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                    <text>UCHAS ab-

-t:iJllª No -ve&lt;l.
llq
EXTRACTO VEG ETAL

1J1

=!~tas~ 1·

creídas asunto
purificadores
de la Sangre. •

PR(CIO~A RO~( MOUS~lU~(
Con la nueva embocadur a perfeccionada

Qué "d lo que purifica la Sangre? •

Los Riñones
Purifican la Sangre
ELLOS SOLAMENTP::.

*

"STILLIFLUX "

- "•.:.=:..-::::..:..=:...:.;:::..:=..:.::~
IMPORTANTE AVISO por
Este nuevo sistema, fijo
debaJo del T•pon,

suprime el fü·rrame durante el ran~porte y hace impo,,
sible encabezar el fr&lt;\.SCO o llenarle despues de va~i •.

1

Perfumería PRECIOSA
PERFUME EXQU ISlTO, DELICADO 'I PERSISTENTE

Sin embargo si estan enfermos no
pueden ; y la sangre continuamente
recoge mas impuridades. Cada ¡ruta de
sangre pasa por los Riiiones (que s&lt;&gt;n
los abafiales del sistem,11 cada tres
m!nutos mientras que la vida dure.

Esencia superfina - Jabon de Tocador
Agua de Tocador extra fina
olvo de Arroz invisible e impalpable
Este POLVO es perfectamente puro e Inofensivo
RESCA y BLANQUEA el cutis, dando/
el a terciopelado de la Juventud.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.
•••

sano, la naturaleza cumpliendo Jo
demás.
Esa pcsadura que Je obliga nrrastrnrse, esos e.taques b1liosus dolor de
cabeza, neryiosidad, apetJto camhlablc
to&lt;tos cuusudos por la sanirre envenel)uda desapareccráu cúando los
liltlones func ionen bién.
No hay dudadcesto. Millares lo han
test11icado. La téori~ es buena, 1,1
Cura e~ buena y la s.ilud resulta como
"e natural.

37.~~s~~u~lJs

Sea Ud convencido por una prueba
personal.

MEXICO, NOVI E MBRE :Z8 DE I 897.

Para Resfriados, Toses, Bronquitis.
)-Ial de Garganta, Romadizo y Tisis
Incipiente no hay remedio que se
aproxime al P ectoral de Cereza del
D r. A yer. Calma la inflamación
de la garganta, destruye las mucosidades irritantes, suaviza la tos
y predispone al descanso. Como
medicina casera para casos fortuitos y para el alivio y curación
del garrotillo, tos ferina, mal de
garganta y todos los desarreglos
pulmonales á que ei::tán expuestos
los jóvenes, es de un valor terapéutico inapreciable.

OS! VIOLETTE PRECIOS! HÉLIOTROPE
OS! MlMOSA PRECIOS! PEAIT D'ESP!GIIE
PRECIOSAIUGOET
OS! LILAS
OSA IBIS
PRECIOS! YillHWG

pone 1os 'T!iiioncs en estn,1o r-:n!uclah!e

Y

TOMO. JI

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.

• 1

PREPARADO POR

Dr. J. C. Ayer y Ca.;
LOWELL, nASb., U, S, A,

Medallas de Or o e n la s Principales
Exposicion es U niv ersale s.

~i"n:JfiOer
Loeb
--1)-

Hern,a~oE&gt;.

W-- Póngase en ¡¡, 1:.rdia contra las Imitac ion es baratas. El nombre de - Ayer'•
Ch.,rry Pectoral ~ aparece en la envoltura. ·
y de realce en el cristal de cada frasco,

(PllllY DAYllJ

Un reme41o nrdHoN T . . . . . ..,. IÑ&amp;
clue T arnl.co l.• • . _. . . . . M ._
la. . . . . . . ..

M,ia:Jílller
&lt;IIATA-OOLOIL&gt;

.......,.,..... , .............

~ • ......... TM• ..... __._
en~...._
.. _,.._

para

Calam1lr11. l11al1flol1,
C6llco,
J&gt;l1ta,erla,
C6leu,
J&gt;tltr lt
'1'01,
J&gt;oltr lt Dlea,H

••nt,,

CRISTALERIA.

ALOAICERIA N º210
~~

l.sla ma mos la ate nci ón sobre un in menso surtido
En Vajillas, nuevas en dibujo como en estilo,

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DE FANTASIA DE ULTIMA NOVEDAD.

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Baba4llla,
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-- '

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.........

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(pi1l~O-

PDJiT D.i.TDL Ba
peri"8 y BoUaM.

•

._!'!'
...
•
-

VINO de

SAN GERJIAN
[S.UN"l' Gl, Kll,UNJ

No hay remed io tan agradaU e,
t11n seg-uro ta 11 pronto.
Con ~u uso dc-:ip~r••ce 111 1mem ia,
r:iqu1tis1110. panili,i, ó senilidad. El
Vino de SAN GERHAN destru ye todas
e,;tas enfer111etlades que provienen
de una debi lidad parcial ó g·ener al
del org-anismo. De todos los medicamentos es el úmco para curar rápidmnente las enfermedades d e la
111tidula espi11al, lae::i: tenuación y las
enfer meclaclt'S conta.!\·io~as, ún ico
que rejuvenece y prolc■ga la vida dando á la sa11g-re fuer,1a nueva y nueva riqueza.

NO TIENE BI \" AL POR LO

Tónico, Agradable y R.econstltuy eate

Reromendada so firml\

Por todaslas Eminencias Médicas del Pats
Y d e l extranj e ro,

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débil, anémica y convaleciente.

Se nn«e en las principales Boticas g
P•r• pedid"• d irectos dirl¡lraeá

F. 4e Bosenoru y Ch. Poi~souier.-Bordeax

KA.RATINA, Remedio vegttal, descnbrimitnto indígena
Un ico específico que efectuando lentamente la ti-ansformación de la carne
cura radicalmente la J iricua, el Vitilig-o, la Leucodermia ó Acromia parcial, mai
de lo,; pintos y toda,; aquellas enfe rmedades que cambian el color ó la textura nat~1~·al _dc_la_J?i~l: co1:10 ecz~1!1a, sarna, menta~-ra, tiilas, prúrigo, psoriás!s, lep ra, pitma,as, 1ct1os1s, panos, efeht es peca~, empernes, barros del rostro, sifllides, v toda claHe de mauchos ó cicatrices ligeras producidas por quemaduras v iru'elas
golpes, verrugas ó lunares deformes, etc., etc.
'
'
_Prcpa\·a~o unicamente por Vicente L. Orozco, especialista dennatoló g ico.
Colnna i\1cx1co, almacenes 9!.-Cada frasco va acompaii.ado del flan cru·ativo v
las instrucciones para usarse.-Se envía por correo certificado, a recibo dé $3 5·0
centavos en e~tampillas de correo, de á 5 centavos giro postal ó billetes de banco.
-Se manda ~-ratis á quien lo solicite, el «Opusc11lo sobre enfermedades de la
Piel,• y Certificados.

..
•Habiendo expe1·iml'ntado en a l¡1runo, enfermo:;el Vino de San

German, loreco1111

b uen

LÓU,CO

,, OCOlllOUII
:! reconsl l ltl \ ente."

DR . ~ AFAE L LAVISTA

Subdire~tor y P rofesor de L'lí11ica Externa..
en la. E•cuela N. de Mijdicí11a do :México

De ,eota eo todas las DROGUERIAS y BOTICAS.

~~cena.s mexicana.s.==~Uebio bía en fa Jt\,fameba.

•

'

'

NUMER.O:z!z,

�•
363

362

LA SEMANA
Imposible es perder la impresión que el fallo
del Jurado ha prendido en la conciencia p(tblica.
Bsos_ dfoz sentenciados á mw,rte, que cierran el
palpitante proceso, l't'prPsrntan &lt;'I snldo de un.crimen, que la sociedad ha. pa~a.do á su r,·idiltJ. Dura ha sido la sentencia, pero dura rnmbién la rc!-ponsabilidad en que incurrfon1 este g-rupo tumultuoso, que tenía por misión rcsguardnr la Yida de
un .hombre, y que, sin embargo, !1~ ahriú ancha
sah&lt;la con el aguzado filo de tiUs puñal&lt;•:-.
.Es nu~,·o est~ dramt\. en lm) páginas de la crimmolog1a mexicana .•Jamás &lt;k ht sala de veredictos dd Palacio de Ju~ticin había tiur•rido una
tan tremenda ~ecisión . . \.11os lll\, la caust~ seg-uida
contl'&lt;l los ascsmos del Sr. Hern:'mdC'z cHusú honda sensación, tanto por l1ls extrañas circunstancias de que estaba. rod&lt;'ado &lt;•l dc·lito, cuanto por
la cntegcria, un poco más aiTih:t del nin!I común,
de las personas que en él intervinkron. Y sin emhargoi el f'amoso l'rl1nen dfj la P,·oj'iJ1Ja 110 all!&lt;lllZti·
ba á las propor~ioncs que ha re"·estido &lt;•l que
s~ lle,~ó 1.\ termino en la Jnspección de Policia! y que los debates tlcl Jurado han puesto ele
rcheYc, en toda su descarnada rcalidud.
. Filbul8; se antoj1.1 que hombres provh:;tos de
ciertnluculez~le c::;píritu, h~yanllegadoá i1U?1.ginarsc que tan !áctlrucntc podnafrn(Tm\l'se un tan atroz
delito1 á la vista de las muhimde~ 1 en el corazón de
la ciudnd, en una noche en que el v1..•cin&lt;lario se
arrojaba á la vía pú.blica, atraído por htti ft.!:Stividudes.
¿.Xo es verdad que sc•mcja una página d~ literaturanovelesca, desprendida. del sem;acionnl relato de un Bouchardy ó un )lontcpin~ Allá, &lt;•n la
plaza, los ecos del entusiasmo patrio disoh-iéndo ·
se en rumores atenuados; las postn•ras canciones
extraviadas en la naci&lt;•nte quietud de la alta noche, r. to_davía flotante la estela de oro que tra::mba el ultnno cohete en el espacio.
Quien en medio ele este cuadro cruzara, en el
fondo de esta decoración en la que había al_(To de
verbena espaf\ola bajo el manto de cielo am~ricano, no sospecharía que impruclentemente 1 teniendo como testigos los rezagados de la. aleo-re velada, á la luz aú.n no extinta de las pú.hlica~ luminarias, al festivo coro
del bunrues
endomino-ado
.
,.,.
o
, se
f ragua b a un crm1_en y se hadan pasar de mano
en mano chavetas y cuchillos con serenidad imperturbable.
Crcríais por. un momento que attm'lla escena
pugna con la realidad; os imao-inais que se trata
de un capítulo de aq ucl rom;nticismo de brocha
gorda que formaba el material de vuestras primeras lecturas.
Y lo que juzgaríais ficción imaginativa, producto de convencional artificio, es un hecho real y
v~rdadcr~, un pedazo de vida arr11ucado del apac1 ble med10 que os rodea. Solamente penetrando
en las minucias del proceso 1 ahondando en Jo~ zigzags de los careos, se adquiere la convicción de
que los tremendos episodios que precedieron al
homicidio, no. son hijos de la exaltada fantasía
&lt;le un discípulo de Edgard Poe, el febril narrador
de las historias extraordinarias.
Y entonces también será necesario conYenir en
que á veces la verclad puede parec~r im·erosímil.
*.,.*
Por lo demús, ]a Yerdad resiste en forma tal á
las redes tc1~di&lt;las _p01~ los extravíos del espíritu,
que ha. podido sahr libremente de la conciencia
del j?..rn.do ú. tra,~éti de los pu.fiados dr- tiniebla~
arr?Jados po~· algun~s ddensores en e:ste. proceso.
Y o no sé s1 dentro de la moral jurídica sea W1
hecho legítimo hacer del delito un acto recomendable y del delincuente un personalidad sin mancha, un Loh,engrin de alma blanca que hn. bajado
del Santo G-raal á poner paz en las conticmlas
humanas; pero s_í afirmo y sostengo quC' mue In. sana
moral de 11.1 sociedad, nntc esa moral que nos pone
ú todos en el cerebro la idPa de que el hombre
que mata no es un Hayan.lo y que el crimen nada
tiene de apologético, esas arengas grnndilocuentes, cs~i:; peligrosos sofismas eh los e¡ ne se fabrican altL ,·os _he roes con pasta de criminales, son las
peores semillas &lt;.tuc pueden arrojarse al surco.
Hay un c_ucuto de Anrcliano Scholl, en el que
el protagomsta, un hombre que ha cometido todos lós delitos consignados en el Código Penalesa materia lle plomo, como lo llamara Bentham-

Domino-o 28 de Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

explica satisfactoriamente sus netos, como inspir,!dos. en los de Io:s má:::; gloriosos personajes de la
h1scona.
~a conocida frasr de aquf'l proc&lt;'sado que des•
pues de matar á sus padrC'S 1 pcdiil al tribu11al compasión. pura un pobrecito huérfano, H\ r1•produce
en lab10~ de algunos defrnsor&lt;':s. Para estos, á mús
alr~ dosis de cu_lpabilidnd co1-rc•sponde una apologia más entusiasta del delincuente.
tii es que todavii1 estos ol'11ores no han descubierto qtw ya no existen dclincuenH•::; y que esas
1:;011 vocc::; q uc hacen correr las víctimas.
Con lo cual quedaríamos todos muy consolados.

***

La .curiosidad d('I público J)Or sc(Tuir
este ruio
d oso Jurndo, ha venido á reflejar:,c en la circulación máxima alcanzada por al&lt;runos di,1rio::; de la
Capital. De lns 1n·('nsas del )i~~oo h1tn ~nlido, en
e~ espacio de Ycinticuatro hora.~, más &lt;lt&gt; 120,0UJ
&lt;.' Je111 p!Hn•s.
Por mucho tiempo se repitió hasta la Hacicdad
que no había lectores l'll la Repúblic&lt;I. Ern va un
tópico, qut~ circulaba como moneda corrien\e en
las hojas impresas.
Era el caso de preguntar como Figa1'o: •quién
es el pú.blico y en donde se encuentra:'
G
S~ lrnb!•m abierto nuevas escm•la:-, c::;parcido
el sllabano por tod•t l;t extensión territorial y uo
obstame la demanda, el producto iHtclcctt;~, se
&lt;.trrastrabit peno:samente en nue::;tros murcado:s .
El periódico, que t•s &lt;•l libro de l,ls multitudes,
apenas rozab,1 con al:1 de pújnro, este inmenso
mar muerto del espíritu nacio1rnl.
. Y c1 rn-oblcma en1 interesante, porque cu él iba
vmcuhtdo &lt;'l porvenir de las intitirucione:-;. La baS&lt;.' de las democracias modernas no ptwdl• ::;cr otra
en efec_to que!ª educación . Instruir es gobPJ'ntll',
hn podido decir con :,obrada justicia un distinO'ui0
do t•stadista de nuestros días.
. La pala1,ra escrita, lanzada en el seno de la. sociedad, se pro paga en ondas á semejanza de las que
se fon..nan en un estanque ú la caícla de una pie•
(~ra. l_ cuando para la comunicación de las inteli~encrns s~ 1:abí~n tirado en el mapa de la Rcpú.bl1ca nume1 osas hncas, y P5Calado cimas y perfo•
rado montes y tendido puentes y sondead.o abismos, el verbo parecía esclavizado.
Pero e_' periódico ha comenzado á circular.por
las ª!·~enas de nuestro organi::imo, c¡ne va cnriq~ec1endose con sangre jOY&lt;'n y vigorosa. Decididamente habíamos calumnh1do á etitc buen chico q,¡.e se llama el público.
. Es _una hi::;toria tierna y sencilla, u11a de esas
l~1stonas con las que .F'ranc;oh; Coppée teje sus delicados cuentos, la que entre los fu,chos menudos
de e.stos días lm comdgnaclo la prensa de infor1!rnc1ón .. El acta levantada la de:--cribirA en esa
forma hsa y llana que eonstitu,~e las literaturas
de las Comisarías:
~
Ln drama de amor que se desenlaza en un canal; tres ahog~dos y un niilo que se clrroja á. la
charca con obJeto de salvar ú las yíctimas.
i~ 9s. decía yo en mi anterior charla que va no
hab1a milos en este trágico crepúsculo de los.hombres!
Sí, a~nhayniiios_que nllen por hombres, pequefio.s seies que se agitan en los monwntos supremos
c~·1?-turas que han llegado á la edad de Jos sacri:
f1c10s.
. ~osotro~ somos un poco-lea u:::-tcd: un mucboH)JUStos con estos hél'oes desconocidos que surg~u del arroyo para acometer un acto de suprema
~ne~lad. L?:, aplastamos bajo el peso de nuestra
md1ferc~c1a. Apenas si la gacctill,1 les otoro-a el
honor efun~ro de viYir lo que las fl01·es del poeta: el espacio d&lt;• una maflana.
~¡ lllOtitrar quisióramos caridad con psos caritati,·os, habi:-iam,os, c?mo en otras partes del mund,o, establecido prem10s y otorgado distinciones.
~o hace m:lChos meses que la sociedad francesa
se complacia en adornar con una roseta de honor
fo. deslustrada Imita de un cochero, autoi· de no
recuerdo que hecho heróico.
.Nosotros desconocemos ese procedimiento de
pagar u~rn dPuda colectiva y hasta acostumbramos _olnd11r el nombre del protagonista. Se nos
nntoJa qm• el hcroismo es un deber constitucional á que estú obligado todo ciudu.dano.
Pero la yerba oculta y lrr lluvia bon·a ha dicho
el autor de los Jliserables.
'

•

El tiempo desgasta los epitafios y sobre las
buenas nccioncs humanas podfa escribirse la leyen?a trazada en la tumba de Antópater, (,i-git le
brmt du rent,-«Aquí yace el ruido del viento.&gt;
.A&lt;:as? tú, mi bella desconocida, alguna noche 1
á la :;ahda de un fil:é o' dock, al abrirse la portezuela del cupecíto qtrn ha de llevarte á la casa
mi1'1ltr:ls, friolenta y nrrviosa, te arrebujas en eÍ
abrigo cte: pil•les que te: arrojó un buen amigo
al pmm, nslumbres uno ele estos pcqucnos deshere(\ados, plantado allí, en medio del ai-rovo en•
·tr&lt;• irónico y suplicante, con una mano te1ictida y
un sarcasmo en la boca contraida de gamin callejero y truhanesco.
Piensa &lt;&gt;ntonccs, mi bella desconocida, en es•
tos h~roes microscópicos, en estos aventureros
minúsculos, en estos niüos que, como antes dije,
valen más que los hombres.
Precisamente por eso; porque no son hombres.
ÜBERO:,;-,

µalítirtt ®ttttrttl.
RESU~lEN.-Er, CONCIEHTO ECROPEo.-D1sTCRB1O:-; rnTERIOREs E~ Ac~TnIA.-LA CA,rARA DA·
JA DJ;: ilt:NGRÍA.-LO!-i PAR'l'IDOS . -LOR ALEMANES
EN ÜHlNA .-LA AUTONQ)IÍA DE CRETA .

Las hondas ri,~alidades que apartan y dh~den
á la~ ~aciones de Ew·opa se hacen cada día más

mamf1estas, y los fieros apetitos que despiertan
se enconan_ y las arrojan en ruda y despiadada
competencia.
En vano el pri1~cr ministro de.Austria Hungria
]mee . un llamamiento á las viejas monarquías
concitándolas á tremendo concierto para resistir
]a competencia que miran levantarse formidables
de este la~o del Atlántico en la gran República
norte-amenc&amp;na; en vano les habla con tono gen:ebun&lt;lo_ de las [urr~as gastadas y de las energias perdidas. causa mmcdiata en no remoto día
de debilidadC'sy desmayos, de ruinas y desolaciones: aten~s. solo á las concupiscencias del día y
á las ar_nb1c10n~s del momento, cierran los Ojos á
los pel igros . !eJanos, desprecian los cataclismos
fut_uros por f1Jarse en la necesidad presente y en
la magotable carcoma que Jas corroe.

*'\

Austria m~raentristecida cómo se organizan en
su seno partidos de lucha que han engendrado la
dtv~rsidad de razas y d~ cost1:1mbres er, la agre~ac1ó~ de rueblos Y nac10t1es que constituyen el
unpeno. , e que los cheques se yerguen contra
los germanos los esclavones se rebelnn contra aquellos~ y todos en confuso tropel r en revuc1to remolino dan al mundo el espantoso espectáculo de
una cámara co~wcrtida en plaza de toros, de un
alto cuerpo dchbenrnte transformado en palenque
d.e odios_ inl?ctos y desaguaderos de malas pasiones y n11sena humana.
Na~a ha valido la admiración, la idolatría casi
que srnnten los pueblos por su viejo emperador·
nada las conquistas racionales y pacf!icas qu~
gradualmentehan obtenido los liberales sobre el
régunen trad1c10nal ·del sacro imperio, nada las
amenazas q_ue de fuera vienen y se palpan con el
pan~crmamsmo de los llohenzollern, vencedores
&lt;'1;1 Sadowa, y el panslaYismo de losRomanoff, ommpotcntes en los destinos de Europa, ha llegado
tal Yez el momento de las disgregaciones, ha soua~o la hora de las diferenciaciones entre grupos
soc1~les a~ados pqr la fuerza y encadenados por
la ,:1olenc1a, á pesar de la disimilitud de razas y
&lt;~e mteres~s, y no sería raro que se dcsprendie1an del nucleo aus~o-húngaro, masas informes
que ~altas do cohesión y ele resistencia, irían á
grav1ta~ por ley ineludible alrededor del centro
ger1.námco, ó en torno del poderoso micleo moscovita.
. tii la. disolución es tan protwlda, como lo anu.n~
c_ian ~,ls escenas borr~scosas de las cámaras, tarea
llt:'lmca es la del gobierno para someter a los rebeldes al trono secular de los Jiapsbnrgo.

*•*

Entre _ta~to, la fiera Alemania en su afan de engrandecnn~cnto, y acaso después de haber sembrad~ sus ideales y contribuido á ladisgregación
austriaca, se lanza á los remotos mares de China
en busca de nuevos territorios y conquistas nue~
vas, donde plantar su pabellón triunfal.

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

•

ra. lamida. por el sereno Hu..dson, que se va manso y
el Ea,:,.t-River y el Hudson que- limita al septcntri&lt;tn la color de ziuc hacia.la. bahia, surcada })or barcos que
i:--lade \fanhattan)parart1e unpoco/J.coutemplar las isle- respiran humo ó que a.bren sus grandes alas túrgiuas
tas ll~nas de chal.etH _v cusa¡; de ball.o, y subir por una que baña de púrpura. el sol que muere y los hace semagnif_ica escalinata ha~ta la altura dt•l puente y del mejar al barco-fantasma. de la leyenda genialmente
sobt•rb10 acueducto de fierro que, sobre aquel, lleva 111-u.,·icada por \Yagner.
un verdadero rio de ag-ua de1iciosa al Parque cen·
El ribazo opueeto parece, á. &lt;'Sta luz, una gran motral .v á la ciudad, el Croton. E,-tc puente. alto ( Hiyh- le de pizarra violácea con incrustacioue~ rojas y blanbridge) e~ viejh;imo para N. York; tiene 50 añoi, y, co- cas de poblacioncillas y rillaHi la linea casi recta de la
mo ,·icjo, es clá,üco; toclo ele piedra ~- granito, sobre cresta de esa mole larg·a y obscura se desprende de
doce ó trece arcos correctísimo:-, soi:.tieue una ancha un gran cortinaje pintado de brocha gorda con oro y
calzada. de medio kilómetro dt~ largo ». ojo de buen rojo, pero de gran efecw como telón de ópera. Más
cubero; má.s al norte e~ti\ &lt;.•I puente flamante de \Vas- arriba todo ese color se dt•s,·anece r muere en tonalihington, sobre uu pJpg·aniiimno arco que, por ancho 1 da.de¡;, y veladuras de inefable sua~idad.
])at:t•ce bajo y- que es enorme, todo de act•ro ~- fierro.
Bravo el pintor!
DaJo ei;tos puentes, pai;au v n•pa~an emban:adoneo,
lijera~ las mas, verdaderos 'muebles de luj,, ele made·
ras finas, con SU)) motorciUos de ful'go ó electricidad
Hacedme. lectores, el favor de describiros á ,·osotros
mlsmoti el Pa.rqw Ceniral; yo no he de hacerlo; serla
acumulada; mu,• bonito.
DeF-pues, al r~gTesar, rodeado de obreros, por que meterme en UlHL serie de vel'icU1•tos, de canaleb, de
e&amp;tos son barrio~ fabril e:- por .,xeelt&gt;neia 1 que vueh,en lagos, de túneles, de ldel,·as, de e::;tar1qucs cuajados de
á. i;;m; casas silenciosos, fumando ó mascullando taba· cisne:, y de pato~, de prados para todos los juegos. de
&lt;·o de \'irginia, y oliendo más ásltdor y á. ro1&gt;a vieja que pelota conocidos y por conocer, de jaulas de fiera.s 1
á alcohol, puede uno pagar~e el lujo de ver un iucen· de cotos llenos de esbeltos gamob, y otras y otrai
dio; yo me lo pagué; el término es impropio, por que menudencias, todas á cual mAs agradable, diseminafué gratis. Una gran ca~a aislada, de ladrillo r made- das en un arca triple quizas do Ja que nuestra alara1 perfectamentequemable ,. concienzud:uneiite que- meda de )lCxico ocupa¡ a::li me pareció al menos á. vismada. Bello espectáculo; esfoban ,,a en salvo los ha- ta de pájaro.
bitantes cuando nosotros nos p"aramoP. á contemSeguid este consejo: un sá.bado por b mafüma dedi·
plarlo¡ con nosotros uno 6 dus millares ele personas, caos á vie:itar eotos mngnlficos jardine.;,lentamente, {L
sobre todo de chiquillois que veían a. las coquetas bom- pieb·1:ientaol:! frecm•11lemtmtc para ver revolote,ar eijtn.
basfllncionar,comó quieulas conocC'. y las puede mane- tur i~ de chicuelo:; nacarinoo y dorados, que parecen
jar; esas bombas parccian riquhlimas v complicadas he.cbos con jugo dt' lirios y ele rosas, gue revolotean y
baterías de relumbrante niqnel que bombardeaban reman a qui como en todas partes. Luego nlmorzad
agua. en todas direcciones Aobre la cai:.a incendiada.. beatamcnte en uno de estos restaurants; no tomds viLos bomberos parecian salamandras; estaban en to- no sino té; el té afina el aparato rcgistnldorde las sendas partes como las llama~ y t.il a~ua; sacaban por las saciones placenteras. En seguida seguíos divirtiendo¡
bohardillas sus cascos puntiaguaos, por las ventanas embarcaos eu una góndola en el lago, dad do c.:omer
•df' los pbsos altos p,alian ." sub1an y ::;e deslizaban por á un orangutang en la.1nenaf1erie y cuando decline en
las escalas de safrefaje. Eran los co ..oneles de las co· su cun·a corta de otollo, el sol. tibio 1 radioso Y blondo
lumnas de agua y con un nLlor tranquilo conducian como una crisantema de inyernadero 1 tomad un ctib
el agua al fuego. BrM·o. Expléndidos ~sos buzoli del
y salid á. la 9.uinta avenida por el extremo norde¡,;te del
.Parque. BaJad ;_\. lo largo de las casas aisladas1 enjarincendio.
dinadas y elegantlsimas de esta admirable avenida y
**•
deteneos en la esquina.dela calle 7f);henqui un templo
Si aun la tarde no ha avanzado puede bajarse á la con su alta y explendida escalinati¡ su cúpula de estilo
altura dt~ Ja tumba del general Gfant, nuestro gran indo-musulman, oro y negro, y su l\mpliayrira estrucYiendo semejantes juegos de la diplomacia ocu- primo 1 casi nue~tro primo hermano, por lo mucho que tura que recuerda las iglesias fundadas en Siria por
pada en tales nH\erías quP afectan al dcbil y li- nos queria1 seglln dice el sefior Don Mati11.s Romero y los cruzados en el siglo XII. ¿A qué culto pcrtene1.:e?
yo lo creo. Esta tumba ó monumento de Grant es
una de lits cincuenta tiinagoga¡; establee.idas por la
sonjean al poderoso 1 no podemos creer y consi- grandioso y vul¡pir; se parece a él ¿quien no lo recuer- Es
colonia judla de New York, ,._ue cuentH. con :t·)().000 inderamos irrettlizable el bloqueo de Constantino- da en l\lé:xieo ;o· a su compañero el enérgico Sht~rida.n, divicluoli poco masó menos. Es una potencia el juclais•
pla de que han hnblado los últimos mensajes, so tan buen hombre, tau soldadón v tan franco? Del mo- mo aqul¡ Jo es en todiu, pnrtes más ó menos clandestipret&lt;'xto de consolidar la autonomía de Creta y numento de Grant, Re puede b'ajar, al paso lento ele name11tc; aqui, á la luz del dia. Yo croo qu.e es la leuno de esos comodísimos coches manejados por el co&lt;le htiC('I' que Turquía ncC'pte el noiu bramiento de chei·o desde su alto asiento por encima de hl caja del vadura que hitce fermentar esta sociedad en afan de
negocio; que levanta estit masa con ensueü.os ele imun príncipe cristiano corno gobernador de la isla vehlculo, á lo lar¡ro del lfive,·~ide Park. He aqui lo que posibles nqueza,s realizados por una voluntad á que
se
ve
por
una
clara.
tarde
ele
Otoi\o;
:í.
la
izquierda
ele
no se pide un resultado normal sino milagroso. Como
manun1itida.
Tienfll derecho ]os cretenses ú tales decisiones, la ampllsima calzada superior que constituye propia- los judios vivieron en la historia /J. fuerza de milagros,
mente el paseo, entre cortinas de cnsaili suntuosas, de· como es u'\1 fenómeno .tan extraordinario que con mson acreedores á que se ]es atienda, á ellos que semhocan sesenta calles de la ciudad, que vienen clezón le llaman tambien milagro: el de su supervh·encia
11or más de dos siglos han peleado anhelando li- rechMs desde la otra orilla de la fsla, á. tra,·éo de todas étnica, como esperan sin ce~ar el milagro mesiánico,
bertad; pero Europa esta muy empedernida en las avenidas; en eMs ca~a~, Ye:rdaderos palacios por han sab!docolocarenel medio social en que vhren, una
sus sentimientos y no es Jlegnd'o el tiempo en que el tamaño y la abigarrada pompa del estilo. vive bue- esperanza, chsi una certidumbre de un efecto inespe
parto de la máí. aristocrática Rociedad ele aqul, v rado de la suerte, de esos queh:m hecho de pobietones
ha de prevalec('r ht aspiracion aishlcla de ungru- na
aqul van á nuestro lado, en carruajes de todas 11's cB- jó,·enes, hombres archimillonarios como Bennet, Astor,
poinsignificantesobrc los intcresrsdelos otros. Los pecies, tira.dos por caballos de subido precio, ó cabalGould y otros cien .
que organizaron una cruzada en toda regla en gando ó pedaleando, algunos ejemplares- de la gente
Entramos, precede al templo la escuela; el santuapro de la ~ledia Luna para sofocar las tendencias il.Clecta de e~ta bendita tierra del dollar :- del apio. Vi rio1 asiáticamente lujooo de decoración, es, serio ,. noá mi sabor algnnos de ello~, cicfü:,tas, amazonas ,· jódel helenismo que Quiso libertar á Creta, no es vene!- !la,-denios, orgullo de la crema de aquí y~ que ble; las galerlas, sitia.les, balaustra.das, facistol~s, el
candelabro simbólico de los siete brazos, la h'tmpara
facil que hoy se decidan con peligro de la paz yo prefiero, a peMr de que haya quien lo &lt;lude, a la eterna de oro, encendida ante el tabernáculo, todo es
adorada A desafiar el orgullo delos turcos, ebrios mavor parte de e~tos e~beltos ,. rabones caballos in- esquisito, como los mosaicos y los vitrales, sobre todo
todaYia con los triunfos de Yelf'stino y de Lari- glefl.ci;; de noble raza v á guicneS solo falta tener el cuf.':· el inmenso del plaf'ornl, que pttl,~eriza la luz cenital
ro bermejo corno el ele uno de los corceles del Apoca- en esmeraldas, rubies 1 y topacios. El tabernáculo, es·
ssct. Hay que esperar mejor ocasióp.
lipsis. la crin color de azafrán y un pan1guas azul ba- pecie de arca santa de cristales, guarda un soberbio
X. X. X.
o el brazo, para ser la e:-.tampa del clá~ico turista que ejemplar de la thorrá, de la ley. i'" yo no se por que
a vieja Alh1ón em·la á diMio hácia el Continente con
combinación de cristales, hay en estos tabernáculos
2G de Noviembre de 1897.
rl objeto de pasear~e A través de los teatros de Pads, una misteriosa luz azuli como si ijU atmósfera estuviede las igle¡ifas de Italia, &lt;le las techerlas de Suiza1 ele ra saturada de Momos ael zafir del cido!
las manolas de Andalucia ~-dela,; caricaturas, romanBajando siempre, se pasa la magnifica Plaza, los
ces y sainetes de todas partei..
edificios colosales del Savov-Hotel \" del N"eederland
;\le gustan esta flora ~- ('sta fauna¡ la flora, nutrida y poco después se entra en et'barrio d~elos Vanderbildt¡
con jugo de carne ele Chicago y margarina., con té he- unos de marmol, otro~ de ¡piedra bruna y rojiza, to•
lado y fumado (lo que la hace nt&gt;n~iosa al mismo tiem- dos amplios y suntuosos; los palacios habitados por
po qlte san"'l~inea) ~- con almendras tostadas, maiz los miembro¡; de esta riquislmafamilia. decoran regla.tierno y p,Ül'dzng y oat-mer~l 1 exporta i, Europa anual- mente un medio kilómetro ó má5 de la quinta AveniNOTAS A TODO VAPOR
mente algunos sm1tuo~os &lt;'J&lt;•mplares, y otros quedan da. i\[ás allá de S. Patricio, sigLien las iglei:iias, loi, hoaquí para ser dei;;critos por Pau.1 Bourget en los veranos teles de primer orden, es decir, lo:; primeros del munde ~eiv-Posty para. conccntrari:w lentamente a. la vista do. los clubs, entre ellos el ..Uanhattandub, de explénD E P ASEO- B O "'\V ER Y
de loilo simplrs mortalefi como ~-o. en sus opulentas man- dida instalación y de cordial acojida para los forastesiones de invierno, t'n New York. Boston .... .La mucha(aqui mis agradecimientos personales) v lueio se
Se no!li paf.aban los clias mangoneando por esas ca- cha mexicana suele s&lt;.'r mfts interesant&lt;'; tiene lail ex• ros
entra en el mundo del comercio 1 de los tallCres ac.mollei-, de Dios, sin al)Urri_rnoti nmH:a; al menos yo, gus• trcmidades má~ finas la boca má¡; dulce, los ojos me- das, de las librerias, de h1s muebleria!-,
de las sucurtaba mucho de \'('I' pnmcro C'n etstampas el lugar, el jor comunicados con ei;a 1:1ombra interior que se llama salea de las grandes casas de ventas de
de
edificio qu&lt;' iba R. \'~Hitar y l_uego acom!Jdar la irn/J.gN&gt;. el alma y aunque mucho má.s _pequeña, andn mejor¡ arte de Europa. To.clo Pilo tieno un aspectoobjetos
lujo y
que 11"',·aba ·en mt sensono á la reahdad que se me pero esta á.fuerzadt•lmrn•/ennu y decroquet ,. de airn de bi&lt;•nestar inexpresablt'; parece que todos de
los tranpn•sentaba delante y resulrnban las coi-;as mies como puro, sobrP todo, l!O eFótá. anl•mica ;• es, por Pi1de 1 má.i:llevan un rnill(m cu la cartera. No sé porque
me lat1 figurnbn, pl•ro l11ft'rente:-, y aten Cds. esta con- hermosa, más anuuada, muscularmente hablando, v seuntes
no lo llevaba yo. Por aquí ha.y también otra sinagoga
tradiccioncíl\a1 pero a1:,i era.
más varonil. Ahora bien, etitC es el ideal femenil fii1 (calle 44) que es una reducción de las mezquitas áraRecomiendo ti:;te pat;co (qul' no nece~ita recomenda- de siglo; ser varonil. En esta edad del músculo, las bes
ó persas, abigarrada y pintoresca por ex.trerr,o,
ción, para lo~ fora,..trro~ en la dudad-imperio) ir por hembras quieren ¡;;er músculos también, ei- decir, quie- con sus
torr_es ó alminar1;;.sesbeltisimos, en donde espe·
el elevado ha¡.;ta ct·rca dd limite st•ptcntrional de la. ren las mujeres ser hombr&lt;'S sin dejar ele ser mujeres¡ ra uno que
al ocultarse el sol resuene la dulce v vi•
Ji.da, admirnr te~to e::1 nece!&lt;arío y recomondado por nu\s como 61:iO no puede scr 1 conseguirán i.cr hombres. brante salmodia
del muezzin llamando á la pleg"a.ria.
los guiaH J, admirar, desdl' la enor1~1e altura l\, que ('l ¿Y los hombres que haremos? &lt;1ué hareis, mejor di- Seria curioso escuchar
~ajo ei;.te incoloro y frio cielo,
formidable trrtmpolin del ferrocarril se Ie,·anta sobre cho, por que yn. ft los que estamos en la adolescl'ncia donde el sol parece nn Dios
destronado por la luz eléclos pi!:-08 1su¡Hw1ort't"1 .dc la8 c:u~as. como una ei;pecie de de la ancianidad como yo no noilo tncar1\ ver e~o! Honuna plegaria orient:tl.
gio-ante:--l'O andamio de marl&lt;'ra y fierro 1 en una atre- do problema¡ se r('soh'era1 solo corno todos lo~ pl'Oble- tri'ca,
A esta hora vespertina :- en este dia de brujas 1 toda.
vi(Íísirna curva, el pintore~co•¡1anorarna del Parque
la avenida estú. poblada de carrua.jp;s; pareco una do
Central con HtR grupo~ de árbo e,; toda.vía vestidos en mas.
La orilla del Rii:rrside que mira al rlo, limitada en
serpientes sin término de las edades geológicas,
Ortµbre de \'erde ~;ri!&gt;. ~roro vit•jo, sus canales, sus la- la parte alta por ante\1echos Y-balaustrada,; ele piedra, esas
desarrollando sus enormes escamas de charol negro
gos, sus puentecillos, FóUS cascadas, etc. y empar~dado desciende al nivel de a corri'entC' por una ~erie de te- por
millas entera.ti. Y es una agradable sorpresa ~n1:mtre los exeel,.;o::. v abigarrados muros de 1nedra, rrazas superpuesta,;, aun cubiertas de árboles semidcs- contrarse
con una cara mexicanaaunque sea intésa,
ma.rrnol v hulrillo qtic lo cmprl.quetan en una especie nudos y de vegl.'tación agonizantemente vcrdc1 que se como la del
amable vá.stacr·o do Lol'd Chesterfield, el
de cajón~inmenso. Y siguiendo hac;ia el N. bajarse en desvanece en el crepúsculo del año. Las casitas v las
insigne
y
rubicundo
ChandÓs Stanhope, máxime cuanuna. estación cercana al rio Harlem en la calle 175, glorietas se desparraman basta los nmC'llcs de la Í-ivedescender al nivel del rio (es un brazo 6 canal entre

No puede ver con pac:cncia el irritable empe1·ador Guillermo que el sobr-rano de todas las H.osias acreciente su poder y dilate su influ&lt;.'ncia so~
bre cuanto b~ña el sol en ti viejo continente. 'No
pu'-3de contemplar indiferente, que el nombre del
Czar, bendecido por sus súbditos, temido por
sus vecinos y respetado por todos, sea la palabra
mttgica que se pronuncia. en donde quiPra que
surge una dificultad, que brota un conflicto ó que
amenaza un choque internacional. No pued~ permanecer inactivo, ,·iendo que se le escapa su prestigio y snbicndo que los pueblos todos que se YOIYían antes hacia Berlín en sus cuitas, se dirijan
ahora al podrroso 1-&gt;ctersburgo, donde radica ahora el centro del f'quilibrio curopt•o.
Por eso va en busca de a,·enturas, de conquista y en pos de ruidosas haza11as allit á las costas
&lt;lel Celeste Imperio, donde toda debilidad tiene
su asiento y toda miseria su natural alojamiento.
La paz armada, abrumadora lo fatiga; el desaliento se apodna de él, y la inactividad lo excita; se
lnnza contra un enemigo inesperado y e1nia á su
augusto hermano el príncipe para que tome pose·srnn de ]a bahía de Kico-Chan, á ver si es~ golpe
de audaein es capáz de conmo,·er la serena tranqui1idad en que viven las potencias, odiándose
cordialmente y recelándose á cada paso en medio
dt• su aparatosa bizarria.
lntenlo inútil, aqUi el débil es la petrificada
China, y si las potencias han de consentir y tolerar lus arrebatos dt• Alemania y las a,·entui-as intnnncionales de su jóven &lt;·mperador, lo dejarán
en pacífica posesión del territorio conquistado, y
tomarán en compensación otros tt•rritorios que
los indemnicen de su desinteresada tolerancia.

•••

•••

.
l

�.,
364

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

36.5

EL MUNDO,

Recuerdo de las fiestas presidenciales en Toluca.

do este fugaz encuentro está decorado por la catedral
cleSan Patricio de un lado, las casas delos Vanderbildt
del otro y á vanguadia y reta~uardia los landós cua•
jados de grandes rosas con cáhces de seda, corolas de
encaje~· plumas _v sombrillas blancas y rojas que Pal:pi·
can de manchas de color la enorme hidra de la Quin,
ta Ai-enida.

***
Ahora á ple lectores mios. Es de noche v vamos á
correr una gran aventura; visitar de noche el Bou·ery,
que es·e1 Broadwey del comercio bara_to, en los linderos de la Ciudad-baja. ¡Gran aventura! Lo era an•
tes; para hacer una excursión por el Bo-wery, poblado
de alemam~s, de italianos, de chinos, todos 'más ó me·
nos israelitas, precisaba ir flanqueados de dos ó tres
detectivP.~, lo que daba á la excursión cierto esquisito
sabor de viaje de Rodolfo por los suburbios en «los
:Misterios de París&gt; novela que pertenece á las edades
geológicas de la literatura del Siglo XIX; que asustó
v entusiasmó á nuestros abuelos v que vo todavía leí
coll deleite hace tresciento, años (esto es un poco exa•
g·erado, lean ustedes, treinta y cinco) .
. Ahora ya no e~ preciso hacer testamento para excui·sionar en The Boicery; la luz se ha hecho en esta tiniebla: la luz eléctrica. Basta hacerse g·uiar por uu.
par de buenos conocedores del terreno; tuvimos la
fortuna de encontrarlos inmejorables: el Sr. de Garmendia y Alberto Leon, este, un mexicano aclimatado
en Nueva York con su numerosa v simpática tribu.
Entramos por la calle Catorce. pisamos frente al corpulento edificio que sirve de centro v foco (de infección dicen algunos) al más poderoso de los círculos del
partido democrático en la Unión. el Tammumy-I-laU;
ostentaba sobre su f,whadota rubicunda, profusamente iluminada. una lista de can clidatos para la próxima
legi slatnra. Frente á lás puertas de los teatros, á la luz
de las tabernas de lujo v de los escaparates, observa•
bámos la interminable procesión de las nocturna.~, que,
allá como acá, se nos acercaban con la sonrisa clásica
de estas damas, que, bajo el afeito rle la boca, parece
una mueca lúgubre. Y como el Bozcery es el paraíso
de los cafés conciertos, entra1nos en algunas de ellos.
Yo habría preferido pasar una hora en uno de CbOS
teatros jttdeo-germanos que ostentaban en un hebreo
que habría extasiado al profesor Pancho Rívas, sus
anuncios. á la luz de candelabros de siete brazos coloc_a~os en pórticos extraños; pero mis compañeros no
qm~1 eron y me arr_astraron en ~u peregrinación paralela a una doble é macabable hilera de tabernas, tiendecillas y bazares profusamente iluminados, haciendo
estaciones frectwntes.
1 ª Estación: exMbición de mujeres gordas. Unos
monticulos de carne grasa con protuberancias simétrí·
cas gue parecían dl:lt-rames coagulados, estalactitas
formidables de color espermeático, ojos plácidos de
bueyes enfermos; alma nin°·una. tal vez en el fondo
del cerebro una lucecilla ahogada por un charco de
enjundia; casi de$nudo todo esto, pero tan candorosamente antiestéticó que...... asi dl:lbieron de haber sido
las tentaciones de San Antonio, del San Antonio auténti&lt;:o, no ~el San _Antouió de Flaubert que era Flaubert
mismo. Nos abnmos paso entre un hervidero de o-ente
su!!ia, c~m~uestadP, ~ujeres probables, de judíos'aguileuos, sordidos, de mirada embozada v brillante y de
irlandeses compuestos de curvas eximberante; que
llameaban de Alcohol, de alemanes melanoólicos como
Margarita y entramos en la tienda de una gip.~y. NO tenia mala facha la gitana; la tez de oro negro; el cuerpo envuelto en paños de colores desvergonzados sonando toda ella como un cascabel, gracias á una por•
ción de collares, pulseras y ajorcas cargadas de moned~s falsas {¿v ella seria también falsail) obscuros y
lascivos los OJOS como dos gotas del infierno y de ébano ~a cabellera opulenta. Aq~~lla bruja que no se parecia á las _dl} l\facbeth, me d1Jo cosas ruborizantes y
~e pro_nost1&lt;:o cosas espeluznantes y yo que so.v la vamdad in folio le doblé la propina; á haberlo sabido la
g_itanilla _me profetiza el trono de Francia y yo la hubiera cre1clo; porque durante siete minutos c1:eí en Jo
que me decía. No hay hombres más flacos que los
hombres gordos!
Segunda estación: 1m café alemán todo amueblado
de !1leman_es y ttlemanas y alemancítos de los Estados
Umdos, oliendo todo á cerveza alemana de aquí y á
g~nt~ aglomerada y á ta\&gt;aco: Ruma, oliendo mal. Un
publico cprrecto, bonachon, contento, feliz y taciturno; e~ espectáculo excesivamente divertido é idiota;
un gigante c~mstantemente vencido por un enano: es
~l tema más. o menos claro de todos los cuentos de niuos; ~nos tz!ganes que supongo auténticos tocaban
su~ aires hungaros; lo repito, yo me diverti como un
ammal.
Tercera estación: en ~! camino de China Tow·n
compramos algunas bar:tttJas y unos inmensos pantal~nes de taller para Jesus _Contreras, de esos que empiezan cuatro d~d.os debaJo de la barba: estoy seo•uro
que apenas.se:v!r!an de cal_zones de baño á las ºgordas de. la exh1b1c1ón susodicha. Un alemán de catadura ~,molenta y fatídica nos pidió dinero con el tono
de qm_en ha.ce un favor; dimos1e alguna moneda blanca: quiso mas, lo mandamos á pasear: •miserables exclamó entonc~s, yo os dinamitaré algún día.• y'este
fué el solo pehgro de muerte que corrimos en Bowery
lo estamos corriendo todavía.
'
Dimos 1:ueltas por unas callejas obscuras, de esas
que S?~1.sm emb~rgo, más claras de noche que de día;
nos d1r1J1mos hacia un gran farol chino que se balanc~aba sobre un portó!}; entramos, pagamos, nos escun1mos por una esp~c1e de mugrosa trampa y .... estábamos en el te:itro chmo, con e! pañuelo en las narices.
Aquel bodeg:ón en qu~ hab1a aglomerados trescientos ó cuatrocientos chinos, más bien ª"'achados que
senta10.s en bancos muy primitivos, ola á microbio.
Se ad1vmaba quelaatmósf~raestabasaturadade gru-

·Domingo 28 deNoviembre de 1897.

.....,.,....---,-----------r---=----__:_---=------:--~~~0--7

i,

LLEGADA DEL SEÑOR PRt&lt;:SIDE:'(TE Á LA ESTACION

Recuerdo de /as fiestas presidenciales en Toluca.

El ideal de un ex-Donjuan--~Por Ruelas)
mos de colonias, de archipiélagos de microbios borrachos por el humo de los t:,ibacos ó de los cigarros de
opio. Se me antojaba que aquellos ~ombres, unifor•
ruados de azul oscuro, que escuchaban con religiosa
atención, sin pestañear (verdad es que no tenían ó no
p_arecían tener pestañas) el ruido infernal del escenano, eran aglomeraciones enormes de microbios bajo
las especies de homb1es y mujeres; porque supon&lt;&gt;-o
que l~abria alli también mujeres; solo un experto taturahsta podría encontrar la diferencia entre un chino
y una china. ·
El escenario era un tablado en donde estaba la orquesta;- la orquesta Dios de Confucio! -Ay! sl, la orq:u,e_sta compuesta de timbales, tamtames,gongs y chinmias; este escenario tenia dos compartimientos. En
uno junto á la orquesta está el héroe; detrás de el
una especie de altar con un ídolo; en el otro los muertos se van al diablo. Porque hay muchos muertos; el
héroe vence á todos los agentes del mal, al través de
monólogos sucesivos compuestos de _grititos ilimitadamente desapacibles y subrayados cana dos minutos por
el ruido siete veces infernal de aquella orquesta satánica. Con ~u talismán y su espadita de palo el Mroe los
mataba a todos; algunos de aquellos personajes ves
tian telas suntuosas. Y lo¡¡ chinos, desde una especie
de mandarín de botón rojo que estaba cerca de nosotros hasta el cocinero color de·pringuen oian,yreían to-

do eso con sus trajes negruzco~, sus caras verdes su
sudo! amarillo y sus colet_as engrasadas con manteca
rancia..... Los dramas chmos no acaban; noi:;otros si
acabamos por salir de allí temerosos d,e que se apoderase de nosotros el vértigo del suicidio y nos dirijimQs
á la Pagoda que está en un quinto piso sobre un restaurant en que otros chinos devoraban con su acostumbrada devoción, sendos platos de 'arroz con sus
p~li~los de marfi_l. El tt-1mplo estaba solo con su altar
búdico ea el fondo, admirablemente tallado en madera y lleno de figurines rlorados de ma1·fil; en los á1wulos ~normes tambores de seda bordados de figuras quiméricas, colocados sobre varas pintaiilas, en guisa de
enormes faroles-Dos boncillos engullían arroz en un
ángulo; nos acercamos al altar, los bonzos nos dieron
unos palillos aromáticos que quemamos con verdadera
unción delante del f~ísimo dios qu(1 teníamos delante,
y hechas nuestras salutaciones y pagadas nuestras
pesetas, nos fuimos vagando y comentando hastalVall
Street; encajonado en sus últimos palacios de sombra
que se perdian en la noche po1· un lado v por otro remataban en una pl11 teada corniza de luz de luna. Trinity-Church en aquella soledad, en aquella hora, tenía
un aspecto tan... Pero pasa el funicular; á casa; oh! si,
la cama, la cama ¿pero cómo dormir con el tímpano
enfermo de música china?
JUSTO SIERRA.

(Fot. Bustamante.]

ción de un bonito periódico que se publi_c a ahí,
,, España,» S(;l sirvió e1wiarnos una colece1ón de
el mismo, en la elegante carátula de la cual
figuran, acuareladas perfectament_e por el Sr: Ar_turo Sarmiento, Director del mencionado per1ód1co, las armas de México enlazadas co~ las de España y un detalle de adorno muy bomto.
La ·Redacción de Ei Mundo agradece profundamente ese galante recuerdo y reproduce á continuación la crónica dada por Espaf'ta de la celebración de las fiestas nacionales en Las Palmas,
por nuestros marinos.

No habrán olvidado sin duela nuestroslectores,
ya que es muy reciente el st~ceso, las suntuosas
fiestas conque la simpática cmdad &lt;le ~olnca rnl emnizó la presencia en ell,1 del Sr. Presidente d~
la República, quién, invitad? por_ el Gobernador
del Estado de ~léxico, acudió á man_gurar algunas mejoras materh,les de_ importancia.
.
Entre esas fiestas fué. digna de notarse por ~l
buen gusto que presidió en ella, la Kern:i,esse 01ganizada en la herm~sa Alameda de la crnda.d en
la cual se dieron cita las pollas t?ás guapas
tomando participación más _ó menos directa en las
gentiles faenas de la Jammca.
d
Nuestro corresponsal en Toluca, el ?astel e
Oro. se sirvió remitirnos variüs fotogr11ftas ?e esa
Ker)uesse v aun cuando no tienen el mérito de
' J
•
•
una oportunidad
iumeclrnta
son tan b u~ nas y dan
tan perfecta idea de esa fie?ta tan lucida que no
resistimos á la idea de pubhcarlas.
Hacemos notar sobre todo lo q11e representa un
pabellón hecho con puras botellas de cerveza en
el cual se emplearon millares de ellas.
El Primer buque ~ex/cano qu_e ha Jdo á las Canarias
:!,1UES'l;RAS DE AFECTO

Nuestros lectores saben y asi consta en el me_nsaje presidencial leído ante las cámaras _col:g15i
lado1;as que el Gobíerno compró en L1ve1por.o
una Co1'.b.;ta, la cu-al lleva el nomb1:e _de Yucatan
y que se designa para escuda náu~1ca.
esEsta Corbeta, que viene en cammo para nl~l
.
tras costlis, lnzo
esca 1a en la mayor .de las s as
Canarias donde tocó celebrar á los t~·1pulantes. e 1
cumple a'ños del General Díaz y las fiestas nacionalM.
·
La acogida que encontraron nuestros marinos

EL SR. Pr..ESIDE:STE

y st·s

ACOMPA"Í-AXTI s EX LA MESA.

en aquel l&lt;'j,1110 archipiélago que por primera vez
visitaba un buque mexica110, y el concurso de entusiasmo v buena Yoluntad que se les prestó para
la celebridad de esas fiestas fuernn tan expontaneos, qu1! dejarán recuerdos_ perdurables.
Con motivo de esa estancia d• 1 YucA'rÁN en el
puertc de Refugio de la Gra11 Canaria, la Redac-

Apacradas las luces que tan hernioso aspecto
presta;on al Yitca~á?7, desva~ecid_os los sonidos
metálicos de la mus1ca, perdido ) a el ~co de la
mtimaeión e:xpontánea y franCB; qu~ remó en la
improvisada fiesta, orro no extrn&amp;'mdos los calores del entusiasmo que hacen surgir delos p.echos
C'Spañoles los cariños recibidos de nuestros hermanos de raza hispana, ni los deseos ~ehementes
de seguir estrechando !amano de m~nnos tan g~hmtes é ilustrados, como los qne tnpulan la corbeta mexicana fondeada en nuestro puerto; ha llegado el momento de pagar, aunque_ pobremente,
la crratitud que guardamos por las mnumerables
ate~ciones recibidas, diciéndoles hoy, desde las
columnas de nuestro diario-«Coma!tdante Azueta y seilores oficiales del Yucatán: muchas gracias.»
La fiesta de anoche fué una nota hermosa en la..
historia de dos pueblos de un mismo origen. De
un aspecto halagador, fué también el espectáculo
ofrecido: la franca cordialidad que entre ~odos
reinó la conformidad de gustos y la semeJanza
de opiniones vinieron á ~~firn:,ar las p~labras
con que saludamos á los dtstmgu1dos marmos:-

�366

Domin"'O 28 de Noviembre de 1897

EL MUNDO.

Domingo 28 de Noviembre de 1897.

buque que .recientemente ha sido comprado en Inglaterra y que ha de ser transformado convenientemente en escuela de guardias marinas; nos hizo
notar mil recuerdos que lleva dela Gran Canaria,
mapas. planos del puerto, fotografías: nos hizo
mil_ elogios de nuestra isla, de su magnífco puerto derrfugio, bien conocido ya en l\léxico gracias
al cdo y actividad del Cónsul, nu,istro amigo el
Sr. Martín V elasco; nos ha hló con cariI1o de la tierra Yascongada de donde es originaria su familia;
de Esµm1a donde estudió los primeros años desu
carrPra y donde encontró la corv-pai1era que con
él ~omparte hoy la fdicidad del hogar; nos obsequió con vinos, con pastas y al mismo tiempo dejaba deslizar junto al oído, una fina agudeza, un
delicado chiste, una frase de atención ó una palabra cariñosn.
Del Comandante Azueta y de los oficiales del
Yucatá.n consennrcmos gra.to y etemo recuerdo.

LAPIZ Nl'EYO.

Para los carros pesados de tramp, rte '5" p11-ra los r¡ne
sin•t·n en la ao-rit'ultura rn general-los ja¡,ont'see ('mplean búfalos} alg·uuas vect's caballos. Muy pocas veces asnos.
Pero si tienen pocos animales domésticos en ca1!1blo es
notable el cuidado que lt's consal;lTan, son smg·ulare- los mimos de que los hilc·c·n objeto, como p,,ede
verse por los grabados que publicam ..s. En uno de ellos
vese una t'spadrilla. trenzada, que se aplica á las p1•zuñ:1s de los búfalos Y que es un coc¡1wth,imo trabajo que
muestra la índole' de ese pueblo minudoso y extraño.

A las 11 los invitados pasaron al comedor..
Ellwuh por la ahundancia y selección de los

PUESTO DE CERYEZA CONSTRUIDO CON BOTELLAS CERVE( ERA¡

platos fué verdaderamente expléndiclo. Al final
se repartieron variedad de dulces; lo vinos y licores fueron t1 bundantes y exquisitos.
Al descorcharse C'l í'hampagne se iniciaron los
brindi~. Tomó la palabra el Comanda11 1 e del YUCATAÑ que brindó por el ~fonarca de Espa:ila y
por el Presidente de su nación en cu \'O honor se
celebraba la fiesta; el Alcalde Sr. Ve{·dugo, bdndó por el Presidente Don Porfirio Díaz que también personifica la grandeza y prosperidad de la
República Mexicana; el Sr. Pi;rez (D. Alfredo) por
España descubridora y conquistadora de América, y por l\Iéxico, pueblo de raza hispana; el Sr.
Sarmiento por la unión estrecha y fraternal de
los dos pueblos, que cobijados por el pabellón de

«Mexicanos y españoles no son pueblos amigos,
porque más que amigos son hermanos.»
Cclebrábanse los días del Sr. Presidente de la
República Mexicana gencr&lt;l.l D. Porfirio Díaz y
con este motivo, nuestro distinguido amigo el amable Consul de México D. José ::irartín Velnsco, en
nombrn del Comandante de la Corbeta de guerra
Yucatá.n, invitó galantemente á alguna::1 familias
y amigos de confianza para celebrar la fiesta en
familia.
Un servicio bien organizado ele botes condujo
anoche, á bordo del buque mexicano {1, todos los
in vitados, los cuales constitu)Teron una selecta representación de la buena sociedad canaria.
Desd:e tierra no era posible adivinar la transformación que había sufrido la cubierta.
Los farolillos de colores que pendían de todas
partes y los alegres grupos que se habían formado por doquier, convertían al buque en un salón
animadísimo. Kada más pintoresco que el aspecto que ofrecía, á tales horas, el Yucatán que más
bien que anclado, parecía estar sólidamente fijo
sobre la tranquila superficie del mar. Un tiempo
hermosísimo favorecía el éxito de la fiesta!
Al llegar nosotros, la hermosa y alegre reunión
estaba en su apogeo; reinaba animación extraordinaria, traducíase en actos el general entusiasmo
y el júbilo se retrataba en todos los semblantes.
Y en medio de los invitados, prodigando atenciones; acudiendo á todas las necesidades, francos,
expontáneos y extraordinariamente amables, se
veían al Comandante y á su distinguida oficialidacl, admirablemente secundados por el Sr. ::iiartín Velasco.
Saludamos al Sr. Azueta. A las primeras palabras el ltumbre inte1·ior se había dado á conocer;
pundonoroso marino y caballero sin tacha. Sabe
conquistlll· las simpatías con sus bellísimas prendas personales, con su carúcter jovial y caballeresco, con la exquisita consideración que á todo
el mundo guarda, con su h·ato afable, dulce, carifioso, dechado de cortesía y de amabilidad. En
él radicó la causa primordial de la alegría que reinó anoche entre los invitados. Había que seguir
la corriente: seT también amable, cortés, jovial;
participar de aquel caracter expansivo, demostrar
franqueza con el hombre franco en grado sumo;
devolver atenciones al hombre atento por excelencia.
Nos presentó á su oficialidad, que participa también de todas las bellísimas cualidades del dignísimo jefe; nos enseñó todos los departamentos del

..,..

Lb·piz Nuevo.

MARINOS DEL PRIMER BUQUE MEXICANO QUE FUE .Á. LA GRAN CANARIA.

México, se hallaban represer.tados en la corbeta
YUCATÁN· el Sr. Martín Velasco (D. Vicente) por
México, ~uyo pueblo demuestra siempre los profundas simpatías que guarda á la que fué su metrópoli; el Sr. Betancou.rt por la fraternidad entre
españoles y mexicanos; el Capitán Sr. Torró~ ~or
la marina de geurra mexicana; los Sres. Bo1sswr
y Tejera brindarqn en verso siendo felicitados
· por todos. De nuevo brindó el Sr. Azueta agradeciendo, en nombre de su patria, las_ palabras entusiastas que acababan de pronunciarse.
Durante la comida tocó escogidas piezas un
cuarteto de orquesta, que amenizó, también, la
agradable velada. Desp1~és de la esplén~ida comida continuó el baile hasta las 2 y media de la
madrugada.
A las 12 de la noche se repartieron helados Y
pastas.

***
transcurrido

Las horas habían
fugaces como
un sue:ilo debido á la galantería y al buen gusto
imponde1'.able del Comandante y oficiales del YUCATAN. Estos dignos jefes pueden estar orgullosos de su obra: espectáculos como el de esa noche no se olvidan nunca. Ellos y el Cónsul de la
República, supieron realizar lo in1posible. Mil felicitaciones.
A las 2 y media de la madrugada :-tbando_nábamos el buque después de habcrs~ 11nprov_1sado,
durante breves momentos, un concierto intimo.
AJ separarnos de marinos tan galante~. al alejarnos del buque donde de modo tan delicado habíamos sido obsequiados, desde las lanchas ~ue
nos conducían á tierra nos despedimos con vivas
á l\Iéxico, al General Porfirio Díaz, al Comandante Azueta y á la oficialidad del YCCA~ÁN ..
Y á nuestros oidos, en medio del s1lenc10 de la
noche, llega claro y distinto, desde la corbeta
mexicana. el grito de
-¡Hurra! ¡Viva Espafia!

UNA GRUTA EN LA KERMESSE.

367m:•

EL MUNDO

ESREREÓSCOPO GORDE,

Se ha ensavado va emplear el papel enrollado para
mantener la j}U11ta del crayón, en lugar de \a madera
utilizada hasta aqui; más en este m1t.,,·o lápiz se trata
simplemente de unaJrnlícula de madera muy delgada
que se enrrolla al re edor de la barrita del lapiz y se
desprende muv facilmente. Este procedimiento ahorra
mucho trabajo y presta notables servicios.

DA){AS JAPONESAS DANDO GOLOSL'&lt;AS Á. LOS CIERVOS SAGRADOS DEL PARQUE L\1PERIAL DE TOKIO,

CURIOSIDADES

Con el próximo número repartimos á n uestros lectores

Stereóscopo Oorde.
~

Los instrumentos llamados Stereóscopos, destinados á obtener la sensación del relieve por medio de
pruebas hechas sínmltánea~~1~te, eran basta ahora u!1
poco u1olestos, y por ende d1fic1les para llevarse cons1"'º· l\1. A. Gorde ha imaginado el modelo simple de
ttereóscopo que damos en el adjunto grabado. Se compone de una planchita vertical y que puede caer sobre una regla. Esta última lleYa un atravesaño horizontal que mantiene las fotografías. El aparato es poderosísimo como aumentador y sin embargo se reduce hasta el punto de poder llevarse en la bolsa; su espesor, doblado, no pasa de un centímetrp y medio y sn
Jong·itud de 19·ceutímetros.

255 FA Gl N

1

Asf

de folletín, correspondiente al principio del
segundo tomo de la novela

~POR HONOR DEL NOMBRE~
Hay que advertir que esta novela es la mejor que hemos publicado. ·vale $7 en las librerías.

M11~s1·ca para Poºadas
"

Con el pr6Xi'!10 n\\mero empezaremos é. repartir hermosa~ pie1,as
de m\\sica, apropósito para las Posadas, escritas por el maestro
Cuylls y con .,1egantes viñetas.

LOS ANIMALES OOMESTICOS EN ELJAP.,.N.

Los japoneses poseen mu~T pocos animales domésticos; si tratan de imitará lo~ europeos en muchos puntos, habría que hacer acaso una excepción en esto; como no acostumbran la Ir.che, no crian vtlcas. El arroz
mezclado á los peces y algunas legumbre~, forma la
base ele rn alimentación.
, Entre los japoneses aclor~dores f&lt;'rvientes de Bou•
clha, la carne de bue.v estaba prohibida en otro tiempo
como entre los indios; ahora se ha modificado un poco
este uso v de vez t'n cuando se deciden á comerla. El
puerco les es por decirlo así clesco11óciclo. Los caballos
no se ernplt'an sino rara Yez para arra~trar los carruajes, salvo los que sirvPn eu los grandes días eu To•
kio, pegados á los trenes del ~mperador y de los personajes ele lli corte. Sirven también algunas yeces en
Yokohama para los europeos ricos.
Por donde quiera Yense hombres que arrastran cochecitos públicos ele dos ruedas, casi sillones rodantes
llamados Rinkichas. Nuestros los lectores conocen de
masiadopor descripciones que en este periódico hemos
hecho de tales vehiculos.

-

,

~

.'-'

·.,....---.. \

-· •fu-tv-

ESPADRlLLAS QUE SE APLJCAN EN ET, JAPON

A LAS

PEZUÑAS DE LOS BUPALOS.

�EL MUNDO.

flnmin!!"n ?~ rlP Noviembre de 1897•
Domingo 28 ae NoviPmbre de 1897.

369

EL MUNDO
tas. Hija de nna familia distinguida, no fué para
1•1la la holgura de la posición pretexto para el ocio,
sino poderoso estímulo para el estudio; y muy nifüt aún, enamorada del color, ha sido para ese
monarca divino la gentil desposada, que como las
vfrgencs prudentes de la escritura, j:m1ás deja
agornr el aceite de su lfnupara: es decir, no deja
enfriarse mrnca el fuego de su culto, noble y bello.
Feliz quien como t•lla puede ·ostcntnr, ante ese
111m1do ver.-;atil, pagado eternamente de la opulcncüt y del ¿xito mprcantil; perenneme11te deslumbrado ,\nte el fetiche de oro en rededor del
cual baila su necL, ronda, no solo el poder que
ch, la riqueza sino el milp:ko poder que da el ta,
lento. Para st1 alma-j:nnús habrá vados; porque
cuando &lt;'l tedio &lt;'nemig·o de todas las almas, le
nuwstre la inanict,d de la exisrcucia, el arte le
mostrnrá la plc11itud de su embeleso.

Julia Escahmte es disdpula del maestro Raf¡lel
Flores, profesor de l;1 .Academia de San Carlos;
posee dos henuoso:; estudios: uno en su e.asa habitación de ln calle de Tiburcio y otro en su rcsiuencia \·eranieg',l de Tacubaya.
Ila cnviadocuadrosú lasexpo~iciones de P,ll'íS,
~neva Orleans, y Chic,1go y ob~unido honrnsos
arUsta.s. premios.
En la ex:po,;ición org·rnizada h1ce pocos años
en el Hotel del Jnrfün exhibió un magnífico cua9u1ia $scalante.
dro que también fué prPmiado.
Entre sus pinturas más celebradas, cuéntase un
Un cerebro femenino más, Yi- cuadro de grandes dimensiones llamado La Lecltegorosamente soñador, hábilmcn~ m y que representa á una preciosa muchachita lote cultivado, que exterioriza sus zana, riente, que mostrando el pie rosado como
scllSaciones por medio del pincel, un pétalo, lleva al hombro la cántara de leche.
en el lienzo que hace ctl'rno el Despréndese de esa figura una sensación primamatiz, perpetúa la sobernnia del veral y fresca que encanta.
La vida de la joven artista es tranquila; ama
color, y fija la magia de las viella,
como fray Luis, la i;scondida .smda: y en el
braciones luminosas.
seno
del silencio, su producción se fortifica y se
Julia Escalante es digna de figurar en primer
érmino en esta gentil galería de sefloritas artis• engrandece.

Nuestras

UNA TORMENTA EN LA SIERRA.
PARA EL LIC. IGXACIO MICilEL.

Arre mulo, ándale, recua ...... .
Y el mulo, moviendo parsim&lt;?niosam~nte la grupa,
iniciaba un trote de buenos am1g·o,, estmmdo c~autu
podía manos y patas para ascender aquella penchente
aoTia v escabrosa.
º-zo·penco, no le mermes; .asi ,~•as bie_n. co,mo .un
mondongo de cura, clamaba tio ~1co; uura que s1 te
duermes nos cog'e el chaparro!1·
.
y espoleaba el tordillo que iba á la zaga d~ m1 cabalgadura, ahora diligente, por obra y grnéia dP, la
cuarta y de las rodajas de las espuela, leonesas.
En efecto, el chaparron se nos venia ~neima .' los
pinos heridos por rachas prematuras deJaban 011· un
suRun:o mag·estuoso.
Una tempestad en la.sierra! e~ rebramar de 13:.torruenta en aquella, altitudes enzadas .de prodig10.sa
tolumnata vegetal! Que más podía ansiar la pechgu.eña fanta,;ía ele un artista!
Oue. reO'alo mejor para los ojos y para el oido! .. ·:·····
1~ el e;;pectáculo iba ~ proporeionárseme grafo; et
amare· haciéndome refocilar de antemano con el anuncío dc,;'su advenimiento.
.
.
.
Cabalga cabalgando, volvia los OJOS a.l plan mmediato donde las cañas de crenchas und1vag'as, blandamente se mecían al soplo de un viento ~emoroso; rastreaba mi inirada como rauda golonclnna, por la ve&lt;&gt;·a toda sobre la ~ual parecía pasar algo como un extremeéi~iento precursor de la ten1p~stad, y se. encaral)laba de seguido á las cimas ommv1d.entes, en las que
&lt;l.esg·arraban ya sus cre_spones ploi1~1zos al&amp;·unas .n ube,; delg·adas, vauguardta de la re.g1on ele n~l)es gru.e:sas que se descolgaba por el pomente, matizado aun
á trechos por los rayos pó~tuuios del ,ol . •·:.
Si se avecinaba ya Lev1atan, con su ~la11do t.onante c~n su huracanado rt•soplar, henclndo el nentre.
obscuro de liquido y de rayos: era el monstruo de los
Libros, caballero a\iora en invisible corcel alado, y
iseiíor de los espacLOs....... .
*

**

Diana-1 uaaro

ae

T. !@. Kennington.

-Arre matrera, rugió el tío Nico nueva1i1e.nte_, arrC'bíatando al""unos ternos del c~so-s}\bete n•Jud1a que
110s ensopafemos de lo línd(? s1 no aciertas á llegar al
claro, para ponernos ~l al?r!~º del bo.hlo..
.
-Y su mercé, añad1a d1nJ1endose ª. m1, no la deJ_e
de la mano· mié que es devcras e~tt~cliante para la .s1·
1:a v que p¿r su pura culpa. vamos a pasar la de Dios
es Cri::;to! •
.
E;:;o era lo que yo queria,.por cierto. Qu~ s.e me d~ba el frágil amparo del boh10! Qu~ me pusie~a la to1me11t11 como diu•an dueñas ...... meJor que meJor ...... en
Yie11do el espeitáculo, todo lo llevaria en amor y paciencia.
Y el espectáculo no se hizo esperar.

No muv lejos andábamos de la m.as alta cumbre,
cuando ima sulfur~a llamarada invadió los infinitos
espacios y un estruendo portentoso taladró las capas
atmosféril:as.
Mas abajo, á la vera del sendero tortuoso que recorríamos, un pino milenario, desgajado de g·oipe, cayó con estrépito inclescri ptible, victima cl~_l rayo.
-Ya tir¡¡n con bala, miamo, exclamó 1'1colas entre
sonriente v medroso.
-En efecto, respondí, son las baterías del cielo.
Y por las quebradas rocas, por los esquivos peñascales, por la,; hoscas torrenteras, por los declives rápidos, iba repercutiendo, repercutiendo aquel trueno
inaudito, v parecía qnelos 8ttRtentos de la serranía se
quebrantaban:,.· que caían ~01~ horrisono ruido, ~echos
mil pedazos los pilares de Jacmto, de ágata v diamante que sostíenen la cúpula azul de lo, cielo::;!

*

**
)las no nos llegaba el chaparrón contra todas las
preYisíones angustiosa~ del tío Nicolas;. r. no solo no
llegaba mag·iitir la amenazadora prox1rn1clad de las
nubes plomizas; mas estas, rebotando de cumbre en
cumbre como Inmensos aludes de algodón obscuro,
ibanse arremolinando á nuestros píes ~- circundando
un amplio sector de la montaña.
DetuYeme lleno de pasmo; otro tanto hizo el tío Ni&lt;'Olas Y contemplamos la mas cumplida maravilla que
contt!inplado havan ojos mortales.... ..
·
La tumpestad estaba á nuestros. pies, borhotante
rug·iente,, pavorosa ...... A nue~tros pies culebreaba e!
raro, bilurcándose en inúmeras saetas d'=' lumbre;
erivenándo, fugitiYo, con arborescencias lívidas, el seJJO de las nubes .. .-..
La te11,pestad estal1a á nuestro~ pies, llena ele poder
v coraje; nos llegaba su rugido y uno como hálito de
:,apores tibios ...... Y arriba, encima de nuestras cabezas, el cielo se serenaba por .completo, rosándose con
el ultimo rayo del crepúsculo ......................, ............ .

···c;~;;a:~·:. ~;;· ·;_¡- ·;;1;·,;~;.~· 'a"i ·ii"~·1;i~;· ~;¡~~;t;ib~1\;~;. ~i
bastimento,"dispuestos al palique y á la broma, pregunte á Nicolas:
-Dí te pesó el paseito?
-Ni me lo ntelva á decir niño de mi alma, respondió; aquello si que fué de rechupete ...... y · oiladíó con
infle.xión conmoYida:
-Que cosas tau lindas hace Dios!
A)fADO NERVO.

EL SABELO~TODO
Anda por el mundo cierto tipo que, por su sabidurla
sin igua1 entre todos los nacidos, la vil tierra en que
pis11. no es merecedora d~ sustentarle. Tal cosa, a lo
menos, me figuro que ha de imaginarse él, y otro tan•
to más, ·si ámanos viene, porque en punto a imag·ina•
ciones Lle esa especie, no tiene el tal calo ni mediµa.
Psted, lector amigo, ó lector piado~o, ó como usted
quiera que le llame, sin duda le ha de conocer, pue~
us per::;una-el tipo aludido, se entiende-qui! en todas
pa1tea se encuentra, y en todas su mayor afán, lo que
uHi.s allincadamente procura, es llamar hacia sí la atención de todo bicho ,·iviente, ya pertenezca el bicho á
la clase de los llam1tdos cultos, ~,~ haya qt1e buhcarle
entre los incultos é ignorantes.
Para conseguir mi hombre fin que, en concepto suyo, á tau p:ran a ltura intelectual le coloca, no ctespertlicia coyuntura buena ni mala, y cuenta para ellu con
armas el~ tan excelente lev Y condicióu; tales como el
dist.:utir del modo más desatinado po,ible, si bien cui•
dando de que sus disparates vayan chorreando por los
cuatro costados afectación y suficiencia; el engañará
lo::; amig·os sencillos y poco avisados, hablánduJcs contiuuameute ele bellezas incomparables ele una obra que
hace mucho tiempo· trae entre mano~, y que, por pudoró mocle:;tia "in eluda, 110 se atn:veuunca, á pre&amp;eutill"St~ ante el público, y, finalmente, el descolgarse allá,
de peras :i higos-si por ventura no sig·uió d camino
de 1 , uratoria, ó comprende que e,; algo torpe. de lengua, -con alg·ún sofisma muy bien aprenclidito y encajado de antemano en la memoria.
Pero el arma más poderosa y que mejor y con más
api-evechamiento maneja\ es la dbcusión. Part!ce mentira, pero él lo discute tono: lo divino y lo humano, lo
ele te¡as arriba y lo de tejas abajo, lo que esta.al alcance ele cualquier pelea y lo que sólo se les alcanza á
mu.v pocm;, lo q11e comprende y lo que no entiende ui
á cíen leg·uas. ¿Le habla usted, pinto el caso, de alguna obra f1losófical' Pues ya tratará de hacerle á us~ed
creer que él que ha estudiado á !'latón, y á .Aristóteles y á Sócrates, ~' á cuantos antes~' des¡rnés han ¡;ido
fillsofos. ¿Se le ocurre á usted en mala hora, nombrar
á Santo Tomás, verbigracüt~ Pues con esto solo, ya
tiene u.ted al sabio de los sabios, al portento de los
portento~, sLtilliéndose pa,;íto á pasito en el insondable
rnar de la teología; y puesto en tan peliagudo trance,
le oirá, el que q ttiera oirle, cosas verdaderamente pe•
regl"iuas, en •·ibta de las cuales es preciso tenerle,
cuando menos, pot· tan illlstre teólogo como San Agus•
tín, ú otro que más Yalga. La histona no hay quemen•
társela. ¿Parn qué, si él se las sabe toó.as lo mismo que
el l'aclrenu.eatro? Y en prueba de ello, y para que usted se con venza de su mucha erudición, le citará. á 1.s•
ted. aunque algo desordenadamente, á Tácito, alP. J\.Ia•
1-iano, á L;urita, á Xenophonte; Tito Li vio, Macaulay,
Orosio, Diego de Mendoza, Salustio, r'ericles, 'l'ucidi•
des...... y ha~ta al mismísimo Poncio Pedante; celebérrimo hi;toriador, primo politico de Poncí o Pilatos. Y
no le cita á usted más, porqu1:1 es seguro que ya usted
habrá echado á correr asustado de tanto nombre, que
si no,·más le citara. En suma, señores, que es hombre
p_ara el et1al nada hay oculto ni ignorado en la tierra.
E,; filósofo eminente, teólogo insig·ne, 8apientísimo co•
nocedor de historias, crónicas Y cronico.ies; sociólogo
de los buenos, g·eógrafo de los U1ejores; pintor, músico,
escultor, arquitt:-cto, literato ...... y, por Herlo todo, me
parece que también es gran maestro en asuntos de
cuernos, y critico 11otabi11simo en el arte de los Zabar•
te. Salazar y comparsa.
Una sola cosa no tiene el desdichado, y es ,ergüen•
za,porque siempre anda hablando mal ele su país. A cada rato le oirá.u Uds. expresarse de esta ó parecida
manera:
¡Por Dios, caballeros! tengan U des. la bondad de no
decir barbaridades, que con ellas sólo se cltmrnestra
un completo desconocimiento de la materia que s1:1
tliscute. Y es barbaridad, y de las .gordas, afirmar en•
fáticamente que México se encuenrra ho.v tan adelan·
tado v floreciente como cualquiera de las repúblicas
de
América latina, y que se halla, ó púnto menos,
en potencia propincua ......... si, señor, en potencia 'propincua ele ser 11110 de los prímei•os pai~es en el con•
cierto de las naciones civilizadas.. Si Udei&lt;. conocieran
á su tierra como me precio de conoc1:1rla yo, se"'uramente que no se aventurarían á emitir juicios ele tal
naturaleza; antes al contrario, dec:ararian ingenua·
mente, como yo con tocla ingen_uida~ declaro aun á
pique de que se me tenga por ant1patr10ta, que no valemos un comino.
Dicho lo cual se atuza el 1Jigote-sí le tiene, por su•
puesto-\· se quecla mirando á su pequeño auditorio
como si· quisiera preguntar: ¿Elrl que opinan Udes?¿~fo explico ó no me explico? lvalgo ó no valgo?
Otras veces le da por emplear forma algo más sua•
,e, v si el tal ha nacido en España se arrauca en est.os
tén11inos:
Es menester que seamos francos, que confesemos. la
verdad, haciendo á un lado tontas patrioterías. p.ro¡i,ias
de la gente ignorante y que no conoce ni po1· el forro
a. la tit:11-ra que la vió nacer. b:spaña, señores, flstá muy
atrasada: atrasada en agriculttua, en indu.s.1ri&gt;1., en artes, en ciencias ......... en cuanto es «genuin,a manifestación del ingenio humano.• ¡No hav m!ts ql\e ver
aquellos trene8! ¡que trenes, me Yalga Dio~! ly yo. qufl
acababa de ,iajar en los de los Est,ldO.S Uniuos! Como
quien dice, eu los mejores trene::; del g·lobo tel'l'Aqueo.
Porque, amigo, es lo cierto que Alo, americano,; na•
die les aventaja. en este particular. Yo, que he estado
alll, puedo decirlo, como puedo, asimismo dar noticia
minuciosa del extraordinario valer d:e aquel pueblo
admirable, para mi $in rival en ambos bemisfel'ios.
Y por aqui se va alJrienclo paso, hasta que al fin sa
pone á relatar 1as míl marav\llas y prodigios que ha
visto en la República clel Norte. ¡Aquella a::;tátua. de ll\

la

�370

EL MUNDO.

Domingo 28 de Xoviembre de 1~7
Libertad, que se eleva á tres mil meDA.MAS MEXICANAS.
tPOs del suelo! ¡Aquellas casas euoraplauso lo saludaba cuando iba hasat
mes, aquellas ticndati, donde Jo mismo
cllo,i, mis cornpa11ero:; de Colegio, plale venden á 'Ud. un collar dé perlas
ctmtero, rie11te, ~mgularmentt: feliz y
preciosbimas, que un ochavo de toextrafianiente fautá,tico.
cino. Si es para quedarse con la boca
J ttzgábale francé,;. ~fo Jo decían el
abierta. ~i míts ni menos que como
negro tu ciente, abrillantado de :;u traje
se queda uno en presencia ele semejanv btl afición decidida á las co11clecorntes muestras de ilu~tración v buen cricionelo; en el ('lta.Jeco_irreprochable lleterio.
·
vaba adherida una grnn cruz como lo.:1¡Ah! pero no más gracioso C8 oír discahalleros de Sa11ti,1g·o en su flarnantecurrir it nue~tro hombre sobre rl'Jio-ió11.
forreruelo. Poi· lo demás, su cordial caYo treo, suele dt&gt;dr, que exi8t~ un
racter é ingénita s1tn1mtía por .la juSer Supremo, un Ser superior á nosoV,:t1tucl; su agudeza misma y ,11 do11aitros, llitmesti .'.\aturnleza, Eter, ó rnmo
re, el cariño especial q tte di,;pt:u,aba á .
se quiera; pcrn ele tener vo esta rreenJo·s
c•uamorados sc•111pi1ernos. l¡e11d1idus.
cia, á admitir sin répliea ni discernide il11siunes y pictórico.; ele fe, hal.Jianlt).
mineto alguno las :ncontablcs paparrnconq ttistadu una cohorte entusiasta ck
chas c¡ue los frailes se empeñan eu hapoetas en agra,: ydc trontdurcs clese11cemos tragar, va mucha diferencia. N~o
fre11at!os ~• ¡.,c•rcl1dos......
C(!te lo trean los tonto~. ¡.(~uien, por
Una tarde brurnosa, apenas alumbraeJemplo, 111edianame11te ilustrado acepda por la candente hornaza de un sol
ta hoy como aiyculo de fe que la \llrgen
,¡ue se ocultaba amenazado por siuies:\!arla.._. ... eii fin, ya saben lJde~? ¡Conn
tras uublaione~. una tarde tnsce v fria
s1 la t1ei1cm no nos enseifara que tal
como mi espiritu Stúrido ·" atormentadocosa es imposible! i,Y r¡ué me dicPn
por i11fi11ito:; dolore,; paseábame abstraíUdes. de la infabilidad del Papa? \'ado por esas calles cu !1uc el bullido ele
mos, hombr¡•, ó es que nos quieren ' totrnu:;uentes y ,·ai-ruaJes, la nota viva
mar el pdo, ó nos han visto cara de o-,w •
de un corpÍllo de colores abig-arrador;.
sos. Pero á, mi no :;e me co1111tlo•a"to11
!Í la mirada intencional y pe11etrantu
ruedas de molino, porque yo he0 leido
d,1 una hermosa, convida al goce inomucho, tanto de autore~ crédulos como
cente.,· puer\J á todo aquel que no tiede escéptico:; y materialistas; y, la verne mas de veinte afios v uua alma disdad, :vo me atengo á los último~, E'llpuesta á solazarse." recibir otras imtre lo, cuales se ha•lan hombrea de tanJ)resiones c¡ue las del tedio amarg&lt;;&gt; y
to talent? y autoridad, como Demócrilaproftlnda pena.
to, Volta1n•, Rousseau, Chateaubriand
¿.Sabeis, mi:; amigos, lo que á mi ániy otros varios.
ino produjo tan frívolo aturdimiento?'
Si acaso alguno se atreve á hacerle
$rfa. Gnfonia Eionzalez
Un cldspredo grande, inmesurablehacia.
observar que Chateaubriand no fué un
la ,·ida ociosa del boulevardier v un
escritor cOm'.) él se lo imajiua1 conte~ta
(DE XOGALE8, HOXORA)
intenbO deseo de rechazar aquellas comuy serio y midiendo mucho y rscuclrnn
sas y aplabtar aquellas genteti que se.
close las palabras: U::-ted créame á mi: el Catoliri,mo
.
prese:-ntaban á mi ,·ista como las imáge•
La bandera del dolor.
obedeciendo á la le,v· unh·ersal porque se ri o•e todo lo
ne• Yer~1coloreti de un graphoscopio ó las movidas fi.
creado, forzosa(nente ha de ~esa1iarecer co~1 el ti!m1g-uras dd un cuadro disoh-ente.
P?, como han ido desapareciendo otras nrncba8 reli['l:n el álbum de laSrlta. Olelia Gonzalez y Zambrana]
Prouto, pue~. rne alejé de las ruidos-as avenidas que
g10nes.
me &lt;'illlsaban fiebre y fuíme clirecto, temeroso de arre•
Con lo cual el bendito de Dios Be forja la ilusión hapentmue, á distraer mi mal á casa de ese desconcido
lag:a~ora de q.ue IJ'.1 snrni~o .á sus oyentes en muda y
UJOi'i'E;\IJ,;, n!1ia.; pero yo no puedo presrn- ,\. q !liéu yo creia francés y era en realidad, co:;mGrehg1osa adm1rac10n de su persona.
&lt;1rle ahora pa1saJes encantadores, como aqut&gt;- pohta
Hablando de literatttra es también-como en todo
ll1i ,·isita, con todo, hubíérasP. di fe.ricio si la rubia
os riue un gran poeta describia, pintando el
ya se ¡;abe-una potencia de primer orden.
'
Jazmm entrelazado con la pasionada la ver- Sra. dt: Cliquot-dama ~iscreta y de altísimo contorno
-L~ola! señor Quisquillas, que tal va esa salud?
al pié del mirto. n1 el hondo valle el ~liYO, al -que Junto á un annano conversaba con mi héroe
-:siempre haciendo berrinches-no la salud se en- bena
borde del. t?rrente !a adelfa~· sobre las hojas movidas á la sazóu, no se despido en el preciso momento eu
tiende, ~iuo vo.
'
por JC!" alt,:;10¡;, las Imelas mariposas, mientr11s el fauno que yo entraba........ .
-Cuidado~ cuidado con la. bilis, que es persona de d?rm1tab3:
en su irruta &lt;ie hiedra ó se bañaba el silen-La yerdacl es que .vuestro misterioso personajemuy mala~ pulgas, y á lo meJor nos da un susto
cio en la hnfa de las fuente:;.
subray~ con. ace1:1-to hger? y retozón una jo1·en que
. -:Pero ~1 ,\ veces, aunque uno trate de ref1 enar los
Yo recojí los últimos suspiros de tu bella mach·e así pre~unua de mtehgent". é 111geniosa-110 era. á Jo que
1~1petus, no puede por menos de ~ndig-narse. Figúrese como
1~ habia vis.t_o correr y jugar alborozada, en' los
veo, tan galante y rendido con las señoras como fuera.
l d. que .acabo de ~en~r una a~r1a disputa con Rive- preludios
de la mnev.. La ví ruás tarde cubierta de ro- de desrarse.
ra....._.Ud. conoce a Rivera_.........
,
sas blancas, rn su túmulo do martir. Llevé su cadáver
. Permitid que. os prevenga, señorita, que antes de él
.-St; un muchacho por cierto muy fornial é instrui- sobre
lo~ hombro~ en unión de otros amigos .v parien- Ja1~1~s he conocido nada tan espiritual refinado v exchto.
·
qu1s1to
•
tes-radiante
de
mmortalidad-al
santo
panteón.
-;-Instruidito, instruigito, y precisamente ahora, disAl.leer esta página, arroclillate y ora por ella. Las
-Bien_¿y lo .demás?-estalló el de la voz hueca con
cutiendo sobre ~¡ ~ne~amsmo del verso, no supo enten- ornriones
puras son los himnos de Dios.
ademán impaciente.
(ler lo que son p11T.1qmos1 yambos, cornos~· espondeos.
. Alg~mos pueblos antig-uos cuando celebraban las
-Mu.v luego le traté familiarmente-contestó GuiY_ay.a u_n ho~bre rnstrmdo, que no sabe Jo que es un v1ctorrns
sus famosos guanero~, ha,·ian conducir 11.e.rmo amostazado, dispouiéndose á seo•uir su narrap1rr1qmo1 m (as s.llabas, tiempos y pié~ de que consta al ~ado dede
los
carros
de
trofeos
adornados
con
cnrtic1on - y aun perI?itió, por
no ~é qné ~:tusa drtermiun senano yamb1co puro. Pero verá Ud. tJon Pedro
de granate y oro, otro carro pesado y lúgubre, uante, que lt: quitara el roJ1zo gorro que envolvia su
Conve~icido sin eluda el pobre hombre, q{w, entre pa~ naJes
en
el
cuai
se
destacaba
una
anchurosa
bandera
neo-ra
réntes1s, e., un apedeuta en toda la e.xtensión del vo- pa¡·~ que el vencerlor no se dejnse ensorbebecer "'de: ve!1e1:able cabeza. Nue,trn charla, desde entonces
a111n~o~e por grados y hablamos..... hablamos largo,;
c~blo, de que no se halla mu.Y fuerte en Poética cam.Pºr. las glori~~ del destino, y pensara á veces tendido d~ la d ~ha fu.g az .v la esperanza muerta, del
bió el.te~a, ~• me pregun.tó mi opinión respectd de la mas1ado
en las miserias y delnhclacles hunrnnas.
ª(llor-¡el mflex1ble mmotauro!- y de ella, mi veleidosa
obra ulttm~ de Pereda, titulada Peiias Arriba. Yo se
Entre la~ muthas florrs qutl dediquen á tu talento v bien amad.a,. la gaUard;;i morena de ojos nrgros más
la expuse hsa y llanamente, como es mi costumbre· á tus
gracias, en este álbum tu~ numerosos aclmiradri- que Ja obsidiana, ondulante cabelh•ra y caderas compe~o par.éceme que n? ~lebió de agraclarle, porque s~
1:es, se.an .l~s ~.re,,~ntes lineas para ti, el simholo dPI bas co~o rebo_rdes de ánfora hcl&lt;mica ~· oscilantes
deJó dec1!· el muy e~tup1do, que era vo un borrico que
coi.no .P~nclulo simple, en vaivén con:;tante, persistenen mat.er1a de arte, no distinguia lo blanco de lo ne~ recuer~o, la litgrun~ BtU.tve y .dulec, por la memoria te
mfm1to!
gro. No me pude contener, me atufé me atufé de ve- de Elo~ia. aq,u~lla 1.angu1da rema de la juwntucl, tan
¿El final? Ah) si, lo recuerdo con pena......... Un churas, y le •¡mse c~mo hoja de perejil: ¡:\füe l'd. que cast~ cual Ef1ge1:1-ia, tan seductora como Enitrea; ,.¡
atre_v~Tsc á dec1~· que Peí'ias Arriba es una obra her- que31do de una. tortol~, al enrnntrarse huérfana de basc? de hígr!mas suplió á la risa desbordante v al
en el ca!iente mrlo; la tétrica pero granrliosa, susp1r? evocat1yo de mi perdido amor ~· penetr·é al
mos1s1m~, a-ran~osa! ¡,Qué entenderá ese cretino por rnadr1;
enfüeuo de rodillas, yo que siempre me creí púo•iJ vihermoso~ Lo d1Je an.te.s y ahora Jo repito: Peiia11 Arri- celestial y subltme Bandera nPgra del dolor filial.
goro~o, esforzado, fuerte co1;-:o un turco.
"' '
AirnRES CumEx'rE VAZQUEZ.
ba es cansada, fastidiosa, rnporifera. No asi otras
Noviembre de 1897.
-:-Pero ¿que ha siclo del nmerto?-tornó á hablar el
obras del mismo autor, poi· ejemplo el Buey Suelto
valiente que con ellos ~impatizaba.
Don Gonzalo Oonzrilez y el Sabor de'la Tierruca qu~
- ¡El muerto! ~s verdad que lo olvidaba así como su
son muy agradables y bonitas. Mas, con todo, n~ llen~1~1bre de. bautizo-murmuró Gtüllermo' poniéndose
ga P~reda adon~e llega GalclóR, que es el primer
pa!Jdo.d~ pronto .. Cu~ndo voh-i á la vida lo primero
noveltsta de Espana. Aunque, si he ele decir la verdad
q~1e. nm-~ ~ue á nu amigo que vacía ríg-id~, con cadat~1•bién e!1 G:3-ldós encuentro yo defectos garrafales'.
venca ng1c!Pz, sobre la mesa &lt;ie mármol que tenia enV aya ~n tip.o 111 ~erosímil el que nos ha dado en su
,D1:1rante
la
velada.
cuando
ya
todos
habían
rrido
tll
Nazar111! ¿Y que me cuenta Ud. de Halma? Alma se conuco r~cuerdo de un cles,:ifío y la reminiscencia de frente; le to!llé entonces del cuello co11 mauo trémuJa
por la em_oc1ón y en el chaleco qne le servia ele ferre•
necesita para aguantar ciertas obras,. á ciertos hom- un
~ueed1d.o con punta;; y collares de novela por en- ruelo. ba¡o la gran cruz que gastaba como cualquirr
brecillos f~tuos y pretensiosos que, co'mo el Rivcrita, tregas,
Gmllermo
permanecía
callado
indifercute
mi.
todo lo quieren saber, en todo se meten Y110 entienden ~~.ndo ~o.lo_el opalino ~ontcnido de su 'copa como s'i al- c3:~al_lcr? de. Sa;nti~go_. leí s~ nombre...... Lln111ábase
AJenJo j babia sido mtunn amigo de Luis de Baviera.
una palabra ~e nada. Pero rn fin, veo que Ud. va 8 e .,,
un ext1auo pensamiento lo asaltara. ])e imp1·oviso
Ya y yo también me largo. Conque agur, Don I;cdro. una
vo~ ~onora pronunció su 110111bre y diez n,ás Ja co:
JosE ALBERTO ZULOAGA.
Y se fué el pedazo de atún, no olvidándose al salir rearon exclamando:
á. la ca!le de calarse los Jentrs que poco antes se ha-;-Sí, sí, que nos diga Guillermo la hiEtoria de su
b1a qmta~o; porque es de advertir que la mayor par.e primer
amor!
de estos tipos usan lentes sin maldita la necesidad de
.
-E~
tan
llana y n1lgar-replicó éste-que apenas
usarlos, sospecho yo que porque ellos se suponen que s1 el fmal.. ....
D~seíende la hostia blanca. Como viento
han ele exclamar las gentes al reparar en que los usan:
~ lo que queremos-interrumpió con tono seRug1encl~ en el ~oscaje, se oye abajo
-¡Caramba! este chico ha debido de estudiar mu- co-Es.o
un !n.tngado cqntertulio- la posesión, el abandono,
F;I preludio ~el hnnno del trabajo
cho; debe de ser muy sabio!
la mohc1e de la ~arne fresca y palpitante. ¡Que valen
l la estr?fa mmortal del movimiento.
Y, á pesar ºde su ~abiduria, no sal?en los muy simples los
besos y las c1_tas en la sombra!
Desarticula el roble corpuleuto
.9u.e lo que e;;as mismas gentes piensan es que son
-¡Oh, no, ll'! ~eñores, se trata de una muerte!
F¿l rudo lefiador á cada tajo,
uno..s _g-.randes necios, con pe1·dón sea dicho.
-Tanto n~eJor-agregó uu despabilado con fingida
1 se .~spere~a ,el henJisferio, bajo
c.ompl3;cencia-la muerte es atractiva v vo la dov mis
La sabana tisu del ftrma111ento.
s1mpat1as.
·
•
•
MA.~UEL VELLIDO.
La so111l?ra abdica. Aurora ruborosa
N.9Ybre, de 18.!J7.
Conve.ngo, P.ues-dijo aún Guillermo-con tal que
Besa á O.nente en el párpado de rosa
no ~-ayatti ~ ~·e1ros. ele _mi hé1:oe. He. aquí lo que ~·o he
; la pup~a ele oro se dilata .............. .
sabido de el. Rabia sido fo timo amigo de Luis de Bal ~ cl1luv10 ele luz baiia la tierra,
viera, el loco P.oe.ta real. y la admiración por su persoi\fieut!·as la otra pupila- la de platana .tocaba los limites del .culto, llegados casi al fanatis•
Donmta entre las crestas de la sierra.
mo y á. menudo convertiase en fervor indiscreto; el

~:o

ABSINTHE

ALBORADA.

MEDARDO FERXAXDEZ.

Demíngo 28 de Noviembrede 1897.

DAMAS MEXIC \NAS.

TACUBAYA
;'\fi pueblo. de nmjere~ " floreA1 ico,
es un ji: ón glorioso de Prima,·cra;
brota l'I aura perfumes de su abanico
al mecer en las harcla.~ la enredadera.
La vista se exta,ia con los diversos
tonos ele la arboleda de sus jardines,
con el color brillante de los mastuerzos.
del heno con las mu~tias opacas crine~.
Tiene ele rnormes fresno,; penacho altivo,
Y en s11s calleB tiombrias de cauce e~trecho,
el ano,·o, en Sll marcha de fug·itivo,
la trenza ata~- desata sobre 1&lt;u lecho.
$011 el gorrión y el viento sus trovaclorcs,
su atavío, las rosas .v lo~jao:mincs:
virgen que se recue,ta :;oñaudo ¡imores
en el cojín mulli&lt;lo de sus jardines.
En las fuentes el ehorro saltR ag·itaclo,
se anurhi ~· clesan11cla, suhe y desciende,
y senwja u11 &lt;"apullo cristalizado
que sus pétalo!! varios al eol enciende.
Allá sobre los bordes de la calzada,
cual novio entre,las redes del amor, preso,
el castillo la envuelve con su mirada
y en las brisas errantes la manda un beso.
Y es u.n constante asedio que se establece
y un anhelo que entraña gozo y pesares:
en su flora, el castillo soiiar parece,
en sus bellas mujcre•, los militares.
El chal que á la cintura llevan atado
á las hembras permite mostrar su gracia,
y pasa alzan(lc, el polvo del empedrado,
en lujo:;os carruajes la aristocracia.
Cuando- perla radiante-Vésper resbala
sobre Ocaso, ,Y la tarde tibia se aleja,
hay un coro ele risas en cada sala.
y un diálogo de amores en cada reja.
Armoniosa mezcla de corte y villa,
sus parques un conjunto dan lisonjero,
ya e~parcieuclo perfumes de maravilla
ó guarrlando camelia~ de invernadero.
J o,·ei·o de mil jo vas, tierra bendita,
cesti en que se mezclaran hembras y flores
como en ricos collares flora esquisita
de balcones .v prados encantadOJ·es.
Allí la Ya encendida rosa. se quema
á los flllgores rojos del sol de Mayo,
allí mece sus borlas la crisantema,
do, la luna al silente, llvido rayo.
Ya en floridas terrazas que el sol matiza,
mécese la 1le cera, rlástica fusia,
ó ya en los barandales sueltit su risa
la rubia de pupilas azul ele Prusia.

COQUETF.RIA PO&amp;TU.MA.
De Gautlcr.

Ponrdme, antes que crncen mis despojos
del piélago del mundo las orillas,
un poco d('. carmín en las mejillas
y una somb1·a muy débil en los ojos.
Porque quiero en mi lúgubre morada
-cómo el lejano diá de ventura
en que él se enamoró de mi hermosurayace1· eternamente sourosada.
•
No me envolvais en fúnebre Fudarío,
Por Dios, vestidme aquella. blanquecina
vestidura de tenue muselina
que avariento guardó mi relicario.
A esa q1terida túnica de armiiío
no hay otnt gala que mi amor prefiera,
pues con~agrada. fué por su pnmera
inefable mirada de carifio.
No me pongais cojines r~camados,
Poned mi almohada ele sutiles blondas,
y sobre ell,i for.n,id gn'lciles ond!i:1
con mis cabellos finos y dorados.
Esa almohada, rn la amot'osa noche,
Vió descans11r mu.,· juntas nuestras frentes,
ven la~ 0,~óndolas vio ele los ardiente:;
hesos de mtestro,; labios el derroche.
En fin dPjaíl sobre mi nfvcia mano
qué nun{eró las salvt•s matutinas,
el rosado de c11entas opalinas
.
bendito en Roma por el Santo Anciano.
Yo lo deso-ranaré allli. en los siniestros
paise, d \•I n~ ~er. ¡S u~ labio, píos.
dijeron vec."s mil sobre los m'os
las dt1ll:es Aves y los Palrn ¡&gt;,'L1estros!
BARTOLO.\l; CARBAJAL Y

Noviembre ele 97.

371

EL :\IUXDO.

RosAs.

$rita. Dolores l!keaga,
(DE )IEXICO)
Fotografia de Valletb.

O al caer de la tarde grata y serena,
lanzando á donde miran, luces extrañas,
incéndianse los ojos ele una more11a
bajo la sombra leve de las pestañas.
La feria al bajo pueblo prende y fa$cína
y la ciudad sus muros viste galana:
si erige sus barracas, es caml?esina,
si ostenta sus mujeres, rs cortesana.

OINEMATOGRAFO
Camado ele revisar periódico~, ávido de noticias y,
de h,illar en ellos versos v cuentos ele mis amigos lejanos, abandoi10 mi asie11to y me asomo al balcón. el«:
mi cua• to de trab,1jo. No esto.v ele bu1:nor P.ªra Ir a
charlar con mis amigos de Club. ele cosillas ligeras y
aleo-res-de mujeres mundanas &lt;Í de caballos de carrera, ~tt eterna conversación-.,· me entrego á observar la calle, alumbrada debilmente por la luz melancólica del gas. Las nueve de la noche.
i
Y ahí en el balc:ón, ele codos en la barandilla, van
desfila;do ante mi vista indiferente y ociosa: pri~n&lt;;ro
un mocito elegante que camina apreslll:ado,- qmza á
una cita de amor- v que al andar va mirándose en la
sombra ci.ue hace sit cuerpo en la pared.
Tras de él, á algunos paso3, dos lindas señoritas _Pasean cojidas del brazo con las adorables cabecita~
desc~bii:rtas y aprisionados sus finl.simos talles en pn
morosos jerseys. Hablan con entusiasmo y de. rato en
rato sus risas, cri~talinas,frescas ymal contemdas,llegan á mis oídos. Un joven, sombrero en mano, se acerca á hablarles, pero u.n Cf?Che .que en esos momentos
atraviesa la calle me nnp1cle on- sus palabras. Por la
portezuela, alguien 9ue no r&lt;:9onozco. saca una mano
y agitándola me gr1ta-«Ad10s, 11n;nus1»- saluclo al
que no respondo por que cuando quiero nacerlo el coche está va !(•jos.
Desp11é~, algunos rapar.!telos pasan corriendo y con
tal velocidad que no se fiJan en un enorme perro de
Terranova q11e duerme á lo largo de la vereda .Y c:_aen
encima del inofensivo animal, qne se levantag·runendo mientras los muchachos, después de la caída y el
su¡to, se alejaron riendo á toda boca.
Unos pasitos li'"eros y menudos al lado ele otros
más firmes v r&lt;'po~a&lt;lo!i ri1e hacen latir el corav.ón coi~
violencia Y 'volver rápidamente la cabeza. Es ella, m1
amada ruhia y gallarda. que pasa, esquiva, orgullosa,
hablando con 'su madre .v que no miraría por 11ada á
mi balcón por que de lejos me ha divisado ya en él.
Y YO de codos en la barandilla, la mano derecha
hundida en mi desordenado peinado, mientras la izquierda me oprime nerviosa.mente la P.alabra, me quedo mit·ándola ha~ta que se pierde de 'f'"¡sta ........ .

Febrero, cou sus tiendas de blanca tela,
al.pueblo regocija. y hora tras hora
pasa oyendo el ra~gueo ele la'vihue.la
i el sollozo que exhala la cantadora.
Doncellas de curioi&lt;us, dvas miradas,
á. la luz vacilante de lo~ mecheros
con sus faldas crujientes ~- almidonadas
apú~·ans(• en los brazo:; de los obr•:ros.
Inclinado el jarano ~ubre la orPJa,
dispuestos siempre á bromas. riüas y arnore~,
charro~. perpetuaclores de 11~anz:i añeja,
v1111 con aire de alth·o, c·onr¡ubtnclores.
Tahures d e semb lante cong'l'Hionado,
en los ojos co~c1mtr:m ,.¡ alma inr¡ni..ta,
de las cartas al 1r1ndo correr pausado
ó al girar fa,cinante dc'la rull'ta
Montero ele semblant,1 que sobrecoge,
con arte las com1n11•stas cartas va echando,
y el tallador prorrumpe, mientras recogP •
l.is apuestas: «el tiempo i¡ue _va llegando!»
Y al par que el oro cae sobre el ta petP,
difundiendo en las salati su voz de fiesta,
el mágico preludio de algú~ minuete ·
.lanza al viento en sus nota:; n brante orquesta
Ya en ámplios redondeles que se dislocan
al peso del concurso febriscitante,
los uritones á pleno grito convocan
á la lid del heroico gallo arrogante.
En los hombros luciendo las policromas
tilmas, bajo los anchos, ricos sombreros,
entre insultos y ternos, risas y bromas.
del palenque 1\, la arena van los galleros.
Crúzanse las apuestas, los soltadores
á los gallos afianzan largos puiíales,
y van gritando en torno los correclorce:
«Nava es la gTande, pesos á seis reales!•
Da comienzo la lucha tan esperada,
acércanse uno á otro los combatientes,
y brota en la contienda desenfrenada
~111 puñado de plumas resplandecientes.
Y cuando Primavera, de su abanico
desplega en los jardines las ricas blondas,
como ave que en las alas oculta el pico
Tacubaya.dormita bajo sus frondas

··································••'"·•···········

···o·;¡'jj~ne tus calles rumor de fiesta,
revelando el conjL1nto loca alE&gt;gría,
ora en el rojo Estío ele ardiente siesta
al reporn convide tu lozanía,
Yo no habi:é de olvidarte, mi alma ferviente
ha tiemp_o el culto abriga de tns pi:imores
alas en ti radiosas halló mí mente
y brotaron mis versos para tus flores.
N ovbre. ele 97
Al'RELIO G. CARRASCO.

........Del balcón entreabiert~ ele la casa Y&lt;'cina se escapan á raud.ales las notas y1brantes d~ u1: vals caprichoso y anstócrata-el mismo que ba1lab,i co11: ella
cuando Je declaré mi amor-:, una parvada dl1 ráJaros
blancos, los Recuerdos, Yiene ~ canturre.ar en nu alma,
donde una ave l!egra, la Tn,;teza, agita desesperadamente las alas ........ .
JOSÉ }f. BARRETO.

Gl un fraile.
Fraile austero, de mirada triste y mustia, .
Que en tu faz llevas las huellas~~ l'.1 angustia
Y los imrcos, en tus carnes. ~el stlic1?;.
Tú, que rezas sin cesar al D1?;; pr_opic10
Implorándole perdón, ¡oh fraile triste!
Di, ¿qué has hecho? ¿qué pecado come.tiste?
Yo te miro, fatigado, macilento,
En la celda solitaria del convento,
Asaltado por horrible.s t.entacion~s;
Yo te escucho proferir 11nprecac1011es
Y acusarte de tu bárbaro delito.
.
·Cuántas veces por las noches, se oyr. un gnto
Q1~e perturba la quietttd de esa morada!
·Cuántas veces, con la faz desencajada
'Atraviesas sudoroso, macilento,
Los obscuros callejones del convento!
Rezas lloras, te castigas, te haces daiío,

y en tu ~-ostro, taciturno, Ferio, huraño.
Sf\ revelan los temores~· las dudas, ........ .

;Has vendido á tu n1aestro como Judas?
y hoy imploras Ru perd?n, ¡oh fraile tri~te!
Di, ·qué has hecho? ¿que pecado cometiste?
G
ENRIQUE TORRES TOltIJA.
Xoviembre de 1897.

�372

Domingo 28 dil Novil'mhr11 dP 1R9í •

Domingo 28 Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

373

Ensueño de niños.
POR JOSEPH L'HOJ:&gt;ITAL.-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 6.
' da. Pero se quedó asombrado al ver que el GeEl uno enderezó una charretera un poco incli- vard, listo para ir al mentidero de una redacc~ón neral continuaba diciendo en broma.
á
rastrear
un
billete
de
favor
para
el
Vaudev11le
nada, el otro arregló el cuello; el de más · allá el
-Ah! conque es muy buena, pero muy puenal
1rndo de la corbata; un tercero la placa del cintu- ó Variedades. Si el General hubiera estado de
Derrepénte cesó de reir viendo que su. sobrino
uniforme,
indudablemente
Jacobo
habría
perdi1·ón, y por fin, el caporal Tranchard giró gravepalidecía, y contraía los labios como si estuviera
do
menos
facilmente
de
vista
los
arreos
militares
mente alrededor de Jaco bo y volvió sin decir una
de llorar.
palabra á sus tareas, lo cual fué interpretado co- que le oprimían; pero su tío había prescindido d~ á punto
-Diablo, diablo!-dijo-¿pero es serío esto?
toda
prenda
imponente
y
no
llevaba
estrellas
m
mo un elogio por toda la cámara.
-Si-Respondió Jacobo haciendo un esfuerzo
-Ya estas listo, aftadió Jacqnot. Rete aquí co- entorchados ni galones. Iba de levita, con una
-eso
es.
corbata
anudada
al
descuido
y
ese
airn
de
travemo un sol. Procura proporcionarte un permiso
-Vamos, vamos. La griseta ya no existe ....
-competente y ... no es por que yo lo diga, pero sura que es tan agradable hallar en los calaveras yo tuve á la última cuando era subteniente.
todas las probabilidades están de tu parte. :N'o hay de antafto, cuando empieza uno á resbalar por la
Y el General refirió su aventura que.Jacobo se
pendiente de las calaveradas.
pillo sin fortuna, puedes vanagloriarte de ello.
sabía de memoria y que dió oportunidad á este
- llasta la tarde, amigos míos, dijo alegreHasta los postres, la conversación giró sobre para intentar reponerse y poner en orden sus
mente Jacobo y salió distribuyendo apretones de las novedades de actualidad; la pareja de caba- ideas. Habría querido cambiar la conversación
llos del Conde X, la reunión de todo Parí$ en la pero el General se había engolfado en el asunto
manos.
En el patio encontró al General que paseaba Iglesia de San Pedro para el matrimonio del 11ar- que le era más grato sobre la tierra y no lo solta-ch1u·lando con el Coronel y se detuvo á la distan- q ués de l. la ruptura de Choss y la l\facllin, el exi- ría fácilmente. Sin duda terminada su historia las
,cia reglamentaria juntando los talones y perma- to colosal del último ballet ejecutado por la Tre- preguntas lloverían on·a vez y .... ¿cómo contesneciendo inmóvil con la mano derecha abierta y setoiles, la fama creciente del restaurant Pierre, tarlas? No hallaba la manera. Su cerebro estaba
.á la altura del ojo. Por todas las ventanas asomael abandono de la taberna Paul por la multitud vacío, sus sienes palpitaban con violencia y lo
ron cabezas curiosas y dos castigados que pa$a- del buen díente, los trajes femeniles, los teatros, que al principio fué disgusto y cólera se cambió
ban con el caldero del rancho, hicieron alto un mo- los cafés, los salones donde se divierte uno y aque- en despecho principalmente contraJacquelina cu. mento para contemplarlo, sin atender á los rega- llos donde se fastidia y en fin, todo lo que.pue_de • ya imágen obsesora le impedía disfrutar á. gusto
decirse de alegre, de in.útil, de divertido, de m- de su licencia. Por vez primera sintió un moviños del cabo de presos.
Ante las atónitas miradas de todo el cuartel, el moral, de superficial y de truhanesco entre dos miento rebelde hacia su loca pasión y hasta emgeneral abrazó al soldado y luego acompaúado parisienses que encontrándose después de una pezó á encontrarla ridícula. Esta faz de sus imbasta la puerta por el coronel, se fueron juntos larga ausencia se ponían ií. charlar de París.
presiones empezó cuando el General al terminar
amigablemente.
Al café cuando se encendieron los cigarros el su relato dijo:
.
Bajando por la calle de Colbert co11 su tío que tío se acordó al fín de que era General y de que
-He aquí lo que era una griseta. Deseo que
le llevabaáalmorzar al Hotel delFaisan, Jacobo su sobrino pertenecía al Ejército y le habló del hayas encontrado algun ejemplar raro de la es.se sentía mi1y contento y sentía á la vez que le oficio pero no mucho tiempo para no cansarlo ni pecie, pero lo dudo por que ya se rompió el moldisgustaba su propia alegría. Una semana había . cansarse. Ya había hablado con el Coronel larga- de. En fín, si esa personita misteriosa te agrada,
-corrido desde la tarde en que (así lo creía aún) mente y supo eón agrado que las notas de Jac- mejor que mejor. Ya pareció el peine, digo, ya
se decidió de su vida, y desde entonces no había ques eran buenas; que los galones de cabo no ::,e se porqué, farsante empedernido, querías un cuarfaltado un día al almuerzo en la casa de Auger harían esperar y que á fin de año alcanzaría los tito en la ciudad.
1ü á sus conversaciones por las tardes con Jac- de sargento. Luego volvió al objeto que durante
¿Siquiera eres discreto? Nada· de historias ya
quelina en los muelles y los bulevares. Ahora, por toda su carrera no había cesado de ocuparle; las
lo·sabcs!
la primera vez dejaría de verla y se admiraba y diversiones y preguntó á Jacobo las que podía
Jacobo enrojeció hasta las orejas y dijo tímise indignaba de que esto no le produjera la me- haber en Tours, y sí ya tenía entabladas algunas damente.
nor tristeza. ¡Cuál no iba á set· la desazón de la gratas amistades. A_ esta indicación Jacobo se
-N'o hay peligro, tío.
pobre nifta cuando él no se presentara á la hora turba ·y ruboriza y la imagen de J acquelina tan
-¿Cómo, no hay peligl'O? ¿Aún no le has ensede costumbte! Ki aún se había cuidado de preve- rudamente evocada1 se alza ante él con un relie- ftado tu alojamiénto?
nirla ..... .
ve singular. Algo como un remordimiento se apo-No, tío .... ya comprendera usted que . ...
Contestando del mejor modo positJle al aguace- deró de el á la idea de que iba á profanar el idi-¡Qué, tus entrevistas son en su casa?
ro de preguntas de su tío, recordaba su mesita en lio inocente cuyo encanto acababa de probar, el
Cuidado! eso puede traer complicaciones. Tu
el fondo de la sala oblonga del Café de los Ami- séntimieuto purísimo que se cernía por encima de eres soldado ¡qué diablo! y no es preciso ....
go§&gt; y allí su cttbierto puesto de antemano, y el sus charlas de vividor, y que en estos momentos
-Aseguro que no baJ peligro y que estoy lipanecillo oculto en la servilleta y el mantel muy le importunaban.
bre de cualquiera imprudencia.
blanco y en la fuente de fayenza las frntas que
Al notar la emoción de su sobrino, el General
-¿Donde la ves entonces, sobre un puente?
ella· había escogido y guardado cuídadosam:ente se echó á reír y esta risa lastimó al joven que se
- Como nuestras relaciones son tan recientes ...
para él.
sublevaba contra la significación de esta alegría
-Q.ue?
¡Qué tristeza tan grande para la pobre nifta! y pensó por un momento en confiar todo á su tío
Jacobo estaba furioso, ahogándose bajo el pe¿Por qué Jacobo no estaba suficientemente triste pidiendole su apoyo y su consejo; hae,er un llama- so del ridículo y como sintió que se iba comprotambién?
miento á su caballerosidad que sabía estaba bien metiendo más y mas prefirió acabar de un solo
Quando se presenta uno interiormente esas cues- arraigada en el corazón del viejo milita.r á despetiones, siemptc hay manera de resolverlas y Ja- cho de sus· teorías banales y de su lijei~eza mun- . golpe.
-Y bien, dijo con lijereza, prefiero confesaros
cobo no tardó en reflexionar que, después de to- dana. Pero el General reía más al ver el aspecto desde luego y sin reticencias que yo todavía no •
do, Jacquelina no moriría de dolor y bi~n podi~ de desconfianza de su sobrin o y entónces J a\:)o bo be pasado. de conversar con ella y eso es todo.
pasar un día sin verla. Luego se prometió expli- cobardemente no se atrevió. Después se limitó á. Parece, agregó en tono de chanza que eso no es
carle al día siguiente su ausensia y sintió disipar- sonreír y acabó por afectar un aire misterioso de nada comprometedor!
se la nubecilla que había obscurecido su alegría Don Juan conquistador.
El General lo contempló con admiración y de
y entregándose sin reservas al placer de su entrepronto no le contestó nada; pero luego que encen-TL1
sabes,
hijo
mio,
dijo
el
General
bebiéndovista con el general no pensó ya en otra cosa.
dió un nuevo cigarro y arrojó algunas bocanadas
Quería bien á su tío, viejo solterón y buen vi- se un vaso de Vermmel que no te pido tu secreto. de humo:
A
tu
edad,
es
muy
dulce
guai·darlos
y
aunque
alvidor que había pasado á tambor batiente por la
-Diablo! dijo. tu negocio no está 'claro hijo
campa:fia de la exist~mcia, sin arrepentirse y con· go sé de todo esto dime solamente si es rubia ó mío. Hubiera sido mejor que no me meta yo en
morena.
Jacobo
sintió
que
se
le
012rimiá
lagarservaba de su juventud arrebatada recuerdos que
tus aventuras de muchacho puesto que no me congozaba en referir con una sencil_'ez Y u1:a alegria ganta y respondió forzando la voz.
ciernen, pero después de todo, si puedo evita1•te
Es
morena,
tío.
comunicativa. Al obtener su retiro, hacia apenas
Diablo! con qué acento lo dices? Se pensaría una tontería me parece que cumplo mí oficio de
dos meses, se encontraba vigoroso aún; concurrfa
que
te hago una injuria suponiendo que no tenga tío experimentado. ¿Quién es esta joven que has
á varios círculos de París, se divertía bien y estalos
cabello;;
negros como el betun. Tu sabes hijo encontr,tdo desde hace ya tiempo [según se obserba al corriente de todas esas historias que se remío,
que
también
hay rubias y ¡canario! no son va por la intensidad de tu pasiónJ y con la cual
fieren en voz baja y que pasan muy por lo alto en
no has he&lt;.tho más que conversar? ¿Qué significa
feas.
la capital y en las cuales pasan como verdad evanJacobo hizo un gesto maquinal de ascntinúento. eso de un joven de tu edad y además sobrino mío
gélica entre todos aquellos que acostumbran no
-Quedamos en que es morena, aüadió el tío. que amenaza á las muchachas con intenciones cohablar mal de su prójimo.
No
es preciso agregar que es linda ó te lo parece rrectas?
Cuando Jacobo se vió sentado ante un buen
Porque yo supongo que no vas á tratar de conlo
cual.viene
á ser lo mismo. Dime solamente si
almuerzo y allado de ese ale,.?e couversador'. le
vencerme de que e:; una niña honrada, porque eses
joven
y
si
no
ha
....
corrido
demasiado.
pareció que salía de una pes~dll_la_. Pronto ~lvicló
Jacoboterobló como si hubieranabof.e teado áJae- tas no se enredan, ni aunque sea solo para conel Cuartel y sus fatigas, el eJcrc1c10 y sus d1s?1;1-sversar con militares á qui.enes no conocen. Y entos la rusticidad de sus camaradas y el espmtu quelina delante de él y exclamó, rojo de indigna- tónces .... qué? Hijo mío! se me ocurre que has
ción.
soldadesco y perspicaz de Jacquot; poco faltaba
- Tiene diez ocho años y es una joven honra- caído entre las garras de una intrigante que ,¡e d,~,
para que se creyera en un restaur&lt;i.nt del boule-

�374

..

EL l\IU~mo.

Domingo 2B de Noviembre de 1897.

-~Iie_nteR, mientes! yo te prohibo .. ,~
¿me entiendes:-&gt; Soltadme vosotros.
- A Corral franco, dijo uno.
-;,Lo suelto? preguntaron Jos quele sugetaban.
'Jf
~
. En _ese momento el corneta de guarJ
.
dia d1ó el toque de silencio.
• --'-="'-".....-'-"'""""....:_-=--i::1...a..11.:111l..i
-La paz-ordenó el cabo .Tran_chard, y apagó las luces. Ahora, a o-refien~le para hacerse vuler, y t'Sto es todo lo conScflor encontró por Vf'ntura un cabello en el pla- gó, á recoJcrse y los que no cierren el picoº al •
t~·ano .~e una gr iseta. Cuídate, cuídate porque tu
to
c~e _sopa? Todo el mundo se echó á reir, pe1'.o calabozo.
'
s1tuac1on es muy graw•.
dec1d1damente Jaeobo estaba de mal humor v no
Se
oye1:on
todavía
algunas
rbas
ahogadas
Jacob_o se sobresaltó .... ¡,Jacquelina una intri- se hallaba en condiciones de apreciar 1a delic.adeY luego r?mó el mas profondo silencio. Jacogante! \ amos. . . . . .
'
za de estas bromas.
bo
se deJó caer en su lecho abatido, destrozado,
. -:Ascgur:o, dijo, ~ue no son exactas tales apre-Callate! dijo duramente á ,Jacquot.
anonac~ado; se acostó penosamente, repasó en Sll
~iae1on~s re;;pecto a esa .... persona, puesto que
-Bueno a~adió este. ¿Así se ponen, tan ama- ~1e1:1or~a la c•scemt ri_dícuJa que acababa de pro~ a he chcho &lt;1ue nuestros amores acaban apenas
~les,
los sobrmos del general cuando vc•n á sus " oc,1r sm pockr explicarse su frenesí y se durmió •
de empezar.
t10s?
tarde con un sueno pesado.
-Eso es admirable, enteramente admirable
- Déjame acostnr en paz!
Al día siguiente antes del ej~rcicio se acercó
pero ¡tanto mejor! Entonces trata de traerla ran~
Un mw·mullo de desaprobación circuló por Ja al cometa.
camc~lte á hi~en terreno y si se hace la remilga- cuadra.
-DispénsameJ Jacquot, yo no sé lo que me pada mandala a paseo pues de otro modo te mete-Veanásu Alteza! agregóJacquotexaltándosc. saba anoche.
rás 1•11_ una ~&lt;•ne de complicaciones de que no es- ~ .... tu la viste? preguntó con temor.
~~paras facilmcnte. Admito que los jóvenes sean Cuando se h,tlla con lo~ Gern•rales so desprecia á
los compafi&lt;'ros. ¿Xo é:; esto irritante, cabo?
-Cl_aro! era preciso que alguien Je explicara
JO".cmes ya qur~ yo lo he sido t/Unbién como cualEl cabo Trnnchard cinc había permanecido sen- el motivo de tu ausencia.
quiera: pero no paso porque se dejen embaucar
!ado con las cartas _cm la mano meditando una
por crrnturas que ex1,&gt;lotan su sencilléz v no ha- Jugada
__-Es verdad .... gracias! Y entonces ¿que te
respondió flematicamentf'.
dJJO? ..
cen aln~·de de virtud mi\s que para ven.derse un
Xo me importa, t&lt;'nninemos la partida, porque
poco mas carus . . ... .
-Lo mismo que tu: ¡¡gracias!!
ya van á dar las di&lt;'z.
- Y .... ¿eso fué todoi'
-No habJr.:~10s ya &lt;le e:;to y vamos ú pasear ..
Pe1:o Jacquot estaha encaprichado y continuó,
-.Jacquot, sonrió con amargura.
P,or In_ tarde, luego 1¡ue acompaiió al (~&lt;'neral á plantandose
delante de Jacobo.
-Xaturalmcnte: ¿que otra cosa querías que
I~ E:;t~c_ión! s~ r~gresó al Cuartel: sin quer&lt;'r apro-¡Coro? si no supiera yo porqué pone &lt;'sa ca- me dijera?
" e~hm su ll,c_encrn hasta la media noclw. Sentía
r'.1! Ah! Si ustedes se figuran que estú nmy conun,t gran Ja~Itud, un extra:ll.o düwusto
de
:sí
misJacobo vaciló para responder pero su aspecto'
0
tento de habc•r
v visto ít !:iU tío el bcreneral , son u 110S• e_mbarazado demostraba claramente lo arrep&lt;'ll·
mo y tenía pri:sa de acostarse.
z~macucos...,o hay mas que Yer su aire compun- t1do que estaba de haberse disgustado la vísEntró en la cuadra poco antes de que se apa- gido
....
pera.
garan las luces. Dos velas metidas en unas bote-Te
digo una vez mas que te callf's!
Has, alumbraban con sus reflejos cambiantes u
Jacqu~t, compr~~1dió este silencio y dijo:
·
-Buc~o! 8i el Se:üor no está contento, es porgrupo &lt;le soldados que se agrupaban al rededo~~
. -A m1 no me d_1J~ nada puesto que soy un naque
_la
nsta
de
su
general
lo
privó
de
Yer
á su
ele la mesa para seguir las peripecias de un juego particular. Eso e:; todo.
die que no tengo m tJOs Generales ni la rosca asc~carteado que re11ían Jacquot y el cabo Trangura~a: Es á t~; ricachón, paisano portador de
Los
soldados
aplaudiron
o-rilando·
B
b
.
•
chard: poi: otros lado;; algmio que otro Boldado
- ravo, ,Jllcquot! Y d cocin&lt;•ro )IontiPr que en- des~1chas i\ qmen h~1bla, es_ contigo con ,quien
se dcsv~stla perP~osamcntc en tanto que otros ronse , ll. Hace rnu~IJO t1e!npo que la persigo y veo
?ªb~1~ ) a :r anqmlament&lt;•. La llegada de Jacobo traba en esos momentos hizo clac).lcar sus dedos que ~ne desprecia .... 1 se equivoca si cuentn
·
d
. « Voto al CIHlpiro'· L·1, cos1l n O el eJa
mtei i umpió bn1scamentl' la partida• los dormido • exclamando!
e s&lt;·r chvertida» Y como Jacobo, sofocado por In contigo co~o parece afectarlo con sus monerfa.s
despertnndo:;úbitamentcincorporár~nsc en sus lt·~
cólera no respondía, t·l corneta aiiadió con voz d~ rnosqu~ta _m~er~a-Ya venís como Ja dejns
chos y todos vinieron en un abrir y cerrar dP oj .
pl_antada. GPc1 o a nu todo esto que me import11 :,&gt;
aguda:
le rodearon y le abr umaron á preguntas?
o:;,
Tienes
.... ¡que te apro_-l&lt;'~lizmentc Y? estaba allí y fui yo, quien en veche! una hermosa conquista
-Cómo se condujo tu tio?
·
1~~
calidad
de
pento,
consolé
ú
la
particular
del
-;,Almorzó bif'n el f-l'iior?
- Veai~?s, amigo mio, ¿que mosca te está piSmor ..... .
-'S_o ~•s por adularte, pc•ro tienes suerte.
can~o?
d1.10. Jacobo en tono conciliador. Pero Ja
Jacobo se arrojó sobre ,Jacquot, pero dos vigoro-~1 neras .... el Coronel vino ú vernos.
sonrisa
de
tnunfo que contraía sus lábios y el
sos soldndos lo contuYieron en tanto que la!-: risas
- 1: nos ecllo una filípica.
orgullo
que
le asomaba por las pupilas prote.sta-En fín _¿sacaste una buena licl'ncia? y como r~dobl_aban y que el cabo Tranchard renunciando ban contra sui:; palabras.
Jacob?, ª?usto é impaciente respon'día apc•nas [t f1_losóf1cameute al golpe que tenía meditado reu-Si, tienes razón para estar orgulloso ao-reo-ó
la.~ guardaba ~n el holsill~.
c•ste d~luv10 de palabras y se dirigía :'t !:iU Jecho lll~~s Chrt~~
J acquot, porque eres &lt;'l primero con quien l~ c;r.
...
GQue
iliJJSte.
Gutó
Jacobo
Ciego
de
ira
•que
con aire gruñón, Jacquot se pu:;o ú gritará voz d1J1ste:-&gt;
re esa muchacha.
G
en cue!lo.
Jacobo se estremeció indig11úndose interior-(~ue si_n mi, aJgu11a se habría fastidiado hoy
-Se diría que el Sel1or no está contf'nto. ¿El
rnente-Tambicn
Jacquot creia .... Esa pobrcnii1a
pero por dicha yo le alt•gré la siesta.
·'
estaba comprometida, perdida por él. Tuvo un
&gt;

f

Y.tº

Doming _2S de XoYicmbre de 1897.

375

EL :'.IUNDO

buen arrnnque y durante un segundo se sintió en el pavimento, sintió que el corazón le saltaba pasión oyendo llls sencillas explicaciones de su
decidido [1 protestar, pero el orgullo se lo impi- en el pecho, pero no con la Pmoción respetuosa amada. y e,-;trecht'&gt; conn1bivamentC' i:;u brazo que
dió haciendo callar á su conciencia por fanfa- del novio sino con la del cazador que ál Yt'nir su ella intentó retirar con d1;bil e:;fllerzo, diciendo
rronería y por temor nl ridículo, pero 110 atrevién- · presa, la acecha. Se ocultó lletrás d&lt;" un úrbol y
con acento lttcrimoso.
dose :í. llegar hasta la mentira guardó silencio.
al llegar ella no lo Yió; la noche esta ha obscura ;.
Quiero permanecer honrada. Xo tengo más en
J acquot esperó un instante, y luego viendo que apenas se distinguían las do~ hilerns de pl:í.tano:; el mundo ...... quiero permanecr.r honracln!
no se Je contestaba:
de la esplanada. Jacquelina pensó que había lle-¿Qué no tienes más c•n el mundo? y tu juven-Está hi&lt;'n, dijo, no hablemos más. Ella es gado la primera á la cita y se puso á pasear á la tud, y tu belleza y mi amor, no vakn nada?
muy dueña de hacer de su capa un sayo y tu tam- orilla del río. Jacobo iha á alcanzarla, pc•ro se
- Se acordaba de haber oído una frase de este
bien-por mi parte, trataré de olvidar .... Tocan contuvo al ver que ella se detenía para volYer so- gén&lt;,ro en el tercer acto de una ohrn aplaudida y
llamada de trnpn: aucla á ponerte tus arreos.
bre sus pasos. Cnnclo pasó C&lt;'rca del úrbol, Jaco- pensó que la escena completa sería de favomble
bo observó por s~i manera nerviosa ele ,rndar c¡ue resultado.
XII
estaba violenta y contrariada. Caminó ·aun algu-Perman~ccr honrada, elijo, y á qué llam,ti:; ser
Cuando csc&gt; día vino Jacobo i\ almorzar al Café nos pasos, luego regresó con mayor rapidez y vi- honrada? A viYir perpetuamente en lucha consigo
de los Amigo:;, sentü~ Pl corazón lleno de remor- no á reclinarse contra el úrbol. Entonces él se . misma y haciendo mi dcsesperacié.n? Hesistir á
dimiento y toda la mañana se había &lt;•stado diri- presentó y abrazándola de improviso la besó lue- tu:; inclinacionc'\ y it mis esperanzas, haciéndote
giendo amargos reproches. Al ver á Jacquelina, go con frenético anebato.
sufrir y amargándome la Yida, creando remordiirradiando con la alegría de volver á verlo, se odió
,Jacquelina lanzó un grito ahogado y trató de mientos pm"l tu corazón y tortura:; par~ el mío!
profundamente á sí mismo.
defenderse pero su amante era el m·'ts fuert&lt;• y le Ah Jacc¡uclina, ser honrada á tu celad, con esos
P obre Jacquelina! qué sincera y confiada fué hablaba }" su nombre mil veces 1·epetido revolo- ojo:; y e~a cara y c·se talle, es aceptar mi amor.
su acogida! Cómo se conocía que estaba viviendo teaba en torno de ella con el murmullo ele los be~N"o, no! dijo ella retirando :;u brazo con un
con la fe de las promesas hechas y de los jura- sos y la sorpresa y la cólera iban cediPndo al en- movimiento enérgico. Eso no es ser honrada y tú
mento:; cambiados! Del abandono de la víspera canto de aquellas caricias enervadora;;. Sintió que lo sabes muy bien.
-Jacobo· se aquietó. La escena del tercer acto
ni una queja; al contrario, plácemes por el dia. era débil, y reunido todo cuanto le quedaba
de descanso y de alegrías pasado lejos de ella, de valor, se desprendió por un esfuerzo vio- había fracasado.
.Al cal)o de unos segundos, Jaquclína volvió á
per o tan bién ganado con las fatigas del oficio. lento; y en tanto que él quedaba soht&lt;•cogido anApenas, muy Yelada, la expresión de una vaga te esta súbita rebelión, la nil'ia se apoyó en el tron- tomar el brazo de .Jaco~o r dijo:
inquietud r1•spccto de este tio que p&lt;'rtenecía al co del árbol y jadeante, trémula, aterrada, desfa-Ser honrada, para una niña, es :;er lo que se
gran mundo y había venido de París .... Pero llecida, rompió á llorar diciendo:
promete al buen Dios cuando reza uno todos las
mafianas.
una sola palabra de Jacobo había bastado para
-Esto es malo, muy malo.
d isipar esa nubecilla y ,Jaquelina se puso á revo-El buen Dios .... y qué os lo que le has proJacobo se había apt:oxinrnclo nuevamente pero
.
lotear en torno de Jacobo charlando como un no se atrevió á toca1·la viendo que retrocedía con metido?
chicuelo.
-Para qué quieres que te lo diga? Hace ya
un movimiento de espanto, pero le empezó á hatiempo que le hice· mi promesa, desde que SO!:ipe¿Era esta la intrigante de quien el General le blar con exaltación.
aconsejaba desconfiar:-&gt; No. Semejante sospecha
-Esto es malo! dices .... y por qué? ¿Donde cllé lo que son los hombre:;.
-Y piensas que recojió tu promesa?
era imposible. Alli no había ni intriga ni cálculo esttí el dclitoi' ¿Es malo amarte?
El no se preocupa de esas cosas.
sino amor, y Jacobo quedó reconquistado ente-Ay! ustedes saben muy bien l.:&gt; que es ma-Oh! Jacobo, cuidado!
ramente por este amor f bebía el deleite á gran- lo .... .. No es eso lo que me había usted prome-Vaya .... si te crió Dios, fuéparaamar y ser
des tragos ganado poco á poco por esta inenarra- tido .
ble cmbriagncz. Pasó el ilia en una lasitud inex-¿Qué he prometido yo? Amarte siempre y no amada.
-Si, pero conforme á la regla de amar.
plicable pensando en la cita que como de costum- pensar sino en tí. Esas promesas las cumplo y llls
bre Je había da.do para la tarde y en la tierna son- cumpliré. Te lo juro otra vez! ¿Pero he prometi-He aquí que vienes á la historia del matririsa conque acompañó su despedida.
do acaso permanecer siempre contigo como un monio! Bueno, nos ca&lt;&gt;aremos; pero entre tanto, el
EUa vivía confiada, creyendo que cumpliría su amigo cualquiera, como unextra:ll.o áquien se en- buen Dios no se disgustará porque nos amemos á
promesa y cutre tanto se conformaría como ella ~uentra con frialdad y se deja. con indiferencia? nuestro antojo. Esto es igua'L
-Xo ..... .
con una esperanza de la dicha y el amor á plazo Si así lo comprendes, sea; pero mi corazón no lo
Cómo no? Algún cura te ha metido esas ideas
tardio. Esto le bastaba á Jacquelina. ¿Pero y él? ha querido jmnás as¡ y sufre .... Ah! nada me con¿Podría resistir tan largo tiempo?
testas. ¿Estás disgustada? ¿Es preciso que me va- en la cabeza: yo adivino en tus palabras la interEn su ser, agitado por tumultuosos pensamien- ya? Adios entonces .... pero nunca se me arran- vención de esa gente que tiene la mmúa de metos se levantaría la tempestad despertadora de cará la idea sombría de que te lle ofenJido. Y to- . ter:;e en lo que no le importa. Tu me sacrificas á
los deseos. Ahora, era amado y todo el mundo do por unos cuantos besos que te robé .... ! ¿Ifa- ideas insensatas y estúpidas dignns de un monale juzgaba feliz. ¡Cuanto se iban á burlar de él bría sido necesario mendigarlos para que queda- guillo de !';acristía, me haces infeliz por obedecer
á ese tonsurado. Ah! si yo lo cojicsc!
cuando se averiguara que su di&lt;&lt;ha consistía en ras contenta:-&gt;
Como Jacobo se había exhaJtado apresm·ó el
estar mirando las estrellas! Dcveras que era muy
Jacobo se oprimió las sienes con las manos y
virtuoso y llegaba á tonto, pero no se debe pe- dió algunos pasos como si rehusase intentara par-· paso y arrastraba á su amada rúpidamente á lo
largo del muelle. De pronto se detuvo sintiendo
dir á nadie mas de lo posible. Al1ora, él habfa tir, pero ella corrió á alcanzarlo.
hecho ya todo lo posible contentándose durante
-Quédate, Jacobo; bien sabes que no me pue- la mano de Jaquelina temblar bajo su brazo. Jacquclina lloraba. . . .
·
largos días con promesas de entrevistas platóni- . do disgustar.
-Perdón, dijo él, te he hecho d~fio; pero mi pacas. Afuerza de voltegear en tornode la lámpara,
-¿Que exiges pui.s, de ;ni?
sión es más fuerte que yo. Pedíamos ser tan fe.
la mariposa acaba por quemar:;e las alas. Poco
-Pasear .... como antes.
á poco la voz del instinto le hablaba mas alto, le
-Vamo:;, dijo Jacobo y exhaló un suspiro de !ices ....
Y la conciencia?'
dominaba, y al mismo tiempo pensamientos que resignación.
~Todavía las ideas de los curas.
de pronto no osaba confesarse rorque tomaban
Y se alejaron caminando muy juntos pero sin-Deja á los curas en paz. Xo serán tan embuslentamente posesión de su espíritu, subían de hablar. El iba enfurruñado v ella sufría á causa
las profundidades de su ser como vapores mal- de su silencio sin atreverse á interrumpirlo. Al teros, según veo pues que tú vas á mba.
-Es Yerdad. En la iglesia te conocí y no Jo ol·
~
sanos borrando insensiblemente la senciliéz leal fin habló.
Yidaré jamús. Soy religioso, no lo niego, pero toy la ternura limpia que hasta entonces le habían
¿Eres tu ahora el enojado?
do tiene sus límites.
-No, pero sufro.
tenido como esclavo de los juramentos cambia-¿Sufres?
-No hay distindón en materia de honradez,.
dos.
¿«Este matrimonio se re'alizará al fin? ¿Podre-Si porque veo que no tienes confianza cu mí. desde que se discute se deja de ser honrada.
-Y yo sostengo que se puede ser religioso y honmos algún día traspasar los obstáculos que van
-Oh! ¿Si supieras? X o es de tí sino de mí misma
rado, sin dar cabida á escrúpulos irruciionalcs. Y
á oponerle la voluntad de mis padres, las exigen- de quien desconfío.
sostengo que el buen Dios que invocas y en quien
-No entiendo ..... .
cias de mi carrera y por último, mi situación, mi
fortuna )' lo que me debo á mi mismo? Porque
-Yo te amo mucho y de consiguiente ..... . yo creo no impone que debamos amarnos de léjos
-¿Qué?
viéndonos no más que viéndonos bajo el frío, la
despues de todo, continuaba él, ganado por la ló'gica feroz del egoísmo, esta chiquilla no es nadie,
-No puedo explicarme, no me atrevo ...... . lluvia ó Ja nieYe. Xos ha creado el uno pnra el
otro. Obedezcamos, ten confianza en mí y déjame
ni tiene nada. ¿Puedo hacer entrar en mi familia te suplico ..... .
-Al contrario, habla.
amarte como yo quiera. El porvenir es nuestro:
á una sirYienta, conn•rtirmc en el sobrino de la
es fuerza que el presente nos corresp0nda tammad re Auger--Y aunque pudiera¿deberia hacerlo»?
-¿Y como quieres que te diga . ... ?
P er maneció un instante' pensativo y luego sonrió
-¿No estamos solos? ¿qué temes? ¿Es 1m grnn bién.
glla no respondió, pero por la m'lnera de apobur lonnmente. El vapor subía siempre oscure- secreto? Entonces, valor, hay que revelármelo.
ciendo todos los- lados luminosos v honrados de
Y Jacobo le dió el brazo con amabilidad cortés yarse en Jacobo, este comprendió que vacilaba.
-11ira, yo te ruego que oigas no más que á tu
su alma: la bestia que duerme eii. Jo interior de y ella se apoyó confiada y tierna, olvidada del
corazón y este argumentará ~n favor mio. Ven,
toda humana criatura, despertabn ..... .
peligro, dominada por una dulce languidez.
«!\o .... no! ,\l dillblo los en~ueños! ya me can-:No tengo secretos. lo sabes, y sabes tamhicln vamos á mi casa, ten confianza en mí. Ahora el
sé de esperar; es fuerza que se resigne con el pa- por qué tengo vergüenza. No medigas qtienoha~ la llevaba por la callejuela sombría y Jacquelina
pel secundario que puedo darle .... Después .... comprendido .... tengo vergüenza y miedo de mi se dejaba llevar sin decir nada, agitada por un
debilidad .... te amo mucho y siento que si me temblor convulsivo, desgarrada en su conciencia
ya veremos!
Cuando al ,rnochecer, Jacobo reclinado contra dejo llevar de mi amor, no podría .... ya tu sabes y en sumnor, comprendiendo instintivamente que
el parapeto de!! mtwllc, f1;ente á la callejuela que lo que no podría.
caminaba á su p&lt;"rdioión y no sintiéndo~e con
un pico de gas lejano alumbraba débilmente,
Jacobo sentía la emoción del que ve rehacer focrzas para resistir.
oyó los pasos precipitados de Jacquelina resonar la confianza y al mismo tiempo se encendía su
(nontimrará) .

•

�Domingo 28 de Noviembre de 1897.
Domingo 28 de Noviembre de 1897·

EL.l\lUNDO.

376

Los concurrentes á la ceremonia fueron como parientes más inmediatos la Sra. Doña Agustina Castelló
de Romero Rubio; Srita. Luz D!az, Sr. y Sra. de la Torre, Sr. y Sra. de Teresa, Sr. y Sra. Elízaga, Sr. 9.rtega
Reyes y familia, Sr. Justino Fernández y f~~1ha, Sr.
José Bermejillo y familia, Sr. Andrés Berm!',J1llo y esposa, Sra. Barros V. de Escudero, Sr. Miguel Rul y familia, Sra. Romero V. de García, Sr. :' Sra. Saetan,. Sr.
Plieg·o y fa~ilil!J ~r. Y. l\1artlnez del ~io y Sra.: Sr1tas.
LuisaFenelon, i::mtas. Rodrlguez y Sritas. Barros, Sr~s.
Felipe José y- Antonio Barros,Sr. Gobernador del D1stTito F~deral Rafael Rebollar, Sr. Armando Sta. C~uz,
Sr. Félix Diaz y Sr. Ignacio Muñoz, i\1anuel Garc1a y
Goytia.
'l.1erminados los plácemes,_los jóvemes esposos dieron los primeros pasos de su mutuo camino hacia el
enO'alanado carruaje que debía conducirlos á la fotogr:tía, de donde saldrían para el Palacio de Chapul·
tepec.
Alll los esperaba, sinó tanta concurrenci~ si un
grupo en que se encontraban los más in!Ded 1atos de
ambas familias, á quienrs el señor Pres1d~l'!te obsequJ,ó con un expléndido banquete. El serncio de_ ~ste fué brillante. El comedor, decorado con exquisito
gusto hacia palpitar de gusto todos los corazones; á
quienes embriagaba el delicioso perfume que exhalaban la multitud de gardenias y de azahares que en
combinación deliciosa formaban un solo bouquet de
toda la mesa; esta tenia mia rica mantelería de lino
bordado de color y recojida á trechos por moños de
ancho y blanco listón con grupos d_e ~zahar. .
Demás será decir que en ella remo la más fma coi:•
dialidad y franca expansión autorizadas, por la delicadeza con que el señor Presidente y su recomendable
señora haclan los honores á sus comensales.
A las cinco la encantadora pareja salió rumbo á _la
estación del Nacionah donde tomaro11 un tren espe~ial
para la Hacienda de i::;an Nicolás, (j.eJando en el ammo
de sus amigos una impresión indeleble de satisfactorio bienestar.

CRONICA DE LA MODA

Con gusto trasmitiremos á nuestras bellas lectoras
aunque sea ligeramente, lo que ~róuicas francesa_s nos
refieren acerca de las grandes fiestas de alta sociedad
celebradas, sino en el centro d~ París si en u!lo de los
castillos más notables, con motivo del ca~am1ento del
Secretario de la Embajada Francesa en Saint-Petenbmgo. ·
La novia, dice el cronista, pertenece á la reli~ión reformada; con tal motivo recibieron la bendicion nupcial en una capilla anexa al castillo de Bellevue donde
se celebraba la fiesta. Veíanse exuberantes Y bellísimas plantas de sin igual verdor, cargadas de.diversas
flores que esparcían sus inimitables perfumes y cm•o
brillante follaje en combinación con sus diversos colores, formaban una decoración artística de exquisito
gusto.
Como se debe suponer, había en la concurrencia femenina toilettes deslum)Jrantcs por su riqueza y confección. Comenzaremos por citar, como de paso, las de ocho
damas de honor que vestían una e,:pecie de uniforme
de lo más encantador y que las hacia aparecer como
una brillante colección de hadas. Todas ellas, semejantes las unas ó las otras es lo esbeltas y cM1tivadoras,
vestían trajes iguales de raso azul cielo con aplicaciones de punto de Alenr,:on, y sombreros de paja negra
con plumas de avestruz negTas, de un delicioso efecto.
Nada era más gracioso que este coqueto atavío, á excepción del brillo y hermosura ele sus rostros radiantes de felicidad en la fiesta. La Condesa de. P. madre
ele la desposada, llevaba un magnífico traje de raso
azul moiré. El talle adornado con finísimos encajes.
SGmbrero de lentejuela negTo v oro. La Baronesa de
B, abuela de la desposada, vestla de raso gris con
aplicaciones de azabache en la chaqueta y capota de
terciopelo negro.
i\Ime. de S. madre del esposo, vn3tia muy elegante,
con un traje de raso gris plata, adornado de encajes
negros, capota de terciopelo negro con un grueso penacho del mismo color. l\lme. de L. llevaba un rico vestido de raso gris pizarra y sombrero mah·a.
E11 medio efe las otras señoras rlc~collaba por su elegancia el traje ele :\hue. W. que era de pekin azul y
blanco; la enagua formaba pliegues de m1 aspecto muy
nueYo. El talle iba abierto delante v atrás sobre una
blusa de muselina de seda bordada &lt;le terciopelo; esta
abertura e¡,taba arreglada por pliegues queprolongándose sobre las caderas formaban pequeñas faldillas flotantes. En el pecho, un plastrón de terciopelo azul rayado en pliegues y pendiente de un cuello del mismo terciopelo con nudo en un lado. Este modelo fué creado
por una muy acreditada modista rusa.
Y ¿qué diremos de la novia?; ele hermosura perfecta
y continente distinguido lucía un hermosísimo traje de
piel de seda, corte princesa, desarrollándose por detrás
en lindísimo$ pliegues que formaban la cola, y delante, de seda moiré, adornado en su borde vtalle con finisíma pluma. Lueng·o velo de ilus•ón ·recojido con
azahares envolvía el esbelto talle dela reina dela fiesta.

···i~i;:é· ~¿~-~ii1:¡;~;·~¡· j;¡~;;;;~ ·ce;;é;~~~·11~;:q;·é;~-~-~·;o~:
quesas, tenemos sí, una disting•uida sociedad, buen
gusto, ricas telas y hábiles modistas, que sin ser rusas,
saben cunfeccionar tan lindos trajes, como hemos tenido ocasión de admirar en una fiesta de la misma especie celebrada, en el alcazar de los recuerdos el pintoresco y encumbrado Chapultepec; con ocasión también
de la boda del primog·(mito del primer Magistrado de
la República.
La gracia y la dulz11ra de nuestra, compatriotas, 110
deja que desear ymmca n ue$tra pluma describiría per•
fectamente sus encantos.

•

ABRIGO DE MADJESTKA, DELA:llTERO Y ESPALDA.

377

EL MUNDO.

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LA MODA
Abrigo de Madjestka, d~lantcro y espalda.

VESTIDO PARA Rl)iA DE 7 Á 8 AÑOS,

Este es un rico abrigo que cubre todo el vestido,
corte cruzado adornado solamente con gruesos botones de concha quemada. Cuello :\Iédicis forrado de
terciopelo.
Vestido para niña de 7 á 8 años.

Aquí la c~remonia se verificó en el oratorio particular del Pastor de la Iglesia.
Desde la escalera qfle conduce á la citada capilla,
parecía que se entraba á un palacio encantado; cortinaje rojo tapizaba las paredes y sobre estas rlestacaban perfumadas v lindas bandas de fl9res sobre grandes espejos mer(:ed á la magia de los cuales parecía
que afluían numerosos concurrentes.
La capilla estaba decorada con majestuoso ornato.
En el fondo, sobre el altar veíase la sagrada imagen
del Divino Redentor Crucificado y cuatro hermosos
bouquets de flores blancas de gran tamaño constituía
todo el adorno.
A las diez de la mañana. cuando la coneurrencia ya
esperaba, se presentó Ja distinguida Sri ta. Raigosa, embellecida hasta lo ideal con el suntuoso y fascinador traje de boda embelesadora con aire de bondad y acompafia&lt;la por el señor su padre. El señor Presidente. conducía cortesmente á la Sra. Raigosa, y la Sra. Diaz iba
acompañada. por el galante joven que pronto debería
pasar á otro e~tado.
•
El señor Arzobispo, revestido con la imponente mu111ficencia, que nueRtros ritos prescriben en tales casos, otorgó la bendición nupcial á los jóvenes contrayentes; cuyo acto apadrinaron el señor Presidente y la
Sra. Raigoi:1a. A cominuación el Sr. Presbítero D. Juan
Bandera celebró el solemne sacrificio para la velación,
acto, 9.ue apadrinaron el Si·. Raigosa y la Sra. Diaz.
Té¡lminado el acto religioso pasaron al ~alón del trono de S. S. I. en don ele fi nirnron el acta correspondiente los novios, lo$ padres de ambos," demás personas de
la concurrencia, las que tuvieron el gusto de presentar
sus respetos y plácemes á los recien casados.
La concurrencia no era tan numerosa como podía
espllrarsc en personas de tanta distinción, pues solo
estaban aquellas ligadas por estrechos lazos de parentesco.
Los trajes que allí lucieron pu.dieron bien .competir
con aquel.los á que antes aludimos, especialmente el
de la desposada, VPnido ·c1e París, de raso blanco, talle
princesa, y cuya cau,ta, no muy larga, tomaba origen
en el .cuello desarrollándos~ en pliegues huecos que se
ampliaban en razón al descenso con artístico encanto.
Un encaje de Alenr,:ór.. descendía desde el hombro iz•
qufordo interceptado á tre(•hos por pequeños ramos de
azahar. ~l ~imbolico vel? cub~·ia su púdica faz sin ocultar la felicidad de que irradiaba. Un primoroso bouquet de azahares euvuelto también en velo de ilusión,
completa su toilet. Ni un brillante: ni un1 perla, ostentaba e_n su correcto atm:io ¿será que no los posée-no:
será sm duda, que la ostentación está lejos de sh corazó_n ~· que sus joyas mo_rales, no serán para el público, s1110 p~ra el hog:ar. El Joven esposo vestía pantalón
claro, levita. cruzaaa, corbata blanca v pequeño ramo
de azahares sobre el corazón.
•
El r;o1:to esp~cio de que _disponemos no n.os permite
descnbn uno a uno los traJes ele todas las señoras, aunque todos eran dignos de ello; :' nos limitaremos á solo los de las que tomaron parte en la ceremonia. La
Sra. Dí!Vh con su reconocida modestia no ostentaba
alhajas, pero su traje hecho en París, era de piel de seda gris con ricos encajes en l'l talle; sombrero claro
con flore~. La Sra. Raigosa vestía de terciopelo negre,
en~gua hsa, y el cuerpo adornado con abalorio y encaJes negros; sombrero de terciopelo negro.

Este vestido es de seda serpenti~a co:n anr;ho cue~o
con hon,brera$uarnecida de encaJe. Cmturon de listón. Botas de 1.:.tlassé.
Traje para niño des á 6 años,

Este trajecito es de paiío)rngro, chaleco de piqué rayado, con ancho cuello marino, cruzado con doble botonadura, camiseta negra. Boina blanca de paiío. Choclo.s de piel de Rusia.
Traje para joven~ita.

Enagua de campana de f~anela á rayas. Jaque,tt de
la misma tela, sobre un cu~rpo de surah. Cuello de
lino. Corbata de listón. Sombrero redondo.
Traje para niñll de 3 á 4 años.

Vestido imperio de franela punteada de blanco y
azul, con bordados de seda de colores y adornada de
piel. Capelina de franela con encajes y plumas.

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\J.- ...

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Gfraje parisiense ae soireé ..... Gferdope1o cereza con boraaao ae pla{a y ·encaje ae·

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TRAJE PARA Nlf-O DE

3 ,\ G AÑOS.

Gl1~n~cn,

�378

Domingo 28 deNoviembre de 1897.

Domingo 28 Noviembre de 1897.

EL MUNDO.

rasgos, pues sus detalles no son conocidos. por ser intereses privados, dando solo una idea de su importancia con datos recogidos al vuelo, que si .bien carecen
de una precisión matemática, por guardar los empleados de aquel negocio estricta reserva, son muy aproximados y recGgidos de buenas fuentes, y los que colocan al :Mineral de Zacatecas en la importancia .que
merec.i.

MI pasión de llanto llena
Me seduce, comó el vicio;
l\o os dé lástima mi pena,
He buscado rui suplicio,
Y mitiga mi tortura
·
El placer del sacrificio.
Si ~ucumbo á la amargura
Sin temores morir quiero; ·
Adorark ......... qué ventura!
No os dé lAstiwa si muero.
EFI!EN HEB0LLEDo.
Noviembre ele 97. •

Traje parisiense de aolrée.

Los trajes de soirée en esta estación son peculiarmente graciosos, v tan trabajados en dibujo como en el material usado El traje parisiense de soirée que hoy presentamoh á. nuestras lindas lectoras, procede de la casa Uoguenkeim Y es de estilo princesa hecho de tela de terciopefo color cereza. La falda está bordada
en el borde inferior. á todo lo largo, poi: una banda de plata de int··incado estilo. El cuerpo es
también de terciopelo, escotado l'n angulo, así
en el frente como en la espalda. l'na aplicación
de rica blonda de Alem;on que e-i"'Ut&gt; en la parte posterior las IJneaR dt-1 la etpalda y del talle,
ca~·endo sobre la falda, le da al conjunto el mái
primoroi;o efrcto.

NEGOCIACION MINERA AURO•ARGENTIFtR.,
(ORO Y PLATA) lN LA CAPITAL DEL

•.

HORACIANA

ESTADO DE ZACATlCAS.

[ Oe Rimas de nieTe.]

Fundación.-Estc negocio se fundó hace46añossin que
hasta hoy haya tenido decadencia sensible, llamando
la atención por sus pingües p;·oductos ~· soberbias maquinarias. Sus dueños son los herederos de los Sres.
Herrison de Londres y Place de Italia.

¡Oh fuentr limpia y pura
Que te deslizaR COll murmurio blando!
que COJlias la hermonura
de C'eha. que.cantando
Pasa, tus claras onda$ contemplando! ..... .
ArrMtra en tu corriente
•
Lirios de luz v perfumadas viola~,
deja que ~onriente
por tus riYeras solas
Cante Celia ~onantes barcarolas!
Rueda tu linfa pura
!Oh sacra fuente! con murmurio blando
por la feráz llanura,
y á Celia que t•autando
Pasa, dile· que aún la esto,v amando!.....
Nov. de 11'~)7·
RAFAEL MARTINEZ RUBIO.
ORGULLO DF; AMAR.
Da Coppéc.

La quimera emprende el vuelo,

f"

Y esperar me está vedado;

TRAJE PARA XJÑA DE 3

,i. 4 ~os.

Mas dejadme.sin consuelo,
No os de lástima mi estado,
Y o mi pena oculta adoro
Y la acepto resignado.
Aun sov duefío de un tefioro;
De mi amor puro y constante;
No os de lástima si lloro.
Como atrae la luz radiante
De la lámpara serena
Al insecto palpitante,

Pertenencias y dependencias. -Su extensión es ele
j130 hectareas en las que están establecidas .s us traba•
os interiores, sus tiros, San Jorge, San Fernando, San
Bartolo, San Genaro, Mesteñas, ó la Llave y otros, suB
potentes maquinarias de desagüe, malacate de vapor,
quebradora, granzeadora, hacienda de beneficio, oficinas de ensaye, 1·esidencias de empleados, sin contar
las minas de Clérigos ':,' Providencia &lt;'Uyos negocios
ést'án en otro peTlmetro, a.si como ot:as haciendas del
antiguo beneficio de patio, que son Cinco Sefíores y
la Florida en d·erredor de las cuales se han formado
congregaciones ó pueblos nacientes.

JAIME G WOOD

Director.

Plf;0

DE •EL ROTE&gt; .\. LOS

ii la trituradora, ~- el último conecta con el kilómetro
710 del Ferrocarril Central y termina en la hacienda

Extracción y beneficio.-La.cargasl.' extrae-por medio de un malacate de Ya-por t!'niendo sus calderas
una fuerza de 300 caballos~: levantando aquel dos carros con una tonelada de metal cada uno, los que pasan por un ferrocarril automático de cable á una poderosa quebradora que tritura 20 toneladas por hora,
cayendo sobre dos cilindros que granzean la carga
que yiene á una báscula donde se pesa, de ahí á una
tolva con capacidad de 300 carg·as, de esta á seis molinos chilenos dobles de ocho pies de diámetro, que
pulverizan cada uno 12 toneladas por 24 horas pasando luego por diez tolvas para asentarse y descargándose por medio de un aparato inYención del Sr. fogeniero Don Ernesto Ayton, qui.en tiene la patente re8pecth&gt;a.
Las tolvas vuelven el agua Jin.pia y sobrante á los

)
TRAJE l'ARA JOVENCITA.

lra eNegocia.~ion @Minera Jel "~ote"
en la Capital

DEL ESTADO DE ZAOATEOASHace unos cuantos lus~rO$, en México, nuestros hombres de letras y nuestros vates, en medio del fragoc de
la artillería, hacían resonar en' el templo de la fam1t
los canto$ épicos
con que ensalzaban las purezas •T
&lt;
hechos heroicos de nuestros guerreros, quienes sacrificaban sus vidas en defensa de la Independencia de
nuestra patria ó por establecer entre nosotros los principios de libertad y de _democracia, bajo ese Código
que brotó como un foco de luz en 57; hoy bajo la fresca sombra de la Paz, que debemos á la energía y las
grandes dotes de hombre de estado del Sr. Gral. Porfirio Diaz nuestro actual gobernante, ostentamos los
frutos ol:itenidos, no,sin tributar un homenaje de respetuosa consideración á. los que, consagrándose al sacerdocio del trabajo pasan ·una vida llena de privaciones en las profundidades de la tierra retirados de los
grandes centros sociales, exponiefid; continuamente
su~ vidas, en, los eminentes peligros consiguientes á.
los trabajos mineros, privados no di"'O de bienestar,distracciones, sino aún de los f'.ncantos de ia naturaleza, como es el aire y la luz, pero disfrutando en re•
compensa del grandioso espectáculo que presenta uno
de estos centros mineros en que el hombre, en lucha
abierta con la naturaleza á quien combate con)u valor é intelige~cia, triunfa de aquella, derramando torrentes de oro y de plata que producen la felicidad de
la patria y el bienestar en los hogares siendo saluda"

SF:l'TDIO

con 7(í0 metros.

LOS_ ADELANTOS DEMEXICO·
En esta sección nos proponemos ocuparnos de
todas aquellas negociaciones y empresas que
tengan gran interós industrial y comercial y que
influyan así por las energías que desarrollan como por la producción que suponen y la riqueza
que derraman; al progreso del país.

EL MUNDO,

dos estos '1encedores del trabajo á cada paso por la~
frecuentes detonaciones de la dinamita.
Demos pues á conocer el resultado de los esfuerzos
de esos obreros, que en número de un millat de hombres más ó menos han logrado establecer en la negociación de •El Bote,• á que voy á referirme á grandes

2,l()

llETRO!'i Jm i'ROFl"NDIIJAl_l

molinos, la lama e~pesa que s&lt;• asienta o,n aquellla paKa por los aparatos. de descargue por una snie dt• rn
panes del sistema continuo ele Ross ~- de ahí á cuatro
lavaderos SPttlert:: conclucit'.·nclose lo~ rrsiduos. poi' canales ele jerga Blanket Huido ó sohre 'frueYaner~.
La lama ya en los panc8 ~e beneficia con fal, sulfato de cobre y azog,te pasando continuamente d&lt;• un
pan á otro. La Hacienda ele beneficio trabaja día y
noche, sin otra interrupcióu que una vez al mes,
para limpiar los panes ó hacer la raspa (clean up)
De los panes pasa la pe~•a ¡\. las mangas, filtrfmdoso
por eotas el azogue que vuelve á elevar~é por un manubrio graduado á un depósito_, para dist1 ibuirse de
nuevo en los panes. De las manga~ va la plata á dos
retortas y de ahi á la fundición de las barras.
Ensaye.-La Mina tiene gu depart:nnento de en,-.aJe con cuantas oficina,; y útiles son necesarios.
Luz eléctrica.-La hacienda eRtá alumbrada eou
luz incandescente teuienao su dinamo et¡pecial.

LUIS G. CANALES.

.Administrador General.

Trabajos Interiores. -Lamina tiene siete pisos ó galerías con diversos tiros v cañones, su profundidad es
de 250 metros alcanzand·o una extensión de 1.350 me'
.
.
tros á rumbo con leyes .de oro y plata que vanan pero costeables aún en las muy pobres, por la potencia
de sus vetas que alcanzan hasta 36 metros de latitud
sin contar con la carga rica, teniendo un pueble de
300 paradas ó sean 600 hombres y además los numero•
sos obreros y Elmpleados del exterior.
Desaglie.-En el departamento de Mesteñas existe
una poclerosa bomba de desag·üe que desal&lt;ija 500 galones imperiales por minuto, con su JDalacate de extracción para quehacerns de la bombería y el que puede elevar hasta 50 toneladas, con un cable de alambre
de seis pulgadas de diámetro. Le transmiten su fuerza cuatro calderas de 70 á 80 caballos, usándose de
estas las que son n_ecesarias.

V

ERNESTO F . AYTON.

Ingeniero.

Ferrocarrlles. - Existe el primero, que partiendo de
les puntos más avanza.dos, termina en el despacho del
tiro de cada píso, con mil metros de longitud.
El segundo sirve en San Bartolo, para distribuir la
carga en el patio, con 500 metros de extensión.
·
El tercero también de 500 metros es un ferrocarril
de compensación ó vía de cable que parte ele la tolv.~

INTEHJOR

DE LA TIACJENDA DE llENEFlCIO

1 •

SISTmfA &lt;CONTINNOt"S DE BOSS&gt;

�•

•
EL l\IUNDO.

380
Produccl6n.-La mi11,a ha producidode40 á43.()()j)OOO
cuarenta y tre;; millones de pesos, la carga lista para
el beneficio que c•xbte en el patio es de 20,000 veinte
mil toneladas, la extracción :l,(XlO tres mil cargas semanarias, sin contar con los frutos rico~ que eti un carro
ele J.j,000 quince mil kilos, que ,;e vende cada mes á las
fundiciom•s, todo e¡¡to sin perjuicio de las labore,;
abiertas, cuya producció_n no vería concluir la admi-·
nistración actual.
Hace 11' años que es Director el Sr. Don Jaime G.
\\"ood, quien merece un homenaje de respeto, porque
&lt;'n ~u (•poca ~e han hecho la~ grande~ y µerfcctas ins·
talaciones dt: maquinaria, 4ue he ;.eseúado y las que
con un éxito brillante, asegm·an t·l porvenir de esta
pingiie negociacióI? por largo~ años y en cuyor pro·
gresos han prestado un conting·ente importante, el Rr.
Ingeniero Don Ernesto Ayton y el St. Acl1ninistrador

•

Domingo 28 de Noviembre de 189'1.

TOM0.11

ll(TERIOR DE J..\ IIACU,XDA DE BESEFI&lt;;IO.

tó del •nido gritando, gritando; más la gorriona que
clormla fué atrapada por el rapaz r a\li donde fué santua1:io de unos amores, crujían los huesos y volaban
la~ylumas de·Ja gorriona muerta.
·
í en las mañanitas frente á mi ventana ya no brotan
del colgante nido las confidencias amorosas en el canto ,de-los gorriones.
'
DeR1mes el nido frío, sin am ores; más en las cavida
des del alero los grillos cantan trie crac y lo;; vi•ejos
En las mañanitas de , nnuciélagos levantan sus hosRanas ála deidad de las
cielo gl'is, y relente hú• nocturnas sombr.as, en tanto que el gorrión errante
medo y aurora envuelta triste, repite por el bosque sus lamentos.
en capuz de obscuros ce•
Así el destino, como el carnicero alcón roba las d·
!ajes, en sus cantos los C'has de las ahniis, dejando el corazón frio y sin amo
gorriones rít&gt;n de alegría
res.
y saltan por el tejado,
Josifl\1. R. GALAYIZ.
mientras la menuda ]luvia baña su pllllDaje y fin.Suprimamos la pena ele muerte;..... en buena hora .....
ge perlas en su dorso.
En las mañanitas en que pllrO que los seiLores asesinos comiéncen.
Alfonso Karz.
la nnuiente luna prende
La pobreza carece de mucl1as cosas; la avaricia cacrespones de luz en las rece de todo.
La Bruye:re.
afiosas melenas de los
La sabiduría hace modelo al hombre y vanidosa á
fresnos.Y el madrugador ¡a mujer.
La Bruyére.
arrulla con sas trinos á
de notas dulce~, )' á sus
melodiosas endechas despierta la gorriona y juntos los dos 1eva·n!an su
himno de amor al Dios
que enciende los soleR y
da su 't'este de plumas á
las aves.

JIIALA('ATE PARA LA EXTRA('('J()l( llE Mf:TALE!'; f;;,,¡ EL TlltO llE 1-\A); IIARTOLO

General Don Luis Canales, teniC'1Hlo el primero rn y el
segundo 26 afios de desempeñar sus respedi vos PnI·
pleos.

LOS GORRIONES
En las mañanitas de ciclo azul y yfento ~uave y luz
de oro, frente á mi ventana, en un alero tiene un g-o•
rrióu de pico negro colgado su caliente nido: despierta alegre, hincha su P,intado cuello para cantar 8lB
am9rcs con su gorriona esbelta, que duerme a_rrullada
por los besos de su gentil amado. Cuando murmura el
cl'firo sobre el tejado, el gorrión estalla en cascadas

MEXICO, DICIEMBRE 5 DE I897•

la Yirgen que nuc&gt;rme en
su inviolada alcoba, los
gorriones se mcceu en ,m
colgante nido al impulso
del manso bóreas y llaman á la rosada aurora
con sus t·ánticos j11veniles.
Pero en una mañanita
obscura, en que la tempestad rngia, pasó un al·
eón con silencioso vuelo
~- el gorrión que saludaba á la nueya aurora sal-

ENIA

..

1

QUEBRADORA Y FERROCARRIT, AlJTO)lÁTICO llE COMPE:S"SACION

CELOS DE ULTRATUMBA

¿Puedo llorar. llorar por lo~ que fueron
Por los que ausentes en el ~ran vacio
l\Iiran rodeados de tristeza y frio
Los sagrarios de carne, en que vivieron?
¿.Pueden, los besos que jamás salieron
De su nido, á posarse en el sombrío
Manuol de tus mejillas, amor mio:
Pueden besar á los que ~-a existieron?
l\1i pensamiento, que orgulloso ostenta
Tu alma virgen, como níveo cielo,
Puede rotnper el misteric!io Yelo
Que oculta á los qu&lt;' huverou la tormC'nta,
Sin que an tu 'puro corazó'n se sienta
La so,nl'isa 8atánica de Otelo?
Jmn:s VII,LALPANDO.
Noviembre de 1897.

En impetuoso arrebato
Su mano estreché con ira
Y ronco la dijc·:- l\1ira
Si tu me engañas te mato!
Ella, con dolor sincero,
Inclinó la frente ¡iru·a
Y murmuró con ternura:
-Si tu me engañas me muero!
MALACA~E

y HOfü)A DE

DESAGI.JE DE )IEZTE¡¡AS

(;JJO galones imperiales por minuto.)

BENITO STELLER.

~a saliaa ael Gf aller.sr:• Por ~illasana.

•

N1JMER0~3•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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EL MUNDO.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.
to. Este cárburador se lleva á la cint~u·a con ayu- ·
da de dos patas fijadasá su curva interior, sin que
sea necesario mantenerlo con. correa alguna.

¡....

PARA TI.

I
Ai:no los lirios blanco.; porque tienen
el color de tu téz, mi bien amada;
y en su caliz el cándido perfume
,
de tu alma.

CURIOSIDADES-La pesca del pulpo.
LA PESCA DE LOS PULPOS

animales que quiere sorprender al paso. Los indígenas sacan precisamente partido muy hábil,
pero también muy sencillamente, de esta necesi. cl.4-d que tiene él de encontrar escondites, y para
cogerlo no tienen necesidad de aparatos complicados, ni aún siquiera de canoa. Les basta con
una estaca con varias ramas, q de algunas piedras.
En la marca baja helos ahí que sobre fo playa
remanga.u sus calzonPs y su camisa y luego entran
al mar tocando los fondos que están recubiertos
por unos 80 centímetros de agua. Escojen los parajes herbosos y disponen en línea abrigos hechos
de piedra ó de palmc1:a. Dejan sus trampas tendidas y vuelven á la playa en el momento en que
la marea sube. El pulpo se pone entonces enacecho, todo admirado, pero también muy alegre de
estos abrigos que le han construido durante su
aúsencia. Penetra en ellos y se hace ahí un domicilio que aprecia en su justo valor y en su nuevo
escondite atrapa con suis brazos flexibles todas las
presas que han tenido la imprudencia de pasar á
su alcance.
El mar comienza á bajar, pero él no se inquieta de eso, encantado como está de gozar un refugio que amablemc11tc se le ha preparado; podíamos ciertamente'enterncccrnos de su candidez si
no fuese una bestia tan fea y tan voraz. El pescador se aproxima á medida que el mar se retira;
recorre la serie de trampas que ha dispuesto, y
generalmente la pesca es abtmdantc.

El pulpo debe una particul¡lr notorcidad á su aspecto horrible, á su consistencia blanduja yvizcosa,
ú sus grandes ojos rodeados de oro, profundos y
glau.cos, á sus ocho brazos guarnecidos de vento,;as y también á los relatos r á las leyendas que
ise refieren á la acción paralizadora ele esos brazos flexibles que enlazan como serpientes.
El pulpo, llamado ocho pies es poco temible en
nuestros -mares gracias á SLl débil talla, pero no
por eso deja de excitar la más viYa repulsión; a:sí
es que la nrn.~·or parte de nuestros lectores no se
.1dmiraní poco de sabrr que no faltan gentes que
,lprecian mucho á este.cefalópodo como artículo
alimenticio. A fin de satisfacer el apetito de esos
extraños golosos en muchos puntos se entregan
con asiduidad á la pesca del pulpo. Así se ve que
esta pesca es practicada con ardor en el Sur de1
la Regencia de Tunes y esto 'con más razón cuanto que la gente indígena también se alimeuta de
l'lia á precio muy módico al mismo tiempo que
es un importante objeto de exportación.
Puede decirse que se le encuentra por partes
en abundancin, más ó menos grande en los ribazo$ de Tunes; pero casi no se le persigue ~omo en la
parte del litoral comprendida entre :Monasti y
Mahres, ¡mes Gl tmimal parece escoger como sitio
de predilección el canal de Kcrkenuah. DjP1Ta ve
esta industria especial ejercerse en sus riberas,
pero sobre todo Sfax es el que se ha convertido
......,..
por decirlo así en el único mercado de este producto del mar. Los ribereños de las otras partes
EL PROYECT.)R LUMINOSO BRlNOT.
del Golfo de Gabés no parecen preocup,m.;e mucho de este molusco, reservando su actividad para la sola pesca de las esponjas.
El doctor Marechal, métlico militar francés, busDe una manera general y aunque se le coja to- cando un medio 1&gt;níctico para descubrir á los hedo el año, la 0&lt;1ptura del pulpo se practica princi- ridos en una noche de ba,nlla, ha encontrado un
palmente en Octubre, de Octubre á Marzo. Hcmps 1 nuevo sistema para proyectores luminosos que bajo
dicho que el indígena cons1lllte con mucho gusto una forma reducida.y muy p0rtútil proporcionan
al 'cl•falópodo en cuestión, J)ül1_l su alimentación una intensidad luminosa igual á la de un poderopersonal, pero sobre todo durante los al1os d0 se- so foco elcctrico.
quía. Cuando los Arabcs, Zh1ss Souássi, )Iekellitz,
Su funcionamiento es tan sencillo como rápido
~lchhda ú o'tros ,·en sus cosechas amenazadas por y permite utilizarlo en tres minutos.
la ausencia continua de lüs lluvias, un gran núDe una ligereza excesiYa, no · pesa mas de un
rnero de ellos abandona moment¡'.¡neamente sus kilo estando en funcion.
adt111res, desciende sobre la playa y pide á lit
l&lt;:n la caja, con todos sus accesorios reunidos
mar 01 sustento de cada día y aún van á llevará su peso no llega á tres kilos.
lo,; mcfrcados del literal el excedente de su pesca,
.1!.:ste proyector funciona con ayutla de un depósito
que no pueden consumir por sí mismos. Esta ma- deaireqtt(• se lleva á la espalda y atendida la debU
nera de obrar ha dado lugar á una creencia en la JH"(•sión qu(• necesita su funcionamiento, resulta que
regiói1 de Sfax: se figurn tocio el mundo y lo re- pueden l'fectuarse larguísimas marchas de noche,
pite que los pulpois son más abundantes durante sin cc:;,u• un instante de estar poderosamente almnlos ,ulos de sequía, cuando solo debiera decirse brado r sin fatiga para el manipulador del aparaque entonce:; se leis ~aptura.en mayor número ya to. Basta con maniobrar la palanca sin precipitaque los mercados están poco surtidos y que la mi- cüin para obtener la continuidad de la luz, esta
sqria ha hecho aumentar el número de los indige- puede ser movilizada en todos los sentidos.
n.1s que se dedican á esta pesca, ·
Tal movilidad es ~iertamcnte preciosa para las
Por lo demás, esta puede ser practicada muy tropas en marcha á travt\s de un bosque en la nofácilmente aun por los que no se dcdic,m á ella.
che.
El pulpo permanece mu~· cerca de la ribera; . La potencia lL1minoM pasa de 200 metros y alurarecorre lentamente el légamo de los fondos que se brn en amplitud en esta distancia más de 30 mcextienden delante del litoral y encuentra pres,t tro1S.
·
ah.undante en esas aguas tibias. Hace la caza solaEn este modelo un carburador conteniendo supadamente, de suerte que ancla siei~1pre cu busca ficientemente escnciaminernl para funcionar cuade un abrigo para disimularse á la vista de los tro ó cinco horas de seguido, puede unirse al apara-

-

TOM0.11

MEXICO, NOVIEMBRE 21 DE I897.

Jurado de Villavicencio y socios.

II
A orillas de nn torrente que se arroja
en salto que conmueYe la montaña,
mi.ré m,.ecerse un lirio sal pirado
•
por el agua.
En t¿rno viejos pinos pensativos,
leutamente, al fragor, cab_eceaban;
á lo l~jos la nieve de la cumbre
sou rosada
Por el último beso de la tarde;
y·mas allá la florescencia casta ·
de l¡i.s estrellas, que en el hondo cielo
comenzaba.
Entre enorme explosión de flores libtes,
salvajes por silvestres-sola y blanca,
aquella flor doblábase en su tallo
Y miraba
lrn:cia abajo, con ansias de arrojarse
en la enorme parábola del agua..... .
Y recordé tu amor, á las o•illas
de mi alma.
III
¡Oh! No&lt;;he, tu miraste que el torrente
bramó por p1·evenir el mal y .. . .; nada!
Se encabirtó gritando como loco,
en vano quiso detenerse; pálida
la flor cayó en sus brazos, él, rugiente,
lanzó hasta el cielo sus espumas blancas,
como huyendo de-sí; mientras los pinos.
los viejos pinos, pensativos, tristes,
lentamente, al ftagor, cahezeaban,
bm1ados por la luna que surgia,
como un sér sin a.mor, en lontananza'.

IV
Tengo sobre el torrente un privilegio:
lá palabra.
No inclines tu corola en el abismo
.. de mi alma.
JESÚS

E. VALENZUELÁ.

· Noviembre de 1897

.

'

..

El proyector luminoso 11 Brenot"

Gspedo ael salón ae auaiendas. [Por 60illasana.J

•

NUMEROH,

�M4

EL Ml.JXDO.

LA SE~IANA
Todavía, al trazarse estas líneas, no se desenlaza ese sombrío drama que arrojó tan profunda
eonmoci0n en el seno de la sociedad nwxicana, en
las medianías del mes de Septiembre último. Aún
no resuena en el salón ele jurados del Palacio del
Justicia la postrer p11labrn, que ha de dejar irremisiblemente cerrada la t~rrible historia de aquella n0d1e sangriema.
Peuetnrndo 1;n el revuelto torbellino de las declaracion&lt;'s ~- los canos; ahondando en el ag·itado
mar de las inculpaciones lauzadas mutuHmentc
por los procesauos, especie de «sálvese el que
pueda,» á que han acudido los protagonbtas del
homicidio, 'se descubren los hilillos con que fué tejillo el dclitO. En vano es que el lnspectol' Yelitzquez pretenda por un momento ocultar el crimen
tras la pedantería de su declaración primera; Villavicencio se decide por fin á liablar, y puesto
en frente de las confesiones de su segundo, el forjador del atentado se siente vencido, y solo tiene
una frase para afront'lr la situación: «Estoy conforme.»
Con estas dos palabras quiso tal vez ahorrarse
el bochorno de una confesión terminante, que formara contraste con las huecas altisonanciar; de
sur; prirnitivar; declaraciones, como más tarde buscó en el suicidio la imica salída que su orgullo le
ofrecía á la vrrgüenza de su caída. Pero si la
muerte lo eliminó de la causa, de la muerle han
pretendido valerse los demás inculpados para
echar sobre de t\l las tremendas responsabilidades
que surgen del procrso.
Xo siempre sucede que los muertos tengan razón, según ht frase de Bourget. A menudo, estos
eternos inrnó,·iles son la salvagual'dia de los
errores dr los vivos. Allá se llevaron su secreto á
ese país misterioso del que uo se regresa nunca,
constantes viajel'OS de regiones desconocidas. Ellos
soportan, un poco desdefiosamente acaso, las inculpaciones que se les arrojan , y deben mostrarse,
á ratos benévolos, á trechos despreciativos, hacia
estas rencillas en que se escatiman culpas y se
regatean yerros corno en un mercado los productos del trabajo humano.

x*~
Humana es también esa oleada de multitud que
sigue, tarde á tarde, al Diablo, el carro típico que
arrastra áloe reos de la carcel de Belén al Palacio
de Justicia. El cuadro es en alto grado Sligestivo. El
pesado vehículo, prisión ambulante, pónese en mo. vimicnto, en medio del vocerío popular que increpa duramente á los procesados. Las multitudes
tienen una extraila lógica: se indignan contra
quien las supone capaces de cometer un delito, y
en un empuje de ira, están dispuestas á ejecutar
actos semejantes á los que se las imputa.
Y es que si el individuo, aisladamente, razona,
el número, fuerza colectiva, sólo siente. Una pasión moverá constantemente á las masas; un silogismo nunca.
Las turbas persig1:en al Diablo con amenazante algarabía, y es un curioso espectáculo el que
presenta, al caer de la tarde, cuando las estrellas comienzan á temblar sobre el esqueleto de
la ciudad, esta abigarrada cohorte que avanza
fantástica en alborotado rumor, que tiene de lejus algo del ruido del Océano, ese gigante ato1·mentado, como lo llamó ...... no recuerdo quien.

::: **

El espil'itu es tambiéÍl un m•tr, que guarda en
el fondo ignorados secretos. Bajar á esta sima y
extraer de ella puñados de perlas, &lt;'S el arte, decía el viejo Hugo.- Pero no siempre se regresa
con tesoros en la mano; á veces hay impurezas
bajo la morndiza superficie, lodazales tras el velo diáfano de las onóas, monstruos devoradores
en esos palacios de cristal.
Y así en lo profundo de la conciencia.
Be ,·islumbran existencias tranquilas que corren como arrovuelos entre un domo de verdura,
y que no :¡rastr.an granos de oro arrancados de
un terreno de aluvión, sino sedimentos de enven enadas raíces, detritus de una gran descomposición que baiiú con su frescura la. corriente líquida.
El g ermen está allí, á travJs d e la transparenciti de esa s vidas; un día. se acerca la imágen al
cristal de las aguas, como el Rip-Rip de la leyenda al emana, y se retrocede es pantado. ¿Es d erto
que ese semblante que apa r ece es mi propio sembla nte?

Llevamos dentro de nosotros mismos otros muchos yo de los que n o nos damos cuenta. Una bella mafiana hace su aparición un personaje nuevo
á quien nos parec&lt;:rnos. Ese es el oti-u. El ot,·o
que nos impulsa it couwter actos y á ejecutar ~eeiones que jamás nos hnbiérmnos imaginado.
Ese desconocido .se uos pan•ce conw «un hermano vestido ele negro;&gt; y vela invisible nu&lt;:stro sueno y nos acampana en todas nuestras crisi!:'.-¿Xo
es verdad que os sucede preguntaros amenudo:
pero he sido yo quien realm crrn' ha hecho estor
¿no ha hahido una inconsicntc sus,itución de mi
p~rsonalidad r
Pues ese otro yo fl::é quien puso una pistola en
la mano de Don Carlos Sonuuer é hizo partir el
tiro.
¿De qué otro modo seexplicarfa esta súbita resolución de álguien que llabfa reunido roélos los elementos de una imperturbable felicidad? Los afectos se agrupan en torno de esta fosa voluntariamente abierta y se pregunt,m cuál ha sido la razón de esta sinrazón, cruel y d olorosa.
Pero ¿tienen razones acaso que exponer los desertores de h, vida?
Un sociólogo ele nuestros días ha llegado á examinar -i,595 casos de suicidio, y al final de sus investigaciones, se ha visto precisado á confesm'
que la más densa tiniebla envuelve estas resoluciones. Las cifras están allí, entre irónicas y
expresivas, como una ilusión de óptica. Se acerca uno al borde de cáda conciencia y el mfraje se
desvanece.
No es posible convertirá cada hombreen un guarismo, cerno en el cuento de B offmann, _porque el
hombre es el resultado de varias cantidades, algunas de ellas vc.rdaderas incógnitas.
Por eso el psicólogo moderno, que pretende reunir una gran serie ele obse1-¡;aci011es, no ha llrgado
.:'t explicamos todavia esos procesos como E:l que
impulsó hace pocos dins á un joven, casi un niño,
á arrebatar la vida ú una amada infantil, arrebatándose después la propia existencia.
¿De donde, pues, provienen estos desalientos
súbitos, estos cansancios prematuros qüc _punzan
dolorosamente en los primeros al boresi'
¿Los niños modernos son hombres chicos, y así
como el individuo compendia el universo, el pequefiuelo resume los dolores y las desesperanzas
de una humanidad cansada y abatida?
Entonces, nuestros hijos son los hijos de Don
Juan, pobre herencia de las luchas pasadas;
sobre sus bucles de oro han rozado todos los
grandes problemas irresolutos, todas las angustias y los sufrimientos que han conmovido á la
especie humana, y en sus miradas suplicantes
hay rastros de nuestras lágrimas y huellas de
nuestros estravíos.
Entonces, como el trágico Osvaldo de Ibsen,
esos retoños del árbol de nuestra vida están
destinados á morir tempranamente, condenados
por nosotros mismos, fn1giles responsables de
todas nuestras culpas. .
¿Será cierto q:ie ya :e.o hay niños en este crepúsculo de los hombres?

*
**
:N'o, la vida tiene aún sus radiosas alegrías y
sus páginas de suprema esperanza, y una de éstas ha sido, en esta semana de sangre, el casamiento clcl jóven capitán Porfirio Díaz con la
Srita. Raigosa, ya anunciado en nuestro número
anterior.
Reconforta el espfritu esta buena leyenda del
amor, rasgando el velo de neblinas que cubre en
demasía la afanosa existencia moderna. Es sano
acercarse á esos poemas sencillos del sentimiento, como después de la lectura d e una de esas
obras contemporáneas, que alguien llamó venenos literarios, sutiles y esqubilos, pero alca bo
venenos, se experimenta un placer de&gt; c on vale-.
ciente en releer esos cuentos de hadas que arrullaron nuestros primeros suei\o:s.
¿Quien no yuelve á recorrer, ya á la mit:td de
la jornada, cuando el r eenel'clo va formando
parte .del bagaje del viaj ero, aquel florido send erillo, en do11de so escucha el 1·uii1e1101• que cantrt ni el granado?
La juventud es l1ermosa p orque arna y espera.
Amnr, esperar. ¿Acaso no es lo mismor
Y el amor y la esp eranza han t endido sus alas
diáfanas para cobijar bajo su sombra el nuevo
hogar de la simpática pareja.

Domingo 21 de Noviembre de 1897.

:Qomingo 21 de Xoviembre de 1897
S:*:::
. Una no ta de arte : La s·rita: María Lui,,a Ritt er,..
esa drtuosa ele veinte años, para la cual el pianojamás tuvo secl'etos, r evelúndolc d esde temprano.
toda fa magia de sus harmonías r ecónditas, tod,1,
1H ,tlegría fugiriva de sus scher sos y todct la eleg ante tristeza de su;, n octm·nos, inició el miércok s últim o, en el elegante salón de los srlio res
Wagner y L evien, :sim ado en Ja calle de Zuleta,
la serie de tres conciertos que se pl'opone ofrecer
al dilettantismo mexicano.
Contm las presanciones que ella abrigaba en su
modcsda, esa audición primera estuvo d e ta l suerte favorecida, que faltaron asien tos en el interior ·
d el salón, viéndose ob ligados muchos de los concurrentes á pernrnnccer en los pasillos.
Había singular avidez p or escuchará la artista
y cuando se presentó acogiéronla con scfia l11d:-1s
muestras de apro bación. Y eso que aun n o se
abrfa la urna negra y luciente del Steinway pa1·a
inund'ar todos los ámbitos del oro de sus n ot11s poderosas .... . . Cuando hubo derra ma do sus tesoros, el entusiasmo agitó sus cascabeles ele platn.
Al progrctma agregó graciosamente la Sri ta Ritter la Pasquinade de Gottsehalk, que fué digno y
embelesador coronamiento de aquel ramillere mu
si cal.
Los inteligentes hallan que la joven pianis'.a se
distinguió mucho en el T'l"io de B&lt;•ethoYen , t·n le
sonata del mismo y en la Polonesa brillante de
Chapín, alcanzando también entusiastas aplausos
en la t ~ Rapsodia Húngara ele Liszt.
Secundaronlaha bilmen te en la primera parte los
seilores Wenceslao Villalpando en el violon cdloy Arturo Aguirre en el violín.
(.¿ue el éxito siga premiando á la Srita. Ritter
con todas las magias de los triunfos.

*
Ha hecho su apariciói1 '~1 caballero Frío, acompafiaclo de su hijo el Sr. Constipado y de s u hija.
la Sefiorita Pulmonía.
El sol, la estufa de los pobres, se levanta tardecito y se acuesta tempr"no, como temeroso de
exponerse á este airecillo cortante que pen etra
en las carnes como un puñal dama~quino.
En las primeras horas de la noche la principal
arteria ele la Capital ofrece perfiles de una gran
ciudad populosa.
Pero muy pronto el rosario de los carruajes se
desgrana, los establecimientos apagan sus focos,
la multitud se evade y ya no queda sino el silencio y la soledad de 1mestras veladas invernnJes,
en las que los astros arrojan más luz á los.
espacios.
0BEROX,

JURADO DE VILLAVICENCIO Y SOCIOS.
Hace poco más de dos meses, un hombre de malos antecedentes-loco,-dicen unos; a lcohólico, a fir1:-:an otros; en los momentos en que ei se11or Presidente de la Rep ública se dirigía á la Alameda con d objeto ele prt'sidir el ac:to oficial conque iba á celebrarse
el octogésimo siltimo aniYe1 $ario de nuestra independencia , rompi endo la va lla de honor que ;\, uno Y
ti otro la do de la principal arteria de la metrópoli s'e
formara l'0mo de co~tumhre, rápido como el ra,vo lan1.óse hacia el Gene~al Díaz, agrediéndole con inopinado golpe en la cabeza.
La rstupefacción y el asombro producido por acto
semejante. impi dieron por breves instantes á quienes
rodeaban al señor Presidente, la acción; más vueltos
Juego sobre si y ejercie11do sin más tardanza el acto
que se imponia. evitaron que el airesor llevara á cal.Jo
1m nuevo intent o y capturáronto en el mismo lugar
del delito.
El Señor Presidente l'Ontinuó con absoluta tranquilidad su camino ~, fué el primero en ordenar que se
o·arantizara desde luego la vida de aquel hombre.
0
La noticia del atentado, desfigurada por
unos y otros, voló por la ciudad poniendo en
conmoción á todos los espíritus y cuando
el primer Magistrado tornaba de la Alameda cuando todos pudieron verle ileso y sere~o, el entu siasmo po,pul;i,r se manifestó
con ruidosas demostraciones.
Ahí debió terminar todo; aquel hombre,
r esponsable de un deli~9 que l eva_ntó unánime protesta en laNac1on cu vos OJOS están
fijos en el General Diaz como en la única
salvaguardia v en el regenerador único del
país; entregado al brazo sereno é inflexible
de la jl1gticia habría purgado debidamente
sn culpa ó debido acaso una remisión cmnpleta Ala magnanimidad del Señor Presidente mas se efectuó un de~enlase inesperado.
Nuestros lectores Raben lo que aconteció
después, hasta en sus menores detalles va
que la prensa diaria ha circulado en profu~ión tal que solo lo~ periódicos de esta casa
han a lcanzado tiradas de más de cien mil
ejemplarP$j acaso pues, cansado é inútil sería repetirlo. P ero el suceso á que nos referimos es de magnitud tal que hace luengos
aiios no se re~istraba ,~no que pudiera C0J!lparársel e en e1 paíe y El Jfundo Semanarw,,
que es un periódico ele cole cción en el cual
-va lo h&lt;•mos dicho,-procuramos fijar la
fisonomia de todos los acontecimien tos, no
podía prescindir de dar nn resumen completo v ampliamente ilustrado de ese drama
cnyo desenlace acaba de fijarse en el Palacio de Justicia;&gt; ningún resumen mej?r .que
la Requisioria del señor Agente. del M101sterio Público Lic. Azpe, que constituye la mas
idónea síntesis que puede desearse.
La reproducirnos pues, en todas ~q~ellas
de sus partes que son por sus aprec1ac10nes
v labor de condenf\ación las componentPs
de la total fisonomía del suceso v á continuación, damof\ el ve redict o que.· cierra la
historia le o-al de los SU&lt;'C'~os que han removido rle ta~ honda manera la atencion de la
metrópoli y del país.

Si señor rs: un ju er., un solo juez. sin más auxiliar
que la acción del :Ministerio Pú blico, siempre augusto
func:ionario por más que en e,ta vez lo r .. prc•sente person alidad tan hmnillle como la mía: por u11 Ja bonoso
Secrc•tario y por uu modesto c•scribieutc de bu enos
méritos, el persona l, en suma riel Jm:g-ado que representa la ley y que obra por la le,v ,\· sólo por la ley, emprendió la árdua tar t&gt;a de dese11tra11ar loH hechos criminosos d e que está:s siendo digno~ jueces.
Dura fu é la labor; amargo, muy amargo el pan romielo durante todos esos d1as; pero 110 resultaron estérilPs sus esfuerzo~; hoy puedo presentaros claro, or dem1do, completo, un 1)l'oceso, sefiores jurados, que os
traía desde los rumores de la vibración de una idea al
g·rr1Piluu· en el cerebro dl• un insen,ato. hasta el r uido
de los pufütlcs ele sus esbínos al de"g·arrar la carne.
Y un co11junto de prot C'saclo~; 110 solo convidos sino
tambi(•n confesos.
No cree el Mil iii,.tedo Públko qu e teng·áis que extorsionar vueo,tra conciencia ,\, hl hora ele pronun ciar
vuestro fallo; por&lt;¡l,e la par ticlpa d ón que cada uno de

*
Las cabezas de ciert~sl1ombres de elevada estatura se parecen á la s casas: el pisu alto es el
peor amueblado.
Anónimo.
Los tontos que no ~ablan sen anuarios vacíos
cerrados con llave.
Anónimo.
En la casa del fav or todo es grande· menos las
puertas: hay que entrar arrastrándose.

:oTRO PAOO
De $5.000,00 de "LB Mutua," en Torreón,

..

Sr. D. c~1rlos Sommcr, Director General de " L a
:Mutua" de N'ueva York.-:\léxieo.
:\Iuy seilor nuestro:
L os sefiores Ketelsen &amp;. Degetau nos c-11 trco-a
ro nsegún ~·ecibo clebiclam.ente estcUnpillado &gt;' pu;stoen la póllza conesponcl1entc, la suma d e Cinco
mil pesos plat a mexicana. import e d el secrur o clel
finado Sr. D. Chrisjan Sclnwt,
que tenía en la
0
'"I
. 1a po· 1iza
• numer
•
., u t ua " _s~gun
o 5:ZH,:25-!; y cuy o
valor r ec1b1mosant e Xotnri o Público.
Rec?,nocidala eficacia ~· prontitud con q ue " La
?IIu~ua cumple sus compromisos, n os es g r a to r ep etirnos de usted attos. S. S.
Torreón Octubre 18 18!)7.- 0oncl'peiún P. el&amp;
Sclmgt. - C. Juárez. Octubre de 1897. - HWiam
B1·~mme. eo~no tutor de los m enor es.- I'ecl,·o, J osefina y fYristian Schut.

un

Dd Sr. Lic..To~é R. Aspe.

:.:*x

Si. seüores jurados, bendito de~e !&lt;er el hecho i_n.pensado caprichoso, ab surdo, de un m fcliz deseqrn librarlo, que puso en de~cubierto una llaga. Bendito sea
por que ha Yenido ¡\ mostrar á la vez que la ll;1g_a, ei
n·medio eficaz )' seg·uro pa1:a que una YeZ Y, ror SICfT!pre, pt1eda exti rpars~. Beu~1~0 ~ea, P?rque e l)a vemclo il desenmascara r a los h1pocn tas, a descubrir á los
malntd◊s, á marear con rojo sello íi los criminal~s, á
J)0nC'r Ap rneba la ha? ilidact de alg·m~os ~- la C)1erg1a y
Yalo r ele otros. Bendito sea, porque el ha vemclo á demostrar que la base de una vi da honrada nacion~I es
la conciencia pública, que vale, pu ede y se refleJa en
la Admi nistración de J usticia.

*

Transcurrieron unas h¿;.fs sin más incidentes que
maiúfe~taciones más ó meHos espontáneas en loor del
Primer lllagi~traclo, por haberse'salvado del
ultraje, que felizmente no tuvo consecu encia
alguna. De pronto u n personaje eutró en
escena: era un J uez Militar, seiíor.-s Jurado~; quien di spuso que aquel acto ele a Tesión, hecho al P residente de la República
fr C'nte á las filas del ejército á la cabeza de
ese mismo ejército v en su s fu neiones de
Primer llfagistrado,'era un delito de orden
milita r y le competía conocer del mismo.
¡Cosa extraiia, que pasma! el Ins pector
Eduardo \' elá;,:quez que tan honda n•pu
nancia sentía ." aYersión tan inquebrantable
por entn ·g·arlo á nosotros, á la desarmada
Justicia civil; 11 0 tu Yo ningún inconvE&gt;nic·nte
en ponerlo á di, posició11 de la justicia militar, y lo l'ntn •g ó en el acto. El Juez pl'ac:ticó
diligen~ias de u n P:a.tonismo juriclico, que
no consig nan por cierto nuestros Cócliu•os
P enal&lt;'ª: ,, al ac:aso, tra_nqu.ilo y satisfecl10,
promet10se Y0l\'er al d1a ~1guiente. v dejó
abandonado~ a qu el preso. Dispuso se que~ai:a l'.n ~l. mismo lugar, l'n el cual no t&lt;'nía
Jun sd1cc10u, v a l nudado de miembros de
esa poli cía, qtte no (•~taba en el deber de reconocerlo como jefe.
¿Por qué ésta nueva trasgr esión á la Icv?
¿IJor qué este proceder anóm alo? :Era
proeesado del ord en común el infeÍiz desequilib_rado?......_¿Por qué ingerirse.en ~u causa? ¿Era un delmcu eute del orden militar? ....
~ 1itonces ¿por qu é se le retien~ en m 1a p ris_1on que no ~e conot e como ta l? :Por qué
lo custodian gen~~n~1es municipal es y no
genda1:mes del E~~rc1to? ¿Por qué no se ha ce vemr una secc10n, una compañia que lo
i;aqu e ?t': ~lli r bi t•n escoltado lo conduzca
á la pns10n ele Santiag o?
Ah, se1'íores! qu e felicidad ~i tal se hubi ese
hecho,_ pues se hubi.,~c obe.de~ido á la ley,
que es en todos c;isos y pr mcJpalmen te en ·
lo~ casos qe apuro, la eterna salvadora.
PPro no, el Juez no sabe ele eso· el J uez
mílitar se retira, el procesado con'tinúa e~
mano.s extrañas, .v aquel error, error impane
p ero imperdonable, vi ene á decidir, a eompletar l'l plan fr~ g.ua.do 'horas antes, por un
lnspector de Pohc1a mscnsato hasta el delirio .,· por sus esbirros, seniles basta el crimen!
¿Cuál fue el plan fragu ado? ¿Cuáles esos
malvados, cuál e~e crimen?
0·-

REQUISITORIA

Rr. PrP.sidente: Sres. Jurados:
Durante todos estos sesenta días, sesenta
días de fi ebre para la sociedad, ele abstra('cionPs y de estudio para el :\Iinisterio Público. ha venido á mi memoria con poderosa
insistencia una de las luchas científü:as mAs
brilosam cnte empei1adas años ha por los
más sábioi¡ criminalistas sobre el culto qu e
profesan los puristas á los locos, y el místico, eterno loor qu e entonan en teoría á la
..
piilida sangTe, qu e recuerda cada paso, cada acc1on
Yiolenta de esos ausentados vivientes de e, te mundo y
que traducen en una frase va ga: A11a11ké (fatalidad):
seria sin fin referir las raras supersticiones que. ha
abrig·ado la humanidad respecto á los loco!\: pe ro no
puedo atribuir esas raras supersticiones, sino á raras
coincidencias, ho,y que comprendo toda la trai;cendentia del hPcho de Arnulfo Arrovo.
Son tantas las enseñanzas qu e un JJObre loco ha venido á sembrar en nu estra sociedad, en nuestra patria; son tan fecundos los ejemplos que nos proporcionan; rcKpiandecer miro tanto y ta.1~ de lejos los .respl:1ndores de un hori ze&gt;nte dP r edenc1on. que me siento 11n1mlsaclo á tributar desde e; ta tribuna un po~itivo c:mto en loor de aqul'l acto, por lM consecu.encia; verdaderamente fe lices que cünsig o ha traído.

-

que aprehendido infraganti en el lugar mismo del su_
ce~o. cuando la mano de los bn&lt;'nos ciudadanos lo ~o
li c.taba para castigarle en su iudignación,fué sah-ado
po r el mismo ofendido: por el Presidente ele la Repúulica, qu e uo Yió en ese hecho un acto personal, sino
una trasgresión á la ley, y puso al infractor en manos
de un ayudante para que euídase de su Yida.
En Ht oportu111dad, el entonces In~pector de Poli ria,
Eduardo \' elázqucz, recibió á tal infractor; y ruand!)
hubo con t\l ter111i11ado las di lig encias uec: esarias y consiguientes para instruir un proceso, y cumplir con ~u
debe.r, no quiso cumplir con el, Y no le consiinó á un
juez. sino que se abrogó facultades que no Je c:orrcspondian; dispuso de aquel hombre, á quien retuYo
prestándole por p~-i~ió1Y su propia ofieina. y aseguró su
persona por un oficial. cuatro gendarmes v una camiRa de fut•rza, que rudamente ajustada á si1 cuerpo le
imposibilitaba sus movi!llientos.
'

0

NOTAS É Dll'RESIOXES.

Los malvados hacen más ruido que los buenos.
y parecen tener más sitio en el drama de la vida.
~llon:;dior Berraud.

345

EL MUNDO,

!,!ic. &lt;rcirlos Gf !ores.
Juez Instructor ·a e la causa de Vlllavicencio y socios.

los actores tomó en este drama, está marcada en el
proceso con tocia ctaridacl y perfectamente determinada. Surgen como consecuC'ncias claras y evidentes las
responsabilidad,·s que ú cada uno resultan.
~adie tampoco no~ falta de los actores, porque si
bien hubo alg-uuo que. se cortó la Yida con su JJropia
mano, RU persorn1lí ctacl no nos hace falta para la averi
g uaclón ele lo; hl:lchos.
*
Grandes diferencias ha~\~rgido en e~tas audiencias,
vari.1cione8 ele más ó menos i111portancia. pero esto es
natura l. l'na de la, personas proce,adas ha llegado
hasta á nrgar la ami~ta d que le unía con el suicida.
¡P erdonadlo, seiiorc•s juraclu:;! r , ta ('s la vieja hibtoria,
Ja antigua kvcnda el&lt;, In ingTatitncl liumana; el viejo
Pedro 111.•g·an"..10 al Dh·i110 lllae:.;tro.
E11trernos st&gt;1'lore, jurados, al c•,tuclio del p roceso, y
veamos cual fue extencli(•nclo el in bol ele Lupas su sontbra mortal sobre tanta v tanta ca bl'Y- a.
Todos sabéis muy bíl:n, se11on'" JnradpR, que en la
maiiana del 16 de S\'ptiC'mbre fue ultrajado de hec·ho
(' n la via públiea un pernonaje para nosotros i11Yiolab!t•, inviolable• por ser d Primer :\lagbtrado dc1 la l\ación, inviolabll· por ir pr esidiendo eu esos momentos
la comiti,-a que iha ft celebra r nuestras g-lorias nac:ionale,; inviolable por ll&lt;'var com:igo r n su pecho las
eondc·coracione, &lt;¡ue indican d Yiac-rucis tle sus g-Joria;; milita res, de sus ,erdcíos bien fecundos, prestados
á la patria.
Acgiel ultraje, aquella agTesión, partió de un loco,

*** dos, don,le mi rarea
Ac¡,ui es. seií?res jura
com!~nza1 _aqm es donde vais á ver 1·11 la
1·\~s1flrac:10n de los capitulos la participac1on. de todos y cada uno de los acusados;
11:qm es donde 1:cclamo vue~tro Yalor para
fmnat· el veredicto condenatorio; aquí es
don~e o~ reclama tocia vuestra atención ,.
conciencia.
•
~s un~ ,:erda.cl ineludible, qu e el primero qUt-' albergo la crnmnal idea de hacer desaparecer á Arnulfo
Arroyo, fué el .cerebro de Eduardo VelAzquez. •Qué
fuerzas lo prec1p1taron, q ué causas lo movieron&lt;\ qué
razones lo:rnd u¡eron á ese paso? Las fuerzas las ;·azones, sur~·en de ~sa, declaracio11es, ele esos careos, que
aun qu e oosqueJaclos u nos y otros, nos iluminan al quere.r _descender á las sinuosi~;i des de ese cerebro ho,·
extmto; al querer penetra r a esa conciencia entoncé-;;
ne~T!l, pero que aho:a le es dado al MinisterioPúblko
cu or1rla con el perdony. el o!l·itlo, necesarios para lo,;
hombre~ mu~rt?~ y co ns1~·nado- también en la l&lt;'v que
ma~ca. la ex tmc1on de tocia acción penal de todo'proc-ednmento poi: la ~rnerte; y muer to, bien muer to csh
aquel hombre mfeliz.
·
BáRtenos s.a ber, v esto P.S todo, qne el primero que albergara la idea del cri men ftté Edua rdo Velázquc·
Ve~!nos ahorn cómo s.e fm, .clc:sa no liando y á ma11 l,/~
de Jiltro venenoso, fu e conY1rt1endo en asesinos á tantos y a tanto;; hombr es.
La., primeras man.ifcstacioncs extern as de esta idea
er1~1111osa nos la refiere el procesado .Miguel Cabn•ra·
qmcn E:Stando de sobremesa en .la casa de su J eft, don:
de hab1a to!n~clo el pan y el vmo, &lt;-ste, llanúindolo íi
sola.ii, con s1g1lo, co.n secr eto,. le ordenó que se cortase
el _bigote,_ porque 1.ba á con fiarle una comisión de la
ma~ ª.ªª unportª!!cia r ~e C0l)l~leta reserva. Cahreni
nos chce que se 1es1st10 a aquel mtento v que en áqn&lt;'llos momentos, no pudo tener tiempo para saber la na-

�346

turaleza de la comisión que se le encargara. Creamos
esto!
Horas después vuelve á manifestarse en el ex~erior
aquella misma idea sombría, con otro hecho cons1~tente en haber recurrido el Inspertor General á Cándido
Cuellar para qne hiciera la compra de los cuchillos que
debian servir en el crimen. Le recomendó que los comprara en distintas partes y con todas las precauciones
para no ser de nadie conocido. Tampoco Cándido CueIlar sabe el objeto á que se destinaban esas armas,
También quiero creerlo.
Nada vuelve á saberse de las intenciones de Velázquez. Hasta las ocho de la noche no se manifiestan de
ningún modo; por fin, á esta hora toman nueva forma.
¿Cuál es ésta? La de una confidencia hecha al procesado Bellido. El Inspector General solicita de él su contingente, su ayuda de habilidad y experi~ncia.. .
¿Qué hace Bellido al escuchar esta conf1denc1a infame il'reflexiva torpe, cie"'a?
¿Por qué no 1'e opone toila la fuerza de su Yieja experiencia de cuarenta y tres años de servicios honrados en la policia? ¿.Cómo pudo olYidar en un momento
su brillante hoja de servicios, su vida, en la que siempre cumplió con los deberes de ciudadano, de padre,
de amigo?
Y hubo quien se lo recordara, señores jurados; hubo
uno que es la única nota blanca en este conjunto de
servilismo y de perversión moral. Ese hombre fu{¡ Guadalupe Monroy, el hombre distinguido en virtud de sm;
notables servicios, por Velázquez. ¿Qué hace al ser requerido para coadyuvar al crimen? lo que
hace cuafquier hombre honrado, lo que hace
cualquieia que siente en su pecho el sentimiento de la dignidad personal, sentimiento
por el cual nos elevamos sobre las bestias,
por él no tiramos de los carros, por él rompemos las montañas, mandamos los elementos
de la naturaleza, por él nos apoderamos de
todas las fuerzas de la creación. Monrov tiene el instinto de la dig·nidad, y manifiesta á
Bellido que recorriendo la larga lista de sus
antepasados, uo ha encontrado entre ellos
ning·ún asesino, r que ese ~?nor es el mismo
que quiere legarles á sus h1Jos.
No consiente, por tanto, en volverse criminal; Bellido le dice que hace bien pero á pesar ele ello, se pasa á la banda del gran asesino Eduardo Velázquez.
*
Bellido ,v Eduardo ,-;lázqez se ocupan en
las tareaspropias de la oficina, de ocho á nueve de la noche; á esta hora han comenzado á
lleo-ar familias de nuestra buena sociedad al
Pafacio Municipal, para presenciar las fiestas
nacionales: y la ma~o honrada de los caballeros que las acompanan, estrechan con aprecio la mano del que en breves momentos se
convertirá en terrible criminal. Concluyen las
fiestas .v las sombras vuelven á apoderarse
de aquella conciencia.
Fatalidad! Un nuevo personaje entra en
escena: es un hombre alto, vigoroso, robusto,
de semblante simpático: se llama Antonio Villavicencio, es el Jefe de la se"'unda Demarcación de Policía. Viene á dai1e parte según
nos dijo en su se¡:¡-unda declaración; después
se retractó de ella en la audiencia de ayer,
de alguna comisión del servicio; pero es extraño á,la idea criminosa 4.ue allí_ se tramaba, y
no solo no conocía esa idea, smo que tampoco conocía el acto que había con~ternado á todos los habitantes de la Nación y que se había
tra::;mitido ya, J)or medio de esos nervios del
mundo, que se lama el cable, también al viejo continente: á la Europa.
Nada sabia, habla estado desempeñando comisiones del servicio de su Demarcación, que
es la de los pelados: la Demarcación donde
viven esos pobres que durante su vida nunca
atraviesan las elegantE&gt;s calles de Plate.¡-os.
Villavicencio es detenido por Velázquez,
quien sale acompañado del Srio. Sr.Liceága,
que lleva á dos de sus pequeños hijos, de una
larga cauda de sus ayudantes; del ~fayor Bellido, de Cabrera, según dijo,y no ha querido
decir ahora. Al llegar á la, esquina del Portal
de la Diputación se despidió Licéaga y V elázquez, Villavicencio y Bellido, toman un carruaje v
mientras rueda, al trotar de los escuálidos cabau'o·s
que de él tiran, Velázquez expone sus propósitos ya
con toda franqueza: trata de hacer desaparecer á
Arroyo, y aquel auditorio formaq.o por dos hombres
más vigorosos, más experimentados, más duchos que
Velázquez, agacha su cabeza servilmente como
agachaban la suya los guardias pretorianos que cabalgaban al derredor del carro de Calígula discurriendo en derredor de las calles ele Roma.
'
No hay ni réplicas ni observaciones; lo único que
á V~l\a,·icencio uisgusta, es la forma; esa le repul$na
})os1t1vamente, como hombre observador v practico
y propone otra que nos pinta la fisonomía moral de
éste procesado, incapáz de temblar ante nada por
servirá su soberano. Que se envie á Arroyo á su'Demarcaciól'! y ~n el\a, sin grit_os ni escándaios, sin peli&amp;'ros de mngt)n gene1:o, se mYentará una riña dentro
ae un~ bartolma, se du:á que el pr~so se arrojó á la
guard1a...... por cualqmer otro medio se consumara
el atentado, se matará á Arróvo.
'
El plan de Velázquez tendrá como auxiliar á un
hombre _bastante deprav~d? para no espantarse ante el caliente cuerpo ac~1billado de heridas de un infeliz loco, que ningún mal le_ .ha hecho, y que tiene
hombres alli en su Demarcac10n, que una vez resuelto por Vel_ázquez cumplir ~on su proyecto, tal como,
lo ha meditado, den una punalada: Uribe uno dos Noriega y otros tres, cuatro, cinco, seis, siete, hasta once,

EL MUNDO.
número de heridas que mo;;traba aquel mfelíz. Esa
es su gente de confianza dispuestaá todo; descienden
del carruaje que se detiene para que bajen el Inspector v Bellido. ¿A donde Yan esas dos sombras? Ambas
cau:iinan por la calle de la Monterilla, dan vttelta al
Portal de la Diputación; gravitan por la escalt:ra del
Palacio de Gobierno: van á determinar de la vida de
An·o)'o, van á dar el último toque á aquel cuadro
neo•ro.
9
'1 elázquez fué ,ií asegurarse . de la calidad ~e los
cuchillos, de su numero, peso, fllo, punta; termmando este examen se reunió con Miguel Cabrera; bajó á
los portales de la Diputación segtlÍdo de otra sombra
que llevaba una especie de bulto siniestro debajo del
brazo: eran los cuchillos que próximamente serían
repartidos; los llevaba Cuéllar. Velázquez ordena á
Bellido que vaya á. ver si Villavicencio ha llegado,
porque él está impaciente.
¿Que ha hecho entretanto Vila,icencio? Ha llamado
á dos hombres de su confianza: á Antonio Cervántes,
Vazquez Sepúlveda, Noriega, Uribe y Huinzardt.
porqtte con urgencia los necesita; ordénales que despojando á alguno do los deteiiidos se diRfracen de
paisanos; pero este despojo significa una pecata minuta en aquella Demarcaciqn, entre aquella gente, y
ante aquel supremo jefe. Esos hombres;·eciben orden
de irá 1a Callejuela, donde poco después lle"'ará en
la litera de Calígula el hombre alto, robusto, ae sem-

Doming-o 21 de Novif&gt;mbre rli, 1AA7.

Domingo21 de Noviembre de 18!l7.

sin embargo, á subir con B~lli~o, quien le señala la
puerta de aquella cámara trag-1ca. .
.
. .
Detalle horrible peo·ado á 1a. conciencia del Mm1sterio Público, y 'que"' no expresará, sin esa consideración:
En momentos en que Bellido ~- Pardavé se ~cercan
á la puerta para identificar á la futura Yicttma, el
oficial de guardia Mauro- Sánchez, ~qu~I hombre que
debía responder del reo con su propia v:1da, se acerca
al detenido, le corre el nudo de la camisa de fuerza,
le reclina la cabeza sobre un rollo de alfombr3: y def\empeña asi el papel de los sacerdotes tlascuisques,
en sus consagraciones al Dios Huitzilopoxtli.
Pardavé recibe orden de guiar á la leg·ión de cuchilleros hasta el punto donde está preparado Arroyo
para que se le sacrifique; 'l'illavicencio se retira y (;abrera recibe orden de irse á dormir á su despacho y
no salir de él sino cuando lo crea conveniente. Llega
y se duerme. en el acto; sin embargo, llega el momento convenido cuando el pobre Arro:vo estará muerto,
y sale en St:'"'uida á aprehender inocentes.
Los· cuchifios están dados; Yelázquez los ha pue_sto
en manos de Villavicencio, éste en manos de Ur1be
pone uno ancho, grande y filoso. no menos que el que
tambien recibe Norieo-a.
-¿Están listos to8os para cumplir_ su comi~ión?
¿]!:stán disput:'stos todos para la realización ínmed1ata?
S11,...responden.
.
.
~ntonces Yillavicencio confia el éxito de matar, de
dar el golpe certero con man? fin~~' á Noriega; porque este. hombre de d1sposi~1ones tan extrafias v de tan poca moralidad, es el más apropósito. ¡Oh eterno Dios! ¡oh moralidad! ¿En
donde estás"?

3l7

JURADO DE VILLAVICENCIO Y SOCIOS.
,

La víctirna y los cornpllcados.

•

Eduardo Velázquez.

***

Pardavé está instruido en la topografía
de lu o-ar él debe marcar el camino; recibe orden d'e lanzar gritos profanando el nombre
del General Diaz, de 1a libertad y de la Patria ,, mueras á la anarquía, una secta que
jam~\s' prosperará en nuestra patria, porque
tiene por credo la negación de la patria y
nunca podrá prosperar en esta tierra. Al oir
aquellos gTitos, aquel ruido, aquella alharaca,
como en lenguaje vulgar exprnsara Norieo-a, los gendarmes custodios se apresuran á
fievar su mano á los revolvers y éstos han
volado, Y se acuerdan de que el Mayor Bellido los' desarmó.
l\Iauro Sánehez acude á la puerta, va á
cerrarla v lo que hace el traidor es abrirla para que los hombres penetren. El loco, el infeliz loco, aquel que estaba tan ajeno, impulsado por una impresión más violenta, más vigorosa sin duda que la fuerza eléctrica, se
pone de pié y aguard~ á los asesinos; ¿pero
que aguarda? los asesmos están allí: Nonega
dá dos puñaladas, Uribe otra, y los demás dan
tres, cuatro, las siete las once que figuran
en el certificado de autopsia del acribillado
cadáYer.
No quiero pintaros con más ó menos elocuencia, el sangriento y aterrador drama;
que estos efectismos se queden para los defensores que necesitan de las galas de la imaginación para cautivaros. El Ministerio Público quiere fria ~- serenamente exponer la
verdad, que es la paz y la justicia. Basta decir que el hombre aquel agoniza y muere.
Los a.i;esinos se precipitan á la salida y huven, y Miguel Cabrera, que ha dormido mientras se consumá el feroz asesinato, se levanta, corre á las puertas y al llegar encuentra á
Rojas y á Sánchez que en cumplimiento de
su deber tratan de cerrarlas para detener y
aprisionar á los que huyen, á los que van corriendo, pero Cabrera les franquea el paso y
luego sale á la calle á aprehender á los verdugos mitológicos creados por el previo concierto del crimen.
El Inspector General lle¡p á practicar las
diligencias consiguientes ael caso, y en ellas
s:!ic. 9osé R. Gtzpe.
trata de presentar á la sociedad una novela,
.Agente del ~Unist.erio Pl1blico adscrito al Juzgado 5:::, de Jo Criminal
refiriendo haber sido aquel un lynchamiento
ejecutado por el pueblo, por el noble pueblo
que conoció de la causa de Villavlcencio y socios.
mexicano; novela que d1ó un periódico de
de más circulación en la República: noblante simpático, que es el augusto jefe de aquel Es- vela paralos
la que.la conciencia pública tiene un califitado Mavor de cuchilleros.
cativo cuando con su estentórea voz, dice: ¡MéntiAlli ericuentra á Bellido que está agitado, nervioso, ra ...... !
que le ruega interponga su influencia para disuadir,
El pueblo, en efecto, no habla lynchado; los lyná Velázquez, no de que se asesiue á Arroyo, no de chadores, los asesinos ya e3tán aquí para responder
que se sacrifique al desgraciado loco, sino para que de sus actos, y el pueblo, re_presentado por vosotros,
trate de que el asunto no se verifique en aquella está pa!·a decidir de sus d~stmos.
forma. Yelázquez á nada accede; si tan decidido esta*
ba á cometer su crimen cuando le faltaban los auxi* de los penalistas, de los
No creo necesarias las *citas
liares, los hombres que debían de privar de la Yida sociólogosv
moralistas para designar la culpabílidad
al preso, era imposible que desistiera cuando todos de cada cual
analizar las conciencias. Bastan los
esos elementos lo rodeaban; ¿cómo disuadirlo ahora preceptos de losy códigos
penales, que ninguna razón,
que todos obedecen á su voz?
por menguada que sea, deja de comprender para filegal de los hechos que paso á exponer.
***
El cuadro que va á realizar,se
es el siguiente: el Jar el nombre
habido previo concierto entre todos, puesdesgraciado Árrov-0 dormita allí, en una de las piezas Habiendo
to que previo quiere decir antes y antes de cometer
de la Inspección· de Policía, enteramente ageno á la el
crimen todos lo supieron, á todos atañe una responnegra tormenta que poco á poco va estrechando sus sabilidad 1feneral. Veamos ahora el grado de responhorizontl•s. Dos gendarmes tan sólo están custodián- sabilidad ae cada uno.
dolo, débiles v flacos.
No necesitarnos referirnos á remotas legislaciones;
Los otros, los de allá abajo, los asesinos, los cuchimismo en ellas que en las de nuestros dias, h1t
lleros Vázquez y Sepúlveda, Huinzardt y Cervantes, lo
existido y existe la asimilación de los autores princison fuertes: Villavicencio los conoce bien y por eso pales
de un delito con los de las causas próximas de
les encomienda que sujeten á los guardianes, y á No- su ejecución
nuestros códigos les
riega y Uribe v Pardavé que peguen con mano firme llaman autoresy ycumplimiento;
coautores y entienden por estos
un golpe certero. ¿Donde está el reo? En una pieza nombres á todos los
que toman participación inmeque va á enseñarles Pardavé, quien según dice, ha
llegado casualmente. pero que sin embargo ya tiene diata en un atentado, ya sea á los autores intelectuacuchillo. Ignorante de todo lo que pasa, se apresta,
[Sigue en la página 351]

EL MUNDO.

Manuel Bellido_

Genovevo Urlbe.

Arnulfo Arroyo.

Miguel Cabrera.

Vicente Norlega.

Antonio Vlllavlcenclo.

Mauro Sánc:hez.

Antonio

&lt;.:ervante■.

Ignacio Pardavé.

Cándido Cuellar.

.,.

l&amp;naclo Sepúlveda.

Francisco de P. Hulntzardt.

Lula G. Bravo.

Sabino Váz:¡uez,

�348

EL MUNDO.

Lic. Eduardo F. del Castillo

Doming:_o 21 de Noviembre ce 1897·

Lic. enrique Piña y A guayo.

Defensor de Vázquez.

-==D=om=in~g::ao=2l=d=e=N=o="=i'""e=m=b=r=ei=d=e=l=897~.==============--===EL==MUND====º===========================~

Alberto Cervante.~.

Secreturio del Juzgado 5 o de lo Criminal Escribiente del Juzgado 5 o de lo Criminal.

Victor de Oranda.

Pedro Fernández.

Manuel de Is Torre.

Miembro del Jurado.

Miembro del Jurado.

M iembro del Jurado.

Coronel Pedro Muñoz Csmpuzano

Perito Médico legista.

.

Doctor Osbrlel Silva y Vs:encis

Alcaide de la cárcel de Belén.

Perito Médico Legista

Cervantes st:ñsla el cuch/llo con el que afirma hirió Pardsvé á A rr.Jyo

Benjamin Barrios
[Pasante de derecho ).Defensor de
Caellar.

Andrés Crespo.
~iembro del Jurado .

.

.__________·.______l.
Doctor Máximo Silva

Fernando Silva.
.Miembro del Jurado.

Lic. Maxlmlll•no Baz

Miguel Oómez

Defensor .de Bravo y Cervantes.

Defensor de Villavicencio.

El púbflco en las audiencias.

Lic. José R. del Csstlllo

.

Defensor de Noriega.

•

Lic. Emeterio de la Oarza
Defensor de Cabrera.

Lic. Manuel Roa
Defensor de Bellido ySánche:,.

Lic. Ramón Prlda
Defensor de Uribe.

Lic. José Maria Pavón
Defensor de Cabrera y Cuellar.

Eugenio .,u bien

Manuel Oarcia

Miembro del Jurado.

Miembro del Jurado.

Francisco Sainz
Miembro deljurado .

Juan .M. Leoq

Eugenio Tállerf

Miembro del Jurado.

Miembro del Jurado.

�Domin'!'o 21 de Noviembre de 1897.
D_omingo 21 de Ncwiembre de 1ffi7.

3!&gt;1

F.L ~fU~'TIO.

Perdón, st&gt;ilor Presicl(•nte. Apron•c-hando las constancias &lt;ll•l prm•&lt;•sn, r!'sulta qtw (•l g11ió á hombrPs c¡ne
&lt;le,.l'onocian el lu;.rar do11de l'staha el prt&gt;,o, 110 hasta índicArselos sino hasta pouc•rlo8 en su pr!'SP1H·ia para que
lo a,l'sinaran: p&lt;tc homhn• pe;.rú ~- no pegó al homhre vin1, ,-ino tarnhién nl hombn! mm•rto. ~o s,•riLn estos actos l'ncaminaclos clfr,•l•tamentc ú la 1•jeu11ción del
delito':'
l\1anro Sánchez, ¡ron qu&lt;' penn me oe·upo de (•ste
homhn•! Todo l'nanto e, y to,Jn &lt;'IHlllt•&gt; valt•. poco sí lo
guzg-ais tlPsdP nltit11d1•s. mndw ,,¡ rPcortlais su nacimit&gt;11to humildt•; todo cuanto nlll•, Íl 1·1 y á el solo ;;e lo

r

uelw.
Dt• tt-mperanwnto vi;.roroso, hronl'ineo. l&lt;•al, sumiso,
respptnn,o, apto para prosperar~- triunfar. para subir
ú las 1111is altas t•xc1•l~it1Hit•&gt;- Pn Pstas tre11u•n1lns luehas
por l;i \'ida, lu v1•111os con,·Prtido &lt;'11 111i1q11ína. 1·11 aset-ino, al i1in•I mismo cll• ,-ns 1·0111pa1H•ros: instnmH•.nto
scn·il dt·I g-r:111 i'h1•siuo; 111alns. 111uy malos ~&lt;&gt;n ,-ns actos. Si i·l se oponl', ci1•1Ta la p1wrta, lo, ast•sinos no 1•11tran ,· nada s1• n•aliza: flPl'O (•l todo lo fillg'l'. y lc·jos dt&gt;
i&gt;,to,'la ahrC': (•l sujeta 111i'ts las manos dl' la \'il'tinrn;
totlo asust,ulo cprrl' ~· "e alPja: sus ados. &lt;·01110 Jo,, ele
lo~ dc111i1,, son cncaminados á la n•alizaciún &lt;h-1 crimen.
A )lig1H'l Cabn•ra lo considero culpable dt• hab1•rse
. oblig·a,lo c•o11 uno 1le los dPli11t·11entPs. t·on \ t•láz,lut&gt;z,
á no (•,turbar qu(• se prini,P de la Y1tla á \rnulfo. rrovo l'Ul!ll()O ('nl su oblig:wiún hatl'l'IO.
• ¿llu(• dasi• de ohligaciún ,., la qul' &lt;'Ontrat• un Hg'{'nte con otro, cuando los lig·a u11a sola id(•n: la p •rpr&lt;•ta•
cióu ele un crí11wn? ;,Tt•ndni que• C'Ontnr con obligación
t•,,criturada ." sPllada por notario:' 1.Tenclri1 ,¡ne b('I' 1•1
aprt•tón ,le' mnnos. C'l brillnntc de Rol'amhol!•, ú la fra~1• dt•l jorobado Lagartl(·r&lt;•l' ~ o: t•l pacto consiste cn la
ohlig1ll'iim natnral; maiiana
e,;ppro &lt;'11 t•l Palacio de
Justicia. v o, encn11tran.¡.., Y&lt;•stido~ dl• nl';:rro: al ,i~nicnl&lt;• i1s encu1•11tro vestido de ,wgro &lt;'11 el J&gt;¡¡Jacio de
J ustlcia, rl pacto se ha cumplido. ,\si es tamhi(•n como
se ¡&gt;at'ta el crinH•n, callado, silcncíoso, sin d,•jar huc•Como está actualmente /11 pieza dondt: se sulc/d6 Vel11zquez.
llas ¡como ~i el crimen dejara alguna vez de dejar h uclla~! ¿l:ahrc•ra no estorbó:'
sl'CUl'lll'ia, su responsabilidad no es ele ponerse en duSi ,:E~taha en 1a• ohlig-ación de pstorhar !'l crimrn?
[Sigue de la página 3-16}
da.
Si, y asl lo ha confesado. J,;&lt;; por tanto l'Oautnr del deParda vt~ á quien un sac1•rdote dP la drfc•nsa lo ha lito; en la gerarqnla del crím1•11, ~l:turo Snuc·lwz y BeJr,. va :\ los int!'rmedia!·io~, va á Jo, que mat&lt;•rial olimpicamente ungido con los ole, s de la inocencia, llido ,·iolaron la guardia, Yiolaron PI pacto honrado
v fi;kamente lo 1•j1•cutan; touo·, son r1•,pon:,ahle, del
que tcnlan con la justicia y con la socil•clad, l'Oll qttien
inismo 1klito v soportan 1•11 cousr1:uenda la mi~111a
se hahian comprmnetido á g-uardar al preso aun á cos• ¡wmt. ~inµ;ú1i lwd10 se ejN·uta sin estos ell•mento~;
ta de su vida.
a t'alwza ,1ue pi1•n,a, el corazón quP lo rebueh·c y los
Si el puel&gt;lo ha cometido el atl'ntado positiYamentl',
brazos qut• Jo ejecutan.
la ju~tieia tendria que ent'&lt;mtrar para Yindknr á :\lauLa cahl•za comete una inmoraliJad pensando un
ro Si\nt'hez, su cadán•r como 1'1 lh-1 Pdnl'iJW Faria~:
acto malo; pero e,l'- pensamiento no cae b¡¡ja l'l domicon la c•,pada Jrn,·ia arriha ~· la cara destrozada á banio de h~ le,,·; tampoco la voluntad que resuelve; la
lazo~. c•o11 t&gt;l cuerpo henchido rle ¡nuialadas.
1?unión de los tres el&lt;•nwutos, la idea que Rurg·e en
Cabr&lt;•ra 11uc no r,·itó &lt;•l dt&gt;lito, sil'ndo sc•g-undo jefe
(•I cerebro, Jo,; brazo~ que i•jec·utan el acto y el coraele las comi~ioneo de bcgnridacl, es ígualnH'nte culpazón que los pxaltl•, esto forma la personalidad del deble.
lim·uentr. la verdadera personali&lt;lad penal. ~· los que
1·ou 1:ual,1uiera de tlithos &lt;'lementos han contribuido
ú la realización de un fin sinil•stro, ~on igualmente
El s&lt;&gt;ilor A;:rt•ntl' del :'IIinbtt'rio Público t·omprohó
rr,ponsables, to1los son autores. todo,; mt•recen el
ampliamente la respon~abilidad c1,, Yillavit·Pncio y do
mismo t·astig-o. Annlicc•mo, .,·a nm•stro easo, dividaBt•lliclo por el segundo t·apltulo de acus:l&lt;'ión á qnt1
mos va ú los culpables. Todm,, con t•xcepciún lwchade
hemos hecho rden•ncia: l'~ tit•cír, d abuso de autoriCahr·ern. dé Bravo r de Cm~llar, son autore~ del bomirlacl qm• cometh•ron t·on su!&lt; subordinado", ordenánddio de ..\rroyo. Jfablaremo,; de \'ill1l\'icencio.
doles la comisiim e\(• delitos.
Huinzardt qm• \'o ilu,trado. mt'. ha dicho aquí ante
vo;;otros,
11nc (•l había cumplido con ~u delH'r, obede¿,Cual&lt;'s ,;on lo,; a\'los de !'ste homl&gt;rc? ¿Que esplritu
ciendo la~ órdl'n\''&lt; de ~u sup&lt;•rior. C.:01110 su re~ponsai,;cr&lt;•no pn&lt;'rle m"'ªr su participación diret·ta en el
hilidad es mtnamente iMntica :\ la de \':\z11uez y
as p,-inato? El prnporl'ionó la ¡rente 11uc habla di' t,jela de Sepúlvecla, me parece inútil repPtir las pnrnc\\ tar el a,w,imito, él &lt;listribuvó las combimH•s entre
lias &lt;lc• qut- 1•1 cargo de mis conclm;ionei- 1•,enteramente
los que habían dl• sujetar á fos g·uardianes y hablan Bel/ído da explicaciones á S11nchez, á V/llavlcem;Jo
aplicahlt&gt; á (&gt;l.
•
de de:il':lrgar el ¡rol¡w; él repa tió lo;; cuchillos y dey á Cabrera.
Cuando &gt;&lt;e pructicaha la vista dt• ojo'&lt;, en In In~pecsi&lt;&gt;·na wn toda perfecciún, porque los conoce muy
ción G ..n&lt;&gt;ral dl• Policia, ,. elúzqm•z dijo al Mr. Juez
bi;n, ú Jo,; fut•rt&lt;&gt;,; para que sujt•tar:m, para que aga• eomo un ~acerdote, sin ,hHla, rie la impudrm·ia, ¿de entonc1•, v que ho,· preside clig-nam&lt;\nte los debate&gt;1,
rraran, .,· il :\01fr¡ra, á e~t• homhrP de tcmp1•ramento
qué ados quíl'rt• ,¡iu• Ir h11.~amoti rc•,,ponsahl&lt;'i»
que alli había un tebtigo que tenía obligación de estan hemofilico por no dPtir otra palahra.
(El Juez tocó la campauilla).
¿\'illadcencio t·omctió actos encaminados dirPcta é
ndirectauwnte ú la ejecul'iún dl•l cielito:&gt; :-.:adie st•
ntn•,·erin ú ne¡rnrlo. Bl•llido hizo mal, muc:ho mal;
él fué &lt;•I comisionado para poner al tanto dl•l terrible
pl.\n á :'llamo SiuH'hes; él guié, á Pardan!; el fné quien
dC'sa• mú á los g&lt;&gt;ndarme~; ,;1 fu(• quil'n n•dujo la g-uar&lt;lia dli esto,. ,.:Y quien &lt;Inda que ,¡ lo~ guardianes
hubieran t&lt;,nido sus armas, ~i hul&gt;iPran estado compktos hahrian evitado el a,e,inato, t·omo lo procuró
sin co;1,,&lt;•g·uirlo, :irnan(•s, que despll•g·ó Yerda&lt;lero heroís11w oponiendo débil n•sbtn1cia al crime11, porqut•
c,taba (\t'"armado '" ,ólo?
¡,Bellido 1•jecutú :H'tos &lt;&gt;ncmninados tlirecta (• indir&lt;·ctarnl•ntl• á la &lt;•jccución del homic:idioi» Esto es evidPnte.
Tamhit•n hay otros capítulos dt• aC'usaríim contra
\'illaYi&lt;-l'lll'Íll v Bl•llido; consii;ten l'll esto:Haht•r a,¡uel
ahn~adu tk ,ti. autoridad t·omo Inspector clt&gt; Policía
"l'l otro como jPfe de ella, inducit"n!loá \'ario~ agt•nte~
',tp la mi,-ma p.,Jicia ít que prfraran de la la ,·ida,\
.Arnulfo Arro,·o.
lluinzar,tt: \'úzqm•z. Sepúh·e&lt;la ~- CervantPs rran
&gt;&lt;nhordinado~ dl' \'íll:t,·iccncio, :\lauro Sánch(•z lo era
dl• Bellido; ¿,d!'jaron 1•stos hombre~ de tomar partici1 ación 1lin·da i.· im1wdiata en la t·ombiún ,lt•l dt•litn?
::S.o, evidt-ntt•nwnte: ¡,~· porqn&lt;• obraron:' por in,inuadún, por mandato de sus Jef,•s. y como l'.&gt;,tos no tenlan fal'nltade~ para orde11arh\~ comet&lt;'r dl•litos, abu;.aron dl' su autoridad.

º"

Salida de los reos de la Caree/ Municipal

*"'"'

.*..

La galera deB::léndond•esUn Josgend11rm::s

La respon~abilidad de lo~ cuatro g&lt;'ndarmr~ que
acabo de nombrar, c•s tamhit'll 1•,·ident(': ellos detuvieron de• los brazos á los g-uardiane, de .\rroyo, mien. tras otros &lt;•-tnvicron destrozándolo. Estos c iatro hombres fllcron los que• neutraliznro11 la fuerza que para su R('guridad ,-e hahla plll•sto á Arroyo.
Norie•ga y Uribe C'jecutaron materialmente t&gt;l homieidio, lo confesaron 1·on cínico detiplant&lt;': ellos hideron
friamente, con crueldad, de una manern atroz. En con-

S11/ld• de los reos del P11/11clo de Justlcl•

�352

EL MUNDO.

tar constantemente á la puerta, y por tanto podría
darle al ·unos detalles dt:&gt;l ascsmato de .Arroyo.
Fu&lt;'~ cit1do Bravo para el d1asiguie11te al Juzgado; el se
ñor Juez, por ;;us ocupaciones, 110 pudo recibirlo; lo
citó para el ,-iguientc día y tampoco lo recibió por las
ardua~ laborcK que nos imponiau las diligencias para
el esclarecimieuto de lo.s hecho~; en la tarde del siguiente día ya todos los procesados c~taban convictos ,. confe:;o:; del crimen, cuando se presentó Bravo,
v ei Juez, cou esa berwvolencia, cun esa generosidad
oliuapiea que acu~tumbra en todos sus actos, crevó de
su deber fJJ'('Vcnir á Bravo y le dijo: Creo que v'a usted a dec arar mentiras, ¿por qué se va usted á comprometer en e.,te asuntoi' no vitne usted procesado,
no está usted acusado por ningún delito; recapacite
antes de declarar, y si no quiere declara!', retírtse.
!'ero Bravo, este embustero, este eharlat1ín, con tal
ele hablar, ó por otras causas dignas del estudio de un
psícologo, contó la misma fábula que consignara el
periódico, en que ~e hacia aparecer li. Arroyo lynchado por el puehlo. El Juez, ttlYO necesidad de mandarle abrir partida y el 11iuisterio Público que corroborar en sus conclusiones el motiYo del auto de formal
prisión. Lo acltsó de encubridor: él dice que fué engañado, yo comprendo que e., un servil.
0

***
A Cándido Cuellar el :Ministerio Público lo acusa de
la mas debil falta: de no haber procurado por los medios lícitos que estaban A su alcance, impedir que se
consumara el cielito ele homicidio en la persona deArnulfo Arroyo.
·
El sabia muv bien que se iba á cometer ese crimen,
no en el momento en que por instrucciones ele su patrón compró los cuchillos, sino desde que asistió al reparto de ~llos y lo supo después ~01: su mismo jefe, el
g ran• asesmo, del que no se separo m un momento. 1 an
es cierto que tiene conciencia de ~u lesponsahiliclad,
que tres clias cles1rnés del delito decla a alguien:
¿Que tal~ si no me escondo el bigote metiéndomelo
á la boca v no me hundo el sombrero, á estas horas no
me estaría riendo.• Horas después meditaba su falta
v su responsabilidad en una bartolina, y por esta falta
io trae el Minbterio Público. Su culpabilidad es bien
leve.

"'

*'*
Señores jurados:
Al resolver el veredicto y al pronunciar su fallo, su

lblemorias

ae un libro.

fallo siempre inapelable y augusto, tendrán en consideración e~t¡t tremenda pregunta que se hace todo
hombre honrado, que hace viril á la h•gislación, que
r,o pueden resolver Jus filósofos y que embrollan siempre en sus contestacionei,: ¿t.¿uién es más culpable, el
(1ue induce al crimen ó el i11ducidol' El i11ductor-dicen unos-por que be convit',rte en la serpiente blblica. Duble delito cornete: no sólo el ele faltar á sus deberes, sino el de ir á inducir fi. otro.
¿Pero qué será más perverso ir á matar impulsado
por una causa por criminal que esa eausa sea, Jhíntese
ódiu, ira, avaricia, que irá matar friameute y s:n razón ninguna?
Hay mucha distancia entre la palabra y el crimen
para realizarlo, ~e necesita mucho, y el ct:iml•n quedaría (•n suspenso, el crimen quedana sin realización
niuguna smo hubiera á Yeces estos cbacales, t'Stos tigre~, que, como los carrnajes de al'-.luiler, e¡.tán dispues
tos para todo el mundo.
Pero fallad siempre con la amplitud y honradez de
vuestras conciencia!,; el :IIinisierio Público qué os puede decir, si su respo11sabilidad e., tan graYe, tan tremenda.
Seiiores jurados: Soy el primero que deseara poseer una fuerza superior y gTandiosa para trasmitirosh á todos y á mi mismo.
Por temperamento, por familia, por grandes penas,
también de familia que me tienen agobiado, 110 quisiera pronunciar palabra que la8timara á ninguno;
cumplo solo con mi deber y quedo tranquilo, porque
el cumplimiento del deber es en todos los casos motivo de satisfacción.
Hace cien años, precisamente cien años, en las postrimerías del siglo que acabó con las monarquías y
empezó con las repúblicas, un fanático de estas decía:
«Los reyes nos parecen grandes l)Or que los vemos de
rodillas; leYantémonos hasta ellos.• Y bo~', cien años
des1;&gt;ués, precisamente en las postrimerías del siglo
XIX, del l:'ig'lo de las luces, yo, pequeiia oruga que no
reconozco más que á la ley, la veo tan grande, tan majestuosa, y tan majestuosa v tan grande quiero verla,
que no de pie, de rodillas me pougo para implorarla
y que os de acierto, que os de luces para que seais
justos en vuestro veredicto.
¡::;;;J

cuentemente con sus consultas ~- más ele una gota de
sebo que cayó sobre mis hojas fu(• testigo de las malas
noches que pasé en manos de aquel aspirante A sabio;
todo esto sin soltar una queja, Slll formular una protesta. Apesar de tan heroico comportamiento solía ponerme defectos sin recordar que uacla le había costado y que á caballo dado no se le ve el colmillo; si le
hablaba con claridad me tachalia de difuso, cuando no
me entendía cle_¡:ía que era oscuro v aun con frecuencia me arojaba al suelo lleno de co'i·aje como si yo tuviera la culpa rle la esca;rns de su sustancia gris. Cierto día se encaprichó mi amo 1•n a~i~tir á no se que
fiesta y para proporcionarse clinero me empeñó ¡horror! por la mezquina suma ele veinticinco centavos: y
eso despué,; ele andar mucho y renegar no poco, porque en ningún c·mpeño me querían. Aquello fué el
colmo de la humiUadón: protesté no dejándome coger
por las manos toscas del empeiíero ,v la protesta me
valió un aventón sobre mil olijetos heterogéneosarnontomados en el suelo, acompañado de una exclmnación
soez que, cle;;pués supe era la favorita de aquellos hombres. ¡Cuanto infortunado compm1ero encontré en
aquella casa! Y corno de:;garraban el alma las historias
de cada uno.
Pasé allí muchos años, pues el estudiante no volvió
!t acordarse de mi y nadie quería comprarme: la verdad es que la polilla me tenía punto menos que inservible y el mal trato de aquella gente me había puesto
en un estado en que no me conocería ni mi propio padre: me enseñaban á todo el mundo y en cada exhibición me obsequiaban tma tanela ele estrujones que
abreviaron, rápicfamente los ~·a contados ellas de mi
existencia Salí un dia con otros muchos en hombros
de un cargador hasta 1m lugar solitario y saturado de
inmundicias: callaba, temeroso de mi suerte, pero con
la esperanza de que aJ fin se tendrían en cuenta mis
importantt:&gt;s servicios, que se me jubilaría honrosamente y se me dejaría acabar tranquilamente mi existencia ...... Iluciones! ¡No hay animal mas ingrato que
el hombre! El cargador hizo una fogata con no1,otros
empapanclonos de petroleo ,v acercandonos un cerillo
ardiendo: contempló la destrucción con crueldad inquisitorial y no se retiró ha!&lt;ta vernos convertidos en
cenisas. (.Jue ellas cai&amp;·an sobre el ingrato estudiante,
el mas culpable ele toaos mis Ycrdugos, ,Y sobre su,;
descendientes hasta la quinta generación, como las
bendiciones pontificias.

Venido al mundo por obra y gracia de un sabio cuyo
nombre no hace al caso, ocupé primero los estantes de
uua librería de dou.de salí para la casa de un letrado
viejo v flaco que me cuidaba con esmero: como que
decia'que era yo una joya. Y debo haberlo sido, pues
el día de mi llegada al estudio de mi amo, asi lo proclamaron varios seiiores ele aspecto venerable y ancha
frente que seg·únmis noticias tenían en el mundo científico el honroso mote de lmn breras y se pintaban solos
para juzgar.con la seyericlad desapasionada ele la ciencia á los nieJO'l '€S mnigos como nos llaman los que nos
tratan con fre.ct~encia y saben apro,·echar y agradecer
nuestros servicios.
Una criada me sacudía diariamente con un plumero
muv fino v depositaba entre mis hojas un polvito de
olor fuerte, alcanfor, que según oi decir, servía para
librarme del terrible enemi&amp;"o de los dos de mi especie:
la polilla: es virtud-me obügó á aguantarlo. Mi amo
me abría poco: casi siempre me tenía encerrado en un
lujoso estante de cedro. A través de limpios crista:es
franceses podía yo observar todb lo que pasaba por
fuera, sin sufrir los rig-ores de la intemperie, y ostentarmi título que llevaba escrito en el lomo con letras
de oro. Aquella vida me agradaba.
Pero murió el buen letrado y entonces comenzaron
mis sufrimientos. Permanecí los nueve días del duelo
sin ver la luz, pues la biblioteca no vofrió á abrirse, y
temblando por mi suerte ulterior. Quedé a dispoeicion
de los herederos, gente vana é ignorante, que sin meterse á di~cutir un .~érito qu~ estaba muy lejos de poder apreciar, me h1c1eron salir con otros compañeros
de mi elegante mansión de cristales para ser vendido
por cualquier cosa en una casa de remates. No sé si
por desgracia ó por fortuna escapé de aquel primer
atentado que quibo cometerse en mi persona, contra la
ciencia de que era yo fiel y seguro depositario, tratándome como mercancía depreciada: volví á la casa de
mi amo donde me hicieron pasar largos años encerrado
en un cajon en una bodega húmeda y obscura; allí no
había plumero ni alcanfor ni cuidados ele ninguna especie v la solilla comenzó á hacer sus estragos en mi
taladran dome horriblemente. ¡Cuántos dolores me causaron aquellos infames animalejos!
Por fin un día oigo que abren el cajón y saltó de g·ou~o.
zo al considerar que iba á salir ele aquella obstura
cárcel. Pero ¡oh suerte impía! mejor hubiera sido
aguardar allí, victima ele la polilla, una suerte menos
cruel que la que me esperaba. Dos terribles manazos,
una brus.ca frotada con un trapo y paso á manos de
LA CAIDA DEL DIOS PAN.
un ebtud1.ante pobre, corno la mayoría ele los del gremio, á quien me regalaron. Cuanto renegué de aquel
SEGt:N ORFEO.
desalmado ~, como suspiré por el cariño v buen trato
&lt;le de mi primer amo. .Pasaba muchas horas tirado al
Tiemj)os de estio. La selva centuplica su vida
dl'scuiclo sobre una mesa sucia que con petate y una aguijoneada por los punzantes rayos del sol merisilla coja coi1stituia el ajuar del infeliz estudiante: ser- diano. El calor muerde los duros troncos vetustos
via de cabecera tmas veces, de candelero otras, sufría de la arboleda y la savia hierve y asciende-sangre
~olpes, malos tratos y no pocas vecea soporté el olor secular-hasta las ramas más encopetadas y secas.
cte las axilas de mi amo, tanto más insufrible que el
La. enredadera se enrosca y tiembla, atando sus
del alcanfor cuanto que nunca oí decir que sirviera arabescos vivientes y baílando sus singulares faranpara naua bueno. Mi nuevo amo me importunaba fre- dolas en esa atmosfera de homo.

Domingo 21 de Noviembre de 1897.
PENA PEDIDA
POR EL ~IJNISTERIO PÚBLICO PARA LOS At;TORES
Y COAUTORES DEL ATENTADO.

El Ministerio Público consideró de la manera siguiente á los reos.
.A _Antonio Villavicencio como autor y pidió para él
la pena de muerte.
A Manuel BeJJido como coautor-Pidió también la.
pena ele muerte.
A Miguel Cabrera como coautor-Pena de muerte.
A ~fauro Simchez como coautor--Pena de muerte
A Ignacio Pardavó como coautor-Pena ele muerte
A Antonio Cen•ante~ como autor-Pena de rnlterte
.A Genovevo Urihe como autor-Pena ele muerte.
A Sabino Vazquez como coautor pena de mtierte.
A Arcadio Sepúlveda como autor-Pena de muerte,
A Luis G. Bravo corno encl1bridor--Pena temporal.
A Cándido Cuellar eomo encubridor-Pena temporal.
A Francisco Huinzarclt como autor pena de muerte y
por último á Vicente Noriega como autor-Pena ele•
muerte.

SENTENCIA
El Jurado votó la culpabilidad de todos los acusados.
con excepción de Cuellar y de Bravo y la sentencia
pronunciada por el Juez 5° de lo criminal !uf como,
sig·ue:
Antonio Villavlcencio·-Pena ele muerte.
Manuel Bellido-Once meses de prisión,
l\Iauro Sánchez-Pena de muerte:
Miguel Cabrera-l'ena de muerte.
Ignacio Parclavé-Pena de muerte.
Antonio Cervantes-Pena ele muerte.
Genovevo Uribe-Pena de muerte.
Sabino Yazquez-Pena ele muerte,
Arcadio Sepúlveda-Pena de muerte.
Vicente Noriega-Pena de muerte.
Francisco ele P. Huíndzart-Pena de muerte.
Cándido Cuellar-En libertad.
Luis G. Bravo-En libertad.
He aquí el comiem·.P del desenlace de la tragedia.
que tuvo pQr teatro la Inspección General ele Policía.
y que de tal manera conmovió al pais.

Las aYes enmudecen en sus nidos, sofocadas; el
sol tuesta las plumas del ala v quema la recina ele los.
pinos: las aves duermen tranquilas: se amarán por
la tarde.
Los ciervo, buscan la frescura líquida de los manantiales y las fieras la sombra de las cavernas.
Zu~nban los insectos ruidosamente y su zumbido.
monotono y ensordecedor es como :murmullo de las
burbujas del gigantesco hervor selvático.
Derrepente se escucha una aguda escala de a o-reste siringa: es Pan, el diabólico dios capripede° que
saltando se aserca. Brillan los pelos de su pech~ bañados P.or el sudor, y sopla la sinnga con torpeza, falto de ahento.
Llega hasta el pié de un ái-llOl de ancha copa, interrumpe su canto floresta! v prueba con su pezuña de
cabro, ágil y nerviosa, la blandura del césped. Esta
le place, sonríe y prepárase á sestear. Eructa con
satisfacción, se rasca el vientre y se recuesta.
En seguida se duerme, con la siringii guardada en
su accila velluda v lacia.
Por detTás del i\rbol s~ acerca sonriente y picaresca una mnfa casta ~· Joyen, desnuda y fresca, que
adrede allí esperaba al citos barbudo. Ao-uarda á que
éste ronque en profundo sueño v luego"
con un o-ui1
jarro que con tino lanza, da en el rostro del durn1iente. Pan se estremece y lle,·a las manos it la parte herida. Lo halla ileso v vueh-e á sueño.
La ninfa ríe más y un segundo guijarro arranca de
la acc1la del Cabro Divino la siringa de caiia ,. la
despedaza......
'•
Pan se incorpora v g-rita...... Descubre á su frente
un Centauro que á francos se aserca en busca tambicn de quietud.
'
El dios de la selYa quiere saciar en él sus ímpetuog,
de ira se desahoga, ~· le increpa:
«¿Es un vil y maldito Centauro quien osa turbar·
con sus chanza~ el sueño 8agrado de Pan?, ......
Y se lanza sobre él á castigarle.
El viejo Centauro sonríe con desprecio:
Para él han pasado los tiempos del Dios......
Y con sus nervudos brazos toma á Pan, le sube sobre sus ancas, y Je azota contra el sttelo ......
Pan ~-ime, el Centauro se ríe y la uinfa se estrem~ce cte gozo! por haber sido causa del destrona~
miento de un d10s.
E~ 9entauro fa mira y se mira á simismo. El es fuerte
y nnl, ella delicada y femenina ......
A~1b?s se sonríen t?utuamente cuanclomiran alejarse g1m1end~ y suspJrando al mal ferido Dios Pan el
capripecle sm org·ulJo va ni siringa.........
'
. Y á la ca1:cajacta rud~ del Centauro se mezcla Ja
risa argentina de la mnfa ... ..... Ríen, ríen rien v seacercan el uno á la otra.
'
·
En tanto la selva hien-e de calor.
Quien cuenta diez amigos no tiene ninguno.

1'1Ialeshe1·bes.
El amor es como las montail.as cuya cima es.
un pico; no hay lugar de reposo: al ·llegar á lo
más alto es preciso descender.

La B1·uyére

EL MUNDO.

Domingo 21 de~oviembre de 1897.

SUEGRAS Y SUEGROS

•

La literatura y el arte, han inmortalizado el tipo,
ya de por sí inmortal, de la suegra. Síntesis de
todos los defectos, hacinamiento de todas las fealdades, máquina productora de toda clase de males, la suegra anda en todas las bocas, brota de
t odas las plumas, emerge de todos los lápices, surge en todas las conversaciones, interviene en todas las polémicas y constituye una obsesión para
todos los hombres y una perpetua aprellensión
para todas las mujeres.
La literatura la pinta irascible, entrometich1,
enredadora, derramando hiel y haciendo derramar bilis y lágrimas doquier que pasa; espada de
Damóeles de la felicidad conyugal, abismo sin
fondo dispuesto á tragarse todos los goces del hogar , amago perpetuo de la paz doméstica, especie
de Gran Bretail.a en las relaciones de familia, inter viniendo en todo, sacando parLido de todo y
echándolo á perder todo.
L a carieatma y la anécdota picante tienen un
protagonista permanente y un tema inagotable de
eAtiras sangrientas y de chistes espirituales. Ya
es un marido á quien sus amigos colman de felicitaciones calurosas el día de la inhumación de
su mamá política; ya otro que ha aumentado diez
kilos durante su ausencia; ya otro más á quien el
m édico de la familia dice: «Valor, entereza, resignación; la señora salvará de esta crbis. » Tal
parece; á juzgar por la conversación corriente y
por las tenebrosas descripciones literarias, que el
día que se acabaran las suegras la humanidad enter a lanzaría ese profondo suspiro de alivio y de
satisfacción que Napoleón l. preveía había de escaparse, á su muerte, de todos los pechos.
L o que verdaderamente maravilla es que no
par ticipe el suegro de ese odio universal, de esa
unánime reprobación que inspira la suegra y que
ni en la vida ordinaria, ni en la literatura, ni en el
ar te se le vea denigrado, vilipendiado ni escarnecido. Si la suegra es una harpía, neminedisc1·epante; nemine discrepante también, el suegro es una
paloma. Las raras ocasiones en que oímos apreciaciones á él referentes, aparece como un tipo
dulce, afectuoso, amante, conciliador. Cada vez
que en la realidad ó en la novela se confia á la
suegra la solución de un conflicto doméstico, el
desenlace es dramático y hasta trágico; la suegra
no entiende de mitigar arrebatos, de moderar pasiones, de calmar ánimos, de conciliar voluntades,
todo lo lleva á sangre y fuego; su talento supremo es tomar el átomo imperceptible y á fuerza de
hacerlo rodar convertirlo en montail.a. Punto de
p artida: el marido llegó á lar siete y media en vez
de á las siete; pues la suegra halla modo de prob ar con ese sólo dato y los recursos de su fecunda dialéctica que hay adulterio y que debe haber
dívorcio. Si el marido es obsequioso y galante es,
á su juicio, para mejor engañar á su esposa; la
divagación y la preocupación son á sus ojos frialdad; el silencio, desvío. Si el hombre trabaja mucho es que ¡ya se acabó aquel cariño! si no trabaja, es un perdulario que vive á expensas de su esp osa; si sale, es un disipado; si se queda, un posma.
Nada de eso se dice del suegro; todo el mundo
r econoce que cuando no practica la abstensión
más completa, acude siempre con un consejo útil,
con una recomendación sensata, con su ramo de
flores ó su gota de miel; con su placidez y su buena voluntad disipa brumas, calma tempestades,
tranquiliza espíritus y alienta corazones. Predicador eterno de la concordia, respetuoso siempre
de los fueros conyugales, es sostén y apoyo de la
autoridad del marido, protector discreto de la
d ebilidad de la mujer y elemento de equilibrio y
de paz en el hogar. Lo peor que puede decirse
de él es que es una cataplasma, pero nunca que
es un sinapismo.
Salvo cierto abultamiento y cierta exageración,
los tipos de la suegra y el suegro corresponden á
le realidad, y el papel que se les atribuye, es con
rar as excepciones el que asumen realmente en la
vida.
¿Porqué esas diferencias? ¿Cómo explicarse que
la mejor de las esposas llegue ,í ser la peor de las
suegras, y el peor de los maridos el mejor de los
suegros? Porqué, no hay que hacerse ilusiones,
los vicios de la suegra y las virtudes del suegro
son, respectivamente, vicios y virtudes de estad o, emanadas del cargo que se desempeña, independientes del caracter personal, como la aparen•

te humildad del sacerdote, la sokmnidad del médíeo y la petulancia del abogado.
El hecho, por cxLraordinario que parezca, tiene explicación satisfactol'ia y oh dicha! tiene ó
puede terlertambién remedio. Una superstición, un
vicio de educación y una necesidad social, que puede ser temporal, explican los procederes tortuosos,
violentos, agresivos de la suegra y sugieren un
posible, ya que no un pronto remedio.
La suegra parte de este principio incontrovertible; que nadie en el mundo puede amar á sus hijo¡; más que ella; de aquí infiere que nadie puede
hacerlos tan felices como ella. Siendo esto así, es
claro que ningún halag·o, ninguna, satisfacción,
ningún sacrificio que en pro de ellos se h&lt;t.ga, leparecen\, nunca bastante; de ahi su eterno deseqntento y su continua desazón, y de ahí también su
intervención oficiosaé incesante, su irascibilidad,
su enérgica protesta, sus malos consejos.
Si la premisa del razonamiento es cierta, puede no serlo la conclusión. No hay como una madre para amar á sus hijos, pero puede muy bien
haber quien amándolos menos los haga tanto ó más
felices. La felicidad conyugal, como la filial, como todas, no dependeúnicamente de la intensidad del amor que profesamos ó se nos profesa, sino también del tactc-, dela mesm·a, del talento, en
fin que se emplee en amar. Hay amig·os que nos
hacen desgraciados á fuerza de cariño; hay mujeres, como Medea, que horrorizan con su amory
madres que labran la desgracia de sus hijos con
la filigrana de su intenso cariño.
Casi puede afirmarse que para hacer feliz á un
ser que se ama, lo que primero estorba es el exceso del amor, y lo que primero se necesita es una
dosis inmensa de tacto y de prudencia. Este tacto y esa prudencia faltan á la mujer, en general, y á la suegra en particular y le faltan por que
quiere perpetuar dentro del matrimonio de sus hijos, el mismo despotismo maternal que ha ejercido fuera de él y por que á mayor abundamiento
quiere ejercerlo sobre un ser que no es su hijo,
sob1·e el yerno ó la nuera.
Educada en la obediencia á sus padres, la esposa no sufre desmesuradamente por la necesaria autoridad del marido; pero una vez que 0s
suegra, no concibe, ni se explica, ni tolera que nadie gobierne á sus hijos, que brote de otro manantial su dicha, y vive en perenne estado de
rebelión.
Otra razón: está probado que no hay peor déspota que el que ha sido esclavo; la mujer lo ha sido antes y después del matrimonio y cuando llega á suegra, envanecida. de su posición, de un
poder á que no está habituada inevitablemente
abusa de. él.
Si la educación de la mujer fuera más liberal,
si se mitigaran sus tendencias pasionales, si se le
dejara disfrutar de mayor libertad, y adquirir,
por consiguiente, mayor experiencia; si por la
elevación de su nivel intelectual, de su dignidad
social, y de su posición jurídica, la suegra se aproximaría al suegro, se mitigarían sus defectos y se
elevaría su prestigio social. El enemigo se convertiría en aliado, el adversario en colaborador,
la hostilidad en tolerancia, y la animadversión en
respeto recíproco.
Tal pasa en los países anglo-sajones y germanos en donde la suegra es en general respetada y
estimada. En verdad el tipo de la suegra, la suegra-harpía, la suegra-vampiro, es un pro~ucto latino, es fruto maduro y sazonado de la ignorancia, de la servidumbre y de la sensibilidad pasional casi enfermiza de la mujer.
DR. ,MANUEL FLORES.

Novbre de 1897.

CELOS DE ULTRATUMBA¿Puedo llorar, llorar poi: los que fueron,
Por los que ausentes en el gran vacío
Miran rodeados de tristeza y frio
Los sagrarios de came, en que vivieron?
¿Pueden, los besos que iamás salieron
De su nielo á posarse en el sombrío
Mármol de tus mejillas, amor mio:
Pueden besar á los que ya existieron?
Mi pensamiento que orgulloso ostenta
Tu alma virgen, como uiveo cielo,
¿Puede romper el misterioso velo
Que o&lt;;ulta á los que huyeron la tormenta,
Sin que en tu puro corazón se sienta
La sonrisa satánica de Otelo ...... ?
Puebla, Noviembre de 1897.
JESÚS VILLALPANDO,

SATAN lMBOTELlADO.

Caviloso Y meditabundo tl'nianme una de estas noches, ciei-ta';; diabólicas irlc,is que por los mús recónditos é intrincado~ rinconcillo,, de iui cerebro andaban
agitadas Y revuelta~.
Y no 1í !Jumo ele pajas, sino con harta razón, como
que trataba ~·o nada wenos que de averiguar qué.ha
sido de la promineute, terrible, malig-ua y nunca bien
excecrada personalidad del diablo, IJámesele Hatanás,
l\Ioloch, \ itra, Shiva. Ahrimán ó ~imple y más acertadamente, sel-\·ún sutiles filósufus, el Espíritu del mal,
&amp;mna y compendio de todas las debilidades, de todas
las mi;erias y de las maldades tuda,; del humano eorazon.
lJorque sin sabervo la causa, dícese entre las gentes
que, al ser clausura.do el infierno P.or obra y gracia de
los racionalistas el diablo, arroJado ele su natural
feudo, si 110 se s1{icidó como el má, simple romántico
desc('pcionaclo en amores, se pe1 dió ó, por lo menos anda extraviaclisimo.
Otros afirman triunfalmente que su mag-estad infernal está escondida ó hm·e de un mundo á otro, disfrazada, mas bien que por'vergiieuza de su derrota por
temor de las persecuciones, no tanto de la cruz y el
agua bendita, cuanto de la filosofia moderna que, e!1
poquísimo tiempo y por tremenda n~anera, hále humillado más que aquellas en luengos siglos.
Por tan encontrados pareceres aturdido, hallábame
confuso y vacilante, dese,per~n.do ya de acertar con
la solución del emedado v sutil problema, cnando
cierto ruido extraiio, como 'á modo de silbo ele serpiente, hízome fijar la atención en una dora~a botella de
oloroso v aiiejo cognac que cerca de rn1 e:;taba y ele
cuya bo'ca parecía salir el silbo.
Nada extraordinario pude advertir de pronto e.~ la
botella si no fué una miríada de brillantes burbuJ1tas
que en' el seno del tra.n~parente lic~r clanz~ban y se
arremolinaban en vert1gmoso torbelhno, fmg1endo áurea polvareda, v chocaban después y se funclian en
una sóla para sttbir á ht superficie, como dos .almas
que subieran unidas por un beso hasta el soho del
Ureador.
Mas á poco tomose el silbo en tenue Yocesilla que P.ºseído de profundísimo espanto escuché y que Die d1Jo;
-El espíritu del mal 4ue bus&lt;:as imprudente, está
aqui, cerca de ti, al ale-anee de tu ruan?, encarcelado
en esta dom.da botella tan brillante y rica en halagadoras promesa&gt;&lt; de placer.
Cansado ele lidiar con la impertinente y sacrílega
incredulidad de los hombres de tu siglo, renuncié ya á
seo•uir atormentando los espíritus tímidos y extáticos
bajo la forma ele sátiro, por el asc~tis"!o .11~edio•eval
concebida. Jguahuente abandoné m1 pr1m1tiva y tradicional fig•ura de ángel luminoso y hermosísimo, surcado de la frente al talón por la marca del azulado
fuego de la cólera celestial, forma bajo la cual ~.ent~
al Divino Nazareno en la cumbre del DahwaladJiré o
del Ganrisaukar. ll!enos aún he vuelto á encarnar en
las cteaciones monstruosos del Apocalipsis . .Ahora soy
lio-ero casi intangible, un g·as, un espíritu, una fórmula"qui~üca y anido bajo el manto soberano de la Ciencia que me busca llle estudia y me apetece: soy el
alcohol!
Y a no me llamo Leviathan, Asmodeo ó Mammón:
me llamo cognac, agenjo. ron, lo que enciende, lo que
enardece, lo que explota; lo que anonada las conciencia é inflama las pa~iones hasta hacerlas estallar, destrozando honras, vidas y ~aciendas. .
.
Yo río y canto en el festm como las sll'enas á Ulise~,
para concluir rugiendo, asesinando y bebiendo sangre de hermanos en fer_oz riñ~ vertida.
.
Convierto la prudencia en ligereza y en vértigo, el
pudor en descoco, el amor en lascivia y la lascivia en
furor; el odio en ira, la ira en muerte.
Yo robo, vo asesino, yo mancho la pureza de las vírgenes revelo el secreto con estúpida carcajada y muevo la i'engua para lanzar la calumnia que tizna y no
i;,e lava.
En el seno de cada copa de espumoso champagne,
de real tockav ó de opalmo agenJo, pongo odios frenéticos y deseos asquerosos, crímenes de fiera y brutalidades de bestia, borrores y ruinas que en el bello
licor duermen como en el seno del mar tranquilo las
tempestades.
Por mi no hav paz, ni bienestar, ni honor en los
hog·are~, asolados por el hambre, la desesperación y
la muerte.
Soy la parálisis que invade y mata la industria y
Pl trabajo. la clegenerescencia que esternünará la raza humana con mil -vicios, aberraciones y asquerosas
enfermedades.
La inteli~_encia misma del hombre destello dP.I espíritu de uios y reina del mundo, es mi presa y la
veo á mis piés esclavizada, sin energías y he.cha al
fin reina ele burlas, cuando me busca como inspirador
de sus atrevidas concepciones.
¿t,Jué más puedo desear, ni cuándo el espíritu del
mal fué más poderoso que ahora1 viviendo aprisionada en una cárcel de cristal y oro?
Así habló la tenue vocécilla, parecida al silbo de
una serpiente, ~- yo, aterrado, sin voz v sin aliento, á
duras pénas pude escribir con temblorosa mano ésta
frase de universal ale,rta:
¡¡El Diablo anda embotellado!!
Y después, para olYidar la horrísona impresión recibida del diabólico discurso, bebíme apresuradaqiente clos ......... cinco ......... muchas .........muchas copas del
oloroso licor dorado ....... ..
llfAXUEL Rmrnno IBA::&lt;;EZ.

Noviembre de 1897.

�21 ,lP NnviP.mh1·P rlP 1~7.
EL ;\IUNDO
· 355
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EL MUNDO.

Domingo 21 de Nonembre_de 1897

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ELLA ,, también artista.
Fué ~n una Kermesse
memora ble cuando la co~
nocímos, ataviada su belleza llena de vigores y lozanías, con un traje oriental. Sin él sus ojo::¡ hablaban del tórrido paisaje en
que el desierto rojo se tiénclc bajo el cielo azul y el mar, de un blanco uniforme, brilla al sol como ustorio espejo inmóYil. Sns ojos venfan de allá, de donde la palmera expande su abanieo, verde y oro, lira cu

que el manso viento de la siC'sta ejecuta sus trémolos divinos; n-nía de allá, de donde el datilero .se c:;unja dP frutos de oro y el sauz querelloso
se inclina lado hacia la corrin1te su eterna enamorada; venía d1' allá, de donde la tarda caraYana se pi,crdr 1·11 PI inmenso páramo fuliginoso .... Ko, no necesitaba aquel ,ltavío oriental para hablarnos de•! minarete donde canta rl muezzin y de la celosía., quP encubre las lágrimas de
la favorit,l prrpctuanwnte recluida .... Y al yerla so11amos en ese país de donde la fantasía ha
extraído todas las g&lt;•mas de los cuentos maravillosos.
Despues la oirnos cantHr y su voz de contralto,
notablemcntr timbrada, pomposamente florida,
blanda y acariciadora en el rcgisn•o bajo, deliciosamente vibr,mtr a 1 el&lt;'vm·s1• como la alondra que
_interrnmpió el duo de amor dr Romeo y de Julieta,
110s llevó mits h-jos aun que sus ojos . . . . muy lejos .... tan lejos .... ú donde van las golondrinas
cuando emigrnn . . .. mas lejos aun, á donde ascienden los con dores americanos, todaYía mas lejos..... á donclP nrnl11n los e:,sueños.
Bien aventuracla ln que como ella sabe desatar
ante el oído las piedras prrciosas de su garganta
harmoniosa; por que de ella serú el santo reino
del arte! ......

,
,

..

Si mr prestas la luz de tu mirada
Para dar ít mis versos colorido,
Te ofreceré la estrofa inmaculada
Que yace entre mi lira, acurrucada,
Como el implume pájaro en su nido.
Quieres cambiar sin pena y sin enojos
1\[is pobres ver sos por tus lindos ojos?

E.

ToRREs ToRIJA.

Cuando te amé tu alma quiso
Darme en su amor puro y tierno
Los suplicio~ del infierno
En nwdio del paraiso.

*

**
Cuando intentó la maldad
Herir nue~tro~ sentimientos,
J\ ue~tra pasión tuvo acentos
De :in11lw y cll' templ•stad.
Muc:ho te qui~e. Y al Yerte
Por el amor á mi unida,
Hirió mis ,;uet1os de Yida
La sensación ele la mu(•rte. ·
¡Cuánta, YCCl'~ el quebranto
Sub,-titlt1·ó en sus exce,os
. El idilio 'de los bc,o,
Con la amargura del llanto!
i9uántas veces tri$t!' v muela
Tra~ de noche, intnuiqnilas
Temhlaron en tu,; pupila~,.
Los e~1wctros de la Duda!
*
* *
Y yo, embriagado de amor
Nunc,~ lkgué ít comprender
Que siempre en todo placer
Late d germen dl&gt;l dolor;

***

Que ante el m1helo que rncumbra
Se yerg·ue el mal qu\' mancilla,
Y surg:e antr lo qu(• brilla
El genio de la penumbra
Mas ho~- q1ie ***
pa~ú (',;a historia,
La dicha canta en bUs palma~
La eonjunl'ión de dos almas
En el zenit ele la gloria.

*

* *

Nue4ra unión qm• repr&lt;•senta
La ,-intesis de un anhelo,
Es el iris que en el cielo
Arde al fin de la tormenta.
BEN'ITO l&lt;'ENTANES.

PARA. TI.

Yo te quiero por fugaz, por maripo~a,
Porque olvidas toda tJor, amada nua,
Porque rasgas, meteoro de poe8ia,
Las tinieblas infinitas de mi prosa.
Porque brillas en la pla~·a luminosa
De 1m crepúsculo, v no vives sino un día ......
Yo te quiero por fu'gáz, por mariposa,
Porqu e olvidas toda la flor, amada rnía.
Mas, sin alas ¿tu existencia qué sería?
Sobre mi alma volteando presurosa,
l\Ie enloqueces, y e11 mi rápida alegria,
Porque olvidas toda flor amada mia,
Yo te quiero .... . por fugaz, por mariposa.
-Noviembre de 1897.
F JUNCISCO

T ABO ADA,

-------·------VERSOS

A DON LEOPOLDO GOCT.

I

,·

t

Tentath,a

ae

et1asíon.--&lt;ruaaro

ae ro. ,9.oseplt &lt;raraua.

Aun no asoma11 las primeras
Tenues luces de la aurora, y ya mandan fas calderas,
Con sn válvula sonora,
Yibraciones mensajeras,
Anunciando que es la hora
De cumplir con los 1leberes que nos ligan ar¡ui abajo,
Acudiendo A los talleres
Del santuario del trabajo.
Y se acerca presuroso, con rumor que desconcierta,
Gn concurso bullicio:;o
Que á la fábrica desierta ,·a llenanclo de alborozo,
Y que súbito despierta
l)e la máquina el reposo;
Entre tanto, fatigadas
Las c.alderas palpitantes,
Con las roja~ llamaradas de 8US senos calcinantes,
Forman uubc8 de vapores
Que dan vida á los motores y á sus círculos gigantes.
A los vivos resplandores
De igneas fauces humeantes,
Se ha&lt;·e extrat1o y portentoso
Yer al lwmbre sudoro,o irobernar, firme y certero,
Los impulsos del colo,;o
Que brutal, potente y fiero,
Bate lento " cadencioso su ámplio musculo de acero,
(~ue e11 la fuerza que le imprime
De las band'ls al cordaje,
Todo aquello grita y g·ime con tal furia v tal coraje,
Ciue aulla~· ruje la polea
•
Y la miir¡nina jadea
Y retiembla el andamiaje!
-Y al llegar la luz febea á bañar aquel santuario,
Ya la e:;belta chimenea,
Convertida en incensario,
. A las límpidas reg·ionet- lleva el cantico sereno
(~ne ha entonado el operario,

Por ganar las bendiciones con que el Dios excelso v
(bueno·
Reco.mpensa al emisario
De tan dnlces oraciones!

l\1éxico, Xoviembre de 1~7.

MIS VERSOS

II
¡Oh, bien haya el alma pnra que solicita nos trajo
Tanto amor, tanta ventura,
Con el dogma del trabajo que es el solo que fulg'ura
En la triste ruta obscura
'De los vermos de aquí abajo!
El mortal que en "fausto dia ít la santa ley se acoge,
Esperanza y alegria
Y consuelo ~- paz recoge;
Porque ,·iendo la armonía
Que inmutable ha perdurado de sus reinos en el ~eno,
Se hace humilde y abnegado
Y sencillo y noble Y bueno;
Y el sudor que en la ¡&gt;endcncia su ardorosa frente
[baña
Fortalece su conciencia,
Y en la oculta casa huraña que á alegrar va suprcsencia
La abundancia salvadora
Con sus goces lo acompaña.
¡Cómo no, si á toda hora palpitantes las calderas,
• Con sn válvula sonora,
Son alegres vocing-leras
De las dichas dmadcras que la fábrica atesora!
¡Cómo no, si. cual cimera,
A los cidos se alza diario de la esbelta chimenea
La espiral del incensario,
Que á las !impidas regiones lleva el cánt\CO sereno
Que ha entonado el operario,
Por ganar las bendiciones con que el Dios excelso y
(bueno .
· Recompensa al emisario
De tan dulces oraciones!
RODUU'O FIGt:EROA

Novbre. de 97.

(Primera página de un llbro.)

l\lis Yerso,, son la historia de mi vida,
hablan de mis tristezas;
En ellos ha.,· sollozos comprimidos
Y lag-rimas y quejas.

*

* * de mi alma,
l\li versos, son pedazos
Fragmentos dé un poema;
De aquel poema de mi amor primero
Que arrancó mis creencias.
*
* * que brotaron
l\Iis versos, !'On las flores
A un sol de primaYera ........ .
Llegó el invierno del_ dolor, y ahora
Ruedan sus hoJas secas.
,;:

* engendrados
1\Iis versos, son los *hijos
En lecho de miseria;
Los niiiitos enfermos que sin madre
En la cuna se queja11.

"'

* * ignorados
l\lis yersos, son ¡:apeles
Que guardo en n}i cartera;
J&gt;oco salen ,\ luz, buscan la sombra
Go1;~0 las a,·es negras.
*

l\Iis versos, tú lo sa"'ois, son mi historia,

Mis e~peranzas, muertas....... ..
Si no han llorado aún tus negros ojos,
Oveme: no los leas!
•

JrAN B. DELGADO.

N0Yl.1re. de 97.

ECOS.
ILUSIONES

El amor es un combate
De lo abyecto y Jo sublime,
Es el lampo que redime·
Y la pen wnbra que abate.

*

* * el empuje
1'icne en su aliento
De aquello que impreca. y llora,
Es la plegaria que implora
Y la blasfemia que ruge.

*

* *fulgor
Es el llameante

C!ne arrastra en su tra.1·ectoria
Tintes de armii1o y de escoria,
Soplos de oruga y de flor.

*

* *expresión,
En su más alta
El amor á. un tiempo mi~mo
'Es la cumbre y el abismo,
La té.a y el nubarrón.

(De Paul Verlaloe.)
Beso, rosa. perlumada del jardln de las caricias,
Armonía vagorosa, en las teclas de los dientes,
De dos himnos que amor canta en los pechos fervientes
&lt;:;ou su
de arángel, llena de seráficas delicias;
Beso, blanco Beso, sal 1·e ¡oh sonoro Y. santo .Beso!
Eucarlstlco deleite, embriaguez Inenarrable;
Inclinado ,obre el borde d" tú cilliz adorable,
Tu licor el hombre liba, espirando de embeleso.
· · cual la mllsic:&gt; y el vino, melodioso y embriagante,
Ti\ cot\Suelas y adormeces, y la pena mds oculta,
Cuando vibrag ,en tu pliegue purpurino se sepulta.........
Que un artista de mAs ge1úo que yo: Grethe 6 Will, te cante,
Iniellz bardo de musa m~lancólica y mezquina,
RI bouquet yo te dedico de mis versos candorosos;
Se l&gt;enlgno, y como premio, (I Jos labios desdeñosos
De la virgen que yb amo, ¡dulce Beso! baja y trina.
E~•HEN REUOLI,EDO .

'"º'

Novbrc. de 97.

�356

· EL l\IUNDO.

Domingo 21 de Noviembre de 1897.

Domingo 21 de Noviembr~e 1897.

-==~

Ensueño de niños.
POR JOS}!PII L'IIOPIT.AL.-ILUSTR.ACJONES GR.AD.AD.AS EN NUESTROS T.ALLERES.

Número 5.
-Varanville, será usted arrestndo dos días.
Extcndíóse un velo sobre los ojos de J acquelina y, á despecho del frio, sintió que el sudor
perlaba su frente y se quedó ahí como entontecida, luchando con esa. iden atroz de que iban á
castigará Jacobo, cuandoJacquot pasó cerca de
ella y rápidamente, aprovechándose de que el oficial le daba la espalda:
-En dos dias no se mucre uno, dijo, pero tened
cuidado de que no vuelva ú empezar.
Ella se irguió de una pieza y descendió el bulevar corriendo, con los ojos llenos ele lágrimas
y el corazón queriéndole estallar. Así pues. debido á ella, él no saldría al día siguiente; ella no
le vería y él iba á censurarla. Cuanta razón tendría! Y se repetía: "Oh! qué necia soy!''
El tío Auger no obtuvo ese día de ella mas que
malos modos con los clientes.
Comenzó muy triste por cierto aquel domingo
• tan impacientemente esperado! Ella se arrastraba
enervada y distraída por la sala aún vacía, cuando se abrió la puerta r J acquot apareció.
-Soy yo otra vez, dijo, pno no por largo tiempo, estad, tranquila; tengo que volver il la guardia. :'\fe han dado una carta para vos; ~xcusaclmc
sino os proporciona más gusto que la del abal'!'otero del año pasado.
Ella se arrojó sobre la carta y la abrió con mano temblorosa, en tanto que el elarín, sentándose
en un banco, éncendía un cigarrillo~- :umaba con
los codos sobre la mesa, mirándola fijamente. Y
se ruborizn ba leyendo:
«Qué bien lo habeis hecho, mi querida Jacquelina, siendo causa de que por vos me arrestaran
ayer! Jamás un castigo habrá sido tan agradable
para alguien. So os veré ahora, es cierto; pero me
habeis dado de tal manera el·derecho de pensar
en vos!
«Porque es claro que por mi (oh! no digais que
no) estabais a~:er · en el bulevar durante el ejercicio. Dejadme creerlo, os lo suplico, eso me proporciona tanto bi~n! Y las horas pasan tan pronto con ese pensamiento! :Me parcec que os véo
aun sobre el bánco .... Oh! si nríais que. grande
fué mi alegría! 11c hizo olvidar mi fusil! Soy un
torpe. Más, bah! ,os me perdonais, no es verdad?
Vos decís de seguro: Es por que se puso contento, de verme por lo que ya no le fué posible
pensar en.otra cosa. Reflexionad en eso y ya no
me censm·areis mi necedad. Sabed además una
noticia. que me llena de ventma. A partir de esta
semana me ván á permitir salir todas las tardes de
cinco á ocho ..... Todas hs tardes. Que felicidad!
Todas las tardes!
Vuestro Jacobo»
Cuando hubo acabado su lectura, Ja.cquelina
batió palmas y saltó .de alegria. Y de pronto exc1amó dirigí énclose á J aequot.
-Si os diese w1n respuesta!
-.Ah! ah! contestó éste rebtúanclo, parece que·
no pasará lo mismo que con el a barrotcro, decididamente. Bien, hacedla.
Ella se instaló en el escritorio de Auger y se
puso á garrapatear penosamente:
«Es verdad, seiior Jacobo; yo pasaba; entonces,
ya comprendereis, qtúse ver como hacíais el ejercicio; entonces vos me visteis ele pronto; eso os
sorprendió; soy yo la bestia y os pido perc.lón.
Cuando vengais me dareis mucho gusto.»
Se detuvo, agotada ·por aquel esfuerzo epistolai·; después, no sabiendo bien ni osando decir
más, firmó y puso la carta en manos de Jacquot,
que esperaba siempre.
Y de pronto advirtió ella que no se había preocupado de él.
-Ob! pobre Jacquot! dijo, yo que con todo esto os olvidaba! Queréis café? cerveza? .... Si tuviese siquiera las llaves ele la cueva ..... .
-No os atormenteis por eso, dijo ,Jacquot con
vo:.1 alterada. Yo no quiero nada.
En negocios como este 119 se me paga, entendeis?
•
-Pero ...... .

-Vaya; vaya!lodicho! cada uno tiene sus ideas
y no quiero, no.
-011! mi pequeño Jacquot: pero que es lo que
os incomoda?
-A mi? nada. Yo no soy un aristócrata ni un
hurgues ... Adiós, hermosa: bien pronto será la hora de la guardia. Xo tiene uno mas que una palabra. Llegará esto á su destino, buenas tardes!
-Yo os suplico, un minuto aún. Yo quería ....
yo quería -saber si es muy dura la consigna.
-So, nada de eso.
-¿Qué hace uno cuando está arrestado?
- :Xo hace uno nada.
- Duerme uno en el suelo?
---So, no! Yo soy el qui! voy á dormir en el
suelo esta noche,
-Ah! tanto mejor!
---Gracias por los buf'nos deseos!
Y Jacquot salió precipitadamente.
-Que tendrá? .... pero que es lo que tendrá?
pensaba Jacquelina ... .
Y no pensó mucho tiempo en eso. Radiosa, púsose á leer y releer la carta de Jacobo. Y entregada pvr completo á las ilusiones de su ingenuo
romance, saboreó largamente sus sensaciones.

Sin gasmofiería tomó su brnzo.
-Andemos, quereis? Hace frío.
-Y vuestro tío?
-Salí por el pasillo; no tiene necesidad de mí
puesto que no hay 11adie.
-No os dirá nada?
-Y que quereis que me diga?
Jacobo miró á la joven con aire asombrado.
Después, como ella se callase:
-Es verdad, dijo, nada tiene que decir.
-Ah! seiior soldado, replicó Jacquclinaabandonándose en su brazo y caminando con él por el
muelle desierto, qué pena tuve el sábado cuando
por mi culpa os castigaron!
_
.
-¿De veras? elijo Jacobo, cuyo corazón palpitó
de nuevo.
-Es claro! era una tontería en mí venir á veros hacer el ejercicio. CiertanIPnte, no esreraba
ver á ese oficial. ¡Dios mío! y que mal aspecto
tiene.
-No es tan malo como creeis, os lo a.seguro.
Entonces, 1,Por qué os castigó?
-Porque yo no le presta.ha atención.
-O~ aseguro que me ha mirado con mi aire
muy maligno.
Oh! no lo crcais, ¿cómo se puede tener aire así
cuando se os mira?
IX
Un torbellino de viento les sorprendió, haciendo
girar al rededor de ellos las hojas muertas. J acCuandoJacobo leyó la respuesta deJacquclina q .1elina se estremeció y se apretó contra Jacobo.
experimentó un verdadero deslumbramiento. No
-Tenéis frío! dijo Ja.cobo .... Si yo me atrese tiene veinte aiios sin amar los sueños; no se viera estaríamos muy cerca del fucg·o.
tiene veinte afios sin creerlos realizables; y cuan-Es cierto, pero volveríamos á encontrará mi
do se tiene veinte afios y se imagina uno tocar al tío Auger que comenzaría de nuevo á escucha1·
puerto, se resiente un género de v~midad muy es- todo k que dijéramos; prefiero pasu1rme, no tenpecial, que ya no se vuelveá encontrar en todo el go frío, sigamos,
curso de la vida: la vanidad del niflo que descu-Sin embargo, si quisiesei$ .... yo no peu::;aba,
bre que es un hombre.
en volver á la casa de vuestro :ío ...... :,;i qui::;ieY Jacobo no era ni más ni menos que un niño; seis visitar mis departamentos ..... .
un poco corrompido ya, pero no enfermo del todo
-¿Dónde? En el cuartclr me han dicho que las
y que conservaba las ilusiones que la primera ju- mujeres no entran allí.
ventud asegura á todos aquellos que no son por
-Brornc11is, si quiero hablar de mi departamencompleto indignos. Es decir que ú su pasión se to rn la ciudad . ....
mezclaba una especie ele respeto y que al recibir
Jacquelina se echó á reir.
el imprudente billete de Jacquelina no sintió la.
¿Teúéis un departamento en la ciudad, vos, solal\'gría brutal de un vividor de profesión. Su pa- dado?
sión era absoluta.mente sincera, incapaz de un des-Oh! sí un departam_euto, una pieza, he ahí toprecio; y sin pensar en las consecuencias que pu- do; pero puede uno estar cali&lt;&gt;n,e ¿queréis verla?
diera. tener, se propuso ser fiel. Sin eluda es.taba
- Y ¡,donde estár
lejos del platonismo y no se imaginaba que se pu-I~n ht calle de C'olbcrt, en casa de la st-11ora
diese resistirle; pero encontraba glorioso y hono- Loehf'te.
rable que ante él se cediese.
-¿La planclrnclora? ¡Toma! &lt;'S extrailo c¡uc no
Los dos días de consigna le parecieron inter- me ha.y,t dicho nadii ...... Oh! no, yo no puedo
minables y el martes en la tarde, cuando pudo ir allí. Ya comprenderéis ...... si me viesen con
salir, corrió al café de los amigos. Desde luego vos, dirían unas cosas ..... .
vió que le esperaban; la alegría con la cual fué
-Bah! está tan obscuro que nadie os verit.
acogido nada tenia de. disimulada, y ella era entrar.
tan franca que creía próximo el desenlace y cier-Se ve bien que no conoccis á hts mujer"", elita su ventm•a. El se ser:tó con el corazón palpi- jo ,Jacquelina en tono serio.
tante, todo lleno de fiebre por las promesas que
-¿Porqué decis eso?
creía leer en los ojos de Jacquelina y como Au-Porque si las conocierais sabríais que rs mur
ger se precipitase hacia él, lleilo de obsequiosi- dificil ocultarse de ellas. En cuanto á evitar á
dades, pidió de comer.
una planchadora y ,, tres obreras, es impl)sible,
.... Sin embargo Auger no Je perdía de vista; sin contar con que tienen unas lenguas .... Yo no
daba vueltas alrededor de él, destapaba botellas, quiero que se digan mentiras de mí.
enviaba á su sobrina á la cocinaá buscar los pla-Os a!:lcguro que nadie os verff, [t. esa hora totos, corría con volubilidad haciéndose el amable, do el mundo está comiendo, las puertas del estaé impedía entre los dos jóvenes toda confidencia blecimiento están cerradas.
v toda conversación. Al cabo de pocos instantes
El viPnto se elevaba más y más itspero, las nu}acobo se exasperó; miraba con impaciencia la bes desgarradas por la torment,, eorrian ocultanpuerta, esperando que entrase algún cliente y le do y descubriendo las estrellas.
desembarazase de su huésped; pero la puerta no
- Venid pronto ¿queréis?
se movía.
Jacquelina vacilaba..
Al fin, no pudiendo más, se levantó, arrojando
-Si estuviese segura, dijo:
un escudo sobre la mesa; y en tanto que Auger
Y dulcemente se dejaba. arrastrar. Pero á alguiba á su escritorio á buscar cambio, dijo á Jac- nos metros de la cal le Colbert se detuvo de pronto.
quelina:
-DeciclidamentP no, prefiero no ír.
-Qué no será posible, pues que hablemo~
-Os lo suplico.
E:la sonrió y respondió rápidamente:
-No, no, no debo hacer eso.
-Salid, id hasta el Loire y esperadme.
-Pero hace un momento sí queríais.
En el muelle no tuvo que esperar largo tiempo.
-Es cierto, si no oyese más que á mi¡voluntad,
Alcabo de alugnos minutos son.'lron pasos rápidos pero desde que estoy en Tours he aprendido tansobre el piso desigual de la calle, y Jacquelina tas cosas .... no sé como decirlo, sigamos paséanse unió á él.
clonos mejor.

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Jacobo no pudo disimularun movimiento de
despecho:
-De $uerte que volveremos á helarnos al muelle? preguntó con voz n.erviosa..
-Atravesaremos meJor la ciudad, si quereis,
estaremos más al abrigo del viento en los bulevares.
Jacobo la siguió sin decir nada.
-¿Os causo pena? interrogó ella.
Se apretó de nuevo zalamera contra él y
añadió:
-Lo sentiría porque os quiero mucho.. .
Jacobo se sentía presa de un enterne~imien~o
que no podía definir, se encon~raba necio y sm
b . 0 le parecía que era fellz.
em~~tvieron en silencio hasta la plaza del Arzobispado y entraron en ella.
Alumbrada por un rayo de luna, la estátua del

Doctor Breton{'au los vió pasar, después volver,
paseando en el circulo estrecho del jardín.
Jacquelina había vuelt~ á to~ar la palabra Y
.ahora se difundia en confidencias.
_ Vcd; yo, yo no soy una muchacha como hay
muchas, á lo que parece. ~ay alg~as que• • • Vos compr emleis lo que quiero decir ..... .
Desde que sirvo á los h?mbre~ he ,,aprendido
unas cosas .... Pero es meJor; as1 se &lt;L. qué aterenne; además, si no sirviese ahí qu~ baria yo qu~
no tengo ni un céntimo y que no qmero tener vc1güenza de mí misma?
.
Acaso os parezca nécio lo que os dlgo .... Los
hombres son tan malos! No comprenden más que
una cosa; y eso es horrible! Pero vos me ha pare:
cid o que no erais como los otros; por eso me acogi
á vos como un pobre perro q1;e s~ aho~~- ._.·.Ah!
si supieseis .... nadie me qmerc .... s1,_m1 tia tal

vez .... pero los otros .... bien sé lo que quieren
de mí. ... bic1í lo sé . ... demasiado!
La vozseleentcrnecíay Jacobo,de una manera
extraiia trastornado y no sabiendo que responder, la dejaba hablar, presa de una. especie de ~-cmordimiento. Cayeron sentados en un banco, mconscientes del frío, en tanto que del cielo donde
las estrellas va no brillaban, caían voltejeando algunos copos·de nieve. Ella continuó:
-Estoy segma de que no me censuraréis por
que no subí á vuestra casa hace un rato. Yo lo
deseaba, ay! Pero algo me elijo que no me saldría bien y que vos ya notendriais para conmigo
las mismas consideraciones si aceptara; y yo, ya
veis, yo quiero que se me estime, sobre todo vos....
Pero vos no decís llilda.
-Yo -0s estimo y os amo, dijo Jacobo con voz
temblorosa.

�EL llfUNDO.
Ella se pegó ú él y él la estrechó entre sus l)razos
sin que ella tratase de csca1rnr. r muy bajito, tan
cerca ele (·1 t¡ue le rozaba &lt;'l soplo de su aliento:
-Gracias, yo cuando menos os habría amado
por nada.
-Por nada, ¿por qué por nadii? exclamó él.
-L\.:,! porque vo~ soi:; rico y yo soy polm•. Yo
lo dudé al principio r después creí que no. J'l'rn
Yeo bien qull si. ... Tenéis alojamiento t•11 la cinclad y vuestra bolsa está llcnil de dinero. Cuando
termine el año voh·t•reis ú Parí::; ,. encontrn1·éh;
herm::,sas scfioritas; ltab1•ú alguna q1w se c,1sc con
vos .... Y la pohre .Jacqurlina, en quiP11 :nt l l )
pensaréis no ¡.,udrá más que amaro,, de kjos.
-Y de qué me c!·er1·1;is culpable, Jncqucli11a'.-'
01vida ros vo ..... .
-Ay! sí; YOS me olviclar ris, ser.í preci~o. Se
encucutra uno por azar pero 110 toma el mismo
camino. Eso (•s inevitahlc, nn pensará; ~·nen
mí; quizá ni á c&gt;sta hora pensai,; mucho ....
-Oh! ,focquelina!
-Respondl'dme, dijo ell,1 retrocediendo bruscamcJ1te:
·Podeis danne· vuc&gt;'tra palabra de que en e,;t&lt;·
momento, cuando me mostra hais Yuestra casa
ha blándonw del calorcito de nllá arriba, no trnínis
la iclea &lt;le calentaros. conversando conmigo'!
-,Jacquelinn .....
-Os embarnza respond1·rme por que no o:;ai,;
mentir .... Vamos, no os censuro por ('SO. Xo me •
conocíais bien, he ahi todo. Ahora si dehcb cor.1prender ..... .
-Comprendo que os amo como un locJ, qur
nada put:dl' separarnos en lo succ»ivo!
-Yo os juro!
-No jureis, el buen Dios os castigaría sinó
mantuvieseis vuestra P,alabrr..
-Y porque no la habia yo de mantener, exclamó Jacobo con exaltación. Xo soy yo el amo d1'
mi dicha? Ahora os toca á vos es¿u~lrnrnw. Acabando mi año no volveré á París, srguiré de :;oldndo, y un día seré oficial. Algunos m1o,; se necesitarán para eso, bien lo sé; pero que me importa eso si vos me esperais? si tengo la seguridad de que alguna vez sereis mi mujt'r:'
-Vuestra inujer! .dijo ella con YOZ querellosa
que se sofocó en un sollozo: después repitió loca,
1mplic.mt&lt;', «nwstra mujer!»
-Lo he llicho r lo repito. Seréis mi mujer'. Todos los truenos del diablo no impedirán que sé11is
mi mujer.
-Oh! vue;:;trn mujer, vncstrn mujer!
Locos se abrazaron ~- rn la fría noche, largament\' sabor('aron las délichts de ;;us besos. A la
sazón la nieve rspesa caía crudanwntc, cubriendo
á aquellos niños con su manto blanco, como si sabiendo que ella tt&gt;11ía di&lt;&gt;z y ocho años~- que el
tenía, ,·cinte, hubiese qurrido arrojar de antemano
su helado sudario sobre la locura de su amor!

r

X
Jacobo tornó al cuartel en un estado ele emoción extraordinaria.
Era. un c•ntusiasmo tumultuoso, un enternecimiento apasionado, una embriaguez alegre que
suprimía en él el pensamiento y volYüt imposible
toda reflexión.
Lns impresiones que aeahaba de experimentar
se habían sucedido con demasiada rapidez para
que pudirse clasificarlas en s11 alma transformada; uno después de otro, el deseo, el asombro, PI
despecho, la admiración y el amor habían vibrado cu lo más íntimo de su ser r el grito con el que
había. comprometido su vida, sonaba r,ún en ::ms
oídos como una campanada triunfal. Si, era sincero, tanto cuanto puede serlo un ser lnunano: lct
idea de que sus promesas pudiesen un dia cmbarazarle, ni aun siquiera asomaba. en su cerebro y
habría. mirado toda duda, toda desconfianza il e,;te respecto como una. injuria. ~o pensaba ni en
el ti~mpo que hace olvidar ni Pu ht edad que hace rrflexionar, ni en las dificultades que surgen
en la ruta espinosa de la vida para calmar los entusiasmos del primer momento, ni en los obstáculos que, casi siempre, frente i1 las resoluciones dictadas por la pasión, hacen surgir la razón y el
egoísmo.
No veía mas que el ,Jacqtwlina, no pensaba mas
que en ella.; estaba lleno dP su imagen y ella lo
ocupaba tan por entero, que no había ya lugar
en él para nadie mas en el mundo. Y en este carfüo exclusivo y dominante, todo era laudable;-

todo lo que había. en (11 de b ueno, era sobreexcitado. por ella y los a rdores del deseo puramente físico que lo lnbían agitado al principio, hicieron
»itio á sentimientos míts nobles. J acquelina, no
ern ya para él, e n ese momento, la griseta ú q uicn
S&lt;' ama más ~· mis que á la muchacha Yulgar, pero á quien tardeó temprano se debe abandonar;
dla era la mujer ú quien se espera, la. prnmetida.
it quien se aguarda, aquella cuya pureza es tan
preciosa como la vida, tan sagrada como el honor.
Por su parte la joven le había d ejado turbado
de una manera extrm1a y deliciosa. Su cor&lt;1zón
había saltado hacia él con 1m ímpetu irresistible;
r cuando el d ijo· aquellas palahras quemantes que
parel'ian unirl e á ella ]Jara siempre, ella no pudo
&lt;·tmte1wr la expresión de su r econocimiento. En
t'lla no hahia ningún cálculo, ningún pensamiento d udoso. Se había. fo rmado un ideal, ert'ía lwbcrlo r~alizado; :,,, &lt;'n la íntima expansión de su
alma. cándida, &lt;lió lns gracias ú la santa Yil'gen y
á su buen angel.
8il1 embargo, no conservó largo tiempo esta certidumbre ele dicha. La muj&lt;'r, ::;ér de debilidad y
de sufrimiento, dbcierne más pronto que el hombre l a ilmión , de los &lt;:ntusiasmos, ~- el engafio de
los en:;trcllos hermosos. Desd&lt;· en la noche de ese
di,t tle encanto, ou1tncl0 acostada en s11 pobre cuar-·
ro, q ubo adormecerse con los pensamientos que
hacfa un momento la deslumbraban, sintió que estos a bandonaban su espíritu uno á uno como páj,tros qm· hu:ven dPlante de la tempestad; y en tanto qur se esforzab:t &lt;"n atraerlos&gt;' unirlos de nueYO, y volYer á encontrar 1$- paz que le habían dado,
una duda dolorosa, una intenogación punzante,
vinieron á arrojarlo::; del todo t á cambiar en ve1,tda llena de a ngustias a tn.arg,ts el ·dulce sueüo
confiado que ya se pr ometía.
Sí, estaban llenas de seducción y de caricias,
c1·m1 sincerns las palabras oítlas aquella tarde bajo la niPve qur c,1fa finamente. Pero, qué queda
de esas caricias, de esos juramentos, hijos ele la
pasión de un instante, cuando ante ellos se levanta la lógica de la implacable vicla? De ella misma
estaba segura; 1,t fe que ha bía jurado no la traicionaría; pero él:' El era bueno, él la amaba, &lt;;l quel'l'Ía ser fiel á una palabra tan tiernamente dada;
pero lo podría? Podría él sacrificar á una pobre
muchacha 'tantas cosas en las cuales no había pensado, pero en qué prnsaría después: su juventud,
s11 fortuna, su bienestar, su familia? Oh! su fmniJia no consentiría jamás! ....
El tambicn era hombre como los otros; ella lo
había visto bien r nada dijo él cuando ella se lo
hizo comprende.r. Cuantas mujeres no encontrnría mas bellas, mas seductoras; mas dignas de
agradarle! El ha1Jía obedecido á un primer movimil'nto, pero despucs .... Ko er a ella muy cul1Mbler Porqut• autorizaba esos compromisos quilll&lt;;ricos, esas protestas sin mañana, ese amor sin
esperanza puesto que era honrada? y daba Yuelt,1s r mas vueltas en su lecho, torturada por esa
pregunta que le martilleaba la cabeza: porque?
porque?
RPpentinamcnte se echó á llorar. Porque? Ah!
porque amaba á ese Jacobo, á ese lindo soldado
al cual no había podido ver sin extremeccrse. Y
se lo representaba entrando por })rimera yez á
casa de Auger, con su torpeza ele soldüdo novato
que '.e cayó tanto &lt;&gt;n gracia. Y como refa mostrando sus dientes blancos! Y sus otras visitas,
aquel paseo de la música, y su embarazo, y su
clnlce hablar .... porque nallie hablaba tan dulcemente como él ......Era hombre sin duda, como
todos! .... liero ella .... corno se sentía mujer! ....
Ah, mísera, como le amaha.
Acabó por dormirse pensando en él; pero ya
1a paz no existía para ella. La duda volYió á cogerla. en el sue11o con sus tenazas malditas y al
día siguiente del cu que experimentó la mayor alegria de su ,ida, bajó á su trabajo pálida v con los
OJOS enrojecidos por la:s lágrimas.
•
Jacobo fué á almorzar y su vista la. tranquilizó.
El restaurant estaba lleno de . consumidor es v
Augcr se mostró mits ¡¡¡olícito, más atento q1{e
nunca ...... Apelli1s si pudieron dec'irse algunas
palabras en voz haja, pero sí se hablaron todo el
tiempo con lo:; ojos y no dejaron de darse una cita para en la tarde.
El vokió á la hora de co:ner, después salieron.
Jacobo no le propuso como ht víspera subirá su•
cua1·to y no e~1sayó _hacer cesar el paseo; estaba

Domingo 21 de Noviembre de lf.97.
aún bajo el rncanto de las promesa~ jtll'adas. La
tarde se pasó en proyectos para el porvenir, en
cnsue11os de ternuras eternas, en combinaciones
infantiles, cuyo arreglo laborioso los absorvía, en
juramentos y en protestas que les daban como
una ilusión ele dicha. Y en ttmto que el le hablaba de su familia, demasiado rica para que se 1~
permitiese cscog·er una mujrr á su gusto, de la
carrera militar, que más que rnmca cstal)a decidido á seguir porque el honor debe ser más alto
que el dinero, y que en su exaltación creciente le
dec.ía su iuquebran~able amor, ella le escuchaba
toda palpitante, tratando ele pmwtrárse ele &lt;•sas hermosas frasrs y de esos grandes sentimientos. Ay!
l,t pobrecita no necesitaba ele tanta elocuencia.
Amar, ::;cr amad,1 r permanecrr honesti_l, he ahí
todo lo que pretendía. Y poco á poco al oírlo hablar de tant,ts cosas, sentía crecer entre ella y él
el obstúculo que temía; tenía la percepción confusa de un abismo que los separaba. y que él no
franquearía. apesnr del ímpetu fogoso que trataba
de dar á su voluntad; sentía que en presencia de
las realidades que le reservaba el porvenir, ahauclonaría el pobre suefio al cual ella ataba su viua.
Y sin embargo como le amaba, cmbriagábase, á
despecho de sus eludas y de sus temores con sus
palabr,ts ardientes.
Se despidieron lo mús tarde que pudieron,
cuando ya en el patio de Guisa la retreta batía á
pie firme y la gran puerta se cerraba, y regresaron, él un póco enerYado ya por aquel exces0 de
efusiones platónicas; ella incapaz ele desenredar
la contrnclicción de sus pt·nsamicntos, á la vez inquieta y embelesada., feliz y de::;coufotda, experimentando en su ser una especie de entorpecimiento lleno de tcrrnr y de dulzura.

EL .mn·U)O,

Domingo _21 de Noviembre de 1897.
CKONICA DE LA MODA

La moda no se cansa: infatigable quizá siempre con mo,·imiento rápi&lt;l~, &lt;le~pleg·ando en cada estación deslumbradoras galas; á vece:; enteramente desconocidas, otras sacada,; del olvidado océano en que
hai~ ido ca vendo st1s primorc,, pero r¡ ue una constante el)llllición las
saca sobre-la superficie, dejándolas \t1cinn~s o\vidados encantos. En·
ronces la mano maestra ~e esa he!!h•cera sm nval, nos muestra sus
ventajas y vuelven ¡\. lucir ante nosotras con mayores aplausos.
Hov no·s dicen las crónicas de grandes re~tyciones, que. Jo m_ás
aceptado en el gran tono para la presente estac1on, son los traJes pn,n,:e.fü, estos sin sufrir gTancles modificaciones han recihi&lt;lo nuevo encanto pues unas las llevan con los paños de atrás enteramente tendidos\ los delanteros tro;i,ados en forma de bolero. En otra_s, delante
fonna"trn a ligera blusa y de la espalda se desprenden lo,- pano~ larg·os
Jiasta el borde, e,tos paños put•d~n aclo_n~arse c?n r\tches. Los ))utones hacen gTan ju&lt;.'g·o en los traJe~ prmcesa. 'Cno a. que ~e refieren
nue~tros co1-responsale~, era ele pano ne[.aTO, corte prmce,-;a; peto delante como un vestido aJnstarLo con grandes Yneltas de muselina de
Jieda blanca,~- dobl_c l.li1~1:a de botoue" de amatista lo que le daba un
.caracter ele gran d1iit11rc10n.
'Se compren di'. que 110 es indispensable que los b_ot01ws sean de pie-dras, pues se ponen de to~a~ clase~ha,ta de la m1.,ma tela, lo que en
ciertos casos es mucho meJot·.
_
I os terciopelos son hov los que. adoptan má~ las ¡i;randcs sen oras.
au:nentando 8LL clásica· elegan_cia con la ?iversidad_de sus colores.
Para collets se usan una varicdad de pieles que iremos dando á
-conocer.
Trajes oe teatro.

El rimero de estos traj es de !ondo hlan_co, una red de_ dib_ujos
-de cglores la enag·ua emc-:·a recogida en la cm tura por '~!'las Jaret·~s que Je f6rman bullones p.-queño,. La blusa y mang'as estan hechas
de la misma manera. En el e-cote y horde de la,-; mang·as ,e adorna con
uua serie de menudas floue5 color de rosa, que se agrupan en ,ma·or caJJticlacl c&lt;.'rca dd hombro; sobre estos se colocan unos Y1sto~os la;i,os de li~t{rn v&lt;·rdt•, ag·ua, el mismo listón se emplea parn_ Pl
~inturón dejándole largas puntas por detrás. Como la tela del Ye,t.d)
0

;:

Xl
Hay nn tipo, de aspecto nada vulgar, que pregunta por tí en la puerta. Anda á ver y déjame
embetunar las botas; tú no sabes darles lustre.
Y Jacquot se apoderó de las botas de Jacobo,
que se obstinaba en frotar.
Este salió y volvió poco después con la cara
alegre y el andar rápido.
-Oepíllame mi capote; ponme mis charreteras
número uno. Has embetunado mi cinturón? Sí. ...
Magnífico! tengo permiso para todo el día!
Hubo en la cámara un murmullo de asombro y
de envidia. Los enmaradas que se cepillaban para la llama.cl,t de las once, dejaron sus tareas é hicieron rueda alrededor ele Jacobo.
El caporal Tranchard mismo se unió á los otl'os.
Jacobo hizo una mueca y púsose á bromear.
-Con que el niño se va de paseo?
-Sí, mi tío le ha pedido permiso al coronel.
-Ah! muy bien nosotros no tenemos tíos.
-El mio es general; ya compren~eréis.
-Eso no nos lo habías dicho! exclamóJacquot
haciendo el saludo militar. Desde el momento en
que el señor tiene genera les en la familia, no es
asombroso que falte al ejercicio ...... El señor
va á tomar un almuerzo de los de gran precio y
á ofrecerse en seguida un paseo en coche par,t
hacer su digestión fumando un puro de primera ...... Durante ese tiempo, vosotros, los que no
teneis tios que sean generales, preparaos al ejercio, no hay remedio!
Al mismo tiempo que hablaba, el pequcüo clarín limpiaba los botones del capote, pasaba un
pedazo de trapo por el cinturón, soplaba la placa y frota.ha con su cepillo hasta hacerla relucir.
-Eso no me sorprende, dijo gravemente el cocinerolllouter, Yí cnlapuerta uncab¡¡llcroelegante
hablar con el sargento de Guardía, el este partir
á paso de gimnasta. Luego salir al coronel que.
bajó vivamente las escaleras y que se llegó al civil haciéndole saludos .... Yo vi bien todo eso y
comprendí que aquel señor era algo gordo.
Sin embargo, Jacobo, muy de prisa, se lanzó á
su pantalón de gran lujo y se puso el capote.
-Espera un poco el que se cepille bien, dijo
.Tacquot. X o te muevas, no diga el general que no
. te se arreglar. Y púsose á ordenar bien los pliegues del traje.
-Encuentran ustedes bien al señor? dijo entonces dirigiéndose á los otros.
.
Los camaradas pasaron una espocie de inspección.

Trajes de teatro.

•

es muy d1~l¡rada, se pone sobre otra de tafetán verde. Un hilo de perlasengar_
zuelas adoman ,;u g·arganta. Guante muy largo blanco.
,
El se(J'uudo es todo color de rosa, la enagua plegada en acordeon, con un
entredos cr&lt;•rna que lleva un _m?,·imiento acE&gt;udente para atrás Chaleco de
encaje crema con un lazo d!3 l1ston cerca del hombro, que ~ae sobre la ~lusa
pleg·aclotambiéu de acordeon. Larg·as mangas. Corbata y cmtur6n de hstóu.
Veatldo psra comida.

~-=~i" "'

,·

.••t,

Este es un traje último, que seo-ún nos ~ucntan las crónieas europeas ha
hecho gran furor. La enagua es 'a.e muselma bla_n.c,i eon anchos entredos,
y con un YOlante en el borde t~1111 11:,,,., pm encaJe La blusa eswta.da; pero
de mang·a larg-a, está hecha de la mi~ma manera, y todo sobro uu fondo de
tafetán color de rosa. Guante blauco.

Lenguaje de las 11ierlras preciosas.
(CONTJNUA)

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CRJSOLITA.-Crisolita l'ra lit amante ele Jacinto;~· murió de dolor quedando petrificada cuando su amantt:1 fué muerto, en juego, por Apolo.
Cuando esta pi'¡,dra tiene un hermo,;o vE'nle, preserva de las penas d-el
amor y cuando es ele Yerde amarillento, simboliza la co,1.,tancia.
CR;i,onJNA.-La crapoclina se t•ncuentra en la cabeza. de los sapos. Se
le empica contra los sortilegio.~.
.
CARBVNCLO.-EI carbunclo es la piedra del amor.
.
bus y OPALO.-La iris es el emble111a del aprovechairuento y fervor en e1
amor. Opalo sio·nifica el anw1· desgraciado.
• Iris la pinto1~·oteada, hablando seg·ún la tradición antig·ua; amaba á Opalo, pa;tor de los reb3:ñ.o_s ele Neptuno. Cuancl? Juno. enrargaba á ~u bella
mensajera alg·una 1"!11swn, la coquetona l_a olndaba ~m volver ~l Ohmpo en
Jaro-o tiempo. Un d1a. sospecha11do la diosa, se decide á segmr á Iris, y la.
so11&gt;rende al lado ele 'üpalo; aprisiona á entrambos bajo una densa nube, y
alli mueren. Los encantadores pintarrajos de Iris, trasparentáronse á través de las lá ºTimas que su bien amado derramó sobre ella:
Ved aquí, porqué se pret~nde que el opalo lleva la desgracia
JASPE.-El jaHpe se formo con la sanf0 Te del amor; y es el emblema del
ho11or· y ele la virtud; Rim~olisa también ~ esplendw.
JADE.-La jade es la piedra de la sencillez.
AzABACHE.--El Azabache por su color se ba destinado para alhajas funebres.
MALAQVJTA.-La malaquita de un_ ':erde. hermoso y no trasparente, se
talla como madera. v represt'nta la vn"l.ltdad.
OJO DE HA.TO &amp;.-'Las piedras llamadas Ojo de gato, de ti~re &amp;. si son cuadradas se hallan en la cabeza de los ~apos, y si serpentmas en la de las
~erpientes, y si tienen como talisman contra la mala .~uerte.
ONYX.-l'na tarde que Vénus dormía, su hijo el amor se acerca á ella,
\' sin despertm-Ia, le corta las uñas, ~an blancas y rosadas ?º!1!0 pétalos
iJe eo-lantina (flor de durazno). La diosa al despertar se afh&lt;&gt;'tO de verse
¡¡si 1iutilada en su hérmosma; ~- t·om,-irtienclo ~us uñas en pie'a.ras precioas, les otorg·a el don de prese1•va,· de la.~ perfidias del amor.
.
i•EHLA.-Se cree comunmente que l!ls peri.as llevan la desg-rac_1a; ? en el
,•1,n•uaje simbólico es todo lo coutrano; nacidas en la rosa (1ágr1mas de la
•1,1iora) c.u ran de la melancolía. Una gTaciosa \eyenda cuenta que, la. au,. ,ra disputándose con la noche poAne no quer1a cederle el paso, lloro de
e•JH•cho; pero Thétis ordena á l~s na_Wa~as (\_Onchas del . Oceano, qu._e se
nrnn "])ara recojer aquellas prec1osas7ágr1ma~. á ITn de que erras sean el
.i •·no de aleo·ría para aquellos que las encuentren.
St' asegur~ que la, perlas no viven sino un si~Jo, poca más ó menos; des.
µués se oscurE&gt;i.:e su oriente, se ablandan y terminan.
(Continuará).

Vestido para comida.

�EL MUNDO.

CICLISMO
Teng10 para mi que las PatQlogias, en cu&lt;'stión de fiebre.Ji no ;wdan muy adelantadas que digamos.
Y l'SO 911&lt;' la hnmanidad eR todo fiebre.~. Y aqni en
.México, .La fit-brr del ciclismo nos devora, nos aniquila. Por qne no ha~· duda c¡ue, aunque los libros no lo
digan, e;;tamos padc•ciendo la fiebre de bicicletas.
.í\ver en la tarde pasé un buen rato. Desde las veµtanii.la.. de mi cuarto observaba la escena graciosísima que ,w dc'sarrollaba en el patio de la c/\Sa.
Eran dos respetable~ ancianos, un frliz matrimonio.
El marido daba una lección de bicicleta á RU señora.
Dos pilluelos de la vecindad, con RUS ojillos rebozando de entusiasmo, ,;ostenlan el aparato.
El vi&lt;'jecillo, eon lai, pocas fuerzas que aun le quedaban tomo resto de E-u jm·enil Yigor, cargaba en brazos á la bulliciosa anciana, r todo temblando· con la
calma de, sus añoR, la colocaba en el asiento.
-Agárrate bien, afloja los brazos, mueve las piernas ........ , ¡anda!......... por ac¡ui te doy impulso.
Y l'lla, sonriendo, hacia e~fuerzos, y á los cuantos
pasos .........
-¡JebÚS, Jesús, que me caigo!
La hiciclcta se ladeaba, la señora levantaba los brar.os al ciclo, y el vic•jito, riendo á carcajada¡;, exclamaba:
-Eh! eh! MiedoRa, a~ustacliza, qué te vas á caer!..... .
Aver otra vez, agánate bien Una ...... dos, tr&lt;'s!........ .
- J&lt;'sú,;, JesúR, ~orazón ele Maria! ...... Chmdo, agárrame que me caigo.
Y ei:;ta vez sifué ele veras.
El buen ele Don Chindo la había dejado sola; bicicleta y Doña Tomasa v3:cilaron y la entnsia8ta señora tuvo que ciar una machmcuepa por todo lo alto con g·rande complacencia de los doi; p1ilue10,;.

LA FLOR DE TABASCO.

TOMEN

~

~

de ~'af~

Y

eAMPANA."

~

~-~

~

~

~

LA MAS ANTIGUA EN LA REP UBLICA,

11

Fundada ~or el ~enor Don Ignacio K. -Kerrer en 1~ij1.
ACTUAL PROPIETARIO:

~Flaviano Munguia~
Fara centupliear el c1édito de esta antigua Fab1ica, se·
nan nenno 1eto1mas de importancia para Ia buena tanricacion de sus CHOCOLATES SIN RIVAL; tanto las clases
unas como tas meGiana,, nan sido notablemente meioradas.
~
~

***

Pero policías ó nó, suceda lo que 1mceda, lo cierto es
que todos quisiéramoe. anclar en bicicletas. Estamos
asolados por una epidemia, tenemos fiebre de lYicicletaR ¿Qué remedio poner al mal que nos abruma? .....•
Repito que tengo para mí que las Patologias no andan muy adelantadas en cuestión de fitbres.

"FLOR

.

i

GRANFARRICA DE CHOCOLATE

:::*:~

**:::i

MARCA:

~-~

Pero esto no es nada. Don Chinela v Doña Tomasa
110 desmayan.
•
Un porrazo no vale la pena, ni dos ni treR; trabajando v sufriendo se aprende. Además ¿porqué nada más
las "mi~ses han de ~arse vuelo en la Refclrma? ¿Son más
acaso que las mexicanas?......... Por otra parte, como
bien les decía Doña Tomasa á sus vecinas, ellas también, las misses han dad~su vuelta al aire.
-Y si no, continuaba sonriendo cascaclamente, van
á ver lo que.sucedió la otra tarde. Andábamos tomando el fresco en la Reforma. ¡Cuántas misses babia! Iba
una ...... ¡uf! que volaba, como flecha, curu1do de repende sale de la escueln de bicicletas un aprendiz nada menos que oficial de policía, v como el pobre iba
tan de prisa y no sabia dirigir, no :pudo cletene rse, v
que se encu~ntra con la miss; qué chistoso estuvo aquello! La mis dió uu ~alto mortal, el oficial cavó bocabajo y la miss quedó montada en él; je! je! ¡Como nos hizo 'reír la ocurrencia! .........
Y la buena de Doña Tomasa se entregaba inocentemente á las alegrías de su risa.
Y á propósito de policía, el otro dia estuve conversando con uno de sus más celosos agentes, botijón y
coloradote como pocos.
-Ah! me decía con tono $olemne: otros tiempos nos
aguardan. ¡Ay ahora de los rateros! ¡Qué bien ha hecho el gobierno con darnos bicicleta! Ya nadie podrá.
escapar. ¿Quién puede tener en los pies más velocidad que una bicicleta? ..... Por mi parte nm tres rateros que pesco. Es verdad que va uno con tal velocidad
que hasta la vista se opaca; nada menos la otra noche
tuve 9.ue sufrir un chasco. Pasando por las calles ele
San Francisco. veo salir de una cantma á un hombre
de malísimas trazaR, que apenas sale emprende veloz
carrera. Tras él el cantinero sale y apenas me distingue:-Señor Oficial que se escapa! me grita. ¡Un ratero! me chilla en mis adentro11 el policiaco instinto v
bicicleta para que tequierol' La noche estaba obscu~·a·
yo seguía al bulto que en rn fuga se habia internad¿
en la Alameda, y el bulto corría y corría. sin que yo
lo pudiera alcanzar; pero cosa que me extrañó: en v'ez
de huir por las calles comenzó á rondar el paseo. Ya
estaba yo fati~ado, jadeante y sin poder darle car.a
hasta c¡ue haciendo el último esfuerzo, logré poner~~
á su alcance y echarle mano ,\. la chaqueta. El bulto rodó por el suelo y yo me limpié el sudor de la frente
con gran satisfacción. Pero cual no serla mi sorpresa
y pavor cuando distinguí á una miss que me decía con
airado tono:
-¡Oh, Siñor policla, -mi no gustar bromitas! Osté habenne roto el bicicleta!
i\le quedé atolondrado y apenas si pude contestar ii
la encolerizada miss ya dispuesta á arremet&lt;'rme á puñetazos.
-Perdóneme señorita, fué una equivocación· perseo•uia un ratero.
'
Yal fin el ratero se me escapó.

♦♦"- ♦♦♦♦♦~~~~'1

Domingo 21 de Noviembre de 1897.

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JULES ROBIN &amp;

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Por el Doctor Luis t;Jement.
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dicen Incurables ó de mala naturnlez•, dela cara,
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El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.
•••

sano, la naturaleza cumpliendo Jo
demás.
Esa pcsadura que Je obliga nrrastrnrse, esos e.taques b1liosus dolor de
cabeza, neryiosidad, apetJto camhlablc
to&lt;tos cuusudos por la sanirre envenel)uda desapareccráu cúando los
liltlones func ionen bién.
No hay dudadcesto. Millares lo han
test11icado. La téori~ es buena, 1,1
Cura e~ buena y la s.ilud resulta como
"e natural.

37.~~s~~u~lJs

Sea Ud convencido por una prueba
personal.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL ~IPNDO.

326

Domi_ng-o 7 ele Nodcmbre de 1897.

,,

LA LOCOMOTORA ELECTRICA IIEILMAM.

:u. J. ,J. Heilmam, ha abordado l'l prohlema de la tracción elt'&gt;drica, de una manera cornph•tamcnte m1eYa.
La máquina com;truida por él·'" q1u• hoy pre~entarnoK
it nucstroR lectun•~ fue ensa.n1da por primera vez en
1is9;3- ~)-! en los caminos de fierro dl'l Oest&lt;•. Los l'n:-a"º~ fuC'ron satisfactorios 1wro sug·iril'ron sin t•mharg·o
~I inventor alg·unos ¡wrft•ctionarnil'ntos, &lt;ll' los cuales
ha surgido el tipo de la mwva locomotora eléctrica;(•-&lt;ta, de una pótcneia mu~- ,-up&lt;•rior ú la prece&lt;lentc, n't
á cnsavarse uno de P:-;tos días en lo,; ferroearrile~ lle!
Oeste.· En el fondo la idra ha pn•cedido 1Í la creaciún
d(• la,- dos locomotora$ e!(•é!ritas im·entadas por Heilm,1m es la misma. Deseribir la una es d('~trihir la ot1·a.
La ,·erdadera difcreni:ia &lt;'s qm· la nuíquina de 1~'\\;3 tenia por objPto rrmoltar un tren orclina rio de ,·iaj&lt;'ros
\' clrsarrollaba (iOO t·aballos de vapor; y la ck 1~7 &lt;ksa;Tolla 1.)J;""iO ,· P~tit destinada it Jo,; trl'IH'ti pesado~ de
gran Yeloci,dad. La loi:nmotora elé&gt;etrita ;;e cornpmw
11(&gt; nna maquinaria sobrad&lt;¡ c·omplic·ae}a, que seria "obrado té&gt;l'nic-o dt&gt;scribir; 111á, ,ep;ún todo lo que• dl' rila afirman los intrlig-rntPs. por ,m resisteuch1, por la intensidad ek su traci:ión ,. la faeilid,ul ele ,m manejo, e,tá llamada ¡'¡ un gTm1 pn1'.venir rn los ferrocarrilrs franee~es.
De ofrN·er las yentajas c¡ue se supone, de seguro la
adoptarán ot1 as nadon,&gt;s.
Dt·sde luego se dPbe precisar la diferencia fundamental que hay entre la loeomotora Heihnam .,· la loi:ornotora de vapor. El prnblema es este. Ha:v i:arbón;
rnús tt&gt;neis que sen·iros el&lt;' ~tL t•nerg-ia mecánica para
hacer eorrer un tren ,;obre los rieles. La~ do,; rná&lt;¡uina, toman este carl)ón, lo trasforman en calor~- en moYimiento. e,tc moYímfrnto en las antig·nas múquinas
se trasmite á las ruedas motriees :, el tren marcha. En
la nuíquina de Heihnam ah·ontrario, ele e~te moYimiento se hace electricidad y de esta electricidad ,;e haee
1n0Yimiento.
Nada es má, paradoja! en apari(•ncia, pero nada tampoco más sencillo en la práctita sin duela el primer
ensavo será un triunfo.
Co~no decimo,;, se efectuará en estos días y hay gran
interés entre los científico,; por n~r lo~ resultados.

TOM0.11

. MEXICO, NOVIEMBR!l 14 DE 1897,

•

NUMERO:to,

Locomotora eléctrica.
muestra con a~·uda ek dos pantallas, la Ullll blanca y
la otra negTa. mantenidas juntas en una mano, ele manera de dejar t\ntrP pilas un ,·ado triangular. Se coloca detrás de la pantalla m•gTa un p,tpel hlani:o, sohn• &lt;'l cual P~tít ¡wg·ada 1111a ohka roja.,· se dl'splazan
rápidamente las dos pantallas &lt;ll• nna man&lt;'J"a sucesiya
de izquierda it dl'rei:ha ~- ele- dcrc•cha ;\ izt¡nil•rda, ele
manera ele cll'st:ubrir 1111 im.. rnnte la obl&lt;•a .,· dt• ocultarla inmediatamente eon la pantalla blanc-a.
A la impresión roja sUC('(leril una i111presi(m d(•s,·anccedora de azul n~rdoso. Con m1tC'ha luz y una ,elociclad de dt•splazami&lt;'nto com·enir11tt• de las dos pantayas, el rojo desaparecerá y la obléa apan'cerá Ycrde.

r

prl'pnrar nue,·o,; ejemplares, con :\I. Félix. Faure en
Saint Prteshurgo.
E~o,; i:ristales eon apariciones han intrigado mucho
á los compradores y aún á los compradores cultos. Se
ha dicho qne ~,• producen por electricidad como lo hacia en otro tiempo el doctor Boudet en París. Se ha
pretencliclo q ne se las obtiene por presión. Otros que están más c&lt;'rea ele la n'rdad han admitido que se g'raban
ligeramente con :ícido fluorhídrico. En realidad se podían obtener alg·unos resultados por presión como en
las imágpnes ele :\Io;er. Basta frecuentemente aplicar
¡;obre un cri~tal bic•n lavado una medalla con cierta
presión, retirarla~- exhalar su aliento sobre el vidrio.
La 111edalla apan•ee. El Yidrio, como es higramétrico,
drja n'r, bajo la acción de la humedad, la huella del
ohjcto con el cual ha estado en contacto intimo.
Xo es a~[ em¡wro como se preparan industrialmente
los cristaleR de hn&lt;Íf/i'IIPs e.rhalodas. Se emplea un -ta
pún de cori:ho sohn• el i:ual se ha grabado en r elieve
un dibujo dado, que se dc,ee rPprodueir sobre el Yidrio ·
Se• ,-unier¡re el tapón, no en la tinta sino en una pasta demasiado fluida de flnorhiclrato ele amoniaco y de
ácido flnhorhidrieo; después se aplica sobre el Yidl'io.
Si~(• le apoya eierto tiempo, el vidrio qurdará grabado profuudmnente y ll&lt;•Yan\ la huella del dibujo. No se
debe apo~·ar sino ligeramente y algunos instantes y
después dejar secar. El grabado es imprr&lt;:eptible para
d ojo prro es suficiente para atraer y fijar la humedad
del aliento. Asi, de~de que se ~opla con la boca sobre
el cri,tal, la imagen ~e muestra distintamente.
Tal e,; el secreto de lo~ espejos mágicos.

Experlenc:iss sobre lss transformaciones subjetivas
de los c;olorea.

1

__ j

i\I. Shelfo~o Bidwel, ('l fü;ico inglés bien conocido por
un grau número de experimrntoH originale;; acaba de
preH•ntar á la Sociedad Real de Londre8. nuevo~ v cu-

rio,;o;; exprrirnento;; que e;; interesante hacer conocer.
El punto de partida Po Pl clásico diablo rojo que, obsE'rYado fijamente durante medio minuto, ,·a {1 pintar &lt;'n
!&lt;e.ptida su imagPn en verde sobre el tcrho cuando á
él se clirig-e la mirada.
Se sabe que e,,;_e efecto es debido á la fatiga rctinia11a, la retina se vuelve incapaz de resentir las ondas
roja;; de la luz blanca~- no Ps afectada ,in&lt;' por las hondas c·omplementarias, es drcir por la luz ,·erde. En ciertas condidones, este efecto de fatig·a purcle producirse
en un tiempo muy corto ;• hace tres aí1os el autor llannba la atención sobre e,;te h&lt;'cho: de que un corto periodo de obscuridad, comunicaba á los nervios retinianos una sensibilidad muy superior á la seu~ibilidacl
uormal, v que esta ~ensibilidad desaparecía mu,v rápidamente bajo la influencia de una nueva~, yj\·a impre;;ión lumino~a.
De hecho basta una fracción ele sC'gundo para obtem•r estas variaciones de sen~ibilidad. El autor lo de-

Transformación de los colores.

2(1

ue:da µasar.

Qué srrafín es ese que ha un instante
M:e irradió Plparaíso en su mirada?
Que umt celeste vida aun reflejada
Tiene en su rafaélico semblante ....
De sus ojos el rayo rutilante,
En pi&lt;&gt;lago de amor mi alma engolfada
La senda halló de su inmortal morada,
Cual con la Cruz Austral el navegante:
¡Pasó, la faz hacia el Empíreo vuelta,
La cabeJlcra de azabache suelta,
Y suelta al éter la bondulante falda ....
Y llevaba al pasar, resplandeciente,
La luz de las auroras en su frente,
La sombra .de las noches en·su espalda!

Espejos mágicos.
La acción de la luz clespues de un corto periodo de
intt•nsidad parece tener la propiedad de disminuir la
Rensibilidad de las fibras retinianas en un tiempo tan
corto que si la luz está coloreada, no tenemos conciencia de eRe C'Olor. Empleando un disco, giratorio
formado de una parte negra de• una parte blanca v de
un sector hendido, como la muestra la figura adjunta, el efecto de transformación ~ubjetiva de colores,
puede ser obtenido de una manera continua y dar
los resultados mas curioso,;.

NUlfA

P.

LLONA.

lmá&amp;cnea exhaladas

Cuando el ('zar estaba en París el aii.o
pasado. Y en el ia n ~ e
• es1wjos mág· i e o,;,•
pequeñas placa,; de
cristal rectang·ulares,
clP diez centímetro~
de long·itucl por unos
ciueo eeutímctros de
anchura, rneerrada,;
en un estnehe de cartón. Sobre el crista¡
no había nada apa reut&lt;,mente ..Mas si se
,;oplaba sobre el Yidrio, proyl'ctando e:
aliC'nt,1, inmediatamente ~e• Yeía al emperador de Rusia. Se
han variado mucho
csascimágenes exhaladas• y aún se han
hecho colecciones.
Ahora se empiezan á

IXORA
JABON ...... . .................
ESENCIA .....................
AGUA DE TOCADOR .......
POMADA .................... .
ACEITE PARA EL PELO •.•
POLVO DE ARROZ .........
COSM ETICO ............ .....
VINAGRE--·· .......-·--:,····

IXORA
IXÓRA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
QE IXORA

DE
DE
DE
DE
DE
DE
DE

.ED.PIN-AUD
Strasbourg

P.A1\I~

•

i!os primeros frios.

P&lt;?r Yllla ■ ana.

�328

EL MU~'DO.

LA SE:l.IANA
La curiosidad pública, esa eterna sedienta, se
prepara [I recorrer el epilogo de la tragedia del
1 i de Septiembre. Reclama la gran masa anónima una pñgina más del palpitante drama que tuvo por teatro la Inspección de Policía; desea nuevas sensaciones que agregará las ya empalidecidas por el tiempo, (¡dos meses! ¿no es una etern idad en esta época del má.~ aprisa!) y sucfia con
inesperadas peripecias, surgidas del fondo de este
burdo crimen de una brutal llaneza, árido y sin
accidentes.
Allá irñn [I c~mparecer ante la jsuticia popular, los protagonistas de la repugnante historia, y
rnsgarán las sombras que obscurecieron sus espíritus en aquella siniestra madrugada. ¿Qt1ésombras será dado vislumbr,ll' en lo pl'Ofundo de estas conciencias?
Si, como el personaje de una nov¡,Ja contemporánea, creyéramos que la virtud y el crimen,
el bien y el mal, no son más que etiquetas sociales, y q uc el vicio r la honradez son elementos necesarios al conjunto clel universo; si, como aquel
sabio del Disclpulo, pcnsárnmos que cambim· un
alma sería detener la rida; acaso nos pareciera
menos monstruosa la tranquilamente horrible confrsión de algunos de los rcsponsabtcs del homicidio de Arroyo.
Pero la socied ad no puede admitir este ciego
drtrrminismo, que reduce los actos del ser humano á los movimientos de una rueda en una gran
maquinaria. Podrá el hombre ser ó no íntegramente libre; al conjunto de los hombres le interesa conservarse, y todos los hechos que tiendan á
destruir esta conserTaciún son considerados como nocivos.
Claro es que no se demostraría nunca á una
víhoril-si fuese capaz de comprender un razonamiento,-que no debe destilar su veneno. Entonces ¿por qu é soy víbora? respondería. Mas sem ejante r egla de conducta no habría jamás servido para constituir una sociedad.
¿Tal hombre es delincuente por antecedentes
hereditar ios, antropológicos, psíquicos? . . . . . . Poco importa. Yo no discuto las causas del hecho,
sino el hecho mismo. ¿'.\Iat,l por necesidad de su
temperamento, por elementos de su propia constitución, como el imán atrae el hierro ó el perro
rabioso ataca al transeunte? Y bien, esto podrá
serme útil para mis lucubraciones especulativas,
pero como miembro de la colectividad, no me es
permitido cruzarme de brazos y dejar el paso libre al delito.
•
l•~s posible que en el fondo de cada crimen no
exista sino una gran dosis de ignorancia; el Código, sin embargo, no establece estas diferencias,
y el Código es un libro importante en las socicdalles civilizadas.

dantes de elocuencia tribunicia, inspirados en arengas parlamentarias, nrn encaminados á cegar á
las multitudes.
Un defensor es, en estos casos, un homb1·c que.
busca, ante todo, el éxito persofüll, sin importarle
hacer traición á la justicia. Su inconsciencia asomhra, y si seleacusara de inmoralidad,.se juzgaría
cu la obligación tle indignarse.
Y he aquí por qué parece que hay especial trabajo en rodear de cierta d(msa atm,hfera el jurado, á que deben comparecer los eompal1eros del
suicida V elázquez.

"'

El suicidio resulto. ser*'*
el término de esas triste11
lustorias de la ambición no refrenada por un sano
sentido moral. ·
Hay q u len se df'sligue voluntarimnente de los lazos que lo atan á la existencia, no por un sentimiento de pudor, sino por no resistil' 11! espectúculo
de su propia derrota.
El gent•r,11 Boulanger, bu;;cando en e' frío callón
ele una pistola el ultimo refugio del vencido, no es
el hombre que se va. ncomctido de laxitudes invencibles, no es el desencantado d&lt;' la vida; es el
ambicioso impotente á quien le falta el coro que lo
aplauda.
Xo siente la nostalgia de la patria aust&gt;nte, ni le
tortura el fracaso de un ,lito pens¡l!Üiento: echa de
menos sus éxitos de boulevard, las aclamaciones
al regreso de Longchamps, el vocerío de la masa
que cosquillea agradablemente su exagerado amor
propio.
Entonces, se da la muerte, porquc la vida para
él no es ya la embriaguez continua r persistente del
triunfo.

"'
*'*

Y que hay singular placer, una alegría nialsana y morbosa, en acoger cada moth-o de escán-

dalo lnnzado al _comú11 acerbo, lo prueba .la oucna voluntad con que se han acogido los rumores
respecto ele la 111u&lt;•rte del Padre 'rortolero.
La loca de la casa está siempre dispuesta á nceptar
cualquier explicación que se dédcun hecho, siempre que esta explicación revista los caracteres de
lo maravilloso. En un principio, cuando no se poseía ningún dato cierto que comprobara la muerte del padre, la imaginación aceptó la muerte; descubier to el cadáver, no faltó quien asegurara que
había visto al difunto en pleno estado de salud;
la autopsia demostró un fallecimiento repentino y
sotto vor·e se murmuró que había sido asesinado.
La bola de nieve se hizo montaña que sealzó enhiesta hasta cubrir el horizonte.
y· para que nada faltara, se mezclaron al mnnjar unos polvos blancos, destinadoi; á suprimir á
un inspector, y se sazonó el todo con un poco de
buena voluntad para digerir este alimento.
Decididamente no bar nada tan digno de ser
creído, como lo increíble.

***

El lunes próximo se efectuará c•n el oratorio
arzobispnl, la ceremonia religiosa en la que el Arzobispo de l\Iéxico bendecir,\, la unión del capiEl jurado, no obstante, iba á ser detenido, dícese, tán Don Porfirio Díaz con la señorita Luisa Raipor los cldensorcs de los procesados. Es una vie- gosa.
Forman· ambos una pareja simpíttica, hecha sin
ja táctica de que se valen las más de las veces los
que patrocinan causas desesperadas: dejar enfriar duda para. ser ungida por la folicida\l,, que, ¡ay!
es tan avara de sus dones.
el 1·1•imen.
Ella es hermosa y es buena-cualidad que
En todo defensor hay un psicólogo empírico: ·
sabe que el público, que comenzó c?)Jnpadec.icndo constituye un imán para la ventura; él es bueno
también y, apesnr de la alta po,;ición en que le
á la víctima, acabará apiadándose del culpable!
Esto es humanitario, y si no es humanitario es hu- fué dado nacer, ha llevado como muchos otros, en
Yirtud de la húbil é inquebrantable energía del Sr.
mano, cuando menos.
En el presente caso,-sigo inspirándome en la Presidente de la República, una vida de hibor y
opinión-se trata ele hacer uso de procedimif'ntos de estudio, obeteniendo rigurosamt&gt;nte sus gramús reprobados, poniendo la política al servicio dos y &lt;'frctuando escrupulosamente sus estudios
ele la defensa. Así como el jurisconsulto aquel del en el Colegio ::\Iilitar.
Hoy que los dos novios, jóvenes y deslumbracuento hito de un pobre diablo el tipo del delincunite idnil, montando una á una todas las piezas, dos ante c·l espejismo embelesador de una dicha
así también hay quien no vacila en ajusticiar á la próxima, nventúranse por el florido camino de
una unión por amor, ¿quien podrá dudar de que
justicia.
El crím&lt;•n común y corriente sale de entre las lrnbrú parn ellos siempre un pe1'fumc, una brisa
numos de un ddern;or eo1wertido c•n un hecho de y un rayo de sol?
misteriosos anteceden tés, rodeado de complicaciones y erizado de escollos. Se complace en cubrir
Ya comienzan esas largas Yeladas de invierno
el proceso con un espeso velo, en desfigurar sus de lentas horns fatigo~as, en que ncudis al libr¿
perfiles, en borrar sus lineamientos, tal como en nuevo para sah·nros del letal fastidio qtw os acoCti0S juguetes ele la caricatura, donde los rasgos sa. Pero ¡ay! las vitrinas de las librerías no son
ele un objeto inanimado ó de un animal domésti- muy tf'l1tadoras. Lf'S vw·anr·es han dejado caer lii
co, quedan tran,;fonnados en un rostro amigo.
pluma de los dedos de los puhlicbtas extranjeEl objeto de estas maniobras es hacer perder de ros, y en casa, ya se sabe que la lnbor intelectual
vista el tema á discus-ión. Los discursos, clesbor- es floja é intermitente.

,

Domino-o 14 de Noviembre de 1897.
Pod&lt;:is también refugiaros en los teatros, ~\
matar un par de horas, escuchando en Arbeu alguna comedia espaiiola. pasada de época, y que
os interesa poco, ó en su defecto dejándoos seducir por una zarzuclilla, de música fácil y espontánf'a, de las que forman el repertorio del Teatro Principnl.
De esos juguetes escénicos decía antai1o un cronista que tienen la inmensa ventnja de que se saben de memoria antes de haberlas oido. Basta
conocer Cádiz para haber escuchado anticipadamente Agua, .Azurm·illo11, ·y A9ua1·diente1 Cuadros
disolventei;, y no importa cuales otras piezas más.
Y sin embargo, hay mucho donaire en estos escarceos musical&lt;'s, áticas naderías, de fácil fragilidad, ágiles y espontflll&lt;'0S.
Parere como si bebierais excelente vino espa11ol, cada vez que oís una ele estas producciones.
¿:N'o se os antoja que se escancia una copa de Jerez en (ádiz? Y Xi1)a Pancha ¿no está rociada de
manzanilln? ¿Y no abunda el ¡,eleón en el Rey que
Rabió!
Y al trnYés de los arabescos de esa música, de

la que sc escapa una nota tiern,L y triste á la vez
¿no vislumbráis los brillantes flecos de~ mantón
de ::\Innila?
¡Oh handern triunfante de la alegria!
¡Oh manto dP la antigua ficstn espafiola!
¡Oh palio de las juergas de Antlnlucia!
¡Oh túnica radiante de la manola!
Raz(m tiene&gt; Camilo Saint Saens en preferir la
fresca musa d&lt;· las soleá.~ y las peteneras á la· rehecha r artificiosa de la vieja zarzuela, encanto
de nuestros padres.
Yo de mi sé deciros, que tolero á Jugar con
fuego como á uno de esos viejos retratos de familia, de alguna smlora ajamonada y bigotuda, de
quien se nos asegura que fué muy hermosa en
sus mocedades.
Es posible que así haya sido. Pero ¿qué culpa
tengo yo de haber nacido medio siglo JIJ,ás tarde?
0BERÓN.

Paliti.ca &lt;5tntrttl.
RESUMEX.-EL ARBITRAJE PERPETUO INTERNACIONAL. LA GESTIÓN POPULAR Y LA OFICIAL.LA ALIA'.l&lt;ZA FRANCO-RUSA Y LA TRIPLE ALIANZA-RECELOS Y RlYA.LIDADES.-LA llllSIÓN DE l\IR.
GOLUCH0WSI&lt;Y ANTE EL REY IlmrnERTO. - UN
TRIUXFO DE LA DIPLO~L\CIA.-]fíN DEL TE)IlDO
CONFLICTO HISPAXO-A)IERICAN0.-EL PROBLEMA
CUBANO EX PIE.
Uno de los actos con que se distinguió ventajosamente en la opinión pública el último periodo
de la adm inistración de Cleveland, fué sin duda
la conclusión del tratado por el que se estipulaba
e l nrbitrajc permanente entre la Gran Brctaiia y
los Estados Unidos, á fin cl&lt;1 dirimir todas las düicultades que putlieran presentarse en las relaciones de los dos grandes pueblos anglo-sajones.
La gestión de )[r. Olney por entonces secretario
de Estado en el gabinete americano, hasta esa
vez muy discutida entre las cf~rvescencias de los
partidos, recibió con este motivo justas alabanzas y g&lt;'ncral 11plauso, tanto más de notarse, cuanto que i,;c reconocfa su habilidad diplomátic11 después del conflicto anglo-vclezolano y de las solenmes declaraciones de monroísmo, que estuvieron ii punto de ocasionar un rompimiento entre
la &amp;'ran República del Norte y su antigua metrópoh.
Pero si la. prensa y el pueblo de los Estados
rnidos llegaron á reconocer la importancia del
t~·atado, y _su trnseendental influencia en las pacíficas relac10n&lt;'S rle los dos países y en la misión
que representan en la obra de la civilización· si
fa buena disposición del gobierno inglés se ha~ía
manifil'sta á los ojos de todos, no faltaron pretextos al Senado americnno para rechazar la convención co_ncluida en d~bida forma, y por encima ele los mtercses nacionales se vió prevalecer
el espíritu de partido, d&lt;'s&lt;•chando los republicanos una creación IUf:ritoria de lo~ demócratas.

*

•

* *
Poco ha significado esta especie de desaire internacional en el espíritu erninentCJUcnte prítctico del J)ll(•blo britúnico: firm~ en sus propósitos,constante en su,, aspiraciones, que representa po·r

Domin¡ro 14 de Noviembre de 1897.
modo admirable su gobierno, trata ahora, por
m edio de la iniciativa privada, de hacer patente
su voluntad expresa de que ese tratado se celebre de nuevo, procura por todos los medios, en
los que ni remotamente se ve la influencia oficial, demostrar q1w las clases todas de la sociedad desean el arbitraje permanente y la pcrpctua
paz, para bien de los dos países unidos íntimamente por la comunidad de origen, de tendencias
y de materiales intereses.
Las sociedades cooperativas, las trades unions,
tan poderosas en Inglaterra, los gremios agrícol as, todo lo que significa trabajo y producción en
el país, se agitan en pacífico movimiento parn lograr ese objeto, firmando calurosas protestas de
adhesión al tratado Olney-Pauncefortesin fundados
motivos desacreditado por un Sena.do republicano.
Y las• clases directoras, lns que toman activa
.inger encia en la marcha del Estado, dejan hacer
y ven con regocijo las manifestaciones popula1·es que cooperan de modo notable al logro de sus
d eseos, previniendo la opinión pública en los Estados Unidos, á favor del anhelado convenio de
a rbih·aje,
Es de esperarse que pronto comiencen las nue-vas gestiones diplomáticas, y que, preparados en
-ese sentido los pueblos y los gobiernos de los dos
países interesados, sen un hecho positivo la conq uista que se busca; y los que solo ven en la lu·cha, armada y la violencia los medios para salvar
las dificultades internacioúales, comprenderán como se puede avanzar en el camino de la paz general,teuando se o!Yidan rivalidades inmotivadas
y preocupaciones añejas, para atenderá los inter eses positivos de los grupos sociales.

***

Alarmadas siempre y recelosas las potencias
europeas, que hace btien tiempo constituyen la Trip e Alianza para hacer pesar su influencia en los
destinos del viejo mundo, no pueden ver indife1·entes que se consolide la poderosa unión franco-r usa, que ha transladado, mal que les pese, el centro ele gravedad de su trabnjoso equilibrio á los
palncios de San Pctersburgo.
J:\o se conforman con estar reducidos á contemplar tranquilamente cómo se engrandecen sus enemigos, y cómo la influencia moscovita, asociada á
la riqueza de !•'rancia que ha abierto las arcas donde guardaba sus t_esoros, se impone en todas partes, condecora á l\lenelik, triunfa en Corea, vence
las resistencias para la paz greco-turca, mantiene al emperador Guillermo á respetable distaneia, aunque acepta y se divierte con sus cortejos,
parece entenderse con el Emir de Afganistan en
l a insurrección de las belicosas tri bus indianas, favorece la inteligencia del llfahdi con el gabinete
de París, para detener la expedición anglo-egipcia
.á la alta Abisinia, y deja marcados con el sello de
su grandeza todos los asuntos en que por algún
motivo interesado se la hace inten·enir.
Con razón se preocupan los aliados antiguos de
dar mayor extensión á sus pactos, y se anuncia
la Yisita de Mr. Golucbowsky, gran canciller del
imperio austro-húngaro, al rey Ilumberto, para
r eforzar la alianza tripartita y escogitar los me-dios que la galvanicen, pues ya se la considera ina&lt;lecuada á las circunstancias que los recientes
acontecimientos han creado en la Europa monárquica.

***

Hay quienes afirman que el objeto del enYiado
extraordinario de Francisco José cerca del Rey
de- Italia es buscar el apoyo resuelto de la potencia meridional, para declarar el dominio absoluto
sobre la Bosnia y Herzegovina, de que solo es protector el soberano de Austria, en virtud del tratado de Berlín, que se las cedió en ~ompensnción de
los avances de Rusia sobre el territorio tllrco y
de la cesión de Chipre á la corona británica. Pero, aparte de que semejante aclaración no puede
hacerse sin el consentimiento de las potencias signatarias del tratado, no se comprende así la misión extr11ordinaria de l\[r. Goluchowsky, y se explica mejor asignándole el papel secreto de que
antes hemos hablado.
Prepárl'nse en buena horn para secretas resistencias; busq nen por cuantos medios les sugierasu astucia la mH1wra de contrarrestar la omnipotencia
rusa, qu e n o han podido acomodar ú sus designios;
el Czar continuarú en su espléndida política de
cngradccimil'nto, haciendo de su pueblo, donde
palpitan todavía para él las manifestaciones de

EL l\lUNDO,
idolátrica sumisión, propias de las tribus asiáticas, un pueblo grande, fuerte y poderoso, capaz
de intimidar á los Estados occidentales, carcomidos en parte por los productos morbosos de su
vieja civilización.

***

~ decir de una agencia cablegrúfica, yn es conocida la respuesta que el Sr. Sagasta, presidente del Consejo de llfüústros, dió al general Woodfforcl, rcpresentnnte del gobierno de ·washington
en la corte de .Madrid. Por instrucciones de su
gobiemo, cl ministro americano había remitido
en el mes de sc&gt;ptiembre una nota quejándose de
los perjuicios que ocasionaba al comercio de su
país la g'lcrra de Cuba, encarecía el interés con
que se vería su rerminación, y ofrecía sus buenos
oficiJs para intervenir como mediador euu·e los
insurrectos y el gobierno español.
Asegúrase que el Sr. Sa"'asta al contestar ha
ofrecido que en adelante 1~ tendrán motivo de
queja los ciudadano" americanos, residentes en
Cuba ó que tenga asuntos con la Ar.tilla; que agradece su ofrecida mediación, y que si llega el caso, sabrá aprovecharla ú f,tYor de la buena aP.1istad y cordiales relacio1ws que siempre han unido
á los dos pueblos; l!abl:l tnmbién de las expediciones fil:busteras, espernndo de la justificación·
del gabinete de W,íshington las evite en lo sucesivo, pues sólo á su amparo y por los medios suministrados por esas ex¡JCdiciones han podido mantenerse sobre las armas por tanto tiempo los inswTectos.
Una contestación tan nmistosa dejará satisfecho á ~le. Kinley, que, como antes se ha previsto,
práctico ante todo, y comprendiendo los perjuicios que pudiera acarrear á su patria un rompimiento con Espalla, sofocará sus simpatías personales por la causa de la independencia cubana, ,
continuará la buena armonía que siempre ha existido entre los gobiernos.
El pueblo americano, que 'en distintas ocasiones
ha manifestado su adhesión á la causa cubana,
seguirá prestándole su apoyo moral y material,
mientras el gobierno de Madrid encuentra la solución del complicado problema, ya que la proyectada autonomía no lo resuelve, pues ni él parece
muy dispuesto á concederla, ni los insurrectos
preparados á aceptarla.
Entre tanto-como dice un reputado periódico
inglés-hay que felicitar á la diplomacia americana, pues en esta vez ha alcanzado un verdadero triunfo.
X.X.X.
11 de Novbre. de 1897.

El Sr. Dr. Demetrio Mejia.
25 AÑOS DE MEDICO

Ayer cumplió veinticinco aiíos de ejercicio en su noble profe~ión,el Señor Dr.
D. Demetri? Mejía, cuyo
retrato publicamos hov.
El señor l\Iejía ha sido
en s~ profesión y en el largo tiempo de que hablamos, un apóstol; ahi donde
~e escucha el balido del
dolor, ah[ donde grita una
desventura, ah i do u de
muesta su faz horrible el
sufrimiento humano, ahi
se ha pr~sentado con el
auxilio p o d ero,; o de la
ciencia en las manos Y en
los ojos una llama de caridad.
La sintesis de RU vida, que él mi~mo hace en El
Mundo Diario corre8pondiente al Sábado último, podda servir de Amplia enseñanza parn los médicos jó,·ene~, que se aventuran por lo~ primeros azares de
la ardua carrera. Ella les dirá cómo con honradez, abnegación ~- continuo c•studio, ~e borda una existencia
meritoria y util. Em·iamos á nuestro~ lectores, á e~a autobiogTafia, v por nuestra parte felicitamos al Sr. Dr.
:\lejía de todo corazón.

DOS ERR ATAS

En la página 3:,:3 de e~te número, aparece al pie del
retrato de la señora cspo;,a de D. PróHpero Morales, el
apellido Grmi.~ que por error de! caja que no pudimos
evitar fué puesto así debiendo ser, Uorriz; y al calce
del articulo relativo, el apellido Btnltez en vez del de
BermÚl.lez que es el del autor. Conste asi.

329
ELFLI~T

COQUETERÍA DE SALONES.
UN

CURIOSO ESTUDH)

Cuando se pretende definir la palabra flirt parece
que se efectúa una tarea ociosa, porque todo el mundo
la.conoce y lo conoce porque lo ha prarticado. Me ¡¡.
m1taré pues solamente á lamentar c¡ue el "'enio de
nuestra lengua haya tenido necesidad de finexarse
una locución inglesa para expresar una cootumbre
que es _tan latina_ como esta de poner en juego las co&lt;Juetem!s femenmas frente á frente de las ma~culinas;
o mas bien para expresar un uso tan unh-ersalmente
humano, que cada pueblo debería caracterizarlo con
un término Hfl,Cional _que produj~se bien l'.1 imágen de
lo t¡UC' el fcuonwno tiene de particular baJo su propia
latitud.
El flirt es como tina floró una fruta ideal, como un
p_ájaro mar~v.illoso, que no 1mede Yolar, por lo demás,
1:nno en la tibia atmósfera de los rnlones elegantes.
Comienza á nacer en la mesa. una vez que se ha
apaciguado la l!ge_r3: y decente.ferocidad á la cual
obedecen al prmc1p10 los conndados vecinos v de
~exos diferentes, después continúa creciendo en el
curso de, la tertulia, bajo los soles de los salo1{e11. En
loR rinconc•s retirados y propicios, en el fondo de los
snnt_uo,as cámaras; protc&gt;g-ido por los mueble,; se ve
al -f(.n·t tom~r una consistencia en sus formas ,·aria.das;
se oye el discreto murmullo de su canto, cuando se
prende al alto re!lpaldo de un sillón gótico contra el
cual se apoya una cabeza blonda, ó se acurruca bajo
13:s palmas inmóviles y verdes de un jardín de inv1en10.
Y_ es una causa de estupor constante para mi en una
Rociedad, en que el amor, fuera del matrimonio e;;tá.
oficialmente reprobado por todas las le,-es v tod;s las
costumbres, la libertad pública de que goza el flirt
que es seg1m los casos, el itinerario, el preludio, el
pretexto, la confcsión intima, el testimonio manifiesto
de e~te amor fuera d!ll matrimonio.
Porque frecuentemente se siente uno llevado á.
cliscernir·el compromiso de deseos li&lt;reros v de ligeros abandonos,. que se agita bajo las "'apariencias res~rntda, _del-f{.irt, desde que se reflexiona en la potencia ~upenor por la cual los hombros bon im.¡nu~ados á
la socíedacl de las mujeres.
•
No tengo la intención de hacer de este un articulo
de filosofía trascendental, tanto mas cuanto que seria
inepto para ello; pero me. parece demostrado que la
ler del amor está oculta detras de todas las formulas
que nos la disimulan.
Los inst_antes homenages, las galanterías prolongad~s,. los -f{.i~·t.~ en u~1a palabra, no 1;011 mas que• procedim1ento_s mconsc1entes, .el?~aií&lt;~s leves, pero tahnent~ comphcados para la c1vil!zac1ón talmente perfecc10nados, que los que los empican 1ic,,.ansin pensarlo
á abusar de ellos.
"'
Cuando Ke admite esta. explicación se halla el verdadero ~entido de el agudo dcReo que lleva á lo~ hombres al mundo á conversar dl' preferencia con las mujeres ~· de la jovialidad excepcional que rodea esos
tf&gt;te-á-tétP- muy elegantes.
No me disimulo que desafio al ridiculo exponiendo
verdades en que algunos pensarán reconocer la tendencia it moralizar.. Pero de quien es la culpa si se
me preKenta la ocasión de hacer constar que en los
~al?ne? donde los solos nombres de coquetismo y de
mf1dehd~d, prOYO&lt;:an grandes exclamaciones, el flirt
e_n camb10 es acogido com? el .mas gentil de lo;; pasat\elllpOK y que i;e le penmten todas las independencias y todas las ostentaciones, es decir el cHcándalo
en la hipótesis, en que no se ha com•enido de clasifi~
car al {lid como escandaloso?
'
Frecuehtemente una señora joYen v aun una señorit'.1, sentada aparte c~rca de un hom'bre joven ó si se
qmere ~-a !naduro, recibe á un tercero, que llega, con
e~tos termmos:
-D~jcme ust~d tranquila, seño~ X, estan -f{.irteando
con m1go ......DcJenos usted, que flirteamos.
Y el tercero se a\eja, facihnente sugestionado.
Por otra parte, sm querer hablar mal de una mujer
la opinión gusta de decir que es mur fiirt.
·'
Y aun delante de ella se l1ace esta observación ante
la cual ella sonrie, sin enfadarse en modo al;,.uno
apenas picada. O hien aun, es un marido. Y es1o e~
Europa :' en Estados Gnidosacontcc·e con frecuencia
. que apaciblemente, con esa seguridad que mh; seme~
jan tes sab&lt;'n depositar en todo contrato que se ha puesto enlodcr de u!1 ~uen notario, emiteesta opinión:
•
. -:'fo le aconseJar1a á usted que molestatie á mi muJCr J.)Or el momento: .... anda por ahí en pleno f'lirt.
AJá! es pues el fl11'fde esencia divina? Tiene por atributos la ptu·eza, la justicia, la cordura y el don de no
tener consecuencias en toda la eternidad?
Yo lo niego y 1i:ic admiro de que el gran mundo se
conduzta como s1 He tratara de un t•stado definitivo
como si nnt&gt;stra imaginación no ei:;tu,·iese oro-anizad~
de manera de concebir sus probables eonse~uencias.
For ejl.'mplo, cuando en n1estra presencia alguno col?ca guantes, dispone _objetos en tnl maleta, t·alza patml.'s, prepara un rl.'c1bo, voHotros R\'ntis inmediatamente apuntar una idea más allá del hecho material é
i_nmediato: !a idea; de e¡~&lt;: el i)tdividuo va A salir, á viaJar, á patmar , a rec1b1r cimero. Jamás so satisfará vue,;tro espíritu creyl'udo que las gentes hacen preparatiYOll tales por ociosidad, sin fin alguno, por hacerlas.
Pero que se trate de flirt~' t&gt;ntonccs los testigos oculares ó auriculares, pensarán de otra manera.
Parecen sufieif'ntemente edificados con su persuarión de que se f'lirtea por flirtear. Perfectamente! Hace uno también su maleta por hacer su maleta.

�EL MUNDO.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.

331

EL MUNDO

Lo que puede. es cierto, excusar la
tolerancia del mundo para mantenerlo
en un intl'lio-ente érror cou rctipecto
del flirt, sonYos numerosos casos en que
las cin:unstancias circunscriben la acción de e~te último: Ha1· que tener en
cuenta, en efecto, los· impedimentos
morales y los obstáculos materiales que
hay para que la empresaUpg•ue hasta la•
falta. las repulsio11l'S iuspiraclati en lugar de la:-; simpatías, las fidelidadei; finalmente victoriosas, lo$ apeg·os al deber de viuda b :\. un e~poso.
Además el taclo masculino el&lt;\ la g·aJerla encuentra una fu&lt;•ntc de optimismo en &lt;•se cxceRo de vanidad egoísta
que, á pesar de los experimentos personales le impide prever éxito alguno
de otro. Sin embargo, el sexo debil Ye
l~stas cut&gt;:-&lt;tio1w,; con una clarividencia
meno,; favorable ó una memoria más
precisa.
De eualquier moclo que sea cuando
se sorpr&lt;'1Hle sin c¡uercr!o Uli poco dt'l
dialogo entre un par de buenos f'lirleadore.-&lt;, ó Fi se recibe alg·una confülencia. 11ea ingenua, ,:;ea poco delicada, ne0
cesitais una fe robusta para pcr,-istir en
creer que es esta una manera de pasar
el tirmpo pl'rdido.
Todos 108 e11fuerzos del hombre en el
flirt tiench-11 ti haeer sobre,:;alir el valor
de 11u~ cualidades, á hacer adiYinar corte~mrnte por su palabra~• pgr sus manera", imprudentes de,;eos. í la que lo
escucha dt&gt;slumbrada, p ro v o e a ti v a,
ave11tun\ndose por el tll1dalo de la conver,-aci(m, arrastra á su compadre en
os mil sendero~ qu&lt;' CC'11ch1cen todos á
a e~p&lt;'ra11:rn de la ccnquista.
El HIPNOTISMO
[VÉASE Nl'.ESTRO GRABADO]
\

Desde que los hombres ele cien&lt;,ia han
procurado desentrafiar lo que baya de
positivo en las manifestaciones del mesmerismo, que por mucho tiempo fueron
patrimonio exclusivo de explotadores
sin conciencia y charlatanes vul!l:ares,
las experiencias serias se han multiplicado y los estudios han sido frecuentes
sobre los hechos del magnetismo animal, que no han desdefiado los distinguidos Charcot y los sabios VuJpian.
Las academias y las universidades
han abierto concurs&lt;»&lt;, sobre temas de
este género, para levantar el velo que
cubre lbs fenómenos hipnóticos, objeto
de admiración para el ignorante y de
reflexión atenta para el sabio.
En las clínicas especiales de enfermedades nerviosas, fisiólogos experimentados y terapeutas prudentes han
ido á recoger hechos q_ue- después son
interpretados en- la soledad cleí gabinete, no con las preocupaciones clel iluso
i;ino con las salvedades de un racional
esceptici1,1110.
Algo ha adelantado la ciencia con estas pacientes investigaciones )' ya son
mu&lt;'hos los casos.de enfermedades rebeldes álos tratamientos ordinarios que
~e alivian, se mejoran ó encuentran per
fecta saniclad por la aplicación de los
procedimientos hipnóticos. ¡Cuántas
neu.ralg•fas pertinaces insomnios ao•udos, convulsiones coréicas, inveteradas,
ise han visto mejoradas desde la primera
sesión de hipnotismo!
Nuestro grabado representa una sellión de hipnotismo experimental en la
clinica delaSalpetriere, hospital de enfermedades nerviosas, de París, donde
se pueden ver á las eminencias de la
facultad, preguntando á la naturaleza
sobre nno de sus obscuros enigmas.

Otro Pago de 5. 000,00 de "La Mu.toa,"
Sr. D. Cárlos Sommer. Director General de "La

\Iutua," de Nueva York.-México.

•

Muy señor nuestro:

Los señores Ketelson &amp;. De&amp;'etau nos
entregaron según recibo debidamente
e~tampill!J-do y pu.esto en la póliza corrcspond1ente, la suma de Cinco mil pesos plata mexicana, importe del séguro
del finado Sr. D. Christiam Schugt. que
tP:1la en "La _Mutua" según la _póliza
numero 529,25-1¡ y cuyo valor recibimos
ante Notario Publico.
Heconocida la eficacia y prontitud
con que «La Mutua» cumple sus compromisos, nos es grato repetirnos de
usted attos. S. S.
Torreón, Octubre 18 de 1897.-C,m~
cepción F. de Schugt.-C. Juárez. Octubre de 1897.-Williani Bre:mme, como
tutor de los menores.-Pedro, Jcsefi110.
y Oristian Schiigt.

'
lblargarHa.

•

�I
Domingo 1-1 de Xoviembre de·1897.

EL MUNDO.

332

z~s Glmores

ae $an Glntonio

TRADICIÓN PERVAN .\ .

Gentil ami~·a, lo que h~r.te cuento
Se halla en 1111 cod1cc
Amarillento,
Por la polilla_ roído el fin, _
.
Escrito &lt;'11 Lima ya l!ate anos ciento,
Y en buen latín,
Por Frav Ful 0 ·encio Perlimpipin,
·1fo e~tt·o d e Súmulas
En el connmto
De nuestro padre San Agustín.

..

r

Claro! ¿QuP van u stccleR á saber dom!e está Cha11pi-Huarang·a?
Xo los haré penar en a,·eriguarlo.
.
. ..
Chanpi•Huaran"'ª e8 una alclC'huela en la c-1rcuu~c~11?c1on del de.part~mento.
de Jnnín· y ella hH~.~1llá por loti tiC'rnpos de las g·uerras e1v1l~s rntre p1zarnstas -yalrnag-rista,, tt-atro de la tradición p opulai· qui~ hoy echo a correr cortes.
l\fi abuela tiene un cabrito;
Dice que lo matará;
.
Del cuero hará un tamborc1to;
Lo que sucne ......... souará.
Matrimonio f&lt;•liz, Ri loH hubo, era el de Antonio Catari y Mag·dalena Huen&lt;·a, ambos descendientes de cacique$.
. .
•.
El o•allardo mozo de veinte y cinco niios, de ámmo lC'vantado, trabaJaclor más.
que
colmena V enamorado cie su mujcrdta hatit~ la pared. cl~l frente. .
El laboreo d~ ima mina le proporcionaba Jo preciso para v1v1r con relativa holg·u1'tl.
. .
1 hi
Cuando iba de paseo por las calles ele J auJa o Huanca;vo no era1) P?Cfü, a~ jas ele Eva que. corriendo ya pC'ligro de firmar contrato para ve~tn- a las ámmas
benditas, le cantaban.
Un canario precioso
Ya por mi barrio ..... .
¡Quién fuera la canaria
De ese 1:anario!
Ella, una linda muchacha, rle veinte prim1:1-veras muy lozanas, limpia como onza.
de oro reluciente, hacendosa como una hornuga. y hembra muy nrn~ho de su cas a ,. de su marido ít quien amaba con todas las entretelas y reconcomios de su alma~

m;a

.

( • MONUMENTO AL GENERAL RIVA PALACIO.-POR DON ANTONIO PERER.\.

.

'

~l !jtpnl!ra btl ®ttttrnl Riua Jalado-.
Acabad&lt;' ~er coloc-ado en la sacramental dt' San J1:1st9, ~n ::IIaclrid, Kol{re la _fosa
ele! Gciwral Riva Palacio, el monunu•1Jto que bo.Y pubhrn • EL 1ll'N?0·• l or d!sposíción &lt;•special de srn, piezas, fácilnwnte podrá ser tra~portado &lt;:'I cha !'n &lt;¡u~ ~e dé

cumplimiento al ac1wrdo de la Cámara de diputad_o':' ~¡ue ordena la tr~ns ar1011 ele
los restos de Ri,·a Palado á J\,I(,xic·o, para st•r dt&gt;f1~ut.1,·amente depos1ta~los Pn la.
Rotonda de los Homb1·eti llustrcs. E,., autor dt&gt; la art1st1ca. obra Don AnEomo Parera,
expensionado por la diputae.ión provincial de 9~~·011a,- J~!rado estt• ano,_por.8t~fragio de sus compañeros c:xpo~1t~re,,;, en la Expos1c1011 Nac1onal ele :\1adnd) di~cipulo pn•dilecto del niat&gt;stro Sunol.
El Sr Parera e,- autor del hermo,o monumento levantado en Gerona al heroico' Ge~eral .A.loores, qur en esta plana publira EL :\ll')&gt;;J&gt;O.
•
Pocas YCCCE&lt; se aunan,Pn trabajos como l'I que el Sr. Parera ha reahz.ado para la.
tumba de Riva Palacio, el simbolism? n~ús puro á l.a obr~ dt&gt;. ?rte, tan frl'.z11wnte. _
0
.
Ha,, hombrei; Pn los que la propia f1¡rura e, mah sugest11 a qu~ todas la~. ale"'orlaR. B:,-ron, por Pjemplo; ó.~lfrC'do d~l )Iu~sPt, cu.~·&lt;~ busto ~r1€,·1clo en~•!! t&gt;re }:~chaise l'S como una revelac1on ele ~u vida. :l\o era Rn a Pal.ac10 .«e estos se.1 P~ pu11lecriaclos por la Naturaleza. ¿Qué _podía c~empnclar PI .art1~ta a aquella f1sonomia,
m~zcla mínima de e,-pañol y máxnna d.e 1mh¡!;en11 su,n~no/
..
..
.
Más aún ·no Jlpo·ando su fealdad, a la fealdad trag1ca? El ~1 tu~ta bu~c o 0~1 os
caminos mejirdir(•1';0;;, nuevos cmninos y lo que c11c~1~tró, al fm, s.orp1:&lt;•ndc
la
vista mi;ma ele la obra: la originalidad, 1:sa )lusa fugmva. perseg·rn~a. mcen~atamente. por todoR; rata vt'z akanzada, un mstante, por muy poco8. ::11us1co", ~mtores escultore;;,·no,_•cli;;taR, poetas-es¡wcialmentc po&lt;'tas- y_emos caer dí.ª}· ch.a en
el ~hismo de lo extrambótico por la desatentada prr;;erucwn _dl' esa ori~maficlad,
que flota á los ojos impalpablr como los átomos en. la atmosfcra. ¡Que tr1~mfo,
cuando se lle"'a á toger entre loti dedos :ilgo c~el polnllo de oro ~le esa mariposa.
ideal! y entrilos i:;uvos nos ha traído Pf.to el Jo,·en e~cultor espanol.
Sobre basamentó rectangular de rnannol blanco, tallado en dos ~ren•s gradas
·y limitado en los áuo-ulos por cuatro macizos unido~ por gn!esa::1. yai·11las de br~nce-dcfeu8a el&lt;&gt; la obl·a-colocó el autor, sobre agria y lwnd1cla. pwdra. berroquc1~a,
recuerdo feliz ele la áspera tierruca de Ri,·a Palacio, euormt&gt; hbro ahwrto del mismo blanco mannol que lleYa en la una pág·ilrn el n o~br.e del General. Y la f&lt;•cha
de su nacimiento &lt;'1; )l(•xico, Y en la otra la de HU ~allecmJ1ento en M~d\·1cl: Rolmsta
rama ele laurel cubre á rneclüis la foja de la izquu•rd!1 en 1.a parte 111fer10r;_ en la
de la derecha por la superior apo,\'a su,; tentá~ulos hoJo,-a )11edra: doble beso ele la
o-loria v del recuerdo. en bronce decorado a fuego. Ba¡o el hbro monumen!al,
füagon'almP~te, r?ino que se envaina uua espada. Tal e~ el monumento de R1va
Palacio y m,1 deb10 ~t'r.
.
_
.
, . .
. .. . . .
Joven, progresista y p~tnota, empuna las arma" en Jo,- c,1so~ JH ec1~~~· .E» un
entuRiasta incansable, movido por la sang-re de ~u abu&lt;:'IO el G~!ne1 ~l Guen e1 o, puro entre las ¡rnras gloria~ de nuestra ~·nena ele Incleper1;deneia. ~ er~ e'.1 el .foud~
de aquel crenerMo espíntu. las letras a la~ armas se »obreponen, ~ . máR~l!lo,- en d
se perfilaii el hi~toriador. el novelista, el poeta, el obrero en las artes pac1f1ea~. Poy
e:;o Rh-11 Palacio es eribió libro~; por eso fué un gran c-olaboraclor de Tuxtepec triunfante, en la Secretari:t ele Fomento. . .
. .
._ .
.·
Cuando Rh-a Palac10 llt&gt;"Ó, como M11118tro de Mcx1co en Es.p,~ua, a ~I1:1-cl11d. no
han de haber tenido nue~trof pariente~ ibéritoR mu.v grande opm1ón e~t~t1ca de su
déscendencia mexicana; pero ¡que pronto! el talento, la cultura, el gratC'Jo-era e~ta uua frase admirable de ,m espíritu-~~ la bondad de nue:;t.ro. repre~t•n!~nte se
abrieron aneha sPncla en lo~ mejon·s tírenlo~ intelectualc•~, art1;,.t1ro.~ Y p~ht1cos de
la Corte. Rodeado de nnh·er¡;aJ í'impafü1, vivió lar~;os aüos en :\fad1~1d; ~- a su nrnerte acompañado de sinct~ro dueto, marchó il su última morada e~panola, con los hon~res ele Teniente G&lt;·uPral, ton mando en plaza, por real cfoc1:rto.
.
RamirC'z, Altamiraiw, Riva Palacio, Prieto, todos se hai~ 1~10, con. rllos tC'rmm.a
una jornada de 1mfs.tras letras. Sol? quedan, plegando !ª.s ult11~1M t.ienclah, \le~~e.ñosos pero mdantoheas, Juan de D10s Pe.za. )latl'O~ ~, f nas.y Soto., ,mt~ la Jln entud encalabrinada por extravagancias franc&lt;'sas ele bate mas de diez anos.
J. E. Y.

a

Domin~ d e Noviembre d e 1897.

Antonio tenia todas las supersticiones
de su raza, aumentadaR con las que el fanatismo de los conquistadores nos trajem.
Cuando un indio emprende viaje que lo
obliga á pasar más de veinticuatro horas
lejos de su hog·ar, forma á poca di stan cia
ele éste~' en sitio aparta&lt;lo del tráfico, un
monto,ncito de piedras. Si á su r egreso las
encuentra erparcidas, es para el articulo
de fe la creencia en una infidelidad de su
esposa.
- Antoni o tuvo que il:-por una semana á Huanca1·0.
Una noche tempestno~a prt&gt;sentóse en su ca~a un 'joven español pidiendo hospitalidad. Era un soldado almagrista que, derrotado en una escaramuza reciente,
venía muerto ele hambre y fa ti~:a, y con un ra~petón
de bala de arcabuz en el brazo. JJemandaba solo albergue contra la lluvia y el frío. de esa noche, y algo que
r estaurase un tanto ~us abatidas fuerzas.
Mucl!o variló Magdalena para en nusencia de su es•
poso, admitir en la casa it un desconocido. Si hubiera
existido ese triturador de palabras y pcn8amieutos que
llamamos telégrafo, de fijo que le habria hctho parte
consultando.
Al fin, el sen timiento de caridad cristiana ,e sobrepuso á 1ms e.scrúpulos. Además ¿que podría temer del
extranjero, acompañada como vivía, por otras tres mu·
jeres y por cinco indios trabajadores de la min a?
El huésped fué aten dido con solicitud, y Mag·dalena
misma aplicó una yerba medicinal sobre su herida. ~\.l
practicar el vt&gt;hdaje, le\'antó la joven los ojos, un temblor convubüvo agitó su cuerpo ~• cayó sin sentido.
El soldado español er a San Antonio, el santo que rn
su corazón luchaba con el amor á su marido. Los mjs.
mos ojos, la misma sonrisa, la misma cabell('r a.
Con el alba, el soldado abandonó la casa, y .s iguió
su peregrinación.
Pocas horas máR tarde Antonio llegaba á su hogar.
Había encontrado deshecho elmontoncito de piedraH.
De~dc ese día la: felicidad desapareció para los e~posos. El disimulaba sus eelos y espiaba las acciones de
su mujf'r.
i\IagdalPna, con el instinto maraYilloso ele que Dios
dotara á los séres de su sexo, y sin sombra ele rcmor•
dimiento en el cielo azul de su conciencia lin1pia adiYinó la borrascosa agitación de espíritu de su marido.
Desde los primeros momentos la había dado cuenta de
todo lo ocurrido en la casa, durante los elias de separación. Antonio sabia, pues, que en su hogar se habia
dado a~ilo á un a lma g-rista herido.
Y la mujer, sin mancilla en el cuerpo ni en el alma,
pasaba horas arrodillada ante San Antonio y fotogTa•
fiando, por decirlo así, en sus entrañas la imagen del
bienaventurado.
· ·
Y e'l esta situación anormal~, congojosa para el matrimo1Lo, los síntomas de la maternidad se presenta.mu
en i\Iag-dalena.
Sombrlo y cejigunto, esperaba Antonio el momento
supremo.

IV
OBRA DE JJO~ A:li:TONJO PERERA.

33.3

La casa del matrimonio era, valgan verdades, en cuanto á tranquilidad y ventur a, un rinconcito del Paraíso, sin la serpient e, se entiende.
Cristianos nuevos, habían aijurado la
r eligión de sus mayores y practicaban con
fervor los actos ele culto externo que el cristianismo impone. J amás faltaban á misa,
en los dias de precepto, ni ásermón ~· procesiones, Y mucho menos el confesionario
p or cuaresma. ¿Qué se habría ditho ele
ellos? ?,0 somos ó no somos? Pues, si lo somos, válganos la fé del carbonero.
El adorno principal de la casa era un
lienzo al óleo. obra de uno de los gran•
des artistas que Carlos Y. ocupara en pintar cuadros para América, r epresen tando
a l santo patrón del marido. Allí estaba S.
Antonio en la florescencia d e la juventurl,
h echo todo un buen mozo, con sus ojos de
azul marino, su carita sonrosada, su sonrisa apacible y su cabellei·a rubia y riza.
Por supuesto que nunca le faltaba la
mariposilla de aceite; y si carecía del obli·
p:ado ramo de flores, era porque la frígida serrania de Paseo no las produce.
Maidalena vivía tan apasion ada de su
San Antoniocomo del homónimo de carne
y hueso.
Como sobre la tierra no ha 1' felicidad
completa, al matrimonio le falta ha algo que
le esparciese alC'grla en el hogar;y esealgo
n o era fr uto ó fruta de bendición, que Dios
n o había tenido á bien acordarles en tred
años de conyugal exi~trncia.
Magdalena, en sus horas ele soledad, se
arrodillaba ante la imág·en del Santo pidicndole que así como á las muchachas casaderas proporcionaba novio, que fué San
Antonio casamentero v dado á meterse en
lios amatorios, hiciese· por ella el facil milagro de empeñarse con Dios para que la.
concediese los goces de la maternidad.
Y San Antonio erre que erre en hacerse
el sordo yremolon.
-

m

lfONUllENTO LEVANTADO EN GERONA EN HONOR DEL GRAL. ALOORES

EL MUNDO.

Magclaleua dió á luz un niño.
.
.
Cuando la r ecibidora (matrona u obstetri de aquellos tiempos) anunció á Antonio lo que ella estimaba
como fausto suceso, el marido se precipitó en la aleo-

Doña Natalia Gónis

ae

l.blorales

(DE (ffATE)IALA.)

ba de su mujer; tomó al infante y salió con el it la puerta para mirarlo al rayo sola r.
.
El niiío era blanco v rubio como San Antomo!
El indio, acometi do d e furioso delirio, echó á correr
en dirección al riaehuelo vecino y arrojó en él al recien nacido.
V
Es tradicional que 8e vió Pnton ces :í u n hombr&lt;• ele
tipo español lanzarse en la corriente, cojer al niiio y
subir con (,) al cerro.
DeHde entonces el viajero contempla en la cumbre
del cerro fronter izo á Chanpi-Huaraug·a una piedra ó
monolito que, i\ la distancia, semeja por tompleto un
San Antonio c-on un niiio en brazo,, tal tou10 en las estampa~ .v en lo~ altai es nos pn:"enta la Ig-Je:;ia al santo padnano.

DOI\A .NA T_ALIA üONIZ DE MORALES

Entre las damaH de la culta sociedad guatemaltt•ea descuella con todos los caracteres ele 1111a J)('r:&lt;onalidad ~ebresalit'nte la 8ra. Doiia :-;aralia Góniz de Morales, ron cuyo retrato ilustramos hoy la, páginas ele
•El Mu n do.•'
La Señ ora Góniz ele Mornles nació en Chimaltt&gt;nano-o v rlesde niña ful'.• dedieadn á los estudio, en (•I lnsfü{1io ¡i;acio11 al. de s&lt;'11oritaK de Belén. Dotada el&lt;' exc·elente, tualida&lt;l&lt;'s morales é intelec:tualcti, pronto se
clisti11o·uió entre snK compm1era, de coleg·io por ,ms
v irtuct"t'8 ,. por su8 adelanto" notorio,; en la m11teria ele
su aprC'ndizaje. En lo:~ ('.Xárn&lt;•ne~ ge1wrales ele fi.n. de
curso siempr e tuYo dlstmg·mda,; y honro~a, cahf1caciones ha~ta su recibi111ieuto dP h·ofcsora dr Instrucción P;'inrnria.
¡i;o ,nti»fet'11as todaYia por la sc•iíorita Oóniz sus a~piradones de cn~Tancletimiento .(11telect11al,_i,iguió los
estudios acacl(•m1eos de lo~ Jn,;t1tutos de v aronr~ y
pudo al cabo de ello,, obtc•ner t'.I titu l? ~C' Ba(;t1illcra
en Ciencias,. Letras, en el ln8t1tuto ;'lac1011al Central.
Se dedicó 'dt•spu('s al 1Jagistcrio, sirviendo en Guatemala cátPdras, rn los distintos e,tablecimi(•nto, de
instrucción de la capital. fué fund adora en Guntemala
de la Escuela l'omplenwntaria .v de una Sección Xorrnal qn&lt;' clió al país i\fae8tra~ tituladas 9ue han tt·abajado eficazmente en el sentido de meJorm· cada ,·ez
m áK la infitrucción de la mujer; luC' 0'o fu(; Dircc-torá
del In~tituto de señorit,1~ de Belén, cfonde ella se educó y en ese Establecimiento despleg·ó todas HUS ener·
o-ias v dió it conocer todas sus dotes rle imtitntriz
educadora, y por tiltimo,por los años de \)2 y 93, ejerció á sMisfacción del Gobierno y del público g·uatemalteco, las delicadas funciones ele Inspectora General ele Instrucción Pública.

t

En 189.3 contrajo matrimonio con el señor Lic. Don Pró¡;pero Morales, á la. sazón
Ministro de la Guerra en Guatemala; y desde entonces se ha constituido en sacerdotiza del J10~ar, en compañera fiel y cariñosa del homLJre que la eligió para esposa, y
en matrona distinguida de la principal sociedad 0 ·uatemalteca.
En mfi ochocientos noventa v dos escribió un folleto bellísimo titulaiio: «Vida y
viajes de Coló11,• el cual folleto mereció
honrosos conceptos y apreciaciones en un
concurso que se convocó en Guatemala,
relativo á la elaboración de un trabajo biográfico é histórico, acerca de la vida y hazañas del descubridor del Nuevo Mundo.
Después escribió la señora Gon.iz de ~forales un tratado completo de Grografüt
Universal, que contiene más de GOO páginas, cuajadas dC' datos importantes y ~lt1
noticias exactas sohrelas naciones de Ja tierra. Contiene tmnbien el tr.atado, leccionC'l:!
concienzudas~ biC'l1 razonadas de Geografia Fií,ica y Cosmografía, conforme las
prescripciones de la cic•ncia moderna; está.
escrito en elegante forma y con claridad
suma que la pone al alcance de todas laii
edades y de tocias las inteligencias.
Ese libro importantísimo. e.i;tá en pr&lt;•nsa
ahora y no es dificil que pronto se ponga
en circulación por todalla América Centra.!.
La señora Goniz de Morales se. ha dedicado también al cultivo de la~ bellas artes:
toca piano y arpa; canta y pinta con buen
gusto y propiedad, sabe moddar y traducir en formag plá;;ticas las bellezas qu e concibe r e8malta su imaginación de artista; y
por último, no ignora nada de lab&lt;:&gt;re.s de
mano ni de ofici08 puramente domésticos.
Conoce á fondo la marcha de los asuntos politicos d,el p~is, y no poco ha cola~o•
rado en la cosa publica, donde su mando
ha tenido iog-Prencia ó participación.
Ocupa pue¡¡;to disting1údo y por demás
brillante en la sociedad guatemalteca donde ella ha trabajado tanto por la educación
lle la juventud y sembrado muchas simpatías con las prácticas del bien.
Con motivo d e los sucesos políticos oeurridos últimamente en Guatemala, la scñ&lt;,ra Goniz de )forales, su tierna hija y sus ancianos padres fueron asilados en la Lcg·ación de México que, con autorización del
Gobierno ele ebta Repi1blica, se prestó para
prote¡rer y garantizar aquella familia dis,
tin 00 uida.
Vayan estas lineas como una muestra
de re·cono&lt;:imicnto por la nobleza de la acción,. corno un obsequ io para los apreciables propietarios'de EL ::11nmo. qu e hoy publican gustosos el retrato de la clisti ng1úcla matr ona guatemalteca.
.d.Ll!JJA..'WRO BESITEZ.

~léxico, Noviembre de l b'97.
TESTAS

¡Oh las rubias cabecitas ele lo,1 niños inocentes,
Qne ·dormidas en las c·rnias recibís en vuestras frentes
El bautismo sacro~anto de lo, besos matemalC's!
En vosotras, tabecitas de log niños inocentes,
Su dorado nido han hecho la~ blancuras celestiales.
¡Oh cabezas de azabache ele los pálidos poetas,
Que soñais en actitude~ melancólicas y quietas
O agitais con entusiasmo las melenas encrespadas!
Sois ¡oh jóvenes cabezas de :os pálidos poetas!
Liras negras por las manos del ensueño acariciadas.
Oh! las torvas testas grises de los Faustos incurables
Que olvidais enloquecidas por placeres detestables
En un vértigo de vicio vuestro hastio sempiterno!
. Desgraciadas testas grises de los Faustos incurables,
En vosotras hierven todas las torturas del infierno.
Oh! las testas plateadas de los sabios magestuosos,
Qué estudiais en los infolios·manuscritos y polvosos
Y os habeis encanecido deRposadas con la ciencia!
En vosotras blancas testas de los sabios magestuosos,
Ha nutrido sus raices--flor de invierno-- la experiencia.
¡Oh las clúllicas ceffices de los frailes macilentos,
Que sentís en Yue:;tros c1áneos de vejez amarillentos
Las huesosas manos Recas ele arrugado pergamino!
¡Oh! , osotras, calvas testas ele los frailes macilentos,
Caminais buscando tumbas en\.vuestro árido camino.
0

¡Oh! las rubias, negra~, g-riscs, blancas y aridas cabezas
Donde viven las blancuras, donde anidan las gTandezas,
Que os alzaisllenas de orgullo, Íl os rendís al sufrimiento,
Todas sois inmaculadas, santos templos, ¡oh cabezas!
Donde-lámpara divina-su luz vierte el pensamiento.
EFRÉN REBOLLEDO.

Noviembre de.1897.

�Domingo 14 de Noviembre de 1897.

EL ~HJNDO.

334

dó las alegrías de Israel ante el arca de la Alianza y cuando pulsan sus cuerdas querellosas unas
manos jóvenes y blancas, es más aun, es deliciosamente embelesador.
La Srita. Hirns J&lt;'ontecho, mucho ha que consagra sus ocios al dh•ü10 instttunento y que cnvuel,e en sus harmorúas delicadas sus puros anhelos
de doncella y sus ensueños jó,·eirns y sonrosados.
Y el aplauso la ha premiado de sobra. Un año
hace apenas que en el antiguo Colegio de ~Iascarones llevó 1:1 parte de arpa, en el precioso IntermPzzo de Cavallería Rusticana, entusiasmando á
sus orcntes.
'
Alguna vez la hemos escucha&lt;io, interpretando
trozos de Schumaen ~- Ifayden con acompm1amil'llto de armónico, violin y piano y viéndola
pa::;•1r sus dedos uiveos por las cuerdas y Yiéndola a•1egar sus ojos bl'llos &lt;'11 el azul, hemos pensado en aquellas e:;tátieas de la primitiva Iglesia
que cnvü1bnn á Jesús con &lt;&gt;l ritmo di,ino de la
música, el ritmo inmaterial de sus plegarias de
amor.

%ueotzaó ~ztiotao.

,.
MARIA RIVAS FONTECHO

La Sri ta. Rivns F~ntcd10, miembro' de una distinguida familia ele esta capital es otro de los f~orone1:; clr rsa delicada plant,l del arte que empieza il fructificar apeirns en nuestro país tan atoi·mentado por la brega.
Cultiva un instrumento que llm·a &lt;'ll su solo
nombre un caudal de porsía: el arpa. lnstnmH'llto deliciosamente arcaico, que ha pasado ele época en época, de raza en nlza, sin prrder nada de
su prestigio y ganando siempre en el espíritu dP
los homhrcs.
David elevó al eco ele efüt, el salmo pi·odigioso
v Ossian derramó con sus notas en las soledades
'del norte la triste magia de sus cantos de brnnw.
Y :;iempre es nuevo ese instrumento que acor-

NOCHE

DA-:\TAS MEXICANAS

¡Oh! va Yienr la noche! ...... tú la esp(&gt;rab
· con el ansia infinita
con que ao-uardan al cHiro laR flon,s
'Z:uando la tarde espira,
al céfiro que pasa dobleo-anclo
c-on amor, bUS corolas adormidas:
a,;i es1wra~ la sombra ..... .
Son flores las cahPza¡; pensativas,
flores también, que al paso de la noche
silenciosas ~e inclinan..... .

[RUNEBERG]

¡Oh! no llegue luciente, con fulgores
de luna y de luceros!
¡llegue oscura, borrosa ...... ¡llegue 01Jaca!
y con amante~ dedos
de brumas, cierre al punto
los ojos que en la sombra est~n abiertos..... .
Ya cerrará los tuvos, compasiva,
y asl, ciial pasa el céfiro
.arrancando á las flores sus perfume,;,
sus perfumes-que son sns. J?ensamicntosa~i la noche, de tu frente palida
tomará los recuerdos,
Y hácia el olvido irán, arrebatados
JJOr una ola de neg-ror inment&lt;o ........ .
¡Oh, las noches amantes y enlutadas!
¡oh, las noches oscm·aij
&lt;¡ne apartan de su anhelo á los ~ne viven
:,· que á los muerto~ Jtmtan!. ....... .
Ellas despiertan Jo que yace merte
, y lo que está despierto ellas lo arrullan;
~llas ::,on las que cierran nuestros ojos
y las que abren las tumbas.....
Ya no tarda la noche!. ..... Ya las aves
hacia sus nidos, presurosas vuelven;
.va el canto de la tarde es una nota
que con la luz de ocaso ~e hunde y muere...
Callad! ...... va pasa el céfiro
entre las flores que se inclinan, leves..... .
... ...¡Ha llegado la noche!.. .... ya su sombra
se enreda entre las nubes y desciende,
y pasa doblegando las cabezas;
llores cansadas que á su beso ¡duermen!.. ..
Y la miro ahuyentando, compasiva,
de todos los cerebros,
lo~ desencantos, el dolor, las penas,
los sombríos recuerdos,
todas las va perdidas esperanzas
'que se albergan en ellos,
todas las ilusiolies imposibles,
todos los pensamientos ........ .
,:,· así, cual un enjambre de h1~iérnagas,
los arrastra muy leJos ......
Allá vá...... ftu;tigándolos con ala
de ,·aporoso tul flotante y negro ..... .

•

MARIA ENRIQUETA.

Novbre. de 97.

INGENUA.

¿Sabes porqué te amaba? por bohemia.
Porque exótica flor, el. infort_unio
Ungió tu alma y tu e:x1stcnc1a abruma
Siempre inflexible y duro.
Porque en tu corazón hay sentimiento
T en tu frente de pálido relumbro
Ensueño,;, ilu~ioues, ideales;
Pero tambfon crepúsculos.
Crepúsculos á veces de alborada,
Vespertinos los más, en que confuso
Suro•e tu porvenir como una sombra
" Manchando .un cielo puro.

&lt;!t¡ritnfio 11e una jouen.

$eñorifct í!eonor J{iaalgo
DE LA PAZ (B. C.)

Porque una noche, en tu balcón, á solas,
"Una noche estiYal de ple11ilunío,
Yi arrasados tus ojos por las lágl'imas
De algun dolor oculto.
Y al in~tante reiste, mas tu ri~a,
Tu ri~a de amarg·ura, solo pudo
Hacer más infinita m itri~teza,
}Ji ha:;tfo 1:'.ás profundo.
So~· una loca me diji~te entonces,
No sé q11e es lo que siento, pero sufro.
Yo en vano quise consolar tu,: penas
Y ante ti quede mudo ..... .
Dcspu(·, tu indiferencia iuc,peracla
Ahogo mi amor, ,v triste ." taciturno
}le pu¡;e la &lt;'areta de la ri~a
Acaso por orgullo.
Torn(• á mi soledad. tomo á su nido
El deslumbrado pájaro nocturno.
1\lás núnca, nunca oh·idar(· tus l{tgrimas
:Ni esa noche t•sti\'al de plenilunio.
Jo,:;É 711. 0C'HOA.

l\Iexico, No\·iemhre de IK9'i.

De ver fl su amante, ~oht
Yuell-e la niila á :;u hog·ar;
Sus manos, ante•~ de• azahar,
Trae rojas c11al la amapola.
-¿Por qué á e"e color te inclinas?
La madre la dijo asi;
-Cogfrndo ro~a" me hPri
Con IM punzante,: e"pina~.
En su casa otra maliana
Entró alegi·e ~· sin enojo~,
Pero con los labio~ rojo¡;
Como el color ele la grana,
¿Por qué ese color advierto
En tu boca diminuta?
-Es el jugo de la fruta
Que me he comido en el huerto.
Otra vez cruzó la puerta
·ne su hogar, triste v llorosa:
1\fas sus mejillas de \·osa
Eran ralas de una muerta.
Y su madre, aquella vez
Al mirarla tan Rombria,
Así la dijo:-Hija mía,
¿Qué indica tu palidez?
¡Madre!-exclamó la doncella
Con la mayor amargura:
-Haz que abran mi sepultura,
Y que me acuesten en ella.
Y que pongas también quiero,
Cuando me falte la luz,
En mis manos una cruz,
Y en mi fosa este letre1·0:
«Con las bre,es manos rojas
«Un día á su hogar volvió,
&lt;Porque se las e;,trechó
«Su amante entre mil congojas.
«Otra vez sus labios gruesos
«En tinta roja teñía,
«Pues su amante los había
«Cubierto de ardientes besos.
•Y otra, con semblante huraño
«A su triste bogar volYió,
«Porque el amante pag·ó
«Su amor con un deseng·aíio.•

ILUSIONES.
Las azules, que en góndola de oro
Cual nereidas cruzaron el mal',
'
Las de rostro apacible v sonriente,
Se han ido muy lejos... ~ y no volverán!
Solo quedan las otras, las negras,
Las que bogan con prisa fatal
En el lago cubierto de somb\·as,
Las que callan y bogan nomás.
Mue, tecitos dejando los remos
En la orilla la barca atracad,
Que el marino de frente tostada
La faz de Aqueronte río quiere ver más,
Hadas blancas, que atabais listones
En el ramo oloroso de azahar,
Yeuid presto, Yenid á la alcoba
Y otra vez mis viajeras, cantad.
Imposible! que en góndola de oro
cual nereidas que cruzan el mar
Las azules ....... caminan de prisa'
No vueh·en la cara.... é ingratas; ¡se van!
ADALBERTO ÜARRIEDO.

Novbre. de 97.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.

EL MUNDO..
DAMAS l\IE.xICANAS

TOMOIJJ.
V&lt;Jfs•tu, m'ami, ce qui est beau. c'est
d'avolr viogt ans et de bien s'aimer.
·
Alph. Daudet.-Sapho.

r

Reinaba profundo silencio en la vasta
biblioteca. De tiempo en tiempo se escu-chaba el ruido s.eco de las hojas de un libro
que se consulta y el susp.iro de un hombre
•que trabaja con ahinco. De repente, empezó
monótono y febril, el susurro de la pluma
que corre sobre el papel, á manera de sumbido de mosco.
Era la hora vespertina; á tray(-z de los
cristales, se filtraban los rayos del sol moribundo y bañaba con luz dorada el barniz
de los estantes más próximos, mientras que
el resto de la pieza qu('daba envuelto en
discreta sombra. Surgía de enmedio de ella
una mesa, baja· y ancha; una me1,;a de sabio,
austera, simple, cargada de libros grandes
y pequeños, antiguos y modernos, r sobre
ella inclinado, un hombre escribía .....
Escribfa, escribía febrilmente, sin dar tiempo al pensamiento para bus~ar la idea, ui
al arte para esculpir la frase. Escribía como escriben los filósofos, períodos que Yen
ya escritos en su mente con sus puntos y
,sus comas: trasladaba al papel lo que á
costa de largas meditaciones lleYaba impreso en el cerebro. Pero esta yez, un malestar inexplicable lo trituraba, mi entor•
pecimiento físico y moral, de la cabeza y
•de la mano: palabras que sr saltan, cifras
que se olvidan, ideas que se entrechocan
y que hay que analizar de nuevo .....
Decididamente el trabajo no marchaba.

*

*
El filósofo fné á la* ventana.
Afuera espiraba la hermos11 tarde de Prima vera, el sol se había hundido, crecía la
1
.sombra. Y la ámplia. avenida, bordada de
alheñas y de faroles encendidos, aislados
primero, juntándose y prolongándose á lo
léjos cual gigante sierpe luminosa, hormi_gueaba de gente. Un soplo de satisfacción
ascendía de las aceras hasta la -ventana, El filósofo miraba ..... .
Estaba nervioso, como todo hombre que dá la
última mano á una obra largo tiempo soñada. Dos
tomos de su estudio-«EI llombre»-habían aparecido ya, habían sido leídos y aplaudidos por los
hombres de ciencia. Hoy ponía el último renglón
del último tomo, que en dos palabras, á modo de
condensación, resumiría la obra toda, esa obra que
era el fruto de sus largas lloras de meditación,
-de sus cngolfamientos en todas fas filosofías
.habidas y de su temperamento mismo, replegado,
hipocondríaco . ....
Una sonrisa de orgullo plegó sus labios delgados; pasóse la mano por los cahelios precozmente
escasos y pensó en su vida pasada. Pensó que él
á los treinta años, cuando sobre las sienes todavía florecen las rosas horacianas, ya ceñía el laurel inmarcesible de la gloria; á la edad en que los
hombres van á mitad de la selva de la vida, él la
había recorrido, repasado, descrito y analizado en
esa obra, cuya última plumada estaba á punto de
·dar. Su nombre volaba de boca en boca, de revista en revista, siempre encomi11do ...... .
Y la sonrisa se acentuó rn sus delgados labios.

$ra. Gnarea raarrera ae Gf r.!1'iño.
()lONTERR11Y)

bía sustraído ·á la Yida social, que había robado
1-ina unidad á la actividad humana. Porqué, sus
obras, ¿serían benéficas? .. . .
¿Si él hubiera Yivido otra vida? El amor....
El filósofo se engolfó, lai:go tiempo, en su pensamiento.

*

**

A la luz de un escaparate, en frente, vió dos
bocas que temerosas de la curiosidad pública, ftu-tivamente se besaban..... . .
Volvióse y miró la vasta biblioteca que ya 'la
sombra erwolvía enteramente; miró en ese fondo
oscuro, toda su ,ida pasada, toda su juYentud
igualmente obscura, transcurrida junto á un infoUo acru·iciando utopías, y febrilmente tomó las
cuartillas escritas y las desgarró .............. .

***

Los hombres de ciencia, a,un esperan, impacientes, el Tomo III de «El Hombre» ....

J. SANOREZ AZCONA.

MISERIA.

***
En las aceras, la gente pasaba, pasaba: transeuntes solos, grupos y sobre todo parejas, un
hombre y una mujer, ya ricos, ra pobres, pero
siempre muy cerca el uno de la otra.
Y al verlas, al ver la sonrisa que se cambiaban
el filósofo sentia nn anhelo indefinido, un vacío
profundo.
La mujer-madre, la mujer-esposa, la mujer-hija, era otros tantos títulos de los capítulos de su
obra. Así concebía á la mujer. Pero .... ¿la mu.
')
.
Jer amantr .... : ..
La brisa vespertina que sobre su frente soplal)a, parecía dar nuevo sesgo á sus ideas. Después
de todo, la humanidad no era tan mala .. , ... esas
gentes que, s'ltisfechas por el dehcr cumplido salían á sorber u119, bocmiadadc aire, eran felices ....
. después, Uegarfan al hogar.....se r.maría,~ ... , .
Y ¿é'.?.... Pensó por vez primera que lrn.bía si&lt;lo tan sólo un fantas::1a C:!l el r.11nél.o; que se ha-

(CUENTO A MI HERMANA)

ÁZARO se avergonzaba de su
fealdad.
Era jorobado y tuerto. Su
boca, que parecía la rasgadura de un vientre apuñalcado, le
llegaba por un lado de la cara
hasta crrca de la oreja.
Fué vendedor de números de lotería y los· pilluelos le robaban los números y corrían abusando de su defectuosa contextura. Las mujeres del
pueblo le soltaban la carcajada cuando le veían
pregonar. Pasában las señoritas y -las señoras,
elegantemente vestidas, y al mirarle sonreían con
una sonrisa más ofon c;iva, más insultante, más llena
de dcsprcciatiYa mofa y rcpugna:1te !ástima. que

3.'35

las carcajadas toscas, de las cocineras Y
verdtlleras. Los ojos se le llenaban entonces
de lágrimas .. , ... pero llorar era ponerse más
horrible, y para evaporar sus lágrimas pregonaba con to_d a la fuerza de sus pulmones
y su voz tenía ondulaciones angustiosas,
· resquebrajaduras de desesperación, por las
que se escapaba á copos el llanto contenido.
Un día, una niña de quince años pasó
junto á él. ¡Qué bella era! Parecía una de
esas vírgenes rosadas y frescas con que ador
nan sus oratorios los sacerdotes jóvenes.
Que dulce era la mirada rosada que se deslizaba entre sus largas pestañas desde sus
ojos rasgados de cierva pensativa! Oh! debía ser buena, y no se burlaria de su fealdad. Sería un mentís encantador al pesimismo de Schopenhahuer que encuentra el mal
en todas las manifestaciones drl sér. Lázaro se acercó a ella, trémulo y conmovido, y le dijo con voz en que quiso poner
todos los despertadores ele la simpatía:
-Señorita, tómemc usted un número.
La niña se Yolvió y dió nn lijero grito al
verle.
-¡Dios mío! Qué hombre tan feo, vállase usted!
Láz-aro. se quedó inmóvil, la miró con
una !nirada en que había un reproche á ella
por su crueldad y una quejaá Dios por haberle hecho tan infeliz. Un rubor quemante
se extendió por sus mejillas tostadas, como
una mancha de sangre, y el pobre desheredado hundió su cabeza en su joroba como
una tortuga en su caparazón, y despues de
un largo silencio cu que sintió como una
aureola ardiente de miseria y desprecio qne
le circundaba el rostro, gritó:
-El número gordo. ¿Quién quiere sacarse la. lotería?~Y continuó en su calvario
acumulando en la memoria toda su amargura, toda la befa que se le hacía, saltando
sobre las cai·cajadas, atravesando la espe.
sa maya de sátiras y burlas que le tendían
desde las aceras los pilluelos.
-El número gordol~gritaba con desesperadas
inl'lecciones de voz, como para ensordecerse ó
ahogar con sus propios gritos la insultante y burlona chacota de sus enemigos gratuitos.
Después la. estupidez y la maldad se confabularon para hacer creer entre la gente desengañada de la fortuna, que el infeliz jorobadito ahuyen•
taba la suerte. Desde entonces dejaron, los pocos
que lo hacian, de comprarle números de lotería.
Quiso vender periódicos por la noche. A la luz
de los farolés-pensó el desdichado-las fealdades y las oellezas se opacan; pero tanto se burlaban de él los muchachos, que aprovechaban la
obscuridad para ser más francos y crueles en sus
pasada-s que tnYo que renunciar .
Pidió limosna en los paseos, en el atrio del templo, en los cafés y en los teatros.
-¡Qué valor, exhibirse con ese cuerpo y esa cara!-decían las damas mi.randole con asco y con
sonrisas como bofetadas.
-Usted es un mocetón, hombre, por qué no .
trabaja? -decían los caballeros calzandose los
guantes. Otros ni siquiera le hablában: le. miraban, se reían y pasaban .... Alguna que otra vez,
algún Yiejo, y muchas veces pordioseros liciados
como él, ponían en sus manos escuetas y temblorosas alguna monedilla de cobre; compraba pan
en la bodega más próxima, y se metía en algún
soportal obscuro y devoraba y saboreaba su alimento con la voluptuosidad del hambt·e ....
En vano se ponía un barboquejo á media cara
con un lienzo inmundo olvidado ó despreciado
por los traperos, para ocultar en parte la fealdad
risible de su rostro. La media cara restante y su
joroba bastaban para. atraer sobre su cabeza la
afilada chacota popular., Oh! cómo lloraba en los
arrabales entre la maleza ó detrás de las tapias,
en donde dormía como un ladrón de campo.
Muchas veces pudo castigará los pilluelos que
le zarandeaban riéndose, arrojándoles una piedra
que los descalabraba, pero tenía un miedo inmenso, nn terror indecible á los gendarmes, y por eso
no lo hizo. Sufría y callaba.
Una noche tenía hambre, ¡qué liambre, Dios
Santo! No l1abia comido desde el día anterior. Nadie le había dado una limosna, entró á nn café

�336

EL MUNDO.

Domincro 14 de Noviembre de 1897.

lleno de gente; recorrió las mesas y nada. En una á adorar al Mesías, Redentor del mundo; pero ya
-Ko soy sabio respondió el viejo-He vivido,
de ellas había dos gendarmes con las caras rojas el bendecido recuerdo iba perdiéndose, v en el en el retiro, orando y haciendo penitencia.
de embriaguez. Al ver al muchacho tan deforme cielo Turqui cada día se borraba más ei rastro
-Desde hoy te conocerá d univt•rso por el mocon su andar defectuoso de alimafta de1Tengada, de la estrellita, así como su claridad celeste pali- nume.n to que ·vas á eregir-declaró Artasár, que
le llamaron:
decía en el corazón del descendiente de los Ma- en efecto, nrnndo poner á disposición del viejo sus.
-Hola, buena pieza, ven acá.
gos que fueron doctos por su arte de adivinar, y riquezas y una inmensa extención de territorio
Lázaro se acercó temblando de miedo.
santos porque les infundió gracia el haber a1:Joya- fértil, do11de hahía. selvas profundas y caudalosos
-Señores: dijo, una . limosna, por Dios; tengo do los labios sobre los tiemos piecesillos del re- ríos, llamu·as risueñas y lagos apasibles.
hambre ...... .
cién nacido Jesús). ¿Qué mucho que Artasár olAl caho de un m1o, plazo fijado por el arquitec-Ah, ladronazo; ¿limosna, no? Tu lo que ne- vidase las enseilanzas trasmitidas por los .Magos, to para terminar el palacio, .Artasár quiso ver las
cesitas es ir al cuartel á que te den una azotaina. si Salomón, híjo de David, autor de libros sagra- obras, y se trasladó al lugar donde creía qu.c ya
Vamos á ver tus gracias. Baila si quieres ganar dos, favorecido por el Señor éon el dón de la sa- se eleva su nueva vivienda.
esta moneda.
biduría, prevaricó de tan lastimosa manera, lleGrande fué su sorpresa, fuerte su cólera, al no
Y puso una pequeila moneda de plata sobre la gando á i11eensar á los ídolos? ~lientras el hombre advertir por ningmrn parte sefiales de jardines ni
mesa.
vi.e en esta tierra, sujeto está á la tentación.
de palacio. Notó, eso bÍ, que aquél territorio, an--Oh! no, seilores, yo no sé bailar-dijo el jo. Artasár se parecía al hijo de David en la mag- tes desierto estaba poblarlísimo, pues salían á .
robadito rojo de verguenza.
nificencia, en el ansia de rodearse de lo más pre- aclamarle tribus enteras, nilíos y mujeres que
-A bailar, digo!-insistió el soldado-y sacó cioso, raro y delicado traído de los confines del aguardaban el paso del rey y le bendecían; pero
una correa de su bolsillo.
orl,)e. Cada ·día galeras cargadas de riquezas abor- ni aún logró divisar lJi&lt;•dras y materiales esparciEl desgraciado lloró; fné en vano: tuvo al fin daban á los ptwrtos del reino de Artasár, trayen- dos por el suelo &lt;¡lle anunciasen trabajos de eclique bailar, como los osos de los zíngaros ambu-. do preces y joyas al monarca.
ficac1ón. Entonces Artasár, indignado, mandó
!antes; bailó al son de la ,::ambr&amp;,horriblemente toAlfombras blandas como el bellón ele la oveja; que trajC'ccn al arquitecto á su prcsPncia con procada en un acordeón por un filarmónico oficioso; cortinajes de seda cuyos bordados representaban pósito dC' hacerle clei-:ollar y colgar su piel, sanbailó en· medio del estruendo que hacían las car- batallas y lances ele amor; imágenes de marmol, grienta aún, á las puertas de la ciudad, para escajadas vinosas y las chuscadas de los espectado- de egregia desnudez; pebeteros ele oro que em- carmiento de prevaricadores. El víPjo se presenres. Acabó y recogió su moneda. Estaba muy pá- balsamaban el ambiente; jarrones y vasos de pla- tó, tan humilde, tan demacrado, tan modes:o colido y tenía fiebre, pero su hambre era muy gran- ta y ágata, pieles de tigre y plmnas de avestruz, mo el primer día; y cuando el rey le increpó, dió
de. ¡Qué llambre, Dios Santo! Compró panes y se -amontonaban en la regia mansión, estrecha ya esta respuesta extraña:
queso, y en la sombra del zaguan de una antigua para contener tantos tesoros.
-El palacio que deseabas es:á construido, oh,
casa nobiliaria, casi deshabitada, comió, comió,
rey,
y si quieres venir ~onmigo, tú solo, voy á .
Mas ¿quién podrá llenar el abismo de un coramucho ..... .
zón? Artasár, el mag1úfico, vivía inquieto y tris- mostrártelo en seguida.
Pobre Lázaro! 11il escenas de escarnio, de inSiguió Artasilr lleno de curiosidad al anciano,.
sultos y de befa formaron la crónica amarga de te. Ansiaba construir otro palacio, por ser ya el y juntos se internaron en lo más intrincado y resuyo mezquino y &lt;'Strecho para la innumerable
su vida de desheredado de la naturaleza. En cada
tirado de la •floresta. Pronto salieron de la espe-. calle, en cada esquina le asaltaban con brutal muchedumbre de gLiardias, esclavos, concubinas, sura, á las orillas de un inmenso lago natura1, y
tafiedores;
juglares,
bufones,
palafraneros
y cocifranqueza risotadas de burla, apodos, comparaneros que en él se albergahan. Y empezó ít sonar allí el viejo se detuvo. El sol se ponía: el firmaciones crueles, palabras que amorataban sus memento aparecía rojo, abrfündor, ~plendente. Y
jillas como si escuadrones de bofetadas pasaran con un palacio nunca visto, que eclipsase al que el arquitecto tomando de Ja mano á Artasár, leSalomón
edificó
en
u·cce
años,
sobre
columnas
de
sobre ellas.
bronce y con el inmenso mar de bronce, cuyo bor- dijo con grave voz:
Una vez se encontraba en uno de los puentes de imitaba pétalos de ,tzucena.
-Los tesoros que me has confiado, oh rey, los.
que cabalgan al río. Unos muchachos hicieron nna
he repartido entre los miser,1b!e ,, entre los que suEl palacio debía ser tal, que inmortalizase el frían hambre y sed, entre los que oían llorar al
pillería y huyeron á los denuestos y gritos del
perjudicado. Vinieron los gendatmes y cogieron nombre y el recuerdo de Artasárpor todos los ve- ni1ío recién nacido, por que el seno de la angusnideros siglos, y que la fantasía no pudiese con- tiada madre no daba leche. ~Iás no por eso he,
al jorobadito,
-No he sido yo, señores, les juro por la Vírgen cebir nada tan expléndido, 1ü tan delicioso. A es- dejado de alzarte el palacio que deseabas, y te lo.
te fin, Artasár acordándose de aquel Hirán que
que no!
alcé tan soberbio que ningún monarca de la tie-¿No? preciso. Ahora confesarás en el cuar- trazó el de Salomón, convocó á los más famosos rra podrá jactarse de µos1•er uno así. 1\[ira . .... .
tal cuando te den una felpa á calllÍsa y calzón arquitectos de su reino y de los vecinos, y ofre- ¿Xo le vesr Allí lo tienes. ¡En el cielo se levanta
ciéndoles grandes recompensas, ordenó que tra- ahora tu palacio!
quitado.
Oh! esto era lo que Lázaro tem,ía. ¡Dios S&lt;tnto! zasen los planos de una residencia cual él la queY .Artasár miró, y vió efectivamente de entreque le quitaran la ropa, que lo desnudaran y pu- ría, amplia, suntuosa, sin celada como una diadema las nubes de grana surgír un maravilloso edificio.
sieran á la Vista de todos su joroba, esa joroba ho- real. Los arquitectos foeron presentando sus pla- Sobre columnas de plata, bronce y alabastro, se·
rrible que parecía una enorme nariz boca-arriba nos; pero en los ojos de Artasár no encontraron erguían las bóvedas de dorado cedro, esculpidas
olfateándole el cogote. Todo su deforme cuerpe- gracia. Ninguno de ellos realizaba la quimera de con artificio tan hábil, que parecían un piélago
cillo de aborto, de monstruo, se estremecía á im- su imaginación; ninguno ele ellos correspondía al · de olas ele oro. Cúpulas de &lt;-smalte azul coronaideal que se había formadc, de un palacio n\mca
pulsos de un terror inexplicable.
ban el alcázar, y largas gal&lt;'rías ele diáfano cris-!No no! no!-repetía el muchacho, convulso, visto, sin igual en el mundo.
tal, con cornisas .de p11drcría y mo~aico, se proCuando ya Artasár clesC'speraba de conseguir
debatiéndose entre las manos de los gendarmes.
longaban hasta lo infinito, entre' el misterio de·
-Fray Chicote es muy buen confesor, ya ve- que le adfrinascn el loco ~lc..,eo y acomodasen á una v&lt;-gación fantástica, de hojas d&lt;&gt; esmeralda y
él la realidad, he aquí que lf' pide audiencia un
rás tunante.
flores de vivo rubí r oriental zafiro, cuyos cáli-En el rabo y en la joroba-ailadía el otro con hombre, anciano, demacrado, de luenga barba, ces exhalaban una fragancia que embriagaba y
de humilde aspecto, que traía bajo el brazo un rofiera crueldad.
calmaba los sentidos á la. vez.
De repente se escurrió Lázaro de entre las ma• .Xº ele papel, afirmando que aquél era: el proyecY Artasár, transportado, se arrodilló á los pies.
nos de los soldados y desapareció rápidamen- to del p,llacio qw3 el rey aprob,~ría . .No a.lionaban del arquitecto y los besó, con el alma inundada
mucho. las trazas al desconocido arquitecto; pero
te .... se había arrojado al río.
·
ele gozo.
el desalmciadq cualquipr remedio onsa~·a, y ArCLElfENTE P áL::.IA.
Cuando regresaban de la. sefra, . Artasár notótasár permitió al anciano que desPnrollase el pacon
sorpresa que el rastro casi extinguido de la
p&lt;'l. Apenas hubo el monarca fijado los ojos en el
estrella
ele los 1Iagos fulguraba aquella noche coplano, batió palmas, saltando de júbilo.
mo un collar de brillantes.
Glrfasar.
Aquello era su sueño, interpretado pbr un mágico, que leía en su mente. Aquellas soberbias coEMILIA p ARDO BAZÁN.
lumnatas, aquellos patios de magestuosos balaustres, aquella::; galerías ele mármoles y ágatas preEL COH ETE.
ciosos, aquellos techos de cedro ';/ oloroso pino,
aquellas estaciones cuyo bnníido pavimento te;nía reflejos de agua, aquellos bosques, aquellas
Lanzóse audaz á la región sombría
fuentes monumentales, aquellos miradores calay era, al hendir el céfiro sonante
. dos por mano de las hadas, aqueHos prnsilcs coluu surtidor de furgo palpitante
gados en el aire, aquellas torres que desafiaban
ESPUES de Salo- las nubes .... aquello era el idial, lo que ningún
que en las ondas del cielo se envolvía.
món, el rey más po- rey del mundo poseía; y Artasár, al verlo tendió
Viva su luz como la h1z del día
deroso y opulento de la regia mano cubierta de anillos, larga y fina y
resplandeció en los aires fulgurante,
latierrafué sin duda morena como el fruto de la palmera, y exclamó:
cuando la luna en f'I azul radiante
Artasar. descendien-Constrúyase Pl palacio como tú lo has procomo rosa de nieYc se -entreabría.
te directo de uno de yectado, oh varón sapientísimo; yo te daré cuanaquell?s. tres Magos to pidas, cuanto necesites. Para tí se abrirá mi teP&lt;;rdio un instante su esplendor rojizo,.
que vm1eron á pos- soro secreto, y en los subterráneos de mi morada
siguió después cual raudo meteóro
trarse en el establo y gruta de Beltleem guiados encontrarás oro, perlas, bezoares, diamantes y
y al fin surgió como c&lt;1ndente rizo,
por la luz de una estrella lllÍsteriosa, nueva, dife- rubies en cantidad suficiente para edificar, no uu.
rente de las demás, estrella que abría-en el azul palacio, una ciudad entera, con su caserío, sus
Paró de pronto su silbar sonoro,
del firmamento surco diamantino.
y, tronando potente, se deshizo
templos y su recinto fortificado. Y dime ¿donde
Artasár conservaba, entre otras gloriosas de su te ocultabas y por qué es tan miserable tu aspecen un raudal de lágrima~ de oro.
estirpe, la' tradición de la jornada de su antecesor· to siendo tú un sabio tan grande?
SALYADOR RcEDA.

&amp;l palado

lf.

ae

Domingo 14 ile Novie_!llbre ~e ~897.

EL MUNDO.

337

Ensueño de. niños.
POR JOSEPH L'IlOPITAL. -ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 4.
-Sois muy curioso cuando decís eso, exclamó militares que Yeo desde que estoy en Tours. Qui- sin embargo, como cuando me lo han dicho los
otros .... Sin embargo, es preciso que me vaya.
ella. Confesad que no estáis enfadado por el per- zá es por eso por lo que ....
. . No; dijo Jacobo, quedaos, no os lo he dicho
cance.
Y se interrumpió brnscamente.
todo.
Jacobo no supo que contestar. Y no sabiendo
-Por lo que .... qué?
-Vaya que hablais ya demasiado de cosas que
que contestar se echó también á reir!
-Oh! nada. Solo que los otros hablan demasiaEstaba encantado. Su buena estrella le servía do, y vos muy poco, esto es todo.
110 deb0 oir.
-Y de que hablar cuando es uno dichoso ....
á su antojo y el tete-á-téte que aquella mailana aún
-·Pues bien! Yoy á hablar! exclamó él.
-Dios mío como son los hombres.
no osaba esperar sino después de largos trabajos
Habían llegado al recodo que forma el bulevar
de aproximación acababa de obtenerla a1 primer para unirse al canal del Cher. El crepúsculo de-Seilorita Jacqul'iina, vos misma me censuragofpe. La tarde caía, los paseantes se hacían ra- clinaba y las líneas de grandes árboles parecían ríais si os hablara de la liuda y del buen tiemr os; el boulevar iba estando mús y más desierto. dos murallas negras, lanzándose hacia un cielo po, e11 lugar de ..... .
Y J acquelina marchaba cerca de él, riente y bra- lleno de color.
-)luv al contrario! No podcis acaso platictJr
va, con una desenvoltura que probaba en ella la
Voy á deciros lo que pienso de vos desde que conmigo corno amigo, sin decir palabras que no
ausencia de toda gazmoilería. La novela estaba os encontré: que jamás he visto nada más encan- le es permitido escuchará una cuando l'S honrada?
empezada y no había más que seguirla, saborean- tador que vos, que yo estaba triste, fastidiado,
- Qué he dicho, pues, para disgustaros?
do sus peripecias, novela un poco vulgar sin du- descorazonado de mi nuevo oficio cuando vos me
-Ah!
bastantes cosas! Es cierto que vuestras pada, y que en París el hubiera despreciado, pero aparecisteis y que ahora vos sois mi alegría, mi
estaba en Tom·s, era soldado y aquella muchacha sol! Y si no os he dicho todo esto luego, es porque labras son bonitas, ¡.,ero bien se sabe lo que quieren
decir, Yaya! Y'lt he oído hastr.nte de eso en donde
después de todo era tan linda como una parisiense. tenía miedo -de decirlo mal; pero tanto peor! vos
sirvo.
. . . . . Yo cnfa que vos no seríais como
Y aún más linda que muchas, pensaba él a1 mi- me habéis forzado á hablar; 110 me censurareis
los
otros.
Hablais mrjor, es cierto; pero en el fonr arla; en todo caso diferente de aquellas que su por haberlo hecho.
do
todo
es
lo mismo .. . . Vuestro consuelo, vuesprecocidad ele boulevardiere le babia hecho coLe había tomado la mano y la atraía hacia la
tro
sol
....
Es malo, ya lo veis, lisonjear así á una
nocer. Tenía ella en su persona toda algo de sombra ele los árboles. Ella se des.prendió dulcepobre
muchacha
con mal fin.
joven, de fresco, de nuevo, que le asombraba y mente y volvió á la medianía de la calzada.
- Os juro que no os he lisonjeado. Lo que he
aún le mortificaba y que cuadraba mal con sn
-Es curioso, pensó ella en vos alta. Yo bien
certidumbre de tener una buena fortuna.
sé que eso que drcís, es malo; pero no me enfada dicho lo pienso. En cuanto al mal motivo de que
Porque él no p.udaba de que ella tuviese una moral facil; en su cualidad de
vividor de veinte ai'los, tenía. respeto á
la virtud de las mujeres teorías que creía
implacables y la manera con que esta acababa de ayudaric á hallarse solo con ella,
le parecía mm prueba innegable de su
complicidad amplia.
Sin embargo, cuanto .más andaba con
ella, más se sentía ganado por una especie de timidez que no podía dominar, y
esta timidez no le dejaba hablar.
Cosa extraña, ·la.joven no parecía compartir este embarazo crecie11te. Parecía
sentir mucho placer en esfarcon Jacobo,
sin ningtma otra intención que la de la
plática y el paseo. Asi cuando él no respondió sino penosamente, tuvo ella como
un moviniiento de despecho y púsose it
caminar sin decir palabra.
Ante este silencio Jacoho acabó de
perder los estribos y se sintió turbado
hasta la confusion; trataba de reanudar
la conversación, pero no encontrando más
que necedades que decir se colmaba mentalmente de injurias, se reprochaba no
ser mús amable cuando no se trata ha miis
que de atreverse y el sudor le perlaba la
frente en tanto que el rostro de Jacquelina tomaba más y más una expresión de
ironía descontenta.
Ya habían pasado la estación, estaban
solos, &lt;'I día agonizaba y en la garganta
ele J acobo las palal,)ras seguían extrangurnndosC'. Ella se detuvo é hizo una especie de reyerencia.
-Es tarde dijo; los clientes me esperan, y como me parece que vos no tenéis
ya nada que decirme, estarémcjor encasa, en mi tarea. Adios, mi soldado.
Oh! no, no os vayais! quedaos, yo os lo
suplico, gimió Jacobo.
.
En sL1 angustia se le subieron las lágrimas itlos ojos y le suplicaba como un niño.
-No me abandonéis tan pronto ....
Si supieseis. . . . . . Hace un momento me
parecía que tenía cien cosas que contaros
y ahora .... Sin embargo yo no soy tí..:~ti, •
mido!
-Pero si yo no tengo necesidad de que
¡.
me contéis tantas eosasl Si respondieseis
.siquiera á lo que os digo.
- Desde esta mailana tengo ansia tal
---..., ~-J'.v' -~
de encontrarme con vos!
¡:.• Deverns? Pues bien no lo parece! Queréis
que os diga? S'ois todo lo contrario de los

�Domingo 14 de Novie mLre _de 1897.

EL :iIUNDO.

Domi11go 1! de Noviembre de 1897.

un día le pareci6 que los ojos de su tío se fijaban
en ella de una manera particular cuando no había
&lt;le una dulc&lt;'ría;' detrás del 11parado1· había una clientes; advirtió que le hablaba muy seguido, y
muchacha muy lindn; púseme á verln y en el 1110- . lo cncontmba á ::.u p,t~o en l!t cuéva q el pasillo;
nwnto en que mii.s distraído estaha, llega La Pcr- y cuando servía en la sala, sentía que llegaba hasta ella la mirada de Augcr, acurrucado en su des-cha r me atrrapa.
' ·
pacho. Xo se había que;ado; para quéi' Jamás por
¿Qué P&lt;'reha?
otra parce su tío le l1abia faltado al respeto, y
- El tambor mayqr, digo .
Me atap,t como te digo y t~xclanrn.:
,Hlcmás, qué.seria ele ella si él se enfadabai'
ContinUctba pues en su sen·icio; pero su actitttd
- Es que os bul'lais dl' mir
- Pero 111ijefe, ::.i yo no hago mas que mir ar los ctn resp&lt;•cto á Augl'r se hacía im·oluutariamente
hostil; soportaba l'lla impacientemente su compalHl:;teles.
,
- ¡facla, usted, escuchaba lo qU(• yo decia y va 11ía y su insistencia para (¡ue aceptase sus. galanteos burdas, le insptmba una especie de terror.
usted arn·stado ..... .
.\l á:; de una ve,:, sin embargo, pi•nsó en irse .
.Jacquot no concluró esta frase. Ahí ,·ie1w,. ahí
-vit•nc, exclamó y echó á col'rer como alma que se. Una prima lejana, &lt;',,tableeitla en J:-'. trís, y ele la
cual recordaoa· que :sus padrns hablaban siempr e
lleva el diab lo.
Jacobotornó á la calle Real y encontró en el con respeto, pon1ue había ascendido á oficütla de
cnfé á :;us camaradas de n1Plta d&lt;' Saint A, ertin. lH'imera en una c,tsa de modas, le hada cosquillas.
Se le hicieron r elatos pomposos dPl pas'eo y IP en la cabeza. Ptr q jamás la· h,tbía Yisto y 110 sa-.
füTastraron á una fouda de la calle· el&lt;' la Sclllleric hía qué acogida e~1H•rai·; ? además, París le daba
-donde la comida fné alegrP. Pero en medio de la mieoo y ¡,eu:;aba con espanto .en toi,la:, aquPllat
al(•gria g&lt;'lll'L'ál, par rcia aust•nte; habló poco, res- de su provincia, que au-,1ídas hacict la gnm ciupondió apenas y mostró el asi&gt;ecto clcl hombre dacl como por un vénigo db abismo habían tlesaque se fastjdia. La ,·cr dad es que se diYer tia por parec1do en él, y no osaba pr ecipitarse ella á Sil
dentro, repasando en sil menioria l':-ie día tan hicn vez. A lo menos en 'l'onrs teufa una buena muempleado, dPsde la Cateüral hasta aquella mesa jer, la tía .\.uger :,; 110 se i;entía embat:azad.a para
lJ0ller en onlen al tío; tenía asegurada la vida,
-Oc fonda, pasando por el bulevar llc&gt;uteloup.
Acababa de comer cuando la r etrt&gt;ta batió á lo una liber tad relati nt y no estaba sohl ni perdida
lejos. Corrieron ít su encuentro. .Jacobo vió pa- en medio de una multitud inilifer ente.
At1! :;i pudiese casarse. Si encontrase en su ca.sar al tambor mayor, rígido como i:;u bastón y de.trns de él, (•n primera fila á los clar ines, sonando mino á un hombre honrado que c,;m:sintiese en uo
Jacquot á pleno,; ¡mlmorn•s. Siguió mar chando, n•r en ella á la mujer sino á :su mujer; cómo unial paso sin pensar ya en nada, dejándose \·encer rían sus dos vigores .. .. Y en sus s uenos de mupor la cadencia d(• los tambores, y así ovl vió a l chacha hom ,tda, veíase protegida, amada y r odeada de lo que tanta falta le hacía en la actualidad~
patio de Uuisa.
Cuando el sue11o empezaba á YPnec·rlo, mur- de una fomilla: y esta familia seria suya, vivimuró:
·
,
11;
•
1fa por ella y para ella.... un marido .... hijos!
..1!;11 la sendllé/4 de su corazón, sin vanidad y
- P obre Jacquot! tiene ideas cl&lt;'plorables, se
,(•xprcsa como un pobre hombre. Pero es-si n em- sin coquecen a, esperaba al muchacho serio, enamor ado por la buena, que la sustraería á los pe.bargo un excelente muchacho.
lig ros que la rodeaban, y expiaba• todos los dias
Vlll
en los rostr os de los hombr es que diar iamente paT oda la seniana J acquelina estuvo preocupada, saban frente á ella, el rayo, la chispa, la re\lela1wrviosa, irritable, y Augcr sufrió_ las consecuen- ción de una alma capaz de corl'cspouder á la su•dus de su mal lnunor. E lla no amaba á ese tío cu- ya.... Ay! no la encontrnba.... Los comer ciantillos
Ylt mirada no la abandona ba jamas; y cuan do á } los ril.ilitctres que frecuentaban el café de los,
;u ,·uelta, el domingo en la noche, él bromeó con amigos emn ind!fcrent~:; ó g roser os y cuando sus
un tono un poco fo rzado y con una risita falsa reo- miradas se deteuían en elht, el brillo con que se
¡wcto á su paseo con el soldado,.clla sentía d_cseos encendían no er a el q ue ella soñaba. !i{uchos habían quer ido propas¡use y habían aYentw·ado,
d e abandonar el s&lt;•JTicio.
Auger empero .tenía com;ider acioues. para con durame el almuer¿o ó la bebida, alguna~ palasu sob rina ..Al p rincipio, cuando su mujer le pr o- brns, algunos gestos, pero habían sicto llamados
puso que la rPcogiera, él a divinó desde luego la al orden de U1l mod o rnl que nunca tuvieron más
boga que In pre:,,encia de una mujer tan hermósa deseos de volver; por que si ella no tenia la gaziba á dar il su establecim iento, sin contar con la molieria de las hipócmas 1ii la ignorancia de las
l'Conomiá, por que .Jacquclina, siend o de la fami- muchachas bien Yigiladas, sí estaba decidida á
lia no recihiÍ·ía salario. Y en efecto, pocos días aceptar un matrimonio como muchacha que sabe
después ele su llegad¡t, el cafe de los amigos cuya lo que eso es y lo que eso :;upone, su honestidad
clientela i:;~ había al&lt;'jado hasta el abandono, natural la apar taba de los peiigros de la coquete,tdquiría una vicia nueva, una multitud de comer- ría y su buen sentido le mostraba cuan poco deciantes en peqm·J1o, del cuartel, iban á almorzar be uno fiarse de los hombr es. Así pues enviaba
ó iL tomar d aperitivo rle la tarde, y d ejército muy lejos á los adorodares y esperaba siempr e ....
bn estas disposiciones estaba la primer a vez
francés se hacía rcpresentnr por una elite cada día
que vió á Jacobo y al principio lo recibió como á
mú s numPro~ü de guerrcr,:;.
Esta n•animación de comercio penetr aba á la un cliente ordiuan o. Sin embargo, Yiéndolc .entia Augcr de reconocimiento hacia la divina Pr o- coutrólc j0Vl'U y simpático; el ardor de su apetito
videncia que J¡i. recompensaba por haber acogido y la torpeza cólllica del soltlado novato la tlivirá su sobrina. Y sin darse bien cuenta del concur- tieron; y con toda sencillez, con el franco atreviso precioso que J aequelina fo babia prestado, la miento que le era propio, púsose á sonrcirlc r á
amaba como se ama á todos aquellos á quienes hablarle. El domingo siguien,tc lo reconoció luese cree haber sah' 1Hlo. Estaba además. pagada de go cuando lo vió en la mañana en misa, y ·cuanantemano; entre la tía y la sobrina había mm per- cto compr cuilió que la seguía, cuando lo vió enfecta inteligencia 1uc jamús había cc&amp;'ldo de rci- trar en fa fo nda, experimentó cierto calor en el
cor azón que la so1·prendió ); la hizo gozar. La
11/ll' y J acq\l&lt;:Jina tenía por la buena mujer una
1;umision, casi filial que contr astaba con su cL\s- pre::;encia de Jacquot le desagradó; ese clarín peconfianza respecto de su tío. Este la turbaba queño de figura ele mico, le recordada al hijo tlel
y le inspiraba. ulli\ invencible r epugnancia. Ella ab1llToter o que despr eció c•n otro tiempo, pero
habla ad ivinado im1wdiatamcnte que él la toma- aquella malaimpresiónfuéfugitiva. El buen aspecba como un instrumento de explotación, que no to de J acobo, sus visibles atenciones para ella y al
C'ra á sus ojos mas que un objeto de come1·cio, mismo tiempo, la discr eción que había te:;tiftcaque solo &lt;'l interes nuts sórdido le babia decidido do y á lacu,tl no estaba acol:itumbrada, la l'llcanú conservarla en su casa y que si hubiese sido fea, taron; cuando él ~afió ella se preguntó con an. \'.uger , verosimilnwnte la habría dej11do en l,t mi- gustia ah;grc si ac11so no sería d ..... .
~ riL
.
Una cosa la aton w·ntaba :sin embargo y era el
Poco á poco las solicitudes d~ todos aquellos desenfado de gr an señor con el cual Jacobo hahombr es, ::--tts palahi-as frecuen~en\eute mal ,·ig·ila- hht hecho destapar botellas de vino caro queraros clientes :;e· permitían iomai: muy de Yez en
das v ciertos cuchicheos con el patrón y cierta
mi n~das le había{l dacio cierta luz y su de:sprccio cuando :,;olame1íte, y con una especie de r espepor Auger !il' bahía acrecido á medida que S(' iba to ... . «Es fuerza que sea bien rico, se decfo ella,
·
ed ucando en i:,u oficio de sirvienta defoncla y que ó bi~n es tin pródigo»
p er-&lt;lia en &lt;·se medio, no su honestidad; pero :,;í
Y P,ensaba l1ue e1:a soldado condicional, (•s de.Sll S últimas ig·11or,mcü1s de doncella. Entonces,
cir, que tenía padres clemasia&lt;.lo ricos pa1·a pagar
1ní por mi puro! Ah! no! tú no sabes lo que memolió . . . . fui me de ahí, encontt·c•me en el aparador

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me hablais, os aseguro que me injuriai:s! Soy incapaz rle querer nada que os disguste.
- DI' veras?
-De veras!
-La prueba?
- Lll prueba? ...... pues bien . ..... pero .... .
mi silencio de hace un momento. Es mi respeto
el que lo originaba.
-Toma!. . .... Yo hubiera creído que eran mas
bien id(•ns ... .
- Oh! sin duda, pensaba en vos y es por eso
por lo que no quería hahlaros como á,todo el mundo, por que mi respeto ....
-Ah! pero eso es demasiado respeto. Tengo
diez y ocho años y medio y si eso continua vais
á veuernrme como á una abuela. Yo no os pedia
sino que platicásemos tranquilamente, en buena
amistad, que me contascb historias del r egimiento
que siempre me divierten, de Pnris, al cual no
conozco, y he ahí todo; en lugar de callaros para
contarme tonterins.
-Urni vez mas os digo que pensaba en vos.
- Y una vez mas tambien yo no puedo dejar
de repetiros: Dios mio, que picaros son los hombres!
-Que qucreis? Así son. Perdonadles ~- á mi
sobre todo. Hagamos las paces, qucreis?
-Bueno! las haremos; sois, simpático, ya la sab cis; no se puedP una largo tiempo enfadar con
vos. Si quisierai::; promct&lt;'nuc ....
- T odo lo que querais!
-~o S&lt;!r demasiado .. . . como los on·os!
No pupdo prometéroslo porque eso es culpa
vuestra. Si vos no fuerais tan linda ....
- Qucrris callaros?
- En fin, lo ensayaré . Os contaré historias de
París hasta que querais y del regimiento t1\mbicn.
.Mas á vuestra vez vos me r efcrircis tamhien algo.
-Que co·sa?
- Desde luego niestra historia.
-Oh! eso no será largo y no os hará r eir ..... .
- Bueno, si la comenzais luego! El tiempo es
tan hermoso que se creería uno en la prim1n-era.
~cntél:!1:&gt;•135 e1: e~tc b1mco: a~í, 1.:erca cid foco
de gas.
- No, mas me gusta anclar. Mi historia hcla
a qill.
Soy de Azay, m:. padre era Yiña&lt;J.or. Ya murió!
mi madre tamhien, cuando yo era nilia. Hay que
er cer que ,1ú; }&gt;a:lres estab'ln e:1 ar:.1 ;.nala po&amp;ición, puesto quP to~lo se v endió cuando murier on.
Sin m: t;o Auger que me ha r ecojido, creo que
habría mur rto de hambre. He aquí nú historia .

. 'y

~~.

""

"

Refcridme la vuestra ahora,
Vos deheis ser de la clase
alta ... .
- Xo ... .
.,.
-Oh! tantomejor.
- Por qué mejor?
-Por que nw habría dado pena que fueseis de la
alta. Yo soy una pobre muchacha ....
-Esplicaos, csl1orita JacqU(•lina, os lo suplico.
Y se r epresentaba In estupefacción y la envidia
- Pues bien, no! es dmuasiado tarde. Santa ele sus amigos, cuando muy pronto les contal'a su
Virgen! estamos en el canal! Que lejos va uno buena fortuna. ·
platicando! Estoy segura de que son mas de las
Y de antemano la decía en voz a.Ita;
cinco; que Yan á decir en la casa? Yo me escapo...
- Deliciosas, queridas, esas grisetas. Vosotros
Pero ya sabeis, la proxima vez será bueno que no conocéís eso, yo ya &lt;mcontré una!
me r cfirais ... .
Y pensaba q ur eso har ía ponerse bizco á su tío
. - Dejadme acompañaros.
el general que pret!;!ndía haber honrado con sus
- De ninguna manera. VolvCI·ilunos á ¡i&amp;der atenciones á la última :
al tiempo y el tiempo me urge.
Habla que ha bla, y gesticulando en medio de la
- P ero sí v oy á volverá comerá vuestra casa , noche, había dado v u&lt;'lta al muelle d &lt;'l Loire y
al café de los 11migos . . . . . .
·
veía levantar s&lt;' ante él la masa n('gra de la torre
- No mejor no.
de Guisa. Un instant(•, tuvo la idea de volverse
- Porqué?
luego y de comer en casa de la tfa Bidau, acosXo lo se, pero . .... m ejor no ... . . os lo suplico, tímdose en seguida par a rumiar en paz los penotro dia.....
samiento¡; ag radables que se acumulaban en su
-Entonces otro día .. ..
cer ebro. P er o a l llegar C&lt;'r ca del cuartel encontró
-Oh! si, todos los que gust!'is; pero ahora no. que nquello rra dem asiado fúnebre para sus rien- Os obedezco. Ya. ve is que soy hueno.
tes ideas. El snbría l'ncontrar camaradas en el
-Sí, sois muy simpático .... Aclios.
caf il del comer cio: se dirigió pues hacia la calle
Y partió con listo andar , casi corriend o, y se Real.
perdió Pn la somhra del huleYar ; ,Jacob o se quecl&lt;\
Cuando iba a dar nwlta á la plaza de las concer ca del canal. Cuando nt n o oyó el rumor de sistor iales, después d P haber se divertido un inssus pasos, fuese á su vez ientanw11 te, tratnndo d1• tante con los caballos d!' ma der a que voltrjeaban
poner orden en sus ideas. Estah a sorprendido de· b ajo sus linternas encQndidas con a compail.amicnuna man&lt;'ra cxtrnl1a y conmovi&lt;lo deli ciosnmcnt c: to ele aires triviales soplados á todo vapor , estuvo
Jacquclina era tan di!Prcnte el&lt;~ lo que S&lt;' había ú punto de que lo d c•rribar a un soldad o que, ansupuesto! destruia tan radicalmente sus teoría s! dancio, ú ruíts bien corriendo en sentido im·erso,
y era para él un enigma tan completo! Enigma vino á dar contra él y se puso inmediatamente ¡\
turbador , encantador. Enigma que fl se proponía jurar como un grana der o. Jaco bo r econoció ú J acquot,
dcscifrnr.
- Eh! pnrdirz! dijo dr pronto. Ya encontr é la
- Vaya! me g usta tu cólera! A d ónde diablos
solución. l a cle~p' .1mé al pájaro raro! Jaequelina vas con esos ímpetus?
,
r ., una griseta, t•~pcci&lt;' refugiada sin duda en pro- )fo escapo del grandote, déjame correr para
vincia, puesto que ya no se la halla en P arís. E s qui' no me vea.
honr1tdn ; &lt;'S dcsinten•sn.la ... . es preciso ser ama- Qüién h0mhre?
do de ella! Ahora bien, P 'e parece que yo no le
- El tambor may or te dio-o
0
disgusto . . . . Ento-rce,· . . . . P ·w ·11·1: no? Sclo cpe.
- Qu&lt;; te ha lwcho?
'
1101· que me he · prcgumatlo si era yo de la alta?
- l 'uatro dí.lS dn !lrresto que m ~ l~:i. .. ..
Yo he rPspondido al a¿,tr, po rq1w poJfo. d ecir q:ie
- Ah! mi pohrl' 'Jacquot, y por que?
sí: es claro que per : enl'zco á una clase ~ocinl muy
- P or qué. o:H! Cu:rnc!o te ek jé esta mafürna e:1
superior á la suya. Bah! este es un detalle des- la cal!P Colb&lt;•rt, no tardé mucho tiem po en lle6 a"
pués de todo .... Oh! mi novela, mi linda nov ela! 1\ la calle real, y ahí el vir jo se puso á bw'larsc de
(

EL MUNDO,

•

•

de un solo golpe mil quinic tos francos· al Estado.' « Yamos, vamos, concl ó, no hay que pensur en éh
Pero en la tarde, cuandi1 le vió lh•gai· por 'el bulevar, á 1a· hora de la mt'lliica, experimentó otra
vez el mismo calorcito. en ·l•l corazón y no pudo
d.cfcndersc de aquel semiluiento que se agrandaba en ella. Era cier to, ella le había seguido, ella
le había ayttdado ¡i perder al tío Aug&lt;'r y cuand.o,.
yR sola cott él, se d.eJó llevm· por el elespecho. q_11e
l" causaba su silencio, que ulegría indecible, üupe1"iosa, hecha de l uz súllita y de tl'iwúant~ aso1Q.hro cuando co1n.prcndió la cau:sa! Y en seguid.a,
ttué turbación, q_u(~ delicio;,.a defensa! ..... l' luego, cu.ando le preguntó .,i no era de wi.a. cl,1:;e alta. Y no lo er,t ... .. _ E11tonces... . Ciertamente
ern mucho 1nits rico, (lUe ella que no tenía nada;
pero ella no era laboriosa r económica? Sí.; sin
duda; por qué no t•ntonccs'.'.' . ... Acaso . _.. r el
en.suen o tornó á ag itarse en aquella cab.ec.ita inocente y euérgiM, ob.stinad.a en pcrm.anccer honesta. y d(•cid.t&lt;:Lt il librar ;-;in desfa ll&lt;'cer L1 batalla por Lt vid1t; SU('ÜO curas ttuinwrns no podian
aún aparccerle y cuyo foérico .espejismo la d cslwnbraba.
,
Hacia el fin. de la seill.allil., wia nw:ilarut,hermo:sa, vió entrará ,Jacquot acompmütdo de su mni- ·
go l&lt;'ricoceau, el trompera d ~ cazadores. El pc(1ue110 corneta estaba alegr e hru,m la locul'a; pidió de
al.morzar para los dos, lmcic11do orgulloso danz¡u· entre .s11s manos dos pie,:as d.c á cten céntimos
y luego púsose á r eferir a l tl'ompeta uuu·n\'illado,
q ue terna la fortu na de cc·pillar á un condiciorutl
cxtr,,, w1 buen muchacho que le h.ahía prometido
q uinc.e fnu1cos por mes y lllle aca bab.a e.le adelantal'le diez para que se di(•rtt gusto. ,b;ra, p11cs, necesario ClUnplir este progrmua y los 9-os estaban.
en la mejor clisposicion uel mtllldo para. ello. Sirviéndoles Jacquelina escuchaba y así supo q ue
los cor1cliciouales lutcian todos los días el ejercicio;
que los llevaban a ltora á ma.nobrü1r doti veces al
ctia al bulevar H ~urtcloup, cer ca d.el canal; que
a quello era delicioso para el clarín q_ue iba con
ellos porque no tenia 01rn cosa que hacer que ordenar los diverso:; .úl.oYimientos; pero que á los
pohres soldados se les hacía sufJ."ir m11cho sin conrnr con que no siempre poclfan salir en la tarde y
que se quedaban escudiando I.J.a:;ta el cubre fuego.
l'or lo &lt;1cmás era justo, pttesto que e:;os mucuacllos solo te1úan un ano ue servicio,
Y en tan to que l!'ricote,m:;e exhaltaba c~nta.nd~
esto y aqtlCllo, Jncquelimt pensaba con secréta
alcgna que si no le uabfa vud to á ver era por que
él uo había podido SH.lir.
Bien pr onto no pudo contener se y pr¾O'll.ntó con
un~mbarazo que no le er,t hahitual y que hizo.
guiñar el ojo maliciosamente á los d,os soldiidos
si el , pr óximo dollling o los condicionales no saldrían.
-Seguro que sí; respondió .Jacquot y creo q ue
él vendrá {L a1U1orziu· aqui. La malo par a vos mi
quetida niña. es que no vendrá con Jacquot que
estará de guar dia ....... .
J acquclma se ruborizó.
•
'fodo el resto de! día pensó que volvería á verle
el domingo y en eso sonó i,or 1a noche. Al dia siguiente, muy temprano sano é irresistiblemente,
sm tener la .fuerza de r eflexionar, se encaminó al
.b ulevar. Alo lejos, sobre !a pendiente que sube
al canal vió un g rupo ~le soldados q ue hacían
ejer cicio ...... ~ o p !).do contener,;c, quizo verle
de cerca y avanzó disimulándose tras !Ositrboles.
Quiso buscar á J acobo pero su turbación era de1m1sirtdo gmndc ..... ,¡\o le enconu·aba. , Se sentía cgm o desvanecida. bin embargo en PI otr o
lado de la a venida un clarín la habla reconocido;
era Jacql10t que se quedó viéndola con una especie de mudu bw·la, de asombro y de em·iclia.
1!:lla pensó en huir, per o no pudo hipnotizada por
aquella mirada que d uró algunos segundos que le
p,trecicr on muy largos .... Después, de pronto,.
con una iudc~ilúble :;onrisa, el clarín sin decir na•da, tendió su instrumento hacia un grupo; ella si~
guió la d\rccción del ademún y vió &lt;L .Jacobo forrnado y rígido aur~ el sargento :\luller .. . . .
.r he a quí que de pr omo sus ojos se volYieron
hacia ella v el rostro del condicional se trastornó
de elllt&gt;ció;1. Al mismo tiempo el snrgento mandó:
« Desc1:l.llsen armas!" y ,)acobQ tiilmndo al primer movimiento, dejó caer a.l &amp;u el~ la culata con.
uu r uido sor~o que hizo SlÜ~ll.X ~l subteniente.
• (Contin~l(l.r(I J

•

•

�340

•

p_í¡•itus celestes p:t~:tn l:i. ,·ida sin comer? y no por falta;
smo por sobra de necesidade~!
Estos desdichados á quienes abriga el ,:;ol y ampara
alguna puerta de caseron vetusto, en los tiempos templados, cuando asoma el Invierno sn faz rígida y se-.
vera, trémul(?s de terror pretenden refugiarse. ¿Cuál
será su guanda? donde encout¡:arári un riueoncito que
leH preste calor! ......¡Ali! ¡ya les halle refugio! habra almas bondadosas, señora~ de corazon que los cubran
con los en que sus robustos niiíos no tienen va cabida.
¿No seran esta8 las ilm;iones de Imierño de una
madre piadosa? No se regocijará desde ahora, imaji•
nandose el dulce bienestar que de su mano espera el
desgraciado?

LA MODA
Traj e para niño de 13 á 15 añoa.

He aquí un precioso modelo de futu ro caballero, con
traje d e-casimir inglés. El sombrero de paja, no se halla aún en la cabeza, sin duda para dejarnos ver el tipo
perfecto de distinción v aseo.
GRtJPO O~ NIÑA.8
Traje para n iña de II á la añoa.

Vestido de Cachemir azul. Cuerpo blusa con un bonito cuello bordado. Este cuello se hace de trencilla sobre punto.
Vestido de jovencita de 15 á 16 añoa.

Este trajecito es de franela roja, adornado con cintas
de terciopelo negro, y abierto sobre un camisolin de
cachemir blanco mu, fino. Cinturón de listón con me¿·
ños. · Botas de glasé.·
Trsjeclto para niña de a á 3 añ ia.

Es un vestido imperio de muselina moteada, con manga corta y encaje &lt;'n el escote.

&amp;l lenguaje

ae

(CONTI:-tA) .
Habiendo dicho Baco las anterioreo frases, exprimiú
sobre la piedra el violado jug·o de la uva y el diáfano
cristal se coloró:
•
La amatista es pues la piedra de la temp~ranciay lo
es también del pode1·, salndurw, fuerw y nrtwl; como
lo demuestra el uso de la Ig'lcsia que da á su:,; primeros
pastores una sortija de amatista.
hfÁN.-El imán es el emblema de la amistad.
Un pastor Je descubrió por casualidad, pues apasentando un dia su ganado en el monte Ida, apoyó 80brt•
la tierra su herrado bastón, el que se adhirió de talman!'ra, que .tuvo que emplear grandes esfuerzos para
arrancarlo.
A.,rnAR.-El ambar es una substancia sólida más ó mt&gt;nos amarilla, más ó menos transparent6 que se electriza por frotación; y es el emblPma de la f'ineza y dt\
la f'uerza, por lo que se dice: «Fino como el amúar.
A~uANTo ...,-El amianto que resiste á toda flama es l'l
emblema de la antipatfa.
·
BERILLO.-El berillo es una esmeralda mu~· puru;
se cree que· el anillo de Salomón era de esta piedra, y
que ahi veía lo pasado y lo futuro.
·
El berilio significa por eso la pre1:isi.ón.
CALCEUOKIA.-La calcedonia preserru de los 1,wleficios.
·
Qc.t!:LEDONIA.-La quele&lt;lonia (piedra de g·olondrina)
calma la cólera, mantiene en paz y en virtud, y asegura el buen té11nino á los negocios emprendido,;.
CoRAL.-El coral ,es un talismán CO'Tl.tra los malo:;
afres.
COR1'"ELINA.-Yénus encuentra un día al amor eu
grande apuro. Corriendo en un bosque había quebrado
las puntas de su arco ellredad9 en las breñas; no sabiendo corno reparar el accidente lloraba de despecho.
Vénus consuela á su hijo v r ecogiendo pedazos de cornelina compone las extre1t1idades del arco. La cornelina es considerada como la piedra de la pacien&lt;'ia y d&lt;'l
consuelo.
.
CRISTAL.-El cristal á causa de su transparencia simboliza, sagacidad v pureza.
D1.u1AXTE.-El ciiamante representa la fut'JT'za porque
no puede ser tallaüo sino con su propio poh"o. Losantiguos pretendían que se disoh-ia en la sangre del macho cabrio.
·
ESMEUALDA.-La e~meralda es la piedra de la.~ 1:i,·genes, los g riegos hacian de ella el anillo de las despo·
sadas, graciosa coBtumbre que ha re~ucitado.
GRANATE.-El gTanate simboliza la santidad y la alegría.

.

Por lo general la natm·aleza humana y más en los
41.lbores de la vida. ~e siente atraida por todo lo nuevo. Las' modas van.v vuelven con corta diferencia· per o siempre oireis á las jóvenes censurar la moda p~sada y elogiar la presente.
Sin duda por que suponen que asi como las ciencias
adelantan dia por ~fa; las artes y el buen gusto deberán adelantar también; (sobre esto habría mucho que
disentir) pero convendremos en que las mollas son una
esp.ecie. de pla~etas qu~ jirando en ór~itas cliptfoas se
aleJan o apro:xnnan hacia nosotros, disminuyendo su
esplendor en razón á la distancia.
El cuello Médicis nos da una prueba palpitante puesto que d~spue_s de pasado.s tantos años en queias damas del siglo XIU, los pusieron en auge, ha venido á,
ser en nuestros clias, de maravilloso encanto.
Hoy aparece en el cielo de la moda un nuevo planeta «las bicicletas•. Esta novedad excita en lajuv.entud
el sistema nervioso, atribuyéndosele un sin número de
cualidades al uso de las bicicletas, v hasta s,uponen
que ellas vendrán á morig·erar las costumbres y á re~
g enerarnos en la reciente generación.
Deténg·amonos: todo tiene su)pro y su contra. Yo
no niego á las bicicletas sus buenos servicios de rápido tra1}sp~rte; pe~·o no me ne~areii; á mi, que es~ caballo· maquina no tiene las cuaudades ni se puede captar el afecto, como un hermoso caballo de raza pura.
En tiempos no muy remotos, las jóvenes se enamoraban hasta perder el juicio, de un apuesto doncel que
cor\ traje de Jockey montaba un belicoso prieto de fab ulosa alzada.
Otras soñaban encantadas y esperaban ansio~as el
momento &lt;le Yer descender por ciertas colinas, al. amado de su corazón, sobre un brioso alazan con deslumb rante montura. El caballo reribla por simpatia una
parte de sus h.alag·os, demostrándole mue;ha gratitud
cuando su rápida carrera acortaba las distancias de
sus enamorados corazones.
P ero en nuestro~ día~, ¿será posible que haya jóve~es qu~ puE:dan enamorarse de un bi?icletista, que no
tiene OJOS, smo para ver la ruta que sigue su~ indómita cabalgadui-a? ¿que pasa cnmo visión aerea, que cru!
za col?.º flecha? que C?n el euerpoJeneorvado y la mir a da f1¡a,. suele pasar Junto á su amada sin dirigirle
u na sonnsa ......?
No quisiera vo volver la vista hacia las señoritas que
han sustituido' á sus domesticados corceles, que olfatea
ban el traje de la atrevida amazona, para tener con
ella incalculables atenciones, que tomaban cuídadosos
el azúcar ó pan de sus delicada$ manos, y sobre cuyo
lomo posábanse orgullosas como en viviente trono
por una máquina de correr.
'
¡Qué bien se sentaba Lola! la de los rubios cabellos,
la de mirada festiva y hechicera sonrisa. Con el correcto traje, que realzaba sus encantos por la estrechés de
cintura. Con su sombrero de seda tan serio, tan circunspecto, y el invisible velo, guardián de su blancura!.. .... y como ésta, habiamuchas, que destrozaban cor azones al compás de los cascos herrados de sus tordillos ligeros.
Pero ahora............ ¿estas mismas no tienen bicicleta? ¡imposible!..... La que caminaba gozoza admirando el panorama de una hermosa tarde; con las riendas
abandonadas sobre la crin de su noble animal; partiendo, en delicios~ con-yersación con el eaballerresco galan, segura y sm cwdado, no puede, no; convertirse
nunca en muñeca de cuerda.

Ilusiones de inviern·o

•

..

AMAZONAS Y BICICLETISTAS

Traje para n iño de 13 á 15 años.

Se aproxima el invierno! ¡La estación de las nieves!
Cuántos corazones jóvene;; palpitan de alegria con las
primeras ráfag•as del vien to helado que nos ofrece Noviembre! Parece que al azotar con sus gfaciales a las
nuestras mejiUas, nos dice mus quedito: •voy á madurar castañas, preparaos.&gt;
La púdica luna que hace poco ocultaba su faz bajo
&amp;ransparente velo, descuella ho~· radiante v galana
en el 1apislázuli del cielG. Pero parece que las 'humanas
beldades emtdiosas por el atractivo que pre$taba mostrándose á medias, le robaron -sus g·alas para cubrirse
con ellas; y pasan delante de no~otros deidades encantadoras envueltas entre nubes de blanquísima pluma.
Otr11,s, cual modernas Cleopatra~, entregan sumisas
su alabastrino cuello al contacto de gruesas, aunque
inofensivas vihoras.
Algunas, cubiertas el¡, hlancall pieles. parecen lampos
de J'! ieve con que la natu.raleza ha salpicado .nuestros
paseos.
Todo e.sto es atracth-o, encan taclo1·; pero lo es mucho
máR, sin duda, el mundo de ilusiones que se encierr an
detrás de esos abrigo~.
Un donoso conternporaneo pr eguntaba: ¿Qué esperan los vivos después de muertos? ............ Ahora vo
preguntaré: qué anhela la juventud despues que ha
mostrado sus aplaudidas galas en los iluminados ~alones, en las cenas e:xpléndidas y en loi; concurridos panteones? ................. .
Esperan, y no por largo tiempo, sin duda, las placenteras fiestas con que nos brindará Diciembre.
Desde hoy pensarnos va en las que corno premio i\.
la naciente juventud salida de los trabajos escolares,
g uar da el mes de lo,; hielos.
Una hermosísima criatura de duke mirada v blando
acento, delira por lo;; místicos encantos que o'frecer án
los templos en los dias 8, 12 y 24. .
Otras, de negros y retozones OJOS, solo recu erdan
que pr onto habrá posada~, y se cldeitan contemplando
los mil y m il juguetes de atractivo sin igual, qu e lucen
de~de ahora en los aparador es.
Esto es en la clase privileo-iada de la fortuna; pero entre los {&gt;Oh.res y desher ecla~os ¿habrá. tam~ién ilusiones de mVJerno? ......... ¡Av! todo lo coutrano: cuando
apar ecen lós primeros celajes rojos sobre el lhnpido
azul de los cielos en las postreras horas de la tarde,
palpita el corazón de una mujcr ;pero ese afan con que
se agita no es sin duela por que se prepara á ~·ozar,
sino tal vez por que e;;c mudo presagio del pro:ximo
frío le recuerda que la puerta de la obscura habitación
está entreabierta JJ0r lo,; azares de la fo1·tuna, y por allí
penetrará la muer te, llevando entre sus garras al tesoro de su casa; su decrépito padre.
,
Porque esta desdichada trabaja sin descanso y; sin
embargo, su s ropas son lijeras y en su pequeña ornilla
apenas si habr á luinbre en ciertas hor as!... ...
Y que.diremos de aquellos, angelitos que cual los es-

•

J ACINTO.~El jacinto es una piedra infinitamente preciosa por todas las ventajas que se le atribuyen. Preserva de los rayos y de las enfermedades; vuelve al
que la µeva: agradable, mode~to, gracioso, cortés, amable y rico.
¿(,),uién no se empeña11á. en hacerse de un Jacinto?
(Continuará)

las piearas preciosas ..

311

.

EL l\Iü:ÑDO.

Dom:ng-o Ü .dc N'ovic~1brc_de 18'J7.

Domingo 14 ne Novieml,¡¡re de, J!Sf\7.

EL }lUNDO.

..
[MUSSET]

•

Traje para niña de

II

á

u años.

Vest ido de jovencita de 15 á I6 años. T rajecíto para niña de 2 3 años,

•

Acuérdate cuand4 la fresca aurora
Franquea su palacio al sol, su amado;
Acuérdate cuando la noche llora
Envuelta entre su velo plateado.
En medio de placeres que te invitan,
Y de nocturnos suefios que te agitan,
Del bosque en la espesura
Oye, que ál~uien murmura
Con voz doJ.i.ente á fé:
•¡Acuérdate!•
. Acuérdate también, si la inclemencia
Del destino de ti me aparta un dia,
Cuando el dolor, los años y la ausencia
Herido hayan de muerte el alma mia.
No olvides nunca mi amo.rosa llama;
Nada es el tiempo para aquel que .a ma.
Mientras mi pecho aliente
Dirá asi tiernamente
Con amorosa fe:
«JAcuérdate!•
Aéuérdate cuando la tierra abrace
Mi cuerpo inerte con su brazo frío;
Cuando la flor que ~n los serulcros nace
Abra su fresco cáliz s"obre e mio.
'
Yo jamás te veré, pero á tu lado
Irá !,iempre la sombra de tu amado.
Oye, en la tenebrosa
Nocber la misteriosa
Voz con que yo diré:
«¡Acuérdate!•

Gl mis rivales.
¿Quién se llama mi juez? Amo y maldigo
No roe arredra la ley de los amores,
Y á mi audaz corazón á. nada obligo.
¡Yo doy espinas porque tengo flores!
Anhelo la caricia
De la mano que nunca se amedrente
Para borrar, haciéndome justicia,
Los baldones que caigan en mi frente,
1.Ii frente se alza pura
Y no la yerguen las pasiones malas;
Tiene un pálio que pende de la altura:
¡La luz de las estrellas y las alas!
Que se arrastran los viles
Que buscan el mercado de las almas;

..

Yo conozco una turba de r eptiles
Que en ~u camino les arrojan palmas.
Dejadme solo como fiel asceta
Vivir en mi cabaña:
Si quiero sol, me subo á la monta:!l.a,
Si anhelo un ruisc:flor ¡yo soy poeta!
¿Quién es el paladín? En el combate
No temo su asecbanza;
Cuando
amague con terrible embate
Contra mi escudo quebrará su lanza
· ¡Abrid! ... . abrid mi fosal
Y si morirm e quiero,
Pensando en los desdenes de mi hermosa.
. Me colgraré yo solo del made1:o.

me

Novbre. de 97.

Qumrno ÜRDAZ.

�342

EL MUNDO.

Domingo 14 de Noviembre de 1897.
to. Este cárburador se lleva á la cint~u·a con ayu- ·
da de dos patas fijadasá su curva interior, sin que
sea necesario mantenerlo con. correa alguna.

¡....

PARA TI.

I
Ai:no los lirios blanco.; porque tienen
el color de tu téz, mi bien amada;
y en su caliz el cándido perfume
,
de tu alma.

CURIOSIDADES-La pesca del pulpo.
LA PESCA DE LOS PULPOS

animales que quiere sorprender al paso. Los indígenas sacan precisamente partido muy hábil,
pero también muy sencillamente, de esta necesi. cl.4-d que tiene él de encontrar escondites, y para
cogerlo no tienen necesidad de aparatos complicados, ni aún siquiera de canoa. Les basta con
una estaca con varias ramas, q de algunas piedras.
En la marca baja helos ahí que sobre fo playa
remanga.u sus calzonPs y su camisa y luego entran
al mar tocando los fondos que están recubiertos
por unos 80 centímetros de agua. Escojen los parajes herbosos y disponen en línea abrigos hechos
de piedra ó de palmc1:a. Dejan sus trampas tendidas y vuelven á la playa en el momento en que
la marea sube. El pulpo se pone entonces enacecho, todo admirado, pero también muy alegre de
estos abrigos que le han construido durante su
aúsencia. Penetra en ellos y se hace ahí un domicilio que aprecia en su justo valor y en su nuevo
escondite atrapa con suis brazos flexibles todas las
presas que han tenido la imprudencia de pasar á
su alcance.
El mar comienza á bajar, pero él no se inquieta de eso, encantado como está de gozar un refugio que amablemc11tc se le ha preparado; podíamos ciertamente'enterncccrnos de su candidez si
no fuese una bestia tan fea y tan voraz. El pescador se aproxima á medida que el mar se retira;
recorre la serie de trampas que ha dispuesto, y
generalmente la pesca es abtmdantc.

El pulpo debe una particul¡lr notorcidad á su aspecto horrible, á su consistencia blanduja yvizcosa,
ú sus grandes ojos rodeados de oro, profundos y
glau.cos, á sus ocho brazos guarnecidos de vento,;as y también á los relatos r á las leyendas que
ise refieren á la acción paralizadora ele esos brazos flexibles que enlazan como serpientes.
El pulpo, llamado ocho pies es poco temible en
nuestros -mares gracias á SLl débil talla, pero no
por eso deja de excitar la más viYa repulsión; a:sí
es que la nrn.~·or parte de nuestros lectores no se
.1dmiraní poco de sabrr que no faltan gentes que
,lprecian mucho á este.cefalópodo como artículo
alimenticio. A fin de satisfacer el apetito de esos
extraños golosos en muchos puntos se entregan
con asiduidad á la pesca del pulpo. Así se ve que
esta pesca es practicada con ardor en el Sur de1
la Regencia de Tunes y esto 'con más razón cuanto que la gente indígena también se alimeuta de
l'lia á precio muy módico al mismo tiempo que
es un importante objeto de exportación.
Puede decirse que se le encuentra por partes
en abundancin, más ó menos grande en los ribazo$ de Tunes; pero casi no se le persigue ~omo en la
parte del litoral comprendida entre :Monasti y
Mahres, ¡mes Gl tmimal parece escoger como sitio
de predilección el canal de Kcrkenuah. DjP1Ta ve
esta industria especial ejercerse en sus riberas,
pero sobre todo Sfax es el que se ha convertido
......,..
por decirlo así en el único mercado de este producto del mar. Los ribereños de las otras partes
EL PROYECT.)R LUMINOSO BRlNOT.
del Golfo de Gabés no parecen preocup,m.;e mucho de este molusco, reservando su actividad para la sola pesca de las esponjas.
El doctor Marechal, métlico militar francés, busDe una manera general y aunque se le coja to- cando un medio 1&gt;níctico para descubrir á los hedo el año, la 0&lt;1ptura del pulpo se practica princi- ridos en una noche de ba,nlla, ha encontrado un
palmente en Octubre, de Octubre á Marzo. Hcmps 1 nuevo sistema para proyectores luminosos que bajo
dicho que el indígena cons1lllte con mucho gusto una forma reducida.y muy p0rtútil proporcionan
al 'cl•falópodo en cuestión, J)ül1_l su alimentación una intensidad luminosa igual á la de un poderopersonal, pero sobre todo durante los al1os d0 se- so foco elcctrico.
quía. Cuando los Arabcs, Zh1ss Souássi, )Iekellitz,
Su funcionamiento es tan sencillo como rápido
~lchhda ú o'tros ,·en sus cosechas amenazadas por y permite utilizarlo en tres minutos.
la ausencia continua de lüs lluvias, un gran núDe una ligereza excesiYa, no · pesa mas de un
rnero de ellos abandona moment¡'.¡neamente sus kilo estando en funcion.
adt111res, desciende sobre la playa y pide á lit
l&lt;:n la caja, con todos sus accesorios reunidos
mar 01 sustento de cada día y aún van á llevará su peso no llega á tres kilos.
lo,; mcfrcados del literal el excedente de su pesca,
.1!.:ste proyector funciona con ayutla de un depósito
que no pueden consumir por sí mismos. Esta ma- deaireqtt(• se lleva á la espalda y atendida la debU
nera de obrar ha dado lugar á una creencia en la JH"(•sión qu(• necesita su funcionamiento, resulta que
regiói1 de Sfax: se figurn tocio el mundo y lo re- pueden l'fectuarse larguísimas marchas de noche,
pite que los pulpois son más abundantes durante sin cc:;,u• un instante de estar poderosamente almnlos ,ulos de sequía, cuando solo debiera decirse brado r sin fatiga para el manipulador del aparaque entonce:; se leis ~aptura.en mayor número ya to. Basta con maniobrar la palanca sin precipitaque los mercados están poco surtidos y que la mi- cüin para obtener la continuidad de la luz, esta
sqria ha hecho aumentar el número de los indige- puede ser movilizada en todos los sentidos.
n.1s que se dedican á esta pesca, ·
Tal movilidad es ~iertamcnte preciosa para las
Por lo demás, esta puede ser practicada muy tropas en marcha á travt\s de un bosque en la nofácilmente aun por los que no se dcdic,m á ella.
che.
El pulpo permanece mu~· cerca de la ribera; . La potencia lL1minoM pasa de 200 metros y alurarecorre lentamente el légamo de los fondos que se brn en amplitud en esta distancia más de 30 mcextienden delante del litoral y encuentra pres,t tro1S.
·
ah.undante en esas aguas tibias. Hace la caza solaEn este modelo un carburador conteniendo supadamente, de suerte que ancla siei~1pre cu busca ficientemente escnciaminernl para funcionar cuade un abrigo para disimularse á la vista de los tro ó cinco horas de seguido, puede unirse al apara-

-

TOM0.11

MEXICO, NOVIEMBRE 21 DE I897.

Jurado de Villavicencio y socios.

II
A orillas de nn torrente que se arroja
en salto que conmueYe la montaña,
mi.ré m,.ecerse un lirio sal pirado
•
por el agua.
En t¿rno viejos pinos pensativos,
leutamente, al fragor, cab_eceaban;
á lo l~jos la nieve de la cumbre
sou rosada
Por el último beso de la tarde;
y·mas allá la florescencia casta ·
de l¡i.s estrellas, que en el hondo cielo
comenzaba.
Entre enorme explosión de flores libtes,
salvajes por silvestres-sola y blanca,
aquella flor doblábase en su tallo
Y miraba
lrn:cia abajo, con ansias de arrojarse
en la enorme parábola del agua..... .
Y recordé tu amor, á las o•illas
de mi alma.
III
¡Oh! No&lt;;he, tu miraste que el torrente
bramó por p1·evenir el mal y .. . .; nada!
Se encabirtó gritando como loco,
en vano quiso detenerse; pálida
la flor cayó en sus brazos, él, rugiente,
lanzó hasta el cielo sus espumas blancas,
como huyendo de-sí; mientras los pinos.
los viejos pinos, pensativos, tristes,
lentamente, al ftagor, cahezeaban,
bm1ados por la luna que surgia,
como un sér sin a.mor, en lontananza'.

IV
Tengo sobre el torrente un privilegio:
lá palabra.
No inclines tu corola en el abismo
.. de mi alma.
JESÚS

E. VALENZUELÁ.

· Noviembre de 1897

.

'

..

El proyector luminoso 11 Brenot"

Gspedo ael salón ae auaiendas. [Por 60illasana.J

•

NUMEROH,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 20, Noviembre 14</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>• DOMINGO.st de OCTUB!JE d• 1897.

SL MONDO

LA COQUETONA

"CUENTO DE HADAS"
La noche llnvioea y negra, la maga de clámide de sombras que recordaba las mieLerioeas eolntadas medio evalee; que sin duena ni paje se en,rometían por callejas y
encrucijadas sorprendiendo ocultos amoríos, sin perdonar ignorados rincones, ni respetar Jegendar1os temores:
una noche trágica, sorprendió á la nifla en mitad de la
i,elva. H11bfa ella dejadg la carretera para alcanzar más
pronto, á campo travitea, las c9:sas de la aldea; se guia.
ba por las luces que, como fuegos fatuos, se aparecían á
lo lfjoe brillando un momenw, spagándose y volviendo
á lucir. Eran rojas fogatas de establoe ó tímidas y amarillentas luce&amp; de ventorrillos. De pron\o todo se extin•
guió, los paetoree no temían á loe lobos; la eombra loe
dejaba en eus malrigoeras, y los venteros sabían bien
q·1e los parroquianos pref.,rian el fuego de la chimenea
y la tranquilidad de la ca,a al frío de fuera y á lo pavo•
roso del barrio desierw.
La nifta se detuvo para limpiar sus zuecos del barro
que loe bacrn peda3os y dejare! haz de letla y el biicha
que cruelmente lastiwaba su espalda. Seir¡11ió esbeha y
ligdr:i, como gacela joven, y deeaüo la sombra, la in menea, la interminable sombra.
El boEqoe era en amigo, sabía que al levantar los ojos
-que en las hrdee de sol irradiaban con resplandores
de gotas de lluvia-iba á encontrar flores conocidas y
ramas que se tenderían para estrechar sus casias desnudeces. Pero esa noche tenía miedo, creía oír en los roí•
dos de los ovarios qte se rompen, algo como loe lamen•
toe de nifloe qµe se mueren, y cada rama que besaba su
cabello le parecla brazo de púgil que iba á rodear en ta•
lle, y después, con constricciones de boa, á destrozarla.
Confundla loe balidos lejanos con gritos de lobos y el
piar de loe pájaros que euefian con loe silbidos de eerpienLee que acechan.
Tdnia quince aflos-la eea i florida...!.hacía diez que
tJa'l'el&amp;ba el bosque día por dta, y sin ewb11rgo e~a noche, la primtlra en que no llegaba al la lo d11 la a bue la al
caer el sol, temblaba al enco1urarse sola.
En vano buecó la salida de aquella trama hecha con
ramajes de encina, tallos de lfrios y ma,as de f.ores. Era
la barricada que la ponía el geuio uel bJeq11tl, su único
noYio, para cerrarb el paso.
Alguna vez le vió ella, ralia 1te y feliz, cruzar como
aaeta 103 olaroa d11l bosque.con el cabello dorado tenien.
do como cauda de as\ro y deahojando myoso\is y viole•
tas; llevab1 alas muy bla-icas como los ángeles que ella
había visto en los al,area de laa ermitas en\re el humo
del incien30, y sue ojos brillaban CJmo las estrellas de
las noches dt, Mayo.
Se amaban hacia mucho tiempo, él Is regalaba con la
mitil de las abejaa doradas y con las fi &gt;res de pétalos azu•
leJ y ells, en ca-nbio, dejaba á su paso los ecos de suscan•
oiones, que unidos á los ruidos del boeque eran la gran•
dioea sonata que el genio en sna hora, de soledad lanzaba al aire, para no olvidarla, guardándola en las corta•
duras de la~ rocas ; en ·1oá cálices de las flores. Cuando
el viento ia;udia loe tallos y extremecía el bosque, aquella salmodia eemejaba al repetirse una y mil veces, notas iameneas y solemnes como lejaoai voces de órgano
de monasterio ......
¿A quien llamar? La nifia sabía que la selva después
de la puesta del eol era eombría y desierta como crugía
de claustro y que loe guarda bosques envueltos en ene
pieles y en ~1 humo de sus pipas, se juntaban todos del
lado de la aldea y encerru ios en la caseta del jefe no oirían :us grito~, ocupados de su cerveza y de su tabaco.
La abuela, allá en la aldea, bal~ada por sus anos, ape•
nas podría mamener el íuego del hogar, pensarla en la
•nieta, Horaria eo ausencia y nada máe. ¡Pobre abuefüal

El euefio venció á la nifla, dormía sobre la hojarasca y
apoyaba la cabeza-oca cabe2a rubi:i y bella-en el bra•
zo de1sundo. El hai de lttia la protegfa un poco de la llu•
via ~ue el viemo empuja ta de un solo laio.

·················································································
De pronto, como si despertara al contacto de un beso
abrió lo~ ojos que brillaron al fulgor de una luz 'tenue y
suave como último refle¡o de ocaso, creyóse engaflada
l)or un eneueflo y ee levantó prern de lo que creía una
alucinazión. Erguida, sobre el pedestal de hojas y floree
ee hubiera wroado por fantaema de sueflo si no hubiera
re alidadee más bellas.
·
......... Sa iluminó el bosque con resplandores de incen•
dio y desgarrn.'ldo la sombra surgió bella y sonriente la
figura del genio corona fo de roeas y seguido de una tnr•

Por-Antonio Cuyás.

TOM0.11

MEXICO, NOVIEl.tIDRll: 7 DIH 1897.

PIANO.

ba brillante y alegre de sátiros y faunos, que lnnzaban con
sus gritos loe a1ordee de sus flautas y los ruidos de dUS
panderos, llegaba á la niiln. s~ de,uvo nnoJ r:nos anLee
de acercarse á ella y esperó que formase el cortejo. Ye•
nfan loe genios buenos y loe malos, loe unos con la frente ceflida de pámpanos y ros&gt;1s, tos otros á manem de
diadema ostentaban luces de tum b,i J. Los buenos venían
dando al aire sus carcajadas que eran como gritos de
campanas ó alegre estrépho de cascabeles de polic:h inela,
los malos eneeflatan sus mandíbulas vacías y negras ;o.
mo entradas de cavernas: En el aquelarre hablan hecho
el programa de la fieela. Eran las bodas del genio y de
la nifta de los cabellos rubios, de la reina del boeque.
Las brujas dejando las escobas sobre las que cabal•
gan en las noches de luna traían en sus manos arnari·
llas teas de radioeas fulguracionee que ilomiuaban el
boeqne con resplandor de fragua. Habla arpías que ve
nían á horcajadas sobre cabras blancas de cuernos dora•
doa y faunos que rodeaban con EUB brazos vellosos los
talles de ninfas bellas como solee.
Todo era alegre y M&gt;do brillaba.

Una de lai ninfa,, f:, más bella de wda~, aquella de
quien los trasgos decían ante, de conocerá la ni11a que
eerfa la reina del bosque, fué la sacerdotisa. Unió con
una guirnalda hecha de campánulas y violeta, al Genio
y á la nifla y puso en sus dedos el tiímbolo de amoroea
alianza.
......... ~e oyó un beso, largo, suave, como eco de onda
que se rompe ó nota que se exiingue y entonces surgie•
ron de aquel claro de bosque envueltoben llamnrad.i, de
incendio, duende;; y trasgos, ha1as y genio,, al mismo
tiempo que la selva toda se estremecía con la, nota,
triunfaleb de una marcha brillante.

NUEVO GOBERNADOR DEL ESTADO DE HIDALGO.

***

Cuando los primeros cantos de los páj:1.roe despertaban
al bosque y se oía el cencerro de las cabras de la aldea,
la niña pensaba qué decir á la abuelita de su sortija en
el dedo y de so pérdida en el bosque. No podía decirla.
que ya habfa pasado eu noche de bodas.
1'1.n,CEL PARDO.

México, Julio 28 de 1S97.

$r. Pearo ~- Noaríguez,
TOMÓ POSESIÓ!'i DEI, POl&gt;EU EL HIÉH('OLES ;} J&gt;EI, ACTUAL.

•

NUMERO I9;,_

�EL l\nJNDO.

312

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

ra muy distinta de la de los demás hombres; poseen
ameno en el que á trechos, entre el frou-frou de grandes reservas de vida, abundantes arsenales
los trajes y susurro de las conversaciones, se escu- de armas c0n que toman parte en el combate.
cha un trozo de música.
.Por cansancio acaba de a,bandonar el general
Acaso á través de este caleidoscopio femenino,
Son bellas las puestas de sol de nu_estro triun- en el vaivén de esta marejada de cabecitas juve- Cravioto el gobierno del E~tado de ~idalgo. La
fante invierno.-El astro pasea sus roJizos dardos niles, en el choque de las miradas y el cemelleo noticia se sabía en esta capital de días atrás; la
sobre el verdoso tapiz de nuestros prado~; hay de las sonrisas, podáis saludar el fragme~to _de prensa de información se enQargó de propagarla,
un tinte de primav(!ra, un vago remedo de Juven- una obertura conocida, d girón de un vals am~go haciendo, entre paréntesis, correr los más extratud en el velo de brumas que_ envuelve el callado vuestro. Entonces os diréis: ¿eu donde lle 01do nos rwuores á este respecto.
Cierco que tratándose de la extinta administr~valle, la ciudad adormecida-como at~tosu: yo esto? Y pasáis de largo, co11fundiendo en vuesción de aquel Estado, todo era extrailo. Parecia
gestionada en un éxtasis vagoroso. ?abnel d
tros recuerdos una silncia atracLiva con la pos- como que los actos más sencillos estaban envuelAnunzzio ha tenido razón cuando ha dicho que el trer vibración ele una púgina musical.
ototlo es una primavera vista en sueños. A. través
en brumas.
Y allá lleváis las dos impresiones en una: el úl- tosLa
nueva administración ha sido acogida con
de las ráfagas empapadas de _escarc~1a-¿no_ 11?- timo sollozo de un compositor favoricO y el dardo
rco-ocijo y hav en ella cifradas bellas esperanzas.
ra así la naturaleza cuando tiene fno?-sc mfllt,
, ..
.,
*
luz de unas pupilas amadas.
.
tra un buen flechazo de esa inmensa hog~&lt;'ra ~n- dePor
eso el salón de la ..Alameda ha desafiado toLa
chispa
revolucion;ria
se ha eX;tinguido en
cendida enlo alto, como una antorchaque1hunma dos los años la crudeza de las primeras heladas
Guateruala, no sin que la sangre cornera en abunel mundo.
invernales, de esas heladas en que las est.rellas
El sol es el hogar de los pobr&lt;'s; á su rcspla~- arrojan ex_trañas fosforescencias y la luna cubr~ dancia.
Las tristes páginas de las contie1:das civi~es la•
dor de hornaza las miserias se caldeit11 y ~e forti- la ciudad con un lienzo blanco, que la da la semetino-americanas
cuentan cuatro ó cmco capitulos
fican. ¿Quién ha dicho que cuando ~l bnll~ has- janza ele unll. es..atua yacente, de una escultura
más; hay un nuevo episodio qu~ agr~gar á la p~ta el lodo r&lt;'splandece?-En la ampl_ia avcruda la
mármol.
nosa serie de fermentos revoluc1onanos que se agivida se precipita á borbotones; se siente la ncce- de¡Qué
raro placer se experimenta entonces en
sicad de beber ese licor rojizo que se esparce por perderse en esas alternativas d_e luz y son~bra que tan en la historia de estas nacientes nacionalidades.
Y por cierto que sorprende la noticia de_ q~e la
las arterias del univC'rso.
.
· tachonan las calles. Como la piel de una mmensa
Ha habido razón para cantar á ese sangun~o- serpiente! cuadro rem/Jrandtnes&lt;'o, sepia abiga- familia del Sr. Morales, el alma del movumento
lento monarca del cif&gt;lo, para hacer de.él un_ dios :rrada que encanta y atemoriza, mientras todavin revolt1cionario, haya tenido necesidad de refuresplandeciente, un vf'ncedor de ~os espacios-:- pasan y repasan por· vue¡¡t.ro espíritu los- hilillos giar;;e en nuestra legación, para escapar á la_ venEnrique Beyle no ha estado Pn lo Justo ~l cscn- flotantes del concierto, de matices de palabras, de ganza del poder público. ¿Cómo? ¿Una muJer y
bir: lo bueno que tiene Dios es que no ex~ste .. El notas, de cuchicheos y de sonrisas que habéis re- un niño no son inviolables, ante la ley y ante la
conciencia, ante el derecho de gentes y los sentiespíritu humano, impregnado de du~as, mquieto
mientos de humanidad?
y afanoso ha habido menestf'l' refugiarse en algo cogido al paso.
*
Jamás 1 en nuestro pasado nacional de pasiones
más perro~nente y etf'mO que esta vida comú~1 Y
**
Del salón de la Alameda á las fiestas de Tolu- caldeadas al rojo blanco, de rencores llevados al
corriente; entonces fabricamos un héroe, u1: d~os,
un ideal, y en él nos refugiamos como en el ultuno ca media un abismo, que el Ferrocarril Nacional paroxismo, se ha registrado el caso de lo que ~erecorre en pocas horas. Las recorrió el tren es- ría en Guatemala muestra de inaudita barbarie.
santuario.
pecial que el generll.l Villada, gobernadord_el ~s- Es preferible imaginar que la familia del Sr. Mo***
Por eso acaso vive todavía, á pes_ar ele_ los es- tado de México, puso á disposición de los mv1ta- rales ha procurado huir de comentarios que habrían lastimado sus afectos más caros, que buscar
tragos causados por el tiempo, ese simbóllco _pon dos á la inauguración de importantes obras 111:1.un
asilo para sus vidas amenazadas.
teriales
en
aquella
capital.
Juan Tenorio que año tras afio hace su apanc1ón
Tendríamos, de lo contrario, el derecho de caEl
general
Villada
ha
adoptado
en
su
prografantástica en nuestros escenarios.-Es. que Don
Juan Tenorio es usted, soy yo, es el _vecmo de en- ma un excelente principio financiero: emplear los ta.loo-ar un nuevo atentado en la lista de los sinies~ros dramas que han tenido por protagonista
frente, somos todos los que-al de~ir del poeta- fondos sobrantes del presupuesto en nuevas rue- tiranuelos de la talla del doctor Francia, en el Pasomos dignos de ser morenos y sevillanos: es una decillas de la maquinaria administrativa, antes
raguay, espamoso ejemplar de ferocidad humana.
raza entera encarnada en un hombre, que ora Y que almacenar infructuos~s monedas en la~ arcas .
.l!}l terrible anciano había llegado á hacerse teblasfema, mata y se arrepiente, observa mala con- de una tesorería. Econonnzar no resulta siempre
económico; los capitales que no se mueven, van mer de todo un pueblo; su solo nombre era objeducta y se va al cielo.
¿Cómo no lo hemos de aplaudir, si sus hazañas y vienen, bregan y ~e agitan, son capitales ue~a- to de pavor y su presencia aterraba á las multison nuestras hazañas? Excelente matón andaluz, tivos. Pasa con el dmero lo que con el agua: cir- tudes.
Un día, penetra el doctor Francia en el fondo
tus bravatas forman parte de nuestro arsenal de culante, fecundiza la tierra, sirve de m_otor á la
de
uu bosque, seguido de los suyos. Allí se alza
industria,
de
vehículo
al
comercio;
estancada,
encaballeros andantes; tus vociferaciones encuenuna icrnorada cabaiia: á la puerta están los que
tran eco en nuestros espú-itus rebosantes de poe- venena al que se acerca á ella.
Decid á un hombre: «Eres rico,» y rntregadle la habitan: una mujer, un hombre y dos niños.sía medioeval, apasionada y rítmica. Todos estamos dispuestos á arrepe~tirnos, después de ro- un puñado de monedas con la precisa condición La fiera se detiene sonriente; ha olfateado á su
bar la novia de algun amigo, de burlar al Come~- de que no ha de gastar ninguna; será más pobre víctima.
-¿No meconocéis?preguntó álos desgraciados.
dador y de darnos de mandobles coi:i- Don Luis que el mendigo á quien le arrojáis una limosna y
Y á una negativa de éstos:
que
puede
hacer
de
ella
lo
que
gu?te,--;--~ues
admiMejia sobre todo, cuando estas fechonas se come- Soy el doctor Francia, repone.
.
.
ten e~ verso. En verso, cualquier latino es capaz nistrativamente, esas grandes existencias que los
En vano es decirles este nombre odioso; ru el.
gobiernos de los Estados se complacen en exhibir
de hacer la mayor atrocidad.
.
y luego este Don Gonzalo de Ulloa, este rect1- en los cortes de caja de los periódicos oficiales, hombre ni la mujer, perdidos en el interior de la
lineo de l¡ virtud, se nos antoja demasiado renco- representan aguas estancadas. Porque, ó esa:s su- selva, conocen al cacique.
Entonces, sucede un hecho horrible: Francia
roso. Su odio, como el de Hamlet, va más allá de mas están destinadas á un objeto útil, y en ese·
ordena
á su gente que se apodere de una de las
caso
han
sido
distraídas
del
fin
con
que
fueron,
la. tumba, no abandona su presa, desea que se
dos
criaturas,
y allí, ante las horrorizadas pupirecaudadas,
ó
no
fueron
obtenidas
con
objeto
alprolongue en ese obscuro hueco del no sér, que
guno, y en ese supue_sto constituyen sac1ificios las de los padres se da m\ierte al uifio.
persista. á través del tiempo y del espacio.
-Ya conocéis al doctor Francia-exclama él,
En un cuadro de Goya_h ay un esqueleto que alza estériles para el contribuyente.
Los gobiernos no tienen derecho para mostrar- al alejarse. Cuando lo hayáis olvidado volveré
la loza de su sepulcro, para escribir en ella: ¡Nada! No hay nada detrás de esa misterio~a J?Uerta. se pródigos, pero tampoco lo tienen para ser ava- por el otro cachorro.
Y esta amenaza de muerte,suspendida sobre la
Para el alma del Comendador no hay ~xpiación, n~ ros. El progreso cuesta caro y es necesario pacabeza
de una criatura de meses y una mujer ¿no
garlo;
un
particular
puede
pasarse
s!n
w1a
levihay muerte, no es el descanso del m~r.édulo, m
la salvación del creyente: es un martmo eterno, ta· esto no influirá nada en el porvemr de w1a so• equivaldría á la hazaña que de referirse acaba?
*
incansable, de duración infinita, que causa es- ci~dad. Una administración no puede dejar de
*
Han aparecido en las*esquinas
grandes carteloabrir escuelas, porque en ellas está fundado el
panto.
.
nes
reclutando
braceros
para
las
siembras de la
porvenir
de
un
pueblo.
Por fortuna de la obra de Zornlla-y él lo ha
Se quejan algunos economistas del considera- Costa.
dicho por inco;nparable modo-irradia una luz q?e
¡Se necesitan mil homb1·es! escriben los empreilumina todas estas negruras: la fe de 1~ muJer ble aumento que se observa de hace buenos atlos
cristiana que redime al que ama. Las muJeres de á esta parte en los presupuestos de las principa- sarios, y ofrecen por jornal 37 centavos y alimenlos otros Don Juanes son escultutas paganas, Ve- les naciones europeas; pero no toman en cuenta tación pagada. ¡Brazos! e.s un grito que se eleva
nus caidas de sus pedestales. En este Don Juan, el el aumento de la educación en las masas. Nada de todas las comarcas del país, de Oaxaca y de Veamor es más poderoso que el vicio y purifica al que más fácil que volver á los antiguos gastos admi- racruz, de Chiapas y de Tabasco.
La tierra espera que el hombre se incline hasta
nistrativos: para ello bastaría con que cada país
roza con sus alas.
ella y le arranque su riqueza latente. Pero el
'
y esta apoteosis que preside á la muerte del hé- retrocediera medio sig-lo de civilización.
Y nó, las naciones modernas no desean hacrr hombre es un producto escaso, un artículo de priroe de Sevilla la encontramos lógica, y hace1:1os
repetir el bailable final, en el que el protagomsta. un alto en mitad del viaje, sino seguir adelante, mera necesidad poco abundante en nuestros meravanzando siempre. Maquinista, más aprisa.
cados. Es preciso acudir á la vía pública y solise salva en medio de luces de Bengala.
Y he aquí como el general Villada ha realiza- citarlo en cada esquina.
*
.
do este programa: los gobiernos no son los que¿Obtendrán los empresarios de la Costa las mil
* *
La verdad es que sin Don Juan Tenorio Y sin deben ser ricos; ricos deben ser los pueblos.
unidades humanas que solicitan? Antaño dijo un
el salón de la Alameda, el vecindario de la _bue~a
colega que babia veinte mil disponibles en la ciu***
ciudad de México, habría arrastrado una vida mTal vez esta tarea desgatte fuerzas y debilite dad de l-iéxico.
comparablemente monótona. Es agradable ~ste energías. Gobernar es un trabajo rudo; reclama
Verdad es que, para resolverse á aceptar esta~
salón que el mago Valleto, heredero del Buckmgmúsculos de bronce, resistencias de titán; hom- proposiciones, haría falta algo que no siempre esbam Bejarano, ha improvisado de la noc~e á la bres como Bismarck, como el general Díaz, como tamos dispúestos á llevar á efecto los interesados:
roa.nana. Han bastado unos cuantos canastillos de
¡trabajar!
ÜBERON,
nores para. convertir aquella rotonda en un lugar· Leon XIII, como el mismo Sagasta, son de made'

LA

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

313

EL MUNDO.

,auti!a grnrral.

hambre ha levantado sus fatídicos espectros, la
EL RECUERDO DELA FUNDACION
peste ha derramado sus gérmenes de muerte y la
DE LOS
miseria ha llamado á todas las puertas con su e:oEp;;TADOS UNI.DOS.
RESUMEN.-¡AVE GRECIA!-LA PAZ CON TURQUÍ.A . horte de desolación y de luto.
-LA liÉLADE ANTIGUA Y LA GRECIA MODERNA.Y ese e.sfucrzo no ha sido coronado de éxito tan
Estados Unidos acaban de entrar en posesión ae
TODA UNA PATRIA Q,UE RECONS'l'RUIR.-·LA INSG- pronto como deseara el gobierno británico; indo- unLos
documento precioso para su hii-toria: es el registro
RRECCIÓN EN LA lNDIA.-LAi;; TRlBUS REBELDES mables en su empuje los afridas y arrebatados en de á Bordo llevado por los Pereg1-i,1ws ~os «Pilg·rim FaY EL GOBIER~O BRITÁNICO.-QUIEN TIENE Q,UE
si¡ violencia los orksais, han resistido por buen therR• que llegaron á las costas americanas á bordo
VENOER.-LA PREPONDERANCIA RUSA.-EL REINO tiempo á las tropas inglesas y rechazado toda pro- del buque ,llayflou·Pr, en 1620. Este libro curioso llevapor Wadford contienf' lalistadepasajeros quedebian
DE ÜuREA Y EL lMPERIO.-LAl:l DOSRlYALES I.N positión de avenimiento acomodatício, que no do
Her los primeros colonos de los Estados Unidos; Juego Jo,;
ASIA.
incidentes del viaje; también están escritos los detall('S
condujera nl logro ele sus aspiraciones.
cuotidianos de la fundación de New-Plymouth, duran•
¿Pero cuáles son éstas? ¿qué buscan en la lucha te-20 años; por fin sirvió de registro del Estado Civil
¡Ave Grecia! Por, fin tras la porfiada lucha, tras
clf' esta época. He aquí porqué fué enviado á la bibliola humillante derrota, vas á ver tus campos libres esos fanálicos que se dejan ma:tar con heroísmo y teca
de la diócesis de Londres, de donde dependía eijp&lt;'recen
con
la
sonrisa
de
los
mártires
en
los
lade invasores y ya no mancillará tu cielo la sombra
ta colonia lejaua.
bios, durante los horrores de la derrota·?
Lm, ingleses acaban de obsequiárselo á sus primos
de la odiada Media Luna.
Cualesquif'm que sean sus ideales, tienen que pe- de América.
Tus bosques vírgenes, donde resuenan arrullos
de silfos y carcajadas de ninfas, 110 se sentirán ya recer en la demanda, porque no van como Inglaprofanados por la blasfemia &lt;le) vivac, ni enturbia- terrll á un objeto definido y con un fin determinllrá tu cielo siempre azul el hwno de la fogata ó el do. Ruda será la faena y correrá á torrentes la
XUEVO TRATAMIENTO
sangre britana, pero al fin habrá de prevalecer la
fogonazo del cañón.
Tus claras fuentes y corrientes ríos, donde re- idea inglesa, ~· las tribus insurrectas lo mismo que PARA HACER LA MADERA INCOMBUSTIBLE
tozan en confusa y alegre fiesta las impúdicas todos los pueblos de la región tendrán que someEn el último Congreso de los Arquitectos Navales,
driadas y las inocentes uáyades, no serviráu de terse al rumbo señalado, que es el de los nuevos
Ellis dió cuenta de los experimentos efectuado~
abrevadero á los caballos tártaros, ni ofrecerán horizontes de la civilización occidental, rasgando ;\fr.
con el fin de volver incombustible la madera.
sus linfas cristalinas á la sed del turcomán, que Sú sombras y alumbrando obscuros antros.
La madera así tratada toma el nombre de 1W inflamable; se coloca en un cilindro donde se hace el vacio;
apaga con sangre como con cieno ht sed de los
después se introduce el vapor que vaporiza la humereptiles.
de la madera. Se hace de nuevo el vacio, Jo cual
Tus montañas sagradas, donde aun resuena la
Pero si la políticn inglesa nada tiene que temer dad
arrastra hacia afuera todos los vapores, y se proyecta
voz de las inspiradas sibilas y se escuchan los por esa parle, y es asunto de chelines la sofo- en el cilindro un líquido conteniendo ciertas sales; eshoróscopos de sagradas pitonisas, no servirán ya cadón de los dementos inquic tos que perturban te&gt; llrga en gotitas mezclado al vapor,. y se le deja en
de refugio á tus despiadados enemigos, ni verás las fronteras del noroeste en su poderoso imperio contacto con la madera hasta que se impregna de él.
no queda mas que secarla. Parece que 10&gt;1
caer de la empinada cumbre hordas fanáticas con índico, no sucede lo mismo en el remoto país del Entonces
productos tratados así, pesan de 8 á 15 por 100 más que
el sarcasmo en los labios y el odio en el corazón, sol naciente, donde paso á paso va perdiendo antes de pasar por el cilindro, pero no cambian casi do
p13:ra borrar el aborrecido nombre cristiano ele la su anligua influencia y su omnímodo poder que se apariencia, y se dejan trabajar sin dificultad alguna.
Se asegura también quf' este método preserva á la
tierra que fué cuna de la civilización occidental. susbtitu re lentamente y muy contra su voluntad
Ya cedieron los mahometanos á la presión que con la influencia moscovita, cada vez más predo- mad&lt;'ra de 101:, perjuicios de los insectos.
sobre ellos ejercieran las grandes potencias, que minante en aquellos reinos no explotados por la
por fin se dolieron de tus cuitas yseapiadaron de rapacidad europea.
El ministro ruso ·e n la capital de Corea acaba
tus desventw·as. Ya la paz es un hecho, y puedes
SOMBRAS Y LUZ
dedicarte á. cicatrizar las heridas que te causó el de destituir á su mandato al empleado inglés que
Sollozando á lo lejos el Pasado:
hierro musulmán en los desfiladeros de Volos y en vijilaba las aduanas del reino mogol, y ha nombrado por su voluntad á un agente ruso enteramente
Cubierto de amarguras el Presénte;
los campos de Doiñokos.
Aparta los oídos de las sirenas engañosas que á devoción del gabinete de San Pctersburgo.
Cual esfinge fatal, se alzaba al frente
El sobcra110 de Seoul que por mucho tiempo
te apunciaban triunfos allí donde la razón te mosEl Futuro de brumas circundado:
Ante el grande misterio anonadado,
traba la derrota; no hagas caso de estrofas demagó- estuvo sujeto al arbitrio del Celeste Imperio, y )
gicas, que caldearon tu sangre, encendieron tus después dr los triunfos del Mikado quedó someQuedó en silencio el corazón doliente,
deseos, y te lisonjearon con sueños de grandeza. tido al antojo de los mandarines de Tokio, nunca
Cuando sonó en los cielos, de rf'pente,
La pérfida Albión que por mucho tiempo alentó duc&gt;ño dr sus acciones, es hoy juguete de las maEl instante por Dios apar&lt;.'jado:
Rasgándose los velos de la niebla, ·
tus rebeldías y fomentó tus aspirªciones, asustada quinaciones rusas. El Czar que se opuso con aude su obra y temiendo los horrores de general tocrática intervención á que el Japón se aproveSurgió en el fondo incógnita hermosw·a,
conflagración, te dejó sola y abandonada á tu suer- chara de sus legítimos triunks sobre China, ha
··Sublime encarnación de la esperanza;
te y desventura, y no pudiste salvar de la refriega tomado parte ac.iva en los asuntos coreanos, y na¡Y entre el himno de amor que el orbe puebla
.
Divisa t&gt;l alma edenes de ventw·a,
ni el nombre inmaculado que te legaron Filopemén da ha podido rnsistir á. su onroipotencia.
La Gran Bretaña misma tiene que ceder ante
En radiosa infinita lontananza! ..... .
y Canarís.
Deja ya los falsos espejismos y los engaftosos rsos a,·ances y ve con pena que se le ~capa su
NOMA p LLONA . .
mirajes que te fascinaron. Busca en el trab!ljO y influencia, que se menoscaban sus intereses y que
la virtud la restañaci9n de tu sangre, el bálsamo Pl águila bicápite tiende sus robustas alas desde
de tus heridas. Vuelve en tí para luchar con brío Vladivostok para afianzar en sus férreas garras
Repartimos con este número
contra los enemigos que asedian en su propio seno. nuevos territorios al poderorn imperio de los
Emprende con entereza la tarea de tu regene- Czares.
ración, y como el personaje de Zola, qur con firSiempre y en todas partes la preponderancia &lt;le folletín, continuación de la hermosa nome paso y á la vista de todo un mundo derrumbado r~sa.
vela
entre las llamas de la Comuna y las ruinas de las
X.X.X.
Tullerfas, se yergue altivo y sereno, marcha con
5 de Noviembre de 1897.
fé inquebrantable á la ardua empresa ele reconstruir una· patria.
Es,t es tu misión, si quieres siempre merecer el
que dede el mes plisado empezamos á obsetítulo de madre de pueblos y faro inextinguible
quiar á nuestros lectores.
de la belleza eterna.
El nntvo Gobernador del Estado de Hidalgo.
¡Ave, Grecia! Ya estás libre de la garra otomana, ya tienes paz; comienza con robusta energía la
OTRO PAOO
Acabn de tomar posesión del elevado c11.rgQ de Goempresa de tu reconstrucción.
De
$5.000,00
de
"La Mutua," en Torreón.
bernador Constitucional del Estado de Hidalgo, el Sr.
***
.
D.
Pedro
L.
Rodriguev.,
que
sustitu~•e
en
virtud
de
la
No ha sido fácil para la Gran Bretaña. domeñar
las belicosas tribus, que en la frontera afgana se elección hecha por la Legislatura local, al Sr. Rafael
Sr. D. Carlos Sommer, Director General de "La
alzaron en at·mas contra su secular dominación. Cravioto.
Mutua" de Nueva York.
Con e;;te motivo publicamos el retrato del Sr. RodriSea que reciban ·10s elementos de guerra de los
México.
poderosos moscovitas, que en secreto pueden fo- guez en lugar preferente.
Muy
señor
nuestro:
El nuevo gobernador, con\O lo ha expresado en el
mentnr la insurrección para debilitar el poderoso
Los señores Ketelsen &amp;. Degetau nos entregaron,
imperio indiano, y más fácilmente prevalecer en cliscun;o que pronunció ante la Leg·islatura al tomar
sogún
recibo debidamente estampillada y puesto
el vasto continente asiático, que llena sus princi- po8f'!&lt;ión de su alto cargo, llega al Gobierno con laR
Pn la póliza correspondiente, la suma de Cinco
intenciones
más
progres1stas
y
los
mejores
deseos
propales ambiciones; sea que los triunfos del Ishlm en
mil pesos plata mexicana, importe del seguro del
las llanuras de Tesalia hallan resonado con ecos poniéndose por tuantos medios esten á su alcance y finado Sr. D. Christian Schugt, que tenía en "La
poniendo
en
juego
todas
sus
energías,
impulsar
al
Esguerreros en las apartadas vertientes de Afganistán, y por ende hayan despertado los instintos bé- tado por la amplia vía de la prosperidad, basada en el Mutua" según la póliza número 529,254, y cuyo
valor recibimos ante Notario Público.
licos ele las tríbus creyentes, contra los enemigos trabajo~- en la honradez.
Reconocida la eficacia y prontitud con que "La
La biografia clel Sr. Rodríguez puede expresai·se en
del estnndarte verde del Profeta: ello es que, lo
Mutua" cumple sus compromisos, nos es grato reesta
Hola
fraR&lt;'
que
nos
holgaríamos
de
consagrar
siemque parecía primero un movimiento aislado y sin
importancia. fácil d-e sofocar con los elementos pro- pre á las cabezas visibles del país: es un hombre hon- prtirnos de usted attos. SS. SS.
Torreón, Octubre 18 de 1897.-Concepción F.
pios del gobierno de Kalkuta, ha necesitado l.a coo- rado; por lo demás, su biografía' mejor y más intereperación activa de la Metrópoli, y la concentración sante para sus gobernados, está en el porvenir. Que de Schugt.- C. Juárez, Octubre de 1897.- Vt'lliam
Bremme, como tutor de los menores, Pedro, Josede fuerzas considerables, para evitar que el incen- él justifique ampliamente las halagadoras esperanzas
dio se propague á toda aquella comarca, donde el que el Estado de Hidalg·o ha puesto en su uuevo jefe. fina y Cristian Schugt.

384 PAGINAS

•

�Domingo 7 de Noviembre de 1897.

314

EL l\füNDO.

lll5

EL MUNDO.

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

RECUERDOS DEL DIA DE MUERTOS.
EL ARTE EN EL PRI:~{ER P ANTEON DEL. MUNDO.

CAMPOSANTO DE GENOVA.
[Fotograflas de Va.lleto]

SR, JUAN APARICIO.

Fusilado por las fuerzas federales

,

ORAJ,, DAllIEL FUENTES BABRIOS

ler. Jefe dela revolucióu de Guat.ema.la.

1· '

1

i
1

l

L

---

•
J

Gral. Reina filarrios.
Presldent.e de

a Repll.bllca. de Guat.ema.la.

i!.a re~oludón

ae Guatemala.

LoocadAvercs de Juan Aparicio y del Alcalde l "! SinforosoAguilar.-QCI,.'TZALTE.:S-A..,..GO.

AnteH de que los rebeldes entraran á Quetzaltenang·o, todavía en poder del Gobierno, los jefes militares de la población, se cebaron en ciudadanoH pacíficos poi·
creerlos complicados en el movimiento de rebelili11 y en comunicaeión activa con
los caudillos pronunciados. Una de las victimas de estas escenas poeo edificantes
de las guerras intestinas fué el rico banquero D. Juan Aparieio, dtwiio de más de
dos millones ele pesos, hombre progresista y empr&lt;&gt;ndedor. á quic•n la ciudad debía
entre otras mejoras, la de• la implantación de la luz eléctrica. costeada de su peculio particular. i"li ,;us méritos, ni su poHición social, ni sus inmensa;, riquezas le
valieron; inocente ó culpable del delito de rebelión, pagó con su vida los odios que
provocan las discordias ch·iles.
Su cadáver abandonaclo su las calles, fué r.ecogido por los rebeldes triunfantes
v recibió hourosa sepultura.
• :Nuestros grabados tomados de fotografias directa,;, representan, además de los
retrato;; de alg-unos personajes principales en la contienda, las escena::; más salientes v la~ vistaR más interesantes de la ciudad de (.¿uetzaltenang-o, lugar donde puede clecirRe ha tenido comienzo r desenlace la pre;;ente revolución que ha serY,do
para afirmar en el poder al presidente Barrio::;.

Sin duda nuestros lectores sabrán por lo que llevan publicado los diarios de qué
manera.ha tenido fin r remate la revolución iniciada contra el gobierno del presidente Reyna Rarrios en los departamentos occidentales de la vecina republica de
Guatemala.
Fuerte en un principio el movimiento que acaudillab·an los generales Próspero
Morales, Fuentes, r otros jefes descontentos del actual ordert g.e cosas, tomaron pose~ión de Quetzaltenango, la ciudad segunda del raís, donde hallaron tenaz resist&lt;&gt;ncia poi· parte de las tropas del gobierno; ~e apoderaron del ruerto de Ocós en el
Océano Pacífico, ? llegaton á dominar desde la Costa hasta la Ciifdad de San MarCOH, donde habla estallado la revolución.
Pero repuesto de la p1·imera sorpresa.el presidente Ban·ios, concentró sobre los
in~urrcctos numerosas fuerzas, dotadas de armamento moderno y con artillería de
batalla con los últimos adelantos v no sintiéndose capaces de resistir las tropaR
rnbeldes, deRpués de sangTientas ~scarmnuza,;, abandonaron Quetzalteuango, se
hicieron fuerte¡; en los alrededores de San Marcos, donde fueron derrotadas, y se
dispersaron despué,; internándose en territoi-io mexicano, dejando todos suR element )S de guerra en poder de las tropas fieles al orden constituido.

•

Calle de S. Nicolás. Lugar que ocupaba una metralla.dora..

[QUETZALTENANGOJ

"El Palacio," Lugar que ocupen los !efes re,olucic narios

•

Vit•ne muy á-cuento, ]retor ó loctora, quienqu,ie1·~uefuer~s, ahora q~e
acabas de depositar tus coronas de rosas blancas, de s1PmpreY1 vas Y de no1,)tas sobre las lozas húmedas de rocío, ,wbre las lizas blancas ó neg~·as do : de el epitafio de oro relampaguea á la luz del sol; Yiene á cµ&lt;'nto digo, hablar del «Arte fúnebre» del arte que se aplica especialmente al culto de los
que han partido para siempre, drl arte que busc~ en l~s rostros m·1rmorcos
la ~xpresión doliente de la Niobe y no la expresión tnunfal del A polo .......
&lt;lel arte, ques&lt;&gt;refugia, enfin, en los panteones y que labra la suprema ofrenda para el recuerdo .....
y cómo si de esto hablamos, no hacer especial refcrmcia, dl'l primer
panteón a~·tístico qu&lt;' 1'xiste :-in duda sobr~ el haz de la ~i&lt;'rra? D&lt;&gt;I P,l1~kón
de GénoYa, la linda ciudad ática que se_mira en agLrns s1em1n·e azulPs? Cómo no hablar de es&lt;&gt; conjunto de marav1llas en que se muesn·a todo el prodigio de la ei,tatuaria en las formas más cautivadoras?
Los faraones para &lt;&gt;t(•rnizar su memoria constr_uyeron ~i~n'.1tc·scos vértices de piedra que 1wrforan des~e bace cuarenta siglos el rnf1mto ..... !-'os
italianos: ese pueblo artbta, som·1&lt;&gt;nte, enamorado de&gt; la curn1. J~o_co cmchtdoso del hit'ratismo &lt;'11 la cxpr&lt;'sión, buscó en el mannol bh111qu1,mno «carne de los dioses» y «mansión de los inmortal0s», 1:1 repres1•ntación de su
recuerdo y el emblema de su cariüo á los desaparecidos.
y surgió poco á poco ese prodigio. mm·moreo que se llama el panteón
de Génova.
Fué formándos&lt;' rsc artístico criadero de estatuas qur embargan la admii-ación, esa galerfafúnebre de grupos escultóricos, algunos de lo::; cuales,

tomados de fotografías que se sirvió proporcionarnos el distinguido artista
sefior Valleto, reproducimos en dos páginas de nues~ro semanario.
Quien penetra l'll panteón de Génova, la ciudad patricia, la gran Metrópoli de la antigua República conquistadora, se siente desde luégo nnbelosado por la fisonomía augusta, á la vez que somientr, que muestra el seYero recinto. Y cuando empieza á recorrer con la mirada ávida del ritmo de
la linea, los diversos grupos, pierde toda noción de tim1po y de lugar para
vivir en el lejano y misterioso país del arte. Levántase aquí, sobre sencillo
mausoleo la representación más cándida y más gentil de un alma que se va
al ciclo. Sus manos i::e elevan inmaculadas y e11 su rostro se lee la espectatíva inefable del próximo paraíso.
Ahí, una viuda eleva en sus brazos á un pequeñuelo huerfanito para.
que bese el medallón del padre muerto.
Allá, un ascet&lt;t idealizado por la maceración f el amor divino, medita.
Acullá una dívina mujer desolada, se apoya silenciosa sobre una tumba.
Y por donde quiera el dolor, por donde quiern el recuerdo hecho marmol, la hermosura doliente mas ancbatadora aún que cuando rie; ángeles
en cuyas alas se sient&lt;' ca&lt;ii la palpitación del vuelo raudo, huérfanos que
se arrodillan ante la urna donde torna al polvo el que fué protección y fuet·za, la que fué abrigo y ternura.
Es una inundación de arte augusto, sí vale la palabra, la que invade
el espíritu.
Es un himno fúnebre, pero sereno, infinitamente sereno, el que llega
por medios misteriosos al oído del espíritu.
(Sigue en la página 318.)

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Domingo 7 rle ~oviemhr&lt;&gt; rl&lt;&gt; 1897.

EL.MU:t'H)O.

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317

EL MUNDO.

l'omingo 7 de Noviembre de 1897.

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MAPA DEL CRIAI ERO DE YUKCN.

EL ORO BAJO EL CIRCULO POLAR.
LA PISTA Á TRAVÉS DEL VALLE DE DYEA.

1

El nombre de Eldorado evocaba en otro tiempo infaliblemente la imág·e11 de un 1iais tn pical en que el
oro flameaba al sol. El &lt;l&lt;•i;cubrimie11to &lt;le los importantes yacimientoR audfrros dt&gt; Sillería, ahora ngularmcnte explotadoH, ha &lt;lado el pr mer golpe á etita.
levcnda v á e~ta ilusión. Y he aqni que t,n Yerdadc•
ro Eldorado de hielo arnhn. de s&lt;•r d!'seubim to por los
gambusinos del oro, bajo el cin:u o polarártil:o. Cuando el a&lt;'reonauta André1.1 nwh·a dl•I l olo :t'-.orte se le
preguntará sinó ha encontrado pepitas.
La región hacia la cual se dirijen cksdH el aiío último los aventurero~ dd nUlWO mundo, mineros de profesión ó vencidos e11 todas las ea.rreras y en todo~ los
oficios, es ta de Alaska, regada por el río Yukou (ó río
de tos Renos) mas grnnde que el Danubio, dos veces
grande como el Rhin, de un caudal superior al del
Mississipi y cuyo curso mide 3,500 Kilometros. Politicamente, el canal del Ynkin está dividido t&gt;ntre el territorio de Alaska, cedido en 11:169 á los Estados Uuidos
por el gobierno ruso, .''. la Co\ombiá británi_ca, parte
inteo-rante del Canada: la lmea co1wenc1011al del
141 grados de longitud oeste, sirve de frontera comun.
Es precisamente sobn• esta linea fronteriza donde estan situados los placeres, sin que se hay a determinado
aun exactamente si pertenecen á los Estados Unidos
ó al Canadá: esperando una delimitación precisa, el
gobierno del Canadá, con una prontitud del todo inglesa, no _ha vacilado eu tomar posesión de los Distritos mas neos.
La pesca y las pieles parecían constituir las solas riquezas de Alaska. Raros mineros se habían mezclado
á los cazadores que reconen sus solf\dadas heladas;
hablan descubierto el oro, pero no habían explotado
su descubrimiento, del eual, por lo demás, 110 suponían
la importancia.
En 1892 ae contaban como 250 diseminados por las
riberas de los afluente,;, de la derecha ó de la izquierda del Yukon.
Fné solamente en 1896 cuando Jorge Mac Cormack
v Roberto Henclcrson, habiendo visitado juntos los pequeños tributarios del río Klondike encontraron oro
en porciones inesperadas. Los mineros ele los valles
vecinos sorpecliaron de lo que se trataba v afluyeron
á los bordes del nuevo Partolo. Ya un iuteniero canadensc, M. \Yill;~m O~ilere, había repartido los terre-

de ahí, rn lanc·has ó sobre el hielo se c!irigrn á la err.bocadura del Yukon, para subirla haF-ta Circle-City, el
antig·uo centro minero de AlaF-ka. Cuando ll&lt;•g·a la &lt;'l"tación favorable al trabajo ele los plar&lt;•res egtá casi
termina.da, y eR preciso invt&gt;rnar enJos lug·ar&lt;•s mismos
para es1wrar, en la inaceiún, la priman•ra R:g-uiente.
l\fás corto &lt;•s el camino por tiena, pero entm1cPs resulta que f\e emprende 1,na verdacl1•ra peregrinación
polar. Se degembarca ('n Ju¡wan de donde se dirig•pn
á Dvea, al pie ele las montaña$ que se ckhe franquear para p&lt;•netrar en el depós:to del Yukon. El paso ChiU,oot Ps el más ordinariamente utilizado. Su pur.ta culmiuante está á l,::(,'O metros sobre el nivel del

~

LA CIMA DEL PASO CHILKOOT.

nos auríferos en a clains, para la propiedad de loscualcs eran aplicauas las 1eylaS canaúeuses. ): lJ~wsonUity fué .tuudada á la embocadura del Klond1ke por
M, Joe Ladue, uno de los rnás avisados g·ambusinos
de Alaska.
A fmes del estío de lb'96, cierto número de mineros
volvió á los Estados Unidos, llevando cada uno una
fortuna &lt;ranada. á golpes de a,,.adón. Los periódicos se
llenaron°de detalles, propios para encencter las avideces, y la fiebre del 01y Cbtalló en toda la América. .
Sin embai·~·o, al mismo tiempo que alababan la n-

queza de los campos de oro de Klondike, periúditos ~revistas, abundaban en informe¡; iuquietantls sob1 e J¡,,
dificu1tadéi¡ ele! viaje, el rigor del tnma, lasfati~a8 qu&lt;·
hahia que sufrir, la,; privaciones que soportar. l'0r n&lt;:·
gTo que fuese este cuadro, lo era menos que la realidad. Los que partieron, al ·principio de ese afio, in~uficientemente preparados Y. provistos, experimt•11tanm
duramente en cabeza propia.
l\a hay más que dos caminos para alcanzar el Klondike. Los que quieren seguir el primero ganan &lt;in hLques, el puerto de San l\iiguel eu el mar de Bd1ri11~;
t;N PASO DlfÍ(;. L.

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mar~· el asrenso ~· PI d&lt;•sc·C'nso son izualmentP peligro·
sos. Los imlioK hacen ofieio de bPst1as al mismo tiempo que de g•uias, porque los bag·ajes de los minero~
son 1·011siderahles; cada uno debe llevar comigo, :i_ través cl&lt;&gt;l deRierto de hielo y de nieve, lo que nccesila para oeho m&lt;•Res euando 111&lt;:nos.
Fra11qucado t&gt;l paso, del otro lado del desfile, corni&lt;'n7a, una rcg-ión de lag·os unidos por J)equeñas cm-rie11t, ~
de agua. Eutonc&lt;&gt;s Re provee uno ele canoas; y como hL
nav&lt;•g·ación se int&lt;,rrnmpc, las canoas no son duran! ·
la mitad del viaje más que nuevos motivos de embar: ·
zo. Las larg-as caravmi::1s de mineros sig-i:en la pis! t
de los &lt;·azactoreR de pieles, Pn el fo11do de los , canyorn •
profundos, ])pnos de nieve durante el invierno, dcHpu("
dura11te el deshielo, llt&gt;nos de un lodo espeso, acn·cid •
sin resar por las lluvias diluvianas, y donde se atasea11
loR canornatoi:: ele mano.
Ha~· tantas provinciones ab:mdonadasálolargodela
ruta del Klon dike, que r('cientemente han pa1 tido
aventureros deRprovistos ele todo, contando con proveen-e en el c::amino.
La distancia ele Dyea á Dawson-City es de 575 milla¡,,
(9;:.5 kiloua'tros), y casi no se emplean meno~. de. ríen
dias ei1 reconerla. Para abreviar y facilitar &lt;'SP
larg·o y duro trayet to, se b11sca actualínente en los l'.:stado;; l;ni&lt;los to&lt;los loR medios practicables. Un inge,
niero audaz U:imado Leo ~tevens, acaba de hater
c.9nstruir 1m globo para transportar los viajeros de
Silko-P:itt á las riberas del Klonclike.
Ha encontrado comandita1;ios y no es dudoso que
en&lt;'ontrará pa11ajero~; se prop_one transportar de ·ol'ho
á diez pergonas c011 tres ó cuatro toneladas de la!-tre,
para ascrnder. La distancia que debe franquearse es
de 187 millas v M SteYens cuenta con efectuar el travecto con bri'sa favorable, en menos de si&lt;,te horas.
La soticdad de transporte aero que ha fundado lleva
el nombre de The Jacobs Tran.-portaticn Com¡/((ny.
Es la primera empresa i11iciada con ocasión de los descuhrimientos auríferos ele la Alaska v de la Colombi:t
britanica v no trata, que sepamos, de colocar sus accionC's en los mereados del viejo mundo. Cuant,,s otros
seguirán, menos di~cretm;, cmmdo en la r&lt;&gt;gión del
Yukon, los gambusinos hayan abierto la via a los &lt;•11.ploradores!
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Lu!o ~UNEROS HACJE:0-DO ALTO EN LA CIMA DEL PASO DE CH!LKOO'l',

A LA ENTRADA DEL PAf.0 CRILKOOT.

�EL MUNDO.

318

&lt;! amposanto

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

ae Génoua.-Principales mausoleos.

Domingo 7 de N'o,-iemhr&lt;.&gt; &lt;le&gt; 1897. ' ·
[Fotograflas de Valleto.J

Nuestras Artistas
ELENA LICEAGA Y JAUREGUI.

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(Sigu,e de la página 315.)

En los zócalos de las estátuas se leen todos los nombras de los ar~is~as
ilustres de la moderna Italia: el que sabe dar á los grandes m in tos de luto el b1·illo de la seda y á los grandes almohadones en que ro posan las mirlnoreas cabezas de algunas estátuas yacentes, la blandura de la plum:1; el
que sorprende las ex.presiones de la angustia resignada en los roscros de
las vírg-enes y de las viudas; el que da la suprema fisonomia de la inocencia á los infantes que inc:mscientes somieu al pie del mausoleo de los que

los amaron y que recuerdan las sublimes palabras de Jesús, impregnadas
de infinitas ternuras: Scinite parvülus venire adme; los que dejan que se
adivine á través del ropaje de la Niobe desolada la curva excelsa, la curva
sacra, la curva que canta el himno del placer, ahí mismo ...... Ahí donde
impera la muerte ....
Y es un deslumbramiento de obras maestras aquel, y cuando el viajero
deJa las lindes del cementerio único, exclama acaso, conmovido:
\
Bendita sea la muerte que s1be inspirar estas maravillas!

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.

319

EL MUNDO,

Una flor más en &lt;'Sta .~r,1·1·,, embeleF-adora que nos proponemos
mostrar al dilcttanti,,mo mexicano. Una flor más, arbtócrata
como las orquideas y lwl la como &lt;'l crisaut&lt;'mo.
Enamornda del arte cuando n¡wnas clcstrllaba en su vicla rl
sonrojo de las albas juvPnfü,s, lo culliYa &lt;lesdP &lt;•ntonces en una
lk sus fonnas mús lwllas: la pintura al óko. Para t's&lt;' génrro
tiene su pinc0l mágicos atrpvirnicntos y encantadora¡, virilidades; es un ddieioso gnomo quC' salta sobrr el li&lt;'nzo, r&lt;'gando en
él todas las g,•mas del color.
Lo qui:' (11:'sde Juego se ad dcrt1' al pcnetrnr &lt;'11 su estudio:
mi coquctbimo atr,lfr1· dispul'sto &lt;•n la t&lt;•n1\za d&lt;' su morada, &lt;•s
l¡l predileceión dr la li11cl11 pintora por las 1wvadas ~· los crf'púsculos..... ;'\'cn1clas qu&lt;' cantan la Si11f'n11ía e11 úla11co mayor
de Gautier: que ya arropan In cumbre de un montP h•jano, ya
sf' ti&lt;•nd&lt;•n sobre una Yega como desJumlm:mtP jniqm·, ya inYadrn las tortuosas calles de una al&lt;ldm&lt;·la ült&gt;al. ....
Crepúsculos retador1,::;. 1•11 que• gritnn todo,- los tonos vigorü,-os de las tardt•s agqliizantN; dd trópico: amarillos qu&lt;• (•:;tallan. rojos qur fJorcce:n ig11íYomos. Jilns qu&lt;' parccrn nnimarse
d&lt;' toda:; las almas de todas las violrtas .....
Crepúsculos y nentdas .. . .. ¿110 sim boJiznn acaso esa:; dos
predilecciones los excdso::; anhelos de una alma nilla y ya dulcenwnte soñadora?
·
Crepúsculos ~· nevadas: Lo que agoniza y lo que allwa!
Dos majestades: la august,1 d&lt;'I i:-ol que se lrnnck como un monarc,\ as~Tio qn&lt;' se mu&lt;'rf•, r la inocente, In 11ítida, la pura de
una nieve que cubre con su plumón las secas ramas y las mustias Yc-gas .....

Mientras tanto, allá Yan .... Fw1esto velo
Ilá formado en su torno la neblina,
Y en trance tal Jos abandona el ciclo
Porque ven con profundo desconsuelo
Que hasta la mi,mia brújula declina.
Y ¡;in embargo, á eontinuar el viaje
Todos se alistau mientras tengan velas,
Y aunque Pl mar cncrt'spado los ultraje,
Prosigu0n nav&lt;'gaudo con coraje
Y ali;\. nm ::;anto Dios, las carabrh1s! ....

II.
V,•dlos, v;1cilnn y11; surg&lt;' &lt;·n su mente
DPl santo anhclú d&lt;' guardar la vida
El. impuI,;o instintiYO é incon:;ciente,
Y al cleciclirs1• la mort,11 pc\l·ti&lt;la
.Aquellos füt,·&lt;'gantes qn&lt;· otra;; yeces
Asomhrnron al mnndo con ,-u:; hechos,
A Dios dil·igPn sus frn·i&lt;'nt&lt;'" prect•::;
Porque retin• t&gt;I miedo el&lt;- sn,; jJ('Chos.
Yc•dlos cual Re amotinan, cómo &lt;'scuchan,
T,,mbJal\(lo. el grito &lt;I&lt;' los hondos mares,
Y cómó todos luchan
Por voh·c•r otra vez á ,m::; hogi\l'&lt;'S,
¿Por quc·-Rr clicC'n con pan)r creciente,
Por qné dimos oídos
A esP pobre dt•mPnt&lt;'
Que e11 esta,; aguas nos dt&gt;jú perdidos?
Ob! ,-ale mils retroc&lt;'dt·r la,; proras
Y si es n•rch1d que nos perdona el ciclo
Aun podr&lt;'mos pisar las salvadorns
Rifüc'fins plnra::; del natiYo sm•lo!

. La Srita. Lic&lt;'aga, acomp;11lnndo [1 :;u padre, el di::;tinguido
facultativo Don Eduardo, que, con motivo d&lt;' . los diver;;os congresos médicos á qu&lt;' h,t sido conYocaclo, viaja frecu&lt;'nt&lt;'rncnte,
l1a r&lt;'corrido las principal&lt;'s ciudades europeils y norté,rn1ericanas visitado los museos Y nutridos&lt;· d&lt;' la varia Y h&lt;'l'mosa enS&lt;'ñ;rnza de las buenas &lt;'Scuelas..... Después, ;;idmpr&lt;' mi'ts rica
de in::;pirnción, ha torn11do á su &lt;•studio, ít d&lt;·dicar sus ocios á la
pintura y á la nnbica, en la cual también d&lt;•::;ctwlla, dejando
que inYadan su alma la pl&lt;'nitud del color ~· la pJt,nitud del ritmo.
De allá, lejos, ha traído nueYos toqu&lt;&gt;s, poéticos y vigorosos
[1 la yez, para sus cuadros: nuevas llmnaradas y oros para sus
poni&lt;'ntes; nuevas tonalidades t&lt;'nues para sus neq1das ... ,
·
Nevadas y crepúsculos..... Así tcUnbién e:; ella: sus ojos
nPgros y aterciopelados tienen la pompa de los occidentes y en
su alma se acurrucan todas la:; blanem·as..... .

Gt &lt;! rístóbal &lt;Tolón.
l.
¡Allá van! .... hac&lt;' til'mpo que las velas
Se hincharon al soplar vi&lt;'ntos de popa,
Y d~jaron aquellas carahrlas
Atri1s las playas de la vi&lt;'j,t Europa.
Lejos, lejos quedaron las orillas
Risueñas si&lt;'mpr&lt;' de !ns patrios lares,
Y, mientras. tanto, sin c&lt;•sar la quillas
Rompiendo van los procrlosos marrs.
Miradlos, aJl:.í vi111! .... y,1 el Rol naciente
Disipó muchas Y&lt;'C&lt;'s t1mtns hrurnas,
Y de nuevo al ponerse &lt;'11 Occidente
Hundió &lt;'11 C'I mar su t•m·oj&lt;•cicla frrnte
E incendió solo .sábanas d&lt;' espumas!
De blancas nulws cual. np,•aclos montes
Vrn los marinos h1 siltwta inci&lt;•rta
Y al traspon('r aquc-llo::; horizont(•s
Hallan la misma inml:'nsidad desierta;
La misma solNlad ahrumadon1
El e::;pncio infinito
Donde se alza la honda hrnrnadorn,
Y en donde rsparce C'l huracr111 Bn grito.
Y al continuar la prora
Surcando rl agu11 quP volubl&lt;' ondula,
Solo &lt;'ncuentrnn la:; nav&lt;'s atrc•vidas
Ese piélago inmenso qul' sr azula
Cuando á trniciú1i sorprenderft la:; ,·idas.
¡AJlil Yan! .... &lt;'n l'I límit(' blanquean
Donde se mwn Jos cit'lo,; y los mares,
(:un! náufrag¿u; g,n-iota,- que alctPan! ....
Allft Y,\Jl d&lt;'s11fiando las azare:;
De e:;a &lt;'mrn·e::;a inaudita
Que &lt;'11 el d\'lirio y la &lt;ll·nwncia toca,
En que cada marino necesita,
Parn afrontar las iras que provoca
Y al&lt;•ntarse en su f'é dura y rehaci,1,
Tenrr de una alma desquiciada y loca.
Ln. misma ciega audacia.

III

l'(•ro, quien &lt;'S &lt;'se hombre qu&lt;' aparece
Con noble maj&lt;'stad de soberano,
De vibrador acen:o q ne extrc-mc•ce,
De faz augusta y &lt;l&lt;' cab&lt;'JIO cano?
¿Quien es es\' quc- ll&lt;·Ya fll la mirada
El fulgor de las raudas t(•m1,c•::;tadc,;
Y L'n la frt&gt;nte Pspuciosn cond&lt;'nsada
Toda Ufül imn~nsidcHl dl· claridades?
¿Quien t•::;? .... )linHllo, su ncl&lt;•rnau sereno
l~l dt•scoiicierto ele· lit turha acalla,
E hiniendo en ira que brotú del seno
Dt&gt; la tormenta que en su p&lt;'cho estalJa,
Así les dice con su voz de trueno:
¿Con que al fin me dPjaisr ¿Con que á Ja postre
Os sentís con las ansia:; del cobarde
Y no har ninguno qur el pf'ligro arrostre
Después de tanto fanfarron alal'de?
¿Qué buscan? A creer en las promesas
¿Con qué es verchld qu&lt;' se at&lt;'rró el marino
De un insensato de palabra ardiente,
Que su prez extendió por ancha zona,
·
V nn en pos de fantásticas riquezas
Y en el-término mismo del camino
De una tierra que estú vor Occidente;
..,,.,
Pitlido ,- tt•mhloroso lll&lt;' abandona?
Ván siguiendo las rutas virginales
¿Qué s&lt;: hicieron las huestes que á las luces
De una lwrmosa región que es un tesoro,
De remotos espacios extendieron
Que arruJJada por cantos inmortaks
Sus castillos, sus leones y sus cruces? ..... .
'Cn oceano de perlas y corales
Decidme, ¿qu&lt;' se hicieron?
La tiene presa entre sus ondas de oro.
Sé que poco uos rPsta
Yan á abi·ir en d libro de la historia
Para concluir mwstra g-Joriosa hazaña,
Un poema grandioso de enffgía,
Pero si tantas h\g rimas os Cll&lt;.'Sta
A arrnncar unos cúuticos de gloria
Seguir luchando contra la onda enhiesta,
Dt&lt;l seno mismo de la mar hraYfa,
Pockis YolYer á nwstra YÍ&lt;'ja Espafia.
Y adormecidos por el du.lcP arrullo
"¡Idos! ...... DPjndrnc con mi suefio á solas,
Que esa, esperanza irrealizable encierra,
Pu&lt;'s t&lt;'ngo fe para ('Scalar sus cimas,
Dicen, h&lt;'nchiclo::; ele pPdantc orgullo,
Dejad en tanto qu&lt;' Jns roncas olas
Que van también á redondear la tierra!
1\!ientras tanto. allá vm1 .... Ya el sol naciente Vayan y cuent&lt;'n &lt;'n !'&lt;'motos climas
Que temblaron ti·c•s nnY&lt;•:; esp,1fiolas!
Disipó con sus luc&lt;'S nuevns hruma::;.
To á seguir navPgando m&lt;' d&lt;'cido,
Y otra YPZ al vmwrs&lt;' en Occidente
Puestos mis ojos c•n d Dios Suyremo,
Hundió en el mar :;u rnrojccid,\ frente
Yo seguiré aclrlante, y sólo os pido
E inc&lt;'ndió siempre sú banas de espumas! ....
Una tnbla y un remo."
Y al seguir confiados en su sino
''¡ Dcjad1;1e! .... 'rc11go mi Pxistencia el\ poco,
Los df&gt;rroteros de su marcha inci&lt;'rta,
Y ya que el ci.Plo im.fanw lll&lt;' niPga,
Siempre&gt; yuelYen ú hallar en su camino,
Será la tumba el&lt;' Colón ('] loco,
La rni,;ma vasta inmen;;idad desierta,
Este' Jfü\r insondable 1•11 qn&lt;' navega;
El mismo azul y atc•rn1do1; paüsajc,
El será quic&gt;n n'coja mi-; dolores
Los mismos dilatados horizontes ·
Porqu&lt;' mi:; quejas l1li:l o~-ó &lt;;I primero,
Y allí al fin~1l dd viaje,
Y él dirá ií las edadPf- po~teriol'es,
Las mismas nubes que s&lt;'m&lt;'jan montes.
Cada VPZ qu&lt;' os maldiga &lt;'11 sus clamores,
¡Oh Dios! si sigul·n tan solwrbia empresa,
Que cl, jástPis morir [t un compafü'ro!"
Si la Y1'llCl'll por fin sin que te asombres,
Dijo, y en P;;e majestuo,-o instante ·
Lkvm·ún l'n sus alnrns tu grandeza
Que en su locura á p&lt;·rt•cc·r se aferrra,
Y 110 serán como los otros hombres!
Se alzó una voz vibranw
Llevarán algo grnnd&lt;' y mHje:;;tuoso
Qu&lt;' n•cmTió glorios,t r rc-sonante
que en mis esfrofas dC'scribir 110 puedo,
Aqu&lt;'llos vastos borizont&lt;'s: ¡¡TIERRA!! ..... .
I'orque todo mortal, Dios poderoso,
Lleva en la carne Pl miedo!
RODULFO FIGUEROA,
¿,Qué ser[~ de &lt;'so:; uautas si resuena
Octubre de ~,.
Atronadora la tormenta grave,
Si el huracán destrenza su melena
Y hace trizas la nave? ..•...
0

�EL MUNDO.

320

Domingo 7 de Noviembre de 1E97.

Domingo 7 de Noviembre de. 1897.

EL :MUNDO. ·

321

Se habla deslizado
hasta el suelo y apo)' aba su frente abra•
zadora contra la mano de Jaeques. Dulce.mente estelalrvantó v la hizo sentar á.
&gt;IU °l;1do.
«¿Como t(•n¡:ro C'I valor de deciros todo e"to? suspiró ella. El
otro día ('rais '"º" ur1
extnmjero u u poco
inti111idru1t&lt;•; o~ vi tres
veces. durante alg·uno, n11n11to,;, pero he
Yiddo e011
en la
iuti111idad de mi alma
y me parece que o.
he co11ocido Hiemprr ......... •
S&lt;&gt; apr(•taua c-c;ntra
él Ja&lt;:qm•s n'"piraha
sus perfúnH'K rozaba
sus cabellos, bebía ,u
alie11to.
Sentia con precisión que su &lt;l~8tit10
estaba entre las 111anos dr aquella niña. Podía abandonarla, podía co1-r&lt;•.r
e11 pos d(' otros amores, construirse un hogar......... .
Qué importaba? Siempre d rc•cm•rdode la ]lfqueña rebelde vpndria á colocar~e entre él v las amadas del
porvenir. El coraz&lt;Ín tiene prcsentirni(•ntos, Jacques no
re;.i,tió.
«Roxana, dijo, no sc•n1i$ rni sierva-se detuvo un instantP- sc•r(•is mi mujer.
Al oir rstas palabras, prodújose en ella una explosión. Todas sus lecturas. todos sus sueños. ge1me11es
latentes, R1irg·ieron ce mo una súbita floración.
Comprendió quP ama ha á Jacqu('S de YalgreYe. ccmprc•11clió quP el harem le parecia más temihlC' porque la
~eparaba ele él. Su rorazón palpitaba con ¡:rolpes tan
violentos que le pa1·ecia demasiado e,trecho para la
in-updón nue,·a. Su mujer! Ella perrnanc•cía con las
manos cruzadas sobre el pechó, respirando con pE&gt;na,
no osando va aproximarse. no oi;anao ,·a ha11lar. Los
sollozos ~e \,ofocabau en RU garganta, se ~en tia morir.
YalgreYe inquieto, la miró.
«Lloráis, elijo, os he causado })rna?•
Eiitonces, co:q una e~pecie de violencia, Re arrojó en
sus brazos y se ocultó en el seno del joven. El tomó con
sus dos mai10s el rostro cubierto de• ];\/!;rimas, miró los
ojos sombrl~s, y religiosameute besó'los párpa&lt;los, que
se extremec1eron.
Subia una gran calma. La canción del Bósforo, lle•
gaba, d"ebilitada. Allá lejoR, semejantes á fuegofi fa.
tuos los caiqu,s SE' dE'~lizaban sobre el Cwrrio &lt;Je oro.
Los domos ele las mezquitas se perfilaban, blancos, en
la peuumbra; las acacias difundian sus aromas; E'I alma
de aquella noche ele primavera ,;e evaporaba en perfumes y E'n languidete~ hacia las tranquilas constelaciones .....

"º~

EL LAZO DE ORO
Jacobo de Valgreve tendió al sub-jefe la carta que
acababa de llevar el ugfor.
Mohamed Offandi, conocéis vos á ést&lt;&gt;?
-Sí, es uno de los personajes de Constantinopla.
El sub-jefe añadió:
«Viene ¡;on frecuencia á la embajada y le acordamos
todo lo que pide•
•
Pues bien, dijo Yalgreve volviéndose hacia el ug·ier,
hacedlo entrar.
Offandi Pachá era un hombrecillo de buen color, bi&lt;&gt;n
acondicionado, ele ojoR dulc&lt;'s y labios imperiosos. Ha•
bía ido frecuent!'ment!' á ParíR v conservaba de ahí un
recuerdo agradable.. De pronto la conversación Yersó
acerca de un asun to conmn.
Lleg·~is de París? dijo él á Jacques de ValgreYe; hermosa cmdacl, y en cuanto......
·
Despues, buscando un poco las palabras se puso á
diserta!' sobre los monumentos, las pi(•zas de teatro, las
modas. Yenianle algunos nombres á los labios.
•Conocéis al doctor Bouradelle? Es un hombre en·
cantador. Y loR Coquelín? ......... Honnat, sig·ue pintando? ......... ¿Qué hermosos retratos! Y la señora 1IichelR,
la americana, se divorcia ó nó?•
Valgreve ckjó correr e~ta oleada dP prE' 0 ·trntas; rrsponclió con una indiferencia política Y prE'g·~ntó en qué
podía ser útil.
·
·
Entonces el turco abordó la cuestión de negocio~:
puso en manos de Valgr&lt;•vc una pequeña nota mam1sc-rita y le dió multitud dP explicaciones. Concluyó con
la esperanza de que el joven aceptaría un almuerzo en
su casa.
«No os sentireis fuera de vueRh'o centro, añadió; mis
dos hijitas hablan francés y están al corriente de vue,;•
tras costumbres ......&gt;
El diplomático se inclinó y acompañó á Offaudi hasta la puerta.
Algunos días después Jacqu('R dr Yalgrcye recibió la
invitación anunciada:,.· se clirijió á cai;a ele Mohamm&lt;&gt;cl
Offandi, cle&gt;1e0Ro ele ver un interior musulmán. Jamás
había franquraclo el dintel clr una ele e~as caRas enrejadas: algunas veces. detrá~ deJos banotrs, algunos
ojos soñacloreR y ne~!,T0S le habían Re¡¡;uido por la calle,
más la casa inaccesible había guardado el misterio y
el Ri!cncio.
Valgrcve fué introducirlo á un salón elegante. Los
oroR, las lacas, los. verdes t!P ja~pe, c-antaban una gama deslumbradora; una piel el&lt;' tigre sP Pxtenclia sobre los mosaicos del sucio. En la,; YCntanas, cortinajes
de seda tamizaban el dia. En un irng·ulo una fueu•
te murmuraba dulcemente; el(, una cabeza de quimera
corria un hilito de agua que caia sobre una taza de
marmol y la taza estaba llena de pétalos.
Offandi Pachá no tardó en u11irse it su huéRped, co11versaron un rato y después un portier levantado dejó
aparecerá dos jovencitas teniéndose ele la ma110. La
mayor de las señoritas Offandi podria tener catorce ó
t1ince años. En su fino rostro abrían se dos ojos extraq,

iios, dos ojos tristes, limpidos, acariciadores, obscuro&gt;\,
sembrados de puntos ele oro. Los párpados Re abatían
frecuentemente, como entorpecidos por las cejas. Roxa•
na no era ya una niña; todas las g-racia,; ele la mujer
despertaban ya en aquel cuerpo prrcoz desarrollado
al sol de Oriente. que recipita1aH floraciones; llevaba
un traje de sarga azn marino; ('] corpiño ele bordes
volteados, se abría sobre una camiseta blanca,. dejaba
adivinar la redondez turbadora del busto, el tállP v las
cade.ras gráciles. Una flor de granado encima de la camiseta, parecía reflejar E'l carmín de los labios,. animaba con t¡.n tono tibio la barba y las mejillas. ·
La pequeña AYcha con sus pupilas brillantes, su ale gre sonrisa, sus dientes siemprt&gt; al aire, formaba un encantador contraste con su hermana.
Esta preguntó:
«Hace mucho tiempo, sefior, que habei:; llegado á
Constantinopla?»
El timbre era profundo, el acento de un exotismo ligero, lar muy sonora.
Vino en sE&gt;g-nida Mademoi$elle Rabley, la institutriz
francesa, y pasaron al comedor.
Offancli Pachá estaba orgulloso de la educación bria
lla11tc que daba á sus hijas, y se sintió mu.,· halag·ado
cuando oyó á Roxana y Valgreve platicar de los últi·
mos acontecimientos parisienses.
«Ya Yeis, mi querido señor, 110 somos tan salvajes co·
mo se tiene á bi&lt;'n decirlo. Mi~ hijaH hablan el inglés
como el francés: me c-ensuran un poco porq1temc salo·o
ele la rutina local. Pero es preciso que sea uno de ~u
sigfo .. ...... Además, el ef;tudio las diRtrarrá, ellas se
sienten feliees de conocer la música. el dibujo, por que•,
vos lo sabéis, las mujeres turca~ lli&gt;vai1 una vida un
poco ......... monótona. Roxana se aprOYPcha dP la libE'r.tad que le resta; dentro ele poco tomará el Yelo v será.
confinada al harem......... •
"
Valgreve cesó de escuchar, haliia mirado á Roxana,
cuyo rostro se• había alterado. Los p&lt;&gt;;;adm, párpado,;
cayeron é invadió la palidez ~n rostro. En la mirada que
la musulmana le arrojó, JacqueHvió pasar la relwlión
de las mujerPs de oriente, fatigadas vabatidas del vu•
go: .No fu.é empero nuis qu.e un r&lt;;líunp!lgo. Rox:ma
baJo los OJOS, los h&lt;&gt;rmosos OJOS sumisos que había turbado u11 relámpago de rebelión. Ya no comía, volvic•ndo maquinalmente el círculo ele oro 4ne rodeaba.su puño. A caso veía en ese lazo un símbolo.
Concluida la comida, entraron á una espE'ciP dt&gt; veranda donde llameaba todo un jueg·o ele casoleta8 de
cobre. Roxana pr&lt;'paró el café. E&gt;&lt;taba ele pie, e8prrando que el liquido n&lt;&gt;gro se vi&lt;'R&lt;' en una súbit:1 v ruidosa ebullición. La p(~{¡uc-ña AYcha srguia &lt;&gt;se · manejo
con risas y gritos de pájaro.
Offa11di se dirig'ió al jov_c-n:
«Amáis vos las orquideas? ío te11go una hermosa eo•
lecció11. Os la mostraremos Juego.•
El musulmán saboreó lenfament(• su café. Hablaba
menos, invadido por un dulce entorpecimiento; sus ojos
se envolvían más vagos; bien pronto se cerraron y nn
soplo rítmico pasó entre sus labios.
Roxana miTó al extranjero.

f

• Vos excusareis á mi p'ldre, seüor. todo, lo dias clue
me la i;iesta, pero no g·usta de que lo aclv· erta nadie. ►
Somió v añadió:
«¿Quereis ver la flon•s?•
Val13Tcve ~e levantó: nn paseo con Roxaha entre lal&gt;orq1úCLeas 110 podia &lt;lisguHt:trlc por cierto.
AtraveHaron el salón.
Sobre una mei;ita e,-taba ahi&lt;'rtoun libro. Jacques les.
vó el titulo: .l&gt;Llia de 1.',frreur.
" Roxana elijo:
«E!! Mademoisclle Ra bit&gt;~· quien me ha dado ese libro.
Le g·uRta11 mucho laH novelas.
-¡Ah!. ..... y á vos también?
Roxana movió lig·erarnente lo,.; homhros:
«¿Qué ha~· de comun entre la:, mnjt&gt;res de vuestros.
libros v yo?
-Os' salís de la cuest1011• dijo Valgreve sonriendo.
Entonces ella, 0 -rave, designo u1 muro sin ventana,
contra fl .cual .subían plantaH escaladoras; &lt;&gt;ra el muro
del patw mtenor, donde "u madre comia confituras de
rosas, guardada por carce'.eros PllllU('O~.
«Señor de Valg-revr, dentro d&lt;&gt; !)0\"0 tiempo vo esta·
ré también enclau"t1'acla detrá~ &lt;le &lt;'se 1111u·o.To'do !oque
h:tc.e el encanto y la gTandeza de la vida. me será prol11b1clo. Despu(•R, cuando venga el momento de casarme, me entr&lt;&gt;garitn á un homhre para adornar ~u harem, como se enriquece un establo con un animal .ele
precio•
Y conmovida a11adió:
«Qué tengo pues que Yi:n- Yó con la~ no,·chs en que
voso!ros exa.l~ai,- el amor escog·ido, único y celoso?
-FJs cuest10n de costmnbrr,-..... .
:-No cli~·ais rso, decid 1.nás 1?ien .que es p(•lig-roso 1•n
,se1~ar la hlH\rtad a un páJ.liO a qmen se 1' ,t á poner &lt;'ll
la Jaula•
Val 0 -reve la miró.
. «EIÍ\1jaro s_e qu&lt;'jilrá el? q,~e luw;m ampliado su I orizontc•? Y la Jaula 110 sera 111,ts lw)la ~i á falta de libl'rtad ha_v más aire·" m·is luz?•
Ella. reflexionó un momento.
•E:s vndad ..... jamá,; :-:t' lanwnta lo poco que se sabe;
adE&gt;más para qué murmurar? La crisi,- es fatal vendrái
pero 110,;otras no pod(•mo:; avanzar la hora: la' emanl"i
pación de nuei\tras hijas HPni hecha de 11ue.,tros dolores y de nne,-tra pac-ienria. »
El le• arrojb una mirada dt• piedad que hizo ence11cforRe aquella,; mejilla~ mat(•. ·
Ella. ,;e vo 1vi? ~· dijo con rapidez:
•¿Que pe11smi; de 11\H'Rt1·as on¡uid&lt;'aR? Yo la~ encuentr~ más raras &lt;JlH' lindas. Tienen asp(•cto ele reinas capnchosas.
-Sí, dijo Yalg'rev&lt;\ par('C&lt;'n cl&lt;'"prrciar á las rosas
que valen l)lás que l'!la,; &lt;'! t rni opiniún. Yed , por rjemplo, ¿es po~1blc.".er algo ma~ bdlo que est¡i rosa pálida?
Roxana so11no.
«Hab&lt;•is a.cliyinado un.a compatriota; l'R una Francia
blanca. Yo adoro ese genero 1le rosas: tienen el airo
de sentir y de sufrir. No sediria RU palidez una palidez.
humana?•

Quizo cortarla, pero arrojó·un g-rito v rcti1ó su dedo,
de donde habia salido una g-ota bl'rnleja.
Yalg-re~'.e r?mJJió el tallo y presentó la flor íi la joYcn.
Esta le d1Jo sm1pl••me11te:
«Era para vos para el que la cortaba. Guardadla.•
El la colocó en su ojal. 1&lt;:1 aire c•staba saturado de
perfumes; una sutil humedad subía del suelo y de las
plantas; lo,- pequefio,- golpes de ag·ua hadan ruidos
de fuentel4; hasta perderse de vista se extc-ndia 1111 océano ele floreR; iumen~as palmas ondeaban v alg·unm, pá·
jaros voltejeaban bajo la¡. bóvedas tranHpan•1üc•,.
JacqueR de Yalg-r&lt;&gt;ve p&lt;'nsaba. E,-as plantaH :&lt;urg·idas
de los trópicos, estan hechas para abrigar la vida libre
v los amores plácidol&lt;, los be"os dados bajo la mirada
bo11clado,-a ele la naturaleza. l)p un salto su pensamiPnto huia al Occideutc, hacia los amores complicado:&lt;, hacia las sutiles Y sabias caricias ,: volvía en fin comno•
vido, casi tienio, hacia la niña que estaba ahl, de pie
en tre las flores, la n iña creada para toda;; las alE&gt;gría.s
v que no esperaba ning·mia.
" Estos pensamfontoR, formulados en (&gt;J, se eRbor.aban
en ella v loR dos se miraron mudos. •Hoxana levantó
su s pupilas de reflejos de oro, hacia Jacques de \'algreve.
«¿Volvemos?• dijo.
Sobre la terraza, Offandi Pachá, ron im mano abierta se abrigaba los ojos ~· su fez po11ia á la piedra blanca como una mancha de sangre.
«Roxana• dijo, ¿,enis de ver las flores? ¿Le has mostrado al señor las orquideas?
-Si. padre mio!
-Bueno, hija, ahora vete con .AYtha. El Sr. Valgreve
y vo tenemos que tratar algunos asuntos.
Ella tendió la mano al extranjero. El circulo ele oro,
e l circulo E&gt;mblemático, arrojó un chispazo. Ella fijó
por un iustante sus ojos en Jaeques. De&gt; nuevo vió él
en ellos el rniraje infi11ito ele loi&lt; paraísos perdidos.
«Adios• elijo ella y se fué.

***
De~de entonces Valgre,e 110 p&lt;&gt;nsó más que e11 ':Rox ana. Cada uno de sus gesto", cada u11a ele las pala•
bras de la niña, había11 dejado en él una huella. No podía definir bien aquello que le eautivaba. Era acaso
la forma adorable, el de!&lt;pertar turbador de la mujer
tan ignorante aún ó bien Roxana. había entrado en su
corazón por el sendero divino de la piedad?
Volvió á verla muchas veces y en su pálido rostro
leía siempre con más claridades E'l horror al pon-cnir.
Una noche se le acercó una mujer cubierta con un
velo, una vieja, que deslizó en su mano un billctE' ~• una
llave. El billete contenía estas simples palahras: Maña•
na por la 11oche en el jardín de mi padre. Entrad por
la puert'ecita de la calle Santa Sofia. Tengo necesidad
d e vo~.
.
Una emoción cle~conocida se habla apoderado de
Val~-reY('. Temhlaba manejando aquP11a pequefla llave, 1a llave de las próximas delicias, la llave cid Eden
siempre deseado, donde, surge la fuente de los puros
amores.
Contaba con impaci(•ncia las horas, dc-masiado lentas, que ll' separaban de la amada .
La noche vino empero; .Jacqu('S abrió la puertecita
de la calle Santa Sofia y la dPlitada silueta apareció.
"Os doy las gra(•ias ..... Tenia tanto miedo de diRgustarosf.No habeis Rentido la tentación de desg·arrar
mi biHete v clP tratarme como á una niña loca?
-No, diJo con fervor.
-Venid, vamoR al jardín.
-De nuevo se encuentran bajo las grandes palmas.
Una bruma de plata vela todo y la luz ne las estrellas
vacila. En los nido,: loo pájaros se duermen. Y Jacques
m trmm·a:
«1.Roxana que dc•~eaiR YOH el(' mi?•
Ella se vuelve h;wia t•I, súbitamente embelesada de
oir fiU nombre en los labio,1 d&lt;'l jovru.
c¡Ay! Yo no pm•clo oponerme á la suerte q.ue me
aguarda. Mi re,ignadón está cansada. ¿Vos so1~ acaso quien la hizo á huir ......_. .. ¡.Ah1 tomacl~e, defondeclm&lt;&gt;, salvadme!. ........ l\Je han, muy pequernta, no os molestar(&gt;, seré vuestra m,c-lava. Habeis ve11iclo y ya no
pil'nso más que en la dicha de serviros. ele serviros de
rodillas. No cligais que no: moriría ...... ¿,No es verdad
que no quereis•abandonar á la pobre Roxana?•

con él7 conversó largamente. Prometió na.da ocult:.r
á su h1Ja ele e,.;ta conversación pero el insistió para que

el joven partiei;e sin demoua. ' •
• Vol veréi,; pronto, mi querido se1'\or si es que te1wo
alguna bu&lt;&gt;na noticia que.a111mciaros.;
"'
. Ja.&lt;·quei; no obtuvo nada más. Erró al rededor del
Jarclm, rsc paraiso cuya Eva conmon•dora v fríio-il no
habia sido arrojada con él. Pasó laro'as horas en la calle de Santa S-o!ia, esperando Yer. laJJUE'rta oculta por
las ramas ahrll"He ante Roxana. Y viniéronle amarg'os remordimientos poi· no haberla escuchado, pol' 110
hab~r huido con ella.
Heso~1~ba en (-! conió uu eco la inútil plegaria de Ro:1-ana: « l omachne, ~alvadme! ..... •
_Yal~TPve partió ~a~·~ Roma ~· desputls de algunoH
cl1as cte. e,;pera, rec1lno una carta at·umpaiíada de un
bulto postal.
•
De,;g·arró el sobre:
«Seiíor,
«Esto_v (•ncarg·ada ele una miHión ,]olorosa.
Según las últimas voluntade~ d&lt;&gt; Roxana Offandi e,;
e11Yío u!~ª flor n~archita, la flor de g·ranado que oru;ba
su corpmo la p1 mwra YCZ que os viú. )!E' ha pc•dido qtw
una á &lt;'lla d circulo de oro c¡ue llevaba en su brazo.
Es: un objeto antiguo un precioso trabajo turco. Hoxa•
na le llamaba tiU auillo de esclavitud.
. , Cna11do c•Ua supo ciuc partíais, que la ahanclorníhai,;
8111 una palabra. sm una queja, ,;in uua alusión siqufrra á lo que le habiais prom&lt;&gt;ti&lt;lo, sc&gt; matú:
«La encontramos toda rode&gt;ada de rosaH ele Francia
l¡lancas, con lo,- ca bello,; desatados ck una extraordi~
naria belleza.
·
'
«La pequeiia Aicha tuvo Ull}\ terrihl&lt;' pc&gt;na. Cuando
R~ ha~·a co1~solado llll.PO~o-:-lo, niños ti!'nen laR imprP~rnnes 1110\'lles-Ja de¡are. S1c-nto que hl' lwcho un mal
a Hoxana: esto.,· desesperada. AYcha no sufrirá como Pila:
e~ un c-arádl'.1" di.stinto; pero yi~ no quü•ro tm1er más
sohrE' la couc1ene1a. Me v11elvo a París.
. Adios, sefüH-, pl'nsacl alguna V&lt;'z l'll la pobre nrnprtl'·
cita que os amaba y cuyo amor ha bi•i:- tratado tan li •
gcramente.
:\Ille. Habl&lt;•y,

.Jacque~ ele Yalg-re,:e lryó ? releyó l'sa tarta como ~i
R&lt;' le escnpase el !sentido. Dei&lt;pUéR la colocó delantP d1•
si sobre In mesa. Cogióse la frente y la oprimió entrn
las manos.
«Roxana, murmuraba, pequeña Hoxana .... » Y RU
C?n1zón se abismab_a en las: tres silabas del nombre qm•ndo. Era pues: posible esa cosa e~pantosa: Hoxana. ~u
Roxana, á la eual evocaba si!'mpr&lt;&gt; t•ntre la;; orquídea,-,
lai; palma~~· los nidoH, Roxana, sobre lo,- mal"izos de rosas, ha.bia murrto? Su sueño! .... ,JacqnP~ ,e lcvantú
púsose dE' codos en la ventana, el poni&lt;&gt;ntt' se Pmpurpu~
raba eon la agonía ele la tarde; el 01·i(•11te estaba va pá·
Jido y frío. Caia un lig·ero rocío sobre la tierra. •
Arrojando su mirada sobre el vasto hoi:izonte que
s?mbreaba11 ya las tiniebl:ts, !acqueg, penetró ang·u:;twsamenU• en el fondo de s1 m1s1110. lnnuliólo tma. ))('na tal que s:e t&gt;chó á llorar. Besaba ,in tre 0 ·ua el lazo
de oro, la flo~· de granado, 1?uscaba un rPsto lfe. perfnm&lt;',
un rrsto de vida en esos obJrtoR que E'lla había ll&lt;&gt;Yado....
JacqueB ele Val&amp;·revé eRcribió á M:ohammed Offandi ·
U11a á una se encE'ndlan las estrellas, l'&gt;3S mismas es•
una carta por rneaio de la cual solicitaba la mano de trE'IJa;, te~tigos ele Hu beso.
Roxana. Le fué d;ida una respuesta vaga. Offandi no
Jacques mm·m1iró:
qurría comprometer d porvenir de su hija; la dejaría
. «Perdoname Roxana; ahora Ya sabe~ que te amo.•
en libertad cuando llegase la hora ele elegir.
Y con un vuelo loco HU cle~eo le llevó hacia la reAlgunos días después, Valgreve fué designado para gión misteriosa donde, acaHo, lo~ mártirPS dl•l amor\· los
la embajada de Roma. Se le dio la orden de dirigirse mártires ele la Idea, se esperan....
··
á su destino á la mayor brevedad posible. Hizo una.
tentatiYa para verá Offandi. El musulman había ce:MARÍA Grn.ARDET.
rrado para él sus puertas. ValgTeve le suplicó que le
acordase una entreviHta. Offancli, de buen grado, fué (Traducido para «El Mundo.•)

�Domingo 7 &lt;le NoYi(•mbre &lt;le 1897.

EL )11,'NDO.

322

D omin "'o 7 &lt;le NoYiemh rC' .&lt;le 1897.

EL l\lUNDO.

Ensueño de niños.
POR JOS:HPII L'HOPITAL.-TLUbTRACIONKEI GRARAOA~ Jl:N NUESTROS TALLERF.8.

Número 8.
En :-;pguida .J11coho sacó dl' :-;u bolsa un saco l'Pp!Ptn ck tabaco y lo pasó ít unn pnr uno &lt;l&lt;&gt; lm,
amigos. Las pipa,- st• ]lp11;11·011 y un murmullo clP
sati,;facción cnrriú por h1 mesa. Hahfa rf'conocimientu y alPgTíH. &lt;'ll torlo,-; lo,-; ro;;tros. Cuan&lt;lu sali(i d&lt;· la cantin1\ ..Jn-cobo ,-;p lrn hí11 a,-;&lt;'gurnclo una
popularidnd dnnthlP.
t-lin 1•mbargo. &lt;•ncontró qut&gt; d&lt;•hía hacPr nn poco
mits por .Jacquot que tün hh•n ,-;t• había por:,uln
~·on (&gt;1 _\' Jp ·nfrPl'io un puro ..Jaequot hizo una piruc·ta d&lt;· júbilo.
-¡Bn&lt;'na snngn•! tlijo, p,-;t&lt;' &lt;•s un Londr&lt;•s dl·
rParÍ:-i ..... .
¡Ah! 1¡uc• hi&lt;&gt;n p,-;tarfamo,; ;;i no huhi&lt;•ra rnit,-; qur
hurgc,;1•s como tú. Yo conozco 1ll¡a1;uno qn&lt;' liac&lt;'
Ull lll!Jlll('lltO M' Íl1&lt;1 á COIUC'I' ,· no llll' hn ('()JIYiclndo.
.
,facobo estaba tlt- YC'Jlll ck g·pnc•ro,;iclad.
-lll;jalo, dijo. )·o tP inYito.
-¡.\h! bien. hü·n, cntoncPs ...... dí . .... que haCC'lllos niicntras'.J
·
- \'amos ú misa.
Un:1 l',-;tupefacciún dolorosa se pi11tó c·n l'l rostro
ck .Jacquot.
-¿Qu(' tu v;1,; ú misa?
-EH clnro .... .¿Y túr
-Yo..... no hay pdignl. yo I o amo it lo,; curas.
-¿(~u&lt;' te han hecho?
-~o lo sé, pero no lo:; nmo. Se Ye bien que tu
ere:; hurg-ucs . . ... .
Habían llegado ú la plaza clP la Catedral. J ücobo sP detm·o.
-Y bil'll, ¡,no entras?
Jacquot se rascó la nariz.
- Y o jamás he puesto los pies ahí.
-¿Entonces Yas á drjnrrnc solo?
-¡Dfablo! Es eirrto! tu me ha:; ilwitado ú comer ~- eso Yale bien una política .... . Pero si voy
es por obediencia.
-Entoncws V('ll bestia. Dl' otra suerte no te
Yoln•ría ú encontrar.
-Y o por mi parte tC' encontno:ía en todas par•
teb ..... Con ese palmito .....
Entr11ron. En la nave sombría sr escuchaba el
canto d(•l órgano, muy dulce. .Jacobo ofreció d
agua lw11dita á Jacquot, que se persignó torpcmPnt&lt;', impresionado por el respeto que saturaba
las na Yes. Siguieron por una nave lateral y se encontraron ante el ;suizo, de pie, cerca de la pul'I'tl\ dr la sacristía, con su g1•a11 sombrero y su alabardn ú la espalda. Un padre, con Mbitos sacerdotal&lt;'::;, salió; el i-uizo golpeó sobre el pavimento
con un golpe de su grueso bastón de puño de· cobre.
-Xo tiene mala facha, dijo á media YOZ Jacquot; cuando m&lt;'nos es del batallón de coraceros.
Siguieron ül sacerdote, que entró en m1a capillH lat1·ral, .Jacobo se arodilló, .Jacquot permaneció de pie dando vueltas entre sus manos al shakó,
con aÍl'&lt;' de cml&gt;arazo. Dc&gt; pronto una mujer jovt•n, cuyo modesto trnje dominguero hacía valer
Pl t;1IIP elegante y la flexibilidad, fué á apoyarse
&lt;'11 un n•clinatoi:io no lPjos ele ellos. Jacobo que
habín nielto la cabeza, se extremcció; .Jacquot le
dió nn eodazo.
-F_.,; la Jacquclina del café de los .\migos, ele
la plaza .F'oirc -le - Roy.
-¡,La conooes?
- ¡\'aya si la conozco! ..... un poco ... . Ya sabes ...... sc&gt; puede almorzar ahí. ..... Cuando yo
daba bola á los zapatos dd condicional tu antecesor ...... que no Yalía lo que tú, íbamos ..... .
-Blwno ...... ya me lo contarás luego. Cállate . .. . .
-Bueno ...... ck suPrte que ui platicar puede
uno .....
Un poco ant&lt;•f:\ de que ae¡_¡hara la misa, la jo,·en
se Jcya11tó y fuese con pa,;o ligero. Ellos saliercm
dctnh;.
- Y ahorn ¿ya se puede liahlar? dijo Jacquot.
Pues l&gt;ien, la Jacqnelina t·s el palmito Jfüís orondo qtu• pueda n•r,;e ~n la ciudad &lt;le Tom·s. Y su

tío .\ug&lt;'r lo sah,• hiPn: A Pila d&lt;'lw los Cl·ntavo,;
qn&lt;• g-ana. Ant1·s aquPlla &lt;•ra unn mala fonclucha:
ahora c&gt;s raro qu&lt;' no lrnyn gt•nt(•. Lústima qu&lt;'
la taritt sea un poco carn ¡&gt;M'a los clari1ws qu&lt;'
no ti&lt;·1wn rnits qtw su suPltlo . ... ¿)i&lt;' ll&lt;•varús ahí'.J
- 'r&lt;• ll(•n1r&lt;-. . .P1·ro q1H' t·s lo qu&lt;· lllt' contah;1s cl1· c•s&lt;• condieional rni a11l1·ce:;or'.J
- ,.;Tu amee1•sorr ¡Ah! l'SP 110 t"&lt;•nín mil,; (JlH' sn
stwldo. Era hijo ck un ,\barrot&lt;•ro d&lt;• Bonrg-ival;
y rnú:; he!$tÜ1 . . . ¡Ah'. ¡wro l'HC' 110 había twligro
el&lt;· qu,• lll&lt;' in,·irnra ... _¡\o es por ch-cirio ddantc
dP tí. ... Xo por qm• 11nws tú los cura,-;, ...
,.;Y .Jacqu&lt;·li1rnr
- Ya llPg-amos ít PIio ... . .. El condicional la
1·namoraha pero parf•cc qu&lt;' &lt;·11,l no lo hall,1h11 di·
:;u gusto . . .
,:,Como lo sabías?
-Xo es uno tan animal ...... ti&lt;'ne uno mnig-o,; _ . . . .

· Hacía h1rg-o tic1111 o qnl' yo Pstaha al C'OJTiPnt&lt;'
ele eso, cuando mi almrrot1•ro me• encnrgó qu&lt;' lP
ll&lt;·Yase uua carta para su princi,,;a.
- ¡Oh! muy chic! 0xact.11nent&lt;' como en la,; noY1•las.
-Tu lo dicPs ... . pero hubo "Qna &lt;'SCPJHl . . .. La
.Jacquelina me arrojó la carta á las narices, gritúmlomc:
·
- Anda dile á tu ultramarino qno no nwh-a ú
pouPr los pies aquí . .... .
-Y CoO con un modo .. . . . .
- ¡Diablo! .... y el. .. . ¿,YolYió?
- Lo ensayó [)ffO lo pusieron ii la puerta. Entoncrs sc&gt; resignó.
A nwdida qu&lt;' hablaban íbanse acercando á la
fonda. Cuando llegaron .Jacobo se detuvo ..... .
-Bueno, dijo, como d('beré portarme con esa
joven .....
- Y no habías tu d0 saber el modo .....
Entraron rirndo á la sala, donde dos militares
almorzaban ya. El patrón iba y venía alrededor
de las mesas, con una se1Tilleta debajo del brazo, r ,Jacquelina con un dMantal sobrc&gt; el traj0
del domingo, hacía el senicio de los platos, de la
sala á la cocina, donde la pa.trornt se entregaha al
esgrima de la cacerola.
Cuando la jo,-cn Yió entrar á ,Jacobo se sonrió
con un aire de conocimiento, pero frunció ligeramente las cejaR al distinguir ú Jacquot. Pusiéronse á la mesa después de haber saludado r esprtuosamcnte al tambor mayor del regimiento, st'ntado
frente á un sargento de cazadores de á pie que
t('Uía el aspecto de salir de su bolsa.
El patrón se precipitó hacia ellos, con el recuerdo de los elfttrenta céntimos de Jacobo en los ojos
y friccionó la mesa con la servilleta, con el ardor más obsequioso. Jacquelina llevó con un lindo y ligero movimiento, los vasos y los cubiertos.
- Qué desean los señores? preguntó.
- Comer! señorita Jacquclina ...... El Sr. Jacquot, que os presento, no ha almorzado todaYía.
-Entónces, dos almuerzos? .... Y corrió á la
cocina.
-Y ahora patrón, preguntó .Jücobo, que clases
de vinos tenéis?
La cara dt&gt; Auger se iluminó, los pequefios ojos
de Jacquot flamearon, el tambor mayor l1•vantó
la nariz y miró á J ocobo de lo alto d e su cuello;
el sargento de cazadores que se scl'\-ia un vaso de
piccolo, abrió la boca.
- Tenéis buen borgoña y buen sauterne?
- Creo q ne sí.
-Bien, dadnos borgoúa; dejaremos el snutcrne
para d espués . .Xo es esto, Jacquot?
-Oh! yo, dijo el clarín, ya ~abes .. . . con tal
que yo beba hién ....
Jacquelina vohió llcnmdo una costilla de carnero; rl patrón despareció por PI hueco dP la cueva, como un diablo por una caja. El tambor mayor arrojó á .J ncobo una mirada d e desprecio y
elijo con voz impacic1Íte:
·
-Y á nosotros q ne nos traen? .... Estoy esperando mi café desde antes que llegaran esos tipos
de segunda clase .... Con diez mil biltcrías!

En aqtwl rnoml'nto snrgió d0l suht&lt;'tTáneolacah&lt;'za d(' .\ug1:r.
-Ya van, ,_,~1íorl's, ~-a ,•;rn . ...
Y colocando con rt•spl'to ;:obre la mesa las dos
hot{'.llas &lt;•ntl'!arnñndas. corrió ú traPr Hcafé.
Los dQs jóY&lt;•np,; ll1•11,1ron su,- Yasos r .Jacquot
alz;lmlo l'I sn)·o y dirigi&lt;·nclosl' ú JacquPlina:
- A YUP:-\tra sHlud, lwlla ni1la, exclamó.
,foequ01ina cli&lt;í un i;alto hacia atrús.
- En prim&lt;•r lug·;1I', yo no 01- hablo, exclamó con
agrio tOllO.
.Jacoho ,-;(' l'('h rí Íl l'('Ír.
-Porqu&lt;' qu&lt;'l'\;is tan mal al Sr. Jacquot, señoritn ,) aequ&lt;'linn'.J fü, por lo dP la carta?
Ella s&lt;· ruborizó.
- Xo ptwd&lt;· sPr sino por eso, dijo Jacquot,
p or que ni ant&lt;'S 11i ckspu(&gt;s he hablada á la señora.
- Como, Psc pícaro os lo ha contado?
- \'amos sí, é hizo hit'n porque quería prevenirnw el&lt;' vn&lt;•stro g-c·n io.
-.\h! bien acliYirn• &lt;'l otro elfo que no erais un
condicional ....
- .\h! ¡wrdón, r0plicó .Jaequot, el señor es un
soldado hecho y clerPcho .... mejor que el otro ..
quinientas balas m&lt;'jor ... .
Jacobo vació su ,·aso y tomó de nuevo, vivanwnte. su hot,•lla.
-Es nu,•stro mejor Yiuo ele Tmena, proclamó
d patrón con énfo::;is.
- Entonces habrá que beberlo con YOS 'Y con la
señorita .J acquelina también.
Id il tnwr otra, hott•lla!
·. -Ah! cuando yo decía que era un tipo chic. . .
El patrón, cmit&lt;'ntísimo, Yolvió á F-Umergirse
011 su cueva. La joven sr excusó; no qu&lt;·rfa beber,
y como Jacobo insistía, tuvo ll1l movimiento de
cejas SPmejante á aquel con que había acogido
ht entrada de Jacquot. J acoho sP batió en retimda.
- Eso que yo os decía señorita Jacquelina, era
con el deseo de seros agradable.
Pero tenéis razón sinó descais beber ....
-Pues bien, yo digo qu&lt;• no la tiene, dijo el
clarín apurando otro vaso. Este si es vino. Si estuviese yo en casa de la tía Biclaud que nos emponzoña con su vinagre .... diría.
Pero eh! llegad pronto, farsante, pues que s&amp;.
quiere brindar con vos ....

J

.,,

l n c&lt;•na h1 tPrrihkpuerta, con el k epí sobre la ore
ja &lt;·l cigarrillo en los labios; en tonces, si n o se

r

L a cabeza d el patrón emergió de nueYo de la
~U'.lVa:
-Ya v an, y a van!
Chocaron los tr es sus vasos; .J acq uelina, sonriente, como admirada, mira ba á Jacob o.
- De este se puede d ecir, r eplicó Auger haciendo sonar la lengua contra el paladar , que ha sido
cosechado en el jardín de Francia !
- Dicen sin embargo, insinuó J acoho, que lo
hay mejor en Saint-Avertin, en casa de la tía Baleuil.
- Me atr evo á d ecir, joven, que eso no es posible.
-Tengo deseos d e ir mu~· pron to.
-Id, n o temo la compar ación.
Y de nuevo se vaciar on los vasos.
A la sazón la puerta r echinó y en traron dos
nuevos clientes. El patrón se precipitó con la
servilleta en la m ano, listo á limpiar una mesa, :v
Jacquelina corrió á buscar la vajilla. Después,
·en tan to qu e los recien venidos consultaban el
menú, colocó an te Jacobo un queso d e cabra y
un r amo de uvas. La puerta se abrió d e n uevo.
Era la hora d e los clientes. La sala se llenó y
bien pr onto todas las m esas quedar on ocupadas.
Auger y su sobrina se movían sin d es canso )' d e
la cocina venían rumores sig nificatiYos, i ndicando que la tía Auger no perdía el tiempo.
J acobo y J acquot tragaron su café sin hablar·se más, pero muchas veces sus ojos se encontrar on ,
;;e cr uzar on sobr e la jon'n cuyos movünientos seguían , y en c&gt;sos encuPntr os rlP mi radas, á despecho !le la sonrisa quC' los subnt)'aha, había algo
•de violento, el e i1woluntar iamente hostil: ht mujer
había sur gido entr e ellos.
Cuand o se encontrar on en la cnll&lt;', aquella esp&lt;'cie de embarazo cesó. J acquot, según su costumbr e, se puso á br omear , á tiempo que descC'ndía la calle ColbeJ"t.
J acobo se despidió pronto y S&lt;' d irig ió il la calle Real, sacand o á su pm o g ruesas bocanadas d e
lrnmo y tratando d e m ostrar el aspecto plácid o
&lt;lcl que ha tomado b uen vino.

YU
A ti empo que bacía su toilette, Jacobo pensaba
en J acquelina. Demasiado joYcn aún para analizar sus SPn timientos y para disecarlos á la mod erna, per o parisiense sohraclo viejo ya para te1)e1· los sentidos muy d t&gt;spier tos y la conciencia
pron ta al ::;ucño, en tr eg-úbase por completo al plaeer de haber encontrad o esa linda muchacha y se
esbozaba una nov ela en su pensamiento.
Qu&lt;' jovr n no es un poco fatuo? Et había cr eid o notar qu e sus nrnnerns y su aspecto habían
ag rad ado y se decía ment;1lmente que las frases
solda&lt;lescas d e J acquot y sus m odales d e cuartel habían d ebido ser vir!&lt;' par a dar pleno valor á
sus gracias, qu e no estaba m uy lejos d e cr eer irresistibles. Sí ella Je ha bía sonreído m uchas veces;
aún se había r uborizado cuando éJ brindó á su
salud. De seguro había hecho con el abarroter o
a l cual c&lt;'pillaha J acquot el año anter ior , u na comparación de la que él no podía men os que sacar
provecho .. . . . . Y recordaba las historias d e guarnición r eferidas á la hor a d el café por su tío el
g eneral, un Yiejo husar que, después d e hebcr ,
g ustaba d e contar sus conq uistas y de narrar lo
que• ha bía h rcho para ol\'idar un p oco que ya no
podfa, hacer nada . . . .
Vamos! PSe voluntariado no comenzaba mal.
T enía á veces algo d &lt;' fastidioso, pero nada de
difícil; los primer os días eran d tu-os, per o huyer on pr on to; poco á poco la vid a militar se suavizaba, s&lt;' haría soportable r aún inter esante. Además, no había algo en el corazón qu e podía ocupar la?
Que importaban los ejercicios y las incons&lt;'cucncias de los snpcrior esi' Siempr e habría un campito para correr á aquella plazuela que ahor a encontraba encantadora, con su fuen te, la do ble hilera de sus hilos a ,,1gados y sus viejas casas de
grandPs aler os. Ahí encontrar ía una personita alerta., gentíl, coquetamente ligera, y cuán linda!
Y cuando ya no se le tuviese en el cuartel desd e la m añana hasta la noche, cuando tuviese sus
soirées Wn·es como esos solda dos á quienes veía
diariamente coa deseos d e franquear después de

lrnhía c&gt;ngañad o-;Y no se había enganad o, aquel la muchacha era dl•masiado franca ... . Entonces
oh! entonces .. .. Y .Jacobo, en el entusiasmo de
sus sueños d onjuanescos, cepillaha con frenesí su
calwzü rpgad a de agua dC' Colonia.
Descendió la escaler a con aire de vencedor,
haciendo sonar contra la baranda d e la escaler a
su C'spadín ; pero, cuando pasó ante el establecimiento d e la señ ora L ochet, no tuvo ni una mirad a para las obr eras que, sin embárgo, á,su vista,
habían cesado d e d oblar y planchar y que reanudaron su tarea con despecho cuando él hubo
salido.
En la calle vaciló. ¿,Iría á Saint Aver tin donde
unos camarad as le habían dado cita? El tiempo
estaba hermoso, el estío de San Mar tín r a diaba
como par a festejar al gran patrono de la Tm·ena;
la cena, a llá con ellos, ser ía muy alegre. Pero
tenía sobrado júbilo en el corazón para n o desear disfrutar lo á solas; su novela Je palpitaba en
la cabeza ; quiso pasearse á solas consigo mismo.
Dirigióse al muelle, flaneando, y púsose á seguir el L oire, con las miradas perdidas sobre la
linea blanca d e las riber as, d ejando sus pensamientos color d e sol perder se con las volutas azules de su puro, en el aire fresco y dulce.
No dP otra suer te, en aquella siesta r adiosa,
T our s, la blanca ciudad, ei-a un maravilloso cua•
dr o pan1 su alegr e ensueño. A lo largo d el muelle y sobr e las colinas, más allá del r ío, las casas
de piedra r espland ecían bañadas de luz. Una a mplia alegría r espland eciente, cerníase sobre el
g ran valle y el Loire d ormía tod o azul en sus banquisas de ar ena. Numer osos paseantes circulaban
con aspecto feliz é indolente, y, sobre el g r an
puente d e piedrn era un vaiven incesante d e peatones y d e coches; frente á las consistoriales, una
inmensa barraca de m adera, accionada por una
máquina de vapor daba vuPltas con resoplidos de
órg ano. Más adelante algunos buhoneros habían
levantad o sus tiendas, aprovechándose de los últimos días hermosos. Sentíase por donde quiera
la alegría de vivir, u na voluptuosidad difundida por todas partes, una sonrisa resplandeciente
de las cosas; uno de esos dias en que; cuando se
es joven, S&lt;' cree en la rternidad drl placer.
En tr e tanto, d escendiendo por et muen e, había
llegado al campo ele Marte y se paseaba bajo los
grnnd rs ár boles desnudos que bordeaban el L oir e. A su der echa, la graciosa ig-Iesia de Saint
Cyr y el domo, se miraban en el río; á su izquierda las g r,mdes construccio1ws paralelas y r egular &lt;'s d&lt;'l cuar tel d e los cazadon's de á caballo,
tenían en. aquel día hermooo como un aire cl.e
fiesta.
J acoho se sentó sobre una banca, f wnando un
nueyo puro; per o más ner viosamente y con una
especie d e despecho en la mir ada.
El había quer ido engancharse en la caballería;
er a su tío el g ener al quien le había impedido ha•

�EL MUNDO.

324

cfflo y recordaba en aquellos momentos, no sin
rencor, los argumentos del viejo guerrero.
-¿Quit•rc•s tu sc•r oficial? Xo e::; la caballería la
que necesitas. Tu has sido un estudiante mediocre, 1,erc&gt;zoso. Has hecho tu curso pPnosanwnte,
tendrás mucho trabajo para llegar. En la caballería hay además notas rPlativns ú la HU\lll'l'a ele
monti1r y tú monta.: pésimamente'. X o l'S pues PSC
tu 1wgocio. Si ful'se por un año, btwno, p¡•ro si
es para hacer tu carrera, c•ntra á la infantería; c::;o
es lo que t(' COllYiPne.
Y &lt;•ntró. Y vor que hahfa sido preciso seguir los
consPjos de su tío, consi&lt;l&lt;'rado como un orúculo
en la familia, era un simplP condicional que llevaba una grue,m túnica con un cuello amarillo
qtw lo extrangnlaha y un pícaro shakó. Qué litstima .... como si montas&lt;• más mal á caballo que
cualquier otro. ¡Vaya! ...... Y ¡iensaha qu&lt;' habría podido llevar el dolmán azul de alhaman•s
nrgrm;, hacer sonar las &lt;'t:;puelm;; arrastrar un sable y habitar aqtwl gran ctiartel IIPno el&lt;• clariclad,
rn lugiu- dPl vi&lt;·jo castillo de (:iuisa, ele patio &lt;'strecho, de torres -sombrías ....
Sí, pero ...... y la plazoleta que S&lt;' abre sobre
In, calle Colbert:.&gt; ¿Y las viPjas casas:.&gt; l'na sobre
todo .. . ... Halnfo entrndo en ln;;alaol&gt;longaclonde cuando cstu,·o franco por vez prinwra, dormit·iba un viejo turenés sobre el mostrador y donde
alguien paseaba con esbl'ltez (k at1uí para Hhí?
No de seguro, no tendríu es(' r&lt;·cuerclo ...... Decididamente la infantería era buena.
Cuando se levantaba todo reconfortado, le llamó una voz por su nombre y st&gt; encontró cara á
cara con uno de sus camarada,; del licéo, Pedro
Lava!. Este llevaba el lindo dolmán azul, pero
arrastraba su sable tan torpenwnte y sonaba de
una mant&gt;ra tan dc•sastroM sus espuelas q ne.Jacobo no pudo cont&lt;&gt;n&lt;'r una sonrisa. Recordaba el
embarazo y la po::-csión de ese Pierre Lava], orgulloso como Artahan por qUt· entraba á los cazadores.
Ahóra estaba ele soldado. Confesaba que aquella era una vida imposible; que tenía que levantarse al albH, qUt' trotaba.como un saco de trigo
sobre un caballo atrozmente duro: que tenía fiebre, sabañones; que ya había dormido en la sala
de policía por haber descuidado una obligación
cualquiera; Pn fin, que aquel era un oficio de infierno. Jacobo para comsolarlo pintaba su oficio
ele soldado de infnntería con los colores más negros; insistió sobn• las sc&gt;veridades del t'jercicio,
sobre las inmo,·ili&lt;lades glaciales de la guardia.
etc,. etc. Pt•ro tuvo buen cuidado ele no hablar de
Jacquelina, cuyo recUt•rdo, á dP:;pccho de sus
palabras, iluminahn su rostro ,. lo hacía contrastar peregrinamente con el aspecto d1· fatiga y
desencanto el&lt;•! de• caball&lt;&gt;ría.
Conversa convn·sando se encmninaron á una.
fonda que Pedro Lava! frrcu('ntaba á la entrada
de la call&lt;' de las Acacias: pero al entrar Jacoho
tuvo una sonrisa d&lt;' triunfante ¡,iPdad. Era un café dP segundo ord&lt;•n con mal piso y d&lt;&gt;sven&lt;:ijadas mcsa:-1, :v cuando pidi&lt;•ron bocks, fué un mozo
grasi&lt;'nto quien se los sin·ió.
PPrmanecieron largo tie•mpo ahí, felicPs de volver ít vers&lt;•, como pi1jc1ro:-1 a::mstados que se encuentran fu&lt;&gt;ra del nido, y no tardaron en platicar~
alc•grcmentC' diciendo naturalmente algo malo de
los superion•s.
Empero, de pronto un sonido cl1· trom1wta, debilitado por las puc·t'tas cerrada:-;, llegó á sus oídos. Pedro Lan1l clió un salto, trastornado.
- ¡A.h! Dios mío! Pxclamó, ¡ya nos 11,unan! con
t11l que llegue yo á tirmpo.
Y saltó sobre• su sabl&lt;•, que fijó al cinto nerviosamente.
- Adios, hermano; echo .1 correr .... á ver si alcnnzo.
Y salió del café.
Jacobo salió rnús tranquilament&lt;&gt;, encendiendo
un cigarrillo con filosofía y pensando que si la eaballería ti&lt;'ne brillantes vrntajas, no siempre está
excenta de algunos inconvenientes.

VIII
Entregado á estas reflexiones consoladoras siguió la calle de las Acacias haRta el bulevar Beren~e1:. A lo lrj_os, bajos los grandes árboles, s1•
oprnma la multitud, el tf'cho puntiagudo del kiosko ele la música abrigaba rclampnguéos de cobre
y el ruido de los instrumentos nwzclado al burnbum cadencioso de la tambora, sofocado y moribundo, por la distancia, llrgnba Jrnsta rJ. •

Aprrtó el paso y se encontró bien pronto en
medio dP los paseantes qu&lt;' rondaban alr1·dedor
del kio::-ko ó que escuchahan sentados. El sol ya
bajo sobre el horizonte• e::;taba aun hrillmHP, sut,;
rayos oblicuos habíau guardado una tihkza deliciosa.
La música del 230 tocaha un vals qu&lt;· .Jncobo
rc·cordó haber danzado en l'Hrís: &lt;•ste n•cu&lt;•rdo
de cotillón lo puso alPgre y púso;;&lt;• ú canturrear;
después marchó ú compás, cont&lt;&gt;lli('nclo á duras
p&lt;•nas l'l des1•0 de bailar que S&lt;' apod&lt;•ra ha de sus
piernas. De pronto se cxtr1•nieciú: acab11ha di'
encontrnr, apoyado contra un úrhol, it •.\ngc•r, &lt;·l
patrón &lt;lPl café &lt;le los Amig-01-,, y C&lt;•rcn el&lt;• él, halanceándo,;e sobre su :silla. ;\" con los ojos 1wrdiclos en las nubes. á su lwrmo:--a sobrina .Jacqu&lt;'lifül. P;lrf'cía, por la l~-xpresi(i11 d!' su rostro, faRtidhu·i:;c• dP lo lindo, en tanto que Aug1°r. -vc•srido d1·
gris, enviaba al aire bocanadas cl1• humo ) dibujaba con un gruPso bastón, arahPscns &lt;'11 la an•mt.
Xi el uno ni la otra hahían vi:sro ú ,Jacobo que
pasaba y repasaba confundido con la muftitud y
disimulado por l'lla.
El vaciló un instantP en abordarlos, rPt1·nido
por PI re:;peto hwnano y cuidadoso ti&lt;• juntar:iP
con un patrón el&lt;' fonda. P&lt;·ro luego rPrlcxionó
que uadit• Je conocía f'll Tours )' quf' nadie en
consecuencia fijaría la atenci(m &lt;'n él; que era
soldado ele segunda clase y que &lt;'ra justo qU&lt;• i:;acase el&lt;· esta condición i;ocial todas laR Y&lt;·ntajas
que podía tener; que la prinwra dP todas &lt;'ra la
ele pas11r desaper cibido; en fin, y sohre tocio, que•
aquella peqtH'ila J acqu&lt;'lina c•ra mu;\· linda, que
se presentaba una ocasión dP b&lt;'r dichoso y que•
no dehía dejarla escapar.
Aproximós&lt;" ptws y saludó al tío r il la.sohrina.
Auger se confundía &lt;'11 aprPtones d&lt;' mano que
probah,lll en qui' estima tenía ú un mi litar qu&lt;&gt; bchía en su establecimi&lt;'nto bue•nos Yinos: y 1,, pareció á ,Jacobo qu&lt;' la st•ñorita .JacquPlina Pnrojecía ligl'l'mnent&lt;' H I dl'volverl&lt;' su saludo; &lt;•n todo
caso ella sonrió y l'l asp&lt;•cto de tedio que Pnsomhreció su rostro se trnm;formó &lt;'n una satü,facción
no disimulada.

Domingo 7 de ~oviembre de 1897.

Domingo 7 de Noviembre de 1897.

EL ::\IlT);DO.

325

Auger, inmediatamente después de haber ofrecido una silla á Jacobo, púsose á conv(•rsar con
esa elocuencia !Proz de los conwrciant(•,; en vinos. Explicó que e•l domingo es el domingo; que
bien i;&lt;• ptH'de cuando se lm trabnjnclo toda la 1:w-.
mana ofrcct&gt;rse una t,trdf' &lt;le buc•n tiempo PtC. Ne.
Jacobo e•mpezaha ú Pncontrar ú Augn· :-oporífero; hizo ohsl•rvur &lt;1ne la tarde avanzaba, quest'
ekYaha un vknto frío y propuso un paseo e,;peranclo dejar al fondh;ta Pntre la mnlticucl y quedarse• solo con ta muchacha.
E::-ta nrnniohra mdistofélica no tuvo exito al principio. Aug&lt;·r C'stah11 em¡H'ñado 1•11 agotar todnt,;
los t&lt;'S0l'OS ele su ('l'Udición y ele :;u ( IOCU( llcia; siguió ]lll&lt;'S COllV('l'SHlHlo con Clll'l'g-ía, a¡,&lt;·:s11r el, 1
mutismo clPsalC'ntaclor de su intl'l'locutor. } U&lt;' &lt;·11
vano que J acobo hiciese zig-zags &lt;•ntrc la multitud, ;\. diese• vueltas alrNl1•dor de lo::; gntpos. T1•11ía t·l gusto de ver á Jacqu&lt;'lina ohf'&lt;l1•c1•r á todos sus movimientos pero dPtrás, al lado de Pila,
surgfo infaliblPment&lt;' la gorda silul'ta clP Aug&lt;•r.
Ya JJ('rdfa toda es¡wranza dt• el1·&gt;-&lt;•mbarnzarst• &lt;IP
PI, cuando ú la altur11, de la plaz,l del Palacio; l'i
fond&lt;•ro fué abordado por un amigo. ,\l misnH~
tiempo, la música dl'l 2;m, apan•ció marclrnndo
por l'l fla.nco.
-Alinéaos, S(•11orita Jacquelina, elijo Jacoho
precipitadamentP.
Y con hahil rodeo la arrastró ponif'tHlo la tropa entre ellos y el tío. Después av1•nturotw como
al azar por la plaza, teniPndo cuidado d&lt;· t'stm·
disimulado por los músicos, &lt;lió vul'lta it un tranvía detenido á la c•ntrada d&lt;' la calle R&lt;•al, fingió
estará punta de que lo aplastara Ull fiacn·, r siempre seguido por la jo,•pn, no se dl'tuvo sino bajo
los primeros árhol&lt;'s clcl bulevar IIcurtcloup.
-Oh! Dios mío, t&gt;xclamó entone&lt; s en tono cómico, hemos perdido á vu(•stro tío .... .
Jacquelina se echó á rdr.
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(Continuaní.)

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LA MODA
Jaquette de Otoffo, delantero y espalda.

Este ei; un Jaquette entPramente nuevo, pue~ tiene
la espalda de bol Pro; pPro la prolongación de sus delanteros le da un aire diHtinto. Se hace de terciopelo con
pasamanerlas. Cuello Médicis. Manga de una pieza.
Cinturón ancho drapeado, del cual se desprende por detrás, una e~pecie de aldeta con tres pliegues huecos. El

cuello rl&lt;• viHta, se hace ele nípis crema chiffoné; enteranwnt&lt;&gt;. indt•p1•ndiente, sujetándolo al jaquette por botonet1 invh,ibles \" se abre sobre un camisolin ig·ual. Sombrero fieltro adornado con muselina de Reda y grandes
plumas crespas.

Admirad la generosidad del mundo: da todo á. aquellos
que no neceHitan nada.
G. M. Valtour.

Dentro dt&gt; poco tiempo solo nuestros sirvientes serán
polftÍ&lt;'OS.
.Marquesa de Blocquei-ille.

*

* * el hombrP perfecciona
Por un movimiento reciproco
á Dios y Dios perfecciona al hombre.
G. •lL Yaltour.
***

El francés eleva estátuas para tener PI placer de derribarlas.
Voltaire.

•

�EL ~IPNDO.

326

Domi_ng-o 7 ele Nodcmbre de 1897.

,,

LA LOCOMOTORA ELECTRICA IIEILMAM.

:u. J. ,J. Heilmam, ha abordado l'l prohlema de la tracción elt'&gt;drica, de una manera cornph•tamcnte m1eYa.
La máquina com;truida por él·'" q1u• hoy pre~entarnoK
it nucstroR lectun•~ fue ensa.n1da por primera vez en
1is9;3- ~)-! en los caminos de fierro dl'l Oest&lt;•. Los l'n:-a"º~ fuC'ron satisfactorios 1wro sug·iril'ron sin t•mharg·o
~I inventor alg·unos ¡wrft•ctionarnil'ntos, &lt;ll' los cuales
ha surgido el tipo de la mwva locomotora eléctrica;(•-&lt;ta, de una pótcneia mu~- ,-up&lt;•rior ú la prece&lt;lentc, n't
á cnsavarse uno de P:-;tos días en lo,; ferroearrile~ lle!
Oeste.· En el fondo la idra ha pn•cedido 1Í la creaciún
d(• la,- dos locomotora$ e!(•é!ritas im·entadas por Heilm,1m es la misma. Deseribir la una es d('~trihir la ot1·a.
La ,·erdadera difcreni:ia &lt;'s qm· la nuíquina de 1~'\\;3 tenia por objPto rrmoltar un tren orclina rio de ,·iaj&lt;'ros
\' clrsarrollaba (iOO t·aballos de vapor; y la ck 1~7 &lt;ksa;Tolla 1.)J;""iO ,· P~tit destinada it Jo,; trl'IH'ti pesado~ de
gran Yeloci,dad. La loi:nmotora elé&gt;etrita ;;e cornpmw
11(&gt; nna maquinaria sobrad&lt;¡ c·omplic·ae}a, que seria "obrado té&gt;l'nic-o dt&gt;scribir; 111á, ,ep;ún todo lo que• dl' rila afirman los intrlig-rntPs. por ,m resisteuch1, por la intensidad ek su traci:ión ,. la faeilid,ul ele ,m manejo, e,tá llamada ¡'¡ un gTm1 pn1'.venir rn los ferrocarrilrs franee~es.
De ofrN·er las yentajas c¡ue se supone, de seguro la
adoptarán ot1 as nadon,&gt;s.
Dt·sde luego se dPbe precisar la diferencia fundamental que hay entre la loeomotora Heihnam .,· la loi:ornotora de vapor. El prnblema es este. Ha:v i:arbón;
rnús tt&gt;neis que sen·iros el&lt;' ~tL t•nerg-ia mecánica para
hacer eorrer un tren ,;obre los rieles. La~ do,; rná&lt;¡uina, toman este carl)ón, lo trasforman en calor~- en moYimiento. e,tc moYímfrnto en las antig·nas múquinas
se trasmite á las ruedas motriees :, el tren marcha. En
la nuíquina de Heihnam ah·ontrario, ele e~te moYimiento se hace electricidad y de esta electricidad ,;e haee
1n0Yimiento.
Nada es má, paradoja! en apari(•ncia, pero nada tampoco más sencillo en la práctita sin duela el primer
ensavo será un triunfo.
Co~no decimo,;, se efectuará en estos días y hay gran
interés entre los científico,; por n~r lo~ resultados.

TOM0.11

. MEXICO, NOVIEMBR!l 14 DE 1897,

•

NUMERO:to,

Locomotora eléctrica.
muestra con a~·uda ek dos pantallas, la Ullll blanca y
la otra negTa. mantenidas juntas en una mano, ele manera de dejar t\ntrP pilas un ,·ado triangular. Se coloca detrás de la pantalla m•gTa un p,tpel hlani:o, sohn• &lt;'l cual P~tít ¡wg·ada 1111a ohka roja.,· se dl'splazan
rápidamente las dos pantallas &lt;ll• nna man&lt;'J"a sucesiya
de izquierda it dl'rei:ha ~- ele- dcrc•cha ;\ izt¡nil•rda, ele
manera ele cll'st:ubrir 1111 im.. rnnte la obl&lt;•a .,· dt• ocultarla inmediatamente eon la pantalla blanc-a.
A la impresión roja sUC('(leril una i111presi(m d(•s,·anccedora de azul n~rdoso. Con m1tC'ha luz y una ,elociclad de dt•splazami&lt;'nto com·enir11tt• de las dos pantayas, el rojo desaparecerá y la obléa apan'cerá Ycrde.

r

prl'pnrar nue,·o,; ejemplares, con :\I. Félix. Faure en
Saint Prteshurgo.
E~o,; i:ristales eon apariciones han intrigado mucho
á los compradores y aún á los compradores cultos. Se
ha dicho qne ~,• producen por electricidad como lo hacia en otro tiempo el doctor Boudet en París. Se ha
pretencliclo q ne se las obtiene por presión. Otros que están más c&lt;'rea ele la n'rdad han admitido que se g'raban
ligeramente con :ícido fluorhídrico. En realidad se podían obtener alg·unos resultados por presión como en
las imágpnes ele :\Io;er. Basta frecuentemente aplicar
¡;obre un cri~tal bic•n lavado una medalla con cierta
presión, retirarla~- exhalar su aliento sobre el vidrio.
La 111edalla apan•ee. El Yidrio, como es higramétrico,
drja n'r, bajo la acción de la humedad, la huella del
ohjcto con el cual ha estado en contacto intimo.
Xo es a~[ em¡wro como se preparan industrialmente
los cristaleR de hn&lt;Íf/i'IIPs e.rhalodas. Se emplea un -ta
pún de cori:ho sohn• el i:ual se ha grabado en r elieve
un dibujo dado, que se dc,ee rPprodueir sobre el Yidrio ·
Se• ,-unier¡re el tapón, no en la tinta sino en una pasta demasiado fluida de flnorhiclrato ele amoniaco y de
ácido flnhorhidrieo; después se aplica sobre el Yidl'io.
Si~(• le apoya eierto tiempo, el vidrio qurdará grabado profuudmnente y ll&lt;•Yan\ la huella del dibujo. No se
debe apo~·ar sino ligeramente y algunos instantes y
después dejar secar. El grabado es imprr&lt;:eptible para
d ojo prro es suficiente para atraer y fijar la humedad
del aliento. Asi, de~de que se ~opla con la boca sobre
el cri,tal, la imagen ~e muestra distintamente.
Tal e,; el secreto de lo~ espejos mágicos.

Experlenc:iss sobre lss transformaciones subjetivas
de los c;olorea.

1

__ j

i\I. Shelfo~o Bidwel, ('l fü;ico inglés bien conocido por
un grau número de experimrntoH originale;; acaba de
preH•ntar á la Sociedad Real de Londre8. nuevo~ v cu-

rio,;o;; exprrirnento;; que e;; interesante hacer conocer.
El punto de partida Po Pl clásico diablo rojo que, obsE'rYado fijamente durante medio minuto, ,·a {1 pintar &lt;'n
!&lt;e.ptida su imagPn en verde sobre el tcrho cuando á
él se clirig-e la mirada.
Se sabe que e,,;_e efecto es debido á la fatiga rctinia11a, la retina se vuelve incapaz de resentir las ondas
roja;; de la luz blanca~- no Ps afectada ,in&lt;' por las hondas c·omplementarias, es drcir por la luz ,·erde. En ciertas condidones, este efecto de fatig·a purcle producirse
en un tiempo muy corto ;• hace tres aí1os el autor llannba la atención sobre e,;te h&lt;'cho: de que un corto periodo de obscuridad, comunicaba á los nervios retinianos una sensibilidad muy superior á la seu~ibilidacl
uormal, v que esta ~ensibilidad desaparecía mu,v rápidamente bajo la influencia de una nueva~, yj\·a impre;;ión lumino~a.
De hecho basta una fracción ele sC'gundo para obtem•r estas variaciones de sen~ibilidad. El autor lo de-

Transformación de los colores.

2(1

ue:da µasar.

Qué srrafín es ese que ha un instante
M:e irradió Plparaíso en su mirada?
Que umt celeste vida aun reflejada
Tiene en su rafaélico semblante ....
De sus ojos el rayo rutilante,
En pi&lt;&gt;lago de amor mi alma engolfada
La senda halló de su inmortal morada,
Cual con la Cruz Austral el navegante:
¡Pasó, la faz hacia el Empíreo vuelta,
La cabeJlcra de azabache suelta,
Y suelta al éter la bondulante falda ....
Y llevaba al pasar, resplandeciente,
La luz de las auroras en su frente,
La sombra .de las noches en·su espalda!

Espejos mágicos.
La acción de la luz clespues de un corto periodo de
intt•nsidad parece tener la propiedad de disminuir la
Rensibilidad de las fibras retinianas en un tiempo tan
corto que si la luz está coloreada, no tenemos conciencia de eRe C'Olor. Empleando un disco, giratorio
formado de una parte negra de• una parte blanca v de
un sector hendido, como la muestra la figura adjunta, el efecto de transformación ~ubjetiva de colores,
puede ser obtenido de una manera continua y dar
los resultados mas curioso,;.

NUlfA

P.

LLONA.

lmá&amp;cnea exhaladas

Cuando el ('zar estaba en París el aii.o
pasado. Y en el ia n ~ e
• es1wjos mág· i e o,;,•
pequeñas placa,; de
cristal rectang·ulares,
clP diez centímetro~
de long·itucl por unos
ciueo eeutímctros de
anchura, rneerrada,;
en un estnehe de cartón. Sobre el crista¡
no había nada apa reut&lt;,mente ..Mas si se
,;oplaba sobre el Yidrio, proyl'ctando e:
aliC'nt,1, inmediatamente ~e• Yeía al emperador de Rusia. Se
han variado mucho
csascimágenes exhaladas• y aún se han
hecho colecciones.
Ahora se empiezan á

IXORA
JABON ...... . .................
ESENCIA .....................
AGUA DE TOCADOR .......
POMADA .................... .
ACEITE PARA EL PELO •.•
POLVO DE ARROZ .........
COSM ETICO ............ .....
VINAGRE--·· .......-·--:,····

IXORA
IXÓRA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
IXORA
QE IXORA

DE
DE
DE
DE
DE
DE
DE

.ED.PIN-AUD
Strasbourg

P.A1\I~

•

i!os primeros frios.

P&lt;?r Yllla ■ ana.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•
294

EL MUNDO

Abrigo para niña de seis á siete años.
Delantero y espalda.

Este razooamiento peca por más de n:::i concepto. Si loa
múaouloe de lamujer ne puede u adquirir la solidez de loa
de loe hombre.a, puede ella, al menos, darles cierta resistencia y dominar sus nervios, en ~ervicio exacto de su
volun 1a::J, ampliando su paciencia. Ved aquí por que la
educación fisica ocupa al lado de la educación moral é
iutelectual uo lugar importante.
Loa ejercicios que suavizan 6 fortalecen los m~eculoa,
ei hábho de dominar pavores no razonados, impresiones
nerviosas qae parecen irresistibles, aon una par..te impor•
tante PD el desarrollo de la mujn como en el del llOID•
bre, Enloquecerse ante el peligro, ea perder toda probabilidad de salud, y comprometer la ealud de loe (ltroe.

DOMINGO •4 de OCTUBRE de 1lt7,

Acontece un siniestro de incendio? Se
ve á todas las pereonae pr€cipitaree ha•
cia la abertura, frecuentemente única, y
obetJuirla en vez de conservar eea sangre frí&amp;_admirable que hace surgir medice de ea!vación.
Ved aquí, como no solo en el campo de
batalla ee necesita el valor.
Todas lae mujeres elogian y admiran á.
una Hermana de la Caridad. Pero acaeo
veie á eeta deemayareeal ver una herida 1
y resuv.n eus atenciones en vez de pro•
.digarlae? ¿Qué figura hará, puee, la mujer, qué servicios podrá prestar á la ca•
beoera de! lecho en que padezca un eér
amadCl, ei ee deja abatir por eu just.o dolor? ¡Oh! eu corazón y eu alma pueden
estremecerse y sangrar; eetá ~n eu derecho de sensibilidad; pero ei tiene ese valor de que se t1ata, estará eíewpre serena
y capaz de eacrificaiee haeta morir.
Y ¡de cuánto valor no neo"ei1ia la mu•
jer en el curEo de las luchae cuotidimas
de la vida siempre ruda! En caeos semejantes la fue .. za física del hombre puede
tal vez suplirá la valentía del ánimo; pe
ro nuestra debilidad muscular noe en•
eefi.a, merced á. lOfl acontecimientoe, que
nuestro valor podrá elevarse á la· abura
de nuestros deberes. La mujer tiene que
luchar también con mil enemigos de su
reposo para conservar á todo trance la
dignidad y la paz del hogar. El valor
de la mujer está cimentado, sobre todo,
en la calma, en la ab;:.egación, en la serenidad y en la inalterable dulzura. Si
supieras de cuanto poder nos arma nuee•
tra sonrisa, cuánto el buen sentido de
las hijas y de la esposa aligera las tareas de un padre de familia y aumenta
aua eefuerzoal El se congratula pensando
en el recibimiento que le espera y goza
de antemano eofiando en las caricias y
dulc9e palabras que eecuchará. Debe ignorar loe mil chismitoa de la casa y todo
lo que fa:,tidia; á este. reserva obtiene
su bella mitad el resultado que anhela•
ba; hacer amable el hogar y la familia.
El templo eetá. ·a dornado: t s~o es lo esencial; la
mujer ee en él la aacerdo•
Colet
tiea; no envidia nada; go.
za de su felicidad sin pre
guntaree si le ha costado algunos eacrifioioe. Siemp."e que vuestros malee sean
disimulables, ocultadloe con cuidado, ·
, sean físicos ó morales. Hagámosle bue•
na cara á la vida, consagrándole nuestra
:n::iás balaguefi.a sonrisa; y entonces no
nne tia~ará con rigor y, si ella nos trae
momentos de dolor, y tal vez defgraoiae
inevitablee, vendrán siempre soowpafladae del angel de miradas radiosas, que
ea·: La Esperanza.

•

NUMHKOI8o

MEXICO, OCTUBRE 3x DE &lt;897,

TOMO. 11

con aplicación de bordado y adornoa de plumas.

Se ocultan también las paredes bajo cretonas de grandes dores y baj'o telas de Jouy; pero la cubierta de algo•
dón 6 de lino tiene siempre un poco de sequedad y aua,
grandes y vistosos dibujos, impiden que loe trajee apa•
rezcan en todo su V"lor; ee decir, que no sean ellos el ao•
lo punto que el sol refleje, y Ja visga perciba.
Yo guetaria de un gabinete azul cielo, lila, ó colchíqu&amp;
de otofio, bajo de un talle de p11nto de espíritu. Estaa
tentares sobre las cuales ee destacan bien todos loe. vestidos, quedarían sujetas con entredoe dP Pncsjeei.

( Contim ará. )

•··

Lectura para las Damas.
ARRE:GLO Y IIIOBILIARIO
DE UN

GABINETE DE TOCAOOR

El gabinete de tocador será tan ce que•
to como confortable entre todas las 1.0u.
jeres de mundo, Si su posiclón de fortu,na se loe permite, 6 simplemeote confortable si ellas deben privarse del lujo; pero esta parte de la casa ó departamento,
será provisto al menos de todas las coeas
cómodas y necesarias para proceder á
una cómoda toilette.
En el c1pítulo de la sala de-bafloe, da.
ré la ducripción de un gabinete en donde al mismo tiempo St, tomen bafloe, pero aqaí, ya quiero ocuparme del gabinete
de t.Jcador propiameiar.e dicho.
Las marquesas del Siglo XVIII que
!"e daban abluciones parciales, hec 1an
pintar por \Yatteau, Boricher, Fragonard, etc., el gabineie en donde recí•
bían á eue amigos en tanto que las pei•
naban, empolvaban y ponían granos de
hermosura, lunares! En el día no se osar.fa exponer ~an delicioeae pmturaa v exquisitos cielos rasos, áloe vapore"e del
sgu11. tibia ó cahente, y á la humedad del
agna fría empleada c'Jn abundancia.
A lgunos gabinetes tienen sue muros en•
teramente revestidos de azulejos color
de rosa, verde nilo 6 azul claro. Estos
colorea claro!!, aunque algo fríos á la vista, son loa más limpios. En general ee
prefieren las tentares, y estas deben ser
de tintas neutras ó muy suaves á fio Je
no matar las de loe veetidoe. Con frecuencia las sedas claras 6 vivas se cubren
con tulle ( punto ) ó muselina para atenuar su color, y preservar al mismo
tiempo su frescura del efecto de la hu•
medad.
Traje de casa.

•

2

ae

No-,iembre.•=-l!a· corona

ae papá.
[P.or "\""Jlla•ona.]

Traje de paseo.

•
•

�•

•

•
EL MUNDO

•

DO ■ IIIGO

DOMINGO 31 de OCTUBRE do l8g7

de actividad y energía entre la realidad y el ideal. das sean poco serias! Hay quien está dispuesto á.
Pero así como hay una estética cuya C&gt;Scuelaes convertir un entierro en un escena de opereta ó,.
escucharse, así hay una vida cuya funci ón es la. el brindis de un banquete en una elegía, por el pla¿Porqué nuestr9s muertos son siempre nuestros • auseucia del movimiento. Y para estos desertores cer de vPrSP citado en letras de molde.
mue,·tecitos?- preguntaba el poeta- Parece como de los altos fines de la hm_n anidacl, la leva ha· siEsto e::; muy sugestivo muy fin de siicle.
que detrás de la tumba sr eleva una suprema pie- do el telescopio que les ha enseñado mundos clrs* : .:
dad, un sentimiento de dulce ternura que invade conocidos. El habitante de los bO!:iques ha sido
No df' otro modo se eXV1ican los escándaios que
las almas; se nos antoja que los •que nos"preceden redimido: :,.~a PS un hijo dt&gt; las ciudacks; ya ha sen- en el PRla.cio de Justicia nos han servido, en estos.
en el misterioso viaje revh;ten en nuestra memoria tido el soplo de la vida. soci~lli se le ha puesto el últimos días, los defensores de algunos.periodistas
formas delicadas, contornos suaves. Son m'llerte- silabario en la mano; se ha comunicado con otros sujetos á la acción de los uibmrnlcs.
citos porque los heffios despojado ele sus dtavíos espíritus; ha. tomado sn hillf't0 para rl viaje; no re.AJPja:ndro Dumas, J1ijo, decía que los jóvenes.
terrenos, y se nos aparecen con la inocc11cin de los gresará jamás al interior dC' sus montaiias; nunca C'ntran g('lll. .'ralmente ú Ja sociedad con una idea
)liños, con la p1ll'eza ele los ángeles.
vol.verá. :'L romper rl lazo que lo une á. su nueva vieja dcntrn del C('J'Cbro y una jamona del brazo.
Y vamos al cR1nposanto ú dC'jarlesflores,muchas familia: es un conquistado á. ]a sociedad, á la ley, ~....\. raitadl' idPas nuev;1s-solamente á Emilio de
floresipara hacer del blando lecho de tierra en don- á la repúl-llica, al trabajo 1 á la cfrilización, á la Girardín le estaba JJermitido el lujo de levantarse
de reposan un canastillo dr primavm·a.
hwnani&lt;l~L&lt;l.
con una flamante todas las mallanas-los que de¿No l1abéis imaginado alguna vez, oh mis amiPero es un conquistado á la fuerza, se dir,L Sin butan en ht vida comienzan por revelarse contra
gos, un sitio en que descansaran 1os vuestros? Y vo- duela alguna; como á la fuerza difun&lt;limosla instodo lo existente. En literatura se cl·itican los.
sotros, ¿no habéis dado rienda suelta á la fantasía trucción públiCa, como pol' obligación acaba de
versos 1~1ús inspirados del mejor poeta; en polítiideando, como Bécquer, un rincón que recoja-vues- imponerse el servicio miltar; por que del sacrifi~
ca) se hmcan los colmillos eu loti actos múi::; trastros vencidos despojos?
cio del individuo rC'snlta tí ocasiones el bif'ncstar cend&lt;"ntes del mits hú bil esta&lt;lista; se cksgarran
Soilarfais acaso con eI ric'ntc ribazo donde el del grupo, y del deber del ciqdadauo lalibertad
reputaciones, se experimenta un extraño deleite
desventurado cantor Sf'villano buscaba sepultura, de la patria.
en d&lt;'rri bar á los dioses de sus pedestales, y medir
alJí, bajOUna piedra blanca, ocu1ta por un cortinaje
*
á los genios con la vara clel tendero de la l:squina.
*
*
ele verdura, mi&lt;'ntras las ondas del cercano río arruLa Patria es, rn n•rdad, una hnrmosa paiabra
¿,Quienes son lo:s enemigos de estos :paladines?
llarían con su mlisica vuestro trai1quilo stwflo. Tal que vibra en todos los labios, y que merece algo
Como
el sargl'ntO .del cucn~o: mi coronel, sea quien
vez os complaceríab, como el autor de Jl/aese Pé- más que ese culto platónico qur la prestamos. J~n
sea._
Lo
que connenc es hacer 1·uido, extraordinz el 01·ganista 1 en alz.u· vuestro sepulcro en el in- patriotismo como en amor, hay siempre que unir
terior de una adivinada iglesia gótica, en me.dio la acción á la scnsación.-No basta, ha escrito nario ·rui~oi que esto :mene, queelnombl'&lt;'dC'quien
tal hace circule de boca en boca y de calle en cade graves estatuas de osados guerreros y piado- Bourgct en alguna parte, saber morir: es necesalle y de plaza en plaza y de encrucijada en cncrusas esculturas de mártires crisLianos. O va, de- rio saber vivir. Morir por la patria es hermoso y
como un gr,111 amrncio ex:r..ulo y extravaseosos de humilde desct\;nso, os represcntilr~iais 1m es noble; pero hace fa1ta vivir para ella y por ella. Cijada1
gante.
pedazo de terreno en el perdido cementerio de una
Hay un cuento de la reina de Rumanía, en el
No solamente los fabricantes del Aceite de San.
hldehuela, con una cruz de palo, en la que se en- que la madre de Esteban el Grande se niega. ft
Jatoáo han de gozar el _privile~rio de fijar su aviredaran la.s plantas sih-estres.
abril' la puerta desueastillo á su hijo, vencido por so a.1 borde de un µrecipicio.
Y entonces no tendrfais la molestia ele esta en- los turcos.-No, no puedes ser mi hijo-exclama
Cuéntase que J?Or pasar á la historia incendió. ·
_fadosa visita de etiqueta 1 que cada 2 de Noviem- la inflf'xibl~ anchu1a al joven fugitiYo. Quien me
Oma_r
la bib_li?teca de .d..lcjand.r~t 1 y en :fuspatla, un
bre se creen obligados á hacer los vivos álos muer- habla así es un desconocido. Mi hijo no vuelve siescntor sannco, Robcrrn Robert, descargó una
tos.
no victorioso. Pero tú, jovf'n extranjero, que quieSe descansa mejor en la tumba del ignorado que res cansarme tan cruel dolo1\ aprende esto: tú no bofeta!la en pleno rostro de un vrc.~üde:rite del Consejo de ~1inistros, con objeto U.e que los periódien la del héroe.
entrarás; puesto que no sabes vencer, busca al cos se encargaran dr dar á conocer á -la sociedad
.*
menos una muerte heroica en el campo de bata*
Verdad es que los *héroes
no mueren nunca. lla; entonces seré para tí una madre y ornaré ele asombrada un nombre eu~eramence desconocido.
Gritar, gritm· mucho, grha.r siempre: tal es el
¡Como que son inmortales! Cuando los demás de- flores tu sepulcro.
pro~ram~ que parece haber adoptado un grupo.
jan de existir, ellos comienzan su nueva vida. Por
Y el joven retorna á la pelea y vuPlve victorioso
dispuesto á hacer del LSCí.ndalo un medio.
eso la ciudad de Lagos acaba de celebrar el ani- al cascillo, que esta vez se abre para darle paso. social,
para alcanzar un porvellll·.
versario de un héroe desconocido de la Indepen- -Y comu la desposada del· guerrero le estrechaA principios de- siglo, el pm'Yenir estaba abierdencia1 .don Pedro Moreno, una persónalidad ilus- se en sus brazos, diciéndole al oído: ¡Cuánto te
to á los _talentos, según la frase de. Np.polcón; iL fitre. en nuestra vieja epopeya de pueblo libre.
amo!-él la contesta, elevando la voz: -Sí, pero nes de ::nglo el porvenir es clel que mil.s eleve la voz.
Todavía no hemos podido hacer el recuento de mi madre. me ama más todavía!
~
'
nuestfos inmortales; aun hayniuchas fosas sin epi- • Por la patria es preciso vencer, y para vencer
*
*
Por fortuna; no es ]a voz lo linic&lt;&gt;quc se eleva:.
tafio. ¿Los hemos olvidado? Nó: es que ignora- estar preparado á la lucha. ¿Y de qué otro modo
mos qué hayan existido. Un día, un cronista los sino dentro del régimen del servicio militar obli- 1~ plata va tambi?n alzándose de su postrneión ..
saca de su obscuridad, reconstruye sus hechos, gatorio podría llegarse á' esta preparación?-Lle- F... stá muy enfernu~o este buen hijo nuestro que se:
t('jc con dispersos hiliJlos sus trúgicas le~;cndas, y na. está nuestra historia de tristes púginas en fas llama el peso mexicano. Toda8 ltts ma:fianas acudimos al bol~tín de la Bolsa á ver como ha pasado.
acude á la gratitud ·nacional para glorificarlos".
que el valor ha cf'.dido 'el puesto il la inexperienY bien, sí!-ha dicho en estos últimos días un es- cia, y,ia energía á la ignorancia. Nosotros tambicu la 1:oche, y swmpre lo ClJt.:.OllLrdillOS pálido y des.
.,.
critor francés, apropó&amp;ito de una de esas obras como los franceses hemos gritado: «¡A Berlín! ¡A. ll1C'Jorado.
Yu de por sí era él pálido, pero sus reciC'ntés.
de patriotismo y amor que en tan raras ocasiones Berlín!» sin saber el camino que conduce al ttiunfo.
padecimientos se nos antOja que lo _han drjado.
lanza el publicismo contemporáneo-el culto a.1 héY desperdiciar fuerzas inútilmente, imponer saroe es una religión humana. Hay en el espectácu- crificios estériles, no es servir á la patria, puesto mas blan~o toda.vía. r-h-1 s.i p.osoLros pudiérambs.
lo de toda energía, alas que nos dan aliento, y no- que aun, en medio del actual hundimiento de ideal transfundu· en sus ru·terias saugrc ricfl, y podrrosat
Y he aquí que el milil#l'!l se ¡•callzat, y que el
sotros, los representantes de las actuales genera- y sensaciones, hay patria para ·1os hijos de esh.'
secreto de la piedra fik•ufiil. csul A pwlto de desciones, tenemos necesidad de que se nos aliente. desencantado fin di!- siglo.
cubrir~e en el pais de las uovt:siut,a.s marayillas,
No digamos á los que se esfuerzan en revivir á los
en la tierra de las SQf¡\J'esas, ert la:- RepúbliC:a dal.
inmortales, las desconsolado1as palabras de .Pa. **\
Pero ¿cuál es el sentido que debe darse á la fra- Norte. ¿Encerrar la y~~~ana dentro de una
tricio á Ossián:
&lt;lucir el movimiento
«Los héroes de que me habla$ ya han muerto.» se· fin de siglo? ¿Hay una definición precisa y cla- caja? ¡Eso es nada! ·¿u
~obre
un
lienzo(
¡Ba{(t
!
Convertir
la Plata en
ra
de
este
término
que
ha
invadido
la
literatura
y
*
*•
Ignorada es también esa masa que se arranca el periodismo, el salón y la calle, la biblioteca dCl oro!. Esto 'si que merece la pena de llamarse fin
de siglo. Y esto es lo que Ja prensa científica nos
del jacal para obligarla á entrar en los centros ci- sabio y el tocador de la demi mondaine?
Max Nordau no encucntJ'a mejor explicación auwicia ya coino un hecho reaJi,¿ado.
vilizados; desconocidos son esos que la leva arre~xcelente Nicolás. l◄'lamcl, ni, cuya hume~
bataba, como el calor solar el agua de las char- que citar algunos hechos que fijan el- valor de la
·
chimenea contemplaron durante treinta años~
cas, para hacerla caer purificada.en gotas de llu- expresión:
via fecundante.-La leva ha enconu·ado altos esUn rey abdica sus derechos al trono de sus ma- embobados parisienses, preguntitudose acasp; g,tpíritus que la apostrofen, rebeldes concit}ncias que yores, mediante la suma de un millón de francos mo el muchacho ~quel á la madre: ¿en (•Sta clsa
es en don~e se fnen las mouedas?- el P.l'Odigio
]a uiarquen con el fuego de su iJ\dignación; y sin que va á derrochar á París:Rey fin de siglo.
·embargo, 'en el fondo de esta ·que á priJuera vista
TJn jefe- de policía hace cortar del cadáver de un se ha reahzaclo: la alquimia decía verdad, e! oriparece una enorme injusticia, hay un sano princi~ asesino (~raniúi) un pedazo de piel; la da á curtir gen de to~os los tesoros se cucuentra en Pl gran
pio de redención para una raza abatida.
y la connerte en cigarrera: Ftmcionario fin de si- labora.tono de la naturaleza, cuya. clave llegará
el hombre á obtenel' algún día.
El indio es un rezagado de la civilización; se glo.
ha perdido en la selva obstU1'a y vive una vida veUna sefi.orita americana se casa con un cabaHeY para que todo sea miel sobre hojuelas, bueno
getativa é inmóvil. Su quietismo es el gran. obstá- ro en la barquilla de un globo aerostático, que es agregar que la ó.nica plata adaptable A las trans-culo conque tropieza el progreso; es necesario ani- después se eleva por los aires: Matrimonio fin dt mutaciones es la contenida en los pesos mexicanos.
¡Qné honor para la familia!
mar esta.estatua, precisa despertarla de su pro- siglo.
longado letargo, substraerla del terrufto,hacerde
En el fondo de estos hechos predomina la ex- • Los que no resultan u·ans:1:µutables son lo!S que.
ella un hombre de carne v hueso.
travagancia llevada á su más alto grado, la ex- ht casa de moneda falsa de Tlax.cala ha lanzado
Si el hombre no fuera lll1 eterno consumidor v centricidad elevada á lo incc-ucebible. Es una á la circulación. Estos no podrán convertirse en
un productor constante, toda la obra de la civili- suerte de dilettant-ismo bufo 1 que busca el medio oro, por más que los fabricames hayan pretendi·
zación se vendl'ia a bajo con formidable estruendo. d~ atraer la !ltención del público; un procedi- do convertirlos en pJata.
Pero se:fiores ¿les paredl1il á ustedes que, río es~
Adquirir: he aquí el anhelo; esforzarse: he aquí miento para hacer un gran reclamo.
el medio. Y ·á impulsos de cl;tos dos séntimientos
¡Que importa que los medios escogidos sean de- taban bastante deprcci~OS los ¡.;esos mexicanos?-In pena y elplacer-elhombre tiende un puente testables! ¡Qué interesa ~ue las fórmulas adoptH-

•

•
•

•

han visto Jo que nosotros anhelamos contemplar;
•
• **
De seguro que al emprender el Sr. Sagasta y el lo pavoroso desconocido que envuelve la vida, que
gabinete que dignamente preside, su obra de re- el espíritu escudriña siu cesar de ignorarlo, que el
formas en la Isla de Cuba, no pensaron que en co1·azón presiente-sin llega.r á adivinarlo) es ya su
RESUMEN-AGITACIÓN ELECTORAL EN NUEVA YORK.
el seno mismo de los partidos espafioles habrían medio y su atmósfera; sabe, por siniestro privile-LA LUCRA DE LOS PARTIDOS. - LA PLUTOCRACIA.
de brotar dificultades al pr~ten_der dar un régimen gio ► todo cuanto noso_tros inquirimos en vano, co.AMERICANA Y EL ALCALDE MUNICIPAL DE LA :M Eautonómico á la r e belde Antilla. Tal vez creye- noce cuanto sin esperauza investigamos.
El espíritu le forja irresisJblcnH~nte una nu_eva
TRÓPOLI.-LA PREPONDERANCIA DE UNA CIUDAD.ron que las mayores resistencias nacerían de envida:
€'.l creyente ló mira it lm; · piés del. Creador,
LA OBRA DEL SR. SAGASTA Y LOS ESPAÑOLES DE
tre aquellos que en el bosque enmarañado 1 en Ja
CUBA.-RESISTENOIA DE L08 PARTlDOS.-LOS Qt"E
quebrada sierra y en la traidora manigua buscan deslumbrado y transportado, en éxta~is pcrerú:1e 1
PELEAN Y LOS QUE INTRlGAN.-LA UISIÓN DEL GEcon el arma al brazo la soñada patria cubana, y mezclando sus llinmos á lo.:; himnos angélicos. El
NERAL BLA:SCO,-CONCLUSIÓ~.
dicen que solo se Conformarán con la absoluta escéptico lo imagint\ recorriendo el es~acio, visitando los astros, hendiendo lns nelllilosas, revoloindependencia.
teando, como la salamandnt, en el fuego de los soY no ha siclo a~í: los mismos partidos que en
No hace un aiio todaYía la nación americana se la isla insurrec:a militan á favor de Cuba e.spaúo- les, turista-fantasma ele la inmen::iidad. Las almas
agitaba ei\ formidable convulsión, sacudida por la y piensan que la única prosp~ridad posible pa- S('ncillas se lo figurru1 vivü•ndo de la misma vida.
la lucha elc~toral que había de dar nuevos rwn- ra ella se encuentraalabrigo de la monarquía y a_l terrenal , dotado de las mismas pa~iones y do las
bos á la política de Wáshington, y sentar bajo el amparo de su glorioso pabellón, son les primeros mi:m1as propensiones, su!ScC'ptible de amor y de
Capitolio á los l'epublicauos defensores del talón que se opon&lt;'n á la realiz}tción de la obra de Sa- odio, de temor y de esperanza, de gocP y de dolor.
oro, en contra de los demócratas que softaban en gasta y del partido liberal de la metrópoli.
El cspiritista_lo juzga. ausente, susceplible de vol· una rehabilitación á favor del metal blanco.
Juzcran los conservadores que se va muy de ver y de mezclarse á nuestra. vida común, dócil al
Los directores clP la política, los agentes de los prisa ~n las pronwtidas reformas; piensan los au- llamado del medimn, sentQncioso y apocalíptico, encandidatos, los representantes de las agrupacio- tonomistas que se les escapa el poder y temen Ycr . vuelto en el µeril:'Spíritu como en una. túnica. A los
nes mercantil('s, bancarias, industriales y otras, la dirección de la lsla en 111anos de los insurrec- salvaje.s los visita" en sut:&gt;úos) los acornpm1iL y ayuque veían en la contirnda un peligro para sus tos, y por eso aspiran á que se dilaten esas rdor- da &lt;'Il la pelen, pasa bajo las sombras de los bosintereses, abrieron las cajas de sus tesoros, derra- mas; en tanto que los más adictos al trono rece- ques vírgC'nes, se refugia y oculta en la..:. ca.vcr11fü;,
maron á manos llenas los dones de su munificen- lan de los resultados, temiendo que la autonomía escalalas·al¡;as rocas y salva los profundos abismos.
cia, y en el club, en 1a prensa, en la tribuna, en sea la preparación á la completa independencia.
I&gt;ara nadie 1 ni para el sabio ni para el ignoran.el teatro, en la plaza publica y _aun en la cátedra
Y entretRnto, los que creen representar el Sen- te, ni para el creyente. ni para el cscéptir.01 ni para.
sagrada, buscaron campeones de sus ideales y timiento general dr la comarca, los que h,1,11 lu- el iluso ni para el ckscn&lt;.:antado, los muertos han
adalides de sus sindicatos.
chado por sus ideales en los campos de batalla y mutrWj para el espíritu hunlano, la noción precisa
Sí fuéran1os á calcular los capitales derroc1ra- han visto prrecer á sus hermanos en la contiendt:1, del aniquilamiento, de la extinción, de la desapados para gastos de elección, y las pérdidas stúri- quedan relegados al segundo término, y se .olvi- rición en la nada, es un concepto imposible.
das por suspensión ó estancamiento de los nego- da de que son una fuerza viva y un elemento de
Definimos la muerte en función dt• la vida, de
cios en el largo período de lucha electoral, vería- importancia en la solución del conflicto. Si es ver- la resurrrcción en· otro mundo1 de la transmigramos la 'potente vitalidad del pueblo americano, datl lo que han declarado los jefes de las juntas ción, de Ja oculta y misteriosa persistencia dd
aplicando·sus robustas energías al sostenimiento revolucionarias instaladas en el extranjero, los in- sér. Creer que la vida se dhiipa irremfriblemende sus instituciones, basadas en la más absorben- surrectos están rri::;ue.ltos á no ceder ante las pto- te y defi11itivanwnte cOmo se éx.tingue la llama,
te plutocracia.
mesas como no han crjado ante Jas amenazas, y á como cesa el movimfrnto de la máquina destruiluchar hasta lo último por el peudón de la Es,rella da, como drsa:parcc(' para no volver el gallardo
balancL'O de la barca c·ncallada, es Un ei:ifuerzo im***
Solitaria .
posible para el hombrP. En 101:; espíritus ilustrados,
Pueda
el
Gral.
Blanco
que
llega
á
las
costas
~nPero si es admirable esa agitación de todo ·lm
esa creencia es mm fónn ula vacía de la razón; pepueblo, que asuzan los capitalistas, estimulan tillanas con la mejor intenc:ión para resolver el ro no es un sentimiento dectivo del corazón. Haconflicto,
pueda
con
su
habilidad
diplomática
y
su
los gremios, impelen Jas agrupaciones industriahlainos de la muerte como hablarnos de la nada,
• les y apenas conmueven los políticos de oficio,• genio militar, convencerá est.os, vencerá los otros• i::;in creer realmente en ella.
y
unir
á
todós
en
una
sola
aspiración.
·
· cqando se trata de la renovación de los poderes
De ahí el respeto que inspiran los muertos y el
Difícil es la tar,N1,. lo comprendemosi pero tales
federales, cuando se va é\ decidir en una elección
culto que eterna y universalmente se les ha tripresidencial de la suerte del país en el siguiente son los deseos de los buenos cspañol(-'S.
butado y el horror que inspira la profanación
X.X.X.
cuatiienio, más .grande será nuestra sorpresa, al
de los cadáveres.
27 ele Octubre de 1897.
considerar qu~ una elección municipal produce en
Vivos á. la vez que impotentes, sensibles y mula actualidad una agitación semejante en la popudos, inteligentes é inertes, los muertos inspiran
losa ciudad de N~eva York, metrópoli indiscutible
ú la vez temor y culto.
de la banca r el comercio en la Unión americana.
C!tl amor ii· ln uiDa 1¡ rl rrsvcto á la nmcrtr.
1 piensan, fuer•
Pucs~o que aun viven, sien:cn :7
Los mismÜs partidos que el a:iio pasado organiza.
es
ostentar
ante
ellos
respeto
y afecw, cubrir
zaron la campaña electoral áfavor de Me Kinley ó
En Octubre crsa fa vida en la Xaturaleza y ,~n ~ns cuerpos de flores, encender ame su fé:•en·o
de ¡3ryan, muévense ahora en apretadas filas, prepáranse á luchar en los comicios, y pai·a conquistar Koviembre empiPza el reinado de la muerte. Un cirios, depositar ante su tumba .ofr&lt;•fülas, derravotos, para a-dquirir voluntades y adueñarse de viento de sepulcro agita las Tamas escuetas ~- mar en sus funerales lágrimas y formular panelas m:nas, corre el oro á. raudales, y republicanos arranca de ellas las últimas hojas secas, ese rocío gíricos. Con.io desligados de la vida, saben y
y demócratas, los partidarios de la rehabilitación de las tumbas: en los bosques y parques se yer- pueden más que nosotros 1 hay qul" tenerlos gt·ade la plata y ·de su relación definida con el oro, guen esqueletos; una niebla transparente y vaga to!;, hacerlos propicios; los egipcios los cmbalsalo mismo que los defensores de lo que llaman \e.meja gasas de duelo; en el espacio flotan las nu- nwhan pHra hacer sus cuerpos tan imperecederos
la única moru•4,a hontada, los que elevaron á Me bes como sudarios; no se qué manos lwladas de eoruo sus almas; las tribus salvajes los emicrran
Kinley y los que pretendían exaltará Bryan, to- cadáveres nos ricarician en la brisfi. De noche con sus joyas, sus atavios, sus armas y su ¡JI odos se esfuerzan por posesionari::;t: del importan- brillfm JoS nstros como· lágrimas ó chispran como vision de alime.n tos_; los romanos ence.ndfon en
te puesto de alcalde municipal de Nueva York, cirios, y 1n luna rnciende un lampadario pálido en los sepulcros lámpai·as inextinguibl&lt;'s; símb.)los
la inmensa cimrnra mortuoria. Todo melancólico de inmortalidad, nosotros los cubrimos de flores y
que acaba de absorberá hl floreciente Brooklin.
Es que tras del humilde sillón del concejo neo- y triste en esa agoiiía de 1a Naturaleza y· en esa ¡wrfumcs, cuidamos de inundar de lnz sus pu, ilas
arin.gaclas, y levantamos monumentos suncuvsos
yorkino. se oculta una influencia poderosa; es que extinción de la Yida del aiio.
y ostentosos en sus sepulcros.
La
mue1:te
1·s
it
la
V&lt;
z
un
gran
problema,
una
la gran mel!rópoli pesa con la pesadumbre imncnEstas venerables y nobles manifestacionc!-t, no
sa de su población que se cuenta por millon1Js, en emoción profunda y una protesta mudai como el
son,
en realidad, l!Ulto á la muerte) sino un l1ossaabismo,
atraP
y
nmedrent~
¡
como
todo
lo
descolas decisiones generales, y 1:iAquc tomar cuarteles tan formidables para lPpró-xima campaña nocido, inspira. curiosidad y miC'do; como todo Jo na rntonado á la vida, una eflorescencia m :ls de
inevitable StIBcita h la YCZ de.Sl"O v terror. Nacl,1 ·t~se scnt.imicnto universal, irresistible, indesarraide 1900.
La lucha tremenda contra los partidari~ de la más sev('l'O ~- augusto que un c~.dávcr¡ aqudla ga.blc que vincula toda felicidad en la eterna dulibre é ilimitada acuúación de la plata, devuelta a ~orma rígida, inmóYil. mucln fría, vivió, amó, se raeión del sér, en la inmortalidad, ya que no del
lacirculaciónlr,gal,estámuy lejos de haber cólíclui- agj-tét y luchó; nwzclada al torbc~llino de la vidc1, cuerpo 1 del alma. La Naturalez11 para hacernos.
do con la derrot,Q,del candidato demilcrata en las fué oríge~ y objeto de pas'ionrs intc-1rnas, de acti- sop.ortar la vida nos ha inspii·ado por ella un sent&amp;.•das elecei0p.:es¡ hoy más que nunca comienza vidad febril 1 de esperanzas que se dPsvanf'cieron 1 timiento despótico, absoluto 1 domínaclor; vivir,
IR!enazantc, y si los sindicatos vencedores quie- dP desengHños que arrancaron lágrimas, do ilu- vivir a toda costa, á cualquier precio", bajo c~rnlren c.eryaf sus conquistas, dcb'ti procurar a11- siones que rndnlznron, para drspués amargarla, quier condición, hundidos en la miseria, sumidcs
te todo vencer en los comicios mumcipalrs de la la existencüt. Fué uno de nosotros, igual i~ nos• en el dolor, abnegados en la abyección: he aquí
próxima semanaj que han de decidir del concejo otros, amas:Hlo Pll la misma, l?asta, moldf'ado en el el rterno afim, el clamor incesante, el anhelo inmismo moldf. La rnuC'rte lo ha ennoblecido y en- finito, la suprema fl"licidad.
municipal de Nlie~a York.
El héroe y el suicida sacrifican su vida para
grandecido;
así lo revela la severidád augusta dP
Acaso muchos potentados ele la tierra tendJ·:.U1
más honores y se verán rodeados de más brillo y su expresión, 1a inmovilidad trágica de su actitud, vivir t1n otra, en la memoria de los hombres, en ·
aparato, de más fausto y más vistosas pompas; pero la indiferencia olímpica por las lágrimas que lo llo• la apoteosis de la posterid,cd y en los nimbos de
pocos entre ellos serán lis que tengan la influen- rán, por los sollozos que lamentan su pérdida, por las la gloria el uno, en un medio menos cruel, en w1a
cia, el prestigio y la con~·ación ele que goza en desesperacio1ws qufl rodean su féretro y lo acom• atmósfera, menos asfixiante entre sufrimientos
la Unión americana un b
e presidente muni- pafian á la tumba. A su vista acuden á nuest1•0 es- menos pw1zantes el otro. Ham1et no se suicida
cipal, insig'nificante- al
cer en e*omplicado píritu ]as más inquietantes y transcendentales rt&gt;- porque no cree en la muerte; se le antoja un sr:.eengrana~ de la nación pero de indiscutible repre- flexiones: esos ojos cPrrados y empañados, se htm ño y teme soflar sin poder ya despertar.
El a.mor desmesurado it la vida, Yª. real ya ficabierto dl'l lado del abismo y lo han sondeadll\
sentación e11 su 01unipoteme plutocracia.

· :ll)olíticit gtntrttl.

· LA SEMANA

•

EL MUNDO

31 de OCTUBRE de ,. . 7

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•

•
•
•

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�EL MUNDO

298

DO ■ IRGO

•

sa, como el Niágara lo domina con sus cHtaratas
iri~aclas ........ ; y,Iuego por sus ojos hebreos.

•

••o

EL MUNDO

DOMINGO 31 de OCTUBRE de 1897

31 de OCTUBRE de ,197

Apuntes sobre el

por sus ojos hebreos .

VIAJE -ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"

A. X.

RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

Oh virgen, ele mi patria la m.ás hermos;1,

La mfts noble y 111ús tierna el&lt;' las amign~:
Y-o tengo un cnsucnito color ele r0:-1-a
Y Ycngo iL suplicarte que Jo bendiga~.

37,000 Inillas sobre los Ill.a.res.

•

Figúrate que amo como un denwntt,¡,
Y rn filial confidencia te lo confk80:
Es la nifta que inspira mi amor Yl•lwnw11tP
.Jfús dulce que el almíbar cll' un efü;to b1.'so.

,

Como tú es morenita, como tú hucnn,
TiPnc tus negros ojos, tu negro pdo,
Y sn mirada noble, pura y serena,
.Jle hace pensar en todo lo que &lt;·~ cl('l cicJq_
En los dieciocho Abriles mi noYia frisa.
.Jfns pintarte sns gracías no PS necescH·io:
_-\. \"l•r la conociste cmrnclo la ni isa
Oímos ante el ara ele tu santuario.
Si Yieras ...... ¡es un clf'lo sin una nuht'!
SnH virtll(l~s sencillas me han cautiYado;
J)í lit verdad, Lupita, ¿no es un quf'rube
Qur JHH'a Angel de Guarda me has regalado?

•

N"ucstro cariüo ~, nadie le causa agraYios,
Sin ab~·ectas envidias 1 sin ambiciones,

Solo queremos cerca tener los labios
r muy cerca, muy cerca los corazones.
Una ;-1nsicdad me abrasa, pero es tan pura
Que tú. me la perdonas en el momento:
¡Su YC'stidito blanco y, ay! Ja ,entura.
De que seas madrina del cnsmniento:

Panorama de Toulón.-E-1 Muelle y Is Darsena.

011 Yirgen de mi patria 1a 11lús hermosa,
La más dulce y más tierna de las amiga_s,
Ya sabes mi ensucfl.ito color df' rosa;
Arrndillado espero que lo bendigas.
ART'CRO

L .. CASTA~ARES.

Octubre de 1897.

POST TEXEBRlS
.Junto á la ojiva, en el vetusto muro
Por el ramaje espeso drfentj,ido,
El pájaro gentil cuelga su ni'do
•
Buscando á su quietud puerto sc&gt;gm·o.
Del fresco _manantial el caudal pufo
Lame.el tronco del arbol carcomido;
Y las flores del pétalo encendido
Orlan trepando el torreón obscuro .

SR.ITA. LUISA R.AIOOSA

Futtlra esposa del Ca1;itán Porfil'io Diaz. (Fot. Yalleto.)

ticia., pero á fa vida, en fin, nos impide tenPr dB
la muerte nu concepto racional y una idea positi ,~a; es él quien nos impulsa al trab,1jo q ne fa
conscn·a, al progreso qu~ la acrecieuta, á la ciencia que la ensancha y la multiplica,_al arte que
ltl embellece y hasta al· sacrificio y al sufrimiento que h1 aquilatan¡ es él quien nos inspira esa venerctciün y nos sugiere ese culto al cadáver, esa repugnancia á su profo,nación. Es el amor á la vida el que nos inculca el respeto á la mt:terte; portLue por Jnás que el hombre se esfuerze, se afane
y cavile, para él la muerte es tan só!o una rormn nue·ra, más amplia y mejor de la vida .
El único concepto accesible de la muerte consistiría en perder e1 amor á la vida.
DR. MANUEL FLORES.

NUESTROS GRABADOS
SEÑORITA LUISA RAIGOSA
Futura esJ")OOa del Capitán Porfirio Diaz.

El mes entrante se unirán con los lazos indestructibles y perpetuos de un matrinlonio, realizado
!jin duda por amor y mutua inclinación, el Sl·. Capitán don Porfirio Diaz, hijo del Sr. Presidente de
kt RepúbJica y la Srita Luisa Raigosa:
Parécenos oportuno, con este motivo, publicar
~¡ retrato de la bella prometida del hijo del primer magistrado de la Repú.blica, y lo hacemos deseando que en el nuevo ·hogar esplendan todas
fas venturas y aleteen todas las esperanzas.

•

SR.ITA, MAR.U LUISA RITTER.

Tengo para mí que Yiene del país de la Kabbala, d(• la ti&lt;'rra de los profetas beduinos, de la patria dP. los Beni-Tsrael; SP.ntiría equivocarme. porque sus ojos h1.'bréos rne hablan de los occidentes sangrientos y muníficos de Galilea; porque su
nariz de ideal perfil asyrio me recuerda á los antiguos reyes que llevaban efod sacerdotal en el
pecho y ceñían sus lomos con el cinturón sagrado.
Fínjome que esDébora, artista y sibila, que canta en la lengua inaudita de Beethóven las alabanzas del Dios de Israel. Irnagínome que es Ruth
que recoge los haces de espigas auroas de la armonía y luego los 8.esparrama á los cuatros vientos del arte y del dilettantismo ..
Sus ojo.&lt;J son como los de las palomas.
Oh, quien pudiera perderse en la lejanía divi1rn de esos ojos pardos, como se pierde uu ave del
paraíso Cn los mmúficos crepúsculos asiáticos.
Ella desgrana la harmollia como una hermosa
nina adolescente, desgrana margaritas.
Elle nous vient d' Italie como dice el viejo Musset.
Su genio, en cambio no es latino, procede de
Mozart, ú. través de Beethoven, el parnasiano, á
través de Chopin el nervioso, á tra:vés de Schmnann
el taciturno, á través de Grieg el histérico, á través de Puccini el revolucionario ............ .
Y yo la amo, primero, por que tiene genio, por
que domina al espíritu con su Rapsodie Hongroi-

•

Todo por ley cons.tantc se reuueva;
La flor que su matiz lució á la aurora.
A la tarde ven\ su Cáliz seco;
Donde un astro se oculta otro se eleva.
¡Feliz quien al llegar su última hora
Logra dejar de su memoria un eco!
Á..~TO~'IO ZOZ.\YA.

•~;~~PAOO

De $5.000,00 de uLa Muiua," en Torreda.
Sr. D. Carlos Somro.er, Director General de j(La
Mutua n de Nueva York.

Méxi,-.,;
Muy seiior nuestro:
Los se:llores Ketelsen &amp;. Degetau noA1tregaron

según recibo debidamente estampillado y puesto
en la póliza correspondiente, la suma de Cinco
mil pesos plata mexicana,.importe del seguro del
finado Sr. D. Christian Schugt, que tenia en!a "Mutual) según la póliza número 529 1 254, y -cuyo ,alor
recibimos ante Notario Público.
Reconocida la ef.i&amp;acia y prontitud co1,1 que "La
)Iutua" cumple! compromisos, no es grato repetirnos de ust
ttos. S. S.
To1&gt;feón, OctulJ e 18 de 1897.-Conrrpeión F. de
Schugt.-C. Juárez, Octubre de 1897,- Wi/Ziam
Brernme, como tutor de los m,.cnores, Pedro, Josa·
f'illa y Christian Schffgl.

•

A,an.za el Zaragoza, flameando su tricolor bandera CO·
mola italiapa, pero con f!U águila eobre t&gt;I nopal, desta·
cando en el blanco de la insignia; é!:!tO anima la curiosidad de aquel pueblo eencillo y curioso¡ cobre las playas
é indaga basta qlte el cemáforo del cabo por su con ver•
!:-ación con nosotros les dice qne somos mexicanos que
hacíamos un viaje de circunnavegación q'..1e ya casi terminab11¡ era la primera VE'Z deSde que el mundo es muo•
do que nuestra ;:an'lera se paseaba por aquellos maree.
Pasamos 'por fín el estrecho y cambiando rumbo, nos
dirigimos bacia las pintorescas islaa Lipary donde se
halla el volean del Stromboli, cono de piejra que, aislado, sobresale de la superficie del mar, dejando ver del
poniente su crater de donde brotan con intervalo¡; de 6
á 30 minutos, masá'! en ignición y humareda conr-tante.
A eue faldas ae levantan tres poblaciones pescadoras
y agrícolas, sujeta:, al continuo peligro; amenázalas el
-volean de tal suerte, que casi es imposible salvarse, ei ~6
penciendo por las lava!:', eí en el agua.
Al obscurecer pasarnos muy ce:-ca de eee inmenso fa.to natural que alumbra con sus intermitencias erup~itivas una gran zooa de mar.
Qué aspecto tan variado ofrecía aquel pais11je comparado con loe mil anterk1res observados! regadaiJ á una
distancia bien grande bObrt salían el grupo de las Lipa.ry, pequefias, redondeadas como eminencias que deata•
-caban eu silueta roma allá en el horizonte rojo por el
sol que rn ocultaba en la bmensidad del Mediterráneo
y entre ellas más cercano el Stromboli p&lt;'quefi&lt;', empi•
nado, con su penacho de humo y sus boca, adas de fuego
y Java que arrojaba á cada rato, alumbrando con una luz
rojiza una vaeta estela sobre el movedizJ mar.
Bien pronio la obscuridad de una noche clara, hacia
.apenes distinguir la rdloeta del ·rnlcancit.o que se alum
bra de ,·ez en cuando con sus llamaradas de hirviente
lava; después todo desapanció tras el horfaonte; al amanecer aparece la mar tranquila sin lími,es.
Un dfa má,, tarde tambien al crepú::;cl1lo1 pasamos por
el esti:, ch1J de Bonifacio, entre las Islas de Córcega y Cer•
de:ña. La obscuridad de aquella noche no dejó preEenciar
el hermose espectáculo que ofreciera aquel paso tan dig•
no de ser observado; se vefa la luz elécuica que en focos
esparcidos á distintas altur.as y distancias sobre los puertos, no daba lugar á percibir síno apenas la población
que dtbfa agi,arae en callea ~aes.e; además era aquello
una 11ueva curiosidad¡ paeá.Mre por el país donde nació
-el gran 'Napoleón .

•

•

•

Muy lento fué nuei:tro paso por el e"trecbo1 debido al
sinúmero de embarcaciones que lo uruzabao, y may
agradable aquel espectáculo nocturno.
Las luces de situación, verde á estribor, roJa á babor y
blanca en el topP, disti11goe á lve barcos de guerra 6 vapores y á loe veleros solo las dos primeras, u( podia
eaberee si había que gobernar para dejar libre el paso
á loe veleros ó virar un poco para dejar el camino á loe
vaporee.
El aspecto que tenía el canal era bermoEo; con tantas
luces de varios colores reflejándose unas veces en el
océano y otras brillantee, cintilando en la extremidad
de loa faros y agregándoee á todo esto la fosforescencia
azuloea del estrecho; por fín abandonamos aquel tumul•
to ordenado de J11ces q 1e iban desapareciendo poco á
poco en la faja de obscuridad del horizonte.
A les dos díae después, á la madruga, distinguimos las
cos1 ae de Francia.
1

NOVENA PARTE.
F.t•a.ncla.

I
TOULON.

Ddspuntaba un día frío y airoso; las aguas del golfo
de Lyoo 1 menos ag:r,adas que la viepera y ya poco pro•
fundas, se quebraban al chocar con el espolón del bar•
co produciendo ese acompaeado y ya bien conocido
golpe sobre los costados; un frío glacial y viento cortan•
te, nos venían d@ proa baciéodono:1 tiritará pesar de loe
abrigos que nos amparaban un p co.
Hacia el N Jrte sobre el horizonte,, se destacaban entre
un vasto manto de bruma, las desgarradas siluetas de la
costa francesa: eran las playas del Var con ella girones
de tierra proyectados hacia el Mediterráneo y eue mon•
tl'.culos esparcidos aquí y acullá sobre las planiciea que
deja el valle del R )Jano entre la cordillera del Jura y de
los Alpes.
Llegábamos por fin sin contratiempos al formidable
puerto militar francés, á. Toulon, que bien puede llamáreele el invencible.
Allí también cumplía el barco eu viaje al rededor del
mundo. Salido de Tot1lon, hace 6 años, vi!30 á Veracruz;
de allí emprendió eu viaje codeando la América del Sur;
pasando por el estrecho de 1Iagallanee, tocando después

á Aca¡:,ulco y por fin Guflymas, de donde emprendió
viaje al través del P.t.cífi~o¡ pero oficialmen~e no era el
viaje comple~o, tenía que Mravesarse todavía el Atlántico
para verse terminado el viaje de Gllaymaa á Veracruz
por el canal de Suez.
La magnífica bahía del puerto, profunda, tranquila y
amurallada, revela en su aspecto la seriedad qNe le im ..
pone el carácter de fortaleza, austera, eneeñando en to ..
das direccioneP, en eue riberas, lae bocas de foegee,-aspi•
lleras de granito, ma!econeé tciscos deent1a1a, inciertos,
ennegrecidas por el conetaote choque de la o'a que cubre de alga y madrépora la superficie de los bloc:i, uuién•
dolos en masa compacta é indestructible; lnego en el
fondo, al tra,ée del tercero ó cuarto alineamiento de ma•
lecones, loe fondeo.deroe donde realzan orgullosos los
acorazados 4110 descansan sobre sus anclas 6 amarras,
sobre las boyas¡ loe k&gt;rpederoe en número de 200 ó 300,
hacen su ejercicio caminando á toda velocidad en di·
recciones opuestae¡ las insignias de los barcos almirante,
flameando en lo alto de las mesanas y toda aquella for .
midable eecuadra lista para ~arpará la orden del Minie•
terio á la ranea, gasta su tiempo en ejercicios, en zafa,
rnrnchoe de combate¡ pero no ibawos todavía ciertos de
ser aceptados ea el gran poerto militar, así es que, izando bandera amarilla sobre el mayor, esperamos hacia la
bahía del &amp;nac0rioá laaut.oridad eanitaria del puerto. Lujoso y bien diepuesto Hospital, se levanta sobre loe fértiles pefiaecos de la costa, audado por cornpldo del Con,
tinente é higiénicamente Eituado sobre fqnellcs pioacboe, qne tl aire bate llevando hacia el mar el fmponzoflado germen de las epidemias.
Nada más rigorista científico y ordenado que eeedepar•
tamentu servido por notabilidades médicas y Eec'u.ndado por una eervidum bre activa y militannente ordenada.
Xuestrofondeo se hizo con todas las precauciones que
exigía PI reglamento de puerto y una 11\Jlcha de la policía tripulada por un oficial, nos indicó que muy pronto
ten«ríamos la visita del prt&gt;eidente de sanidad.
So eeperamos mucho tiempo y á poco atracaba á estribor la lancba conduciend oal director de eanidad que
iba á tomar nuestras patentes y revisar el número de
nuestros enfermos.
La visita se hizo rigurosa pero. nueshae patentes y
loe certificados de Ceilán y puerto S.t.id exlendidos por
los Cónsules franceses é ingleses de dichos puertos, dieron una seguridad plena de nuestro estado sanitario y
acio conti.auo, se nos permitió atracar en el Fondeadero

�00■ 1■80

IIL IIUNDO

JOO

oom6u, enea de 11 D!nei&gt;a enh'e loo primero, aaorua400 fra•- IObre la oaaria bolla. lagar que la roooaoel4e cnl1elta del a1mlr aousgo uoo ood16 holll'ÚldoDOL
· Oambladaa la, vlllilu ele ordanama y loo talodoo en.rnepood!IDIN, ae reolblaro11 mol&amp;l""1 de i11•ll1111ü,_
pira el ..,,..tal,

ele fama 011 la ellldai de Toolo11.

JI
rouLOJI Pl1DIO 10,LITA.L

Na1a mia formltlable que - rru pueno manllmo de
Frlllléla, el 1tp11:lo. iW nüüúlo.
Sollerhloo lfNII&amp;'N ele dollde bao raH4o 4 llole to.
meJone a!IÓllladoa, mo,po- y baquea meroautee de
••...., pqi,IDOla """'""' ...-.;ófÍ&amp;o de maniclODN y
perlnOboe 4e .-,a,
4e opraolomo mlll&amp;a-,
pi!lllo ofellalfO 1 4efeulvo 4el :ítedllerrtineo, goarda
oo• n l'Ol¡illalilé: ,....-o1aa 1-.ali&gt;ffllbhl en!- lu
eqatnde la nll'!l6o UÑ!I loo .Plrl...,.marialmoa que lá
apena de Boi!llla Wllla Jat OOIIM de Italia.
l a ~ • mnal mllllar, loo paoclei hOlpllalae,....
.,.... ye! ..,Jlmertt a. laooba, ...,..._ 6 iorplo11
a.,.._lfp&amp;lao, l o o - . ele...., talibre, hl'J morallú y
~ ..; 1 S paa -oadra fija -, fl.et~nte del Medlk;Jál!o, aanoa,.,. _..,.••-•el dllimoluado
POIGi ■BI Ja6"pl llilt11i•, meoolabaa 1D1 paloo y
oofu 11JJ!lfada, illrlsfendl&gt; IM boou de 1D1 ripidoo j &amp;o•ao a ~ taftllal...
lll&gt;ln fl 111,-.flole 4el opa Bawaba la moolor 'bu·
IIObn mlllaneliaty boletde 1.. 1&gt;i1noaqoe11 apl•

•&amp;ro

..,a;

para dlverllra ea camaval haole11do babll empleo del

si ti•

GCTUBRI de

'!!1

N ■ l ■ ff

11L MUNDO ·

91 de OCTUBRE tle , . ., ·

currencla que 11i11lr4 , embriagara en la alm6alera.

oañcler ele ohla¡aque ale de lodOI loo oerehrol alem- · carpda cna emaaaelo- de porfamea y majen■ hermopre elegrea y de aquelloo cnruooeo de mujene herma• y la a vellida de la dareaoa laoe rtOJf oal,11¡ ~ne mol•
aea, guapa, ata-riedu cna lajoooa domla61 y couverll• llplloan m11l181 de marmol para loa aollllolel; en lodu

4u ID Dll&amp; deJicOla famwla de parleru golODclrill&amp;I
que revololoaa ea lodo■ ~..... me■clúdoN •• &amp;odoa loo otrooloa y h~eodo que n'cin 4 la oara de mu•
oho■, oolon■ eoceDCIJdoa por la puya lupni0ta y por la
fraN olpltl-,a¡ ealonce ■ •• liltllo oe:so oprimido y
d6bll ea el form!dable hacall6a ll"• m■la cou la ponraole .9.ech■ de la ú·üa, 6 cna el eludo cie Oopldo, que
haoe .....blr la; mú ~ • NIMtnuim de Dll edén
IOGado; lral de equel antifaz de rica ■eda oriealal li mil
coloree, 4 n&amp;!1fucl6n mueYeD loa mil teat1lcnlo1 de la■
po■i4De■ J ■quella far■■ banca y bo!Hoio1a, aquel!a1 picara, eoloaclrluaa, eada PIIO, , ca la oha-, , cada lm•
pretión que roborila 6 qae conmueve, lara:aa armoalci..
■u carcajada■ de j6bllo, ■oa '•• veDOldoru de la lid y lae
lrinala,w1 ama■oD ■I del oarnnl.
Oh la Froncel como dlee soclo el qne llene lt dicha de
ao'.ltoaerla, era y eadl el cnra■6n del mondo; ID eilaa•·
ol611 ha htoJ,o ae recnDOtalre alU •l muado enll!ro para
diloollr tD cleaci&amp;.-, an arle, ea lnaenJo, en po■tonea y
e11 modu; ere■ la proll¡oul11&amp; perenne del gr■n le■ lro
del UnlNIID.
SI cleatlto■ uea Nlpllablt, 1I erll■I■ ene h;cnmpora•
ble, el IOolal avauu en primera lí.oea, prodlpado lu .
ltyea del pato, del arte, dela moda '1. del &amp;ralo; apulo•
uda le&lt;aaw monumealol 6 datlrDyea apo-; . i - ,
nelode 1ren e:spr,10 yMmpre _adeláote; lile Tilla■ de .

'

ellu brillan lao cnpu de glaocn ■genjo que enciende lo■
a■rehroe y preparu DD algo de arlllblo al ooerpo, para
reolbjr ha■II tuacleliad laa lmpre■iODOI d, aquello■ 1•r•
buleDIOI dfu.
.
1A mollioora medalla del cnafelll, 11• ea noloe e&amp;l¡ameu&amp;cw, 1 ea lodu la■ eaquln■■ de la■ Ollldru Teadt.,.
ea 11qal1a1 de pagel de chino, ... aire Vid&amp; llavla de ....
e■jo,, que deepu6o ele 1oo1r la deliooda •
de DDI .hma
6 &amp;emblar 111 el rabio cabello goe la adoro a, o■e al pilo
pira morir holl•dl por la hor~lble mÚl&amp;ilod.
.
Loo tl'eaoa de Maralla, de Nin, de MOll_,lo, &amp;,
Toolca,-l.emh■roan una mall1""1.de mmlliao, 6 il&lt;mi.
'
.f mtflit11f'1qa.e. te n:.tsclaa
mOltdainta, uf. col[.o de atavl,cJ,
ea - alprabfa, en ,11 vor4¡1ae de la dl•-,,l6a; lodOI
loa ha&amp;ele,,, 7 la■ 00111 portlon\are■ lleaen hDÑpecle■
b11ca el colmo, el comercio 011enta en ■WI .....,.....
múc■ ru, domla61, · sap■1llla1 de de lodOI cnloroo,.
-perfo-; lu florltlu lleaen
da ~oleta■,
alavelN, q ... arll1lloameotecnmpone11ea herm- bon•
qaet,, 111 oÜ gran_dfa, 18 ■faua ea &amp;rah■ja, y deopn6■
"'agrada, '11 "/a,:rtu'I
Ya l■■ ooli. ■e VID
rfo■ de palle, lól -eNII
y eoldado■ de 1terra piolan dollde 'l!lie'!I, lail lri■eta■,
!u poli■■ 7 lae daadlee toman •-aleóllu,rfllll4opftelopu prandu, deade el rloo &amp;raje de B,.... i-:a la lúalca de aJaod6o,) loo de-diente, a. 1M ,a■ •

'

.....-1o1

oom~

Marulla.-M:,uo de &amp;//aa Arte&amp;

ro4ar de CllrrBje■ y 61D11iba1, 1111• DO pueden
:...a.In•• en medio de eee tomul&amp;o; en 8n, en una avalan·
.,,.._, de d1Yenl6o N el ealallar de go■to, cnulenldo cle■de
, _ 11D afto .., qae ee&amp;alla en an iollante, loco, fnné'1-_
""' en&amp;a■lula' a• cnlmo.
'
.
....,:.l'»i.J 1M PierretM que enU'UI y •len, OOJl'fD, •1Un, y
,-,- •• la calle, defeadl4u por - - r i t a de bobo
.,,. avealnru, obl!aaa aon ojo■ de chino.
,,.
CJc,4oto dula cada Dilo de ao■olrot por ooaoaero■, '1
■■ IDrlllD loo papelea; 01 &amp;oca 4 ,01 requebrar, 1 qa6
CJué ploordf■■, qué eD■OGann dála en ,■o 1 dfa1 ,
,=,t,oa,brel - - qDe.Glsllffojen florea plana■ cnmo lu
--'•'•, lnl hombNte que no llena aalifú.
-.-..-JOla
dBTeliioa a fé mfa, c10 l'llpoadelo, yo 101. de
~ ·poro noia ,dlré de doade ui quin, yd■opo6o de
-..pr1mere•-Ao vleae•. olrOI, .
- la u1■16crMa
__.Nl,a &amp;ambléo eepa1'0la ,fla•lo■ del 00,..
· yeaioclloacodo lo
-ro t-len,t■ el puerlO mllllar
~
: ¡ ¡Oh loa t!ftoienl ¡ 1 dfoen !u fran ..... ooo Dll
1'6 de ooqlalli lidmlrad6a.
la F-·_,_ ,_..,aba aquella lle■II, ea Parle ha,
,..._ _ ,e .
,n afloo ft■ea-■lllla
11 108 1rlonfaa• -•·· el.'-·-·
•
v
••-•
• aquella wa
oolenlo■o
carro unía
hnutlla
111
'
~
·•-A, •- deaeafrnada·, Par!■ ellaha de pla

•= --

=-

.-~

'"" .....,

GOllu&amp;DDpl'Ol&lt;lue '8 &amp;odao P11181 acod!an al car~
"l'eoo■ df■■ ---&lt;le
feal,o - 8 - Tlm
...., ..tallaba , Par!■ q11e parecía d...,n,■r de 18D lerrl•
llel&amp;a• -pero volveré á Tonloa. ·Nuenra pala' bonlo
........._ .....bl6a, , la pua pneral, la papdurfa - •
a&amp;aba
fran- 1 b■ata lolae■ ,epa el ■neldo de oada ma';...., y· loa fraacn■ alealahao el bol.e Que deberla aon•
üolrloo4 lapoblul6a.
"

:a...:.i 101e. . .

Pa-,,_

tia Man111U..

Ga"tJB 9D ...... -ddGI; elálapla- ..... 6■lol, fulalll J &lt;IDbnt ID ro■lrD ... la Nda del aatifu, eaGM&amp; lllrpeiluo■, fillPlat, 0011&gt;,ta■, moaltoroo _,,..._ Ion- tambl6n e1ea admirable.
dall 4e l! y JI! ola-,, ...... cemo blaDcne J lo•
,bl ataT!ada, le CDDOOÍ en Dll paerloele luribera■ me,
a Nlmñllíllale■ por la limpita■ -, el a-; de toda cll'""'-rdoopuá, lnlérúadome por - poerlo, al
.U...,a'la de- ,ia .ti .tllrideale pllldo del cna- maremagnum de &amp;ne mlelloa1 atndadea, 11,goé al rru
v a • • - • ~ , - , lonlbJHlel t,¡que■ del alarln otD&amp;ro del 1,..n1o, 4 Pul■, admirando áoada &amp;o po• 6nlaaM -ll"ado 411 t iaperlooo t,¡que 4eroea iaftaencla •• la Tleja Emopa.
4el tambor ,r-&amp;odo a¡áél ma,._um ele ,apoiea
Y el "riejo y amurallado p1Jérlo lraaaéo, perd1a no pocn
de ~ a lll!IIVI cnr~.. dMotneh■ de ■al fallp■ J n1a oaraoier 11rlo que le Imprime el mllllarlemo, d4ndo•
nalbfa........,.. ,de ■bia,..,_ y oth■llerooldad de lo• ea d - a r 4 la guarnlo16o; lo■ hal&amp;Hone■ d,jahao fraa.
de aqoella iaNoaeD&amp;e
la lflDJltla dej IDQliclo. ■u 4 ■DI cnmpellfu, lu h■~4u detaamahao de ■n■ eje,•
No babia dé Íoo iDQpn&amp;ahlea bllroo,, ■nrlOI ea el pntr• ololo1 de tllmborea-, cnrue&amp;u que lleun ea soclo el dla
ID nfl:cnno qae DO fuera a. perra; kldae loo pe1oo que loa alne del poerlo cnn 1111 loCJ1111 iallil11re1. ooa 1D1 eaaobrealfao, ~IIUl4o janlu 6 ap&amp;ffjoe, p e - cnlela'i que prodaOIIJ nota■ que ah■roan la■ dielaaclao,
oflllll 4 dé'"'"'°' 4 llol&amp;DIN IÚQDill&amp;■ de 1aena; venciendo el ro¡ido de la 111ar 6 el" eola,npldo del oall6n;
la D4ntpa ~ DO II libraba dé cou&amp;eaer - IDr- la■ callee deolertaa A lu aora■ de ejerolaloe, -ñtanoé por
.pe&amp;,n■ .Ullelld6o •• lla■ de_........ 4 &amp;reilllL
el CDDlrulo &amp;aplda■, 11lomeradaa; la plaa de arme■, f
A"'°"lmúlnmeale, habla -.o Tolllo11 ea loo dlu ea l&amp;a aira• cno fe■toaeo, plraald■■ &amp;rlcnlorea 6 grllleleo, 'f.
q119 llepmoo de·3 4 4.000 Ollio-. F~rad ahora un 11· · · bandera■ qae fl.ame!lll 4 lo aho deaueao&amp;ao 6arooo &amp;riDDr ,le&gt; da &amp;oJ•- armul. la ,11711caloal■r4 que eleo- faleo;loabalaoneaypoerta■daoleataa111roTouloonaa1. nido 11ue produje, a • olrfa ma1 · i,Joo hllOJa el mar, y peolo a&amp;ru&amp;lvo 4 lo 1110 de la plua monlolpal, ·• l lado de
en el aoa&amp;luen• en nna ane de 11Ui1 de 200 kil6malz:c,L la ar&amp;!elloa fue ole de, la
■e levaala el pobell6o
Daepn6■ • Gibraltar Toalon • e1·primer ' - del qae
al Rtg del O.rnarol 1 ea .loda la reotaa,ellida
mDlldo.
h■ela mAo all4 del lellro, fatolea eta mÍ,l oolore■ ,operan
· Ahora ah'8V1Nmo1 • la D.lraeu y T I ~ la a,t¡n■..; la _llms »al'II dor111Trl1 _oon ••• luaealllu opaoa■ 1 a¡lo•
t1a pobllai6h qua hace 1D1 preparallvoí"poráel oi-•-•;
.:....-~--.-16-•~···•--· caba/1·•.__.,.,.
_...._,
- , nuau,¡J.
,_, de.mpor, ¡-•-'
&lt;JK,-uu, e:a::Qaléa Do CDDOOI - eprll • f - • proverbial •• &amp;o- hlblol611 de eaaaoo, ■■peraa en 1111 pohellODN la nado el muado que le di■llape de aoalqalera olro otna• laooha del pueblo que aoriOIOI lodu lu avéaldaa; el
'8r de uacl6ul Ahora palpad eae Ingenio de iaveo&amp;ln lellro ealá laj011manle eaplaaado, Npera la Dhlc cna-

-•ra.

••pera

4118rtad

no de comercio an■lao aemoaoe 1,0r III hnia • q• 4-1·
baa eohar lo■ aerrojo■ , Ju porta■;...._ . . . ......,.
&amp;re■ del -llldor que ea para elloa
l•pdrlable•
po. Loe z&amp;t,,n-,, ¡ohl kN'wa eerrad.o 1a1 .
llbroe tlaecle haea oob4 dllllf)a empolnd111 J' Dada
DDOII~.-·.,..,.... - e l do111b16qneha ile

°"·

...,.,,,etee

--

Por &amp;a, -na la .bon, el oaraaval oomlenal, lal - ·
poau 4 &amp;odo •ocio ......,; lu múoleu dojaa olr loa
oom- de 1D1 mtlillpW. ill&amp;lnl-, 11• a■taa deeomerclo preolpl-mente olerno IDI pamH, de lodaa
la■ OIIM nleo poloiollfl d• bala■,.moaja,, "11:DOI, 11·
4ul8"'doe■
lo mú rldlonlao; mnjeroo de·
judo ■oio Ter aa■ piernu aublerta■ aon rloa 1Dtdi. 4e
Nda, y lo demú o,allD, mn:r 000119, ll"lleedo lu Yáó"eo,
dejando Nlelao de perlaa,e y e■■aodu de lloarloae; y ~¡
1/,tg del 0Jmaro4 IObre DD - b l o -ro· •Iea&lt;!ilio y
reosaardaio de. ■o 1éqolló avaa■a por aqoellu mafll&amp;n•
deo haoleado un e■oandalo■o y lllraollvo mido oomo llamamlealo 4 lu ma■u qoe.~n h■ela ~• -1.- h■jo
•• pa~ll6a, pr6vlaü'♦,111i¡¡_'W
\lgnld■d de oartón, erisfdo, ¡Obl
W■ordeotcior, 141,rlble,
Nlraea~ y
, ~ alumu,, eanu,
upañealDo, ca
tiU e ...._~ de cbampac•
11e que ■o de11&amp;pa,1j;~•l'Jllit~'l'll ■e cbooH 6
ae qalebnn, tamtt;f,1,eJ.111111 tnap"oa, o·, belel de
lraono 6 de cnlore,• • - ea lo■ aüea, lluvia■ de cnnfe&amp;ll y lluvla■ de tina eeOllldlda •
ea foode al oalor
de la llama, pito■ deloa..,...~lalamar, Ju mol,

'"'ª

--

.....18 e o
un arn,1lo y la lana de n■ cnmpalleroe termluaroa
Aclo cnallaao 1uva Ira 1oa mue11•• reia1 lié,_.
· d• mu
· 111 lood •
1u aventan oaruftleaca.
breve en,re aqae 11a 1mm11
~ ¡a aorr■ota
·
d·-~
Puado elcaruval qoederon la■ •lle■ embradM de.
No era de ea&amp;rlll ■ ne, DO ob ,laaw,
,..,.p1·•·
rd
¡
1
1
111
di
loe
cnnfe&amp;ll,
loo oooh• oliendo , qenjo J -•alu, la■ aa•
u de, bo o, e qM" a PDOI • ll&amp;', acu eran
•
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tao
¡
¡
i
b
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pa
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lrlale•,
eerradaa h1■1■ bien ea&amp;rado el dla, loo holtlea
ra de lae hora■ e perm ea&amp;re o■ ca■ •• por a e 11
1
d
4
d
11
,
oleo
entre
■in
ha6-de•
1 la■ oara■ de loo habitan-■ Dll pocn dll•
de 1u oaurreoo a, recll8J o 1100 e e 01 q
.._
.,;. cnmpalleroe denomloah■n el"Sudlo, I,1 púpado■ m■crada■ peio oa&amp;laft ch■■ de aqnello■ dla■ d■ IUlllL.. e■cnh■I DD daban · - para levama• i. b■■ura,
un pocn Ollldoo 1111 ap111eole aep, - · de ·loa ID, l• t1a•
• ""al''•-•-•6 a t mo te¡ u, ra may b·1•n
y lo• carro■ llevahau 41ama.r loere11o■ clltec.-deaq11el
••an
""""'' PII'• que • ¡ ■e....
.
· 1•-•rooon
... oi.. -..d-rclloto·de bolefl■■ roleo, pro-de l!milo, "4•aa1mo
apropiado. eamp lido ea 10
•
.
~
múOI
¡¡
I
b
el
11 de lole ¡ea u aa&amp;nra e■ taco. ,e .. a, por au
• ra■ de !rallo, cnnohu de Olllon-. Tldrlo■ NfO•, peda-·ja h■ o no ■o■ de papel, 11"'°"81 ajad04 y -•hadoo, O,IHladt
ra de im beolbilldad, &amp;enla oaarteac1u que 1eom
1
~A•- · b
¡
· · puro•, tarjeta■ pilcteadu cna mil 11DD1brils ,.,... J
■o o aaa cnm..--- uoo a■,a "" ■apeno--.
n.~- !la •
•·
¡
.,._
¡
·
toda
eala olla podrida dé clee¡:erdlolaP; .,.....
•-'""eadá coa
El
m.mo■m U , era DDO..., o■ manuero■
fraa 009 el Mirle■ d8'· carnaval; 11116 , 1ierra 1 fo&lt;I tam• raecleaill11de cnnf9"i '1 glroaH de aerptplloa iebre 011&amp;_
bl6a el úoloo que no rr¡rea6 á la hora nglameolaria. Al mua de polvo hdmedo y lodoao.
, ,
A--·
••
s,1o el recuerdo de aq1N1Ua a..,; era el flJ90 ....
tila ollQieole, aulel de ao111omar • •·6n ae pre■eaw
~ la■
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lfo
ble
1o
d
aonvH■aoiollll
dt■rlaa
en
loe
..
i.
en
loa
.....,,a..
á bordo• n DD rme peroou r 10 cuerpo con Dll o,
-~,,,~ ,olo.
•
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~--d
El
buco-rahacnnalsnuoalma
■n■
re
. . .net,
ml116 a•al 1 bl■noo, 11D pooo coalnlo ¡,ero muan- o
110~!0 ea ID facha elao en 111 oare lu huella■ de una loa arteuÑl9 oonpado■ DO podlaa •Plrp ~ o.-,.; PI"
·
"-- 1~
--~o •, hn1111·1de &amp;fa ,.
- del paerlo la ■■iinad3 que ae dlrlcfa, r•,--..
11oohe &amp;empe■
1no1a. ""ª
~ad oae mar"""'
· d 1Jo : e■lof pNNDte mi•·-·
..
aole· el ofl.oial de 111arc11a,
_,... elar la perra greocHnfOll1 odya■ aollolae,e recl-.,.
..Jla .. l..
•
· ¡
·
Fra11cla
cnn
el
mHor
enlolla-1
oark!f(dad;
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&amp;e ......... :V penqué le preaeallll a■ff - ... i ten enle porqoe
.,.,.,
~
oo, i ID ~&gt;l.·- .• .: ..· ~
á mi me han cllaho qne 4 la IIerra que foere hlclera ló lo del dfa ,• 1--~·i:16dl.
""11"'
·
IUldll
lódo1 Tmli¡loOII rapldea eo toda■ pane,, il·i,'r,"" ,,.a,
que -riere; 10 fol ' u.r,a 1 vi qne
&amp;D
.
11 reelbl6 la nollola ili la n(llllra ole lloÍC!tidiolH,~
Tialiélldoae de paalomla,1; uaa """""' 0011 ..aa■ me,u¡¡,- .,_ ~ 1_.¡q,wi_..,...,_, ....... Yel • prinolplo de la p_•N_ll,cµt"fOD!lll~. 4 Grema-prl•
ualform•? lo dej6 ea la mioma cu■, pero hoy no he da- maro■ Pl■o■•
'
¡ de
1181.
Tambl6o en Toolou, lo■ 1nogoóabaadou....,_.._.
do con ella por e■o ,aveargena •
pre&lt;en&amp;arme
didadel -ra emprender viaje al poi, oalalyallalai,i,,ea
No •-•le la eerledad del . &lt;Bolal n,famo■ de "'le
,...
~ ■e preNuau
~• no.¡ odi~
n aqoellajacha, poco d eapa..
..- elej6rcllo, pmobalotqol,...delia,-lrio-f¡¡-eomáa,
duo que Uev6 el nnlforme ~u· o■mblo del canx,mido do·
Docroa o_....,. GWIII
m'D6 uul aoaque ■e habla preaealaioel Srltllo,
Fin,

•n

.,...w,

a

,en- _

111-.

e•:¡¡:•,..,

M,trulla.-La Bol.. ea /a callo C•aalbldn.

�KL MUNDO

DDMINGO

BL MONDO

s• de OCtUBR[ de 1807.

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%uetJtzaó 5ªztiótaó.
ENRIQUETA MORALES PEREIRA.

L&amp;: acuarela es preaéa, ornato y orgullo del arte piotóri•
moderno; y no por que trniga al concieno del color y
&lt;le la línea el peregrino descubrimiento de un nuevo ex-

,co

pediente artísticameute revolucionario: antigao ea el género: casi diriámos pagano; sino porque ba Fabido evoln.:ionar más que todos loa otros y de una manera más
bella.
Lontanaea ya la época en que una grao porción de
artistas franceeee llevaba al papel sin más elementos q11e
el ag11a y el cJlor, sin preparación previa y con esa difí·
cil JacUidad del t.alento, todo el tesoro de los deralles, ver tidos con prolijo estudio en las copias de loe por entonces obefa d'ceuvrc1 d~ la pintura sonriente, rica de harmonía y placidez: tal cual loa paisajes amablement~ simétricos y galantea del diviuo ,vatteau.' Hoy es otro el
ideal, francés cuando menos, de la acuarela y Francia
acorde. con eua palpitacione·s a'1.íeticae todas las palpitaciones cerebrales de loa genios. Hoy no ee procura ya el
detalle. El color ea rey como lo ea e.a la literatura y en
la mÓ!!ioa¡ pero el color prodigiosamente arrojado, jeté,
diré para uear la expreeión francesa que es más gráfica, sobrt- el papel¡ la manc11a efectista que produce y crea,
que exWrioJiza y hace definitivas toda~ las eeoeacionea
del pintor.
Eoriqueta Morales Pereira, una nifia cuya alma im•
puber tiende apenas á abrine en Pxploeión de encan~oa
á. las auroru de la vida, ea ante todo, acuarelista franca•
ea. Poned en sus m3nos un pincel y con babilíaimo instinto eatét.ico1 ex eriori2'ará. y perpetuará en unas c.1antae manchae, toda la pompa de esm~ralda 6 de Eepia de

PARA ENRIQUHA MORALES PEREIRA.

Y ví \ue ojoe, flor de belefio,
Abismos brunos de luz y sueiló;
Ojos que d~jan al alma inerme,
Ojos que dicen: duerme ...... düerme ..... .
Pupilas hondas y tsciturnae,
Pupilas vagas y mieterioeaa ... .. .
Pupilas.negras, cual mariposas
Nocturnas ..... .
Bajo las bandas de tue cabellos
Tus ojos dicen arcanas rimas ..... .
Y t.us lucie,11tea cejas, sobre ellos,
Fingen dos alas sobre dos simas ..... .
Oh! plegue al cie_lo que cuando grita
La pena en mi alma dolida é inerme,
Tus grandee ojos de Z 1lamiia,
Murmuren: «Daerme» ..... .
AMADO

N ERVO,

Pendien'8 del flanco de la árida roca

$1 i,aso rolo.

Su cándido aspecto de ee\ie'ladormida,

Devuelve al presente
Las 'h oras perdidas,
Y abriéndose al soplo de tanto recuerdo,
Posada en sus hoja, el alma vacila.
Su dulce fraiancia difunde en el aire
PromeE&amp;l de vagas, celestes delicia-, ..... .
El pecho ee ensancha
La frente ee inclina,
Y el alma, batiendo sus alas de ángel,
Escapa del .inundo eedien:ta de vid.al

(SulJy.Proudhomme ).

Al vaso en que agoniza esta verbena,
U a golpe de abanico est.remeció:
Debió el golpe sutil rozarlo apena,
Pues que ruido ninguno ee escuchó.
Mae la leve, invisible raegadura,
Dc:1 una marcha cont.inua, siempre igual,
,(J,Jn su fioa, constan~ mordedura
Lentamente rodeando fué el crista\.
El agua destiló, gota por gota,
El jugo de la flor se extingue ya,
Pdro la oculta herida nadie no,a ..... .
El vaso no toquéis ¡que roto está\
Así la mano que nos es querida!
Nos hiere, sin saberlo, el corazón,
-Sd agranda en él la misteriosa herida
Y sucumbe la flor de su pasión.

RAFAEL ÜBLIG.ADO.

TRISTE.

Dame, Sefior, la lívida sonrisa
que quiso desplegareeen tu semblante
cua!ldo la plebe á Burablia triunfante
levantó eobte U. Dame una risa
amarga y sin rumor. con que la brisa
no ee agite en u.n átome, delante
de la vi.ctima herida y p&amp;lpitante
que al sacrificio apréetaee sumisa.
Sé llorar, n.o reír ¡Tú sabes cuanto
deaengsilo en mi eepíritu se encierra!
Invoco tu poder, tu nombre santo.
El dolor me quebranta, no me aterra¡
y ¡ob1 Sefiorl en mis ojos cabe el llanto
como e'n el mar Ja, aguas de la t.ierra.
JESUs E. V.ALEnUilaLA,
Octubre de -97.

Intacto queda ante la faz del mundo,
Sintiendo allí en el fondo-que no veisDilatarse y gemir su mal profundo,
El vaso roto está ...... ¡no lo 5oquéis!
LEOPOLDO

una pradera, toda la inquietud espumeante de un olea·
je, toda la cárdena pompa de un ctepúeculo, toda la
apacible blancura de una montana, toda la melancólica
indecisión de una lejanía azarada ..... .
Diecfpula de Ramos Mardnez, tiene de él toda la ri•
queza del color, toda la magia del efecto genialmente
procurado¡ y viril en sus concepciones, tendrá también,
as( lo espero, la definitiva precisión del ma'!etro, antes
de que florezcan en _su alma de nifia todas las yemas del
ensueño, del amor y de la esperanza ......
Y más gentil aun si cabe y más embelezadora que la
vida de sus obras, ea el encanto de su gracia en prima•
vera ...... Sus ojos cantan la canción ina11dita 11.e la vaguedad y del eneueilo, y siendo tao bellos y rutiladorea,
tienen todavía relámpaJos de misericordia, de carifl.o y
de fe.
Que el porvenir la corone de júbilo y haga e!tallar pa...
ra ella todas Iae rosas de sue rosales ........ .

Duz.

LA FLOR OEL AIRE.

Aquel que en el pecho del ave inocente
Pusiera una cueraa del arpa divina,
Rumor en el árbol
Y espuma en la linfa,
.Formó para el mundo lae florea del a:re,
De llanto de amores y de alas de brisa~.
Jamás en su blanco puríaim·o seno
El eol ha clavado eu ardiente pupila,
De tanta frescura
81s rayos desvía,
Y solo en las noches de amor y misterio,
La luna e.o eecreto l:i1 besa y las mima.
En torno á su c1Uiz al húmedo aroma
'Del beso de un nifio volando palpita;
Sue boj as, plegad1u
En leves eonrieaa,
\Entreabren el velo del último ensuefl.01
Oemanda.11 suspiros y ofrecen caricia,.

LASTRE::; ALMAS

$rita. roaría ~uisa RH!or
Pianista d:: los Conservatorios de Madrid y París.

Y(!aee ~l artículo «~ueetros grabados»

Al A.lcánr de soles revestido
llamó el alma del triete pECador,
y las puertae le abrió compadecido
el angel del amor.
A eu ve&amp; hasta el pórtico esplendente
la del justo 1 a!ma pura, también fué
y lae puertas abrióle reverente
el ángel de la le.
Al templo donde alooozan nueva vida
las almas que el dolor purificó,
llamó la débil la mano del suicida,
y nadie respondió ........ .
SlMóN Ü.ALCA:Rcf

�EL MUNDO

DOMINGO 3I de OCTUBRE de

••n

-Jacquelina, para serviros.
-Sefi.orita Jacquelina, vuestra ensalada ea demasía•
do dulce y vuestro café n::..uy fuerte, pero de todas euer~
tee vos sois muy linda.
Ella hizo una reverencia.
- Y vos muy amable.
-Se vé que estáis muy habituada á cumplimentar á
las gentes. Y ei l:e condicionales del aOo pasado han venido aquí es sin duda por eso. ¿No ea verdad, patrón?
El patrón levantó la cabeza ae su eecritorio.
-Ee verdad militar, respondió con tono tranquilo y
satisfecho. Jacqnelina, ea un buen anuncio.
-Un buen anuncio! D.ablo! pensó Jacobo, y vió ti la
sirvienta con una mirada tal, que ella se ruborizó.
-Si oyeeid todo lo q11e me dice mí tlol
-Oh! ee vuestro tío? Mis cumplimientos, patrón! Y
eetáie aquí deEde hace mucho tiempo, Srita. Jacquelioa?
-También sería largo de contaros y ya ea la hora.
-Demonio, exclamó Jacobo mirando su reloj . Saltó
sobre su oi~tUTón, arrojó cuarenta céntimoe á las narices
del patró::1, pueo una pieza de moneda en la mano de
J acquelina y ee lanzó fuera.
Y no me pide lo vuelto! exclamó el patrón mirando la
pieza de doe fraDcoe con eernpor. Ea un hijo de familia!

-:--'~~-'3·
.-.;'":",;...

DOMINGO 31 de OCTUBRE de 1897

'-"'~-,-,;,

ntnotJ.

EL MUNDO

PaHron muchos días antes que pudiese salir de nuevo;
la vida militar había comenzado y sus comienzos eran
severos.
Cada mañana, diez miuutoe: deepu¿a de levaotaree, el
toque del clarín, adoptado para llamará los condiciona•
lee, loe reunía en el patio. Deepuée, en ta oto que loe eargentoe llama ben á lae eecoionea, el eabtenieote enoa1gado como segundo de la inetrueción llegaba, con loe mostachos al viento, el andar nervioso, moviendo las pupi•
las voluntariamente furi0fa3¡ y loe días de arreeto co•
menzaba.n á llover, por un botón flojo, ;-or un kepi mal
colocado, por una formación defectuosa ........ .
Pero en cambio, qué alegria cuando el c!arfn tocabaá
deecaoeol
Entonces todo el mundo se desbandaba y paseaba en
grupos sobre el muelle, conversando. Frecuentemente Ja•
cobo ponl'.aee de codos sobre el pa1 apeto y miraba la Loi•

taréa era pelar patatas hasta Ja hora del almuerzo; en se
guida ee llamaba al ejercicio de la siesta, más largo
aún que el de la ma~ana: y por la noche apé nas si te•
oían tiempo de tragar de prisa loa guisotes de la tía Bidaud ......... El clarín llamaba á la eeouelal. ....... .
Cuando volvían al dormitorio, ébrioe de teorfae reci•
tadaa palabra á pal abra, se dormían como béetíae, con
un enefio de plomo, hasta la mañana.
Felizmente no hay semana sin Domingo¡ el domingo
llegó. En la cámara ee advirtió desde el alba un vaivén,
alegre; cada uno ee preparaba á salir después del almuer•
zo. Loa unos cepillaban con respeto su pantalón n? l;
loe otroe, con un pié sobre el banco, daban enérgica•
mente bola á sus za[a\os, diciendo: ices preciso que re•
lumbren.n Loe otros aseguraban las borlae de eue echa•
kó@. Sentado en EU lecho el co,neta Jacquot paeeaba
una pluma,untada de trípoli sobre loe boto:aee de la tú•
nica que Jacobo iba á ponerse por primera VfZ y los fric•
cionaba con I acie.icia haciendo gestos de mono; en ee•
gllida ee apoderó de la placa del cinturón.
.• Ya eabee mi viejo, dijo cole cando túnica y cinturón so•
bre el cobertor de Jacob0, no ea por decirlo, pero uoa
limpiada como eeta bien vale uu vaso de vino blaoco.
Ya quisiera el eargento que lo cuidáramos como á tf ... ...

re que corría, engroeada por las lluvias de Otofio, bajo
el puente euependido, y la isla .A.ncard ouyos árboles
perdían sus p.Jet.rerae hojae, y más lejos la li iea blanda•
mente ondulada del San Sinforiano. A su izquierda el
puente de Tours barría la Loire¡ á su derecha el g_!'an río
perdíaee perezosamente en una lontarania brumosa. Y
en los bellos días de nieve, el paisaje tenía aún, á des•
pecho de sae árbolPB dPenudos, toda la gracia lánguida
de la feliz é indolente Turena, y Jacobo peneaba que era
aquel un hermoeo país donde debian vivir bien todos
loe que eran libree. D~spués se volvia y contemplaba
las siluetas del cuartel y aquella vieja torre c uyoa pies
en otro tiempo se baflaban en la Loire y que ahora, se·
parada del agua por el muelle no por eso conserva un
aspecto menos feroz de prisión, Y recordaba q11e fué
de aquella torre de donde el último de los Guisa bur•
landa la vigilancia do sus carceleros ........ .
Pero de pronto el ciaría sonaba y, de pie sobre la cal•
zada, el sargento Muller levantaba los brazos haciendo
aeflales de que debía reunirse la compaf".iía. Y todos for•
maban para tornar al cuutel. Ahí encontraban al capo•
ral Tranchard, de pié1 con un eaco á ene pies.
-Vamoe con quinientas mil balae, á lataréal Y la

A ver Duvoeet, dame una m::mo para que arrE'gle la corbata de mi príncipe!
D11voeet obedeció dócilmente-, cada uno tomó por un
extremo la ct.&gt;rbata de tela azul. J acquot h!zo un buche
coa la mitad de un cuarto de agua y la regó sobre la tela,
después la doblaron y la volvieron á dob~ar hasta hacer
un cordón hao que la humedad hacía rígido. Ento,1cee
dió él uoa última ojeada á la borla que sujetó al ahakó,
puso el pompón recto y plantó el todo sobre la cabeza de
Jacobo, exclamando:
-Eso os eetá muy bien. No os molesta? Jacobo eol\ó
uoa carcajada; eaiaba deslumbrado y habría bailado de
gueto; d~ tal suerte la idea de paear un día ein hacer na·
da, le enloquEcía.
Exteodió todo su traje con una alegría de nifi.o y an•
tea de revestirlo, llevó á J.icquet á la cantina donde Ro•
chard loe recibió con un vaso de vino blanco en la mano.
El lé invitó á beber; y como la madre Bidaud le deaeaba loe buenos dfas desde lo alto de su mostrador, él le
pagó también un vaso.
Esta múnificencia obtuvo el aeentimiento general y
se vió bien pronto rodeado de un círculo de cabezas ávi·
das de ver beberá la cantinera,
Continuará.)

no se percibió de es'8 nuevo peligro sino á t.iempo apenas para enmendarlo.
Llegó á au ca.mara molido por tan repetidas emocio•
nee y t.riste por que una salida que comenzara tan bién
hubiera tan mal acabado.
V

~~
POR JOSEPH L'HOPITAL.

.,.,_,¡e,._

1Ll'STRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

(,
J ...

;&gt;

Numero 2.

.).·

p}1,·

Poco después ee entendió también con Jacobo el cla rín al cual su físico pari'eienee le afiradó y que era un
muchac!::.o frágil, todo nervios, con una carilla picaresca
alumbrada por ojos vivarachos.
Habiendo concurrido á. casa de la tía Bidaud con sus
camaradas los condicionales de la 3! del 3, ya eabía pe·
dir todas las bebidas militarf;le y pudo relacionarse luego.
La víspera, el coronel había pasado la revista de vestuario. Este oficial superior encont;ró que su· pantalón
era muy corto y su levita muy larga; después, entanto
que el espitan de velduario repetía:
«Sí, mi coronel; bien mi ooronehi y que el l!Brgento
mayor fingía tomar notas con iLtierée apasionado, el co·
roneJ, asiéndolo por el cuello, le sopló al oído,-Varanville, vos eoia el sobrino del general de Bonne•
ville: Conozco muv bien al general, camara~a de pro·
moción .. ....... lo quiero mucho ... ..... .no oe perderé de vis~
ta ......... y en voz alta:
-Mal a.Justado vuestro cuello, en'8ndéia, capitaa? To~
mad nota, sargento mayor.
-Bien, mi coronel.
Poco después J acobo ee encaminaba á. la puerta del

cuartel, muy gall:1rdo 1 con en uniforme bien corregido.
El buen humor de loa veinte afias, triunfaba de su em•
barazo de loa primeros días.
Era tempran_p aún; hacía un frío agradable; la cal'e
Colbert le pareció encantadora bajo el sol y descendió
por ella con el corazón ensanchado y el pié ligero, aten•
to Ji loe galonea con loe cuales se cruzaba, con la mano á
la a.aura de loa ojos.
La Sra. Lochet que lo vió acercarse Ji su casa, corrió á
alcanzarlo. JustamenSB el Sr. Lochet iba. á. tomar su café con leche; si el señor quería .... ..ó bien si el eeB.orprefería un vaso de su vino de Montlouis ...... .. .
Y en tanto que daba las gracias, ee excusab(por haber
tomado ya eu desayuno y sabía rápidamente áeucaarto,
oyó ruido de puertas que se abrían y vió cabezas deobr(:'1ros curiosas, aparecer al pie de la ei:calera. Al mismo
tiempo escuchó la voz de la buena mujer que eeelevaba.
-Eh! no os decía yo, que sería un guapo soldado?
Su to:lette fué larga. Tres días de abstinencia severa
de i.impieza explicaban la orgía de jabón á que ae entregó, y cuando bajó de nuevo ee percibió de que bien pron•
to se tendría que volver al cuartel. Sin embargo, el deseo
• de almonar fuera lo dominaba.
Consultó en relax. Diepon ía aún
de media hora; partió pues en
busca de una fonda cualquiera y
se detuvo en una plazoleta orna•
da de una fuente, frente á un este•
blecimiento modesto, donde la
palabra restaurant ee leía apenas
sobre el dintel despintado.
-He aquí lo que necesito, se
dijo¡ no ha de estar la comida más
mala que en caea de la Sra. Bi•
\
daud.

\
,,

.--.
.-...,; __ -:;.·.-,

~;:;_,
~"':..::--

-

.........•

.! !

Entró en una Eala oblonga, tapizada de un papel amarillento
del cual pendían:reclamea de aperitivos y amueblado con media
docena de meeaa de madera.
Una criada limpiecíta, cubie,ta
por una cofia muy Cianea. y la
falda UD poco recogida en las caderas, lavaba el piEo, y en un rincón un viejo gordifl6n, cubierto
con UD cafquete, eecribía en un
moetrado:r pequefio.
-Se puede almorzar? preguntó
Jacobo.
-Sí, mi oficial, respondió la
sirvienta.

Y se dió prisa á concluir su tarea; en cuanto al viejo,.
hizo un geeto de bienvenída y volvió á ea escritura.
Jacobo deshizo eu cinturón, lo suspendió de un clavoy ee eentó á la mesa.
-Pronto ei guetaie, dijo.
Es preciso que esté en el cuartel dentro de veinte mi•
nutoe.
-Ah, en efecto, dijo la muchacha.
Y corrió á la pieza intnediata. El patrón se levantó.
lentamente, lim p ió en pluma, abr.ió un cajón, iomó un
cubierto que \colocó ante Jacobo. Ioteresado por eetoe
preparativos un gran gato salió sobre la mesa vecina y ee•
puso á ronronear fijando en el cubierto sus ojoe verdee.
Al mismo tiempo oyó on eilt,idiio de buen aÜgnrio del
lado de donde habia salido la sirvienta y ésta apareció
luego con nna costi!Ja y un vaso de vino blanco.
El plato del dfs, no eatá listo aua, dijo ella; no ha ha•
bido tiempo de que os bagan nada. Podemos daros carne fría con un poco de ensalada, qnereis?
-Vsya por la carne fria y la enealada, dijo Jacobo queya se ocupaba de trinchar la costilla sin preocuparse del
gaLO que se había jlcercado y ronroneaba con todas eus
fuerzas para llamar su aiención.
-Gato! gato! hase visto jamás goloso igual?
Y despidió ella al animal que fué a refugiarse en las.
rodillas del viejo.
-Le gusta á usted el vinagre?
-Ad, aeí, respondió Jacobo que ya libraba combate
á la vaca fría.
Y ella llevó una pequeiia enealad1:1ra.
-Apostaría á que eoie un condicional de loa que llega•
ron el lunes á Guisa.
-En qué lo conocei~?
-Hombre .. ....... no lo i:é ......... no teneia de 1eguro el
aire de un palurdo, pero como no ee oe había visto ......... .
El la miró. Era una morena aventajada y muy bien
hecha, viva y alerta, con un rostro extremadamente jo •.
ven y lleno de malicia. Se sonrieron.
-Lael{o vienen aquí loe condicionalee?
-Sí, sí, cada ralo.
-Y ......... os eimpaUzan?
-E~o depende ...... aegún eeán ...... ohl aun teneie tiempo ...... quereia queso, caté?
-Decidme antes cuales oe eimpatizan?
-Sería largo ........ .
-Que l&lt;tstima que yo eeté tan de priea.
-Por qué, eh?
-Por que hubiera deseado haceros contar historias,.
eef".iorita ........ .

-Y me ha dado eeis céntimos, exclamó Jacquelina
saltando de alegría.
Jacobo echó á correr. No tenía disponibles más que 3
minutos. Cuando volteaba á gran prisa por la calle de
San Mauricio, un vocerrón le detuvo y se vió frente Ji
frente de un hombre terrible provieto de una barba in•
menea.
-Diga ueted amigo, no se debe ealnlar á loa superio•
res? ........ .
-O.a pido perdón, caporal, dijo él acortado-no os ha•
bía visto.
-Qué aigilifica eso! No me habéis via,o ......... no tenéis
ojos en la cara entóncee ......... os eneeflaré yo á saludar
al caporal, demonio!
Pero caporal.. ...... .
•-No hay pero caporal que valga! Yo os ensaflaré á ser
educado! Sabréis quién ee el capara l, eapri~tiJ. ........ y
si no lo ea béir ......... yo os daré un puntapié ......... Eetáís
arrestado por dos díaa ......... vamos, marchen!
Jacobo no ee lo hizo repetir; echó á correr hacia el
cuartel y entró á la hora sonante, Un desolado porque
aquel terrible barbífero le iba á marcar dos días de
.arresto que se le olvidó saludar al sargento Muller, y

•

�DOMINGO 31 de OCTUBRE de 1897

EL MUNDO

La canción del lago.

r

URINGIO era u~ muchacho pálido, de mi·
rar lánguido y de una eeneibilidad extr.a·
ordinaria.
~
'.l'enía la cabeza llena de cuentos de ha·
das y de milagros de eantoe; los primeros se loe había contado una eelíora llamada dolía Msgneeia y
loe B8J.~doe un sacerdote.
(3/uando el joven cerraba loe ojos, las visiones
de lo místico y lo profano revueltas y confundidas
dirigían su pensamiento á un mundo dequimerae.
Esta manera de soñar despierto no era hereda•
da, ni tampoco un síntoma de monomania, puesto
que Tnringio estaba con vencido de que cuanto vela
en loe momentos de su extralía abstracción, no
era verdadero.
No sufría parálisis, fiebres, epi!epsia, ni histeria•
mo; no estaba bajo la acción de substancias narcó•
ticae ni contagios pestilentes, y, sin embargo, ape•
nas cerraba loe ojos, su imaginacion erraba perdi•
da entre eepejiemoe.
Era un caso extraordinario de refractación inte•
lectual, asociación de ideas y de hechos que el le·
targo de sus recuerdos convertía en cosas fantásticas.
El alma del universo es el alma humana.
En cuanto apartaba loe ojos del mundo mate·
ria), la mente de Turingio data formas inetantá·
neas y raras á loe objeioe y personas, y á pesar de
todo, no se deecubdan en aquel organismo delgado y exceeivameDLe sensible, ni lesiones ni irri•
tacionee.
Un fenómeno parecido se producía en Marfüa,
nilía de menor edad que Turingio, y á la cual conocía por haber escuchado juntos loe cuentos de
dolía Magnesia, madre de la nüi.a, y loe milagros
con,adoe por el sacerdote tío del joven.
La diferencia entre loe dos jóvenes visionarios,
consistía en que Turingio solo podía ver cerrando
loe ojos y Marfiea veta con loe ojos abiertos y con·
taba en alta voz sus visiones.
Un dla ee separaron; él fué .i estudiar medicina y ella
quedó eofl.ando.
Las familias de loe dos jóvenes ignoraban la enferme•
dad vieionieta que padecían.
Pd88ándoee una tarde en la orilla del lago dofia Mag•
neeia y su hija, Marfiea le contó por primera vez, que las
eirena'l le cantaban y las ondinas la llamaban hermana:
Dona Magnesia ee rió de la broma de su hija diciendo:
-¿Y cuál es el talismán que te hace oir y verá tan
bellas criaturas?
- Una rosa blanca, regalo de las ondinas, que llevo 110bre lll corazón......... Detente y eecuoha......... Ya cantan
las eirenas.
-Lo que yo cigo es el ruiúo de las ranas.
- ¡Llamas ruido á esa incomparable melodía, mamál
¿No ves asoma:: su cabeza á las ondinas?......... ¿No ves
ahora las sirenas, con el cabello suelto, cuajado de Jí.
quidas perlas, eneeñando loe turgentes senos?........ ¡Oye!
Me cantan la canción del lago.
uN t:.a de mirar dulcísimo, tan pura como el fuego y
hermosa cual primavera, ama á Turingio el de loe ojos
negros y visiones de encanto.»En nuestras ondas bafia•
rá3 tu cuerpo, con nueetr.ls flores atarás tue trenzas y
nuestro soplo anidará en tus labios!.. .... Niña de mirar
dulcísimo, ama á Turíngio el de los ojos negros y visio·
nes de encanto.
¡Qué hermosa. c1mción, mamá!.. ....... Pero ¡ahl perver·
eo. El gigante negro levantv, su masa ......... Huid mis po•
brea ondinas. Ocultaos can.toras ~irenas.
-Marfisa, hija mía, ¿qué estás diciendo?
-¡Pobre madre! Coloca esta rosa sobre tu corazón y
verás y oirás, dijo Marfiea sacando una rosa de su seno.
-Hija, tú estás enferma.
-Haz lo que te digo, mamá. La sefíora obedeció por
complacencia y ......... ¡coea singular! ......... apenas los
pétalos a.e la rosa, rozaron su cútie, le pareció ver figuras
extralíae sobre el lago, y poco á poco, fijando bien la
mirada, creyó distinguir claramente ondinas y sirenas,
y en vez del crik, crik de lae ranas oyó la canción del
lago.
-Dios mío! murmuró con espanto, sacándose la rosa
del seno y devolviéndola á &amp;u hija.
-¿Has visto, has oído?
-Cállate Marfiea; no sé lo que me sucede, contestó la
eefiora balbuceando pálida de emoción, mientras el coro
de las ranas se elevaba de nuevo como burlándose de
dla.

-¿Y cómo acompaño á ustedes al club? conteat6
una voz bronca.
-Te digo que no quiero. Devuelve todo eso áeua
duelíos y acuéstate á dormir, Nosotros iremos so•
loe al baile, contestó impaciente la primera voz.
-Está bien, dormiré un poco más, dijo la vo:¡.
bronca, y se oyeron en eeguida golpee de objetos
duro6 arrojados contra el piso.
Turingio encendió un fósforo y vió solamentedos es queletos, y esparcidas por el suelo las pie•
zas sueltas que oo pudo ballar a1 ~ostarse.
Se levantó, encendió una vela y examinó toda
la habitación. Nada había cambiado; la puerta y
la veniaoa estaban cerradas y los muebles en su
lugar.
-Habré miraio mal al acostarme, dijo y ee vol•
vió á la cama apagando la luz.. Ea cuant.:i reinó la
oscuridad, sintió sollozos y preguntó:
- ¿Quién Hora?
\
-Turingio, mi madre se muere, dijo una voz
en la cual reconoció el joven la de Ma1tiea,
Se arrojó de la cama, encendió luz y abrió)a
puer1a. No vió á nadié; todo estaba en silencio,
pero al vol ver la espalda, oyó decirá la misma voz.
-¡Oorrel También tu padre se muere.
Turingio ine¡¡eccionó el corredor, bojó las es•
caleras, revisó la puerta de la calle y todo lo halló
en 01den.
Volvió á su cuarto, registró el ropero, miró de
bajo de la cama y no vió nada.
Loe esqueletos estaban en su sitio y laa piezas
sueltas también,
Tomó unas gotas de cloralfoa, se acostó y ee dur•
mió profundamense hasta las nueve de la mallana.
.A esa hora le despertó uno de sus hermanos, diciéndole que su padre deseaba verle antes de morir. Turingio se quedó e~tupefacto.
Tomaron boletos paia el ferro-carril.
En la última estación Turingio vió al jefe con
el semblante demudado y le preguntó si estaba en•
fermo.
$ritas. i!uz v Gfanv &lt;Iañeao
-Mi mujer se muere; entra á verla, contestó el
DE EINALOA,
padre de Marfiea. Turingio entró y la enferma lo
reconoció en el acto.
[Fot. de F. Tapia]
¿Cómo se siente, doña Magnesia?
-Mal hijo, mal. El gigante negro me llama y no quie•
Dolía Magnesia contó á eu marido este suceso, y el
ro esperar. ¿Lo ves? Ahí está mirándote con disgusto.
hombre soltó una carcajaa.a y ee durmió.
Miéntra~ pronunciaba éeta,;i palabra,, en:azó las n:a•
-Indudablemente faé una ilusión, pensó la sefíora;
pero su cerebro irritado estaba lleno de fantasmas Y no nos de Turingio y de Marfiea y......... ee retorció, cerró
los ojos, enti:eabrió los labios y espiró.
podia dormir.
Aquí están los caballos, gritó el hermano de Turingio.
Un leve ruido le hizo abrir loe oJos, y á pesar de la
-Vamos, contestó éste abraiando al viudo yestre•
obscuridad, vió las o;:idinas y las sirenas, asomándose
chando la mano de Marfiéa; Cuando llegaron loe dos
en el lago.
Se frotó loe ojos con la orilla de la sábana, y cobrando hermanos á la ca~a, su paire agonizaba.
El mismo día y á la misma hora fueron eepulta1oe 1011
valor, ee arrojó resueltamente de la cama,
Al pisar el suelo sintió mojáreele loe pies y llena de dos cadáveres.
El viudo seguía los ataudes envuelw en un capote nepavor se acostó otra vez tapándose hasta la cabeza.
gro y largo y cubierta la cabeza con un sombrero de anII
Turingio, después de muchos esfuerzos, consiguió dos chas ala~.
-¡Los esqueletos del baile! murmurara Turingio vol•
esqueletos y algunas piezas sueltas para _estudiar la ar•
viendo á la capital,
mazón humana.
Cuatro años después, el sacerdote bendijo la c.nión de
El día de la adquisición, antes de acostarse, puso so•
su
sobrino y de Marfiea, y los silfos, las ondinas y laa
bre cada pieza fisiológica el número con que estaba se•
sirenas entonaron la canción del lago.
fíalada en el libro de anatomía.
M. BAHAMONDE,
Terminada la operación, se sentó en el sofá, cerró loe
ojos y vió á los esqueletos vistiéndose los músculos.
El más bajo se. puso después un vestido de baile y el
más alto pantalón y frac.
Era una pareja con facciones semejantes á las del pa·
El rayo de oro de un sol de Enero pasó por un recorte
dre de Turingio y de la madre de Marfiea.
de la montalía y se perdió en el aire como un adios del
Las piezas sueltas, saltando y aproximándose, forma• día, mientras la orla de fuego de las nubes se destacaba
ron otro esqueleto. Do.a fémures de ,un metro de largo en el incendio crepuscular, visible entre d¿e cumbres de
negro !ila. ISombrioestaba el bosque y apenas resaltaban
tomaron posesión de unas tibias de dos pulgadas, y dos loe vetue~?ª troncos en !os me~naros ~nebrosoe que las
iliacoa anchíeimos se colocaron debajo de un tórax de cosa_s cob_1Jaban con iod1ferenc1a de hoJae dormiaas en
el s1leoc10 de una tarde que agoniza sobre la cuna de
nilío coronado con una calavera gigantesca.
Empezaba á vestirse el tercer esqueleto un pantalón u~a nocbe perfumada, de u_na noche perfumada por el
aliento de los clave_les del autl, blancos como la nieve de
azul, un capote ruso y un sombrero de anchas alas, co• aquellM cumb~ee BID mancha, ó azuladoé como el vapor
locándose detrás de la elegante pareja, cuando Turingio · matutino de loe deepefíaderoe salpicados por el egua de
los torrentes andiuos-bland co.moos el tapiz mullido de
abrió loa ojos y vió tres eequeletos en vez de dos.
Buscó loe huesos sueltos y no los halló, reconociéndc,• sus muegoe y d ulcee como las mieles escondidas en las ramas carcomidas de la selva misteriosa.
loe al aproximarse en el tercer esqueleto.
Preludiaban loe hijos de la noche sus coros veeperti•
-¡Ea singular! exclamó mirando en su derredor. La nos.
Uníaee al ch~llido inter~itente de loe murciélagos, la
luz del sol aclarará esll misterio, dijo, y echando.una mi•
rada áloe esqueletos, se acostó, sop1ó la luz y se dió vuel· aguda ~rep1tac1ón del Ch1hcote y al canto quejumbroso
de la lechuza y !eepondían los pumas de la quebrada con
ta hacia la pared.
su rugido met~hco de hambreó de amor-notas vibrantes
Ya estaba caei dormido, cuando sintió conversar en del rumor na~1ente, y acorde confuso del himno inicia•
voz baja. Volvió el rostro y escuchó sin moverse el si• do por los últimos Vlll0s del día dispersos en la penum•
bra de la Loche c~dente. Perfume, quejidos y rayos de
guien\e altercado:
e3trella-el vamp1ro qu~ al_pasar roza la frente con eua
-Tiene ;azó11 ese infeliz; ningún derecho tienes á po• ~las-la !loche eubtrop1cal con loe roc(oe y misteriosas
aesionarte de sus pequefias tibias, y en cuanto al tórax, rnemuac1ones,-murmullos de la cascada en el fondo del
devuélveselo á su dw.eño, decía una voz reposada con bosque negro ......... y el alma de rodillas.
EDUARDO LADISLAO HOL?.fBERG,
acento de autoridad.
DAMAS MEXICANAS

DO ■ IIGO 31

de OCTUBRE de

,ao,

¿Son útiles loa premios?

o

7

Vesperus

EL MUNDO

LAS APLICACIONES DEL FONOGRAFO

El fonógrafo, maravillaeo aparato de acúetica, inven•
··ta.do en 1877 por Thomá~ Al va E lison y modificado por
•el mismo sabio americano en 1881, ha recibido una nue "ª é importante modifización por el sabio francee M.
Lioret.
Desde el alío de 1856 León Scott había pensado qne
podría registrarse la palabra, y al efecto construyó un
aparato al que dió el oombre dejonot6grajo y que coneie
·tía en una caja piramidal de madera que llevata en su
base menor un diafragooa que llevaba en su centro un es•.
tilete el cual iba registrando la~ vibraciones en una ho•
_jade papel cubierta con oegro de humo y enrollada en
un cilindro de madera, al cual se le imprimía un moví•
mien\o de rotación.
El invento de León 8cott, por no eucontráreele desde
lnego aplicación práoiica, fué recibido con fria'dad, y eo.Jarnente se cons1ruyeron algunos aparatos que fueron á
l cupar un lugar en loe gabinetes de Fíeica.
En 18i7, Edison que había inventado un aparato para
,registrar los deepa :hos telegráficos quizo ponerá prueba
la velocidad de loe empleados para trasmitir loe deepa•
·choe, y entonces observó que cuando loe aparatos caminaban con gran velocidad ee percibía un sonido eepe·
,cial.
Entonces fué cuaudo Edieon construyó su p_rimer fo.
nógrafo de hoja de estalío, el cual ei es cierto que reproducía la voz lo hacía de una manera tan imperfecta que
el mismo Edieon d11d6 de poder perfeccionarlo y se limitó á
,predecir que eÚon6grajo moderno lo verían las generac-icmes
.Ju.tu.ras. Edieon abandonó sus estudios del fonógrafo y
se dedicó á trabajos de alumbrado eléctrico.
Sin embargo, cuando Summer Tilinter construyó su
_graj6jono y empleó cilindros de cera, en lugar de hojas de
utafio, Ediaon inmediat~mente modificó su fonógrafo y
lo presentó á la gran Exposición de Paría de 1881, don·
de tanto llamó la atención el maravilloso aparato.
La modificación últimamente introducida al fonógra•
,fo por el Sr. Lioret consiste especialmente en la regularidad del movimiento de rotacióo, con la que se conei•
~ue mayor intensidad en el sonido y mayor claridad en
-el timbre de la voz y de loe sonidos musicales.
El fonógrafo está obteniendo cada dfa nuevas aplica•
-ciones. Ya hemos dicho en el Iniparcial que se está em•
pleando ese aparato en loe tribunales para recibir loe de•
claraciones de los acusados y testigos, puede decir para
grabar piezas de música tocatlas por lus vittuosos para
que después los alumnos oyéndolas repetir varias veces
vayan tomando el eetilo de los prcfeeoree y puedan apreciar el claro oecuro de la entonación.
En las escuelas primarias puede servir para grabar cla
ses de Moral, de llie.oria, de Geografía, etc. y repetirlas
dos, tres y más veces ante los eduoandoe.
El domingo próximo pasado en ima audición de grafófono verificada en la Eecuela Normal para Profesoras
tuvimos la oportunidad de escuchar una cla3e de Dare·
cho Conetiiucional grabada por el L'c. D. Ramón Gon·
zález Suárez, una clase de Fisiología grabada por el Pro•
fesor D. Luis G. Leóa y varias piezas toca fas por orquesta; loe sonidos salían con tal claridad por la gran bocina
del aparato que las doscientas personas que llenaban el
salón de Física no perdían detalle alguno de los diecur•
sos y trozos musicales repetidos por el aparato.
Nuestros grabados representan los deta:les del fonógrafo Lioret y una audición daia ante numeroso público en
un te"tro de París.

Palma lo afirma-con la rieadeeus chirridos ealvajes......
No se pueden \ener súbditos con alas!
San Francisco de Asís, que según la leyenda, era un
santo, cuando e:Q. eus penosas jornadas tropezaba con
loe seres irracionales, _lee decía:
-Hermana Golondrina, ven á alabará Dios.
-Hermana Cigarra, canta las alabanzas del Señor.
-Hermano Lobo, no hagas más dafio á los corderos ...
-Hermanitas aves del cielo, cantad al Señor.
Y la hermana golondñna; dejaba el alero vetusto é
iba á poearee en lae manos del Fraile, sgitando jubilosa
la eed" joyante de sus alas ........ .
Y la hermana cigarra interrumpía su balada senil al
eetfo para coronar, pequefia y amable el capuchón de
gerga del diecípulo de Jeeúe ......... Y el hermano lobo
no hacía oo_ás dalío á los corderos.
Y las avecitae del cielo-que no siembran y no siegan¡
más son alimentadas por el Padre celestial eegún la su·
blime expreefón de loe Libroe, batían sus eedefias alas
crujientee, en rededor de la testa lívida del nuevo
Cristo...... .
Eso dicen las f ioretti, y yo creo en las .fioutti primero
'por que son obra del poético eepíritu itálico que balbu·
ceaba el idioma hoy rey del .canto; y luego porqoe son
un poema ...... y después.... por la misma razón. Yo creo
en loe poetas, más que en los sabios. Pero Jacobo I no
es ni eanto, ni poeta, y lae aves del cielo ao le hicieron
caso.
Era Rey dP. cierta isla que se lla.naba Trinidad, y un
gobierno europeo en nombre de un derecho obecuro k
desposeyó......... .
Las aves no le hacían caeo y loe hombree lo despojaban ........ .
El rey fué filósofo; dejó eu reino y vínose á cultivar á
nuestras tierras uberes la urna bermeja del café....... ..
que produce el ensueño ........ .

Acerca de la utilidad de
los premios que se conceden
á las nilíos en colegios y li·
ceoe con la idea de estimularlos en el estudio, ha hti·
cho 11na información .un pe•
riodista de un diario parieién.
Para ello ha interrogado á
las diferentes personalida•
dee que él juzgaba tenían
opinión formada sobre el
a,nnto.
.
Uno de los preguntados;
el profeeor de Filoeofra de la
Sorbona, Mr. Bro9bard, ma•
n ifeetó que él ha sido parti •
dario de la ~u presión de loe premios, pero que la expe•
riencia le ba hecho cambiar de opinión.
Mr. Fag11et conviene en que las recompensas que ee
otorgan á los eecolaree son algo puerile9, pero ee trata
de niños y cree que es dificil tener el suficiente domiuio
eobre ellos para que, sin estímulo alguno, eigan el árido
. aprendizaje de la vidal
Mr. Bruneteire dice:
Cuando se baya descubierto el medio de ba~er que loe
hombres amen la cieacia, el deber y la virtud por lo
que unas y otra e~nifican, y no haya ascensos en los
empleos civiles, ni grados en el Ejercito, ni jerarquías
ni condecoraciones de nínguna especie,. ee podrá tratar
de abolir los premios á ios escolares.
~r. Gebhart es partidario de que ee distnbuyan pre•
mios á los eecolaree, porque son motivo deestí'mulo, es•
peranza y alegría en ellos.
«Pdra privarles de sus premios; agregó, esperaré á que
los hombree den ejemplo de desinte~és austero y de per•
fecta modestia á los niñoe. »
Mr. Ménard, autor de la moral ante los jil6soj os, contesYa no se pinta el gran mundo, sioo su contrabando:
ta y confiesi lo siguiente:
el
demi monde es la corte de ahora.
«Debo lo poco que sé áloe ee(uerzoe que hice eiendo
P. Janet.
estudiante, para ser el primero en la clase y alcanzar
premios y accéeite en el concurso general.
El piquete no está en la espina; la seducd ín .le las
Loe nifioe deberían estudiar indudablemente sin eepe•
rar recompeneas, pero es raro que los escolares gusten de mujeres no está en eue ojos, eino en loa nuestros.
Y. Cherbul, iz.
la instrucción por ella misma, y, por mi partP·, sin esta
emulacióo que ahora parece que se censura, habría ce•
***
La belleza es la firma de Dios sobre sus obrae.
dido á mi pereza habitual y pasado el tiempo en Jlase
John•Jame.~ Ri,skin.
leyendo folletines ó charlando con loe compañeros más
*
cercanos.n
**
En nuestros díae el anuncio ha mAtado á la crfüca.
Mr. Mauricio B.urés, acerca más el aepecto del asunto
Armand de Pont Martín,
á las flaquezas de la humanidad.
*
**
.
Los premios en los escolares son punto de vanidad saE l espíritu no tiene secretos que la conducta no revele,
tisfecha en detrimento de loe demás conditctpulos.
Para el colc:gial, dice, se trata únicamente de dará loe
El espíritu humano tienll***
sus límites, límites que camotr.:s una idea veotajoea de sf propio.
bian de eiLio, mái bien que retroceden.
Lol!! colegiales se desenvuelven de modo extraordina**::;.
rio bajo el sistema pedagógico de loe puestos ó sitios en
Envejeciendo ee corrije uno tanto de sus cualidadfe
como de sus derectoe.
clase.
P,n la vanidad satisfecha se siente capaz el alumno
..**
de sol)ortarlo todo. La esperanza de obtener una meda Cuanto ooáe ee sabe, ti\nta más necesidad se \ iene de
lla le impulsa el trabajo sin descanso y á veces le \J)ace aprender.
enfermar. La vanidad, el pla ·
cer po, las distinciones, esto
es lo que desarrollan la intE&gt;·
ligencia y la aplicación de
loe alumi.oe.

~j.~
Jacobo l~
En México tenemos un
rey. Se llama Jacobo I; imperó en una isla caei deeier•
ta; las aves, súbditas levan·
tiacas, ee reían de él con to·
do el ímpetu palpitante de
sus alas ........ .
Ese rey:
Solitario como la aurora; pe•
ro no misterioso, como la nie•
ve, asistió á la más completa
deeba11dada de eue súbditos.
Todos eran alados.
Reíanse de _el-Eecalante

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DOIIIIGO 31 de OCTUBRE de Jl97

OOMIIIGO 3l de OCTUBRE de 1891

EL MUNDO

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EL MUNDO

bordado adorna el delantero y aldeta de la
blusa, que ae sujeta por un cinturón de tercionelo abotonado. Sombrero fieltro adornado con gasa isly y plumas negras.

i

·1
1-

T1aje de cachemir liso.

Este traje tiene una blusa de terciopelo
negro con pasamanerías, sujeta por un cin•
turón de piel: Cuello Medicia con un gusa•
nillo en el borde. Sombrero fieltro.
Vestido princesa de Euridise madera.

Este vestido, con ancha valona y un heton de raso, marcando la abrochadura, que
además lleva unos alamares; sombrero fiel·
tN con florea.
Traje de

Otoño.

Este estilo, enteramente nuevo, es de muy
buen efecto. Está hecho de daniee brvché
verde obecuro, abriéodose el pafio delantero
sobre unas quillas de raso verde seco, adorFichú collar.
Cuerpo con pasamanería.
nado con precillas de cima de seda negra; el
to que redundan en positivo bien de aquel que padece miemo ad 1rno se repite en la bluea, cuya vueltecita
quizás por nuestra causa. Aquí, como en tcdo hay mu· se for111 también de raro.
chas escepciones.
Traje de casa, delantero y espillda.
A nosotros nos toca amar la memoria de los que nos
dieron el aer, celebrar el triunfo de aquelioe que fueron
Este es un bonito vestido de cachemir azul. La ena•
los ángeles de nuestro hogar.
La principal manifestación que hacemos de nuestro gua está adornada por galones de paeamanerla. La
duelo ea el vestir de negro; y parece que el mismo traje abronhadura ae df'ja en el lado izquierdo, ocuUándose encarga de retribuirnos abundanteme.nte; pues una la bajo unos doblecitoe; estos se repiten en el delanlinda joven realza rn gallardia detrás del luengo velo de tero de la blusa y el cuello que ae abrocha acbre el
crespón; la matrona que envuelve sus opulentas formas hombro, ae orna con galonee, lo mismo que el cuello
y cinturón. Botonadura con presillae.
con el traje de luto, infunde desde luego cierta venera
ción, y ¿qué diremos del sexo fuerte? el traje negro es
compaflero inseparable del diplomático y aquel que lo
nea, si no es un grao seflor, al menos lo parece.
LENGU UE DE LAS PIEDRAS PRECIOSAS

LA MODA
TRAJES DE OTOÑO
Vestido de c:ac:hcmlr pizarra.

l.

Este vestido con blusa de fular ceñida encima con ciI:turón de listón Collet, de raso adornado con plis,t.
Una gran corbata de pluma, prendida en el cinturón,
sirve dÁ abrígo. Toque con plumas crespas.
Traje pare niña de 6 á 8 años,

Este trajecito es de Lady's cloth gris claro, eumarnen·
te sencillo, pues cooaiete en una enagua de campana y
un saco que se abre sobre una bolsita bordada.
Traje de paseo.

Se compone este traje de una enagua de palio Iely, con
bordados de pasamanería verde más obscura cuyo dibujo se disminuye notoriamente en el delantero. El mismo

Vestido de cachemir
pizarra.

T¡aje para niña
de 6 á 8 años.

EL 1~ DE NOVIEMBRE,
¡Cuán presto ae va el $iempol loa días desaparecen cor1iendo siempre uno en poa de mrol ¡las .horas!.. .... como ai cada día fuese un rn~imo de uvas en toda su ma·
durez, van desprendiéndose sin que nadie las pueda
contener. Así las geneiaciones van también aucediéndo•
ae, y las personas que cual las uvas caen por su maduréz, dejan un '\'acio imposible de llerar.
El torrente humano desprende ain cesar mil y mil
chiapas de agua que perdidas en el eepacio no vuelven á
au seno .........
El torrente sigue ,iu curso sin que resienta la constante pérdida de gotas de agua. Estas se evaporaron! .........
Pero nosotroe, aérea animadoe, gotas del humano to•
rrente; aunque arrastradas por el conetante oleaje de la
vida, tenemos afecciones, y, amándonos, no podemos
menos que sentir 1~ eepaia~ión de aquellos que nos prepedieron ensue evolucionee.

Traje de paseo,

Traje de cachemir liso.

Adonde fueron esas gotas? Nadie lo rnbel Aefnosotros
no podemos I aber hacia á dónde, en qué shio de la eternidad ee bailan la~ almas de loe nueetroe; y por eso nos
empefiamoe en oiar por su bien. Pero BUS cuerpos, g&lt;.•
tas cristalizadas, forman glaciales lagos donde la c0stumbre nos llern en ciertos días del afio. Allí depositamos
afanosas al par que nuestras lágrimas las ricas ó modes•
tas ofrendas, pero que todas deben significar un carifioeo
recuerdo, un tributo de gratitud, un signo de veneración.
En algunos pueblos incultos subsiste aun la costumbre de la ofrenda.
La víspeia del día selia'aio para conmemoiar á sus
difuntos, cada quien se afana en levantar, en el interior
de sua habitaciones un altar; pero el ornato principal de
este altar, en cuyo fondo se vé ura eetam¡a de ánimas,
consiste en acumular fruias, ya sean crudas ó cocidas,
según su calidad lo pida, poniendo en derredor caflae de
azúcar co11 todo su follaje. Esto, -unido c0n, las doradas
floree, ea de un aepecto encantador. .

El sabio Crearlor de la naturaleia, á fin de hacernos
conocer que ningún tesoro se adquiere ain pena, le ha
permitido ocultar en el fondo de aue abismos las preciosas gemas, en tanto que hace derramar una sonrisa
maternal entre la euperficie de lo9 campos de floree encantadoras por sus colores y perfumee.
Justamente parece que la posesión de las piedras pre•
ciobae es precaria, que para ad 1uirirlas se necesita luchar
con los peligros de la eombra, descenderá los abismos
de la o.oche en donde ee agitan visiones apocalípticas;
las piedras han sido siempre lujo especial y la eofíadora
fantaeía se afana en buscar los orígenes curiosos.
Esta es una de esas cosas legendarias en laa que se encontraba el porvenir en loe refiejoa de una piedra, ó en
.,1 brillar de una eeLrella, según el lenguaje que se lee
atribuía.
Estudiemos, pues, el de las más conocidas gemas.
Agata.-Cuando lo~ rebeldes titanes fueron precip!•
tadoa del cielo, tifieron con au sangre el fondo del Océano á donde se sumergieron, y laa manchas indelebles de
au eangre ee imprl'gnaron en las piedras de los
montea, que Júpiter había quebrado casi con ene
rayos.
Cuando Vénus estuvo á visitará Thetie, eu prima, en el misterioso imperio de esta, fué recibida
presentándole dos de estas piedras procedentes de
ágatas, La diosa, ae eintió en aquel momento ligada.

Jaquette con'bordados de pasamanería.

Por invisible y mágico po:ler, una de estas piedras era
blanca, veteada de negro por el fuego del cielo; esta pre•
serva al que la lleva de loe furores infernales; la otra,
punteada de manchas ~anguínolentae, tiene el poder de
otorgar el don de la oración, la gracia, la prudencia, la
elocuencia y la perseverancia.
Amatieta.-B3co ámaba á la niTl'fa Omatiet9, y por ea•
te amor olvidaba las lecc·onea de Sileno. por lo cual obtuvo de Júpiter poder sobre la bella. Un día que Baco
hablaba con Amatista de au amor, vió con gran asombro
que loa ojos de su amada perdían su luz. Sua miembros
ee endureclan, sus carnes B'e helaban: poco á poco bajo
loa ojos espantados del hijo de Júpiter, el cuerpo de la
ninfa perdi6 su forma perfecta, y ya no fué más que una
piedra blanca aem1&gt;jante á otras piedras transparentee.
El, exaltado por el dolor prorrumpe en gritos é impreca•
cionee contra su ímplscab!e padre; deepuée, dulcificando
un tanto sus sentimientoe, arranca de eu cabeza el pám·pano que la corona: «Yo quiero, bella Amatista, dijo,
darte al menos en tu nueva vida, la gracia de que en recuerdo de nuestro mútuo amor, pueda todo aquel que
te lleva al -cuello, beber el fuego de la uva sin embria•
farse nunca.»
Continuará.

Vestido princesa.

T.&gt;da la humilde familia se poetia delante de este altar, y en medio de oraciones esperan á loa que vendrán
á amonar místicos cantares. Deapuéa, algunos hombre&amp;
destinados á ello, llegan con toda venernción pidiendo
permiso para entrar, y cuando éste se lee concede, penenan á caotar ciertas composiciones apropósito.
.A.mee de retirarse los reverentes filarmónicos aon obsequiados con parte de aquel1a ofrenda.
Al día siguiente, llevan el Ieeto de la ofrerula á Jepoaitarla sobre las tumbas de sus deudos.
Ellos, loe pueblos inciviles, nos eneefian á nasar en
piadotas vigiliae, las vísperas de laa grandes festividades; mientra a que nosotros noa di vertimos con laa cala
veri tae ó en teatros y soirées ........ .
T11mpoco nuestras ofrendas hacen aquella sinceridad.
¿Cómo podrlamos asegurar que tantos miles emplea•
dos en mageatuosoa monumentos han sido solamente
por obedecer á un verdadero afecto del corazón?, ........
No, la mayor parte de ellos en.a.can de la vanidad, pues.

"

Traje de Cachemira, delanteroy espalda.

Cuello de cresp~n con lazo.

Traje de Otoño, delantero y espalda.

�• DOMINGO.st de OCTUB!JE d• 1897.

SL MONDO

LA COQUETONA

"CUENTO DE HADAS"
La noche llnvioea y negra, la maga de clámide de sombras que recordaba las mieLerioeas eolntadas medio evalee; que sin duena ni paje se en,rometían por callejas y
encrucijadas sorprendiendo ocultos amoríos, sin perdonar ignorados rincones, ni respetar Jegendar1os temores:
una noche trágica, sorprendió á la nifla en mitad de la
i,elva. H11bfa ella dejadg la carretera para alcanzar más
pronto, á campo travitea, las c9:sas de la aldea; se guia.
ba por las luces que, como fuegos fatuos, se aparecían á
lo lfjoe brillando un momenw, spagándose y volviendo
á lucir. Eran rojas fogatas de establoe ó tímidas y amarillentas luce&amp; de ventorrillos. De pron\o todo se extin•
guió, los paetoree no temían á loe lobos; la eombra loe
dejaba en eus malrigoeras, y los venteros sabían bien
q·1e los parroquianos pref.,rian el fuego de la chimenea
y la tranquilidad de la ca,a al frío de fuera y á lo pavo•
roso del barrio desierw.
La nifta se detuvo para limpiar sus zuecos del barro
que loe bacrn peda3os y dejare! haz de letla y el biicha
que cruelmente lastiwaba su espalda. Seir¡11ió esbeha y
ligdr:i, como gacela joven, y deeaüo la sombra, la in menea, la interminable sombra.
El boEqoe era en amigo, sabía que al levantar los ojos
-que en las hrdee de sol irradiaban con resplandores
de gotas de lluvia-iba á encontrar flores conocidas y
ramas que se tenderían para estrechar sus casias desnudeces. Pero esa noche tenía miedo, creía oír en los roí•
dos de los ovarios qte se rompen, algo como loe lamen•
toe de nifloe qµe se mueren, y cada rama que besaba su
cabello le parecla brazo de púgil que iba á rodear en ta•
lle, y después, con constricciones de boa, á destrozarla.
Confundla loe balidos lejanos con gritos de lobos y el
piar de loe pájaros que euefian con loe silbidos de eerpienLee que acechan.
Tdnia quince aflos-la eea i florida...!.hacía diez que
tJa'l'el&amp;ba el bosque día por dta, y sin ewb11rgo e~a noche, la primtlra en que no llegaba al la lo d11 la a bue la al
caer el sol, temblaba al enco1urarse sola.
En vano buecó la salida de aquella trama hecha con
ramajes de encina, tallos de lfrios y ma,as de f.ores. Era
la barricada que la ponía el geuio uel bJeq11tl, su único
noYio, para cerrarb el paso.
Alguna vez le vió ella, ralia 1te y feliz, cruzar como
aaeta 103 olaroa d11l bosque.con el cabello dorado tenien.
do como cauda de as\ro y deahojando myoso\is y viole•
tas; llevab1 alas muy bla-icas como los ángeles que ella
había visto en los al,area de laa ermitas en\re el humo
del incien30, y sue ojos brillaban CJmo las estrellas de
las noches dt, Mayo.
Se amaban hacia mucho tiempo, él Is regalaba con la
mitil de las abejaa doradas y con las fi &gt;res de pétalos azu•
leJ y ells, en ca-nbio, dejaba á su paso los ecos de suscan•
oiones, que unidos á los ruidos del boeque eran la gran•
dioea sonata que el genio en sna hora, de soledad lanzaba al aire, para no olvidarla, guardándola en las corta•
duras de la~ rocas ; en ·1oá cálices de las flores. Cuando
el viento ia;udia loe tallos y extremecía el bosque, aquella salmodia eemejaba al repetirse una y mil veces, notas iameneas y solemnes como lejaoai voces de órgano
de monasterio ......
¿A quien llamar? La nifia sabía que la selva después
de la puesta del eol era eombría y desierta como crugía
de claustro y que loe guarda bosques envueltos en ene
pieles y en ~1 humo de sus pipas, se juntaban todos del
lado de la aldea y encerru ios en la caseta del jefe no oirían :us grito~, ocupados de su cerveza y de su tabaco.
La abuela, allá en la aldea, bal~ada por sus anos, ape•
nas podría mamener el íuego del hogar, pensarla en la
•nieta, Horaria eo ausencia y nada máe. ¡Pobre abuefüal

El euefio venció á la nifla, dormía sobre la hojarasca y
apoyaba la cabeza-oca cabe2a rubi:i y bella-en el bra•
zo de1sundo. El hai de lttia la protegfa un poco de la llu•
via ~ue el viemo empuja ta de un solo laio.

·················································································
De pronto, como si despertara al contacto de un beso
abrió lo~ ojos que brillaron al fulgor de una luz 'tenue y
suave como último refle¡o de ocaso, creyóse engaflada
l)or un eneueflo y ee levantó prern de lo que creía una
alucinazión. Erguida, sobre el pedestal de hojas y floree
ee hubiera wroado por fantaema de sueflo si no hubiera
re alidadee más bellas.
·
......... Sa iluminó el bosque con resplandores de incen•
dio y desgarrn.'ldo la sombra surgió bella y sonriente la
figura del genio corona fo de roeas y seguido de una tnr•

Por-Antonio Cuyás.

TOM0.11

MEXICO, NOVIEl.tIDRll: 7 DIH 1897.

PIANO.

ba brillante y alegre de sátiros y faunos, que lnnzaban con
sus gritos loe a1ordee de sus flautas y los ruidos de dUS
panderos, llegaba á la niiln. s~ de,uvo nnoJ r:nos anLee
de acercarse á ella y esperó que formase el cortejo. Ye•
nfan loe genios buenos y loe malos, loe unos con la frente ceflida de pámpanos y ros&gt;1s, tos otros á manem de
diadema ostentaban luces de tum b,i J. Los buenos venían
dando al aire sus carcajadas que eran como gritos de
campanas ó alegre estrépho de cascabeles de polic:h inela,
los malos eneeflatan sus mandíbulas vacías y negras ;o.
mo entradas de cavernas: En el aquelarre hablan hecho
el programa de la fieela. Eran las bodas del genio y de
la nifta de los cabellos rubios, de la reina del boeque.
Las brujas dejando las escobas sobre las que cabal•
gan en las noches de luna traían en sus manos arnari·
llas teas de radioeas fulguracionee que ilomiuaban el
boeqne con resplandor de fragua. Habla arpías que ve
nían á horcajadas sobre cabras blancas de cuernos dora•
doa y faunos que rodeaban con EUB brazos vellosos los
talles de ninfas bellas como solee.
Todo era alegre y M&gt;do brillaba.

Una de lai ninfa,, f:, más bella de wda~, aquella de
quien los trasgos decían ante, de conocerá la ni11a que
eerfa la reina del bosque, fué la sacerdotisa. Unió con
una guirnalda hecha de campánulas y violeta, al Genio
y á la nifla y puso en sus dedos el tiímbolo de amoroea
alianza.
......... ~e oyó un beso, largo, suave, como eco de onda
que se rompe ó nota que se exiingue y entonces surgie•
ron de aquel claro de bosque envueltoben llamnrad.i, de
incendio, duende;; y trasgos, ha1as y genio,, al mismo
tiempo que la selva toda se estremecía con la, nota,
triunfaleb de una marcha brillante.

NUEVO GOBERNADOR DEL ESTADO DE HIDALGO.

***

Cuando los primeros cantos de los páj:1.roe despertaban
al bosque y se oía el cencerro de las cabras de la aldea,
la niña pensaba qué decir á la abuelita de su sortija en
el dedo y de so pérdida en el bosque. No podía decirla.
que ya habfa pasado eu noche de bodas.
1'1.n,CEL PARDO.

México, Julio 28 de 1S97.

$r. Pearo ~- Noaríguez,
TOMÓ POSESIÓ!'i DEI, POl&gt;EU EL HIÉH('OLES ;} J&gt;EI, ACTUAL.

•

NUMERO I9;,_

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Industria N acional.-Vistasde al¡¡:-q.nos departamentos de la Gran destilería de Alcoholellil "La Casa Colorada."

�...

EL MUNDO

''EL MIJNDO.''
Semanario ltuatrado.

81 b.

Tel6fono 434.-Callc de Tiburcio nUm. 20.-Apartado
Mlllt.'O

Toda la correspondencia q ne ee relacione con la Re«aoción, debe eer dirigida al

Director, Lle. Rafael Reyes Spindota.
Secretario de Redacción,
Amado Nervo.

Toda la correEpondencia que se relacione con la edición
'4ebe ■er dirigida al

Gerente, Lle. Fausto Moguel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
111ee, y ee cobra por trimestres adelantados.
Números sueltos, 50 centavos.
Todo p ■ &amp;o debe •er preci ■ ame,1te adelantado.
llEGIBTRADO C:OMO .ARTfCULO Dli: Bl:OOUNDA CLASE.

'

R•formas on os!• porióako.
Comenzamos con el número de hoy á. trabajar nuevamente en mejorar DUtlstra pnblicacióu, siguieudo la COJ•
tambre que bernus establecido desde su fondación.

AmplJaremoe la sección &lt;le !lloda~, por que h1::wos recibido frecuentes indicaciones d-a que agrada bas!aote á
nuestras lectoras y de que re1rnl1a de alguna milidad.
Aumentamos un Sup:ewento Humorístico titulado El
Mundo Cómico, quitando solamente los anuncios, que se
publicará.e en la edición áe venta. Todo lo que tenga alguna. importancia eu los forros de El Mundo Cómico, apa•
rt::cerá también en E'I cuerpo de este perióJico, para que
nada falte á loe e11Ec1 itoree.
Como apenas tenemos un cinco por ciento de suscritoree del Eemanario que no reciben el diario, á la
gran mayoría le reaultaban repetidos todQB loe asuntos
que se trataban en loa pequefios editoriales, puesto que
en la semana los habían leído en la edición cuotidiana;
por eso atendemos la indicación de los lectores, suprimiendo esta sección que substituiremos desde el número
próximo con una nvistJ\ general de tonos los acontf'ci•
mientas de la semana en forma mJnos seria y más literaria, y que seguramente podrán leer con agrado los
miemos lectores que ee han enterado de loe asuntos editoriales del diario.
Hemos ordenado una fabricación de papel de mucho
mejor calidad que l_a que hoy neamoe, auo cufndo el
costo ee muy superior¡ pero creemos que con estas reformas y las que para el ano entrante tenemos preparadas,
correapondemoa debidamente al favor, que el público
dispensa al ccYuNnou ilustrado.

:P)t)lftic,1 general.
RESUMEN.-La comisión americana de la plata en
Europa.-Sus gestiones y labores.-La Oran Bretaña se excusa.-El interés general )' el psrllcuJsr.-Aplszamiento de la cuestión. -Conclusión,
Grandes esperanzas babianee concebido sqbre la rehabilitación de la plata, al ver la acogida cordial con que
fueron recibidos en Francia loe honorables miembros de
Ja comisión americaaa, que andan ahora por el viejo
mundo predicando el bimetalismo y trabajando por que
una conferencia internacional, menos platónica que las
celebradas otras vtcea, decida algo positivo en favor del
metal blanco.
Loe que están intereEa:loe en cuestión de tan alta trascendencia se n&gt;gocijaban al rnber las buenas diepoeicio•
nea manifesU\das por el gabinete que preside Mr. Méline á los enviados de Me. Kinley, proooetiendo entrar en
eea cruzada que se opone á la desmonetización general
de la plata.
De buen augurio eran también los resultados obteni•
dos en las primeras conferencias celebradas por la misma comisión con Lord Salisbury y loe ministros principales de la corona británica,
Desgraciadamente para el porvenir próximo de la plata todas las ilusiones se han desvanecído como ligeia bru..
ma, be eneueilos se han evaporado como fantasmas va-

noe, y la realidad, la fría realidad con su cortejo de deeengaH.os.
La Gran Bretafla no entra en la combina:iión; con las
mejores pa'abras de eu repertori&lt;. diplomático, con lae
t::z:presionee máe carifiosas de su lenguaje :financiero y
con las fra11:es más mehfluas de su mercantilismo positivo, ha llegado á Mr. Wolcott y sus colegas, diciéndoles que por hoy no puede comprometerse á abrir de
nuevo las caeae de moneda de la India ó libre acuñación
de la plata, ni puede tomar parte en conferencias y en
convenios internacionales que menoscaban eu firme é
inquebrantable résolnción de mantener incólume el talón de oro, único soberano y omnipot.ente1 que la ha servido en mucho para eu grandeza y la ha dado preponde•
rancia decidida é indiaculibleen los mercados del mundo.
DiepueEtos parecían en efecto loe ingleses á entrar en
traoeaccionee; aun ee habló de que el Director del po·
deroeo Banco de Inglaterra, ee proponía establecer co•
ruo base de sus procedimientos que la quinta parte de
las reservas meLálicas de la institución se constituyeran
en pla1a; pero habló el director :financiero del gobierno
de Ja India, alegnndo lot1 tra6tornoe y perjuicios que á la
colonia aca.rreana un retrotraimiento á su antiguo régillleu monetario, y las pérdidas maieriales que ocaeio•
1 aria la eunplt, vueha al es~ado que guurdalau 2quel a~
corua1cae, ante!i de 1893; acudieron los c0merciao1es y
banqueros del Reino Unido, ptotestando con buen de•
recho contra cualquiera que se tomase á favor de com•
ponendas desastrueae pa1a ellos y que á otros aprovecharian, se pensó baila en la parte política del amnto y
se ncordó el movimiento y agitación americanos en la
i,a1afa lucha electoral¡ se hicieron tristes presagios so•
bre el codiciaio mt::tal amaril10 1 que en un evanto no re molio podría irá parar buenameme á. las arcas repletas
de loe ruiueroa de luwa y el Colorado, y cowo la coea más
nat.u1at del mundo, se cenaron las pu1::r1as á las pret,ensioues Mac Kinlitas.
¿Qaé harán ahora los peregrinos que se propoafan aadar
de corte en corte, buscando prosélitus de la plata? adónde
dirigirán sus pasos vacilen,ee, cua1..du saben y lee cons·
ta por convicción que sin el concurso británico es inúül
toda det.erm;nación, vano cualquier intenta é irrealiza•
bl~ cualquier proyeclio que liienda á cambiar el sistema
monetario del mundo civiEzado, basado hoy en el mo•
uomet.aliemo oro?
No son suficientes el apoyo y la protección de Francia
para llevará cabo la tarta de fijar uua relación media
constaoLe enlire el valor de loa doe metales empltaioe
como moneda en el mundo. 81 Inglaterra se excusa, es
probable que el Gobierno de Fa.ore, haga ot.ro 1auto1 con
pretextos más ó menos p'.ausiblea, y Alemania y Rusia,
y las demáe nazionee que representan algo en la concurrencia mercant.il de los pueblos, dejen á su vez sólos y
tristes á loe atn.ericanos en su labor de rehabilitar el producto principal de sus minas occtdent.alea.

** •
No podemos definir si la solución que ha daio Ingla·
terra al asunto, aplazándolo más bien, es :a que más
conviene áloe intereses genern'ee.-Raro y eorprendenlie
eería que Ja buena Albión se preocuparn del bien de los
demás; y vu~ia en sus decisiones algo más que eue propios intereaee. Hemos querido simplemente senalar el
hecho, y hacer 1·atente que la cuestión de la pla'.a tan
traída y tau llevada y que por tau diversos modos nos
intertlaa, e1:1tá léjos de haber obtenido solución Eatisíac•
tona.
VolveráA á agitarse en no lejano día las huestes que
acaudillaba Mr. Bryau en los comicios electorales del
úhimo Noviembre; á. los intereses particulares que representan se unirán también loe de la generalidad para
oponerse á. laabeorbente plutocracia aLDericana y eU1:tituirla con. ot1a agrupación de tendencia~ un poco socia•
listas¡ la agitación en los Estados U nidos tendrá eco en
loe pueblos del viejo continente.
Entre tanto, nosotros veremos t.ranquilamente el desarrollo del drama y esperaremos con serenidad el deeen•
lace, porque si la depreciación del metal ha favorecido
el acrecimiento de nuestra producción y el brotar de
nuevas fuentes de riqc.eza, su rehabilitación puede sobrevenir cuando ya tengamos firmes los fuadamentoa
de nuestra naciente industria.
X. X. X.
Octubre 22 de 1897.

DD ■ INGO 24 de OCTUBRE

de ,. . 7

~a adHua t' la e~presíon.
Es cosa general el no pedir explicaciones de loe he•
chas familiaree, que estamos ac::stumbradoe á ver y qu&amp;
se verifican siempre de la misma manera. Antes de Ga•
lile o millones de bom bree habían visto oscilar la lámpa-ra de la Catedral de Pisa; millares de manzanas habían
caído so'ore otras narices que las de Newton y todo el
mundo, antes qne ~l gran sabio había víeto caer el capi•
tel áloe piés de la columna ruinosa, desplomarse las bóvedas del templo antiguo, rodar los pefiascoa por la la•
dera, correr como lágrimas las golas de la lluvia y hun •
diree en el polvo como esperanzas desvanecidas las bojas.
muertas, sin inquirir el por qué, sin averiguar el cómo
ni tratar de deecubrir la ley misteriosa y oculta que da
origen y forma á todos esos fenómenos.
Verá un niflo tropezar y caer, á un muro derrumbar•
ee, á un tet;bo desplomarse, auscitaban una investigación
meramente ocasional del accidente; pero á nadie ee le
ocurría buscar en el fondo mhimo de todos esos hechos,
suorfgen común, su causa misteriosa. Newton meditó, es•
tudió y calculó asombrando al mundo con el descubrimiento de esa canea inmanente en la materia, que se llama.
Gravitación Universal y que unifica dentro de una ley
común la precipitación de la catarata en el abismo, el
desprendimiento de la avalancha sobre el valle y la
giración majestuosa y eterna de loa astros en el espacio.
Esa !ndiferencia ante lo vulgar, ese dea:lén de investigación de lo cotidiano, impide al hombre deecubrir y re·
tardar el deecubrimiento de hechos curiosos, de leyestrascendentales que es interesante y út,il conocer.
Un ejemplo: Día 4 día observamos las actitudes, los.
movimientos, las variadas é inteneaa expresiones de la
:fisonomía del hombre; contemplamos con deleite la sonrisa de la mujer y del ni1l'J, con espanto las manifestacione:, del miedo y con láetima las contonionee y gesto&amp;
que provoca el terror¡ á c&amp;da paso abrazamos á un amigo
ó le ePtrechamQB la mano con efusión, besamos con res·
peto la mano de nuestra madre y 0011 ternura en frente,
acariciamos dulcemente la. mejilla del nifio, inclinamc.s.
la cabfza y bajamos los ojoe ante el hombre respetable,
y no ee nos ocurre preguntar por qué esas actitudes; ¿por
qué esos movimientos, por qué eeos gestos?
Nos consta además que existe uoa relación :6.Ja, inva•
riable, car,acterística emre cad.i. variedad de emoción ó
de deseo, y cierta y determinada expresión de la lleono•
mía y ciertos movimientos y actitudes del cuerpo y no
inquirimos de que depende qt1e enclavijamos las manos
en la súplica, aoblamos la rodilla en la plegaria, rechi·
namos loe dientes en la ira y abrimos loe ojos en el asombro. Todos esos hechos deben tener ca11ea y origen como.
todas las cosas la t.ienen y vale la pena, s1 quiera eeaporcuriosidad, de averignarla.
Lo primero que llama la atenciéin en las actitudes; mo.vimientoe, y gestos característicos de nnestrae emccioneaó ideas ea que son un remedo de los setos que la pasión ó
idea dictan y aconeejan. Un hombre poseído de cólera.
extremada, ruje como el Jeqn, lanza zarpazos como el
tigre; patea como el potro bruto, ei ePtá presente la causa.
de su enojo arremete contra ella y lucha con ella en to•
da regla, ei está. aueen;e la causa se deerarga la furia.
contra loe muebles, las ropas, y se estrnja ó rompe lo
que se tiene á mano. Nada tiene esto de sorprendente;.
es por el contrario lo lógico y lo natural; la cólera quena es más que el deseo de venganza ee maoifie. ta en su&amp;
formas extremas por actos de ataque, de combate, dedestrucción en :fin¡ pero esto mismo Pxplica las expresiones y actitudes correepondientesá eea pasión. En efe e•
to; cuando la cólera es menoe inteoea ó cuando intervie•
ne la reflexión, no se ejecman sino que simplemente eebosguPjan loe actos correspondientes¡ en vez de morderse rechinan los dientes, que no es más que la eimulación
de la mordida; en vez de pegar ee agitan los brazos, E'&amp;
amaga, ee crispan los pufioe; á un g.-ado menor solo un
erguimiento y una crispación la denuncian, la eangreacude á la cara como previendo la fatiga del combate y
los ojos despiden fuego como durante la lucha.
Bajo la itifluenCi1\ del miedo la expresión y la actitud
son otras, todas de ddensa como Isa de l.i. cólera eran.
todas de ataque. Bajo la influencia del páaico huimos,
nuestra voz se extingue como temerol:!a de denunciarno&amp;
á nuestros enemigos, loe cabellos ee erizan como si quisieran defender la cabeza con un casquete de púas,

DOMINGO 24 de OCTUBRE de 1897

Bajo la influencia del Eimple temor no huimos; pero
retrocedemos: el cuerpo ~ recoje sobre si mismo y ee
reduce á eu menor volúmen como para no ser visto ó
presentar menos blanco al enemigo,y la actitud y la ex•
pre&amp;ión de la desconfianza que es la misma sensación po•
sible de miedo ea tambien defeneiva: la mirada ea oblicua y tecudrifiadora; se vutlve ácada paso la cabeza para
ver qué hay det.ráe, se cami ria lentamente y en silencio
como para no ser observado ni sentido y se tienen loe
brazos listos para protejer el cuerpo y las piernas medio
dobladas para empreader la foga.
La actitud de la confianza es opueEta como es opuet1to
el eentimiento que la dic1a, Un bombe confiado le•
vanta la oabE'za, adtlanta el pecho, cruza loe brazo:1 para
probar que no pienea acometer ni defenderee, piea firme
y anda apriea y con ruido.
Estos ejemplos eon claros como la luz, se palpa en ellos
el principio de que la expresión corporal y fisionómica
son un conato, un remedo de loe actos que la pMión correspondiente sugiere, remedo qne Pe atenúa, ee exfumina, se disimula á medida qne la-pasión ae modera ó
refrena; pero que conserva, aún en sus forma~ más leves
el tipo de dichos a1toe.
Las manifeetaciones de las pasiones afectuosas, de las
diversas formas y grados del amor son de la misma indo•
le y corroboran la misma regla. El apretón de manos, el
abrazo, ;a caricia y el beso, sC"ln loa actos que el afecto
nos sugiere segón es su intensidad. Todas ellas son remedos del seto de apoderarse de una coaa, de hacerla suya, de devorarla. El abrazo es remedo mam:fiesto de cargar con una cosa y llevársel&amp;- como lo prueba ]a circuna
tancia de que en lae grandes expansiones levantamos en
peso á las personas y hasta andamos con t!llas en brazos; el abrazo materno es además, protector; la madre
al abrazar á sus hijos loe envuelve, los oculta y los protejé" con su propio cuerpo, protección que es hija legíti•
ma y manifestación general del afecto.
&lt;Jon el apretón de manos remedamos también acto
de apoderamiento y de posesión.
Tomamos la mano de una persona como tomamos con
la mano un objeto que nos agrada. La palmada en el
hombro es ademán del miemo género.
El bPsO, quién lo creyera! es Eimulación ó cnnato de
mordida y llega á serlo en loa hombres brutales 6 ciegos
de pasión. Ahora bien; nada ee posee mE'jor y más completamente que lo que se come. la preea que se devora,
e l alimento que se ingiére y que acaba por formar parte
de nosotros mismos. El instinto-que ya no la razón imi·
tª con el beso el acto de comerse á las gentes que se
a man y el lenguaje ha sancionado el origen de esa dul•
ce mariifeEtación de afecto: 11me la comería yo)) solimos
decir de una muje11 que nos agrada ó de un niilo que nos
encanta.
No esdudoeo queeeta forma de manifestación del afecio la heredamos de nuestros antepaeadoe caníbales.

EL MUNDO

Nuestros Grabados.
EL SR. D. GILBERTD TORRES

Publicambe ahora el retrato del joven Procurador de
Jneticia Lic. Gilberto Torres, muerto tras larga dolen•
cia, el Miércoles 20 del actual.
El Sr. Torres nació en Ouaca; hizo rn carrera en el
Inst.ituto del Esiado, donde liE&gt;gó á ser profesor¡ dea•
pué~ deeempefi6 los siguientes cargos: Director del Periódico Oficial del E;;tado, Promotor :fiecal del Juzgado
de Disnito de Oaxaca, y Diputado á. la Legislatura; Asesor l\lilitar y m:ts tarde, Agente dE'I ~inieterio Pllbl~co en México; Juez 1~ de lo Civil, Prccurailor de Juetl
cia y por último, Magistrado del Tribunal Superior.
El Sr. TJrree era un howbre de coraióo, afiliado des
de su mái temprana juventud al partido liberal.
MAGoALENA

CUADRO DE GABRIEL MAX

$r. l!ic. Don (Iilborlo Torres,
+ el 20 del

pJ"ocurador de Justicia en el Distrito 'F ederal,

actual.

[Fot, Torrea Herm•no•.]

para no ser deslumbrados por la magnificeocia y grandeza del per1oonaje y durante el éxtasis buscamos en el
cielo el deslumbramiento de la vitiión mística.
T11.l es en breve eiutesis la explicación racional de
nuestras actit.udes y geaLoS pasionales. Toda pasión nos
exita á. la acción, que eje:cutaruoe plenamette cuando
aquella es inte.nEa y sin freno, que imicamos ó remeda•
moa cuant:o ea su solicitación menos enérgica Y que reducimoe casi á meros aímbolue c11ando la pasión que
nos anima es débil.
Darwin y Spencer están muy documentados á este
respecto y á ellos deben recurrir loa lectores que deséen
conocer más á fondo esta iogen1oea explicación de hechos que parecían no tenerla ni necesitarla.
DR. MANUEL FLORKS,

Una revista.

Nos viene de la Costa y se llama Et Correo de Tepic.
D1rédoe palabras á él relativas. Hab1ame propuee,o,y de eeguro el director de EL MuNno, no me .tendrá á
bien mi empresa-no espigar en el campo de la rnformación literaria, de tal suerte que esta nota significa una
contravención, pero juzgo que magüer todos los progra•
mas de crónica, tengo el derecho de amar á ese rincón
del territorio nacional, apartado y tranquilu, desde la
cumbre de cuyas montanas, se diviea la lt:jana y azol in·
mensidad del Pacífico que se llama T~pic. Y le amo á
Heredamo1:1 también otras; en ciertas personas, ee ob• mi guirn, á la moderna1 usanza, sin prejuicios de límite
serva una irresistible tendencia á mal tratar á los eeree
y frontera; más que por que ahí nací, por que ahí pemé
que aman; loe pellizcan, los muerden, lee dan manazas por vez primera, eeoti las prietinae vaguedades del eepí•
y. empellones y no hay más que ver enamorar á un car, ritu joven que bate el ala hacia el porvenir y las primegador ó á un soldado para cerciorarse de ello.
ras embriafueces de loe ensueños adoleacentes.
El Correo de Tdpic ea una pequeña revista redactada
Estos actos son remedo 'de la lucha que el caníbal entabla con su víctima y del mecanismo que emplea para por niños¡ niños les digo yo que soy aun jov~o, pero
que vf batir loa élitros de oro de esas nnaginacionea nú·
sacrificarla.
Qué es la sonriea? Una manera disimulada y atenua• hiles. A.si se llaman los poetas y prosistas que arr~jan
eemanariamente el oro virgen de su imaginación becha
da de eneefiar loe dientes, cosa que no dejan de hacer
á prohijar ~odoe los eneuefi.os, á cernerse en todos loe
loe aoimales de preea al apoderarse de en víctima ó al
cielos d~ ayer, á perderse, pájaro incansable en todos loe
contemplarla, bien para causarle miedo, bien para pre- ardientes oros de los ocasos tropicales: Quirino Ordaz,
pararee á devorarla.
Benjamln Rtitee, Joae R.lmÓn Somellera, Gabriel García
Igual principio se comprueba en atrae y diferentes ac- y García, Fernando Gómez Virgen, Rafael de Alba y
titudes y expresiones fieionómicas. La curiosidad nos ha- Antonio Zaragoza.
He dejado intencionalmeote para lo último el nombre
ce abrir desmesuradamente loe ojos como para permitirnos observar mejor. La concentración de espíritu obl:ga de los uhermanoa mayores,» de loe Maestros: Antonio Zaá. cerrarlos para no ser distraído y á bajar la cabeza Y ragoza, que es un espirita interno, ávido de ideal, sedienfruncir el entrecejo como para ahogar en sombra la pu- to de azul; hecho para la plegaria unciosa, para la een·
sación tenue, para loe altos y·eximios amores irr.poeipila. Las manos enclavijadas, el cuello tendido, las ro•
blee, enamorado de un Cristo, que ay! ya no resucitará
dillae dobladas del suplicante expresan la impotencia pa•
entre el estruendo de lae civilizaciones modernas; y Rara atacar, la indiferencia para defenderse y la decisión fael de Alb9., campanero exquisito de mis anhelos, un
de sacrificarse y en la súplica eetrema la postración com- día que fué un siglo de sensaciones saturada~ de estetis·
pleta de1 cuerpo boca abajo en el polvo simboliza el aba• mo, al amparo del ci~lo lapislázuli de Guadalajara ..... ..
Bien venidos¡ yo loe amo porque todos llevan al con•
timiento, la impotencia, el vencimiento supremo.
B1jo la influencia del respeto, inchnamos la frente cierto viril y tímido de aquellas praderas tropicales, la
como el esclavo bajo el yugo, descubrimos la cabeza co- deliciosa nota artificial-la única-de su gentil balada
A. N.
mo para entrfgarfa indtfensa y bajamos los ojos como artística.

María, la pecadora de Magda!o, la qne Bf'gún la divina
expresión de_J~EÚS eligió la mtjor pal'le, acurrucán~oee _á
loe piée del maestro, ha. sido objeto de numerosas rnep1racionea pictóricas y si reunirse p11diera11 todos loe lienzos en que aparece, suelta la undivaga cabeliera rubia,
fijos en dolorosa weditación loe taegados ojos hebreos,
de seguro se formaría un salvn amplísimo. Pero quepo·
coa art.ia,as han sabido pintará Magdaltl11a!
Q11e pocoa han podido darle la ansioEa expre.eión de
la arrepentida ...... .. .
Cuando pienean"en retratarla 1 •retratan eu ideal de mujer, masó menos volupmoso y wad ómenoe prof~no, de
suerte que si11 la m.t$e e,i scene d, la grt1Ga oo .non,, del
cráneo, símbolo de la meditación, de la muerre Y de la
cruz, embJema de la mortificación ascética, Magd~lena
se parecería á tantas herllloeae mundanas que dee¡megau
anse loa ojos ávidos su hermosura tentadora.
De estas Magda'enae mundanas es la de }.fax que publicamos en prt:fereme página de nuestro periódico ..... .
No se a.iivina por cieno en ene rédondt!Ct:IB tentadoras
:a huella de la pe111teocia; no pien:.;a en el Jesús angustiado del huerto ó en el Jeeóe exangüe del calvar.o, si•
no en el J~sús hermoso, humano, se.fiador, que á la iuz
de la luna di:.currla. por las calles de Jerasalem.
Pero así, ta npocoascética, es empero muy bella Y por
eso reproducimo:.; el cua·1ro.
Entre comadres por V,ll~sana.

Este gra·~ado se publica eq la pr!mera página del Mundo Cómico. Lo hemos reproducido en el St"manario por
que debeamoe que ning'.ln grabado dt:1 los que a~arezcan
en aquella revista, dl'je de aparecer en uut-etroperiódico.
Cierto es que el Mundo Cómico se re¡.iartirá á todos los
euscritores del M-undu llWJll'ado; pero Lemas creído que
11 iogún .1nteres podrá tenu para nuesuoe lectores la re•
produce ón de loe anuncios del uMundo Cómico» y como,
en loe forros de éete :figura el grabado de Villaeana, lo
damos ahora en nuestras páginas, por no privará nues\ros lectonie, según la norma que nos proponemos seguir, de los grabados de alguna importancia que aparez
can en dicha revista feeti va.
OTRO PAOO

De $4.000,00 de "LB Mutua/' én Arsndas.
Recibí de 11Tbe Mutual Life Ioeurance &lt;Jompany of
Nt-w Yotkn la suina dt-$4,000.-euacro .mil pesos, en :pago total rte cnaatos d.t:1r~chos ee derivan de la -póliza
1 úmero 837,166 bajo la cual y á favor mío y de m1 hermano Sao1no Orozco, estuvo asegurada la tJ.nada sefiora
nuee~ra hermana Dona Pa~cuala Orozco, viuda de Orozco, y para la debida conet_an~ia en mi caracrer de bt'~e:6.ciario y apoderado de m1 cuad-o hermano don _Sab100
Orozco 1 \atnb1én bene6ci~rio uombrados en la póliza, E'X•
t.iendo t-l presente .ecibo en la misma :Póliza que se devnelvP á la Comp11,flia para su cauceI.ac1ón, enArandas á
12 de OJmbrd d~ 1897. -F.rmado, .Maltas Orozco.
Jo~é M. Pérez Vargae, Notario de número ell; ejercicio
cenifico: que la firma pu1-&gt;a1a 21 calcP del anterior recibo
ea de puño y !Ptra del eeñor Matia.e 9~0200 1 vec~oo de la
haciendB del Tdrrero, de e,.te mun1c1~:no, y la !f.llSm~ que
dicho ae~or usa en todos los ~suutoe f'IO qufl _m~erv1ene;
y el aludido recibo lo extendió como benefic1ar10 y apo·
derado de su h~rmano doo Sabino Orozco, 1ambién beneficiario nombrados en la póliza de que se _liaoP _mérito
el recibo aludido, eE&gt;gúu const,a del poder Jurídrno que
doy fé haber 1enido á la vidta,-:-~º fé.de vero ad de lo
expmu~to suscribo y P"'llO e@ta d1hgenma en Arandas, á
12 de Octubre de 1897.-Doy fé.-Jo,1 M. Pérez Vai·gas.

�DO ■ l ■tO •4 tle OCTUBRE tle l. . 7

&amp;L MONDO

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA ·"ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MED[CO DE LA MARINA MEXICANA .

•

37',000 intllae sobre Jo• 111.n.r.,.e.

CAIRO.-La gran esfinge y I• Pirámide de Cheops,

Gabriel Woc(.

¡Cómo agracia á la vieiaese cuadro de mujerea delpuet,lu, t1gilee1 robuetae, garbosae y Lodae cubier1iae de las cana, luciendo eu bra'lo gordo y \orneado, eu cuello ee::ultural y eoe ojos pícaros cien vecea máe que el aniifazque
-cubre eu roano: ee me ankljaba eea Joente, una de
.aquellas en que fué sorprendida R1quel por Jacob¡ pero
tii no ee exaotamen\e la proiagon1a'8. de la leyenda ¡cuan•
iae Raquelee no podrán eocoo1iraree en eeaa fuen~e, mu•
dos y diecret.oe t.e8'igos de tan\ú peneamien\O, de tanta
pícara avensura, y de sanla confidencia narrada allf en
-el Siempo que '8rdarfa en salir la bol.a de la fuente y llenar loe eebellOe jarrones de barro blanco!
Siguiendo la oalle. se ve en loa peeadoe marcoe recargane imbécil eobre el toaco madero de moldura griHga y
-carcomida, al muaulm,n, al judío, al infiel, en\Orpec1do
por el hachio ó por el o¡no puro; aprovecha un haz de
eombra que le laoza el balcón de arriba 6 la iOeca mol•
dura del arco de la puena, 6 la t.abla l'egra que con aignoe en hebreo 6 cualquier idioma mueriO anuncia á uoa
lavandera 6 eeculWr ó carpint..ero eta.
Aei veie &amp;;enfiidoe en 189 callee á. loe t.ipoP qoA en el cen•
\ro se aciivan, gritan, charlan, pasean 6 venden barat.ijae de Jm¿salem 6 de ta ,ierra aan,a en general apeHr de
ee\ar á unu diat.ancia para no creer ea la autenticidad
de eu procedencia, pero que eepecolan al inocent..e too•
rie\8.
Por fin ae ha llegado á una de las m,e bermoeae mez•
,quiiaa de eee pueblo in6el hoy un poco máe t.olerant..e en
creenciaa ...... Tenemoe á la vista la mPzqu1t.a de Mohammed AU, auntuoao edificio construido de alabastro eaca-do de loe moniee eacritos, eerranfa que queda entre el elmino de hmailia al Üdiro
Realza desde luego eu vasM&gt; y anchuroso cuerpo alt.o y
de allí deetá.canee coat.ro eebelt.ae torree cillndricaa y dia•
.gonalee que ee elevan caei oaeta eer molesto aeguir con
la vista la acumulada punta que lae 1:ermina, hermosaa
-eúpulaa de mosaico y alabastro, una más chica al freo~
sobre el anchuroso pórtico, y la otra, sobre la nave pri~•
cipal, contrastan de la_mane_ra máe bella_ con. laa torrecillas que ae pierden casi de vtet.a. El póruco, 10meneo ar,co morisco, aoetiéoeee aobre una hilera de altas y gallar·
dae columoataa qne el arl.e egipcio adornó con mil obras
de au cincel maesno; el inkmor ea una joya valioaíeima,
retr»ada ~n cada pilaet.ra. en cada bajo relieve, en loe ea•
eudoa da alabaet.ro que adornan !os arene, en las oobri•
zaa de Jaa portee, en laa columnae del taberoá.culo, en loe
moeaicoa del piso, en Jaa paredee, en fi:i, un euntuoeo
conjunto qoe eeoapa á mi pluma al momeniO de at.rever•
me á dar una desoripoión fac1lmente comprensible.

Vieitais aquel iemplo hast.a caei perderos en las encrn•
cijadae y laberinticos corredores que lo forman.
C11a1.ro piaHl.ras al cicerooe y vuelta á. nueet.ro aimon
cuyo ,oldo semeja una sombrilla blanca con fleco negro¡
es hora de visitar las márgenes del bélico Nilo.
Antes de llegará la magnlfi.Ja avenida de palmas que
embellece la margen derecha del río y ~onde ee hayan
eituadaa laa oaeae de loa minietroa e:z:tranjeroa, pasamoa
por la ciudadela, monetruoeo edificio cuya viei\a acusa
d88de 1-Jego su deatioo.
•
La muralla gruesa, toeca, elevada, seria y foerie, poer•
ta de hierro que manejan gigantes cadenas v palancas,
deepné! otros muros aeoitleradoa por donde t,alen mor•
tíferaa bocas de cationes de grueso ca:ibre. Sobre lae al•
menadas cornisas también deec1brense T1egrae bocas de
faego: lae torree cilíndríca-., cónicas 6 exagonales, eo•·
i.ieoen en cada piso robuat.aa cofas at.rincheradae y t.oda
esa múltiple combinación de Wrrea, caa,illo1, mor01 mo•
rallas y fosos abarcan un vasto espacio dominando qui•
d toda la población y k&gt;do el Nilo del C.1iro¡ ¡cuán aun•
tuoea ea la ciudadela!

III
:EL NlLO,-LA OBA.CION DE LATARD'I Á LA PUESTA D"IL ROL,

Un misLral soplaba desde hacía algunos diae y 'refrescaba hae,a hacer casi fria la at.móefera del C.1iro; la tarde un poco molesta por el viento que de ve, en cuando
levantaba nubes de eut1l polvillo grie, ee compuAO, ya
por que el viento aflojaba. ya por que las avenidaa bien
regadas impedían se levantara la euliil areoillla de lae
riberae.
P.:ioo faltaba ya para la pneeta del aol 1 serian cerca de
la.e cinco y enano de aquella t.arde del mee de F~brero:
nueetro cochero golpeab&amp; con eu varilla de mimbre al
tronco un poco caneado ya, y bien eaiiefechoa de nuee•
liro dfa de paseo, ibamoe á oaear un rato agradable tomando un refresco en el alto comedor de un ree,aurant
inglés cuya vieffl ee extendla eobreel Nilo, teniendo an•
te noaotroa laa hermosa&amp; eiluetae de lae pirámides en
aquel momento doradas allá en lonliananza por loe oblícuoe rayos del eol, nuee\ro compañero inseparable del
mar desde hacía un afio.
Aquella tarde desaparecfade noeo\roe en un mar de
arena en el desierto del Sabara y aunque rojo coml) una
bola de faego, no noe inqnieliaba¡ nada teníamoe,qne t&amp;mer............ por el cont.rario, era vez como premio á
nuestra conet.ante deepedida que le b.aoiamoe diariamen-

~ en al~ mar, nos iba á. mostrar orgnlloeo eue dominioe,

su templo, y tt sue fieles, cuyit. adoración le venía siendo
t.an ao,igua como la aparicion del hombre aobre la tie-

rra.

No~troe no le adorábamoe, por eeo de ves en cuando
nos despedía en alt.a mar con un geeM&gt; terrible y u1Ja
amenau cayos efectos varia■ vecee Joa eeo\íamoe en la
obecnr1dad de una noche t;empee1,uosa¡ pero eea ve, e1ta
ba nueatro amigo eol eaihifecllo; contento de eneeftarnoe
cuán grandioso ee vela banaodo aquel terreno de loe aigloe, aquellas moat.ruoaae pidmid~s de grauito que miden su paeo oor el cielo, aquel rto cristalino que da vida
á t.anto ¡meblo¡eo :B.o¡ áaquella gente id6la1.ra, iodavfa
fiel , en ant.iguo dioa y rey de la luz y del calor.
Nada má~ bello que aquella tarde inolvidable; el pa•
norama q~e ee ei:teodía á nuest.ra vlata, nunca aoftado,
e.a grandrneo, un mar de arena reflejaba y aún dibujaba unaeat.ela de fuegn¡ la geoméLrica fi¡ura de laa colo-aalee pirá!Did~e en aquel cielo claro ein brom&amp;, ae perfilaba enviando ene alargada.e 10mbrae á dieiancia, lae
palmera&amp; dt-jaban ofruoa orqueelia :,ar,icnlar al chocar
81111 frondas iigiudae por el viento¡ el agoa asul t.urquí
del Ni_lo i:eflejaba ~mbla~do _lae eiloetae de loa peftaecoeos ed1flc1oe de 11 nbera 11qu1erda, lae laocbae egipciaa
con aue arieliócraias velas la1,inae.
Hinchadas por el miMral enrc1ban ágiles el río condu•
ciendo blancoe borrekoe de oabesa negra, y otroe remolcando baleaa co..:.iert.ae con camellos cargadoe de mercaccfa, botes de vapoT de ruedas subían y bajaban la
apaeible Q(lrrieot.e, cochee europeos llenoe de hermosas
y elegant.ee damas al rPcio \rotar de aue caballoe IÍ.rabee
pa~ea_ban alegres y bullicioue, mujeres de pueblo, ó
eg1pc1a11 encu·11bn1das salían de eus encerrados ,ugurioe
6 palacios á gnza.r de 1.q11ella taTde delicioea; la gente
con sus múltiples veet.iduraa apreeurábaae bvllici08a y
activa á lierminaT sm faenaa del día¡ loa pescadores en
grandes cea ae acomodaban en la ribera el fructuofo
-produc\o de eu lirabajo¡ en Un, una gran canliidad de
bot.ee atracados ya; deecaneaban en fila sobre la arenosa
playa formando una barrera de palo11, unos derechoa y
loe otros oblicuamente cruzados, llev,,ndo en única v;la
afPrrada.
Era aquelló no movimienM&gt; exiraordinario, agrada
ble, mezcla del t.rabBjo y del paeeo de la actividad y del
deecaneo, de la sat.isfacción y de la alegría aubeecuent,,e.
RApent.ioamQnt..e l-Odo aquel movimiento cesa como
por eoc1nti": al roido, , loa movimiento11, á. la algazara
sucede ua silencio general; entónces ee vé lo mú raro Y
aolem '18 que pueda observar el tourieta.

�•H

&amp;L MONDO

Princesa turca.
Aquell~ gente .iabriega, fe postra, la mayor parte en el
suelo, mirando al sol qne e1:1 oculta; levanta repetid»a
v_ecea la cabeza. golpeas~ con rna manos el pecbo, extiende loa brazoP, ~uelve á poatrarEle repetidas vecta
hasta que el sol ee p1erCe en el horizon-te; de-apu~e 88 Jav_a manos, brazos y cara; aef ha cumpl•do C!ln eu oración de la ta!de al sol, con ene faenas del día, y ae entrega acto eeg111do á su descanso.
Carios~, solemne, e_xuaordinaria y har.itst. triste ea esa
ceremoma., ~ª!' ad_orac1ón en pleno Biglo.XIX y al lado
de tanta c1v1hzac16n c_omo se obaerva en et Cairo.
Solemne fué para m1 nquel act0; nunca he sido mari•
~o Y espero no serlo á ptlear del encanto que para mí
tiene el mar; pero tanto tiempo sobre el colosó me ba
acost_u1:fibrado.á tennle al sol carifl.o como se Jo tienen
loe v1eJOB mannot. Preguntadle á un malinero lo qui:,
es el ~ol para el loe y oe lo dirá:
-81 no tuviéramos sol nos perderíamos en el mar si
no fuera por él no. presagia!iamos más 6 menos st-gu'ra
n:ienie los malos tiempos, aun cuando diera luz y cttlor¡
ei no ee noe preee1Jtase fraoco rn dieco nos veriamoe ori•
llados á cometer errores que harian peligrar nuesLrae vi·
d~B.Y nuestras empresas¡ en nna palabra, el marinero
v1g1la al sol t~s. veces al día: al h,vantarse, cuando
pasa por el mer1d1ano y al acost.arse.
Ahora eeto d_iariamenle en alta mar, p!3rd.idoe en el
océano e~ 1~ úmca guía ¿pensad después de esto si para
el má~ cnet1ano ó r.-negado marino no 1:egaría día en qc.e
lo quiera, extraf'i.e_y deeée sí ya no lo adora? ........ .
. Por eetoa con~1derandos, fué para mí aqut-lla ora•
c1ón al sol en el Egipto, en presencia de las pirámides
eeculareP, 11!1ª d~ las.impresiones que más se me han grabado en la imsgmaewn:
Oculto ya el sol empieza la batahola de la diversión
en W~o ese pueblo cosmnpol,ta.
Th&gt;Ja..nos al .oermoao Nilo promeliéndC' nos vieitarle y
aún cruzarle al día siguiente.

IV
VlA.Jll: Á L.AS PIRÁMIDES-REGRESO .Á lBMAILIA

A las seis a. _m., á la puerta del hotel, nol!.eepMaba el
coche que deb1a conducirnos por ioda la ciudad nueva
hae'8 el ~iro vir;jo, convertido hoy en panleón y cnmer'·
vando casi Í!1teg~as las antiquísimas construcciones que
relatan su b1etonadesde mucho antes de la era cris&amp;iana.
Plisamos de largo aquella tortuosa y solitaria ciudad
donde ~embrad_oe se levantan. humildes mauso!POP, entr¿
u!1a sene de rmoas de casas eiu hieroria, simples babi&amp;a•
Clones de gent.e ~el pueb lo má':!_ 6 menos acomodada.
A extramuros, delinease el larguísimo y antiguoacueduc•
to, formado por arquería destinada en algunos puntos
achaparrados ó casi desapareciendo entre /a arena que
loe a,gloe se bQn encargado de ir enterrando pnr Rradoe
Llega~oe por fin al frente de Gizéh, á la margen dt&gt;rech~
del ~do, arenoea y fea en ese punto.
Ag1l lancha velera nos conduce en una media hora
h!l.Bta la margen opueeta, y á. pie por la areno~a playa sub1~os hgera .pendien.tt; que L.OB ll~va ti la vetm,ta é bistónca p~bl'!Oión de G1zeh 1 y sus callee, arenoeas banquetas
y eus ed1fie10.s ~arecíao como aletagardoe por el auefio tor•
pe de eu ant,guedad; l~e verjas de las ventanillas de toeca madera lorn!ada deJaban yer uno qne otro palo quebrado ó carcomido por la polilla y cortinajes dé telarafia
ondulaban en los marcos y aun en las deeigualdades de
las pare?es eecarapeladae y polvoRas. Muerta parecía
aquella cmdad á Iae tempranas horas de aquefia mañana
de Febrero.
A poco ~ndar, por una de eue solitarias callee, el gufa
nos conduJo á 1;1na caea lóbrega, cuyo peeade pórtico Ient~mente_Fe abn6. á loe furibundos golpee que oon nna
piedra d1ó sobre el ~adero nuestro cicerone mueulman,

anciano ya, cubierto con nn turbante blanco un raepar!out negro, de lienzo delgado, sobre el cuerp~. una es•
pecie de manguilla ó bata blanca, abajo del sobreWdo
negr? Y un par de cacl.ee 6 eandaliae de piel de gacela.
:Poco deepuéP, ya en1aezadoP, salieron cuatro camelloP
uno iras del otro; eran nuestras cabalgaduras que no~
¡ levarfan hasta las pirámides.
Ya en marcb~, unas vece8 bajando. otras eubiendo es•
t~nsas lOD?,81 ártdas y eecuetas, divisát-am.&gt;e siempre á la
vista las uln.,.etas de las .tres pirámides que parPcíe.n ine.lc~neablPe. ~uee$ra ansiedad se duplicaba por el caneane10 que oca1:,!ona t&gt;I lento y eacudidnr pasn del camello
que nos hac 1a W(?ver bruscamente sobre lll particlllar si•
lla qne cubre eu Joroba.
El camino ee rectn 1 oolvoeo y árido; ll~ga~e al fin
de dos horas á un CBFerío
mieerabh•, eombreadopór
11n grupo de jQ formidables palma¡_;¡; 8Jlí desean •
ssm~s una merl1a hora y
segmmoa por fin la aparentemente imerminable
travf'sía á he pirámides·
por fin, ya al pia de un~
dE" ellas, la de Cheope, la
mái;a grande de t;odSR y·
próxima á la gran ePfingf', DCIB apeamos mPdio
tullidos de nuestra jibo
Pa é impasible cabalga•
du.·a. ¡Qué s"rprendente
mole d8 granito! formada
de bl( ke, bechre á mano
y adecuados allí con arle
orientadas lae inmenl!a~
faeet-ae de eeae montafiae
antiquísimas. tumba de
loe faraones y teet.igos imperecederos de loe gran
df'e acontecimien,oe del
mundo. Lns geni&lt;'s gne•
rreroe, artietaP, ciPniífi.
cos, han visitado aquellos
promontorios de piedra
que costaron muchaa vidafl. qne abrnrvieron mRe
clti 100,000talentoede oró
a~tesque re bnhierlln podido colocar las piedras
del vértice.
La pirámide de Cbeopa
ocupa una baee de terrn
no que corresponde á
5,000 hectarae y ene face•
tas 8,000; bajo su masa
desaparecería íntegra la
ea1edral de San Pedro de
Roma, t-Pniendo una al•
tura de 137 menos y for•
mando toda Pila una 08 .
pacidad de 2.005 000 metros cú bicoe:.
'
Ea línea recta y hacia
el sur hay tres promonto·
ríos 6 pirflmidee: Ja de
KopbrPn, Myce;nue y
Abou Roach.
La e.sfinge1 colosal bae•
to de piedra, vigía mudo
de aquellos monumentos
hacia el enr de la gran pi·
rámide de Cheope, pare·

DOMINGO a4 de OCTUBRE d• 1lg7.

&amp;L MUNDO

DOMIIIGO a4 d• OCTUBRE d• 1197

ce con~emplar en su inalterable actitud, todo aquel ini.
meneo campo, tantas veces frecnentado por los magnates
del mundo entero, regado con el sudor dt! la esclavitui
Y con la sangre de razas aguerridas y fueriee cuyas b,za~as las descabre la historia eacudr1fiando p~rgaminoe ..
hoJae de palma secas, grabadas con gerogliflooe
pi:,.
fl.a~coe eeculpi~os con obsidiana ó buril de torno 'a~ro.
_Em~e loa arrumados mausoleos que aún existen entre la.
p1~ám1dede Cheopa y la de Kophaen, distíngueae la careo·
mida pared ~e un templo Knt1quíeimo, cuyos bajos relie•
ves eon admuablee. ¡Cómo hay parecido entre esas figu•
ras Y lae que adoroan las ruinas de U.xmal y Chiohenit·
za en la pi:,nfneula de Yucatánl
¡Qué arro_gancia.de aqu~lloa lugares! ........ ¡qué mágica
Y. v1goro~a 1mpr.e~1ón_ se ~i.ente que hace crispar los ner•
v~os Y deJa estática la1mag10ación al contemplar tan grandiosa obra de una época verdaderamente incompren~ible, de una razaorgulloEa, combMit-ndocon ene semejan•
tes_y ~levando hasta el locue máximo loa heroicos acou·
tec1mientoe de la historia.
. Aquel!~ antiquísima raza de faraones se inmortalizó,.
rnmortahzaadolas o.bras de su pueblo. Figuraos si to'1os
los magoates de la tierra humana hubieran fabricadocoloeales 1,m~1baa come:, loe del Egipto ya nuestro su~lo
estaría cubierto de pirámides en cordilleras inmensas.
C~lcúlaseque coa los bloca de piedra gne forman las pi•
rám1des Ee podría levantar uná muralla de cuatro metros de alt.ura que atraveeara á toda la Francia· tocante
á la esfinge fué eeculpida sobre una montaiiá ya exis~
lent,e.
A las faldas de su _inmenso busto lomamos el lunch
que llevamos pr~vemdo y poco después de un brindis
por nueftra pso,1a y cua.tro i'ivos entusiaetas que de alli
lanza~oe á México querido, volvimos• tomar cooient(¡s
el camino á la .cmdad, azueando á nuee$roe buruildee ca.
melloa que dieron dos v~cee con nuestros cuerpos en
aquel aren~eo suelo .del Egipto. Estos golpes sin acciden•
te fueron bien fe~teJadoe por los demás, y ya ea el cen.
'10 del nuevo ~1ro, nos aprfsnramoa á tomar el tren de
rPgreso á ~e.ma1h!1: c~m qué tristeza dPjamos tan pronto
aquellos e1t1oa q1atóucos 1 tan Jlen(.8 de curiosidad para.
todn el mondo.
Nuevamen e en nuestro barco nos diepudmos á reco•
r:er la Fegunda !f)itad dPI canal de Suez que nos conduciría ápuerto Satd en el Mediterraneo.

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sa. ni aun siquiera para proveere:e de carbón 6 viveree.
La disyuntiva no dejó de ser contrariante; teníamos
formalmenle cerrados loe puMtos de llaha y con ello la
facilidad de conseguir carbón y víveres, como de recibir
también nuestra correspondencia que estaba depoeitada
abi bacía algunos días.
Loe puf'r,os de Italia, Francia, E~paf'i.a y Egipto ¡:erraban iambién ene entradas, aun cuando no de manera tan
rigurosa como Iogla,erra.
¿Qoé hacer en tan dificilefl circumtancias?
P\)r esos dfas ffCibió el señor CJmandan,e la orden de
la Si!cretaría de Guerra de seguir su camino á Francia, á
Toulón, donde se ncogerfan de loe areenaleeforge_chan·
tier algnn8s piuas oe rti!pUo de nntaua maquinaria
y
1
ruunic1ones de anillería.
Est.o vino á agravar mlis la situación crítica y relaiivamenie i1 jueta que eufríamoi:1 1 tardando así en resolver el
camino rrn1a propio que deberíamos seguir para !alvar
cuando menos la cuarentena,
C.ib\fgrnmae á nuestro rPcreeentante en Marsella para
que arrf'glara la entrada á Toulón y la caballerosid¡u:t del
rt-preE&lt;enta nte de Francia ao Port Said, quien G.ió ~1 me•
jOr ioforme de nut:etro eEhdo sanibrio á oord", basta•
ron para que nuePlra entrada á la Francia se hieiera sin
dificultadts DI rfmora"e.
::\Iientras se arregló nuestra marcha en Puerto Said gaetewos 11uestros díaedeazuetomezclándoooij como si~mpre
i:,n las costumbres de aquel pueblocosrnopofüa, ernioente•
mente activo por el movimieoto constaJJte y vanado del
puerto, pero después del Cairo no ha lugar á decir nada
eepecial más que deee:e cúmulo de extranjeroe, eepecialmentegriegos, que dando la mayor"prueba de patriot.ie•
mo, se reumeron en solemnes y acaloTadae sesiones que
tu vieron por objeto abandonar eue empleos, sus hoga•
res y comodidadee, y alietarae para daree de alta en el
tjf'rcito de su paf s.
·
Ya iniciado el bl,1queo de Creta, iuvieron el descomunal pattiotiemo de alie$aree en el ejército perdiendo todo
¡:.or su patria, ,rocaodo sus holgadas posiciones y afectos
por su país que lee recibí~ con una corona de laurelts.
El día anterior á nueEtra ealida de Port-Said, todos
loe griegos residentes en el Egipto, abandonaron el país
en un traspo1te que los condujo á Creta.
Láetima quti tanto heroiemo, no hubiera tenido el me1ecido premio para sus afanPs, pero rencida Grecia eerá
s1t,mpre considerada &amp;Die Jae naciones como la heroica
raza qne antigua1 como viril é instruida ba sido la buena
madre de cuyo seno han brotado tantos genios: el he1ois•
mo, la cit!ncia, el arte y la guerra.
1

V
PUERTO SAID

Sobre una positiva.lengua de. tierra medanosa, oonstrni.
da J?Or las grandes mare88 del 2\I~dlterraneo, que avam ,,
hacia el mar formando un prolongado bordo al Jagi►
Frunchal, está eituado el novísimo puerto de Saíd á llL
entrada de lo.s dos t&gt;xteneos maleconPe que terminan eu:1·

OCTAVA PARTE.
En. el Medt terráneo.

I
SALIDA DB PORT·bAID.

Ascensión á las Pirámides.

1

1
So/dedos egipcios.

Aperado y gt1stoeo el Zm1goza y su pe!eonal, e~recidiawos aquella 1.raveaía por maree ya bien conocidos y
sobre todu deepuéa de tan largo viaje veíamos no Jeja na
yá é. la patria tan ras veces eoflada. Cruz~r el ~1ed_iterráneo y el Atlántico era ya para nuestra 1magrnac1ón un
paeeo cort.o, un lago, comparado con aquellos océanos
1an grandes como el Pilcifico, el de China, mar de Benga1a y O::éano I 1dico.
Hticíanee con toda actividad Jns preparativos de la
marcha, cuando un saludo de 21 disparos anunció al
acorazado delª Austriaco, el «FraocisooJoeé)l que ma•
Jeatuoeo caminaba por el canal dejando ver sus atlétic88
y esbt-ltas formas de coloso¡ poco deepuée, siguiendo lot4
m'\1econee, entramos ep el mar tirreno, dejando quizá
para si1:mpre perderpe la coeta de Africa hacia el eurcf'B•
te y la de le. Tierra Santa con eu valle de )os Olivos, Jt:!•
ruealem y \antes o$roa pueblos donde el Mt1eias prome•
.tido, el hombre Dioe 1 Jeeucristo 1 regó eu esogre y pr~-

Nada agradable hubiera sido permanecer una cuaren&lt;'anal famosíeimo que enriquece á Francia como río
tena fonu~a en aquel pueno para compurgar la mala no¿
de oro.
De admirar es como ese mar t.irreno, brueco en fll16 ver- ta que nos arrojó nue~tra pr1..c~de1 ci11 1 DO obstante las
l ;ginoeae tempaatadee, no sepulla como á la At.Jántide á pat.en\es hmph1s quti nos amparaban 1 así como el oomeat, pueblo coamopofüa, temible enemigo de Alejandría, portamiem.o por orden de Comandante obeervado en
Ceylan, auranie nueetru. corta ptrmanencia en aquel
y fusura Babilonia.
Ea medio de sus aparentemente frágiles caeae de ma- pUf'r\O.
.
Hal!ta allf nuestro derrotero no había cambiado; tenía·
dera, tevántaae hacia el puerto nn novísimo y escnltural
moa
que
habernos
dirigido
á la isla di:, ;\laila, después á
edifbio morisco, donde 'se bailan instaladas lae oficinas
dirt!ctivae de la Compafila¡ hoteles oonauuidoa de fierro, Gibraaar vara f'ntrar en el Atlántico.
Per-0 .Malta no solo sujetaba á los vaoores á reclusión
ahoe y cuadrados, y las caeae de comercio reboeando ar•
tfculus variados de todo el mundo, vense en artísticos eanitaria, sino qne en grandes anuncios publicó, que no
grupos en el interior de los escaparases eombreados por sería acep,ado 11ingún barco de procedencia BLepecho•
hileras de portalones altos y angostos. Las calles rectas,
t iradas á cordel, de tierra apizonada y aceras amplias
donde verdeguean avenidas de arbolil1os bien cuidados,
dan le más bien á la población un aspecto europeo.
Dos ó lres lineas de trenes urbanos recorren la intermi•
nable lengua de tierra bae,a la población nativa, donde
put de verse hacia el norte el mar que rompe espumoso y
rojo sobre la baja playa y hacia el sur el lago fangoso de
Frnnchal con su ag11a rojiza taml::iéu é insalubre.
Del lado del canal en reducidoil y bien ordenados fondeaderos, descansan lo más brevemente posible, barcos
que deberán atraveear el gran canal 6 loe que ya termi~
nada esa travesía, ePpi:,ran, ee~'r su marcha para todos
los puertos de Asia, Europa 1 Africa y América.
Aquel hermoso y largo alineamiento de palos, chime-oneae y cascos, ala,gan el canal dejando del lado de lapoblación en la explaoa:la popular á eee pueblo divergente,
oemopolita, políglota y astuto que ya surca las agnasen
Rue ágiles embaroacionee, impulsadas por su vela latina
6 ee buye en las playas ostentando en eue cabezas el ro•
jo desbouch que usan desde el Khedive baEta el más hu•
milde súbdito egipcio.
Loe couenlados de todas las naciones con sus pabellones eiemptP. faadoa, flotando por el !,f1slral casi baeta desgarrarse sobre sus elevadas haat,aa, se .yerguen sobre el
frontiapieio de las casas, dibujando caracteres de cada
nación, cuyos negocios mercantiles tienen allí una aeom•
brasa actividad . .El fondPadero de barcos de guerra que
da al frente del gran edificio Mon~·or, al lado de uo barco
fran~éa atracamos con alguoaa dificultades por la fuerte
corriente que en esos momentos tiene el Medherráneo.
Una vez fondeado el Zaragoza, recibimos la alarmante
noticia de estar loe puertos europeos cerrados, para los
harcas procedéntea, directa 6 indi:ectamente de la India
fuere cual fuere su nacionalidad; precaución tomada por
la bruaea aµarición y rápido cundimienLo que había lo•
Vista del aatlguo Calro.
mado la peste negra en Bomba.

�...

EL MUNDO

DD ■ IIIGD

•4 d• OCTUBRE d• ,. .7

EL MUNDO

DO ■ l ■ GO 24 de OCTUBRE ·d• 1897

desatando para a1gunae ...... n 0 para todas. Porqué -?se
.
re untará. Por que nos proponemos que esta ~eccJ.6 n
!eJ e61o dedicada ti las artistas que ll()n .to~a~fa muJ&amp;rea de hogar y no mujeres de teatro. Estas ultimas des•
filarán como han desfilado ya por nueetr~e columnas,
cuando loe ecos de la eacena1 demasiado ru1doeos, cua~do el ee\ruendo del aplauso público, reclamen eu pubh•
"dad
Las otras las enamoradas del Ideal en me•
Cl
.........
I
•
·,
dlhodio de ·1as tareas pri vadae, apacibles y qu1e as . e d l'
ar, la9 que enfloran sus ratos de ocio con 1a_mag1_a e a
~ota del vereo·ó del -pincel; las que han temdo e1empr_e
rub;r del aplauso que revienta como pomposo florec1miento de luceade B:mgala, esas serán las que exornen

•
/·.

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j

.,--"'
V"&lt;

.....

'

..

GJ'Gueótzaó ~ztitJtatJ.
ELF.NA PADILLA.
Ea una nueva sección, muy eimpática, la
que ofrecemos hoy á·nuestroa lectores: una

galería que se publicará con la mayor íreenencia poeible, y en la que, tendran cabida nuestras
:artistas: Tiempo era y1 de que no!!otroe, que hemos l.levado siempre nueet.ra ofrenda al altar de. la muJ~I
que en nuestras páginas dominicales ba temd? boep!•
.talario cabida, deposiláramos_á. '.os pies de las mu3eres ar-

't.ietae un ramo de l:io!erne.
Hé aquí el primer baz de ese ramo, que se¡uiremoe

eala página.
d El
E iniciaremos la gentil galería con el retrato e ena.
Quien no la conoce?
En muchos salones elegantes estalló ante la feería de
eu música la aclamación; y vibró, lleno de promesas de
glotia, el aplauso.
. d Mé
uien no la conoce? Nos vino de 1~ Andaluc1a e
•
. Q de la embeleeadora R9ina de ÜJc1dente que muee~ra
:JJ,:lCO,
·
b · ¡ d. ·
cielo
su fi 90DOm¡. Co ':l.r1ueta y cautivadora &amp;]O e • ivino
.
munífico
de
una
naturaleza
en
primavera.
azu1, pal to
d •
t d
. e d' une patrie lointaine, de don e viene ot o
. Noav1en •···
lo que brilla, todo lo que perfuma, todo lo que canta,. o•
do lo que es gentileza, eonriaa, juventud, talen~o, vida
.
mtensa
..... . d'une patr-i.e lointaine: de tu amable re100, Oh
Art;el
·
ir.abiar de en ejecución, de la facilidad suma ~n que
.
. terprela , matiza , y embellece á ser posible, la
retiene,
10
música selecta con que regala loa oíd~e~ .
.
Para qué! ni queremos doctrinar m 1uat.1pre01ar mé·
·¡
Loa art.ietae ea ben lo que vale E lena y lo saben
r1oe.
r·t
t11mbién todos aquellos que gastan de. que su eep n u,
btlancée en el espacio azul de la barcomo ave d e 1,1,
&lt;
umaca de cristal de la nota ..... .
l
l.
man f a, en
d
d
Su iano hiblará por ella, con la voz. po erosa e eue
cuerd~e de oro y la eotiriea triunfal 6 triste de eue teclas,
ventura 6 negras como la deeeeperanza ....
b 1aocae co mol.

'e

Para tu piano,
En el album de Elena Padilla.

La balada es azul. ..... can\a los euefi.os,
:Murmura cuando el alma en primavera
Se empapa en el fulgor de loe ensueños ..... .
Para esta hoja de nieve yo quisiera
Una balada azul como t_ue eueiioal. .... .

El opulento wa.ls viste de oro ..... .
Tieue trémolos vivos, cantos regios,
Notas triunfales en alado coro ..... .
Yo para tí quisiera loe arpegios
De un opulento wala colar de oro!. .... .
La dulce serenata es musa blanca ..... .
Sacude en el frondaje el arpa eólica
y ténuea ritmos de cristal le arranca ..... .
Quiqiera para tu al bum, melancólicl,
La dulce serenata, .omea blancal ......
El nocturno ea un negco, insomne buho ......
Vive del torreón en las ruínae,
Con el viento lloroso alza eu dúo ......
De mi alma en las lóbregas neblinas
Aletea el insomne, negro buho!
ENVIO
¡Oh, rnberaoa artista, la harmonía
Cifi.e con su corona tu cabezal
En tu limpio horizonte eurje el día,
En mi cielo la torva noche empieza
y preludia eu fúnebre harmonía!. .....
Yo vago eolitario y taciturno,
Pasan tna horas ein dolor y en calma,
Olvida el sollozar de mi nocturno
y flote en nubes de zafir tu alma
Mientras vago, sombrío y t3¡c;turno!.
FRANCISCO

M.

DE 0L.~GUIBEf.•

CA/RO. - Vista panorA.mlca.

pagó la religión que hoy día tiene soberbio~ templos en
\oao el orbe.
Ya nueat.ro barco se cimbraba al choque de la onda
azul del Mediterráneo y poco á poco aqut,J horizonte limitado por la costas africanas iba eua1.1éndose en aquella
maea ltquida, ri2oada por un miet.ral irio y duro; allí nos
deapediwoe del calor, y los abrigos y uniformes de pa•
ño vol vieron á. aparecer en nuesnoa cuerpos.
LwcorbeLa,comosi reconociera el pueri.o que le dió á.
luz, camínaba ligera y majee,uoea; iba alegre á. loa areena·eade Forgechaa\ierdonde se le babia couetruido cinco
años anliee; p~ro orgullosa de haber dado la vuellia al
mundo sin un descalabro de enliidad y c,onaervando aun
en ea gente á todos, excepto dos qm, trieliemenff! habja
deJado en eu camino: uno en el Haway y otro en Hong•
Kong. Había pasado por todos loe climas, visitado muchos puntoe,soelienídoeeá flote 6 ya en varaderos y diques
sobre cuna de madera y aedlleros de gualdrae, meciéudo•
ee unas veces al acomptu1ado val ven de la ola tarda ó empujada y luchando con el temporal; sufriendo el biueco
golpe de la racha fría 6 envuellia en loe cálidos y s.orpee
víen50a de la zona ecua\orial y en liodae eelias 1aces siempre lielia, nunca muUlada ó enferma, agradecida á loe
miemos cuidados de aseo, se engalanaba como guapa y
arieiócraS;a polla, ya con flotes del Japón y de la India, ó
ya con la eecarchilta 6 nieve del eer.recho de Magallanee.
Eelia vez iba á cambiar ropaje en eu cuna, en el aree•
nal de T..ilóp. eana y salva.

II
CREI'A.

Pocos diae después en el mar aparecían como bro"n·
do del agua zarca níveas oreetae de montañas sobre D&amp;•
car; eran los ah.os pica.oboe de la isla de Creta, cubiert.oa
con delicado mamo de nieves, matizándose con loe más
tenues y poét.icae tin'8e, del rojo pálido al blanco de
plau. ó amarilJo paja¡ luego eegwaee á la falda de las encrespadas montafi.ae, ya la veuuloaa y rameada impresión de loe arroyos, serpenteando de lo alto de las ruinas, hacia el brusco cans.il de la costa, rígida y severa,
negra, húmeda y briUanie á fuerza del continuo choque
de Ja onda azul; ya t.ambién ee deeliacaban manchas
-verde obscuro y puntos blancos, boequee y poblaciones
de aquella isla 01en veces heroica que hacia eue preparativos para una guerra f01midable y deeigual.
Pero ¡qué animo! ¡qué ardor! ¡qué palirioS.ismo animaba
á aquella.e masas de helenos abandonando sus caaaE1, formando ejércilioe y dirigiendoae á la vieJa Canea á. defen•
der la más juelia de las caueae, la invfolabil1dad territOrial.
Iniciada la guerra, el pueblo griego conliaba con las
simpaUae del mundo entero.
Hoy sabemos ya que la fortuna Jea fué adveres á loe
griegos; ¡,ero en aquel entoacee, qué nerviosidad, qué
excitación causaba en el orbe antiguo la guerra tnrco•grie.ga, cuyo trágico final apenas hace á la fecha en que escribo estas lineas unos cuantos días que tuvo efeclio!
Ojalá y nos hubiésemos detenido en Canea para pre•
eanciar loe acUvoa movimienlioe navales que ee hacían

para el bloqueo! Dcagraci9,damente solo á larga distancia vimos las escuadras extr1:1njerae que dil'igian la~ aceradas proas de sus moles de fierro arti liadas, al puerlio
heleno.
¡Cómo aquella tierra solitaria en el centro de un mar,
ocul&amp;a á. lo!:l oJoe del mundo, no lo estaba á la codicia de
t:da una poliliica, aetulia y terrible! T.:&gt;da la Europa presenciaba con sonrisas maquiavélicas aquellos preparativos como si 8!:!1a1oieran á una eealón. de box 6 á un asalrn
de arma.e abotonadas 6 á. un daeafio sin proyectiles.
Muclia sangre musulmana y griega ha corrido empa•
fl.audo las aguas del Adriatico y del Jónico, regando Jaa
tumbas de Aquilea é hirviente aunque vencida, la antiquísima raza de helenos, tuvo que ceder no al genio, rio
al valor ni Ja estraliegia¡ cedió sunplemenlie al número, á
la masa del enemigo.
Forlialécete, paie de loa genios y pide después just.aa
represalias á su dimero opresor, imita á la Germanía,
q11e hoy ee nación poderosa deepuée de ser oprimida¡
tienes el valor, el genio y tu fama, sin mancha: no '8
falta más que la masa de tu población, y así como hae
conquistaao con la ciencia al orbe, conquiam liue laure•
lee hoy marchhva por el yugo poderoso de la fuerza para que máe s.arde otra nación \orne tu puesto t-n el foro
y \u quedes como espectadora en ese escenario '8mible
de la gran lucha política. europea¡ aeí no serás el enano
de la fábula, sino qne irá.a cCJmo el gigante ,ii, pi.&gt;ner la
plans.a sobre el húmedo y saoguineo piso donde yace el
valiente que da eu vida por la patria.
No se perdía de vielia aquella \ierra, aquel girón
montan.oso, foco iniciador de una guerra que e.n poco
,iempo tomó alarmantes proporciones.
Cómo se bacía eimpát.ica aquella Sierra que respiraba
patria, liber\ad, valor y energia, ve,ustez y gloria.
¡Oh Grecial liu madre Aliena~ hoy llora la pérdida de
eue hijos, pero cuenta con el pésame que desde aquí '8
env1an Joe mexicanos y con la eimpat.ía que inap1raelie
á la dotación de! ctZaragoza)) cuando s:i quilla surcaba,
trae larguísima travesía las aguas de tus poédooe maree.
Stguimo9 coJl la vista lae cose.as de \trCreta hasta que la
convexidad de las agua e nos ocul'6 aq ueJlas eue niveas y hermoeae montafiaa que se doraban á loa rayos de
un eol majestuoso del mee de Febrero, oculc.andoee trae
las encrespadas aguas del Adríáliico ................. .
Pene\rábawoe ya en loe dominios ilialianos á Jos cinco
diae de salidos de Port-saíd y el mar tirreno aparecía
\ranquilo, claro el dia y fresco, el sol á medida que más
se acercaba al zenit1 nos enviaj:)11. eue cálidos rayos, y
nuestra co1beta alegre eacudíaee majestuosa sobre las
onaae azul turquí coronadas de espuma blanca, de· vez
en vez irisada al contacto de la luz matinal.
Hermoso aquel die. en que la inmensa silue\a del Et·
na, como si saliera poco á poco de las aguae, iba sublime
llenando, hasta tocar el cielo, toda una gran porción del
horizonte, nevado hasta eu falda. Ei monstrnoso aooia•
no de graoho, tiraba á \odas lados las arrieag11das ailue~a de rn escabrosa mole, arrojando inmeusos gi'ronee de nieve en avalancha, lloraudo @u agua de lo alr.o
de su mort.sj.1 al valle pintoreeco en liumulliuoeosrlipidoe,
cubriéndose unas veces de vaporoso docel de tenebroeae

nubes y otras esplendente y claro luciendo toda su ma•
jee~uosa apnieoc1a de g1gaute, mudo hoy; pero terrible y
lieevaetador cuando su encendido cra\er vomitaba el det:1•
liruclior elemento que sepultó á bntas ciudades.

III
EL ESTRECHO DB Mll:SlNA.

Nos d~djíamoa al eetncbo de Meeinaen\re la punta de
la boc.a que termiua I~aha y Ja S1c1Jia donde ae levanlia
el Ema, uno de loe más na.ablee volcanes del mundo,
Enlirabainos ya al Golfo de Mesina, formando por ee·
tae dos panes del reino de llialia y ti babor, distinguimos
la escuadra italiana que dir1gia eue barcos á Canea.
Mandada por un almiranta, nuesr.ro barco le hizo en
plena mar el saludo á la insignia, que fué contestado inmediatamente. ¡Q11é ht:rmo~as ee veían ealirde loa aceradoa cruceros las tiucanadae de humo, y poco después el
estampido que iba á peraerse de eco en eco aobr~ la in•
mensa pantalla del E,oa.
Adioe barcos más felices que ooeo\roa que van , pre•
@enciar la iniciación de una encarnizada guerra ......... fe•
lii tra veeíal
Ahora el golfo se est.recha más y más, y Jaa abrnptas
costas de la penineula se dejan verá lae claras. Qué mon•
tafias, qué rioe de arena se dttacubren donde quiera, qué
artiuicu1 caeerfoa se desprenden de. Jae cimas hacia el
valle y allí se exc.ienden loe vifl.edoe, agrupados, hacina•
dos dando licor vividcante y rico.
No ha llovido y la pendiente cauce de loe ríos se encuentra seca, por eso queda marcada su huella oon are•
na, eerpent~ando caprichoeae vuehae y revuel1aa enue
el campo da la vid fresca y sombría.
Puco á poco el canal se estrecha y de las doa coe1iae
reflejándose en las tranquilas agua.a de uno y otro lado
apareceu como inmaculadas náyades las poblaciones de
Reggio en llialia y Meeina en Sicilia.
Eetae dos poblaciones como doe hermosas mujeres desafían entre eí ene galas y hermosura, á cual má.e hermosa y pialioreaca; una eleva eua artísticos edificios aob ,e
la montafia; la otra extiende sus caseríos sobre la playa,
una se adorna con aníeli1coa y suntuosos acueduc1ioe de
arcoa gigantes, la aira eleva del suelo, caetilloa albeantes donae el marmol se mezcla en profusión con la canliería de mil colorea, y lae dos ciudades como doe gemelas, embellecida.a por el canal que las divide y refleja;
compilien eternamente para conquistar el prewio de la
hermosura, es un juicio de Paria al que ee aujetaneeas alliamente poéticas ciudades de la eelirema Italia.
La -viet11 se recr~a horae enteras mientras ee va pasan •
do por ese canal sin igual, tra1..oquilo como un lago, hermoso como una beldad en su plenilunio, '°do en el pai•
eaJe ea fantáFtico, arrobador, art!a~ico y sencillo sin la.
brusquedad del contorno de lc1. obra romana y si con la
PRbel,ee dA las formas de una florentina ó veneciRna,
R ggio y Meeina, son femeninas, son dos hermanas, ru-bia y morena son dos aib1laa cumanae que se dan un be-so eLerno, que ee acarician para toda la yida.

Concluirá en el próximo número.

&lt;:¡; lor

ae

Vivió como las florea del cementerio;
Mi corazón marchito no le di6 vida.

tumba.

Murió el niño¡ la pérdida fué grave,
Meaba,donó la calma,
y mi angue,ia suprema, herida ave,
Se Fa')Udió en el nido de mi alma
Noeé lo que sentí¡ fué una violenta
Ag;ita 1i6n, Senoia,
Rogió en mi coia!ÓD m a tormenta
y en él juntó Ja noche con la aur01 a
.El niiio durmió al fin su úhimo mei'io¡
Murió el nifio que amal:a9;
,El ~ue otrn l veces se durmió risuetlo
.Al rumor de ¡08 beeoe que le da'"'a1.
JQué amaig~1 son tus born1, qué ~~tranquila1!
Jloral mucho y me afllJo;
JSi pudiera enjugat ds tus pupila~.
LM lágrimas que vier\ee por tu btJol
Lloras a\ recordarlo, y me parece
Que ee tu pernr eterno.
Yo también lo recuerdo ~ m~ eXLremece
Algo como ur a ráfllga de in v1erno.
Ah\ yo también lo ~vué, b~eé eu frente,
Lo cubrí de ca.nñ.oe;
Que tengo un corn:ión gran~e y ardiente,
Amigo inee{a a':lle de loe n1fios.
Fué 811 amigo y lo extraf'io; mM á veces.
Me sirve de oooeuelo.
Pensar que, por huir de los revef!eB
Del mundo ingrato, ee elevó hasta el cielo.

Ca.ll:t de tu dolor en el exceso¡..
Ya no llores¡ me afüJo, ....... .
¡Si pudiera eujuga.rle con un beso..
LM lágriroa1 que viertes por tu h1Jol
JUAN

B. DELGADO.

•Octubre de Oi,

PARA. ELLA
Ab .6 como las florea del cementerio
Su e:termiza corola¡ euepir6 vi~a .
.
ho en el lúgubre caut1ver10,
D emipec
"d
Y al fin, en mis \ioieblaa qued6 perd1 a ....

No le dió eue vigores la Primavera;
sus pétalos nunca brilló el rocío¡
y jamás hubo briea que le dijera
Sus amocoea3 quejas cerca del río.
No le dió eue vigores la Prima ver~,
En eus pétalos nunca brilló el roc10.

F,n

Mema.jera amorosa de azulee ojos,
Veneros de apacible melancolía1
. .
Aun cuando la esperaba puesto de h1n0Joa,
No bajó ds los cielos pare ser ~fa.
l\feneajera amorosa de azulea OJOS,
Yeneroe de apaci~le melancolía.
El recuerdo ea un ave que vuelve al nido
Boacando loe arrul'oe y las terneza~¡
Triunfará su recuerdo del negro olvido
y raegan:io las nubes de míe \risteza:,
Regreeará á mi pecho buscando el l ido
y hallad, loe arrullos Y lae ternezas.

Blanca como la nieve, como ella fría,
De perlas eu semblante no ~ubri6 el llanto;
Víbora su sonrisa, ee retorc1a
En sus labios de grana, no \uvo un ~auto
Ni una dulce plegaria; porque era fria
y 00 le dió ene perlas el tibio llanto.
Mnrió porque ea mi vida foé un imQo.eible¡
Foé flor que en eua ~erjelee. no abrió eu broche,
Estrella como toda e 1naccee1 ~le
Que animó con eu lumbre mt neg_ra no~he.
Murió porque en mi vida fué un ~mpo1nble,
y flor que en mis verjeles no abrió eu brocb.e.
Oh muerta idolatrada! si ves mi duelo
1
•
·¡
y sabea que mis nocb.ee eon mtr~nqm as,
Si me contemplas sola desde tu c1?lo
y eaoe tristes luceros imn tus pupilas¡
,.,1,. aun hay amor en tu alma, .para mi duelo,
.
y sabes que mis noches son mtranqu1 1as¡

Tiende sobre el abismo que nos separa
El puen1e luminoso de tu recuerdo,
Te suplico, inmolado eobre tu ara,
En medio de las dudas en que me p1edo:
Tiendas sobre el abismo que nos separa
El puen\e luminoso de tu recuerdo.
FRANCISCO TABOAOA.
Oclubre de 97.

TU NOMBRE
Como un místico roeario de armonia
Ea tu nombre ceJeetial y meliodoeo,
Santo nombre que repi\o fervoroso
En mie penae, como dulce letania. ,.... •··
Qué suave y grata música: Marfa!
Oada letra ea un arpegio misterioso ........ .
Como un m.íetico rosario de armonía.
Ea tu nombre celestial y melodioso,
De mi amor en el santuario silencioso,
Bendiciendo tus desdenes, virgen mía,
Lo deegrano apasionado y tembloroso ........ .
Es tn nombre celeeliial y melodioso ...... •··
Como un místico rosario de armonía.
EFRÉN R1rnOLLEDO.
Oclubre de 1897.
FIDE.

y O envidio á loe que firm·ea en une. fe in violada,
No sienten de la duda el aguijón maldi~o,
y e.rozan de la tierra por lll !\apera jornad.a
Sin blaeEemar del cielo, ein exhalar un grao¡
Loe que en el templo buscan de Cristo la mirada
Tan dulce que reanima el ánimo marchito;
Yo envidi~ á los que firmes en una fe inviolada
No sienten de la duda el aguij6n maldito.
Que aguardan t\ la muerte-la lívida enlutadaCon la esperanza viva y el corazóncontritoi
y al espirar contemplan la luz de otra alborada ... ;
y O envidio á. los que firmes en una fe inviolada
No eienWn de la duda el aguijon maldito!
Ootubre de 1897.
JoaÉ M. Oc110A.

�-

EL IIUNDO

DOMINO

04 lle QCTUIIU det. .,

ao ■ IIIIG.

Ensueño de niños.
POR,JOSBPH L'HOPITAL.-ILUSTBA.OJO:NBS GRABA.DAS 111N NUBSTBOS T..U:,LBBES-

N úmero l.
1
Un ñlbldo 1 el UH ae co11moTl6, Jaoobo ae· qaed6 en
el udan OOD el COIU® Dll pooo oprimido, 8D lan&amp;o qae
por la po,._la del wq6a qae hafa, ■a pad.. qllaba
111 pallaelo ea aellal de adlo■• Deapaá M116 leatamenle
de la lllaoi6,a. J 18 -1a6 COD penlOIO 'iade•
ello al holel del Unheno.
Cofa la wde, 1 ooa ella '\a delhleio menudo, Loo
pandeo olmoe del bealenrd Hoorteloy, &amp;ooado■ ea ■a
11'i'la por la■ helada■ de lo■ tfülmo■ dfu, dejabn que 11'
deopniidi.en hoju amarlllenlel qae 'fOllejeabaD
larp &amp;lempo"" el al.. sria 1 de■paÑ N poabn en el
lodo. Uu U11'1atipra, fda7 penelrlllle, e:i:prlmía, la■
llDNI qae dea!llaban, Impelida■ por el TIODIO de-•
-janle■ 'sraadN plopjoe ■ombrlo■¡y la ol11dad qne
le habla paraoldo en la llllllana un b11lllolou 1 ale1re,
- - may b..._ bojo el ri'fO tol, pan,cla aho·
.. amodorradll boje&gt; ID Uen■o hdmedo de Dlen y ,Ullle
' má DO poder.. medio de aqael a..pdeoaló de No•
-.lembre, mQ _.te mU qne la ftniadera noohe.
Jaeobo •til6 al aaafto qae lb■ , dtjar 7 e■ mlr6 en el e■•
pejo. Vlóot ana len lllllm- qae e■ eoh6, reir 1
mori6 iol hombro■, lntúdON menl&amp;lmeala de plliDa
mojada,
-No e■ dlda qae marcho al npllolo? B:mha oara qne
llOlllOI B1"- ddloalo, Ylejo mio......... ao le - ,l. mo•
rir.... ~•·• B.lhl 4111a Olllpa de ene horrible lillmpo . ........ .
Llam6 ¡,ara qae bajae■a ID malela, hleo llamar llll
tioN 1 dl6 al ooohero la dlraooi6o: calle C,lberl, .... de
lae■llon Loohel, plaaahadola, J91l)u&amp;oqae el jamelp

;Anoj6 au mirada de envidia oob.. el leoho.
-De■pá

de todo podrla lavarme ......... al¡¡o e■ al¡¡ol
Dlablol ..•...•.. Son 111 la■ IOÚI, deepaebémono■,' JÍ1 DDev,í teago qne e■llr embanlado.
·
Ella Idee de ut&lt;w embaulado qll8 debla i--rle e■Ye•
n, la parooió ~ yde
1u1 ldeaa Dllra■ vola•
roL 8ao6 ñpldamenle de 111 pelaoa aaa oamlaa de fra.
nela, pd■oe■ 11n ve11ido 11eado, pero limpio, colooóe■ el
eombNro 1 • mlr6 al eopejo:
-Diablo! dijo ID VOII mu7 ■Isa, paruoo ana vlel6•,
pero llalo peor. Bien _proo&amp;o leadNI 4110 -•Ir la librea
de Jfarlel, oomo dfOfa el
Gram, CODe■'I• de
mi abll8lo•........ Vamo■ , oomer. Co• tal de que me re. . , _ . ID el hotel del U oiverto tal oomo. e■&amp;oy........ .

"ª"'º

s,,....1o

- - . -adl6 an olprrlllo y pd■-' eohu hamo

111 má lnnqallisdo.
.
•
A la IU6a UI08lldfue■ lot ploo■ depo. El 11aon, Mn•
-...C. la plua del P.alaolo J 81 annlm6 por la oalle Ro■I,
Jaeobo oonri6 , iol almoo■ae1 bien alambradoo, qae le
-nlama' Paril¡ Tl6 tob.. la■- ·"• nlrill ul...SO de pu ate■, felealúdoe■, , deapeoho del mal
••le la■ lielldu; 076 an uompeta 1 aru6 u
UUYÍII 1leao de pme: 41111ilpl6 al puo mDOho■ a,aa,
~ dé pe,lelerlu, deuá de loe oaalll! • o¡ilabn 11·
1 - de ploooe; 1 eaoomr6 qH aquella ealla de,..,.
miela leDÍII llll IW9 aiopl' lapoao, qD8 le ~ 6.
•
lilu ouado dl6 -nelte, la oalle Oolb■rl le ae■ls6 de
aaeYO la l r l - Boa !'Alle ora la qae ooa~ al oau•
lel; :,a' la 111811a, OD&amp;Ddo 61 la habla -rrldoooD aa ,..
dre pan alqDllar el oaar&amp;o qae ooaparla OD&amp;Ddo e■iurie•
e■ huoo, babia ..- d o., - ojo■ an upeatoeolemu;
:, alion, laellaado hui&amp; la porlellllla laterropba IU
prolaaaldad oombrla, ..,.¡erada de lejlD&amp;I 1...., oomo
ll babie■enpendo
de plUDIO OD&amp;re lea do■
1lla■ de al¡DD&amp; dima
,eoord,l,Ddole 11118
por a• allo ODtero, debla abandonar loda e■peraou de
ooaf:n y de l. borlad.

amarillo■

r

191

BL IIUNDO

aaa e:nrema bilponuoia; 7 complet■ mente lnlimldado
e■ l8'111116 1 ull6 de ah! , &amp;oda pria.
Bra• Ju oobo 7 media, no llovla ya, pero el llempo
oepla llleado tombrlo. Erró nn lnelaole bajo lo■ ,rbo•
le■ 7 laep e■ dlrlsl6, la calle Rnl, ree11ello, aoabu.
· l!elll el al11mbrado 1 la mDllilud no podlan dio•
-•lo 1 anDS11be ooa pato nerri0to, ouado , lo lejol,
hllOla el Lolr, apro:.im,odoee, 41, llegó , 10 ofdo an m•
mor de f&amp;Dlarrlae 1 de lamboNI; al mimo tiempo lo■
,......... e■ hicieron má name,OIOI, lo■ IÍi•deroa apa•
noleron en 1u1 paenaa y todoi permaneorá~ aon el c,n.
llo lelldldo hiela la relma qDO 11,pba.
Loo lamboree e■ aproximaban ñpldamenle, marli·
U....do el al.. ooa ea tme•o oadenoloeo, , Jo■ olari- '
- - mú fnerie, oopla•doeu■ aolu p,eolpltadM, lm•
JlriOIII. Ya e■ dlalinplo ol relampacueo de Jo■ cobre■,
7 la&amp;III lllla del llmbor mayor al ooal preoedla DD&amp;
liuda de p!Raelo1, o ,rrlendo y dao1ando, ouudo lamd•
..., anl4ndOll9 , la ba1erla, at.ao6 la &amp;tirada de lnmla.
Salolloea lOdo puó anle él oomo 111 DH peoadllla de■lambradora 1 16plda, en len&amp;o que la calle e■ llenaba
de ooloao■ 1 de oaballeroe que oe1ala• el pa■o de la ...
en oayoe 1bak6e 7 - - e■pejeab■• Ju l a -Esto•• herm0to, ae dijo Jacobo d""lambrado.
B iba , ■egulr , la 1rope, alrafdo por - mmor gue.
fl9ro. P.ro de pro•lo di6 media •óella 7 ech6 , Óorrer
baala la calle Oolberl. E,a ..,Inda eran•• oellal¡ en
fl9!liao que e■lnrie■e • lae nuen en·el onarlel de GDie■•
81 iba, llep, larde! ......... Y por qD8..r ll,pr IDM
proa&amp;o, e■ embrollabs. Imbéolll Hablaolridadoprepp •
tar por e) oaml•o mú oorio 7 &amp;omaba el mú l•'IO•o-••···
8t haad,6 como DD bara,,l,u en la.oalle allenelooe :, •o
1t lnnq11ills6 elno oaaodo llegado al onaero de la o■lle
.... llaurlolo, vl6 pe18lane 111118 61 la tombrfa del
.iejo 0■111110 de Toar■ que lb■ á oenlrle de morada.
~ llegado o,n dios miDDIOI de aolioipaol6n; iom6
•lleaio, miró larpmente la p11erte del onarlel allle le
...i puaba 1 repasaba 11• •••dnela 1 qDO lruq-bn
lllpDU ■ombru ...... deepuÑ exhaló on 1a■plro, hilo
cll¡90plo de ftlor :, ID"6.

III
-:Bo 111ted aa condlolonalT Boeno. P - a■led.
Y el llfl8D&amp;o de gaer4la le volrió la e■palda.
Anuo hacia el plllo q11e eno11adrabn 00D1lraoolodellladu. A ID de1echa aupan fachada
&amp; - pi•oa, de nnteD&amp;I vagamen:e al11mbradu por ID•
•de volee;, ID lsqDierda DD&amp;l'D811 &amp;orre e■qoinqae
;flaaqneaha por lo qD8 podfa jupre■ en -lla■ linloblu
~ oal•n del olelo ple, aaa 00111"80ol6n mú '-pli•; 7
tme ,1 o■naado ID bori■onle, · una gran plaoia bija
. . . la oaal - " " ., ..pu■ba la las de DH llteru.
.Al aproxlmane má, dleli,.pl6 uo ooojoDIO de cono•
tiimelo- 1 81 IDOOD\16 en medio de llD ¡¡ropo de j6ve. . ' • • - el ponador de la llnlerna baol• formar 61a.
-Vam01, oolooaoeen do■ lilao 1 silonolol
.
:El e■ oolooó OA ana d• ella■•
81a embat¡o, 'cada lnslaDle llegaba D&gt;Ú 19nte que formaba. El lo■ vela ilep,
Ira■ de olro, alra-udo
el ,alio OOD vaollaole y ¡lmldo, ve■lido1 como él
&amp;taje■ de ria¡., oablerlOI con eombreroo de dlnr■11
-■-,, llenado loa Dilo■ peqnellu poi.ca,, lo■ 01101 llo'ftllldl, ID ropo en DDp&amp;D pallDelo, y . de oaudo en OUD·
',lo, 'fOOe■ qDO ■e eleva·baa, broma■ fora■duq11e excilaba•
mu, marmullo■ tofoeadoa que oorrlau por la■ 8111......
Pero de -pionto la ll•leraa e■ agliaba y el ayadllllle,
oerrltndo haola el pDDlo donde .. ola mido, ¡rollla:
-Q11ieren uetede■ callareeT III e■ 4111 DO qoie,e• que
le■ d6 de ¡,anlaplee.
Y IOdo volria al lllltnolo,
Jaoobo eeteba impreeionado; oe oenlla frio y llrllaba.
.Al cabo de poco■ iDtUDlel 016 , lo 1,¡o■· lo■ llmboNlll 1
lo■ olerioea qoe volvfan al oaartel¡ de1p11é, loe vló ¡,r■ r
eale la 101 del p11ealo de oeoliaela y por 11• 11 delarioroa ba iendo 1 ,ouando la relrela oo• pl6 irme. Habla
Jkapdo la hora, oerr,baall lu puerca■ ........ .
Una eombra marohó vlnmenle haola la llalerna, oon
"" rnido de eable qoe e■ ._...,. aob.. Ju pledn1, 1
Pedro ri6 lnelr lo■ galáaee • oro¡ • • vol! gri16: loo••·
PD&amp;ol mayore ■ del Ser. BMlll161l&amp;l oaa&amp;rol y otra■ ■om•
breo e■ ■graparon al"4e4or Wa,.._le 1 del o8olal,
COD regl"ro• bajo lo■ bruOlt
Llamada! ma•d6 a! ollolaL ~•mpalllal
El aargen&amp;o mayor d6 la ~ a:,ud'8do■e de la
linier••• dijo loo nolllbree. Loo lllmiado■ reapoadlao:

- •-1

...,po,

""º

-a-

du._

811116 de 181 medltaolo- eoando e■ del11vo el ooche y
de■oaDdi6 an&amp;e •na poq11ella lleuda, oaro■ ridrlOI .,..,.
MOido■ de oonlau blanou, dfjaban puar la las lamiuda de ana 1'mpara. lfa •I momen&amp;o mluao abri6e■ 1&amp;
P - 1 la e■llora Loohel, an poco madura pero de ro■uo jorial ■da, apueol6 . . el umbral,
-El'casr&amp;o del e■llor e■Ñ llolo, dijo con ana ,.,......
ola. 81 el oellor qalere puar porel aorNdor....... ..
De■pancl6, de■pllá, YOivllDdo COD DD&amp; bDjf1, ,-dl6
ID el puadllO qae e■ abrla ■obre la •11', 11 lado del ...
lableolmle.a&amp;o, , Jaoobo 1 al oochero qD8 llevaba la balljL 811bl6 ella nlate ._,o_, emp11j6 111111 paerla 1
81 biso , na lado ,aa dejar pee■r II joftll:
-El oell~ me dlnl 1f le falla al(IO, 111 ee1, todo bien.
El eDlró, balbaoe6 DD paclu, dl6 oa pleaa al oochero,
lom6 la bajla de la■ mlDOI 4e la ■ellon Loohel 7 e■ 4118•
d6 IOlo,
Recorrió con lo■ ojoe ID oaano,era limpio, oon 111100r.
liu■ m111. blaaoa■ fNDle ' la ....... J DD bou faeao
en la chlmea,a.
,
-Vamo■, dijo, ao-r,! mal aqal ........ SI p11dlera 111·
q~len dormir 1h1ra.........
·

flaoo, - " 1 0 de mi- de cabillo■,
1 de llD&amp; vieja 11111-. COD DD boDe1e de pi•
pare eobN el oo.,lpDI, e■ hlfhl6 ■olemaemente ea la
pan me■a; oomensaroa aaa conft.-.o)6ll 11mpl1erDa,
e■poolede 011ohioheo mon6&amp;o•o, enl1emeooladode i,ide..t
1 de 1«11 y Jaoobo oe abtorbl6, ■rrullado por ... marmario brit'81eo, 4"" le penol6 oorrer leD uiole oomo,
al11era la ll11vla au del de■ hlelo,
El poteje le ft'confori6, porque I• ....,,111a de 111 tole-dad 1 - p,eooapacioneo 10 pod fu bater bieobu• 10,
opeli&amp;o de velnleall0t; 7 onando letln leron aa ·,uod•
ho'IOII•, toarl6 , bDOa vino qDi bD8le , riolela,
oomenr6, euoon1rar , loe olnoo lngl-■ dlnrlido■
olrid6 el NIio para dlverli.... L~ oomllla ara baena;.
llll 19llllemu

a4 11• OCTUBRI U .. ..7

No lmporll, vo:, 'de■l11mbrarloo pldi4•dole■ 11na oomida
e:&lt;qallllla, Para comer mal ya hobr4 dempo,
Y oomo - b s por la p11ena de la plaoch■darla:
-Bue- aocbeo, ■ellora Loohel; ..16 ma7 baeno mi
olllrlo-e:i:olam6. Vendrá may HCDldo. Lu •oohe■ que
DO me -i. podelo decir: • " llftftlldo.
· Y perli6 •lecremODle, ea .IU&amp;o que la pl1111ohadora de•
ob ..nL
-Beñ llll 19alil ■oldado mi e■llor, 7a lo ver,llel

ofa, -

Ir

..,...Ddo

Benl6e■ aporte, ea DD .rincón, 1,
qae • le
llrri-, miraba di■ualdamenla 111 ldu 1 venida■ de lo■
mo■o1 qáe p,e¡,arabaa la oomlda.
La oampanade la IDH&amp;de hn41pede■ -blba de ■onar·

.

.

Pre■1alel 11lfall' de l11 fllu, lblll ' ool_,.. delru del
1Dblellienle. ()aedo elle h11bo conohddo e■ lo■ llev6
oomo, ana manada debo,,....
El arpn&amp;o mayor de la 191onda, &amp;om6aa p..- 4 bl· .
■o lo mlamo; delpuá lleg6 el lorno , la tercera.
-Varaarille, Jaoobo Aop■&amp;ol dijo el - &amp; o m ..
yor.
-Pree■ale, reepondló Jacobo.
Bra el dllimo llamado , cauea de la ioiolal de 10 apo•
llldr,
-A la file de la de..cha, marcbenl
En.• q11iaoe de la S! de! - . Fueron llendoo, la
planll beja, oon&amp;ra la oaal ,e le■ habla alloeado; el 11r-

1enlo mayo, Joe ditiuvo en la primer dmara J dijo:
-Abrisao■ por eeta noche oomo pocUie, malla•• veremoe. Y de■pareo16,

···············•·······••........................................................
-

Todo■ e■ ""°"•aron y J aoobo II lnlrodnjo limldam•a-

te bljo Ju mantu que eu un rlno6n, le había moetrado el caporal, en •nk&gt; ·qoe uo oompaflero remendaba
111 leflla. En el mi■mo momenk&gt; el o_
l arin aonaba die•
olo en el patio 1 la última 001, e■ prolongaba larpmeD•
le como DD melanc61ioo buena• nacha. El o■poral Traa•
•h11d apa¡abo l11 IDOII del ooarlO J &amp;odo qDedaba en
1u linleblu.
Jaoobo • 1gi16 por algdn liempo ea au lecho qae ba·
. Uab■ DD pooo eelreoho, no pooo duro; deepuÑ e■ qned6
ilunoTI.I, eacuchando loa ronqoidoe qae • e:a:tendfaa dé
DD lecho al otro, 1 dlnl•soie•do pooo ,l. pooo Ju ftDII•
nll qae lu linieblM, meDOI
permllla• 111 reoonooer. Por fin, Ntaba en el oaanell Aquella °'man,
aquello■ bombNI dormldoe, aquello■ lraju peadle•le■
de olavo■ 6jado■ á la pared, IOdo aquello qll8 •••..•el•,
e•wieoldo por la noche, ■erla en adelanle en vida..... .
Sonaba en lo que acababa de abandonar, en 10 oám.,.
ra oo•fonable, e• el criado ooidadoeo, qae por la m••
llaU enlrabe ll•viadole l1J ropa limpia 7 llll sapa&amp;ol
l111troao11 en la me1a de 101 padret1 en 1a hab1jo mM
qoe moderado, ea 181 filcile■ placare■, en la doloe libar-

,r1-.

&amp;ad, qae -boba de dejar , la parla 7 oa.,Ó valor tolo
al¡ora apreo(aba.........
De■poÑ n■ peuamlea'o■ lamaloD 1m oamino mú
coDtolador; pen■6 qae danale aa allo, oaaado menor,leadrla neoelidad de b.._,. al¡¡o ea qll8 coapar 111
vida, ea que p19111alane lo qD8 Iba , baoer¡ qD8 en ■ &gt;l•
dado, 11 decir alpoa ooea, de■pá do &amp;odo, 1 muy noble 1 _m uy 11111; reoord6 loa aoDNJo■ de 10 •lo el P•~'•
qae lo oompromellaD • apro_h.,.. de la ley oobn lo■
aondlolonalee, lodavf• e• vigor ea aqael allo, la última
qDO le permhfa de oe¡aro ap1e11der má proDlo el offclo
1 a-nder 111,l,1 prou&amp;o ...... ,,. Y ea IIDIO /¡DO el .aaello
oreoleole entorpoola - p,l,rpedo■ y qae lo■ ronqoido■
de 1111 eamaradll le pereofu m8DOI dillillloa, le pe,eoló
ofr en - l l e e■peole de orepdtoalo mealal 4118 DO ea la
vl¡¡Ula pero q11e no ea lampooo el mello, la reueu qD8
de■oendfa por la calle Ro■I, :, - de DD8H el
mayor precediendo , la laof.rrta 1 empajudo aale •I ,
lo■ pllloelo■ qae aorrlaa haolendo plruelu; deepa4o ~■ta
vlal6n mtuclal • alej6 1 e• llnlO qD8 perdfa ·1Dl8Dliblemente el conoolmle•IO, la 'fOI del olerla de 111ardla aca·
rio16 ■DI e■nlldo■ qae 1e adormeolaD, oler• al priDclplo,
aeapa4o londlénd- eo DOIU . , .. . . , uralladorar, ......
J •oobo ■e había dormido.

"º

-bo•

IV
Cundo pndo •lir por primera deepbf■ de iru
dfae, - dfN eterD01 de ldu 1 venldaa, J-bo - b • ·
1• aollmalado en el ooarlel y ■e aenlla ■oldado, La vlJa
millter •o le•f• 111 - - pon él; oebla ya barrer I••
eeoaleru y Jo■ oorNdorea, limpiar Ju plllllll bojo la
vigilancia del caporal Tranohud, p■gar 10 bien VODlda
oo• 11n Uuo del nao iomado en la 01Dliu de la 11a lli•
daud. Sn '80ino de lecho el ooclnero Mou1ier, le hauia
NODme•dado á la beoevolenola de su pallaoo el""""'°
Vunler que• dlpó aoeplar un vuo, por ana vea to•
lo á fin de haoer oonooimien&amp;o,
( Conlinuará.)

�OO ■ IIIGD •4 d• OCTUBRE do 1'97

EL MUNDO

DO ■ IIIGO •4 d• OCTUBRE d• 1&amp;9y

ven madre que cedió ~u pu~eto en este mundo al tierno 10•
fante? ........ .
-¡Ah! para ella tene~oa ~na
lindisima corona de m1ozot1a é
inmortalPe entrelazadas con
muego. Pero ¡qué dhrn! acabó
de Lacer esa elección y encuen•
tro otras ¡tan bellas! Eaa cruz
enteramen,e blancal eea palma
tan verde como la alcanzan los
má rtiree y tantas otras de cam ·
panillas que solamente eofiadae
pudieran estar más adecna~asl
Loe muertos no ven ya¡ ¡triste
,.,-erdadl pero loa vivos eentimos
tal consuelo al cubrir de florea
sus sepulcros ~omo en. un reoa •
cimiento de pnma vera rnmortal,
que nos parece que los queri•
ctos amentes nos eonrien desde
la eternidad.

El Rey de las gemas.
A ALONSO FI!RNANOl!.Z.

A cabañuela ee hallaba como
r.undida eutrn los erizos brefial~e que bifurcatan y fxtendian 1:iue entecas ramazones,
serpenteando sobre td rnelo ee
1eril del vallecito.
El cazador audaz 6 PI ntraviado ,iajante que nor rnra ca•
rnalidad llegaba á eee paraje,
solo podía darse cuenta de la
existencia de sen e racionalee,
por el airan de humo que surgía del techo pajizo de aquella
choza que á juzgar por su cona•
trucci611 ealvsje y primit.1va,
parecía la guarida de alguna
tribu aborigen.
Llegando á la cÚ!!pide de los montes, colmnbrábiu•e
entre torvas Jpjaníae, la torre vetusta de 'a cerca a a a 1dt a.,
y los diaa de fiesta, cuando lo de arriba estaba azul y una
luctuosa {loralia matizaba loe jardines cultivados, llegaban haEita Ja desierta mansión, amortiguados por la dis·
tancia, los clamoreos de las campanas, que echadas á
vuelo, repicaban, invita• do áloe fieles á cantar plegarias
y ofrendas: lirios silvestres en el róetico alta1ciw de la
virgen milagroea.
Ignora;::a Tarsila que corriera en las bocas de las luga.
reilas una historia sobrenatural en la que ella como protagonista fungía.
Las villanas propalaban que la avariciosa bruja con
quien la nubil vivía, después de celebrar un pacto infer·
nal, había ofrecido su adorable peraonita, al proecrito
del paraíso, recibiendo como recol!lpenea de tan nefando
negocio un gran talego de oro mohrto y el derecho de cosechar en un Jardín tincantado, la mandrágora, los huesos de muerto desenterrados por las bieuas, las cabezas
de víboras, las aAtae de macho cabrío y todos los simplt"S
con que la septuagenaria fabricaba sus fillroe y potingues.
Las ancianas, eantiguándoee, maldecian 11quella arbo•
leda sin verdor; loe patriarcas, ai amor del fut!go, relata•
ban á loa nifioe coneejaa espeluznantes; y loe mozos, auepiraban pensando en la hermosura eingu1ar de la em·
brujada.
La harpía, babia en efecto prometido la doncella á un
ser eobrenatura.l, pero no al diablo, no á ese pobre di a
blo tao vulgar, tan feo y tan calumniado. si no á un op n
lenUeimo gnomo, de luenga barbar,: ja, florida y espira]eada, patizambo y giboso lo mismo que un poJichinela,
con purpurea caperuza bordada de piedras desconocidas
aun de loe más sapientes lapidarios, y un descom'..~nal
gorro, en cuya punta hacían remate tres caecabelitos de
oro, que tin,ineaban cuando al agitarse la gran cabeze 8
chocaban las cuen5ae que había en au interior.
,Era el prometido de Tars.ila el seilo~ absoluto de lo
imperios subterráneos; capitaneaba legiones de enanos,
poseía M!soroa incalculables, tenía esch,vo~ nubios, y sus
aven\urae llenaban de leyendas extrañas laa comarcas y
villorrios.
En Diciembre, cuando el frio mataba á loe parvulillos
huérfanos y ee ocultaban los crestones de la cordillera
bajo uva clámide de at1tral blancura, p-aaeaba sobre la nie•
ve y acompatiado de una numerosa tropa de pigmeoe,
bail~ba sobre la superficie de loa lagos muertos, bajaba á
fo profundo de loe precipicioe, exploraba las cuevas mib•
~riosae raptaba á las mucha9bae incautas y cazaba ciervos atu'rdiendo las serranías con el ~etridente alarido
de ~u cornamusa y las blasfemias de sus compinches.
La noche de Reyeecoomovió al superticioeo pueblecito
un acontecimiento extraordinario:
Tarsila había ocurrido a la iglesia solicitando del pastor de almas loa auxilios de extremaunción para la vieja que moiía.
Loa fanáticce campesinos dirnadieron al cura y aun
por fuerza le impidieron ministrar limosna espiritual á
la hechicera.
Tarsila emprendió el camino que á su retiro conducía,
avergonzada y llorosa, embargado su ánimo por miste•
rioaoe terrores é inexpreeables tristezas.
Emigraba el sol. La luna bañaba de blanco el paisaje
crepuscular y nublazonee µintadaa con loe tonos atormentados d~1 cobre fundido ee esfumaban f del!tefiian
entre el nimbo puro del occiduo· fulgor.
Lad,aban loa perros en las deheeae y caserioe, loa garaiionea relinchaban olfateando á las potrancas, el ábrego simulaba rugidos de lean en loa desfiladeroe, y los
árboles, enfermos, sin fro~daje, crujían como esqueletos
proyectando sombras cap11chueae.
Cuando Tersi la llegó á la cabafia salió á. recibirla en la
puerta, un hombrecillo, un pequen.o picapedrero que
con la piqueta al hombro hacia grotescas caravanas.
La casucha eetaba in ,.,-adida por una dueodería que
hormigueaba como una república de zabandijas.
La moza contemplaba á los pigmeos creyéndoee poeeí~
da de una alucinación.
Los había decrépitos, con testas de Bolofernee degollado y barbas de burgrave, tuertos unoe 1 ó de pupilas
estrábicas loe otros, y todos los &lt;lemas, narigudos, jorobados monetruoeos, formidables, repugnanteP ......
Tara'ua experimenró un eepant? in_dernriptible a! ver
el lecho mortuorio de la abuela ctrcmdo nor una vemte•
na de aquellos entes, que, tomados de la mano, valsa•
ban una rondalla. entonando á la vez e:xtrangeroa cánticos con au2 chillonas y agrias vocee.

293_____

1!:L MUNDO

NUESTROS GRABADOS
Capa de paño balge
y Cuerpo blusa de cuadrlllé
heliotropo.

Abrigos para Otoño.-Delantero y espalda.

CRONICA DF. L.I. 1110D.1..

$ntre (!omaares.
-¿\~iale ~omulgar á Lela?
-¡ Y no la babia d~ ver!
¡Tuvo miedo!
Buscó la imagen del crucificado y vió en su lugar un
símbolo infernal¡ intent.6 gritar, y el terror abogó_ sus
exclamaciones; quiso huír, y entonces, el más vieJo de
loe invasores, el má13 feo, el miie odioao1 el que ioa capi,
taneaba á. todoe, un malandrfn lia~o y diabólico, hacien•
do muequecillas y echando briricoa de marioneta, aeió·
la con sus fornidoe: brazos de tritón, y ya con la presa
á cueetaa. escapó á los montee eeguido de loe gnomos que
vociferata:1 saltando de roca en roca.
Eso era terrible.
Los viejos agitaban ene nudosas cacbiporrafl, loa jó•
venee arrancaban loe árbolos de cuajo, d~eprPnifan peflaecos arrojándolos en una pedrea cicl6pPa á las llano•
rae, roJaban bolas de nieve, y destrozaban c 10 sus hachas loe obstáculos que encoutrabnn en su carrera, en
esa huida, polichineJeaca, estrambótica, horripiJagt.e .....
ritmada por monótono car:icabeleo ..... .
El deepertamien to de T..raila fue como el comienzo
de un fantástico deliquio.
Eaiaba en una inmensa gruta donde todo era chispear de pedrerías, irizaciones fulminaotee, feéricos re·
la'tnpagueor:i, fulgenciaseúbitafl ......... n-oa má~ic~ oetentacióo de coloree derrochándose en indeecr1p~1ble explendor de matices!.. .. .... .
Estallaban a11í las fulguracionea espPctralee del carbunclo, confundiéndoeb con las aureacencias tenues de
loe cuarzos y las cornalinas¡ loa rubiee, como g ltas _de
eangre cristalizadas, ee incrustaban entre· l~a _~f'lpac1oe
episcopales, las fúneb1cs obeidianas y las venturmaa empolvadas de oro.
·Brillaban, coruscando, las glaucaa estrías de los ópa•
loe las oblicuas facetas de las amatif!ta9 imperiales, loa
flo~ecentea espatos, loe ónices fuotrll.rios y las tétricas marcasitas ........ .
Loa gnomos, esos misteriosos deecendientes de u na
raza milenaria1 no solo eon dueños dA loe ricos veneros
ocultos en las entraflaa de la madre única, también po
Eeen joyas y valioeas preseas. por que en las nochee invernales, al fulgor de loe luceroE", Llao profanado lae al-

1 •. r VJllasana.
-Deepuée de lo del domingo ..... .
-¡Jetúe, .:\Jaria y Joeél

cobas de las priaceeae merovingias para robarles sus cofreA de eáodalo y 1:1us taciturnas pedrer1aa.
Tareila1 poseída de estupor, contemplaba aquel n:•
pléndido apoteoeis.
·
El tuno Pnck se irguió:
-Aqui hay, dijo, te~oroa anfic'entes para perderá iodas las muj~ree¡ los grandt-&gt;s mciofl, no podrán nunca
ofrendar á. sus aooantet1 nna for, una como ésta; las em·
peratricee y las corteeanas de loa céearf'e romanos eerfan
pordioseras ante mi opulencia ext,amundana: yo tenil'.O
arcones ::-efnrzados de hnrumbre enmohfcidl' 1 qne guar•
dan en su fondo obscuro. perlas vírgenes y pú.lldas, pn.
las C!!idas de 1~ luna, perlas brunas, como las que br11•
taran adheridas á la concha de Anadyomena¡ yo teng'1
muchas pedrezuelas, de eaaa que absorven la luz y rutilan como estrellas sobre Ja frente de Sulamita¡ yo tengo en mis cavernas las pPpitae de oro que fne11eo nece·
earias para cubrir la tierra; yo tengo todas las gemaa1
que codiciara la reina de Saba, yo tengo un elixir mágico, el elixir de la inmortalidad que mata á la muerte
y hace la vida perdurable; ven conmigo, domella de
loa ojos verdea, ven conmigo, ámame, y serás coruo
diosa.
Lo11 gnomos aplaudieron.
-Noentroe, los habitantes de las grntsa, sublimamoe.
á las mujeres hasra las más imponderablt:e magn1fiCt!n•
cias; por ellas PD\"Pjecemoa b11ecando p•edraa nuevae;
por ellas bajamos á laEi minas despreciando loe dnrum•
bes ~ el grisu, por ellas llevamos el mandil ene:penso al
cinto y la piqueta pronta á romper la unva,ura de loa
filones; por tollas eomos artificPa mnE.aitas y t,alladoree d'e diamantes ......... por ellas ......... por las mujeres!
Los gnomos aplaudif'ron.
-Yo te ofrPzco mis tesoros, m11chacha pf'naativa; serás mi aei'iora, poE.eeraa mis palacios snbterráneos, ten..
dráa vasallos, serás inmorial ......... ¿llora:? .... ..... ¿pues
que más quiereE.? ....... ..
-Amor.
Orno B. CEBALI.Oa.,

O,tubre de \897,

Tenemos á la vista dos precio
sos modelos¡ el uno que nos
representa una capa de pafio
baige cruzada, con bordados de
treuzilla y grandes botones de
concha quemada y gran cuello
de pluma. El otro nos deja eat udiar un delicado cuerpo bluea. de cuadrille heliotropo, con
dobleces en el delat1tero, y UD&amp;
corbata de liatón de raso ver•
de seco, Cuello recto doblado.
Cinturon de liatón con mofio.
Abri¡¡o para niño de 6 á 8 añoa.

Eete ee hace de cheviot negro con cuello de ast~kán,
Se va Octubre y el atollo lleno de tr_ietes ma~urecea, y va eu~er.o por alamares. Gorra Polonesa de las mismas
:arroja al ciérzo fria de la tarde eus hoJaa amar1llaa. ~l telas. BJtitae acojinadas.
•-batallón de nubes fantásticas en cuyo1:1 vientres_ P!omt•
Traje ~a•eo.
zas rugió la tormentl\, de esas nubes que ~xpnm1eron
sobre la ciudad todo el caudal de sus 1ligr1maa1 e~ va
Es-te traje lleva ya la notoria innovación de las man·
-también. Noviembre traerá cielos explendorosos, cielos
densamente azulea, cielos hormigueantee de luceros ní- gaa, cnya sencillez descubre perfo~tamente el talle que
-tPdos en que tembla,-án de frío muchas estrellas melancó· se hace má! esbelto á conaecuenoia del corte. E3tá hecho de casimir fantasia, con grande aldeta volteada
1Ucae y pensativas.
Empero si la naturaleza cambia de aspecto, no
cambiará mucho con la
estación la moda. Así lo
dicen al menos las cróni·
cas franceaH y además
aún contamos con bue
nos días de eol.
Sin embargo, tendrían
,que smtituirse. las ropas
lijeras y de henzo, por
las te1ae a brigadoraa co•
mo 1Jalonsie1 1cachemin1
etc¡ para estas telas se
oortarán loa tallee prefi.riendoae siempre el cor e
de saatr~.
En cuanSO á. las ena·
:guas subsiste aún la mis•
ma estrechez en las cade•
rae, amplilndeee eo su
anchura, á. medida que
se prolongan; pero cada
día se nota má! la ten•
dencia que ha)' á Jae colas, se dejan ver un poco
mas larga! por detrás de
eomo se han usado basta
ahora.
La verdadera innora·
•-ción se nota en la~ mangas, pues quedan ca~i abolidos loa g1obos y aun los
jokeye; estos úllimoa ee
ven todavía cuando el
traje está adornado con
muselina de seda, enea•
jea ó bordados, siendo tle
lo mismo loa jokeye.
Próximamente hablare•
moa de las nuevas telas
· pues por el momento te·
nemas que detener nuea•
1ro paso ame loa apara•
dores y contemplar Ja'dívereidad de objetos con
que podemos tributar á
nÜ:eetroe deudos muertos
un homenaje de afe c;o.lQué diversidad de co·ronaal ¿veis? füaos en esa
de precioeísimoe bo1onFe¡
no os parece que sobre la
tumba de una nina, revelará su inocencia? ¡ay! en
-el sepulcro de un padre
estaría muy bien la otra
-de lirios y violetas¡ esa
Cuerpo blusa
Capa de paño batge.
-cruz negra, para la pobre viudal ¿y'para la jo-

Abrigo para niño de 6 á 8 años.
en loa lados df&gt;jando ver el forro d~ raso café y sujeta
por un peqaeno broche. Del mismo raso se adornan
Jae vueltecitas· que dejan ver no chaleco de otomano
blanco con prel!illae de
cordón de Feda y cuello
recto. La chaqueta está
ajua,ada porpequei'l.oa boto nea de fantasía y liatón
tornasol.
Traje de casa,

Eete eencillo pero ele•
ganLe traje, ea de cuadri•
lié de eeda, con di versos
reflejos. La manga estli
adornada con •cintas de
terciopelo negro, cuerpo'
y blusa con el miemo
adorno. Canezll de terciopelo. Corbata de raso.

El libro de la• madres.

Una de las cualidades
más e'aencialea y neceea·
riaa á la mujer, en la conducta ordinaria de la vi·
da, ea el valor: la·facultad
de dominar na nervios
y de guardar en todaa
1 casionee aun en loa pe•
ligros repentinos é ineaperadc.s la calma que impone, y evita ó atenúa la
terrible catástrofe.
Porque en el m&lt; mento
del peJjgro la presencia
de ánimo ea la que más
necesitamoe. J aa gentes
de valor no eon raras; pP•
ro sí lo rnn laa de eaogre
fria.
Con bastante frecuen•
cia confundimos el valor
con suesinónimca, bravura, valentía, etc. 1 y se dice: No. incumbeálae mdjeree el cuidado de deearrollar en ellas esta cua•
lidad¡ ellas no están llamadas ádefender en pais
sobre loe .campos de ba•
talla¡ las JuanaP de Arco,
las Mme. de Drucoort,
etc., eerá.n eiempre ex•
traordinariaa e:xcepc:onea. Por otra parte, ¡,u
debilidad física lee impi•
de todo acto de valenUa
propiamente dicho.» ·

de cuadrillé heliotropo.

•
•

�•
294

EL MUNDO

Abrigo para niña de seis á siete años.
Delantero y espalda.

Este razooamiento peca por más de n:::i concepto. Si loa
múaouloe de lamujer ne puede u adquirir la solidez de loa
de loe hombre.a, puede ella, al menos, darles cierta resistencia y dominar sus nervios, en ~ervicio exacto de su
volun 1a::J, ampliando su paciencia. Ved aquí por que la
educación fisica ocupa al lado de la educación moral é
iutelectual uo lugar importante.
Loa ejercicios que suavizan 6 fortalecen los m~eculoa,
ei hábho de dominar pavores no razonados, impresiones
nerviosas qae parecen irresistibles, aon una par..te impor•
tante PD el desarrollo de la mujn como en el del llOID•
bre, Enloquecerse ante el peligro, ea perder toda probabilidad de salud, y comprometer la ealud de loe (ltroe.

DOMINGO •4 de OCTUBRE de 1lt7,

Acontece un siniestro de incendio? Se
ve á todas las pereonae pr€cipitaree ha•
cia la abertura, frecuentemente única, y
obetJuirla en vez de conservar eea sangre frí&amp;_admirable que hace surgir medice de ea!vación.
Ved aquí, como no solo en el campo de
batalla ee necesita el valor.
Todas lae mujeres elogian y admiran á.
una Hermana de la Caridad. Pero acaeo
veie á eeta deemayareeal ver una herida 1
y resuv.n eus atenciones en vez de pro•
.digarlae? ¿Qué figura hará, puee, la mujer, qué servicios podrá prestar á la ca•
beoera de! lecho en que padezca un eér
amadCl, ei ee deja abatir por eu just.o dolor? ¡Oh! eu corazón y eu alma pueden
estremecerse y sangrar; eetá ~n eu derecho de sensibilidad; pero ei tiene ese valor de que se t1ata, estará eíewpre serena
y capaz de eacrificaiee haeta morir.
Y ¡de cuánto valor no neo"ei1ia la mu•
jer en el curEo de las luchae cuotidimas
de la vida siempre ruda! En caeos semejantes la fue .. za física del hombre puede
tal vez suplirá la valentía del ánimo; pe
ro nuestra debilidad muscular noe en•
eefi.a, merced á. lOfl acontecimientoe, que
nuestro valor podrá elevarse á la· abura
de nuestros deberes. La mujer tiene que
luchar también con mil enemigos de su
reposo para conservar á todo trance la
dignidad y la paz del hogar. El valor
de la mujer está cimentado, sobre todo,
en la calma, en la ab;:.egación, en la serenidad y en la inalterable dulzura. Si
supieras de cuanto poder nos arma nuee•
tra sonrisa, cuánto el buen sentido de
las hijas y de la esposa aligera las tareas de un padre de familia y aumenta
aua eefuerzoal El se congratula pensando
en el recibimiento que le espera y goza
de antemano eofiando en las caricias y
dulc9e palabras que eecuchará. Debe ignorar loe mil chismitoa de la casa y todo
lo que fa:,tidia; á este. reserva obtiene
su bella mitad el resultado que anhela•
ba; hacer amable el hogar y la familia.
El templo eetá. ·a dornado: t s~o es lo esencial; la
mujer ee en él la aacerdo•
Colet
tiea; no envidia nada; go.
za de su felicidad sin pre
guntaree si le ha costado algunos eacrifioioe. Siemp."e que vuestros malee sean
disimulables, ocultadloe con cuidado, ·
, sean físicos ó morales. Hagámosle bue•
na cara á la vida, consagrándole nuestra
:n::iás balaguefi.a sonrisa; y entonces no
nne tia~ará con rigor y, si ella nos trae
momentos de dolor, y tal vez defgraoiae
inevitablee, vendrán siempre soowpafladae del angel de miradas radiosas, que
ea·: La Esperanza.

•

NUMHKOI8o

MEXICO, OCTUBRE 3x DE &lt;897,

TOMO. 11

con aplicación de bordado y adornoa de plumas.

Se ocultan también las paredes bajo cretonas de grandes dores y baj'o telas de Jouy; pero la cubierta de algo•
dón 6 de lino tiene siempre un poco de sequedad y aua,
grandes y vistosos dibujos, impiden que loe trajee apa•
rezcan en todo su V"lor; ee decir, que no sean ellos el ao•
lo punto que el sol refleje, y Ja visga perciba.
Yo guetaria de un gabinete azul cielo, lila, ó colchíqu&amp;
de otofio, bajo de un talle de p11nto de espíritu. Estaa
tentares sobre las cuales ee destacan bien todos loe. vestidos, quedarían sujetas con entredoe dP Pncsjeei.

( Contim ará. )

•··

Lectura para las Damas.
ARRE:GLO Y IIIOBILIARIO
DE UN

GABINETE DE TOCAOOR

El gabinete de tocador será tan ce que•
to como confortable entre todas las 1.0u.
jeres de mundo, Si su posiclón de fortu,na se loe permite, 6 simplemeote confortable si ellas deben privarse del lujo; pero esta parte de la casa ó departamento,
será provisto al menos de todas las coeas
cómodas y necesarias para proceder á
una cómoda toilette.
En el c1pítulo de la sala de-bafloe, da.
ré la ducripción de un gabinete en donde al mismo tiempo St, tomen bafloe, pero aqaí, ya quiero ocuparme del gabinete
de t.Jcador propiameiar.e dicho.
Las marquesas del Siglo XVIII que
!"e daban abluciones parciales, hec 1an
pintar por \Yatteau, Boricher, Fragonard, etc., el gabineie en donde recí•
bían á eue amigos en tanto que las pei•
naban, empolvaban y ponían granos de
hermosura, lunares! En el día no se osar.fa exponer ~an delicioeae pmturaa v exquisitos cielos rasos, áloe vapore"e del
sgu11. tibia ó cahente, y á la humedad del
agna fría empleada c'Jn abundancia.
A lgunos gabinetes tienen sue muros en•
teramente revestidos de azulejos color
de rosa, verde nilo 6 azul claro. Estos
colorea claro!!, aunque algo fríos á la vista, son loa más limpios. En general ee
prefieren las tentares, y estas deben ser
de tintas neutras ó muy suaves á fio Je
no matar las de loe veetidoe. Con frecuencia las sedas claras 6 vivas se cubren
con tulle ( punto ) ó muselina para atenuar su color, y preservar al mismo
tiempo su frescura del efecto de la hu•
medad.
Traje de casa.

•

2

ae

No-,iembre.•=-l!a· corona

ae papá.
[P.or "\""Jlla•ona.]

Traje de paseo.

•
•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ltX. MUNDO

NUEST RO GRABA.DO
ARBOL GENEALOGICO

Grátioamente representa el labo

J

f

rioeo desarrollo que debido á la iniciativa privada ha tenido la Institu·
ción de Seguros, desde loe m ,ts remo•

toe tiempos hasta nuestros días. Es•
ta elocuente demostración del poderío que da fo unió,i; esta mata villo1aa
prueba de que con el principio de la
solidaridad pueden )os hombree llegará remediar las más importantes
necesidades de la humanidad y á re•
solver loe problemas sociales más
complexos; loe uSeguros,8 en todo lugar y tiempo, lejos de recibir impulso y ayuda de los Gobiernos, han tenido que luchar contra la acción 06 ·
cial, que en muchos casos ha sido
perniciosa.
El &amp;guro sobre la rula es si.a duda
una de las co:::icepcíonee más hermosas del cerebro humano. De élha di•
cho con envidiable acierto Mr. Alfred
de Courcy que uel álgebra Je puso las
bases y la moral le forma el coronamiento» y así es en efecto, porqae e11
punto de partida son loe c.ilculos de
probabilidades y eu fl.o, asegurar be•
nt:1ficío á numerosas existencias. A la
vez se apoya en loe dos principales
resortes de las acciones humanas: conquista la inteligencia ye) corazón con
el lenguaje de la razón, solicita loe
eepíritusrefl.exivoscomo las naturalezas impresionables y concilia, de la
manera m,h prudente, el interé:1 con
el deber y las cifraa con los afecto3 y
el egoísmo. Pa.ra comprender la gran
importancia social que hoy tiene esta
rama de la Iaatitución, conviene saber que todas las compañlas del muado representan la enorme suma de
unos veil'IU' mil millone."I de previsión,
de ahorro y de eegurida i.
A pesar de que por largo tieinpo ea•
tuvo poco conocido el S1guro sobre la
vida, al fin ya está proclamado en el
mundo cientffbo como una de las
grandes conquistas de la economía
eocial. Encuentra indiferentes á. cada paso, pero no tiene verdaderos ene.
migoa, porque constituye una verdad
ineontrove::tible, y ai todo el mundo
no se aeegura iodavía1 todo el mundo
admite el seguro.
Poco se cultiva entre nosotros esta
clase de estudio especulativo, que en
verdad ee muy árido y requiere gran
dóeia de conabnoia y no poca foerza
de voluntad, porque el seguro ea e!
corolario ele varias ciencias combinaR
das. En la eegunda mitad del presea~
'te siglo ae ha enriquecido notableR
mente la bibliografía de los seguros
con muchas obras de reputados autoreei, relativas á la legislación y jurisprudencia especial de esta materia, á
las teorías y cálculos matemáticos en
que deecansa la Iaetitució!l, á. su fo.
tima relación y engrane con lae estadísticas, á las tablas de morlalidad y
de duración probable de la vida hu•
mana, á la formación, interpolación
~y aplicac:óo de éetae, á la consUtu•
ción, funcionamiento ·y contabilidad
de la&amp; empresas aseguradoras .. á la
necesidad de que éstas atemperen sus
act~e á. los verd_aderoa prioci,Pi~s de la economía política y l!Ocial positi \fde, ,t la moral
Y ef~~toe ~orahzadoree de la Iostitucióo; y para que nada falte á la riqueza de esta
novl8l~a. literatura, también se ha escrito y debatido sobre lrt/Ua;fofia de los seguros,
U~a btbho1ie~a ~e_eate género puede formarse hoy con centeoaree de volúmenes es•
cr1tos en vanos 1d1omaa y una memoria, un opúsculo, y una novela en espallol.
El célebre ~milio de Girardin, en un arranque de convencimieoto y entusiasmo,
a~rmó que ula idea de los s1y¡nro13 e&amp;á eii et fonda de toda,i la.&lt;J iu.'5tituf'iomes polüicrt3 y reli •
[JU&gt;Brl.\i&gt; Y_ deapuée de su en~oooee at-revi ,f o proyect,o de hacer obligatorio el seguro, mu•
ch os sabios economia~e, estadistas, legisladores.y gobernantes, Uan tratado de en•

DOMINGO

10

de OCTUBRE de 1897.

contrar en Isa aplicaciones de loe E:eguroa el medio de poder remediar
grandae conflictos y de resolver pavorosos problemas económico--sociales y, al efecto, han combinado
muchos y ·muy ingeniot1oa expedien•
tea que est,10 sometidos á la experimentación y discueión nni versales.
Hace mucho tiempo que el Sr. Arfe•
tide1:1 F. Pinto ee dedica con predilección á esta clase de el!tudioe, y ha logrado convencerse de que t&lt;"idae las
iniciativas ee han encaminado á utilizar la APLICA.CION de loe Seguros
como medio de neutralizar rf i:ctas, procedimiento quena puedeproducirtodo
el bien que la rnciedad apetece y necesita, sencillamente porque la exia•
tencia de efectrs siempre está. subordinada á lae causas que loe producen.
He.ce varios años que el Sr. Pinto
concibió la idea de APLICAR el Se·
guro sobre la vida, á manera de be•
neflcencia póstuma, ctlmo medio de
c1·rnr causas, ea drnir, á. fumentar y
difundir la instrucción y educación
de la niflez, fundándose en la eren•
cía que tiene de que la causa que principalmente produce loa eftctos sociales,
que se tratan de combatir y remediar,
u la ignorancia á que generalmente
están condenadas las claees proletarias por falta de elemental! pecuJ;!;iarios para inatruiree y educarse, y la
de que á. medida que máe se generalice esta instrncción y educación, paulatina, pero seguramente irá desapareciendo aquella causa ( la lgoorancia)
y con ella loe grandes ernoll&amp;a que
ahora encuentran las clases directoras al tratardemantenerelrquilibrio
y de buscar ~l bieneetarsocial general.
Mientras subsista la actual organización políLico-rncial, dice el Sr. Pin•
to, peco ó nada más de lo que hoy
hacen 1:ie puEde exigir de los Poderes
públicos respecto á impartimiento de
instrucción y educación, pcrque eE-te
mf'joramif'nto no ae puede alcanzar
sino á costa de dinero, de mucho dinero, de máa y más dinero, y como
que loe gobiernos sólo pueden obtenerlo por medio de tributacioneB,fü•
cales,.evidente es que éstas no Eerfao
aoportad11e por loa pueblos cuando se
impusieran en la extraordina1ia p10porción que demanOa el mayor au•
mento posible de establecimientoe de
instrucc 6n y educación gratuitas¡
pero si de los gobiernos cooetituidoa
no Ee puede racwnalmente eeperar
tanta suma de bien social, sí ea poe,ible qne l.a iniciatfra. prii-ada acometa
una giganteECa evolnción, que libre á
_la iaetrucción y educación de la de•
:ficiente tutela oficial [iodiepeneable
hoy] á que debe su acLual organización y mantenimiento, y éeto se puede reaEzar aprovechando metódica.,
mente la foi:midable p, t.encia acnmu•
ladorR que en manos de la bumaoidad pone la maravillosa Institución
del Seguro eobre la vida.
Basta conocer el esbozo de la idea
del Sr. Pinto para comprender qne
plantea é inte:iita 1ernlver un g,an
pro b)ema económico, juríd co y político social.
Mr. Georgee Hamon, proíéeor de
Sr guroe en el Instituto Cumercial y
en la Asociaclón Politécnica de Paría, autor de varias obras eotre seguros y notable
periodisba en esta especialidad, realizó la 10geniosa id~a da formar un árbol geneal?·
gico de loe l!!egutos, y el Sr. Pinto, completándolo, lo ha adoptado como l!fmbolo dPPU
peneamiento, para e1presargráfl.camente el cot anamiento que merece la A.PLICA CIO~
del Seguro sobre la vida.
No ee dt1doeo que esta nueva aplicación del Seguro está llamada á producir resultados comparables y aún sunerlores á los ya conocidoe, y hemos creído deber publicar
el Mbol para preparar su cultivo y la cosecha de ene frutos, cueelión, por todo extrdmo, de bien público y de mejoramiento eccial.

TOMO,11

MEXICO, OCTUBRE I7 DE I897,

•

$eñor 9osé rooría Sturralae.
G,bornaaor l)ntorino ao 'í'ucatán nombraao •s!a s,manct

•

NlJ'MERO 16.

�EL MUNDO

a66

'

1

EL 1'1VND0.''
Semanario tluatrado.

TeI6foao 434.-Callc de Tiburc:io num. ao.- Apartado S, b .
:r.ul:XJCO

Toda la correspondencia que ae relacion~ con la Re-ucción, debe eer dirigida al
Director, Lle. Rafael Re:,eA Hpindola.
Searetario de Redacción,
Amado Ner,·o.
Toda la ooI'reEpondencia que~ reh1cione con la edición
4ebe oer dirigida al
Gerente, Lle. Fau8tO Moguel.
La subscripción á EL MUNDO ,•ale $1.if&gt; ~ntavoe al
111.ee, y ee cobra por trimestres ad~hrnta&lt;loe.
Ndmeroa sueltos, 50 centav(Je.
Todo paco debe ecr precisamente adelantado.
Jl1tQIBTBAD0 COMO ARTÍCUU) ne: tO«-anm ... CLASE.

Un despacho trasmitido ÜILimaroente á la prensa diaria, nos hace saber que el CJneej•) Federal de la repÚ•
blica de Suiza, ha votado una ley establtciendo tl Bt&gt;guro oblig11i.orio contra las enfermedadel!'.
Eeta noticia revela como el socialismo de E:tad,&gt; ha
ido eneanchando su esfera de accióa hasta invadir tl
campo de la iniciativa individual. Cuando el p:&gt;der público se apodera de la voluntad del ciudadano y ejecuta ac
toe del dominio de cada conciencia, se cor,e el pel gro
de caer en la más opresora tiranía.
La doctrina de que hay qoe hacerlo todo en bien del
individuo, oficialmente, ha servido á los viejos partidos
coneerv11tdorea 'para llevar al &amp;errer.o de la práctica, las
medidas más opresoras. La religión de Estado, la ley de
pobres en Inglaterra y otros muchos ejemplos~ue pudiéramos citar, demuestran que un sentimiento de caridad hacia los &amp;eociadoa, informa el criterio de hechos
semejantes.
Dentro d&amp; este orden de ideae, ha podido demostrar
un pensador contemporáneo que Torquemada fué un
hombre profundamente moral, puesto que partía del
principio de que matando loe cuerpos, salvaba las almas. La ley de pobres fué inspirada por un principio de
alta filantropía, y loa hechos sin embargo, vioieron á de•
moetrar que esta legislación solo llevaba á aumentar el
número de loa miserables.
Y es que la filantroPía DO dete nunca servir de fundamento á ninguna ley. Cuidar de loe interesee y de la
vida de loa asociados es una función que debe tomar á
su cargo el Estado; pero legislar sobre la felicidad de cada individuo, sobre su bienestar, eobre BU previsión, sobre sus virtudes: solo es concebible en paíaee en que ee
considera librea á los ciudadanos y el gobierno se cree en
la obligación de apoderarse de la libertad de cada uno,
sometiéndola á ia reglamentación de un decreto.
Hacer que broten virt.udee particulares en un grupo
humano que no -las posee, equivale á prete'nder cultirar
frutos tropicales en aUae cimss nevadae; no se e&amp; previsor con un golpe de decreto, no se adquieren hábitos de
economía con la expedición de una ley: lo que únicamente se consigue es hacer odiosa una virtud y repulsiva una buena costumbre. Si loe hombres de trabajo de
Suiza, república que por lo demás se encuentra á muy
alto nivel, no han adquirido por su ilustración el deseo
de ponerse á cubierto contra las desgracias de la vida;
si el alto jornal de que disfrutan no lt&gt;s permite acudir
al ahorro, el seguro obligatorio no habrá servido de
otra cosa sino de,hacer desagradable cuando menos un acto voluntario, que deaempefia funciones importantes en
la conservación y concentramiento de las fortunas particulares.

&lt;!H arte en ,ffltrictr.
Vuélvese á hablar del pJcoéxito que obtienen en nuestra buena Capital las compafiías dramáticas y de ópera
que han funcionado últimamente.
Se cree que para hacer germinar en nuestro medio la
cimiente del arle 1 eerfa necerario apoyar de un modo o:6.-

cial á los empreearioe. Nosotros creernos qne el ar~ ha
menester ante todo un público que lo t-xalr.e y l: apoye.
Por deegracia en México carect;n todavla las mult.1tudee del gueto por este orden de eepectáculoa¡ es una
capital que parece muerta cuando caen sobre ella las
primeras sombras de la nocbP.
En otras ciudades loe grandes bazares abiP.rtoa gratui•
tamente al público, las eepacioeae avenida!!, loe cafés conciertos y loe teatros, ofrecen una compeoEación de las
laboree del día. Loe paseos se llenan de repreeentaJJ,&amp;ee
de todas las claeee que van á tonificar su'3 pulmones y
dar foeru á sus músculos¡ aquí, ni aun esa necesidad
higiénica ee hace eeo,ir, y caÜee y plaza@, teatros y pa·
eeoe, se ven generalmen1e en la más eepaoto.ea soledad,
La excelevte vida burgueea en Mlxico es uu poco abu•
rrida; el vecino ee levanta tarde, ee deeayuna mal y acude apresuradamente á sus quehaceres; á medio día se
derrocha una hora en la cant.ina, Be llega á. la caea y co•
mo falta tiempo, ee toma la comida con la misma preci•
pitación que el deeayuno: en la noche r-,ada ciudadano
se mete tranquilame'nte en su casa ein importarle averiguar si hay a lgún espectáculo digno de recrear su eepi·
rit.u.
Ni fisiológicamente ni intelectualmente presenta atrae•
tivoe esta existencia que fe gasta así en una inutilidad
inalM!rable. Cuando aparece cumo un cometa alguna
compaflía de ópera, ee acude á 1a sala siguiendo una vi1:::ja coet11mbre1 por rendir culto al amor, por espíritu de
im.itacióo, por algún pretex~o baladí que no respondti á
un sentimiento artietico.
Si no tenemos público que ame el arte ¿c6mo hemos
pues de tener ane? Si nos hemos encerrado dentro de
los cuatro muros de una vida vegetativa ¡cómo hemos de
explicarnos esa aspiración que lleva á. los espíritus á uo
mundo de eensacionee que no reeponde á nuestros deeeoe?
El arte en México, es por el momento una planta exó•
t:ca, que solo pnede vivir dentro del invernadero que le
han formado un grupo de inteligencias superiores y cuyo número reducido no permite :!:acer de él un negocio
product-ivo.

:J)alitic1t genentl.
RESUMEN.-Fin de la revolución de Ouatemala.Derrota de los Tt'bt:ldes y preponderancia del Oeneral Reyna Barrios.-El desarme de los cretenses.Una circular del Sultán,-Lapolitlca de contemplaciones.-Lasclate ogni speranza.-Creta esclava.Conclusl6n.
Fvrmidable y avasalladora levantábase la revolucíón
en la vecina Repóblica de Guatemala. Fuerte en sue
primeros pasos y arrolladora en sus primeros empujes,
amenazaba romper toda uoa situación y hundir para
siempre·en el abismo la obra de R ~yna BJrrios. Pero el
Presidente ha sido más fuertti que sus enemigoe; ha acudido viole.ato, coa fuerzas eacojidae, allí donde la tierra
palpitaba con estremecimien os de volcán; allí donde la
discordia civil prendía incendio más voraz¡ allí donde
el descontento había amontonado sus furias y encendido
sus iras y la revolución fué sofocada, sus caudillos dispereos y sus elementos lanzados al viento como frágiles
y desmenuzadas arietas.
Aun no se conoce la causa que ha hecho prevalecer al
General Barrios sobre la revuelta: no llegan todavía
hasta nosotros loe móvilee eecretoe que hayan podido
guiará loe caudillos revolucionarios que abandonan Quet•
zaltenango para ser derrotados después e.a sus fuertes
poeioionea de San Márcos.
¿Qué viento loe ha arrebatado? ¿qué se hicieron sus
cuantiosos elementos con tanto t.rabajo acumulados como
tan fácilmente aventados por un soplo?
Aun quedan algunas paveeae en loe departamentos
orientales, que el Gobierno sabrá apagar con mino cer•
tera. Las esperanzae de los que soflaban un cambio radi•
cal en Guatemala, posible de comuoicarae á. todo Centro•
América, han sido desvanecidas: solo perminece en pie
la figura de Reina Barrios imponiendo por la foerza el
principio de autoridad y ense.fl.ando á los centro-:ime•
ricanoe, cómo ae dominan las turbulencias y se calman
Jas inquietudes que han formado el fondo de su caracter
nacional.

D0 ■ 11111D 17

DD ■ IIIIO 17

do OCTUBRE de 1'97

¡Q 1é donoeamt!nte se dirige el S 1ltán de Tarquia á la&amp;
potencias europeas para dar con su ap'1yo pacífica eolución al conflicto de Creta! ¡Con qué candor colombino
solicita la intervención extralia, para que los insurrectoe-crie~ianos de la heroica lela depo, ,gan las arml\8 y ee entrt"guen atados de piés y manos á la clemencia augusta..
que ee llama crueldaa en el cai:fd d~ S,ambull
Y sin embargo, triekt es decirlo: no va descaminado en
eue intentos, no anda descarriado en sus aspiraciones.
La Europa cristiana que acudió con sus naves al bloque().
de Creta para evitar en nombre de la fuerza que los re·
beldes recibieran extratlos auxilios, no habría de ver con
malos ojof.l, y de buen grado daría eu asentimiento al
desarme de loe valien1es cretenses, que hace más de sesenta años luchan por su libertad y se ea::rifican por sacudirel ominoso yugo mueulmác,
La Europa monárquica que levantó noa cruzada anticristiana á favor rle Abdul Hamid, la que remachó las cadenas de Creta ansiosa de perrenecer a1 reino de loe helenos y vi6 ein compasión como c;_afa herida Grecia en loa.
desfiladeros de Tesalia al filo del alfanje mahometano,
bien pudiera consentir en lo qrie ahora med.ita el Sul~án 1
quitando toda eeperanz~ de libertad á Creta que con legítimo d~recho ha anhelado por tener un gobiernopropio.
¿Qué importa que en loe momentos de la lucha ee ha·
ya halagado á loe rebeldes con una mentida promesa deautonomfa?
¿Qué importa que aún se· baya pronunciado el nombre de algún principe cristiano, que se enca1gara del gobierno de la I:ila en nombre de sus odiadoe opresores,
pero casi con derechos de Soberano? Las promesas y loshalagos ee disipan, vencida Grecia q11e sigoifica la líber•
tad y la ruina y la miseria, sólo queda en pie el derecho
del más fuerte, cayendo con inmensa pesadumbre sobre
loa infelices que una vez más ven desvanecidos sus sue.fl.oe de Ji bertad.
Creta seguirá baj'l el dominio turco expuesta á lae rapacidades inagotables y á las inclemencias inauditas de
loe bajál:'B, seguirá gimiendo hasta qué un día Europa seapiade de su dPFgracia y la libre de la triste esclavitud
en que por tantos siglos ha gemido.
¡Re11fgnate pueblo heroico, reaígnate·y devora ensilenClO tu humillación y tu deuotal
Aun no ba llegado la hora en q •te la civilización europea, borre del mapa el imperio otom .r no que es una..
mancha de baldón. ¡ Espera!
X.X. X.
14 de Octubre de 1897.

Habiendo terminado la hermosa novela
"CORAZON DE SACERDOTE" que hasido del
general agrado de nuestros lectores, publicaremos á continuación otra no menos hermosa, moral y amena, con ilustraciones de
distinto género que las anteriores, pero tan
bien acabadas y bellas como esas.
OTRO PAOO
De $3,316.75 de "LB Mutua," en Acapulco.
R9cibí de uThe Mutnal Life Inenrance Company of
New York» la sumade$3 316. 75 (Tres mil t.rPPcientoe diez
y seis peeoe setenta y C1uco centavos,) aef $2,500.00 valor de la pólizP, $816. 75 devolución de ¡..,rawioe en pn¡zn
total de cuantos derechos se derivan de la póliza n? 545 392'
bajo la cual estuvo asegurada la finada eefiora Sola·
dad Miranda, y para la debida constancia, en mi caracter de padre y por derecho de patria potestad de los me•
noree Camerina y Juan Rodriguez como beneficiarios,.
nombra~oe en Ja póliza, extendiendo el presente recibo
en la misma póliza que se devuelve á la Compafi.fa oara.
et1 cancelación. en Acapulco á l ? de Octubre de 1897.Firmado, Ignacio Rodriguez.
El suscrito Juez que actúa como notario Público, cer•
tlfica: conocerá la persona del Sr. Ignacio RodrigUf'Zcomo esposo de la finada Soledad Miranda y madre de
loe menores Camerina y Juan. Certifica también, que la
:firma y rúbtica que constan al calce del recibo anterior,
son de puño y letra del Sr. Ignacio Rodriguez y es la que
usa en eue neeocios tanto pú blicos como privados. He·
cho ante loa de asistencia, Sr . .Toaquin Miranda y GuiUermo Adame que damos fe.
Firmado, E uis Fdipe Vera. - F irmado, A. Joaquin Mir andu.- Firmado, A. Guillermo Adame.

do OCTUBRE do 1a,7

&amp;L MUNDO

do ver, encerrada como estabas en esa gabeta ol vidada,
todo lo que ha sucedido en tu derredor!
Todo se ha ido; todo se ha muerto¡ ya DO hay armonías de :fiesta en el hogar ni fulgores de dicha en el alma.
Ya no encuentras á nadie de loe tuyos y solo yo he
quedado para recojerte y para besarte.
¡ Pobre y abandonada cruz gloriosa!
Quédate conmigo basta la muerte¡ bien sé que no te
puedo llevar sobre el pecho, pero te amo porque fuiste
un símbolo de honor para mi padre y porque hoy eres
emblema de la pesada eruz de mis iríatezas.
Quédate conmigo cruceeita 10ja¡ duerme en tu nf'gro
ataud, en eea olvidada gabeta basta el día en que una
mano fría y e.:i:trafia te venda como prenda in1til en algún bazar de antigüedades.
Entre tanto, quédate aqaí; nada es más grato que
guardar algón deepojo de la hermosa nave en que algún
día bcgamoa tranquilc&gt;e sobre el mar de la felicidad humana.
Ju.ANDE DIOS PEZA,

,

'

¡

PAGINAS VIEJAS-

UNA

RELIQUIA.

A mi primo el señor General Ignacio de la Pesa,

alumno del Colegio MIiitaren 1847.

Acabo de encontrar en un rincón de la más escondida
gabeta del antiguo bufet.e de mi abuelo, q11e guardo y
coneervo como tabernáculo de recuerdos, una cajita di·
minu&amp;a que no había visto nunca.
La abrí con curiosidad y me encontré en ella una con•
decoración que me era muy conocida desde hnce mu•
cbos afioe.
Es una cruz de aeplll:i de eamp,lte rojo, con el centro
blanco, y cefi.ida por un Jaurel de oro.
¿Qué mexicano no la conoce? ea el premio otorgado á
loe defenéoree de México elaño de 1847.
L&amp;guerra con el invasor norteamericano fué vel'daderamenteinicua.
Carecian nue1:troe soldados de elementos de todo género; pero les sobraban valor y patriotismo.
Loe más mimados hijos de familia abandonaron aue
lares y salieron á presentar el pecho á las balas del enemigo.
Mi padre fué á hacer eue primeras armas y á recibir eu
bauLhmo de fuego en aquel1as joroaiae gloriosa.e y
cuando alguna vez, le ví esta cruz sobre el pecho, le in·
terrogué mucho sobre loe acontecimientos de la campafia,

¡Como se enternecía hablándome de loe alomnoa del
Colegio Militar, nilios sublimes de loe cuales murieron
unos en su puesto, otros cayeron mortalmente heridos
y ha demás fueron hechos prisioneroe.
-Mira hijo mfo-me dijo-esta condecoración la llevamos todos los que concurrimos á la defensa del Valle
de Mé.:i:ico, pero ninguno la merece tanto como loealum·
nos que combat.ieron en Chapaltepecl Eeoe si fueron
dignos del amor, del aplauso y de las bendicio:::ies de la
Patria.
El Gene:·al Santa-Ann9i al ver amagado Chapultepec,
ordenó que los jóvenes alumnos se fueran á sus casas,
pero todos ellos se negaron t obecerlo y contestaron;
«Nos quedamos aunque no haya víveres, aunque no
nos den nada; si nos recogen nuestras armas nos quedarán nuestros brazos.
Eran cerca de cincuenta bisofioe. EJ General Monterde no estuvo con ellos por que tenía que deeempef'iar
una comisión como jefe de línea. Manuel .Azpilenera,
subdirector dd Colegio, eetaba enfermo, lo mismo que
Mariano Andrade.
El úoico jefe que allí se quedó con loe oficiales eubal'ternoe, Iué Domingo A l varado, Capitan de la primera
compa ílfa, hom bre muy pundouoroeo y que nunca lo
citan.
Los nombres de Melga¿•, de Saarez, de Barrera, de Montee de Oca, de Eecutia y de Marquez, son pronunciados

con veneración santa, por que nada debe de glorificaree
como á los mut"rtos en defen.ea de la bandera que simboliza el alma de una Nación librP.
¡Qué muchachos aquellos! St1 armamento era muy malo¡ eua años muy escaso!», pues frisaban entre Jc,s trece y
loe diez y siete; pero su arrc,jo, en fe en la causa que eoetenfan, eu deseo de recbazar al enemigo 6 morir maldi•
ciéndolo ...... eeo ....... .. no tenía límite ...... eso en todos
ellos era igual y eublime.
Arrollado, deshecho el batallón de San Bias, y muerto
su jf'fe1 el bravo Xicotencatl que tenia catorce heridas
en el cuerpo, en el cual se envolvió para salvarla, la ban•
dera á que hoy se le tributan honores; el ejército ame•
rica no Ee arrojó sobre los alumnos del colegio.
El encuentro fué terrible y desastroso. Los niños eucumbieron al empuje y eue enewigoe quedaron aeombradoe de tanto heroísmo. ¡Hubo chiquitín que al querer atraveear con la bayoneta á un soldado invasor, api;;naa le deegarró el uniforme, por que no tenía la fuerza
física neceearia para traepaearlol
Ya vencidos los alumnos, el General Scott, en la glorieta principal del Cerro, loe in-riló por medio del intérprete á que juraran no volverá tomar las armas contra
loe americanos. Esto produjo una griterla inmensa: to•
dos ee negaron, hasta el despensero Yantada y el criado
José María.
Scott, montado en un caballo nE"gro, contemplaba
conmovido la escena y llenó de elogios á loa alumnos.
A ellos corresponde por derecho y por justicia esta
cruz que mitas sobre la solapa de mi levita.
¡Y eea cruz ee la misma que acabo de encontrarme en
el rincón de la escondida gabeta!
En qué época tan diet.intA de aquella en que la vi por
vez primera ha vuelto á apartceue.
¡Ya ee polvo ~1 adorado viejecito mio que la llevó sobre su pecho! Ya ea polvo la eanta mujer que en lr s grandee días de la patria, lievada de amor, se la prendía en
la levita, regocijándoee ea mirarlo con ella!
Polvo son ya los amigos íotimoe que lo acompafiaban,
relatando como testigos oculares, loe hechos de aqueaa
tristísima epopeya!
Polvo es también el hermano, arrebatado en Ja flor de
su edad á los atractivos de la tierra!
Y solo tú, crucesita roja, dormiae escondida como en
ignorado ataud, en tu diminuta caja negra!
No quiero ni limpiar el polvo que empafl.a tus eemal•
tes, porque me parece que ea el mi.emo que tenías cuan•
do la mano de rui padre te guardó cariñoea después de
la óltima ceremonia en que lo acompafiaetel
Alguna vez sentirías las palpitaciones de su cora2.ón
generoso, algún día me habrás visto acercarme á besarlo
lleno de amor y creyendo que no se me moriría nunca.
¿Te acuerdas de mí, c1ucesita roja'! ¿Nunca me viste
andar cerca de tí en alguoa partt:? ¿No conociste á un
nin.o muy enamorado de tu dueftet?
Pues aquel iapaz travieso pero respetuoso, es el mia•
moque aquí miras ais lado, triste, solo, lleno de canas y
de desengaños y 4\\8 besa en tí, aquella mano, aquella
freate, aquel ·ser que tú conocietes y acompañae tee tan•
tas veces!
¡Oh crucesita rojal ¡Oh reliquia mía! Tú no has podi.

1
PATRICIA

Mi eeflora la Marquesa, débil y pálida porque tu sangre azul es ya tan vieja ......... Moradora callada de eee
caserón virreyoal, macizo y fuerte, rojo y esquivo, á cuyos muros prenden sus óvaloe irregulares loa escudo!!, de
cuarteles en que el león rampante, las calderas heráldicas y el ca~tillo deegarbado alternan; de esa caserón coa
visos de fortaleza, cuyas amplias ventanas vieron pa!!ar
la pompa de Jas audiencias, la macabratheorla de loa iuquisidorea hopados y rfgidps yde las hermandades silen•
ciosa.e, y :a caleza azul de la virrey o.a altiva .......... Niíla
del landau severo tir.1do por lustrosos corceles negros y
por enlutado automedonte conducido:
Te oe visto cuando la lluvia raya pertinaz el espacio y
aletéan toe paraguas sobre las aceras y guiílan eu ojo li·
vido loa focos, tras el balcón, entre el cristal y el damM•
corojo di:'! pesado portier, perdida en el ensueño ........ ..
Marqueea, tú estás triste ......... El domínico provecto
-vieja goloodrina de hábito negro y blanco que prendió
1:iu nido en el alero de un ideal ya muerto-el domínico
provecto que te confiesa y que te casará mañana en el
oratorio arzobispal, no sabe decirte la palabra que consuela ........ .
Ma1quesa, doo Juan no existe ya¡ marchó, claudican•
te y melancólico, pero soberbio aúo, en la barca baudel.eriana1 hacia el infierno de loe burladores olvidados. Y
hoy, soloJa yedra eecala los muros conveot.ualea .......... .
México es republicano, Marquesa, y en tu 8ecretaire
de ébano con incrustaciones de marfil amarillento, se os
cu;ece el pergamino que abooa tu derecho á permanecer
erguida ante la Majestad del rey que Dios guarde ..... ... .
Qué melancólico me torno cuando paaae-al tro~e de
los frisones del landau-hacia las sombras de las toscanas na vea de la catedral vetusta, anegado tu espfriiu eu
el ayer; pálida como todo lo ant •guo, frágil como las porcelanas de Sajonia ...... Me digo entonces: Ahí va el postrer pri v1legio, ahí va la distinción postrera ........ .
Tras tí queda el hormigueo trivial de las multitudes,
incomcieotee del balo de prestigio que te rodea.

II
CHATl!AlJBRIAND

Suena su nombre en mi oído como la nota errante de
un viejo lied sentimental.
Ya hace mucho de eeo. En la estrecha celda de micolfgio, á la luz viva de loa ponientes míchoaoanoe, recluido por enfermo, lela rns libro@, mientras los buenos padrea de boina negra y de efpejueloe cabalgant~a sobre
la pet filada nariz romana, paseaban por el jardin; loa
media nos y loe chicos alborotaban en el patio de recreo y
loe grandes, el'caramadoe en los pórticoe, las paralelas y
los caballos del gimnasio, se cuchicheaban é US prematuros amorEB de adoles~entes, dedloraban sus prietir:aa
curiosidades ó enviaban e l recuerdo á la tierra lejana.
El padre bibliotecaTio me prestaba los escritos deRené, juzgá.ndolos inofensirns y, ay! eEe altivo y eolitario
melancólico determin ó en mi espíritu una congestión
de euefios y me anegó en tristezas infini tas.

�DD ■ IIGO 17

,ea

LA SUERTE ENTRE LOS HOMBRES.
POR

EUSEBIO BLA.SCO

1,~-'·\

j-:l

1

Soñor &lt;!oronol (!orlos '0illogas
Nuevo Inspector General de Pollcia.

Contioente; Pn t=f'guida el Emperador Franci~co JOFé y
el EmperadorGoille-rmo vi11hawn Pnc@Pivameote al Czar
de Rusia e-n su palacio de P,-tt.f&gt;rh(lff. Yino dt&gt;Ppués el
viaje del Presidente F1rnre Á s~. Pdereburg'l, donde el
pueblo ruso hizo una entn~iaFta re~pción al jefe del gobierno francés, resultando, Eegúa se dice, uua alianza
formal entre loe dos pafeee.
0AMASMEX1.CANA~.

EL SEÑOR DON JOSE MARIA ITURRALOE
Gobernador Interino de Yucatin.

El telégrafo nos anuncio que el 14 del actual, por.renuncia del eefior don Carlos Pean, Gobernador de Yucatán, hecha ante la Cámara, eotr6 á sustituirlo, por
el~cción é interinamente el sefior don José ?IIaria Itu•
rralde, cuyo retrato damos en otro lugar siguiendo nuestro programa de formar una galería de todos aquellos
hombree á quienes el movimiento de loe sucesos coloque
en posición visible en el país.
Jd Jefior Iturralde es originario de Valladolid y persona muy recomendable por su honradez y buen criterio.

El 11 del mee actual tomó posesión de su elevado puesjo el Sr. Coronel Carlos Yillegae, nombrado por el Sr.
Presidente, Inepector General de Policía en sustitución
de D. Eduardo Velázquez 1 mueno por su. propia mano
en la cárcel de B.Jlen.
El Sr. ·•rmegae deeempefiaba 8ll Guadalajara-de donde fué llamado--el importante puesto de Jefe de Hacien
da y era además insaculado del Gobierno de Jalisco.
Yiejo amigo del Sr. Presidente, Militar ameritado y
hombre de prudente criterio y reconocidas energías, el
Sr. Villegas, llenará. sin duda cumplidamente el delica•
do cargo qne se le ha cooliado.
LAS GRANDlS MANIOBRAS.

El año de 1897 próximo á concluir, ha sido notable por
las numeroeas visitas cambiadas entre loe soberanos de
Europa.
Primero el Czar de Rusia Y la espiritual Czarina hi.
deron un viaje casi triunfal por la Gran Bretaila y el

269

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

Nuest.ros Grabados.

EL SEÑOR INSPlCTOR GENERAL DE POLICIA.

&amp;L MUNDO

DOMINGO 17 de OCTUBRE de 1897.

&amp;L MUNDO

[Ahora que ya no soy romántico, ahora que ya t0mpf,
nifl.o levantisco que ee cree hombre, todos mia juguetea,
ahora que ya no auefio la vida, aun llevo :a Jibrea de toe
melancolías, oh taciturno¡ auo ......... ]
Deepuée, en un rincón de provincia, saturado de calma bucólica, en la obecc.ra sala de un:caeeron muy viejo,
lejanas ya las peredec~ivaede aqnelloe valles que redondea
han el horizon'8 opalino, donde ee perdía-ave incansable-mi mirada, en las tardee del colegio, torné, á leu al
aristócrata displicente, á leerlo con la bermoea matrona
qne foé mi aegonda madre, que palió la enfermedad de mis
euefloe y sofrenó los arranques da- mi imaginación inci.:ra
ble. Tornamos áasietir al de1 file de aquellae mujeres tristes: Ata la, Lucía, Celuta .... Madame de Beaumont: la di•
vi na tleica ......... Nos paseamos de nuevo al pie de los
agrios cmtilee de Saim Malo, por el ee-quivo y grietado
torrt-ón lleno de chirridos de murciélagos y de grazoidoa de coroE&gt;jal! y á través del boeque inculto donde se
arrullaron dos amores imposibles al susurrar del viento
nemoroeo ........ .
Y en tanto que leíamos, de el patio enclaurtrado de la
casa, nos llegaban los primeros perfumee-alma vfgetal
-de la Refoa de la noche, en loor de la cual defgranaban
á poco sus diatónicas vibrantes y sus Cromáticas mati~
zndae, loe melómanos zenzontlee.
Y caía la tardP, tristemente pomposa, y poco ,¡ poco el
traje enlutado de mi amiga dilufase en la sombra y surgían solo sus manos largas y pálidas y so roet.ro pálido
también, como en esos e:drafios retratos de Carriere, en
que las fisonomías parecen bafiadas por luz de luna.
¼aria, la muchacna de cofia blanca y blanco delantal,
desfloraba en el piano entonces una vieja romanza; mi
awiga y yo callábamos, yo pensaba, y el espíritu del
gran Triste, parecía mecerse blaodamente en la rhmica
hamaca de aquellas notas querellosas.
Oh,! qué lejos está eso: ya renovaron el caserón sefiorial; ya en lo.s campos antes impregnados de mansedumJe'- gritan los silbatos de las trilladoras americanas y
aullan al pasar, batiendo su cimera de vapor con entoiiaciooee de eepía, las locomotoras. Ya la nifia de cofia
blanca y delantal de lino, hermana de Inés la de Die•
kens, y de Carlota la de Goethe, ee casó con un hacendado bueno y le da un hijo cada afio con las primeras
rosas ó con las ernarchas de Octubre; y tú, amiga y ma•
dre tú que envolviste mi aislamiento en terourae, como
M' eni•uelt•t: á un nifto en Bus paffales, tu te fuiste para siem·
pre una maflana en que no había flores, resignada y
uanquila, con sonrisa apacible en los labios: aquella
sonrisa que alumbró mie melancolías: con palidez mate
en el rostro; aquella palidez que radió en mis sombras ....
Y amo aún á Chateaubriand porq ne tenía la distinción
suprema de la tristeza y le amo, sobre todo, por que tú
le amaste! tú que también eras triste!
AMADO N:imvo.

do OCTUBRE do 1. .T

Sríla. $!vira

ao

!raisóquílla

(DE JALAPA.)

Después de esto, el Rey Humberto de Italia hace una
visita al Emperador Goillermo, quien inviLa á su gran•
de y buen amigo á presenciar las grandes maniobras
del ej.'.ircito aleman, verificadas cerca de Hanan. El Rey
Humberto, que iba acom:&gt;afiado del Vizconde Venoeta
Ministro de Negocios Extranjeros en !Galia, estuvo durante su viaje coa muchos pereonsJee reales como el Du•
que de Cambridge, la viuda del Emperador Fedbrico, el
Rey de Sajonia, el Rey de "\Vurt.emberg yel Gran Duque
de Heese.
Había apenas terminado la visite de Humtierto á A..lem4.nia, cuando Guillermo ee dirigió violentamente á
Hungría, donde fué agazajado por el Emperador Fran.
oisco Joeé, quien diepuao también que se -verificaran
grandes maniobras mili&amp;aree.
Publicamos dos grabados representando al Emperador Guillermo en el campo de maniobras del ejército
alemán.

•

LG UN día me decía anoche un sujeto, que hace
Í
_ la vida del hombre malo, supuesto que juega y
~~ pierde, aigún día ee descubrirá lo que es la
,..
suerte, cómo se deecubrió la e/ecti icidad, ó el
vapor, ó el Hipnotismo ........ .
E:i indudable, que de las catorce personas que hay en
torno de la que tfra la's cartas en una mesa de Bacarat
hay siempre noa á la cual van derechas las precisada;
para ganar. Allí es;á la suerte. Aquel ea el que gana la
partida.
Del mismo modo, el soldado que entra eli acoión trein•
ta vt1cee y sale siempre iJeeo 1 es el marcado por el dedo
de la SuerM!. Millares de balas matan cen~nares de loe
demás¡ á él nó. Aqoel ee.
Con iguales coLdicionee de talento, de protección, de
relaciones, llega un eamdiante á Ministro, mientras que
su compafiero de e oivereidad muere en el hospital.
H\rmoea, virtuosa, inteligeme, la eefiorita de T1ll no
se caea. Se quedará para vestir 1wagenee, mientras vein•
lie amigas suyas que valen en todo mucho menos, encontrarán veio&amp;e partidos.
Inútil es que la enerfía, el eefuerzo individual, la acti•
vidad, 1ürva al hombre para ir haciendo su camino. T.t.l
vez al ll&lt;:'gar al colmo de aue deseos viene Ja mut1rte ó Ja
enfermedad á decirle: ro 110 lo permUQ.
Hay quien nace para pbrder pol'tamonedae, y quien
nact1 para t1ncontrárseloe. En la altUl'a como eu la más
humilde condición, á unos lee dice la Suene: «Aunque
todo lo puedas, no cuentes conmigo¡11 á otros les dice:
11 Aunque 1,ú hagJ.B mucho, yo haré aún más por U.» Unos
ee Jlaman .Mou\~eneier, y 01,ros Pola Vieja . .l!;esoa suben,
p~leaodo y venciendo, á la cumbre; loe otrue bajan, g 1•
w1endo y llorando.
No b1hta nacer Gallarre. Ea preciso que Ja euer,e le di•
ga al Iogeniero de la fundición navatra:-«Dile á ese
obrero que cante.11-No basta ser Ayala¡ es preciao que
Ja rnerte le diga á Hanz1:imbu3ch: «Anciano, ponte ele
pie en la butaca y griia: 1&lt;¡().i.lderón ha rdsucitado!11
La Soerte es un ioeliame; diez negros seguidos dobland~, en e~ 'l'refota y cuareulu; un pariente desconocido y
m1llonano que se muere; un admirador que en un roome.t1t(I de inspiración dlce: ((voy á darle al poe~a ó al ar•
tiata citin mil peaetae¡it un Angel que grita de Jo aito, en
el momen&amp;o en qutt chocando6 trenes: ,,.\que! que va dor°:1ido, sttrá el único que lo cuente.11 _U.na viuda joven y
rica, que se enamorad.e un buen mozo tronado; doscientas mu personas que en un momento dado ae ponen de
acoerdo para dejarse engallar y exclaman: ((Hay que comprar acciones dt! 1,al cosa,)) ouya cosa resulta después un
robo manifieeio; un quinto que saca el número ll.Jáe alto
siendo precisamente el mozo que hace más falta á sus pa~
drea: un duro que ee sale de todos loe bolsillos, para qoe
lo tenga uu vago, mientras que millones de 1orabajadores
ee mueren de hambre. Algo de todo eet.o ea la eut-rte.
u Y hay algo má.e raro aún, roe decia til sujeto pelado.
L'.i Suerte viene por eéries 1 por rachas, como las desdichas.
-¿Eh?
. -:s,, se~or, siem~re. ?uando hay un incendio, hay
orneo ó se1e en seguida¡ e1 ee deticarrila un tren, descarrilan diez ó doce:_ en la familia donde nunca hubo pe.::ias,
se muere la muJer, y deepués la bija mayor, y Juego Ja
pequeña, enferma el padre y pierde la fortuna. Un .eu.ici•
dio tcae siempre imita~oree. Y usted qoe buecará maña•
na el desquite perderá basta fin de afta.
Aquí debe haber ya algo dd la invención y el deecubnmiento que Y9 sueño. La suerte ordena que un hombre sin mérito alguno, ll!:!gue á los más altos cargos de un
pais, y que el público, el país, la nación lo crt!an muy
notable.
L~ Suerte desprecia al hijo del humilde labrador, que
pudiera ser un l\hr(!uée de la Ensenada¡ pero enriquece
á Lebauy, para que su hijo tire loe millones y eeaelhombre de moda para repreeeu1.ar todos loe vicios. La Suerte
es aún más humillante que la deegracia.
-¿Luego la moral de usted sería que vale más ser des•
gracrndc,?
-No1 eefi.or¡ mi moral e~ o&amp;rs. T.Jdos buscan la euer•
te; loe ~ue la tienen quieren tener más, y la fat gan¡ lo!
deegractados se revelan contra la deegracia, lloran, mal•
dicen, ae matan.
-¿D.)ude eat:.1 1 puee, la felicidad?
-En no ambicionar nada. Eu la resignación. Escrito
eatá y el DLvíno Maeatro lo dijo: &lt;180 os acongojéis por
vuestra vida, que habéis de cower y beber .......... Mirad
á las aves del cielo, que ni eiombran ni siegan; y sin em•
barg'l, ee alimer.tJu, viven y son libree y felicee,»

37,000 :rnlllo.s sobre Jo;;,i rn.•tres.

Vista de la Ciudad de Suez.

V

SEXTA PARTE.

EL MONTE SINAI. LA SIERRA DE lrAGABAH. J:L V.A.LLE DE LA E.-:iCR;TORA.

SUEZ.

La belleza de esa cordillera del Sinai no ee debe por cieno á la vegetación y á la
.allur" de eus cimae, lo bello, lo admirable, lo verdaderamente asombroso ea su conj t1nto.
Agrupamiento de montanas como un mar agit.ado, agudas, de perfiles bizarros y
múltiples colorido~: ya el rojo del pórfido, el rosa pálido del ft.delepato, el blaucog1ie
del gizo de la Creta, o el mal.e brillante del cuarzo, combinados en raegos m •eeuue,
eu contraett'S atrevido1.1, proyectando atrevidae eombrae 6 lanzando mil dt'etelloe de luz
que las asperezas de sus encrespadas guijas reflejan en el espacio; éstre conjunto de co•
l&lt;Jree, de formas, de times, ea lo que adorna cada cresta y cada pi caca,; es lo q11e dá fiara rhilvez á eaaa mou1,añas desnudas, escuetas y brillantea·donde Moisés arttugó á so
pueblo, le enseíló loe r11.os del antiguo testamento y los condujo deevués por el desierto en buECa de la tierra prometida.
¡Cuánto milagro en eea peregrinación! ¡cuintoe beneficios recibe el pueblo de I:i·
rael por conducto de su eablO maestro! ¡sedientos, brota de la roca, purísima agua que
l~e da vida¡ perseguidos, oc:ilta y sumerge á loe enemigos en las proíuodidadee del
oceano; hambriemoe, Jea da el maná del desierto, milagrosa planta que lee euat.en1.a y
iortifica.
Despuée, fija su efimera población entre aquellos valles profundos, á la falda del
monte (DJ1bel nakoe) donde pr.edica al pueblo de I~rael loe mandamieotoe de su. Dios,
muestra las tablas de la ley y cons~ruye el primer tabernáculo de oro macizo y precioeas maderaP; Juego siguiendo á la cabeza de su eJército, su hermano Araou, tia cooa•
tituido por Dos en su gran sacerdote. Allí también 1 f~atejoae el primer aniversario
del cordero paecual y aquel pueblo erranlit', vencido y miserable, rE'S\aura sus foerzae
y se encamioa por fin hlt.cfa 11 tierra prowesida, la tierra de Canaan
¡Cómo se deeiiztt en el penaam1ento, como el barco en el agua, todo aquel camino
de los israelitas! Alli en esas moo,ai'ias teníamos al treatro de aquellos Sittmpoe, mu·
do, eoberb101 pero completo¡ no faltaban sino loe artistas, loa protagonistas, aquella
mult.itud de ovejas, aquella romería de miles y miles de misioneros, sin máe g da que
un hombre astuto, ein mh esperanza que una l,lr0m"'"'ª y sin más fé q•1e el nuevo ca•
teciemo de una rellgión que haría fieles á fuerza de milagros eorpreudentee 1 esos no
existían ya.
Por ignorante de la biblia que eea el que presencie aquel paisaje del Sinai, mudo
ee:tigo de tantos acontecimientos que tuvieron Jugar hace miles d" ai'ioe¡ por 1ncré.d.u]o que aparezca, verá. retratado en cada picacbo, tm cada sombra, en cada hueco, de
esa misteriosa eierra un @'eroglífioo, un dato, una certidumbre del milagro, pe10 máe
explicito, máe íactib'.e, se toma á cuenta yseu:plica las cuinc1denciasque elevaroo á la
cattgoría de milagros aquel sorprendente paeo del pueblo de I~rael ¡,or el desierto y el
Mar Rojo.
Moi:1ée sale de Socot y acampa en Etano donde aparece la fantástica columna de
foego y humo, guia que les euseña el camino¡ llega á las playas del mar cerca de Mag·
dala y en una baja marea atraviesa de noche ,w et Mar Rojo sino el golfo de Suez muy
cerca de lo que hoy es esa población¡ ya en la margen opueesa, descubre el venero y
hace brotar el agua que calma la sed de su rebano; después se interna en las sienas y
Jlega por fin á e~a soberbia montañ.a, hoy asiento de un convenio de anacoretas, ver•
daderoe cartujos de todas nacionalidades.
Hoy todos squelloa caminos que la Biblia trazó, como las ciudades, han deeapare·
cido solo queda 1a adoración y el respeto de aquellos lugares, que muestran siempre
al vi'ajero, la sublimidad en cada silueta de las montafiae¡ el recogimiento en cada pre•
cipio, y el aeombro e~ ese poderoso y místico conjunto de la sierra roja, altiva, severa
y brillaoie como h•. et1a consagrada.

I
LA SIERRA,-EL YA LLE O~EO.-MO KATHAL Ó VALLE DE J,A ESCRITURc\,

Seguiamos en el trayecto de 9i milla:i de la,go que tiene el golfo de Suez ~ozando
de ese panorama expléudido de la sierra del~Sintií, que pc,co á poco iba haciéi' do•e m1h1
y más 1oterior y por coneecu:mc a wái leJaua de nut:stra vier.a; mitlouae taoto la coe1,a afr,cana, ein llüwar la atendói,, dibujaba eue lomeríos, romos, eecuetoe1 pj u historia1
falt• e de atrac1oivo y crm I inme,,f'oB 000 .. 1,unes del deeperdic10 de una mina.
Al Siaaí, o se Je abandonó baeta que gruE&gt;EO ttlóu de nubte ocultó por completo
eque~ tabernAculo, ean1.uatio del Aut.iguo tet-taweo\o, reliquia 1mpen cedna de nueet.ra
rt:lig1ó!'· _Pvco d.eepuéi! apar1::ce o ra sierra más ,baj1:1.¡ pero más cercana, también h1~tónca¡ _era una es~tcie de esLib6n deeprendicto de la anguloea sierra de Aje•
bel-el•Tth qne limita el dt&gt;s1er10 de la penrneula; ~rae d .. eea sierra, en un valle frecuen&amp;ado cada año por cri!manoe1 mue-u Imanes, judloe, en fin por todos los afctarioe de la
religión meeiaca: coneérvase ttún cavados 6 esculpidos sobre la roca aefálr.ica ó cretá·
cea de las momai'i.as 1 geroglíficc@ de la má~ re nota "n1,igü~dad 1 ouaodo aun el iJioma
n~ constaba de signu~ a.lfab_éticos para expreflar los sonido@, las fra~e~ y loa peosa~1entos de aquella c1v1hzac1ón ya grande apt'ear de PU era tan antigua. G.'.,mo me imaginaba ver al través de la dis\aocia á aqutl valle artíuico y reepetuoso, circundado de
perpendiculare~ relievPP de piedra, todue grabados con mil signos y pt"I files, como la
pared del t!BfUd10 de Miguel Auge!, pero tuUv coloeal, al aire 1ibre, defga}ando los con•
t.oroos y cubierto el deall.i del terreno con pedruscos angulosos deep1eod1do~ por el t.iem•
po, de la roca, CünBervandoann la.e huellas deun uerfil de ídolo óde rey¡ luego aislado en
un montículo de d1f 1cil acc~eo, e~bre una'euperficie plana y vertical dt' grande altura, repreeéntaee todo un e~1end10 bélico de aquel ~otoncee, 11 flecha lanza y piedra, y todo
esto con fig1uae mal crnc ~ladae, toecae, pero siempre uniformáodo Cíln car4.Ctt'r clásico
el perfil d~ las caras; y Juego pensar ¿cómo hicieron aquellas precioeidades y con qué?
¿c6m? aub1eroo á aquel acanr.ilado d~sl_iz y ¿cuanto 1.i~mpo duraría en concluirse y á.
q_ué 1o1empo 6 fecha ~emo_ntan? 6 dec1d1damente eetraa preguntas uo tieuen contesta•
0160? Siíbeee por h1etor1a que á ee3 ln~ar se le llamó y se Je llama el valle de la eecri·
tura por_ q?e todo el. Egipto, Arabia y T,1rquia, quid tambiéa los Héleooe de equel en•
toncee vm1eroo á deJar sus nombN&gt;e, au historia y Pue adelantoti, escritos allí como po•
dfa°:, en ese libro magno, en eat1 imperecedero t'{Llle de los siglo8 c ,mo es el valle de la
eecntura.
~or fin, á eete corto eslabón de moJ?,taflas hietoricas, efgneee una plaoicie, roja
también, donde se descubre o puntos ó llneas verde obscuro: son uasie en medio de esa.
playa deeierta; allí se. ven .tbb'&gt;lee y volar aves y correr egua crietalioa; allí hay vida;
á su df:'rredor deeolac16n y muerte; además té~ricoe recuerdos de aquella revolución
del cristianismo.

II
RECALAD.\

A

SuEz

Muy poco faltaba ya para avistar el puerto; la doblA línea ds costa africana y asiática parMtan unirse, el t-epacio de mar li_bre que res1.aba eu el fondo na meuoe y menos exieuso; comenzábane~ ya á ver los rnnu~erablee bajos que se hwantan del fondo;
en uno yace un barco perdLdo ......... ¡cuán tnete se ve! ......... eaca apenas un maatil y

•

�EL MUNDO

Una n: u,'er árabe.
por.Bu cofa militar demuestra ser un barco de guerra ......... Efectivamente, ea el abandonado casco de Mn acorazado chileno q11e ee perdió allí, apenas ealido de loe areena•
lee de Toulón y que iba á en país á prestar urgentes servicio@; pero la fort.una le fué
contraria y 1nnt:f,6 apenas aaba las primeras paletadas de sn hélict- ......... poco después,
como ei saliera del agua aoareció el blanco caeerío del puerto y el cemáforo á la entra·
da inciena del Canal de Suez.
Fon~eamos por fin, y saludamos á la bandera egipcia, blanca, ~on una estrella, y
una media luna azul obscuro en el cen!ro; ee izó &lt;leepuée la bandera de sanidad y se
esperó con ~aciencia !a llegada de loe miembro_&amp; del Consejo dP higiene de puertoll ...... ( 1)
La samdad se hizo esperar, ya nor la du;tancia á que fondeamos, como también
porque veníamos procedentes de la !odia y se tomaron en el puerto muchas precauciones rara aceptarnos en el fondeadero máe enea del muelle.
Nuestras patentes limpias y el Cbttificado del médico direck&gt;r de Ceylán, oos pro•
porcionaron libre plática, y acto continuo, ee procedió á arrt"giar la medida del barco
para atravesar el canal.
Cada barco paga PI paso, según su tonelaje¡ mientras tanto ......... á tierra ......... es•
taríamcs tres día! en Suez ......

DOMINGO '7 de OCTUBRE dcl8s17

DOMINGO 17 de OCTUBRE do 1897

cioLes de fondo plano basta la población árabe. El más eacropuloao rt&gt;glamento nor•
ma t-1 t.ráneito de la entrada del canal en donde ni los batee siquiera pueden ir sino
pegados á los costados fuera de la línea de las boyaP, aef el canal euá tan deepfjado
como la línea de un ferrocarril por donde ee espera próximo el paso de un tren.
Llegamos por fin en nuestro bote á la parte tuminal del eEcape, y entre uDa ver•
dade:-a nata de pangoe saltamos á tierra; ya sobre carbón de piedra que llenaba u11Qe,
ya sobre gualdrae ó fierros ó bultos de todas clases, briocando, auo1eodo ó bajando
paeamos esta capa compacta de embarcaciones hasta que llegamos á tierra.
Al pie de un alto muro de piedra sin enjarrar, bastante largo, que termina en un
corredor, alto tambiéo, formado por una eequina ojival, tosca, sobre unaeapeciedepór·
tico ancho obecuro y cerrado en aquel momento por pesados maderos con ~rueeas y
carcomida; molduras, se ve el singular edificio es un convento de jeauitae, al frente de
una playa irrtgular de donde part.en ocho encrucijados callejones formados por peea•
das y antiquísimas casas de mampostería y blanqueadae, ostentando en lo alto un f'B•
pecie de mirador saliente cubietto de celosías de madera verdes, una que otra veDtana chicas, cuadradas y eimétricamecte dispuestaa, como sumidas en el ancho muro,
y los techos sobresaliendo como aplastados carapachos de tortuga y de lae venta1;1as e r~
tinillas rojas, verdea, amarillas ó negras, colgando pesadas fuera dtl marco, mov1énd0Pe
con pesad&amp; ondulación por la brisa que refreeca la tarde; en la calle pulula un put-Llo
de turbantes multicoloree, boinas rojas y mantos negros, azulfe ó btancos 1 y al lado
de las puertas, bardas de poca altura están ooupada9 por musulmanes, turcos, árabes
bentadoeen la má.s indolen~ poetura,devotamente fumando sus enormes pipas de Hacb ic.
A nuestra presencia aquella multitud t;orpe, eílanciosa, automática, ee levan~a,
grita, y nos rodea1 hablándonos en nuestro idioma y en otros muchos; repenUnamen•
-r.e aparece por cada una de las 1:iete Callee un verdadero atajo de burros blancos, e1,si•
lladoe, 1:igiles y vivos que respingan y trotan guiados á todo corr~r por un tropel de
arrieros ejipcioP.
-Quere monta aiñ.ory ......... quere monta aifiory, yo eé castel la.no, tú eres eepatiol,
mi poney muy vivo. Yo te muestro la civita tuto la bona casa. Yo re moetro loe ho•
tele, mi poney curre curre comó Lu barco;• y otros nos hablaban en frarcei" 1 otros t-U
ingléa, otros en italiano, y mient.raa noe cerraban el paso formando un circulo de endiabladas caras y un concierto de voces á cual más gritona y todas mezcladas enr.re
aquellos poney [burroe] que esperaban aneioeoe su jicete para echarse á correr ágiles
por IM callea.
¡¡¡No hubo más remed:0111 Cada quien toma en a~no enjanado y vivo y, esto es·
correr por las callea cén1ricas de la población; n6 de curiosos¡ porque e~te es el único
medio de cabalgar en Suez, pero sí de cicerones solícito11, nos e1gue en l~s primeras
calles una mult.itud 1 después sin hacerles ceso quedamos á la hora tan mdtferentee
como el más viejo vecino de la ciudad.
En nueetro paseo encohtramrs varios n:trenjeros gozando como nosotros de eee
particular medio de locomoción verdaderamente raro para el tomista, pero como único
en Suez. Aprovechóe:e Ja tatdP, en pasear por las angostas calles de la población, ea•
peoie de callejones, torcidos, obecuros por loe balcones aalie~tee Y. cub1erroe por .un
enverjado de madera que permite ver basta afuera y no ser visto, sm lugar de elección
para las mujeres que andan f:iempre cubierhs de cara, costumbre inveterada por el
provPrvial celo del turco.
Cúbrelas de la cabeza á lo largo del cuerpo un manto casi siempre negro, que de•
jan euelt.o, colgante á los lados; un saco y falda ancba multicolora¡ al cuello f:iempre
un collar de cuentas grandes, de vidrio, ágata ó goma y el antifáz qu_e e rcund~ la cara inmediatamente abajo de loe ojos, se amarra trae de la nuca yen triángulo baJa hasta la cintura donde se encaja de la nariz hacia arriba de la fren1e; eoEtienen el antifáz
tres eslabones en formas de medios carretes embutidos uno en otro de met-al 6 de
cuerno; cabellos negros, tez morena ó blanca y. ojos grandes, nf'gros y_ expresivos resaltan de entre ese pfcaro antifáz que oculta la mayor parte de sus bien modelada,
facciones. Sa ven graciosas andar por las callee, erguidas, airoaae, altas y esbeltas y
á no dudarlo, hermosas la mayor parte.
Sus bien modelados brazos ostentan pulseras de cuenta ó metal y loa pies deacaJ.
zos alguoas veces con una especie de sandalia los adornan con anillos de plat.a y col•
gajitos qne manejan hábilmente á cada paso.
No obs~ante el agrupamienr.o de la geate en las estrechas callejuelas de la ciudad,
ea pueblo taciturno, holgada y dormilón; no ea extraño ver en todos loa zaguanes á
tipos de luenga barba, de mirada vaga, amonados y tendidos á lo largo de las aceras,
durmiendo ó en perezosas posturas; otros en grupo alrededor de un gran depó11:ito de
Hacbic de donde parlen de 10 á 12 tubos largos, fuman sin dernanso en es•ablecimien,
toe exprofeeo abiertos amp1iame1 te á la calle, casi siempre bajo un portal de madern
ó de peeadoe arcos ojivales¡ loe cafés abundan también¡ allí tómaee el café tos,ado y

En_ todo el trayfctode ambos lado!, hay uropefj con el
obJet.o de meterá uu ba1co cuando vieneu olirus en sentido conuario. Para atraveearlo, todo barco paga (si mal
no recuerdo) 6 fra1 coa por tonelada, y un riloto del ca•
D&amp;l guía y daige la embaJcación.
Todos 10s accidentes que sufra el canal los paga la compaflifa ó nacionalidad del barco que los produzca, y ei éste
llega á obstruir el canal, destruirán el barco á la mayor
brevedad, eiendo todos estos gaetos á expeneas también
de las compañías ó naciones del btnco perdido.
Para dar una idea de lo que produce á FraDcia eee importante canal, copio la estadíEtica correspondiente al
ano de 1895.
Barcos que paearon por
el canal....... ... ... ......
5,307
Tonelaje neto que pagó
derecho!!..................
8,,:ii5,860 toneladas
Suma en francos por pa•
go de id....................... 138.523.3-:1,5 francos.
ó lo que es lo mismo.....
.J.,H0,933 libras esterlinas
·
ee dech151 181 librae diarias.
~ medio canal está Iemailia, población de tránsito de
ca~1 todas las Hneae férrns del Egipto ) á la vez un puer•
to rnter1or del ca11al en el lago de 1.iu.shal.

SEPT.LMA PARTE.
EGIPTO.

I
IS)L\ILIA-EI:.

Fuente de Moisés.
molido en cocunvente y no en infusión, y el lodillo que deja es el que más aprecia el
gueto de loe egir,cios¡ el café es de muy buena calidad; viene de Moka.
Al oeste de Suez, ya á extramuros, vense las ruinas de un inmenso acuednoto
construido desde la época de los ptolomeos y hoy caei desaparece enterra,J.a y des•
quiciándo1.1e la soberbia arqueria que lo formaba; á un lado, como á. distancia de unas
3 millas adviértenee inmensos y profnndoe huecos, antiguos fosos casi escombrados
hoy y que fueron los primeros trabajos de un pretendido canal que hubiera unido el
Nilo con el mar Rojo; este proyecto se abandoaó por su mismo autor, tambiPn bace
millares de años. Nótase aún la magnífica obra, colosal como todas las antigüedades
del Egipto.

IV
LA FUE:\"TE DE MOJSÉS.

III
LA. Clt'DAD DE Sl:EZ. LA FUE:iTE DE

Mo1sts

La población árabe dista más de onatro millas del puerto propiamente dicho, don.
de están las oficinas de la compailía del canal; los bo~es atracan á lospequeftoe muelles
de éete á su entrada, y de allí tómaae nn tren que conduce á Suez en unos treinta
minutos.
O·. ra vfa marítima conduce también á la ciudad por el canal y á uno de sus ercapea
que sirve de puer~o para la caria que se hace eu lanchones y bo~ee.
El paisaje que ofrece el primer camino es frío: sólo Untas claras entre un árido
terreno plano, dibujan ya el canal ó los aren alee.
El segundo camino deja ver hacia PI lado izquierdo del canal un alineamiento de
casas de madera, de formas y estilos diferentes, adornando eus fachadas una calzada
d~ árboles, (acaciae) que le da magnífico aspecto, más aún, cuando ea el único punto
verde en medio de la aridez más completa.
Empieza éEta calzada en la punta saliente hacia el golfo y BE'I prolonga á media
mil!a canal adentro, recta, formando con bloca de piedra muck moc de los costados
del canal, el otro costado á 70 ú 80 metros, acaba la angosta entrada de eea obra, la
primera de.l mundo, por eu utilidad.
M~ bien triste que ac"ivo en movimiento. apénas ee ven uno que otro lanchón
atracado á los mnellecitoe y el reato de canal eíempre libre para de,jar expedito cami•
no al barco qne entra ó sale.
La vista en aquel extenso horizonte no percibe sino los inmensos arenales del de•
sierto, una que otra caea cuadrada y polvo11a, rodeada de un corral donde deEcaman
tres 6 cuatro camelloe, y hacia el l E.) la población de Suez sobre un terreno un ~oco
más elevado¡ en fin, el canal que pronto ee t-ierde entre las vueltas que dá en aquel
terrPno, dPjan::lo solo adivinar en dirección por los palos de loe ba1cos que de uno en
fondo marchan ó navPgan á poca máquina (3 millas por hora) ya en dirección del Me•
diterráneo, ya en la de el mar Rojo. Es curiosa y triste éat.a preepectiva· parfce que ¡08
barcos eetan enterrados hasta su casco, sobresaliendo apénae sus pal~e; eemeja aqueUo un cementerio de las flot.anres I.J.abitacionee marítimas.
Llegado al escape, Wma el bote nueva dirección por entre un eín fin de bajas dra•
gas, pangflS cargados de Jodo ó piedra, otros con inmensos gualdrones de madera que•
madoa, ouos llenos de cadenas 6 fierros de todos tamai'l.011, ya flotando cabom ó habitaciones tra!!portables de obreros, en fin centenares de botes liurcoa luciendo sus vela,
latinas de artístico corte, hechas de lona y pi atadas con una estrella, con otras figuras
á grandes ra 11gos y con varios coloree; todo es~ conjunto de material flotante atracado en el escape, especie de lago que se une al canal y que permite el paso de embarca•
[11 Un enorme tiburón nos rocleó, comoi:i tratara d&lt;.&gt; reeonD&lt;'or el barco. no at'eptó nlng\,n cebo que
se le pu..c;o. y después de dar tres vueltas oompletas se alejó mnjei;tuO!,O ha~tn perder-;e de ,·li;tn: medlña
tres metro~ r medio ae largo.

•

EL MUNDO

•

En la márgen [E] del golfo, á unas 6 millas por aguo. y,3 por tierra está, eohre el
camino del mon'8 clinai, la fuente de la tradición, la que Moieée hizo brotar d" la
pied.ra para dar de be;:er á los Israelitas sedientos en su peregrinación á la t-ierra de
Canaán.
En bote basta la -playa y de allí en camello, llégase á
la fnente; un tupido bosque de palma-datil crece expléndido á. la humedad que proporciona esa fuente de
agua cristalina. La roca de la tradición de donde nace
el venero está. encerrada bajo un departamento de mampostería y de allí por un angosto y corto canal hecho sobre el anelo depoeítase el agua en una pequeña alberca
al lado de un jacal de madera, habitación del guardián;
una gran parte de terreno cultivado y rico por el egua
que lo riPga aparece cubie;ro de algodones y café y hacia otra pane distingueee á corta díetanc:a la sierra de
Djebel Kabah á cuyas faldas está eitnada la fuent;e y
que aúa es el camino del desierto que conduce á la tie•
rra santa.
Sobre las rocas que forman la abertura del venero ee
encuentran esculpidas unas frasea en hebreo y sobre las
paredes una multitud de nombres de los visitantes¡ entre
ellos cuéntanee algunas ilustres firmas, de príncipes y
reyes, la de Zola, famoso escritor, la de Jul,io reme, la
de Alo.rcón y multitud ae firmas de ingleses; allí tambien
hoy día figuran firmas americanas; terminada la visita
á esta foeote histórica volvimos otra vez á montar nuestros apacibles caballos y de allí á bordo doode se preparaban ya á entrar al canal de Suez para continuar nuea•
tro camino hasta el Medi~rráneo.

De Suéz á Iemailia, a1raveeando la mitad del canal á
corta velocidad níamos deElizaree con euave lentitud las
potentfe d10gas que trabajan en diatintos tramos desa•
zolvando 81 fondo del gran canal y arrojando por grue•
aos tubos de fierro el lodo hacia lae riberaa: después las
eet.aciones: ~onde con eignos marcados por medio de
bolas de distrntos colore13 1 suependidas del cemáforo, indican ei está el camino libreó ai hay que eeperar el paeo
de algún otro vapor.
·
Loe lagos salados amargos Ee han paeado á gran vPlocidad, pero en tramos cortos df 5 á 6 millas: por fin llega•
moa al lago Trincbot, apartáDdonosde la hilera de b01as
rojas y nos dirigimos al foDdeadero, frente al boEque de palmeras que circunda á' Is·
mailia.
•
Habíamos gastado de Suez basta eea población 9 horas para navegar; 40 millas
anduvimos at&gt;í con la misma velocidnd de 4 m. 4-l pcr hera.
Fnera del oasis delsmailia, todo lo demás et1 desierta planicie y aridez, Jo que for~
roa PI horizonte que se estiende por todos ladoe.
Fondeado el barco, nuestro bote bogó como 1.1iem.pre, conduo1éndoaoR á la pobla•
ci6n. Un mnelle corto, la playa arenoea y baja, y de allí parr.1endo el agrupamiento
de esbeltas y ahfsimas palmeras, en cuyo intervalo veíaeeaparecu las ca~as de made•
ra y ladrillo.
Ismailía es el punto de unión de todos los caminos de fierro en el Egipto y por to
tanto frecnentado por toda clase de extranjeros.
'
Es la habitación eeoogida por la compailía del canal, y vénee familias franceHe:
qne predominan en la ciudad.
&gt;
.C_onstruidas en línea recta las callee y rodeadas las casas de palma que eombrean
y mitigan los calores que la mayor parte del año se eieDten en la ciudad 1 está irrigada
por un CBL&amp;I, que parUeodo del Nilo cerca de Zagazig es 1:l primhivo ui t-dio de comu•
nicacióD que 1.rojano deede bace miles de af'ioe construyó. con~¡ objeto de unir el .Mar
R~jo con el Me~1terráneo; la diferencia de nivPl ,y otras dific~l1aried de aquella é~oca,
deJaron á medms E!l proyecro.y ~º'' ese canal s_1rve de med10 de comur icaci6n 1 ara
pequeflae embsrcac1onee¡ lo pr10.;unal y más cunoao de eeta obrn ant.iquisima, son 188

V
ALGO SOBRE EL CANAL DE 8UEZ

Ballar/nas árabes.

El importan.te canal que une el Mediterráneo con el
Mar R ]'l, hacrnndo las comunicaciones de la Earopa con
el ~&lt;iia fácil.ea y cortaa, ~e inauguró ª"lemnementeen 1859
baJo el gobierno de E01m Pachá; t.iene una longitud de
80 milla~, una profundidad común de 30 piéa y una anchura que varía entre 70 y 90 metros. Hiendo un metro
más largo del lado del Mar R)jO eetablécese de Sur á
Nor,e una c~rriente que se acentúa más en Jas altas ma•
reas; el oootmuo deslave y la corriente tienden á azolvar!? por lo que hay un constante trabajo de Dragas que
arroJan á loa costados del canal la arcilla que le forma
un nuevo bord~, siendo bastante estrecho para que no
puedan pasar amo nn. solo barco, estoe caminan de uno
en uno con poca velocidad (3 millas á 5 millas por hora)

CAIRO.

C•lle de Kormar en Suez.

�DOMIIGO 17 do OCTUBRE de ,197

EL MUNDO

DOMIIGO 17 de OCTUBRE de

eeclueae, estanques esc·alonadoe sobre el mismo canal, que facilitan á las pequefl.as em•
barcaciones subir y bajar niveles de más de 60 meliroe.
El meca .ieooo es bien sencillo é ingenioso; cuéntese para ello con la corriente del
más alto nivel, que es constant.e, y el procedimiento es facil de comprender:
Si un barco p~quefio trata de tlllbir, evtra al primer t'BlB"que, ciuran en seguida
l:i. compuerta y lo llenan de agua h1t1~a el nivel del eet.anq•1e inmediato superior,
Mi el barco paea dtll primer al segundo estanque; la misma operación ee hace para el ter•
cero y el cu11rto, as1 ea que de estanque en eetanque va el barquito subiendo cierto nú•
wero de metr_os baeta que ee encuenira en la parte alta del canal y e1gue aai su ruta
hasta S11.ngaz1g 6 más allá.
Si u11a nubarcación baja, se evacuan loe eetanquee en vez de llenarlos. Eeta ope1 ación i:-t: hace en menos dt: media hora.
Cuando la eeclusa no funciona, el a.gua pasa libremente á loe costados, y si bajan
, mbarcacionf:'e se llenan primero todos loe ea,anquee y después se vacían, empezaudo
por el de arriba. Et dtn!Cenao ee más rápido que el aecenec.
En las callea y·plazaa nótaae esa algarabia 1 ese bullicio de toda población activa y
comercial donde ei:, mezclan loe tipos de tres continentes; Europeo, Asiático y Africano.
Turbantes blaucoe y rojos, terbouc,h rojo también con sus borlas negra.e, earacof
de corcho y lino, cubriendo las cabezas de loe europeos y egipcioe, y loe Df·groe de
Abisinia casi siempre descubierta la cabeza, l,levan collares de chillantee coloree, de•
jando lucir la_blal\ca hilera de sus dentaduras y de sus globos ocularee¡ allí empieza á
notarse el pollglottsmo, no hay pafe del mundo donde se hablen tantos idiomas, donde se vea máe variedac;l de mod;\e y de tipos como en el Egipto¡ como pueblo de trán!!ito, casi todo ea provisional en materia de edificios á eecepc,ón de las estaciones de
trenes, y maestranzas. Pero dejemos á hmailia.
Instalémonos en el tren para Sangazíg y el Cliro, ee nos eFpera grande impresión
al atravesar loe campos cubi\:!rtoa en otro tiempo por la sangre de mil razas, se.nbrad~s de pr-rtentoeas reliq11~as_ que han deja~o sobre el árido país generaciones que vimer?n antes de la era ~me ,rn~a. !dolo~ gigantea, momtruosoe Lemploe, pirámides y
obehecos qne tocan al cielo TOJO del Afnca, montaf'las de g-ranito áridas y abruptas ó
rnbterril.ot'CJB inmensos donde se ocultan las tumbas de los faraones, ptulomeos. kediYes de todas. he ~pocas lt&gt;gr,_ndari~~ _de eee p~ís eaoto ó infiel, cuna de Gleopatra y
de tantas mnJeres de la B blia. \ 1s1tar el Catro ó como ee dice en egipcio El Ka-

vistas oaletdoscópicae, unas veces como hundidas en el terreno 1 airas eobres.aliendo aiNsae sobre uoa loma 6 accide:1te del suelo.
.
Por fin el r.ren, arrojando sue últimas. bocanadas de _hu~o y d~jando ~ir sonoro
ailba,o anuncia nuestra llegada á la E':ltac1ón, hermoso edlfic10 al estilo mor1sc_o, mezclado europeo por eue bóvedas de fierro y crist&amp;.1 qua c~bren la grande ee~ac~ón; pa•
eados loe andenes amplios y resguardando el orden, erguidos gendarmes ,eg1pc1os, oon
su terbouch rojo, m cara de bronce, eu cuerpo atlénco cu~10rto con tumca blanca,
pantalón del mismo color, bota negra y la inaignia de autoridad, un palo corto Y ne•
gro que llevan en la mano.
.Pasada una arquería ojival, amplia y esbelta, éntraee al gran vestíbulo donde una
turba de cochee luJosoe, calezae 1 ómnibus, etc., arrastrados por troncos más 6 ?1~~os
bien cuidados y conducidos por cocheros árabes, turcos, egipcios, negros de AJ:na1ma,
cada uno en su traje y hablando todos los idiomas, oe invit.an con gritería ensordecedora á montar¡ no hay tiempo, se toma un coche de toldo de lienzo amplio, ventilado y bien dP.1:cubierto para curiosear las avenidas, hasta 1~ puerta ~el h_otel donde
se arreglarán loe bagajes para pasear de turistas el Cairo y visuar lae Ptrá1mdee.
.
Al trotar de nu~etroa jamelgos nos lleva el coche por lae amplias callee del barrio
:Europeo hasta el Hütel.
. .
El Cairo, Capital del Egipto, asiento del comercio del mundo entero, !adicamón
de todas lae razas de la Europa y del Asia interior¡ ·es un pueblo Ct)Bmopohta por ~xcelencia¡ reúnese y mezclase toaa uoa babilonia de ra1;aa, idiomas y costumbres¡ 10•
cluyeudo el cüpital extranjero y aun también su polític11; han traoeforroado á la población convirtitmdola en ciudad Europea por BU8 ed1füaoe, y aun ea lo íntimo de las
coetumbree á ese pueblo antiguo como el orbe, cuya sangre representa la mezcla m~s
variada de todos loe séree. Sm embargo, han sabido reepetar los amantes del renacimiento, á los grandes y suntuosos edificios de la primitiva edad africana, y. hoy ~u orgullosa mole se levanta más artfetica, más bella entre ese maremagnum de e1lD:etr1a, de
t.Btética, de adorno poco durable, de eecult.ura eudeble, comparada con la sólida cona·
trucción. de la maciza y vieja arquitecmra er..egr¿cida por el tiempo; respetada P&lt;?r loa
siglos, como infalibles reliquias de una era grand.ioea, como las pasadas generaciones
que repn-sen a.
.
LR ciudad se extiende A la margen derecha del Kilo, en el punto exacto de la b1•
furcación de su gran delta que proporoiolla 1 avanzando hacia el l\1"dituráoeo las bocas de Roseta y Damieta. Hacia el Sur, la vieja ciudad, el C~uro antiguc, be.fiado por
el Nilo, y en frente la inmortal Gizeh; á la otra margen del no, ofreciendo au pan~ra,
ma eterno, antiguo como loe siglos, soterbio como loe monumentos, rudos ealv~JeB,
cientlficos y magnos qlle lo adornan, las bíblias de piedra, las montafl.aa geomé~r1cae,
las grandes pirámidet1 ref!petadae por el impacable tiempo, prueba eficaz de eu 1mpe•
rec~dera, altiva y monstruosa presencia sobre el planetn. ........ .-serán quizá los ÚI~ic?B
1,estigoa que presencien y aguanten la destrucción en el fin del mundo como la b1bha
uos 10 pinta ...................................... .

;1

,ao,

EL MUNDO

173

lras ~rondes @,Maniobras J\llilitares de este ano, en -1\lemania.
[ Veanse

0

.Nueatro• Grabad.osº.]

ll
l,A POBLACION,-LAS

Vendedor de plátanos.

hiráh ó la victoriosa, era pisar las arenas que cubren el mausoleo aagrado de la l::.uma-

na hietoril\ rtspetada por loe eigloe; era abarcar de una sola mirada el circo de todas
las ha1:añas célicae del mundo entero.
Egipto tiene máe alrededores y ha ocupado máe la atención de loa sabios, que
Roma 6 Grecia.
Estudiar el Egipto es escudriñar las foentes del saber humano, ocultas allí como
lHCanoe insondables entre ese maremagnum de geroglíficof!, columnae, pórticos monstruos de granito, antros cavados á pica, todo coiosal. ........ todo sublime.
Allí todo es grandioso, lae creencias apaaion11.das son i!l vorágine que mata, son la
lucha ein cuartel ni tregua que des~ruye á lae razae.
La sangre humana ha llegado á. ser en épocas la eavia que alimerita á. la acacia,
palma y s:c)moro que crecían endebles y hoy prodigioeamente grandes dúule al árido terreno un aepl'c~o de vetustéz, de nobleza y arrogancia; las pirámidee, monrafi.as
de granito elevadas por la mano de aquellos hombrea, son la cana de deeafío que el
hombre envió á la natur.aleza ........ .
El hombre como ella, construyó montañas que el tiempo re.spetará, y el PPpacio
corona aquella Pempiterua obra de titanes, prueba magna de Je. energía ue la ilustración y de la actividad de aquellas razas, hoy convertidas en Eutil polvo.
A todo vapor cruzamos el tramo que lleva á Sangazi~, población hoy enriquecida
por la industria algodonera; media hora en eea población y al vuelo de tren, veismos
sobre el campo lae vetustas ciudades que blanquean ó hacen brillar al sol sus moriecae
cúpulas de mosaico ó Pus toree esbeltas como agujas que erguidas ee deetacau á die•
tancía, como inmensos pararrayof!.
Hacia la derecha, sobre·e:1lie;ndo de la planicie rf'jo-griR arcos 6 columnatas, desquiciadas unae, otras ergnidas y trüncae, se levantan en medio de un pl:.'dn gal pavoro·
1m donde crece la earza. Son ruinas de un templo, de una ciudad cuya vida se remonta á más de diez mil ai\01:1. Por fin, ya se acerca la gran ciudad.
El Kahfráh la t'ictoriosa, el Cairo ¡qué solemue aspecto! ¡qué magnificencia de estilo!
¡qa~ morbidi!z en lae eiluetae del pP.aorama! ¡qué altivéz en &amp;quPllaa manchas rojas de
arcilla ó verdea de palmas, 6 blancas plateadas de las aguas del Nilo, y ~quel laberin~
toé ioe:xplicable agrupamiento de torre!!, cúpulaP, almenas, colnmnae que eobreealen al
tivae, relucientes y gracioeae, de un f!ernbrado de caeaa aha~, irregulares, piotadas de
mil colores, combinadas con arte 1 ya formando cuaOro!, ya hermoeíeimas y variadas

1lEZQUiT..\.S,-EL

.ALCAZAR DXL KEDlYE,-LA CIUDADELA.

Lo más facil es conseguir uno ó varios cicerones, pero lo peligroso ee la especula•
aión que éstos ponen en planta para sacar dinero al tourista.
Loe hoteles poeeen un número de éstos que á. precio de tarifa arreglan las dife•
rentes uaveeías dentro de la ciudad, la visita al Corre:, antiguo, el paeo del Nilo para
Gizeh y la c::i.ravava de esa población á lae pirámides.
Aceptamoa á 2 Cicerones que nos pasearían el primerdíaporlae 2 ciudades y else~
gundo iriase á. visitar las pirán11dea,
En uuestro vehículo abierto paseamos en primer término por loe nmzki 6 boulevares, aeieuto del comercio, y cen~ro del movimiento más activo de la capital, ¿qué va•
riedad más h~rmoea ofrecían allí las escenas callejeras! eepléodidoe carruajes tirados
por soberbios uonooe de caballos árabee, sillas de manos sobre la jiba de dod camellos
enjaezados Cl n ricas mantillas de terciopelo y bordado de oro, conducían á damas
egipcias luciendo entre lose&amp;camados cojines de felpa y oro uaa verdadera expoeició'l
de Joyas y ,ela"B preciosas, ocultando eu cara trae de la red negra que la cubre y dejando vtr rnlamente ene ojos negros y hermosos¡ deepuée un gr11po de extranjeros 6 natura!ee, i;obre ~giles burros enjaezados con ancha a ~jlJaa negras trotaban en todas direc·
ciom•e¡ á. la eu&amp;rada de una ancha avenida un gigantesco carro de pesadas ruedas,
arraetrado por magnífico y corpulento elefante, lleva carga n.aeta una altura de cua\ro
metros, eCJportando en su gruesa cerviz al conductor; multitud de si!lad de mano todas cubintae de frllpa 1 6 t~•pidas cortinas ocultando á la viste. del onrioeo su carga
femenil á. no dudarlo, eostiénenee sobre los hombros de cuatro negros cubier¡os con
un dtdau~al de lienzo b!a•oco, collar de perlda falsas al cuello, y pulseras en el pullo y
brazo de metal relucient-e¡ en las anchas banquetas pulula toda una miecelanea de
un1formee rnilitaree, de moros, turcos, árabes, ephais, soldados ingleeee, mezclando á
la multiplicidad de formas y coloree el relucir de galonee dorados 6 de plata,yen lapoblac16n civil y extranjera mezclandoee también lae mil formas deeombreroP, cachuchas
boinas, parasoles de mil formas, ya simples hojas de palma, ya envarilladoe paraguas
de todoe colorea y tamafioe, ya grandes abanicos de pluma ó madera; de lae aceras ape·
nas puede darse un paso no t.amo por el número cuanto por el imrueo, lo estorboso
quti t'B el vendedor ambulante, el amansador de macacos, ó de loe solícitos é 1mper•
t,inentea cicerones que oe siguen con tenacidad, en las plazas¡ es aquello una reunión
de toda clase de an1malee, elefantes pegados á sus carros en espera de ca.rga ó solicitantes; 03mellos bien aparados en espera de Jinetee, burros en grupos bullicioeos y listos también para correr en romerías por donde loa llevan, coches de sitio de to~ae for•
mas, calesas, sillas de mano, todas en hilera, ya á la sombra de loe edificios, ya en ple•
no sol que reverbera sobre loe toldos y techos de tanta variedad de vehfculoP.
El palacio del Khedive, es un edificio euntuoao 1 agrupamiento de un incontable
número de cúpulas, ya lustroeas por el mosaico, ya opacas, negras y como torcidas,
marcando sus aristócrata~ siluetas en el azul del cielo¡ unas máe altas, otras bajas,
unas anchas comprimidas, las atrae alargadas; hermosas arquerías de estilo morisco,
ventanas largas, ojivales, cubiertas de vidrerfa de coloreP, vense en todas lae torres y
en todos los pesados muros de caníeria roja 6 gris de tierra; balaustradas de piedra
macisa circundan al palacio dejando un eepacioso parque de cesµed sombreado de ee•
beltae palmas, opulentos tamnindos y añejos sicomoros.
En las avenidas y iiórticoa, caminan á pa':lo firme y orgulloso loa soldados del
Khedive arrastrando como el moro de Carpio su alfanje uor la arena y f!U fusil Mau•
ser al hf)robro. Marcial ee el porte de esa guardia del Khedive. Veíamoe tambien
raros edificios como fortalezas, cerradas por todas partee á. la vista curiosa del traneeunte ¿serían acaso eeoa famoeísimoe hareme de loe grandes de Egipto, aunque con su
formidable apariencia de fortalezas, el militar brillaba por su aueei..cia y las odaliscas
bien gua¡dadae se ocultaron también á. nuestra curiosidad? solo en fotografías pudi~
mos com1ervar algnoas.
Paeábamoe de loe cuarteles comerciales de la capital y entrábamoe en la población
árabe 6 egipcia como queraie llamarle. .El tipo ee confunde, eue costumbres y su vida
eue ca~ae y eue ha.bito ae asemejan¡ callee ango~tae y tortuosas, balcones cerrados, eiem~
pre ocultne á. la vista de la calle, ealientescomo si quisieran reu:airEe uno con el de la
casa del frente, cordones con un ceeto ¾1ndíanse de uno á otro balcón, en prueba de
amistad entre dos familias, por que aquel gracioso ceeSo ee el que lleva y trae de balcón á balcón regalitos, cartas, fruta pasada, almendras, higos ó dá.tiles ......... ¿Cuántas
cositas no diria eee mercúrico cesto si hablara ...... De vez encuando una acera se junta
c.:n la otra por un puente que oscurece el paso como ei fuera túnel, después l!igue la
calle, siempre chueca, angosta, tortuosa; en ~a esqu!na de una encrucijada un grupo
de mujeres todas cubiertas lae caras con eu manto á lo largo del cuerpo, deecubreJÍ
eua brazos torneados que eoet.ienen á lo alto de su cabeza un jarrón de barro blanco
lleno con el agua que secan de un pozo profundo, cuyo brocal tosco y desg~etado por
el continuo roce de loe cántaroe que han dejado allí huecos redondeaaoe ó surcos, marcando la huella de la reata anudada y podrida, unida á. bota de cuero de camello que
sirve para sacar el agua de la profundidad.
'

l!a entraaa ael $mperaaor en Tu)urzburg.

•
•

(Continuará]

(arupo ae Oficiales e¡i!ranjeros.

1

�EL MUNDO

DOMINGO 17 de OCTUBRE de llg7

•14

SL MUNDJ

DOMINGO 17 de OCTUBRE de 1lg7.
EL JUBILEO DE UN REY

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Osear II, rey de Suecia y de Noruega, acaba de cele·
brar el 25? aniversario de eu advenimie~to al trono con
animadas fiestas en que han tomado participación tpd_as
las clal!ee sociales de Stokolmo.
El rey de Suecia es sin duda uno de los soberanos más
queridos y populares de nuestros tiempos y eeto con
mucha justicia. 0:1car ea reconocido como un monarca
liberal, eaamorado del progreso de au país, de hábitos
eencilloa y de gran ilustración.
Ee común verlo á pie en las calles de su capital, sin
acompaff.amiento alguno, dirigirse, ya á la bibliJteca, ya
á los museos que fomenta con especial esmero, deapren•
diéndoee frecuentemente para este fin de gruesas aun::.ae
de eu propio peculio. No hayempreea de alguna significación que no encuentre en él un apoyo decidido. Así
por ejemplo, cuaodo Name11 c_oncibió eu temerario via·
je f1e derivación al Polo Norte, Q.,:car II, se suscribió con
veinticinco mil francos de su propio teeoro, para. la ad·
quiaición del Fram y prestó ú. la empresa eu decidido
apoyo.
La reina de Suecia ea una dama hermosa aún, afable,
ilustrada y c~ritativa y tan popular como su esposo en
los do~ reinos unidos.
Al Jubileo de Oeoar II1 conc.urrieron numerosos príncipes de las casas reales de Europa.

Osear JI. Rey de Suecia y de NorÜega.

EL MUCHACHO ESPIA.
LAMABANLE 11niño Stenne.i) Era uno de estos muchachos pa-

rieienees páluloe, flacuchos y ente~?B; aparentaba unos. diez
años de edad, Ai bien tal vez h1bía cumplido ya loa qumce¡
pero ¿quién averigua la de estos mocoeueloe? Su madre ha•
bía muerto, y su padre, que fué mucho tiempo soldado de
marina, era guarda de un jardín en el barrio del Temple.
Loa muchachos, lae niñeras, las anciaoae pobres, las mnJeres desocupadas, en una palabra 1 todas las pa~eantes Y aco~pafiantea deniñoedeParís queeeponen á salv~ d~ loecarrull_JeB
metiéndoee en loe jardincitos del as plazas pubhcae, conoc1an
al padre de Steüne y le querían mucbíeimo. Sabian que bajo aqUE•lloe: bigotazos que tanto miedo daban á. loe: perros Y
á loa ni:fios traviesos, E.e ocultaba una sonrisa de booachón,
tierna, oasi maternal, -y que asomaría á sue labios en cuanto le preguntasen:-¿Qué tal, qué hace el niflo?-¡ Le qneria
tanto! Era tan feliz cuando al anochecer, concluida ya la clase, C('lmparecía el muchacho y daban los dos juntitoe un pase" por las calles del jardín, parándose en cada
banco para saludar y charlar un ooco con loe asiduos conc1~r.ren~es.
Desgraciadamente el sitio todo lo cambió. El jardín de Stenue fué cerrado Y .convertido en depósito de petróleo, y el pobre hombre, oblig~do á uoa contínua v•glian•
cia, pasaba el tiempo en aquellos desiertos y destrozados islotes de floree y arbustos,
eólo sin poder fumar ni verá su querido hijo basta ya muy tarde, cuando se re~iraba
1
á au casa. Por eeto era tan curioso observar su bigote cuando le hablaban de loe pru•
sianoa ......... A eu hijo, no obstante, no le desagradaba la nueva vida.
.
¡l:"n sitio! ¡Qué cosa tao divertida para los pilluelos! No hay eec11e.la1 se cierran
las clases hay vacaciones todo el año y las callea como el real de una fena ........ .
El m~chac1lo pasaba todo el día corriendo de una parte á otr~. Yda.sele d~lante
de los batallones del barrio cuando iban á laR forti:ficaciouea, ernog1endo siempre á los
que ttinh1n mejor handa de música¡ á decir verdad en esto estaba muy fuene el chiquillo y podía explicará cualquiera que la ddl 06 no valía .gra~ .cosa, pero q~~ la del
55 era excelente. O&amp;ras veces se entretenía viendo hacer el eJe1c1c10 Á los mov1hzadoe¡
además todas eetas coeae traían cola ........ .
Co~ el cesto debsjo del brazo, tomaba puesto en los grandes _corroe que Ee formaba en las oscuras mafianaa de invierno á las puertas de lae carnicerías y panaderías.
Allí, con loe pies metidos en agua, trabábanse amistades y se hablaba de política;
y como el chiquillo era hijo de :M. Stenne, todos pedían su parecer. Pero lo máe dL•
vertido eran las partidas de chito, aquel famoEO juego de galodia .Puesto en moda dunnte el @itio por Joa movilizados bretones¡ as( es que C1!,,,_1t.odo el n~ño no estaba en las
murallas ni en las panaderías, era eeguro encontrarle en las part1_daa de gal?cha d~ la
plaza del Cháreau d' Eau. Naturalmente, é) no jugaba; ee necesita demasiado dme•
ro para jugar. Limitábase tan sólo á. contemplará loa jagadores, ¡pero con qué gusto
lea miraba!
En particular uno, que llevaba blusa azul, y que eólo apostaba piezas de cien
1meldos, excitaba su admiración. ¡Cómo se oian scnar las monedas allá en el fondo de
sus bolsilloE!
Cierto día, al coger una moneda que rodando había llegado basta los pies del nifi.o Stenne, el muchacho le di Jo en voz baja:
·
-Te guata el dinero, ¿verdad? ......... Pues si quieres te dire dónde hallarás mucho.
Terminada la part.ida lo llevó á. un rincón de la plaza y le propuso que le acom,
pañara :í. vender periódicos á loa prusianos; pagaban 30 francos por cada viaje. De
pronto Stenne rechaz&amp; indignado tal proposición, y bacta, á cooeecuencia de ecto, ea\uvo tres días sin volver por allí. ¡Tres díae terribles! No comia, no podía dormir;
por la noche ir:Üaginábase ver montones de gal-Odws formando uoa inmeoEa columna

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La Reina de Suecia.

al pie de la cama y relucientes monedas que rodaban por el suelo. La emoción que
eEto le producía era extraordinaria; al cabo de cuatro días fué de nuevo al Ch,lteau
d' Eau, habló con el tentador y, se dejó Eeducir.
Una mañana de mucha nieve marcharon con un saco al hombro y loe periódicns
ocultos en las blusas, al rayar el alba llegaron á la puerta de Flandes. El movilizado
tomó á Stenne por la mano, y acercándose al centinela, que era un buvo eedemario
de nariz encarnada v aire bonachón, le dijo con voz humilde:·
-Déje1 os paear, buen hombre ......... Nuestra madre eetá enferma y el padre ha
muerto. Yo voy con éste, mi hermano, á. recoger en el campo algunas patatas.
Al pronunciar eetae palabras lloraba; Stenne, avergonzado bajó la cabeza, y el
ce:atinela, después de mirarles por un momento, dió un vistazo por la blanca y desierta ci rretera y
-Pasad corriendo, 102 dijo, apartándose j,e aquel sitio.
Siguieron por el camino de Aubervilliersi el movilizado iba riéndose descaradamente de lo ocurrido.
,El eepectác11lo que ante loe ojos del nif'ío S~enne aparecía, más tenía de sueño que
de realidad: Fábricas convertidas en cuartele@; desiertas barricadas llenas de húmedos harapos; largas cbitneneas vacías y descamiladaa, que atravesando la espeea nie•
bla, parecían remontarse al cielo; de vez en cuando, algunos centinelas, algunos ofi •
ci1ilea con el capuchón puesto y con loa gemelos en loe ojo¡i;, mirando á Jo lejoe: pequeñas tiendas de c:i.mpaña mojadas por la nieve derretida, delaute de las cuales veía.me
triete~ y moribund"e fogatas. El movilizado, que conocía los caminos, se apartaba
de ellos para evitar el encuentro de cuerpos de guardia, Con todo, no se libraron de
hallar una guardia avanzada de francotiradores. Los soldados estaban envueltos en
eue capotes y acurrucados allá en el fondo de un foso lleno de agua á lo largo del ferrockrril de Soieeons. El movilizado tuvo que repetir el embuste, pero esta vez no les
dPjaron paaar adelantf&gt;, y mientras se lamentaba, salió de la casa del guardabarrf'ra
un eargento ya viejo, lleno de cauas y muy arrugado, que ee parecía al padre de Sta·
nne, y lee dijo:
·
-¡Vamos rapazuelos, no lloreiel Ya os dejaremos recoger vuestras patatas; pero
antes entrad y os calentaréis un poco ......... eete pillín tiene cara de frío,
Pero ¡ay! no temblaba de fria el pobre Stenne, eíno de miedo y de vergüenza ...... .
Ea el cuerpo de guardia vieron algunos soldados que1 agachados alrededor de una pe•
queña hClguera, proc11raban desprender unas galletas clavadas en las p1111tas de las ba·
yonetae. Dieron CP.bida en el corro á los muchacho!, ofreciéndoles una copita y un
poco de café.
Mientras bebían apareció en el dintel de la puerta ·un oficia 1, llamó al sargento,
hablóle muy bajito é inmediatamente desa?areció.
-¡Chicos! dijo luego el sargento entrando con aire satisfecho en el cuerpo de
guardia¡ esta noche tendremos tabaco......... Han sorprendido el eanto y Eefl.a de los
prusianos ......... ¡Nada! me parece que recuperaremos ese maldito Bourget.
E5to produjo nna explosión de br.avos y de carcajadas: y en tanto loe francotira•
dores blandian sus sables-bayonetas, bailaban y cantaban, aprovechando esta algazara, los muchachos se largaron sin eer vistos.
Al otro lado de las trincheras había una gran llanura, y en el fondo de ella nn
largo y blanco muro lleno de aspilleras hacia el cual se dirigieron, parándose á cad \
inetante y fingiendo que recogían patatas.
• -Volvámonos ...... No vayamos allí, repetía el nii'io.
Pero el otro1 levantando las espaldas, avanzeba sin cesar; de pronto oyeron el ruido que hace un fusil cuando le arma,.
-¡ Ecbate!
Dió entonces un silbido, que fué contestado por otro entre la nieve, y arrastrándose por el suelo avanzaron algunos pasos ......... Delante del muro y al nivel del tfrreno aparecieron unos bigotes amarillos, y sobre ellos una grasienta y ancha gorra
militar.
El movilizado dió un salto y ee colocó al lado del prusiano.
-Es m1 hermano, dijo entonces seiialando á su compañero.
Como el nifio Stenne era tan peque!i.0 1 el prusiano, que se rió mucho al verle, vió•
se obligado á tomarle en sus brazos para subir la brecha.
Al otro lado del muro había grandes terraplenea 1 ál-bole3 cortaioe, negros aguje.

•

�EL MUNDO

DOMINGO 17 do OCTUBRE do 1897

ai6

EL MUNDO

roe entre la nieve, y en cada agujero las miemae gorras de cuane1, loe miemos bigotes
amarillos, que sonreían al ver pasar los dos muchachos.
En un e:rhemo una casita de jardinero, forfüicada por medio de tioneos de árbo•
lee. En el fondo gran número de soldados jugando á cartas y cociendo la sopa en vi•
víeima llama. ¡Qué buen olor despedían las coles y el tocino, y qué diferencia con
el vivaque de loa francotiradores!
Arriba, o6ciales que destapaban Champagne y tocaban el piano. Al entrar allí
loe parisienses fueron acogidos con hurras de alegría. Después de haber entregado
loe periódicoe, diéronlea de beber y lea hicieron hablar. El movilizado divertia, con
su chácba1a de arrabal y palabrotas de granuja, á loP oficiales que ee presentaban con
aire alianero y malicioso. Loe prusianos ee reían, celebraban y repeiían con delicia
aquellos dicharachos de Paria que salían de boca del grandullón.
El nii1o s~enne deseaba hablar, auoque sólo fuera para manifestar que no era
un adoquín; pero algo de que no ee daba cuenta le contenía. Delante de él, y algún
tanto apar1ado, halláb:1se un prusiano de avanzada edad, algo más serio que eus com
pañeros, que leia ó hacía como ei leyese, porque sus ojoe estaban fijos en el muchacho. Con su tierna mirada parecía echar en cara al mño Stenne Jo que estaba haciendo, como ei aquel hombre Luvieee en eu país un hijo de la edad de aquél y peneara
para eue adentroe:
-Aotes prtferiría la muerte, que verá mi hijo en un oficio como éste.
Desde aquel instante á s~enne le pareció qt1e una mano extrafia le oprimía el co•
razón y le impedía lai1r con desahogo. Para Jibrarae de esca terrible angustia ee echó
á beber¡ pronio todo le parecfa que daba vueltas á eu alrededor. Oyó, entre grandes
risas, que su camarada se burlaba de loe guardias nacionales, de su modo de hacer el
ejercicio, ya representando una alarmo eu el Maraie, ya simulando un alerta de no•
che eu las Ionificacionee. Luego bajó la voz, loe oficiales se acercaron y sus caras to•
maron un aspecto muy gravP. E:&amp;aba previniéndoles que iban á tener un ataque de
loa fraocoiiradores ........ .
Ea,a vez el niño S,enoe, vuelto en sí, levantóse furbeo y dijo:
-Esto no, camarada ......... no quiero.
Pero el otro 1 que no hacía más que ieir1 conLinuó: Antes que hubiese concluido,
todos los oficiales estaban de pié, y uno de ellos, enseñando la puerta áloe muchachos:
-Andad al diablo lea dijo.
Y hablaron entre si ea alemán.
El movilizado salió satidecho con aire de gran señor, haciendo sonar el dinero
qne llevaba. Stenne le eeguia con la cabeza baja, y cuando ee halló cerca del prusiano
cuya mirada tanio le babia mortificado, c.,yó que con voz muy iriete le decía:
-¡No está bien eeto, no eetá bien!
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Fuera ya de las trincheras, echaron á correr por el llano y regrel!aron muy proa•
$0. Llevaban en un saco las patatas que loe prusianos lea habían dado, y con este
embuste paearon las avanzadas de francoiiradoree etn obstáculo alguno. Allí se pre•
paraban para el ataque de la noche. Nuevos refuerzos liegaban con el mayor sigilo
agrupánao&amp;e detrás de las murallas. El viejo sargento euaba1 con aire eat.isfecho,
ocupado en colocar los soldados. Cuando pasart'n loe muchachos saludólee con•cari·
i'loea sonrisa ........ .
¡Oh! cuán horrible fué pna el niño S~onel Un instante iuvo ganaa de gritar:
-Xe valláis alli ....... .. os hemos vendido.
Pero el movilizado le había dicho:
-Si hablae, 1:oe íueilan.

CONFESION.

•

277

DO ■ l•Go 17 de Octubre de 1897

El miedo le deluvo y calló.
Ea la Courneuve entraron en una oaea abandonada con objeto de repartirse el di~
nero. La verdad nos obliga á hacer constar aquí que el reparto se hizo eon equidad.
Al oir sonar el dinero debajo de las blusas y al pensar en Jae magníficas partidas da
galocha que se preparaban, ya no halló el nifto Stenne tan horrible eu delito; pero
cuando quedó sólo, cuando pasada.e las puertas le abandonó el movilizado, entoncea
loa boleílloe le ueeaban, y aquella mano, que le apretaba el corazón, apretaba de un
modo horrible. Paría no era para él el París de siempre; las personas que pae11-banpor
eu lado le míraban indignadas, como ei adivinaran de donde venía. Parecíale oir la
palabra espía entre el ruido de loe carruajes, entre el redoble de loa tamboree que ha•
cían el ejercicio á lo largo del canal. Por U.o. llegó á su casa, y satisfecho de que su
padre no esta viese todavía en ella, subió á su cuarto para ocultar debajo de la al¡nohada aquellas monedee quo tanto le pesaban.
Nunca había entrado el oadre de Stenne ó. su casa tan contento y satisfecho como
aquella tarde. Según noticias que se acababan de recibir, los asuntos de Ja naoi6n
presentaban mejor aspecto. Durante la cena miraba el aniiguo eoldaao el fusil caiga.
do en In pared y decía á su hijo coa su habitual y tierna sonrisa:
-¡Ah! ¡cómo irias tú codra loe prusianos si fueras mayor!
A eso de las ocho de la noche oyéronae cañonazos.
S11enan en Aubervilliere ........ Ha empezado la lucha en el Bourge~, dijo el buen
hombre, que conocía perfectamente aquellas fortalezas.
El niiio Stenne palideció y se fué á la cama pretextando estar muy cansado: pero
al hallaree en ella no pudo pegar loe ojos. Coru:: loa catlonazoe no cesaban, el pobre
Stenne se figuraba verá loe francot.iradoree que llegaba o por la noche al campamen·
to prusiano cJn el objeto de dar una sorpresa y eran víctimas de una emboscada¡venfale
á la memoria aquel sargento que le sonrió, y vc1íale tindid1 al suelo al lado de muchos de eus compafferoa ......... El precio de tanta sangre ee escondía allí, debajo de la
almohada¡ y él, el hijo de un soldado, babia sido el_que ......... El llanto le aLogaba;oía
á su padre que andaba de una parte á otra· en el aposent.o comiguo y que en la plaza
\acaban llamada, un batallón de movilizados se.reunía para marchar¡ sin duda se daba una gran ba~alla; el desdichado St.enne no pudo ahogar un terrible sollozo.
-¿Qué tienes? le pregunt.ó su padre entrando en el aposento.
El nifio, que ya no podía más, levantóse de la cama y se echó áloe pies de su pa•
dre. C,&gt;n los movimientos que hizo rodaron por el suelo las monedas e1condidae.
¿Qué ea esto? ¿Has robado? dijo temblando el anciano.
Ent.oncea el ni.no refirió de un tirón que había estado en el campamento prusiano
y lo que allí habfa hecho. A medida que hablaba le parecía que ee aligeraba el corazón y sentía que le aliviaba el acusarse á aí mismo .......... Su padre le escuchaba con
aire terrible; cuando hubo concluido el relato, tapándose la cabeza con ambas manos,
rompió en llanio:
-1Padre! ¡padre ......... murmuró el nifl.o.
Rechazóle el viejo sin decir una palabra y recogió el dinero, diciendo:
-¿Ee,á todo aqui?
Et niño hizo un gesto afirmativo. Entonces Somó el fusil y la canana y se metió
el dinero en el bolsillo.
-Está bien, dijo, voy á devólvereeloe.
Y sin añadir una palabra, ni tan sólo volver la cabeza, bajó de su casa para mez•
claree con los movilizados que salían aquella misma noche. Desde aquel día no se I&amp;
ha vueliO á ver.
AU'ONSO DA.UDET.

GRIS.

La luz en el pincel, y la armonía
Ea el riimo triunfal de la palabra.

1Qué antigua es la sentencia de mi culpa!
La instituyó la ingratitud humana;
No me sorprAnden virgen, tus designios,
Sólo perdona Dtoe á loe que aman.

Al ejemplo de seres bien amados
Amé el augue,o nimbo de las canas,
Y al calor de loa astros de la his,oria
Amé la liberiad y amé á mi patria.

¿Adorar ea un mal? ¿acaso un crímen? ... ..... .
¡Oh angell ¡oh verdugo! ¡oh bien amada!
~o me defiendo ¡nól ya estoy vencido,
Ya eetoy ea el cadalso, pero aguarda!

En mi edad j11veníl, cuando mi espíritu
En la luz del amor su fé bañaba,
En el Hmpido espacio eonó el srueno
PceCureor de una próxima borra'3ca.

Escucha, como escuchan los verdugos
Dc1- loe reos las úliimas palabras¡
.Acopia ,u deedén 1 oye t.r&amp;.nqu1la
La coufoeión posuera de mi alma.

¡Temblél no pusilánime ni ahi,o
De miedo áloe reptiles que se arrastran:
Tuve el espasmo del candor que an,ea
De as::ender hasta el sol, plega sus alas.

Juro decir verdad, juro en el nombre
De Dios que ea el amor y la esperanza,
Y por la ,ierra húmeda y bendita
Que loe despojos de mie padree guarda.

La sombra 98 acercó como serpiente ....... ..
Pero al morir Ja madre de mi alma,
En el idioma dulce de loe ángeles
Su beso post.rimer me dijo: ¡ama!

Mi conciencia aquí. está, limpia de culpas:
De mi exietir en la primer mañana
Con el idioma dulce de los ángeles
El beso maternal me dijo: ¡ama!

Y en medio de las sombras miré al cielo
Y vi una sola estrella que brillaba;
El abismo medí y ¡era pequeño!
¡S1 eras estrella sú, yo ,enia alas!

Y amé, amé los senos que en loa labio9
Ponen la vida y el calor que falta,
Amé la mano que meció mi cuna,
Amé la boca que bebió m:e lágrimas.

Con esfuerzo potente, sobre humano1
Mti lancé á la conquista de t.u alma.
¡Cuán infail mi a1ái!I: Fu! pebetero
Ao$8 la imagen viva de una esta,ua.

Después, postrado c&amp;n la vista al cielo
Amé ti la virgen de la veste blanca,
Y nunca, nunca desde en'6ncea, nifia,
.En l!UB altares mi oración le falta.

Mi culpa ha sido .)mar, ya bien lo sabea;
Y aún me consume del amor la llama,
Por más que lleve cual pendón deshecho
El cadáver.de mi última esperanza.

Cuando mi frente juvenil á impulsos
De la secreta inspiración del alma,
Se irguió con fiebre de virt·1d sublime
Pidiendo al Ganio luminosas alas,

E!!ta ea mi confesión, esta mi culpa,
¡Oh, ángel! oh, verdugo, oh, bien amadal
Aqui en el fondo de mi pecho herido
Está mi oorazón¡b.iérelo! ¡mata!

Amé lo hermoso, lo radiante y puro;
La eeirella, el cielo, el marmol en la plásUoa,

Oclubre de 1897

Qué iristea se presentan los campos en Otofio,
No existe ni un capullo, no queda ni a.o retofio,
Y gris tornó.se el cielo,
El cielo antes azul.
Se fué la charlatana viajera golondrina,
Loa nidos están solos, y .flota la nebhna
Surgiendo de loe lagos como cendal de tul

Al fin murió la tarde¡ tras au fulgoi:. escaso,
La fúnebre tiniebla ensombreció el Ocaso,
Y el astro de la noche
Ya enciende eu fanal.
Crepita la hojarasca dispersa en la llannra1
Y gime la huilota temblando de ternura.
Echada entre los surcos resecos del maizal.
Naturaleza mustia, na,uraleza fría 1
Naturaleza triste, mi eola poesía,
Ea todo el U ni veeo
Tu vasto panteón.
No bien ,lega el Otofio, no bien se acerca O~tutre,
Te cubres de hojas aeca9 como también se cubre
De muer~e esperanzas mi enfermo corazón.
Cuando la Ptima vera despierte á los amores,
Y fecundice el suelo, y traiga aves y florea,
Ya te alzarás soberbia
Del lúgubre ataúd.
Maa ¡ay! que yo abatido por negros deeengan.oe,
No cobraré las floree de mis primeros aflos ......
¡Se fué mi prim&amp;vera, ae fué ini jnventudl

Quran..-o Oaou.

JUAN

Oclubre de 9i.

B. DELGA.DO.

Corazón de sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
(coNCLUSION.)

de loe vitrales ......... No ee veían m:.í.'3 que toilettee femeninas, llenas de elegancia, aniformee militares de to•
nos variados, una confueión de coloree vivos y rientes,
un murmullo discreto ae vocea. cambiando saludos, rea•
puestos, obaervacioaes y, aun frecuentemente, crhicas
sobre loe que llegaban, cuyo nombre pasaba de boca en
boca.
Se produjo el silencio. La gran puerta acababa de
abrine, dejando entrar un alegre rayo de sol que se mez•
ció á la luz de loe cirios innumerables y á loe sonidos de
uaa marcha triunfal tocada por el órgano y acompañada
del golpe regular de loe bastonee de loe suizos re5pJandecieutea. Lucila y eu padre, Rager y su madre, avanzaron, seguidos de un grande cortejo replandeciente,
hacia el altar rodeado de verdura y de floree.
Los esposos, arrodilláronae y apareció el sacerdote
oficiante.
Muchas miradas se volvieron hacia él y no lo abando•
naron. Se sentía en la dignidad de su actitud, en la no•
bleza de su gesto, una fe tan ardiente, un tal fervor de
plegarias; cuando se volvía hacia la nave su rostro joven
teñido de una palidez mate, de facciones finas y distinguidas, leflejaba un piedad tao profunda¡ bajaba las mi•
rada.e sobre loe esposos con una exnreeión ian suave de
ternura, que·loe menos accecibles á la emoción, experi•
mentaban el encanto de una impresión io.enea, llena de
dulzura.
-Srbeis quien es este sacerdote? ae preguntaban del
uno al otro.
-Xo, no le he visto jamás ......... No debe ser de lapa·
rroquia.
-Es Monseñor de Beauval, primo de la señora de Sennevaux, quien debe dar la bendición nupcial; más en
•cunnto al o.ficiante ........ .
-Es un verdadero sacerdote en todo caso.
-Está muy bien.
- Decid que está conmovedor, querida mía.
- Yo no he visto j amáe una fisonomía tan pa\ética.
-Augusta, puede decirse!
Yó sé quien es, dijo uno de loe asistentes, mejor in•
formado ...... Es el preceptor del pequefio Jouvenot y un
íntimo del conde de Sennevaux.
-No ea posible!. ... .. un simple preceptor! ......... Tie•
.ne fieonomia de obispo.
-Lo será más tarde si lo quiere. P&lt;1rece que es un
hombre de gran mérito.
Sola, arrodillada t:n una capilla lateral, ignorada y
perdida en aquella multitud, una mujer de gran luto1
habria podido decir cual era la exteneió.a de e.ae mérito
y revelar el secreto del alma de ese aacerdot.e que consu•
maba su sacrificio.
Poco t.iempo antee 1 CharHer había sucumbido ti un
nuevo ataque, llorado einceramentt, por l\Iarta y por
Pablo. Fué él quien, consagrado todo á. sus santos deberes y dominaado eus angustiae filiales, dió á su padre los
supremos consuelos. En un postrer moment.o de lucidez,
Charlier babia enviado á en hijo un pliego conteniendo
sus voluntades y pagado con una mirada de inefat,le re•
conocimiento toda la deuda de su existencia purificada
y redimida.
A pesar de su luto recie.::ite, Marta, cediendo á las ine:tanciae de la señora de Sennevaux, había consentido en
asistir, oculta y deeconocida1 á la ceremonia que conea•
graba la dicha de Roger y el triunfo de Pablo. Ninfuua
súplica subió haoia Dios más conmovida, máe sincera,
que la que ee elevó de la capilla.
Estaba tambien entra loe asistentes un hombre que
parecía aislarse de la mul,itud, recorriendo lentamente
las navee y deteDiéndose de fila en fila como para pasar
una inspección minuciosa de las personas preeenteE.
Tendría cincuenta afias. Su rostro bronceado, quemado
caei1 surgía enérgico y vigoroso bajo sus cabellos ya
blancos. La dulzura un poco triste de sus ojos contrae.taba con la expresión de fuerza y de resolución impresa

en sus facciones y que acentuaba una arruga profunda,
entre sus dos cejas. Parecía ocuparse demasiado poco
del matrimonio y abeorverse en busca de alguien que
no encontraba ein duda. Porque antes del fin fuese al
pórtico, á la cola de loe curiosos, para asistir al deefile de
la salida¡ después, cuando esta terminó. apartase con ua
euapiro, sin notar á una muJer enlutada y á un aacerdo,
te, que salían de la iglesia por una puerta latera!.
Desde eu vuelta á Paría, Savinien de la Haye no teDía
más que un pensamiento: volver á eacontrar á Marta y
á Pablo, eeoe dos eeree confundidos en la misma predi•
lección, que habían llenado su vida. Jamás, desde el
día del drama de Ganneville, habí11loe vuelto á ver¡ ja•
más.hacía diez y seis afios 1 había oido hablar de elloe.
Después de la carta de Marta-la eola que recibió-habíase apartado obediente y fiel, para biempre, esparando,
según la palabra que ee le escribiera ......... la hora en
que sus cabellos emblanquecidos le permitiesen volver
como amigo. Su corazón desflorado apenas, no había ei•
do tocado por la corrupción, y vuelto ti sí mismo por el
soplo angélico de un ni~o, se había dado para siempre
á un amor único. Pero Marta le había dicho: No trateis
de volverme á ver!11 y temiendo su debilidad y queriendo permanecer digno de ella, valerosamente había abandonado la Francia y pedido á lejanos viajes la distrae•
ción, einó el consuelo, de la soledad.
Llegado á Africa como simple turista, sintió como una
revelación. Debía, pues, activo é inteligente como ee
sentía, pasar aAí su vida inútil y sin objeto?
No sería miis dtgao de la bien amada ausente, eano•
bleciendo eu exieLei:tcia y haciéndola productiva y glo•
rioea? Apoderase de él una fiebre de atravesar loe miste•
ríos de loe cuales el continente negro le ofrecía las pro•
fundida des ioeondablee¡ fué presa de la magia de lo des•
conocido. A plenas manos, gastó diaero oara organizar
viajes de exploración, desafiando las fatigas y los peligros sin contarloe1 penetrando entre los pueblos más eal•
vajea, á loe cuales domab1, no por las armas sino por
medio de la dulzura y de la lealtad.
Coa segunda expedición sucedió á la primera1 después
otra, después esa larga permanencia que acababa de ter•
minar, en que durante cinco años vivió en eeae regiones
incompletamente reveladas aún, amasando tesoros para
la ciencia y plantado loe primeros cimientos de la civili•
zación.
Y por donde quiera y siempre le seguía un recuerdo,
ornando su tienda en medio de loe desiertos: un cuadro
que contenía loe retratos de Marta y de Pablo con tres
florecillas disecadas.
Marta y Pablo! Vivían aúr:;, siquiera? Esta e•a la an•
gueiia que al volverá Francia le oprimía el corazón. Sus
primeras iuveatigacionee fueron vanas. Quién podía in•
formarle reeptlcto de una pobre mujer que vivíJt. modee·
tamente en una calle ignorada y de un sacerdote oculto
en eus humildes funciones de preceptor? Presentóse en
la casa de la seflora:de Seonevaux, pero cayó en medio de
loe preparativos inmediatoe del matrimonio de Roger, y
no habiendo dado su nombre, no fué recibido. Sin em•
bargo, aquella palabra matrimonio, le había inspirado
una idea. Mana y PAblo, sí vÍv1an, no podían menos que
asistirá la ceremonia. Fué á ella, buscó y no vió á aquellos á quienes buscaba desesperado.
Necel!it.6, sin embargo, interrumpir la investigación de
que tan impaciente estaba. Se le imponía un deber ur·
gente. La wciedad de geografía debía recibirlo en una sesión eelemne donde le seria entreg8da uua medalla de
ho.nor. Necesitaba reunir eue notas, clasifioar eue docu·
mentas. Anuncios fijados en todas partee anunciaban
que daría una conferencia sobre el Africa central. Debía
aún este servicio á la cieucia. Oh! en seguida ya no de•
bería nada á. nadfe y no tendría más que buscar á los
que amaba.
La sesión tuvo ve'I"ificat.ivo en el vasto local de la So·
ciedad, á fines de Diciembre de 1800. La entrada del va~
leroao explorador, fué saludada con aplausos entusiastas.

El presidente le deseó la bier venida; después el viaje•
ro comenzó au relato, pintando á grandes raegos la historia, corta aúo, pero llena de promeeae, del Congo fran•
cée; refiriendo sue viajes, diciendo, sin vanidad, pero
sin modestia tampoco, ene luchas, eus fatigas, eus peligros y loe ciento sesenta días pasados en atravesar un
bosque vírgen, con el hacha en la mano, ein distinguir
sino por una vaga luz el dfa de la noche, y loe desier,os
de arena roja, y loe pueblos bárbaros calmados con pre•
sentea y las tempeeta~ee de loe grandes lagos, bajo el
cielo de loe trópicos1 de una violencia deeconocida en las
regi1mee tetapladae.
Su oarracióo, que apasionaba á loe oyentes, estaba
mezclad¡, de anécdotas agradables ó conmovedoras y ei
á veces lo interrumpian era para cubrirlo de bravos frenéticos.
Terminó así:
-Heme aqur, se.fiores1 en el término de mi relato y
también en el término de mi tarea, que fué cuando me•
nos tarea de peon. En adelante mis fuerzas no me permiten ya intentar nuevos eefuerzos. Loe af'l:oa de loe ex•
ploradoree cuentan doble, como loe de loe soldados en
campana. Mi solo y último deseo ea poder escribir lo
que he visto, lo que he aprendido, lo que podrá servir
de guía á los que atraiga1 como me atrajo, la seducción
de aquella naturaleza desconocida y maravillosa, Is. san•
ta ambición de llevar la palabra de paz á esos aeree pri
mitivoe, frecuentemente mejores que muchos civilizados.
Puedan mis euceeoree encontrar en su ruda carrera lae
alegrías que yo be encontrado á la idea de que yo, frágil,
añadía empero algo á loe conocimientos humanos. Puedan ellos también, est.e ee el voto que les dirijo, ir ince•
eantemente acompaflados, como yo be ido, por un recuerdo querido y adorado, que les eoareía en medio de
loe desiertos, loa consuele en el día de los sufrimientos
y los aliente cuando desfallezcan! Perdonadme que ter•
mine con esta frase, homenaje de mi reconocimiento en•
ternecido1 al talismán íntimo y protector que me ha
guiado y sostenido.
Una tempee\ad de aplausos acogió las últimas palabras del viajero. Levantada la eesión, todo el mundo Ee
precipitó hacia él1 con ansia de honrarse eeleechándole
las manos.
En la última .fila, veía!!e un aacerdote1 sonriente y con•
mo,ido, que había seguido la conferencia con una ardiente
atención. Durante la per,...ración sus vecinos asombrados
le habían visto enjugarse los ojos. Dejó pasar frente á e!
la oleada de loR concurrentes; después, avanzando solo,
miró con eue ojos límpidos á Savinien súbhamente con•
movido.
-Amigo mío, le dijo con voz un poco temblorosa, ven•
dréie mafiana á tomar el te con noeotros? ......... mamá
oe espera.
-Pablo! exclamó el explorador levantándose de un
sa~to de su asiento y estrechando al eacerdote entre sus
brazos con el afecto y la efusión de un padre.

XVII
En su salón, donde penetraba la luz gris de una tarde
de invierno, Marta estaba sentada cerca del fuego, compañero único de su soledad. Meditaba, eoiladora y trie•
se. Sue peneamientoE tomaban el tinte melancólico de
aquel día lleno de las brumas de Diciembre 1 cuyos vapo
rea flotaban alrededor de loe grandes árboles del jardin
vecino, percibidca en la per:;umbra.
Savinien estaba en Paría ...... ... y, como Pablo, lo hn•
bía sabido ella por el periódico; la víspera debió él dar
una conferencia y referir á mil indiferentes toda la historia de eu vida ......... Ella lo había sabido como Pablo
por la vulgar publicidad de loa anuncios. Amarga irri•
siónl El que ee había adueflado de toda su alma estaba
á dos pasos de ella; respiraban el miemo aire, todos e90s
detalles de que ella tenía tanta avidéz, el último de los

�DO ■ IIIGO

BL MUNDO

curioeoe podia conocerloe ......... y ella no verla ni oiría al
amigo de eu coraz~nl
Deede el día de la separación, desde que ella había
voluntariamente .desterrado á Savinien, jamás Marta,
faltó á su propóeho de enunciamienta resignado. Ha•
bía marchado firme, inquebrantable, por la vía recta y
severa que ee trazara.
Pero ei el amor le estaba prohibido, si lealmente lo
había arr oncado-óccreído arraocarlo- de eu corazón, ni
el recuerdo ni la plegaria le eeiaban prohibidos y cada
día eu recuerdo volaba hacia el ausente, cada día au ple•
garia subís hacia Dios por él, sin que ella loe sintiese
abrazados dP ardien1e ternura, En vano ee quita de un
vaso el perfume que contiene: sus paredes quedan impregnadas y embalsamadas para siempre.
En eu absoluta honestidad, Matta estaba convencida
de que había triunfado, como lo prescribía su deber y
que todo germen de amor hab!a para siempre muerto
en su corazón. Hay plantas demasiado vivaces para mo•
rir nunca. En vano se las hunde debajo de la tierra; sus
raíces vigorosas auaviel!an el obstáculo que las recubre -y
viene de nuevo un día en que la flor se expande al aire
libre, radiosa y vivaz.
Porque, pues, pobre l\farta, pasabais veladas enteras
en la soledad, reconstruyendo detalle, palabra por palabra ciertas visitas que 0':1 hacía en otro tiempo Savinien? Porque frecuentemente dejabais errar vuestros
dedos por el piano, donde siempre volvían á encontrar
los aires que él amaba, en tanto que vuestro pensamiento se perdía en una vaguedad llena de encanki? De donde venía vuesno apego por loa objetos materiales que
poblaban vuestro salón, amigos discretos y fieles, testigos de 1011 rarop día:1 felices que parecían haber conaer•
vado su huella? ......... ~o loa había el visto? No loe había
el tocado?
Svbre este se habían encontrado las miradas de loe
dos¡ al otro le recordaba una palabra, sobre este otro,
se habían reunido sus manoe ...... ... Pero tal culto del
pasado no ahumaba la rectitud de Marta ...... ... No era
más que el recuerdo; el recuerdo purificado por el sacriflc'.o, rec11erdo no culpable, pues que ninguna pena se
mezclaba á él.
L1a ;-ensamientos de Marta iban tomando aquella tarde rumbos bien penosos, cuando Pablo se presentó ri·
sueño y alegre como pocas veces y acercándose á su madre, con tono confidencial Ie:dijo:
-Madre mía es neceeario que Francisca se ponga en
obra como en otros tiempos; he convidado á tomar el té
á M. Savinien de la Raye, y estará aquí dentro de breves minutos.
Marta palideció intensamente y quedoee viendo á su
hijo con una miradg, en que se leían todas las interroga•
cianea y todas las ansiedades. Cómo encontraría al amado de su alma? Ah! dieciseis afioe cambian de tal suerte
un corazón.
Pablo comprendió aqueUa interrogación muda y ee
apresuró á referir á su madre el encuentro con M. de
Sa.vinien en la sociedad de Geografía, insistiendo acerca
de la emoción de aquel al reconocerlo:
-Si vieras como me ha abrazado, madre! ai'i:adió para
concluir, y )!arta satisfecha ya y tranquilizada, segura
de que apesar de sus cabellos blancos aquel hombre, encanecido también por dieciseis ai'i:os de rudos trabajos
era el mismo, cayó en los brazos de P11blo vertiendo con
soladores lágrimas de júbilo.
Por fin la vid1t. iba á traerle un poquillo de ielicldad.
El día de eu vida, próximo á declinar tendría aún un rayito de luz para su cabeza fat~gada ......... .
Pabb, feliz con la dulce felicidad de su madre, reeer•
vaba por una coquetería del cariflo hacerle saber algo
más, que indudablemente tranquiHzaría su espíritu en
la posesión de la dicha que ee prometía. Ese algo era
una carta de Cbarlier, entregada á su hijo poco antes
de morir y en la cual decía:
uEs mi voluntad que, á mi muerte, Marta mi esposa
case con l\f. Savinien de la Haye. .Ambos son dignos
de comprenderse y en felicldad me regocijará más allá
de la tumba. Yo moriré dichoso debido á esa santa mujer q ne me tocó en suerte y merced á la cual he sido rehabi füado y redimido.•

e,

EPILOGO,

En un hermoso pueblecillo cercano á Joay: "QOeeeión
de la condesa de Sennevaux, en una sonriente casita
blanca anexa á la parroquia, anegada de paz y de sol,
vive Pablo dedicado á las santas laboree de su ministerio, rodeado de libros donde se ven as! loe santos Padres, como loe grandes maestros de la literatura antigua
y contemporanea.
Pablo ha re~lizado su viejo suefl.o de seminarista: til
refugio campestre y humilde desde d&lt;.onde quería llevar
á laa gentes de corazón sencillo la palabra de Dios. Ahí,
á eolas consigo mismo y con eus santas y tranquilas ta•
reas, aquel corazón heroico ha hallado por fin la paz que
es el premio de todos loe grandes sacrificios. Y su ven•
cimiento penoso que antes conturbara tan hondamente
su corazón, hoy lo invade y lo inunda de.una alegria t.oda
nueva y apacible.
No lejos de su curato, perdida entre la frondosa arbole•
da, en medio de un paisaje encantador, hay ·ma pose·
eión pequefl.a, rodeada por alr.a verja de fierro, que pro·
teje hermoso jardín.

r¡ de OCTUBRE de •'97

DO ■ IIIGO

Es el nido en que 8a.vinien y Marta viven felices, por
fin, gozando de un placentero reposo y de una unión tar·
día pero infinitamente dulce que ya solo romperá la
muerte.
Tarde por tarde, cuando el sol desciende t.rae loe azulee montee lejano@, el abate Cbarlier, concluidas laalabo·
rea de su ministerio, diríjese á ese nido oculto en el fo
llaje: Sivinien y Marta lo epperan para ii'Jmar el té, lo
reciben con efusión inmensa y lo rodean de solicitudes
delicadas. Francisca sirve aún á. loe treP, como en otro
tiempo ya muy lejano, pues no ha querido cederá nadie
ese privilegio, y asiste á la íntima tenulia en que Savi•
nien refiere sus largos viajes maravillosos.
En aquellas horas de expansión, re~rátaae en los roa•
troe de Mar~a y de Savinien la íntima alegría de su amor
sereno y en loe ojos de Pablo la definitiva y bella seguridad del que va ya confiado y amante, purificado por e~
sacrificio y la abnegación, hacia el que dijo:
u~Ii reino no es de eete mundo.»

17 de OCTUBIIE de ,. .,

'79

KL MUNDO

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11. S. de Forge.

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LA MODA

tones opacos. Corbata y cinturón de crespón. Ancho
velo de crespón inglés por único tocado.

GRUPO DOLIENTE

Traje para niña.

VJSITADEPA.NTEON,LUTOSI

Traje para jovencita de 14 ó Is años.

Este traje, lo mismo que loe o\roe del grupo, es de me.tino apaflado con dos alforzas de crespón. Ci~erpo blu@a
adornado con alforzas del mismo géner~. 9inturón de
crespón drapeado y con un lazo al lado 1zqmerdo. Sombrero de paja adornado co:i crespón.
Traje para señorita.

Este, como el anterior, tiene la enagua de campana con
ancha franja de crespón de Jan~. Cuerpa blusa, algo cru·
zadocon vueltas de crespón, phseé de lana Y grandes bo·

Se hace también de merino¡ pero en su borde no lleva
crespón sino eoJo dos alforzas. El talle blusa t.ambien
el!tá alforceado y con bolero de crespón. Cuello, cinturón
y sombrero también de crespón.
Traje para •cñora •

La enagua de este traje lleva el delantero liso, y en lae
coa\uraa laterales dos franjas de crespón, de cuyo e:x:tr~•
mo inferior parten otras tres que circ11ndan el vuelo.
Cuerpo blusa, abierto sobre un chaleco de crespón y cin•
tas de terciopelo. Cuello ancho de crespón y cintas, con
'Pliseé en el borde. Mangas eatrPcbas de crespón y cintas,
con globo de -merino. Toque de paja can largo velo de
crespón inglés.

EL LUTO

Así como los sonidos manifiestan loe afectos de que ee
halla el alma pOEeida¡ así loe coloree revelan á primera
vista el genio, loe afectos y aun el estado del alma. ¡Cuán
triste y qué disooante nos parecería una deepoeada con
luenga cola negra 6 azul marino. Por el contrario, el tra•
je blanco establecido, en bien de las jóvenes, las hace
mil veces más atractivas y encantadoras. Pero el luto!
el luto es un traje tan solemne, que por sí solo inspira
respeto y compasión : se supone que una persona que
porta luto, tiene incompletos loe afectoe, falta aJgo á eu
corazón. Si esta enlutada ea joven y bermoea, se siente
luego eAe algo por ella, y ee deses que con nuestro afee·
to mitigue un tanto su due 1o.
Una joven hu~rfana de mirada modeeta, pase grave y
largo velo, parece que nos dice: tendréis para mí una
palabra de consuelo? ......... acompai'i:adme á la ima de mi
adorada madre! ¡Visitemos las tumbaal y ()Ue nuestro
lúgubre atavio no disuene con un alegre eemblante, ni
una aonriaa festiva.

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JSf~!)J#rl&lt;iA
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Industria N acional.-Vistasde al¡¡:-q.nos departamentos de la Gran destilería de Alcoholellil "La Casa Colorada."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>DOIIINGO 3 de Octu_br• de 1&amp;97

EL MUNDO

»El coreé debe eer ligero y flexible, y
conviene quitárselo por algunas horae
durante el día, para dejar libre la reepi ·
ración, la circulación de la earigre y la
digestión. Es una gran locura, en la que
ocurren muchas eei\oraa, la de apretiir·
Eelo cuando se viften para irá comer fue·
a de au casa, debiendo, por el contrario,
dlojáraelo, pues casualmente en los con•
,·itee ee suelen cometer algunos ligeros
1 xceeoe, ó por Jo menee, ealir del régi•
men acostumbrado.
uLae que, malamente aconEejadae, per•
fi1:tnn en ese sistema, más promo 6 más
tarde tocarán su funestf\s consecuencia.

,. ,~:•

.

'
~
-~~

,m

.-~)~m111wa
,,.,..',
'

dre de auE1 hijos¡ que pretende
retener en !,U casa al jefe de la
familia; y que pide á loa canse·
joe del buen sentido, loe medios
de conservar para él solo, loe
encantos qi.:e le fueron concdi•
dos. Eat.a ea la que comprende
la sana coquetería¡ yo diría: l&amp;.
eanta coquetería, esta es la que
Dios miemo ha infiltrado al decir en eu oído: Hermosa te ha·
go: Hermoea te bago,permane·
ce bella para que seas la delicia
de los ojos y del corazón, _de
aquél que será el apoyo de tu
adorable debilidad, y con el cual
tú debes continuar esa larga cadena de loa antecesoreea. Tú tie•
nea la misión de agradar y encantar¡ tú eres el ideal en la ru•
da vida del boro bre: no caigas
del pedestal en donde yo te be
puesto.
La mujer que sabe estas cosas, que ha eecuchado la voz interior, hace de su gabine
te de tocador un saotuSrio donde nadie, ni el mismo eapoeo amado, eobre todo, el esposo amado, debe franquear los umbrales, cuando ella se ocupa en las prácticas
del culto de au hermosura, (prácticas duna algunas ve

TOMO.U

IIIIIXICO, OCTUBRE: I0 DE: I897.

•

NUMERO 15.

ce,.)

No por que tenga sPcretos fpoa que ocultar; ni porque
tema que descubiertos sus artificios Re le pierda el rea·
peto¡ muévela en esta severa ley de abstención; primero,
un eentimiento de exquisita decencia¡ y luego un ine•
tinto de coquetería bien ente.adido.

} t

Receta• útiles.

El dolor ciático (6 eea el de caderas prodocido por el
hueso cía) se cura casi instantáneamente colocá.ndoee el
paciente en el suelo, las piernas juntas y extendidas á
lo largo y la espalda apoyada en la pared; ea decir, formando un ángulo.
Cierto cortesano solicitaba del Cardenal de Richelien
le concediese la Orden del Esp!ritu &amp;mto; pero como dicho cortesano no había preetado ningúu servicio, ni ba•
jo el reinado de Enrique IV ni en el de Luis XIV el C.1,rdenal le dijo, tomando la cosa á brorr.a:
-~lucho me extrafia que no habiendo servido ni "al
Padre ni al Hijo, ahora penaeis en el Espíritu Santo.

t,.,,,f

r,¡¡p),

l\f antel para té y servilletas anexas.

EL GABINETE DE TOCADOR
POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido para EL )ft'NDO]

1897

J;;L SANTUARIO DE: LA MUJER

Hay eiempre una ó varias piezas en una casa, en don•
de la mujer imprime cierto sello en que se le asemeja
mo;al y físicamente.
Eilte es el salón'íntimo, donde ella vive de la vida in·
telectual y artiatica, donde goza de la v1da social en su
más alt.a expresión: afecciones distinguidas de amistad
y aimpada.
Es en su recámara donde se concentran loa recuerdos
de la felicidad familiar, ternuras maternales y conaide•
nckmea coayugalea. En fin: ea el 11Saneta Santorumu el

Cofrecito para alhaja s.

gobinete de tocador, en donde no se admiten profanos, de
donde se aleja ,t loa más q·1eridoa, donde las gentes su·
perficiales las suponen complaciéndose en admirar sus
perfecciones como una deidad del cielo indu. A donde
otros la juzgan entr( g.1da A prácticas y sortilfgioa para
perpetuar, de una manera sorprendente, su juventud y
hermosura; y en donde medita ciertamente el medio d!3
cautivar y retener el corazón de un hombre, cultivando
sus dones físicos.
Ella se arma allí para loa combates de vanidad, y lucha por la felicidad dffendiendo su hermosura contra loa
ataques del tiempo y las fatigas de la vida. Este ea el lugar donde se guarda todo.
Puede muy bien ser lujosa, y sin embargo tan casto
como el pensamiento de una niiia ó mudo testigo de una
coquetería infernal.
Es allí en donde la mujer ea verdaderamente mujer,
según su naturaleza aman1ie 6 dominadora; pero ea allí
donde toda.e demuestran cómo comprenden la importancia dada áloe cuídadoa que todo cuerpo humano recia•
ma¡ allí es donde ee ve que en fuerza de la voluntad llega la mujer á desvanecer ciertos defectos que le, son innatos y que p~CJcura atenuarlos al menos.
No hablaré de mujeres que sólo se cuidan de ser adu•
ladss por todos, que sueñan por hacer arrastrar su carro
por la muhitud de hombrea sin valor á q uienee una mirada provocativa subyuga; de las que atraidas por el deseo pervertido de agradar toman en empréstito todas sus
fuerzas á loa eecretoe de los empíricos; y caminan así eeguraroente como empujadas hacia una vejez, vejez pre•
matura y una cierta fea!dad.
No entraré en ese. santuario en donde reina un falso
ídolo y ]a atrevida mentira.
No me ocuparé sino de la mujer deseosa de coneervar
el amor de aquel que ha elegido por compaiiero de su
vida terrestre; de la mujer que justamente pretente aparecer seductora ante loa ojos del esposo amado, del pa·

•

Slmo. $r. Dr. D. Gfilemon Gfierro t' Terán,
Nu•vo Obispo

Traje para niña de

s a 6 años,

ae 'I'amaulipas,

�EL MUNDO

"EL llllJNDO.''
S•m ■ narlo lluetr■ do.

tü.iono 434.-Calle de Tiburcio nó.m. 20.-Apartado 17 b.
Jllllt:O

Toda la correspondencia que ee relacione oon la Re-

bcclón, debe eer dirigida al
Director, Lic. Rafael Reye• 8pindola..
8ecre'8.rio de Redacción,
.&amp;mado Ner-vo.

Toda la correspondencia Que ae relacione con la edición

olebe aer dirigida al
,
Gerente, Lle. Fauato nosue1.
La ■ubecripción '- EL MUNDO vale 11.25 centavoe al
mee, y ae cobra por trimestres adelantados.
Nóme!'Ol!I 1t1elioe, 60 centaVOB;
Todo paso debe ••r prcclaamcntc adelantado.
BmllffBADO 00110 ABTÍCULO D• BBGUNDA Cl.AISK,

tllotas tbitorialts.
¡,me bónbt uirne d crimrn?
Lu nuevaa informaciones eobre crimioologfa.demuPB•
tran que el delincuen~ no ee un producto de determinada eacnela filoaótica, no lo forma una idea, no t-mana
de un hecho único, eioo que 100 varios loa a,.~cedt-n,ea
qne coocurreo, su aparición¡ caracterea de ordeu aniro•
pológico, económico, etc., in\ervien.-n Pn el proceeo de
1-al snene, ·que no sería correc\o a,ribuir á una aola ~BU•
11 la producc.ón de-es~ morboso Pft"clio.
Decimos es\o porque un periód e&gt; :one-ervador sclba
de lanzar uoa vieja acuaación comra el par1.ido liberal:
la de haber conlribnido tl crimenea eemtjanles al que
PU la madrugada del 17 de St"p~iewbre ae come\ió eu Ja
Inai:ecci~n _General de Poli~fa. Ene ca,go demut&gt;eha p:&gt;•
co conoc1m1eo,o del grt.ve problema de la delincuen1;18
objeto en la aolualidad de tan notab·ea ,rsbsjoe.
'
Si no,o,roa ~op,áramos el miemo falso procedimienM&gt;
de prueba, podríamos preten~ar á nuest.ro colega becboa encaminados á demostraar precissmente lo ·con,rar10. Y entre eek&gt;e bechoe el de m.ayor relieve ea el que
1101 ofrece una nación en masa, 11.alia, eo donde el bt1D•
,imienlo religioeo ea muy·viv", y euá generalizad.o como
ningún olro '(:!aí11,. y que ••~ ~mb,ugo, ee distingue
por en elevado coe8c1en1t, de cnm1nalidt1d.
¿Poclemoe inferir lógicamente de aquí que la religión
sea la canta del fnerte promedio de delitol!I &amp;notados par
laea,adí11ica de J,atia. en rtllaoióu con la de ot.raa agru
paoionea hnmanae? Nó; jam'8 á ningún liberal mt1i.1ia•
uamenle"ine,rnido en laa foucínnee del razona~ieuw1 18
le ha oponido llegará tal conclusión
Ea precieo qee nues,ro colega se deeengafl.e: no ea ea
esas fu~olee &lt;1onde hay que 1r á buscar lae enveneua•
das aguaa que nolreo la corrien'8 criminal· és,a ,orna
1111componeiitea qofmicoa de loa d1vereos '8rrenoa que
at.ravieea: aquí d~ un minenl q11e ee,orba eu paao, 11.tlá.
de una capa de l1erra que la desvía, máa t-ardt, de las
ufcee de un arbol que ee alza en au cauCP. ¿Cu1U de IO·
doa enoa elemen,oe ea el que predomina? Nir guno de
ellne aislado pero M&gt;dos ellos unidos.
. Pa!8 q_ue el anarqniemo haya aparecido en Europa han
11do 1nd11pensablet: un magno dea1 quilibr10 e&lt;.onómico, provocarlo por el en@ancbe gradual de las nece@ida
des y las dificultades cada d1a má.s insuperables de 11en:
d_er~aa¡ !a preparación por medio de la propaganda eo•
c?ahelia de IJr&amp;vee errare ■ rel_at.,voa á la repar-icióo de la
n9ue1a social¡ el aument.o g1gan,f11CO de ICJB gravámenee
publico~ pa_ra eoPtener al terrible Moloc de la paz arma•
~•; laii1fae1ón de un~_ lilerillinra semi míe,ica, angU'l•
,~osa, malea~•• e~ eep1r1tus poco preparados por la cien•
cia, ~ olra d1vennd1d de elemen,011 cons,ilu1oivoa de ta
formidable huesW.
Acuear al liberaliemo del crimen coUÍeiidoconba Arroyo, por el hecho de qne ano de loe principales auliores
t"i que ya eal~ó con ehuicidio la cuenta qoe tenla pendie~
,e con la ecctedad,. pertenecía ,11,I parl.1do liberal, eqnivaldrfa á. qne ae arrClJara toda l11 responsabilidad de este
drama eo~re Isa docl.rina~ católica11 por el hechp de que
el comerc1anLe qne ~end1ó h1 1 cuchillos que ,irvíeron
i,ara perJ)"'tra~ tl dehl-0 1 es hombre que cuwple fielme •
te _con la Igleua Católica.
n
,Seamce anfic,ien~men1e impaeiblu nara no llevar al
terreno ~e la ciencia loe ul v1a.doe odios dtd proeelil.i •
mo po1t,1co.
a

"º

• no brbr aboptar rl talón oro.
JMrrico
La indiserecióa _de un economh•ta Puropeo noe ha dado á co~ocer una 1~1,neFao~ cana d~1 !ki'l.or S~cruario
de Hacienda, rtllalo1v~ á h, cnP1::,1ón iuonetaria.
De~de hace a 1gúu 11ewpo q 11e loe µa11oidarios t:lel me\al
•.~arillo se e1-foerzan t'n r....comendar áloe psieea qne
llenen la plata como baEe rit" m moneda, la conveniellcia
de addpt.ar ti talón ,,ro. Y sob1e t-1!\e ~ma ,e han etcri•
,o_vehtHnen1n 11,rculoe ,rníadoe de 111,nta poofía A •
J:I?Hmo, no ha fal,11odo diario q11t, baya aco1,1::t-jau~ al Úu~
0
b1erno ea,a reeoloo16n.
. El ~fio_r Limamour e:zpl:ca claramen1.e Ja verdadera
1mpoa1b1hdad de aceptar U.1 proyecto, muy hermoso en
el '8rre1:10 de la 1oecn111,. pero cercado de dificultades en ¡
m'8 aóhdo de la prác,ica.
e

De!de·tuego. la primera diflcul1.ad que ae preaenta, y
aenala el senor Minie"o, ea la Lit.ha dt, oro para eustilou1r
á la plaLa en circulación. Podría obje,arlk:l que eel.e m·
~nvenien'8 se subsana con la adquit:tciónde ia can,idad
mdi11peneable de me,al amarillo; 1,ttru aúa 1mponiéndo •
!18 el país este ucnticio, siempre 1endtiawos en pie unli
u.flexible ley econOmica en v1nnd de la cual l&lt;, mune1Jt,
mala arroja a k1 burmt dt fo cirr11lat"i611.
Y esw ,:e evtdtink¡ y ee eucueuuaa á la vieta de todo el
mundo. AnualC1JenLe te acuflaau en laa caaae de moneda
d.e la República al,unos lllillares di;, pesos en piezas de
oro. ¿Qué euctde cog teas piezas? ¿Las vemoa en cona•
ta:i,ti c1rcuh,c16n? Pur lo comrar10, til dutño dt, uua IDO·
neda ae oro p100ura rtitenerla ~n su pode1, jamá,s la em•
rlea eu el pa,o de sus gaew11 diarios, y 11610 ee di;,ehace de
tdla cuaudo ubiiene liu bueu pr1:1w1u sobre au valor no•
miual.
Sut1ptnder la acuñación de la'l monedas de plata en un
pa111 1 en doude, cuwo bttce ob~rvar con uiucna Juelicia
el Bt.ftor L1wtt.u,our. ee product1 t;li:,t,tl me~al como t,n nin·
gún o.ro put:blo dtl la t1~rra 1 seria una locura, que traeri11 graves perjuicios para una induel.ria que aun ,iene
prooab1haa11Jt,1:1 ae V1Gt1, en ,auto que d pr~c10 de ven,a
tea mayor que ti Cl)HO de producción, y e.ab1do es que
en MéxlCO 1:1e1 '-'bueno la plata á un cu1:1~0 wenor que et
de lll8 Otwás CtWllrCae pruduc\Oraf.
La poln1ca di, tt.b1:1,euc1ó11 adop.aJa ptr el Gobierno eB
la wá:s cuerda. ~lla1, nos l'erm1t.e l:\gUardit.r cou calma loa
sconLec1mi1::111o"Jsque &amp;e preseuteu tw edte cowphcadhiwo
problewt1, eu elqlle hay 1it11UOt1 iut.er~e~a cowproll!dtdos
l,'&amp;rt1 uo Ut-jar de prt1vt~r una prox1wa t1oluc1011.

µDlítica gtn.critl.
RESUMEN.-El nuevo gabinete español.-La tarea
del Sr. Sagasta y del partido Jlbr:raJ.-Cump/ica•
dos problt.Jmas. -La guerra colunial. -Carlistas y
republicanos.-Los dus ex/remos. -La acción y ,a
reacción. - Las finanzas españolas. -La soluci6n
· anht:Jada-f:.'I patriotismo y la habilidad que St:
espera a. - Con(;/uslón.

Como Jo habfamoa previsw, el par,ido liberal del que
es Jt1ft1 el !:ir. ISAgA1:1,a, d.t1cauo d.tt lut1 _pola,cv» t1t1p&amp;fl.uies,
acaDaa ae IMDttuu.,r au pod.tll, conHuuytlud.o un g•Dtnt,1,t,
homogéut.,0 y en el qutt .ti¡s:un.u los ptlnt..Dajee llia.d cont1·
"PÍO'lOtl de, 111, 1tiD•ia:u11 fr&amp;CQtOn lue10111a.a.
La herencia qui;, recojo ~.t.glll!Saa en m8d10 de la pública
•~~1edad1 ae Ja:i esver11nzu populan,s, tl11,• ertt.•Ll• \J.tt
d1ticulu'1es y uae apareJ11dae-zozobrae 11.u cueu•o.
:Stu h•Dlat ,Jt, 111 cui;,asu)u colonial, arduo problema que
cou la guttrra d.el:!Áeuos». d.e Cuba y J.!'thpIDA8 ha exig1L10
1nm1:uutua ucr1tic1ut1 y por mA.8 d.t, doe t1f1os ba litluad.o
d.u sombras el c1t1IO ~apa0.01 1 y llamado con dolor á llti
puer\al de loodoe 1011 ..:..~•rtla, pid.tt,.udo conn1bac1óo de
1:1an,re y d.e lágrimas y i:K&gt;iic1htnau au:z1lioa pttt)Un1ario11
P•t• 1- ■ necee1i.uult:8 ~ Ja patria; sin rtft1riruoa á. Ju po1:11blea compJicu.cioue1:1 cou 1us &amp;•adoa Un1aoe de qae \a.O•
W&gt; 8tJ b11 hu.011,ao, e11ua11au por la aw1Hoaa 10\t,rvención
de )Ir. Wooaford, 11 quit,n t1t:1 ambu1au 1nslruccionea eecn;~., del gabinete dt, Wau:h1ogkln, para procurar un ave•
1.1111.111;1nto ti.n,1e eJ gob1tlr11,o ª" lu. .i\:lt11o1op0Ji y loa jt1fe11
rebeldes de la revut:ita .A.nt1ll11,: cou tM::r ~111'°8 a.suu,Od de
vital imponancia y di:, iu~rés priword.ial para 1;11 so11iego
~el paJa, hay o&amp;ro• que at~,au la iuM!grit.1aL1 dtt las 111•
lhUC)OUt,8 y pont,n tln peligro la ex1ueucia ue Ja lllOlllll·
quta counuucional.
~oa rdt,runoa á la agi~ación oarlie,a, cuyoa rumoree se
h&amp;et,u W&amp;8 plllp11nlei:,¡ 4.Ut,re,moa htt.bhu lle lit. i1Ut1t1W n,·
pubhcana, cuy1tis .tih1.e p111eceu eaa.recil•r11;e•1 pl'c,i,Ddt,DlOB
1.1ec1r uua va1.111ura ª" t• ehuac16u tin11u~1cr11 ui;,l 1tlluu, qutt
a cadit. paisu &amp;ti pune máa d1hc11.

•
••

P\,r muchl B ae había crt11uo que el impenitente Dóo
O•rluti ~ti . BorbOn, uuucado cou el anakma át, la op101on publica, relegaao á la sombra por el 11eosiwieuW&gt;
na1c1ou.1t.l que Jo rechaza, tintasen aaugre M&gt;davlil 1ms manoa con la derralllada en la úis1ma dct!irac1ad.a bcca\Qmbti, con que te pn:knd1ó elevarlu al 1:1uho, hab1a buecado en el tte"."ueuuo
las coneB euranjerae y en tae
renW1s pingues de su nueva eepoaa, la Con1.1eea de Rob.fin
alivio a1. 11ui:, pesaree. lt1ni,ivo á eus dolores, y olvido a~
BUB paeados eunvloe.
Deegrac111d11wen'8 n: ha sido así, y cada día quepaea, a~ percibt"u wáa claras Jae pa1p1,11,c1ouea d~1. wone,.
,ruo, y Btl mira hormiguean á loe repreaeu~autes del carhe~o, gusano_a perd1uuaen el cadá..,tlr ped,1lente de las
VleJae llUI ~. l;UC10lltle 8 baol ,.nie'8.e.
. 'Ju1so_ el 1.e1r.ar11do Pre~eodienle permanecer inacü_vo, w1enuat1 obatrvó que la drnaesía reinanl.e, fuer&amp;e y
v1goro1ay cou elconcurcode wdaa isa fnerzaa vivaa del
pt11e, ee dre~rrollaba. powu,e y daba ampho cauce á Jaa
riqueza publica, lle¡audo con firme paeo al t-quilibrio
ee~abl~ dt1 laa11ouac100 que cre.1rd. la resMLuración de 0,.. 0
~líoneo X[!: en el uouu de sus mayvrea. l'do cuando
v1ó que el Cl•lD plicado andamiaje vaci la.oa, cuando no1ó que
la gueira de Cuba}' la rnsurrt:cción de J.!'1lipioae babtan
ab1eno anchas brt:chae en el edificio de la real Hacieu•
da, y sopo que ,anwe eacrificioe reclamados al ht'tOico
pu~blo upat1ol hao sid~ cae, eet.ériles, vara mantener la
paz ea laR colomae, y v1ó que el •rouo acababa de per•
der con Don Ant.01110 Cáoow,e el apoyo firDlíPimo eo que
Ee asentaba la Rt!at.aarac1ón, na,uraal ea que sienta oeepertan!e euti an•1guoe fmptl\UB, y vaya por medio de eue
agen'8a á Jevautar la jauría de lobos carniceros ocul,a
en laequebradaa aierras de la tierra vaeca.
No crtemua f'xajerado decir que el uu~vo gabine'8
debe eeia_r alerta .Y vivir prevenido con.ra la poaible
resurrección del d1funk&gt; carliamo. Ls excomunión Jan•
zada por el Obispo de Mallorca coo,ra un minii!t.ro de
11 Corona, que por au posición podía creerse colocado

ª"

DO ■ IIU;O lo de OCTUIIRE do 1'97

OO ■ l ■ GO

S•ñori!as promiaaas on ti (rcncur,o abiorto por nuoslros por!óatccs, on la Kormesse ae Santa roaria.

por encima de BUl!I asechanzaa, es una prueba de queaun quedan latentea los antiguos brios del iradicioua•
llamo.

•••

La fracción republicana, aplaetada lambién enire lus
disparoB de Sagunt.o, bajo lae herradas bo,aa del General Paavfa, hallt1 en el prttaente, oportunidad favorablti á.
su&amp; concepciones y ocasión propicia á. eui, idealea.
Es verdad que el ·eteruenW rtpublicano, que perdl6con
Ruiz Zorrilla á uno de sue cam1,1eones1 hlira hoy á s.us
corifeos apar&amp;ados y divididos por discueionea bizan,inas, faltoB de cobedón y sin la fuerza unitiva que lleva á las grandes empreeae¡ pero no debe 01~1daree que la idea democrat.ica, aewbrada y forLalecida t1l
amparo del pa1tido liberal dinástico, ha dado eazonad{Jt1
frutas; el sufragio universal ha tocado en todas lucon•
cienciae y el juicio por juradoa ha debido eer pc.d1.ha
enaefl.¡anza. No dtbe perderse de v1a'8. que bey leyee iueludibles en el dee..arrollo de las naciones¡ que A una acciou
de'8rminada correeponde una reacción cor.traria; que á
la agil.acióu del Conde de Madrid, que eígnifica el ,radi01onaliamo abaoluliO, puede correeponder la t xQlosiou
republicana, que signitica la revolución radica/.

•••

No es por cierio bon:rnciule 111, eiloación de lae finan
zas eppaftolat. Al aumtlnSO iumoderado de git.et.oa 1:-x:•
uaordrnarios que han exigido de modo impreecindib1~
lll8 at.encionee de ~ guerra colooial, ~e han unido por ne•
ce~aria ley la disminuCJ.6n de la producción, el tal.anca·
m1eulio dt, lariqueza pública, el empleo de IH acliviUa•
des eccialee en o,rsa dirtccionea, y por ende la werma
conaidt1rable y el menoscabo de loe ingruos fiecalt s.
Vacilante la opinión ex,ranjeu ■obre el Un de la guerra ea próximo plazo, no ha abieno con la mn11Hic;1ucia de otros días las cajas de e.us teecroB, y ha sido nect:•
eario acudir al capilal nacional par.a. cubrir un empttHi•
lO, pronto deeapareci.!oen ese iouel de lae Daoaidee qutt
se llaman loe gaewa ex,raord.inar o.a de guerra. El B ,u
co Espaftol, que en u,;:;. principio corre&amp;oondió bené\·olu á
lae aolici~udee del Gobierno, mír aEe en apuroa parit. h~cer nuevas exhibic1onea en num~rario, y paree-, h:-y thCidido á apretar los cordon~s di;, so bolea, en la dificultad· por que atravie ■a.

••

• que tiene que resolver
Ta.l el!! el problema com'Dhc~do
el gabine\e Sagaats. Oc, su rngt-n'8 pauio1iemo, de eu
r~conoci~a habilidad hay que 1:tperar una eolución Ea
11sí.ctor1a.
El co~ ftiolo cubano lo quiere teeolver co~cediendo la
an~onomf11, máa franca á la rPbelde colonia; aplaza para
de11pué, 1 la pacificación de Fi1ipinaa¡ Cu"a autonómica
desvanece lada anmbra de iuservencióu americana; libr;
de: eta:i complrcac,onee la monarqufa podrá de&amp;aflar 1,,
mismo á D. Cárlos que á. loe republ1canoa. Si lo logra el
Sr. SJgae,a, babrá.1,Jca-,zalio el derecho á )Jl inmortalidad y prt'paratln el glorioao aJvenimieoto del rey n 1 flo
D. Alfonso XIII.
Oc\ubi't: 8 Lt-, 1897.

&amp;L MONDO

10 de OCTUBRE de 1. .,

El Mundo ,ovo ya la ealiEfaeción de enviar
1.aoto á. estas eeñoribs como á. lae damas organizadoraa de loe mejoreB pue11k&gt;e, los premios, que
lee defignó. Hoy lee envía á. unas y o,raa eue p lá·
Cf'mee, suplicándoles además vean con benevoh•ncia los obEequioa que se lee dea,inaron y que
no t.h:men más mérito que la buena voluntad con
que fueron becboP.

El nuevo obispo de Tamaulipas.

Nos proponemos para lo de adelanle, dedicar
nu1:1etra primera plaoa-gufándoooe naturalmen
te por la opor\unidad del asunto, y solo cuando
ee,a oportunidad lo juetifique-á la publicación
de loe retratoa de todos aqueiloa rereonaje~, poli1icoe, literarios ó de la curia eclesiá~tica, á los
cualee el movimiento de los aucesoe baga eurg1r
vjaiblemente del seno social. A•d nnPstroe l~cto·
re111 ciPep11éa de algún ,iempo, pod11h tener en
EL~)frxoo una galería de mt'xicanoe dietingui•
do1111 y con ella una aíntesie de t.odoa los euc~sos
del pafe.
Ee\a galería puede afirmar&amp;e qne eEt&gt;!i iniciada
deede l?s alboree df\ nne!ltra publicación, pues nu
ha habido hombre del diu , bajo uno ú o,ro ss;&gt;ec·
lo, y en éata 6 aquella esfera, qu~ no baya fign•
rado en nueetr.as págiaae¡ ~as 3:hora noe propo·
oeml?e normahzaree,a pub11csc1ón, que sin duda
aerá !n'8resante en el porvenir
La personalidad que hoy ocupa nues\ra prime- ,a plana, P.e Al nuevo _obiepo de TamaulipaP
lltmo. Kr. D. Filemón Fierro y Terán.
'
El Sr. Fierro y Tdrán fné preconiZ\do por bre•
ve de 29 de Mayo de 180!), y au elección ha can~
ea.do gran júbilo en eu O,ócesie, donde son conocidaa 11ue relev1rn'8e prenda11
Nació el Sr. Fierro en la JI ,cienda dP GuichB
pa, pbliid&lt;;&gt; de 811,n Juan del R,o, Estado de Du rango, é hizo sus enodios aact!rdo,alee, con mu
cho brillo, en el Seminario Conciliar de Dnran go. 811 eaber y vir,ndes lo llevaron al msgieterio
en el Plan'8J, primero, dP11:pué11 á Reformador dt•
,parroqoiae, máe tarde á Prebflndado, á :Srio ..dt•I
Sr. Z11b1r.ía despuée, y por úl~imo fué preconizado obispo.
Todos en Dnrango merecidamflnte estiman las
prendas del Kr. Fierro, aquila•adas en diverea'!

CURIOSIDADES,
Un tnrie:ta tuvo hace algún tit&gt;mpo la idea dP
poblar de zorrol'- negros una de laa islas vecinas
del puerto de Bombay. Escogió una iela llamada Outer Heron, e:e aEeguró la poef'eión de ella y
110 puso de liCuerdo con algunos tniperee de Alai;•
ka parst. conseguir cierto número de zorros nt&gt;•
groe. Treinta zorros funon capturados vfvoe v
~mtarcados para Nueva York. Vern,hrés petech;.
100: pero loe 11ie~e que eoport.aron el viaje llega•
roa en buen es&amp;ado, y fueron pueetios en libeuatl
en la iela. Se muiliplicnron y el propietario deta·
ta cría está haciendo con Londres im.,ouantti.
nt-g(cioe en pielt&gt;P .. La piel del zorro negro tiei;e
un valor igual á cuano veces el valor de.la del :w•
rrn Rzul; cuando es de btlla Calidad HI ve11de de
1 000 á l 250 deeo11. L'\ isla que sirve de asilo á eeta colon_ia db zorrC1e poEee fuentes de agua
dulce y bt-llíumae arboledas de pino: eue playas
i:,on ¡w~secosas _Y _diffcilee de eecalar. Un guardia
Jae habita para vigilar la conservación de loe an rr, 8 .
lee raros. Estoe .se alimen,an de cadávE-ree de cab~ll_oa que se ab3:ndonan Po lo_e boeques y que
vienen del cont1oen'8. También ee alin,entan
con loe pE'ECadoe y loe molu@cos arrojadoe por
el mar_, y paean noa ps1te del día en la p1 11 ya y
se rel1ran para deEcanear en lee bendidu1ae do
Jns rocas. El climaee bae•ante frío y ee &amp;PemFjO
noiablflment.e al de lae islas de AlaEka, de duude ae han sacad.:,.

épocas.
Tres Sritas. prcnuadas.
Poblicamoe hny loe rP,ratoe d~ lae eef'ioriraB
lla\ilde Alfaro, Luisa Murillo y Eoriqnelia Sá,nobez, que, conforme al fa!lo de lae respe\ablfl~
damas que ,uvierQn la bondad de integrar jura
do á pe,ición de EL MUNDO, fneron premiadas en
la ke rmease de S rnta .:\laria, forman lae lres una
grao\oea trinidad que engalana esta página.

Srít11. Luisa Murlllo.
[Fol. \T11lleto.J

X.X.X.

------··------,EL MUNDO COMICO.,

Procnramos vencer las úl,imaa dificuUadeP con el fin
de enviar á nuusroB ahonRdos con nuea,;o próximo
n~mero 1 el priu:i,no dt&gt;l Mundo Cdm/&amp;o que aerá ur1a J't'vtsla d!3l 10do dl\'"ereadel Mc.soo ltxsrn,rno, repartiéndoee gr.alta á loe euecntoreB de eslie ú1.1wo.
Se ven nifl.os qne han paeado por !et prodigios de in•
genio, coovenirt1e en prodigios de tl&amp;iupidez.
Mmt", deNeal.

•••

Se inmola ano con hnta mlla eatiefacción cuantos má&amp;
er:fuerzue Uacen uue6'roe amigos por impedirlo•
Lise lJodrm.

Nuestros Grabados.
La Alianza Franco-Rusa.-Brindis del Czar.

A'lunM&gt; de inmensa significación ha sido sin duda e.u
Europa la defllli,iva n1tente en,re .Fr11ncia y Rueia y por
lo mismo nos parece dt, gran oporurnidad la publicación
del grabado que en o,ro lugar ha.llaarán nuesgroe lec,oree
y que reproduce l.a e1:cena en que, t,u presencia de la bella emperat.riz de 1.oda1s IH rusia,s _el czar levant.ando su
copa y dirigiéndo~e á M Filure bnnd.(&gt; por la U nlón de
la am.ocrac1a y la Reptibhca.
OTRO PAUO
De $2,000 de "La. .Mutua," en Sllao.

,
Bilao, Sep,iembre 2'J de 1897.
Sr. D0n Carlos Sommer1 Dtrt'Clor Ge!leral dts "La Mu,ua» eu Mtx co.
Muy t!Himsdo eeftor:
El B ,oquero eo eat.a ciudad, de la Honorable Compa•
fl.ía de Se¡s:urvs sobr~ la Vi~a, u La ::Murna de .Ntw Yoik,
de la que ee ueled d1gco D1rect.or eu esta República 11.1e
ha enHegado la eu'll11 de [$2 0001 due J.u il puoe c~mo
valor de Ja póhta oúmeru 413,143 de mi finado 'upoto
t:l !efh,r Dvn
'
FRA:&gt;;CISCO OHAYEZ.
Recouo~co agr•d.:l~id~ Ja _suma ef cacia con que usted
ha procedtao en la hqu1dac160 áe es'8 einieetro aumen•
tan&lt;lo con Peta rolla las numerosas p-ruebaa qu~ ya ha.
dado d..a Mu1ua» jel empeilo con que aco1:tumbrá llenar los cowpromieoe comra1doe cou t1us aeegurad~.
Soy de ueled afma. y S. S.
loNACIA F. \"IUDA DE Ün .-\ \'KZ.

= ••
Sr/ta Enriqueta. Sánchez

Sr/ta. Matllde A(faro.
( FOT00RAFIA8 1.11 YALLETO. )

�•
•so

EL MUNDO

DOMINGO lo do OCTUBRE do 18!17

DDII IHO to do OCTUBRE do 1197

&amp;L MUNDO

Apuntes sobre el

Lra celebración del 16 de ~eptiembre en el '·~usic ~ull fheatre" de los ,,An9eles, Galifornia.

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

F.o la eimp1hica ciudad
de los Angele!!, California,
la Colonia Mexicana, qne
es numerosa, agrupándoee
en rededor de f'UB pell!onalidadea má'3 visibles, ct-leb16 con no$able regocijo y
animación, con una velada
en el Music Hall, t-l 87º aniYer@ario de nuestra indeJ&gt;Elndencia.
Nuestro corresponsal en
aq11ella ciudad, ee sirvió
enviarnos 2 grandes futo·
grafías de eea hermosa solemnidad, fotografias qne
por deFgracia ee prestan
poco para ei grabado y
han ntceeitado prccedi·
mi en toe laborioeoP, pero qr e
darán uoa idea del explendc,r de la eolemoidad.
Como exi..,licación de
ellse nuestro correbpor..eal
nos remite además las nolile que á continuación pu•
blicamoe.

representan loe 27 Eetados
de la República, dos Territoríoe y el D. F.-Arriba
-remata el cuadro con el
retrato de Hidalgo. Abajo, Mesa de la Junta Di•
rectiva; á loe lados, formando ala~, lae Sritae que
t..: maron parte en el Con•
cierto y miembros honora•
rarios, terminando eetae
abe por un lado en la tribuna y en el otro por un
grupo formado por el Sr.
Cónsul, en medio, el Mayor de la Ciudad Mr. M.
P. Snyder á eu derecha, y
el Ron. R. F. del Valle
Ex-Senador del Estado, á
eu izquierda.-Dela'nte de
la portada el pabellón mexicano (Srita Clara Velaeco) coronado por el retrato del Sr. J uarez y del otro
lado el Pabellón Americano [Miee Maud White] co•
rooadó por el retrato de
Wáehing•on, y el retrato
del Sr. General Díaz suspendido eo medio del proa
ceoio.
El otro grabado representa el salón tomado des•
de el foro.

EXPLICACIÓN

DE LA:-- FOTOGRAl'I AS,

Yista del foro.-En el
fondo ee vé la .América
(Srita. Etelvina ZáratA),
rodeada de 30 niilae que

87',000 millas sobre los

ni ares.

VISTA DEL FORO.

Beduinos y sus camellos.

QVINTA PARTE.

VISTA DEL SALON.

tierra mi1.1ma, eiuo ea reflejo por el calor eobre aquel mar de infierno, y aquellaat
móeferaQ.e fuego.
Más, deepué~¡ á medida que nues\.ra aproximación foé mayor á la costa, destacóee
ARABIA.
la Arabia con \Oda e11 desnudez, con toda su faUdica apariencia de muerre, de soledad •
•
de miseria; hacinamiento de roca@, color rojo gris, donde el sol reflejaba sn rayos de
Aden nuevo. Aden viejo.
fuego, que hacían· casi, casi hervir aq11ellos inmensos terrones que se perdían en llanuras del mismo color, de la misma aridei¡ ni un ave en el aire, ni una planta en el
I
suelo, pero eí blanquizcas fajas de sal marina crie1alizada sobre aquella tierra, ayu,EL DESIERTO.
daban á darle un aepecto de ataud, de negación vital á aquel desierto.
Loe geógrafos, llaman it la parte meridional de la .Arabia, por eer uno de loe puer•
La vida del viajero, ea el teatro de loe contrastes; ea el cambio brueco de impretos más rátidos del G:obo, el Ecuador termométrico, porque lae curva! térmicas de
,eionee, ee lo imprevisto, lo admirable. En presencia de una escena terrestre, el mar
éste, replegfodoee en el hemieferio septentrional, acusan el mayor número de grados
,se coloca de intermedio, aparentemente inmutable, monótono, y sin embargo, el mar
calorificoe en la .Arabia, que d&lt;l temperaturas á la sombra de 40 á 50 grados cuando soinmenso dene eue cambios de decoración, sus faces admirablemente varias: y el cielo
plan loa vieotoe del desierto.
;apropia su espectáculo, completan lo un paieaje que dejarla de tener lucimiento, eí no ;
~oe marineroe ingleses llaman á Aden el infierno. Ahora bien, á esos climas y á
68 viera continuamente variando de eepecto, de tono en eue coloridoe, de magnifi-&lt;:encia y sublimidad en eus adornos; ya de cong lomerados vaporee que forman las nu- eee litoral, al Eonador térmico, nos encamioábamos en loe últiimoe días de Enero.
No es poeible expreear :.asta qué grado puede llegAr la impresión de horror que
bes; ya cintilante, tachonado de estreliae, ya dejando ver en variaoion perpétua loe
matices de plateado claro ó negro profundo en las noches sublime.,., de luna llena. Ee• causa el aspecto eminentemente árido y seco de esa apartada región de la Arabia.
Lae casas de piedra formadas de toscos bloca sin pulir, de cantera gris sucia, de•
te paisaje ee adorna y embellece con el múltiple aspecto de la costa; ya. las playas
acantiladas reálzan zue pef"i.arcJe de granito levantados por catacliam0!:1 volcáoicoe que jan verá distancia loe negros huecos cuadrado! de las ventanae, sobre loe pelados ¡0 .
loe han hecho brotar; ya fiaos arenales de brillante cuarzo que el agua beea ó acaricia; meríos por donde serpentean caminos que desaparecen en el polvo que se levanta en
ya oopudoa bosques dibujando en el horfzonte eue "aegada, siluetas¡ ya, en fia, como pesadas nubes, y de véz en vez toscos carros de madera arrasLradoe por camellos que
en Arabia, bafi.ando rojos y eetérilee montee solitarioe 1 tristes, aglomerados en· la cili• • parecen también de piedra, ya inmóviles ó andando con eu tardo é invariable paso,
como ei la fatiga, el calor y la tristeza loe pusieran á lae puertae de la muerte.
da arena del desieno.
¡Cuán tétrico ea el panorama de Adenl
A.bando.o ar la perf'lmada y fértil Ceilán y deepuée de un entreacto de mar I ver en
Al aur montaf'iaa de tierra consolidada en pedruscos, de todos tamatlos que ruedan,
el horizonte rocas eofüariae, aparecer como la e,queleteada espina dorsal de gigante
dromedario, tirados sobre t1n mar de arena, de desolación y de muerte¡ mar sin lími- haeta la falda en forma de lerre-ros; aquí y acullá una casa con aepecto de cárcel, de
tes, de polvillo 1ojo y cálido como un averno; con eue vientos de fragua y su soledad ostrog siberiano. Más allá un enorme tajo y la cavernosa abertura de un túnel¡ Jueg1J
de miseria, ee impresionar vivamente el ánimo del viajero, es sentir el rudo choque un camioo anche,, blaoquizco y polvoroso que reverbera al eol; en seguida otra casa
-del contrasW sin límites .oi demarcación, sin penumbras, como de la afirmación ála ne• como la primera¡ otro tajo y después una iomesa muralla de granito, tosca, sube de
la falda de la m.ontaf'ia, y culebreando circunda su deegarrada cima para perderse del
gación, como del caoe al paraieo.
otro
lado hacii' el continente, mirando al desierto.
Este choque de im-preeionee ¡cómo agrada y cómo exalta la observación y la. cu.
Abajo sobre la playa una r:r,ancha negra: es un gran de¡.-óeito de Carbón¡ desputh
rioeidad y como embellece el viaje! Sin estos bruaco9 sacudimientos del paisaje, sin
-ésta variabilidad de escenas, el viaje aburriría poco tiempo después de haberlo em- un solar extenso blanqueado por la eal cristalizada, y circundando á es~a mancha como faja obscura, la explanada donde se levanta una palmera raquítica [único punto
prendido.
El fenómeno del esl)f'jismo obsérvase también en el mar de Arabia como en el verde en medio de tanta piedra.] A esta faja rodéala una hilera de casas de aspeoto
desierto; á cien millas de Aden, veíamos sobre el horizonte tierrae que deberlan estar humilde, todas iguales, blancas, cnadradas, y con una que otra ventana, todas aimé-ocultas todavía por eu débil altura y la distancia que de ellas nos separaba¡ era, no la tricae, que parecen má9 bien sepulcros y sobre todo este desolado paisaje cerros al$08

�EL MUNDO

7

DO ■ IIIGD lo

do OCTUBRE do 1&amp;g7

Para el sediento pueblo ee edificaron inmeD.80a lanqnee pa1a recoger el agu~ lloved.isa¡ pero estoe grandes depóaik&gt;a aiemprtt vacíos ea 15 afl.oe ~e eaca~ez de llnv1~ nocubrieron lae neceaidadee del pueblo, y hoy ape1ando 4 :a industria eet~blec1eron
grandee máquinae de deetilación que proporcionan con eecacez y á gran precio el agua..
polable.
.
Una viai.ia áloe ianquee, á las máquinas deetilatoriaa y áloe túneles, ee lo úmco
que Jlaman1 la atención del viajero pero ag,egadla no poco el esiud10 dfl eeae ~zas medio salvajes todavía y nréie comoá falta derecreacionee y kitándoee en ese ohma ee;co,
ardiente y fastidioso, podréis pasar loe días de obligación que la superioridad n~e 1~pueo de eeiancia en el,pnerLo. Aden viejo no tiene nada notable en su e@tílo en ed1fic1ca,
ni templos suntuoaoe de la religión )1ahomet.ana ó de eu eec,ária la Wabab ta. lluros
toecoe puer ae anchas y achaparrada", arquer aa ojivales, fué todo lo que vi por donde
quien:; en el centro ee,á el comercio; allí en una especie de plazoleta eumida, abundaban centenares de camellos que cooduofan la mercanoia, pieles, pluma1S df' arurtrllz, cor•
namento de gacelae, l egumbr1' y C,d é de Mokn; com'l pa9turae: Cebo, Kw,ií.i, tabaco,
dátiles, esencias, predominando la provervial r&gt;Heticia de roJ1a que es el pBfa doodd se fabrica má, pura; allí es donde veis á todas las razaa Arabea blancae, 01gulloE-aa de m
sangre y linaje, árabes nómadas, tipos africanos, parsie, indua, beduinoP, eomaH y extra1Jjeroe que siempre presencian curioeoe ese comercio original ~n donde el oro y el
cambio ó irneque ee lo corriente.
Allítambíén previéneee la interminable lucha del comerciante coo el pirata y la
de este con las pilladoras del desierto; pero todos eon iguales.en coetumbree: el comerciante piratea y el pirata pilla al comeroian1e, PfTO ac,latumbrado,, e1ben ein em ba,go que al recoger ~u mercaaoia y aventurane ~n el desierto tendrá_n q~tt comb.1 •
tir quizá con loe mismos amigos coa q uienee cordialmente tomaron Kum1J1 y Iuml\•
mar Hachiccl~. A nadie eorprende esta lucha y un oativo dirá con la mayor eaogre fría
que el ee ocupa de pillar como si dijera que ee ocupaba de un trabajo homado y ·
probo.

-

Orupo de nómadas d~I Desierto.

•

y mo-redizo11, al antojo de loe eimounee del de~iertr. Deepuée un cielo rojr, ceniciento y

cálido, concluye el ab()minable aepecM&gt; de eee infierno arábigo.

...

II

~·--- ~
.....
~'.¿,._

..
'.

Hl:ITORIA. -RADITA~"T&amp;o;i Y ~UM"BRES.

Ls población de A1en, divfdese en dos cantonee: el eatrangero, a'tio de las ofici•
nae del pueno y cuarteles, y el A.,Jen viejo, ciudad árabe y una de las máe pobiad111 y
antiguas de eea península medio africana, medio aeiá.tica.
Sepáranlee enhe ef el mar por una parte y el precipicio y fuet'We que m:h tart!e lrie
Iogleeee en 1839 fabricaron eobre el único y eet.inguido volean Djibel.-Chanchano,
que ee eleva eobre el nivel del mar á una aUura de 3}l metros¡ por en i,iuiación favo •
rabie á la e:itrada del ,tu rojo y ocuUo enLre una serie de ialoMH protegi loe de loe
vientos y aún de la entrada de grandes vaporeP, foé en titompoa inmemorables seiento
de pirataP, rata que unía loe perver&amp;0~ instintos de laa tribu nómadas del deeierto, de
loa Beduinos y de Joe Somalí o.fric(won,
El crecimiento submarino de bancos madrepóricos y el dei:,6aito sobre eetoJ de la
arena del desierto y deslave de las montanas, muy pronto coovirtieron á la antigua ie ·
la de AdPn en penfoeula, azolvando el brazo de mar que antes la reparaba del continente. Como gran puerto de tniflco fué, an~a de la colonización logltea, el blanco
del latrocinio de las razae del deeinto y el pueblo honrado y trabajador, levantó ahae
murallas y parapetos que h(ly eziaten circundando á la ciudad. Proliibióse al pueblo
el paso de Ja9 mural taa y p11ra tener franquicias en las aoledadee del dE'eif-rto, loe faraones
construyeron túoelee, de 150 á 200 me~roe de largo ein que ee hubina empleado para
su construcción ni un eolo grano de pólvora ni dinami,a.

&gt;

DD ■ IIIGD

A

EL MUNDO

III
LOS SO LDADOd BEDUINOS,

En esos pafaee de piedra, fabrfcanse, por decirlo aef,
loe .hombree sguerridoe, y ealvajea, '6nicoe capacee de
sufrir las iatigBl!I de las caravanas al tra"Vée del desierto¡ cuidándose poco, muy peco de eí miemos, en cam.
bio prodigan al camello todas eu atenciones, lo miman
y atienden m'8 qne á eue mnjereP, qne son euíridae, va•
ronilee y basta más ecérgicae que loe hombre~.
En una cabaf'ia de beduinos, ei llora nn chiquil1o y
brama el camello, dejarán al nene a};,a.odonado y ateudarán ii. eu precioso animal¡ ai muere el nene es igual
paraelloe; ei ot.ro tanto sucede al camello, llorarán amar
gamenLe i.u pérdida.
En sue oraciones el camello también ee poetra en tierra, y tal ea eu costumbre, que á la puesta del sol, eueltoe
en loe corrales, doblan sus patas delanteras como si Pe
bhicaran. Parece fabulosa esta particularidad que ee .&gt;beerva C11-da tarde en las llanuras y corrales d e A.den, y mé:s
especialmenteen el campo inglés, donde está el cuartel del
ejército de beduinos, que en vez de caballos iieneo por cabalgaduras hermosos camtillos.
¡Como ee curioso verá este regimiento hacer eoe E'jercicioe y sobre k&gt;do su forma•
ciónl Los soldados beduinoe en su traje del país pero uniforme, están armados de
rifles, lanzas y escudos de piel de gacela, de una gran bolea para alimenk&gt;e y dá iles
y nna ánfora también de cuero para el agoa. Agilee y diestros toman verdai.11:ro gue·
ro á eu caraoter militar, y no ea extrano verá muclloe voluoiarios preeen•arEe á des•
empenar su11 eervicioe, pues no ea les separa de au costumbre ni de eu gue to pri:-cipal
que ea eu camello, animal no solamente úlil en el deeieNo, sino elevado á la categoría
de animal sagrado. Sua libros y sos tradiciones mahometanas dicen que los eactrdotes predicaban en. camello y Mahoma escribió estas má.ximae:
«Ama al camello y eerás feliz eobre Ja tierra. Aa,a al datilero por que ea vuestra
11

IV

,

SALIDA DE ADEN.-AL TRAYE&amp; DEL MAR ROJO,

Nuestra traveefa hasta Snéz eerfa de 2,500 millas sobre un mar curioso, histórico,
teatro de noa serie de fabnlosoe acontecimienioe, mezcla de tan\a sublimidad, de
tanta poética y IE"gendaria revuelta que caneó la aparición del Crieio, del hombre o:oe,
qoe con au nueva religión cambió la fas de todo el orbe.
Da}ábamoa por fin la coEta eur de la libre Arabia j eliz como la11amó Ptolomeo y con
proa hacia la embocadura del Rojo af'guimoe viendo ,quella costa arrugada, seca y ft-a
que se iba haciendo más y más eau1•cba :i medida que nos acercábamos á loa puertos
del Mar Rojo, al eetrebo de B1b•el l\:bndeb (paso de la muerte) fatídico nombre que
indica lo peligro&amp;O de eu navegación. Efec~ivamente; la superficie del Mar Rojo sufre
una fuerLe evaporación anual eetimaja por algunos geógrafos en una capa que tuvie•

•
Un derviche.

Puente sobre una gargantaen Adt:.a.

2 53

preeentante en Aden 1 religión ó aeeia qoe hoy en día con•
eerva sus reuniones, costumbres y jerarquiae.
El criaLianismo empieza en Aden á aparecer y el pro•
testantismo cuenta con sue sectarioa, especialmeoie en
el ejército inglés que tiene 7,000 solda1oe en ese &amp;parta•
do fuerte de 1a Gran Bretafla, paso forzoso de todo el
comercio naval de Europa á las Indias orienialee.

madre

.l;'-1

lo do OCTUBRE do 1197

Llama la atención de loe nativos el color y la forma que le dan á eua cabellos. Pó•
nense una pasia amari1Ja ocre como una costra sobre el cráneo que usan afeitado; esta.
coetra al crecer eJ cabe1lo, Je da eu coloración, que mib bien parece pelo de vicuila que
cabello humano¡ orecido 1 lo dejan caer en rizos que afean y hacen repugnante la cara
negra y lo9 ojos siempre de mala expresión que tiene eea raza más bárbara aún que la.
malaya é indo.
El beduino ee más bárbaro aún que muchoa indios de su estilo, porque si eetli
enfermo nuncaa1.iende á sue enfermedades; el enfermo fe eepara de loa demás, Eeabandona y lo abandonao, y así espera con toda calma ó su alivio ó au muerte, pero
nunca deja qne se le cuide.
Abunda enireelloe la ceguera, debido a la contfnua exposición á loa rayos solares
á hirvientes del desierto.
Esta raza degenerada adora al sol, y en las tardee, á la puesta del aetro, ea curioso
ver como ee postran hacia la playa, abren y cierran alternativamente ene brazos, incli,
nan su cabeza, y por fin ee lavan íren~e bocr. y brazo9 en set\al de que desaparecen desu alma con el sol 1 las malas acciones y pensamientos que han tenido en el día.
Por lo demás, son holgazanee y por donde quiera pululan ein oficio ni beneficio.
convirtiéodoee para el viajero en plagas que lo eiguen para enseilarle todo lo pee.&gt;
que hay que ver y hasta para robarle si ea preciso.
Entre loe comerciantes de aha categoría, hállanee ~mplarioe como nuestro re-

Vista general de A den,

ra de 8PpeEOr aiet, metros; así el agua del Oceano Indico penetra con fuerza, pro•
&lt;luciendo una corriente muy peligrosa y e~toagregsdo á una &amp;ede de ielotee eewbradoe
entM el Pertm bny fuerte inglée, y la Palien te de la coera africana.
El palio i,or B1b-el-l\bndeb, tiene un atractivo eepe.;ial. Es la rude.za del paiE&amp;jP,
las toscas ailuetaa de la montalla roja, loe deagarradoa bancos de coral que eobreEalt&gt;n
y quiebran Jae olas ó dibujan Ja corriente¡ la navegación del vejttal en titrra y la 1 :z buberante flora marítima. El fvndo claro del agua oe deja v~r manchas nt-grBB ó grie•
plateadas del follage de una infinita variedad de algas giglln•ee, en donde bt,yen multitud de peces de formas abigarradas y wulticoloree, cow éndo.:e loe uoos á Jos _otne,
siempre en locha conetant.e, en lucha terrible.
Paeado el eatrecho, la mar vuelve otra vez á k&gt;mar su amplilud, y eu horiiont~.
Cambiando un poco de rumbo, nos acercamos á la coeta none; aei, el Africa se pierde
y al A~ia la vemos entre neblinas; estamos ya -en pleno mar Rojf', pero sus aguas no
eon rojae eino iguales de aspecto á cualquiera otro m·ar: así eu uombre dtberfa tener
otra fuen~ y algunos creen reconocerle por origen, eu elevada tf'mperatura en , , tfo ó
el rtflejo sobre la superficie de las enrcijE'cidaa y áridas eoetae ó eu cit-lo eiemp1e tojo ó
también el nombre ó &amp;!pecto de loe primitivos hlibitantes de aus dos wárgenes, loe pomtR hombree de piel roj1 que emigraron al Liba,,o y á Fgiptí', dondt1 modificaron eu nombre por el de fenicios, cuya historia fué glorfoaa; tn fin cualquina
que eea la verdadera fuente del nombre, el agua del Mar Rojo no ex rojfl á pe~ar de
que Cuvier y otros naturaliEtas describen una alga qne prolificando en ddl' rndll(ufM
épocas del ano le di eeta coloración al agua,
La temperatura cálida y seca, abrumadora y que hace la travee!a mol,e,~, Ee refreecó notablemente por un vieoto del Nor,e, un mi.~trál dtl Mediterráneo que comunmenie Ee prolonga haEta el Mar R 1jn, barriendo eea a\móeíera deusa, pesada é hirviente y humedecit-ndo y templando lae temperaturas tanto del día como de la noclie¡
aef, por tal ciJcuuetancia, nueBtro paso por aquel mar fné foliz doblemente por tenn
ya muy cerca al mar Mediterráneo, por decirlo aef cirili•
za&lt;lo¡ nos parecía que entrar al .Medi~rráneo y estar en
nueetrae caeae era igual aun cuendo todavia noe fallaban 13,000 millas para pisar nuevamente el pais natal.
A loe 8 días de mar en que e• lo algunos barcos paf a•
ron á nuestra vista, apareció la tierra monbfloea, flen.áticamente seria de la peníneula peuea: era la Eerranfa
del Si7lai, que avanza majeatuoea entre el golfo de Suu
y el de Akabah, la tierra del Meeíae, la Eolitaria y fúue•
bre habit.ación de loe anacor~ta~, que pasan tu vida en
el retiro más compleio para recoacemrar eu espirita en
Dioe1 allá en las profundidades de sus cuevas de ·baealto
ignoradas del mundo y de loe hombree¡ en fin, se ple•
eentaba á nuestra viua aquella montana histórica donde
el patriarca Moisés, entre rayos y t.ru~noe dictó á eu pueblo de lxraí:.l los eanioe mandamientos de la ley de lJiue.
A las diez de la mafiana dejamos abi~rto un poco al
N. el cabo Rii.s·mohamed tentáculo de tierra que avu•
za de la arenosa playa y }B en el estrecho golfo de
Suez teníamos por un lado la portentosa sierra de, Si.na í.
yá babor la coEb africana también al,a pero nunca tau
hermoea en eu desnudez como la montana de la Biblia.

Continuará.

Orupo de niños beduinos.

�ODMIIIGO lo d• OCTUBRE d• ,. .7

•••

EL MUNDO

Cuentc,s escogidos.
UN ERROR JUDICIAL
N comerciante llamado Aksenor, vivfB en Vladimir, y poseía dos tiendas y una casa.
Cieno día reeolvíó ir á la feria de Nijni-Novgorod. 1 y al
deepedire2 de eu mujer ésta le dijo:
-No tevayaé, Id.o. He tenido un eueilo horrible1 en el
que te me has aparecido c0n la cabeza cana.
Akeenor se echó á. reir y exclamó:
-Nada temas: voy á la feria, y de elJa te baeré muy buenos regalos.

•

lván partió al fin, y al término de la primera jornada,
enconn6 en el camino lt un mercader conocido rnyo 1 con
el onal entró en una posada, con el objeto de pasar alli la
noche.
Loe viajeros cenaron juntos y luego fueron lt acostarse en
dos habitaciones contiguas.
Akeenor era muy madrugador, y por consiguiente, ee levantó al uyar el alba, y llamó al postillón para proseguir
'80 v1aJe. Pagó después al hostelero y partió.
•
Al cabo de cuatro horas de marcha detúvoae de nuevo en una alquería para dee•cansar y tomar algún alimento.
Cuando iba á sentarlie á 1~ meea, presentóse de pronto nn polizonte acompañado
-de dos subalternos.
Acercúronee loe tres á Akse.aorl, á quien el funcionario del Estad.o dijo:
-¿Donde has pasado la noche última? ¿Quién eres? ¿Cómo e llamas?
-¿Porqué me interrogaie de ese modo? Yo no soy ningún bandido y viajo para
.asuntos particulares.
-Te interrogo, por que el mercader con quien hae paeado la noche ha eidoaee•
11inado.
Los polizontes l'f'gietraron ac~o continuo la maleta de Ivan, y encontraron en ella
una arma blanca manchada de sangre.
-¿A quien penenece eate cuchillo?
Aksenor, lleno de espanto, no sabía qué contestar.
Sin embargo, á los pocos instantes exclamó:
-Ese cuchillo no ea mío y ...... no eé ...... nada de lo que decía.
-Esta mafl.ana han encontrado muerto en la cama á tu compañero, y tú eres el
.autor del crimen. ¿Cuáoto dinero le robaste?
Akeenor juró por Dios que no era culpable y que nada había robado.
El polizonte Qrdenó que a~aran á Iván y le llevaran ii la prisión del pueblo más
inmediato.
Juzgado por los tribunales, fué condenado á la pena de destierro por ladrón y
.aeeeino.
Akaenor pensó que eólo Dios conoce la verdad y qoe hay que fiarlo lodo á en mieericordia.
Desde aquel día. Iván cerró el alma á. la esperanza y no hizo más que orar.
Al día siguiente de haberse dictado la sentencia, Akeenor filé enviado á Siberia.
El infeliz comerciante_.permaneció allí veintieeis años, su cabello había encaneciS m rostro se había traneformado de ua modo singular.
Durante las horas de ocio leía un Martirologio 1 los dias de fiesta asistía á. la capilla para cantaren el coro.
. El pobre deportado, privado de Wda correspondencia ignoraba si su mujer y eue
hijos vivían sún.
Un día llegaron á Siberia nuevos desterrados. Uoo de ellos, hombre ya muy en•
trado en afl.Oe, refirió á eue compafleroe loe motivOfl de en condena.
-Me han enviado aquí por una simpleza-lea decía-por haber robado un caballo,
que no tuve más remedio que devolverá su doefio. Sin embal'fo, he cometido crímenes por loe cuales merecía yo estar aquí desde hace muchos afios. Pero como ni si•
,quiera la justicia llegó á Eoepechar de mí .........

KYR[E ELEISON.
,¡ .! yl Yo eiento, al tender EU ropaje

lros R.iv'ales.---@:uadro de @:. ef&lt;lempner.

•••

KL MUNDO

DOMINGO lo d• OCTUBRE d• 18¡17

la noche callada,
colÍlo un velo tupido de sombras
que envuelve mi alma.
No eé qué miaterioaoatractivo
que impu'.ea y arrastra,
la imponente quietud que la noche
ejerce en el ánima.
R1ra vez á loe ojoe ineomnes
acuden las lágrimas
que lo más en el fondo del pecho
represas ae cuajan.
Noee mi propio dolor el que hinca
con furia eus garras;
no es la mía la pena que rompe
así sus ent,rai"iae.
Ea el duelo común: el que á todos
con ímpetu asalta
el inicuo flagelo que cae
del hombre en la espalda.
Por virtud de una ley genitora
quo oculta eue caueae
-é indtfeneos, inermes, desnudos
al mundo nos lanza.

-¿Y de dónde vienee?-pregunto uno de loa deportadoe.
-De Vladimir y me llamo Makar.
Iván levantó la cabeza y preguntó:
-¿Sabes si viven todavía loe Akeenor?
-¡Ya lo creo! Son muy ricos por más que el jefa de la familia esté en Siberia.
¡El infeliz habrá cometido algún crímenl
-Estoy aquí por mis pecados-contestó Aksenor con acento de tristeza-y•ein
duda merezco el castigo que sufro.
Iván no quiso decir una palabra más acerca del &amp;Hnto. Pero loe otros deporta•
dos refirieron á Makar la cauaa del destierro de Akeenor y como había sido condenado
injustamente, por haberle tincontrado un cuchillo manchado de sangre.
Al oir eeto, Makar fijó eue ojoe en Iván y le dijo:
-Has envejecido mucho y está.a deeconocido.
-¿Pero has oído tú hablar de mi proceao? -pregun~ Akeenor.
-¡Ya lo creo! ¡Cómo Wdo el mundo en aquella tierra!
¿Sabee, acaso, quién es el matador del comerciante?
Makar ee echó á reir y dijo:
Lo será, sin duda, el inaividuo en cuya maleta se encontró el cuchillo.
Iván comprendió que aquél hombre era el asesino del mercader rueo.
El pobre deportado se levantó y ae fué á su calabozo con objeto de acostarse. Pe•
ro no pudo dormir toda la noche.
Al dia eiguiente evi~ la presencia de Makar, para no eXponeree á cometer con él
un acto de venganza.
Tranecurrieron ae.í dos semanas, Akeeoor no podía conciliar el sueño. y una noche
notó que de una de las paredes se desprendían algunos fragmentos de ladrillo. Q11iao
ver lo qoeera y descubrió áMakarenel momento en queéate ea lía de debajo de la cama.
Iván hizo como que no le veía; pero Makar le asió de la mano y le dijo que estaba
abriendo un agujero en la pared con objeto de preparar su fuga.
-S61o te digo-afiadió que me guardes el eecr6to. Te fugarás conmigo sin peligro
alguno. Sin embargo, ten entendido que si hablas, me azotarán cruelmente y no ten•
dré miie remedio que matarte.
Akaenor tembló de cólera, retiró la mano y contestó:
-Ni yo quifro fugarme, ni tú tienes necesidad de darme muerte. ¡Ya me mataste
hace veintiseis anoel Dios decidirá si he de denun:iarte ó no.
Al día siguiente, al practicar el registro de la carcel, los soldadoe descubrieron
el agujero que estaba abriendo Makar. El jefe inte1pel6 i todos loe deportados, y ¡o.
dos se negaron á declarar en contra del culpable.
Al llegar el turno á !van, le dijo:
-Anciano, tú que eres un hombre ju!io, dime ante Dios quien ha hecho eso.
No puedo decirlo-respondió Akeenor.-Dioe no me lo permite, y por lo tauio,
guardaré silencio. Haced de mí lo que queraia.
A pesar de loe esfuerzos del jefe, I ván no dijo palabra.
Al llegar la noche notó Akeenor que alguien se acercaba á su lecho. Miró en la
obecuridad y reconoció á Makar.
-¿Qué quieres de mi?-le dijo-Vete 6 llamo al centinela.
-¡Perdón Ivanl
-¿Perdón de qué?
-Yo eoy el aeel!ino del mercader, y yo puse el cuchillo en tu maleta. Quise roa
tarte también mientraedormiae, pero en aquel momeuto oí ruido en el patio, oculté
el arma entre tus ropas y emprendí la fuga. ¡Perdóname por amor de Dioe! i\'lanana
miemo declararé que soy el asesino del mercader, te será devuelta la libertad y regre•
saráa al seno de tu familia.
-¿A. donde quieres que vaya yo ahora? Mi mujer habrá muerio y mis hijos me
habrán olvidado sin duda. No tengo en verdad á donde ir.
-¡Perdóname Ivánl ¡Perdóname en nombre de Crieio! ¡Qaiero obteser el per,
dón del hombre e:rande y generoso que ha tenido la abnegación de no denunciarme!
Al notar Akeenor que Makar estaba llorando, ee echó también á llorar.
Makar se declaró culpable. Pero cuando llegl la orden de poner en libertad á.
Aksenor, Akaenor había muerto ya.
LEO:-. TOL!ITOY.

.Al romperse la flor de la vida
risuefia y galana
las pasiones ardientes, cual víboras,
se enroscan taimadas.
Y serenos seguimos el curso
del valle de lágrimas
con la planta dispueeLB al escollo
y el hombro á la carga.
Eetoe huérfanos gimen, aquellos
cadenae arrastran¡
y algún otro, en su lecho, loa años
inválido gae'8.
Con las fieras ee mide el viajero,
,en tan,o que el nauta,
en loe maree indómi~os, rinde
emp11je y audacia.
Se ensangrientan tm campo enemigo
hermanos que ee aman;
y el instinto brutal! aproxima
antípodas razas.
¡Oh existencia! ¡oh azote sangriento!
¡Oh ruda batalla!
¿Qué te hicimos, ¡Oh D:oe! que te hicimos
para esta jornada?

LAUitA

MENDEZ DE CUENCA.

A I.UZ

A tu lado el hechizo derrama
del amor embriagueces divinal',
tú embelesas, encantas, fascinas
con la luz celestial de tu llama!
¿Qué mortal que te ve no te ama
Si en tus ojos ardientes fulminas
una luz que al quemar embalsama,
con que tu al perfumar iluminas?

•••

Yo quisiera, ambición ciega y loca,
Adorando tu regia hermosura,
imprimir con mi beso en tu boca
un poema inmortal de ternura!
Y sentir que tu labio me toca,
que mi labio en tus ojos apura
esa luz que el encanto coloca
como. un nimbo en*!: faz blanca y purat
Qmero el beso que catta y que ríe
Y la estrofa que ríe y que canta
A la dulce espiral que sonde
enroscada en tu núbil garganta!
A tí el vereo que en tí solo fie
la cadena triunfal con que encanta:
que en tu cuerpo la ri '.D.&amp; se engríe
y en tu nombre gentil se abrillanta!
México, Octubre 3 de 1897.
Joot I. Non:10.

�•
EL MUNDO

reoida al muego de las
espumas sobre la playa, como ei es1iuTieee
seguro de que una vez
sugestionados por lo
que iba á moet;rarlee,
nadie Ee iria de ahf.
A la eazón, con su
mano libre acariciaba,
bajo la lana burda de
su blusa, la forma del
objeto oculto, que su
otra mano de dedos
burdos oprimía contra sí. Y eu cabeza
tambien ee iuclinaba
con su rostro atrevido
y atezado; parecía sin
embargo sonreir para
eí mismo dulcemente
como la nodriza sonríe á su nifl.o¡ ó bien
acaso por la abenura
de su blusa, enviaba
abominaJlee juramen•
toe llenos del olor á ajo y á chorizo de oso como au risa.

LEGO al muelle una extraíla y ear-

Entonce~ por primera vez surgió un gemido ligero de
.oiilo, una queja trie,e como las de loe ga1iitoe enfermos.
Si, algo que.salía del pecho del marino, había vibrado
largamente, un grito de vida herida) un dolor M&gt;do frá.
gil y sin embargo sobrehumano, gue, reflexionándose, rechazaba la analogia con el niñ.o ó con un animal pequen.o. Era más bien una voz lejana y aterrorizadora1 como
lae tiene el viento en loe mástiles durante las noches del
equinocio, como las oye en su camarín, bajo la ftjezaee.
gura de eu gran lámpara, el guardafaro. Houl Houhou!
Honhouhoul
Loe pobres peEcadoree que eetaban ahr sobre el muelle conocían bien esa voz d! agonía. Más de uno la ha·
bía oído sollozar en la borrasca, y ent.oncee persignándose, se decían Lodos que eran loe marinos enterrados
en el abismo, que volvían entre dos olas. Se aproximaron: entonces ya no miraban más el mar anteelloe
y mantenianse de pie con sus barbas cerradas en sus rudos rostros.
El, el buen bombr~ enigmático, continuaba riendo ain
ruido, con un placer cínico, como si riendo estuviese ee•
guro de que atormentaba á una alma en alguna parte.
Ya no tenia loe miamos ojos¡ eu mirada orgullosa reeplandecíaealvaje como un escollo negro bajo la párpu•
ra obl!cua del ponien1ie.
De nuevo inclinó sos labioe crispados bacía la hendidura de su blusa y ee vió que con au mano bacía el signo de apoyaree sobre la peque.fía cosa misteriosa, Por segunda vez gritó esa voz inaudita, esa vocecilla que daba
frio á. loe huesos como si ya ee la hubiera oído durante
un viaje en la mar, ó en otra vida ó en euefloe.

cáetica figura, uno de eeoe rostros
eqnfvocoe demiradadura, demudaeonriea, que oe rozan con el codo y en ef'guida oe proponen mis•
teriosamente qae los acompafl.eie
á la taberna.
A éete nadie lo conocía, nadie lo había visto deecender
de un buque y ein embargo debió llegará la hora en que
las últimas barcas enfilan el paeo entre el fuego rojo y
el fuego verde.
Llegó silbando, al muelle, entre loe marinos que miraban á. lo lejos el ccéano y txaminó Jae terrazas del
malecón penea,tivoe. Llevaba la corta blusa azul y el fiel•
tro jiboeo de loe marineros después de una traveeia,
Apoyaba su enorme mano, larga y abierta, eobre un objeto que ocultaba en su pecho y que por momentos parecía remover.
En~ncea, uno de loa hombree, que, con ene pupilas
grisee y vagas no cee:aban de mirar á lo lejoP, ee aproximó á él y le preguntó qué especie de bee,ia llevaba aeí.
Bien pronto aíkyó Ja gen1ie; él colocoee detrás de loa
El ei:1iranjero le sopló eilenc1os.amente al ro1:tro una ri- marinos, de aquellos rostros ee,úpidoe ó bajamente fes•
sa que olía á ajo y :t ealchiC'hón de oso y después movió tivoe que part;ioipaban á la vez de la ferocidad y de la
los hombros y eeperó que la primera oleada de gen1ie ee inconsciencia de las multi1iudee ......... Y algunas gentes
decidie1:e :1 bajar al muelle.
irónicas gritaron: Que muestre su juguete! Que lo muesLas meeae, bajo el toldo de los restaurante, ee vacia• tre sino quiere hacer creer que lleva sobre el pecho una
ron; las familiaP, después del almuerzo del medio día,
cosita vivie.utel»
dirij!anse al mar :i espirar el aire eaJino. Era el paseo
Loe pescadores, las pobres gentes de blusa y auecoe,
de costumbre . .El viento levantaba laa faldaP, ee llevaba movían la cabeza; esperaban con paoienc:a, ya hablan
loe sombreros y desarreglaba los cabellos, no faltaban oído eso días y noches, á la vuelta de las barcas, de piá
las distracciones.
eobre el muelle, con loe dientes apretados; y eabian bien
Seglln las previsiones del hombre1 llegaron desde lue• que no hay más que un ser humano, una criat;ura desogo algunas pereonae que se intereearon en ti color de las lada qae pueda lanzar un gri1io semejante. Algunas veolas y en eeguida 1 en pequen.os gro pos de trajee claros, Cts, cesaba un poco de iiempo. Inmediatamente la grueotros, riendo1 fumando. cambiando fraees sin relación sa mano 1 uda te apoyaba y una vez más la voz aseen•
alguna con el incomparable ei:plendor de la mar, pa- dia y bacía palidecer ó los marinos.
aeando eimplemente ¡iorque esa era la cos,umbre, ir un
Entonces el aven&amp;:urero con un hermo!!o gesto t1rrojó
instante al muelle, porque antes de ellos eiewpre se ba- en abrigo á sus pies. Entonces tenia el aspecto de rey de
bfa hecho así.
las islas con su tez de cobre, el aetrakan rizado de sus
Y al cabo de un poco de tiempo hubo ahí uua como cabellos y arracadas de oro en las orejar1. Miraba con
inundación de geDte.
desprecio ála muaitud, y en un idioma en que se fenSin embargo, apenas si ee fijaban en aquella torva fi. tían loa efluvios de la sal y del iodo de loe mares má,
gura qne Ee paseaba con iueole.ocia del lado de las damas divereos, anunció 111 coea increíble y mostró imperiosay que pront-o comenzó por aignoe á revelarles la preeen- mente su bluea que parecía esconder algo, sobre las grancia de un~ cosa insólita bajo su blusa.
des piedras del muelle.
Se sentía desconfianza de este personaje barbudo de
Una lluvia de monedas cayó sobre él. Alientos que•
fisonomía cautelosa.
mant;es lo siguieron, co.mo en la procesión, entre el
El reía siempre. con su riea ein ruido, con eu riea pa- humo de loe cirios. suben, detrás del manto argentado

DOMINGO

10

DOIIIRGO 10 do OCTUBRE do 1'97

de Octubre de 1&amp;97

mano•, rodando sobre las piedraa, como ai fuera -víctima
de un extrafl.o mal.
Entonces ein1iie~n todos una gran pena: Acaso lamujeroita de la mar había partido; y buecaban en la lejanía con loe ojos.
El, entretanto, se arrojaba sobre ellos jurando y rien•
do y no ee defendían: mirábanle con ojos trieLee y resignados.
Pasó el tiempo: el se pasaba loR días enteros sentado
en el muelle: no se sabía lo que miraba á lo largo con
aae pupilas fijas, roidas por la sal.
Algunas veces mugía como un cacbalcte, como la si•
rena de un navío que ee pierde, ó muy dulcemente, mo•
viendo la cabeza, prolongaba un V&amp;gido querelloso de
niflito efnermo.
y loa petcadores babian notado que él también, ahora cuando se aproximaba la tempeetad, lanzaba agudos
gr;tos. A la hora de la maree, cuando el agua comenzaba á subir al muelle, uno de loe marinos lo 1iomaba en
sus brazos y Jo llevaba al puerto donde él marchaba con
loe ojos agudos y recte.e, estrechando siempre contra él
algo que le hacía reir con su riea muda.
Una noche de invierno la mar rugía tan terriblemen•
t;e, que loa pastorea de las marisma~, á. gran distancia de
la costa, creyeron que llegaba y huyeron por el campo.
No ee volvió á ver m:UI al marino. Se supuso que había oído una voz y que había parr.ido allá IE"joe, de donde ella
no babia vuelto.

de María, y eran los del humilde pueblo aquel de tas:bar•
cae, loe de las buenas gentes que conservaban aún la fé.
Y entonoee aconteció esto: el ext.ranjero recogió socolecta, la hundió en sus boleas, miró con un rostro lívido
á la multi1iud y no sonrió ya, sus labios temblaban.
Prodújoee un gran silenoio, deepnée, uno á uno, les
bok&gt;nee de la blusa saltaron y entre la camisa de franela y la piel tatuada del marino, entre loe vellos de aqutl
pecho viril, apareció una cabeza de mujer pequtiHsima,
de ojos pálidos de fiebre, bajo delgadof.l filamentos de
cabellos verdee. Tenla la gentileza sufriente de un nin.o, el candor asombrado de una foca hembra á la cual se
exhibe en un depósito de agua ante un público de mi·
litares y de nodrizas.
Oh! y era sobretodo una joyita de carnee .aacaradn.s
como una concha, una espuma vi vienie con lve matict s
más prodigiosos de todos loe peces y todo el prisma) tc,das las .floree de loa jardinE'B del arco iris en el espejo
de un lago al borde del mar. E3taba ligeramente vea1ida
de un oropel de oro y de seda, de un pingajo que tu
otro tiempo debió fbtar en las caderas de alguna dan•
zante oriental.
No se senUan deseos de reir; más bien se apoderaba
de todos una i11quietud, un terror vago, como ante uu
prodigio, anteuna forma elemental y abandonada, a.n'8 un
ensayo en que hizo experiencias el dios de las primeras
edades. No tenia brazos, sino pequefl.oe muftonee y ale•
tas, peque.nos y frágiles aparatos que tenían en aquel
momento la gracia de un gesto de amor¡ áloe dos lados
del pecho tenía senos 1 pequefUeimos senos puntiagudos
y rosados como loe senos de una peqaeñíeima EH vir•
gen. Lo demás desparecía bajo la blusa del marino de
,al suerte que no se sabia si había un cuerpo del!pués de
aquel pecho minúsculo y si ese cuerpo tenía piernas, y
toda aqu~lla cosa vhien'e permanecía atada al pecho
del hombre con una sumitión encantadora y eufrientt,
merced á las mayas de niquel de una cadeuih.
Loe ojos eran sobre todo admirables, semejantes á Ju.
cidoe y sensibles esmaltes color de alga marina, á noEtalgíae de espíritu, A palpitaciones visibles de un coro.zón ......... Se creía ver ondular •las barcas, largamente
inflarse las velas1 bajo una clara mafl.ana del mar ........ .
Loe pobres pescadores no se é'ngaflaban.
Habianse acercado mucho. Con las bocas temblorosa!'1,
con miedo y éxtasis en eue pupilas inmeoeaf.l, manteníanee inclinados y miraban bajo la bluea. No habrían
mirado de otra suerte la santa presencia de una reliquia
Y Wdoa guardaban silencio, como en el mar cuando el
agua ee vuelve negra y comienza á chapotear bajo loe
caecoe.
Y aque1Ja eecena se repitió muchas tardee. El marino
ee preser;taba enigmático atormentando 1t aquello qne
llevaba conefgo y á lo cual parecía estar unido por el lazo de un amor ex1irafto y fantá.etico.

TESTARUDO.
POR RBMY 8AJNT-)l,H,' RJí'E

,
Ahora bien, hacia el tiempo del equinocio el noroes1ie púsose á soplar tempestuoso¡ el mar, todo entero, pa•
só sobre el muelle y, en las noches todos loe marinos
fueron, con las manos en Jaa boleae, á la deeembocadura de la gran calle,á_mirar si las barcas que habían par1iido, no volverían yá.
El hombre arrojado del muelle fué también á aquel
paraje; se abrigó bajo un pórtico y nna vez máe, cesaron
los otros de ver la mar. Era ahora otro grito el que ex.
halaba h, pequen a cosa vi viente, un grito agudo que no
cesaba, como el de una mujer loca. Apénae podía su
amo retenerla: ella hacía esfuerzos por lanzarse á las
aguas.
Entóocee los marineros comenzaron de nuevo á per•
signarse por que habían oído ya esta voz: siempn- que
ae perdía alguna barca ee&lt;J voz aterrorizadora gritaba
así. Sus ojos también teafao ahora nna extrafta y sobre
natuial belleza que vibraba 1 que ee agitaba como la aguja de la bníjula.
Un magnetismo Ja acordaba al pulso de la tempes~d.
Y después la gran cólera de la ola ee apaciguó¡ ella se
quedó durante días enteros muerta. Y el sinitstro due•
i\o la había pinchado mucho sin que gritara ya.
Un día él bebió gin más que de costumbre y se fdur
mió sobre las grandes piedras azulee. )lucho tiempo permaneció ahí en1iorpecido por el alcohol.
De pronto el puerto oyó espantosos clamoree; loe bom•
bree de las barcas acudieron y lo vieron comiéndose las.

•

De manera que usted persiste en querer imposibles? ...
Ni ai guiera un coqueteo?
-Xi un galanteo.
-El viene tres veces porsemana 1 simplemente como
amigo.
-Como amigo?
-Casi todas lae ma.fl.anaa le hace traer flores de Niza.
¡Galantería deeintereeada, eh!
-Ueled lo ha dicho.
-Cuando un hombre tiene la reputación que 1iiene ese
Briónl ......... Ab, Paulina! Paulina!»
Bernardo de Vaise, ajust.ado er su dolmán azul celeste se retorcía rabiosamente loe bigotes ó mejor su bozo
d; subtenien.te. Paséabaee por el ealón de largo á largo
y hacia resonar las espuelas eobre la alfombra amorti•
guadora.
Eran ya las cuatro y media. La primera. neblina de
laa: tardea de invierno desluat;raba loe vidrios Y tendía
aobre las telas claras del mobiliario el gris de la melan•
colía. Paulina d'Orsennee, tendida en su sillón de junco
tapizado de seda azul pálido, miraba arder el hogar. Rápidas lenguas de llamas proyectaban extratioe reflejos
bronceados sobre su cabellera caetana, y hacían subir
ealamandras de púrpura por su traje oecuro, le envolvían
t!n turbadores cambiantes el busto ó hacian surgir de la
punta de sus botitaa barnizadas un chisporroteo de flámulas. La joven extendió el brazo y oprimió el botón
de no t;imbre. Entró el criado hizo lu~ y corrió las p_er•
aianas. La suave refracción de loe antifaces de muaehna
dábale al coquek&gt; salón algo como una tranquila Y tibia
comodidad. Eu él había paeado Bernardo de Yaiee laa
horas más exquisitas de su exiet.encia, desde la épora
tao cercana aún en que, salido de Saint-Cyr, confinad_o
á aquella trie'8 guarnición de Berry, se encontró acogido, mimado ::,or Ja primi1ia providencial. Paulina conta•
ba veinticinco afiof.l, y hacía cuatro que era viuda. Todos,

EL MUNDO

en la Cbatre, loe obEervaban, loe envidiaban y como nadie habría oeado suponer en la bija del venerado barón
de Paloy sino lo que una dama debe permitirse1 ellos ee
habían amado tranquilamente como novios hasta la fa.
la! llegada de Brión.

•••

Tres dfae despuéa le anunciaban que vencienio mil dificultades hablan logrado obtenerau pal!e al ~adán y que
eee día mismo ee fir..maba la orden.~
Y el cazador, devorando lágrimas que no podía verter,
partió para loe desiertos africanos.

Cuando de nuevo quedaron solos dijo Paulina en tono que aparentaba rigor pero se perdía en inflexiones
acaricia,forae:
-Si lo quisiera á usted menos le conreetaria mejor .....
Mire! ueted no es sino un muchacho!
O que voy á referir acaeció en
Esta úl1,ima palabra acabó de exasperar al joven
un puebleci1io de la J,alia me•
oficial de cazadoree. Un muchacho! Ehl áloe veintidós
ridional.
afioel Ya iba ella á ver.
Se sen'6 á un pupitre. PreciHmeote había en él uoa
Era un hombre de 35 afloe:
carta que Paulina acababa &lt;Je cenar: 11 Mme Edmond
de tez morena tostada por e1
Roy, c,aüllo de 8eoettee, cerca de la Chá~re. ,, Tt1.mbién
sol, descarnado, con profundas
esa era amiga de Brión ......... ¡Miserables! Echó mano á ojeras1 ve@tido con blusa azul ya descolorida.
una pluma y IIE'nó cuatro p,ginillu con a11 eacri,ura ,. Iba entre dos gendarmes, llevando un saco de eepigas
gruesa de raegoe fuE'rtee. Firmó virilment.e y l~yó en sobre el hombre derecho.
Oprimíais la mano izquierda una argolla con cadena,
voz a1'a la dirección al escribirla: ,,Conde de :Nancey,
que
eoje,aba uno de loe gendarmes.. .
. .
diputado, 5H, ruede Bcllechaase, París.n
Multitud de curiosos, de loe que d1v1erte11 la 001oe1dad
Paulina suspiró.
con tas deegracias ajenas, Eervía de cortE'jo al 1.ril!le
-Qué le dice á nuestro tío de Nancey?
cuadro.
- Luego lo sabrá ueted.-Adióel _
Aquel espectáculo bacía recordar la historia del Divi:Nerviosamente tomó el kepí y los guantee de sobre el no :Nazareno.
Y ee, porque el Cristo, eter~o eupliciado, nace toJos
piano. Paulina le tendió la mano buscando en v_ano su
los días en loe portales de la indigencia, y moriI,t crucimirada.
-Hasta mafíanal le contestó ella sin mayor emoción. ficado hasta la extinción de la humanid»d.
A poco andar llegó la comitiva al Juzgado de la PaEn la ca!Je el subteniente releyó au misiva á la luz
rroquia.
de un café. Decía:
El Juez ocupaba su poltrona.
Querido tío:
-Aquí t;enéia-le dijo el eargenM&gt; tie loe gendarme:i,
Sé lo mucho que se interesa usted por mf y sus relaal hombre que oe habían denunciado como 1nvat1or de
ciones con el nuevo minie,ro d" guerra. El' n.u:e&amp;ario una heredad ajeoa. -Lo hemos cogido iníragan,i.-Aquf
( va subrayado ) que ueted obtenga mi inmediaU. tras- está el cuerpo del defüo, afladió presentado ~l saco ue
lación á los Spahie sudaneses. No me pregunwi usted loe espigas.
ElJiiez (al acueado)-¿Cómo oe llamais?
motivos de ee1ia determinación. Crea sólo que son muy
.Ac,1s.-Giacomo Roeei.
gran'B [lo subrayo también] y que mi permanencia en
El .Juez-¿Cuál ea vuestra profesión?
Francia ee hace ya imposible. Eeta 1iarde miema bago
~tn v.-Caoter&lt;',
mi petición por escrito al coronel que la ba1á llegar cuan
..h,'l Juez.-Se os acusa de haber 1iomado esas espigas de
M&gt; antes á su destino.
trigo eo un sembrado ajeno. ¿Tenéii, algo que decir en
Reciba, querido tio, mis má.! afectuosos reepectoe.
vuest.ra defensa?
l:Jernard de l~ai:.e.
..d. eu11.-Ee cierto que las he tomado, pero no en ningún
Subteniente en el :?.5? de cazadores,
campo aemb(Ado, eino en un terrenoincuho.-Yo vi aiLa Chálre [lndre)
gunae eepigae que, sin duda, b1otaroo eepon1iáueamente
Franqueó la caria, la echó al buzón, fué á su caea, hi- enue la yerba, que no habían costado á nadie 1.rabajo, y
zo en papel ministro la petición de oficio, se la envió que sólo servían para alimen,arse loe páJaroe. lu:apulea•
con ,110 ~ie1iente al coro11el; ae loé á la cama eh~ comer do por la neceeidad 1 y en la creencia de que nadie recia•
maria lo que estaba perdido, cogí eeas espigas á la luz
y durmió mal.
del eol.
El Juez.-No ea eeta la primera vez que robáis el irig(\,
En la mal'iana del día siguiente, que era lunes, el co• habéis enuado ha poco al mismo campo.
ronel lo hizo llamar.
~lí'ue.-Ee cieno, aenor.
-Transmito su petición al ministerio, pero temo que
Et Juez.-¿Podéia decir dónde tenéis depositado el hi•
tenga usted que agu11rdar algún t.iempo. Hay muchas so- go que habéis robado?
•
Acw~. -En mi casa, se flor.
licitudes ......... Y ¿por qué ha tomado usted esa determi1!.'l J1uz.-Tengo que paear viei1ia inmedia1iamente :í.
nación, mi buen de Vaiat?
vueeiro domicilío,-¿oponéia alguna resistencia?
-Por motivos muy serios, coronel.
.Ar11x.-Ninguoa, senor Juez.
- Cáspita! E'xclamó el jefe sin,ie.ado perder un buen
Terminado el interroga~rio salió la comfüva.
oficial. Le confieso que nada ha llegado á mis oídos.
El
reo iba delante, en medio de loe gendarmes, aeegu•
Presumió alguna pérdida seria al joPgo ó á la Bolea,
rado con un par de eepoeas; seguían el Juez y dos tet1,iy como él, el regimiento entero ee perdía en conjeturas .
gos dee0cupadoe al efecto.
Vaise se volvió impene1irable, casi invisible.
Llegaron á una callejuela toriuosa, blanqueada, á ia falLa primera noche lo desveló Brión. Brión-Lovelacel da de la colioa que limita el pueblo. Aquella vía se coEl hombre-que engaflaba á Mme. de Greyan con lime. noce con el nombre de 11Cal{e de lax lhtacumbas,» porqt.ie
Villeneuve y á Mme. Villeneuve con Mme. Anolairl Esa se compone de hab:tacionee subterrá.nea,, como la que
ocupaba Giacomo.
noche rabió.
Era ésta una cueva practicada horizontalmente en la
La segunda noche lo desveló el recuerdo de la salita
en que babia vivido eue más puros goces durante un roca, al nive~ de la calle y en forma de t.úntl; mediría
ano. La tercera fué la imagen de Paulina la que le tur- prói:imamente cinco metros de ancho por seis de largo;
el frente eet.aba cubierto con ladrillos de tierra cruda, uu
bó el sueno.
El miércoles al despertar le trajo el asistente un bi- vidrio pequefio sobre la puerta dPjah paear alguna lui.
En aquella caverna obscura y fria, penetraron el acu•
llet.Uo lacrado, oloroso á heliotropo, leyó:
eado y la jualicia.
Mi buen Bernardo,
Alli encontraron á una mujer macilenta, de fisonomfa
Bae1ia ya de mal humor. Ha hecho ya dos locuras melancólica, aunque angustiada, y un niflo de seie afloP,
que felizmen1ie no tendrán resultado. Venga á almor• enfermo y iriate, tendido sobre un montón de paja y cazar con.migo. Le anunciaré el matrimonio de )I. de ei desabrigado.
Brión con la mayor de lae"hermanas Roy; á que agregar
- «Aquí tenéis, sefior Juez-dijo Giacomo-el.depóeilo
de mis robos.,.
que yo he sido la casamentera? Siempre su amiga,
«Esta pobre mujer y eeie niflo enfermo ee morían de
Amlina.
Brión: Con que e~o era 1iodo. Corrió á donde ella, que• cihambre. i,
u.Hace 1irea meses que se suspendieron loe;trabajoe en la
ría reine y tenía ganas de llorár, hizo fraeee á propósi, cantera donde ganaba el sustento de mi familia.lt
tos de Brión y de 1ae tonterías de los celos. Saboreó to•
«He buscado trabajo en airas canteras y no he podido
daa las delicias del perdón. Nunca había amado ,anto 11encontrarlo.»
á Paulina.
«El monte de pfedad ha devorado uno á uno todos m is

humanas.

•••

�KL MUNDO

(,utensiliol!I¡ bft8ta noeatra1 camas y ones\ra ropa,$
•Noe hemos 1educido á dos piedras para sen\arnos y á.
,. m haz de paja para dormir.11
•He buscado adelantos eobre mi trabajo y nadie me ha
.. dado.•
«Hemos pedido pan y la caridad ha cerrado eu'3 oídos
11..i nuestra súplica.11
,He invocado , la muerte y no ha t.enido piedad de
1,mis tormentos.•
«Loco de angustia, salvé la zanja que reeguarda el cam·
,,po aje.no, y arrebaté li loe gorriones unas espigas que no
ntenfan ningún valor.n
1,Con esas miserables espigas hemos eueten&amp;:ado á ooee•
u\ro hijo para prolongarle la vida.11
«N 1 teníamos nada que darle hoy, y volví á recoger Jae
••eepigl8 que conocéie.,.
«Mirad mis manos: eetos cal1011 y estas cicatrioee, no se
1,eocnentran en las manos de loe Jadronee ......... 11
El ,Tuez.-Sea como fuere¡ habéie cometido ua delito
que la ley castiga.
Acu-1.-¿Tenéie hijos, eeilor Jaez?
El Juez.-Sf, loe tengo.
Arw.-¿Habéie calculado basta dónde puede llevar ,
110 padre el llanto de un hijo que se desmaya de bam•
bre?
El Jutz-No tengo para qué saberlo: eólo necesito !B•
ber el deJUo que babéie cometido invadiendo uoa propiedad ajena, para aplicar la pena que eefl.ala el Código.
l lemoe terminado: ealgamoe.
La mujer, que había preeenciado la escena, muda y
temblorosa, al verlo eahr exclamó:
Se lo llevan, Dioe mío!
El nif'l.o levantó loe bnzoe y preguntó á 11u madre:
-¿Quién noe dará. pan?
Giacomo volvió loe ojoe aaubladoe por dos 1,grimaa y
les dijo:
-El Padre Celeetial velará. por voeotroe!
Vuel'°6 á. la eala de audiencia, el reo faé condenado
:í ocho díae de trabajo11 penoeoe en lae obras públicas ....
1

DO ■ IHO

lo de OCTUBRE de ,. .,

«No llorea por mí, que me voy á. rogar por ií y por
Cuando el juez ae encontró solo, apoyó loe codos eo•
bre la meea, descansó la frente sobre ambae manos, y l(nueetro hijo, al lado de María: llora por 101 que no tie•nen compasión de lae miserias ajenas.
balbuceó eatae palabras:
«Te envío mi último suspiro!
-«Oh iniquidad! condenar yo á un infeliz, porque fué,
,como loe pajarillos, , buecar espigas para alimentar á.
Giacomo ee quedó petrificado ........ .
«eue bijoe!11
«Y eew lo bago yo, que he vendido la justicia tántae
Sin en mujer, ein eu hijo, ein honra y sin pan, ¿á. don1cvecee, por dinero, para que 1oe hijos mfoe vivan en la de iría?
¿Quién le daría ocupación? ¿Oómo podría alzar la frenfl&amp;bundancia y en el lujolu
«Pero yo no hice la ley: yo la he cumplido.•
te ant.e un pueblo ·que lo había viet.o mani"ado por de·
•La ley! qué sarcasmo! la ley que eólo castiga los delilincuente?
«toe acneadoe y comprobados ...... en loe que no pueden
Cayó desfallecido sobre el montón de paja que habla
udefenderae.11
sido el últ.imo lecho de en a11uJer ........ .
•La ley que cae con mayor fuerza eobre loe que ea·
Allí tree diae deepuée, recogió la policía un cadaverrí•
,ot,án más abajo.11
gido ........ .
«La ley, fuerte con loa débitea y débil con loe fueriea!11
Había muerto de hambre, de dolor y de verguenzal .••
«Pero yo la he cumplido!u
Cerca de la cabeza ee encontró el librüo de la Imitación
Giacomo sufrió au condena y volvió á. su hogar al ama- de Je1111('1'WO.»
necer del nuevo día.
Al pie de las palabras trazadae por eu mujer, habla ea•
Lo encontró desierto ........ .
criiO él:
Su mujer había muerto ,rea días despuée de eu prisión
11Marieta: Vuelvo , reunirme contigo en el Cielo: la
Su hijo había sido iranspot1iado por las Hermanas de
"t.ierra no tiene hogar para mí» ........•
1a Caridad al Aiilo dt Ndf,oa de N ápolee.
«¡A.lmaa piadosas! Llevad ee'8 librito á mi desventuraU na buena mujer de la vecindad le dió eabs noticiaa
«do
hijo, que ee halla en el Asilo de Nápolee: decidle que
y le enire¡ó un librito por encargo de su eepoaa mori•
«lo venere como una reliquia sagrada¡ porque ea,, em•
b 11nda 1 quien había escrito en él algunas palabrne.
«papado con 16grimae de au madre.
Era un iomiio muy usado de la lmitaci6n de Je,ucriAo,
Giacomo RoMi.~
que ella solía leerle,.por las noches.
¡Cuán
triste
ea
pensar
que
tal
destino pudo caber á
En el interior de la paeWl, había unos renglones desi•
guales, irazadoa por mano uémula que ae traducían aei: una familia honeeta, que bahía amado el trabc1jo y profesado la viñndl
-«Giacomo mio:
Y ¡qué cooeuelo tan grande ea creer que má.e allá. de
«Me muero de iriateza.
«Cuando pienso que in amor y tu piedad hacia noeo• lae miaeriae de la üerra, se encuentra la juatic~a divina
11troe, te han conducido , una prisión, no puedo con• reparadora de todae lae injneticiae homanael
F. D.&amp; 8ALB'8 PÉREZ,
•formarme.
«Conserva eeie librito, único teeoro que puedo legar«ie: él me ha coneolado en mi doloroso tránsito por la
ci:tierra; me ha servido de aliment,o muchas veces, con•
«fonando mi fe y mi esperanza.

DO ■ l ■ c;o

KL MUNDO

lo de OCTUBIIE de ...,

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Corazón de sacerdote. POR H.

s. DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 11.
Qué hacer? Qué reeolve1? Todos ee agitaban y cada uno
propoDía igua;mente una idea impracticable. Se llamó Y
ee gritó en vano; laa vocee ee perdían bajo las arcadas
de á.rbolee. Ni siquiera ee vefan loe tiros de fusil de loa
cazadores JejaDoa. El abate ofreció correr al cntillo á.
bueear á loe criados. Pero ~ataban á m1le ele tres kilóme·
troe de distancia. Por pronto que foeee, el tiempo de ir
y volver exigia una hora. El día declinaba y Lucila su•

Obs2quios ltech.os por "il rounao" á las aamas premiaaas ~n nUG!Sfr0 (!oncurso, en la K~rmesse ae $anta @1.:tria.
1 . H:'Onr c antiguo. ofrecido A. 111. Srlta. ~{atilde Alfl\.ro. ::o, Rw.tt&gt; i!t' bront•e enviado 6. la. Sra carlota Morales de '.\lurphJ· 3. Jn,·ero nb~quladoA la ~ra. Marln Y. de l'e~z Gallardo. 4 Rtl&gt;elot dedic:MlO 6, lo, Stita tu.isa
Murlllo. ;;, Jorero desliDa.'lo para la Sra. M.argarlt" Kleinlwns de Cantón. ü, (;esttt. uc bronce imlta.ndo mimbre, entrt:ga.a é la Sri ta. :t.:urlquet. Sauiehez.
·

fría máe y más.
-No hay más que un medio, dijo la eet'l.ora de Senne•
vaux enérgica ......... Carguémosla ......... No!I iremos tur•
nando. Herald va Á tomarla de )as piernas, yo de loe
hombros, y así ganaremos la linde del bosque, de donde
acaeo podrían oirnoa.

Aeí ee hizo¡ pero aleaba de cien paeoa la se.nora de Se•
nnevaux no podía más. La se.nora Jouvenot la BUl!t;tu.
yó¡ pero fué meooe fuerte aún. La sen.ora Belamy y la
!Bf'iorita Lariviere ensayaron en vano. Todo el mundo
tenía una idea que nadie osaba ex-presar. Pt\blo la leyó
en loe ojos de la eefiora Jouveno~, y sin decir nada, \o•
mando á. Lucila en aue brazos vigoroeoe, la llevó como
á un ni.no, con paso alerta.
Se llegó al plan, ee hizo alto, recomenzando loe llamados ein que esta vez tampoco tuviesen éxito. Lucila en•
eayó andar, pero el dolor, un poco calmado, volvió más
vivo,
03 conjuro, eefl.or abate, un poco mú, dijo la eeflora
Jonvenot euplican,e.

Pablo tnm6 de nuevo eu ligero fardo y comenzó de
de nuevo también la plegaria secreta en la cual, durante
la primera marcQa, babia abeorvido su peneamiento.
Al llegar al camino del caetillo, vieron al grupo de ca·
zadoree que v.:-,lvfa. El primero, A.dalberto que marcha•
ba delante, vió eie eepectáculo extraflo de la 8(1.tlorita lle•
vada en brazoe por el abate. Detú voae más sorprendido
que conmovido, casi contento, entreviendo una oompli•
cación posible en aquella ait.uación singular.

-Venid pronto, gritó él. El eefior abate lleva á mi ¡¡&gt;ri•
ma en sus brazos. Ha sufrido ella un ac9idenie!
De una carrera loca Roger llegó y reemplazando á su
amigo \omó 'á en vez á la cara herida,

�,eo

DO ■ IIIGO

ltLMUNDO

Adalberto muy eatisfecbo, los seguía diciéndose con
maligna sonrisa:
-Eh!.. ...... . Eh I Esta bien pudiera eer la ocasión de•
seada ........ Basta con esto y ei el flf'fior de Sennevaux
no ve claro ee por que loe dragones no tienen perepicacial ........ .
El accidente de Lucila fué insignificante. Tres días
después andaba, dando el brazo á Rog:,r sin poderse ea•
ber ei el dolor era la sola oauaa de que se apoyase tan
fuerle.

Veinte veces babia sido preciso contar al oapittln la
caída, las dificultades de la vuelta, la ayuda tan preciosa del abate.
-Si.a él, exclamaba la senara Jouvenot, toda conmovida aún, no ee como hubiéramos podido traer á la P&lt;&gt;·
bre nifia.
-Qué bueno eres, mi querido Pablo! decía Roger.
Pero solo la eeflora de Sennevanx, con Ja fineza de
percepción de Ja madre distinguía sobre la frente de eu
hijo una sombra1 una impresión, vaga, casi inasible,
invisible pan cualquier otra mirada que la saya. Todo
el mundo, por lo demás, estaba bajo la itnpresión :le
Una especie de embaruo que ninguno confeeaba á loe
otros pero que transformaba la alegría tan s1ncilla y tan
íranoa hasta entonces en una alegría forzada que se sentía era rebuscada y querida. Así .hay malestares morales que cederían al menor razonamiento pero que son
tan inde'8rmioadoe, tan inciertos, que precisamente no
se razona aoerca de ellos.
Lo que había pasado er&amp; sin embargo muy sencillo y
muy natural y el recuerdo un poco penoso de este in•
cidente se habría diaipado~pronto, gracias al silencio que
por acui3rdo tácito, guardaba cada uno á este respecto,
si Adalberto no hubiese tomado á su cargo la tarea de
hablar de ello constantemente. Ya exaltaba con fingida
bonomia la ayuda tan utilmente dada por el abate, ya se
extasiaba sobre su vigor, poniendo así incesantemente á
Joe ojos de Roger el cuadro de Lucila en loe brazos del
abate.
El capitán, molesto, poníaee nervioso, irritable.
Un corazón enamorado, por bueno que sea, tiene esas
debilidades. Roger sufría en su natural géoeroso, por
tener que censurar á aJguno y en su amistad, por cenf!urar á Pablo. Pé!rO su franqueza militar se prestaba poco al disimulo, y Ee hizo vieible que su actitud respecto
de su amigo, ee había ligeramente modificado.
Pablo tenfa todas las delicadezas y comprendió. Una
mafiana, á la hJra del almuerzo, dijo que la permanencia en Jouy no debía dmar ya más de diez días, y pedía
permiso para ir á pasar eete tiempo al lado de su madre.
Con esto, por lo demás no haría más que preceder en
París á las dos familias que iban á volver para loe últi•
moa preparativos del matrimonio, cuya fecha estaba
próxima.
No se hicieron objeciones sino por la forma.
Solo la señora de Sennevaux miró al abate con una
dulzura casi humillada. Adalberto exclamó:
-Prima, tened mucho cuidad".&gt; de no volveros á tor•
cer el pie cuando vuestro portador ordinario ya- no esté
11quí.
Pero esta vez Roger lanzó al Secreiario una mirada
t;al que la sonrisa con que completaba su frase deiúvose
de golpe en sus labios.
Y Pablo partió con el rostro tranquilo, el alma alta,
triste y resigaado.
XV
Adalbeno triunfaba. Habfase ido por fin eae abate detestado que desde hacía cinco afias revolucionaba á toda
la familia y ensayaba-vanamente eso sí,-aplastarlo en
toda ocasión con su pretendida euperioridadJ Ese abate
que so preiexto de labrar la ventura de un amigo-y
Dios sabe en realidad con qbé :finl-había ido á. arrojarse á t;ravée de sus proyectos y de sus esperanzas! El los
había roto, eéa. Pero en fin, la hora de la venganza había llegado y ee había despedido al intrigante!.. ....... se
le había despedido ......... porque, seguramente, él no se
había apañado voluntariamente y por su gusto ......... Se
ha visto jamás á una rata abandonar eepontaneamente
el queeo donde ha hecho su nido?
Ah! debió haber una linda escena entre el capitán por
fin convencido de lo que pasaba, y su amigo el abate!
Cjmo habría d3seaio a'3i!tir á ella! Cjm:, habría gozado

con la humillación !Je aquEtl desvergonzado sacerdote!
el sefior de Sennevau:i no debió andarse por las ramas.. , ..
Ah! ah! que buena historia.
Pero en fio, eiél no había tenidoel placer de asistirá la
explicación. ~nía cuando menos el derecho de decirse
que todo el hon_or de eeta empresa era suyo ......... Todas
las mujeres temblaban ante la &amp;0tana negra ......... Nadie
osaba ya hablar ~e la escena eec!andaloea del bosque ......
El, solo él, Adalberto Deruel, no había dejado tregua ni
reposo al eefior de Sennevanx h~ta que este abrió los
ojos. Había sacudido la indolencia del capitá.n, lo había
llevado de nnevo al sentimiento de la dignidad,!º había posit;ivamente puesto en la obligación de obrar. El
verdadero vencedor era él ......... Porque Pablo Cbarlier
había sin duda partido no por unos días sino para siempre! ..... .... Buen viaje!. ....... . Ya no se le verla ni en
Jouy ni en Paría ......... Allá estada él muy ti;anquilo .... ..
Qué buen desembarazo!
Adalberto ee,aba tan alegre, tan orgulloso de su sedicente victoria, que no aupo gozarla con moderación. Es
tan dulce para ciertas naturalezas golpear á nn enemigo caído!
Al día siguiente de la partida de Pablo, estando en el
billar con el aefiorJouvenot y Ravaieson, el.secretario en,
contró la ocasión buena y sintiJndoee con verba púsose
á cootar á su primo la novela de la eetiora CharHer, no
sin añadirle algo de su cosecha. La oport.unidad era ex•
celente. Roger había precisamente abandonado Jouy
para una ausencia de algunas horas y no debía volver si•
no por el tren de la tarde. Así Adalberto, que, sin confesarlo le temía un poco al capitán, se aprovechó defterreno libre y se lanzó á fondo sobre ese tema, dándole.
las mis brillantes variaciones.
-8!1 primo mfo, concluyó con en aire importante, he
aquí lo que era la Sefiora Cbarlier, madre del abate ......
Eso ea sabido en toda la comarca......... pregantadlo á
quien queraisl Y tal conducta era tanto más escandalosa cuanto que todo pa~aba áloe ojos de su hijo, un nifio
entonces, pero demasiado grande ya para comprenderlo
todo ......... Así el tribunal indignado, tuvo que perdonar
á M, Charlier, á ese pobre hombre imprudentemen58 engaflado que se había hecho justicia por sí mismo ........ .
justicia insuficiente. Por lo demás el matrimonio Cbarlier tuvo que abandonar la comarca empujado por el
desprecio público.
En en ardor por persuadir á su primo, Adalberto no se
había percibido de que la eefiora de Sennevaux, de pie
sobre el nmbrál de la puerta, escuchaba en discurso. No
babia notado tampoco que Ravaieson se había levantado
bruscamente y cuando volvió la cabeza después de au
elocuente perorata, se encontró cara á. cara con el cora•

cero.
-Señor Deruel, dijo éste coa una voz fría y cortante
como una espada, no hay una palabra de verdad en todo
lo que acabaie de decir.
-Sin embargo, sefior ...... ... balbuceó el Secretario que
se puso li vido.
-Permitidme ......... Yo estaba aquí hace quince afioe
y f!é todo lo que pasó ......... Laeefiora Charlier era Jamás
honrada de las mujeres y bastaría con esta prueba: laaefiora condesa la cuidó durante en herida y eig uió siendo
su amiga íntima ......... Yo bien sé que esa calumnie. ha
corrido ......... Vos la habéis recogido y la reproducía .... ..
Haceis mal......... Pero en fin, no siendo de la comarca
se podría creer que estáis engafiado y excuearos. Solo
que me admiro de que hayais aguardado para colitar es.
ia infamia á que el sefior abate Char lier partiese y que
el eeflorde Sennevaux no estuviese aquí.. .... Esta es colpa
vuestra personal y yo reemplazo á mi capitán para deciroa que insultar li una mujer y á un ausente es la acción
de un cobarde.
-Seflorl

-Lo dicho dicho y como eé el alcance de mis palabras, me pongo á vues,NJdisposición.
-Pero, eefior, balbuceó el Secretario espantado, yo nada he dicho de voa.
-Cieriameniel respondió RaVlliSAOn con una sonrisa
helada ......... Oa imaginaia entonces que un homb1e de
corazón no se conmueve mas que de las injurias dirigidas
á su propia persona? Más valdría que me hubieseis in.
soltado, yo habría alzado loe hombros y no me ~abría
cuidado de ello.
-Primo! balbuceó Adalberto perdido, llamando una
ayuda.

DOMINGO

10 de Octubr• da 181n

-El ee:ñor R avaieson tiene mucha razón, reepondi6
eecamen~ el aefior Jouvenot. E"lta historia que habeisoreido hacerme saber, la sé desde que oopozco al seíior
abate Charlier y no tal cual la habeie contado, sino tal
cual pasó ea realidad.
-En fin! exclamó Adalberto perdiendo la cabeza, el
sefior de innevaux acabs. de despedir al aba58 Charlier.
-Oa equivocais ,ambiénen esto, sefior Darnel, dijo la
sefiora de Seonevaux avaozand" .. ····· Envainad vuestro
sable mí buen Ravaeison. El señor Deruel reconocerá
sus errores. En Jo que concierne á mi amiga, la eeflara
Charlier, le haré saber que el autor de la calumnia lanza•
da contra ella, hace quince dhe, en el momento de morir, públicamen58 pidió perdón á su hijo. Vos ea beis de
quien quiero hablar, eefior Deruel, porque vos conocíais
á esa persona. En cuanto á Ja partida del eel'ior abate, no
comprendo lo que quereie decir y no vais á tardar en tener la prueba de vuestro error.
Se acababa de oir el rodar de un coche y casi inmedia•
tamente RJger atravesó el billar con Pablo,-11evándolo
de la mano,
Llegado á la puerta del salón, el capitán exclamó alegremenie:
-H81o aquí ........ Ni vos, mamá suegra, ni Ravaieeon
ni la sefi.orita LirivieTe, ni vos misma qaeridaLucila, es•
tabaie en el secreto .... Mi madre y el eeftor Jouvenot Jo
conocían eolamen~, pero mi reparación no aerfa comple•
ta einó la diese delante de todos.
- Yo te suplico, Rogerl dijo el abate.
-E:icúsadme, mi abate, replicó Roger, en estos mo•
mentoe yo tengo la palabra ......... Yo obré mal ayer .....•
Bajo una mala impresión, culpable y estó.pida á. más no
poder, dejé partirá. mi amigJ, á mi hermano, al autor
de mi ventura ......... Hice muy mal y yo, soldado, lloré
anoche, ni má'3 ni menos que mi viejo_Rivaieson que en
este momento se enjuga loa ojos. No hay dos maneras
de obrar después que se ha obrado mal y se es hombre
honrado ......... Hay solo una: reparar ......... He ido pueeá París y he pedido perdón á mí amigo, como se lo he
pedido ante vosotros y hay que creer que él me ha oído
puesto que está aquí. ... .... . Acuérdate de esto pequefto
Herald, se honra uno cuando reconoce un error.
Roger, al pronunciar estas palabras estaba de pie en
medio del salón, teniendo á Pablo de la mano.
Habiendo tenido también asunto en el ministerio de
la guerra llevaba uniforme, lo que hacía: resaltar su hermoso aspecto. Los trajee miemos del soldado y del sacer•
dote daban á esta escena un sello particular de grandeza.
Salvo Adalberto, refu~iado casi inconscientemente en un
rincón, no había nadie que no Petuvieae conmovido has~a el alma ante esos dos hombree jóvenes, de rostro
franco, de bril)ante y abierta mirada, en la que se adivinaban dos corazones igualmente nobles.
La seftora de s~nnevaux cantemplaba á su hijo con
orgullo. Lucila estaba pálida de emoción.
-Roger, dijo la se.fiara Jouvenot, besad pues á vuea&amp;ra
mujer. Bien vele que se muere de deseos!
-Oh, mi esposo! Cuánto oe amo! murmuró Lucila 'Roger en tanto que sin hacerse del rogar éste, se aprovechaba de la autorización maternal.
-Habeia oído, Adalberto, dijo á media voz el señor
Jouvenot á su primo. No hay dos maneras de obrar
cuando se ha obrado mal y se ea honrado..... ..
Seguid el noble ejemplo que acaban de daros ......... Id
francamente á estrechar la mano del abate.
Adalberio vaciló un segando. Pero el orgullo ie domi•
nó y respondió coa rabia:

10

d• OCl"UBRE de

EL MUNDO

1897

261

La alianza Franco-Rusa.

1

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-No.

-Eatoncee pienso que no querréis quedaros con el
epíte,o que os ha dirigido el se:ñor Ravaieaon. Queréis
batiros con él?
-No, dijo esta vez también Adalberto ...... Nada tengo
qne 'fer con ese espadachín.
-Ah ......... en ese casa tomaréis el primer tren de ma•
:liana en la mafiana ......... Quiero que volvaie á casa de
..-uestro padre ......... ya no tengo necesidad de vuestros
servicios.
Cuando al Jía siguiente, al alba) Adalberto Deruel dejó Jony, sin que nadie lo saludase á su partida, se decía
con furor:
-Me han llamado cobarde ......... como siel verdadero
cobarde no fuese el que se humilla ante un sacerdOMl
La reunión e?a numerosa y brillante en la coqueta iglesia de SJnta Clotllde, bajo el día eemi-~do que caía.

-

,

--..::

airinais ael &lt;rzar: "Nuesfras aos naciones amiga5 'i? aliaaa 5 ...... "
'!;léase "Nuoslrcs Grabaaos."

-

�SL MUNDO

•••

00 ■ 1•ao lo d•0CTUBRE de ,. . 7

bordad&amp; de abalorio, con el cueUo médicie pariido e~

,ree. Manga, una de piPZ'l v no muy eflrec~111.

Voe ordenaréis á. vuestros labios sonreír,

Sombrero y toqu• de msdlo luto

EL GABINETE DE TOCADOR

Sombrero de paja negro con choox de pliaeé; lo míe•
mo que el penacho el wque lleva en la forma el princl•
¡:al adorno y ee comple'8 oon un gran lazo de lieión d&amp;
crespón, colocado con mucha gracia.

POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido ·para. EL Mmmo]

1807

El rulacffor de Otoffo.

Como nna alma inquieia lo babia vieto revoloiear enire las lilaa cuando en el fondo del jardín fabricaba eu
nido. No eabta cantar aún; apenas on grito, un murmullo harmonioeo, como el ligero de un arpa que ensaya
sue ouerdae.
Y ein embargo, Abril fenecía ya. Lae lilaa marchita&amp;
ee deevanecían en pálidos \o.aoe azulee¡ el perfume de
Joe rfoe ee exhalaba de loa valles, y á' lo lejoe, de lae hi•
leras de l!&amp;ucee que 01laban Jae riberae del río, surgía
apaeionado y triunfank el capM&gt; c,le los rnieeftoree.
El eio due1a loe oia y se exaltaba al eecncharlos¡ pero,
no lee reepondía porque tsperaba la hora favorable, el
eilencio de la noche en que la voz ee extiende y ee prolonga sin obstáculo.
Cuando comenr.ó era ya muy tarde, oeJCa de media
noche. Yo eetaba cerca. ¡Oh admirable artista! Al prin•
cipio titubeaba, se detenía como admirado de su cantode lo que él eabia, del misterio de esa voz profunda que
se dilataba eo la soledad.
Pino luego ee animaba, ee enardecía¡ esbozaba una no·
ta, rimaba un \rino, gorgoreaba una melodía¡ y :L cada.
paee oomer.zaba de nuevo sus arpegios y eue trinos, has•
\8 que éstos iban po, si solos ordenándose en ingenuas
melodias ardientes, que como nuncios de ventura par·
1,fan de su alma cándida y ae remontaban hasta las es•
\rellas.
Dos meses máe tarde volví'- oir elruieefl.or del jardín,
cerca de lae lile.e me.rebitas, en una noche de luna, ar·
diente y lárguida.
Lentae bo~nadas de viento :,eeado y ardiente &lt;'aían
á intervalos; y cuando est88 cesaban, venían la laxit.ud,
la mortal rndoleocia en que ee amquilabe.n loe eeree y
coeae, loe follajes inertes, laa floree marchitas y la luna
misma; una Jnna que declinaba ya y que parecía no to•
ner fuerza eufi.cieo\e para alumbrar.
Es\aba entuma la luua y taciturno el ambiente? se·
ria acaso la peeada madurez, casi brutal, del férvido oto•
ño? Pura mi cCJrszón eea ocche t ra muy \riste.
En\onees comenzó á cantar el roiEefl.or. Como hacia.
m4e de un mee que no cantab,, aquello (ué un aconte•
cimieoto.
Pero en eee instante¡ cuán triete y variada u• txpre•
ei{ln y \imbre me pareció la voz de aquel cantor
U ,e e,n.egios me parecían gemidoe, lluvia dt l,l¡rima&amp;
las baladas, 5UB trinos como eecalofríoe de fiebre y en
lugar de \riunfantee ootas de órgano, brud~as caídaP,sue -vacilaciones y duda@.
Xo hay dnda que cantaba ein entueiauqo , y sólo por
dtbu ...... Quizás la esperanza de un nuevo.'nido, porque
el primdo babía eido desunido ...... Y einJih'e él Jo sotpecbara acaeo era por la aueenoia de la ~e\ación de los
t1mnree qoe él eu~p1raba rtolamando nuevoe amores.
Yago reclamo, por dos ó tres vtcee repf:"iido¡ cada vu
rrás uébil, onda vez más l~jano ...... Lu~go enmudeció; y
01 tta tarde ni al día sigoier,te volvi á oír la canción, la.
trie\e canción del ruiEeftor de otofl.o.

Trajes de paseo.

EL 8.A.NTU.UUO DEL.A. MUJER.

r
1

¡

Por linda pot poética, -por graoloaa que ella sea no se
1
eecapará. de la fat.alidad del realismo procedente del ,ocador. Aquí tené is nada menos un pequefio ej emplo:
una mujer tratando de rizar ene cabelloe, su~ l)TOpioa cabellos. puede perde".", a pareciendo ridfcula. Porque estas
n i-vialidades de la exiet.encia nos hará.o siempre perder
un poco de nueetrCJ prestigio áloe ojos de loe que mejor
noe amen. No manifee\émoe, puee, el proeaismo de nU?&gt;S•
t.ra vida '- le.e miradas mejor prevenida'! en nuestro fa·
vor. no tratemos de deeencante.rlae.
tcEe inút!l recordar el pensamiento de que la din8a en
ciu~e horas, no ea en ot.roe mementos sino una peqUE:•
fta mujer ineigniflce.nte como tamae otras.
El marido debe encont.raroe siempre (reece.111 1 bella!,
dulcee, como u.na flor¡ pero es preciso que oe crea adornadas como loe lirios de una m!lgia divina y natural.
}~e bueno que él ignore que vuestra bermoeura ee ad•
quiere 6 se conserva, en fuerza de mil cuidados; que él
no imsgineque:poeeeiemedioe para embelleceros; medios
inocet1tea ein duda, pero que lo harían t.al vez ridiculi•
zarloe y eonreir.
- Esta esclavitud ser'- una tortura, un 106.erno.
¡Y qué! no se t.ieneu mil cuida'.loe, ee sufren \Orturas y
contrariedades por edificar 6 asegurar uue. fortuna, y no
ae iome.rá ninguna pena por garan\izar su ft'lic1dad?
- Sí, ea necesario c:,n!!irefl.iree así y sin ceear, dir'-n
algunas mujeres; et casamiento es, pues. uoe. eEc laviiudl
-La dejadez y abandono es lo que hace de él un 10•
fierno.

.

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-~ tt' .

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_,.

)t.-

.

.

•

Traje• Para Otoñ o.

El cembio de estacióu nos dá naturalmente en qué pensará. cerca
~de los trajes que debeni.n adortaree; pero he nquí, que las grandes y acre•
• ditadae modistas de Paria y :Nt-w York ooe Puminietran primoroeoe m.o·
deloe con que obeequiar á nuestras bel1as lec\ora1.1.
Comenzaremos hoy, dánaolee á. conocPr tres de loe má., aceptados.

1

'

Traje de calle.

Esh es un bonito traje de pafl.o azul c'aro, adornada la enagua con
~ cintas de terciopelo azul obscuro en forma de ja@pe en pro aecendente por
detrás sin terminar en pico¡ 1 dehmte en forma de alamares. Cuerpo blu•
fB oerrado ¡&gt;or un prendedor ,obre un cuerpo jnterior de terciopelo azu1
obscuro. c:nturón de piel blanco. Mangas con doble jockey adornado de
cintas.

ble, os daréis, en fin, trazas para agradar
á. ciertos conocimientos triviales, a! ex,ranjero encontrado, al desconocido t.ropezado
al acaso¡ y ¿vacilaréis en tomar ao\it.udes
de buen gueto por at.raer para siempre al
que os adora? ......... en esto ( yo me diri·
giré t.ambién á loe hombree ) que tienen en·
tre au, frágiles manos vuestra felicidad y
vuestro honor!
Véamoe la cuestión bajo este punLo de
vista y la práo~ioa de mis pequefl.ae ttglae,
se oe bar'- f'-cil y ligera con ial q11e á wda
hora queraie aprovtschar los com1ejoe mi·
nucioeoe sigoieniee.
Pero volv iendo un poco á lo que decía•
os. Yo no comprendo cómo uoa wuger, un
poco fuer\8 de piernas groeeas y \obilloe,
hinchados, eea baetan\e enemiga de sf pro•
pia, para pasearse bajo laa miradas de su
marido eoagua cor a. De3plléil cie hab er
ofrecido este espectáculo, ¿ooJrá enojarse
si él Eecomplace en seguir con loe ojoe las
ondulac iones del cuerpo elegan te y fle:ii·
bles de una mujer alta y delgada?
Yo he viet.o á. una joven reunir ene eeca•
soa y cortos cabel:oe, por modio de un grasien\o cordón, de manera que lee bacía
ofrecer -,l aspecto de una horrib le cofüa
6 de una verdadera escoba, y en et&gt;guida
se quejaba de la admiración que su ma•
rido ex~rimentaba al ver una luenga y
abundante cabellera.
¡Eh! Sellara, ee preciso disimular vuee •
iras imperfecciooesl E!!~ no es mentir,
pues nunca se está obligado á mostrar sus
defectos. En el fondo vueeiro marido pue•
de eer que eehaya herido
por vuestra nt&gt;ghgencia en
agradarle, en ucul,arle
vuestras lijerasdeegraciae.
Sobre eete punto el hom·
bre guste. de f!er engana•
do, y tiene razón.
¿Qué ee la vida? ¿Qué
ee tsl amor sino algunas
ilneio oee?
Tengo aún el deseo de
decir t1 la oira mir.ad del
género humano, que ella
sabe aún menoeque la mlia
bella, conservar el pree\i•
gio alrededor del oual frecuentemen\e le envuelve
un amor sincero de novia,
y que ee,a irrefln:ión que
diatil::gne al hombre, es en
tales circunstancias, ei se
quiere cntpable.
Siempre es preciso bac~r
de su pade, lo mejor que
ee pueda, es decir, tomar•
se algunas penas, lo mis•
mo ó tal vez más puede
ser, para coneerve.r quepa•
ra obt.ener. Esto ee entien•
de da la feHcidad deseada
y de le. felicidad poseída.
Yo quiero, pues. hablar de
los dones naturalfl!t y de
aquellos que han sido ad•
qn•ridos.
Yo tengo la conc·eocia de
que en este orden de ideas
el libro que he escrito po•
drá. eer útil á las mujeres
honefita•, que quieren eM
felices y hacer feliz al @ér
que ellaa aman con die•
1,mclón entre todos.
Abrigf) Is esperanza de
que también el re:io fuer•
te enconmuá alli máo de
une in'diEcreción, Qne pue
de tomar en benfficio pro•
pio, y si no Je he perm1t:do entrar Pn el umbral del
Santua1infemenioo he penetrado, sin embar-lZ'o, PD el
TI"ttro á donde él PÍf'cta
algo tan ajPno á la coqu~
tnía como él pretende Pf'r.
No puPdo, sino cor c~derle
la ratón de Wmaree coi
dado de loe dvn~e nuPvOP
delicadoP, pero tam bi~~
muy verdaderos de qnP la
generosa. naturaleza le ha
provieto.

J·

·Traje de Otoño.
ULT.IMA. NOVEDAD

;---"'"-~-~-~-;-r,-,_-,.-,.;.,,-, _-;.,_--------------------

Trajead_. paaeo.

Y~Etido de casimir olaro con bordado de terciopelo negro. Cuerpo
jaquette abierto con dos -vueltecitae sujetas por un botón de faotaefa. Es•
te jaquette dt]a ver loe bordee de un chaleco de terciopelo, sujeto por bo•
t-0nee á. una cae::ada de bordado.
Caello Médicie forrado de terciope10. Corbata blanca. Guantee claros.
Vee,ido de popelina azul rey adornado· por un alto volante á. ta•
blaa, con cintas de terciopelo, cuerpo blusa con doble11 vu.,ltae redondas·
eeta blu@a pEquefia deja ver otra entera interior de escoces. Tres precllla~
de cinta con botones negros, sujetan la hloEa de encima. Cuello y cinto•
rón de terciopelo, guante claro.
Sombrero y toque de Ju,o. Ambas formas de paja negra y penacho de
crespón, el toque por estar ya en la forma el adorno, @olo tiene uo gran
lazo de. listón de crefpón y penacho de plisEé, Ambce eon de un gueto
-encantador.

Nosotros ponemos el in •
finito en e~ amor: esto no
ea culpa de laR mojereP.
Armlolt! Fra nce.

•
••
experiPnoia,

La
en po•
lítica y en [tuerra, com&lt;'
en amor, efl una cora qnP
cneeta tn riblf mePtE' cara
y que no sirv e de nada.

Jaquette para Otoño.

Eete Jaquftte es de diait:onal, café y de una forma muy elegante y poco
oeada, perfectamente cerrado y más largo que loe que ee han llevado, Wdo

á vuestro rostro que permanezca impasi ·

Sombrero y toque de medio luto.
Traje de calle,

J Ui ES (L ARETJ E.

~

ALA. CORBFJ.LLE fll\Jlll
Esscnct}

0POPONAX

:!"'JarlDEPI
Df%í
........,a,s
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t :i:.-

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�ltX. MUNDO

NUEST RO GRABA.DO
ARBOL GENEALOGICO

Grátioamente representa el labo

J

f

rioeo desarrollo que debido á la iniciativa privada ha tenido la Institu·
ción de Seguros, desde loe m ,ts remo•

toe tiempos hasta nuestros días. Es•
ta elocuente demostración del poderío que da fo unió,i; esta mata villo1aa
prueba de que con el principio de la
solidaridad pueden )os hombree llegará remediar las más importantes
necesidades de la humanidad y á re•
solver loe problemas sociales más
complexos; loe uSeguros,8 en todo lugar y tiempo, lejos de recibir impulso y ayuda de los Gobiernos, han tenido que luchar contra la acción 06 ·
cial, que en muchos casos ha sido
perniciosa.
El &amp;guro sobre la rula es si.a duda
una de las co:::icepcíonee más hermosas del cerebro humano. De élha di•
cho con envidiable acierto Mr. Alfred
de Courcy que uel álgebra Je puso las
bases y la moral le forma el coronamiento» y así es en efecto, porqae e11
punto de partida son loe c.ilculos de
probabilidades y eu fl.o, asegurar be•
nt:1ficío á numerosas existencias. A la
vez se apoya en loe dos principales
resortes de las acciones humanas: conquista la inteligencia ye) corazón con
el lenguaje de la razón, solicita loe
eepíritusrefl.exivoscomo las naturalezas impresionables y concilia, de la
manera m,h prudente, el interé:1 con
el deber y las cifraa con los afecto3 y
el egoísmo. Pa.ra comprender la gran
importancia social que hoy tiene esta
rama de la Iaatitución, conviene saber que todas las compañlas del muado representan la enorme suma de
unos veil'IU' mil millone."I de previsión,
de ahorro y de eegurida i.
A pesar de que por largo tieinpo ea•
tuvo poco conocido el S1guro sobre la
vida, al fin ya está proclamado en el
mundo cientffbo como una de las
grandes conquistas de la economía
eocial. Encuentra indiferentes á. cada paso, pero no tiene verdaderos ene.
migoa, porque constituye una verdad
ineontrove::tible, y ai todo el mundo
no se aeegura iodavía1 todo el mundo
admite el seguro.
Poco se cultiva entre nosotros esta
clase de estudio especulativo, que en
verdad ee muy árido y requiere gran
dóeia de conabnoia y no poca foerza
de voluntad, porque el seguro ea e!
corolario ele varias ciencias combinaR
das. En la eegunda mitad del presea~
'te siglo ae ha enriquecido notableR
mente la bibliografía de los seguros
con muchas obras de reputados autoreei, relativas á la legislación y jurisprudencia especial de esta materia, á
las teorías y cálculos matemáticos en
que deecansa la Iaetitució!l, á. su fo.
tima relación y engrane con lae estadísticas, á las tablas de morlalidad y
de duración probable de la vida hu•
mana, á la formación, interpolación
~y aplicac:óo de éetae, á la consUtu•
ción, funcionamiento ·y contabilidad
de la&amp; empresas aseguradoras .. á la
necesidad de que éstas atemperen sus
act~e á. los verd_aderoa prioci,Pi~s de la economía política y l!Ocial positi \fde, ,t la moral
Y ef~~toe ~orahzadoree de la Iostitucióo; y para que nada falte á la riqueza de esta
novl8l~a. literatura, también se ha escrito y debatido sobre lrt/Ua;fofia de los seguros,
U~a btbho1ie~a ~e_eate género puede formarse hoy con centeoaree de volúmenes es•
cr1tos en vanos 1d1omaa y una memoria, un opúsculo, y una novela en espallol.
El célebre ~milio de Girardin, en un arranque de convencimieoto y entusiasmo,
a~rmó que ula idea de los s1y¡nro13 e&amp;á eii et fonda de toda,i la.&lt;J iu.'5tituf'iomes polüicrt3 y reli •
[JU&gt;Brl.\i&gt; Y_ deapuée de su en~oooee at-revi ,f o proyect,o de hacer obligatorio el seguro, mu•
ch os sabios economia~e, estadistas, legisladores.y gobernantes, Uan tratado de en•

DOMINGO

10

de OCTUBRE de 1897.

contrar en Isa aplicaciones de loe E:eguroa el medio de poder remediar
grandae conflictos y de resolver pavorosos problemas económico--sociales y, al efecto, han combinado
muchos y ·muy ingeniot1oa expedien•
tea que est,10 sometidos á la experimentación y discueión nni versales.
Hace mucho tiempo que el Sr. Arfe•
tide1:1 F. Pinto ee dedica con predilección á esta clase de el!tudioe, y ha logrado convencerse de que t&lt;"idae las
iniciativas ee han encaminado á utilizar la APLICA.CION de loe Seguros
como medio de neutralizar rf i:ctas, procedimiento quena puedeproducirtodo
el bien que la rnciedad apetece y necesita, sencillamente porque la exia•
tencia de efectrs siempre está. subordinada á lae causas que loe producen.
He.ce varios años que el Sr. Pinto
concibió la idea de APLICAR el Se·
guro sobre la vida, á manera de be•
neflcencia póstuma, ctlmo medio de
c1·rnr causas, ea drnir, á. fumentar y
difundir la instrucción y educación
de la niflez, fundándose en la eren•
cía que tiene de que la causa que principalmente produce loa eftctos sociales,
que se tratan de combatir y remediar,
u la ignorancia á que generalmente
están condenadas las claees proletarias por falta de elemental! pecuJ;!;iarios para inatruiree y educarse, y la
de que á. medida que máe se generalice esta instrncción y educación, paulatina, pero seguramente irá desapareciendo aquella causa ( la lgoorancia)
y con ella loe grandes ernoll&amp;a que
ahora encuentran las clases directoras al tratardemantenerelrquilibrio
y de buscar ~l bieneetarsocial general.
Mientras subsista la actual organización políLico-rncial, dice el Sr. Pin•
to, peco ó nada más de lo que hoy
hacen 1:ie puEde exigir de los Poderes
públicos respecto á impartimiento de
instrucción y educación, pcrque eE-te
mf'joramif'nto no ae puede alcanzar
sino á costa de dinero, de mucho dinero, de máa y más dinero, y como
que loe gobiernos sólo pueden obtenerlo por medio de tributacioneB,fü•
cales,.evidente es que éstas no Eerfao
aoportad11e por loa pueblos cuando se
impusieran en la extraordina1ia p10porción que demanOa el mayor au•
mento posible de establecimientoe de
instrucc 6n y educación gratuitas¡
pero si de los gobiernos cooetituidoa
no Ee puede racwnalmente eeperar
tanta suma de bien social, sí ea poe,ible qne l.a iniciatfra. prii-ada acometa
una giganteECa evolnción, que libre á
_la iaetrucción y educación de la de•
:ficiente tutela oficial [iodiepeneable
hoy] á que debe su acLual organización y mantenimiento, y éeto se puede reaEzar aprovechando metódica.,
mente la foi:midable p, t.encia acnmu•
ladorR que en manos de la bumaoidad pone la maravillosa Institución
del Seguro eobre la vida.
Basta conocer el esbozo de la idea
del Sr. Pinto para comprender qne
plantea é inte:iita 1ernlver un g,an
pro b)ema económico, juríd co y político social.
Mr. Georgee Hamon, proíéeor de
Sr guroe en el Instituto Cumercial y
en la Asociaclón Politécnica de Paría, autor de varias obras eotre seguros y notable
periodisba en esta especialidad, realizó la 10geniosa id~a da formar un árbol geneal?·
gico de loe l!!egutos, y el Sr. Pinto, completándolo, lo ha adoptado como l!fmbolo dPPU
peneamiento, para e1presargráfl.camente el cot anamiento que merece la A.PLICA CIO~
del Seguro sobre la vida.
No ee dt1doeo que esta nueva aplicación del Seguro está llamada á producir resultados comparables y aún sunerlores á los ya conocidoe, y hemos creído deber publicar
el Mbol para preparar su cultivo y la cosecha de ene frutos, cueelión, por todo extrdmo, de bien público y de mejoramiento eccial.

TOMO,11

MEXICO, OCTUBRE I7 DE I897,

•

$eñor 9osé rooría Sturralae.
G,bornaaor l)ntorino ao 'í'ucatán nombraao •s!a s,manct

•

NlJ'MERO 16.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carlos Glass</name>
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        <name>Corazón de sacerdote</name>
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        <name>Cuento un error judicial</name>
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        <name>El gabinete de tocador</name>
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                    <text>~---------------------+¡
.'

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Toda la correspondencia que ae relacione con la Reücoión, debe eer dirigida al

Director, Lic. Rafael Reyes Spindola.
Secretario de Redacción,
Amado Nervo.

Toda la corre!J)Ondencia que se relacione con la edición
debe ■er dirigida al

Gerente, Lle. Fausto Moguel.
Lasubecripción á EL MUNDO vale $1.25 centsvoeal
mea, y ee cobra por trimestres adelantados.
Nllllleroe sueltos, 50 centavos.
Todo paco debe aer precisamente adelantado.
REGISTRADO COMO ABTÍCOLO DE SEGUNDA CLASE,

tiltJtas t~itDtialts.
fa Unión QI:cntro .lmcrirnna.
No nos ha extrañado el notable fracaso de la Rep1bli•
ca Mayor de Centro América: hemos a'.do loa primeros
en predecir el resultado de la proyectada unión entre
pueblos que teniendo el mismo origen se odian fratt:r·
Ealmente.
Si metéis en un saco un mono, no gato y uoa serpiente, con dificultad podréis encontrar la armonia.
Los habitantes de las repúblieae ceotro-amerieanas
se han eeforzado por convertir ene mue~ae trágicas en EOD ·
risas exquisitas y sus ademanes convuleiooarioa en eign)
de afectuosa cordialidad.
LP. biología nos enseña que no luchan eino loa anima·
lee de una misma especie; que jamás un tigre combate
contra un mosquito, ni un león se las entiende con una
pulga: loa individuos de una miijma raza, son loe que con
má.e ahinco se devoran, L'le grandes luchas de la humanidad se han realizado entre pueblos que han tenido el
mismo orfgen de sangre, iguales elementos constituL~rna
dejfinidad y tendencia.
Los pueblos centro-americanos han pretendido vana•
mente buscar un lazo que los reuna, un ideal que loa
redima, una aepiración que loe salve en medio de eu ee.·
tado convulaionario y angustioso: á la unidad de estos
pueblos se han opuesto constantemente las pasiones de
su polfüca bizantina, sus rivalidades y 1:ue recelos.
Guatemala ha conservado const,antemente viejas odio·
eidadea hacia el Salvador; el Salvador 1ecela de Guatemala; Honduras atizba la actitud de eetoe dos Estados
para trazaree su política; :N"icaragua y Costa Rica desconfiadas y ncilantee, procorao iospirarae en la conducta
de las atrae repúblicas para no ser una nota inarmónica
en este concierto diecordan\.e.
Así no se hace la hegemonía de un pueblo¡ así no ee
constituye la nacionalidad de varios grupos humanoe, quti
tienen en sí propios la tendencia á la dispersión, el 1mpuleo t desunirse loe uooe d1:, loe otros.
Aqui hemos predicho nosotros lo que había de pasar
con la proyectada 1:orifrat,eriiidad cen,ro-americana¡ aquí
hemos señalado loa obat.iic·1los que se oponen á su realización.
Para redimirse de estas tendencias de grupos, todavía
en estado de revolución permanente, ee necesario qne
una voluntad superior, apoderándose de loa elememoe
que pueden dar vida á una nacionalidad, los encauce y
los depure, por medio de actos de energía superiores á los
que actoalmenie informan á las sociedades latioo-americanae.

([01111111i5mo

r11

d helito.

Un ~riódico ha dicho, refiriéndose al crimen cometí·
do en la Ioepección Gen.eral de Policía: ojalá que este
delito no arroje uua maocba sobre la honra de México.
Entendemos que eeie delito y \.Odoe loe delitos que se
han cometido, se cometen y se cometerán en la RepúbliCH, en nada empanan la honra nacional. No admitimos

esta solidaridad en el crimen, porque deeee modo todas
las naciones resultarían manchadas.
Nadie ha puesto en duda la honra de Ioglaterra1 por el
hecho de haberse 11llí presentado un destripador. I_ncon•
movible es le honra de Francia á pei:;ar del crfmen de
Eyraud. Eapafia tiene honra á pel!ar de su Diego Co·
nientee; Halia, no obstante au Fradiávolo, eu Cal!erio
Santo, su Angiolillo.
Recordamos que cuando el inolvidable Presidente Sadi Cacnot, encontró la muerte bajo loe golpee de un aeeráno de origen italiano, eólo un grupo de d1alocadoe pudo pretender que el crimtin de un iudividuo recayera sobre una nación; contra estas exahaciooee y contra e1:toe
absurdos, se elevó el buen sen1ido de la R;_pública Francesa, externando este priLcipio d~ e.!t.a moralidad so·
cial: ¡El crimen no tiene patria!
Loe mexicanos no podemos admitir que loe yerr'Je y
loe delitos de una unidad .~vcial, repercutan en todos los
individuos que forman esta eociedad.
C,rnaados estamos de oirá loa gacet1lleroe, cuando 1:e
trata de una dietioción acordada á una personalidad de
origen nacional: ¡Honor á México! No etilores nuestros;
el honor es para el individuo, nunca para la colecuividad,
Debemos rechazar por lo tanto eee comunismo en la
gloria y en el crimeo que ee pretende imponen 0 1 , pro•
clamando este gran principio, q 11e ea la base de todas las
agrupaciones que ee r,ge!l por principios democrát,icos: ca
da hombre ea hijo de sue obras, y t.ieue la exclusiva res•
ponaabilidad de sus actos.

µtllítiCtl !JCltl'tttl.
RESUMEN.- La revolucl6n en Centro América.-La

unión del odio.-La alianza de las rivalidades.Una República Mayor que se empequeñece.-Sacudimlentos generalea.-OisoluciOn por todas par•
tes,-Mr, Woodfoord en la corte de Eapaña.-La
política americana y el conflicto cubano.-Coincidenciaa.-La caída del Ministerio Azcirraga.-¿Se
aproxima una solución satisfactoria?

A!!enLadas las repúblicas centro-americanas en suelo
movedizo y volcáoico, sacudido á las vt:cee por esos ea·
trewecimientos politicos, que arraocan de cuajo viejas
inetituciones y derriban idolos que ha consagrado el
tiempo y erigido la creencia popular, no es raro que
vuelvan de vez en cuando áeentir la enfermedad del pronunciamiento y á padecer la agitación morboea de la re•
vuelta.
Soilando en fantásticos ideale\!, impuleadaa por una aspiración noble de grandeza, pero perdiéndose al mismo
t.iempo en las n~buloaidadea de la fantasía, han preLendido en vano consolidar una unión fuerte y vigoroea,
aeociándoee en una pal-ria común; han querido ligarse
entre eí sin eetablecer previamente la solidaridad de intereses poe!~ivoe, y el fruto de esas aspiraciones ha sido
la constitución de una República Mayor, colocada frente
á frente de las otras entidades soberanas que no quisieron adher,ree al pacto de Amapala.
Dd esas disidencias internacionales, que no han podi•
do salvar las predicaciones de loa apóstoles y las enseftanzaa de loe demegogoa, bareeult.ado una rivalidad más
franca todavía que la que antes eeparaba las mintísculae
nacionalidades centro-americanas. Una agrfgación de
fuerzas que no se basa sobre el interés común, una
dirección de actividad que no se encauza en la vida na•
cional, es un movimiento sin objeLo, que en vez de producir agrf gacionee superiores para el perfeccionamiento,
excita loe odios tradicionales, y pone frente á frente y en
abierta oposición loe elementos que pretendía amalgamar.
Agregando ála zozobra de fuera la inquieLud tradicional de raza, loa vicios capitales de educación, las desviaciones patológicas de estructura y las excitaciones malsanas de circunstancias del momento, la revuelta ha estallado en diferentes puntos del territorio centro americano¡ eurje formidable y amenazadora eo tierra guatemalteca, donde la dictadura pretendía dar el efpectáculo
teatral de un cee«riemo caduco i brota \.erri ble en Nica
ragua, donde la reacción conservadora pretende sobre•
ponerse á la ti1aníajaoobina 1 ruje sorda en Hondura.a,
donde elementos semejantes pueden darle vida, 1 caldea

DOMINGO S de 0Cl UBRE de 1897

la atmóefera iai.vadonfla enbe las Uamaa del incendioque por todas par\.ee la rodea.
Coala Rica, que por privilegio especial parecía agena á
estas perturbaciones, si mira t.ranquila su paz interior
que nada altera, al saber ]a prisión de eu Cóneul General por las autoridadee. de una república hermana, parece disponerse á vengar tamafta afrenta.

•••

¿Qui~n ha podido creer en la eolidez y firmeza de esa
república Mayor, engendrada por el odio, amamantada por
las rivalidades y protegida en apariencia poi fingid&amp;
unión'{ ¿Q11ién ba podido pensar que prosperara una
agrupación eemr-jante?
La revolución ha estallado en un euelo fecundo para
las ambiciones personales y abiuto áloe apetiLoe de to•
dos loa part.ido!', y á medida que el tiempo pasa, crece y
ee ajigaota de un extremo á c.tro del terri\.Orio, y difícil
eerá que el vieoto huracanado de la tormenta, no derri•
be las personalidades y loa partidos que hoy ejercen el
poder en nombre de iutereeee egofetae.
Cuaudo la tempestad baya pasado, cuando un sol macilento alumbre las rnioaa y la desolación que eig:ien á
la guerra oivíl, ro~oe estarán /03 deleznables lazos que•
unían á las tres repúblicaP, y comeozará de nuevo la anguaua inagotable por la anh1:,lada unión¡ palpitarán ·1aa
tristezas de ll'B no eatiefecbaa aspire.e ooee, y así seguirán en su lucha intermioable loe pueblos fatigados, hasta que la ruda experiencia lee ensene la clave del pro
blema,. redivivo en sus intereses poeitivo1:1 ó que una ma
no fuerte y vigorosa reprima sus impulsos sin obje~o, en•
cauce sus energía1:11 aproveche todas eua ectividadef, y
funde la unidad de la patria centro americana sobre el
sepulcro de las preocupac:onea y las ruinas de un paQado deslumbrante de oropeles y carcomido de miseria.
Quieiéramoe poder prerlecir para un tiempo próximo.
ea~ dfa suspirado y ver .i nuestros vecinos unidos y fuertes, trabajando por su propio engrandEcimiento y por el
prestigio de la raza latino•americana, tan~aa veces, pero
¡ay! coa sobrado motivo calumniada.

•*•

Si alguna vez ha sido comentada y discutida la misión
de un enviado extraordinario con verdadero encarnizamiento, sin duda no lo había sido tanto como en la actualidad se comenta y ee discute en toda la prenea europea, el papel que va ú deaempefl.ar en la Corte de E,i,
paña el General Woodfor.i, Ministro de los Estados
Unidos.
Desde que se anunció su partida de ,vásbington, loa
órganos de la opinión que se creían mejor informado?
lanzaron á loa cuatro vientos de la publicidad las in/
trucoionee l!ecretaa recibidas de Me. Kinley. Se habló de
intimaciones temerarias para hacer cesar la insurrección
cubana; ee anunció la mediación oficiosa de la T; nión
americana entre el Gobierno eepafiol y loe ineurreccoede la manigua; se propaló la especie de que el nuevo di
plomát.ico hablaría de amenazas de intiervencióo violenta, para defender loe intereses americanos comprometi·
doa en la guerra de insurrección, y como M&gt;do esto se ha
afirmado y desmentido alternativamente, no sabemos
ahora á ciencia cierta, cuáles son las intenciones que
animan al gabinete de la Ül\88 Blanca ni cuál es el 08 •
mino que ee propone seguir en su política internacional
con España, en relación con el conflicto cubano.
Hay sin embargo una serie de hechos q-Je nos hacen
presumir que la p~esencia de Mr, \Voodford en la cort&amp;
eepañ&lt;Jla tiene una alta significación.
El Ministro americano á pesar de las etiquetas de la
Corte, ha sido 10cibido en San Sebaatían, y casi coexietiendo con su primera conferencia con el duque de Te,
toán ee ha preeentado la dimisión del gabinete coneer•
vador, que presidía el General Azcárraga. y tenía como
programa continuar la ¡,ofüica de la iluaLre vfcLima de
Santa Agueda,
Podr4. haber simple coexiateneia entre estos dos hechos¡ po~rá suceder que el ministerio que recojió la he•
rencia del Sr. Cánovas 1 se haya visto obligado á dimitir
por .(alta de apoyo en sus antiguos colegas loe silveliataa
6 por sobra de oposición en sus contrincantes loe Hber/
lee; acaso el Sr. Azcárraga se haya vi1:to obligado á descargarse de su alta investidura en el gobierno responsable de la monarquía española, por no encvntrar loe medios e.uflcientee para llevar adelante su programa: á pesar de todo debemos se.O.alar la extrafla coincidencia.
¿Quién sucederá é. loe conservadores en el poder? H-1.

EL MUNDO

DOMIIIGO S do OCTUBIIE do ,. .,

pasado la época de transición en que se imponía un gabinete mixto de conciliación, formado aun con elemen•
toe heterogéneos. Todo bas,e creer que el partido li berál
aecenderá al poder con su jefe reconocido el aeflor Sagaeta¡ y como el ilustre estadista ha manifestado máa de
una vez sus opiniones en la cueeLión cubana, no sería
difícil que el nuevo ministerio diera una solución al con
fücto, que eatiaf1ciera las aspiraciones de la rebelde co•
Jonia, en armonía ~on loe intereses de la patria eepeftola.
Con qué regocijo la anunciaríamos.

X. X. X.

29 de Sepliembre de 1897.
Obsequio• al Sr. Presidente y i su esposa.

El Sr. Presidente de la República y eu digna eepoea,
fueron objeto, en la Kermesse de Santa María, de ePpecialea BC1licitudee, aie.odo obeequiadoe en cada puesto
con hermosos objetos de arte.
Publicamos en c.,tro lugar fotografías de algunos de fl8·
Loe regalos sintiendo que la falta de espacio nos impida
reproducirlos todos en este númt:iro.
Notas de viaje del doctor GI•••·

Por exce.Bo de material de actualidad inmediata eu•
primimos poreeta vez 1,. eección relativa á loe Apuntes del Viaje de la Corbeta nZaragoza" recogidos i;or el
doctor Cárloe Glaaa.
NUESTRO CONCURSO.

Como decimo.i en otro lugar, loe periódicos de esta ca•
ea abrieron un concurso con el fin de premiar loe mfljorea puestos y las damas mejor ataviadas en la KermesEe
de Santa Maria.
El reeultado de este concurso lo saben ya nuea\roe lecLoree;
cuanto á los premios-modestos obeequioe de
ar~ que tenemos ya elegidoe, serán entregados próximamente á las eeborae. y eenoritae agraciadas Quienee,
esperamos, se servirá.o recibirl:e con benevoiencia.
Aeí mismo, en el próximo número publicaremos loe
retratos de las tres Senoritaa premiadas, que son: Matilde Alfara, Enriqueta Saochez y Luisa ~Iurillo.

"'º

EL "MUNDO COlIICO"
Dificultades de organización con que siempre Ee tropieza en toda nueva empresa, nos
hacen transfer r para muy pronto el primer
número de el

MUNDO COMJCO.

periódico ilustrado de humorismo y crítica,
que acompañaremos á los suscritores del
Mundo Semanario, como un suplemento gratuito.
Pronto esperamos darles esta agradable
sorpresa.
OTRO PAGO DE $5 1000.00 DE "LA MUTUA"

.E:N SANCHEZ ROIIIAN

Recibimos de «The Mutual Life InauranceCompany of
New Yor k11 la suma de ($5,000.00) cinco mil pesos en pa•
go total '1e cuantos derechos se derivan de la póliza 11úmero 356,525 bajo la cual estovo asegurada la .finada senora dona Mercedes Velazquez, viuda de Castañeda, y
para la debida conetancia en noeetro caracter de benflfi•
ciarioe, Aureliano, Doroteo, Antonio Caetaneda por af y
el primero además como tutor legítimo del menor Salva•
dor Caataf'leda, beneficiario también, nombrados enJa póliza, ex~ndemoe el preeente recibo en la misma póliza
q,ue se devuelve á la Compaflla para su cancelación, en la
01udad de Sáncbez Román á 15 de Septiembre de mil
ochocient.os noventa y siete. Firmado.-Avreliano Casta,-.
fleda.-Dorot,eo CaitLLJ1eda.-Antonio Ow.a/T.eda.-Como \.ut.or de Salvador Caetafleds.-A11reliano Ca8lañeda.
En la Ciudad 8anchez Román á las cinco de la tarde
del día quince de Septiembre de 1897, Bartola Ramos
Arécbiga, Juez de primera instancia del partido de Tlal•
rietango arnciado de loe testigos inetrumenLalee que al
fin ee mencionarán certifico: que son autógrafas las fir·
mas de Aureliano, Doroteo y Antonio apelliaadce Casta•
fleda que ee veo al calce del recibo que antecede y además qne el primero eetuior legítimo del menor Salvador
de igual apellido. Fueron testigos ina&amp;rumentalee de eee
acLo Joe Ciudadanos Adrian y Apolonio Jiménez, el primero e,; eecribiente, de cuarenta y dos años de edad y el
segundo entJuadernador de treinLa y nueve af'ioe de edad,
ambos caeadoa, vecinos de este lugar y sin ninguna •acha legal. Damos fé.-Firmado.-Bartolo Ramoa Aréchiga.-Adrián Jtménez.-Apolonio Jiménez.-A,-Joaquln
.Muro.-A.-LuiB ralenzueta,

~

•'

,, ;\;&gt; ...

_..¡;....),,,

Amores precoces

:.~

AS pasiones humanae, como
las plantae, tienen, en loa cli•
mas cálidos y eo las zonas intertropicales, eflorescencias
euntumBB y fiuctiflcacionee
espléndidas yprematurae, dignas de estudio por eua trascendencias socialee.
En las ciéof'gaa holandeea 8
y en las llanurae dinaroarqueeae solo vejeta el pasto y eólo
:flortcen la awllita entre loe
trigos y la violeta bajo el zacate; no eeflncueutra un ari'.,ol
en una legua cuadrada, y solo
loe pinos secos, escuetos, des·
carnadoP, se yerguen en sus
boequee, faltoe de eavia y de
follaje, con espinas por hojn.s y guijarros por frutoe. La
fauna d8 esas regiones es tan apacible é insípida, aunque
más jugosa, que su flora¡ bueyes Je labor, enormes como torrea, pesados como fortalezas, lentos y dulces, ru•
mían mirando frente á ef, sin ver, inmó,-ilee y mudos,
lanzando al respirar vaporee tibios.
Perros vigoroaoe, lanudos, que no saben retozar ni ladrar, guardan como t.e citarnos centinelas de vista, rebaños de ovejas, blancos com.J copos de espuma; loa po\.roa ahí no eahan, como en nuestras llanuras, respirando fuego y cubiertos de espuma, loa gatos no ceean de
dormir y de ltüar jaoto al reecoldo. Todo ea Rilencio y
calma¡ aquella naturaleza, como el topo, parece in ver•
nar.
Ea eaoe climas del Norte, húmedos, frios y crepoeculare1:1, la vida ee desenvuelve como el hilo de la rueca,
m Jnótona, interminable, idéotica, sin sobresaltos, sin
eacudimientos, sin emociones. Allí las pasiones deFpier•
tan tarde, poco á peco, dulcemente1 con lentitudes de
crepúsculn polar. Loa niños nacen blancos, gordoe, albinos, sanos como manzanas, glotonea COILO lechoncilloe, dormilot,ea como marmotas¡ haEta loe aiete ú ocho
ailoe ee co, servan bellos¡ de repente e'.llpiezan á crecer,
1:e estiran, ee alargan de una manera desmesurada¡ loe
pies toman proporciones inaudit»e, las manos 1Pa empie·
zan en los codos, se enflaquecen haa\a la demacrac:ón,
se lee hunde el pecho, lea amaga la. tisis. Ningún contorno define el sexo; las muchscbitaatiradae ácordel notie•
nen forma femellioa y loe muchachitos, trazadoe áeecua•
dra, parecen recortados en carLon. Todavía á loa diez y
seis ó diPz y ocho a6oe, llevan ellas la falda y ellos el
pantalón á la rodilla, y asisten juntos á la miema e~cuela mix~a.
A este desarrollo en longitud no corresponde crecimiento alguno iotelectual ni desenvolvimiento pasional¡ nifloa y nil'ias ee veo á diario y á solas, salen juntos,
juFgm en el campo, en el fondo del bosque, eaHan Ja
cuerda, se cambian agilmente loe gallitos de la raqueta y
riilen por el eand wich ó el p'\n con miel, que constituye
su lunch. Dialog,¡n entre ei á loe quince afl.oe, como no•
eotroe á loa cinco y ni una palpitación nueva lee im·
portuna, ni un pemamiento extra no lea sobresalta, ni
una emoción desconocida lee atormenta. Prácticos y sen•
ea toe desde que nacen, tal parece que se afanan y se
esmeran por prolongar la época única feliz de la vida,
la infancia.

Sus felices padree, deedeel fondo del bogar, gozan inefables y prolongadas dichae.
No seí nosotros. Nuestro sol ea de Iuego; nuestra fau•
na, exhuberante y aromát·ca, ostenta ceybaa y palmeras ineolentee que tocan el cielo1 yolo.c6chiles gigantea
que embalsaman el ambiente, camelias, roeaa y claveles
que esmaltan la pradera; en nuestra fauna brillen, como
joyeles, loe colibríes, las guacamayas, las _cotorras; trinan oowo flautas loa zenzontlee, zumban como brisas las
abejas¡ todo bulle, se agita, crece, se muhiplica; todas
las garras eon aceradae, todos loe picos corvos, todos loe aguijonee venenosos; en la aLmódera se reapi•
ran miasmas mezclados con aromas; en la savia circula
veneno¡ de la tierra ee desprende vapor caliente como de
una estufa.
En eetoe climas la naturaleza parece padecer fiebre,

c;ue comunica al alma humana en forma de pasiones
precoces y volcánicas.
Nuestros hijos nacen difícilmente¡ diríase que destinados á la lucha homérica, al eufrlmiento dantesco, á la
tragedia e equiliana, se detienen y vacflan antes de trae•
pasar el dintel de la vida. Su primer vagido ea un berrinche y su primera manifestación biológica es una en•
fermedad¡ padecen en loaprimeroe siete afina t&lt;das .!na
fiebres eruptivas, cada diente que brota ea una crisis con•
vuh.iiva y febril¡ comienzan á' hablar al afio, á correr y
desbarrancarse á loe doe, van á la escuela á loe tree, SI\·
len de la primaria á los ocho, todo lo más á loa diez, y
llegan al uso de la razón con una enciclopedia en la ca·
beza.
Durante ese tiempo las ni nas adquieren ya formas femeninas, miden un metro de altura y otro de contornr,,
áloe niños lea piota el bozo, fuman, juran, jufgsn al bi•
llar, uean pantalón largo, y llevan un verduguillo en tl
bastón ó una pis\olita en la bolea americana.
A esa edad empiezan á amar; la nifia comienza á empirar y á no comer, una palidez amarillenta tille sus m~jillaa, eufre palpitaciones, vértigos, se la sorprende llnrando sin moLivo, lee con avidei Graziella de Lamartine
y María de Jorgé Ieaaa, y tiene una amiga íntima, de
cuarenta pulgadas, con quien se encierra á platicar horas enteras y á quien visita día á día. Se encapricha en
que le bajen el1:estido, compra· liatones de todos colore~,
riñe por el vestido, disputa por el calzado, hace llorar á
mamá por el sombrero; todo el día y parte de la nocbe
entran chYlorus por el balcón abierto.

Si en vieh de eetoe síntomas se explora la calle, 0·1
dfja de encontrarse en el quicio de una puerta frooter..t.
una criaturita de diez á doce afio e, de un metro veim e
centímetros de estatura, peinado de fleco, sombrero de
lado, cigarro en la boca, bastón y cuello parado, que lleva en la bolea una cartita, firmada: uQuien usted eabt ,1
y que comienza: 11Seflorita: Desde el piimer momento eu
que tuve la dicha de verá usted, etc.n
¡Ea el novio! Ddadeeete momento se disipó la tranquilidad del hogar y se acabó la paz de la familia. Aquellos
n1floe1 la nina, sobre todo, ama á su ruufieco y á veces
con pasión. Lo revela la decadencia de su salud, el aba·
timiento dts su espíritu, sus lágrimas candentes y ene ao•
llozoa comprimidos. La planta ha :florecido prematuramente¡ aquellos corazones infantilea palpitan ya, aquellos espíritus, incapaces de pensar, comienzan á sonar;
aquellas imaginaciones, á cargo aúo de Perrault y de
Scheherezada, comienzan á forJar idilios como loa de
Coaeta y Ma~it;e y á extremeceri:1e ante tragedi~s como
las de O~lo y Dee.démona; sienten ternura y celos, anhelos de ideal y ansias de infinito, no saben aún escribir y ya cvmienzao á concebir poemaa; eien~en conatos
de rapto, ambiciones de fuga á loe borquea; y si se les
dejara comprarían medio metro de gaea blauca é irían al
altar en el carretonci50 de las munecas.
Loe infelicee padree no saben qué hacer ni qué camino seguir. Tomarlo á lo serio, encararte con el ca.baller~te y \ÍI arle de las orejas ea ridículo; á veces el Lovelace
en mioia~ura se subleva y paran él y su futuro suegro
en la comisaría. Tomarlo á juego, ea, en la especie, jugar con fuego y dejarse manoeear las barbas. Ponerle
remedio ......... aerfa tanto como querer cambiar de raza
ó de nacionalidad.
El mal está en 1a sangre, no hay duda; pero también
lo está en la educación.
La vida sedentaria á que ee condena á loa niños y la
educación intensiva del e1:1pfritu y del corazón, á que Ee
les somete, y acaso basta la alimentación excitan1e cou
que se lee nutre cooperan á esa precocidad ridícula,
msleana y embarazosa, de que dan tan intempestivas
muestras.
Las razas del Norte educan.áloe niños y niñas al aiie
libre, en medio de excursiones, paeeoe y ejercicios fatigosos¡ les imparten un mínimum de instrucción y 011
máximum de educación¡ no dejan ai alcance de eu mano libros ocasionados, no les permiten lecturas excitan•
tes, no loe llevan prematuramente en sociedad; loe ali·
mentan con abundancia y con sencillez, y en suma, ale·
jan de sus ojos todo espectáculo, de eue oidoe toda fraEe
que pueda despertar eu sensibilidad en germen y sus
pasiones nacientes.
Nosotros, por el contrario y casi á pesar nuestro, apresuramos la evolución, nos adelantamos áloe aconteci ·

�DO ■ IHO

EL MUNDO

s de OCTUBRE de

EL MUNDO

OO ■ INGO 3 do OCTUBRE de 11117

,. .,

234

mien\oe· U.rde se nos hace porque nuestras
hijas se~n mujeres y nuestros hijos bom ..
bree; abreviamos la infancia, que es la felici•
d1d 1 por lleg'lr á 1a madurez, que es deeen•
gano y lucha, y cuando volvemos la cara
nos encontramos ti nuestra bija enamorada
de un adolescente ein poEición, sin aptitu•
des, ain carácter, lfin ilustración y ein bigote, y enamorada tt fondo, de verse, y tl vecea sin compensación y ein ~eperanza.
O bien, el día de loe premios de primer
af\o vemos á nuestro hijo deposi\ar sus diplomas á. loe pies de una mufteca que ape•
nas ei eabe decir papá: y mamá.
Loe inconvenientee? Son incontables y son
fravee: matrimonios prematuros y deegraciadoe, carreras troncadas por ir en busca de
sueldos de meritorios, educaoionee incom•
pletas y fruetradae por absorción del eepí•
ritll. y eeclavitud del peneamien\O; organi•
zaciones deterioradas por inteneidad y pre·
cocidad de emocionee y familiaa desorga•
nizadae dentro db la dieención perpétua
y la anarquia doméstica.
¡ Qué bien vendría una coalición de padres
de familia, aunque tácita, y una convergencia de eefaerzoe, para eviiaree unos á oiroe
el ridículo y loe inconvenientes de los
amores precoces!
DR. ~!. FLORES.
Sept.iembre de 1897.

-A.tentado contra el &amp;Sr. Wresidente de la República el 16 de &amp;Septiembre.

d{pendencc médir,ale loe fenómenos que pudo
observar y qne son loa eiguieut.ee:
Inmedia,amente después del paso de la
cuchilla, preeén\aee el cuello en la parte
c &gt;rtada y durant.e algunos inst.antee muy
cortos. con la coloración eemejanLe á la
de un salmón dividido en dos partee. Dos
chorros impe$nosoa del grueso de un dedo
próximament.e, asoman por las anchas abert,uras de laa dos car6tida81 y bro,an con ra•
pidez li la distancia de 50 y aún de 75 Mnt.í•
metros. Según la const.ituci6n del paciente
y acaso el grado de eu valor ante la muer~
ie, los chorro!! de sangre son más ó menos
voluminosos y la salida máe 6 meooe franca
Camo acro continuo ea puesto el cuerpo en
Ja ces,a de mimbre, forrada de zinc, y tapa•
da en eeg11ida, la pteei6n arterial á veces
fortísima, es causa de que el chorro de sangro levante la t.apa de la oeeia con inier•
m1ienciae é intervalos rítmicos en correla•
c1ón con lae cont.racuionee del corazón. E:a
complet.a la ilusión de que el tronco det
ttJu11uciado palpüa con _violencia y choca•
contra las paredes de la cesta.
Eo cuani.o á la cabeza, corlada al nivel
de ta tercera vén.ebra cervical, cae en una
como anel!IA oblonga eit.uada delame de la
guillotina. La faz se nota amarillenta, cobriza; las mejillas y los labioepresent.an una
corolación violácea muy intensa.
La congestión del rostro no ea siempre reeultant.e de la compresióo del cuello sobre
el orificio de la guillotina, supuesto que en
el caso particular que el sabio examinaba,
la media luna superior movible no había
sido ajustada, y loe músculos del c11ello y de
la nuca podían contraeree fácilmente.
D11rante medio minuto pudo observar M.
San Mart.in los movimientos eapa,módicoe
de loe músculos orbic11larea de loa párpados
y de los labios. Estos movimientos de loe
músculos del roet.ro, que pueden observarse
tªm bien en loe animales decapitados, duran
apenas-dos minutos.
Cuando loe restos del eupliciado son lle•
vados al Inetit.uto anatómico, lo que ee efectúa á los diez minutos próximament.e, el roa•
t,ro ha adquirido la C!t.lma y nat,uralidad or•
dinarias, los ojos y loa labios ee han cerrado, y la colo•
ración viol,cea ha sido reemplazada por la palidez cada•
vérica.
Entonces comienza el supremo reposo!

Atentado contrae! Sr. Presidente de la República el 16 de Septiembre.

~=Atentado contra el Sr. Presidente
DE LA REP'OBLICA.
(Véanse las dos fotograflas que pubUcamos]

Una casualidad ha proporcionado á nuee•
tro periódico la oportunidad de ofrecer á sue
abonados la reproducción fiel de la escena
que ee efectuó el 16 de Septiembre por la
mafiana ~niendo por teairo uno de loe coa•
c.ados de la Alameda y que ha eido objeto
de lae crónicas de eeioe úliimoe día,.
Regularmente loe numeroeoe turieiaeame•
ricanoe que visitan esta capital, se colocan
loe días de fieelaa nacionales en la avenida
de Pla~roe y San F,ancieco, con el fin
de tomar instantáneas al paso de la comitiva oficial
y de las tropas. Ahora bien, uno de eat.os fo~grafcs 11mo•
11:ur3 que afocabo eu objetivo hacia el Sr. Presiden\e cuan•
do éste con l!UB acompanantee llegaba á la Alameda, no•
..tando un movimienro anormal en quienes le rodeaban
tuvo la fonuna de fot.ografillJ'lo, aun cuando la distancia
y el tamafl.o de la placa hicieron que las figuras resultaran
muy pequefl.ae. como ee verá en la fot.ograffa original
que publicamos.
La propiedad de es\a foM&gt;grafía fué asegurada por eu
.aut.or conforme fila ley, pero EL Mu.Noo que no perdoua gaaioe cuando ee \rata de proporcionar algo impor•
ume á eue lectores, adquirió el derecho de reproduciún
é hizo una laboriosa amplificao16n de la escena, la cual
ee verá publicada eo plana preferente de eet.e número.

ul• nueba orto¡rafí.a rrazlon.al."

Hé aquí algunos pttrrafos de un prospeck,1 publicado
-en Madrid, qne tiende, abrirse campo entre loe literatos
eepai1olee, para modificar radicalmente la ort.ograffa
-cae\ellana, eliminando en abaolut.o varias leiras que pa1·ecen inút.iles como la h y las que pueden reemplazar•
se como la r y la c.
"No tiene eegorament.e una kampaf\a de rreforma or•
togr,fica, la brillant.éz de una campaf'la polfüca 6 mili•
tar¡ pero kid, i sin kizá, ea de reeult.adoe más poeitiboe
i duraderos, i aue beneflzioe se estienden a iodae las klaaee eozialee.
~
¿Para ké esa 1t sin balor, kon ke dekoramos mult.it.ud
de palabras, eo preteeto de ke en lat.in ó en griego t.enfan
de\.erminada aspirazión? P¡1ra ké esa engorrosa e inút.il
·1•, ke iuterkalamos deapuee da lag i la q, en la.e sílabas
,u gui, qw, qui? ¿Porké la e a de ekibaler a zen et, ci,
9 1
i a k e.a ra, co, cu! ¿Porké la g a de sonar suabe en ya, yo,
11«, i fuert.e en ge, gil ¿Porké la r ee a de pronunziBT ko1~10 eenzilla en oro, i komo doble en roho! ¿Para ke keremos la q, si podemos eekribir ke, ki 1 mucho mejór ke
.1¡1u, quil ¿Ké bamoe ganando kou dar a la y en unos kaeos el balór de la konaonante y ( ,110, ytt) i en ot.ros el de
la bok1U i (J11an !I Ptd,·o!) Si en rrealidad el berdadero
kastellano no diferenzia el eonido puramente labiál de
]a b del dent.ilabial de la 1.·1 ¿para ké koneerbár ambas
letras, si una de ellu sobra, komo no sea para Wrmen-

lnstantAnes tomada en la fotografía del "Jardín''
¡V!:n!'E el texto relativo.)

to de loe nitios i del bulgo o para alagar la banidad de
k e pseudo erudi toa?
E'3kribamoa komo hablamos, ke es lo naiural i lo rracional. Pensemos t.an solo en la ekonomil\ de tiempo i
de fat.iga ke lograrli la t,ierna juventud de las eskuelae,
kon la desaparizión de ese esteril flirrago de rreglae i
eezepzionee, jamás del todo bien kooozidaa i nunka eudzientemenLe komprendidaa, konke oi ee rrekarga inÚ·
tilmeote eu memoria¡ i no bazllemoe en akomet.er esta
empresa kontra la rrutina.
Eepana aformnadamente posee una Ortografía por to•
dos los extranjero!! envidiada, mui próksima al ideál del
fouetiamo; i bastará un pekefio esfuerzo para azerle to•
ká.r la ambizionada meta. Por nuestra parte, konbenzidoa de ke kon ello preeiamoe un po:ütibo eerbizio á la
Naz.ión, aremos tal esfuerzo. I así komo el mobimient.o
se prueba andando, no!lótroe probaremos las bentajaa de
la rrE:forma, imprimit!ndo estas línea! en Ortografía
rraztonal.»

MAS ALLA DE LA GUILLOTINA

¿Conserva la vida por algunos ioatantee el reo guillo•
t,inado? Es este uno de los problemas que más excitan la
curiosidad de algunos howbree de ciencia.
Cuando la cuchilla fulgurante hace preeent.ir eu caída
con el brillo que lleva el terror li loe espectadores, y eu
sonido sordo al caer nos anuncia que ha llegado al pun•
i-0 t.erminal de su carrera, nuestros ojos agrandados por
el espanto procuran ver, por entre la coufueión de bra·
zos y pie roas del verdugo y sus ayujant.es que se mueven aceleradamente, si la cabeza ó el tronco del ajust.i•
ciado conserva alguoaa eeilales de vida.
Loe que de cerca h1u presenciado una ejecución, eabeo
que aq11ella observ.t.ciün no ea facil pui:,:1 qui, de:1pué:1 de
haber caido la cucbilla1 loa movimiemoe confusos del
?8reonal ejt&gt;cutor ee suceden con tanta actividad, quesería necesario un ojo mny expezt.o para seguir 1a caida
del tronco en la cee,a y eu reunión con la cabdza.
Para hacer eemdios serios acerca de este particular se
hace indispensable un permiso especial parc1 ocupar un
sitio adecuado, como lo obtuvo el Docior San Mar~fo
que presenció cuatro ejecuciones y rela\6 lu""go, en la 111 .

•

TA

•

/

Con este número repartimos

95 PAGINAS
de la novela
"'Un Diputado Republicano••

con las cuales concluye la obra, y

Ciento cuarenta y cuatro
de la novela

"Por honor ael nombre.''

•

Esa novela de Emilio Gaboriau, es una ·
de las más hermosas é interesantea que haya publicado nuestro 8emanario. Hu extensión nos obligará á darla con varios números; pero oportunamente avisaremos cuando
se terminará.

Nuestra pro¡!ima no-oela
Estando para terminar la hermosa novela
"COll!ZUN DE SACERDOTE" que hasido del
general agrado de nuestros lectores, publicaremos á contimrnción otra no menos hermosa, moral y amena, con ilustraciones de
distinto género que las anteriores, pero tan
bien acabadas y bellas como esas.

(Glmplificaci6n ae la fotografía publicaaa en otra ¡:ágina.)

�·oo ■ INGO

EL MUNDO

l.ra ,Kermesse efectuada en 0 anta .Maria el domin90

3 de OCTUBRE de 1S1n

Ji)rimor premio ob!eniao •n nu•s!ro (!cncnrso.

26

de 0eptiembre .
brillantes de las serpentinas ni un solo instante tampocoen que no cayese sobre la tierra la menuda lluvia d&amp;
minúsculos papelillos.
*11,*
.•
Mencionaremos nombreE:? defCr1b1remoe pufetm?
Parécenoe que bue!ga la tarPa habiéndísenoe autici ·
pado ampliamente en eila El Mundo y El Imparcial y t:m
to más cuanto que nnestros grabados muestran casi to 4
dos esos puestos con las encantadoras damas que los Bl r·
vían.

UNA FIESTA QUE NO SE OLVIDARA.

Todo el mundo está de acuudo en qnf'I la kermeeee deo•
tlluda el domingo último en Santa Maria con motivo
de las fieetae nacionales sobrepasó en auiroacíón y en fX·
plendor á las que t,D años anttrior~~ se ban cE!ll'brado.
¿Por qué fué ae1? Loe organizadores de flettaa semt-j an ·
tts, hoy corno en afias anterio1es han lle,,ado, f'ea ]¡,¡bor
de júbilo toda su buena voluntad¡ loe elementos con que
se ha contado son poco más 6 menos loe mismoe¡ y sin

DO ■ IIIGO

3 de Octubre de 1lg1

f4"

•

1.

-

1

EL MONDO

muy bien y al que yo tenia gran carifto por que estaba muy ligado con nueebos
más dulces recuerdos.
U na ma:Oana en que había en la escuela reunión extraordir.aria, vino con un traje
blanco más largo que el de costumbre y con un abrigo ornuro que la daban cierto t.o•
no dP gravedad á ella que era l)Or confesión universal, la alegría de la caes. La sefiorita Directora, sus compaflerae y yo, la empezamos á abrumar con un aguacero de
bromaP, y conc lu imos por declarar que había venido con traJe de tfa.
Margarita ee defendió cuanto pudo; y cuando había .agotado eue recursos, se arra•
jó en mis brazos, oprimió su cabecita contra mi pecho y rompió á llorar.
¡Qué arrebato de amor por Margarita estalló en toda la eE:cuelal Me la quitaron,
la llevaron l,,Or toda la caea llenándola de besos y de caricias y no la abandonar&lt;n
hasta que la trajeron risuefia y feliz á darme uria rosa que desde que llegó traía entre
los labios más encendidos. y freecos que la rosa misma.
Allí en l~ e~cuela, am~ban á ?ifargarita lo mismo que yo, como se ama á un angel, con aent.1m1ento purísimo de afecto, con una especie de culto á. su belleza y á. eu
virtud. El lazo que nos unfa á ella y á mí, inocente y casto, no eorprendia á nadiP,
sino que por el contrario ineutraba eimpatíaP. Y corrió el tiempo, y creció nuestra
ternura y nos ee¡::ararnos al fin porque era preciso separamos.

........................... •··•·········· ........... ················ ··· ·····················

•

Habían papado ya dos afias; la ernuela, la Directora, las diecípula@, todo se babia
borrado del cuadro de mi vida, y una tarde que estaba yo en mi hotel de Londn·s,
sintiendo n.mcbofrío, enfermo dl:'l rebuma, agobiado por el peso de la niebla,,du 1ce
compafiera de la trísteza, recibí una carta de París que terminaba con eetas palabruf.':
De aquellos díaP, loa únicos de mi vida, ahora que ya no te veo á mi lado ni te
veré más nunca, solo me queda una coéa: mi vestido de tía. Ahora ea traje de viuda porque ¡ay! yo enviudé sin casarme y sin que te hayas muerto ..... .

1
~

Sept.iembre de 1897.

.T.AYIER

SANTA ?i-1.Anu..

EG'f',:f~

1

•

POETAS AMERICANOS .
Rubén Darío y su escuela.

I Zorrilla no hubiera sido el primer poeta de Espafia, ea deiir, si no hubiPra
sabido concentrar en sus ~er¡¡oi, todo lo más puro, sano, vigoroso y anejo dt-l
espíritu eecpafiol; si h~biera diluido en aguacbirl,e aquella eangre castiza que
llevaba en las venas, deJándr se arrastrar y eedoc1r por la sonoridad gáTTula
da 11,1 música matnial qut&gt; en loe oídos tenía, y que trasladaba al papel con facilidad
aeombrof.'a, Zorrilla ee hubiPfe psncido algo á Rubén Daría, que ea un Zorrilla ameri•
cano, como los diamantes ·idem.
"f-- , : ;

Mar ia V. de Per ez as/lardo.

Pro-Secretarla Srita. Trinidad Ortega Reyes.

Presidenta de la Junta. de &amp;!ñorns organizadora de la. Jamaica.,

Diremos solo sí, que los periódicos de esta caes tbriPron un concur.:0, con el fin de premiar el mejor puef:lo
y la veodeaora mf"jor ataviada.
Tuvieron á bien accederá nuestra petición, rara que
formasen el Jurado dictaminador en t&gt;Ste concurso, Jaa
estimables damas que lmgo ee expTE'f.'&amp;1,:
Presidente, Sra. Luz AcOf:ta de Gc,malez Codo¡ V cea
lee, Sra. Isabel Fiecher de ,vateon, Carmen Caetellot de
Laclaud, Josefina Caetil1o Negrete de Arrollo de Anda,
Dolores Hidalgo de Valleto, de LaviP, Camacho de Vm.
da y Sritae. Emil1a González Coeio, Eliea Corona_y Ana
Luif.'a Arrillaga.
Este distinguido Jurado dictaminó que debían otorgarse doe premios á loe puestos de helados y co:nfttti,
concediéndoeele acceeit a l puesto de n mate.
Respecto á los mejores atavíos,falló PI Jurado que df bia
concederse premio á las Sritae. Matilde Alfa.ro, Enriqueta Sanch.ez y Luisa Murillo, que lucían primorosos na.
jea de fantasía.
En nueetro próximo número tendremos el gueto de
publicar loe retratos de estas et ñoritae, con loe trajee
que llevaban en la kermeaFe, y en la próxima semana
El Mur,do lee enviará, asf áellae como á las e1-floras qne
dirigieron loe puestos premiados, los obefquioe que se
permite Lacerlee.

embargo el resultado de la fieet.e. sobrepasa hoy á todo lo
eEperado ........ .
Y ea que nadie puede contar·con lo imprevisto y lo im ·
T1revisto viene siemure á dar la última nota, la última
fisonomía, el encanto '1,efinitivo á las fiestas de. antemano
preparadas, ó biep á quitarles el brillo de un golpe.
En esta vPz lo imprevisto ba Pido benigno y coloreó con
una llamarada de vida nueva, de animación inexplicable
la encantadora kermesse.

•*•
empero, el entnsiasmo

En eeta vez
con que todo e l
m undo prestó su contingente, foJverdaderamente excep•
cional.
Desde muchos dfae antes de l9 fiesta. !a colon ia esta 'ba
en movimiento; ideábanse los proyectos más hermosos
vara loe puestos y para loe traje!!. Queríase sobre todo
huir de la rutina eo el ornato, rutina que, siendo ya entre nosotros ten frecuentes las kermeeees impera por des•
gracia en muchas de elJas.
Una v·z madurados eeoa proyectos, procedióae áeueje•
cución; invitóee al et flor Presidente y á su esposa para
que en presencia aumentara el brillo y ornato de la :fies•
ta, y el día en que eeta ee efectuó el ee()fctáculo bajo todoR aepectos no podía 1:er más cautivador.
Loe pnePtoe distribuidos armoniosamente en toda la
amplitud dPl parque, hacían vaciJar al gueto más eere•
no. Puede decirse que todos eran belloe, loe unos en medio de eu apacible ruet-icidad de paieaje, loe otros en en
euntuoeidad sobria. Mientras de un pabellón Luis XV
flotaban opulentos cortioajee, del techo de una encanta·

Secretaria, Carlota M. de Murphy.
dora cabafi.8 rústica colgaban loa rizos blancos del icvierno ...... Un invierno en quien nadie pudo creer, invierno de crrmo, al que daban un mentís delicioso aquellos ojoP, mares de ln1: y sombra tropicales, que llameaban en medio de la maneamafia.;a primaveral.
Y eran mnchoe esos ojoP ...... una bandada de aves de
luz que agitaban sus impalpables élitros bajo el azul del
:firmamento ..... .
Pocas veces ee habrán vieto reunidos grupos más nuS1eroeos de be1las mujereP. Si pare:,ía mentira que hubiese tantas en esta buena ciudad de Méxioo, por más
que se crfyese que abf se habían concentrado todae.
•
Su nombre era leaiónl
Y esa ;egión de la hermoe.ura y de la gracia, cuando
la oleada de la muchedumbre. a,,unció la presencia del
Sr. Presidente, formo le em beleeadora guardia de honor,
para rodearlo, para circundarlo dl:'epuée, y cubrirlo de
multicolores confetti-y de vi~toeas eerpentinae.
Y se libró Ja batalla, una batalla que ee dijera en un
reino mágico y ultra terrestre; caía en mtnnda lluvia polícroma por todas partes el aluvión de papelillos de colores y surcaban el aire como graoioeas serpientes .de luz
las serpentina!!.
Y aquella brega duró todo el día.
Las batalladoras eran incanllablee; no hubo un solo
instante en que no rasgasen el aire las cintas tenues y

•*•

En euma una encamadora fiesta eaa de Santa Marfo,
fiesta de la belleza, de la juventud y de la gracia, finta
de perfume, de armonía y de sol, que pneo un delicioPo
paréntieie á. loe afanes y á las anguetiae diarias de todt e.
loe que sentimos rudo el fardo de la vida.

. ,ft¡

J'
.[ ~r
l'

1.
11

Estátua de /llda/go
descubierta por el señor Oeneral Dlaz.

El Sr. Presidente de la República
[Instantánea tomada por los fotógrafos de "El Mundo."]

Banca.
E~ab11nal frente las Sra.•t Margarita K. de Cantón, Manuela N. deKofal, Virlrlnla. Wriht de Togno, Elena N. de C:icero y SrlhL~ lfllllU C•
la Kofa-1, Elena .Marln, Mari.a Teresa Gómez y Aurora Solana.

•*•

Confettl.
Yendian la señora. Maria V. de Perez Gallardo y la.sSei'i.orita.&lt;J Nela y Tri ni Ortega Reyes,
Aurora.é Isabel Uiazde la Vega, liarla. y Julia La.badle,
JQ5e.flna Nt1ñez y Prida, Aurora é Isabel Velazco y Maria Esperón.

C o n su traje de tía.

•

Rubén Daría, si no estoy equivocado 1 ea de Nicaragua, pero unos le tienen por
rioplatense, otroA por e olom biano, ·quién por chileno, y no falta quién le crea pata•
gón. Ea un bardo erra'll.te, como Zorrilla.
Yo me imagino que la América de verdad debe de parecerse á la de Rubén Darío
próximamente, lo que se parece á la de Los Sobrinos d,l Capitán Grant.
Rubén Dario, como el Doctor Mirabel, va cambiando sucesivamente de sitio, Pin
notar acaeo cómo los tramoyistas suben y bajan telones y bastidores, ba.rnbalinae y
!orillos.
Se ba construido su América, lo mismo que Chateaubriand, patriarca de la cur•
silería poética en el siglo x1x, y anda por ella, dietraido, vagabundo, pensando en la
Hélade.

$,gunao premio obloniao on nn•o!ro &lt;roncnroo.

.\ yo por aquellos días tn·ofE'eor de múeica y decla~ación de la escuela dR
S~fioritae del Distrito 12? y á. la verdad que llenaba mis deberes no por el
sueldo exiguo que me tenía eenaJado la Municipalidad, sino i,or amor al arte
como 101 artietae del Duo de la .Africana. Una tarde, el 31 de Octubre, la SP:fiorita
Directora del eetablecimiento, persona amable y buena si las hay, de esas que annqne
vivan ci ncuenta afioe conservan siempre la candidéz infantil, me trajo á una jovenzuela crecidita de cuerpo, ePbelta y gallaras, elegantemente vestida y me dijo:
- Aquí está una nueva discípula.. Levantó é~ta sus párpados, fijó rápidamente en
mis pu pilas las suyas brilladoras y apasionadas, y sin pronunciar una palabra me ,endió su manecita enguantada y suave y la df'jó algunos minutos entre rnis manoa. Luego, E.e sentó á. mi lado, inclinó obstinadamente la cabeza; y como si su imaginación
vagara por otros mundos muy disrantea, quedó absorta y muda durante todo el tiem•
pode la clase. Máe tarde, cuando su hermano vino á llevarla coneigb, Ee ePbemf'ció
como si la despertaran de un suefio, me vió con Ja expresión del qne corre un peligro
grave y ee fué sin despedida. Yo quedé muy mal impresionado sin Paber la canea de
m l dil!gaeto;· me abl!iuve esa noche d~ concurrir al teatro des Folie.e; Dramatiques donde
comun mente pasaba lae veladae, y soné en Ja noche, con indecible regocijo, que Mar•
¡;tarita (así ee llamaba la dircf'oula nueva) habla muerto de croup en medio de loe su·
frimie ntoe más horrorosos. Cuando desperté t la mai'ia11a eiguient.E', t-enfa el aspectg
-O.e quien ha llorado mucho y me dolía todl) el cuerpo. No fuí á la escuela efla tarde,
y después Pupe q"qe Margarita no fué tampoco; por la noche escribí un pliPgo en que
le presentaba al Ayuntamiento mi dimisión, y lo rompí apenas lo h°ab!a acabado de
escribi r.
Al otro día, media hora antes que la de costumbre concurrí á clase y ¡cofia extrafta! lo primero que vi fué á M:argants, ta..nbién llá.lida y ojerosa con huellas de higrí•
mas y una t,Xpreeión de profunda tristeza.
No nos ealudamoe, se vino á sentará mi lado y estuvo oyendo con mucha atención
las leccionf's.
Cuando le tocó ir al piano estaba muy temblorosa y más pálida que al principio:
la invité á que cantara y au voz dulce y vibrante me nenetró de un modo extrafio en
el corazón. Asf estuvimos muchos díáe, sin cruzar una pal.e,bra, dirigiéndonos mira4
das casi hostiles, pero siempre buacándonos para estar juntos.
En la.tarde del 6 de Noviembre hacía ~ucho frío y yo estaba sin guantee, me tom~ una mano entre las suyas, se een&amp;ó á mi lado y no volvió á soltarla hasta que termmó la clase.
Yo me sentía feliz. Sin embargo, cada día la odiaba más y era para m! su recuerdo lo más amargo de mi vida.
¿Cómo entramos en intimidad?
N~ ella ni yo _lo hemos aver~guado nunoa. Lo que recuerdo muy bien es que al
paco tiempo la Directora y las d1ecípu1ae me hablaban de Margarita como si fuera una
persona de mi familia, me esperaba ella en ~a ventana para verme desde que doblaba
la esquina; y después, terminada la clase, la acompafiaba yo á. su casa .
. Desde entóncee mi ~ida no tuvo más que un objeto : verá .M.arge.rit-a, y11na-oonpac1 6n : C!)ntar deeeeperado las horas en que no estábamos juntoP.
-Rema mía!
-Rey mío!
Esie era comunmente nuestro saludo, y luego el tiempo corría como un río eerefletados y Sodas.
no qMe no b_!ce rui~o pero quehva d~ príe~, muy de priEa. ····· ···
Vestldw, de blanco atenéllnn á. los parroquianos, la. directora. del puesto Eeñom rarlota Morales de Muriihy
~u¡¡u1 a veet1a con mue a e eganc1a y l!U! trajee, relacionados con su edad,
y ·sritas Iloffma.n, Enrlqueta Philiph~,
eran siempre cortos. Llevaba algnnaa veces un pale'6 de pafio crema que le estaba
Enriquet.a Mora.les Percirn, Carmen Ga.ra.y, Lola Da.rqul, Luz Barbedillo y .Maria. Murlllo.

�DO ■ 11111O

EL MUNDO

238

¿Quieren ustedes que lee diga la verdad? Pues eu mi
cvncepto, Rubén Dado no pienea en la Hélade cantada
por Homero, ni en la contada por Herodoto, ni en la pcn•
1,ada por el divino Platón, ni en la puesta en solfa por
Ariet.ófane~ 11ino en la dr.trrifq por Duruy,
Creo firmemente, y me alegaré de equivocarme, que
Rt1bén Darío no ea capaz de conjugar sin tropezones el
verbo eimi, ni de diet;ioguir, como lo hace cualquier diací~
pulo de Don Lázaro Bardón ( q. e. g. h.;, la conjugación
b11rítOT1a de la conju~ación en ,11í.
Y Ja verdad, estas coeas de la Hélade son para toma•
das en serio y á machamanillo. Con todo se puede enredar meaos con el clasicismo helénico, el cual suele dar
ferocíeimoe chascos á quienes lo cultivan por mero dile·
tantiemo, á quienes creen hallar loe motivos poéticos de
él en la superficie; y lo ricrte,1 1 ya en rapsodias, peores
ein duda que lae dti loe seudocláeicoe franceses del eiglo
pasado y del anterior, ya en meecolanzae incomprensi•
bles é ioeoportablefl cou o&amp;.roe elementos poétiooe.
Muchas obras de Rubén Dario, que no cito ahora porque no las tengo á la mano, me han hecho la miema trie•
te y extraíla impresión que loa batiburrillos arquitectónicos de que no se ha librado caei niogulla caledrnl espaftola. Loe pórticos grecoromanos de columnas y pilas&amp;.ra!I lisas,
de severas impoetae y de áticos desnudos,
incruetadoe t.iránicamen1e, entre la ficí•
eima labor de loe juPquilloa ojivales, ó al
revés, las arcada!I góHcas florecieotes de
yedras, ennda1eras, cardos y espinos,
cargadas de wéneulae, c!oat,le~e y !:orna•
c1nae de eanticoe con barba rizada y de
santioae con cara de monjas bobae, y co•
ronadae bárbaramente por rudoe pinácu•
loe piramidales, rematados en pel0tae de
bronce ó por achaparrados escudos bor·
bóoicoa con el borrrguito colgando, producen eierópreen el ánimo unadepreeión
dolorosa, el Hietleimo efecto que an toda
alma noble causa la unión de una patricia delicada y frágil, con un vil plebey-0
ad inerado y basto,e.
Para intentar mezclas de semejante índole, es necesario llamarse Goe~he, y xerlo, y ni aún á llamánelo de mote ba llegado aún ningún poeta americano. Con•
cederé que emre estos haya algunos, más
de loe que cree la gente vulgar, capacee,
como J.irfa aquel de quien hablando ea•
t.oy, de ensillar al Pe¡aeo. Pero un Goe.
the, un Zorrilla, un Campoamor, sin andarse en preparativos, Je montan en pelo,
y_ le conducen por donde ee les antoja.

hechos y am'lñarlos por los batee de la crietiandaq. Para
nuee~ros poetas, para loa franceses, para lm; amencanos,
todavía no suenan á. co11a grande, importantísima, de
primera magnitud, loa nombres de Abul-Bl•'ka el Ro~·
def\o, c1Jincidrn.te con nuestro grao elegiaco Jorge Mannque, y de Judá LAví, el Toledano, obje\o de la adora•
ción fetichista de Heine. Nos hemos empefiado en pro~f&gt;guir ó en df"jar en eu aér antiguo la ía1 taemagoría de
las z11rnbra1.1, de las huríes y de loe abencerrajes, como
si el Oriente no fuese una cosa tan seria y tan respeta•
blA como el clasicismo grit&gt;go, ef&gt;gún va dicho.
Y también parte de culpa de ello la tiene el redomado
ral!lrt de Chateaubriand.

s

de

OCTUBIIE de

,ao,

EL MUNDO

¡Cuánto hubfera dado por ser muchacho algunos instantes para lograr mi objet;ol
Después de in6'1l y prolong\da lucha, intenté derribarlo á pedradas; pero el nido eft4
taba muy alto, y yo no era ;nny diestro en el manejo de tal arma. SJlo me quedaba
un recurso: la escopeta. La tomé precipitadamente, y como Otelo nota&lt;1e lo quepaeaba, se puso en ac,irud de scf&gt;cbo. El tiro tenía que ser certero¡ hice fupg-1 ....... y el
nido cayó á. tierra. Más tardó en caer al suelo, que en ser llevado á mis manos por
el ágil lebrel. 1A.y! aq11el nido era una parihuela de heridos¡ ahí ee1,aban loe padree
con las alas roras, de@plumadae, goteando sangre, y viendo con aquellos ojitos Dfgroe
y brillantes á loe peq 11etlueloe implumes, que asombrados en su inocencia no se daban
cuenta de le que pasaba.
¡Oh, cuánto hubiera dado por salvar de la muerte aquellos gorriones c1ei espiran•
tes, que iban á deíar á eua hijos en la mi1e completa orfandad! Pero tenía qn~ auca,•
der; el corazón lee palpitaba con violenciA-como el m!o sgi,ado por el remorJimieato-y pocos m &gt;roeut.oe deep~ée, con eacudimien,oe epiléptico1.11 los pajarillos abrieron
el pico, exhalaron el úhimo suspiro, y cérraron loe ojoe para siempre.
¡Muertos!- -me dije-¡:\foerto~, por un capricho, por una travaeura ein gracía., por
una maldad mflil ¿Q tá hlicer abora con ea~e par de avecillas huérfana!!? ¿CL1mo proporciouarlee calor, siquiera eemejantd al de las alae maternas? ¡ l\Iuertoal-repetí-y
me eché á ll01ar cowo un rJifio, recordando lo felices que poco tiempo antt-s eraa en
aquella morada agreste, donde la madre con dulces gorgeoe lee arrnllaba á la hora de
loe euef5.oe.
En esos momentos la noche df'FCendió de loe mont.es, y laseetrellas-mariposas de
luz-temblarou con ane,as de náufrago en un mar de sombras. Ent.re los matorrales
eilbahau loe grillos monótona y destempladamente; aullaba el coyote alborotando ei
g.1llioero 1 y llllá h jos1 muy lejos, ee ,·eíao como cárdenas maocbas, lae lullJinarias que
en torno dts loe jacal~e h.1bían encendido loe campeeinoe, para precaverse del frío, y
llegaban á w1e oillte,en alas del viento helado y cortante, cantos ealvajee, impre~uados de iufioita melancolía.
Cubrí loe cadáveres con Un pufiado de tierra; eeotf hondo pavor, y Hhándome á
cuestas el arma 1a~al, y llevando en el hueco de las manos á loe pajarillos que milagrosamente habían escapado, me puse en marcha, camino de mi casa.

DOMINGO 3 do OCTUBRE de 1197

ginal en el arte: copiando con la mayor exaotitu~ inte!·1ia
po9ible '- la Naturaleza. Esto ó algo muy parecido vmo
á decir el eeflor de Ariatótelee. Y, de igual modo, no
hay máe que una manera de ser completamente libre en
el mundo: eiendo esclavo de la libertad. Eeto ó algo
muy semejante dijo el eeflor de Cicerón.

•••

Por eso á pesar df" todos loe pesare.~ que llevamos enumerados Ála ligera, Rllbén Darlo tiene. m1m~er1tos de poe•
ta, ráf.;gae, chispazos en loe que ea precteo fi.Jaree. ¿C~a~•
do ea poeta Rubén Darío, cuándo lo son loe que lo 1m!•
tan? Es natural: cuando no ee acuerdan de que ha habido arpas eólicas, guzlas moriscas, ó laud.ee trovadores•
*
• ee mucho más poeta que coa en el mundo: cuando hablan de América y procuran
Al hab1ar de Arcinif&gt;gae,•que
Rlll:lén Daría, aún cuando no lo ent.iendao así los ame• pintar la Naturaleza americana, sin üeevaríoe fa~tásti:
1icanos, me fijaba f&gt;n la tendencia medioewl de algunas coa ni dielocaciooes de lengoaje, sin rimbombancias, m
poesías de aquel, y al hablar de Rubén Daría, algo hay arcaismoe. Porque, hora es ya también dfl tomará. A~é•
rica en serio, como á Grecia, como al Orlent.e, Y qmen
quP decir tarnbién de esto.
¿Por qué rf&gt;gla de tres se habrán figurado estos apre- debe tomarla á serio, y estudiarla bien y presentarla á
loe ojos del mundo civilizado, por obligamón na,ural,
ciables poeul.B que se ptrmite hoy construir caetiUoe roson ene hijos. Hagan estos un eefuerzo arranquen loe retofioe de la retórica
pegadiza, adquieran personalidad, y no
4T'ercer premio obteniao en nuestro C!onc:urso.
se diga de ellos que habiendo llegad?,
por desdicha nueeua, á la indepe~dei:icia
polfüca, no han logrado aún n1 B1qu1era
la au\Onomía poética, Ja cual puad.e eer
ventajosa para la madre patria y para
ellos¡ porque lo má, triste es que la dependencia, la sumisión, que uo, eería
exagerado calificar de eerv1l 1 en que vi•
ven, no lo ee respecto de Eepafl.a, en la
mayor parte de loe casoe, y sobre todo,
en este particular, de Rubéo Daría, sino
respecto de Francia, de l&amp;alia y de A lema nía.
Rubén Daría, á quien t:-mo hoy como
ejemplo. pod1a ser uo buen, po_eta caete•
llano, y no es más que un media- no versificador, afrancesado bau,a la médula:
y un pervert.ido se halla el gu.eto en
América, que allí todo el mundo _le enco•
mia y le sigue, mientras apenas se habla
de loe autores que má~ modestamente y
con marcha más fija, prncuran no olvidar que soo hijos ó nietos de eapailo•
lee, y estudian nuestros '.Clásicos con fer•
voroaa aplicación.
'
Rubén Darto como dije an'8e,'- podría
perecerse á José Zorrilla, y de hecho algo se le parece, en la afioión de buscar
u.lee ó cuales onomat.opeyoe, ó mejor,
•
largas sonoridades deecrip,ivae, como lae
que \\'agner empleaba dé uo modo subliLira de b1"illante11 sqbre mullido cojin de
me: más para conseguir eso,. que Zorri·
t·aso azul, Hama el Sr. de la Barra al ine•
lla lograba facilmente, sin esfuerzo al,rumento de poesía que maneja el Se•
guno, R ubén Darío no se para en barra':',
ñor Darío.
sino que destroza la eintáxie y la analoDe esta frase, un poco ......... fantaeiogía, saca de su cabeza neologismos diepaea y abuRioo. pudiera inferirme que el
ratad:e ó arcaiemoa inconvementee, y
vate nicaragüense ea un· poefa oriental.
llega, como loe parnflcianos, á p:-eecinfür
También parece indicarlo su nombre
del a!!u:.ito ó á olvidarse de él, arrebata,
11emílico, de los que deseepera1.o y espeluzJo por la ruria de lae ua1abrae, por el tonan á. Drumoni.
rrente de loe sonidos eetra;ni:óticoe, uor
Ahora dicen loe eabioe que lo más del
lo que pudiera llamarse neumorrea ó flujo
Oriente conocido por nosotros, no tiéne
de aire vano y retumbón.
ni chiapa de semítico. Esos apreciables
No tiene tampoco ref)aro en quebran•
pereae tan decoratit-08, tan prestigiosos, con
tar y dislocar loehuesoe y loe músoulce á
1.1ue gluenas barbae de canelones, no eon
la versificación castellana, y aeí le vemos
{lo dico la ciencia y hay que creerlo],
resucitar en composiciones largas lo que
wáa que unos arios un poco más curete
Andrés Bello ingeniosamente llamó en•
que loe demás, y cuenta que también el
deoosílabo1J dactílicos, y alguien ha caJifiPº'Ml ario ha bajado mucho, según las
cado recientemente de versos de gai.l&amp;
ú lt;imae noticias.
gallega, dando eeto origen á larga é inútil
De esto, á declarar que
discusión.
lo11 pen~atit·os y dej03 califas
Los tales versos de Rubén Darío:
Alta la frente que el casco rehusa 1
de Rnbén Darío, no eoo sino vulgaríei•
toda desnuda en la gloria del dl.a
moa gobernadores de provincia, ó direcalza su tirso de rosas la MttBa '
ioree generales de cualquier ramo, no
ba.jo el gran sol de la eterna harmonía,
hay mucha· distancia, y esta ee salvar,
no eon otra cosa que -endecasílabos pr,pronto créanme ustedes.
rrafaélicos, como loe lirios, las azucenas
Para mí es indudable que lo son.
Remate.
y las BOta8 recorta.da.a del eef'Ior Rueifl.ol.
CriBtóbal Colon iba en busca del Orien•
Vendian lujosos objetos las señorita~ Matilde Aifaro, Feli"B._Sa.nchez, Enrii¡uet.a Sanchez
Versos de esa ex1,rafis acentuación, lee
te, y ee eoconiró con las Indias occideny
Esther
Pefiafiel.
'
saltan por casualidad al Marqués de San•
tales, con América, vamos. Los poetae
tillana y á Micer Francisco Imperial e.o.
americanos de la cuerda de Rubén Daría,
han salido tanbién hacia Oriente, claro ee, en dirección queroe, y llenar dA cienes Joe lagos azulee, y contra-ha• los primitivos balbuceos de la poeeía italiana en n~escontraria á la que llevó Colón, y han llegado á Europa ... cer endechas y éervPnte1.1íoe trovadorescos, y resucitar t.ra tierra:
]f}ra, en su vi.Bta benigno é süave
y han visto que es buena, y se han quedado allí, en lo pálidas 1.1eflorae feudales y torvos eeiloronee de horoa y
é en color era la su vestidura ..... .
cual les alabo el gueto.
cuchillo, ael, por gnetoN sin mosivo grave que jusiifique
Pero no por eso aan renunciado al Orien'8, lo cual ya semejantes desenJ.ierros!
Después se cayó eu la cuenta de que no debía ir por
no ee ta.o loable.
Excesos de ea a índole ee le tolerarían á D. Víctor Ba• ahí la acentuación del endecasílabo, y se abandonó por
Algunos, como Icaza, han tomado la parte de Oriente laguer, qlle ea anciano respetable, y que además, en 88· oompleto esa. Y no hay máe que discutir.
que aún se conserva en Europa: se han meiido en la .rio, ha sido el último trovador; pero no á la gente que
Alhambra. y no se han perdido en ella, antes han sabido debe baer la tao esperada é indispensable saria nue1:a.
Aquí, en Espada, también hay algunos admiradores
ealir honrosamen'8 del paso, aún siendo tan pelig1oea
Las pálidas tardes, las ozucenaa gentilei y loe cisnes blan• de Rubén Daría.
la aventura, después de Zorrilla.
coa ó negros. son coea de1:1aoreditada y mandada retirar
El mismo Salvador Rueda, que vale máe que él, le ha
Otros, como Rubén Daría, han inteiltado recoger y de la circulación poé~ica. En Madrid no quedaban más dedicado unos elogios at,erradores. Cosas de poet;aa. Mi
verter el espíritu oriental en sus rimas ......... y no han que dos CUJnea en cierto famoeo r~taurant, y hace ai'ioe se opinión personal ya está apunt;ada: para juzgar con berecogido cosa de provecho.
tronó el esr.ableciwiento. Claro, en eae berengenal de nevolencia á Rubén Darfo, serviría más ~ner en cuenta
No diré que Rubén Darío sea, como otros de por aquí loe cisnes y de loe lagos, casi ningún poeta de-jó de me- lo que ha podido eer, lo que puede eer toda vi&amp;, 'que lo
y de p~r all.á, u.n moro ~ /03 dá.tilu literario, pero sí que terse, pero basta ó debe bastar con una zambullida.
que ea en realidad.
t:n eus IDbptra01onee or1enialee se observa un convencioEa cuanto á las azuceoae y lirios dP qlle ,ambién ene•
F. NAVARRO y LBDES?alA.
nalismo retórico, no menos arbiirario que el imperante len abuear loe vatee de la manera de R11béo ÜJ\rfo, conen eue reminiacenciaa helénicas.
viene_ dejarlae todas para el consumo del Sr. Rusiflol y
No ienemoe idea del Oriente t"erdl.ulero, nosotros, loe de eue diecípoloe impresionista.,, prerrofaélicos, ó como
europeos, hallándonos mucho más cerca de él que loe quieran llamaref", e,oe Bf-ñuriioa que encuentran más CÓ•
americanos. No la \enían Víctor Hc.go, ni Zorrilla, que mbdo recortar floree y flgurae de baraja sobre un fondo
f"B cuanto hay que decir. El filosófico pensar y el hon- cualquiera, que salir en bueca del natural, y copiarle 6
díeimo sentir del árabe y del judío, estudiados y anali- imitarle ó inepiraree en él, cada cual según sil eenSir y
zados á mediaa todav1a, no han penetrade en nuestro su temperamenM&gt;.
caletre, desvanecido aún y deslum:brado con loe falsos
Porque, parece mentira que aea necesario repetirlo:
colorines de las leyendas y de loe romancea moriscos..... No hay más que una manera de aer comJletamen'8 ori•

••

•••

Uo af\o hace que ee verificó el tri-te auoeeo, y un aflo tambien que lucho inútil ..
mente por borrarlo de la memoria. Cuando anhelando loe castos goces del hogar honrado, las caricia1:1 de loe hijoe y loe beeoede la eepo@a, me estrello ante la realización
de mis eueños; cuando veo que comrarioe vientos, deshacen paja á paja, el empezado
nido de mis amflree, y no logro concluirlo 1 en~oncee ¡ay! pienso en lae desdichas de
aquellas aves, y eient.o que con vuelo invi1.1ible á míse acercao, murmurando á mi oído:
-Un capricho tuyo noe dió la muerte; noe hes privado de la dicha q11e ambicionas; y pues el cielo es justo, en castigo de ,u falia, nunca encontrará.s la íelicidad.
JUAN

B.

DELGADO,

México, Septiembre de 1897.

Pasteles y dulces .
Expendedora~: Seíioras Juana E."pejel de Lelo de Larrea,
HortemiaSequl de Limón y Sefiorlta.q carmen y Hortemle. Viola u te, Laura E.~pejtc!l y Carmen Morlet

El nido de gorriones.

QUELLA tarde salí como de costumbre á dar un paeeo por
loe alrrededoree piotoreecoe del pueblo, llevando al hombro mi eecoptta, y seguido de Otelo, perro negro y celoao,
que ha sido el fiel, el inseparable compañero de mi juvenrnd. Halágamf', después de mis laboree cuotidianas1 salir
al campo á sacudir mie trie:ezae nostálgicas, y á evocar re•
cuerdos á la hora melancólica del crepúsculo.
Había llovido; soplaba de la sierra viento húmedo y
•,olía á barro; se extremeciaa los árboles dejando caer algunas hojae, y en loe abiertos
•cllices ae desleían las gotas de la lluvia como salpique líquido de diamantes. En loe
aleros de las cabanas, que ya empezaban á coronarse cou penachos de humo, reque•
brándose las palomas, ei,poojaban el plumaje; garzas morenas y cienes de inmaculada
blancura, euendfan el ala como para secarla á. lae últimas ráfagas de1 aol 1 y en la llannra, el potro Pnarcando el cuello, sacudía con la cola lae evaporaciones de su piel,
dando relinchos de alf'grla.
¡Qué blanco se miraba el rebafl.o sobre la afelpada alfombra del gramall Di·
daee una nevada que había descendido eobre loe campos, fingiendo copos de cándido
vellón. EL río caudaloso ee re\orcía en el cauce-inmem1a sierpe de bruñidas esca•
mas-dejando filuar por sus grietas algunos hilillos de cristal, que corrían murmuran•
tee por loe surcos de los maizales.
¡Y qué agonía crepuacular tao bella! B1jo el portentoso arco triunfal que el frie
apoyó sobre las crear.a.e de loe volcanes, la iarde, la pálida tarde, fué pasando basta
perderse en 11 inmensidad ......... El Sol eDaangreot6 lae nubee, que impelidas por el
viento ee arremolinaba.o en O.::aso, y una que otra estrella empezó á parpadear en el
raso deeteftido del firmament;o,
Olvidé buecar perdices-mi caza favorita-por admirar absorto el espléndido pai
saje,. rico en coloree, que desplegaba ante .mis ojos la naturaleza. Me detuve bajo un
-fresno¡ apoyé en él miescopota; tomé asiento en una piedra musgosa, y me puse á obser•
var detemdamentt, loe cambios de luz y los juegos kileidoscopicoe que ee eíectúau cuan,
do el Sol eepiri\, mientras mi buen amigo, frente á mí, apoyada la cabeza en las manos, me miraba de hiw en bito, prest.o á correr en. busca de las piedreciilae, que yo de
cuando en cuando arrojaba á un estanque cercaoo.
Vino á interrumpir mi jueg ,, y á Sacarme súbitamente de mis contemplaciones el
piar de dos avel!. Alcé la vista al ramaje que me servía de doee~, y pude ver un nido
de gorriones. Aealtóme desde luego la idea de poseerlo, de aduenarme de él, y irepé
al arbol, apoyándome en eue aeperezae. ¡Empef\o vano! Ya próximo á cometer el
-asalto, á perpetrar el robo, caí resbalando pesadamen~ por el tronco.
4

Cantina.
Cantinern!ól:

~eñora11de Rabasa y de Balmon,
Mefü;a Lee Roby, Seíloritas ~ftU!qle.u, Victoria, 8ulnlla y Ernestlmi.
Gayosso, JuUa Ló~.z. Gahriela Eeguerise, Manuela Habasa ): Marta y Luz Florsse.

�DO ■ IIIGO 3 de OCTUBRE de 1'97

EL MUNDO

RECUERDOS

•

DEL BAILE. DE FANTASIA
EFXC'l'U.ADO EN EL FRONTÓN NACIONAL
EL

16 DE

SEPTIEMBRE

Ofrecimos á nueet.roa lectores continuar publicaDdo
loa retratos de loa niños que concurrieron al baile infan•
til de fantasía, del cual ampliamente aoa ocupamos en
nuestro número anterior y algunos de los cuales tuvimos
quedEijar por absoluta falta de es¡.,acio para este número,
cumplimos hoy .ouestra promesa; dedicándoles dos ~á•
ginaa del eeroauario.
DESEOS

Oh! virgencita de la trenza rubial
Oh! virgencita del ebúrneo cuello ..... .
Pa~a grabar mi nombre en tu memoria
Yo quia.ara violar tu pensamiento,
Como violan loe rayos de la luna
De tu alcoba de virgen el misterio!. ....... .
Como vierte sus lágrimas la aurora
Sobre. el áureo botón del crieanthemo,
Sobre la blonda caballera de oro

Prestas las golondrinas se eecondfan
En loe nidos colgados del alero,
Y la nifia, gozando,
Oía al errabundo cancionero.
Caniaba azaa el lieder de la ausencia,
¡La ausencia siempre ingrata!
Cuando vibró con lúgubre estridencia
De una ave ignota el lúgubre graznido,
Graznido que retrata
Del dolor y la mrierte el alaridu.
Callé, con(uao¡ dt!l balcón la reja.
La niña con recelo
Dejó, cuando volaba una corneja,
Que trae cernerse como mancha obscura
En el fondo del cielo,
Se eclipsó, circulando por la altura!
A poco, ante ioe muros del castillo
Arribó un mensajero;
Se abrió la puerta, descendió el rastrillo,
Y el llegado contó con voz abogada
Por el llanto, que 1,I joven caballero
Había muerto, pensando en su adoradB.
ESTÉBAN MAQ uxo

CA!:1-TEI LA NOS.

Sbre de 97.

Alicia aayosso
[Margarita de Valois.]

. ¡

,,.
Ostiones.

Rifa Tombola

Despachaban Jns Srltas. Lupe Collantc~, Refugio, Carmen y Dolores Cervantes,
LupeBola.ños. MarlaFonseca,
Dolore1; del Ca.1,tlllo Negrete, Luz &amp;!gaceta y Carlota. Callantes.

Movían la rueda é indicaban loii premios las seiloritas Clotilde y Ellsa Guenier,
Mllrla y A.ua Sanciprián y Josefina y Lupc Ochoa.

Obsequios hechos al Sr. Presidente y á su esporn, en la Kermesse de Santa Maria.

VISIBILJDAlJ

Creía~e que no habría máe f'x.pnienciae
que hacer acere.a de la visibilidad de loe
colorPe y. de loa fuegoe coloreados vistos á
distancia: mae no así pienf!an los oficialf'B
ingleses y alemanes que recientf'mente han
foncionarJo en oomieión para fijar la die·
tancia á que deja el ojo de percibir ciertPe
colorPa y el punto en donde se apaga el
brillo fü• u"a luz blanca ó de color.
En Inglaterra se t.rataba de examim1r
en qué se fundan las críticas formuladas
en todo tiempo contra el color eecarla1a
de loA uniformes del ejército inglés. Se dice que resaltan demasiado sobre el aepec•
to general ief terreno. Se han hecho1 pues,
ellf!ayoe, procPdiendo de esta manera:
Din hombrea ee viet.ieron de gris claro,
rojo eecarlar.a, gris oscuro, azul oecuro y
verde oecuro á razón de doa por color· y
'

alejaron progresivamente. La def!apari•
ción ee efectuó en el orden indicado; los,
últimos colorea visibles fueron el azul y el
verde oscuro.
La.a experiencias alemanas han indicado
de nuevo que la vif1ibilidad de la luz deuna vela es de 2 250 metros en las noches
claras, y dP 1,610 PO laA lluvioeae. Se eabfa ya que la vieibilided de la luz blanca
ea proporcional á la Taíz cnadrada de su
pode:- iluminante. La luz d~ una vela rodeada de un globo vPrde, ha podido die••
tinguiree á 6 kilómf'troe, límite exiremo.
Las luces verde oscura y amarilla oo han,
podido verse eino á una corta diatan'hia.
En cnanto al 1ojo1 eobrt" todo el rojo co•
brizo, sus matices.se d•FtinguPn de muy·
lf'joa. Eat.ae últimas irP•"f'Ptigaciooes han
tenido por objeto bue!'lar r.oál es el color·
que conviene dará las flf-fialf'B empleadasde noche á bordo de loa buques,
BP

DE LOS COLORES

'

.

Carrito con frascos de p•rfumei;, obllequlq, de la Rrn. Sancipr"án; ca}a de puros, obsequio de la Sra.
Benfleld de Onsteld; Floreros, obsequio de la Sra. llirschbt:rg.

...-• _.l_
f

I
1

l
1

•

VeaLidura undi vaga,
Arrebuja au cuerpo en bJ"eVdq ondae,
Blancae como la flor de la I uteza¡
Y por eua labios vaga
La sonrisa glacial de la tristeza.
Dicen qni desde niña, el alma entera,
Para eoftar creada,
La conquistó el amor con íraee ar'era,
Y que el doncel para lograr su mano
Eu hora malhadada,
Fué en pos de glorias á país lejano.
La conocí cuando al morir la tarde
De su balcón vefa
A. Venus blanca,.que en el véeper arde;
A.l verla en au dolor callada y aóla
Qaiae darla alegría,
Tañendo sl pie del muro mi bandola.
Canté la juventnd con eua amores¡
Las dulces remembrauzae
De sueños que pasaron eeductores,
Y con acentos hasta entonce hallados
Canté las eaperauzaa,
Pájaros en el alma aprisionados.
R.1diosos loe luceros se encendían¡
La noche iba avaozando,

María Luisa Perez de León.

l.rnesto Ve/asca

[Mariposa.]

[Caballero. Epoca Luis XVJ.J

Qniero verter mis lágrimas de duelo!." .....
Y quisiera en LU freote penl!ativa
Posar mis labios y dejar mis besos,
Como en la nieve de la excelsa cumbre
Tuija la tarde au postrer reflejo!. ....... .
Oh! virgencita de las crencha~ de oro1
Yo qniaiera violar tu pensamiento ........ .
B-&gt;ear tu blanca y pensativa freo te
Y ante tus plantas desflol'ar mie versos!.. ....
Oh! virgencita de la trenza rubial
Ob! virg,mcita del ebúrneo cuello!.. ....
Q11iero grabar mi nombre en tu mern01ia,
Atite tus plant,ae desflorar mis versos,
Y morir como muere la violeta,
Sobre tu blanco y perfumado seno!.. ..... ..
Septiembce de 1897.
PEmmR. ZAVALA.

FLORES MARCHITAS·

ME:JIOEVAL

Fra.c:co de vino. obsequio de las señoras Rabasa y Balmori. Vaso
de plata, obsequio de la. seftoI11. Morales de Mnrpby. -

Orn\equlo de la. Sra. Maria V. de Perez Gallardo y de"laa Sritu.
Ort&lt;&gt;ga Reyes.
·

Estatu11 Je 1a Fortuna, obsequio de 1~11 Sr!ta.&lt;1 Lame..-Vaws.
etru;,.ro!l, obsequio de la Sri ta. l!:sther Peñafiel.-Boks, obsequio de-·
la. Compañia de Ce veza de Tc,luC"a.

La niila ea bella cual si fuera un hada;
Su pálida mejilla
Ea de una viigeo en marfil tallada
Y eu mirada quieta y voluptuosa
Color de cielo, brilla,
Y parece que be3a donde posa.
Son rubias como el sol sus crenchas blondas

Rau/Arteaga.

Entra ...... no tardee ...... te eepenin
mis amados enfermitos
que vagan en la penumbra
llorosos y penaati vos
como huérfanos que gimen,
como tiernos desvalidos,
que sienten la noatalgía
de loa anhelos marchitos.
Es,án aoloe, olviJadoa
porque son mie pobres hijoe,
porque son mis e1:-pnanzas:
mis auefloa desvanecidos,
loe neuróücoe enfermoe,
loe huérfanos del cariüo
que deefallecen en mi alma.
por la anei;nia. consumidos.
jlnfelicesl en la eataucia
donde se hallau tieuen frío
y nadie se compadece
de estos tristes penaar. ivos
que vegsn en las penumbras
indecisas del olvido,
siempre pálidos y enfermos,
siempre trietea y afligidos

�•••

DOMINGO 3 de OCTUBRE de 1897

EL MUNDO

La.~ uvas ck ellos son uvas ponzoñosas: racimo¡¡ ~e amargura. tiemn.
Veneno de dragones es tu vino y ponzoña cruel de áfpides.
Pican y no matan. Tienen hasta la impotencia del

Orupo de niños tomado por nuestro fotógrafo.

ein un rayito de cielo,
ein un girón de cariflo
que irradie en las lobregueces
inmemae de su retiro.
Entra á la estancia ¡oh princeeal
ten cnfdado ......... no bagas 1 uido
y enciende auroras roeadae
en lc,e aim:lles sombríos
donde alzan eu voz doliente
mis su@fioe deevanecidoe,
mis lánguidas eeperamae
y mis a1.1belos marchi~os.
No tardee ..... . emra á la alcobá
donde están mis pobres hijos,
loa neuróticos enfermol',
los huérfanos del cariílo.
Entra y desteje callada
¡oh visión de lo infinito!
la guirnalda de tus besos
y el florón de t.u cari:fio.

Septiembre de 1897.

BENITO

F.ENT.ANXS.

PINACOTEA.
AL1\IA1&gt;

lJJ,;

FANGO.
(Frag.1D.entos)

El horror p~e~e ser sagrado. Ptiro la cólera ea santa.
La cólera ea d1v10a1 dice el Tdxto. Dios se indigna con
frecuencia y fulmina y ruge en el fondo de ese abism0
que se llama la Eeciitura.
La cólera es alta. Está en la cima. Se adivina en Jehová, se mira en Ieaías, se escucha en Prometeo Del
Cáucaso al Sinaí se apoya en el horror. E~tá ent~ do 8
fulminaciones. No envilezcamos la cólera,
Contemplemos la saturnal de loe histriones.
Escritorzuelos intonsos, ignorantes é ignorados asal' tan las columnas de loe diarios. Contorcionan vociferan, escupen el dicterio. Tienen de la serpien~ ~l vene•
no, y del mono la mueca y la impudencia.
Diaristas, que apenas pueden dt:!le&amp;rear sus diarios·
~r~fómanos ~stultos; calcógrafos chafallones; seres cuasi
~dlotae, á ~menes el microbio de la publicidad les trabaJI las men~nges¡ surgen como por encanto, para ser en
esa ~omedrn dolorosa, el triste espectáculo de Ja impoM:nc1~ d~~ente, ?e la torpeza en acción, de la ignoraneta pnm1t1 'i'a aspirando á balbucir a:guna frase, y seres
que apenas se esbozan de la animalidad, son en este templo del escándalo los doctores de la ley.
Y viene luego la cfmca y 01~cura turbamulta: los hambreados; perros de presa del honor ajeno. Los soldado8
del insulto. La p{dida legión de la calumnia. Homb
· h
h'º
res
s1~ onor, IJOB de. la audacia, trogloditas de la prensa,
tribu nómade y traidora, corsarios del periodismo que
dan la ca~a al honor en los mares tempestuosos de Iae
democracias.
Seres si~ _nombre p::-opio; fanáticos del mendrago, insectos fugmvos que pasan dejando su baba en las h ·
d
di .
b
o¡aa
e un ari~, o ~euros, deacuidadoa, senrmalee, que cru._u n p~r la vida sm saberlo, repitiendo el Carpe Diem da
Horac10.

Swinton fué Bu antecetior y lo harían enrojecerse. Pellepor les volvería la .espalda, y todos como Morande an·
te la espada desnuda de Lauregais, iserían capacee de .fi.r•
mar como aquel: Soy un infame.
Escribidores de albañal, llevan por todas partes el
olor de la cloaca. Se agitan en el faugo soberbios contra
el mérito y alzan uno como rumoroaü diálogo de insectos
contra el águila que pasa, majestuosa imponente 1 sober•
bia, en la imperturbable serenidad d~l hor~zonte.
Veget_ando en tan faagoea madrépora, inspirando el
desprec,o, explotando su bajeza, viven en el escá.ndalo y
m~eren en el sil_encio, teniendo una vida de me.riposaa
de. lodo, esta¡¡ l1bélulas de la infamia.
Sometidos á la horrible tortura de ver que el envi1eci•
miento no es infinito, deeesperan.
. Ver que el abismo tiene fondo, eso dafla la voluptuosidad de su bajeze..
Sus insuhos van á caer á los pies del insultado mlis
como un homenaje que como un agravio.
'
Diómedes lo dijo á P&amp;ris: no tiene fuerza el dardo del
cobarde.
. Ellos eab~~ bien que el infame ea invalnerable, y su
10vulnerab1hdad es más legítima que la de los heroee de
Ariosto.
Loe lau~eles de E~ost_rato no los dejan dormir, y sti agi·
tao en la tmpotencrn BID producir la catáa,rofe.
No hay leviatanes en el fango.
De sus palabras puede decirse con el Deuteronomio:

veoeDo.
Enanos que euefian con manejar el arco del rey de
Etiopía.
Bufones sin talento, á quienes Triboulet hubiera repu•
dfado de eu gremio.
Liliputienses del escándalo, que creen €\o au vanidad
de cal:iotin, que basta haber murmnrado sue infamias en
torno á uoa alta personalidad ó al pie de una grao repu·
taci ón, para que estas vacilen y vengan á tierra como los
muros de Jericó, al sonido de las trompeta!! bíblicas.
Oscuros mirmidonee de la prensa, que crtien manejar
la clava de HérculeB, embrazar el escudo de Aquilee,
golpear coa el martillo de Enc~lado, y esperan quetriun·
fe Uliees para insultará Polífemo vencido.
No sab1m, en su torpeza, que hay que reclamar para
ellos con Juan Crieóetomo para Eutropio: la inviolabilidad del menosprecio.
•
Loe dioses y los hombree, loe gritos de la fábula, y el
acento severo de la Hidtoria, ,odo lo remedan, todo lo
imitan, todo Jo envilecen en su mitologia salvaje loa
nómades titiriteros de la prensa.
La inmensa m~•eca del clown lo llena todo.
Y hablan de Libertad ........ .
¡El sagrado vocablosufre tamb¡én su violación!
¡Se dicen eus apóstoles!
No tia.ben estos desesperados del oprobio, que como
dijo D.rnglas Jerold: la locura de la prensa engendra la
locura de la espada.
Son loe zapadores del despotismo.
Sombrío momento que hace enrojecer la Hisioria. Ella
también tiene su pudor. Refiere la violación, no la sufre. Por eso es eternamente pura. Y, solloza á la vista.
de aquellos histriones iosur1ectoe.
El Paládium roto, ¿qué será de la Victoria?
Cuando en una democracia se ba corrompido el Poder
se puede aún salvar la Libertad. Cuando se ha corrom:
pido el Parlamento se puede aún salvar la Ley. Cuando
ee han corrompido los Jueces, ee puede aún salvar la
Justicia. Mas, cuando se ha corrompido la Prensa, ¿oó,
mo salvará un Pueblo?
Corruptio optimi pesimi.
Prostituida la Vestal, ¿qué vale el culto?
¡Máe, no! Las sacerdotisas verdaderas no sufren Ja
mancilla. El tumulto ocupa el templo, profana el atrium,
rompe loa vaeoa sagrados, lleva sus manos al altar. Las
vírgenes ~eladoras como parvada mística, envueltas t,n
sus velos rntocados, escapan á. la caricia del sicario.
Llevan consigo el fuego sagrado .
El culto cesa, no muere.
FALSIFICACION.

Hay de crietal de roca
brillantes, que cual sol, relampaguean
¡Cuantos hombres que brillan en el mundo
Son cristal de Bohemia!

.

~

--~

-

- -

1

::..'cí'
Corazón de sacerdote. POR H.

s. DE FORGE.

ILUISTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 10.
- ¿Y no me iré de aquí? preguntó tímidamente Ra-

Grupo de niños tomado por nuestro fotógrafo.

""Vaisson.
-¡Pardiez! ¿I rte t ú de aquí? ...... ... Se necesitaría para
eso que el castillo tu viese el tec ho muy bajo ...... .. Al
contrario, en lugar de eer uno sereie dos ¿y quién ea·
be? ........ . Acaso tres el aií o próximo ... ...... Entendido,
.¿no es verdad?...... ... Es mi voluntad y la voluutad de
...aquella que es ahora soberana aquí.
-O J aeeguro, eeñ rJr Ravaieson, aiiadió Lucila, que

aguellaqueos destinamos es un corazón de oro. Yo la co•
nozco y la amo desde hace quince afioe. Es cáei para mí lo
que voe sois para el se:fior de Sennevaux: la afección y la
solicitud enca rnadas. Sería yo tan feliz si la viese dicho·
ea y la conservase sin embargo á. mi lado!
- Señorita ...... ... desde el mpmeoto en que mi capitá n
y vos lo mandaia ... ... ... yo debo obedecer, ¿no es cierto?
Pero ¿podrla yo conocerla?
- E~ muy justo ..... .. .. Ya la conoces un poco ... ... Hela

ahí, que llega! Idos á pasear por el parque hasta la hora
del almuerzo .... .. ... Así os conocereis bien ......... Seilori•
ta Lariviere, Ravaieson tiene necesidad de hablaros. ...... .
os dejamos.
Loa pájaros del cielo fueron sólo testigos de la entretrevista del ayudante y de la aya. ~adie supo nada ja•
más. Rogei noió solamente, cuando volvió la pareja,
llamada al almuerzo por la campana, que la sefiorita Lariviere tenia una mejilla más roja que la otra y un buOlei

�DOMINGO 3 do OCTUBRE do 1897

Et- MUNDO

-~•4~4k=========================a:E;;,L~M;;;U;;N;;D;;;;O~==============º=º=M=l~N~G_0...:3'-----"'d• 0crUBRE do • • 9 ~

ligeramenta deshecha....... .. ¡Ah! loe coraceros no pier·
den BU tiempo en habladuríaeimltileel
-Mi capitán, todo está arreglado1 dijo el administrE.•
dor al llegar.
-Muy bien.
Al ponerse á la mees, R -gar levantó su vaso:

-Sef'loree y sefloras, el amor es contagioso, dijo. Tengo el honor de daros parte del matrimonio del eeBor Ra..
vaiseon, regidor del Jouy, y de la eeñ)rita Nuemi Larjviere ......... ¡.A. la salud de loe novios!
La eefiorita Lariviere bajó púdicamente los ojos y enrojeció esta vez de lae dos mejillas.

XIII

•

-Yo desearía ..... ... yo desearía hablar inmediatamente al señ.or abate Charlier ......... inmediatamente,
dijo con voz sofocada y enj11g1fodoee la Í"ente el abate
Chavasaieux al primer doméstico que encontró en el ves·
tíbulo de Jouy.
Pablo, adverddo, llegó inmediatamente. El vicario,
tomándolo por la mano, ~o arrastró, ein hablarle, hacia
un banco del jardín, y ahí, todo fatigado 1 le dijo con ea•
trecortada voz:
-S?ñor abate, mi querido colega ......... yo vengo ...... .
la caridad.siempre, anteaque todo, ya loeabeia, San Pa•
blo lo ha dicho.-........ la caridad .... .... . He aquí por qué
vengo .. ... .... vos podeia hacer un grao bien á una alma
que va bien pronto á abandonar este mundo ......... Os
conozco ......... est·oy bien cierto ..... .... Vos siempre habeis eido bueno ..... .... Ahora aoie sacerdote ........ . un dig·
no sacerdote! Yo oa suplico ... .. ... .
En nombre de la caridad, no me lo rehuseia!
-Señor Vicario, respondió P.1.blo, estoy presto, de an•
tema no, á hacer todo lo que des.eeis....... . Pero oe supiico
que os expliqueie, no sé de qué se trata.
-Ea cierto ...... ... Dios mfo ...... Estoy tan turbado .... . .
He venido muy april;!B, muy aprisa, porque el tiempo
urge ......... Tdmo tanto que sea ya tarde ......... Vamos,
voy á decíroslo todo. Mi cabeza envejec.:' un poco. No
querría olvidar nada. T~neia que la sefi.ora Deecordee ......
ya aabeia, ea la pariema ....... .. la prima de vuestro pa•
d.re. ¡Dios mio! No hay que ser demasiado severo.
Yo bien aé ...... ... ella ha tenido sus errores, grandes
errores con respecto á vuestro 'buen padre y á vuea,ra
digna madre ......... U na santa la aeH.ora vuestra madre!
Si, es ciel'to, y con respecto á vos también ha sido cul•
pable, muy culpable, lo reconozco ......... Pero en fin, la
caridad! Dios es misericordioso ....... .. Noeotroa rogare •
moa por ella ...... Y voe también, no ea verdad? Vos roga10ie por ella ......... olvidaréis el mal que oa ha hecho y
ha querido hacer á loe vuestros y á vos mismo? .. ....Decidmt, nada más sí y yo iré á decíreelo.
-Sí, cien veces y con todo mi corazón, interrumpió
Pablo que volvió á ver bruecamente todoa loe tristes
día1:i del pasado, pero que ignoraba los detalles del odio•
ao papel que había repreeentado la seliora Deecordee.
-Gracias! gracias! mi querido colega ......... Y@ estaba bien seguro ..... .... pero, ved, ea preciso que Jlene to•
da mi mieión .. .... ... La pobre mujer me ha hecho venir ..•
No noa veíamos ya desde que ......... desde que había yo
rehueado ayudarla en lo que ella quería ha.!er contra
vos. He ido inmediatamente ya comprendeia ........ . la caridad! Be tenido la dicha de reconciliarla con el buen
Dios y entonces ella me ha dicho ......... eon sus palabras:
uOe suplico id á pedir su pe"rdón y el de au madre ........ .
Recordadle todo el mal que le be hecho)) Os repito eus
mismas expresiones por que ella me lo ha recomendado
mucho ......... «Quiero que me perdone sabiéndolo todo.
Yo be calumniado á su madre ........ . su madre tan honrada ........ . yo he difundido malos rumoree relativos á
ella, por donde quiera ... .... .. Y fué entóncee cuando su
padre ...... SJy yo quien le ha impulsado, extraviado y sido
Ja autora de todo. Y adem1í.s eetoa últimos tiempoaea ella la que sigue habl ando-He querido de nuevo ha~
cerle el mal á el que es virtuoso, lo sé, y he easayado
deehonarlo, á él que ea sacerdote, acusándolo de cosas
abominables........ .. Yá esa eefiorita ......... uua señorita!
E3to ea eepantoeo ......... Ahl yo he sido muy culpable ..... .
pero conjúrele á que me perdone él que ea bueno ........ .
No moriré tranquila y Dios no me perdonará si no me
perdona Pablo.))
·
Pablo ee había extremecido ante toda.a estas infamia!!
reveladas. El abate Chavaseieux prosiguió:

-Ella se arrepiente, se -arrepiente einCE"ramente, mi
que,ido amigo ......... contrición perfecta ......... Et Sefior
ea bueno!. .. .... .
Así pues, como ella lo deFea le perdonareis, no ea eato1 por ves, por vueat,ra madre y vuestro padre ....... . .
puedo volverá decírselo?..... . ..
Vamos, dijo Pablo levantándose.
-Pero á donde queréis ír?
-A casa de la se.flora Daecordes con voa, para llevarle
ese perdón que pide y que le doy con toda mi alma e~
nombre de mis padrea y e.a. el mio.
-¡Ob! ¡vamos! ¡vamos pronto! Dios ee bueno Y vos
también mi querido colEga.
-Esperad ......... podríamos ganar tiempo ......... dijo
Pablo aproxirnándoseá la eeilora de Sennevaux á la cual
acabab3 de percibir.
Dijo rápidamente algunas palabras á la condesa 1 que
inroediat,amente llamó:
-Augusto, la victoria inmediatamente, sin perder un
minuto!
Cuando llegó el coche, algunos minutos después, la se•
flora de dennevaux reapareció, li@ta•aeimiemo para partir.
-Sefiora condesa ......... ¡Ah! D.oe mfo, balbuceó tl vi•
cario ....... .. No oe había visto, estoy tu-rba.do ..... .. ..
-.No perdamos tiemp0 ......... ~srtamoal dijo la eefiora
de Sennevaux subiendo al coche.
¿Cómo ......... sefiora condesa ......... vos venís tamb-éo.?
-Sí. ........ yo no tengo que perdonar, sto.o que h:teer
me perdonar por e@a pobre mujer á quien un día causé
una grnn humillación ......... un cruel dolor.
-¡Oh!.. .... .. Dios mío, exclamó el vicario: . .. ... loa ver •
daderoe santos ......... los verdaderos santos son como
vos ......... !
La Et:ñora Descordes estaba aún en su conocimiento y
eu rostro expreEÓ un Eentimiento de angustia, cuando
vió entrará su cámara á la eeilou de Sennevaux: y á Pa·
blo. Su espiritu fatigado por la fiebre creyó ver apare·
cer el caat.· g) y la venganza. Pero el terror h izo sitio á la
alegría cuando oyó J. Pablo decirle con una voz dulce y
lenta:
-Prima, vengo de parte de mi padre, de mi madre y
mía, para decirte Cl mo toma moa parte en tus eufrimien •
toe y desea.moa de todo corazón verlos term10aree pron •
to y feEzmeDle. No tenemos para 1i máe que senti•
mientas-de afección sincera y espero que bien prouio mi
madre podrá venir personalmente ... ... .. .
-Pablo mío, esto se acaba, dijo la moribunda, y con frasee entrecortadas empezó á. formular eu1:1 arrepentimien•
toa, llena de asombro cuando la señora de Sen.aevaux: la
interrumpió pidiéndole perión cuando ella ae cQnsideraba I ulpable.
-¡Dios mío! ¡Dios mío! exclamó ...... ... Ella me pide
perdón á mí que el otro día quise ....... ..
Y Marta ......... y Juan ......... y Pablo me perdonan!
¡Ahi mirad, Angélica, Dorotea. Jamás hemos comprendido nosotras la caridad ......... Esa ea ......... la car1dad
verdadtra!
Tales fueron sus últimas palabras.
Cuando Pablo y la señora de Seoevaux tornaban al
castillo, encontráronee con Adalberto que pasaba oon aepec~o !!obrado inquieto.
Adalberto se apresuró á preguntac:
-Venís de c'3sa de la aefiora Deecordee? ¿Cómo va?
-Acaba de exhalar el último suspiro, respondió Pablo. ¡Pobre mujer! ¡qué Dios tenga piedad de ella.
-¿Conocíais acaso á Ju seilqra Dascordesl St,ñor, Deruel? preguntó la eeftora de Senevaux admirada.

XIV
El mantel muy blanco, estaba extendido por tierra en
un p~raje arenoso desprovisto de hojarasca, cerca de la
linde del bosque. El maUre d 1 hotel acababa de alinear
loe cubiertos, loe vaso-::, las carnes fríae, las botellas, que
Herald y cinco pequeños Balamy de diversas edades,
iban, con una precipitación alegre y agitada buscando
en loe cofres del break, que se había quedado en el ca·
mino. Las dos madree, las dos noviaH y la pequefiita ee.fi.ora Belamy, siempre fresca, sonrosada y riente, hacían
con eua pañuelos desplegados, signos de bienvenida á
loe cazadores que se acercaban.
Roger y R1vaison, sin duda máeansiosoe que loe otros,
formaban la vanguardia¡ después venía todo un grupo :
El eeflor Jouvenot, triunfante porque ese día había ti•

rado como un angel, decía él á Pablo que ma.-ohaba adelante de loe Nr mrod11¡ el collla 1dame B fa.111y, cuyos
ojoa acariciaban de lejos á su ruujt,r y á sub b j E:; Leche3•
ne Jigerameute ruoltato con su Vt:!ibhio uu.. vu¡ vero encantado de eer admitido en 1a 1..timidad de1 ca1:1Lillo, y,
por último, Adalberto, pree,cupal.iu y caut.t"luliu.
¿Qué iba á hacer por fi,li? ¿H, ,mp~r tll Ll at111111,nio? Ya
veía bien que t:n eso no deb1a ui veuear. ¿P, 1 q ,é, puee,.
se quedaba en JtJuy, dondt:1 estaba fu1:-ra lle ~u centre,?·
.Ahí no ee hablaba máe que de arot,r, de amistad, de
bondad, de todas esaa coeae·que él ig1,oraba y despre·
ciaba. Se era con PI políticc1, ein dut1a 1 ptHO absoluta•
mente trivial. Se le había iuvitado como dt&gt; grao. utilidad para acompañar al señor Juuveuot a la Chza ó para
llevar laa uotas y ex E, licacio1,tis dt:1 ~u lJI 111i, ii )1 . Leobe,me, e11cargado de redactar el contra tu. ¿b..r, t-Btl un pa·
pel digno de su Yalol? Nadit:1 se t cu pal.in •n· t-, Rcger
parecia no percibir su prt1eellCH\. La a1:-ñ r.~ th s~nl.Le•
vaux le miraba con un aire exlirañu desu• l"I •.11u en que
se le hll.bía escapado que conocía H. la stdiur~ D •Cúrdea.
No había nadie, . ni Ravaisson, que tn ei i uu no era
mts que un doméstico, que no lt:1 faltase a1 ••·1:~1 ~o. ¿~o
hAbía teddo este últiruo la audacia de pncgu1Jt.. 1 a s:era..
la cinta de la legión de honor la que llevabh 1::u 1::1 uJal y eabien&lt;lo que era. la de Cambodge, regalo de u. uwi¡;o dtl
miniaLcrio; le había aconsejado que la US&lt;\i:,tl H r .• e, pues
no debía j ugarae con estas cosa6?
No, verdaderamente todo aquel mundo 1u..1t-1a 1:1n mun•
do, y tenia deseos de irse, de dejarlos á. tOd•-t:1 .,1&lt;lutados
ahí, de deJarlos enredarsa ó desenredarse cu·"" 1tg vlu•
guieee, sin él, súlo que para alejarse era prt:cii,u ,eUt 1· Ja.
energía de tomar un ¡)artido, y A.dalhertv, tt'Cu1daba,
por su carácter, á aquel poltrón de la COllltaua, que
cantaba :
Aun cuando no fuese más gHe pnm huir quki,:;ra tener el

LA MODA
TRAJES DE CAZA Y B,CICLETA.

Hoy ofrecemos á nuestras lectoras trajea de caza y bi~
cicleta. Estoa ejercicios prestan encanto y robuetée á la
juventu~, con tal motivo han tenido gran acepta:ción.
l. TraJe de cheviot gria. Enagua un tant·o corta 1 con
adorno de trencilla negra en las costuras delanterae.
Chaqueta estiJo sastre, con el mismo adorno . Camisa de
li.ºº roja, con las vueltas del cuello blancas. Corbata y
cmturón negro. Sombrero de paja con adornos de liatón
escocés.
2 . Este ea un tr~je de franela verde, adornado en el
borde de la falda con una franja de terciopelo más oacu•
ro. Cuerpo.blusa, ajustado con unae bandas que caen
del canesú: éste y el cinturón son del mismo terciopelo·
bandas iguales tiene la espalda. Carteras de terciopelo'
botones de concha quemada. Sombrero fieltro con liatón'.
3. Traje de pafio café. La enagua está plegada á gran •
des tablas. Chaqueta cerrada y adobleeada desde loe
hombros hasta eu borde. Cuello vuelto y bordado. Sombrero fieltro. Polaina blanca.
4 . Vestido de casimir inglés muy fino. Saco corto con
grandes botones oscuros. Corbata eacoceaa. Sombrero
fieltro adornado.
Mantel p ara té y servilletas anexas.

Nuestro grabado representa el bordado al tamaH.o na ·
tura!. Sobre la blanca tela se Oordan el borrego y las flo•
rea qu~ ee hallan á su derredor. Este es también trabajo
m uy hgero. El borrego se ejecuta á punto de cordón con

seda café claro, loe tallos y ~o"jaa de ver le pálido, y las
vi oietas con seda violeta Je¡preB tonos, sigtliendo las in·
dicacionea del dibujo. Tanto loa flores como la5 hojas se
hacen al pasador.
·\.- . ,
Uno de nuestros dibujos ~l'eeenta el manOOl y eervi•
lleta como deben quedar.
f,-~

---

Traje para nifi,a:de 6 á 7 años.
~

Es·t e precioso trajecito de cuadrilé roea, lleva el talle
formado á puras jaretas con lodo el ancho del \"est.ido y
montado sobre uo eanezú de encaje. Encima tiene uoa
chaquetita de vueltas plegadas, que ca An graciosamente
sobre las mangas, orlad8át'odas con encaje. Las mangas se
ejecutan como el talle y ae-teJminan como un liE!tón anu•
dado. Un ohou de lietói:i rosa, completa el adorno.
Cotrieéi_to para alhaj a s.

Esta cajita puede có10carse en la mesa de noche, para
depositar las alhajas ·q ue ee hao llevado en el dia, y vol•
verlas á tomar al día siguiente ó bien para guardar sola•
mente el relo"j.
Suscitase u,ria duda·entre Luia XIV y un caballero que
jugaban alpiq.uet,..en..preeancia de varios cortesauos que
permanecían calhidoB, cuando acertó á entrar en el salón el conde de Graínmont; al verle le dijo el rE'y:
-F111Iad 1 eonde, sobre una jugada en que no estamos
conformes este caballero y yo.
- Sefior, vos estaie Equivocado.
-Pero si aún no sabeia de qué se trata.
t,.~o importa¡ si vos tuvierais razón todos estos caba•
lleroe"'!e. habrían apreamado á deciroelo.

vafor 1mjic-ienle.

Y ademi;.a, ahí estaba el abate, el '.'\bate á quién eerfa
duro dejar triunfar sin vengarse de él, de una manera
cualquiera, sin plantarle cuaudo menos, comu una flecha de Pdrtho el relato de laa aventuras de t.U madre,
eiu haber cuando menos eneayado provocar eu desttedir
da. Podia llegar una 0caeión c11alquiera, un accidente
fortuito. Valía roáa esperar aún y soportará. pesar de
todo aquella fastidiosa temporada camptstre en que todo le disgustaba: las gentes, las cosas y ]os sentimitntoe.
El señor Jouvenot, terminada la aleg:e comida acaba•
ba de dar la señal de partida. Todos ee separaron, con
grnn dü;gusto de loa novios que se dijeron adiós co!Ilo
para una larga ausencia. Loa cazadores tornaron por la
carretera y las damas, loa niños y el abate se met.: eran
en el bosque para volver al caet;illo Q.ando un largo rodeo.
Nada era tan encantador como aquellos senderos bajo
las hojas en el hermoso tiempo de otofio. Loe matices
amarillentos de algunas hojas, formaban hermoso_contraEte con el verde lozano aún de otras. Bajo la alta b(veda de las grandes encinas, el musgo, manchado á trechos por hojas doradas, formaba un grueso tapfz en que
ae hu~dían loe pies. Todos caminaban ailencioeoe 1 caei
recojid('B 1 en medio de la calma imponente de lc.s grandes boequea, apenas turbada por el piar de una ave a1mstada1 ó por la precipitada carrera de una liebre eorpren•
dida.
Así llegaron por. una pendiente insensible á un pequeño valle perdido en medio de rocae, por las que corría el hilo delgado de un arroyuelo. En un aitio encontráronse algunas piedras enlamadas, que ofrecían un paso por el cual se aventuraron algunas de lae damas, no
sin un poco de míedo. La señora de Sennevaux dió valientemente el ejemplo. El abat8 en una de lae riberas y
Herald en la otra, prestaban á las paseantes el apoyo de
ene brazoe. La eefiora Jouvenot y la ee.ñora Belamy, pa•
saron felizmente. La señorita Lariviere hizo amplio u~o
del apoyo que ee 1e ofrecía y pasó dando algunos gritos.
En cuanto á. Lucila, picada en eu amor propio, quiso
pasar sin ayuda, pueo el pie en falso sobre una piedra,
resbaló sobre el muego búmeilo y se torció el pié. Pndo
levamarae y abordar la orilla ayudada por todos loe brazos; pero u»a vez ahf le- fué imposible dar un paso y ee
dejó caer desfallecida.

(

C?'onsejos h;9iénicos sobre el corse
Au?lque es mucho lo que se ha escrito eohre
el coreé, no creemos impertinente traducir lo
que sobre esta prenda del tocado femenino dice con fecha muy reciente un importante pe·
riódico de París.
1&lt;De todos los inconvenieritee y perjuicioei, y
podríamos decir qu~ bae!JI crímenes, que ee atribuyen al CorEé, debemo8 culpar so~amente á
sus propie1,ariae, que, abueando de su empleo,
ee lo ponen de.3de que sé levantan y se lo aprietan con exceso, sin reflexionar que por achicar
eu talle u.nos cuantos centfruetros, disminuyen
el volúmen del higado, oprimen los pulmones
y el estómsgo, y"-poco á poco at,rofian estos ór•
ganas, y ei bien consiguen una cintura invero.
eimi lmente eE!trecha, en cambio llegan á congeetionarae, preeentanJl() su rostro y sus manos ese color rojo subido, tan opuesto á la yer·
dadera finura del cut.is.
nSe puede y se debe usar el coreé ea todas
épocas, pero con las• condicbnes de que eE'a
bien hecho y se lleve Poco Oprimido y cerrado
por igual. Por lo de mas, todos loe escuHorea y
pintores, verdaderos jueces en lo relativo á la
belleza, declaran que el talle exageradamente
estrecho ea una anomalía, y para que resulte
verdaderamente esbelto y elegante, ha de eer
natural; oprimido forzosamente, no es otra co_
ea que una deformación que altera las líneas
y que no resulta más bella que 18 de loe pies de
las chinas, obtenida por análogos procedimien•
toe.

Continuará..

Traje de caza y bicicleta.

�DOIIINGO 3 de Octu_br• de 1&amp;97

EL MUNDO

»El coreé debe eer ligero y flexible, y
conviene quitárselo por algunas horae
durante el día, para dejar libre la reepi ·
ración, la circulación de la earigre y la
digestión. Es una gran locura, en la que
ocurren muchas eei\oraa, la de apretiir·
Eelo cuando se viften para irá comer fue·
a de au casa, debiendo, por el contrario,
dlojáraelo, pues casualmente en los con•
,·itee ee suelen cometer algunos ligeros
1 xceeoe, ó por Jo menee, ealir del régi•
men acostumbrado.
uLae que, malamente aconEejadae, per•
fi1:tnn en ese sistema, más promo 6 más
tarde tocarán su funestf\s consecuencia.

,. ,~:•

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.-~)~m111wa
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'

dre de auE1 hijos¡ que pretende
retener en !,U casa al jefe de la
familia; y que pide á loa canse·
joe del buen sentido, loe medios
de conservar para él solo, loe
encantos qi.:e le fueron concdi•
dos. Eat.a ea la que comprende
la sana coquetería¡ yo diría: l&amp;.
eanta coquetería, esta es la que
Dios miemo ha infiltrado al decir en eu oído: Hermosa te ha·
go: Hermoea te bago,permane·
ce bella para que seas la delicia
de los ojos y del corazón, _de
aquél que será el apoyo de tu
adorable debilidad, y con el cual
tú debes continuar esa larga cadena de loa antecesoreea. Tú tie•
nea la misión de agradar y encantar¡ tú eres el ideal en la ru•
da vida del boro bre: no caigas
del pedestal en donde yo te be
puesto.
La mujer que sabe estas cosas, que ha eecuchado la voz interior, hace de su gabine
te de tocador un saotuSrio donde nadie, ni el mismo eapoeo amado, eobre todo, el esposo amado, debe franquear los umbrales, cuando ella se ocupa en las prácticas
del culto de au hermosura, (prácticas duna algunas ve

TOMO.U

IIIIIXICO, OCTUBRE: I0 DE: I897.

•

NUMERO 15.

ce,.)

No por que tenga sPcretos fpoa que ocultar; ni porque
tema que descubiertos sus artificios Re le pierda el rea·
peto¡ muévela en esta severa ley de abstención; primero,
un eentimiento de exquisita decencia¡ y luego un ine•
tinto de coquetería bien ente.adido.

} t

Receta• útiles.

El dolor ciático (6 eea el de caderas prodocido por el
hueso cía) se cura casi instantáneamente colocá.ndoee el
paciente en el suelo, las piernas juntas y extendidas á
lo largo y la espalda apoyada en la pared; ea decir, formando un ángulo.
Cierto cortesano solicitaba del Cardenal de Richelien
le concediese la Orden del Esp!ritu &amp;mto; pero como dicho cortesano no había preetado ningúu servicio, ni ba•
jo el reinado de Enrique IV ni en el de Luis XIV el C.1,rdenal le dijo, tomando la cosa á brorr.a:
-~lucho me extrafia que no habiendo servido ni "al
Padre ni al Hijo, ahora penaeis en el Espíritu Santo.

t,.,,,f

r,¡¡p),

l\f antel para té y servilletas anexas.

EL GABINETE DE TOCADOR
POR

LA BARONESA STAFFE
[Traducido para EL )ft'NDO]

1897

J;;L SANTUARIO DE: LA MUJER

Hay eiempre una ó varias piezas en una casa, en don•
de la mujer imprime cierto sello en que se le asemeja
mo;al y físicamente.
Eilte es el salón'íntimo, donde ella vive de la vida in·
telectual y artiatica, donde goza de la v1da social en su
más alt.a expresión: afecciones distinguidas de amistad
y aimpada.
Es en su recámara donde se concentran loa recuerdos
de la felicidad familiar, ternuras maternales y conaide•
nckmea coayugalea. En fin: ea el 11Saneta Santorumu el

Cofrecito para alhaja s.

gobinete de tocador, en donde no se admiten profanos, de
donde se aleja ,t loa más q·1eridoa, donde las gentes su·
perficiales las suponen complaciéndose en admirar sus
perfecciones como una deidad del cielo indu. A donde
otros la juzgan entr( g.1da A prácticas y sortilfgioa para
perpetuar, de una manera sorprendente, su juventud y
hermosura; y en donde medita ciertamente el medio d!3
cautivar y retener el corazón de un hombre, cultivando
sus dones físicos.
Ella se arma allí para loa combates de vanidad, y lucha por la felicidad dffendiendo su hermosura contra loa
ataques del tiempo y las fatigas de la vida. Este ea el lugar donde se guarda todo.
Puede muy bien ser lujosa, y sin embargo tan casto
como el pensamiento de una niiia ó mudo testigo de una
coquetería infernal.
Es allí en donde la mujer ea verdaderamente mujer,
según su naturaleza aman1ie 6 dominadora; pero ea allí
donde toda.e demuestran cómo comprenden la importancia dada áloe cuídadoa que todo cuerpo humano recia•
ma¡ allí es donde ee ve que en fuerza de la voluntad llega la mujer á desvanecer ciertos defectos que le, son innatos y que p~CJcura atenuarlos al menos.
No hablaré de mujeres que sólo se cuidan de ser adu•
ladss por todos, que sueñan por hacer arrastrar su carro
por la muhitud de hombrea sin valor á q uienee una mirada provocativa subyuga; de las que atraidas por el deseo pervertido de agradar toman en empréstito todas sus
fuerzas á loa eecretoe de los empíricos; y caminan así eeguraroente como empujadas hacia una vejez, vejez pre•
matura y una cierta fea!dad.
No entraré en ese. santuario en donde reina un falso
ídolo y ]a atrevida mentira.
No me ocuparé sino de la mujer deseosa de coneervar
el amor de aquel que ha elegido por compaiiero de su
vida terrestre; de la mujer que justamente pretente aparecer seductora ante loa ojos del esposo amado, del pa·

•

Slmo. $r. Dr. D. Gfilemon Gfierro t' Terán,
Nu•vo Obispo

Traje para niña de

s a 6 años,

ae 'I'amaulipas,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>DOMINGO 19 de SEPTIEMBRE de

EL MUNDO

1. . 7

REeUERDOS DE "LA 130HE/'Í\IA."
" gfiusefa Wi cini" 1? "~nimt
Graxie, buona sera!
ler. acto.

5&gt;1fonfanari. "

Ehi! camerler, que~to p'atto na úna 1mz1.a di riffllt.o
2 =&gt; acto.

•

Ahimé! morire?
3er. acto.

TOMO. JI

MEXICO, SIJ:PTIEMBRE 26 DIJ; I 8 9 7.

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RODOL'FO.-Io voglío ~cpannmi da Miml.- MI:\11.- Ah!
3er. neto.

RGDOLFO.-Si i;pnte megllo?- MDH.-Si.
k r , acto.

Voglio farc il mio place:e.
20 acto.

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�IIIL MUNDO

216
1

'EL 1'11JND0.''
Ssmanarlo llu•trado.

Tel61ono 434.-Calle de Tiburcio nti.m. 20.-Apartado 87 b.
Mil:xfCO

Toda la correspondencia que ee relacione oon la Re,.
uoción, debe eer dirigida al
Director, Lle. Rafael Reyes Spfndola.
Secretario de Redacción,
Amad.o Nervo.

Toda la correeyondencia que se relacione con la edición
4ebe ,er dirigida al

Gerente, Lic. Fausto Moguel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al
mes, y se. cobra por trimestres adelantados.
Números sueltos, 60 centavos.
Todo P•&amp;º debe aer precisamente adelantado.

narioa públicoe, para afrontar lae responsabilidades que
la justicia les reclamaba.
Otro día, se presenta á la Cámara de Diputados una
acue~ción de un delito de orden común contra uno de
los miembros de aqnella asamblea. El acueado es un
vif-jo amigo del General Dfaz, ha prestado servicios á m
país y á la cauea liberal; el Legocio en que está envuelto
no parece, á primera vista, enteramente claro, y sin em ·
bargo, D..m Aatouio Esperón es despojado de su fuero
de diputado 1 y van á. resolver au suerte ante la justicia.
Una tarde se encuentran dos 'jóvenes en un lugar pÚ·
blico de eet,a capital; el humor está agresivo y el earcae•
mo palpita en loe labios¡ se cruza::i las primeras. palabras
ofenei vas y uno de alias dispara se. revólver sobre el
otro. Estos dos jóvenes percen~cco á una clase social BU·
perior¡ uno de ellos es coronel mexicano y el otro repre•
sentante del pueblo. Y el Sr. Cuesta es arrebatado de su
cural - como antes lo fuera Don Moísés Rojas, que ocu•
pó importautee puestos oficiales-para ser entregado al
tribunal común.

BJVUSTRADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLAS:K,

1tah1s tbittJrialts.
ÍO!í ültillllJ5 511Ct50!i.
El drama que tuvo por eecenar:o la Inepecoión General de Policía, la madrugada del 17, ha lleuado con eua
palpitan.tes ecos toda la semana. Pudo, por un momento
eorprenderee á la opinión con la lf&gt;yenda de un lin('hamienfo; pero en breve el instinto popular, auxiliado por
la reflexión, puso de relieve lo vicioso de una historieta
de perfiles burleicament~ siniestros. Tódo aquel castillo
de barsjae, edificado por los rtisponsablee del terrible
atentado, vino al suelo, al primer soplo de la investiga•
ción abierta para depurar loe hechoEI.
Tan iápidamente como la dernonfianza se babfa es•
-parcido -parlas nterias de la eociedad, penetró también
enel Go9ierno, y la protesta formulada poreee gran des•
conocido que se llama el público, coincidió con las primeras medid11e oficiales: la destitución del Inspecfor,lsuencarcelamiento y el de to1os les que se señalan como cómplices. Ahora toca á la J ueticia pronunciar su última palabra sobre la sangrienta tragedia.

•
••
La opinión n'J se engai'l.aba al rechazar la leyenda fra.
guada por loe agentes de la policía, como tampoco ee
equivocaba al descansar en la acción administrativa.
Esta se ha presentado enérgi~ y poderosa, frente á. la
osada trama, tan rectamente y con tanta firmeza cual lo
reclamaba le. eociedad.
Ni una vacilación, ni una sola duda han estorbado las
decisiones del gobierno. El castigo caerá sobre los culpables, cualesquiera que sean su el.a&amp; y categorúi, ha declarado el Ejecutivo por medio Je su Secretario de Gobernación en :a Cámara de Diputados; y 03ta línea de conducta, ya conocida de antemano, por la alta moralidad que
norma los actos de Presidente de la República y por loe
acuerdos por él tomados en este deeagradabilíaimoaeunto, ha respondido al clamor unánime y al sentimiento
general.
El país tiene ante su viet.a ejemplos notables de que la
Adminiettación p'J.blica no retrocede ante clases y catego·
ria,q, que no hay para ella grupos privilegiados cuando se
trata de impa1tir justicia, que no existen personalidades
invulnerables ante la inflexibilidad de la ley.
Han pasado dos afias dee(W!i el día en que el jurado po•
pular se encargó de resolver un célebre proceeo, donde
figuraban personalidades de alta categoría eo el mundo
de la política: dos miembros del Senado,-ex-goberna•
dores dedos importantes estadoe,-dos diputados al Con·
greeo de la Unión y un. general ameritado. Las leyes
contra el duelo se habían olvidado durante muchos afias,
pero llegó un mom1::mto en que la opinión públicB hizo
escuchar su voz de alerta sobre un peligro que amenazaba á la sociedad, y el gobierno no vaciló en despojar á
partidarios y amigos ds loe fueros que los envolvían, pa•
ra entregarlos á la acción de loe tribunales.
Vimos el espectáculo de elevada moralidad que ofrecía un grupo de ciudadanos que formaban en las filas de
la administración, deecendiendo de sus puestos de funcio-

Ei público no abriga una sola sospecha sobre el estricto
cumplimiento de loe deberes del Gobierno, cada vez que
se ofrecen á. su resolución problemas de moralidad adminiauativa. Pur eso confió desde el primer instante eu
que la pena habría de ven,r tan inexorable como tre•
menda fué el delito.
El aeeeioato de Arroyo, que por un momento convirtió la Iuspcci6n General de Policía en un antro tenebro•
so, ha conmovido hondamente la opinión pública: estamos ciertos de que el castigo de este atemado también
ha de conmover la conciencia i;&gt;opul8r.

Un último acontecimiento ha venido á agregar una
nueva página al proceso: Don Eduardo Velazquez ha
puesto fín á sus día@, en el departamento qne ocupaba
en la Cárcel de Belén.
El ex-Inspector de Policía ha querido de este modo
evadir la tremenda responsabilidad que sobre de él había arrojado la justicia.
S11 conciencia Je dictó la única solución posible que
dentro de su.e circunstancias actuales ·y frente á la espantosa sima abier¡a á su caráci.er repleto de rebeldías,
se le ofrecíB, y no re1rocedió uu momento. ~
La justicia sigue eertinarueute en el deeempeflo de eua
funciontle.

~tllítittt !Jtlttrtll.
RESUME11.--EI mapa del mundo.-Hoycomo ay,r.
-La lucha eterna.-En el viejo y en el nuevo Conti.
nente.-Odios y rivalidades. -Blanco y ne&amp;ro.-L&lt;11
11n2ustia humana.-Conctuslón,

No ha mucho tiempo un periódico extranjero publicó
un mapa general del mundo civilizado, donde se marca•
ban con tintes más 6 menos obscuros las condiciones de
sorda inquietud en que viven los pueblos, en medio de
sue rivalidades que loa orillan á. fuueetas guerras y á. es•
pantoaae catástrofes¡ y ee indicaban con matices claros
las circunstancias de proaJ,,eridad y bienestar en que ee
encuentran oliros países, preocupados en deaarroHar las ,
energías nacionales, marchando en la vía ele una evolución natural y de un desarrollo cierto.
Una mancha negra cubría la parte correspondiente á.
la vieja Europa, y extendía su sombra al continente
asiático, á la península africana. Pronóstico de próxi·
mas caHí.strofee y profecía de futuros choques, aqaella
mancha indicaba la lucha sorda y despiadada, la com·
petencia sin tregua á que se han entregado Jae naciones
del viejo continente, poeeidas de odios tradicionales,
agitadas por rivalidades históricas, sacudidas por afiejas
preocupaciones, que las apartan y dividen.
Fundada, en efecto, la estabilidad de las potencias so·
bre el sistema del equilibrio, míranse unas á otras con
rencorosa prevención: es intolerable el ensanche terrisorial de cualquiera de ellas si no sabe alcanzar ó logra á
imponer el consentimiento de todas las demás; y en
medio de esas envidias, loa débiles sólo exie'8n, pudiera
decirse, por la conmiseración que inspiran á. los fuertes.

DO ■ IIIGO

a6 do SEPT lfM EH~• lf'7

Pero no se limitan las ambiciones á la posesión de un..
suelo empobrecido y agotado, donde eólo el esfuerzo y-el trabajo, ayudados por los inmensos recursos de la.
ciencia 1 pueden bastar á la eatiefacción de crecien,es ne•
cesidades. Más allá de ~oe maree y de las montanas inaccesible@, hay .vastas regiones no cultivadas, inmensos territorios vírgenes, cuantiosas riquezas no explotadas;..
hay pueblos numeroeoe petrificados en sus viejas civili·
zaciones ó sumergidos todavia en el crepúsculo de la
cultura¡ hay 011,ciones caducas y c,ucomidae por la polilla de loe siglos, y tribus primitivas ea vía de agrega•
ción para constituir E3tados eoberanos. Y allá se dirigen
todas las Dliradae, allá se concent.ran todos !os apetic.oa,
y unos con adversa, otros con próspera fortc.na, derrochan me recursos ó ap, ovf'chan ene energlae, para dila•
tar hasta límites desconocidos el ambicionado imperio
colonial en que sueñan.

Y en esa OJisJa de las naciones civilizadas, que bus•
can en todas partea terrenos baldíos, para derramar el
exceso de su población y dar actividadá loe brazos ocio•
sos de su abaorvente induetrialiemo, en eea peregrinación.
que emprenden á travJa de remotas y apartadas zonas,
precedidas por eus sabios, guiadas por sus misioneros,.
anunciadas por sus apóstoles y pregonadas por sus comerciantes, para buecar nuevos centros á su explotación
por medio de la conquista armada óde la influencia ad·
quirida: es preciso que constantemente se tropiecen,
choquen y estallen en condiciones semejantes produ•
ciendo nuevas y sendas rivalidades.

•
••

Cou razón el matiz sombrío se extendía como un velo
sobre todo el viejo continente. Después de la publicación
del mapa, las circunstancias no han cambie.do: Grecia.
ha sido desgarrada por la espada de Turquía; loe Estados balcánicos se agitan impacientes; Espafla mira encendida con resplandores fatídicos la tea de la insurrec-.
ción en sus p!'incipales col&lt;;miae, en tanto que el ca1lísmo asoma su cabeza triangular de serpiente, rasga sue horizontes el cárdeno relámpago del ana,quismo y allá. á lo.
lejos se escucha la voz de alerta de los republicanos¡ Por•
tugaJ tiene que sostener lucha violenta en sus poeeeiones africanaeiBélgica, Holanda y Suiza se estremecen al pen
sar qi;e pueden ser aplastadas bajo el peso de innumeroe.
ejércitos ó pulverizadas en el choque formidable de lae
grandes potencias. si e!:!talla la conflagrac16n universal;,
Suecia y Noruega, viendo salvadas con dificultad sus rencillas interiores, observan cautelosas y se preparan á tomar
el pueRto que les corresponde en el combate; Dinamarca
descuarLizada por la preponderancia prusiana, se contenta con loe regios idilios que encantan á su anciano
rey, rodeado de su larga descendencia de·príncipes ysoberanoe: y en tanto las grandes potencias odiándose cor•
dialmente, conciertan alianzae, é imaginan ligas que
puedan favorecerlas á la hora de la lucha, y la Gran Bretl\iia en su espléndido aislamiento, agena de carifíoe, Ji.
bre de compromisos, sigue imperturbable su camino, segura de su triunfo, aunque tenga que arrostrar universales competencias, y sobreponerse á loe intereses extrafioe que á. au paso encuemra.
¡Qué hermoso espectáculo el que nos ofrece esa inacabable lucha por la existencia de infinitas formas!

•
••
Quisiéramos que al hablar de la representación gráfica
que venimqs comentando en la parte que ee nfiere á.
América, tuiiéramos que deoir que estaba. figurado el
modo de ser de nuestro continente, con matices de in•
maculada blancura. M~s ¡ay! que antes como ahora.
vense en el mapa manchas obscuras que indican nuestra con,dición inquieta y movediza.
,Si la zona negra que cruzaba la Unión americana, in•
dicaba en otro tiempo la posibilidad de una guerra con
la Gran Bretaf'ia., á causa del mensaje de Cleveland rnbre
el conflicto anglo-venezolano 1 hoy puede eefi.alar el temor de un choque violento con E3paña, por causa de la.
alta misión qae en esrns momentos deeempefia e.a Madrid el General \Voodford, pretendiendo en nombre de
los Estados Unidos hacer ceear la insurrección de Cuba.
Negro matiz vela Centro América, sucudida por te•
rrible convulsión en Guatemala, agitada por revolucion
formidabfe en Nicaragua, y amenazada de general eetremecimiento, de un extremo á otro de su reducido territo1io.

DO ■ IIIGO

•6 de SlPTIEMBRt de 1'97

En Ecuador, aun no se somete la facción conservado-

ra vencida por el gener&amp;l Alfara¡ en Braeil altas ondean
wdavía Jae banderas revolu0ionaria1 que Bgita viento de
\Qrmenta, y trem.&gt;la el fanatiemo de Cone-Plheiro; en
Uruguay, denibadoel preaide.atP Borda por al pnnal del
aseeinato p0Utico 1 apeDaa se vislnmbra · IR c1 ne lisción
delos partidos que se disputan t l poder; Venezuela aca•
ba de atravesar Ja criPis
electoral, y dado el carác·
ter inquieto de los pue·
blos latino ame1icanoe, no
sería extrafio que apela
ran á laa armas loe venci·
dos de loe comicios.

IIIL MUNDO

Como el eimoun es ardiente: como e] malaría es aleve-.
Y, son las caravanas sepultadas, pueblos enteros que
caen bajo él. Se diría aquel que eep11hó loe persas ambi
cioeoa que iban á coDquistaral amonita.
Del miemo eilencio del desierto ea n&gt;viete y del mis.
mo rumor de insect~s sepul,ados, bajo eu ala cáhda de
arena.

Lejos estamos p"uea de
la sonada blancura. Solo
México, la República de
Chile y la del Plata qne
oye á lo le joe el eco de
sus últimas revuel as, tienen derecho á. preeentar·
se limpias.
En el viejo continente,
los pueblos lucban con•
tra los pueblos¡ entre nos•
otros, se lucha toda vi a por
idealee so.fiados entre loe
miembros de la familia:
¡ felices si logramos re ali·
zarloe!

X.X.X.
Septiembre 23 de 1807.

Rtl1QU,AS DE UN HEROE

A la amabilidad del Se·
fiar Presidente de la Rta·
pública, que ee dignó pr&lt;..·
porcionárnosloe, debemos
hoy la publicación de ba
fotografías tomadas de al·
gunoe objetos que perte•
necieron al eefior Morelos
y que ilustrao, dándoles
excepcionalísimo interés,
dos paginas de nuestro se·
manario. Son esos objetos
toe, que hemos tenido en
nueet.ro poder: un Santo
Cristo que lee manos convulsas del beroe estrecha•
ron en los instantes del
fueilamie!lto, imagen ea•
grada que lo acompaíl.ó
al patíbulo¡ una cartera
dentro de la.ctial hay aún
algunos fragmentos de
yesca y una medalla qn ~
llevó al cuello.

Todos estos objetos, cuya autenticidad eetá fuera
de duda, fueron propiedad
del Sr. D. Francisco Gu·
tiérrez Cortina, quien los
obsequió al Sr. Presidente.
Hay también 110a carta
de pufio y letra de Hidal ·
go en que este in vita á
Morelos á la insurrección
de una maoera tan babil
que de caer en poder de
Jos realista~, estos no ha·
brían visto en el la mas
que la invitación á celebrar una fiesta religiosa.
Por falta de espacio no
publicamos esta carta que
aparecerá después.

217

espíritu y ee refugian en la cima, abeorio(en n.o eé qué
muda contemplación amenazante ........ .
Y, aquel silencio parece poblado de gritos; de gritos
de cólera
Pan-ce qno dialC1-garon con ]a posteridad y la presión
extraiia de la atmósfera, apagara las vocee, como enmudece el trueno en las tormentas polares.
El relámpago briIIai el
trueno calla; y, la región
de nieve ee enrojece como
ei el cielo se tii'l.ese en san.·
gre.
Así en aquellas altas re•
giones donde medita el
pensamiento hosco, y co•
mo grandes águilas día•
riaa que mancharan la
nieve inmaculada arrastrando sobre ella sus alas
sangrientas y rompidaP,
se ven las grandes almas
re• fugiadas, llenas de ar•
dientes protestas, de insondables nostalgias de
venganza, de sangrientos
ensuefi.os de pasión.
¡Sue.iio, trágico sueño
de cópdores heridos!
Las grandes almas callan.
Desconcertadas, tími·
das, miedosas, las almas
débiles se refugian en el
pacer, ee abrazan a la ea·
peranza, y tiemblan aguardando que sople sobre
ellas el viento del prodigio, ó es1&amp;1le el cielo in•
cendiado por ef rayo dal
mi•lagro.

1

l

i
Crucifijo que More/os llevó al patíbulo.

"=.!='

PINACOTEA.
ALMAS lll!l FANGO.
(F ragni.entos)

Hay épocas menguadas, en que uno como vie.qto de
oprovio pasa eñvenenando !ne conciencia e y reduciendo
á la aefixia loe más fuertes camcteree,

¡Son momentos de ai:fixia abrumadora!
En les rPgionee altas se hace el eilencío¡ el silencio de
la nieve y de las cimas.
A bajo surge el rumor: el rumor de los valles y el pan•
tano.
'3e diría un fangal que empezara á secar el eol de estío.
Mudos por el asombro, por la cólera, ó por el desdén,
loe grandes IensadO"ree pliegan las alas giganteecae de1:1u

En tanto abajo, muy
abajo, la multitud incona•
ciente; la torpe eaamora.·
da del escándalo, huérfana de sus tribunos va en
busca de los hia~rionee.
~¡ blanco Pritáneo se
hace barraca; el Agora ee
torna en una feria; y el
Pretorio, desierto de sus
jueces, se hace campo de
inmunda gitanía.
Y, el olor del eetiercol
del.establo, es incienso del
templo profanado.
Surge entonces la época
funambulesca; el reinado
de los hia~rionee; la contorsión suprema¡ la epilepsia lúgubre del pensamiento, que encanalla y
deforma el verbo antiguo.
Ese tumulto no interrumpe el silencio de la
cima.
El rumor de los insectos no turba la meditación religiosa de las águilas. Las alas del insecto
no interrumpen el silencio. El silencio de las
grandes cólerae, de que
babia Tácito!
Silencio e1 gendrador de
la catástrofe!
Oscuro como la nube,
y como ella incubad1..1r
del rayo.

¿Habéis visto la bo1a
abrumadora que precede
á la tem11est.ad en la lla•
nora?
Todo es silencio en la eelva y en la pampa.
Quietos están loe basquee milenarios; como tocados de
a@ombro¡ ·cual ei esperasen para inclinarse el aleteo formidable de alguna divinidad vengadora; de ef!as queponían espanto en el alma del homhre primitivo.
Ni un grito¡ ni un rnmor.
Callan las selvas, y las aves callan.
La naturaleza sobrecogida de terror, como en la hora.

�EL MUNDO

DOMINGO 76 de SEPTIEMBRE de 1801
• AOMlll4?0 26 de SEPTIEMBRE de tlg7

l'l grama, entre el boscaje se arrastran,
revolotean, zumban y pican y uneµ al
rumoreo el placer del aguijón.
Y es la hora de loe reptiles.
Se despereza la serpiente á loe besos
del calor; dee~iende loa anillos de eu
cuerpo, ajunta sus vértebras contracLilee, se arrastra por la grama y mira al
cielo. Lo negro de la nube la enamora;
deegarra el rel!tmpago la sombra y al ver•
lo serpentear lo cree un hermano, sierpe
d8 fuego que atraviesa el cielo y anhela
estrecharse á ella con s~•e vértebras cruzadae y envolverse en un éxtasis de
llamaa.
Y luego silba. Respóndele un extrafio
rumor en el pantano.
Es la hora de loe insectos entre el fango removido.
Tolo lo grande en la selva medita y
calla.
Todo lo rufo se agita y rumorea.
Es la hora del tumulto en loe fangales.
El reinado feroz de loa reptilee.
Así, en cierlaa épocas de la Historia,
en cierloe momentos angustiosos de loe
i;,uebloa, cuando el silencio, amenazante
impera, sucede al grito de loe graodes
pensadores refu~,iadoe en la penumbra
del olvido, el tumulto soez de loe hiatrio~
nea, la turba gritadora de juglares.
La t.ropa de gitanos saita emoncee en
el escenario abandonado por loe grandes
Medalla que More/os llevaba al cuello.-Anverso.
actores, y dan sus farsas grotee-cae allí
(l'n fragmento de yesca.)
donde aún parece escucharse el grito atronador de le. tragedia.
de un alumbramiento formidable, Bel' refogiaeneleilencio,
Arlequín calza el coturno; y bajo la trágica máscara
cttal ei sintiese ya, en lae profuodidadte del horizonte,
grha con voz insexual hecatónq11eroa de E~quilo.
desperezaree el ala negra de la tempestad que ha de azoLoe Atridae se vau, llegan loe mimos.
tar deepuée sus flancos ardorosos.
La tragedia pasó; llega la farsa.
Inmóviles las hojas en los árboles¡ quietas las grandes
:m carromato impera solo.
an~e en sus nidos.
Re plena feria ....... ..
¡Todo parece tocado del pavor de la catástrofe!
¡Epocas lúgubres del pensamiento humano! E1:trai'ioe
El tigre con la cabeza indómi1a sobre las manos cruza. huüdimientos de loe pueblos que recuerdan el de Mario
&lt;las 1 húmedo el labio, somnoliento el ojo, entrecerrados en loa pantanos de .Minturnes.
loa párpados, mira el obscuro horizonte, contempla la
La ola de fango sube. La cima austera es tocada por
11nbe roja, que ama por su color, y sueña con heea ombte la espantosa ribazón .. ...... .
y sangre.
La prensa sufre la violación euprem~.
Ama la tempestad porgue ea 1u:ote, porque destruye y
Loe nuevos vándalos llegan al Capitolio;
amedrenta y mata. Oyéndola rugir la cree otra fiera, la
¡Al Capitolio augusto de la Idea!
1mefla cómo una hembra
giganteeca1 y la ima1ren
violada, estremecida y ru•
giente bajo su garra oprt.eora.
Arriba en la cimo, mudas las grandes águilae.
eienten ya bajo las a\aP,
las caricias primeras de
loe vientos.
Y, á la riba de Jo3Jago~ 1
cerca á las. grandes !!oree
acuáticas que emergen del
limo éomo una extrana
f oración ·de cienes; cual
gnndee pájaros sagrados
ti~mblao las garzas y loe
ánades, en uno como vago
i,.ueño del peligro, eEtre ·
cliando sus plumones in·
u,aculadoa, quiek&gt;s en_loe
ju ocales de la orilla.
La úhima bandada de
patosealvajeeabateel vue•
lo, y cae en la laguna co•
ruo lluvia de floree des•
prendidas de un rosal PScudido por el viento. Y,
P'fC celariae del desierto,
como aquellas agoreras
del oeeano, estos anuncian
biéu, que trae ds la proyección de en ala blanca,
despliega ya la suya roja
y negra la to1meota.
El gran silencio impera.
Es la hora de loa ineec·
toa.
Sólo ellos oo enmuda,
cen ante la majestad dE:
esos instantee.
Cartera urada pcr el héroe.
Sobre las floree, bajo la

ug

EL MUNDO

Recuerdos de las Fiestas Nacionales

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I

Reverso de la misma.

Libertos del honor, rebelados contra la gloria, pisan
la augusta tribuna, remedan los grandes hombree, lanzan eua gritos trágicos, y como O-,tavio furioso, con la.
cabeza del tribuno, ellos también clavan en la picota á
la elocuencia.
El diarismo es su tíltima conquista.
Y, caen sobre él como lae eerpientea .;ladas de 11' Ara·
bia eobre loe árboles reoinoeos de que habla Herodot1•.
Y, es de verlos en el momento de la farsa como imitar
pretenden loe modelos¡ ei gesto altivo, la expresión l'i.
brante, la majestad de los ausentes maestros .....
En la ebriedad suprema del funámbulo, de la majeeta1
hacen 1a mueca gueel harapo hace ála púrpura, yasraviP·
san ¡,ur la escena con el orgullo de un príncipe aquerné~
nida, como si fuesen loa
epígonaede Homero.
Todo lo degradan en en
mimesis furiosa.
Son la mueca del e:ipíritu humano.
¿El desprecio? esa ea su
atmóafen.
¿El silbido? ese es su
himno.
¿La carcajada? ea eu
apoteosis.
¿La saliva? es su aureola,
Ellos hacen de la ver•
güenza pedestal y de la
rnfamia su gloria.
Y desde la barraca en
que gesticulan arrojan w
guante á foe grandes ea•
critoree.
Ayax también retó á
Júplttrá orillas del Esca•
mandro.
Y Ayax no era un bu.
fóo. Pero Júpiter era un
dios,
Prftano de Ioshombre3
dijo Eeq uilo.
'
Anim1is Jlnnmis:re IIo•

rret,.
8i, Horror, santo horror
se apodera dei áuiruo pensando en eetOJ mc1wen tl.,s
de oprobio.
Horrorizaoe, dice ,el
Poeta.
Ensoberbecdos, dice la.
Escritura.

-¡

~orrida de f?&gt;enepcencia efectuada el d,a 15 del actual en la
LA.S REINAS:

Domltila Hldalgo.-COncha Ramos Arlzpe.-Sam Aburto.-)rarla Vent.-SaraChavero.-Delflna Moreno.-Marla Bolal:los.-Lupe Bola.11.os.
Enrlquete. Wllson.-)fargarita Quljano.-Anlta. cuevas.

LAS REINAS DE UNA FIESTA
Ya es muy tarde para hablar una vez mt111 de la ex•
¡,léndida corrida de toroe efectuada el qnincedeSeptiem•
bn,, con motivo de las flestae patrias y con un fin benéiico; dimos en su oportunidad la nota relativa en nuestro semanario, y si hoy iDSistimoe con unas cuan,aa lí·
nea e, es solo para acoro patlarlae á la fotografía que
-en este lugar publicamos,
y que representa &amp; las die·
tingnidae y hermosas rey•
'Das de la fiesta.
Bien conocidas son to•
dae ella11 1 l't'ynae de muchos hogares y de muchos
salones, para que deFgra•
nemos á sus piée todo el
caudal de lae flores de estilo. Su reuaro es el mejor elogio.

de, llevando ahí el timbre jubiloso de a11a gritos, el vivo
rayo de sol de sus mirt1.dae, el triunfal campanilleo de
sus risas. Eao no ee describe: se siente. Es la vida en
una de sus manifeeiacionee m'8 consoladoras: la vida que
lleva ya en sí, PI fermento de todos sus iofortunioe y sne
luchas¡ pero que sonríe a1ín 1 coofi'1 ds, al cielo azul, á las
alas crujient.ee y arrulladoras, á lae albas Henas de sonrojos y á las floree llenas de perfumes ........ .

UNA ENCANTADORA
FIESTA INFANTIL

Embelesador número
,del programa con que en
ee\e afio se celebraron en
la metrópoli lae :fiestas na•
cionalee, fué el baile in·
!fantil efectuadoen el Froi:tón Nacionat el 16 delco·
rriente yqne revistió una
animación indeecriptible.
Todos conocen el edifi·
cio y, en viendo el grabado relativo que public.amos, se formarán, sin du·
da, cabal id~a de su adorno¡ más lo que e( sería~
moe impoten'6B para describir, es el encantador
.adorno viviente de ague•
lla parvada de niflos que
invadió el local desde las
a,rimerae horas de la tar•

~laza de f?&gt;ucareli.

....

Se piensa con un dejo de tristeza en el porvenir, cuando se ve uno de esos grupos infantiles¡ mas á. poco se
van loe temores empujados por las riese ......... Sí, el maflana ea muy incierto: tiene las vaguedades del horizonte
cuando amanece; el mafl.ana será sin duda malo: es tan
mala la existencia!. ........ Pero el hoy qué radioso! ........ .
Vaya usted á entristecerse por que las golondrinas que
hoy pueblan de gorgeoe el viejo alero emigrarán mana.
na!... Oiga usted su char•
la bajo el amplio cielo
azul, y sonría, sonría á
eeoa plumajes negros y
lucientes que azotan loe
nidos de argamau ......... .
Y la alegría de la infancia es contagiosa ....... Yo
he visto á tanioa viejos
abrumados de tristezas,
reirenel circo! Ynorefan
las gracejadas de Bell, no
por cierto: el buen Ricar•
do ea un mago ........ PEtro
no puede desarrugar algo•
nos entrecejos ...... Reían
porque se contaminaban
de la alegría de sus hijos
y de sus nietos¡ porque
muchas manos blancas,
agitándose como blancas
alas de mariposa para el
aplauso, proclamaban Ja
dicha de l&amp; vida. Refan
por eso, es claro: no hay
sol más eficaz para alum•
brar las e.l mas de loa padres que las risas de loa
hijos ........ Cuando se do•
bla la ro~ de la vida, en
esa triste encrucijada de
los ouarenta at'loe, ya no
podemce recojer más flo•
res que las que aembra•
moa antes; y eeas flores
eon laa alegrías de los hi•
joe ...... Ay! del que dobla,

"
Frontón Nacional en que so efectuó el baJJe JnlantJJ de faatasla.

eolo, mustio y claudican•
te el obscuro camino, que
no eairella la margarih,

�EL MUNDO

DO ■ INGO a6

d• SEPTIEMBRE de 1897

.

DO ■ IIIGO

..1

SL MUNDO

a6 de SEPTIEMBIIE d• 1897

SOL OE INVIERNO
( POR JOB

RASCO )

Ancianos los dos y en-0ompleta soleda1 por la separa•
ción de sus hijas; ·e lla sorda y él asm:ttico , sientén am•
boa la pesi,.da carga de los aiios,-la prop ia en primer

Maria Cristina Sanc;hez y Juárez.

Juanita lbañez.

de oro y plata de un afecto paternal en que se re-

salón no quedaron ni las nota.! mudas ni las flores muertas
de que nos hablaba José Negl'ete: quedaba el perfume
suave de la inocencia, y acurrucados aquí y ahí, muchos
ecos de celestiales risas.

vive......... .

En algo como esto pensábamos, cuando, testigos mu•
dos de la fiesta infanti1 efectuada el dieciseie, veíamos
Bien hayan los que ea. esta vez dieron á la organizadesfilar en armoniosos y frescos grupos á una bandada
de ángeles en cuyos ojos negros 6 azules la vida can,aba ción de las fiestas patrias la nueva nota de las alegrías
infantiles .... Ya era tiempo. En las festividades naciodiana.
Iban y venían incansables al son de la música, vesti- nales ee embriagaba el pueblo y se divertían, más ó me•
dos con trajee, en cuya alegre fantasía se adivinaba la nos, loa jóvenes de las diversas olaeee sociales; pero puesolicitud de las madres, por el amplio local, en delicia· de decirse que los niños casi no tenían su porción de
sas l)arejae en que los sexos no eabian nada aún de sus dicha.
Hoy la tuvieron amplia, y sincera ee la complacencia
futuras pugnas tempestuosas, y aeguíaloa por donde
nuestra
al colaborar al recuerdo de la encantadora reu•
qui8ra un ojo avizor y carifioso desde la penumbra de ,
nión,
con
el mayor número de fotografías de que hemos
algún rinconcito íntimo ......... .
Cuando llegó la noche, lo mismo que loa pájaros, aque- dispuesto.
lla bandada riente voló hacia los nidos tibios, y en .el

Estefania Cbávez.
REINAS-NIÑAS.

Una fiesta más de h cual daremos nota conmemorati-va: Las ca:-reras de bicicletas efectuadas en la calzada de •
la Reforma el 15 de Septiembre á.1as 2 p. m., y que eatu--.
vieron caracterizadas por una animación y un entusiasmo digno de recuerdo.
En esta vez las reinas fuer.Jo preciosas nit:1.Uas, con cu-yos retratos hemos formado un ramillete para ofrecerlo
á nuestros lectores.

Manuel Chávez.

NOTA IMPORTANTE.

Como invitamos á las familias de los nif'ios que concurrieron al baile de fantasía de que hablamos en otro lu•
gar, á que noe enviasen loe retratos de aquelloa, para..
publicarlos, por no haber podido obtener en la locali•
dad todos !os que deseábamos, debido á la falta de luz·.

Trinidad, O/orla y Arturo Lillo.

propia, fué tal el número de fotografías que se nos en•
vió, que ¡nuy á nuea~ro pesar y sin hacer distinciones,
nos vemos obligados á reservar algunas para nuestro
próximo número.
Excúeesenoa esta supresión forzosa, que nos impone
la distribución de nuestro semanario.

término,-pno también la del compafíero. Muy adelan•
tado ya el. día, principia para ellos la monótona existe.acia, que termina á la hora en que para nosotros empie,za
la velada; no han hecho más que pentrar en FtIB rEmedios
caeeroe, el asunto más interesante; en en frugal cernida,
lo que conetit·1ye su placer¡ una discusión pre visla, y
acaso neceearia para el equilibrio de esos cerebros aletargados, entra forzosamente en el programa del día,
cuando llegan loe dos periódicos¡ el del se.ti or¡ literal

VERSOS DE HIDALGO

Escritos en

lae paredes Pe eu prisión.
Hidalgo estuvo preso
en Chihuahua en la pieza
que está bajo la torre de
la capilla del Hospital
Real. Como fuera compa•
eivo y huruano el trato
que le dieran sus guardia•
nea, el cabo Ortega y el
eepailol Melchor Guaspe,
alcaides de la carcel, lee
consagró estas décimas,
escritas con carbón en la
pared, de puflo y letra
del h éroe, la víspera de
su muerte:
Ortega, tu crianza fina,
Tt1 índole y estilo amable
Siempre te harán aprecia(ble
Aun con gente peregrina;
Tiene protección divina
La piedadque has ejercido
Con un pobre desvalido
Que ma~ana va á morir,
Y no puede retribuir
Ningún favor recibido.
Melchor, tu buen corazón
Ha ad1Jnado con pericia
Lo que pide la justicia
Y exige la compasión.

r,·~~- ~~~-~~¡~· ~¡·a.~~~~·li·a.~
Pablo y Leonor Prida

Daniel Oarza.

María Cristina A/varez y Cortina.

Ousdalupe Alvarez y Cortina.

En cuanto te ea permitido
Partea el postre con él;
. Y agradecido Miguel,
Te rla las gracias rendido.

Carrrerás en bicicletas,
efectuadas el dia 15á las2 p.m.• en la Calzada de la Reforma.

Las Reinas.

�•
&amp;L MUNDO

cuánM&gt; en,ueiasmo en los dos viejoel ella, por que ee eu
sangre¡ él porque ee boniia (el buen hombre ee aficionado todavía á esa golosina que se le ha hecho Un rara)
y empieza á prodigarle todae aquellas galaDterías qae ee
usaron en eu juventud. Eotretan$o eu ~eja mitad, sen•
e1b1e todavía 'á la pasión de loe celoe, dice para eí: «Loe
hombree no saben envejecern; y aunque molesta, se apresura á preparar el té y á ofrecer las paeiae.
((,Oh, i!al dijo la bermoea poniéndose en pie y excusándose de no haberla° ayudado aniee: la he dejado hacer porq11e ueted eet:t tan agil que parece una nif'la ...... n
Sea que hablase muy alto la joven ó quién sabe porqué,
ea lo cierto que la sorda oyó JLuy bien, ee eonrió, iu:vo
un asomo de rubor; y el viejo, también a::iimado y que•
riendo echarla de fuerte, trató de levantarae 1 más no le
valió eu buena disposición; hizo una horrible mut!ca y
ee quedó qaietecHo¡ la gota le atormentaba atrozmenie.
Pasada aquella hora de delicias para loe dos a.oc!anoe1
cuando la joven 1 al despedirse, presentó su blanca mano al enfermo, éste la retuvo un momento entre lae suyas, arrugadas, y la besó con efusión. ,c¡La misma mira•
da de antes ......... !)) siempre seductor! pensó la vieja,
con el corazón eniernecido. La joven ni siquiera hizo
caso; ¡sus ojos encuentran :i cad,i paso tantas miradas
de admiración! Al abrazar á eu tía hubo muchas cari·
cias y todas las demostraciones que acostumbran las muJeres¡ por úlsimo, al pie de la escalera se besaron con
cariño: la amable aparición desapareció, y á poco no se
oía ni el ruido del carruaje.
Go~oea la anciana por aquel rato de placer, eubió ligera y animada á reunirse con su viejo. Ambos tenían loe
pómulos eonrosadoe, los ojos brillantes.

DO ■ IHO

a6 do SlPTIUIBRE do l . .7

RECOGIDOS POR EL, DOCTOR CARL.OS GL.ASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.
37,000 xnlllas sobre los niares.

•
Después, á la salida del muelle ¡mucho cuidado! y máe paciencia porque tenéis qué
·ver á una agitada multitud que mete entre ustedes cochee y vehículos de iodae formas¡
.adem:is, cada uno hablará su idioma y ee dificil oomprenderlee; por fin, apena~ se llega
á la pue,ta del muelle, y ya se tiene á gente de todas castaeaglomerandoeeálaeubida de
las e&amp;calas; es que ellos.como nosotros acaban de d~sembarcar del bote que abandonan
-á EU patrón. Ya estamos en la extensa plaza del muelle y separados de aquel tur.oalto,
toruamos un cocheoii.o elegante, fino, arrastrado por un magnífico poney de metro y
algo m:is de altura¡ el cochero, ó coi:no se dice en malayo kling, habla un poco de in·
gléi y entiende las órdenes que se le dan; iremos al Lrmr/on Hotel. Daspués de un all
riglit gangoso monta en el reducido pescante de su coche abierto y el pone11 nervioso
·t•fro ft, lanza :t trote íuerte y garboso por la calle del mar.
V
EL PARQ1JE R.U'FLES

Antonio Prida.

Celita Mendoza.

NllVE Y FUEGO.

•.

A medida que avanza nuestro cochecito se ven de uno y otro lado grandes edifi•
cios de estilo europeo, y en el fondo 11n enganche de fit,rro, calabrotes y gualdras de
acero; ea un puente colgante sobre el río: ya estamos del otro lado del puente y á todo
nuesuo derredor, se euiende el hermoso parque R11:{lles y el cochero guía á eu gracioso
pont-y á la izquierda por una avenida literalmente cubierta por coches semejantes al
-que nos lleva y arrastrados por poney siempre del mismo tamafio, pero de todos coloree, pintos, tordillos, colorados retiLitos, alazanes, etc.; má!I allá entre el mismo serpen•
iear de diminutos carru1'jes, otros arrastrados pJr hermosa yunta de bueyes blancos
con gran joroba en 1a cruz y sus largos y
1)UDtiagudoe cu~rooa en forma de arco, cruzan sus puntas á lo alto, cubiertas con dos
magníficas y!relucientee bolas de latón y llevan ti su tardo trote á uaa familia de ricos
..naturalee y casi todas jovencitte guapa!!, con
eu nt-gro y naturalmente rizado pelo muy
bien arn glado en &lt;Joe gajos á loe lados de
la es beza y ostentando magníticas peinetas de oro y carey¡ arracadas grandes y
peeadae pt&gt;naen de sus oídos y de la nariz
magolficae argollas de oro y plata, en eue
cueiJos de ébano graciosos, tiembla un collar de perlas de Ceylan, corales y robles¡
y unmautode vaporoea tela de lae indias,
deja ver por iraneparencia eue torneados
brazos color de bronce, que agitan y hacen
sonar loe colgajilloe metálicos y cadenitas
de eua puls~rae de oro macizo; todas vestidas de blanco con cintas r:jae al estilo
•escocés que amarran y juntan su cabello de
azabache, ríen co.otentae, dejando ver la
irreprochable hilera de perlas de eu denta•
dura y las chispeantes miradas que ee dee•
prenden de eue ojos negros. Al pasar cerca
de nosotros, lo único que podemos entenderles es, London Hotel¡ así deducimos
qut'I serán nuestras vecinas ó compat'l.erae.
Mientras, sigue trotando nuestro Poney
-que ya suda espuma, y vosoi1as, queridas
l~cwrae, oe abanicais de lo hndo porque
aún hace calor á pesar de que hay brisa y
que el sol no penetra al travéedela bóveda
de verduraque cubre nuestro paso¡ sin embargo, vaia curioeeando iodo lo que pa3a
fuera, en la calle¡ rinquicháe, arrastrados
por chinos, calezas por rndue, eillae de ma·
nos por siameses1 bicicletas, eie. y en el par•
que, sobre el cesped grupos de extraojeroe,
jugandofoot1 ball, croket, racket, Law-1'ennis
en fin, toda clase de juegos inglesee 1 y todo
esto al aire libre, á la tarde que declina,
y allá en la bahía, yate, y botes, jugando
regatas¡ por fio, llegamos al hotel, y el coc.::.ero nos cobra media rupia por el viaje,
pie á 1,ierra y en,ramoe.

•

miembros mutilados para implorar vuestra caridad, loe muchachos se ponen á hacer
cootoreionee y maochiocuepas delaote de vos con el mismo objeto, y todo esto oyendo
todos loa idiomas eecepio el eepat'!.ol. R~pentioameote, oía gritos en cualquier parte del
salón, g1hoe de una señorita. seguidos de mil rieae y aspavientos: es que un juglar bn.
sacado nna víbora cobra capelo de un cesr.o de mimbre, ó que un mono ha saltado á 808•
riciar el rostro de cualquier concurrenie. Después de pasar un rat.o entre este grupo
de gente desconocida toda; pero qua os habla y ve eon familiaridad, qae pta,ioa de todo
con humor, nadie tiene contragiempos y todoe eí rebosan gue&amp;o; luego platicaie un
rato y para entender hay que estar muy faer,e en gaografía porque no hay punto del
globo, de donde oo veogan esa avalancha que ee repartt1 luego en todas diri:ccionee,
después de haber hecho en una hora la amie,ad más franca y sincera.
Paijamoe al jardín y allí veréis lo que ee delicioso; una avenida que se iuerce, que
culebrea. oe conduce á un bo:!que ep11rentemente formado por muchos árboles y oe
sorprende la noticia, noee más que uno solo: el Ar bol de la India. Esta plant.a panicular de
ese ierritorio eleva su tronco y ramaje; dtspuée, de las ramae bajan rafees que
al llegar á tierra la cavan y ee convierten en otros nuevos troncos¡ así, fórmaee en
un monto de cinco á. eeie aiioe¡ una serie de sroneoe unidoe por el ramaje, y cu·
briendo más y más el terreno que van tomando por gradoe y ampliando en lo alto sa
follaje. Debajo de un arbol dee~tos que cu,n~a con 62 troncos y sombrea. una ex•
tensión en diámetro de 250 metros, es&amp;á artificialmen e erigido un iomeneo salón,
cuyo techo lo forma el tupido ramaje, eiemore verde; el piso levantado y cubierto
de asfalto, respeta lo'! troncos que han dejado libres, formándoles arriates1 provistos
de un rústico barandal de cafia de Ja India. Allí teneis en jaulas vistosas, aves de
ioda el Asia, animales de todaa clases, y en las avenidas q11e forman el salón, me·
sae de marmol donde á ,odo sabor y gueto
~
probaie lo que guereie de refrescoa, y repostería. ¡Agradable por cierto es pasar las
horas de la t.arde bajo él, gozando de la v•·
riada y lujosa concurrencia Europea y
Asiática que lo frecaenia; parece una kerméeee diaria, donde asisten con sus trajes
especiales toda clase de familias iogleeae,
búlgaras, borneanas, y iodae las deacen•
dientes de loa magnuee de loe distintos
reinados y principados asiáticoe1 y de la
Oceanía¡ ioman á. Singapoure como vera•
niego, porque eu chma 1 á peear de ser cálido, es invariable en todo el af'l.o y refresca•
do siempre por brisas agradables, húmedas
y fríae.
Singapoure es muy agradable y rico, aa.
principal impor~acion es de toda clase de
especiae, azúcar, 5elae de cachemira, cacaoe, café1 vainilla, y ademá9, posee un
gran depósito de carbón de piedra, y ea tan
violenio el embarque de ese combustible
que en 2 horas pueden poner á bordo e,5(J(}
ioneladae, operación que es pesada1 y que
en otros puertos detitnle á los barcos, con•
irariando su üinerarío¡ población nmy vieja, su nombre eade orfgensans~r1to y quiere decir ciudad deto, tígres, porque e11 tiempos antiguos morían de 500 á 000 nar.ivos
anualmente por la garra y el ditinte de esa
fiera¡ de allí nace también que esa gente
E&gt;Bté tan acostumbrada á la caza y domesticación de esoe animales.
300.000 habk,antee tiene la población y
500,000 toda la isla.

VII
20

PREPARATfYOS DE M.ARCIU,
NU&amp;VOS TRIPULANTEH Á BOltOO.

Faltaba hacer carbón para seguir adelan..
te nuestro viaje, subiendo en latitud hasta el mediterráneo, después de crnzar el
golfo de Bengala el de Aden, el Mar R')jo y
()anal de Suez 8!1 decir más de 8 000 millas·
cambiamos fondeadero y nos di~ij 1moe deÍ
VI
puwto viejo al puerto nuevo a~racaJ1do al
muelle de depóeü.os de carbón; durante la
LONOON HOTEL
faena acudiera.u á loe coeiados del barco varios comerciantee, entre elloa algunoe que
'En la eequinn de una manzana se Jevan•
Un encantador de serpientes.
ve,ndían monos chango, de i&amp;IJ?-&amp;flo peque.l:lo¡
ta, ya lo veis, de un lado, _una alta pared
.
.
gr1eee de pelo, mansos y v1voe; ésioe tu•sin ninguna puerla al exter1or1 y ee prolonga muy leJoe, casi hasta el fondo de 1a cua- vieron aceptación y á hurtadillas la marineria compró ,i40 y·oo centavos varios ejem ..
•dra· del 01,ro lado1 frente al parque, un amplio corredor cubierto de inclinado techo rojo,
piares que acuitaron enel soll.ado; en las tardee loe ratos de oe10 los divertian los ma..
•sostenido por delgadas pilastras de madera pulida, termina haci!l la esquina en uoa rineroe enee.tlando á sus nuevos huéepedee que por su inteligencia, muy pronto 88
corta y ampiia escalera que conduce al corredor sembrado de varias mesas de caoba, e~ucaban pe~ b.~ahí que un dia·~ompen los amarres _que los tenían eujetoe y obedede Eándalo y palo rojo, á las paredes l:ls cubren casi por completo grandes for.ografias ciendo :t sus 1nehotos1 snben li la Jareta en tropel, hac1-,ado maromas y má!I maromas·
.''Y magníficos cromoe que representan paísajee variados de la península.
acto conii-nuo, ee dió la órden de espoleará ian ágiles pero nocivos marineros que 0 ,;
Del corredor al salón de billares, comunicase por dos arcos regr.1larmente eepacio- pocas hora'! estal-)an gozando de verdadera felicidad en su nuevo empleo; no sin t.raba'BOB á un lado queda la C'lntina y e:i el resto las mesas de billar¡ en mra esquina, un
jo pudieron atrapar ú. toe coludos animale!I, á quienes parecía diveri1r más bien que
pabellón donde venden fotografías Y. por fin en otra eeq·•ina un eiegame eu~tido de se• asustar la persecusión de que eran obJeto.
•das y cachemiras que venden á Pf1:Cto elevado.. Entre. las mesas hay espac1os muy re•
Con qné tristeza veía yo á la gente deshacerse de eue nuevos y efímeros compafle•
,guiares para dejar pasar á la muluiud de touristaa, sm estorbar á loe Jugadores; por roe, que c1mblaban por concbae ú o~ros objetos de poco valor; pero la órden era jua·fin las paredes que forman el salón t.ieoen amplias. comunicaciones con miradores co• ta y ierm1nan\e y había que obedecer
mo el de la entrada, pero con Vista al jardín del Hotel; sobre los techos colgando y os•
Uao solo aferrado á quedane en al barco, se mantuvo en lo altQ de la cruceta por
•cilando siempre 1 grandes pantallas de fino lienzo aeréan la calurosa ar.m6efera del un día hasta que la srieteza de verJe aielado y el hambre lo obligó á bajar era de dar
t!alóo que ee hal1 a concurrido, lleno, á no poder P?ner un solo pie.
risa como andando parado sobre sus patas, aeguía á todos bnecaado algo que comer·
Pues bien mis simpáticas lcc\orae, como tonnetas podemos pasar entre eSA mare• ee le dió por despedida fruta que comió gustoso, y cómo se hi~o !impás1co aquel ani~
magnum de g'eme, porque es permitido y vereis como las mas elegantes y decenLee mal que debe haber muerto á no dudarlo de indigestión; ial fué la comida que dió de
•seflorae pasean en loe salones y corredores·, tomando también ene buenos vasos de re•
frut.a, carLe y peecados.
freecos porque ee apetecen¡ pero impor,a curiosear y á pasar del calor "Yereie como os
Limpio el barco y todoa á bordo con Ja patente limpia, salimos de Singapoure
divierte ese baraiillo de gense, esa variedad de tipos y de damas que hablan, ae mee- despirtiéndonos de la So.ida qae iodavía quedaría fondeada por un mee. Doblamoe el
ven ríen y abanican, van de un lado á otro viendo todo y luchaodo con loe '{endedo• cabo B el vea, y en pleno estrecho de Málaca aecendimoe dejando á un lado las eleva•res 4ue ofrecen cajas labradas de sándalo, de púas de puerco espín, baatonee de oal'ia de das ooeias de Java y de es,ribor á las de la península; la corriente fuerte y las ag11ae
la india ó de ébano, elefantes, tígrea, y fignrae humanas que fabrican en marfil, madera de an verde sucio indicaban el bajo fondo del ee,recb.o; al llegar á la punta none de
y caoba piezas de cachemira, conchas con paisajes iluminados al óleo, grandes irosoe la ie~a, cambiamos rambi:, hacia el oeste dejando apenas visible en Ja costa, á Edí, ~
-de mad;épora ó coral corriente, fotografias, pitoe de una plau5aeepecial¡ otros eoaetlan blac16n holandesa, en la 1ala de Java. En la noche del'8rcerdlade mar avistamos el fa•

c,Linan dijo el anciano con voz dU:lce y ya olvidada
hacía tiempo ( con ese nombre la llamaba en eu ju ven•
iud} «¿Sabes que se parece á tí? ...... » Y abismándose en
loe recuerdos del pasado continúo-con voz muy alta,
lo aee~uro:-¿«Td acuerdas del día de las cerezas?...... »
¡Qué bien oyó en ese momento la sepiuagenaria Adelinal Bu sonrisa desdentada tuvo otra vez cierta gracia de
juventud, y el brillo de otro tiempo volvió :t iluminar
por un ins~ante sus ojos apagado!!.
¡Cuán grande ea tn poder, oh juventud! ouando así
logras, con solo tu contacto, devolver por un momento á
esas ruinas humanas toda la frescura de los recuerdos
de amor.

Antonio Alvarez y Corilna.

F. QE; JAURE:GUI

¿A qué vienes, amor, si es ya muy tarde
A turbar mi profunda indiferencia?
Déjame sumergido en la indolencia
Y no de tu crueldad hagas alarde.
Desde que el fuego de la fe no arde
En mis eairaflae, siento la inclemencia
De iodo cuanto &amp;bruma la exieiencia
Y hace el ánimo mísero y cobarde.
¡Oh amor! ya no me engafian tue rieuefioe
Eepejíemoe de calma y de veniura,
Poblados de ilusiones y de ensueflo1:1,
Que iluminan mi espíritu sombrío,
Y que arrancas después con mano dura
Para dejar mi corazón vaoíol
JOSÉ M. ÜCHOA,
Sepliembre de 1897.

¿A qué hoto desdén, cuando podrías
Con un poco de amor y de ternura,
Trocar en no probadas alegrías
Mis horas solitarias de amargura?
S'i penetraras las tristezas mías,
Si supieras que te amo con locura ...... ¡
Tú t.ienes CO?azón, y alcanzarías
A reaP2ar mis Euefl.oe de ventura.
Oonmuévate á lo menoe la rudeza
Oon que el dolor en mí ceba eue eat'l.as;
Y te diré con íntima franqueza:
Si ya agotado me crees, te engafiae,
Pues delata la nieve en mi cabeza
El fuego abraEador de mis enirafiae.
Agosto de 1897.
Jod M, OcaoA.

223

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBErfA "ZARAGOZA"

PA_RA LA SRlTA. JOSl!FA CORREA Y

como conviene al ciudadano óe 1880; y el de la eeflora,
de ean&amp;a ideas, porque ella es muy devota. El desprecio
reciproco de eetae lecturas ea tan grande que nunca lee
e-1 uno el periódico del otro¡ empero, más tarde sí, á hurtadillas-únicamente, por alimentar eu c61era-tomao not-a de lo que dicen, y al día eiguiente ee echan á la cara
las inepcias con que el día anterior se deleitaran uno y
otrn.
Unas pocas viei,ae ayudan todavía, sostener esas últimas chispas del peoeamientl: el cura, que poco interPsa al eef'ior, el vecino de eofren'8, que indigoaá la sef\ora por que es volteriano, y el médico, que esperan ambos, como un libertador; cuando lea sobreviene una cri1:1ie, y que, en tantO dura el sufrimiento, lee ¡:arece un
igno1 anie, ei no ha llevado en eu bolsillo el agua de Jou •
,·ence.
Un día peneiró en aqnel Falón iriete y oscuro un rayo
de e-ol, una joven hermosa, la sobrina de Paríe. ¡Ahl

EL MUNDO

DOMIRGO a6 do SlPTIEMBRE do 1801

Apuntes sobre el

ES TARDE,

Lo/Ita. Verdugo.

•

Maria Verdugo•

�OOIIINGO 26 de SEPTIEMBRE de llo,

EL MUNDO

224

•
remplo hlndu en Colombo.
ro de la iela Wai perteneciente A loe ingleeM;y pasando e"ltre esta isla y la Bra.$ ascendimos un poco hasta el paralelet número 6 que seguimos basta la isla de Ceylán, fu•
t.uro Puerto que eeperfbamoe alcam:ar diPz días deepuée de nuestra salida.
En todo el trayecto enconmunoe 28 barcos, lo que indica queee la vía que utilizan todos loa abundante e vaporea que hacen la travesía del Asia por lae aguas del golfo de Bengala.
Once días de mar sin nada notable gastamos para l!Pgar á otro 'paraíso: á la India.
El puerto de Colombo se avistó á las diez de la mañana y guiados por el práctico
fondeamo1:1 cerca del magnífico y j,ganteeco malecón del sur, espesa muralla de grani•
to que defiende á las ~mbarcacionea de la marea del sur-oeste.
, .

intenso superaba al que eufrimos en Singapoure. Los extranjeros residentes abando•
naron el puerto, internándose en la isla hasta las pintorescas poblaciones de Nueva.
Elia y Kandy.
Plaga terrible la peste, que Se extiende y cunde en aquel territorio que es su cuna,
deevastando loe pueblos y causando el Mirror de todaé lae naciones.
La sanidad de C.)lombo _había tomado ya eus precauciones, redoblando las vigilancias y poniendo en planta las riguroefeimas leyes de Cuarentena¡ aef ea que el puerto estaba trisU- 1 que la población no abundaba sino en naturales y que loe grandtle y
pintorescos paeeos orientales veíanse d ; eiertoe de europeos¡ pero ¡qué aep2cto más J!Oberbio de eea i!la, llamada por loa primitivos indua Sí.nhala ó Sudarsana, que quiere
decir la bella! ¡cómo brillaban, cual granate, lae callee rojas por el cabuck, contrastando atrevidamente con el verde ob~curo de gigante vegetación, que se reflejaba mageetuosa en la tersa aup~rficie de un lago irrf gu• ar y tortl}OBO que circunda á la
ciudad.
Edificios euntuoeoe forman espaciosas callea que se pierden en bo!:lquee hermoef-.
aimoa, en bóvedas de intenso follage, siempre verde; el árbol de la oanela, el almendro y el tek mezclan su ramsje y confmiden eue perfumes; enredaderas gigantea tre•
pan por donde quiera, enmarafl.ando con su inestricable red de monstruosa araña los
intervalos que d~jan entre eí loe pintoreacoe árboles. En el agua, también plantas
arrogantes como la ;i• frtoria , el loto y mil otras especies, cubren la superficie de la•
gos y eetanquee, ealpicádoe de floree blancas ó lilas, rojas ó azulea, que despiden aromas embriagadores: tal ea la fama de Oeylán como bella, que cuentan loa marinos que
aún no ee auvierten á la vista lae costas de Ceylá.a y ya Bt, percibe el perfumado ambiente que deepidf'.
Considerad un poco hiperbólico este dicho, pero la verdad es que no hay exage•
ración en decir que no ee encuentra país donde trascienda tanto el perfume de las
plantaP, hojas y .tloree como en Geylán. Ab.ora, si ee toma un coche y se paaa revista..
á txtramuroe, al Pa rque de canelu y al 1\fuaeo Real ó á loe templos ó pagodas bramanes é iodue: untoncee ea más pe:rfumada, casi casi insoportable la tibia atmóefera cin·
galua.
Con dos rupias y media se puede alquilar un buea coche que os baga vieitar en
eeia horas lo principal de la ciudad¡ agregadle media rupia de gala a\ cochero y os servirá de magnífico cicerone, -voluntario y comedido, comportamiento que utilizais yque bien vale una rupia.
·
Primero se vieitó la ciudad de nativos, barrio miserable¡ casas, más bien jacales
de madera, donde viven casi desnudos, aglomerados y eucioe loe malayos é indus: por
lo demá.s huele mal; allí no lit g1. f'l perfume de la atmósfera 6 se neutraliza al contac•
to de ese olor de carne humantt. sucia y miserable, exagerado por el ardiente sol que
tueeb eu bronceada piel. Veet.idos muv eencillameme, lleva el hombre un pedazo de
litnzo cruzado en su cintura, ~que detiene con un lazo cualquiera, y una especia de
sábana corta, que puesta sobre la cabeza dejan que caiga libremente ilobre la espálda;.
h 8 mujeres usan el miemo tiapo, pero de colores, casi siempre á. cuadros, y una camí •
&amp;eta corr.a, blanca, que cubre sus eenoe: llevan como adorno peeadae argollas de metal
enellóbulo de eua 01dos, que crecen y se alargan haeta parecer mona ,ruosos¡f rugívoroa
y herbívoros, pocas veces entra la carne en su alimentación: lo que más resalta en todos ea ta colorac~ón rojo inteneo de-eue bocas, debido á la costumbre que tienen de
mascar una serie de especias, que dan, con la ealiba, una coloración rojo de carmín,
que tii1e labioe, leng11a y boca: utilizan laeespeciae en vez de tabaco, y la primera im•
presión que dan ea de individuos que acaban de tener una contienda, que terminópor hacer brotar abundante sangre de la boca.

CUARTA PARTE.
I.A INDIA
CEYLAN.-COLOMBO.-NUEVA ELIA.-KANlJY.

I
LA CUNA DE l.A HUMANIDAD

¿Quién no ha oído, allá, en la aonri8nte etapa de la nifléz, las fabulosas historie•
tas de Las mil y una noch~s! ¿quiéo no ha eeotido au tierna imaginación conmovida por
las fechorías de loa Magos, de las Nayadea del bosque, de loe reyes y príncipes eanguinarioe, de loa monauuoa de aiet.e cabezae, de las varitas de vutua y de las lámpa~
rae maravilloaae? quién, cuando en los eetudioa superiores, al tratar del gran problema de Ja aparición del hombre no !8 ha eeotido atraido por eae caos de vaguedad 1 é
inútilmente eecudr1fla pergaminos, esculca autores, revisa opiniones y caneado 11.
nalmente deja en eu ilustración un vacío, y en sus creencias una vaga idea de .auestra aparición sobre la tiefra? ............ Pero entre tanta opinión, entre esa pale,a de
coloridoe ténuee de la ciencia, realza un conjunto uniforme, un arco iris de sustentación, donde la hipoteeie consolida su cimientos y con verosímil forma nos muestra
aunque con vaguedad, la cuna de nuestros padrea, el afl.ejo tronco de nuestro árbol
genealóg 'co, en fín, el sitio donde ese árbol echó raíces y deepuée, el variadisimo ramaje qué hoy dia, puebla á. todo ei. orbe.
Creeee comn~mente .qu.e alht en lae edades primitivas .de nuestro planeta, en la
época de loa deahielos, ex1enó, circundando al globo, una faJa de tierra intertropical1
único eitio habitable y habitado para loe hombree de aquél entonces.
~1 través del t;íempo sucediéro~ee bornbles cataclie!llos que ~u~erjfan en las profu11d1dadee del océano grandes lon1ae de la terrestre faJa, convn11endo en islas 6 archipiélagos, aquella uniforme zona. Veetigios quedan todavía de esa poderosa creencia; el Africa unida á la Arabia por nn itemo que hoy ee el estrecho de Bad-el-Man
Deb. 1\1álaca .con Borneo Sumatra y Java; en América la península de la Florida y Cuba, y lae Aoullaa; Espaff.a con Africa por Gibraltar, Europa y Asia por el Bósforo y
en fin, la isla de Ceylán con la gran península C:flgangética, hoy universalmente ~onocida por las Indias orientales.
_ En ning~na parte como en est.a última, hay loe vestiglos máe palpables del CSta.chemo que dió logar á la separación de Ceylán del contrnente; hacia el noroeste el
reducido eetracho de Parabán separa la isla del continente y sembradas, formando arco de circulo sobresalen del nivel de lae aguas las islas alargadas de Rameewarán el
puente Ramée y Kamar que separan al norte el golfo de Palk y al sur el de Manaa;.
Loe primitivos habi&amp;auttleque eobÍ'evivieroná aquelJoe terremotos ya por el temor de perecer como eue antepasados, ya u1 gidos por las necesidades1 ábandonan en
masa loe gironee de tierra ingrata, y en b&amp;leat1 const-ruidae con troncos de árboles, uni·
daa entre sí, se l,rnzan á la mar, impulsados por el viento y eua corrientee en busca
de otro ierritorio más adecuado ii eue funciones vitales y á eu deearrollo.
'
¿Cuántos millones de seres no murieron en esas arrieegadae tentativas? ........ . Los
más f~ertes y afortunados llegaron á Ceylán, de allí á. la India y de allí, propagándoee hacia el Norte, l?ª"blan, al ~ravés de Jos a_iglo~, el orbe antiguo, modificándose por
el terreno y lae r_egrnn~s del cltma su orgamzac1ó1=1, su carácter de raza y su idioma.
En esas Indias Onentalee, remotaP como loe a1gloe, ea donde se descubren loe pri•
meros rasgos de nueetra genealogía¡ de allí dimanan todos loe idiomas allí ea donde
~e levania. la mJgica !r~gua donde ~e han fo:-jado los hombree .de acer~, las leyendas
inveroaím1lea, las rehglonee fantást1cae, las guerras de ext.ermmio, las hambree que
matan, las pestes que desolan.
Alli, á UD paso d~ ~ea tierra vetusta é hist.6rica, !lº .dns playas perfumadae por el
rhododéndron , enroJemdae por el cabuck [arcilla roJa maie] que forma el pieo de la
isla, sobre sus fangosas agua.e, que alimem,an á la va::oaa p erla negra, fondeó nuestro
barco á un lado del malecón que forma el puerto de G'olombo.
1

1

III
LA

11

COBBA CAPELO. 11

Del barrio nativo tómaee el camino sombreado y fértil del parque de canela, yallí vereie entonces el corpulento abdal con eue ajas ovales y grandes y e u tronco liso,
oubíert? de _frag1l corteza, que seca y beneficiada forma loa rollos de canela con que
confecc1ona1e, lectoras, vúeetroe, dulces, helados y mil platillos.
El parque ea hermoso y el Mueeo de Hietbria Natural Arqueológica y Agricultu •
ra, vasto en ejemplares, ¡cómo brillan y destacan las mariposas. que llevan cubiertas
sus pulverulentas alas de loe más vivoH y esmaltados colorea que pudo combinar la
naturaleza en esas floree vólanteal¡ paeais un agradable rato, curioseando principal•
mente la variedad excesiva de reptiles que posee la India, figurando entre ellos la
reina de las víboras venenosas: la cobra capelo.
Anécdotas tradicionalee, cuentos verosímiles 6 fabulosas fechorías ee a.tribuyen
á esa emperatriz de loe ojidias.
'
El indu ha logrado domesticarla y hace de ella un medio de eepeculación exhi-.
hiendo sue notables habilidades y su inteligencia un poco superior á las de su especie;
en ee,aeexperienciae, el reptil se muestra voluntario y hasta astuto para hacer sus
suertes como pudiera hacerlas u.a animal más perfecto.
La cobra capelo ea un animal que no inspira repugnancia como sus congénere3;
ea ágil, esbelta.y graciosa, de un color generalmente amarillo grie y sobre todo lo que
la distingue de todas las demá.e ea la gola ó capelo que levanta cuando se le excita; en
el dorso este capelo tiene un dibujo eepecia1; doa círculos ó oaroaae negras á loa lados,
simétricas y de éstas hacia abajo parten doe rayas negrae que ee unen eu ángulo dando

225

EL MUNDO

Entrada al templo hlndu de R.ameswaram. - Paumten.
á la figura la forma de unos lenetes. Cuando está excitada sostiene sobre la cola enroec~da su cuello digámoslo aeí, dobland:l .como ?n cisne la cabeza, capelo y primer ter•
mo de su alargado cuerpo; en esta pneimón deJa ver la Cobra toda eu ahivez y elegancia-es un reptil hermoso valiente, y vivo.Citaré algunas de lae bietorietae que allá ee cuentan, así como la educación que
lee dá. el juglar que las amanea.
Preguntando al prt&gt;eideate de Sanidad en Colombo si había a'go de cierto sobre loe
cuentoe que se atribuían á la Cobra me dijo: ei, ea muy cierto¡ la Cobia ea el león de
loe reptiles: ea vengativa, valiente y agradecida.
Advertiré que el doctor citado ea oriundo de la India, hijo de una familia noble inglesa é ilustrado en todoe loe ramos del eaber human&lt;'.
Su casa ea un mmeo y entre muchos animales tiene un hnmoso ejemplar Je cobra capelo¡ contándome la historia de eea víbora, me refirió que la babia atrapado
desde muy chica y que en la jaula que le servía de carcril haJía crecido en 6 años haa\ael tamafl.o que te~Ia: cerca de metro y medio; u.a antiguo mozo que destinaba al único cuidado de sue ammales á hora determinada iba á servirá la v1bora, primero ineectoey despué3 ratones; un día, platica el Doctor, mi mozo íué I gredido por otro individuo en. loa momentos q11e abría la puerta de la jaula para dari&lt;:1 á la cobra una ra~a.
La agresión fué brusca y loa dos, mozo y deeoooocido, rodaron por tierra luchando¡ repentinamente el. agresor da un gri\o terrible enelta á .ni n1ozo y st&gt;guadoe deepués era
presa de convuleLOaee espantosas. El mozo por el momento no aupo á qué atribmr esta
aorpreea cuando vio deslizáodo~e por tier:a á la cobra que en poco iü-mpoeubió á la
jaula y penetró por la puert.ecilla que babfa quedado abiuta v por dN1de había ea•
Jido: Aeuetado el cuidador y sin ocupare.e más de la cobra me da la noticia é iamediatamBnte asisto al enfermo que murió en p0coa minutos¡ la cobra no volvió á i!ahr sino que esperó traoquila que el mozo le llevara su allmen io.
Este caso particular dice el Doctor, me hizo concederle á la cobra no eolo intelige:u.oia sino también aeradecimiento; defendió con energía al que desde tantos años le
llevaba alimento y la cuidaba.
Admírese ust.ed, me decía, cómo supo mi cobra distinguir en la rifi.a á su víctima?
¿cómo ~ali? y para qué~¡ nó con un o~jeto? es~o es admirat&gt;le, me decía, que pueda ca•
ber raCIQCIDlO en un ammal de tan baJa ei:cala en la eérie de loe vertebrados.
Abara vedla~ en a~e trabajos de circo; todas ellas están mutiladas, lee rompen de
base el perforado colmillo venenífero y lo tapan con una eustanoia especial; t-xcitadae,
se calman con las penetrantes notas del si.guiti, especie de pilo unido á un guaje y
que produce eetridente y monótoao estribillo¡ la cobra, satisfecha con un rato de mú·
eica ee preeta ii. las B!,lertec, sale de SLI colote de mimbre y paea au ondulante cuerpo
por argollas, luego sigue otra y otra baeta cuatro. que ee anudan, y alternativa mente
pasan por tantos obstáculos como se lea ponen; luego se meten cada una en su cesto
que el juglar pone en cuadro, y sacando cada animal sus alargados cuellos forma¿
un arrogante y temible cuadro¡ á cada movimiento del juglar ya conocido' se ocultan ó ealen de eu cesto y pendientee, lo siguen volteándose, y mudan de lugar dando
vueltas al rededor de ellos.
La cobra es el animal más común, más temido y más admirable de la India.

IV

de las boncioo, representado ya bajo la forma de becerro ó de cordero, ya baJo la
forma de un macho oabrfo.
Vichnú, el dios condescendiente, ea el que cuenta con mayor número de templos. En
fin el Chakia manú, el dios sabio, y el Djaina el dios misericordioso forman la corte
celestial de la religi~o inda; cada uno de estos dioeea tiene sus eect'arioe y eus fieles.
Cu~ndo uoa criatura na~e, es un día _de fiesta original para la familia.
El 15:fe de la ~aes, ea dec!r el más anciano, abuelo ó tatarabuelo, ea el que rige la
ceremoma; éet~ tiene ¡;.or. obJeto ll~mar tC?doe loe buenos espfriiua, para que favouzcan. en el tránsito de 1.a vida al recién namdo, .Y ahuyenten á loe malos espíritus de eu
eepmoea senda. Vea~ida de gal~ t~da la familia, y ante el altar que levantan al dios
Pouleyár, ídolo que tiene un ch1qmllo en sus brazos, y favorece el alumbramiento
oran¡ la figura de este dios no falta en ningún hogar.
'
Postrados ante el altar loe miembros de la familia, el padre trae en una especie de
arca á eu rete fi.o, que coloca á loe pies del altar; entonces el anciano jefe de la csea to•
ma una vara .de bi:imbú, y haciendo eefl.ales áloe cnatro puntos cardinales, llama á. lne
buenos eeplrnu@ para que ayuden al retoño en su lucha; después viene la ceremonia
de auyentar á los chocarreros. Para ello traP.n encendida una tf'a de planta que crece
en los fangos y eobre la brasa rompen tantos huevos podridos como E!ean neceearioe para apagar la tea, y una vez que esto pasa, el jefe de la familia en en idioma pronuEcia
esta sentencia con solemne frase:
uAsí como ee apaga la puerca ~uz que del fango sale, al contacto del germen podrido, as1 E!ei _destruyan lo A °:laloe gemoa los unos á loe otros y dejen libro tu camino.»
Termrnada e~ta aafix1aate ceremonia, de un vaeo de oro, plata ó cobre, sacan una
medalla: ea el tah que euspendeo al cuello del chiquillo ea la ipsignia de la adoración
al dios Pouleyár, imignia de prematuro matrimonio. '
Aun cuando el Budismo predomioa sobre ~ae demás religiones, t&gt;n CPylan·véme
templos brahmaoea, pagodas que eon un luJ.o de arquitectura exterkr é interiormentP.
No ea Colom~o por cierto la. población mas ~ica en templos palaciales¡ sin en.bargo h.ay algunos dignos de mención: la pagoda hmdu en esta población y el Baladct
Maligagua en Kaudy.
Arcos ojivales artísticos y esbeltos, esculpidos en kabockr(ljo ~carlatadei:cansan
sobre admirables columnas labradas con mil cap.richosae formas qui, la escultura de
ese país dei:cubre.
Arquería y pilastras sostienen hermosa cúpula donde apiHadoe en magnífica ei~etría aparecen muchos bajos rel:eyee, esculturas, bmtoe, estatuas, molduras, arcas,
p1laetr~f, ~n fin U!l ordenado catacll8mo de arte, de génio, que broia de las hábiles m:.noe del artista.
Arquerías cúpu;a y ~olµmnatae, for~ao ,el soberbio pórtico del templo; pasado el
umbral, y ya en e.l mtenor del templo, 1a mif!ma construcción, la misma arquitectura
que paema y admira. Ved el templo en su fotografta y ae! oe formareis mt:"jor idta de
la que puedo dar.

V
PISO DE ADÁN,

. De Colombo u.na vía f~rrea coa~uce al interier de la isla, poniendo en comunicación á Ksndy, antigua capital de la 1ela, y hoy convertida en mansión veraniega don•
de no solo loe extranjeros reeidentes en la isla, eino loe grandes v nobles de AfganiEtan, Arabia y Persia, tienen expléndidos palacina que habitan durante loa invier.oof:' •
ait.uada la población enel interior de la baja cordillera, que ocupa el cent.ro de la isla,~
las márgenes de un lago magnífico y muy cerca de la falda del Piso de Adán1 montafia
qu.e ee levanta á unos _I,900 pi~a sobre E'l nivPI del mar, fué llamada por loe indue
Sr1pada mene; que qmere drn1r planta de un pie, por la forma goe ,iene la cima que E8
aeemPja á la impneión quto un pie dPja eobr~ un tnreno b:ando,
Más budieta f&gt;l indu cree que allí pieó un pié humano, y para dar E'l paso á la pe ..
nínenla. Lo particular ea que la otra impeeión parece no encontrarse en el Indoe.tan
Otros creen que el paraieo fué la isla, y que la montafi.a aludida, fué donde babi:
tó Ad~n de donde el nombr5: de Pieo de Adán que lleva esa montaña en Jae costas
Marít.1mae; una como otra etimología del nombrP son como mucbae tradicionee indias
fantáeticae inverosím1les. Da Kandy á Nueva Elia el nue.-o tren va pasando por eem:
bradoe de té, ~ ~oequP.e siempre fértilf'e en cuyas faldas, bullen parleros arroyos de
agua zarca dehmoea, pero fa,al, por que lleva en su seno una sangu ijuela pequeíla y
abundantís•ma (hynrudo ceylánice) que produce la mut&gt;rte al que aventurándose á
tomar de esa i,gna que convida, lleva á este pequefio pero temible utoniozoario que
cauea dolores terribles, y la muerte en medio del máe ráoido agotamiento· en CeyJán
se re.gistran anualmente en Ja estadística de mortalidad, frecuentes ca~os de eeta
ee~ec1e.
. La providencia, aiemp~e previsora · ha colocado en esoe terrE'noa un l'l'rbol espec1al1 el árbol del afl'!-'-ª, e.apec1e de palmera que tiene eue hojas como !se del plátano pero
en for0;1a de abamco gigante; loe natu~les cavaa eu au cortPza unida, delgada; lifla,
un aguJero y 1::n éste un tubo de bambu; al rato eale una savia abundante y de un B!l•
bormuy eemeJ!ln~ al agua natural; eeta_pl~nta además de f:'er útil ea elegante y forma uno de loa primeros lugares en la ut1tís1ma flora de la India.
_Por fin era ya tíempp de eeguir nueetro viaje, además, las malae coodicionee de
eamdad en que se encontrab~ el puerto pudieran haboreidocausa de que en loe demás
lu~re~ que t.ocá.ran:a,os 110~ auJehtsen á cuarentena. A bordo se t.omaron precauciones
m1ouc1osas para evitar C.Jntagioe, y a~ Ealir, obtuvimo3 pa ente limpia y nuestra gen•
te toda sana aun cuando un poco fastidiada por el rigorismo de eaae exigencias higié-

HABITANT.E8 1 COSTUMBBES, COMF;RCI01 INDUSTRIA, AGRICULTURA Y RELIGIÓN.

II

1

U ERMOSURA DX CD:YLÁ:S,

Iniciábaae con formidable rapidez la peste negra en Bombay y el hambre diezma•
ba los cantones del Ganges y del Bangala, cuando arribamos á Colombo. Un calor

DOMINGO 26 de SEPTIEMBRE de 1197

Elefantes en Ferry, cerca de Kandy

En millón y medio de kilómetroe cuadrados que tiene CeyJan de M&gt;rritorio íértil
campean 2.000,000 de habitantes de loe que correeponden á Colombo 130 000. Mezcl~
de todas la6 razas de.la india é indo chinos, abundan sin embargo per~aa árabes y
musulmanes¡ solo el chino dejó en un Singapoure sus coleta~ y eu raza q~e no ee ve
representada en Ceylan. ~rahfil:an~fl, Zaogarie, Zchéttie, Vellalahs, Ka'JJaneR, Indue y
Malayos forman la población, s1gu1endo en ese país las coetumbres de ene primitivas
ca~tae,. aun cuaudo UD poco modificadas por Ja civilización Europea, eepecialmente
brltá.mca.
~os persas judioe, que tienen como algunos indue monopolizado el comercio de
las p1edrse prec1osae, surten de ellas á todo · el mundo, eépecialmente en todas las
grandes PC?b laciones. del Aeia e1;1~ra. Lae arenas del río R atnap ura contienen la variedad máa rica de rub1es y topac10e y el granate abunda en grandes lo11jaa como entre
nosotros el ópalo.
En inmensos lanchones cubie,toe con un bajo techo de caña de Ja India y palma
hacen su pesca de rubíeP, _para lo cual fioas redes adheridas á uu cuadro de fierro que
les sirve de abertura, eon arrojadas, euapendidasdedoefuerteecaboe baeta la cauce del
río¡ después remando ó empujando con largos palos que meien en l¿a bajos fondos del
río, lleyan á la lancha en contra de la corriente, haeta que la red bien llena de arcilla, ee iza~a y lavada la ar~~illa en gr~ndee planos inclinados de cantería, que for°:lªn plamllea ~n alg~noe eitrns de la ribera; después recogen la arcilla máe fioa, que
Blrve para puhr las piedras:
El perea usa ya el traje europeo¡ lo que no abandona ee eu peinado C'lffiO el de
mujer y e1,1 peineta d~ carl'y se~icircular que coloca en eu aplancLindo pelo, formando
una eepecie ~e coromlla que se 10tenumpe hacia la frente; por lo demás, eoo tipos al-ioe, y varo.mies, .celoeof!I com~ el turco; es muy raro verá sus mujeres en laa callee,
estas so~ e1mpát1caa, predomrnando en ~llas ?joa negros grandes y expresivos.
I-,&lt;;e mdua ac~stumbradoa al vasallaJe y cierta esclavitud, dedfcan eu trabajo al
servicio de la agricultura, que produce ademáe de todas las especias, té de la mejor calida~; eRta _gente no fuma, en cambio masca sus eepeciae, que dan á. las bocas esa colorac1~n guinda t~n. ~e mal aspecto¡ entre e~e .costumbres hay una eairambótica: loe
B.udistae más civ1h_zadoe co~servan el pohte1smo y erijen pagodas á sus distintos
dLOaea, ~! dios pre~1lecto Shiva 6 á. ~u representante femenino Kali, á T'i.chno, avatar
d.e los dioses, que sufre taneformac1ones corporales al antojo de la ardiente fantasía

Vendedores de lruta. - Colombo.

�DOMINGO 26 de SEPTIEMBRE do ,. .7

EL MUNDO

226

Serían lae dos de 1a maflana; el mar en plena calma y
calor sofocanie, hizo que todo el mundo, sobre cubierta durmiera, buscando el fiojfeimo vient.o del norte,
que refreecaba un poco; nadie dormía en el entrepuente
y lae ventilas, aprovechando la calma se babian abierio
enteramente¡ no qoedabao á esas horas en el interior del
barco eino Jos maquinistas y fogoneros de guardia; el bar•
co aeguía1 mientras tanto1 lentamente, como adormecido
y jadean\e de calor.
El oficial de guardia vigilaba el espacio, y repentina•
mente del lado del nol1e, ve una nube¡rara que se acer•
caba violenta al ·barco¡ después, un ruido vago salia de
esa nube, pero no igual al que produjera la lluvia al caer
sobre la superficie del mar; por otra parte, esa nube pa•
recfa como ei se levantara del mar¡ única no había en
todo el horizonte, más que esa mancha negra y movedi•
za que amenazaba llegara! barco.
Por fin unos m,Jmentoe má.a, y aquella nube negra cayó sobre el barco primero, con un ein fin de ruiditoe Be•
coa y zumbido¡ d~spuée, la gente despierta asoracla; un
verdadero iumulto se levantó entre todos nosotros, despertando por la Eorpreea¡ animales volando 6 salbndo,
nos aran.aban las caras, nos golpeaban la cabeza, nos ~asaban zumbando por los oídos¡ eran eeoa locueiidloa
(langosta, chapulín 6 chocho) que .había caído como
plaga,
Calmada la sorpresa se consultó el horizonte, ee rectificaron loe cálculos y se tomó nueva situación 1 valién•
doee de las es,rellae, purque era natural deducir que estábamos muy cerca de tierra.
Las rectificaciones indicaron que estábamos en buen
camino, y á. dieLancia del50 millas de la tierra más próxima que era la co11ta de la Arabia, de donde soplaba el
vienio, y de donde había venido la nube de langosta.
Desde e11e momento no se durmió á bordo¡ loa insectoa
caían y ee medan en todas pariee; hubo algunos que llegaron hasta la máquina, muchos emprendieron nuevamente au vuelo, y en el baldeo
de las 4 de la mafi.ana ea lían por las portas montones de cadáveres de e11e perjudicial
ineecto que nos había dado una de las sorpresas más raras del viaje¡ algunos se soate•
nían en la jarcia y palos y otras después de volar rapidamense caían al agua para no
levantarse má;i. Ahora bieo, ¿cómo explicar la presencia de eeoe ineec,os en ana mar
y á ian gran clietancia de la tierra?
La más verosímil explicación fué la siguiente:
La plaga reunida en la coe,a de Arabia1 fué impulsada por el viento hacia el mar,
cuando la fatiga á. Pu rápido vuelo las obligó á deecanear; catan en masa sobre aqne•
Jla tersa superfi,;:ie del golfo, unas se quedaban eobre el agua, y las oiras apoyánctose
sobre el cuerpo de las primeras pudit:ron salvarse del coniacto del agua y seguir eu
vuelo hasta no hacer repetidas veces la misma operación; disminuyendo ooda vez
millones de insectos que se quedaban pe~didoe en el agua.
Selo así podían haber llegado hasta el barco; y de esta misma manera podían
auoque en muy cnrW número ya, alcanza!' la cosLa Africana distante en aquel lugar
de la primera, 490 millas.
La segunda pregunta que nos hacíamos era saber si aproximativamente podía calcularse el tiempo empleado por la plaga para llegar al barco.
Aunque aproximada, es relativamente fiicil imponerlo.
Suponiendo que la rapidez de eu vuelo sea de ,reinta millas por hora, lo que da
dos minutos por milla, que ya es una felocidad muy regular1 y euponiéndo1ea un
aguante de euspeneión en el aire de un cuarto de hora y diez minukle de descanso li
las supervivientee, se tendrá que las que llf'garon á bordo habían gastado 8 horas 20
minutos, de los cuales 5 volaron y 3 hCJras 20 minutos estuvieron descansando.
Ahora imaginad el número que deben haberse quedado perdidae en el mar, y aef
se tendrá. un monto de millones de billones de ineecros, que formó ee11 plaga, una de
las eiete que proverbialmente le achacan á. Egipto, país que ya ea\aba muy cerca
de nosotros.
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La ¡Jalada Mallgawa ó templo del Yootl:.-Kandy.

nicae que eufrieron en Colombo; exigencias que más tarde sirvieron para eviiarnoa el
incoo veniente de pasar mPa y medio aili11ados en el sanatorio.
Sin novedad dejamos Colombo y al dla siguiente pasamos á la vista de Cabo Comorin y deepués eotramoa de lleno ~n el océano Indico. -Nos dirigíamos á Aden, puerr.o
de la Arabia ,í. la entrada del Mar Rojo.

y¡
DE COLOMBO Á ADEN.-2,130 MILLAS.-12 DIASDETRAYESJA.

Nada de -particular en los 6 primeros días de mar, si no fuese un calor sofocante
al que nos habíamos acosiumbrado; deede fines de Junio de 96 llevabamoe sie'8 meses de
calor y 3decalor y lluvias, és5tle nosabandonaronen el Oceanolndico,aei como lo! vientos
y las ~mpestadee¡ calma completa, á veces el mar dura ein rizarse cuatro ó cinco diae eatá como de aceite1 lo único que arruga en terea eDperficie ee el remolinear de la heiice'que
deja una estela larguletma y recta, á bordo se hueca alguna di vereión para distraer a la
gente en en~ reducido~ momenk&gt;e de ~cio; tntre ell_os se reparten loe diferentes papeJea de un sainete cómico que se traduJo con ese obJet~, y máe ó m~º?ª bieo ensayado,
se representó en alta mar¡ máe que por la repreeentac16n, por lo r1e1b!e de loa i;ipos
causó el esperado efecto: dietrat:r Jamonotonia y el fastidio que se apodera de la gen~
te durante las calmas prolongadas en alta mar.
Eeta y otras diversiones como un cable encebado que sobre la cangreja de trinque•
te colgaba, eupendiéndose·en lo alto un eaco con algún dinero, formaron las pocas diversiones que se pueden encontrará bordo en una larga y c1lmuda travesía.

VII
EL MARDEFUEGO.-UNA PLAGA DE LANGOSTA EN ALTA MAR.

Caminábamos entre paemoea calma hacia la isla de Socotrs, árida y deeierta vegetada solo por sávila, planta cuyo jugo produce el alt:e, única y miserable indu'stria
de ese montón de pefiascos, que forman la isla.
Lasconientes que pasan al norte de- la isla, más favorables á nuestro derrotero
las seguimos, así es que entramos ahGolfo de Aden, por la ancha coamnicación que
une el Golfo con el ÜJeano Indico; fa silueta de Socotra la tu vimos constantememe á
la vieta1 y al octavo día en ll:$ noche dejábamos su punta norte por la popa, y enirá•
bam9s de lleno en el Golfo de Aden, formado por Jas costas eureste de la península
aráb1ca y la cuenca norte de la costa del Africa y la isla de Socotra al noroesie de la
punta del mismo contrnente.
Anochecía,_ y un cielo estrellado sin una eóla aube reflejaba en el agua la infini•
dad de eus luminosos astros enel mar¡ de vez en cuando se advert1an focos aislados de
loeforeeoencia, pero no como la que hasta entonces habíamos presenciado: la primera
podía compar~~ á un polvillo eutíl1 á un verdadero vapor foeforescenie que a11mentaba con el mov1m1ento del agua: esb fosforescencia no era igual ni uniforme se veía
c:omo manchas luminosas, ~ieladas en grandes irechoe, que vieias á dietanci~ imaginamos á ánades cetáceos, que dejaban 1 al moverse en el agua, au estela luminosa·
después, á medida· que máe nos iniernábamoe en el golfo, algunae de estas mancha~
pasaron cortadae por la quilla del barco: evioncee, echando canastos amarrados á un
-0abo1 pudimoa sacar los animales que producían foeforeecencia ian viva, verdaderos
focos de una luz pálida uul, desvanecida: era a Med.uzas fosforeeceniee.
E I barco caminaba y aquellas manchas se hacían máe y más frecuentes 1 como si
noe estuvieran preparando para recibir la impresión magna: efectivamente Jas man•
,cbas luminoeas aumentaban en iamai1o y en cantidad, hae.ta que por fin noe' vimos ro·
deadoe de un mar espléndido, magoffico, verdaderamente hermoso: parecía como si la
invisible mano de lo~ genios hubiera encantado al mar1 al cielo, al bar ~o y á. nosotros.
Parecía que camtoábamos sobre un sembrado de focos de Edieon1 cubierk&gt;s con
vaporosa tela: la luz que desprendían fué suficiente para distinguir bien la siluem del
barco y los detalles del cmtado; la estela era un verdadero torrente de luz donde
cintilando, parpadeando, brillaban 1 antes de morir, Jos gelatinoaoe ac~ino~varioa
.arrastrados por la vodgine de revoluciones de la h.élice. ¡Qué• mar qué eepectácul~
tan sorprendente, digno de ser descrito por plumas bá.bilesl pero aÓ.n aeí quedarían
loe raEgoe de la descr1pción pálidos, comparables á lo grandioso, verdaderamente su•
blime de ese mar de fuego, que duró cerca de tres horas.
En el dfa áloe costados pasaban por millones esos gelatinosos y estrellados animales, que en la noche nos habían demostrado su luz, de dia nos hacían ver lo delica•
do y ~ermoao de sus figuras y colo.res. Co~oree Hla, verde cl11ro, azul, nacar, gu.ind&lt;:1,
ama~1llo oro, en fin, todos loe matices páhdos transparentes, tenían aquellos velelos
,gelatmoeoe1 ténues como el sedoso encaje de Brue:elas, delicados como fina red de la
ª!aH.a .Y M&gt;doe ~eiinM&gt;a, variando en t!'manoe y formas, qnos proviek&gt;e de un flequillo
vibrátil, que mrcunda eue cuerpos diecordales, otros en íGrma de eaferitas de cristal
delicado,otrosde medias esferas, y deau cara plaua se desprendían, un penacholde· finos
tentáculos, largos y transparentes, apenas v1aibles; a! Wcarloe se deshacen, dejando
en la mano un escoeor como el de la ortiga1 ee la única defensa que tienen en contra
de loe mu fuert~e, porque esa ley del más fuerte se ve diaria y tenazmente en la vida
de loe séres marmoe.
El escosar que en la piel produce toda especie de meduza, lee ha valido de loe marineros el significativo nombre de agua mala.
Nos estaba tod_avfa reservada o,ra eorpreaa en alta mar, cuando aún distábamos
onae ireacientaa milJBB del puerk', y teníamos á mlis de 150 millas de distancia la
,costa más próxima¡ es decir, la cosw. arábiga.
'

La foeforeecencia del mar
y la plag.t. fueron dos gran•
des acouteoimientoe de loa
má.eraroa, qne lienaronnuee•
tra atención en todo el viaje
de mar; por fin, ya ein más
novedades que ee~ae, al día
siguienie vimos lae iristes y
liridae rocas de la cosSB arábi•
ga1 para entrar al viejo puerto de Aden.
( Clmtinuará.)

¡Oh, cuán feliz me siento
de no ser irlandesa! Odia.
ría demasiado li Inglaterra.
Lady Pldlerton.

•••

El efeck&gt; de una educa•
ción demasiado fuerte es im•
poner al espíritu una tensión
tal, qne la realidad se le vuelve invieible.
Ed. Lockr&lt;ry.

•••

El hombre ea frecuente•
mente para sí mismo un mal
eervidor, y mMI frecuente•
mente aún, un lÍlal maesiro.
Guy Delaforest,

•••

Cuando el lujo está. en al•
za loe caracieres están en
baja.

Alexis Chava-,,u.

•••

Fruto de Jack en Colombo.

Se gueta uno, se lo dice,
se lo prueba. Eeia ee toda.

la leorúi del amor.
J. Richard.

227

EL MUNDO

DOMINGO •6 de SEPTIEMBRE de 1897

rcree que se saca menos provecho de la lectura
de una crónica que de contemplar iales imligenes.
TRANSMIGRACION
Para terror de loe avaros, el pintor repreeen•
taba al naiural }as figuras de los diablos ver•
tiendo oro fundido en la boca del obispo ó de la
-s:
\ ENTADA al borde del lecho la convaleaabadesa que le había encargado un cuadro y
ciente, pálida y bella, lo miraba con
ee lo había pagado mal.
ternura á él, arrodillado á aue pies co•
~
Por eso loe demonios eran á la sazón enemi·
mo en oración a_nte una imagen. Era nn
gos
de ló's pintores y éepeciaimente dellos pin·
delicioso instante de la luoa de mifl, que ja,ores de Florencia, que sobrepujaban á los de·
más, en loe muchos anos de eu dicha, babia cemás por la sutileza del ingenio.
sado de iluminar su hogar. Al través de las cor•
Echábanles en cara1 ante todo, que loe te•
tinas deecubriase el plantío, mitad, huerta, mipresentaran
bajo un aspecto estúpido con oatad jardin, que circundaba la cabaíla, y la arbezas de pájaro 6 de pescado, con cuerpos de
boJeda, que como un boFque se extendía verserpiente y con alas de murciélago.
deando á. la distancia. El sol de Junio inunSpinello Sp1nelli, de Arezzo, pertenecía á
daba en luz el ámbito.
una noble familia de desterrados flore:Otinos.
Pero ¿á quién ó qué veía mientrae la estsba
Dd~puéa de haber trabajado por espacio de
mirando á ella? No contemplaba sino meditamucho tiempo, en ias ciudades, y ganado muba. El pensamiento andaba muy lf'josde doncho dinero, quiso regresar a Arecco,.donde fué
de estaban inteneamente fijos eue ojos.
recibijo con grandes honores.
Al comprenderlo se sintió abandonada, sóla:
Lleno atln de fuerzaa 1 á peear de su avanzada
una gran tristeza le lastimó el alma,tuvo celos,
edad, se encargó de importantes nabajoa en la
agolpáronsele las lágrimas ti 1oe ojos y ee abrapoblación: Con tal moi1vo eu mujtr le: decía:
zó á. él trémula de miedo.
-Eres rico y debes descansar, dejando áloe
-¿En- qué piensas? le dijo al oído con voz
jóvenes la tArea de pintar, en vez de hacerlo lÚ
de llanto. ¿Por qué te has ido lejos de mi?
que ya tienes derecho á vivir en eanSa paz, Ji•
El despertó, y librándose del abrazo convul•
bre de todo género de preocupaciones y cui•
eivo la asió por entrambos brazos y la miró aledados.
lado, sumido aúa en la estupefacción de su enAsí hablaba aquella buena mujer. Pero Spi•
sue11o.
nello no la escuchaba, pensando únicamente
en acrecentar su hacienda y su renombre.
-lf¡Amada! la dijo al recobrarse. Vengo de
Lejos de entregarse al deecaneo contrató con
ver coeas indecibles. Pensando por qué te quiela obra de Sant Agnolo una historia de San l\Ii•
ro yo con tantos amores, se ha ido como por
guel, que debía cubrir todo el coro de la igle•
golpe de revelación mi peneamiento más allá de
eia y contener infioidad de personajes.
la vida, y durante unoe segundos he tenido la
Spioello emprendió sus trabajos con maravi•
visión de mundos que juntos heinoe recorrido
y el recuerdo de las exietenciae porque hemos
lloeo entusiasmo y empezó á pinSBr la eecena
que debía ap&amp;.recer con mayor brillo que las
atravesado. Una vez fuiste la hermana mía y
•éramoa gemelos U na vez en un paisaje blanco
o,ras.
fuiste la novia mía, te perdí al pie del altar y
Trazó la figura de San Miguel luchando con
$rila. roaria Sanaoval
fuí viudo sin ser eapoeo. U oa vez fuiste la ma•
la eerpiente de &amp;iete cabezas y diez cuernos y
(DE OAXACA)
se esmeró en representar á Lucifer bajo la apadre mfa y yo me removí en tus entraf\as.
Acaso un día al juntarnos fuimos chiapa de
riencia de un monstruo eepantoeo.
eol ó gota de rocio ......... Y ahora entiendo por qué todos los amores humanos se jun•
Era tan repugnante la cara del diablo, que nadie podía desconocer lo horrible de
tan y vibran en mí cuando mie labios besan tu frenie ó ee beben mis ojos la luz de su fealdad.
tue pupilas.» Y riisipadoe loe celos de ella por tan adorables incoherencias sonrió en
La impresión producida por aquel rostro siguió al pintor en la cal1e y lo acompa•
eu orgullo de mujer al oirlo delirar de amor, y mentalmenie rió de laa visiones de eu ñó hasta eu casa.
amado.
Al llegar la noche, ac'lsióee Spinello al lado de eu mujer Y ee durmió.
n
Durante su sueno aparecióeele un angel Se.o hermoso como San Miguel, pe_ro com•
EL OTRO
p!etamente negro. Y el angel le dijo:
El congregaba á. lo!! locos en el patio del manicomio y en voz muy baja les decía
-Spinello. soy Lucifer. ¿Dónde me has visto para que me pinies, como tú lo ha•
discursos raros:
ces bajo un sepecto repugnante?
uPor la perversión del mundo, lee dijo en una ocasión, ha de venir un aalva:lor.
El pin~r le coniestó temblando, que jamáe había visto sus ojoe, porque nunca
Yo, por la oración y la voluntad he de darle vida, porque las castidades de m1 espíritu_ había eetado en el infierno, como Dante A.lighieri, pero qne al representarle como lo
y de mi cuerpo han hecho que mi peneamielito sea faene, puro y ¡enerador. Yo había hecho, oretendía expreear, por medio de raegoe sensiblP.e, la fealdad del pecado.
acendro en mi propio ser la carne1 y de su substancia hago idea, y de au germen hago
Lucifer se encogió de hombros y dijo:
verbo, que ea la simiente universal de la que ha nacido cuanto t&gt;xiete. Mi querer, co•
..:...spinel101 ¿quieres dispenearme el obsequio de discutir conmigo?
mo la luz, penetra lo e6lido, lo resistente, lo opaco, é insinúa en cada caliz el polen
Como no obmviera contestación prosiguió Lucifer en estos términos:
que ha de hincharlo en fruto, El fiat es cosa viva que 11gita el caos y crea. Mifiat fe·
-Iodudablemente, ha1 leído los libros que me describen 1 y eabes cómo aali de1
cunda: emana cargado de larvae1 que ee resuelven en mariposas, ó de ideas que se re• cielo para llegará ser el príncipe del mundo, ilustre empresa, que serfa única, si los
13uelven en energías. Mi fiat ea rayo de luz que crea redentores en las en,raílaa de vír- gigantes no hubieran atacado también a1 dios Júpiter, según has visto en una tumba
genes inmaculadas. Yo he subido al minie~rio, y he de realizarlo ahora que se acer- antigua, donde figura esa guerra esculpida en mármol.
ca la fin del mundo, al encontrar la virg~n de cuyo seno ha de nacer Satán, que es el
-Ee verdad-dijo Spinello-be visto esa tumba en Santa Reparada de Florencia.
.nuevo Meefaa anunciado ......... ,n
-Sin embargo-repuso Lucifer sonriendo-loe gigantes no es~n allí pintados en
Y mientras él hablaba, cada loco seguía entregado á su mania.
forma de raaas ni de camaleones.
C&amp;-lA11 ZntETA.
-;-Pero1 repuso el pintor, los gigantes no habían atacado al verdadero Dioe, sino á
un ídolo de los paganos. En cambio, tú, Lucifer, alzaste bandera de rebelión contra
el verdadero rey del cielo y tierra.
-Convengo en ello-~xclamó Lucifer-mas de cuantos pecadoe me acusas por
eeo?
-Al menos e'ete, contestó el pinSor1 y iodos ellos capitales.
-¡Sietel-dijo el angel de las 1,iniebla~.-El número es teológico. Sé, Spinello,
LUCIFER
que me tienes por altivo, colérico y envidioso¡ pnes bien, paeo por ello á. condición de
que reconozcas que únicamente he envidiado la gloria.
¿!\fe tienes por un avaro? Sea. La avaricia es uoa virtud propia de loe príncip"es.
PINELLO, el célebre pintor florentino, tenía
mucho miedo al diablo, sobre todo durante la En cuanto á la gula y á la lujuria, nada me importa lo que digas. Qneda la pereza.
¿Orees, Spinello, qne eea yo perezoso? ¿Me tienes por cobarde? ¿Crees que al euble•
noche, que es cuaodo las potencias del mal do•
varme no di pruebas de valor? :N'°J. Pues en tal caso 1 eri1 ju3kl que me pintasee-cJn el
minan en ]as tinieblas .
Y los temores de Spinello no estaban deeprovie aspecto deun eer audaz y con rostro altivo y arrogante.
~h debe caurarse dafio á nadie, ni aun al mismo diablo.
toe de fundamenk&gt;, porque loe demonios ienían
¿No ves qne ofendes á. Dios cuando le das por adversarioá un monstruo repugnanentonces moiivos euficientee para odiar á loe
pintores, que les arrebataban más almas con te? Eres u o ignorante, Spinello, y me dan ganas de estirarte las orejas &lt;;Omo á un co•
un eolo cuadro. qne un buen fraile con Srein\a legi11l desaplicado.
sermonee.
Ante aquella amenaza y al ver levantado el brazo de Lucifer, llevóse Spinello Iaa
Corrían loa tiempos en que loe grandes maes• manos á. la cabeza y empezó á. gritar, aterrado por el espanto que le dominaba.
tros representaban en Santa Croce de ·Florencia
Su buena mujer se despenó sobresaltada y le preguntó de que mal se quejaba..
y en el Campo Santo de Pisa loa misterios de la justicia divina.
El pintor le dijo que acababa de verá Lucifer, el cual le había amenazado cruelAquellas obrae estaban trazadas con arreglo á la telación que Dante Alighieri ha- mente.
bía hecho de su viaje al Infierno, al Purgatorio y al Paraíso, donde había logrado pe.
....:ya te he dicho mil -,.ecee-contestó la eapoea del artista-que todas esas figuras
.tJ.etrar.
acabarían por volverte loco:
Así, puee, todo en aquellas pintura:3 era ineSruciivo y ved.adero, y puede aaegu -No estoy loco-dijo el pintor-He visto á. Lucifer y es hermoeo 1 aunque triste
DAMA@ MEX'lCAN.A.eJ

DESATINOS.

..

•

�•••

DO ■ IRGO

EL MUNDO

y altivo. Maflana mismo borraré la horrible figura que he pintado y pondré en eee lu•
garla que he vieto en euefloe. No debe oauaane dafio á nadie, ni aun al mismo diablo.
-Duerme, hombre, dce1me--repueo la mujer-y déjate de tonterías y de razo•
namienios anticristianos.
Spinello trató de levaniarse., pero no iuvo fuerzas para ello y cayó ein conoci•
mienio en el lecho. Deliró por espacio de algunas horas y dejó de existir al día si•
guiente víctima de la fiebre que Je devoraba.
ANATOLIO FRANCE,

LA LEYENDA DE LOS SUEÑOS

•6 de S!PTIEMBRt de ,. .7

Veíalos cuál prieione,oe bajo el metal del espejo, y creyéndolos dominados porun imposible ype1didoe para eitmpre, no podía apartar mis ojos del misterio, ak&gt;r·•
mentado por el remordimiento.
Por entre las ramas de loe árboles, allá en lo profundo del valle veía morir el sol,
ahogado en su propia sangre, hasta sumergirse aún más lejos, en las dormidas aguae._
Anhelante por alzar el vuelo á otras regiones para aspirar nn aire m4.e puro, hacía
eduerzoe por levantar la cabeza, y pude, en medio de mi angustia, entrever el espacio
libre del cielo; volví mis ojos al cenit para contemplar cómo se dhigían hacia el
poniente mis eueiloe color de púrpura, asemejándose en su rápido vuelo á loe pétalos
sueltos de una rosa.
Por primera vez, después de tantos aftoe d~ luchas y de rodeos, me parecieron.
radiantes y di vinoe.
Con un extre.wecimiento aupremome liberté de la languidez en que yacía, recobrémis fuerzas, y baiiendo trea veces las alas me reuní con ellos en la mansión de la luz ..

(Por Geórges Moood)

UCHAS veces al remontar el vuelo hae~a el sol. junto
con t.aie euefloe-compafleros brillantes y alados, naci dos del Amor y del Alba, pero mudos y preocupados
por su deseo de lo infinito, he visto en loe valles· del
Reel otro vuelo semejante, casi á nivel de la tierra.
Atraíanme eeoe hermanos deeoonocidoe y tan be•
lloe, más felices tal vez que yo; y ávido de novedad y
caneado de aquel viaje in,erminable, ein fin prec•eo,
quise abandooar á mis compañeros.
Me aparté al fin de su lado, no ein algún pesar, para ir á á reunirme con loe her•
manos de la tierra; mas lm•go comprendí que no eran sino fantasmae, vano reflejo de
nuea,ro vuelo, que se proyectaba en loe ríos y loe lagos de la tierra.

VERSOS PATRIOS
PINCELADAS

I
Ha tiempo que la lluvia bienhechora
No difunde la vida y la alegría,
Qua el enervante y oalttroeo día
Viene después de feetejada aurora.
El eol vierte ew. lumbre caldeadora
Del ancho cielo en la extensión vacía;
Se retuerce el arbueic. en agonía
Y en los cauces el agua ee evauora.
Una tarde los míseros marta.lee,
PJdiendo gracia en la feroz contienda
Y buscando un alivio , tanioe malee,
Llevan1 en araa de sencilla ofrenda,
A través de los áridos maizales,
Al iutelar patrono de la hacienda.
II
Por fin dándole forma ti la esperanza
De que termine la mortal uyerta,
Bordando airosa la e:r.teneión incier1a
Se divisa una nube en lontananza.
El potro al viento au relincho lanza ..
Com? un clarín que ee mantiene aler1a,
Y mientras todo en k&gt;rno se deepieita
La nube negra y majeetuoea avanza.
De pronto eurge del obscuro seno
Lívida cin\a de bruftida plaia
Que desparece entre el fragor del trueno;
Y entre tanto que el eco r,e dilata,
De la excelsa región manda el Dios bueno
Brilladora y sonante catarata.
III
Cesó la lluvia torrencial: la tierra
A la vida despierta eonrien&amp;e·
Besa el· sol al perderse en Oc~idente,
La cresta azul de la erizada sierra.
Por las fragosas soledades yerra
Atronador y rápido el torren&amp;e,
Y se derrama por el íreeco ambiente
Cuanto perfume la corola e1cierra.
El zenzm1te celebra en la espesura
La vespertina fiesta que hasta el nido
Llevó el canto más dulce de ternura;
Llora el boequ~, empapado y aterido,
Y la húmeda exteoeión de la llanura
La puebla el toro con triunfal bramido.
Sepliembre de 97.

LA FUGA.
En el 4.lbum de la Srlta.Angélica Bctancourt

Huía Dafne por loe campos grifgoe, del amor ímpu•
ro de Apolo, sin cuidarse de que el céfiro ag1Gau, sus
cabellos de oro, ó levantase ene ténuee vestiduras de•
jando vil!llumbrar vehementes eeducoionee.
'
. Próxima á sucumbir la atribulada ninfa, pidió áloe
dioses que la convirtiesen en un árbol, y .A polo entonces
arrodillado ante el laurel que simbolizaba á eu amada
tomó la lira para cantar las bellezas de una pasión ideal:
La mitología nos ha transmitido eee eimpá,ico paisaje, al través de loe siglos.
El verdadero amor solo habrá de vivir eternamente
haciendo la felicidad de loe eeree humanos, cuando 1~
ampare la modestia y lo santifique el pudor.

A?.."DRF.s C. V.Ázquu.
Habana, 1897.

RODULFO FIGUBROA,
El MOLINO DE LA HUERTA

lºUE ME: IMPORTA?
De E. Haracourt.

Te amo, y de mi rien
Con deedeñoeas burlas;
Mas, cbmo árbol muerto
Que va .flotando en la corriente obscura
M1 amor callado sigo,
'

•

Ya que eeae vocee mi pasión D() eecucba:
Si un poco tú me amae,
¿Qué me importa la turba?
Te amo y el destino
De tí duro me alt•ja¡
Más sé que á mie congojas
El euepiro ee junta de tu pena,
Y que en desvelo triste
Aguardas el instante de mi vuelta:
Si siempre tú me amas,
¿Q.ié me importa la ausencia?
Te amo, y mi ternura
Se duele noche y día;
Quizá de un nuevo amante
A la ferviente súplica te rindas ........ .
Mas á enjugar mi lloro
Vendrá l.uego la muerte compaeiva:
Si infiel tú no me amas,
¿Qué me importa la vida?
Ta amo y cuando llegue
A darme paz profunda
La perdurable noche
En cuyo eeno todo se refugia,Sepulten donde quieran
Del cuerpo mío las relii;iuitte mudas:
Si tú por mí no lloras,
¿Qué .me import,a la tumba?
J.&amp;c1:-.To--GuT1ÉRREZ Cou...

OTOÑO

Hay en la huerta un camino,
que trae de rondar la huerta,
va á da'T en la angc-eta puerta
de un solitario molino.
Corre la yedra en festones
con abandono hechicero,
deede la planta al alero

..

por sus viejos paredones,
adornando loe dinteles
de las ventanas ruinoeae,
en donde miran curiosas
unas matas de claveles.
Brillan sobre el fondo obeouroy alzan eu gentil cabeza,
chopos de blanca corteza
que cimbrean junto al muro~
y el conjunto peregrino,
con notas de verde y plata,
sobre el cristal ee retrata
de la balsa del molino.
Gra,o l:lS á solas eofiar
al borde del claro espejo,
que hace tan dulce reflejo
de aquel tranquilo lugar,
donde hasta el alma se queda.
suspensa, como el oído,
al monótono ri.iido
del volteo de la rueda.
De niflo, de muzo, ayer~
mil veces seguí el camino
que va al rústico molino
que no me caneo de ver,
y eo todas las estaciones
me sojuzgó la belleza,
que esparció nat.uraleza
eobre aquellos paredone3,
Pero ayer tarde en verdad
que algo núevo descubrí.. ....•
aunque \al vez esté en mí
Y no en él la novedad.

Detrás del sol poniente
surgieron loa cendales
que llenan de misterio
las puestas otof'ialee:
loe chopos se agitaron
con sensación de frío
corriendo por eue hojas
nerviosa vibración:
y el agua de la balea,
del mismo soplo herida,.
su frío dió á la imagen
del viejo caeerón. ,
Seguía zumbadora
la rueda del molino,
turbando sola el grave
silencio Vespert;no;
m!le eran ayer tarde
tan trieM!e sus rumoree,
y todo era tan uiete,
,an fría la humedad,
que el alma, tiritando,
creyó sentir el soplo
de aquel invierno largo
que da en la eternidad.
M. MommA y GAL1cu.

DO ■ IRGO

EL MUNDO

•6 de SEPTIEMBRE de ,. .7

Corazón de' sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,

Número 9.
Haz lo que ella, Pablo mío, eleva tu corazón!.. .... Si

t1í no fueras mi hijo, te diría: Ven, partamos, vámonos
loa dos muy lejos á. buscar la calma ein6 el olvido. Pero
eres sacerdote y tienes otras obligaciones que Isa de tu
propio reposo. Ea á tu jefe, á ta superior del Seminario
á quien le corresponde dictar tu conducta. Ye á hablar•
le como me has hablado y lo que él te diga que bagas,
hazlo.
El _digno anciano recibió , Pablo grave y dulce:
Si en una situaei6n semejante, le respondió. yo t.uvie•
ae que guiar á un hombre del mundo, le diría: Huid! A~
110 emplearía el mismo lenguaje con algunos de vuestros
compañeros. Pero á vos, hijo mío, de quien eek&gt;y aegu•
ro, os digo: Quf'daoel Para un sacerdote como vos, la
huid&amp; sería una deserción. V os debele quedaros: El!! pre•
cieo y yo oe lo ordeno. Lo debeis á vuestros padrea cn•
ya vida haceie felíz. Lo debeis á la misión que lle•
naiaen la familia Jouvenot y que 110 ha dado aún todos
sus frutos. Además, eecuchailme bie~ y comprended mis
palabras en toda su ex&amp;enaión. Vos habeie bajo la ine·
piración de Dios comenzado una obra. Voe debeie como
amigo terminarla; y á vos pertenecerá. como sacerdote,
bendecir el matrimonio cristiano de esos dos jóvenes dig·
nos el uno del ot.ro ......... Sé que eufrireis; donde estaría
el mérito sin sufrimiento? Sé que tendreia aún Juchae:
donde estaría el triunfo sin el combate? ...... Permaneced
lranquilo. Babeíe ama,lo á un alma y vuestra madre oe
lo ha dicho bien guiada por su razón y su piedad: no
eoie culpable. Levantad la cabeza¡ amad en Dios , todos
loe que amaie, y sed fuerte! Me habeis comprendido,

central de Geografía se propone enviar uno de sus miem- más también se vuestra rectitud y vuestra conciencia.
bros á Marsella para saludar, á su desembarque, al in• Os debo ya mucho por que soy un poco vuestra obra .....
Venid en mi ayuda en esta circunstancia capital. Yuee•
trépido viajaron
Pablo comprendió.
tra opinión será mi ley: una palabra vuestra y renun•
Esa mujer de quien su madre le había dicho todas las cío á este matrimonio ......... Una palabra vueatra y esta
virtudes y loe combates, era ella miema ......... Como él, noche pondré mi mano en la del señor de Sennevaux.
ella había luchado, como él ella babia sufrido, él triun•
-S~ñorita Lucila, respondió Pablo con voz que tem•
biaba ligeramente, '8neie razón. Yo amo al sefl.or de Se•
farfa como ella!
El tiempo huía entre tanto: la situación entre las fa. nnevaux como á un hermano ......... Pero nada en el mun•
miliae Sennevaux y Jouvenot iba eiendo embarazosa y do podría decidirme á deciros esta palabra que me pe•
la aefl.Ora de Sennevaux no dejaba de tener eus inquie• dis, en un sentido que le sea favorable, si no eeti.;.vieee
desde hace tiempo convencido de la excelencia de la
tndes.
,.
-Veamos, Lucila, dijo una mafl.ana la sefiora Jouve-- elección que haréis en él.. .... , .. Dios ha permhido que
not- á su hija, has tenido tiempo de reflexíonar, y Ter to• sea yo, muy á gueto, el lazo de unión que Os ha aproxi·
das las cualidades del señor de Sennevaux. La condesa mad.o el uno al otro ......... Yo lo bendigo y lo bendeciré
me ha interrogado muchaa:vecee discretamente, Hoy vie- toda mi vida. Por que no existen, así lo creo, dos cora•
nen .á comer y pronto ee · irán al campo. Ea imposible zonee más dignos el uno del otro que el vuestro y el de
que yo no dé una respuesta ........ .
mi amigo. El cielo, estoy seguro, bendecirá vuestra
-Te prometo, respondió Lucíla, que tendrás la mía . unión y yo le pediré que una á vuestra venlura la porción
de dicha que pudiera tocarme en la tierra!
muy pronto.

Pablo?

-Lo he comprendido, Padre mío, y obedeceré, rea•
pondió Pablo levantándose con el rostro iluminado por
un santo valor.
-Id, mi querido hijo ......... Que Dios sea con vos ...... .
En adelante sois un verdadero eacerdote ......... Conoceie
la inmolación y el sacrificio.
XI
Al dia siguiente de esta vieita de Roger de Sennevaux,
causa de tan tas emociones, Adalberto Dsruel, no pudiendo contenerse más tomó el tren para Ganneville, con el
objek&gt; de conferenciar con la señora Deecordee. Pero estaba dicho que loe ardides de esta .se frust.rarían.
Incansable en su buena obra, ya fracasada la primera
vez, valioee para nueva intentona del notario Lecheene,
, quien_ hizo comprender qoe debía hacer una visita á la
eefl.ora de Sennevaux con el :fin de abrirle los ojos, advirtiéndole que el matrimonio de su hijo eerfa el producto de la intriga de un sacerdote licencioso.
Pero Lechesne al llegar á París, ee encontró con un
billete del sef\or de. Sennevaux, en que este le anunciaba
que no podía recibirlo por que debla asistir á una recep·
ción en casa del se flor J ou venot.
AH, fué el pobre notario y, recibido cordialmente por
eu gran colega de la capital y embelesado de la einceri•
dad y honradez que radiaba en el rostro de Pablo, y res•
plandecía en el de Lucila, se volvió á Ganneville sin una
sospecha y con nuevos afectos ........ .
Pobre Adalberto Deruel; y sin embargo era tiempo de
obrar. El matrimonio se adivinaba próximo. Las viei•
tae entre las dos familias se hacían cada día más fre•
cuen,ea y Roger se manifestaba completamente enamo•
rado hablando 1:1in cesar, Pablo de loe encantos de Lucila.

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....

Y PabÍo?

Había _prometido ser heroico y lo era, habíase enmae·
cando de una fisonomía serena y sonriente y nadie ha•
bría leído en sus ojos el i:Jmenso, el terrible, el íntimo
deegarramiento de eu corazón.
Un día, recorriendo un periódico leyó:
u&amp; anuncia la próxima vuelta á :Francia del sabio explorador M. Savinien de la Haye, que, desde 18i5, ha
consagrado au tiempo y su valor al estudio del A frica
Central. Mostrándose digno émulo de loe Livíngatone,
de loe Stanley y de loe Brazza. En este viaje, el tercero
y que no ha durado menos de cinco afias, ha podido, no
solamente prestar el más útil concnreo , la organización
definitiva del Congo francés, sino atravesar por entre el
continente negro de Brazzaville, hasta loe grandes lagos
y desde ahí basta Zambeze donde ha encontrado las
huellas del grao doctor inglés. Trae , lo que parece
inestimables colecciones y los más preciosos informes so·
bre esas regiones t1n poco conocidas aún. La sociedad

Subió á la pieza que en Tnorey servía de biblioteca,
marchando con paso rápido como aquellos que han va•
oilado largo tiempo y no quieren vacilar más.
Pablo estaba solo y trabajando.
Sefl.or abate, dijo la joven, vengo á hablaroe de cosas
graves y delicadas. Tengo necesidad, para hacerlo, de
contar con vuestra indulgencia y con el afecto que me
profeeaie. Sabeie lo que pasa? Yueetro amigo el seffor de
Sennevaux me hace el honor de pedir mi mano. Mis pa•
dree deeean este mascrimonio ......... Pero mi padre vé
quizá en él, sobre todo, conveniencias de fortuna v mi
madre ventajas de nobleza. Me aguijonean para que dé
á conocer mi decisión y yo he vacilado hasta aquí. Ee
tan grave esta decisión! .Además, tengo en vos una con•
fianza absoluta, como amigo y como sacerdote y neceei•
tanda de vuestro consejo tan seguro, no osaba pedíroslo.
Se vuestro afecto muy vivo por el eeñor de Sennevaux

-Gracias, eeflor abate, respondió Luoila muy conmo•
vida. Sin vuestra opinión formal yo nada habría querido
hacer. Pero dándola, me haceismuy dichosa, por que ....
yo amo al señor de Sennevauxl
Cuando la condesa y Roger lleg~ron al castillo, les fué
fácil, por loe rostros sonrientes que loa ac()gieron, pre•
sentir su dicha. En el momento en que se anunció Ja
comida, Lucila avanz6 hacia el capitán que conversaba
con Pablo. Adalberto mudo y sombrío, estaba cerca de
ellos.
Lucila miró al abate con un reconooimien&amp;o conmovi•
do ,Y como para aeoc1arlo á aquel acto decieivo, dijo de,
!ante de él á Roger:
-Se.f'i.or de Sennevaux, queréis ofrecer el brazo, vues•
tra futura?
Pablo sonrió y levantó su pensamiento á Dios. Éu
obra estaba hecha ........ .

�EL MUNDO

BL MUNDO

AdalberJ¡o palideció de rabia ........ .
Como, era pues inminente aquello y su áliada lo bur•
laba. Era preciso dar un paeo deeisi vo y al día siguiente
marchó á Ganneville. Cuando llegó á la ciudad, aupo
con estupor que la eefiora DeEcordea, desde hacía tres
semanas que era presa de una fiebre biliosa complicada
con accidentes cerebrales muy graves. Ya no había que
esperar su concurso. Que fatalidad! En el momenrn mis·
mo en que habrla sido más útil.. .... Porque todo marchaba tan rápido que las dos familias ee habían decidido
á irá Jouy, la posesión de la condesa-á. pasar en la in•
timidad loe días que debían preceder al matrimonio.....
El Secretario, furioso, casi hubiera acusado á la sefiora
Deecordea de una enfermedad voluntaria.
En Jouy, todo era fidsta. La naturaleza i:niama parecía
coquetear para aqaella reunión. El sol deotofio arrojaba
-su manto de oro sobre las hojas amarillentas de loa árboles que formaban un nuevo jardín de las Heeperidee. Loa
campos extendían hasta lo infinito, como un océano
sin olas, las florea azulee de los azafraneros. Aquí y al::.!
se vendimiabá cantando las pocas vifiaa de loa catarros.
La paz y la alegría estaban donde quiera bajo la influencia de eee delicioso momento del ano que !epara los srJ.ores del eat.ío de las severidades del invierno y en que
á los paseos y á los ejercicios deportivos bajo el dulce calor del medio día, suceden poi la noche, alrededor del
hogar, la,i reuniones que se hacen más íntimae.
La señora de Sennevaux y la señora Jouvenot no ae
abandonaban. Iban por done.e quiera llenas todas de
una dignidad anticipada de abuelas, formando mil pro·
yectoa, instalando de antemano el nido del joven matrimonio, allá. lejos, en Tours, upartiéndoee el tiempo que
pasaría en París, después la estación del campo, en que
todos se rt!unirían, ya en Tbosy, ya en Jouy, para no
quitárse una á la otra una parte de la ventura común
y siempre sus conversaciones acababan, hablando con
las lágrimas en loe ojos, de los querubincitos que adora•
ban ya. Y en tanto que conversaban, vigilaban de lejos,
-con ojos volumariamente diatraidos á la joven pareja
.que discurría por lae calles de árboles, bella como la juventud, riente como el amor.
El aefior J ouveno\ ma,aba sin piedad las perdices y laa
liebres de su yerno, pereiguiendolaa día á día con paso infatigable en coropafl.ía del comandante Belamy, familiar
de la caea, ó de Adalberto que lo seguía profundamente

.malhumorado.
Herald cabalgaba deEde la mañana haeta la noche en
un Poney, obsequio de su futuro cunado, en tant-0 que
.el abai..e Pablo le seguía de lejos, vuelto modeatament.e ,
su papel de precep,or.
La crísis aguda de sufrimiento había concluido en él y no
porque no tuviese todavía horas de bruac~b amarguras y
rebeliones, últimas convulsiones de un corazón obligado
.áex.tinguirae para siempre, sino porque pocoá poco la he•
rida se cicatrizaba con et sentimiento del deber cumplido¡
venía la calma para aquel E'Epíritu valiente, más rápida
en medio de aquella comarca en que todo le recordaba á
su madre, sus dolores, aue victorias. Pablo conocía la
alegría sublime de los mártires.
En cuanto á la buena aefiorita Larivier ya no era de
ee&amp;e mundo.: El cielo se había abierto para eJla. Había
encontrado á Ra.vaiseon.
Ruaie~on era un hombre soberbio, de alta talla, rostro
fiero, enérgico sin dureza, verdadero tipo del soldado
bravo y dulce, cuya severidad inflexible en el deber, se
unía á una .aeneibilidad de nii'l.o en el reato de la vida.
Había sido ayudante en el regimiento del padre de Ro•
gar, atado á su coronel por una de .esos abnegaciones que
van hasta el fetiquiemo. Estaba cerca de él en aquella
heroica y legendaria cabalgada de la muerte en Mortbron, en que el torbellino de los dos mil coraceros se
bundió en un largo pasadizo formado por la única calle
de Ja aldea y fué á estrellarse sobre una infranqueable
barricada. Viendo á su coronel rodar con su caballo, Ravaisaon se demvo y, bajo un fuego terrible, éin inquietaree de que él mismo estaba herido lo había levantado y
-conducido moribundo fuera de aquella hornaza.
El heroe rindió el alma entre sus brazos, confiándole
eus pensamientos supremos. Sin ocuparse entonces de
la batalla, Ravaiseon abrió una fosa en un 1'1ncór del ce•
menterio de Eherbach, la marcó con una cruz grosera
mente formada con dos ramas de arbol, y después, ha·
biendo formado un ligero croquis de los lugares para
orientarse más tarde, se unió á. loe restos de su regi•
miento.

Deepuée de la guerra, 3U primer cuidado fué busca?' á rante lae largas ausencias del oñcial, la sefiora de Sennela señora de Sennevaux á qµien llevó el sable, la cruz Y vaux no permanecía en Jouy sino temporadas breves y
las joyas del coronel, .y el legado más precioso aún, sus en loe intervalos, la soledad parecía severa al viejo solúltimas palabras para ella y para Roger. Después fué á dado que suspiraba algunas veces al pensamiento de un
exhumar de la tierra vuelta alemana, los restos de au co- hogar personal é íntimo.
Pero aquello había acabado. Ya no había que pensar•
ronel qué dormía ahora en medio de una capillita, en un
paraje lleno de flores, bajo lQs graudee árboles del parque lo y Ravaieson que había· frapqueado los cincuenta debía decir adios á toda esperanza.
de Jouy.
Antes de llegar á Jouy, la sef1orita Luivier conocía
_ Concluida su tarea, Rilvaieaon dijo sencillamente á la
la historia de Ravaissoa Le miraba como á uno de esos
señora de Sen.o.evaux:
-Hoy sefiora condesa comprenderela que yo no pue- tipos casi fabulosos de loa caballeros de otros tiempos.
do irme de aquí. ........ Ea fuerza que alguno del Regi- Cuando en la IIleaa le vió cerca de ella, sencillo, modesto, dulce y bueno, se volvió loca. Helo ahi.. .... El era
miento se quede cerca del coronel. Yo soy retirado ......
no tengo familia ......... no tengo ya patria puesto que soy en fin el _ser aofiado, esperado por tanto tiempo. Todo
de Metz ......... no tengo ~ás amigo que el q~e reposa lo demás no había sido más que quimera ...... Ravaisson
ahí......... Dadme ai guetaia un rincón en alguna par- era la verdad.
Los enamorados son muy perspicaces en cuestión de
t.e ......... Tengo buenos brazos, buen ojo, buenas piernas ......... Labrador, jardinero, lefiador ... :..... haré todo amor. Luci1a y Roger adivinaron pronto la pasión nalo que querais, todo, coa tal que me quede á vuestra la- ciente de la aya y lea vino una idea loca.
-Ravaiaaon! gritó una voz de mando.
do, al lado de mi coronel, y de vuestra hijo, á quien
-Mi
capitán
hablaré de eu padre.
-A
van
za á la órden.
L'il sefiora de Sennevaux lo hizo administrador de
-Heme aquí.
J ouy, lo cual t.uvo por resultado duplicar ioe productos
-Siéntate con nosotros en el banco ..... .
de la propiedad, demasiado abandonada hasta entóncee.
Tenemos que hablar ...... Ravaiaeon, vas ácaeartel
Además valida de sus relaciones logró que el bravo sol•
-Yo, mi capitán!. ..... Oalvo vuestro respeto,;señorita,
dado recibiese al cabo de dos ai'l.oe una medalla tardía,
créo que vuestro futuro se burla de mí.
bien merecida.
-No, señor R:lvaieson ...... Esto ea muy aeri&lt;l.
Ravaieeon vivía ahí desde hacía cerca de veinte afios,
-Eecucha, mi valiente viejo. 'ríenes cincuenta ailos
amado de todos aunque severo con todos y esclavo de
Roger desde el primer dia .. Había adorado al nifio, ad. y estás verde como una encina joven, y derecho como
una lámina de espada.
mirado al joven y en la ac.tualidad veneraba al oficial.
Pero esto no durari siempre. De aquí á algunos anos
Formaba par,e de la familia, siempre solícito, jamás
importuno, conmoviendo por su culto fiel cuando cad'a habrá que decaer.
......... Aprovéchate de tu fuerza, aúnestiempo ........ .
matlana, con au puntualidad de Baldado iba á inspeccionar la capilla y á renovar las flores eobre la tumba del Hay una mujer que te ama, ¿enLiendee? Tú no vas, tú
que eres tan bueno, á hacerla desgraciada ......... la aeño•
viejo jefe.
rita
Lucila y yo nos encargamos de la dote ......... VaHubiera sido el más feliz de loe hombree ai bajo su
enérgica envoltura no hubiese ocultado un corazón ya ......... esta decidido ......... no hablemos máa.
amante y tierno. Todo iba bien cuando la condesa y RoContinuará .
ger estaban ahí. Había alguien á quien amar. Pero du,

Recuerdo de las Fiestas Nacionales
Patrioteria festltia.

ÁPAROEROS:

CONCIUDADANOS:

. Yo vengo aquí por nacional y por patriotismo á dicir la verdá de nuestra imanci.:.phct6n Y que todoe semos librea y viva Hidalgo que al hora del ént,rele hizojuir á mu•
•c .)8 Y verdaderamente me cabe 8aatifaci6n en proclamarlo hora que el pabellón
verde, blanco Y colo:a~o. está ondiando fleno de gueto en el palacio de la plaza de armas de n1;1eetra ~onstituict6n y pa decfr más, hora que ha tocado la campana ... viva Hi•
•dalgo y v1 va la libertá.
' .1

. Celebramos una fecha gloriosa, la fecha en que surgió el redentor mexicano, restituyendo _eua derechos á los humildes. Más para que su obra séa fructífera unámonos.
El muiuahsmo &amp;efiores es la garantía del porvenir .........
·
Nosotros que ostentamos la .blusa del trabajador y cantamos el canto progresista
del taller, luc~emos contra loe que quieran eobajarnoa y hagamos saber al mundo que
el obrero mexicano sabe más de Jo que le han ensefiado ....... y

S.domr.s:
~a ~volución France!a envió _sobre el mundo un torrente de auroras, y una de
ellas 1~umma 1.ae democracias americanas enamoradas del porvenir.
Hidalgo viene de esos explendores gloriosos: en su pecho senil, pero robusto gri•
~aba la voz 4e Ios redentores del noventa y tres, que se hizo carne de libertad'y de
mdependenc1a entre nosotros.
.
César......... Scipión ......... Eepartaco ........• Anlbal.. ....... Napoleón ......... Wash•
rngton ......... Bolívar ....... ..

LAHARINAnEWAGGNER El Mundo
CeN FOSFATO DE CAL l'IIRI, 11 Mi~er,almenfe •dmitida como "EL ALIMENTO MAS PERFECTO'·

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No di:re mos aún en qué consista,
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promesas cuan e o eskl!l estén aún
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a d1scus1on; pero s1 aseguramos
que pronto recibuá'n nuestros lectoreii

una a~radabilísirr¡a scrpresa.

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�'PainKi/Jer

dfh_EL VINO SAN GERMAN~
que tanto éxito y fama ha obtenido desde su presentación en el mercado mexicano, no necesita para que el público se convenza de sus
maravillosos efectos publicar certificados de curaciones obtenidas en Rusia ó en el Japón, ni opiniones de Médicos co¡iocidos en China ó
en el Brasil, que, c~mo pueden ser ciertas y auténticas, también es fácil sean inexactas y apócrifas._ La compañía fa~ric~dora del VINO
SAN GERMAN, convencida de los maravillosos medios curativos, de los componentes de su preparación y de los benefic'.os mmensos de su
uso, lo ha sometido al análisis de los más afamadcs químicos, al estudio de los facultativos ele más renombre, al expet1mento en los hospitales y clínicas, y, cuando recogida la opinión de todos, una EOla es la contestación: Prodigioso se decide á dar á conocer al ilustrado pú•

-D&amp;-

(PERRY DAVII.)
Un remed.tonrd&amp;dero7 ...-opan..W.,
olaae y eradot •• eDknla....,._ . . '9a

Pa;iiJj}J/er il

La Opinión de la Ciencia sobre el Vino San German.

blico mexicano

Bsk&gt; 4111 ..-er4a4, TIIO • ..... . , . . . .
en t.rminot butu.iat eafMioN.

Muy señor mío:
Cuando recibí la primera muestra del
e.Vino de Saint Germain~ que se sirvió
usted remitirme, juzgué que sería una de
tantas preparaciones que con titulas altisonantes y recomendaciones pomposas
se nos ofrecen como maravillas terapéuticas.
Debo confesar quF.: después de haberlo
experimentado en mi práctica diaria 1 especiaIJllente en los niños, he cambiado
completamente de opinión, respecto á su
elixir.
Siempre que he empleado el «V1No oa
SAINT GERMAINt he obtenido los más lisonjeros resultados como tónico y reí'ons-

Mé:rico 1 i\Iayo 21 de 1897
:'.\Iuy señor mio:
Creo que la feliz asociación de las sustancias que entran en la composición del
Vrno nE SAJNT GERMAI:&gt;i le asegutan un
lugar preferente en la terapéutica.
Lo he experimentado perfectamente
en las convalecencias y hi? quedado satisfecho.
De vd. atto. y S. S.
LEOPOLDO CASTR0 1

B• nn na..., NP,re

pu•

1

pn■le

ruuiill

C1!1mbr11, lualofrh,
C6llco,
!)l1111 hrla,
C6lera,
lloln .h ll1n11,
Toa,
lloln h lllnh•
lleafrhd11, ll111m1U1mo,
ll&amp;badllla,
Pl•h• lhlarla,
.hnsa4u 1 plr¡úlAI .. lllCfflM;
llenloplea 1 anlll&gt;aJ,a ,.,...,_
Ten.rle .n caa. QUAÑ.U'N . . . . . 111
talsiftcacionn Oompnr tole -' ~

Cirujano en Jefe del Ferrocarril lnteroceáuico y Médíco del Hospital de
Sa,i Andrés

P.KRRY DATU. Ka nlUI,• ..... lu

perb,1 y Bofüiu.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.

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Para Resfriados, Toses, Bronquitis.
~Ial de Garganta, Romadizo y Tisis
Incipiente no hay remed.io que se
aproxime al Pectoral de Cereza del
Dr. Ayer. Calma. la inflamación
&lt;le la gn.rganta, destruye las mucosi-

dades irritantes, su;wiza. la tos
y vreclispone al descanso. Como
medicina casera para casos fortuitos y pqra el alivio y curación
del gnrrotil101 tos ferina,. mal de
garganta y todos los desarreglos
pulmonales á que eí-.hí.n expuestos
los jóvenes, es &lt;le un valor terapéutico lnapreciable.

El Pectoral
de Cereza
del Dr. Ayer.•

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e1t su primero·, segundo 6 tercer
SIFILIS
.
periodo J}ermanent.emcnte cura
da de á:35 dms. .El r,nc1e11te se puede curar en

DR. BANDERA.•

DR. LA nsTA.

,

1

México, 3 de Abril de 1897
Muy señor mío: Habiendo éxperimentado en, algunos enfermos el V1No DH
SArnT GKRMAÍN cuya muestra me mandaron, lo recomiendo como un buen tónico
y reconstituyent~.
Quedo de V d. afmo y S. S.
DR. RAFAEL LA VISTA,

l\Iéxico, 12 de Febrero de 1897.
l\Iuy seiíor .mío:
En vista de las componentes de la preparación SAINT GERMAÍN", no teri.go inconveniente en recomendarlo como útil y eficaz en las enfermedades que causan profunda debilidad en la economía; de manera que se puede usar con éxito en la convalecencia de las fiebres en general, así
como en las anemias, tuberculosis puhnonar, escrófulas, atrep sis; etc., etc., etc.
Quedo de usted afmo., atro. y S. S.
1

CARLOS TEJEDA .

Médico Cirujano de la Facultad de
},[éxico, PrpfesQr de -Clínica Infantil
e,i la Escuela Nacio1zal de Medicina de
.México.

·'

DR. CLE.\IENT.
DR. PÉ~A IDIÁQUKZ.

tituyente, perfectamente acomodado á
pe1 son as débiles, á los convalecientes1 á
los niños raquiticos ó escrofulosos, y en
general á todos aquellos que por excesos
de trabajo ó enfermedades prolongadas
han visto agotado su organismo.
Por eso no vacilo en recomendarlo, y
me atrevería á llamarlo ELIXIR DE VIDA.
De usted afmo. S. _S .
Dr. Cm,srANCIO PE~A IoiAQUEZ.
del Cuerpo de Sanidad mi(itar.
La especial composición del Vrno de
SAINT GER.\IAin 1 en el que se adunan los reconstituyentes, los tónicos neuroténicos
y los cardiacos al icthyol, hacen de esta
preparación una de las más adecnadas
al tratamiento de las enfermedades donde
domina la pobreza de la sangre y el debilitamiento del inviduo.
l\lé.J::ico 21 de i\Iayo de 1897.
l\IANUEL GuTI"ERREZ,

Profesar de Obstetricia en la Escuela
Nacional de Medicina de México, miembro de la Academia de ~Jedicina y de la
Sociedad Pedro Escobedo, médico del
Hospital de Sa1t Andrcs.
·
1

'I

l.

México, Abril 29 de 1897.
DR. GARAY.

He usado en varios de mis enfermos et
vino de San Germán y lo considero una
medjcina excelente;.es un tónico poderoso,
de sabor agradable y muy eficaz para
los anémicos, linfáticos, tuberculosos,
convalecientes y enfermo$ del corazón
en general.
A. DE GARAY.
Profesor de Anatomía Quirúrgica
en la Escuela Nacional de Medícim1,
Cirujano de los Ho~pitales Jmirez
E:ipaílol.

15
ca,m ¡&gt;Or el mismo precio y bajo la misma garantía,
Si prefiere vemr á nuestra. casa, nos comprometemos á pagarle los gastos de ferro.carril. hotel i
dema&lt;&gt; que se le originen s1ncobrarlc un ccutuvo por
nuestm asistenciu si no resulta r:uradc, cou nuesLro
w1tam\e1tto. S1 .;;e ha tomado mercurio, !oda.do ae
Porn.~o. y toda.vrn. se s1eL1tel\ dolores y molcstia.s,
.Esputo~ nmcosos en ia t.)Oca, Garganta Hagacla Di-

Muy señor mío:
He prescríto el VJNo DE SAIN GERMAIN á
varios enfermos, después de haber ensa•
yado la muestra que me remitió usted, y
lo recomiendo como un buen tónico y reconstituyente.
Quedo de usted afmo. y S. S.
DocTOR, LoRE:&gt;1zo CHÁvEz.

Director del Hospital Valdivieso 1 médíodce l Beístegui Hospital.

Profesor de Cliuica E.-cterua de la
Escuela N de .Nedícina de México,
De los inumerables vinos tónicos de
que se sirve la terapéutica moderna, el
mejor es sin duda el SA)&lt; GERMÁN. En casos de linfatismo, tuberculosis y an~mia,
me ha dado siempre en los enfermos sorprendentes resultad0s.
DocTOR CurnENT.

De la facultad de Montpensier (Francia) . Especialista para las enfermedades de la cinturá.

cHe usado con excelentes resultados e
V IN o DE. SAN GERMÁN en casos de tísis pulmonar, de anemia y de enfermedades crónicas de la piel.
No Conozco otra preparación que con•
tenga ichthiol, en ·la que el color y sabor tan desagradables de este precioso
medicamento estén tan bien encubiertos.
Las propiedades terapéuticas del ichthiol
pueden ya ser utilizadas como medicina
interna.
Los enfermos toman este vino sin repugnancia1 y al cabo de algunos días experimentan sus provechosos efectos.
A las dosis de una cucharada, una hora antes de las comidas, la administración de este vino no tiene peligro.
DOCTOR BA.:-rDERA.

=:
•
1~

México, 22 de Febrero de 1897.
DR. J osÉ I&amp;,co.

De la facultad de /lfé:t:ico. Especialista en partos y vías uriltarias.

G,an Almacén y

;¡¡

Expos;cl6n

OéCAM"AS INGLESAS OE LAT.ON•

, lji

poroFáQr!,.adecolchonesdenlam red
acero 1:ej1'10 duplo, con rci,tirador de
J•atente. J,08 1í11ii:.YJs que Uoien acepl.tJci6n
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el ejercicio se :-u profe!-ión. E¡·ecuta los mejo1es y mi'1° rf('ipntes t1aUnjos que se
in't'entado en el arte de Dentista, r se de(Uca principalmenteá la c-uración
de los dientes. al g-rado ae que rara vez fe Ye obligao&lt;&gt; á exrraer_los, y en tal ca~ lo
hace sin que el paciente snfr1fabsolutamente dolor nin!!"uno. D1entes·a rt1ficiales srn ola ca, de gorna alastica y oro. Trabajos de Corona y Pu1.;nte.
Orificaciones &lt;·on oro ó cualquit!ra.otraclnse de material. Especialidad para ig:ualar
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pronta y radicalmente las enfermedades que
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• 1

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que heredaron tan terrible enfermedad se
curan.

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DR, MÁciAS.

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fermedad y van a casarse, pues pueden tras·
mitir el virus sifilítico r á los que han tom~do mercurio pues ebmina ese peligroso
romeral.

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de Egipto.

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,.,,.,,.,,.,,.,.. ,,.,.,,.., .. ,,.,,.,,.,.. ,.. ,.. ,._,.,,.,

.,.,, ,

:JJ,-.

1

t-

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Medallas de ÜFO en las Principales

1

mas, catres,. c1imila-~ y cun1t.$ de latón 11111
y h!e1·ro e~tilo Inglés, garanti;,.ando st ·~J
cou~truec1óu. Vc11tw1 purmayür y menor. I\G

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tónico de SA1.:-;T GERMAIN y siempre me
ha dado el mejor resultaao tanto en las
personas agotadas por largas enfermedades, como en los que padecen en-fermedades pulmonares crónicas. Por lo mismo, no tengo ir,conveniente en recomendarlo
i\-I. AVELEYRA,
Médico del Hospital de la Beneficeni a espaiiola. ·

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Hotel de "La Gran Sociedad."
Probablemente el espejo que mas refleja los refinados gustos del día es el Hotd
moderno. Si viajamos con lu¡o aun queremos mejor alojamiento que nos e~pere al
fm del viaj&lt;:.
Como consecuencia de esto la necesidad de He.teles Palacios para el confort de la
vida actual, cosa de que no puede presc111d1rse y de la que en efecto no se prec1nde.
Toda gran ciudad uene grandes noteles y uno de los principales aunque de los más
nuevos de )léxico, es el hotel de la Gran !'&gt;ociedad, sin duda uno de los más grandes
y modernos 1:n su arreglo y menaje.
En )larzo de 1b97 ;\Ir. Arroaud Franck su actual propietario, despues de haber ia•
vertido una tuerte ,uma de dinero, en renovar todo el edilicio, abrió ,us puertas al público, y tiene ya un buen negocio e,tableciao y favorecido por algunos de: nuestros
principales bombees de negocios y v1a¡eros.
El edificio situado en lugar muy céntrico, Calle de San Agustín Xo. 1.i, el me jor
cuartel de la Ciudad, cerca at: lo~ Teatros y casas de comercio, y por cuya puerta pai.an los tranvias para todos los lugart:s de mas importanCJll de la Ciudad¡ es de: bt:lla
arquitectura y apariencia, y t:stá construido de piedra y hierro.
Consta de tres pisos, de espaciosas dimensiones, y tiene tres patios que rodean
los cuartos para los pasaj.,ros.
Aun que el exterior ba sido cuidadosam-:nte atendido no puede dar idea del derroche de 1ujo que se ba emplt:ado en el interior del edillcw.
De la calle se t:ntra á un gran patio en el que se hall¡tn las oficinas del Administrador, salones, y cuartos de 1&lt;:ctura que se hallan er t:l piso bajo.
Del otro lado del patio bay, en combinación con el Hotel un Restaurant francés,
y cantina. El Restaurant se haya bajo la dirección de un inteligente cocinero lrancés
que estuvo muchos años t:n el Hotel \\' aldorf de Nueva York.
En la cantina encuéntrans~ los mejores vinos importados, licores y cigarros.
Para el ascenso al primer piso hay dos hermosas escaleras de servicio. Los balcones de todos los pisos uenen pavimentos de marmol y barandal de hierro.
Todas las comodidades que se hayan en los Hoteles de primera clase de México
se encuentran también en la Gran Sociedad, inclu~o luz eléctrica, baños, y umbres
eléctricos.
Los pisos superiores contienen sesenta cuartos dormitorios, aislados ó comunicados entre sí con aire y luz bastantes y bien amut:blados.
La casa montada bajo d régimen Europeo, cobra precios excepcionalmente razonables considerando el t:xceleme servicio que t:n dla ,e disfruta. Las habitaciones
cuestan de uno á dos pesos dianos segun su colocación.
En el Restaurant puedt: obtenerse una comida tan buena como en cualquiera parte
de la ciudad por únicamc:nte 75 centavos.
En el servicio del Hotel empíeanse solo criados atentos y corteses y todo se conduce bajo el rég11n1::n de botele, de primt:ra clase.
l\1. Franck es persona entendida en el manejo de Hoteles con 14 años de experiencia adquirida t:n esta, y diez en uno de los prmc1paks Hoteles de 1\ueva York.
Hombre dt: empresa y hab1hdad, conoce bien la ciudad y es un caballero muy popular
y estimado de los hombres de negocios y del público que viaja. Habla inglés, trancés,
español, aleman é italiano por cuya circunstancia su Hotel es el que debt:n preferir los
t:xtranjeros.

-

- = = = ===

Hotel "La Gran Sociedad."
Probably the mirror tbat most trnly reflects the lux11rious tastes of to day is tbe
modern bote!.
11 we travel in luxury we certainly want even grander entertainment awaitlng us
a t tbe end ot our ¡ou rno::y.
As a consequt:nce, the providing of palatial hostelries are an essential feature of
life to day, that cannot be, and wbat is more to the poont, are never overlooked.
Every large city has 1ts greut hotels, 1&lt;nd one ot the leadiog, altbough one o' the
newest in i\fr:xico Ctty isHott:1 , La Gran Sociedad, , witbout doubt one of tbe mos, modt:rn in its arr.. ngem.-nt and equ,pment, 01 ali tbt: great hostelrit:s of our city.
In :11arch lb~7, )Ir. Armand Franc.:k, th;, proprietor of this popular hotel, after
spending a large sum of money in renovating tne bmlding throughout, opc:nt:d tbe
doors to the pubhc, and has 1&lt;lrcady built up a !urge business 1hrougll the patrouage of
i.ome of our Jt:ading business mt:o and the travdhng pubhc.
The building, which is ceotrally located at Calle !'&gt;t. Agustín nomber 14, is in the
best sect1on ot we city, convt:nit:nt to theatres, busint:ss houses, strt:t:t caes passing the
doors to ali places of importance, and is of hand,ome archite.:tural a¡,pc:arancc, built
of stone and iron.
·
lt is three stories bigh and of spacious dimensions, having three patios or courts
on ,, hicb the rooms lace:.
Tnougb thc: exterior has received great attention, it is u pon the interior tha t luxury has bet:n la vtsbed witllout stint.
From tbe street you first emer a large patio and next is the office, parlors, reading rooms, etc., whicl1 are on tbe ground tloor.
ln connecuon with tbe hotel ts al,o a f1rst-class frt:nch restaurant and bar, located
on tbc: ground lloor lacing tbe strec:t.
Tb1s restaurant 1, unac:r an able and efficient french chef who has had many years
expem:ncc in the hotd \Valdorf of l\ew York City.
In tne bar are carried the fint:st of imported wmes, liquors and cigars.
Lt:ading from tne patio to tbe second lloor are two handsome marble stairways,
while from 1&lt;nother pauo is anotbt:r one.
The balcomes around the second and tbírd floors are ali tiled with marble, resting
on iron beams.
hvery modero convenience or appliance that is found in any first class hotel is
found hc:n:, iocluding electric light, batbs, dectric bells, etc.
The upper floors contain 6v bedrooms, single or en suite all, of wbich are bright,
airy and nandsomely furnished.
The house is conducted on the European plan, and the cates are exceptionally reasonabl-=, com,idt:riog the t:xcellent serv1ce, ranging trom :::;1 00 to $2 00 pee day, according to location of room, while at the restaurant can be bad as fine a meal as ii
servt:a anywhere in the city, and for ooly 75 cems.
Only courteous and pollte assbtants are employed in the hotel, and everything is
conducted on strictly tirst class prmciplt:s.
Tbt: proprietor, ,\Ir. Franck, 1s a botd man of wide experience, having been in that
business rn tnis city for the pa,t fourteen years, and prevwusly bad ten y ears experi•
enct: in sorne of the leadmg botelsof Xew York City.
He is a man of enterpnse and ab1lity, and owns considerable city realty botb
improved and ummproved.
;\lr. .Franck is a very popular gentleman and is higbly esteemed botb by the business men of our cit/ and me travelling public.
He speaks Fn¡¡-lish, French, German, Spanish and Italian fluently a nd for the
English speaking people, ibis is the hotel to stop :1t•

TOIIO 11,

••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

LA FOTOGRAFIA.
Ji.a ~otografia l? Ca ~nstitución, que supCe tanto á Cos ~distas be ~rofesión como á Cos be ~fición con ~nstrumenfos
l? su,pCementos.
La Compañia Americana de Suplementos para el arte fotográfico, cuyo despacho y
casa de venta en gran escala, está situado en la calle de Gante núm. 8, y el de al por
menor en la del Coliseo núm. 1, puede jactarse con justicia de ser la única, que satisface: las exijencias del público mexicaro.
Tarea bastante difícil sería, precisar la época, en que por vez primera, se conoció
el descubrimiento llamado Acción Fotográfica.
Se asegura, que en las pieles, y por medio de los rayos solares, fué donde primeramente se observó el fenómeno y que este es el verdadero efecto de la radiación solar. El mismo origen tiene el oescubrimiento de la obscuridad de los papeles se,isitivos, que actualmente están en uso para la operación de imprimir las fotografías. Pero ante todo debemos aceptar la autorizada opinión de Scbee1e, químico sueco quien
observó después de un exámen científico el efecto de Id acción obscura de la luz del
sol sobre el cloridrato de plata. Este inteligente quimico descubrió por medio de sus
experiencias, que cuando el cloridrato de plata se expone á la Acción de la luz, bajo la
acción del agua, el primero se disuelve en la substancia liquida, y que si agregamos
caústico á esta substancia, nuevamente se presenta el cloridrato de plata¡ y que si á
este ingrediente se agrega amoniaco en líquido, se forma un residuo insoluble de metal
igual á la plata. Ya hemos dicho que Scheele fué la primera persona que obtuvo los
análisis quimicos combinados con el espectro solar, allá, por el año de 1781, análisis
que sirvieron de rudimiento á la ciencia de la fotografía. Luego de período en período
se han presentado personas inteligentes y químicos, que han hecho diversos ensayos
viendo coronados sus esfuerzos, basta la fecha en que ya se obtienen los mejores ingredientes para el adelanto de la ciencia fotográfica.
Hasta el año de 1864 en que Bolton y Sayee descubrieron un nuevo procedimiento
que llamó la atención de toac,s los fotógrafos y luego una substancia de gelatina, Collooion,no se dió un impetu á la fotografía, que basta entonces era desconocido. Naturalmente, desde esa fecha hasta los presentes días se han hecho otros descubrimientos, y año
tras año descubrimos todavía nuevos ingredientes; asl es que con propiedad puede decirse, que á pesa, de los años transcurndos, la fotografía que hoy existe es un perfeccionamiento del descubrimiento primitivo.
La Repúblicll Mexicana con su bello clima y constantes días hermosos, presenta
mayor atractivo que ninguna otra parte del Continente Amt:ricano para que cultiven el
arte de la fotogrufía los profesionales y los aficionados.
En otros lugares del mundo, el cielo está cubierto perpetuamente con nieve y rnmbras, y obscurecen el horizonte es¡,esas nubes, que hacen imposible por varios meses
del año el trabajo f8tográfico.
Verdaderamente la República Mexicana puede estar orgullosa de ser una de las
pocas partes del Universo donde reina una constante primavera, siendo los días más
claros y el cielo más hermoso, lo que como todos sabemos produce la delicia de los aficionados á cultivar el arte fotográfico. l\liles de personas visitan anualmente este
hermoso girón ~el Universo y ".º~vemos á r~p~tir, que no hay país en el mundo, que
sea más apropiado para el v1s1tante ó aficionado en demostrar sus aptitudes en

la fotografía, pues aquí pueden sacarse con facilidad los bellos paisajes que se deseen
pilra satisfacer sus caprichos. Cada viajero ilustrado y amante de lo bello está obligada
á proporcionarse una máquina fotográfica ya st:a grande ó pequeña, y el que no la poseo
cuando llegue á la ciudad de )léxico, Jo mejor que hará es procurarse una antes de salir á recorrer otros puntos de la República.
Es de recomend..rse el establecimiento que con gran éxito se ocupa en este giro
mercantil y que tiene especialidades en este ramo llamado cAmerican Photo Supply
Company, cuyos dt:spacbos ya hemos indicado donde t:stán situados. Esta compañía
tiene: constantemente: en venta gran surtido de toda clase de camaras grandes y pequeñas, lo mismo que inmenso surtido de suplementos. La compañia al recibir un pedido por mercancías hará el empaque y lo embarcará en cuanto reciba la orden, así es
que los turistas en caso de tener necesidad de suplementos los obtendrán sin demora si
se dirigen á esta casa.
Esta compañía estableció su negocio en i\léxico en Xoviembre de 1895, y desde un
principio alcanzó los mejores resultados dt:bido á la buena clase de sus mercancías lo
mismo que al modo de comportarse en sus manejos. La compañia vende á los comerciantes por mayor y menor, y á varios representantes directos que tiene en esta República toda clase: de artículos, aparatos de fotografía, materiales, etc., cada uno con su
descripción, incluyendo las mejores cámaras y todo lo necesario, así como los más excdentt:S ingredientes y todo lo indispensable para surtir á la moderna, á un establecimiento de fotografía.
Para los aficionados tiene un gran surtido de aparatos con sus respectivas descripciones. También son agentes vendedores en la República de los celebres East•
muns Kodaks, de la i\I. A. Seed Compadia de Placas secas de St Louis, de l ,l Rochester Cátt1ar" Compañía, Rocbester y de la Bausch y Zomb Compañía de Optica de Rochester. La casa de ventas al por mayor y los depósitos son espaciosos y completamente arreglados é instalados á la moderna conteniendo en sus bodegas gran acopio
de mercancías. La Compañía Americana de Suplementos para Fotografías es la más
grande y más solvente que existe en l:i Republica Mexicana, la misma reparte anualmente un bonito catalogo, el que remite junto con las circulares á las personas que
lo soliciten.
En la casa se encuentran empleados muchos dependientes y unos atienden el despacho en esta ciudad y otros están viajando y tomando nota de lo que los clientes nc:cesitan. El Gerente es el Señor S. R Crump, persona muy emprendedora. El Señor
Crump, es de nacionalidad americana y ha t:stado muchos años en este mismo giro de
neg·ocios en Louisville, Kentucky.
El caballero indicado es de un caracter muy afable y en todo tiempJ está dispuesto á mostrar sus mercancías a las personas, que lo soliciten.
No está de m.1s repetir, que en sus bod.:gas hay una gran y variada existencia,
puesto que esta es la compañia que surte á los demás establecimientos de la República Mexicana.

Gfiesta infantil en el Cfíi,oli ael $1iseo.
Olh11Jn &lt;lo , Tnt16 ;\[ . Vllla•n no..

'

�S:L MUNDO

2

DOMIIIGO

19

da SE.PTIE.MBRE da 1197

~~===============--~~~~=========================-==-====20

''EL MUND0, 11
Semanario Ilustrado.

Tel6fooo 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.

l'n grupo popular contestando á un atentado con otro,
puso un desenlace Eangriento á eete h&lt;'cho anorll!al en
los anales de la historia pat1ia, ~esenlace que ¡~más
aplaudiremos por eu forma ealva¡e; y que ao castigará
eeguramente ~I deEcnbriree á los culpables.

MÉXICO
Toda la correspondencia que
lacción, debe eer diñgida al

ee relacione con la

• Director, Lle, Rafael Reyes Splndola,
Secretario de Redacción,

Amado Nervo,
Toda la corre~ndencia que se relacione con la e&lt;l;ición
debe ser dirigida al

Gerente, Lle, Fausto Mog-uel,
La subscripción á EL MUNDO yale $1.25 centnYOB al
111ea, y ae cobra por trimestres adelantados.
Números sueltos, 50 centavos.
Todo paco debe ser precisamente adelantado.
BKOISTBADO COMO Al!'l'ÍCULO DB SBOUNDA CLA~K.

·~otas tbitori11lts.

Drsµué,

Re•

bt lo5

firstas.

¿Por qué todos loe anos se nos antoja que el auiverea•
río de la Independencia Nacional h!l alcanzado mayor
brillo ha obtenido un más alto entuememo que el ante·
rio1? ¿Por qué se nos. figurn que h~ habido más reeplan:
dores y quti ha irradiado más clandad de esta fecha glo

~d

.

}~e que el concepto de la Patria va peco á poco amph·
ficándoee, tomando cuerpo, enrnizún~oRe._ conforme la
nncionnlilnd se consolida· es que al mfü¡o de la J?az Y
tranemitida por las m1e~I\B a1tPrias qne P?nen en con•
t11cto á los PPpírhue, Ee difnnde e! peneam1ento de una
eoln fuerza única, imprr~cedera é rndntrnct1ble que preeide á todas las enPr¡zíos y encauza toda~ la~ vol untadee.
Para llt&gt;gar á eeta impresión que cre_c"' mlie ~ada día,
ee ha necnitado qne se hayan establec_1Óo_con1er1tes ge·
nerales de nno á otro extremo del terntor10 nacional, Y
qne de cindad en ciuda_d y de P';leblo 1:n pneblo Y ~e al·
dea en aldea hnvn corndo el m1Pmo 1dPal y BP ha~ª. te•
nÍdo la concienéia de que á una misma hora doce 111111&lt;?·
TIAE de eApíritue palpilan á lmpuhos de un mismo eent1•
miPnto.
d 61
En un rnerpo de ej~rcito el valor es un reguero ep . ·
vora qne corre de unidad á unidad y acaba por producir
un incendio; pPro cuando nn grupo humano ee encuent_ra
diseminado en una gran PXlene,6n de terreno y hay ab1e·
moa ineondablee entre alegrías y dolores COI?unee, en·
tonces las eenFaciones no preeentan todo su vigor, care•
cen de cohesión, ee eeterilizan en un palmo de Jerreno
como Prns agune estancadas que no tienen aahda por
dondP .-olc:u i!ne aguas en las onilae del _O~éano.
J,:i obra del progreso ba venido á unir con eue acerailas 111allas estas voluntadPR deegranndae como parvada
ele golondrinas errantee: !ne di~t~ncias ~o han eetrechado, las concienriae se han comt1D1cado, y ~e 111u? á oiro
ext.remn de la RPpí1b\ica, ª"' esparce el l11mmoeo ideal de
Libertad que i11forma la f~cha que acaba de conmemo·
rarse.
d. .
Por eso rnclll anirersario de la lodPpen enc1a se r_ioe
nn~oja más brillanie que el anterior y que ha despedido
más re?plandores.

tein, rnlificoca (n kP rrmi:re de Sadcwn y FaIJcionada
entre loa nEplar dores fatídicos del •ircer:dio del 3edán.

DO■ IIIGO 19

BL MUNDO

da SlPTllllBRE da 1897

Garaen Party en el &lt;Tít,oli ael &amp;liseo.

***
Son tan absurdas y parecen tan deeprovietaa de fun•
damento tales neercionea, que apenas ee puede compren•
der las haya pronunciado y haya dado abrigo un políti•
co británico, que e@taba obligado por eu tradición y por
EU partido á ser más cauto en eus aprC'cisciones y más
perlo en me juicios. Con razón alguien ha ido haeta el
deeacatc, de nPgnr al estadista inglés la integridad de ene
facultedes y ti darle por única respuesta el escarnio que
hine, y la diatriba qne mata.
Basta considerar el hecho en el orden de lo posible
para que en el terreno de la discusión se Je admita y se
le analice.
Cunndo se pien~a en el.sentimiento de la rh:ancha, que
ha siclo íuPrza i mpu lei va de grandP&amp; partidos políticos en
Francia, y por largo liempo ha sido el grito del pneblo,
la n@pirnción nacional, el anhelo dlll pala, ee comprende
qnt, loe iuipacientee, loe ilusos, loe inquietoe, quieran y
aneien recuperar el territorio conquistado á cualquier
precio; pero no con el Racriíicio de una colonia de la importancia que tiene Madagazcar donde 11' República ha
gastafo buena parte de ene-l'!nergíae y ha visto coneu•
mida gran rnma de en iiqueza.
Por lo demás, loe qne han predicado el deequite, lo
han qnerido vio 1euto y temerario, con loe horrores del
combate y las c·alamidadee de la guerra donde pieneau
encontrar loe olvidados lauros qull agos~aron las llamnradae de Rieechofíen y Pnegrecleron la11 eombrae de
l\Ietz; hao prett&gt;ndido recobrar el girón perdido de la
patria rota, no con aetutoe componenda@ de gabinete si•
no con sangrientas luzaiiae de campamento.
Estos no podrían aceptar de bue11 grado la deYolu•
cióu eoñada, sino viniera por derecho propio y no por
una fSpfcie de compra venta indigna de rne arrebato!
de patriótico lirismo.
Loa que menos eoiiadoree pienean en la reviudicación
del enelo franc~e por medios pacífl ioe, tamp&lt;•CO Pe con
hn1arfan con eeae cuentas que habían de coe\arleb tan
caras.

En les momenioe en que la eociedad mexicana ee con•
!&amp;graba á celebrar de un modo eniueiaeta til u1úq glorioso
de ene aoivt:rearioe, un hecho inesperado, de caracteres
repulsivos y repugnantes perfiles, \"en!a á produciroe t&gt;n
medio del asombro é índignación populares: un hombre
***
Y la noble Francia. que se ha ofrecido en holocamto
de iurbioe aI1teceden1ee, fecoria encial, fe arre.jaba inee·
para la redención de loe pueblos, ella que ha lle,·ad_o ~I
peradamente al paso del Jefe del Eatndo y trntnbi\ de can·
verbo de In buena nueva al corazón de wdoe loe opnm1earle dafio, usando en eu ac\o de extraordinaria vio ·
dos; sería capaz de sacrificar el reino de B11avía pur
lencia.
•
virtud de en egoísmo? s~ atrevería á arrojar al put-blo
Este hecho, acabamos de decir, hn cansado tantn indig•
holandéA, fnerte y robusto, y gozando de radicale~ e1wrnación como s.&gt;rpres11, put e a\entadoe de ebte orden eon
giae en brnz-,e del Imperio germánico, por virtud de inmuy raros en las páginas de nuestra historia; no hn incu•
bado enire nosotros la larva de la deliucuencia polf\ica, el
com¡:rencibles compeueacione~?
Xn, reeponde de e\lo la historia de la dem(cracia han
veneno que corre por Ja11 ar1e1iaa de las vi~ jae nacionalida·
cesa, firme Pn la irau Revolución ante loe revea enliga•
des europeas no ha euvenen~do nuestra sangre: un de•
dos y iramñgurada por el trabajo y la confiflllcia 1:11
lito semejante no tiene antecedentes en la eetructcra eo•
loa veinticinco anos que lleva de lucha para alc1nzar el
ci al, económica y politica de la República.
RESUMEN.- La unión dr Francia y Rusia juzgada por
A lo menos, el ana1quiemo del otro lado del mar ofrece
piuáculo dll rn grandeu.
Pnee ei las eolucionee q11e propone M. de Lebonchere
su génesis dolorosa, obedece á uno. gestación horripilan·
un e•tadista.- lnconslsteneia de este juiclo.-l&gt;1
carecen de todo fundamt-nto lógico, no llegaremos á con·
te, emana de terribles premisas de un silogismo einies·
"revancha" real y la soñada.- NI víctima ní sacri•
\ro: eurge de las charcas del Eocialiemo, t-stá impreg·
eiderarlo un insensato, pero Pi creeremos que su !anaficador.- Holanda y el Imperio alemán. -Connado de una filosofía nebulosa y dieolvente, lleva la
liemo por la influencia británica que mira amenazada,
lo han condncido al exiremo de desconocer entera·
blaefemia en loa labios y el amia de creer en el corazón;
clusión.
es la resultante del choque entre el progreso y una tra
mente las coene y lae personas de su tiempo.
Pronto se ha de saber que no yamoe deecami, a-loe
dición que hay miedo de derribar todavfa; forcejea como
1\o ee posihle encontrar en el horizonie político ~e
HAmlei al borde de una tumba, traz11 eet1ofas míeticas y
en
nuestras opiniones.
repitecancioncil!ae obscuras, pone á loe grandes arto,to• Enropaaennto que mile preocupe ni tema que más die
X. X. X.
re, de la fürtuna públira en la füta de lae nueva e víc\imae, \raiga que la alianza franco rnea, por más de tres eemali de Septiembre de 1897.
aulla cuando un moderno caballero feudal t-xpt-cula con nae, después de eudeclarnción cuaei _ofici~l, objeto de loe
comentarios de la pren,a y de las d1ecus1onee en loe ga•
eu hamo'.lre y cubre crn en odio ealvoje al in_1i1111,· /,,o-yuis.
Pero en ?,[~xico, la tituaci6n es dle\inta: el problema binetes.
El general Woodford, rPpreeentante de loe Estados
económico de resnelve tranquilamente, sin agilaciones ni
conflictos; las nuevas induetrias reclaman brazoe, el tra• Pnidne en la Corte de la Reina Cristina. á quien se le
bajo llama á iodae las puertas, las ambiciones pollticae at.ribnyen intenciones poco conciliadoras de parte de la
han desaparecido, y un noble anhelo, PI auhelo de gozar C,1ea B'nuca al pretender tratar la candPnte cues_tión de
Con este número repartimos ocho pá&amp;lna• de la par•
de wdaa las ventsjas de und prosperidad naciente y de C,1ba, la in~rminahle dlecueión eobrP los térmrnoe_ de ti tura de la ·magnífica ópera 11LA BOHEMIA. n En ellas,
paz
..
ntre
Grecia
y
Tnrqnía,
eazonado
fruto
del
~dm1ra•
una paz consolidada, alienta á todos loe eepmlue: ni un
merced á la cuidadosa eelección del maestro Cuyáe, 1 s•
eolo conflicto en lae concienciae, ui 1111 átomo de dPscon· ble,. I'Unca desmentido concierto de las potencrna: las
uotfcine que á la contfnua llegan de la Penineu.la Indos•
tenio en loa corazones,. ni un reequicio de rebeldla en
tán
reunidos loe temae principales de la ópera, y enlaza·
loe cerebros! A qué se debe, pues, el ater;tado del lti de tánica anunciando las dificultades con qne \1ene que
doe con nexo habil, que facilita ex\raordinariamente
lucliar' el poder central para sofocar los movimientos tu·
Septiero bre?
multuarloe de las tribne indomablee, todo deeaparece,
8e debe únicamente á 1B per"l"en-i6ndenn eol'&gt; hombre,
en el piano el paso de loe unos á loe otro6.
á la punible ceguera de un malhechor vulgar, que hn todo pierde su natural impor\ancia cuando se coneide•
Nob es coeto;feima eEta prima que c.frec(moe; mae no
ra
In
traecendentnl,
lo
intereeante
qne
es
para
tod~e
la
pretendido herirá una -personalidad de todos respetada,
Ul¡ión de dne nacionee apartadas por el eepac10, aleJn!fas
nos hemos detenido en loe gaeto@, con tal de proporcic·
por el loco deseo de hacer un mal que la sociedad rechu
por la trndici61•, dietini~s por: la .~rg~niración pollt1ca,
za, que no hay un solo 1m1po-deede el mlie nito PD riirnl
nar á mwetros abor:adoe un obsequio digno de su dile•·
inlelt-clual lrnsta el lr,fimo- que no rPpu51ne. Aqní vo ¡;ero 1111i,l!ls por la romu,1 :.ep1rar10n di' cnnePTvar la pa1,
v
ncobrnr
In
predo111i11aooia
que
sntano
hnu
gczado
eu
tanfümo.
hay herman0&amp; t·e1,gfldllru, ni eepantof8~ r,; uxali1UJ: Arro•
~l deHiuo de Jc,s ¡,ui-bloa t uropeoe: toda otra idPa et• ho•
La edición &lt;•st:", ltPchn con JH'rllliso de la carn G.
yo, el criwiual d.,J juel"eB último, fa un solitario, no J,a
nn
y
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desvontee
ni
pPmar
e11
la
liga
de
_u11n
rti
1íhlira
t-xlrafdo la ponzonoea envia qlte circula por eus vt&gt;nn~ dti
Hirorcli y Cin. ele l\Iilán.
fue,
te.
'&gt;Íg0ro•n,
con
todas
ene
ene,gíos
Jnveml~P
y
un
.oinguna charca cercana; ha iJo á la ejecución de su plan
imperio ¡;td!'frEO y ím•rte, con teda Ell agHgoc1(rn de
sin una mano que.eFgrima p1111al que lo aplauda, eln un
UN OIVIOE.NtlO SATISFACTORIO OE
geutre y de razaB vnrínclaP, atadae con 4'1 lazo i11di~nl11·
eenfüniento de admiración de la tenebroea conciencia de
LA MUTUA
ble de MI "loriNll lihtoria y eu .-itnlidad dtsbNdrnte
no compañero: ha querido hacer el mal por complHo,
qne se co11~~utia en una Eóla Biipirnción: la de eu augue•
un mal total que inundara a todo un pueblo.
to EOberano.
La conmoción de este atenindo ee hn traducido en lne
l\Ifaico, Agoeto 29 de IS!Ji.-Sr. D. Carlos Sommer,
di vereaa ciaeee de la eociedad: ellae, al rechazarlo enerDirt!ctor General de «La l\Iutuan. -Presente.
*
**
g1camente, han c,frpcido el testimonio de en vivo afecto
llli estimado y aprt:ciable amigo:
Deepuée de las dirqni!iciones á que se han entregado
al l,eneral Díaz. Jamás el Jefe del Eet:ido ha podido
lle
tenido
el gueto de recibir la grata de usted del 27
lc,s órganos de la opinión, así loe amigoR como loe ene•
medir, como en eela ccaeión, todo el reFpeto y todas las
del corriente, en q11e ee sirve aviearme qne el dividend'l
mlgoe de la nueva 111ianza y de las predicciones fnvora•
eimpadae que inepira: nunca como el lü de ~eptiembrn
bles 6 elnieetrne que hnn lanzado eobre en ponenlr, un correepondlente á mi póliza núm. 805,S:?3 de $25,000 00
l1a llegado, tal vez, á penetrarse de lin hondas ralceeque
oro americano, b&amp;jo el plan de dietribuclón de diez atloa,
,su personalidad hn prendido en loe corazones mexiea." eetndieta icg 1(,s, un liombie frío y eereno como todos los
de eu rara y de HI eetirpr, prestigiado en el gran pnrti• que ee cumplen til 1~ del entrante mee de Septiembre,
noe. l,ae o.-aclonee al regreso de la Alameda, en 1a C:\·
import.a:
do liberal que lia guiado 1.Jad~1or,e y que hn at-andonn
mua de Di putadoe- doride las galerlae ee enconlraban
17,313 50 oro amerlcnno, valer en efecti"l"o 6
do Lord Roef bny, el célebrt' /,r1cler l\I. de Labouchere,
· iotalmente ocupadas por repreeentantee de todos los gte•
$\1,201 00 oro americano, valor acumulable á la póliza
ncata
de
publicar
nn
estudio,
en
el
cual,
á
vuelta
de
mios !. todr.e las categorías-y en los ealouee de Palacio,
re1enaa, ue:::e::dc y:: :ptar -;-e:- una de lae dos oroooei•
conslderncionee
que
dejan
maltrecho
el
nomine
frencéF,
eon una palpitante muestra de loe eentimientcs que anicionee de en acreditada Compañía, como se 10 pan1c1pa·
llt'ga á afirmar que el fruto de la visita de ~Ir. Faure ni
man á l!le multitu:lee.
ré oportunamente.
castillo de I'eterhcf y el rernltado de la ndn1/e franco•
Para poner de relieve la perversidad de fines que per•
Entre tanto me es grato expreear á neted mi eatiEfacrma se ha wncluldo con el c-bjeto de recobrar loe de•
,eeguía el delincuente, ha bastado In significativa manl•
partamente!t perdidos en la derrota del 70, mfdiente In ción por el reeultndo que ba obtenido mi póliza, puee el
ifeetación de la sociedad en fayor del I'rt-eidc•nte.
cesión de la ielade )hdegnrcar á la 1opacidotl ge1mfoi• vnlor ncnmulable asciende á casi el treinta por ciento
La ley no ha podido, baciéndnEe intérp1ete del eeplri·
(30 r8) de lo qne pagué por premioe en loe diez atloe.
ca ó ni prrcio del pE&gt;1miEo ó tolerareis para qne el reir.o
tu de esta acciedad, moetrane ir.Pxorable contra quien
D,\udolA lae más debidas gracias, quedo de usted eiem•
hita,·o ¡ tse de grndo ó ror f11n1a :\ lormnr parte rle Ji,
pretendió convertir unn fpcha de gloriar acior al en nn
pre mny affmo. amigo. atto. S. S.-M. DE CASTILLO.
ht&gt;¡?em&lt;ni:I prneia.nn, i11ici11dn ce 11 In conqniHa de Hole·
.día de luto para In Repúblkn.

LA BOHEMIA,

l. Rafael Arr&gt;z11ren11 y Maria Algar11.
2. Tomas/to Solares.
3. Carlota Algara.
-4. Niña Algara y Landero.
5. Estatua del Cur11 llldalgo4 /11 entrada del Tívoll.
6. Carmen Bolaños.
1. Maria Cristina S11.Dch~11 y Juarez.
8, Javier y De/fin Algara.
9. Teresa Arrollo de Anda.

ªº'

�DOMINGO •9 do S EPTIE.BRE do ~

EL MUNDO

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stas

ae la Patria.

DOMIIIGO 19 de SEPTIEMBRE do ,ae,

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EL MUNDO

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�DO■ IIGO 19-dc ·SEPTIEMBRE de ,. .7

SL MUNDO

ao6

UN VELORIO EN YUCATAN

DAMAS MEXJ.CANAS
(Véanse nuestros grabadoo)

Es necesario qut! nos vayamos acoetumbran•
do á pensar en esa península yucateca, que no
se parece á niJ1guno de los otros pedazos del te·
rritorio nacional, ni por las condiciones antro·
pológicae de los autoctonee, ni por las costum· ·
bree que los indómitos pobladores de aquellas co·
marcas supieron imponer á sus conquistadores,
Si exceptuamos á los araucanos, jamás sometí·
dos al yugo de los colonizadores europeos, y á
alguaa que otra tríbu nómade como los mos ·
quitos y loe lacandon@, veremos que aolamen.
te los indios mayas, heroicos descendientes de
Nachi-Cocom 1 han conservado en su mayor pu·
reza las tradicionales costumbres de sus tiem•
pos de autonomía.
Esto d~pende principalmente del carácter al·
tivo de los yucatecos.
Cuando á instancias del Conqnistador Mon·
tejo, una embajad8 de nobles indlgenae ee acer·
có al Rey de Sotuta á proponede condiciones
de eumiAión, el monarca indiano, después de
un espléndido banquete, mandó sacar loe ojos
á loe embajadoreEI, y lee ordenó retirarse di·
ciendo unas palabras semejantes á las de Cambrone en Waterloo, pero que expresadas en
fraee aceptable, eiguifican: Dile á tu amo que
le devllelvo infamia por infamia.
Pues bien, entre las gentes de Yucatán, loe
genuinamente mayas y loe de raza cruzada que
se dietinguen con el nombre de mestizos, hay
coetumbres especiales que llaman la atención
del observador, y entre ellas deecnella la de los
honores que ee hacen á loe muertos antes de la
inhumación y que se conocen conelnombrege·
nérico de 1·elorios.

•••

En todas estas costumbres yucatecae, hay una
mezcla de las preocupaciones paganas y de loe

faoatismoe crietianos que las imprimen carác·
ter especial. El ·nifio fallfcido es al miemotiem·
po el espíritu que después de feeundar las flo•
res y lae plantas, discurre en loe campos para
bien de sus pobladores, y el alma sin mancha
de pecado, que sublimada por las aguas del bau.
tierno, 88 eleva á la mansión eternamente eere.
na de la Virgen Madre de Dios.
Y es de ver cómo luchan en el corazón de la madre
afligida loa sentimientos del dolor real que causa una
eterna separación, y las preocupaciones religiosas que
Ia hacen ver al hijo muerto, no ausente para toda la
eternidad, sino momentáneamente separado, porque en
la próxima fesU,vidad de Todos loe Santos, v·olverá son•
riente y coronado de gloria á comer en la mesa del dulce bogar las deliciosas golosinas del hana pixán.
**11.
Apenas muerto el niflo, t0Jae 1ae comadree de la ve•
cindad se disputan el honor de engalanarlo con loe más
vistosos adornos, se le corona de floree y ee le ponen alas
de papel plateado, se llena de floree frescas el féretro, y
en vez de rezaree preces y oraciones se entonan cánticos
religiosos, de esos que entre nubes de incienso y pétalos
de rosa alegran el templo ei:.. las hor8s vespertinas del
mea de María,
Mientras que las mujeres, limpias y engalanadas con
sus trajee egipcios, cantan y rezan al muertecito, loe
hombrea, reunidos en la pieza inmediata, graves y taci•
turnos, primero, como corresponde al espíritu de la raza,
y luego alegres y comunicativos, empiezan á beber sen•
dos vasos de anís, habanero ó cerveza, que loe empujan
al placer. Entonces la baraja y loe dados salen á relucir¡
toma calor el interés, se anima la partida, y viniendo á
la mesa de los albures loe veladores del difunto, llega
un momento en que éste, triste y l!lólo entre míriadas de
floree, mientni.s chisporrotean quejumbrosos los cirios
amarillos, parece que se despide con tristeza de un mundo en que la sota de ba9to9 6 el doble seis borran deJ co~
razón, aunque eea momentáneamente, loa sentimientos
dulces de la paternidad.

*
••
AJgun guitarrista ebrio preludia unas coplas melancólicas; golpea el amor á las puertas de loe corazones juvenilee1 retoza entre loe abanicos de las palmas dormidas
el viento tibio de la mar, parpadean loa astros en ese
cielo eternamente azul, y una explosión suprema de polena que ee desprende de flor á flor, de besos que ee
transmiten de boca á boca, de fiebres que arden con la
sangre y encienden el fósforo del cerebro, anuncian en
misterioso arrebato, que de la tumba del nifio muerto,
no solo surgirán loe brotes de una planta nueva, sino que
de eu último eoepiro iriete, ese suspiro con que se sepa•

Apuntes sobre el

LA NIÑEZ DE FIESTA.

PAGINAS NACIONAi.ES

$rila. Gila O'Gorman,
(DE M~XICO)

ran las almas de la tierra, ha brotado un efluvio de amores, precursor de candentes ftilicidadee y de existencias venideras, castas y puras como la que &amp;eaba de irse
en loe brazos del angel custodio.
EJ aire maneo y tibio, el cielo sereno y claro, muchos
aromas t.ropicalee, suspiros de palomas desveladas y gor•
geoe de ruieefioree despiertos, dicen que la vida palpita
vigorosa y eterna en la madre J1aturaleza1 que trasmite
sus energías l"igoroeas á todos loe que están en el velorio,
á todos, menos al pobre nifio, de cuyos ojos, ahora ce•
rradoe y sin brillo, acaba de brotar la mirada del amor
manos inmaterial y más int.enso, del amor que siente el
que viniendo del cielo' va para el cielo, y le inspiran dul•
ces ternuras y profundas abnegaciones las pobres alma!
que nos quedamos aquí en la tierra.
·

•*•

Luego, la aurora viene, se van apagando las estrellas,
parlotean loe pájaros en el nido y cantan impacientes
los gallos, sale del zureo la alondra, repica la esquila de
la torre y el muerteci\o se va .......•• lo llevan al campo
lleno de cruces y cercado, donde e~ sol relumbra mucho
de día y donde se reunen por las aoohee ioa buh(le para
celebrar en espantosa melopea las victorias implacables
de la muer~
· Al cortejo fó.nebre asisten los hombrea y las mujeres, cada novio con su novia, loe casados y loe viejos de•
tráe, recordando eue buenos iiempos y suspirando por
felicidades idas ......... idas ¡ay! para no volver, como
ese nin.o que pronto va á descansar en el seno de la tierra.
Blancos y limpios, como palomas bafladae, loe mestizos yucatecoe se agrupan en torno de la fosa abiena,
suspiran por el que se foé; y al volver al nido vacío, cant.an ese ca11to de alegría cristiana que deja mucho frío
en el fondo del corazón:
Suba, suba, sub&amp;
La virgen al clelo.

Y el nifio se fué¡ y acaso allá ea un rincón olvidado de
la cocina deeiena, alguna ,ieja tria~ ee esconde sombría
y muda y las lágrimas broian de sus ojos y ruedan por
sus mejillas-.
TOINO

Sepliembre de 1897.

Pocas veces EL MoNDo, nueeiro lloNDO, .o.o.
el que navega sin cesar.
por el piélago inmen$O del vaclo,
eino este rinconcito literario, :fi.loe6:fi..co, ari:íetico y político, que pesa mucho en nuestros afectos y cuyos humildes Atlas somos un grupo de
hombree de buena voluntad, ha eenUdo placer
semejante al que ahora experimenta repro•
&lt;luciendo en página eepecialmeate consagrada,
las fotografías de numerosos nifioe que tuvieron
su fiesta embeleeadora, en el Tívoli ,Iel Elieeo,
1 día 12 del actual. .
8
Las celebraciones patrióticas han mostrado
en esta vez entre sus mil entusiastas notas, una
nota profundamente gonmovedora y pa~ética:
Ja apoteósis de la infancia.
Mil rostros infantiles, divinamente sonrientes, fueron llamados á iluminar un día de goce¡
y acudii::ron todos; todos loe ángeles de loe hogares mexicanos ......... Pobres eran unos: arrullados en su primer suefio por el triste cantar
de la madre d~evalida, mecidos otros sobre el
plumón de la cuna de caoba, velada por ~lon•
dos cori:inajee de seda; pero unos y otros felices,
primero po1que la infancia e!I siempre dichosa
,,¡¡L.
y luego porque loe nifioa privilegiados alumbraban con el rayo de sol de e11 ventura la sombra perenne en que yacen loa nifioa pobres.......•
Llegaron á la fiesta loe nifioe ricos en peque.
fioe carruajes que eemtjaba11 eeas conobae-nacar de las hadas que arrastran las mariposas
en loe lagos azulea ........ .
Llegaron loa nifioa pobres por su propio pie;
más luego ae trocaron loe papelee y aquellos,
llenos de misericordia brindaron á éstos el
bienestar de eue carruajes liliputienses y la
pobreza infantil paseó eobre el plumón donde
la infantil ventura 88 reclinaba ....... ..
Oh divina fraternidad de la infancia que no
?Pconoce pri vilegiol!II Oh fusión encantadora
de nifiecee que se calientan al mismo sol!
Nos recuerda el eublime llamado:de Cristo:
Scínite parvulus tienire:ad me ....... ..
Dejad á loe nifioe que se acerquen á mí ........ .
y todos acercaron ese día eue 1abios pequefii$oe y ro-loa á la dorada crátera de la ventura ....... ..
Todos tuvieron su rayito de sol!
DOS RELIQUIAS ( I)

u na anticuada y fuerte
Ceriadura de hierros oxidados,
Un ataúd-el tálamo de muerteHe aquí loe dos objetos venerados
Que hacen latir con efusión loa pechos....
¡Simbolizan de Anáhuac loe derechos
Dos veces conquistados!
La cerradura fué la conductora
De eléctrica corriente, del acento,
Del verbo de la audaz Corregidora
Que encarnó en un momento
La Libertad, augusta y salvadora.
Por ella circuló chiapa fulgente,
Atomo de una aurora
Que iluminó de Hidalgo la conciencia.
y surgió de la Patria en el Oriente
Ya transformada en sol de independencia.
El ataúd sombrío
Nos recuerda de un rey las pompas vanas,
Mudo nos habla del sepulcro frío,
y hace evocar el drama pavoroso
Que purpuró con sangre Las Campanas.
Ese drarua grandioso
Que recogió la Historia
-La que todo en sus páginas abarcaDrama que al terminar nos dió una gloria
y qué gloria ......... la muerte del Monarca!
JUAN

B.

DELGADO•

{ll Del Album del Salón Histórico de Querétaro.

No es tan fácil, como se cree, l!IM imparcial y blnda.•
d.O&amp;G ouando se pierde alguna cosa.
.Alex Dumaa.

•*•

1..a dicha haoe mal en explender.

207

EL MUNDO

DOMINGO 19 de$EPTIEMBRE de 1897

Ravaaaor.

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.
37,000 ntllla.s sobre los .m.a.res.

Vista de una calle de Singapoure.

TERCER.APARTE
Por el océano índico
DE HONG KONC A
2,160 MILLAS

SINGAPOURE
MARITl ■ AS

I
RECUERDOS Á LA PATRIA.

Perdida la costa china cruzamos de norte á sur el mar del mismo nombre, diri•
¡_giéndonoe un poco hacia el oeste, para avistar las costas de la baja Cochinchina que
forman una saliente en el oceano.
Entre Pulo ceeir de tierra y pulo ceeir de mar: doe pefiaecosoe islotes al sureste del
cabo Jacquee, pasó nuestra Corbets la noche del quinto día de la salida, y como á las
diez p. m. se avistó el faro que indica la entrada al puerto de Saigon, (p.oeeeión francesa). DeedeaUí no volvimos á ver nada notable hasta eeie días después, cuando el
grito del vigía, de pié sobre el tope del trinquete, nos anunció tierra por la proa.
Once días de mar en el oceano de ~China ein un temporal, ee una ventura que no
contarán muchos marinos que frecuentan eeae aguas¡ sin embargo, ¡cómo ese mar profundo estrecho y surcado por fuertes corrientee, nos hacía preveer en medio de eu
'
.
.
•calma, lo terrible que eería en eue momentos de 1ral
La ola boba, segun la expresión marina, nos hacía balancear como si hubiera
tempestad.
Fastidiosa travesía aquella! El mar monótono y 109 moneonee cálidos y flojos, en
lugar de refrescar nos envolvían en eue ardientes rachas¡ además, como nos acercabamoa al Ecuador, el sol nos enviaba (en pleno invierno para n•1eetro México,) sus ra_y,:ie perpendiculares abrasadores¡ era aquella una atmósfera seca, ardiente, insoportable.
Finalizaba el ano de 1896 y á bordo bacfanee preparativos para festejar el afio
nuevo y brindar por .oue&amp;tra querida patria tan lejana. Ese día ee pasarla en el mar,
cerca de nuestros antípodas¡ casi casi, con medio mundo de distancia entre el barco
y Mé:iico.
·
·
Desde entóncee no se habló de otra coea que de nuestras familias y efectos, de las
callee de la población animadas por las fiestas de navidad, de aquel mee de Diciembre tan frío, de aquellas veladas y bailes, en donde nacen tantos noviaz~oe y ee deetruen tantas vidas de ancianos víctimas de la aguda pulmonía; y por último, de aquella
~oche en.que el mundo entero llena las iglesias y con la fé más profunda dá las gra•-ciaB é implora beneficios para el afio nuevo.
.
_
¡Cuánto recuerdo invadí~ nuestra mente! allá, _en el barco, tan distante, perdido
un átomo en la inmensidad¡ por fín llegó el esperado día y á las doce de la nocomo
. por la f ami·1·1a, por los a fectoe.
che tomamos unas copas de champagne por 1~ patria,
Al día siguiente, primero del nuevo afio, aun en plena mar, ee esperó fondear en
Singapoure á las primeras horas del 2 de Enero de 1897.
II
SINGAPOURE,

Singapoure forma la parte más meridional del ~frica, hállase á un grado eobre el
'Ecuador· isla prodigiosa y puerto del mayor comercio, es á la-vez uno de los más es-t;ratégico~ y seguros fuertes de la colonia ingleea.

Al Sur de la península de Mala ka, girón de tierra, especie de colgante arete queae
desprende de-la vastii. superficie del continente asiático, avanza hacia el oceano como
gigantesco tent.áculo de meduza cortado ó dislocado en su base al nivel del mismo de
Kra, futuro canal que la industria y el comercio abrirán en poco tiempo á la navega•
ción, para hacer más fáciles y cortas las distancias entre el mar de Bengala y el golfo
de Siam, ahorrando así lo meaos, unas cinco mil millas de rodeo forzoso.
Entre la costa interior de la Península y la isla de Vintan, un estrecho de poco
fondo y bordado por playas bajas, conduce al puerto, la costa aparece como inmensa
faja de tierra plana sin una elevación, sin un accidente¡ solo desgarrada por las siluetas de las palmas gigantescas 1 loe bao baos y mil otros ejemphree de esa importante
vegetación que cubre el suelo fértil, cálido y realmente_paradisiaco de ese cantan oriental, que ee una de las leyendas fabulosas y mausoleo de la obscura historia de nuestro
humano orfgen.
Entramos por fin al puerto, y á unas tres millas de la playa dejamos ir á fondo 188
anclas. Nuestra primer buena impresión fué ver fondeada á la frBgata austriaca ((Saida,n nuestra conocida de Honolulú, que terminaba casi su viaje de· circunnavegación,
que aun seguiríamos nosotros. Al pasar por eue flancos, dejaron oir nuestro Himno
Nacional. Figuraos ahora si arribaríamos con gusto á ese extremo punto del continente asiático.
III
ASPEGTO DE LA. CIUDAD

Atendiendo á la gran distancia que nos separaba del muelle, la lancha de vapor
hizo todas las correrías á tierra¡ la patente limpia nos proporcionó acto continuo, libre
plática, y así muy pronto descendimos á la costa; un muelle magnífico, el mejor de to•
dos los que habíamos visto basta entonces, daba acceso á la ciudad, desembocando en
el foco de su movimiento comercial activo y variado. Llenas estaban sus playas de
la mayor diversidad de tipos que habíamo!I encontrado antes, dietinguiénd:ise loe íira•
bes, loe armenios, loe judíos, los circasianos, loe chinos, loe samag y loe eakais, raza
esta última, muy semejante á nuestros indios de Tehuantepec, y según loe que co•
nocen la nueva Guinea, parecida aei mismo á esa raza del sur africano, distinguiéndose también loe oray ponton, raza de _árabes blancos llamados así en el idioma indu,
reato del primitivo idioma sanecrito, .o.ablado hoy solo por los encerdotee brahamánicos. Mezclábanee á estas razas loe de.yaks de Borneo, y una serie de tipos de variado
aspecto descendientes de la original mezcla de tanta raza.
Loe edificios suntuosos hacia la playa, iban poco á poco tomando el caracter de loe
diferentes barrios y mostrando sus hábitos: veíase al chino remedando á su asqueroso
país, al árabe edificando sus habitaciones de mampoetel"fa de gruesos muros, bóvedas
planas y puertas achaparradas de maderas cubiertos por toscas molduras: á loe da yaks
con eue jacalonee de palma, á los eakaia con sus ligeras cabañas de troncos de _faks, ee-pecie de planta trepadora que produce un delicioso fruto; y por último, loe elegantes
y confortables campanea, residencias de loe ricos y elevados naturales del país, hermosos edificios de madera entre un ja1dín cubierto por la má!I sorprendente vegetación india.
El vasto llano en que está situada la población favorece su extensión y su fácil repartición, que resalta de barrio en barrio, separados todos entre sí por parques inmensos, artísticamen~e cultivados.
Del lado de la playa está el paseo de la aris~ocracia, donde ee alza, esbelta y gracio•
tia, la iglesia de la ciudad, de estilo gótico1 y la primera erigida en Singapoare por el cé-

�EL MUNDO

ªºª

Muelle de botes en Singapoure.
Jebre Stamford R 1ffles, g.Jb:"roador prim Pro de Java, y un diplomático de peso, que
hizo por en influencia anexarse al R"'ico Británico la mayor par\e de las Indias, hoy
la colonia m:is rica qne posee la eobnbia Albión. Frente á la iglesia se yergue majes·
tuoea la eetá\ua del prohombre R9,fll~e, erigida allí por mandato del Parlamen\o In·
glée, en memoria de una de loe hombree m.ás insignes q i; e haya contado Inglaterra
entre eue colonos.
De allf, bajo bosques de eterna verdura, parte la vía que conduce al jardín bo•
tá.nico.

A la sombra de loe árboles de la canela, del clavo, de la pimienta, de la nuez moscada, del tamarindo y del árbol de la India, espécimen original que puebla un bosque
con una sóla planta, ocupando gran extensión de terreno, pasean .igiles cochecitos tirados por nerviosos po-11rys 6 p1:,r l,11eyu de lrt india y conducidos por kling (cocheros)
de tez y cuerpo bronceado, con sus turbantes rojos, sus palios azulee, eue piée deecalzo9, relumbrantes del aceite de coco con que embadurnan eu cuerpo.
Entre ese pintoresco vaivén de todas clases de ¡azas y vestidos, sorprende y reealta el aristocrático y erguido busto de herruoeas mujeres íranceeas é inglesas, vestidas
con telas vaporosas de la más fina seda y cachemira, arrogantes en sus landaue ó
victorias.
En general, las europeas residentes allí gastan el más soberbio lujo en eus casa@,
sus personas y sus trenes; de suerte que el paseo de la tarde desde el parqne baeta el
jardín botánico ee ve concurridísimo y ofrece el golpe de vista más pintoresco que
pueda uno imaginarse. Dd un lado el puerto y el mar que toca las costas de Java y de
Sumatra; del otro el pintoresco hacinamiento de casas en medio de verduras perennes,
donde cada árbol es un colo~o, donde cada planta graoil 1 rara, adcnirable 1 recrea co::i
su particular follaje y sus descomunales floreR de mil varios matices y perfumee.
En el azuló entre el espeso bosque agftanse parvadas de pericos rojos, de blancos
kakatuee, de negros corvejones¡ en el agoa de loe lagos nadan ligeros paWs, garzas y
aves acuáticas de $odos loe tamaños y figuras, y ascendiendo, descendiendo ó saltando
de rama en rama vénee ágiles y graciosos monos de todos loe tamaños, gesticulando y
corloreionaado.
En las calles no ea raro ver, lectoras mías, algún tigre de bengala eugeto de manos
y patas, guiado merced á gruesas argollas que taladran el tabique de eu achatada nariz, seguir como perro á loe cuatro amanzadoree que lo cuetodian 1 llevándole en el
centro. En mi vida había sonado encontrarme aef: á poca dietanoi11- de un ,igre que
no enuviera custodiado en su jaula.

DD ■ IIIGO 19

do stPTIEMBRE do 1&amp;g7

ras, ba~llones de monos domesticados, y todo ese grapo heterogeneo de gentes y debestias diecurre por las callee, se posa en las plazas, hace sus euertes, luce sus habili ~
dades, Y der,pu~.a colecta entre el público lo que á bien ee tenga darle. L1u noches son
tristes, todo se reduce á veladas en habitaciones particularee1 cuyo acoeso nos fué difí
cil ~b~ener; en cambio, aprovechamos el tiempo estudiando y preguntando, haeU. el
faet1d10, las costumbres de loe naturales, merced á buenos cicerones que nos guiaron
é introdujeron en las fiestas más íntimas de cada barrio.
Loe sakaie forman la raza originaria de la península de Málaka, y aun conservan
en mucho sus primitivas costumbres: de poca eJtatura y de color cobrizo: son de
aspecto bonachón, aunque irritados se convierten en verdaderas fieras: en sus riñas ee
muy raro que alguno de los contendientes no quede muerto sobre el terreno; la mujer
se hermosea llenándose de dijes, siendo el más significativo una argolla, comunmente de plata, que llevan colgada del tabique de la nariz, para lo cual se agujeran la ntriz con la pua de un puerco espín, que dejan en el lugar hasta la cicatrización del
agujero por donde debe pasar la argolla; en sus matrimonios usan loe novios raptar á
la prometida, haciendo para ello pruebas de habilidad, astucia y valor; loe hijos nunca llevhn el nombre del padre ó madre eiao del objeto en donde nacen; si debajo de
un lirbol llevarán el nombre del árbol; si en un bote llevarán el nombre del bote¡~¡
en~una choza el nombre de ella; asf es que ponen áloe descendientes el nombre de los
objetos1 como en el Japón el nombre de la9, flores¡ lo que aún me pregunto: ¿cómo po ,
drán distinguirse entre si tantos individuos con nombres iguales? ¡sólo ellos pueden ea•
berlol casi eiempreagregau al nombre el de algún defecto físico ómoral que loe caracterizn.
Su religión no es el brahamaniemo sino la conjuración de espfntJ.e con toda esu.
serie de mitológicas leyendas que hacen fabulosa y atractiva su religión.
Ahora vedles B[l sus pruhw-hotee ligeros de madera, aguaados de popa y proa,
planos ~e fondo y largos, muy largos, saliendo apenas del agu~, sin timón y con re
moa chicos de una pieza, que manejan hábilmente, dando paletadas alternativas á derecha é izquierda; atrevidos navegantes, como fieros montañeces se aventuran en alta
mar para dedicarse á la pesca, que venden mejor que aprovecharla ellos que eon más
bien frugívoros.
'
Lo particular, lo verdaderamente digno de atención es el bflrÓmelro que usan en
alta mar para conocer los malos tiempos y regresar violentamente á tierra, libriindose
del temporal.

209

EL MUNDO

DO ■ INGO 19 do SlPTIE ■ BRI do 1197

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Carro .'ffunlclpal en Slngapoure.

IV
NOTAS VARIAS.

Como en todo puerlo coemopoli\a hay allí diversiones, pero de estilo vario, eegún
008\umbre de cada país¡ empero no se encuentran ni loe bellos teatros, ni loe grandes
circos con su lujoso tono europeo. Allí se ve todo al aire libre: prestidigitador, ealtimbancoa, amansadores de fieras, elefantes sabios, juglares que manejan venenosas vfbo-

Como en China, salen de Singapoure grandes flotas de praltos á la vela, pero cada
uno l!eva una vfbo~a, boa, que cuidan y alimentan con esmero¡ en un depar1amento
especialmente destmado pa~a ellas, enroecadae , sin moverse, eguantsn la traveeía¡ per? Un luego como se an~nc1a un mal tiempo la víbora sale de su letargo, ee mueve an¡:uoea_ bascando un ref~g10 ó un hueco donde ocultarse; entonces el piloto del proJ, 0 •
previene su embarcación de largas velas y ee dirige á tierra¡ poco después y casi siempre estalla el tempo_ral, que á no d11darlo e11m ergirfa en eue aguas á la débil cáscara
del praho y á sus ir1pulantee.
Por más fab~loeo q_ue se crea este inteligente medio de seguridad, es fácil oonvencerse de su veracidad si se observa que todos los animalee,_eepecilamente los repti
lee, se ocultan en sus madrig·~erae á la aproximación de Wdo mal tiempo.
A~o~ ef, Jeo~ras amables, voy á mandar en elegante eequela una invitación para
que as1eta1e cQnm1go al hotel del Lujo en Sing11,poure.
Han llegado al puei:w cuatro vapores m~rcantee: uno viene de Austria, y en eu
trayec~ ha tomado pasaJeroe de todas las islas de 0Jeanfa; otro acaba de llegar de Enr?pa, v1ene_de Marsella, Y irae pasajeros de Nár,,olea. Bn celona, Brindici: ha pasado
,', tirz , y debiendo recalar en B:,mbay no en,ró al puerto por la peste negra• otro viene
del ~tbo, del ~~r de Africa, Y va al J .t.pón; y otro, de la línea Vancouveri, acaba de
tderm1Dar su ~taJe desde el CJ.nada, y ae¡nirit ha:1ta B:inl ici, en Italia¡ además, hay
os cruceros 1~g1eses, uno francés, un austriaco y tres trasporLes rusos quo llevan tro·
pas para Vl~d1vostoc, puerto de la Siberia; aivertiré que todos estos vaporee son de
graa_tonelaJe y que k&gt;doi sus camarotes e:1~n o:mpaio3¡ aef es que hay multit.ud de
paeaJeroe de toio el orbe, reunidos allí por 103 a'.larae del viaje en un sólo puerto: la
mayor parte gente acaudalada así como también nueva como nosotros allí.
Son las cuatro y media de la tarde y ia brisa empieza á refre3cu la atmósfera las
calles despiden un agradable olor á tierra mojada, acaban de regar el piso y loa par¿uee
que forman las aceras; loa muelles están llenos de hipócritas judías que ofrecen á to·
do el mundo con insistencia cambio de moneda pero se cuidan baetan\e de Ja mirada..
torva del gendarme inglé.:1 que no lee pierde de vista.
( Om1 inua rá ).

Ylsta de la Babla y tren funJcular de Hong Kong.

Corazón de sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 8.
Es verladeramente conmovedor, exclamó en un momento dado ta eefiora Jouvenot, ver, después de tantos
ailoe revivir entre el ,eüor de Sennevaux yeleenor abate,
eea vivacidad de afección. 8e dirían dos hermanos, y lo
que hay de más origioal en su similitud de pensamiento
en todoe loe aeuntoe. Creo oir al uno cuando oigo al otro.
Y ein tmbargo, me caracteres eon tao diferentes!
-Desengaüaoe, eel1ora, reeponi:lió R?ger, aún cuando
no fuésemos a1.0igos de infancia, nuestras profesiones harían de nosotros cai.naradas. Sacerdote y soldado, los dos
somos combatientes, cada uno á su manera. Nueet.ni regla suprema no es acaso igualmente la d!eciplina, la ah•
negación, el sacrificio?
El día se pasó rápidÓ y encantador. El señor Jouvenot, llegado de París por el tren de los hombrea de negocios, fué iumediaia-mente conquistado por el capUán que,

visitando sus cu:idrae, apreció como fino conocedor un
par de caballoe comprados recientemente y en realidad notables. La eefiorita Lariviere no qnitaba sus ojos
del visitante y ee preguutaba si el alma de R:-&gt;ger no era
má.e hermana aún de la suya que la del abate.
Un general retirado, vecino de campo, fué á comer.
Había conocido un poco al coronel de S:mnevaux y habló
de él en términos conmovidos, fuJ este un nuevo lazo de
uniún entre las dos familias.
En la mesa interrogaron áR 1gersobre Argel el Tonkin,
el Senf'gal. El respondió ein baceras del rogar, con una
palabra ardiente y llena de colorido, sabiendo dar la impresión de la cosa vista y sentida.
El general intervino ......
-En vuestros hermosos relaWs, mi querido capiU.n,
os babeia ohidado de vos mismo. Eso sienta bien á

vuestra modestia. Pero voy á supliros. La alegría de
nosotro@, viejos inválidos, es seguir de lejos las empree-ae
de loa jóvenee. Yo sé, por ejemplo, que cercade Bac-Lé,
un cierto teniente de epahis, encargado de conducir una
columna de caballería, habiendo oído á lo lejos, sobre la
izquierda ruido de fosilería violPnta, tomó resueltamente
la iniciativa de marchará toda velocidad y cayó sobre la
retaguardia de una fuerte par da enemiga que diezmaba
á doscientos soldados de infantería de marina. E!tos
fueron salvados. No se verdl\d, capitán?
-Sí, mi general, una casualidad, un azar.
- Y una acción digna de vuee,ro padre, mi querido camarada.
Prodújoee entonces un silencio conmovido en que to•
das las mira tas se fijaban en el joven oficial y en las
grandes peataftas sedosas de la eetiorit.a Jouvenot algo
lué , lnillar dulcemente.

�a10

El triunfo de Roger fué completo. Se hubiera podido
medirlo por la cólera de Adalberto, por el aire visible•
mente satisfecho del eeflor J ouvenot, por la alegría exhu•
berante de eu mujer. Por la emoción de la sefiorita Lariviere, por la sonrisa feliz de la Sra de Sennevaux, y acaso
también por el silencio significativo de Lucila?
Cuando el capitán dejó el cagtillo, sentía.se conquistado
más aún que conquistador.
Porqué, pues, en medio de la alegria general, otr'
frente que no era la de Adalberto, parecía reflejar un ín•
timo sufrimiento? Porqué Pablo retirado á en cuartopermanecía de codos largo tiempo en en ventana, contempla.oda el cielo resplandeciente donde erraba, mela a•
cólico eu penesmiento? Un euepiro de inexplicable
tristeza se escapó de eu oprimido pecho; un extrailo ma·
leetar moral lo invadió; cuando ensayó rezar, su corazón
permaneció cerrado, su boca permaneció muda1 y sin.
tió de pronto que .se le subían las lágrimas á lue ojo e.
Algunas veces, en un hermoso día de verano, el hom bre menos accesible á las agitaciones nerviosas, ex peri•
menta súbitamente una angu1::tia fteicaintolerable. Todo
su ser sufre sin que pueda asignará su dolor ni un punto
preciso, ni una causa determinada. En el horizonte apa •
rece una nubeCi!la que bien pronto avanza, engruesa, se
ensombrece y estalla de pronto, descargando con estruen•
do la electricidad de que se halla saturada. Esa pena
inexplicable era causada por la aproximación de la tem·
pestad.
Pablo experimentaba una sensación análoga. Toda su
alma gemía sin que comprendiese porqué. No había habido mas que razones para alegrarse en aquel día. Había
vuelto á ver ii su amigo de la infancia; babia vuelto á
eucontrar su afectuosa altivez¡ babia gozado como hermano de un éxito que él mismo, desde hacía largo tiempo preparaba. Y se sentía aniquilado, tenía miedo de
11n peligro desconocido. Su aghado suefio, estuvo poblado, ya de aparicioaes blancas, divinamente sonrientes,
ya de fantasmas monstruosos. Cuando en la mafiana
volvió ii sus diarias tareas, el trabajo le pareció sin encanto. No supo qué responder ii Lucila, que le pedía una
indicación literaria. Una creciente laaitud se apoderó de
su espíritu y de su cuerpo; habría querido estar lejos,
completamente solo, no oia ya nada, no veía ya nada, y
si por momentos tomaba de nuevo posesión de su penea•
miento, era para proponerse una pregunta que se quedaba sin respuesta: Porqué estoy yo atü?
Después del almuerzo, la sefioraJouvenot llevó al aba•
te al parque y trae algunas palabras trivjalee á. guisa de
preliminares, le dijo á quemarropa:
-Vuestro amigo, el señor de Sennevaux, es verdaderamente un hombre ideal. Nos ha parecido al sefiorJou•
venot y ii mf, perfecto bajo todos los puntos de vista.
Qué edad tiene justamente?
-Puedo precisarlo, sefiora ......... El señor Sennenux
tiene exactamente seis meses menos que yo 1 y yo voy á
cumplir treintaiun años.
-Sí.... ..... perfecto..... . perfecto, con un hábito
del mundo ......... y un lenguaje, y unas maneras ......... é
ideas elevadas en todo; como las vuestras! Loe Sennevaux tienen una gran fortuna, no ea esto?
-En este punto soy el menos competente, aefíora, pe•
ro así lo creo sin embargo. La sefiora de SennElvaux es
hija única. Su padre usaba un gran tren en Ganneville.
Yo no creo que el padre de Rogar haya sido personalmente muy rico; pero á juzgar por el estado de la casa
del eefior de &amp;nnevaux tanto en Paria como ~n su caeti
llo, estimo que la fortuna de la familia ea muy seria.
-El eefl.or de Sennt,vaux es un oficial de gran porvenir, nos decía ayer el generall Parece lleno de cuahda·
des. Estas son reales, verdad? Vos que lo conoceie desde la infancia, sinceramente, decidme, sefior abate, ea
todo lo que parece y nada más que lo que parece ser?
-Yo os he hablado frecuenteme.ate de mi amigo, seflora y vos pudisteis juzgar ayer que el n,trato era infe•
rior al modelo.
-Dios mío, Sefior abale yo no eé por qué insisto sobre este asunto ..... ....voe sois nuestro amigo ......... Soia
como de la familia ... ..... .Por que no hablaros francamente? Si acaso aconteciese que ... ...... muy pronto ......... en
fin, creeis que el eeflor de Sennevaux Eería un buen marido p&amp;ra Lucila? ......... Yo os conjuro, decidme lo que
peneaisl
-Pienso, eefiora, que un matrimonio semejante sería

EL MUNDO

una bendición de Dloa para vuestra hija como para mi
amigo.
Pablo pronunció estas palabras con una voz firme.
Pero brnscamentie, el velo que le ocultilba á si mismo
el secreto de su corazón acababa de deegarraree. La luz
se babia hecho. La turbación que desde la víspera
llenaba su alma estaba explicada. Había creído hasta
entonces no ser más que aacerdote ......... Reconooió en
aquel momento que era hombre y que amaba ..... .
Volvió al castillo, subió á su cuarto, y cayendo de rodillas, se echó á llorar.

X.
La desesperación de Pablo ante esta revelación fulminante de sus sentimientos íntimos no comprendidos en
tan largo tiempo fué inmensa y le rompió el alma; desee·
peración de sacerdote escrupuloso á quien toda su vida
desde hacia cuatro años le pareció repentinamente culpable; desesperación de hombre que veia hundirse para
siempre su ventura, en el momento mismo en que se daba cuenta de que esa ventura existía. No recurrió ii loa
engaños subjetivos; vió la verdad cara á cara y fué esta
verdad la que le arrojó en un abismo de desolación.
El amaba· á i.:.na mujer, él, sacerdote, tan cerca aún
del día en que pronunció sus sagrados juramentos, pres•
tadoe con una fé tan profunda, con una sinceridad tan
leal, con una voluntad tan resuelta, que le prohibía las
afecciones terrestres; y la amaba con todas las fuerzas
de su ser, con todos loe ardores de su corazón virgen.
Y ahora veia claro! Siempre había amado á Lucila,
desde la primer hora en que la había vi9to aparecer como una visión celeste que con su sola presencia disipó
sus inquietudes de entónces. Ah! porqué no huyó ese
día? Porqué Dios no le permitió leer en sí miemo? Pero
habían pasado cuatro afias en una completa ceguera,
cuatro afias durante loa cuales se había dejado enlazar
por lazos invisibles, cada día más estrechamente anudados!
Lucila estaba en todas sus acciones, en todas sus palabras, en todos sus pensamiento!!. Cómo lo comprendía
ahora!. .. ...... Aquella abnegación por toda la familia,
aquel celo que le animaba y por el cual bendecía á Dios
que se lo inspiraba¡ su ardor para el trabajo le venía de
ella y ii ella tenía por fin: pc,rque para mfljor instruirla
á ella se instruía él mismo.
Habrian sido tan vivos sus transportes generosos, si
no hubiese ella participado de ellos? Cuando él multiplicaba sus visitas á la pobrería, era solo la piedad la
que le incitaba?
No era también la presencia de en compafiera? Cuando en la iglesia sus plegarias se elevaban á Dios tan fervientes, no era acaso por que otra plegaria se mezclaba
á. la suya? Por donde quiera y siempre, en todos sus pensamientos y en todos sus actos, encontraba la influencia
constante de Lncila.
En su alma relig:osa, delicada y triste, esos recuerdos,
esos sentimientos se oprimían, se atropellaban, se transformaban en remordimientos desgarradores. Heríase el
pecho y murmuraba: Perdón! perdón! Después, de
pronto una calma sucedía á la crisis y reflexiones coneoladoraa iban á apaciguar su conciencia. De qué era él
culpable en suma? Acaso habfa penetrado jamás al
más íntimo repliegue de su corazón un sent!miento malo? Acaso ese amor puro, ideal etereo, estaba prohibido
á un sacerdote? .. ... ... .
Entraba en realidad en él, algo de humano? Ay! sí,
puesto que lloraba y que eue lágrimas no eran lágrimas
de arrepentimiento, sino-lo reconocía con espanto-Jiigrimae de pena y de dolor, y también-que vergüen•
za!-lágrimsa de celos!.. .. ..... El celoso ......... Y celoso
de Roger, el amigo de su vida, de Roger, cuya ventura,
ahora se daba cuenta de ello, había empezado él mismo
ii edificar con sus propias manos.
Entonces sintió dentro de sí una rebelión. Porqué
había de estar él divorciado de la vida? Cual era pues
esa ley bárbara que arrancaba su corazón al sacerdote,
hombre como los otros, y le prohibía para siempre los
amores legítimm1? Qué mano tiránica era esa que quería
reemplazar con una ternura sobre natural y mística todas las ternuras humanas creadas por Dios y borbotantes en una alma ardiente y juvenil? Locura en verdad
fué la de esos ancianos que reunidos un día en concilio,
decretaron que toda una clase de hombres eelarfapriva-

DO ■ IIIGD 19

de SlPTllMBRE de 1197

da del primer derecho, de la primer necesidad del hom...
bre. Acaso los primeros padres de la Iglesia no eran casados? Acaso los primeros apóstoles no habían afirmado
su fé y conquistado las palmas sagradas del martirio rodeados de sus mujeres y de sus hijoe? Tantas ternuras
que la Iglesia durante largos eigloe había honrado y
aun alentado, y después al menos tolerado, porque las
prohibía á los levitas de ahora rehueándo]ee su puesto
bajo el sol de la ventura? No habría podido él también,
ver desarrollarse ante eus pasos toda una vida de felicidad donde Dios habria reinado sin que fueeea destruidas las nobles y tiernas afecciones del corazón humano?
El infortunado experimentaba indecibles torturas.
Arrancarse á Lucila del pensamiento en~ un esfuerzo
que eobre pasaba á su valor; lo necesitaba ei11 embargo;
era su deber de sacerdote y su deber de hombre honrado: pero era también un espantoso desgarramiento. Todo se derrumbaba en él, las alegrías de su vida presente,
las esperanzas de su porvenir y hasta el orgullo de su
pasado que él creía intacto y puro delante de Dios y que
sus remordimientos e:xajerados le moetraDan criminal.
La firmeza de sus creencias que jamás habían subido el
menor ataque, se extremecía al contacto enervante de
la duda y viendo cómo ee había engañado á sí mismo
perdía la fe en ef, esa fuerza de loe fuertes.
Fué una crisis desoladora, un drama secreto, íntimo,
aterrorizador. Con la cabeza entre las manos que inundaban sus lágrimas, ya oía en sí mismo una voz aballa•
dora de dolor que gritaba : urebeHón!n ya subía de su
conciencia como un canto religioso: uobediencia y sumisión In Atravesaba por uno de esos momentos terribles en que una alma se eneombrece para siempre si no
sale victoriosa y para siempre inquebrantable.
Dios tuvo piedad de él : extendió su mano sobre ese
ser tan honrado y tan infe~iz.
Levantando loe ojos Pablo distinguió dos imágenes.
La una era el crucifijo, símbolo sagrado de la caridad,
yendo hasta la inmolación, y le pareció· que el Cristo,
inclinado hacia él le repetia las palabras de los santos
líbros:
c(Si quereie ser mi discípulo renunciad á vos m;,smo ... .. .
si quereie reinar conmigo, llevad conmigo la cruz ..... ... .
Soy yo quien levanto y quien salvo á los que gimenn La
otra era el retrato de Marta, cuyo dulce rostro sonreía
melancólico y gracioso, y, como en su infancia, la reli•
gión tomaba para él las facciones de au madre, en una
alucinación, Marta, transformada en una figura ideal,
le pareció la personificación radian\e del sacrificio reaig•
nado.
Apoderóse de él una necesidad iuesistible de correr
al lado de su madre, de arrojarse en sus brazos, de sentir más cerca su reconkrtante influencia, de escuchar sus
consejos.
Cuando llegó cerca de ella apenas tuvo necesidad de
hablar para ser comprendido. Desde hacía largo tiempo sabía ali.a la verdad que Pablo ignoraba: Desde hacia largo tiempo esperaba esa criaie inevitable y fatal.
Cuantas veces no gimió de Eer impotente para prevenirla!
-Llora en. mis brazos, hijo mío, bien amado, respondió ella á la confesión de Pablo. Desahoga tu dolor
en m1 corazón como lo hacías en otro tiempo, en las penas de tu infancia. Pero no te desconsueles ni te abatas.
Sufre, pero revélate valiente y fuerte. No, tu no eres
culpable!. ........ No hay pecado c11ando se ignora lo que
se hace ........ .
Está seguro de que otros como t,Ú han conocido tor•
mentas semejantes, y han dominado eu amargura con
un supremo esfuerzo de valor y de honradez. Vamos!
Yo he conocido una mujer que, como tú, amó con todas
las fuerzas de su corazón y con toda la inocE:ncia de su
puteza. Pero como tú, no tenia ella el dtrecbo de amar.
El dfa en que lo comprendió, apartó de sí al que la amaba y se encerró en el deber donde haencontrado la calma y el consuelo. Hace ya muchos años de eso! Jamás
eea mujer ha vuelto á ver á ese hombre, jamis ha te~ido noticias suyas. Sabe solamente por el r.umor público
que se ha mostrado digno de elJa y ha dadc, su vida valiente y honrada, á la ciencia que ha enriquecido con
sus descubrimientos. Y esta mujer, feliz ahora, ha conquistado por su renunciación el derecho de acordarse,
con dulzura y alegria suprema, del deber cumplido.

( Continuará).

PAGINAS NUE:VAS

LA PARCELA
Novela en prensa de José López Portillo y RoJ•••

FRAGMENTO

Roque con las manos atadas por detrás de la
palda. Montáronh, en un caballo flaco y pereeo que apenas se movía, el cual era llevado del
ronzal por uno de loe gendarmes. Al salir del
lpueblo avanzó el grupo silenciosamente por el camino
real, ob1:curíeimo y desierto á aquellas horas. Estaba el
-cielo eneapotaJ.o, gruesos nubarrones se levantaban por
el oriente y cubrían el ·cielo con negro capuz. Rugía el
trueno á lo lejos y repetíale la siena de hondonada en
hondonada basta el lejano horizonte. Parecía que la tie•
rra y la alt.ura habían entrado en combate, dirigiéndose
los disparos de au artillería misteriosa. Dibujábaee á cada
ine\ante el zig-zaa del rayo sobre la negra superficie de
las nubes, como herida sangrienta en el rostro de la tem·
peetad; y el mundo envuelto en la sombra, iluminábase
breve instante con eléctricos resplandores. Caminó la
-0~ravana algunas leguas en silencio; más viendo que la
-tempestad se aproximaba, acercóse el sargento á. uno de
los soldados y le dijo por lo bajo:
-Ay viene la tormenta, aqui estamos bien.
-Si, ya hemos camie.ado como ocho leguas y no hay
ninguna al roa por el ca mino.
-Pos emoncea vamos acabando di una vez el quiba~
-cereito; con eso que nos devolvemos pal pueblo.
Ea lo meemo que digo, repuso el soldado.
-Pos anda, ya sabea lo que tienes que hacer, ii ver si
Ja traga. Yo me hago que no miro, me quedo aHáa.
-Voy, pues, á Vtff qué sucede.
El soldado se acercó á Roque.
-Qué hubo, aroigoT le diJo . ¿Cómo la ha pasado?
-De todos loe diablos, amigo. ¿Cllmo quere que me
vaya con estos mecates? repuso et prt:so.
-Sf, •debe ir muy mortificado. ¿Qué no quera fumar.se un cigarrito?
Amigo, ni modo ¿no ve que voy trincado?
-La verdá., le voy teniendo lástima. Hora verá. lo que
.hacemos. Al cabo el sargento se quedó a&amp;ráa y no noe obberva. Lo voy á desamarrar pa que de una deecanaadita.
-¡No sea que lo vaya á ver el sargento! Mucho se lo
.agradezco; pero no sea que nob mire.
-No tenga cuidado, al cabo está muy escuro.
y el soldado se inclinó y desató el nudo que sujetaba
las manos de Roque.
-Dios se lo p&amp;gue, amigo, dijo éste extendiendo los
brazos hacia delante: venia ya muy caneado. Pero, dígame ¿por qué ,iene laa manos tan fríae? ¿Es~á. resfriado?
-No tengo nada. Es que el aigre está muy húmedo.
-Oon que tenga el cigarrito; Aquí está la lumbre ...... y la
rienda.
El confiado Roque compuso el cigarro y lo prendió en
-el mismo fuego del que fumaba el soldado. Y siguieron
con versando. Después de un rato de hablar de cosas in·
diferentes dijo el gendarme:
-Hombre, amigo, ueté me simpatiza1 y me da láe~ima
-que l..&gt; vayan ii sumir en la cárcel.
-¡Qué remedio, amigo! Algún d[a saldré ¡al cabo no
come gente!
-Güeno; pero siempre ea una atrocidii estar precioso,
:y sabe Dios por cuanto tiempo. ¿Por qué no se vá? Yo
roe hago el disimulado y ueté corre. Disparo al aigre. y
uaté se roete al campo, y ni quien lo jalle.
-No me animo, no sea que me vayan á dar un plomazo.
-No tenga cuidado, yo le ayudo.
Cayó el infeliz en el garlito.
-Me lo dice con seriedá? ¿no se canea?
-Se lo digo de veras ......... no más haga el ánimo.
-Pos usté dirá á. qué horit.a.
-Pos ya ....... .. ¡parta carrera antes que llegue el ear•
.gentol
Soltó Roque la brida al jamslgo y le estimuló con golpes de talonea en loa ijares; pero apenas consiguió que
,tomase un galope torpe y acompasado. Habia adelantado uaos cuantos pasos, cuando sonó una detonación ii la
•espalda, y una bala pasó rozándole el ala del aombrero-¡Ah jijo! murmuró, pos erogue este cristiano me ha
tirado á dar.
y por instinto procuró meters3 en el campo, á un lado del camino, para ocultarse entre los matorrales. Pero
no tuvo tiempo para nada. Por más que estimulaba su
-caballería no salía de su galopito. Oyó tropel cercano de
-caballos, y sonaron varias detonaciones. Eatoacea comprendió que había caido en una celada y que iba su vida
-.de por medio. Llevado por PI instinto d ~ la propil\ con-

211

EL MUNDO

OO ■ IIIGO 19 de SEPTIEMBRE de 1&amp;07

cualquier otro &amp;gujero pero que él llama 11cavernan ó un
simple chorro de agua de riego, que él denomina ucascada.,,
Otro, por el contrario, se ingenia para despreciar todo
lo que vé.-Veinte veces habréis oído esta frase:
-Babi he visto mucho mejor q11e eeoi
Y cuando estáis á punto de visitará Espa:iia, él apro•
vecbará todas las ocasiones de alabar általia 6 ii Holanda.
gi por libraros de estos tipos oe dirigía á otros grupos,
fatalmente caeréis en medio de las eternas diacusiones en
b,a cuales tanto se complacen loe excursionistas:
COMPAÑIA OE VIAJE
-A mí no me guata aiao el mar!
-Yo prefiero la montaña!
-Qué montafia, ni que montaña .... ..... la montaña es
. 1:i.: ha dicho que el hombre ha nacido para vivir
·. en sociedad, y que le es grato siempre estar en. siempre igual. ....... .
-¿Cómo dice usted eso?......... los aspectos cambian á
tre sus semejantes.
Quisiera creerlo, pero os desafío á que haga.is nn cada momento ........ .
-No tanto como el mar! ........ y luego el flujo Y reflu•
viaje en compañía de muchas personas, sin que inmediatamente la diversidad de gustos ó de manías no baga jo que ....... . .
O bien de este otro modo:
armar en guerra á loa unos contra loe otros.
No ea cierto que es más fatigoso subir que bajar?
¿Por qué? -¡No lo ,él
-No me ¡:,e rece: cuando bajo me duelen las rodillas.
Acaso habeie tenido ocasión de ver que el hombre más
-Pues á mi me duelen las piernas cuando subo.
pacífico se hace un compañero feroz desde el iostante ea
que compra el billete y sube el w 1gón.
•••
No hay duda que cuando se vi&amp;ja con num~rosa com•
Sean cuales fueren las circuoetancias, él necesita un
rincón-el más c61J1.odo-y no soporta que ningún im• pañía ee puede gozar de libertad relativa¡ por lo menos
portuno tome aeieoto á su lado en el mismo sofá. No ha hay variedad en loa disgustos; mientras que si uno tiene
comprado sino un asiento pero necesita dos por lo menos. un solo compailero y este no ha sido bien elegido, el suLanza miradas airadas al vecioo qcte sube el cristal, ó plicio es inevitable y de cada instante.
Ea el afio anterior recorrí la Suiza con un amigo, homque baja la romanita¡ eatira las piernas y las abre cuanbre excelente pero terco que teúfa dos manías, que al ca•
do puede sin respeto ii nadie¡ bebe ii grandes tragos en
el pico de la botella¡ come con loe dedos, y ronca cuando bo me las hizo aborrecer . .Pretendía conocer el tiempo Y
por nada de este mundo me dejaba llevar el !)araguas
duerme.
cuando
su reumatismo se le fijaba en el pie derecho.
No queda nada del hombre culto que orJ.inariamen·
-Sef\al
de aeg_uia-decía élte es.
y Dios sabe las veces, que me he empapado cuando '•
Veamos lo que pasa en loe hoteles, especialmente en él le dolía el pie derecho.
L1:1 otra manía era no querer preguntar cual era el ca·
loe de primera clase que son los más frecuentados por la
mino.
S3 van.agloriab.i de tener el instinto mis admirable
mejor sociedad:
para conocer la topografía de todo lugar-Cuando estáDdsde el primer dta los pensionistu, en toda~ las cuee·
tiones se dividen en dos campos de adversarios irrecon- bamos más apurados en un camino ó en un boeque, saciliables: los que se leva utan temprano y los que se acues- caba el plano, consultaba con gravedad la brújula, eeentregaba á cálculos múltiples ........ . é infaliblemente nos
tan tarde.
extraviábamos y llegábamos al hotel á. media noche des•
Acosan al dueño del hotel, todas las 1m,flanas, con que•
pués de haber corrido veinte veces el riesgo de romperjaa airadas:
-¡Sefi.or, esto ea insoportable! El ruido que hacen esos nos la crisma.
Yo soportaba estoicamente estas contrariedades; pero
eefiores que caminan sin precaución, con zapatos y taconeando, me tiene sin dormir desde las cin'J0 de la maña• un día le vino la idea de comprar una varüa con regatón
na-Se siente su voz, loa gritos, y h!f.sta el golpear de las de hierro, y su placer consistía en ir picando con la punta del bastón las hojas y todo cuanto á su paso encontra•
puertas por Jonde pasan!
ba basta que logró alcanzarme un callo!
-No se puede dormir en esta casa! En el piso sobre
Dí un grito d~ dolor iatenso y quedé cojo cerca de dos
mi cuarto .aan comido y bailado hasta después de m9dia
meses.
noche. Prnvenid á esa gente que yo he venido al hotel á
· Ddede entoncee tomé la resolución de viajar siempre
descansar y no á seguir la vida de la ciudad!
13010.
En la mesa ae suscitan otras querellas no menos acaloNo llevo ni un perro .
radas entre el partido de los que ah,nten mucho calor, y
ALBERTO LA.DVOCA.T.
el partido de loa que temen á lM corrientes de aire:
-Mozo! Abra esa ventana, que nos ahogamos!
-P&lt;:Jro hombre, cierre usted la ven~na porque está
Al, FIN- •••• ,1
uno expuesto ii pillar una pulmonía.
y la cuestión del menú no deja de tener su importancia.
Triunfador sin laurel, martir sin gloria
y fatigado de la brega impía,
-Arroz todos los díasl-dice ua pensionista.
Al conocerte hallé que todavía
-Ah! torticae rellenas en lugar de arroz, suspira otro;
E::1taba en blanco el libro de mi historia.
ya no puedo soportar¡ acabaré por cambiar da restaurant,
No fué dicb.a mi dicha transitoria
•
Ni fué desgracia la desgracia mía,
•
:Sonámbulo gozaba y p9.decía,
¿Se trata de partir en excuraión? pues os compadezco
Me despertaste: ¡ tuya es la victoria!
si no tt:inéie el valor de ir solo con un b:1,stóa por compa•
Da m lado apartarme no consigo
fl.ero, porque el vLije en b:1nda os resdrv,rá ro ü dd ua:t.
Sin que me inva~a el frío ~e la mue!te,
sorpresa ingrata y ºª~expondrá á muchos percances.
Tu s1 que eres m1 amor¡ Orne es ~eot1go!
Y fdiz con mi yugo y con mi suerte,
El solo hecho de organizar la marcha ea más incómodo
Ya ~é lo que es placer: vivir contigo ...... !
de lo que parece: unos, siempre adelantados, reniegan de
Ya sé lo que es dolor: dejar de ven;e!
los q1,1e hacen esperar; otros, eiempra atrazadoe, llegan de
J A ,· rnR SANTA ;\lARU..
mal humor por loa apuros de última hora.
Septiembre de 1897.
Hay individuos que siguen la teoría de que en viaje
debe llevarae lo estrictamente indispeosable: una camisa
. ANACREONTIOA·
y un par de medias, y nada más. Eu efecto, seria mag•
(VEaS[ON DEL FRANCE~ POR JO~E GARC(A RODRIGUEZ)
nffico, si estos amables compalleroa teóricos no fuesen
luego á pedir, como lo hacen siempre á todos, cuanto lee
T"ma 1 cincelador, el áureo bloque;
falta y que juzgaron supérfl.110 y embarazoso.
l.lá,i no ejercites tu destreza en vano
Q;ros, á la inversa, pretenden que es mejor viajar con
CJnvírtiéndole en puño de un estoque
todas las comodidades; y al efecto, obstruyen el ·paso oon
Que eleve al corazón airada mano.
sus grandes maletas, y con sus mantas y cobertores acaTórnale en vaso cincelado y fino
loran á loa vecinos que son en definitiva quienes cargan
Que produzca a.l chocar sonido leve,
:b:a que de áureo color se tifia el vino
con su pesado equipaje.
y parezca wás du!ce :t quien lo pruebe.
Si vais por un bello camino y aloand'.a á ver a~go que
Grbáale en torno las redondas cubae,
os llame la atención, apuesto ii que no podéis gozar tran•
Y loe zagales en alegre coro,
quilamente:
Que hacen, piaaudo las doradas uvas,
Un aefior se admirad~ todo, y va por do!lde quiera
Brotar bajo sus pies el mosto de oro.
maravillas incomparables, y á cada paso se desborda y
Vuelvan de nuevo á la campifia amena
salta de entuaiasmo:-1\fire usted ese ar bol.. ....... pero
Eros, Venus gentil, los Himeneos,
¡ Las mozas, coronadas de verbena
qué arbol:-míre usted aquél hongol.....:oh, qué hongo!
y henchido el corazón por los deseos!
Las cosas más insignificantes le exaltan, y os obliga
Sepetiembre
de 1897.
LECo::-.'TE DE LISLL
á que os detengids á ex,minar un agujero que ea como

aervación quiso echar pie ii tierra para buscar algún escondite; pero ya era tarde. Loe gendarmes estaban sobre él haciéndole fuego con sus Remingtona.
-¡Jesús, ayúdame! ¡Madre mía, acompáfiamel dijo
con el pensamiento, y cayó atravesado por tres balas;
dos le hirieron por la espalda salietdo por el pecho, Y la
fercera le entró por la nuca.
Jost LóPEZ PORTILLO Y RoH.s.

f

.

•

•

------

�EL MUNDO

DOIIIIIGO 19 de SEPTIEMBRE de 1197

2IJ

EL MUNDO

DOIIIIIGO lg de SlPTIEMBRE de 1897

LA MODA.
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- :~-:-;-:'.

Trajes para niño~.

Ea que siu pensar en ello directamente, ellas van
á moetrar un nuevo lado ile su corazón, el que más
aman tal vez.
Han sido útiles todo el d ía, y van por la tarde y los
días de fiesta á mostra rae amables y contentas.
Han trabaj.ido toda l&lt;l semana, y van á recc,ger, durante el descanso del domi ..go, el frnto de su trabajo, viendo más amable y risuefio el rostTO de su madre, meaos preocupado y rnnriente también el rostro
de su padre, á quien procuran hacer olvidar sue mo·
ti vos de inquietud.
¡Oh! qué bien lla!Iladae son esas hora~, horas &lt;le

TRAJE DE PASEO

Hermoso traje de fular azul claro con impresiones
de oro. Talle &amp;justado; sobre su delantero está figurada uoa blusa de encaje, y encima una torera picada,
de fular, con anchoa entredoeea en el borde. Mangas
ajuatadae con bullón muy alto. Cinturón de liatón oro.
Sombrero de paja de seda con grandes plumas cres•
paa y adornado con punto y una gran rosa que cae
sobre los cabelloe. Guante muy claro.
TRAJlS PARA NIÑOS.

solaz!

En ellas el espíritu no está contenido ni estrechado por el temor de dengradar, da eer impor~uno ó
de faltar á esas formalidades, algu nas veces ridicu•
las, siempre penosas.
E l corazón se abandona sin temor á toda la expan•
sión de su amor de nif'io y á todas las pequefl"aa con·
fidenciaa de la jovencita.
El cuerpo mismo, ocupándose todo, no tiene ya que
temer la fatiga que resulta de un trabajo monótono.
P.iro esas horas de solaz no merecen su nombre sino en la familia.
Fuera, en loa viaj11a, en las partirlas de campo,
en los oirnvitea, que estamos lejos de reprobar, se
encuentra placer, atractivo, una variedad que de
tiempo en tiempo pa•ece ser aún necesaria; pero todo ese movimiento cansa la vida: es sólo un vuelo que
se da fuera del nido, con prisa de volver á entrar
en él.
Por fuera se encuentra di versión pero también fatiga; en la familia se halla solaz, se descansa.
Por fuera se encuentra la alegría, que desaparece
con aquello que la produce; en la familia se ha.Ha la
dicha, que no se va sino cuando es lanzada.

l. Traje para nifia de 13 á 14 afioa.

Este es un trajecito primoroso de javanaise vaige,
punteado de rojo. Cuerpo-blusa con el pliegue en la
ciza, adornado con cinta de lent1&gt;j11elas y cruzado del
lado izquierdo. Eeta bluea se abre sobre un plastróu
de lino con bordados y alforcitaa. El cuello á picos y
el adorno de las cizas del miemo lino. Manga estrecha
con bullón alto, con olán y pico de li.ao. Cinturón de
raso vouyé.
2. Vestido para nifiaa de 4 á 6 al'ioa.
El vestido núm. 2 es de cuadrilé azul cielo. Enagua
pareja, plegada á trechos en acordión y con un liatón
pasado debajo del pliegue para que se vea también á
irechos, y ealiendo las punt'\a en un lado, por la espal•
da. Talle blusa bajo, con un volante de nipía blanco
en el escote. Manga corta, de bullón.
3. Traje para nilioa de 8 á 9 alioa.
Traje marino, de dril blanco, con ancla azul en el
chaleco, corbata de raso blanco con dobladillos y nudo azul.
4. Vestido para nifiaa de 6 á 7 alios.
Este ea de piqué á rayas, rojo y blanco.
Torerita de puntas con cinturón y vueltas de piqué
blanco, con bordado angosto. Manga de puño. Corba•
ia blanca.
5. Vestido para nifia de 11 á 12 años.
Se hace de creponé acordión color de rosa. La bluFa está adornada en el delantero con cinco entredoses.
Anches plieeés le forman jokeys á las mangas, y otros
dos plieEés ocultan la abrochadura. Cinturón de lis·
t ón rosa.
LEGTURAS PARA LAS DAMAS.

CONVERSACI• NE$,

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RECREA CIONES EN LA FAMILIA

Traje

ae paseo.

Hay algunas horas en el día y algunos días en el
afio, durante loe cuales cesa, por decirlo asi, eea vida
activa y ocupada del trabajo, para dejar un lugar más
amplio á la vida de familia.
Esto es, en el día, las primeras horas de la noche, y
en el afio loa domingos y loa días de fiesta.
Cuántas veces, después de la cena, junto al fuego,
durante el invierno y al fresco de un cielo puro du•
rante el estío, las jovencitas lanzan este grito de alegria: ¡La velada! el paseo! P11rece que esta es la hora
de ellas.

Espalda del traje de paseo,

¡Es tan dulce, tan exqui3ito lo que pasa cada d ía al
caer la tarde, en las familias, cuando Ia inocencia Y
el trabajo han guardado la casa!
Hay allí conversaciones encantadoras, risas sin fin,
historias cien veces repetidas y nunca escuchadas con
fastidio, chascos, burlas y tra veeurae que á nadie las·
timan, agudezas, tanto más espirituales, cnanto que
todas son expontáneas y se escapan de un espíritu
que la vanidad no ha gastado aún; accesos de alegría,
estrepitosos tal vez, :;,ero que tienen el arte de no fa.
tigar ni molestar; una charla, en fin, que interroga,
responde, excita y mantiene en los labios de todos
una sonrisa constante.
¡ y vosotros, niños, vosotras, jovencitas, las que
producía todo esto! ¡Oh! yo no me admiro si se os
ama tanto; si una familia sin niños ee como una pra•
dera sin sol, si con frecuencia se os llama ángeles!
Un angel que descendiera del cielo traería la ale•
grfa; pu'3s bie.a, procurar la'alegría en torno vuestro;
es uno de vuestros deberes: tan esencial eomo el de·
ber de procurar lo necesario á vuestra familia.

�DOMINGO 19 de SEPTIEMBRE de

EL MUNDO

1. . 7

REeUERDOS DE "LA 130HE/'Í\IA."
" gfiusefa Wi cini" 1? "~nimt
Graxie, buona sera!
ler. acto.

5&gt;1fonfanari. "

Ehi! camerler, que~to p'atto na úna 1mz1.a di riffllt.o
2 =&gt; acto.

•

Ahimé! morire?
3er. acto.

TOMO. JI

MEXICO, SIJ:PTIEMBRE 26 DIJ; I 8 9 7.

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~aile Infa ntil de Pantasia en el Pronton .Nacional el dio 16 del actual.

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Dlb u lo d e Jos é M.. Vlllasana.

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RODOL'FO.-Io voglío ~cpannmi da Miml.- MI:\11.- Ah!
3er. neto.

RGDOLFO.-Si i;pnte megllo?- MDH.-Si.
k r , acto.

Voglio farc il mio place:e.
20 acto.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>A. Wagner</name>
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        <name>Banco Internacional e Hipotecario de México</name>
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        <name>Fábrica de pianos</name>
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        <name>Ingeniero Daniel Garza</name>
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                    <text>SANCRE PURA

~Pa;,..'Jfl/ler

es la fuente de buena salud.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer

D•·

(Pllll Y DAVI&amp;.i
Un remedio ,erua,11,.. J _ . . . , . , . ..,..
olue y pa401 , ••.,._...._ u IN
baleallaoeeeel

Pain•Klller

1

Hace Sangre Pura,
Fortalece los Nervios,
Despierta el Apetito,

(11ATA-OOLOIL&gt;

BaM&gt; N 'HIÜ4, Y DO N . . . . .
en ~•oe b!MduM-,.._

-..-

.. u_"'....,. y............. 1

C1l1m'br1 ■,

06Uco,

lualofrh,
J&gt;hn hrla,

••nlt"

06ltU,
J)elu 41
To1,
J&gt;oltr lt Jlln\t•
l11frl14oa, lna1U1a1,
la 'Dallllll,
11• \rt Kalarla,
t"IUlll4U 7 ptqu\11 ........
Aa\Oplll 7 ulmalll,c::rf-

T•••le • - Oo••ru
Gu.rürN
la
taiai4oaelo_. 11 •
~
••--•WM•.,..n,.. D.a.na.
Y B&lt;nl..._

ppa-r

.. cooK REMEDY co.

primero, Bt',:Undo tercer
SIFILIS enElperiodo
permanentemente cura
p11c1ente
1me,lc curar en
6

,11

&lt;In de 15 (1351has.
se
C.lAA por el m1"'mo precio y hajo la mhunfl g:"Lrantta,
~1 prctlere venir i"t. m1 e:,.tr:1 ~ no11 comprometemos ,i parrsrh• los i;a,tos de rerro carril. hotd 1
dcm!l" que..,~e le ort~i1u:n emcobrarle un t'tnta.vo por
nul•inra al:Sistcncm ai no rt!!'IU1ta r:urudt• con nucKtro
tr:ttamtento. 81 de ha tomado mercuno, Iodat)o. rle
P,H:L-..a y todll\'11\ ~e s1e,111!ll dolort'.! y mole-... ua,,
..-:~puto~ muco..o! en i:i bi&gt;""ll, Gar~auta (l~;tda UI•
VIL~lS, ~ ~lauchas Cobriu"'. L'"lcent.11 rn cna1qnit'r
¡)arte del cuer\'º· 0c,prc111lim1e11lo del Calwllo y
Ce¡a.•, esto ese VE'\E:-10 ,le laSun!¡n•lilFILITICA
qm• 1::pran1i1.a•no." cur-J.r. ~ 1llcttumo11os mn$ ohpttl~
nado➔ ca~os y a1&gt;f•lamos al mnndo entero por un ca~o
en que no Mrntuo$ poilllo curar. l..a ~IFILIS hB
e1do Fiiem¡&gt;re
l~~dilla Je los m~icos mtl!-1 ,.-mi•
nentc::t. &gt;ruC\"lll ab:--olnta~ se enn.an por corn·o
s•ll•,lo,. quien lo solicne. Direccion. COOK IU:~I ,
En\' co.. :l&lt;r. ,1asonic1'rmple. Ch1ca1?0, 111.. ~: e. A.

ra

COOK REMEDY ca.

ru.tú. 811 lcm1t t•S: ,·ewler ,,1w·ho // qnuar
¡a,r,, Fábri ·a dl)(•okhom•sclf alambre de

Mujeres presa de debilidad
y cansancio
que han tenido que guardar cama,
acongojadas por una infecci6n escrofulosa ,·pxtenu:u!a_-;, quepa&lt;ledan
de enferw"e&lt;la&lt;les propias de su sexo,
escriben agratleciclas, de ball(•r sido
perfectamente curadas. ~\&lt;¡ueilos
que desean aprovecharse de su experiencia. y ponerse sanos y fuertes,
lomen la

Zarzaparrilla del Dr. Ayer
el gran restaurador de fuerzas ydepurativo dt la sangre.
PREPARADA. POR

Dr. J. C. Ayer yCa., Lowell, Mass., E. U. A.
11

JGun~

:,t~,,

,.
a,,cm tejMo du¡,lo. con n·,tiratlor de • ·
J161(?D!e. /JJ$ ,;,.¡ro, qut licnm attpt.ul(m ,i

JJIJf s,, bur:na. t-lnAr.

c..rnn rnhnc-a de l1.l-

y l'IIIUl~. dt;' latón 1111
\' hierro e,ttln tngll's, 1,tarauu1.anclo ~u ·i.;
Cou..truecióu. 1't11(a.&gt;1 J&gt;Or•mayur V ninu1r. ,,
J11U"-, l'Btre~. c·amita~

►

••

r

~

Il.l\' ¡¡:ran nule1h1d de dibujos, tuuto :i!
en ,1ioiu, hlAlc.&lt;a,, ,·orno en liL, fahri- .r.,
,·a•ln, en lo, mlleres dl• ,•,tu Casa, y lo .._

--Ltnt...ire--ados pllt"f1en ('(HlOC't.'flOS l&gt;idien- ,...-

. . ~ dn l'l\t,do~o.... , lo~ sci\ort!"'

;

••
Gnastasio roestas t1 (!ompañta,
DE LA MONTERILLA NUM. 8.-MEXICO-APARTADO N? 967. •
•••
•
--ESTA CASA NO TIENE SUCURSALES-•.
••

•
••

•• 2~

-,

,te Egipto.
·
Tiene Ju bnnrad~ anundar al ¡,,1blko que ,e he rndh-ncto •·n e,ta d1;1d11d ram
el t:jcrcicio ~" f-ll profrstún. Ej,.. rutu lo!', nwjor&lt;·~ y mf\8 ru:wnte!',, haltnJo:-- que 1-0
h!l\'l\ll inwntncto en el arte del lll·ntlstn, )' ~e d&lt;•&lt;lka p,incl¡,almente:\ la ,·ural'ión
de ·1o:-. diente"' nl fttado &lt;.ll• que 1ara yez ~e Ye ohllgado A rxtin,•rlo~. y en tol ~~:--o lo
hace ,ioque~I ¡,a,·ienll• ,nfra nbsolntameutt•&lt;loloruJu¡:uno. D,entes art,t,c,ales s,n placa de goTT1a etast,ca y oro. Trab'.ijns de Corona Y Puente.
Orlli&lt;•aclmw"' ('oi1 oroú&lt;.·ttlllquien\ otrn.t·la.c.e &lt;h.• u~ntcrial. J~,¡1t•&lt;·1alhla,l paro.}gualar
Jos ctfcotes1le ¡0 , niños. J!si¡ulnn tic! Coliseo \'le¡o y Call,·¡6n del l!.s¡,lrttu ~anto.

ELa Enfirmadad i
Si desea vd. tomar un chocolate
-§Bright
-BUENO y LIMPIO -E-La Gura Segurai= De Warner, 5--A.guárdese

nuestro número extraordinario

1

~COMPRE EL AF.!JIA.DO DE LA.

Purifica la Sangre
Es el mejor remedio conocido para. curar
pront&amp; y radicalmente las enfermrdt.des q1.1e
proceden de la. impureza de la sangre

.. No contiene
mercurio
más rebel&lt;ie cede pronto
La. sífilis

bal&lt;;&gt;_ la

enérgica acción del •0lu¡¡;na• y A:m los 111110s
que heredaron tan terrible eufermeda.d se
curan.

SE RECOMIENDA
MUY ESPECIALMENTE

A les que en su ju,·.,ntud tuvieron esta. enfermed&amp;d y va.n á cuarse. puea pueden trasmitir el virus sifllitico y ~ loa que ~•n tomt.do mercurio pues elumua ese peligroso
ntiner&amp;L

En las a.,ro,:oertas y Boticas.

AGENCIA.-APARTADO POSTAL 18.1.-IEXICO
SE UVIAN FOLLETOS CRATIS.

l'tlEXICO, SEPTIEMBRE I9 DE x897.

MEXICO ANO ITS ADYANTAGES TO FOREIGNERS

dr /mi F(lrullmlni rlc Pnri~ !I
rork. ,Autor dt un ,.-.fu~fo !fobr~ ln~ Diu'.l,11 :\·a1t!~t1lt~
,1 ..lrliffrialr,, N,1&amp; anliyua cl,n,ttla t-",i /o t'&lt;•~ dd Jld11r1¡,e &lt;le l,altx y d1-l l\hHl,1c tll

,S,

-

m••••••••••••,••••••••••••••

The Climate, Sanitary Condition, Transportation Facilities,
Home Comforts, Business, Outlook, &amp;.
Mexico City, C apita) of the Rt:public, ns beautiful a sity asan yin Ame rica, witb prospects of becoming a Cosmopolitan ct:ntt:r witbin a vcry short period, ns the surroundmg
country with its many resources, magnificent,scenay, and splt,ndid trnnsportatton taciltties, is progressing witb sucb rap,dity, tbat foreigners abroad or those already here, find a
Jarge fidd for productive work, and safe investment of Capital. Tbose having visned tbis
City five years ago, wben returning again for a St:~ond time, scarcely rccognize tbe
place. Old and incommodious bouses bnvt: been torn down. and given place to modern
buildings, making tlle streets look like thosc in Europe or the Un1ted States, sorne peopl e even comparing them witb thost: of •Gay Pans.• Tbe broad Avenu,.s, lined by l:lrge
stone structures of degant arcbitecture. present. at certai::t hours of the day, such an
animation of füe, tqual to that of any in the world, that to describe it. would almost
be an impossibility. Elegant Carringes of the most varied lorms as well as showy comm&lt;'rcial wagons and bicycles fill tbt: thoroughfares, the principal avenues bl"ing_paved
witb aspbalt, making tbe driving one of ense and plt:asun,. Thc street car system bemg an
1:xtensiveone, reaching ali over the city and numerous suburbs, is perfect in every sense
of tbeword. Tbe show-windows of the large stores, being beantifully illuminated after
sunset, give such an aspect to the streets, that togetber with the splendor of the numerousarcades and balconies of thepalatial houses,ont is bound to be remindedof tbe Boulevards in Paris, Berlín or \'ienna. As soon as tbe contract for lighteningthe city by electricity has been finished, tbe Capital of tbe Rt:public, witb trees lining tbe Avenues and
the numerous beautiful parks, will be a vt:ritable paradise. Alexander Humbol~t,
altbougb so many years ago wben tbis great aztec c1ty was so little known to fore,gners, gave it tbe name of. cTbe City of Palaces.•
Tbe most importan! improvement now going on here, is tbnt of "drninage." Befo~e
the sewers and canals have been finished, m,llions will have becn spent, but 111
everytbing pertaining to the wellfare of tbe public, tbis progressive government does
not mind the outlay, and the death rate bt:re is therefore at present lt:ss tban of many
cap1tals i!: Europe or other countries. Typbus, it is true, caused for~erly_ ~any
deaths among tbe lower classes, but bas so mucb diminished, that an t_p1dt:m1c ,1s no
more to be feared. Tbe Clirnate is very steady, in fact, a constant spnng. lt ~s of
course a little hot in July, August and September, but never unbearable, tbe nights
in particular being delightful. During the hottest hours of the day, a walk JO the
sun will cause no sunstroke or uncomtortable feeling, as tbe a ir is pure and d ry • Foreigners, when visu:ng here, and on tbe return to tbeir respective homes, invari~b:r
depart witb tbe words: \\'e are sure to come bac~ next _ye~r, as even a se~-s,d :
resort cannot be compared witb the cool and pure a,r of thts c1ty. Furthermore. The)
have tbe full protectíon of the law, have the respect of tbe i\fexican people _and a_rh
received by tbem witb great hospitality. Anyone cango in ali parts of the c,ty w1te
out tbe necessity of carrying arms, even at nigb.t, and is as safe, as if at heme, som&lt;..•
thing, wbich cannot be done in any otber large city in tbe United Sta tes or Europe
Criminality has only its field witb tbe lower clas_ses, and among t~~mselvt:s.
Tbat security, above referred to, must be attn_buted to the pac1f1c_ cbaracter of
the people and tbe excelle nt organization of tbe pohce department, wbtcb, altbough
small, is equal to tbe best in the world.

: no es sino una enfermedad:
: de los riñones muy avan•:
: zada.
:

:
:
:
:

,
que tiene u na reputacion
:
universal, cura todas las:
enfermedades de riñones, :
hígado, etc.
:

:
:

-

Precio 2 pesos 60 cs.
Precio I pesos
50 cs.
,

:
:

-

·: LAS PllDORAS SEGURAS:

~MEXICO.~0
P. MUNGUIA É HIJOS.
AtihN~~~tiENhHAL•~

de etM -periódico en Centro Amélica, Sres. J. :M. Larduábal y Compafiia,
Guatemsla. Están autorizados pain arreglar C'lntmtoe para anuncio&amp; y suscri¡..·
ciones.

-

DE WlRNCR.

:

-

:

Puramente vegetales, no:
causan molestía alguna. Son :
: las favoritas de las Señoras; :

:
:

: precio:
•
:

35 CENTAVOS FRASCO.

•

Siendo este númm·o extraordinario, y estando llamado pc-r lo mismo :'tuna circulación excepcional que ya se anuncia por Jo:; pedidos que hemos recibidc, en estos últimos días, juzgamos oportuno publicar una breve noticüi de ltts ventajas de ~léxico parn los extranjeros que nq•1i pretenden
establecerse, cunvencidos de qLte ella d,tní. justo pábulo á la inmigrnción que creemos Ufl buena fe inmens,1mente ventajosa parn el paíci.
Publicmnos t.tl articulo en inglés. por que especialmente nos dirigimos á los hombres de negocios del extranjero, pues que los nuestros convencidos están de las ventajas qufl les reporta comercialmente el lap;;u úc pro,;peridad por que atravesamos.

Millares ele personas han declarado
en pro de las \'irtmks curativas de
la Zarzaparrilla del llr. Ayer. Sus
cartas llegan diariamente por el
corre!J. No son ·meras teonas, pues
todos los comunicantes :iseveran
que la Zarzaparrilla del Dr..Ayer
les curó.

DE CAMAS JNCLESAS Oll' LATON•

La ca-.:i &lt;JUC en esta Capital ti~ne el ,

TOM0,11

fluita aquel Conocltlo Cansaiicio
11 Hace J,leradera la J"ida,

E-O

mitvor :-ttrtlllo, \ 1 la que v1.•111 le mi\~ ha- ►

PAGINAS EXTRAORDINARIAS.

:

r
:

t: '.J 11111U1111!1II11111111111 -~

Castlllo de C,bapultepec.

A policeman in ~iexico is not a person of •phys ical beauty, but one, who must be
a gentlemnn in his conduct, tbe clubbing of pt:ople not being permit!t'.d. except absolutely necessary. Thanks also to the Police Service, pickpockets. wbo formerly were
plcntiful, and world renowned for tbeir cleverness, are now so few in numbers baving
bee~ so sevt:rely dealt with, that even the mighty pnll of a \Yard Politician,' money
or mfluence would not be enongh to save the thit:f from immediate punisbment. •
If caught in the act, he is at onoe sent to tbe Xational \'alley. wbere be does ñot
pick "Oakum.,, but has to work in tbe tobacco fields, where tbe hot and damp atmospbere gives b,m the fever, wbicb is ali the punishment he wants.
. Thanks to tbe wise adminis!ration of this governmPnt nnd the peace this country
en¡oys, the me,rns oí transportat,on ali over tbo: enormous terntory of l\lexico is equal
to tbe best of Enrope and tbe United Sta tes.
Raíl~ expand ali over the country, uniting cities, villages and boroughs.
Besi~es ~hest:, tbere are in tbe Pncific. as well as in the Gulf of Mexico, many
Steamsh1p Lmes, that offer to the traveller tbe s11me comodit,t:s as those Jeaving New
York for European ports.

Faseo de la Reforma .
In fact! In few pnrts of tbe world is travelling as easy as in Mexico, the expens.:s beine- comparatively very small. By making a trip on any of tbe railroads leavin,r
this city for tbe interior or the coast, th~ passenger can convince himself of tbe
e(forts, wbich the vanoas companies bave made, and successfully accomplished, in
giving to tbe tourist ali tbe comforts, which be is accoustomed to find in the United
States, and expects to receive bere. Evcry Railroad crosses larg-e fields of cultivated
lnnd, sbowing the fertility of tbe soil, and in many other instances can be scen ricb
mining camps, producing: Gold, Silver &amp; Iron. One of the richest of tbose metal prodncing States, i. Zacatecas, which is on the ~lezican Central line. " 'e refer on another separate page to the Silver and Gold, wbich are the main resources of tbat part
of the Republic. Other districts are pnssed, which furnish P.n a bundance of precioos
,voods, and large plantations surrounded by groves of bananas, mangos, Oranges
and in the soutbern part of ~lexico, we pass throogh large sixed territoríes, where excellent tobacco is cultivated, an article, whicb has a ready sale in
the United States, England, Germany and in fact in any pnrt of the world, as much
of the Mexican Tobacco goes to Habana, is tbere made into cigars, and sold in many
countries as Havana cigars. It is easely done, as tbe article grown in this country
is of a quality. tbat equals the tobacco cultivated in Cuba.
'
Anotber fruit raised in ~lexico, we must not forget to name, the cCocoanuh.
" ' hat is interestmg to investt:rs, is the planting of cCoffee•, tbe quality of whicb is
acknowledged to be of the finest, and ns the climate is suitable for the growth of tbis
profitable bean, large tracts of land are on that account sold almost every day to
large corporations in England or the United States.
In the matter of 11Education111 this city is at present proud of Hs institutions for tbe
teacbings of ali classes of tbe populatio8. Nationality of a child is indifferent in tbat
respect. Tbere are plenty of colleges not depending upon the government, and excelJcnt ones too. Sorne are American and otbers: English, Frencb or &lt;.,erman Schools
in wbicb are educnled a gr~at many children of tbe foreign colonies. Tbere is a ver;
good college for young Jadies, wbere they can allways lodge, board and recei,·e a first
class education.
The american population of this city now amounts to about 5,000.

�Número Extraordlnano

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

~r ~enacimiento
be Jacateca.s.
Seis años de pertinaz sequía en que la agricultura en
aquel importante Estado recibiera un g olpe de muerte,
estancándose así la poderosa corriente de progreso que
se difundía por donde quiera, de1a ron un poco en la sombra á Zacatecas, que conservara durante tantos años su
preponderancia entre las · entídades del interior, ·como
productora de grandes tesoros. Em peyo ese período de
relativa penuria en que el Gobierno ha hechu de su parte
cuanto es posible por abrir nu,evas fuente~ de trabajo,
termina; la agricultura, munífica en beneficios, fecunda
una tierra sedienta de g erminar, y como consecuencia
de los elementos que aquella proporciona, los negocios
mineros nuevamente se animan, prometiendo, en f'I seno
de.Ja tranquilidad, la cultura y el adelanto en todos los
ramos que el C. Gobernador del Estado ha sabido provo·
car y mantener, una época de plem, prosperidad.
Para que nuestros lectores se formen idea de la ri•
queza agrícola y mineral de Zacatecas, vamos á reproducir algunas notas fidedignas relativas á aqueJla y á
esta prologándolas con la siguiente noticia hi~tórica:
Antes de la conquista v erificada por los españoles, residían en dicho territorio varias tribus indígenas, denominadas zacatecos, caxcanes, Jmachichiles ó nayaritas, tecuexes y chichimecos. Todos estos, con excepción
de los caxcanes, que descendían de las siete familias Ilamaaas naltuatlacas, eran ramas de la gran familia chi•
chimeca, que procedente de Amequemecan invadió á
principios del siglo XII una gran parte d el actual territorio de la República Mexicana.
Peralmíndez ó Pedro Alméndez Chirinos, uno de los
capitanes de Nuño de Guzmán, fué el primero que pisó
el suelo de Zacatecas con una expedición exploradora, el
año de 1531; pero la conquista la consumaron Cristóbal
de Oñate , elVirey D. Antonio de :llfendoz~, Juan]de Tolosa y Francisco de !barra, después de sangrientas y
desoladoras guerras en Nochistlán, el cerro del Mixtón
y la primera ciudad ó villa de Guadalajara, llamada en
aquel tiempo Espíritu Santo.
Entre dichas guerras figura principalmente la que el
caudillo zacateco Tenamaxtle, sostuvo e l año de 1541 en
el cerro del Mi.xtón contra D. Antonio de Mendoza, en
la cual lucharon heróicamente 100,000 indígenas, que al
fín fueron vencidos por el Virrey, después de varios y ru
dos asaitos y de un riguroso sitio que duró veinte días
y causó la muerte de más de 101 000 defensores del citado cerro.
En seguida vino el descubrimiento de los minerales de
Zacatecas, Sombrerete, Fresnillo, Nieves, Mazapil y
Pinos; en cuyos lugares fundaron los españoles importantes poblaciones á fines del s iglo XVI, con lo cual
quedó el territorio de Zacatecas sujeto al dominio de
los reyes de España.
Desde entonces fué agregado al Reino de la Nueva·
Galicia en calidad de Alcaldía Mayor, con los minerales referidos.
·
En 1789 e ntraron á la jurisdicción de Zacatecas las
Alcaldías de Aguascalientes y Juchipila, por órden de
la Junta s~p!rior de la R;!al H .1cienja de M .!xico.
En 1823, Za catecas adoptó el sistema federal, y en 14
de Julio del mismo año tuvo un gobierno provisional que

Gral, 91?sús Gtrécltiga
Gobernador del Estado de Zacatecas.

cesó el 19 de Octubre siguiente; al establecerse el primer Congreso constituyente del Estddo, este se dió d
17 de Enero de 1825 su primera Constitución política Y
el territorio quedó divi9ido en once Partidos, á saber:
Zacatecas, Fresnillo, Aguascalientes, Sombrerete, Nieves, Juchipila, Pinos, Jerez, Villanueva, Tlaltenango Y
Mazapil, con una población total d e 300,000 habitantes.
Desde entónces ha venido formando parte de la confederación Mexicana, con el caracter de Estado libre é
independiente, salvo algunos cortos períodos en que se
le convirtió en Departamento por los gobiernos conservadores y espúreos.
Zacatecas ha sido gobernado por Alcaldes Mayores
desde 1548 hasta 1580; por Corregidores basta 1776; por
Intendentes has ta 1821 y por Jefes Militares y Gobc::rnadores desde esa última fecha hasta la é poca !lCtual.
MINtRIA.

El año de 1548 fueron descubiertas por el español Juan
de Tolosa las primeras vetas de plata en la serranía de
Zacatecas, y desde entonces hasta hoy el ramo de minas
ha sido el más i:nportante de· los que constituyen la riqueza del E stado.
Según datÓs ofic.iales y cálculos aproximados, las minas del Estado han producido -en tres y medio siglos más
de mil millones de pesos en oro y plata, de los cuales la
Casa de Moneda de Zacatecas ha acuñado desde Noviembre de 1810 hasta hoy, la suma de 320.000,000 aproximadamente.
Los metales que se encuentran en los distritos mineros
del Esta do, son: oro, plata, cobre, hie rro, plomo, zinc,

Número Extraordinario.

Septiembre 19 de 1897.

antimonio, cobalto, estaño, cinabrio, bronce, magistral
y también azufre, amianto, nitro (salitre) calcio, aluminio, yodo, ágata, mármol, alabastro, yes o, mica, ocre,
almagre y otros; óxidos de hierro, tezont le, p izarras y
canter as de diversas clases.
Los distritos r eferidos son los siguientes:
Zacatecas: Guadalupe, Vetagrande, Pánuco, Minillai.
y SP.uceda.
Fresn illo. Plateros, Minillas y Sombrerete, Chalchihuites, la Noria, Ranchos, Colorada, Cieneguilla, Sain Alto, Cha cuaco y la Hundida.
N ieves: Valenciana, Santa Rita, Riogran::!e, San ;1ligud de l Mezquit!ll.
Mazapil: Conée pción del Oro, C"edros, Bonanza, San
P e dro Ocampo, Pico de Teira y Sierra de Sarteneja.
Pinos: Noria de Angeies, S ,.nta Rita y el Carro.
Ojocatiente: Cerro de S antiago, Milagros, el Cabezón ,
Guánajuatillo y Pastoría.
En el Partido de Villanueva hay varios criaderos mineral es; pero solamente enJalpa existe una mina en explot a ción.
• En el de Juchip ila, el dóstrito m:\s conocido es el de
Mezquital dd Oro, hoy en activa explotación de metales
auríferos.
En el de Nochistlán sólo se conoce el criadero de plata de Jocoqui, p ero a ctualmente no hay trabajos de explotación.
En otros varios terrenos del Estado existen vetas n::etálicas; pero no bien reconocidas ni traba jadas todavía.
E l sistema generalmente usado para el beneficio de
los metales es el llamado de patio ó el de amalgamación por medio del azogue y la sal, y para los plomosos
y los que llaman rebeldes, el de .fuego por medio de hornos de reducción. Además de estos beneficios están y a
también en uso, t:n algunos puntos, el sist ema de toneles, el·de lex,viación, e l de panes y otros, en todos los
cuales entran como agentes reductores el azogue, la s a l,
la greta (óxido de plomo) magistral, temex cmtute, tequesquite, (sosa bruta) cal, ácido sulfúri,;:o é hiposultito
de sosa.
Lo anterior bastará para que el lector se forme un
concepto cabal de los poderosos elementos que el Esta-do posee y de la prosperidad á que está llamado y que
empieza á r eflejarse ya en la animación mercantil que
se advierte en la ciudad de z..catecas, hermoso centro
donde se inician y llevan á cabo muy frecuentemente
y nosotros hemos tenido ocasión de mencionarlo las importantes mejoras materiales entre las que se cuentan el
teatro, el mercado y otras muchas de que hemos hablado ya á nuestros lectores.
Con una topografía accidentada y pintoresca y una
población densa y culta la capital de Zacatecas está llamada por su parte á str una de las mas bellas de la República; esto lo corr_o boran ctesde Juego la afluencia de
forasteros, que cada día es l'layor, la vi talidad de las empresas comerciales, el aumento continuo de población
flotante, y sobre tod ) , la prosperidad comercial que se
advierte en la ciudad; nueva s energías que de diario se
• ponen en juego y la amplitud cada día mayor de las empresas nue vas.

•

Cerro de la Bufa.

EL MUNDO.

Panorama de la ciudad de Zacatecas.

•
La ci uda ;l de :.léxico se est á convinit'ndo ni pida men te
en un g ran centro mercanti l, y este r esultado, el más l'lpete cido, se d ebe principalmente á la energía y al espíritu
de empresa desarr ollado por las gestiones de sus 110111bres d e negocios. Entre los m ue hos hom b res emprendedores y de negocios, que contribuyen de un modo ta n
e ficaz á nuestra actividl'ld comercial, ninguno ocupa un
lugar tan prom ine11te ni merece ser tan conocido del público como el caballero cuyo nombre encabeza este pequeño a rtículo.
El negocío dirigido por el Sr. Samuel ,v. \Va lker es
uno de los más extensos y conocidos 11sí como de los más
importantes en tsta R epública.
La.g manufacturas y artículos de arnes.:s de todas clases s illHS de mo:itar, bridas, carruajes, coches propios
pa ;a negocios que r eunan las condiciones de sclidez y
ligereza, a r tículos de toda clase p:ira caballo~, establo,
ca rros par a agricultores, mantas, látigos, y en una p a labra 1 todo lo que se necesit a pa r a uso de los caballos ya
sea en establos, en los caminos ó en los hipódromos.
Las bridas y sillas de m onta r se importan de Inglater r a, los arneses son, en su mayor parte, fab r icados

en el establ~cimiento, en tRnto que los demás ar tículos
r epresentan los más acabados prod uctos de manufactureros a me ricanos y e uropPos. El Sr. , valker cultiv" r elaciones comercia les con los más a cr editados negociantt:s. Se cuenta coa un gra n surtido de biciclet as, d más
bonito y complt'tO que pueda encontrarse en la cindad .
La casa se ha constituido también en agencia pa ra la
venta de las bicicletas "Columbia" que t anta demanda
t ienen por part"! de los hombr es de sport, p11t:S no en cuentran riva les entre las otras bicicletas que exist en
en el mercado.
Siempre se podrá e:: contra r en el a lmacén del Sr. \Va lker una gran existencia de sacos de papel y papel de en volt ura etc., tan bueno como otras muc has cosas que seria prolijo mencionar. Se está haciendo tam bién un gran
negocio de exportación, (pues est a es una de las particularidades de la casa) de productos mexicanos a países
extranjeros. Este negocio se estableció por el Sr. Walker desde hace algunos años, y ha sido coronado por P.]
m ás completo éxito. Cada año se ve que los lími tes de e ste comercio se ensanchan, qne a umenta ~u volúmen y á
tal g-rado que en el día r ~cibe ayuda y apoyo desde la s

poblac iones ve cinas; y ninJ!'uno de los efectos sim il ares
en ')l mer cado goza de mayor aceptación por pn, te del
público. Los alm ,cenes &lt;está , si tuados en fa esq uina de
Bn ld eras y Avenid,. Juá r ez. tie nen 150 por 150 pies de
s uperficie con depart:1111&lt;:nt», bit&gt;n provistos y equ 'pados
que contienen un,, vasta exh1encia de todas las comodidad es mencíon,,das arriba. 1\ ,stn ntes depéndientEs están
empleados en los dikn·nt,· ~ departamtntos, todos experi mentados y corteses.
Uno de los h echos princip:i ~s de est a r a sa es que siempre compra y v.:nde al con ta Jo; haciendo el corr espondiente d escuento.
Desde:: que d Sr. \Valk&lt;"r s.· encuentra en ~l éxico. se ha
identificado con los int, rcse., v adelantos de la ciudad , y
a l presente es un a person" nfluente y estimada en los
círculos comercial,·s.
D_icho st:ñor es un cnha ' •.· ,o honrado y empn:ndedor,
dol:ado de extrema h., b iliJ;i J para el manejJ de los negocios; Jo que unido á su honr.,dcz lo hace ser muy quer ido
y r espet ado del público.

�Septiembre 19 d e 1897.

EL M UNDO.

N úmero Extr:iordlnarlo.
Número Extraordinario.

Septieriibré 19 de i 897.

EL MUNDO.

·

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�Septiembre 19 de 1897,

EL MUNDO.

Número Extraordinario.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

UNA NEGOCIACION IMPORTANTE Y PROSPERA.

LA CASA MOSLER, BOWEN &amp; COOK, SUCR.,
SUCURSAL DE LA FABRICA DE LAS FAMOSAS CAJAS ''MOSLER"

UNA VISITA A

LA CASA

J)e fo,S g,re,S. ~- gijagner l? Jte:oien g,uc$.

Y CASA IMPORTADORA DE

Muebles para Despacho, Máquinas de escribir "Smith Premier" y Bicicletas "Cleveland" y "Westfield"
Una visita al eleg1rnte establecimiento de dicha negociación en la c Rlle de la Alcaicería No. 27 dejará complacido al visitante. El edificio,
uno de los mejores de la Capital, el cu,\l fue construido especialmente para
el giro de esta casa, estiL lleno dt&gt;l primero al último piso de las varias clases de artículos que son su especialidad.
Al entrar al establecimiento lo primero que llama la atención es un
magnifico surtido de cajas de fierro. desde un tamallo muy pet¡ueño hasta
uno colosal de cinco toneladas. El departamento de cajas es el m:'ls grande
en la República; hay sobre cuarenta estilos y tamaños, ya sean de seguridad, contra robo, contra incendio y con las tres cualidades reunidas. Estas cajao están especialmente constrnidas para llenar las necesidades de
México y Ceutro America, teniendo presente los fat:H·icantes la seguridad y
conveniencia deseables, y ésta razón, aunque no se toml\rn en consideración su esmerada consa·ucción, basta p,1ra qne sean las cajas ''.Mosler" las
más aceptadas en dichos paiscs. Se encontrarán cajas contrn incer.dio, de paredes y puertas desde 10 basta 18 centímetros de espesor,
cajas contra robo, construidas de a~ero ''Chrome", intal,1drabk y por consiguiente á prueba
de explosivos, cnjas contra incendio forradas
de la misma clase de acero en su totalidad, asi
como unaa que contienen una cajita intel'ior,
t11mbien de acero •'Chrome" parn ,atores. Asi
mismo, para llenar una necesid11d creciente,
fabrica la casa ·•A[osler" una cajd especial para Iglesiall. Todas sus cajas tienen chapa de
combinación. Un11. muestra, obra de la casa,
de la cual tiene rnzón pam estar orgullosa, se
encontrará en el Banco Internacional é Hipotecario, para el cual se construyó una gran bóveda contra incendio y robo, que hoy día es
la única en su clase en la República y se compara favorablemente con las meJorcs del mundo.
La reputación ele la casa ".Mosler" siempre
ha sido de las más altas; pero el testimonio
más notable qi:..e jamús se haya dado á una
fábrica de cajaa lo ha recibido ésta de la comisión nombrada por la Tesorcria General de lus
Estados Uuidos pl\ra examina1· las difere11tes
cajaa de fierro que se construyen en aquel p11b.
Dicha comisión imformó á la Tesorería que,
después de un exámen riguroso de todas las
marcas, encontró que las cajas "l\fosler" en,n
las mejores por su 1·esistencia al fuego, explosivos y taladros, y contra todos los medios
empleados en la actualidad por los ladrones
más expertos. En vista de este inf,,rme es por
demás asegurar que son las más 11propósito para banqueros y negociantes.
La Maquina de Escribir ''Smith Premier" está hecha en Syracuse, N. Y. y la l~ábriC!l. es una
de las mas grandes y mejores en aquel centro manufacturero. Estas máquinas no necesitan alabanza para ocnpar el primer lugar entre
artículos de su clase. llan sido ya introc.lucidas á todas partes del mundo, y obtenido éxito como ninguna otra, habiendo sido adoptadas en esta República por varios departamentos del Gobiernu tanto l!"'ederal como de los Estados. Telégrafos Federales, departnment~ de Correos
y muchas oficinas de Ferrocarriles, comerciantes y particulares. La
•'Smith Premier'' ha llegado á un grado de perfección tal, que con dificultad
la alca11zarán sus competido1·es sin sacrificar la durabilidad de sus respectivas marcas, y que solo conocida dicha perfección practicamente se p11ede
apreciar.
.
Los Señores l\fosler, Bowen &amp; Cook, Sucr. han establecido últimamente
una sucu;·sal de sus especialidades en la República de Guatemala, en donde
hJJ.n sido muy bien aceptada~.
Otras mercancias que llaman la atención son las bonitas maquinas
Contadoras para registrar dinero. La utilidad do estos Contadores estít demostraoa con el hecho de estar en uso en todas las ciudaáes de los pnises
civilizados, para registrar ventl\s al contado y á pinzo. Su mecanismo
es un triunfo del genio mecanicomoder110, y su perfección puede solamente
apreciarse dPspues de un exámen minucioso. A pesar de las ventaj11s que
el uso de este aparnto proporciona á todo comerciante, regularizando sus
open1ciones y pl'Oviniendo abusos y olvidos por parte de los empleados, es
preciso confesar, que aún no est(L mny extendicto en la Repúblh;a l\foxicana, debido en gran parte iL que no se le conoce y á costumbres aftejas

d e un sistema de comercio que en ésta'época, práctica por excelencin, se
debería absrndonnr.
Fiel á su pr11grama. de vender únicamente lo mejor en su clase de
todos sus articulos, A lo que principalmente debe su gran éxito la casa,
lla conseguido la excluoiva Agencia en la República para vender las famosas Bicicletas "Cleveland" y "\Vestfield," constrnidas poi· los Sellores H.
A. L ozier &amp; Co. de Cleveland, Ohio, en sus inmensas fábricas de T oledo,
Ohio. Thompsonville, Cvnn. Westfield, l\1ass. y 'l'oro11to, Canadá. Esta casa,
conociendo á fondo ::ius intereses, tiene como lema la honradéz y usa en
sus métodos de construcción lo nl:'ts científicamente aceptado, desechando
el material barato, que siempre es de mala c lase, resultando una máquina
de suprema calidad, á la que no se le podrá encontrar defectos.-Asi como
es cierto que debido á las facilidades que propor:iiona un capital importante, ninguna bicicleta igual en clase se fabrica tl\n economicamente como
Ja ••&lt;Jleveland", tambicn es cierto que en ninguna otra entra c11 su construcción m&gt;1terial tan
costoso como en ésta. Los Scfl.ores H . A. L ozier &amp; Co. tienen cul\tro grandes fábricas equipadas con maquinaria esp~cial y de Ju más
perfecto, manejada por operarios de ,os m ejor es que pueda procurar el dinero. Cada pieza
de la bicicleta es exami11ada y sujeta á prneba
á11tes de colocarl», y después sufre la máquina
en conjunto un segundo y riguroso exitmen.
La casa L ozie1· hace cinco difere11tes modelos
de Bicicletas y Tandems, y com0 emplean cu
su manufactura muchas especialidades patentadns, ninguna otrn fábrica puede imitiulas.
Adem[Ls de un surtic.lo grande de estas máquinas la casa l\losler, Bowen &amp; Cook, Sucr. tiene
una existencia variada de accesorios para las
mismas, piezas de refacción, y un taller m ecánico para toda clase de reparaciones.
Para terminar la descripción del piso primere dirémos que {t la dertcha, en el fondo, estit
el d espacho p,1rticular del Sellor George W.
Gook, y las oficinas de la negociación.
Pasando ttl segundo piso se encuentra una
viu·ied11d de J\1ueoleR para Despacho, como e&gt;&lt;critorios de todas clases, tamailos y maderas,
sil1011es, libreros con cristales, giratorios, ara
chiveros para correspondencia, mesas, pren•
sas de copiar y todos los artículos M·cesarios
en una oficina.
El tercer piso está ocupado principalmente
por lujosos aJt1c1res, cómodos mecedores y
cbaise-longues, habiendo la casa últimamente
aumentac.lo su giro con una importación de
Muebles para Médicos, siendo estos sillones
y mesii.s para operaciones y gabinetes para
instrumentos quirúrgicos y medicinas.
Una parte del tercer piso y todo el cuarto estím ocupados por nlmacenes con muebles tmpacados, y un taller de ebanistería, en
donde se empacan y pulen los muebles que se
venden. Se tiene especial cuidado eu la revisión de los muebles ántes de empacarlos y remi•
tirlos fuera de la ciudad. siendrJ sumamente raras las reclamaciones. Como la casa que 0(,Upa la ~egociación en Ja calle de Alcaicería No. 27 tiene
principalmente por objeto er:seña1· las muestras de sus mercancÜts, lil.s bodegl\s están en e l callejón de Santa Clara, en donde se guardan los duplicados de todos los artículos de su giro.
No obstante tener comparativamente pocos alios de establecidos en l\Ié•
xicolosSres.l\Iosler,Bowen&amp; Cook, Sucr., sus nego~ios seban extendido p:H·
todo el pais, habiendo alcanzado una gran reputación. Fué fundada en
1890 por el Sr. George W. Cook, su actual propietario. La casa matriz de
Mosler, Bowen &amp; Cook estaba compuesta por elSeftor l\f. l\Iosler, presidente
de la l\Iosler Safc Co. y conocido en el mundo entero por el Rey de los fabricantes de cajas, el Sr Frnncisco B. Bowen de Nueva York, capitalista
actualmente retirado, y el Seftor Cook, quien tuvo it sn cargo el manejo de
la Sociedad. Hace seis años el Sefior Cook ct•mpró los intereses de sus socios y desde ento!lces sus negocios giran baj::&gt; la razon social de l\fosler,
Bowen &amp; Cook, Sucr. quien secur,dado poi· empleados aptos é inteligentes,
ha puesto la casa en el estado floreciente en que actualmente se encuentra,
y e(: donde se recibe con afabilidad á toda persona que se digna visitarla.

"Tª"'·

En &lt;'I ramo d&lt;i Música, la casa de 105 Sres. A.
ner Y LEn-ien _Sucs. es indiscutiblemente la m{ts :mpo:tante Y acreditada que desde hace muchos años existe en ttl pai pues además de la Gran Fábrica .,,. Almacén de P_ianos, Organos, Armónicos, Orquestrlones
etc. etc., \lXtstentes en la calle de Zuletii números 13
Y 14, tiene el gran repertorio y Almacén de instrumento~. en la calle 2 ?&gt; de 81111 Francisco número 11
en esta ciudad, y las muy importantes sucursale~ de
Puebla y de Guadalajnra, situadas en la callfl de la
Independencia número 6 y en la caile de San Francisco número 12. respectivamente.
No exist11 en toda la RepúbliciL )1ex icana población, por pequeña que sea,
en que el nombre de los señores A. Wagne1· y Levien
no sea conocido.
En todos los grandes centros, como San Luis Potosi, Lt'ón, Guanajuato, Querétaro, MorPlia, Veracruz,
Jalapa, Toluca, Tuxtla Gutiérrrz, Celaya, Zapotlán y
en muchos otros, han esta•
blecido AgPnci-as con depósitos de pianos éi nstnunen.
tos d1-1 mi1sica. En las poblaciones menos importantes también tienen Agentes, quienes hacen extensi,
vo su comercio hasta las
poblaciones de ínfima categoría.
Croemos oportuno echar
una mirada retruspectiva,
con el objeto de 1Ja1· á conocer algunos punt.os relativos á la fundación de esta antigua y acreditada
casa.
El año de 1849 vinieron á
i\léxico los Sres. D. Agustl11 Wag-ner y D. Guill Le•
vien. Dos años después fundaron definitivamente la
casa, haciendo trabajos en
pequeña escala; pues solamente se limitaro11 í1 la cons•
trucción de pianos verticales, altos y cuadrilongos. No
pasó mucho tiempo sin que su nombre fuera conocido
y respetado en el comercio.
Debido á su trabajo co nstante y;\. los e&amp;fuerzos que
hicieron para satisfacer á sus favorecedore~, pudie•
ron, á los pocos años. ensanchar sus negociacione~,
importando los e¡1tónces famosos pi,rnos de Collaid y
Collard Eranl J. J. Wagner; y m,\3 tar&lt;le trnjoron á.
este país los hoy célebres de Steinway &amp; Son, Bechstein, Schiedmayer, Ronisch y otros.
Por último, después de diez años de fatigas de todas clases, la cas;i A. Wagner y Levien había logra0

;

Sa/6n interior

do colocar~o en primer término entre tod'Ls las de su
e,pociC', no obstante que todas Plhtd habían sido establecidas con much:! ant11riorítl11.d. Y desde entónces
ha continuado por el c:imino que de-sde un principio
tenia trnzado: emplear cuantos medios les sean p o~i•
bles para dejar satisfechos los deseo~ de su nn,nerosa
clientela. buscando cuanto de buon&lt;·, 1n1ovo y útil se
inve1aa ó puulica en el Mundo i\fosi&lt;'al.
En tales circunstancias, la casa \Vag·ner y Levicn
no podia menos de gozar, como realmente goza, do 1111
crédito universal, qu&lt;•, sin du,!a alguna, irá aumen•
tando todavía¡ y hoy e:,tá considerada entre las casas

ejecutar con perfección toda clase de piezas de músi•
ca, por difíciles que sean. De igual con binación vimos uno,; órganos de modelo peqneiio, cuyo precio es, según 110s informaron, de $2.30. ~stos sin embargo de ser chicos, tienen también su tecladt&gt; como
los de modelo granrle. Para usarlo,; en los salones son
de un resultado admirable.
En cuanto it armónicos, vimos los de las famosísimas fitbricas de Schieclmayer, i\Iason \Vilcox y \Vhite
y Carpenter. De esta ú.ltima, es el precioso modelo
llam'Ldo «B.:scuela•, cuyas dulces voces y graciosa
forma, nada dejau que desear. Este modelo fué construido exclush·amen te para escm~las y capillas pe•
queitas. Su precio es sorprendentemente barato
pues los hay de á $115. y
de it $13:&gt;.
;11uy agradecidos á los
Sres. \Yag·ner y Levien
Sucs. por las atenciones
con que nos obsequiaron,
no podemos menos de recomendar á los amigos del
bello arte musical, hagan
una visita al gran almacén
de pianos de !acallo de Zuleta números 13 y 14, para
que conozcan el magnífico
y variado surtido de íns,
trnmentos, y para escuchar
alg·nnas piezas en el gran
orquestrión.

Para concluir afiadiremos: que los Sres. A. Wagner y Levítm Sucs. deseosos de contriuuír por cuantos medios estén á su alcance, para que el arte musical
en México progrPse de una
manera decidida, no con
tentos con traer á. sus Almacenes todo lo que ellos
encuentran de nuevo y útil
en los i\lcrcados extran~ jeros, tamo en música co~~- - - - - - - - - - - - -- " ' - -- - - ~- mo en instrttnH1utos musicales, han establecido un
de su ramo miis grandes é importantes del mmHlo.
salón d&lt;} conciertos en lns altos de su casa número
El año de 188-! el Sr. Levien falleció; y desde entón- 13 de Zuleta. Dicho salón poco ó nada deja que
ces el Sr. Wagner tomó la nugociacicín entera por su de~ear; y se puode dei:ir que es el prirnero y el
cuenta exclusiva hasta l:'l año pa~aclo, en que su se- único en su cla;e q11e hasta hoy haya exi~tido en esñor hijo, Don Othcin, entró como socio¡ circunstancia
ta capital
por la cual hoy la ca.sa gira bajo la razó.1 sodal de
Y sin eml&gt;argo de los fuertes g·,istos que dicho!\
A. Wagner y Levien Sucs.
setiores tuvieron que ha.:er, pat''t. el establecimienAunque la casa nunca ha dej&gt;1do do fabricar pia- to dd Salón de conciertos, éste nada IE\s ha pronos, en el último tiempo y con motivo de la g-ran baducido; pues todas las audicionei, que en él se han
jA. (le la plata se est{m ensanchando considerabll'l•
dado, han sido sin remuneración. de ningm1a clase
mente sus talleres para la fabricación ele pianos .v para los Sre,,. ,vag·ner y Levien Suca.
órganos, haciéndose ademits en dichos talleres toda
clase de coniposturas de instrumentos de música.
Los pia11os qne más llamaron nuestra atención e11tre los alenianes y americanos que allí exi,ton, fueron
los de Swiuway, Bechstein, Schiedmayer y Rüniseh,
de los ruales solamente diremos que con justicia están considerados como los mejores del mundo.
Es cierto que no á todos les es posi',le comprar un
piano Steinw;.y ó un Bechstein por lo alto ele sus precios; pero hay otros, por ejemplo el Rosenkranz y el
Ynnler qu0::, además ele ser de ur.11 construcción sólida, son de un sonido hermoso y su precio ei. muy módico.
Tuvimos también el gusto de ver el espléndido surtido de órganos automáticos, y con verdadero deleite escuchamos algunas bonitas piezas musicale~, producciones de grandes maestros.
El órg-1tno eólico, es una verdadera maravilla. Es
un instrumento en el que cualquiera persona, sin tenor el más minimo conocimiento de música, puede
Sal6n interior

�Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

BANCO INTERNACIONAL E HIPOTECARIO

Septiembre 19 de 1897.

EL MUNDO.

Número Extraordinario.

~econ.sfrttcción beCebificio beC ex:~ orfaC be ]\gu.sfino.s.

~ DE MEXICO.~
••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
. El presidente Sr. Don José de Teresa y l\Iiranda, es uno de los grandes capit11hstas d(•l pab, está interesado en las f'mpresas de mis porvenir: y tiene un co11ocimiento grande de los negocios ag-rícolas é industriales; que unido á su pru•
de11cia y honradez lo hace muy apto para reg·ir la institución. Sus compañeros
no son menos dig·nos de respew por todas sus cualidac1E1~, y es bu1mo ciar sns
11omb.-e~ para convencerse de ello. Don Tom1is Braniff, Don Rafael Dondé, Don
Román S. Lascurain, Don Joaquín de Trueba, Don Pablo l\Iartínez del Rlo, Don
}'edro l\liranda y Don Juan B. Cast"llÓ son los que componen con elScñor de
T~rcsa el Consejo ae México, y ya secomprenderá. cuanta luz puedeu dar es tos
senores para la marcha acertada del Banco.
No &lt;IE&gt;jaremo~ por último de llamar la atención del público sobre el edificio
construido pam este establecí miento y ('S la casa núm . 11 de la callf' de Cadena,
E~ su exterior presenta una hermosa arquitectura, y en el interior tiene una dis•
tnlrnciou mu.Y pr,1pia para el clespacho eu todas sus operaciones. Ultimaml.'nte ha
~onstn!ido e1Banco Ht1?otecario_u!1 departamento de caja~ de s1•guridad contra
111cendt0 y_robo que es lllgna de v1s1tar,e para comprendor qne en llfel"to satisface á
ambos ohJetos. 'fume mas de n,il cajas cuyo precio de .. rre1,damie11to seg-ún su
cap_ac1dad_ es de,., 15 á S 75 a,~uales. Conocida del públir.o la importancia de esta
rneJo_ra ex1s~en ya muchas caJas arrendadas, que guardan documentos de importancia, alhaJas y oro de las personas que conocieudo la seguridad que prestan
han querido aprovecharse de ellas.

EL BAN CO INTERNACIONA L E HIPOTECA R,/0, AS á nuestro jnicio
una ue las i11stitucionüs de cr édito má~ útiles y que tienen u11 g·ran porvenir, lueo-o que se conozcan por el público todas las ventajas que propor cio1~a á ia industria y á _la agricultura, especi&amp;lmente á los propietario, y
agncultores J_)Or sus prestamos al 11.rg·o plazo de 25 años, con l:i exhibición
a n ual de 9 p 8 con la que se cubre el rédito, y se extingue paulati11arn en te
el capital, de manera que a l terminar el plazo, se devuelve al interesado su escritura debidamente cancelada.
Esta institución enteramente desconocida en el pals, fué f'stablecida
poi· pr i1:ncrn vez el_ año de ~883 co~ un_ capital de $:2.000,000,pero su l.'sfera
d~ accion estaba c1:·cun~cnta al D_1stnto federal y territorios, y solo podrn efectuar sus opernc1ones de h ipotecas en los Estados mediante convenio con s'-!s respe. tiH(S Gobiernos que aceptasen su ley de co11cesión.
. Comenzo sus operaciones en. r l año citado, vencil.'ndo no pocas dif~cultades que le acan:eª?ª su n:ilSlna novedad, pues sus bonos hipotecanos que dá para constltmr las h1p otecas, uo se lei; apreciaba, y eran comprados con un muy grande descuento.
. .-\.~i ca_min_ó_ hasta el año de ~888, en que ya se comenzó á conocer meJOr la mst1tuc1on, y en que median te un contrato celebrado nuevamente
con el Supr_emo Gobierno, aumentci s~1 _capital ~- extendió rus operaciones comerc1ale_s, porque pud_o ya rec1b1r depósitos de numerario, ó de
ba_n-as de ?ro o placa; expedir certificados rle depósito¡ abnr cuentas corrientes: girar, comprar, vender y negociar letras ele cambio libranzas ó
cheques dentro y fu_m·a de \a República; p1·estar sus bonos p~ra que sirv1111 al tomador ae fianzas o garantías, y hacer pré stamoi' ó adelanto,; so•
bre trabajos y obras de meJ?ramiento públicos ó privados, pudiendo celebrar los contratos respectivos con el Gobierno ó particnhues.
Ar1!1ado_ con estas concesio~1es, y dirijiclo el :P.auco por personas de
mucha rntehgenc1a e n los n Pgoc10s, y de notoria homadez estableció desde lueg·o Agencias en lus Estados de la República, y en la~ plazas extrangeras de Nueva Yo~k, L C1!1drc~, París, y Be'rlín, extendiendo por medio
de ellas sus operaciones a otras muchas ciudadel; de Europa v Ebtallos
Unidos.
•
Sus operaciones hipotecarias se conocen va en toda la República
pues Yucatán y Tabasco, como 'Cohahuila, 'l'amauliras, Chihuahua y
Nuevo Leon, y otros muchos Estados del Centro. han encontrado en el
Banco Hipotecario un proveeclor eficaz para su~ trabajos ao·ricolos é in•
dustl'iales.
"'
Sus bo!1os, que seguían depreciados por los mismos expcculadores,
y el CJonseJo lns han l~vantado d~ precio, mediante el pago puntual de
sus cupones,) del capa..! respccttvo de los que la suerte ha favorecido
en los sorteos semectrales que invariablemente se celebran en los me,es
de Abi:11 Y Octubre de cada año.-~l precio de los bonos con cupon ha lle-•
gaclo a 97 P$) ~os ex cu pon se vende facilmen te á 93 P8 ,- es casi seo-uro
pronto sa verana_ la par, porque su rédito de 6 pg es mu\· seo-uro, pagado
con toda puntuahda~, y el capital mismo que representa.el Banco, se en•
cuentra asegurado siempre con las hipotecas que representan mas del
doble, Y con el fond? del Banco que redponde á toda eventualiciad.
Los pn1~ente_s d1rect&lt;;&gt;res del Banco. no se contentat1 para efectuar
una oper::.c1on h1poteca_na, _con el avalúo parcial del inmueble rústico
que se ofrece en g-arant1a, smo que consultan con personas Que pueden
conocerlo, Y 9uc por su experiencia en la agricultura pueden calificar su
valor comercial, y aun con e~tos dAtos procuran que el préstamo quede
pe~-f~ct~mcnte asegurado de manera que ocupando ei primer luu·ar el
crcdito del Banco es muy rcmot'J que quede en clescubie.-to se:t cual
fuere la suerto que corra el sen,;atario.
Si las exhibi;:iones anuales convenic'as akanzan un nueve p8, debe tenerse en cuenta, que con p11;rtedeellas se amortiza el capital paulatinamente, de manera que al ~ernunar _el plazo del contrato, &gt;e ha cubierto
enteramente ~I capital; y s1 se practica una comparación aritmética e11t1:e l~s operaciones del lfo~1co á interés compuesto,\- las cfet:tuadas á inter~s simple de 6 p 8 s~ vera que al fin del plazo del convenio el senl;atar10 ha aborra~oun 2;_¡ pg de pago.
Co?lo ~eciam?s pues ;;.! principio, E'Sta instittJ.ción debe llegar dentro
de algun ~tempo a S&lt;lr una de las lnstitucion(:s de crédito cl11 más ,·afia
por la so!1dez de su_s op~raciones y la se.guridad c~e sus ganancias.
'
c1rcunstan~1a nusma _df: 110 P?der conceJer préstamos sino por el
acue1do del Cons~JO de a~m111tstrac1on que se forwa de ocho personas
da mayor garantia de acierto eu sus negocios; más aún si se considera
la clase de pers~nas q11e forman ese cullrpo de administración porque to•
das son de uotona houraclez y perfectamente conocedoras de los ne,.ocios
del pals.
"'

PROPIE DA D DEL S R. J OSE DE TERESA Y MIIUNDA.

In gen i ero

DANIEL GARZA

DANIEL GARZA.

OFICINA:

OFFICE:

1a. be Cas ~amasnúmero 4 .

1a. be Cas ~&lt;'mas n ú mero 4 .

E.X-,,.LUM.NO

E.X - PU-P I L

De la Escuela Militar de Chapultepec.

01:the Military School at Ghapultepec.

SE ENCAROA

ARCHITECTURAL

~~ AND RYDRAULIGWORKS /J/¡
~

A SPEC IALTY
~

.,

...

\

: '

1

'
¡

1

~ngenie-ro ~anieC ~ar3a.

1:ª

@onsfrucciones fjedJa!&gt; 6ajo Ca óirección bet: ~ngeniero ~anieC ~ar3a.

~

~

�Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Número ExtraordJnario.

Septiembre 19 de 1897.

EL 11\UNOO.

~EFE~ENel~S:

~E FER.EN e Es:

WILLIDW YOOJG l GO.

e1 exmo. Sr. 'Pr~aldente de la ~epúb(lca, los

Th el r exce llencles: Th e 'Preslde nt ofthe ~epu-

exmos . Sres. Ministros de ~elaciones extranje-

0llc, Mlnlster or J uatlce, Minlster of Forelan

111111111111111111 I I I II I I II I I I I I I I I

ras, d e Hacienda , de Justicia, de eomunlcaclo-

;i,,.ffal r s, M ln lsterof 'PubllcWorks,andthe Un l-

Comerciantes Comisionistas.

n esy la Leaacl6n de los estados Un id os en M é-

ted S tates L eaatl on In Me:xlco.

xico.

IJllPORTHDORES Y EXPOBTHDOBES.
REPRESENTANTES

CALLE DE QANTE !\UMERO 11.

~1r. 'gijiCCiam 1:{oung.

LONDRES,

The Cirm of Willinm Y0t111g &amp;. Co. was cstn.blished in thc lnttcr part of
thc year 18fl2 by ;\fr. Willinm Young, whosc portrait we give n.bove. About
n v~ar Hfterwartls he wns joined by his brother, Alexander roung, the twonow forming thc firm of "\Yilliam Young &amp;. Co. Previous to the date of estnblishi,wthe business, ~lr. "\Vm. Y1mng had bee:n in Mex:co 1tbout onc ~·cnr,
havin" ~ome to this country as Reprcsentn.tive an&lt;l )[11n,1gcr of thc ;\[cxican
.Associatio11, Ltd, of London, ll financia! company, which in conju11ction
with ir.e !llcxicnn Exp lorations Ltd, of London, invested considerable sums
of mvne,- in thc country in variuus enterprises, ¡:rincipally mining.
Prn,;ious to brcoming con11ccti::cl with The Mexican A~sociation Ltd,
)[r. Yuu11g had been for sev~n years with Messrs. Matheson &amp; Co, 3 Lombiu-tl Str1~ct, London E. C. the well knc,wn ba11kers and rnerchants. These
fHcts, tog1·ther with his preYious experienc1· in ~ ondon and . i~ Scotl1rnd
intlic,.,tc we think that the bea&lt;I of the firm of wh1ch we are wnting, hns had
'
·
experiencc
and 'training of a high chnructer i~1 bus~nt•ss,.
a.n d w h"1ch
no &lt;iouut helps te explain the success of the f1rm su~cc 1t hns _t-een
estnblishetl hero. Mr. Alexnnder Y0u11g hacl also bu-s111css expenence
in L o 11 d 011 . Hi,; first trnining was gai11ed i11 the Ci\'il Scrvice for whieh
he passeu successfnlly one or tW'J examinntions, but after tw0 yeRrs_ he
clecided to lettve the Civil Servicc ami cntered upon the mure eng:ig111g
pur"uit of Commercc. Both are native¡¡ of tbe :North of Scotland . having
bcen born w ithin a few miles of Balmoral, so well known as the II1ghl11ml
Heme of Queen Vict•)ria. :Mr. Willi11m Youngw1ts educnted ntBallater Pul)lic
School. ;\Ir. A. Young was als0 at the snme school, and afterwnrtls at
Aberlour 1'1;blic Shchool Rnd King's t;ollcge L ondon.
.
Bot.h mcmbers of thc finn are strong bcliever~ in tbe future of Mex1co.
Juclgitw from thc high standard of credit and the reputation which thc
firm lu~s alrna&lt;ly attained, not only in this country but in Englnn_d antl
the Uriited States as well, we h1tve little bcsitation in preclicting nn 1mportant ruture for the firm in question.
,.
Mcssrs. William Young &amp; Co, besides bcing General 1\ferchants, both
Import 1111d Expon, representa 11umoer of English firms of the highest
standing in various lines of busine~s, amongst which we m1ty refor to thc
following:
Messrs Thos Firth &amp;. Sons Ltd, Steeli\Ianufacturers, No:·folk Works

Breves apuntes sobre la casa comercial de William Young y Cia.
La cnsn de los scfiores \Villi11m Young y Cia. se estnblcció á fines del
ailo ele 18V:2, por el seflor William Young, cuyo retrnto encabeza el presente articulo.
U 11 afio tlespués el&lt;' haberse e~ta blccido, se 11soció con su hermano
A;ejnndro Young, formando ambo¡; la firma suci1tl Willinm Young y !.:in.
,Juzga.do b11jo el punto de vista comercial, es d e primera clase el crédito v rqmt:1ciú11 que hn 11lc::.nz11do la firma de ellos, no s0lamente en f.!
pnís,'sino en Inglaterrn y los Est1H.ks U11idos. Bas11ndo nuestrn_op_iniü~ en
¡ 0 anteriormente dicho, no es 1tver.turado asegurarles un porvenir IJsonJero.
Los ~eñ.on:s Willia m Young y Ci,1., atl!:!mils de srr comerciantes en
general, son importadores y exporrnclorcs. y representan 1\ varias casas fabricantes ele J11gla1errn ele priniern import11ncia, entre ellas las siguientes:
Señores Thomas Firth &amp;. Sons Ltd. Fabricantes de acere,, Norfolk
\"\'orks, SheffielcJ. Espcc1111ldnu p11rn i\léxicocn 11cero para l\liuas, znpatas y
da...to&amp; ei::pecialcs de ,,cero forjac.Jo pnrn baten a!', levas de acero, carretes, cabezas y flechas, etc., así ct,mo tnm bién rd11ccio11cs -&lt;le acero pi-.ra Molinos
Clnlenos y toda ch1se de piezas ele 11cet·o p,1rn Fe1Toc111-riles y usos generales.
s~ñ1,rcs A.&amp;. J. Stewl:lr &amp;. Clydesdale Ldt., Glasgow, Fnbric1111te:.
toda cl11sc de tubu., O!:! f,c•no y di: acc•ro.
Tl1e United Asbestos Co. Ltd., London. dueños de l\!in11s &lt;le Asbestos y fobr:eanter; de toda clttsc de elll¡iacndurns y plar.chns, etc. de As•
bcstos p11ra maquinnrin.
Scfiores John Gordon y Cia. Londres, Fabricantes de la maquina-

"Republic of Mexico and- Kingdom

España.

of Spain .
'Bajos de San Agustín núm.

eiudad de México.

LIVERPOOL,

Glasgow, etc.

Brief sketch of the ftrm of William Young &amp; Co.

"República Mexicana y del "Reino de

'Bajos de San ~gustín núm. 2 ---

MEXICO-

~-p13t~T~'DO 'POSTAL NtJM. 485.

NUEVA YORK,

eounsellor at Law of eourts of the

~bogado de los Tribunales de la

De Casas Extranjeras.
-

~rancisco ~Cfaro

~rancisco j}\Cfaro

•••••••••••••••••••••••++wv+•
Sheffleld. who make a speciality for ;\[exico of ;\fining StePI, Spccinl Forged Steel Shoes 1111d Dics for Stnmp Milis, Steel Cams, Tnppets, lleads nncl
8 111lfting, etc;, also Stcel Castings for Chilian Milis, and Stecl Castings ancl
F&lt;'r¡rings for Railway nnd geni•rnl purpose'l.
Messrs A. &amp;. J. St.ewart &amp; Clydesdale Ltd, Glasgow, mnnufacturers of ali classe~ of Steel anti fron Tubing.
The United Asbestos Co., Ltd, London, Asbestos ~line Owners 11n1l
nnnufacturers of ali classes c.f Asbestos Packings a,1d Shec·tings etc., fot'
machin cry.
John Gordon &amp;. Co.. London; mannfocturers of the well known,
"Gordor:" Coffee M11chin er~r, ami other specialities for C~•lonial purpos·•~.
Bruce &amp;. Still Ltd, Liverpool, manufacturers of G11lvanized Iro11,
lro n Roofs a.nd Iron Buildings, etc,
.
.
In n.ddition to clirect representation, the firm cloes a cons1cler1tole husincss in ali kinds of specialities for Mines and "I!Rciendns de Be11efici 11,"·
also for mn.nufacturing purpüses, inclucting chemicnls, such llS S 11lphate 'r
Copper, C,i.ustic Soda, IIyposulphite of Soda, Ble11ching Powder etc. Tl11:
firm is nlso interested in Hydrnulic Engineering in which line the~'
C·
recentlY can-ied throucrh sorne huge contrncts c,n beh1tlf of the Pclton \"\ 11ter Wh;el Co.of S11n F;anc:isco andNew Yo rk, with whom they h,,ve spcci:tl
relntions for this purpose.
In nther lines of business Messrs William Young &amp;. Co., are sole ngcn,s.
in the Republic for the followin7 fir:ns:
Ayala &amp;. Co., Chateau d' Ay, France, Ch11 mp11gne growers a11cl
exp,Jrters; James Watson &amp;. Co.. Ltd, Dundee. Distill 1•rs and Exp•wtPr-;
of Scotch Whisky; The Distillers Co., Ltd. Edinburgh; Sir Robert Burnett &amp;. Co., London; Peek, Frean &amp;. Co., London. l:s,scuit i\lanuf11e•
turers; J. &amp;. J. Colman Ltd thc cdebn1ted Mustard i\Innufactur(•rs, 11111l
Ridgways Ltd, London, Tea J\1 e rcha11ts and Exp~rt~rs.
.
'l'he firm are also largc importers on a c0mm1ss10n h11s1s c,f the Sf"ci11lities of Messrs Cross e&amp;. Blackwell Ltd, and J. T. Morton, Londc n,
They ere also importers of American goods in t he san:e li1·e.
In the export business the firm are exporters of corree to Europc n11d
the United Sta tes, ll business which they hope to increase hy takiPg in othcr
~lexican prodncts as well.
The firm is open to correspond with a view to husineEs with mannfacturers 11.11d firms of standing either in Europe or the U11ited Stntes.

11,;,

ria para café 11 G0rdon" y otra¡¡ especialidad es para efrctos coloniales.
Senoro3 Bruce &amp; .
Ltd., Liverpool, ;\[nnuf11Ctlll"&lt;'l'OS ele fierro.
ac11n11.lndo, tecllvs y edificios etc., de fie1Tu.
Además de estas representaciones que tiene la casa, se ocnpn de las
especialiclades p11rn ~[i nas y H:iciendas di:! beneficio, así como prc,c.J uctus q uímicos, como Sulfato de cobre, Sosa Cúustica, Hiposulfito de Sosa, Clormo.
de c11I, etc.
Están también interesados en mnquinaria hidráulica, en cu,·o ramo
han recientemente llcv1tdo ii cnbo algunos contratos 11nportan1es en en•
n exión con la Pelton Water-"\Yheel Co. do San Francisco y Xuc 'ª York,
con quienes tienen r e laciones especiales parn este objeto.
Así rnism0 son Jos scñorlls William Young y Ch,., 11gentes ele las si•
guicntes cusa»:
Ayala y Cia. Cha ten u d' Ay, Francia, Cnltivndores y exporta!lc,res clH
Champagne; James Wntson &amp;. Co. Ltd. Dundee, D (;st ilado rc~ y Exp\ 11·t11•
dores tic Whisky Escocés; Tbe Distillcrs Co. Ltd. Etlinlrnrgh; St•ílores H.,.
bert Buruett &amp;. Co., Londres; Seftores Peek, }'rean &amp;. Co., Lon,lrcs, Fnhricantes de G1tlletas; Scnores J. &amp;. J . "Colman;" Ltd. Londres, l•'abricantcs
de la célebre l\lostazn Colman; seilores Ridgwnys Ltcl., L o11tlres, Comer•
ciantcs y Exportadores de Té.
Son importnclores iL comisión ,le l:ls especinlitl1u]es ~e los Señ~r,.s
Crossc &amp; Bl11ckwell Ltd. y J. T. l\Lorton, Londres, y ele a ruculos amenc;1nos en el mismo ramo.
Exportan café para Europa. y los Estados Unidos, y esperan ensa:1~
char este departamento con ctros proJuctos del país.

·sun

2.---

Mexico eity.

~mem6ro beC @o,
fogio be J\.6ogabos
be ~lTé~ico l? be Ca
~cabemia be ~u-rh,,
prubencia l? J1,egis,
radón correspon"
biente be Ca be ~s,
paña.

~Rem6erof: ~oCCege of J1,an&gt;l?el:'$ o f
~ffexico ano J\.cabe,

mv

of ~ urispnt ,
bence &amp; J!egisCa ,

fion

i?!racfica en toba
era.se be negocios:
@onsfifucion a Ces,
J\.bminisfr a f i u os,
@'.iuiCes l? @:rimina,
Ces.

of g,pain.

JjlC C cCasses of
~racfice: @onsfifu,
fion aC,Jjlbminisfra,
fiue , @:h,it &amp; @rimi,
naC
L I c. Fra ne' seo "-lfa ro.

)♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦ tf ♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

l,ompañía para la l-ompra y Venta de Propiedades.
No hny ningún sitio en tc,do el Continente Americ11110 c¡ue presente mejor espectativa para esta clase de inversi"nes lucrncil'as qnc lo.; terrenos etc
la Repúbl ica l\lPxicana. Esta presenta m11yores ve11tajns por io fertil &lt;le
su suelo, lo ben;gno de su clima, la abund1111cia de agna, fncilid,vl ea lo,;
transportes, etc., etc., circunstancias todas que la hacen superior iL cu1flquiera de las otrns :Naciones del Continente Americano.
La Cnsn Comercial q·-1e en nuestra Repúblicll, estiL &lt;'n"ll rg-adn de la
compra y venta r!FJ terrenos es "La Real Estate Compa11y Of ~lcxi co," quienes son il l.a vez agentes financieros y hacendados cnyo despacho se en•
cuentrn en la Cilpital en la c111lc de Gnnto núm. 4, 11partaclo 769, y en los
Estados Unidos, Kansas Citr, núm. 335 :N'ew Yvrk Lifo Bid¡;.
Los representantes de dicha casn hace tiempo qttP. vivl:!n en esta Ciudad -y u,dos son personalidades imporrn11tcs. Sus operneiri11es se extienden á la ccmprn y Yenta ele tenenos, te11ill11tlo especial cuidado cvn t-1da
cuanta operación se les confía.
Tambien se enca rgan de la administrnción de laspropieilnclcs, estiinclo
pendientes del miis insignificante tlctnlle y no omitiendo esfucrZl' Hlgull'J
que tienda iL dcj11r sati,,fcchos ii sus clientes.
Son propieta:·ios ele la Ifociendn "La Puerta," s:tnnda en bnen punto
del Istmo ele Tehu1111tcpuc, terrenos propios para la siembrn de café, c:111a,
gomn. elástica, t1tb11co, c11c110, plút,mos, manzanos y toda cl11se de producto~
tropical es: Los títulos que nmp11rnn la propiedad están en pcrfecLo estado.
El J•'errocarril :Nacion11I del Istmo de •rehua11tepec que une por uerrn
los puertos de Coatzaco11lcos en el Gol fo de ~[éxico c,,n el de S,dinn Cruz
en el Pacífico, cruza los terrenos de esta Ilaciend11. en unn exte11sió11 &lt;le doce mil111s, contanclc, con unn Est,ición para dicho fetroc1t1-ril, 11si comn un
río navegable que &lt;lesemboc"n e n el Golfo; esto facilita por el m,u· !'a expor•
ta.ción de sus productos parn todos los morc:\dos del ~1 undo.
Actualmente st: subdil'ide la propiedad y se ve ncte :"L los compradores
c )IDO éstos lo dc:senn. -~el'Ía muy ventajoso para los entendidos colonvs ó
capitaltstHs que trntar:1n de hncc:r ncg0cios en 111 República, se pnsi!:!rnll en corrcspond-:inc,n. con esta co111 pafiia, pues sin eluda alguna, ésta cue,1ta con los
más fértiles tcrrcn0s ,1011cle se cultivan los mejores productos tropicales. Esta es unn de las comp1ni ías que prestan mi,s garautíns en Jlléxico, por
su crédito, pues c;;enta con un c:1piwl de $100,00U oro.
Los rc¡.,resc11t11ntes como hemos dicho 111,teriorment&lt;', son personalidades muy conociclHs ~- bastante cstirnatl11s ,m esta Capital y son los ,1uo iL
continunciún se i11clica11:
Presidente, U. C. Gilbert;Secretario r Tesorcr", .\.. B. Ingnlsbc; Secretario asistente, Ross Wemplr. La honorabilidad de estas firmas, tan conocid as en toda la Hepúblicll, es la mejor garnntia que abona iL esta empresa.
Cuenta también esta &lt;'om!)aflil\ con extensos terrenos de Yllliosas maderas para su venta á prccic,s cómodos y en c0nf!iciones YCntajosas.

A IR vez se ocupa en negociar propiedades en la Ciud11d, en buenas ó
mallls co1111icionos, como el C()mprnclor lo d~see; ya sea para bnbitn.rlas ó
pnr:1 11eg-&lt;Jci:1r con ellns;-si alguna persona se interesase por estas operaciones, sida co11venil:ntc pasara iL las oficinas de la Compañia, donde se le
·propo¡•eio11a rú11 los nff,s extensos informes.
~

..

~

The Real State Company of Mexico.
Thcrc is· no place 011 the Americnn C0ntinent which presents more
ntlrnctivc induce me11ts fur profit11ble investment in rila! estate, tbnn the
¡.,ruductive l1111ds in the Republic of Mexico, fts te, fertile soil, climate
water, trnnsport11tion, etc.,
T11c lcacli11:{ firm engaged in the real estate business in l[exic'), is «Tho
R~al Estnte Compa11y of llfexico,» who nre real est,1te and financia! agents
anti aclmi,iist1·11tors of est11.tes, w1th home office at Gante St. Xo. 4, Citv of
;\foxieo, P. O. Box 769. "G. S. Office, K1tns11s Cit), .\lo, 335 X ew York
Life Blclg. They execute commissions on the buying a11d selling of realt,r,
¡;1 vi11g fa ithfnl attcntion to every confitli11g i11terest.
They are owners of the "La Puerta Estate", u. beauti[ul trnct of lancl
in a splendid location, being situated on the Isthmus of Tehu:mtepec 1rnú
especi,llly ;1daptecl to the successfnl cultivation of coffee, sugarcane, rubbcr,
tohncco, cacao, bananas, pineapplcs, and 11ll v,1luable tropic.1I products.
Thc titles to this lantl are abso lutely perfoct. Thc National Tehuante¡.,ec
Railw:n• whic11 connccts the port of Co11tzacúalcos 011 thc Gulf of Mexico,
whith thc port uf Salinll Cruz on thc Pacific Ocean, passes directly through
this trnct nr lancl for twelve miles, with a rnilway scation 011 tbe prnperty_
_nls0 a 11avigablc river lending to the Gulf port, ijkirts one half of its bo1rnd11ry, thus 11fforuing unrivalled trn11spo rtn.tion facilities to ali parts of thc
wol'ld. They a re 110w subdivicl111g thi,; property nnd selling it out in
trac.ts to suit pu:·ch11set·s. "\Ve might say here to intending settlers tJr
capitnlists thi11king of i11vesting in this Republic, that they woultl do wel!
to c::,1Tcspo11d with this Comoany, ns they nave th 1 finest of luuds on tltcir
lists in evcry part of the R cpublic, which are fav ornbly adaptcd for
growing- ali kinds of tropical pr oduces.
This is one uf thc most reliabl e C'Jmpanies of ;\[exico, ha ving a capit1d
stock of $100.000.00 in g0ld. Thc cfficers are: Prcsiclcnt, l\[r. JI. C.
Gilbrl'l, Sccretary &amp; Treasurer, )[r. A. B. Iugubbce, u11d the .Assisunt
s~cretary ls ~Ir. Ross "\\'emple. Xo bctter gunra11tec of tbe reliability of
this firm could be given, tban the names uf its officers.
This company has nlso large trncts of valuab1e timber land 011 theil·
list, f\• r sale at low prices a.ncl 011 easy tcnns.
Thcy al,,o dcal largely in improved nnd tmimprovcd city property,
ancl anyone dcsiring to purchase nny city realty !or business o r residential
pu,-pos&lt;'s, or ns an invcstrnent, woultl do well to call at tlle office of tllis
reliable i11stitution.

�Número Extraordlnsrio.

EL MUNDO.

Número Extraordinario.

El Ferrocarril Nacional Mexicano.

~uernavaca,
l) eC ~acífico

(Vl1'. L1'.'R_E.t)O,/

No ha habido miwor inrtuencia ni ayuda mAs impo_r•
tan te ara el sostenimiento r prosperijl\d del Comercio
' (i., tpa Rªpi't"olil:a
en la última
década que el famoso
(&lt;n
~
.
Ferrocanil Nacional i\Iex1cano. .
.
Salien 1¡0 de La redo ~exas y con:ie~1do ,Jiacui._ el_ Sud~e~te con dirección i1 la crndad de :\fox1c_o 840 nullas, p,tS,l
~r tas ciuda1k~ de 'lllontc•rc~·. Salt1llo, Catorce,. San
Euis Potosi, San )Iiguel ele Allende, C1;taya, S~lv,~tierra,
Ac·úmbJu·o, J\Iara,·atio, ~· Toluca en l:t hne~ pnnc1pal..
En ;\lonterey la linea cruza el Fcrrocarl'll de Monte1ey
al Golfo 1'lcxicano,
. .
En y anegas conecta con el Fcrrocarl'll \ anegas 'I\Ia·
tehuala ,. Rio , · erck.
. . ..
.
En S,tn Luis Foto~i sr cruza la d1v1s1011 ele T_amp1•
.. ,. en Celant la linea principnl del Central 'lllex1ca110.
coA.'cillnbaro ·e~ la unión de la divisió1! del Oes_te parn
J\Jornlia y Pi1t:1.cuaro cu.Yo ramal be est,~ ext~nd1ondo á.
Uruap:ui, cuya población es d centro ael mas hormo~o
11 · tritu ao·ricola ,. de ~iembras trop1call's de la Hl·pub:ica· ('; de espl7rarse que esta l}nea &lt;11!l'de concluida
ha~td U rua¡,an al finaliza~· _el corl'lente ª~'.º· ..·
.
En i\laravatío hay conex1on con el F(•11 ocan 11 d&lt;l J\11bo·tcan ,. Pacifico y en Tacuba con el ramal de El Salto.
c A~enci.ón especi;i requiere lo sig·ui~ntc': El lw_rmoso
,--illo dl• :'llontere,· la ciudad, la montana dPI Galapag·o,
rnont~}ia Mitra.'El Palacio del Obispo, d&lt;;l !ad? dc·l e_s•
t,· y el Yiaje enmedio ele las ~arrancas '.i Salt1llo, Ha·
ci~ndade Ramos Arizpet cercama~ de Salt1ll~: el camp_o
d batalla de Buena \ ista al Sur de Salttllo, la t:•·
e·· dP C·ttoi·ce en h 0o·ran ciudad minern dt:I m1,mo nombre, Bocas con su
THE MEXICAN NA TIONAL RAILROAD.
tac1on
, •
'
•
p otos!, D o¡onis
. H'd
,
de la fodt&gt;. osa hat:iP.11da
y casel'io,
San Luis
I a 1go, cuna
( L1'.'R. E!'DO-'R.Otl T E..l
heudn c·i"·
;\Jio·uel de Allende cunt ciud&gt;id se halla sobre el monte~: ?tros
pen ·hen luo-ares
,., ,. bellos
' "' e históricos cuva
• enumerac,'6 n ocupana
. mue1rn s pao-111.a
··
º
,,
Thcre
has
been
no
greater
influence, n'l _roore im¡&gt;ortant, ac_cess?r~-. to the upmue
os rºtt" e ·p"c·10 que cteseari~mo·s dedicarlo ii describir las bellezas d11 la nap ero nos
a esta
,. b linea
"
• •
. ct o ,i.
: ¡. . ·t· l d u · ·ico
bui111i11o- of the o-eueral
commtm.:ial p1·ospE&gt;nt5' of tlus Retiubhc w1tlnn tbe last
0
turalcza en
en toda• su oxtens1011
des d e L aie
•~ cap, a
e mex_ .· .
.
.
.·
. • · 1¡ ..~ ,uste• ferrocanil 1 no solo ¡,ro duce
un bend1c10 con los exc1u blO- decaele~th,in the famous Mexican National Railroa .l.
L a comp,1111a
•
b" · ·
¡ o·a •
Nowhere in the world can there bu seen such beaut1ful and ~1sto11c scene!Y
que trae á millares i111sta ciudad cada ano, stno que ta,!' 1e11 twne un_ u,;, 1
11· t
as abound alon"' its route 1 and 110 one who has travclled over Jt, quesuous lts
! s
nte e'., el transporte de fletes de una á. otra de las _cmdades del trnn,1tr~.
to the nam~ of one of th!l 113cenic lines" of the world.
.
.
llllP?.dO'1 uv liberal en ~us precios, poniendo á los comerc1an~es localtiij en apt1- ricrht
0
Alono- the route, after leaving La.redo, Texas, and run111:1g·_ ~n a southenr
HadSl ~" 1•.. ·ompetencia en muchos tu 0a-ares á los que ántes ¡am·\s alc,mzaba,
tu es
pa1,. ""
'
•
¡ ¡a , •··
di1·oction'\o the CitV of Muxico,8JU miles, it passc., throug·h the c1t1es of M?nteEntrro-;;,
pronto su carg·a
en todas las est~c1ones
&lt;e.
u,)• a· I·,i-· q11e
. , comu.
nicau couºesta. Las comoaidad".s que ofrece_ a los pa~aJ~1:os no so_n 11_!•~) 011s e1~ rny, Saitillo. Catorce, San Luis Potosí, San i\fi~u~I dti Allelllle, Cclaya, Salvatierra,
AcAmbaro, )f,irnvatío, and Toluca on the ma111 lme.
.
.
· . notro ferrocarril del Contmeute Amencano. Ati;nezando l?~ m,1~ bel os)
At l\Io11tcl'~\" the road crosses th" ~lonterny and i\Lix1can Gulf R ,uhv~y.
urn¡;i u .
·" J·e, famosos por sus maravillosos e inimitables atractivo,;, lleva m:\s
me¡oreb pa1s,1 ~
· l d ,· · . · 0 ·ée
At \'anegu.i' connectiou is madti with the Vaneg·as, i\latehm.l.la and Rw Verde
.·• · • 5 que cualquier otr11. compañia y para esta cl.lse cspec111.
e, ia¡e10, P b,
''ªltftman comedor1 carros dormitorios pahicios, Y. hermosos carros para: el d1a.
Railwa,,·.
.
.
. . .
d t ,, 1 . th
At San Luís Potosi is the crossmg of the Tamp1co d1v1s1011, an a ..,eª) a e
t:~s iomidas pueden toi:irnrse ya sea t:11 los carros o eu los restaurants situado,.
main
line
of
the
i\Iexican
Central.
.
• 11 tas estaciones de la lmea.
h
Acambaro i, the junctioo of the western division for_ M?r~ha and Patzcuaro
e No ei;.solo por la belleza del país porque atraviP.za por lo quP. ª{ que tomar
and this branch is beino- extended to Urnapam, which pomt 1~ rn tl_rn center oftbe
t via sino porque l'S 24 horns mas corta dti aquí y vuelta para 1{ar,sas .v de
Ka~sas' City para ::;au Luis, Chicago y todas las ciudades del E,te de los E,ta- fine,t a(l'riculturnl andtropical farming district in tbe Repttbhc. It 1s expected the
liue will be fi11ished to that point by the end of this year,
..
dos Unidos.
.. t·
At Mara vatio connection is made with the i\Iicl10aea11 and Pac1f1c.
s •e·crvan camarotes Pullman para todas partes y ¡a c~mpama
1ene_ nn
At Tacuba is the juuction of the El S~lto brnnch.
.
.
asis~e~1 ~e ta disposición de los pasajeros para e,·itarlcs n,olest1as con til eq1up,1To be especiall.v noted are thti follow111g: The beaut1ftll i\Iontere.)'.' valley, ~he
je en la aduana.
•
bl 'd
·
citv, sadclle mountain, mit1·tJ mountain, Bishop's Palaci: 011 thti east s1de, L~IJ ~-1de
Et1 combinación con el ferrocarril la empresa tiene esta ec1 o un exp1ess.
tlu:ouo-h the ca1wo11, to Sal tillo, Hacienda Ramos Anspe appro_ach to :Salt1llo,
Et Ex pres( N·1cional da buen resultado y estii. bien survido; sus depart~m tm·
t
para remisio~es d¿ dinero y paquetes, están sistemáticamente_ nrn~eJados. and b~ttlefield of Buena \'i.sta. Just south of Saltillo-Catorce st~t•on for the_greai
mining towu of the same name-Bocas, wíth its ~caut1_ful hacien~a and v111age,
i:s f~cilidacles que tiene la compañia para la pronta entrega, son rnmeJorables
San Lui-1 Potosí, Dolora. Hidalgo, home of the patr10t pnest-San Miguel de Alltiny su arre.,.lo es perfecto.
.
•
d
de, the city 011 the hill, and in fact, we could go on nammg place ar~er place of b?~h
•
J:'or c~ne.xió11 con el Express del Pacifico ele los E,tados v~1dos esta prepdra o
beautv and history for many pao•es, but we cannot get the space _we ~vouldhke
ara recibir encaro·os v valores de cualquier punto d~ ~1ex1co para los E~~a1!011
to dcvote, to describe the beautlu,; of the s~eue_ry from La1:tido to th1s c1ty.
.
lJnidos Canadá, Eifropá. El negocio del EX;l?ress se haya a ~rgo de Mr. ~- ~- N 1xon.
Not only in its passenger department 1s tlus road a great benefit, a!though 1t
.La~ oficinab generales de la_ compama, se hallan situada~ en la ctudad de
México, en la estación de 11;1 Colo111a, frente!( Paseo_de la. Reí o'. m~_.
,
_ does bring to our city thousand of tourists annually; •~ also takes ~n 1mpor_t~nt
p,trt ¡ 11 the trnnsportation of frnig·ht to and from our c1ty and _ihe d1fferent c1t1es
El edificio de la cstacion de esta compama conbtrm~o _de 1_.1d11llo, e, ~.na ~e
lla y fuerte construcción de dos pisos, 4,ue no solo d_a ~red1t~ a(ª cB·o1\1ª-r\'~ ~:no aloil"' the line, and has been mo.t lib~ral in its rates, onablmg lo::al merchants
to ni'~et compdtition in 111any places wh1clt they never before reac!1ed:
.
ue contríou,·eal mejor ornato de la cmdad de Mex1co.-El S1. , • 1.tc ter
The road makes quick deli\·ery of fre ight to i.11 pomts along 1ts lme and w1th
o-ente .,.e,iei·al de Tráfico y Pasajeros es un cumplid~ caballero, de .1~~~cha_ ex
connecting roads
pei·ienci~ eu negocio~ dt: ferrocarril~s, y altamente est&lt;_mado en los cuculob ftlTbe passenge requipment is unsurpassed by any other road l•n the American
nocarrileros, y c.lel publico en general. ,
.
Conti.:eu t.
El superintenteute Geueral es el Sr. E. N. Brown.
Traversino- the grandest scenery in the world, famous for
its wonderrui aud unequalled attractions, i~ carrie_s more tourists than a11y other company, and for th1s spcc1al class of
travel is perfectly equipped wlth Pullman, Buffet sleeping
can;, .Puthnan Palace ,;leepiug cars, and haudsome day coacbes.
Meals cau be h&amp;d either on the cars or at the !amous eating
houses aloug the liue.
'1 bere are more rcasons than the beauty of the eountry
throuo·h which this ¡,as,es for taking this route. Another one
is thatit is uy 24 houri! the shortest to and from Ka usas City, St.
Louis, Chicago andall Eastcrn cities. Pullman accommodations
are reservect to all poiuts, ancl tbe company has a passenger
~ asHistant at the borcler which relieves passengers of any annoyance in passing· bagage tbroug·h the custom house and
rechecking to desti11atio11.
In con11uction witb tbe railroad, the company operates an
express business.
'l' hc National Express is s uccessfully managed and thorough,
equipped.
Its parce! and money elepartment are systematically conducted.
'l'he facilities for c¡uick and safe delivery are unsurpassed
and its equipment is perfect.
.
.
.
lt is preparnc.1 to recei\'l', and by lts ~onnect1oi:is w1th. the
United t,tate~ o,· l-'acific Express Cump_amtis, to dehver fre1ght
m· 111011ey to a11y point in Mexico, U111tud l:&gt;tates, Canada aud
Europe.
.
l\1r. J. M. Nixon has charge of the Express busm~ss.
.
The o-eueral ornees of tite company are located m the C1ty
of :r.fox~co at Cclouia ,tation, fnrnting Paseo de la Reforma.
The statiou bouse of thi,; co1npany iba handsome nrnssive
two ~ton· brick and stone building· whii:h i;; not only a credit to
tite com¡iany, but an ornament to tiie city.
~Ir. B. W. Thaci,er, General Freigh\ aud Passenger Agent,
isao-eutleman of wide expericmce in railroad business, aud is
highly e~teewcd, not only in railroad circles, but by the public at la.rge.
Mr, E. N. Brown is the Gnneral Superintendent.

¡¡:

s:.,,

ª\.

it

A

A Street Jn Monterey with víew of ' 'Saddle .'11ountaln"

Septiembre

JQ

de 1897.

~aexico,
~uernavaca &amp; ~acific
~aiCwal).

f

U ANDO el hombre llegó á obtener cierto grado de civilizaER sin ce mankind first -~eached that point in civilization
ción y los distintos países comen za ron á cambiar sus productos,
when differeo t communities commenced to barter their pro~
surgió la importnatísima cuestión de hallar fáciles medios de
ducts and po~sessions with each other, the question of transtransporte, elemento decisivo para el progreso material de las naciones. portation has been the most important one in fixing the mallesde que se inició la construcción de ferrocarriles en la Re- ferial destiny ofacity since the era of railroads, the progress of .Me.
pública, el progreso de 1VJéxico se ha hecho especia mente notable, xico hi:is been especially marked and gratifying, and the degree of
y el grado de este mismo progreso ha ido en immento á medida que it.s progre.,s has been largely measured by the importance of the
se fueron extendiendo las vías férreas, ha~ta llegar á considerarse consecutive steps in its advancement to it.s present position as one of
hoy la República como uno de los principales centros ferrocarrile- the foremost railway centers on theAmerican Continent. One by one
ros en el Continente Americano.
the great r1:1.ilroac1 organizatioos have found it to their interests to
Tl,das las empresas ferroviarias han ido juzgando de la necesidad, extend tbeir lines and build new ones, until to-day they radiate
para sus propios intereses, de extenfrom the city as spoke.~ from a hub.
cler sus líneas y de construir otras
----.....--"\""""This country and century, each the
nueYas que hoy irradian de la .Megreatest in recorded history, owe
trópoli como los ejes de una rueda.
theirwonderful progresa anddevelop•
Este país, y este siglo, &amp;mbos los
ment to man y factors.
n,(s grandes de que habla la histo.fi::t'.':\~:.~"
Foremost amongthese and controlria, deben su maiavilloso adelanto y
ling all others by making them
prugrern á muchas causas: La priavailable, are railTOads, to which
mera y más poderosa de ellas, haciénmore than to everything else comdolas todas ~provechables, es la probined, is due the advanced develop-_
fusión de líneas de ferrocarril, á las
ment shown by this Republic at the
cuales, más que á todas las otras junend of the 11ineteenth Century.
tas ('S debido el desenvolvimiento deDuring the past fifteen years ~ émo!-t rado por esta República al finlll
xico has been greatly bene:fited by
del siglo XIX.
railroad development and the brighDm ante los últimos quince años
test and best spot.s in this great couu.México ha recibido pingües benefitryare those where the best transportcios por el desenvolvimit nto ferrocaation facilities are centered.
rrilero, contándose ahora como las poOf special value among these
blaciones mejores y más importantei
contributors to this city's business
del país las que han quedado ligadas
advantages, is the M exico, Cuernava_por una extensa vía ferrt·a.
ca and Pacific Railway.
De valor e5&gt;pecial entre las que
This road runs through some of the
contribuyen á las ventajas del Cofinest agricultura! and mining distmncio de esta ciudad, es el Ferroca.__,,_lil!i,ii,.rict.s in the Republic of Mexico, only
rril de J.\'J éxico, Cuerna vaca y Pacífiwaiting for the Rancher, Prospector,
co. Esta vía pllsa por algunos de los
Miner or Capitalist to tmn its remás hermosos distritoJ mineros y
sources into wealth.
agrícolas de la República de México
In reference to it.s scenic beautie3
en que son tantas his riquezas naturawe can only say that the tourist or
les desu suelo, que parecen estar espetraveler c1:1.n :find none prettier any- .
rando á queel agricultor óminero las
where and they shoulcl bewellrepaicl
recoia, para eonvertir aquellos proby taking a trip along this line.
duetos en inmensa fuente de riqueza.
The road-bed is in excellent conAdemás de las venutji:is que como
dition and thepassengercars and rollfactor del Comercio y transportes,
eo-R.oN e.L J. H. HJII.M~soN
ing stock are the equal of any on
•
e h
Pret;ldente y Gerente General.
the A mer1can
.
Contment.
.
proporciona
esta co~pafüa
a pres~.
tado verdaderos Eerv1c10s de gran utilidad al país atrayendo la aten~esides its prominence as a factor in commerce and transporc·ión de Capital y actividad, hacia esta Hepública, mostrándola co- tat10n, the company has also done much valuable service in
mo un suelo excelente para empresas, en toda clase de negocios attracting the atteotion ot capital and skill to this Republic asan
uo-rfrolas,
industriales y mineros.
exrellent tield for investment in all kinds of business agricultural
0
Saliendo de la ciudad de .México, la vía pasa por liis poblaciones mining and industrial.
'
siguientes: ~anta Julia, Tacubaya, Mixcoac, El Olivar, Cnntreras,
Aft~r leaving 0e city of Mexico t½e road passes through the
Eslava Ajusco la Cima y Tres bJarías, término por ahora del tráfico. fol~owmg progress1ve towns:_ Santa Julia, Tacubaya Mixcoac, El
La división 'de Iguala pasa por Puente de Ixtla, SantaFé, Buena Olivar, Cont_reras, Eslava, AJusco, La Cima, and Tres Marías, the
Vista, y los Amates Los lugare~ arriba nombrados en amb~ )~rn=as, present termmus.
son todos apropósito para cualqu1er emp1 esa y merece,n ser !'1sitados
The Iguala 1Jivis ·on leads through Puente de Ixtla, Santa Fe,
por los viiijeros y excursiones que lleguen al país. El Presidente y Burna Vista, and los Amates.
Administrador de la. compañía es el sefior J. H. Hampson, uno de
'l'hePr~sident andGener11_l Manageroftheroadis qoLJ.H.HampJos máR conocidos ferrocarrileroa en el Continente Americano. El sonone of the best known ra1lroad men on the American Continent.
sefior Hampson de nacionalidad americana fué uno de los principaHe is a native bo1:n ~ erican and was formerly a large railles contratistas que tomó á su cargo la mayor parte de la coo~iruc- road constructor, bavmg bmlt the greaterpart of theMexican Natción del Ferrocarril Nacional Mexicano, y del Central Mexicano, ional Ry, as well as the Mexican Central Ry from El Paso 'rex to
desde el Paso Texas hasta esta ciudad, lo cual prueba su g\·an habi- this city which is proof ofhis great Engineering ability.
lidad y pericia c~~o ingeniero,_ cu~lidades que también ha ?emosHe a 'so superintended the coostruction of bis own road.
trado en la direcc1on de su propia lmea Mr. Hampson es bien co_Col. Hall?pson is well known and highly esteemed, not only in
nocido no solo en esta República, sino en los Estados Unidos de Amé- th1s Repubhc, but also n the United States.
rica donde goza justa r eputación de hombre activo y emprendedor.
He is public spirited and enterprising.
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~ exrocaxriU,e ]&amp;'éxico, @uernai,aca t&gt; eCWa d fico
-"•IOIM•Estación de
J.

{ Statlon

z. {

11

11

.

Tres Marías"

Tres Marías"

Vista de la Ciudad de Cuernavaca.
V /ew of the Clty of Cusrns vaca.
Plaza de Is Ciudad de Cuernavaca.

3. {

Clty Psrk of Cuernsvs cs.
Lago en el Jsrdin de la Borda.

Cuerna vaca.

4. {
Lake in the "Lll Borda Osrden"

Cuernavaca.

Fuente en el Jardín de Is Borda.

5. {

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Fountsln in the "la Borda Oa rden-"
Recol(lendo fresas en Diciembre.

6. {
Pickin/l Stra w berrles In December.
Arbol del mango en el Jardín de Borda.

1.

{

Mango free In the

La Boréa Osráen"

11

�Número Extraordinario.

Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario. ·

... .

Ferrocarril Mexicano de Veracruz
~

~

El m 11 s antiguo, de mayor seguridad y el mas conocido er la R~pú blica, y la única linea verdaderamente importante que po,~c: en co~um.!ación á la capital con las prósperas ciudades de Puebla, 01·1zaba, Cordoba,
y Veracrnz.
El Ferrocarril Mexicano es la línea principal de la República Mexica•
na Se comenzó en 1858 y después de un:i. série de interrupciones debidas
principalmente á disturbios p•:&gt;liticos,fue inaugurada en toda su_ extensión de
México á Vecacrnz en Enero de 1873 por el Presidente Seba.stian Lel'do de
Tejada. La linea en general signe el camino que llevó Hernán Cortés, del golfo á la antigu11. Tenovbitlán, la moderna ciudad de México. El gran H~mboldt
quien en su intcrcs por la ciencia ha consagrado con sus paso!&gt; la nns~a rµ•
/
ta, nos dejó una descripción vívida de Jo que es realmente este pnraiso.

Septiembre 19 de 1897.

The Mexican Veracruz Railway

,...

.".

~

'l'he oldest, s11fe,,t and b .st known rnilway iu the Republic, and tbe only
S1andnrd gauge line connecting the CRpital with the flourishing cities of
Puebla, Orizaba, (;ordoba and Vcracruz.
Thc Mexican Railwny is the pioneer standa,·d gauge line of the Republic of Mexic.,. It was begun in 1858, Rnd after a series uf stoppages, due chiefly to political troubles, it was o¡,ened from Mexico to \ erncruz in Jauual'y 1873, by Presidente Sabastian Lerdo cte Tejada.
l&lt;' ollowing the route tak1m by Hcrnan Cortes in his passage from theGulf to ancient Tcnochtitlan, the rnodern City ur llfoxico, the great
HUMBOLDT, who in the interest of science, has followed wirh bis footsteps the same patbway, haa left a vivid description of what is indeed an
éarthly paradise.
Apart from the beauty of the country traversed by tliis Railway, there·
is another feature which a.t once attracts the attentiun of the traveller and
that is the marvellously perfect construction of tbe Hue. It is built to last .
fur ali time. What with its beavy raila, steel sleepers and stone ballast
from one end of the linc to the other, one travels as easily anJ as 1,,omfortably as on the famous railways of Eugland.
The constrnction of the road has naturally been attended by great dif-.
ficulties. and wliat to Jess experienced engineers and builders would have
seemed insuperable obstacles. But persevera.nce, skill and money were
the factors that overcame these difficulties, carrying the line througb tbemountains with the finest iron structures, until the table land, 7350 feet ,
above the sea leve! had been reached.
·
To day it can boast without contra&lt;liction that it possesses the best
built and equipped road of its length on the American Continent.
The beuefits it has conferred upon the Republic canuot be over estimated, and its ideutity in the upouilding of the commerce throughout this .
conutry added to its importan~e among the great rai!way s_vstems of Mexico,
entitles it to mo:;t favorable mention in this commercial review.
The travellcr lea ves the City of México at 7 o'clock in the morning, .
seated in a chair car of the most modern constrnction, admiring tbe many
points of interest that are constantly demanding bis attentiou,
The line passes clase to the Villa de Guadalupe. the most sacred
shrine in Mexico, skirting the lakes of Texcoco and San Cristobal, over an
even gntde, ur.til San Juan Teotihaacan is reached, whtire the famous .
Aztec pyrnmids, ''TIIE SUN" &amp; TH..-D MOON" Rre seen.
Between the Citv and San Juan one obtains the best view of theextinct volcan"s of ,:YXTACCIHUATL" (16100 feet) and "POPOCATEPETL" (17800 feet).

El Infiernillo.

Sobre sus pe¡;ados rieles, durmientes de acero y bRlastres de piedra, se viaja
con la facilidad y comfort que en los famosos ferrocarriles de Inglaterra
La construcción de la via naturalmente presentó grnndes dificult;.des
y obstáculos que hubieran sido inven~ibles á i~~enieros y ~onstructores
menos inteligentes; pero la perseverancrn, la hab1l1dRd, y el dinero. llevaron la linea á través y por la falda de las montañas; levantando puertes
con soberbias estructur$\S de hierro sobre anchas y profundas barrancas
hasta llegará la mesa Central á 7350 pies sobre el nivel de los mares.
Hoy puede de~irse q ne es sin diapurn. la vía mej_o~· construida y. equipada del continente americano, é_ inmensos _lo~ bene~1c1os qt~e ha trt1do_ á
lit República en general, y á la ciudad de 1\Ie~1_eo, asi como ~ todas .as CJ~dades al este del Golfo; su ayuda á la formac10n del crJmercio de este Pa1s
agregada á su grnn importancia entre lo: grandes ferro~arriles en_ Jlléxico,
la hace acredora á muy favorable mención en esta revista comerc111l.
El viajero sale de la ciudad de México á las siete de la mañRna, en cómodo cano de la más moderna construcción, y com:enza desde luego á encontrar los interesantes,lugares que de continuo demandaran su atención.
La línea pasa al lado de la Villa dé Guadalupe, el santua!'io mús venerado en México, rode11, las mítrgenes de los lagos de Texcoco y San Cristobnl hasta ll&lt;:ga1· á San Juan Teotihuacán donde se ven las famosas pirámides de 11El Sol" y "La Luna."
Entre México y Sau Juan se goza de la deliciosa vista que ofrecen los
extinguidos volcanes Ixtlacihnatl (16,000 piés) y Popocatepetl (17,800 pies) .
A la salida de Teotibuac:ln el tren sigue por en medio de inmensas
plantaciones de ao-ave ó maguey de donde se extrae la bebida Naci&lt;mal llamada "pulque. 11 Entroncando con la line~ pri,~cipal en 1~pizaco estí\ el. ramal á Puebla, la segunda ciudad en t'lmano é 1mportanc1a de la Republ1ca.
Después de la estación de Esperanza donde hay un bue~ restaurnnt,
comienza el descenso de las montaiias desde el I ugar conocido por Boca
del Monte.
El Ferrocarril Mexicano, pasa por un país montañoso cuyos paisajes es
imposible encontrar mejores y muy difícil hallarlos iguales en ning(rn utl'(,
país del mundo.
De paso debemos hacer mención del _"Pie? de Orizab:t," la !Iontañll: de
la Estrella que levanta su penacho de meve a 17,905 pies sobre el 111 v-cl
del mar.
En Ne.gales, Río Blanco y Orizaba hay m1:1clrns y grandes U1br_ic~~ dfl
algodón y yute, cuyll situación en esas poblaciones ~é_besc á la pos1b11ldacl
de aprovechar excelentes caídas de agua para utihzarlas como fuerza
motriz.
Después de Orizaba el viajero se cncuentr~ en zonas don~e la veg~tación es verdRdernmente lujuriosa, rodeado de rnmensos plant10s de cRfé y
cana de azúcar, y grandes bosques de frutos tropicales así es que el via:
je de Orizaba por Fortín, Córdoba y. Atorae á p lSO del Macho es como SI
se pasara por un inmenso y extenso 3ardrn.
.
Casi puede distinguirse la línea de la c~sta luego, y se~tll'sc, al ~_ar
que Ja brisa salada en los labios, el foerte viento que at~·~vie~a el fü1J10.
A Jaa 6 y 40 ele la tarde se habní. llegado ií. la hern1ca _cmdad de la
Santa Vera.cruz, término del viaje y de la línea del Ferroearnl Mexicano.

EL MUNDO.

In the regions tributary to the Mexican Central
.Railway, every variety of climate a11d soil are to
be found. This li11e commences at the northern
boundary of the Republic at (;iudad Jual'ez
opposite El Paso), at an elevation of 3,700 feet
-~lliove sea leve!, and, passing for a distancti of
two hundred and twe.nty-five miles through a
-section admirnbly adapted to tlle eattle industry,
reacbe~ Cnihuahua, Capitc1l of the State by the
,same name, a city of about 30,000 inhabitants,
incl n&lt;liJ1g a considerable Ameríchn Colon y
successfully engag-::d in various branches of
business.
Lerdo, on thc Nuzas River, in the State of Dura11go, one hundre&lt;i miles further south, is the
centre of the cotton raising indusrtry of the Lagu11a district. There
is more cottou prodi:.ced here than
iu any othet· section of }lcxico. At
thb point are also located oil milis
1111J sonp factories, wllich s lüp their
,prnclucts ali over .Mexico.
Torreon, three miles so1lth of
1.Jeruo, is the poiut of junction with
the l\lexican Internatio1wl Railrnad.
llcre connecti-Jns are made ro1· the
U11itecl Stutcs, and the c1ty of Du,r1111;;0, about u11ellu11dredand sixty
miles tu the west. At Toneon are
Juc,1tecl sevtlral cotton milis, which
JJl'ncul'e thcit· raw material from the
-l·ich Laguna country iu the Íllllll•J·
tlt ,te dcinity,
Zacatecas, acity of50,000 pcople,
11ud the C,1pital of tlie 8tate t&gt;y the
,s:1me name, is seven hundred and
cighty-five miles sontn of El Paso.
lt is 011e of the leadi11g sil ve1· mi1ling camps uf the world. Jlliuing btis been continuously carriecl 011 there si11ce 1546, anti the
11¡,:'gregate production has reached the amount of
-$700,000,UOO. lt is stiJ.I pro&lt;lucing ,H the rate of
~:'&gt;,000,000 per yeRr. Tlle towu itself is lucated
in a comparntive desert, a11d 11ffurds a magnificent market for ali the µruducts of the haciendas
in its v1ci11ity.
Af1er passiug thruugh several ranges of low
hills, the road desceuds i mo the val ley of Aguas-calientes, ce!ebrated throughout the Reoublic for
its prodi¡ction of cor11, beaus and wheat. The
-city of Aguasr.alient0s, which is the CRpital ofthe
,Srnte by tite same uame,is a lmost tlie geograph1(

1

El Puente de Metlac--Tt.e Metlac Bridge.

The train now runs through numerous immense agave or magueyplantations, the plant frorn which ''pulque", the national beverage, is .
cxtracted. Leaving the Main Line at Apizaco, is tbe branch for Puebla, thesecond city in size and impoi·tance in t!Je Republic.
After leaving thc dinner statio,1 Eaperanza,. the descent of the
Mountains begins at Boca del Monte.
Sp.tcc toúo justice to what follows is not at our co~mand, snfficc it to
say, that the l\Iexican Railway passes through a mountain country wbose
scenery it is impossible to surpass and hard to equal. In passing mentio,1
mnst be made uf the "PIOO DE ORIZABA.", the Monntain of the ::ltar,
whicl1 rea1·s its snow capped peak 17905 feet above the leve! of the sea.
At Nogales, Rio Blanco and Orizaba are severa! large and flourishing
cotton and Jute Milis, erected at tllese points to take advantage of tbecxcellent water power.
·
The traveller now finds himself well within the tropics, in the m,idst of
immense coffee and sngar cane plantntions and graves of tropical fruits, so
that the joumcy fr0m Orizaba throagh Fortín, Cót·dova, and Atoysi.c to P e\·
so del Macho, is lik.e passing througb an endless garden, whích in fact it
is. One can almost distinguish the coast line n0w and feel the ''brine salt
on bis lip5, and the large ah· again", as it comes across the lowlands,
At 6.40 the same evening, the ''CIUDAD HEROICA DE LA SANTA.
VERACRUZ 11 (The hel'Oic city of the lloly True Crnss.) is reached and tbe
journey is at finiched.

Exterior cboy cave

ical centre of t11is valley. It is ciepenclent upon
agriculture and the manufacture of woolen goods.
San Luis Potosi, on the Tampico Line, one
hundred and tbirty milesfrom Chicalote. is 6,118
feet above sea leve!, a city of 60,0000 people,
and is the most impt•rtant business centre b etween Mexico and Monterey. This is the point
of junction of tbe Tampico Line of the Mexican
Ccntrit"l Railway and the Mexico National Railroad. San Luis Potosi is a ma1.i1facturing city.
In the vicinity are cotton, linen and flour milis
and an oil refinery; and a considernble industry
is carried on in hand weaving. This is a distributing point for a large scct,ion of the country.
The tropical and sub-tropical regions of the Rio

Tames/ Bridge and R,iver. ( Tamplco. )

Verde and the HuHsteca are tributary to it. An
extensive smelting plant, established by American capital, is in successful opernriou at this
point.
Tampico, fuur hundred and six miles from tbe
main line, situated 011 the Panuco Rivel', seven
miles from the Gulf of Mexico, is a town of
13,000 inhabitants, and is rapidly becoming the
principRI Gulf port of Mexico. This is due to the
complete success of the jetties built by the Uexican _Central Railway Company, at the mouth of
the Pannco River. Ocear. steamers discharge at
the whRrves, thus being relieved or ali lighteragc
charges and securing careful handling of the
goods. Regular lines uf steamers are now plying
between Tampico and New York, Mobile, Pensacola, Habana, p orts of Europe, Pr0gresso and othcr
southern 1\Iexican Gulf ports. The fisherie., at
Tampico are the fiuest ou the Gulf of 1\foxico,
and present an aclm)rable oppNtunity for thc
establisllment of canuing factorics to sapply tlle
hcm~ market, whieh now depends 011 l!:urope,
anú the United States.
Returning to t he main line, ~from Aguascalientes, the liue runs south thl'ougll bilis, until it
descends into the L,tgos Valley. Lagos is a
manufacturing city of about 30.000 i.nhabitants,
and is situated iri one of the most fertile regions
on the great table-land of .Mexico.
L eaving the L agos Va lley, the line passes
through a low rauge ef hills, and at the statio ll
0f F rn11cisco cvmes down into the Bajio. Thc Bajío, which is pl'obably tbe most extensive valley
in theRepublk, is JJa1· excellence the wheat raisiug
cou utry. The towns of Silau, Leon, Irapuato,
81:1l ama nea, Cela)•a, Vall P- de Santiago, Pueblos del
Rincon, bP.sides huudreds of l:Jaciendas, c11,ch wi th
almost as ma ny inhabit ants as a town, are situated in this region. Lcon, kuowu 11s the •·Queen 0f
the fü1ji u, 11 is the largest city, I t has abo ut
80.000 inbabitants, ancl on account of the chea¡.,n ess of ali foo d prod acts, it has become a great
manafacturing centr&lt;:l.
At Silao, twenty miles soutb of Leon, is the
junctio n of the GuanRjuato Brnnch of the l\1exiclln
Central, which connects the main line with the
Capital of the State. Guana~uato is a mining
town of about 50.000 inhabitants. The annual
production of silver is a t present about $ 3,500,
000. It affords a first-class market for the agricultura! products of tbe Bajio region, on the
edge of which it is situated.

Irapuato, twenty miles fui·her south, is the
point o-f junction with tbe Guadalajara Brancb.
It i,; a town of about 25,000 inhabitants and situ•
ated in a very fertile region. It is especiRlly
noted for its small fruits and vegetRbles. The
strawbcrry here ripens ali the year'round. The
brRnch from Irapuato to GuRdalajara follows the
Lerma River through an extensive valley adapted
to the c11ltivat10n of ali the products of the tempcrate zone. The cro¡;s here never fail from
di·c ugth. Tbe principal tuwns along this line are
l'enjamo, 8,000 pe')ple; La Piedad, about the
smne size; La Barcn, 10,000; Ocotlan, 8,000; (this
is the púrt tbrough whieh the trade of Lake
Clrnpala goes); and Guadnlajara, the tennillus, a
city of 110,000. South and southwest from Guadalajllnt is a sub-tropical country, in wtJich sugarcane
hnd maguey are the staple productions. The tequila from this section
is widel y celebrated.
Returning again to the main line,
from IrapuRto soutb, the line passes
through the BajLO conntry, until the
city of Qneretaro i.;; reacbed. Thisis a place c,f 50.000 inlrnbitants and
a great manufacturing centre.
Betwen Irapuato and Queretaro
thc co11t1·y is very similar to that
in the vi".initv nf Leon Rnd on the
Guadlllajara ·Bra11ch. The towns
of Salnmanca, 15,000 inhabitants;
Valle de Samiago, 10,000 inhabitants (which is connected wih S1:1!ama11ca b.v a trnmway someten miles
in leugth); Gu,1je, 5,000 inhabitants;
Celaya 30,000 inhabitants; Apaseo,
5,000 mhabitants,are iu this region.
Cclaya is a manufacturing town, hav:.ng in its vicinity woolen, flour an&lt;i cotton milis. Th~ tuwn is
cclebratcd for a peculiar class of confcctionery
manufactured thel'e, k:nown as "CRjeta"
Tula is the junction point with the M~xican
Centrnl Branch to Pachnca, forty-f0ur miles to
the eastward. Pacbuca is the centre of a large
sil ver mining district. The rnduc:ion o rores is also
carried 011 there to a large extent by the Patio
process. Going south from Tula on tbe main line,
t'iere is a gradual ascent, until passing the cut of
N ochistongo, the valle y of l\Iexico proper is
reached.

Túnel No. 5. Temasopa Canyon.

�EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

BFenoGanil InteroGeániGo.

Número Extraordlnano.

Tile InteroGeanic nauwau.

J:,ineaprincipaC be ~~éxico á: Weracru3. ~ivh,ión be ~o-reCos ~ain J:,ine from ~e~ico to ~eracru3. ~ore(o$ ~ivh,ión~
~exico to iJuenfe be ~xtra.
~é~ico á: ~uenfe be ~.dCa.
"gaatamoros ~il:)ision, ~ue6Ca to ~CancuaCpican.
~h,foión be ~afamo-ros, ~uef&gt;Ca á: '@'CancuaCpican
..iongifub tofaC 895 !UCómetros ó 555 miCCas. ~nd)o 3 pies· ~otar ,.iengtf?, 895 !liComefer$ o-r 555 mire$. ~auge 3· feef~

-·-

There are perhaps few lines on the continent, and ccrtainly none in Mexíco,
Pocas líneas hay en el Continente y con seguridad ninguna en México que
which present to the Tourist a trip of such continuous interest. The ever varyi11g
ofrezcan al viajero mayor interés y atractivo. La~ variada~ y magníficas vistas
de los volcanes Popocatepetl é Ixt-laccihu:dt, yendo hacia Puebla, ó Cuautla, sus glimp&amp;es of tbe Majestic Volcanos" Popocatepetl" and "Iztaccihuatl" on a trip tu
either Puebla or Cuautla; the broad views of cL1ltivatad valley and pina ciad hill~,
extensas porciones de valles cultivados, y cerros cubiertos de pinos, picos cubier•
to¡. de nieve, phintacio- from snow capped peaks to the fielcls of sugar cana and orange groves of :\lorelo-,_
from tho white peak of Orizal&gt;a to the coffee and bauana plantations of Jalapa, a
nes de caña de azúcar,
trip over the Interoceanic is one of e ver clrnnging intercst and beauty. But it is
y huertos de naraujos
uot possible to add anythíng to the volumes tha.t have alrnacly becm writteu clesen Nlorelos.
cribiug the mag·nificence of thl', sce11ery alo11g· the route of tite old highwr y from.
Desde el blanco pico
Vera Cruz to tbe City of Me.xico, practically the presl.'nt routa ol tito Iuteroceanic.
de O rizaba hasta los plan·
Ry. Volumes have been written l&gt;y the ablest authors a11d still volumes are left.
tíos de cafe y plátanos
unwritten of those centers of historie interese: Texcoco, Amecameca, Otumba,
de Jalapa.
the Pyramid of {:holula. Puebla, ( thc city oí the Angcls), Jalapa, Cerro Gordo.
Un viaje en el Iutero•
céanico ofrece cou~inuo Pass and .tleroic Vara Crm:. To evc11 touch the history, legend, or tradiuon of the,
íuterés é innumerables past would be to ex:ceed the limits alloted to this article.
bellezas. Mucho se ha diBut of the pt·osaic presant, what? Instead of thc rattle and clash of arms, is the
clank and rumlJle of the loom, aud flour nn 11, aud the griuding of the sug·ar mili..
cho ya en libros dedica•
dos á describir las belle- Tnstead1of the.~tandards of warfare, tho i.Janners of pcace andin:lubtry ,the smoke aml
zas y magnifieeucia de steam of manufa.ctories, the emblems of preseut ¡,rosperity and futme possibility
Instead of opposing armies btlut on destructio:1, ara the cooperating legions.
los pni$ajes á Jo larg·o
of agriculturists taxing their energies to compreheml ,mil utilize the iufinite
del antiguo camino de
Veracruz á la ciuda.d de
resources of g·,merous nature.
Estación de San Lázaro.
:\1éxico, que es el que reThe development of industrial euterprises along the lines of the Intoroceanic
cono ahora la linea del Ry. has kept pace witl1 that of other portions of thti Repul&gt;lic as well as with tho,
Ferrocarril Interocelinico. Y sin embargo, aún podl'ian escribirse muchos volúme- increasell agdcultural activity i11 the tenitory tributa1·y tu the 895 kiJometers of
nes sobre esos centros de interés histórico, Texcoco, Amecameca, Otumba, la Piits rnain liue and branches. To descril,e iu dt:-tail ,ha progress of ag-rícultura aucl
i11dustrial e11te1·priso,;, woulcl be to write a
rámide de Cholula, Puebla; (la ciudad de los án·
hietory which ~pace forbids.
gelas) Jaiapa, el paso .Je Cerro Gordo y la heroiFrom Mexico to Mazapa the cultivation of
ca Veracruz .
m,1guey, com aud Larley is givon most atten
Hablar aunque fuera de paso de las leyen·
tion. From Mazapa to AtoL011ilco, the mag·ni-das é historias del pasado se!·ía excedernos da
ficcu t forosts which clothe ti.e eidas cf tito su
los limites marcados á este articulo.
majestic sentinels of the ages, '·Popocatepet,"·
Pero de esta época prosaica qué queda? En
auu '' lxtacihuati" are callcd ou to contrib uto
vez de el ruido de armas se oye el de la~ fábritu tho weal-th aud wauts of man.
cas; molint,s de caña y de trigo, en vez de las
banderas de guerra, las de paz é industria, el
From Atotonilco to Perotu the lino passes.
humo y vapor de fábricas, eml&gt;lema de la pro3•
through a region produciug· iu abuudaace
peridad del presente y la grandeza del porveali the sta¡,Je ccreals, coru, w11cat, rye, i.Jar,ey,
as well as baaus, chile lll!tl zacatou. From l,e_
nir. En vez de armadas enemigas que bu,can
rote to Vera Cruz thc pruducts of ti1e suil arn
la destrucción, legiones ele agricultores devanan la facultad de su inteligencia para utilizar
too varied to uarne indiviclually in a space so
y cultivar las infinitas ventajas que les ofrece
li111ited, as in this sectiou ali the ero¡ s of troi,i-cal and semitropical lands are growu.
la naturaleza.
El desenvolvimiento de empresas industriales
l&lt;'rom Mexico to Puente de Ixtl:i (the Morelos..
line) the road skirts the almost iu.,xhaui;tíule.
á lo largo de la vi,i. del Interoceánico, está ú la
pine forests on the slopes of the white vo1caaltura del de otros lugarns de la República, así
11os tlarougl1 Amecameca, Ozumba .._ami then
como á la de las graneles actividades agrícolas
Camino Real y Vía del Ferrocarril Interoceánico.
dowu th~ir i;loping· sides covored wil1 barley.,
en el territorio cruzado por los 893 kilómetros
wheat and corn, i11to thc fortile vallcy of Cuau.
que comprenden su línea principal y r::.males.
tia, through the fields of sugar cane to Yaucepec aud the11cc through the orang·e.
Describir detalladamente el progreso de sus empresas i!O'rícolas é industria•
les seria interminable, Y el poco er.pacio con que contamos
noR Jo permite.
groves and canefields to Puente de Ixtla.
Desde México á Mazapa el cultivo da! maguey, trigo y cebada, es especialísiThe opportunities for
pleasure and business
mo. De .i.\fazapa á Atotonilco los magníficos bosques que adoman los lados de
along the liues of this
esos majestuosos centinelas de los siglos, el Popocatepetl y el Ixtlaccihuatl, concompany are beyond the
tribuirán á la riqueza, y á cubrir las uecesidades del hombre.
possíbilities of this ar•
Yendo de Atotonilco á Perote., la linea atraviesa una región que produce en
ticle to describe. All
abundancia toda claíie de cereales, maíz, trigo, cebada, así como frijol, chile y
the requisites for agrizacatón.
culturc or manufacture
De Perote á Veracruz los productos son demabíados para relacionarlos en tan
are found within easy
corto espacio: baste decir que todos los productos de las tierras ti·opicales v da
reach.
los terrenos templados SP, encuentran en este travecto
•
Another brauch runs
De México al P11eute de Ixtla (la linea Morelos) la. línea atraviesa bosques de
to the South leavino·
pinos, inag·otables, que están en la falda de los volcaues, pasando por Amecame•
the main line at Lo~
ca y Ozumba, cuyas inclinaciones están cubiertas de siembras de todas clases de
Arcos, passing close to
cerealeb, se pasa al fértil valle de Cuautla, atra\'esando campos de caita de azúthe famous prehlstoric
car hacia Yautepec, Y después bosques de 1rn.ranjos hasta Puente deixtla.
Pyramid of Cholnla; ou
Las oportunid~~es, lo 1:1ismo para pas~o,; cie placer que para negocios, que
to Atlixco and Mataofrece esta Compama, son mnumerables é imposibles de describir en este articulo.
moros, Izucar and ChietTodos los elementos necesarios para agriculturn y manufacturas se obtienen
con gran facilidad.
la, through a vally Juxu•
riant in cereals, fruits
Otro ramal que corre hac:a el Sur, dejando la linea p.-incipal en los Arco.,
and sug·ar cane anti
pasa muy cerca de la fan;osa pirámide histórica de Cholula sio-uiendo
á
Atlixco
0
·
beautiftll riverd.
Matamoros 1zucar
Y· ~etla: pas_a ú través de un valle lujurioso en la producción,
de cereales, frutos y cana de azucar, y cntzado por inumerables ríos.

n:

c

·

Camino cerca de Jalapa y Puente del Ferrocarril,.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Gompanía de Ferrocarriles del Distrito

Mexico Glty Street Railway Oompany

EN LA CIUDAD DE ItlEXICO.

[LIMITED]

Entre las mejoras importantes que denotan el adelanto de un país se encuer:tra la
Among the most important requirements of any large dty is that of adede un servftio ferrocarrilero, bien organizado dentro .ie los límites de una ciuJad La quate and well managed intramural transportation service, and Mex:co City enjc,ys
ciudad de México se distingue actualmente por su buen servicio ferrocarrilero, tanto among its 1nost important distinctions that of an excellent and well conducted stret:t
de vapor como de tracción animal, que pone en comunicación toda la ciudad y además railway system by steam and mute línes, reaching to every part of the city and sul::urco:iducen á todos los alrededores.
ban town.
El establecimiento del servicio ferrocarrilero en una ciudad no solo es de utilidad
The improvement of street railway service is not only valuable to the individual,
para los individuos en particular, por el tiempo que ganan, sino para la ciudad en ge- whose time it saves, but also to the city at large, as the opening up of transportation
neral ¡,ues teniendo medios fáciles de transporte, las ciudadas limítrofes han subido to the outlying sections of tbe city has bad a most valuable effect in making those
de valor pues estas localidades han sido adoptadas tanto para residencia como para localities more desiráble for business or residence.
asuntos comerciales.
Altbough the citizens of Mexico receive good accomodatíons now, yet the manaAun cuando los habitantes de México gozan ya de gran comodidad á este res- gement of this Company is most efficient with a due regard to the convenience of
pecto, siendo muy eficaz el servicio ferrocarrilero, se proponen introducir para Jo vethe public, and in the 1.ear future they intend introducing the Electric System and
nidero grandes mejoras como es: In instalación de dicho servicio por electricidad pro- equipping the line wi ch tbe finest and most modern american cars manufactured. ,IIJhen
veyendo las lineas con los mejores carros americanos
completed, this city w:11 have one of the finest and best
construidos últimamente. Cuando esto se realize la ciu•
equipped street railways in the world.
dad de México contará con uno de los más espléndidos
Tbe company operattcs over 149 Miles of road, part of
servicios ferrocarrileros del mundo entero.
tbe track of which is nnrrow gauge and part wide gauge,
La compañía tiene 149 millas de ferrocarril, parte dt:!
the equipment of ali being in excellént sb11pe.
camino está construido de vía angosta y el resto de vía
Tbey have in use two bundred ond fifty first etas~, and
ancha, pero todo él bien construido. Cuenta la compañía
one bundred and forty eigbt second class cars, 80 Plata•
co11 250 carros de primt:ra clase, 148 de segunda, tO plaformas and 31 Furgones, which are operaced for the cootaformas y 31 furgones para el servicio público. La comveyaoce of freight.
pañía tiene además carros especiales para servicio fúneThe company has also a number of special cars for fubre y 34 caballos. Este servicio se encuentra bajo la ve·
neral services for wbicL they kt:cep 34 horses
gilancia de un hábil y exptcrto intervent.:;r.
This dtpartment is under tbe management of an able
and experienced uodertaker.
·
Se encuentran 26 postas repartidas en todas las lineas,
2,800 mulas y 10 locomotoras para la tracción de los caTbere are tweoty six stations along the !'ne and twtnty
rros.
eight hundred múks, and lo locomotivts are kept to opeLos empleos se reparten entre personas inteligentes y
ra ce the cars.
e:z-perimentadas y están repartidos como sigue:
Employment is given to a large staff of skilled and exEn el departamento de las máquinas 9, en la carpinteperienced belp in tbe variou~ departments which is as
ría 43, herreros y mecánicos 36, pintores 20, talabarteros
follows:
18, conductores 500, cocheros 500 jefes de inspectores 6,
In the macbine shop 9, tbe carpenter shop 43, blacksinspectores 65, fogoneros 18, formando un te.tal de 2,000
mitbs and mechaoies 36, painters 20, talabaretors 18,
empleados y ademas gran cantidad de escribientes.
conductors 500, drivers 500, chief inspectors 6, inspectors
65, Fogoneros 18, a total of 2,000 t:mployees btsides a
La compañía primitiva fué fundada hace muchos años, 1arge staff of clerks.
pero en Marzo de 1896 fué comprada por Wernher, Beit
y compañía de Londrtcs en $7.750.000. En Agosto de 1696
Tbe original company was founded many years ago
tomó posesión la presente compañía y ahora comienzan
but in Marcb 1896 was purchased by ,vernher, Beit and
á poner en prác-tica sus esfuerzos para proporcionar al
Compnny of London, England, for $7.i50,000.
público un servicio esmerado, cosa que de seguro conseIn August 18%, tbe present company took formal posguirán; pues se notaba ya gran adelanto desde antes que
_·session and at once commenced lo put fortb tht'.ir best ef.
los ferrocarriles pertenecieran á esta compañía.
forts to give tbe publica good service, and how well thty
Las oficinas generales de la compañía se encuentran
Thomas 11. Me Lean.
succeeded is known by ali, for tbere has been a marked
situadas en la calle de Santa Clara número 12 y el PresiPresidente y Gerente General.
increase ever since tbe road came under its prestnt mn dente y director General es el señor Tomás Me. Lean. Di•
. nagt:ment.
cha empresa en todos sus departamentos y detalles se encuentra sistemática y bá•
The General offices of tbe company are at Calle de Sta. Clara num. 12, and its
bilmente manejada.
President and General ;\lanagtcr is Mr. Thomas H. Me Lean.
El abogado Pablo Macedo, y los señores Joaquin Casasus, D. de Chapaurouge,
Tiae éncerprise is in ali its departments aod details thoroughly systematic and ably
Y R. M. Arozarena; son los vocales. El Tesorero general es el señor Francisco P.
cond ucted.
·
de Castillo y el señor Miguel S. Macedo es el abogado de la campañía.
L"wyer Pablo :\farcedo, Joaquín D. Casasús, D. de Clrapeaurouge, and R.M. AroEl Secretario del director es el señor Longstres, el cajero Juan M. Barterí. conta- zarena are tbe Vocales, the General Treasurer is Francisco P. de Castillo and the Sedor, G. Bearsell; ingeniero fuan Mendoza y Roca, su perintendente José Rodríguez, je- cretary and Agent is Thomas ,lloran, while Mr. Miguel S. Macedo is the lawyer for tbe
fe J V.'. Rl)gers, superintendente eléctrico Harry B. Nite y agente para el servicio fúCompany.
nebre Eusebio Gayosso. Cada una de las personas arriba citadas, se encuentran per•
The Assistant ;\fanager is Mr. D. F. Longstreet; Cashier, Juan N. Barberi; Audifectamente instruidas en todo3 los detalles relativos á sus quehaceres particulares.
tor, G. Beardsell; Engineer, Juan Mendoza y Roca, Superintendant, Jose Rodríguez;
El Presidente y Director General Tomás Me. Lean cuyo retrato aparece en esta Chief Roadmaster, J. ,v. Rogers; Electrical Superincendant, HMry B. Niltcs, and
página es una de las personas más inteligentes en cuestión de ferrocarriles lo que le Agent for toe funeral service, Eusebio Gayosso.
ha valido el inmenso aprecio que se le tiene en todo el Continente
Tbe President and General Manager Mr. Tbomas H. Me Lean,
Americano. El señor Me. Lean, nació en Albany.(New York) el 10
wbose picture appears on this page is one of tbe best posted and
de Diciembre de 1855 de padres de nacionalidad Sueca é Ing-Jesa
most bighly estt:emed railway mtn on tbe American Continent,
respectivamente, á la edad de 7 años entró á una escuela pública
He was born atAlbany, N. Y., December 10, 1855 of scotcb and
en su ciudad natal, pero salió de ahí, 3 años después á la muerte
english partntage.
At the age of seven be entered tbe public school in his nat•
de su padre. Ha servido dos veces e.n la legislatura y una en el
ive town, but at the deatb of bis fatb!'!r tbree years later, he Jeft.
Senado de Albany. Después estuvo empleado en una oficina de venDuring three terms of tbe Sta te Legislature, following, he
ta de terrenos y de 1875 á 1877 sirvió como empleado en la linea
was a page in the Legislature at Albal)y, serving two tenus in
de vapores de Albany en el río Hudson, en cuyo empleo aprendió
tbe Assembly and one in the Senate.
la primera lección en el tráfico de pasajeros. En Octubre de 1877
After tbis, he was employed as a clerk in a real estate office
entró al servicio ferrocarrilero de la compañía de Nueva York en
for
a
wbile, and from 18 i5 to 18i7 served as clerk on the A lb,:ny
la.calle 23, primero como depositario y luego de tenedor de libros.
Day Line of Steamers, oo the Hudson River, in which occupatwn
En 1882 fué elegido secretario y director general, puesto que deshe gained his first lesson in passenger traffic.
empeñó hasta Junio de 1893 cuando la línea de la calle '.!3 fué abln October, 187i, he entered lbe service of tbe 23 d St, et t
sorvida por la Compañía Metropolitana. Entonces fué elegido DiRailway Company of New York. as Receiver, and subsequently
rector General de esta última compañía cuyo puesto ocupó un año
became its Bookkeeper.
y fué nombrado director general de la compañia ferrocarriltra del
In 1882 he was elected Secretary a~d General Manager wlaich
la ciudad de Indiaoópolis, Indiana.
position be filled until June H.93, wben the 23d street lint:s wne
El senor Me. Lean se bízo notahle y digno de estimación duThomas Morán
absorbed by the Metropolitan Traction Company.
rante su tiempo de servicios, no solo en los círculos ferrocarrileAgente Ceueral.
He was tben chostn General Manager of tbe latter comrany
ros, sino con el público en general. Sirvió como primer vice-pre~idente en la Asociawhich posltion he resigned after about a year's service, and l::ecame General .\Jan.,·ción Amerícana de F errocarriles en las ciudades en el año de 1891 á 92 y al presente ger of the citizens Street Railway Company of lndianapolis, Indiana.
se encuentra en gran conexión con los intereses de dicha asosiación. Al ·presente el
Mr. ;lle Lean has been remarkably successful during bis railroad career a.1.I
señor Me. Lean se ha hecho digno de aprecio y estimación entre los comerciantes y
has not only been held in bigh esteem in railway circles, but also with the general p1bt:c.
hombres de negocios.
He served as first Vice-President of tbe American Street Railway Associativn f.H1891-92, and at the present time he b closely connected with lile i~terest of lh&lt;• association.

I

�Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario.

La primera. Fábrica de Cigarros en la República

"@f ~uen ~ono" ($. a.)
••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

EL MUNDO.

1-e puso con· aut&lt;'rización del Presidente de la República.
Entrando por el Pasaje Porfirio Diaz, se en•
euentra í~ la derecha la oficina de la Administraeión, á la izquierda la del cBjero y junto se eneuentra ot.ro sal0n pnra las juntas del Consejo de
la C0mpaftía. Todas estas piezas están lujosamente decoradas.
Entrando por la oficina de la Administración,
se encuentra un enorme salón de trabajo, y desde esta oficina se ven perfectamente 102 maqui-

Septiembre 19 de 1897.

se destina al empaque y despacho de la mercancía.
Hay de existencia en bodega 20,000 fardo,, de
hoja de taha~o, qut! pesan 1.500,000 kilo'&gt;, siendo 900,000 kilos el gasto anual. Ahi mismo se
encnentra el Jugar donde se hacen las cajas para
empacar las mercancías.
Las principales marcas conocidas, no sólo en
la República sino en Europa, son "La Mascota,"
11
.C.:l Buen Tono," "El Ideal," 11 Habana•-México, 11
etc. Tres carros repitrtidc res hace_n_el abaato dia-

~,;r·
i

NTF,S de obtener buena reputación en
cualquier negocio ó nueva empresa, ne~·~_:l ccsitanse llenar muchas y especiales con,,.
dicit&gt;nes.
La magnífica. calidad de las mercancías y supremo material empleado en la manufactura son
condiciones es&lt;::nciales, en que deben fijarse los
fabricantes parn dar á sus productos, cxcdencia
y ventaja sobre sus similares y así asegurar
comprc,bantes de fir,uas respet!l bles, acerc,t de
la bondad de la producción asegurando crédito
y firmeza á la firma manufacturern
Digno de estudio es para los fa uricantcs, lo que
dejam0s asentado, debiendo tener en cuenta que
la mercancía mala, 110 puede obtener precio que
medianamente sufrague los gastos que origine,
por más que la baraturn dcbiJa á su ¡.,ésim,t calidad alucine á J..:,s comprBdores.
Poco tiempo puede durnr el engaflo; pero en
cuanto es recon ocida la inferic)ridad ue la mercancía, la ruina es segura.
Una de Jas -:ansas de lo sup remo de la mercancía consiste en el esfuerzo qut:: se hace ¡.io;
conservarla siempre igual.
·
Guiada por estos pri11cipios la fábrica "El Buen
Tono," cuyas me1 car.cías s011 de primera cla!&gt;e,
ha obtenido el primer puesto e11tre las fábricas
de ciganos en la República Mexicana.
Congratulará no solo á los inJividuos que form1111 la corporación, sino ú los ciudadanos de México eu general, saber que 11 El Buen Tuno." tieue
la supremacía de manufactura y excelencia de
sns productos en Europa, lo qu,J ha hecho subil'
el prestigio de que gozaba la Ciudad de llféxico.
Prneba de ello es los premios obtenidos en las J&lt;.:xposicio11es de Londres y París.
No hay otra empresa en la República que haya proporciouado lllás alimento al pueblo que esta compañia. El tabaco usado en sus nrnnufactu·
ras es igual si no superior al consumido en otras
fábricas, siendo todo él cultivado en México y
por ciudadanos mexica 11os, en los distritos de la

La maquinaria es de lo más moderno y m43jor y
está movida juntamente con las 102 graciosas engarg0ladoras por un motor de 120 caballos de
fuerza, alimentado por una caldera ad-hoc, inex-

plosible.
La fábrica se ilumina con 30 lámparas de arco
Y 30 de luz incandescente, luz que proporciona
un dinamo propio de dicha fábrica.
Diariamente se paga más de $500 á las operarias y mozos de la fabrica, y cada tercer día se
paga. at Gobierno $1,400 pt,r timbres, aparte de
$400 que se paga al Gobierno Municipal.
Podíamos llenar páginas y páginas describiendo esta cs.sa y los beneficios que produce; pero
no tenie:ido espacio, bastará decir que e3ta industria es un modelo en su género, que sus productos nadie los excede, s su institución honra á
la industria, á su gerente y á su director.
El Sr. Pugibet, fundador y Gerente de la Comp1tñía, es un hombre cuyo talento mercantil y carácter empresario y enérgico, verdaderamente
admirnn.
No es muy secundario el Jugar que ocupa el
Sr. D.l&lt;'rancisco Pérez Vizc11ino, pues ha conquistado totalmente la confianza del seil.or Pugibet. y
acertadameete le reemplaza en la administrnción
cuando el Sr. Pugibet se aus~nta.
En lo particular los dos son muv finos caballeros y satisfacen á tod.- persona qu·e les trata.
El Mundo SP siente o rgL1lloso de hacer en sus
columnas la descripción &lt;le esta Fábrica, y lamenta no lrncer de ella, por falta de espacio, los
elogios que mernce.

JilBlCJS QUE SE ELBBOlHN EK ESTH FHBBIGB.
ESTILO HABANO:
Habana-México,

'Buen Tono,

Fue¡:o,

Pasege "Porfirio Disz" en el interior de Is Fábrica.

República denominados San Andrés, Valle Naciona! y Tlapaeoyan.
El di11ero ganado por esta g-ran empresa se queda en !\léxico ~' la importancia de esta gran industria lle la República de l\féxico es imposible
eDaltecerla lo bastante, pues proporciona me,Jios
de subsistenci11 il ce11tenares ele familias emplet,d11s en los tm-rcnc:s de si&lt;:mbra y en Jns 1,200
operarios, la rnHyorÍll mujeres, que se ocupan en
tan expléndida manufactu:-a.

Taller de Máquinas que fabrican el Cigarro sin pe[,amento.

"El Buen Tono" es una de las más grandes é
importantes casas manufactureras de la Repúbli•
ca. El negocio fué establecido el año de 1875 en
la calle de San :F'elipe Neri por el señor Ernesto
Pugibet que es ahora Gerente.
En 1890 se pasó á la actual localidad, Avenida Poniente 14 y en Enero do 1894 la Oompa!'l.ía
fué organizada é incorporada según las leyes de
la República con un capital de $1.000,000. Fué
nombrado Gerente el sef10r Ernesto Pugibet; Se•
cretario, Jc'ranciseo Pérez Vizcaíno y cajero An•
drés Eizaguirre.
T1111 pronto como se apreció la manufactura en
el público bajo la habil dirección del señor Pugibet, han subido de valor las acciones en los mercados.
En 1894 las l\cciones ele la Compañía valían $100
ahora valen $240, lo que habla muy alto en favor de la buena mercancía. Desde el establecimiento de esta casa se ha m1tnej11.do siempre con
toda integridad en asuntos comerciales.
Al principio el negocio era de un caracter limitado, pero su desarrollo ha sido rápido y bajo la
dirección del señor Pngibet que es el alma del negocio, su adelanto ha sido notable. Bajo su habilmanejo, la empresa ha acrecido, contrihuyendo á
ello el caractcr, generosidad y Pspíritu emprendedor de su Director, y el usar siempre el mejor
material en ln mnnufactura de su merca!'cía.
Mucho se puede decir ele! edificio que ocupa
esta Compañía lo mismo que de la ruauera como
estú 11rreglado.
F,1 edificio es muy hermoso, construido especialmente por la Compañía con este objeto, y provisto de todos los ú.timos adelantos y c011dicio11es para la manufactura.
El edificio ocupa media calle de la Avenida Poniente y calle de Jns Delicias, y tiene treE anchas
entradas.
En el centro del edificio, desde el frente hasta
la parte ele atrás se encuentra un ancho pasaje
llamado "Pasaje Porfirio Diaz, 11 cuyo nombre se

'Berro Vlctor Fos,

ESTILO FRAl'iCES ENGARGOLADOS

Taller de mecánica.

ui1s de cigarros en movimiento. Cada unn de ellas
'])l'Oduce 30,000 ciganos por aia y cad1t una grnl)a en el cigarro el número de la máquina á que
-&lt;;Orrespon&lt;le, así e1, que inmediatamente se puede
baber la múquina que 10 produjo. En esta ocu-p11ció11 están empleadas· 200 mujeres; las má-quinas son movidas por vapor y cada una independiente de la otra, para que se pueda poner en
;movimiento ó detener á voluntad.
En el mismo salón, mús adelante, hay seis ruá-qui1111s cnrt«doras de tabaco, teniendo capacidad
para cortar treinta mil libras por día; hay tam•
.bién tres enormes cilindros que secan el tabaco,
tenicndtJ cada. uno capacidad para secar lo que
,c;:;rtan dos máquinas. En una división estil instalada la oficina del cuerpo de mecánicos para
Jttención de las reparaciones necesarias.
Siguiendo la mlsma. línea se encuentra el depal'tamento de litogrnfía. é imprenta, donde se ha.ce todo lo concerniente á este ramo. Todo muy
,bien provisto, con tres gr'lndes prensas moder;nas, dos magníficas ccrtadoras de ¡.iap•:l, etc., etc.,
.todo movido por un motor de diez caballos de
luerza.
Al lado izquierdo del Pasage hay tres salones
Jnuy grnnucs y una inmensa bodeg~} el pri?cipal salón corresponde á la ~la boracwn del c1gaITO ••estilo haban0, 11 y t1,1mbien se halla en él el
-departamento de encajillar el cig-arrc, que hacen
las máquínns, siendo ochocientas el total de_operarias del referido s11 lóu. El segundo de dichos
-sillones estit destinado á las faenas de la prepa•
rnción del tabaco: es naturalmente muy espacio•
so dada la enorme cantidad de taoaco que se
.Pr~para cllda tres días. El proc~dirniento de 1~
prcparnció11 requiere mucho cU1dado y co'.1oc1miento prúctic0 y además el uso d e las meJores
hojas de ta.baco, se apilar en grandes montones;
-en seguida se extienden cuidadosamente y después se apilan de nuevo y se ponen á sudar. Este es el procedimiento que se sigue antes de cor1.ar y sec11r el tabaco. El último de los salones

Mascota,

rio de la ciudad, y otros dos est,ín dedicados ex- ·
elusiva.mente á lle\Tar la mercancía empacada á
las estaciones de los ferrocarriles p:ua los marchantes ele fuera.
La fúbriea es un un ::.1oclelo de limpieza y ord(ln, marcha com•) un reloj, y no se oye el menor
murmullo no ohsta11te que hay empleada!:' más de
1,200 personas.

ld•sal,

Judlc,

Gardenia, para Sra~•• papel algodon, orozuz y malz.
Ideal, orozuz,

'Buen Tono. malz

NON•PLUS-lJLTRA PAPELES:
ehorrltos,

Taller del Cigarros estilo habano.

'"Berro,

Trl¡:o.

�N6mero Extraordlnanf)

EL MUNDO.

Septle~bre 19 de 1897.

N6mero Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

~ario.s bepartamento.s be fa ~ervecería be Wofuca.

'\.,

---·-,.--- ..

~ompañia @ervecera ~oruca l? ~Uéxico.
El desarrollo r¡ue ha ido tomando la fabricación
ele cerveza eu esta república dt&gt;sde hace varios afws
ea colnsal, 5· hoy día e,; una de las empi·e$aS ele mayor
importaucia en el país, dando trabajo it mile,; de
olJrero~ y teniendo aJemá,;' uil cuantío.so capital invertido.
Cada Estado y casi todm; las ciudades dp impo.rtancia pueden decir ahora que Lieuen una fabrica. de cerveza.
La cervecería más antigua en la República, cuyos
productos puros y excelentes no pueden ser a.veut,Ljttdo,; por 11inguna fábrica de su clase en e~ta República y en los Estados Unidos dl.l América, es la"C,,mpañia Cervecera Toluc¡i y i\léxico, s. A. 11 1 que fué es•
tablecida en el año de 1881 por su actual y tlig·no Director el Sr D. Sanuag·o Grnf.
i\lucho a11tes del actual y notable desarrollo de ToJuca, fué la suerte del Sr. Grnf de venir por este ruwbo y con el progreso del país, ha progresado él tam·
bien en ri4ueza é itnportaucia, hasta qtw hoy es reconociclo en Toluca coU10 uno de ,;us más activos comer•
ciantes.
.l!:l negocio al principio foé muy limitad,,, pues los
materiales que se necesitaban para la fabricación de
curveza eran muy imperfectos, pero desde el principio de su elaboración fué tan bien aceptada, que en
la actualidad se saborea dicha bectida en todas las
princi¡ml«s ciudaclt:s y poblaciones de la República.
Año por aiio se ha :rlo desarrollando la cervecei'ia
de Toluca, gracia~ á los trabajos de ;;u hábil Director.
Los eoificios al principio no eran adecuados pa,a
la negociación y co11sta11temente se hau ido haciendo
reformas, hasta que se construyó el actual establecimiento, el que 110 ti1me rival en la República en cuau•
to 1i. su equipo.
La fáuric,l ocupa dos manzanas y está situ~da frcn•
tP, al Jardín de Zarag-oza.-J..,OS edificios en general
sou todos de her111osa arquitectura, construidos de
piedra maciza y tienen de u110 á cuatro pisos de altura.
La entrada principal está. frente ni Jardín, teniendo
en el centro un ancho zag·uan así como tambien un
escapo del fenocarril que pasa por en medio dti la calle y adentro del edificio.
A la derecha de la entrada se encuentran las ofici•
nas que están hermosamente decoradas cou maderas
del pai,; y consisLen en la oficinag·eueral y eu el despacho particular del Gerente General.
La casa de cocimientos es un edificio de cuatro
pisos en el que se encuentra la maquinaria más lllO·
derna. Su construcción e,; elt&gt;gante, de cautera, fierro
y pisos de cemento. En este departamento ¡;e encuentran las calderas par.. cocimieutos ·y toda· clase de
apnrat.os modernos que son necesarlo3 en una cerve•

ria de primera clase. En las bodegas de co1~servac1on ce para la industria cP.L·vecera. forma!lllo así una nC\siempre bay en depósito como u11Gs lü,000 barriles de g·ociación tan perfecta como pui:den s.:rlo las 11wjor
cervt1za. La capacicl1ld th: elabornciou (~s como dl.l 250 org·,w izadas.
Cada departamr.nto se encuentra á carg-o de mm
barriles al día.
La refrigeración so hace con dos máquinas de sis- inteliiente pPrsona, y en todos los departamentos
traba¡an con:;tan temnn te de 3 á 400 e?11pl1:ados.
. t«11m «Li11de• te11ie11do cad:l una, un,l caµacitlad de
Solamente se usan los i11gredie11tes ruiLS puros para·
25 ¡.onclatlas de hielo ó el equivalente de refrig·erarnciún. El hielo fauricado aquí es tan puro couw criti• la elaboración de la cervez,i.; la malta se recibe ,te lo,;
Estado,; Unidos y Alemania. mi1.Jntrns que el lúµulo
tal obtenido de ag·ua clestiiada.
que se usa. es de lo mejor qull proauce la Alemania.
El edificio 4ue sigue e,; el departamento para emLa,; cervezas de Toluca no necPsi tan darse i1 cono•
botellar, en el q1rn se encuentran las m,1j,.1re.; 111áqui11as conocidas, consistiendo en 4 ft!u-os para ..111:.ute• cer á los consumidores del país, pues sus marcas son
muy bien reconocidas y vendidas Hn todas h1s ciudacle:;
llar. co11 una capacidall de 75,000 bote.las por dia; proy ¡,oblacione.; de la República, teniendo la compañia,
visto de már¡uinae para lavar y tapar botella, asi como
ii la vez, ag-eucias en tocias las poblacione,; de imtambien tanques de vapor para di ver,;a,; operaciones.
portancia.
La nt&gt;gociación se ha dedicado e~µecialmente á la elaLo• neg·ocios de er,ta cervecería han prosperado baboración de cerveza en botella, dandu así trabajo eu
jo la dirección ciel Sr, S. Graf, su fundador y actual
este tleparta1neutc• ,i, miis de 200 holllbres.
director desde su organización en sociedad accinuisEl taller para cortar corchos es otro departamento
ta anú11ima.. El Sr. Graf nació en Suiza, pero vino jomuy imporrnnte que proporciona á. la fáblica por medio ele múltiples mitquiuas y aparatos servidos por ven iL este pais hará. como unos treinta y dos años, radicándose desde lui-1go en Toluca, en donde desclti d
unas 40 personas, un producto supremo y uniforme
principio se identificó con los intereses de la ciudad.
que se elabora de corcho en piancl:u, importado de
Es un amablti caballero, altamente estimado por tolos diverso,; países productores dti alcornvque.
En seguid¡¡, se encLtentrn el taller de rl'paraciones das las per,rnna,; que lo conocen. Es de un carácter
jovial y empreudtitlor y toda dig·na empresa red be su
de maquinaria, con los más modernos inventos. En
ayuda, y su prosµ11ridatl ha sido la rncompeu,;a. mere·
estos deµartameutos trabajar, constantemeute mucida de e,;fuerzos honrados.
chos háoile,; y comr ctentes urncánicos.
Fué el prolllotor del abastecimiento de agna µarn la
Totio el edificio es al1unl&gt;rndo por luz eléctrica, teciudad, y como n,o·idor es eficaz colaborador del ac•
nieudo uu diuamo con capacidad de :.IUO luces incantual gobierno je! 1::;tado de ,\léxico en la iustalaclóa
descentes y 4 dP. arco.
de una completa ,mtui&gt;ación qu1:1 se extiende µ01· to-Toda la maqumaria en general es movida por meda la ciudad.
·
dio de 5 graucles calueras, con una fuerza de. 530 caEl Sr. Grnf cuenta con la avuda eficaz del Sr. Carballos. La mayor part1:1 de ella ha sido iwportada de
los Hagenu:inster como maestro ct&gt;rvecero, que uaciú
la bien conocida caS,L de Jo:; Sres. Chas. l(aestner y
en Ale111ania _v trabajó en el negocio de cervez,1 eles·
Cia. de Chicago, que siempre han servido lit:1 la m .,;
de mu1:hos año.; a11tlls de venir iL )léxico, habie11do
nera más satisfactoria sus pedidos.
ocupado ta1Ubién en Alemani,i el pttesto de maestro
, En el fondo del edificio se encuentra el ,d~parta•
cervecero por algún tiempo; la cooperación &lt;le lo.;
mento para componer barriles, aü como tambiéu un
Sre,. Germán R11tb. .v Emilio Leycegui como ;,rcrentes
establo para mulas y cabalio,;.
Eu la ctt:\dra siguiente est1\. la carpintería y alma- comerchiles: el primero en la ca:;a 111,uriz, es lleci r, en
ceu para cajas. Eu este taller :;e con.,truyen las cajas la fabric,L mi:;ma, y el segtrndo en 11la Sucursal y des pacho que la Compañia Cervecera. Toluca y México"·
para empaque, i111primié11dose en ellas el nombre de
tien1:1 establecida ea la ciudad de México.
la fábrica. Eu este departamento se encuentran máU11 hecho que b.abhL por sí sólo re,;pecto de la caliquinas p,ira acepillar, aserrar, escoplar, etc., como
dad de la cer,ez,i elauornda en e,;ta ccrv.. ceria, e.;
eu las wejores carpinterías. •rodas ellas son movidas
por una caldera de 2ó caballo,; de fuerza y servidas qtte en los últimos dos años las imµortacioncs a1111aJes de cerveza de los E.;tatlos Unidos y Ale111a11ia han
¡,or 25 ó ao artesanos hábile,;.
dis111i11uidoenormernentc: esta es la mejor prui:IM 1¡u-i
E~te resúmtin podrá dar nua idea de las dimensiones de la fabrica, aunqtte deberia de escribir,;1:1 nrn- podemos dar de que la cerveza es ig-ual ÍL ,:u,Lil¡ui,:ra_
cho para potli:r dar llllJ. de.;1:ri pc.ió.i exte1u,1 de la . elaborada eu países muy adelautados y vemos CtJ II
orgullQ que nuestra.,; industrial nacionale,; van to111a11 -ci:rvect:ria..
· En g·enernl' todos los departamentoa se hallan mon- , do un lugat· promir,eute tintre la~ fá.bnca,; lid 111undv ..
tados y dotados con lo mPjor que la mecánica produ-

�Número Extraor dinario.

Septiembre 19 de 1897.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiemb re 19 de 1897.

EL MUNDO.

compañía de Yauores--GoIIeos de cuna uJoe,a Yort.
"LINEA DE W ARD."

Los magníficos Vapores- Correos de esta Compa:ñía, proporcionan al público los más baratos y los más cómodos medios de
comunicación para viaj es entre México, los Estados Unidos y Europa
Los buques parten de Nueva York cada Miércoles, tocando en la Habana.
Salen de Nueva York cada Sábado para Veracruz, tocando en la Habana y Progreso. Al regreso de Tampico para Nueva York
cada Sábado, tocando en la Habana, y cada ...•u iércoles. de Vera.cruz para l\ ueva York, tocando en Tuxpan, Tampico, Campeche, .Laguna
y Frontera .
Hay también un servicio mensual entre Nuevo Orleans, M obile y Tampico, con conexiones directas con todos los puertos mexica~os_del &lt;;}olfo y un servicio di:;;tinto de Vapores costaneros, en conexión con todos los vapores para los puertos principales del Golfo, mclus1ve lJoatzacoalcos y los punto;; que correspon den a l L;tmo de Tehuantepec.
,

1

SER~TICIO DE CARGA·
L a regularidad de este servicio proporciona á los comerciantes la vía más rápida y mejor para carga entre todos los pun~s de Mexic )1 los Estc1,do; Unidos y Europa.
Para los precios y billetes de carga habrá que dirigirse á los Agentes.
. ~.os vapores d e la Compañía son todos de primera clase, poderosos buques de acero, alumbrados con luz eléctrica. H e aquí los
pnncipale;;:
VIGILANCIA ... ... ... ....... .... ............ .. 4,200 toneladas
SENECA .... ... ....... .. .. .... ................. .. 3 000 toneladas
SEGURANZA .. .. .. ............... ... ........ . 4,200
,,
SARATOGA .. ...... ..... ..... ..... .. .... ... ... .. 3,000
"
YUC,A TAN .... .. .. . . . . . . . . .. . .. . . . . . . . . . . . . . . . . ::3,óUO
,,
SANTIAGO.. .......... .. ........ .. ......... .. .. 2,500
"
YUMURY .. .. ..................... ............ .. 3,500
,,
NIAGARA.. ........ .... ................ ... .... ... 2,.500
"
ORIZABA .... .... ..... .. .. . .. .. ................ 3,500
,,
MANTEO .... .... ...... .. ....... ..... ..... .. .. ... 700
"
CITY OF WASHINGTON . .. ............. 3,000
HIDALGO (con bandera mexicana).. .. ........ .. 600
"
BAILEY 500 toneladas [con bandera mexican,1;.J
Parit informaciones ~ompletas sobre precios y embarques, dirigirse á los ¿\ gentes que en seguida se expresan:
JOSE IGN~GIO IStJSI

JOSE. O'KE.LLg

Tampico

Veracruz

JArIES E. WAR D y

Co., Agentes Generales.

113--WALL STREET--NEW YORK.

J. J. ALLLEN, AGENTE GENERAL.
GANTE NUM. 1--M EXICO.

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§C §omun

q ue rep r esen ta este g r ab ado es un o d e los mejor es de uso par a las casas particula r es y Esta t,lecimientos pú blicos, com o Hoteles, etc.: por ser d e s ist em a d e Sifó n y r eunir toda11 las
cond ic io,1es, c u yo resultad o es completamenie satisf actorio por s us cualid a d es; ser liger o y n o oca sionar
n ingun r uido en su sistem a de aperar, r e p resenta en s u construcción el m[is mod erno s istema san ita rio. La
Taza estú construida d e los m ejores ma ter iales para i mped ir las g rietas y par a la con serva ción de su color:
E l Asien to ~~ Per:Cecto'' está asegura d o d irectamente á la T aza, es a rtístico á la v ista, no n eces ita de
ménsulas en la pared, y d eja un espacio por la par te de a trás d e m odo q ue la Taza qu ed a completam ente lib r e y se puede asear sin ninguna d ificu ltad. Nosotros garantizamos el mencionado Co:rnun, q u e dar á
una completa satisfacción y Jo recomendamos á los A r q u itectos y á tod os los plomer os, para que pu edan
garantizarlo á sus clientes y par roquianos.

1 he ~ilent ~yphon &amp;Jet.

No ha habido en los últimos veinte años ramo alguno para mejorar :as condiciones sanit&amp;.rias, que haya progresado como la Plomería.
Antiguamen te era u na serie de adivinanzas, y se trabajaba al azar, obteniendo por último r esultado un experi•
mento peligr oso que ponía en peligr o la vida de u na familia. Todo ha cambiado en 108 últimos años.
Los p roblemas que antes se adivinaban apenas, hao sicto e~tudiados y comprendidos por los hombres de cíencin,.
dando por resultado que la entubación sea hoy una ciencia tan cier ta y exacta como cualquier a otra de las m&lt;tnufactu ras del hierro.
L .i naturaleza especial del terr eno sobre el cual está construida la ciudad de México, hace sumamente dificil la
entubacíón en algunos casos, mientras que en !ltros la facilíta.
Uno de los establecimientos más prog-resistas y acreditados en la República Mexicana, es "Guillermo Patenon
y Cia.," cuyo grande y bien sur tido establecimiento est;i, situado en la '..Jalle de Independencia número 9.
Con u na inclinación natural á su profesión, y una capacidad extremada para el trabajo y experimentos, M. Paterson ha dominado el arte ha sta en sus más pequeños detalles, y hoy se le puede llamar, sin temor de contradiccione~,
un verdadero y perfecto entubador.
L a casa no tiene ú nicamente importantísimas contratas en esta ciudad, sino también en las principales ciudades
de la Repú blica. Ha contratado y ha cumdlido fie lmentt&gt;, la colocación de tuberia en los principales edificios púl,licos y en las mansiones grandes, y es su orgu llo que uingún trabajo le fué rechazado, antes por el contr ar io se le ha
demostraélo la más viva satisfacción en wuoi; los casos.
Hace poco tiempo al asociarse con el señor Paterson Mr. Donal&lt;l Stewar, se varió la razón social por la que
ahora lleva la casa, Mr. Stewart poseé grande exper iencia en la manufactura ue plomo, habiéndose dedicado á e~ta
clase par ticular de manufactura en Escocia y otras ciudades extrnn jeras, duran te lar gos años.
Estos dos caballer os u ni dos, están en disposición de servir cualquier pediuo en tubos de plomo para entubación,
y ni en calidad ni en cantidad puede competir con ellos alg·una otra negociación de la República.
La casa que ocupan es espaciosa y bien surtida y tiene completa variedad de útiles para arreglos sanitarios todo
lo imag·inable, que la casa hace traer directamente de Europa y Estados Unidos, y que vende á otr os plomero&amp; y entu bador es.
.
Much&lt;'S adelantos está haciendo la firma, y últimamente ha obtenido la única agencia en la República de la bien.
conocida casa J. L. Mott y Cia., de Nuava York, que son los mayores y más importantes manufactureros de artículo!&gt;
de Plomería de los Estados Unidos.
·
Emplean únicamente los más hábiles y competentes operarios en sus varios departamentos.

No hay en el Continente Americano Industria más impor tante que la Cerve-cera. En todas las ciudaues de categoría se encuentran instalaciones inmensas
dedicadas á esta Industria, q1ie dan trabajo á cil'ntos de individuos y qu e venden
-sus pr oductos en todas par tes.
Au nque México no puede todavía jactarse de tener las fábricas más g-randes
del mundo, sí se enorgullece de poseerlas tan mod~rnas y per fectM n11 s,i instala ción como cualqu ier otro pais, pudiendo citar como n,odelo á la CERVECER.IA
-CUA UIITEMOC.

L a Compañía de este nombre fundó desde un principio su negocio con el pro_pósito de hacer sólo cer vezas de la mejor calidad conocida; y al efecto construyó
~u planta bajo la dirección de u n Ingenier o especialista de gran r enombre en los
Estados U nidos, el Sr. O. J. W ilhelmi, quien vino á Monterey '!" formó los planos
•de edifciios é instalaciones mecánicas, de aparatos, etc., siendo de notar que sus
planos son para tres veces la capacidad actual de la Fábrica y que bajo ellos b.a
ido esta ensanchándose año por año, al paso que van r ealizándose los propósitos
de la Compañia. Con el m ismo prnpósito de hacer siempre lo mPjor. los únicos
.materiales que usa en la Fabricación, son la malta más fina que puede ob tenerse
•en Norte Améric&amp;. y Eu ropa, y los delicados y fragantes lúpulos de Bohemia) de
Baviera, qu e gozan de fama universal y que sin dispu ta son los mejor es del mundo.
Los pr oductos de esta Fábrica fuer on los pr imeros que tendieron en nuestro
país á sustituir el u so de las cervezas extranjer a~, cosa que han logrado casi por
completo, p ues sabido es t•uán poca cerveza importada se bebe en la Repú blica,
y que el publico está ya convencido de que la Cuaub.temoc es superior á lama•
yor parte de las extr anjeras que se importan á la República,
~
La Compañia se organizó en 1891 bajo el nombre de CER VECERIA CUAUH'TEMOC, S. A. y en la primavera de 189J comenzaron sus trabajos. Hoy en día
la demanda es grande, abasteciendo á casi todas la» poblaciones de la República.
La Fábrica esta situada hacia el Norte de la Ciudad, en el cruzamiento de los
ferrocarriles Nacional Mexicano y de Monterey al Golfo Mexicano, cuyoi; tre•
nes de car ga y pasajeros se detienen siempre en las estaciones CUAUHTEMOC.
Los mismos farrocarriles tienen además lineas especiales que entran á las calles
interio.·es de la Cervecería, permitiendo que á la p uerta misma de las bodegas se
,hao·a la descarga de todos los materiales recibid os y se carguen la cerveza y hielo
qu~ en carros especiales para el uso de la misma Cervecería ván á las principa·
leb ciudades de la República por todas las vías fér reas existentes en el País.
Los terrenos ocupados por la negociación alcanzan unos doce acres de ex-tensión, ocupando el frente un jardín de mucha viata y buen gusto,
Al acercarse á la Fábrica, lo primero que llama la atención es su artística
-chimenea de ladrillo, de 160 pies de elevación, la más alta y rnagestuosa de
Monterey.
Pasando el jar din, á la izquierda de la en trada, están las Oficinas Generales
de la Compañía, y las particulares ctel Gerente General y Director Técnico. Tod:!ij ocupan el prime:· piso del Edificio, que es muy elegante, tanto por su arquitectura corno por el mueblaje; y el seg·uudo piso lo ocupan las habitaciones y i-a.lones dedicarlos al uso de algunos empleados de la ne,g-ociación.
Las Oficinas de la Cervecería se reputan las me3ores y más completas de
Monterey, siendo también las que tienen más movimiento y mayor número de
empleados.
A mano derecha está la Cervecería p ropil&gt;.mente dicha, bodegas de fer mentación repo~o y ch\rificaci6n, y las máquinas de hielo. De éstas hay dos, con ca_pacid~d combinada de 70 tonelad~s diarias, y otra vertical, sistem_a De 1:,:i, Verg•
e el mejor del mundo, con capaciaad de 100 tone1'1das de refngeracion. Las
11
tr~s máouinas dichas conservan todos la&amp; bodegas de cerveza, los depósitos de
,lúpulo etc. á la temperatura artificial constante que les conviene; y congelan
auemá'.s, los dos grandes tanques de hielo que rinden diariamente para el merca•
do unas 40 toneladas del ar tfoulo, en blocks de 50 y 100 kilos, brillantes) transparentes, de gran consistencia y durabilidad. La ,capacidad de los depósitos tle
hielo es de 100,000 kilógr amos, pero es tal la cantidad que se expende y se usa
,1iara el empaque :f exportación de la cerveza embarrilada, que rara vez hay
existencias solHantes.
Encima de las máquinas de b.ielo están los con densador es de vapor, y los recalentadores, quedando en el piso tercero los Condensadores de Amoniaco.
La '..Jerveceria ó Casa de Cocimientos es un hermos_o e&lt;lificio de tres pisos
equipado de los aparatos más modernos y perfectos.
'l'odas las bodegas de cerveza están comunicadas con el Departamento de
Cocimieutoe. En 1&amp; Bodega de Fermentación hay 35 grandes tanques en cons•
.tante actiYidad; en la de .J:!.eposo, los tanques son tamoién 35 de enorme cabida;
.pues á pesar de ser muy alta la bodega, los toneles llegan hasta el tecb.o, y pue·
tlu decirse que el contenido de u no de ellos bastaria para ahogar á todo un regi•
.ntiento. Más abajo está la Bodega de Clarificación, con otros ¡¡5 cascos, también

e~ormes: _Esta p~rte de ~a ~ábrica es muy interesante, no sólo por el conteaido
srno por ,u aclm1r~ble l1mp1eza y por su construcción, siendo todos los pisos y
techos, costosas bovedas de cemento.
l!no ~e los departamentos más impor tantes y completos es el del embotellado
amJ?ho, comod? y con_totl_as las facilidade, modernas para hacer los trabajos co~
rapidez Y admirable limpieza. Los aparatos principales son máquinas para lavar
la bote_ll~, las que la _llenan de cerveza, las encorcb.adoras y las m,iquinas para
a lambra1, todas movidas á vapor y andando con una rapidez y precisión sorpren•
dentes. La capacidad ~e este i\epartamento es para 40,000 botellas· diarias y la
venta de cerveza en caJas sube á muchos millones de b,otellas anuales.
'
Enfrente al embotellado se encuentra el departaml'nto para poner etiquetas
Y empacar las bote_llas, que es muy hermoso, y e11cima de éste está situado el U'ran
almacén de Malta, importada toda del Ex:tranJero, de la más fina y famo,a qif°t:1 se
puede obtener.
·
Solo en los dos departamentos del embotellado y empaque se emplean m·as de
200 personas,
Sigu\endo adelante, están la casa de lavados y talleres de tonelería excelentemei~te ntstalados con los mejores útiles y herramientas.
'
. Vienen desp~~s los grandes a l~ac~nes de bot.ellas, cor cb.o.s y cajas, la Cll.rpmteria_y magmftcos talleres de maqumas y herrería, donde se hacen todas las
r epa1;ac1ones á la ~ aquinaria, i_;e fabrican herramitmtas, tornillos, etc.. etc.
.
En_lugar accesible y céntrico hay una es~ación ó depó,ito de a par atos para
111cend1os, surtido de bombas, hachas, tinas, etc.·
·
. Para la,segtui_d,ad de los extensos edificios hay, además, de trecho en tt·echo,
por to~a la extens10n de la pla nta, )l,aves de agua que p11edan funcionar, en caso
dad~, 11_1~tantaneamente, en conecc1on con poder osas bombas, que arrojan la ao-ua
0
á 120 pies de elevación.
La casa de calderas contiene cuatro, con capacidad de 450 caballos de vapor1
que dan la fuerza motriz á toda la Fábrica.
I?etrás de los edificios principales se encuentran las caballerizas v cocheras
que t1~nen_ su orga!}ización y ser'\"icio especiales, siendo una par~e importante dei
ne~oc10, s1 s~ c,,nsi~era que los carros rtJpartidores y de transpor te son 11 dcdi•
cactos al tráfico activo y constante de la negociación.
'
. La empr~sa da empleo á unas 450 personas. Al frente de cada depar tamento
tiene entend!dos_y habilísimo, P,speciaiistas, v,midos de Alemania y Estados Unido~. La fabr1cac1ón d_e ce~·veza está dirijida por un mayordomo ó jefo de cervecerns, -~e larga expenencia en_ E uropa y Amer ica, profundo conocedor de todos
los sec1 e tos ctel ar te, para fabn car deode la brillante y trasparente cerveza P ilsn~r! _hasta_ las oscuras y fuertes cervezas bávaras é inglesas, Este mayordomo
dmJe_ hab~lmente_ s:u cuer po d~ c~r vecer~s, que son, en su mayoría, alemanes.
L,i. pai te mccamca de la Fabnca esta cuoierta por dos ino•enieros de día y
~-º~ Je nocl\e, y cinco ~speci_alista~ par~ :i,justar tubos, etc. Estos°empleados, ame 11canos casi todos, estan baJo la d1reccio11 lle un ino-eniero expedmentado y pr ofundo, que está también co11 el negocio desde su cu~ia.
. Al frente de los trabajos, dirijiendo todas las secciones, está fll Director Técmco de la ~erveceria, illllustrial de grau reputación en los círcu los cerveceros
de Alemama, Norte América y el Canadá.
. To_dos los edificios_ que componen la Cervecería están construidos de ladrillo
Y piedra Y son de ª!'qu1tectura moderna y elegante, siendo el conjunto muy hermoso, como p~e~e Juzgarse, aunque muy pál idamente, por b~ vista que publica•
mos e1~ es~a pagm_a. Poi: u_na ~imple descr1pció;'l ó vista de la Fábrica es imposible, f~1 mar se una _idea m siquiera remota de la 1111portaucia de esta n&lt;wociación. v
la umca manera cte_ t~ner u11 Juicio justo de ella es viéndola y recorri~ndola ~i:b?t!almente. Los yiaJeros que p3:sa11 poi: i\lonterey 110 deber ían dejar nuuc;i de
v1s1tar este nflgoc10. No se ncce,;1~an tar¡etas ni recomendaciones para elltrar á
t_od~? los dep1;Lrta1!1ento_s, pues lod ¡efes dtil negocio manifiestan la mayor compla•
~encia ~n. r ec~I.J1r ~ la~ lllhUIIlerables personas 41:1" lo vL,itan diariamente, y pai·a
atende1 .) ob~equ1_ar a _todos ha,- emple~~os det11cados especialmeute á ello.
De la Junta Vaecttva de la Corupama es Presidtmte el ::lr. D. Isaac Garza y
Secretano y Tesorer o D. J o~é A. Mugiierza.
'
El Genmte Gen_eral de la_qorupaliia es el Sr. F. G. Sada, quien maneja los intereses d~ la n~goc1ac1ó11 y ding·e la Cervecería en su oro-auización
interior y en
0
su par te huanctera.
Es~a gran empresa, desarroll'.1da á la sombn de la paz de que i\&lt;Iéxico disfru~a,
fué un.. de las pr1mera11 que nacieron en Monterey, d irectamente proteo-idas por
la p.Nudente y háb!l adm!uistración del ~r. General Bernardo Reye¡¡, Goberna&lt;ior
d_e uevo Le&lt;;&gt;n, siendo ideada y orgamzada por un g rupó de b.ombres de ne"'o•
O
c10s Pt:rtenecientes ~ la genei:ación e111pr endedora que ha hecho de Monterey el
emporio del comercio y 11e la industria en el Norte de México.

�Septiembre 19 de 1897.

gl(na gran ~n_sfitución

EL MUNDO.

~ inanciera

Hay en este Continente gran número de emprdsas que alcanzan una
reputación maravillosa y sobre todo cuando se tiene en cuenta que estas corporaciones pueden r estringir i1 las personas de una vid/\ de trabajo y que
puede tener parte en cll,i tanto el hacendado como el hombre de negocios y
que su nombre es conoddo tanto del obrero como del periodista.
Tal es en verdad la Compaflía de seguros sobre la vida "La ~lutua"
de Nueva York que no solamente tiene saeursales de pólizñs en todos los
Estados Unidos, Canndá y Jiéxico sino en todas las partes del Globo.
La Ciudad de México tiene gran número de sucursales de varias eompailías, pero no hay ninguna que haya alcanzarlo el grado de prosperidad
como de la que estamos hablando, pues apenas habrá alguna otra tan dur adera y que haya merecido lll. confianza del público como lo. Compañía
de seguro,, de vida «La Mutua» de Nueva York.
Multitud de personas aseguradas en la ci:ldad de U éxico han mue r to
y sus p(11izas han sido pagadas inm e d iatamente; lo que habla muy alto en
favor de esta compañia.
El Agente gene ral de la Compafiia en esta República es el Sr. Don
Cárlos Sommer y sus oficinas se encuentran (::n el edificio que tiene la
Compañia en el Puente de San Francisco númen1 l.
Algunos hechos convencerán al m ás escéptico de la superioridad de
esta Cimp,1ilía.
El resumen &lt;le las cuentas en el año que finalizó el 31 de Diciem bre
d e 1896 demuestra gran pro!.perid,1d e n el negocio. El Capital con qua
contaba á esa fecha la compañia eran $23J..OOO,OOO oro. Pagos á los dueños de pólizas desde su organización $437.000,000 oro.
Esta Compañía ha ganado y devuelto voluntariamente á. los tenedores
de pólizas el doble de lo que ha hecho su rival más cercana. Estos hechos
hablan por si solos y no necesitan di:;cutfrse.
La. compafiia tiene adictos en todo el mundo, pues en los muchos años
que lleva de establecida, siempre ha hecho sus pagos con toda l'Xactitud.
El Sr. Cárlos Sommer director general en la República es una persona muy distinguida en todos los círculos de compañías de seguros sobre
la vida en la República de )[éxico. El Sr. Sommer es una persona de experiencia. y de es piritn emprendedor, se encuentra interesad0 en otros
muchos negocios y empresas que harán adelantar ii esta ciuclad y al pais
en general.

Número Extraordinario.

Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de1897.

J}\, {Í&gt;reat ~inanctar ~n_sfitution

-

There are on this continent a :iertain number uf enterp r ises that have
gained a r eputation for trustworthiness, which to say the least, is rema rkable, when it is taken in~o account, that these cornorations uf institutions
may restrain themselves to one !ive of trade. Yet ·they are almost as well
known to t he farmor as to the business man, and as familiar to the ear of
the laborer as to the newspaper man who keeps posted on everything.
This is especially true of the Mutual Life Insurance Co. of New York,
who not only has policy holders iu ali parts of t he Uoited States, Gan arla
a nd Mexico, but in ali parts of the globe.
Mexico City has branc h offices of a number of companies, but therc is
none that has rnet witb a greater degree of prosperity than the company
wc are now w r iting about.
It needs ecarcely be scatcd, that this is the :Mutual Life Insurance Ccmpan y of New York, which has amostcndui-ing hold 011 the confidence ofthe
public.
The &lt;leathclaims here in i\I exico have b ecn man y, but they were always paid promptly and evcryb0dy having a policy with this comp11ny
speaks in the higbest praises of it.
The general Agent of the ~ompany for this Republic is M:r. Charles
S ommer , whose office is i n the com¡.,any's own building, Puente d e ..,,111
Francisco, ~úm. l.
A few facts and figures will convince the m• st skeptical of the supir iority of this compa11y.
The statement for tile year ending December 31 1896, shows a m ost
prosperous condition of affairs. Its asscts were at that time o ver ..... .
$234'000,000 U . S. Gold. and paid to policy holders si11ce org,inization . .. .
$437.000,000 U. S. Gold.
·
This company has earned and voluntarily retumed tú policy hoJders,
twice as ruuch as its nearest competitor.
These figures spcak fvr themselves and cannot be con trover ted.
Thc Company is a f,worite throughout tlle world, and its manv
years distribntion policy, 5 per cent debeilture ancl continuous instalme1;t
policy, offcrs the insurance public ali manners and metbods of lifc insurance.
Ur. Charles Sommer as Ge-:ieral Director for this Republic is an important personaje in local life insurancc eircles, and secures for his company
the cream of the business of the Republic of )Iexico.
He is an experiencec..l insura.nce man, aswell as being a pnblic spiritcd
and enterpri sing citizen.
lle is also interested in otlier business interprises here, and ha$ done
much tú a:1.vance the intere~ts of this city and country.

Oer mania ~
· ~»---•
4

~~"---(--··BrelVery
la

~·····················································································································································

companía General Mexicana de Electricidad

Mexican General Electric Company

La cornpanía fné organizada bajo las leye~ del Estado de Xueva York, con el objeto de t:stablt:cer el negocio en la Ciudad de :\léxico.
La compaiiía cuenta con agentes especiales de la Compañía Eléctrica d&lt;! Nueva
York que poseé todas las manufacturas de las casas Thomson-Houston Edison y Brush
para las instalaciones de luz eléctrica, ferrocarriles eléctricos y poder de trasmisión.
Esta gran compañía tiene tres inmensas fábricas y dá trabajo á cerca de 800
hombres.
La compañía tiene en Alemania relación con la Unión Eléctrica de Gesellschafs
en Berlín; en Francia. con la Compañía Francesa Houston Thomson de París; en Inglaterra con la compañia Thomson-Houston de Londres, todas las cuales forman un inmenso negocio que se estiende por toda Europa.
La Compañía General Eléctrica de Nueva York tiene instalaciones en todas las
principales ciudades-bispano-american.i~ y además cuenta con importantes iustalaciones en Australia, el sur de Africa, Japón, Canadá y en las Indias Occidentales inglesas
y españolas.
En la República de :\léxico, la maquinaria fué establecida para que funcionara en
las Estaciones Centrales de Veracruz, Córdoba, Huatusco, Orizaba, Puebla, Pachuca,
ciudad de México, Zacatecas, Guadalajara, San Luis Potosí, Monterrey, Saltillo, Mazatlan, Oaxaca, Hermosillo, etc.
Las instalaciones de poder trasmitivo se han establecido en las minas y establecimientos manufactureros de Pachu ca, Real del monte, Sa.n Rafael, Amecameca, Miraflores, Negociación de Santa Ana y en otros puntos dt: la l&lt;.epública, lo mismo .-¡ue instalaciones aisladas en fábricas y casas particulares.
La Compañía Eléctrica :\1exicana, como representr.nte de una casa tan afamada se
encuentra perfectamente abastecida de la mejor maquinaria como tal vez no hay otra
en el mundo. Tiene todo lo necesario para instalaciones eléctricas y poder de trasmisión.
La compañía cuenta con los elementos indispensables para el establecimiento de
ferrocardltcs eléctricos así como lámparas, motores, generadores, y otros aparatos
reconocidos como los más modernos y durables.
La compañía g-eneral eléctrica mexicana, cuenta con ingenieros inteligentes é instruidos en materia de electricidP.d, capaces de descifrar cualquier problema eléctrico
que se les proponga, bien sea pequeño ó grande.
La compañía suministra el mismo cuidado á todas sus instalaciones, el mismo á las
pequeñas que á las grandes.
La compañía no pretende hacer negocio poniendo precios ínfimos, pues como ero
plea los mejores útiles y personas sumamente inteligentes es imposible que cobre precios muy bajos.
El objeto de la compañía es únic!\mente trabajar para que ésta camine al lado de
las grandes instalaciones de Europa y los Estados Unidos.
Las oficinas y depósito de la Compañía, se encuentran situados en la Plazuela de
Guardiola y está siempre dispuesta á instalar cualquier tnbajo que se le encomiende,
contando para ello con un depósito de maquinaria de la mejor calidad.
La Compañia ha prosperado mucho y sus proyectos para el porvenir son brillantes.

This Co:npany was organized under the laws of the State of New York for the
purpose of doing business in Mexico, cbiefiy as Agents of The General 1:.,Ject;ic Company, of New York, which Company owns and manufactures under Tbe Thomson-·
Houscon, Edison, Brush and its own systems for electric hghting, electric railways
and power transmission.
Tbis great Company operates three large factories, and gives employment to a
force of about e ight tbousand hands.
Tbe Company has connections in Germany, with the Union Elektricitatz Gesellschaft, of BerFn; in France with tite Compagnie Fran,;aise, Thomson--Houston of Paris, and in England witb the British Tbomson--Houston C'ompany, Limited, o{ London
all of which do a very large business in their respective territories covering ali Europe'.
The General Electric Company, of New York, has plants in ali the principal cities of Spanish America, and has also very important plants in Australia, South Africa, Japan, Canada, and in tite Brilisb and Spanish \Vest Indies
In the Republic of .\'1exico tbe machinery of this Company is to be found oper11tin&lt;r
in the Central Stations at Vera--Cruz, 1:ordova, Huatusco, Orizaba, Puebla Pachuc:
City of Mexico, Zacatecas, Guadalajara, San Luis Potosí, Monterey, SaltiÍio ;\fazat:
lan, Oaxaca, Hermosillo, etc.
'
Their power transmission plants can also be found in :\1ining and :'11anufacturing
Establishments at Pachnca, Real del ~Ionte, San Rafael, Amec!lmeca, Mirafiort:s Xt:gociación de Santa Ana, and other points through the Republic, as vell as many i;ola ted installations in factories, milis and prívate houses.
The i\lexican General Electric Company, by representing thís world famed house
is probably better equipped to supply electrical machinery and appliances in this Re:
public than any other similar institution in the world.
This Company supplies everything that is used or required in the business of furnishing electric light or power.
lts field is the supplying of plants for Street Railways, Power and Light purposes
and its generators, lamps and motors are durable. The :\lexican General Electric Com~
pany employs only the most competent electrical experts and engineers, and is fully
equipped to cope with any electrical problem, no matter how small or great it may bt:.
The Company bestows the same care to each and every plant they install irrespective of size, the smallest receiving the same care and attention as the larg~st.
Tbey do not pretend or endeavor to secure business on prices, as their apparatus
and supplies are constructed only of the very best material, and only the most skillt:d
experts are employed for installing the machinery, and it is therefore impossible that
tbeir estimates should be classed among the low priced.
The aim of this Company is to do the very best work according to the latest and
mo,t approved standards in the United States an&lt;t Europe.
The Offices and \\larerooms of this Company are located at Plazuela de Guardiola, this City, where they are always pleased to prepare and submit estímates to parties desiring first--class work, and where they carry in stock at ali times a full line of
electrical supplies of the very finest quality.
·
·
The Company is very progressive and the prospects for its continued supremacyare of the very brightest.

La manufactura de la con-eza es una ;ndustriri Je no, puPs no se usan, para hacerlo, más que los mejola mayor importancia en PSta llepública. Su conrnmu res lúpul os americanos y a lemanes.
en este país, durante los t'tltimoh mios, ha aumentado
La cerve,;a ha siclo puesta á prueba por jueces exnotablemente, hecho que 110 elche alarmará los parti- pertos, y ha sido dechtrada inmejorable en pureza,
darios de la temperancia, porque hasta cierto punto sabor y excelencia en general.
ha suplantado ni consumo do whiskey y tequila.
La compaiiia hace grandes negocios no sólo en Pueeno de los establecimientos do mayor importa11cia bla y la ciudad de ~léxico, sino también en gran núen i\léxico es la Cervecería Germa nía, la que ocupa mero de otras ciudades, y la cervecería tiene que hau,1 cómodo edificio en el jardin ele Sta. Olaya, de Puecer :i mi'Ls no podt&gt;r. El departamento de cerveza está.
Lla y tiene también su agencia en :\Iéxico.
á cargo de un experto cervecero a lemán.
La Cervecería produce muchas marcas de cerveza,
Tiene también un bien rnontado helador con las
reconocidas por compcte11 tes c,itadores, corno com• mC'jores y más modernas maquinarias de hielo.
pletamente ig·ual en calidad,i laque producen las meEl hielo se hal:e con las más puras aguas destiladas
jores cervecerías de lo~ Estado~ l."11idos.
y se ,·ende por mayor y menor en las varias poblaLas principales marcas de estas cervezas, son: ciones á lo largo de la vía del ferl'Ocarril.
Culmbacher, Pilsner, Export y Lager Beer.
El propietario, Louis Oli vier, ns un in telig11nte homEsta floreciente~ importante 11egociación fué esta- bre de emprJ~a y de negocios y uno de los hombres
blecid:i en Abril de 1895 y comenzó sus operaciones más conocidos en la República; es el propietario de
las haciendas Buena- Vista y Trini:lad, tiene un molien Septiembn, del mismo mio.
La fiLbrica es una ele las mejor surtidPs on la Repu• ~o en San Diego y poseé casas e n Tehuac:i.n.
blica y est:í. dotada de todo lo que una cervt:ceria moLa hacienda de Buena Yist,~ pl'Oduce azúcar, café,
derna de primera clase, con todos los últimos adelan- tabaco y ganado cabrio en gran cantidad, del cual se
tos y más recientes perfeccionamientos, put&gt;de neccoi- mata, anualmente, creciclo número, y sus pieles se
tar. ~ o se ha economizado cimero ni ing·ouio pr n~ exportan á Xow York, obteniendo altos precios en ese
mercado.
hacer de la fábrica un modelo en todo~ conceptos.
La Trinidad produce maíz, trigo. etc., de la mejor
El departame11to para embotellar está también completamente surtido, y la cervtlza embotellada es una calidad.
i\1. \Yagner, el administrador de la cervecería, es
especialidad en el negocio.
El producto, como he mos dicho, es igual al que se muy conocido y estimado en Puebla, habiendo residí•
e labore en cual·~uie.r parte del Continente America- do allí durante muchos años.

A rnost important industry in this Republic is the
manufacture of beer.
Dur ing t;:e past fow years the consumption of becr
in thiR couutry has increased very largely, a fact
which should not cause a dvocates of temperance
rnuch sorrow, because it is to sorne extent supplanti ng· the consumption of wiskey and tequila.
One of the most important establishments in :\Iexico is that of the Germania Brewery, wich occupies a
commodious building· at jardín.Santa Ollaya, Puebla,
and also llas a branch agl\ncy in tbe City of :\Iex:co.
The brewery produces severa! brancls of beer,
which are recoggnized by connoisseurs of this beve·
r age as being fully equal iu quality to the best beer
that is manufacturecl iu the Jeadiog breweries of the
Unitod States.
The leading braunds which are malle at this brew ery are the •Colmbacher,• •Pilsner&gt; cExport&gt; an,l
•Lager Boer. •
'l'his flourishing and leading enterprise was estabished in April lb!J5, and in September of the :,arne
year they comrnenced operatious.
The pla11t is one of the best equippecl in the Republic and is fitted up with all the necesbities of a modera
first-class brewery, with the latebt irnproved aml
most receutly perfected applianees known to the lrnsinoss.
Neither money nor genius has been spared to
make the planta modo! in every r espect.
The bottling· áepartmentismoot thoroughly equipped
ancl bottled beer is a special fcature of the 'iusiuess.
The product,· as we said. before, is the equal of that
made anywhere on the Awerican Continent, as ouly
the bese ofGerman American malt ami hops are U:,etl
in its manufacture. The beer has been subjectecl tu
the crit;dsm of expert'judg·es, aud has been pronouuced as txcellent in purity, flavor and goneral excellence.
The Cornpany does a large busii1ess, not only in
l'uebla aud the City of i\Iexil:o, but also i'n a number of
other town3, and the brewery is taxed to its utmost
capadty.
The urcwing department is in charg·e ef an abJe
and experícnced gorman brewe1·.
They have al30 a well equipped ice plant which is
fiUed up with the uest an:l most modernice machiue:;.
The ice is manufacmrncl exclusively from pure
de~tilled water and is sold wholesale a.nd retaH al tlrn
various towns along· the lines of the railroads.
The proprietor, Louis Olivier, is an enterprising anti
public spiritecl business man.
)Ir. Olivier, the owner of the browory, is one of the
best known men in this section of the Republic.
He is tho owner of the Hacienaas: Buena-\Tista i:.nct
Trinidad, and.has a mill at San Diego, and housos in
Tehuacan.
The proclucts of the Buena Yista hacienda comprise
sugar, coffee, tobacco and also large herds of goat;,
large numbers of which are killed annually ami the
hides exported to New York, comroanding the highest price in that market.
The Trinidad produces maize, wheat, barley, etc.,
and all of the finest quality.
i\Ir. Wagner, the General Manager of the brewery
is well known and hig·hly esteemed in Puebla, having
rcsided there for many yean.

�Número Extraordinario.

EL MUNDO.

Septiembre 19 de 1897.

Hotel de "La Gran Sociedad."
Probablemente el espejo que mas refleja los refinados gustos del día es el Hotd
moderno. Si viajamos con lu¡o aun queremos mejor alojamiento que nos e~pere al
fm del viaj&lt;:.
Como consecuencia de esto la necesidad de He.teles Palacios para el confort de la
vida actual, cosa de que no puede presc111d1rse y de la que en efecto no se prec1nde.
Toda gran ciudad uene grandes noteles y uno de los principales aunque de los más
nuevos de )léxico, es el hotel de la Gran !'&gt;ociedad, sin duda uno de los más grandes
y modernos 1:n su arreglo y menaje.
En )larzo de 1b97 ;\Ir. Arroaud Franck su actual propietario, despues de haber ia•
vertido una tuerte ,uma de dinero, en renovar todo el edilicio, abrió ,us puertas al público, y tiene ya un buen negocio e,tableciao y favorecido por algunos de: nuestros
principales bombees de negocios y v1a¡eros.
El edificio situado en lugar muy céntrico, Calle de San Agustín Xo. 1.i, el me jor
cuartel de la Ciudad, cerca at: lo~ Teatros y casas de comercio, y por cuya puerta pai.an los tranvias para todos los lugart:s de mas importanCJll de la Ciudad¡ es de: bt:lla
arquitectura y apariencia, y t:stá construido de piedra y hierro.
Consta de tres pisos, de espaciosas dimensiones, y tiene tres patios que rodean
los cuartos para los pasaj.,ros.
Aun que el exterior ba sido cuidadosam-:nte atendido no puede dar idea del derroche de 1ujo que se ba emplt:ado en el interior del edillcw.
De la calle se t:ntra á un gran patio en el que se hall¡tn las oficinas del Administrador, salones, y cuartos de 1&lt;:ctura que se hallan er t:l piso bajo.
Del otro lado del patio bay, en combinación con el Hotel un Restaurant francés,
y cantina. El Restaurant se haya bajo la dirección de un inteligente cocinero lrancés
que estuvo muchos años t:n el Hotel \\' aldorf de Nueva York.
En la cantina encuéntrans~ los mejores vinos importados, licores y cigarros.
Para el ascenso al primer piso hay dos hermosas escaleras de servicio. Los balcones de todos los pisos uenen pavimentos de marmol y barandal de hierro.
Todas las comodidades que se hayan en los Hoteles de primera clase de México
se encuentran también en la Gran Sociedad, inclu~o luz eléctrica, baños, y umbres
eléctricos.
Los pisos superiores contienen sesenta cuartos dormitorios, aislados ó comunicados entre sí con aire y luz bastantes y bien amut:blados.
La casa montada bajo d régimen Europeo, cobra precios excepcionalmente razonables considerando el t:xceleme servicio que t:n dla ,e disfruta. Las habitaciones
cuestan de uno á dos pesos dianos segun su colocación.
En el Restaurant puedt: obtenerse una comida tan buena como en cualquiera parte
de la ciudad por únicamc:nte 75 centavos.
En el servicio del Hotel empíeanse solo criados atentos y corteses y todo se conduce bajo el rég11n1::n de botele, de primt:ra clase.
l\1. Franck es persona entendida en el manejo de Hoteles con 14 años de experiencia adquirida t:n esta, y diez en uno de los prmc1paks Hoteles de 1\ueva York.
Hombre dt: empresa y hab1hdad, conoce bien la ciudad y es un caballero muy popular
y estimado de los hombres de negocios y del público que viaja. Habla inglés, trancés,
español, aleman é italiano por cuya circunstancia su Hotel es el que debt:n preferir los
t:xtranjeros.

-

- = = = ===

Hotel "La Gran Sociedad."
Probably the mirror tbat most trnly reflects the lux11rious tastes of to day is tbe
modern bote!.
11 we travel in luxury we certainly want even grander entertainment awaitlng us
a t tbe end ot our ¡ou rno::y.
As a consequt:nce, the providing of palatial hostelries are an essential feature of
life to day, that cannot be, and wbat is more to the poont, are never overlooked.
Every large city has 1ts greut hotels, 1&lt;nd one ot the leadiog, altbough one o' the
newest in i\fr:xico Ctty isHott:1 , La Gran Sociedad, , witbout doubt one of tbe mos, modt:rn in its arr.. ngem.-nt and equ,pment, 01 ali tbt: great hostelrit:s of our city.
In :11arch lb~7, )Ir. Armand Franc.:k, th;, proprietor of this popular hotel, after
spending a large sum of money in renovating tne bmlding throughout, opc:nt:d tbe
doors to the pubhc, and has 1&lt;lrcady built up a !urge business 1hrougll the patrouage of
i.ome of our Jt:ading business mt:o and the travdhng pubhc.
The building, which is ceotrally located at Calle !'&gt;t. Agustín nomber 14, is in the
best sect1on ot we city, convt:nit:nt to theatres, busint:ss houses, strt:t:t caes passing the
doors to ali places of importance, and is of hand,ome archite.:tural a¡,pc:arancc, built
of stone and iron.
·
lt is three stories bigh and of spacious dimensions, having three patios or courts
on ,, hicb the rooms lace:.
Tnougb thc: exterior has received great attention, it is u pon the interior tha t luxury has bet:n la vtsbed witllout stint.
From tbe street you first emer a large patio and next is the office, parlors, reading rooms, etc., whicl1 are on tbe ground tloor.
ln connecuon with tbe hotel ts al,o a f1rst-class frt:nch restaurant and bar, located
on tbc: ground lloor lacing tbe strec:t.
Tb1s restaurant 1, unac:r an able and efficient french chef who has had many years
expem:ncc in the hotd \Valdorf of l\ew York City.
In tne bar are carried the fint:st of imported wmes, liquors and cigars.
Lt:ading from tne patio to tbe second lloor are two handsome marble stairways,
while from 1&lt;nother pauo is anotbt:r one.
The balcomes around the second and tbírd floors are ali tiled with marble, resting
on iron beams.
hvery modero convenience or appliance that is found in any first class hotel is
found hc:n:, iocluding electric light, batbs, dectric bells, etc.
The upper floors contain 6v bedrooms, single or en suite all, of wbich are bright,
airy and nandsomely furnished.
The house is conducted on the European plan, and the cates are exceptionally reasonabl-=, com,idt:riog the t:xcellent serv1ce, ranging trom :::;1 00 to $2 00 pee day, according to location of room, while at the restaurant can be bad as fine a meal as ii
servt:a anywhere in the city, and for ooly 75 cems.
Only courteous and pollte assbtants are employed in the hotel, and everything is
conducted on strictly tirst class prmciplt:s.
Tbt: proprietor, ,\Ir. Franck, 1s a botd man of wide experience, having been in that
business rn tnis city for the pa,t fourteen years, and prevwusly bad ten y ears experi•
enct: in sorne of the leadmg botelsof Xew York City.
He is a man of enterpnse and ab1lity, and owns considerable city realty botb
improved and ummproved.
;\lr. .Franck is a very popular gentleman and is higbly esteemed botb by the business men of our cit/ and me travelling public.
He speaks Fn¡¡-lish, French, German, Spanish and Italian fluently a nd for the
English speaking people, ibis is the hotel to stop :1t•

TOIIO 11,

••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

LA FOTOGRAFIA.
Ji.a ~otografia l? Ca ~nstitución, que supCe tanto á Cos ~distas be ~rofesión como á Cos be ~fición con ~nstrumenfos
l? su,pCementos.
La Compañia Americana de Suplementos para el arte fotográfico, cuyo despacho y
casa de venta en gran escala, está situado en la calle de Gante núm. 8, y el de al por
menor en la del Coliseo núm. 1, puede jactarse con justicia de ser la única, que satisface: las exijencias del público mexicaro.
Tarea bastante difícil sería, precisar la época, en que por vez primera, se conoció
el descubrimiento llamado Acción Fotográfica.
Se asegura, que en las pieles, y por medio de los rayos solares, fué donde primeramente se observó el fenómeno y que este es el verdadero efecto de la radiación solar. El mismo origen tiene el oescubrimiento de la obscuridad de los papeles se,isitivos, que actualmente están en uso para la operación de imprimir las fotografías. Pero ante todo debemos aceptar la autorizada opinión de Scbee1e, químico sueco quien
observó después de un exámen científico el efecto de Id acción obscura de la luz del
sol sobre el cloridrato de plata. Este inteligente quimico descubrió por medio de sus
experiencias, que cuando el cloridrato de plata se expone á la Acción de la luz, bajo la
acción del agua, el primero se disuelve en la substancia liquida, y que si agregamos
caústico á esta substancia, nuevamente se presenta el cloridrato de plata¡ y que si á
este ingrediente se agrega amoniaco en líquido, se forma un residuo insoluble de metal
igual á la plata. Ya hemos dicho que Scheele fué la primera persona que obtuvo los
análisis quimicos combinados con el espectro solar, allá, por el año de 1781, análisis
que sirvieron de rudimiento á la ciencia de la fotografía. Luego de período en período
se han presentado personas inteligentes y químicos, que han hecho diversos ensayos
viendo coronados sus esfuerzos, basta la fecha en que ya se obtienen los mejores ingredientes para el adelanto de la ciencia fotográfica.
Hasta el año de 1864 en que Bolton y Sayee descubrieron un nuevo procedimiento
que llamó la atención de toac,s los fotógrafos y luego una substancia de gelatina, Collooion,no se dió un impetu á la fotografía, que basta entonces era desconocido. Naturalmente, desde esa fecha hasta los presentes días se han hecho otros descubrimientos, y año
tras año descubrimos todavía nuevos ingredientes; asl es que con propiedad puede decirse, que á pesa, de los años transcurndos, la fotografía que hoy existe es un perfeccionamiento del descubrimiento primitivo.
La Repúblicll Mexicana con su bello clima y constantes días hermosos, presenta
mayor atractivo que ninguna otra parte del Continente Amt:ricano para que cultiven el
arte de la fotogrufía los profesionales y los aficionados.
En otros lugares del mundo, el cielo está cubierto perpetuamente con nieve y rnmbras, y obscurecen el horizonte es¡,esas nubes, que hacen imposible por varios meses
del año el trabajo f8tográfico.
Verdaderamente la República Mexicana puede estar orgullosa de ser una de las
pocas partes del Universo donde reina una constante primavera, siendo los días más
claros y el cielo más hermoso, lo que como todos sabemos produce la delicia de los aficionados á cultivar el arte fotográfico. l\liles de personas visitan anualmente este
hermoso girón ~el Universo y ".º~vemos á r~p~tir, que no hay país en el mundo, que
sea más apropiado para el v1s1tante ó aficionado en demostrar sus aptitudes en

la fotografía, pues aquí pueden sacarse con facilidad los bellos paisajes que se deseen
pilra satisfacer sus caprichos. Cada viajero ilustrado y amante de lo bello está obligada
á proporcionarse una máquina fotográfica ya st:a grande ó pequeña, y el que no la poseo
cuando llegue á la ciudad de )léxico, Jo mejor que hará es procurarse una antes de salir á recorrer otros puntos de la República.
Es de recomend..rse el establecimiento que con gran éxito se ocupa en este giro
mercantil y que tiene especialidades en este ramo llamado cAmerican Photo Supply
Company, cuyos dt:spacbos ya hemos indicado donde t:stán situados. Esta compañía
tiene: constantemente: en venta gran surtido de toda clase de camaras grandes y pequeñas, lo mismo que inmenso surtido de suplementos. La compañia al recibir un pedido por mercancías hará el empaque y lo embarcará en cuanto reciba la orden, así es
que los turistas en caso de tener necesidad de suplementos los obtendrán sin demora si
se dirigen á esta casa.
Esta compañía estableció su negocio en i\léxico en Xoviembre de 1895, y desde un
principio alcanzó los mejores resultados dt:bido á la buena clase de sus mercancías lo
mismo que al modo de comportarse en sus manejos. La compañia vende á los comerciantes por mayor y menor, y á varios representantes directos que tiene en esta República toda clase: de artículos, aparatos de fotografía, materiales, etc., cada uno con su
descripción, incluyendo las mejores cámaras y todo lo necesario, así como los más excdentt:S ingredientes y todo lo indispensable para surtir á la moderna, á un establecimiento de fotografía.
Para los aficionados tiene un gran surtido de aparatos con sus respectivas descripciones. También son agentes vendedores en la República de los celebres East•
muns Kodaks, de la i\I. A. Seed Compadia de Placas secas de St Louis, de l ,l Rochester Cátt1ar" Compañía, Rocbester y de la Bausch y Zomb Compañía de Optica de Rochester. La casa de ventas al por mayor y los depósitos son espaciosos y completamente arreglados é instalados á la moderna conteniendo en sus bodegas gran acopio
de mercancías. La Compañía Americana de Suplementos para Fotografías es la más
grande y más solvente que existe en l:i Republica Mexicana, la misma reparte anualmente un bonito catalogo, el que remite junto con las circulares á las personas que
lo soliciten.
En la casa se encuentran empleados muchos dependientes y unos atienden el despacho en esta ciudad y otros están viajando y tomando nota de lo que los clientes nc:cesitan. El Gerente es el Señor S. R Crump, persona muy emprendedora. El Señor
Crump, es de nacionalidad americana y ha t:stado muchos años en este mismo giro de
neg·ocios en Louisville, Kentucky.
El caballero indicado es de un caracter muy afable y en todo tiempJ está dispuesto á mostrar sus mercancías a las personas, que lo soliciten.
No está de m.1s repetir, que en sus bod.:gas hay una gran y variada existencia,
puesto que esta es la compañia que surte á los demás establecimientos de la República Mexicana.

Gfiesta infantil en el Cfíi,oli ael $1iseo.
Olh11Jn &lt;lo , Tnt16 ;\[ . Vllla•n no..

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO

180

DOMINGD

s de SEPTIEMBRE de ,897

está derramando lágrimas, la fortaleza de continuar ha ._
ciendo el bien cullndo continuamente se estáo reoibien ....
do ofensas y contradicciones1 no se encuentran sino á
los piéB del Crucifijo.

TOM0,11

MEXICO, SEPTIEMBRE

I2

DE •897,

~
''

'

~

¡

'.,

1 ,.

,,
Tres camisas de dormir.

}
¡

S61o se consigue no ol\\idar nada, por el hábito de no
hacer una cosa sino deE!pués de otra, de no pensar sino ea
La ciencia de loe detalles, tal como no&amp;otroa la enten- .la cosa que se tiene que hacer, y por la obligación que se
demos, ee compone de las cualidades siguientes: tener me· impone uno de apuntar en una cartera que se lleva eiem.
pre consigo, 'todo lo que se tiene que hacer.
.
moria, len~ reflea:i6n, tmer un humo-r igual.
Otra regla muy importante serfa la de llena; un deber
1'ener memoria. La .nemoria ea esencial en los detalles
ele la vida, el olvido destruye las más cordiales é íntimas inmediatamente que el momento de llenarlo ha llegado.
Tener reflexión. Esto ea, no dejarse dominar y turbar
relaciones.
El olvido hace que no se proporcione á las personas de por loe acontecimientos impr0vistoe, sino considerarlos
algunos mome'ntos al menos, con sangre fría, y después
la casa las cosas de que tienen necesidad.
Es una friolera algunas veces: un objeto pequefl.o é in- obrar¡ es raro que no i;e vea claro lo que debe hacerse,
cuando se está tranquilo .
.Así, por ejemplo, si á la hora de córner llegan de impro
viso uno 6 dos amigos. Procurad estar desde luego ama
Pieza entera de vestir.
bl"', disimulad vuestro embarazo, con un aire alegre, y
durante algunos mjnutoe, pensad si tenéis algo de reeer•
Espero con gran fe, Pepita bella
va, si no hay nada en la bodega para improvisar~ ó algo
que el hombre fiel que ha de llamarte e aposa
que mandar comprar en la fonda vecina; después id á dar
haciéndote dichosa,
vuestras órdenes, sin precipitación, sin turbación.
en t[ desmentirá la frase aquella
Si alguna·deegracia ha sucedido: un incendio, un ata4ue
de-u¡A.y infeliz de la que nace hermosa!&gt;)
repentino que ha herido á un miembro de la familia
ÜAMPOA.?itoR.
procurad contener vuestro susto, qQ.e no serviría más
que para aumentar el
mal¡ antes de dar orden
alguna, ved, ex.aminad:
esto es obra de algunos
eegundoa¡ después obrad
prontamente. Multiplíca•
OE!, pero sin embarazaros.
Si todo está en la casa
en el orden que hemos in·
- Caracol ó cbainbra.
dicado, encontraréis á la
mano todo lo que os es
significante que se os ha encargado, un gasto de algunos necesario.
centavos .......... Y porque habéis olvidado esa friolera, el
El orden ea un gran re•
qud os la ha encargado ya no se atreve á. reiterar su encurso
en esos momentos
cario 6 su pedido; se cree despreciado y la frialdad code turbación.
mienza á introducirse.
La presencia de ánimo
Y voe misma os preguntáis tal vez, por qué vuestro
pr,dre, vuestro hermano, vuestra amiga tienen eee aire es una de las cualidades
de embarazo que notaie en ellos y aun os comunican á más neceearias á toda per·
vos ...... ... Un nuevo olvido al día siguiente determina el sana que está obligada á
mandar¡ depende mucho
malestar.
del carácter1 p0l"o puede
El olvido es el que impide que paguéis á un obrero que
también adquiriree por el
Cuatro camisas de vestir.
tiene neceeidaél de eu salario, y que varias veces ha traí•
hábito.
do BU cuenta que siempre habéis olvidado. Durante este
La confianza filial en
ti 1mpo sufre él y BU familia, habla mal de vos, se os
Dios, la fe en un socorro extraordinario del cielo, que no faltará
acuea.
nunca á. la hora del peligro, fortalecen el espíritu más tímido.
El olvido de una cita dada á una obrera, la hace ir y
Ten-er un humor igual. El humor igual qne supone una gran
venir varias veces, y la hace perder lo menos un cuarto virtud, es la consE!cuencia de una vida regular, reflexiva y piadel día, tiempo de que tanta necesidad tiene para vivir y dosa. Se encuentra rara vez en lae jóvenes acostumbradas á ver
trabajar.
realizados todos .aus antojos; así, necesario es decirlo, su
servicio ee más temido de una criada que el servicio de
la casa entera.
Esperad, pueA, siempre ser contrariadas, aprended á
serlo, y que nunca el fastidio 6 el despecho, os haga omi·
tir el más pequefio de vuestros deberes.
Tener el humor igual es no impacientarse por las pequeñas faltas 6 loa ligeros olvidos en una familia. No te.do puede marchar diariameLte á medida del deseo de la
cabeza de casa: habrá en torno suyo falt!LB cometidas; oi ·
rá palabras desagradables; se verá mal atendida, mal
comprendida¡ algunas veces malignamente contrariada;
con frecuencia experimentará eea.s decepciones que resfrían; sentirá su buena voluLtad, su abnegación, despre·
ciadas, desconocidas, olvidadas. ¡Ohl que levante los
ojos al cielo¡ si no es profundamente piadosa, no podrá
contener ni las lágrimas ni el despecho .
• ,..¡:;,,.
Y neceeario es, ein embargo, que todo esto quede en el
~
interior¡ sólo con la sonrisa y la afabilidad puede cum Enagua blanca y de color.
.
.
plir su misión, Y el valor de sonreir cuando el corazón
CUALIDADES DE LA CIENCIA DE LOS DETALLES

Tji

,.

~.,,:;r,t.r. .

Calzoncillos para señora.

Smpertinencia.
DlbU)O de José M:. Vllla1,1ana.

�..

,

BL MUNDO

.''EL M.tJNDO."

Qíl uasallajt mercantil.

Semanario llu•trado.
Con motivo de nn recienie debate, se ha lanzado al público una vieja pala):&gt;ra de la que ee pretende hacer toda
KBXroo
una teoría económica: el vasallaje mercantil. ¿Qué ee
Toda la correspondencia que ae relacione con la Re• quiere decir con esta frase que ha circulado de boca en
boca y de periódico en periódico, como una verdad indis•
ücclón, debe eer dirigida al
entibie? ¿Cuándo un pueblo eetii sometido al vasallaje
Director, Lle. Raf"ael Rey-es Spiudola.
mercan,il de otro? ¿Cuando el primero de estos dos gruSecretario de Red acción,
pos humanos acude al eegunlo en demanda de produc·
Amado Nervo.
ioe para atender á. eue necesidades?
En el modo de ser de las nacionalidades modernas no
Toda la correspondencia que se relacione con la edición
existe
un Estado q1:e baya logrado desligarse de eee va·
debe ,er dirigida al
eallaje: todos se encuentran sometidos á. eee Jugo que ee
Gerente, Lle. Fausto Moguet.
de la civilización y tiende á reunirá loe puebloa, hacienLa subscripción &amp; EL MUNDO vale $1.25 centavos al do pardcipe á la humanidad de las ventajas del progreso.
mes, y ae cobra por trimestres adelante.dos.
El bello ideal de crearse una exietenciaaielada, indepen·
Nñmeros sueltos1 60 centavos.
diente, única, no se. ha realizado en ninguna sociedad.
¿Pero realmente, el pueblo que compra mercancías á.
Todo P•&amp;o debe aer precisamente adelantado.
otro ¿se halla sometido A un vaeallaje? Eeta_idea supone
BEGIBl'RADO COMO ARTÍCULO DE BJDGUNDA CLASE,
que en toda operación de compra-venta hay un amo y
un esclavo, un !'xplotador y un explotado1 y según este
criterio el comprador está á merced del vendedor, y este
ejerce wbre aquel una suerte de tiranía.
A nadie le ha ocurrido, sin embargo, illiaginar que el
sastre, el abarrotero, el zapaiero, en una palabra, todoe
loe proveedores, imponen al consumidor un vasallaje
mercantil. Pero tratándose de colec~ividades parece que
La nota pa lpitante de la semana ba sido. la expulsión
no rige el mismo criterio aplicado áloe individuos, igdel territorio de la República 1 del ciudadano francés Jo•
noramos porque razón.
eé Ventre, ya lanzado de tierra eepafiola por sospechas
Un pueblo que compra á otro mercancías no da muee•
de anarquista. La medida ha parecido á algunos cotrae de esclavitud alguna, y, aniee por lo contrario, tal
legas poco juetifioada. ¿Qué hechos positivos han apoyahecho revela que esta colectividad ea bas~ante poderosa
do esta determioación?
para prop0rcionaree un gran número de satisfacciones.
A nuestro juicio ha debido bastar el prec8dente de la La ciencia económica nos eneefl.a qc.e los paíeee que arroexpulsión de E!!paña, para negará Ventre el eu~lo na•
jan una cifra elevada de imporiaciones de productos ex:•
ciona1. En materia de ana1quismo todas las precaucio• lranjeroe, eon loe ricos, y eeto es \Bn sencillo de comnea se antojan pocas, y loe gobiernos europeos han com- prender que no se necesita gastar el tiempo en magnas
prendido, por ffn 1 la necesidad de desarrollar una actidemoetracionei.
va vigilancia, uno. severidad inquebrantable, para puriL3 ttoria dtd t'(,lsal[oje 11ierc,. mtil e0lo pudo tener buen
ficar el aire envenenado á. trechos por las fermentacio-- éxiL-o en tiempos en que loe errores más monumentales
nes del impuro grupo.
circulaban como moueda corriente en materia de fenó·
Ventre á nuestro lado, con la marca fijada por la ad•
menos económicos; de aquella época hemos salido ya,
ministración espafiola, no hubiera sido sino un objeto por fortuna, sinceramente arrepentidos.
de constantes preocupaciones, una personalidad provoHoy tet&amp; euficientememe probado que si un solo indicadora de eobreealtoe y temores á quien la comunidad po• viduo no baela para llenar por su propio esfuerzo sodaa
dría con razón rechazar de su seno. Y el Poder Públi•
sus necesidades, una eolll nación ee in:u.ficienlit:1 pa.raaten•
co ha estado en lo justo eliminando e8t.a causa de suder á las exigencias de una vida civilizada.
frimiento, con tanto mayor motivo cuanlo que la expul•
Un gran aliento de e1.,Hdaridad sopla sobre todos loe
aión no constituye ningún castigo.
pueblos de la 1,.i~rra.
Pero vamos ii suponer m!h todavía: que el individuo,
sobre quien ha recaído la sospecha de anaiquieta, resultara limpio, y qoe el gobierao español hubiese cometido
un acto de ligereza al resolver eu expulsión. Pues bien!
ni aun en este caso juzgamos que el gobierno de Méxi•
co ha procedido desacertadamente.
RESUMEN.-Un• fase nueva de I• alianza franco-ruVentre, inocente ó culpable, era un motivo de alarma
sa,-La 11¡:a universal antibrltinlca.-Laa c:auaas
social, y ante esta euprem11 razón no deben buwaree
que l.a hac:cn poaible.-EI Continente .Nee:ro,-EI
otros argumentoe. Un acto de injusticia cometido conimperio c:olonial y la• rlv•lidadea europeaa.-lmtra un individuo-y en el suceso á. que nos referimos
paalbilidad in¡:lea•.-La p.az entre &amp;recia y Tur•
volvemos ii decir que no vemos tal injusticia, puesto que
quía.- El porvenir del helenlamo.-Concluslón.
no ha habido cae,igo-que favorece á una asociacion, ee
encuentra dentro de la má.e elevada moral sucial. El in Ya hemos hajlado del en,ueiaemo con que ha sido
divíduo desaparece frente las necesidades de la especie,
aplaudida en Francia ladeclaracióu oficial de eu liga con
y la personalidad resulta microscópica ante loe fines de
Rusia, y noe hemos extendido sobre loe justos motivos
la humanidad.
· que tienen loe Crance~s en eu exaltado patrio idmo pa·
Nosotros no podíamos permanecer tranquilos, sabiendo ru regocijarse, viendo al país recobrar el alto puesto que
que teníamos á nuestro lado á un hombre rechazado de
ha ocupado en el movimiento pol.ftico de Europa.
una nación, y que eete hombre se encontraba en posePero ya nos llegan loe comen&amp;arios con que la prensión de informaciones reagoeas en materia tan terrible
sa reposada juzga del acontecimienio de máe importancomo el anarquismo. Y esto ¿cuándo? Cuando las legis• cia, en estos tiempos para el porvenir de la República.
laciones europeas han iniciado una vigorosa campana A pesar de loe delirios patrióticos y de loe arranques
contra todo hecho que constituya un medio de propa- verdaderamente juveniles que ha tenido el país, así en
ganda de la desquiciadora doctrina; y cuando loe aten- la vil!ita del Czar á Francia como en la del Presidente á.
tados de la siniestra asociación han com~nzado á. reno- la capital del Imperio Moecovha1 caei es preciso convevS:ISe con mayor fuerza,
nir en que la alianza no ee ha pactado para satisfacer
Ya que el país no se encuenira en condiciones de pro- odios de venganza y aiiejoe deseos de desqoite.
ducir expontáneamen te el envenenado fruto, procureEste cr~terio, que hubiera podido eat.iefacer á. loe ele•
mos que la importación humana no presente un solo
mentas inquietos, á 1os eepírisus L-urbulentoe, .1. loe ánip urdo 11egro 1 producto de una podredumbre interior.
mos impacientes, que anhelan la rei;ancha ii cualquier preEn este orden de ideas y dentro del actual estado de cio1 no es el que ha presidido las negociaciones franco•
cosae, ea indispensable que cada personalidad aparezca tueae, celebradas entre espléndidas fiestas y ceremonias
como la mujer de Cé3ar: al abrigo de toda doda !
pJmpoeae en el Castillo de Pc,terhof. Un ideal má.e alto

Tel6fono 434.-Calle de Tiburcio ntam. 20.-Apartado S, b.

Mota, tbitorialts.

Una me~i~a precautoria

i,olítiía Qientral.

DD ■ l ■ IID •• do SlP'Tll ■ IRE do 11117

ee ha perseguido, tendencias superiores

88 han buscado,.
y 88 ha procurado, anie todo, la conservación de la paz
y la lranquilidad de Europa.

•*•

Tiempo ha que ee advierte que la Gran Bretaiia ee ha•
lla como dislocada del concierto general de las potencifl.e...
Fija eu atención en eue propioe iniereees é impuleada
por sus necesidades de expansión territorial, camina fir •
me, ensanchando eue dominios, dilatando eu colosal imperio, multiplicando eue numerosas colonias, sin curaree para nada del ajeno derecho y de extrafl.as prerrogativas. Preocupada hondamente de la realización de ene
inmeneoa ideales de grandeza, no mira á. quién hiere ni
pá.ra mientes en quién aplasta, y engreída en eu e.&lt;1:p léndido aislamiento, va derecho á. cumplir los mandatos de
eu politica tradicional.
Bastaría fijarse en sue tendencias universalmente do•
minadoras sobre el Continente Negro, para comprel'dercuán cercanas á la verdad están nuestras apreciaciones.
Declarada el A(rica por la civilización europea terreno
baldfo, abierto á todas las ambiciones, allí ee lian dado
cita los pueblos, en apariencic, para preparar la cultura
de las tribus salvajes en el tiempo porvenir;en realidad,
buecando ana válvula de escape al exceso de población,
qne no puede nutrir ya suficientemente el suelo, agotado.
y empobrecido de su estrecho t~rritorio.
Allí también ee han puSAto frente á frente sodas los
apetitos, todas lae concupiecenciae, y amenazan con formidable choque, en no lejano día, por la posesión del
inmenso territorio.
Ade]:antándose la Gran Bretafl.a á. loe deseos de otroa.
y precediendo á. loe intereses de los demás, ha ido pre·
parando el ierreno en su provecho, para apoderarse, sí
no de todo el territorio, ef de la influencia general eo·
bre él. Due:iia de las ricas colonias del Cabo, ieníendo.
bajo su protección caei abaolula, el Valle del Nilo y
extensas pose!ionee en el litoral del Océano Indico y el
Atlá.ntico, pretende unir todas estas colonias con las fér•
tiles regiones del centro, que ha descubierto, estudiado
y sujetado á en dominio.
Por eso arma las expediciones á la Alta Abisinia, sin
atenderá Jas reclamaciones de Francia; por eso compro•
mete á Italia en la colonia de Erythrea, que le allana el
camino, y por eeo también, lenta y gradualmente, va
avanzando al Norte, al Sur, al Oicidente, al Oriente,.
para ligar eue posesiones en las fértiles riberas del Victoria y del Alberto-Nyanza.

•••
En esa empresa, posible aerii que con escasas dificulta•
des sojuzgue tribua, encadene pueblos salvajes y destrone reyezueloe; pero no dejará de lastimar también loe
intereses de naciones cultas, iniciadas en las vías de la
expansión colonial, á favor de las regiones africanas¡ y si
el Soberano de Asbantee, el Sultán de Zanzíbar y el Jefe
de loe matabelee ee someten, sin protestar, ii eu destino,
la república de Tranevaal ee yergue, Alemania ee siente
recelosa, y Francia no puede olvidar el Egipio legendario,
que conmovió Napoleón con eu espada y transfiguró Le·
eeepe con eu ciencia.
Además, ¿no se disputan la Gran Bretafl.a y Rusia el
predominio en el continente asiático? ¿No compiten pa•
ra adquirir influencia avasalladora en el lejano Orientt:?
Todas esta, son razones que hacen presumir la poeibili·
dad de una liga anti británica general, que sirva á. refrenar las poten~s am bicionee de la temida Albión, cuyo
influjo ee hace sentir en Wdoe loe mercadoe., ee ex:tiendeá todas las zonas y pone á tributo, por medio del comercio, las acti vidadee de todos loe pueblos,
Entre tan\O el gobierno del Reino L nido, orgulloso de
su tradición y contando con el apoyo del gran pueblo
que representa, sigue iJ.Dperturbable eu carrera; si comprende el peligro que lo amenaza, no lo preocupa un
punto, y á. lae sordas maquinaciones de eue enemigos, .
francos ó embozados, contesta anticipadamente con la
magnífica revieta naval de Spithead, donde, ii pretexto.
de una ceremonia pompoea, desplegó á loe ojos del mundo absorto, todos los recursos de su inmenso poderío,
-para indicar que no ha renunciado ni pretende renunciar la supremacía que ha conquistado sobre loe marea..
del planeta.

•
••

Por fin, ee ha consumado el sacrificio de Grecia, y des•
puée de la humillación de la derrota 1 ha tenido que scep-

DD ■ IIIGD

U r el nombramiento de una comisión iniernacio.

IIS

BL MUNDO

12 do SlPTIEIIBRE do 1897

DA.MA.S MEXICANAS

nal que vigile ene. finanzas, para poder atender 4
la indemnización de guerra que debe pagar á Turquía.
Ha debido ceaer á Jae insinuaciones de Alemania, aceptadas á la poetre por Inglaterra, con
la esperanza, poco fundada, de ver alejaree de eu
territorio al feroz mueulmán 1 que lo asuela despiadadamente.
Comprometidas las rentas públicas para garantizar el empréetito:de la indemnización, -paraliza•
da la actividad industrial y mercantil á causa de
la guerra deeaetro,a, domti'iadoe ene bríos inaeneKtoe, humillado y roto, el infeliz reino helénico ,iene delante de sí una tarea difícil y dolo-ros a, para curar lad hondas y crueles heridas que
ha abierto en su cuerpo el hierro otomano.
Después de la tremenda crisis tiempo ee de recobrar ene antiguas energfae1 olvidar loe eternos
bizantinismos que lo han debilitado en el inte•
rior, dejar enmohecer ene armas melladas en la
lucha: y recoger la apagada antorcha para alum•
brar áloe pueblos de su raza, que tardeó temprano ee han de incorporará su or~ aniemo para vigo•
rizarlo, fecundarlo y hacerlo digno de deeempeflar su misión providencial sobre la tierra: Unir
bajo una sola eneefl.a yen una sola patria loemiem·
broediepersoe del helenismo que aun gime eeclavisado bajo el poder de loe degenerados Osmanlíee.
E ntonces será Grecia digna de su nombre y de eu
gloria.

X. X. X.
9 de Septiembre de 1797
NOTAS E

! ■ PRESIONES

_J

E l hombre que tiene necesidad de míes el hombre que yo necesito.
Thomas Adam.

*

** á u-na dama piadosa de
Es muy difícil persuadir
que viva tranquila y ee parezca á. todo el mundo.

Srita. Gna roaria !blango!a.
(DE MO?i.TERREY,)

quianoe la Gacetc~ d.e Madri.d, afl.adiendo á la entrega alguna palabrilla eueHa en eón de mofa, por
que ya podía calcularse lo que contenía el texto
del periódico oficial: elt"'gios y ditirambos al Rey
y á. eu Gobierno.
Sin embargo, el Músico mayor era el lector y eue
amigos y correligionarioe loe oyensee.
Una noche, como el due.f'l.o del café no traía la
Grmta, esta omisión causó extrafieza al concurso;
Deeiderio llamó al due:iio del establecimiento, y le
dijo.
- ¿Cómo ee ha olvidado usted de traernos el
papelucho? ¿Xo eabe usted que nos interesamos
mucho cuando leemos en la primera plana: ((S.M.
el Rey (Q. D. G ) evntinúa bueno en su importan'8 ea1ud,1? ¿Cómo nos priva usted de esa intereeante noticia? Traiga usted la (Jacef,a, que que•
remos saber cómo eeeLcuentra S. )l.
Y repuso el cafetero:
-No puedo complacer á uetedf-e. El Subdelegado principal de policía de esta ciudad, eeth r
Conde de Mirasol, ha prohibido que se lea la Gnceta en voz alta en loe cafés y en loe corrillce.
Todos quedaron estupefactos de la noticia.
Pero Sarmiento, el maestro del eaetre, ora porque era de caracte1 más enérgico que eus compafl.eroe, ora porque loe vaporee alcohólicos ee habían subido al cuarto principal de en cuerpo, comenzó á. murmurar en alta voz y á ceneurar la
medida con aspereza tal 1 que algunos miembros
de la policía secreta, que vigilaban el café porque
acudían á él gentes soepecnoeae del abolido sistema, ee lanzaron contra el pobre eaetre y le llevaron preso, y sus amigos deeertaron del lugar ein
defender á en in Ít' liz compafl.ero.
Enterado el Conde de Mirasol de lo ocurrido,
mandó poner en libertad al pobre eaetre, con
apercibimiento de máe templanza y menos enojo
contra las medidas de la superioridad.
Cundió po~ Cádiz la noticia :del suceso, y al fin
ee supo que la prohibición de que no ee lt-yeee la
Gacda en t•oz alt1t, no era una medida política, sino
económica.
Se babia procedido á esta determinación con el
objl:'t.o de aumentar la venta del periódico oficial
en bent ficio de la Real Imprenta.

El 1 adre Faber.
"LA LENGUA SAGRAOA. ••

RPcientemente ha publicado M. E. Slldi un libro, titulado La lengua ,agrada, que ha llamado notablemente
la atención no sólo de loe filólogos e:no de cuant.ae per ·
eonae siguen con algún cuidado el moYimiento científico
de nuestros días.
M. E. Soldi cree ver la gfoeeis de todos nuestros idiomas y la prueba irrefotable de la unidad de nuestras
creencias, de nuestra civilización y aún de la fraternidad univereal.
Según el sabio escritor, la escritura sagrada, uaivereal
y mieteri0ea, aparece en loe libros sagrados de las primitivas religiones y se revela en el arte y en la ornamentación, Las simples líneas-dice E. Soldi en un artículo
publicado en La Rel.'11e de Rei-w s-rectae ó espirales gra•
badae sobre loe túmulo:t y lae rocas de India y de Bretafl.a, de América y de Africa¡ el decorado geométrico de
loe vaeoe griegos arcaicos; el marco de loe espejos etruscos; el canto de las monedas ga 'aicae¡ loe agujeros y cúpulas de las piedras célticas; los trajee de loe antiguos y
muchOB de loe coneervadoe tradicionalwenie en di verrae comarcas; la arquitectura de los \emploe de todos loe
cult.os; la ornamentación de loe tapices de Oriente, anti·
guoa y modernos; loe má:t humildes objetos del salvaje
y loe más ricos de nuestra civilización ocultan una ver·
daderr lengua ideográfica.
La lengua sagrada no ee solamente revelada por las inscripciones y loe monumentos: ee manifiesta también, y
ea ana de ene originalidades, por los objetos y por la roa•
nera de estar colocado.e. Unas cuantas perlas en !ae tumbas más eencíllas; vasos, lanzas, flechas, hachas, alfileres, anillos y diademas en las más ricas, escriben en las
t umbas la epopeya completa y mistica de la misma humnnidad. Cada objeto ee una palabra de este poema de
la vida, de ia muerte, de la resurrección.
Loe signos sagrados están inscritos en loe más diversos monumentos. En elloe busca la ciencia aeniidoe diferentes en lugar de una expresión lÍnica, procedente de
un mismo punto de partida, propia de todas las razas
humanas. Estos idiogramae no forman una lengua tan
rica como loe idi : mae silábicos y alfabéticoe.
Pero habiendo eido aquella escritura anterior, y habiendo sobrevivido á \odas las demás, y habiendo sido
universal, adquiere, en virtud de todas estas razones,

una importancia excepcional. No ee en una parte del
globo donde esta escritura aparem\ ea en todo el globo.
Esta lengua eagrada no es más cono:!ida en nneetroe
dfae, porque sus elementos fueron .modi.ficiindose ó t1aeformA.ndoee1 según principios religiosos y leyes técni·
cae. E:1tas leyes. por una parte determinan los objetos
no entendidoe 1 figurados por los principales jeroglíficos
egipcios, cuyo sentido general fué lo ún'.c) que hubo de
traducin:e. Por otra parte, eeae mismas leyes asimilan á
esos objetos loe .figurones ornamentales ó geométricos de
la antigüedad?
En reeumen 1 siguiendo la vía de las imágenes, y gra•
cias á. ellas y á. la vida de las ideas y de las palabras, co·
nocemoe el principio de las escrituras y el eimboliemo,
del cual es el último eco la cronografía cristiana. La len•
gua sagrada revela, por consiguiente, al decir de Soldi,
la t .xpreeión de todas las artee.
CURIOSIDADES H1STORICAS
{PuB

J.

A. BEBltEJO,)

"Se prohibe la lec:tura en alta voz,"

Por loe años de 1832 eran todas las noches aeíduoe
co11curreniee á. un café, de Cádiz, un eef'ior llamado Videro, músico mayor del Regimiento de la Reina, que ee
hallaba de guarnición en Sdvilla; un eaetre, de nombre
Sarmient.o, que tenía eeULblecida eu tienda en la plazue•
la del Cañón; Anglada, expilok&gt;, nat11ral de Santander,
y otros doe, todos liberales, y se reunían en una misma
mesa para murmurar eL voz baja del gobierno y para
conmemorar las glorias de les afioe del 20 al 23.
El músico mayor era ga.ditano; residía transüoriamen•
te con licencia en su paie natal; había conocido á Riego,
y se despepitaba por referir ene proezas y loe lancee en
que bahía intervenido con tan célebre personaje.
Conservaba algunos números del periódico .l!:l Zurriago, y á hurtadillas leía algunos artfoul•Je de eete papel,
que tanto ruido hizo en eue buenos tiempoe, pulverizan•
do á. Ma1tínez de la Rosa.
Ocioso eerá decir que el duefio del café toleraba estos
desahogos á. sue constantes parroqoianoe, porque reci•
bía pro vechos y era liberal.
Todas las noches ponía eobre la mesa de sue parro·

No se devuelven originales.
Nos permitimos recordar á nuestros amables colaboradores, que según repetidas advertencias que hemos tenido el honor de hacerles, el Mundo Ilustrado no devuelve
originales literarios ni fotografías, puulíquense ó no.
La razón fundamental de esta determinación es bien obvia: Necesitaríamos
crear dos'departamentos de archivo y pagar
dos empleados que los vigilasen, únicamente
para restituii· artículos, vistas y retratos.
Demás está decir que en tratándose de ori"inales artísticos valiosos y previa promesa
de depósito y devolución, esta se efectuará;
pero en general conste nna vez más que no
devolvemos originales.
Recordamos á nuestros lectores que el número próximo del Mundo será un nú1:1e1:o
extraordinario. Cuéntanse entre sus pnoc1pales atractivos var_ias páginas music~les, en
las que Fe ha selecc1o?ado todo lo meJ01: del
spartito de la Bohemia, arreglado para piano
y perfectamente enlazado, facilitando en extremo el paso de un motivo al otro. Es una
labor que no~ permitimos calificar de hábil
y que ayuda1·á á popularizar en mucho la
notable partitura que es hoy objeto de todas
las conversaciones entre inteligentes. Algunas otras eorpresas prepara el Jfu,ido pHra
ese número que saldrá con fecha 19 del corriente.

�DOMIRGO 12 de SEPTIEMBRE de 1897

EL MUNDO

DOMIIIGO la d• SEPTIEMBRE de 1191

EL MUNDO

185

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"

La celebración de la fiesta de eovadonga

RECOGIDOS POR ÉL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.

éN éL TIVOLI l)éL éLISéO

37,000 ni.lllas sobre los ni.ares.

XXI
EN CA..MJNO PARA EL CELESTE BfPE.RIO.

UN TEMPORAL EN LCS MARES DE CHINA.

Con ansiedad y zozobra habiamos eat,erado el temporal que nos amenazaba.
El mar de Cliina 1 de prove.rbial peJigro, empezó á agitarse: la ola boha y pesada
-exageró su fuerza, la corriente, un poco contraria, nos hacía bajar, separándonos del
-derrotero: caminábamos con proa hacia el Sqr, 40 grad&lt;,s al Üc!ste. El viento rolaba
de hora en hora del Sur al Sudoeste, de aq1,1í al O.iste; la marea encontrada era más
fue:-te que el viento; las olas, violentas, al chocar producían un rugido tremendo, y el
.agua dividida saltaba en torbellinoe, que el viento arrebataba1 azotándonos el rostro
.al volar, arrastrada por invencible fuerza.
La atmósfera cargada, obscura y tenebrosa, parecía a,fix:iarnoe: el s-::&gt;l, opaco, se··
mejaba un disco diáfano mal delineado; nuestro horizonte se bacía cada vez máe re·
ducido: íbamos alliernativamente subiendo y bajando en una cordillera de montañ.as
Jiquidae, negras, insondablee. El viento arrebalaba las et cobas y cepillos de valdeo
que eetán eobre la madera de respeto; la jarcia vibra con cadencias inauditae 1 el mar,
-el coloso enfurecido, nos hacía sentir el horror de sus iras: estaba terrible, sublime,
,encantador.
Tan pronto nos vemos rodeados de olas que ilf'gan al nivel de la verga mayor, como sumidos en inciertas profundidades, en hondos remolinos: tan pronto nos vemo~ en
lo alto de una montaña como nos hundimos después en el insondable abismo.
De vez en cuando penetra furioea el agua que estalla en los costados del buq·1e, y

barco de guerra mexicano salió de Nag11eaki tal día, rumbo á China. Hace cuatro meses debia haber llegado á Hong Kong. Supóneae que se perdió en el tifón que pasó
por el estrecho de Formoea, siguiendo taló cual dirección. No s~ ha sabido nada del
barco, ni lo ha visto nadie.n
Titl hubiera sido la noticia, porque la mar inmensa y solita.ria no deja huellas de
sus estragos ni BE,fia\e3 de Bus víctimas: todo lo oJulta en su vorágine, insondable como Ja inmensidad.
¡Un burra atronador para nuestra tripulaCión! ¡Nunca la he visto más valiente ni
más eerena!
Con grande actividad suple al caido timonel, mueve la rueda con violencia, se
colo.ca á rumbo1 y el barco se levanta orgulloso y diepuesto á luchar de nuevo con
loe elemen~os enfurecidos. Después todo fué comentarios sobre el temido accidente;
hubo qnien dij ara que si el segundo golpe de mar hubiera venidp diez segundos antes,
el barcu flabria sucumbido casi irremediablemente al accidente.

El barco siguió luchando y el mar respetándolo; en la noche tampoco tuvimos
alimentos preparados; g1!leta, Jamón y un poco de vino. tomados con dificultad, fue
roo nuestro rtfri,erio: unos acostados pera tener libres las manos, otros atados á las
pilaetral! de la cámarJ, éstos trincados con loa pies y las espaldas medio dobladas, y
aquellos en actitudes más incómodas, devorábamos nuestro alimemo, que nos pare-

Expendio de cerveza.
Escudo patriótico á la entrada del Tívoll.
UN DIVIDENDO SATISFACTORIO OE

y desfilaban también el paateg'l y el malagueño, el
chulo de Madrid y el catalán bullicioso y vivaz.. .
Ese gran grupo trabajador que en loa estahlee1m1entos
cemerciales vegeta, dedicado li ímproba Y ruda labo.r
t 0 d 0 sel ai'i.o tomaba su desquite en eee día, todo rego~1.
que 8 ~ olvidan los problemas nacionales y loa emgJO,
e0
mas del futuro,
d
N menos ~ntusiaetae loe mexicanos repreee~ta os por
matna parte de loe habitantes de ja metrópoli, per~~oe·
cientes á. todas las clases socialel!, se unían al reg~~1~ode
los iberos con ímpetu igaalmenteeapontáoeo ybnl 1?10~0.
pública,
•i
- 0 1 loe
Acudió á la fiesta el señor Presido~te de la R1pubhca
La Íl'Stiva algarabía, el embelesador ba1 e eepan '
siendo recibido con ruidosas aclamaciones.
querellosos 6 salados cantares, alternaban Y. en con!~fa
EL MuNDO ofrece hoy á sus lec ·ores alguna'3 fotog~aperspectiva deefilaban laB más guapa~ señoritas vest1 as
fías de la encantadora fiesta, las cuales, con la~ amphas
de vi vos y bellos traJeS,
te
crónicas dadas por)loadíarios de la casa, proporc10~an no~
Ya era la valenciana de negros Y relampaguean a
ción completa de lo que fué aquella Y del entus1aar.oo
ojl)B, ya la and.iluza de gal~ardía y salero inimitables, ya
que dió lugar.
la ingenua y ?ºética as:uriana.

voi

Con f'ntusiaamo indeacriptib\e fué c~lebrado en e~ Ti
li del Elieeo por la Colonia española de esta ca_P1tal e
.
.
. d C
d
a Pllede dec1ne que
glorioso an1versar10 e ova ong .
é d raote la
el amplio local, adornado ,con gm!to, fu .' u.
.
tarde y noche del actual, un pedazo ~e la tierra ibérica,
trasplantado á nuestro hermoso México.
á
Anidaba ahí el patriotismo en una de aua forma~ m s
. cautivadoras y cada eapafiol aoñábaae en su lejana t1errr
. oa en el hogar de allá, Jpjos, de donde la lucha
a
vida lo desprendió para arrojarlo á las playas de a e•

fº~

Dulces, helados y cantina.

LA. MUTUA

México Agosto 29 de 1897.-Sr. D. Oarloe Sommer.
. t G• eneral de «La Mutua» -Presente.
Dtrec
or
. bl
•go·
Mi estimado Y aprecia e ami .
t d d 1 27
He tenido el gusto de recibir la grata de ul•d~ 'deeodo
1v 1
.
·
e
aviearme
qne
e
del corriente, en que.ee s~rv
05 823 de $25,000
00
correspo~dienteb'· m~l i~~t!ªd!dle·t~b~ción de diez ai'i.os,
oro amer1can1º' BJIO 1º del entrante mee de Septiembre,
que se cump en e •
importa:
.
1
f ctivo 6
$7,313 50 oro amer~cano, va oren e e l bl á la póliza
$9,20100 oro amencano, valor acumdeul••• ºdoe ~,oooei.. d
- -pt-i-1" '"'CM una
u
r~íenoad, .:..e.:.;e;::, de ·tya,da· Co-~p" afiia como se Jo panic1pa•
c 1ones e su acre 1
'
ré oportunamente.
t expresará usted mi satisfacEntre tanto me es gra O
.d
· póliza pues el
ción por el resultado 9-ua_haá obte!-1~ 1ºt:inta po~ ciento
valor acumulable asc1ené e
casi
en loe diez afios.
.
( 30 8) de lo que pagu por prem
ofndole las más debidas gracias, qnedo de usted siempre muy affmo. amigo. atto. S. S.-M. DE CASTILLO.
i

,·o,

Bailando la Jota.

Vista general de Hong Kong.
barre la cubierta; luego la honda corre como río cauialo:n á lo lario del puente del
-castillo de proa ó de un co~tado al otro. Hay necesidad de cerrar todas las escotillas y
hacer maniobrar las bombas, pórque el barco ha hecho agua.
¡Ea terrible pero magnífico el tem:;iorall LDe cocineros abandonan lae hornilla@ 1
-eEe día no habrá rancho: los calderos no pueden sostenerse en eu sitio, hay agua en
todas partee. Nueetro barco rarece atacado de convulsiones espantosas: la hélice dispara á. cada rato, el barco se extremece, las quillas, nuevamente puestai&gt; 1 funcionan
aimirablemente. ¡Qué prueba tan espléndida!
La verdad ~a que tememos á cada paso ver desprenderse las aceradas láminas de
que esUo formadas.
Son las cuatro de la tarde y el cielo eerá obecuro, muy obecuro; ee han ralevado
los vigías porque no es posible resistir mucho tiempo en el tope. El mar se encuentra1.el viento signe rolando, el barómetro baja máE¡ no ea humanamente posible haeer nada, sino mantener11e á la capa.
¿Seguid el temporal? ¿A dónde n?B empujará nuestro destino? ¡Sólo D:oa lo·
sabe!. ............. , ..... .
Continúa el temporal deshecho y el rumbo se sostiene con dificultades¡ por for•
tuna el timón gobierna muy bien y la máquina no ofrece averías, pero son de temer•
se. Todo puede ser obra de un minuto; un accideü.te 1 en tales caso~, es como el ray0:
en un instante 1!8 podrá hundir el barco en el abismo con .todos sus tripulantes.
Sin embargo, eucede algo providencial en estos casos: viene la calma del senten~
ciado á muerte que espera y sufre porque no encuentra remedio disponible; no hay
que pensar en poneree en salvo. Es preciso esperar con serenidad la salvación posible ó la muerte cierta.
L'\ mar eigue encontrada, viene una especie de torbellino de agua y viento, una
inmensa ola barre la toldilla1 arrastra al timonel, y el barco, ein gobierno, se cruza ar
temporal. Ent.onces un balanceo, un balanceo terrible acuesta la Corbeta por babor¡
todos caemos basta poner los pies sobre el costado, y en esta situación se oye el estridente ruido de toda la vajilla de las oámarae, que saliendo de ene puestos cae rodando
y qm:brándoee sobre nuestras cabezas. Con otro balanceo igual no hubierais oído con:
~ar eEte episodio, y la noticia Ee habría recibido en México q1Iizá de esta manera: i&lt;Un

cía delicioso maná. ¡ Qué cuadro aquel! C dados basta loe huesos1 chorreando agua
salada, con lo.e pantalont,B remangados basta la rodilla y descalzos, con loe cabellos
como al salir de un baflo; unos con capa'! de h:Ule, otros con sombreros negros imper.
mea bles, y en medio de todo esto ¡qué buen humor reinaba entre todoel A veces Fe
euependfa la conversación, y no faltaba motivo para la hilaridad cuatido alguno de
nosot-ros caia rodando sobre cubierta.
Las dne de la mañana y el tiempo no cambia. Afuera sigue el amoniMo frase UE&amp;·
da entre J,:i gente de mar para indicar el mal tiempo y sin embargo, podemos conci•
liar el snefio. Al de1:1pertar, el mar está algo calmado; treitna horas duró el temporal
que fué el más foerte que enfrimoe y el más corto.
A las dos de la tarde del día siguiente, el cifllo está desp{'jado, el viento suave y
la mar ·bermosa. E l barco descansa y parece como 4110 ee mueve con cierta nf'gligeucia. Grande es nuestra aleli!:ría al ver alejarse el peligro que habíamos corrido con ries•
go de no vieitar el celeste Imperio.

XXII.
ARliIBO.

A. loe cinco días entramos en el Canal de F0rmoea, notable por BUS malos tiempos,
pero que foé esta vez para nosotros muy benigno. De un lado se levantaba la C'1sta
china, del otro la isla de _Formoea, despojo arrancado por el Japón áloe hijos del.cielo
en su guerr:a úlUma.
La terrible plaga de la peste negra azotaba á Formosa y nos alE'jamos de ella pre•
surosoa, para evi~ar el contagio.
En todo el estrecho vimos esparcidos los primeros botes chinos con velas de hntn
bú en forma de abanico, popas muy altas y de formas raras. Estas lanchas tripuladas
por diez 6 .doce hombree, ealen en flotas de cinco ó seiscientas y rar8s veces regreean
más de veinte: todas las demás ee pinden en el canal; lo que equivale á decir qne
muereo de cuatro á cinco mil hijos de Confacio en estas expediciones. Y como estas
se repiten tres ó cuatro veces en el afio, puede calcularse el número de ahogados que
pasa inadvertido en la populosa multitud.

�EL MUNDO

DOMIIIGO Is do SEPTIEMBRE do ,197

DOMINGO 12 d• SEPTIEMBRE d• 1807

EL MUNDO

186

Unas veces á la vela y otras á remo, atravesamos pronto la distancia que nos ae•Teníamos ya doce días de navegación, cuanJo apareció á nuestra vista la casia
paraba del mu-,lle de loa buques de guerra situados fr~nte ~l hotel del Hong Kong, e~
china, abrupta, aUa y árida, dividida en sériee de islotes inhabitados, blanquecinos pléndido edificio construido con :ia apariencia del estilo chmo, pero mezclando en_ Sll.w.
con las ciietalizacíonea de la sal marina.
arquitectura todos loe eetiloa. Grande y suntuoso, el hotel ofrece todas las comodlda•
De la costa ae levantaban nubes negras cubriendo el horizonte, y un viento hú- des con la seriedad severa y enfadosa del caracter inglél!I,
medo y doro nos llegó á. bordo amenazando un fuerte chubasco que desfogó en to'Poca luz del cielo mucha luz artificial, vastos salones serios, grandes colgaduras,_
rrentes de agoa. En estas condiciones entramos á Hong-Kong.
. ..
alfombras espesas po; todas partee, silencio db iglesia, austeridad que. oan9a, apleen
Sobre la cima de las montañas veíanse las siluetas de grandes y esbeltos edthc1oe, que se respira: eso ea el ho~l Hong Kong. La servlJumbre chinai vestid~ ~e blanco,
caminos blancos culebreaban en todos sentidos ocnltándoee á. veces entre las desigual- ocupa toda una cuadra; la otra eetá destinada al correo, y el espacio que d1v1db las dos,
dades del terreno, 6 perdiéndose en la falda de las montaflaa. Plleo después todo el es- construcciones se abre en la calle priacipal 6 de la Reina.
pectáculo se ocultó á nuestra vista en medio de espesa niebla,
En esta pa~te de la población se marca el sello europeo en los edi~cioa, sus babi•
Costeamos la isla, y coa t!!l práctico del puerto á bordo, entramos al fondeadero
tantea 800 también de ese tipo y causa exr.rañeza aquel centro en medio de una pobla•
dejando á uno y otro lado multitud de barca~ ca.rbonerae y vaporee m~r~otee. Luego ción que no ha perdido eu caracter peculiar.
.
.
apareció por estribor, sobre la playJ. 1 al pie de la montaña y en sus cusp1dee desgarra•
La calle de la Reina ea la única recta y plana; las otras son dea1gualee, empinada!"._
El único ferrocarril es el funicular. Los otros vehículos que ae usan son los rinkicháe,
das, el extenso caserío.
.
.
.
La mayor parte de loa edificios p,intadoe de azul, de ae1a á siete p1aoa ! oste~t~n- como en el Japón, y las sillas de manos, especie de cest~s. de mimbre, donde se emdo una serie de ventana.e cuadraias en apretadas filas, nos parecían á d1etanc1a m· paqueta el pasajero y enarbolado en hombros de dos individuos de coleta, ae traslada
mensos palomares.
.
á su paso fatigado.
A poco nos internamos en el fondeadero de loa barcos de guerra, donde pudimos
ver, como reliquias históricas, el uVictor Manueln y 11Víncitor1 1) dos navíos viejos ~e
XXIV
madera de cuatro puentee, que pelearon en Trafalgar á. las órdenes de Nelaon y hoy sirEL LA CALLE DE LA REINA
ven uno de eacuell\ naval y otro de hospital y prieión.
Como Hong Kong ee puerto chino perteneciente á Inglaterra, nuestro saludo de
ordenanza fué para la bandera inglesa, deapuésaaludamoa, y nos correspondieron nuea·
Eeta calle de dos millas de largo, está formada por dos filas de casas de tre: á seis
tro saludo loa barcos alemanes y portugueses surtos en la bahía, y terminadas estas pisos, todas de mampostería, te11iendo en el piso bajo una doble hilera de _amplios 'P( ~hles. Allí eatln establecidas las casas de comercio y las ofic1•
etiquetas, deecamamoa al fiu de nuea~1aa fatig s.
nas principales; por todas partea se ven rótulos en inglés y en

Una ejecución en China.

XXIII
EJ, P'C!ERTO DE JJOl\G KONG.

No hemos podido ealir de á bordo, la lluvia ha sido tenaz y á veces huracanada.
La montaña que tenemos al frente, el Peaok1 se oculta enteramente en la neblina; solo
se distingue la fila de casas cuadradae1 como amontonadas unas sobre otras, y los bo~
tes chinos, que como en el Japón, nos han rodeado. En ellos hemos podido verá las
primeras mujeres chinas. Su atavío es muy distinto de el de las japonesas: uean un
peinado planchado sobre la cabeza, con una raya longitudinal que hace caer el pelo en
dos gajos laterales¡ una enagüilla lisa y sencilla, y una chaquetilla pegada á los hombros y colgando hasta la cintura con mangas anchísimaa. Algunas llevan mitones,
costumbre adquirida de los inglesee. En cuanto á los varones, son bien conocidos: el
traje que ostentan en las ciudades europeas y americanas, ea el mismo que usan en su
pais.
Frente á la ciudad llamada Victoria, eetá la desembocadura del caudaloso rio Hai
Nau ó de Cantón, y entre la isla y el continente, loa grandes brazos de mar que dan
entrada á la bahía.
Vista desde ahí la ciudad, tiene un hermoso aspecto: además del cace1fo escalo•
nado, se advierte la vista magnifica de la montana con sus palacios en la cúspide y e1
ferrocarril íunicular que asciende á una altura de novecientos cincuenta metros.
Decididamente el aspecto general de Hong Kong es más agr~dable que el de cualquiera población japonesa, y se siente ano dispuesto á aceptar con más alegría al pue•
blo chino. Pero ea aventurada esta prevención, A. medida que se conozca mejor á er.
te pueblo y que se pueda comparar con el otro, se comprenderá la falta de fundamento
en la disposición del ánimo.
·
P.lra facilitar los frecuentes desembarcos á tierra, tomamos un bote chino á nuestro servicio, el más limpio que pndfmoa encontrar. El patrón era un viejo de buen caracter, muy sumiso; se llamaba Chu Fo y aguantaba estoicamente, atracado á nuestro
barco, loe ,chubaecos y el calor, siempre con la riea en los labios.

chino.
d 1
·
Loa lujosos aparadores ostentan mil artículos e comercio
chino, con el aenci:Io traje de los europeos, se mezclan loa tr~jea chillanee de los persaa1 indios, filipinos, tártaros, p~edo~1nando el chino, con su· coleta, su frente rapada y su pestilenciaEl ruido de loe gritoe del pueblo ea algo como el lenguaje de
un niño pronunciado con una voz gangosa. El chino no tiene
la erre fuerte, y poeee muchas v".lcales: ea un idioma que Ee pro
nuncia chillando. Un grupo de chinos que charlan, Eem1;1ja una.
manada de coyotes hambrientos que ahullan.
Lo particular y que llama la atención, ea el silencio de las callea. OyenEe voces inarticuladas y gritonas, pero no se les oye
andar, no hay rumor de carros, cochea ó tranvía.e: ni siquiera
de botas sobre e~ pavimento. Se percibe el rumor que producen
nuestras pisadas, á una buena distancia. Se necesita estar en
una ciudad china, para comprender este silencio.
La mujer hermosa, según elloe, es la aberracoión del gusto yde la estética. Recien nacida la oprimen loEI pies en zapatillas
de estallo, para impedir su crecimiento; con la atrofia del
pié, viene la de la pierna, así es que en la pubertad \ornan las
extremidadea inferiores una forma angular desagradable.
A la oblicua dirección de loe ojos, añaden exageraciones defectuosas arqueando las cejas por medio de pegamentos, casi
uniéndolas con el nacimiento del pele,. Este constituye el mayor lujo., y es como una exigencia de la moda en las alta e claaee.
Las fisonomías as( enrevesadas, revelan el sufrimiento ó la im •
becilidad cuando no la miseria física. ¡Y estos daíectos com.ti·
tuyen la hermosura para el chino!
Hacia el Sur de la ciudad queda la parte más pintoreeca y la
más culta, es el barrio inglés propiamente dicho, donde fstán.
las oficinas del Gobierno, loa cuarteles, el Pa~¡;,cio de la Reina,
loa arsenales, el hipódromo, loa panteones, etc. Están situados.
en medio de hermoeíaimoe bosques de árboles g1ganteECos don~
de -predomina el alcanfor.
En 81 punto más céntrico de la población y sobre la falda del
Peack, se lev!!.nta eiroao el parque real¡ y en el punto más aho
la estación del ferrocar:il funicular.
La población europea está situada sobre la montafia. Hay_ magníficos hoteles con
espaciosos corredores, cómodos sitios que sirven para gozar _de~ nermoao panorama que
ere extiende á treinta millas hacia el mar, gozando del mov1nnento general del puerto.
:Más allá. en el Continente, deatácaae la línea plateada del río de Cantón, y se dib_uja..
sobre el mar la península de Maca.o; después una inmensa man~ha de verdura salpica·
da de puntos blancos: es la capital de Kiang-Sou, una de laR cmdades más popu1osas
de Caina, Cantan.
¡ ·
Es admirable el Peack. En los ratoe agradables que allí se pisan, a vista vaga
por los hermosos paisajes.
.
.
.
.
1 •
La impresión que produce el funicular, ea tmborr~ble, á la sub~da ea tal la ve.oc1,
dad, que lile ven la ba.bía, loe barcos y las casas, como a1 fueren hund1énd~ae poco á poco; al descenso parece que todo lo de abajo au9e á encontrarnos Y senhmoa que nos
aplasta.
. verd a d eramen ,..e ae1"át"1co¡ h. an empren d"1d o
Loa ingleses han desplegado un luJo
grandes obras de ingeniería y artíllado el pu_erto como todas sus ¡;:.oseai~nea.
Es bonito también bajar del Peack en stlla de manos por loa cammoa de asfalto,

con rieego de deapefiarae.
Como la población está sujeta al dominio británico, ea difícil formarse por ella
idea cabal del pueblo chino.
Aun cuando el hijo de Confucio ea refractario á la civilización, á fuerza de rigor y
de dureza, ha logrado el gobierno inglés quitarle m 11chasd? sus costumbres ~nmutad~I!.
En Hong Kong se castiga con severidad al ~u~ador de óp10, Y como el chm? es cb1s·
maso por·naturaleza, la policía logra deecuonr los fumaderos que son también casaa
de juego y de miaería.
. .
Persfguese·también al zaragate, y como las gentes del pu~blo ~aJo tienen eete ca•
racter, se lea persigue en todas partea. Como son todos enemt?º.ª 1u~ados del ~xtranjero y lo asesinan siempre que pueden, hay que redoblar la v1g1l~nc~a, y en mrguna
parte del mundo hay tanta policía como en Hong Kong. Al dfa e1gwente de lleg~r á.
la ciudad la policía conoce á. cualquier pasajero, sabe su nombre, su orígen, su destino,.
los eitios que frecuenta, sus aficiones y eua gustoe.

Tiene fama univereal la policía inglesa, pero puede decirse que en Hong Kong es
donde deeplif'gan sus mejores dotes.
XXV
LA IlORA DE COMER.

Por lo demás, la gente del país ea industriosa y comercial, maneja con habilidad
el pincel, hace pinturas al óleo con rapidez, bonitas y á bajo precio, pero no puede
igualar al japonés.
Coea rara; el proverbial té de China que puede encontrarse en Hong Kong es adul•
terado ó de mala calidad. Si vais á un almacén y pedía t6., os darán una lista de precios, desde veinte centavos hasta sesenta pesos libra. Por caro que lo paguéis, tendréis
un producto malísimo; el chino astuto, siempre os engallará. El té de Hong Kong, es
todo falsificado con productos del Japón y de Seiland.
Abierto el comercio desde las primeras horas de la mafia.na hasta las once de la
noche, es muy activo, y solo se suspende al atardecer. A esa hora todo el mundo co·
me ó se dedica al chauchau.
Sentados !Os chinos al rededor de una meea redonda, unos acurrucados sobre loa
bancos, otros de pié 6 trepados en las escaleras de mano, se sirven los alimentos que
lea preet:ntan en un platón que ocupa todo el centro de la mesa, rebosando arroz y
peEcadoa crudos. Luego viene otro plato de gengibre acre é insoportable, que saborean con delicia.
A la hora de comer ni el más avaro dejará la mesa por el negocio más produoti vo.
Si paaais por las·callee en tales circunstancias, veréis en todos loa eatablecimien·
toa públicos el cuadro que acabo de describir.
El chino como el japonés, trabaja poi jornales muy baratos, tiene una moneda que equivale a la vigéeimá. parte de un centavo; es df:cir, que el peeo se divide en des
mil chumoe, moneda representada por una rueda de latón del tamafio de uu décimo de los nuestros, agujereada en el centro para ensartarla en un cordón como formando cademtas que se atan á la cintura.

Preguntamos al conductor de loa rinkichás si sabía inglé~, y con su reepueeta
afirmativa le dijimos que nos llevara al hotel. Comenzaron á correr por calles ee~re•
chas y callejone.:1, y al cabo de una hora de fatigosa carrera, que llamaba la atenc'.ón
de loe curioaoe, se detuvieron y notamos que eatábamo.s muy lejos de haber llegado al
anhel!11lo hotel.
Multitud de bobos nos rodearon entre gritos y aspavientos ininteligibles ba1:=ta
qt\e urgidos por la necesidad y asustados del escándalo, despachamos á los conducto.
res y quisimos mejor irá pie en busca de una persona que no.:1 en~ndiera.
Vagamos á la ventura y pronto tuvimos la fJrmna de encon&amp;rar á. un francé~ que
se sirvió conducirnos, con felicidad, al hotel indicado. Entonces pu lim')B comprender,
por Jo que nos dijo nuestro amable guía, que el chino, en su eocarrona estupidez,
nunca dice que no á nada, á riesgo de no cumplir lo que promete, aun ex:poniéndoee
al castigo.
XXVIII
UNA XJECUCIÓN EN CTTIN.A.

Terminado el almuerzo y con buenas provisiones para el día, ea.limos á la c.t.lle
en rinkichás servidos por gentes de_ confianza, para preeenciar las práct'cas de la jua•
ticia china.
En el interior de un edificio, alto y regular, eucio y carcomido, sin ot,ra abertura
en sus macizos muros, que una estrech!i puerta con verja, penetramos, gttiadoa por
nuestros cicerones del hotel, provistos de la tarjeta respecüva.
Fuimos aceptados como visitan tea, y un obscuro y a:'1~osto corredor nos condujo
á un patio dilatado donde se hacían las ejec·~cíones. Destacábase en el fondo un do•

XXVI
L.AS !Ll.BITACIONES

Penetremos á una casa .d e Hong Kong. Hay que sacar
antes el palluelo y aplicarlo á la nariz para no percibir
el naueeabundo olor de aceite rancio que ee reepira.
Debe evitarse con cuidado tocar las paredes 6 rozarlas
con el vestido¡ así ea la inmundicia que )as cubre.
Son tan obscuras las habitaciones, que hay que guiar•
se con luz artificial.
Lae casas son pobres, el cacnreado !ajo asiático ea propio solo de las familias nobles y de los extranjeros ricos.
Los demás viven en la pobreza y la mediooiidad.
El que tenga que aecender á un piso alto, habrá de pa•
aar por una escalera estrecha, empinada, sucia, granosa
y obscura auu á medio día. Al llegar al descanso se en•
ouentra en un espacio estrecho y frente á una puertecita
que resbala sobre la sucia grasa. Desde allí puede verse
Una serie de departamentos en forma de palomares, y
de cada uno sale la cabeza rapada de un chino: En esos
estrecboP huecos viven hacinadas las familíae, allí habi·
ian de seis á setecientos individuos en confusa prcmiscuidad. Cada piso da acceso á tantos departamentos, co•
mo ventanas da á la calle, único punto de ventilación.
Como el primer J)ieo, eon te dos loa demás.
Si por acaso se encuentran dos persona13 en la escalera,
en dirección opuesta, se aproximan, se apachurran para
poder seguir adelante.
XXVII
CANTÓN.

Los ferria que hacen la travesía á Cantón pertenecen á una compatlía inglesa y ee·
i.á.n bien atendidos. Se hace el viaje de noche, para mayor comodidad, á causa de los
fuertes caloree.
No hablaré del corto viaje por el rio; pero diré una pa1abra del expléndido servicio de mesa, ad•ártiendo que en ninguna parte del mundo puede servirse una más
completa que en China: tienen á su disposición aves variadas, ca!!a magnífica y exce·
lentes pescados y mariscos. :Frutas exquisitas y magníficas legumbres.
Después de la abundante y suculenta cena queda á disposición del pasajero un
buen camarote.
A las cinco de la mafia.na se llega al fondeadero en la rivera izquierda del rfo 1
entre unos veinte ó treinta mil botes que hormiguean. Estos botes Eion todos de di~
versos tamaños: pero loa más comunes tendrán cuatro metros de longitud por metro
y medio en su in.ayor anchura y otro tanto de fondo; en ese 1imit1do eSpacio viven
muchas familias que allí rrecen, se desarrollan y mueren: el bote es su única propiedad, y muchas de ellas no saben lo que es la tierra firme, lo que es vivir bajo techo.
Ea eeaa condiciones, apenas.nacen los nifíos y aprenden á nadar. Si alguna criatura se ahoga, ni loa padres la buscan n! la policía se preocupa por su desaparición, ni
nadie da eeñalea de extratleza.
Sucedió que al f9ndear vi flotando el cadáver de un niño. Horrorizado dí aviso
al capitán del ténder. Su única respuesta fué una sonrisa de indiferencia, que acompafió á la frase siguiente: No importa; estamos muy acostumbrados á eso. C,m mucha
frecuencía verá usted cadáveres flotando, en los que nadie se fija.
De los dos millones y medio de habitantes que tiene Cantón se calcula que cien mil
Viven en botes; y dada la incuria de los padres ae comprenderá oon qué facilidad caerán los nillos al agua.
DeEembarcamos par fin, y llevados en loa rinkiohi'Ls llegam')B al hotel de ctEnropau.
No pasaré en silencio las dificultades vencidas, antes de tener alojamiento.

Trabajadores en un plantío.

cel, bajo el cual veíase eentado en sncha eilla de caoba un ind¡viduo de ta talhl,a
horriblemente feo, vestido de rojo, con un signo blanco en una de las anchuroeas
mangas del traj"e En una mano sostenía un báculo de bronce dorado, y con Is. otra
se apoyaba en el asiento. A su lado dos viejos de aspecto patibulario, vestidos de negro y con eapeJuelos del mismo tinte, sostenía.a con la mar:o derecha una gran tira de
papel y un pincel que humedecían en una. porcelana de coloree. El otro tenía una in•
menea ouchi !la de pullo negro y de lámina angosta en Eu baee, y de treinta centímetros de ancho en su extremidad, encorvada.
Fuera del docel y á uno y á otro lado había dos figuras, también de alto nombre,
con bonetes y vestiduras azules con vivos rojos y amarillos. Montaban en sendos ca·
ballos blancoe, y seguía luego ·1na doble fila de gente del pueblo, llamada á aaietir :t
la ejecución.
Era todo un jurado que ib:i á presenciar una decapitación; poco después se presentó el reo, desnudo. cubierto con una tela de azul algodón en la cintura, y a,ra r.ra•
do de las manos y de la coleta llegó á preeencia del J arado, El juez se levantó de eu
asiento y en articulados gritos pronunció un breve diecur:m, que la multitud oyó postrada y con la cara entre las mano!!. Terminado el discurso se üenta el Juez y empiezan loa preparat.i vos de la ejecución.
En una eetaca clavada en el suelo araron primero los pies del reo, después atan&gt;n
loa brnzos á lo largo del cuerpo, cruzando las ma'lDS á la el:!palda; las ataron luego á la
estaca, y quedó el ajusticiado hincado, ó ruás bien, sentado sobre las piernas, dobladas
y atado de píee y maooe.
Un verdugo lo toma por la coleta, tilando fuertemente hasta poner rfgido el cue•
llo; ot.ro toma la cuchilla con las dos manos, la levanta en alto ydeecarga un golpe tan
violento, que rueda por el euelo la cabeza del ajusticiaio y la cuchilla va á enterrarse
al suelo, em1?apada en sangre.
Toda eeta ceremonia ae hizo en presencia de muchos curiosos, ein que en ninguno
ee notara compasión ~ii terror.
Acto contínuo se disolvió el Jurado y el mutilado cadáver quedó á la eepectación
pública. Contritos y aterrorizados ealimr&gt;s á respirar el aire, libre de las emanaciones
de sangre y de loa hedores de la prisión.
0

�EL MUNDO

00IIIIIGO

12

de Sf.PTIEMBRE de 1197

tienen aspecto de estúpidos; flacos en extremo y harapientos, están formados por Jo más desgraciado de la sociedad.
A un lado del bazar hay una puerta angosta y enne•
grecida. El cicerone tocó un botón é inmediatamente se
abrió la puerta. Una escalera angosta y obscura se pre•
sentó á la vista. Loe gendarmes nos hacen subir precipitadamente y cuando el último de nosotros estuvo dentro,
se cerró la puerta y quedamos en completas tinieblas.
Dietingufaee ya el fuerte olor del ópio tan característico. Sobre la tarima del piso alto se oyeron pasos
precipitados, luego un ruido especial, como el que produce una puerta que gira sobre poleas; estábamos en el
salón de fumar, cuadrado y obscuro.
Una lamparita insignificante lanzaba rayos tan devi•
les, que apenas permitían distinguir loe objetos que nos
rodeaban. Sobre una plataforma veíase una eérie de
monstruosos ídolos representando no sé qué símboloe.
El más favorecido era el alumbrado por.Ja:pajuela de azufre. El resto de la pieza lo ocupaban .divanes acolcho•
nados pegados á las paredes que suponíamos sucias. Scbre el piso, como fuegos fátuoe, veianee unos braseros
esparcidos en distintas direccionee, que eervian para que•
mar el opio en depóei toa de metal, de doode partían tuLOS TEMPL08.
bos que pasando por vasijas de agua, terminaban en beTambién en China levanta ti buhdismo soberbios tem•
quillas para aepirar los vaporee embriagantes.
plvs de estilo churrigueresco ó pompeyano: arcos eoberUn silencio sepulcral reinaba en el departamento, in•
b1oe, toscos, llenos de boas en relieve que figuran ídoterµmpido solo por nuestras pisadas y el ronquido de
los monetruoeoe, leones, dragones, toda Ja fauna de la
aq~ellos desgraciados que morían lentamente en el más
mitología china. E1 Dios B..ihda de pié ó sentado sobre
enervante de los vicios.
taburetes, lleva siempre las manos teparadae como en
¡Qué atmósfera tan peeadal ¡Qué cuadro tan repugnante!
actitud de pedir gracias. Ea el altar principal es la única
Apenas notan los dueños de Ja casa la presencia de los
figura que se destaca entre doble fila de íd1,h,a represen•
gendarmes, nos atienden solícitos, encienden una lám•
tando cada uno en sus facciones y actitudes, di vereoa
para y nos conducen á los distintos departamentos. ¡Qué
actos pasionales; éste la ira, aquél, td dolor, el 1,tro el rehorror! ¡Coanta miseria! Qué espantosa inmundicia! Semordimiento. O&amp;ros repreeentan los p, cadoa capitales,
res dtmacradoe, enjutos como cadáveres, yacen por el
la gula está figurada por un sér exr.esivamente gordo;
suelo en las posturas más forzadas é inconcebibles; unos
suij wanoa puestas sobre el abultado vientre, ¡,arec~n com
con la mitad del cuerpo en el diván y la cabeza colgando,
ptimirlo y revtla en la ca1a agudos sufnm1entoe.
otros nadando en Ja inmundicia, éstos abriendotorpemen•
Los pisos son de madera, y multiiud de lámparas pen•
te la boéa, y loe ojos; aquellos aletargados y en comden de las bóvedas imitando figuras horribles, sap1,s, ví•
pleto embrutecimiento.
horas, y otras alimañae.
Disponíamos nuestra salida, cuando advertimos entre
Pretendieron que al entrar al templo nos quitáratquella pl~be la presencia de una mujer extranjera, con
mos loa zapatos, pero prvt~stamos y sin dar tiempo á sus
Un sacerdote buhdista,
el cabello destrozado, la ropa ajada y sosteniendo con
1·idfculae exigencias, peuetramos al templo.
temblorosa mano uno de aquellos tubos envenenadores.
Tranquilamente andábamos visitándolo, cuando unos gritos destemplados que ve•
No pudimos más y salimos de alli con aeco y repugnancia, víctimas de nuestra
oían de fuera nos turbaron: era un bonzo irritado, que nos mandaba salir. Sin inquie· curiosidad. Hay horrores que deben quedar ignorados, y las caeas de opio eon de
tamos por su algazara, depositamo3 en eus manos una pieza de veinte centavos bas- esta clase. l\Ie be propuesto contar lo que he visto, y la verdad es que una impretante á calmar la furia y la tribulación del buen bonw.
'
sión que al rtcordarla me produce caloefrio, no debfa quedar ignorada de mis lectorer.
Volvimos por callee tortuosas, sucias y mal oliente3, llevados en cestas.
XXXI
Huimos de aquel sombrío edificio, dejando á los pre•
hostes, jueces y acicalados jinetee que habían asistido á
la ejecución. ¡Nunca ee me borrará el recuerdo de este
aj ut ti ciado l
La insistencia de nuestro cicerone hizo que visitára•
moa otro d11partamento, al que llalJlaba «el patio de la
verdad.» Mi curiosidad de tur:sta me llevaba á todas partee, y por eso acepté la viei te.
Siendo proverbial la mendacidad de loe chiooP, para
hacerles confesar la verdad los martiriian¡ eolo ael, nos
decía el cicerone, se puede hacer justicia. lJ aan distintos tormentos y marcan al ladrón cortándole las orPjae ó
marcándolo con hierro candente; á otros los atan con eo•
gas de piée y manoe, loe acuestan entre cuatro palos cla·
vados en el eueh; fijan ali{ loa cabos y eeLiran á la v~z
de loa wiembroe, hasta que el reo confiesa. De lo con•
trario, no es raro ver que algun desgraciado pierda por
arra1.1camiento, alguna parte. de ~u cuerpo, muriendo
eLtre agudos dolores dt-spués del tormento.
B~tta ya de prisión; ealgamoe para sitmpre de este an•
tro horrible y pues se trata. de espectáculos honipilan•
tee,d,scribilé más adelante un fumadero de ópio.
XXIX

XXX

LA PARTIDA.

LAS CASAS DE OPIO.
Nuestro guía tomó precauciones antes de penetrar en ios famosos fumaderoe. Ha•
bló á tres policiae que me parecieron payasos, y ya con el auxilio de los gendarmes
nos creímos seguros de nuestra excursión.
Una casa de mampostería, cuadrada y alta; los corredores que dán á la calle, ea•
tán cubiertos con perdianas de•bambú manchadas. En loe bajos de la casa hay ex·
pendios de ropa vieja y baratijas, objetos viejos de metal, ídolos destrozados, pinturas estrambóticas, etc.
Semejante bazar se me antojaba un ordenado basurero que es en Ohina el colmo,
pues allí todo se utiliza.
Generalmente es el ~itio más frecuentado, pero sus parroquianos van casi deanudoe,

Hemos visitado otros lugares que nos cansan; nuestra licencia concluye al mismo
tiempo que el buen humor, es necesario volver al barco.
El '·Zaragoza" hace ya sus preparativos para zarpar. Seguirá rumbo hacia el :Sur,
no visitarémoe las islas Filipinas nos dirigiremos á s;ngapur en la parte meridional de la
Península del Malaca.
En China, más que en ninguna otra parte, hemos eeperimentado las amarguras
de la nostálgia. Consultamos los mapas, y apenas eetamos á trece mil quinientas
millas de .Acapulco: nos falta ma5 de la mitad para concluir nuestro viaje. ¡Con qué
ansiedad esperamos cartas de la amada patria!
Por fin ya estamos levando anclas y nuestro barco abandona Jaa aguas de Cantón. Ya no vemos nad1 del país q 11e nos ha sido insoportable.
,( Continuará)

.EL ULTIMO IDILIO

El anciano poeta, coronada la pensadora cabeza de
laureles por la fama y d". canas del color de arruifio por
lue afios; hu.yendo dt:_J r~1do del mundo se había refugiaªº en su qmnta, solitario y meiancólico como un vudo
wo1.,je de Ja Edad 1\leai11, en su celda sombría.
E, dolor habla malt1atado cruelmente su eens,bilidad
i'xquisita. A tiempo que tri un faba en los ealonee que
rn~ 11broe corrían &amp;plaudidoa ydeeeaaos de mano e~ma•
no, que las multitudes ee deteiuan á olr sus eetrofas y
las damas Bll enamornban.de sus versos y se los apren·
dlau de memoria, ca1a el u1.,1co de sus hi¡oe en brazos de
la mut:rte, y á éste siguió camino ae la ett:rnidad la ts·
pota amada, Ja dulce compañtra del poeta que le habla
llrnho can amable la vida.
'
Agarrotado por la tilanla de eetoe pesares, como Guy
-0e :Uaupassam, te aganó con ambas manos las sienes·
ttmió 9-ue ee le f.ueran ~u~ 1deas-pá¡aros de ht:rmos~
pluwa¡e, cuyts Lnnoe 1n1m11ablte ha bum deleitado cua•
ti trts generaci?net ¡ - y t:ll un I apto de desteperación ó
&lt;le cólera rompió la lna mmort11I, y se fué cabizbajo y
wecti,a~u.ndo rnmbo á eu 1Hsc:uluri, amado, en busca de
i,q1tt::I VltJO amb1ent.e tan co1!0~1ao d.e ~us nervios y que
tbutas vtcee habla e1do prop1c10 á 6UB rnspirac1out~.......

**
.
.
*negra
L a anciana
cnada-una
honorable que cuidaba
hbc1a ruuchoe afloe aquella fiuca-ealió á rtc11Jir aJ amo.
bo: ab1azaron silencioeamentP y ee pusieron á llorar co·

uuus ch1cos.
La negra había eervido de aya á la dama muerta· habla visto nacer al nifl.o, el hijo único del poua y t;ntla
aquella gran d1:egracia como suya y la lloraba dowo propia ................ ..
Be eepararon luego de aquel abrazo de dos dolores. El
.P&lt;-o:ta se fué á sus habitac1ones; la negra á me laboree
lli"

habituales, enjugándose las lágrimas con la3 puntas de
un pañueJ.., de Madras, y eolluzando, sollollando, C&lt;?mo
un granu¡a A quien Je hubiesen arrebatado una golosrna.

***

La quinta erll una monerla exquisita. Se destacaba en
el fondo de un valle verde, amp110 y claro, lleno de poe•
sía y de luz. Por el centro del valle co1rfa eJ río, rodeado de pefias y de cañas amargas, Jaa cuales lanzaban al
cielo, como agu¡ae góticas, sus doradas espigas. Fecundaba con sus aguas el r1o opulento, las vtgas llenas de
surcos, donde crecJan, exhuberantes de savia y dA rique•
za, las primicias nobles y generosas de una zona pnvi·
legiada.
La casita, blanca como el ensueño de una virgen pálida, descaneaba en el borde de u1ia cohua, 1oaeada de
palmas realea, bananos, cocoteros, eauces y naranjos en
tlor. Vista á distancia, semejaba una gar6a mariua to1Dando el sol en la copa de un pino........ .
Alli vivla el poeta, en1re sus lib1oa, alejado del mundo, enfermo del alma: un vit-jo neurótico, arraetrat,do
la mole de eue dolores como un rebelde t11cerdote druida
ti culto de sus dioses salvajes.

***

Más allá del río, en la opuesta margen, tenia Pablo, el
gañán, su rancho. Era él quien uncía los bueyes al yugo,
quien metta el arado en la tierra g~nero~a y removía la
capa vegetal para hactrla más f1:cunda. All1 vivía, en
aquel randio pajizo, con su mujer y sus hijos, amando
el trabajo, en una honradez tranquila y sertina. Contaba
entre sus hijos á Paula- una triguefl.a opulenta-de ojos
profundamtnte negros y de una tez bravía de canela.
Era Paula una muchacha brusca, tosca, ordinaria, vul•
gar: una virgen montaraz que contestaba los chicoleos
con pufl.etazoe.

El viejo vate salía todos los días á tomar fresco orilla,
del río. En una de estas mañanas estivales vió á la tri•
gueña opulenta, la virgen montaraz, nija de Pablo e 1
gañán.
El poeta, aunque viejo, tenía el corazón joven, y se
e1.1amoró de aquella campánula, de aquel Jir10 oculto en
las márgenes ae un río salvaje ........ .
El amor, hijo del cielo, llevó un rayo de luz al alma
del poeta anciano, entt,nebrecida por el dolor.
y á su nueva amada le dirigió chicoleos que ésta no
entendió.
Le regaló cierto _día un ramo de floree, y el ramo fué
roto en su presencia.
Otro día la hizo unos versos y se loe entregó personal•
mente. Iban escritos en un papel oloroso y bello.
La !,Duch~c~a le devolvió el papel, diciendo:
-lo no se té.
-¿No sabes leer?
-No.
-Oyelos, que te loe voy á recitar.
Y el anciauo vate se acordó de sus días de joven, de
cuando triunfaba en los salones, de cuando corrían sus
libros, anhelados y leidos, de mano en mano; y levantó
la voz y leyó aquellos versos entusiastas y sentidos, llenos de erotismo y de vigor.
Y la virgen montaraz, que no ee rindió ni á loe halagos, ni á las flores, ni á loe chicoleoe, ni á las galante•
ría&amp;, permitió que el anciano vate descansase sobre su
seno, pletórico de promesas, la cabeza pensadora coronada de tás canas del color del armillo que le habían propinado loe años, y de loe laureles que le habla ofrenda•
do la fama.

*

* poeta.
Y fue éste el último idilio *del
RAFAEL BOLÍVAR..

. Caracas: 189i.

00MIN.G0 1~ de SlPTIEMBRE de 1197

119

EL MUNDO

PAGINAS NUEVAS.
Ultimas cartas de mujeres

EL AYUDANTE
{TRADUCCION PARA 1 1 ELMCNDO'')

De la ~eñom Victoria Lancia1ii, al
Sr. jorge Briar,chot.
ABALLERO: Me ha dirigido usted once cartas,
desde que tome, parte en las representaciones del
teatro de la ciudad. La primera decía, poco más
ú menos: &lt;•Estaré esta noche en la tercera fila de
las butacas laterales, del lado de ;a derecha. Me
podrá usted conocer por mi uniforme de ayudante de artillería y una roseta encunada prendida
en el ojal de mi dolmán ...... El que os adora en
eilencio!. ..... »
Y lo ví á usted, efectivamente, no diré que por haberme fijado con mucha aten&lt;:ión,-lae dietracciones son peligroeae en la eecena;-pero, en Hn, observé que en el
filio indicado había un rnbteniente, muy jo'\'eo y muy apueeto, con una roeeta colvr de púrpura, á modo de condecoración.... Al día siguiente, al llegar al teat10
para el ensayo, me entregaron otra carta firmada por usted. Esta vez eran cuatro péginas compactas, con una de las más hermosas letras que haya podido ver en mi vida.
Me decía usted q•1e sufría cruelmente amándome desde lejos; que necesitaba ver•
me, hablarme, pasar de tiempo en tiempo algunos minutos conmigo.-Eetoy cierta de
que me ha juzgado muy mala ó muy mal educada, al ver que no respondía una sola
}mea á sus cuatro carillas ...... ¿Qué quier&amp; usted? He recibido tantas cartas apasiona•
da~, tantas, que traducen generalmente este pensamiento del qne las firma: «Dicen ~ue
esta cantante es mujer de crapichos...... Yo soy joven y 110 rico...... ¿Qué voy perJlt!O·
dv?...... Hagamos la prueba.»
No respondí. En~ouces se dedicó usted á escribirme á diario ...... Deben exh.lu
estas cartas algo de una pasión verdadera, puesto q·1e, en lugar de utilizarlas en mis
tenacillas para rizar el pelo, las he leido de uno á otro extremo. Se hacían cada vez
menos respetuosas y más ardientes...... Comenzaba usted á darm~ á entender que 88·
bia por qué yo no lo aceptaba. «Un ayudante de artillería, no es gran cosa Y además
no siendo rico.........» Agregaba usted que merecía algo más, que era de una buena fa.
milia de campesinos qu0 no dejaban de tener algo ......... que llegaría usted á ser re•
caudador de contribuciones, lo que es una bonita posición, á ménos que yo no prefi·
riera que eiguieee ueted en el ejército hasta llegar á capitán.
¿Qué podía yo responder á toio esto? Una s,;ila cosa podría decirle; «lo espero.»
Pero yo no quería, no ¡:odía contestar esto. Voy á tratar de explicarle por qué.D~sde entonces parece que fijó su opinión acerca de mí, y juzgó, ineeperadamenre, que
para una mujer como yo manifestar un amor tan sincero era demasiado candoroso,
.Entónces me remitió bljo un sobre cinco billetes de mil francos ......... ¡0.1 aquellos
b1lletee azules me empaparon de sudor!
L1 contestación fué devolverle inmediatamente su dinero. Como usted es un muchacho de excelente corazón, comprendió que había cometido una acción muy fea in~ultando á una mujer, sobre q •1ien no tenía usted ningún derecho ......... Mdrecí la más
conmovedora de sus cartas, la última, en la que me pedía que lo perdonase.- ¿porqué,
Dios mío, se le ocurrió terminar la epístola con una amenaza? «E;tá bien, dice ue~ed.
Ya veo que no me amará usted nunca, y que tal vez comienza á odiarme, ahora que
Ja he ofondido. Sé lo único que me queda que hacer. Esperaré hasta mafiana en la
noche que me conteste usted. Si mafiana en la noche no he recibido carta de ussed
manifestándome que accede á mis pretensiones, el martes no seré más que un cadáver. Adiós, aefl.ora. Olvide al ayudante Brianchot y sea usted dichosa.»
Dios mío! yo no ignoro que estas palabras se escriben, á menudo, sin experimentar el menor deseo de ejecutarlas. Pero algunas vecee.........¡Ah, que horrib'.e ideal.. ..
usted es un impulsivo; he leído todas sus cartas, y lo he visto tan nervioso, tan pálido,
~n la butaca lateral, tantas noches!. ........ Y además los cinco mil francos, esta suma
tan enorme para un milltar, que consiguió usted, Dios sabe cómo! .........T..1do ee:o me
ha conmovido. He tenido miedo. La amenaza de usted ha logra:lo, pues, su objeto.
Esta vez, contesto.
Me pide usted que lo ame, que en ello está interesada au vida. S~guramente, pobre joven no puedo tenerle rencor por juzgarme de su gusto; más todavía: hasta me
he sentid~ halagada, y por lo que á usted toca no vaya á creer que me dieguata. Antes
al contrario, lo encuentro muy agradable, y tengo la seguridad de que ha de hacer
muchas conquistas. ¿Bastará semejante declaración para calmar el amor propio de
un guapo ayudante?
Ahora bien, piense usted que después de veinticinco afios de teatro esa pasión
que le inspiro, me la han expresado todas las tardes, sin contar las mafianas y las no•
ches, una gran cantidad de hombrea, jovenes ó viejos,. hermosos ó foos, pobres ó riCJB y no me quiera mal si le digo que he llegado á considerar esto como una ofrenda
casi sin valor, como el efecto necesario de mi presencia y de mi reputación ......... Sobre todo cuando se envejecé- y este es un casol tengo un hijo de diez y nueve afiosltodas estas declaraciones acaban por parecer lo contrario de un homenaje.
Usted va á responderme: «Yo la quiero á usted con todo mi corazón, sufro horriblemente; prefiero morir.» Lo cual no impide que si no le hub~ese devuelto sus cinco
mil francos, no habría pensado en matarse; y que si aceptase en esta carta su carifio,
me dejase partir mafiana á mi excursión á Bélgica. Conozco demasiado bien esos amores que devoran á ciertos hombres por una mujer de teatro .........Ddeean que los quiera un momento, y después poco les importa lo que de ella sea. ¿Qué no? ¿Que con usted no pasa elO? ......... Yamos, hijo mío, puedo decirseloá usted: precisamente el miedo de ser amada de un modo eerio por ueted es lo que me impide recibirlo. Le juro
que no finjo falsos rubores .........
Todas las locuras de la juventud más loca y todas las tristes necesidades de mi
oficio, me han arrastrado á bastantes pasiones para que pueda aceptar el amor de usted, sin estimarme menos después que antes. ¿Le hace dallo á usted lo que le estoy
diciendo? Tanto mejor, por que esto contribuirá á curarlo .......... Yo no quiero que
usted me quiera. Ustei no débe amar sino á una mujer joven. Si deja que su c:ira•

zón sea mi esc:avo, cual va á ser el porvenir de usted? Yo no puedo pasar toda mi
vida en la guarnición de usted en esta ciudad......... Entonces ¿qué hacer? ¿Seguirme?
¿Dejar el ejércit&lt;,? ¿Hacerse actor, ó lo que es peor todavía, convertirse en el amigo de
la actriz, que la acompafia en todas ms excursiones? ¿Se diegusta usted?.. ....
Y sin embargo, esto es lo que lo espera, amigo mío, y lo desafío á que me desmienta. Y á mi dígame lo que me espera, al llevarlo de este modo entre un equipaje,
como he vieto á tantas deegraciadae artistas de mi edad, acompalladae poi jóvenes
que no valían lo que us&amp;ed? No me forjo ilusiones. Después de algunos dfae de locu•
ra, comenzará usted á advertir que todo Jo ha sacrificado á.. ....... ( digo la palabra tal
como la siento, como me la digo á mí misma, todas las mafianas) á una vieja ....... ..
¡Vieja, sí, vieja! ¿Oye usted? He sido bastante hermosa en otra época para poder con•
feear hoy que he dejado de serlo.
Conserve en el fondo de sus ojos, hijo mío, la imagen de Margarita y de Mirella,
como la han transformado para Uited los coEméticos, loe trajee, las luces y la música.
Yo lloraría. la. desilusión que se apoder.iría de usted al verme tal como soy en realidad, tal como me han puesto mis cir,cuer,ta años......... Suponga usted que Ja desilu•
sión aparece después de que haya correspondido á su amor? ......... ¿y si yo comenzara
á apaeionarme en los momentos en que usted no tuviera otros deseos sino loe de aban•
donarme y olvidarme? Nol No se debe, á la edad mía, arrieegarse en estas aventuras.
No quiero una pasión joven á mi lado; no tengo nada.que dar en cambio; no tengo ya
con que retenerla.
¿Comprende usted que lo que hago es por su bien, y que por mi parte no me de·
eagradaría responder afirmativamente á la pasión de un guapo ayudante?...... Por un
momento lo he pensado; esto costaría menos á mi pereza que escribir esta larga carta. Y luego meditando, he comprendido que podía ofrdcerle, en cambio de las horas
de fiebre en que usted ha eofiado conmigo, algo mejor que las caricias de una mujer
sin primavera. Dentro de este mismo sobre le envio uno de mis ntratos, hecho hace
cerca de quince afioe, cuando era tan hermosa como me le aparezeo á usted en el
teatro
Consérvelo, es una prueba de que no he rechazado el amor del joven ayudante
de la roeeta roja.
Y amos, hijo mío, valor! Yo necesito mucho para hablarle de mí como acabo de
hacerlo ......... Y a: deeea usted saber lo que me ha dado este valor, voy á decireelo:
Hace nn momento, cuando recibí su carta en la que hablaba de matarse, he peneado
eo mi hijo, en este hijo que está próximo á salir del colegio, y á entrar en el ejército ......... Me lo he representado militar, como usted, en una ciudad de provincia, enamorado de una artista que paea ......... ¡Matarse, Dios mío, desertar, robar, hundir
su vida!. ........ Espero que Dios lo preserve de este peligr&lt;&gt;, en recompensa de que yo
haya salvado á usted.
i Locol Ponga usted las mejillas para que le dé dos largo3 besos, como loa que le
da su mamá!
MAi.CELO PREVOST,

NATURALEZA
( Versi6n del Catalán para "El Mundo" )

LOY estaba deeesperado. Todo era ir del lecho á la ventana
y de la ventana al lecho para ver siempre lo mismo: en este
á la Gertrudis, seca, estirada é inmovil como una tabla; en
el huerto, las habichuelas deshojándose, amarillentas, eecurriéndoee caña abajo, con las vainas más flacas y fofae que
si las hubiesen sahornado.
-"¡Dios, qué tristeza!" La Ge,rtrudis veintiún días sin
abrir loe ojoe, ni mover el cuerpo, ni estar un solo instante
sin exhalar...... ic......... ic ......... ic......... l Aquel gemido de lima fina que todos los de
casa tenían clavado en el cerebro; ora ardiente, como el fuego, ora fría como el hielo,
siempre entre la vida y la muerte ......... ¡y con cada susto y cada chasco que les daba!
Vaya, que ni el médico, ni el veterinario, oi el eefl.or rector, ni el curandero sabían lo
que se hacían. Qué sanguijuelas, qué sangrías, qué parchee, qué cataplasmas, qué be•
bidas, quJ cruces, qué oraciones, y nada la aprovechaba. Eetaba condena fo á ser
viudo muy pronto. 8iempre aquel ........ ic ......... 10 ......... ic ......... l que ya tenía clavado en la cabeza: siempre aquella boca abierta, más negra y seca que caña enmohecida, y aquellos ojos tan hondos, y aquella color de manzanas agrias en la cara, en
aquella cara chupada por el mal, que ya no era sino pelo y huesos, y ni eemejanza guar•
daba de la Gertrudie de antafio.
Y de la cara llevabl Eoy la vieta á lo largo de aquel cuerpo esparranca:lo como
una A, hundido en el c:ilchóu como en un molde. Ni sombra de la G3rtrudie de antes
-¡Tan guapa que eral ¡T,m gruesa que fué siempre!
le ......... ic ......... ic ......... 1
-¿Qué t 'enes? ¿Q 1é te duele? No te impacientee. ¿Qdérei la meiicina?
Y cogiendo el pichel la echaba en la seca y negra boca el cordial, que llenaba la
estancia de fuerte olor á éter, hasta que la enferma, eetenuada, devolvía un poco para
no ahogarse, y llevando á sus ojos Ja~ últimas energías del instinto de conservación,
loe abría pidiendo con ellos un poco de mieericordia.
Eloy, atemorizado, la alzaba la cabeza, la limpiab1 los labios, la daba golpecitoe
en la espalda, y pasado el peligro, espantaba á puntapiés, ya al gato que salía de bajo
el lecho, ya á la gallina que asoma~a la cabeza por la hendidura de la puerta, y Ee volvía nenioeo á la ventana.
-Dioe, qué tristeza! Tanto tiempo sin regar. Aquellae habichuelas se morirán.
Qué amarillez! Todo abra~ado de sed; la tierra coma un vidrio, loe renuevos marchi·
tos, ¡y tantas matas, tanto bien de Dios! ¡Y teniendo agua, pudiendo ha~erlae salir
como aquellas de'. vecino que da gusto verlas! Y hoy sábado, hoy que vuelve á tocar,
me el agua y que la Rosa y el ch,co han tenido que ir al mercado, la Gertrudis más
mala y el médico diéieodo: no te mueras de aqu! que puede morirse, y las horas del agua
pasando, pasando, y el mal en el mismo s:tio, sin ir para atrás ni para adelante, Dios!
Dios! Una semana más y las habichuelas sin un riego se morirían, y bien muertes. 1Y
gasta en médicos y boUcarios y curanderos, y mira cómo se te m1ere el fruto de aque-

�S:L MUNDO

llas tierrae, cómo Ee te mueren
]as tomateras y loe melonareP.
cómo la eequfa te chupa todo 1 1
producto que ea menee:ter no
Eolo para pagar á loe qre no eaben curarme J. la mujer1 sino para la semilla y loe almácigos de
la próxima eiembr.il Mírale,
Eloy, mírate cruzado de b razos
.mientras el nial va haciendo es•
tragos; y si pBTa el de aquf arribe. no hay remedio, para el dA
abajo ei que lo hay todavía. ¡Y
el agua, el agna que ee pierd1:!
-exclamó al fin, cerrando J0e
pufioe y dirigiendo la mirada 11
.remotos confines del espacio,
como buecando consuelo á eu
deeee¡;eración.

DA.MAS MEXICANAS

00•I11GO •• de SlPTllMBRE de 1107

- Quiero decir ...... tú eiem ....
pre has sido razonable, y ya meentiendes ...... Quiero decir que.
si te vistiera ahora ......... ¿sa•
bes? ...... podría dar un riego á,
la siembra y sal vábamoa nues·•
tro caudal.
Una chiapa de fuego en que se pudo ver el brillo de la sauta.
alegria de los mártires, lució en
aquellos ojos casi apagados, y rL
movimiento afirmativo de la .
cabeza se acentuó más todavia.
Que ei1 que sí.
Entonces Eloy, írotándoee
los ojos con el revés de la mano, abrió la cómoda y encon trando en el murmurio del Jlo
acentos de generosidad y tepe•
ranza, amortajó en vida á iu..
mujer.

Nueve 6 diez tablas de siembra en matas anchas y largaP,
NARClSO ÜLLER.
como regimientos formados en
columna de bronce, se , xten'=~='
dían á eue pies, ,alladeando los
Hay eargna fuertes y l;el!ae.
bordos del río. Todas eran eU •
en que la m~gnanimidad se ¡;rryae; pero que dolor para equel
petúa.
campesino que espuaba el pu·
Jules Lemaitre.
ñado de onzas ~_fCeeariopara ea·
Para tener éxito en la vida,".
lir adelante, verlas convertidas
el tacto es más incliepeneabl~
en inmenso cafiar de otcifiadv,
que el talento.
en medio de las ufanas y verdes
8ri!as. Siena }i'oroz v &lt;r0nsuol0 Nuiz.
plantadas en torno Cada cafia
Sir Jolm L11Ulock.
(DE OA.XA~)
de aquellae1 yeranmillaree, des '=.l='
hojada y meciéndese á derecha
LA COPA DE LAGUI.M.A.S
é izquierda con desmayo de inutilidad y de abandono1 era para Eloy una lanza que se
le clavaba en el corazón. Y la comparación de su desgracia con la buena suerte de su
vecino le removía hasta el tondo del alma las acritudes de la envidia, que la codicia
satisfecha hubiera mantenido eatacionariae. ¡Oh, que verde más vivo y alegre toma~
han loe Bembradoe del vecino al lado de loe suyos!
QUELLO era como una maldición de Dice que pesaba sobre ·
-¡le .. ... ... .ic ......... icl
la isla de &amp;elllnd.
E!oy, agitado, volvía á la alcoba.
El mar que la circunvalaba estaba envenenado, comt: -¿Qué tienes? ¿Qué te duele? No te impacientes. ¿QJieres la medicim,?
tuía la riqueza de loa varones la cría de puercos, man te ni .
Pero al acercarEe con el pichel en la mano, le suepeudió la acción un débil
dos con la abund;:,nte cosecha de tellota!:i que producían
ro:cquido.
las hoyas. Hacía muchos siglos, desde su advenimjento al
-Tula, Tula ¿que tienes?-la dijo con dulce acento, movido por la ternura, que
trono, que el rey de Seeland había perdido la vista. Ní la
le despertó aquel estado laatimosíeimo. Era la compañera de su vida¡ la que llevó
magia ae los sortilegioa, ni loe bechizoe, ni el ámbar, ni el
al altar lleno de ilusiones y de esperanzas; la madre de sus hijos, de la R )Sita 1 su agua de las hondas pesveralee podían devolverle la luz.
consuelo de ahora; la que lloró con él todos loe hijos perdidos; la que ee había des•
El rey Harald, en medio á su d olor, llegó hasta pe:raar que hacía mal en tribu~vivido taotoe sñ)e por sostener la casa.
tarlee cult,o áloe dioses Asee, pues que ellos, híjos de Oll'.n, no tenían el poder de cu,
Y estuvieron algunos instante@ 1 él miránd(?la enternecido 'y espantado, ella sin rarlo, Hizo venir de Rugen un virtuoso ana'Joreta, discípulo del Hombre Blanco, que
peetaf'l.ear, respirando, respirando con dificultai, plana y estirada como una tabla en las barcas del glorioso Olaf había ejercido por largo tiempo contra loe pagauos
Aquel roTiquido1 primero débil é intermitente, iba acentuándose, subiendo, hacién- " 7ilkinsg, muchas pirateríae.
dose continuo: J.as cuencas de loe ojos se le amorataban, oudor frio le brotaba @obre
Frente á la mar, en un sitio batido por el viento y donde las avee, sobre la roca..
loe labios y en la frente, la nariz se le afilaba y emblan1uecía. ¿Si serán las eefiales viva, fabricaban BU nido con plumas blancas como la nieve, construyó su ermita el
de la muertE:?
anacoreta, EBto no dejó de provocar iras en los hechiceros que con eus profecías ha-¿Dice, Dios! ¡Y yo solo en casa, y los vecinos también en el merca-lo!
bían gobernado hasta entonces el alma de loa reyes de Seeland. Enviaron é. Harald,
Su mirada se escapó hacia el ancho espacio, más allá de la ventana abierta de al más antiguo de los hechiceros, el cual &amp;e presentó ante el trono á la caida del día y ·
par en par como que corría el mee de Agoetc.-Un sol awarillento, deslumbraba,
lanzó éEte apóBtrofe en versos rúnicoe:
achicharraba la llanura en gran parte cerrada á la vista por apretadas filag de olivos.
Oh Harald! Quiérea curarte y recuperar la vista?
Sjlo el súbito pío de algun pájaro que volaba como saeta yel hondo rumor del cercano
-Td daré, dijo el rey, cua~ro barcas armadae en guerra para la pirateria, en granrío turbaban el silencio universal de la Creacción adormecida. Ni un estallido de de; mi parte de pesca durante tres años; la mitad de mis rebaflos que pastan en las pra-tra1la, ni un eón de e1quila, ni un crujir de puerta, ni un ladrido, bajo aq 11ella sole- deras al pie del tronco de las hayas, si haces penetrar la luz por ~as cerradas puel tas
dad y paz EOlemnes que solo el río osaba interrumpir, hervoroso, arrastrando en de mis ojos ....... ..
sus aguas la aaVia rol:-ada á los sedientos sembrados. Y este desvergonzado murmuEl hombre de los ABee sonrió con ironía:
rador, lleno de risas y lloriqueoe 1 sonaba al oído del campesino como un canto de
-Ifaz degollar á Thorberg, el carpintero .... ..... ,ava tus pupilas con su sangre.
befa que más le oprimíu el corazón.
caliente ......... y la luz volverá á tus ojoe.
Eloy se dejó caer en una silla desolado y pensativo. Las horas pasaban 1 pasaban,
Loa sacerdotes de Ases odiaban al carpintero Thorberg, porque él había llegado en
llevándose la vida de la muje1· y la vida de las plantas, sin dar una esp1::1ranza ni ua aus viajes hasta las fuentes del Jordan, y regresado con la cruz del Hombre Blanco .
consuelo más que la muerte. Y llorando á lágrima viva, mo'lido por una determina- impresa en la frente y en el pecho. El fué quien aconsejó á Harald que hiciera venir
ción, Eloy se leVantó.- l\!ira, Tula:- le dijo-tú te vaP, como buena cristiana, resig• de Rugen al virtuoso cenobita. Loa hechiceros, pues, se regocijaron al pensar q ue
nada al otro mundo. La R'lsita y el mozo están fuera. Es la tercera vez que dejo con au arbitrio ibi1n á desembarazarse de un enemigo peligrase.
perder el agua. Si no riego hoy perderemos toda la siembra¡ pero el río tiene todaPero cuando Harald hubo lavado sus ojos con la sangre de Tho'rberg, prorrumpió
vía para las piantaB el remedio qne no ha tenido ...... el médico para tí.
eo un terrible grito de cólera:
La enferma abrió tristemente loe ojoe, y aun tuvo valor para decir que ei, movien-J.Ialdito sean los Asee y sus sa~erdoteel Que embarquen esos impostores en u, a .
do la cabeza.
barca averiada, amarrados de pies y manos y sin timón y sin remos los lancen á l;1
-Quiero decirque ...... -añadió Eloy atragantándose- quiero decir que ...... entre tempestad.
la esperama y la muerte ......... vaya, que tó que siempre has mirado tamo por la caSus pérfidos consejos me hicieron dar muerte al mejor de mis servídoree; y su eaLsa, y siempre has eido razonable ........ . no Bé como decirlo, vaya.
gre ha corrido en vano. Antes ¡;&gt;odia apreciar cuando se acercaba la n~che y cuando
P~ro la pobra enferma, como concentrando toioe los últimos alientos de au vida,
despuntaba el día en el horizonte; ahora mi mal se ha agravado; me hallo sumido en
tomó dé bilmente la mano de su marido, abrió otra vez loe ojos y razfJMble , razon(Jble perfectas tinieblas ..... ... .
como 8iemp1·e, le animaba á conc luir-diciendo con la cabeza que aí, que sf.
Entonces envió á buscar al virtuoso cenob:ta á su oratorio.
- Quiero decir ...... que me perdonarás.
-He roto para siempre, díjole con loe hijos de Odin y sus sacerdotes. Estoy die •
-Que sí, que sí, seguía diciendo la cabeza ag nizante.
puesto á abrazar tu religión, á desviarme del Norte1 para mirar hacia Oriente ........ .
- Dios te llevará ......... Es seguro ........ .
Pero me prometes que tu Dios obrará el milagro que necesito y que el hechizo que lJti •
-Que sí, q U:e sí.
ea sobre los reJes de Seeland se disipará al fin? Habla!
-Ayer te dieron la extremaunción ......... ai hoy viene á verte el señor R ector taro,
E s necesario buscar en el fondo del mar las entrafl.ae de algún pez milagroso; cobién tendré que dejarte sola ........ .
mo me has referido que usó para curarse un ciego, cuyo nombre no recuerdo? s~rJa.
- Que s1 1 que sí.
necesario arrancar de me órbitas los ojos del remero de mi barea para adoptarles e.utre,
~ un poco después de que Nuestro Señor te haya nevado ......... también te he de mis párpado.! según loe procedimientos de·la ciencia?
vestir, n{J?
Y el virtuso cenobita contemplaba al cieg0 con profunda tristeza.
-Que si que sf.
A l fin respondió.

DO.IRGO •• de SEPTIEMBRE de ,. . 7

S:L MUNDO

-Déjame volver al oratorio ...... Rogaré en la soledad, al Dios de mis creenciae. : .....
Si él me inspira alguna resolución útil, te la comunicaré, para que te sometas á ella.
-Vete, dijo Harald, y ruega con fervor.
Al dia siguiente el cenobita se presentó en P1llacio, y sin entrar en la habitación
del rey, llamó á éste desde el sitio en que se hallaba:
-Harald el ciego, he aquí lo que el Hombre Blanco, señor tuyo y mio1 ha or·
deaado. Haz que te traigan una copa de plata, que no haJa servido nunca para liba·
cianea ni para perfumee; arrodíllate delante de tu palacio, en medio de la plaza y ele·
va al cielo ese cáliz, como si quisieras recoger el rocío.
-Haré todo lo necesario, respondió Herald .
Al efecto ordenó que llevasen un cojín de brocado, mullido con plumón de ánade,
para apoyar eua rodillas¡ pero el cenobita rechazó con el pie este muelle útil.
- Nol dijo; es necesario que sea sobre las piedras.
El pueblo entero se había reunido para presenciar la penitencia del rey.
Los barones, desde lejos 1 gruñian de cólera¡ pero el pueblo decía en voz baja:
Es justo que él sepa también que las piedras del camino son d1,1rae.
El cenobita se volvió hacia la multitud que asistía al espectáculo y llamó á un pobre viejo, apenas cubierto por una piel de vaca, y lo llevó ante el rey, que estaba de
rodillas, intimándole á que tomase la palabra.
-Refiere, le dijo, todo lo que tu has sufrido.
El anciano, con débil voz, comenzó así:
-Mis hijos se ahogaron por servir al rey ...... mi mujer murió de pesar ...... los barones, par.a aumentar sus rebaf'l.oe, me quitaron los cerdos que yo tenia¡ en oto.fío co•
mo en invierno vago por loe caminos ...... tiendo la mano á los que pasan y recibo la
limosna que me dan para que me aleje ...... pero que será de mí? )Iis débiles piernas deefallecen ......
Y á medida que hablaba caían en la copa las lágrimas que vertía.
Pasa! dijo el cenobita.
Al mismo tiempo hizo señal de acercarse á una mujer todavía joven y bella, pero
de semblante marchito. Llevaba el cabello suelto sobre la espalda como las plafiiderae de las tumbae. Antes de hablar levantó al cielo los brazos convulsos por la desesperación:
-Mi esposo, exclamó, era caballerizo del rey. Era virtuoso y fuerte; yo lo
adoraba y vivíamos felices. Pero uno de tuB haronee, rey Barald, eorprendiome un dia
que él me eBtrechaba contra su corazón. Tuvo envidia de nuestra ternura y quiso
poseerme. Rechacé sus des~os y me amenazó con vengaree ...... Hizo matar al hombre
que yo amaba; me expulsó de la ca~a donde me condujera mi marido el dia de nues,

trae bodaa ...... y ha dicho que impondría un castigo á todo aquel que me diera aeiJo.
La viuda sollozaba al acusar á su enemigo y en el fondo de la copa se mezclaron
sus lágrimas con el llanto del mendigo.
Que venga otro! dijo el cenobita.
Fué un niflo quien se presentó y debía tener impresa en el semblante la alegria
de loe juegos infantiles; pero avanzaba con los ojos bajos y era tal eu expresión de
conmovedora melancolía que un lamento surgió de la multitud al verlo avanzar.
- Soy, dijo el nifl.o, un pobre huérfano.
:.\li padre era un carpintero notable, que babia viajado por los países del sol trayendo consigo maravillosos eecretos ... EI te 5ervía con lealtad ¡oh rey! en mar y tierra!
Sin embargo tu ordenaste bU degollación ...... Y yo entre tanto, cuando llamo á mi pa·
dn,, no encuentro una· voz que me responda.
El rey' Harald comenzó á temblar de pies á cabeza, Sus brazos vacilaron, como
cansados de estar en alto, y prorrumpió en un gemido de angustioso dolor:
-B1.sta 1 basta, nifiD. No llores más sobre la copa; está ya demasiado lleTia, de•
masiado peeada ...... mis manos no pueden eostenerla más.
Aniqllilado, iba á dejarla caer, pero el cenobita vino en su ayuda.
-Harald, el ciego!-dfjole con voz fuerte,-el milagro que deseas va á cum ·
plirse.
El Hombre B 1anco, á quien sirvo ha visto á tu pueblo y á tí con ojos de misericordia¡ élquierequeelbál~amo que ha de-curarte sea hecho con loe sufrimientos de los
deegraciadoe.
E:npapó en la copa de lágrimas_ una tela sagrada é inclináadoae sobre el rey lavó
con piedad aquellos ojos que no veían.
En el nombre del Padre, dijo.
El rey ee inclinó sobre el agua divina pre'3a de un santo terror.
-Del Hijo ........ .
Los 1&gt;árpadoe, orlados de pestañas se ahrieron sobre los ojos blancos.
-Del Espíritu Santo .... .....
Las costras de.la ceguera se desprendieron de sus ojos, y la multitud las vió caer
al suelo y romperse en pedazos.
-Gloria! Gloria! Ciencia! Poder! exclamó Harald, aturdido, por Ja reeurroc•
ción de la luz.
Pero el cenobita movió dulcemente la cabeza y dijo:
-.No: Piedad!
Huou&amp;S LE ROUX.

los también malos: chubascos, vendabalee, días obecuroe
de bruma espesa, noches borrascosas en que nadie dormía ........ . A veces, cuando, el mar estaba muy picado,
ae amainaban las velas, se amarraba la vara del timón,
UA.NDO el emderador Napoleón, después de se encerraba el equipaje en el entrepaente y se confiaba
\Vaterloo fué á la isla de Aix, la víspera de entre- en Dios.
erarse á los inglesee, un teniente de navío, lla•
En fia, al cabo de seis semanas aparecieron las costas
mado 'Vi!dieu le propuso llevarlo á América, burlando de América; y ya era tiempo, pues el agua andaba escasa.
la vigílancia de los ingleses. Este Vildieu era un ardienAlgunas horas después entraba el Rlmpe-Rocas en el
te bonapartista, marino excelente que se había dedica- puerto de Halifax.
do especialmente á estudiar en alta mar la dirección de
- Uf! por fin he llegado, dijo la barca; y como en la
las pequeñas embarcacionee. Tenía confianza plena en rada babia mucho fondo para BU ancla se arrimó al cm.su Rompt-Roca y se comprometía á ir con él hasta el_ tado de una fragata que estaba alli fondeada y que la
dejaba maniobrar, estupeiacta.
fi n del mundo.
E l emperador lo escuchó largo· tie..opo, paseando á
-De donde venía? le preguntaron.
grandes pasos sin responder nada; al fio se detuvo, conLos tres héroes se descubrieron orgullosos.
tem pló algunos instantes el oceáno y Eacudió la cabeza
- De Francia!
en ademán negativo, diciendo &lt;mfü,.
Nadie quería creerlos, porque basta entoacee ningún
El proyecto de Vildieu no le inspiraba confianza; pre. viaje semejante se babia intentado.
fería más bien entregarse á loglaterra.
}1~ué M. Vildieu hijo, el último superviviente de la triAlgunos mesee después, el teniente Vildieu, que se la- pulación del Rompe-Rocas quien me hizo el relato de
mentaba de aquella negativa, quiso probar que su ten• esta verídica expedición hace algunos años, en una tartativa de evasión no tenía nada de irrealizable, Y en el de de inviernC'.
mismo buquecillo que había ofrecido á Napoleón, diriEl aspirar.te de 1816 era ya un viejo marino de la
gió la proa hacia América con dos aspirantes de marina1 Aduana, pró:x:imo á jubilarse, pero eiempra apasionado por el m,u . Amenudo me invitaba á sus paseos .Y
uno de loa cuales, el más joven, era su hijo.
La travesía fué larga y penosa, el Rompe-Rocas cuida- juntos hemos visto más de un vendabal.
Esa misma tarde huyendo del mal tiempo buscarnos
dosamente provisto, llevaba á su bordo barriles de agua
potable, penmican y galleta. Por la carne no había que un abrigo frente á. Bonifacio, en una pequefia ensenada
preocuparse pues llevaban tambien una gran caja llena de las costas de Cerdeña. Qué noche aqueHal y qué de•
de gallinas y pollos que casi ocupaba la mitad del puen• licioso paraje!
A lo lejos se veían brillar entre las rocas las luces de
te: la distribución de loe víveres se reglamentó desde el
primer día con la mayor prudencia, de modo que la tri- loe carboneros; más cerca una emba1 c.t.cióu de pescadores de coral 1 napolitanos que preparaban sus redes can•
pulación no tuvo nada que sufrir.
Pero el régimen de carne salada se hizo á. la larga fati- tando. Luégo las claras luces de nuestro vivac n.flejadas
gante; la Bed secaba loe labios, pero á. pesar de esto las en el agua¡ los marineros acurrucados en torno, Ja sopa
dos raciones diarias de agua no sufrieron modificación humeante y provocativa, y de pie, de fü,paldas á la lla•
ma, con su gran bigote blanco, su sonrisa benévola, sus
ni nguna .
Una vez, con mar de aceite, se vio flotar algo redon• oj11los grises, llenos de malicia heroica :i\I. V1ldieu, con .
tándonos la odieea del Rompe Rocas ·
do hacia un costado de la barca.
Era M. Vildieu un verdadero marino occidental. A
-Una manzana á estribor gritó alegremente el timolos siete años hizo su primer viaje y desde enwncea esnel!
Era en efecto una manzana, que flotaba en medio del tuvo siempre en el mar.
Según au cuenta se había encontrado en diez y ocho
océano. Probablemen te caería de algún buque que la
víspera había pasado por allí; se le regaló la manzana naufragios; pero lo que él callaba siempre eran las sal•
al capitán; pero como lo capitán no quita lo cortés, él qui- vacionee que con su instinto de tierra próxima 1 habia
so que toda la tripulación comiese de ella. Aunque el realizado. El asunto predilecto de su con vereación era
agua de mar la hubiera alterado mucho, no obstante pa• un fueil de su invención que deseabl ver en las manoa
reció á todos exquisita y hubo esa noche festín á bordo de todos loe aduaneros de la costa. Hacía largo t,1empo
que había enviado á París una exposición de au famoso
d el Rompe-Rocas.
Si el viaje tenía sus buenos ratos no dr jaba de tener• invento y se admiraba de que la Academia de ciencias
UN ~PISODIO,

tardara tanto tiempo en contestarle. Esta era la única
tristeza de su vida. Por lo demá,s su vejez era de lo más
alegre del mundo y aun en el peligro reía siempre. Cuando el mar ee embravecía tenía una manera alegre de
gritar :
Cuidado, grumete, que podemos zabullir la nariz en el
vinagre!
A veces, cuando en plena borrasca, me alcanzaba á
ver asido á algún punto sobre el puente, mirando al cielo vagamente y apretando entre loa dientes, hasta romperla, mi pipa marsellesa, me decía al oído:
-No tengáis miedo, camarada, que eBtáis c.Jn un marino. No ha_y duda que algún día me ahogaré, pero eso
no será sino en medio del océano.
Y cumplió su palabra¡ porque una noche1 sobre las
costas de Bretafia, tratando de socorrer un cabotero que
naufragaba, se ahogó.
¡Pobre viejo! Si siquiera hubiera llevado consigo su
fusil. ........
ALFONSO DAUDEr.
ALBORADA.

Con sus dardos de luz las brumas hiende,
desde las cumbres de levante, el día¡
las agrupa en la opuesta cerranfa
y en el lejano bosque las suspende.
Consoladora cruz sus brazos tiende
en la clarada de la selva umbria;
la hiedra en ellos sus zarcillos lia
y el blanco velo de eue flores prende.
Ante el madero las doncellas oran.
Dos pajarillo:i que en la hiedra moran,
al sentirlas llegar, ya no se espantan.
Y en tanto que las vírgenes, de hinojos,
en lo alto de la cruz puestos los ojos,
murmuran su oracion, las aves cantan.
ANSIAS ETERNAS,

Tras a lgo voy desde mi edad primera,
y siewpn, dice mi esperanza vana
cuando me siento flaquear: ¡ mañana!. ....... .
Yaef pasando va mi vida eLLtera .
Lo que busco no sé. Si lo supiera
crecena la aoguatia que me afana,
pues solo estima la ambición humana
lo que no ha conocido y lo que espera.
Y todo cuanto miro y no poseo
lo juzgo fin de mi eternal deseo,
watJ conozco mi error si lo consigo,
Y aei cruzando voy la triste vida :
el término de mi ansia indefinida
nunca sabré, pero buscando sigo.
Spbre. de 1897.
J. GARCIA Roomom:z.

�EL MUNDO

DOMINGO

12

de StPTIEMBRE de 1a97
DOMINGO

12

EL MUNDO

de SEPTIEMBRE de 1107

Corazón de sacerdote. POR H.

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES HECHAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 7.
Era preciso obrar lo más pronto posible y cortar por lo pero reconquistaba aquí y ahí algunas briznas de eu an•
sano eee proyecto antes de la llegada del capitán. Pe- tigua aot.oridad, sobre todo cerca de los recien venidos.
De este número era el joven matrimonio Lecbesne.
ro si Adalterto vefa el fin, se agotaba en vano buscan•
do loa medios de alcanzarlo, por fatuo que fuese, com- El eeñor Lecheene, buen hombrecillo, sonriente y feeti•
prendía. que su opinión no seda reclamada. Hacer va- •vo, que había, tres ailos antes, adquirido el único esturiar al se.flor Jouvenot merced á un trabajo solapado, dio notarial de Ganneville, su mujer, delgadita y plácique consistiese en informes poco honrosos para la fami- da fácil de dominar, babíanse dejado acaparar, dominar,
lia Sennevau:x? No le repugnó este medio, pero loe in• absorver. La Señora Deecordee había encontrado uno
formes que tomó secretamente eran de tal euerte favora- de eue trinnfoa de otro tiempo en el bogar de esas jóvebles que no se podía penear en alterarlos. Obrat en sen- nes gentes donde lo dirijía todo.
La llegada de Adalbe:rto, anunciada por un telegrama,
tido inverso y desalentar á la !!eñora de Sennevaux, era
trastornó
el estudio. El único dependiente miró coa
dificil y aingularmenle reegoeo para el primo y eecretario del señor J ouvenot. Adalberto permanecia pues per- ojos de estupor al primo de un notario de París y el seplejo y vacilante, en tanto que Pablo, inconeiente de to• flor Lecbeene, se precipitó hacia él con las manos exten•
• das lae emociones provócadae por sus palabras amisto, didae, no sin alguna emoción ante ese delegado del gran
•colega de la capital. La conferencia duró haeta la comieae, continuaba sus himnos en favor del visjen:
-Qae amigo tiene en vos mi Roger, mi querido Pa- da, á la cual el señor Lechesne invitó tímidamente al
blo!. .... ~ le decía la eefi.ora de i5tnnevaux, con un reco- viajero, y que eete ee dignó acept~r. La eetlora Leches•
ne, previsora, se había puest;o sus mPjoree adornos. llanocimiento cuya vivacidad no se explicaba el abate.
-Qué comisión, se preguntaba Adalberto, le habrán bía salido la ropa de eeda negra que no ee exhibía sino
en loe grandes díaei. T0do el tiempo del almuerzo, Adaldado á éste relativa al dott:?
berto, encantado de poder darse tono, deeplegó su fa.
VI
cundia ante el matrimonio deslumbrado. Ya era el rela•
to de grandes nt&gt;gocios, que se trataban en c&lt;eu estudio1&gt;
La señora de Sennevaux no era solamente bella é iny donde naturalmente él ee atribuía el papel principal;
teligente, era también muy babi!. Habiéndoee asegurado
ya brnmas de boulevard, que eue oyentes no siempre
deede el principio de la solidez de la fortuna de 1 señor
comprendfan 1 pero de las cuales reían confiados. Aun
,Jouvenot•, deseaba que él conociese laeuya1no menos bien
aconteció que habiendo sido el seilor Lecbeene llamado
acondicionada. De esta manera, si, una vez vuelto Ro
al estudio un momento; deepaes de la comida, Adalber•
ger, Jas cosas se arreglaban al gueto de sus deseos, ya no
to púsose á decir á la joven unas coeall, oh! unas cotendría que preocuparse de estas cuestiones de dinero.
eae!. ..... Pero aai era sin duda como loe jóvenes de Paria
Se presentó pues una mafiana en el estudio y pregunhablaban á las muJeree, y la s1 fiora Lecheene reía un
tó por el notario. Adalberto la recibió con loe mayores
poco smetada pero muy halagada en el fondo y limiteetimoLioe de respeto, muy inquieto sin embargo de
una visita que le parecía poco tranquilizadora para sus tándoee á vagas protestae.
-Obl Sefior Deruell Sioe oyeran!. ...... ..
ambiciones secretas.
En la noche llegó loda la familia Dosoordee, como por
Introducida inmediatamente, la condesa explicó al
eefíor Jouvenot, que poeeia no lejos de Ganneville, cer- casualidad pero con toilettee que traicionaban la pre·ca de eu caeLillo, una granja recientemente comprada meditación, La conversación ee generalizó¡ y desde el
que le daba muchos cuidados. Había ahí un enredo de principio k\ eeñora Deecordee tendió la oreja á loe nom-

$u1ei~a.-De un cuaaro ae ,9.. ~ernara.

herencias suceei vas, en el cual ella ee perdía y donde BU
notario M. Lecheene, excelente bo..obre, pero un poco
joven y novicio, no parecía mejor librado que ella.
Incidentalmente habló del fastidio que causaba á una
mujer ocuparee de todas esas cosa.e, lo cual le permitió
indicar de paso al eeflor Jouvenot el valor de la tierra de
.Jouy, eus principales bienes mueblee, la parte que co•
rreepondería á Roger y lo que ella afie.diría como dote,
cosas todas que el padre de Lucila oyó con grande interés.
En cuanto al asunto, fio aparente de la visita, y del cual
ee cuidaba muy medianamente, pidió al eefior Jouvenot1 como un servicio de amigos, que enviaee á uno de
sus dependientes á Ganneville para conferenciar con M.
Lrnhesne y tratar de desenmarañar ese enredo confuso.
El eeflor Jouvenot ee ofreció á ir en persona, lo cual re•
bueó ella aceptando solamentequenombraeedelegadoá su
eecretario. Esto bastó en efecto perfectamente para permitir al padre de Lucila conocer y calcul~r lo que ella
quería que supiese.
Adalberto partió el mismo día después de haberse
quejado mucho ante loe dependientes de la molestia que
le i!lferían, pero en realidad muy orgullorn de llenar
'una mieión de eea importancia, lamentando solamente
que fuese en interés de la sefiora de Sennevaux.
Diez y siete afio!:! habían pasado sobre Ganneville sin
llevar cambio alguno á la poblacioncita. La gran plaza
veía diariamente el paeeo del grupo iomutablemente fiel;
..algunos de sus miembros habían desparecido siendo in•
mediatamente. reemplazadoe. Qué importan lo~ hombrea c@n tal que queden las instituciones!.. .... Y aquella
había continuado siendo foco de noticias, centro de informes. La eefiora D~Ecordes no adquiriría más benevolencia para su prójimo, sus bijas no tenían ya ni beUe-za ni esperanzas, el seilor Deecordee no tenía ya energia
ni libertad.
Sin embargo, la prima de Charlier había visto niejo•
rar un poco su situación con el tiempo. Sin duda ya no
-reinaba como antes, como ama abeoluia de la comarca,

brea de la se.llora de Sennevaux y del abate Cbarlier.
Nombres aborrecidos que la acosaban incesantemente
como una pesadilla obsesionadora, recordándole loe días
amargos de su vida, toda BU obra de cuidad volviéndose contra ella en confueión, la lección de bondad tBn
impertinentemente dada por Pablo nif'io, su exclmüón
de la casa de Marta, públicamente pronunciada por la
condesa y que había sido la señal de su decadencia! Toda su religión se rebelaba al peneamiento de que Pablo
el hijo de esa Muta, era ahora sacerdote. Que ·eace1dote podía ser, eduJado como lo babia sido y dotado de loa
instintm, qne ella Je había conocido! Qué vergonzoeos
Pj~~plos habían rodeado su juventud! Cómo ee entriett&gt;cía de que el sacerdocio conraee miembros ec mejan tes
en sus filas! Su ccr.izón latía violentamente ante todos
esos recuerdos tan súbitamente evocados y habría caei
lamentado haber jdo á la visita á no advertir algo de
irritación en el tono de A1alberto cuando hablaba de la
eef'iora de Sennevaux y del abate Cbarlier.
-Vos debéis conocerá este abate, dijo. Yo creo qae
ea originario de Ganneville, aún cuando el no bable de
eso jamáe.
-Sil ei, nosotros le conocemos, le hemos conocido mucho, exclamó la eefiora Deecordee, cuyo tono acrimonioE!O advirtió á su Vf'Z A.dalberto.
~¡ Sr. Lecheene, alentado por esta obertura, no malo
del todo, pero encantado y orgulloeo de mostrar al Seeretario parisiense que en Ganneville también había habido ene aventuras, refirfo la novela de Marta y de Sa•
vinien, loe tiros de pistola de Charlier, todo esto dicho
E.in malicia alguna, puo con ese orgullo que experimen·
ta el habitante de una población pequef\a donde ha pasado algun acontecimiento trágico. Se discutió darante
una hora. La Sni. Lecheene por bondad natural, deíendía la virtud de Marta, el Sr. Lechesne movía loa hombros y guif'iaba maliciosamente loe ojos; la señora y las
seftoritae Deecordee, se callaban prudentemente; el Sr.
D;iecordee dormitaba. en un rincón.
Adalberto concluyó en tono sentencioso :

-~

:

.~

"'

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: . • •E -

�19•

-Cuando ee conoce la vida como yo la conozco, se
sabe lo que ha debido pasar como si se hubiese visto.....
Por lo demá&amp; ..... .la virtud ...... yo no creo en ella!
-Ohf ...... Senor Deruell
-Sen.ora, las personas presentes son siempre excep,cionee. Me alegro mucho de conocer eat.a historia ...... Y
no me admira ...... Con mi penetración yo había adivina·
do siempre algo obscuro en el pasado de ese abate....... .
Ah! buenas cosas ha de haber visto en eu juvent.udl Su
mamá y el eubpreft&gt;cto!.. .... Linda educación para uo sacerdote! ...... Pero mi primo ignora ciertamente todo esto
y mi deber es decírselo. Esto ea lo que no dejaré de hacer luego que vuelva á Par!e ...... No se puede conservar
en una casa como la suya á un hombre que tiene aeme•
jante origen y ha recibido semejantes lecciones, sobre todo cuando en esa casa hay una Sefiorita.
-Ah! dijo la Sra. Daecordes1 el Sr. Jonvenot tiene
una bija.
-Una hija encantadora, sefiora, y que tiene una dote
gruesa, muy gruesa, lo que hace que alguno que yo conozco la corteje mucho en estos momentos, respondio
Adalberto, con una voz sombría.
La Sra. Descordes dejó pasar un momento, después
pregunto:
-La Sra. de Sennevaux está muy ligada con la Sra.
Jouvenot?
-No sale de la casal La Sra. Deecordes sabía á que
atenerse. Pdro no podía interrogar á Adalberto como lo
hu hiera querido, en presencia de M. Lechesne, notario
de la Condeea. Se retiró invitando al s~retario á comer para el día siguiente contando con que él iría ante:!
á hacerle una visita. En un instante todo un plan de
campana acababa de presenturee en su imaginación.
Adalberto no dejó de ir y fué recibido en téte á téte. Ahí
la Sra. Descorde&amp; no tuvo trabajo para confesarlo y al
cabo de una media hora sabía ya que Pablo Cbarlier ha•
bfa imaginado casar á eu amigo R')ger de Sennevaux con
Lucila, que ese proyecto diagusraba al Secretario, que él
deseaba hacerlo fracaear á todo precio y que detestaba
al abate y á loa Sannevaux, tanto como ella misma loe
detestaba. Babia ahí todos los elemeDWa de uDa buena
obra que dehfa intentar para servirá. ese excelente joven
que le agradaba mucho, teniendo los mismos enemigos
que ella. Había también todos l&lt;;&gt;s elementos de una
intriga que sonreía á su ima2ínación desae hacia largo
tiempo inactiva y á en corazón ávido de venganza.
-Veamos, aenor, dijo á Adalberto, habladme con to•
da franqueza. Yo me siento verdaderamente inclinada
á vos por una eimpatía que sería foliz en manifestarse.
Vos deaeais vivamente que toda idea de mat:imonio
eea aban~onada entre vuestra prima y el Sr. de Sennevaux? No os diegustaria tampoco que ese abate Charlier
dejase la casa de vuestro primo?
-Eso precisamente! respondió Adalberto encantado
de que ee le comprendiese tan bien ...... Yo no busco por
lo demá.9 en todo esto más que los intereses de la familia.
-Bien entendido! Yo, por mi parte no me mezclo jamás en loe asuntos de loe otros, ámenos de ver en ellos
una utilidad que no perciben ellos miamoe ...... Encuen•
tro el proyecto del abate Charlier del todo irrazonable ...
Por lo que aé de M. Roger de Sennevaux, estoy cierta de
que vuestra encantadora prima sería absolutamente des•
graciada con él. Mucho mág valdría casarla en su mun•
do1 coa un hombre que estuviese al corriente de loe negocios de su padre, que pudiese ayudarle, sucederle ......
toma! con vos, Sefior Deruell
Ciertamente ...... Pero la Sra. Jouvenot está indigesta
de nobleza. Necesita un título ó cuando menos una
partícula.
-Pues bien, no tenéis vos una? ...... Yueetro nombre,
no easá eecrito con doe palabras?
-Yo no lohe eecrito hasta.hoy má.s que con uDa sola ...
Pl!ro en efecto ...... tengo el derecho ........ .
-Perfectamente! hay muchas familias excelentes,
burguesas en apariencia, que tienen la partícula. Asi
loe anW!pasados de mi marido se llamaban des Cordee.
Las dos palabras fueron reunidas en la Revolución y jamás ha querido mi esposo modificar su nombre. Ea tan
modesto!. ..... Usted lo ha dicho bien, me parece que el
abate Charlier ee ocupa mucho de la Sri\a. J ouvenot?
-Mucho, no es la frase justa ...... No ee ocupa más que
de ella, no la abandona ...... Se pasean junros, van jun,oa
por los caminos, al campo, eopretexto de limosnas, se
encierran durante horas en la biblioM!ca donde el aba-

KL MUNDO

te dizque hace \rabajar á mi sobrina ...... Me escandalizo
fri;icuentemeute y os confieso que lo que supe ayer sobre
ese aacerdo,e está muy lejos de disminuir mis preocu•
paciones.
-Tranquilizaos, Se.flor Dernel.. .... Yo quiero creer que
nada censurable pasa entre el abate y vuestra prima.
No debemos jamás hacer juicios temerarios. Pero en fin
ya ea mucho que las apariencias, de donde puede nacer
la sospecha ...... Yo quiero mucho á la Sefl.ora de Sannevaux, afl:adió la Seflora De'scordee, con una sonrisa cu•
ya falsedad no comprendióAdalberto ...... Yo la veré..... .
Yo la haré hablar de su primer viaje aquL .... En todo
caso, buscaré un medio ...... Voy á reflexionar y esta noche os diré si he encontrado algo.
Obl sen.oral Si hicieseis e!lo, 8i rompieseis ese matrimonio en proyecto, y si provocaseis la partida del sefl.or
Abate, mi reconocimiento ........ .
-Yo no me encargo mas que de la primera deestaa ta•
reas, la eegnnda será vuesha. Vos estáis en la casa, elefr
fiar Jouvenot es vuestro primo ....... Avos es á quien in·
cumbe decirle, ai lo juzgais á propósito, lo que habeie
eabido rt_01:1pecto al se flor Abate Cbarlier y á su familia .....
En cuanto á la gratitud no hablemos de eso ......... Yo no
obro jamás sino por el bien, es decir, por Dios, cuando
veo una obra útil y buena.
Tengo en mi vida demasiádas pruebas de lo que vale
la gratitud de los hombres; Ah! á propósito ......... es inútil hablar de todo eeto á M. Lecheane.
Después de comer la sefiora Descordes dijo simplemente:
-He encontrado mi medio ......... Volved á P,uís sin
temor. El matrimonio que temeie no se efectuará ........ .
os lo prometo.
Adalberto volvió lleno de confianza en el resultado de
las combinaciones de la seflora Descordes y muy decidido
á obrar de eu parte.
En cua1:1to al asunto fin de su viaje, quedi:.ba un poco
más embrollado que antes.

YII
El Abate Chavaaieux seguía siendo primer vicario en
Ganneville. Los afioa habíaa pasado, los curas se ha•
bian sucedido y siempre el buen abate se babia quedado [en ese puesto honorable, pero secundario, que
el obispo encontraba eufl::iiente para su inteligencia. La
señora Ddscordee estaba desolada. Había contado siempre con el advenimientq del abate Cbavae·sieux al curat:o
para readquirir la preponderancia en la, buenas obras y
aun cuando no formase jamás juicios temerarios, no vacilaba en atrit.-uir esta desgracia á alguna intriga urdida
contra ella misma. En cuanto á él encontraba su suerte
muy satisfactoria, estando desprovisto de toda ambición
y apreciando mucho loe numerosos ocios que le dejaba
su papal de segundo orJ.en; era un hombre cuerdo, Hgeramente epicureo.
Las relacionee del digno hombre con la familia DescOIdee, habían seguido como antes. El habíacerradoresuel•
tamen\e el oído á los malos conceptos que, después del
asunso Charlier babíanse expresado con respecto á la ee,
flora Descordes,-una santa-y á sus hijaa,-doaángelesl
responíendo á todos con su refran: La Caridad! 3an Pa•
blo lo ha dicho ......... La Caridad! Sus cabellos habían
pasado del gris al blanco. Su vientre se había redondeado notablemente. Pero nada ae había modificado en la
vida apacible del aba'8 quo jamás había dejado de ir á
participar el domingo de la comida de la familia Deacor•
deB y de las inteligentes emociones de la lotería. Dirigía
siempre la conciencia de las eefioras Descordes, mas en
cambio las piadoaae damas dirigían su voluntad. No
veía sino por sus ojoe, tan sometido á eu obediencia co•
mo el mismo M. Descordee.
Pocos días después del viaje de Adalherto, Ja sefiora
Descordes, informada de que la sefiora Sennevaux iba á
permanecer una corta temporada en Jouy, fuese á encontrar al abate Chavaaieux y le dijo:
-Querido senor abate, vengo á hablaros de una buena
obra importantísima. Se trasa de detener á una familia
honorable, que se desliza por una ptindiente funesta ......
-Grande y buena obra en efecto, respondió el vicario¡
sí.. ....... impedir el mal.. ....... La Caridad! Siempre ....... .
antes que todo!
-Escuchadme bien ......... la coea ea delicada y el éxi•
to sería ciertamente meritorio á los ojos de Dios ........ .
Vos conocéis á la sefiora de Senneva,u ........ .
-Oh! sí. ........ noble dama ......... santa persona ....... ..
la eefiora condesa!.. ..... ..
- Sea!.. ....... Conocéis también á su hijo Roger ....... ..
-Encantador ......... un joven encantador!.. ....... Hace
muchos afioe qua nole veo ...... Es militar según creo..... .

DO ■ IIIGII

la de SEPTIEMBRE do ,&amp;97

-E.n. fin, oeinteresaiB;ciertamen'8 por laeenora de Sen- .
nevaux y por su hijo: Pues bien! son ellos á los que ee,
trata de preservar de un gran peligro é impedir que sean ,
víctimas de una maquinación que de lograrse haría la deegracia de su vida.
Ciertamente ......... ciertamente es preciso ......... Yo ro•
garé mucho al buen Dios para que loe libre de todo mal•
-Eso sería en efecto muy.útil. ........ peroeslfuerzaunir
á vuestras plegarias una acción m'-s humana y más di•
recta ......... He aquí loe hechos: La eefl.ora de Sennevaux-:.
ee ,ha dejado conquistar en París por una familia sin religión ......... de esas gentes de dinero; ya ea.beis, que no
piensan más que t,n las ventajas mundana" ........ .
-Muy perecederas, mi querida hija1 y que corrompen
Jae almas y comprometen en salud eternal
-Perfeclamentel. ........ En esta familia hay una joven
demasiado linda á lo que parece, que querría casarse con
el señor de Sennevau:s-, que ni la conoce. Y no se ocupan
ni de las conveniencias de caraot:er ni de los eent:imien•
tos religiosos de esos jóvenes ........ .
-Qué es esW! Ah! el mundo pertenece siempre á Sa•
tamh•!
.
-Hay algo peor aún ......... esa señorita no tiene ........ . .
cómo diría yo? ......... no tiene la conducta que una joven
debe observar ......... Vive en medio de t.odoa los placeres
parisienses, en medio del lujo, de las alegrías mundanas,
de las fiestas de todas claees ......... y por úaimo üene una
afección ......... criminal, oh! mlly criminal.
-E~ posible! Una seflorital.. ....... Ay ........ todas debe•
rían parecerse á vuestras bijas .......... Unos ángeles esas
queridas sefioritas, unos '-ngeleel
-Lo horrible del caso es que esa desventurada nina ha,
sido trastornada en au moral, por un ... ~..... por un sa•
cerdote! ........ .
-Oh! Dios mío!
-Si, vos sabeia, el cielo permite, por designios que
:::iueatro pobre espíritu no puede comprender, que haya
malos sacerdotes, muy raros felizmente, que son loe dee""cendientes de J udae y un instrumento de escándalo y de
maldición. Yo sé detalles que no puedo repetir, que os
harían extremecer ......... Los padrea no ven ......... 6 no
quieren ver ........ .
-Qué ceguedad!
-Y como la joven ea muy rica, lo que cubre todo en ese
triste mundo de P11rís, como sus padrea tienen la ambi·
ción, aunque son de mny humilde orígen, de darle un título, casándola con un noble, ae ha formado todo un complot:, para sorprende1 á la señ Jra de Sennevaux y hacer
que esa eenorica se case con su hijo ...... El está lejos ......
Se ha esperado que no sabría nada ...... Asu regreso se ha•
rá el matrimonio ......... El org 1110 de loa padree quedará
satisfecho y la desgracia del conde R1ger consumida.
Qué abominacióul
-Ese sacerdote indigno ea quien ha maquinado todo
eeo, cubriéndose con una máscara de amistad para con eL
Sefior de Sennevaux ...... Ya adivinareis su :fin ...... No ee
atreve uno á sondear la profondidad de .semejantes horrorf's.
-Pero acaeo se podría impedir t,sto ...... abrir loe ojos
á la Sra. de Sennevnux? Sería en efecto, como lo decis,
una obra meritoria, una obra de caridaj ...... Ohl la cari•
dad!
-Justamente, y yo he venido á pediros que os aprovecheie del viaje de la Sra. de Sennevauxá Jouy para re•
velarle toda estH. trama.
-Yol exclamó el pobre vicario, sobreaaltándo!e oomo.
ante nn azote ...... Yo ...... yo ...... pero conqué título Señora ..... Y o no se nada!
-Vos sabeia todo eso que yo os digo y tanto, como yo
misma sé y os aseguro que lo he obtenido todo de buena.
!uent,e......... Un pariente próximo de la eeilorita, que vive en la familia, y que ve por lo mismo todo Jo qlle pasa.
y cree un deber de conciencia advertirlo á la aefiora de Sennevaux. El vino ha poco, expresamente á Ganne"rille,.
para pedirá los aniigos de la condesa, que la previDieaen. Vos sabeia que desde hace tiempo yo no tengo relaciones con ella ......... Li calumnia ha hecho su obra ...... .
Esta es una de lae numerosas penas que yo ofrezco al Se·
fior y ya veis que estoy lejos de querer mal á la condesa,
puesto que trato de prestarle un aervicio ......... Pero mi.
intervención personal sería sospechosa y más nociva que •
útil. Para hacer llegar la verdad hasta ~lla misma, un
sacerdote de vuestro caracter ea el solo que tendrá la au• •
toridad requerida.
• -Dios mío! Dios mío! gemía el infortunado vicario.
-Si, sefior abate, inaiPtió sin piedad la sefiora Descor-.
des ......... No hay más que voa ......... y dejadme decíroslo, instruido como vos lo estáis ahora, no teneis el dere•
cho de snstraeroa al deber que se os impone ......... Cuan·
do venga.la eeñ.ora de Sennevau:r: ........ .
- Eso ee, exclamó el abate, asiéndose á esta tabla de
salvación con la avidez de loe espíritus timidos que creen
haberlo ganado todo, ganando tiempo, dentro de treo ó.
cuatro meses, cuando venga la aeñora de Sennevaux ......

DO ■ IIIGO I• de SlPTIEMBRE do 1897

EL MUNDO

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-Dentro de tres ó caatro meses será demasiado tardeLa señ.ora de Sennevaux llegará mañl!oa y pasará dos
dias en Jouy ......... Maiiaoa, eefior Vicario, es cuando de•
beis hablarle!
El abate Chavaseieux se quedó aterrado. Vanamente
se debatía acumulando las objecionee, buscando una ea•
capatoria. La. señora Deacordes respondía á todo, estrechándole con au voluntad implacable. La lección del
vicario fuéle repasada suficientemente, todo le fué dictado, precisado, reasumido. L'l sefiora Deecordes no omi•
tió más que el nombre del sacerdote cnlpab!e, temiendo
despertar alguna suposición ea su espfüto, por confiado
que fuese. Fué preciso ceder, y al día siguiente, des•
pués de u □ a noche singularmente agitada contra su cosiumbre, el embajador fonado tomó au bastón y se encaminó hacia el :::astillo con nn paso que se hacfa más lento á medida que se aproximaba al fin.

En camino rumiaba dolorosamente lo que tenía que
decir, pidiendo todavía á Dios un supremo milagro que
apar1ase de él eee caliz. De pronto se detuvo y fatigado
ae sentó al borde del camino. Su espíritu estaba más
cansado que sus pieraas.
Una gran turbación volvía confuso eu pensamiento.
Pareciale oir algo como un murmullo vago de su con·
ciencia.
Era una cabeza un poco debil la del abate Cbavaesieux,
un espirito sencillo y sin malicia, un carácrer pobre, pe•
ro había también ahí una alma recta de hombre honra•
do. Seguramente le indignó, y, sobre todo, le entristeció Jo qne le dijo la eefiora D~ecordes. Qué horrible re•
velación! U oa sefiorita ...... un sacerdote...... ut. complot contra la eefiora de Sennevaux y su hijo! Todo es•
to espejeaba ante sus ojos, que tenía necesidad de cerrar
para garantizarlos de una luz demasiado cruda y cho•

cante. Era posible que Dios permitiese cosas tan viles?
Qué malo era eso! Sf, era tan malo que en eu alma se
deslizó una ligera duda, casi imperceptible ..... .
La eefiora Deecordes estaba segura de lo que aseguraba? No estaría engallada? La verdades que no debía llegar ...... Se volvería ........ .
Pero una idea súbita le hizo palidecer de pronto. La
eefiora Deacordea era viva de genio1 muy viva ...... Grandes eantos hao ten:do este defecto casi meritorio en su
pasión por el bien. No se resfriarían aua relacione&amp;? No
vendt'ía una ruptura? ...... Gran Dios! Las comidas del
domingo ...... la lotería!
El pobre hombre ae puso en pié, trastornado, ~resa
de una verdadera anglletia, no sabiendo ei debt ría dirijiree hacía e~ castillo 6 tomar de nuevo el camino de la
ciudad. Pero el ligero murmullo interior continuaba
siempre y el abate con la cabeza baja, púsose en ca.mi ..

�DOMINGO 12 do SEPTIEMBRE do 1197

EL MUNDO

no hacia Ganneville. A algunos pasos se encontró con á. las gentes teniendo cuidado de mautenerse fuera del
las aefl.oras Descordes que so pretexto de paeeo habían alcance del fuete. Y lo era hasta el punto de que en su
ido de aquel lado, impacientes por saber el resultad&amp; de viaje á Ganneville no había oeado, apesar de la resolución tomada, repetirá su primo las hablillas que había
su visita.
El Eúbito sonrojo del abate no anunció nada bueno á recogido respecto á la familia de Pablo.
Erraba en el jardín, sombrfo, displicente, rompiendo
Ja eei\ora Deecordes.
inocentes ramas, furioso contra el abate, acuEando á. la
-Y bien?
-Dios mío, señora, balbuceó el padre muy conmovi• sefi.ora Dernordes de traición, ensayando en vano abor·
do ......... be pensado ...... he reflexionado ......... proba- dará la aeflorita Lariviere, demasiado ocupada para detenerse un instante, ó á. Lucila que había vuelto á su cá.•
blemente es pr~ciso que hablemos ........ .
-En suma, intenumpió nerviosamente la sefic,ra Des- mara y bajo la cortinB imperceptiblemente levantada,
espiaba la vuelta del landau.
cordee, habeis ido al caijtillo?
Un ruido de voces llegó del fondo de las calles del
- No1 yo os diré ....... ..
jardín al melancólico Eecretario.
-Así pues, quereia que ese abate Charlier continúe en
Los visitantes estaban ahí, y cuando él llegó en medio
sus e11cándaloa't
La stñora De acordes se había olvidado de que no debía de la barbulla del primer momento, en que todo el munpronunciar ese nombre. Pereibióse de su falta viendo al do hablaba á. la vez, apenas ai se fijaron en él.
La aefiora Jouvenot lo presentó rápidamente entre
vicario súbitamente grave y frío. El nombre pronunciado había sido para el toda una revelación. Por sencillo doe fra"Eee: M. Deruel, nuestro primo y el secretario de
que fuese su espírit,u, prodújoee en él una claridad re- mi marido.
pentina.
Un 11aludovago1 trivial, eso fu é todo. Una verdadera
-No, Befiora, dijo con una voz firme y levantando la rabia mordía el corazón deAdalberto, humillado de vercabeza, no he ido al castillo y no iré.
se en eegundotérmino y exasperado por todo lo que veía
Y saludando á la sefiora ·neecordee, estupefacta y fu- y oía, el título de conde que la señora Jouvenot había
riosa, se alejó, no pensando ya más en eue cowidad dtd hecho sonar al acogerá. Roger, la actitud gracio@a y ele•
domingo v en su loteria, probablemente perdidas para gante del capitán, la radiante cara de la sefi.ora de Sen nesiempre, pero satiEfecho de sí mismo, sintiendo que
obraba bien y 1epit1éndose esta vez con una impresión
profunda y del todO nutiva: La caridad! La caridad!

I.A MODA

vaux, el aire alegre de Pablo, que Ee hubiera dicho triunfante, basta las miradas conmovidas que la eefiorUa Lari viere lanzaba sobre el oficial.
Y muy otra foé la eecena cuando Lucila ll egó, pareciendo deelizarae por la avenida, apare'ciendo en medio
de las flores menos fres-::as que ella, bajo su leve sombrero de jardín todo unido, cuya sombra aumentaba la
dulzura de sus ojos. Natural, sin embarazo, quizá un po•
ca más sonrosada quede ordinario, besóá la eefiora de Se·
nnevaux, y sonrió á. su hijo, que ~ inolinabaanteella
deslumbrado y lleno de turbación.
Roger era sencillo de C•Jrazón. Ese soldado de treinta
afioeque combatía en lejanas tierras desde que había sido
hombre, guardaba intacta toda la ingenua eeneibilidad
de una alma joven y delicada. Presa de un acceso de ti•
midez invencible, se refugió cerca de Pablo.
Poco á poco sin embargo, la tirantez del primer momento despareció. Roto el hielo, el capitán se reanimó
y mostróae como un conversador brillante, alegre, que
mezclaba la fisonomía militar, · unida 8 una suprema
distinción.
Todas las palabras de Roger y del abate, dejaban ver
el ardor de una amistad casi fraternal y la perfecta co ...
munióo de sus seotimientoe.
(Continuará )

VIII
El día tan ansiado por la señora de Sennevaux, llegó
por fin. Roger, el flamante capitán, estabaá su lado, con
seis meses de vacaciones dtilaute¡ hermoso con au pálido
y fiero rostro bronceado por el 1:01 dti loe paises ardientes, lleno de ternuras y de ingenuidades.
La ~efi.ora de Sennevaux, apesar de eua deseos de mostrarle, retúvole para ella sola loe primeros diae, y en el
seno de la expansión bablóle de su acariciado proyecto
de matrimonio con ·Lucila, de la belleza de esta, de su
bonJ.ad y de su riqueza, de la ayuda poderosa que Pablo, el querido amigo y camarada de infancia, le había
prestado.
Roger se entusiasmó y estuvo de acuerdo con te.dos loa
proyectos y quedó decidido que brevemente se haría la
_preeeñtación.
Qué bacía entret~nto la señora Descordes? Qué había
sido de sus promesas tan formales, su seguridad tan po·
.eiüva de que acabaría con aquel proyecto de matrimonio? Parecía haber estado anime,da de un verdadero. ardor ...... Se habría casi creído que tenía un interés personal, idémico aldeAdalbertoy noaolamenteeete no tenía
notícia alguna, sino que loa acontecimientos marchaban,
precipitándose, tomalldO el aspecto más inquietante, eiu
.que su intervención se hiciese eentir en nada para im•
,p edirlos.
Había t:!lla obrado, había fracasado? El secretario rumiaba todos estos pensamientos con una inquietud que
las circunstancias explicl\ban .demasiado.
Porqué ese día, el caetillodeThoiey,aur-Seine estaba en
.gran agitación? Pablo iba y venía atareado y ah:gre. La
señora Jouvenot, muy excitada, se movía también con
animación, dando órdenes, hablando mucho, mirando
sin cesar el péndulo. La señorita Lariviere tomaba airee
misteriosos de confidente, que habrían baetado para es. clarecer á Lucila, si eeta no hubiese sido demasiado fina
para haberlo adivinado todo deide hacía largo tiempo.
El landau estaba listo y después de haber olvidado sus
guantee, su sombrilla, etc., etc.¡ después de haber pueE•
to en movimiento á toda la casa para encontrar esos diversos objeto@, después de haber llam;do tres ó cuatro
veces á la aya á un rincón, para hacerle en voz baja sus
recomendacienee supremas, la señora Jouvenot había
subido por fin al coche con el abate, para ir á la estación
á buscar á la condesa de Sennevaux y á. su hijo, que
venían á pasar al castillo la siesta y la velada.
Adalberto tenía pues eobrada razón para estar ansioso.
.El peligro ee aproximaba. El tambien estaba muy agitado, Eentíase aislado é impotente, privado del apoyoee_perado de la señora Descordee. Era una naturaleza mala pero sin energía, d~seoea de aprovecharse del mal he•
.ebo l)Or los otros, temiendo realizarlo por sí mismo. Per1.enecía á la categoría de el!oe malvados sin audacia, muy
,-semejantes á los perros falderos. y poltrones que ladran

EL MUNDO

DOMINGO 12 da SEPTIEMBRE da 1197
VESTIDO PARA NINA DE 8 A 10 AÑOS.

TRES VESTIDOS DE CERF.MONIA
Amiga y hermaua d.e la deMposada.
Hrmanita de II á

12

ar.os.

Este vestido de acordeón rosa, es de un efecto encan.
tador, orlado sencillamente con dos liatones de rarn de
un tono más subido; del mismo liatón se forma el cinturón con largos caboe. Cuello de encaje crema.
2. La figura pa.incipal de nuestro grabado, (amiga de
la novia ) nos muestra un rico traje de raso violeta, con
dos quillas de encaje. Gran parte del talle está cubierto
también por encaje, que se pierde bajo unae vneltas de
raso plegadas eobre los bombroe, y adornadas por rucbés
de muselina de seda. Bullones dela misma muselina cubren el escote, que termina por un volante gracioeamearecogido. Las mangas van ador•
nadas de la miema manera que
la vuelta, y con holán de muse·
lina en el borde.

Se compone este trajeci~o de una enagua campana roja, con dos cintas blancas (una más ancha que otra ).
Cuerpo blusa con delantero de una sóla pieza, fruncido
en el talle y espalda y ::errado en medio.
Está guarnecido de un bolero de piqué blanco cortado
de una e6la pieza y recortado con punto de ojal : botones
de nacar.
Mangas cerradas por un pufio de piqué. Cuello recto
de piqué.
Grande capelina de paja de trigo, adornada con cintas
crema.

E spaldas del fi&amp;urin nllm.

1.

Traje para otra herma~ita de
14 á 15 años.

Se hace de fular á rayas, tor•
nasal azul y oro. Cuerpo blusa
cruzado, con tres volantes de
nípis, que se fijan sobre un
cuerpo acordeón, y van &amp;dorna.nadas con cinta muy angosta
de terciooo::ilo negro. Mangas
ajaretadas. Cinturón y cuello
de nípis.
SERVILLETA PARA TE.

Hoy publicamoe un grabado
que representa una servilleta
para té, con un nuevo trabajo.
de fácil ejecución y gran efecto.
Las eervilletae tienen de 32 á
34 centímetros cuadrados, más
un dobladillo en todo el contorno de uno y medio centimetros.
El género empleado puede ser
alemanizco ó piqué.
El bordado, cuyn diseño pu•
blicamos hoy al tamafio natural,
está hecho de la manera siguiente:
Se bordan todos loe cantor•
nos al punto de cordón, con
hilo rojo la valle, de la marca D.
M.C.; todo el interior deldibu·
jo ae llena en seguida con pun•
toe de fantas ía de hilo blanco.
No nuede imaginarse el efec•
to de eat.e bordado con puntos
tan distintos y loe c1., Jores blanco y rojo.
Pueden hacerse las eervilletaa
de mayores dimensionee ; pero
debemos recordar que el dibu·
jo se coloque siempre en un ángulo de la eervílletli.
BLUSADEMUSELINABORDA0A
DlLANl ERO Y ESPALDA

•

La gracia de esta blusa consiste en la armonía de los plie•
gues que lleva tanto en el de·
laotero como en la e@palda. loa
cualt!s se recogen en la cintura
poniendo por dentro una tlra
de forro que pueda contener
cuatro jaretas.
La cerradura está disimulada
en el lado izquierdo bajo una
escarola de encaje¡ grande a bom•
breraR con alforzas y encajes
caen ijObre las mangas en forma
de jokeya. Cuello alforzado lo
mismo que las mangas, comple·
tanda su adorno con t-ncajes.
Tres vestidos de ceremonia.

1

�EL MUNDO

lg8

DOMINGO l.a de SEPTIEMBRE de 1IS&gt;7

~EL VINO SAN GERMAN~
que ta~to éxito y fama ha_obtenid~ desde su presentación en el mercado mexicano, no necesita para que el públi~o se convenza de sus
maraullos~s efectos, publicar certificados de cnracione3 obtenidas en Rusia ó rn el Japón, ni opiniones de Médicos conocidos en China ó
en el Brasil, que, com? pueden ser ciertas y auténticas, también es fücil sean inexdctas y apócrifas. La compañía fabricadora del VINO
SAN 6EHM AN, co!wenc1da cl_e _los maravillosos medios curativos, de los componen tes ele su preparación y de los beneficios inmensos de su
u~o, lo ha so~eticlo al anáhs1s de los más afamadcs químicos, al estudio de los facultativos de más renombre, al experimento en los hosp1!ales y ~límcas, y, cuando recogida la opinión de todos, una eola e8 la contestación: Prodigioso se decide á dar á conocer al ilustrado público mexicano

LECTURA PARA LAS DAMAS
RETRATO DE UNA MUJER CU.llPLIDA

He aquí en las palabras de un padre de
familia, el amable retrate de una mujer
y de una joven á quienes eu buen corazón enseñó esta cieacia de los detalles de
que venimos hablando.
"Mi mujer y mi hija tienen en ver lad
muchas buenas cualidades, pero todas
las estimo en poco, comparadas con loe
~umplidoo y agasajos con q 11e saben cautivar.
«Si entro á casa preocupado, cuidadoso
é inquieto después de alguna ocurrencia
en los negocios, y parezco estar poco die·
-puesto á la cJnvereación, sus eemblaatee
no por eso están menos serenos: su continente denota en ellas el deseo que las
anima por distraerme sin importuuarme.
"Percibo que camtian una mirada, y al
punto la una ó la otra se acuerda de al •
guna de mis distracciones fav@ritae, que
hace venir á propósito ó la pone á mi alcance.
"Yo siento que no siempre soy amable,
recoaozco en mí las desigualdades; pero,
en fin, ellas provienen de los cuidados
que tonio para elevar convenientemente
á mi familia, y á mi edad es bien diffoil
que e@pere corregirme del todo.
"Mi mujer coooce mi caracter y me
trata conforme á él.
«Sabe que mi mal humor y mis ensimismamientos se díeipan ante cualquiera
amable atención, y siempre tiene de ret1erva una ó muchas de ellas.
"Mi hija l\,faria ee ha penetrado taro•
bién de su papel, dulce y amable; ella
atisba siempre loe deseos que coucibe rn
padre y loe satisface aun antes de que
yo tenga tiempo de expresarlos.
Hay entre ellas dos una encantadora
emulación de cumplidus para conmigo;
estoy seguro de no tener nunca que pedir
-esa multitud de pequeñeces que traen la
dicha doméstica.
«Tengo siempre á la mano loe vestidos
propios de cada estación y el traje de ca·
da dia; nunca el fuego encendido dema·
eiado tarde me ha causado pérdida de
tiempo mi impaciencia.
Servilleta para té.
«Si alguna vl!z he manifestado prefe·
rencia por algún manjar, estoy seguro
que ya no tendré neceeidad de ;olver á pedirlo; de tiempo en tiempo veré aparecer sobre mi mesa
el plato favo~ito, y na1ie pensará en solicitar de mí los agradecimientos como por un grande acto
de complacencia.
Hay un encanto iLfinito para el padre de familia, tan ocupado, tan deseoso de encontrar en el
interior de su casa el solaz que repare sus fuerzas y tranquilice su ánimo, en sentirse rodeado de esos
cuidados que no ha tenido tiempo ni aun de presentir.
Es neceeario mucho tino en una buena ama de casa para no caer ea el exceso de ese bien,
para no fatigar con las mejores intencion1:s del mundo, al que no fuera objeto de esas inten·
eionee y cumplidos mal entendidos. E3a cualidad no tiene todo su valor, sino cuando sabe ocultar eue medios de acción.
«;\faría, si me atrevo a decirlo, e3 más habil aún que su madre, en una ciencia tan amable .
«Todo ee arregla tan naturalmente con ella, que con frecuencia, la reflexión sola me indica lo
que ella ha hecho por complacerme.
«Me deja el placer de
gozar del bienestar que
me proporciona y aleja
de mi vista loe resortes
delicados que ha puesto
en juego para procurar·
melo.. »-(TnERY.)
¿No conocéis en torno
vuestro áalgunaáquien
este retrato se parezca?
¿Por qué cada una de
vosotras al leerlo no di ·
rá: Y o también seré
mujer cumplida?

La Opinión de la Ciencia sobre el Vino San German.

:\Iuy señor mío:
Cuando recibí la primera muestra del
c\"ino de Saint Germain• que se sirvió
usted remitirme, juzgué que sería una de
tantas preparaciones que con títulos altisonantes y recomendaciones pomposas
se nos ofrecen como maravillas terapéuticas.
Debo confesar qui:! después de haberlo
experimentado en mi práctica diaria, especialmente en los niños, he cambiado
completamente de opinión, respecto á su
elixir.
Siempre que he empleado el «Yrxo DR
SA1XT GERMAIX&gt; be obtenido los más Ji.
sonjeros resultados como tónico y rec-ons-

!J
j

~

-. -

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-pi

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DR, LA\'ISTA,
DR. BAXDERA,

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~ ,+,

:\léxico, 12 de Febrero de 189i.
;\luy señor mío:
En vista de las componentes de la preparaci6n SA11&lt;T GERMAíx, no tengo inconveniente en recomendarlo como útil y eficaz en las enfermedades que causan profunda debilidad en la economía; de manera que se puede usar con éxito en la convalecencia de las fiebres en general, así
como en las anemias, tuberculosis pul monar, escrófulas, atrepsis, etc , etc., etc.
Quedo de usted afmo., atro. y S. S.
CARLOS TEJEDA,

Médico Cirujano de la Facultad de
J,.[Jxico, Profesor de Clínica Infantil
en la Escuela Kacional de Jfedicina de
México.

.,.

-

,\.

.:j

:.\faxt:EL GunER1rnz,
P, of esnr de 0/Jstetridn e11 la Escuela
Nacional de Mediciun de 1lfé.üco, miembro de la .-\ cademia de :.\Iedicfoa y de la
Sociedad Pedro Escobedo, m édico áel
Hospital de Sa11 Andrcs,

¿#./~

' ' ~~_}í

,··((~,.

'],.
DR. GARAY,

10

años,

tituyente, perfectamente acomodado á
personas débiles, á los convalecientes, á
los niiios raquíticos ó escrofulosos, y en
general á todos aquellos que por excesos
de trabajo ó enfermedades prolongadas
han visto agotado su organismo,
Por eso no vacilo en recomendarlo, y
me atrevería á llamarlo ELIXIR DE VIDA.
De usted afmo. S. S.
Dr. CoNSTANc10 PEXA foiAQUEZ.
del Cuerpo de Sunidad milita,·.

:\léxico 21 d e :.\layo de 1897.

' ·~ l '

i",•·.,. i•/,

Vestido para niña de a á

DR. P:&amp;~A IDIÁQUEZ.

La especial composición del Yrno de
SA!XT GERMAtn, en el que se adunan los reconstituyentes, los tónicos neuroténicos
y los cardiacos - al icthyol, hacen de esta
preparación una de las más adecuadas
al tratamiento de las enfermedades donde
domina la pobreza de la sangre y el debilitamiento del inviduo,

'
,,;

***
Se gusta uno, se lo di.
Blusa de muselina bordada, delantero y espalda.

Creo que I a feliz asociación de:las sustancias que entran en la composición del
Vrno DE SAINT GERMArx le 11seguran un
lugar preferente en la terapéutica.
Lo be experimentado perfectamente
en las convalecencias y he quedado satisfecho.
De vd. atto. y S S.
LEOPOLnO CASTRO,
Cirujano e11 Jefe d.e l Ferrocarril Interoced11ico y ,lfédico d 2l Hospital de
San Andrés

llléxico, 3 de Abril de 189i
'.\Iuy señor mío: Habiendo experimentado en algunos enfermos el Vrno DE
SAI);T G1tRllAIN cuya muestra me mandaron, Jo recomiendo como un buen tónico
y reconstituyente.
Quedo de Yd. ahno y S. S.
Dn. RAFAEL L\VISTA.

Cuando la mujer quiere hacerse hombre, no
llega más que á cesar de
ser mujer.
G. M. 'Valtour.

ce, se lo prueba. Esta es
toda la teoría del amor,
J. Rirard.

i\Iéxico, :.\layo 21 de 1897.
:\Iuy seüor mío:

He usado en varios de mis enfermos el
vino de San Germán y Jo considero una
medicina excelente; es un tónico poderoso,
de sabor agradable y muy eficaz para
los anémicos, linfáticos, tuberculosos,
convalecie ntes y enfermos del corazón
en general.
A. DE GARAY,
Profesor de Anatomía Q11ir1trgica
en la Escuela Nacional de Medicina,
Cirujano de los Hospitales Juárez
Espa1iol,

Jléxico, Abril 29 de 189i.
:\luy seüor mío:
He prescrílo el Vrxo DE SAJ:,; GERllAIN á
varios enfermos, después de haber eosa•
yado la muestra qne me remitió usted, y
lo reco miendo como un buen tónico y recons tituyente.
Quedo de usted afmo, y S. S.
DOCTOR, LORENZO CHÁ\'EZ.

Director del Hospital Valdivieso, m édico del Hospital Beístegtti.

DR. CLElIEXT.

Profesor de Cli11ica Externa iie t.1
Esrnela JV. de Jfedicina de .!léxico,
De los inumerables vinos tónicos de
que se sirve la terapéutica rno:lerna, el
mejor es sin duda el SAs GER'1ÁN, En casos de linfatismo, tuberculosis y anemia,
me ha dado siempre en los enfermos sorprendentes resultad0s.
DOCTOR CL!DIEXT.

De la facultad de ,lfo11tpensier (Francia). Especialista para las e11fermedades de la ci11tnrff.

«He usado con excelentes resultados e 1
Y1xo DE SAx GERMAx en casos de tisis pulmonar, de anemia y de enfermedndescrónicas de la piel.
N'o conozco otra preparación que contenga ichthiol, en la que el color y sabor tnn des.agradables de este precioso
medicamento estén tan bien encubiertos.
Las propiedades terapéuticas del icl1thiol
pueden ya ser utilizadas como medicina
interna.
Los enfermos toman este vino sin repugnancin, y al cabo de algunos días experimentan sus provechosos efectos.
A las dosis de una cucharada, una hora antes de las comidas, la administración de este vino no tiene peligro.
DOCTOR BAXDERA.
Hace algún tiempo qi:e empleo el V1;,;o
tónico de S.\l:s"T GEn,1A1:-. y siempre me
ha dado el mejor resultaao tanto en las
personas agot~das por lar·g&lt;'&lt;s enfermedades, como en los que padecen enfermedades pulmonares crónicas. Por lo mismo, no tengo ír,convenientc en recomendarlo
i\l. A VELEYRA1
Médico del Hospital de la Beneficenia espa,iola.

Muy seilor mío: La preparación de vd.
con el nombre de SAINT GERMAIN la recomiendo al público para toda debilidad
orgánica y espedalmente para sostener
las fuerzas de las señoras embarazadas,
quienes tomando esta medicina lograrán
que sus partos se verifiquen con más rápidez y quizá sin las terl'ibles co,nplicaciones que algunas veces ocurren.
En mi larga práctica de partos, he podido notar que mientras más vigorosa y
sana está la madre, más fácil es el tra bajo del parto y mejor el organismo el.el
hijo,
Con la Kola y los principios del Aceite
de Hígado de Bacalao se coasigue tonificar y fortalecer el organismo, y felicito
á usted por su buena preparación que
usada prudentemente y en los casos
indicados, proJu~irá brillantes resultados.
México, 22 de Febrero de 1897.
Dn. JosÉ L"l1c.;o.

De la facultad de ltléxico. E;pecialista en partos y vías 1tYÍltarias.

DR. M,Í.clAS.

Recibí la muestra del VJNo DE SAn GERMÁN que se sirvieron ustedes mandarme.
Su composición garantiza sus buenos
efectos y aquí en donde tanto abundan
las enfermedades por debilidad en la nutrición, espero que será de positiva utilidad para el público,
:\léxico, ~fayo 13 de 189i.
R :\lAc,.s.

�SANCRE PURA

~Pa;,..'Jfl/ler

es la fuente de buena salud.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer

D•·

(Pllll Y DAVI&amp;.i
Un remedio ,erua,11,.. J _ . . . , . , . ..,..
olue y pa401 , ••.,._...._ u IN
baleallaoeeeel

Pain•Klller

1

Hace Sangre Pura,
Fortalece los Nervios,
Despierta el Apetito,

(11ATA-OOLOIL&gt;

BaM&gt; N 'HIÜ4, Y DO N . . . . .
en ~•oe b!MduM-,.._

-..-

.. u_"'....,. y............. 1

C1l1m'br1 ■,

06Uco,

lualofrh,
J&gt;hn hrla,

••nlt"

06ltU,
J)elu 41
To1,
J&gt;oltr lt Jlln\t•
l11frl14oa, lna1U1a1,
la 'Dallllll,
11• \rt Kalarla,
t"IUlll4U 7 ptqu\11 ........
Aa\Oplll 7 ulmalll,c::rf-

T•••le • - Oo••ru
Gu.rürN
la
taiai4oaelo_. 11 •
~
••--•WM•.,..n,.. D.a.na.
Y B&lt;nl..._

ppa-r

.. cooK REMEDY co.

primero, Bt',:Undo tercer
SIFILIS enElperiodo
permanentemente cura
p11c1ente
1me,lc curar en
6

,11

&lt;In de 15 (1351has.
se
C.lAA por el m1"'mo precio y hajo la mhunfl g:"Lrantta,
~1 prctlere venir i"t. m1 e:,.tr:1 ~ no11 comprometemos ,i parrsrh• los i;a,tos de rerro carril. hotd 1
dcm!l" que..,~e le ort~i1u:n emcobrarle un t'tnta.vo por
nul•inra al:Sistcncm ai no rt!!'IU1ta r:urudt• con nucKtro
tr:ttamtento. 81 de ha tomado mercuno, Iodat)o. rle
P,H:L-..a y todll\'11\ ~e s1e,111!ll dolort'.! y mole-... ua,,
..-:~puto~ muco..o! en i:i bi&gt;""ll, Gar~auta (l~;tda UI•
VIL~lS, ~ ~lauchas Cobriu"'. L'"lcent.11 rn cna1qnit'r
¡)arte del cuer\'º· 0c,prc111lim1e11lo del Calwllo y
Ce¡a.•, esto ese VE'\E:-10 ,le laSun!¡n•lilFILITICA
qm• 1::pran1i1.a•no." cur-J.r. ~ 1llcttumo11os mn$ ohpttl~
nado➔ ca~os y a1&gt;f•lamos al mnndo entero por un ca~o
en que no Mrntuo$ poilllo curar. l..a ~IFILIS hB
e1do Fiiem¡&gt;re
l~~dilla Je los m~icos mtl!-1 ,.-mi•
nentc::t. &gt;ruC\"lll ab:--olnta~ se enn.an por corn·o
s•ll•,lo,. quien lo solicne. Direccion. COOK IU:~I ,
En\' co.. :l&lt;r. ,1asonic1'rmple. Ch1ca1?0, 111.. ~: e. A.

ra

COOK REMEDY ca.

ru.tú. 811 lcm1t t•S: ,·ewler ,,1w·ho // qnuar
¡a,r,, Fábri ·a dl)(•okhom•sclf alambre de

Mujeres presa de debilidad
y cansancio
que han tenido que guardar cama,
acongojadas por una infecci6n escrofulosa ,·pxtenu:u!a_-;, quepa&lt;ledan
de enferw"e&lt;la&lt;les propias de su sexo,
escriben agratleciclas, de ball(•r sido
perfectamente curadas. ~\&lt;¡ueilos
que desean aprovecharse de su experiencia. y ponerse sanos y fuertes,
lomen la

Zarzaparrilla del Dr. Ayer
el gran restaurador de fuerzas ydepurativo dt la sangre.
PREPARADA. POR

Dr. J. C. Ayer yCa., Lowell, Mass., E. U. A.
11

JGun~

:,t~,,

,.
a,,cm tejMo du¡,lo. con n·,tiratlor de • ·
J161(?D!e. /JJ$ ,;,.¡ro, qut licnm attpt.ul(m ,i

JJIJf s,, bur:na. t-lnAr.

c..rnn rnhnc-a de l1.l-

y l'IIIUl~. dt;' latón 1111
\' hierro e,ttln tngll's, 1,tarauu1.anclo ~u ·i.;
Cou..truecióu. 1't11(a.&gt;1 J&gt;Or•mayur V ninu1r. ,,
J11U"-, l'Btre~. c·amita~

►

••

r

~

Il.l\' ¡¡:ran nule1h1d de dibujos, tuuto :i!
en ,1ioiu, hlAlc.&lt;a,, ,·orno en liL, fahri- .r.,
,·a•ln, en lo, mlleres dl• ,•,tu Casa, y lo .._

--Ltnt...ire--ados pllt"f1en ('(HlOC't.'flOS l&gt;idien- ,...-

. . ~ dn l'l\t,do~o.... , lo~ sci\ort!"'

;

••
Gnastasio roestas t1 (!ompañta,
DE LA MONTERILLA NUM. 8.-MEXICO-APARTADO N? 967. •
•••
•
--ESTA CASA NO TIENE SUCURSALES-•.
••

•
••

•• 2~

-,

,te Egipto.
·
Tiene Ju bnnrad~ anundar al ¡,,1blko que ,e he rndh-ncto •·n e,ta d1;1d11d ram
el t:jcrcicio ~" f-ll profrstún. Ej,.. rutu lo!', nwjor&lt;·~ y mf\8 ru:wnte!',, haltnJo:-- que 1-0
h!l\'l\ll inwntncto en el arte del lll·ntlstn, )' ~e d&lt;•&lt;lka p,incl¡,almente:\ la ,·ural'ión
de ·1o:-. diente"' nl fttado &lt;.ll• que 1ara yez ~e Ye ohllgado A rxtin,•rlo~. y en tol ~~:--o lo
hace ,ioque~I ¡,a,·ienll• ,nfra nbsolntameutt•&lt;loloruJu¡:uno. D,entes art,t,c,ales s,n placa de goTT1a etast,ca y oro. Trab'.ijns de Corona Y Puente.
Orlli&lt;•aclmw"' ('oi1 oroú&lt;.·ttlllquien\ otrn.t·la.c.e &lt;h.• u~ntcrial. J~,¡1t•&lt;·1alhla,l paro.}gualar
Jos ctfcotes1le ¡0 , niños. J!si¡ulnn tic! Coliseo \'le¡o y Call,·¡6n del l!.s¡,lrttu ~anto.

ELa Enfirmadad i
Si desea vd. tomar un chocolate
-§Bright
-BUENO y LIMPIO -E-La Gura Segurai= De Warner, 5--A.guárdese

nuestro número extraordinario

1

~COMPRE EL AF.!JIA.DO DE LA.

Purifica la Sangre
Es el mejor remedio conocido para. curar
pront&amp; y radicalmente las enfermrdt.des q1.1e
proceden de la. impureza de la sangre

.. No contiene
mercurio
más rebel&lt;ie cede pronto
La. sífilis

bal&lt;;&gt;_ la

enérgica acción del •0lu¡¡;na• y A:m los 111110s
que heredaron tan terrible eufermeda.d se
curan.

SE RECOMIENDA
MUY ESPECIALMENTE

A les que en su ju,·.,ntud tuvieron esta. enfermed&amp;d y va.n á cuarse. puea pueden trasmitir el virus sifllitico y ~ loa que ~•n tomt.do mercurio pues elumua ese peligroso
ntiner&amp;L

En las a.,ro,:oertas y Boticas.

AGENCIA.-APARTADO POSTAL 18.1.-IEXICO
SE UVIAN FOLLETOS CRATIS.

l'tlEXICO, SEPTIEMBRE I9 DE x897.

MEXICO ANO ITS ADYANTAGES TO FOREIGNERS

dr /mi F(lrullmlni rlc Pnri~ !I
rork. ,Autor dt un ,.-.fu~fo !fobr~ ln~ Diu'.l,11 :\·a1t!~t1lt~
,1 ..lrliffrialr,, N,1&amp; anliyua cl,n,ttla t-",i /o t'&lt;•~ dd Jld11r1¡,e &lt;le l,altx y d1-l l\hHl,1c tll

,S,

-

m••••••••••••,••••••••••••••

The Climate, Sanitary Condition, Transportation Facilities,
Home Comforts, Business, Outlook, &amp;.
Mexico City, C apita) of the Rt:public, ns beautiful a sity asan yin Ame rica, witb prospects of becoming a Cosmopolitan ct:ntt:r witbin a vcry short period, ns the surroundmg
country with its many resources, magnificent,scenay, and splt,ndid trnnsportatton taciltties, is progressing witb sucb rap,dity, tbat foreigners abroad or those already here, find a
Jarge fidd for productive work, and safe investment of Capital. Tbose having visned tbis
City five years ago, wben returning again for a St:~ond time, scarcely rccognize tbe
place. Old and incommodious bouses bnvt: been torn down. and given place to modern
buildings, making tlle streets look like thosc in Europe or the Un1ted States, sorne peopl e even comparing them witb thost: of •Gay Pans.• Tbe broad Avenu,.s, lined by l:lrge
stone structures of degant arcbitecture. present. at certai::t hours of the day, such an
animation of füe, tqual to that of any in the world, that to describe it. would almost
be an impossibility. Elegant Carringes of the most varied lorms as well as showy comm&lt;'rcial wagons and bicycles fill tbt: thoroughfares, the principal avenues bl"ing_paved
witb aspbalt, making tbe driving one of ense and plt:asun,. Thc street car system bemg an
1:xtensiveone, reaching ali over the city and numerous suburbs, is perfect in every sense
of tbeword. Tbe show-windows of the large stores, being beantifully illuminated after
sunset, give such an aspect to the streets, that togetber with the splendor of the numerousarcades and balconies of thepalatial houses,ont is bound to be remindedof tbe Boulevards in Paris, Berlín or \'ienna. As soon as tbe contract for lighteningthe city by electricity has been finished, tbe Capital of tbe Rt:public, witb trees lining tbe Avenues and
the numerous beautiful parks, will be a vt:ritable paradise. Alexander Humbol~t,
altbougb so many years ago wben tbis great aztec c1ty was so little known to fore,gners, gave it tbe name of. cTbe City of Palaces.•
Tbe most importan! improvement now going on here, is tbnt of "drninage." Befo~e
the sewers and canals have been finished, m,llions will have becn spent, but 111
everytbing pertaining to the wellfare of tbe public, tbis progressive government does
not mind the outlay, and the death rate bt:re is therefore at present lt:ss tban of many
cap1tals i!: Europe or other countries. Typbus, it is true, caused for~erly_ ~any
deaths among tbe lower classes, but bas so mucb diminished, that an t_p1dt:m1c ,1s no
more to be feared. Tbe Clirnate is very steady, in fact, a constant spnng. lt ~s of
course a little hot in July, August and September, but never unbearable, tbe nights
in particular being delightful. During the hottest hours of the day, a walk JO the
sun will cause no sunstroke or uncomtortable feeling, as tbe a ir is pure and d ry • Foreigners, when visu:ng here, and on tbe return to tbeir respective homes, invari~b:r
depart witb tbe words: \\'e are sure to come bac~ next _ye~r, as even a se~-s,d :
resort cannot be compared witb the cool and pure a,r of thts c1ty. Furthermore. The)
have tbe full protectíon of the law, have the respect of tbe i\fexican people _and a_rh
received by tbem witb great hospitality. Anyone cango in ali parts of the c,ty w1te
out tbe necessity of carrying arms, even at nigb.t, and is as safe, as if at heme, som&lt;..•
thing, wbich cannot be done in any otber large city in tbe United Sta tes or Europe
Criminality has only its field witb tbe lower clas_ses, and among t~~mselvt:s.
Tbat security, above referred to, must be attn_buted to the pac1f1c_ cbaracter of
the people and tbe excelle nt organization of tbe pohce department, wbtcb, altbough
small, is equal to tbe best in the world.

: no es sino una enfermedad:
: de los riñones muy avan•:
: zada.
:

:
:
:
:

,
que tiene u na reputacion
:
universal, cura todas las:
enfermedades de riñones, :
hígado, etc.
:

:
:

-

Precio 2 pesos 60 cs.
Precio I pesos
50 cs.
,

:
:

-

·: LAS PllDORAS SEGURAS:

~MEXICO.~0
P. MUNGUIA É HIJOS.
AtihN~~~tiENhHAL•~

de etM -periódico en Centro Amélica, Sres. J. :M. Larduábal y Compafiia,
Guatemsla. Están autorizados pain arreglar C'lntmtoe para anuncio&amp; y suscri¡..·
ciones.

-

DE WlRNCR.

:

-

:

Puramente vegetales, no:
causan molestía alguna. Son :
: las favoritas de las Señoras; :

:
:

: precio:
•
:

35 CENTAVOS FRASCO.

•

Siendo este númm·o extraordinario, y estando llamado pc-r lo mismo :'tuna circulación excepcional que ya se anuncia por Jo:; pedidos que hemos recibidc, en estos últimos días, juzgamos oportuno publicar una breve noticüi de ltts ventajas de ~léxico parn los extranjeros que nq•1i pretenden
establecerse, cunvencidos de qLte ella d,tní. justo pábulo á la inmigrnción que creemos Ufl buena fe inmens,1mente ventajosa parn el paíci.
Publicmnos t.tl articulo en inglés. por que especialmente nos dirigimos á los hombres de negocios del extranjero, pues que los nuestros convencidos están de las ventajas qufl les reporta comercialmente el lap;;u úc pro,;peridad por que atravesamos.

Millares ele personas han declarado
en pro de las \'irtmks curativas de
la Zarzaparrilla del llr. Ayer. Sus
cartas llegan diariamente por el
corre!J. No son ·meras teonas, pues
todos los comunicantes :iseveran
que la Zarzaparrilla del Dr..Ayer
les curó.

DE CAMAS JNCLESAS Oll' LATON•

La ca-.:i &lt;JUC en esta Capital ti~ne el ,

TOM0,11

fluita aquel Conocltlo Cansaiicio
11 Hace J,leradera la J"ida,

E-O

mitvor :-ttrtlllo, \ 1 la que v1.•111 le mi\~ ha- ►

PAGINAS EXTRAORDINARIAS.

:

r
:

t: '.J 11111U1111!1II11111111111 -~

Castlllo de C,bapultepec.

A policeman in ~iexico is not a person of •phys ical beauty, but one, who must be
a gentlemnn in his conduct, tbe clubbing of pt:ople not being permit!t'.d. except absolutely necessary. Thanks also to the Police Service, pickpockets. wbo formerly were
plcntiful, and world renowned for tbeir cleverness, are now so few in numbers baving
bee~ so sevt:rely dealt with, that even the mighty pnll of a \Yard Politician,' money
or mfluence would not be enongh to save the thit:f from immediate punisbment. •
If caught in the act, he is at onoe sent to tbe Xational \'alley. wbere be does ñot
pick "Oakum.,, but has to work in tbe tobacco fields, where tbe hot and damp atmospbere gives b,m the fever, wbicb is ali the punishment he wants.
. Thanks to tbe wise adminis!ration of this governmPnt nnd the peace this country
en¡oys, the me,rns oí transportat,on ali over tbo: enormous terntory of l\lexico is equal
to tbe best of Enrope and tbe United Sta tes.
Raíl~ expand ali over the country, uniting cities, villages and boroughs.
Besi~es ~hest:, tbere are in tbe Pncific. as well as in the Gulf of Mexico, many
Steamsh1p Lmes, that offer to the traveller tbe s11me comodit,t:s as those Jeaving New
York for European ports.

Faseo de la Reforma .
In fact! In few pnrts of tbe world is travelling as easy as in Mexico, the expens.:s beine- comparatively very small. By making a trip on any of tbe railroads leavin,r
this city for tbe interior or the coast, th~ passenger can convince himself of tbe
e(forts, wbich the vanoas companies bave made, and successfully accomplished, in
giving to tbe tourist ali tbe comforts, which be is accoustomed to find in the United
States, and expects to receive bere. Evcry Railroad crosses larg-e fields of cultivated
lnnd, sbowing the fertility of tbe soil, and in many other instances can be scen ricb
mining camps, producing: Gold, Silver &amp; Iron. One of the richest of tbose metal prodncing States, i. Zacatecas, which is on the ~lezican Central line. " 'e refer on another separate page to the Silver and Gold, wbich are the main resources of tbat part
of the Republic. Other districts are pnssed, which furnish P.n a bundance of precioos
,voods, and large plantations surrounded by groves of bananas, mangos, Oranges
and in the soutbern part of ~lexico, we pass throogh large sixed territoríes, where excellent tobacco is cultivated, an article, whicb has a ready sale in
the United States, England, Germany and in fact in any pnrt of the world, as much
of the Mexican Tobacco goes to Habana, is tbere made into cigars, and sold in many
countries as Havana cigars. It is easely done, as tbe article grown in this country
is of a quality. tbat equals the tobacco cultivated in Cuba.
'
Anotber fruit raised in ~lexico, we must not forget to name, the cCocoanuh.
" ' hat is interestmg to investt:rs, is the planting of cCoffee•, tbe quality of whicb is
acknowledged to be of the finest, and ns the climate is suitable for the growth of tbis
profitable bean, large tracts of land are on that account sold almost every day to
large corporations in England or the United States.
In the matter of 11Education111 this city is at present proud of Hs institutions for tbe
teacbings of ali classes of tbe populatio8. Nationality of a child is indifferent in tbat
respect. Tbere are plenty of colleges not depending upon the government, and excelJcnt ones too. Sorne are American and otbers: English, Frencb or &lt;.,erman Schools
in wbicb are educnled a gr~at many children of tbe foreign colonies. Tbere is a ver;
good college for young Jadies, wbere they can allways lodge, board and recei,·e a first
class education.
The american population of this city now amounts to about 5,000.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>!!:L MUNl&gt;O

DOMINGO 29 de AGOSTO de 1897

·'

TOMO.JI

'

~

MEXICO, Sl!PTIEMBRE 5 DE I897.

•

NUMEHOxo.

.

Dosel fabricado por la casa de Jorge Unna ~
EN SAN LUIS POTOSI
P.ara el linio.

iE ñor

~on l~nacio @Montes de ©ca.

&amp;n el Frincipal.
Dlbulo ele José M:. Vlllae ana.

�EL MUNDO

"EL M1J'ND0"
Semanario lluatrado.
Te16fono 434 .-Calle de Tibureio núm. 20.-Apartado 87 b.

El eeniimiento y la reflexión, los dos elementol!,'entran
como componentes, pero ni uno ni otro coneiituyen la
base fundamental de la dirección de las sociedades.

MÉXICO

Toda la correspondencia que se relacione con la Re--

DOMINGOS do SEPTIEMBRE DE •lg7

reserva insidiosa de los órganos de la opinión en A.uetria.
Acaso será que, vi!!ta con prevención desde sus comienzos la potente alianza, no pueden ocultar su despecho ,
los jurados enemigos de Francia, al verla recobrar, despu és de veinticinco afias de paz repuhlicana , el alto pues•
to que tenía en el concierto de las naciones.

UCQión, debe ser dirigida al
Director, Lic. Rafael Reyes Spindola.

El Concureo científico acaba de poner á discusión uno
Durante todo el prt&gt;sente siglo, .envidiada unas veces,
de loe asuntos que má.a hondamente han preocupado en lisonjeada otras, pero siempre respetada, la palabra de
A.Diado Nervo.
estos úl timos afioe á los pensadores y hombree de Estado:
Francia, su influencia en loe destinos de Europa, han pa ·
Toda la correapoñctencia que se relacione con la edición ¿Debe enprimirse 1~ pena de muerte?
sado por varias y opuestas peripecias.
Todavía no hace un c11arto de siglo, en pleno ?eriodo
Bajo el impPriodel primer Napoleón, que con férrea~
debe ser dirigida al
deeentimentalismoindividualieta, la pregunta habría cau· mano quiso sujetará su voluntad omnipotente toda la vi•
Gerente, Lle. Fausto Moguet.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al eadO una esgrada indignación entre legisladores y crimi· da política y social de la Europa monárquica, pesó de tal
nalista~. Ahora se sabe que antea que la unidad está la es- manera. la influenc:a francesa en los destinos del mundo,
mee, y ee cobra por trimestres adelantados.
pecie y por encima del individuo la sociedad; nos permi· que hubo db provocar la más grande reaceión que hayan
Ntuneroe sueltos, 50 centavos.
timos nuElstrae dudBE1 acerca de la poEible redención de presenciado los siglos. Los pueblos vencidos, los reyes .
Todo paco debe ser precisamente adelantado.
cierto tipo de criminalee, y en materia de sentililientos hnmillados, las naciones destrozadas se cobijaron baj o .
BEGISTRADO COMO ARTÍCULO Dli: SEOU_NDA CLASE,
humanitarios, nuestra compasión se dirige preferente· la bandera de la Santa Alianza que en su sagrado rencor ·
mente á las víctimas y no á loe delincuentes.
apocaliptico, de buena gana habr.(a borrado con las
L'l pena de muerte ha sido muy d'.ecutida, y ee han he• huellas todas de la Rwolución, hasta el no.obre francé~,
cho ensayos práctieoe para averiguar la influencia que
que palpitaba en todos los labios y había s do grito de litiene en las sociedades. Los resultados no pueden menos
Uo sr gobimin con In rcflrrión ni ron el
bertad para todos los oprimidos.
de apoyarla, puesto que su acción favorable se encuentra
Prudente la Restauración, teniendo á su eervicioalpro•
scntimirnto.
bien comprobada en las observaciones y las estadísticas teo de la política, al duende de todos lo8 gabinetes, al
príncipe· de Ti!.yllerand, pudo recobrar poco poco algo .
En un reciente debate se han encontrado dos ideas que recogidas por loe criminólogos contemporáneos.
La
proposición
de
que
esta
pena
constituye
una
medida
del perdido prestigio, hasta que la snprend16 en sus de•
en la forma, más bien que en el fondo. parecen inspitapreventiva,
contra
cierto
grupo
de
criminales,
no
ea
una
lirios de grandeza la revolución de 1830. Otra vez las
das por criterios perfectamente antagónicos en lainterpre•
simple
teoría:
los
hechos
nos
están
den:1,oetrando
que
si
testae
coronadas vieron con espanto levantarse la Revolu-tación de los fenómenos eocialee:-11\os pueblos nose go·
no
asusta
á
todos loe malbechoree, acobarda cuando meción
y
lanzaron
su anatema sobre el p1o1eblo inquieto que EB·
biernan por refit-xiooes sino por sentimientos¡11-ulos
transfiguraba en las barricadas, con tanta sublimidad.
pueblos se gobiernan por reflexiones y no por senti · nos á un gr11n número de ellos.
Un Procurador General ha dicho en Bélgica que deEde como habla llevado sus águilas triunfantes más allá del
mientoe.11
1850, en que la práctica de algunos años había dado á las
Elba y el Beresins.
Si fuera po~ible separar dos facultades del espíritu y
masas la conviccion de que ya no volvería á levantarse el
Pero apartada de su curso natural que la llevaba á la~
crear entre ellas un abismo infranqueable, se explicaría
cadalso, se ha acrecentado el número de los grandes democracia, la R:;1volución cayó enjoder del descendiente
la necesaria condición antitética en que se relacionan
crímenes. ( Garofalo, {( Oriminologi,a.,, )
de FeliÍ&gt;e Igualdad; calmáronse los ánimos asustadizo@,
ambos concept.os; pero como en hechos tan complfxos
El terrible bandolerismo de I~alia no La podido eer do• squieitáronee las zozobras de los reyes, y vieron con reh'ln de entrar indispensablemente todos loe elementos
minado sino por medio del fusilamiento. En Inglaterra, gocijo eentarse un Orleane, hijo de la Convención, en el,
del orden psicológico, no vemos nosotro1:.1 1 y lo decimos
en donde existe la pena de muerte, la criminalidad de- trono conesgrado por San Luie.
con entera it1genuidad, ese antagonismo que se pretende
crece de un modo sensible. Mientras en Prusia ha estado
La política caballeresca del rey-ciudadann que por un laelevar entre una y otra proposición.
suspendida esta pena, la cantidad de criminales ee acte • do empleaba las actividades de su pueblo en la conquista.
La reflexión puede estar inspirada enel sentimiento, ó
centó úOtablemente. En Suiza ( habla un criminalista de Argel y por otro se complacía en reconquistar para
para hablar con mayor rigorismo científico, en un grupo de
de aquella República), después de abolirse las ejecucio• su corona el prestigio de mejores tiempos, poco á poco
sentimientos queexiEtente en una sociedad en determinanes en 1874, ee observó constantemente un aumento de fué resultando en beneficio de Frimcia y en la considedo momento. Entonces el legislador y el filósofo no hacen
homicidioe, evaluado en un 75 por cienM&gt;, en cinc~ afias. ración con que era vista por las potencias europeas.
sino dar forma al sentimiento popular. No de otro modo
. uEn Francia-seguimos espigando;en la obra de Garo •
Pero de nuevo ruge la revuelta, la revolución de Febre•
fué creada la Constitución americana, para no reft!rirnos
falo-los grandes crímenes habían disminuido _e n tanto ro, eminentemente republicana, derriba á los Orleane; elJ
más que á un solo hecho de los que abundan en la bisto•
que existió la pena de muerte. En 1877, hubo 31 conde• pueblo se da el gobierno que ambiciona; en su brillante
ria de la especie humana.
nas ~apitales; el setlor. Grévy quiso hacer una experien• triunfo es arrullado por los cantos de la Marsellesa, las
Pt:ro socede también que el Eentimiento puede inepi•
cia in anima víle; no dejó ejecutar sino 7 criminales en estrofas de sus poetas y las arengas de sus apóstoles, hasrarae en la reflexión, servirse de ella, uti1izarla como ma1878, 2 en 1880 y uno en 1881. Cuando el núcleo crimi • ta que sorprendido en su delirio, despierta al estruendo
teria prima de la industria di;'! gobierno.
nal advirtió este.hecho, los asesinatos ee hicieron más fre· del 2 de Diciembre, muy tarde para recobrar loa fueros
Al referirnos 11 un acontecimiento que ha tenido la
cuentes. En 1882 se elevaron á 35 las ejecuciones y la que con perfidia le había arrebatado el último de los Namayor resonancia en los destinos de las nacionalidades mo·
criminalidad comenzó á decrecer.»
poleones.
dernas-la Revolu~ión Francesa-vemos que las dos faeul•
¿Pero para qué hemos de buscar pruebas'fuera del país,
Vuelven loe servidores de la realeza á rugir contra el
tadesdelespfritu se entremezclan y confunde,n para dar un
cuando la República nos las ofrece demasiado patentes? inquieto pueblo francée, que no encuadra por sus subliresultado. El enciclopedismo del siglo X VIII pudo haber
¿De qué otro modo se logró extirpar de México el plagio, mes ambiciones con las tendencias de la Eoropa monár·
encendido las primeras hogueras, pero sin el sentimien •
sino en virtud d!I la suspensión de garant1as individuales? quica. Entonces Luis Bonaparte, que si no había hereda- .
to del pueblo francés, la gran conmoción no se habría proLos partidarios del eidema espiritiuúista, como el seflor do la grandeza de su ilustre tío, sí supo apoderarse de
ducido. ¿Cuál de estos dos factores es el más importante?
Verdugo, podran conmoverse ante una necesidad social.
todo el prestigio deslumbrador que rodeaba la leyenda
¿cuál de ellos predomina sobre el otro? Tanto equivalA nosotros nos conmueve monos que se mate á los aeesi_ imperial, hizo pesar su voz autoritaria en los concejos eu•
dria á preguntar qué elemento ea el principal y decisivo
nos que el que los aseainoa maten á. loe hombree honrados.
ropeos, fuéelalma de la guerra contra Rusia, contribuyó
en la formación de la familia: ¿el hombreó la mujer?
E spirü:ualismo por espiritualismo: el nuestro es preferi • poderosamenteá la creación del reino de Italia, Y, cuan- •
Estos acontecimientos no se estudian separando la
ble al de estos corazones dispuestos siempre á o.fieiar do se soflaba iluso, el árbitro supremo de Europa, tropezó
profusión de materiales, y es m11y extrafio que, personas
como protectores del crímen.
enMéxico, resbaló en Sedá.n, y fué á ocultar á Londres
refiidae con el método metafísico, ee preocupen basta el
la triste humillación de Bellevue.
grado de olvidar que la diversidad y complicación de
caueae es una de las condiciones, que deben tenerse en
•••
Desencantada entonces Francia de toda.e sus tradiciones.
cuenta en el estudio de los fenómenos sociol6gicoa.
y Ie1endaa monárquicas, sintiendo sobre sus hombros el
Por lo demás, los pueblos no se gobiernan con el sen•
peso
de veinte años de cesarismo, sintiendo dentro de ea
timient.o ni con la reflexión, puesto que la rt:.fiexión y el RESUMEN.---La alianza franco-rusa confirmada.corazón
los impulsos de la venganza por las denotas re•
Franela recobrando au pueato,-Un poco de hi•Eentimiento son á su vez dos.efectos de una causa superior,
cibidae
entra de firme en el camino de la democracia,.
iorla.-Apoteoala
de
la
Rcpúbllca
.
-Conelual6n.
que loe genera á ambos: los in teresee, sin el equilibrio
funda ;obre eólidoe fundamenWB la t;ercera República ,_
de los cuales no ha habido, hay, ni habrá, gobierno po•
siblé.
Sin re1iicencia alguna, sin dar lugar á dudas, puede y abjurando de sus errores, renegando de sus extravíos,
Así, en el ejemplo arriba expresado, ni el libro de
afirmarse ahora que la visita del presiden1ie Faure al traia por medio del trabajo de recobrar su antiguo pues•
Emperador de ~usía, ha servido para concluir y perfec• to, por defflcho propio, no por los vanos oropeles, no.
Juan Jacobo, ni la obra de Montesquieu, ni las páginas
de D' Alembert y de Diderot, ni las arengas de Mira• cionar la alianza diecutida tantas vecee, y de tan diverso por los falsos resplandores de historias viejas y olvida•
beau, ni las explosiones de Robespierre, ni las sagradas
modo comentada por todos, ent;re .e l gran imperio del dos triunfos.
y lo ha conseguido. Inamovible ha permanecido la..
Norte y la .floreciente república del Centro de Europa.
iras de.Marat, determinaron la Revolución. La Revolu•
República
á pesar de la tentativa fracasada del Conde de
No se conocen todavia loe 1iérminos precisos del tra•
·ción fué creada por una gran cantidad de intereses laeti•
Chambord,
de los delirios orleanistas, de loe euetlos na•
madoa, de que el sentimiento y la reflexión se apodera• tado, y por lo mismo apenas podemoe explicarnos en qué
poleónicoe,
de
lae agitacionee vau deuillescas del general
ron para crear fórmulas de Gobierno é impulsar mufü.. se fundan loe apaeionamientoa de la prensa alemana, las
tudes.
dudas casi despreciativas de los periódicos de Italia, la Boulanger, y á. pesar también de las c&amp;idae que han BU·
Secretario de Redacción,

lilotas tbttorialts.

a

,Dlítica Oitntral.

DOMINGO

s do SEPTIEMBRE de 0897

165

EL MUNDO

hido algunos políticos, t:nlodándose en los arroyos de
las condecoraciones y en las cloacas del Panamá.
Y cuando llegada á su mayor edad ha alcanzado la
época del razonamiento frío y del cálculo sensato, logra
ponerse al lado del poderoso imperio moscovita y unida
en poderosa alianza, pesa con influencia decisiva en loe
destinos de Europa:
Si ha podido olvidar suadeseos de venganza, y en el
tratado que acaba de firmarse no entra para nada el deseo de recuperar la Alaacia y la Lorena, ea su misión de
paz y habrán de bendeci r la loe pueblos, por que ba de
fa vo1ecer de modo directo el general desarme; pero si
todavía palpita BJl su corazón la tremenda revancha, en•
tonces la unión de la República con Rusia es sólo el prólogo de la temida conflagración europea.

•••

Entre tanto, saludemos á la República transfigurada,
qne ha ea bido devolverá la patria francesa su antiguo
prestigio; saludémosla al verla fuerte y unida. Aparece ante el mundo como mensajera de paz, reconozcamos
su grandeza.
Nada importa que en medio de la apoteoeis general y del
p úblico ngocijo Ee hayan lanzado en las calle!! de París
algunos gritos subversivos centra Ioglaterra y el emperador Guillermo: el pueblo, el verdadero pueblo !rancé~,
no estará con los que ahullan sino con los que cantan.

X.X.X.

PAPELES VIEJOS

*

(De mis " Memoria s de treinta
lHi OS) "

2 de Septiembre de 1897.

La Serenata de Schubert.
A mi padre.-Homcnajc.

i&lt;Q 1e tienen esas notas, por qué lloran?
Parecen iluEionee que se alejan"?.
La divina melodía surge dolien\e, ya como un lamento que ee elevara de las tumbas y vibrara suspirando ent re loe eauces, ya como una queja que se alzara del fondo de la tierra, envuelta toda en brumas irisadas de
llanto.
Se diría que el artifta aprisionó esas notas entre loe
hilos de oro del pentágrama, en un momento en que incubaba en su espíritu el germen de o.na aspiración ultra•
terrena. Sus ritmos arrulladores van cantando la quimérica leyenda de los ideales imposibles: tienen la dolorosa melancolía de una lágrima deslizá.ndose sobre una
mejilla demacrada por la.e vigilias y los pesares.
Eea lamentación sublime, esa oleada de nostalgia dispersándose en efluvios vagorosoe, como una humareda
de harmonía, lastima hondamente el corazón, por que
su tristeza es infinita¡ es la conmovedora elegía de I~s
esperanzas desvanP.Cidas ..... .
Su música es el salmo de los que llevan el alma rebosante de pena, es la plegaria de los que han visto hundirse una á una todas sus il~eiones en el vórtice neg1:o
del desenguOo y en la vorágine arrolladora del olvido....
La dulcísima estrofa eurge prodigando consuelos · á
laa tristezas incurables les murmura muy quedo: «Es~eranza!» y sus acordes adormecedores, que vagan trémulos deegranli.ndose en perlas luminoaas, van á deJar sus
beEos apacibles, sin ansias y sin fiebres, en las frentes
abatidas que jamás sintieron la impresión de una caricia ...... .. .
Cuando se escucha esa canción plafiidera que solloza
como un niño que llama á su madre muerta, el espíritu
se siente transportado al infinito, la cabeza se inclina
y se llora de emoción y de ternura.
Pero el llanto que ent6nces se derrama no hace daiio
-es bienhechor como el rocío que vier~ la noche sob,;
las corolas marchitas: mitiga los dolores y dulcifica las
amarguras.
Oh maestro! Salve á tí que eupist.e llorar en cadencias
su blimes la huida temprana de los suefios, que pudiste
con encanto mágico entreteger y haeer palpitar entre
las redes de oro de tu maravillosa Serenata, los s.upre•
moa anhelos de las almas que sufren 1
.

UAN cierto es que vivires caminar entre lápi·
dae! Los años van deshojando los árboles del
huerto de nuee troe cariños y cada hoja vuela, lle·
vándoee con un nombre
querido, una dicha ó una esperanza qne nos per·
teneció en días mejores!
Ayer me quedé en casa decidido á quemar papelee inútiles ó indiscretos, y nunca he st-ntido en
mi ánimo impresiones tan hondas y tan extranae.
. No son pocos loe amigos íntimos que se me han
muert0 y al ver y repasar sus cartas, sus versos
y sus retratos, acabé por decir para mis adentros:
¡qué contento y que acompafiado voy á estar en
el otro mundo!
En ni1.1guna labor como en la literaria ee adquieren
tantos hermanos que al correr de loa años constituyen
familia y nos son tao amados como si en sus venas circulara nuestra propia sangre.
Abrí una gaveta y eaqué un papel amarillento con letras borradas y parduzcas, puo que pueden aún descifrarse claramente:
Hermano Juan:
-No faltes al ensayo de mi drama. Don José le ha ofrecido al mae8lro poner sus cinco sentidos en la ejecución
de cada escena.-El Doctor, segun me dijo Facundo, hará.
la crónica del estreno y Agusltn leerá uuoe vereos-¡0Jalá
que te llevaras al teatro á Calibán y que le pidiuac su
opinión en reserva para luego deECubrirme el secret.ol Es•
toy nervioso y sin embargo, no teogo miedo porque Salvadora y Juan han de salvar la obra.
He buscado á Javier y á Ramón y no los encuentro;
uno anda en sus dev:aneos y el otro se hlé á Cvrdoba.Te espero á las siet.e en el Tciatro y cuando salgamos
irémos á ~uar frenie á Francesca de R 1mini. Tuyo siem•
pre-Manuel.

"UN. DIPUTADO REPUBLICANO"

Esta carta es un panteón me dije; la escribió Acuf'ía y
casi todos los personajes que en ella figuran, han r.ras•
puesto ya el horizont,e de la vida.
El Don José á que se refiere, es el eminente actor Don
Joeé Valero; el maestro, ¡Altamirano! (que con d~cir su
nombre basta ), el Doctor ...... el inolvidable Manuel Pereda; Facundo ... ... J osé de T. Cuellar, el popular novelista;
¿Agustín? ...... · cuenca, el admirabl(:! poeta-¿SaJ.,adora y
Juan? Salvadora Cairón y Juan Reig ...... ¿Javier? Sama
María que vive én Yucatándesde hace afios ...... ¿R.t.món?
. .. ... ¡Ah! ¡pobreci1iol Ramón R &lt;Jdrfguez Rivera, todo corazón, delicadeza y ternura!
¿Y esa Francesca de Rimini? Ah! esta es una historia
muy sencilla, que os contaré en un minuto.
In illo temporre, digo, en 2.quel tiempo de miserias estu•
diantilee, había en el mismo lugar que hoy ocupa el el'egante palacio de Mr. Sane, en la Call~ del Cinco de :rifa.
yo, una fonda muy concurrida por la sencilla razón de
que era el almuerzo muy barato.

que sin duda hará las delicias de nuestros
lectores.

(*) El retrato que ilustra estas Uneas es el 1.'iltimo, hecho el mes
de .Agosto, del popular autor de I:s·cantos del Hogar.
-

MARGAFI TA.

8-30-97.

Repartimos con el número de hoy el fofütín correspondiente á Septiembre. Es una
hermosa novela intitulada

Y fijen se ustedes en el menú para que lo admiren: sopa,
tres platillos, frijoles, fruta, dulce, café ó thé y una botede pulque ...... dos reales!
Se guisaba con limpieza, se atendía á los parroquianos
con actividad; lC's manteles estáPan siempre albeando y
claro es que los estudiantes acudíamos allí como al pa•
nal las abejas.
En uno de los salones, decoraba el muro un cuadro
representando á Francesca y á Paolo, como los pinta ~l
Dante, flotando en el infierno, abrazados, y mirándo:Je
con tanta pasión, quti ante el fuego de sus ojos nada era
el de las llamas que lamían con lenguas de oro sus cuerpos desnudoe:.
Aquel cuadro era el encanto de Manuel Acufia y le
comrariaba cuando ibamos á comer ó á cenar no encontrar asientos en la meei1.1 desde donde podia á todo su
eabor contemplarlo.
Alguna vez me dljo: pregúntale al duefio de la fonda
si vende esa pintura.
¿Pero qué-le respondí con asombro- ya tienes con que
comprarla?
- Sería yo capaz de vender ó empeñar la Patologia en
qne estudio y mira que no es mía.
Obediente á su deseo, alguna vez me acerqué al hom,
bre, que sent:ado en un mostrador semicircular recojía el
dinero que alli dejában los parroquianos, y le interrogué
con respeto:
- Se.fiar: ¿usted no quiere vender ese cuadro?
-No puedo venderlo por que me trae á muchos á co•
mer á mi casa. Si usted viera cuantos vienen á verlo.
Yo uo ee lo que repreeenh, pero creo que es el martírio
de un santo y &lt;l.e una santa y lo creo así porque eatán
traspasados.por una gran flecha como las que tiene S,m
Sebaetián ¿~o se ha fijado usted?
-Si, sefior; á mi me gusta el cuadrito., ....
- Usted si sabrá lo que repreeenta ...... ?
-No señor!
-Es muy difioil saberlo; eso ha de estar en el Año
Cristiano.
-Probablemente seilor ..... .
.A.cufta babia oído la conversación y me dijo con aquel
tono de eterna guasa, tan característico en él;- ¿Tci has
convencido? Los analfabétlcos son los duefioe de los
mejores libros¡ al que le falta un pié le regalan el m1:jor
par de botas y á este eefior fondista le ha tocado Eer
dueño de eete-cuadro. ¡Y yo que pensaba comprareelo,
llevarlo á mi cuarto, colgarlo frente á mi cama, y verlo!
á todas horas!
-Dice que son dos santos.
- · Ya lo oi; le hubieras dicho que él se llama Pablo y
ella ...... Pancha!
Eea Pancha era la Franceeca frente á la cual fuimos á
cenar de1:.1pues del ensayo!
Cuantos recuerdos despierta un papel que amarillea
de viejo! Con razón amarillea ¡eee ea el color de los
craneos deeenterradoe.
¡Y á eeto llamo papeles inútiles!
No puede ser inótil lo que nos habla de un pasado lleno de ilusiones, de fe, de esperanzae y soPre todo de juventud, de aquella edad en que no teníamos hijoe, ni
canas, oi orfandad, ni ese hastío incurable que produce
el conocimiento hoHible de los hombr,•s y de las cosas.
Y ¿Ca.libán? Este Calibán á que Acufia ee refería n·o
83 otro que Gustavo Baz, el erudito, el elegante, el juicioso escritor, poeta, autor dramático y periodista que hoy
en París vive lleno de recuerdos honrando á su patria.
¿Y á esto llamo papeles inútiles?
Decididamente no rompo ninguno; que loa queme ó
los rompa quien tenga corazón para hacerlo, cuando yJ.
no palpite este corazón que vive. mas en el ayer que en
el hoy y 4 110 goza con imajinarae que habla con loe muer•
toe y con los vi vos ausentes.
El recuerdo engendra el placer mas e-anto cuando no
arranca lágrimas de verguenza ó de remordimiento!
Septiembre de 1897.
J U.AN

DE DIOS

PEZA.

El número extraordinario de El Mundo,
que preparamos con todo esmero para las próximas fiestas nacionales, ofrecerá entre sus
principales atractivos el de un expléndido
obsequio musical: Seis páginas conteniendo lo
más selecto del spartito de La Bohemia,
. obra que ha alcanzado en México un éxito
casi sin precedentes.

�_,:!•~66~========================&amp;::;;;L;,,;M~U~N;;D;;;,;;;O:..::============,::;,D,,;O,;;■=l=•=I0~5:'..=d=•=S=l=PT=l=l=M=l-=R=E=d=•=•~

Manón y Mimí.
Por ser dos bijas harmoniosas del mismo maestro; porque, él: Puccini, las engendró de nuevo para el arte, estos
uhiwos días ambas bau ido de la mano por la escena, en
medio d1:1 un cristalino diluvio de notas y un excelso
marco de divinos motivos orquestales.
Y surge y se impone el p,ualelo entre lae doe buenas
mucbacllas, y la imaginacióolae bermanaafectuoeamente.
B.1eoae muchachlls be dicho, sí, las dos son buenas:
bueuae como el amor sincero, á plella luz, á pleno cielo;
l,¡¡Jellll8 como los veinte alloe, no refiuadoe, no abrevados
ya de todas las dudas: como loe veinte alloe de las pa•
risienees de entonces, de lae espallolae de hoy, de nuee·
iras mujeres de mafiana ........ .
¿Quién dice que Manon es mal&amp;? Oh, no, Dios mío,
lbuvn es una «xcelentt&gt; personita. No tiene juicio, es
cierto, ni pizca dtl Juicio, por eso le acontecen tao tas co•
aas ......... J:'ero ama á su Deegrieux; cómo no b11 de que·
rer al taraw11ana quti por ella Htl ha vuelto pródigo y pas•
io1e.. lile piaras del camine,? Y mucho que le ama! vaya
1,i i.ó; Wlld, t1tne ella la culpa de ser una mariposilla in·
quiua, enaworada de todll8 las luces? Abultar el tontillo
cruj ,ellte para qu11 surja el talle gracil, acortar la saya
par.. que t:l escarpín de raso m 11ebtre el pie de C&lt;1neren·
,olb; 1:nredar al cuello, cowo bandada de luciérnag"8 pre•
sas loe d1amautes, erigir, pomposo y luciente, el arduo
monumento del pe1naáo........ lJios wio, puPs que eso no
~e htirmoso, no eH embelesador, no es deelu obran~?.. ....
.IWo puede mlis que l\fanoo, ello la vence, 1a domina y la
pobrec11Ja et1 infiel .........
Pt1ro que eurja lleno de reproches el pi!.lido rostro del
v,w11t.10, 4.ue la miren aqueJIJs ojos bohemios, y el grito
~teruo dti la vida animaáa, la voz poderosa de la entr.illa
fomenina, gritará muy fuene. Manoo es, ante todo, mu·
Jer. 0111 no demaode1s coastanc1a al páJaro, á la maripo·
"ª• al viento, al aroma y a la nota; po1que la nota y el
aroma y el viento y la mariposa y el paJaro, y sodo lo
iocoll81t1tente, y sudo lo téuut:; Jo que cantil y Jo que vue•
Ja, Jo que perfuma y Jo que expleude, no tienen más ra•
zón d1&gt; ber que su bello:za. Q.ie oe aman un poqurllo?
pues ya h11n necho bastaDlel La golondrina alegró desde
-t,J convexo nido de argamasa tiJado al viejo alero lepro•
so, vueat1as horas áe «studio y vuestras horas de eoaue·
fio: luego, se fué. La mariposa basió loe élisros empolvados tte oro mus1 vo ante vuestrot1 o¡os y Juego huyó; el hr10, urna átl nieve, desprendió para voeutroe algunas
moléculas ae su nerfuwtl, y luego murió; el aura fresca,
agito plácidame11'8 vueaSros cabellos y luego batió el
a,a......... V uesua novia os dijo: ""' quiero," encollaró
vuee,ro cuello de besos y luego fué en poR dtl otros cari ·
flus; 0Lra cabeza pálida que besar........ .
Y Maooo y M1m1 era1.1 eso: perfume, ave, lirio, mari•
poea, aura......... mujer...... Como ellas se iban y volvían
como ellas, á iuaugurar la nueva primavera: goiondrina,
111 mismo alero, hr10 al mismo tiesto, mariposa al mismo
-0aliz......... y por E:Bo, y porque ameban, eran buenas.
Loe que aman jamáe son ll!alos.
.t.sae almas atecsuoeas, tienen siempre un rinconcito
para el iaeal. No lo comprenden pero Jo Bieoten, y en la
1iocbe de la vida, cuando el divino esposo llega retardaao, sollc1tas le bguardan y no falta aceite en sus IAmpa•
rae, y el tálamo está velado pJr n1 veos cortinajes de
hoo.
Manon muere amando; amando muere :Mimí. ...... y es
1,r, ciosa ante lo~ ojos del Ideal la muertf. de las 'JIU se e.1:linguen
así.
Mimí es empero mi!.s buena que ~!anón. No veis que
advra á un pobr11? Que usado 8d ese chal, qut:1 deetefilda
tetá esa fataa, que awarillemo t:se sombrerulo de paja. ...
-Los vt:rsoe se pagan mal y también las flores aruticia•
1es.-Qué helada e11 Ja buh11rállla, las vidritlras áe crista•
lt,s rotos dejan que se cuele el fr10 ......... qué duro y qué
~acaso el pan ......... Mas la juventud y el amor qué ale•
gres) ......... Cuando venga la primavera, serán dos prima•
veras las que revoloteen en aquel desvan tan alto; cuan•
do reina 11! invieruo, siempre queda una, la del cariilo
joven y confiado.
Mimí también ama las joyas y los trajes: cuando ya
agonizante la conducen al hospital, hace que el fiacre se
&lt;1t11enga frente á los almacenea; quiere bafiar BUd ojoe en
el matiz cambiante de las sedad: pero amando y toáo esas
riquezas, eu corazón se ha desposado con el poeta y ese
aruor la eublimiza.
l'obre chiquilla del arroyo, fragil corola que eeponjae
t.ue pistilos en loe días asolt:ados, 10genua muchacha apa•
bionada de la primavera y áel geUJo, cuántas vecee ra•
diaste en las fantasías de wi adolescencia, cuantas veces
me amparaste en mis noches pensativas; entonces:
Xotu diorl8 seuld, ptnsijs et nowi uvioM quüize armé.,;
enton&lt;lt's, te cowprtlndf lllejor que ahora, porque yo tam•
bién am&amp; ba y taru bién era bueno!
R1P R1r.
Sepfümbre de 1897.

LA POSEI.DA
- Yo la vl nacer - me decía-creí que volaba al c!elo
- antes de cumplir el año, tan enferma y débil estaba. De
manera que te un milagro mirarla becna una mujer her•
moea, Jpob1e criatura! ¡Cuánto suf11ó la inocente y cuánto nos bizo sufrir la eefiora, años en cama, el eefior preo•
-0upado p'lr las cosas del gobierno: un continuo cambio
de médicos; aeí ee que aunque me esté mal el decirlo, si
ll0 es por mí ,e muere; la consideraba como mi hija, me
pasaba las noches en claro porque no ceeaba de llorar,
no había mQdode que lahicitra usted tomare! pecho: se
retorcía, se amorataba, Ee enfriaba de la cabeza á loe
piee, y después de un grito quedaba inmóvil, sin respi•
rar, desmayada. Y abí me tiene usted pasei!.ndola á
.mt.dia noche, distrayéndola con un mufl.eco, tocándole

una caja de música, inútil, todo inútil. A fuerza de tan• zoe...... se desacía de ellos, y con movimiento brutal me
to eufr1rla llegué á quererla. Usted no eabe lo que ea TÍ• miraba el fondo de loe ojos preguntándome: ¿no me f'nvir junto á Ull nifto que no babia, que no puede expre• gatlas? y despuPs desolada, aniquilada, cobartte como un
saree ni por sellas, que no indica que algo le duele sino nillo se refugiaba en mi pecho llorando y diciéndome
llorandc&gt;, que ian pronto se ríe cowo se priva de cólera; con voz doliente: ...... Nuoca me engalles, mira que tu eres
usted no l!llbe cómo se aquerencia uno con la criatura lo único que tengo)
. Me eeplicaba entonces porqué una vez, una vez en que
que sólo con usted se calma, ee deja bañar y vestir, se
111egra cuando lo ve, grha cuando no lo tiene cerca. ¡Po· el odio! nos cegaba, y el odio de un mom~mo se deshizo
brt:1 Magdalena! Aún en la época en que pudo hablar te• en cariciae, me explicaba porque me d1Jo, mirándome
nía uo 111re tristec1to, no jugaba, no li, llamaban la aten· con aquella sinceridad celeste de sus ojos azules-No eé
ción los mufl.ecoe, se asustaba con los juguetes de cuerda de mí á ratos, hay en mi dos Meoenas; tu Meneoa buey su única afición fueron los conejos ......... ¡ me da riea na y tu Meneoa mala; quiero decirte, siento la terneza,
cada vez que we acuerdo! dormía con ellos, comía con pienso la palabra carilloea y nó ee qué diabólico poder
expulsa la frase que te insulta y que te hiere. ¿Si no tú
ellos, loe vestf11, los arrullaba y á uno le sacó loe ojos!
¡có100 son los muchachos!
quién me comprendt?
Me esplicaba entonces porque hacia unas cuantas hoLa buena mujer, en tanto, rodeaba de violetas un capullo de rosa. Es ábamos bajo un cobertizo; un sol ras, pisoteaba mis cartas, escupía mi efigie, y en un
blondo, de Juoio, se filtraba por lle interstic1os y ze paroxismo me lanzaba este latigazo: ten por mentira
braba con bandas de oro loa llacioamientos de muego cuanto te he jurado, te aborrezco, te quiero matar! .
donde exbalabao su alma de perfume las floree recien
corsadas. Elld era el aya de esa idolatrada Magdalena,
tan cruel y tan dulce para conmigo un tiempo; era la
· ¡Dios mio! el abismo entre ambos, la azucena delicamujer más ilustrada que uoa simple sirviente, y espera• da poeeida por uno de esos miHeJiosos walee que dallan
ba el fln de sus modt:ijSOB días en un pneblt'cillo fertil, las mi!.s puras raices del alma; el blanco lino, la roea
alejado de los cuidados urbanos, viviendo la vida ca1n
mística, con una gota de veneno en el fondo; la infeliz
¡e,wa, llevader.i con el escaso producto de las floreH, irresponsable, empu¡ada por sus nervios beridoP, sonáminagosables, i&lt;:cundísimas, en aquel Jugar.
bula del amor, á un paso del abismo. Y yo, el dispuesto
-Y no era mala-proseguía regaoáo un manojo de á insultarla, yo, el decidido á lanzarle a la faz enantes
margaritas-perv tenia sus capricnos. No le compren· rencores i,reparablee aconst-ja la rabia de un carillo piso•
dlan su mofo: la golpeaban inJustameote un día, la de• teado, yo towé el ramillete de la florista como si fuera fl
jabdn hacer otro su eaota volumad, así fuese d1sparat11• ponerlo en un lecho de muerte. Anegado en piedad por
,1a. Si se enfermaba la creían hipócrna, ei corría la lla- la martir, se lo llevaba.
maban traviesa, po1que la sellora tenia sus cusas, no
~le recibió en el quicio de su puerta, que traspuse siemandaba bien dtl su cabeza; el padre, como wdos loe se• pre con una caricia en loe labios: me esperaba adusta y
flores, no era padre sino á 1a hora de desayunar, comer y fría, le entregué mi ofrenda de floree, la destrozó con
dormir. Antes tenia más w1edo que carillo: pasado tll furia me la lanzó al rostro.......... ..
tiempo era capaz de morirse, pew no decia una pala·
-¿ o ves? ¿lo vee? me dijo......... no puedo ......... no
bra......... Vez nubo que le mandaran una cosa, que no pueáo ......... bésame, oprímeme, mátame, quiero amarce
obedtc1era, que la golpearan, que le rompieran la boca,
y te odio, ahora soy la Menena mata. ¿por qué ...... por
que la encerraran en un cuarto sin comer ......... ella coqué Dloe no me convierte en la \uya ó en la buena?
mo de piedra. Despu~s lloraba: en llorando dijera usted
Y no me atreví á decirle que al confundirnos en estre•
que el diablo se le salla del cuerpo, y abrazándome me cho abrazo sobre nuestras cabezas pasaba un soplo de
decía, entre suspiros y sollozos-quit1ro morirme ......... ! infortunio y de agonía.
¿ÜdSed sabe! Tudas Jas tías han sido de carácteree muy
No me atrevía á decirle que mi lucha era la lucha de
raros: una se h1io monja, otra turnaba láudano ......... su Jacob con el aogel, un angel triite y cruel, un angel de
misma mamá padecía con un pesar ataques de risa ..... . sombras, un aogel invencible, el espíritu sarci!.stico que
Qu1tate de allí, Clavel, ¿qué andas oliendo?
posee á tantas desventuradas y misteriosas prometidas
Uo perro SU8l'50 y encauijaio buoJia el hocico en los
de la muerte)
mazos de heliotropo, indiferente al apasionado aroma;
Septiembre de 97.
M1cnós.
las gallinas e&amp;tirab,m el p81!cuezo y avanzaban sigilosas
v1g1Jaodo á su cna, y sobre el plaot10 nevado de las moa·
quecae, dos, Srt1s, una nube de avispas rotelaba al sol.
Yo miraba á la bien amada, adolorido el corazon; la
miraba de nifia sacándole los OJOS á un conejo, y con la
·boca rota, pálida, ho~ca, contumaz, sin arrepentirse, y
la miraba después- y mis ojos ee humedeclan - abra·
zándoee convulsa dtt una criada para decirle entre lá·
grimas y jadeos de fatiga dolorosa: ¡quiero morirme!
Nos permitimos recordará nuei,;tros amaVerá UJ. vivía en la casa de junto, un niño ioglée, lindo como un angel del cielo, mas chico que Magdalena
pero inteligenie como una pereona grande. Jugaban á bles colaboradores, que según repet' das adloe muertos, el era el médico y la niña la euferma, le re•
cetaba hoJas de árbol, botones, piedras, i vámoe, hasta vertencias que hemos tenido el honor de hacabezas de cerill.&gt;J ...... todo lo tomaba ella sin hacer nin- cerles, el Mundo Ilustrado no devuelve
gun gesto y ee moría, ó hacía la muerta; ¡que coeas inven•
tan loe mil.os! la veetla, la llenaba de floree, le encendta originales literarios ni fotografías, publívelas y la lloraba. Hacía la cnatura un papel tan á lo
serio que trabajo costaba volverla en sí, puee aquello no quense 0 no.
era fiugimieoto, se estiraba lo mismo que un difunto.
Daba horror. No vi vía sin su Carlhos, 10 vestía, lo pei•
La razón fundamental de esta deternaba, Je guardaba dulces, le cosía la ropa, hicieron juntos sus primeros tstudios de silabario y eran capacee de minación, es hien ohYia: K ecesit arían10s
dejaree matar el uno por el otro. Pero Carlitos dejó de
ir y reeuhó más amigo de una prima suya. Ud. cree que crear dos departamento:; &lt;le archivo y pagar
Magdalena se dió por entendida? l:!ufriría ó uó pero se
dowioaba; le cojió un odio feróz, no quiso de él ni un sa- dos empleados que los vigilasen, úuicamente
ludo, ni por la buena ni por la mala pudieron conseguir
para rl'stituir artículos, vistas y retratos.
que volviera á su casa .... nó!-decía, y nó y nó, así rodara el mundo. Carlitos se enfermó, en su media lengua
Demás es á decir &lt;1ue en tratándose de orino pedía sino á .Mene,;a, bonúa Menena; pero l,fmma afe•
rraáa en su capricho; la madre del inglesito con las lá• ginales artísticos va!iusos y previa prome a
grimas en las ojos le decía-llira no saae mala, está ma•
mo, se puede 10orir, vé con él, el gusto de mirarte lo de depósito y devolución, esta se efectuará;
aliviará, vé mi vida, no te dejes dominar por el rencor,
no quiere tomar medicinas sino dtl tu mano ...... ¿vas'/ pero eu general conste una vez más que no
¿verdad que va&amp;? Xo voy, contestaba con un tono, Seilor,
que daba miedo oírlo.
devol veinos origi ual es.
Carli tos se murió, todos los nif!os de la escuela le llevaron flores, l1eneoa no le Levó nada...... ni quiso verlo.
Se encerró en una pieza, no miró pasar el ·entierro, can•
taba y se reia como si tal cosa, y uo año, basta un afio
UN DIVIDENDO SATISFACTORIO DE
despues, lo sof\ó y me dijo estas palabras que recuerdo
LA.MUTUA
como ei las estuviera oyeodo:-Xaoa, ya me contenté con
él, lo vi anoche, más vale que ee haya muerto, asl no JU·
gará con nadie, ni conruigo. Se lo dije y él me juró
Mé:i:ico, Agosto 29 de 1807.-Sr. D. Carlos Sommer,
que sí...... yo quiero .morirweJ-Lv, Sefl.ora se reía de estas Director General dtl 11La .:\lutua». -Presente.
cosas pero á w1 me daban miedo ¡saben tanto los nilloel
Mi estimado y apreciable amigo:
¿Qué tal estL ""li ronco? Se Jo dá Ud. de mi parte...... Por
tortuna ha cambiado verdad? A usted la quiere wucho,
He tenido el gusto de recibir la grata de usted del 2i
y cuando quiere es mejor que la miel. JPobre hija, como del corriente, en qne ee sirve aviearme qne el dividendo
yo le digo! Jlo que ha padt:cidol
correspondiente á mi póliza núm. 305,823 de $25,000 00
En tanto loa palomos revoloteaban golpeando con oro americano, bajo el plan de distribución de áiez allos,
sus alas las panojas del maíz; las maripoeas dibujaban que se cumplen el l? del entrante' mes de Septiembre,
en el cielo un bailable de incoherentes curvas y una Ji. importa:
bélula se mecía en el estanque de aguas verdosas ...... y la
$i,313 50 oro americano, valor en efectivo ó
miraba otra vez, la miraba niila celosa, nifl.a cruel, nifla
$9,201 00 oro americano, valor acumulable á la póliza
movida por el rencor, oyendo el funeral de un nillo in• referida, áebiendo yo optar por una de las dos propoai
glée y riendo y caotánao; la miraba reconcentrada é im- 'ciones de su acreditada Compafl.ía, como se lo participa•
penetrable llori!.ndolo en sus noches de pavura infantil ré oportubamente.
ó evocándole en la telepatía ultraterrestre de los euellos,
Entre tanto me es grato expresar i!. usted mi satisfacpiadoso magnánimo, fiel, prometiéndole perpetua cona• ción por el resultado que ba obtenido mi póliza, pues el
t11Dcial
valor acumulable asciende i!. casi el treinb por ciento
Y me explicaba entonces el porqué de sus monstruosas (30 P8) de lo que pagué por premios en los diez af!oa.
crueldades y el porqué de sus pa~ticos arrepentimientos;
D!ndole laa máa debidas gracias, quedo de usted siemme explicaba porqué 4bri: de mis besos y en mi bra•
pre muy affmo. amigo. auo. S. S.-M. n:s CASTILLO.

DOMINGO

'§

de SEPTIEMBRE de ,. ..,

ltL MUNDO

167

l

No se devuelven originales.

LA UNIVERSIDAD -Orupo de bonzos•

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS. MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.
37,000 llllllas sobre loi;, lll.ares.

XIV
LA UNI\'Ef!SIDAD.

Alejado en el Hotel Imperial, suntuoso edificio con todas laa comodidadfs y lujo
•que requerir pueda el más exigente, sostenido por el gobierno para dar al extranjero
atnjamiento digno de su catego1ía, y que cuenta con todo lo necesario y satisface el gns•
·t-0 ó el capricho.
En los primeros días nos tocó hacer una visita á la Univereidad; nuestros kuru ·
mo.~, lietos i!. buena h ora, nos condujeron por las encrucijadas y callee de la población:
pasamos primero los muros, después los fosos, y ya fuera del recinto real entrarnos
de lleno en la tortuosa cindad de los abanicos, de las garzas, de los biombos y de loe
animales sagrados, poFqne allí la tortuga, el caballo, el buey, el elefante y la garza
son eagrados: dos horas y media al recio trotar de nuestros boyponeyd, como los llaman
los ingleees, fügamos á la Universidad.
•
Amante y cur:oso por mi profesión, .oe dirijo primero fl la Eicuela de Medicina:
el edificio, aún en coostrucJióo, será den~ro de poco un local digno de su elevaio ob_j~to. H ,y es de maiera tolo el an1iguo edifbio; el profesorado es alemán y ese idioma
es el que ee habla en el interior de la escuela; el número anual de alumnos no dece pa•
ear, por orden superior, de cien, y el plan de es~ndios es, con muy corta diferencia,
igual al ouPstro; existen los museos y laboratorios necesarios para el estudiv de las
ciencias médic1s.
Por b tanto, puede asegurarse que la meiicioa en el Japón está i!. la altura de los
países ci vi!lzados y cueuta con todos los elementos q 1e la ciencia exija para sus investigacione~.
En el recinto de la escuela hay anexo un hospihl de casos puramente escogidos
para la clínica.
.
.
Satidécho de mi visita fu( invitado por el Dr. B1elz i!. comer y me informó de la di•
fícil tarea que tenía el profesorado: «figure usted, me decía, que antes de entrar á la
•ensefl.anza de materia médica, hay necesidad de enseñará vestirá oueetroe alumnos,
i!. hablar y á convencerlos de que es incompatible su idioma y coe,umbree con el prácti•
co ejercicio de l11 profesión.
"Cuando ingresé como profesor á la Univereidad, en el acto de inaugurar mi clase
me encontré en un vasto departamento sin un sólo mueble y fl mis futuros alumoos
'()()D los p~e sin calzado, cubiertos de batas de todos coloree, medio ó casi desnudos y
0

Eer.tadoe en cuclilla,; á mi ~otraia todos se inclinaron para besar el suelo, y yo, quedá
eio ~aber qué pudie1s indicar ceremonia tao rara, admirad0 de tener que enijeflar medí•
cina á aqnellos seres que me parecían una turba de rorro8 mal hecb.os; ni una sóla pala•
bra se oía; eólo una serie de suspiros ó respiraci9oes fatigosas, corno ei todos se eeluvieran quemando la boca; y ante aquel grupo de pelones abriendo la boca y alzando ia
cabeza mi situación era extravagante y rara.
tcPor fin, nerviorn con semejante mlmic a, me dirijo á un médico japonés conocido en Bellúe, y eirviéoé!.ome de intérprete dije una pequeüa alocución á aquel pueblo
que me parecía bárbaro; ¡como m~ desilusioné de mi papel de profesor)
«La costumbre me hizo poco á poco sobrellevar y después prohibir tales manifestaciones de respeto; eoseilalee á vestir y á usar zapatos, á poner i!. los enfermos en cama y no en el suelo, y en varios aftos he logrado, en cooperación con mis cornpatleros, que los alumnos se acom1den á nue3tr.,s U303, siquiera en el interior del esta•
b~cim~o~
·
Hay otros departa'llentoe de la Universidad q11e parecen estrambóticos, como la
escuela de cocineros ó de g11echú., (cantatrices). Un cocinero japonés os prtidenta con
todo garbo rn titulo uoi\·eraitario, concebido en estos términos:
«Yo, el l\Iinistro de lustruccióo Pública, coa lic~ocia y perdón de su intachable
Majestad el Mikado, concedo al súb lito X. el título de doctor en arte culinario, como
premio á las habilidades q11e demostró en su examen profesion11I.»
No hay en esto niag,1oa exageración, el ejemplo se tiene en un cocinero que embarcado en Yokohama á bordo del uZ ,ragoza," está radicado hoy en Veracrnz.
El título de las guech1s dice asi: "Yo por la gracia de Buda, directora en el Imperial Conservatorio del Tvkddo, con la venia de su ~IijestJ.d absoluta el 1Iika1o, con•
cedo i!. Kcrmasa11 (sefiorita Risa) el título de guechá, alta cantatriz, profeso•a·en baile
y en laeJecución del cbamisen. D~stioada á mantener vivo el clásico baile y canto de
nuestro celestial Imperio. Sdri!. resp~tada y favorecida por nuestro pueblo, que el gran
Buhda guarda yengraodece.»
A.ú veis á las guechás respetadas del pueblo, llam1das i!. sus festines desde el encumbrado ealóo basta la casa de lt\ confundidas entre todos, eencillas y cándidas como
las muzméR; pero no las toquéis, porque admiradas oe dicen: Ob, ou, nu, nu, guecbi!.l
como quien dice: Obl no cometais esa falta, es una cantatriz inviolable, ee una con•
sentida de Buda y del Mikado.
Por fortuna la negativa es tomada por el viajsro con estoica serenidad .

�11:L MUNDO

168

DO ■ INGO

5 de SEPTIEMBRE de •197

DO ■ INGO

5 de SlPTIEMBAE de 1Sg7

11:L MUNDO

laa cornizae, loe focos incandecentes dan á. la casa el aepec t.o más fantástico. En el salón enverjado y lleno de luz, estát sentadas en el suelo, al frente de diminutos tocadores,
laa moradoras del Yoshibara. Hermoso espectáculo el que
ofrecen esiae mujeres, si puede llamarse así á estos eéres pequeOitoa, menudos, con aua cuerpecitoe infantiles, eue labios
pint.ados de rojo, aue agujetas mil en el cabello, sus vest.idoa sueltos de coloree chillantee: el golpe de vista ea curio•
eo. Si llegais á penetrará la casa, veréis que 88 forman en
el salón, en filas deaigaalee, como mu flecos colocados en un
~parador. Deepués se adelantan alegres y bulliciosas, y pi·
den cigarros, fruta, y como la mayor parte no saben hablar
más que su idioILa, rien co o. tarcajadas alegres¡ y sobre todo comen, comen sin deecaneo.
Hasta llegaia á. experimentar cierta lástima, viendo aquellas mujercitas risueñas, ·c oa sus caritas alegres pero raras¡
pero de facciones verdaderamente agradables.
Cualquiera creerá que en Yohiebara es posible hallar los
perfumee que se nos ofrecen en el cJmercio, como originarios
del Japón : el desencanto ea formal: allí no se conocen los
perfumee qne llamamos japoneeee. El olor que resalta en
todas partea ea el del ta,baco.
Extraña impresión la que produce la mujer japonesa, en ·
fática, sin pasiones, ein amor, sin las voluptuosidades de las
otras razas. La poeefa en la t.ierra del crieantemum, se siente en el aire, en el mar, en su cielo azul, en eue paieajee h~rmoeoe, en los cantos raros y en la música del chamisen¡
pero no en el trato de las personas ni en au carácter. losen•
aible la mujer niponeea áloe arrebatos de la pasión, no siente ni el odio ni el cariño, ni la admiraoión ni el desprecio,
ea una especie de autómata, sene lla1 cándida, sin ideas del
pudor, pero sin embargo, dócil y blanda á la dirección que
ee le dá. Será fiel si se le manda la fidelidadi cometerá
loe mayores delitos si ee le infunden ideas pervereaa, cuida•
rá de ene hijos ó loe dejará morir sin que una légrima nu•
ble sus ojos, según sean las órdenes de su dueño. ¡Raro y
extraordinario tipo el de la mujer japonesa!

XV
PASEO NOCTURNO

Ha entrado la noche y hace tiempo que han encendido loa
millones de farolea de papel que alumbrat la ciudad; tam·
bién se distinguen focos de luz eléctrica más y más frecuen•
tee, á medida qae se avanza hacia el centro de la población.
Ligera contrariedad experimentamos, nuestros kurumae
ectán caneados .i pesar de que en nuestros grande e- ocios han
engullido buenos platos de arroz con peecado crudo y tazas de
gengibre y de eaki ( v:no de arroz; ) apenas tienen razón: salieron del hotel en la manana!y regresan en la noche; lea da·
móe yen y medio y contentieimoe nos abandonan á dos mi•
11ae del hotel.

Tomamos un tranvía que nos conduce basta la puerta de
·a muralla. Ya eetamob en el carrito: el tren va casi lleno,
porque empieza á caer lluvia menuda, la dificultad ea tomar asiento¡ las plataformas están llenas y en el interior
acurrucados sobre loe asientos ó sentados en el piso como
gatos, van loa pasajeros. Con trabajo m9 abro paso y me
siento como Dios manda.
Entonces ví que todos eacaban su pipa y le ponían una
bolita de tabaco. Fumaban de p1iaa: pero como era muy
(leque.fla la capacidad de las pipas, á poco te!lian que re·
frendarla, y con gran habilidad eacaban una bolita de fuegd
que sostenían en la mano, mientras curtían la pipa de
nuevo.
R~pentinamente ee para el tren, y unas vocea argentinas,
hablando un inglés puro, nos anuncian la presencia de algunas excursionistae. Efectiva mente, suben al tren dos ele·
gantes señoritas, contemplan el grupo de pasajeros, su des•
nudez, sus poe~uraa símicas sobre loa asientos y en el piso,
y un gracioso gesto manifiesta su repugnancia. Por fin, se
1:iientan mientras loe otros concurrentes se agrupan en el rincón opuesto y con sus miradas de gato y las bocaa abierlae,
contemplan coa expresión singular a las eimpálicae hijas
de Albión, que por eu parte ríen de buena gana.
XVI
Llegamos por fin al hotel y nos veatimoedeetiqueta, guardando hie reglas de la casa. T,aminada la cena, y como bue•
LOS JARDINE&amp; IMPERIALES .
.noe tourietas, vamos á visitar uno de loe barrios más admiAl día siguiente nos propueiwoe hacer una visita al muTablee del Japón: loe Yoehibara.
seo y á los jardines im¡::erialee.
Hora y cuarto de rinkicbá 1 á buen paso, basta para lleTres sen cuesta la entrada, y un sen ó centavo máf', cogará eee barrio pi::itoreeco cantado por loe poetas del munbran por el depósito á la entrada del estableCimiento, del
do entero. ¡Cuáot.ae ideas deepiert.a, cómo se prest.a para
baat.ón, paraguae, sombrero y abrigo.
desleir en un cuadro ioe mil colores que ofrecen eetoa sitios
El mu.!!eo e!!tá construido á la europea, con ea!onea y de
hermosos, edénea del Asia, lugares encantados del idilio, de
partament.oe bien arreglados y el conjunio del edificio, es
lo soñado, paraísos no cc.mprendidoe de este país apacible,
soberbio. La sección de zoología es muy rica en ejemplahermoso, contradictorio, que luce todos eus encantos, en la
Muzmé de paseo.
res clasificados por naturalistas extranjeros¡ lo más notable
tranquilidad de la noche!
Yo t.ambién, como los poetas, he sonado, como ellos be Eent.ido oleadad de seo• que ví fueron unos gallos japoaeees con una cola de más de tres meiroe de largo.
Sigue después el salón de pinturas, el de armas con Pjemplares muy raros de las
timiento.
Asomado á una baranda, viendo rielar la luz de la luna sobre las mansas aguas d~ primitivas usadas en el Japón; después el departamento de objetos de arte: iacaa finíla ria, he sentido la magia del ensuet\o¡ y aspirando una at.móefera embalsamada, simas. porcelanae, y caneando extrafieza entre las be!Haimae porcelanas, entre aquel
be viet.o deslizarse como fantasmas, los cuerpos de ninfas raras vestidos de seda, cruza1 llos admirables objetos, contemplé proyectiles de la guerra de China, y alln me at.revocomo sombras adoradas, como si algo inmaterial y divino, alentase aquellos genios del á asegurar que babia también material de guerra que se atribuye áloe triunfos del
·
Yoabibara sat.urado de perfumee. He palpado después la realidad y procuraré dar Japón 1mbre el celeste Imperio.
Se ve que hay una especie de prurito de preocupación nacional, en clasificar araquí mis impresiones, lejos de loe arrebatos idealista~.
Figuraos un barrio aislado de agradable aspecto, lujoso, con callee rectas, caeas ruas y proyectiles aún cuando sean japoneaee. entre loe objetos recogidos como b otín
con amplios corredores, limitadas por celada, verdes de madera, agujeradas de mil en la última guerra.
En el jardín botáoico, figuran magníficos ejemplares de la fauna asiática muy~eut.anillae de papel por donde se puede ver el interior de loe departamentos, de color
bien cuidado@.
rljO subido.
En este jardín encont.ramos un elefante de coloBalea dimensiones y como una.
U ua ancha puerta da acceso á un fondo obscuro, donde se mira la repugnante figu•
ra de un viejo calvo que hace de portero, A interval.oa de media vara en los techos y muestra de la inteligencia de este animal, referiré un anécdota que me oc1irrió yendo

El golpe de vista que presentaba la cubierta del «Zaragoza ,
era :espléndido, y la animaeióo, el regocijo y el orden qut, reí•
naron, dejaron muy complacidos á. loe invitados, quienes al
despedirse, llevados en unos cuarenta ó cincuenta botes, meci•
dos por el suave oleaje de la bahía y alumbrados por poderosos focos eJéctiicoe, tUvieron la galanteria de entonar en coro
nuestro hermoso Himno Nacional.
Imaginaos una playa envuelta entre la bruma que deetaca
aue borradas siluetas á la hermosa claridad de mil focos incandescentes y otros mil más de luz de arco, reflejándoee en la
t.ranquila superficie• de las aguas, que multiplican en efec,o;
figuraos nueat.ra corbeta literalmente llena de focos de todos colorea en medio de aquel cuadro ll'deecrip,ible, como un barco
encantado¡ figuraos que oía los acordu de una magnifica orquesta y que ernucbaie a'egrea carcajadas, que veis una eocie•
dad coemopolita donde hay rusas y turcas, portugubeae y ame·
ricanas, alemanas y japoneeas, austriacas y espafíolas, osteLtando cada cual las galas y loa encantos carac,eríeticos de su
paíe. Pensad que oe hablan de las maravillas de un munJ.o entero, que oa sentía ea,uradoe de perfume.e, embriagados de son·
risas, arrullados de conversación; y cuando bayaie peneado
todo eso, casi estoy seguro de que experimentareis un amargo
dejo de dolor por no haber aeist.ido á esa feérica solemnidad 1::n
celebración de la Independencia de México.
Y sin embargo, ¡oh paiE:anaa miael también asi1:tisteis algu
nae, en eepíri,11 1 á ern fiet:ta. Salieron á relucir vuestros re,ra•
toe, ee habló de vuestros encaotoe, 1:e comentaron vueelrae gra•
ciae, pues todoe, á pc,rfía, querían conocer, eiquiera por me•
dto de nuestra palabra inrnficiente, á las hermosas mexicanaP.
Y ya podréis comprender d~ qué manera noeotrof, mexicanoe,
con tantos ncuerdos de la patria en el corazón, hablarfamos
del terrufio; con qué en,uaiaamo dariamosá conoct!r á nuutro
querido México en llquel_laa apartadas regionel!.
Faltasteis allí, paieanaa míae¡ pero os aseguro que ya oa cono·
cen, que hemos procurado lle-var la fama de ,utsnoa 1.:ncanto
al univer~o mundo y ea ben en i.odae panes, en todas las zonas,
cuán ardiente ea el corazón y cuán sofladora td alma de las
hijas de )léxico.
XIV
.XAGABAKI.

Dos peregrinos.
con el segundo pagador del barco. Pusíroonoe á contemplar el hermoso proboeidio
que con ,oda calooa separaba por medio de su flexible ,rompa, el zacate verde del
seco que tiene á au disposición. Mi acompafl.ank, llevaba en la mano su sombrero de
paja, y ee quedó mirando :fij!lmente al animal; éste le lanzó miradas ex,rañaa, y como
parecía que se le oírecia el sombrero como manjar, en un momento recogió gran canlidad de zacat.e S€Co y lanzándolo con habilidad euooa, cubrió al buen pagador de
basura.
Todos celebraron el incidente, inclusive al pegador burlado por la susceptibilidad
del elefante que no quiso aceptar un sombrero de paja en au menú .. ..... ..

:Muy pronto levaremos anclas e iremos á Nagasaki, en la isla
de Kiueiú, visitaremos el puerto m6e meridional del gran Im·
perlo, cruzaremos el mar interior, formRdo, tal vez, por eacudimientoe volcánicos y t-s•
pant.oeoa t.erremotoe que deegajaron el terreno, formando numeroe·as islas y canales en
una extensión de mil quinien,as millae.
¡Qué hermoso espectáculo! La luna Ee oculta á veces iras de negras nubes y ot.ras
brilla en todo su eeplendor. Loa canales son verdaderos estrechos que se ligan, ee ae•
paran, ee apartan para unirse de nuevo: las islas son como los picachos de cordilleras
ioundadas.

XVII
LA INCINERACIÓN

Dábamos los últimos paseos en la imperial Tokio y ya preparábamos nuestros
equipajes para volverá Yokohama, pero nos faltaba conocerua panlieón y presenciar,
ei era posible, un entierro con todas las ceremonias de la religión del país.
Nada más fácil en una poblacióo de más de dos millones dt, habitantes.
La cremación está en uso desde hace mucb~ tiempo¡ t.ienen magníficos horno@,
pero en ésto, como en todo, al lado de la cultura ee encuentran mue atrae de la ~arbarie.
Colocan el cadáver como acurrucado en un cajón de madera cuadrado llenan, los
intersticios con serrin impregnado de trementina; ponen el cajón de tablas sin pulir
ni pintar, en un hueco formado en el piso de un cuarto provisto de una chimenea 1 It,
prenden fuego y dejan que el cadá;,er se consuma de ee\a suerte., lo que nunca 110 con•
sigue completamente, de donde reeultn primero un hedor insoportable y luego una in•
cineración imperfecta que deja loe huesos con colgajos de carne mal t.oetadoe.
Loa hornos moderQoa se u,iHzan poco, aunqlle están provistos y construidos de
cuanto exige la higiene.
Listos ya para levar ancla, y hacer la travesia por el mar interior y recalar en Na•
gaeaki, donde el barco duraría algún ,iempo en dique p~ra pone.rae quillas de balance.
XVIII
LA FIESTA DE LA INDEPB:\"DENCIA.

Allí pasamos la fiesta del 16 de Septiembre; nuestro barco empabezado y alumbrabrado con profusión de focos eléctricos y millares de farolea japoneses, presentaba un
boníio aspecto. Loa barcos de guerra aunoa en el puerto, se engalanaron también y
á la.e doce del día saludaron c:&gt;n veintiun caftonazoe á nuestra nacionalidad, repre-eentada en aquellos remotos mares por aquel caecarón de hierro.
Coqueta y engalanada ee veía nueet.ra Corbeta cubierta de floree: se organizaba
una reunión en quelbamoa á festejar el aniversario de la independencia y el dia onomástico del Presidente de la República, General Porfirio Díaz.
Entre loa per1.1on&amp;j es invitados que estuvieron á bordo con mot.ivo de la fieat.a, po·
demos citará. loe Ministros de Francia, Inglaterra, Espafía, Alemania y Estados Unidos, con sus familias reepectina. El Gobernador de Tokio en representación del Mikado, el Ministro de relaciones del Imperio, el Gobernador de Yokohama¡ un Almi•
rante, Americano, el Almiran,e japonéa y la mayor parte de las principales familias
tit.ranjeras residentes en -la capital.

Muzmé descansando y leyendo.

Matsushima.-Arto natural.

�OOMINCO 5 di! SfPTIEMBA'I! de • ■ o'T

EL MUNDO

DOMINGOS de SEPTIEMBRE de 1897

171

EL MUNDO

170

La Alacena.

rice con el olea.je; se camina como en un lago cerradº·
El estrecho de Shimonoseki .sirve de comunicación entre el mar Interior y el de Korea: tortµoso, quebrado,
angosto, pere lleno de referencias; entrábamos ya en el
mar de la China, eee mar traidor como su nombre, Y ~l
penetrar ea él nos recibió con una andanada de olas gt ·
ganteecaa que nos hicieron balancear de lo lindo. ~n temporal en esas latitudes es terrible: noeotroa tuvimos _1~
fortuna de paearlo con tiempo magnífico, y nos mov1a
moa como si hubiera tempastad deshecha.
Por fin pudimos entrará Nagasaki á la~ cuatro de la
tarde, y antes de abordarnos vimos sorprendidos por una
eatva de un yatch inglés que saludaba nuee~ra bandera.
Fué una sorpresa que obligó á todos á eubir sobre cuber·
ta: detuvimos la marcha, se .contestó el saludo Y á poco
entrábamos á las desquiciadas mont&amp;ñas del caluroso
puerto de N agp.saki.
Larga fué nueetra permaneTJcia en aquel pilerto. Un
mes estuvo el «Zaragozan sostenido por la palizada del
varadero. Se le ponían quillas de balance para aligerar

KIOTO.-Un bosque de bambut·s.

El terreno es de formas capricho3as, los paisajes hermorn:: casi se tocan Con la mano. .Aq\lÍ @e mira un man•
to de carbón, en medio de boEques aecularee; allá una
rampa blanquecina, por donde euben y bajan mil carretillas conduciendo material de construcción;allá. un pueblo di:, Pf'!!cadores, que refl.t&gt;ja en el agua el sagrado color
r0j'l como las llamas del lüfierno; allá las oscuras bocas

el movimiento.
Su -población, semejante á la.e otras del país, J~stín•
gueee princi-palmente por .ser el logar donde abierta•
mente se favorecen los matrimo.nios de mujeres japoneEas con extranjeros.
Leed, "Me.dame Crirnntemi" de Pierre Loti y hallareis
una prueba fiel de lo que son en esa tierra singular las ceremonias de la boda. Vereia las descripciones hechas
por mano maestra, del templo de Usua, el juego de la
flecha, loa teatros, los campos cubiertos de crisantemas.
Todo igual; invariable.
,;mpezamos á sentir tedio por este país; ya hay enire la oficialidad algunos que han coutraído matrimo•
nio, pero se divorcian luego. Es difícil acostumbraree á.
la vida monótona é interminable al lado de una muzmé
que rie mucho, babia poco y se la entiende ·menos.
Además, ae anuncia ya nuestra próxima salida para
Chinai pero nuestro barco no está listo. El, qu_e se había
paeeado garboso en toda la bahía, tuvo pnmero que
estar en el varadero y de allí pasó al arsenal, luego á
los diques secos, basta que por fin lo volvimos á ver
airoeo con sus palos cruzados, sus velas albeantes :y aferradas, sus quillas bien puestas, los costados limpios Y
pintados de color claro que le agracia: y basta creemos
que ha cimbiado y llegamos á imaginarnos que con tantas composturas ee siente reanimado y contento para
seguir adelante en carrera.
Aún le faltan dos terceras partes del camiao, lleva
reconidaa diecinueve mil millas, peroadelan'8, adelante.
Hemos gastado cuat.ro meses en el país del crieantemum.
Aun resuenan en nueEtros oídos los gritos de la mul•
titud desárrapada, loa alaridos argentinos de las muzméa que se deepiden desde sus caeitas haciéndonos eefiae
con sábanas patluelos y kimonos. Anatá, México, Surbá,
Anatá, México, fueron las últimas destempladas fra~es
que nos llegaban á bordo coando nuestro barco daba
proa á la interminable Bahía de Nsgaeaki.

KAMEIDO, TOKIO, Flores de Wistaria.

apenas vemos de tu tierra las íelf&gt;taft del Sur. El mar de
la China, eetá. como aceite, el cielo brumoso, el baróme•
tro bsja más y más, quie_n sabe si nueeliro barco tenga
qu~ probar eus quillas.
·
Por hoy-adiós-adiós-Japón ya no te dejas ver-Sa,y6! nada Tlip611!
Son las cuatro de una tarde del mes de Noviembre, en
el mar de China, cielo y agua, _nor donde quiera barómetro bajo, bruma espesa, ola boba y gigante, mar color
aceite verdoso r,ucio, se teme una tempestad, un silencio absoluto nos rodea, se hl'cen preparativos. Eape•
remos.
Ser literato es formar parte de una ariEtocracia que repres~ota en el mundo de la inteligencia lo qnf::\ la gente
de buen tono en la vida familiar y pública. El literato
ha de ser. an~ todo, unespfritn distinguido y culto, qne
bable y efcriba con suprema delicadf'z», y eón guste;&gt; ex·
qui sito sepa dar forma a~radable .i l.aa cos_ae má.'I ánda@,
y no olvide q11.e lo eeeocrnl ee tener rngemo y saber moa•
trarlo.
El poeta ea el eér qne idealiza la realidad.
El poeta de hoy no ha de tener idf&gt;al, porque su siglo
tampoco lo tiene: su canto ha de _eer. desconsolador Y
nPgati vo, amargo y desesperado, é indiferente y frío ee•
gún su temperamento.
MANUEL DE LA REVILLA.

XX
DESPEDIDA,

Vendedor ambulante de té.

&lt;le profundas canrna9, que dilatan eus fauces como
monstruol!J apocalípticoe; máe allá deegarradae montaí'ias
de lava y de granito ó maciaos baEálticos, simulaodo ji~
ganWecas eiluetaa de e metrucciouts titánicas, y en los
canales, y volviendo Ein cesar en laberintos ein salida,
parece uno tetar en el centro de un gran panorama que
.gira Ein deEcanso, ofreciendo á la vieta un caleidoecopio
mágico y arrobador.
Aei paE:an tree días con eus nochee, Ein que el agua se

Adios quizá para siempre, '(lBÍB tantas veces eoñado!
nunca jamás volveré á pisar tu fértil suelo¡ ya no volveré á descanl!ar bajo el umbroeo a1c:anfor, :saboreando en
taza cincelada tu bebida favoraa, el té; ya no veré ,us
alegres campos, tu sencilla y curiosa muzmé, tus ídolos,
tus temploP, tus curiosidades, contrastes y aberracionee,
tus rinkirhá.s y sampam ni me impresionarán tus bailee, Y
tus músicas: Pero te veré á. traves _del espacio, y sentado
· en mi bogar, rodeado de mi familia en las tardea largas,
evocaré con el album al frente mia recuerdos, v se rei•
rán da tí algunas veces, pero otras también te admira•
rán. Tienes todo mezclado pero bruscamente, sin medias tintas, sin penumbras ni claro obscuro; eres ealvaje puro 6 civilizado franco, y todo bajo el mismo tono,
la misma apar.iencia, bajo una sola capa, tu país es la
Babilonia de lo raro y de lo nunca visto; en tu carácter
es donde está la poeeía de tu vida, la clave de tu historia y de tu porvenir.
Deseo que te engrandezcas, pueblo japonee, pero, qué•
date en tu territorio que es donde vi vea, no salgas de
él porque.perderías el encanto que ·poeees.
Adiós país del lejá.no Oriente, vamos á dejarte ya,

hubo Lucas percibido el ruido de las muletas cuando sus grandes ojos alterados y ardientes se vol vieron hacia la puerta en la cual no tardaría en preaeataree su hermano¡ y su fü.onomía toda desencajada por el sufrimiento, devorada por la fi, bre, eem brada á trechos de barros
inflamados, tomó eúbiramente cierto aspecto de dureza y
caei de furor.
Tomó convuleivamente las manos de su madre y con
voz entrecortada y ronca gritó:
-Echa lo! Ecbalol No quiero ,erlo. Lo oyes? No quiero verlo jamás! C1..1mprendes? Jamás! Y la palabra se extrangnló en eu garganta. Sofocado por un acceso de
to:1, estrechaba convubivamente las mao.os de eu madre.
A cada esfuerzo de eu respiración la camisa palpitaba sobre su pecho y ee entreabría á cada instante. Temía hinchada la boca, en el extremo de la barba las pústulas
desecadas formaban costras que á cada esfuerzo ee rompían y sangraban.
So roadre tmtaba de coneolnrlo.
-No, Lijo mío: no lo verás. Haré lo que tú quieras; lo echaré de esta casa que es
tuya, me comprendes?: completamente tuya, hijo mio! L'l tos de Lucas le azotaba la
cara.
-Sí, pero inmediatamente! repf-tía con íucz inEistencia, incorporándoée en el lecho y empujando á su madre hacia la puerta.
-Sf, hijo mfo, ahora mismo, inmediatamente ........ .
Daniel se presentó en la puerta EOBtenido por ene muletas. Era un pobre desbere•
dado de la fortuna, de et..orme y peEada cabeza cuyos cabelÍ~e eran tan rubi&lt;1s que casi parecían blancos y cuyos ojos azulee bf;jo las largas pestafíaa claras eran tan dulces
como loe del carnero.
Entró sin dfcir nada porque una parálisis lo había eninudecido. Pero apénas distinguió loe ojos del enfermo que lo miraban con energia cruel, se detuvo en medio de
la pie.rn, apoyado EObre sus muletas, irresoluto, sin atreverse á avaozar un paEO más,
Su piefna derecha acortada y torcida se agitaba por un temblor visible,
Lucas dijo á su madre:
-Qué viene á hacer aquí este deeaetrado? Echa.lo de aquí! Quiero que lo arrojes
inmediata.mente de e:ta caea!
Daniel comprendió todo; vió que la madrastra se levantaba y con tan suplicantes
ojos la miró, que ella casi no tuvo valor para reaietir. Entonces, sosteniéndose con
una de las muletas, hizo con la mano que le quedaba libre un signo de desesperación
y arrojó una mirada voraz sobre la fllacena colocada en uno de los ángulos de la pieza.
Aquella mirada quería decir:
- Y o tengo baro bre.
-Nó! nó; no le des nada! gritó Lucas agitándose en su lecho, imponiendo á la mu·
jer su odioso capricho. Arrójalo fuera!
Daniel inclinó la pesada cabeza sobre el pecho, tembloros@, anegados en llanto
Jea ojos. Y cuando la madrastra poniéndole una mano sobre la eepalda lo empujó hacia la puerta, prorrumpió en sollozos sin hacer la más leve protesta. Ea eeguida oyó
que la puerta ee cerraba, y se quedó en el deecanao de la escalera, siempre sollozando,
con un sollozo violento y continuo.
Lucae, con geeto de ira dijo á su madre: ·
-Tu sabes? eso lo hace él exJ?resamente para hacerte mal.
Ea tantQ el sollozo fraternal se prolongaba, de tiempo en tiempo, entrecortado
por extraflo lamento, triste como el mugido estertoroso da la bestia que muere.
-Pero óyelo todavía!: Ecbalo á rodar por la escalera. Pronto!
La mojer se levantó de un salto, corrió hacia la puerta y levantó sobre el mudo
aquellas manos fieras habituadas á golpear y maltratar
Lacas, apoyado sobre loa codos, exclamaba:
-)Iásl Todavía más!
Daniel recibía los golpes siempre mudo. Comprimiendo su dolor bajó á la calle.
Estaba hambriento; bacía dos días que no comía, y apénas tenía fuerza.a para arras•
trar. las muletas.
Paeó un grupo de pilluelos corriendo rletráa de un pa_?alote que se remontaba en
el aire,
Unos empujándole le gritaban:
-Ahí va el deeastrado.
Otros cou irónico earcaamo le provocaban:
-Vamos, cojuelo, da una carrerita.
Otros, en fin, haciendo alusión á su enorme cabeza, te preguntaban en tono burlesco:
-A cómo vendes la libra de sesos, mal traído?
Hubo uno, máa cruel que los demáe, que le tumbó al suelo una de las muletas y
echó en seguida á correr. El mudo tambaleó, lo.g ró penosamente recoger su muleta y
ee puso en marcha de nuevo. La gritería de los pilluelos se fue extinguiendo lentamente hacia el lado del río¡ el papalote, semejante á un ave de país iabuloao1 ee ele•
vaba en un cielo de suave color roH; las bandas mili tares cantaban en ooro á la orilla
de los muelles; estaba en su plenitud la bella estación radiante ........ .
Daniel, que eentía que el hambre le devoraba lae entrai:1as, dijo para sí:
-Voy á. pedir limosna.
El horno del panadero, esparcía en el ambieLte primaveral un olor .'\gradable de
-pan freeco. Pasó un hombre veetido de blaoco llevando en la caben un gran azafaLe
lleno de panes doradoe, todavía calientes y humeantes; des perros segnían al hombre,
olfateando el aire y agitando las cohi,e.
..
Creyó Daniel que iba á perecer de inanición. y se dij o:
~Ea necesario que pida limoena¡ de lo contrario moriré de hambre.
Caía lentamente el crepúeculo; el cielo diáfano se vefa sembrado de papalotes que
ee balanceaban; loe campanarios difundían en la sonora atmósfera una ronca vibra-ción profunda y continua.
Daniel se dijo:
-Voy á colocarme á la puerta de la Iglesia; y hacia allí se arrastró penosamente.
J.a igleeia estaba abierta. En el fo ndo, el altar iluminado por llamas terublorosae,
--parecía ona conelelación; lapue1ta dejaba pasar un débil perfume de incienE.e y mirra, y ]órgano derramaba por iDE.tantes su caecad.a pe)on!doe.
PENAS

Cast:ada sagrada en Kamakura

Súbi!amente sintió Daniel que nuevas láglimrs velaban sus ojos; :y en lo más íntimo de su corazón prorrumpió en esta E:Úplica ferviente:
-1:iocorredme, Dios mío!
El órgano íormu.ó un acorde que hizo vibrar · como · instrumentos los pilares del
templo¡ lavantóse la voz de loe chantres; y devotos y devotas, comenzaron a e~trar dedua en doe y de tres en tref, por la única puert.a, sin que Daniel osara todavía exten•
dE:T la ruano.
Uu mendigo que eEtaba á eu lado empezó á gemir:
U oa limosna por amor de Dios!
El mudo, entonc~s. tuvo verguenza ........ .
En un grau mantón negro envuelta vio entrar en la Iglesia•á su madrastra y
peueó:
-Si yo fuera á la caea, ahora que está aueente de ella mi madrastra? ........ .
Y era tal y tan imperiosa la tortura del hambre que aentía, que sin esperar más
voló con sus muleta~, á buscar el pan. En el trayecto una m1jerzuela le gritó rienio:
Cómo, que quieres ganarte el premio gordo de J3s carreras!
En un abrir y cerrar de ojos lleg6 á la casa, eofocado, palpitante. C.&gt;n extraordinarias precauciones subió !ns escaleras sin hacer el menor ruido; buscó á tientas en un
agujero del muro la llave, donde su madrastra la ponía habitualmente cuando salía. y
ballóla; pero antes de abrir miró por el agujero de la llave y vió á Lucas que parecía.
dormir sobre su lecho.
Daniel entónces pensó en tomar el pan sin despertarlo.
H izo girar suavemente, muy suavemente la llave, conteniendo la rijspirac.ión por
temor de despertará su ~ermaao coa los latidos de su corazón que le parecia que lle~
naban la casa con un ruido ensordecedor.
- Y si despierta? pensó Daniel sintiendo un intenso escalofrío que le invadía la
médula al ver que la puerta se abría.
Pero el hambre le daba audacia. En la punta de sus muletu penetró con precaución sin quitar la vista de en hermano,
~
-Y i:,i ae despierta? ........ .
El hermano dormía boca arriba y respiraba _penosamente; de tiempo en tiempo
un ligero Silbido Ee eeca~abade sus labios, y la única luz que ardía sObre la mesa pro•
yectaba en las pared.es anchas sombras movibles.
Al llegará la ala~ena D.tnfot, co:no pira dominar su turb1ción, se detuvo, miró
al que dormía y luego 1 suspendiendo bajo sus axilas las dos muletas, trató de levantar la tapadera que produjo un craquido seco.
Lucas sobresaltado abrió los ojua, observó lo que hacía su hermano y púsose á
gritar agitando los brazos como un energúmeno:
-Svcorrol 8.Jcorro! Un ladrón!
Pero el furor lo ahogaba. Y mientras su hermano, inclinado sobre la alacena, devorado por_el hambre, buscaba con mano tembloroea un pedazo de pan, saltó del Je·
cho y ee arrojó sobre él para impedirle que tomara nada.
Ladrón, ladrón! gritábale como un deses.;&gt;erado. Y como un de.'lesperalo forzó
basta el cuello la cabeza de D,miel en el pesado aro metálico de la tapadera, mtentras
ést.e ee agitaba desesperadamente, como una víctima sorprendida en la trampa. Pdro
Lucaa que había perdido la conciencia de lo q 11e hacía, dominaba los esfuerzos del cau ·
tivo, comprimiendo con toda eu fuerza como para decapitará au hermano.
El anillo metál:co cruj la, penetraba en la carne vi va, destrozaodo las arterias,
rompieo.do las venas y los nervios, basta que al fin quedó pendiente de la alacena un
cuerpo inerte que no volvió á. dar sefiales de vida.
Entonces á la vista del pobre mendig,:, asesinado, un p1vor inu ,! itaio inva.iió el
alma del fatricida.
Por dos ó tres veces cruzó tambaleando la pieza que los resplandores de luz llena bao de espanto, agarró convulso las sábanas del lecho, ae envolvió en ellas de pies
á cabeza, cubriéndose también la cara y se acostó ...... E.a el silencio de la pieza sua..
dientes crujían como la lima en el hierro.
GABRTEL D' AN}HJNZIO.

.,;.-?!\---h.

HIMNO A GRECIA.
¡Oh qrecia! recuerda los épicos triunfos de l\farco B&gt;tzaris!
¡Oh Grecia! ~ontempla la antorcha llameante que agita K1narii3!
La sombra gigante de Byron conduce tus bues.Les famoeas·
Tus héroes levantan la frente ceñida de bélicos lauros
'
Y blan?en ~on furia sus manos sangrientas espadas gl~riosas;
Y arroJan vibrantes sus flechas terribles loa viejos Centauros.
¡Qh ~recia! recuerda loa épicos triunfos de Marco B&gt;tzaris!
jÜh .Grec1al C?ntempla la antorcha llameante que agita Kimaris!
Morir combatiendo por tí, por t113 diosas ¡que muerGs má3 bella!
Luchar, desafiando las iras del fuerte como Ayax de O:Jeo·
·
Ahogar como H~rak.les las hidras del Olio que minchan t~ huella·
De corvos alfanges y de medias lunas formar nn trofeo!
'
, ¡Oh ~recia! recuei:da los épicos triunfos de Mucas B1tzarie!
¡Oa Grecia! contempla la antorcha llameante que agita K1naris!
Op~n á loa b.irbaros el pecho desnudo como tus atletas!
FórJate un eac:.ido con el herofsma de cuatro mil años!
Y entonanrl;o el. yambo vengador que cantan tus altos poetae,
A tus enellllgos arrolla lo mismo que á inmensos rebafiosl
¡Oh ~ recia! recuerda los épicos triunfos de Marco B 1tzaris!
¡Oh ~rema! co_ntempla la aatorcha llameante que agita K maria!
T endidos al viento, como cabelleras, tu3 librea pendones,
Que surquen gallardas las ondas azules tu3 nav-,s serenas•
Y forma una pira con el entusiasm'&gt; de los corazones
'
Y temp_la tus armas como los antiguos guerreros de Athena~I
¡Oh ~r~cia! recuerda los épicos triunfos de Marco B 1tzaris!
iÜh Gr_ec1a. contempla la ª!ltorcba llameante q •1e agita K-rnarisl
¡ResurJan tus héroes! 1R1v1van tus glorias! ¡Td sangre es divina!
!us J:J?árm?les rotos de nuevo corvnen el dórico plinto!
1Desp1er_ta....... Las almas, ~u Númen 6agrado fulgente ilumina!
Y hay hras que rugen, y vrno de S1mos, y bronc3 en Corin to!
¡Oh ~recia! recuerd,1 los é,&gt;lcos triu:ifos de JI ,reo B ,t;,;aris!
¡Oh G recia! contempla la an t')rcha llameante que agita Kanarisf
( Buenos Airee. )

LEOPOLDO

DIAZ.

�&amp;L MUNDO
COMO IIURIO MIMI

DAMA.~ lU:EXlCAN AS

De las " E.,c~nns ele la \"Ida B,,hcmia·•
de Henry M ürg~r.

......... En el miemo iutante
en que Rodolio iba á entrar
en en cámara para acoetarEe,
ee cyeron dce golpecitoe en la
puerta de l\Jarcelo.
-¿Quién diablos.puede ye•
nir a esta bora?-di¡o el pintor dieponiéndoEe á abrir.
Un grito de admiración ee
le eecapó, cuando hubo abier·
to la puerta.
Era :Mimf.
Como la habitación eetaba
muy obEcura, Rodolfo, no re•
conoció, al principio á Eu ama•
da· y, dietinguieudo única•
m~nte una mujer, peneó que
era una de las paeajeras con·
quietas de eu &amp;llligo, y pordia·
creción ee diepueo á rPtiraree.
-Si oe molesto ...... dijo )Ii ·
mí que se había quedado en el
umbral.
.A I oír squella voz, Rodolfo
cavó eobrn rn silla como herido por un rayo.
- Bueua·e nocbee-le dijo
?,Iimí que ee había aproxima
do á ét y que le eetn,cbaba h.•
mano que él Ee dejó tomar
maquinalmente.
-¿Quién diablos os trae
aquí-preguntó )Iarcelo-y á
esta hora?
-Tengo frío- conteetó )Iiml temblando · be visto luz
en vufetro cuarto, al paear
por la calle, y aunque era tarde he subido.
Y temblaba siempre; su vez
~nía sonoridades cristalii:ae
que penetraban en el corazón
de Rodolfo como un Lielo fúnebre y lo llenaban de un lú·
gubre espanto. Y la miró, aun·
que de reojo, más ate::itamen·
~- :Xo era Jª )Iimí; era eu es•
pectro.
.
Marcelo la bizo eentar al la•
do de la chimenea.
Mimí sonreía viendo la her·
moea :nama que danzaba alegremente eobre el fuego.
- Eeto es muv bueno- dijo
aproximando á ·1a lumbre ~ue
manos violadae. o\ propósito,
eef\or llarcelo ¿no eaben por
qué he venido {l vuestra caea?
- A fe mía que no- reepon·
dió él.
-Pues bien-replicó )limí
-venía simplemente á pedí
• roe si es poeible una babitación;en vneetra caFa. Acaban
de aeepedirme de la mía por·
que debo dos quincenas y oo
$rita. Gtngcla J{arpcr
eé á donde ir.
-¡Diablo!-dijo )Iarcelo, DE ~IA/.A I L \.N]
moviendo la cabeza.-no es·
.
umoe bien con nuestro casero, y nuestra recomendación y por las manos. Tengo mucho traba¡o y ee me debe_dinero en dos ó tres partee; lo recibiré dentro de dos d1ae;
eería deplorable, mi pobre nina.
haeta entonces únicamente es cuando quiero hallar alo·
- ¿Qué hacer pues-diju Mimí no eé á dónde ir!
-¡Ab!- pregunt6 )larcelo-¿no eoie ya vizcondesa?
jamiento. Cuando tenga dinero volveré á mi casa. Pero
-¡A.b, Dios mío! No, ya no.
según veo - dijo mirando loe preparativos. del m?d~~to
festín que apenas habían tocado loe am1goe-¿1ba1e á
-¿Y desde cuando?
-Desde hace dos meses ya.
cenar?
- ;.Habéie hecho alguna mala p~da al jo.ven vizconde?
- Xc-:lijo )Iarcelo-no tenemos hambre.
- So-dijo ella echando una mirada furtiva á R'ldolfo,
-Felices vosotros - dijo ingenuamente )Iimí.
que ee habla metido al ángulo más obscuro de la piezaA estas palabras, Rodolfo sintió que ee le deegarraba
el vizconde ae incomodó por unos vereoa que me compu · horriblemente el cornzón, é hizo á )Iarcelo una eef\a que
eieron. Disputamos y le mandé á paseo; ea muy orgullo· éste comprendió.
so y muy avaro, vamoe.
-Al caso-dijo el artista-puesto que eetaie aquí, )Ii-Sin embargo-dijo )larcelo-ibaia muy bien vestida, mí, participareis de nue!tra comida. Noe habíamos prosegún ví cuando os encontré.
puesto Rodollo y yo hacer juntos la fiesta, pero depuée
- Pues bien-dijo 1\Iimí-figuraoe que me lo quitó todo hemos pensado en otra cosa.
cnando nos separamos; y he Bllbido que ha rifado tod~s
-Entonce~, llfgo á tiempo-iijo Mimí-arrojando somis objetos en una fonda donde me llevaba 11. comer. ':t, bre
la mesa donde estaban lae provisiones una mirada
no obstante es rico eete muchacho, r con toda eu fortu· hambrienta.
be comido, amigo mío,-dijo ella hana, es avard como él solo, y bruto como un ganso; no que- blando bajo al Xo
de manera que no lo oyese Rodal•
ría que yo bebieEe vino puro y l.oe viernes me. hacía a~el · .fo, que mordía artista
su pafiuelo para no estallar en eollozoe.
gazar. ¿Queréis creer que quena que me pusiese medias
-Aproxímate pues, Rodolfo, dijo ::Uucelo á su amigo,
de lana negra con el pretexto de que eran menos llama•
tivas que lae blancas? Sada da idea de lo que es;. me ha vamos á comer loe tres.
- Xn-dijo to! p)ela permaneciendo en su !incón.
fastidiado. Puede decirse que he pasado con él m1 purga- ¿03 incomoda, Rodolfo, q_ue haya vemdo aquí-le
torio.
- •Y sabe cuál es vuestra posición? preguntó )!arcelo. preguntó )Iimí con dnlzura. ¿Queréis que me vaya?
-~o. :'.llimi-reepondió Rodolfo-solamente que me
-:\"o lo be visto ni quiero verlo más-rtlplicó )Iimí. ]'..!e hace daf\o pensar en él, y antes me moriría de ham- diegueta veros as!.
-E:s culpa mía, Rodolfo, y no me quejo; lo pasado, Pl:'·
bre que pedirle un sueldo.
.
.
-Pero-continuó )!arcelo-deede que le habe1s de¡&amp;do eado; no penaeie en ello mM que yo ;,.-\.caso no _pode1e
ser ya mi amigo por qne babeis sido o~ra cosa? Si es l_o
no habreie estado eola.
-¡ A.h!-gritó )Iimícon vivacid~d-;-os a~eguro queeí,. e~- mismo ¿no es cierto? Pues bien, entonces no me ponga1a
flo, )Iatcelo; he trabajado para vivir; pero como el otic10 mala cara v veni ,i á la mesa con nosotros.
Y se levantó para irá cogerlo de la_ mano, pero h P&lt;?~re
de florista no anda bien, be tomado otro; sirvo de mod~lo á los pintoree. Si teneie obra que darme ......... af\ad1ó estaba tan debil que n~ pudo dar m un paso y volv10 á
caer sobre la silla.
alegremente.
El calor me ha trastornado-dijo-no puedo eoste·
Y notando un movimiento que ee había escapado á ltodolfo que no le quitaba de encima la vista, mientras ba- nerme.
- Vamos- dijo )breelo á lbdolfo,- ven á hacernos com ·
blab~ con su amigo ::'llimí continuó:
- ¡Ah! pero no sirvo de modelo más que por la cabeza pal\ía.

OOMIIGO 5 d• SlPTIEMBRE d• 1&amp;n

El poeta ee acercó á la meea y se poeo á comer con ellos.
}1imí estaba muy alegre.
C&amp;ando la frugal comida ter•
minó, )Iarcelo dijo á Mimf.
- )Ii querida nina no nos
es posible haceros dar una recámara en la caEa.
Entonces, eerá preciso que
me marche dijo ella tratando
de levantarse.
-No, no,-exclamó )!arce·
lo,-hay otra manera de arre•
glar el asunto; vos os quedais
en mi alcoba, y Rodollo y yo
nos vamos á la suya.
- Yoy á molestaros bastante,-di¡o Mimí-pero eeo no
durará mucho tiempo: dos
días.
- No hay tal molestia para
noeotroa-reepondió )Iarcelo;
-queda convenido que os que
daréis aquí y que nosotros noe
vamos {l acoetar en la alcoba
de Rodolfo. Buenas nocbee,
Mimí, dormid bien.
- Gracias-dijo ella-alarllªndo la mano á l\larcelo y á
Rodolfo que ae alejaban.
-Queréis encerraros't-pre•
guntó 1\1arcelo cuando estuvo
junto á la puerta.
-Para qué?-dijo )Iimí, mirando á Rodolfo-no tengo
miedo.
Cuando loe dos amigoeeetu·
vieron solos en la cámaril vecina, que estaba en el mismo
piso. }farcelo, dijo bruscamen•
te á Rodolfo:
- Y bien, ¿qué ee lo que vas
á hacer ahora?
-No lo eé, balbuceó Rod&lt;'lfo.
Vamos, vamos; no te con•
trariee por mí; ,ete con )limf!
Si vuelves te predigo quemafiana volveréis á estar juntos.
-Si fuera )Iueette la que hu•
biese vuelto, ¿qué harías tú?
preguntó Rodolfo á su amigo.
-:-:-i )lusette fuera la que estuviese en la pieza vecina res•
pondió 1\Iarcelo - francamen·
te, creo que haría un cuarto de
hora que yo no estaría en ésta.
-Pues bien-dijo Rodolfo
-yo eeré más valiente que tú;
me quedo.
-Lo veremos ¡pardiez!óijo )Iarcelo que ya ee habla
metido en la cama- ¿oo vas :í.
acostarte?
-Sí por cierto- reepondió
Rodolfo.
Pero á media noche, }Iarcelo ee despertó y notó que
va no estaba allí Uodolfo.
· Por la maf!ana llamó diecre·
tamente en la puerta de la
alcoba donde estaba Mimf.
-Entrad- dijo ella, y, al
verlo, le hizo sef!a de que ha·
blara bajo para no despertar á Rodolfo que dormía. El estaba seniado en un sillón, próximo al lecho, y su cabeza
descansaba sobrl' la almohada al lado de la de l\Iimf.
- ¿Es neí como hab6is pasado la nocbe?-pregunt6 Mar·
celo admirado.
-Sí; reepondió la jo,en.
Rodolfo de3pertó súbitamente, y después de haber
abrazado á Mimí, le tendió la mano á Marcelo que parecía muy preccupado.
..
.
- Yoy á buscar dinero para almorzar-dl¡o al pintorhaz tú, mientras, companía á )Iimf.
- Y bien, preguntó )Iarcelo á la joven cuando eetuvie·
ron solos - ¿qué á sucedido anocbt,?
-Cosas muy triEtes dijo Mimí. - Rodolfo me ama
siempre.
-Lo el&gt;.- ~í· habeie querido alejarle de mi; no os odio por
eeo, )I~rcelo; teníais r'lZón; le he hecho mal á este pobre
muchacho.
-¿Y vos?- preguntó )larcelo - le amaie todavía?
- Ah! que si le amo! dijo ella juntando la~ man?e- ee
lo que causa mi tormento. Estoy muy cambiada m1 buen
a~igo, y prco tiempo se ha necesitado para ello.
.
- Y bien! puesto que le amaie, y os ama y no pode1a
pasaros el uno din el otro, volved á uniros, y tratad de
no se-pararos nunca.
-Es imposible, dijo )Iimí.
- ¿Por qué?-preguntó Marcel~- Ciertamente que eeria más razonable que os separaseis; pero para no voh-e·
roe á ver era preciso que estuvierais á mil leguas, uno del
otro.
-Dentro de poco estaré más lejos aún.
- ¿Eb? ¿Qué queréis decir?
- So bableis de esto á Rodolfo-porque le va á causar
mucho diegueto; yo me voy para siempre.
- ¿Pero á dónd~?
- :mrad, pobre )Iarcelo- dijo )Iimí sollozando, miryid.
Y levantando un poco la Eábana de su lecho moetro al
artista sus espaldas, su cuello y eus brazoe.
-¡A.b! Dios mío-exclamó dolorosamente Marcelo, ¡pobre:ni~a!

DOMINGO S d• SEPTIEMBRE d• 1897

-¿No e~ verdad, amigo mío, que no me engaf!o, y que
voy á monr muy pronto?
-Pero ¿cómo os habéis pueEto así en tan poco tiempo?
-Abl- 1eplicó Miml-con la vida que llevo desde
hace dos meses, esto no es admirable; tantas noches pa•
eadae en llorar; tantos días de modelo en talleres sin
fuego; la mala alimentacion, el disgusto que tenía; y,
además, vos no Je, sabéis todo; he querido envenenar•
me con agua de .Tavel, se me ha salvado, pero no por
mucho tiempo, como veis. Con ésto y con que yo no be
sido 11unca robusta...... , en fin, ee mía la culpa, si me
hubiese quedado tranquila C&lt;'n Rodolfo no estaría así!
¡Pobre amigo mío! Y be aquí que aún vuelvo á caer en
sus brazo~, pero no eerá por largo tiempo. El último
traje que we regalará Eerá todo blanco, mi buen :Marcelo, y se rue enterrará con él. Ah! si supiesen cuanto sufro al eaber que voy á morir! Rodolfo sabe que estoy
enferma. Anoche ha eetado una hora sin hablar: cuando ha visto mis brazos y mis espaldas tan delgados, no
reconocía á su )Iimf, Ay!. ..... mi mismo espejo no me
reconccería. Bah! EA igoal; be sido linda y él me ha
nmado mucho. Ah! D10e m!o--exclamó escondiendo su
rostro en las manos de Marcelo-mi pobre amigo, voy
á dejaros y también á Rodolfo. Ah! Dios mío!. ..... Y loe
sollozos ahogaron rn voz.
Yamoe ::\Iimí-dijo )larcelo-no oe aflijaie así, que oa
hace daf\o; neceeitaie solamtnte, muchos cuidados v
mucha tratquilidad.
•
-A.h! no,- dijo ~Iimí,-todo ha acabado, lo eiento,
no tengo fuerzas ya, cuando vine aquí anoche he tardado más de una hora en subir las efcalerae. Si hubiera
enconirado á una mujer 2quf hubiera bajado heroica•
mente por la ventana. Sin eU1bargo, él era libre puesto
que no estábamos junios: y, mirad, )Iarcelo, yo estaba
segura de que él rue amaba todavía. Por eeo·-dijo prorrumpiendo en lágriruae-ee por lo que yo no querría
morir tan pronto; pero todo ha conctuido ya; mirad,
?,Iarcelo, preciso ee que sea muy bueno este pobre amigo, para haberme recibido después de todo el mal que
le be hecho. Ah! el Buen Dios no ee justo puesto que
no me deja tiempo p.ira hacer olvidar á Rodolfo el disgusto que le be cau-ado. Xo he querido que él ee acostara cerca de mí po,que me pensé que loe gneanoe de la
iierra comienzan á iJacer presa de mi cuerpo. Xoe hemos pasado la noche llorando y hablando de otro
tiempo. Ah! Cómo ee triste, amigo mio, ver detrás de
ei la felicidad de la cual se ha pasado 1an cerca sin tocarla! T,rngo iuego en el pecho, y cuando muevo mis
miembros me parece que ee van á quebrar; oíd-anadió-traedme mi vestido. Yoy á echar las cartas para
aaber ei Rodolfo traerá dinero. Quisiera hacer un buen
almuerzo con voaotroe, como en otro tiempo; eso no me
hará dano. Dios no puede ponerme más mala de lo que
estoy. Yed-dijo á )larcelo mostrándole el juego de carias que acababa de cortar-he aquí las eepad11s. :::on el
signo de la muerte. Y he aqu, loe oros-añadió más
al~gremente-SI, tendremos dinero.
)Iarcelo no sabía qué decir delante del delirio hícido
de esta criatura, que tenía, según ella, los gusanos de Ja
tierra tan cerca.
Al cabo de una hora entró Rodolfo. lba acompaf!ado
de Schaunard y de Gustavo Colline. El .núeico llevaba
un paletó de verano. Había vendido sus levitas de pafio
para preetar diner:&gt; á Rodolfo al saber que :\Iimí ee,aba
euferma. Colline, por su parte, había vendido ,arios Ji.
broa. S1 hubieran querido comprarle un brazo ó una
pierna, mejor hubiera coneentido en ello que deshacerse de eue queridos librazos. Pdro Scbaunard le hizo obeervar que de nada te servirían su brazo ni eu pierna.
:mm1 se t~forzó en recobrar su alegría para acogerá
6US viejos amigos.
-:~fo soy mala-lee dijo-y Rodolfo me ha perdonado.
S: quiere tenerme consigo me pondré suecos y una mar
mota. Tvdo me es igual. Decididamente la eeda no es
buena para mi salud, afladió con una asombrosa sonrisa.
Conforme á las indicaciones de llarcelo, Rodolfo ha
bía enviado á buscar á uno de sus amigos que acababa
de recibirHe de médico. Cuando llegó, se le dejó sólo con
Mimf.
Rodolfo, prevenido de antemano por 1\[arcelo, sabía
ya el peligro que corda au nmada. Cuando el médicJ
hubo consultado á )limí, le d:jo :í Rodolfo:
-Xo podeie conservarla. Sólo un milagro la puede
salvar: está perdida. Es necesario enviarla al hospital.
Y oy á da roe una carta para la Piedad; conozco allf nn interno que tomará cuidado por ella. ::-i llega basta la primavera tal vez podremos salvarla; pero ai se queda aquí
se muere antes de ocho días.
-No me atreveré nunca á proponerle eso-dijo Rodolfo.
-Se lo be dicho-respondió el médico-y consiente.
Maf\ana os enviaré el billete de admisión á la Piedad.
-Amigo mío-dijo .:\ Iimí á Rodolfo-el médico tiene
razón: oo podríais cuidarme aquí. En el hospital quizá
ee me cure; ea preciso conducirme allá. ¡Abl Mira, tengo tantos deseos de vivir ahora, que consentiría en acabar mis días con una mano en el fuego y otra entre las
tuyae. Además, tú vendrás á verme. Eso no te causará
diegusto, porqne estaré muy bien cuidadll'; ese joven me
lo ha dicho. En el h1Jepital se da gallina y hay fuego.
)íientrae que yo me ali vio tú trabajarás para ti&gt;ner dinero, y cuando ya esté sana volveré á vivir contigo. Tengo
mucha eeperanza. Yolveré linda como en otro tiempo.
He estado enferma, como ahora, cuando no te conocía,
y me han salvado. Sin embargo, yo no era feliz en aquel
tiempo y hubiera debido morirme. Ahora que ie be
vuelto á encontrar y podemos ser dichosos, se me salva•
rá también porque me defenderé heroicamente contra la
en.íermedad. Btiberé todos loe brebajes que me den, y ei
la muerte me lleva será por fuerza. Dame el espejo; me
parece que debo estar de buen color Sí- dijo mirándose en el cristal-me vuelven mis colorde; mis manos, mira-anadió-todavía son bonitas; bésalas otra vez, no
será la última, mi pobre amigo-dijo abrazándose á Rodolfo por el cuello y anegándole el rostro con eue cabellos deeirenzadoa.

ns

EL MUNDO

Antes de pa,iir para el hospital quiso que sus amigos
loe bobtlruioe pasaran con ella una noche.
-Hacedme reir-lee dijo-la alegria ea mi e3Jud. El
gorro de noche del vizconde es el que me ba puesto mala. Figuraos que quería eneef!arme ortografía. ¿Qué queríais que bic1tlee? Y eue amigos ¡qué ~ociedad! Una ver•
dadera baj11 corte, cuyo pavo era el vizconde. El wiemo
marcaba su ropa blanca. Si llega ácasarae, estoy segura
de que él cria,á á ~ue nif\oe.
Xada más ingenuo que la alegría, casi póstuma de eEta
deegraciada wucbacha. Todos loe bohemios hacían penosos e1:fut:rzoe para disimular sus lágrimas y man,ener
la eonvereacióo en el tono placentero que le babia impreso la pobre chica, para la cual la suerte hilaba tan
apriea el lino ae su último vestido.
A la mal1ana siguiente, Hodolfo recibió la papeleta del
hoephal. Mimf no podía tenerse sobre las piernas. Fué
preciEO bajarla al coche. lJurante el trayecto, sufría
horriblemente con los vaivenes del fiacre. En medio de
aquellos sufrimientos, la última coea que muere en las
mujeres, la coquetería, eobrevivla aún; dos ó nea veces hizo detemr el coche delante de loe almacenes d,:,
novedades para mirar loe aparadores.
~\I entrar en la eala que indicaba su papeleta, )Iimí
sintió un g~an golpe en el corazón; algo Je dijo interiormente, que entre aquellos muros leprosos y desolados
terminarra su vida. Empleó en aquel momento coda su
voluntad para disimular la impree1on lúgubre que la babia helado.
Cuando la acostaron en eu lecho, abrazó á Rodolfo
una úllirua vez y le dijo adioe, recomendándole que
fuera á ver.a el domingo siguiente que era dia de entrada.
-Huele muy mal aquí-dijo ella-traedme tlorea, violetas; hay todavía.
-8i,-dijo Rodolfo-adioe; hasta el domingo.
Y cc•rrió IBb cortinas del lecho. AJ oír sobre el pavimeDI0 loe pasos de su amante que se alejaba, Mim! fué
presa repentinamente de un acceso de fiebre casi delirante. Descorrió bruscamente las cortinas y medio saliéndose del lecho: gritó con voz entrecortada por las
lágrimas:
-¡Roeolfo! ¡Lle,adme; quiero irme!
La religiosa, acudió y trató de calmarla
-¡Ob!-dijo lllimí; me voy á morir aquí!
El domingo por la maf!ana que era et d1a en que de·
bía irá ,er á )limf, Rodolfo se acordó que la habra promeiido violetas. Por una superstición poética y amoroea,
fué á pié y con un tiempo horrible á buscar las tlores que
le babia pedido su amiga, en esos bofquee d·Aulnay y de
Fonten ay, donde tan1as veces había estado con ella. En
contró triste y nelada, aquella natura,eza tan alegre y
tan gozosa, bajo el sol de Iue bellos di11e de Junio y Agosto. Durante dos horas, golpeó loe zarsales cubiertos de
nieve, con un pequef\o baston y acabó por reunir algunos ramilletes de violetas, justamente en una parte del
boeque vecina al estanque del Pleeeia, y en cuyo lugar
bac1an loe dos eu retrettl favorito cuando iban al campo.
Al atravesar la aldea de Cha,illón para volverá Paris,
Rodolfo encontró cerca de la Iglesia, el cortejo de un
bautizo, en l!I cual rezonoció á uno de sus amigos, que era
padrino, con una arlieta de la ópera.
-¡Qué diablos hacéis por aquí-preguntó el amigo muy
ecrprendido de ver á Rodolfo por aquellos sitios.
Al poeta le contó lo que sucedía.
El ¡óven, que había conocido á lliimí, ee quedó muy
triste con aquella narración. y, buscando en sus bolsillos,
sacó un paquete de bombones de bautismo, que entregó
á Rodolfo.
-Dad á la pobre l\Iimí, ésto de mi parte, y decidle que
iré á verla.
-Id pronto e1 quereie llegar á tiempo-le dijo Rodolfo, separándose.
Cuando Rodolfo llegó al hospital, l\Iimí que no podía
moverse salto á su cuello con la vista.
-.\b! lle aquí mia florea!-exclamó con la sonrisa del
deseo satiEfecuo.
Rodolfo le contó su peregrinación por el campo, qu'3
había sido el paraíso de sus amores.
-¡Queridas floree!-dijo la pobre muchacha besando
las violetae.-Los bombones la hicieron también muy
dicho~a. ¿Conque no me han olvídado? Tus amigos
son todos muy buenJe y yo loe quiero mucho - dijo á
Rodolfo.
Aquella entrevista fué casi alegre. Scbanard y Colline se habían unido á Rodolfo. Fué necesario que los enfermeros loe hubiesen hecho salir, por que había pasado
la hora de la visita.
- Adioe-dijo Miml-baeta el jueves, sin falta y venid temprano.
Ai siguiente día, al entrar por la noche en au casa,
Rodolfo recibió una carta de un alumno de medicina,
interno en el hospital y á quien había sido recomendada su enferma. La carca no contenía más que estas palabras:
.-\.migo mío: Tengo que comunicaros una mala nueva.
El número S ha muerto. E3tB mañana al entrar en la
sala he encontrado el lecho vacío.
Rod, !fo cayó sobre una silla y no vertió ni un;, lágrima. Cuando )Iarcelo entró por la noche encontró á eu
amigo en la misma enbrutecida actitud. Con un gest-0,
el poeta le mostró la carra.
-Pobre criatura! dijo Marcelo. .
-Ee extral1o - dijo Rodolfo-no siento nada aquí!
¿Es que mi amor estaba muerto, al eaber que :Mim(
debla morir?
-¡Quién eabe!- murmuró el pintor.
La muerte de l\Iimí causó un gran pesar en el cenáculo de la bohemia.
Ocho días después Rodolfo encontró en la Calle al interno que le había anunciado la muerte de su amado.
¡Ah! mi querido Rodolfo-dijo éste corriendo al encuentro del poeta-perdonadme el mal que oe be hecho
con mi aturdimiento.
-¿Qué me queréis decir?-preguntó Rodolfo admirado.

-¿Cómo?-replicó el interno- ¿no lo sabéis? ¿No ha·
béis vuelto á verla?
-¿A quién?-exclawó Hodolfo.
-A ella, á Mimí.
¿Qué?-dijo el poeta que ee quedó inteneament~ pálido.
-Me babia equivocado. Cuando os e1:crib( aquella
endiablada noticia, fui victima de un error: he aquí de
qué modo. Estuve ausente del hospital durante doe diaa.
(Juando ,·olvf, al hacer la visHa, encontré ,acío el lecho
de vuestra enferma. Pregunté á la hermana dónde esta•
ba la enferma, y me respondió que había muerto en la
noche. Be aquí lo que había sucedido. Durante miaueencil, )Iim1 había eido cambiada de sala y de lecho.
En el número 8 que había dejado, se había puesto una
mujer que murió el mismo día. Esto os explicará el error en que he caído. Al día 3iguiente de aquel en que
os escribí encontré á l\liml en una sala vecina. Vuestra
ausencia la había puesto en un e1:tado horrible; y me
dió una carca para voe, c1ue llevé en aquel mismo instan•
te á vuestra casa.
Ah! Diob mío exclamó Rodolfo!, desde que creía que
)Iimí había muerto no be vuelto á mi casa. :Me he acostado, de aquí para allá, en casa de mis amigos. Mimí esta viva! ¡On Dios mio! ¡Qué pen~ará de mi ausencia!
Pobre n1f!a! ¡Pobre nifía! ¡Cómo está! ¡Cuándo la habéis visto!
-Antes de ayer en la manana, no seguía ni mejor
ni peor; y eetaba muy inquieta por que os creía enfermo.
-Conducidme á la Piedad-dijo Rodolfo-que la vea ...
Eaperadme un instante-dijo el practicante cuando
estuvieron en la puerta del hospital; voy á pedir al Di•
rector permiso para haceros entrar.
Rodolfo esperó un cuarto de hora en el vestíbulo.
Cuando el practicante volvió á buecarle, le tomó lamano y no le dijo más que eetaa palabras:
-Amigo mio; suponed que la carta que os he escrito
hace ocho días es verdadera.
-¡Qué! -dijo Rodolfo apoyándose contra·la pared,
:\Iimí ........ .
-Esta mafíana; á las cuatro.
-Llevadme a; anfiteatro-dijo Rodolfa-que la vea...
-Ya no está allí-dijo el interno, mostrando al poe•
ta un gnn carro que se encontraba en el patio -detenido
delante de un pabellón sobre cuya puerta se leia: An¡i·/t 11/l'o. y ailadió: allí está!
Era, en efecto, el carro, en el cual se trasporta á la
fosa comün áloe cadliveree que no han sido reclamados.
-Adiós-dijo Rodolfo al interno.
-¿Queréis que os acompaf\e?-propueo éste.
--No, dijo Rodolfo marchándose. Tengo necPeidad de
estar eolo.
Lns G.

URSINA.

(Trad).

SEMPER

Cuan iugaz la ilusión con que supiste
Por un momento reanimar mi vida......
Ya se fué, me ha dejado en su partida
Herido el corazón y el alma triste.
Cuando se oculta el sol, el cielo viste
La sombra que al descanso nos convida;
Yo al mirar mi ilusión desvanecida
Lo busco en vano: para mí no existe.
Xo esperes que por esto te reproche:
Amo, ea verdad, loe rayos de la aurora,
)las también las tristezas de la noche.
Y en mi mente que invade el desacuerdo
Con eu negror, iu imagen seductora
Será un astro, el máe puro: el del recuerdo.
Jo,t )!, ÜCIIOA.
:México, .Agosto de 100,.
¡JUVENTf!Dl

Llenos de luz tus ojos eofíadoree,
y en tu desierto corazón el frío,
ahora es tu pecho como altar vacío,
sin ídolos, sin luces y ein floree.
Cuando renazca la serena calma
y el ansia dulce del amor te ciegue,
cuando el invierno á tus mejillas llegue,
la primavera bajaráá tu alma.
Yo, que sin Dios, ni norte y sin aliento,
mord:éndome en el pecho la eelc)eranza,
te miro como nave que se lanza
favorecida por el mar y el viento ........ .
Si á mi roca vinieres, ¡bien venida!
diré al verte .ie lejos un ineiante,
que al fin llegaste espléndida y triunfante
á las desiertas playas de la vida.
~fa:.l' EL PASO.

PAX ''OBIS

¡Qué gran cosa ea la guerra! Y ¡qué precisa
para purgar de virus las nacione,!
Al surgir vigorosos corazones
con un «¡Viva la patria!. .....• por divisa
acuden á las armas toda risa
y múeicae y palmas y canciones.
¡Qué entusiasmo el de aquellos pelotones
de muchachos en mangas de camisa!
Loe visten, los instru,·en, y al combate:
ni piensan que baya bala que los mate,
ni brazo de enemigo que loe venza,
!Y salvan á un país que es por entero
de loe largos de ropa y de dinero
y loe cortos de talla y de vergüenza!
A }!o:-"TILLA.

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EL MUNDO

DOMINGO

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SE.PTIEMBRE DE 1897

175

EL MUNDO

-==DOMINGO s de SEPTIEMBRE de 1897

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Corazón ·de sacerdote. POR H.

s.

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OE FO.HGE.

ILUbTRACIONES BECIH.S EN NUESTROS TALLERE8.

Número 6.

Glurora.==•&lt;r uaaro ae Gabriel War.

Un poco turbado, el joven abate penetró en una pieza
,que respondía por fin á. la idea de uua oficina ministerial. Cuatro ó cinco jóvenes escribían en papel timbrado. Estos enviaron á Pablo al eegundo dependiente ioetalado en un gabinetito, y el le envió al primer dependiente instalado en un gabinete grande. Muy fino, el
primer depen diente se inclinó, é informado de que se
trataba de un asunto particular, suplicó al eacerdote que
llamase á la puerta de eafrente que era la de M. Adal•bert Deruel, Secretario íntimo de M. J ou venot y su primo.
-He aquí demaeiadas ceremonias, pensaea Pablo.

Cuando fuí un día á la _c1sa del cardenal-arzobiepo, no
se necesitaba tanto. Dudo de que esta casa sea la mora•
da de la sencillez.
Entrad, gritó con voz fuerte el SJcretario al oír el golpe tímido dado á la puerta por Pablo.
El Secretario íntimo, era un joven casi de la misma
edad que el. Ante un escritorio, cuyo e:xtremo orden demostraba más gueto por la ai~etría que por el trabajo,
leía el Gil Blas, fumando un cigarrillo.
-El sefior Jounevot? preg110tó Pablo muy corrido.
El joven se había apenas levaniado y sus ojos habían

tllnido una mirafa bastant~ desdeñosa á la vista de la
eotana.
-Qué deseais, seiíor?
- IJeeeJ hablarle.
-A él personalmente?
-Sí, señor.
-Mi primo ea~á muy ocupado.......... Si quisieseis de•
cirme lo que os trae, eso os evitaría esperar.
-Esperaré, dijo dulcemente Pablo.
-Entonces sentaos, respondió el joven con un tono pi•
cado, continuando con su lectura y su cigarrillo.

�'

EL MUNDO

DOMINGO 5 de SEPTIEMBRE de 1897

En el hotel, caya planta baja ocupaba ~leetudio 1 todos calcetines ealidoe de tono y zapatos de charol. Era elegente sin duda, pero afectado. Nada habla en aquel pe,
que Je panció poco eimpático. Rostro vulgar, largo y loa pisos estaban compuestos de departament.os comuni- queflo personaje que indicase la ingenua liberlad de Bll.
1
cados. Pero en el fondo del patio enarenado se elevaba
plano, cortado por un mostacho preteneioeamen'8 enceedad. Pablo lo hubiera preferido más inculto y meno
un
vasto
-pabellón,
habitación
particular
de
la
familia
rrado en puntas, cabellera luciente de brillantina, cayen·
lindo.
do Eobre la frente en una banda arUeticamente ondula• Jouvenoi. Una veranda llena de verdura abrigaba la ea·
Herald, un instante sorprendido, ee avanzó atrevida
da, Eonrisa perpetua de contento de sí mismo y de des- calera de marmol que ahí conducía, y desde la entrada
mente.
precio para loa otro!:!, exacta fisonomía de un figurín de ee eentía uno envuelto en todas Jas elegancias del lujo
-Entonces,¿ sois vos quien vals á ser mi maestro, eo•
más rebuscado, acumuladas quizá con más profusión que
grabado de modas para sastre, con menos elegancia de
flor abate?
fol'mas á causa de una gordura precoz, vecina de la obe· buen guata.
-Sí, hijo mío.
De el primer salón donde fué introdu'3ido Pablo, pasó
Eidad.
-Pues bien, me guetaie1 os lo digo desde luego, y si
EEte primer ejemplar de la familia en suyo seno dt bla !l un segundo, después oyó en el buioir vecino una voz
quereie
eer bueno conmigo, yo seré bueno con vos.
vivir, eslaba lejos de embelf&gt;sar á Pablo, y se dejaba llevar un poco aguda, que al anuncio del ayuda de cámara, ex •
Esto fné dicho con un aplomo y una enficienoia, qu&amp;
por rt fle:s iones demasiado eomb,fae, cuandosonóruidoea- clamó:
-Oh! sef\or abate! eae querido seflor abate!.. ....... Que denotaba un pequefl.o Bo b, lleno de sí mismo, habituado
meLte un timbre eléctrico.
á hablará tuerto y á derecho y á ver admirar todas eus
enhe luegol Se encontró en frente de una mujer de trein·
-Podéis entrar dijo el Secretario Ein morerse, indita y ocho á. cuarenta anos, muy agradable einó linda, ves- palabras.
cando con el gesto una gran puerta.
El a bate, poco conmovido do la declaración, hizo al ni·
tida de una toilette interior, de una sencillez refinada.
no algunas preguntae, que demostraron eu perfecta ignoElla
le
tendió
la
mano
con
un
gesto
mundano.
JI
rancia. Dt&gt;jó la casa deeolado, presa de terror, al penear·
-Oa esperaba, eeiior abate, dijo; me moría de deseos
en
esta familia que de tal suerte iba á cambiar sus caras
El 11eflor Joovenoi, tan accesible cuanto eu secretario lo de veroe, y ein embargo, vuestra vieta me deegarra el co,
costumbree, á la idea de eea vida que iba!l llevar, tan di•
razón
.........
Sacumbo
á
la
idea
de
separarme
de
mi
Be•
era pooo, ee levantó inmediatamente y avanzando hacia
ferent.e de su eueiio .t la idea de la tarea que debía cum•
rald.
Pablo:
plir sin ayuda algu~a y quij le pare~:ía por encima de sus
Pero,
Eeflora,
reflpondió
Pablo
sorprendido,
vuestro
-El Eefior Abate Charlier? preguntó.
hijo no va á abandonaros.
fuerzae.
-Sí, eenor.
El superior á quien fué li referir eu turbación le rea•
1\faterialmente, no ......... Permaneceremos cerca el uno
-~J.i bien venido, eefior abate.
del
otro
.........
Pero
yo
os
lo
doy
os
lo
abandono
......
Oh!
1
pondió:
Y t.eodiendo la mano al joven padre, el notario lo lle•
-Yo sabía todo eso. Precisamente porque hay que
con roda coofianza. El señor superior dal Seminario me
l"Ó á flU gabinete y le hizo sentar en un vasto sillón.
realizar
una obra es por lo que, conociendooe, oe be ele•
ha
dicho
todo
lo
que
vos
sabeia
........
Yo,
desde
Juego
Tranquilizado por esta simpática acogida de tan buen
tono, Pi1blo volvió á eent.ir t.odo eu ardor enfriado un no quería para llerald má.'I que un precepSOr eclesiásti- gido ......... Tened confianza y marchad, mi qu.erido hijo.
Pablo qu.edó un poco reconfortado. Pdro cuando fué-instante, y olvidando al suizo, áloe dependientes y alee· co ......... Me moriría ei fuese preciso poner á mi hijo en
por
la tarde !l comer, su impresión dolorosa reaparecióun
colegio
ó
tomar
para
el
un
preceptor
laico
.........
En
cretario, púsose á exponer en un lenguaje, convencido y
mas
intenea1 aumentada por eee maleetar, conocido aún
nuestro
mundo,
en
nuestra
situación,
un
eclesiástico
ee
vi orante, sus opiniones elevadas reepeoto á la educación,
por
loa
menos tímidos, que se experimenta cuando ee er.impone
.........
Felizmente
mi
marido
me
ha
dejarlo
libre.
la tierna devoción que le abrasaba ya por el niño que iba
cuentra uno en un medio del cual ignora loe hábitos, las
á ser confiado á. eu solicitud y eu esperanza de hacer de No ee que él eea irreligioso, no lo creaie ........ Pero eeco·
mo todo'I eeoe aefloree, no ea verdad? ocupado ......... No relaciones y el idioma. Ese lujo de que iba á verse roél un hombre con ayuda de Dio!:'.
Todo esto íué dicho con ímpetu y calor, con la sinceri- tiene tiempo de pensar más que en eue negocios ...... Pero deado ofoecaba la eensillez de su vida tan modeeta. Al
través de estas elegancias eu pensamiento se dirigía ha•
dad de un espíritu recto y de un corazón sencillo que no el eeflor Superior me ha dicho:
cía
el humilde hogar de sus padree. ~u espirito sufría
El
abate
Cbarlier
es
un
t.esoro
del
que
os
hago
obee•
supone que, en el mundo, la franqueza y el entusiasmo
quio, eenora ......... Sí, el ha dicho eso ......... ó algo pare- con las trivialidades que estaba obligado á. eEcuchar.
toman á. veces el nombre de candidez.
El eefior Jou\"enot babia prestado á esta arenga una cido ........ Pero, sin embargo babeie de eaber que mi He- A.divinaba en el joven secretario, de sonrisa deedeff.o!!a,
disposiciones maligoae y hoetilee.
atención sonriente, acariciando con mano blanca y cuida• rald basta aquí nunca se ha aeparaio de mi lado ........ .
Yo
lo
llevaba
conmigo
á.
donde
quiera
.........
al
Bosque,
Poco á poco lo invadía la angu:1tia; hibría deseado huir
da en hermosa barba rubia que veteaban apenas alga.nos
á
la
iglesia,
áloe
almacenes.
Yo
adoro
á
ese
nifto,
lo
ido•
muy
lejoe1 al fondo de su celda del seminario. Presa de
hilos blancos.
-Yoe eois joven eefl.or abate ......... Esta es una grandí- latro ......... Permitidme ofreceros un dulce! No? Hacéis una desesperación profooda t'e sentía com1&gt;letamente
sima cualidad, la máe preciosa ......... de todas las que po- mal.. ....... E3 una novedad de Boieeier ......... Son divinos! desamparado, cuando levantándose el portier Luc 1\entró.
En tanSOqueellamaacaba el bombondivinodeBoiesier,
eeia ......... o~ felicito y os envidio ......... He sido muy feal salón.
tomaba
aliento, sin que Pdblo, aturdido de eee torbe1li·
liz al oiroe ......... La fe siempre ea agradable de veree, aun
III
para aquellos que han dejado la suya hecha gironee en no, encontráee una palabra que responder.
-Un angel de candor mi Herald, sefior abate ........ .
lae espinas de la ruta. En lo que concierne á mi hijo no
La eeflorita Jouveoot iba á cumplir diecisiete aflo3: la
oe ccultaré que vuestra tarea sea laboriosa. Es un pillue· una inocencia ......... una pureza, é inteligente!.. ...... Vos edad ideal en que la aeilorHa comienza á. florecer.
1.10 os imaginaie que bien monta ya á caballo ......... Velo qne á. loa nueve afl.os no sabe casi nada de lo que debe•
¿Era linda, rub:a ó morena, pequeih ó grande? PJ.blo
ría saber y qtte conoce en cambio muchas coeae que de• lad bien por eue sentimientos religioeoa, os conjuro á
no hubiera sabido noLarlo ni decirl0. Era la joven lo que
ello
......
Todo
depende
de
eso!..
....
Nosotros
almorzamos
bería ignorar ......... Ad lo quiere la vida de Paria donde
á. eeo de las once y media, según loe negocios de M. Jou · hay de má.s adorable en el mundo, con su gracia un poloe nin.os ya no tienen infancia ......... Si vos llegais á hnvenot. Comemos á. lae ocho, salvo el miércoles que ea mi co ingenua aún en eu caetidad aogélica. Era la primavecer algo de bueno, os quedaré reconocido y os admira·
día de ópera en que avanzamos un poco la hora. Yo en· ra, la sonrisa, el ravo de eol. Pa.blo la miraba con una
ré ......... Si fracaeaie no os censuraré en modo alguno.
loquezco por la mútica. Nada en el mando podrá hacer• sonrisa religiosa y enternecir\a, con una impresión inde·
O 1 dejo para él carta blanca: Obrad como lo creaie prufinible, exquisita, no experimentada aún.
me faltar á la ópera ...... en invierno, bien entendido ......
dente. Yo no oe molestaré en nada, pero no debo dejaros
Con su sola presencia difundía ella alrededor de ei
porque
desde
el
mee
de
Mayo,
la
sala
se
vuelve
imposi•
esperar gran ayuda de mi pane. Estoy demasiado ocuuna
claridad serena, tal como una de esas apariciones
pado para consagrar una partfcula de mi tiempo á una ble ......... Ya no ea la misma gente!. ..... En cuanto á He• celestes que Pablo había percibido algunas veces en sus
obra que os entrego toda entera. En adelante formaréis raid, loe días en que tenemos grandes comidas se os ser•
borae de éx~eie místico; y bajo la influencia de esta ra•
parte de 1a familia y mi casa ea la vuestra ......... Para co- virá. en vuestro departamento á. loe dos si aeí lo de- diación, todo, á loe ojos del sacerdote tomó un aspecto
eeaie ......... aún cuando á mí me agrada mucho que venga
menzar contamos con vos á. comer esta tarde ........ .
al salón ......... Eso lo forma, y además brilla ......... Algu• nuevo, como !l través de u.o prisma, sin que pensaee, por
El notario ee había expresado con un tono amable,
nas veces tiene respuestas que canean estupefacción!.. .. otra parte, en analizar las caneas de esta súbita metabondadoso, pero en que el espíritu del padre eolo pe1ei•
Cuando mi hija Lucib era peqoefl.a, comía también aeí en mórfosie. El padre da Lucila le parecía más serio de Jo.
bió de eobra la deeenvoltura escépLica del hombre de necaaa de Mlle Lariviere ......... una persona excelente co• que al principia había peneadc,. La madre de Lucila degocios abe.orlo en cuidad.os muy distintos de sus deberes
mo lo veréis ......... Sobre sodo, lo que más oe recomien• jaba entrever, bajo una exaltación frívola, un fondo real
paternalee. Experimentó una trieteia ~oto más viva
de bondad; el hermano de Lucila no era más que un ar·
cuanto que la ¡;tereona de M. Jouvenot le inspiraba sim· do para mi Herald, ea la sencillez, jamás la exagerabuflto \ieroo que enderezaría fácilmente un tutor firme.
ción!. ..... Tengo horror á la exageración!
patíae.
Hasta Adalberto Deruel, primo de Lucila, le pareció
-A.yl pensaba Pablo, qué tareamevaá incumbir! Qué
El notario abordó en seguida con una precisión, nece
más digno de pie.iad qae de cólera.
será
de) nin.o en un matrimonio semejante?
earia sin duda, pero un poco hiriente para una naturale~_
Pero al mismo tiempo algo oprimió el corazón de Pa•
Llamad
li
Bebé,-dijo
la
eeflora
Jouvenot
!l
un
criado
za delicada como la del joven eacerdo&amp;e, el arreglo de lae
blo.
Otro horizonte nuevo acababa de abrirse ante él.
cuestiones materiales; las trató con una largueza que pro- á quien había 1lamado ......... Yo le llamo aun Bebé!. ....• Sentía como un extremecimiento inexplicable, una esEat.o ea ridículo á mi edad y 4 la suya: ......• pero qué que•
vocó la:t protestas del futuro preceptor.
pecie de melancolía que lo invadía. Jamás en eu ju ven·
Ouando el abate ee levantó, el notario le puso en la réie? El corazón de una madre ea un abismo de ternuul
tud
había visto !l una joven. Las eefl.oritas Deecordea,
mano un cbeque preparado de antemano y que repre- Ven, amor mío! afl.adió viendo entrará eu hijo ......... He
con sus cara.a groteEcaP, lo babian hecho reir. Y be aquí
aquí
al
Eef'ior
abate,
que
va
á eer tu preceptor ........ .
~entaba el primer trimeE:tre de eu sueldo. Aquella ma·
Pablo examinaba áHerald tratando de adivinarlo. Era que de pronto eu vida cuotidiana iba á encontrarse mezno tembló un poco al recibir ese ealario anticipado. El
clada lila vida de Lucila, cuya aparición le había enprocedimiento del hombre de negocios denunciaba me- un niño de facciones reguJaree y agradables. Su act.itud
cantado.
11oe aún su generoridad confiada que el hábito de mane- era correcU, demaeiado correcta, con eu vestido de ter·
El no había pensado en eetJ. D.~ antem1no hlb la re •
j ,r dinero y de considerarlo como preliminar de todo. ciopelo negro, con un gran cuello blanco que cubría sus
nunciado á todas las alegrías de este mundo; pero no co·
hombros y de donde emergía el nulo desmesurado da
Pablo resintió una impresión penosa.
nocía ninguna, sobre todo eea, y en su corazón, repenti ·
-En fi :i, pensó al deepedirte 1 aún me queda la madre! una corbata ponceau, las piernas desnudas terminadas por

El abate empleó su tiempo en examinar al Secretario

DDMIHO S de SEPTIEMBRE de 1&amp;97

n amente, en un minuto, rnrgfa una terrible pregunta:
¿Tendría él la fuerza? Lucila ó cualquiera otra ¿no ven•
dría en una hora dada !l tomar eitio en eu corazón?
Y en aquel minuto supremo entrevió todo esto, comprendió todo esto, y dominií.ndoee, irguiéndoee por decirlo así, ante la vida, hizo en el fondo de su alma, con toda
la fuerza de en ardor de joven eacerdotf', como un segundo juramento que completaba el juramento de orde·
nación.
No era ya la vaga fórmula de la palab1a la\ina dicha
en un eecenario de renunciación y de plegaria. Fué en
EU intimo peneamiento la promeea eagrada y reflexiva,
á la vez punzante y dulce.
Su rostro palidecio un inebnte, pero eeo fué todo. Se
aduellaba otra vez de eí mismo, y aupo agradará todos
aalvo al eecretario, que no apreciaba más que eua pro•
¡,ioe méritos, T"mó parte en la coovereacióo con re
eerva y tacto, pero sin embargo, con una verba de bue•
na ley. La Eei'iorita Lariviere no fué la última en encontrarlo encantador y en dejarse conquistar.
Esta excelente persona que coníeEaba treinta y cinco
afloe, era, hacía diez afloa, el aya de Lucila. Su rostro,
de raFgoe borbón:coe, digno y severo, fresco aún y basta
un poco rubicundo, encuadrado de bucles de un matiz
indecieo, de una forma desusada, y eu eah,d, desbordante, casi no habían permitido adivinar en ella una natura·
leza esencialmente eenLimental.
La .u•fiorita Lariviere estaba incesantemente perdida
en lo azul de aspiraciones ideale!', que contraetaban mucho con su aspecto físico y eu apeLito robusto.
Se, sin,ió muy halagada cuando Pablo se aproximó á
ella deepuéa de la comida y se deeabogó inmecliatamen•
~ en uu lirie~o romancesco, alentada por la indulgencia conée del Joven padre, y persuadida de que acáso
~ab1a encootrado ya al alma hermana desde hacía tanto
\tempo buE::cada.
La t.ertulia íué del todo intiarn. El abate acampanó al
~fl.or Jouve.not al Ju.moir, donde le hizo compañía, y tan
bien ee la hizo, que el notario olvidó su cí1culo, intereeado ea una discusión que Adalberc.o impruden emente
inició y de la cual no obtuvo lee bororee.
. Agreei vo desde el primer momento, eeuba bajo el imperio de esos celos inelinbi vos que un espirito mezquino con•
cibe con respect.o á todas las naturalezas que adivina 80 •
periore@.
P.sblo empero tenía conciencia de la impresión favora•
ble que había producido y la humildad crisliana 00 Je
impedía resantir legítimo eentimienk) de eatiefacción,
En el éxito mismo de esta primer prueba 00 veía por
lo .d~má':I más que una fuerza nueva y poderoea para au
m181ón de educador. Solo al niflo dirigía todos Joeardoree
de que ee eemía penetrajo; agrnpaba al rededor de él
como _auxiliares preet.m á ayudarle en eu tarea, á. todos
loe m1embrc,s de eta familia á la cual el deadno acabab 8
de ligarlo.
No se fijaba en que un rostro úni·co, g rac1oeo
·
.
y eonr1eote 1 dominaba todo este grnpo.
Marta eeper.iba á eu hijo un pocoinquietade los terro•
rea~~ que le habfa visto turbado 1 después de su primera v1e1ta, impaciente por conocer el resultado de la 88•
gunda entrevista, m1h importante y más decisiva.
Cuando volvió él al modesto departament•') de eue pa•
dres.dond~ debía pasar una noche aún, ee Lranquilizó
ella 10med1a~ameote por la expresión de en fisonomía.
Obl no había necesidad de interrc garle, Pablo locuaz
con\ra eu costumbre, le refirió \odo en un flujo exhuberante. de palabras. de
. . iae cuales ella ee asombró ,yem
emoc10nee del pr10c1p10 Y el cambio que ee había opera•
do de pronw en él, cambio que él atribuía piado~amente
á eea g~ac1a de estado cuyo3 sorprendentes efectos había
apren~do en el seminario ...... y las conversaciones de
:. ~amida, ~a peqaena disensión con el SecreLario, la au •
1c16n musical ......... Repitió hasta las menores pal b
b. d
.
a rae
cam ia ae, a10 notar que en madre, más Y máe ale 1
fi'b
na,
J&amp; a por momentos en él eue ojos un poco tristes, cuan•
do repetía en eu conversación con una frecuencia d
n0
.b. 1
eque
ee perc1 ,a e notnbre de Kia E€florita Lucila. »
Cuando al fin iban á eeparar8f", Pablo, un poco turbado
por no ver á su madre alegre, le preguntó:
-Qué \ienee1 madre querida? se diría que no eetáe plenamente satisíecba.
Sí, Sil respondió llarta, eetoy contenta, muy contenta
puesto que tú estás contenro.......
·
'
Se in~rrumpió bruscamente, Lomó entre eue manos la
cabeza de su hijo Y pu!!o en su frente un largo bes,, murmurando como •ma plegaria.

&amp;L MUNDO

-Que Dios te guarde y te proteja, hijo mío bien
amado.
Y, en tanto que él ee iba tranquilo y Eereno por aquel
beeo de madre, no pemando en nada mlle que en eee
porvenir que Ee abrfa luminoso ante él, el abate Cbarlier no la oyó que lloraba.

IV
Pabló tomó al día siguiente poeeEión de eu empleo.
Inetalóeele en un pequefio departamento en el ePgltndo
piso del pabellón que habitaba la familia JouvenoL.
Lae ventanas daban sobre grandes jardines vigiladoe 1
en ese barrio privilegiado de la invasión de las conetruc•
cionee: babia también bajo los ojos un eepeeo lote de
verdura fresco y odoríforo, que parecía separarlo de la
agitación parisiense y le recordaba las queridas eombrae
del parque de Iesy. So cámara, la de Herald y un pequef'l.o salón, componían aquel alojamiento completado por
una biblio~ca abundantemente provista de libros.
El Sr. Jouvenot, amateur delicado y experto, había
reunido ahí lae mejores ediciones de los grandes autores
de todos loe países, dispuestos en vitrinas cuidadosamente cerradas cuyas llaves se entregaron al abate.
Esta pieza alumbrada por tres grandes ventanas que
difundían una luz dulce !l través de las cortinas, era un
retiro deeeable para el trabajo y se convirtió en lugar de
predilección de Pablo. El estableció ahí eu centro de eetudioe, encontrando bajo eu mano todos loe libros de
que tenía necesidad.
Como el Sr. Jouvenot ee lo había anunciado, la dirección de IIerald íué enteramente puesta en las manos d~l
joven maestro. Pablo arrl:'gló con cuidado un programa
de trabajo,, de t&gt;jercicioe Ueicoe, de paseo, que fué fielmente observado. y aupo mezclar demasiada dulzura en
au au•oridad, demasiado encanto en sus converuciones
Y sus lecciones para triunfar de lae reeiaten::iiae de Herald un poco rt&gt;calcitran&amp;.e al principio, cautivar su aten•
cióo y conqllietar su afecto.
Solamente á la hora del almuerzo maestro y dicípulo
eaUan de su estudioso retraimiento y ee n!unían á la fa.
milia, pero tarde por t.arde, en el momenLo marcado por
su. reglament.o, el abate abandonaba el ea Ión con Herald
apeear de las vivas iost.anciae de la Sra. Jouvenot que,
vanamente, ee e!!forzaba en retenerlos. No era pués sino
durante estos cortos inetaotee y en condiciones triviales
cuaado Pablo se encontraba en presencia de Lucila.
Esta organización de vida, conocida de Marta, había
calmado no poco loe temores que ella babia concebido
sin expre:earloa. cuando su hijo le hizo el relato de su
primer S &gt;irée. Veia por lo demás á Pablo tan absorto en
eu obra de educación, tao enteramente dado al trabajo,
tan fnmcament.e dichoso, que había acabado por tranquilizarse.
La situación no tardó en cambiar.
Lucila era un espíritu muy terio. De la vida mundana de su madre no tomaba máe que eu parte indiapemable y, lu,g.1 que ee vefa libre, cor:ía á encerrarse en el
departamento qne ocupaba, eitnado enoima del de eu
hermano. Ahí en compafHa de la SrHa. Lariviere dedi•
cada á algll.u trabajo de tapicería complicado, paeaba
las horas entre su piano, eua pinCPlee y eua libroe. Sabía
justamente lo necesario para percibirse de la deficiencia
de la ins:,rocci6n qne le había dado eu aya y poa•dda del
deeeo de aprender bahía emprendido rehacer de algun
modo eu educación literaria. Pero bien se daba cuenta
de que entregada .t aí miema, sin guía, pondría en rne
esfuerzos m,e buena voluntad que método y no recogería más que un flaco beneficio.
Una vez ee encontró detenida por grave dificu1'ad.
L1 et-flori,a Luiviere se dt&gt;claró ing,nuament.e iccapfz
de resolverla y aprovechando esta ocasión, prot)ueo BU•
bir á la biblioteca á coneul,ar al abate. Desde hacia Jargo tiempo meditaba esta aecención. Verá Pablo eolamente en las horas del almuerzo y en medio de las convereacionee generales no bastaba li laa aspiraciones de
la Eentimental institutriz. Sin cenr su pensamiento
franqueab:. la dista ocia é iba á vieitar al amigo tao pró•
ximo y ein embargo tan separado.
Lucila acePtó con tanb más a vide~ cuanto que también ella lo deseaba aunque por otro motivo, No oeaba
pedirlo pero ansiaba ávidamente que el aba;e tomáee la
dirección de sus trabajoe.
El aba\e reepon1.ió Ucilmente á la cJneulta pedida y
aiiadió explicaciones lúcidas y "erúditaa que eeclarecie-

171

ron con una luz nueva el espíritu de la jóven. El camino era conocido en lo de adelante. Dos dfae defl1&gt;0ée se
impuso una o neva consulta y laa dos mujerea vol vieron
ti solicitar las luces del precepU&gt;r.
Finalmente CRda mafl.ana subían á la biblioteca y Pa•
blo tuvo doe educandos en lugar de uno. Daba á Lucila
un verdadero curao de literatura, escogiendo sue lectu•
rae, comenUndolae con eu guaLo muy eeguro, eu espíritu amplio y su ardiente palabra, sintiéndose verdaderamente inepirado1 experimentando un inexpresable placer en cultivar eea intE::ligencia joven, delicada y enamo•
rada de lo hermoeo.
lloras encantadoras qu0 tranEcurrfan dema•iado pronto en aquel santuario del trabajo Po medio de un tranquilo recogimiento y en el culto de las obras maestras
del ingenio! Cuán precioEas eran para la educ;:1nda a,ent.a y embelesada, para la institutriz que, bordando eus
t~picerfae, escuchaba ávidamente lae: lecciones 1 acaso
sin comprenderlas siempre1 y pata el profesor sinceramente convencido al cual solo la paeión de lae letras ina•
piraba en eu celo!
Y en el corazón de Pablo se precisaba un F.entimiento
nuevo para él, algo profundo, de una manera eurafla
.
'
una simpatía invencible para aquella bermo11a atflorita
que le escuchaba ahí, atenta, mir.índole con su htmnosa
mirada di4fe..na.
Frecuenti,mente al volverá eu cuarto, pif:ceeita aenci•
llamente amueblada, el abate al trabajar bajo la dulce
luz de su lámpara ténue, poníaes á pensar en Lucila. La
graciosa imllgen que su memoria le traía, habíale aeua•
\ado un poco al principio. Después había eEcrutado 11u
corazón, eEcuchado las ideas que 6e oprimían en su cerebro Y en lugar de este temor, de este miedo de amar
que babia tenido1 no encooliraba, concienzudameot.e,
más que un sentimien\O muy sencillo, llecl.10 de respetuosa devocion para la educanda, de real simpar.fa para
la camarada, de admiración para la joven.
Y algunas veces era para él como la vaga aparición de
una bermana en su vida. Jamás la había t.enido y 88
decía que Dios se la enviaba!
La época de la in&amp;\alación en el campo había llegado.
El Sr. Jouveuot poseía en loe alrededores de Corbeil,
al borde-del Sena, un viejo castillo de orígen nobtliario
que hab.a artísticamente restaurado y donde su familia
pasaba la estación de Julio á Noviembre. Loe estudios
literarios cominuaron bajo los grdndej árboleP, interme•
diados de largos paseos en el bojqu!, muy p ,6.1:imo, y
de alegres partidas que organizaba la Senora Jouvenot,
co:i el espíritu eiempre en movimiento,
Deepues venían 1as tertulias en que las coovereacionea
erraban de un asunto á otro, enoblecidae y protegidas
por la impresión intima de la naturaleza que loa rodea•
ba. Cdda uno entregaba sus peneamientos con una espontaneidad suetraida del convencionalismo rr.undano y
el abate podía aeí penetrar el alma cándida y tdevad&amp;
de L:1cila. Sin cesar descubría en ella nuevos ~soros,
cuya riqueza admiraba eu piedad de eacerdote y el mismo se admiraba del soplo ardiente de sus pre pia:S ¡.,a labras que surgían de pronto en amplio vuelo.
Un día le vino la idea de mostrará Herald, babicuado
á todas lae alegrías, á t.odoe loa Jujoe, loa lados Eevt!ros
de la vidn, conduciéudale oerca de la miseria y del sufrí•
miento. Cuando dió parte de este proyecto á la Sra. Jouvenot, la Sefioriia La1 i viere ee entusiasmó y quiM dar
tambien á Lucila las miEmaa saludables euseBanzae. EnWnces vinieron las excutEionee de caridad á la cabafiaa
perd1daP1 y Herald, t:l aya y la joven, ibau en coma.n á
llevar un poco de bienestar y de r1::confortamieoto moral.
Loe domingos ee iban á la miea de la Aldea. Ahí la1
plegarias surgian de loe labios de Pablo instantes, caluroEae, entncortadna, áloe tcoe del órgano qu~ c:.1.uliaba
bajo loe dedos de Lucila, ó bien eue , oces ee mezclaban
himnos religiOEOfl 1 la una profuoda y grave, gracioea y
dulce, las dos imprfgoadaa de un m1Emo acenr.o de fer•
vor y de íé.
Así todos los deLallea de la vida comun, el trabajo y
el placer la cariJad y la piedad, aprisionaban inc1meantemente á. la joven y al abate. Buecabanae voluot.aria•
mente el uno al otro, con sencillez, con franqueza, á ple•
na luz. Ella iba á él como al maei:tro simpático que
formaba EU espíritu. Ei veía en ella una di:Sípula de
elección que respondía maravillosamente á eue eafner•
zoe. Nada mas.
A la \"uelta de esta tempora:la campestre que lo babia.

�EL MUNDO
DOMINGO S de SEPTIEMBRE de 1197

.Algunas rápidas vacaciones habían interrumpido uni- En aquel medio, estragado y escéptico de burgesía lnjoembelesado, Pablo ee sorprendió mucho de oirá su ma•
ea en aquella cabecita de Joven ee habla formado una condre á quien sus numerosas canas habían hecho eu rela· camente esta larga separacion de la madre y del hijo..Ta· cepción propia del amor, había comprendido que no era
ción datallada de todo, hablarle de pronto de eu enaueflo más la Sra. de Sennevaux había parecido turbada, ja• la buena armonía mun:1.ana y ruidosa de sus padree; no
de otro tiempo, del pequeno curato de aldea, de la caea máa loa sufrimientos de su aislamiento ó eu, ansiedades veia en su ideal nada de complexo y extraordinario; era
blanca ¡;erdida en la caJDpafla. Incitábale á volver á íntimas se tradncian en Jo exterior. Si algun amigo se para ella una cosa del todo eencilla, del todo verdadera,
eua primitivos deseos con una incomprensible ineieten- admiraba de las largas y peligrcsas ausencias de Roger, qne esperaría y que era sin duda preciso esperar scaeo
tencia, llegando hasta ofrecerle dar ella misma loe pasos ella respondía con calma:
largo tiempo, acaso siempre, segun la vololltad de Dioe.
nfcefarios, enamorada súbitamente de un proyecto que -Hace lo que habría hecho su padre ... Todo está bien.
Su madre, aunque deseosa de casarla, no había insisPero como esperaba ese día que debía traerle á su hijo tido ......... Todos loe pretendientes que basta ahí se ha•
ea ambición maternal desaprobó en otro tiempo.
El abate respondió con justicia, que loa miamos moti• ya glorioso.! Q11e conmovidas esperanzas se le subían al bían presentado, llevaban nombres honorables sin duda,
vos q•1e en otro tiempo Je habían forzado á renunciar á corazón para el momento en que, vuelto por fin al lado pero burgueses y la eefioraJouvenot tenía por los tltulos
de el!a, podrían cimentar su vida en una paz bien gana· aun por la simple partícula de un respeto que iba Lasta
sus proyectos, existían aún tan imperiosos como antes.
Además, habían nacido para él, decía, nuevos deberee, da por él y por ella tambienl Que dulces eueiios acaricia- el deslumbramiento. La deseeperación de su vida era la
á los cuales no tenía el derecho de sustraerse. T,mía ba, todos llenos de niñitos sonrosados que rodearían su fisonomía vulgar de su nombre. Felizmente, sus padres,
ahora el cargo de las almas en la familia donde aenUa vejéz y barian¡evivir. al rededor de ella, á su pequeño previsores, le habían dado el nombre de Matilde y ja•
bien que ejercía una influencia saludable, y con toda la Roger de otro tiempo! Legítima recompensa de todos más dfjaba ella de anunciarse en los ~alones: Matilrle
franqueza de su ingenuidad enumeuba los progresos ya sus esfuerzos. de su solicitud tan valientemente soporta- Jouvenotl !1;1 cual encantaba su oído con una sens11ción
realizados y los que entrevela necesarios, posibles ó da; de eue largos sacrificios, de su existencia consagra· deliciosa. Por la misma razón había llamado á su hijo
da toda entera al deber con tanta simplicidad.
Ilerald y si Lucila no se había beneficiado de esta ingepróximos.
Pablo era uno de sus asíduta. Tvdos loa momentos de
¿T,rnía el derecho de abandonar á Herald, á q•1ien ha•
.aiosa estratagema, era por que no estaba destinada á eer
libertad que no daba á sus padres, pasábalos cerca de la sino momentáneamente una Jouvenot. Aun cuando no
bia realmente utransformado?u El pequeno fatuo que él
había recibido, ignorar,te, perezoso, lleno de si mismo, seilora de s~nnevaux. ¡La comprendía tan bien con su hubiera tenido todas las cualidades que Pablo le atribuía,
comenzaba á volverse un niño amable, sencillo, trabaja- sentido elevado de todo lo que era delicado y grande! Roger, á loa ojos de esta nieta de M. J ourdain, tenía una
dor, cuyas buenas disposiciones naturales, comprimidas Ella, por su pan.e, volvía á encontrar en el joven aba- que suplía á las otras: er.i conde...... Lucila, condesa de
basta entonces, se desarrollaban cada día. La seflorita te el querido recuerdo del aueente: su infancia en Gan• Sennevaux!.. ....... La seflora .J ,mvenot habría dado, so•
Lucía, con su inteligencia excepcional, hacía incesantes neville, eue estudios comunt~ en ~tanielas, au conmo• . bre la marcha, á Pablo para su amigo la mano de Lucila
progreeos y no estaba aun más que al principio del pro· vedora intimidad de loa domingos, cuando el alegre
si él se la hubiera pedido.
grama que él habla trazado. La seflora Jouvenot comen• uniforme de Saint Cyr ita durante horas á animar loa
Lo que encantaba á la madre era precssamente lo q11e
zaba á comprender que hay coeas máe divinas que los pórticos severos del seminario y su ardor igual en los
inquietaba al Secretario.
bowbo11es dti BJissii:r y wás deliciosas que la ópera; su nobles tntu~iumoe de loa ,·ernte añoe, rn fe, semejante
Adalberto vivia de dos esperanzas: «realizar" según eu
lengua se temp~rab.1 de día en día, hacía verdaderos es• en lo hermoso y Jo bueno; su voluntad, idéntica, de una expresión cínica, á su padre, q11e en la soledad de algún
fuerzas por huir de las exageraciones que se limilaba en vida recta y generosa.
rincón de provincia, se obstinabl en vivir, y casarse con
otro tiempo á eensurar en loa otros. ¿Pod!a él interrum·
¡El abate le contaba también su existencia, sus eeíuer• su prima ...... No ciertamente porque la amara! El amor
pir esta segunda educación que era tan feliz en dará la zos, sus luchae, sus éxitos! Desahogándose con toda li- como cualquier otro sentimiento· noble, era eurat1o á
joven, eea acción favorable que ejercía en la madré?
bertad ante esta segunda madre, le describla la familia ese corazón únicamente lleno de sí mismo y que se en•
El ~ell.or Jo1,1venot mi,mo, el parisiense escéptico y á la cual se había coneagrado, y el nombre de Lucila ea• vanec!a de no creer en nada. Péro si la señora Jouve•
frivolo, ola de su boca palabras serias que lo iniciaban Jia tan frecuentemente en suo relatos, el retrato que de not descendía del Bnguéa gentil•-hombre, él descend1a
tn más ahos pensamientos.
ella hacía era tan atrayente, que una idea, al principio en linea resta de Harpagon. Yicio raro en la juventu:i,
Frecuentemente, cuando las ocupaciones del nota1io un poco vaga, vino un día al tepiritu de la señora de
pero que él tenía en supremo grado: En Lucila no ha•
le permitían pasar Ell día entero en el campo, el abate y s~i,nevaux.
b(a visto má,; que un atractivo: el de su dote.
él se aislaban bajo los grandes árb,les, y era visible que
Con su habilidad mundana, llena de diplomacía ma·
Si no se babia declarado aún, era únicamente por q,ie
aquel hombre distinguido, de talento y de corazón, pe1 o ternal, hizo sufrir al entu.iaeta preceptor un interrogaen el caso de rebuear que le parec!a seguramente poco
~xcluaivamente ocupado hasta entonces de sus negocios torio, en que gradualmente las preguntas se precisaban
v~rosímil, pero q11e no era imposiblti, temía perder el
ó de sus placeres, tomaba gueto m,í,1 y más grande á eeas más y máe ......... y éste se quedó una tarde siogularmen·
lucrativo empleo debido á la generosidad de M. Jouve•
conversaciones elevadas sin sereeverae, que le revelaban te admirado cuando la señora Jouvenot le dijo:
not. Hasta ah! ninguno de lo3 candidatos á la mano de
un mundo de ideas desconocidas.
-Hemos visto hoy una dama que os 11dora......... quie• Lucila le había inquietado mucho, precisamente por•
Ahí también Pablo cumplía una tarea buena y útil.
ro decir que os ama tiernamente ......... la condesa de que conccía loe apetitos nobiliarios de la seflora .Touve•
¿~o eerfa culpable en renunciar?
Sennevaux. La hemos encontrado por casualidad en una not. Pero esta vez, el peligro era grave y el secretario
Todo esto era justificado y ~!arta ee vió obligada á re•
visita ......... Es exquisita ......... ideal. ........ es decir, ea concibió una violenta irritación contra ese maldito abaconocerlo. Se calló, pero suspirando, porque eu perspiencantadora. Yo le hecho que nos ¡,rometa v1mir á ver- te que acababa de hacer sur6ir la temible candidatura
cacia maternal Je descubría un peligro que Pablo no
nos. Seremos amigas.
de eu amig0.
percibía.
P.iblo y Aialberto vivían hacía cuatro aiios uno al laPablo respondió dejando desbordarse toda su afección
......... Y pasaron cuatro aflos así, en una vida dulce, caei filial por l.1 señora de Sennevaux. Después hizo un do del otro, sin que ee estableciese entre ellos lazo algu•
sin turbación aparente, sin que jamás el padre se creye• elogio de R,ger, que provocó una desdeñoea sonnea en no de eimpatfa. Las burletas tontas de 1\1. Deruel, fre•
1!8 animado de otro amor que el del deber, inepirado por
el :s~cretano A.dalberto Déruel y un sincero enternecí• cuentes al principio, hablan dejado al abate perfec\a·
-0tra pasión que la de su obra.
mente insensible; pero él babia COl))prendido la nulidad
miento en la sei'\ora J ou venot.
vacía y pretensioea dd jóven, y desesperando de sacar
-Qué
oficio
tiene
ese
señor
maravilloso?
preguntó
iróV
nunca de ahí algJ bueno, se limitaba con respecto á él á
nicamente Adalberto.
La Sra. de Sennevaux era una mujer verdaderamente
una completa indiferencia. Adalberto había acabado,
-¿Qué edad tiene? interrumpió la seflora J ouve not:
-encantadora, encantadora de todas las maneras; sencilla;
por su parte, por cansarse de ataques quü nada logra·
-Tiene treinta anos, respondió Pablo, y es oficial.
graciosápara todos, afectuosa siempre,teniendo horror de
-Ah! un soldado! replicó el Secretario con la punta ban, y así se había hecho entre ellos uua especie de paz
la maledicencia, no viendo jamás en otro mas que las
en que sus relaciones se limitaban á una política estricta.
de los labios.
cualidades y buscando entre los defectos innegables la
Pero amenazado en sus esperanzas y sus intereses, el
-Sí, un soldado........ un glorioso soldado, que desde
menor circuetancia atenuante que le permitiese ejercer hace diez all.oe sirve á Francia en Argel, en el Senegal, secretario se despertó violentamente rabioso, y tanto
su indulgente bondad; era bella aun á pesar de sus cin• en el Tonkin, una de las wás perfectas naturalezas y uno más irritado, cuanto que el peligro fué con 1apidez in•
cuen\a afloe cumplidos y sus cabellos de plata.
minente.
de los miis nobles corazones que puedan encontrarse.
Desde su viudez, to:la su vida había sido consagrada á
La seflora de S,mnevaux había ido á baca una visita
Este ditirambo entusiasta agradó á la eefiora de Jousu hijo Roger que quería hacer digno de su padre. Había
venot tanto como desagradó á Adalberto. El uno y la que se Je pagó intnedia\aruellle. Después cor.aenzaron las
entrado al mundo á la hora conveniente, no queriendo
otra, oyendo hablar de Roger en esos términos, hab fan invitaciones, eetableció,e uua verda:lera intimidni. Las
ni entri5tecer la ju ventad de su hijo ni fatigar á naconcebido repentinamente bajo la impresión de senti- dos madrea parecían Y" da acuerJo. Sua ro moa se !eatre•
die con las egoietaa demostraciones de duelo eterno inti•
mientos muy diveraos, una preocupación idéntica. Pa- chaban en una especie de mis\eriota inteligencia. Cuan·
mamente encerrado en su c,razón, rodeanio á su hijo de
blo, el ínti1110 amigo de la sell.ora de Sennevaux y de R,, do la seilora de S!nnevaux anunció que HJger nombra:lo
,odoe los cuidados que su eolicitud maternal le sugería á
capitán acabab.i dd abauJonar Daku para d1rigirde á
ger, acababa evidentemente de llenar una misión de
fin de hacer con su now !&gt;re, eu fortuna y sus tradiciones
que ee le habla encargado y de proponer ia candidatura Francia, la eeli•)ra .J.iuveuot Stl arrujó en sus brazos, ex,
un hombre cumplido.
clamando:
Y.había tenido pleno (xito. R,ger despuee de excelen- del oficial á la mano da Lucila.
-.lh! querid1 eeñ ,ra, qu6 f,lit soy!
Muchos partidos ee hablan presentado ya para la jo·
tes estudios en Stanielas, había entrado á Saint Cyr y
( Cuntinmirá).
ven. Ella había rehusado siempre.
salido en los primeros número~, había ido inmediataAunque rodeada de pldres que contaban con casarla
mente á combatir como capitan de epahia al Tonkin don•
ellos mismos para alinear las cifras de fortuna y calcular
de conquistó su eegundo galon por una accion brillante
la dicha futura con la necia experiencia de su unión
que había probado no solo su valor sino su espíritu de
personal, Lucila se había dicho que ella guardaría su
iniciativa. Por fin desde hacía dos afioe estaba en el Se·
corazón para aquel que la amara. Y llevaba á esta idea
negal, esperando la hora de un ascenso bien merecido
una verdadera obstinación de que nadie sabía triunfar.
,que debía llevarlo á Francia.

179

EL MUNDO

LA MODA
Caballete para retratoa.

Las figuras 1, 2 y 3 representan, con
detalle del trabajo, un pequefio caballete porta-fotografías. El caballete está
cubierto de peluche con un h1,rmoso
nudo de listón de raso en el ángulo derecho. Tres bandas están puestas en
forma de Z sobre el caballete y eostie•
nen las fotografías. El núm. 1 repre•
aenta el caballete terminado; 2 y :!
manifiestan el dibujo de las bandas al
tamaflo natural. La banda núm. 2 ee
duplica y se ba1en de listón de ro@a
blanco, bordado con listoncito angoeto
de dos tintas: rosa para las flores abiertas y rosa más pálido para los botones.
Loe tallos ee hacen de seda cordoneta
color madera, cogida con puntadas color de oro japonés. La mariposa va sobre la banda larga núm. 3, que atraviesa en diagonal el caballete. La flor del
pie de esta banda está hecha con list-ón
rojo de tres tonos, fruncidos. Las floree
r.-Caballete para retratos.
y los botones son oro, rosa y azul. La
mariposa está bordada á punto tendido
de seda café, gris y fuego. El cuerpo es café, loe ojos de las alas son fuego y loa contornos
grises. Las bandas ee colocan sobre el peluche, antes de.doblarlo, sobre el caballete. Las hojas del bordado se hacen de seda verde de varios colorea.
Recomendamos este trabajo, cuyo encanto no pue,le concebirse sino después de con•
cluido.
Presentamos hoy unos bonitos modelos para ropa blanca y dos matinéee. El núm. 4 ee
una jaqueUe para seflora comvaleciente, y ee hace de fular color de cereza adornado con finí·
simos encajes.
El núm. 5 es unamatinée de piqué blanco con grandes mangas per•
didas y adornada con bordados y cintas negras muy angostas. Va
recogida en la cintura con un listón negro: igual liatón adortla el
cuello.

perdido su novio expresa su voluntad de que se la considere viuda á perpetuidad.
Pero, infortunadamente, las grandes desesperaciones duran poco y la carne es débil. Se pretende que, en la generalidad de los casos, el vaso de fiored rojas no basta á llenar el lugar dejado vacío en el corazón de aqoeJlas pobres jóvenes por la
muerte del que debía ser su marido. Aquellas se retractan de sus votos y unen an
suerte á la de algún otro celeste que les ha gustado. Las que durante toda su 'fida
han guardado fidelidad al vaso rojo, son objeto, después de su muerte, de honores excepcionales. A su memoria se leva~\a, por orden especial del emperador,
un inmenso frontispicio de piedra, á la vera de alguna vía pública.
LAS ACTUALES ASPIRACIONES FEMENINAS.

Indudablemente, es una necesidad reconocida en
todoe loa pueblos. la amplitud de esfl'ra para que In
mujer desarrolle eus iniciativas y recursos. Nadn
menos que ri11ctrmla y rwn,e solicitudes de admieió11
han eido ¡:usentadas á la .Escuela de Bel/&lt;J,IJ Artri,
francesa por otras tantas mujeres que desean cu'ti·
var el arte; el número no es pequelio y demuestra.
hasta donde alcanzan las aspiraciones femeninds ,í
finales del siglo. Sin embargo, mayor hubiera sido,
á no figurar en las condiciones para ser admitida~.
algunas que sin obedecer á un verdadero espíritu dt•
jus,icia, coartan loa vuelos de las que á la noble cá•
rrera del arte tenían resuelto dedicarse. Y pasemos
en eilencio además, algunas manifestaciones hoeti
lea, llevadas á cabo por alumnos contra alumnas· no
es de desear que la mujer se abrogue varoniles a~\i•
tudee que mucho mermarían sus delicados atracti.
vos, pero la mujer que lo necesita, tiene derecho á
abrirse paso y á conquistarse una posición con auxi•
lio de su talento y de su estudio. Loa que esto com·
baten, deeconocen las m.ís elementales bases en
que eefunda la libertad humana y olvidan que co ,
mo nadie la mujer ha de ponerse á cubierto de las
crueldades del destino.
Hungría no se queda atrás en lo que al progreso
femenino concierne, pues aparte de los eefuerzc 11
realizados en aquel paíe, para la perfecta educación
del sexo débil, recientemente la t: ni versidad de Pe~t,
ha concedido á una ilustre dama, ~a condesa de
Hugonay, el grado de doctora en medicina, no por•
que la agraciada ostente el titulo, tan sólo á modo
de galardón rendido á su talento, sino porque fjer•
cite la noble profesión elegida, dedicándose á la curació~ de l~s enfermedades propias de la mujer y
del n1fto. Bien merece el aplauso incondicional de
su eexo la nueva doctora húngara y eerfa de deeear
que en todos loe países tuviera muchas imi\adorae,
porque la medicina ejercida por una mujer orilla
infinitas elificuliadee, en relación á las demás mu•
jeres y á los nifioa.

LECTURA PARA LAS DAMAS
EL MATRIMONIO BLANCO EN CHINA

Una hoja alemana publica la siguiente singular relación de una ce•
remonia nupcial, de que ha sido testigo su corresponsal, en una al•
dea de los alrededores de Shanghai'. Una joven de aquella localidad
debía casarse con un hijo del Vicecanciller de la Academia de Pekín.
Deigraciadamente el novio murió días .;ntee de la fecha fijada para
el matrimonio. La deses¡:eració n de la joven fué terrible; juró no
pertenecer nunca á otro y dfas después se desposó con un u vaso de
'flores rojas.u Ceremonia simbólica, por la cual la prometida que ha

Figura

2.

Figura 3.

Jaquette para señ:,ra comvalecientes.

'Sobre corset.

Matinée de piqué.

�EL MUNDO

180

DOMINGD

s de SEPTIEMBRE de ,897

está derramando lágrimas, la fortaleza de continuar ha ._
ciendo el bien cullndo continuamente se estáo reoibien ....
do ofensas y contradicciones1 no se encuentran sino á
los piéB del Crucifijo.

TOM0,11

MEXICO, SEPTIEMBRE

I2

DE •897,

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1 ,.

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Tres camisas de dormir.

}
¡

S61o se consigue no ol\\idar nada, por el hábito de no
hacer una cosa sino deE!pués de otra, de no pensar sino ea
La ciencia de loe detalles, tal como no&amp;otroa la enten- .la cosa que se tiene que hacer, y por la obligación que se
demos, ee compone de las cualidades siguientes: tener me· impone uno de apuntar en una cartera que se lleva eiem.
pre consigo, 'todo lo que se tiene que hacer.
.
moria, len~ reflea:i6n, tmer un humo-r igual.
Otra regla muy importante serfa la de llena; un deber
1'ener memoria. La .nemoria ea esencial en los detalles
ele la vida, el olvido destruye las más cordiales é íntimas inmediatamente que el momento de llenarlo ha llegado.
Tener reflexión. Esto ea, no dejarse dominar y turbar
relaciones.
El olvido hace que no se proporcione á las personas de por loe acontecimientos impr0vistoe, sino considerarlos
algunos mome'ntos al menos, con sangre fría, y después
la casa las cosas de que tienen necesidad.
Es una friolera algunas veces: un objeto pequefl.o é in- obrar¡ es raro que no i;e vea claro lo que debe hacerse,
cuando se está tranquilo .
.Así, por ejemplo, si á la hora de córner llegan de impro
viso uno 6 dos amigos. Procurad estar desde luego ama
Pieza entera de vestir.
bl"', disimulad vuestro embarazo, con un aire alegre, y
durante algunos mjnutoe, pensad si tenéis algo de reeer•
Espero con gran fe, Pepita bella
va, si no hay nada en la bodega para improvisar~ ó algo
que el hombre fiel que ha de llamarte e aposa
que mandar comprar en la fonda vecina; después id á dar
haciéndote dichosa,
vuestras órdenes, sin precipitación, sin turbación.
en t[ desmentirá la frase aquella
Si alguna·deegracia ha sucedido: un incendio, un ata4ue
de-u¡A.y infeliz de la que nace hermosa!&gt;)
repentino que ha herido á un miembro de la familia
ÜAMPOA.?itoR.
procurad contener vuestro susto, qQ.e no serviría más
que para aumentar el
mal¡ antes de dar orden
alguna, ved, ex.aminad:
esto es obra de algunos
eegundoa¡ después obrad
prontamente. Multiplíca•
OE!, pero sin embarazaros.
Si todo está en la casa
en el orden que hemos in·
- Caracol ó cbainbra.
dicado, encontraréis á la
mano todo lo que os es
significante que se os ha encargado, un gasto de algunos necesario.
centavos .......... Y porque habéis olvidado esa friolera, el
El orden ea un gran re•
qud os la ha encargado ya no se atreve á. reiterar su encurso
en esos momentos
cario 6 su pedido; se cree despreciado y la frialdad code turbación.
mienza á introducirse.
La presencia de ánimo
Y voe misma os preguntáis tal vez, por qué vuestro
pr,dre, vuestro hermano, vuestra amiga tienen eee aire es una de las cualidades
de embarazo que notaie en ellos y aun os comunican á más neceearias á toda per·
vos ...... ... Un nuevo olvido al día siguiente determina el sana que está obligada á
mandar¡ depende mucho
malestar.
del carácter1 p0l"o puede
El olvido es el que impide que paguéis á un obrero que
también adquiriree por el
Cuatro camisas de vestir.
tiene neceeidaél de eu salario, y que varias veces ha traí•
hábito.
do BU cuenta que siempre habéis olvidado. Durante este
La confianza filial en
ti 1mpo sufre él y BU familia, habla mal de vos, se os
Dios, la fe en un socorro extraordinario del cielo, que no faltará
acuea.
nunca á. la hora del peligro, fortalecen el espíritu más tímido.
El olvido de una cita dada á una obrera, la hace ir y
Ten-er un humor igual. El humor igual qne supone una gran
venir varias veces, y la hace perder lo menos un cuarto virtud, es la consE!cuencia de una vida regular, reflexiva y piadel día, tiempo de que tanta necesidad tiene para vivir y dosa. Se encuentra rara vez en lae jóvenes acostumbradas á ver
trabajar.
realizados todos .aus antojos; así, necesario es decirlo, su
servicio ee más temido de una criada que el servicio de
la casa entera.
Esperad, pueA, siempre ser contrariadas, aprended á
serlo, y que nunca el fastidio 6 el despecho, os haga omi·
tir el más pequefio de vuestros deberes.
Tener el humor igual es no impacientarse por las pequeñas faltas 6 loa ligeros olvidos en una familia. No te.do puede marchar diariameLte á medida del deseo de la
cabeza de casa: habrá en torno suyo falt!LB cometidas; oi ·
rá palabras desagradables; se verá mal atendida, mal
comprendida¡ algunas veces malignamente contrariada;
con frecuencia experimentará eea.s decepciones que resfrían; sentirá su buena voluLtad, su abnegación, despre·
ciadas, desconocidas, olvidadas. ¡Ohl que levante los
ojos al cielo¡ si no es profundamente piadosa, no podrá
contener ni las lágrimas ni el despecho .
• ,..¡:;,,.
Y neceeario es, ein embargo, que todo esto quede en el
~
interior¡ sólo con la sonrisa y la afabilidad puede cum Enagua blanca y de color.
.
.
plir su misión, Y el valor de sonreir cuando el corazón
CUALIDADES DE LA CIENCIA DE LOS DETALLES

Tji

,.

~.,,:;r,t.r. .

Calzoncillos para señora.

Smpertinencia.
DlbU)O de José M:. Vllla1,1ana.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 10, Septiembre 5</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carlos Glass</name>
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        <name>Corazón de sacerdote</name>
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        <name>Damas mexicanas</name>
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        <name>Matrimonio blanco en China</name>
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                    <text>EL MUNDO

DOMINGO 22 D[ AGOSTO DE 1897

Gorra Vlzca1na.

1Ie aquí un lindo toques de crin de en·
caje gris plata, coquetamente alzado del
lado izquierdo por medio de tres choUI
de punto blanco bordado de lentejuela.
Aigrette gris perla, de plumas flexibles.

•

Sombrero Lueette.
TOMO.JI

MEXICO 1 AGOSTO 39 DE I897.

NUMERO 9.

Este precioso sombrero es de paja negra, formando su ala UL zig- zag. Lleva .
un graJl chou de punto oegro, seguido de
una bonita pi uma negra en aigrette1 bajo
el ala en el lado izquierdo, luego otro
chou de punto negro, seguido de otra plu ·
maque rodea la formá y cae sobre el ca·
bello.
Sombrero Bianea.

Este sombrero es de paja de seda oro y
gris claro, ala levantada por detrás, y
cubierta con adormideras tris. Sobre el
frente un pájaro de fantasía, todo blanco, y con una cabeza de gallo y cuernecilloa de pluma negros. Eete pájaro suje·
ta el gran abullonado de crespón gris perla, acabezado, que circunda 1:;l sombrero,
formando cocas dobles.

Sombrero Rembrandt.
NOTAS DE LA MODA.
Sombrero Rembrandt.

Este gran sombrero drapeado á la Rembrandt, va todo
bordado de lenttjuelae negra@. A la derecha están recojidos los pliegues por un broche de azabache.
Al lado izquierdo, sobre el ala levantada, un prolongado chou de terciopelo alvaricoque rosado¡ y en el centro un enormeptendedordepunta•de diamante y perlas.
Detrae Ee levanta un penacho de tres hermosas plumas negras.

Sombrero Bianca.

Todos estos sombreros muy elegantss
encantan¡ pero parn negocios de uso frecuente, paseos de mañana, viajes, excursiones, bicicleta, y en general para labores E!tl usan mucho máe los de bolerc;
algunos tienen por todo adorno una liga de cinta; otros están drapeados de se •
da, gasa 6 de rouches y cocas de listón,
y algunos eombreros de charola con
la copa crespa de pliase y cuchillos
de pluma de pavo. Después de estos, loe sombreros de
:fieltro gris, de alas anchas semejantes al búfalo: la copa
está aplastada, toda redonda, cowo los sombreros llainadoe ,,Mascotan hace algunos años: siempre con una senci•
lla cinta gris en torno de la copa. Algunos tienen al lado
izquierdo dos plumas de alas. Pero el sombrero más moderno el uPanamá, n de forma tirolés, galoneado con
terciopelo negro y con liga de la misma cinta. Este ea ligero, cómodo y muy útil para el sol. U nicamente que la
paja blanca no está bien á todo cutis, y por eso prefieren
el fieltro gris que da mejor aire.

ea

/J

.

;~··

,-,. _ ..

,'\'

..

Gorra vizcaina.

la familia en el hogar¡ que cada cosa en su lugar, aseada
y en orden, eacanta la mirada, compla~e al corazón, Y
que con el espíritu y el corazón tranqmloe las. horas se
deslizan embalsamadas, haciendo siempre sentir con pe •
ear su tan rápida desaparición.
uLoa bonitos cuadros y deliciosos paisajes acortan las
largas distancias, loe interiores graciosos retienen á las
gentes.en Ja habitación. n
.
Hay un justo medio que es necesario saber conserv.s r.
Lo3 extremos son viciosos, n!\da ·valen; torturar la vida
es tan ridículo como nbandonarla. Así, hay algunas, que
por pequefl.ez de et=píritu 6 por mania de arreglo 6 de aseo
están siempre temerosas de que se manchen eue mue~lee
LlCTURA PARA LAS DAMAS.
limpios y brillsntee, que siempre está.o en observación
de que loe visitantes no ensucien el pavimento del salón,
RES ULTADOS DE LA CIENCI A DE LOS DETALLES,
tan cuidadornmente conservado¡ que se conmueven Y
se in1,uietan por la pérdida de un alfiler. EaW ea una
Esta ciencia contribuye al bienestar tonteria.
más de lo que se cree ordinariamente.
Nada atorme11.ta como esas pequefiaa
cosas hechas de otro modo que como qui·
Eiéremve, como esos pequeiios vacios que
recordándonos á cada inetante que algo
nos falta, impacientan tanto más, cuanto
que no se atreve uno á quejarse¡ poco á.
poóo el diegusto de la vida de familia,
nace en el corazón, crece excitado por la
imaginación, y se va uno á buscar en otra
parte, un bienestar que no se encuentra
en la caea.
·
¿Queréis fijar á alguno cerca de vos?
que encuentre á la mano todos loe menudos objetos de que puede tener neceeidad,
todos esos pequeños antojos que vos le
conocéis, y que él nunca os manifestará
por temor de parecer ridículo.
¿Queréis vos misma no perder vuestro
tiempo, .ni sentir tan frecuentemente accesos de mal humor? rodeaos de todas
aquellas cosas qne oe son necesarias, prestaos todos los pequefioe servicios posibles.
Ciertamente, no queremos tral:'formar
en servidora á una ama de casa y hacerJa insoportable á todo el mundo, acom~e•
jándolt todas esas minuciosidades¡ pero
sf quisiéramos que ni ella pensase, m na•
die en su derredor creyese que estaba
mejor en otra parte que en la casa.
Quisiéramos que eet.uvieee convencida
de que el aseo, el arreglo, el lujo que no
demande más cuidado, todo esto ea el Ja;.
Sombrero Lucette.
zo que estrecha, el amante que retiene á

$n !J}tapuliepec.
Dlbulo de Josó M. Vllla~ana •.

�DOMINGO 29 de AGOSTO de 119_7,

EL MUNDO

••EL M'UNJJO,,
Semanario Ilustrado.

l'e16fono 434,-Calle de Tiburcio nüm. ao.-Apartado 87 b.
MÉXICO

Toda la correspondencia que ee relacione con la Re4acci6n, debe aer dirigida al

Director, Lle. Raf"ael Reyes Spindola.

,Dlítka ®ttttral.
RlSUMEN -El Presidente hure en Rusla.-Pomposa recepc1ón,-EI elemento oficial y el sentimlen•
to público.- El Czar en París y M. Faurcen Peterhof.
-Paradojas.-Poslbllldad ae la alianza francorusa.-Como se dlacutc.-La lnaurrecclón ae los
afridaa.-EI Imperio de las Indias y el Afa;aniatán.
-Laadisputaa en Aala.-Probables complicaclonea.-La perfidia mahometana.-Muertc del Presidente de Uru1uay.-EI anarquismo en América.
-Conclusión.

Secretario de Redacción,
Amado Nervo.

Toda la qorrespondencia que ee relacione con la edición
&lt;debe ser dirigida al

Gerente, Lic. Fausto Moguet.
La aubacripción á EL MUNDO vale $1.25 centavos al

mes, y se cobra por trimestres adelantados.
Números sueltos, 60 cent&amp;vos.
To do paco debe ser precisamente adelantado,
REGIBTBA.DO COMO ARTÍCULO DX BBOUNDA CLASB.

tn,gta5 tbitt1rialt5.
Q;l tl!illltill bel bía.
¡Imposible hablar de otra cosa que de la inesperada al•
za del cambio eobre el ext.raujero! La crisis que peea sobre el valor de !tl plata ha alcanzado un periodo de ex•
traordinaria agudeza, y es creencia general que esta vio•
lencia de la t:iituación deierminará necesariamente un
equilibrio. En los bechos económicos como en los socialee, el remedio de una enfermedad se encuentra en loe
caracteres de la misma dolencia.
La depreciación de la plata no ea, sin embargo, un fenómeno económico que nos sorprenda por vez primera:
hace más de diez años que venimos apreciando sus efectos, ydeede entonce&amp;, el paia aeha provisrodesuficienteserenidad para afrontar con juicio y recto criterio el que
antafio nos parecia un golpe de muerte asestado á la riqueza micional. Loe hechos deearrolladoeen este espacio
de tiempo nos ban dado á entender, que en el problema
monetario México ha encontrado elementos para afianzar
su prosperidad y dotar el trabajo del país de nuevos úti•
lee, interesantes para el progreso económico.
Demasiado se ha ineietido acerca del aliciente ofrecido
li las industrias por la baja del metal blanco, para apoderaree de un tema que no está á discusión¡ pero eí convie•
ne hacer observar cómo se ajustan loa hechos á la enunciación de la teoría. En loa momentos en que el boletín
de la Bolea nos presenta un tipo de cambio de 145 por
ciento, la prensa diaria sen.ala reuniones de hombrea de
negocios y capitalistas, agrupad( a con objeto de acame•
tier empresas i1.i,duatrialea y explot:icionee agrícolas, im·
pulsadas por la crisis. Loa paieea de talón oro eeilin, de
tal sb.erte, ejerciendo una especie de proteccionismo en fa.
vor de loe 9,ue tienen la plata como base monetiaria.
Nuestra unica preocupación gira puramenMl en el or•
den :fiaoal, y aun dentro deeate círculo, el eneanche de la
riqueza pública ea la mejo_r garantía de la resolución del
problema.

QH anarqni!intll 1J la baia be la plata.
Mientras del otro lado del Océano la fiebre de la deat;rucción hace sus víctimas y amenaza el orden y el bien•
estar sociales con las explosiones de su ierrib!e programa, nueetra República, de formación reciente, coniem·
pla sin a¡,rensionee ni temores estos lúgubres dramas.
Ni una vaga sospecha se ha despertado sobre la poai•
bilidad del anarquismo en México; y ea que las condiciones para que brote esta planta de floree sangrientas
reclaman un terreno regado por el 1lanto de la miseria y
abonado por el humus del hambre. Para llegar á eat;e
grado de desesperación sombría :culintaa víctimas aplastadas! ¡qué enorme masa humana triturada!
A. :a cu11q11i81.n del pan corren esos desesperados, retratados de mano maestra por el ruso Kropotkin, y el pcm
B'3 evade de sus manos, cuando loe cardenales del látigo
descargado sobre muchas generaciones aun no desaparecen. Entonces el hombre ·acorralado se vYelve fiera,
que ea necesario cazar como al oso y perseguir como al
lobo.
En el fondo de eat.aa tragedias clava eu garra el pro•
blema económico.: días sin alimentación, lúgubres no•
ches glaciales1 cuerpos inanimados ......... la lucha por la
vida, cada vez más ruda, cada día más einieaira.
Y en tanto, loe que de lejos presenciamos loa acontecí•
mientoa yernos inaugurarse para nuestra patria una épo•
ca de gran impulso industrial, vislumbramos u.na activa
demanda de brazoa1 la elevación de loe salarios, el ensanche del bienestar ent.re todas las clases.
Se tiene razón al aeeniar que el anarquismo no vendrá
á hacer su aparición eombrla en el territorio mexicano.
A.caso se encuenire en lo justo un pensador ilustre,
cuandopresenia á los pueblos americanos como los sal·
vadores de la civilización.

Con toda la pompa de la fastuosa corte moscovita, y
en medio del 1't-gomjo de todo bl pueblo ruso, ha sido re·
cibido el Pre1üd1;mte de la R~pública Francesa en el cas·
t.illo de Peterhof.
Así como llamaba la atenci6n en el pasado Octubre, ver
al pueblo francés eniueiasmado hasta el.delirio, para aga·
sajar dignamente á. loa .l:!:mperadores de Rusia que se
dignarou visitar Ja ciudad de la Comuna; aei como era de
e:urañaree ver esos hom~najes en loe.buenos parisien&amp;ee.
01gu1loeos con su tradición ,epublicana, encantados de
eu historia democrát.ica, que comienza en la sangrienta
soma de la Baaiilla, St, cónünúa en las barricadas de 1830,
toigue en las poéLicaa peroraciones de Lamartine que acau•
dllla la revolución dt, 1848, y de eslabón eneelaoón llega
haaia loe faudicoa rnccudios que envuelven en llamad
destructoras, lo mismo el Monte A ventino-el,Hotel-dti·Ville-q ue el Capitolio-las Tulleríaa;-aaítambién causa
extrañ~za ver á. loa rusos actictoa db iodo corazón á la
monarqu1a, devo1,os abnegados de su st-ñor li quien ape·
lhdan padre, servidores leales del trono y adwiradores
de su glorioea dinastía, rendir loa tribusoa de su respeto
y ofrecer homenajes de alia consideración el repreeen tante de uoa democracia, al que tremola en sus manos la
ensena tricolor de Francia, que significa la revolución. al
humilde cmdadano elevado á la primera magist.rat.ura no
por derecho divino ni por pragmti.,icas reales ó abolengos
lt!gendarioa, sino por el voso dt:l 1aa mayorías abrumado·
ras, emit,ido por la representación naciooal.

•*•
Sea como fuere: las fiestas celebradas en San Petersburgo y en PeterB.of para honrar á. M. Faure, son la prencta
segura de una unión real, de una alianza efdc~i va entre
las dos poderosas naoi•Jnes -que tratan de equilibrar y
formar contrapeso de aha significación á la iotiueocia que
ejerce en loa destines de Europa la Triple Alianza.
Podrá discuiirse la ex1ar.encia de uaiado:J formales que
aarcioneu la alianza franco-rusa; acaso en el seno de 10a
gabineies y en l&lt;Js misterios obscuros de la diplomacia no
haya más que cordial eimpaifa, que buena voluntad, que
inteligencia franca, preparando t-1 camino á una. futura
convención¡ Sal vez tengan razón loa que ponen en duda
esos tratadoe, y quienes loe critican desde antes de cJnocerloa, alegando que la omnipotente Rusia tr.i.ta de ex•
plohr el temperamento lasino, fácil de ensrar en eíerves•
cencia y el ingente patriotismo de loe franceses, guiada
por miras egoisticas.
Pero al ver las corrientes de fraternidad que pasan de
uno á otro pueblo, al ver el creciente amor y la mutua
admiración 4110 ee manifiestan entre loa dos países, entre
el imperio ausocrático y la república popular; al ver có~
mo aumentan loe intereses que atan con lazos estrechos
á. las dos naciones, y al palpar que las manifesiaciones de
simpatía y de adheaion no se hmitan á las esferas oficiales, sino que arraigan profundamente en las diversas capas de la sociedad, lo mismo en Rusia que en Francia,
igual entre los pueblos eeclavonea, fríos y calculadores
como todas las razas del Norte, que entre los de origen
latino, entnaiaetaa é impresionables sobre t.oda ponderación, no podemos menos de cr~er en la exietenc~a efecti·
va de la diacu,ida alianza.
No importa que con demostraciones semejantes á las
que ha recibido M. Faure se haya festejado hace muy
poco al arrebatado Emperador de Alemania. En lo que
se relaciona con el elemento oficial, con la alta correccion,
con la rígida etiqueta que debe haber en la corte impe•
rial de Peiersburgo, puede afirmarse que iguales demost;racionea ee han hecho al monarca teutón que al preai•
dente francés.
Pero lo que forma parte del sent.imíento público y se
adivina en las informaciones que hasta hoy se han comunicado, nadie negará que hi partida se ha decidido
en favor de Francia.
La entente que comeuz6 por la espléndida recepción de
la escuadra francesa en aguas de CronatadL ha tenido un
digno coronamiento en loa pomposos festivales de Pe•
ierhof.

*
**

Una nube negra prenada de tormenta se levanta ame·
nazadora para el gran Imperio Británico en el cielo azul
de sus vastas posesiones indianas.
Sea que algunas tribus feroces ó remontadas en la fron•
tera afgana hayan sentido el ac!cate del hambre y la miseria que han asolado la península indostánica, sea qhe
á su interior hayan llegado loa ecos del fanatismo rebelde cont.ra la higiene inglesa, en medio de loe horrores de
la peste, ello es que la ineurrecoión, que había estallado en puntos aislados y fácilmente accesiblea1 acaba de
comunicarse á loa belicosos afrldaa, que en formidables
masas se levantan contra el gobierno inglés del que apenas eran simples tributarioe.
Si .la presente .rebelib.n ha sido provocada por las condiciones especiales en que ee encuentra la India Británica, con alguna d:ficultad, luchando contra las asperezas
de las montaf'ias, contra las agrias pendien~es de ioe valles escondidos, en que habitan loe rebelde..i, será poei•
ble en plazo más ó menos remoto dominar la insurrecclón.
Pero puede haber algo más que el consejo torpe del

fanatismo ó la ineinurción aviesa de la miseria en la pre•
Bdnle,inaurrección. Acaso el Emir de Afganistán. pérfi.t
do como todos loa mahomesanoe y frío Cblculador como.
t,odoa loe sectarios del Corán, sea el instigador de last,ribua rebeldes, el agitador de las masas que las empuja
y lanza contra la Gran Bretafia, por más que ee le oiga
jurar como buen musulmán, protestando de eu inocencia
Dos son las grandefl naciones que se dividen el tenit.o"
ria y sordamente se disputan la preponderancia y el dominio en el continente asiático: Rusia é Ioglaterra.
Apartadas por altas cordilleras, divididas por csmdalosoB-,.
ríos, las vaetae posesiones de loa dos imperios, están unidas por una serie de pueblos informes y mal de:6.nidoe, _
por una cadena de movedizas agrupaciones sociales, fáciles de someter por la aaiucia y dificilee de dominar por
la futrza. Centro de esas agrupaciones ea el Afganistán:
su omnipotente Emires alternativamente lisonjeado por.·
loa gobiernos de Londres y San Peieebur,o.
¿Quién pudiera afirmar que la actual 1n1mrrección de .
loa afridaa no es provocada por una perfidia de Abderrhaman para adulará Nicolae II en contra de loa ingleses? Si así fuera, aparte de las dificultades que consigo
mismo trae aparejado el actual levantamiento de esas~
tribus guerrerae, habría que pensar en serias complicaciones para un porvenir no remoto, entre las dos grandes
potencias que se disputan el imperio del Asia.
Entonces el gobierno ingles tendría delante de si, no
solo las bordas indisciplinadas y f,..rocee, indomables y
valientes de la frontera afgano-indica, sino también loa~
innúmeros ejércitos del Czar Nicolás II.
¿No sería ésta la primera aplicación práctica de loa
grandes ferrocarriles estratéjicoa que tan costosos han
sido al Imperio ruso·?

*
**

Aun no pasaba la dolorosa impreeión que produjo en
el mundo civilizado el crimen de Smt.a Agueda, t.odavía
no ae extinguían en el espacio las protestas enérgicas
que brotaron de todos loe labios por la trágica deaapari·
cion del señor Cánovae del CaEtillo, cuando eJ telégrafo
nos comunica la muer~ violenta y en circunstancias
idénticas, de Don Juan Idiarte BJrda, Presidente de la.
República del Uruguay.
Si nos explicamC'a y encontramos ó pre~n.demos hallar la tenebrosa filiación del 11,narq uiemo en las naciones
'Europeae, nos parece muy extrat'io1 contradictorio, anti-.
t;é1,ico, y hasta sobrenatural que fonómenoa semejaniee
se produzcan en el seno de la libre América.
No podemcs creer en la realidad de esos hechos eom•
bríos, loa rechazamos como absurdos y contrarios li la
naturaleza de las cosas, y sin ninguna relación con el
medio en que 1:ie producen.
Que loa pueblos, abrumados por el complicado anda•
miage de un aparato gubernamental, extraordinario,
lancen quejas doloroeae; que loe países, agoviados por
el inIQ.enao peso de la paz armada, se lamenten con tris•
teza¡ que las agrupaciones industriales y agrícolas, explotadas por loa grandes sindicatos y loe omnipotentes
capitales. giman en su miseria; que en las sombras de su,
i~norancia y en las tinieblas de ~u dol!)r hagan explosión, á veces, en tremendas mamíeitac1onea de salvajismo extraordinario: no loe disculpamos, eterna maldición
sobre ellos; pero al fin sus angustias tienen una causa.
Pero entre nosotros ¿qué puede da1 pábulo al anarquismo? ¿dónde está el suelo empobrecido, la civilización
caduca propicia al desarrollo de esa planta envenenada?
¿dónde loa antros infectos que den abrigo á loe RJVa•
cho!? ........ .

Fruto de la importación de contrabando, el anarquismo
-lo decimos con todo nuestro orgullo de americanosno podrá desarrollarse en nuestra tierra virgen: en nuestras sociedades de ayer pero encaminadas con entusiasmo juvenil bacía un hermoso porvenir.
Que esta satisfacción no nos aparte sin embargo, de
sentir hondo pesar, por lo tragica muerte del PreeitlenteBorda.
X. X. X,
Agosto 26 de 1897.

LA BELLEZA FEMENINA Y LA MODA ..
Cuando se estudia la moda, eepeCialmente en el transcurso del último siglo, para tratar de descubrir la ley·
que la rige, los principios que la norman 1 loe impulsos.
á cuya virtud evoluciona y se traneforma1 no tarda en,
descubrirse que su tendencia predominante, su aspiración suprema y su norte invar(able son la variedad y la.
profusión.
La_ caprich~ea rein~ que tiene sometida á perpetuo vaeallaJe á la mitad meJor y más bella de la huma!lidad y·
á una parte no despreciable de Ja oira mitad, no parece
preocuQarae ya, poco ni mucho, de embellecer á la mujer
de realzar sus naturalfla encantos, de hacerla m,a magea:·
tuoaa ó más graciosa, más seductora y más digoa de ser
contemplada¡ menos aún se preocupa de protegerla contra la i_nt.emperie, de vestirla y ata viaria co~ desahogo y
comodidad, de proteger su cuerpo contra la rnclemencia
de precaver eua formas contra la deformación ó de BSt,:
gurar el funcionamiento expedito de eue miembros y de.
sus órganos; no: sedienta de novedad y de variedad deja á un lado la estética por elcanzar la extravagancia y
menosprecia la higiene pg,ra llegar á la variedad.
Una vez vestida, la primera preocupación de una mujer ea desnudarse. No_ bien !egresa de la calle, del paseo,.
del eepectáculo 1 su pnmer impulso ea desceñirse el coreé que la.ae.fh:ía, desabrochar el c~ello que la extran¡ula, desp?J~r el calzado que la mortifica, y suelta, deaceñi•
da, el pté Jugueteando dentro de la pantufla, reclinarse
en el canapé, columpiarse en la mecedora, descansar un
poco de tanta ruoleat.ia y de tania tortura y dejar tirado
el fardo de elegancia que llevaba á cuestas.
Con su c~mi~ta, su camisón, su corsé, !U cubre-coreé.
su enagua mterior, su sobre enagua 1 su falda, su corpi•

DD ■ IIGO 20 do AGOSTO do 1897

no, su manteleta, su sombrero, sus guantes, su sombrilla, su bolea de mano, su tarJetero, su bombonera¡ con
aue sortijas, pendientes, prendedoree,collaree, reloj¡ y eu
frasco de salea, una muJer vestida pesa veint~ ó trem~
quilos más que desnuda, ein contar el ouat.e, loa poeii•
zoe, ooinetaa, horquillas y demás perendengues indiapenaablee. Cuando una mujer dice voy á vestirme ee sabe bien cuando empieza, pero no cuando acabará y para
desnudarse necesita siempre alguieu que la ayude.
La misma profusión se obrnrva en el ornato y decorado de cada prenda de uso¡ en:e1 sombrero se dan cita todas
las floree de loa campos y todas las plumas de las aves;
en las faldas y corpiflos espuman todos los encajes, ondean todos loe volantes, flamean todoe loa liatones; en las
orejas y en la cabellera chispean constelaciones, en loa
brazos ee enroscan víboras de oro con ojos de esmeralda, en el seno descanean lagartija.a y escarabajos de ea•
ma lte, al cuello ee ciñen apretados y múltiples loa hilos
de perlas, loe dedos se adelgazan· bajo la presión de las
1ortijas y las ligas se cierran con medias lunas de brillantes.
La Moda parece que aspira á acumular en cada mujer
todas las bellezas naturales, toda la flora de loa prados,
toda la fauna de loa boeques, todos loa celajes del ere•
púeculo, todos loa iris y todas las nubes y todos loa
astros.
.
En punto á variedad no le deja jamás punto de reposo. Hace todavía cincuenta afl.oa una señora decía: mi
vestido de moaré, mi mantilla eapafiola, mi gorro de paja y lo decía diez afias seguidos, como boy decimos: mi
ca ea, mi rancho ó mi familia. Aquellas prendas eran ~ei Biempre las mismas¡ el vestido negro de moaré que fi.
guraba en la canastilla de donas, acompaflaba á la da •
ma li todas las funciones de iglesia, á todas las procesiones del Corpus, á todos loe péeames del Viérnee Santo y
la seguía :fielmente hast.a la tumba. Había faldas solariegas y mantillas tradicionales y hereditarias como loe
pergaminos nobiliarios. Como ni el corte ni la confección variaban y como la industria inveniaba pocas varíedade« de telas, un traje podía llevarse anos enteros
con propiedad y elt'gancia.
Hoy t.odo ha cambiado: en las telas giran todos los coloree como en el disco de Newton¡ la tistructura, la tez y
la consistencia de los tejidos cambian veinte veces por
afio : el catálogo de las telas ea más voluminoso que el de
una biblioteca pública; el corte y la confección aníren
metamórfoaia sin cuent.o, que parecen más bien, por lo
rápidas, lo bruscas, lo inesperadas y lo incoherentes,
convuli,iones epilépticas¡ las faldas ee alargan ó ee acor•
tan de un mee para el mea siguiente; loe talles se ahuecan
ó ee eakecban de una semana á. la oira; la manga ajustada
de antier fué ayer un globo de Cantoya y boyuna cabeza
de elefante. Loa sombreros pasan casi sin transición de la
caiegoría de solideo á la de tienda de campaila¡ unas
veces el calzado sube hasta media pierna como bota de
h úsar y osraa desciende, en equilibrio inestable, hasta abajo del tobillo; ei eu primavera privan loa coloree
vivoe1 en estío imperan loa pálidos, en oioflo loe gri·
saceoa y en invierno los obscuros.
Nada permanece fijo, estable, permanente; ee gasta u,na
eenora cienó doscientos pesos en un abrigo, lo usa dos ó
tres veces durante el invierno; al afio vellldero la moda
ha cambiado: tela, corte, adorno, todo ha pai.ado dt: 1110•
da y hay que abandon&amp;r intacta la prenaa ·y adquirir
otra.
Todo esto, estando muy mal, estaría muy bien, si en
medio de eea variación incesante y de eaa profusión inaudita, la moda l!e preocupara un poco siquiera de la comodidad, da la higiene de la mujer ó por lo menos se ina·
pirara en loe principios de una estética racional¡ pero Jejas de eso, lll capricboi:a deidad parece haberse encnado
con la higiene y con la estética Y habetlee lanzado un
reto altanero y brutal.
A la higiene, desde luego, porque ¿de dónde ha eaca•
do la moaa que el pie acaba en punta? y que el talón La
de reposar más al\O que los dedos? Consultemos con la
anatomía y la estatuaria y ellliB noE dirán que el pie es
más estrecho del lado del talón y que éste descansa á nt·
vel con la planta. No ha nece,ütiado más la moda para
p rescribir el tacón aho y la punta del calzado estrecha.
Se concibe que el calzado Minga hebillas 6 moños, que
ae confeccione con pieles más ó menos ricas, pero siempre flexibles y permeables; pero la moda no debió meserse á enmendar la plana á la naturaleza, enmienda que
tortura, deforma y enferma á quienes la aceptan. Hay
a lgo meJor que un pie pequeilo, y es un andar airoso, y
este andar airoso es imposible con el calzado ce.flido, de
tacón alto y acabado en punta.
Cuando de la forma del buaio se trata, la moda se vuel•
ve á la vez ioquiaiiorial y sofística; inquiait.orial, porque
comprime1 atormenta y atrofia contornos y órganos que
debiera prottger, d.ieefiar y conservar sanos y vig,)roeoa¡ y sofistica, porque para dará la mujer la apariencia
de una cadera amplia y robusta, condición necesaria de
belleza femenina, comprime y reduce á su más simple
t-xpreaión la cintura. La cintura de avispa, el talle de
junco no son bellos ni embellecen á la mujer, díganlo
ei no las Venus de Milo, de Médicie y todas las creacio•
nea escultóricas que encarnan y perpetúan el concepto
real de la hermoeura femenina.
l::H pasamos del boato á la cabeza, vemos á la moda per~
der todo norte y toda brújula. El peinado y el sombrero
ilenen como razón de ser el embellecer, protegiendo y
preservando ios órganos importantes contenidos en la ca
ja craneana y en parte también la cara. Ahora bien: ni el
peinad~, en general, es adecuado para embellecer, ni el
eombrero para aoiobrear ni abrigar. La trenza de Margarita y de Ofelía permiten s.dmirar la profusión y la
fineza def pelo; indicio, la primera de vigor y salud y la
segunda, de las cualidades superiores de una raza fina
Y bien cuidaúa; las monumentales construcciones que
la modl\ ha impuesto, fingen esa abundancia pero hacen
desconfiar de ella y d'a n faleo concept.o de la fineza; sabeo tlar á la mujer aspecto de hidrocéfala, hacen perder
ioda proporción y .ada relación entre el iamaflo de la

B:L MUNDO

cara y el de la cabeza y suelen acentuar las imperfecciones del óvalo del aemblant.e. Así, en vez de adecuar
el peinado á la fisonomía, obliga á usar tupé á las mujeres que tienen la frente chica, á alisar y levantar el copete á las que la tienen grande, pone castafia y molote
á las cabezonas •Y ~je interminables trenzas a las que
Sienen la cara larga.
Con el sombrero pasa lo mismo¡ it veces se dan cita y
entran en íntima relación una nariz r-,mangada y una
falda descendente de sombrero; otras veces ee ven chaparritaa coronadas de canastas de panaderos, ó paloe de
teléfono superados y decorados con cajas de pildorae ú
ollas tamaleras cubiertas con comalee.
·
La Moda lo ha sacrificado todo li la variedad y á la
profusión y ha paeado un rasero nivelador por todos loa
tipos de la belleza y todas las variedades del encanto¡
impone el talle largo á la mujer obeea ó el corto á. la al•
ta y arrogante¡ menosprecia tomar en cuenta las peculiaridades de cada persona para vestir á todas en forma y
~odo que sólo conviene á algunas, y olvida que las coudicíones de eeta,ura 1 robustez, proporción de las faccioº!lª, de los miembros, del cuerpo en general, deben ser•
v1r de base al culor, al corte, á Ja confecoión del sraje y
á la naturaleza del adorno. La crinolina convirtió en
ollas de pifiata á todas las mujeres de eeiatura media y
baja, y el traje de medio paaoen sombrillas á medio abrir
átodaslas mujeres altas y esbeltas, y ahora ee dibujan ojeras debajo de ojos saltones y se pinta de bermellón las
mejillas huecas de las caecadas de pecho.
~i la Mo~a quiei.era ser un poco racional y la mujer.
cmdara meJor sus rntereses en esta materia debería comenzar por preguntarse en qué consiste la belleza femenina1 por definir bien las ley~a de forma proporción y
armonía que hacen bella á una mujer y tra'~aria de sorne
t~r~e 4. ella. Si ae( procediera, la Moda sabría que su misión es velar la forma dejándola adivinar y queau fío supremo ea enmendará la Naturaleza, retocarla, disimularla, y aienuar sus errores y sus imperfecciones y 'lo
deefigurar y deformar el cuerpo humano.
Partiendo de .esta idea fundamental, comprender!a que
así como no se un ponen muletas á un manco. ni lentes á
un cojo, debe dejará cada mujer latituJ suficiente para
crear Is. moda personal, la que más conviene á sui:, candi,
~iones propias, la que más Ja embellece ó ador1..1a; dejaJaría envueltos en ancbaa corbatas 6 circuidos de hiIQB
de perlas loe cuellos de cisne y redimiría de loa cuellos
ingleses á las gargantas cortas y robustas· abullonaría el
talle de la mujt,r delg.t.da y aJustaria eÍ de la robusta·
abuecar!a la falda de. la mujer gracil y ent;allaría la d~
la mórbida; proporc1ona1fa el tamaiio del sombrero al
volumen de la cabeza y tirazarfa eue lineamientos en armon1a con el tamaño, dirección y forma de las faccio•
nes¡ crearía peinados altos y pequef'íoa, para las mujeres
gordas y bajas y dejaría ondular loa rizos y pender las
,renzaa da las arrcgantea y esbeltas¡ toleraría la cauda
solo á. la mujer magt:etuoaa y la falda corta á la graciosa
y bisbirinda¡ subrayaría con sombras la doliente ó t.étri•
ca expresión de lo_a ojos hundidos y acentuaría con carmín la salud y la vida que emana de las mejillas robustas
Las mujertis serían at-i, ó parecerían al menos1 más be:
l!aa y su belleza se oaten.tar1a mas armónica y mas auges•
t1va y no como hoy d?eparatada á v~cea, contradictoria otras y afeada las m6.s.
H~b~l'.a, bi~n ent.endi~o, leyes ó principios generales,
coud1c1onea 1ndumensar1aa de observancia forzoea corree•
pondieotea á leyes ge!leralea de la belreza femenina· to•
dos los ojos procurarían ser grandes, todas las bocas· pe•
queñae, rojas y frescas, todas las mano3 finas, iodos los
pechos levantados, todae la~ c~deraa voladas y todos los
bustos torneados; pero habr1a igualmente prescripciones
de observancia facultativa, mod.1ficacionea personales de
ciertos principios, notas propias y adaptaciones, de las re•
glas á. laa condiciones iodi viduales de ciertas personas convergieotee al fin supremo de la moda: aquil.1~ar la b~lleza
femenina.
l!:a aeneata le. idea ? ea sana y conducente? daría como
resultado el mul,iplicar el núwero de las hermosas y hacer más estimable cada tipo y cada género de belleza? Iucueationablemente si. Se llegará á hacer la reforma? Por
qué no? 3i en apariencia la Moda hace á la muJer en realtdad, la mujer hace la Moda, y bassará un poc~ de eeneatez para que cada bellt-za se estudie y, ee analice y se
componga ~1 surtido de figurines que mas convengan á
la naturaleza de sus encantos.
:Mas convien~ á la mGg~r ser bella que ser gomow. y
mRs cuenta le tiene esclavizarse á sus propios encantos
que á loa figurines de la Moda Elegante.
Agosto de 97.
DR. M. FLORES.
LA MUTUA

Otro pago de $2,000 oro • merlcano que con el
cambio sobre Nueva York, aon $4,790

Recibí de •The Mutual Life Ineurance Company of
New-.Yorh la suma de {$2,000.00) dos míl pesos oro
americano, en pag total de cuantos derechos se derivan
de la póliza número 565,~l, bajo Ja cual estuvo aseguf!'odO el S_r. D. Ernesto Z1egler, y para la debida constancia en m1 caracter de apoderado del albacea teatamenta•
rio, extiendo el present.e recibo en la misma póliza que
se devuelve á la Compafiía para su cancelación, en México, á 18 de Agosto de 1897.
Firmado,-J. GRt.ESHABER.
Certifico y hago constar que la firma puesta al calce
del documento anterior, ea de puilo y letra del Sr Jor•
ge Grieahaber, quien recibió ante m( la suma de $2 ooo
dos mil pesos oro americano, á.que se refiere el ex(¡)leaad~ documento. Doy fé. - M;éx1co, Agoaio dieciocno de
mll ochocienios novenia y siete.
Firmado, -D18Go BAz.
Un sello que dice Diego Baz.
Notario Público

NUESTROS GRABADOS
GIACOMO PUCCINI

"La Bohcme••

Creemos de gran oportunidad hoy que La Boheme obtiene éxiioe tan ruidosos en el Teatro Nacional, dar co•
mo nota complementaria al retraro que en otro lugar pu ..
blicamoa, algunos datos relativos al joven Maestro Pu•
ccini y á sae principales apartitoa; terminando con el
que inspira las crónicas de estos días.
Jaime Puccini, célebre compositor modnno italiano
nació en la antigua ciudad de Lucca, (Italia), el aflo d~
1864; es hijo del célebre compositor Puccini, autor de
varias composiciones aagradaa. En el · •1Inatituto Puccini," {* ) existe un busto de dicho compositor. Jaime
Puccini principió sus estudios en el Instituto Mueical
11Puccini.». Terminados, compuso una misa que fué
caniada en la Iglesia de San Paulino, de Lucca· después
siguieron las óperas «Le Ville)J y ccEngardo1&gt; p~ro la que
más fama le diera, fuá en ManonLe¡¡caut. estrenada en el
gran Teatro Regio de Turl'.n, el 1? de Febrero de 1803
y no en Milán, como se ha dicho. Poco después se repre:
sentó en Milán con gran éxito1 en el mismo mes y año.
La ópera mencionada ya ha sido representada en Ioglaterra, Eetados Unidos, etc. A.l principio de su carrera
musical, Puccini fué á ocupar el puedo de maellt.ro de
capilla de San Giorlamo y de otras iglesias de Lucca
hasta que fué contratado por la Casa uR1cordin para arre:
glar partituras de ópera á reducción de piano. En segui~
da compuso las óperas ya citadae, de las cuales es supremo broche La .ioherne.
La Boheme fué estrenada con bastanie Pxito en Tarín el l? de Febrero de 1896, y en Roma el 26 del mismo
mea; en el Rfgio de Turín fueron llamados qtiince veces
á la escena tanto P_uccini como los ~rtietas que deeempe •
ñaban la obra¡ á dicha representación concurrió Jo más
selecto de la arhiiocracia italiana, encontrándoFe ia du •
queaa Letizia, Isabel Verdi, Maecagni, Verga Costa Ca•
rrugati, Tedeacbi, Marcheiii, D 1 CuneviJle, Ci~chi 1• 1~ que
más llamó la atención en el estreno Jué el cuart Pto del
tercer acto, e.l quint.eto y el dúo final; los números que
fueron repetidos fueron la romanza de HChi ion &gt; acto
primero; el dúo de Rodolro y Mimí en el tercer acio. La
ejecución nada dejó que desear. El maestro Puccini fué
presentado á la duqueea Letizia durante el intermedio
del segundo al tercer act-o.
La mayoría de los críticos italianos creen que es inferior á Mauon, pero más hermosa lea parece La Boheme·
An Italia hay la creencia de que Puccini ea el suct-sor
Verdi.
Antes de terminar estos lijeros datos biográficos ma•
nifeetaré lo qne se cuenia q ,.1e dijo el inmor,al Verd.i al
autor de la Manon Lescaiit.
-"Os felicito por vueeira notable fipern y oa aseguro
que tenéis al frente un gran porvenir." Puccini ha lla•
madl.l la atención en Lucca por ene amores con la más
hermosa italiana que reside en aqt1el lugar1 llamada
El vira.
·
Para concluir esta anecinta biografía, diré que tenfa
un hermanú llamado CarloP1 muerto hace pocos afioe de
fiebre amarilla en el Brasil, también notable filarmónico.

d;

Ltrrs

ECHEG.ABAY ARAGON.

[•l Ko hay que oonrundirlo &lt;'Oll Juan Puccinf, comprndtor Italin.no
nncfdoen Cata11ia en li96 r mucrt:.oen 181',/,;; es decir, cuando PuNilni
:D:tucl\6 en Roma y luego en .Bolonia. CQmpm:;o sin éxito la
músk a religlo.c;a v de.-&lt;pu(ls operas escritas con gran facilidad que
agradaron al plH)IIC'o Ita.llano v le die ron Yerdadera popularidad
Ant.es de la edad de treinta anos habla hed10 representar má.~ de
treinta óperas entre las cunle~se eitan "Alejandro en la India"
·'Nlobc." ..El eru1..adn," "Los .\rabes en la Galin," ';Juana.de Ca.In is"
"Juana de Ar&lt;:o," •·La. novia Corsa." " Mah,Jna de E.-;eocia " " La
Reina de Ch ipre," "La Estrella de Xl\poles" y "Salio," tan Conocida en México.

nncta.

Con el próximo número de nuestro ::Semanario repartiremos á nuesrros abonados el
folletín correspondiente al mes de Septiembre: una novela tan amena y atractiva como
las anteriores.
Preparamos con toda diligencia un exp_lé.~dido_ ní~m_e1:o extraorc~inario cuya apar1c10n commchra con las fiestas de Septiembre
EL CASTILLO DE PETERHOF,
RESIDENCIA DE VERANO DEL CZAR al TODAS LAS RUSIAS

Con motivo de la actu'\I ¡,erm.anencia del Presidente
de la República :F'rancesa, M. Félix Faure, en el cas tillo
de Peterhof, creemos oponuno dar á conocer algunos
detalles de esta real residencia, á la cual están dirijida~
hoy día las miradas de todo el mundo.
. ~eterhof f'S,. sin duda alguna, uno de loa castillos más
hn~os d.el Umvereo, tanto por su arquitectura como por
au_a!tuac1ón topográfica. Casi todos loa miembros de Ja fam,harealr11aa, deede varias ~eneracioneaatrás bao puesto
todo em~flo y no han omitido gaeto alg11no para que
este ca~t1llo sea el más pomposo y bello que puede verse, y ciertamente han lo..,rado su objeto.
Desde hace dos siglos ésia ha sido 1a residencia de todos
loa gran.des peraonaJea que ee han dirijido á Rusia con el
fin_ de v~sitar á_la familia imperial. Pedro el Grande fué
qmen d1ó c_om1enzo al grandioso edificio. Catalina la eegunda y N1colás I cont.ribuyeron mucho parJ que Ja
?bra ee llevase á cabo. Otro tanto puede decirse de ta hi •
J&amp; de Pedro, la emperatriz Isabel, quien no omiUó ea-

•

�l!:L MUNDO

D0 ■ 1110

OOMUIGO 29 de AGOSTO de 1197

a9 de AGOSTO de 1&amp;o1

11:L MUNDO

-====-

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA,
37',000 :a:u.illas sobre lo@ Ill.ares.

Figuraos un jacalón cuyo piso se levanta del suelo como media vara y llega á corta
distancia de la puerta, ein mostrador, sin nada más que esa plataforma; Entráis á
comprar cualquier objeto, tomáis asiento sobre el borde de la tarima y así podréis ver
sobre el piso, tendidas todae las mercanciae que buecáie.
Sin apariencias lujosas, los establecimientos tienen toda clase de artículos, abani•
coa, sombrillas, pañuelos, eedae de espléndidas comhinacioneli de coloree; por cada
objeto pid~n precio e fabulosos y concluyen por darlo, en la tercera ó cuarta parte
del precio que pedían.
Después, si queréis visitare! centro del almacén, ee necesario dejar los zapatos, y
ya en el interior calcetín al ~neto y amonado sobre u·nos cojinetea os sentáis en el piso
acolchonado de esrerJ. y allí eeguireie viendo todo lo que ee oe antoje.

LAS CASAS DE TE.

toda de madera de roble, ha•
biendo tomado algulla par'8
en este trabajo ei l!.imverador.
A la entrada del castillo ee
t-ncuenna una gran sala con
viEta al mar y t,D ella venee
trescientos veintiocho cuad roe pintados por el conde,
Rotari, á quien C11hhna la
l::it'gunda lh1.w6 á su lado, A.
la izquierda hállase un pabellón cl.iineeco y á coot1nuación de este un ealón com•
plt'tiamente blanco en el que
se admira el retrato de Pedro
el Grande¡ sigue luego un 8&amp;•
Ión más, que es complew.mente azul. ~n el mü,mo pa•
lacio se levanta una esplé ndida iglesia, situada en el ee•
gundo piso y que tiene cinco
cúpulas. Beta iglee:a posee
muchas riquezas y está ee•
pléndidamt:,uie exorna da.
Detrás del caetilJo hay un
parquehermosíeimo, que t ie-ue una t-xwneión de varioa
kilómetros, en donde el via •
jera encuentra todo Jo que
1mede necesitar.
Tal es E.- l gran palacio en
donde reside actua1wen&amp;e el

fueno paracontinnar la obra
y contraW, al efecto, al gNn
arq1litecto Leblond para q11e
se i;,ncargaee de ella. Un ~x•
tranjero que se ene ,ntr.sba al
servicio ael gobierno ruso,
apellidado condt, de R letreli,
fué quien dió la forllla definitiva á la construcción. La
vieta que disfruta'el eap~cta·
dor que titme la Cortina ~10
penetrará e.ee grao palacio,
desie la parte alta del ed,ifi•
cío ea encantadora. Un canal anchuroeo, abierto desde
el mar hasta el cas¡illo, permite que loe barcos puedan
llegar á este. L':t.s caacadJe
formadas artificialmente en
el parque ofrecen un aapec~o
tan hermoso, que no hay pa·
labras con q•1e describir la
impresión que producen.
Esta ha sido obra exclm•iva del eecultor Koeloneki,
.quien presentó eu obra primero en plomo, y máe tarde,
cuando Pablo I se encontra ·
ba en el podei 1 cambió el
plomo por bronca. Además,
-en el jar1ín hay muchísimas
fuentee, que holgaría ennm'!rar. En la pJanta alta del
edificio hállase el cuarto d~l
c~ar Pedro. E:itá construido

i•f• de la R,pública France•

1:a, cornepondiendo t!U v1el•
ta al C,ar de t.odae la.e R ueiae y 11. la Emperat.riz.

7

1

)

$1 &lt;tastillo ae Peter}ior.-(;tctual resiaenda ae lb). ,:Z:eli¡i ,:Z:aure.
l. Pabellón de las Rosas.-2./slote del Emperador.-3. Oran Fuente en el Jardln.-4. Capilla real.-5. Belvedere.

Entrada la tarde, una casa de te es el lagar elt&gt;gi•
do para descanear y tomar un refresco.
El kuruma me conduce á. todo correr por entre el
pueblo gritando au.1 au.l au.l con voz chillona, capaz de
asustará cualquiera, se abre paso entre la multitud y ú
los colegas que encuentra en el camino Jc,s ealuda ama•
ble con su usual Ojall6 que quiere decir buenos diae,
buenas nochea 1 y cuanto puede expreearee en un ealudo.
Mientras tanto deefi 'an ante la vista inumerables casas, todas iguales de aspecto, negras por fuera 1 albeando
de limpieza por rlentro; unas má.e chicas que otras pero
eiempre idénticas.
Ya se va dejando la ciudad y empieza el campo, todo cultivado 1 dividido en lotes pequef'ioe donde crece
hortaliza siempre freeca¡ más allá la montaña y por entre los e6beltos pinoe, destácanee loe arcos de piedra, arcos eagrados, las escalinatas interminables, hasta llegar
á lo alto de la cima donde ee sitúa el templo. Por otro la•
do deecúbreee el terreno siempre montanoeo de la co1:ta
hasta perderse en el mar que la besa y acaricia.
Allí, bafiada por las olas, parte sobre tierra firme,
parte sostenida por ineetricable eequeleto de madera,
asiéntaee la alegre 1ea house.l De un lado tenéis eiempre
el hermoso pauorama de tierra; del otro la babia eem•
brada de sumpans pescadores, de juncos con velas de
bambú, ó de manta, de lanchas de vapor, remolcadoras
conduciendo á todas partee pueblos enteros 1 grupos chillones de mujeres trabajadoras, montones de ohiquil loe
·desarrapados 6 casi desnudoe, representantes de la última claee social, enegreoidoe por el carbón, que ban trasbordado á. loa vaporee.
Por donde quiera azulean loe kimonos y se mueven loe
juncos al golpe de las singa, remos deecomunalea batien•
do por la popa las eguas y en medio de todo esto una gri,eria terribl~ porque solo en el pueblo chino puede encontrarse otro tan ruidoeo y ensordecedor.
Este bullicio de la bahía ee observa desde loa varandales de la caea de té. Allí en amplio mirador abierto á
la playa alrededor de meeitsa de lacas rojas y sentado en
sillas de bambtí tenéis que esperar la at alancha de la casa
antes de poder tomar uua eoda, una cerveza do Tukio 6
una taza de té. Al entrar á. la casa de té un clac clac en
dietintoe tonos anuocia á. eus duefioe la llegada de parroquianos de cualquier ee:x:o edad ó condición qne eean.
Primero eale la mujer de má.sedadcon eu negra denta•
Una hermosura Japones.a
dura, deepués las más jóvenes, también con dentaduras
obscuras que las da un peor aspecto¡ en eeguida las
muzmés rieuefias y ágiles con eue altos peinados negros, loe pedazos de eu frente estrecha, eu1:1 ojo,&lt;:1 más pequefioe todavía, entran una por una, dejando sus zapatos á. la
puerta¡ luego toman.el sombrero, el bastón, la corbata, el cuello de la camiea del vi·
eitante, le registran loe bolsillos, le rf'g.-.lan uno q11e o~ro beso desabrido y por fin llega
una verdadera avalancha de muchachos tonauradoe, todos en distinto grado, unos con
.coronilla pequef'ía 1 otros con unas más grandes basta dejarles apenas un cerquillo de
cabellos de la frente á la nuca, ( la edad de cada muchacho se conoce por el grado de
la tonsura) al último traen el Chami.~en (especie de g11itarra) unos tamborcilloe de
madera y cuero, y unos palos que al golpear uno con otro producen un ruido metálico,
-constituyendo la orquesta japonesa y, en un cesto de bambú máscaras de la forma
más rara.
Veis desfilar todos eetoe reraonajes en ceremonioea proceeión antes de obtener el
refresco aolicitaelo, viene á la postre el refresco, pero ¡Oh sorpresa! véis un sifón de
,agua gaeeoea, otro de cuveza, la boteJla de wiekey y una bandeja con pastelee y ta.zas de té¡ entonces llega á en colmo la algazara de toda la familia: destapan la soda, se
·a rrojan sobre los paatelee 1 devQrá.ndoloa, y concluidos, piden más y más¡ deepnée to,can el rltamisén, bailan haciendo mil contorsiones caprichosas, manejan la careta con
maeetna, v todo esto acampa.fiado de una música contundente que hiere los oídos y os
divierte hasta cierto punto, pero os canea muy pronto.
Después viene la cuenta y entonces ......... cuidado futuros viajeros: en el país del
-criaantemum¡ fácilmente Ol dejarían sin ~n solo centavo¡ ea gente que pide diez cen •

•

tavoe, Y si teneis la fllaqueza de darlo.e, os molestarán tanto más cuanto más ·dinero les
proporcionéis¡ cuidado einó moderáis ene manifeetaciooee de aprecio y no evitáis que
ee apoderen de lo vuestro: volveréis muy pronto á. vuestro hotel 6 barco con loe bolsillos vacíos.

YII
LAS COMJDA~ EN LA FONDA

lü llegado la hora de hablar de 103 alimentos. He cenado en lbs hoteles y rei!tau •
rants del barrio exLranjero, elegantes y euutuosoe, donde teneis la etiqueta más rigurosa de loe dinil,g rooms, y ee necesario irá las ca~ae japonesas á tomar el chau-rhau, nom•
breque dan al acto de comer, sea en la mañana, al medio día 6 en la noche.
Pues bien, F11k11san me conduce á una elegante fonda
japoneea para turopeos, donde hay espejos, mesas de mar•
mol, eervicio á nuestra ueanza, comida bien preparada
Y. abundante; pero pronto advertís que no coméis solos,
s100 muy acompaDadoe: una muzm.é trae el trinche, otra
el cuchillo, otra la cuchara, otra la mantequilla, otra el
vino, pan 1 etc.; llega el primer platillo y toda la eervi.
dumbre ee sienta, rodeandooe y empizan á. comer como el
anfitrión, y en el mismo platillo¡ en un momento coneu
meo el pan y la mantequilla, meten la cucbara que pasan
de mano en man_o en el plato de consomé, y hablando su
í~oma como ei lo escupieran, eotran en alegre ¡:.!ática,
hasta que cansado de esperar bav que decirles ttoy6 ?,a•
du, q 1re quiere decir, vá.yanee! porque de lo contrario no
llegaría á vueetra boca un sólo bocado.
Esto es común en la vida de los hoteles japoneses; á
las pobres mimnht parece que lee agrada la condimentación nuestra, y por tal moLivo devoran cuanto ven, cada
,·ez que tienen la más leve oportunidad de eervir suco•
mida á loe extrangeros.
•

vm
POR LA NOCHE

Termioada la cena en el restaurant japonés fuime al
boulevar(l, la calle de loa teatro1:1, más ancha que Jaa de.

más y tan larga que se extiende del parque central áloe
Yoehivaraa, iluminada profusamente por variedad infini.
ta de farolee de todas formas y colores, que lleva 1 cada
cual, un signo para indicar el nombre de la casa.
A una y otra acera, sin límite marcado, ee ostentan laR
casas de comercio, pero especialmente jugueterías, donde ee agolpan loe padree de familia á proveerse de loa
juguetee má.e raros é incomprensiblea.
Las puertas de loe teatros se ven llenas de gente que
enLra y eale 1 y por donde quiera se oye música japone
ea, con paloe 1 tambores y cltmnisen. En la calle, el craccrac de loe zapatos 1 el grito incesante de loe kurumfls, el
pito plafiidero de loa ciegos que hacen el maaage al aire
libre, el arrastrar de las rondelaa de lata de los policiaa, ee
mezcla confueamente, produciendo en loa sentidos la im•·
presión de algo desconocido y con remedos mitológicoP.
¡Qué variedad de colores en los vestidos, auo. cuando
todos tienen una sólaformal ¡Cómo brilla el negro 'y fe.
nomenal peinado de las japonesas ó las calvas de loa ancianos que paeean aleg1eel ¡cómo ee perciben á distancia
las jícaras invertidas que llevan á fuer de sombreros Jos
kurumasl y ¡cómo resalta en ese baTatillo el albeante traje
de loe europeos radicados ó de paso en el Japón!
Al pasar frente á un teatro ee levanta un telón del Ja.
-Muzmé con chamisén.
do de la calle, dejando ver primerq el eecenario y en el
fondo la concurrencia en graderíae.
Suspéndese un momento el telón y rato después ee abate: este ee el anuncio vivo
ele la3 repreirentaciones.

Er; TEATRO

Df'jemos .i. Fukusán y entremos al teatro japonés. BJjo un portal de madera enverjado en toda eu ext.eneión con varillas de junco, ee abren á los lados dos puertas estrechas que marcan la entrada y salida del escenario; sobre el portal, que ea bajo y
achaparrado, está el foro 6 circo separado de la calle por el telón que ya dejo mencionado¡ al lado izquierdo de la puerta, tras un mostralor, apenas se dietingue la silueta de
un rapado boletero que coa asombrosa rapidéz despacha á los concurrentes, dándoles
en cambio de sus centavos unas láminas cuadradas de madera coa signos que indica1'
la localidad: son loe boletos .
Súbanse dos escalones y á la derecha, en el intervalo que sirve de corredor, la concurrencia deposita sus zapatos de palo q11e cuelgan por orden riguroso en una estacada sobre la pared, ó ee amontonan en filas sobre el piso¡ los zapatos, siempre 103 za.pa•
tos, dejadoe á la pllerta de todo&amp; las habHaoionee! Yo tuve que pagar cincuenta centavos por no querer abandonar loe mfos. Da3puée de este incidente me instalé en el
departamento mejor, en cuclillas sobre una estera, y mi primera impresión fué el re•
parlio de lo:,alida,les¡ un patio sin aillas don le aentadJl 6 acostados en todaa las poit-,

�_..;D,;o=•='="=G¿0_•...:9=--•-•~A--'G_o_cs_cT_c0---=-º--''--''ª:::9:c7'============== dE:::L'.'dM~U'.:N:'.:D~O~===== ============ === = = ==~•s~
también japoneses, uno educado en Inglaterra y otro en Francia. Entre loe barco&amp;
qne vimos figuraba el ccEsmeralda, » antiguo acorazado chileno que estuvo en aguas de
Acapulco, pere:eguido por los americanos cuando la revolución de Chile, y vendido
deepuée por este paie al Japón para eu guerra con Cb.ina: de' feliz memoria y de elegantes fo rmas, el aguerrido barco descansaba sobre sus an cla9 1 atracado á uno de l!IUS
muelles. Bajo grandes pabellones de ladrillo y láminas de zinc, repartidos con el mayor orden y acierto, estaban los talleres, fragua9 1 fundiciones, carpintería, eolderiae,
t.oroería de piezas deact&gt;ro, arm!ldores, y después las in meneas jaulas de fierro donde e&amp;
construyen loe cascos de loe buquee, militar y estrictamente reglamentado todo: notába•
s1 orden, aseo, actividad, regido todo por avezados matinoey por ingenieros japoneees.:
no ee advertía la mano del extranjero sino en 18 instalación, en la idea primitiva y nada.
más. El resto lo hacía ese gran pueblo, á quien en mucbo tiempo se creyó por eu roo•
deetia, humilde apariencia y tipo étnico, incJpaz de la eiviliz&amp;oión. En 111 playa di·
ques fecoe, ocapados por barcos en carena, aumentaban á tal grado el trabajo, que no
pudo arrE&gt;glarse allí la limpia de nuestra corbeta.
Después de naestra util y recreativa vi!1ita pasamos al edifüio del Almiranta1go,
donde ee nos sirvió magnífico luncb. Sobre una loma artísticamente cortada. parecía
como inc1 ustado el gran palacio. En su ancho pórtico y vestíbulo fiiuraban honrosos
trofeos y reliquias de la guerra. E l palo mayor de un barco cortado en dos por una
granada china, una plancha de protección aboyada por un proyectil, etc. Al terminar
la soberbia escalinata de magnífica cantera, destacábaee un gran cuadro representando la toma de Puerto Arturo, y deepuéssE'gt1ían amplios y serios· corrddores que daban ac:eso á loe ealones adornados á la europea. Eu el salón de recepciones se nos
sirvió antes de comer espléndida taza de té verde, costumbre japonesa qu~ noa agradó mucho, aun á los que hubi éramos deseado algún aperitivo espirituoso.
Después, con lodos los honores íuimoe ocupando nuestros lugares en la mesa, y
al terminar, el secretario, en correcto inglé11, pronunció una alocución en la que no&amp;
dió la bienvenida y brindó por nuestro Gobierno y por las simpatías que loe mexicanos inepiraban á su paíe.
Siguieron algunas libaciones que pusieron regocijados á nuestros amables huéspedt e, quienes nos acompailaron basta el bote que debía conducirnos á nuestra.
correría.
Pescadería en Yokoh•rr1•.

XII
turas, vefaee á. mil tipo'! japoneses de los dos sexos; on barandal de medio metro deal·
tura dividiendo eEtp. lccalidad de una s1gnr:da que en p lanoiliclinado Eube hasta tocar
el piso del tercer departamento, en forma de palco corrido en comunicación con el forn;
á no lado de é~ce, y oculta á las miradas del público1 está la di1ecordante múeica que de·
leita continuamente loe acostumbrados oídos de loe naturales f martiriza loe del re•
cién llegado extranjero. En el bn lo otro plano inclinado une todas las localidadeP¡
desde el patio á la última que me be atrevido á. llamar palco; todo lleno: apit'iado, de
gente que fuma, ríe, duerme, grita ó pelea, hace de aquel lugarpllblico un sitio de confianza familiar, ein miramient,oe ni preocupacioneti.
El telón siempre levantado, deja ver continuamente juE&gt;gos acrobáticos, E'quilibrie·
iae, domadores de fieras y comediantes. Las repreeentacione5 duran en las festividades hasta tres días con sus noches; en lm días comunes, toda la nocbe. De buena gana
dieponfame á atender la representación, tratábase de equilibristas que con limpieza
suma ejecutaban loe más delicados ejercicios; siguieron loe domadores de elefantes y
tigres, también dig::io de verse en lJs mejores circo3 del mundo, tirabajoe tofos admi•
rablee y perfectamente ejecutados.
Gúetale también al pueblo japonés el drama y la comedia euigénerifl, no copia para ello nada del extranjero, tiene sus autores y poetas dramáticos que interpretan tan
bien el idilio c mo el sp,inete y la trsgedia. Hay una cosa extrana: la mujer nunca
repreeen'8 eus papelee; los hacen en su lugl\r hombres disfrazados con trajes de carlc•
ter. Acompaiiadoe cierta ocasión de un inteligente intérprete 1 nos tradujo una mag·
nífioa comedia Japonesa que gozaba de gran prestigio y fama en todos loe dominios del
Mikado.

X
lDli:AS Gli::SEBALES

Paeaban los días y nuestra permanencia siempre halagadora en ese país, noe llevaba á curiosear todas sus costumbres¡ visitábamos loe templos buhdietae, asistíamos á las
cereQJ.oniae religiosas, presenciábam'Js loe entierros, recorrfamol!I loe cementerios 1 loe
hospitales y las cárceles. Daspués entré á. las aulas científicas, á loa areenalea, etc.
Allí se palpa el contraste extraordinario, el empuje soberano de una raza disímbola, antitética y contradictoria, pero en via de un progreso tan eficáz, que camina rá.•
pidamente á su engrandecimienio y alcanza en la actualidad el primer lugar antre todos loe pueblos del Asia.
La primera impresión que produce el Japón, es la de un -pueblo de monigotes in·
civilizados¡ se estudia y éntoncee aparece ,al como es: grande, ilustrado1 inteligente,
trabajador, virtuoso, valiente y susceptible de abarcar en todo tiempo la ci viliaacióu
más grande y el adelanto más notable en todos los ramos del eaber humano.
Si al lado de costumbres que causan risa se ven obras qne producon reep"to y admiración, y al lado de un fantoche que despreciaríamos con un puntapié ó á bastonazos, encontramos personajes dignos de reept,io, pero loe dos confundidos en el mismo
aspecto de cara, facciones, modales y trajee, es diHcil apreciar la diferencia de las clases. Solo un trato íntimo las hace distinguir.

KAMAKURA.. - LA CIUDAD DE LOS TE:\IPl.OS.

Esta población es pintoresca y graciosa sobre toia ponderación. Está situRda en.
una llanura, tiene avenidas anchas, y entre sembrados de arroz y loto gigante se destaca pomposa; álzanse aue soberbios templos siempre en lo alto, al terminar de hermosas escalinata!:', donde puede marchar ampliamente un batallón. Sobre una esplanada.
_evántase el templo al dios de la Guer,a, en forma de arco, ,eoordando el es tilo pom.
pe vano por la variedad de coloree vi vos y mezclados que lo adornan; una vez dentro.
del grande arco sagrado, unos cuantos escalones conducen al altar, donde la diosa.
madre de Bubda, en madera, bronce y cobre, sentada con los ojos bajos y ostentando
un botón en la frente, como insignia de la eabidurfa, ocupa lo alto de un dosel; abajoy un poco adelante está el arco de laca roja sobre mesa amplia de madera lacada con
patas artíetic1s en figura de dragones, Moliuras dora1ae de estilo churigueresco cu•
bren las paredes, y grandes pila~tras de bronce, terminadas en encarrujados pabello•
neP, llevan en su interior una lámpar.1 encendida, símbolo de perpetua adoración. A)
lado de la diosa y en el altar, un cuadro tosco de marfil fiiura. á un eer mitológico
arrojando chispas por la boca, ojos y narices, y asolando al pueblo enemigo; en actitud curioea descarga•su cólera, mient,ae que ampara con la diestra mano á un gue•
rreJo japonés, que lanza en ristre y cubierto de acerada cota de malla, de1eafía al in...
v~so_r. Limpia eetera de bambú acolchonada cubre todo el desmanrelado piso, y una.
v1dnera de papel formando puertas corredizas ó paredes traelúcidae, eegún se quiere,_
separaódaacceso á uncorredor obscuro, bajo, donde figuran coleccionadas comoenun,
museo, toda clase de armas antiguas y otras muchas que en la guerra con China quitaron al CólE:ste Imperio. ¡Qaé envidia hubiera despertado en un arqueól0go una visita á eee museo!
'
Descendimos la escalinata amplia y empinada del templo; en el primer descanso,.
á la derecha y á. la sombra de corpulentas palmeras, dos grandes piedras simulando en
mal acabada forma dos seres humanos de uno y otro sexo, representan los dioses de
la procreación, cuyo culto es proverbial en loe matrimonios del Japón; allí depositan
loe casados ofrendas consistentes en ramos de loto y botones de crieantemum. Dicho&amp;
dioses parecen ídolos no acabados de modelar por el cincel del artista.

XI
EL .ARSENAL DE YOKOSAKA.

Invitado para ir a Yúkoaaka, donde existe uno de los arsenales del Gobierno y es
á. la vez residencia del primer almirante, tomamos en Yokohama un tren, al estilo in•
glés por sus máquinas Y disl,ribución de carros. Cuatro horas á través de un camino
pint.oreeco, entre sembrados de té, algodón, viñas, moreras para la cría del gurnno de
eeda1 arrozales y bosques de pinos y mil otras plantas que adornan y sombrean todo
el terreno cultivado 1 cruzando túneles y atrevidos puentes, nos bastaron para llegará.
Yoko_hama. Para entrar al arsenal nos embarcamos en magnifica lancha, movida por
ga9ohna. Atraveeamoe un estrecho paso de mar, y ya del lado de la nlanicie noe dirigimos por una avenida limitada á. loe lados por jardines, hasta la Di~ección. Fondea•
ban en la bahía diez acorazados japoneses, construían se tres y reparábanee otros mu .
cbos capturados á los chinos en la última guerra contra el Imperio de Confucio. Nos
sirvieron de amables cicerones los oficiales de la marina japonesa y dos ingenieros,

Gran Hotel en Yokohama. - Un aampan á toda vela.

Volean del Fuji-Yama, vista de

Descendimos mtis y más hasta JIE"gar á. la eeplanada y una doble 61a de lámparas
de bronce completan la viPta artísticamente rara del templo. Por fín 1 nuevamente eobre !oe rinkicbá.e, avanza la columna de la oficialidad del «Zaragoza)) basta llegar al
pórtico del templo de Daibritzu, uno de los m:is notables del Japón. L~ distancia reco •
rrida ea de tres millae 1 y el camino en ascensión poco violeata. Acompafiábanos esta
vez, el electricista de á. bordo Wood, cuya humanidad peea cerca de ciento cincuenta
kilos. Sudoroeo el kuruma que lo arrastra, pide suplicante un ayudante, no podía con
Un enorme mol'"· Sugeto á. lae bromas de todos nosotros, le ayudan cuatro hombree,
Y solo así, en triunfal columna con el voluminoso señor á. la cabeza1 llegamos al pórtico del templo.
A uno y otro lado, delante de artística balaustrada de mampostería, las atléticas
figuras de dos genios desollados encerrados en jaulas de alambre, ostentaban su enro•
jecida mneculatnra, anatómicamente bien representada. U no era el genio del terror,
otro el de la ira; cubrían los como asquerosa lepra, bagazos de papel mascado que los
fieles arrojan desde fnna con objeto de obtener las g,acias de Daibritzu. Tienen esta
tmperstición: ei la bola de papel mascado se pega en el tronco, serán favorecidos, si en
loe brazos serán forzados á. grandes trabajos antes de conseguir gracia: si en las -piernas se verán obligados á repetidos viajes ant.ee de lograr ser atendidos por la diosa:
por ffn, si en la cara, sufrirán el peor de los castigos, porque entonces Buhda . no atenderá. á las súplicas del creyente hasta que hayan lavado su cara con la primera ag11a
del cielo que caiga al prim r día de lluvia, D:1 suponerse ea que el tronco del ídolo será la parte más llena de las milagrosas bolitas, y que la verja de alambre ter:.ga que
limpiare:e diariamente para dejar expedito el camino á. los ensaliva-loe proyectiles de
papel de arroz.
Dejemos á. los iTaonnd.os y desollados dioaee de madera y laca y de colosal altura,
Y penetl'emoe al recinto donde la gran estátua de bronce de la Deidad Japonesa contempla en el Nipón, como las pirámides en Egip,o, rodar Jo3 siglos y las g:1neracionee.
En uno de loe grabados que hemos publicado, figura la eEtá.tua distante unas cien va•
rae detrás de nuestro g1upo. Sobre pedestal de granito que el tiempo ha ennegrecido,
eoatiéneee la diosa sentada con las piernas cruzadas, los brazos á lo largo del cuerpo
Y las manos entrelazando eue dedos, de tal suerte que tocan las extremidades de los
pulgares. La paciencia, la concentracción del alma, la bondad y el sacrificio, resaltan
de la actitud de eeta figura gigantesca de bronce, forjada á favor de titánicos eefuer•
zoe. Las dimensiones de la f'ahltua son tales, que en las palmas de laa manos pueden
caber perfectamente diez hombree sentados¡ el botón que lleva en la frente como eítn•
bolo de sabiduría, 1.iene las dimensiones de la cabeza de un nifio. Hueca la colosal
figura, tiene en su interior e l templo, donde ampliamente caben cerca de treima individuos; en la cavidad que corresponde por fuera á la saliente de las manos y rodillas, está el arca del diluvio, según las tradiciones del buhdiemo. El arca es la gran in•
signia, después de la diosa misma, en ~a religión buhdieta. Ahora se trata de levantar
un t.emploque cubra á la diosa, para cuyo objeto dejamos nuestra limosna y apuntados loe nombres de loe ofi ciales y médico del primer barco de guerra mexicano que
en aquellos remotos mares hacía flamear la tricolor insignia del Anáhuac.
Pardeaba ia tarde y nuevamente nuestra columna de rin kichás emprendía el ca,
mino de bajada á. la estación. )Ir. Wuod 1 te meroso de que el descenso hiciera rod1r á.
su kuruma 1 pide esta vez á los otros que moderen la velocidad d~ la marcha, de suerte ea que á la ida empujado y al regreso atrancado, llegó eano y salvo el humorista
mecánico y con todos nosotroa1 al tren primero y después á Yokohama.
0

Yo■ uvara.

XllI
\'IA.JE

Á.. TOK[O,

A unas treinta y cinco millas por tren hacia el Norte .ie Yokobama queda la gran
ciudad capital del Imperio.
Hace treintaaiics era asiento del pontificado bubdista, unido hasta entonces al Mikado que residía en Kioto¡ de allí el significado de Tokio y Kioto, que quieren decir,
la primera 1 ciudad capital del Este, y la segunda ciu::lad capital del Oeste.
Dasde esa época el Mikado sep!Lró de su g,1bierno al b11hdisrno y corno soberano ab.
eoluto instaló sus reales en Tokio, el antiguo Yedo. Da en,oncee data el positivo adelanto en el remoto pa(s de Oriente, que favoreció industrias, instrucción pública, arkis
y ciencias, alcamando hoy pasmosos progresos. aunque como incomprensible país de
los contrastes, encaéntranee á. cada p3eo allí las aberraciones máe: sorprendentes y chuecas qne pueden caber eo la imaginación.
Tvkio es más extenso que París y un poco menos que Londres, pero la de@propor•
ción, el estilo artifi..:ioeo y raro con que esti repartiJ.a la població'n, la hacen única en
su género, y la eingularitan entre todas las populosas ciudades del mundo.
Si~ ve el plano 1 aparecen tres gr~ndee clrculos que figuran un triángulo; uncir•
culo hacia el Sur y los otros dos hacia el E9te y el Oaete, cnresponden á. elevaciones no•
tablee del terreno, el del Sur ea palacio del Mi ka.do¡ el del Este, la Universidad y &amp;cuela de instrucción superior, y el del Oeste, el Museo y Jardín B:&gt;tánico; lo demás es
la población japonesa, que 19-ueetraall{ como en todas parces, sus angostas callee y sus casas achaparradas de il:'jas negras, limpias con apariencia de sucias, ,ristes como atau.
des, curioeae como todo lo del Japón.
El palacio del Mikado, suntuoso castillo de cantera, se levanta airoso en la cúspide
de ~l.!l.a boscoea colina diez veces más grande que la de Chapultepec; rampas medio
cultivadas y parques de ceeped, conducen del castillo á. la falda de la colina circundada por una espesa muralla de granito, que se eleva á unos veinte metros sobre un
foso profundo que tiene unos cincuenta metros de anchura. Síguese después al derredor de este foso una extensa explanada, donde repartidas en magníficos cuarteles se
instalan las tropas del Mikado de las tres armas, caballería, infantería y artillería; á
esta eeplanada rodea otra muralla doble de granito y otro foso de esta segunda mura•
lis y del foso hay otra esplanada donde se levantan los M:inisffiriosc &gt;Dstruidos de cantería también, y ostentando los más soberbios estilos de arquitectura. Todi\VÍS circundando esta nueva zona de edificios, hay otro foso y otra muralla igual á las anteriores. Síguenee loe edificios del kencho (gobierno local, municipio, policía, etc ) y los
de los representantes de las naciones, como el suntuoso hotel imperial, y por fin rodea á toda esta serie de fosos y murallas, la gran muralla doble con puentes levadizos
Y espesas y toscas puertas que cierran á las seis de la tarde, dejando solo abierta una
para entrada comun. La gran muralla tiem; de diez á doce millas de circunferencia.
. Fuera de e~ta gran °:1u, alla está la población pur~mente japonesa que pulula y ee divierte, que gnta 1 que vive en fin como un pueblecito de locos ó desquilibradoe con
a11 aspecto de miseria y eu caracter aparentemente imbécil.
( Cl;ntinuará )

�Isa

EL MUNDO

DOMINGO a9 de AGOSTO de ,89-,

DOMINGO a9 de AGOSTO de 11197

,

EL MUNDO

por el jóven maeetro, y no ví eu ópera el sábado. El domingo, la opinión, la barbulla entusiasta, el diálogo callejero, decían el triunfo del epartito en México. Concurrí en la noche, y adoré con todos.
Las anteriores frasee dicen más que mucho que se pudiera expresar acerca de la obra.
Conocíamos ya al autor de Manon. Habíamos oído,
en esa filigrana, en la que no podemos olvidar á Libia
Drog, algunos gritos realistas. Ahí estaba el maestro
.nuevo, el músico de veinte af'ios, con su preocupación
por las combinaciones y loe artificios; ahí estaba ofreciéndonos un arduo bordado de notas. P.iro á veces cala
sobre aquello el sol y surgía de aquello el alma; á veces
triunfaba la vida ........ .
En la B ohemia el triunfo fué completo. La vida surge, aterida y blanda al principio, al rayo ictérico de un
sol vernal; despuée, en su manifestación única y suprema: el amor, florece intensa, y por último, en eu aspecto más tremendamente natural: la angustia, gime, solloza, grita...... con gemidQB y sollozos y gritoe do inmensa b umanidad ........ .

***

El idilio ea sencillo. La poe~fa anda por ahí. Hay una
b11bardilla llena de versos, y loe versos llaman al amor
en una de sus forinae más embeleeadoras. Una muchacha del arroyo; una muchacha del taller. Corre y canta
cuando hay sol, y una noche, en la sombra, ee encaen•
tra con el poeta. Se aman porque sí: son •loe almas infantiles y á las almas infantiles ee cuela s:empre el
amor...... Pero Mimí ea coqueta: gusta deque ee abra an-

te loe otros el caliz bermejo de su boca; ríe mucho ...... y
el poeta siente celo@ ...... Ya van á llorar...... muy pronto, cuando el frío clave en el pecho de la chiquilla sus
agnijonee de hielo y la muerda y la destroce ...... Ya viene la toe...... Sí, Mimí ea coqueta, es cierto; pero está
malita. Dejó el nido del poeta y afuera la aealtó el cierzo, tan ruda, tan rudamente, que al fin torna á la buhar•
dilla ...... Ahí no hay estufa, pero hay calor, porque 1'8•
volotean muchos euefioe de artista... .. . Solo que el amor
va á lanzar su postrera llamarada. El poeta perdona,
pero Mimí ee muere. La mata la nieve. C.Smo tose y quá
pálida está Dios mío! ...... No, ese leve rojo de loe pl·
mulos no tranquiliza. Antes no lo tenía así, tan einies·
tro por su contraste con el bietre de sus ojeras ..... . Cuan
otro aquel sonrosado que llenaba eu cara, su carita de
princesa de bisc·1it, cuanio reía ante el redoble loco de
loe besos del poeta ........ .
Que fué á hacer al arroyo ......... No estaba bien ahí...
con el pintor que arrojaba loe pinceles para bailar, cc1n
el filósofo que decía absurdas cosas con tanta gracia..... .
con su poe~a que la amaba tanto y le recitaba tantos
versos? ......... Estaban pobree: pero muy alegres....... Que
ferias aquellas! Te acuerdas Mimí cuando paseabas tu
terso fragil mal envuelto en el usado chal, por el estruendo de aquellas feria1,? No había con que pagar el almuerzo......... pero qué. No por eso se callaban las risas........ .
P.igab11 alguno al fin. C.:imo? QJien eabe ......... ~ra lo de
menos ........ Y para postra besos.
Pero Mimí se muere, se muere de tos. . Dios mío que
vidriosoidad de aquellos ojos q•te siempre cantaban diana;

Glacomo Pucclnl.

"La Bobeme" de Pnccini
Acontecimiento artístico.
Los Impresarioi que traen de cuando en cuando al Na·cional compafíias de ópera italiana, hacen regularmente
lo contrario de lo que deberían hacer para el éxito de
sus esfuerzos y el logro de sus intereses. Dejan la parte
más sabrosa del bollo, la crema del pastel, los estrenos
de porvenir, en una palabra, para el fin de la temporada
teatral, una temporada valetudinaria y triste que ya no
t iene remedio. El procedimiento contrario es sia duda
el prudente y recomendable: cautivar al público desde
la primera representación, embelesarlo, domef'iarlo, deslumbrarlo. El querido monstruo veleidoso acudirá después á la cita, lleno de avidez y de complacencia; eerá
indulgente y no escatimará el aplauso.
Oh! ei el empresario de la acmal compafiia italiana hubiese comprendido esto, cuan otro sería el éxito de su
temporada artística. La compafifa franceea que precedió á la del Sefior del Conte le era á todas luces inferior.
.Ko había pues que luchl\r con su recuerdo demasiado p1óximo. Los artietae de que hoy dispone nueetro
antiguo conocido el ex-representante de la empreea Ma•
ggi, valen mucho y no porque sean grandes artistas: ninguno eobrepasa los límites del talento para entrar á las
amplias y azules esferas del genio, 1Lno porque son todos
jóvenes de buena voluntad, pletóricos de entusiasmo,
estudiosos y pródigos de eu tesoro. Les ea desconocida
aún la matrería, que escatima cuanto puede el esfuerzo.
Porqué pues, con elementos y antecedentes tales, y conocida la firme afición de la gente acomodada de Mé.xico á la ópera, la actual temporada del Nacional hase
visto tan poco favorecida? L a B oheme ha venido, con
sus éxitos ruidosos y continuados, á responder á la pregunta, de acuerdo con lo que decíamos al principio: por
que se dejó para el fin lo que antes hubiera embelesado y conquistado de una vez por todas nuestro dilettantismo y hecho fructífera la etapa teatral.

..

**

(! abeza ae estuaio.

Pocas, muy pocas veces, la aprobación de º!.!-estro público ha sido tan uná nime y ruidosa como ahora. Entre
los inteligentes habría cierto Parti pris con respecto al
1lStr~no y un amigo nuestro, muy inteligente en verdad,
nos decía: De intento y á pesar de mi pasión por la mú11ica nueva no quise acudirá la primera representación.
•Sé de sobra que esta música no encaja en ciertos
moldee y no era en mi concepto apropiado el que escogió Puccini para su nuevo epartito. Escenas más ó menos triviales de Henri Murger, autor de una obra
muy discutida, en que lo cómico es escollo formidable,
no me parecieron idóneas para encuadrar la obra. Temí

Escenas de •'La Boheme."

�DOMIIIGfJ 29 de AGOSTO de 1&amp;97

EL MUNDO

154

qne flacura la de aquellos brazos que tan bién se enreda•
bnn al cuello del cantor!
Mimí se va ....... ,. Rodolío, es en vano que veles la vi•
driera para que no entre el sol. Mientras tu solicitud ha
ido á. procurar la sombra, la sombra que cobija Jae agoniaa, Mimí ha partido, Mimí ha muerto ......... Ya solo
su cadaver aguarda tus besos. Adios cancüonee, adioa
bai les locos, , adioe b ellos versos, adioa madonae, adioe
paradojas ......... Loe artistas lloran. Va jaula de pajaroe
yu no se extremece con el crujir de las joyantes alas.

Y todo eso va diciendo la múeicai cuchichea en sus
primeras escenas las palabras de amor, mientras se bue-•
ea la llave perdida -pícara llave- q11e abre dos corazones en medio de la sombra -Dtspuea grita, rié, parlo-

tea, ee empolva del oro del B&lt;'l, en lae callee del viejo París, ee disloca de risa en la verbena, gime dulcemente
amonestadora al oído de loe nifi.oe malcriados que en la
feria quieren robar juguetee; tiene arranques infinitamente humanos en los duoe apasionados de la florista
y del poeta, y siempre ineiouante, siempre ductil, siem•
pre autil, va, viene, gira con el vértigo de aquellos corazones locos, se querella con la angustia de Mimí que se
sabe censurada, por que es coqueta;canta triunfal cuando las nubes de los celos ee disipan un poco y torna el
amplio cielo azul¡ se queja del fria qlle entume, después, de la toa que sacude el cuerpecillo fragil, y por fin
rompe ell el sollozo desesperado del supremo duelo.
Y la vida pasa, pasa á traves de todo aquello, palpitante y diáfana.
Oh Maestro!

Para la Srita. Elisa Best.

SONETO.

¡Querer ó nó! ¡La alternativa ea esa!
Para smmentar quizá mi desVarío,
A veces, dando tregua á tu desvío,
Fijas en mí tus ojos de turquesa.
¡Y tanto, tanto tu mirada expresa
Que á un mismo tiempo creo y desconfío!
¡Si yo bien sé por infortunio mío,
Que cuando vende Judas también bésa!
Hace tiempo que agua1do con zozobra,
Soportando esta fiebre en que me inflamas,
La gran rebelación á que yo aspiro.
¡Habla! ¡no temblaré! ¡completa tu obra!
Tu no querrás que sufra yo 'si me amas
Ni que euefie en tu amor si odio te inspiro!
Agosto de 97.
B. Rnts (h)

EL CULTO DE LOS OJOS

LindaMontanari, se ha excedido á si misma e.n esa embelesadora obra de Pucoini. No eoí'iaríamos de otra suerte á Mimí. Que bien ha sabido arrullar, que bien ha sabido reir, que bien sobre todo ha sabido llorar.
Vuestra muerte, señorita, puso muchas Ugiimae en loe,
ojos ......... Encantadora siempre, particularmente encan•
tadora hoy, ya no pensaremos en la amable muchacha
de Henri 1\Iurger sin veros á vos con vuestros radíantee
ojos negros, sin oir el timbre blando de vuestra canto.
Habeie creado para nosotros á Mimí. Que el arte OE ·
bendiga!
RIP-RIP.

1

NOX.

CANCION DEL AIRE

¿Estás tristt? ¿Porqué hay en tu frente.
Doloroea 1 ideal palidez?
¿Porqué abates tus ojos do tiembla,
Una lágrima lenta, porqul!:?

[Versión del francés por J osé Garcia Rodrigue?,.)

MARGARITAS.

Margaritas que fuisteis lozanas,
Aunque muertas eet.eie, siempre os guardo ..... .
¿No te acuerdas, oh nifia? una noche
lfo las diete, y pensé en las que Fausto
Contempló deshojará su amada,
Quien, incierta, medrosa v temblando,
Del amor infinito el secreto
Pudo hallar en loe péf.aloe blancos.
Trasponiendo el dintel de tu puerta
Yo pensé interrogarlos, acaso
Revelarme el misterio podrían,
De tu alma escondido en lo arcano.
Cuántas veces me engaña el deseo,
Cuando estoy silencioso á tu lado,
En tua ojos radiantes que eueñ.au
Un destello de amor esperando!
Y, perdona, paréceme entóncee
Que sus luces me dicen: Te amo ..... .
Si no ea cierto, jamás me lo digas,
Preferible ea por siempre ignorarlo.
Y llegué á mi aposento, ya solo,
Da la luna al reflejo azulado,
L 11ego quise arrancar á tus floree
El siniestro ó dichoso presagio.
¡Qué emoción tan profunda y qué miedo
Dominóme al instante; á mis labios
Las llevé hasta dejarlas marchitas,
Y aunque muertas están, yo las guardo!
¡Cómo no he de guardar esas floree
Que tomé, con dulcísimo halago,
De tu mano aristócrata y blanca
Cual las nítidas flores del nardo!
J osÉ }I. Ocao.4..
México Agosto de 1897.

•••

¿Te torturan las grises noetalgias?
¿Resucitas recuerdos de ayer?
¿O te amar!{a pensar en ternuras,
Ternuras pasadas, que no han de volver?
Maa ...... no llores, apoyaen mi hombro
¡Oh, pálido lirio tu pálida sien
Y palabras que sean en tu oido
Ternura y consuelo, muy bajo diré;
Mira el cielo, la luna ha surgido.
Como flor solHaria, ella es
Una novia que riega azahares,
Por do pasa: los astros ¿uo ves?
Cuando riee cariñosa y tranquila
Es el alma, por ti, azul edén ......
Vuelve á mí tus pupilas en ellas
Loa luceros que pasan veré.
¿Porqae esquivas tu boca? En un breve
Suspiro callado, tu nombre diré;
Dáme el alma en la flor de tus labios,
Dame un beso mi amor, tengo sed!
En tus ojos sorprendo ternuras
Del idilio que ha tiempo eofié,
Y me dicen que es eierta mi dicha
Y me dicen que me amas tarr.bien.
Son crepúsculos de oro y tristeza
Por do pasan loa euefios de ayer,
Son la luz que acaricia y consuela
Desventuras del tiempo que fué.

Más no llores, apoya en mi pecho
¡Oh, pálido lirio, t.u pálida sien ........ .
¿Estás triste? ¿No me amas? Entonces,
¿Porqué aufree, mi vida, porqué?
Bolivia Valle.

Agosto de 1897.
PROXIMIDAD DE SER AMADO,
(De Goethe) .

En tí pienso, bien mío, si el sol al nacer dora
Las olas de la mar,
Si miro de la luna la lumbre tembladora
sobre ellas rebalar.

¡ Al aire, dios potente que encrespa el oleaje

y azota los inviernos,
alado dios qlle torna fecundas las florestas
y armónicos loe versos,
salud! ea el gran numen que viste loa espacios
con su celeste velo;
él es 81 dios furtivo que dice á los amantes
((He ahí tu dulce sueflo. ,,
El es quien flotar hace loe rojos oriflam89
que empufian loa guerreroa,
y revolver en torno del cuello de la hermosa
la mata de cabellos.
Por él las aguas vienen en bienhechoras nubes
á fecundar el suelo¡
por él á loe sentidos del eof\ador levanta
su olor el campo entero.
El mece, de igual modo, la hierba en las colinas,_
la flola en mar incierto¡
es hálito que envía la selva á los pulmones¡
es sér dtll universo.
Está de sus dominios, en las regiones todas,
presente á un mismo tiempo,
á renovar la vida de bestias, hombree, oosqutie,
de cuanto tiene aliento.
¡Y sólo, alegre canta de las perennes fuerzas
en el glacial concierto,
errante como el alma, como las alas, libre,
como loe ojos, bello!
Agosto de 97.
SuLLY PRUDHOMKENEGRO

Estoy triste, verdad¡ vano es tu esfuerzo
Cuando llena de afecto y de ternura1:1
De mi existencia el mal curar procuras,
Porque, á pesar del sol, el universo
Tiene noches obscuras, muy obscura!!.
Pero no pienses nunca que al olvido
Puedo llegar porque su luz irradie
Otro amor en mi pecho dolorido:
¡Cuando tú consolarme no has podido
Ea que no puede consolarme nadie!
Mas no eufra9, mi bien, por mi amargura.
Esta angustia, esta pena indefinible,
Ea ley de Dios, que me formó sensible.
1W tristeza ea un mal que no se cural ......
¡Estoy triste por todo lo imposible!
F. RIVAS FRADE..
PAX ANIMAE

SONETO.

Hazme llorar! que importa! Ya amanece
En mi alma sin goces y sombría;
La noche del pesar desaparece
Y lleno de esplendor se anuncia el día.
Tornan las ilusiones, y florece
El árbol de la mágica poesía,
Do entre sus brazos, lánguida se mece
En un nido de amor, el alma mía.
¡Hazme llorar con tu último reproche!
Ya de nuestra pasión llegó la hora
De que ee cierre para siempre el broche.
Otra alma, de la mía redentora,
Hace surgir del fondo de mi noche
:Las luces sonroj:jadae de la aurora.
Agosto de 97.
QuJRINO ÜRDAZ.

Te veo, cuando el polvo levanta en el camino
Nube que huye veloz¡
Y cuande en noche obscura perdido el peregrino
Al viento da la voz.
Te escucho cuando espiran con bullicioso eairuendo
Las ondas á mis pies,
Y cuando calla el bosque y su silencio atiendo
Con ávido interés.
Contigo estoy, conmigo estás, aunque muy lejos
Te encuentras ¡ay! de mi,
Del eol de ocaso mueren los últimos reflejos ..... .
Si estuvieras aquí!

DOMINGO 29 do AGOSTO DE ,a97

No me hableie más de dichas terrenales
Que no ansío gustar. Está ya muerto
Mi corazón, y en su recinto abierto
Sólo entrarán loe cuervos eepuicralee.
Del P-'Bado no llevo las seflalee
Y á veces de que existo no eatoy cierto,
Porque ea la vida para mí un desierto
Poblado de figuras espectrales.
No veo más que un astro obscurecido•
Por brumas de crepúsculo lluvioso,
Y, entre el silencio de sopor profundo,
Tan solo llega á percibir mi oído
Algo extraño y confuso y misttrioso
Que me arrastra muy lejos de este mundo.
JuuA~ DEL CA.SAL.

- «Sabéis, me dijo, qué sentido nuevo pueden dar á
nuestra vida una mirada ó un gesto? Somos semejantes á
nifios que trazan sobre la arena figuras inconsistentes y
frágiles, más un sólo movimiento de nuestra alma puede
dará. esas figuras la vida eterna que eofíamos.n
Marchábamos por la avenida de árboles, donde la som·
bra del atardecer parecía acompañarnos con una risita
de vieja, y en medio del día que declinaba, él hacía grandes gestos, como para evocar las cosas desconocidas, en
tanto que sus dedos se agitaban con fiebre y buscaban so•
bre cuerdas imaginarias el ritmo de sus palabras.
- 11Habéis leído alguna vez en el fondo de toe ojos que os
han mirado? Las tardee saben decir muchas cosas miste•
rioeas, pero en loe ojos es donde buscarse debe la filosoffa y la harmonía del mundo. Una mirada habla más ampliamente que todas las meditaciones de loe poetas, y no
sabréis vivir sino cuando bayaie aprendido á bu!!car esa
revelación qne loa ojos ext.eriorea pueden d~roa, mas solo
que esté vueAtra alma atenta á las palabras que ee pronunciaráL.
«Yo qne os hablo he visto muchas veces en ojos de mu•
jer el reflejo de mi pensamiento todo y de todo mi dolor,
h e vi!!to un infinito en qne pasaban, en caravana, mis
ensuefioa, y cada vez, de ese más allá he vuelto más pensati vo y más espantado de las cosas que no sabemos. Loe
ojos de mujer son como luces que .se tifien de loa coloree
de nuestra vida de mafiana 1 y en ellos podemos ver to•
dos nuestros duelos y todas nuestras alegrías.
uPensaie acaso que estoy loco y que mi i.naginación dibuja en mí formas semejantes á aquellas que loe niños tra•
zan sobre la arena y de las cuales os hablaba hace un momento. Pero vos mismo, ¿no habéis ido nunca más lejos
que esta existencia superficial y vulgar de vuestro cuerpo, para no haber sentido alguna vez todo eso que de irevelado misterioso se esconde en cada sensación de vues·
ira carne? Habéis compreodi1o todae. las sutilezas del
f!ilencio, habéis visto vuestro rostro y sabéis que forma da
á vuestro espíri~u cada uno de vuestros gestos? No ríaie
de las cosas superiores que no comprendéis sino á me•
días, 9ntee bien mirad en vos mismo para descubrir ahí
el pensamiento humilde que tal vez revele vuestra vida.
Preciso ea buscar con dolor la palabra suprema de donde
la verdad surgirá inmutable. Está ahí esta palabra, en la intimi dad de nosotros mismos. Ahí está como mendiga que
no osa mostrar:1e, y es preciso que alg" exterior nos coja
de la mano para llevarnos hacia ella. Nuestra ignorancia
y nuestra debilidad ponen trabas á nuestros pasos¡ ea
preciso qne una fuerza de lo alto nos impulse á través de
las tinieblas. Y loe ojos esMn ahí para guiarnos y no loa
vemos. Nos lamentamos como nifi.os extraviados, en tan •
to que en el fondo del cielo brilla la divina e~trella de la
esperanza y del amor. Una sola mirada iluminar podría
nuestro destino, más inclinamos la cabeza hacfo el polvo
de la ruta donde se arraEtra la sombra de nuestros pecados.u

Y prosiguió en voz más baja:
- uOonservo con pasión como un amante, todas las mi·
radas que he podido sorprender y que tenían en sí algo
de esos i)aísee sobrenaturales á que querríamos todos
á ciertas horas llevar nuestros deseos y nuestros amores,
para abrevarloe de sol. Loe conservo, cuidadosamente
los guardo, muy en el fondo de mí mismo, y en los mo•
mentoa de lasitud, loe consulto y me repiten las palabras
que ya me han dicho, las buenas palabras de recogimien·
M&gt; y de paz.
uNo debemos engastar los ojos como joyae, ee preciso
amarlos como mujeres á. las cuales se contarían todas las
aoguetiae.
uEs necesario amarlos porqne rnlo ellos pueden condu•
cimas á través de la noche y cuando nos detenemos en
las encrucijadas de nuestras dudae y nos preguntamos
con lágrimas por cual camino arribaremos á la luz, en
ellos solos es donde podemos leer nuestro porvenir y la
certidumbre de nuestras vía1.1.
uLos ojos! Cuántas veces he llorado pensando en toda
su piedad desconocida, en su inmensidad de tristeza ante nuea,ra fragilidad y nuestra inquietud! Ellos nos
alientan, ellos nos fortifican. Ellos nos ensefian todos los
misterios del amor. Porque el amor no está ni en -la car•
ne ni el alma, el amor eat.á en loa ojos, ~n loa ojos que ro•
zan, que acarician, que resienten todos los matices de las
sensaciones y de loe éxtasis, en loe ojos donde loa deseos
se magnifican y ee idealizan. Oh! vivir la vida de loe
ojos, donde todas las formas terrestres se borrran y se
anu lan; reir, cantar, llorar con los ojos, mirarse en los
oj o1:1, ahogarse en ellos, como . Narciso, en la fontana! n
Lloraba al decir esto, con todo el sufrimiento de sus de·
seos erctízados lloraba dulcemente, con un aire de resignación dolorosa y su cara flaca se divinizaba de pasión.
-11Ohl prosiguió, ya soy un viejo y nunca he conocido
el amor tal cual loe hombree lo comprenden. Y bien, sien•

155

EL MUNDO

to ahora que algo me falta; y si lloro es porque toda la
miseria de mi vida se me sube al corazón, es que me siento incompleto y muerto y ya más allá de la vida! No he
conocido el amor, no be querido, no he osado. He guardado fielmente el culto de los ojos y eso me ha bastado
en toda la extensión de mi juventud. He conocido todo
el amor de loe ojos, más nada he sabido del amor de la
carne. Por esto lloro algunas veces, mas por es~ también,
ver he podido más lejos y más alto que muchos otros y
he conocido en todos sus matices las ternuras y las be·
llezas misteriosas de la vida interior. Esta vida interior
la he observado, la he contemplado, la he recogido en
loe ojva y torno á ver ahora con el recuerdo de esas miradab y de esos amores purísimos que han santificado todos mis deseos.
u He pa!!ado mis afioa en buscar en loe ojos, todo eso
que loe otroa hombree no pueden ver,
•
uLentamente, doloroeamente he descubierto todos loe
iir:1 rcmecim ientoe iofinitos que en ias pupilas ee eternizan. He envejecido, he usado mi alma en la persecución
del misterio, •y ahora mis propios ujos se han apagado;
han arrebatado poco á poco todas las miradas de loa otros
ojos y no sfln ahora ya mas que un espejo que refleja to ·
das esas muadaa que volaron, que se anima solamente de
una vida múltiple y agitada de tentaciones desconocidas.
Y esta es mi inmortalidad, Porque yo no moriré y vivirán mis ojos, porque no son míos, porque loa he formado
de todos loa ojos, con todas sus lágrimas y todas sus ri·
sae porque cada una de sus palabras es la palabra de otro
ojo, de otra alma. Yo sé muchas cosas: Tengo todas las
almas en mis ojos. Y aobrevi viré al despojo de mi cuer•
po, por que roe abaorveré, me desvaneceré en mis ojos
que son inmortalee.n
Yo miraba eeoa ojos, donde, en efecto, pareclan chocarse los deseos, combinarse las almas. Pnecían vivir de
una vida extraordinaria, en ese rostro pálido y marcado
con I.11 esperanza de la m'lerte. Se hubiese dicho un juego de luces, uoa feería de colorea diverso.e y mezclados
en una radiación única, y comprendí, viendo la inmor•
talidad que !!e desbordaba de ellos, que eran verdadera·
mente el a!!ilo supremo de la vida, donde dormitaban todo dolor y toda alegría.
CARLOS VELLA.Y.
Versión de A mado Nervo.

EL ESPt;:JO
I.
Etaee un reino en el que no había eept-joe, pues todos
los que en otro tiempo figuraban en las casas df'l país,
habian sido rotos y hechos afiicoa por órden de la reina,
La persona que hubiese poseído uno de estos objetos,
podía tener por segura la pérdida de la existencia.
La reina era monstruosamente fea, y no quería exponeree, cuando paseaba por la ciudad ó hacia una visita,
á ver reflejada su imágen en parte alguna, consolándose
con la idea de que las demás mujeres no podían contemplarse y admirar su propia belleza.
Esto, como era natural, causaba profundo di!!guato á
las hembras del pais, las cuales tenían también prohibido el mirarse en el cristal de loe ríos y de loe lagos.

II
En un barrio, extramuros de la ciudad, vivía una joven llamada Jacinta, que eetaba menos triste que las de•
más porque tenía un novio que la adoraba con delirio.
La persona q ne os encuentra hermosa y no se canea
de decíroslo, puede hacer las veces de un ee¡:Jejo.
-¿De veras-pregu•taba Jacinta-que mis ojos son admirables?
-NO los nay más sorprendentes en el mundo.
-¿Y de qué color es mi cutis?
-Más blanco que la nieve.
-¿Y qué dices de mis labios?
-Que parecen una cereza partida.
-¿ Y mis dienteé?
-Son tan finos y tan blancos como el grano de arroz•
Así hablaban loe enamorados, teniendo Jacinta la dicha de oír elogiar lo que el galán tenia la fortuna de ver.
Ooncertose al fío la boda; pero cuando la noticia del
enlace llegó á oídos de la reina, propúsose ésta destruir
la felicidad de Jacinta, á la que detestaba cordialmente,
por ser la criatura más hermosa de la comarca.
'
III
La víspera del matrimonio paaeábase Jacinta por un
prado, cuando de repente se le presentó. una anciana en
demanda de una limosna.
De pronto la vieja lanzó un grito de espanto, y exclamó:
-¡Cielos! ¡Qué horror!
-¿Qué os pusa 1 buena mujer? ¿Qué habéis viaOO en mí?
-El ser más feo que hay en el mundo.
-¿Soy lea? .. ..... ..
-No hay palabras con que ponderar· vuestra Iealdad·

-Pero mis ojos .. ..... ..
-Son borribies.
-¿Y mi cutis?
-Negro como el carbón.
-¿Y mi boca?
- Verdaderamente repugnante.
¿Y mis dientes?
-Largos, desiguales y amarillentos.
Acto continuo, la vieja que, debía ser una bada milagroea, amiga de la reina, se alejó presurosa, lanzando una
carcajada, mientras Jacinta caía en tierra con loe ojos
inundadoe de lágrimas.

IV
No era poeible calmar la aflicción de Jacinta.
-¡Soy feal-exclamaba á ~ada inatante-¡soy remata..
damente fea 1
Era inútil que su prometido le asegurase lo contrario.
~Déjam~ en paz-le decía¡-mientes porque me tienes lástima¡ pero no me amas ni me has amado nunca.
Para deseagañarla, apeló al testimonio de varias per•
sonas, las cuales declararon que Jacinta era en verdad un
prodigio de hermo:1ura. Pero la doncella creyó que loa
testigos habían sido comprados por su amante, é insistió
en dar únicamente ciédito á las palabras de la anciana.
No hay frasea con que pintar la desesperación del mancebo, tan ardientemente enamoradc;&gt; de Jacinta, la cual
había llegado á renunciar á su proyectado matrimonio.
-¡Soy demasiado fea para casarrue l-repetía la doncella á cada instante, ein que hubiera medio de convencer•
la de que estaba en un error lamentable.
La única mflnera de deementir á ia vieja, habría sido
poner un espejo ante loa ojos de Jacinta. Pero ¿dónde
encootrarlo?
-Piles bien, iré á la corte-dijo el novio- y por bárba•
raque aea nuestra soberana, no dejarán de conmoverla
mis lágrimas y la belleza de mi amada ..
Gran trabajo costó llevará Jadnm á Palacio, donde no
quería mostrar su horrible fealdad. Sin embargo, acabó
por consentir accediendo á. las súplicas de su amigo.
V
-¿Qué gente es esa? ¿Qué desea?
-Majestad, soy el amante más iafortunado de la tie•
rra.
-¿Y á mí qué me importan vestrae penas?
-Apiadáos de mi dolor y permitidme que me procure un espejo .... ... . .
La reina se levantó furiosa y le dijo:
-Quién se atreve á babJar de ei:3pejoe en mi preeen~
ciJ?
-¡Tranquilizáos, Majeetadl Esta jóven tan fresca y
tan hermosa que me acomtafia, tiene la manía de que
es horriblemente fea ........ .
-Y e,ná.en lo cierto-contestó la reina-porque jamás he visto más espantoso rostro.
Jacinta creyó que iba á morir de tristeza, La duda no
era posible, puesto que a loa ojos de la reina, lo IU.ismo
que á los de la mendiga, era un Eer á todas luces repugnante.
El amante al oír la terrible opinión de la soberana, dijo en aha voz que la reina se había vuelto loca, á menos que hubiese mentido.
No pudo añadir ni una palabra más.
Los guardias se apoderaron de su perbona, y la reina
dió 6rden de que cortaran inmediatamente la cabeza al
prometido esposo de Jacinta.
El verdugo levan$ó un ancho y reluciente alfanje y á
un mismo tiempo se oyeron dos agudos gritos: uno de
alegría, porque en el deenud,.:, acero se había contemplado Jacinta en todo el esplendor de su hermosura, y otro
de angustia, por que la infame reina exhalaba el último
suspiro á causa de la. indignación que le había producido el ver reflejada su fealdad en el improvisado espejo.
CÁTULO MÉNDEZ.

CURJ.OSIDADES.
EXPOSICION CANINA
PERROS CHIHUAHUEÑOS PREMIADOS EN LONDRES

Existe en Londres una curiosa asociación llamada nLadies Kennel Aeociationn que anualmente organiza exposiciones de perros, dedicando loe productos de la feria á
obras de beneficencia.
La expoeicióa del presente año se verificó á mediados
del mee próximo pasado en el real jardín Botánico de
Londres y la Junta Directiva Organizadora estaba formada por seí'i0raa dea !alta aristocracia inglesa.
Llamaron notablemente la atención algunos perritos
chihuahueñoe, y uno de ellos llamado Yorky obtuvo primer premio. La princesa de Gales presentó un hermoso
galgo llamado Alex, que obtuvo dos primeros premios y

�EL PERRO COMESTIBLE,
Cuando mas ee aprende á conocer al hombre, mas ee
es,ima el perro 1(escribía m isantrópk amente ese gran amigo de las bestias llamado A. Toueenel))
Acaeo, porque los habitantes del Celeste imperio no
conocen suficientemente al hombre es por lo que consi•
deran aún al perro como á un animal comestible y ua
manjar de loe mas Sabrosos. Pero hay que esperar que
ayudando el progreso de la civización, vendrá un día en
que no figuren ya en loa menue de las comidas de gala
de la corte de Pt:kin, loe bravos perros, 11eeoe candidatos á. la humanidadn, segun la pintoresca expre1:ión de
Michelet.
Darwin refiere en alguna parte que cuando loe habitantes de la Tierra dd fuego se . ven
acosados
por. el
.
.
hambre, matan y ee comen á sus v1eJas muJeree meJor
que á. sus perros y que en AuBtralia ae han visto padres
sacrificará. sus hijos pera que la madre pudiese dar leche
á este útil auxiliar.
Loa chinos por su parte cuidan y engrasan cuidadoeamente á l!UB perros, para ...... comereelos. Hacen por lo
demás un platillo que es tambien de lujo; el abate Le
Noir, en sus relaciones de viaje en extremo Oriente refiere que en las casas de los comerciantes de comestibles y
la mayor parte de las graojae, se encuentra u esos animales en pequeños separes muy semejantes á los que se
usan en Europa para engrasar los volátiles. Álli perma•
neceo de quince días á tres semanas condenados á una
inmovilidad caBi completa y no tt.ciben como alimento
mas que una mezcla de arroz y de l!al vado.

.

PP-rrito chihuahueño dela Han. Mrs. Aigernon Bour•

ke, llamado "Mousie," ( Premiado en Londres.)

mención honorífica; presentó también un perro chato
negro, que obtuvo tres primeros premios y mención honorífica; un perro danés que obtuvo dos segundos pre•
mios y dos perros deTerranova que también salieron pre•
miados.
Loe perros ratoneros de la duquesa de Southerland
también llamaron la atención, así como otros dos perros
chihuahueños de la condesa de Gry.
Pero el gran premio fué otorgado al cLampion H an'tbal,
hermoso perro danés de la seflora Horafall.
Los perros chibuahueños son muy estimados en Londres alcanzando precios elevados.
Recordamos á este propósito que cuando Adelina Patti
eetuvo en México, quedó materialrnent.e encantada de un
diminuto chihuabueño que le obsequió el conocido sport•
man coronel Antonio Lozano. La dtva no emprendia viaje a 1gllnO sin ir acompañada de su perro, y cuando .estuvo en Nueva York en el invierno de 1891, tuvo la deegra•
cia de perderá. BU ineeparable compañero, causándole esto el más profundo pesar. En aquella época encontrábase casualmente en Nueva York, el Coronel Lozano, quien
pidió inmediatamente por telégrafo un perrito de la mis·
roa raza, y una noche que la celebre diva cantaba Semí·
ramUl en el Metropolitan Opera Housede aquella ciudad,
un mozo de librea le entregó en el escenario el perrito
chihuahue:tlo, dentro de una preciosa ::anastilla_de flores.
Adelina no pudo contener su emoción y sacando al anima.lito de la cesta lo besó á la vist&amp; del público.

Corazón de sacerdote. POR H.

negras¡ en el paf a de loe Ochantes ee lea come igualmente, sea frescos, sea secos. Y costumbre que hace extremecer de indignación á los amigos de las bestias, parece que en el Bajo Congo, entre loe batekés antes de
matar á un perro destinado al consumo para hacer la
oarne más tierna, se le maltrata, se le tortura. He aquí
lo que dice á este respecto un diario colonial, El Congo

XII
Por una circunstancia verdaderamente providencial,
i:ni Marta ni Charlier habían muerto.
El proyectil había tocado á Marta en el hombro, que
-había atravesado sin causar graves lesiones. En cuanto
á Charlier, la bala disparada de muy cerca, le había con•
k&gt;rneado el hueso frontat, siguiéndolo en toda su longi-tud y trazando en él una huella sangrienta. FranciBca,
-que se había lanzado vuelta loca á. la calle, pidiendo so•
•corro, trajo á. un médico cuyas declaraciones tranquili..zadorae calmaron t,l espanto de Pablo. En tanto que Marta volvia en sí, Charlier, transportado á su lecho, cayó en
iun sueílo de plomo que duró veinticuatro horas y le
•salvó.
Ya se adivinará. la emoción de la ciudad.
En tanto que en sus cámaras los heridoe recibían loe
¡primeros cuidados, la plan'8 baja se había llenado de vi-

taba, visiblemente poco simpática para ella. Al franquear
el zaguan, ee cruzó con el procurador de la Republica.
Una luz terrible atravesó por su espíritu. Charlier ha•
bfa cometido una tentativa de asesinato en la persona de
su mujer.
Era inevitable un proceso y á ella la mezclarían!
Todas las palabras que su primo le había dirigido en
su amenazadora visita, zumbaban en su.s oidos. El las
repetiría en público ......... Ella sería moralmente la acusada ........ .
Batían sus sienes¡ fiaqneabai. sua piernas; habría caí•
do sin el sostén de sus hijas. En el camino encontró al
abate Cbavassieux, que se llegó á. ella lleno de interés.
-Vamos, vamos, querida y buena seflora ........ no de•
bemos ponernos en eBe estado ......... Yo comprendo perfectamente ...... vuestro Primo........ vuestro primo ....... .
pero en fin ...... Tened valor, vamos!

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ALEMANIA

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nnevaux repetida donde quiera, volvió el valor á. loe más
tímidos.
Francisca no eecatim6 loe relatos. Todos vieron clara
la perfecta inocencia de Marta y aún excul!aron á Charlier, haciendo ver toda la trama urdida por la malicia
bajo Ja máscara de la caridad. No había mas que una
frase en Ganneville: 1&lt;Ahl eea se:tlora Dee:cordes.ii ·

· Se apartaron de ella. A la vez ella conoció las mordeduras de la maledicencia y laa tristezas del aislamiento.
La eeñora Valier, en casa de la cual compraba pocasconfiturae, las sefioritas J uglan á quienes rara vez mandaba
hacer sombreros, fueron las primeras en retirarse de eus
obras. El primer miércoles que siguió, la eefiora AuffryMignoz fué la sola trabajadora que se presentó toda inti•
midada. Pero tampoco ella volvió. Todas las piadorns
fundaciunes de la se:tlora Descordee cayeron una á. una,
y, dolor supremo! muchas fueron reconstituidas á. sus
propios ojos, sin que ella tomara parte. U oicamente el
abate Chavaseieu·x permaneció fiel á. eue
comidas y á sus viEitae de loe domingos, con
tinuando sin comprender y dando vueltas
al puñal en la llaga, al repetir sin cesar:
-Ciertamente, ese pobre Charlier ha sido
impul1:8do ...... Qué peso debe haber sobre
la conciencia del verdadero culpable: Va•
moa....... vamos....... que el buen Dios le
perdone.
La señora Descordes debió reducirse en
adelante á envejecer en su rincón, con el corazón lleno de amargura, entre sus hijas,
que acabaron de marchitarse en eu vida mezquina, rabiosa y celosa, yel deegraciado abogado, entregado sin tregua á laa ociosas garras de rns trea harpías.
El proceso de Charlier era inevitable. Tu•
vo lugar dos meses después, una vez que los
heridos se restablecieron.

,:

-:-:..~:::~' ~ . s./·'

r:•·

El globo cautívo del Capitán Parseval.

No se conocsn ni en Europa, ni en América el perro y manjar de ricos], la otra, de pelo corto pero muy nu•
el gato comestibles, salvo Pn los grandes eitioe. En Pe- trido,
Como color, ee cuentan tres variedades: loe unos son
kin por el contrario y en todos loa paiaos de leagua china,
no hay comida suculenta sin un filete ó un jamón de enteramente de un rojo vivo: esta es la variedad arieto·
perro, el gato es mas bien un platillo de la clase pobre. crática; loE otros son de un leonado negruzco con el bo•
Estos hábitos que nos repugnan como una especie de cica negro; 11or último, hay un chovv-chovv leonado pálisemi.antropofagia, existían sin embargo entre loe pue- do con el hocico claro: esta ea la especie más común. El
blos de nuestra antiguedad clásica. La historia nos re• caractér general de esta raza es tener la lengua y los la•
fiere, en efecto, que al principio el perro figuraba entre bias de un negro azuloso. Este color no es nativo; en to•
dos loe perros jóvenes la lengua es roja y se ennegrece
las especies alimenticias.
Los salvajes de América del Norte, por penuria de progresivaJnente al cabo de tres semanas; ee cuentan co•
caza, sacrificaban algunas veces á. loe perros; sin embargo, roo rareza ejemplares que nacen con la len¡ua negra.
En cuanto á la manera de preparar al perro para el
si debe creerse .1 las relaciones de viaje del capitán Frecocimiento
es en todo semejante á la que se emplea para
mont, que describe una comida de perroan (dog jew,,t ) 1
ese maojar es muy natural á ' los Sioux. Se asegura el cerdo de leche. En China no hay gr.andes comidae;
tambieo que antes de la introduccion de las bestias cor• pero en las comidas oficiales jamá.s falta un chow·chow
nudas, loe Eepañl)les esta blecidoe en México hicieron preparado de la manera más sabia.
El perro no tardará en desaparecer de loe menús de
un consumo tal de perros indígenas que la especie desapareció por completo; segun Cook los nuevos irlandetes loe celestes, y el chow. f/ww será entonces lo que debiera
se comían sus perros y se vestían sus pielea. Fol!ter aiht.• haber sido siempre: el pequeño campa.ñero de salón de
de: ((!man apasionadamente esta carne y la prefieren á las uMadame Chrysantheme)1 de los bordes del río Azul
la de puerco&gt;, Loe Groenlandeses y los habitantes del 6 R ojo.
Kamscbatka comen taro bien algunas veces sus perros,
pero solo impulsados por el hambre se reducen á. esta
cruel extremidad.
En Africa loa perros son el regalo de las poblaciones
Chow•Chow en el Jardín de Aclimat.lción de Parls.

DE FORGE.

Número 5.

lL GLOBO CAUTIVO DEL CAPITAN PARSEVAL.

La forma del .globo generalmente usada por loa princi•
pales ejércHoB ea la de pera; sujetándose á. la tierra el
globo cautivo por un ca.ble de acero; pero en realidad,
esta conocida forma no era de gran aplicación para las
op:nacionee militares, porque frecuentemente la fuerza
del viento impedía practicar las observaciones opor•
tunas.
En la ac\ualidad se ensaya en Berlin, con muy lison,
jero éxito, el nuevo globo cautivo que ha inventado el
capitán del ejército alemán Paree val. Nuestro grabado
da clara idea de la forma particular de este globo, cilíndrico y esférico en sus extremos y que lleva un apéndi·
ce en uno de ellas, así como del modo que va suspendi·
da la barquilla y están dispuestos los cablee que le sujetan. Se asegura que así Be ha logrado que el globo tenga
una gran eBtabilidad, que era precisamente de lo que carecían loe usados hasta aquí.

s.

ILUSTRACIONES HECHAS EN NUESTROS TALLERES.

llwtrado:

uAntes de comerse el r;,erro ea sometido á un verdadero suplicio. Cuando ha llegado á. la gordura necesaria se
le rompen los cuatro miembros y se le deja yacente y
gimiendo durante largaa horas. Esta práctica es usada
para otros animales domésticos y aun para el hombre
destinado á ser comido. Los oegros pretenden que el do•
lor vuelve la carne más tierna. El perro es ssí frecuentemente, después de largos eufrimientoe, puesto sobre el
fuego, eobre el cual Ee le da vueltas para quemar todos
loe pelos.
Sin embargo, M. Meulemans, un veterinario militar,
belga, cree poder afirinar que las coeae no pasan en todae
partea con el mismo refinamiento de crueldad.
«En el Congo, generalmente, dice él, se degüella al pe..
rro antes de quemar eus pelos y de despellejarlo.11
Entre los chinos el perro es aun ahora un manja'r habitual y un regalo de goloso.
Su chow clww ó perro comestible puede verse en el adjunto grabadci que publicamos y que nos evitará la des•
cripción. Sólo diremos, que en cuestión de pelo y de co•
lor hay numerol!aB variedades. En cuestión de pelo hay
dos varianteB: una de pelos Jugos (la má.a estimada,

,57

EL MUNDO

DOMINGO 29 de AGOSTO DE ,&amp;97

DOMINGO 29 DE AGOSTO DE 0897

EL MUNDO

156

'11itantee, loEI unos einceraniente ansioeoe, los otros eim·
..plemente curiosos. La eefiora de Sennevaux, preveni la
.por un exoreao que Savinien le había enviado á todapri116, llegó de las primeras, aún antes que la señora Descordee, que habiéndose copfinado en su casa no supo la ca-táMrofe sino por el inu&amp;itado movimiento percibido des-,
de su ventana, que daha á la gran plaza.
Acudió con sus hijas, turbada, egitada, comenzando á
comprender su terrible responsabilidad.
En el vestíbulo, invadido, e:ricontró á la sef'iora de Se..nnevau.x, que marchó recta á ella y le dijo en alta voz,
en medio de todos, mirándola bien á la cara:
-Vuestro puesto no está. aquí, seflora.
Y como hl. eefiora Descordee, muy sonrojada bal:t,ucea•
·ra algunas palabra1;1, la éondesa, con un gesto de irresis•
tible autoridad le mostró la puerta, a:tladiendo:
-Id á. dar gracias á. Dios por que os ha ahorrado el re,mordimiento de haber hecho dos víctimas inocen~e.
La se.flora Deecordes atravesó la multitud, que se apar•

Yo lo sé, vos que sois tan buena ........ los sufrimientos
de loe otros destrozan el corazón. Pero el buen Dios está
ahí.. ....... El ha impedido grandes deegracias; tranquilizaos ...... el permitirá que se descubra á loe culpables, á.
los verdaderos culpables ......... Porque sin dllda ese pobre Charlier ha sido impulsado ..... .
Este fué el último golpe. La eefiora Descordee tuvo
justamente la suficiente fuerza para volver á. su casa,
donde cayó desvanecida.
Su reino había concluido.
La provincia, á pesar de que las sufre. ama poco esas
dominaciones invasoras y absorventea. Nadie enlama•
aa se atreve á. dar la seilal de rebelión; pero si una mano
más enérgica levanta la bandera, todo el mundo sigue t,l
movimiento y loe más ardientes por la independencia
son aquellos que más ee han humillado bajo el yugo.

La vida de la caaa de Marta, tan sencilla, y que se había calific8.do de lujosa, quitó todo crédito á los otros ruidos que hablan corrido. ~ palabra de la eefiora de Se-

Tods. la población asiBti6 ~ la audiencia,
ávida de escándalo. Pero su esperanza que•
d6 frustrada.
Charlier llegó apoyado en el brazo de Pablo. Su actitud y su tacto fueroa perfectoP,
no acusando á nadie más que á sí mismo, de
eu deplorable conducta y no buscando excuea alguna.
Cuando el presidente, que ponía e• eus
preguntas una delicada reserva, le pregunté
á qué movil había obedecido, él respondió.
-Lo ignoro. Es vergonzoso decirlo, pero
esta vergüenza pública ea un castigo que he
merecido ......... Yo no tenía conciencia de
mis accionee.
-Teníais algún motivo para odiar á la
eenora Charlier?
--Ninguno, respondió él prevenido con voz
fuerte ....... mi mujeres la más noble y la más
honesta de las criaturas.
-Nadie os excitó contra ella?
Esta era la pregunta esperada. Todas las orejas ee
abrieron.
Charlier sin responder directamente, se limitó á decir:
-Os repito que yo soy el único culpable.
-No eetábais en estado de embriaguez? preguntó uno
de los jurados.
-8!, estaba ebrio.
El presidente no insistió.
Marta, interrogada, dijo:
-Juro ante Dios que jamás he te:aido nada que repro•
obar me, nadaquepudiera sonrojarme ante mi marido y ar.•
te mi hijo. Juro que jamás he faltado á. •inguno de los de·
beres ni hacia el uno, ni hacia el otro. Perdono á. mimarido, y le he perdonado desde hace la.go tiempo en mi
corazón. No tengo para 41 más que estimación y afecto, y
pasaré el reato de mi vida en probárselo.
El procurador puso una extrema mederación en eu re-

�DO ■ IIIGO

quiaitoria. Ni e1 nombre de Savinien ni el de Ja aefiora
Oescordee fuero.u pronunciados. Cha.rlier, reconocido cul
pable, fué condenado á una simple multa y salió libre del

tribunal entre Marta y Pablo. Desde el día del drama
hasta eea audiencia, casi nadie le habia vuelto á ver. To•
dos notaron en transformación: no era yael mismo hombre. Su rostro pálido, enflaquecido, con una gran cicatriz
que le bollaba la frente, tenía una fisonomía triste, gra•
ve, pero digna, con una humildad que ee sentía dncera.
Había hablado sin énfasis, eóbriamente, con una voz
muy conmovida por_ momentpa, bajo el imperio de un

sentimiento que nada tenía de :ficticio.
Cuando al retirarse, pasó entre su mujer y su hijo, instintivamente las cabezas se descubrieron ante aquella fa•
milia tan larga y violentamente turbada, ahora reconet,ituida y reunida.
Muchos ee preguntaban quién había hecho ese milagro,
quién había servido de lazo de unión, entre ese hombre
grosero y malvado, hasta entonces incapaz de un senti ·
miento ó de una ternura, y aquella mujer dulce y buena¡
toda delicadeza y corazón, quién, en fin, había venido,
pues, ein quererlo á romper la unión pura, honesta, pero
terriblemente :peligrosa por eu miema honestidad, de
Marta y de Savinien.
Esta era la obra de una criaturita tímida y silenciosa
basta entonces, alma frágil, á. la cual no babian alcanza·
do ni los necios prejuicios nj las malignas costumbres de
aquella vida de provincia y que, en la sombra de aquella
casa tristísima, había .crecido pronto, inetruídoae prematuramente y vuéltoee serio anteB de la t.xperiencia, no
habiendo sabido acaso nunca lo que era reir, sino madu•
rado por todas las lágrimas que había visto correr.
La transformación de Mana y de Charlier era la obra
de un niño de quince afias.

XIII
La noche misma. del día terrible, Pablo se había in3·
talado á la cabecera de su padre, haciéndose su enferme•
ro, asustado, inconsciente aún 1 sin otro proyecto que el
de ayudar áloe cuidados materiales del médico. Durante la noche, que pasó sólo cerca del herido, no dej,ndo•
lo más que para ir de puntillas á informarse del estado
de eu .madre, cerca de la cual velaban la Sra. de Senne•
vaux y Francisca: efectuase un trabajo intimo y miste•
rioso en aquella almita.
Su candor ingcente no le permit.ia comprender la causa precisa del einieeti'o acontecimiento. No veía en él
más que la crisis suprema de la vida de violencias de que
tanto tiempo había sido testigo, y entonces ee levantó
ante su pensamiento todo un plan, que maduró con tanta sangre fría como precoz inteligencia bajo la inspira•
ción de la piedad mas alta.
Borrar para siempre el pasado¡ á fuerza de paciencia
y de dulzura hacer de su padre otro homb1e, traerlo al
deber y al bien¡ volverle el sentimiento de las afecciones
de familia, la elevación de espíritu, la nobleza de corazón y rodearlo de una purifiéante atmósfera de ternuras;
apartarlo para siempre de los hombres y de las cosas que
le habían sido funestas: obra sublime en que el hijo dada la vida al alma de su padre; obra laboriosa: ninguna
dificultad de la cual escapaba á su perspicacia, pero que
eu ardor entusiasta y confiado iluminaba con un rayo
triunfal.
Loe niflos que han eufrídomuchotieneneeoaentueias•
moa generosos. Su corazón encuentra acentos que no tienen loe otros; sus grandes ojos, dulcísimos, tienen miradas profundas que fascinan, su pequefia mano, puesta
sobre la frente del que sufre, proporciona una calma ex•
trafia. Tienen armas muy de ellos, hechas de mieteiio y
de ternura.
Prosternado en la soledad y el silencio, con la cabeza
apoyada sobre el lecho mismo del enfermo, largo tiem•
po se desahogó Pablo en una de esae plegarias conmovividas, ardientes, irresistibles, que la boca no pronuncia
pero donde el corazón se funde todo entero. Pidió á. Dios
la fuerza, la prudencia, ia habilidad, y en cambio de la
victoria esperada le prometió eu vida.
Fué aquel desde entonces un trabajo de todas las ho•
rae. Los primeros diaa fueron crueles y rudos. La inteligencia de Charlier, obscurecida aún, parecía ofrecer invencibles obstáculos. Su carácter, cuyas violencias nadie
había refrenado jamás, reaparecía á medida que sus

fuerzas físicas se reanimaban. Pablo respondía á todo
con una calma inalterable y una mansedumbre que nada
desalentaba.
- ¡Quiero beber! gritaba el herido.
Y de acuerdo con el doctor, que había aconsejado evi•
\ar toda supresión demasiado brusca, Pablo llevaba, con
la sonrisa en loe labios, las bebidas favoritas de su padre; pero disminuía cada vez insensiblemente la dosis
de loe elementos perniciosos.
-Leeme el periódico, dijo otra vez Charlíer.
Y Pablo hizo buscar inmediatamente la boja del más
vivo matiz político y la leyó sin pestañear, limitándose,
respecto á. loe hechos que el podia apreciar, á algunas re·

flexiones muy sencillas, que demolieron de un golpe el
fárrago grosero de esas lucubraciones de taberna. Las
palabras eran siempre tan aencillae 1 tan medidas, tan
justas, que al cabo de dos semanas Charlíer dijo expon•
táneamente:
-Ese periódico ea estúpido! Ya no lo mandes comprar.
Se había dado un paso.
Entóncee, Pablo se volvió comunicativo. Era él quien
cada día contaba á an padre las noticias de la ciudad,
que se hacia resumir en la noche, rápidamente, porFrancisca; ó bien sacaba de los recuerdos de sus cortos eetu•
dios el relato de alguna anécdota poniendo en eue palabras la animación atractiva y juvenil de su alegría, sabiendo aai mismo dirigir la conversación con destreza
en el sentido del fín incesantemente perrnguido y sacar
de él alguna lección, prudentemente, impercepr.iblemen·
te deslizada, sin caer jamás en una alusión que pudiera
herir al enfermo.
Siempre estaba ahi cuando era preciso, pasándose las
horas en una pie~a vecina, dispuesto á responder al menor llamamiento, pero dejando tiempo para que germinase el grano que había sembrado de un modo inteli•
gente.
-Donde está Pablo? preguntó bruscamente Charlier
una maf'lana. Por que te vás? Quéda~ aquí.
El nifio bendijo á Dios.
Eea eJi\ su primera victoria.
Desde entónces la intimidad creció! Charlier, apartado
así de las malas intluenciae morales como de las excitaciones materiales se ablandaba poco á poco, cuidado, mimado, rodeado de solicir.udes, sensible en su inteligencia que renacía, al encanto que se desprendía del nifio,
cuya presencia se le volvía indespeneable.
En el día, en la noche, al menor movimiento, veía
surgir aquella cara tierna, atenta, sonriente como una
aparición angélica. Pero Cbarlier tenía á veces largos
extravíos, especie de crísis nerviosas y parecía ya no
comprender. Hacían de nuevo presa en él sus malos recuerdos y eua hábitos de borracho. Operábase en éi una
transformación. La bestia bruta se callaba después como
fascinada, y volvían uno á uno loa sentim:entosi encon•
trados á veces, de su infancia en otro tiempo dulce y regular, revestidos tal y cual vez de tan encantadora no•
vedad que lo seducían, como todo aquello que no seconoce. Acontecíale permanecer largo tiempo sin decir
nada, con los ojoe fijos en Plablo cuyo corazón palpitaba entonces con una emoción deslumbrada, adivinando
el trabajo )atente que se operaba.
Ah! no todas las hora3 eran igualmente dulces! Algu•
nas veces la vieja naturaleza se le subía encima con
bruscos sobresaltos. Pero Pablo comenzaba á sentir su
fuerza y envalentonado, despreciaba esas crisis que se
hacían más y más raras y fué un nuevo triunfo el día en
que forzó á su padre á. reír también de su irrhación, re·conocida sin causa.
El mejoramiento moral progresaba al mismo tiempo
que la curación física, merced á los constantes esfuerzos
de Pablo. Sin embargo Charlier se quedaba sumergido
algunas veces en silencios profundos y contrísiados.
Abría la boca para formular una pregunta y la pregunta espiraba en sus labios ......... Marta? Por el aspecto
de Pablo había adivinado que en crimen no había sido,
por fortuna completo. :Marta vivía. pero donde estaba,
en que estado f cuales eran sus sent.ímientoa de resentimiento legítimo?
Y Charlier comprendia que jamás la había amado y
sentía ahora todo lo que había perdido. Marta ee le aparecía aureolada de todo un nimbo de juventud y de be•
lleza, que él, imbécil, había despreciado. Habría querido recomenzar la vida y rehacer, en su unión con Mar-

ta, afios de dicha en lugar del infierno que le había dado. Pero esos afias de infierno terminados por un drama sangriento, eran para siempre el pasado, lo irrepa•
rabie, terrorífico como una pesadilla.
El sabía bien que Savinien no 8!3 el amante de Marta, pero la había amado y sin duda ella le había amade
también. Esta unión de dos coraiones enloquecía al desventurado más que cualquiera otra cosa hubiera podido
enloquecerlo. No podía despreciar más que así mismo y
esto lo sofocaba, lo extrangulaba de rabia. El también
hubiera podido amará Marca. Siendo bueno y tierno,
se decía que acaso llegara á hacerse amar ...... Pero era
demasiado tarde sin duda.
Algunas veces le volvía la esperanza y tenía como crtsis de alegría. Y de codos sobre la almohada en la sÓm•
bra de las cortinas sombrías, contemplaha largamente á
su hijo, fijando en él sus ojos de pobre bestia herida.
El nifio se aproximaba un poco bajo la lámpara y sus
miradas se cruzaban, la una toda de terneza y de amor
y la otra toda de angustia y de amargura.
Pablo vigilaba, atento, el desarrollo visible y deseado
de esas angustias inconfesas y cuando le pareció llegado
el momento de obrar, entró en la cámara llevando en su
diestra una rosa fresca y embaleamada que tendió á su
padre, diciéndole sencillamente:
-Mira, ;o que maniá me ha encargado que te traiga.
Cbarlier tomó la flor ein decir una palabra. Largo
tiempo su pensamiento permaneció mudo ante este men•
saje perfumado, gage de olvido y de perdón. Sus ojos
iban de la rosa al rostro del nifio. De pronto dos gruesas lágrimas corrieron á lo largo de sus mej illae enflaquecidas.
-Ven á besarme! dijo á Pablo.
Y eu corazón se fundió en los brazos de su hijo: la
obra de regeneración estaba cumplida.
Entóncee empezaron entre el padre y el hijo largas
conversaciones en que cada dia sus a\ma9 se aproxima•
ban en expansión más y más intima. Pablo, dueño del
terreno ahora, iba francamente hacia adelante, revelando á su padre todo un mundo de sentimientos desconocidos, no temiendo ya abordar loa asuntos más delicados con esa sinceridad sencilla que impone la fé, con ese
tacto que no se adqu~ere y que el corazón solo sabe inspirar, alumbrando los últimos rincones sombríos del pasado con la luz límpida de su propia pureza.
Marta solo recibía las confidencias de loe esfuerzos, de •
las esperanzas y de loa éxitos de Pablo. Cada día se escapaba él algunosinatantes1 se encerraba con ella y le decía alegremente loa progresos realizados y el triunfo final que se aproximaba. Su madre lo escuchaba conmo•
vida, recompensando con una sonrisa y con una caricia
al noble nifie. Y sin embargo, algunas veces, cuando el
había partido, escapábase un suspiro de sus Jabioe, sus
ojos se mojaban, perdidos en nn ensueño melancólico y
profu11do. Se ponía largamente de codos en la ventana. :Bajoeus ojos, de un techo vecino aubfa á.la hora
del almuerzo un humillo blanco y su mirada seguía ese
humillo, en los aires hacia las nubes. Ella también pen·
eaba en el paeaio, en toda la vida frustrada, en toda esa
dicha que no había tenido. Después ponfaee de nuevo
á esperar. Y en la penu..nbra de las largas veladas del
crepúsculo, l)aeabd su mano pálida alrededor del cuello
de su hijo! Y loe últimos rayos del eol venían á reflejarse en los ojos de. la madre y del hijo.
Como Charlier c.Jmenzaba á levantarse, Pablo le propuso que comiese con él cerca de la ventana abierta, qu&amp;
dejaba entrar loe perfumee de la primavera que volvía.
Llevó con Francisca una mesa completamente servida
-y Charlier percibió un gran ramo de rosas, alredetlor dei
cual había tres cubiertos.
En ese mooiento Marta, con el brazo en cabrestillo y
el rostro pálido, pero sonriente, entró y tendió á su marido su mano libre ......... Ante ellos entonces Pablo lloró lágrimas de alegría, lágrimas santas q1:1e los ángeles
d~l cielo debieron recoger.
Fué aquella tarde, cuando convertido por eu victoria
en amor de todos, Pablo expuso el programa de vida que
había meditado. Se reunirían todos loa recursos; se vendería el viejo hotel, testigo de tristezas que debían olvidarb8¡ irían á.instalarse á. Paría eLL algún nido modesto, y·
en medio de la paz y de la intimidad cerca de sus padres1
él proseguiría sus estudios, demasiado turbados por lo.3 .
acontecimientos.

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BL MUNDO

•11 de AGOSTO de ,. .7

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-Es cierto, dijo Charlier, el tiempo vasa ........ .
Bien pronto habrá que pensar en elegirte una carrera.
-La elección está hecha desde hace largo tiempo en
mi pensamiento, respondió gravemente Pablo. Seré sa·
cerdote.
XIV
La mafiana del día en que la familia Charlier debía
abandonar Ganneville, Francisca, por la última vez con·
,.fi4enie, -puso en el correo una carta, cuya dirección era
éeta: Señor Saviniende la H aye, ar,tiguo subpref ecto; calle

La Boetie, en ParUJ.
La carta esta.ha concebida así:
uOa escribo, amigo mío, algunas horas antes de partir
de Ganneville para no volver :,robablementejamá.e. Voy
, decir adiós, no sin un profundo desgarramiento de co·

razón, l1 estos muros que durante tantos afios han sido
loe testigos de mis numerpeoe dolores y de mis raras alegrías, y he querido que mi último acto fuese ee:ribiros.
ciNo he podido hacerlo desde que después del terrible
día presentasteis vuestra dimisión y os habeie alejado.
Habeie podido, sin embargo, eegoir m1 convalescencia
por emigoe buenos y seguros. Yo os confirmo al.ora mi
completa curación, y tendreia la prueba de ella por es·
tas miEmae líneas, aun cuando mi letra no sea muy firme. Pero estoy enteramente restablecida 1 y salvo un poco de adormecimiento aún, en el brazo, he adquirido to•
dami ealud.
«Acaso el temblor de mi mano en este instante no ea un
postrer efecto de mi herida: la emocioo es su verdadera
causa. Porque lo que os tengo que decir me es cruel y lo
será para vos, y sufro con el dolor que voy á. causaros
tanto como de1 mío propio.

«Es preciso, amigo mío, que nos digamos adiós para
siempre. Es pre~iso que vos hagais vuestro sacrificio como yo hago el mío, con una tristeza profunda pero con
resignación y rewlución. El deber está ahí. Su ley aus•
tera, pero sagrada, me ha aparecido durante mis largas
horas de reclusión.
11Hemos hecho un hermoso sueño, lleno de dulzura,
de poesía y de pureza. Pero aún dentro de esos inocen-·
\es limites me era prohibido entregarme á él. Oa he dado lo que no tenía el derecho de daros. Yo ILO podía die•
poner de mi corazón, y materialmente virtuosa era moralmente culpable. He mentido á la Justicia cuando en
aq·1ella t.riete audiencia del Tribunal juré no haber faltado nunca á mis deberes de esposa.
11Ciertamente, si noeotroe no hubiésemos sido más
que amigos, como todo el mundo lo cree y lo dice aquí,
al presente, nada se opondría á que conservásemos fran-

�160

cae relaciones de amistad. Pero vos erais para mi algo
más que amigo. Puedo confesarlo ahora que mi confe•
eión va aeompaf!ada de un adiós eterno: os he amado
con todas las fuerzas de mi alma, como creía que me
amabais. Y eso es lo que yo no tenía el derecho de ha•
cer, y eso ee lo que exije que pongamos entre nosotros
una barrera infranqueable.
«Comprended la fuerza de mi resolución. Hace tres
dias el Sr. Charlier, para mostrarme, con la delicadeza
de sentimientos que mi bien amado Pablo ha puesto en
eu corazón, su confianza en mi lealtad preeante y futura,
me ha ofrecido llamaros cerca de nosotros, allá donde
vamos ......... Yo he tenido el doloroso valor de rehu~ár.
¡Ah! si he C'lmetido faltas Dios me será indulgente, pen·
eando lo que h.i sufrido en ese momento. Pero el dolor
mismo que experimentaba me demostraba que debía
obrar así.
«Lo debo á mi honor mejor comprendido, lo debo á mi
marido, vuelto al bien; lo debo á nuestra afección mis·
ma, cuyo recuerdo.podrá así permanecer para nosotros
querido y puro, en tanto que cesaría de ser tal en el mo•
mento en que comprendo que mi ternura era culpable;
lo debo, en fin, y sobre todo á mi querido Pllblo, ante el
cual no podría aparecer ya sin ruborizarme, si conein•
tiese en volverá veros, aun cuanJo fuese como en otro
tiempo.
«Es él ese aposto! naciente, cuya bien dichosa influencia
-vos me lo habeie dicho un día-os ha llevado de una
juventud un poco agitada á la cordura, á la razón, á las
afecciones nobles y altas, es el quien, cumpliendo una
obra muy difícil, ha transformado á su padre, y esta
natur.;leza árida y violenta edtá en vías de ser una alma
accesible á la bondad y á la dulzura; es él, cuya acción
angélica se ha ejercido sobre mí misma á su antojo, para hacerme comprender mi deber en toda su extensión.
«Un aposto!! Ese será bien pronto el titulo real de mi
Pablo. Oa acordais de un dja en que tuvo un arranque
casi elocuente con respecto á las dos maneras de euten•
der y de practicar la religión. Vos le dijísteie entonces
riendo, que haría un buen predicador, y él os reependió
gravemente: «¿Quién sabe?• Su pensamiento estaba fija·
do y su resolución tomada. El nos lo ha declarado el
otro día á BU padre y á mí: Quiere ser sacerdote y lo se•
rá: porque ni el eef!or Charlier ni yo nos oponemos, yes•
to solo bastará para mostraros el cambio realizado por el
querido niño en el espíritu de su padre.
«Vamos á partir para Paría. Yo estaré ahí cuando oe
llegue esta carta. No temo decíroslo porque estoy segura
de vos, y os conocería muy mal si después de una carta
como esta intentarais aproximaros á mí. Permanezcamos
dignos el uno del otro. Un día quizá, cuando la edad ha·
ya blanqueado nuestros cabellos, cuando podamos sinceramente tendernos la mano como amigos, nos se~á per•
mitiJo encontrarnos y si Dios permite que llegue eee día
yo lo bendeciré.
«Vos sois joven, Savinien; llegais apenas á la llora en
que la vida del hombre adquiere su pleno desarrollo. Loe
afl.oe para mí han contado doble y comienzo á descender ·
la pendiente de la colina. Guardad mi recuerdo en el
fondo de vuestro corazón, como el de una hermana mayor; que jamás haya una turbación ó un obstáculo en
vuestra existencia que deseo feliz.
«Experimento aquí un embaraze y, habrá que confesarlo? una emoción censurable aun al expresaros el voto que
formo: es que encontréis una mujer digna de vos, á la
cual ameie de todo corazón. La mas grande pena de mi
vida tan cruelmente probada, sería veros, por haberme
hallado en vuestro camino, faltar á un destino de legítima ventura. La primera, la sola carta que quiero recibir
de vos será aquella que me anuncie vuestra unión.
«Y ahora adioe, amigo mío. Perdonadme todo el mal
que os hago. Vos maldl'-ciréie estos deberes áloe cuales
sacrifico mi ventura y acaso me censurareis. Yo también
los he maldecido algunas veces en las horas de debilidad.
Pero pienso en este niño para quien debo vivir, por quien
debo olvidarlo todo á loe ojos del mundo.
«Guardo en mí, como en el fondo de un relicario el recuerdo de las santas horas pasadas, puras y dulces, y en
el silencio de este santuario íntimo, iré, en piadeea peregrinación, ignorada de todos, salvo de vos, á revivir oon
el pensamiento tcdoe esos recuerdos, todos nuestros re-

EL MUNDO

de loe tilos, donde frecuentemente en loa dfae hermosos,
íbamos loe tres á sentarnos ......... .A.dios! No tengo el de•
recho de ceder al enternecimiento que me domina. Si esas
floree os revelan toda mi alma, ellas oe ilirán que no he
amado verdaderamente más que una vez en m1 vida.
Marta.
F IN D E LA PRIMERA PARTE

SEGUNDA PARTE
EL HOMBRE

I
En medio de loe valles verdegueantee del parque de
liBY, los seminaristas que llegaban de paseo á aquella eu·
cursa! de San Sulpicio, entregábanee á sus pasatiempos
con la alegría de su juvent11d temperada por la gravedad
de su carrera naciente.
.Algunos se entregaban á juegos conservados del cole•
gio, muy próximo aún. Otros, jugaban con animación
una partida de tioloe, teniendo con una mano loe pliegues
flotantes de eu pesada sotana de merino. Algunos penea•
dores se aislaban en loe lugares solitarios con un libro en
la mano. En la gran avenida de loe tilos, llamada «la
Cuarentena,» algunos grupos iban y venían con paso alerta, cruzándose en el movimiento regular del paseo, animados por conversaciones má9 ó roen &gt;e serias.
Pablo Charlier formaba piute de uno de estos grupos.
.Ahí, cada uno exponía, en la expansión de la camarada•
ría íntima, su vocación especial para el día en que, después de los largos y austeros estudios del Seminario, llegado al presbiterado, entrara definitivamente en la vide.
sacerdotal. Este, meridional, de voz ardiente, de acento
vibrante, se veía ya llenando las grandes naves con las
sonoridades de su elocuencia y levantando las masas al
soplo de su palabra inspirada. El otro, enérgico y emprendedor, contaba las lejanas aventuras de loe misioneros, que le esperaban en eue filas,
Aquel, más tranquilo, ocupaba el lugar de eue maee•
tros y de educando se con verde en profesor, teólogo au•
torizado cuyas opiniones harían ley.
Un rubito, de ojos vivos y profundos, dejaba entrever
sus ambiciones de hijo de familia y sonreía Cl)mplacido
cuando eue camaradas le daban el título de «Monseñor»
como á su tío abuelo. Todos, por lo demás, tenían en la
expresión de sus secretos deseos la piadosa reserva de
una sincera sumisión religiosa.
- Y tú Pllhlo, dijo uno de loe seminaristas, confianoe
tu sueño.
- Mi sueño, mis queridos amigos? Tomal vedlo allá lejos, en medie de loe campos, una casita blanca con ale•
roe verdee: pureza y esperanza......... Al rededor un jar•
dincillo_lleno de flores, cada una de las cuales es una amiga, cuidada y querida, que está destinada á perfumar el
altar; cerca, la modesta iglesia de la aldea, tan tranquila
que Ee creería uno fuera del mundo, en la casa buenos
libros religiosos y algunos viejos amigos de colegio, prosadores y poetas, para encantar las recreaciones del eepí•
ritu; por donde quiera la paz y el recogimiento muy cerca de Dios, del humilde rebaño confiado á la custodia del
pastor. He aquí el fin de mis· votos más caros.
Y en tanto que eue condiscípulos volvían alegres á su
partida de bolos ó á su conversación, Pablo se quedó so·
lo, sentado sobre un viejo banco de piedra, mirando el
horizonte.
Allá, lejos, París, se entreveía en medio de una especie
de bruma, París, al que nunca habia amado.
Alrededor de él las avenidas solitarias y tristes de Ieey
tenían un aire de provincia y le recordaban á Gannevi•
lle, recuerdo más doloroso aún. En vano buscaba en la
línea azul de las colinas, más lejos, el rinconcito donde
habría deseado tener su presbiterio de cura de aldea.
Y por momentos le venía de la gran ciudad como un
inmenso desaliento, rompiendo su corazón, rompiendo
su eneuefio ................ ................................... _............ .
No era más que un ensuefio, en efecto. Cuando loe pa•
dree de Pablo abandonaron Ganneville, siguiendo el programa trazado por él mismo, se instalaron en una de
esas apaeiblee callee del barrio de San Sulpicio, ingora•
das del Paría brillante de la ribera derecha. A.hí se había vivido con la fiel Francisca, muy modestamente pero en una calma delicie3a después de las tempestades
del pasado. Charlier, inconocible y convertido en hom•
euerdoe.
Compadecedme! E ncierro en e8'0 papel tres pobreeflo• bre de fam:lia, había encontrado un pequeño empleo en
res cogidas en ese jardín que vos amaie, allá, lejos, cerca una casa de comercio.

DOMINGO 29 de AGOSTO de 1807

DOMINGO 29 DE AGOSTO DE 1897

Sus emolumentos, unidos á loe otros recursos del ma
trimonio, habían proporcionado ciertas comodidades, l&amp;
principal ventaja de las cuales fué asegurar á Pabio una
educación larga y completa. Pero loe af!oe de colegio y
de seminario eran pesados. Si podía proveerse á ellos,
no se economizaba nada, en cambio, para la vuelta probable de loe malos días.
Y loe malos días volvieron en el momento en que, en
1885, Pablo era ordenado sacerdote.
Una parte del pequeño haber de sus padree fué engullido en el desastre de un establecimiento de crédito.
Este golpe inesperado abrumó á Oharlier. Su temperamento usado no estaba hecho ya para la lucha y la re•
eietencia. Fué herido de parálisis, y clsvado, lúcido aún
en el sillón rodante, entre las dos mujeres que agotaban
eue cuidados por él y sus esfuerzos para sostener la vida
común.
El superior de 1 seminario, supo estas miserias. Tenía
por Pablo una afección muy vi va, habiendo podido apreciar sus cualidades serias y amiblee, y conociendo su
piedad tan dulce como sólida, le propuso un empleo am•
pliamente retribuido de preceptor en casa de M. Jouve•
not, uno de loe principales notarios de París, donde debía dedicarse á la educación de un nif!o de nueve af!oe.
No había vacilación posible. Pablo acepta Su vida de
sacerdote comenzaba por et abandono ele su esperanza
íntima, largo tiempo acariciada. ¡Adiós, querida casita
blanco! ¡adiós las floree, la iglesia de la aldea, la poesía
y la paz de loe campos! Si la decepción fué cruel, nadie,
más que Dios, conoció el sacrificio del joven sacerdote.
Con la sonrisa en loe labios anunció á sus padree la bue•
na nueva.
¡Preceptor! es decir, la dependencia, la abdicación de
eí mismo, la renunciación á todos eue guetos persona•
lee, la obligación de plegarse á loe de loe otros, ia nece•
eidad de obede&lt;}er áloe padree y aún frecuentemente al
niño, la situación subalterna que algunas veces la falta
de delicadeza hace humillante; una especie de domeeti•
cidad, un poco más elevada tal vez que las otras; pero
más pesada también para las naturalezas más sensibles
que deben experimentarla.
Pero es también una tarea noble y grande para el que
sabe emprenderla con un pensamiento alto. Formar un
eepiritu y un corazón, verter en un niflo no solamente
la insl;rucoión que él encontraría donde quiera, sino la
educación moral que hará de él un hombre; ser también,
en medio de una fa.milia, como un aposto! íntimo, y lle•
var, si es posible, una influencia discreta y saludable,
este es el papel elevado del preceptor tal cual apareció á
Pablo, llenándolo de generosos ardores y consolándolo
de la pérdida de su eneuef!o huido,
Desde ei día siguiente llegó á casa de ~. J ouvenot,
todo inflamado de un celo de neófito por eu obra, impaciente por comenzarla, imaginando planee de estudios
seguidos y recogidos, bien seguro de encontrar en loa
padree el concurso eerio de una autoridad que secunda•
ría sus esfuerzos, puesto que ellos habían ido á pedir un
profesor á San Sulpicio.
Un momento vaciló antes de entrar á la casa del boulevard San German que se le babia indicado, de tal suerte
aquella mansión lujosa trastornaba la idea que el se for•
mara de la morada de un notario. Excusándose casi, penetró en un ealoncito en que majestuoso y cortés, un eui•
zo-jamáe hubiera el oeailo, ni aún en voz baja, llamar•
le coneerje,-le dijo como sorprendido de su ignorancia,
que ahí era en efecto donde habitaba el señor Jouvenot.
- Deeeaie hablarle á él personalmente, eell.or abaie?
preguntó el importante personaje.
-A el mismo.
-Entonces ......... permitid me ....... .. voy á asegurarme
de si el sell.or eetá en sus habitaciones ó en el estudio.
El suizo sopló en un tubo acústico, habló, oyó la res•
puesta, é inclinándose ligeramente ante Pablo, dijo:
- El eef!or está en su gabinete ...... ... Si el señor aba•
te tiene á bien tomar el vestíbulo á mano derecha, el es•
tudio está en el fondo.
Y recondujo al padre con la buena gracia y la salud
sonriente de un marqués de los tiempos pasados.
Pablo entró á un vestíbulo pavimen\ado de largas losas
negras y blancas que atravesaba un blando tapíz y que
ornaban cofres de vieja encina y enormes macetones de
donde surgían plantas verdee. Al cabo de esta antecáma•
ra, sobre una puerta, la palabra: E 8tudio, se destacaba
en medio de una placa de cobre brillante.
( Continuará),

161

EL MUNDO

LA MODA
Traje de rec:epelón.
Traje de boda .

,.

H o y ofrecemos á
nuestras lindas y sofla•
do ra s lectora a, otro
grabado del emblemático y fascinador tra¡e
de boda. Este, cuyo lí ·
gero velo en vuelve sin
ocultar; cuya inmensa
cola hace á la portadora vol ver la vista hacia
atrás, temiendo q ue
eualquier impertinen·
te pueda mancháreela;
cuyas odoríferas !lores
de azahar, reclaman
tanta pureza y pronos•
tican con sus agudas
espina~, lo azaroso de
la paz conyugal; cuyo
blanquísimo engarce
pide blancura en el alma; que todo t:n él es
simbólico; este el!I el
que hoy preeentamoe.
Si mano extraña le.
vanta elte atavío, ee
rendirá bejo eu peso;.
pero vosotras, que te·
neis por camaristas á
loe dorados ensueños,
no imaginais, sin du·
da, que el cuerpo pueda doblegarse bajo el
dulce peso de la seda,
que tiene tan confor·
iable calor, tan voluptuoso crujir.Y sinem·
bargo, hay temperamentos nerviosos que
se txtremecen al con•
tacto de la sedal
Pasemos ahora á examinar su construcción
material.
El dibujo que nos
ocupa es un traje de
raso blanco leche, de
gran cola, que lleva
por todo adorno en la
enagua dos golpes de
acabezadoe de museli·
na de seda, que tienen
en sus ex &amp;remidadee
unas ramas de azahar.
E l talle es también
de muselina, llevando
un delantero de encaje bordado, y tres ca•
becitae como la ena•
gua.

... 1

)

I··

• T

I
..s: &lt;

Mangas ajaretadas Y
dos volantes en forma
de jokeye; pero prolongándose en el de•
lantero basta el cin tu• ·
rón, que es de raso d mpeado. En el peinado
un pequef!o ramo de
azahares.

•.

.

'

El traje de recepción es bastante rice&gt;,
de moirée azul pálid &lt;',
con adornos de fantasía, y abierto sobre un
delantero de piel de
seda azul, cuerpo cruzado con peto de encaje blanco, volera, sin wa11gas de encaje blanco sobre fondo azu l, sujeta en el cuello, por un lin·
do broche de perlas.
El amor es el alil que Dios ha dado á las almas para subir hasta El.
- Mi[luel Ang1l.

No hay corazón que no tenga algún secreto ....... ..
Si quieres ser feliz, no intentes nunca regiEtrar la cartera de la
persona á quien amae.- j acinto B e11aM.te.
El amor es el ml'- jor y más dulce de loe moralist as.- Bacon.
E l lt brador es el rey de la naturaleza, pero el e1:cla vo de la sociedad.- l 11,i/io Ca~tdar.

�!!:L MUNl&gt;O

DOMINGO 29 de AGOSTO de 1897

·'

TOMO.JI

'

~

MEXICO, Sl!PTIEMBRE 5 DE I897.

•

NUMEHOxo.

.

Dosel fabricado por la casa de Jorge Unna ~
EN SAN LUIS POTOSI
P.ara el linio.

iE ñor

~on l~nacio @Montes de ©ca.

&amp;n el Frincipal.
Dlbulo ele José M:. Vlllae ana.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA

HARINAnE W AGGNER
CO.N FOSFATO DE CAL ~URI, u U11irersa/ment1 admitida como "EL ALIMENTO MAS PERFECTO'

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P611•'.;1St' en ~n,rclia. coutrn las imita.Cl 111es harat;1s.
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se prescribe en cada tasita no se
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Lamente recomendada por la Fa_cul
1.a&lt;l Médica y en los muchos ·años
que tiene de éxito hli resultado ser
por el testimonio de todas las madres que lo han uslido

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etc.

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Se trata con ~x!to las enf!!rmedrutes que se dicen
incurablesó de mala naturaleza, d~ lll. cara., boca,
lengua, garganta; oidos, cabeza, lla¡i;us vitricHeas, y
en ger,eral, todos los tumores i,rvvenientesd~ la corruJ)C'lón de la sangre.
Violentar ra.1ical curación '1.e enfermedades secretas, eu todos sus grados.

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=•
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ESTILO INGLÉS, GARANTIZANDO S~CONSTRcCCION.-vE;-;TAs POR MAYOR y MENOR

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EL
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ANDREW
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A.NDREW

"'

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cura la ictericia y los derrames de J:?ilis.
impide la formación de lc,s gases en el Estómago
alivia la náusea en las embarazadas.
no contietle substancias dañinas á la salud.
está recetado por los mejores médicos:
ft.i:: aprob:¡dn por la Academia de :\IeCcina de París.

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• ·
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preserva de enfermedades infecciosas.
no contiene substancias nocivas á la salud.
EL DIGESTIVO ANDREW alivia SJDIPRE que se toma conforme á las instruc·
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EL DIGESTIVO ANDREW

para toda la vida.
alivia con g_ asto muy reducido, pues bastan seis tubos
para la curación de la enfermedad d\;:l Estómago más

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EL DIGESTIVO ANDREW

rebeldl·
fué inventardo en 1820
"'ríeccionado por los legítilll.os
herederos del célebre l., Andrew en 1886

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es :tpcritivo y estimnlnnte.
tiene famn universal.
cura las malas ó lentas digestiones.
cura ]a Gastralgia reciente ó ·crónica.
cura Ja Acidez del Estómago y los cólicos.

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. Hay grnn va,iednd de d,cujos, tanto en Camas Inglesas, como en las fa- Z

~ bricadas en los talleres de esta Casa, y los interesados pueden conocerlos pi- ir,
diendo catalogas á los s~ilores
►

•:
••

•
♦

:

FABllY&lt;1A. nJ.&lt;;ocoLC-ITONF.-'
ALA1'.1BRE DE ACERO TEJIDO DL'PLO cox RESTIRADOR DE PATENTE.-LOS L'NICOS ~
QUE TIENEN A.(:EPTACIO.K POR SU BUENA CLASE
,...,,

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I

♦

Especialista para las enfermedades
de las señoras, a' .. cciones de la M-1.Ttuz, de las
MAMA~,

o·,•gest;vo Andre·w :.

:.

POR EL DR. LUIS CLl!l\lENT.

•

f~

~ectterbo_z be ra función be caribab efectuaba er ~omingo 15 be!'. actuar

Las enfermedades de LAUINTUiA. . . . . . . . . . . . ,,...~~♦♦♦♦♦$♦♦.., ♦.;, ♦♦♦♦♦♦• •

•=•: •••LA NuEVA NDusTRI A• •••• •
111
'"

•

De ••nta •n toda ■••• Tiendaa, O,ogu•rla ■ y Botlo ■■

♦

14

NUMERO 8.

UN/COS AGfNTES: NO'IARO &amp; GfESTCHEL, CALLEJON DEL ESPIR/TU SAIITD IIUM. 1. MEXICO

r.:.~=====~==~========~-~===~-~=~.:-71 ♦

••

MEXICO, AGOSTO '21 DE 1897.

TOMO,11

La Harina de Waggne r
hace crecer los niños robustos y
contentos. Tomada en 111s d&amp;sis que

La Harina de Waggner
se incorpora con la misma facilidad
que la leche de la madre, y lo puede tomar la criatura más tierna con

Gnastasio lbJestas 1? (!ompañia,
2~

;

•

DE LA MONTERILLA NUM. 8.-MEXICO-APARTADO N? 957. :•
--ESTA CASA NO TIENE SUCURSALES--

AGENTtS GENERALES

:

:

EL VINO SAN GERMAN
Es el tón.ico Inás e•1.érgico.

de este periódico en Centro
América, Sres. J. M.. Larduábal y Compaflía, Guatem~la.
Están autorizados pa1a arreglar contratos

y euecri pcionea.

para auuneioe

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1

1
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LS&gt;s reinas de la fiesta

áieñoritaJZS @&lt;trtcta §isJZSemma1111, ¿lomifil'a J~ióafgo, J:upe ~it&gt;a t? @erva11teJZS, ~uCia ¿bióafgo,
Jhneria ~isJZSemmann, ,$ara @'.6ai&gt;ero.

�EL MUNDO

"JtL MUNDO "
Semanario Ilustrado.

·ToJ6fono 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
KÉXICO

Toda la correspondencia que ee relacione con la Re·4acción, debe eer dirigida al
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Secretario de Redacción,
Amado Nervo.
Toda la correspondencia que ee relacione con la edición
debe eer dirigida al
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mee, y ee cobra por trimestes adelantados.
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A.visos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo pa10 debe ser precisamente adelantado.
BBG18TBADO COKO A.JITÍCOLO DB Sl!IGUNDA CLABB.

Motas tbitorialts.
Duputs be mebitJ siglo.

der presentar lin instructivo cuadro referente al eetado
actual de esta industria. Del atento examen de las cifras
que pasamos á exponer, se desprenden las conclusiones.
He aquí loe datos á que nos referimos:
La industria periodística del.a ciudad de Me.rico tiene un
dE:eemboleo an11al (aproximativo) de$ 576,000, distribuidos en eeta forma:
Jornalee á cajistas....................... $ 216,000
Id. á prensistas.................. ,, 36,000
Redacción ................................. ,, 72,000
Papel ....................................... ,, 180,000
Gastos ~eneralee (A:lministracióa,
Correo, etc............................. $ 72,000
Suma....... $ 576,000

Alemania, que pudiera considerarse segura por la or-ganización militar en que ee asienta el imperio, conver-.
tido en vasto campamento, busca en el ensanche y deea•
rrollo de su marina de guerra, puertas por donde ee ea-.
cape su riqueza.
Francia, con un presupuesto de cerca de tres mil quinientos millones de francos, dedica casi las dos terceras ,
partes á loe gastos del ejército y de la marina, y no satisfecha coa ese inmenso sacrificio que gravita sobre la.
producción del pa!e, aun pretende emplear nuevas cantidades, y á ese efecto, las cámaras han autorizado loe
créditos solicitados por el Gobierno.

***

Esta cifra representa el gasto total de loe editores, die•
tribuida entre loe varios elementos de trabajo que entran
á formar en la negociación. U na industria que paga
anualmente jornalee por valor de 252,000 pesos, que proporciona al trabajo intelectual mlie de 150,000 pesos; y
que contribuye al sostenimiento de otra industria con la
suma de 180,000 pesos, ocupa-dentro de las condiciones
económicas del país-un puesto de importancia.
Pero estos 576,000 peeoe representan solamente loe des•
embolsos anuales de las empresas editoriales; no es la
cantidad satisfecha por el público para el sostenimiento
del periodismo. Para obtener esta cantidad es preciso
agregará la suma desembolsada las nfüidadee realizadas
por las segundas manos (agentes y papeleros) al poner
en venta las publicaciones.
Según cálculos que concienzudamente hemos hecho,
dichas uUlidadee no bajan de unos 300,000 peeoe al ano,
que agregados á la cifra citada, arrojan un total de 036,000
pesos
Esta ee en realidad la suma satisfecha anualmente por
el público, lectores y anunciantes.
Y esto solamente para la prensa de la ciudad de Mé•
xico.
Renunciamos á comparar estas cifra&amp; con las que nos
pudier.i proporcionar la prensa de otras naciones, por
querer conservar la ilusión á nuestros lectores.
Pero de todos modos creemos eEtar en lo justo, al aeig•
narle un p:rnto de importancia y considerar arraigada,
una industria, para cuya subsistencia necesita derramar
el coaeumidor cerca d~ u,¡ millon de pe.sos todos loe años.

Iniciadaeen ese camino las naciones europeas, no quie•
ren ver el problema formidable del hambre, que se Je.
vanta como un espectro en medio de su grandeza.
Si como en loe tiempos antiguos, el mundo civilizado
estuviera reducido al continente europeo, y no existiera.
esa solidaridad que ata á loe pueblos todos de la tierra
por medio de las corrientes mercantilée, que transportan
loe frutos naturales y loe productos de la industria de
zona en zona y de continente en continente; si loe asombrosos progresos modernos no hubieran suprimido las.
distancias, haciendo que las eecenae que se desarrolla.
ban antes en la estrecha cuenca del Mediterráneo, ten•
gan ahora por teatro la inmensidad de loe maree, ee
comprende que la vieja Europa se concentrara en sí misma, atendiera excluei va mente á la sinfonía de su política,
y no advirtiera el peligro que puede hallar en el gran
desperdicio de funzae, en el despilfarro de energías á
que la conducen sus odios fanáticos y sus añejas preo•
cupacionee.
Pero hay algo más que la monárquica Europa: como.
lae pertnrbaciones atmosféricas se comunican de un
punto á otro en la euperficie de la tierra, loe estremecimientos de la familia humana repercuten del uno al otro
continente. Ya no existen las murallas chinescas que aislaban pueblos y naciones de la comunidad; no son va• •
liadares suficientes las altas cordilleras ni loe anchoe mares para niarcar fronteras en la unidad de loe pueblos.
Desequilibrios fiaancieroe, sacudimientos mercantiles
verificados en Sidney ó en H•rng•kong, repercuten con
precisión en loe mercados de Nueva York ó de Londres;.
una quiebra ruidosa en Buenos Aires hace vacilar esta•
blecimientos de crédito secular en Berlín y San Pd•
tereburgo.

,Dlttica ®.entrttl.

***

El vienes·de la anterior semana ee ha conmemorado el
quincuagésimo aniversario de la acción de Churubueco.
Cincuenta af!.oe van transcurridos desde la dolorosa jorna•
&lt;la en que el heroiemo nacional, encarnado en un pufiado
ue valientes, ee estrelló contra la imponente masa del
&lt;·jército invasor americano. El tiempo, tribunal inapela•
b!e en la vida de loe pueb!oe, ee ha encargadode restaf!.ar
la E&amp;ngre de las heridas y cicatrizar las llagas: medio eiKlo de informaciones extraidas del más alto sentimiento
ue justicia, han ba9taio para dar otra orientación áloe
eepírhue, y fi¡ar sobre baees más sólidas loe sentimientos
recíprocos entre las dos Repúblicas.
En eetaa páginas aganas á las paeio!lee de la política,
extraflae á loe prejuicios de banderías, en las que hemos
procurado siempre permanecer impa11iblemente serenos
y correctamente fríos, es donde acaeo puedan sólo expre•
earee ideas de tal naturaleza, y ser ellas escuchadas sin do•
losas tergi vereacionee.
México, durante eu largo período de gestación nacional.
ba tropezado con más de un país dispuesto á ejercitar
contra la naciente R3pública actos de fuerza opresora.
¿Cuál es el pueblo en el mundo que no ha tenido que
combatir contra otros pueblos? ¿Cuál la nación que no
lleva eo su historia la sangrienta cicatriz producida por
nn viejo adversario, hoy amigo y camarada? Y estos re·
cuerdos empalidecen, estos actos acaban por desvanecerse,
cuando loe agresores de ayer procuran buscar en otro RE.SUMEN -La enfermedad de Europa.-Preocupaurden de hechos eu lfaea de conducta.
clonea hlatórlcaa.-La paz armada y el equilibrio
No sería posible que las naciones vivieran en agresión
europeo.-Fuerzaa lnútilea.-EI problema político
constante con los Estados con loe que antaf!.o sostuvieron
y el problema económlco.-Loa pueblos viejos y
1impefloea11 luchas. Esto sería sencillamente declarar á la
loa jóvene■ .-La lucha de lntereaea.-Conclualón.
humanidad tln estado de guerra permanen\e. Por eso ve•
,nos que en aniversarios semejantes al del viernes, las mo•
No es envidiable por cierto la situación de la vieja Eu•
dernae nacionahdadee evocan desgracias patrias imborra- ropa. Al considerarla en conjunto, nótase un malestar ge•
bles, episodios de elevado heroiemo, pero jamás pretea- neral que se traduce al exterior en movimientos doloro•
,l~n la conservación de un rencor inextinguible. Eepafia sos, que revelan sus hondos padecimientos.
conmemora su e de Mayo, no por reavivaren olvidada ene•
Dedicadas las agregaciones sociales que la conefünyen
111istad á Francia, sino por rendir homenaje á amadas á la observación de ene vecinos, en quienes miran rivales
sombras.
aborrecidos, preocupadas con alianzas y coalieionee que
Y aei vamos también nosotros á Churubusco: no en las proporcionen la maner1 de preponderar en su trabason de proteatae contra pasadas injusticias; no á encen- • joso equilibrio, excitadas solo por odios tradicionales y
,ler hogueras extintas; vamos con el espíritu tranquilo y
rencillas históricas que las apartan, no ven el abismo que
1.1 conciencia serena, ante la idea de que frente al trágico
han abierto á euepies las exigencias inagotables dela paz
, ecuerdo del pasado ee alza la consoladora realidad del armada.
vreeente. •
La deeconfianaa de unos pueblos ha engendrado las
Las épocas tienen sus crueldades y sus sacrificios; pero aprensiones de otros, la envidia de éstos ha despertado
, 1 senUmiento de la justicia ea un ideal eterno hacia el
las ambiciones de aquéllos, las amenazas de una parte
que la humanidad se encamina infatigablemente.
han provocado necesariamente loe recelos de la otra, y
en círculo de hierro estrechadas, han ido cavando i;ioco á
poco la obscura fosa donde entierran sus energias, eepul•
tan sus activiáadee, agotan sus fuerzas, que se consumen
Un millón ile ¡,esos atmaie5 inuertiilo5 en d
en ejércitos ii.númeroe y formidables eecuadras.
¡mioilismo.
La Gran BreL&amp;f!.a misma que por su admirable coneti•
.N"o se tiene en el público u na idea aproximada del pro- tución, fruto de numerosos factores históricos y polítigreso alcanzado por el periodismo en estos últimos diez cos, pareclaen eu espléndido aislamiento apartada y agena
"1ios. SJlamente el conocimiento de loe datos que ema• á esos deeafioeintemacionalee, y por en es~rucmra social,
uan de esta industria, pone de relieve el avance obtenido se consideraba libre del peso abrumador de loe grandes
ejércitos permanentes, ya ee ve constreñida por las ciren ella.
Un estudio largo y meditado, aceros del desarrollo de cunstancias á seguir la corriente general que á todos
las empresas periodísticas, nos coloca en situación de po- arrastra.

Una inbtt5ttia que progrestt.

DOMIIIGO a:a de AGOSTO de 1897

Por eso un ilustre publicista francés, que se ha puestoá estudiar con sano criterio y abundante ciencia el esta•
do patológico de Europa, y ha anal:zado con ojo preví•
sor los alarmantes síntomas que se ofrecen á l~ consideración del sociólogo, expoae con toda claridad loe funda•
mentoe de su diagnósticC', y llega á conclusiones pesimistas y desoladorae.
En el estado de paz armada, que casi es un estado
de sitio y por sus gastos equivale á una guerra perma•
nente, la Europa ee enerva; no corresponden sus inmen•
sos gastos al tributo racional que puede exigir de los,
pueblos, como tampoco está en relación el eneanci.ie in•
definido de los presupuestos con el aumento de la pro•
ducción.
De este deeequilibrio fundamental, de esta divergen•
cia palpable ent, e las fuerzas vivas de las naciones y su ,
trabajo útil en bien de loe asociados, es de donde nace,
según opinión autorizada, ese malestar general, ese descontento que brota en todas partes y á veces tiene mani•
testaciones salvajes, explosiones fanliticae, que ee revelan,
en las utopías de los Búcialietas y en los atentados bruta•
les del anarquismo.
Más que un producto del descreimiento, más que un
engendro de la desilusión política, más que un resu1'ado .
del desencanto de las Dlaeae, al mirar vacfos sus taber•
náouloe y derribados sus tdolos, el estado presente es la.
consecuencia de un fonómeno puramente económico.

***
Loe pueblos viPjoe se dedican á levantar ejércitos y á .
armar escuadras formidables; gran parte de su actividad
ee consume en esta tarea improductiva; hay millaree de•
millares de brazos que se quitan al campo y al taller pa•
ra emplearlos e~ el cuartel, y hay millares de millares.
de pesos que se apartan de lae empresas productiv!lB pa·•
ra utilizarlos en armamentos y acorazados.

DOMIIIGO u

de AGOSTO de 1'97

EL MUNDO

En tanto, loe pueblos jóvenes gastan todo su vigor en
•u progreso y e11grandecimiento, aplican todas sus energías al bienestar individual que es el bienestar de la co•
munidad, y libres de tradiciones esplendorosas y agenos
4 la grandeza hietóri:a que se funda en las coaquietae
1nerrerae, caminan por la ancha vía del positivo ade•
lanto.
Asombra la inmensa actividad desplegada por loe Ei. tadoe Unidos en su fabuloso industrialismo. que amenaza
inundar loe mercados europeos con sus variados produc•
wa baratos, duraderoe, y por lo mismo capaces de com.
petlr ventajosamente con las antiguas induetriae. Pasma
la multiplicada producción de las colonias anetralianae,
de las semi-naciones di~ Africa, de las Repúblicas endamericanae, que inundan todas las plazas de aquende y
allende el Atlántico, coa sus ~ariadoe frutoe. Admiran
Jaa grandes eDergfae de que ha dado muestras el Japón,
pueblo venido apenas ayer al concierto de la civilización,
admiran las energías desplegadas en tan corto tiempo,
para colocar los numerosos productos de su industria, á
altura envidiable, y en capacidad de competir con loe similares de cualquiera otra parte.
Quéjanee los aldeanos del centro de Europa, de que
ya no puede'n vender su mantequilla, que ha sido derro•
uda por la margarina; laméntanee loe metalurgistas de

LA CUADR1LLA.-Lui8

Leal, El Sordo, Boto, Naranjito, Cualro Dedos, Pipo, Llal'erito, Torerín, Madrileíío.
huantepec, corrida que debido á loe esfuerzos incansables de loe eefioree organizadores, D. Apolinar Castillo,
D. Ramón Prida y D. Juan Dubláa, m 0 recedoree en es•
ta vez de todos loe elogios, tuvo un lustre inusitado. No
sería, empero, esta circunesancia la eóla que nos impul·
eara á dedicar unas páginas al espectáculo, puee atendi•
do el carácter de nuestro semanario no encuadraría él
del todo en nuestras columnas, si al éxito completo de
la corrida no ee unieee la consideración del a1'o fin á
que estuvo destinada y-como nota artística-la oportu•
nidad de ofrecer á loe lectores una colección de fotogra•
fías perfectamente detalladas, al f1ente de las cuales fi·
guran loe retratos de las distinguidas eefioritae que graciosamente fungieron de reinas.
Fueron estas las Sritae. Sara Chavero, que veet!a es·
pléndido traje azul obecuro y llevaba sombrero adorna•
do de hermoeas plumas negras; Guadalupe Riva y Cervantes, que lucia un traje plomo con guarnición blanca;
Srita. Eisemann, que veeUa bien acabado traje azul y
llevaba sombrero con plumas blancas; y Sritae. Hidalgo,
elegantemente vestidas de eatfo crema y blanco.
A estas reinas, que de hecho lo son por su elegancia y
hermosura, hicieron loe honores loe Sres. Lic. Ramón
Prida, Apolinar Castillo, Juan Hidalgo y J. Lemmene.
La concurrencia fué extraordinariamente numeroea,
como lo muestran nuestras fotografiae, y . la animación
:ndeecriptible.
No podían esperarse quienes con loable afán han procurado aliviar el infortunio de nueEtroe hermanos de Te•
huantepec, más lisonjero resul~_do.
Ello merece felicitacionee';y son muy cordiales las que
lee enviamos.

El Boto citando á paaar.-[a !&gt; toro]

que no pueden resistirá la baratura del hierro americano,
y duélenee loe tejedores de que no pueden fabricar telas
tan baratas como las japoneeae.
Y en eee estafo los presupuestos crecen, loe ejércitos
se multiplican, las escuadras tardan más en construirse
que en exigir nuevas reformas, y los gastos que di;iman•
dan estos cambios y estos desarrollos gravitan indefecti•
blemente, sobre las fuerzas vi,ae de los palees. ¿Qué re•
medio para esta enfermedad? ¿cuál tratamiento será ade•
cuado para combatir el fenómeno que arranca de tan hon•
das raíces?..... .
El publicista á que nos referimos, no lo indica; pero
mucho es hliber eefialado con tanta claridad, las causas
que provocan la dolencia social. Ellas mismas están di ·
-ciendo cuáles son loe medios para combatirlas.

..

X. X. X.
10 de Agosto de 189i.
UNA CORRIDA DE BENt.FICENCIA.

NUESTROS GRABADOS

Loe diarios, en el argot de usanza, dieron oportuna·
mente cuenta de la corrida que el domingo último se
efectuó en Bucareli á beneficio de las víctimas de Te•

Suerte de vara, (Arriero chico )

�EL MUNDO

l.sa

DOMINGO

22

de AGOSTO de 1197

vigor, en una palabra, tan semejantes entre sí cuanto es
poaibli, y las ha plantado la una al lado de la otra, pero
de tal manera que seis de ellas estuviesen ampliamente
alumb:-adae por el sol, en tanto que las otras eeie estuviesen abrigadas por una pantalla de madera.
Las habichuelas han florecido y han dado sus legumbres. Pero luego pudo hacerse una advert.encia: en tanto
que el peso de las vainas frescas era de 09 para loe frutos de h1e plantas asoleadas, no era máe que de 29 para
loe de las l)lantae abrigadae. Después de secos, loe grano&amp; alumbrados peeaban todavía tres veces el peso de
los gra.ooe lliadu1adoe á la sombra. Pero esto era de
preverse.
Lo que fué más inesperado, es que al afio siguiente,
habiéndOEe sembrado loe granos y habiendo eetado to•
das las plantas nuevas expuestas al sol, la recolección proporcionada por las obtenidas de loe granos formados al.
la sombra, fué aún inferior en una mitad á la propor•
cionada, por las plantas surgidas de loe granos aeoleadoa.
Et experimento ee proeiguió y en el cuarto afio, laa
plantas nacidas de granos formados á la sombra cultiva·
doe durante ~rea generacionee, pudieron aún formar florea
pero no llegaro.o á dar frutos.
Faltando el sol la raza se había extinguido.
Nuwerosae observaciones del dominio de la medicina
prueban que casi otro tanto pasa con las generaciones
humanas.

Eduardo Leal ( llave rito) colocando una estocada.

INFOR~ACIONES
La juventud criminal

Es muy importante inveEtigar eu que medida la cril!linalidad, y también el suicidio, han invadido en ee'e
ú!Umo medio siglo, el dominio de la :nfancia. Tal investigación conduce por lo demás á obllt'rvacionee dema•
aiado d1-sconeoladoras.
De 1s:m á 1880, en tanto q11e la criminalidad de loe
adultos se triplicaba, la de loe menores de l6 á 20 ee cuadruplicaba cuando menos en lo que concierne á loe va•
ronee.
En cifras ab90lut.ae, el aumento ha sido, para estos
• úl\imoa de 5 933 prevenidos á 20,480, para lae hembras
de 1.046 á 2,8.~9.
En 1894 el número de delincuentes menoree, ee elevó
á 28,701 y el de lae menores á 3.616. La pro1reeión ha
. sido, es cforto, relativa á la vagancia y al robo, pero loe
. crimene·i1 propiamente dichos, han progresado igualmente.
Si ee considera exclueivamente los aeesioatos, ee encuentra, de 1856 á 18H0, en Francia eólo 20 acueadoe de
16 á 21 años, se encuentran 30 en 187H-1880, y 39 en
1890-94. El núm,:,ro se ha doblado pues en cuatro años,
en t.anto que el número de asesinatos imputados á loe
adultos, aumentaba apenas.
La marcha del suicidio, entre los niños no ha sido
menos desoladora en Francia. De 1,~3U á 18-10, se cuen•
tan 19 suicidios en niños menores de 16 añoe. En loe
periodos quinquenales siguientes, el número de caeos ha
progreeado como sigue hasta 1891-9!- 20, 24, 29, 26,
2S, 31, 51, 61, 70, 75.
Para loe menores de edad de 16 á 21 años, la cifra ha
crecido más pronto aún.
De 128 en 1,836-40, se convierte
en 1881-S5- :J09.
« 18S!l-90- 366.
« ISHl-94- 450.
entanto que el suicidio entre los adultoe, de 1831 á 94,
pasaba de 6, 7-11 á !l, 703, es decir, aumentaba en la relación de 153 á 100 (en catorce afios solamente), el de los
menores crecía en la de 176 á 100.
Este mal no es, por lo demás, propio de Francia: es ge.
neral. En México, en estos últimos ai'ioe, la cifra del sui•
&lt;lidio y otros delitos, entre loe menores se vuelve alarmante; sólo que observación tal no puede consolar ni á
loe franceses ni á noeotroe,
En Alemania, de !H8S á 1S93, el número de penados
-de doce á dieciocho años ha aumenta-lo en treinta y dos
por cien.
En Inglaterra, la categorí11 de loe menores de diecieeia
años condenados á azole8 ofrece un aumento lamentable
-de 585 á 3,192, de 1864 á 18!14.
Todas estas cifras eon dadas por M. Sarde, jefe de la
~atadística criminal en el Ministerio de J uaticia de Frao.
~ia, en una carta abierta dirigida á M. Bueeson, antiguo
director de instrucción primaria.

El eabio escritor y psicológico encnentra absurdo acu•
ear á la escuela de tofo este mal. Ye en él loe signos de
una época de traneición, en que el escepticismo no ea·
be ya en qué apoyar la noción dt!l deber.
Un nido de papel.

Se puede ver actualmente en el 1\Iue1-o de historia natural de Mona, mucooe ejemplos dt, singular modifica•
ción, entre otros un nido de papel.
Eote nido está hecho exteriormente con tiritas de pa•
pel, soldadas con briznillae, fibras, telas de araña, etc.
y el interior está guarnecido dP plnmae eobre loe bordes. M. E. Hublard que describe 1&gt;ate nido singular nos
dice en que circunetanciae, el pájaro utilizó las tiritas de
papel.
En el mes de Mayo, en el momento de la construcción de esté nido, fué corrido un Paper Hur,t en loe alrededores. Siguiendo el uso de este juego, el caballero que
figuraba la bestia, eem br6 á su paso para rr,arcar la pista, t.iritae de papel, que rec&lt;'gidas por el pájaro y diee•
tramente entrelazadas, constilllyeron entonces la envoltura del nido.
Los efectos de la Sombra y de la luz en la vida
de las plantas.

M. Jbon Clayton ba tomado doce plantas de habichuelas de la misma variedad, de la misma edad, del mismo

DOMINGO u de AGOSTO Dl •1~17

EL MUNDO

Apuntes sobre el

VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.
3?',000 Inlllas &amp;obre lo@ D1are11.

Otras ocasiones, montados en buggy, paeeábamoe contentos alrededor del lago, in·
'llleneo vivero donde ee perna en coche por los bordes, ó en ligeros cayucoe, sobre las
·ondas rizadas, emtiriagadoa con un ambiente perlumaJo por el aroma de mil floref, y
regresábamos á la población, alumbrados por la luz fugaz de millones de coc11yos que
· con eu fosforescencia iluminaban faniáeticamente las boecoeae avenidas de Honolulu.
El dla 3 de Julio entraba majeetu&lt;'ea al puerto la fragata auetriaca S11ida·, que ha•
•cía como nóeotroe un viaje de circunnavegación; cambiadas lae visitas oficiales,
•eetrechóee amistad muy áa:iplia entre ambas dotaciones y en repetidos reuniones á bor·do de ambos vaporee tuvimos la satisfacción de haber lsmiliarizado con la simpática
•sociedad Hawayana que nos llegó á ver con fraternal confianza.

XIV
ADlO~ AL PARAI80 DEL PACÍFICO,

Era el 12 de J11lio y seguíamos en nueet.roe agradables pasatiempos; por las tardee
•cuando la briea refrefCaba el caluroso día. á la eombra ,1e c orpnlent-aa mimoeae qne á
uno y otro lado de las avenidas, formaban hermoefeima bóveda, llevados en coche ó
·montados en bicicleta veíamos desfilar á la multitud, verdadera coleccióu de tipos
:asiáticos en eus originales atavloe, contraelando con el arrogante traje europf'o.

poético y fosforescente cocuyo, y enti'e tanta beldad hawayana, os garantizo que no
saldríais del Hawaii, y si por obligación lo abandonarais, siempre, por siempre, man•
darfaie vuestoa recuerdos y suspiros.
Por fin era tiempo de abandonar el Hawaii, dejarlo, quizá, para siempre: seguir
avante, avante, haeta llegar al punto de partida.
Ya todo estaba listo. El d(a 12 salió la fragata S .lida á la vela rumbl al Japón: al
despedirse, eu música tocó nuestro Himno Nacional.
Nos citamos para Yokobama y nos quedamos ultim1ndo nuestros preparativo3.
Por fin el día 14, á las tres de la tarde, soltaron los cabías de popa, levam?s an•
clae, y un centenar de botes, con nuestras amigas carii'iosae, ee de3pidió, hasta que
el ba·co nuevamente agitaba las aguas del puerto, triste, deecontento de dejará Ho·
nol11lu.
1Adiós para siempre paraíso del Pacífico!

Preparamos con todo cuidado el folletín
correspondiente al mes de t:-ieptiembre, procuranao que sea tan ameno como loa anteriores, y que Hegue con Ja opormnidad acostumbiada á manos de nue:,,;tros abonados.
1-i uestros lectores se habrán fijado en que
la novela i1rnnrada que publicamos actualmente, reune las condiciones que nos propusimos lleo11r para hacerla aceptable del
todo: moralidad, belleza é inter('S.
Tales serán 11sí mismo las condicionffi de
todas las obras literarias que publique nuestro stmanario.
OTRO PAGO DE $8,000.00 DE LA MUTUA
EN LlON.

León, 29 de Julio de 1897.-Sr. D. Carlos Sommer, Di•
nctor General de «La 1\lu,ua" en México. - Muy estima•
do Bt'flor:
El Banquero en esta ciudad de la Honorable Compa•
fila de s~guroe sobre la vida «La MuLua" di' Nueva York,
de la qne es Vd. digno Director en esta República, me
ha enLregado la enwa de (3 000 00) tres mil pesos, como
valor de la póli "ª núm. 578 505, de mi finado eepoeo el
Sr D. J uetiuo Hüroer.
R~conozco agradecida la rnma eficacia con que Vd. ha
procedido en la liquidación de este siniestro, aumentan•
áo con eeta má•, las numeroeae pruebas que ya ha dado
«La Mutua" del emptflo con que acoetuwbra llenar loa
compromisos co::itraídos con sue aeeguradoP.-Soy de
Yd. 11fma., atentíeiwa y 3. S.-.ELE:u P. DE HüRNER.

Estaeión del ferrocarril á Tokio en Yokohama.

1\fezcladoe entre tanta variedad de 6eonomíae y moda~, oyendo lenguajes diatio•
"toe, saludando por todas parte •, amigos del muodo entero, deteniéndonos aq uí y acu•
lJá, nos dirigíamos por fin al lugar de cita: al boeque del \\'aikiki.
Pasábamos por la calle de la Reyna, cuajada de elegantes B unga1ou.8 con jardines
•floridos y parques tapiza1oede ceeped; contiouábamoe después por laA,venida del }lar
y luego por la interminable galería de copudas grevillae y atmosféricas, basta llegar
al cabo de tres millas al curioso boeque del Waikiki.
La montaiia sagrada, volcán extinguido, dejó en la remota época de eu actividad,
multitud de promontorios separados naturalmente pc,r el m&gt;lr, que penetrando en e l
espacio libre, formó canales, sobre loe que se han colocado riísticoe puentee que dan
al local el más pintoresco aspecto; una abra del mar llena por un banco de coral y
· convertida en lago, forma un expléndidu vivero que han sabido aprovechar muy bien.
Hay algunos puntos del lago, donde el fondo, á ci ocuenta ó sesenta centímetros, es
plano y transparente, y fácil ea atravezarlo en buggy sin peligro; figuraos q11eridaa lec·M&gt;ras, que después de un paseo en vuestro bermorn carruaje por parques y playae, lle•
· pie á la margen de un lago que tiene cinco ...oillas de largo y penetraie á pescar en
vuestro propio coche; después seguís dentro del agua basta que paeado el l11go llegaia
al hotel.
.
Al descender os espera un mirador lujoso y cómodo donde os sirven lo que gustéis
y oe proporcionan ropas á propósito para un baño de mar, que invita con 11ue frescas
-ondae, y eatiefecbae del paseo, en las varandae de magnifica caea veraniega, halagan
vuestro oido con música esplé ndida y con cancioncitas nacionales de aquí, de )!éxico,
como La Paloma, el wala de Dolores, La Mamá Carlot11, y todo esto en un pala eituado
á millares de leguas de la querida patria, en medio del Océano.
Allí, coa amistades que os tratan á cuerpo de rey, con la diqueta de la alta eocie-dad, respirando una atmósfera tibia y perfumada, á la luz de una luna brillante que
-quiebra eue rayos en el desordenado follaje de las frondas, embriagada la ,vieta c on el
0

Las R!lnas ¡:1remiando á Eduardo Leal ( a )' Llave rito.

SEGUNDA PAH.T~.
EL PAIS DEL "SOL NACIENTE'' Y EL CllESTE IMPERIO

I
DE HONOLULU A YOKOHAMA
4,900 MILLAS.

Eran lae eeis de la tarde; el sol se ocultaba como siempre, hermoso, reflejando euA
últimos rayos sobre las hermosas ealientee que las islas Sandwich formaban por el NE
El P8incbuta11 apenas ee notaba como un ligero picacho cubierto de nubecitas; todo ee 'l'efa como jngnete, se necesitaba aguzar la vista para distioguir aqnelloe sitios
que 24· horas ántea pisábamos contentos. Al anochecer todo se perdió con la luz y q 11edamos otra vez como uo punto en el océano.
Al día siguiente el mismo horizonte sin límitPe, en el mar tranq11ilo, que de vez
en cuando se eng•ueeaba por loe cbubaecoP, se ennegrecía el cielo á grao distancia,
arreciaba el viento y luego lluvia temptemcea caía á torrentes sobre nosotros, cubriéndonos enteramente.
Deepués todo pasaba, salía resplandeciente el eol para ocultaras nuevamente y llo
ver, lloverá torrentes; las temperaturas demseiado cálidas refrescaban y aprovechábamos loe chubascos para baflarnoe con agua dulce.
No puede imaginarse la buena impresión que produce una lluvia en alta mar, don•
de es absoluta la falta de agua potable, adee que la gema recoge en baldes el agua que
eecurre de loe toldos, de la jarcia, y en fin de donde puede y en primera oportunidad
la utiliza para el aeeo de su ropa y de su perrnna.
Seguimos el paralelo 21, que no abandonamos sino tresdiae llntee de llegar al Ja
¡:ón.

�_ _:•~S!,l4~==========================,;;"';;1;,-~M;;,;:U;;N,;,D;;;;;O~==,=============;O;;;O;•;;;:l■::G;O=•;•;;;;•;•;A:;;G;;;O;S~T;O=d;•;,;.1~

&amp;L MUNDO

DO M IIIGO aa de AGOSTO d• 1&amp;97

135

•

)

Muzrriés, Kuruma y Ri nk icha.

Dos días después de nuestra partida de Honolulu, por 16 mura de babor, á cosa
de diez 6 doce millas al Sudeew, deetacáronee como á Ju cuatro de la tarde las extremidades de ios palos de un barco¡ todos creímos ver la Saida, nuestro compañero y ami~
go en el Ha waii.

Golpee de mar rugiendo se embarcaban por el combé;, llenando de agua los cafionee .y haciendo perecet hasta las gallinas que eran nueetro alimento en la travesía;
de las cocinas llenas de agua salían como ratas Johu-,ian y Lui,ye, cocineros chinos
qué nos eervhn á bordo.
La noche avanzaba y el temporal pereistía; rolando el viento al Norte primero, y
después al Este, fué un tifón que á corta distancia nueet,ra debió haber rodado con soda su intensidad
Aquella noche no pudo dormirse á bordo¡ }os cajon~s ea.Han de las cómodas, y todo lo no trincado caía, caía, produciendo ruidos y estruendos que ensordecían; nadie
podía sostenerse en pie y sobre la cubierta todo estaba ~mpapado. Entretanto, l&amp;
máquina y el t,imón funcionaban admirablemente; temíiiee un percance á cada momento; pero la confianza era inquebrantable¡ quizá no entraríamos al Japón al día si~
gu:ente; pero no debíamos estar muy distantes de la anhelada costa.
Por fin; á las tres de la maiiana del 2 de Agosto1 el viento amaina¡ la noche obscura, con una obscuridad caótica, nos rodea por todas partes y todos nos sentimos,
rendidos.
Descansamos después de tantas fatigas con la esperanza de arribar en breve á las.
playas hospitalarias del remotísimo país del lejano Oriente.

Llegó la noche y á la hora previamente convenida1 !e lanzaron de á bordo cohetes luminosos que fueron contestados por el barco¡ era la Saida que habíamos alean•
zado y que en plena mar contestaba nuestro saludo; él como nosotros no veía si•
no la luz de los cohetes y esa comunicación á distancia en medio dé la noche, bastaba
para producir íntima satisfacción¡ solo esperimentándola puede comprenderse la agra·
dable impresión qu8'se siente cuando perdidos en lai.ameneidad del oceáno, sabemos
que un barco amigo y conocido está navegando en las mismas aguas que nosotros y es
nuestro acompaflante invisible.
Como los QJares por los que. nave-gábamos son poco conocidos y sembrados de bajos,
cuya situación no está bien precisada, fué preciso redoblar la vigilancia, especialmente
de noche; !!e tomaba contínuamEnte la temperatura del agua y se largaba la sonda, con
frecuencia, para tener la seguridad de caminar en mar libre sin escollos.
Al pasar loe 180 grados del meridiano de GreenWich, tuvo que aumentarse un día
al mee de Julio, que fué para nosotros de 32 días.
La marinería no comprendió la determinación, que creyeron inaudita, hasta es ue
explicaciones reiteradas, la convencieron de que caminando nosotros de Oriente á OcII
cidente, en aentido opuesto al movimiento de la tierra, por cada 15 grados perdíamos
ENTRADA AL PUERTO,
una hora, así esqueal pasar el 180gradoe de Greenwichhabíamos perdido 12 horae v tendríamos que recuperar lo perdido, aumentando u.a día para llegar al puerto próximo
Al toque de diana, siguió el imperioso M&gt;que de babor y estribor de guardia, quecon la fecha que ellos llevaban.
De los veintitrés días que duró el viaje al Japón, no hubo uno en que no nos mo- es el llamamiento de t.odo el mundo á prestar sus servicios, y colocarse en el puesto,
jaran loa terribles chubascos propios de aquellas latitudes y de la época del año en que que le corresponde: teníamos ya á la vista la poédca y fabulosa tierra del Crieanibemum.
estábamos.
El día último de Julio ee cambió rumbo1 y abandonando el paralelo 21, ascenA estribor, un cono elevado hasta perderse en las nubes, eobreealía majestuoso dedíamos hacia el Norte, en línea oblfcua 1igeramente al Oeste1 para dirigir la proa el una cordillera alta é irregular, sombreada de verde obscuro, dea~acando ene desgarra-.
gran punto de referencia de Yokohama: el volcán del Fuei yama, que elevado á once das siluetas sobre el cielo teñido de gris; era el sagrado volcán del Fusi-Yama.
mil pies sobre el nivel del mar1 deja verse á distancia de cien millas mar adentro.
A babor,'.á más corta distancia distinguíaee una de las costal! del mar de Tokio, alb,
El cambio de rumbo no modificó sino la dirección de la marejadilla con relación montafiosa también, cubierta de vegetación rarl\, pero abundante, tupida, grupos,.
al barco, que, recibiéndola por las muras, balanceaba más que ántee.
campos esbeltos, bambúes con eu delicado follaje,mezclábanse. contrastando con el nu.
Por fin, á las cuatro de la tarde del día l? de Agoeto ee dejó sentir un viento ruda doeo yeequeleteadopino; entre las manchas de verdura destacábanse loe macizos de mil
al Noroeste que levantaba la mar gruesa·; la puesta del sol fué de mal cariz y el baró· coloree, plantas trepadoras enredándose hasta las últimas ramas del Kaki, arbol frut.al,
metro bajó muy notablemente; todo lo que presagiaba mal tiempo. Efectivamente, al• cuyos rojos frutos parecían bolita.e de fuego engarzadas en las frondas por manos deobscurecer, el mar, negro, eepumante y rugiendo como un coloso, movía el caeco le- las hadas.
vantándolo hasta la cresta de laa o1as gigantescas.
En el mar ya tranquilo, veíanse estrambóticas lanchas de junco con velas de bam•
Tomáronee las precauciones debida.e, se aviaron sobres, juanetes y maetilerilloa,
bú, donde se a~itaban algunos japoneses casi desnudos que nos miraban azorados, al
se aferraron las velas, poniendo los palos en la dirección del viento. Toda esta manio- travéa de sus OJOS de gato.
bra hacíase ya con el temporal l n::ima; terminada que fué se rompen las amarras de
Había millares de esas embarcaciones con numerosa población flotante¡ cada junla funda del mayor y suelta al vient.o, que azota, prodúcese con el zumbar de la co tenía á lo menos seis ú ocho individuos, unos completamente desnudos, otros cujarcia y bramar del oceáno, un estridente tlaqueteo. Un marineN que aferraba lama• . biertoa con eu kimono, especie de baia azul con signos cabalísticos dibujados en Ja esyor fué sacado de su sitio en un chacoteo de la funda, y solo su instinto pudo eal- palda; pelones todos y amarillos, amarillos como la icteria.
varlo de una muerte segura perdido en el rt)vuelto oceáno destrozado sobre la cubier•
Caminábamos á t.oda maquina1 y entre el paisaje siempre encantador, á veces se
ta del barco.
ostentaban á descubierto loe faros con sus pilastras de mampostería, bien labrada, y al

Estatua de Daibrits u en Kamákura.-Grupo de Oficiales del "Zaraa¡oza"'

lado una casita de madera con t .. jado nf'gro !" pue be de papel; de allí @alían también
una serie de indígenas con sus batas azules y una serie de muchachos tQnSuradoa.
Dd vez en cuando un b ,reo mercante, izaba una bandera blanca con un sol rojo en
el centro, y vimos multiplicaree e~t.a in'3ignia japonesa en todas partee: en loe faros,
en las casas, en lue botes1 en donde quiera.
La población no se destacaba aún y á nuestros ojos anhelantPB parecía inabordable.
Por fin á las nueve y wedia dütirguiéronee loa primeros palos de los barcos sur•
tos en la bahía y los dos m0gníficos rompeolas que forman el puerto de Yokobam0.
Al entrar, como hormigw.ero, como enjambre de abejas humanas, déjaee venir'un
Compacto grupo de sampam (botes) tripulados por una endiablada turba de desharrapados, gritando, ahuyando y queriendo subir al barco por todas partee; hubo ne cesidad de armar las bombas de agua para ahuyentar á aquel verdadero tumulto ja•
poné2¡ ofrecían articulo:1 de laca y de bambú 1 juegos de té, farolea, cest.os, baratijas de
todos tamaño!:', y otros mil presentaban tarjetas, que en inglés y lengua japonesa decían su nombre, domicilio y ocupación; pasábanee de un bote al otro, pisándoee, em•
puj ándose y armando una alguara infernal: era una p 1aga que caía sobre el barco.
El agua de las bombas pado mantenerlos á regular distancia; pero incansables en
sus tentativas, mfriendo los ardores de un sol que abrasaba, resistieron todo el día,
hasta que la noche loa vino á dispersar.
Entretenían se en comer arroz, que devoraban, empujá.ndolo en la boca con unos
palitos que llevaban con la mano, y con euma habilidad hasta la garganta.
Hicimos el saludo de ordenanza, y una voz fondeado el barco pudimos contero•
pla1· á nuestro antojo el especticulo que se ofrecia á nuestro:1 ojo:1 y formarnos cabal
idea del puerto japonés.
Barcos mercantes de todae nacionalidades descargaban 6 embarcaban mercancías ¡ otros, ya listos, salían á su destino 1 mientras que algunos entraban á descansar
de su larga traveeia. Era un movimiento comparable al de San Francieco ó quizá superior; en la playa, elegantes y suntuosos edificios europeos en medio de arboledas
@
ombrías, dábanle un aspecto hermoso¡ y en las únicas callee que se podían distinguir
rodaban carretelitas arrastradas por un hombre, cubierto con sombrero blanco 6 negro, en forma de jícara invertida. Por fin, eguijoneado por la curiosidad de pisar tie•
rra japonesa quería yo dejar la corbeta para conocer de cerca ese extraordinMio pueblo
III.
VISITA Á YOXOIUMA,

Yokohama, el puerto de mayor comercio del Japón es algo cosmopolita, sin embargo de ello sus habitantes indígenas guardan sus costumbres de hace cien afias y
aún cllando se mezclan con los extranjeros, se sirven de ellos y copian de ellos lo mejor y lo más útil, dejan en el dintel de sus casas t.odo lo exótico y aceptan lo propio
de su país en habitaciones, a)imentación, vestuario, religión y vida interior.
Pueblo de loe contrastes más raros, de lee costumbres más estrambóticas, le ha valido el nombre del Mundo al revé$. El Japón )la sido y seri para el mundo entero la

rnrpreea más grande, la maravilla más curiosa. Divídase la ciudad de Yokohama en
dos grandes cantonee: el barrio Europeo, y la ciudad japonesa.
Bien delineada la población, háceee la división palpable por Ja naturaleza misma
de los edificios: en el barrio Europeo todos son de mampostería y se elevan magestuo•
ea~ las grandes construcciones; en la ciudad japonesa todo es madera, tejas de papel,
calle~ angoata:1, puertas achaparradas, pisos de acolchonada estera de bamubú1 encrucijadas inextricables, sube y baja de callejones, árboles de formas artificiales figurando monstruos y animales abortados, sorprendidos en su desarrollo, enanos por la
fuerza inteligente y produciendo sin embargo hermosas floree y sazonados frutoi!,
Cruzada en todas direcciones, por canales anchoe en comunicación ~con el mar, se
hace el movimiento comercial exclueivamePte facil¡ por todas eartes ae ven puentee
de,fierro 6 de granito y por lo tanto el tráfi.:o de tierra y agua no se interrumpe nunca, siendo tan activo el movimiento que ee ad vierten los canales llenos de sampans (bo,
tea) mientras que los puentes soportan interminable procesión de traneeuntea y rinquichás (carretelas de un asiento arrastradas por un hombre.)
Alumbrada la población por luz eléctrica y por innumerable multitud de farolea
de papel de todos loe colore&amp;, formas y tamat'ios1 toma de noche un aspecto gracioso,
y si á eeto ee agrega el modo de vestir de los japoneses y sus zapatos de palo, que arrastrándolos al andar producen un ruido especial, se comprenderá la magia y el encanto que á. primera vista proporciona todo un pueblo raro, deecomunal1 artístico, suigeneris.

Amante de la diversión, gasta su tiempo en loalwulevardsy yoshivaras, y hasta muy
entrada la noche ee retira al descanso para entregarse desde muy temprano al trabajo.
Pero describiré con detalles mi vida y las impresiones recibidas de ese pueblo; re·
co'{lilaré mis recuerdos, volveré nuevamente, aunque sea con la imaginación, li eentarm~ en mi rinquWhá y ordenaré á mi J..-uruma (conductor) que me pasee por todos lados¡ tengo en él un cicerone que á la vez me sirve de caballo y de cochero y emprende•
moa el viaje.
Hace un calor sofocante y el sol brilla en todo su esplendor, sin que una nube in•
tercept,e eus rayos. Son las nueve de la mat'iana y el bo\8 Ghinehorro de á bordo me
conduce al puente del Gran Hotel; allí mi kuruma jukusaie, con su rinquichá limpio y
bien untado 1 está listo para correr; acostumbrado ya á mis largos paseos, tiene también
su itinerario.
Primero subimos al Hospital Naval Americano, donde encontramos deeauciado al
primer enfermo grave de nuestra tripulación, que quizá no volverá á pisar México: ea
el mayordomo Hernández, herido mortalmente de tuberculosis aguda; está tan débil
y demacra-lo, que espero su fin no tarde muchos días á pesar de las espléndidas con•
diciones en que está colocado.
Al ascender la cuesta, otros desocupados kurumas se ofrecen para ayudar al que
me lleva; la cuesta es muy empinada y se necesita de otro que empuje el rinquichá;
para pregonar sus servicios gritan una palabra que no es japonesa: siempre la creí
francesa, aunque la dicen en todas partee del Japón¡ es pus! que pudiera ser la segunda persona del imperativo del verbo potuée,

�EL MUNDO

DOMINGO

22

H

AGOSTO DE 1197

Después de una reverencia que la biso
Pues bien, os siguen veinte, treinta kv.·
inclinar casi hasta besar el suelo, me pre•
rumas, grHando tras de vuestra carrete•
guntó en mal inglés ba~! en lugar de bath;
Jita, pus! p11~! p11s! hasta qull por fin algu·
conteetéle afirmativamente, v ac10 con\1·
no de ellos empuja el carrito y así cm
nuo con habilidad extraordinaria, ;toma
má~ facilidad se llega á la cima del barrio
como con pfnza9 entre el dedo grueeo de
extranjero; le aohaie un niquel de cinco
eue piéa y loe otros sue zapatos de palo.
centavos, y seguís con vues1ro hombre8e compone cada uno de una~lámina de
C(lballo, que á todo trote y :sudando á ma·
madera ovalada, de una doble cinta uni,
res va solícito á donde queraie.
da á ,a fXtremidad anterior, terminando
El barrio extranjero, donde están ei·
pegads, á los costados de la misma láml•
tnadoe loe principales edificioP, ea muy
na; en la planta llevan dos paralelas y
pintoreEco: avenidas a¡,gc etas en pro·
p •rpendicularee á la primera, nna hacia
nunciados declives, eerpentean en medio
la punta del pie y otra al nivel del talon;
de boeqnes y jardinee, donde ee levan1an
estos zapatos los usan de la puena de su■
po~ticos castillos de madera y mampoe•
habitaciones afuera y Ee dejan siempre
terfa; pero loe jardines son dignos de co-·
en los dinteles; de modo que cuando que,
noceree.
rái~ saber cuantas personas hay en el
Sólo en el Japón se ve cosa Femejante:
interior de una .:asa, lo podéis averiguar
allí todos loe árbóles y plantas reciben y
por el número de zapatos que baya á la
oetentan formas capricboEas á volnntad
puerta.
de loe horticultores; hacen con el follaje
ProviEta ya de sue zapatos empezó la
rombos, eeferae, fignras de todas claees,
muzmé su tarea de preparar el bafio con
1rnimales, entre los que prPdominael dra•
paso corto, dirigiendo la pu tita de loe piée
¡zón. Para eimular esta fiera cláeica del
hacia dentro, y haciendo un cric-crac ee•
Japón se valen de las plan1as trPpadoUn plantio de té.
pecial con el calzado á cada movimienM&gt;.
ras; así es que la tenei, de todas formas
Remangado el kinano y luciendo unoe
y adornada de todos los colores que la
prestan h variedad de floreP, que al brotar de la mrzcla de rspecieE que concurren á brazos torneados y unas manoscotrl'ctamente artísticas, disponía el agua, traía la jícaeu formación cubren el cuerpo del monstruo con caprich•JEas manchas multicoloree, ra de laca, el jabón y un cubo de bambú; por ser extranjero, fu( favorecido con una
silla.
que sólo el arte japonés conoce.
Listo ya el bal'lo, y eiempre riendo me dice en eu escaso inglés: gude por good o
No hay planta, por pequefia que sea, q 11e no sea cuidada con todo esmero; el cri·
eantemum, con sus variedades infinitas de flores diseminadas en lotes, se ve en todas ready; apréetome á tomar mi deseada alusión, previtindo la incomodidad de meter,
me en una tan improvieada tina, pero como no podía encontrarse cosa mejor, la aceppartes salpicando de vivos tintes el vergel extranjero en tierra japoneea.
Sólo allí, á los cálidos rayos del eol de la mañana, puede andarse á la sombra de\ to y sin más me introduzco empaquetado á mi dificil baflo; la muzmé no daba mue■•
tras de marcbaree; por lo contrario veía con ein igual eJ'trañeza las diferente! pieza■
bambú, del kakí y del pino.
de mi ropa y con admirables geEtoa decía anatá y con ademanes y palabras de aeom•
IY
bro me indicaba que era mucha la ropa de los europeos, como llaman á todo exE:, BA~O.
tranjer0.
A lae once deeciendo á la playa para tomar un baño al estilo japonés.
V
Bajo un aplastado techo de madera y teja negra se ve un cuarto, separado de la
vista del transeunte por una verja cnadrafa cubierta de papel de arroz; sobre el pieo
LAS TrEND.~S
&lt;le ladrillo, húmedo ei!lmpre, encuéntranee varias tinas cilíndricas como barricas de vino, rebozando agua que caei hierve. De una puerta achaparrada que comunica con las
Repetidas veces solfa pasear por el bent,ndori, calle del comercio; allí pueden veree
piene interiores, deeliundose sobre la estera del bambú sin hacer el más leve ruido,
bajo los miemos acbaparados techos, grandes rótulos negros, con caracteres blancoe
sale una ,mamé (muchacha) peq•1eñita como una criatura de diez á once año~, gor- colgados como gallardetes; solo el japonés comprende su significado, y nosotros guia•
da, con la proverbial sonrisa que hace desaparecer eus inclinados ojos en los redondos dos por loe objetos mismos, entrábamos á curiosear y comprar lo que á nuestros alean•
promontorios de sus mejillas pálidas; llama la atención su alto y extrambótico peina- ces estuviera, eedae, cloi8sonh; lacas trabajos en bronce, madera y marfil; bordados, ob,
do de azabache, lustroso como una pieza recién barnizada; su kimano (vestido) verde,
jetos de cristalería, relojería, etc., otc., etc.
con grandes florea azul y rosa.; eu obi, y eus enguantados calcetines de inmaculada
( C"ntinuará)
blancura.

r---~~----- ------- ----------------- - - -- - - --- -- --

Viata general

de Kobé.

DOMINGO

22

de AGOSTO de 1197

137

EL MUNDO

EL ASltSINATO Dlt PALMA•SOLA
( H iatórico.)

'

UANDO el Juez se disponía á tomar el portante y sombrero en mano buscaba por loe rincones el baeton de carey y pafio de oro el Secretario-un viejo
larguilucbo, amojamado y cetrino, de naríz aguilefia,' cejas increíbles, luenga
barba y bigote dorado porel humo del tabaco--dejó su asiento, y con la pluma en la
oreja y las gafas subidas en la frente, ee acercó trayendo un legajo.
-Hágame usted favor ...... 1Un momentito! .....: ¡Unas firmitasl
-¿Qué ee ello?- respondió contrariado el jurie-perito.
-Lae diligencias aquellas del asesinato de Palma-Sola. Hay que sobreseer por
falta de datos ........ .
-Dios me lo perdone, amigo don Coeme; pero ese mozo á quien echamos á la
calle tiene mala cara, muy mala cara! La viudita no es de malos bigotes, y ........ .
-Sin embargo ......... ya usted viól
-Si, ei! Yamoa......... deme usted una pluma.
Y el Juez tomó asiento, y lenta y paueadamente puso su muy respetable nombre
y eu elegante firma-un raego juvenil é imperioso-en la última foja del mamotreto,
y en sendas tirillas que eran otras tantas órdenes de libenad diciendo mientras el
viejo aplanaba sobre ellas una hoja de papel secante:
'
'
-Ese crímen, cJmo otros mucho3, quedará sin castigo. Xuestra actividad ha sido
inútil. En fín ...... ¿oo dicen por ahí que donde la humana justicia queda burlada,
otra más alta, para la cual no hay nada oculto, acusa, condena y castiga?
Don Coeme contestó con un gesto de duda y levantó loa hombros como si dijera:
-¡Eso dicen!
-¿Hay algo más?
-:~fo, sefior.
-Puee, abur.
El Secretario reco, ió tirillas y expediente, arellanóse en la poltrona y encendió
un tuxteco.
II
En Agosto, en plena temporada de lluvias, entrada la noche, una noche muy negra y pavorosa, va C.1simiro, el honrado y laborioso arrendatario, camino de su rancho Palma Sola, jinete en la Diabfo, una excelente mula de muchos codiciada, y por
la cual le ofrecían hasta ciento cincuenta duros loe duefloa del Ceibo, ciento cincuenta del águila, en platita sonante y contante, á la hora que loe quisiera, peso sobre peso!
Pero ¡quia! Caeimiro contestaba:
-~o, amo! ¿\·ender mi Diabla? ¡Nones! Si sólo el nombre ea lo que le afea! Primero vendo la punta y malbarato el cafetalito...... Yamoe, eefior amo: ántee empeflo
la camiea que vender la bestia; y luego que mi mujer está que no cabe con eu mula.
Y la verdá, señc,r: cuando va uno en ella, va uno mejor que en el trenl ~fargarita le
tiene un cariño y una ley, que ...... no ea capáz! JNi aunque me ofrecieran por ella las
perlas de la Yírgenl 3i quiere la otra, mi amo, la Zapa ...... mañana se la traigo. No
le recele, patron ...... También la Zapa ee buena; cásique como esta. ',l'iene buen paso;
ni psjarera ni mafiosa. De deverae, no le desconfíe, aunque la vea caidita de agujas....
,Se la arrearé pa acá, pa que la vea. P-.&gt;r la vbta entra el gueto. JYa verá qué rienda!
l:!e la merqué 111 cotijefio ti afio pasado. Le dí cuarenta. i Es barata! Cuarenta me dan:
ni medio más ni medio menos. Ei pa loa amos, y nada lee gano!
¡Qué caminos aquellos, Dios eanto! D~sde más acá del barreal comenzaba lo bue•
no. Z.uzaa y acahualeras cerrab,rn el paso y en algunos puntos eran tales los zoquiteroe que las bestias se hundían basta loe encuentros; pero ¡allí de la Diabla! No perdía
momento, y libre, ligerita, suelta la brida, subía, bajaba, costeaba el lodazal, y ee colaba entre loe matorrales como Pédro por ea caea.
Iba Casimiro cabizbajo y 1riste. No había motivo para ello, y ein embargo estaba asustadizo y de cuando en cuando le daba un vuelco el corazón, como si le amenazara la mayor desgracia. Ganas le daban de volverse al Ceibo y allí pasar la noche.
De un lado el llano: del otro el boeque sombrío, negro, pavoroso, lleno de eepan\abl~s rumoree: eilbidos de serpientes, estruendos de árboles viejo11 que ee caían; roncar de sapos en zanjas y lagunetas; en loe pocbatee máe altos ulular de buhoe, y allá,
al fín de la selva, el estrépito del torrente y el ruido creciente del aguacero que venia
que volaba con un tropel de cien eecuadronte á galope.
En la serranía, desatada tempestad; la t•nmenta estacionada en las cimas; un re•
lámpago, y otro, y otro, y truenos, y más truenos, como si las legiones infernales ba·
tallaran allí en combate definitivo. En los picachos, en loe crestones, en las ct'iepides
rnpremae, loe fulgores del rayo ee difundían á través de lae nubes, iluminándolas á
cada instante con variadas coloraciones fugitivas, rojas, áureaS', cerúleas, que deja•
ban ver el sinuoso perfil de loe montes y la negra mole de fuliginosa cordillera.
En el llano, reeee medrosas y ateridas que refugiadas al pié de loe huizacbes ra•
moneaban en las yerbas húmedas y en loa matorrales y en lae orillas del arroyuelo,
entre las mafafas resonantee, el centellear de lae luciérnagas.
-iA llegar!-se di¡o el ranchero, componiéndose la manga de hule.-¡ A. llegarlque el agua está encima! ¡Anda «Diabla," que ya poco te falta!
Como si adivinara los deseos de eu dueño, el noble animal, alargó el paso, y..... .
taca, taca, tacal
El aguacero. Primero rachas de viento húmedo y frío; luego gruesos goterones,
que caían con estrépito en la :11·boleda, y en seguida, la lluvia torrencial.
Avanzaba el jinete á la vera del fangoso camino. TJrmino de éste era el maizal,
una milpa msgnífica, ya en jilote, cuyas cañas estremecidas por el agua y el viento re·
medaban rumorea de crugiente seda. De allí partía una vereda, ancha y ascendente,
al fin de la coal estaba la casa. A través de las plantas se veia el fuego del hogar que
ardía con llama titilaote y rojiza.
Por aquel rumbo dirigió C.1&amp;imiro eu caballería. En vano: la Diabla se detuvo ale·
breatada, renuente, erguida la cabeza, altas las orejas.
-¡Epa! ¿qué te sucedt?-uclamó el ¡inete.-¡Epal-repitió.
La Diabh1, rebelde al lr,rno, pugnaba pur volverse. Casimiro gruñó entre dientes
,un terno, y azuzó al a11imal, hincándole las espuelas; pero éste re3ietía encabritándose.
-¿No quiere~? Puee ......... Jtom11l
Y ¡zásl un par de laiigazos; uno por cada lado.
La mula arrancó al 1-rote.
Entre la milpa quedaba un hombre escondido, envuelto en negra manga, apoya
•das las manos en el c11ñjn de una escopeta.

1Qué alegremente ardían loa lefioe en el hogar) Tronaban los tizones, y las llamas se
retorcían trémulas en torno del tronco ennegrecido, proyectando en los muros danza•
rinaa y quebradas sombras.
Cuando Caaimiro llegó, Margarita le esperaba en la puerta.
Era una linda campesina, de-apifionado rostro, esbelto talle y grandes ojos negros.
Sonreía afable y carifioes. Aquella sonrisa era la sonrisa de la traición, encubridor halago de una emoción profunda y horrible.
:...creí que no venías. ¡Jesús) ¡Si vienes hecho un patol Quítate la manga, que
encharcas esto.
-No me pasó el agua. Luego; voy á desensillar, y á persogar á esta mafiosa que
en la milpa se me armó tanto que por nada quería andar. ¡Si no le arrimo! .........
Sintió Margarita que el corazón se le subía á la garganta, y tragando saliva y do•
ruinándose murmuró:
-¡A.dióel ¡Vaya) ¿Y por que?
-Se aeustaría...... Loe animales á veces ven visiones. Si sigue con esas mafias, aun•
que á tí no te cuadre se la vendo al amo. Yo no sé lo que fué.
-El mapachín ........ .
-¡Paedel El cuento ea que paró lae orejas, y que ni á cuartazos quería andar.
Aflojaba la lluvia y la tormenta se alejaba ......... Uno que otro relámpago allá en
la sierra.
Casi miro desenjaezó en el portalón, fué á pers &gt;gar la bestia. A p:&gt;co entraba en la
caea.
-¡Caramba! Si vieras: ahora echo de ver q11e no traigo la pistola. No le hace.
1Pa la falta que me bacel
Margarita ee puso lívida al oir esto.
-¿No bebes?
-Ecbate el café y traite la limeta. Estoy caneldo y quiero dormir.

IV
Media noche pasada, porque el gallo había cantado dos veces, o yóse en el techo un
golpe, como el de una piedra chiquita, lanzaia ein fuerza. Casimiro roncaba. Mar•
garita no dormía,-no había querido dormir.
-¡Caeimirol JCaeimirol
-¿Q11é cosa?-conteató medio dormido.
-¡Caaimiro!
- iObl ¿qué quieres?
-¿Oiete?
-No.
-Alguno anda allá afuera.
-¿Por qué?
-Ol ruido.
- ¡Déjame dormir!. ....... .
-No; ei clarito oí el ruido. Los animales estan inquieto8. Oi ruido como de gente
que ee acerca. Si vendrán á robarse las bestias.
-No, mujer, ei el perro D\l ladra........ .
-Porque no está. Desde ayer no parece.
-1Voy!-rezor.gó el ranchero, saltando de la cama.-¡Y luego que no tengo la pietolal
-Cvge el machete.
El ranchero ee embrocó el zarape, toDó el machete y salió al portalón
El cielo ee había despejado. L?. luna iluminaba con triste claridad arboledas y
maizales; ligera brisa susurraba en las palmas, y los charcos reproducían aquí y allá
el menguante disco del pálido satélite.
Las mulas se revolvían inquietas. La Diabla, al sentirá eu amo, relinchó de ale•
grúi.
Margarita dejó el lecho, Y quedo, muy quedo, de puntillas, conteniendo el aliento, fría de terror, erizado el cabello, se fué ha,ta la puerta. Allí, en espera de algo te•
rrible, se detuvo á escuchar ........ .
De repente sonó un disparo. ~e oyó un grito; después un ¡ay! lastimero; en se•
guida un q ut&gt;j ido, y luego el aterrador silencio del campo adormecido.
DP entre la espesura del cafetal se destacó •1n bulto. Un hombre que con el arma
en la mano llegó basta el portalón, y que en voz muy baja, como ei tuviera miedo de
ei míemo, como si temiera escuchar sus propias palabras, dijo:
-JYa!. ....... .
V
OJho años después, cierto día del mes de Mayo, converaaban muy alegres y entretenidos el Juez que ya conocemos y su secretario don C.&gt;sme.
-¿Se acuerda usted, amigo,-dijo el primero-del asesinato aquel de Palma-Sola?
-¡Vaya ei me acuerdol-reepondió el viejo, echando una bocanada de humo.-Ua·
ted creía que la mujer, que, por cierto, no era de malos bigotes, y el muchacho que
pusimos en libertad ........ .
-¡Y sigo en l.a mía, seffor don Cosme!
En aquel momento entró una mujer que llevaba de la mano á un muchacbillo como
de siete afios, muy raquítico Y enclenque. La mujer parecía más enferma que la infeliz
criatura. Pálida, exangüe, encanecida, aparentaba doble edad de la que tenía· pero en
sus ojos brillaba aún vivíaimo rayo de hermosura.
'
El Juez y el Secretario la reconocieron al momeo to, viéronla de piée á cabeza y
luego se miraron asombrados. Era Margarita.
'
-¿Qué quería usted, señora?-pregun$6 el Juez.
La mujer permaneció muda algunos instantes.
-¿Qué deseaba ueted?-repitió don Cosme.
-Sefior Juez:-dijo al fio-¿~e acuerda usted de Casimiro Gonzále:i, aquel que ......
mataron en Palma-Sola?
-Sí, ¿por qué?
-Porque, a11fiorl ¡Ya no puedo máel ...... ¡Ya esto no es vivir!. ..... 1Y vengol.. ....
vengo á decirlo todo, á decir quienes lo mataron!. ...... .
-Y ......... ¿quiénes lo mataron? replicó el magiitrado con imponente Eeveridad.
-La verdá, eeflor: ¡yo!. ........ y el que ahora e3 mi waridol
La desdichada mujer cayó de rodillas, y presa d11 wJrU,1 cong ija, ahogándo 3e, se
echó á llorar.
RAFAEL DELGADO,

�EL MUNDO
CANTOS DEL NORTE.

I
¡El monarca lo manda!-le dicen
al pobre muchacho,
cuando inflama la nieve un destello
del sol ael ocaso.
El monarca lo manda: e~ preciso
marchar á Siberia,
á llorar, mientras miren absortas
las blancas estrellas.
¡Es preciso...... ! la madre y la amada,
sollozan, sollozan......
marchará cuando raegue la bruma
la luz de la aurora.
Ya jamás lo verán, eonri:ente
dejar su capote,
y arrimarse á la lumbre, narrando
sus euefios de amores.
II
¡El monarca lo mandal-impacientee
rondando murmuran,
cuando deja en la escarcha un destello
la pálida luna.
El monarca lo manda y el siervo
no irá á la Siberia,
ni verán sus pesares, absortas,
las blancas estrellas.
En la sombra dibuja su encaje
de piedra la torre,
que en la obscura calleja recorta
medrosas visiones.
En la nieve, una mancha de sangre
de tonos ext1 afios,
y en la sangre, espirando en un beso
amada y amado.
En el cielo, la luna semeja
con eu arco de plata,
hoz que hiriera la flor de la vida
de amado y amada.
III
¡El monarca lo manda!-L!l madre
murmura llorando,
cuando inflama la nieve un destello
del sol del ocaso.
FEDERICO UHRBACH.
MINIA.TURA..

¿Quién habla de morir? ¡Que tontería!
Considero el error de los errores
buscar como remedio á los dolores
el último eetertor de la agonía.
Verdad que no es completa la alegria
y abundan las espinas en las floree,
y no hay cariflo, ni amistad, ni amores,
sin traición, ni perjuicio, ni falsía.
Pero eeo ¿qué más dá? Cuando ee sabe
que el .mundo peca de malvado ó necio
se compadece la maldad ajena.
Sobre la herida que oe parezca grave,
poned la cataplasma del desprecio.
Sabiendo despreciar, la vida ee buena.
SINESIO DELGADO.
HOJAS

¿Ves aquel sauce, bien mio,
Que en doliente languidez,
20 inclina al cauce sombrío,
Enamorado tal vez
De las espumas del río?
¿Oyes el roce constante
De su ramaje sediento
Y aquel suspiro in~esante
Que de su copa oecilan;e
.Arranca tímido el viento?
)Iafiana, cuando ms rojas
.Auroras pierda el estío,
Lo verás húmedo y frío,
Ir arrojando sus hojas
Sobre la eepuma del río.
Y que ella en rizos livianos
Llevando la hoja caída,
Las eelvae cruza y los llanos
Para dejarla sin vida
En los recodos lejanos!
¡Ah! ¡cuán ingrata serías,
Y cuán hondo mi dolor,
si estas hojas que son mías,
Abandonara, ya frías,
Como la espuma, tu amor.
RAFAEL OBLIGADO.

DOIIIIIGO u

de AGOSTO de 1197

DOIIIINGO u

de AGOSTO de 1'97

LA. NUBE
DAMAS MEXICANA.IS

¿Donde vas, giron de gasa,
nube aérea, nube errante?
¿Entrafiss borrasca fiera,
ó vendaba! insondable?
. ¿Te empuja, acaso, el encono,
ligero vapor suave,
y el sol y el cielo infinito
¡ay! pretendes ocultarme?
¿Quizás eres leve mancha
que ,e borrará en el aire?
¿Eres, tal vez, tenue sombra
que un beso de luz deshace?
Libre vas por el espacio
huyendo, huyendo incansable,
más nacarada y mlfs pura
cuanto más alta y distante.
Dí si el trueno, dí si el rayo
han de vomitar tus fauces.
Dí si formas vago eoplo
del firmamento insondable ......
-Escucha. Soy un espíritu
que del triste mundo parte,
y que, al ir á Dios, sin nieblas,
ha de conve1tiree en áJ:Jgel.
EMruo ZoLÁ.
El., MIRI.,O Y El., GUSANO

Señorita Concepción Gonzalez, de Monterrey.

De 9.uan ae Dios Peza.
La rasa aquella donde vivía
La que en la tierra siempre fué mía
Y hoy en los cielos vive con Dios,
Está lo mismo que en aquel dfa
En que á ocuparla fuimos los dos.
Ah! cuan alegres los corredues!
Enredaderas llenas de flores
En el alero y el barandal. ..
Como en los tiempos -de mis amores,
Todo es risueño, todo está igual.
En las hojosas verdes cortinas
Han vuelto á abrirae las camelinas,
.La antigua higuera reverdeció,
Han regresado las golondrinas
Y hasta yo he vuelto, pero ella nó!
Gira en sus gonces la misma puerta
Que á ·nuestras citas facil y abierta
Puerta del cielo llegué á llamar;
Cuando mi niña la cruzó muerta,
La abrió el infierno de par en par!
Decora el patio la misma fuente
Y en el marmoreo tazón luciente
Resuena el chorro borbotador ...
Ay! como el eco dulce y doliente
De sus postreras frases de amor.
No se me olvida que una mañana
Como á una nueva Samaritana,
Junto á esa fuente la sorprendí,
· Desnudo el seno de nieve y grana
Que arropó al punto que yo la ví.
Soltó el cabello sobre la espalda,
Con una mano cojió la falda,
Con la otra mano su faz cubrió
Y entre la clámide de esmeralda,
De mirto y yedras, despáreció.
15 de Julio de 1897.

Dijo á su mirla querida
el mirlo de sus amores:
-¡Si no hubiera cazadores,
cuán dichosa nuestra vida!
Un gusano que esto oyó
dijo con voz lastimera:
-¡Si gusanos no comiera
el mirlo, cuán feliz yo!
Claro uctar, hallarás
del ap6logo el sentido:
no se queje, si es comido,
quien se come á los demás.
M.ANUEL FERNÁ]),'DEZ Y GoNZALEZCUATRO TABl.,AS

Lujosa ó pobre, ligera ó grave,
Desde que naces hasta que mueres,
De cuatro tablas consta la nave
Donde te embarca~ sin inquietud:
Una es el timbre de tus honores,
Otra es la mesa de tus placeres,
Otra es el lecho de tus amores,y otra la tapa de tu ataud.
FEDERICO BALART.
LA. MUJER

Por ella al mundo venimos,
y el mundo ciego corremos,
amamos y aborrecemos,
y matamos y morimos.
Somos, seremos y fuimos
siempre esclavos de eu fe.
¡Ay, mano oculta!, ya sé
tor qué mi vida consumes,
que en tus misterios resumes
cuanto será y es y fué.
Humana forma aquel día
te juzgó el loco deseo,
y ora cual eres te veo,
misteriosa alegoría.
Sin razón te suponía
realidad de ser humano,
y eres, misteriosa mano,
con tu secreto profur.do,
la oculta fe que en el mundo
mueve al sentimiento humano.
Dicha, dolor, y placer,
cuanto se pie nea y ee siente:
todo lo inspira el ambiente
del amor de una mujer.
Gloria, ambición y poder,
inquietud, zozobra, calma,
áureo laurel, aeca palma,
ella ea la fuerza del sino:
mano ocuUa que el camino
le va sefialando al alma.

···············································································EusEBIO Busco~

Herr Andreé
Tefe de la expedición aerea al Polo Norte.

EN GLOBO AL POLO.
V~ lverá el Profesor Andreé?
H ace apenas un mes que la primera expedición.que

ee haya hecho jamás por. la vía aerea, con el profesor
Andree-un sueco de inmensa audacia- como jefe, par•
iió del Spitzberg á la conquista del Polo. Por todas par•
tee se ésperan ansioeamente noticias, y se discuten con
pasión las probabilidades del retorno.
Como se recordará el afio paea1o, el profesor sueco,
que abrigaba y meditaba hacia mucho tiempo su formi•
dable aventura, se dirigió al Spiztberg en pleno verano,
plantó su hangar, gran edificio de madera que debía pro•
teger al globo durante su inflamiento, y esperó que rei•
nasen vientos favorables para dirigirse a! Polo. Solo que
los vientos fueron contrarios y el profesor debió tor·
nar á Suecia á eeperar un sfio más, por si obtenía mejores
vientoe. Realizóse su eeperanza y en los primeros días
de Julio pasado, en compafiía de dos amigos audaces,
emprendió su excursión aerea.
Desde entónces no se ha tenido noticia cierta de él;
algunas palomas viajeras soltadas en diversos puntos
del trayecto, llevaron-se dice- al mundo civilizadofelices nuevas del profesor. Uno de los mensajeros ala•
dos traía una nota en que Andree afirmaba haber llega•
do al polo y pasádolo. Mas últimamente ha habido siniestros rumoree y quien afirme haber visto un globo
deegarrado flotando sobre loe maree del norte ......
La gran pregunta formulada en Europa es esta:
Volverá Andree?
Los menos pesimistas, entre los cuales se encuentran
el profesor Neumayer, agregado á las oñcinas del Almirantazgo en Berlín y el geógrafo bien conocido Richto •
fen, concluyen diciendo que la tentativa de Andree no
ee absolutamente un simple acto de suicidio, es de creerse
que en virtud de una gran casualidad, es posible que
vuelva sano y salvo.
El público discute, por su parte, lae diversas opiniones; pero caei no conocen las razones que hacen suponer,
primero: que Andree no llegará muy probablemente al
punto deseado, y segundo, que no vol verá.
Y estas razones son precisamente las gue vamos á tra•
tar de explicar.
Cada uno sabe que en las regiones polares, durante el
estío, el sol permanece constantemente por encima del
horizonte y por consecuencia las variaciones de tempera•
iura son muy débiles. El gas del globo no experimenta·
rá, pues, grandes variaciones de volumen y 1ae pérdidas
por dilatación serán muy débiles.
Es esta uniformidad de temperatura la que hace que
algunos sabios concedan á .A.ndrée algunas probabilidades de retorno.
Aun cuando este estado de la atmósfera sea una gran
ventaja, hay aún otro elemento más importante, que estodos nuestros lectores lo han adivinado-el viento.
Ahora bien, en esta parte del globo, lo mismo que en
las regiones calientes, se admite la existencia de corrien·
~ e regulares, eiguiendo la teoría general de la circulación atmosférica alrededor del globo, que se resume en
esto:
En el Ecuador, bajo la influencia de los ardientes ra yoe del sol, se produce un violento llamamiento de aires,
que da nacimiento al alicio en la superficie del suelo, y
al contralicio, que viene del Suroeste en las regiones
superiores. Esta última coiriente, cuya exietenci,i está
demostrada por las cenizas proyectadas á grandes altu•
ras por loe volcanes de loe trópicos y por las nubes ele·
-vadas-se extiende, apro:imándose al suelo, casi haeta

EL MUNDO

el Polo Norte. Ahí desciende á tierra y vuelve hacia las
regiones templadas, sig11iendo una dirección opuesta á
la de su ida. El viento reinante en tierra sería, pues, del
Noreste en el Hemisferio Bcreal si no encontrase, á me•
dida que se aproxima á los trópicos, la corriente infe•
rior del Suroeste.
Este encuentro determina la zona de los vientos irre·
guiares, zona que está comprendida entre los 40º y los
60º Norte. .Al Sur de esta zona el viento dominante vie·
ne del Suroeste, y al Norte, del Noroeste. El Spitzberg,
punto de partida de la expedición Andrée, se encuentra
en esta última región, y se eigue, por lo mismo, la con·
secuencia de que el viento debe ser contrario.
Mas aun admitiendo que sgple en una direcoión favo·
rabie, no se sigue de 2quí que Andrée tenga üito en su
empresa, á causa de la debilísima intensidad del viento
en las regiones boreales.
Su velocidad media en el Spitzberg durante el mes de
Julio es de 15 kilómetros por hora, velocidad que representaría la de la marcha del globo si Andrée no tuviese
la precaución de servirse de aparatos de contrapeso para
no pasar de 150 metros de altura; el frotamiento contra
el suelo ó en el mar, resultante de este sistema, reduce
la velocidad casi á sus dos terceras partee ó sea á unos 6
kilómetros por hora.
En consecuencia necesitar!l. para recorrer la distancia
de 3,600 kilómetros en linea recta que separa el Spitzberg
de la punta extrema de la Alaeka, pasando por el Polo,
veinticinco dias de marcha consecutiva.

El mayor viaje aéreo efectuado hasta hoy, no ha paeado de 24 horae !
T11les son las razones que hacen que teóricamente, An•
dreé no deba tener éxi'o en su empresa, pero felizmente, como todo el mundo lo sabe, la práctica viene fre•
cuentemente al encuentro de 11:1 teoria, lo que nos permite conservar la esperanza de saber muy pronto que
M. Andreé y sus dos compañeros han salido sanos y sal•
vos de su peligrosa tentativa.

***
Parécenos oportuno para concluir estas breves notas
reproducir á continuación la siguiente impree:onadora
página del «diario,, de M. Ml:lchurin, joven y distinguido
aereonauta que dirigió los trabajos de inflamiento del
«Ornen11 ( este es el nombre del globo del profesor Andreé )
y que no abandonó á éste último sino en el momento
preciso en que embarcados él y sus compañeros en la
canastilla, el globo se lanzó al espacio.
Hé aquí esa interesantísima página recientemente pu•
blicada en París:
«11 de Julio.-Viento sur muy pronunciado; Andreé y
sus compañeros consultan los divereos instrumentos en
cada puesto de observaciones. Las condiciones atmosféricas parecen favorables y la partida se decide.
«A las once todo el mundo se pone en obra; los carpinteros ayudados de los marinos demuelen con sorpren•
dente rapidez la parte Norte del hangar, en tanto que se
cierra la parte Sur tan alto cuanto es posible con ayuda

...

, .. t1t'!'-~"-· r'""...

ll "Ornen" ¡;lobo expedicionario dei Pr.:,fesor Andreé.

�gL MUNDO

DOMINGO 22 de AGOSTO do

,a, 7
DOMINGO 22 do AGOSTO Dl •197

•

tracción y de instalación hechos por la Ciudad, en tanto
que Nueva York ha recurrido á. siete companfae diíeren•
rea para Per alumbrado. Chioago no gasta anualmente
más que cuatrocientos mil pesos para el alumbrado de
gas¡ pero un gran número de callee que no están pavim?ntad_as, no están alumbradas tampoco. Boston ea al
contrario, una de las ciudades mPjor alumbradas·1 consagra tre~~ientos mil peaoe á. su alumbrado de gas y cerca
de doac1entos ochenta mil á su alumbrado eléctrico .
. !ºr últ~mo, Buffalo gasta anualmente doscientos veint1?rnco m1! 1 en ra~ón de su reducida superficie, y es también una de las cmdadea amnicanas mejor alumbradas.

EL MUNDO

Corazón de sacerdote.
POR H. S. DE FOAGE.

ILUSTRACIONES HECHAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 4.

Un globo terrestre &amp;igantesco.

S1bemos por loe periódicos parisienses que M. Eliaée
Reclua ha emprendido, para figurar en la exposición de
19001 la construcción de un globo tenee.tre al 3201 000.
Este globo, ademáil de sna di rnensiones colosales-ten•
drá exactamente 12'&gt; m., 24 de circunferencia ecuatorial
~presentará. t~mbíén esto de notable, que, conforme al
sistema de dec1malfzación de la hora y de la eirc1mferencia, preconizado por M. de Sarrauton, estará dividido en
2-10 grados, di vid idos estos á su vez en diez partes.
Esw, enorme globo terrestre, será ciertamente una de
l~s. mayores cur~oaidadee científicas de la próxima expo•
ElCIÓn.

~

-

--9

r1'

Preparativo• de partida del "Ornen"

de telas para protegerae contra la acción del viento cuya fnerza va aumentando.
ccLa mayor dificnltad era sacar el globo sin averiar el
tegid~ contra las maderas del hangar, Todas las partee
promrnAn~e se c11bren con una espesa capa de fie1'ro y
queia con1urado el peligro.
it~ar.a impedir al aereóetato qne ruede mientras duran
las ultimas maniobras, ~e h:1 rodea á la altura del ecua-dor de tree grandes cinchas que se fijan á la paria restan! e del ha ngar.
((Loe.preparativos '\!BD aprisa¡ á las dos, la canastiila
se dee.hza á su sitio y se ata al círculo que está amarrado aóhdarr..ente á tierra por tres cablea. Todo está lieto y
arreglado.
11 Los exploradores dan sus adioses, rápidos y conmo•
ved.oree. Pocas palabras se cambian. pero hay ira.neos
apretones de m1noa, ea que loa corazones se compren·
&lt;len. Después, Andreé, entrando á la canastilla, llama
con una voz firme:
- uStrindberg ......... F1aeokel. ........ Vámonos'
t&lt;lnmediatamente sus dos compalieros toma~ siUo á
su lado ........ .
11 El comandante Ehrenevard transmite á eus marinos
las órdenes, que son ejecutadas puntualmente; las cin•
chas rnuatoriales caen; el globo desembarazado rueda un
poco apesar de su abrigo¡ es fuerza esperar algunos segundos y a~rovecharse de una calma para partir.
• u Tres man nos, armados de un :mcbillo, se mantienen
l~etos para cortará la primer señal loa tres cables que retienen solamente cautivo al globo.
c(Llega el momento oportuno. .A.ndreé exclama:
-nCortadl
11 Un segundo apenas ...... el navío aereo se lanza al eeJ&gt;acio, saludado por nuestros máe vivos hurras.
uCargado ~on loe cordajes que levanta, el aereo.stato
no alcanza Ciea metros de altura. El viento lo arrastra.
~os contrapesos alargados á lo largo de la coeta1 se deehzan sobre el mar. Todo parece ir bien á bordo¡ noao•
trcf!, espectadores ansiosos, seguimos las fases rápidas
de esta conmovedora y única partida.
«Llevado por un viento violento, el globo uOrnen11 se
..aleja c0n gran v~looidad, dirigiéndose recto al fin y deea•
])ar~ce en el horizonte al cabo de algunos instantes.
11 D.Js días después abandonamos el Spitzberg y más

j
,f;jf! ,, "' ,J

tarde el viento Sur ba flPguido siendo favorab!e, Jo (pe
nos hace esperar un éxito completo.
~Dcaeemoslo Y que próximas noticias nns hagan saber
bien pronto el feliz resultado de ee~a audaz tentativa!

··"":

:~

1NFORMAClONES
Las asociaciones femeninas en China.

Un país en queelf~ini,ú!lmo tendría much'J q11ehacer
ea BPguramente Chinau
'
0.Jnfucio no reconocía á las rnnjeres derecho algunfl,
Y se !!ab~ que poco ro.is ó m9a03 Cri.iua sig\le siendo de
Confucio.
Resulta de esto que la situación de las mujeres ea ahí
tan poco envi_dia~le, que muchas de ellas se suicidan 'Pºr
escapará la t1ran1a de sus esposos-motivo de suicidio
qne e~ c~ai desclnocido entre loa occidentales y que lo
era as1m1smo antes de la institución del divorcio.
Así, no ea raro ver jóvenes chinas agruparse en asociaciones, que tienen por únic,:, progrd.ma reeisr.ir tenazmente al matrimonio.
Estos clubs origina ea cuentan generalmente una decona de miembros, y toda señorita que desee tomar parte en elhi previam~ute debe compromeierae, con jura•
mento, á 11morir antes qne caaarse,i.
·
~Iiis he aquí que laa polnes muchachas van á vnee
privadas has~a de ee~a úhima ;ibertad, porque muchas
de ellas se han arrojado últimamente al agua para evi·
tare! matrimonio, y una ordenanza de policía intervino, ?r?hibiendo eu lo de alelanr.e las asociaciones de stüontas.

TJna tarde Francieca llevó el té en el momento en que
el nombre de la señora Descordee era incidentalmente
pronunciado.
-Oh! la mala peste! exclamó la nodriza que tenía un
hablar muy francn.
-Francisca1 dijo Marta esforzándose eu tomar un aire
severo.
-Francieca, tauto como queráis señora, no me impediréis por eso decir q •te esa santa devota es la llaga del
país no pene.ando más qne en defgarrar á loa otros con el
pico, como si ella no hiciese males. Sa.beis vos sellor Sa·
vinien que el otro día me ha acosado en la calle para saber si vos habeiil venido á nuestra casa ...... Lo que me di·
,·ertí con ella ..... Busca, niña, busca. Si cuentas con la
vieja. Francisca, para conducirte, ouenta con que llegarás ...... Esto no impide vigilar bien á esa aerpiente con

El alumbrado del.as ciudades americanas.

El Scientijic AmPrican da loa informes siguientee reapec
to al alumbrafo de las principales ciudades americanas.
En Nueva York, en 1807, el alumbrado público coetartí.
ce;ca de millón y cuarto de pesos, Filadelfia gaa~a más
a~~: eu ga~ 1~ cueet.a cuatro cientos mil pesos y bU electric1dad. ee1ec1entos mil, que hay que aumentar en uo'a
proporción notable, para tener en cuenta la amoriízación
de loa capitale3 compr0m.!tidos ea loa trabajo 3 de coas-

El uornen" e" camino hacia el Polo.

.eua serpentinas!
. Y al retirarse en medio de las risas, Prancisca excla•
mó cómicamente:

-Ah! mi buen Dios, si habeis de ponerla en vuestro
santo paraíso con sus dos bijas, enviadme al infierno ......
Estaré mejor ah{ que con ellas.
Este incidente llevó la conversación á. la cneetión religíoea. Pablo reprochaba algunas veces á Savinien su
indiferencia, ya que no !!U hostilidad con reepec~o á. est.o.
-Toma, dijo este, precisamente ejemplos como los de
1a aellora Deecordes 1 son loa que alejan á. muchas gentes
de la religión. Cuando se ven esos seres proclamados
santos, dueños de la lgleeia y también de la opinión,
llenando el muado con ens aedicentes virt.udee, no se
puede menoa que sentirse deslumbrado como cie,tos ingenuos, 6 desconsolado si se ve claro. EntonC&lt;' B dice uoo
como Francisca «No quiero irá. un p1naíso donde los encontraría.11
-Sil respondió Pablo, levantándose con los ojos bri·
llantes y la palabra animada. Teneia razón en lo que toca á la sei'iora Deecordes. Pero hay dos religioaea, ó mejor dicho la que profesa la sellora Deacordea no es reli·

gión ......... Es una especie de idolatria en que lascarantonas reemplazan á las plegarias que surgen del corazón,
en que el amor propio sofoca el amor de loa otros, en que
ee mide la virtud de las gentes por el número de sus ge•
nuflexiones y el de sus caridade3 públicas y rumbosas ....
Pero hay otra religión, la sencilla, la verdadera, la re·
ligión del Buen Dios ......... La que se encierra en una
palabra: amar y ser bm•no.
Esa ea la vuestra ein que vos lo sepaia, eeiior Savinien, y veis sois un religioso, en verdad 1 vos que amaia
en eilendo á pobres abandonados como nosotros, más
que á. toda la familia Descordee reunida!
Harta miró á su hiju con aire de aeombro y de embeleso.
-Sabeia que haríais un excelente predicador? dijo Sa·
vinien riendo, pero conmovido en realidad.
-Quién eate? ...... respondió Pablo con una voz grave
y la mirada pensativa .

�&amp;L MUNDO

DO ■ IAGO

aade AGOSTO de 1ag7

DO ■ IHO

-~··~·~============================;;;;,,;;;;;;;~;;.======================-~---~-=~

IX
En el ealón, Diosdada y Angélica i,.cab&amp;ban de repetir
un cántico nuevC', que debían cantare! domingo eiguieo•
te en la reu1.1ión de la Cofradía de loe njil.oe de Santa
Ureula.
En tanto qne eue cuatro manoe tc;cabap loe acordes del
acompaft.amit:r.1w, eue vocee, un pociJ agrias, ee elev11.ban, repitiendo con ardor el refrán:

Irime11110 fu.ego me irifla11ia
E i1tut,da de claridad,
Sitt,to e,~ ,nt dfrina llama,
Me impulsa la caridad.
Me únptúsa, me impulsa, la caridad,
El Sr. Deecordee, tendido en no sillón leía, con enternecida eonriBa, La l:id,i y las religiosas acciones de la bien·
aventurada Virgiuia J&lt;..'sett!fer, interesante obra que le había preetado aquella mh1ma mañana el abate Chavaeieux.
Eee ealón revelaba, al primer golpe de vista, el e6pfri·
tu de loe habitantee, y también hay que confesarlo, cier·
to prosaismo bur¡i:uée.
Loe eillonee y lae eilla9, simétricamente enfilados á. lo
largo de lee murof.l, se alineaban, cubiertos de fondas
blancae, teniendo cada uno de elloe, al pie, un pequtfio
tapete, destinado á prot.eger la alfombra. Cerca de un
canapé, igualment~ cubierto, una mesa de caoba muy lu·
ciense, soportaba un vaso de asas doradas, lleno de mue•
go artificial y flanqueado de all&gt;uma de fotografíae 1 de
un grueso volumen de rica pasta, regalo de ea:rito: La rida
delos santos ilutdrada, y de algunos li bros á. la rústica, sobre
loe cuales se leia: Jlomilta3para el santo tiempo de Cuaresnui,
(x¡r13ejOA á los almas 1nadows para ,uivegar entri' los eacollos
dtl mundo. Loa aliados de Sntán (primt'T"{L parte: La Fracmasonería ).
En loe muros estaban fijas litografías amarillentas:
Un cristo marcbe.ndo sobre lae olas frente á. un milagro
de la Saleta, un Sagrado Corazón haciendo ptridmd á. una
Madre de loe eiete Dolores. Cerca de la chimenea un me•
d11.llón, en yeso, del Papa, coronaba un retrato, grabado,
de un misionero de gran barba, oon una dedicatoria
firmada.
Los sólos objeioe profanos, fuera del piano, eran dos
telas al aceite, obra de un artista del género. La una re•
presentaba á la Sra. Deecordee, que eonreia, en medio
de un traje negro, y la otra al Sr. Deecordee, que sonreía, en medio de un chaleco blanco. Sin eet.os eepéci•
mene del arte, esa pieza habría tenido ,completamente el
aspecto de un locutorio de convento, en que se sentfa 1 alrededor de sí, la atmósfera glacial.
Y sin embargo la Sra. Deecordee no tenía frío, cuando
precipitándose como un huracán, sin quitarse siquiera el
sombrero, se arrojó en un eillóu y exclamó trémula:
-¡ Por fin lo eé todo!
-¿Qué ea? ¿qué e€!? interrogaron las dos sefioritae,
abandonando precipitadamente el piano.
-¿De qué se trata? preguntó el Sr. Del!cordea, máe
tranquilo, levantando ene ojos anegados en la interesante lectura.
-¡Vengo de allá! ¡Qué escándalo! :Qué vergüenza!
¿Adivinais á quien he encontrado? Al eefior Subprefecto.
-¡No es posible! exclamó Angélica con una carcajada
q ne esta vez no tn vo eco.
-Bien lo babia yo dicho, añadió Díoedada, que palideció ligeramente.
- Pero de donde vienes tú entonces? preguntó ingenua.mente el set',or Deecordee.
-Vengo de casa del sef'ior Charlierl Ya me sospecha•
ba algo. He querido ver ......... Be vieto ....... .. He visto!
Eee subprefecto! Después de t.odo lo que le hemos dicho!
-El hecho es1 declaró el buen abogado que no dejaba
de tomar en cuenta las opiniones de Charlier, que no ee
en eu e&amp;lón donde se encuentra el puesto de un subprefecto conservador.
-A.já.l política tenemos! replicó la señora Deecordee
con despectivo tono ..... .... Tu no entiebdee nada ........ .
Hay cose.e que yo no puedo ein embargo decir ante estas
niñael El subprefecto e9taba instalado ahí.. ....... como en
su caea .... ..... tomando té ......... té en Cuaresma!!! con
tostadas de pan, enmantequilladael
-Enmantequilladael!I
-Sí! Y bacía que hojeaba el diccionario de Pablo, CO·
mo ayudándole en su trabajo.
-Y ella?
-Oh! ella ee muy astuta ......... tocaba el piano para

disimular. Yo creo que se puso á tocar cuando ':lle vió
venir.
-Pero, dijo el eefior Deacordes, que continuaba sin
compre1.tder; el subprefecto después de todo tiene el derecho de visitar á la eeftora Charlier. No viene acaso á vi·
Eitarnos también?
- Y osas comparai !. .... En primer lugar viene aquí....
ee dt:cir venía ......... porque sus visitas son cada diamó.e
nrae ...... ... Ya van doa·veces que declina nuestras invitaciones á comer ......... Esto no me sorprende; se ruborizaría de aparecer ante ee,oe ángeles, eaiiendo de don•
de sale.
- Vas quizá un poco )Pjoe, bija, dijo el abogado, cuya
inteligencia 1!8 dtepertaba por fin.
-Cállate! cá.llate Edmundo, ocú:,ate de tus negocios,
de tus est.udios ......... y no te mezcles en loe míos.
-Estás segura de que sean loe tuyos? murmuró tímidamente Edmundo.
-Loa mios! Acaso el deber de una buena cristiana no
ee velar no solamente en su ealud propia, 1:ino tanto
cuaoto le eea posible en la ealud de eu prójimo? Hace
largo tiempo que yo sospechaba esta intriga ......... pre•
gúntalo si nó é. tus hijas,
-Ohl eí, hace largo tiempo que mamá ve claro\
-No ee verdad? ......... Yo en primer lugu nunca me
engafl.o ......... Qué querían decir eeoe gas\os ineeneat.os
que hac.ia en su casa tst-a marqueea? Esos arr gloe de su
casa .... ..... eeae compras de muebles donde ee comen el
dinero del pobre Char'1er?
- Oh! dijo el abogado ..... .... lo que ella ee coma no ha
de ser tanto como lo que Charlier se beba.
-Jlccididamente tú comas su partido.
-No, no, no!. ....... . Tú debes tener razón ...... tó. tienes ciertament.e razón......... Es evidente que si el Sr.
de la Haye buecaba palabras en un diccionario, no eeeea
la natural ocupación de un subprefecto.
-Qué caras pueieron al vert.e, mamá?
-Oh!. ..... tienen un aplomo ...... No parecieron turbaree en moElo alguno .... .. El eenor de la Haye me preguntó por ua1edes y la et:fiora Charlier me ofreció té. Yo
respondí con un tono que ella debió comprender:
-Ya eabeie pricna que yo observo laereglae de nue1:tra ean•
ta religión y que comer ó beberentlecomidae, interrumpe
el ayuno obligatorio de Cuaresma. E ineie~í mucho en la
palabra:pbligatorio. Deepuésme quedé poco tiempo .. Estaba eofocada ..... . Me dijeron adiós con mucha polít.1ca. ••·
salvo Pab!oque tenía el aspecto furiorn y que no dijo
nada.
-Pero, observó el sefior Deecordee, si Pablo eetáb~ ahí
entonces nada tiene de particular.
-Sí estaba; ei eetaba eeta vez ..... . pero no siempre está ahí.. .... Pobre nifio! Qué e:!ucación! qué ejemplos!
-Entonces, tú supones?
- Yo lo supongo todo ...... todo.... .. Yo no puedo de•
cir más en este momento ...... Pero aun ea tiempo de pre-venir ... ... Si no es demasiado tarde ..... . El primer deber
que me incumbe ee prevenir á Charlier .. .... lo veré ma•
ñana e!l la mailana.
-SL. .... en la noche no siempre está. muy lucido ..... .
Pero acaso no valdría mas ........ .
-Qué!
-!fo meterse en nada
-Pobre hombre! he ahí su apatía ...... no meterse en
nada! Ah! si no estuvieees mae que tú para defender la
religión!.. .... Y no ves que hay doe almae que salvar....
tres acaso ...... Porque ahi. eetá ese desgraciado nifio que
ea preciso preservar de la gangrena ...... No, no, yo no
cejaré en eeta tarea ...... Puesto que Dios ha permitido
quedernubra esos horroree, ee este un signo de la misión
que me da de ponerles término. Yo eabré llenarla.
-Como quierae1 hija, dijo filosóficamente el abogado,
prosiguiendo e11 lectura.
- Vamos Diosdada .... .. Repitamos una nz más en tanto que mamá se quita el sombrero. No tenemoamáeque
dos dias antes de la l!eaión de la conferencia.
y piadosamente á loa acordes del piano las vocee de
loe doe ángeles tornaron á. cantar al unísono:

Inmenso Juego me inflama,
E inunda de claridr.id,

8ie11lo en mí dirina llama,
Me impulsa lara.ri&lt;lad!
Me impul&amp;at me impulóa la caridad.

X
Ohl cuan difícil ea hacer el bien! Cuantoedeberes 9ne
llenar! CaanM&gt;e obstáculos surgen y de loe más impre·
vistos! como por ejemplo, la ob&amp;Unación misma deaque•
Jloe á. quienes se presta el servicio!
Y ein embargo, no hay que deealentarsa jamás. La
perseverancia es el cumplimiento de la virtud. Solo por·
ella se adquieren verdaderos méritos.
Estas reflexiones, amargas y alentadoras á. la vez, eran
hechas por la eefl.ora Deecordee, después de una convereación donde había ensayado aunque en vano infundir
eoepechae á. Charlier.
Este, justamente de buen humor el di.a de la conver•
eación, comenzó por 1eir de las advertencias, y final·
mente movió los hombroe. Su orgullo ni siquiera Je permitía la sospt cha.
-Nada me dices que yo no eepa, respondió. Loe famosos gaetoe de que me hablas, consisten en doe luises
que dí á.Ma1ta y ea el precio de un brazale'-8 que ella.
vendió, con lo cual se arrt-gla ptira componer la caea. Por
lo demás, no mt disgusta, cuando tntro, en.l(.ntrar nuestro viejo rincón embe1Jec1do.
«En cuanto al eubprdecto, he autorizado á Marta para recibirlo.
«Eeo di vierte á. eetoe noble:ii, brabatear entre ellos. Ca.·
da uno tiene su leogua, no ea verdad? y guata de hablar
algunas veces. E~ como vosotros que teneis vuestra ger •
ga de iglesia y yo que tengo mis diecureoe de taberna.
11Crees que un pico blauco como ese iba á. inquietará..
un horubre como y(l'l.. ....... Vamoe, cálmat~ ... ...... Déja•
los tranquilos y á mí también ......... Ocúpate de tus cuus ..... . Si quieres vigilar, ya te cayó quehacer ...... Toma,.
y yo sé una hietoria sobre el padrecito Chavasieux ... ..,.
Quieres que te la cuentt? ........ .
La Sra. Deecordee hubo de escaparse perdigoá.ndo9e.
-Ptiro deepuéE de t.odo ee dijo¡ yo no combato por
eal var el honor de Charlier ... .. .... No hace caso, allá E&amp;
lo haya ..... . Yo combato por caridad, por ealvar dos al·
mae, y debo continuar.
Acaso habría podido añadir que la animosidad nutrida desde hacía largo tiempo contra aquella uhija de mar•
quée,» demasiado audaz para escapar á eu dominio, no
era extraña á. eu celo ....... . .
A pesar de su seguridad aparente,~Charlier, aun cuan•
do no fueee más que para quitarse la máe mínima preocupación, vigiló algún tiempo. Nada de eoepechoeo notó.
Jamás, á ninguna hora, encont.ró al subprefecto en su
casa. Al día eig11iente de la aparición de la Sra. Descordee, Savinien t.omó unas vacacion~s de un mee, y sólo el
mensajero que llevaba sus cart.ae á. Marta ó á Pablo, y
Francisca que ponían las respuestas en el buzón, y el re·
ceptor de correos hubieran podido revelar el lugar de su re•
eidenoia. Charlier, perfectamente tranquilizado, continuó
tranquilamente eue coetumbre9 de taberna, declarándo·
se á sí mismo qae su prima estaba loca~
La Sra. Deecordee reconoció que se había equivocado.
No se toma una plaza fuerte, por asalto, al primer gol·
pe. Ee preciso rodearla de líneas de citeunvalación,.
aproximarse peco á poco con inteligentes tanteos, hacer
una brecha, y solamente entonces ee logra el ataque 11.
vi va fuerza.
Tal como un general que no considera la campaiia perdida, por un fracaso de la vanguardia, la Sra. Deecordee púsoi:e en obra con nuevo aliento, después de haber
prendido un cirio por el éxit.o de eue esfuerzos. Sus dos.
ángeles tomaron cerca de ella sus dos puestos de bata·
lla. Dioedada, sobre todo, se distinguía por el ardor de
su celo, llen{J de lt1 amargura de una esperanza deevanenecida.
Una palabra dicha á propósito, una confidencia b,í.bilmente cuchicheada al oido da una persona conocida.
por su indiecreción, un eubentendidoacentuado con una..
fina sonrisa, un silencio oportuno ......... no se necesitó.
má.e para que al cabo de quince díajtodo Ganneville es•
t.uvieee convencido. Quedaba establecido, sin duda po•
sible, que el eubprefecto \enía relaciones con la Sra.
Charlier y que ésta arruinaba á. su marido con tme locos
gastos de toilette y de moviliario.
La Sra. Valier aseguraba que ya más de diez mil francos habían sido engullidos. La Sra. Leautaud encontraba esta cifra exajerada ...... Según eue cálculos precisos,
no se elevaba más que á. siete mil quinientos francos.
Cada una de estas damas creía haber descubierto algo.
El mayor éxito fué para la Sra. Bouchard, la mujer

J

•• do AGOSTO d• ,. . 7

d el veterinario¡ esta afirmó que su marido, que había
madrugado cie1to día, percibió un hombre que deseen •
d ía á. lo largo de la casa por una escala de cuerdas. Este
h ombre no podía menos que ser el Sr. de la Haye. La
fea Belamy ensayó hacer notar que la dicha escala esta·
ba todavía en el día sirviendo á. un albaftil que arreglaba loe techos. Iudu-Jgencia inútil y casi sospechosa.
Era 110 axioma que el eubprefect.o escalaba por la noche
el balcón y no lo dejaba sino al canto de la alondra.
La popularidad ee efimera. La que había rodeado loe
comienzos de S:1vinien habíase disipado como el humo.
Desde hacía largo tiempo, absorto en su fraternal y san•
la ternura, había descuidado sus visitas, objeto, en otro
liempo de t8ntas ambiciones. I.a ¡:arienta anunciada
no habfa llegado. El famoso baile no ee había efoctua•
do. Las toilettee preparadas ee marchitaban en los armarios. Loe cajones y loe cartones de la9 Sritll9. Juglan
reventaban de adornos prematuros. Las seftoritae habían v11elt.o á. e9conder sus sonrisas y las madres eu be·
nevolencia. Loe gármenee que arrojaba la Sra. Daecordee
no podían menoe, e0bre un terreno propicio, que genni•
nar con rapidez: su nueva obu de caridad lograba un
éxito superior á toda esperanza.
De lae mujeres el movimiento ee extendía áloe hombree. Sa comenzó á. bromear en los cafés sobre loe amo•
ree del subprefecto. En el grupo de los paeeantee de la
gran plaza no había casi otro asunto de converaación.
Al gunos encontrabln esto muy divertido. O.Jmunicábanee un epigrama anónimo, tan necio como maligno, y
que lae gentes bien informadas, atribuían al inspector
prim ario, retirado, grueso y buen hombre, ventdpoten,e, cuyo ingenio igualaba á eu prosodia. El misterioso
papel iba de mano en mAno. Alguno aseguraba que ha•
bía sido puesto en mú~ica y se decía también que las se·
fl.oritae Deecordee lo cantaban al piano entre dos oá.ntieoe
religiosos.
Otros máe pudibundos, graves funcionario3 1 eepecial·
mente el conservador de las hipotecas y el eet.:lribano del
tribunal, gemían de que el representante del gobierno
perdiese así en placeres culpables el tiempo que debiera
consagrar á. loe asuntos del paie.
Cuando Sa.vinien volvió de sus vacaciones, la menor
perspicacia le habría perm:tido testificar los eignoe pre•
oureoree de una tempestad terrible. Pero su preocupación única era encontrar de nuevo la dulce intimidad en
que vivía entre Marta y P.ablo. Las reuniones tornaron
á. ser como en otro tiempo, tan eencil1aa, tan dulces y tan
puras.
Dos veces solamente se vió obligado á faltar. A la .entrada de la calleja que conducía á. la casa de Marta, ee
encontró paseantes ob:tioadoe que le salu'.laron sin que
é l notase eue sonrisa!:,, y deshizo el camino.
Se abrió entonces la puerta del jardín y en adelante
Savi nien entró por aquel camino discreto é ignorado.
Ignorado! acaso podía escapar alguna cosa' al ojo vigilante de la sen.ora DescNdee?
Caneada de vigilar y de hacer vigilar la cslleja donde
jamás ee percibía ya á. Saviníen, fué presa súbitamente
de un celo ardiente por un orfanatorio un paco deecui•
dado que ee encontraba situado precisamente en la calle
á la cual daba el jardín da Marta.
Esta nueva caridad fué bien pronto recompensada,
cuando vol vfa una noche con eue hijas de una visita á
eete establecimiento, rechinó una llave, se abrió una
puerta y las damas se encontraron frente á. frente de Savinien que salia del jardín. D~stanteado él lee saludó con
poca destreza.

XI
Cnando una mosca se posa en la frente, se la arroja die•
i raidamente. Pero la paciencia má9 experimentada, no
resiste á. la insistencia persiete,nte de su tenacidad. Rechazada de na lado, vuelve del otro, siempre, incesante·
mente, ein tregua, infatigable en eu zumbido, implaca•
ble en su cuchicheo, y eete enplicio continuo acaba por
exasperar al eer menos nervioso.
La primera vez que, en uno de sus cafés habituales, un
amigo un poco exc:tado hizo á Charlier una alusión á lae
aeiduidades del subprefecto, él se contentó con reir. La
Eegunda· vez se enfadó. La tercer.; se quedó silencioso y
t urbado.
El personal de loe establecimientos donde se pasaba su
vida, no busca ni la delicadeza ni la variedad de lae bro.Dl.ae. Cuando ha eucontrado una vena la explota sin tre-

IEL MUNDO

gua ni reposo. Cbarlier era acogido todoe loe diae con loa
mismoe chietee, seguidos de las mismas risas.
-Buenos días Babieca le gritaba el veterinario B0u •
chard desde que entraba.
En apariencia Charlier no ee irritaba fingiendo aún algunas veces, compartir la hilaridad general ó respondiendo con una grosería. P~ro la cólera se amasaba poco á. po·
co en eu corazón.
Se notó que bebía má.e aún . Sue ojos ee extraviaban,
eue manos temblaban con un movimiento convnleivo, su
voz se volvía ronca, eu roetropaeaba súbitamente de una
rubicundez inflamada á. una palidez de muerte. Cuando
volvía á. su CHa no se exaltaba ya pero ee encerraba en
un silencio profundo, con la mirada fija, como obeeeiol'..!a·
do por pensamiento único. Inmediatamente que tomaba
su almuerzo, ealfa, errando al azar con un paso mecáni•
co, después volvía á eu café donde lae mismas bromaeJa•
mas caneadas, ealudaban eu entrada. Un médico habría
reconocido pronto el delirio alcohólico que se desarrolla•
bacada día más en el infeliz.
Un día á la siesta, llamó á la puerta de la Sra. Deecordea. Toda la familia ee enc0t1traba reunida en el salón,
eu entrada produjo asombro: jamás la visita.ha. Con la
mirada extraviada y vidriosa, ee había detenido bajo el
din.te}, y daba miedo verle.
El Sr. Deecordee muy conmovido, le ofreció asiento.
No vale la pena, respondió él con una voz seca, a van•
zando con la fealdad de una momia hasta la median fa
del salón donde apoyó una maro sobre la mesa. Para lo
que voy á deoir no se gastará mucbo tiempo.
Fijó en la Sra. Deecordes una mirada y continuó:
-Tn me hae dicho que hace dos meses encontraste al
Sr. de la Haye inetalado en el ealón de Marta. ¿Qué has
peneado de eso?
-Pero ..... .... amigo mío ......... Juan ...... veamos .... . .
siéntate ........ . platicaremos ........ .
-No vale la pena ...... por última vez, respóndeme.
-Dios mío! Yo he pensado, oh! nada, nada malo. Solo que por tu interée1 y por el de Marta, he creído que
valdría me.e .... ..... ya sabea, hay lenguas viperinas ..... .
frecuentemente las coeae máe honestaf.l ..... .
-B1eta de charla ...... con esto no acabaríamos mana.
na...... En una palabra, tú has pensado que el eefior de
la Haye tenía algo que ver con Marta.
-Oh! Juan! protestó el Eeíior Detcordee que se había
atrincherado detrás de la mesa.
-Delante de eetae ninael ......... ai'ladió la eef'íora Deecordee.
-Pardiez! se diría que salen tus hijas de la falda de la
nodriza! Tu les has dicho la cosa y yo les digo las palabras que la expreean! Aeí pues, tú piensas que el eenor
de la IIaye tiene algo con mi mujer.
-No ......... no!
-Entonces porqué lo has contado por toda la población?
-Yo, jamás! jamás!
-Tú lo t~ae dicho á las beatas de tus amigas que Jo han
dicho á otras, que lo han repetido. Ea la actualidad eso
corre por lae callee ...... Marta está deshonrada y yo, soy
objeto de riea. Y eres t,í la que bae hecho eeo, tú, tú eo•
la, lo entiendee? Oh! yo eé bien que no hae de haber di.
cho la cosa aeí, crudamente como yo. Vosotras encont.raie medio üe serviros de palabras muy meloeae, muy
azucaradas ......... pero dentro está. el veneno. Aeí pues
¡ú lo he.e hecho. Escúchame bien: tengo doe cosas que
declararte: la primera ee que te desprecio como á 1a última de lae últimas ... ..... .
-Oh! Juan! exclamó el señor Descordee incapaz de
máe energía.
-Y vos también polla moj.1da! Yo no soy gran cosa,
lo sé. Pero, óyelo bien, prima, valgo máe con mi dedo
mefíique que tú con todas tue virtudee ...... Yo no hablo
mal de las gentes detrae de ellas ...... ... Si tengo algo ma•
lo que decir de alguien, ee lo digo en la cara, y ei tengo
las pruebas ......... ya está.!
Ahora oye la otra coea ........ .
Tan cierto como que me llamo Charlier y que eetoy
en mis cinco sentidos aunque me creehr ebrio, verdad?
si Marta ee culpable, la mataré ......... si ea inocente, llt.
mataré I En todo caso correrá. la sangre y tú eeráe la cul•
pable ......... Bé aquí lo que tenía que decirte, adiós!
Alejá.base en medio del silencio espantado de todos,
cuando Dioedada, lanzándose del rincón donde se había
reíugiado, se arrojó ante él con un aspecto extraviado.

-¡Vuestra Marta inocente! exclamó ......... Id, puee, á
la callejuela que está á. la espalda de vueelro jardín, en
la tarde, á las cuatro y ved si mire.is entrar al Sr. de la
Haye por la puertecilla ....... . de cuatro á Eeie ......... ¿en•
tendeiE.? ......... c1n su llave ......... Sabreis así ei mamli ha
mentido y si no hay algo entre él y vuestra mujer ... ..... .
¡sí, y desde hace largo tiempo!
Cbarlier, sin responder, hirió de un pufietai:o el vaso
de musgo artificial, que se hundió hecho pedazos en i&amp;¡
alfombra. Después salió la Sra. Deecordee casi orgullo•
ea: admiraba á. eu bij:I en tanto q11e el abogado, con la
cabeza entre lae n:.anoe, gemía:
-¡Oh Juan ......... Diosdada! ......... Dios mío....... Dios
mfo ....... .. l
Cuando, levantando la cabeza, y esiuvo cierte de que
Charlier había partido, Je volvió el valor.
-No queda má.e que una coea que hacer, exclamó ..... .
Angélica ........ . pronto ..... .... mi sombrero ........ .
-Tu te quedas dapá, ordenó Deosdada con todo aute·ritario ....... Que ellos se arreglen ...... Nosotros no noe
metamos en nada.
-Pero hae ofdo. ·
-Si, he oído que si no tiene pruebas amenaza con matará. mi mámá, Pues bien! IM tendrá viendo al Sr. de
la Raye entrar á su caea como un ladrón por una puerta secreta ......... Eoióncee que suceda lo que haya de
suceder ... ..... .
-Oh! Dios mío, Dios mío, que va á. acóntecer? balbu•
ceó el abrgado. volviendo á caer en eu sillón.
SJna;on lae cuatro en la igleeia. La cuarta campanada
vibraba aún cuando Sa ~inien apareció en la ex~remidad
de la calle.
Charlier, oculto en el nnrco de una puerta, le ob•
servaba.
Con paso rápido Savinien rndirigió hacia Ja puerta del
jardín, la abrió y deeapareció.
Cbarlier df'jó ent.onces su el!condite, muy pá.lido. Sa•
lió de la calleja, eotró á. Ja gran plaza y ee dirigió á eu
café. Ahi se hizo eavir. copa trae copa, ajenjo, que
tragó puro, cognac y ruh m. Sus amigos lo habían interpelado, sin recibir respuesta. Con movimiento automá•
t.ico se levantó, arrojó cinco francos sobre la mesa y se fué.
-Diablo!. ..... dijo uno de loe bebedores. No tiene
buen aspecto.
-¿Qué ee lo que tiene?
- Yo me cuidaría de saberlo.
-Se diría que va á hacer alguna barbaridad.
•-Si le E-iguiéeemoe ... .. .
-Sigámoele.
Dos ó tres se levantaron y volvieron bien pronto
riendo.
-Bah! ee ha vuelto tranquilamente á su casa. Dentro
de un cuarto de hora roncará.
Charlier en efecto Uabfa vuelto á su casa. Por dueflo
que pareciese de eue movimientos, dejó caer bruecamente el martillo del zsguá.n.
Francisca, admirada, le vió que atravesaba el patio y
antes que t.uviese tiempo de llegar ella de un salto llegó al rnlón 1 donde apacibles como de ordinario, Marta,
Savinien y Pablo tomaban el té.
-Señora! eeíiora!. ..... ahí está el eefl.or!. ..... y con un
aspecto ...... Loe tres se levantaron.
Marta se lanzó hacia Savinien.
-Idos, exclamó asustada.
Pablo eepantadó de un desconocido peligro, tomó la
mano del subprefecto y lo arraetró al jardín.
Charlier se había detenido en la p:eza de Francisca,
donde se encontraba la panoplia. Tomó el revólver, hizo jugar la batería y entró al salón.
Marta estaba sola con Francisca.
Charlier lae miró un instante, vacilando. Pero eue
ojos se inclinaron sobre la mesa y vieron tres tazas de
té Y cerca de una medio llena, un par de guantee de
hombre.
Entonces bruEcamente levantó la mano, ee oyó una
detonacióu y Marta cayó lanzando un gran grito.
En tanto que Franciecaee precipitaba bacía ella, Charlier con los ojos desmesuradamente abiertos, aplicó el
revolver sob, e sus sienes, apretó el JJamador, salió el
tiro y cayó pesadamente.

( Cvntilrnará)

�EL MUNDO

DOMINGO 22 D[ AGOSTO DE 1897

Gorra Vlzca1na.

1Ie aquí un lindo toques de crin de en·
caje gris plata, coquetamente alzado del
lado izquierdo por medio de tres choUI
de punto blanco bordado de lentejuela.
Aigrette gris perla, de plumas flexibles.

•

Sombrero Lueette.
TOMO.JI

MEXICO 1 AGOSTO 39 DE I897.

NUMERO 9.

Este precioso sombrero es de paja negra, formando su ala UL zig- zag. Lleva .
un graJl chou de punto oegro, seguido de
una bonita pi uma negra en aigrette1 bajo
el ala en el lado izquierdo, luego otro
chou de punto negro, seguido de otra plu ·
maque rodea la formá y cae sobre el ca·
bello.
Sombrero Bianea.

Este sombrero es de paja de seda oro y
gris claro, ala levantada por detrás, y
cubierta con adormideras tris. Sobre el
frente un pájaro de fantasía, todo blanco, y con una cabeza de gallo y cuernecilloa de pluma negros. Eete pájaro suje·
ta el gran abullonado de crespón gris perla, acabezado, que circunda 1:;l sombrero,
formando cocas dobles.

Sombrero Rembrandt.
NOTAS DE LA MODA.
Sombrero Rembrandt.

Este gran sombrero drapeado á la Rembrandt, va todo
bordado de lenttjuelae negra@. A la derecha están recojidos los pliegues por un broche de azabache.
Al lado izquierdo, sobre el ala levantada, un prolongado chou de terciopelo alvaricoque rosado¡ y en el centro un enormeptendedordepunta•de diamante y perlas.
Detrae Ee levanta un penacho de tres hermosas plumas negras.

Sombrero Bianca.

Todos estos sombreros muy elegantss
encantan¡ pero parn negocios de uso frecuente, paseos de mañana, viajes, excursiones, bicicleta, y en general para labores E!tl usan mucho máe los de bolerc;
algunos tienen por todo adorno una liga de cinta; otros están drapeados de se •
da, gasa 6 de rouches y cocas de listón,
y algunos eombreros de charola con
la copa crespa de pliase y cuchillos
de pluma de pavo. Después de estos, loe sombreros de
:fieltro gris, de alas anchas semejantes al búfalo: la copa
está aplastada, toda redonda, cowo los sombreros llainadoe ,,Mascotan hace algunos años: siempre con una senci•
lla cinta gris en torno de la copa. Algunos tienen al lado
izquierdo dos plumas de alas. Pero el sombrero más moderno el uPanamá, n de forma tirolés, galoneado con
terciopelo negro y con liga de la misma cinta. Este ea ligero, cómodo y muy útil para el sol. U nicamente que la
paja blanca no está bien á todo cutis, y por eso prefieren
el fieltro gris que da mejor aire.

ea

/J

.

;~··

,-,. _ ..

,'\'

..

Gorra vizcaina.

la familia en el hogar¡ que cada cosa en su lugar, aseada
y en orden, eacanta la mirada, compla~e al corazón, Y
que con el espíritu y el corazón tranqmloe las. horas se
deslizan embalsamadas, haciendo siempre sentir con pe •
ear su tan rápida desaparición.
uLoa bonitos cuadros y deliciosos paisajes acortan las
largas distancias, loe interiores graciosos retienen á las
gentes.en Ja habitación. n
.
Hay un justo medio que es necesario saber conserv.s r.
Lo3 extremos son viciosos, n!\da ·valen; torturar la vida
es tan ridículo como nbandonarla. Así, hay algunas, que
por pequefl.ez de et=píritu 6 por mania de arreglo 6 de aseo
están siempre temerosas de que se manchen eue mue~lee
LlCTURA PARA LAS DAMAS.
limpios y brillsntee, que siempre está.o en observación
de que loe visitantes no ensucien el pavimento del salón,
RES ULTADOS DE LA CIENCI A DE LOS DETALLES,
tan cuidadornmente conservado¡ que se conmueven Y
se in1,uietan por la pérdida de un alfiler. EaW ea una
Esta ciencia contribuye al bienestar tonteria.
más de lo que se cree ordinariamente.
Nada atorme11.ta como esas pequefiaa
cosas hechas de otro modo que como qui·
Eiéremve, como esos pequeiios vacios que
recordándonos á cada inetante que algo
nos falta, impacientan tanto más, cuanto
que no se atreve uno á quejarse¡ poco á.
poóo el diegusto de la vida de familia,
nace en el corazón, crece excitado por la
imaginación, y se va uno á buscar en otra
parte, un bienestar que no se encuentra
en la caea.
·
¿Queréis fijar á alguno cerca de vos?
que encuentre á la mano todos loe menudos objetos de que puede tener neceeidad,
todos esos pequeños antojos que vos le
conocéis, y que él nunca os manifestará
por temor de parecer ridículo.
¿Queréis vos misma no perder vuestro
tiempo, .ni sentir tan frecuentemente accesos de mal humor? rodeaos de todas
aquellas cosas qne oe son necesarias, prestaos todos los pequefioe servicios posibles.
Ciertamente, no queremos tral:'formar
en servidora á una ama de casa y hacerJa insoportable á todo el mundo, acom~e•
jándolt todas esas minuciosidades¡ pero
sf quisiéramos que ni ella pensase, m na•
die en su derredor creyese que estaba
mejor en otra parte que en la casa.
Quisiéramos que eet.uvieee convencida
de que el aseo, el arreglo, el lujo que no
demande más cuidado, todo esto ea el Ja;.
Sombrero Lucette.
zo que estrecha, el amante que retiene á

$n !J}tapuliepec.
Dlbulo de Josó M. Vllla~ana •.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Corazón de sacerdote</name>
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                    <text>llo

en el tema de comentarios indefinidos y que ee difunden
en aeguida por medio de esas eeie bocas autorizadas, de
café en eafé, de casa en casa y hasta loe más extremos límites de los barrios.
Loe asuntos más ineignificantee alimentan de ordinario
esae inocentes convereacionee. Aeí puee, debe compren·
deree la emoción que se apoderó del grupo, cuando el
capitán Beenerain )legó con un periódico de Paría en
la mano, y exclamó:
-Ha eido removido el subprefecto!
De un golpe loe paseantes se detuvieron. Un aconte•
cimiento t;l, bien merecfa una estación.
-El subprefecto removido! repitieron con mudulacionee diversas loe cinco paeeantes heridos de estupor.
-Leed!
Cdda uno ee inclinó y leyó con ojos asombrados la siguiente noticia:
•El senor Savinien de la Haye, consejero de prefectura
de la Creuse, ha sido nombrado subprefecto de la jurie•
dición de Ganneville, en substitución del señor J ero me,
nombrado subprefecto da Pontoiee.»
El señor Jerome administraba la prefectura de Ganneville desde hacía diez aflos. Era un hombre tan honrado, con su voluminoso vientre, eus lentes de oro, su fisonomía de canónigo con levitón, y ee ocupaba tan poco de
eu misión-lo cual constituye inconteetablemente el mejor medio de eer un excelente subprefecto-cuhivando
con tanto amor las floree de su jardtn en medio de eus
eeie hijos, que loe régimenee euceeivoe lo hablan olvidado ó reepetado. Servía á la República con una devoción
igual á la que había testificado al Imperio, hablando con
una convicción siempre sincera del •liobierno del país••
é inquietándose mucho menos de los cambio!! ministeriales que de la floración de un tulipán multicolor, objeto de
sus más sabias combinaciones.
Se le consideraba en la comarca como un inmueble
que formaba parte de Ganneville, y los habitantes no ee
habrían eorprendido tanto de saber el desplazamiento
del campanario de la iglesia parroquial como del del eeflor Jerome. Fué preciso, sin embargo, creerlo, cuando
el eefior Jerome se dirigió á la estación acompañado de
EU mujer, de sus eeie hij,,s y de numerosos cacbi vacl.uie,
enue loscualee ee contaban cajas con cubiertas de vidrio
en que se balanceaban las plantaa preferidas del funcionario horyicultor.
Los adioees fueron conmovedores. La señora Jerome,
en el embarcadero, lloraba como una fuente. Las damas
de la ciudad sollozaban. Cuando el tren ee movió, dos ó
tres voces gritaron: 11Viva Jerome.• El comisario de policía las hizo callar, por que los visjeros extranjt!ros podían creer en una manifestación bonapa1tiet11 y sedicioea.
Después de lo cual, cada uno, yéndose por su lado, se
frotó las manoa. El senor J érome en su wagon gozaba
á la idea de que habiendo sido promovido á la segunda
clase, iba á tener mil quiuientoe francos más que consagrará sus hijos y á sus floree, y eue antiguos administra•
doe no pensaban más que en e1 medio de ponerse en la
mejor buena inteligencia posible con el nuevo subpreftcto.
¿Cómo era éste? ¿Quó edad tenía? ¿Era casado? Tenía
hijos?
Todas estas preguntas se agitaban en cada matrimonio
y en el grupo de paseantes, abriendo á las eupoeicionee
un vasto campo donde la imaginación se ejercitaba.
Se acabó ein embargo por saber, gracias al teniente de
gendarmería que escribió confidenc:almente á su colega
de Gueret, que el eeflor Savinien de la H,1ye tenía cowo
treinta y dos anos, era guapo mozo, célibe y muy eJo.'
cuente.
Las tres primeras cualidades hicieron palphar el corazón de mucbas jóvenes. L1 señora D,¡scordeB mandó hacer trajee nuevos para Diosdada y Angélica y se los hizo
confeccionar por las senorita, Juglan, las de loe sombreroe á la moda de Parle. ·
El eeflor Savinien de la llaye puso á prueba la paciencia de eue adminietradoe. Sólo deepuée de eeie eemanae
se vió llegar primero á un gran doméstico, al cual muchos
tomaron por el subpreíecw mismo, tan buen aspecto tenía; después un dog-car, después numerosas maletas y
por fio, un día, un hombre joven, muy bien parecido, de
flor en el ojal, un monoclo en el ojo y una varita en la
mano, bajó ai pi" de la estación y encontrando el'I la pla-

EL MUNDO

za al grupo habitual de loe paseantes, lee preguntó con
la mayor polfüca el camino de la subprefectura.
El Capitán Reaurian tuvo una inspiración de genio y
respondió descubriéndose.
- Vamos á conduciros, seilor subprefecto.
Aeí fué como Savinien tomó posesión de la subprefec·
tura, escoltado por eeie de loe paeean'88 que inmediata•
mente ee repartieron l)Or la población repitiendo por todas partes:
-Ha llegado el subprefecto. Noeotroe le condujimos á •
la subprefectura. Es encantador, y si supiééeis que bien
babia!
·
L-:ie comienzos de Savinien no pudieron eer máe felices.
Obtuvo desde el primer momento el extraordinario re·
eultado de agradará la vez á loe hombres y á las mujeres.
A los primeros lee habló con una gravedad tal de los
asuntoe administrati voe, q 11e olvida ron eu monoclo, que al
principio les había chocado un poquillo.
Con cada uno ueó el lenguaje debido. El agente inspector se quedó encantado del interée que tomó en el empedrado de loe caminos. El inspecwr primario se desbordó
de orgullo cuando él le dijo no sin alguna fatuidad:
-Nosotros tenemos hijos, aenor...... Vosotros los hacéis
ciuiadanos. Suestra tarea es agradable.......... la vuestra
ee gloriosa!
Recordó á los miembros del tribunal las viejas tradiciones de la magistratura francesa, ab3olutamente como
ei existieran aún. El clero ee regocijó de eus declaraciones religioeae, la gendarmería de eus elogios por el ejército. Pero los más satisfechos fueron los bomberos.
-¿Cuántos incendios habl-ie tenido el año paeado?
preguntó al comandante.
-U no sólo, seflor eubprefecto, y tres de chimenea ......
Cuatro por todo.
-Cuatro! ee poco, comandante, es poco, respondió Savinien con un tono bondadoso, que era un aliento para
trabajar mejor.
Todo el mund&lt;.t quedó encantado, los republicano~ de
sue afirmaciones democráticas, loe reaccionarios de eue
eentimientos conservadores: no ee este el triunfo de un
espíritu verdaderamente político?
.t:n cuanto á las mujeres, bastó una palabra para conquistarlas. Anunció que una parienta vendría pronto á
reuníl'éele y que esperaba entonces dar un baile. Un baile, querida! li a baile en la subprefectura!
Puso el colmo al entusiasmo de esae damas, yendo á
visitará cada una de ellas y pidió á todas permiso para
volver. J~w1is el seilllr Jerome, en diez afloe, babia he•
cbo otro tanto.
·
En menos de dos meses Saviniea se había convertido
en un dios para sus administrado.e de ambos sexos. Cuando pasaba en su elegante dog-car, todos loe hombree respondlau con un saludo profundo á sus eonrisae amables,
y más de llna cortina levantada á medias dejaba percibir un rostro famenino lleno de simpatía, y algunas veces de esperanza.
-Al fin, tenemos un subprefecto! decían las mismas
voces que antaflo habían aclamado al seflor J erome á su
partida. El otro ao era más que un jardinero.
V

Una tarde, después de la comida, el seflor subprefecto
dijo á su criado:
-No ebtoy en casa para nadie...... tengo que redactar
un informe muy importan~.
Y se encerró, en efecto, en su cuarto, encendió un puro, escogido de una caja especialmente reEervada para eu
uso po!reonal, tomó uua hermosa hoja de papel oficial y
escribió:
Gannevillt!; 12 de Agosto de 18i3.
Gabinete
del
Subpre[~cto
Al seflor Octavio Legagneur.
C,1lle CJmbón-Parie.
Mi viejo Oitavio:
l\1e arrojo á tus pies para suplicarte me perdones mi
largo silencio. Yo te había prometido darte cuenta de
m1e primeras impresiones en mi deliciosa residencia, y
desde hace dos meses que estoy aquí, no lo he hecho.
Necesitaría ofrecerte tales sumas de excusas que lo máe
sencillo acaeo ee no darte ninguna y entrar sin preám,
bulos al meollo. Entro pues.
Si se ha de creer á los diccionarios de geografía, la
ciudad de Ganneville, cabecera de la jurisdicción que

DOMINGO

a da AGOSTO

Dl 1897

tengo el honor de administrar-ya vee que tomo el esfü,..
del empleo-Ganneville est, situada , ochenta y cinco
kilómetros y tres horas de camino de fierro de la capital,
Desde mi llegada aquí he adquirido la convicción de
que los geógrafos son muy ligeros y verdaderamen\e
culpables de engafiar así á la juventud. Ganneville ee~
de seguro á dos mil millas del bulevar. La fisonomía.
las costumbres, el lenguaje de 101 habitantes, demuestran de una manera no dudosa esta incuestioaable verdad.
Un hecho entre mil:
Pasé recieniemente por una aldea, casi un barrio de
mi juriedición. Dos mujeres conversaban, un nilio aullaba. Oí estas palabras pronunciadas por una de la mujeres:
-Qu'a qu'a qu'al cri! (1)
-Al a qu'al a chu!
Aprendí después de un sabio lingiiieta que eeas dos frases trJ1ducidas al francés, significaban: uQué le ha pasado, que la hace gritar?• ...... Se ha caído?» Ya ves por esta simple cita del idioma local, que hay entre Ganneville y París tanta distancia como entre tí, vulgar ciudadano y yo, representante del Gobierno.
Ganneville está, ein embargo, le¡os de carecer de meritos y curiosidades. Loe méritos consisten en que se fabrican pasteles de almendra, untuosos y exquisitos y trufa•
dos de alondra que s.erían perfectos ei no costasen tan
caros. Se vende también mucho azafrán, lo cual me im•
porta menos puesto que. no lo ueo.
En cuanto á las curiosidades, la principal ee el río que
riega la ciudad, y digo l'icga, por costumbre que se tiene
de asociar este verbo á la palabra río, porque, preci3a•
mente la especialidad de este rio es que no riega nada.
Se seca hasta dar envidia al l!anzanaree, que también
tiene la reputación de regará )1adrid, y al cual, Alejan•
dro Dumas l?, siempre pródigo, envió un vaso de agua,
diciendo: •Llevádaelo al Manzanares, lo agradecerá!11
El arroyo de Ganneville, tiene, empero, una superioridan notable respecto del de Madrid. Acontecimiento del
todo extraordinario, el fuego estalló un día en su lecho
desecado y todas las malezas ardieron á pesar de loe heróicos esfuerzos de los bomberos.
Para qué in.fl.girte la relación detallada de mi existencia administrativa? Sería cosa de morirse de tedio ei la
monotonía de loe días en blanco, no fuese alegrada de
cuando en cuando por una nota cómica.
Lo peor es que yo me siento contagiado poco á poco
de la mediocridad que me rodea. Hay momentos en que
me tomo á lo serio. Me «mistifico• amigo mio, á fuerza
de mistificará loe otros. Tú no tienes idea del aire imponente que tomo cuando digo: el Gobierno de la República, eeflores! Esto es para loe puros, para los otros: el
gobierno...... simplemente. ~o tiene duda, me contagio.
Por lo demáe todo el mundo me adora aqul. He pro•
metido ua baile éste invierno, dentro de cuatro meses ...
y ya se preparan ...... He ido aún más lejos, porque he
anunciado la presencia de una •parienta» lo cual es para
mi mismo un personaje problemático.
Y ahora mi querido Octavio, hablemos de mujeres.
Tres he descubierto aquí de las que valen. La primera
de esas tree gracias, la condesa de Sennevaux, á la que
has visto ciertamente en Pllrfe, está de luto de su marido que murió en Reiechoffen. La segunda ee esposa de
un hombre muy vivaz, coracero de orígen, preceptor de
oficio, que tiene formidables bigotes y no parece dispuesto á bromas. La eeilora por su parte es linda, una
joyita toda rosa, una de esas coquetas figurillas de Sajonia, cuya sonrisa tentadora jamás abandona su boqui•
ta. En cuanto á la tercera, me ha sido designada de una
manera demaeiado extraña.
Es preci110 que sepas desde luego que lianneville tiene
la dicha de poeeer una santa, no en :-eliquiae, sino en
carne y hufso. Eita santa tiene dos hijas, atrae mucho
á los subprefecto~ jóvenes y platica enormemente, en ·
general para comeree al prójimo. Me ha hablado tan
mal de una prima suya que nie ha inepirado un irresistible deseo de v.. r á tlBa crea~ura perversa. La he visto y
he encontr.ido una mujer de unos ;¡.3 ai\oe-hermosa
.edadl-amable, distinguida, hecba para vivir en Ganneville como una planta de los trópicos en Siberia, parisiense de pura raza, y de gran raza ........ .
( Contillu.ará. )
[11 DeJamo, en su original e,ta,1 frawa porque de otra suerte perderian ,u estructur&amp; y sabor.

•
TOMO.JI

.MEXICO, AGOSTO 15 DE 1897.

•

•

&amp;~ce lentísimo $eñor

Don

Gntonio

&lt;lánoi,as

(l astillo

x~nES[DENTE DEL CONSEJO D.I!? MINJeTilO~ DE ESPAÑA.

Asesinado en Santa A¡ued .. el día 8 del actual.

�•

EL ,MUNDO

DOMINGO 15 DE AGOSTO DE 1897

el libro, en el Ateneo, en las academia~, su palabra autoritaria dejaba las huellas de su influencia y inarca~a con
el sello de su grandeza la idea que encarnaba, en bien dela monarquía confiada á su cuidado.
Te16fono 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.
Cánovas no era de .la talla de taatoe hombres como
MÉXICO
han pasado por loa escaños del poder, elevado_s por el
Toda la correspondencia que se relacione con la Re- defensa social.
oleaje de la revuelta.,política, sin dejar memoria de su
Perseguir al lobo en su guarida, sin tregua, sin reposo,
•aoci6n1 debe ser dirigida al
paso; parece como que había aecendido al alt~ puesto
sin un momento de reprochable vacilación, sin un asomo
que ocupó por drrecho propio, por la fuerza misma da.
Director, Lle. Rafael Reyes Spindota.
de falso remordimiento, y· exterminarlo allí en donde se
las cosas y de las person'\i:, como producto natural d~l
encuentre1 ea sana tarea de cirujfa social, que. han emSecretario de Redacción,
medio que lo rodeaba, como la' síntesis de las aap~prendido todos lbs gobi~rnoa. Sólo moetráo~oa~ _fríaAmado Nervo.
mente inflexible se logrará. ser benéficamente JUSt1c1ero. raciones naciooalee, como la cristalización del pensil·
miento ibérico, como la últiwa expresión del alma de toToda la correspondencia que se relacione con la edición"
do un pueblo.
debe ser dirigida al
Por eso es tan hondo el sentimiento público de la
Gerente, Lle. Fausto Moguel.
Qfo
nación hispánica, al ver desapart&gt;cer al eximio estadista,
no por ley ineludible de )a naturnlt&gt;za, no como el roble
La enbscripción á. EL MUNDO vale $1.25 centavos al
que
se inclina al peso de los aiiue de3pués de haber da~o
En
el
último
contrato
celebrado
por
remate
entre
la
mee, y se cobra por trimestea adelantadoe.
Secretaría de Guerra y ltJs fab1icantes por mayor del vea· su sombra prorectora, sino como la t:lncina que deegaJ_a
Números sueltos, 50 centavos.
t!lario pa"ael Ejército, se establece la cláusula de que la el rayo} como la roca qoe arrauca de cuajo ~n eacudi•
A.visos: á razón de $30 plana()Of cada publicación.
empresa no podrá disminuir el jornal pagado á las obre· miento plutónico del globo. Por eso es tan íntimo el doTodo pago debe su precisamente adelantado.
lor del pueblo ibero y de sus bijus esparcidos en el nue•
ras utilizadas en el!!ta labor.
vo continente, al ver cat:ir al insigne político cuando en
La
idea
es
digna
de
encomio,
porque
viene-á
favorecer
RE.HB't'RADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CU.BX,
el trabajo de las obreras nacionales, razón en que ee fun- él estaban fiJae todas las miradas y de él se esperaban
dó la censura que pocos ~eses ha dirigió algún perió· loa consuelos en las anguEtiaa de la patria.
Por eso también loe que siguen con interés la lucha
dico á la mencionada Secretaría, al encargar a.l extran•
en que está empefíada Espafia} quieren invesl.igar su por·
jera algunas piezas de ropa destinadas al Ejército.
El argumento del trabajo nacional debe apoyarse en venir, y loa que ob6ervan con ansia la contiend~ de la
Qfl
algo más sólido que las declamaciones y las promesas de monarquía constitucional, se preguntan el camino que
las operarias. El proteccionismo ha invocado siempre seguirán á la muerte de Cánovas, al verla amenazada p~r
El asesinato de! sefíor C.inovas del Castillo, el eminen- en apoyo suyo el argumento de que el sistema sirve pa- dentro con los.rugidos del abeolutiamo que como bestia
te político español, ha provocado un movimiento de es- • ra desarrollar el trabajo ñacional y elevar el tipo de loa hirsuta congrega á. las huestes carlistas invitándolas á la
sangre y á la matanza, y por las caociones incendiarias
tupor en la concienc!a de loe pueblos civilizadce. T~da- jornalee.
La verdad es que los partidarios de 1a política protec- de 10.:1 republicanos que, aunque divididos y faltos de orvía el lierrible monstruo anarquista se agita convuls1vamente en el fondo de e~ta tragedia formada por la ira Y cionista no han podido todavía demostrar eua asertos ganiiación, aun eueñaii en la posibilidad de hacer prtivaet hambre; aun el microbio se revuelve en los cbarcales hasta ahora1 y en loa diversos trabajos empr'eodidos en lecer sus ideas sobre el sentimiento público que ilustra
de un grupo humano en el que vibran depresiones Y fe. el extranjero, para apreciar el nivel de loe salarios, no _se una tradición gloriosa y engrandtce la hhitoria resplanrocidades, cóleras y cobardías, miserias y protestas, Y que ha logrado establecerél princip~o á que ee hace referencia. decierite de la realeza; acosada en sus posesiones de Ulal estallar en los eepíritus sombríos, (leterminan esos Los salarios se han elevado en estoe últimos tiempoe, Y tramar po1 las violencias separatistas, que en su anhelo
repugnantes attintadoe contra lo más eagr.i.do de la vida .Ql.UY principalmente en los países que se desarrollan,_ en de independencia han convertido el paraíso antillano en
virtud de una ley económica indeclinable, que qmere yermo infecundo y loa campos filipinos en desiertos essocial: la vida humana.
¿De dónde vienen estos hombrea?. De ellos_ podría de- que una mercancía, cualquiera que ella sea, aumente su tériles cubiertQs de desoladas ruinas; y ocasionada en el
exterior á conflictos graves y á serias colisiones por la
cirse lo que del inmortal poeta, los florentinos: vienen valor en relación con la demanda que de ella se hace.
del Infierno,-¿A dónde van? Marchan á ciegas, camiEn México el impulso de la agricultura ha hecho que razón misma de las guerras separatistas.
Nada nos autoriza, sin embatgu, á hP.cer predicciones
nan á. tientas, sin guía que les sirva de faro á. través de el jornal haya subido proporcionalmente, y en la actuaJas espesas tiuieblaa que los rodean, sin Beatriz que les lidad en zonaa como las de Oaxaca y otras, en las que el pesimistas por la muerte de Ciinovas del Castillo: grande
abra las puertas del ideal, al final de su peregrinación. cultivo del rafé ha tomado grande incremento, se paga á. era la significación del grande estadista, inmensos los
y si tienen ideal, ea un ideal negativo y disolvente, re- peso y más el trabajo del bracero, que· no hace mucho servicioJ que prestó á la monarquía, fundadíeimas las
fiido con los intereses de la comunidad y contrario á las ee cotizaba á dieciocho y veinticinco centavos.
esperanzas del pueb~o que en él confiaba, altísima la sigLa estipulación contenida en el contrato á que aludi- nificación de su personalidad en el actual período de
leyes del progreso.
El revolucionario tiene en descargo suyo un programa mos ee basa en algo mfts sólido que en simpltis asertos, Y crisis por que atraviesa la 11ación1 pero si él encarnade enfermedades que remediar, de doilos que reprimir, en virtud,de ella, el viejo argumento del trabajo nacional ba las aspiraciones patrióticas del paíe, no era el pa1s.
emanados de una e,ituación política. El anarquista no no será. letra muerta en la especulación de loe empresa· mismo; 8i él era el apoyo del trono y el defensor más ab•
dispone de material para llenar los profundos huEco"s que rioa.
~egaao de la real familia, no era la idea monárquica1 con
produce en el aparato social; esa sangre que extrae de
hondas raíces en el pueblo español.
!as arterias no será reemplazada por otra sangre, las
Aun vive el heroico pueblo ibero con todas sus gran•
energías que suprime no 1:erán sub~tituidas por otras
dezas, auu palpüan en t!U seno sus pujant~s energías: si
energías. En la lucha por la existencia persiste el más apse ac~i Cdo adolorido á la fo!!a recien abieita que hade ª'uarto, porque en esta aptitud se encuentra radicada la cividar los despojos mortales del gran eatad.ista, y deshoja las
DON ANTONIO CANOVAS DEL CASTILLO.
lización; pero en la terrible batalla que se libra del otro
florea de su gra1,irnd en esa tumba que ha abieno el odialado del mar, el triunfo del anarquiemo eería un paso
do anarquismo, product.o morboso de la civilización mo•
Con la rapidez de la electricidad con que fue comuni- derna, 1:11 bieme hondo pesar por el vacío que deja el Je•
a~rás en la historia de la humanidad.
Sociológicamente, el mal momentáneo puede traducir- cada al mundo la infausta nueva del hor1endo crímen de fo del panido com.ervador en su repentina y tr1ete desa·
se en un bien colectivo: la guerra y la ernlavitud consti- Santa Agueda, ae La eentido también el estremecimiento paricion 1 puede esperar tiodavfa¡ hay situaciont!s políticas
tuyen dos progresos, han sido un avance en la vida de loa con que los pueblos civilizados de éste y aquel lado del que engendran hombree de Eotado, los modelan según
pueblos. Pero el anarquismo no posee esta faz redentora Atlántico han visto la desaparición del eefíor CJ:novas su necesidad y los per.ti.lan según las leyes naturales.
de su obra destructiva: es un mal sin compensación, una del Castillo, que era para la monarqufaeepañola, no sólo
.l:!:n el momento histórico acmal de la E~pafia monárpérdida sin contrapartida en el libro mayor de la moral el prestigiado minis~ro ni el meritíaimo piloto de la Re- quica, á nadie se ocul(a quee~tá erizada de dificultades
gencia, sino la t'lncarnación misma del sentimiento nasocial.
y llenad~ sombras que enlutan el tiempo porvenir: el pue•
Se ha admitido que las condiciones económicas de este cional, que babia restaurado á. loe Borbonee en el trono
blo espai\ol, en su i1Jgente patriotismo, hará. por vencer•
triste fin de siglo no responden á las necesidades de todos de sus mayores, después de las convulsiones volcánicas
las todas y por encontrar 'al diestro piloto que conduzlos grupos; que en torn·o de la mesa en la que los pode- que produjeron la República y las agitaciones tempea•
ca á puerto feliz la nave de la monarquía COllBtitucional,
rosos de la tierra han tomado asiento, se revuelve una tuoaas que engendraron loa carlistas.
azotada por vientos tempescuoaoa1 entre los arrecifes de
El ilustre hombre de estado que acaba de caer á los
multitud barobrienta que vive con las migajas del festín;
la revolución y los escollos de los reaccionarios.
que al lado de los politicastros y los aefíores feudalee de golpes fieros del anarquismo vengativo, era la columna
¡Feliz si puede encontrar un digno sucesor del hombre
la riqueza pública, se alzan en el viejo mundo, loe dra• firmís~ma en que se apoyaba la admistración reinante.
il uetre que acaba de perder 1
mátiuos espectros de los abatidos y loa desesperanzados. Modelado en gigantesco bloc de granito, como los héX. X. X.
¡Y bien! ¿Qué otra forma de repartición, qué otro pro- roes legendarios espafiolee_que se yerguen bajo las arcacedimiento de justicia, qué otros derroteros de prosperi- das inmensas de sus catedrales, ó reposan como centine•
Agosto 12 de 1897.
dad proponen los adeptos de la negra banda? ¡ La igual- laB eternos á. la sombra de las sagradas criptas, veía roro•
dad en la deegracia! la jusücia en el aniquilamiento! la perse sobre su pedestal las olas encrespadas de las tormentas polfücas y estrellarse los vientos huracanados de
felicidad en la nada\
y al sentir este soplo de tumba, este impulso de des. la revolución.
En la tribuna, en la cátedra, en la prensa militante, en
trucción, esta amenaza á lo que consthuye la gloria dtl
".EL M 'UNDO"
Semanar1o llu•trado.

hombre1 familia, bienestar, actos heroicos, esperanzas
redentoras, ideales perseguidos, toda esa cohorte que for
ma au patrimonio, el anhelo de persistencia, la fe en lo
porvenir: la humanidad retrocede como si sintiera mordeduras de eerpíentee, y reclama el gran derecho de la

fau11r ~e la mujer

tlatiu; rbitllrialrs.
lHtint11 11tenta~11.

:¡9a\ítica &lt;fürttrral.

113

EL MUNO

DOMINGO 15 de AGOSTO de 1897

EL AMOR V EL MATRIMONIO

la forma de afecto adecuada para el matrimonio? No evi•
dentemente; si ella fuera compatible con la felicidad do•
méstica, con la paz conyugal, con la prosperidad de _la
familia ¿por qué los poetas que la pintan, y los novehstas que la prefieren, d6een1azan sus ficciones con el suicidio como en Werther ó con la muerte como en María? ¿Porqué ai llevan á loe enamorados hasta el altar los dtijan y cierran el poema en cuanto ee entreabre el hogar? Porque saben muy bíen que esa forma del
amor ni es_poética ni os dulce, ni es bella. sino en el
alfeizar de la ventana de Julieta¡ pero que extinguido el
canto de la alondra y comenzada la alegre gritería de los
niños en la nursery, esa furma de amor es ridícula, antipatriótica, inadecuada, incompatible con la felicidad de
la familia. Mientras el hombre no se presenta á la mujer en pantuflas y gorra griega la mujer puede amarlo á
la romántica¡ después ese género resulta anacrónico, extemporán1:,o é imposible.
Menos aún es cowpatible con la paz conyugal el amor
puramente sensual, fundado en la belleza fisica, en la
ilusión de los sentidos, l'óln las propensiones &lt;le la natura•
leza animal. Son loa matrimonios creados al calor de es·
te género de pasiones los que más Prontamente se disuelven, los que dan úcasión á mát1 frecuenres catástrofes, loa
que con mejor seguridad labran las de1?graciae de las familias. Ese género de ilusiones son frágiles como e. cristal, inconeistentts como la noche, cambiajizaa como el
celaje, efímeras como la flor.
Para casarse, para realizar una unión duradera, feliz,
fecunda y próspera, es forzoso gue la forma del amor Ct&gt;•
rresponda á las exigencias del matrimonio. El marido y
la mujer no sieben ser tao sólo dos amantes, deben ser
igualmente dos amigos. Fuerza ea, no solo que ee amen,
sino que aimpaticeni la forma de su afecto ha d.e ser expanai va sin ser volcánica} tierna, sin ser romántica; han
de ser camaradas capaces de vivir contentos ~l uno al la•
do del otro, como dos compañeros de colegio, bao de reir
más que suspirar, conversar más que gritar, pasear más
que llorar. Amor intolerante no ea amor conyugal, CODlO
no lo ea tampoco el amor exigente.
Un amor de intensida•j moderada, á la vez de cuerpo
y de espiritu, que se parezca mucho á la awietad 1 que esté impregnado de ei.tr!patía y de tolerancia, que sea compatible con el ti abajo, con t•! estudio, que no abstraiga
todo el espiritu, ni absorba toja la actividad, que no baga sufrir sino gozar, que no impida sino que ayude á
proeperar, que no pri,,e de la nfltxión, que no tuerza
el criterio, que no se oponga ni á la justicia, es, por excelencia la forma de aftctp que debe presidir al matrimonio.
En resúmen, para el hombre, la mujer debe será la
vez amante, hermana y awiga, para la mujer el hombre
debe ser amante, hermano y amigo.
Tl}do lo dt más es faena, drama ó tragedia; pero no et1
vida, ni es felicidad,
Dr. Manuel Flores.

Entre nosotros parece convenido que hay problemas, y
de los más graves, cuyn solución debe confiarse pura•
mente al sentimiento sin que intuvenga poco ni mpcho
la reflexión. Todo el mundo conviene en que para emprender un negocio, invert.ir un capital, elegir una carrerra, debe previamente meditarse y calcularse lo que se va
á hacer y pesar y medir las probabilidades de éxito¡ pero cuando ee trata del matrimonio, de la fundación del
hogar y de la familia, de la elt cción de eompafi.ero de
penas y de goces y de hacer á. otro sér partícipe de la
buena ó de la mala fortuna que pueda tocarnos en suerte,
entonces la.nfü,xión dtbe callar, el cálculo enmudecer
vendaree loe ojosá la previeión y lanzaree la nave al mar,
sin más propuleor que el cip1icho del oleaje y sin más
norte que lo deaconccido.
Acostumbramos aconsejar, en caso de matrimonio,
consultar única y e:xclmivamente al corazón, sondear la
profundidad del eentimiento que nos anima, medir la
amplitud y el empuje que nos arrastra. Para casarse lo
que interesa saber, es si se ama y cuánto se amo, todo lo
demás es bajo, es mezquino, es indigno de un corazón
noble y á mayor abundamiento ea antipoético1 burgués,
bajamente práctico.; proceder de tendajonero ó de agente de cambio.
La literatura y la poesía, por una parte, loe instintos
de la raza y las costumbres por la otra, consolidan en
nuestro ánimo la convicción de que basta amar para casaree y de que mientras más se ama mejor resulta et matrimonio y nada. más poético, Di más grande que ver cómo dos volcanes cu u funden eus l~vas á riesgo de no pro•
ducir en su derredor más que catástrofes y de no dejar tras
de sí eino cenizas.
Muy lejos de nuestro ánimo el negar que el amor haya
de ser la condición fundamf:ntal del matrimonio, su sanción y su razón de ser y el aceptar las uniones de mera
con veniem~ia 1 de puro cálculo, de aparato y de interes á las que no presiden el afecto, la ternura, los
máe vi vos .y loa más puros sentimientos; pero entre casarse por cálculo y casarse por locura, entre que el matrimonio lo determine la ariLmética ó lo sugiera el frenesí media diferencia y en este estudio no aspiramos á. extinguir hogueras siao á refrescarlas, ni pretendemos suprimir el calor fecundante del afecto sino calentar la
temperatiura que más conviene para confeccionar, digámoslo aeí, un buen matrimonio, Se puede ser un gran
gastrónomo y un excelente cocinero sin dejar de 1ecomendar pata ciertos platos el bailo maría.
En una palabra, el matrimonio no es, á nuestro juicio,
cu1::sti6n de cantidad de amor, sino de calidad ó naturaleza del afecto. La experiencia y el razonamiento comprueban á. una que no son los amores ciegos, volcánicoe,
los que producen los matrimonie.a felices, tranquilos y
fecundos; y que realizan uniones mejor avenidas, más
duraderas y mejores los temperamentos apacibles, que
los corazones arrebatadoe. En efecto, el amor ea una función animal con instintos poderosos que la estimulan,
IMP.R.ESLUN c;S
con paeiones ciegas que la aseguran, con arrebatos brutales que la garantizan; pero el matrimonio es una funI
ción social, una instit\ición humana, de orden 1 de paz,
DOCUMENTOS HUMANOS
de tranquilidad. Con el matrimonio se funda la familia
y hay que velar por su educación, por su sarnd por su
¡ ih, no! Es un extrañ,&lt;t monstruo e~ta mariposa que
bienestar y por su porvenir. La ley de la familia no es el se llama el arte. Es egoísta y absorbe demasiad~ aensiéxtasis sino el trnbajo; la ,explosión, la tempestad, la bEidad.-Arnar ea sano, amu.r es una dicha vulgar, ex•
convulsión, son impropias l)llra guiar á loe hijos, para quieita,al alcance de todo el mundo, funcióu fiaiológica;darles ejemplo, para asegurarles un porvenir. Con el y el arte es un caEO de patología psíquica.
amor furioso de Byron por la condesa Guicciolli se esLos hogares de loa artistas son hogares fríos; no revc,·
criben poemas y se representan dramas, pero no se fun• lotea el sol alegremente dentro de aquella aemi-obrnu•
dan familias, ni se educan hijos, ni se elaboran fortunae. ridad, en la que sólo se enciendeü luces al rededor del
Jasan, y eeo que era un aoldadón brutal, no pudo sopor~ altar. sereno de la inmortal belleza. Todo palidece y se
tar á Medt:a y acabó por buscar una esposa menos pan• esfuma ante la sagrada imágen y ella reina única y sobe•
tera y más mujer; ese amor volcánico y ardiente, tipo de rana.
los que- gustamos sentir y modelo del que recomenda•
El eepíritu femenino se asoma al alma del compai\ero
mos á. loa novios, dió como resultado siniestro el aban- de la vida como á un espejo_ que no reflejara su imágen.
dono de la amante y el t-xtraogulamientode los hijos por No es nada suyo aquel hombre, absorto míaticJ en la
mano de su propio padre. Con el amor de Otelo no se contemplación de espectácuios interiores: hay allí poco
llega más que al ast-sinato de Desdémona.
espacio para este hacinamiento de menudencias esquisiLa leyenda} la historia y !a sociedad están llenas de ·tas de que se nutre el corazón de la mujer.
ejemplos análogos, de trajedias conyugales, de ruinas de
Por demasiado alto no se llega á ese cielo; ángeles de
familias y de catástrofe.e domésticas cuyo origen es el rosadas alas impiden eecalarlo; sólo los iniciados en aqueamor ciego, brutal arrebatado, loco. ¿Será acaso el amor llos secretos, los que coronados de freEcas rosas ascienromántico, enfermizo, suspiran te, dolorido y triste, el de den por gradaciones sucesivas á la elevada región de la
Rafael, el de Graziella, el de la María de Jorge Iaaacs, idea, pueden permanecer en las albas cú11pidee . .Allí vi
0

4

ven solitarios, como esas aves vencedoras del eepacío en
lo enhiesto de un picacho inexpugnable.
Vivir así, en extásis perenne, arrodillada el alma y
fijos loe ojos en lo pr'ofundo desconocido, es perder de
vista 1as coeaa humanas. Lohengrin baja del Santo Graal
en un rayo de luna, y q_uando Elsa--el eterno femenino
-reclama su puesto en el corazón del heroe1 la visión se
desvanece y el ideal retorna al impalpable mundo del
ensueño, de donde brotó.
Y el arfüta ea un Lohengrin perpetuo; llena está su
conciencia del ealmc, santo de esa vida irrealizable de
la quimera; vibrante su eangre de la sublime calentura
del pensamiento; cerrado el santuario de eu espíritu á
la3 cosas humanas, á esas pequefi.as cosas que rnn loa hi·
lillos de estambre con que se borda el madrigal sutil y
transparente de la ¡¡aeión.
El amor ea un gran inconrniente; no ha menester coa•
dros maravillosoe, y la naturaleza es para él una esfinje
siler;cioi:a y sombría. Báatale con la contemplación del
objeto amado, y la creación es un ataud que flota en el
espacio. -El suei'io de ser la espoea de un poeta, es un
sueño atroz de martirio¡ es tener á su lado un cuerpo· sin
alma, una vída que no nos pertenece, ei;tar desposada
con un cada ver.
No hay sitio en aquel inmenso templo para el rezo su~
surrante y vago del ardoroso apasionado de aquella re•
ligión. Penetrar bajo las soberbias naves y hallarlas tristes y solitarias; aproximarse al tabernáculo y encontrar•
ee con un sepulcro, y cuando la igle1:iia re~plandece de
luces)' se cubre de flores, eer arrojada despiad1damen•
te ...... ¡Ab, sueño de unión mística con una alma-vestal,
con un espíritu de eremita, cuántas noches has golpea•
do en la tibia alcoba abandonada, mientras en el gran
silencio del reposo, las estrellae, como lágrimas de plata,
han caído en lluvia lumit:.oea sobre la frente del poela!
Y de puntillas, desceñida la flotante t_llnica, entre•
abiertos loe abraeados labioa--nido de besos en floración-acercarse al altar del dios y reclamar de él un rayo
de luz que ilumine á criaturas humanas.
¡Ah, hijos que Surgís el.l las treguas de dos nubes al
chocarse, osescapáateis por acaso, sois los parvenus de una
vida que no os fué dada voluntaria..nente; sois huérfanos
de la conciencia, abandonados del alma: nacisteis de la
caricia de una rosa y de un bloc de mármol! Y al lado
de vuestra cama vereia siempre á. una mujer pálida y
re!!:ignada y á. un sonámbulo que vaga inquieto y silencioso.
Amar es sano} demasiado sano, y el artista-enfermo
sublime-ea un ser poco sensible-acaso por exceso de
sensjbilidad,-un anestesiado ·de la pasión.
II
¿AMAN LOS POETAS?

Lefa yo la otra tarde en un último libro de Max Nordau ( 11Paradojae peicológicas11): 1&lt;De noventa y nueve sobre ciento, en las clases cultivadas, particularmente en
las grandes ciudades, lo que se tiene _por amor no es un
sentimiento nacido en el organismo1 sino el efecto de una
sugestión poética. Si los amantes de esta categoría no
hubiesen ltido nunca una novela ó visto una obra dramática sentimental, no se encontrarían en el estado de
áaimo que atraviesan, ó si estuvieran realmente enamorados, su sentimiento se man:festaría, en todo caso, por
otros sentimientoe, palabras y actos.-Consciente ó incomcientemente, representan una comedia de salón ó de
tocador, y repiten con todo entusiasmo y seriedad las escenas cuya descripción en los libros y repesentación en
e! teatro se ha apoderado de su imag:nación .
¿Es, pues, cierto que los poetas, esos ¡;randes augestio•
nados del arte, esos Robinzonea que tienen su isla aislada de los demás m'ortalee, su mundo aparte, en el que viven una vida refinada y complexa, su santuario oculto en
el interior de sagrados boeques, ea cierto que esos exqui•
sitos de la sensibilida1 no son otra cosa sino loa fieles
evocadores del recuerdo, el fonógrafo que guarda la impresión rncibida y la trasmite fielmente como un eco devuelve lue sonidoa•ó como la piedra que cae en un lago
esparce su choque en ondas ténues hasta las rientes orillas que limitan la movible superficie? ¿Hay en el fondo
de sus sensaciones un espíritu oculto que todo lo d_lrige
y lo encauza, una energfa que preside á.!sua accion~o(y
que se apodera de su conciencia y la nulifica y la anula,
un yo externo que arroja otro yo interno, y la!! voliciones
no son eino la suma de todas las voluntades ajenas?...... .

�EL MUNDO

DOMINGO Is de AGOSTO DE 1897
DOMINGO 15 de AGOSTO de 1107

EL MUNDO

-~¿A veces, dice un maestro, he peneado en la existencia de un entozoarío que ocupa la región de nuestro
cerebro, que vive aq,1í dentro, alimentándose con nue,tro pensamiento.• Y entonces nosotros no somos nosotros; somos el producto de tnuchoe hombree. de muchos
eEpíritnP, de fragmentos dispersos, de átomos diFgregadoe, de impresiones esparcidas, de fuerzas diseminada•;
entonces, como decía el poeta, •n'lda ea nuestro», vivimos en un mundo aj~no, nuei;tra existencia eetii forma•
da de extranas t'xistencias; nuestros dolores, nuestras
alegrías, no nos pertenecen; la lágrima que nos arranca
un acerbo sufrimiento, fué vert.ida hace anos, siglos aca
eo, por un loco ideal que conservamos adherido en no
importa r.uál celdilla de nuestro cerebro; somos sombras
de cuerpos muertos, satelitee q '18 reflejan luz cenicienta
de un astro lejano, espectros de cosas idas, remembranzas de hechos pasados, polvo de estátuas
denibadae, reguero de esa roeada arena
de que habla Pierre Loti en su peregrinación á través del /Jcsi;,rto y que &amp;e forma
de altivas, de resplandecientes huettes,
de aguerridas multitud~s que han ido
aglomerando sus despcsjoe, desmoronamiento de generaciones qoe se suceden
á las generaciones y que arrc,jan al paPo
del viajerv una tornasolada nube de ceni•
zas, rndario impalpable de fant&amp;smas que
han rozado el planeta y que se alejan en
el penacho blanco de una uube.

ea un gran delincuente. Crimen de amor! delito de pasión! Como el personaje de la novela de D'Annanzio,
busca en loe labios de la mujer vencida loe besos de la
mujer anhelada, nueva forma de adulterio no prevista
todavía en ias páginas del Código Penal.
Carlos Oiu: Dufóo.

IAGO.
( r.r, •On:1.011 nr.

YKllDI )

l~go, dice una vieja edición de Ottllo, fago ,un· malvado. n
Tal se define y analiza á eí mismo en el Credo: comen•
tario musical al que conc,¡rren la, m ,!odias, las harmo•

Así, el poeta es un sugeHionado que
repite y hace lo que otroe ban hecho y
dicho antes que él? ¿A.sí, éste que él llama
su amor no ea euyo; lo aprendió en eue
lecturas, Jo traefundió en en sangre-que
tampoco ea suya, puesto que la elabo,a
su organismo con componentes exteriores-un eu autor favoriu,? Cree amar, pero en re11.lidad no ama; ea un ruiraje de
eue recuerdos: la amada idtal eubstiLuye
á Id amada de carne y hue~o. ~1arga,ita,
)lignon, Julieta, Eisa ... Laura., Eloiea ...
¿qué importa el noJ1 bn:? :S1tlmpre •·oiti la
deepoeada del poeta. •¿Acaso deJaría de
amarte porque te llam1ras de otro modo?» p•egunta á H.:&gt;meo la heroína dl ::::iakespeare. Amar aef, ea amar J?Or iuterpó•
sita voluntad; es representar un papt!l en
un viejo poema que no es nuestro; seguir
la voz de un apuntador invisible que nos
va deslizando enel oído palabras que no
nacen de lo pro[undo de nuestro Eér.
¿Q11ién nos inspiró eea hermosa eetrc,f.,
cuya música nos remueve íntimameLtt ?
No lo eé, pero yo la he tcecuchado antts
de ahora. ¿Xo fué Museet quien os hito
amará la «hija del Tí.ianc,?• Y aquel otro
que «viene del lLfierno" no encendió en
nuestra alma la pa,ión de B~atri;,.? Y todos vuestros amores ¿no son un tra,unto
de loe que sorprendisteis en esas páginas
que habéis leido y releído y á las que debéis la primera iniciación en ese gran
templo del dolor humane,?
Dolorosamente ama el poet¡¡, po1que el arte ea el do•
Jor, y poi eso ee le ama:
Aimeraie-tu l~s fleure, lee prée et la ved u re, Lee ~onnets de Petrarque el 113 chant des oiseaux, Michel Ange
et lee arta, Shakespeare et la nature Si tu n' y retrouvais
quelquee anciene sanglot1:?
Se busca este supremo deleite que hay en el fondo del
sufrimiento y que nos aproxima á loe bérces de antiguas leyendas, á esos otros yo que han anidado en nuestra conciencia; se sumerge el eer,iritu en este mar de recuudo, porque como Lenpardi «ove es dulce naufragar
en este nur¡11 se convierte atrás la mirada para aha,car
el camino recorrido, y repoear bajo Jae frt:ecae sombras
de enareuadae alamedas, formando, con las flores del
verjel ajeno, aromosos ramilletes que depositar en la
ventana de una :\Isrgarita creada al conjuro del libro del
poeta alewáu. Ptiro el amor que no se aiorna con las
sutlltle alas de la imaginación, el que se alimenta de la
realiJad, el que no ha menester nutrirse de otras iwpres ionee que lae propias, no es patrimonio del pceta. Este

Apuntes sobre el
eión, an contraste, cuya fuerza y hermornra expresa la.
música con mayor vivacidad que !a tragedia. É~ emi.
nentemente del dominio musical la atroz reacción -en•
tiendo casi la palabra en el sentido químic &gt;-del alma
envenenadora sobre el alma envenenada,
Recuerdo que Roesi, representando O' ello, pa9ab:i
constantemente, y con un ademán circular, la mano eo•
bre el pecho, como para seguir á través de eu earne el
horrible centro del dolor. De igual modo deecubro en es$08 pasajes de la obra de Verdi, un motivo orqnestal que
se revuelve sobre sí mismo y que al revolverse profundi•
za y desgarra.
A la menor frase de lago, aparecen en Otello loe eobresaltos; los ímpetus de eufrirviento y de cólera; en menos
tiempo del que ea indispensable para escribirlo, la voz
escala las altas cimas y se desploma en
loa abismos; el alma se ve presa de todos
los transportes de la duda, de todas las
contradicciones de la locura.
Y basta el final del etgundo acto las
dos fuerzas, una enfrente de :otra, conti.
núan lucbando a1,1í¡ una, oculta tln una
música impasible; la otra, abandonada en
una Ulúsica delirante: y como una ha en.
contrado en el relató del sueno de Caseio
la última atenuación je sí misma, la otra
encuentra también en eí misma, laexal·
tación extrema y el paroxismo, en las
páginas magnificas, punzautee con que
\ermina el adiós lírico á las banderas.
Estas son aquellas sacudidas, aquellos
rompimientos de sentimiento interior de
que habla Taine, apropósito de loM heroes
de Shakespeare. A esto se refüre cuando habla de •la imaginación terrible, la
,·elocidad furiosa de lae ideas multiplica•
da.e y exuberantes.•
Hay que lamentar que estas ideasme refiero á las ideas mueicalte-sean
demasiado cortas y demasiado precipitadas, qne paeen con tal prontitud ó que
e¡,te segundo acto eeté formado enteramente de detalles. Desborda vida, y si,
como se ha dicho, no hay ciencia más
que de lo general, no hay vida, ,Mvbre todo en '3hakeepeare, sino eu ti detalle y
en lo particular.

C,nm.o BEr.t,AIGVK.

. .._,,..._.,Lls jSvenee lt'ticm coquetería como ha•
cen escalas: para ejercitarse.
Jorge de J&gt;eyrcl,rune.

***á las mujeres ser saLa viudez permite
biamente coquetas.
A. C:er,11euaye.

*

* * de la joven co::i
C.&gt;nocer el caracter
qnien uno se caaa! no lo titLe 11ún ó se la
tlusd\a á diijiwular el que tiene.
Maria A na de J:Joi-fl.
Señorita Clara Cordero, de Jalapa.

nfas, loe ritmos y ICle timbrea. Comentario admirable,
al principio, de pod~r y de f tror, impra y lírica mente
arrojad') á trav~e de las 11menaza9 de loe cobres y de las
carcajadas de loa trinns; despu{,s, admirable también
cuando todo ~ste lirismo deeapare: e, cuando la oia c(ni•
ca termina en cínica meditación, la cólera en disgusto,
y, cada vez más lentas, más profundas y máedeadenoeae,
las notas del motivo principal ee desgranan y se deevan~cen en la nada.
Fuera de esta explosión casi toda la parte de lag&gt; no
está compuesto sino de in&amp;inuacionee musicales, i01pul·
sos, por decirlo aef, tan pronto tu 1pendidos como osa·
d s, veleidades y ten1ativas.
Desde este punto de vistJ, el relato del sueño de Cassio
me parecd una obra maestra de expresión; obra maestra
por la melod1a insidiosa, por el cromatismo eu,il, por ¡¡
instrumentación atenuada, ahogaJa, sordamente pereuaei va y elocuente por lo bajo.
Y estos ligeros razonamie ntos, estos toques tan delicados determinan en Otello espantosos transportes, crean•
do entre el efecto y la causa, entre la chiapa y la explo-

*

* * cJn la dificul •
S~ eicusa uno de engafiar á sus atn1gos
tad de engal'lar á eue enemigos.
Archille .Jfagn ier.

*

* m,ís
* ó menos poetas y to•
Todos los ena~orados son
dos los voetae se creen enamorados.
G. .lf. r,1lto11r.
OTRO PAGO OE $3,000.00 DE "LA MUTUA'' •

EN LEON.

'

León, 29 de Julio Je 1897. -,-~r. O. Culos s,mmer, Direcoor Gdneral de «L1 )1.1'Uli•• tin .\Ox1co. - .\11y tldGunado eeilor:
El B 1nqaero en esta ciuiai de la lI 10,uf-ile C l'n¡&gt;aflía de Seguros eobr~ la vida «La )Iutu.A•• d-, ~,uwa ívrk,
de la que ed Vd. d1gao D irector tlu edGa R ,públic.1 me
ha entregado 1~ suma de(3 000 00) \rea mtl ¡.,1: 1od d,mo
volor de 1a_póliz~. núm. óiS.505, de mi !Liad.&gt; espodo el
Sr. O. Juet1no Horner.
Reco,nozco ag~de~ida _la eum1 efi~a,ia con q 1e Y J. ha
procedido en la hqu1dactóo de este stniei\ro,· .. ,1rn i n.an·
do con esta más, las numerosa! pruebad qud ya b.i. dado
«La Mutu_a" del empano con que ac,stuwor~ llenar loa
c 1mprom\soe con~r.&amp;idos con 11us a~egur,d ••. -·foy da
Vd. a[ma., atent1s1ma y S. S.- ELE).'.~ P. DE II i11sEa.

VIAJE ALREDEDOR DEL .llUNDO, DE LA CORBETA "ZARAGOZA"
RECOGIDOS 'POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MEDICO DE LA MARINA MEXICANA.
!17,000 n:a.lllas sobre loe ·n-1.are.,;.

YIII
EN EL TEATRO.-LA PROl'AGA:-OA,-LOS 1).'CElH&gt;IOS,

·

r_or lo común las horas de huelga laa pasaban en tierra, y los ratos de cansancio
loe distraían á bordo en la toldilla, viendo el incesante mover de loe ferrie, lanchas
de vapor, pangos de carga y mil botes, ya luchando al remo con la fuerza de la corrien•
·te, ya á la vela cinendo graciosos el huracanado y frío vie1.oto que allí reina, hacia la
playa.
Xo era muy raro observar incendios. una serie de pitazos de vapor, sonoros unos,
agudos otros, anunciaban el incendio, indicando la manzana, y aun el número de la casa
incendiada; poco después de advertido el incendio y loe pitazos las llamas cesaban por
la asistencia siempre oportuna del cuerpo de bomberos.
'
::S-i en Londr2e ni en
Parle se encuentran cuer•
pos de i&gt;Clmberoe tan ex·
peditoe como en Estados
Unidos.
La lucha incesante que
se nota entre el comer·
ciante y las sociedades de
eegnroe contra incendio,
hace que estas últimas fo·
mPnten con &amp;randee can•
iídadea de oro loa ga,tos
originados por una corpo·
ración que pre eta á todo el
mundo utilidades sin
cuento.
Tres minutos después
de anunciado un incen·
dio, están funcionando ya
las bombas, sea cual fue•
re la distancia del einiee•
tro, y diez eegundoe tarda
todo un cuartel en ponerse listo para pre:;tar auxi·
lio.
Loe caballos de servicio
hacen guardia sueltos al
lado de los carros que tienen que arrastrar, y al eo·
nar el timbre de alarma,
Lilluokalani ex-reina de tiawaii.
ellos solos ee ponen bajo
las varillas para ser enjaeiadoe: tal ea In velocidad en esta maniobra, que más tarda el
timbre de alarma en funcionar que toda la balumba de bombas en salir de su cuartel.
Todos los dia,, al sonar la primer campanada de las doce, hay eafarran:ho en to·
dos los cuarteles de la ciudad.

1

IX
t;N

El, PACÍFl("O,-DE SAX

FJIANl' IS('O ,\

IIONOl,ULU,-20:3() MIU.Ab

~I.\RIX.Ati DK

TRA\.ESÍA,

A las nueve de la mafiana del Z9 de Junio entraba la marea; una bruma espesa,
,que se deshacía en lluvia menuda y fría, abarcaba todo el horizante, dejando apenas
percibir en la playa el cúmulo de casas y en la bahía loe barcos.
A media máquina y
con el mayor .orden bor·deamoe de Sur á Xorte la
•costa occidental de la pe·
ninsula, dejando á estribor la lela del Alcatraz y
un poco deepuée Punta
Bonita, y á babor Clifíllouee.
Cuatro horas más tar·
de, apenas se distinguía
la costa americana por la
popa, y solitarios en e.l in·
meneo Océano, con viento, marea y corriente fa·
vorablee, ecgu!amoe el tra·
zo marcado por la de•
rrota.
Nada más feliz que esa
travesía. L!U! eingladurae
acuearon velocidad muy
regular con solo una cal·
dera; el mar siempre azul
y ligeramente rizado pQr
loe flojos vientos, nos em ·
pujaba acelerando la marcha; el mareo generali·
zado el primer día desapareció pronto, y al siguiente dla ee vió á toda la
Prince■a Kawilani. Hija de un escocé■ y de like-Like
gente sobre cubierta.
hermana de la ex-reina Llliuokalanl.
A medida q·1e deseen•

d{amoe en latitud, la temperatura se hacía máa cálida y al cuarto día de navegación
se hizo necesario cambiar el tuje de invierno por el de verano, pues los ardores del sol
abrasador se nfreecaban apenas por loe alicioe en cuyo imperio habíamos penetrado.
Xi un solo barco, nada que llamara la siempre ávida curiosidad del marino; la
mar monótona, el viento soplando siempre del miemo punto y en rededor nuestro, so·
Jedad ein límites.
Por las tardee, á la pue9ta del sol, siempre hermosa, iba sobre cubierta todo el
mundo á presenciar ese espectáculo que no canea nunca y que interesa al marino por·
que sirve de pr.:eagio para los buenos y para los malos tiempos.
Loe marineros reunidos en grupos ::1obre la jarcia, el combés y el castillo; eobre las
bordae, provistos de acordeones y guítarrae, echando bocanadas de humo de sus pipas,
entonaban canciones entimentalee, de su paie, nacidas entre bosques de palmeras Y
frondas de helechos, y llevando en sue notas plal\iderae la dulce melanco1ía de lasco·
marcas tropicales.
Ae~ mecidos por el oleaJt&gt; del grande oceano, á merced de la providencia, Y con el
corazón lleno de esperanza, perdíase esa tranquila algarabía, mez&lt;:landose con el ruido
de la hélice y el rumor del oleaje, en la inmensidad de un horizonie sin límites.
En la noche el toque de rancho siempre esperado, hace cambiar la decoración á
bordo; enciéndense las luces de situación, los reposteros acuden con eue portaviandas
á las cocinas, y el resto de la gente en algazara constante baja el sollado y espera BC'nriendo apresurada, la dura galleta, como un aperitivo á su apetito eiempre voraz.
.\. las 9 de la noche, al toque de silencio, todo se aquieta á bordo, sólo el rechinar
de la jarcia, el zumbido del dinamo, el golpe del oleaje que se quiebra en el costado,
produciendo un ruido seco, forman un monótono é imperturbable conciert.o.
En el mar, la azul fosforescencia producida por millones de salpas é infueorios dibuja la estela q11e deja nuestro barco, y ti loe lados, como pálidos y fugaces fuegos fa.
tuos, corren deslizándose los rizos de espuma; de vez en cuando loe peces voladores,
como cen tellae brillan•
tes ó penachos movedi·
zoe de fuegos artificia•
lee, dejan ver sus iluminadas siluetas que rápidas detaparecenen todas direcciones marcando en la rttina l&amp;. huella
que en el agua han ee·
guido.
A las diez de la noche
todo ea silencio, eólo el
acompasado y tardo paso del oficial de guardia
y el parpadeo del farol
que lleva el rondín á todos los sitios de la cubierta, despertando al
relevo, forman con la
jarcia, la mar y el vien•
\O el único movimienw
perceptible en la inmen•
ea soledad de la noche,
Iglesia Kawayah.-La primera iglesia cristiana erigida en la espaciosa superfien tionolulu.
cie liquida del océano.
Eldfa 30 de Junio dietábamos eolo:!50 millas de las islas Hawaii, y el día 1? de Julio
deberíamos fondear en el puerto de Honolulu ciudad y puerto principal del Archipielago y capital de la modernieima república hawayana.
:X

ARRIBO .\ IIO~OLULt:.
Auúnciase el l? de Julio; el mar rizado por un viento del S. O. quebraba sus aguas
dejando ver fugaces arcoirie que chispeaban. sobre la nívea cresta de las olas.
'
Por la proa, sobre el horizonte, destacábaee ya distintamente una elevada y montanoea costa, negra, imponente hacia la playa donde un grupo de peflaecoe abruptoe
de granito resistía el incesante golpear seco del oleaje que se deshacía en cristales lfquidoe azul turqul.
Más sobre el pabellón del cielo elevábanee soberbios volcanes mezclándo y con•
fundiendo eue altos y desgarrados picachoe'..con un afelpado y negro manto de expléndidae nubes plateadas en eue cimas por loe oblicuos rayos del sol naciente.
Sobre _las montai'l_as bosques inmen~os de ve_rdura; hacia la cnsta agria y desigual,
la tosca andez de antiguas lavas volcánicas reflt&gt;¡ando en su superficie y rompiendo en
eue arietas, como diamante gigantesco, la luz que difundida en matices extrañoe y en
o, !oraciones exóticas iba á perdene en el espacio transparente ó en la enperficie movediza de las aguas, produciéntio singular espectáculo.
¡QtJé hermoeo contraste el ofrecido por aquel resto sublime de cataclismos espantosos en las edades primitivas!
Difícil pintár el entusiasmo d~ ii b"&gt;rdo al co11templar lae3peraia tie1ra de Hawaii
después de tan foliz travesía ó al saber q 11e muy pocas horas nos faltaban para descansar en la primera etapa de nuestra viaje; al im~ginar lo'.desconozido y creer que a cor·
ta distancia se nos ofrecía el goce de las primeras novedades, sentíamos un indecible
placer que animaba á todos en el Zarogoza.
Poco deepu~e, bordeando la costa de Dahu de norte á sur para llegará Honolulu
pasábamos á lo largo del canal que separa esta isla de Molokvi hasta que por fin á ¡~
descubierta ee preeeotó á nuestra vista el P,1rai80 del P,,cÍju-o, el expié ndido puerto de
llonolulu, en medio de un bosque de caftas palmeras y tarro.
_A la a~ru~adora claridad de un sol tropical, vense eeparc~doe aquí y allá aristooráttcoe ed1fiJ1os e~beltos, ó negras y pesadaJ construc-::iones con lechos y muros de

�oo ■ UIGO 15 de AG~STO de_ •~J==

EL MUNDO

1,6

granito, en loe flancos de lee montañas entre mac~oa bosques. de. K~ila-Kala,
Cimborrio de fuego 1eeplandeciente al sol del medio día, la soberbia allueta del
Waikiki, viejo volcán eacudido en otro tiempo por catacliemm1 plutónic~e, amparaba
como docel inmenso orla•
do de sempiterna verduraeraaquelmajestuoao ¡¡,aEaje erigido por Dios en

medio del oceano, y como
brotando de las olas y en•
tre las fJOndae de las palmeras, ergufanee loe cruzados palos de )os barcos.
A la voz del comandan-

niu á Kihokalani, y M. "William Dole con su consejo
de ministros ee instaló como presidente.
Hoy día el pueblo se compone en su mayor parte de
japoneses y chinos que han importado Jamás terrible de
las plagas, la lepra.
Aemtado el pueblo de tan terrible mal, funda hoflpita·
les donde se aeieten dti dos á ciDco mil leprosos cuyo nú·
mero disminuye sólo con las enérgicas leyes que obligan
á todo enfermo á vivir segregrdo en los hospitales ó á
salir del territorio tenga ó nó bienes raíces en el país.
Por otra pal te, los aborígenes eon hermosos; principal•
mente las mujeres á quienei:. Vancouver dio el nombrn
de &lt;1renue nPg1as.»

XI.

El 4 de Julio, doble aniversario de la lude pendencia de E~tados Unidos y de Ha•
waii, los pabellones flotando sobre todos los astabandera3 eo. tieri::a y engalanando los.
barcos, formabai:i un pintoresco y animado golpe de viste.
En el expalacio del Rey, suntuoso edificio al estilo bizantino, erguido en medi0,
de un parque bae.to, frente á la arrogante estátua del rey Kamehameha 11!, desfilaron
en columna de honor la guarnición y 103 navales, en presencia del seí\or DJle, Presidente de la República de Hawaii y del cuerpo diplomático extranjero.
Sobre la escalinata de
mármol negro del pórti·
co, bajo el grandioso arco
de entrada, levantábase
soberbio docei y en el cen•
tro eentadoa en Illagnl :ficoa sillones Luis X V
A
veíanse el presidente Dole y á su derecha nuestro
Residencia de un american o en Honolulu.
Brigadier y oficialidad, á
la izquierdaelcomandanAltOs, fornidos, de tez morena y de nariz aguilefia, prognatos y con pómulos aate y oficialidaddel.Adamslientea1 veetidos de lienzo y con sombrerillo de paja 8!1 la cabeza, tenían un parecido
y el cuerpo diplomático,
muy notable con nueetros indígenas, y eeta circunstancia ocasionó entre el equipaje la
y en el reato del amplio
explosión de algunas chispas humorísticas de su csracter.
corredor lo más distinguiGuiados por el piloto, atravesábamos el estrecho canal que conduce al ¡;ue1to, ee
do de la eimpática societialado unicamente por boyas rojas á uno y otro lado, después el fondeadero donde con
dad de Honolulu, donde
cuatro amarras fondeaban los barcos allí surtos.
:figuraban tanto he1moeas
Muy cerca de la playa veíanse bien grupos del pueblo que concurrían á preEenciar
señoritas como elegantes
la entrada de un barco de guerra cuya bandera desconocida para ellos dió lugar á miles
daros.e.
de comentarios que más tarde conocimos.
Por 1a noche se dió un
Nunca basta entonces había flameado nuestra insignia t,ricolor en aquellos remobaile donde fuimos coltos y perdidos sitios del oceano; á. distancia el color verde confundíase fácilmente coa
mados de atenciones y
el azul y euponíase al nuestro un barco francés¡ más tarde Ee le creyó italiano, pero
donde vimos con sorpresa
una vez foúdeado el buque-escuela ee distinguió nuestra libertadora águila, nunca
desaparecer de nuestros
vieta y comenzó entonces á manifeetarse inmensa curioeidad que hizo que al rededor
fracs, todos los botones
nuestro, vinieran infioidad de botes con gente de todo el mundo, cbinoE', japoneses,
dorados que llevaban
kanacos, indos, árabes, portugueses, americanos,,etc., todos abeortos y hablando in•
nuestra insignia, porqu&amp;
tensamente cada cual en su propio idioma.
l~e sefioritas del puerto
Gritos intraducibles suce::lieron á la eopresa cundo el e:aludo á la bandera de Ha•
tienen la peregrina coa•
waii con todas las reglas de la marina1 eaÚó de las bocas de nuestros csñonef!; la con
El manto real de Hawail. Vieja inalgnfa de la realeza.
tambre de ponerse como.
testación se hizo esperar, basta que vinieron á pedir al barco una bandera mexicana
adornos, botones y cintas
porque no había en todo Hawaii una insignia nuestra, y el iris tricolor de nueGtra pa- que por decirlo así escamotean á. loe oficiales y tripulantes de todos los barcos que allí
tria les emefió de lo que eramos capacee y presentamos por decirlo así, la gran targeta arriban.
de la República, la insignia nacional que flameó por primera vez en el ignorado país.paCitaré, con licencia del aludido, á uno de nueetroe guardias mariaoe, que sin hara nosotros mal conocido desde que el mundo americano brotó de entre las olas, á los blar una palabra de inglés y sin haber bailado, perdió todos loe botones, ar:ancados
conjuros de Colón, y el mundo australiano surgió del oceano á la mágica voz de Sebas- uno después de otro por dietintae señoritas, y al día siguiente lamentaba el forzoso.
tián Delcano y de Cook.
gasto á que se le obligaba por una costumbre tan extraña.
No estuvimos un momento solos; había fondeado, además de varios barcos mercanNo lo consolaban de su pena los recuerdos de aquellos instantes .de expansión en
tes, uno de guerra americano dando proa á tierra¡ este nos hizo cortesmente la visita que muchas manecitas delicadas lo tocaban á porfía hasta desprender del uniform'e la
codiciada presa.
de ordenanza y contestada que fué, dió lugar
á un a[ecto entre la ofiXII.
cialidad, nacido por ser
ELHAWAIL
del mismo con~inente
•(,'
aunque de distintos paí.
~·e_,
ses.
IllSTORI.A, POLITICA .ACTUAL, INDUSTRIA, COMERciO 1· &amp;ANIDAD.
Después tuvimos nu,,
merosas invitaciones, y
Nada más miginal que la historia de esas islas descubiertas por loe grandes e ¡ .
cordialmeote recibidos
radares eepaíl~lee del siglo XVI y estudiadas mucho después por Cook, navegan~Pi:~
por el presidente de la
glés que Jae dio á conocer al mundo en 1750.
república hawayana Y
~abitadas por ind!gena~ pescadores, simplemente, raza eebelta, agil yfrcbmta,
por el diplomático acremannera por exce 1encia y em parentescos cronológicos con loe pobladores de la A _
ditado en Honolulu Y
tralia ó de las islas Figi son bellas las islas Sandwich.
us
las principales autoridaCook
ambicioso
estorcionab,i
al
pueblo
y
murió
en
Hilo
asesinado
por
las
manos
des de la localidad, paalevoeae de los ñatu~ales.
samos la temporada quiEn grande actividai por aquel entonces, los numerosos volcanes de su suelo
zá más agradable del
fuera de toda comunicación con el mundo, cubría las islas vPgetación raquítica p~ry
viaje.
descubríase el fe_rtil y privilegiado suelo, que más tarde, Vancouver engalanó con lo:
EL~ HAWAll
productos más ricos de la flora de Europa, Asia y América.
Por aquel tiempo despertábanee las rivalidades entre los distintos reyesueloe de
cada isla y un organizador activo, el prohombre bawayano, Kamehameha r sometió
Llegábamos por fin á
por la conquista, todo el archipiélago, que convirtió en Imperio despótico !andando
un país isleño, repúbli.
la capital en Ilonulnlu que quiere decir ciudad imperial.
ca hacía tres atioe, m&lt; narquía desde épocas re.
El monte _H_ai_kiki á coneec~uencia de un tnremoto abrióee en todo su espesor de•
motas, antig110 como
Jando un prec1p1ct0 que hoy mide 300 metros de profundidad, y en la parte superior
:México, codiciado cvmo
ha,sta 100 metros de anchura, arrojó en ese abismo el Tey Kamehamelta I á más de
joya valiosa, rico como O.ama hawayana á eaballo (montada á la manera
5,000 guerreros y esa hazafia horrible fué la piedra fundamental de su conquista que)&amp;
loe vergeles del trópico¡
masculina).
valió el nombre deGrán Guerrero.

·::: ~-

•

XIII.

FIESTA NACIONAL

ra del código marítimo in•
ternacional pidiendo práético, y media hora des-

"

lf:L MUNDO

agreste y selvático como las tierras virgenes, ilustrado y comercial por eu contacto con.
los pueblos cultüs poblado por el genio y desposeido por la incuria, eano como un oasis y enfermizo c~mo un Lourdes tanto como las catacumbas de Roma en la era inci' del crieFaniemo, .Y vicioso como
'
'
piente
la Pentápolis e~mita; amante del opio y del
nfr-.
i·anah, y bruto, infeliz como un pollino, país de hero1cos magnates y de cobardes reyes¡ raza que brilló como la de Cuauhtemoc y ee extingue en la conquiEta cosmopolita.
Tal es, en conjunto, el archipiélago perdido en la inmensidad del Océano que pasábamos por primera vez, henchidos de orgullo naciona..1, grande, muy grande, como el amorde la patria lejana.
Portentosoe,·espléndidos, eran los comentaxios que se hacían en la cáma1a de po•
pa según se iban recibiendo impresiones en nneetras reiteradas visitas á tierra; pero
unánime y caei uniforme fué la última impresión, al separarnos de ese país hoy tan
en boga en la política universal.

te aparece sobre Ja punta
del palo mayor la bande-

pués, una lancha tripulada por seis kanarns nativos del pala, atracaba á.
los costados, conduciendo á bordo al piloto del
puerto, un americano de
formidable estatura y
fuerza hercúlea.
La maquina avanza nuevamente, llevando á remolque la lancha y ya á
nuestro sabor contemplamoa detenidamente á loe
primeros habitantes de
las islas que se ofrecen á
nuestra vista.

DO ■ INGO 15 de AGOSTO de 1&amp;97

COSTüMBTES IIA WA YA.NAS. EL POI, EL ALOKA. ROE.

~---. =-~-

Casa de Correos en Honolulu.
Hoy día, para perpetuar su memoria, figura sobre rico pedestal la eetátua del genio
hawayano, cubierto con su real capa de plumas amarillaf.l.
El reinado de Kamebameha íué el más floreciente. llegando á medio millón el número de habitantes. Más tarde, entregados al vicio y la depravación, erigido en virtud
el repugnante y contranatnral infanticidio, y viviendo las mujeres en el oprobiJ, ne·
cesitáronee las frecueutes inmigracim¡ee del mundo entero, y desapareció aquel breve
apogeo de una raza basta entonces iiuetre.
Dedicados al politeismo C')nsideraban los volcanes Maona-loa y Kaela como el
palacio del sol, siendo eu cráter el horno donde fundió eus ardorosos rayos llamados
entre loe kanakos cabellos del Sol.
La inmigración de mh,ioneroe cristianos prop1Jgó una religión más dulce, pero resistiendo el pueblo á la nueva dutrina apela á la conversión de la R~ina Kapiola •
ni, m ujer de altas dotes y de inteligencia superior, la cual no enteramente converti
da á la nneva fe sujeta á los sacerdotes á una prueba al alcance de su inteligencia, an
tes de abrazar el cristianieino: desafiar á sus dioses, insultarlos y encomendándm:e al
Cristo, buscar el poder superior de cualquiera de elloe.
En real embarcación emprende la reina el viaje a Hilo y de allí asciende á los
volcanes, has:a su encendido cráter, donde á ningún ser humano le era perm itido Eeatar su planta profana, so pena de ser aniquilado por la
venganza del dios irritado.
Maravillado el pueblo de su Reina, la sigue en turbas
descompuestas y y;a en lo alto de la montafia, Kapiolani
manifiesta públicamente sus intenciones; con paso firme avanza hasta el borde del turbulento cráter y co'n so·
lemne actitud y entre enérgicas imprecaciones, arroja
piedr.:ae á la candente lava en fusión é insultando á. su
dios le dice: uhasta hoy he creído en tu poder, pero tengo otro dios superior á tr. Si eres capaz de vencerk, con·
fú ndeme entre t,u hirviente lava; si nó, aconsejaré á mi
pueblo, que te abandone, porque no eres tan terrible co•
mote hemos creído!n
. Aeor~da la multitud. sin atreveree á hablar, en Pilen·
e10 ternble, esperaba ver desatarse sobre ella las furias
del coloso, y cuando el volcán mndo, parecía humillado
ante el anatema lanzado por la reina, el pueblo Ja sigue1
la adora y se convierte gustoso al cristianismo.
Tal es la tradición legendaria de la propagación de
las nuevas creencias de eEe puta blo.
Pocos añ.os· máe tarde una terrible.erupción asuela
loe pueblo(y hace vacilar las conciencias de loe neófik&gt;s, por eso aun en la actualidad se encuentran restos
de sus viejas supersticiones, mt-zclado1:1: á la religión do
minante en las Islas Sandwichólfawaii.
E ntre loe dernendientes no tablee también de la dinastía conquistadora encuéntraee la Reina Emana que al
morir dejó cuantioso capital para el soetenimiento de
una eEcuela cuyo edificio está. valuado en $300 000 oro y
un hospital que hoy lleva el nombre de la augusta dama;
por fin la última reina dest.ronada Liliuokalani sufrió en
su palacio el retiro melancólicos deu derrota.
Su hija, hermosa criolla que reside en Londrea, recibe
aún de. gobierno 300 libras esterlinas para su educación.
Aceptadas que fueron las nuevas bases de un Gobierno Repu~licano estando en minoría el pueblo kaPaka,
no hubo necesidad de disparar un sólo tiro para destro•

•

El pueblo, H1w1yano, como el nuestro, es amante d0
la música, eensiblero, apasionado: usa lengua mny parecida al mexicano, que va dernpareciendo poco á poco por
Ja mezcla del chino, japonés é inglés.
S:i comprende tanto EU idioma como su raza, y dentro de poco tiempo se verá desapartcer el tipo primitivo de ella.
Viven en cabaflaa de. palma y bambtí, y su principal alimento es un atole llamado poi que se hace con el tubo de
una planta acuática, el tarro, de poder ali.roenticio muy
elevado; prescindirían de todo, menos de esepd univer•
!!almeate aceptado por ellos.
Amantes del baile, tienen una danza de vientre graciorn, atractiva, aunque un poco deshonesta, pero que agra.
da y es la indiepeasable en todas las fiestas.
Las mujeres kanakas usan como vestidos una gran bata eaelta, y se adornan con profusión de floree y de plumas vistoeas.
Hábiles .oadadoras, viven la mayor parte en el agua,
donde arrogantes se desafían los más ágiles.
Otra de sus recreaciones ea el caballo; montan como hombre y manejan loe más
briosos potros de la comarca¡ ardientes y fcgosaa, son sin embargo, madres criminales
que vendeo, 1egalan 6 matan á rns hijos.
Deeconfiadaa para tratar al extrangero tienen en las presentaciones costumbres
muy estrictas y curiosas que proporcionan, pasada la ritual ceremonia, ratos muy
agraitables en rn cornpaflfa, porque eon alegrefl1 bulliciosas y de cierto ingenio.
PJra contraer amistad con las Hawayanas, se compra una guirnalda de flores
qnf' Pn cualquier parte ee consigue, y presentándoEe ceremoniosamente delante de la ó
las t-lf'gidas, se lee cueiga la guirnaldll al cuello, y ellas á su vez cut&gt;ren á uno de flo rea, al grado de perderse el cuerpo entre eu multitud; así queda concluido el pacto de
amietad, que Ee bare franca y abierta, acto continuo.
Cómo pafábarnoe alegres nueetro tiempo con eeae costumbres, en medio de bosques frondoefsimoe y hermosoE', junto á la-playa azul, en Ja rústica cabaña ó el aeiático
y lujoso Bingalou y entre músicas melancólicas cuyas notas multit¡,ud de veces nos recorúaban al país ausente.
(Continuará.)

P,uque en una residencl• privada

�DOMINGO 15 de AGOSTO de

1197

119

EL MUNDO

DOMINGO 15 de AGOSTO de 1897

EL MUNDO
111
LA ULTIMA NOVELA DE GALGOS

Por largo tiempo al fuego,
y cuando queden sólo lae cenizas
Qne las esparza al viento......
Xo vaya á aucedllr que todavía
Del eepuÍcro en el seno,
.
Preea de Jae miserias de esta vida,
Perdure trabajando el pensamiento;
y yo me llevaré tantas tristezas,
Tan ingratos recuerdos,
Que al llegar á. rendir ésta jornad~
Emprender otra igual me causa miedo,
y olvidar, olvidar es lo que ansío, .
D.:ecanaar para siempre es lo que qmerol

DAMAS MEXICANAS

El gran novelador espafiol acaba de !anzar á la publicidad una nueva creación,
potente, genial, expontanea, llena deob
servación exacta y concienzuda, profundamente vivida, como todas las suyas.
cc',lisericordia»-tal es el título del ooevo ·libro-no es obra tendencioea, que
contenga la raaolucióo ó eiquie~ la exposicióo de algún problema palpitante de
actualidad; no está destinada á mostrar
estados de alma excepcionales; ni á pro·
poner el misticiemo, la caridad? el amor
como fin á las intrincadas cueEt1ones que
ee debaten; ee, ¡imple y eencillamente, la
narración de una vida humilde al rede•
dor de la cual giran y se mueven las de
las otras figuras del Ji bro como atraídas
por el imán irresistible que ejerce la bondad sobre las almas todas.
Una familia venida ámenos; una criada abnegada y generoea que ein conocer
su abnegación y generoeidad se de_dica á
subetentar á sus antiguos amos valiéndose de trampas y rodeos y aun pidiendo
limosna¡ un moro ciego dotado de rara
clarividencia interna que adora á l_a bondadosa maritoruee, y un~ herencia_ que
hace olvidar á loa favorecidos el canfto á
su bienhechora, constit~yen la trama del
libro.
Pero con tan pobres materiales ¡que
hermoso romance de penas, de amor, de
pláceres, de dolores, de conmieceración,
de colera y de ironía elabora el maestro
canario!
En Galdós, por rara y singular coinci·
dencia Fe han adunado la eavia eepa!io•
Ja la que nutrió el árbol de que brotaron
Jo~ Quevedos, loe Hurtados y los Yélez
de Guevara, con el genio eajón que dió
aliento á loa Dickena y á loa Ttiackeray.
Loa mendigos que ahora describe, atrevidilloa, insolentes, vicioeos, llenos de
llagas materiales y morales, parecen evo•
cación al mismo tiem:,o de aquellos otros
torpes, disolutos y canallescos que habfan pintado ;\!ateo Alemán y Cervántea
i!l Grande; y de loe qne nos dejó el insigne britano autor de David Copperfield.
Señorita Elvlra de la"Torre, de.Jalapa.
Sobre todo, aquel Dvn Carlos bendito,
socorredor de pobres, que piensa al d11r
Hay en Mi~ericorrli11 -aparte por supuesto de la Bmi1111
una perra á loe mendigoe, que van á bajar ángeles tañen• que es el principal-dos tipos que bastaría~ para dar t~·
do arpas y guitarras á conducirlo á la celestial mansión, tulo dP gran observador de car;,cteree á qmen los concies figura esencialmente clásica y digna del glorioso pin- bió: Obdulia la hermosa, y el insigne hidalgo ~ondeM,
-ce! del genio de Poretmoutb.
flor y espejo de la andante pobretería, D. Franc1sco PonSin embargo, por más que cause asombro, Galdóe, que
Delgado.
.
tan bien sabe pintar cuadros murales á lo Miguel Angel, te Qué
diálogos te.n sabrosos pasan entre esa pare¡a_ayu•
se vuelve deemafiado al tratarse de cuadritoe de caballe- na de sentido común, qué cosas dicen tan entretemda~.
te á lo Meieeoder.
como se reconoce en ellos á esas pe1 sJ~aa !1º t,~es, pero
Aquella aglomeración de curas, frailee, monjas, sacri~- decenll',,, que primero cometerían una acc1~n md1gna qu_e
tanee, mendigos, ciegoe. monetruoe é iluminados, de An- rebajarae vamos al decir, á aceptar uaba¡oe qne mancigel Guerra, ee tratada con ,al primor que no hay contor• llaran el :Oáe imignificaote de sus treinta y dos cuarteles.
no que no quede seflalado, ni raego que permanezca en
No sé que crítico de los de patente ~a dic~o q~e las
vago, ni acto, palabia ó pensamiento suyo que no cons- novelas de Galdós no están esct11!.z.1. Quien q 111era (1ncl~pire al fin principal.
eive el tal censor) leer algo en que se h_ rmanen_ el priEn «Fortunata y J aci ntan ( para mí la mejor de sus mor del habla castellana dásica, terea, ¡ugosa, nca. Y ea•
obras) baja de loe salones de la mesocracia á los tal:¡ucos broea y las modificaciones que de ella ha i~trodu_c1do el
de loe infelices, de la farmacia al taller, del ministerio tiempo, que lea Mi8t'Tico,.din , la obra _qt1e e1mbJhza loe
al café, con planta segura, sin eavilecer el númen, eiem ·
deepo3orios de G.üdós con 1-' A.c1de1m~pre fiirme, Eiempre alerta, siempre expedito y llt!no de
y que también la lean todos loe a1LDiradores ~e la verlucidez.
dad y de la ftu mosura, la 111_1/11,-,1/eza y el arte, de1dade~ á
y en loe To rquemada y en Nozarín y siempre que ha quien siempre ba eacrificado el gran poeta de los «Ep1eotenido una gran eupe1ficie que manchar ha sido artista dióe Xacionalee "
inimitable y felicíeimo.
Agosto de 1807.
Y1croR1AN0 SA1,Aoo AL,.AREZ.
En cambio cuando lll espacio es reducido, lo&amp; persona•
jee aparecen y desaparecen como figura e de cinematógra ·
FUGA..CEIS
1
fo, basta que la acción ee reconcentra en unos cuantos
Cuando el término llegue de este viaje
que dan el tono á la obra y la constituyen.
.
Que en la ari,lez de mi existencia emprt!ndo
Así pasa en Jfüericordia, en que se esbozan figurillas
Y al fin mis tristes y caneados ojos
que acabadas serian deliciosas; pero que como ee hallaa
Duermau
el meno eterno;
no tienen vigor ni potencia. Esto siu concar la introduc•
Antes de que á llevar~e mi cadáver
-ción de incidentes que meten al lector en ahogos. ¿Por
Llegue el sepulturero,
qué aquella fuerte y saludable Juliana, personera autoriAntes de q11e la tierra genere ea
zada de la cordura, de la circunspección, de la economía
Me recoja lln su seno,
v de la aritmética, se conviH'6 de pronto en histérica
Antes de abandonarLDe para siempre ......
desenfrenada, llena de fantasías y de terrores, que habla
¡Lamad, llamad, por compa~ión al médico!
de pecados que ha cometido y que no nos descubre?
Decidle entonces que me rompa el cráneo,
Quizá (quiera Dios) nos explique el autor tales enigQue me arranque el cerebro,
mas en obra p1óxima; pero de todos modos probaran es·
Que tome la cuchilla y lo reduzca
toe que al creador de Fortunata y de Isidora Rufeta le
A menuioe fragmentos;
falta e,a hermosa ponderación de cualidades que tanto
Qua someta loe últim'&gt;e pedazos
~adiría á eue méritos indudables.

11

Del tiempo y Ja distancia me reía
Al darle a Jo que ofreces importancia¡
Para amor tan profundo me decía,
Xada valen el tiempo y la distancia.
• Cuando 008 ,¡epa1amos nóche y día,
Fué tu olvido borrando mi constancia,
y heme aquí meditando her°;lofa ~fa,
En el valor del tiempo y la d1etanc1al
llI

Cuando cruzas por mi árido camino
Sonriente y hermosa sin mirarm~,
Olvidando que ayer, entre eonro¡oe
Ser mía para siempre me juraste,
Cuando á mi lado pasas distraída
Despertando calmadas tempestade~,
Cuántas veces me he dicho conteniendo
Un suspiro ahogador como loe maree:
-«Para borrar como por fin lo hiciste
De tus recuerdos nuestro amor tan grande,
Cuán honda debe ser la sepultu:-a
que en tu desierto corazón c~vaete,
Qué solitario y lóbrego el abismo
Donde mi cuerpo ensangretado yace,
y cuánta tierra le echarías, por miedo
De que sepan que llevas mi cadáver!»
VI
¡Cómo eon lae mujereel ~oda~ía
No ee borraba la reciente h1stor1a,
Cuando pasé por su camino un dí&amp;.
.
D~aptirtando un recuerdo en eu memona.
)lll miró largo rato, interrogando
Algo á su corazón que no responde,
Tal pareció que dijo: -«No sé cuando
\'i uua cara como eea no sé donde.»
V

¡Un beao! ......por recibirlo
De tus labios _entreabiertos,
Todos loe hombree darían
El mar, la tierra y el cielo¡
El aire que loe rodea,
Su sangre y su pensamiento,
La salvación de eus almas......
iTodo to grande y lo eterno!
y 0 que eoy pobre y que sabes
Que cual ninguno te quiero,
Por recibir de tu boca
Una caricia de fuego,
Por aspirar tus perfomes,
Por envolverme en tu aliento,
Por un beso que me dieras
¡Te daba en cambio otro beeol
YI
¿Sabes Jo que peneé la vez primera
Que te ví tan hermosa y esplendente?
Que eras una visión, una quimera,
Un delirio de tantos de mi mente!
y á pesar de que muchas, ronchas horas
Te he vuelto á ver desde tan faueto día,
De que en la tiera con nosotros moras
No puedo convencerme todavía!
RooULFo F10UEROA.
Agosto de 18!l7
Hay en la historia días tristes, pero no hay días eeté•
riles.

Ernesto Renán.

La mujer ha sido puesta en el mundo para conciliarse
con todo y para conciliarlo todo.
G. Valbert.

La ira contra todas las mujeres n~ ee frecuentemenw
más que el reverso de un amor ulcerado por una sola.
7h. B entZ&lt;m.

Las llaves perdidas.
TRAOICION POPULAR

ON la cabeza, con la cabeza, y no
dar, tan fuerte! ¡Vaya una mane•
ra de llamar! diríase que quieren
echar la puerta abajo. Espere quien
sea, que con un gris que corta como
una espada no he de salir deenu·
do..... ¡Esta es otra! ¡pues con la
prisa y la obscuridad no me po·
nía loe gregüeecos al revés l. ........ .
¡Que se esperen, digo, que no soy
sordo, ó juro por una legión de á
caballo dejar al que llama, á. la luna
de esta noche, aunque sea el sur•
xw,1 corda!

-¡Por Dios, Couo: no hables aaf, que ni de fuera pueden oírte, ai con jurar adelan•tae nada, dijo el suave acento de:una mujer contestando á las destempladas voces dalque
:primero hablara.
Este, murmurando palabras no de hi mejor escuela, tiró loe calzones, cuya embocadura en aquel momento no hallaba, y embozándose en una manta jerezana que á
loe pies de la cama tenía, pasó á otro aposento, palpó en la sombra, encaramóee en un
banco de madera, y mirando por un postiguillo que sobre una puerta abría, exclamó:
-¡Pneel ¿quién otro habfa de ser sino el compadre?......... ¡Por vida de un alijo.de
tabaco, que si no nos uniera el sacramento, rompo á eu merced el del bautismo!.. .......
.¿Conque se olvidó sus llaves sobre la tarima del brasero, al sacar con ellas las castañas
del rescoldo? ¡Qué no fueran las tales Jlavee toros de ocho af\oe á ver si su merced las
.guardaba mejor!. ........ Y en qué huronera, santo varón, ha estado metido hasta ahora,
que llevarr.oe un siglo de suefio?......... ¡Con la vecina de arriba desollando á todo
Dioel... ... - ¡B.ihl su merced no apedrea; pero guarda las capas, como dicen que hacía
san Sebaetián ó san Jerónimo, ello fué uno de loe doce.
En tanto que desde el ventanillo así desbarraba el llamado Corro, su mujer, en el
-cuarto inmediato, golpeaba el pedernal con el eslabón para encender luz.
-No encien:iae, Fina, que el olor de la pajuela te daña; si están lae llaves donde dice
ese bendito ya las encontraré. ¡Cuidado que para ser grandes, cual serán las de la puer·
ta otomana, siempre las tiene perdidas! dijo el hombre, bajando el banco y buscando á
tientas sobre la copa del brasero.
-JUBto, aquí están, afladió luego, y volviendo á su atalaya prosiguió: Poaga eu
merced el tabardo y recoja eue llaves......... Vaya que si san Pedro descuida las suyas
-como su merced, le quitan el oficio! ......... ¡Eh, eh, no se vaya tan abina, que tengo que
decirlel. ........ Oigame bien, compadrito de todos los diablos, y no eche mis palabras
-en saco roto ......... Esta es la segunda vez que olvida el abriderv de su puerta; á la tercera dejo á su merced así donde está, tomando el fresco com J las veletas de la torre,
aunque se convierta en carámbano y con el viento se petrifique.
Y cerrando de golpe el ventanillo, saltó del banco y se dirigió al lecho, diciendo
-con toda claridad;
-¡Juro por todos loe demonios del rtleguardo, q 11e á otro olvido del compadre le
mando al infierno!
-¡Corro, por Dios, no jures!
-No te enojes, mujer, qae te juro por mi alma no jurar más.
Y tirando la manta metióee en el lecho, tapándose basta las narices.
Era este hombre como de sesenta anos, aunque plantado, tiempo hacía, en el medi()
eiglo. Cuando de edades se trataba, decía á una vecina que tenfa al dediJlo la de todo
i!l mundo:
-Cincuenta años tengo, tía Marizápalos, y no me saque más. ¡Caracoles! diríase que
-de diezmos se trata y para pagar menos ameaguo la cose&lt;Jha. Su merced, como es del
-tiempo del rey Wamba, quiere hacerme su contemporáneo. Pues yo le juro ........ .
La sen.ora l!'ina se interponía y el juramento no pasaba delante.
Sin embargo, como el tío Corro no poseía gran estatura y era delgado como el
alambre y como él resistente y duro, doblándose y retorciéndose según las circunetan·
cias, y tenia además una fisonomía graci9ea y de facciones aninadae, con unos ojillos
negros picarescos y retozones, podía pasar, á pesar de sus cabellos grisee y eu malicia
de Matusalén marrullero, por un joven de cincuenta, que respetabilidades hay de más
edad y peso que no consienten llegará tanto.
En el barrio no se Je conocía por eu nombre de pila, sino por el apodo de Conejil.o,
llevándole desde la infancia, época en que, aleccionado por su padre, oomenzó el con-trabando, oficio en el que balió consumado.
El aP')dú le cuadraba á lae mil mara villas, pues nadie cual él sabia agazaparse y
-agazapar trae peñón ó cañlda una ó m!le acémilas cargadas hasta las orejas, burlando
así á loe sabuesos del resguardo. Y como conocía, cual loe rincones de su casa, todos loe
eecondridijoe del monte, desde C.dpe hasta Sierra Morena, y las grutas y ensenadas
de la costa desde Algecirae basta Almería, aunque retirado de tan aporreado vivir; era
buscado con frecuencia para algún alijo de importancia; ca3os de em,&gt;eno, en que ya
.fuese por mar ó por tierra, siempre quedaba airoso el lío Conejito.
Su verdadero ::iombre era el de Francieoo Sánchez, ó tío CJrro S.íncb.ez; así le llamaban loe más corteses, pues en loe tiempos de esta historia al que no tenia eedoría ó
don no se le daba, honrándole, cuando más, con el tnulo de maese, si de maestro en
algo servía, ó de tío, si la edad era provecta, aunque el parentesco datase de Adán.
Hoy que todo se ha democratizado no sucede lo mismo, y por u·na de esas anomalías propias de la igualdad que atravesamos, no hayeirviente ó sirvienta que no quiera
llamarse donó doña, poniendo pleito al amo si no le da el tratamiento.
Pues como decía, y perdóneseme la digresión, eltfo CJrro S..íncb.ez sin poseer grandes estudios, wnfa más le,ra menuda que un breviario. Nacido en el último ano del
siglo XVII precedió en escepticismo á los enciclopedistas que dieron nombre y algo
más que nombre al siglo XVIU; aunque temeroso el tio Conejito de loa eefioree de la
~ruz verde, se guardaba muy bien de decirlo. Sólo se franqueaba alguna vez y podía
hacerlo sin miedo de delación, con su mujer la sen.ora Fina.

Esta no se le parecía. Huérfana desde nifia, educada por un tío materno, cura de
un pueblo de la sierra de Ronda, habfa crecido al amparo del sacerdote, que con su
digna sombra y buenos ejemplos abriJlantó, ein hacerla fanática, las facetas de aquella naturaleza privilegiada por la sencillez, bondad y virtudes.
Aunque con una figura en e:xtremo agradable. é infinidad de pretendientes, Serafina no se casó. El sacerdote no le en:ontraba partido á propósito; el carifio y el egoiemo se hermanaban en él para retenerla, y el agradecimiento y la docilidad en ella para bajar la frente y encadenarse al lado del anciano que de padre le servía. Cuarenta
afioe tenía la señora Fina cuando murió el eacerdote, á quien por eu largueza para con
loe pobres hubiera debido pintársela, como á la caridad, con el corazón en la mano.
Serafina quedó de nuevo sola y en la más solemne pobreza, que ea lo peor de todas las
soledades, y con una salud delicada, inconveniente grande para ganarse l_)or sí sola la
subsistencia.
El tío Conejito que de tiempo inmemorial proveía de tabaco al sacerdote, única é
inocente distracción del anciano, pues con ser andaluz y de la serranía, ni cazador ni
caballista era, prendado de la eeilora Fina y compadecido de eu aislamiento, ofrecióle
su morena diestra, que ella aceptó con la condición precisa de dejar el contrabando.
El pretendiente, que tenfa ya, como suele decirse, cubierto el riñón, accedió á
ello, buscó entre eue influencias, que no le faltaban poderosas, colocación en Málaga,
y eetablecióee de casero, con habitación franca, en una de esas casas de vecindad denomiaadae corrales.
S.:in éatoe, edificios destartalados, inmensos caserones á modo de convento, donde en distintas celdillas estrechas, buenas ó malas, se encierran como en colmena infinidad de familias de trabajadores pobres, pero honrados, que de eso cuida de
informarse el casero. Tiene, además, éste ia obligación de cobrar loe alquileres, lo que no deJa de
coetarle trabajo, que el número de loe morosos
sobrepuja 111 de loe puntuales; debiendo, á semejanza del alcaide ó gobernador de una fortaleza,
mantener la más estricta disciplina entre aquella
heterogénea multitud, mosaico vi viente y eurafio
encerrado en el radio mismo de la población, si
bieri en alguno de sus arrabales.
La casa ó corral en qne imperaba el tío Conejito
,,,

eetaba en la parte alta de Ja ciudad á la derecha

del Guadalmedina y cercana al con vento de la Trinidad, del que tomaba nombre el barrio.
La habitación del ca9tlro, frontera á la puerta de
la calle y con ventanas á Ún granpatio, era, aunqun
baja, como la torre del vigía en el c5stillo; desde
allá se veía quien entraba y salía en el corral y
quien subía y bajaba por loe dos ramales de la escalera que conducían á loe pisos altos. Cuando el tío Conejito no estaba sentado á la puertade su vivienda, estaba la eefiol'l' Fina tras loe cristales y" visillos de una reja, desde
donde Jo atisbaba todo, haciéndose presente, cuando comenzaba alguna disputa, para
cortarla con eu autoridad.
Era el patio especie de ejido, en cuya limpieza alternaban las inquilinas de la casa y en el cual tenían derecho de tomar el eol en invierno y el fresco en verano. Allí
jugaban loe chiq11illoe, y c&lt;Jmo gallinas que escarban la tierra, se revolcaban cuando
refl.ían; alli cosían las jóvenes, hilaban ó hacían calcetas las ancianas; los que estaban
delicados 6 convalecientes de alguna enfermedad, jugaban á la brisca ó al tute; las madres peinaban á eue hijos, y las mozas que deseaban lucir sus caballerae también las
desataban en el patio sin miedo de los curiosos. Era, en fin, aquel sitio el punto de
reunión, el gran mentidero de los de la casa, donde se desollaba al prójimo como la
cosa más natural del mundo. Cuando el frío arreciaba, la ariEtocracia del corral ee
reunía desde las ánimas á la qu.eda, en la habitación del casero; donde ni de la casa, ni
del barrio, ni del casco mismo de la ciudad ee dejaba hoara á vida.
Fácilmente se comprenderá que á la llegada de la seilora Fina aquel foco de hablillas y murmuraciones sufrió notable cambio.
Sin herir la euceptibilidad de nadie y defendiendo siempre á la per3ona atacada,
demostró desde el primer momento la casera que aquella especie de solaz estaba en
completa contradicción con sue sentimientos. E:i cJnieJoencia, 103 maldicientes comenzaron á retirarse, acabando por fraccionarse la tertulia, convirtiéndose de uno
en varios cfrculoe, instalados en distintas vivieniilll, donde sin veto alguno ee podía
murmurar libremente.
Sin embargo, eran tan innatos en la señora Fina el agrado, la bondad y la cortesía, que nadie se atrevió á murmurar de su rigidez de principios, respetándola hasta
el punto de no calificarla, ni aun loa más mord11ces, con el apodo del marido. Verdad
era que la senora Fina, sobre hacer favores á todo el mundo, tenía en sí ianta dignidad y eefiorío que, ein saber cómo, cautivaba,lae voluntades. A pesar de sus caracolee
sobre las sienes, peinado poco distinguido, bastaba verla con su saya morada (gas,ahábito de Jesú3), su ¡ubón negro, eu pañuelo de linón bordado al cuello y su mantilla de sarga negra, corta hasta la cintura, guarnecida de ancho felpón con escaroladillo de encaje hacia el rostro, para tomarla, aunque de pueblo, por una verda:iera 88 •
ñora. Al principio de estar en la ciudad no había vez en que, al salir á la calle, no 18 dijera algún majo:
-¡Viva nuestro padre Jesús y la mantilla serrana con que lo cobija!
Después, más cono&lt;Jida, se limitaban á saludarla por su nombre, bajando la montera hasta el suelo.
Bien conoció la señora Fina que había descendido con su caeamiento; pero peor
era morirse de hambre. A.demás, no dejaba de ser meritorio á loe ojos de Dios apartar
á un hombre del mal camino, donde pudiera alcanzarle alguna bala perdida ó algún
cierto y largo proceso. En loe tres primeros anos de su matrimonio tuvo la sen.ora Fina doe nifioe, y áloe cuales sacó de pila el compadre de las llaves olvidadas.
Era éste antiguo amigo del tío Conejito, á quien el coutrabandista llenaba de improperios, cuando no tenía otro á quien prodigarlos, queriéndole, sin embargo, con el
alma, á pesar de la diversidad de sus guetos y caracteres. El tío Pedro Robles era impoaente como un entierro y triste y grave como un miserere, mientras el compadre
Conejito pudiera compararse por lo alegre á una pandereta en movimiento. Conejito
se había criado en buenos pafl.ales, con sobra de pan y al abrigo paterno; el otro......
He aquí cual habla sido su vida:

�lal
EL MUNDO

DOMIIIGCI 15 de AGOSTO de •19]

120

Huérfano desde la infancia 1 mendigaba de día, guareciéndose de noche en el atrio
de alguna iglesia. Su sueiio dorado era junbr dinero para dejar aquel oficio poco en
armonía con ene inclinaciones, A los diez afloe de edad pudo realizar eu proyecto.
Reunió unos ouanM&gt;B reales con loe cualee compró siete cenachos, tres '{)&amp;rea de ellos
de mayor á menor, y el séptimo, como el padre de todos. Cuando loe tuvo, hizo su
toilette compuesta de dos solas prendas: camiea y pantalón. La primera de cregüeta
basta, de cuello del!abrochado que dtjaba al aire libre una garganta robusta y el comienzo de un pecho de atleta; el segundo, de color indefinible, auje\O á. la cintura, por
falta de bot.ooee, con una tomiza, y arrollado por abajo basta media pierna. tstas, co•
mo los piel!, eetaban completamente desnudas. Del!pués cogió el cenacho grande, cuya
ata la1gs y flE'xible, aunque no amoroea, pas6 por cima de la frente á. modo de diadema, bsjándole por '1etrás de las orejas, no hacia el pecho como tocado de eefinge, sino
por la espalda, hasta dar con el cenacho en las corvas. De los otros seis colocó tres en
cada brazo: primero el más pE&gt;quef5.o, y eobre el aea de éste, la de los otros, quedando
entre cenacho y cenacho espacio bastante para no chafar 6 deslucir cuanto en ella se
colocara.
Armado con esos ótileP 1 la cabeza erguida como un vencedor, las manos en las caderas y los brazos en arco cual aeas Ce jarra morisca, comenzó á paeear manana Y tarde la alhóndiga carnecería, plaza de la Yerdura y demás eitioe públicos donde ee ven1
día y compraba, ali11eándoee con otros chicos de su claee, cual 61 ataviados, al paso de
los traneeuntee, espersudo á que alguno le llamara para llevarles por la mai\ana la
compra ó d ario y por la noche el pernada para la cena. Como era eervicial en edre•
mo y se contentaba con lo que darle querían, pronto tuvo clientela, pasando cinco ailoe

deeempefiado su cometido á aatiiefacoión propia y de sus clientee, entiró en su calle em·
bozado hasta las narices, cual galan enamorado que no quire ser conocido
La calle estaba silenciosa como un sepulcro y obscura como boca de lobo: sin em·
bargo, loe ojos de Conejito, avezados á sondear la lobreguez, creyeron descubrir algo
que ee movfa en la puerta de su casa. Paróee en su camino, requirió una de dos pistolas que cargadas de eal en el cinto llevaba, más bien con idea de inu\ilizar por el pronto, que de herir mor1ialmen1ie al que le atacase, y con voz firme é imperiosa preguntó:
-¿Quién va?
-Ni van ni vienen; vecino de esta cBl!a que espera en calma chicha racha favor&amp;·
ble para entrar en ella; respondió una voz de hombre algo enronquecida.
-¡Por vida de cien corachas del BrP.efl, que si no habla pronto au merced, le envío una andanada qoe le impida salir á. la mar por tiempo largo! ¿Qu6 hacía á. estas
horas en la calle? ¿no fué á dormir en eu cuarto? dijo el casero abriendo la puerta.
-Compadre, replico el patrón, me pasa un caso raro¡ si á mal no lo iiene, entrar6
en eu estancia y lo sabrá todo.
La eef\ora Fina esperaba levaotada á su esposo; al verle con el compadre sobresal•
tóee; más \ranquilizóla luego la cara de pascua de Confjito y la maliciosa sonrisa con
que dijo:
-No sé lo que pasa al compadre; de seguro que al salir de aquí se fu6 á picos par·
dos, y en algún garito perdió sus llaves.
-Perdidas las tengo pero no en mal lugar, sino muy santo, dijo el patrón seo.iándose y exhalando un gemido.
ConejHo y Fina Eentáronee á par suya, é instándole para que eomenzaee, prestaron

atención.
Volvió á suspirar el ant.iguo marinero, y pasándose las manos por la frente, dijo, á
en el oficio de chananzuelo.
Aquí es menester hacer una advertencia. Aunque en aquellos puntos de la costa corta diferencia, de este modo:
-Me fuí de aquí, entré en mi coarto, y como cada noche, me entregué, al auef'io.
ee Jlama charranzuelo al cbiquiJlo desarrapado, haragán y de mal vivir, y del mismo
modo al que armado de eue cenachos se gana la eubeistiencia haciendo mai;dadoe ó No sé el t,iempo que dormiría; ello es que al deapl!rtarme creí Jlevar un eiglo de des•
vendiendo por las callee peecado, fruta ú hortalizas, hay entre uno y otro la distancia canPO Vestime á oscuras y abrí la ventana para conocer por las estrellas la horai pero
el cielo tenía un cariz más oscuro y sini~etro que el horizonte en tiempo de tempestad.
que media entre la pobreza laborioea y honrada y la truhanesca y repugnante ociosi•
Sospechando que las nubes retardaban el día y debiendo estar temprano á bordo, cogí
dad. El uno inspira confianza 1 el otro baetlo. A.robos han tenido por lecho la dura
tiierra, por pabellón el eepacio, hollando con pie desnudo el fango de las calles¡ pero el mis llaves, cerré mi cuar~o, baje á \ientas la escalera, abrí la puerta de la calle y me
uno eieote en eí la inephación del bien, paeando á fuerza de trabajos y privaciones
lancé á ella como bote á la mar.
No había camin~do cien pasos cuando eenií cánticos religiosos, y vi venir de la
por extrafiae fases hasta acabar á veces como la crisálida, por deeplegar el vuelo en
ciudad hacia este fado resplandor de luces; eran acbae y cirios, con que multitud de
más altas esferas. El otro1 eEclavo de la holganza á. que le induce la blandura del clima, ama como el reptil el cieno en que mora 1 de donde sale sólo para ser, por el vicio,
gentes acompaflaba las efigies de plata de loe Santos Mán;ires. Cómo hacia mí se dirigian, lleno yo de sorpresa y respeio, apretéme contra la pared para verlos pasar. ¡Yirescoria de la sociedad, ó por el criinen, carne de grillete.
gen eantieimal Jamás verá el mundo procesión mejor ordenada. Delante iban los
A. loe quince afi.oe el cha•
chicuelos, después las muJeres ......
rranzuelo honrado, ~eetido
-Trse la inocencia, la tentación; luego l!leguirá el pecado, exclamó Conejito.
con dececcia, era marinero
-Calla, dijo con firmeza y autoridad la senara Fina.
en una barca pescadora, y á
El tío Pedro, como si no les oyua, prosiguió:
los cuarenta patrón de un fa.
-Entre las jóvenes, divisé una alta, pálida, vestida de negro, con un nifio en los
lucho de aguda y estrecha
brazos; la cabeza de aquel ángel reposaba en el hombro de la que le eostenía; yo quise
quilla, que le bacía ligero
gritar: ¡Paula! ¡Paula! y correr hacia ella¡ pero mi lengua permaneció muda y yo sin
cual nave de pirata.
movimiento como buque varado. Seguían á las mujetts hombree de todas clases, muDesde aquella época data•
cha pane de los gremios, cruces y pendones, curas y frailes; todos con la cabeza baja
bala amistad de ambos coro·
el rezo en loe labios y la luz en la mano. Cuando callaba el canto, que unas veces pa•
padree.
recia de serafiuee, otras de suplicas y lloro, empezaba el rezo, levantándose con él, un
Aun eiendo Robles pobre
murmullo acompasado y monótono como el de las olas rompiendo sin fuerza en risco•
marinero, caeóse, ganoso del
ea orilla. Yo estaba atónito, al pasar el gremio de los míos, uno de los jóvenes que
cariño de que estaba sedienta
su alma, con una joven co•
llevaban los cordones del ee\andart-9 me pareció mi hijo, aunqne éste era eonroaado y el
mo él, pobre y honrada, la
otro tenía el colorde:ladifunta. Con todo, ibaá. lanzarme á 61, cuando no sé quién me pu•
cual murió á loe cinco aftas
so un cirio en la mano, y cogiéndome por el brazo me ingirió en la fila. Aei unos tras
de matrimonio, dejándole un
otros, salimos al campo, tomando hacia el arroyo de loe Angeles.
sólo hijo. Otro menor que el
No eé lo que por mí pasaba; no podía rezar, ni hablar, ni exhalar uo suat)iro¡ paprimogénito había precedido
recía que una losa me apretat&gt;B el corazón, y sin embargo, caminaba erguido como el
á su madre en eternidad. El
pa10 mayor de la nave en mar tranquila. De pronto miré á uno y otro lado y me estremarinero, al vere:e viudo y
mecí: mi sombra era la sola que se extendía por la campiña como la luz del faro sobre
con un tierno nif5.o caneen·
- - - - - _ , , , ._ __
el mar, loe demás no ienían sombra ...... Este prodigio me espantó, y un sudor fríQ re·
tr6, como no hacen mucho!!,
corrió mi cuerpo. Sin embargo, las ;mágenesde loe santos y la cruz redentora estaban
en él todo su amor, criándoallí y deseché todc.temor. Así Hegamoe al arrollo, y las palmas cuyo nacimiento nale á so lado en la barca 1 á la que ee apegó el chicuelo como el marisco á. la roca.
Pedro Robles t.enfa un. lustro menos que su compadre¡ era alto; vigoroso y fuerte¡ die recuerda, las palmas, á semejanza del sol, resplanaecían con luz propia, llenando
con manos poderosas, pecho de bronce, cuello de toro y unas facciones bastas; pero el contorno de una claridad blanca y rosada parecida á. laa auroras del estío. Allí bici•
con hermosos ojos negros y fisonomia abierta y franca, aunque sombreada por una tez moa alio y hubo un canto de gloria. Luego entramos todos en la ermita permanecién·
do de pi6 y en dos filas hasta pasar las andas llenas de luces y de floree donde se llemorena de snyo, y cu1tida, además, por loe soles y vientos de los maree.
Era de ver, cuando algún día festivo salían de paseo ambos compadres, el t.ío Co- vaba a loe Mártires.
nejito, perfilado como nn abat.e joven, con zapatos de hebilla, media como la nieve,
La capilla parecía una ascua de oro;
calzón negro sujeto bajo las rodillas con cenojilee bordados, chupa como el calzón, y los nimbos de los santoE centellaban
la larga coleta gris enjaulada en redecilla de fino torzalete, rematando el traje con con los reflejos temblorosos y diamantimont,era acairelada y capa de seda.
nos que despiden los astros en las noEt tío Pedro llevaba pantalón y larga cbaqoe\a de patio azul¡ al cue11o paftuelo ne- ches de invierno serenas y obscuras. Hugro pasado por una sortija de similor, que fue de su esposa¡ sombrero de hule, recio bo un instante en que creí perder el een·
tabardo de pano burdo en invierno, y en todas épocas un arete de oro en la oreja iz• tido: loa clérigos con sus rizadas sobrepellices; los frailes con sus hábitos de
quierda.
Comía á bordo, cenaba en algún bodegón, y tenía para pasar la noche un cuartito
distio\as órdenes; la.a damas principales
en el piso alto de la casa. La bija de una vecina que al lado vivía, le cuidaba la ropa,
con sus faldellines de seda, sus mantos
y su amor y eolaz eran el falucho y loe compe.dree, pues al hijo de su corazón le perdió con blondas; loa grandes eefl.ores con
en una borrasca.
sus placas y cruces y loe pobres con sus
Trazado aunque imperfectamente el boceto de estas tres figuras, entremos en trajes humildes, formaban un todo im•
materia.
ponent,e y maravilloso que ofuscaba la
L\J. noche estaba, aunque tranquila, anubarrada.
vista y conturbaba el pensamiento.
En aquel entonces ei alumbrado de la población reducíase á pocos farolee en las princi•
El abar, las floree que lo coronaban,
pales callee y plazas, y alguno que otro en los arrabales, donde sin loe retablos y ni·
las luces que en él resplandecían y las
chas de loe santos, ante loe que ardía por algunos horas amarillento cabo de cera, ó fa·
imágenes de ángeles y santos, veíalo yo
rolillo de luz mortecina, hubiera permanecido todo en la más completa obscuridad.
al través de ligera neblina. Formábala
Así se encontraban antes de la queda ciudad y barrios, muy á gusto de loe que ma3caban
el humo del incienso. Y m~raba cómo
hierro ante las rejas de sus novias y de los truhanes que, ganoaosde aligerar de capa y
al columpiarse loe incensarios dejaban,
dinero á algún desdichado y solitario transeunte, 1!18 apoe\aban en los esquinazos y reya á un lado, ya á otro, blancos borbocodos de estrechos y tortuosos callejones, escollos y bajios de aquel mar de tinieblas
tones de vapor, loe cuales, como indeci•
de los cuales se ven restos en la árabe Toledo, la morisca y oriental Granada y alguno
eoe en el camino que eeguir deblan, pa•
que otro pu[lto de Andalucla.
A\lnque en Junio amanece temprano, aun no alboreaba cuando el tío Corro, sabo- rábanse un instante, levantándose lue•
go á. modo de culebrinas que suten,
reando eu triunfo por haber burlado la vigilancia de ciertos sAbueeoe del resguardo, y

DO MINGO 15 de AGOSTO de 1197

EL MUNO

fueron loe primeros en entrar. El tío Pedro, acercindose á un leg;,i q·B con un m1nojo
rompiéndoee unas veces para formar gropos, cual las nubes qoe se fraccionan, y dilade llaves en la mano se dirigía á otro lado, díjole:
tándose otras como su\il celaje sobre la cabeza de aquellos fieles, remon\ándoee al fin
-¿Quiere su merced hacerme el favor de llamar al hermane) P6rei?
la altura como Ja oración y el espíritu de los buenos.
80
El lego obedeció.
Recobréme al '°marme un lego trinitario el cirio que en la mano tenia.
-Hermano Péres, dijo al divisarle el patrón, en 103 Mu~iricos, en el banco fron•
Entonces repar6 que el oficio había empezado y predicaban. Corrido de mi distero al púlpito, be dejado dos llaves, una mft&amp; recia que otra, ambae unidas por una catracción, me sen\é en un eecatio que á mi espalda tenía y fijé la viata en el púlpito
denita de hierro: si su merced oo lo tiiene á. mil, podría darme la ll&amp;ve de la ermita, ó
que es\aba front.ero y en el religioeo que lo ocupaba. Era el padre fray Diego Andra•
venir coomigo para recogerlas.
de de la Trioidad. Aunque muy desfigurado, conocile luego por su color macilento,
El lego conlee\6:
sus mejillas hundidas y su frente calva, con loe dos blancos copos en las sienes.
-Ayer tarde se limpió toda la capilla y nada vimos.
Desde joven me había confesado con él hasta que lo mandaron á Cádiz. Un si-No las perdi ayer tarde, sino en la función de esta noc8e, at'iadió el tio Pedro.
glo hubiera estado escuchándole.
Abarcóle el lego de pies á cabeza C'lD la m ts imperUnente curiosidad, y apartando
Conluídoel sermón y rezadas lastres Avemarías, terminó el oficio; lagent.e c&lt;.menzó
luego del patrón la vista, dijóle con desden:
á salir y loe legos de la Trinidad á apagar las luces.
Desde ayer tarde t.engo las llaves de la ermita: si el aguardiente con que habréis
En un remolino que formaban en la puerta los que salían, creí ver á. la mujer del
matado el gusanillo se os ha subido á la cabeza, dormid la mona y dejad me en paz.
niiio y el mancebo del estandarte; quise acercarme á. ellos, pero otra oleada de gente
-¡Aguardiente éll exclamó Conejito; si se desayuna con galle~a mojada en el mar.
me volvió a\ras, y cuando llegu6 á salir todo había desaparecido.
-Pues si no está. bebido estará loco, dijo el lego.
Fuera de la ermita, miré á uno y otro lado con Hombro.
-El bebido ó el loco será su merced, respondió indignado el tío Pedro.
¿Dónde estaba aquella multitud? Hubiérase dicho que instantáneamente ee la
El hermano Pérez cteCióse y con aire altanero repuso:
babfa tragado la tierra, como la mar á. la barca con mi hijo! Acaso me loe ee"Jondía
-Ea, largo de aquí ó le arrojo del tem?ln com) J e~ú~ arrojó á los me roaderee:
la lobreguez de la noche¡ ¿pero, y el rumor de sus pisadas no hubiera dicho, por ahí
Y el lego alzó el brazo con aire de amenaza.
van? Y luego, ¿cómo dama, de tanto porte y aef5.orea de pro, iban sin criados y laca-¿A mf? exclamó el Patrón. ¡Una andanada qug m~ echase á pique! Lo veríamos.
yos que con hachas ó linternas les alumbrasen el camino?
El lego fué á descargar el golpe; más Conejito, con la rapidez del pensamiento, le
Así discurría yo avanzando asaz confuso, cuando el reloj del convento de loe Andetuvo el brazo diciendo con brio:
geles de Mirafloree dió la una, repitiéndola momentos después los relojes de la Trini-¡Vaya, hermano, que para aspirar su merced al sacerdocio tiene poca paciencia
dad y Santo Domingo. ¿Adónde iba yo á aquella hora? Lo mejor era volverme á
y menos cortesía! Calma, calma, y no bagamos de la casa de Dios campo de pelea.
Eet.ae palabras llegaron á oídos de un trinitario que desde lejos viera Ja acción del
m: casa.
En aquel momento recordé que había olvidado las llaves sobre el banco en que
lego
Este, al sentirse aislado, volvióse colérico; más deteniéndose de súbito bajó los
sentado estuve.
Era pr~ciso volverá la ermita, y volví.
ojos avergonzado. Acababa de divisar al religioso. Ers'nada menos que el guardián,
La puerta estaba cerrada; cogí una piedra y comencé á llamar. Yo mismo tenía anciano de cerq11i\lo blanco como su hábito y de mejillas frescas y sonrosadas como Ja,9
miedo del ruido de loe golpes, cuyos ecos resonaban po, las caf5.adas de la sierra como de un oifl.o. Acercóse al grupo y poniendo la mano sobrd el hombro de Conejillo pre~
debe resonar el último día la trompeta del juicio final en el fondo de loe panteones.
guntó sonriendo:
Pero, ó la capilla estaba desierta, ó á. loe legos que en ella vf los había ensordecido
- ¿Qu6 pasa aqui?
el Senor para probar mi paciencia.
&amp;.rprendido el tío Corro tardó en responder, y adelan\á.ndosele el lego dijo:
Caneado de alborotar en vano, me vine á casa y me senté en el umbral esperando
-Sepa su paternidad que este hombre, y sei'ialó al patrón, ebrio ó demente, porá alguno de loe que se recojen tarde para entrar con él
fía haber estado ea,a noche en los Martíricos donde dice haber perdido las llaves de
-Compadrito, d:jo el tio C.1rro, á.eetar menos seguro de que prefiere su merced la
,alobre del mar á la sangre de Jesucristo, diría que ha empinado el codo, tomando su casa.
-¿ Y querías convencerle de lo centrario á bofeionee? observó el religioeo.
una qua ni la de Joeué.
Y volviéndose al patrón preguntóle con qui6n y como había entrado eo la capilla.
-Noé querrás decir, apuntó Fina.
-Con la procesión que venía de la ciudad. Divisé de lejos el resplandor de las
Conejito prosiguió:
luces, paréme sorprendido, la vi atravesar el GuadalmE"dina y cuando ee dirigía ha-¡Crietianol ¿qué proce~ión había de haber á media noche, sin qoe ee supiera y alcia
......
borotase con ello al mundo? ¿:Ni cómo babia de caber ea la ermita tanta gente ... ?
-Ya me lo contaréis despacio, dijo el guardián interrumpiéndole y mandando al
811 .nerced despertaría como dice, se lanzó á. la calle, y con la manía de me'8rse las lla- lego que trajese las llaves de la ermita.
ves en el bolsillo, de donrle se le han salido cien veces, se le salieron una mas, ó JleCuando las tnvo llamó á. otro hermano de piernas largas com1 los cigarrones, y
vándolasen la mano para evitar lo primero, las dejó caer, se percató de q□e no las tenía, entregándoselas mandóle ir y volver ein pérlida de tiempo lf. los l[utirico s, recorrer
y volvió á 011ea por ei las había dejado puestas; no encontrándolas, ae sentó aguardan· toda la capilla y traer dos llaves que ali( debían haber qut,daio.
do á que pasasen 1 como aquel borracho, que viendo dar vueltas á la calles esperaba á.
El lego zanco lo pntió de prisa, alzándo3e el hábito para correr míe; el hermano
que llegase rn cal!a para meterse en ella. Y esperando, eeperando1 se durmió au mer- Pérez se retiró mohino y el padre guardián se ltevó á la sacristía al patrón seguido del
ced y solió todo eso.
tfo Corro y la sef5.ora Fina, que llegara en aquel momento.
El patrón, algo amostazado, repuso:
En la sacristía, sentado el religioso en un escalla y á. su lado el t,ío Pedro. repitió
-No eoy amigo de porfías. Apenas amanezca, iré á la Trinidad y veré ......
éste, sin pasarse en un ápic~, cuanto contado l1abía en la habitación del casero. Al ter-¿A qniéa? interrogó Conejito.
minar su relato llegó el lego enviado á los M,rtirico3, segu(anle la tía Muía y alguoo.:1
-Al hermano Pérez, para que venga conmigo á la ermita, y einó al lego que reotros curiosos.
cogió mi luz y si que reconocería entre mil: un mozo largo y delgado á. manera de
Al divisar al lego, preguntóle sencillamente el guardián:
mástil, el cerquillo más negro que la tempesffld1 la cara triste como día sin sol y la
-¿Se encontraron!
cruz azul y roja sobre el pecho como santa esperanza en el corazón. Si loe legos no
-En el brazal derecho del banco que mira al púlpito. Aquí las tiene su paterni•
quieren oirme, acudiré á Fray Diego Andrad~, y sino al mísmo guardián.
dad, replicó el lego preeentándote:doe llaves.
Al toque de una campana levantóse de improviso el patrón exclamando:
¡Si yo no so fiaba! exclamó el patrón vivamente conmovido.
-¡La mies de alba¡ allá voy!
La punzante sonrisa que durant.e la relación del tío Pedro vagua p::&gt;r loe labios de
La señ.ora Fina abrió la ventana y apagó la luz del velón, comeozaba á amanecer. Conejit.o belóse al o(r al lego y ver las llaves qu.:, tan conocidis le eran. PJ.lido y mu•
-Corro, dijo }Jamando aparte á su esposo, no dejes solo al compadre¡ hay algo en do, apoyóee en la pared, porque Ja,;i rodillas le flaqueaban.
su cara que me da miedo; acompefi.ale á la Trinidad, que allá me ir6 tras de vosotros.
-No, no mentís, dijo el guardián al patroq; pero tampoco mentía el hermano Pe-Te juro por cien corachas del habano que si el compadre no es\á loco, ee halla
rez negando esos hechos.
en camino. ¡Poquito se reirán loe legos con el relato de la procesión y las llaves per•
El antiguo marinero se irguió súbito para protestar de lo que oía.
didae1 Ya estoy viéndole en romance como á. Go.azalo del Carpio ó al moro Muza.
-Habeie visto lo que decfe, má.'! no eeres vivientes¡ sino sombras... ~\.dorad loe
-Basta de dislates y acompáfl.ale á la Trinidad, murmuró Fina con impaciencia.
designios de la Providencia que os ha hecho eepect.ador de tll mua villa, permitien•
El marido, mirándola serio, repuso:
dooe orar al par de los que por un decreto de su sabiduría han traído al mundo la
-Ya voy, caracolee, que está su merced más grave que un mnerto y más inflama•
querella de su ruego ex,rahumano y el incienso de su oración de ultratumba.
ble que pólvora seca.
El tio Pedro, no concluídae áun las palabras del monje, cayó rígido sobre el pa·
-Perdona, Corro, no quise ofenderte¡ pero te suplico que vayas, dijo Fina con
vimento.
blandura.
No se puede contemplar lo extraterreno sin morir .........
-Si ya voy, mujer, si ya voy, murmuró Conejito poniéndose la capa y alcanzan•
lú.BIA MxxooZA DE V1ns.
do al patirón en el patio.
Cuando ambos compadres llegaron al conventJ acababan de abrir la iglesia. Ellos
PROFANACION

A UN HEROE.

Como galeón de izadas bande1olae
Que arrastra de la mar por loe eriales
Su vientre hinchado de oro y de corales
Con rumbo hacia las playas espan.olae,
Y al arrojar el áncora en las olas
Del puerto ansiado, ve plagas mortales
Despoblar lne ve\uatos arrabales,
Vacío el muelle y las orilla11 solas¡
Así al tornar de costas extranjeras,
Cargado de magná.nimae quimeras,
A enardecer tus compafl.eros bravos,
Hallas sólo que lucbao sin decoro,
Espíritus famélicos de oro
Imperando entre miseros esclavos.

En tenebrosa cripta, donde solloza el viento
Como león herido en selvas atricanas,
Rodeado por los cuerpos de bermoaas cortesanas
Que sangran en las losas del frío pavimento 1
Véee un monarca anciano de paso tremulento
Luchar porque revivan sus vírgenes livianas
Mas, al sentir que mueren sus ilusiones vanas,
Demanda áloe cadáveres el goce de un moment\J,
Tal como el alma mía que, si en nefasta hora 1
Siente de humana dicha la sed abrasadora,
Tiene de lo pasado que trasponer las puertas,
Alzar de sus ensueños el mármol funerario.
Y, en medio de las eombras que pueblan el osario,
Asirse áloe d~epojos de sus venturas muertas.

¡OH ALTITUD!

Joven, desde el azul de tu idealis:no
Viste al cieno bajar iue ilusiones.
Como se ve en bandada á los alciones
Caer ensangrent,adae al abismo.
:Nadie sabe tu mal, porque tú mismo
Ahogando dolorosas sensaciones,
Vivir en la tiniebla te propones,
Como un dios condenado al ostracismo.
Mas yo veo que, aislado en tu grandeza,
Cual sol poniente en sus vapores rojos,
Huyes de los que el mundo llama sabios,
Y llevas una sombra de tristeza
Que, humedeciendo el brillo de tus ojos,
Destierra la sonrisa de tus labios.
J OLI.ÁN DEL CASJ.L,

�122

EL MUNDO

DOMINGO Is de AGOSTO DE •8~&gt;7
DO■ IRGO Is

EL MUNDO

de AGOSTO de 1897

Corazón de sacerdote.

POR H. S. DE FORGE.

ILUSTRACIONES HECIIAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 3
hubiese mezclado alguna intriga á su nueva existencia.
Su primer trabajo adminietrati vo fué buecar á la afortunada mortal á quien debería atrojar su pafiuelo subpre•
fectoral.

Tiene un marido radical, comunista, ateo, borracho,
que le pega, según dicen, y la tortura de mil manerae....
He ido á verla una vez...... doe veces...... tres veces, y
be recibido la confidencia de eue dolores. En mi última
visita, conmovido de sus penas, exclamé: «¡Pobre mujer!» y este pobre mujer fue un grito del corazón que al•
_go me ha valer.
El marido pasa su vida en la taberna; tienen un hijo,
lindo, ciertamente lindo, pero molesto. Siempre eEtá
con su mamá á cuyo lado llega inopinadamenta. El
otro día eu presencia me impidió dar al ¡pobre mujal to•
da la ioflexión que requería el caso. Ese muchacho q1e
va eobre loa catorce añoe, me mira de una manera que
me paraliza horriblemente. Tiene grandes ojos claros,
dulces, embeleaadoi;es.-los mismos de su madre.- Se
diría verdaderamente que t-eme algo de mí y vel/1 como
centinela para detener al enemigo.
Pero, basta por esta vez de confidencias. Suenan las
-once en el campanario, hora indebida en Ganneville.
Adioa puee mi viejo O~tlvio. Recuérdame á mis amigoe. Y o ire uno de estos días á sorprenderos y podreis
testificar, con rubor de mi parte, á que grado de provincialismo ha llegado el pobre proscrigo,
Tuyo de corazón.- Savinien.

VI

~onsuelos.

•

Habiendo terI11inado su carta, Savioien la releyó. po•
niendo en eeta tarea tanta más lentitud cuanto más se
aproximaba al fin. Después se quedó largo tiempo pensativo, siguiendo con ojos distraídos las coronas azuladas
de humo que asceodian de su cigarro.
Luego plegó cuidadosamente el papel que acababa de
escribir, lo deegarró ea cuatro partes, lo inflamó en la
lámpara y lo arrojó en la chimenea.
Evidentemente no sabhl lo que deseaba, de una mane•
ra muy precisa. Porque complido su sacrificio, exclamó
,sin respeto para su propia dignidad:
-Soy un bestial
Sin embargo, no volvió á cojer la pluma y fué á pa•

eearse, vagamente so fiador, bajo la noche estrellada, en
el jardín lleno todo aun de las producciones florales del
señor Jerome.
No era por cierto un mal muchacho ese Savinien de la
Haye.
Rico, amable, bieo parecido, su historia había sido la
de todos sus congéneres ricos, amables y bien parecidos;
historia que ee desarrolla uniforme entre los bastidores
de loa teatros, loe tapetes verdes de loe círouloe, los budoir~ facilmente accesibles y algunos salones del mundo
donde no ee adquieren probablemente mejores costumbres, pero donde, á lo menos, se mantienen loe hábitos
del buen tono.
Había llevado eea vida alegre y vacía durante los últi•
moe añoe del Imperio, fanfarrón del vicio más bien que
vicioso, arrastrado máe bien que corrompido, vanidoso
sobre todo de los placeres que por eu clase ee creía obli•
gado á buecar ruidosamente y de los cuales estaba absolutamente caneado. En loe seis meses del afio terrible
cumplió con su deber como buen francés y cuando,
después de la paz, ensayó volverá su existencia de boule•
¡,ardier ccioso, vió tan claramtlnte la perfecta imbecilidad de ella que ein decir nada á eus compafieroe de alegrías, se aprovechó del corto paso por el ministerio de
eu viejo primo de ~Iarcy para pedir un empleo en provincia. Iamediatamente fué expedido á Gueret de donde
le enviaron á Ganne,ille.
Ahí llevó-reato de en primer modo de eer-eae tono
burlesco que ee cree prerrogativa del e.,prü, ese voluntario desprecio de la población sencilla que le parecía de
buen gueto en un parisiense y la afirmación repetida sinó con vencida, de que sufría el máe lamentable destierro.
En realidad era perfectamente feliz y cuando, al sol de
la maftana, galopaba solitario por los caminos sombroeoe,
en m~io de los efluvios ealudablee de los campos, eu
pensamiento lleno de un encanto vago y desconocido, no
evocaba sino mny rara vez el recuerdo del bo,llet'ard.
Pero el viejo vividor ee hab1ía creido deshonrado si no

La señora Deecordee había hecho á Savinien anticipos
que habrían parecido demasiado comprometedores ei su
edad, su virtud y su flacura no la hubiesen puesto por encima de toda suposición. Ya le invitaba ácomidae demasiado íntimas, demasiado sencillas-muy sencillas por cierto-pensaba él. Ya se aventuraba en interés de sus aeo•
ciaciones piadoeae, á ir en persona á la eubprefectura.
Dominada por una necesidad de intrusión que le parecía
casi un derecho, obsesionaba al infortunado funcionario,
demasiado cortés para hacerle comprender su molestia
y demasiado político para arriesgarse á haceree un ene•
migo de esta devota agitadora.
Ella se proponía un doble fin: Ardía en deseos de obtener para eu marido las palmas de oficial de la Academia. Parecfala que él tenía todos los merecimientos ..... .
Se le habían dado á eu colega el otro adjunto, que no ha•
bla pres1ú111o más que una vez la distribución de los premios de 111 escuela comunal, y el eefior Descordes Labía
presidido dos veces la misma ceremonial Tenía, pues,
máe derechos!
Pero la madre, sobre todo, perseguía unsutño y bacía
alusiones de tal suerte transparentes que se necesitaba
que Savinien fuese verdaderamente distraído para no
parecer percibirse de ellas. El ingrato no advirtió más
que una cosa en la oleada de esa fastidiosa palabrería
que no terminaba jamás, y fué que la_señora Deecordee
pronunciaba frecuentemente el nombre de su prima la
eef\ora Charlier. Un día estalló:
-Hija de un marqués arruinado, Dios sabe en qué!
Soy yo quien la he sacado de la miseria, sí, señor, de la
verdadera miseria...... Apenas tenla qué comer! Y ahora
lo ha olvidado! Tengo que sufrir lae arrogancias aristocráticas y la altivez de la que me lo debe todo ...... Oh! si
no se hiciese el bien sino en vista de lae recompensas
humanas! Y todo eeto porque eu padre tenia un título y
porque ella fué educada en París. Ea que nuestra educación vale menos que la suya, porque se hizo sencilla y
honestamente en Gannevillti?
-¿Ea que somos salvajes? exclamó Dioedada lanzando
su gama de risa.
-Nuestros padres al menos no han muerto acribillados de deudas...... Y su casa. Si vieseis su vida íntima,
sef\or subprefecto.
-¡Un infierno! exclamó Angélica.
-l.\li hija tiene razón, un infierno! Yo sé todos loe de•
talles, ya comprenderéis ...... Mi pobre primo á veces me
confía sus penas de lae cuales procuro consolarlo, como
lo manda la caridad.
-¡Y Pablo! dijo una de lae muchachas con conmisce,
ración.
-¡Ah, eíl ¡Poh,e peqnefiol ¿q·1é será de él? Es ya insolente como su mad:e. Ha osado decirme en mi cara
que yo no era buena.
-¡}Iawá que pasa su vida ocupándose de los otros:
-En fin, una faruilia perdida, ee la palabra. Si yo no
me mezclase en eso por la piedad que tengo á mi primo,
y ofreciese al cielo todos los choq uea que me cuesta..... .
• -¿Qué no ee el señor Charlier co!lsejero municipal?
interr0gó Savinién que rumiaba un proyecto.
- S1, señor...... Ohl yo no os lo presento como un modelo...... Tiene sus errores, muchos errores, y sobre todo, muy frecuentemente el de atacar la religión ...... Pero en fin, es de buen natural.. .... Lo han agriado, exasperado, llevado hasta el fin, porque no tiene las maneras
de un marqués, y entonces...... Pero estoy bien segura
de que Dios tendrá para él gran indulgencia, en tanto
que..... .
-Una mujer que apenas oye una misa el domingo y de
carrera! interrumpió Angelica.
-Jamás va á la misa mayorl_añadió Diosdada.
-Yo le he abierto todas lae puertas de nuestras reuniones piadosas, concluyó la señora Descordee...... y ja•
más ha pues~o los piee en ellael

�oo•••GO 15 de AGOSTO de 1'97

EL MUNDO

DOMINGO Is DE AGOSTO DE. 181n

El recuerdo de esta exclamación le volvió cuando terminaba la cartapara Legagneur, en la que exponía sus proyectos, y se conmovió y turbó más aun quizá que si en
aquel momento hubiese sido pronunciada. El arranque verdadero de Pablo, reconocido á una compasión
que se dispensaba á su madre, le conmovió profunda.
mente. Un extraño sentimiento, nuevo, desconocido,
muy dulce, se le subió al corazon al mismo tiempo que
un remordimiento ligero. pero sincero, de su come·
dia de simpatía, frente á esta franq11eza, una especie de
verguenza vaga de sus proyectos inconfesables, frente á
aquella pureza. La simplicidad del nifio hizo ruborizarse á aquel don Juan, vacilante.
Desgarró s11 carta, y en tanto que erraba en su jardín,
en medio de la brisa tibia de una noche de Agosto, el cie•
lo le pareció más limpio, las estrellas brillaban con resplandor no acostumbrado, las flores difundían un perfu·
me suave, y en ensueflo aún incierto, Savinien vió aparecer, rodeados de una luz dulce, discreta, exquisita, loa
rostros unidos y sonrientes de Marta y de Pablo.

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En tanto que se desbordaba este torrente, Savinien reflexionaba.
«Una mujer de mundo-se decía él-casada ...... Un
matrimonio que se pierde ...... El marido bonacho........ .
bueno, bueno! Esta seflora Descordes es verdaderamen·
te caritati val
-Lo que yo amo eobre todo en ese joven subprefecto,
dijo la seflora Descordes después de la partida de ':!avi•
nien, es que presta atención á todo lo que uno le dice.
Cll.ando al día siguiente la única recamarera de Marta
le anunció que el subprefecto estaba en el salón, esa visita le pareció inoportuna. En su triste vida la llegada
de un !)Xtranjero le causaba un terror instintivo: era un
testigo más de sus miserias!
Encontró un hombre político, bien educado, que lleva•
ba en medio de sus decadencias, la corrección de la buena sociedad. La visita de Savinien fué necesariamel/.lte
insignificante, ni demasiado larga ni demaeiado corta.
Tuvo un tacto perfecto, fingiendo ignorar la vergonzo•
ea existencia de Cbarlier.
Esa conversación de un cuarto de hora, fué para lapobre aislada como un esclaercimiento en su cielo sombrío.
Por un instante había oído el lenguaje á que en otro

tiempo estaba habituada. Había pues aun hombres que
podían hablar sin esmaltar su conversación de juramen·
ios y groserías!
Esa breve aparición, á posar de la trivialidad de la
conversación, le dejó una impresión reconfortante: los
pobres son tan poco exigentes!
Cuando dos semanas después, Savinien se presentó de
nuevo, la impresión de Marta fué el asombro.
-El otro dfa, seflora, dijo él, el subprefecto vino á saludará la mujer de un consejero municipal. Ahora, es el
seflor de la Baye quien viene á presentar sus homenajes
á la seflora Cbarlier.
La conversación fué desde luego menos solemne quG
la precedente. Se habló de París, Savinien citó los nombres que Marta conocía. Lanzó sobre la vida de Ganneville algunos ra~g~s ligeros que quitaron el ceflo á !'que\
rostro no acostumbrado ya á sonreír. Hizo un entusiasta
elogio del aeflor Sennevaux al cual sabía que Marta había amado. Fué particularmente amable .con Pablo, que
llegó durante la visita. Cuando partió, el niño notó que
su madre tenía la fisonomía caei alegre. El mismo se sentía recalentado por ese fugítivo rayo de sol, y le vino un
vago reconocimiento por aquel que lo había hecho lucir.

,/
J '

CharliEI llegó, por excepción, lúcido eee·
día y fué presa úe la cólera cu;,ndo su mujer·
le pidió que fuese á casa del subprefecto á
devolverle sus dos visitas.
-Yo!. ..... Irá casa de ese sefior...... un
noble ...... un reaccionario ...... un amigo de
loa curas! Jamás de la vida ...... Jamás! No •
ee dirá que Charlier arrastra sus botas de hi•
jo del pueblo sobre los encerados de un mequetrefe de oficina.
Esta frase lo calmó un poco: la encontró•
muy buena y ee prometió repetirla al día siguiente á sus amigos.
-E3 muy probab;e, objetó dulcemente
Marta, que si no le devolveis su11 visitas, el aubprefeto
no vuelva. Pero si vuelve, debo yo cerrarle la puerta,
amigo mio, 6 recibirle?
-Eh! demonio...... recíbelo si eso te divierte ...... De
hecho un lindo corazón ornado de un de, ea hecho para
agradar á una hija de Marques! Recibidle y bravatead,..
hablad mal del pueblo si os place. No ea eso lo que detendrá el torrente q11e avanza.
Marta había hecho su pregunta por exceso de prudencia, pues estaba convencida de que Savinien no vol ve•
ría.
Pero Savinien volvió.
Fué recibido con visibles muestras de simpatía y desde
que supo que estaba ahí, Pablo corrió hacia él, feliztam·
bién. La conversación tomó esta vez un aspecto más fu•
timo. Marta habló de su padre, de su juventud, y dejó
escapar elgunas alusiones á Ja3 terribles tristezas de su
vida. Fué entonces cuanio Savinien con un movimiento sabiamente combinado, le estrechó la mana murmu·
rando aquel «Pobre mujer!"
-Cuando ee retiraba, Pablo avanzó hacia él gravemen.•
te y tomandole la mano á su vez, le dijo:
-Gracias, sefior, voJ si sois hueno!

EL MUNDO

las escenas de dolores y de violencias de que frecuente•
mente eran loe testigos.
-¡Oh Dios mío! querida, dijo la sefiora Deecordea en
una de sus v~sitas, demasiado frecuentes para el gusto de
Marta, esperáis acaso á algún príncipe ó marqués? · He
ahí á Pablo que ee encarniza en emparejar las piedras
del vestibulo....... Acabo de verá Francisca que lava su
chiribitil. Y he ahí sobre el piano un vaso de Gien lleno
de flores. que yo no conocía.
-Vuestra inepección no es completa, prima, respondió Marta ...... Ved...... aquí hay también un siilón cuya
tapiceria he bordado yo ......... lle aquí además Ün servi •
cio de té que Pablo me ha comprado con sus economías......... el pobre nifio de mi alma! Todo esto no quie•
re decir, que yo espere á un marqués ó á un príncipe, sino simplemente que deseo hacer un poco ...aás agradable
el pobre rincón donde paw mi vida.
-Vamos, ya veo pues, que tenéis dinero para rodearos
de ese lujo ......... Si vuestras tareas de ornato no lo ab sorven todo, pensad en mis obras. Los dones ofrecidos
á Nuestro Seflor hacen perdonar muchas cosas y quien no
VII
El hotel que Martn habitaba, era una de esas viejas tiene necesidad de que se le perdone algo!
-Muchos dones necesitas tú ·por cierto para que te
moradas semieefíoriales, colocadas en otro tiempo en la
perdonen,
lengua de vibora, gruñía Francisca que, desde
extremidad de los barrios, y que el crecimiento sucesivo
su
cuarto,
oía
las observaciones de la caritativa dama.
de las ciudades ha englobado con el tiempo en el centro
-Estas
innovaciones
son singulares, dijo al volver á
Estaba aislada, en el fondo de un callejón sin salida, Ji·
mítada por cuatro grandes muros de jardín, que termi· su casa la señora Descordes á sus hijas, ......... Algo pasa
naba su portón macizo de burdo martillo herrumboso, de ahi ......... Eso no tiene duda.
-Acaso quiere dar una comida, dijo Angélica.
madera cuya pintura ee desc'lstraba en grandes partes.
-O
espera la visita del subprefecto, añadió Diosdada
Un patio en que las baldosas deegregadas dejaban crecer
que
pensaba
mucho en Savinien.
hierbajoe, precedía á una escalinata deelabrada, una de
- Ob ! en cuanto á eso, puede esperarla!. ........ Después
cuyas gradas estaba rota en doe y las otras despostillade lo que yo he dicho al sefior de la Raye, como debía
das en los ánguloe.
hacerlo,
él se pondrá en guardia; no se arriesgará. Pero
Se llegaba por ahí á un ve8tíbulo. De una percha i¡ni•
en
fin,
ahí
hay algo......... yo velaré.
ca pendía el impermeable que Cnarlier tomaba loa días
La
vigilancia
de la seflora Descordes fué larga, muy
de lluvia para irá su café. A la derecha se abría una pieza sin nombre y sin destino preciso, que servía para to- larga, y durante muchos meees ineficaz. Ella la repardo. En medio, sobre banquillos, había una tabla con cu- tió hábilmente en loe diferentes-días de la semana y en
bierta de lana desgarrada, sobre la cual se planchaba la laa diferentes horas del día, llegando de un modo imropa blanca. En el h11eco de la ventana, la silla media prev:sto, no advirtiendo nada de insólito, si no es que
rota donde se sentaba para surcir, Francisca, la fiel no- cada vez encontraba una nueva mejora en la casa.
Ahora el ve8tlbulo tenía seis sillas recubiertas de mandriza de Marta, Caleb femenino que jamás la había abandonado y que acumulaba ahora todos los empleos doméa• tillas de ouU bordadas de un gran galón rojo. Las sillas
ticos de la casa; en los rincones yacían amontonados sin habrían costado á veinte céntimos la pieza con el reven•
objeto toda especie de objetos, paraguas, bastones, útiles dedor...... E l cafarnaum de Francisca, vaciado de sus
de jardín, una cuna del niño Pablo, un juego de bolos trebejos estaba cubierto de una sencilla tela á rayas gridisparej0s, una regadera sin fondo; sobre el muro cuyo ses y azules, que daba á la pieza el aire alegre y coqueto
papel estaba en sitios podrido de humedad, estaba fija de una tienda. El piano había aido afinado; los artesouna vieja panoplia medio vacía, de donde pendían aún, nes limpiados por Francisca. Colocados sobrd troncos de
sobre los terciopelos de tono marchito, fusiles de caza árboles en bruto, había dos grandes floreros que Marta
mohosos, dos pistolas de tiro de viejo estilo y un revolver. había pintado de arabescos, formando al salón un vestí•
La impresión era desoladora cuando al entrar en el ves. bulo alegre y perfumado. La casa parecía rejuvenecerse
tíbulo se percibía esta pieza en desorden por la puer&amp;a y revivir.
- Y bien? decfan Diosdada y Angélica,, ansiosas á eu
siempre abierta. Se sentía el abandono de la casa y so•
madre,
cuando eEta volvía de una de sus visitas inquisibre todo ese desaliento que no busca ya en la simetría y
toriales.
la limpieza una postrer apariencia de bieneetar.
-Siempre nada!. ..... Y sin embargo, mi instinto no se
Una segunda puerta daba acceso á un salón un poco
mejor provisto. Era la pieza que Marta habitaba de or· engaña ...... Hay algo ...... yo debo saberlo é iré hasta el
dinario. Las cortinas habían perdido su frescura, el alto fin; acaso me toca intervenir.
El solo descubrimiento que hizo la sefiora Descordes
plafond estaba amarillento por el humo, los muebles
eran raros y nada harmónicos; faltaban ahí esas mil mo- fue encontrar un día á la seflora de Sennevaux sumernadas que dan á un departamento el sello de la vida ín• gida con Marta en una conversación animada que se detuvo bruscamente á su llegada.
tima y feliz.
-Os molesto, eefloras? dijo ella picada.
Pero, sin embargo, se adivinaba, por mil detalles la
-De
ninguna manera prima, respondió Marta que
presencia de la mujer de guetos elegantes y distinguidos.
Los dos grandes vasos de cristal sencillo, sobre la chime- tambien parecía rejuvenecerse y revivir como su casa
nea, estaban llenos de florea. En medio de esos viejos Y había adquirido de nuevo su franco hablar un poco
muebles usados, algunas sillas bajas, un pouf, taburetes altivo. Si hubiésemos temido que nos moleslarfais hacon tapicería de colores vivos y claros, indicaban la La- bría hecho condenar mi puerta ..... ... .
La seflora Descordes enrojeció, herida y furiosa.
bilidad de los dedos del ama de la casa, y su instinto arLa sefiora de Sennevaux abandonó su sitio viendo que
tístico se revelaba por la harmoniosa elección de loe matices. Sobze un piano, que casi no ee abría, algunos bi- no podía luchar con aquella indiscreción que se entrometía.
. belots antiguos recordaban tiempos más prósperos.
-Te volveré á ver bien pronto, dijo al partir y traeEn el ángulo, cerca de una puerta ventana que daba
ré á Jorge para que juegue con Pablo.
al jardín, una mesa bien arreglada servía á Pablo que
-Si, si, te lo suplico, insistió !\Iarta. .. ... Bien pronto!
trabajaba cerca de su madre, sin temor de ser turbado
Tengo tanta nececidad de hablarte!
por Jlumerosoe visitantes.
Las suposiciones indeterminadas de la señora DescorCuando, en un hermoso día de verano, el sol lle ,aba su des, no hicieron más que acrecerse. Decididamente haeenrisa sobre Marta y Pablo, laboriosos y silenciosos, y bla algo Y la señora de Sennevaux estaba en el secreto.
las ventanas abiertas dejaban entrar los dulces efluvios
Como encontrase á Francisca en la calle, la hizo hadel jardín y la barbulla de los pájaros que se movían en- blar Y llevó la conversación al capítulo del embellecitre los tilos, el reoien llegado, ol vidandv la tristeza de la miento de la casa; pero nada sacó en limpio.
entrada, habría podido creer que penetraba en el asilo
-Es usted demasiado lista para haber notado eso! resde la ventura y de la paz. Los muros no referían todas
pondió ella. Pero no lo sabe todo, mi q•1erida sefiora

las

y aun verá algo mas ...... Vengo justamente de casa del
tío Frenaut, de encargarle dos carretadas de arena para
el jardín. Voy á hacerme jardinera.
-Es que el subprefecto ha venido recientemente?
- El subprefecto ...... aquel señor gordo de lentes de
oro?
-No, ese ya se fué ... :.. Un joven ........ .
-Ah! el sefior gordo se fué l.no lo sabía.
-No es eso, pensó la seflora Deacordes en tanto que
Francisca, al irse, murmuraba grufíendo:
-Anda hija! No eres aun demasiado firme para embrollar á la vieja Francisca si ella no quiere!
Estos destanteos excitaban la cusiosidad de las tres
señoras Descordes. Casi no tenían otra conversación.
En Ganneville pasaba algo que ellas ignoraban ... ... y
ese misterio se realizaba ·precisamente en la casa donde
ellas debían ver más claro!
Pensando en esto, la sefiora Descordes calculó que habia estado en casa de Marta á todas ho'ras, salvo de cuatro á seis, momento que se daba todos los días á la música con sus hijas. Inmediatamente, como inspirada, pú sose precipitadamente su sombrero y se dirigió á casa de
su prima. Eran las cinco.
Justamente el portón estaba abierto, Francisca que
bahía salido para algún mandado rápido, no lo cerró.
Esto agradó á la visitaute, por que no tuvo necesidad
de llamar. Si había algo que sorprender ella lo eorpren•
dería. 11Iarchando sobre la punta del pie llegó á la
puerta del salón, oyó loa ecos del piano y entró bruscamente.
Marta tocaba á ia sordina una sonata de B~ethoven,
Savinien, sentado cerca de Pablo, buscaba en el diccionario las palabras necesarias á su versión. El té cantaba
hirviendo en la tetera. Era aquello una como reunión de
familia, dulce, intima, casi austera.
El instinto d&amp; la sefiora Descordes no la había enga•
liado. Ilabía algo de nuevo...... El amor entraba á la
casa de }farta.
VIII.
Desde hacía seis meses, Savinien iba así cada día, á
casa de Marta y era milagro que en una ciudad de vidrio y bajo la mirada incansable de la sefiora Descordes,
aquellas entrevistas hubiesen permanecido ignoradas.
Ah! cuando, por las indicaciones que ella le había dado seguratoente con intención muy distinta, Savinien
concibió sus planes de conquista, cuando comenzó la
ejecución de ellos, con una habil estrategia, regocijándose ya de sus primeros éxitos: cuán poco pensaba que ·
la palabra ingenua de un nifl.o bastaría á desconcertar
todos sus proyectos de don Juan que iba en pos de una
nneva intriga! cuan poco suponía que en eee rincón perdido de provincia, del cual se burlaba con tanta desenvoltura, iba á levantarse una luz súbita y exquisita sobre él, cambiando todos los horizontes de su vida y sustituyendo el cariflo, el cariño verdadero, absoluto, respetuoso y casto, á la novela de crimen sofiado en su ociosidad, como una distracción pasajera!
. Ciertamente se habrían admirado mucho, y habrían
alzado los hombros con desprecio, sus compañeros de
París, si hubieren podido percibir al alegre vividor de
antafio, siempre en busca de locas aventuras, esperando
impacientemente la hora en que iría á sentarse, cada
día más embeleeado, eutre un nifio y su madre.
Las visitas de Savinien se hicieron poco á poco más
frecuentes. A Marta como al mismo Pablo, eso les parecía muy natural. No había necesidad de llamamiento
ni de explicación: se le esperaba y él iba. Si por acaso
tardaba tres 6 cuatro días, Pablo decía á su madre:
-Hace largo tiempo que no viene
- Es cierto, respondra sencillamente Marta, hace muy
largo tiempo.
Ni aun pronunciaban su nombre: era inútil.
Un día, cuando se iba, Pablo le di¡o dulceme_nte:
-Hasta mafianal
Savinien miró á :\!arta, que sonrió, y repitió:
-Hasta maBanal
Cada día, en lo de adelante, sin tener necesidad de
instrucciones, Francisca iba á entreabrir un poco antes
de las cuatro el portón, para evitar el martillazo indiscreto. Cuando Savinien entraba, su primer mirada bu&amp;caba á Pablo no como á un obstáculo temido, sino como á
un apoyo deseado que le tranquilizaba respecto á sí
mismo y mantenía en · su ternura esa serenidad que
constituía eu más delicioso encanto.
Continuará.

�DOMINGO Is de AGOSTO de 1897

EL MUNDO

la6

~oMIIIGO 15 de AGOSTO de 1697

dos lóbulos, las finas piedras de Golconda.
Se había casado con algún Creso? Aque•
lla dama que pasaba, era la nifía hija de
padree pobres, á quién compré tantas mu•
fíeoae y bombones?
Todo lo aupe al poco tiempo. Un vie·
jo verde, cojo y corcovado, la deelu~bró
con su dinero, y desde entonces su a.roa
blanca y transparente, se m~nchó con
salpicaduras de fango ...... Aquella alma
buena!
y cómo fué? Qué mano invisible y nervuda de monstruo, la asió con fiereza y la
eqipujó á un matrimonio sin amor? El
hambre! En su hogar faltaban pan y luz ...
y el usurero de laeEquina inmediata le ten·
dió la red, dándole, no solamente luz y
pan sino vestidos, joyas ...... qué ee yol
Nu~vo Fausto, deslumbró á Margarita
con el eeplendor de su riqueza, y ella fué
despreciando las humildes, pero castas
floree de Siebel, del joven hermoso Y romántico como Byron, que en cada verso
deja un pedazo de corazón, un girón de
alma, pe10 que vive pobre, muy pobre,
allá en el destartalado cuartucho de una
casa de vecindad.
y entre tanto, Margarita, apoyada en
el brazo del prestamista claudicante Y gi•
boeo, alardea en teatros y salones de su
soberbio lujo, sin comprender que cada
diamante que ostenta, eimt-oliza no una,
sino muchas lágrimas cuajadas.

MINIATURA
LA SEÑORITA BEATRIZ FRANCO

......Y el Teatro Nacional, nuestra solitaria basílica de arte, ee llenó aquella no•
che de una voz apasionada y triunfal, de
una onda rítmica, suave y exquisita, voz
de perfume de violeta, de susurrantes plega~iae, de cuchicheos de hadas, de frúfrú de alas de aves, de rumoree de fron•
dae lejanas. Viejas impresiones dormí•
das recuerdos de comarcas ignoradas,
pálidas evocaciones juveniles que yacéis
en el fondo del espíritu como esos listones descoloridos de la primera novia, fué
vuestra fiesta aquella noche, viejas im•
presiones dormidas. Evocar eeae eenea•
cionee, unir con el hilo de oro del eenti•
miento lae perlas deegranadaa de loe re•
cuerdos, bajar al fondo del alma y sor•
prender en ella rastros de ideales ?~eva•
necidoe, huellas de anhelos fug1t1voe,
estela de esperanzas olvidadas ...... ee eer
artista.
La señorita Franco, ee muy joven Y
muy bella-de una hermosura que no se
concibe contemplar sino como Fra Ange•
lico pintaba sus madonae: de rodillas-es
una artista.
Id á escuchar la voz suave y apasiona•
que llena el Teatro Nacional con eu onda
rítmica.
MARGARITA
I
Cuando era nifía, qué alma tan blanca y tan diáfana encerraba en aquel cuerpecillo delicado y frágil como una chu•
cheríajaponeeal Nopuedoolvidarla. Loe ·
ojos profundamente azules y humedecidos; la cabellera opulenta y dorada; las
mejillas frescas-dos pomas de OtofíoY la boca carmínea, breve como apretado
botón de rosa.
La mañana era espléndida. En el Oriente-orgía de coloree-la luz desplegaba sus
estandartes victoriosos; en loe nidos loe
pájaros se empinaban asperjando trinos;
el aire soplaba suave, bien oliente, como
el vientecillo producido por aristocrático abanico.
¡Oh mafíana aquella, toda luz, toda aromas, toda vida!
Margarita ee preparaba á hacer eu primera comunión.
En la parroquia, llena de blancas floree, ardía loe cirios en el altar mayor, ascendían las espirales del incien•
so, y, grave y místico, dejaba el órgano oir las notas de
sus trompetas.
Allí estaba la blonda criatura, en glorioso apoteosis,
de rodillas, con la frente baja y loe bracitos cruzados devotamente, á la manera de esos ángeles pintados por Doré !!n las maravillosas páginas del poema dantesco·

Señorita Beatriz Franco.

II
Más tarde, cuando fué joven, cuando la pubertad la hi•
zo núbi y amplió sus caderas, y redondeó eue formas, la
ví pasar, desde el balcón del últimó piso. de un hotel, en
elegante «duquesa« tirada por corceles p1afantee, que, en
su pausado trote sobre el asfalto, hacían cascabelear las
cadenas de plata.
Su aspecto era altivo y regio: el traje de seda flordelisado dejaba adivinar eue exúberas formas olímpicas, y chispeaban ea sus dedos gráciles y en sus rosa

Anoche, al salir del teatro, sentí que
me tiraban del abrigo, y oí frasee dulces
y seduétorae de mujer. Volví la cara y
me encontré con ella, con Margarita,
quien al reconocerme dió un grito de
sC'rpreea y huyó precipitadamente, avergonzada de la equivocación, entre la hot•
mfgueante multitud. Con quién me .confundió? Quizá con alguno de sus amigos.
Y un enjambre de recuerdos punzó do•
loroeamente mi cráneo: surgió en mi me·
moria aquella mafíana toda luz, toda aromas, toda vida, en que la ví, camino del templo, ha•
ciendo aletear su falda nívea; en que sentados á la
Il}eea saboreamos el desayuno de aquella fiesta de un
blan~o triunfal. Pensé en Alberto, el bohemio eofiador,
que en cada verso le mandaba un pedazo de corazón, un
girón de alma ...... en el muchacho hermoso y melenudo
de segundo patio; y entonces comprendí por que, puesto de codos en la mesa de un café de barrio, gritaba con
voz de ebrio mirando atentamente las heces de su copa
-Eh, mozo! vino, más vino........ .
Jt'AN B. DKLGADO.

-------------~-------

EXPLOSION DE UNA CALDERA EN UON

La mafíana del 5 del actual, prodújoee en la ciudad de
León, una catástrofe del todo semejante á la que en Pue·
bla causó no ha muchos días la mayor consternación,
Runque esta vez, por fortuna magna, sin consecuencias tan
lamentables. Nos referimos á la explosión de una calde•
ra, acaecida en el taller de fundición de la Huerta de
U raga.
El espectáculo que se presentó á la vista de loe que ocu•
rrier@n al lugar del siniestro, atraídos por el estruendo,
fué el de un montón de escombros hacinados aquí y aní
sobre los diversos productos trabajados en el taller, tales
como ruedas de cochee, cajas, catres, herramientas, etc.
Loe techos fueron volados, y sue eoetenea diseminados
en todas • direcciones y contraht,choe, así como los frag ·
mantos de la caldera que se veían en todas partee, y que,
· con la enorme trepidación, causaron eerioa perjuicios materiales.
El orfgen del siniestro fué el deECuido del maquinista,
quien dejó encargado de la caldera al velador y éste, absolutamente ignorante del manejo, encendió el fuego sin
poner préviamente el agua necesaria.
E etímanee las pérdidas en $3,000, máe no hubo desgra
cías personales.
El activo fotógrafo Sr. Mathey nos envió con laudable
oportunidad, la fotografía que como ilusrtación de estas
líneas publicamos, y que dará del siniestro mejor idea
que todas las descripciones que pudiéramos hacer.

Exp1osión de una caldera en león.

(Fotografia de Mathey.)

l!L MUNUO

LA CIUDAD DE ZACATECAS.
LAS OBI~ . . ~S D~ SU CA.'1...,EDRAL.
•

bizantino, loe fondos de todos son color de
La ciudad de Z 1catecas, de la cual ya al•
cantera y lae columnas imitación de gra•
guua vez se ha ocupado nuestro semanario
nito: loe capiteles y basas color de piedra
con positiva compla,encia, constituye un@
verde azulado y en las tallas una combi•
de loe cantroe más importantes de nuestra
nación de coloree y oro.
R pública y une á lae valiosas condiciones
«En el fondo de la nave principal está pin•
de propiedad minera y agrícola, la belleza
tada al oleo La Asunción de la Santísima
de su especial topografía.
Virgen. La Madre de Dios se eleva al cielo
En el orden religioso y digámoslo también
entre multitud de alados querubines y loe
art1dtico, Z ic1tecas acaba empero de]a1qui•
apóstoles contemplan el sepulcro. El cuadro
rir 1rn atractivo más, merced al celo decidi•
es obra del eefior don Manuel Pa~trana. En
do del virtuoso !prelado que rige la Diócesis
loe fondos de las dos naves laterales y al la•
y q 1e vió no ha mucho el feliz remate de]lae
do de la puerta principal hay dos grandes
obr.1e emprandidae en la Iglesia C.Hedral..De
cuadros, La Anunciacion y la Oración del
ellas intentamos ocuparnos en eatas páginae,
Huerto, obras respectivamente del eefíor D.
con tal fin transcribimos lacompleta relación
Cleofas Almanza y de don Candelario Rivas,
de:nn cronista zacateoano, acompañándo·
joven zacatecano, de veinte años y cuyas
la de excelentes fotografías, verdadaramendotes para el arte de Apeles son notables.
tP artíetbae, debidas al inteligente fotógrafo
«La pintura y decorado de la Catedral ea
Jo~é i\P.- Agular.
obra del modesto artista don Rafael de
G&gt;n motivo de la inanguracion de las obras
León, hijo de Cuernavaca. Enviamos aleede que nos ocupamos, ef&lt;Jctuóse en la catefíor León, nuestras máe ccrdia!es felicitadral eolemníeima función religiosa á la que
ciones.
aeietió, previas invitaciones, lo más granado
«El Iluetrfeimo señor Vera dignísimo Obie•
de l.1 sociedad.
pode Ct1ernavaca que tan bondadosamente
R ispecto á la decoración y forma de las
aceptó la invitación que le hizo, nuestro digobras del templo, oigamos al cronista:
nfaimo Prelado, para asistirá la función re« La pintura y decorado de la Smta Igleligiosa, ofició de Pontifical y asistió el Ilussia Catedral presenta un golpe de vista
trísimo BE'ñor Portillo y la mayor parte del
magnifico. La cúpula está pintada dd color
clero de la diócesis.
de aurora dividida en ocho gajos por fa.
«la música dirigida por el hábil maestro
jas rojas con guarda de oro realzada á pinDon Aurelio Ellas, estuvo como siempre,
cel; en loa centros de cada gsj ') se destacan
manífica. El sermón estuvo encomendado
monograma&amp; de María y un rosetón á la
al eefl.or Canónigo Don Domingo de la T.
ori1::ntal en la linternilla. La cornisa, á dos
Romero, quien habló del culto divino, según
tintas gris y filetee dorados; la columnata
se nos informa, pues en el lugar en que noe
de color de piedra de jaspe rosa al oleo, la
colocamos, no era á propóeito para oír la
corniza del anillo dela cúpula con molduvoz del orador sagrado.
ras gris, filetee dorados y adornos de ciar,&gt;
Nuestro amante Pastor y Padre debe estar
obrnuro en el frizo; pechi1,as con loe símsatisfecho. Bue hijos aprecian en lo mucho
bolos de Evangeli3tae, de alto relieve y en
que valen sus apvstólico3 eefuerzoe para enyeso y dorado mate con marc0 y aiornoe
bellecer la catedral de Z1catecae, y con él se
de.yeao en loa áuguloP.
regocijan y dan gracias á la Providencia
uEI fondo general de l&lt;1s b ·,vP, hs P.~ color
porque esos esfuerzos han sido coronados
de aurora, aristas gris 'e con fi let"s dorados
con el más completo éxito.
y en loe fondos adornos aZ11lee levantados á
pincel. Los lupttoe de lv, parte superior de
loe muros son de fondo vntlt&gt; gri~ y el decoHuye de loa traidores á la patria como
rado á dos tintas y oro imit,ndo papel tahuían los juatoedelfuegode Sodoma. Aquepi7,. Loe capi1tif"B y curnisa general son de Fachada prl ,cipal de la Catedral de Z•catecas. fFotogrnfía de José M~ Aguilflr.) llos ab,,fetean á la madre, y después le piden
,col &gt;r grid v filetes d•ira i,1s con frío á la
pan, abrigo y hospitalidad.
or.ental. Las caras laterales de loe farcos ta m b;.Sn rle o'eo y de do~ e•tilos div,rsoq_ El alt,ar m 'ynr es al eeti•
color gris y filttee de oro y la cara inferior con guarda In romsmn, ornamPnto cnn talles de yeso y fondo de mar•
á tres ti utas y oro, al estilo Romano. Las pechina• ct.. 1..a mol art fi ,ial, 6 sea eicayola. Los dl e bonitos altares
DON~E NACIO BUDDHA
arcos tienen el fondo verde gris con adornos al capri- en los fuud,,~ de las naves laterales son de orden com•
cho, color de oro levantados á pincel.
pnesto, con frizos y demás adornos de yeso; á los lados
El lngar en q11e nació el célebre fundador de la religión
«La parte cilíndrica de la C'llumnata es imita~ión de dos tablHos angostos decorados al estilo bizantino. Loe ·
de Buddba ( Buddha Sakia Munia) era ignorado, pero
granHo ruorado y la parte recta imitación de marmol de tres altares de ca la uno de ](le wurvs lat~rales son de
acaba de ser deecul:ierto accidf'ntalmente por una expejaepe, todo al oleo. El decorado de loe muros lat•ralts orden compuesto con adornc,e de y;,eo, doe de ellos titi·
dición arqueológica del gobierno de la India, en Nepaul.
imita papel tapiz á seis tintas y oro, el frizo geueral al nen á los lados tableros angostOd dtcurad, s a1 edti,o
Por una eqnivocación, loe expedicionai-ios se vieron con
las autoridades Nepaulesae á unas quince millas del punto q11e debían explorar cerca del tahsil de Bbagwampur,
en el dietrito de Butsuk. Estando acampados .,Jlí, les llamó la atención un monolito del Emperador As&lt;'ka, de 10
pies sobre el nivel d~I suelo. En ese mono ito había una
inecripción pt1eeta en él por nn peregrino del siglo nono,
que indujo á la expedición á cavar al rededor de la piedra hasta la profundidad de catorce pies, y se halló en•
t onces una inscripción del lfo1rerador, en la cual consta
qne en el año vigésimo de, en remad&lt;•, enea de 239 años
antes de la venida de Cristo, él había brnho erigir esta
cnlumna en el miemo lugar donde nació el sefior Buddba.
(Hay que tener presente 4111: B11ddha era hijo y heredero presunto de un príncipe soberano y que renunció to·
das las grandezas de su posición.) A dieciocho millas al
N. O. de la columna, la expedición encontró extensas
ruinas de .&lt;tupa~, monasterios y palacios cubiertos de boa
que ó mon e, y que se extendlan por cinco millas basta
el río Banganga, siendo la circunferencia como de siete
millas. Este es el Ritio que ocupaba Kapilavaetu, capital
de loe dominios del padre de B~ddha, y que probablemente rendirá imcripciones anteriores á laedel Emperador .A.eoka. Tan pronto como cese la calamidad del ham.
bre y plaga que aflige aquellos puebloe, se harán excavaciones, lo cual será probablemente en el p1óximo in•
vierno.
Panorama de la ciudad de Zacatecas, tomado del cerro histórico de la Bufa.

�OPINIONES MEDICAS SOBRE LAS CONDICIONES TERAPEUTICAS
DEL

Muy señor mio:
Cuando recibí la primera muestra del
e Vino de Saint Germain, que se sirvió
usted remitirmeJ juzgué que sería una de
tantas preparaciones que con títulos al.
tisonantes y recomendaciones pomposas
se nos ofrecen como maravillas terapéuticas.
Debo confesar qui:! después de haberlo
e.i:perimentado en mi práctica diaria, especialmente en los niños,. be cambiado
completamente de opinión, respecto á su
elixir.
Siempre que he empleado el ,\'1xo DK
SA1ST GERMuN, he obtenido los más Ji.
son je ros resultados como tónico y recons-

nn.

)lé.i:ico, Mayo 21 de 1897.
Muy señor mío:
Creo que laíeliz asociación de las sus•
tancias que entran en la composición del
Viso DE SAii-T GEuu1x le aseguran un
lugar preferente en la terapéutica.
Lo be experimentado perfectamente
en las convalecencias y he quedado sa•
tisfecho.
De vd. atto. y S. S.
LEOPOLDO CASTRO,

Cirujano e,i Jefe del Ferrocarril Interoceánico y .Médico del Hospital de
San Amfrés

DR. BA..'iDERA .

LA VISTA.

México, 3 de Abril de 1897.
1\Iuy señor mío: Habiendo experimentado en algunos enfermos el VtNO DE
SAU.T GERMAIS cuya muestra me mandaron, lo recomiendo como un buen tónico
y reconstituyente.
Quedo de \"d. afmo y S. S .
DR- RAFA.EL LAVISTA,
México, 12 de Febrero de 1897.

Interior de la Catedral de Zacateca•. lnau¡urada su nueva pintura y decoración el 9 de M¡,yo de 1897. (Fotogrnfía de José María Aguilar.)
VARIEDADES

Un periódico inglés ha afirmado que los chinos conocieron la bicicleta 2,300 años anies de la venida de Je3ucris\O, y que la rueda estuvo muy en boga hace cosa de
100 atlos. A la máquina daban un nombre equivalente á
Drag6n Dichoso.
El modelo conservado en Pekín tiene la cadena engra•
nada en la rueda delaoiera.
Las mujeres ee aficionaron á la bicicleta basta el puuto de deeat.ender las obligaciones domésticas¡ por cuyo
motivo el gobierno prohibió enteramente el uso de
&amp;qnella.
J.,os joyeros están haciendo uso de la electricidad para
distinguir loe diamantes buenos de los faleoe. Todo lo que
para esto se neceeit.a, ea un pequeilo motor que lle,:e en
uno de los extremos del eje uo disco de aluminio. Un cepo

debidamente eitllado, sirve para eujecar el diamante y
mantenerlo en contacto con el disco de alumio. Para
probar el diamante aeí dispuesto, basta mojarlo y echar
á andar el motor. Al cabo de pocos minutos se l!aca la
piedra, si es legitima se verá que está limpia, mientras
que si es falcificada, ee abrá cubierto de UDa capa metálica debido al roce con el aluminio

La superficie total cubierta de boFques en loe E9tadoa
Unidos, se estima en 2 000,000 de kilómetros cuadrados,
ó SE\ 26 por ciento de la superticie total. El consumo
acíual se deacompone de la manera siguiente: madera
para construcción de obras, 140 000,000 de esteros: id.
para durmientes 170,000,000; id. para carbón, 7 000.000;
id. para fraguas, 504.000,000; id. para establecimientos
induetrialee, 4.000,000. El consumo total es de 680,000.

Un periódico ruso, el Diario dt San PeterslJurgo, publica el anuncio de un museo de aquella capital, en donde
se exhiben varios fenómenos muy curiosos, entre ellos
tres ninoP, á l!aber: una criatnra de cuatro af'ioe que pesa 161 libras, llamada Ana¡ un varón de eeis af'ioe llamado Germano, que pesa 153 libras y otra niña de doce
primaveras con 283 libras de peeo.

Muy señor mío:
En vista de las componentes de la preparacif'ín SAINT GEuuiN, no tengo inconveniente en recomendarlo como útil y eficaz en l11s enfermedades que causan profunda debilidad en la economía; de manera que se puede usar con éxito en la convalecencia de las fiebres en general, así
como en las anemias, tuberculosis pulmonar, escrófulas, atrepsis, etc, etc., etc.
Qu~do de usted aftmo., atto. y S. S.
CARLOS TEJHDA,
Métlico Ciruja110 de la Fawllad de
},[é~ico, Profesor de Clínica Iufautil
en la Eswela Nacío,ial de Medicina de
México.

.·~

De los inumerables vinos tónicos de
que se sirve la teupéutica modernn, el
mejor es sin duda el SAx GERMÁS. En casos de linfatismo, tuberculosis y anemia,
me ha dada siempre en los enfermos sorprendentes resultad'&gt;s.
DocTOR CLE!t!ENT.
De la facultad de Mo11pe11sier (Fraucia). Especialista para las enfermedades de la ciutura.

Hace algtín tiempo qi:.e empleo el V1No
tónico de SAINT GER."IIAJS y siempre me ha
dado el mejor resultado, tanto en las
personas agotadas por largas enfermedades, como en los que padecen enfermedades palmonares crónicas. Por lo mis•
mo, no tengo ir,conveniente en recomendarlo
:\f. AVELEYRA 1
Médico del Hospital de la Beneficeucia espai'iola.

SAN GERMAN

Yo creo que en este mundo
No existen penas más hondas!
Como las penas de un buzo.
\"iTAL !.ZA..

DR. GARAY.

Panorama de Zacatecaa, tomado de norte á sur.

tituyente, perfectamente acomodado á
personas débiles, á los convalecientes, á
los niños raquíticos ó escrofulosos, y en
general á todos aque11os que por e.i:cesos
de trabajo ó enfermedades prolongadas
han visto agotado 5u organismo.
Por eso no vacilo en recomendado, y
me atrevería á llamarlo EL1.i:1R DH VIDA.
De usted afmo. S. S.
Dr. CoNSTANCJO PRS°A luiAQUEZ.
del Ou,rpo d, Sonidad militar.

DR. CLEMENT.

EL VINO

Lo más difícil del mundo
__Es regalar á una fea
Un espejo de en gueto.

He usado en varios de mis enfermos el
vino de San Germán y lo considero una
medicino exelente¡ es un tónico poderoso,
de sabor agradable y muy eficaz para
los anémicOs, linfáticos, tuberculosos,
convalecientes y enfermos del corazón
en general.
A. Df GARAY.
Profesor de Auatomia Quirúrgica
e11 la Escuela A"acional de Medicina,
Cirujano de los Hospitales Juárez y
Espa,iol.
Cerro de la Buf,1, Z•catccas.

DR PE...,qA IDIÁQüEZ,

,He usado con excelentse resuitndos el
\'1so DE SAN GER.M,\X en casos de tísispulmonar, de anemia y de enfermedades crónicas de la piel.
No conozco otrn preparación que con•
tenga iehthiol, en la que el color y sabor tan desagradables de este precioso
medicamento estén tan bien encubiertos.
Las propiedades terapéuticas del icl,thiol
pueden ya ser utilizadas como medicina.
interna.
Los enfermos toman este vino sin repugnancia, y al cabo de algunos días e.i:•
perimentan sus provechosos efectos.
A las dosis de una cucharada, una hora antes de las comidas, la administración de este vino no tiene peligro.
DOCTOR 8A..'.0ERA.

que tanto éxito y fama ha obtenido de.de su presentación en el
mercado mexicano, no necesita para que el público se convenza de sus maravillosos efectos, publicar certificados de curaciones obtenidas en Rusia ó en el Japón, ni opiniones ele ~fédicos
conocidos en China ó en el Brasil, que, como pueden ser ciertas y auténticas, también es facil sean inPxactas y apóc1·ifas. La
conpañía fabricadora del VI.NO SAN GEIUIAN, convencida de los
mamvillosos medios curativos, de los componentes de su preparación y de los beneficios inmensos de su uso, lo ha sometido al
aniílieis ele los m~s afamados químicos, al e,tudio de los facultativos de más renombre, al experimento en los hospitales y
clínicas, y, cuando recogida la opinión ele todos, una sola es la
contestal'ión: PRODIGlOSO, se decide á dará conocer al ilustrado público mexicano

LA OPINION DE LA CIENCIA

SOBRE EL VINO SAN GERMAh

nn. MÁcl1is.

Recibí la muestra del V1~0 DE SAn GERMÁN que se sirvieron ustedes mandarme.
Su composición garnntiza sus buenos
efectos y aquí en donde tanto abundan
lns enfermedades por debildad en la nutrición, espero que será de positiva utilidad para el público.
:\léxico, Mayo 13 de 1897.
R.

MACIAS.

�LA

HARINAnE W AGGNER
CO.N FOSFATO DE CAL ~URI, u U11irersa/ment1 admitida como "EL ALIMENTO MAS PERFECTO'

.,

•

•

para NIÑOS ENFERMOS, CON~ALECIENTES, ANCIANOS J para las MADRES que están CRIANDO

En un ...
Aguacero
el hombre se ca16 hasta los huesos.
Y esta moja.rtnra le dió un resfriado.
Descuidado éste se le pn•sentó la
tus. Con motivo de la tos tuvo que
guardar cama. A tomar una dosis
del Pectoral de Cereza del Dr. Ayer
al principio, le hubiese ntajado el
resfriado, impedido la. subsiguiente
enfermedad y padecimiento, y econo-

mizádo gastos. El remedio casero
para resfriados, toses, mal de garganta y todas las afecciones pulmonales es el

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer.
PREPARADO POR

Dr.J. C.Ayery Ca., Lowell, Mass., i::. U.A.
Medallas de Oro en las Pi mcípales
Exposiciones Universales.
~~

w-

P611•'.;1St' en ~n,rclia. coutrn las imita.Cl 111es harat;1s.
El nombre !e- Ayer's
Cherry Pectoral-;1p,1rece en la. envoltma
v :le realce t:11 el cristal oe cada frasco.

grandes beneficios. Se garantiza su
completa pureza y hallarse libre de
toda sustancia deletéreA.. Es de un
sabor muy agradahle. No es una medicina bajo ningún concepto y síobra
en Lodo cuerpo endeble como un

se prescribe en cada tasita no se
aceda nunca en el estómage. Es al:
Lamente recomendada por la Fa_cul
1.a&lt;l Médica y en los muchos ·años
que tiene de éxito hli resultado ser
por el testimonio de todas las madres que lo han uslido

Tónico de la NatnPaleza

"El alimenta me~ pe~fecto"

SECURANSINOPERACION

•

etc.

•

Se trata con ~x!to las enf!!rmedrutes que se dicen
incurablesó de mala naturaleza, d~ lll. cara., boca,
lengua, garganta; oidos, cabeza, lla¡i;us vitricHeas, y
en ger,eral, todos los tumores i,rvvenientesd~ la corruJ)C'lón de la sangre.
Violentar ra.1ical curación '1.e enfermedades secretas, eu todos sus grados.

♦
•
♦

•

♦

CA.LLR SANTA CLAHA 19.

I

•

♦

a

Gran almacén y Exposición de camas inglesas de latón.

Z

La casa que en esta Capital tiene el mayor surtido y la queven:ie más ba
"
ra t o . - s u 1ema es: Venuier
mue h o y ganar poco.

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=•
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=•
1 •

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GRAO FABRICA DE CAMAS, CATRES, CAMITAS V CUNAS de Latón y"'•"º

ESTILO INGLÉS, GARANTIZANDO S~CONSTRcCCION.-vE;-;TAs POR MAYOR y MENOR

EL DIGESTIVO ANDREW
EL
EL
EL
EL

DIGESTIVODIG&amp;STIVO
DIGESTIVO
DIGESTIVO

ANDREW
ANDREW
ANDREW
ANDREW

EL DIGESTIVO ANDREW
EL DIGESTIVO ANOREW
EL
EL
EL
EL

DIGESTIVO
DIGESTIVO
DIGESTIVO
OIGESTIVQ

ANDREW
ANDREW
ANDREW
A.NDREW

"'

~

1

•

♦
♦

•

cura la ictericia y los derrames de J:?ilis.
impide la formación de lc,s gases en el Estómago
alivia la náusea en las embarazadas.
no contietle substancias dañinas á la salud.
está recetado por los mejores médicos:
ft.i:: aprob:¡dn por la Academia de :\IeCcina de París.

•
• ·
♦
♦

♦

preserva de enfermedades infecciosas.
no contiene substancias nocivas á la salud.
EL DIGESTIVO ANDREW alivia SJDIPRE que se toma conforme á las instruc·
ciones que acompaí1an cada tubo.
EL DIGESTIVO ANDREW al contrncio de otros digestivos, alivia radicalmente

•

•

EL DIGESTIVO ANDREW

para toda la vida.
alivia con g_ asto muy reducido, pues bastan seis tubos
para la curación de la enfermedad d\;:l Estómago más

•

EL DIGESTIVO ANDREW

rebeldl·
fué inventardo en 1820
"'ríeccionado por los legítilll.os
herederos del célebre l., Andrew en 1886

♦

y •

♦

♦

♦
•

es :tpcritivo y estimnlnnte.
tiene famn universal.
cura las malas ó lentas digestiones.
cura ]a Gastralgia reciente ó ·crónica.
cura Ja Acidez del Estómago y los cólicos.

EL DIGESTIVO ANDREW
EL DIGESTIVO ANOREW

~ ♦

DE VENTA EN TODAS LAS 'oROGUERIAS

♦~
•

♦
♦

.•

¡ ••••••••••••••••••••••••••••••

. Hay grnn va,iednd de d,cujos, tanto en Camas Inglesas, como en las fa- Z

~ bricadas en los talleres de esta Casa, y los interesados pueden conocerlos pi- ir,
diendo catalogas á los s~ilores
►

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FABllY&lt;1A. nJ.&lt;;ocoLC-ITONF.-'
ALA1'.1BRE DE ACERO TEJIDO DL'PLO cox RESTIRADOR DE PATENTE.-LOS L'NICOS ~
QUE TIENEN A.(:EPTACIO.K POR SU BUENA CLASE
,...,,

=
~

I

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Especialista para las enfermedades
de las señoras, a' .. cciones de la M-1.Ttuz, de las
MAMA~,

o·,•gest;vo Andre·w :.

:.

POR EL DR. LUIS CLl!l\lENT.

•

f~

~ectterbo_z be ra función be caribab efectuaba er ~omingo 15 be!'. actuar

Las enfermedades de LAUINTUiA. . . . . . . . . . . . ,,...~~♦♦♦♦♦$♦♦.., ♦.;, ♦♦♦♦♦♦• •

•=•: •••LA NuEVA NDusTRI A• •••• •
111
'"

•

De ••nta •n toda ■••• Tiendaa, O,ogu•rla ■ y Botlo ■■

♦

14

NUMERO 8.

UN/COS AGfNTES: NO'IARO &amp; GfESTCHEL, CALLEJON DEL ESPIR/TU SAIITD IIUM. 1. MEXICO

r.:.~=====~==~========~-~===~-~=~.:-71 ♦

••

MEXICO, AGOSTO '21 DE 1897.

TOMO,11

La Harina de Waggne r
hace crecer los niños robustos y
contentos. Tomada en 111s d&amp;sis que

La Harina de Waggner
se incorpora con la misma facilidad
que la leche de la madre, y lo puede tomar la criatura más tierna con

Gnastasio lbJestas 1? (!ompañia,
2~

;

•

DE LA MONTERILLA NUM. 8.-MEXICO-APARTADO N? 957. :•
--ESTA CASA NO TIENE SUCURSALES--

AGENTtS GENERALES

:

:

EL VINO SAN GERMAN
Es el tón.ico Inás e•1.érgico.

de este periódico en Centro
América, Sres. J. M.. Larduábal y Compaflía, Guatem~la.
Están autorizados pa1a arreglar contratos

y euecri pcionea.

para auuneioe

l
•'

1

1
'

LS&gt;s reinas de la fiesta

áieñoritaJZS @&lt;trtcta §isJZSemma1111, ¿lomifil'a J~ióafgo, J:upe ~it&gt;a t? @erva11teJZS, ~uCia ¿bióafgo,
Jhneria ~isJZSemmann, ,$ara @'.6ai&gt;ero.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Catedral de Zacatecas</name>
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                    <text>EL MUNDO

'º
NOTAS DE LA MODA..

DOMIIIGC1 ,~ d• AGOSTO d• 1897

El buen sentido, de acuerdo con el buen gusto, aconseja elegir muebles úliles más bien que elegantes; cómodos, más bien que suntuosos; durables, más bien que preciosos, y que en fin, no hagan entre sí una cosa ridícula; unas cortinas de seda, por ejemplo, con cajas senc1llas, de madera
corriente, muestran un falso lujo quP. se reciente de miseria.
No tratéis de tener muebles como los que habéis visto en casa de una de
vuestras amigas más rica que vos tal vez, ni de poseer un mueblaje completo por el estilo de la época del R,macimiento ó del tiempo de Luis XV. Es•
to no es permitido eino á grandes fortunas y á personas vanidosas.
No es ridículo el ser pobre, pero sí lo es y mucho, querer aparecer rico
no siéndolo.
Dejad la coquetnfa á quien el mundo lisonjea, para tener derecho á
burlarse de ella, dejadle la vanidad de aparecer y la pueril satisfacción de
oír estas palabras: ¡Qué magníficos muebles!
Üd admiraríais si supiéseis con cuántas miserias positivas, con cuánios
dolores punzantes y tormentos físicos ha pagado ese lujo.
Entre cierta gente la costumbre y el parecer soa lo necesario; el apo•
aento de familia y loe alimentos son lo tuperfluo, Y á esto eupe~uo es á
quien ee le cercena con violencia, todos los días, de una minera mcreíble.

TOMO.JI

MEXICO, AGOSTO 8 DE 1897,

•

NUMERO 6.

Fl&amp;nra• 3 y 4.

Figura l.
Trajea para señora y niña. ( Figura,.)

¿Que sucede, pues? Sin tener en cuenta la vida miserable, mortificada,
toda de mal humor que llevan esc.s aérea vanidosos, si ellos logran su in•
tento de engañar á las gentes, son envidiados; si no lo consiguen, son deshonrados y despreciados.
Yo os creo con demasiado buen sentir para aspirará esto.
La magnificencia del mueblaje no es nondenable, cuando la fortuna lo
permite, supuesto que as( proporciona el pan á una multitud de obreros;
pero no se debe buscar inmediatamente, y esa ostentación de lujo humilla
y aleja á las amigas á quienes una elegante sencillez atraería á vuestra casa.
Se sitinte mortificación en medio de la profosion, y parece que rodeada de suntuosos muebles una persona, no puede ser sino orgullosa.
Preferid, pues, lo que es comodo y necesario, al principio; después lo
que es elegante.
LOS MUEBLES ANTIGUOS.

Dichosas las personas que no tienen que preocuparse por el mueblaje
de su casa, y que encuentran en ella aquellos muebles antiguos de la familia que son un recuerdo á la vez que ornamento de la casa.
.Aquel sillón en el cual hemos visto tantas veces y por tan largo tiempo, sentarse á nuestro padre y á nuestra madre muy queridos; aquel rope•
ro que aun contiene la ropa que ellos noe han legado; aquel tapete sobre el
Blusa, delantero y espalda. ( Figura. 2,)
cual, cuando niños, tantas veces tuvimos nuestros ratos de holgorio! ¡Ohl
Es una especie de sacrilegio el venderlos ó relegarlos en
Bluea de foular crema y azul con alforzooee, en el delantero jockeys con puntilla de encaje, cin• · Conservémoslosl
un obscuro rincón. La mansión que se despoja de los recuerdos, muy
turón drapeado. Lazos de listón 11zul pálido.
pronto estará también va•
cía de virtudes. GuardeDos blusas de casa. Figuras 3 y 4.
mos nuestros viejos mueEstas dos blusas de ca~a, son muy graciosas y se hace la una de nanzú rojo claro
bles para el descanso del
con cant'zu de entredós crulo; y la otra de serpentina verde nilo, con hombros y es·
cuerpo, como á nuestros
palda liea.
antiguos amigos para el
Cojín bordado.
solaz del corazón. Los
( Figura 5.)
nuevos son más brillantes tal vez, pero son cier·
Este es un trabajo
tamente menos sólidos.
á punto plano, pero
muy elegante: Se eje·
cuta sobre etamina.
Los cuadros de rombos, eon de seda vio•
Jeta, y las pequefias
figuras que llenan loe
centros de los rom•
boa son de seda color
de rosa. El fondo se
hace ápequeñaspun·
tadas de seda malva
y las cruces del centro van de seda oro.
Presentamos tres cuadros: el uno con los
puros rombos, el otro
con algo más, y el
tercero caei concluido.
El primero ea de glacé negro y adornado en la enagua con dos volantes y en el talle con plissés
y cintas de avalorio, camiseta con plissé y corbata de raso.
El trajecito de la nill.a tia muy sencillo y tiene un mandil de percal de azul y blanco con bordados.

Figura .a.

LECTURA PARA LAS DAMAS
E LECCIÓN DE LOS MUEBLES

La ornamentación de la casa consiste, 1?, en la elección de los muebles.
Los muebles son necesarios, y el primer deber de un ama de casa debe ser examinar
los que tiene y procurarse pocc á poco los que le faltan.
Limitaos á lo necesario: todo gaeto inútil ó ex~gerado representa un capital que no
produce nada y disminuye loe recursos de la familia.

í;.a camelia ael nouio.
Dlbu)o de José M. Villa.sana.
F&amp;ura 5.

�EL MUNDO

ga

"EL MUNDO"
Semanario Ilustrado.

fa opera 1J nuestros ricos

'1'e16fono 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 8'¡ b.

Loe cronistas de teatros se lamentan del escaso núme
ro de espectadores que acude á nuestro primer coliseo.
¿A qué obedt&gt;ce este h.!ch&lt;&gt;? La compaftía de óp~ra que
Toda la correspondencia que ee relacione con la Reallí actúa ea bastante aceptable, y los artistas ee sncuen·
·tacción, debe eer dirigida al
tran animados de la mejor voluntad por complacer al
Director, Lic. Rafael Reyes Spindola.
público. Y fin embargo, noches hay en que las localida·
· Secre$ario de Redacción,
des favoritas de eete género de e,pectác 1los permantcen
vacíae.
Amado Nervo.
En Europa y los Estados Unidos, la ópera es un dd,er
Toda la correspondencia que se relacione con la edición
8ocial para las clases acomodadas; una f&amp;milia rica se en•
•debe eer dirigida al
cuentra en cierto modo e,bligada á satisfa1er esta t-xigen •
Gerente, Lic. Fausto Moa-uel.
cia impuesta por una elev11da posición. Un programa de
Laaubecripción á EL MUNDO vale $1.25 centavoeal caea propia, varios coches en las caballerizaP, un e, cine·
mee, y ee cobra por trimeetee adelantados.
ro de precio, brillantes y tocados, nn estaría coro pleto si
no ee agregara el palco de la ópera. E'l :\lél'ico, nue•trc s
Nwneroe eueltoe, 50 centavos.
ricos no han llfgado á hacer dt:l teatro un artículo de
A.vieoe: á razón de $30 plana por cada publicación.
primera necesidad.
Todo pa10 d•b• s•r precisamente adelantado.
A veces se 0ye decir, que esta indiferencia del público
liEGIBTBADO COMO ARTÍCULO DE SIIGUNDA CLASE,
que puede pagar tal espectáculo, se debe á q11e los em·
presarios no presentan artistas de primera llnea; más á
esta semt-jante obj1 ción se contesta con el ejemplo que
nos ofrecen los ricos de la República del Xorte y el vifjo
Mundo: Allí los verdaderos empresarios son los intere·
sadoe en eec~cbar á las cel~bridades: el qne contrata á
los artislas no ee más que un intermediario ':"ntre eetos y
el público.
Se ha lanzado en estos días una afirmación que parece
Todos los aftos los abonados habituales á la óperatccar en los lfmitee de la paradoja: solamente llegan á entre los que hay buen número de propietarios de teatro
obtener bienestar económico los pueblos qne luchan con• -presenta al empresario la lista de los cantantes que
tra la pobnza. La miseria, generadora de la riqueza! ¿No desean escuchar. El empreeario hace, sobre esta base,
es verdad que esta es la oportunidad de pronunciar ;a eu presupuesto de gastos, y los abonados responden con
gran palabra empl~ada por un grupo de publicietaP, cada sumas en metiilico depositadas en un banco. Así han
vez que ee le eecapa la explicación de un fenómeno so• podido oír los americanos á Tamagno y la Patti, á Hescciológico: .,oji8ma!
ké y la Scalchi.
Y sin embargo, hay en el fondo de ésta que ee antoja
.Aquí procedemos á la inversa, y esperamos que el emá p1imera vista contradición, una baee de solidez cien- presario nos traiga á una t,,trtlla del arte, acaso para no
tífica, comprobada por loe hechos. Así como el progreso, acudir al teatro. ¿Q11ién es el hombre suficientemente
-creando intereses nuevos que el curso del tiempo trans• audaz para lanzarse á realizar este neg.&gt;cio?
forma en elementos de conservación-constituye un obsLa verdad es que si en México hemos aplaudido á cetáculo al progreso, así támbién los grupos humanos, que lebridades, consiste eu que nuestros empresarios han
por inexorables leyes físicas, semejaban estar condenados aprovechado las proposiciones de sus colegas del otro
á la deeLudez y al hambre, son loe que á mayor altura lado del Bravo. Tamagno vino á México porque la emee han elevado en materia de riqu~za pública.
presa Abbey lo babia contratado por larga temporada, y
En la luchi1 contra las fuerzas de la naturaleza, loe pue· basta la inauguración de ésta, el empresario pagaba inblos, como el individuo, perecen ó triunfan del medio, útilmente una mzdi.~ponibZe. Pero dadas las p:&gt;caa dismejorándolo y utilizándolo. Loe naturales de aquellas posiciones que nuestros ricos muestran hacia el teatro,
comarcas en que la vida ee encuentra hecha, dt&gt;jan adorme- la venida de una compañía de primera será en esta época,
cer eue energías, y la historia de la civilización nos de- en la que nos rodea el aparato de una refioada civilizamueetra que todo ha sido en la hnmar.iidad obra de una ción, un acontecimiento tan monumental como ia llega·
labor peraistente. Loe holandeses, robando.espacio al mar, da de la nao de Chiflri en los buenos tiempos virreinales.
hánla abierto para la producción los mejores terrenos del
Por lo tanto no hay que indignarse dema~iado al vermundo; los hijos de Iaglaterra, sin importantes mate- nos reducidolil á tanda obligatoria. En otras partes del
rias pnmas para sus fábricas, han dotado á su país de la mundo, loe ricos construyen teatros para su propia satismás ac:lbada industria; la Francia ve acrecentar~e eu ri• facción: aquí loe empresarios arriesgan su dinero para
queza después de la derrota de 1870: en lo profundo de que loe ricos se queden en casa.
estos hechos se siente palpitar un trabajo constante, una
tarea incansable contra fuerzas contrarias. Dol crisol de
la miseria salen los pueblos ricos y poderoeoe.
El hambre ea una esperanza de redención en loe agre· ·
gados sociales; pero el hambre viva y tenaz, la que aguijonea por instante~, y se clava como un pufial agudo en loe RESU M EN.-Nuevas dlficultidea greco-turcas.-Amenazas á la Isla de Creta.-La escuadra otomana
intestinos del hombre. La otra, la que se diluye en muy
las potencias extranjeras. - Flrme actltud.-lnchas generaciones y las debilita y las extenúa, esa, hará
quebrantable energía contra las astucias del SulYivir á un pueblo sin actividades, contribuirá á la per•
tán.-La comisión bimetalista amerlcana.-Su peeistencia de enorme tropel de unidades humanas faltas
regrinación por Europa.-Algo en favor de la plata.
de vigor para el trabajo, adormecidas en un sopor inven-Conclusión,
cib~, cuerpos que arrastran cadáveres.
El hombre colocado en la alternativa de trabajar ó mo·
rir, rara vez suele optar por el segundó término. Luchal;randea esperanzas se tenían de ver concluida la gue•
rá afanosamente por satisfacer sus necesidades, y como rra turco-helénica, por la enérgica actitud que á última
el cuadro de éstas se amplía, conforme va iniciándose en hora han tomado h1s potencia3 en favor de la nación
la moderna existencia del ser.civilizado, eu esfuerzo será vencida; hermosas ilnsiones se formaban para contemcada día más vigoroso y eu trabajo más productivo. En- plar o~ra vez, en breve plazo, libre el suelo de Grecia de
tonces combatirá por libras de carne, por varas de pafio, los ejércitos que lo mancillan, y al R-y Jorge, exento de
por habitaciones higiénicae. Pero cuando el homl:lre sa- la amenaza constante que sobre ~l pesa, mientrasEdbembe que puede desertar de la fábrica, y que para eu vida Baj1i permanezca acantonado con sus huestes invasoras
baetar:i un put'iado de maíz, su labor será anémica, nulo casi á las puertas de la ciudad de .\.tenas.
su estímulo, y el resultado del esfuerzo social, raquítico
Tras largas discusiones, como lo anunciam'&gt;s á au ti~:n:y mezquino.
po, habíase llegado en la apariencia á convenir en los
Y be aquí como la pobreza puede servir de agente términos del tratado de paz. Resistiendo constantemen¡ cdero EO á la riquua de loe pueblos.
te á las arterias del ~ultán, unas veces con aEtuta diJil.BXICO

•atas tbitorialts.

Pobreza \' riqueza.

Política 05tneral.

DOMINGO 8 d• AGOSTO Ot: 1897

plomacia, ya con promesae, ya con amenazas, habían
1, grado loa embajadores extranjeros en Constantinopla
amenguar las pretensiones del Abdul-Hamid, cercenar
sus exigencias, y obligarlo á ser menos altivo y deepia•
dado con los infelices vencidos.
Ya la prensa diaria había comunicado hasta el día en
que debían firmarse los tratados de paz; mas comoquiera que, ee inagotable la proverbial perfidia con que procPd!I de ordinario el Califa de los Creyentee, como es im•
posible no dudar de la fé tres veces púnica del que hmnil•
demente se llama la Sombra de Dios sobr,• la Tin-ra, nuevas dificultades han surgido por preten~ionee nuevas del
ministerio otomano, que insiste hoy como ayer en sus
infcnae ambiciones, y ha intentado otras reformas de trae·
cendencin en ks artículos mfa importantes, ya acordados
pi.ra lc,s preliminares de la paz.

***

Y como si efto no funa bastante á su objeto de retar:
dos y dilaciones indefinidas, la escuadra turca, que en.el

fümpo de las ho~tilidadea rotas, perm1neció anclada en
las aguas del Bjsforo, tal vez temiendo el empuje de loe
acorazados griegos y el alcance de su, cañontis, acaba de
cru1.ar los Dardanelos en direccilin ,í Creta, con objeto
de favorecer el desembarque de tropu suflcientee á ap1gar del todo la inextiota insurrección de la revuelta L:la.
¿Q 1é pretende Abdul-Ihmid con s•1d torpes manejos?
á qul&gt; aspira cuando lanza sus hordas de genízaros sobre
los indomables cretenses, sobre sus rebeldes súbditos
cristianos á quienes ba prometido ya la autonomfa al
amparo de las potencia~? ... E,ique, oprimido b~jo el peso
de la Europa cristiana, acosado hasta en los últimos atrin•
cheramientos de su perfidia por la unidad de los diplomáticos de Occidente, que hao tenidr, que obsequiar los
manifiestos deseos del emper9dor mo~covita, se revela
contra su suerte, se resiste á cumplir lo prometido y quiere con nuevas complicaciones aplaiar el cumplimiento,
de ene compromisos, al ver que se le escapa Tesalia, cpe
ya gemía bajo sus garras, y que ha llegado la hora de
manumitirá Creta, para que eje, citando sus propias energías, busque su mejoramiento, libre del ominoeo yugo del
musulmán.
Profundo error! si llegó á p;nsar el soberano turco
que podía contar con la disidencia de los almirantes r¡-1~
mandan las eec11adras extrangeraP, surtas en aguas deCanen, y eaperó encontrar abierto el e 1mino y fácil el
acceso en las costas cretenseP, á pesar del bloqueo de la.
lela, gr&amp;nde habra sido su d~seng,lño: los buques de las
potencias han decidido opoaerse á su intento, y recha·
zar con la fuerza y la violencia los carcomidos barco3
del carcomido imperio muslimico.
Tarde habrá llegado la de~iluaión p·ua el Sultán; pero opurtunamente para evitar el conflicto armado qu~
trataba de provocarse, L:i escuadra turc1 aparenta ahora
que va en pacífica gira por la~ islM a1.11les de I mar d~l
Archipiélago, sin dejar eatrever, que intenta abordar á.
la histórica tierra de Minos.
Y ya que estos cálculos han salido fallidos ¿qué otra.
argucia inventará el gobierno de la Sublime Puerta, para prolongar indefinidamente el s/,1/u 71w, y dilatar en loposible la evacuación de Ttisalia? Q tién sabe, pero hay
que temer;o todo dti su política artera y falaz.

***

D:1enos vientos soplan hasta ahora ,i la comisión nombrada por el Presidente de loa Estados Unidos, para sondear el ánimo en que se encuentran las grandes naciones
europeas en el trascendental asunto de la rehabilitación
de la plata.
Siempre qne se hao intentado conferencias internacionales con este objeto, han fracasado del todo, porque
ninguna se ha atrevido á óponerse de una manera absoluta á la corriente general manifiesta en favor del metal
amarillo; hi1n visto el porvenir próximo de la plata floctuando constantemente con tendencias á bajas considerables, y no advirtiendo ninguna sefial que anunciara
cambios favorables, los acuerdos tomados se han desvanecido como el humo, sin haberae adoptado ninguna medida eficaz á este respeto.
La comisión bimetalista americana, franca y cordialmente acogida en Francia, ha sid0 escuchad.1 con atc,nción por el gabinete de Londree, ee han oído sus razonamientos en favor de la rehabilitación posible del metal
blanco, y aun parece que Lord S.1lisbury ha prometidocooperar y apoyar debidamente la reunión de u.na c,n,

DO ■ IIGO

8 d• AGOSTO d• ,. .,

BL MUNDO

93 ·

cnerpor del rey, del sacerdote y del rico; loe peinan con colmenas de tumbas; el terreno suena hueco en las Uanu- .
cabellos postizos, lee trenzan las barbas, inquieren ojos rae, epidermis de vida entapizado sobre un osario gigan•
de esmalte en las cavidades 4110 contenian los naturales; tasco. La ciudad para alojar aua cadáveres se ha converen una palabra, los adornan para la tumba como si fue- tido en cementerio y se ha dedicado á la muerte.
een á presentarse en la cámara nupcial de una divinidad.
El ejemplo viene desde lo alto: desde que un Faraón
T.&gt;davía es mis notable en la toillete fúnebre, si ee trata subía al trono dábase princfpio á la construcción de su
de m11jeres delicadas y·ricas q11e tienen su gynecé o en la turnba, } ee trabajaba en ella mientras él vivía; la altura
ciudad mr,rtuoria; sus hermosas formis trabajadas p~r y la profundidad de su sepulcro podría medirse por la
manos de artistas, ee metamorfosean en una vaga mez- duración de eu reinado. Diariamente veía crecer su pirá•
cla de perfumes y de platería. Les doran los pechos, co- mide ó alargarse la profundidad que había de tragarse
mo si fuesen ropa~; las ufias, come, si fuesen sortijas, y su momia. La muerte era el único horizonte de esos hom •
loa labios como si fuesen collares. Las eac~lpe el embal- bree consagrados á las ideaa y á loe trabajos póstumos.
sam:idor en graciosas y castas acfüules, casi toias cru- Recorred loe cementerios de los sacerdotes y de los rezan piadosamente los brazos sobre el pecho; algunas cu- yes, y atravesaréis sombrías. y espléndidas hileras de cá-.
ro,eas.
bren con la~ dos manos los misterios de su belleza, como
maras, de salas y de galerías, en las que millares de maVénus de Mé:iicis de la tumba. Una madre en~rrada en nos se ocupan en tallar la piedra, en pintar las paredes,
X. X. X.
Agosto 5 de 1897.
Tébas, estrecha contra su corazón la peq ueñ 1 m Jm ia de en desarrollar en la roca interminables paneles de gero.
un hijo recien nacido. En ese caso el emb1lsam1miento glíficos. Juegos, cazas, festines, batallas, todo el poema
sobrepuja á la escultura, porque no en la m iteria insen- de la vida, esculpido y colorido con grandiosa elegancia,
CONCURSO DE ZARZUELAS
sible, sino en la misma vida, en la carne, en lo que su- está enterrado e~ esas catacumbas; y todo ese lujo de ar•
frió
y palpitó, es donde se talló ese grup:&gt; maternal.
te sólo sirve para recrear loe ojos de eemalte ó de cartón
Nuestro Semanario tiene derecho, según las bases del
Encerraban
á
las
momias
de
segunda
clase
en
cajas
pintado de las momias!
«Concurso de Zarzuelae11 qua ee verificó el afio pasado, á
Xinguna mirada viva profana esos museos crípticos.
disponer la representac:ón de las que obtuvieron premio menos ricab y cubiertas con sudarios más groseros, y á
los pobres y los esclavos los em·pa1uetaban precipitada- Los pintores y los escultores, que loe han decorado dt&gt;s•
y manejar eue productos de la manera que enton~s ee
mente en cestos construidos de ramas de palmera. Se de la base hasta la cima, han trabajado para la Noche y
indicó.
·
comparan
con frecuencia las bibliotecas á los cemente,
para el Silencio. Apenas el cuerpo tomaba posesión de
Por el gran recargo de trabajo que tiene en sua Oficiríos;
volviendo
del
revés
la
comparación,
poiía
apliéaresos
sitios, las puertas desaparecían bajo l~s rocas, la
nas actualmente, cede este derecho en favor de los autores de libretos y música, quienes desde hoy pueden dis- se estrictamente á la necrópolis egipcia. ¿No ee aseD?,e- montal1a ee cerraba sobre el palacio fúnebre le devora·
poner absolutamente de la propidad y administración jan á los libros las momias arrim ,das á lo largo de lae ba y le digería asimilándosele á su masa árid~, y no ex·Fpa1edee, con sus eudarios de papyrus y sus estuches llenos tía ya más que en el mapa de los sacerdotes, únicos geóde sus obras.
de escrituras y geroglíficoe? Unas magnífic11mente encuagrafos del mundo sepulcral.
dernadas, publican las glorias de los reyei y los misteSi ese mundo misterioso hubiera guardado su secreto,
PAGINAS ESCOGIDAS
rios del sacerdocio; otras envueltas en cartones vulgares, si los espoliadores no estuvieran dotados del olfato de
no encierran más que los secretos de la vid_a clmún; las las hienas para descubrir las tumbas ocultas, y si el EgipLA MOMIA
últimas, en fin, con pobre envoltura, nos revelan la mi- to, ni velado hasta entonces, abriera súbitamente el cataseria
y la desnudez de la esclavitud, perpetuados mAs falco interior, cuya superficie sólo es eu portal; ¡qué esEl paganismo helénico consume el cuerpo humano eu
pectáculo hubiera expuesto al mundo de los vivos! ¡Cu1hoguera triunfal, y convier~ el cadaver en .hermosa lla· allá de la tumba.
El viejo Egipto reconoce, sin embargo, una igualdad; renta siglos embalsamados! ¡Un juicio final de momias!
ma. Disuelve al he.robre como a! diamant;e, sin dejar de
él ninguna de las escorias de la destrucción. La muerte la de la conservación en la m·1erte. E nbalsaman al rico ¡La historia humana y la historia natural de las generaciones de hombres y de ani..aalee que desde los reyesaparece bajo la forma más ligera en el puro clima de la y al pobre, io mismo al esclavo q,1e trabaj'l bijo el látigo
Grecia, y sopla la vida como si soplara la antorcha siro• del in3pector, por el salario de tres cebollas crudas, en pastores, hasta los Ptolomeos hollaron el suelo del Delta,
milagrosau;ente conservadas! ¡A Sesoetris y á Joeephl
bólica que loe Genios fúnebres aplastan con los piée y las pirámides, que á loa F&amp;raones que 189 mandaron
Ese cocodrilo adornado con pendientes, era adorado en
q ne espira en columnas de humo. Entrega los despojos construir, para enterrar en ellas su ataúj, Los estropea•
los estanques de !iléofü. Quemaban incienso an~ ese
mortales al ele111ento que borra y que purifica, y sólo es· dos, los leprosos, los seres deformados por la elephanteasis, (especie de lepra) no escapaban á esa salmuera Ibis, al que el tiempo no ha robado ni una sola de sus
irae de ellos un resíduo diáfano, casi aéreo, un pufiado
implacable; tenían su enférmsria en la ciudad fúnebre,
plumas. Tocad e~e sudario bor:lado de perlas; debajo de
de cenizas blancas; el polvo de la mariposa Psiquis.
El judaismo y el cristianismo tratan con más dureza á en la que embalsamadores especiales salaban y prepara- él palpitaba eJ corazón de Cleopatra, y el áspid que morlos cadáveres; vuelven la carne á la tierra y la arrojan ban sus carnes purulentas, hasta motnificar los fetos; lo dió eu brazo de ambar, levanta al lado de ella su acerada
cabeza: al percibir ~l perfume que exhala, cualquiera didesnuda y sin defensa á la mieeria de la tumba: Job dice que no tenía vida parecía vivir.
Más lejos llevaron todavía su eagrada locura; llegaron • ría que acaba de salir de la cesta de higos y de flores.
á la podredumbre: s¡Tú eres mi madre!11 y á los gusanos
¿Cuál fué el principio de fetichismo mortuorio que cadel sepulcro: •Yosotros sois mis hermanos y mis herma- hasta apoderarse del reino animal. E l embalsamamiento
llegó á las bestias, á las aves, á los ·peces, á los insectos,
nas.11
racteriza á la raza egipcia? .A. au mitología es preciso preSólo el Egipto lucha brazo ó brazo con la destrucción. á lo que pasó por el mundo sin dejar en él mis huellas guntar el sentido de sus extraños funerales. Según la doctrina de los sacerdotes, el alma depende del cuerpo has•
Satura con incorruptibles perfumes el cadáver que otros que una marca en la arena, un nido en la rama ó un surpueblos entregan á la tierrra que mancilla y al fuego que co en las aguas del Nilo. Se embalsamab\\ á los gatos, á ta después de su separación; ella le refleja de lejos en sus
encarnaciones sucesivas, y ella se reciente más allá dtl!
devora. Y encadena con cintas eu forma precaria, y la los perros, á los cocodrilos, á las ratas, á los escarab1jo~,
arranca, secuestrándola, á las metamórfosis de la corrup. á las muearail.as y á los huevos de la~ serpientes. La más tiempo y del espacio, de sus mutilaciones y de sus herición. De la'muerte hace una momia; esto es, nna estatua pequefia, la más fugitiva_gota de vida, fijada p')r una at- das. Su individualidad espiritual se asegura con la intemósfera de aromas, se cristaliza y se hace. inm'lrtal. E l gridad de su despojo material; de aquí nacieron loe cuipetrificada por un montón de bálsamo.
Egipto
ee insurrecciona contra la ley de la nat1irileza
Ofrece un fenómeno único ese pueblo ocupado duran•
d:idos infinitos prodigados al cadaver, y la inviolabilique
quiere
que todo vuelva para didolverse en la univerte sigks en embalsamarse á sí mismo y en crnzaree de
dad que le atribuían. E! cadáver era para ese pueblo la
eternos sepulcros. Penetrad en el distrito fúnebre de Te- sal química que renueva la materia; acepta la muerLe p l·
prenda que el hombre deja detrae de sí al partir para el
baaa, la ciudad muerta se establece en medio de la ci u- ro la prohibe destruir. Al poder de destrucción que en. viaje desconocido, la caución, la garantía, la hipoteca de
su destino.
~ dad viva, silenciosa como un sepulcro, activa como un cierra, el Egipto opone una farmacia enérgica, un en.:ar•
laboratorio. Inmensas salas ee suceden unas á otras, y su nizamianto secular, una teología que podría definirse:
Añadid a:lemás á esa poderosa razón, la compasión
perspectiva se prolonga hasta perderse de vista, como si la higiene sagrada del cadaver.
hacia los muertos llevada á su paroxíemo; virtud, pero
¿Pero dónde colocar esas generaciones inmóviles qu~,
ee perdiera en la eternidad. En ella, vigilada por sacervirtud fatal cuando ee exalta hasta el fanatismo. El coldotes lúgubres que se ciñen pieles de panteras y se cu• después de su muerte, ocupan tanto sitio como cuando to á la muerte fué la plaga histórica de Egipto, plaga más
bren con mascarones de chacales, la casta de loe embal• vivían...... E1 Egipto no retrocedió ante ese problema; el terrible que las otras con que le cas~igó Moisés.
samadores se ejercita silenciosamente en sus trabajos fu. pueblo embalsamador se )lizo enterrador: inventó una
Es escuela perjudicial la de la tumba; eneefia la inmonerarios. En ellos millares de cadáveres que, manos há• arquitectura subterránea que copiaba, haciendo mayo- vilidad, el entorpecimiento y el sueño. Llega pronto á
hiles elaboran, ee elevan lentamente á la dignidad de res, las enormidades de su arquitectura exterior. Im1gisu decadencia el pueblo, cuando no hace otra cosa quti
momias, pasando por todas las fases de la crisálida trans- nad un hombre cuya mirada pudiese penetrar por debasubir y bajar los escalones del sepulcro. •Si intenta algún
formada y de la estátua desvastada. .A. unoe, después de jo de tierra; pues este hombre hubiera en Egipto visto progreso, si busca algo nuevo, ei trae pasa los límites pres.
vaciarles las entrafias, los llenan de composiciones oloro- la espantosa visión de un mundo subterráneo correspon- critos, encuentra un ejército de momias formadas en basas; hunden á otros en una caldera de be~ún, stigia lus- diente al mundo de arriba, diez veces más vasto, cien ve- talla que le impiden el paso. ¿Sabe más que sus antepa.
tral, que debe hacerles invulnerables á la corrupción; es- ces más profundo y mil veces más poblado. Cada ciudad sados que le II1iran fijos y gra vea, con los ojos cargados
tos se alargan bajo las espirales de dimiuutaa cintas; ee repercute en necrópolis, cada casa cubre un pozo morde siglos y con el cuerpo cubierto de geroglíficos, que ee
aquellos, colocados ya con su funda de cartón solo espe- tuorio; bajo loe pies de cada hombre que paia, como rai•
identifican con el dogma que él iba á quebrantar? Sd
ces de las entrafías de la tierra, existe una fila euperpues• puede no hacer caso de la doctrina oral de tiempos inran el pincel del amanuense y del.barnizador.
Hay gerarqufas en la ciudad fúnebre; las momias tie- ta de momias, cuyo limite se hunde en profundidades memoriales, desvanecida con loa hombres que en épocas
nen su aristocracia, su clase media y su plebe. Un grupo insondables. El Egipto ea la fachada de un sepulcro in• pasadas la representaban en la tierra, pero ¿cómo ee dede peluqueros, de pintores y de plateros ee dedica á loe meneo; sus pirámides son mausoleos, sus montafias son safía á la tradición embalsamada, pal~able, que simula la

ferencia en W aehington, no por lo que respecta al Reino
Unido, al Canadá y á las colonias africanas, sino por lo
que pudiera afectar los intereeoe de la India inglesa.
Próximamente eerá recibida la comMón que preside
Mr. Steveneon por todo el ministerio británico; algo de•
bitivo tenJrit que tratarse, y ei ee favorable como ee
eepera al objeto que han llevado los enviados de Me.
Kinley, ei encuentran eco las pre~nsionee bimetalistas
de los Estados Unidos y algún apoyo en la Grao Bretafl.1, es indudable que esa disposición favorable será eecnndada, ~uando los miembros de la comisión se presenten en Alemania y Rusia.
Con cuánto interés debe seguirse en México la marcha de eea comisión americana, á través de las Cortes eu-

�EL MUNDO

DOIIINGO I DE AGOSTO DE 1897
EL MUNDO

94

.,
Tida?-No ealgas viejo Egipto del carril trazado por el
buey que tu pueblo ado.a y que simboliza tu melancóli·
ca rutina; vuelve á inclinarte ante tus ídolos, con cabeza
de gavilan ó de mono, mientras que loe dioses poéticos
y magni:6.cos, que ellos han engendrado sin saberlo, de·
rraman por el mundo la vida, la libertad y la luz! ¡Talla
esfinges con el rostro tao bestial como las ancas, mien•
tras que Fidias esculpe en el mármol Pentélico las divinidades del heroísmo y de la sabiduría! ¡Inscribe penosa•
mente á golpee ·de martillo sobre tus obelíscoe, caracté•
, es y :figuras sagradas, en la hora en que Homero canta
¡1or los senderos de las Cyladee, y en que la palabra de
Platón recorre la Grecia en alas de las abejas que visitan
• sus labios! Estas giran en torno de la inmóvil serpiente
que ee muerde la cola al rededor del eternal cuadrante!
Tu pasado momificado te cierra el porvenir. Juega pue•
blo gnomo, con tus mufiecae fúnebres que perpetúan tu
infancia, barniza tus mascarones, pinta eue ojos, colora
eue erijas con los coloree sin orden que preEcribe el rito;
aduérmelae en eus earcófagoe; murmurando las
letanías inintelegiblee que t·1e sacerdotes te enee•
fiaron! Silencio eobre:todo, y fuera la poesía, la
:6.losofia y la elocuencia; el último de loe sacrista•
nes de leie sabe más que ellas. Se habla tan bajo
ea el país de las tumbas! ......
La más chocante de todas las formas de la eecul•
tura es el embalsamamiento; esa torpe parodia de
la vida subleva á la intetigencia, por que eEa :ficticia
perpetuidad del cuerpo parece que niega la inmor·
talidad. Creo ver las alas del angel enrlldarse en
esa liga de aromas, creo verla oprimida por los nudos de las ligaduras. ¿Cómo cosa tan ligera ba de
dejar tras eí despojos tan pesadoe? Vale mil veces
más el anonadamiento aparente de la forma humana, que conservación tan artificial y tan ridícnla.
Comprendo que produzcan espanto las repugnantes imág~nee de la destrución; comprendo que
1oe ojoP del am!lnte ó del hijo vean con horror la
lenta disolución del eér querido, debajo de la tie•
rra que lo cubre. Envidio la llama de la bogue•
ra grieg\ qu3 q113m1b1 la c11rcel para libertar al
cautivo, y que le rob1b1 el cuerpo, cJmo un águi•
la del a?oteósis, antes qne la podredumbre tu•
viera tiempo de aproximarae áél. Eeho también
de menos los furrerales, crueles en la ap:uiencia~
de esa&lt;J tribus idólatra'!, qus adoran al fuego, y
que te'Iliendo manchar el seno de la tierra depositando en ella el cadáver, le exponen sobre una
roca, en donde sirve de pasto á las aves de rapifl.a.
-«Qué es, pregunta Z iroaetro á Ormnzd en e1ZendAvesta, la tercera cosa que desagrada á la tierra que
habitamos y que la impide sernos favorable?»Ormuzd.respondió: Construir en ella una tumba
después de ha berlacavado, y enterraren ella el ca•
daver de los hombree.»
-«Cuando un hombre muere, dice también el
Zend-Aresta, las aves se arrojan desde lo alto de
las montafiae áloe valles en que están situadas las ciu.la•
des, descienden hasta loe desfiladeros, y arrojándose eo•
bre el cuerpo del hombre muerto le devoran~on avidez.
Vuelan e.eas aves de rapiña desde loe dee:filaderoe á la
cumbre de loe montee. Su pico duro como la almendra,
lleva á esas montañas la carne muerta con eu~graaa. De
este modo el cadáver del hombre ea trasportado á lo alto
de los montes desde el fondo de loe valles. Esas exequias
' aéreas no carecen de grandeea ni de poesía. ¿Quién no
prefiere la devorante mordeduradelcuervo á la lenta pica•
dura de loe gusanos del sepulcro? Si exceptuamos la lla•
roa que disuelve y transfigura, no existe más rápida
transfiguración °de la vida. Dispersado el cuerpo, toma
las alas de las aves de alto vuelo, sube con ellas á las
cumbres, ee sumerge en en el éter y participa de la vida
de las regiones sublimes. El héroe de una canción grie•
ga se regocija de ser devorado por una águila:-«Come,
águila, aliméntate con mis fuerzas, aliméntate de mi va·
lor, y tu ala adquirirá la longitud de una anfi, y tu garra
la de un palmo.»
Deepuee de todo, la tierra concluye por purificar como
el fuego, como él á la larga lo reduce todo á cenizas.
La forma muerta- que la imagenación desenterraba con
espanto, se abrevia, ee aminora y ee desvanece por gra·

dos para el mundo visible; sustituyen pronto á las fac•
cionee dee:figuradae, las líneas ideales y loe contornos fu•
gitivos de la aparición ... y entra en las regiones de la
memoria y de la sombra! El espíritu la invoca como si
se tratase de una idea ó de un euefio. Atractiva y her.
moea ea esa metamórfoeie, y comparada con ella, apare•
~e groeéra la fijeza del embalsamamiento. ¿No es dar
pueril importancia á nuestra mortal efigie, restaurarla
penosamente cuando ha perdido ya su valor? La belleza
ee disipa, la juventud ee agosta, 111 vestidura de carne se
desgarra en todos los ángulos del camino, ¿y el hombre
ee ha de ct:bar disputando á la nada loe reatos de la en•
fermedad y de la· vejez, lo que no es mas que la más•
cara y el traje de vida? ... ¡Hermoso espectáculo para el
alma, que acaba de abordar al mundo eterno, será ver
como en la otra playa se deseca durante siglos el andra•
jo de que ee despojó!. ..
Asimismo esos mausoleos egipcios, que amontonan
pefiaecoe para enterrar una momia, indigna al eeníritu

DAMAS DISTlNGt:IDAS

95

DOMINGb 8 de AGOSTO de ,897
EL COMETA DE HALLEY

El cometa, que en el año de 1,066 arrojó un esplendor
celestial sobre la conquista de la Inglaterra por los Normandos comaudados por Guillermo el C,rnquistador, y
cuya visita aterradora fué conmemorada por la mano
misma de la Reina Matilde en la tapicería Bayeaux; que
en 1,456, afio de la gran batalla de Belgrade, llenó depa•
vor igualmente á Turcoa y Crietianoe, y fué anatemati•
zado, eegó.n ee ha hecho constar, por una bula del Papa
-ese cometa, cuya extrafl.a forma de cimitarra, todavía
hizo helar hasta la médula de los huesos de loa ignoran•
tea y euperaticiosos, en la última visita que nos hizo en
1832', ae halla actualmente en camino con dirección á
nuestro planeta. Está bastante lejos todavía, pero el oj9
avieor de la ciencia, lo ve ya en la órt&gt;ita de Neptuno; co·
rriendo hacia el sol y la tierra con una velocidad que
constantemente va en aumento al descender por la curva
pendiente de su órbita. S.i ha daio ya la voz de alarma
desde una de las principales atalayas de la Astro•
nomía. El profesor Glasenapp anuncia que la ofici•
na establecida por la Sociedad Astronómica de
Rusia, ha emprendido hacer el cálculo de ia senda
verdadera del cometa de Halley, con la mira de de•
cirnoe anticipadamenti; la fecha e:i:acta de eu lle·
gada.
Conffa el señor Glaeenapp en que loe astróno·
moa que tienen conocimiento de las observacio·
nes del cometa, que no hayan sido publicadas, las
comunicarán á aquella ciudad. Después de eu pe·
ribelio, se observó al cometa rdirándoee al espacio,
hasta Mayo de 1836, y al fin habiéndoselo tragado aquel, se perdió de vie5a. Estará en perihelio
otra vez por el año 1911; pero en los poderosos
telescopios que hoy existen, y con loe más fuertes
que tal vez se hayan hecho para entonces, es pro·
bable que ee descubra el cometa corriendo hacia
el sol, un afioó más, antes de ese tiempo. El hecho
de que la tarea de computar el tiempo justo de su
vuelta, está ya á punto de comenzaree, inspira la
confianza de que la siguiente visita no eerá cuee•
tión de cuantos días, sino más bien de cuantas horas, ó tal vez minutos, que andarán errados de
cálculos.

APUNTES SOBRE EL

VIAJE ALREDEDOR del MUNDO
DE LA CORBETA

,,ZARAG-OZ~~/'

RECOGIDOS POR EL DOCTOR CARLOS GLASS, MEDICO ~DE LA MARINA MEXICANA.

37,ooo MILLAS SOBRE LOS MARES
........... +

PRIM!tRA PARTE
DE GUAYMAS A HONOLULU

I
SALIDA DE GUAYMAS.-ADIÓS Á LA PATRIA.

En el puerto de Guaymas, el 23 de Abril de 1896, notábase un m&lt;lvimiento e:x' traordinario en todos loa barcos que allí fondeaban.
El transporte Oaxaca y el cafl.onero Dem6crata, enviaban constantemente sus botes,
llevando oficia les y paisanos á bordo del Zaragoza; centenares delJ!,nchaa, cayucos y
botes particularee:rebullían á_fuerza de golpes de paleta la verdosa superficie de las
aguas, manteniéndose á flote á los costados de la corbeta ó bogando á toda fuerza para
aligerar la distancia que los separaba de la playa.
Cerca del Almagre, fondeada aún, veíase la eebel ta :figur"a del Zaragoza; por eu chimenea salían negruecoa penachos de humo; en la cubierta, todo el ;equipaje trabajaba
con actividad, y en los portalones, cual un interminable cordón de hormigas, subían y
bajaban paisanos, oficiales, y una t,·oupe de cargadores embarcando víveres.
En la playa un compacto grupo de gente observaba con ansiedad., sin perder un de•
talle, todos aquellos preparativos que ee hacían á,bordo.
A las dos de la tarde ee levaron y trincaron escalas, se aferró el aparejo, y loe winch
con eu estridente ruido izaron anclas, hasta que, puestas á pique, ee mandó largar fo•
· iui, y libre ya de eue amarras, em pujado por el viento, el barco viró poniendo proa al
l,[orro Inglés.

cana, la población primero, los muelles después, hasta que, solitario, en las tranquilas
aguas del Golfo que dividía con la cortante proa, seguimos adelante, marcando vaporosa estela, efímera huella de nuestro paso. Una brisa ligera y favorable hace largar todo el velámen ·y ya en la noche, solitarios en ..oedio del Golfo, distinguíaee apenas la
montañosa costa de la Baja California, bafl.ada por bruma ligera, dorada con loe primeros rayos de una luna deliciosa.
Blancas y tenacee gaviotas con eu ágil y silencioso vuelo, dejando de vez en vez
eecapar sus plafl.ideroe gritos, nos acompañaron, deeeoeae :ie rtcoger los desperdicios
del rancho, que arrojados al rr.ar forman su codiciado alimento.
Un cielo de buen cariz, con horizontes despejados, fué signo de regular anoche•
cer, y al alba del siguiente día, á la descubierta, ni un sólo barco en el horizonte y,
siempre á estribor, la costa oriental de la península californiana.
La derrota era, doblar el cabo San Lucae, cambiar rumbo, doblar el cabo Pulmo,
seguir después hacia el Norte, dejando un poco abierta la costa, y fondear en San Francisco Caijfornia, donde el barco ee aperaría bien para seguirá las islas Hawaii, Japón,
etc., ea decir para empezar realmente el viaje de circunnavegación de E. á O. pasando por el Canal de Suez.
Fuera de contratiempos, eeñaláronseSdías de Guaymas á San Francisco, pero al doblar el cabo San Lucaa anuncióee rudo un viento Noroeste de fuerza regúlar, que ee
hizo más violento cuando, fuera del socaire de la costa y al doblar el cabo Pulmo, re•
cibimos el¡ viento y la mar de proa con toda eu intensidad.
Entonces varió la situación: el balanceo y cucharéo de la corbeta provocaron el mal
· de mar en loa novicios; los golpea de agua embarcábanee frecuentemente por la proa,

La vida del avariento y egoísta ea solidaria, y su
vejez es triste; no tiene compañero, suceso, abigo
ni esperanza; ocupa deeapaaiblemente au estrecho
círculo, como el caracol su concha. La fiebre del
dinero lo consume; el cobarde orgullo lo degrada,
y la envidia lo petrifica. Lo pasado es para él un
vacío; lo presente, un desierto; lo venidero, nada.
Ni dignidad, ni honor, ni ilustración...... Oro, y
1.0áe oro.

***

Una borrasca sucediendo á otra, una oleada
reemplazando á otra, van endureciendo la concha
que guarda la perla; de_ignal manera las oteadas
SerÍorita Leonor. Murúa, de México.
y borrascas de la vida dan nueva fuerza y ener•
gía al carácter del hombre que muchas v.icaJ ule co•
p?r eu hipérbole. La tumba no debe ser desmesurada,
·
meute más grande que la tall¡¡. humana; el cuerpo ea Ji. mo las perlas escogidas.
*eu corazón eeM la cabeza de
mitado si el alma es infinita. El mundo no es bastante
Influenciada siempre por**
estenso para contener la memoria de un héroe, pero ea la mujer; influenciado siempre por la cabeza está el codemasiado una montafl.a para encerrar eu cadáver. ¿En·
razón del hombre.
cie~ra la gran pirámide el esqueleto de· Leviatán ó la osa•
*** amp1·1amente á 1a muJer,
.
Si educamos é instruimos
menta il.e un Faraon?... ¿Quot libras in Alexandrof Una
urna, una cruz negra ó un turbinte esculpido basta pa- preparamos facilmente la educación é instrucción de la
familia y la sociedad.
ra el que vivió algunos días.
Yi en el cementerio ile Nuremberg una tumba más
OTRO PAGO OE $3,000.00 DE "LA MUTUA"
grande, á mi modo de ver. que todos loe hypogeoe del
EN LEON.
Egipto con los colosos que los guardan y con los pane•
gíricoe en letras de diez codos grabadas en sus paredes
León, 29 de Julio je 1897.-.Sr. D. Carlos Sommer, Di•
Cort.eietía en una sencilla piedra, en la que solo estaba rector General de «La Mutua» en Méx1co.-.Muy tiatim.i.•
señor:
escrita esta palabra: ¡Res1uga1n! «Me levantaré.» Lanza doEl
B.i.nquero en esta ciudad de la H,moral&gt;le C.&gt;mpa•
fl.ía
de Seguros sobre la vida «La Mutua» de Nueva York,
ese grito sublime una piedra desnuda, un féretro hecho
giro nea, una osamenta en poi vo, pero él babia mas alto de la que ea Vd. digno Director en esta Rdpública, me
ha en1iregado la suma de(3.000 00) tres m1l pesos, como
y afirma más la inmortalidad que las pirámides, los ear• volor de ta póliza núm. 578.505, úe mi finado esposo el
Sr. D. Jus,ino Horner.
cófag-:ie y laa momias indelebles del antiguo Egipto.
Reconozco agradecida la suma eficacia con que Vd. ha
p AUL DE S.a.INT-VICTOR
prooedido en la liquidación de este siniestro, aumdn,an·
do con esta máe, IIM! numerosas pruebas 41111 ya ha dado
aLa 1'.11utuan d&lt;!I empeño con que acostuwor&lt;1 lltinar loil
o ,mpromtsoe conm,1dos con dUt! asegura.Jos. -~oy de
VJ. afw.i.., atentíoima y S. S. -ELL'&lt;A I:'. J).E Hom,.&amp;R.

Buque escuela "Zara¡oza."

A la voz del eefl.or comandante suena el timbre de las máquinas ordenando avante,
;y un torbellino de agua espumosa y enrojecida por el lodo del bajo fondo, anuncia que
,la hélice puesta en movimientoem pujaba, ya libre, el airoso casco del Zaragoza.
Bien pronto los cafl.onee Nordenfel:it, á babor y estribor del puente, dejaron oir
veintiún disparo!! cuyo eco se perdió en las lejanas eerraníae del Bacaúite, En la jarcia y
palos del Oa.'Vaca y Dem6crata., cubiertos por eue respectivas dotaciones, respondían és.
·tas con un «viva México," sonoro, prolongado, á. la vez de los comandantes.
En loe muelles, grupos del pueblo y de la simpática sociedad guaymen!!e, movían
eue pafl.uelos de mil coloree, y loe gritos y llantos que se perdían por la distancia nos
llegaban hasta á bordo, débiles, pero expresivos, llenos de cariño, de amor y simpatía.
El 23 de Abril d.e 1896 marcará indeleble fecha en la vida de 153 individuos que
,J:oqnimos la dotacióndel Zatagoza. 153 seres que dejamos patr-ia, amistades y afectos

íntimos del corazón, á trueque de ilustración y de gloria. Abandonábamos México
para emprender un viaje extraorctinario, el primero en su género: se trataba de dar
una vuelta al mundo por maree dificiles y peligrosos, y eneefl.ar á nuestra gE"nte las
rudas bregas de marina, presumiendo que al lado del entusiasmo por el viaje, no fallarían loe hondos temores de no volver jamás á pisar el país natal.
Ua instruido y valiente marino, el sefl.or brigadier Monasterio, secundado por inteligente y atrevida oficialidad; una tripulación, la mayor parte avezada á las fatigaa
del mar, y el que estas líneas eecribe, como médico cirujano, formábamos la dotación
elegida para hacer el viaje de circunnavegación,
A las tres y media p. m. trincábanee ea sus varaderos las anclas, y el barco á media máquina pass ba majestuoso, dejando perderse por la popa, en lae vueltas de la bomojando el caefülo y combés y deteniendo así la marcha, hasta entonces regull\l' de

�DOMINGO 8 de AGOSTO DE 1897

EL MUNDO

96

,

r

Panorama de la ciudad y Puerto de Guaymas.

nueeiro andar. Sin embargo, navegll.bamoe á eepeneas del carbón que se consumía á
manos llenas.
II
EN LUCHA CON LA TOH~IEIS'l'A.

El temporal persiste; la gente fatigada demuestra no obstante alegría y buena vountad en la, pe,ada~ faena@; el viento húmedo y fr(o castiga los pulmones de algunos
que forman lista en la enfermería, y las singladuras a1;uean diariam,mte nuestro leuw y difícil andar.
A la altura de la Isla de Cerros se ordenó cambio de rumbo y crnzamoe por ei
canal, penetrando eo la bahía de Sebaetíao Vizcaino, eocareándonoe con la inmensa
pantalla que al viento ofrecía la montaf\oea isla.
Lárgaoee las cangrejas del palo mayor y del trinquete, y virando á eetribor unos
20 grados, tnvim1;s el viento por la mura de babor; el fnerte empuje de viento y marejada ocasionó violentos balanceo@; llegando uno de ellos á -!O gradOI'; en cambio con
eólo las velas, obtuvimos una velocidad de 12 millas por hora, ad fué que en poco
,iempo e9tuvimoe eo la bahía fuera del alcance de la tempes,ad.
un·cielo rojo, ceniciento, sin nubes, y la mar grneea dábanle un aspecto sublime al
espectáculo; eobre la isla, inmensas parvadas de avel! marinas rebullían flotando en el
cielo, y sobre el agua grandes masas de a!gas marinas deepre11didae de sus fuentes eo·
brenadaban llevando en su ineetricable ramaje amarillo obscuro, cadll.veree de jai va y
otros moluscos magullados por el empuje de las olas, futuro paet.o de la voraz ga•
viota.
En\re loe valles y colinas que forman loe accidentados precipicios de la isla, distinguíanse, sslteadae y miserables casucas, que blanqueaban eo medio del rojo obe•
curo ó verde del terrer&gt;o.
Bordeábamos la isla eo plena calma, y uo tanto restaurados, veíamos poco 11. poco
aparecer al norte una franja de mar libre y agitado, y eentíamos nuevamente con
igual intensidad, el viento que nos habla acompaf\ado hacía ocho días.
Había ya concluido el me! de Abril y aun dietábamos más de 900 millas de nuestro
punto de arribada. El temporal continúa y el carbón y víveres escasean 11. bordo; roo·
déranse un poco las raciones, pero no era posible economizar también el carbón,
con que para sostener la marcha contrarrestando la marea, se necesitaba cargar las

Avistado por el vigía del cemáforo, nuestro barco, caneado del temporal, pronto izó sobre el pico de la cangre•
j~ de mesa o a n ueetra bandera, y poco después, fatigados to·
dos pero siempre alegres, dejáronse ir 11. pique las anclae en
uo ,fondo rocalloso y profundo. Olas gigantes rompiánee
con estrépito eobre el sinnúmero de arrecifes esparcidos
en la bocana, y el viento oo siempre fuerte gemía escanda loso al tocar las desoladas rocas de la costa.
A otee de llegar al puerto, ¡con qué avidez pasaban loe
catalejos de mano en mano, buscando en las playas un
abrigo y un auxilio á nues•rae fatigas y neceeidadee!
¿En tan desolado puerto íbamos á buscar abrigo y pro·
visiones ...? Por fin, un grito de entusiasmo brota de todos loe labios: era que se habían descubierto plataformas con carbón, había ferrocarriles, y quizll. tráe la mon•
tafia un pueblo amigo y hospitalario nos proporcionaría
loe víveres que urgían.
¡Catorce días de temporal deshecho al principiar el
viaje, era instrucción oportuna, era despertar en todos la
idea de las dificultades en noa tarea ardua y peligros
sal pero ¿qué importaba? no había qne desmayar y debía
seguirse adelante; teníamos el atractivo de lo desconocido
y esto era suficiente para calmar el ánimo á todo el
mundo, á bordo de nuestro ~scarón de fierro.
DeECanea por fin sobre sue anclas el barco, e'1Hlaee al
viento, y el bote de servicio parte, conduciendo al ma·
qui nieta, pagadores y médico al muelle. Loe informes ooi
indican que á las 2 p. m. salía el tren para San Luis
Obiepo, donde podíamos arreglar precio de carbón, cam•
bio de moneda y provisión de víveres. Por fin ya en el
treo camináb11moe contentos del cambio brusco é ioee•
perado de la traveeia. Viajábamos en tren en bueca de
alimentos para el barco y para nosotrog, libree ya de
una tempestad y teniendo á nuestra vista una continuae
da serie de llanos cnltivadoe y divididos en lotee regulares, donde el maíz, la vid, el
baba y el trébol crecían impulsados por la mano trabajadora del horticultor¡ donde loe
ganados, á la calma de una tarde cálida, tranquilos rumiaban, echados á su antojo;
donde se advertía con sorpresa la vida tranquila de loe hogares aislados del mundo
er&gt; medio de colinas siempre verdee; donde,en fin, nuestro ánimo, cargado de impre•
sionee contrarias, pero siempre bellas, diepon!ase á gozar del nuevo escenario que nos
presentaba nuestro efímero paso por aquel paraíso californiano.
Por fin, media hora de camino á gran velocidad nos condujo al pintoresco pueblecillo de Sao Luis; eus calles rectas, ene casas de madera imitando todos ioe eatiloe, orladas de marcos de enredaderas y mil floree, desprendiendo un ambiente perfumado,
y sus mil lordi11g ¡¡owig ladieA artística y sencillamente vestidas con vaporosas y blancas telas, todoreepirab11 alegría, todo movimiento.
¡Qué comparación con el golpe de mar sobre cubierta, con el zumbido eetriden·
te de la jarcia,· con el guzniAr de la gaviota, caneado, abrumador, pertinaz! ¡Oh con•
traste que el viajero contempla con felicidad, al ver bruscamente cambiar ja escena de
nuestra misera existencial
Uo barco de guerra mexicano, arribado á un puerw:extranjero, nunca visitado
sino por loe de su país, en malas condiciones, después de un temporal fuerte, anunciado por loe obeervatorios del Canadá. y de Lick, debía llamar la atención de un
pueblo corto, 11.vido siempre de conjeturas, chisme~ y noticias; que busca sediento en
loe marinos al amigo, al conocido, al aventurero, y hasta al asombro de lo humano..... .
Y todo por qué?...... porque ha llegado de improviso, como caído del cielo, ó máe bien
como despojo de la inmensidad, á un puerto poco frecuentado.
Después, nada hay e:rlrafto: hablamos eu idioma, pensamos como ellos y tenemos
loe miemos defectos y cualidades; nos quedó sólo el atractivo barniz del recim llegado,
ya no éramos ni monstruos, ni genios, ni personajes raros, sino mefica nos llegados
ahí por la casualidad en busca de amparo que la tempestad nos orilló á implorar; pero
había allá en el fondo uoa simpatía especial que inspirábamos como wdo el que expone su vida por una buena causa, y que noe proporcionó felices días. En las mafianas pasell.bamoe por loe pintorescos alrededores de la ciudad, y en las noches, aeie•
timos á alegres bailes, donde se daban cita en el Hotel Romano las mil.e eimpll.ticae y
encumbradas familias de la población.
El dia 8 de )layo, por el tren de las diez, un verdadero muting atesta loe carros, y

calderas.
Así pasamos el canal de Santa Bárbara, las islas Santa Roea y Santa Cruz, baeta
que por fin, ya sin víveres ni combustible, el seis de :Mayo se convino atracar al puerw más próximo de F,etados Unidos para sslvar nuestras dificultades.
A las dos de la mañana se cambió rumbo, y poco deepuée teníamos á la vista el faro
de puerw Hardford.

III
BREVE PER~IANENCIA E:', PUERTO 11.\ROFORD,-VISITA .\ :;A:-, LUIS OBISl'O,

Puerto Hardford está. recientemente 11bierio al tráfico mercantil de la costa californiana; un magnifico muelle de madera, bodegas para carga, un hotel sobre la playa
y el faro, son loe únicas cont, uccionee ó edificios que ee levantao eobre las abruptas y
rocallosas costas de la ensenada, sembrada de bajos arrecifes, y donde la ola se encrespa y estalla con violento empuje, y abierta un poco 11 loe vientos del sud y sud·
oeste, hacen la entrada muy peligrosa.
A las cinco de la mañana, envuelta entre la bruma, la costa anunciaba vagamente
una colina poco elevada, cubierta de vegetación exhuberante; caminos carreteros
serpenteando desde lo alto de la montaf\a descendlan á loe valles, desapareciendo
á veces entre bosques de pinos y algarrobas; grandes cuadros de verdura descubrían•
sembrados de Higo, avena (1 hortaliza; en medio de ese campo sonriente y cultivado,
88
destacll.baee una que otra casita con tejados rojos y blancos muros, de donde se erguía
una torrecilla esbelta, graciosa y reluciente, á la luz crep:.1ecular del aol que nacía or•
gulloeo.

Está kltu&amp;do oobre el

Observatorio de Llck ( exterlór.)

monte Hnmllton, ll.M m!1111• al Norte de San Francisco-Figura como el tercero
del mundo, :La eti pula ¡,rlnc\¡,al sirve 1:xp1ofe.so para el gran Telesco¡,lo Exterior.

DO.IIIGO

a

ltL MUNDO

de AGOSTO de ...,

nuestro barco, bien surtido de carbón, sos•
tiene en su cubierta 11. guapas miut&amp; y á bur•
dos yrrnk,.es, felices de visitar por primera
VPZ un barco mexicano.

ADEL.\:-.TE

El día 9 á buena hora, limpio ya el barco
de sus pesadas faenas, y animosos siempre,
levamos anclas y al nuevo trepidar de la
hélice perdimos poco á poco de vista el
hospitalario Hardford, dirigiéndonos por
una mar tranquila al famoso y deseado
pul:lrto de San Francisco.
El día 11 de :\layo, á la madrugada, cual
mole flotante, como un castillo feudal en el
Océano, movido pesadamente por e1 em pnje de la tarda ola, ee balanceaba el acorazado de J~ Orcyo11, qne ealía de loe arsenales
11. hacer eue pruebas de velocidad.
La rayada insignia americana mny pron•
to flameó en la popa sobre en aeta, ) nosotros izando la nuestriA, saludamos al recién
nacido coloso de loe maree. Poco después
velamos á babor Punta Bonit,, y á estribor
Cliff Ilouu con eue rocas salientes cu bierObservatorio Lick. ll nterior ).
tae de focas y moreae; entrábamos en la in[Gran wlescoplo ecuttlorialJ.
mensa babia de Sao Franeieco. ·
Todas las flotas mercantes del mundo entero repreeeatadae por barcos de todos Ch•
lores, formas y tamaños, ostentaban aobre sus drizas las caprichosas banderas de todos loe
países, mezclando unos con otros la ineetricable marafta de sus aparejos; fondeados
aquí y allá y atracados á loe muelles, era o un laberinto de palos, cuerdas, chimeneas
y relumbrones de todos loe metales de cubierta; luego loajerriz moviendo ene palancas.
de acero y llevando á las mnltitudee, bogaban en linea recta á sus destinos; más allá bo·
'88 á la vela, ceñían ágiles el viento cowo parvadas de gaviotas; del lado de la población, penachos de humo, desprendidos por mil chimeneas, ennegrecían la atmósfera,
y las callee empinadas delineaban grandes cuadros donde 88 notaba el relumbrar de
loe tiesto&amp; de cristal, láminas de zinc ó dorado fierro, y en loe intervalos, eo las callee
subían y bajaban trenes eléctricos y de cable.
A medida que avanzamos internándonos en la bahía, pasaban á loe costados sio•
número de objetos: fruta, pan, legumbres, tabacos, cerveza, pescado y has\&amp; ropa; ac11dlan todos en tumulto esperando nuestro paso, y loe comerciantes arrojando garfios
adheridos (L resistentes cabos, sobre cualquier punw de nuestro barco, deJábaoee llevar
remolcándoee unos á los otros, y con gritos de todos calibres nos aturdían al ofrecernos
ene mercancías......... Era un baratillo flotante, donde el dialecto yankee mate, gaogcso, áeperv, ininteligible, predominaba. Por fin á las 10 y 20 minutos fondeamos eiu novedad cerca del arsenal r,1ioll Jro,¡ Jrorks, ealudando á la plaza con veintiún caftonazoe,
que noa fueron contestados inmediatamente.
y

vense tardíos y pesados en todas direcciones: ya deecargando aefalto, modera, la·
tón, plomo, nafta, alqultrll.n¡ ya acumulando en altas pirámides ladrillo refractario, Y
levantando 11. eu paso nubes de un polvo acre, rojizo, nauseabundo. Entre todo esto, mil•
quinas de tren pitando y moviéndose de aquí para allá, eolawó arrastrando furgones que
dejan empujándolos, desechándolos, en ml:ldio de tanlo vehículo, de tanto movimien•
to, sin que se registre ni un choque, ni uo accidente, ni una desgracia. Oliendo
á humo y á tabaco americano, respirando vaporee de aceite, de 11.ciáoe, de bronce y de
polvo, 11.:vaado aturdidos loe oídos y la vis,a caneada, eali por fin je la Babilonia industrial, para tomar el primer tren eléctrico que me condnjera al Cdotro de la población.
VI
1 :S L.\ ('l l ' DA ll

Del Sur al Sorte de Sm Francisco, e3 decir, dul Arsenal á la CJlle 3\ el carro eléctrico sigue una vía rectilínea, dejando del lado del mar corpulentos jecalonee, muelles
y depósitos, sobresaliendo todo esto, gigantea b¡¡rreiaa de m 1e,ilee y jarcias donde col·

gadae flamean las banderas de ·todas las nacioneF;
del otro lado pantanos y
depósitos abundantes de
tablones y durmientt-e;
después sigue la pobla
ción de madera y hierre,
callee amplias y pendien•
tes arrattr.iodoee en todas direcciones¡ trenes
eléctricos y de cable y
ómnibus; carros de trans•
porte y carga, entrand•l
y saliendo de todas par
tes¡ bicicletas, traoseuntee pasando ii toda priea,
siempre corriendo.
Loe treaes abundan en
eolichantee, que oi sentados descansan, porqus ee
nota en ellos un continuo
masticar, loe hombree ta•
Calz•d• que conduce á Cllff House.
baco y las señoras tuti Siguiendo la playa libre hacia la Izquierda está el oceauo libre. Las
/011/li. Es desesperante ver
1'0&lt;·11• son los asolcaderos de las Inca,.]
á simpáticas mil/8 ricamente ataviada11, mover sus delicadas mandíbulas sin ce~ar.
Descendí por fin d3 mi carro eléctrico qne con toda velocidad me condujo has•
ta loe más frecuentados centros de la población, y me dediqué á pa'lear en todos loe
puntos y direcciones de la ciudad.
. Sao Francieco e~ uno de loe_ primeros puertos de Estad()@ Uoidoe, erigido en gran
cmda~; su foco de riqueza ha sido el ampli_o comercio con el Asia, y la comunicación
con Nueva York, por el extenso ferrocarril del Pacífico que atraviesa de Oeste á E 6te
una longitud de 1800 millas. ~in ser fabril, es un iomeneo depósito de mercancías y como lugar coemopofüa, eetll. dividida la población en barrios, notable entre ellos ~l chino, por ser una pequef\a población del celeste Imperio, fundada allí con todos loe defectos y curiosidades que encontrarse pu1:daa en eu propio país.
Veintiocbo teatros, conetaotemer.te abiertos y de más ó menos categoría demuee•
tran el carácter bullicioso y alegre del pueblo.
'
Terminadas ya las faenas de la fondeada, y como sucedió, siempre que conté con
El parque Goldeii_ Gatlte, loe baños de Rlllroeooel paseo de moda; allíee da cita todo
el pe1m1eo de bajará tierra, aproveché la primera oportunidad, y en el bote de serviel mundo que, repartiéndose por lile laberínticas avenidas del bosque, ee pierden unos
cio bien aperado, saltamos á loe muelles del arsenal.
y se eoc?entran otros en las treinta estaciones de distintas vlae que conducen y lleSobre uo vasto terraplén artificialmente construido, robándole espacio al mar,
levántanse loe talleres, icmeoeoe jacalonee de ladrillo y fierro, ennegrecidos y humean· van paea¡eroe por todas partee.
Un lago artificial 8irawbcrry JJ,ll cates. Ioestricable madeja de alambree, calabrotee de acero, postes de todas formas y
vado en la cima de una montaña, fortamaf\oe, chimeneas, macizos andamios de gualdras sosteniendo guías, carritos trama uno de loe atractivos del bosque
gineroe de carbón, cadenas de acero, etc., cubren en el aire un grao espacio como el es
donde mil parejas eo falúas, botes 11. re'.
queleto deecomuoal de una obra de romanos; más allá, brotando del agua, jaulas de
mo ó á la vela, pasean alegres; el par•
acero sostienen barcos eo construcción, que semejan inmensos baulee de fierro oxida•
que, que tiene más de tres millas de lar•
do. En loe diques, eostenidoe por cunas de madera y palizadas de gruesos troncos,
go, imita natural ó artificiosamente toálzanse, descubriendo to:il'S sus formas, loe trasatlánticos que limpian y carenan sus
da clase de paisajes, desde el árido de la
fondos.
península Pétrea hasta la portentoea
En loe revueltos pasadizos de la fábrica, rieles, anclas, piezas modeladas, planchas
vegetación de Lamdia. Camellos, ele•
de coraza, ruedas de acero de todos tamaños, cilindros y láminas de fierro carcomidas,
fantee, bizontee, cocodrilos y otros ani•
calderas á medio enterrar, tuberías derramando agua, lodo ó vapor, formaban un sem·
malee divierten al curioso que gasta tobrado en desorden sobre aquel terreno mojado, desigual, negro por la ceniza, rojo
da eu tarde en el bosque, ora en la plapor el detritus del fierro y cobre, 6 amuillo por el cerrin de la madera, y entre todo ese
ya donde á dielancia, eo el mar, se des•
mart11wg1111m, agitábase activa y sudorosa uoa multitud de obreros, vestidos de azul
cubren las caprichosas formas del apa•
obscuro, relumbrando por la graga y moho, ennegrecidos por el carbón y el polvo,
rejo de pailebote ó barcas, ó ya tamenrojecidos por el calor de las fraguas.
bién gozando con la curiosa vista q11e
Un ruido ensordecedor ee desprendía de esa vorágine de la industria: loe pitoE del
La&amp;o artificial
sobre las rocas de Cliff-llm1se ofrecen
vapor, loe crujidos de sierras, chirridos de las potentes cadenas de lae dragas, el golpe
en el parque, tJli~~~!'\.;":'~~~~s'.livel del mar. las tardas focas, coa su aplanchada pitl
eeco del martillo hidráuli•
co, el zumbar de las ban• Los domingo, se llenarte botes que manejan mil gua~ Y sus rugidos de león, formando orqueamerkanas.
ta imponente con el brusco choques de
das, el rodar de las plataformas, el bufar de loe las olas que al romperse se deshacen en soberbios penachos ele blanca espuma.
A la oración de la tarde la más romántica se acerca á la playa para ver extasiada
fuelles, el agudo martilleo
de loe obreros, y anádan- como ee oculta el sol y cuando el último contacto del aetro rey, con la líquida faja
se loe gritoe, imprecaciones del horizonte 1eepreude el faotll.etico rayo verde, exclama: Oh th,rt ia lovcling; y des•
y rugidos de todos en la puée, satisfecha de la tarde, regreea en toda clase de vehículos á la ciudad donde loe
maestranza, y apeoae ee teatros Baldtd,1 y owm Jlouse la esperan.
tendrá una idea de ese in•
VII
íeroal movimientode t 'nion
El, OBSBJt\. ATORIO Df: LICK
Iron Works.
Después sigue la Plaza
Nada se quedó sin visitar; de preferencia fuimos al ob3ervatorio de Lick, uno
de descarga, y allí, carros
de
loe
primeros del mundo, conetrnido sobre el monte Hamilton, á unas 20 millas al
de todce coloree y_tamanoe,
arrastrados por soberbios norte sobre In costa ilel Pacifico, notable tanto por su historia como por loe a:lelantoe
troncos normandos, mué- que le debe la met.eorología y Astronomía,
Rocas cerca de Li&amp;ht- House, punta de San Luis.

�98

DOMINGO 8 de AGOSTO de •197

EL MUNDO

En medio de una colina piatorerca dorada por la mies y exuberante en vegetación,
riachuelos de parlera agua zarca, corren rumorosos en el fondo de sus cauces quebrándose aquí y allá y prodigando su fuerza á una serie de molinos que alegres con sus esbeltas formas, sembrados en todas direcciones, ya medio ocultos entre la arboleda, ya
claros, albeantes y rieueilos en el valle, daban al paieaje ese realce de hermosura
tan común en est • país. Allí en esa colina á la falda del Monte Hamilton, al abrigo
de humilde choza vivió hace muchos años un carpintero de apellido Lick, que á fuerza de constantes trabajos reunió colosal fortuna; sin hijos ni mujer, ea decir sin esos
goces que proporciona el hogar, dedicábaee á la contemplación de loe astros y fenómenos meteorológicos, muy dif.,rente ocupación de la que le competía, por cierto, y obtuvo por este medio agradabilfsimas distracciones, poetizando y haciendo fecunda su
ignorada vida.
Dejó al morir su inmensa fortuna para la edificación de un observatorio meteorológico sobre el monte Hamiltón, observatorio que hoy lleva su nombre y en el que
se han hecho y.i notables descubrimientos; tal es la historia y nombre dé eee importante edificio considerado hoy día como el tercer observatorio del mundo.
Con el capital y réditos de la herencia sostiénese, no sólo acumulando toda la nueva instrumentación, sino también eatisfaciendo los poderosos gastoe que origina su sostenimiento.

elementos atmosféricos, se debe á un humilde artesano cuyo nombre inmortalizado
está ya con su obra magna.

VIII
EN EL TKATRO.-LA PROPAGANDA.-LOS INCENDIOS.

Repreeentábase un día La Cabaña del Tío Tom, pieza para mí conocida¡ asisto gustoso para formar uo·a personal comparación entre el teatro latino Y eleajón.-10hlqué
diferencia, la pieza en español tan aplaudida, tan llena de elegantes rasgos y de patéticas escenas, sufre la rígida violencia del carácter americano, que la acomoda á su
antojo que resuelve lo conmovedor, lo pasional, lo clásico del drama á balazos, actos
de fue'rza, extrangulamientos; en una palabra, no hay tiempo para adve,tir y apreciar
las e¡cenae notables; todo concluye muy de prisa, el drama ha hecho llorará los concurrente&amp;, allí no se lee da tiempo de pensar que es drama sensacional. P1.1r lo demás,
hay elegancia en trajes y decoraciones, y loe entreactos cubriéronse con canciones, bailes, equilibríos ejecutados por troupes de bailarinas, que haciendo mil contorsiones
divierten la siempre sencilla y fácilmente contentadiza animación del público ame,
ricauo.
Loe sábados veíase de notable en todas las calles, á grupos de hombres y mujeres, uniformados con traje azul y vivos rojos, llevando pit.os y tambores que hacían

CIUDAD DE SAN FRANCISCO CALIFORNIA
Los lll!trónomo~, verdaderos sabios de- veinte á treinta años de ela l, dedican su
vida á la observación de los espacios y ea constante trabajo pasan loe meses sin ver
m~ que los astros, haciendo sus cálculos, investigando los arcanos del infinito y fo\Ografiando loe cuerpos y los fenómenos que Ee efectúan á millones de millones de le•
guas más allá........ .
Eu la noche, bajo la cúpula del Ttileecopio ecuatorial que gira sobre mil rueditae
movidas por ejes de sorprendente combinación, oblicuamente montado sobre un soporte gigante de fierro, destácaee el monstruoso aparato que acerca á la tierra los más
lejanos aetros del infinito; allí posados en la escalinata vimos al planeta saturno, cuya
imágen clara ein irizscionee contemplamos caei del tamaño aparente de la luna, después, las hermosísimas fotografías del Sol, del paso de Vénus por su diEco y de un
sin fin de fenómenos que hoy son verdades en la inagotable ciencia de la astronomía.
Que portento de exacfü·1dee, de genio, de ciencia, de limpieza, de solidez se presiente al pisar el dintel de ese santuario de lo desconocido, de ese punto de contacto
de lo finito con lo infinito, de ese portentoso vínculo que alll une la costra de nuestro
planeta con loe insondables arcanos de la inmensidad. Y ese claustro del genio, ese
foco de donde divergen tantas noticias que cimentan la ilustración y que ayudan al
progreso de la humanidad, así como protegen la viJ.a dtil mundo que lucha con l9s

sonar, produciendo estrepitoso ruido. Una miss vieja ó joven, bonita ó fea, carga una
bandera blanca con inscripción azul, que dice: Salvation Army; se ven otras banderas
americanas de todostamafios; y hacinados, siempre juntos y caminando por el centro
de las vías públicas, van dejando sordos á loe transeuntee estos batallones de salvación, predicando máximas religioaas en todos los shios donlleel vicio cong1ega á aua
parroquianos.
D.sde las cuatro de la tarde hasta las diez, comparsas de éstas nevándose conei•
go á la mulLitud degenerada ó traviesa, que abunda en toda población donde la vida
camina á vuelo de t1en expreso, recorren la ciudad; se detienen formando circulo
en las plazas ó sitios concurridos, fJ¡.era de loe hoteles, cantinas y teatros, y durante un
corto silencio, ee oye la monótona y estentórn voz del sacerdote, que sobre una
billa ó encaramado en tribuna portáLil, arenga al pueblo, propagando las más san$aa
máximas de la Biblia.
Tal es una de las formas de propaganda religio3a en Fstados Unidos, costumbre
de acuerdo perfdctamente con la proverbial rareza estrambótica de nuestros poderosos vecinos.
Continuará.

DOMINGO

a

de AGOSTO de

••sn

PO:E;SIA

Del señor Juan de Dios Peza, leída por el señor don Hi'larión Frias y Soto en la Inauguración de la Exposición de Flores en San Angel el 25 de Julio de 1897.
Me acercais al emporio de la dulzura
A mí que siempre be sido todo amargura!
Me acercais á la dicha y á la belleza

A mí que siempre he sido todo tristeza!
Agradezco y perdono vuestros antojos;
Algo de amor y vida queda en mis ojos,
Perq en el alma enferma y atribulada
Bien lo sabéis vosotros, no queda nada!
Muerta la fe que alienta, la fe que inspira,
No busquéis ilusiones sobre mi lira:
La nieve apaga ensuefíoe dulces y bellos
Y emblanquece las almas y los cabellos,
Y mal sienta á la triste cabeza cana
Un nimbo de fulgores de la mañana;
Sobre la eterna duda y el desconsuelo
Bien están las tinie bias, bien está el hielo;
La tempestad ee gérmen de obscuridades
Y obecuras eon del alma las tempestades!
Mas quien cantó á la gloria y á loe amores
Bien puede, estando triste, cantar las flon s;
Po1que si bien se mira, juzgando en calma,
Las liares son mujeres aunque sin alma:
Mejor que no la te1Jgan, si la tuvieran
Entre aí se engañaran y se vendieran!
¡Las flores! sus aromas y sus matices
Viven lo que los sueños de loe felices!
Nos dejan sus espinas pues lo que hiere,
Lo que propaga daiío, eso no muere!
Todo al eterno abismo rápido rueda!
Cáliz, corola, pétalos ...... la espina queda!
Así en la eterna lucha del mundo hurano,
Quedan tras loe ensuefioe el desengaño,
Y hay que llevar doquiera la espina aguda
Cla rada en la conciencia como la duda.
Adalid de secrttos grandes dolores,
Me encanto con los niflos y con las flores;
Por que alivia loe duelos de la existencia
Descansar en el seno de la inocencia.
Y no hay otra ternura ni otro cariño
J nmaculado y puro como el de un niño,
Ni símbolo más vivo, de más valía
Que la flor hechicera que el cielo cría:
lrna flor en el pecho del eér !\mado
Ee la llave de un cielo siempre soñado!
Allí encuentra la vida que el alma quiere
Y al fuego de esa vida marchita muere.
Que ael en amores miran los corazones
Morir como las rosas las ilusiones!
En la iglesia más pobre, más solitaria,
Es un ramo de floree una plegaria;
Que BU9 hojaij que adornan el templo santo
La fé las humedece con tierno llanto;
y la fe con SUB alas de raudo vuelo
Oración y perfume levanta al cielo.
Cual. corona de estrellas loe azahares
Brillan en blancas frentes en loe altares.
¿Qué diadema más digna de la belleza?
¿Qué eímbolo más tierno de la pureza?
!Ay! también en las tumba9 las flores crecen;
No se canean Li olviJan ni dedallecen.
Allí, lejos del bril lo del mundo vano,
Crecen sobre la madrP, sobre el hermano.
Q1e el manto del olvido la tL1mba eavuelva:
Allí tiende sus ti.:,ree la madreeell'a.
La memoria de un muerto queda perdida,
La flor es una hermana que nunca olvida.
Y de la helada tumba bajo el abrigo
Dice al que duerme solo «y&lt;, estoy contigo.n
Ahl son flores hermo~as las ilusiones,
Que embriagan y adormecen los corazones.
Allá en la Primavera, cuantas nacieron,
Unas·se marchitaron, otras se fueron!
Y sobre el campo estéril de loe dolores
Son caídos loe recuerdos, qué tristes florea!
El campo que hoy alegra la luz del día
Lo secará Diciembre con mano fría;
Pero pronto á los besos del sol ardiente,
Tornará su belleza más esplendente,
Y abrirán sus nectários en la3 corolas
Loe lirioe, las vicletas, las amapolas;
Tendrá rumor la fuente, arom'.l el prado,
El jardin mariposas, fruta el granado
Y sonarán los cantos, dulces, sentidoe,
De avecillas que pueblen los ouev.:,s oidoe.
Así también el alma que ,¡ufre y llora,
Tras de la negra noche tendrá su aurora.
A cuantos bellos nombres su luz alcanza:

EL MUNO

99

Se llama fe, ventura, gloria, esperanza1
Que si son cual invierno las decepciones
Tienen su primavera las ilusiones!
8e llora una esperanza que se derrumba
Y luego crecen flores sobre su tumba!
Fecunda el alma humana como la tierra,
Gérmenes de ventura tan solo encierra,
Y baila para consuelo de sus dolores:
La mujer! la más bella tlc&gt;r de las flores!

------

:E;L JUGU:E;T:E; K:E;GENEKADOK

U E edad tie... ~

el pequeñuelo, eeñora?
A esta pregunta lamadre miró al
niño cómo
quien mira al
tele j para ver
la !tora, y
contestó:
-¿l'ept'!...
Yeintinuevti
meses.
Bien podía
ella decir dos
afioe y medie,; pero como Pepe demuestra gran precocidad de inteligencia y pueden contarse de él muchas cosas admirables para un niño de su edad, }a madre no
!¡uiere ponerle ni un solo mee encima, no fuera que el
chiquillo resultara un poco menos prodigioso ó que las
otras madres sintieran u11a miajita menoit de envidia.
Tiene también otro motivo para no enHjecer á su hijito
ni un sólo día, y es que ella le querría eitmprepequeflín,
siempre bebé, pues á medida que vaya Eiendo mayor irá
siendo todavía menos suyo. Ahora mismo ya le parece
como si se Je fuera escapando poco á poco, porque esos
ingratueloe van desligándose de su mamá día trae día.
¡Cómo no, si el acto del nacimiento puede decirse que es
ya una primera separación!
He aquí, pues, explicado el porqué Pepe cuenta precisamente veintinueve meses. ¡Buena edad! A mí, al menos, me inspira gran consideración, ea la que cuentan
muchos de mis amiguitos,· que se portan conmigo de una
mane1a excelente. Pero ninguno de ellos tiene la imagiuac1ón que tiene Pepe.
Pepe asocia las ideas con gran facilidad, aunque de
una manera algo caprichosa. Sti acuerda de las cosas por
mucho tiempo y reconoce una fisonomía al cabo de más.
de un mes de no haberla visto. En las Jáminag iluminadas que le dan para jugar descubre mil particularidades.
que Je encantan á la vez y le agitan vívamente. Cuando
hojea cierto libro ilustrado con el cual se ha encarifiado
muchó ( no ha rasgado más que la mitad de sus bojas"),
áe exita basta el punto de aparecer en sus mejillas man·
chas encarnadas, y de que eus ojos brillen demasiado.
Esas mejillas y esos ojos asustan mucho á la madre,
que teme por aquella cabecita, demasiado tierna aún para tanta actividad; teme la calentura, todo lo teme. Cree.
á veces con remordimiento que el orgullo que siente á
menudo por tal precocidad de su nifio ha de )levar desgracia á la criatura, y caoi llega á desear que su hijo sea
como el chico del pa11adero, que ella ve todos los diae en
el umbral de la tienda, con su cara gordiflona y chata,
sus ojos azules sin expresión, su boca perdida entre las
mejillas y su aspecto bestial de· salud. Aquel no debe dar
ningún cuidado á sus padres, mientras que Pepe cambia
de color á cada momento, eue manedtas arden constantemente, y su sueño es siempre muy agitado.
Al médico no le gusta que el niflo tenga tanta afición á
mirar láminas y grabados y recomienda que se imponga
calma á sus ideas.
-Es muy sencillo, dice, hay que criarle como un perrito.
Sin embargo, eso no es tan sencillo como se figura el
Doctor, quien sin duda no t:ene idea de la psicología de
un niño de veintinueve meses. Pepe lleva en sí ricos
gérmenes de vida y no tiene afectado ningún órgano
esencial; pero, no cabe duda, está demasiado flaco y de•
masiado pálido.
Es un pequeño pariüenee al que no con.\'iene el aire de
Paríe, á pesar de lo mucho que París le gusta, precisanrente por eeo le conviene menos; porque le gusta deruaeiado, porque t&lt;1ntas formas, tantos col. res, tantó movi•
miento lo agitan y le trastornan; porque siente y comprende en demasía; porque, en una palabra, se fatiga;-

Pálido y enteco se lo llevó su madre en el mee de ,Tulio
á un rincón de Suiza, á un tibio valle donde no veía más
que hierba y vacas; las vacas cuya espumosa leche bebía,
y la aromática hierba de que se nuttían las vacas.
·
Aquel sencillo espectáculo no podía menos de hacerle
bien: aquel reposo en el tranquilo seno de la Madre Naturaleza duró tres meses, tres meses de risuefia eerenidad
y de comer mucho pan moreno.
Eu los primeros días de Octubre ví regresar á París á
mi amiguito regenerado:_·era un Pepe enteramente moreno, tostado, dorado, curtido, casi mofletudo, con las
manos rusticas y callosas, y la voz y el reír broncos y
fuertes.
-¡Miren qué horrible está mi Pepe! decía su mamá
muy contenta; tiene los colores de una muñeca de sesen·
ta céntimos.
Pero ¡ayl esos coloree duraron poco, Pepe volvió á
palidecer, volvió á la nerviosidad y delicadeza de nito
excesivamente refinado. Y era que París recobraba su
ascendiente sobre él; aquel París que no se sabe en quu
consiste y está en el aire que inspir11 agudeza de eensi-bilidad y de entendimien'to, que perturba y que hast3 á
los niiíos dael genio de movilidad y de inventiva. Y he
ahí á Pepe poniéndose pálido ó colorado sobre loe libros
iluskadoe.
Hacia fin dé Diciembre le ví nervioso, con sus ojos
enormes de grandes, y sus maoecitas resecas y ardientes¡
ilo quería comer ni podía dormir. El médico se contentaba con decir:
· -Que coma, que coma mucho; no tiene nada.
Que coma! su madre lo había probado ya todo, pero
el nifio no comía; y ella ahora nü hacía más que llorar
Con la noche de Navidad vinieron para Pepe multitud
de juguetes, caballitos, polichinelas, soldados, etc., etc.;
y á la mañana siguiente su madre, de pie delante de la
chimenea, contemplaba pre~cupada y con desconfianza
tantísimo juguete haciendo tantísimo visaje.
Y muy quedíto, para que Pepe no despertara, tomó el
polichinela, que tenía una expresión maligna; loe soldados de plomo, áloe cuales creía muy capaces de llevane
más adelante á su niño á la guerr.i, y hasta el pobre caballo rojo, y ee fué de puntillas á escondu todos ectos
¡uguetes en un armario, sin dejar sobre la chimenea más
que una c~ja de madera blanca que contenía un establo
en miniatura, juguete de siet1 reales que regalaba al niño un amigo pobre de la familia.
Después se acercó á la camita y se puso á contemplar
al niño dormido. Mujer al fin, el bien int.encionado engafio que acababa de realizar la hacia sonreír. Pero fiján·
dose luego en los azulados párpados del niño, pensó de
nuevo:
-¡Es atroz eso de no poder hacer comer nada á esa
criatura!
Apenas acabaron de vestirlo, Pepe abrió la caja y vió
los carneros, Ja3 vacas, los caballos, los árboles ( unos árboles muy rizaditos) y además el aldeano y la aldeana,
él con la hoz y ella con el .rastrillo (porque bien mirado,
aquello más que un establo era una granja). Se conocía
que iban al prado por hierba, á pesar de que su actitud
no era de andar. La aldeana llevaba un vestido rojo y
i,ombrero de paja. Pepe le dió un beso y ella en cambio
le embadurnó la cara. La casa era muy pequefüta y tan
baja que la aldeirna no hubiera cabido en ella; pero tenía una puerta y en eso conoció Pepe que aquello era
una casa.
¿Qué vieron en todas aquellas figuras los infantiles ojos
del niño?• Las apretaba fervorosamente con eus maneci
tas ( que quedaban todas empegadas), las ponia todas
en fila sobre su mesita, y llamaba apasionadmente á 103
carner )B, á loe caballos, por sus nombres: ¡nero! ¡bu.yo! y
después al cojer uno de los arbolitos: ¡ino!
-¡Reyl ¡tesoro! dijo la madre abrazando y besando al
niilo con tal impetu que la mayor parte de las figuritas
rodaron por el suelo
Sí, el niño descubría en aquellos arbolitos de juguete
una semejanza con aquellos otros árboles que había vis•
to allí, allí en el país de la hierba espesa y del aire sano;
y descubría además muchas otras cosas que su madre no
sospechaba; todos aquellos pedacitos de madera pintada
evocaban en él imágenes vivas que le hacían vivir
también áél otra vez en medio de aquella naturaleza alpestre, de aquella Suiza que le había engordado y robustecido. Entonces sus ideas fueron asociándose y quiso
comer.
-¡Leche! 1Panl Y empezó á comer y á beber, y el
apetito no cesó y cenó por la noche con el mismo afán con
que almorzara por la mañana. Y al día siguiente con sólo ver el juguete, voldó á tener igual apetito. ¡Lo que es
la imaginación!
-¡l\Iiren que mofletes¡ parece una muñeca de sesenta
céntimos! ¡Y pensar que todo esto no lo debemos más
que al establo que le regaló este pobre eeiíor Fulano!
.

.ANA.TOLE FMNCE.

�&amp;L MUNDO

loo

-¡Uh! ¡el grandMmo plllol

AllTtJllO

ACE ya algu-

nos años
que vivfa
yo en un
pabelloncito de los
('ampos
Rliseos, en
el pasaje de
JasD oce
Casas. Figurense usted e a un
.l
. .
,.,,. .
apartado
:wllllt'~'IIÍÍ!......
~
rincón •del
. . ..e u burbio,
'
metido en•
tre aquellas grandes y aristócrntas avenidas tan frías Y
desanimadas, que no parece sino que sólo deben atrave•
earse en coche. No sé ei era por raro capricho del propietario ó por manía de algún avaro ó viejo extravagante pero el caso es que, á pesar de. que aquellos terrenos
Iomaban centro, el corazón, como si dii&lt;'ramos del barrio, permanecían en tau deplorable estado, con sus jardincitos enmohecidos por el tiempo, sus casas bajas edificadas 'en linea irregular, con las escaleras en la parte
exterior y las galerías llenas de ropa blanca puesta á secar, de las jaulas con los conejas, de miserables gatos y
de cuervos domestica1.os.
Allí habitaban muchas familisa de obreros, pequeños
propietarios, algunos artistas ( á estos se les encuentra
en todo sitio donde quedan en pié algunos árboles), y
·por último, había también dos ó tres casas de huéspedes
de aspecto ruin, llenas de mugre de varias generaciones
de gente pobre y mieerable. Al rededor el bullicio y el
esplendor de los Campos Eliseos, el ruido sordo y continuo de los coches, el choque de los arreos de las caballerías y de loe pasos de los transeuntes, las puertas de
los carruajes cerrándose majestuosas, las carretelas ha·
ciando retemblar los pórticos de los palacios, los con
fusos sonidos de algún piano, los violines de .Mal,it/e. y
en el fondo, perdiéndose en el horizonte, las grandes y
silenciosas viviendas de los ricos, con sus redondeadas
erquinas, sus cristales nublados por cortinitas de transparente seda y sus inmensos espejo~ por donde asoman
dorados adornos de eandelabros y las flores raras de las
jardineras ......
La obscura callejuela de las Doce Casas, tan sólo iluminada por un farol que en su extremo había, semejaba
un bastidor de magnífica decoración que la rodeaba.
Todo aparente, lo falso de aquel lujo deslumbrador venía á refugiarse en aquel sítio: por eso se veían allí libreas con entorchados, calzoncillos de clown, palafraneroa inglesee que formaban una clase aparente; caballerizos del Circo, los dos pequeños postillones del Hipódromo con las jacas gemelas y sus anuncios; el carruaje ti•
rado por cabras, los polichinelas, los vendedores de barquillos, y por último, las tribus de ciegos que por la noche regresaban con sus sillas de tijera, acordeones y
rastras. :Mientras yo habitaba en aquel paraje, uno de
estos ciegos, celebrando sus bodas nos proporcionó, durante toda la noche un fantástico concierto de clarinete,
oboes, órganos y acordeones. Aquello parecía el desfile de
todos los puentee de París con todas sus distintas salmo•
dias....Y sin embar¿o, la callejuela era de suyo tranquila,
por que los que vagaban por las calles no regresaban fati•
gados hasta el anochecer; tan sólo los sábados, cuando
Arturo cobraba el salario, se metía algún ruido.
Arturo era mi vecino. Cna pequeña pared terminada
por un enrejado separaba mi pabelloncito del cuarto que
junto con su esposa aquél habitaba. Así es que, muy á
pesar mío, la vida de Arturo estaba en íntima relación
con la mía, y cada sábado no tenía más remedio que oir,
sin perder una palabra, el terrible drama, mny pari!;iense por cierto, que se desarrollaba en aquella familia de
obreros. Siempre empezaba de la misma manera; la mujer andaba atareada por la casa, con los niños agrupados
á su alrededor, y preparaba la comida cariñosamente con
ellos. Daban las siete, las ocho, nadie llegaba...... .A medida que se iba haciendo tarde, el tono de su voz cambiaba, se ponía nerviosa y el llanto anegaba sus ojos.
Los niños, acosados por el frío y por el hambre, chillaban. Por fin. como el marido no solía comparecer, cenaban solos. Al cabo de un rato, acostados ya los chiquillos,
silencioso aquel gallinero, se asomaba al balcón de ma •
4e1a y la oía murmurar entre sollozo¡¡·

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Al retirarse á sn casa encontrábanla loa vecinos y ~e
compadecían de
infeliz.
-Váyase usted á la cama, señora. Ya ealle usted que
no vendrá esta noche, puesto que es dfa de cobro.
Luego venfan los consejos y habladurfaa de comadrea:
-Yo, en su lugar, baría esto ...... ¿Por qué no Ee lo
avisa usted á su amo?
Cuanta más lástima inspiraba á las buenas gentes, tanto más copioso era su llanto; pero, con todo, pereiftfa en
su esperanza, se consumía aguardando con tenacidad, y
á pesar de que las puertas continuaban cerradas y de que
no ignoraba que estaba sola, permanecía allí, la mente
fija en una idea, hablando en alta voz consigo misma de
sus amarguras, con aquella sencillez propia del pueblo
que se pasa siempre la mitad de la vida en la calle. Fa·
cil era averiguar las causas de sus pesares; loa alquileres
a trazados, loe tenderos que fa asediaban, el panadero quo
ya no quería fiarle el pan...... 1Y cómo salir del paso, si
el marido volvía sin un cuarto! Por fin, cansada de acechar los pasos retardados de los trasnochadoi-es y de con•
tar horas se metía dentro. Al cabo de mucho rato y cuando ya pensaba yo que la cosa había concluido, oía toser
muy cerca de mí, en la galeria; la infeliz estaba otra vez
en el mismo sitio, atraida por la inquietud, no cesando
de mirar y remirar en la obscura callejuela, no viendo en
todas partes más que en aflicción.
Cerca de la una ó las dos, á veces más tarde todavía,
oíase cantar en el extremo del pasaje, sel'ial evidente de
que llegaba Arturo. La mayor parte de las veces se hacía acompañar por algún· camarada suyo hastapuerta. la
-Ven, hombre, von, solía decirle.
Y hasta en el umbral, vagaba indeciso, como si una fuer•
zn superior le impidiera retirarse, sabibndo bien lo que
le esperaba. Al subir la escalera, el silencio que en aquella reinaba en aquellas horas .hacía sus pisadas más rui•
dosas; esto le causaba cierto.disgusto, una especie de re•
mordimiento. l I ablaba solo y en voz alta, parándose delante de cada nao dti aquello3 escondridijoa, diciendo:
-Buenas noches, señora \\' eber......... .Buenas noches,
señora Mathieu.
Y si por desgracia no le contestaban, soltaba una re•
tahila de palabrotas injuriosas que duraba hasta q•1e to•
das las puertas y ventanas se abrían para devolverle sus
maldiciones. Y esto era precisamente lo que él quería,
porque cuando estaba borracho movía mucho alboroto.
Además, como estas pendencias le enardecían, montaba
en cólera y no temia ianto la entrada en caea.
Su regreso era terrible.
-Abre, soy yo ......... gritaba.
Y desde mi aposento sentía las pisafas de su pobre
mujer, que andaba deECalza sobre el frfo suelo, y el frote
de los fósforos. Nuestro hombre desde que entraba tartamudeaba siempre la misma excuia: cclos amigos, el dejarse arrastrar por sus flaquezas ........ Fulano, sabee... ....
.Fulano ......... aquel que trabaja en el ferrocarri!. 11 Lamu•
jer no le prestaba ninguna atención.
-¿Y el dinero? le preguntaba.
-No tengo, decía Arturo.
- ¡Mientes! ........ .
Y en efecto, no decfa la verdad, pues con todo y estar
borracho eiempre se guardaba algunos cuartos, previendo la necesidad de beber que el Lúnes tendría. Se trataba, pues, de quitarle de encima tan sólo el resto de la
paga, y el hombre se resistía diciendo:
-¿Pues no te digo que 111e lo h, u1"bid1,? decía á gritos
Y su mujer, sin contestarle, indigaada, le asía con todas sus fuerzas, le sacudía, le registraba y vol vía los bolsillos. Al cabo de un breve instante rodaba el dinero
por el suelo y la mujer se arrojaba sobre él riéndose con
aire de triunfo.
-¡Ah! ¿ves cómo tienes? .........
Al poco rato oíanse blasfemias y un sordo ruido de
golpes...... el borracho tomaba su venganza, y una vez
comenzada la paliza, ya no Ee contenia. Lo más perver•
eo y destructor que pueden contener loa asquerosos vinos de las tabernas se le subía á la cabeza y pugnaba por
ealir. La mujer gritaba; los muebles de aquella zahurda,
hechos astillas, volaban por el aire; loe niftos despertaban sobresaltados y lloraban de miedo. L:1~ °\"entanas
del callejón so abrían y todo el mun:i&lt;', decía:
- ¡Ee Arturo, es Arturo! ... .
Algunas veces el suegro, que era un viejo trapero del
cuarto vecino, venía en socorro de su hija; pero Arturo
se cerraba con llave para que no le estorbasen en su tarea. Cn repugnante diálogo se entablaba entónces al
través del cerrojo, entre suegro y yerno: oíamos cosas
horripilantes:
-¿Aún no tienes bastante con loe dos años de cárcel.
bandido? prorrumpía el viejo. .
Y el borracho, en tono altanero, replicaba:
-Sí, estuve dos afios en la cárcel ...... ¿Y qué?...... Por

DOMINGO l 'de
AGOSTO de ~
1197
'
lo ru f:lno! yo he pngado mi deuda á la sociedad...... Pro•
cura pagar la tuya.
Esto era para él la cosa más sencilla; he robado y se
me ha metido en la cárcel, estamos en paz ...... Pero si
el viejo insistía mucho sobre este punto, Arturo, perdiendo por fin la paciencia, abría la puerta, y como Pollchinela, se arrojaba sobre el suegro, la rnegra, los vecinos y zurraba á todo bicho viviente.
Y con todo no era un mal sujeto. Cuántas veces al
llegar el domingo, ó sea el día siguiente de una de estas
tremendas peloteras, apaciguado y sin el dinero col' que
irá la taberna, se pasaba todo el día en caea. Sacábanee
eillas al bolcón y en él se instalaban la señora Weber,
la señora :Mathieu y todos les huéspedes, charlando
amigablemente. Arturo entor.ces se esforzaba por parecer amable y culto. No parecía sino uno de estos obreros modelos que Misten á las claEea de noche. Ponía la
voz dulce y meloea y hablaba en tono declamatorio, expresando ideas incompletaEi nccgidaa en todas parte3
sobre los derechos del obrero y la tiranía del capital. Su
infeliz mujer, ablandada por la paliza del día anterior,
no era la única que Je cont(mplaba llena de admiración.
-cc¡Oh, lo que es Arturo si quisiera!11 murmuraba entre suspiros la señora ,,·eber. De&amp;pués aquellas mujtre3
le hacím cantar...... Cantaba Las C:olo11drinas de M. de
B éranger, con voz de garganta, extraf!a afect,ación y el
ridículo sentimentalitmo de los obreros...... En aquella
única galería cubierta de papel embreado y de andrajos
tendidos, por entre los cuales brillaba el puro azul del
celaje, toda aquella repugnante gentuza, ávida del ideal
á su modo, volvía emocionada los ojos al cielo.
Todo lo cual no impedía que el sábado siguiente Arturo tirase su salario, pegase á su mujer, y que e:::i aquella zaborda existieee un rimero de Arturltos que sólo ezperan llegar á hombres para malbaratar, al igual que
sus padres, el salario, y pegar á sus respectivas mujeres...... 1Y es esta la raza que quiere dominar el mun•
do! ...... ¡Ah! ¡qué locura!
Au-o~ao DAUDJ,."J',
EL CORAZON DE UNA MADRE
Balada Catalana

Rugiente pasión ardía
En el alma del doncel;
Fuera de ella nada !.aabía
En el mundo para él.
-Lo que á tu capricho cuadre,
Dijo á su amada, lo haré;
Si las joyas de mi madre
Me pides, te las daré.
Y ella, infame, como hermosa,
Dijo en horrible fruición:
-Sus joyas ......... son poca cosa,
Yo quiero su corazón,
En fuego impuro él ardiendo
Hacia su madre corrió;
Y al punto su pecho s.briendo
El corazón le arrancó.
'l'an presuroso vol vía,
La horrible 11lrenda á llevar,
l¿ué, tropesando en la vla,
:Fué por el suelo á rodar.
Y brotó un acento blando
Del corazón maternal,
Al ingrato preguntando:
-llij", ¿no te has hecho mal?
VwroR

BALAG OEH.

TEDIO,
Yo era feliz, pero un cruel invierno
Virtió eu frío en mi pasión ardiente,
Y quién sabe qué nube del infierno
Trajo sus negras sombras á mi frente.
Mi ternura-ave blanca que á tí vuela .A un soplo extraflo de frialdad se entume..
Y-mustia flor-mi corazón se hiela
Sin que hayas recibido su perfume.
No sé en que golfo gélido y sombrío
Sus bellas formas mi ilusión sepulta,
Y envue lto entre las sombras del hastío
El sol mu riente de tu amor se oculta. ·
El ascua viva de tus labios rojos
Se apagaría al roce de mi hielo,
Y el ténue brillo de tus dulces ojos
Sólo hace gris el ónix de mi cielo.
EFRÉN REBOLLEDO,

.Agosto de 1807.

DOtllllGO a de AGOSTO d•

1lt,

ESPIRITA

S quiero habl~r, se•
fi&lt;1rita, de un libro
viejo que, á peear de
haber rozado sus pá
ginas, con sus alas muchos añoe, se conser•
va nuevo, lleno de novedad siempre, lindo
y cautivan te, oloroso
como un ramillete de
jazmines; de color de
rosa, como un cielo primaveral á la puesta del sol. Es la
eterna «nueva primavera11 del poeta alemán.
Hablo de la «Espfrita de Teófilo Gauthier.
Y hablar de ella y de él, es echar cartas sobre mesa de
mármol, es jugar al ecarté con el idealismo refinado y sutilmente de licioso .........
.A.cerquemos las sillas al balcón abierto y mientras contemplamos el paisaje hechicero que forma el jardín que
renace, departamos un poco.

***

Espírita es la pereonilicación del más puro, del más intenso amor. Espírita es la vestal que oficia en el altar de
Eros y Psiquis, en el sagrado y solemne templo de una
selva vasta y virgen. Camina entre nubes de mirra oriental y lleva ceñida en su frente :ntacta, enredada entrn sus
espesos cabellos rubios, una guirnalda de roeas blancas y
hojas de acanto. Es idealmente hermosa. Su cuerpo, que
pasa á través de las páginas del libro, entre oleadas de
e.etilo rico y maravilloso, parece tallado en marmol rosa·
do, ;palpitante, de curvas fugitivas y contornos opulentos! ¡Oh, Eapírital Los senos núbiles, ruborosos, palpi•
tan bajo el corpiño de lino, al impulso de extraí'io fuego
interior y los ojos de un azal obscuro, azul de cielo oto·
ñal en la hora del crepúsculo, tienen:unas miraias vagae,
indecisas, que buscan algo que nunca encuentran, algo
que no está en este mundo. Ea ella una musa de luz. Su
labio no sintió mís besos que los de sus padrea, y 8.18 mejillas jamás se sonrosaron al oír palabras de amo1.
Cuando Malibert ve retratada la imagen de una novia
desconocida en la luna del espejo veneciano, le sobr,coje
una paBión mística; su alma se refugia en sí misma. Reza
á la Venus sagrada, á la ingota dea, que habita un paraí•
so luminoso.
¡Ser amado por un espíritu! ¡Qué cosa más hermosa!
¡Qué amor más purol No lo es más un arroyuelo que ha
vivido sumido en la verdura de un bosque, in tactas sus
aguas, sa.s arenas tocadas, muy levemente, por el ala breve
de un pájaro ó el pétalo seco de una flor, que va rodando.
Debe ser hermoso amar así: vivir queriendo una cosa
imposible. Ver su cara risueña, sus ojos bellos, sus lábios
que reclaman besos, sus mejillas frescas y no poder hacer nuestro, ~olo nuestro, todo aquel encanto. Besar una
sombra ...... ...~(ello os lo puede decir :Malibert) ......... Es
un imposible. Sediento buscáis la copa del placer para
saciar vuestra sed, y aquel vaso se esfuma, os deja burlado¡ pensáis cautivar con vuestras manos aquella cintura
de avispa; y la visión se desvaneco, como bruma sutil
que rompen loE rayos del sol.
Est;&gt;írital--Después de leer ese corto volúmen, esas pocas páginas bellae, quedáis como sumido en un quietismo
amoroso, inexplicable. S3ntís que amais vos también;
que hay un espíritn, todo luz, que tiene fijos en voz ioe
ojos; que tenéis ansias indecibles de besar algo que no es
de este mundo, de acariciar una cabellera que brilla como madeja de débiles rayos solares. Y leéis una, dos ve·
ces. Y luego,:Sintiendo una honda nostalgia, más deseos,
refrescáis vuestros labios en esa agua fresca y cristalina,
apagáis, á soplos, esa hoguera que arde y que amenaza
consumiros.
El dbtado de Espírita es conmovedor, lleno de da.Ice
tneteza. Ella Je dicti á su amor: 11Ea preciso que conozcáis
al sér indefinible para vos que se ha deslizado en vuestra
existencia. Cualquiera que sea vueetra penetración no
llegaréis á analizar rn verdadera naturaleza, y aeí como
en una tragedia malhecha, loa héroes dan sus nombres,
sos cualidades, referencias, me veo obligada á exp licarme yo misma; pero con la excusa de que nadie puede ha·
cerio por mí.. ...... » Tras este preámbulo, breve, sigue el
relato de su amor solitario y puro, de sus primeras ale ·
grías y sos primeros dolores, de proyectos frustrados, la
desilusión, el desengafio, -y luego. poco á poco, el final.
La entrada en un couvento, el dolor secreto, querido
arrojar del alma, pero nun~a conseguido; la enfe•me·
drd, la agonía, y Juego, la muerte, el alma que deja su
caree! terrena y se va, volando, volando, al espacio.
ccLa primera vez que os ví,-dice Espírita,- fué en el

lol

SL MUNDO

locutorio del convento de los p ~jaroa, 11 donde fuisteis d.
verá vuestra hermana que estaba de pensionista como
yo, pero en clase superior, porque yo solo tenía trece ó
catorce años á Jo más, y aún no lo parecía por Jo pequeña, delgada y rubia. No paraeteis mientes en aquella niña que á la vez que roía el chocolate escarchado de la
Ca.,a MarqtliM, que le había llevado su_madre, os lanzaba
una milada fur tiva.
Y así, sencillamente, como una rosa temprana que rompe su cárcel de verdura, nació ese amor. Bellos trece aüos
que aman! La niña que roía chocolate y sentia ya en su
pecho el roce del amor! Es lindo principio. Y sigue uno
leyendo y va de belleza en belleza. Para este párr.1fo,
uua sonrisa; hay esperanza en el proyecto de Espírita pa,
ra encontrarse con el esqu:vo objeto de su viva pasión.
Y lu':'go: para aquel otro párrafo, una lágrima; al ver como llora Espírita al frustaree su proyecto. Lo subuyuga
de tal modo á uno la lectura, que no suelta ni un momento el libro de las manos.
La descripción de su agonía que ha,::e Eipírita, es hermoeíeima. Dice: «Cuando empezó mi agonía me acosta•
ron e.a el suelo, con un saco de ceniza por almohaia,
única actitud propi11, de una sierva de Dios que ent rega
su polvo al polvo. Cada momento me faltaba más el aire.
me abogaba; una angcrstia extraordinaria me oprimía el
pecho; el instinto de la naturaleza luchaba aún contra la
destrucción; pero muy pronto aquella lucha inútil cesó,
y con un debil suspiro se exhaló el alma de mis labios, n
Este es el fina! de Espirita, descrito con tanta verda i.
Y luego: el espacio, la región luminosa, el imperio
vasto del rey Sol. El viaje de una alma, una paloma eucarística, que va al cielo, que busca á Dios.
«No hay palabras humanas que puedan expresar la
sensación de un alma que, libre de su cárcel corporal,
pasa de una vida á la otra, del tiempo á la eternidad, y
de lo finito á lo infinito. Mi cuerpo inmóvil y ya cubierto de esa blancura mate que es la librea de la muerte,
yacía en.su fúnebre lecho, rodeado de monjas que reza ban, pere estaba libre de él, como la mariposa de la crisálida, cascarón vacío, despojo informe que había abandonado para abrir mis alas á la luz desconocida y súbitamente revelada. A una intermitencia de sombra profunda había sucedido un deslumbramiento de esplendores, un ensanche de horizontes, desaparición de toda
suerte de límites y obstáculos, que me empapaba de indecible alegría. La explosión de nuevos sentimientos
me hacía comprender misterios impenetrables al pensamiento y á los órganos terrestres. Libre de aquella arcilla sometida á las leyes de la atracción, me lancé, con
loca velocidad, en el éther insondable. Las distanc:aa
ya no existían para mí y el simple deseo me llevaba donde quería ir. Tracé grandes círculos volando más rápidamente que 1,-, luz, á través del vago azul de los espacios, como el que toma posesión de la inmensidad, cruzándome con enjambres de almas y espíritus.
«Un raudal de luz brillante, como polvo de diamantes,
constituía la atmósfera, y cada grano de aquel polvo lumínico era una alr.oa ........ »
Pero basta. No nos adelantemos tanto. Mi única in•
tención ha sido tomar algo del principio y algo del fin
del manuscrito de Espirita para mostrároslos.
Después de muerta, amaba aún, tanto como en este
m111ndo, á Guy de :Malibert. Velaba por él, como nna
madre solícita; estaba constantemente á su lado, sin que
él lo notara ni sospechara Bi(luiera. Cuando el dichoso
Guy dormía, el espíritu luminoso de Espitita velaba eu
sueño. Iba con él al B osque, en su mismo carruaje, recostada en los mismos almohadones, al lado suyo; leía
en el libro que Malibert leía.
Recuerdo un pasaje. Guy se preparaba para ir á un
baile, una noche, y Espírita, sin que él lo advirtiera, le
observaba sonriente. Listo ya, envuelto en su gabán de
pieles, Guy iba á salir. El carruaje esperaba abajo, frente á la verja del jardín. Ya en el dintel de la puerta, se
siente un ruido vago. Una mano timida y suave que 88
apoya en el teclado del piano abierto y produce una nota que se queda vibrando, aleteando como una paloma.
Guy vió á E3pirita qne le sonreía y que con voz suplicante, le dijo: ccNo salgas.» Y Guy no salió ya. Se quedó con su sombra amada.
El final del libro es triste; pero uno que ha seguido
paso á paso á Guy, sus deseos de morirse para ir en busca de E3pirita, sus ansias y sufrimientos, suspira satisfecho al imponerse del final. Guy murió en Grecia, á
lancetazos, en una montal'ia. Cuando moría, su cicerone,
eecapado por milagro del poder de los ealteadores, vió
deede su escondrijo una aparición luminosa, una her•
mosa mujer, que ponía sus manos sobre las heridas de
Guy, como un leniti;o, y que al morir se llevó su alma
al cielo.
Dejemos á Gauthier la palabra. E l nos contará como
Guy y Espirita fueron felices en el e3pacio. Un amigo
de:\Ialibert, el Barón de Feroe tuvo la visión, en mo-

111entos que sucedia en Grecia lo arriba apuntado.
ccEn el centro de una fosforescencia de luz que parecía
nacer del fondo del infinito, dos puntos de mucho más
intenso esplendor, parecidos á diamantes en la llama,
t itilaban, palpitaban y se aproximaban, tomando la apa•
riencia de :Malibert y de Espirita. Volaban el uno al lado del otro, con celeste y radiante alegría, acariciándose con las puntas de sus alas y gastándose divinas bromas.
ccFueron acercándose más y más y como dos gotas de
rocío que ruedan por la misma hoja de azucena, acabaron por confundirse en una perla única.»
Y hay una hermosa resignación, un deseo ardiente,
en esta última frase del libro, que Gauthier pone en boca
del Barón de Feme; «Y yo cuánto tiempo habré de espera1?n
¡Qué fiaall ¡Que puesta de amores imposibles, tan envidiable!
Eeperar! ......... Esa es la palabra. Esperar que la Páli·
da tcq ue á los cristales de nuestro balcón y no¡, llame.
Gauthier en todo el roman se mantiene á una altura
digna de su inmensa reputación de artista refinado y
exquisitamente sutil. Sabe llevar, á mil maravillas, la
atención del lector por todo el libro, con suavidad, en•
seüándole iodo; procurando no cansar el á11imo ni hacer decaer el interés. Os arrastra de la mano y os sonríeamablemente. Y salió victorioso. «Espirita» es para mí
una do las novelas más queridas, de las que leo siempre
que tengo ocasión y la que siempre me prc,duce sensaciones nuevas. Es de lo mejor que escribió el gran ar•
tieta.
ARTUIIO A. AMBROGI.

EN EL TEMPLO.

Me agobiaba tan honda pesadumbre
Y te vi tan risueña y tan hermosa,
Que esa vez, contrariando mi costumbre,
Te seguí hasta la nave esplendorosa.
Jamás me viste, aunque te quiero tanto,
Profanar el recinto donde rezas,
Y es por que sé que á lo divino y santo
Xo se deben mezclar las impurezas.
¡Cómo se han de juntar, amada mía,
En el santuario de tu Dios bendito,
La canción empapada de alegría
Y la queja doliente del proscrito!
Pero tanto se alivian mis dolores
Cuando mudo y absorto te contemplo,
Que impulsado por fuerzas superiores
La vez aquella te seguí hasta el templo.
El órgano elevaba los unciosos
Y fugitivos cánticos que encierra,
E imitaban sus notas los sollozos
De los infortunados de la tierra.!
Como sube la estrofa que me arrancas
Para besar el solio en que fulguras,
Buscando el cielo en espirales blancas
Escalaba el incienso las alturas.
Y lo mismo que alumbras desde lejos
Mi negra ruta en la tormenta grave,
Los cirio¡¡ con sus múltiples reflejos
Alumbraban las sombras de la nave.
En medio de esa atmósfera impregnada
De esple.1.,,dores, aromas y armonías,
Más hermosa que nunca, arrodillada
'fe ví esa vez en las baldosas frías.
Cuando elevó la hostia el oficiante
Con ademán solemne y majestuoso,
Y el altar fulguraba más brillante
Y el salmo resonaba más grandioso¡
Cuando aquellas cadencias inmortales
Huyeron por los altos ajimeces,
Y agitaron sus alas virginales,
Cual maripos~a de cristal, las preces;
Cuando al fin conturbaron los sentidos
Con sus nimbos de luz tantas gradezas,
Y, golpeandose el pecho, arrepentidos
.A.batieron los fieles sus cabezas;
Yo que sólo me rindo con tu arrullo,
Pues sólo tú por tu bondod me h umillas,
En ese instante decliné mi orgullo
Y estuve como todos, de rodillas.
Y aún me miras pensar con desconsuelo
En esta duda que turbó mi calma:
¡No sé si lo hice por el Dios d el cielo
O,si fué por la Diosa de mi alma!
R ODULFO F IGUEROA

Julio de 1897.

�EL MUNDO
LOS FUEGOS DE ARTIFICIO MONSTRUOS

DOMINGO a de AGOSTO de 18fn

EL MUNDO

ºDOMINGO 8 de AGOSTO de ,ao~

tener su habitación. "Yo conocí una persona, dice Madama Campan, que para fi¡ar eu
opinión sobre las mujeres de su conocimien•
to, siempre que ee bailaba sola en casa de
ellas, no dejaba de levantar los cojines de
los canapés Si encontraba allí un festón comenzado y sin concluir, un pañuelo, una
cinta, decía: "Estoy en casa deuna mujer
dePcuidada, sin orden y sin limpieza.
La elegancia y el lujo no pueden existir
sin la limpieza, mtentras que la limpieza
que, como lo decimos en otra parte, (Peque•
ñas virtudes. de la j oven), «mantiene la salud,
da más frescura al color de la tez, conserva
los vestidos,» puede estar perfectamente sin
los ruinosos recursos de la coquetería.

ta fantasía que creen aü n en esos bellos monstruos m
rinoa cuyo canto delicioso retenía á los navegantes para
hundirlos en ignorados vórtices. Y esta demand3 se remonta á muchos años.
Mas be aquí que los rayos Roentgen, esos ma g l3 dt'l
siglo diez y nueve, a€aban de poner de ruanifie~to la
más completa y chusca mistificación de que Layan tido
víctimas los humanoP.
La imagen radiográfica de las sirenas ..... . LO mueElra
eEqueleto alguno ...... Las mooias son fabr icada!",
Ilayen el Japón probablemente, una fábrica de momia3
manufacturadas con una habi1idad del todo japoceea.

La fiesta nacional y los rego::ijos que la acompañan
son siempre en México motivo para fuegos de artificio
más ó menos brillantes; es este un atractivo que encanta
siempre, y con razón á la multitud.
Nosotros no tenemos aquí la intención de explicar co·
mo se prepara un fuego de artificio, sin@ que querríamos
dar algunos ejemplos de los fuegos de artificio monstruos,
prendidos en el extranjero y que nos parecen muy superiores, como composición y como complicación á lo~ que
se ven en nuestras :fiestas públicas.
Los chinos tienen pasión por
la pirotecnia, pero los ingleres·
y la gente de raza inglesa, los
superan en esto de una mane
ra especial. En Estados Unidos poi ejemplo, si visitamos
los parques establecidos pcr
las compañías dti tranvías como térmmo de sus líneas, con
el fin de crear artificialmente
un gran movimiento de tcans
porte, :idvertimos que todas
las fiestas que dan para atraer
al público, van neceEariamen
te seguidas por un admirable
El trabajador 5ubmarino. ( Figura l.)
fuego de artificio: esto es una
verdadera representación so·
CURIOSIDADES
bre un inmenso terreno dispuesto ad huc, ante tribuna~,
ú más exactamente ante graEL TRABAJADOR SUBMARINO
das que pueden contener vein ·
te mil espectadores. Y si vais
En Choisy-le-Roy-:Francia- tuvo lugar ultimamente á Londres y al famoso Palacio
una experiencia acuática que marca un paso importante de Cri~tal, durante una fiesta,
en el progreso científico, cuya primera idea se encuentra asistiréis probablemente tamen una novela del fecundo novelista Julio Veme.
bién á un firework de admiraEs el ingeniero Delisle quien construyó este aparato ble vista.
imagiMdo por M. Piatti del Pozzo, bajo el nombre de
En los jardines del Palacio
«trabajador submarino.»
de Cri.,tal han sido prendidos
Imagínese una esfera de fundición coronada por una esos monstruosos fuegos de
guarda en el centro, de la cual una perforación redonda artificio, representando pri•
deja paso á un hombre. En tanto que las campanas de morosas eEcenas, de las cuales
inmersión no pueden descender á más de 40 metros, el dan idea las ilustracione3 que
aparato nuevo descenderá haeta quinientos.
acompañan á estas lfneae.
El revestimiento de palastro, alcanza un espesor de
En Francia también se han
ocho centímetro, y todo el aparato mide tres metros de dado fuegos de artificio monsdiámatro y pesa 10 toneladas.
truo, y uno de ellos que auó
En el interior se encuentra el alojamiento de los hom· se recuerda, figuró el lanzabrea al rededor de una escala de madera que da acceso miento de un navío de galva·
al agujero de rnlida herméticamente cerrado.
mento en un puerto. Tenla
Enfrente está el potente cristal por el que se explora nada menos de 210 metroe de
El trabajador submarino. ( Figura 2. )
con la mirada el fondo y las profundidades de agua que longitud y cubría una superfilos rodéan.
¡Crea usted ahora en las momias!
cie de 46.40 metros. Era este cuadrado un espectáculo
A un lado, en una estiecie de avanzada son colocados muy animado. Un mecanismo complicadísimo y que no
Cualquier dia nos resulta un Rameés de papier maché y
el aparato telefónico y los acumuladores eléctricos. A la dt!hía funcionar más que unos cortos inEtantes, aEegu· una Semíramis de pasta de arroz ......
derecha y á la izquierda los movimientos de transmisión raba especialmente la revolución de la lámpara de un fa.
Ya ni en la paz de los sepulcros c1·eo!
para las hélices y el mecanismo que dirije el timón.
ro cuya silueta luminosa se dibujaba en la noche. Al pié
Porque el «Trabajador submarino» se mueve fácilmen• se agitaba un mar de fuego y se percibía un buque per•
Si quieres conservar un amigo, hónralo ·cuando fsté
te, se desplaza, puede dar vuelta al rededor de un arre- diéndose, y por fin el buque de sal va mento se deslizaba presente, elogiálo ausente, y ayúdale en sus necesi•
cife y reconocer el emplazamiento exacto en que se en- por la superfir,ie de las olas luminoeas.
dadee.
cuentra.
La gratitud es la memnia del corázón.
Ya se imaginarán nuestros lectores lo que se ha die•
currido en asunto de fue ·
***
gos de artificio. Las fotoNo es la abundancia de las riq•1ezas lo que nc,s puede
grafías que damos repre- hacer felices, sino el uso que hacemos de ellas.
sentan u1.c-s de los más curiosof.
LUZ C}JLESTE
Dijo la tarde al morir
Los rayo5 X y las sirenas
á la mañana siguiente:
-«Dame un ósculo en la frente
Hace algunas semanae,
y me verás revivir,,,
lússeñoresFlameng y l\IauCubriéndose de rubor,
ricio Farman, sabios fran•
y la faz teñida en grana
ceses, exhibían en la Sal·
dióle el beso la mañana,
Lo5 grandes fuegQs de artificio.
petricre un animal diseca•
que tanto puede el amor.
Explosión
del
carro.
Un comerciante en su carro.
do y momificado que lea
La bóveda sideral
había sido enviado del Japón. Esta extraña pieza repre•
se extremeció de alegría,
El apara,o se desplaza y mueve por medio de sus tres eentada en la figura número 1, ofrece el aspecto de una
y en vez de noche, aquel día
hélices cuyas evoluciones están arregladas por el timón. sirena. A lo que parece en el Japón estas momias tenían
hubo una aurora boreal.
Todas estas mnovaciones son ya de suyo tan [importan- y tienen-mucha demanda, sobre todo por gentes de cier•
J. A. CARRILLO y NAVA.
tes, que bastarían á hacer de la invención de Piatti una
obra del todo notable.
Sin embargo, hay más. El aparato, en principio, per·
manece en relación con el mundo exterior por el cable
de suspension á lo. largo del cual corren los hilos teleíónicos que sirven para remontarlo. Pero si se admite un
accidente, si el cable se rompe, s.i perdería el aparato y
les hombres que se encontraran encerrados ahí no tardarían en morir de asfi::s:ia? No por cierto. Gracias .i un
mecanismo ingenioso, ese cable puede romperse sin comprometer la vida de los que están en su \nterlor; pues
Animal Japonés. (Radiografía nagativa . l
Animal japonés. (Fotografía.)
flot.l merced á una sencilla maniobra.

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA EL ASEO DE LA CASA,

Corsés con tirantes.
NOTAS DE LA MODA
. Jilquette de abrigo para niñas de 8 á

10

años. { Fig ,. )

Se hace de franela rayada. El cuello abotonado se pue•
de poner también como representa nuestro dibujo de
piqué con cintas de color.
'
Traje para niñas de ,o á 12 años. (Figura 2.)

Se hace de cachemir azul con cintas blanoas. Chllque•
ta cruzada con botones de concha quemada. Chaleco de
piqué, recogido en la cintura.
Sombrero de paja. ( Figura 3.)

Este sombrero á bucles, está adornado con acordeón de
· seda violeta y cintas de terciopelo negro, y al lado izquier·
•do cuatro cuchillas de pluma.

Sombrero sencillo.
LECTURA PARA. LAS DAMAS,
LIMPIEZA

La ornamentación de la casa consiste en la limp;eza
-en todo y por todo, para los objetos principalmente que
se unen más á nuestra persona, al alimeto y la ropa.
No sólo la salud depende de la limpieza, sino, no lo
olvidemos, la actividad, el buen humor, la satisfacción
interior, y aun bajo cierto respecto, la moralidad depende también de ella.
En las casas sin limpieza, habita de preferencia la pereza, el fastidio, el descontento de todo y de todos.
Los muebles limpios y lucientes atraen 10s rayos del
sol y parecen multiplicarlos al reflejarlo.
Los aposentos limpios y bien arreglados con cuidado,
reflejaa una alma contenta, irradian la alegría y parecen
-decir: Permaneced, aquí se está bien.
·
Una mujer es desde luego juzgada por la manera de

He aquí algunos consejos prácticos dados
por un hombre de buen sentir, á una joven
al entrar ésta en el gobierno de su casa.
«Ocúpate del interior de tu habitación;
vela -por las piedras de la cocina, los pisos de
los aposentos, y los p.ltios sean barridos varias veces en el día y lavados muchas veces
por semana.
«Procura con empeño que el hierro, el brónce y
l
Cuello de encaje bordado. ( Delantero y espalda. )
el cobre reluzcan eiempre. y los muebles tslmbién;
que la ba jilla de barro ó de porcelana espejee en
el trastero ó aparador.
queriendo persuadirá todo el mundo por su compostura
«No permitas á la araña hilar en paz su tela en los án- y su modo de ponerse, fuera de tiempo, que siempre tiegulos de las vigas y de las paredes.
nen .veinte años, y nada más que veinte años.
«No dejes el aceite de las lámparas gotear y arranciar¿No os acordais de las sonrisas malignas, de las pala•
se sobre la cubierta de la chimenea ó de las mesas.
brillas cambiadas con vuestras compañeras, á la vista de
«Después de los consejos, los medios.
un .estido ó adornos color de rosa 6 11marillo pálido, di«Harás relucir el cobre, el hierro y otros metales, fro- bujando con afectación, un talle comprimido, por pare·
tándolos con un puñado de hojas de acedera, ó con are• cer esbelto, bajo los resortes de un coreé demasiado vina finísima, ó con greda.
sible, y eobre él un rostro cuyas arruga~, á despecho del
_ «Harás reluoir la plata, aun citando esté ennegrecida abundante polvo blanco, atestiguaban los largos años de
por el contacto con el huevo, frotándola también con su servicio?
acedera y con agua de jabón.
Se reirán de vosotras tamtién; no siempre
tendréis die:;i y ocho años, y un d1a vendrá en
que llegaréis á.. ....
Procurad siempre tener vuestra edad, hijas
mías.
No queremos ocuparnos directamente del to•
cador; pero sí quisiéramos bien persuadiros, de
que además de ese tocador de por fuera en el
que os adornais para agradar, hay también otro
tocador y otros adornos interiores, de los que
deberíais siempre estar cuidadosas para haceros
amar de vuestra familia.
Para esto el buen gusto y el afecto bastan
siempre.
Poneos de manera que p:idáis presentaros
ante los extraños, sin tener que ruborizaros de
vuestra negligencia. ¿No será ridículo que una
mujer ee vea obligada á huir y á ocultarse luego que perciba que Ilegan visitas?
Un vestido limpio, sencillo, pero de buen gus•
to, sobre el que se muestre un delantal de coci•
na, no es vergüenza, sino una recomendación.
Por lo demás, nada hace perder á los iníerio•
res el respeto que nos deben, como un traje des•
preciable que parece igualarnos á ellos.
Aun en medio del trabajo entre las obreras,
el ama de la casa debe ser distinguida, como ee
de costumbre.
No sólo debe eer la que mejor sepa llevar un
vestido, sino también debe saber ensuciarlo
menos.
Debe también acostumbrarse á mudarse vestido, si fuere necesario, varias veces al día, con
bastante actividad, para que no se aperciban de
su ausencia.
Una mujer que tiene el sentimiento del buen
gusto y de las conveniencias, improvisa fácil•
mente un traje siempre elegante y en relación
Figura 2.
con tquellos á quienes tiene que recibir; y no.
«Harás relucir el caballete de la chimenea, la sartén y
otros utensilios, frotándolos primero con una cebolla ~ruda, después con un pedazo de género de lana.
«Darás una especie de barniz á tus muebles, por viejos
que sean, con cera amarilla derretida en agua de lejía y
los frotarás vigorosamente.
«Se te dirá tal vez: ¿Para qué perder el tiempo y darse
tanta pena en esas bagatelas? Dejarás que digan y continuarás.
Nada es -:nás atractivo que una cocina donde el cobre
está cambiado en oro y el estaño en plata, por las órdenes
de una ama activa y diligente.
- La cocina, dice una mujer de mundo, es el espejo de
la casa. Entrad allí para j·1zgar. Paredes sucia&amp; por la
muliitud de moscas ó ennegrecidas por el humo. Ven\a•
nas sin bastidores durante el estío, los utensilios disemi•
nados y en desorden por todas partes, el suelo desigual
y húmedo, cenizas y desperdicios amontonados en un
rincón, todo esto indica el desorden, el despilfarro y ha•
ce presentir frecuentes momentos de mal humor.
Concluyámos: en la limpieza es donde puede permitirse la exageración; lo bastante en este caso es muy
poco.
Pero la limpieza habitual exige una fuerza de voluntad y una constancia poco ordinarias.
Las almas cobardes y débiles no son propias para el
caso.
CONVENIENCIA EN LOS VEbTIDOS

Figura

1.

La ornamentación de la casa consiste, en la conve•
niencia de los vestidoe, que deben ser, no sólo aseados
sino en relación con la fortuna y con la edad.
'
. No queremos fijamos en la última palabra que parece
1mpor1aroa poco á estas horas; cierto es, Ein embargo
que un gran número de mujeres se hacen muy ridículas:

Figura 3.

�DOMINGO 8 de AGOSTO de 1897

EL MUNDO

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es de ella de quien podía decirse: Su día está compuesto
de tres acciones, vestir, charlar y desnudarse.

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DE DÓNDE VIENE EL ARTE DE SABER ARREGLAR SU CASA

El arreglo de una casa depende sin duda de la educación recibida, pero principalmente es el resultado de
cierto tino que comprende y casi adivina Jo que sienta
mejor y lo que agrada más.
El orden .y la limpieza pueden venir á ser puramente
materiales; posible es ensefiar á ona criada á poner cada
cosa en su lugar y á nunca dejar que se acumule el polvo; pero el arreglo ve al alma y aun á la virtud.
Se dice de algunos personas que tienen la belleza en
la mirada. Esto es cierto; sólo que la belleza no está en
loe ojos sino en el alma.
Bajo su mano todo se transforma; la cortina que ellas
han colocado adquiere pliegues más graciosos, la tapicería que han escogido tiene más hermosura. los muebles
que ella coloca tienen más brillo, las flores arregladas
por ella tienen más vista y gallardía.
Esas personas son más que un tesoro, son la dicha para la familia.
Vuestras lecturas del colegio, vuestros estudios, el
ejemplo de vuestras maestras, el cuidado q11e prestabais
á vuestra ropa, á vuestros libros, á la capilla, os habían
iniciado en esos graciosos secretos que tanto debéis desear conocer, y que tran.sforman en deliciosa mansión
las caeas que parecerían apenas habitables.

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.A QUB TIENDE ESE .ARREGLO

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Tamaño medio del delantal para niños.

Ese arreglo depende de tan poco y de tantas cosas!
No ea tal mueble, tal cuadro, tal vaso de flores, ó tal
manera de poner el aposento lo que lo produce; es todo
eso y algo más. Es la mano que dispone los objetos; es
un no sé qué que va bien al gusto de las personas de la
casa.
¿Se trata de un salón? No consultéis más que vuestro
buen gusto y algo á vuestros recuerdos. Sabréis inme·
diatamente el arte de adornar una chimenea, de colo•
car los cuadros, de armonizar el color de los sillones con
el de la tapicería, de quitar todo aquello que chocaría á
la vista de un extrafio, de colocar sobre la mesa de en·
medio un álbum elegante.
¿Se trata del aposento de aquellos que amáis, de vuestro padre, de vuestra anciana abuela, que no puede por
sí misma procurarse alguna comodidad ó gueto? consul·
tad vuestro corazón y sus gustos particulares qne V03 le
conocé:s.
Qa~ vuestro padre tenga siempre su ropa muv blanca
y que sepa que sois vos quien se la preparaie. La ropa
blanca es casi el único lujo de nn hombre, y se fija máa
en él, cuando la mano que cuida de ella, le es querida.
Asead vos misma su gabinete de trabajo, por temor de
que la criada vaya á desarreglarle sus papelee ó sus
libros.

una manera inconveniente ó repugnante, respetad su
máno.
Si imagina ella que aún es útil para algo, suministradle todo lo que pida; manifestad y elogiad su actividad y
su buen éxito; pedidle consejo sobre todo.
.
Su habitación debería ser la más cómoda y la más
bien puesta.
VUESTRO APOSENTO

¿Se trata Je vuestro aposento? consultad vuelltra alma,
y que ella refleje allí su candor, su inocencia y su bella
sencillez.
Tapicería nueva y de un tinte delicado, cortinas siempre blancas en las ventanas y en la cama, pocos cuadros
de valor, pero muchos de recuerdos: la imagen de la primera comunión, el diplou¡.a de congregante, un vasto
cuadro que eacierre todos los grabados obtenidos en
premio, ó recibidos en prenda de amistad, y que cad¿ uno
lleva el nombre de una maestra ó de una amiga.
Sobre la chiminea ó sobre la mesa, pocas flores; algunas
solamente, renovadas con frecuencia, en el pequefio al•
tarde una estatua de la Santísima Vírgen.

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VENT.A,JAS DEL ARREGLO
DE UN.A CASA,

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La primera ventaja
del arreglo de una casa es, acabamos de de·
cirio, el hacerla ama·
ble; la eegunda es Vil•
nir en auxilio de la economía.
Nuestro plan no nos permite mas que indicar aqu_í:
1? El arreglo del.as provisiones. Tal cosa demanda serco•
locada en un lugar seco, tal otra ·quiere sol. Esta~ provisiones tienen necesidad de sombra l)ara no deteriorarse,
y adquieren con el tiempo un valor que no teníaa al
principio. Estos otros objetos de frecuente uso deben ser
puestos al alcance.
'l!! El arreglo de la ropa. Es necesario saber cc:ilocar las
piezas de ropa, de manera que se las tenga fácilmente y
no se las ponga todas en desorden cuande se necesiteuna de ellas; dobl!irlas de manera que no se desgobiernen ó se arruguen; acondicionarlas con cierto orden que
agrade á la vista.
En una casa de educación se obliga cada mee á las edu-

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Delantal para niños...,.-Este trabajo puede ejecutarse con hilo de algodón.

Que vea algunas flores sobre su chimenea, y que el
Que todos loa bordados y tejidos sean hechos por vos
fuego, en el invierno, nunca se apague.
misma, ó por vuestras amigas de colegio que os los han
Que su diario esté siempre en su lugar, y que encuen- dejado como un recuerdo; que algunos lienzos blancos
tre siempre en el mismo sitio sus vestidos de cambio y ligeros oculten, cubriendo graciosamente todo lo que
listos para ponérselos.
airve.á vuestro tocador y á vuestro adorno personal.
Rodead á vuestra abuela de esas delicadas atenciones
Sobre el escritorio en que generalmente os poniés á rede que tanto necesitan los ancianos y que no se atreven cibir, colocad vuestra pequefia biblioteca: la vuestra forá pedir.
mada de libros comprados por vos, de algunos obsequios
Apartad de su aposento todo .aquello que pudiera es- recibidos, y de algunos deeaoa libros piadosos que ah·
torbarle el paso, y todo lo que pudiera dejar algunos mentan el alma y sostienen el corazón.
miasmas nocivos á su salud; pero tenedla allí con abunYa lo hemos dicho en la primera parte, vuestros apodancia aquellas provisiones ligeras y antojillos que sa- sento ea un santuario; no lo dejéis despojado de lo que
béis le agradan.
hace amable un santuario, el recogimiento, el orden, la
Loe ancianos aman mucho aquellas cosas antiguas que piedad. Dadle hermosura, el os dará pensamientos ino•
lee han servido por mucho tiempo; poned á su alcance cantes.
sus libros de otro tiempo, no cambiéie nada de su lugar
sin que ella lo consienta, y si ella coloca un objeto de

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candas á sacar de sus roperos toda la ropa que hay en
ellos: esto al principio para limpiar las cajas, después
principalmente para acostumbrar á las jóvenes á colocar
bien su ropa sin amantonarla y á doblarla con presteza;·
regularmente se les fija un tiempo bastante corto para
este trabajo.
3? El arreglo de los muebles. Estos que de ben estar cu•
biertos con fundas, mientras que el hogar está encendido, porque el humo pudiera deteriorarlos; aquellos que
demandan cuidados más frecuentes por su delicadeza ó
por la finura de su trabajo.
La experiencia que ensefia todas estas cosas, exige que
no se retarde ni un solo día el arreglo de cada objeto, según su destino.
¡Cuántas pérdidas, cuántos gastos se han originado por·
esta palabra tan amada de la pereza: maii;,;mat

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�Vnalida~ -Debilitada,
LA
Sangre Empobrecida.
Léase lo que la Zarzaparrilla del
Dr. Ayer ha hecho por el revnendo
padre L. P. Wilds, muy conocido
misionero de la ciudad de Nueva
York y hermano del difunto y eminente juez Wilus:
"Por muchos años padec1 de divie.
sos y otras erupciones de caráct&lt;.&gt;r
semejante causadas por sangre empobrecida. 11i apetito era escaso y
la extenuación se babia apoderado
del sistema. Conociendo las propiedades valiosas de la Zarzaparrilla
del Dr. Ayer por Ja experiencia del
bien que habla producido en otros,
procurémela y empecé á tomarla.
Mi apetito mejoró desde la primera
dosis y· la mejoria se extendió á mi
salud en general, que la actualidad
es excelente. :Me siento un ciento
por ciento más fuerte, cuyo resultado
lo atribuyo á la Zarzaparrilla dei
Dr. Ayer, medicina que recomiendo
con toda confianza como la mejor
que jamás se haya preparado para
la sangre."
Para todos los desarreglos originados de sangre empobrecida ó viciada
y debilidad general, tómese la

Zarzaparrilla

~-····J!!Utr~OM~1~
:PREPARADA POR

Dr. J. C. Ayer yCa., Lowell, Mass., E. U. A.

DOMINGO 8 DE AGOSTO DIE 18s17

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EL MUNDO

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que la leche de la madre, y lo pue-

se prescribe en cada tnsíta no se

de tomar la criatura más tierna con

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grandes beneficios. Se garantiza su

tamente recomendada por la Facul-

completa pureza y hallarse libre de
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Número 2

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107

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Amenazaba agriarse la conversación cuando intervino
el cielo por medio del abate Chavassieux que, como en
esta oca1ión, venía algunas veces á sorprender y alentar
á las santas trabajadoras.
- El aefior primer vicario, prorrumpieron las damas
levantándose.
-Ruego á ustedes, eefíorae ...... nada de molestias ......
Prosigan su piadosa tarea...... ¡Vaya! ¡Vaya! ...... Está
bien ...... Dios las bendecirá! ...... La caridad; siempre la
•caridad...... San Pablo lo ha dicho: «Sin la caridad no
soy nadan ...... Sí, señoras, sí.. .... la caridad. ¿Qué es lo
que está usted cosiendo, Doi'i.a Angélica? ¿Un saco para
algún anciano?
-No, sefior vicario, ea un caracol para mujer.
-¡Ah, un caracol para mujer. ¡Vaya! ¡Vaya! Está
bueno.
Y de esta manera siguió interrogando á las preeent~,
•examinando sus labores, equivocando un corpiño con
una falda; una bata con ua sobretodo; dirigiendo una
frase de benevolencia á cada quien, sonriente siempre y
con las manos sobre el abultado vientre, repitiendo cona•
tantemeate su estribillo:
-¡Vaya, vaya!.. .... la caridad!
Se acercó á la señora Belamy.
-¡A.h! ...... señora Belamy! ... ¡Siempre trabajando!... ..
¡Está bueno! ...... ¿Qué tal ee encuentra el comandante ...
¿Es también un corpii'i.o el que está usted haciendo?
-No, señor vicario, respondió la joven haciendo chistoso gesto. Son unos pantalones.
-¡Vaya! ¡vaya! ...... ¡Está bueno! murmuró el abate,
en tanto que la señora Deacordea cuchicheaba á su vecina:
-¡Qué veetidt 1 ¡Qué lenguaje: Pero qué se puede esperar de una mujer que se atreve á descotarse, si coa esto ee dice todo!
Marchóae el vicario entre las demoa~racionea de agra•
decimiento y testimonios de respeto.
Van á dar las cinco: vuelven á doblar sus paquetea las

señoras, toman sus sombreros y se desgranan en pequel'íoe grupos.
En cuanto se hubo alejado la aefiora Beiamy, la Deacordea dejó desbordar su indignación contra la graciosa
rubita.
- Ya verán ustedes, exclamó al acompañar hacia la
puerta á las últimas asociadas¡ ya verán como ésta también se vuelve mala...... está descotada!
Y el coro de risas algo contenido dur!l,nte la visita del
abate estalló á cual mejor, entre tanto que las santas damas se estrellaban las manos en la puerta, convencidas
de que acababan de consagrar un buen día más á la caridad.
II
La eei'i.ora Belamy hab(11, dicho la verdad calificando
de muy deegraciada la vida de la sefl.ora Charlier.
Marta Charlier era la hija única del Marqués de Mouthiers. Educada en París, en medio de todas las delicadezas de un lujo aristocrático; entre su padre, hombre
elegante, tierno y seductor y su madre, dulce y encanta•
dora; adorada por loe dos, parecía reservada para una
existencia feliz.
Como por un rayo fué destruido tan halagüefio porvenir. Marta de Mouthiers acababa de cumplir los diez y
ocho al'íoa, cuando murió repentinamente su padre, y en
el mismo día de loa funerales, en medio de las más amargas lágrimas, la viuda y la huérfana miraron una nube
de ejecutores de Ja justicia caer sobre cuanto ellas poseían,
abriendo á su vista un abismo deac0nocido é insondable.
Desde que se casó, M. de Mouthiers, por vanidad tal
vez, y más bien por carifio mal fundado pero muy vivo
hacia su mujer, había organizado su modo de vivir so•
bre una base completamente desproporcionada con su
fortuna. Cometida la primera falta, no pudo tener jamás
el valor de detenerse en la fatal pendiente. Parecíale un
sacrificio imposible disminuir cualquiera de las dulzuras
con que rodeaba la vida de sus amadas. Cuando las _rentas ya no bastaron, atacó el capital; en seguida fué devorada la dote de la marquesa, y de caída en caída, asiénd0ae á tolas las ranas, esperanio siempre algún mila

groso apoyo, M. de Mouthiers se precipitó de loe préstamos primeramente fáciles de cubrir á loa expedientes
ruinos0e y envilecedores de la usura.
Agotaba su dignidad, su inteligencia, y finalmente, su
vida en eetae luchas incesantes, y sin embargo, los dos
seres por quienes moría, no lo vieron llegar jamás cerca
de ellos sino con la sonrisa en loa labios.
El despertar fué terrible para Marta y su madre; pero
ni una queja salió de sus labios; ni la sombra de un reproche pasó por su mente. La memoria del vencido de
la vida no fué para ellas sino más caril'íosa y tierna,
cuando se les revelaron aquellos secretos que él había
exacerbado, ocultándoselos.
Terminada la dolorosll liquidación, fueron ellas á refugiarse á Gannevil le, en una vieja y modesta casa que
pudo escapar del desaEtre, y contando con recursos suficientes apenas para no morir de hambre. Entonces comenzó para ellas una de esas vidas ignoradas, de amargura y esc11eez, en que todos loe esfuerzos de la inteligencia se encaminan á obtener una economía de algunos
centavos; en que se abeorve el espíritu para buscar algu•
nas combinaciones que permitan ofrecer aun la apariencia de lo que ya no se ea; en que se reduce uno á comer
pan solo durante dos días, para corresponder una comida á alguna familia amiga; en que bajo un traje de seda,
cuidadosamente conservado, ee oculta la ropa blanca remendada y lavada por su propia dueña para no revelar
su miseria: pobreza humillante y verg0nzosa, más abrumadora aún que la de loa indigentes declarados.
Durante esos dolorosos días, Marta contó con el fiel
apoyo de Carlota de Branville, cuyos parientes habita•
ban el castillo de Jouy, á dos kilómetros de Ganneville
Amigas desde su infancia, igualmente feliz, las dos jóvenes, tan nobles de corazón como de cuna, permanecieron íntimamente unidas, á pesar de su posición, tan di"ferente después. Marta, sin mezquinas envidia3, gozaba
de todo corazón con la felicidad estable de Carlota, que
ésta, con un tacto exquisito, lograba que no ofendiera
jamás y que fuese con frecuencia delicadamente generosa. ¡Cuántas ingeniosas supercherías, siempre encubier·tas, por la santa diplomacia de una caridad-¡eata sílnoble, silenciosa y verdadera!
Llegó una hora en que casi avergonzada de su dicha
tuvo Carlota que anunciará Marta su matrimonio. Iba
á casarse con el conde de Sennevaux, brillante oficial,
digno de ella, bajo todos conceptos. Fué esto para Marta una gran alegría y un gran dolor. Solamente la ale•
gría apareció durante las fiestas de la b~da en las cua1ea Marta fi~uró en primera fila. Pero llegó el dolor á su
·vez cuando alejándose Carlota entre el resplandor de su
felicidad, quedó Marta abandona1a á su vida de miseria
y desesperación.
En eda época la aefiora Descordes comenzó á ejercer
las altas virtudes que debían valer1e más tarde la bula
de canonización anticipadamente exped~da por el buen
abate Chavaeaieux. No se limitaba ella á reinar en la
iglesia y en las obras piadosas: para su espiritu inquieto,
cuyas agitaciones creía efecto de un santo celo, érale preciso un dominio más vasto aún. O~upábase de todo y de
todos, aun de aquellos qne no se lo pedían. Un acontecimiento ocurrido en el seno de alguna fam,ilia del país,
sin que ella no hubiese tenido en él cualquiera participación, parecíale que impedía la misión que la Providencia le había confiado. ¡Oh, y nnnca hacía ella nada que
no fuese para bien del prójimo! Pero en este apasionado amor hacia loa otros, en esta intervención frecuentemente indiscreta, un observador algo sagaz, habría fa.
cilmente distinguido el deseo de figurar siempre y en
todas partee, junto á una h1eaciable curiosidad.
La animosidad de la ael'íora Descordes contra la eefio•
ra Sennevawr se remontaba al tiempo en que dejamos
nuestro relato. La primera no deeempello ningún papel
en el matrimonio; apenas fué invitada, y esto había sido
una cruel herida á su vanidad que nunca pudo olvidar.
Ocurrióeele entonces diabólica idea de revancha. Necesitaban comprender esas nobles, que no hab!an contado con ella, cuán necesaria y ·poierosa era. Y:p.;ra tal
objet◊, imaginó casar á Mada, la arruinada hija del

,,,.

�lc8

marquéa de Mouthiere, con EU primo, rico y fuerte ple•
beyo, Juan Cbarlier, negocia...te en azafranes. ¡Empresa
audaz y digna de en talento! Tuvo que recurrir á la más
sabia diplomacia. Primero inició el ataque, lento y pru•
dente, con su primo algo reacio al principio; luego se
esforzó en pulir y hacer de él un candidato presentable
en yez del 1ústico que era. Al fin, valiéndose de la con•
fianza que Cbarlier le tenía, últimos restos de ciertos
amorcillos de. su adolescencia, maniobró el la tan bien,
que él de buena fé se creyó enamorado de Marta, por
haberla mirado de cuando en cuando, ein haberle ni aun
hablado; y no sbbtante que hacía alarde de sentimientos
declaradamente plebeyos, experimentó un coequilleo de
orgullo al :pensar que podría casarse con la hija de un
marqués.
'
Marta fué más difícil de convencer y decidir. Todos
sus instintos de nacimiento y educación subleváronse á
la primera ineiIIuación que le fué hecha. Sin embargo,
poco á poco la idea fué echando raíces. Charlier, desde
que la fué presentado se mostró solícito con ella, y lo
que le agradó más, con su madre. Sin duda que ni remo·
tamente podía él tener ni en los modales, ni en el len·
guaje, las costumbres de la sociedad, en medio de la
cual Sil había ella educado. Pero ¿tenía ella el derecho
de ser tan exigente? Charlier no era un joven; pero tenía
una edad aun aceptable; era conocido como comerciante
honrado y disfrutaba de esa vaga reputación que consa•
gra el cliieico calificativo de «buen chico.» Por otra
parle, el matrimonio Je permitiría proporcionará suma•
dre mayor tranquilidad en los últimos días de su vida,
rodeándola de ciertas comodidades, de que más carecía
la marqueea que su hija. Marta, pues, despidióse 'vale·
rosamente de todos los ensuefioe de su juventud, de to•
das las aspiraciones de su ardiente corazón, y resuelta,
únicamente á tomar la vida como un deber, depositó
lealmente su delicada mano sobre la mano burda del co·
merciante de azafrán.
La sefiora Doecordes hizo sin modestia, alar,le de su
triunfo, Nadie, en Ganneville, ni en su alrededores, ig·
noró que eaa unión había sido el resultado de sus gestiones ca1itativae.
-¡Por fin! decía á todo el que llegaba cerca de ella;
gracias á Dios, á quien tanto recé para ello, que he logrado libertar de la miseria á esa pobre sefiorita Marta.
Marta llegó á ser su trofeo. La se.l'iora Deeco¡:dee hacia
su negocio abrumándola con su excesiva ternura y sus
perpetuos consejos; queriendo reinar comoduena abeolu•
ta en ese hogar fabricado por sus manos; mezclándose á
todo con esa indiscreción preguntona y charlatana que á
se creía autorizada por cierta especie de derecho de autor.
Fastidiada la eefiora Charlier cometió un día la grave
imprudencia de reclamar su libertad. Sin haber coneultaao con su absorbente prima, fué á París á vivir con la
eefiora Sennevau, y cuando á su vuelta fué asediada
con curiosas preguntas, mezcladas á ciertas observaciones agridulces, hizo ella comprender con energía á la se•
fiora Deecordee que mucho le agradecería que para lo
sucesivo no se ocupara tanto en sus asuntos.
Acabó todo. Se desplomó el edificio de la ternura y
fué reemplazado por uno de esos odios de provincia, sordos é implacables.
Llevaba )Iarta apénas dos at'loe de casada, cuando la
eeíiora Dé~cordee, hablando de ella, daba esta amarga
c"&gt;nc\usióu al interminable relatG de minúsculos incidentes eugerados con gueto por su malevolencia.
-¡L1 ingrata......! ¡Y yo que la saqué de la pobreza y
que labré su felicidad .........

III
¡Extraíia felicidad la de la pobre Marta! Al princi•
pío caminó todo casi bien. El carácter de Charlier, de
por si violento y falto de cultura, cedió al encanto de la
novedad y al dulce aecendiente de Marta. La joven se
había consagrado con tanta energía como prudente ha•
bilidad, á la tarea de educación moral y eccial que le correspondía en su casa. Rabiase entregado á ella por com
pleto y no desesperaba de obtener buen éxito, sabiendo
como supo soportar alegremente algunos fracasos parcia
lee; reprimir las revueltas instintivas de su delicada
za, á menudo herida, y sujetarse sin resistencia inúti1 á
ciertos sacrificios neceearios para k grar el fin deseado.
Pudiera haberlo conseguido si no hubiese luchado mye
que con su marido. Su conetante dulzura habría al fin
triu!lfado sobre esa naturaleza frustrada más quemaligna. Pero tenía que chocar contra una doble y temible

DOMINGb 8 de AGOSTO de 1897

EL MUNDO

infinencia que destruía en un instante todo el resultado
de su paciente labor.
Eran loe amigos de Charlier, que sin ningún mal pen•
samiento, pero lastimados sin embargo, por su deser•
ción, le decían riendo cuando lo encontraban en la calle:
-Ah, pobre v~ejol... ... Esto acabó...... Estás ya per•
fectamente amarqueaado. Abandonas á tus camaradas.
No te dejas ver en el café...... En tin, hay que esperar
que esto sólo dure cierto tiempo: ...... el de la luna de
miel. Cuando te canses, no olvides que te guardamos tu
lugar......
Además, la senora Deecordes, disgustada por loe ímpe·
tus de independencia de Marta, deslizaba al oído de su
primo este caritativo consejo:
,-Ten cuidado, Juan!. ..... Te encuentras en una pen·
diente peligroea...... Te dejas dominar...... Esto es contrario al orden de las cosas...... El marido debe ser el
jefe de la casa ......
A menudo, al regresar Charlier, la joven, sin saber la
causa, advertía que su obra había sido destruida y que
le era preciso renovar sus esfuerzos.
Tuvo Marta un hijo. E'!te placer debía pagarlo con
nuevas amarguras. Concentró en ese niño toda la ternu•
ra acumulada y frecuentemente reprimida dentro de su
corazón; todas sus esperanzas destruida9, todas las aspi··
raciones de su juventud nunca satisfechas.
Charlier, relegado á un lugar secundario, un poco ol•
vidado quizá, experimentó una especie de celos extrafioa, un extremecimiento de orgullo, sintiendo que ya no
era el primero en su casa. Objeto de menos atenciones
en su matrimonio, púsose á echar de menos su antigua
vida. Loe pocos sacrificios que hacia para complacer á su
mujer, pareciéronle más pesados.
-Tienes razón en enfadarte, le dijo su piadosa prima,
á quien él confesó la contrariedad en que vi vía. ¿Acaso
esas damas no te lo deben todo? Vive, pues, á tu anto•
jo...... Ella es la que debe someterse á tus gustos ...... La
mujer debe obediencia á su marido...... Así lo quiere la
ley de Dios.
Fortificado con ese consejo, Cbarlier arrojó su másca•
ra de hombre semi-civilizado. La pipa reapareció en el
salón. Volvieron los juramentos áloe labios. Los viejos
amigos «bona gas,» apartados por un tiempo demasiado
largo, fueron llamados de nuevo, y no teniendo necesi•
dad de contenerse, llevaron ante Marta, y su madre asom•
bradas y heridas, la crudeza de su lenguaje y la grosería
de sus bromas.
La reacción fué tanto más violenta cuanto la sumisión
babia sido más pesada. Charlier volvió pronto á sus antiguos h~bit.oe de vida, acentuándolos aun con un verda•
dero goce de represalia, como vengándose de haber sido
nn momento mejor.
Todos loe sentimientos nobles que Marta profesaba, todas las cosas que amaba, todos loe nombres que veneraba, fueron 'befad()s é insultados.
Un día habló con emoción de su padre.
-¡Ah! síl exclamó Charlier, un lindo eefior, ese tu padre que se comió todo lo q11e tenía y lo que no tenía, y os
dejó sin un centavo por haberse festejado de sobra!.. ....
Qué eería de vosotros, dime, de ti y de la marquesa de tu
madre, si ese buen muchacho Charlier no se hubiera en•
econtrado ahí para eacaroe del atolladero?
Cada día trajo su dolor.
Segura del apoyo de Charlier, la eeflora Deecordea '.se
impuso más que nunca en la caaa de Marta, llevando á
todo su afán de investigación y e11e críticas llenas de
acrimonia.
-Yo llegaré á poner en este matrimonio lai cosas en
el orden en que la Providencia quiere que estén.
Y sus relatos, llenos de caridad-para su primoacreditaban en toda la ciudad que Charlier era la vícti•
ma y MBita el verdugo. Todo el mundo se apartó del
verdugo.
La eefiora de Moufüiers murió de pena.
Algún tiempo después, la eenora de Sennevaux, estando de paso en Jouy, fué á ver á su amiga con su marido,
cuyo primer aspecto hablaba de la nobleza de su vida y
la elegancia de sus maneras.
Sorprendieron á Charlier en pechos de camiaa, con su
pipa, cerca de un l:ock de cerveza en el salón, y abreviaron su visita.
,
-Adiós, mi pobre Marta...... dijo tristemente la seflora de Sennevaux oprimiéndole las manos.
Marta comprendió: en adela:i.te estaba sola,

Y todos esos dolores aun no eran nada en comparación.
de la aneiedad' punzante que la oprimía. Su hijo! Q•1&amp;
sería de Pablo educado en un medio semejante! Jamás su
preée~cia detendría á Charlier; al contrario, parecía.
excitarle.
Cuando el nifio tuvo ocho afioe, su madre pensó, par.i.
salvarlo, en realizar el más amargo de loa sacrificios sepa•
rándosede él. Propúaose ponerlo en un colegio de París.
l!as cuando Charliereupoque ella proyectaba ponerlo en
una casa dirigida por sacerdotes y donde se había edu•
cado el pequefio Sennevaux:, fué presa de una cólera es•
pantosa.
-Jamás en la vida! exclamó ...... En un colegio de cu·
rae! Con noblecillos! ...... El hijo de Charlier!... ... No, no!
Irá á la escuela aquí co¡no loa otros...... Yo no quiero,
entiendes? Yo no quiero que ee baga de ese chico un
clerizonte ni un marquesillo!
Y el nil'lo creció triste, pensativo, repugnando por ins•
tinto mezclarse en loa bullicioso!'juegos de sus cam3l'das
forzosos, ignorante de eeaa alegrías primeras de la infan •
cia feliz en que nada altera la frescura de los sentimientos.
Desle sus primeros pasos en la vida, Pablo no veía.
más que sarcasmos y violencias de una parte, de la otra,
más que tristezas y penas, adquiriendo esa experiencia
prematura tan penosa cuando se encuentra en un corazón joven.
Mostraba á su madre una ternura ardiente. Pt1ro en
vano ensayaba ella misma penetrar el secreto de aquella
almita silenciosa, de aquel espíritu reflexivo y observa·
dor. Las eanaacionee se acumulaban, fijábanse los recuerdos, las impresiones se concentraban en una mezcla
informe de donde no se desprendía aún la idea qua de\Je.
dar al carácter su signo dominante é imborrable.
La aei'iora Descordee confió sus inquietudes á su ma•
rido.
-Este nil'lo está sombrío siempre, dijo, yo creo quealgo oculta. Me ocuparé de él.
Y bien pronto fué recompensada de su r,elo bondadoso;
ella recibió la primera revelación del pensamiento ·dePablo.
-Por qué huyes? le dijo, un día en que entrando á la.
casa de Marta vió al nifio escaparse á su vista...... .A.case&gt;
no me quieres?
-No, prima, respodió Pabio con firmeza.
-Ah! no me quieres! replicó ella soriendo con la punta de los labios, pues eso está muy mal hecho. Xo sab3s
que el buen Dios quiere que ee ame 1\1 prójim9?
-El buen Dios quiere que sea uno bue~o, y vos no
sois buena: porque frecuentemente, cuando habéis hablado á mi mamá, ella llora luégo que os vais.
- Impertinentillo I exc Jamó la senora Deecordes cerra n-·
do violentamente la puerta...... Que yo no soy buena!
aquí lo que le ensefia tiaa hija de marqUE!Bal Que no
soy buena! Yo que estoy al frente de todas ·1as socieda•
des de caridad! Ah! este muchacho será una lind·a aihajar
Ser bueno! Pablo acababa de dejar escapar su secretoy de darse él mismo cuénta de él.
Ese grito de nifio debía ser la di visa de toda su vida dehombre. Hasta ahí incierto y turbado, para lo de add·
!ante había encontri.do el camino y visto la luz. Ser bud·
no...... he ahí todo·! · ·
De!!bar, busca1, procurar el bien de loe otros aunqu~
fuese al precio de sacrificios ó de su proQio sufrimiento;
jamás pensar mal de loe otros y saber perdonar cuando,
el mal es patente, vencerlo con la dulzura, llorar con los
que lloran, sostener áloe que vacilan, levantar á los quJ
caen y poner en su acción generosa siempre modesta y:
sin ostentación una ligereza tal de procedimiento, una.
tal abnegación poreonal, que el que reciba el beneficiose perciba del resultado y jamás del esfuerzo; caridad di·
vina de la cual las vocingleras agitaciones de la eefiora
Deecordee no eran más que una grosera parodia, y cuya
ley filosófica y santa aparecía en el corazón ingenuo dé
ese nifi.o infortunado. Al pricipio hubo en Pablo un ins·
tinto no definido. Toda su vida fué, después, una necesidad, necesidad inmensa de abnegación y amor.
Le religión le atrajo como una víctima. Viéndo'a.
atacada incesantemente por su padre y sus amigos, foJ.!
hacia ella con ardor, como se va al socorro de un op1imido; la amó por que la sentía maltratada, como amaba.
á su madre, más aún cuando viéndola llorar, la tomaba
en sus brazos para enjugar sus lágrimas. Su espfritu infantil confundía estas dos ternuras y personificaba la re-

DOMIIIGO

a

de AGOSTO de 1897

BL MUNDO

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el embrutecimiento fatal de un pesado suefio, loe doe
caían de rodillas y confundían sus lágrimas y sus plega•
riae desea peradas.
_:Pobre Cbarlier! gemía la aefiora Descordee...... Sin
duda es bien digno de censora, pero también de lástima...... He aquí á lo que se le ha reducido! He aqní la
cbra de una mujer sin religión!. ..... ¡Cuando se piensa
que jamás ha querido formar parte de alguna de nuee•
trae obras!

~-

-~. -,~:~ =:.

~~¿" -~~'z.,
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...... - -.··· ...

Ji

ir·.,,!.;.

ligión en un eér ideal que tenía el rostro de Marta y á.
quien quería consolar como á ella la consolaba.
Forzado al secreto, aprendió el catecismo á hurtadillas
Habiendo prohibido su padre que se _le llevara á la igleeia, se arrodilló en la soledad ante una ventana desde la
cttal ee percibía un pedazo del campanario vecino. Un
día Charlier arrojó al fuego con rabia un libro de oraciones que halló entre sus libros. Deed~ entóncea el niflo
compuso plegarias de una ingenuidad melancólica, que
por la noche recitaba·muy bajito á su madre.
Sobrevino la guerra, llevando á cada familia su pord6n de desgracias.
El sefior de Sennevaux, teniente coronel de coraceros,
c;i yó, con la espada levantada, á la cabeza de sus eecuad ras en la carga inmortal de Morebronn.
Por la primera vez Marta envidió á su amiga. Su dolnr c11ando menos era noble y digno de una alma grande.
L'\ parte que á ella le tocó fué pesada de otro modo.
Loe almacenes de Charlier fueron saqueados por loe

..

,..

- "'..

_,.

alemanes. El ensayó reparar esta pérdida enorme por
una operación de especulación que fné desgraciada, y se
encontró casi completamente arruinado.
La vida de Marta fué entonces espantosa. Su pasado
ya tan cruel, podía creerse feliz en comparación de
loe días que comenzaron. Charlier, ocioso, y furioso de su
fracaso, se lanzó á ciegas en la política más violenta y se
convirtió en el Jefe de todos loe ganapanes del país. Loe
llevaba á su caaa dizque á ~onciliábuloe misteriosos que
terminaban en medio de jarros de cerveza y de nubes
de humo y cantos báquicos. El reato de su tiempo paeábalo en las tabernas, y un día le llevaron á su casa completamente ebrio.
Pronto aquello fué un hábito. Día á día, desde entóncee, ya no volvió á su casa sino en un estado lastimoso,
aullando, vociferando, pateando, en medio de escenas
odiosas á las cuales asistía Pablo, asustado, loco de dolor, obligado algunas veces á defender á su madre con
sus débiles brazos; después, cuando el borracho caía en

IV
Ganneville posee una plaza irregular, pero basta, sombreada de árboles. Ahí se concentra la animación de la
ciudad. La «Lira de Plata» hace ciertos domingos oir
sus acordes. Las elegancias locales muestran sus esplen•
_dores. El subprefecto pasa cada afio revista de bombe•
roe, el día de la fiesta nacional, en medio de un entnsiaemo igual, ya en esta fiesta, el 15 de Agosto, ó el 14 de Julio. Se ven dos cafés, muchos depósitos de azafrán y tres
ó cuatro tiendas entre las cuales brilla la de la eefioritas
Juglan.
Menos frecuentada entre semana, esta plaza sirve de
punto de cita á un grupo apacible que se reune todos loe
días á las mismas horas, recorre el terreno un miemo
número de veces, siempre al mismo paso, y cambia Ja,e
mismas palabras.
Hay en esta pacifica reunión, dos oficiales en depósito,
un inspector primario retirado y tres honestos propie•
tarillos que jamás han conocido otro horizonte. Es eee el
periódico viviente de la ciudad. Cada uno lleva al fon•
do común su contingente de noticias qne convierten

�llo

en el tema de comentarios indefinidos y que ee difunden
en aeguida por medio de esas eeie bocas autorizadas, de
café en eafé, de casa en casa y hasta loe más extremos límites de los barrios.
Loe asuntos más ineignificantee alimentan de ordinario
esae inocentes convereacionee. Aeí puee, debe compren·
deree la emoción que se apoderó del grupo, cuando el
capitán Beenerain )legó con un periódico de Paría en
la mano, y exclamó:
-Ha eido removido el subprefecto!
De un golpe loe paseantes se detuvieron. Un aconte•
cimiento t;l, bien merecfa una estación.
-El subprefecto removido! repitieron con mudulacionee diversas loe cinco paeeantes heridos de estupor.
-Leed!
Cdda uno ee inclinó y leyó con ojos asombrados la siguiente noticia:
•El senor Savinien de la Haye, consejero de prefectura
de la Creuse, ha sido nombrado subprefecto de la jurie•
dición de Ganneville, en substitución del señor J ero me,
nombrado subprefecto da Pontoiee.»
El señor Jerome administraba la prefectura de Ganneville desde hacía diez aflos. Era un hombre tan honrado, con su voluminoso vientre, eus lentes de oro, su fisonomía de canónigo con levitón, y ee ocupaba tan poco de
eu misión-lo cual constituye inconteetablemente el mejor medio de eer un excelente subprefecto-cuhivando
con tanto amor las floree de su jardtn en medio de eus
eeie hijos, que loe régimenee euceeivoe lo hablan olvidado ó reepetado. Servía á la República con una devoción
igual á la que había testificado al Imperio, hablando con
una convicción siempre sincera del •liobierno del país••
é inquietándose mucho menos de los cambio!! ministeriales que de la floración de un tulipán multicolor, objeto de
sus más sabias combinaciones.
Se le consideraba en la comarca como un inmueble
que formaba parte de Ganneville, y los habitantes no ee
habrían eorprendido tanto de saber el desplazamiento
del campanario de la iglesia parroquial como del del eeflor Jerome. Fué preciso, sin embargo, creerlo, cuando
el eefior Jerome se dirigió á la estación acompañado de
EU mujer, de sus eeie hij,,s y de numerosos cacbi vacl.uie,
enue loscualee ee contaban cajas con cubiertas de vidrio
en que se balanceaban las plantaa preferidas del funcionario horyicultor.
Los adioees fueron conmovedores. La señora Jerome,
en el embarcadero, lloraba como una fuente. Las damas
de la ciudad sollozaban. Cuando el tren ee movió, dos ó
tres voces gritaron: 11Viva Jerome.• El comisario de policía las hizo callar, por que los visjeros extranjt!ros podían creer en una manifestación bonapa1tiet11 y sedicioea.
Después de lo cual, cada uno, yéndose por su lado, se
frotó las manoa. El senor J érome en su wagon gozaba
á la idea de que habiendo sido promovido á la segunda
clase, iba á tener mil quiuientoe francos más que consagrará sus hijos y á sus floree, y eue antiguos administra•
doe no pensaban más que en e1 medio de ponerse en la
mejor buena inteligencia posible con el nuevo subpreftcto.
¿Cómo era éste? ¿Quó edad tenía? ¿Era casado? Tenía
hijos?
Todas estas preguntas se agitaban en cada matrimonio
y en el grupo de paseantes, abriendo á las eupoeicionee
un vasto campo donde la imaginación se ejercitaba.
Se acabó ein embargo por saber, gracias al teniente de
gendarmería que escribió confidenc:almente á su colega
de Gueret, que el eeflor Savinien de la H,1ye tenía cowo
treinta y dos anos, era guapo mozo, célibe y muy eJo.'
cuente.
Las tres primeras cualidades hicieron palphar el corazón de mucbas jóvenes. L1 señora D,¡scordeB mandó hacer trajee nuevos para Diosdada y Angélica y se los hizo
confeccionar por las senorita, Juglan, las de loe sombreroe á la moda de Parle. ·
El eeflor Savinien de la llaye puso á prueba la paciencia de eue adminietradoe. Sólo deepuée de eeie eemanae
se vió llegar primero á un gran doméstico, al cual muchos
tomaron por el subpreíecw mismo, tan buen aspecto tenía; después un dog-car, después numerosas maletas y
por fio, un día, un hombre joven, muy bien parecido, de
flor en el ojal, un monoclo en el ojo y una varita en la
mano, bajó ai pi" de la estación y encontrando el'I la pla-

EL MUNDO

za al grupo habitual de loe paseantes, lee preguntó con
la mayor polfüca el camino de la subprefectura.
El Capitán Reaurian tuvo una inspiración de genio y
respondió descubriéndose.
- Vamos á conduciros, seilor subprefecto.
Aeí fué como Savinien tomó posesión de la subprefec·
tura, escoltado por eeie de loe paeean'88 que inmediata•
mente ee repartieron l)Or la población repitiendo por todas partes:
-Ha llegado el subprefecto. Noeotroe le condujimos á •
la subprefectura. Es encantador, y si supiééeis que bien
babia!
·
L-:ie comienzos de Savinien no pudieron eer máe felices.
Obtuvo desde el primer momento el extraordinario re·
eultado de agradará la vez á loe hombres y á las mujeres.
A los primeros lee habló con una gravedad tal de los
asuntoe administrati voe, q 11e olvida ron eu monoclo, que al
principio les había chocado un poquillo.
Con cada uno ueó el lenguaje debido. El agente inspector se quedó encantado del interée que tomó en el empedrado de loe caminos. El inspecwr primario se desbordó
de orgullo cuando él le dijo no sin alguna fatuidad:
-Nosotros tenemos hijos, aenor...... Vosotros los hacéis
ciuiadanos. Suestra tarea es agradable.......... la vuestra
ee gloriosa!
Recordó á los miembros del tribunal las viejas tradiciones de la magistratura francesa, ab3olutamente como
ei existieran aún. El clero ee regocijó de eus declaraciones religioeae, la gendarmería de eus elogios por el ejército. Pero los más satisfechos fueron los bomberos.
-¿Cuántos incendios habl-ie tenido el año paeado?
preguntó al comandante.
-U no sólo, seflor eubprefecto, y tres de chimenea ......
Cuatro por todo.
-Cuatro! ee poco, comandante, es poco, respondió Savinien con un tono bondadoso, que era un aliento para
trabajar mejor.
Todo el mund&lt;.t quedó encantado, los republicano~ de
sue afirmaciones democráticas, loe reaccionarios de eue
eentimientos conservadores: no ee este el triunfo de un
espíritu verdaderamente político?
.t:n cuanto á las mujeres, bastó una palabra para conquistarlas. Anunció que una parienta vendría pronto á
reuníl'éele y que esperaba entonces dar un baile. Un baile, querida! li a baile en la subprefectura!
Puso el colmo al entusiasmo de esae damas, yendo á
visitará cada una de ellas y pidió á todas permiso para
volver. J~w1is el seilllr Jerome, en diez afloe, babia he•
cbo otro tanto.
·
En menos de dos meses Saviniea se había convertido
en un dios para sus administrado.e de ambos sexos. Cuando pasaba en su elegante dog-car, todos loe hombree respondlau con un saludo profundo á sus eonrisae amables,
y más de llna cortina levantada á medias dejaba percibir un rostro famenino lleno de simpatía, y algunas veces de esperanza.
-Al fin, tenemos un subprefecto! decían las mismas
voces que antaflo habían aclamado al seflor J erome á su
partida. El otro ao era más que un jardinero.
V

Una tarde, después de la comida, el seflor subprefecto
dijo á su criado:
-No ebtoy en casa para nadie...... tengo que redactar
un informe muy importan~.
Y se encerró, en efecto, en su cuarto, encendió un puro, escogido de una caja especialmente reEervada para eu
uso po!reonal, tomó uua hermosa hoja de papel oficial y
escribió:
Gannevillt!; 12 de Agosto de 18i3.
Gabinete
del
Subpre[~cto
Al seflor Octavio Legagneur.
C,1lle CJmbón-Parie.
Mi viejo Oitavio:
l\1e arrojo á tus pies para suplicarte me perdones mi
largo silencio. Yo te había prometido darte cuenta de
m1e primeras impresiones en mi deliciosa residencia, y
desde hace dos meses que estoy aquí, no lo he hecho.
Necesitaría ofrecerte tales sumas de excusas que lo máe
sencillo acaeo ee no darte ninguna y entrar sin preám,
bulos al meollo. Entro pues.
Si se ha de creer á los diccionarios de geografía, la
ciudad de Ganneville, cabecera de la jurisdicción que

DOMINGO

a da AGOSTO

Dl 1897

tengo el honor de administrar-ya vee que tomo el esfü,..
del empleo-Ganneville est, situada , ochenta y cinco
kilómetros y tres horas de camino de fierro de la capital,
Desde mi llegada aquí he adquirido la convicción de
que los geógrafos son muy ligeros y verdaderamen\e
culpables de engafiar así á la juventud. Ganneville ee~
de seguro á dos mil millas del bulevar. La fisonomía.
las costumbres, el lenguaje de 101 habitantes, demuestran de una manera no dudosa esta incuestioaable verdad.
Un hecho entre mil:
Pasé recieniemente por una aldea, casi un barrio de
mi juriedición. Dos mujeres conversaban, un nilio aullaba. Oí estas palabras pronunciadas por una de la mujeres:
-Qu'a qu'a qu'al cri! (1)
-Al a qu'al a chu!
Aprendí después de un sabio lingiiieta que eeas dos frases trJ1ducidas al francés, significaban: uQué le ha pasado, que la hace gritar?• ...... Se ha caído?» Ya ves por esta simple cita del idioma local, que hay entre Ganneville y París tanta distancia como entre tí, vulgar ciudadano y yo, representante del Gobierno.
Ganneville está, ein embargo, le¡os de carecer de meritos y curiosidades. Loe méritos consisten en que se fabrican pasteles de almendra, untuosos y exquisitos y trufa•
dos de alondra que s.erían perfectos ei no costasen tan
caros. Se vende también mucho azafrán, lo cual me im•
porta menos puesto que. no lo ueo.
En cuanto á las curiosidades, la principal ee el río que
riega la ciudad, y digo l'icga, por costumbre que se tiene
de asociar este verbo á la palabra río, porque, preci3a•
mente la especialidad de este rio es que no riega nada.
Se seca hasta dar envidia al l!anzanaree, que también
tiene la reputación de regará )1adrid, y al cual, Alejan•
dro Dumas l?, siempre pródigo, envió un vaso de agua,
diciendo: •Llevádaelo al Manzanares, lo agradecerá!11
El arroyo de Ganneville, tiene, empero, una superioridan notable respecto del de Madrid. Acontecimiento del
todo extraordinario, el fuego estalló un día en su lecho
desecado y todas las malezas ardieron á pesar de loe heróicos esfuerzos de los bomberos.
Para qué in.fl.girte la relación detallada de mi existencia administrativa? Sería cosa de morirse de tedio ei la
monotonía de loe días en blanco, no fuese alegrada de
cuando en cuando por una nota cómica.
Lo peor es que yo me siento contagiado poco á poco
de la mediocridad que me rodea. Hay momentos en que
me tomo á lo serio. Me «mistifico• amigo mio, á fuerza
de mistificará loe otros. Tú no tienes idea del aire imponente que tomo cuando digo: el Gobierno de la República, eeflores! Esto es para loe puros, para los otros: el
gobierno...... simplemente. ~o tiene duda, me contagio.
Por lo demáe todo el mundo me adora aqul. He pro•
metido ua baile éste invierno, dentro de cuatro meses ...
y ya se preparan ...... He ido aún más lejos, porque he
anunciado la presencia de una •parienta» lo cual es para
mi mismo un personaje problemático.
Y ahora mi querido Octavio, hablemos de mujeres.
Tres he descubierto aquí de las que valen. La primera
de esas tree gracias, la condesa de Sennevaux, á la que
has visto ciertamente en Pllrfe, está de luto de su marido que murió en Reiechoffen. La segunda ee esposa de
un hombre muy vivaz, coracero de orígen, preceptor de
oficio, que tiene formidables bigotes y no parece dispuesto á bromas. La eeilora por su parte es linda, una
joyita toda rosa, una de esas coquetas figurillas de Sajonia, cuya sonrisa tentadora jamás abandona su boqui•
ta. En cuanto á la tercera, me ha sido designada de una
manera demaeiado extraña.
Es preci110 que sepas desde luego que lianneville tiene
la dicha de poeeer una santa, no en :-eliquiae, sino en
carne y hufso. Eita santa tiene dos hijas, atrae mucho
á los subprefecto~ jóvenes y platica enormemente, en ·
general para comeree al prójimo. Me ha hablado tan
mal de una prima suya que nie ha inepirado un irresistible deseo de v.. r á tlBa crea~ura perversa. La he visto y
he encontr.ido una mujer de unos ;¡.3 ai\oe-hermosa
.edadl-amable, distinguida, hecba para vivir en Ganneville como una planta de los trópicos en Siberia, parisiense de pura raza, y de gran raza ........ .
( Contillu.ará. )
[11 DeJamo, en su original e,ta,1 frawa porque de otra suerte perderian ,u estructur&amp; y sabor.

•
TOMO.JI

.MEXICO, AGOSTO 15 DE 1897.

•

•

&amp;~ce lentísimo $eñor

Don

Gntonio

&lt;lánoi,as

(l astillo

x~nES[DENTE DEL CONSEJO D.I!? MINJeTilO~ DE ESPAÑA.

Asesinado en Santa A¡ued .. el día 8 del actual.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>·Pa,n-KlDer
- D-

r

~~~{t!!

••••

,

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\''

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•Df........_._ ._

Un r emedio verd&amp;cleNI J MSall!I..,. kl4a
clase y ¡radoa de
lD'-8liaoe ee el

,Í'li

Pa,;..KJl/er

.

(MATA-DOLOIU

(DE VAN BUSKIRK)

E s el dentrífico favorito del
público de todo América así como
tambien de todo E uropa, desde
el año dE&gt; 1859. Es la preparacion mas antig.1a del nuevo mundo.
L a célebre actriz Sahara Bernh ardt dice del Sozodonte que "es
el ú nico den trífico de reputacion
universal."
El Sozodonte preserva la dentadura de su d ecaimiento, endurece
las en cias y perfuma el aliento,
dandole el olor mas delicioso que
ninguna otra preparacion puede
con ceder.
E l Sozodonte se yende en todas las
Perfumerias, Droguerias y F armacias.
Se manda por correo un libro diciendoos
la manera de cuidar v uestr a dentadura
y u na pastílla de Jabon Sozoderma de
muestra á q l'ien la pida d irigiendose á
los proprietarios

HALL &amp; RUCKEL,

r'

~

NIJIIEBO SMEXICO, AGOSTO

I

o DE I897•

TOIIO 11.

Bato.,. Terd&amp;d, J ao • .,.... . . . en término■ bMlaaM ~
11■ UD l ll&amp;T8,N111ft T . , . . . . _ . .
para

La mejor preparación para conservar,
restaurar y embellecer el cabello es

El Vigor del Cabello
del Dr. Ayer.
Conserva la cabeza lihre de caspa,
sana los humores molestos é impide
la caida del cabello. Cuando el
cabello se pone seco, claro, marchito
6 gris, le devuelve e1 color or iginal
y su contextura, ·estiltiulando un
nuevo y Yigoroso crecimiento. Do..
quiera se emplea el Yigor del Cabello
cl~l Dr. A~·er, suplanta todas las
demás preparaciones y pa~a á ser el
favorito de las señoras y c,iballeros.

e

C.alambru. l11alohl11
Cólico,
Dl■oa\erla,
Cólera,
Dolor •• ••nlo,
'1'01,
Dolor 11 llloa\11t
Beafriadoa, lnmaU••••
Ba badilla,
1lt'llrt llalatla,
l'unsa,daa 1 piqut.11 .. ale TII¡
'9 ~t.op1ea7 &amp;D!malll,azrf- {'
TenerleenCUL 01UIÑalN_... la
talsiJicacioneL Ooa))nr ..............~
l'J:BRY D.uu. KaTeúa•
--..
lfU&amp;ri"8 y BoiioaL

El Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
PREPARADO POR

~~;:=~~~;;;;2~___:2:•:s~W=as:h~l:ng:t:o:n~S:t~.,~N:e:w:.:V:o:rk:,~E:E~-u:u~.d:e::A:.J

;~:~

•

(PEJt]lY DA.VII.)

Dr. J. C. AYER y Ca., LoweH, rt'lass. , E. U. A.
Medallas de Oro en las Princip ale3
Expos icio n e s Univlélrs ales,

AGENTES GENERALES

.;e éeie ~ri~ dico en Cent ro .América, Sres.

J . M. Lardi•
~1:&gt;al y CosPafiía, Guatem9.la.
Enán antil'JPZados pa,a arreglar contratos para anlln·
oioa y e ~ri~iones.

'

•

1/

';,

MAS DE CIEN

perso~,,ss han eido curadas de estrechez uretral, sínel me·
noraoicidente, ~in doler, sin clo1oíormo y en menos de un
mini,ito, e mpleando el Dr. Garay la electrolicis. Por el
mis,mo mét odo, cura las t ELJH hrnes del recto, exófago y
útf:ro. Pract ica toda claEe de operaciones quirúrgicas y
ea/especia lis ta en vfas urinarias.

~cooK REMEDY ca.

en su primero, segundo ó tercer
pcrwdo permanentemente cura
SIFILIS
dn de 15 á 35 dtas. El nnmcnte se puede curar eo
casa por el in1~mo precio y bttjo la misma garantía,
Si prefiere vemr [\ n uestra casa, nos comprometemos [\ pagarle lo! ga~tos de ferfQ-carr1I. hotel y
,lema~ que se Je originen sin cobrarle un centavo por

1rneslra asistenciu si no resulta rnradc- con nuestro

tr:ttamlento. s, se ha tom•do mercurio, Iodado de
Potasa y todav1a se sienten dolores y molestias,
E~puto.s mucoso~ e n ia 1&gt;oca, Garganta lla!tuda. Diviesos, Manchas Cobrizns. Ulceras .cu cualquier
parte del cuerpo. Despre'nclim,ento del Cabello y
Ce¡as, esto es el YEN' EN'O de h! Sangre loIFil,ITICA
qne garanriz.amo~ curar. Sohc1tamos los mas obstt~
nadas casos y apelamos ni mnndo entero por un caso
en que no h11.yamos J&gt;odtto curar. La SIFILIS h11
sido siempre J"a pesa ilJa de los medicas mas emi~
nentes. Pruevas ab.s-olutas se envian µor correo
sellado á quien lo solicite. Direccion. COOK REM•
'EDY CO.. 307 Masonic'l'emple, Chicago, lll .. E. U. A.

COOK REMEDY ca. /

(roquetería.
Dibujo d e José M .

V lll a sana.

�EL MUNDO

DOMINGO 1? de AGOSTO de 1'97

¡I

"EL MlJN nO"
Semanario Ilustrado.

'TelUono 434.-Calle de Tiburcio núm. 20.-Apartado 87 b.

MÉXICO
Toda la correspondencia que se relacione con la Reiacción, debe ser dirigida al
Director, Lle. Rafael Reyes Spindola.
Secretario de Redacción,
Amado Nervo.
Toda la corresppndencia que se relacione con la edición
debe aer dirigida al
Gerente, Lic. Fausto Moguel.
La subscripción á EL MUNDO vale $1.25 centavosal
mes, y se cobra por trimestes adelantados.
Nwneros sueltos, 50 centavos.
Avisos: á razón de $30 plana por cada publicación.
Todo pa¡o debe aer precisamente adelantado.

llEGIBTRAD0 COMO

~11á11t10

ARTfcULO

D11

SEOUNDA

CLASE.

se orgaui~an Jo5 partibo, ¡•olítico.5.

Nada más equivocado que suponer que los fenómenos
sociales están á disposición de la voluntad del legisla•
dc,r ó de los buenos deseos del publicista. Pretender
que hechos complexo~, en cuyo génesis han intervenido
multitud de elementos, se produzcan un buen día, al modo
que los faquires indostánicos hacen crecer las plantas, es
contrariar completamente las leyes ineludibles que presi•
den y norman los acontecimientos humanos.
Los partidos políticos no se organizan de la noche á
la mañana, y todos los fXCelentes deseos expresados
por un grupo de periodistas no pasan de ser encantadoras chinoiseries, que ocupan espacio en las columnas de
un diario para perderse irtemisibleuiente ea e, vacío de
las multitudes. La organización de los partidos polfti•
coa obedece á principios inquebrantables de estática social; es un fenómeno de equilibrio que presupone un gran
núcleo de antecedentes que lo determina.
¿Pero-se nos preguntará- cuáles eon esos princi•
piOll, esas leyes, esos hechos que preceden á la organización de los partidos? Desde luego contestaremos, que
sólo puede haber orgal'lización allí donde exiete un peligro común que amenaza á un grupo; intereses que defender, der&lt;chos que amparar, garantias que conservar,
Cuando los partidos políticos no aparecen, es que estos
intere6es y estos derechos y estas garantias no se encuentran amenazadas. Esto es lo que está sucediendo
actualmente en México.

*
**

Se explica que en los Estados Unidos, dos poderosas

huestes se organicen y riñan en singulares combates, por•
que son fuerzas que han menester acudi.r á la conserva•
ción de conquistas económicas amenazadas por la facción contraria: el proteccionismo luchando á brazo partido con el libre cambio, que tiende á destruir inte.reses
creados á la sombra de altos aranceles, y el libre cambio,
por eu parte, saliendo al encuentro de los sostenedores
del sistema protector, que procura lesionar los intereses
del consumidor. Esto tiene la solidez de una pirámide
egipcia.
Pero en nueetra República ¿qué intereses se encuentran
en '{)eligro? ¿qué grupo productor está amenazado por
otro grupo? ¿qué facción ee halla obligada á pelear por
derechos y libertades no otorgados á loa ciudadanos?......
¿El partido conservador acaso? Actualmente loa partidos
conservadores han recrgido en su p, &lt;'grama la mayor parte de los principios, convertidos en hechos, de los grupos
liberales. Y ei esto ee hace sensible en las monarquías,
en las repúblicas el fenómeno posee baae más firme.
¿Qué campo queda, pues, á loe nuevos partidos por organizarse? ¿El que antafio sirvió de po1ta-estandarte á
los agitadores revolucionarios que, antes del movimien•
to de 1876, que fué una verdadera revolución económica,
como ya bastante se ha demostrado, se apoderaban del
·primer lugar común flotante en la atmósfera de la época,
1•ara hacer fabricar con la materia prima de sus ambiciones la gran induslria del proaum:iamiento?
Nó; el mismo periódico, que predica la necesidad de
que se organicen los partidos, reconoce que estas fórmulas ya no encuentran eco en la conciencia popular, y que
nuestra sociedad no se de;a sobornar por' una hermosa
palabra, lanzada en medio de relámpagos y truenoe, desde el Sinaí jacobino, por un MoiEée elocuente y sobrehuJJ1a1 0 .

Todo esto es de un gran atractivo escénico; pero nosotros no combatimos por frases, eioo por trozos de carne;
no rec lamamos estrofa9, sino derechos; no deftlndemos
palabras, sino intereses; y frente á esos intereees y esos
derechos, no hay agregados de hombres que amenacen,
no existe un grupo organizado que ponga estas conquistas ea peligro.
¿Cuál es, entoncee, esa nece.iida.d á que ee alude al pédir
la organización de los partidos politicos?

Duraute la bemana última se ha producido una nota•
ble alia en el cambio sobre el euranjero, habiendose
hecho operaciones el miércoles pasado hasta el tipo de
125 por ciento.
¿Persistirá esta alza? ¿Disminuirá todavía el valor de
la plata? ;,O habrá que esperar una mejora en la crisis
del metsil blanco?
Como hecho singular se seflala que al mismo tiempo
en que se anunciaba el d~scubrimiento de rica3 minas
de oro en Alaeka, la plata experimentaba una nueva
d'epresión, circunstancia que á primera vista parece inexplicable.
~osotros no creemos que las explotaciones auríferas
de Alaska contribuyan, como ha supuesto un diario, á
rehabilitar la plata, y antes por lo contrario, en esas
explotaciones vemos un aliciente ofrecido á la producción
del metal depreciado. Eite hecho se produjo con toda
claridad á raíz del descubrimiento de las minas de oro
del Transvaal.
¿Q1é ha sucedido, por otra parte, c'&gt;n la persistente
baja de la plata? Que la producción ha aumentado día
á día, como consecuencia natural de una razón suficientemente expiicada: el explotador ha tratado, con el
aumento de la producción compen3ar las pérdidas cau•
eadas por la diminución del valor.
Así, nuestra opinión es que el descubrimiento de Alas•
ka en nada perjudicará ni beneficiará por ahora á la plata.
Por otra parte, una obra de gran trascendencia-que
fué 'una verdadera revelación para los interesa-los en este
orden de asuntos-la que el eminente profesor Sues3
ofreció hace pocos aiios á la consideración del público,
ha venido á demostrar, con enorme acopio de datos cien•
tíficos irrepochablee, que esa enorme masa de oro lanzada á la circulación, en que algunos sueñan para un futuro
próximo, es irrealizable, y que la explotación del metal
amarillo no podrá nunca alcanzar ese exc3eo de produc•
ción que se pretende.
¿Pero qué límite tendrá la depreciación de la plata? La
ciencia ha dicho ya su última palabra acerca del particular: el valor de un producto está limitado por su costo
de producción. La plata, como cualquiera ot~a mercancía. no pasará nunca de este nivel, al cual se encuentra ya
próxima.
• En México,con salarios pagadero3 en metal depreciado, el costo de produción es insuficientemente menor
que en otros países productores, y esto nos permite
asentar que la industria minera argentifera, aun sufrien•
do el golpe de la crisis, se encuentra en coniiciones
de seguir viviendo.
Ea demasía se ha sondeado E'ste problema, encauzando
la gestión financiera; los nuevos trastornos que experimente el metal blanco, deben encontrarnos completa•
mente tranquilos.

Jt1lítira (![).eneral.
RESUMEN.- Fln del conflicto greco-turco.-Los orgullos del Sultán vencldos. -Preponderancla del
Cz:ar.-Nuevas humfl laciones al rey Jorge.-E1 desquite de Alemanla.-la tutela financiera de Grecia.
-La fiebre del oro.-Los dramas de la ambición .
-California y Australla.-Africa y Alaska. -Una procesión de aventureros. -Conclusión.

Por fia, tro.s de las estériles discusiones de los em bajadores en Constantinopla, se ha conseguido algún acuerdo para terminar el conflicto greco-turco. Lo que no lograron las amenazas concertadas, lo que no pudieron alcanzar las notas diplomáticas redactadas en términos
activos, obtuvo inmediatamente resultados prácticos de
una intimación procedente de San Petersburgo.
No quiso el Sultán verse envuelto en dificultades con
la omnipotente Rusia, y expuesto á que su territorio fue•

ra invadido por los innúmeros ejércitos del Czar~ } él,.
que 86 erguía despreciando todos los cons1-jos y desoyen•
do todas las amenazas, él, que ebrio con sus victorias yorgulloso con sus triunfos, pretendía recogn el fruto de
sus hazafias, que apenas le podían disputar nominalmen•
te las potencias que intervenían á favor de la vencida
Grecia, cede ante la presión de un solo hombre, se doblega ante las exigencias del poderoso, y se humilla cobarde á los pies del coloso del Norte. Ya no exige
cuantiosa indemnización, que prolongaría indtfinidamente la permanencia de las huestes de Elhem BJjá
en la Tesalia conquistada; ya no pide la retención de esa
provincia; y ee conforma con la rectificación de fronteras
que se le había propuesto; ya permite que se discuta el
asunto de las capitulaciones que favorecen á los griegos
en territorio turco, consintiendo en que no son de derogarse en lo absoluto; y con tales conceeiones, con semejantes flexibilidades que no ha mucho parecí!ln imposibles de obtener, no está lejano el día en que se firmen
los tratados de paz, y vean los helenos, libre su territorio de la soldadesca turca, limpio de los invasores quehan entrado á saco en las poblaciones indefensa~, y exento de la terrible humillación que sobre elloe pesaba,
teniendo suspendido sobre su cabeza el sangriento alfanje musulmán.

***

Como para compensarse Alemania del cuarto de conversión á que se ha visto obligada, por la directa ínter·
vención del Czar en el conflicto turco, y rtsarcirse de la
retirada que ha hecho, abrndonando, por dt-cirlo así, al
Sultán, á quien h1sta hoy había favorecido abiertamente, y dejándolo entregado á su propia suerte, para no romper el concierto europeo, acaba de proponer la creación
de una especie de tutela, el n lmbrarniento de una comisión impuesta sobre el gobierno griego, que 1igile escrupulosamente sus finanzas y esté atenta á la marcha ad•
ministrativa de la monarquía, para lograr que en bre,;epla:¡o pueda satisfacer la indemnización de guerra exi•
gida, que áuuque corta, está muy por encima de los
recursos tiscales con que cuenta para cubrirla.
Ya se anuncia que apoyan estas preteneionE&gt;s los delegados de Austria y de Italia, y como la voz de la tripleAlianza se deja escuchar aún con poderosa influencia en
los concejos europeos, se ha tomado en consideración la.
iniciativa, y no es difícil esparar qué, si Nicolás II no
acude en socorro del acuitado rey Jorge, habiéndose podido librar de las humillaciones impuestas por el vencedor, caerá en otras menos duras pero solicitadas por sus,
protectores.
La tutela financiera á que quieren sujetar al soberano
de los helenos, aparte de lo verglnzoso que tiene, le cercena sus facultades, le escatima su libertad de acción, y
lo pone en condiciones de jefe de un protectorado, más,
bien que rey de una nación independiente.
¿Y qué hacer? R~signarse á las crueldades del destino
que le reservaba todavía esta dura prueba, después de·
las humillaciones de la derrota.

***

Los que hayan leido las desJripciones dramiticas, na.•
rrando la fiebre qne se esparció entre los aventureros de
todos los países, después de los descubrimientos de placeres de oro ea C.1lifornia y Australia, no extrañarán la.
inmensa agitación que ee despierta actuallnentn entre
ingleses y americanos, al recibirse la noticia de descubrimiemos semejantes, llllá en los terrenos apai tados de la
América inglesa, que confinan con el territorio de Alaska.
La ansia devoudora que arrastraba los hombres á
los campos australianos, olvidándolo todo para ir en
busca de las codiciadas arenas auríferas, la ambición
insaciable que llevaba á los aventureros á las agrestes regiones californianas, persiguiendo las soñadas pepitas; la
sed hidrópica que empujaba á los miserables hacia la&amp;
apartadás comarcas inhospitalarias del A frica austral en
tueca del oro y de los diamantes, acaba de despertarse
en nuestros días, al anuncio de los placeres del río Yukon
y de Klondyke.
Muy diferente el medio, muy distinto el paisaje, muy
diverso el cuadro, pero los actores los mismos; ansia ina gotable de riquezas, la enfermedad que los devora. Vol,.
verán á representarse loe dramas olvidados y las trage•
dias desconocidas de otros días. La besti.1 humana reco·
rrerá aquellas soledades cuasi árticas, y se hará la caz~
del hombre por el hombre, para dispu tarse un pn!'iado

de oro; y cuando hartos del codiciado metal, los rebafios
de aventureros se sientan abrumados bajo el peso de sus
riquezas, se entablará ~ea otra luoha salvaje y despiada•
da, por el mendrugo de pan negro que hace falta, por el
pedazo de carne corrompido de que se carece, por el
hambre y la sed infernales, que no podrán saciar á pesar
de sus in útiles tesoros.
Afortunadamente, para evitar conflictos internaciona•
les, bien averiguando está, que los nuevos yacimientos
de metal amarillo están eituados, sin disputa, en territo·
rio inglés. Si así no fuera, si el gobierno del Canadá
pretendiera dictar leyes especiales para los extranjeros
reciea llegados al privilegiado territorio, pendientes como están los viejos tratados de límites entre la América
inglesa y Alaska, ya la fiiebre del oro se comunicaría á
las naciones, y tal vez tuviéramos que presenciar ágrias
disputas y acalorada competencia, entre los dos grandes
pueblos anglo-sajones.
Nada de eso ocurrirá. Vayan en peregrinación los
aventureros sajones aquende y allende el OJeano, á la
remota Alaska, como fueron á la abrasada California y
á la ingrata Australia, á disputarse el oro entre los espumarajos de la rabia y la sed insaciable de la ambición
nunca satisfecha.
X. X. X.

77

KL MUNDO

DOMINGO I? de AGOSTO de 1197

EL SUEÑO Y LA GRANDEZA HUMANA

El euefio fisiológico, normal, verdaderamente reparador, es un oceano de sombras. Cuando el esp1ritu se BU•
merge en sus negras dudas, se abre un paréntesis en la
vida· quedan en la playa abandonados, olvitiadoe, co.ao
restds de naufragio, los dolores, las inquietudes, las aepi·
raciones; basta esas profundidades no llegan los clamores del combate humano, ni los ayes de los vencidos, ni
la gritería de los vencedores; se apagan en sus inconmen•
surables ámbitos loe ecos de la vida, la música de los fes•
tines, las carcl\jadas de la orgía; no chispean luces, ni

29 de Julio de 1897.
FOTOGRAFIAS 0 E LA KERMESSE EFECTUADA EN PUEBLA

Señorita María Tapia.
[Véase el párrafo rela tiTo.J

Las que en otro lugar puhlicamos, debfmoslas á la ama•
bilidad del sefior Lorenzo Becerril, inteligente fotógrafo
de la ciuda-l angelopolitana.

NUESTRO FOLLETIN.
Con este número repartimos á nuestros lectores el fo.
lletfa correspondiente á Agosto.
Tal folletin completa la preciosa novela de Julio Clartie intitulada
LA CASA. V AÜIA,

DOS VIRTUDES
Tributando homenaje á la virtud como lo hemos tantas veces tributado á la belleza, publicamos hoy los retratos de las señoritas María Oropeza y María Tapia.
El noble desprendimiento de la primera en favor de la
segunda, al cederle, eiendo pobre, un empleo con que
había sido agraciada, y al renunciar generosamente á sus
productos en favor de una compat'lera y amiga sumida
en la orfandad y en el desamparo, hecho de que Et MuNno diario dió extensa cuenta, ameritaba de nuestra parte ese pequefio homenaje.
Nunca se dará bastante publicidad á raegos tan nobles,
y hemos querido hacer conocerá nuestos lectores cuanta juventud y cuanta gracia acompafian á tanta virtud y
á tanta nobleza de corazón.
OTRO PAGO DE $3,000.00 DE "LA MUTUA"

EN URUAPAN.

Recibimos de «The Mutual Life Insuraace Company
of New York» la suma de $3.000,00-tres mil pesos
fuertes, en pago tot~l de cuantos derechos de la póliza
núm. 740,457, bajo la cual á nuestro favor estuvo asegu, ado nuestro hermano el Sr. D. JUAN Muc10 PkREz, y
para la debida constancia en nuestro carácter de beneficiarios nombrados en la póliza y con capacidad legal para ello, extendemos el presente recibo en la misma póliza que se devuelve a la Compafiia para eu cancelación.
-Uruapan, á 8 de Julio de 1897.
A ruego de la Srita. Ignacia Pérez que no p11ede firmar por impedimento físico.- Firmado, S. GUILLÉN Firmado, EusEBIA PÉREZ.
A ruego de la Srita. Petronila Pérez que no puede firmar por impedimento fíeico.-Firmado, GRACIANO SAL•

brillan fosforescencias; amor y odio, miedo y valor; idea
y pasión, todo ee disipa, todo se evapora y el espírit-u di•
suelto en la obscuridad se entrega á la más deliciosa de
las voluptuosi:3,ades, la de no sentir.
_ ., :; ,
Ese aniquilamiento es fecundo; tanto más, cuanto más
completo. Mientras el cuerpo reposa inerte, insensible,
casi muerto, reducido á un m1nimun de vida vegetativa;
mientras en el espíritu se estancan las corrientes de la
sensibilidad, lae vibraciones del· pensamiento y las palpitaciones de la pasión, el organismo gastado y consumí·
de por la vida se repone y repara.
Esa inercia y ese extrafiamiento casi absolutos, remon·
tan los resortes de la acción, lubrifican los contactos de
la maquinaria; devuelven la elasticidad á los músculos y
la plasticidad á las vísceras; acumulan tensiones y alma•
cenan fuerzas. Fatigado el peneamiento, extinguida la
seneibilidaq, hiptonida la voluntad por el esfuerzo continuo y la actividad prolongada, recobran, d·irante el
suefio, sus energías perdidas, recobran su potencia aniquilada, se aprovisionan para nuevos consumos de fuerza y el hombre, al despertar, ee otro hombre.
La nave que puede proveerse y carenarse periódica•
mente, puede sola hacer las grandes travesías, y si los astros recorren órbitas inmensas. es porque la fuerza que
los impulsa se repone sin cesar y 86 crea á medida que se
agota.
Así considerado el suefio es una fuerza, y el hombre
que de él puede disfrutar sin sobresaltos, sin pesadillas,
sin reminiscencias y sin ensuefios, es por ese sólo hecho
un hombre faerte. Puede acometer empresas magnas,
crearse motivos de inquietud y de desazón, afrontar el
desengaño y el '{)eligro, incubar ambiciones, emprender
combates, desafiar al destino y tallarse, por decirlo así,
una vida á la medida di' sus deseos.
Contra el dolor tiene una guarida; un albergue contra
la inclemencia; un refugio contra la aeecbanza; cuando
se ve acosado por las inquietudes, traqueado por los sinsabores, perseguido por el desengaño, acorralado por el
desastre, se envuelve en sombras, como los dioses en nu•

(:J
\.:.,
..,,

CEDA.
.-

El Notario Público que suscrebe certifica y da fé: de
que la firma y rúbrica que dice Eusebia Pérez, es de la
persona que ella misma expresa, y que las de las personas que firmaron por las Sritas.Ignacia y Petronila Pé·
rez y que dicen «Silverio Guillén y Graciano Salceda» son
suyas y las que uean en todos sus negocios, habiéndose
hecho á su ruego en virtud de no poderlo hacer por impedimento físico; certifico igualmente que todas las personas que intervinieron en el anterior recibo me son
conocidas, y que las Sritas. Eusebia, Ignacia y Petronila
Pérez son las hermanas del finado Sr. Juan :tilucio Pérez.
Y á solicitud de las mismas exUendo la presente constancia que firmo y sello en Uruápan, á los ocho días tlel
mes de Julio de mil ochozientosnoventa y siete.-Firmado, ANTONIO BÉJAR.-E. P,

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Se ñ o rita M a r í a O ro pez: a.
[Véase el párrafo rela tivo.]

bes, duerme, descansa y es feliz. Al deept:rtar se encuentra de nuevo armado .Je punta en blancv, curadas ,us
heridas, fortalecido su brazo, lúcido y acti vv su espíritu.
En esas condiciones todo puede emprenderse y todo
puede afrc,ntarse. Se puede ser impetUt,so, activo, perst:1·
verante, arriesgar la fortuna en un albur como la vida en
una aventura; se puede ser ambicioso y llegará ser poderoso.
No son concebibles m Napoleón, ni César, ni Alejan•
dro, insomnes. Napoleón decfa de sí mismo: «~n mi t'S•
plritu caaa negocio tiene eu gaveta aparte; cuando qu·ero ocuparme de alguno, abro la gaveta que le co.respúnde y cierro las dewás; cuando quit-ro ovrmir, las cieiro
todae. « Ale¡andro y César dorm1..n corno lirones sobre el
campo &lt;le batalla.
Bismarck, Uladetone, Gambetta, y en general todos los
grandes hombres y todos los bowbrns practicos, duermt:n
como niños. Los Ruetchild, los Jay G.mlJ, los MacKay,
son inconcebibles sin el atributo inestimable de po&lt;lt:r
dormir.
No asi loe poetas, los apóstelee, los artietas en general;
si pudieran &lt;lormir no saorfan crear. Dante pmo en V\ reo sus pe,adillas como sus éxtasis. Miguel Angel no dormía casi nunca y es casi seguro que su Moisés, como te U
Juicio Final, sún apariciones de sus nuchee de insomnio.
Rafael prefería paear sus noches entre amigos y corte~anstÍ; su lecho lo repelía; no le daba el descanso que iua
á buscar en él.
Se ha observado que los grandes criminales duermen
como ángeles. Crimmal que no duermt,, acalla loco, su1•
cida ó regenerado; pero llO pe1sev1::ra en el crimen y ts
tan profunda la influencia del suef'io en la actividad mte•
lectual y moral, que el insomuio es bigno precursor, y
acaso causal, de la locura.
Por estos hechos y por estos razonamientos se llega á
este principio sorprendente: E l sueño es una fuerza prác•
tica; el insomnio es una fuerza estética. Para ser gra ndti
hombre 86 necesita dormir bien ó no durmir. Si lo pnmero, 86 puede llegará ser gran gobernante, conquistador,
rey del oro; si lo segundo, puedeaspirarse a ser poeta ex•
celsc, músico inepirado, pintor emrnt:nte.
El secreto de la grandeza hum11na eEtá, pues, en gran
parte al menos en Jas condiciones de1 suefio. Ea cuanto
á mf, envidio á los insomnes, pero prefiero poder dormir.
Or. M. Florea.

EL FIN DE MATOSES

Porsupuestoqueeldíaenquela familia Matoses recibía
carta del estudi..nte, se declaraba de füiota en aquella lejana hacienda separada del mundo y perdi&lt;la 1:on tod11s
eus agrícolas riquezas entre los repliligues de la sierrd.
El correo, un inuigena de cacle, que nu dabia ni leer ni
escribir, seguido ae la mula cargad.a de balijas, arribaba
después de caminar veinte leguas, al am,chcct:r, llacien·
do altos en el tenducho, en la casa cural y en el porta•
Ión de la finca; los extran¡eroe eu el Jugar Jo rodeabau,
y si alguna alma caritativa lefa en voz a,ta Jas direcc1unee, contestaoan ellos como en la raya : !'resentel
El humilde Mercurio conocia de memoria cuál era la
epíst0la para los Matosee, en la calidad del su_bre , y ton el
vago perfume que despedía. No necesitaba m anunciarse, por que le salían a1 encuentro y casi le arrtobatab.&gt;n
de las manos la amaaa correspond1:1ncia, que para ID&amp;) or
solemnidad se lefa de sobremesa, quitado e1 mantd,
guardada la patriarcal vajilla, sin ruidos inoportunos,
aado el gasto é instrucciones del día siguiente y en perfecta quietud y silencio la servidumbre, coa caras de
idiotas, signo de profunda espectación.
Pobre señora Matoses, con su cofia de canas, su faz
pálida de mu¡er envejecida por los dolores: madre emn,
las madres idólatras, sus sentidos se entorpecían, su vista no alcanzaba sino al borroso contorno de Jas cosas, y
y sin embargo, la que hacía dec1ree las oraciones por no
pode¡ descifrarlas en sus Ji broa &lt;le votos de letras gordas,
pedía BUS antiparras, se las colocaba con mano tremula,
y abrieado el sobre. decía entre fehz y melancólica:
- Vamos á ver qué dice el doctor!
.
Fig1;raos la ancha y sonoroea pieza_ enjabelgada de. vigas ct.eenudus, amueblada con utensil1od·pnmmvos, iluminada por un un quinqué de refleccor, cuyo cono de
luz nimba cabezas ae vírgenes atentas que aan suspendido la labor, se quiebra en un vaso de agua limpia, que
enciende una cinta de estambres mn ltico1oree y anima
una escena de gentes sencillas conmov1&lt;1as por el recuerdo de un ausentto, de la esperanza de la familia, el pri·
mogénito agraciado por los dones del talento, el vivo re trato en lo físico de su padre, el apoyo futuro, el adoles•
cente sumiso que hace mucho tiempo se fné muy lejos,
á esa Capital fascinadora donde sólo se baila la Ilustración, las maneras, las distinciones, el acierto para la
lucha por la vida, la carrera en fin.
Y se recuerda punto por punto la larga lucha entre el
cariño y las ilusiones, las graves consultas al cura, al tu•
tor, á los amigos, á los vie¡os; la heroica decisión de la
madre, los dlas tristes que se emplearon en los preparativos y aquella noche ai; besos, de consejos y de lágrimas;
la vispera de un día que sintieron 1legar todos loe oidos
despiertos; el desayuno t omado en pie; las fugas y carre•
ras de la servidumbre, y por último las pisa&lt;las de uno,
dos ó tres caballos en el patio; el portalón crugiendo pa•
ra abrirse, y eetas palabras mojadas en lágrimas saliendo
del embozo de una manteletaydeEcendiendo del balcón,
ea la madrugada h úmeda de rocío:
-Hijo, Dios te acompañe!
Y lo seguía el grupo inconsolable hasta allá lejos, rumbo de la cuesta, hasta que el oro flotante, la bruma luminosa lo envolvían en sus pompas, lae pompas radiosas
de la mañana, una nube de polvo de topacio tras ellos:
galopaban.
Y cada carta de Mateo, que estudia para médico, las
conmueve hondamente; para esas a lmas en la perpetua
ablusión de la calma cap1::sina; para esos espíritus vege-

�DOMINGO,? de AGOSTO DE •Ssn

EL MUNO

DOMINGO I? DE AGOSTO DE 185&gt;7

78

J&gt;AMAS DISTINGUIDAS

JAPO~ERIAS RARAS.
(Escrito especialmente para "El Mundo."
Habéis leído iifadame Chrysanlheme, no ea verdad lectores mexicanos? y os figurais que el viajero que llega al
¡país del Sol Levante, no puede menos que advertir en el
_pueblo nipou un mundillo gracioso y coqueto cuyos menores movimiento~ diftmden en el a1refru-frus de sedas
:y rumoree dt1 eonneas.
Es el pequeño pueblecillo que loe fantaseadores á la
v~z que prácticos pintores de Occidente, continúa'n sirviendo á sus compradores que únicamente exigen japoneríae que lleven el peneamienro deslumbrado hacia Jo
peqa:e;o y lo frívolo; eso que, con ojos de poeta pudiera
p4::rc1b1ree hace al~unoe años, eso que vosotros ya no ve•
ré1e, por complaciente y fecunda que sea vuestra imaginación de observador.
Acaso encontraréis aún, cerca de las exquisitas creatu•
rae que son ahora la mayor parte de las mujeres japoneeas, algunas deliciosas pereonitae que loe embelesadoree
bordados y loe marfíles tan maravillosamente laminados
que loe artistas nipones os habían hecho creer nacidas de
una caricia de crisantema ó de un roce de floree de ccire·
.zo. Pero que vuestras esperanzas se detenga u de antemano
ante esas crea_iurae ado~blee, sobre todo, porque su buena hada les d1ó el espíritu de la burla para lae invasoras
modas de Europa, y no continúen pidiendo el tipo de
su b~lleza especial áloe otros congéneres; por favor, no
vaya1e más allá, por que con excepc:ón de la mujer ja•
P?11eea,_ todos loe tipos nipones, aparecerían á vueeiroe
0J?B latrnoe, no solo sin gracia, sino mezquinos y horC1blee.
Para aquellos que ~udieran creernos mal intencionados y de sobra injustos en nuestras afirmaciones, extraeremos del fondo demasiado volum:noso de nuestras re•
servas de documentos, algunos croquis que el lapiz sincero de un artista parisiense amigo, t:-azó á petición nuee•
tra, cuando pa~amoe po~ eJ p~íe d~I mikado. Ninguno de
ellos ravela caricatura ni exa1eración; todos son etincillamente tomados del natural y hacen en opinión de los
qud conocen al Japón verdad&lt;1ro, gran honor al espíritu
dt1 ob~ervación y habilidad de nuestro camarada, M. G.
-B g lt, cuyo tal_ento leJos de eer desconocido ( ea él á
9-·uen el (!raphtc de L_ondres escogí~ para seguir y dibu·
Jdr loe prmc1palee episodios de la ultima guerra chiooJaponesa) ha sufrido demasiado con la verdad á veces
brutal que debe concederse al menor de sus cuadros.
X uestra galería ralati va al ejército proporciona desde
luego algunos tipos japoneses; á saber:

\

Señorita Hortensia Rendón, de Mérida.

(Fotografla Valleto Y C~)

Señorita Ana;elina Morel, de México.

tantee•en un rincón perdido; lae escenas que Mateo relata las•cosas que descubre, lae bellezas que pondera; de·
se~vuelven una decoración faecinadora y remueven un
fondo de memorias ensoñadoras.
Con razón la buena viuda Matoses acabó_po~ l_lorar, Y
llorando dicta la respuesta, que no ea, delpnnc1p1oal fin,
~ino una serie de súplicas, ruegos y ternuras...... ~odo
cJn admiraciónee muy graodee; que para el lengua¡e de
las madree no hay más que ese signo onográfico, eftnbolo del afecto.
.
Que no tenga malas compafiíae, que huya lae cantmae,
que aeieta á clase, que se recoja temprano, q_ue ~ece todas
las noches, que oiga miea, que comulgue e1qU1era en la
cuaresma, que no olvide lo que fué eu pa~re, que abrevie la operación y que nunca, nunca ee quite la :nedalla
que Je ban dado, único amuleto qu~, acompaüándolo! lo
conducirá por buen camino y con¡urará las deegrac_1ae.
Y no era raro que casi al cerrar la epietol~ apareciese
una vecina, que con intensas luces en la mirada y una
voz avergonzada. tímida y dulce decía:
- y m.,mor1ae de mi parte.
-De veras. Ernribe: loé6 que te saludemos.
-Y que por qué no le has escrito ni una palabra.
-Palabra......... ó qué más?
-Nada.
.
Y el sueño de esas noches era tranquilo, lo miraban
ttdos feliz sano y bueno, menos la maare inagotable en
eue temor~s y la vecina que, con loe ojos arrasados, después de eu oración decía:
-Y ni un recuerdo para mí. Algo, algo está pa·
eandol
Si es la misma seflora Matosee, en el último grado de
la U:ieeria fisiológica, ea ese pobre y doloro~o espectro de
la viuda el que se deiiene cada dos eecal,rnee para tomar
respiro y ensayar inútil dominio eobre sus sollozos; ea
ella, que enferma y exangue, diez ~f~e ll~va de sacudimientos en trenes, cabalgaduras y d1hgenc1as par~ llegar
al lecho del hijo que hace tres diae ap.,nae, yace ¡oven Y
desamparado, en el fondo de la tumba.
Y todo remueve eu dolor: el barrio apartado y doloroeo,
la gentuza del mercado, el descaro de las mozas que la
miran paear enlutadn y llorando; la entra:ia. lóbr.,ga _de
la Casa de Huéspedes; si ese balcón eeta ab1e_rw, quizá
¡.ara que se ventile la pieza donde él.. ....... A "iº10, teflo·
n Je dice eu acompaflante, domínese usted. Dios eH muy
gr~de, la Providencia.........
Y llegan al corredor donde ee alinean rotos tiestoe,
donde cantall dos ó tres pájaros, corretea un gato, se ba·
fla una gallina en la tierra dispersa de una maceta_ rota;
donde resuena ruidos profanos; loe acordes de la gu1tura
de un alumno de fleica, el canto del pasante de abog~do;
las risas de dos fregatricee que e~ la azo~hue\a se iu_an
á la cabeza ropas lavadas; el silbido del albafhl que pica
uua pa1ed y et diálogo animado de la dueña, selloraobe·
Ea de bata suelta ft~co y b,azos desnudos que conversa
d~ buen humor c'on sus hijas, viva e11tampa de la desen-

voltura que con pantuflas una y con zapatos de varón la
otra en~..yan la última moda de la polka, entre lechos
deshechos, lavamanos de agua ~ucia y ropas caldas Y
abandonadas al azar por loe estudiantes.
La reciben con ex&amp;rallEZa, y al saber_ que ea la madre
de «Matoeitoe» ponen una cara compungida, más deeagra•
dable q11e el gesto indiferente. L~ cotnpadecen, Y arre·
batánaoee la palabra, cuentan que tuvo la culfa de todo
el dla de cam¡&gt;n; que el difunto, enfermo ya de estóma~o
ee excedió ia1 vez, y al llegar, al darse bola, ahí con el pie
eobrti el banco de las macetas, ¡zael al suelo. Lo llevaron
en peso loe otros muchachos, pero perdió el habla, Y la
mujti1ona grita:
-¡La llave de Matcsitoel
..
y abre con ella la pieza del muchacho, dic1end&lt;;&gt; al ha~erlo que loe muebles son de la casa, que no precisa saldar los adeudos del pupilo y que como reape,a el dolor,
se retira advirtiendo.
.
.
Que todo todo está abierto porque «liatoeitos» D10e lo
haya perdo~ado, era deec~idado para ~odas sus cosas.
La infeliz madre se arro¡a al lecho em colchones, ~asando las tablas, llamándolo como se llama_ á un n1!l~
que no obedece; toca, besa, contempla _los ob¡eto~ familiares el vaso de agua, la vela consumida _á medias, loe
frae~e de medicina, e1 cáustico caído, loe cigarros, cuanto eoepecba fué testigo de sus momentos úlumoe.
y solo después de toe consuelos del acompallante ~1;11·
prende la fúnebre tarea de ordenar las ropas de su 1?,1¡0;
el pillaje ha pasado por ellas,. todas tieD;en loe bole11loe
vacíos y colgantes. Ni el relo¡ de oro, m loe botones de
camisa ni loe fietolee, todo falta, todo lo que era recuerdo y te'nia valor.
.
Pero en cambio que intactos sus libros Y _papeles, CÓ·
mo están en su pu.,eto las fotog,afíae de mUJbree ~eenu•
das en el muro, con qué coquetería en vez d~I Cristo de
la familia se asienta en la cabecera una zapatilla de se•
da· qué á la vista loe libros licenciosos; lo, gua~tee fe•
m~mnoe; loe medicamentos sospechosos; las cáhga_s flá•
cidae loe mechones de pelo largo; las carta~ de escritura
ptet&gt;e'ya y pecaminoso contenido; loe bole~oe de empe•
fio· las botellas vac~as de cognac; la copa mmunda ~n
h ~~ea de vino y colillas de cigarro; _todas l~e c&lt;;&gt;netanc1ae
procesalea de una juventud descamad~ . é md1ferente á
¡08 suyos, puesto que las cartas de fam1ha andan revue!tae entre programas de circo y recados en.loe que se p1Jen prestados para el dia (,ltimo sin falta cinco pesos para
aquel golpe.
Doblt,tnente muerto Je llora entonces, doblemente
muerto en eda hora crepuscular en que ella re!l~ba por el
ausente; doblemente muerm cuando el org~mll~ de la
calle el bullicio de loe demás huéspedes, la risa impura
de ida hijos de la patrona, le escupen con lodo el corazón chorreando sangre doloroe~ y mater~al IDoblemen·
te muerto, Dic,s mio, el pobrec1llo á quien ella entregó
sano, bueno y jvven, y le devuelv~n·:••" no, _no le devuelven sino al ee~rcolero que le sirvió de útnmo lecho!

Y al entrar la pupilera con un p~_pel gai:3bateado 'co:
lo que se debe, seguida de sus ~1¡oe . aneioeo3 d~ ve_r 1.
una enloquecida por la pena, la rnfehz les pregunta. ~
él, cuando murió, tenía una m!'ldalla de esmalte al cue1 o
y si se la llevó conai.o.
No pueden contestar, no se ~gura!l, dudan, pero uno
de los muchachos h ,ce memoria y dice;
-Espérese ust!'ld. Creo que el. ....... .
-Bendito sea Dioel Siquiera.........
.
y lo perdona, pobrecillo, lo perd;ona mirando en tor•
no...... loe delatores rastros de ea vida ¡que nó, no fué
posible! lo calumnian, él era bueno.
Mrcaos.
TOQUE DE ATENCION.

Esto tiene que acabar;
doce t.orae mirando al mar,
doce comer y dormir,
y por todo trabajar
diez minutos de escribir.
Y hay en tanto quien resiste,
hambre y sed, y cesantía,
y lucha por el alpiete
creyendo cosa de chiste
lo del pan de cada día.
Y hay fiscales suprimidos,
y tributos restaurados,
y pueblos empobrecidos
por el júbilo embargados
de ver los bienes vendidos.
Contra tal desigualdad
protesto una vez y mil,
¿queréis más fraternidad?
pues partiré por mitad
mi hacienda con Vandervil,
que según datos seguros
de quien Je ajusta ta cuenta
vive con grandes apuros
teniendo solo de renta
cada minut-o cien duros.
Si esto llega á suceder
¡cómo me verán volver
loe que me vieron marchar,
p:idoroeo al prometer
y desenfrenado al darl
Pero ¡ay de ellos y de mi
ei vuelfo igual que me foil;
sabrán, si lo hao olvidado,
que ei muedo no caí,
del golpe no me he librado.
Y que, ó yo cambio de vicio,
ó cambian ellos de ofi iio,
ó Dios mis bondades premia,
ó á la vez que en la A lacemia
voy á entrar en el Hospicio.
MANUEL DBL l'ALAClO.

El agil y acicalado marinero que ha hecho sus pruebas
-eu loe maree de China, aquel á qui1&gt;0 el entusiasmo poPll:la~ ha feeteja_do bn el pu~rto de Yokohama, masequel
as1m1smo qne tiene demasiado orgullo para manifestar
ahora á bordo su indisciplina y el encanto que encuentra en las perrerías.
El oficial de caballería, de vuelta de Saumur, la Politécnica ó Saint Cyr, donde concluyó brillantemente sus
eftudioemifüaree y que comienza á creer bueno dar sino
por reconocimiento á lo menos por chic una dir~cción
muy francesa áloe pelos rebeldes y escasos de su moa•
tacho. Una brizna de mosca subraya ahora el labio inferior d~ ese guerrero, en la actualidad consagrado, y que
no de¡a duda alguna respecto al cuidado que condn1ía
tomando para &amp;firmar la posición que adquirió entre nosotros y loe agradables recuerdos diversos que á ella se
re eren.
Deben notarse, al cont,ario, las fisonomíae germanescas de ese otro oficial de lentes, un educando de las escuelas de guerra alemanas, en lae cuales bebió hasta saciarse una ciencia militar, cuya superioridad se alegrarla
mnobo de demostrar, ya que la cree universal.
Uno y otro poseen, por lo demás, una ciencia teórica
inconteeta~le, y están inspirados ambos por un amor
muy eemeJante y muy real á su patria. Por qué esforzarse entonces eo apare~er t9'.n poco_japoneees y tan europeos; p~r qué no eegu1_r me¡or el e¡emplo de eu colega
d!'I la marina, cuyo horrible rostro de insular ha sabido
permanecer, aun después de la victoria el de un viejo
lobo de mar muy nipón?
'
Ciertamente él os afirmaría también que no ea esto lo
que le impide iniciarae casi instantáneamente en los misterios de lae mecánicas navales, que su gobierno le compra á gran p_re~io en Europa y América; así como que
esto no prec1p1ta-Pero acaso no os afirmaría este úl\im~ detalle-!~ hora de la utilización completa de las
mismas máquinas de oceidente, de las cuales está tan
oraulloso.
&amp;n cuanto áloe otros soldados que le acompañan con
~Ui t_ipos especiales, muy bien obtenidos, todos están
m•p1radoe en loe fubrtee gastos ante loe cuales el gran
M kldo no retroeede, para obtener un lujoso equipo.
·Como nuestros más vulgares Tourlourous de Francia· ¡08
Cí\bal!eros y loe pisaverdes del Japón moderno con¿cen
el prestigio del uniforme militar y el orgullo c~n que ce-losamente llevan sus bowie alemanas, sus ekakos eepa-

EL MUNDO

fio!ee y sus uniformes franceses, es tanto más explicable
cuanto q•1e lae mtJU~mé8 y otras japonesas, B'l vuelven locas, ellas también, con los paseos por las eeplanadae don•
de se puede asistir á loe menoree detalles de la nueva
vida militar.
Pasad ahora á una serie de japoneses menos pretensio~oe.

En Tokio. donde como en todo el Jap',n cada hijo
adopta la pmfesión del autor de eue días, el padre del
que nos va á ocupar, era, ó decidor de buena ventura ó
contador de historias, ó actor ea cualquiera de esos teatros en los cuales un mismo espectáculo comprende tres
ó cuatro días de representaciones.
. Sin emb~r~o, la revolución industrial ayudó á este hi¡o sin trad1c1onee y ahora ea empleado de camino de fierro, especialmente dedicado al examen d11 loe boletos á
la entraia de loe muelles y partida de los trenes.
Parécele de rigor una dignidad del ~o.do occidental, y
á pesar de sus cabellos rebeldes, de r1g1decee insoportables y de su kepí administrativo, parece no notar áaquellos y aquellas que deb3n presentar sus ticket.s antes de
llenar ruidosamente los trenes.
F,pto, !'D verdad, deja muy
indifel'f'ntee á la mayor parte de loe viajeros nipont&gt;e,
e 1bre todo Jo,, de tercera claee que no viajarían jamás en
invierno sin llevar la cabeza
cubierta con un pingajo enrollado á la manera de las
marmolles de la campesina
francesa. Esta especie de pa•
nuelo ea, por lo demás, de
un uso general en las clases
inferiores de la sociedad.
r'I nrante los meees fríos de 1
año.
Ved también á ese buhonero japonés, dibujado en el
instante en que ofrecía paté.
,
. ticamente un producto marav1lloeo á a lgun grupo de ocioeos callejeros· á ese cargador de sacos de arroz, q•ie se ingenia par~ ahorrarse el
rudo co~tacto de loe eac1e llenos, que transporta todo
el día, Plll que su parte de goces naturaleeqúe todo japoIJés reclama, eea e_n m_odo alguno disminuida; al bombe•
ro rural. ( la orgamzac1ón contra incendios ea ya militar
e~ las_c1udadee) que, cuando ha llegado su turno de vigilancia, ronda to~as las _habitaciones de madera, que
eet~ etcargado de 10epecc1onar, cm la pipa en la boca y
la linterna en la mano.

r Este último que copiamos ea uno de loe dos populares

n~ctámbulos del japón. El otro ea el frotador, un pobre
diablo que va solo ~or loe camin?e, soplando en una pequefia flauta_ armov1oeam4::n~. triete, un airecillo muy
corto, que dice á ~odoe loe 1mc1ados: «Queréis dejaros frotar, ee~or, queréis que os frote, eefiora, he aquí al fro•
tlldor ciego.11
No _son por ci~rto bestias esos japoneses que no conced_en amo á loe ciegos el monopolio de tales prácticas íntimas.
Quién _detendrit al pobre ciego en su paseo profesional,
qu_e comienza en la noche para no acabar sino con las
pnme~e luces del día? ¿Quién le llamará y reclamará
ene cUidados?
_Todos aquell?B para quienes algunos céntimos no eigmfic~n el deen_1vel de su presupuesto cotidiano; los comerciantes retirados, los matrimonios atrevidos de Eu-

19

ropa y muy frecuentemente algunos individuos misteriosos, aficionados á loe servicios múltiples de las falsas
g11eiJhaK-eB el instante de nombrarlas-más ómenoeex•
traflah al arte real y a I encanto especial de lae verdaderas cuyo pintoresco as¡ ecto y su honor nacional son jue•
tamente 1eclamadoe.
Cada una de eeae creaturae ha comprendido todos loa
recursos que podía sacar de
la Europa en la persona de
loe extranjeros que residen,
célibes, en su patria. Y por
esto no ha vacilado en coro•
promete1ee á seguir loe coneej&lt;,e prácticos de algún com•
paiiero decidido de antemano á satisfacer las menorea
necesidades de la situación,
entre otras las de r.onducirla
á todos loeeitioedondela llama el placer facil de aquellos
que ofrecan almuerzos ínti•
woe, instalarla, si ea preci•
so, en las parihuelas del Jinrick-saw que debe llevarla
rápidamente á donde su arle
t-epecial es esperado, llevar
en fin, á alguna dietaocia de
su esbelta y buscada persona, la gran caja de madera
E'n la cual transporta el chami88en de tres cuerdas, el ine•
trumento nacional con loe
acentos del cual todag11eisha
genuina debe saber llenar
las casas de te.

í

rn gentleman que la signe y
cuya tieonomfa está desnudada de las pretensiones del
mundo occidental, es el tipo
del japonés que tiene la ven•
taja de poseer un empleo en
un ministerio y que, más in•
diferente que todos sus compatriotas en materia eeme•
ja"te, no se cura muy mu•
cho je que la novia, de la
cual se enamorará sinceramente, le lleve al matrimonio otro capital que su dote.
No i neietai e respecto de ,ea tos sentimientos verdaderamente japo.neeee, que nos
forzarían á responderos en
.
latín y ved con nosotros el
~!Pº. de esca~pa_ q11e viene después. Es el corredor de
Jm-nck-saw publico, el pequefio vehículo de dos ruedas
en el cual os paeeaie cómodamente mediante un precio
irrisorio, fijado de antemano por los reglamentos. Pero
á qué no se someterá un tirador dejin?
. E~ ya tarde y quereie dirigiros á algún eWo solitano? . Pues ~I corredor oe exigirá dos ó troe veces el
precio p~ev1eto por lae disposiciones oficiales, y por cier•
to lo 1;0e¡or sería pagarle, porque falaz y artero os ame•
nazar1a,. y en caso dado llegaría á las vías de hecho, sin
que tuy1eee que.temer el castigo de la autoridad.
_L11 silueta satisfecha del comerciante honrado que ter•
m10a la presente serie de tipos japoneses, ea de tae máa
comunes. Ved la sonrisa que ilumina su faz pa,ibul.uia.
~s C&lt;&gt;D;eta~te, mecánico y sobre todo ...... japonés. ¡Oh!
e1 pudieseis verlo en su eetablecimento de bric-a-brao.
en el cual se amontonan loe bibelotsl

�EL MUNDO
0011111Gb •~ de AGOSTO de

EL MUNDO

ªº
Le veríais eonreir indicandooe el precio de un objeto,
eonreir tawbién al entregaros ese objeto aun cuando le
hubieseis drecido la décima pane de la eumaqueoe habla
pedido y sonreír acaso también quince días wás tarde ei
volviéndo á eu antro de vendedor de antiguallas os cau·
saba asombro saber que se había divorc1ado,después de

vuestra última visita, de eu antigua mnjer, y ee había
casado de nuevo con la joven que también está en vías de
reirse á vuestro lado. ~o hay que sorprenderse de eeecaeo
y si vuei:ka insistencia y vuestras preguntas indiscretas lo
fuerzan á responder, os dirá sencillamente: «Por qué me
he divorciado? Pues únicamente por que mi mujer, en
mi ausencia, no sabía recibirá mis comoradores. »
Que curioso es el perfíl redondeado del ~Iinisterio, que
ee des1aca enmedio del dibujo que signe! Pero á pro•
pósito do Minieterio, dejadnos mostraros esta escena tan
típica y tan b:én sorprendida por Bigot. Estamos ante
las oficinas gobernativas de la guerra á la hora de la ea•
trada á las eeccionee. Mejor que nuestra pluma, el lápiz
de nuestro amigo tiene en elocuencia y muestra la exacta influencia de la civilización europea sobre el traje
moderno de loe japoneees. Yense suecos de madera en
los piés de unos, botas alemanas en loe de otros, el re•
di119ote de este, el traje japonés de su hermano menor
que ayer era un estudiante aún, el capote militar de un
viejo de ideas liberale•, el chal en que se envuelve el po·
bre coolie que ha cambiado por cinco ó seis centavos sus
vestidos andrajoeos en una casa de prestamos e•c., ele.
Mirad con toda confianza y solo veréis la actual mascarada japonesa.
Yes que el Japón se va y que necesitarías apresuraros
para ver algunos reetos del pueblo primitivo que vivía
aún bajo el último i h()!JOIIII . La potencia feudal no ee re·
monta sino á una veintena de ailoe, y sin embargo, apenas ei podríais encontrar en los campos algunos hombree
del •viejo estilo,• del genero del que ocupa el n:tremo
de nuestro ú'timo dibujo.
Yed, el eetl'8go de loe afloe y el estrago sobrado deplorable del cuero cnbelludo de ese viPjo campesino, no bao
desviado eue nfaerzoe de la antigua moda que eue padree
usaban -para el pt:inado complicado y extraño de sus ca•
belloe. Qué importo asimismo ei la mayor parte de eu3
dientes se quedaron en las sucesivas coneervae de peces y
de legumbres que mezcló únicamente á su cuotidiana

poción de arroz¡ el solo es el hombre resignado de las an·
tiguae edades, el que no sabría quejarse ue las más rudas
laboree v sentirla placer en esperar las numnosae fiestas
niponas, pretextos para procesiooes, y sobre todu para
libaciones de te y de sakÍ', el aguardiente de arroz. Ahcra, el caracter simple de esas manifest11cioues que ee han

quedado como primitivae, inspira menos ale1tremente
al tipo que sigue: ,,un campesino del nuevo eetilo,11 hijo,
pe&gt;r lo demás, del precedente y tn el que el vago tinte de
tradición protege mal eu espíritu debí I contra los efectos de loe relatos militares del Japón moderno.
~I porvenir ya no eetá para él en el groo dll arroz que
obtiene con pena de loe grandes arrozales. sino en el
ejército que bien pronto lo llamará á ens filas, aeí se lo
ha dicho cuando menos el diputado progresie1a del cual
no "~tií separado, en el dibujo de nnPetro amigo, Pino
por 01ro rPpreeent!\nte del pneblo, un liberal 1Jutm11ce
P1empre l's\o á rPcrearef' bajo Pn «Pombrero alto»-la eola cuncepc1ón europea ac.,i,table eegún él- contra loe en-

•&amp;91

s.

DE FORGE.

ILUSTRACIONES BECIIA.8 EN :NUESTROS TALLERES.

--....

¿Pero qtuén es ese? preguntaréis ni contemplar su in
contestable elegancia de actitud. ¡Por vida nuestra! quf&gt;
loe grandes colt-gas de loe boro bree de prensa ensaleen al
amigo Bigot por haber esbozado las singulares faccionFR
de ese hombre ...... es un dietinguidíeimo reporter de loe
diarios niponeR, cnya forma es suficientemente grandP,
las páginas numerosas y el precioJ}e venta irrieoriameu•
ta harato (algunos centavos al mel. )
Bajo su graeoea cabeza de melón sin forma, late un C'P •
retro de a8iático celoso, y la pluma que ~e inspira en él
eabe escribir las más abracadabras eeperanzae.
La derrota industrial y comercial de los pueblos ñ11
occidente, el progreso de la raza amarilla, hacer el glorioPO ,Tapón únicamente para
los japoneses, he aqui la e,'111ea á que se ha dedicado PPe
maligno pero patriótico h ijo
del gran Nippón. :::ionríamos
y perdonémoelf!I
L. LEROYY U. PAPILLAn &gt;.
NOTA.-Lo• señores Pap!llau&lt;I y
Lero)', periodistas i rance-~s que,
han l'&gt; rorrirto el mundo·por apurs•
ta, saliendo ele Parls sin d inero l'
que hor se hallan e ntre no,otro~.
"e ~ir\'icron e-.crlblr e~te art1C'ulo
,obre costumbres y llpos Japouescs,
para nuestro ~ maonrio. ¡,ropordo•
nandonos 1,a.ra flu,trnrlo, boceto'J.
toma&lt;los rtcl n a tural por el M h!!
14p l2 de un ar tista francés resid en•
te en el Ja¡,ón.

1

el r erfome eutil dA la piel eatinada que huele á P lan.
l-entíaie que ura riea frá1til agujereaba el ambiente cálido
del salón: na una Colombina aristocrática que ee diviert la
con su novio. gi de un concierto hablaba, allí íbaie vo•
eorro•, v arrellanados en'vneetrae butacas del Nacional
oíais á Ta magno cantar el Otello, oíais á Brindis de Salas
hacn gemir en violfD, «caja de almas difuntae,» Por tSl
oí cómo Coquelfn declamaba bizarramente el ver~o y la
proPa del drama francéP, y ví eonreír como eonrién laa
dioPaP, á ,JFanne Hadding. Para la boda rt&gt;gia tenía él
las gardenias freecaP, los beHotropoe menudos
arorrioPoe de su c1&gt;eto de mago, cog1doe en ene inmensos jardi•
neR en floración, donde nunca ,e agotaron las florf'9.
Aun en el invierno cruel. eue porterreRsiempre tenían
roeae nuevas que ofrecer. Y para el artista amigo, tenía
su pluma raPj?&lt;'S de canf\o entrañable y ratos &lt;le admi•
ración rara. Para la hermosa que hacía caridad para,
1&gt;ea S1Jr Jfll rcelina, tenía en estilo eetallidos de admiración y agradecimiento. Para la arietocrática belleza
guirnaldas de Plogios y alfombras de clavelee.
'
A Gutiérrez Nájera puede coneiderareele como el tt&gt;y
de loe cronistas americanos. La fisonomía de Puck se
presta, da márgen para un largo estudio: se trazaría una
hnmoea silueta snya para una galería de portrai/R,
1:na crónica de ~utiérrez N,jera de af\os paeado,, puede leerse ahora, y siempre agradará. Aunque está ce!iida
al suceso del día, al nuevo hecho, tiene un no eé quf,.
que atrae y subyuga. Ea que el eeoritor ha sabido hacerla: es q11e ha puesto en ella algo de su :,aeión de arti sta
padre, á quien no le gueta que sus hijos vaguen desarrapados. Ha sabido veetirla. La ha perfumado; el cut&gt;llo
y la pechera son de blancura irreprochable: gardenia á
la bo11tonnifre; mon6rle; guantee grieee y el frac, correcto
eio la más pequel'ia arruga. Es el dandi¡ caball1&gt;roso qu~
eabe reír, y charla como un dislocado y baila el cotillón
sorbe champagne y eabe conquieiar corazones y eubyn~
gar almitae blancas, como un gentil Don Juan. P11ck era.
buen padre. Sus hijos intelectuales son bien ricos opu•
lento9; pertenecen á la aristocracia legítima y su' árbol
genealógico ee de loe más intrincados y ricos.
~ero esto no cabe aq1;1í, en este artículo en que yo
qmero ver no más al cromsta elegante que correteaba libremente, no al que hacía política y dücuUa riendo y
fumando, con el corro de amigos, en los pa9illoe del C ,ngreso ó en la mesilla de un café, mientras se paladeab1
el aperitiro,
Admiro, eí1 á R eramier; pero no lo adoro con tanta pasión y tanto tanatismo
como á Puck, que es inimitable~

y

/

/
Señorita Hcrmellnda Guzmán. ( De Guadalajara. )

~cñor Lupt,rclo.J

serían joy~s valiosas ile estilo y novedad y revoluciona•
rían la cur10sidad de las C'iudadanitae de Parle.
Del hecho más insignificante, del asunto más trivial
Puck ......... Al calce de eue hermosísimas crónicas do•
minicalee en El Cniversal, ponía Manuel Gutiérrez Naje• de la noticia artíet!ca última, bacía asunto euficienw pa'.
ra esw peeudómino sonoro. Tras él ee ocultaba para 1&lt; s ra bordar eue crómcae y sacar punta á su gracia y aguque le desconocían¡ pero no para los que, hasta'en el rae• deza: JY que para t&gt;ecribir tantas cuar1illae, que fuesen
go furtivo de la gacetilla ó el broche picaresco de un rn · sufic1entee psra llenar varias de las columnas de letra
trejUet, lo sabíamos defcubrir á él, que era todo un artista tan ~anuda de la edición dominical de El C',,iv, rsal, se
y que sabía cómo se va por el camino del bosque encan· necesita fuerza extraordinaria, buen acopio intelectual
tado sobre rosas, sin estrujar eue pétalos, ni pisotear loe y una imaginación ......... tau rica como la de Puckl Y
eso f!Jera de su enorme tarea periodística, de su lucha
tallos tiernos.
polfüca. Era esa una escapada rápida al país de la fan·
¿Qué delicioeo revistero era él! Una de esas páginas
escritas al trote de la pluma, era uoa obra maestra. Cre¿ tasía: un descanso.
Era fecundo, asombroso.
yo que, muerto Pnck, ninguno las hará como él las s.; bía
So pluma trazaba lindos c•1adroe, á la pluma como
h!'cer: nadie ha recogi?,O llBB pluma abandonada, como
dizque Paul de San V1ctor se guardó en loe bolsilos de por mera travesura, por pasatiempo, como ee h~cen al
su pa)etó, la de _Theophi!~ Gauthier, ".uandoeeteexquiei- margen ancho de un diario de la maf\aoa ó en el forro
.oart1eta cometió la deb1hdad demor1ree. Tenla su estilo de color de una revista, cul\ndo ee está á caza de asunto
toda la ligereza, la picardía, la gracia y el arte crepitante ó se muestra rebelde la imaginación.
Haciendo la revista de un baile, ésta era de tal verdad
de un rhroniqu.eur parisién, de loe maestros. Era un Mén•
dez, un Scboll, un Paul Fouquier, que vivía en México y tal C?lorido, que os parecía estar allf, entre tanta luz,
y que escribía eL ra,tellano co&amp;ae que en francee, en las tanta nqueza, tanta hermosura. Sen\faie cómo os emcolumnas de la primera plana de un dinrio /,(J1duardier, briagaba el olor capitoso de las flores, cómo os arrobaba
GUTIEAREZ NAJERA, &lt;.RONISTA

Corazón de sacerdote. - POR H.

euef\oe de conquista de colonización de sue adverearioe.
No cabe duda acerca de eeto-bajo el casco de corchocon que el diputado modernista guata de cubrirse á fin
de dtlmoetrar bien eue tendencias coloniales, Jo afirma•
ría también el individuo que representa el último ti¡.o,
de nuestra serie de siluetas japonesas.

CURIOSIDAD 1:'OTOGRAFICA

lFot,,g, a!!n tomada á la vez en distin tas ¡ osic!ones, median te un p roced!mlento exclusivo d el

DOIIIIIGO 1~ d• AGOSTO d• 1'97

San Salvador.

ARTt'RO .\. A ,mnOGI.

Cerca de la meea, servida á medias, ee enoontraba sentado M. Deecordee, contemplando con fruición el vapor
que comenzaba á escapar de la boca de una cafetera rusa,
cuando penetró violentamente su mujer en el comedor y
exclamó con agria voz:
-¿Como, Edmundo, no has tomado todavía tu café?
¿En qué pieneas?
-En nada, mi buena amiga, contestó ingenuamente
M. Deecordes, Espero que hierva el café ...... Ya sabes
que así me gueta ......
-¿Pero, desgraciado, no recuerdas que hoyes miércoles?
Las señoras vendrán á la1 dos de la tarde; el! ya la una
y media ...... y apenas queda tiempo para preparar todo.
-1Ah, Dios mío! murmuró el pobre hombre con tono
plaf\idero, sirviéndose á la vez precipitadamenw una
taza de café hirviente¡ había olvidado el miércoles!
-Dios sea loado! exclamó la seliora Deecordee dirigiéndose á su hija primogeoita, que se había quedado en
el corredor, tu papá olvidaba el miércoles.
-Angélica, repitió la joven, hablando á su hermana,
papá olvidaba el miércoles.
Y resonó un triple estallido de risa que desde el co·
roedor, ee repercutió como un eco hasta la cocina.
Con frecuencia, y muchas veces sin motivo aparente,
padecían madre é hijas estos accesos de risa en terceto,
cuyas notas se deegranaban por toda la casa.
Entre tanto que el pobre Deecordee, lleno de vergüen ·
za por haber olvidado el miércoles, devoraba con ridí•
culae muecas su café hirviente, la eei'iora y las sefloritae
levantaban de un golpe la vajilla, enrollaban la tela
blanca encerada, limpiaban la madera perfectamente
barnizada y abriendo un armario lleno de vestidos á
medio hacer, alineaban sobre la mesa paquetee de pantalones de palio burdo, chaquetas de lona, enaguas de
punto, camisas de tela cruda, que extraían de aquel
mueble.
-l\1amá, preguntó una de lae jóvenes; ¿valdría la pena
de sacar el paquete de la eef\ora Sennevaux?
-!Oh! Sácalo de todas maneras...... Si no lo tuviéra•
moa listo, podría suceder que ella fuese capaz de venir!
Ui:a triple carcajada siguió á la enunciación de eea

triple idea, que no les impidió alinear el paquete de la
sef\ora Sennevaux al lado de los otros.
Cada miércoles la seliora Deecordes reunía en el come•
dor de su casa, transformado en taller, á las damas caritativas de Gauneville, congregadas á la «Asociación del
vestido para los pobres» y las cuales acudlan de las dos

á las cinco de la tarde con el objeto de coser la ropa para
loe indigentee. Esta asociación tan loable, había tido
fundada por la eefiora Deecordee, hacía tree af\oe, al terminar la guerra.
Era una santa eea eefiora. Y unos ángeles sus h ijas
Dioedada y Angélica, eran estas expresiones que nunca

�82

EL MONDO

DOMINGO I? de AGOSTO de 1897
DOMINGO ,~ de AGOSTO de

dejaba de emplear el primer vicario del pueblo, M. de lo para su forzado celibato. Sin dote, gracia, ni belleza,
-/ Oh! la señora de Sennevaux:Uo es muy adicta á nuesChavaesieux, quieacomo encargado de la dirección de sus Vl'getaban con u na existencia vulgar, monótona y exhaus- tra modesta sociedad......... y además, debe de estar hoy
almas, debía saber á qué atene1ee. Y de esta manera, ta de toda esperanza. Diosdada, mayor dos a.fios que su descansando aún de las fatigas de su comida del sábado.
descansando en el juicio de tal autoridad, le repu~ación hermana, podría haber !ido bonita; pero hace falta á las replicó irónicamente la seil.ora Deecordee, que no había
de aquellas damas se había formado y esparcido por todo floree el sol y el aire y ella se babia marchitado poco á sido invitada á este sensacional banquete.
el país, y era raro que al hablarse de ellas, no se agrega- poco, como una plantli escondida, sin luz, trae un muro.
Soporta alegremente su viudez, agregó una de las setio•
ran loe calificativos llegados á ser casi obligatorios: La Angélica era decididamente fea: tenía grandes ojos re• ritas Juglan, muy hostil á la condesa, porque encargaba
señora Deacordee, ¡una santa! Las señoritas Descordee, dondoe y saltones; nariz de cor.neta, y en medio de dos sus sombreros á Paría.
mejillas abotagadas, una abertura microscópica for•
¡unos ángeles!
-No creo, alegó vivamente la sellora Belamy, que
Y el hecho es que eran ellas de una ejemplar piedad. mando boca, sin labios, que parecia hecha de un nava• falte ella á sus deberes ó sentimientos de viuda; dando
Nada más edificanw que verlas arrodilladas sobre sus jazo; todo esto ea una de esas cabezas de mufieca de car• una comida de amigos, con motivo de la permanencia
reclinatorios, con la cabeza entre las manos, entreg.1dae tón, sobre las cuales, en las ferias de loe pueblos, exhi- en su casa del antiguo coronel del regimiento de sumarido.
casi extáticae, á sus interminables oraciones. Sin hacer ben las modistas ambulantes los sombreros de venta.
.Acababa de sonar la segunda campanada de lae doe de
mención de la tarde de loa domingos y días de fiesta,
-Tiene usted muy buenas razones para aprobar, quecotidianamente permanecían en la iglesia la mayor par- la tarde, cuando llegó la señora Perroy.
rida, pues concurrió usted á esa fiesta, á ese festín, á eu
-Siempre la primera, exclamó la señora Deacordes, jolgorio, exclamó la señora Dascordee, buscando aún alte de la maftana, dedicadas no solamente á sus ejercicios
religiosos, sino entregadas también con febril actividad cuya risa apenas estalló, fué repetida.
guna palabra más sarcástica...... Yo no sabia que estu-He aquí á la sellora.Leautaud, dijo Diosdada, que se viera usted tan ligada al castillo.
á todo lo que concernía al culto.
No hacía allí falta el sacristán. Ellas se encargaban de babia pueato de ceatinela en una ventana que daba hacia
-Con efecto, no tengo el honor de estar muy ligada
adornar la casa del Sellor; de disponer las flores en loe la plaza.
con la eeil.ora de Sennevaux, aunque sienta por su belle•
altares; de revisar las vestiduras sagradas para tenerlas
L'egaron en seguida la eefl.ora Gaudry, mujer de un za tanta admiración como simpatía por eu bondad. Pe•
siempre en buen estado; de vigilar las luces; de organizar agente viajero, las ee.fioritae Juglán, que tenían un alma• ro, mi marido, antes de ser aquí preceptor, era comanlos coros para loe cánticos; de afinar el órgano que la se· cén de modas con un gran rótulo de oro que decía: dante en el regimiento del eellor de Sennovaux. He
fl.ora Deecordee tocaba con verdadero talento. En caso ne «A.l modelo de Paria;» entró en seguida, todo un grupo; aquí por qué asistimos á esa comida.
cesario no desdeñaban desempeil.ar ciertas funciones de la eefl.ora Valier, gruesa, negra, bigotuda, un coracero
-¡Comida enviada de Paríel grulló la señora Valier.
policía en el santo lugar, donde se las veía frecuentemen- con faldas; la eeflora Auffroy-.Migaot, qu3 caminaba de ¡Cómo ei en Gauneville .no ee supiera cocinar!
te, presas de piadosa indignación, expulsar á fuerza de puntillas, y hablaba siempre en voz baja, tímida hasta
-Es usted una ingrata, eefiora Valier ...... pues hemos
golpee de rosario, á algún perro in:liecreto que se había el exceáo¡ Ja pequeñita Madame B.Iamy, vestida con tomado un delicioso pastel de alondras, comprado en su
int1 oducido en el templo, durante el oficio.
traje de color rosado, muy rieuefla, tan graciosa y airo• casa.
Y en virtud de tanto frecuentar la iglesia y tanto cui- pática, con eua cabellos n1bioe, cuyos alborotados rizos
La respuesta provocó algunas sonrisas é hizo sonrojar
dar todo en ella, habían acabado por considerarse como ningún peinador lograba disciplinar.
á la seil.ora Valier, á quien fuera de eu tienda, no le gusen EU casa, y sintieron mayor admiración que tristeza el
Unas quitándose el sombrero, y otras limitándose á taba que se le hablara de su comercio.
día en que el cura decano, digno sacerdote educado en la desanudar las cintas que echaron hacia la espalda, ine-¿Qué traje llevaba la condesa?
JibHal escuela de su gran obispo y enemigo de las exa• taláronse todae, recogiendo cada quien eu paquete de en•
-Un vestido gris con encajes blancos, que resaltaban
geraciones, les recordó con dulzura, pero co.n_firmeza, cima de la mesa y tomando asiento con su trabajo entre muy bien en verdad sobre su hermoso talle y eue mag•
que él era el cura de la parroquia y no ellas.
las manos, en alguno de loe círculos formados cerca de nlficaa espaldas.
Y por esto la piadosa trinidad no abrigaba hacia el de- las ventanas.
-¡Cómo ...... ¿Sus espaldas?
caLo más que cierto apego muy relativo y el respeto es•
-Ya transcurrió el cuarto de hora de gracia, dijo la se·
-Sin duda.
trictamente obligatorio. .El padre de su elección era el llora Descordee, que actualmente era la presidenta de la
-¡ Estaba descotada! prorrumpió con indignación la
buen abate Cbavassieux, un frailecito regordete, colora- .Asociación ......... \'amos, señoras, ¡al trabajo!. Y de an· seilora Dascordee, á quien eu flaqueza, á falta de princido, siempre riaueilo y constante admirador de las virtu· temano, la oración.
pios morales, prohibia semejante impudencia.
des de la señora Descordea. Era el amigo de la familia:
Con voz breve rtcitó una plegaria de que no se podía
-Pues sí, estaba descotada...... todas lo estábamos....
cada domingo santificaba con su presencia la mesa del entender una palabra, y á la cual diez voces respondieron; ¿Qué mal hay en eeto?
Bt-ñor Deacordes, seguro de encontrar los platillos por Amén.
-¡Descotada! insistió la seil.ora Deecordes.
los cuales confesaba su debilidad, y terminaba la tarde
De pronto reinó el silencio entre las voluntarias obre-¡Descotada! repitieron simultáneamente Diosdada y
entregado á las inocentes delicias del juego de lotería, ras: lo prevenía así un artículo del reglamento, cuya ob· .Angélica.
sazonadas con ciertas bromas semanariamente repetidas. eervancia duraba generalmente de cinco á diez minutos.
-¡Descotada! prorrumpieron en coro diez voces difeAl eellor Deecordes, procurador del Tribunal de primera
-Miren ustedes, dijo una de las trabajadoras. Allí rentes, pero con igual toLo de reprobación.
Instancia de Ganneville y adjunto del .Alcalde, no lo viene la pobre eefiora_Leeourval, atravezando la plaza.
-¿Ha leido usted el último edicto de Moneellor? preconsumía tal vez en el fondo, una fe tan ardiente como Comprende que viene atrasada, mrren como se apresura. guntó la presidenta á la señora Auffroy,Jpara desviar ese
la de su mujer y eue hijas. Aun, según se decía, recien ca•
-Tan coja como ee, tiene derecho , nuestra indulgen- tema de escándalo.
eado profesaba algunos principios filosóficos y liberales; cia, hizo observar la señora Descordes.
Pero el relato de la comida interesaba mucho más á la
pero sus veleidades de independencia habían suscitado
Esta ligera murmuración, escapada á la presidenta, fué mayoría de la asamblea qu9 la elocuencia del obispo, y
tales tempestades en su hogar, que como el buen rey En- la stfial. Primeramente no se oyeron eino palabras suel- entre tanto que la sellora .A.uffroy Mignot, presa de courique, comprendió que bien valía una misa la paz inte- tas con alguna timidez, proferidas á media voz; pero á goja por haber sido así interpelada delante de todo el
rior y dócilmente había aparentado que abdicaba de las poco habfa~e generalizado la conversación con creciente mundo, murmuraba alguna respuesta ininteligible, una
ideas de su juventud. Pero el muy zorro dividía su volubilidad y en un diapasón á cada instante más alto. de las damas reanudó la charla.
existencia en dos partee. Después de largas estaciones en Se pasó revista de todos los acontecimientos locales, por
-¿ Y la sei1ora Charlier, la grande amiga de lasefl.ora
la iglesia, se encerraba en en gabinete con pretexto de insignificantes que fueran: el último sermón; el estado de Sennevaux, concurrió también á la comida?
estudiar algún negocio judicial y se abandonaba á la lec- de las plantaciones de azafrán; el nacimiento del ni.fio
-Usted bien sabe, contestó la eellora Belamy, que estura de novelas más ó menos ligeras y poesías muy poco Lenoir; la muerte de la pobre sellora Paquignon; algunos tas señoras no se visitan, oficialmente por lo menos, lo
ortodoxas.
hech&lt;,e más frívolo&amp;; una nueva forma de sombrero des- cual las aflige mucho. Pero es imposible...... á causa
Mas cierto día ¡día nefasto! una cita imprudente hecha crita por una de las señoritas Juglan; uu color de moda de ......... Se detuvo.
por él llamó la atención de la l!efiora Dee~ordes, yabas• para vestido, que elogiaba la graciosa seilora Belamy......
-Quiere usted decir á causa del señor Cha1lier? extante sorprendida de trabajos tan largos y tan poco en Pero agotados todos estos temas, comenzóse á hablar del clamó la eellora Dascordee, En verdad que bastante culrelación con el presupuesto de ingresos de la casa. Apro- prójimo y poco á poco fueron haciendo el gasto loe au- pa tiene mi sobrino...... Pero realmente hay otra causa
vechó ella entonces una ausencia de su marido para sentes. Se buscaron para su inexactitud pretextos verda• por la cual se aleja á la se.flora Charlier ........ .
practicar un cateo en el gabinete de éste. ¡Horror de los deros ó falsos, pero pocae veces venebólos, y en seguida
E inclinándose hacia la sellora Valier, continuó á mehorrores! ¡.A.ydevosotroe, Voltaire, Parny, Mueset y Hu- se pasó á la crónica de sus intimidades, crónica que de dia voz, sin que se le entendieran más que estas palabras
go, Balzac, Jorge Sand y Dumas: conocísteis entonces pronto se decían al oído y se acababa por repetirla en la - ...... El subprefecto ...... ¿Sabía usted?........ .
loe tormentos de la hoguera! Y tú, infortunado Descor- voz más aha posible, en meaio de loe estallidos de risa
-¡No ea posible!
dee, también conociste todo el peso de la cólera de una periódicos y agudos de las eef'ioritae Descordee.
--...... Yo lo he visto!. ..... con mis propios ojos lo he
esposa virtuosa é indignada!
-Vamos, vamos, eelloras, no olvidemos que estamos visto..... .
- ......... ¡Qué horror!
Desde aquella fecha fatal, Descordee había abandonado en una reunión de caridad; decía la señora Belamy que
definitivamente toda idea de resistencia, y resignándose era toda bondad.
- ¡Eh, sefiorl exclamo con vehemencia la eeil.ora Be•
1;&gt;oco á poco, había concluido por sentirse verdaderamen•
-Pues no creo que faltemos en nada á nuestro objeto, lamy...... tened alguna indulgencia para esa pobre mute feliz con esa vida austera á que cada día se miraba eellora, replicaba con su voz de tambor mayor la eeilora jer...... No hay que juzgar por las apariencias...... Y desmás sujeto. Limitóse para lo sucesivo á la lectura de la Valier, que aborrecía á la muilequita rosa. No son loe pués de todo, lleva una vida tan triste! ......
Gaceta Religiosa, al .Almanaque del Peregrino, al Diario de que más hablan, quienes más trabajan.
-Esto quiere decir que usted la disculpa?......
la Oruz; encaminándose así por una pendiente insensible
La rubita miróla con eua dulces ojos de gacela y alzó
- Para disculpar, como para condenar, hay que tener
y constante hacia la dulce felicidad de la beatería.
imperceptiblemente las espaldas.
el derecho de juzgar, y este derecho no lo reconozco en
Diosdada y .Angélica, después de rogar á Dios en vano,
-Hoy no tendremos sin duda el honor de ver entre mí. Me limito á tener piedad de una mujer que sé que es
para que les mandase un marido, se habían resignado nosotras á la seilora condesa de Sennevaux, ineinnó con muy desgraciada. Esta ee mi creencia, mi religión ......
también al eacrificio, buscando en la devoción el coneue- tono agrio una de las dama!!.\
( Continuará. )

18sn

1101\IBRES Y DIOSES
ATILA.-CARLOS XII

I
A vida de Atila debía eecribirse, no

en una historia, eino en una epopeya en idioma bárbaro. Asombró al siglo V, tan acostumbrado
á los asombros, que llegó á creer
que ee precipitaba sobre la tierra
el cuarto caballero del .A.pocalipsia.-«Y apareció un caballo páli•
do; el que cabalgaba en él se llamaba la muerte; el infierno le Be·
guía; le entregaron el poder eobre
1as cuatro partes de la tierra para hacer perecer á los
hombres con la espada, por el hambre, por la mortalidad
y por lae fieras. n
¿Quién no creyera, en efecto, que el ejército de .A.tila
er.. el infierno escoltando á la muerte? Los hunoe fueron
loe bárbaros más feroces: comparados con ellos los vándalos parecían soldados de Atenas. Los godos referían
,que uno de sus reyee había relegado al fondo de la Scitia
a hechiceras que allí tropezarou con demonios errantes
por las estepas. De eu cópula nació la raza horrible de loe
bunos.-uEepeciede hombre, aacido en loe charcos, horriblt,, unido sólo al género humano por la palabra, dice J orMudée.n Ammiano l\Iarcellino los pinta como Plinio describe loe animales fabulosos en su IIistoria natural,· nabla
de sus cuerpos de miembros redondos, do la gordura
monstruosa de sus cabezas, de sus narices aplastadas y
de su barba cruzada por cicatrices que lee impiden crecer
111 pelo. «Parecen b.,stiae de dos pies, ó eeae figuras de
madera groseramente talladas que decoran los parape•
·toa de loe puentes.»
Esas hordas de hombree tenían las costumbres de las
bandadas de lobos errantes en loe bosques. Ni vivían en
casas ni en caballae; cualquier cellidor de pared lee pa•
recia un sepulcro. Loa galos temían que el cielo cayese
sobre eus cabezas, y loa hunos que los techos les estrellasen. Tan desconocido como á las bestias lea era el uso
-del fueg0. Se alimentaban con raices y con carne cruda, amasada sobre la eílla del caballo. l:iu traje consistía
-en una túnica de te la sombría y en una casaca de pielee
de ratones salvajes. Jamás se quitaban esa túnica, que
se pudría sobre el cuerpo y que caía á pedazos poco á po•
. co como el pelo en tiempo de la muda cae del cuerpo de
loe animales. Su vida era enteramente ecuestre; p11,re•
,cían clavados sobre sus caballos, feoe é infatigables corno
elloe. Montados comían, dormlan y celebraban sue consejos. Ni aun la muerte dividía á tan groseros centauros;
enterraban los hunos con eu montura al caballero. No ee
sabe que reconociesen Dios alguno: únicamente los timbales mágicos de lo~ hechiceros despertaban en sus eraneos estúpidos alguna idea vaga de lo sobrenatural. La
guerra era su elemento y eu existencia, vivían del pilla.Je, ee dedicaban á la exterminación, iban á hacer carni•
cerfa como si fuesen á la siega. Su crueldad bestial sólo
se saciaba con la destrucción; después de despojar las
ramas cortaban el árbol, incendiaban la ciudad deápuée
-de saquearla.
En medio del siglo IV, apenas entrevista esa raza fe•
xoz en el horizoJlte del Asia, agujerea el mundo bárbaro.
-.A. su paso recoja todas las tribus salvajes, las poblacio•
ues teutónicas y las nómadas de la Tartaria. La bola de
nieve se convierte en avalancha, la barbarie se hace nación, se personifica en Atila y aparece al borde del Danubio ante la Europa consternada.
¡ Extraila figura la de ese Caliban de la guerra! .A.mal.gama la ferocidad de loe brutos á loe vicios de loa dés•
petas; ea cruel como un jefe salvaje y corrompido como
un viejo sultán; une á la benevolencia mongola la perfidia bizantina; hay en él algo del ogro y del diplomático.
No eólo por medio del terror, eino también por el de la
-astucia, ataca á loe dos Bajos Imperios de Oriente y Oi•
ci&lt;lente. E, tigre se convierte en gak&gt; para jugar con loe
débiles Césares, que reinan en engie sobre el mundo.
Loe esplota, los escarnece, los desbarata, loe adula, los
espanta y loa fatiga con embajadas y con negociaciones
irrisorias; lee pide lo imposible poniéndoles la espada en
la garganta, y Jo imposible le conceden. Roma y Cona•
tantinopla se agotan satisfaciendo los caprichos del
monstruoso. hijo mimado de la fuerza.-U a día notificó
al emperador Teodosio para que le entregase una rica
heredera que codiciaba uno de sus soldados; la joven hu•
_yó espantada, y Teodoaio se vió obligado á substituirla
por oua, bajo pena de invaeión.-Otra vez pidió á Va•
lentiniano los cálices que salvó un arzobispo del saqueo
de Sirmiun: el emperador Je respondió que no podía sin
cometer un sacrilegio, entregarle loe vasos consagrados.
.A.tila ofreció pagarle dos veces eu valor.-«Loe vasos ó la
guerra,» esa fué su respuesta.
Desde el fondo de eu palacio de madera habitado por
un serrallo incnlto y por su pueblo de hijos, ese Khan
Kalmuck alertorizaba al mundo. Los embajadores del
imperio iban á suplicará la barraca real, vagaban mucho tiempo antes de ser introducidos en eue murallas de
planchas y empalizadas. Cuando se presentaban ange
.Atila, se encontraban en la presencia de un hombre pe•
.quello, rechoncho, chato imberbe, casi negro, cuyos o¡os
resplandecían de cólera.
Priecue, que formó parte de la embajada que envió el
emperador Teodosio al rey bárbaro, nos ha ,ransmitido
la descripción de esa corte casi fabulosa. Noe presenta á
Atila entrando solemnemente en su capital, por debajo
de velos blancos, eosteaidos por v1rgenee. Cuando pasa
.porcaeadesuminietro Onégese,saleuna mujer rodealade
sirvie.atae, qui:, llevan platos de carne y una copa de vino. Esa mu¡er se aprvxima á Afüa y le euplic.1 que prue,
be la comida que ha preparado para él. Atila consiente,
,haciendo sella! de ello, y enronced cu.1tro hombres levan•

EL MUNDO

tan hasta la altura del caballo una meea de plata, y ein
desmontar el rey bebe y come.
Algunos días después Atila convida á la embajada á
un gran banquete. Los romanos entraron en un comedor,
en el que había asientos y pequeñas mesas. En medio se
levantaba un estrado que soetenfa la meea real y la cama
donde Atila estaba tendido. A un pie estaba Ellak, el
primogénito de sus hijos, en la actitud de un esclavo, silencioso y con los ojos bajua. Sirvieron á los convidados
en platoe de plata, y se les vertió el hydromel en copas
de oro; pero el servicio de Atila era todo de madera. A
la mitad de la comida ee levantaron dos bardos y cantaron en lengua númica las victorias del rey. El hlmno
exaltó al auditorio; entusiasmo frenético ee apoderó de
loe b:irbaros, gritos se escaparon de sus pechos, y lagrimas saltaron de eue ojos; los rostros tomaron la expre•
eión furiosa del ataque y de la defensa; la sala parecía
un campamento que iba á tomar las armas. Un bufón
llegó al momento, y sus gestos y contorsiones hicieron
lanzar á los bárbaros grandes carcajadas: t&gt;n medio del
tumlto Atila permanecía inmóvil, y presidía en silencio
la ardiente orgía. tiólo cuando Ernak, el más joven de
eue hijos, entró en la sala, un rayo de alegria iluminó
su sombría fa:i:, sus ojos se dulcificaron, y atrajo á sí á eu
hijo acariciándole y tirándole de la mejilla.
A. la embajada de los Césares, Atila contestó: Doe men•
sajeros hunos se presentaron en el mismo día ante loe
emperadores Teodosi0 y Valentiniano, con el encargo de
decir al uno y al otro:-«.\.tila, mi seflor y el tuyo, te
ma::ida que le prepares un palacio, porque va á venir.u
Llegó en efecto en el terrible ailo 451, predicho por
los cometas, por eclipses de luna y por nubes de sangre,
en medio de los que se entrechocaban fantasmas armados con lanzas ceatellantes. Jamás el mundo estuvo tan
inmediato á su fin. Lo de Atila no fué una invasión fué
un diluvio.
Hunos, alanos, gelonee, ostrogodos, gépidoe, avaros,
búlgaros, turcos, hunnigaroe, la oarbarie en fin en maea,
ondeaba al rededor de Atila. El rein,., entero de los animales, insurreccionados contra el hombre, y aliándose
al rededor de un monstruo dotado de voluntad y de inteligencia, daría apenas una vaga idea del peligro que
corrió la civilizae;ión en esa sombría fecba . .l!;n pocos
días las dos Germanías y las Galias desaparecieron bajo
un torbellino de caballos y de cabalidros. Los pueblos
huyen á la desbandada ante esa tempestad humana, que
pilla, pulveriza, mata, deevasta eaqutia, y acaba por que•
mar lo que no termina la eijp.1da . .J:'or todae partes no se
oye más que el ruido espantoso de las ciudades que caen
y el hipo de la agonía de las naciones deg~lladas.
La sangre corre y forma torrentes, lae ciudades se va•
cían, los bosques ee llenan y la tierra cultivada desapa•
rece bajo el nivel de la destrucción, como si desde el fonde del Asia, loe hunos hubiesen traído el desierto y lo
hubiesen desarrollado como uaa sábana sobre el mundo
antiguo. El huracán que ha desencadenado metamorfosea a Atila y aparece alumbrado por el resplandor de las
ciudades incendiadas, bajo la forma de una bestia quimérica. Unas cróniMs le describen con cabeza de asno,
otras con hocico de puerco, y algunas le privaban de la
palabra concddié.ndole sólo sordos gruñid,is. La tradición
consagrada ve en él una vara bíblica, uaazote, que pulveriza las naciones y que agita la mano de Dios desde lo
alto de las nubes. JJ;t miemo acepta con orgullo tan si•
nieet10 sobrenombre. C11ema la leyenda q11e A,ila, oyéndose llamar por un ermitallo «Et azote de Dios,n sal,an•
do sobre 1a silla del caballo en un acceso de infernal alegría, gritó: «El destino sucumbe, la tierra ee estremece,
porque yo soy el martillo que golpea al mundol»-.A.sí le
llaman los obispos, que le esperab.in de p;.e á su paso con
la mitra en la cabeza y la cruz en Ja mano, á las puertas
de las ciudades. Loe apóstrofes que le dirigen llevan el
sel!o del respeto; loe hombres del evangeho, exorcizán•
dole, saludan al dragón del Apocal1psie. -«Quién eres tú,n
le pregunta San Lup desde lo alto de los muros de Troyee. «Quién eres tú que dispersas loe pueblos como pa¡a,
y rompes loe coronaa con los cascos de loe pies de tus caballo?.. -«¡Soy Atila, el azote de D1os!11 -«Sé, pues, bien
venido, azote de Dios, yo soy tu servidor,» le contesta el
obispo. «No te detendré en tu camino.u Y desceadiendo
acompallado de eu clero, y abriendo las dos bo¡as de la
puerta de la ciudad, toma por la brida el cab.1110 del rey
de los hunos y Jo introducd en ella. «li:otr.1, le dice, azo.
te de Dios, y marcha á donde eu brazo te diriji1.» Atila
entra con su ejérc1&amp;0, pero un velo sobrenatural envuelve la ciudad; un milagro la oculta á lod ojoe de loa bá.rba•
ros, y la atraviesan creyendo recorrer una vasta pradera.
En eso quizás se hubiera convertido el mundo occidental, si en loe campos catalá.nicos Aetius ao hubiera vtln.
cido :i Atila. B.1talla gigantesca cuyas p:oporcionee
asombran. Produjo doscientos mil muertod¡ la sangre
saltaba formanjo cascadtis en el lecho de un arroyo, q11e
transformó en río. .A.tila ee resguuda detrás de sus ca•
rretaa, mirando con ojod e10ies,rvd y ébrio de rabia, á un
montón de sillas arJ1eado en el que piensa arro¡arae si
el enemigo invaie su campamemo. Astius sobrepuja á
l\Iario, é iguala a &lt;Jésar en esa luch.1 épica, en esa g¡gantomaob1a del EJda, y la gloria ein emoarg&lt;&gt; alumbra apenas su nombre con duiodos rayos. L.1 hldtona es in¡us•
ta por que no levanta altares á esos héroes de la últ1m1
hora, á PrJbue, P&lt;&gt;sthum11s, Stilicon y Astius, que tan
magnificamente eoituv1eron el choque de lo.! b..1rbaros
y forzaron, como Jos11é, al sol de la civilización rom!lo~
á retardar su sangriento ocaso. E.! propio dd la barb.uie
crear las tinieblas á dU alrededor; hombree y cosas ee
obscurecen al acercarse á ella; la civilización ee barb.1•
riza combatiéndola; la plaga de las tinieblas se cierne igual•
mente sobre los vencidos y sobre los venoed.&gt;res. N1 las
v~cto~iaa consegui~as sobrtl la birb.uie subyugan la:mag1nac16n. Sus clannes lanzan roncos gritos, sus laureles
1100 espinosos como zarzas. No dejan tra3 des( ninguna
huella, como li c:1za de los lob.&gt;s e.:i las e3p3suras d,i los
bosques.
R~chazado de las Gilias, el azote de Dios ee arroja so•
bre Italia y la extermina. L,s ciui!ldea arden, los h'Jm·
brds caen por hi1cea, loa pu~0Jo3 huyen hi1sta el mar. J&lt;.:l

horror .no varía á tra vée de su fero:i historia, es enojosa
la lluvia de sangre que derrama. La carrera de Atila tiene la monotonía del infierno.
Se retira por fin á su retiro y entra en él harto de car·
nicería y cargado con loe despojos del mundo. llluere de
la muerte de Holofernes, en su lecho de bodae, degollado
por una Judit germánica. Su ejército aulla al redtdor de
su tienda fúnebre como un montón de perros de caza al
lado del cuerpo del cazador que los ha ahitado dti mon•
terfa. Su ejército mató :i los esclavos que cavaron la
tumba de .A.tila; basta eu cadáver asesinaba.
A pesar de tanta conqui•ta, dd tanta exterminación y
de tanta batalla; á pesar del espantoso ruido que hizo
Atila sobre la tierra, no logró elevar3e á la verdadera
grandeza. Sólo hay gritos en eu fama; eu nombre eue~a
vacio de sentido; eu historia forma parte de la histona
natural de loa azotes ffeicoe. No es más humano que un
temblor de tierra, ni que la errupción de uci volcán. La
potencia de trastornarlo todo que residla en él, tenla algo
de inconciente y de maquinal. Fué demasiano fatal para
ser odioso y demasiada impersonal para ser culpable. La
historia ni aun le acusa; le descarga de toda reepousabilidad y de todo per¡u•cio, y le remite á h naturaleza,
de la que él fué uno de los agentes destructores. Déehonrarle y condenarle sería imitará Xerxes cuando golpeaba con varas al elemento enfurecido. El asesinato de
Clytua deshonra más á Alejandro que la sangre de un
mundo despoblado mancha á Atila; pero ta111bién el me•
nor combate griego, inspirado por la virtud cívica y por
el heroísmo, eobrepujaá todas las conquistas del Bárba•
ro. El soldado de Maratón, agitando Ja palma, ed más
grande que Atila, recibiéndo á loe reyes y á loe patricios
montado sobre su flaco caballo, cuyo galope desecaba la
tierra.
No ee pues, en la historia que le coloca entre los fósi•
les de sus periodos caótic:ie, sino en la leyenda, donde
.A.tila adquiere eu verdadera existencia. Cada pueblo se
apodera de eu tosca figura y la modela según sus instintos. L!\ halia la degrada, la Alemania la idealiza. Mien·
trae la tradición latina combia á Atila en espectro ó en
monstruo, loa poetas germánicos hacen de él un rey afa•
ble y neutro, que preside á los acontecimientos ein mezclarse mucho en ellos, como Agamenón en la Iliada y
Cario Magno en la tabla-redonda. Transformación imprevista! ~I ogro se convierte en patriarca; el aeeeino
del mundo llega á ser el juez de paz majestuoso de las
querellas de loe Nibelungos.-L1 Hungría hace más; tra•
tli con respeto füial al salvaje abuelo de su raza. El Atila de las leyendas magyaree, ea santo como D.1vid, sabio
como Salomón, magnifico com Haroun al Raachid. Ya no
es el Papa León el que le detiene á las orillas del Tiber,
sino el mismo Jesucristo que descendiendo del cielú,
trata directamente con él y promete á su posteridad la
corona de Hungría como rescate de Roma.

II
Se ven en la historia resurrecciones de tipos y de carac•
teres que llegan :i hacer creer que han existido los Avatares de la fáoula indiana. .A.4milquinientos aflos dedis·
tancia, Atila reaparece en el Norte bajo una nueva for.
ma, más concreto en su acción y moviéndose ea más
pequefio círculo, pero animado del mismo furor d~etmc•
tivo. Carlos XII, rey de Suecia, es en el siglo XYH un
.A.tila extraviado.
C.&gt;mo el rey de los Hunos, naia tuvo de humano ese
soldado implacable, que hacia la guerra como ee hace
gimnacia, por pura necesidad de ,emperamento . .A. los
diez y ocho afios entró en la tienda de campaña como
un monge entra en en celda, para no salir ya de ella.
Verdadero monge fué en efecto, que pronunció votos
terribles ante una de esas Walkyries sanguinarias que
había adorado su nación. L1 mujer que ea «más fuerte
que la muerte» segúa loe sagrados libros; la mujer, que
enervó á Sansón, que encantó á César y que hizo llorar
á Alejandro, no entró jamás en eu corazón, cerrado como una ciudadela. Permaneció virgen como la muerte,
su única querida. El rey de Polonia envió á su amada la
condesa Aurora de Krunigemark, una de lae bellezas de
dU siglo, para ablandar al conquistador irritado; pero .no
obtuvo de él ni una eo:a mira&lt;la. Encontrándole un día
en un sendero estrecho, descendió de la carroza y avanzó
hacia el rey; éste la saludó bruscamente, dió otra direc•
ción á la brida del caballo. y desapareció: esa fué la
única audiencia que pudo conseguir.
Examinadle bien y no encontraréis ni una [eola vena
de carne en ese hombre de bronce; p~ra él no existe ni
la mesa, ni el lecho, ni loe placeres. No bebía vino; durante su campafia de veinte afl.os, como David en el de•
eierto, sólo bebió agua del torrente, po¡¡ada con un casco.
Su grosero tra¡e azul con botones de latón le duraba
tanto como el hábito á un monge. Los reyes de los cuentos de hadas no dejan jamás la corona; él solo se quitaba
las botas para dormir aquí y allá. Tenía la superstición
de que eran eue botas las que le hacían recorer la Euro•
pa á grandes pasos, y sólo habló de ellas al rey .Augusto
en la conferencia que le concedió en Guteeborf, después
4!1ª lo derro~6. El Senado de Suecia le suplicó que vol·
viese á su rerno, que tan largo tempo estaba privado de
eu rey; y él le respondió enviando á Stocolmo una deeue
botas para que ocupase el trono y gobernase por él; rhis·
te que el Senado no quiso que volviera á repetir.
La guerra fué su religión; para practicarla dignamente
se imponía maceraciones ascéticas. Le dijeron qu11 una
mujer había vivido muchos meses bebieado agua por
todo alimento, y tuvo deseo de sufrir esa ruda aostinen•
cia, como hubiera podido tener 111itrídates el capricho
de probar un veneno nuevo. P.ieó sin comer cinco días
enteros, después hizo una comida de ogro y volvió á en
vida habitual.
El m(eticiamo de la gloria puede explicar solamente
t!;'l caracter y tal a~stracción de las alegrías y de las pa•
e1ones de la humamdad. Parecía que habíá .utcho voto
de pobreza como de abstinencia; el dinero era para él
nada m:is que nn me:lio para fundir balas y forjar caño•
nea. ,u~ tránsfuga que hizo prisionero yquecondenaron
á la ul~1ma pen1, p10p.1ao q.id ei le perdonaban la vil,:1.

�EL MUNDO

revelarfa..el secreto de hacer oro, que fabricaba en la
prisión con recetas de alquimista. La materia que se en·
contró en su calabozo ere de buena clase y de excelente
peso El Senado pidió al rey su perdón. ¿La piedra filosofál no valía una cabeza rebelde? El rey, indignado,
respondió á la propuesta del Senado adelantando el día
de la ejecución.
.
Las monedas informes acuñadas ba¡o su remado le re·
tratan mejor que las más perfectas medallae. Consisten
esas monedas, en anchoe cuadros de latón, que llevan la
estampilla del sello real en loa cuatro ángulos. Verdaderas monedas espartanas, que parecen hechas de prisa,
para ocurrir á las necesidades urgentes de la guerra, de
montones de atmaduras recogidas en el campo de ba•
talla y fundidas al fuego del vivac.
Descomponed la organiz~ción eecéntrica de Cario.a ~JI
y oo encontraréis en ella DI aun el reeor:e de. la am b1c1ón.
Hace limosna de EUB conquistas; dá á loe demás las provincias de que se apodera, y no se digna recojer las coronas que hace saltar. Su reino no ea de este muodo;
combate por combatir, por un ideal abs~racto é inH!ior.
Loe coLquietadoree más desenfrenados tienen un ob¡eto,
un plan, una codicia. Hae~a hace hinchar las na!ices de
Jobo de Atila las voluptuoa1dades romanas. La idea de
la eatención ocupa el cráneo estrecho deTamerlán; auefia
en una Asia mude, vacía y despoblada, en la que puede
reinar y acostarse á lo la1go de ella. Pero Carlos XII no
desea más que un sitio para su campamento y terreno
para una batalla. .su ':sga.mundo ejércit~ de Norte á
Orieote no revela DI un maunto político, DI un deseo de
engrandecimiento, ni un pensamiento d~l porvenir. El
rey vive atado á su caballo, como su amigo Mazeppa y
se deja llevar á través del mundo.
Es vencedor ó vencido con la misma indiferencia; una
derrota csuea tanto ruido como una victoria, y él solo
pide á la guerra ruido y humo. Su bravura no es ardien•
te ni apasionada, el peligro ea su elemento; la paz le hu•
biera muerto como el agua dulce mata á los peces de
mar. Necesitaba para vivir el ruido del cafión y el olor
acre de la pólvora. Después de la defenea de Beuder, en
la que sostuvo como otro Rolando furioso el asalto de un
ejército; cuando en fin, sucumbió al número, con el roe•
tro moribundo, las peetafiaa quemadas por la polvora,
sonreía á los genfzaroe que lo llevaban con calma, dichoso, visiblemente tranqmlo, como el hombre á quien la
sangre ahoga y que respira después de haberse sangrado.
«La pieza ha terminado, vamos á cenar,» di¡o á uno de
sus generales, cuando la guerra, fatigada de jugar con
él, le hirió para concluir de una vez, de un balazo en la
sien. Erna palabras juzgan y defienden su reinado teatral, que verdaderamente no tuvo nada de real, nada de
histórico, y que no fue más que un drama romancesco,
representado por un hombre para su propia gloria. Fué
la fantasía del desierto árabe trasportada á las estepas
del Norte; cargas á fondo, blandimiento de espadas, salvas de fusiles, choques de sables, nada. El torbellino
pasa, cae la nieve y la arena se nivela. ¿Lo que acaba de
suceder ea una visión ó u11a realidad ...... ?
Qué queda de Cárlos XII? Un nombre que resuena en
el oído como un tiro de cafión, pero que no habla al co·
razón ni á la inteligencia. Su deslumbrante espada carecía de filo; en ninguna parte se quedó grabada. Fué el
instrumento de un virtuoso militar y no el arma de un
gran hombre. Una armada errante á la que no guia ni
un Dios, ni un principio, ni una nueva civilización, pa·
ea como una tribu nómada con el silencio del Sabara. Si
la gloria del héroe sueco es estéril, su carácter queda como uno de loa asombros de la historia. Un rey que á loa
diez y ocho afioa parte de su capital para batirse hasta
la muerte, sin pausa, sin tregua y sin volver, arrojándose sobre la Europa con un puñado de hombree, como
Alejandro á la cabeza de su cuadrado de macedonioe, en
el infinito del Oriente, deslumbrará siempre á la imaginación. Se comprende que una sultana le aoliara desde
el fondo de su serrallo. Le llamaba su leon.-«¿Cuando
tú, decía ella al sultán Achmet, ayudarás á mi león á devorar al Czar?.»
La época en que se a¡zitó su destino eacéntrico, rehusó
su prestigio. Cárloe XII no aparece como fabuloeo dios
del Edda en medio de la Europo política y diplomática
hasta el siglo XVIII. Era verdaderamente un extraviado en el munJo moderno. Era un héroe del, Norte bárbaro y pagano. A pesar del libro de oficios, encontrado
después de su muerte en el bolsillo de su unifor.ne no
ea al cielo cristiano donde él debió ir, sino al par;íeo
sangriento de la mitolo_gía escandinava, en el que los
guerreros ee cortan en p1_ezae durant~ el día, y cuando
llega la noche reunen Y a¡ustan tan bien eue miembros
esparcidos, que cenan reunidos en la mesa de Odin comen en el mismo plato el tocino del jabali Serimn~r y
brindan coa cráneos llenos de cerveza fermentada.
PACL DE 8.AINT--VIC'l'OR.

Te ví una sola vez pero mi mente
te estará co.otemplando eternamente.

*

**
.A.l verte aborrecida,
notarás, recordando cierta cosa,
que á todas nuestras faltas en la vida
las liga una cadena misteriosa.

LOS VERSOS DE AMOR

En su cuarto, acodado en la m€sa,
A la luz del crepúsculo, presa
De un rapto febril,
Con la pluma en el puño nervioso
Ve el poeta el intacto y lustroso
Papel de marfil.
Al recuerdo ideal de su amada
De su mente intranquila y nublada
Se borra el capuz,
Y del sol á los rayos murientee,
Sn pasión cristaliza en ardientes
Estrofas de luz.
Una gota de llanto y mil besos
En el fino papel deja impresos
Con casto fervor,
Y arrojando la aurlfera pluma
Con Violeta de Parma perfuma
Loa versos de amor.
En sutil peinador vaporoso,
Consuhando el reloj perezoso
Con honda ansiedad,
En el viejo sillón de caoba,
Recostada, lo espera en la alcoba
Su blanca deidad.
Su imposible ventura soñada
Del tranquilo mirar de su amada
Contempla al través,
Y con trémula voz insegura
Lee el poema de inmensa ternura
Sentado á sus pies.
Pide al bardo el billete la hermosa,
Y doblando la frente radiosa
Om tierno candor,
Deposita en sus senos inquietos
-Urna blanca de caros secretosLoa versos de amor.
EFRÉN REBOLLEDO.

LOS QUE NOS QUIEREN

-en la mayor parte de los casosquien principia su razonamiento
afirmando que quiere mucho á determinada per8ona, concluye el
discurso diciendo pestes de la per•
sana misma?
«Cuidado ( he oído millares de veces) cuidado, que soy buen amigo
de Fulaoo y le quiero 1Duy de veri.s,
porque eso sí, él merece por muchos concei;&gt;toa ser querido, y tiene condiciones de carácter que hacen agradable
su trato, y es buenazo y simpaticon, y leal como pocos, y
noblote y desinteresado como ninguno.»
Pues bien, de cada cien veces que eso he oído, en las
noventa y nueve llegaba, inmediatamente después del
preámbulo, un pero que destruía todo aquel ar!Ilastrote
de hiperbólicas alabanzas. Por eso siempre que alguien
me cueota, sin venir á cuento, que estima á és,e, ó al otro
ó al de más allá, me pongo en guardia, temiendo que lo
de aquella estimación venga á parar en avisarme &lt;le que
este y el otro y el de más allá son unos bribonee, que1De ·
recían estar en presidio. Y casi siempre acierto.
1Mal haya el inventor de aquel rdrán tan repetido:
«Quien bien te quiera, te hará llorar," que, sobre será todas
luces inexacto, sirve de pretexto y de estribillo á todo el
que se propone mortificarnos y lleva á cabo su propósito
con las circuoatanciae agravantes de obrar sob1e seguro,
con premeditación y alevosía y enaafiamientol
Al amparo y bajo la salvaguardia de ese refrán dicho·
so, han caído sobre mí las pesadumbres y los sinsabores
más horribles de la vida.
«Soy tu amigo, tu verdadero amigo, te he querido aiem•
pre, y el cariño que te profeso me impone el penoso de•
ber de decirte escuetamente la verdad, por dolorosa que
sea. A los amigos se les debe, ante todo, sinceridad y
franqueza, y siéndolo tuyo, necesito decirte........ » Tal ó
cual cosa, siempre muy desagradable, por supuesto.
1Oh, lector mío de mi almal Estoy seguro, segurísimo,
de que habrás escuchado, en circunstancias muy tristes
de tu existencia, como las he escuchado yo, esas frases,
precursoras siempre de una noticia muy mala, de una
censura muy cruel, ó de un disgusto muy gordo.
¿Y loe que tal hacen ee llaman nuestros amigos! ¡Y dicen que nos quieren mucho! ¡Hipócritas! ¿qué han de
querernos? Pues si nos quisieran, no procurarían molestarnos.
Recuerdo ahora unos versos de Rodríguez Rubí, que,
si bien se refieren á otro asunto, no dejan de Yenir á pelo.
Babia un marido que acaba de teni,r un disgusto con
eu eepoea, y dice:
"¡0 hl ¡por vida de mi nombre!
Y aun me querrán sostener
Algunos, que es la mujer
La companera dt-1 hombre;
La que dones verdaderos
Reparte y dichas comple~,
Como dicen los poetas........ .
!Trapalones!...... ¡Embrn;terosl"

*
**

***

DOMINGO I? de AGOSTO de 1897

Pues digo lo mismo: ¡trapalone~! ¡embusteros! loe .que~
disfrazándoee de zmigts n,uy ca!1fiosoe, no desperdician,
ocasión de proporcionarnos u~ disgu~to.
No me olvidaré nunca de m1 tío N1comedea, que tam•
bién según él afirmaba, me quiso mucho, Y que justamente por tao, por quererme tanto, me hizo eaborea.r
muchas amarguras. Dios se lo haya pagado en la otr!' vida, mejor que yo ee lo agradi,icí en ésta; porque, e1 no,
aviado está !Di señor tío.
El cual tío era partidario acérrimo del ya repetido refrán que ensefia-¡peregrina enseñanzal-que para que·
rer bien á una persona es necesario darles dieguatoe, y
profeeaba-¿c6mo no?-la opinión caritativa de nuestros
abuelos ( que santa gloria hayan): «fo letra, con sangre entra:,. y, como es natural, no iba una sola vez á casa ( y
cuema que iba muy frecuentemente dos ó tres veces al
día) que no me ocasionase una contrariedad ó una mo•
leet1a. Y el muy ...... tío de mi corazón alardeaba de ello,
y parecía afanarse cuando advertía el miedo, mezclado
con repulsión, que yo Je demoetr~ba.
.
El buen señor estuvo á matar siempre con mis padrea
po1que me consentían y mimaban demasiado, y les repetía a melludo-aiempre delante de mí y de modo que yo
pudiera enterarme bien de lo que co~taba-que tod~a l~S ·
niños mimados son luego unos perdidos; que loa ch1qm•
!loa son de la piel de Barrabás; que es menester contra•
riarlos en todo, absolutamente en todo; que dándoles
gusto, aún en lo más insignificante, se los educa mal; y
que el arbolito, cuando no lo endereza~ desde pequeño,
cnce torcido, y torcido vive toda su vida. Esto del ar·
bohto lo di¡o tantas veces, que tenía yo un arbolito plan•
tadn, como dice el vulgo, en la misma boca del estómago.
Y dale con que era de absoluta necesidad combatir,
desde un principio, todas mis inc!inacionee, sin lo cual
ealdria yo de la infancia hecho un adolescente voluntarioso y testarudo y dominante; y torna á que habla que
oponerse sistemáticamente á todos mis deseoe, para que
yo fuese acostumbrándome asi á las penalidades de la
txistencia, sin lo cual los sinsabores que el mundo y la
sociedad n servan á todos y á cada uno de sus miem\Jros
me pillarían desapercibido.
Mis padres 1pobrecitosl entendían las cosas de muy di•
ferente manera; es natural, ¡me querían tanto]
Era suficiente que mis labios se plegaeen un poco for•
mando esa mueca infantil precursora del llanto, para
que se apresurasen á.complacerme; y así, á pesar de esta,
yo rompía á llorar, volvíanse locos de pena y no sabían
qué hacer, ni cómo arreglarse para enjugar mis lágrimzs.
Reconozco y confieso que yo solía abusar y que abuea•
ba tiránicamente de aqud poder-pues de sobra me eia
conocido -de mis llantos y de mis sollozos; pero declaro
también que aquellas complacencias, tal vez excesi va8,
de mis padrea, ni entibia1on jamás Lmi amor hacia e1Jo
ni menoscabaron el respeto, rayano casi en la idolatd~,
que ambos me inepiraban.
En cambio, á mi tío Nicomedee no podía yo sufrirlo.
Me fué siempre odioso, y-¿para qué negarlo?-hoy mismo, ya que no aborrecible, me ea desagradable su memoria. Y falleció el buen señor hace lo menos cincuenta
afioP.
-Estais echando á perder á este chico-repetía á to•
das horas,-lo mimais demasiado; ea menester que aprenda á eopo1tar contrariedades y disgustos: es preciso que
sepa poco á poco lo que al cabo sabrá mu~ho á mucho:
que ea~e ea un valle de lágrimas y no un jardín de recreo.
-Tiempo tendrá el pobre para saberlo-replicaba rui
bondadosa madre;-todc&gt;a lo hemos sabido y eso se
aprende pronto. Pero ¿á qué anticiparle al pobre mucha•
cho esas dee¡¡;raciaa? Ellas veml.rán cuando hayan de ve•
nir, y entonces, cuando Dios las envíe, que vengan; pero
atlora, cuando estamos aquí nosotros para evitárselas,
¿por qué, ni para qué hemos de disg11&amp;tarlo?
-l:'ara que Stl acobtumbre á difgustos mayores-replicaba el implacable pedágogo......- Y, perseverando tn
su afáo de contrariarme siempre y en todo, consiguió
hacerme hipócrita y me.o iroeo.
La perspicacia infantil suele tener alcances que los viejos no sospechan, porque han olvidado ya cómo discn•
rrían cuando nifioa: muy poco'!! años tenía yo cuando me
convencí de que si á mis padree, e.o quienes adoraba, podía pereuadirloe con cuatro lagrimitaa vertidas á tiempo,
con mi tío se reducía todo á disfrazar mis deseos, á fi ugirme contrariado por lo que más me halagaba, y entoucea, era coBa sabida, mi tío, consecuente con su sistema
de educación por el rigor y la severidad, me daba gusto
sin saberlo, como sabiéndolo me lo daban mis padrea......
A éstos yo se loa agradecía y loa respetaba cada vez m&gt;1s,
y al tío gruñón y descontentadizo, que jamás tuvo pi,r.i
mí ni una palabra agradable, ni una muestra de afecto,
llegué~ j~zgarlo hombre d-e mal corazón y de muy poco
entend1m1ento.
Y io bueno del caso es que mi tío me quería mucbfoimo, él lo decía, al menos. Sus hechos no lo demostraban, ea verdad; pero el tío Nicomedes no cesaba de repetu que yo era su sobrino predilecto. Y por eso, bin
duda, fuí siempre el sobrino á quien regafió más y más
ásperamente.
Pues anden ustedes que, rodando los tiempos, y cuando ya mi cariñoso pariente había entregado su alma á
Dios, tropecé, en castigo de mis culpas, de las más g&lt;.rdas indudablemente, con un profesor, comparado con el
cual, habría parecido el tío Nicomedes un padrazo de los
más débiles y bonachones.
Y, por supuesto, me quería mucho también, tanto me
quería, que no dejaba pasar un dfa sin darme media do•
cena de desazones. Ni por casualidad se mostró nm,ca
satisfecho de mi aplicación ni de mi asiduidad: decía él
á mi padre (y éste me lo cantaba para estimularme) que
yo estudiaba mucho y aprovechaba bastante· pero que á
los chicos no hay que decirles eso, porque se' envanecen
y se hacen presumidos.
M~ch_o me qu~:rí~ también, como que era mi amigo
más rnt1mo, casi m1 hermano, el que muchos años desp11es me enteró de que mi novia (¡mi primer amor!) me
engañaba.
Aquello fué cuchíaimo más doloraso que todas las ri0

STEDES no han advertido cómo

De ?ºª mujer como Virginia, honrada,
lo me¡or que hay que hablar ea no hablar nada,
La mujer cuando olvida es que aun aprecia.
El hombre que perdona ea que desprecia.
CA)IPOAMO:R.

DOMINGO 1? de AGOSTO de 1897

No estoy seguro de haber reproducido loe versos con

t?da exactitud, porque, según costumbre, cito de memona; pero, vamos, de que dicen algo muy parecido á eso,

reepondo..

fiaa del tío Nicomedea y todas las aobarbadaa del catedrático. Después resultó que lo del engaño no era exacto. Que mi amigo querido, á quien su ~ntra~a~le carifio
hacia mí inspiraba siempre, babia visto v1s1onea y se
había equivc,cado. Pero ¿qu~ babía~os de hacerle? él se
creyó obligado, á fuer de amigo ínumo y por quererme
tanto, á darme la infausta noticia, y me la dió; no faltaba otra cosa 1
Más habría valido que antes de dármela se hubiera
enterado roPjor: pero el interés que por las cosas de un
amigo á quien tanto quería se tomaba, le impidió proceder con más detenimiento.
¡Son tan diligentes algunos carilloeoe amigos para ea_o
de comunicar las malas nuevas! y los hay que basta pl•
den albricias; indirectamellte, por supuesto.
Despuée, dtspnée...... he terndo muchos amigos que
no me han qutri&lt;lo tanto y que nada malo me han hecho;¡ pero los que más me estiman, lo que es eso-, continúan ocasionándome cada deaavlo ...... l
Uno excelt-ote y cumplido caballero, hombre cuya
palab~ equivale¡\ una escritura pública, formal como
pocos en sus tratos, que se perece por hacer favores á s·1
prójimo y por conducira~ correctamente con t~do el mu_n•
do, ea amigo mío, ~e quiere m.ás que á nadie, ~e d1s•
tingue como á nadie, me aprecia lo que no ea decible, y
esto me lo repite siempre que hay ocasión, y aunque no
la baya; y me lo repite de viva voz y por escrito y de to•
das maneras; pero justamente yo, e, amigo querido, el
entrafiable estimado, és la persona única para quien, por
excepción, e~e hombre excelente y bueno y formal, ni
ea foTmal, ni bueno, ni ex&lt;!elente.
.
y es por eso; porque me quiere mucho. Y ¿qué he de
hacer yo con quien tanto me quiere y así me distingue?
Pues nada; lo que hizo el pobre Becquer, según dice
en la composición que termina:
-¿Quien medió la noticia?-rn fiel amigo,.
¡Me hacia un gran favor! ...... Le di las gracias.

Pues eso: darle las gracias es lo único que puedo bacer.
Pero desde ahora, cuando algún amigo vuelva á decirme que me quiere mucho, no a .. jaré de replicarle:
-¿Me quiere usted mucho! Corriente: yo se lo agradezco; pero, si le es posible, hágame el favor de no quererme tanto.
J;.. S,\NCUEZ PÉREZ.
MEDIO DIA,

%LEJOS!

ALOR! La atmósfera densa y bochornosa todo lo enerva. No hay una sola planta que no se
incline mustia y
desfalleciente al
sentirse fustigada
por las ráfagas de 1
sol, de un soltropi•
cal que caldea en
el ct&gt;nit con revetberaciones de incendio. Loe tordos
- como un roto collar-ee dispersan
en el eepacio; llevan el buche repleto de granos, pero
sin una gota de agua. Lástima infunden con sus alas en•
iorpecidaa y con sus voces roncas, que parecen clamar
lastimosamente por un arroyo en donde hundir los abra•
eados picos.
Qué calor! En la vecina sementera encorvados sudan
á chorros los segadores, y en las plateadas bocea y e~ las
áureas gavillas de trigo hacinado, la luz arranca chispas
y relampaguea vlvidamente. Por todaa las be cae de la
tierra se e~capa uo hálito lujurioso, que hace reventar las
crústulas y desprender algunas bojas.
El silencio ee profundo: sólo el zumbido de la mosca y
el chirriar terco y monótono de la cigarra lo interrumpen á veces. En loa barbechos, tardas, perezosas y soño·
lientas atraviesan las yuntas, acosadas comtantemente
por la pua de la garrocha y el piquete del tábano. Allá
van: levantan de cuando en cuando la noble cabeza haciendo rechinar la coyunda, clavan las glaucas pupilas
en loa lejanos horizontes, estiran el cuerpo, se humedecen los belfos con la lengua y arrojan por la náriz, con
resoplidos de fuelle, chorros de vapor como escapados
de una gran válvula. Y así cruzan la tabla de uno á
otro extremo, abriendo el surco con fatiga brutal.
Por la colina, otros bueyes recién desuncidos, jadeantes de fatiga, sudorosos, sedientos, se acercaron á abrevar al río: se empinan, hunden sus bocieoa en las diá•
fanas ondas y saborean á sus anchas el frescor de la
linfa.
La naturaleza tiene fiebre; á eu calor todo renace á la
vida: la savia bulle v circula como sangre joven por las
venas de los vegetales; estallan loe retoños esparciendo
~fluvios; .~e estremece el ai;e en el huei·o y el feto se sacude en
w.s entrañas.........
Y el sol sigue arrojando centellas de lumbre; de la
tierra reseca y agrietada, surge una onda de la vida que
cuaja el grano en la panoja, tuesta las ramas de las frondas y hace que se retuerzan crugiendo loa brefiales.
Es la hora en que Natura tiembla y se deemaya con
1&gt;epasmos de histérica; la hora propicia para reclinar la
la frente en el seno blando de una virgen y sollar........ .
Eofiar mientras su mano nos acaricia mavt-men1e el roa·
tro ó se entretiene jugando con nuestros cabellos......... .
JUAN B. DELGADO.

¡Vibre, vibre la música apolínea,
Y zumbe y zumbe con rumorea de ala! ......

Ya la noche desciende: El ave busca
diberbe tibio en las enhiestas palmas.
El día es sombra que la mente ofusca,
y la noche la aurora de las almas.

Lleno de admiración ruda y extraña
quíaele dar al genovés un premio;
y conmovido, me aranqué una entrafia
y la arro¡é á las plantas del bohemio.

¡Cuán bella, ob noche, estás!. .. desgarra el velo
que á mis ojos te cubre, angel proscrito.
De dos almas la unión festt-ja el cielo;
nue~traa nupcias celebra el mfinito.

Bruecoa corceles que rompéis las trancas,
fantasías sin fin, mentes altivas;
¡para vosotros mis espumas blancae,
para vosotros mis entrañas vivas!. ..

¡Ven á mi lado. ven! La luna asoma
y nos bendice Dios. Sigue mis huellas:
las flores todas nos darán su aroma,
y sus fulgores todas las estrellas.

Recordar e.~ vivir. ¡Oh pensamiento
rompe tus ligaduras, bate el alal
Despiértate á la voz del sentimiento;
sea la escala de Jac-,b tu escala

JosÉ SANTOS CnocANO.

VE.NCEDOR.

I

Recordar ea vivir. Como solfas
hablar á mi alma sin tu amor desierta,
haz que revivan loa pasados días,
haz que reviva la esperanza muerta.
¡Solo!. .. ¡Lejos de ti!. .. 1Martirio horrible!
Hoy, al perder tu amor, todo lo pierdo.
¡Quién hiciera posible lo imposible
y quién hiciera eterno mi recuerdo!
¡Ya estás aquí! Mi corazón te siente,
ya oigo el ruido que forman tus pisadas...
Parece envueltll tu marmórea frente
en la luz de las tibias alboradas.
De la vida en la senda borrascosa
mi planta siempre seguirá tu huella:
somos perfumea de una misma rosa.
somos fulgores de una misma estrella.
¡No huyas, visión! En tu sonrisa veo
tu ardieote amor ... , la súplica ... , el reproche.
En tus pupilas, que encendió el deseo,
parpadea la luz ... , duerme la noche.
¡No huyas, visión! En dulces embelesos,
unido á tí con invisibles lazos,
quiero en mi boca el fuego de tua besos
y en mi pecho el calor de tus abrazos.
¡Canta! El dolor al corazón avanza
y quiero oír tus notas virginales,
tristes como el amor sin ettperanza,
bellas como las noches tropicales.

,

85

EL MUNDO

¡Canta!.... Tu voz á mis oídos llega
remedando en cadencia arrulladora
las vi bracio nea de la lira griega
y el dulce ritmo de la guzla mora.
Tú siempre para mí serás consuelo
y de mi frente apartarás las so,nlJras.
Haces brotar estrellas en mi cielo
como de flores mi camino alfombras.
1Huiete ya del corazón, mentira!
De tu paso ante mí no qnedan ra~troe.
HuyeP en tanto que la tarde expira,
mienlras la noche se corona de astros.
En la selva plegó la flor su broche,
la luna irradia en la extenai6n vacía.
1Ee hora de SC\fiar!. ..... ¡Cayó la noche,
aurora de tu alma y de la mía!
fa)fAÉL ENRIQUE A:RCINIEGAS.
LA lPOP~YA DEL MAR

Y habló el Mar:-¡Yo le ví! La cruda guerra
de las desgracias aumentó su anhelo ...
Si un mundo descubrió sobre la tierra,
ba deacu bitrto un astro bajo el cielo ...
Colón era el bohemio de la nave,
el que anidaba un mundo eotre la frente,
el que se confundía con la ave,
y volaba y volaba al occidente ...
Cuando el pobre bohemio se sentaba
á la orilla del golfo en que vivía,
eiempre con mis rumores le llamaba,
siempre con mis vai venee le atraía ...
Y él supo comprenderme. Yo ignorado
vivía como un monstruo entre lo obscuro;
y él supo sepultarse en mi pasado,
y él supo adelantaree á mi futuro ...

Pidió Ulla nave. Altivos aofiadorea
perdiéronse con él entre las brumas
y antee que el Nuevo Mundo con sus flores,
yo su eenda alfombré con mis eepumae.
La linterna de Diógenea tero biaba
tin la mano del pálido errabundo:
¡entre la obscura inmensidad buscaba,
en lugar de un solo hombre, todo un mondo! ...
Y Colón eeperó. ¿Quién no soporta
todo por ver lo que jamás se ha visto?......
¡Y al tercer día, ante la plebe absorta,
~upo resucitar como otro Criétol ......
Marcando euave y tembloroea línea
em gió la tierra en la celeste sala..... .

A ley de ganarse el hom-

bre eu vida es ley inexorable; Lolilla la respeta•
ba. Claro ea que su marido, por obe&lt;lecer á tan
1igoroeo precepto, habla
elegido e I trabajo y I a
industria que hubo de
parecerle más con veniente; por lo mismo era
duefio de aquel barac6u
portátil que iba de feria
en feria , espantoso y te·
rrible como un infierne,:
la menagerie, la rodante
caea de fieras.
El barracón era enorme. ViPtoeo por sus banderolas con loa colorea de Espafia y de Francia. por su entraJa con doselete y pabellón
de percalina roja, entre los cuales, ante ligera mesita de
tapete gris, una compatriota da Armand Routerie, mari•
do de Lolilla, despachaba los billetes, oyendo á sus espaldas los rugidos, bramidos, bufidos y aullidos de las
fieras, y cerca de sí el organillo chillón que manejaba .
un chicuelo anunciando el espectáculo; el barracón lu•
cía un teloncetE&gt;, en el cual aparecían pintadas las fie•
ras y el audaz domador luchando con todas poco menos
que á manotadas.
No ce1Jsuraba Lolilia á su marido por que hubiera
adoptado aquella manera de vivir; sin embargo, le parecía un espantoso oficio; no lo censuraba, pero si ella bu•
hiera sabido antes de casarse con Armand que éste tenía tan peligrorn ocupación, no ee bub:era casado. La
primera vez que Lolilla peoetró en el barracón, iba
temblorosa, C&lt;'gida del br,1zo de Mr. .A.rmand, y sin
atreverse á mirará las horrendas bestias, Armand reía,
procuraba c0mbatir el miedo de su eeposa é infundirle
confianza.
-Están en sus jaulas. Ma LJO creyo que bae de haber tú
temor alguno ...... Nena, son mismo que corderos.
¿Cómo se enamoró Lolilla de aquel hombre•? Asoma•
da una mnñanita á la ventana de su casa, una modesta
casa de Córdoba; asomada la muchacha entre las mace•
tas de claveles, alelíes, florrnillas blancas de albahaca,
pensamientos y geranios, vió aparecer un mocetó1:1 alto,
colorado, de cabello rizo y áspero y aspecto gallardo: un
hombre robusto y ágil. El la miró ...... poco despuea se
hablaron. )\fr. Armand tenía en Seviila su barracón, y
había ido á comprar carneros á Córdoba; se detuvo en
esta ciudad algunos días. Fué...... volvió....... y al fin
tuvo amoree; y por último se casó con Lolilla, chavala
llena de gracia , linda de rostro, monísima, dulce, tími da y en ext:emo delicada.
-T,mgo mi palacio ambulante, le ha bfa dicho Armand.
Y cuando loa recién caaadoe llegaron al ferial. y el marido mostró á la mujer el barracón diciéndola que era
una casa de fieras, ella ee quedó muda y aterrada, acordábaae de las princesas de loa cuentos azulee, á las cuales
eLamC1ra un príncipe que luego las lleva en carroza á un
magnifico castillo ...... y el castillo resulta ser una caverna y el príncipe un ogro.
Loa primeros meses, Armand era un infelizote, un nifio. PP-ro cuando menos lo esperaba Lolilla, ee hizo rudo, maligno, recelos , suspicaz y cruel. Loa celos le devoraban. Llegó á desconfiar de su esposa como desconfiaba de las fieras ......
¡Cuánto lloró Lolilla en este cambio! Si vivía .A.rmand
entre panteras y leones, ¿qué otra cosa sino recelos y ferocidades podfon esperarse de él?
Lo espantoso fué que un día dispuso que Lolilla se
fuera á vivir con él al horrible barracón. Hasta aquel día
Lolilla se babia hospedado en las fo.odas ó en los meeones.
-1.Armando, mira que á mí me dá mucho miedo! ¡Zó
lo de oirlaz dezde lejoz bramá á laz fieraz, me acomete
un ezpanto que ze me pone er corazón como un grano
de aniz.
·
-¿:N"o me decías que vendrías conmigo á los infiernos?
No querer pól.emica; aquella ea nuestra casa......
Y entró en ella, y se encerró llorosa en el departamento que babia servido en otro tiempo y había de servir en
adelante de habitación á Armand, y alli creyó la nifia
cordobesa morirse de miedo...... Pudo acostumbrarse á
loe rugidos y hasta al tufo de bestias feroces que por las
aberturas de la barraca llegaba al cuarto de aquél; ¡pero
el miedo seguía martirizaodo el pobre ccrazón de Lolilla 1
·

�EL MUNDO

DDMIIIGO I? de AGOSTO de 1897
EL

DOMINGO

MUNDO

1~

de AGOSTO DE 1897

86

II,
Pasado un afio, ya se habituó á. recorrer la galería de
jaulas. La distra1a y regocijaba mirar á k,s monos,
miraba con odioea curiosidad tt las hienas; con esquivez
medrosa al oso blanco, que pueslio de pies t,ra enorme, y
y contemplaba con es1iremecimientoa de desconfiauza
rntensa A la pintada pantera. :X o obstant.e no babia
querido acercarse todavla á. la jaula del león.
8obrado eraquehabieaepodido reeigaarseáoír sus rugidoe. ¡Si así hubiera podido habituartie Lola al trato de
Armand!. ..... Cada vez le t.emia más. El hombrón habla·
ba á grit.os, lo mismo con ella que con las fierras; su teruible amenaza era amenazadora, y miraba á veces ti. uno
y ouo lado como el lobo ó el chacal cuando temian que
alguien pudiera irá robarles la ración. No habia ni dulz1.Jra que le venciese ni gracia que le encaniara, amaba
á 1:u eepoea como la fiera á eu presa ...... y tan feroces
habían Jlegado á ser eue infundados celos, que loe expre·
so con graudeza en citirr.a ocasión, diciendo:
-¡No quiero máe que una muJer ...... mfa, tú, pero
mta!. ..... Las demás son carne ...... Yo querer, como el
lb0D del deeierio1 no carne muerta 1 sino carne y alma.
¡(.:arne y alma!
i::le vio amada Lolilla, y ee resignó aún á la peeada tira·
nh, de aquel hombre, mir.ad monsuuo.
Llegó a más: llegó á adornarse para no salir de aquel
autro1 y olvidarse de lae floree y de sus pájaros. ¡SuDli•
m~ es la abnegación de las mujeres!.. .... Llegó á penetnu en la galería, asistió al momenw en que He lee daba
la comide.1 y por fin tuvo un favorito: el león,
-¡Yaya una jaulita y un canario queme heechadol de•
cía c":ando ya tomando con eue bla1.1cae.manos loe trozos
sangrientos de carne, loe lanzaba por entre Joe barro~e de
la jaula¡ trozos que el león cogía lanzándose rugiente sobre ellos. Poco a poco ae acoemmbró á verle y á servirle¡
el anima:, el formidable rey, cuando la sentía llegar agu•
zaba las orejas, fruncia el espantable ceilo, erizaba la melena, bramaba en sordo mugido, fustigaba con la cola
loe barrotes, y luego ae ~odia como un perrillo y se deje.Da acariciar la caoezota por las blancas, levfeiwae ma•
nos de su ama.
Al cabo de tres afloe, Lola entraba en la jaula con admirable confianza y frescura. ¡ Yencedor, el Je6n africano,
era euyol Hasta crela ver en él más int.elil!.encia y nobleza que t,n loa hombres. ¡Qué regio, qué musculoso, qué
aug•1stol Le amaba.
!!.1_ l~ón babia comunicado algo de aque1la humildoea
sum1s1ón suya ante la gracia al desapacible y desconfiado
Armand; éat.e se hizo t.olerante y afable. La fiera y el
hombre se hablan domesticado.
iSin embargo, un día se vió que en todo eeto había un
drama obscuro, terrible. ¡ El hombre envidiaba á la fierd.l ~l dt:senlace foé rápido. Una mañana, Lola ee hallabu en la jaula dando á su león una golosina; Armand ordt:n6 á su mujer que saliese de allí, y como ésta tardase
en &lt;;&gt;bedecerle, él, ciego, violento, agitado por infernal
pae1?n 1 ee lanzó sobre ella y agarrándola del brazo, quiso v1olent.amente arrojarla del Jaulón.
Se produjo un terremoto, bamboleó con fuerza terrible et jaulón, oyóse un t.rueno ...... el león había salt.ado
sobre Armand y lo despedazó á la vista de Lola, que gritaba con espanto, llorando anguet.ioea y at.errada.
i Vencedor había matado á eu rival!
JOS É ZAIIONER0,

LA CASA DE LOS LOCOS

loe goces que la exis~ncia real pueda. ofrecerme, cuando
conwmplo á traves de las brumas de, la noche, Ja e~rea
visi6n que en mí engendra la edperanz11 y -,! deleite.
Yoeot.roe, loe que no eol.'laie, no conocéis Ja folicidad¡ porque la felicidau no exist.e en el dorado polvo qut, tevant.an
loe cascos de loe frisones, ni en el relampaguear de las
piedras sobre el pecho dt, las mujeres hiperbohcas, ni en
Ja ost.entación del potemado que sueila con el imperio
del mundo. Mi gloria, vedla u.ni, en lo profundo ae la
mente, en el pequen.o rincón olvidado que guarda cada
pecho, á. donde se han refugiado las castidaatis de la primera edad,-coro de arrullo,j apagados por el rumor de
las pasiones, pe.jaros blancos aalp1cados por el cieno de
loe v!oioa.
Y otro: Ciencias, religiones, riquezas, poderío....... he
aquí vuestro alimtinto! Üd desprecio, pobres enanos que
·soñais con gigantee-¡ ilusos que sacrificaie una exiet.encia
entera, corr1eudo abrazados á ilusiones Jocae, en pos de
glorias ehmerae; acnbicioaos insaciables¡ sabed que nada
vale, que la existencia, invenci6n estúpida, deb-, mirarse con el desprecio con que yo la veo en mi redor¡ que no
hay que fiar en la vida como no hay que fiar en la muerte ......... ¡Pobres idiot.asl Nadaeed1gnode atención, yen
el eecenano en que á mi pesar me eucuenuo, prefiero, al
papel inieresant.i: que vosotros desempeñaie, el de eepec·
t.ador indiferente! ........ .
Al:RELIO GoNZÁLEZ ÜARlU.SCO.

EL J.ARDIX AZUL

I
OVEN ES y nifiaa, guardaos de

ser demasiado prudentes y
at:rioel Ptiro aeu en la ocaei6n agradables.
La iumemorial humanidad
es una abuelita que tiene necesidad, para d1st.raeree, de
,_
tlt:cnchar Ja dulce música de
besos y risas.
Si alguno os dice que eE preciso ger gr8'.vee y dee~eñar
las diversiones, no hagáis caso de este u1ate conseJo¡ no
escuchéis nunca á las personas que os cuenten las ~e!1•
tiras del placer y las acnargurae J.e Ja dicha. No; vivid
conetanteooent.e con alegria! Tirad á. ~a faz de la experiencia montones de floree. y no os pri veis de loa goces
terrenales. Puesto que sois jóvenes, gozad, ama~ con
inocencia. No perdáis un minuto en vanas vac11ac1onee,
porque el tiempo pasa muy _pr~nto, llevándos~. la oca:
eión de loe encantos y la pos1b1hdad de las dellcrne¡ y s1
tardais en escuchar mis consejos, podr1a aconteceros lo
que pasó en tiempo de loe ganios y la.a hadas á. ta hija
de un 1ey1 cuyo reino estaba cerca de Bagdad.
De su u1at.oria se hizo uo.a canción cuy ... a veraoa no recu&amp;rdo; pero he aquí loe principales:
L&amp; bella que quiere
Y que no Bti atreve
A cort,ar las roliBB
Del jardín azul.. ....
Ahora, proeeguirá la bier.oria coDLandoos cómo la princesa del reino ae Bagdad, fué cae\igada por naber sido
demasiado pruaenu,.

II

RORRUMPIO uno de elJ03:
Las armas brillan al rayo del
sol, con aspecto flamigero;
la tropa marcha, la tropa
avezada al humo de las batallas y al estruendo de loe cationes, canta el himno de
las victorias. Alegre se lanza
sobre loa reductos, sal va loe
foeoe, escala las murallas y
planta victoriosa sobre las torres1 la bandera-sol de loe
combates.
¡Oh, 1.i guerral dioses tutelares la protegen, y hay en
eHa la manifestación deenergia de los cuerpos en activi·
dad¡ cuando ~l estré pito de las descargas atruena loe espacios, el combatiente se transforma en dios tonante; en
el campo envuelto en humo 1 brillan las armas como en
el cielo loa relá.mpagoe, y no hay mejor música que la
producida por loe escudos de los vencidos, al ser hollados por los cascos de loe corceles.
Y dijo otro: Con el tiempo la ciencia desvanecerá esos
mil puntos obecuroe.......... Dejadme Asolas¡ la sociedad
es un estorbo para mí¡ olvidadme en la austeridad de mi
refugio; quiero t.an sólo la companía de la ciencia, del saber ilimisado, inmenso, para leer en el porvenir, para
arrancar al seno de lo desconocido sus misterios; para
cimentar en la tierra loa eternos principios y leer ese libro que se abre en el fondo del inmenso cielo.
Otro decia: En la práctica del bien, en el ejercicio de
la' piedad, en la mane.edumbre, en la resignación está la
·ierd.adera gloria. ¡Loor eterno al Eterno Creador! Purifiquemoe oueeLroa cuerpos, purifiquemos nuestras almas¡
canten la tierra y el cielo unidos la plegaria sant.a; himnos religiosos broten de todos loe labios, de ted()ij los pechos, y como del ramo el perfume, suba de las almas
b!l~ta el Seflor el salmo de sus siervos.
Q¡ro dijo: ¡Ideal! Bella ea la ilusión, alma de la vida,
vigor del espíritu. Yo vivo con miseuefi!le y renuncio á

Cierto día, cuando la princesa cumplía quince afloa,
vió 1 paseándose Alo largo del r10, un Jarcún to má.a extrafio que pueda imaginarse: jamáe había contemplado
prados ni arbus\os tan pequen.os como aparecieran en
este jardín; mas, aún, parecía tan grande como el mundo, y estaba sembrado con floree color de cielo, y que se
ae13mejaban á llamas rosadas, bellas y lu.minosa~ y que
exparcfan en el aire un delicioso aromfl., y sin dificnltad
se hubiera creído que loe invernaderos del paraíso habían sido transportados como por encanto á. eBe lugar.
Mientras que Ja hija del rey ee extasiaba cont.emplan• do tal mani.villa, una pequeña hada que había salido de
detrás de un zarzal y que llevaba una diadema de pedre•
ría sobre sus bucles de oro, se acercó y la dijo:
-Buenos días, pequeña: ya que habéis cumplido los
quince aftoe, eet.áia en edad de entrar en el Jardín azul,
aonde se encuentran las únicae floree que val~n la pena
d~ ser cortadas. Entrad, hija del rey, y si hubierais nacido de un leilador y de una lavandera., tampoco se os
cerrarían las puer\ae, puest.o que esta mafiana, al primer
albor, habéis cumplido loe quince años. En,rad, obrad
como gust.éie, sin temor á que se os reprenda1 y formad
el «bouque\» con que se perfumará. vuestra vida, porque
estas florea en eu verdadero nombre ee llaman Ternura,
Halagos y Sonrisas, y las más pequeñas, apenae abie·r.
tas, que ee cubren con el azul de su:1 hojas, eon loe sonrojos del primer amor.
Podéis adivinar cual sería la alegría de la princesa al
saber que podía cort.ar y llevar tan maravillosas flores.
Después de dar las gracias á la buena hada1 corrió preci •
pitadamente hacia el Jard.1n para empezar A cort.arlae,
cuando ..... .

III
Cuando un horroroso enano, cano y de blanca barba
que t.en.ia el aspecto de un viejecillo, ee le interpuso,
apoyado en su bast6n, y escupiendo y tosiendo le dijo:
-¡Cómo! ¿es hoy la costumbre que las nitlae anden solas á. través de loe campos? ¿No hay en vuestro palacio,
hija del rey, sirvientes á quien. vigilar, ropa qne arreglar
e~ loa armarios, confüuras que guardar en la despensa?
Prnneo qu3 ni siquiera os habéis tomado la pena de ver
si al manto real de vuestro padre falta algún galón, si á.
los calcetines de vue~m&gt; neruu.nüo falh alguna costura.

Recuerdos del Congre,;io Médico, ef'ec1uado en G-uadalajara.

Vamos, idos á vuestra caea, oe lo suplico, y en lugar de
perder el tiempo en corr.ar las floree que os han deslumbrado, permaneced en las cocinas, para impedir que los
maritones no 118 tomen el vino que deben poner en la
salea.
-Pero, eeilor enano, la buena hada me ha permitido

eio contradicción, la del planchado eléctrico: el calenP-wiento sin fuego.
.
.
.
En e1 hospital de loco111 de la Ciudad de Indlanópohe,
E:tado de Indiana, E U. A. donde Fe dispone de ~na
gran can\idad de fuerza eléctrica, se ha efectuado la me•alación de que hablamos por primera vf-1., c on gran fa•
oilidad 1 puee se dispone de una fuente de energía e!~c·
tric1 que permite obtener la corriente á bajos prtmos •
produciendo notsbles economfae, tales cerno la reduc,
ción á la mitad del número de obreras empleadas an'8·
riormente.
Para formase idea del procedimiento, bastará ver
nuestros grabados. Las planchas conectan con loa produst.ores de electricidad, mediante dúctiles hilos, y el
asa de cada una constituye un eficu aislador. El grado
de calor de cada plancha, naturalmente regularizado y
normahzado, es semiblememe igual, lo cual permite
una gran perfección en el trabajo.

el... ......
-¡ La buena hada no sabe lo que dice! y os ha dado
malos consejos. Y, sobre todo, peuead que Jae rosas del
Jardín azul no son lo que parecun ser. lJe lejos, parecen

muy hermosas, lo contieeo¡ pero apenas las hayaia cortado, os quemarán loe dedos, pueseetán hechas con un fuego terrible! No iiard.arfaie en maldecir vuestra audac1«, y
bien pronto no tendríais en las manos más que cenizas en
lugar de las deseadas flores. Loa verdaderos nombres de
ea~ae florea son: Pesadumbres, Desesperación, Lágrimas,
y las menos dolorosas son los recuerdos de la felicidad
perdida.

IY
Bien adivinaréis la perplejidad de la princesa! ¿A guién
debía creer? A la bada O al enano ¿debía de ot,t,decer ú.
éste óá aquella? ¡Ob.l ¡cómo ee babia enamorado de tau
hermosas floree! pero bien pudiera ser que siendo \an bellas, t.ambién fueran fatalee. En consecuencia, no sabiendo qué par,ido tomar, se volvió hacia su morada,
quería reflexionar sobre esta aventura, pidiendo coneeJos á su nodriza; en una palabra, tomar tiempo para re•
flexionar lo que debía hacer. ¿Qué arriesgaba? Maíiana,
pasado manana, no sería t.arde para confeccionar un 1&lt;bouquet,, con las t:lorea y roeae que florecían en el jardín al
otro lado del río.
Muchos dfae paearon; la hija del Rey se hallaba indecisa. Grandes sacrificios habiera hecho por poner en los
vasos de China y copas del Japón, las ternuras y sonrisas, pero sobre t.odo, loa sonrojos del primer amor¡ en fin
todas las flores que la buena bada le habiá dad.o permieo
para cortar¡ pero como temía quemarse loe dedos después de cortarlas, y llevar á. su casa las amarguras, desesperación, lágrimas y loe recuerdos de la felicidad perdida, no se atrevió. P&amp;1os6 un año, y después o,ros, permaneciendo la princesa en su misma indecisi6n. El padre
de la princesa murió; el del6n fué el Rey. Inquieta é inconsolable de la manaoa á la noche, y de la noche á la
mafíana, no había querido casarse por m.'8 que ee le presentaron muy ventajosos partidos¡ tan mal le parec1a tomar un partido como otro. ¡CuAotas veces se asomaba á
la ven~ana, y contemplando con tristeza Jae maravillas
del jardfn aquel! o~egraciadamente, las palabras del
ena,no de la barba blanca no se le olvidaban, y permanecía en su palacio, vigilando á los sirvientes, arreglando
la ropa de tos armarios y guardando las confituras en la
despensa, En fin, durante una calurosa mañaua de ea•
tío, ee diJo: ¡Ee imposible que siga viviendo de esta manera! y precipitadamente aecidio formar el «bouque\•
tan deseado, eiq temor por lo que pudiera pasarle, dirigiéndose sola hacia el jardín que se encontraba al otro
lado del rio.
V
Un pensamiento la detuvo: ¿si las flores se habrf&amp;n
extinguido ya?
Pero no sard6 en cerciorarse: el jardín apareció mag•
nffico y brillan~, exhalaba exquisitos perfumes, como
si los invernaderos del paraíso hubieran eido tranaporla·
dos a ese lugar.
Llena de alegria, anhelante de deseo, la princesa iba A
entrar ... .................... .
Pero el hada de la diadema de pedrería eobre sus bucles de oro, la detuvo diciéndole:
Hija de Rey, no eo\rarás en el jard.ín donde se dilatan
lae únicas flortis que valen la pena de ser cortadas; hija
del máe poderoso emperador del mundo que fuerais, ó
la reina de una estrella, lae puertas no se abrirían para
v~, porque hace _ya muchos años que habéis cumplido
qumce ailoe al pmner albor de una mañ.ana ... '. .....
peegraciada, miraos en el espejo del agua, os lo su·
phco.
La princesa ':!8 inclinó ha_cia el agua1 y vió con tristeza
los cabellos grises y sus oJOB que parecían surcados de
u.na cinta morada.
-Adió3, dijo el bada, ya tenéis cincuenta anos.
Entonces la hija del R;}y se dejó c11-er sobre una piedra, delante de la puert.a cerrada, y se lamentó entre
suspiros y lágrimas de haber sido:
La bellc1 que quiere
Y que no se atreve
A cortar las roeae
Del jardin azul.
ÜATULLE lliNDEZ.

NOTAS E IMPRESIONES.

Cc1da diez años aparece una nueva Francia con una
nueva concepción de la política y de la vida.

0th. de HaU88om,ill&lt;.

•
••

Don Miguel P ...... era un capitán de caballería-y aun.

oreo qne ascendió á cocnandanr.e,-compai'iero en armas

~
Teatro Degollado. ( Exterior. )
CONGRESO MEDICO NACIONAL

Con motivo del Congreso médico celebrado últicna•
'lllent.e en Guadalajara, al cual asistieron numerosos facultativos de esta O¡1pital, y de cuya solemnidad y die·
trituci6n tuvieron abundantes noticio-a nuestros lec,oree,
merced á las oportunas crónicas de loe diarios de esta
casa, nues,ro correeponeal en aquella ciudad se sirvió
remitirnos algunas fotografías, de las cuales eecojemos
dos que representan el interior y el exterior del Teatro
J)agotlado, hermosísimo edificio, uno de loe pricneros de
su género en la República, donde se efectuó eolemnísiml\ sesión de dicho Congreso.
A título de recuerdo de la honoraDle asamblea, publi·camoe estas fotografías.

biéa á loe viajeros á. fin de hacer aparecer por medio de
loe rayos X loe objetos que pudieran e&amp;tar dieimula1oe
bajo loe vestidos. Y muy próximamente será instalado
un aervición de radioscopia en una de las ciudades front.erizae de Francia, probablemente en B-,llege.rde.
E l mé'°do que se lleva á cabo para las observaciones,
no consiste mJ.s que en una ligera variación del aparato
usiatlocomunmente, como podrán verlo nuestros lecto•
res en el grab&lt;idO rellliivo, y sus resultados son admira•
bles. Se ha IIE&gt;gado A descubrir una botella oculta por
una dama de la más inofensiva npariencia, y otros íran.des 6 contrabandos no menos intereeantea.
He aquí, puel!, una nueva aplicación radiue~ópica que
promete loe más útiles resultados.
•
APLl~ACION DELA ELECTRICI DAl AL PLANCHADO

EL l4 DE JULIO EN PUEBLA

La colonia francesa de Puebla, celebró con el entua1ae·
moque le ee peculiar, y no obstante el ~al ~iempo, puee
-&lt;1.iluvió en la Urde del 14, su fieeWl nacionai. Puede de·
ciree que la part.e mas aimpAtica del programa que rigió
las divereae solemnidades de ese día, fué la kermeases en
la que iomaron parte hermoeae eefioritae.
Del!eOSOB de fijar eEta 1:dmpática nota en oueet.r&lt;:, ae-mam1rio1 publicamos tres fot.ografíae de puestos, en que
eon dignos de notarse des ornatos: Jae floree y las lle·
•llezaa.

Todas las aplicaciones de la corriente eléctrica á loe
ueoe doméstiCOfl ó induslirialee 1 principalmente las que
dan lugar á. un conaumo -:liario de corriente, tienea, co•
mo se-sabe, una gran importancia en la explotación de
las eatacione1:1 centrales, por que percniten. con un mismo material y un mismo personal, vender una cantidad
mayor de energía eléctrica.
l!.utre estas aplicaciones, una de las más curioeas ea,

y en Jelrras de Narciso Serra, y en amigo fu timo.
Era también autor dramético y có:nico, y ei no de loa
vuelos de tan peregrino ingenio como el autor de Don
'.J Om~, ta..apoco merecía eer colocado entre loa despreciables.
Varias obras teatrales de lfiguel P ...... bao quedado
de repertorio.
Di,ilogaba con cierta soltura y gracejo, y versificaba
regularmente, ae.lvJ alguno que otro ripio.
'l esto en nuestras sliurae parece embellecimiento natural de la poesía, aegúo la cultivan casi tolos los cople•
ros intemperanteF.
Lll que no era Miguel, ni podía ser, era un improvisador.
Era a 1gll tartamtrdo de consonantes, pero no nulo.
Hombre más práctico que Narciso, como que 1.. llevaría doc~ ó catorce anos de edad 1 siempre podía disponer
de algunos duros, bien fueso de eu p11ga 1 ó bien de eua
obras teatrales.
Esto servía a P ...... en oeaeionee, para sobornar, medio
en broma, á Narciso con el fin de que le escribiese algu•
nas escenas de comedia.
Verdad ee que t.ambién lo hacía Serra gracioeamen\e,
y no sólo para Migue! P ...... sinop&amp;ra algún o\ro autor
tt&gt;tl.trsl muy conocido y que c.1braba buenos trimestres
por derechos de paternid11d literaria, no siempre justid~
cable.
Obras enteras de Narciso ee bao representado y can1arlo, y aun ee representan y cantan en nuestros teatros,
firmadas por otros.
Y algunos cantables de zarzuPla bien denuncian el es·
tilo del au,or de Lacalk.d~ lu Jfont-ra y de Li,z y Sombra.
P...... buecaba complicee para sus obras: él trazaba el
eequeleto, y dejaba á ono et ropaje siempre que podia.
Y una vez era Narciso el complice y otras era Salvador
Maria Granés, joven é ingenioeísimo ePcriior y veraiticad,n facilísimo, y otras era Pdla!"0 del C.tstillo, aquel au·
tor cómico malogrado, cuando \antoe y tales fru.oe hubina podirlo dar de su buen ingenio y gracia natural.
Miguel P ...... mudaba de colaboradM conforme á las
circnnet.ancias.
El colabor.ador no figuraba como tal.
b:ra una e11pecie de conLrstiat.a por ciert.o número de
versos ó de esctiuas.

CURIOSIDADES
FOTOGRAFIA DE UN RELAMPAGO

Esia fotografía que publicamos ha ~do obtenida por
•el at:nor Ramón Cruz Montt, durante la tempestad del
:.Sl de Mayo último, entre 10 y 11 de la noche. El operador estaba colocado en el l!legundo pieo de una casa de la
avenida Hoche de Parfa, que tenía vista sobre la cipilla
•rusa. Sa eirvjó de un aparato 13X l8, provisto de un ob•
.jetivo Z~iss. Placa y objet-ivo estaban al descubierto en
la obscuridad c1e la pieza donde se encontraba el opéra•
-dor eeperando que el relAmpago, al producirse, icnpresionara la placa.
Et reenltado sobl'epas6 á. las esperanzas del seflor R:t.·
"JDÓn Cruz liort\: no aolamente1 en efecto, la imagen del
relámpago está admirablemente fijada, sino que se perciben distintamente loe detalles de Job monument.oe del
1&gt;rimer plan, modelados por la claridad eléctrica.
LOS RAYOS X ADUANEROS

(Véanse las ilustraciones relativas.)

En las letras como en las armas, muchas gentes no llegau más qu, A la an,igüedad.

Máxim.e du Camp.

•••

El amor quiere q11e tenga uno sus treinta y dos dientes
6 cuando menos veintiocho, porque no se pueden exigir
de él las muelas del juicio.
H. Raw,aon

•••

DE AYER

La naturaleza ha hecho el apetito¡ el hombre ha inventado la glotonería.
E ug. Clumtu.

Caia día los rayos X ie senalan por una aplicación 1iueva de su mist.erioeo é irresietibie poder. L'l. más reciente de estas aplicaciones-la de ahora- ( podria decirse 111
·de mananaJ puesto que loe experimemoe preparatorios
no efttán aun terminados-ea la utilizaci ón por las adua•
nae de las lndieoretae y omnividemtee radiaciones reveladas por el profesor Rre otgen. Hace uoa semana que en
las estaciones de Paria ee exe.mina, con ayuda de loe rayos X, los bul«&gt;s de toda especie y tle todos loe bmaf'l.oa;
desde los pequefioa paquetee y las t&gt;etacaa hasLa loa baulee volumtnosoe. Trátase de reconocer el conienido, sin
recurrir ya á la apertura y J la ioqnieici&gt;n. Las expeiriencias no se limitan áloe equipaje!!: se inventaría \a!D-

Teatro t=ecollado. ( Interior.)

�EL MUNDO

88

DOMINGO 1~ de AGOSTO de 1'97

DOMINGO I? DE AGOSTO DE

,asn

19 •

EL MUNDO

RECUERDO r'E LA KERMESSE DE PUEBLA.

Un taller de planchado eléctrico.

Descubrimiento de un contrabando por medio de los rayos X. (Véase el texto.)

SOLLOZOS.

de afeite, y los antiguos grabados de los muros, y todas nuestras vejeetonas. No te parece también acaso que
loe bengalis y el pájaro azul se han destef\ido con el
tiempo?

En la muerte de una niña.

(No pienses en las telarafias que tiemblan en lo alto
de las grao des ventanas.)

I

Amas todo eso y he aquí por qué puedo vivir cerca de
tí. No has deseado, hermana m!a, de la mirada de otro
tiempo, que en uno de mis poemas apareciesen estas
palabras «la gracia de las cosas marchitat?u Loe objetos
nuevos te disgustan; á tí también dánte miedo con su audacia vocinglera, y sentirías la necesidad de usarlos, lo
cual es bien difícil de hacer para aquellos que no gustan
de la acción.

Su frágil eér rompieron los martirios
Del monstruo horrible ea implacable acecho;
Y estallan de la madre, junto al lecho,
La desesperación y sus delirios ......
Con el fúnebre esmalte de los lirioe
Su belio rostro, por el mal deshecho,
Yace, las manecitas eobre el pecho,
La blanca nif\a entre los rojos cirios......
:Más ¡oh paemol á la lumbre matutina
Que dieefió eue pálidos despojos,
Ví en su semblante una expresión divina;

Y presentaban, por ignoto arcano,
De un Paraíso la visión ene ojos,
Su boca, el pliegue del dolor humano.

II

Con PI primero qne trop~zaba contrat~ba.
En una ocasión, y habJtándo el CKplt~n
P..... en un piso bajo dP la calle del C~lvano,
si mal no recnerdo, había consegmdo. 11~varse á domicilio á un jnven de la bohemia hieraria, ingenioso y beodo á la ~ar, y cuyo
nombre omito por razones fáciles de entender.
Desconfiado de la lealtad del colaborador,
y para evitar que se e_8cap~E_ey le dejara sin
«versificar una comedia or1g1nal del francéF&gt;•
qne Je pedfa con urgencia Manuel Catalina; ideó nt precedimiento para reiener al
secuestrado.
Y fué el disfrazarle con un capote de nni•
forme y un caEco, sin más prendas de vestir, y encerrarle en su despacho.
-Con que aquí tienes de todo-1~ dijo
cuando salió de cBl'a P ...... ;-aguardiente,
~e:ua, tabaco, cuartillas, tintero, plumas ...
Yo volveré pronto.
-¡Y traerás dinero?-preguntó el cauiivo.
-Los veinte duros convenidos.
-¡Abnsss de mf!
-Adiós, adiós.
-¡Verse un hombre ofendido en su dignidad de esta maneral-exclamaba C ...
cuando ee vió FOlo.
Quiso-su mala esirella que uno de los mnchos chiquillos que pasaban por delante de
la reja ee detuviera examinando lo que había oentro en ocasión en que se aproximó
el preso.
-¡Mecacbisl-exclamó asustado el mu•
chacho y saltando hacia atrás.-¡Que está
ahí el Trovadnr!
Aquel muchacho fué el reclamo.
Acudieron otros y otros, y en poco fü,,npo ha bía11 formado una enredadera de chi•
quillos.
C... loe increpó duramente.
-JToma!-le decía un granujilla echan,
da dPntro de la habitación una bt-llota.
-¡Como á las monas del retiro!-dijo
oiro celebrando la ocurrencia.
Y empezaron los imitadores á obsequiar
al preso con ohjetos,
C... empuil.6 un sable de caball0J'fa y empezó á soltar mandobles.
Pero los chicos se desprendieron de la ,en•
tana, y chillaban y apedreaban.
-¡El loco! ¡el loco!-gritaban todoe.
Y en cinco minutos estaba la calle, por
aquella parte, completamenente obstruida.
-¿Qué ha ocurrido aqui?-preguntó Mi-

guel P ... cuando estuvo devuelta en su casa_
-¡Hemos concluidol-le gritaba furioso,
eepada en maz,o C...
P ... no podía contener la risa.
-¡Selior Pastorfido!-gritó C... -estoy resueho á no hacer más el Segismu odo de La
vida eB s1mio en este piso bajo, exhibiéndome
como una fiera.
-Pero, hombre......
¡Ni un minuto más de deshonra!
-Te traía loe veinte duros.
-No, si no falta mucho-replicó cambiando de tono y tirando la espada C...
Y era lo que decía P ... de C...
- Si yo dejo á este muchacho, ¿quiéo le va
á dar veinte pesoe?
Como repetía C... de una chica modista
que le amaba más que á Smger-á pesar de
su máquina-y le manten!a con sus pun•
tadae:
-¿Cómo abandono yo á Pea mujer á su
desgracia? ¿Qué eería de ellb?
EDUAJ!,1)0 DXL PALACIO,

. ~.

EXTREMECIMIENTO DE INVIERNO.

Cbe Stephane Mallarme.J
Este péndulo de Saxe que retarda y suena la una entre sus flore!! y sus dioeee, de
quién ha sido? Pienso que vi no de Saxe por
las grandes diligencias en 0L10 tiempo.
(Sombras eingularee penden de loe vidrios usados.)
Y tú cristal de Venecia, profundo como
una fuente fría, en un ribazo de molduras
deedoradas, quién ee ha mirado? Ahl seguro estoy de que mas de una mujer ha bafia-do en esa agua el pecado de su belleza; y
acaso verfa yo un fantasma desnudo simiraee largo \iempo.
-Perverso, frecueotemente dicee malas
coeae.
(Veo telaraliae en lo alto de las grandes
ventanae,)

La Banca.

Nuestro bau_l.ee muy vil'jo todavía: contero:ila cómo ee.e toego enrojece su triste
madera. Las conmae dellkflidaa tienen su
Edad y la tllpicería de lw llillona desnudos-

O el llamamiento á. otra feliz morada
En loe remotos Astros suspendidos
De la serena bóveda azulada! ......
1V

Fué una visión fugaz cuanto hechicera
Q,ie, por el vasto firmamento errante,
Entre el azul se nos mostró un instante
Parando el vuelo en su inmortal carrera;
Mas, de este Glc•bo donde el Mal impera
Apartando el belUeimo semblante,
Su viaje sigue; y con sonrisa amante
Desde lejos nos llama hacia otra Esfera ......
¡Para otros M11ndos tu amorosa cita,
Oh! idolatrado querubín, comprendo!
Por la escala ds Estrellas infinita
Verlls que pronto mi ascensión emprendo;
La estela de tu blanca manecita,
Cual nebulosa pálida, siguiendo!

Sfl yerta, inmóvil, y hacia atrás caída
Sobre la almohada la divina frente,
Cual por egn gio artífice doliente
En alabastro diáfano esculpida;

Pueato de c:onfettls.

Puesto de flores.

Y á veces yo encontraba en ene vagidos
Y en el suave fulgor de su mirada
De una Vida anterior ecos perdidos;

NmrA P.

LLONA.

Así estaba I risuef!a y absorvida
En no sé qué eepectáculo fulgente
Que á su alma presentóse de repente
Al emprender del cuerpo la partida;
Y en sus pupilas, extinguidos astros,
De la entrevista Gloria loe prodigios
Aun proyectaban luminosos rastros;
Mientras, final tributo á la materia,
Quedaban en sus labios los ve6tigioe
De hondo dolor, de terrenal miserial

III
Cual loe trinos de dulces ruiseñore
A la luz del crepúsculo indecisa;
Ctal del otño la postrera brisa
Que embalsamaron las postreras floree;
Fotografía de un relámpago.

( Esas telarafias tiritan en lo alto de las grandes venlanae. )

Toda cosa es nacida
para tener un trágico destino:
y girar y girar en remolino
en torno del sepulcro: esta es la vida .

Cual de boreal aurora los colores
Que entre la noche el islandés divisa;
Así de ese ángel era la sonrisa
Que disipaba todos mis dolores......

(Véase el texto.)

Ven, cierra tu viejo almanaque alemán que Ieee atenta, aun cuando apareció ha más de cien af\os y los reyes
que anuncia, han todos muerto, y, sobre el antiguo ta•
piz recostado, apoyada la cabeza entre tus rodillas bien•
hechoras, en tu ropaje empalidecido, oh tranquila nilia,
te hablaré mucho; ya no hay campos y las calles están
vacías, te hablaré de nuestros muebles ......... Estás distraída?

Una plancha eléctrica.

ÜAUPOAMOR

La multitud teme á los médicos
mas aun de lo quelos burla
URBANO GoHIER.

Qué lástima que no baya más
que la palabra coque/fria para designar el deseo de agradar.

.,

GASTÓN DESCHAMPS.

La política es el cálculo de las
combinaciones y de loe sucesos.

A UNA ARTISTA ANDALUZA

Cuando tu voz of por vez primera,
Creí escuchar, en medio á mis dolores,
El himno que loe pájaros cantores
Entonan al llegar la pimavera.
Caneado de sufrir, mi lira diera
Por endulzar mis crueles einsabo111s,
Con la miel de tu voz que sabe á flores,
Al dejar tu garganta tle hechicera.
Sigue cantando así, que tus canciones
Al corazón devuelven la alegría
Y al alma las perdidas ilusiones,
Como el sol, con su alegre poesía
No deja qm, baya negros nubarrones
En aquel cielo azul de Andalucía.
F, BETANCúUR FlGUERlmO.

Las leyes no son nada sin la
fuerza.
BONAPARTE,

Un poeta en la polític~, es como
un gentil-boro bre en el comercio, se
~ ee sobre de su estado.
SAINTE·BEUVE.

Dispositivo para el empleo de los rayos X en las

J,, duanas.

Todo hombre ee gd:ernado por
la opinión que él Ee hace de sí
miEmo.
EDM. A:BOUT.

�EL MUNDO

'º
NOTAS DE LA MODA..

DOMIIIGC1 ,~ d• AGOSTO d• 1897

El buen sentido, de acuerdo con el buen gusto, aconseja elegir muebles úliles más bien que elegantes; cómodos, más bien que suntuosos; durables, más bien que preciosos, y que en fin, no hagan entre sí una cosa ridícula; unas cortinas de seda, por ejemplo, con cajas senc1llas, de madera
corriente, muestran un falso lujo quP. se reciente de miseria.
No tratéis de tener muebles como los que habéis visto en casa de una de
vuestras amigas más rica que vos tal vez, ni de poseer un mueblaje completo por el estilo de la época del R,macimiento ó del tiempo de Luis XV. Es•
to no es permitido eino á grandes fortunas y á personas vanidosas.
No es ridículo el ser pobre, pero sí lo es y mucho, querer aparecer rico
no siéndolo.
Dejad la coquetnfa á quien el mundo lisonjea, para tener derecho á
burlarse de ella, dejadle la vanidad de aparecer y la pueril satisfacción de
oír estas palabras: ¡Qué magníficos muebles!
Üd admiraríais si supiéseis con cuántas miserias positivas, con cuánios
dolores punzantes y tormentos físicos ha pagado ese lujo.
Entre cierta gente la costumbre y el parecer soa lo necesario; el apo•
aento de familia y loe alimentos son lo tuperfluo, Y á esto eupe~uo es á
quien ee le cercena con violencia, todos los días, de una minera mcreíble.

TOMO.JI

MEXICO, AGOSTO 8 DE 1897,

•

NUMERO 6.

Fl&amp;nra• 3 y 4.

Figura l.
Trajea para señora y niña. ( Figura,.)

¿Que sucede, pues? Sin tener en cuenta la vida miserable, mortificada,
toda de mal humor que llevan esc.s aérea vanidosos, si ellos logran su in•
tento de engañar á las gentes, son envidiados; si no lo consiguen, son deshonrados y despreciados.
Yo os creo con demasiado buen sentir para aspirará esto.
La magnificencia del mueblaje no es nondenable, cuando la fortuna lo
permite, supuesto que as( proporciona el pan á una multitud de obreros;
pero no se debe buscar inmediatamente, y esa ostentación de lujo humilla
y aleja á las amigas á quienes una elegante sencillez atraería á vuestra casa.
Se sitinte mortificación en medio de la profosion, y parece que rodeada de suntuosos muebles una persona, no puede ser sino orgullosa.
Preferid, pues, lo que es comodo y necesario, al principio; después lo
que es elegante.
LOS MUEBLES ANTIGUOS.

Dichosas las personas que no tienen que preocuparse por el mueblaje
de su casa, y que encuentran en ella aquellos muebles antiguos de la familia que son un recuerdo á la vez que ornamento de la casa.
.Aquel sillón en el cual hemos visto tantas veces y por tan largo tiempo, sentarse á nuestro padre y á nuestra madre muy queridos; aquel rope•
ro que aun contiene la ropa que ellos noe han legado; aquel tapete sobre el
Blusa, delantero y espalda. ( Figura. 2,)
cual, cuando niños, tantas veces tuvimos nuestros ratos de holgorio! ¡Ohl
Es una especie de sacrilegio el venderlos ó relegarlos en
Bluea de foular crema y azul con alforzooee, en el delantero jockeys con puntilla de encaje, cin• · Conservémoslosl
un obscuro rincón. La mansión que se despoja de los recuerdos, muy
turón drapeado. Lazos de listón 11zul pálido.
pronto estará también va•
cía de virtudes. GuardeDos blusas de casa. Figuras 3 y 4.
mos nuestros viejos mueEstas dos blusas de ca~a, son muy graciosas y se hace la una de nanzú rojo claro
bles para el descanso del
con cant'zu de entredós crulo; y la otra de serpentina verde nilo, con hombros y es·
cuerpo, como á nuestros
palda liea.
antiguos amigos para el
Cojín bordado.
solaz del corazón. Los
( Figura 5.)
nuevos son más brillantes tal vez, pero son cier·
Este es un trabajo
tamente menos sólidos.
á punto plano, pero
muy elegante: Se eje·
cuta sobre etamina.
Los cuadros de rombos, eon de seda vio•
Jeta, y las pequefias
figuras que llenan loe
centros de los rom•
boa son de seda color
de rosa. El fondo se
hace ápequeñaspun·
tadas de seda malva
y las cruces del centro van de seda oro.
Presentamos tres cuadros: el uno con los
puros rombos, el otro
con algo más, y el
tercero caei concluido.
El primero ea de glacé negro y adornado en la enagua con dos volantes y en el talle con plissés
y cintas de avalorio, camiseta con plissé y corbata de raso.
El trajecito de la nill.a tia muy sencillo y tiene un mandil de percal de azul y blanco con bordados.

Figura .a.

LECTURA PARA LAS DAMAS
E LECCIÓN DE LOS MUEBLES

La ornamentación de la casa consiste, 1?, en la elección de los muebles.
Los muebles son necesarios, y el primer deber de un ama de casa debe ser examinar
los que tiene y procurarse pocc á poco los que le faltan.
Limitaos á lo necesario: todo gaeto inútil ó ex~gerado representa un capital que no
produce nada y disminuye loe recursos de la familia.

í;.a camelia ael nouio.
Dlbu)o de José M. Villa.sana.
F&amp;ura 5.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Congreso médico</name>
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        <name>Corazón de sacerdote</name>
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                    <text>:ooMINGO II DE JULIO DE 1&amp;97

EL MUNDO

o:"
UN HERMOSO CUADRO CONMEMORATIVO

El MuNoo diario, al referine al jubileo del eel'.lor Ge•
neral Felipe Berriozáb31, quien fué afectuosamente festejado por haber cumplido cincuenta al'.loe de intachable
soldado, siempre en defensa de la causa liberal, habló
describiendo detalladamente un cuadro obsequiado al
sel'.lor General Berriozábal por los Generales y Jefes de la
guarnición, y que constituye un interesante obsequio.
Damos en esta plana una fotografía de este cuadro, que
no requiere descripción alguna, pues su hermosa distri•
bución salta á la vista. En el centio, en lugar de honor
se ve un magnifico retrato del obsequiado, y al pie de este
otro no menos inferior del eel'.lor General Vélez, y en re•
dedor, llenando el espacio que cierra un doble cuadro de
peluche y ore., los retratos de todos los Generales y Jefes
que tienen mandos de la guarnición y los de la mayor
parte de los Magistrados de la Suprema Corte Militar.
En la base del cuadro yé~uese una figura alegórica,
al pie de la cual se lee la siguiente inscripción:
Al preclaro y constante defensor de la Rep1íblica y de la
liberlad-Gen,ral de Divi.~i6n Felipe B. Bei-riozábal- los
Generales y Jefes de la Guarnición.
Este hermoso obsequio,
aparte del valor que le
dan \a respetabilidad del
ob~equiado y de los ob•
sequiantes, tiene el de
constituir un documento
histórico q u e mostrará
mañana el completo per·
eonal de los que hoy son
las más visibles cabezas
del ejército, después de
la de nuestro Primer Magistrado.

luto; los chinos, de amarillo; los turcoe, de azul; los
etiopes, de gris; y los egipcios, de color de hoja seca:
mientras que los europeos llevan el negro.
· En las Indias, las viudas á fin de dar cuenta de su dolor, se arrojaban en otro tiempo sobre la ardiente pira. •
Entre los cafres se cortan lae mismas un dedo, cuando
pasan á nuevas nupcias.
Los seflores y sefioras de la corte, en tiempo de la raza,
asistían en Francia á los entierros con los cabellos esparcidos y cubiertos con coniza, y algunos pueblos del grupo de Hologuen, en los mares del Sur, las barcas se quedan dos meees amarradas en la ribera, después del fallecimiento de un jefe.
Cuando moría algún jefe de lo~ gaulae, sns cria1os ee
daban violentos golpes y degollaban á uno de ellos en sel'.lal de duelo.
E luto y las ceremonias funerales han variado en casi
todos los pueblos.
Loe griegos y los romanos pagaban lloronas, y quemaban sils muertos; loe egipcios los embaisamaban, y los
fr¡¡,nceses de la Edad Media hacían hervir y salaban á
los que querian libertar dP la destrucción.
El cadáver de E;'.lrique V, rey de Inglaterra y de Fran-

ARMONIA

--••ut011u-

EL GORRION

Volvía de caza y caminaba por una alameda á
mi jardín. Corría mi pe•
rro delante de mí. De
pronto acortó el paso y
empezó á avanzarconcautela, cualei husmeara una
pieza delante de él.
Miré á la alameda y ví
un gurripato, aún con loe
lad&lt;;&gt;s del pico amarillos y
plu1µón en la cabeza.
t-e babia caído del nido
(.el viento balanceabacon
fuerza los álamos blancos
del paseo,) y estaba quie•
tecito, abriendo lastimeramente las alaitae, casi
sin plumas.
Con todos los músculos
en tensión acercábase á él
1 e$Oro, cuando de pronto
sal,ando de un arbol veci
no, un gorrión viejo, de
negra pechuga, cayó cual
uoa piedra delante mismo de la boca del perro,
y t'&gt;do erizado, enloquecido, jadeante, con un piar
quE&gt;jumbroso, desesperado, ealtó por dos veces en
dirección á las fauces
aquellas, cubiertas y armarlas de dientes agudos.
Habíase arrojado para
salvar á su hijo para serviJ le de muralla.
Pero todo su cuerpecillo se estremecía de terror, su grito era ronco y
salvaje, moría, sacrificaba~ su existencia, ¡Qué
monstruo tan enorme debía parecer á sus ojos el
perro! Y, sin embargo,
no pudo permanecer en
eu rama tan alta y segura. Una fuerza más po•
deroea que su voluntad
le había hecho precipitarse desde ella.
Detúvose 7'esoro, retro•
cedió. Dijéraee que él
mismo había reconocido
Cuadro conmemorativo
2quella fuerza.
Me apresuré á llamar á
mi perro, todo confuso, y me alejé lleno de una especie
de santo respeto.
Sí, no os r1ais, era reapeto lo qne sentí á la vista de
aquel heróico pajarillo, ante su impulso de amor.
Y pensé: el amor es más iuerte que la muerte y el temor
á la muerte. Solo por el amor se mueve y sustenta la vida.
lYAN TuRGUENEFF,

EL LUTO EN LOS DIVERSOS PAISES

La manifestació.n exterior de los pesares varía según
las religiones, los climas y las costumbres.
Los pueblos d_o Oriente adoptaban por lo general los
C&lt;' lores claros.
Los pueblos de Occidento eligieron los colores sombríos.
Así, pues, los J aponeses llevaban el color blanco en

marmol, vistió todo el reino de jerga blanca, que era el
color de los lutos del siglo XVI; pero esta fué la última
vez que se usó en España, quedando para en adelante el
us1 del color negro.
Los príncipes reinantes y los cardenales gastan el luto
. de color morado, para un tiempo marcado rigurosamen•
te según la etiqueta.
En varios países de Europa el luto del padre y de la
madre se lleva seis meses.
El de los abuelos cuatro meses y medio.
El dd una hermana ó hermano, dos meses; el de un
tío ó una tfa, tres semanas; el de un primo ó una prima
quince días, Ei son priwos hermauos, y ocho días si son
primos segundos.
El marido guarda el luto de su mujer seis meses, y las
viudas de su marido un año y seis semanas. La práctica
ha duplicado esos tiempos.
Pau los grandes luto, la lana ee la permitida las seis
primeras semanas; la seda no es sino para después.
Por el Papa no se lleva luto. Mas, asf como la iglesia
conserva el eterno luto de su Dios crucificado, igualmen•
te en ambos hemisferios, en todas las naciones, en todo~
los pueblos, el luto de la persona verdaderamente amada se lleva eternamente
en el corazón.
No lo constituye el traj~, sujeto á la moda, que
ll pesar dA eu forma y co•
lvr, permite asistir á los
paseos y á las diversiones
públicas.

Ya se va el príncipe el
Sol con su coraza de diarnantes y su celada de oro.
Le sigue su ejército incenll iari-o, vestido de escarlata y luz; allí avanza la indómita falaLge de los Re·
lámpagos , pestañeando
azufre.
En lo infinito se presen ·
ta como sombra encanta•
da, la diadema de al
alianza, el Arco Iris,
coa sus colores de esmalte y pedrería, el palacio
,-n donde vive la poetiza
Lluvía, con su caceada de
brilantes, cantaudo la
canción del Trueno-se•
flor capriohoso y tirano,
hermano del Rayo-y en
donde ee ospeda entre
charcas y brumas, el te·
rrible dios Frío.
Más allá está el atrio
roisterioeo de la entrada
del Olimpo, e n donde
duerme el querubín de
alas, con su espada de dos
filos y sus ojos que des
piden llamas......
Mirad aquel viejo Ji.
bertino cargado de grani·
zos y manchado de polvo:
es el Viento, el gran in·
dependiente. Está ebrio, lo
han obligado á presen·
tarse con todos sus siervos, y ha traído á la cruel
Tempestad con su hijo el
dragon Huracan.
Llegó la Noche, la eterna viada vestida de luto:
apareció la Jana con su
nimbo de plata, la bella
enamorada, coronada de
estrellas y envuelta en eu
manto de melancolía; va
pisando eobre alfombras
de nieblas: de un lado
viene la virgen pálida del
cieio, Venus, esa lángui•
Ofelia de albo peinador y
de cabellos rubios; y del
otro, Júpiter, el orgulloso descendiente de dioses,
con su flor de lis y su faja de fuego.
Ya lleg-S Orion, el ga.
llardo caballero fantásti•
de México al Sr. General
co; lo sigue Taurus, mi•
rando con su ojo encendido las tímidas claridades de las Pléyades y de Sirio.
Ya van apareciendo los lej,mos súbditos anémicos del
Sidéreo Imperio, y se ve la Víe Láctea como un velo de
novia desp·endido de la corona de una recién casada.
Armonía! Arm&lt;m(a! Ya se anuncia la llegada del Prín
cipe Sol, en su carro de fuego, con su traje de púrpura y
seda. Ya viene el Alba. Ya' se ven los celajes eonrosados
del Oriente: el cielo q,111 sonríe á la F.ilicidad.
Allf esté la cortina mflamada de oro y carmín: llegó la
Aurora bajo su palio inmaculado de eterna desposada;
trae en su~ brazos al nifio de la blanca túnica, con su
cetro de floree y en libro rojo .........
Ya llegó el Año con sus espigas verdee, cargado de ilusiones.
¡Ya lleg6el Príncipe Sol con su coraza de diamant.es y
su celada de oro, en su carro de fuego, con su traje de
púrpura y eeda! .........

TOMO JI.

MEXICO, JULIO '.Z5 D~ x897.

•

, NIJMltRO 4•

$scenas me~icanas.

f

•
1

l)

h

q

~8i1. • PEL1rli

~

MIOZBB

obsequiado por los Generales y J~fes de la Guarnición
Berrlozábal con motivo de su Jubileo.

cia, que falleció en Vicennes en 1 422, fué tratado de
aquel modo. según Juvenal rie loe Uraiños.
En el entierro de Cárlos VI, los pre•identes dP los tribunalee, vestirlos de gran uniforme, llevaban las cintas
del pafio mortuorio que eran de oro; el eecudero mayor
ma1chaba delante de na corcel cnbierto d" eatin blanco;
los individuos del parlamento iban veetidoe de Pscirlata
y los escuderos y criados efgnían vePtidoe de negro.
Los reyes de Polnnia se Vtlstfan rncerd,italmente Pn el
día de su coronación, y BE' entPrraban d~spuée con squel
vestido que no les sirvió más que un solo día.
Durante mucho tiempo las reinas vindae de Francia
ee vistieron de blanco, de donde les ,·ino el nombre de
reinas blancas, conservado por la historia muchas de
ellas.
Cuando murió en 1497, el príncipe Don Juan, hijo de
los reyes católicos, que ee halla enterrado en la iglesia
de Santo Tomás de Avila, en un msgnifico sepulcro de

)

PEDRO ()tsAR DOMINICI.

1
"i!os ~agartijos."
[Dibujo de J, M. Vlllasana,]

�~L MUNDO

''ELMlJNDO"
Semanario Ilustrado.

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MÉXICO

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EL MUNDO

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Todo pa&amp;o debe ser precisamente adelantado.
RÉGlBTRADO COMO ARTÍCULO DE SEGUNDA CLASE,

t11latas tbitarialts.
!tt huma dnbab br jlérico.
Ya nuestra excelente capital va tomando los perfiles
de una gran ciudad; ya loe domin¡1;os nos permitimos el
!ujo de coniar con cinco ó aeis lugares de espectáculos
públicos, todos ellos concurrilios; ya á la hora en que el
eol drclina, un rosario de coches atraviesa la arteria
principal de la población; tenemos lui eléctrica, pavimento agradable á trechos, paseos que se hermosean; pe•
ro todavía nos faltan otros elementos indispensables á la
vida de las modernas ciudades.
Nuestras casas son incómodas, mal repartidas; no hay
bastantes hoteles y los que hay no reunen las mejores
condiciones; en materia de alimentación, nuestras foa•
das no se muestran de lo más exquisito en el arte de Bri•
llat--Savarin; en suma, esta ciudad que ostenta una faz
luminosa, tiene, como la Luna, un hemisferio que no ve•
moa, ó tal vez que nos complacemos en no ver nunca.
Descuidos imperdonables se encuentran á cada paso,
y á nadie como al viajero se hacen perceptibles. Aquí el
que quiera comprar un ramo de flores ó media docena
de frutas, tendrá que surtirse en la vía pública y tomar
la mercancía de manos, no siempre limpias, del primer
Yendedor ambulante.
Aparadores sugestivos tenemos en las principales
calles de productos de importación; para los productos
nacionales no hemos sabido encontrar una envoltura
conveniente; los exponemos de un modo primitivo; co•
mo en las vi•jas f¿rias de los poblacho~, ee hacinan por
tierra en la plaza pública las mercancías destinadas al
coneumo del vecindario.
Y sin embargo, sabido es que una de las causas que
contribuye á aumentar la venta del artículo, es el arte
con que se presenta al comprador. Los franceses son
maestros en eeta materia, y una buena parte del extraor•
dinario éxito del comercio de esta nacionalidad se debe
á su exquisito cuidado en atenderá estos detalles.
La buena ciudad de México, con sus perfiles de gran
población y eue rasgos de deslumbradora mise en scene,
carece todavía de eeae menudencias que forman el prin•
cipal encanto de la moderna existencia civilizada.

íos tlan.co-.s tJ la agrintlturtt
Sd ha tratado en estos días de los servicios prestados
por los Bancos á las necesidades de las clases producto•
rae. Semejantes servicios se refieren principalmente al
anticipo de fondos, en favor de personas consagradas á
la explotación de la riqueza pública.
Pero entre estas clases hay grupos que, por su excelente situación económica, rara vez tienen que acudirá ope·
raciones de crédito. La indus'-ria de hilados y tejidos,
la misma minería, se encuentTan por algún modo aparta•
das de la acción bancaria; son industrias sólidamente
establecidas y con recursos permanentes para cubrir en
todo tiempo sus atenciones.
El gn1po que con mayor urgencia reclama el apoyo de
los Bancos, es el agrícola, que, por causas que no son del
caso exponer, se hallan muy distantes de la excelente

condición de las demás industrias. Se ha hablado mu•
cho en esta última época del crédito agr1cola, y sobre es•
ta palabra se ha pretendido fundar un B.1nco destinado
á favorecerá los trabajadores de los campos.
Por.desgracia no existe crédito eepecial ¡,ara determi ·
nado gremio. El crédito es tíaico é indivisible, y por
igual favorece al agricultor que al minero, al fa bricame de
mantas que al cultivador de pitahayas: el asunto es que,
las personas q,ie lo soliciten, &lt;Jfrezcan al banquero garan·
tfa material y moral para afrontar rna compromisos. To·
doe loa ensayos hechos en el extranjero, para fatablecer
un crédito ePpec,al agrícola, han fracasado, alguno de
ellos con JUidosa catástrofe.
Loe eetablecimien1os de crédito agrícola, que funcioaan
actualmente en Europa, son más bien cajas de mutua·
listas, en las que la solidaridad de todos loe asociados
reeponde de las necesidades de cada uoo. E,tas cajas
locales abrazan determinada region, por manera que
están al corriente de h1a condiciones económicas de cada
agricultor, sus poeibi1iJadeP. etc., y de este modo pue·
den fácilmente graduar el crédito dd que solicita un
anticipo.
Un B1nco establecido en la capital de una nación,
centro del comercio, con n1 g ,cios de gran perdpecti va,
siempre opondrá difüultadea y dilaciones á una opera•
ción de crédito en la que como prenda se le presente la CJ·
secha futura de una h1cienda á mil kilómetros de distancia. Mostrarse abierto áesta clase de operaciones ea correr un peligro eminente.
En este sentido, los B1ac)e locilee, los de loe E~tados,
como el que acaba de or6anizarde en el de México, son
los que están en actitui de bentficiar á la agricultura.
Ellos, CM conocimiento de los elementos de la zoaa en
que ee hallan radic1dos, pueden fácilmente inaugurar
el crédito agrícola que no será otro, volvemos á repetir,
que el que personalmente merezc1 cada agricultor, teniendo por termómetro la rasultante da la opinión libremente diecutida en q·1e esta p nonalidid teuga vinculados sus bienes.
0

Palftica Qirneral.
RESUMEN.~La guerra de Cuba y la anex16n de las
Islas Hawaii. - Una alianzs hispano-japonesa contra loa Estados Unidos.-Rumores infunoiados.-

EI concierto europeo.-Preponderancla en el Mediterráneo.-la marina francesa y la fortific•ci6n
de Túnez.-Recelos de ltalia.-Alem 1nia é lnglate•
rra. - Un incidente de trascendencia.-Explosi6n
de odio anti-germánico.

Des:ie hace varios días se ha repetido con insistencia
noticia de haberse concluido una alianza ofensiva y de·
fensiva entre el imperio del Japón y la monarquíaespa•
.flola. Señilaae como punto objetivo de esta aliaaza,
oponerse á la expansión territorial que se manifiesta en
los E3tados U nidos, ya proctirando la anexión de las Islas
Ha waii en el Pacifico, ya atizando la insurrección cubana
en el Atlántico.
El imperio del Sol Naciente herido en sus intereses al
ver desaparecer el gobierno independiente de Iüwaii,
pues con eso pierde un lugar seguro para sus explotaciones mercantila!, ha protestado primero, manifestando
su franca oposición á los pretendidos proyectos de aoe•
xión, y buscado después los medios que lo ayu ien para
contrarrestar la influencia de la Unión amerioana.
El Gobierno de S. M Católica, persistiendo An la
creencia de que la ayu la de los americanos es lo que prin•
cipalmente sostiene la guerra en Cuba, y pensando que,
faltos de ese apoyo, tiempo ha que los insurreclos ha•
brían sucumbido bajo el peso de los ejércitos de Weyler,
busca por su parte fuerzas extrañas que lo auxilien para
rechazar la oculta intervención de los Estados Unidos.
T11les son las razones que se alegan para explicar la
proyectada alianza.
Si existe en realidad, aun no se confirma la noticia, y
más bien recibe rectificacicnee frecuentes que parecen
tomadas de fuentes oficiales. Sfgueee, sin embargo, in•
eistiendo sobre el asunto, y se habla de aumento de la
escuadra americana en las aguas del P.icífico, de movi•
miento en los astilleros del Japón, de intentos de ad•
quirir buques nuevos en España y los Estados U nidos:
todo esto significa prevenciones poco pacíficas por parte
de los-gobiernos, y cuando menos anuncia r\lm1res sor•

DOMINGO

as

DE. JU_LIO DE 1897

dos de tormenta, rugidos lej1nos de futuras catástrofes ypor lo mismo, da lugar á comentarios de diversa índole.

***

En el orden puramente oficial, en lo qlle se llama la
corrección diplomática, el gobierno americano ha sabhlo
co~se:var perfecta neutralidad sobre la cuestién cubana.
lJierto es que en el Saaado Ee han oído diecursos ince11•
dialios y voces de alarma más ó menos hostilas contra la
nación eepañola, en fxploeiones de simpatía á favor d.,
la independencia de Cuba; pero la inviulabilidad de lo.!
senado•es y su inalineable derecho de expresar cuale~·
quiera opiniones, poaen á salvo de toda responsabilid,1 l
al gabinete de Wáshington.
Es verdad que ea PI :erritorio de la Unión se organinn
juatas, ee celebran meeting.j, se abren subscriciones pnrn
la guerra, y en la prens:i, en la cátedra, en la tribuna yaún en el púlpito, se propagan las iJea9 á favor de loe
que luchan por su libertad en el suelo antillano; es ver·
dad que de l~s puertos ame.ricanos p 1rten á la continna
expediciones filibusteras, que llevan á tierra cubana ele•
mentas de guerra; pero también por esto, libre está el g'l·
bierno de la Casa Blaac1 de las responsabilidades que se
le atribuyen: lo primero no puede evitarlo sin herir 1i-i
derechos de los ciudadanos guantizados por la Constitu·
c"óa, á lo segundo se ha opuesto siempre, evitando, cuan•
do ba estado en su mano, las expediciones a1madas que
quebrantan su correcta neutralidad.
No vemos, pues, lag razoaes que haya para la pretendida alianza ofensira hispano-japonesa. Repetidas veces
el gobierno de )1adrid ha declarado la cordial harmonía,
la franc:i. ami;tad y buenas relaciones que lo unen al Gabinete de Wa•hington.

***
Si el ministro del Jap6n residente un los Estados Uni•
dos, ha declarado también ab:ert!rn1ente, que bajo ciertas restriccianes nada podría alPgar su gobierno contra
la anexión de las l:llas Hawaii, no l8 avienen estas declaraciones con el tratado de que se habla.
Por lo demás, ¿có~o habiam0s de creer que España.
buscaría un aliado en quien ayer consideraba su enemigo? ¿Cómo pensar que hallaría apoy.:&gt; en el Japón, á quien
no ha mncho se acusaba :ie lo mismo que se culpa á los
Estaios U oídos, diciendo que solapidamente ampara,
protege y atiza la insurrección ea Filipinas?
Cuando los ruidosos triunfos del Mikldo sobre el imperio chino, la Europa interpu!o · su veto, para escatimar
el fruto de la victoria, sólo las grandes potencias toma•
ron parte en esa intervención; y entonces los políticos
españoles ee extrañaron de que el GJbierno de S.M.
C 1tólica permaneciera inactivo, c~ando era el más directa_
mente amenazado con el engrandecimiento del Japón, á
causa de la vecindad de éste con el archipiélago filipino.
¿Si ayer el Japón era una amanan para los intereses
de España, ¿puede ser ahora una esparanza? ¿E3 posible
un cambio tan completo en los manejos de la diplomacia?

***

Por fin las Cámaras francesas han votado los créiitos
cuantiosos, que eolicitabae!Gobierno para el departamen·
to de Marina. Fuertes cantidades se emplearán en el aumento de la ya poderosa escuadra del Mediterráneo, y
en la fortificación de los puer~os en las coa tas africanas
que están bajo la bandera de la R~pública. La nacientecolonia de Túnez, que fué a1quirida á pesar de las rivalidad~s de Italia, será dentro de poco un poderoso b1•
luarte, una atalaya avanzada frente á las costas de Sicilia.
Dueña Iaglaterra de una serie de puntos estratégicos,
extendidos por la cuenca del mar Interior desde Gibral•
tar hasta el canal de Suez, que la hacen soberana en,
aquellas aguas y la primera potencia marítima del Mediterráneo, no quiere Francia conservar puesto inferior,.
y por eso se prepara con gastos iom~nsos y verdaderos
sacrificios.
En medio de esa dulca harm1nla que reina entre las
potencias europeas, de e3e delicioso concierto con que
ocultan hipócritamente sus aviesas intenciones y secretos fines, en medio de esa uniformidad de aspiraciones, solamente interrumpida á veces por los clamores•
dolientes de Grecia y las notas agresivas y amenazantes
del Sultán, no es muy tranquilizado.ra la actitud de
Francia.
Por eso ha insistido con tanta tenacidad et Emperador
de Alemania, exigiendo también créditos suficientes para
elevar la marina del Im~erio á la altura que piden las ac

DOMINGO 25 deJULIO de 18517

tuales circunstaneias. Nada le ha importado
la primera negativa del parlamento, nada las
deeidencias que han brotado en el seno de su
gabinete, nada los clamores de las clases obre•
ras obligadas á cubrir nuevos impuestos, na•
da las protestas manifiestamente hostiles de los
diputados socialistas ante ·la representación nacional: firme en sus propósitos é intraneigente
en sus deseos, todo lo ha arrollado y está resuelto á realizarlos á todo trance.
No podía permanecer indiferent~ ante el engrandecimiento marítimo de Francia, su odia·
do rival.
Entre tanto, Italia, que mira amenazada sns
costas meridionales por las forti ficacionea d.~
Túnez, es la primera en dar la voz de alarma,
y no tardará mucho su gobierno en pedir á las
cámaras la autorización para emprender nue·
vos gastos, y el pueblo que ya gime bajo el
peso de los impuestos, soportará el nuevo eacrificio si no apela á las protestas ruidosas del
rocialiEmo, que en otra ocaeión han sido estó
riles.

S7

EL MUNDO

conformidad con sus intereses y euR comodidades;
rnáe bien se diría que es el público quien hace por
plegaree á las exigencias de los servicios públicos.

DAMAS DISTINGUIDAS

EL C0NFGMO DE CARBÓN PARALOSTRASATLÁNTIC(lS
:MC•DERNO&amp;

Una re,ieta cientl:fica alemana, P1·omelheus, pa.ra
moetrar la importancia exagerada que tienen los
grandes buques de ahora en el consumo general dei
carbón, cita el ejemplo de la City oj Par!s.
Este trasatlántico no consume menos de 300 to•
reladas de carbón por día, y, en el momento de su
partida, debe eml::arcar 3,600toneladas de combus•
tibie, cuyo transporte exije seis trenes de sesenta
wagonee.
LfS GRANDES PUENTES

El Scientific American da, como el puente más
¡_rande del mundo, el que se estableció por encima
de la Tay en Eecocja. Este puente mide 3.200 metros, y supera, por consiguiente, al fitmoso puente del Forth que no tiene más que 2.94 metros
de longitud.
Vienen en aeguida los puentes de:

***

1\Iucho se ha hablado del sentimiento hostil
que mútuamente crece entre Alemania y la
Gran Bretaña. Desde hace dos años en que que.
daron frente á frente en el Africa del Sur, por
cauea de las agitaciones de la República del
Transvaal, los intereses británicos y los inte
reees alemanes, el rencor ha ido creciendo, la
rivalidad se ha hecho manifiesta, y á nadie se IE&gt;
ocultan las explosiones de enemistad que ha
habido en la preoea de ambos pafses.
Un hecho reciente viene á poner en eviden·
cia el odio de que hablamos, y tal vez dé ocasión
á complicaciones serias. Procedentes de las cos ·
tas germánicas llegaron á inglaterra varios comisionados del mi nieterio de Guerra, con el obje.
to de lanzar deede Dover, dos mil palomas viajeras, á
ver si sabían volverá la ciudad de Dueseldorf en Prusia
y cerca de la ribera derecha del sagrado Rhin. Se·
mejante ensayo ha provocado serias discusiones en la Cá•
mara de los Comunes; alguien ba dicho que Alemania no
lo habría tolerado en su territorio, y los comentarios de
ia prensa, violentos y apasionados, hacen sospechar la
honda imrresion que ha causado en todo el Reino Unido. Un periódico aconseja que las próximas palomas
viajera~, que remitan de Alemania, seao arrojadas al mar
en uaión de los oficiales que las conduzca □•
Ojalá y el incidente que por sí mismo provoca hondas
reflexiones, no tenga graves resultadoe, ni llegue á ocasionar un rompimiento entre los dos países, cuyos sobe•
ranos eetán tan íntimamente unidos por los lazos de la
sangre.
X.X.X.
Julio 22 dP 1897.
OTRO PAGO DE $3,000.00 DE "LA MUTUA"

EN URUAPAN.

Recibimos de «The Mutual Life Insurance Company
(lf New York» la suma de $3.000,00-tres mil pesos
fuerte~. en pago total de cuantos derechos de la póliza
núm. 740,457, bajo la cual á nuestro favor estuvo aeegu, ado nuestro hermano el Sr. D. JUAN l\focro PEREZ, Y
para la debida constancia en nuestro carácter de beneficiarios nombrados en la póliza y con capacidad legal para ello, extendemos el presente recibo en la misma póliza que se devuelvA a la Compañia para su cancelación.
-Uruapan, á 8 de Julio de 1897.
A ruego de la Srita. Igaacia Pérez que nop11ede firmar por impedimento físico.-Firmado, S. GUILLÉ:l! Firmado, EosEBIA PÉREZ.
A ruego de la Srita. Petronila Pérez que no puede firmar por impedimento fleico.-Firmado, GRACIANO SAL·

Noerdyck (Ho:anda) ............ 1,470 metros.
Vo)ga (Rusia) ..................... 1,438 ,,
Wistula (Alemania) ............ 1,325
"
Tbcen (Id.) ......................... 1,272
"
Graundenz l Elba-Allem) ..... 1,092 ,,
La amplitud más grande para un arco único se
encuentra en el puento de Forth, donde alcanza
321 metros. El puente sobre el Elb!I tien&amp; un arco
de 420 metros.
Señorita Consuelo Rabasa Tirado. ( De Chiapas) .
[Fotografia Mora¡

AL PIE DE UN RETRATO
-¡Es verdad! ¡ Es verdad! Todavía el Ideal, el eterno
Ideal, el martirio de los abatidos de la vida, hace su apa•
rición excelsa en un alto del camino. Todo lo que el es·
píritu ha entrevisto en ese país ignorado y misterioso, en
esa tierra prometida, allá, lqoe, muy lejos, ba ido á en•
cerrarse ea el marco exquisito de UM cabeza soñadora,
en el óvalo irreprochable de una silueta suave y deli
cada.
¡Oh ensueños de la adolescencia, radiosas palpitacio·
nea, inspiradas estrofa~, rubores sin causa, cuadros esfumados por el pincel tembloroso de la Santa Poesía, rom•
ped vuestra prisión, evadíos de la reja en que la vida, ru ·
da y miserable, 'lB retiene, tended vuestras alitas frági•
les, eeplrcid vuestras ráfagaB luminoeas, dejad caer las
gotitas de oro de vuestra lluvia bienhechora!
Cosas buenas que dormís el suei'lo del olvido en las
profundidades del alma, ya tenéis forma humana. Sed
bienvenidas, cosas buenas del alma!.. ....
Plegarias desgrsnadae, súplicas desconocidas, piedades supremas, aún os agitáis en la insondable noche de
la conciencia; todavía, viejo Fausto, claudicante y triste,
murmur¡rn tus labios temblorosos la rt&gt;dentora oración
que te sublima, en la blanca alcoba de Margarita:
¡Cuánta ventura en esta estancia! En este asilo ¡cuánta
felicidad!

LA POBLACIÓN

El censo hecho el 31 de Diciembre del afio último, atribuye á Rusia un total de 13:Ull.863 habitantes. El
censo de 1885 daba las cifras de 108.619,332, ó sea un
crecimiento medio de cerca de dos millones de habitantes por año. Ru~ia europea está actualmente poblada
pQr 94.188, 750.
L&lt;J.s ciuiladea meas más pobladas están en el orden siguiente: Petersburgo con 1.267,028 habitantes; Moscnw
con 488.610; Varsovia con 614,752; Odessa con 404,651;
Lodze (P ,Jonia) con 31-1,780; Riga con 282,943 y Kiew
con 248,750.
LA MÁ,s

PODEROSA LOCO:MOTOR.-1.

Lo compañia del Nord-Pac'fique, acaba de poner en
servicio una locomotora que es considerada por auscone·
tructores como la más poderosa que haJta el día se haya
construido:
Esta locomotora, con su tender, tiene una longitud total de 18m 90. Su peso 1is de 8-1 toneladas, y por su parte
el tender vacío pesa 16 toneladas y puede reciliir 18 metros cúbicoe de agua y 7.5 toneladas de carbón.
En un ensayo práctico sobre el ..Yew York Central, esta
locomotora ha remolcado 58 wagones cargados, sobre una
rampa de om 00.12.

INFORMACIONES ClJRIOSAS

LA TELEFONIA

DE RCSIA.

"LA CASA VACIA"

EN LOS ESTADOS UNIDOS.

CEDA.

El Notario Público q11e euecrebe certifica y da fé: de
que la firma y rúbrica que dice Eueebia Pérez, es de la
persona que ella misma expreea, y que las de las per•
eonas que firmaron por las Sri tas. Ignacia y Petronila Pé·
rez y que dicen «Silverio Guillén y Graciano Salceda» son
suyas y las que uean en todcs sus negocios, habiéndose
hecho á su ruego en virtud de no poderlo hacer por impedimento físico; certifico igualmente que todas las pereonas que intervinieron en el anterior recibo. me son
conocidas, y que las Sritae. Eusebia, Ignacia y Petronila
Pérez son las hermanas del finado Sr. Juan l\Iucio Pérez.
Y á solicitud de las mismAs extiendo la presente cona•
tancia que firmo y sello e~ U ruápan, á los &lt;;&gt;cho dí~s tlel
mes de J ulío de mil ochoz1entos no\'enta y e1ete.-Fumado, ANTONIO BÉJ.,11!.-E. P,

Un periódico electri·ieta de Nueva York, estima que
existe ahora en ese país un número de oficinas centrales
igual á la suma de todas las oficinas de toda la Europa
continental, la cual tiene sin embargo, uoa población
cinco veces más grande.
Pero nota asímismo, que las compañías de teléfonos
en los Estados U ninos, gozan de un gran crédito y se hao
dedicado á dar á su industria un gran grado de perfección. Hay que reconocer que los europeos están muy
lejos de estas condiciones en países donde loe servicios
públicos no están hechos para servir al público muy de

Tal es el nombre de la primorosa novela de Julio Cla•
retie que
Como folletín correspondiente á Julio

repartiremos á nuestros lectores con nuestro número de
hoy.
Proximamente empezaremos á publicar nuestra

NOVELA ILUSTRADA,
de cuya amenidad respondemos á nuestros abonadoli' .

�EL MUNDO

58
UNA CUESTION PALPITANTE

TURQUIA Y SUS FUERZAS MILITARES

¿POR QUE VENCIO A GRECIA?

Sea cual fuere la opinión q11e pueda tenerse bajo el punto de vista político sobre
la última guerra greco-turca, no se podrá
negar bajo el punto de vista militar la importancia q11e ha adquirido el ejército del
sultán. Evidentemente, en esta lucha desigual, la victoria parecía adquirida de antemano-por la sola superioridad del número
-por las tropas otomanas. 1\Ias eeta3 dieron
pruebas de otras cualidades serias ( rapidez
de movilización, habilidad de mando, ·t í.•
meza de los cuadros, etc.) que no dejaron
de sorprender á muchas gentes de Europa.
Y se comienza á advertir ahora, que Turquía
no era una potencia despreciable y que después de haber representado de tal manera
su papel en el teatro restringido de Tesalia, sería capáz de representarlo, más gran•
de, en un escenario más vasto, en la hipóte·
sis, tantas veces entrevista, de una guerra
general. Demos pues una ojeada sobre este
ejército victorioso de que todo el mundo ha•
bla sin conocerlo bien, y computemos, sin
prejuicios, su exacto valor.
El ejército turco se recluta bajo las eiguien.
tes bases:
El servicio militar es obligatorio, á parfü
de verntiún ali.os, para loe súbditos musulmanes únicamente. Esta exclusión del elementa cristiano tiene muchas causas: se te•
me ein duda mucho ver desaparecer demasiado pronto, en la fraternidad de las armas,
la antipatía del musulmán por el giao-w· que
alimenta continuamente el fanatismo nacional y ciegamente sirve a! despotismo del
padischach; se teme también verá los cristianos, más activos ymás:nteligentes, reem•
plazar á loe turcos en loe puestos elevados
ó mostrar alguna indisciplina cuando elaueldo es irregular, (lo cual acontece frecuentemente) cuando las pasiones locales están en conflicto,
cuando el sentimiento religioso se opone á la voluntad
del amo.
La duración del servicio es de veintiúnafios repartidos
de esta manera: tres años en el nizam ó ejército efectivo
Y tres af\os en su reserva, ihtyat¡ ocho ali.os en el redij ó
ejército de reserva ( que no se debe confundir con el precedente) Y seis afios en el mWJtahfiz ó ejército territorial.
La cifra de estos reclutamientos anuales es poco más ó
manos de 120,000, de que casi no se incorpora sino la mitad, á saber: 40 á 45,000 po:-- la primera porción del con•
tiogente afecto á tres ali.os de servicio activo y 20 á25,000
por la eegunda porción, sometida solamente á un periodo
de servicios de nueve meses que no se cumple-por lo
demás-sino después de un examen de la situación del
erario. Pero contra lo que pasa en otros países, se guarda
muy frec11entemente á le&gt;e soldados del ejército activ•J
seis meses y aún un afio más del período legal.
El ejército activo comprende, en pie de paz, 286 batallo nea de infantería, 197 escuadrones de caballería, 231 ba•
tedas de artillería, 23 compa.fl.íae de ingenieros y todos
loa servicios auxiliares, ó sea una cifra media de 200 000
hombree. Si se afiada la reserva propia de este ejé;cito
(mas de ~,000 hombree) el ejército de reserva (600,000)
Y el ejército territorial (360,000), se llega á una cifra de
1.490,000 soldados. Mas esta cifra es del todo teórica, y,
para no tomar en cuenta m,s que á loa soldados «inetr·lidos11 ó simplemente «deseabozados", hay que reducir la
cifra á un total aproximativo de 800,000 hombres. Este
es ya un valor numérico respetable.
El 1tizam y su reserva están compuestos de buenos soldados; el redif está bien encuadrado y bien preparado
_para la movilización; el mWJtahfiz también proporciona
excelentes contingentes; sólo loe servicios auxiliares y
sobre todo el material, dejan mucho que desear.
La infantería utiliza el fueíl Mauser y el Martini Henry, es decir, un armamento muy complicado. La cabalkrla, armada de carabinas Martini ó Winchester, casi

DO ■ IIGO

'DOMINGO 25 DE JULIO DE 1897 ·

-

-=

EL MUNDO

de JULIO de 1'97

59

El Jubileo de ·la reina Victoria.

su primera juventud está habituado al
manejo de las armas, cuyo ueo,-sea por
juego, sea por medida de seguridad per•
eonal en alg11nas provincias donde la po•
licia no existe-está muy extendido en
todo el imperio otomano. Su religión no
ea también acaso un verdadero catecismo
belicoso? Creyente, fatalista, somet:do
como esclavo á las voluntades de su pa·
dischah ( Bll maestro religioso y político),
el turco no teme nada, corre al peligro sin
cuidado, desafía la muerte misma en la
que espera firmemente encontrar la re•
compensa prometida por el Profeta.
Con ese temperamento, no hay razón
para asombrarse de que el soldado turco
sea el mas dócil, el más resistente de todos loa soldados. Es sin embargo muy
maltratado y despreciado habitualmente,
sobre todo en tiempo de paz. s~a cuarte•
lee son vastos pero s11cioe y malsanos. S11
rancho ea poco abundante. Su sueldo,
que ea de veinte piastras al mee (8 pesos
8 centavos) no se le distribuye sino rara
ó irregularmente. Por regla general el gobierno se contenta con acordará los soldados libera bles solamente una parte de sus
sueldos atrasados, después lee da, por el
resto, bonos de que pueden servirse par
pagar sus impuestos.
A. pesar de todo, esos soldados mal pagados, mal nutridos, mal vestidos, son lo
más frecuentemente los mejores soldados.
El General Von der Goltz, q11e los ha observado bien, refería últimamente en un
periódico militar de BerHn, «que loa había visto muchas veces ejecutar marchas
extraordinarias en las montañas, contentándose por todo alimento con un poco
de pan y de queso de cabra.11
Dllrante la última g11erra, en la toma
de la garganta de Melouna, uno de los
EDHEM PACHA
mejores oficiales del ejército otomano,
General en Jefe del ejército de The,-•alia.
J 11nea Efendi, tuvo la audacia de lanzar
no está mejor habilitada. Sólo la artillería tiene 11n ar- al asalto de una colina sus rudas tropas q11e desde hacía
mamento uniforme y serio de cañonee Krupp.
treinta y dos horas combatían sin haber tenido caai
Se sabe q11e son oficiales alemanes qt1ienee reorganiza.
tiempo de comer ni de beber. Y, gracias á la confianza
ron hace unos quince afioe el e¡ército otomano. Et baron
qne tenía en sus soldados, se estableció en la tarde misColmar \·on der Goltz, sabio eecritoT militar, autor de
ma sobre la posición conquistada y se fortificó ahí por la
La nación armada, fué el principal agente de esta reorga- noche........
nización esencialmente basada sobre et tema militar en
Un oficial aleman ha escrito: «El soldado turco ee el
favor de su país. Y por cierto, debido al alemán marcha
primer soldado dei mundo, porq11e ea el más sobrio. Cobien al presente el ejército turco; gracias á loe• oficiales
miendo poca carne y no bebiendo casi más que ag11a, rea'emanee operó últimamente e11 rapidísima movilización•
siste mejor á las fatigas y afronta sin peligro las más tedir,ese también que á los estratégicos de Berlín debe lo~ rribles intemperies.11
planee generosos de s11a operaciones contra Grecia.
E! ejército otomano cuenta con alg11oos regimientos
Sea lo que fuere, al ejército del Sultán acaba de procuyo aspecto nada deja que desear: Son naturalmente
bar perentoriamente que posee á la vez b11enos jefes y
loe que están afectos á la guardia particular del Sultán
buenos soldados.
como el regimiento de loe suavos ó el de lo&amp; albaneses, ;
Así, pues, ese Generalísimo Edhem-Pacha,-acerca
los que se estacionan en Constantinopla ó en los alrededel cual corrieron taotoe falsos rumores al principio de
dores de la capital. Los soldados que de ellos forman
la guerra-se ha mostrado un contemporizador hábil,
parte, parecen orgullosos de verse bien vestidos, con uniun eetra\égico notable, y un vencedor muy ponderado
formes de corte europeo, poco diferente de los 11niformes
eneu marcha á través de Teeealia. Edhem-Pacha había ya
franceses. Avanzan la pierna y desfilan arrogantemente
hecho hablar de su persona en la gnerra ruso-turca de
ios días de revista ó de selambtck, á los sones de una mú1877. No tenía más que 35 afios entonces, y se distinguió
sica casi francesa también, soberbios con su aspecto marsin embargo al lado de Solimán de Moukhtar, y sobre
cial. La caballería, esa caballería de parada cuando metodo de Oaman, el «heroe de Plewoa,» bajo las ordenes
del cual combatió sosteniendo valientemente loa asaltos nos, es un bello espectáculo; los turcos son por instinto
jinetee. Tienen el culto del caballo, que presta en sus
supremos é irresistibles del enemigo, saliendo, uno de
campafiaa importantísimos servicios. Cargan con una raloe últimos, de la ciudad, herido, el día de la capitulación. Muy estimado en T11rquía desde esta época, llenó pidez Y una flexibilidad extraordinarias. Montan, sin
embargo, menos bien q11e antes de la introducción de la
muchas funciones importantes, entre otras la de gober•
disciplina europea en su ejército. Ya no tienen aquella
nador de uno de loa «vilayete11 de Anatolia. Pero casi no
ee le conocía hasta estos últimos tiempos en el extranje• raza de pequefioa caballos ardientes que recordaban loe
ro, Y se ha necesitado esta campana de Grecia, para caballos de loe tártaros. Ran perdido lo pintoresco de sus
costumbres de otro tiempo. Se civilizan loe turcos...... á
volverlo, en algunas semanas, célebre en toda Europa.
11
Ss ha disertado frecuentemente sobre el valor del sol- la «alemana. Y es acaso ahora-que tienen menos aspecto
de
bárbaros
Y se esfuerzan en asemejarse á las occi•
dado iurco, y las opiniones á este respecto son algunas
dentales-cuando
van á convertirse para éetoe en un verveces contradicteriae. Lo que parece en todo caso fuera
dadero peligro!...... ..
de d11da, ee la aptitud natural del turco para el mictariemo. El turco h1 nacido soldado como el alemán, con
el cual además, ~iene algun1s ra:igoe de aem3janza. Ddsde

as

LAS FIESTAS EN LONDRES

•

Habiendo sido el asunto europeo y casi nnivers11! la
-ct-Jebración de las fit,s$8e de diamante de la Reina Victo•
ri11, emper11triz de las Indias, juzgamos opon11no conaP-_grarlee imponante porción en nuestro semanario, prt&gt;tiriendo, al ef.!cto, transferir brevemente el at&gt;unto hasta
poder 11elecc1onar los mejores grabados relativos al J11bileo1 y ocupar no más de un número con ellos.
Las fiestas del Jubileo de la R~ina Victoria han eido
&lt;'~lebrad!'B en Londres, según un programa qoe habla
ti¡ado mrnuc1oeamente loe menores detalles. Fué, ya se
eabe, el 20 de J11nio, la fecha del sexagésimo aniversario
del advenimiPnto de la soberana, cuando eeae fiestas comenzaron. Tal día hubo ar.Jemnc,e Ctlremonias en la Caiedral de Sau Pablo.
La _víspera,. en la noche, la gnArnición de "\Vindaor
ofreció á la rt'ma una magnífica rl'/mit,, mu tlaml}eau.r á
la cual asistieron más de veinte mil lon&lt;11ne~ea llevados
por el cawmo de fierro.
'
Un poco a11tee de las diez, las trop~~. comprendiPndo
eerca de ü,000 hombrea y mandad~s por el dnque de Conuaught, ee a1riiziPron hacia el castillo por la gran avenida de Enriqne YIII.
A la cabt.1a marchaba la banda dP mfüica del 1er. regimiento de guardias de á caballo, alumbrada por caballeros provisto~ de linternas.
Venían en Feguida, cada uno con en música, loa deetaeamentos de todos los cuerpos de la gua1dia. El desfile
duró sólo algnuos minutos y constimyó una prestigiosa
tlecena nocturna, al ritmo de los cobrea retemblaotes
una rápida y feérica cabalgata donde los coloree brillan'.
'tes de los 11niformes, los l lameantea reflejos de loe cascos,
las corazas, las armas, surgían de la sombra al fulgor
fantástico de las antorchas.
El 21, la reioa, dejando Windsor, fué á instalarse á
~uckingbam-Palace, saludada á su paso por aclama•
e1onee.
. Pero el martes 22 fué la gran jornada, la de la proces~ón r~al ¡;&gt;ara la c11al la población de Londres y el imperio bntámco entere,, habían preparado la manifestación
m,a comple~a da Bll lealtad y de eu entusiasmo.
Reproduc1mu&gt;1 loe principales episodios de esta memora~le solemnidad, en los cuales hemos procurado deter•
mmar las notas características.
Una de esas notas dominantes fué proporcionada por
la presencia en el desfile de los deatacam"'ntoe de lastropas coloniales, de una variedad tan pintoresca de tipos
y de costumbres.
Entre los pelotones de caballería que rPpreeenta uno
de nuestros grabados, atravesando JVnite Chapel, sP reeonocen en su elegancia original loe lanceros de la N11e•
va Gales del Sur.
Et cortejo real, de una rara magoificencia, se puso en
marcha al medio día, dirigiéndose de Buckingham-Palace hacia San Pal:&gt;lo.
La Reina, teniendo enfrente de ella á la princesa de
-Galea y á la princesa Cristiao de Sleewig-Holatein, ocupó sola el fondo de un gran landa11 tiracto por ocho caballos ricamente caparazonados, montados por cuatro postillones y gniadoa por ocho pal11franeros, llevando todos
-estos servidores la librea escarlata bordada de oro y el
caequ~te de tPrciopelo negro. A la derecha cabalgaban el
príncipe de &lt;ialf'R y el duque de Connaught. A la izquier-da el duque _de ü_.1mbridge. Adela_nte del coche el grupo
de loe prmc1pes rngleees y extran¡eroa á caballo y vestidos de soberbioa uniformes.
El alto ante Sa1 Pablo, cuyas puertas están abiertas,
-ofrece un espectác11lo grandioso: las carrozas de la soberana y de su aervid11mbre se detienen en un espacio va·

cío en rededor del cual ee enfilan loe príncipes; el cuerpo
diplomático ocupa una tribuna especial. Después de la
hendición dada por el arzobispo de Canterbnry, aeiesido
de todo el clero, el cortejo continua su marcha y alcanza
la ribt-ra derecha del Tiimesie por London-Bridge.
Por donde quiera ha!' ur.a afl11encia enorme, resuenan
ovaciones caluroaas. Vense oruatoa más ó menos felices,
pero abundantes.
Por la noche, brillantes iluminaciones complehron la
miRe en scene, admirablemente arregl~da, de esa bella jor·
nada cuya alegría no turbó ningún desorden ni acciden•
te grave.
El 23 de Junio la reina volvió á Windsor y al día siguiente recibió la visita de loe Lores, del Almirantazgo y
Je loa almirantes extrangeroa lleg,¡dos á Portamouth.
.A la misma hora se efectuaban en Londres loa banqne•
tes populares organizadoA por la princesa de Galea en
loe q11e cada invitado recibió una tarjeta conteniendo un
reirato de la reina Yictoria y un reprodución de los pa·
laciós de Westminster, deKinaington y de Buckingham.
La revie~a naval de Spitliead fué precedida la viepera,
(26 de Junio) de un banquete ofrecido por el Almirantazgo á loa almirantes y oficiales de los navíos extranjeros.
El espectáculo de la rada era imponente: Ciento eesenta y cinco buques de guerra ingleses, estaban forma•
dos en filas bajo el mando en jefe del Almirante Sir
Nowel Salmon c11yo pabellón flotaba sobre el Rmoll'n.
Los catorce buques extranjeros habían tomado sitio
en la rada según el orden de su llegada, sobre una línea
especial, adelante de la flota ioglesa.
Una gran cantidad de navíos y de yachts, ocupaba el
espacio que quedó vacio entre la línea de loa buques de
guerra extranjeros y la isla de Wight.
J&lt;:3 dificil formarse una idea de 111 vida intensa que rei.
naba sobre aquella rada. Cuando el sol al11mbró es" grandioeo conjunw, el espectáculo desde la p11nta de Southsea
era maraviloeo; maa era imposible ver la flota toda
entera á menos de a~cender á las colinas de la isla W1gbt.
Las filas tenían una extensión de cerco de 10 kilómetros.
Luego que los principes y los personajes ~e hubieron
embarcado, el primer lord del almirantszgn dió la señal
de la partida, y el cortejo naval se dirigio hacia el S11rOeste de maner11 de pasar desde luego ante las cuatro
!meas enfiladas y de comenzar la revista por los buq11ee
extranjeros, que estaban en la quinta lint-a.
Desde que apareció entre el castillo de Southsea y
la escuadra de torpederos, Pubió una flama a la cima del
mástil del yacht B'li~ador Ir.:ne. E~ta tlra la sef\111 para
loa primeros saludos.
Inmediatameut~. en ef_e~to, los 165 buques ingleses y
loe buques extran¡eroe h1c1eron la salva reglamentari11
de veintiún caf\onazos. El espectáculo era á la vez magn[fico y terrorífico; los oficiales y la trip11laoióo de cada
b11que lanzaban urras cuando pasaba frente de ellos el
yacbt Victoria--and-Alberl, llevando á bordo al príoci::,e
de Gales. al duque de SaxP-Cobourg-Gotha, al duque de
Connaught, al duque de York, al Q11q11e de C11muridge
y á s11e oficiales.
El yacht pasó enceaivameote ante todos los buques
sin incidente alg11no1 en el momento en qn.e arro¡v el
ancla, todas las tripulaciones, á uoa s:ñ 11 convenida,
l11nzaron tres hurras.
L'JB eepectác11los de gala efectuados con motivo del Ju
bileo,. no foeron_en ot~u _sentido menos solemnes que los
anteriores feste¡os; ae1st1eron todos los principes reales
ingleses y extraojeros y el espectáculo del gran teatr¿
real era enc&lt;lntadur.
Para con~luir esta breve reseña parécenos oportuna
la raproducc1óa de las siguieor.es notas hietóricobiográ-

fioas relativae á la soberana, objeto de un admirable
fiesta y algunos datos referentes á ésta, muy curiosos:
«Nació la reina Victoria en el palacio de Kenl!ingson de
Londres el 24 de Mayo de 1819, y es hija &lt;1el duque de
Kent y de la princesa Victoria de Leiningen, y á lu muer•
te de su tio el rey Guillermo IV, oc1trrida el 20 dti J1111io
de lS.'37, heredó til srono de Inglaterra.
·
En diez de Febrero de 1840 contrajo matrimonio la
Reina, de Inglaterra en la Abadía de 1Vessmtneter, con
el prí11cipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, D11que
de Sajonia, que obtuvo por su enlace el titulo de rey cun•
sorce, y falleció en 1861.
De este matrimomo quedaron ocho hijos, de los cuales
viven siete en la actualidad, que son: la Emperatriz viuda Je Federico Guillermo de A,lemania, madre del actual
emperador Guillermo II, la cual nació en 21 de Noviembre de 1840; el Príncipe de Gatee Alberto .Eduardo1 nacido en 9 de Noviembre de 1841; el Duque de Ed.itnourgo,
casado con la gran duquesa .:\!arfa AleJandrowna de Rusia, el cual nació en 6 de Agosto de 18-H; la princeaa Au•
gusta Vi.:toria, na,::ida en 25 de Mayo de 18-W y casada
con el príncipe C. de Sleswig-Ilolacein; la actua1 Marquesa de Lorne, nacida en 18 dtl Marzo de 1848; tli Duq11e de Connaught, nacido en 1? de Mayo de 18o0, .casaao con la princesa Luisa Margarita de Prusia, y
¡mucesa Beatriz, nacida en 14 de Abril de 1857, viuda litl1
príncipe Enriq11e de B11tr.enbe1g.
El único hijo de la reina Victoria que no existe es
el malogrado prícipe Leopoldo, D11que úe Albauy, qud
nació ei 7 de Abril de 1853 y murió el 28 de l\byu dt1
1884 en Niza, á concecuencia de la calda q11e suít1ó al
bajar la escalera del Círculo Náutico, t:n cuyo D!llcóu
había estado presenciando la fiesta del Carnaval.u
M11choa días se han empleado ea Lonares en los pre•
parati vos para tan espléndidos festejos, y tal ea la atiutlu •
cia de gente qu11 ha ac11dido á presenciarlos, que segun
comunican dti la ci11dad del Támea1e, ao hao tlmplt::11'10
en la constmcción de tribunas sobre 700 oonelad.as lit&gt;
madera y 2,500 de clavos y de flejes.
Según uu correeponsal, no hay balcón, ventana, mira•
dor, ui hueco alguno q11e no ae haya hatllitaJo par¿ .,1
caso, adquiriendo los sitios precios fabulo:!08, pu"t! udCl·
Jan entre seis y 150 duros por persona. El dueño &lt;le una
cas~ vieja, sita en la plaza de San Pablo, la h~ cedido va·
ra levantar una tribuna, y el precio de esta ced1óo cuu•
aiate en el derribo de la casa y construcción de 11na tiaca
nueva en cuanto terminen las fieeias. Cerc:\ dti \Vh1t"Hall se ha conetmido una trib11na para 4 UOO peraua.,d
q11e ha costado 32,000 duros la conetrucciou y 42,000 .,¡
alquiler del sitio.
No se concebiría esta enormidad de precios ei no se tuviera en cuenta la emidad del negocio a que se destinau,
porq11e el alq11iler de loe a3ientos de esta ,rib11na ee c~1c11la en 200,000 duros. Según datos del mismo correspou•
sal antes citado, el imponti total de loa g11stoe hechoa t1U
Londres con motivo del jubileo,· contando lo ioveriiJ-.1
en preparar la carrera, decoraciones, iluminacionea, tlk:.,
de la ciudad, gastos de la Casa Real y del Ea,ado, funúa·
cionee filantrópicas y demás, se calcula en cinc11enta m1•
llonee de II braa esterlinas.
La ovación tributada á la reina Yictoria dejará brillan'8
hutlllas en la historia de estos últimos tiempos.

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•

El Palco Real en el Covent·Garden.
Frinceeo. de Galcs.-Prlncipe de NApoles.-Duquesa de Hesse.-Prlncipe de Gales.-Prlnce,a de NApole•.-Duque de Mecklembourg.-Duque de Cambridge -:Marq'.le d Lo
D
Prlucei;a llenri de Prusla.-Duque de Coburgo.
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roe.- Oran uque Sergio de Rusta.-

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El Jubileo de la Reina Victoria.

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La reina y su parlamento. El Lord Canciller presentándole la felicitación de los Lores á S. M. en el palacio de Buckingham.

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El Jubileo de la reina Victoria.

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DOMINGO 25 de JULIO -de 1'97

EL MUNDO

El Jubileo de la Reina Victoria.

La Reina y los niños- Su Majestad pasando revista á los escolares .

•

Desfile ae los aestacamentos coloniales en WltHe c}iapel.

La revista naval con fuegos de artificio ante el príncipe de Gales, en honor del Jubileo de la Reina.

�66

EL MUNDO

DOMIIIGO

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KL MUNDO

0OMIIIGO 25 DE JULIO DE 1197
DE JULIO DE ,. .7

Este es el enjemplo del monje Bernabé, yoglar de Nuestra Sennora.

El Jubileo de la reina Victoria.

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VO en tierra de Francia y en tiempo del eanto
rey Luie un buen xpiano que avie nonme Bernabé é era yoglar de offdo.
Su mantenencia era de facer yoglerias é tru·
faneriae, ca en lae ferias é fiestas tendía en tie·
rra una gran alhomhra é poniendo eo la nariz
una taza eetanada arrojaba al aire fasta XII pe•
Iotas de cobre 6 eecomenzaba á doblarse como
vibora, 6 lanzaba espadas qne cogía sin dapno¡
mae como quien tal miraba non facia cavdal de
la habilidat de Bernabé, á la postre non ayun·
taba tres fígae é una chirivia que le adyudasen
al yantar.
Non era maridado¡ mas non cobdiciaba la
mujer del vecino, ca la mujer inimiga ea de los
ornee fuertes conforme el Espíritu de verdat
dice de Sanson: fueras ende que ei el ome mu·
cho fabla con la mujer non fallesce Jaro del
diablo.
Más que el ayuntamiento con fembra plaecen·
tera preciaba los convivios en que se bebia el
vino pimente¡ pero magüer gustaba del tinto é
del blanco, non dijo nunca cosa contra Nuestro
Sennor J eeucrieto ó contra nuestra fée católica,
que es tan eanta coea é tan buena é tan verdadera.
Era amador rendido de Nuestra Sennora, é
cuando entraba á la eglesia le roge.bacon cierta
oraecionceila breve que decia: «Santa Maria,
Luz del d(a, cura la mi vida é e.ando al tu fijo
plega clamarme al su seno, ábreme las puertas
del cielo como buena clavera é da á mi ánima
bu11n pozo. u
Caminaba Bernabé una brdesciella por un
prado vicioso é poblado de hierva bien olien·
te, cuan:io acertó á topar con un buen perlado,
prior de monjes b.ancoe del Cistel, á quien ea·
ludó con gran acatamiento é rE&gt;uerencia, cual
cudraba á ome tan devoto.
Bondoso era el perlado; apacie áloe famnien•
toe é ospedalaba a los romeros é pe]e¡?rinos que
por el moneeterio pasaban á visitar RomP. ó el
Sepnlcro Santo
de Ilierusalem
ó Santiago ó
San Saluador de
Ouiedo; é tocado en su áni•
ma por la bue•
na gracia de

\

Bernabé é su simplicidat, quiso gelo llevar consigo é fa~cerlo reglar apartándolo de la e
cosas del siglo é las pompas mundanales para servir á Dios.
Vino gustoso en ello el yoglar, ca bien sabía que Cristo en el eu Euangélio dixo que
á quien dejara padre é madre é fijos é mujer é bienes temporales, le daría ciento é doble por ello é demas vida que duraría poc siempre.
E ane{ fo como ee tornó calonje de calloetra el trufán de fériae é caminos trae el
año de pruebe. en que sufrió santamente las prémiaJ é aepereze.s de la regla é de fae·
cer loe tres votos é prometimientos¡ á eaber: non aver propio, guardar castidat é
ser obediente al mayoral del moneeterio.
Eran loe de la calloetra amantes fervorosos de la Yírgo llladre del Rey de gloria, é
á porfia faecian por ella eervício de piedee é de manos.
El perlado fascia de Ella libree en que probaba la su real limpieza, con las reglas
de Dnn Aristóteles.
El fraire Alexandre pintaba lindas pinturas. )lirabase en ellas á la )ladre so el
trono de Salomón, rodeada de léones é so la su cabeza siete palombae, que son loe sie·
te dones del Spiritu Sancto: dones de Temor, de Piedat, de Fortaleza. de Scíencia, de
Coneeio, de Inteligencia é de Prudencia; é por compannae á lae birtudee, siete virginee con cabelleras rúbiae coa:.o fechas con hebras de oro de la Arábia: Fée, Caridad,
Esperanza, Justicia, Prudencia, Fortaleza é Temperanc;-a.
RE•presentaba á la Sin :M:aneciella junto á Eva, la madre primera, á quien engafió
la culebra por facerla pasar el mandamiento del Muy Alto: que aaf como Eva por so·
berbia ee sopo alongar de Dios é perder la su gracia, así Sancta María por omildat é
obediéncia ee sopo tanto allegará Dios fasta que ee ffzo eu maire.
Figuráh&amp;la á más como Estrélla de los maree, Tiemplo de Jhuxpo, Fuent singnada,
Cibdad de Dios, Oliva, Palma, Cedro é Madre de Xpo.
F,l hermano ~Iarbodio era grand loador de la Madree ciella é del Fijo, é como san
tero facfa en piedra muy lindas imáginee de la Reyna del cielo, é bien curaba que la
halda cobriera las plantas de la duenna de que el Profeta dixo: la mi amada es como
huerto encerrado¡ 6 eeme iábala como infanta plena de gracia que eemblaba decir: eo
verdat tu eres mi sennor. Di.ri dl' rrntre matri., 11111·: De11~ meu~ t• 111 ( Pealm 2tl. 11.)
Avíe de más tin el monasterio devotos que en lengua latina sacaban loores de Nuestra Stnnora é uu picardo de agudo ingenio, maestro en gay saber, que facía en románpaladino la narración de loe miraclos de la pulcela que parió conservándo su entegre·
dat, conforme avía vaticinado el varón Isaia.
Dolíase Bernabé de su desmaflanamiento, ca ni pintaba, ni eecuipía, ni facía rimas
rica~, ni tenla le¡rae para escribir tratados doctos¡ é pensaba que la Reina de loe ánge·
lee non ce.taría su homildat é falleecería ende su devoción,
En tan gran afincamiento oyó el fraire la estoria de donado que saviéndo sólo el
Ave ~Iaría con que el Angel saludó á la Yirgo cuando Cristo priso carne en ella, á la
ora del su tránsito postrero le salieron de la b()Ca cinco fragantes roeae en remimbran·
za de las cinco letras del nonme de la Madre del Corderuelo de salud. E eetonces vióee á B•roabé lleno de leticia aeconderee en la capilla mientras los otros monjes facfan
sus primoree ó loaban á la Gloriosa rezándole sus horas. El prior, ome prudente é qne
conforme lo mandan San Benito é el Apostólico quería ser eabidor de cuanto faclan
eus monjes, conoec(a la fazaña de Hely eacedote, que por non ca~tigar sus fijos morió de mala muerte¡ dióse ende á facer inquisición de donde Bernabé yacía é junto con
dos religiosos graves é ancianos fuese á mirallo, en la iglesia. Vieron todos con pavor
al yoglar que delante el ora de Nuestra Sennora si doblaba como l'fbora é lanzaba espadas que cogía sin dapno é facía por ser grate á la Gloriosa cuanto en el siglo había
fecho por placerá los omes. El perlado magüer sin embargo era ome prudente, judgó
á Bernabé tocado de follía é empezó á clamar sacrilegio, ca pensaba que el fraire non
guardaba ni honraba á la Santa Egleeia¡ más llenóae de sorpresa al ver bajar de su trono á una dona blanca é resplandesciente, fermoea como la luna, electa corno el sol, cobierta de brial de xamit, portando en la su cabeza una noble corona fecha de oro, argento é piedras de gran precio, que con ol panno de su manto de arminyo limpió, por
conhortarle el sudor, de la frente del eu devoto.
Omillándose el perlado dixo estonce:
Bienaveuturadoe loe manec,s, ca verán á Dios.
E los monjes besando el suelo, dijieron: Amen.
AmP11 Dei,;•

. Con gran cuid~dodel amor de Cristoé con gran diligen•
c1a, Don Anatolio Francia, home timoroso de Dios, sacó de loe archivos viejos este enxemplo que yo verU
del romance gálico al nuestro castellano,' tollendo las razones que entendí sobejanas é dobladas é poniendo
otras que entendí que complía.
En Guad_alajara de México, á los quince días por andar
del mes de ¡unio de mil ochocientos y noventa y siete allos
de la nuestra ealud.
ARCIPRE::."TE Jo~._ F.ÉRBt:Z.

EL PlRRO Y EL FRASCO

CANCION

( De Carlos Baudelaire.)
( De Savia Enferma.)

l"na manea melancolía
impregnó la conciencia mía;
cuanto existe:
ritmo, luz, coloree ...... belleza,
contagiado de mi tristtza
está triete.
Están tristes con mi trieteza
, itmo, luz, colores...... belleza;
por que impregna la vida mfa
una manea melancoUa.
AllADO lbR\'O,

•-Mi hermoso perro, mi buen perro, mi querido tut1í ,
aproximaos y venid áaspirar un excelente perfume com·
prado al mejor perfumista de la ciudall. •
Y el perro moviendo la cola, lo cual es, á lo que creo,
en esos pobres seres el signo correspondiente á la risa y
á la sonrisa, se aproxima y posa con curioeidad su nariz
húmeda sobre el frasco destapado¡ después, retrocedien·
do repentinamente con horror, ladra contra mí á mane•
ra de reproche.
•-¡Ah! miserable perro, si oe hubiese ofrecido un pa•
quete de eecrementoe, aspirado lo bubiéraie con delicias,
y lo devorarais tal vez. De suerte, oh indigno compa•
fiero de mi triste vida, que os parecéis al público al cual
no ~ deben presentar jamás los perfumes delicados que
lo exasperan, sino, inmundiciaecuidadoeamente escogidas.

FLOR DE TUMBA
¡Oh, Princesa! en las horas de amorosos excesos
Desfloré en las falanges de tus manos cloróticas
Los capullos sin manchas de mis rimas eróticas
Al contacto sonoro de mis timidoe besos.
Hoy, que el viento se inflama en las noches caóUcaa
Con el fósforo impuro de tus ilridoe huesos
Del naufragio de mi alma solo quedan ilee~a
Tus recuerdos fragantes como flores exóticas.
¡Oh mi ~eina de antafl'l que caíste vencida
Por la trágica Muerte! ¡Hoy florece mi vida
C&lt;&gt;mo un árbol raído pot monstruosos gusanos!
_Quiera el Bien que no lleguen á tu frente dormida
N1 loe roncos acordes de mi voz maldecida
Ni el perfume salvaje de mis versos malsanos!
ÁNTEN0R LESCANO,

Julio de 1897.

�61

EL MUNDO

SINFONIA EN BLANCO M AVOR.
Teóftlo Gauthler.

Balbino Dávalos.
De leur col blanc courbant les lignes
On voit dana lea contea du Nord,
Sur le vieux Rhin, des femmea-cygnee
Nager en chantant pres du bord,
Ou, suspendant á quelque branche
Le plumage qui les revét,
Faire luire lenr peau plue blanche
Que l!i neige de leur duvet
De ces femmes il en est une,
Qui chez noua descend quelquefois,
Blanche comme le clair de lune
Sur les glaciers dans les cieux froids;
Conviant la vue enivree
De sa boreale faicheur
A des régals de chair nacrée,
A des débauches de blancheur.
Son sein, neige moulée en globe,
Contre les camélias blanca
Et le blanc satin de ea robe
Soutient des combate insolenta.
Dans ces grandes bataillea blanchee,
Satina et fieurs ont le dessous,
Et, s~ns demander leurs revanchas,
Jaun1ssent comme des jaloux.
Sur les blancheurs de son épaule,
Paros au grain éblouissant,
Comme dans une nuit du póle,
Un givre invisible descend.
De que! mica de neige vierge,
De quelle moelle de roseau,
De quelle hostie et de quel cierge
A- t-on fait le blanc de ea peau?
A-t-on pris la goutte lactée
Tachant !'azur du ciel d'hiver
Le lis á la pulpe argentée,
'
La blanche écume de lamer;

Le marbre blanc, chair froide et pale
Ou vivent les divinités,
'
L'argent mat, la laiteuse opale
Qu'irisent de vagues clartés;
L'ivoire, oú aes mains ont des ailee
Et, comme des papillons blanca, '
Sur la pointe des notes fréles
Suspendent leurs baisers tremblants;
L'hermine vierge de souillure,
Qui, pour abriter leurs frissons,.
Ouate de sa blanche fourrure
Les épaules et les blasone;
Le vif-argent aux fleurs fantasques
Dont les vitraux son ramagés;
'
Les blanches dentelles des vasques
Pleura de l'ondine en l'air figée; '
L'aubepine de mai qui plie
Sous les blancs frimas de ses fleurs;
L'albatre ou la melancolie
Aime á retrouver ses pitleure;
Le duvet blanc de la colombe,
Neigeant sur les toits du manoir,
Et la etalactite qui tombe,
Larme blanche de l'antre noir~

Des Groenlands et des Norve ea
Vient-elle avec Seraphita? º
Eet-ce la Madone des neiges,
Un sphinx blanc que l'hiver sculta,

IN MEMORIAM THEOPHILI POET'f'..

En las leyendas del Norte, alzando
Su cuello níveo como el jazmín,
Nadan mujeres-cianea cantando
Sobre las aguas del viejo Rhin.
O si en las luengas ramaa suspenden
Las vestidura de albo edredón,
Sus deslumbrantes cuerpos esplenden
Más que la nieve de su plumón.
De esas mujeres existe una,
Que hasta nosotros suele bajar,
Blanca cual claro rayo de luna
Sobre la helada región polar.
Arrebatando con su frescura
Los ojos, ebrios de admiración,
A los deleites de su blancura,
De carne nácar á la fruición,
Sus senos, tersos globos de nieve,
En insolentes luchas están
Con las camelias blancas, y el leve
Traje albeante de tafeMn.
F.:n esas pugnas de albipujanza,
Rasos y flores pierden allí,
Y, en su despecho de hallar venganza,
Amarillean de frenesí.
Sobre ene blancos hombros de diosa,
Paros de grano desl urobrador,
Como en la noche polar, radiosa
La tenue escarcha cae en redor.
¿Con cuáles hojas de blancos lirios,
Con cuáles médulas de cafia miel,
Con cuáles hostias, con cuáles cirios,
Tan blanca hicieron su blanca piel?
¿Se ha recogido la conetelada
Gota de láctea luz estelar,
La lis de tierna pulpa argentada,
La blanca espuma que arroja el mar;
El mármol, carne pálida y fría,
De las deidades usual mansión;
La plata mate, la luz que envía
Sobre los opalos la irisación;
El marfil donde su mano blanca
Ea mari~osa de alas sin par,
Que, en cada debil nota que arranca,
Trémulos besos suelta á volar;
El suave arm1fio que inmaculado
En los blasones lucir se ve,
Y ciñe y guarda del viento helado
Los blancos hombros de rosaté;
El claro azogue de raras flores
Que orna loe vidrios del rosetón;
El blanco encaje de surtidores,
Que de la ondina lágrimas son;
El ojiacanto que cede en Mayo
Bajo el aljófar qlle da á la vez;
El alabastro donde el desmayo
Ve reflejada su palidez;
La pluma suelta de la paloma
Que nieva el techo del palomar;
La estalactita que se desploma
Del antro en donde la filtró el mar?
¿A.caso viene con Serafita
De do el noruego y el groenlandés?
¿Es la Madona que el polo habita
O blanca esfinge de invierno ea

Sphi'!x enterré par l'avalanche,
Gard1en des glaciers etoilee,
Et qui, eous sa poitrine blanche
Cache de blanca secrete gelée?

Por los aludes ha tiempo oculta,
De ventisqueros guudiáa q uiz.i,
Que dentro el blanco pecho sepulta
Secretos blancos helados ya?

Sous la glace ou calme· il repose
Oh! qui pourra fondre ce creur!'
Oh! qui pourra mettre un ton rose
Dans cette implacable blancheurl

Bajo del hielo donde reposa
¡Oh! ¡quién la hiciera sentir amor!
Quién diera un vago tono de rosa
A. su implacable y etéreo albor!

DE "EL JARDIN MUERTO"

espléPdJdos sefio!es, su perfum_e, algo de lo.que respiran,
á las br1~as que vienen hasta m1 ventana, mis poros se dilatan, m1 cuerpo todo siente algo extraordinario y en esas
mafianas, cuando los bueyes pasan perezosos hacia la in.
mei:isa hostia dorada que es el sol, siento que en mí re•
bul,e algo de bueno, algo con lo que no estoy familíari•
zado y entonces ¡oh! sólo entonces amo la vida.
La amo porque no pienso en nada, porque aparto mi
vi~ta de las miserias, de lo negruzco, de todo lo que humilla y de todo lo que mancha, de lae vagas ansiedades
tem?reB de algo de~conocido que en mí se agitan, olvid¿
la hiel de la que m1 pobre alma no es sino bolsa amplia~ente re~leta, para mirar cómo lae nubes, inmensos páJaroe caprichosos, vuelan, cómo los tonos del azul cambian y cómo la tierra bendice la luz soberana que la refresca, la c0lora y la alimenta.
¡Ser así.como ella! Dormi!5e con pesado sueflo en la
noche, brillar COll el alba mcendiaree con el mediodía

MATINALES

Son muy raras pero exquisitas como todo lo raro las
mafianas en que yo vivo. Generalmente, incurable 'noctámbulo, mis ojos Stl abren á la luz cuando ya el calor
ahoga las estancias y el sol bruñe los pavimentos y sin
e!Ilbargo, tal vez porque las veo muy poco soy un enamorado de las mafianae.
Las amo! las amo con mi pensamiento que, fresco sin
las p~ocupaciones ni l~e pesadeces del día, siéntee~ lle•
no de ideas sanas, lum1noeas, claras como el cielo que
azulado miro huir sobre mí. En el campo, sobre todo
cuando los gallos cantan y á lo lejos, de la montafia cae~
como cortinajes desprendidos, trozos de bruma; cuando
los árboles, acabados de bañar, limpios,'como si denuevo
1,acieran, soplan, tuerceP y sacuden sus hojas y prestan,

DOMINGO 25 DE IULIO DE 11517

«rey de los veranos,,,·eacuchar toques de angelus, pasos de•
trabajadores cuando el crepúsculo vacila, y así, siempre•
lo mismo, sin desear otra cosa hasta que los siglos, rodando y rodando sobre ella, la usen y la desmoronen
¡Ser así, como la tierra!
Lentamente, con pesar casi, cubro mi cuerpo de !igeras telas y bajando hasta el río me entrego al incomparable placer de sentir las caricias blandas del agua que
chapotea, cosquillea, reproduce y cubre mi cuerpo. El
agua es juguetona, juguetona como muchacho traviesoy vivaraz que tiene una madre buena, una madre sonriente que no lo rifie y lo acaricia y lo besa. Salta sobre
los pechos, corretea sobre el vientre, suele calarse dentro de'.loe oídos ó bien, huyendo de la mano que la golpea ó
salta fuera, sus pupilas brillan un momento y luego ·cae,
con franca risa que canta y se repite al tiempo que
se aleja en coquetas ondulaciones. Cuando eue fuegos,
sus carreras y sus cantos me han cansado, ahí mismo,
en la orilla, bajo un eáuce que parece paciente pescador,
me abrigo. Sigo oyendo las pláticas y los retozos de las.
gentes, sigo mirando los movimientos de la onda ó bien el
paisaje reflejado, el tejado de la casucha, los penachos de·
loe árboles y los rotos relámpagos del sol,-porque el
agua ni aun al sol respeta é imp11ne quiebra y juguetea
con sus rayos,
Es dulce luego, despuée de caminar sobre la hierba un,
buen rato, deteniéndose ante alguna flor rara ó un rincón
de col)1plicadae matas irá 1~ B?mbra! sentarse, apoyar la
cabeza contra un tronco y em idea fi¡a que habaje, con
el pensamiento en paz, dejándolo ir á eu antojo, festoneando sueños ó esbozando mosaicos, variando, saltando, co·
mo un pájaro, contemplar fas lejaniae, tratar de distin.
guir algo en la montaña, simplemente oir el zumbido de
las abejas y seguir en el espacio la curva, que sin descanso trazan sus obesos cuerpos doradot1.
Después de un rato, un libro bien escogido es buena.
compafiía ¡ah! ¡pero la selección es tan difícil! No un libro ló~rego ni un .libro h~mano, no un libro que nos pinte la Vlda y nos .diga sáb1amente ª!!ª desola~ionea y sus
crueldades, un hbro......... Jay! casi se necesitaría un ¡¡.
bro especial, algo sonriente y sano como la mafiana, que
no melancolizara, ni filosofara, ni hiciera tornarse en
grave el pensamiento: versos ligeros que fueran al com .
pás de la onda ó de la abeja, fábulas bien compuestas.
de dulces vidas, de amores en loe que no hubiera engaño
ni despedidas, libro del cual estuviera vedada la tristeza
Loe cuentos brillaatee, los azulee, los que hablan d~
ha.las y de príncipes son demasiado -caprichosoe traen
damasiada pedrería y demasiado terciopelo pa~ libremente pasear por los campos. Las historias campestres
tienen todas algo de doloroso; si leyera Pablo y Virginia,
ó Herman y Dorotea, me levantaría, sinópreocupado sí al
menos con esa vaga melancolía del que siente pas~r rozándole el desconsuelo humano. Quisiera algo que hiciera amar la vida, que hiciera sentirla y desearla, algo en
fin maternal.. ....
No he encontrado ese libro, y al levantarme al retirarme expulsado por la invasión del sol que r;clama la.
soledad para dar su ardiente beso á la tierra, pienso en
que algún día tal vez, cuando de nuevo nazca y un nuevo sol la alumbre, cuando esté en su m.af"uina cuando
aun no haya maldad, ni envidia, ni ambición· duandolos
hombres se.an buenos y las muj~res francas, habrá. algún
P?eta que, ignorando el dolor, aJeno á la queja y no temendo nada amargo que ensefiar, escribirá ese libro maternal para ser leido en las mañanas, cuando la luz celebre su apogeo y se sienta amor á la vida.
Julio de 1897.

BERNARDO Couro CASTILLO.

IIOl\IBRES Y DIOSES
LUIS XI

&lt;:ASO no haya ningún rey de•

Francia tan maltratado por
la posteridad como Luis XL
Difamadora impopularidad!
rodea á ese rey tan esencialmente popular. No sólo odia,
sino que desprecia el pueblo•
la imagen que con¡,erva de él.
La ficción, de acuerdo con la
historia, le presenta como un
personaje miti-d trágico, mitad grotesco. Vedle en el teatro y en las novelas; aparece casi siempre malvado y co-barde, cruel y avaro, mezcla de TartuHe y de Tiberio deEufermo imaginario y de Patelin.
'
Hay en la leyenda algo falso y algo verdadero comola caricatu~ tiene ~lgo parecido y algo quimérico. Es,
una calumma gratmta que fuese cobarde y que la grave
historia ao ha repetido. Se batió brava~ente en Monthery, en Lieja y en la guerra del Artois. Filé herido levemente en el sitio de Arras, y bromea sobre eso en una.
carta con verbosidad picaresca, que ilumina un instante·
su sombría figura, con la clara sonrisa de Enrique IV
Los desfallecimientos de su agonía fueron los sobresalto~
de un alma que va á rendir cuentas· no las zozobras de
un vil carácter. Hay quien corre tr~s la muerte violenta
. la busca y la provoca, y vuelve la cara hacia la pared si
la muerte natural viene á buscarle en el lecho
La avaricia de Luis XI se concretaba li su p;rsona. E l
que lea lae Memorias de los gastos de su casa creerá hojear el libro de cuentas de la casa de Harpag¿n. Se ven
no~as c_omo l_a~ sigui~ntes: «Por dos mangas nuevas para
su Justillo v1010, vemte sueldos;" «quince dineros por
una caja de grasa para dar lustre á las botas." Con eea.
ostentación de tacafiería disfrazaba un gasto grande y
secreto. Puede compararse esa tacafiería aparente á la.
parte delantera de las tiendas gue se encuentran en H o-

DOMINGó 25 de JULIO de •1517

landa. El exterior es sórdido; se balancea al .viento un.a
muestra de amolador de cuchillos y de nava¡as de afeitar cubierta de grasa; un eaco de esp"lcias y un tonel de
are'nques se pudren á la entrada; al través de los vidrios
empafiados y acoplados con plomo, se entrevé una figura descolorida que lleva anteojos y que se carga sobre U!1
pupitre viejo. Parece que allí debe iratarse de economizar algunos ochavos y meterlos en una alcancía. Pero
penetrad en el interior, y veréis la habitación iluminada por el oro, que rebosa por todas partes, que bace reventar loe sacos y estallar las balanzas. El duefio de ese
establecimiento invierte millones en especulaciones co•
losales. Desde el fondo de su mostrador lanza navíos á
los mares de la India y pa~a sueldos á bajás malayoe..Así ese rey, vestido con tricot de lana y con grasoso birrete en la cabeza, fué el prime~ negocian~ de su éJ?o_ca.
.Arrojaba lejos tle sí y despreciaba la antigua trad1c1ón
del tesoro hundido y empol 1ado que la Mitología había
inventado para loa reyes. «Lo tomaba todo y lo gastaba
todo", dice Cominee. Pero el oro que la caballería, su rival, gastaba en torneos y en adornar sus armad_uras, él lo
empleaba en comprar pueblos, en atraeree amigos y ea
soadear las conciencias. En su viaje á Arras pidió prestado á uno de sus criadoe la suma de treecientas veinte
libras diez y seis sueldos y ocho dineros upara emplearlos e-d sus gustos y placeres,,, y gastó quince mil escudos
de oro para salir del mal paso de Perona. Se puede decir que descubrió la circulación del dinero ese rey que
ee ha tachado de avaro, y que fué el primer banquero de
la burocracia moderna.
En cuanto á la crueldad de Luis XI, debemos dec.ir
en honor de la verdad que, si fué menor que la de los
principes de su tiempo, fué seguramente de peor índole.
La sangre humana mancha más al que la destila fríamente y gota á gota, que al que la vierte á torrentes en
un acceso de cólera. Es preciso, sin embargo, no perder
de vista al siglo de hierro que tuvo que forjar, las sediciones que tuvo que vencer, y las traiciones que necesitó
caeti¡?ii.r: descartando todo esto, queda, º&lt;? ~betante, en
Luis XI un rey cruel. Su '.lrueldad se distmgue por el
humor chancero que empleaba al usarla. Jugaba con las
cabezas que hacía cortar. En una de sus cartas cuenta,
burlándose, como mandó deca'{litar ~ Ond~r~ de Bussy,
consejero del Parlamento, que le hizo tra1c1ón.-uA fin
de que se conociese bien su cabeza, la adorné con una
hermosa caperuza y la coloqué en el mercado de Hesdin,
sitio donde preside.,, En otra parte, apresurándose á despachar á un servidor infiel, recomienda jovialmente á su
eenescal Mr. de Breseuire «que haga los preparativos de
]as bodas del galán con la horca." Inv~ntaba.sul?licios
con la miema depravada fantasía delos tiranos 1tahanos,
que pueden llamarse loe artistas del t?r.mento. Las jaulas de hierro que pesaban sobre los pris10neros como cornisas sobre sus cariátides, las cadenas atroces que hacía
forjar en Alemania y ~ue é_l lla!f!aba «ene hi.jitaa," hubieran podido honrar la 1magmac1ón de Ezzehn. Hasta su
libro de cuent.a.~, que estamos hojeando, encierra tanto lujo lúgubre de hierro, que páginas enteras están eobrecarp:adas de él; se encont1ar!a de eet~ materia en el libro, su•
flciente para surtirá vanas Baet11las.-«A Laurene Volme por una gran jaula de hierro con doble cerrojo y
un~ gran cadena con campanilla al extremo, que hizo y
me entregó para encerrará Lancelot d:e_Berne, 38 libras.
-Por dos hierros para cerrará dos prie10neros de Arras,
que guarda Henry de la Chambre, 6 libras.-Por un hierro con forma de herradura con cadena larga y campa•
nilla al extremo, y por brazaletes para otros dos prieio•
neros, 38 librae.-Por un hierro para poner los dos br~zos las pi1&gt;rnas, y colocar el cuello y el cue1 po de un pn•
sio~ero, 16 libras, etc., etc,,,
.
La historia, aplicando á Luí~ XI la ley del Talión, lo
ha encerrado también en una ¡aula y lo pasea en ella al
través de loe Eiglos como un animal salvaje de baja espe•
cíe y de cludoeo pelo.
No fueron las mayores atrocidades de su reinado sus
ahogados en masa, á lo turco, ni sus extrangulaciones
venecianas ni loe árboles llenos de hombree colgados de
su casa reaÍ de Pleesis-les-Toure, sino un hecho ignorado una ejecución secreta, una víctima obscura que grita
co~tr¡, él con voz más penetrante que la de loe millai:es
de mártires del saco de Dinant ó de la matanza de L1eja. Juan Bon, que condenó á muerte, y á quien por ~racia especial se contentó con hacerle reventar los dos .ºJOB.
«Le participaron que Juan Bon veía aun de ua o¡o; al
saberlo Guinot de Loziere, preboste de h casa del rey,
por orden de dich~ señor, comisionó á ~os ~rqu~ros para que fuesen á visitará Juan Bon, y si .veia aun, que
acabasen de extinguirle la vista." 1:l'o ?-ub1e~a hecho ~osa semejante un emperador del Ba¡o imperio, aconaeJado por un eunuco.
Encuentro en Béroalde de Verville una anécdota que,
bea verdadera ó falea, prueba el nombre. patibulario que
había adquirido Luis XI. lle aquí el cuento atroz en el
fondo, cómico en la superficie, nar~ado con la ~xtra:6-a
alegría con que e.soa antiguos .cuentistas tratan 111stor1as
sangrientas: «Lme XI concedió la abadía de Turpenay á
un gentil hombre que gozaba de rentas y se hacía llamar
el sefior de Turpenay. Sucedió que estando el ~ey en
Pleseis-lea-Tours, el ve.-dadero abat~, ~ue era mon¡e, fué
á presentarae al rey y le hizo su pet1c1ón, demostrándole que canónica y monásticamente él era el verdadero
poseedor de la abadía, y que el gentil hombre usurpador
le perjudicaba contra toda razón, y por lo .tanto que él
recurría á eu majestad para que le mantuv1ea~ en su derecho. Sacudiendo la peluca el rey le prometió que que•
daría contento. Ese monje importuno salía al encuentro
del rey todos los días á la hora de comer, y este, cargado del agua bendita del convento, llamó á su compadre
Tristán y le dijo.-«Compadre; aquí hay ~n Turpenay que
me fastidia quítamele del mundo.u-Tr1stán se presentó
al gentil-h¿mbre que la corte co~ocía por el .seflor de
Turpenay, y acercándose á él y as~éndole, _le h11:o .com•
prender que el rey quería que muriese. Qmeo resistir BU•
plicando y suplicar resistiendo; pero en vano, y como
.oadie podía oírle, fué tan delicada y eutilment.e _estrangulado entre la cabeza y las espaldas, que espiró;

69

EL MUNDO

tres horas después el compadre dijo al rey que Turpenay
estaba ya destilado. Pero sucedió cinco días después, plazo destmado para aparecerse las almas, que el monje se
presentó donde estaba el rey, que quedó asombradíeimo.
Trietán estaba delante. El rey le dice al oído: «¡No hicisteis lo que os mandé!ll-«No os incomodéis, sefior; lo
hice Turpenay ha muerto.-«Yo te hablaba de este monje,.,...:._«Yo entendí que me hablabais del gentii hombre."
-«¿Lue,zo él es el muerto?..-«Sf,. sefio!·"- «Ha~ hecho
bien.»-Vol viéndose el rey al mon¡e le di~e: «Vemd aquí.
El monje se aproxima. «Poneos de ro11llas." El pobre
monje temblaba; pero el rey le dijo: «Dad gracias áDioe
que no quiso que fuéseis extrangulado, como yo mandé.
El que os usurpaba la abad:ía lo ha sido. Dios os h~ hecho justicia. Id, rogad á Dios por mí, y no os mova1s del
convento"
Oyendo ese relato es preciso convenir que la zorra ha
obrado como un león, v que un hombre malvado fué un
gran rey. Tuvo 1~ p~sión del. ]!stado. La Francia.le debe
sus mejores provmcias. La rigidez que el campesmo roa•
nifiesta juntando surco á eurco y á su pedazo de tierra ef
pedazo vecino, él la empleó en completar yen redondear
su reino. Ese fné el ardor, el movil de su vida y el celo
que le devoró. Habla en sus cartas de las ciudades ó
provincias que codicia, como hablan los amantes de sus
queridas. .Ta más ardió la ambición con fuego tan acerbo.
Es necesario oírle, después de la muerte de Carlos el
Temerario, aspirar á la Bo~ofla con el fuego del deseo.
-«No tengo en la imaginacion más que ese pataíso. Tengo más ansiedad por hablaros de esto, que tuve jamas
por hablará un confesor por la salvación de mi alma."
La grandeza del objeto atenúa lo ilicito de los medios.
En esa época la patria está identificada con el rey, sus
intereses estan mezclados, su porvenir es el mismo y eR
muchas veces difícil didtinguir eon claridad en Luis XI
el hombre depravado del mor.arca hábil. En la lucha
contra loe grandes vasallos, que llen11 su reinado. el derecho está de su parte, si no la moralidad. Se batió con
armas desleales contra un ejército de felones, se portó
traidoramente con loe traidores y fué perjuro con los
perjuros. El duque de Borgoña, el duque de Bretaña, el
condestable de Saint-Poi, el conde de Armagnac y hasta
su mismo hermano el duque de Guinea, cazaban furtiva•
mente en plena Francia y la arrasaban hasta el suelo,
caza contra el rey, caza feudal, violenta y salvaJe. - «Quiero tanto el reino-decía el duque de Borgoña,-que en
vez de un rey, quisiera tener seis.»-Y el duque de Guinea:-«Arroja1emos tantos lebreles contra él que no sabrá
donde huir.i:-Y huía sin embargo, rápido, oblícuo, ina•
gotable en efugios, haciendo perder su pista, confundiéndolos por senderos y multiplicando en su camino las
redes y loa dédalos, cada afio uno de los cazadores caía en
una emboscada ó era desarmado por d1&gt;tras, hasta que al
fin el gran montero de esa caza civil, Cirios de Borgofia,
cayó herido por una flecha de un arquero lorenés en el
foso de Nancy.
Entoces el rey, tan largo tiempo perseguido, fué á visitar sus redes y á desnudar á loe cazadores. Loe que
respiraban aun los metió en jaulas como al conde de
Perche, ó los decapitó como al duque de Nemours y al
condestable; depués se apoderó de sus dominios y los
despedazo realmente. Eea excelent~ caza le dió por resultado la Picardía, la Borgofia, el Rossellón, la Provenza,
el Maine y el Anjou. Los rudos batalladores que venció
Luis XI pudieran esclamar como la cabeza cortada de
Klephte en el canto griego dice al ave de presa qne la
roe: «Come, ave, aliméntate coa mis fuerzas, aliméntate
de mi valor, y tu ala adquirirá la longitud de una ana y
tu garra la de un pálmo "
Lasepultura que dicho rey dispuso para sí mismo, parece ser el emblema de su reinado; mandó que le esculpie•
ran sobre su tumba con traje de caza, con el dardo de
cazar javalies en la cintura, teniendo á sus pies un
lebrel.
El derecho está de su parte en la guerra admirablemen •
te obstinada que sostuvo contra los rebeldes, pero á pesar
de eso no se puede simpatizar con Luis XI. Luchaba
contra sus traidores, pero sus traiciones eran más viles
y más refinada su perfidia que la de sus adversarios. No
usaba la máscara de fino acero del disimulo italiano, sino una máscara móvil, gesticuladora, de ojo pérfido y
de sonrisa falsa. Protestaba, juraba ante relicarios, ponía
por testigo á su sombrero viejo lleno de amuletos; abra·
zaba á los que quería ahogar; se ponia de rodillas, como
dice la crónica, «santiguándose desde la cabeza á los
pies,,, .A la perversidad de la hipocresía añadía la fealdad de la pantomima. No ha existido jamás alma menos
real que la de ese rey; carecía del sentimiento del honor.
En China hay un proverbio que las madres enseflan en
la cuna á sus hijoe, y al que quizá debe ese pueblo ab·
yecto su incurable bajeza: «-Siao-sin; achica tu corazón.,,
Ese proverbio era el suyo, que tradujo así en su francés
anticuado: «Cuando el orgullo cabalga delante, el perjuicio le sigue detrás." Repetía ese vil dictado cuando después de lo de Peronna, el duque de Borgofla le llevó
compasivamente en su sequito á ver saquear á Lieja,
ciudad que había levantado bandera por él. Cuando Car•
los le preguntó qué era necesario hacer con la ciudad re•
belde, respondió con este cruel apólogo: «Mi padre tenía
un gran árbol cerca de su palacio, en el que los cuervos
hacían nido; le fastidiaban los cuervos, é hizo quitar los
nidos una y dos veces; al cabo del año los cuervos volvían á anidar otra vez. Mi padre hizo cortar el árbol y
durmió mejor.»
Su política era equivoca~ siniestra, como su carácter;
politica de policía, de inqmsición, de espionaje. Horrorizó á su siglo caballeresco y aefiorial. Puede comprenderse cuál sería la cólera de los hombree valientes y
violentos que le combatían al verse cogidos en las redes
de su diplomacia hipócrita. ¿Quién sabe, ein embargo,
si su proceder oblicuo fué la esgrima necesaria para las
luchas complicadas que tuvo que sufrir? Imaginaos en
su lugar á un santo como Luis IX ó á un caballero co·
mo Francisco I batiéndose cotra esa tempeetad hecha
hombre, que ee llamaba Cárlos el Temerario; hubieran
perecido al primer choque, y la Francia acaso con ellos.

El heroísmo hubiera sido insuficiente para vencer á ese
Rolando furioso en el que la Edad Media en sus postrimerías reunió todas sus fuerzas y todo. su poder. _P~ra
abatirle ee necesitaba un rey como Lws XI. .Admitido
el drama debe alabarse la obra. El sobretodo de fue•
tan (1) r~ido, que no se quitaba nunca, y que le daba el
(1) Tela. de hilo y de a.lgodón.

aire de un viejo zorro, salido casi sin pelo de una tram ·
pa, era el traje que correspondía á su papel. For~aba la
antítesis viva de la caballería empenachada y brillante,
caracter:zando con marcado contraste su oposición á la
pompa y al modo de ser del mundo feudal. E l rey del
pueblo contra los grandes, gastaba traje y caperusa plebeyos. En el banquete de su consagración le incomo~aba la corona, que era demasiado grande para él, se la qu~tó
sin cumplimientos, y la puso sobre la mesa, como hub1e •
se hecho con un birrete: ese detalle ya manifestaba 10
que había de ser el rey. Sus amistades fueron de baja
esfera. El sefior de Haillant relata en su crónica, que en
París «iba el rey muchas veces de calle en calle y decaaa
encasa á comer y á cenar con unos y con otros, hablando privadamente con estos y con aquellos para ser querido del puebio.» Sd hizo inscribir como «h ermano y
compafiero de la gran cofradía de los ciudadanos de P arís." Lo que él apreciaba en sus «compadres" como les
llamaba después de beber, era precisamente su estado
de pecheros. Uno de ellos, llamado ~11a~, que con frecuencia comía con el rey, lo aprendió a sus espensas.
Fastidiado éste de oíree llamar siempre el señor Juan,
le suplicó al monarca que le hiciese escudero suyo. Luis
XI Je concedió titulo de nobleza, pero ya no le vol vió á
dirigir la palabra; apercibido de esto el antiguo plebeyo,
se quejó al rey, y éste le contestó: «Cuando os permitía
que os aentáraie en mi mesa, os consideraba ~omo el pri•
mero de vuestro estado, y no perjudicaba á ningun gen·
til-hombreel que os honrara como á tal; ahora q ue sois
gentil-hombre, y en ese estado os preceden muchísimos
que lo adquirieron l?ºr las eapa~as .de ~ue antep9'.eadoe ó
por sus propios méritos, les per¡ud1caria concediéndoos
el mismo favor."
Tuvo siempre por el pueblo veleidades de afección.
Los registros de su libro de cuentas, que antes abrimo,i
por sus sangrientas páginas, están llenos de limosnas
distribuidas á la mano, y de artículos como el siguiente:
«Un escudo para entregará una mujeren recompensa de
un pato que el perro del rey, llamado Muguet, mató cer•
ca de Bloia.»-«On escudo para dará un pobre hombre,
de cerca de Mane, en recompensa de haber gastado loa
arqueros del rey trigo suyo al pasar por en campo.»-«Un
escudo para entregar á una pobre mujer en recompensa
de que los arqueros del rey le mataron un gato cerca d~
Montlois al ir de Tours á Amboise."
Cuando llegó su última enfermedad, hizo irá París
pastores de Poison para que cantasen delante de él aires
de su país con acompafiamiento de bajos y dulces inatru •
mentoe.
En el crep1eculo de su vida, c~ando esta declinaba y
se obscurecía, le complacía hundirse en el pueblo y en
loe bosques· escuchando durante la caza la queja del campesino ó el ~viso del leñador, preguntándo al carbonero
por su choza y al paator por su cabafia. Más tarde, cuando se encerró tras las rejas de su torre de Plessin y que
solo cazaba loe ratones con pequefios perros amaestrados en esa ocupación de gatos, le complacía bajar á la
repostería y hablar con los que allí encontraba. Un día
encontró en la cocina á un niño que daba vueltas á U !l
asador. El rey le preguntó cuánto ganaba; el marmitón,
que no le conocía, le contestó : «Tanto como el rey, por·
que él no tiene más que su vida, com? yo tengo la mía.
Dios alimenta al rey, y el rey me alimenta á mí.» En•
cantado de la respuesta Luis X.I, . hizo page al muchachuelo y aseguró su for una. Los únicos favoritos que
tuvo el monarca, todo el mundo sabe que fuéron su barbero y su verdugo.
Ese capricho de soberano que busca bajos á sus confidentes para elevarlos hasta él y hablarles al oído, ea pro.
pio de todos los reyes del carácter de Luis XI. ¿A. quién
se encuentra con más frecuencia en la historia antigua,
en la primera grada del trono de loe Césares, de los Czares,
de los Sultanes, de los reyes absolutos y desconfiados'; á
loe que preocupan sombríos pensamientos?.....• .A un eunuco, áun liberto, á un mugick ó á un batelero del
Bosforo. El déspota no se fía más que de los pequefloa,
que ha engrandecido y hecho á su semejanza, como el
rey de la Fábula antigua hace un agujero en tierra para
depositar en él sus secretos.
p .AU L PE SAINT-VI C.T OB

LA CARGA DE CARABOBO

«Cerrad las filas, Llaneros,
Rienda suelta y galopar!
Del campo de Carabobo,
Desde hoy llanura inmortal,
Con las banderas al aire
Valencey libre se va.
Sus cornetas tocan marcha,
Sus tambores rataplán:
¿De tan completa derrota
Ellos sólo han de escapar?
A romper vamos sus filas,
Y nuestros brazos sabrán
.Aprisionar á sus jetes,
Sus soldados alancear,
Arrancarles sus banderas
Y sus cafiones clavar.
Y una voz lejana griia:
¡ Valen4ey! ¡apunten! ar ...... !
Del cafión el estampido

�EL

70

La atmósfera hace temblar ......
Y galopan loe Llaneros
Oiento veinte nada más;
Pero al frente de esos bravos
El Cravo Cedeño va...

DOMINGO 25 de JULIO de 1Ssn

MUNDO

La mitad presenta el frente,
Re aleja la otra mitad,
Y de balas nos envían
Una lluvia ein cesar.
Valientes son en Eepaf!a,
Valientes también acá;
Mas si allá siempre vencieron,
Vencidos aquí serán.»
Y una voz lejana grita:
¡ Valence¡¡! ¡apunten! ¡ar...... 1
U na descarga de balas
Rn torno se oye silbar..... .
Y galopan los Llaneros,
Ya son ciento nada más;
Pero al frente de esos b.:-avos
El bravo Cedeño va.

A Antonio de la Peña y Reyes.
Canto Primero.

I
Es la suprema floración del afio.
Ya las nieblas no ocultan los bohíos
y los nidos del bo€que, ayer vacíos,
están llenos de pájaros hogaño.

De Marzo los deshielos, ·como un baño
el valle inundan en raudales fríos,
donde llenan sus ánforas los ríos
y beben las bandadas y el rebatlo,
Ya de la sierra en el crestón gigante
deebaratóse el gélido turbante
.
que el invierno formó con sus neblrnas.
Y sobre el cielo azul, cuando atardece,
la sarta de las grullas desparece
y flotan las primeras golondrinas.

II
Estremécese el aura tremulenta
y la tierra, á los húmedos halagos,
sigui', ya sin tf&gt;mor á más estragos,
· eu constante labor, fecunda y lenta.

«¡Firme en la silla, Llanerosl
1Lanza en ristre y galopar!
Loe muertos no necesitan
Que lee toquen fuoeral.
Vamos nosotros sus vidas
Ciento PQr uno á cobrar.
De Valencey los soldados
En cuadro formando están,
Sus cañonee á los flancos,
Al centro su General,
Una fila de rodillas,
Y otras tres filas detrás.
¡Cómo relumbran sus armas!
¡Qué aspecto tan militar,
Con los fusiles al brazo
Esperando la sefial !»
Y una voz lejana grita:
!Valenceyl ¡apunten! ¡ar ..... .
. El humo de loe fusiles
L'&gt;s cielos sube á nublar..... .
Y galopan los Llaneros,
Son ochenta nada más;
Pero al frente de esos bravos
El bravo Cedeño va.

«!Llueven las balas, Llaneros!
¡Cuándo polvo! ¡Qué sudar!
Los hombres, ¡cmánto coraje!
Los caballos, ¡qué piafar!
Más que el fusil enemigo
Nos devora la ansiedad;
Pero siguiendo la espada.
La Papada del General,
ne Valencey lograremos
Vencer la tenacidad
Ya podemos sus soldados
Uno por uno contar,
Ya van con sus bayonetas
Nuestras lanzas á tocar;
Ya estamos encima...... 1vival»
¡Qué descarga tan fatal!
U na voz cercana grita:
~·Valm ceyl ¡apunt.en! ¡ar...... !
En torno á loe combatientes
Todo es humo, oscuridad..... .
Y galopan loe Llaneros;
l:lon setenta...•.. pero ¡ay!
El más bravo de loe bravos
Al frente de ellos no va!

Do quier su fuerza poderosa ostenta:
festonea las lilas y los dragos,
hace brotar los mustios jaramagos,
hincha la yema y el botón revienta.
Al tronco de los árboles se prende
de la hiedra la azul y v1:rde malla,
'
que en el bardal su pabellón extiende.
Y, empapada del éter en las ondas,
del sol al fuego, la campii'!a estalla
en explosión de pétalos y frondas.

III

Nunca me hallo sin fausto ni dinerc,
porque veo en la sombra lo que quiero.
Esa muj°er tan bella,
fué por mí tan querida
que alguna vez, para morir por ella,
tan sólo me faltó perder la vida.

III
Todo, al soplar las brisas tropicales,
mueve la sangre y todo á amar provoca.
Naturaleza entera es una boca
donáe palpitan besos inmortales..... .
Requiébranse en la rama los turpiales
lanzando su canción alegre y loca,
y, en la cortada arieta de la roca,
se acarician las águil8f' reales,
Tálamo de las tiernas golondrinas
es el aire, del tigre la espelunca,
d~l triscador ganando las colinas ..... .
Nada tu esfuerzo poderoso trunca;
pues, renaciendo de las mismas ruinas,
¡oh, fecundante Amor, no mueres nunca!
Canto Tercero.
ELE G ÍA

II
En la intrincada eenda, y en el rojo
pefión y en la monótona llanura,
no qu~aan ya ni un resto de verdura
ni una brizna de hierba, ni un abro¡o.
Tan eóla cuelga su último despojo
la seca hiedra, de la tapia obscura,
bajo la cual t:l ábrego murmura
y crujen las hacinas del rastrojo.

Entre las hojas de la encina adulta
Se escucha el eneayar del primer vuelo,
y en el pico de rosa del polluelo
su pico de ambar la torcaz sepulta.

Nada se oye vivir...... Sólo en la hora
del declinar tristlsimo del día,
grita el halcón que en los barbechos mora.

Muge la vaca en tanto que se aleja
la cría por las quiebras del camino.;
y al blando eón de la amorosa que¡a, ,

¡Qué tristeza tan honda en el paisaje!
Del norte frio al destructor alienGo
euspendióse en el campo el movimiento
y g1m1eron los troncos y el ramaje.

tiembla, cual amapola sobre el lino,
la roja lengüecilla de la oveja
del cordero en el blanco vellocino.
Canto Segundo.
EPITALAMIO

I
Resplandece la bóveda infinita
con el fuego abraeante del verano
y, en la inmensa extensión, el soberano
elemento p101ffico palpita.
La vida, como el alma de Afrodita,
todo lo enciende: al hougo en el pantano,
al ave y al cuadrúpedo en el llano
y en el huerto á la humilde bellorita.

Y al balar de los hatos trashumantes,
e11. lo más escondido de la sel va
ta:fie Pan la d1i1lcíeima zampoña.

Son las bodas campestres de las flores.
Al beso del amor, antes later.te,
hinche y mueve sus ondas el ambiente,
írguense los estambres tembladores.
Se impregnan los insectos zumbadores
en el pólen de oro refulgente
y al par le lleva en eu regazo ardiente
el viento grácil esparciendo olores .....•

El pobre .está seguro que su perro
ha de formar su séquito en su entierro.

Las supersticiones reemplazan á las religiones, como las
malezas á loe viejos robles.

Aun tengo confianza
de que Dios me dará la fe p¡,rdida..
¡Bien haya el que ha inventado la esperanza
que es la muerGe el principio de otra vida!

* *una cátedra ·de moral cual•
Del teatro se hace ahora
quiera, un curso de derecho, ui;a taller, una.clínica; todo,
excepto un lugar de placer.

Voy sembrando esperanzas por los vientos
y recojo después remordimientos.

**
Las mujeres tienen generalmente
mejor tarea que la
de practicar las artes; la de inspirarlas.

CAMPO.A.MOR.

¡Posad sobre su cáliz, que el deseo
desflora, mientras cantn Primavera
los eróticos cantos de Himeneo 1

La tarde viene cenicienta y fría,
y una dedolación abrumadou
se extiende por el monte y la alquería.

II
Pinchando á sus rivales,
te escribe con la espada madrigales.

¡Oh, céfiro¡ ¡oh, abeja! ¡~h, mariposa!
¡con que ansiedad tan pudibunda espera
vuestra llegada la naciente rosa!

En loe collados y en la selva inculta
del maternal amor se muestra el celo:
oye el ave el reclamo, deja el cielo
y á•ude al nido que el ramaje oculta.

Exhalan sus aromas penetrantes
el apio y la silvestre madreselva
y el laurel odorífero retoña.

J UAN IGNACIO DE ARMAS.

EL MUNDO

Notas de la moda.

POEMA DE VIDA

IDI L I O

«No es más que plomo, llaneroel
¡La fila otra vez cerrad!
¿Qué importa que algunos caigan,
81avanzamos loe demás?
Mirad que por la llanura
Yalencey se aleja ya;
Mientras unos hacen fuego
Loe otros cargando están;

DOMINGO 25 DE JULIO OE 1897

*

*

G. M. VaUour.

II

Ya no hay nidos, ni cantos, ni follaje;
no se escucna un murmurio ni un acenGo,
y apenas, junto al lago tremulento,
se oye graznar el ána.te ~alvaje.
En las regiones do Aquilón desata
su safia y con furor se precipita,
sin cesar, sin cesar escarcha y Hueve;
mientras inmensamente se dilata,
desesperante, trágica, infinita,
la sepulcral blancura de la nieve.

III
Si tan helada soledad impera
en el mar, en la tierra y en el cielo;
si ya no corre el límpi&lt;lo arroyuelo
ni se mece el rosal en la pradera;
¡ah! no pensemos que la vida muera,
amortajada con su blanco velo,
bajo la opaca crústula del hielo,
un inmortal renacimiento eepera.
Mas ¿quien puede escuchar las misteriosas
voces que eleva, en místico murmullo,
el más oculio seno de las cosas?..... .
Nada sucumbe: el escondido germen,
la crisálida envuelta en su capullo,
la célula y el grano...... ¡todos due.rmenl
M ANUEL

JosÉ

ÜTHÓN.

Cerritos, Julio de 1897.

Pocas veces te ví, pero no olvido
que yo te amé como no amó Macías,
y que fué la pasión que te he tenido
un amor inmortal de cuatro días.
Si á comprender aspiras
la ciencia &lt;le las puras realidades,
hallarás que de todas las verdades
la mita&amp; por lo menos son mentiras.
C..lMPOAMOB.

(V é ase el texto.)

�'DOMINGO 25 DE JULIO DE 1&amp;97

EL MUNDO

-====-

NOTA DE LA MODA

CURIOSIDADES.

Las últimas reuniones mexicanas nos muestran
claramente que la moda parisiense no estará descontenta de nuestra culta sociedad. Aquí también
tenemos grandes :fiestas, unas que directamente nos
P.ertenecen y otras a que asis~imos por verdadera
P1mpatfa. De estas fneron las del 14 del actual en
las que pudimos admirar á nuestras graciosas c~m.
patnot~s en 1;1nísona barmouía con las lindas Tejanas y s1mpáti~as Francesas, tanto en la kermesse
c)mo en el baile, donde en atractiva confusión se
mostraban gozosas, luciendo todas sus seductoras
galas.
Allí, lo mis1:110 que en el teatro, hemos visto con
g.usto que las ¡óvenes no necesitan engalanarse con
ricas y costosas t~las, pues .las que aparecen vesti·
élas con más sencillez, son 31ll duda las reinas de la
:fiesta.
Las telas vaporosas, y los colores claros eobre
t?do blanco y azul pálido, son los más aceptados;
e1.n embargo, estos no ofuscm á las que compren~1endo á ~onde llega su belleza, elijen el color ro•
J'&gt; ó.amanllo 9ue contrasta divinamente con sus
faAcrnadores o¡os,. y c!ibelleras negras.
Pocas hay partidarias del color lila, y sin em bar~o. ¡es t~n mode_sto! ¡hay tal encanto al ver á las
t r ~s gracias vestidas: la una de verde nilo, la otra
de rosa y Ja tercera color lila!
. ¡Salud! al bello ~exo que prefiere á los grandes
t1~úe, las flotantes gazas y los níveos encajes.

't'

Traje de seda india.

. Este _rico vestido de seda india, de azul y oro, no
ti.Pne v1~tosos adornos porque siendo una tela tan
rica, se J~zgara ofendida si no se le dejara ostentar J!0r s1 sola su hermosura. Así es que, tan sólo
un rico galón de seda y oro, colocado negligentemente sobre la enagua, ee abre, como al acaso, á
lo~ lados, y va á rodeará la enagua en su borde inenor.
. El mismo galón adorna la cbaquetita fígaro y desciPnde basta media espalda en forma de picp.
Chaleco y cuello de seda color de oro.
Sombrero de paja claro, con una ancha pluma rodeando la copa, y una paloma blanca encima.
Trajes pa;rantños.
Vestido par~ niña de ,o á

12

Vestido para niño de 6 á 8 años. (Figura~

Es de pafio de damas verde obscuro - adornado
en el cuello con cinta otomana: camisá de punto
y sombrero de paja.
Traje de niña d~ 8 á ,o años. (Figura 3.)

Este trajecito es de diagonal ~ria adornado con
cintas de terciopelo negro: nn phesé forma el cuello, Y a~orna la tira del pecho, á cuyos lados van
dos senes- de botones fantasía.
Vestido Imperio para niña de a á 3 años.
( Figura

Figuras

I

y

2•

Entredos ~ara cortinas. ( Figura

4. )

Se hace de piqué moteado de azul· y el talle in~rior y mangas de muselina con l.!ordados. Cape.
linade muselina con plissé y bordados. Lazo azul.

ciplinar asta brillante inteligencia. Por otra parte, Mllrconi,
que es por su madre de orígen
inglés, se encontró en relacirnes con M. Preece, director de
la oficina decoireos en Londres
·y cuyo nombre es universalmente conocido en el mundo de
los telegrafistas y de loe electri •
cistas.
Gracias á M. Preece, tuvieron
lugar algunos experimentos en
Inglaterra, sea en el plan Salia·
bury, sea en el canal de Bristol;
algunos raros privilegiados pudieron sólo asistir; uno de ellos,
hombre de ciencia y de incon•¡ iestable valor, se maravilló y es•
cribía últimamente: «El descu·
brimiento de ese joven de vein·
tidos años es admirable, peroM.
Preece tiene la gloria de haber·
le proporcionado les medios pa·
ra producirlo en plena luz.
Me parece bien natural, eegún
las experiencias de que se trata,
que ee baya podido telegrafiar
sin hilo entre dos estaciones separadas por una distancia de
Guglielmo Marconi, inventor de un aparato para la telegrafía sin hilos.
más de 9 millas inglesas. La bru•
ma no llevó turbación alguna á las comunicaciones y se
EL TELEGRAFO MARCONI
comprende la importaníia práctica de un resultado tal
He aquí una invención y un inventor, por decirlo así, en lo que concierne á loe peligros de las colisiones en
desconocidos del público y que maflana podrán muy el mar. Dos buques podrían prevenirse mutuamente de
bien ser célebres. Se trata de la telegrafía eléctrica sin su presencia, de día ó de noche, en medio de la bruma
hilos, problema que ha preocupado ya muchos trabajos más espesa, de manera de evitar torio rieego de abordaje.
8i hemos de creer ciertos relatos, el seflor Marconi auey muchas invest1gaciones, sin utilidad, ¡ay!, basta aquí
fía aún con las aplicaciones militares, muy de otra natucuando menos, y bajo el punto de vista de la práctica.
Si mal no recordamos, Edisson no desdei'ló en otro raleza, y considera como posible comurdcar con un navío
tiempo :fijarse en esta cuestión-; pero los débiles resulta- enemigo y enviarle ondulaciones de Hertz capaces de indos obtenidos parecían haber quedado en el olvido y el cendiar su pólvora.
No vayámos tan lejos, y mostremos una gran reserva
inventor mismo no ha pensado en sacarlos de ahí.
La mayor parte de loe investigadores intentaron en sobre las aplicaciones futuras; esta reserva es tan prueste orden de ideas utilizar las corrientes telúricas y las dente como loca, y absurda la incredulidad de parti -pris
en estos tiempos de descubrimientos y de inven cionea
propiedades de inducción eléctrica.
E1 descubrimiento nuevo sobre el cual no tenemos, por porque atravesamos.
Lo que es cierto es que bajo el punto de vista puralo demás, más que datos inciertos y vagos, va á empren;
derse porque se inspira en otra teoría célebre, en el domi- mente cientí:ficó, los procedimientos de Marconi tienen
nio puraI11ente científico, la de Hertz, conocida con el una importancia considerable. El ha puesto en eviden•
cia que ciertas ondulaciones de Hertz· ( que acaso se de•
nombre de teoría magnética de la luz.
Todo el mundo sabe que desde Fre~nel se atribuyen signarán un d1a con el nombre de Marconi ) se trasmiten
los fenómenos luminosos á ondulaciones de un cuerpo á navés de todos los cuerpos sin poder jamás encontrar
ideal, el éter, que transmite integramente á través del obstáculos, es decir cuerpos opacos. Resulta pues un paespacio los movimientos provocados en un punto, casi rentesco evidente con loe rayos :Roentgen y aún una pecomo el agua tranquila, turbada por la calda de una pie- netración mas profunda y más geoeral.
En todo caso el nombr., de M.. Preece, los de los sabios
dra, transmite á su superficie, en clrculos que se extienque han sido autorizados para seguir los experimentos
den ai rededor, las onctaa provocadas por ebta caída.

Este tejido ee ejecuta con· hilo crudo al punto de ma111~, y se borda con entretejido de hilaza blanca, azul y
ro¡a. Loe puntos más obscuros de nuestro dibujo repre•
sentan el azul; los de media tinta, son rojos; y loe ~áe claros, blancos.
LECTURA PARA LAS DAMAS
EL NO LLEVAR APUNTES

Ha:r también despilfarros en las cuentas que no se tie•
ne cu~dado de llevar, y en los pequefíos gastos que se
des~u1da apuntar: un centavo no es más que un centavo,
es cierto, y es muy poco, pero reunidos los centavos forman los pesos.
Es un ~erdadero fastidio, es cierto, el sujetarse á apunt~r en el hbr~ de gaet?B hasta tin centavo; pero hay tam•
b1én una lección preciosa en eeae líneas escritas que nos
reprochan, cada vez que las vemos, nuestras prodigalidades :r nuestros gastos supérfluos.
. Un hbro de cuentas minuciosamente llevado es un
¡u~z. severo que con f!ecuencia nos ruboriza y que no
qws1é.ramoe mostrar m aún á una íntima amiga.
O~bgaos á apuntar en vuestro libro todos loe gaetos
ocaeiooados por vuestros caprichos y antojos, explicadlos detal.la?amente; bien pronto llegaréis á no tener ya
que escnbuloa.

-

'

.

..

/1 ,

Un paciente á quien ae foto¡¡rafla e on loa rayos Roentgen

(Figura

l.)

/

=

'"";jj"'

Agua...................... ........ 500 gramos.
Bicloruro de mercurio...
5
Cloruro de a mouio.........
2
,.
Posiciones diversas del esqueleto.
• Flgu ras 3 y:4.

sobre unas cuerdas bien extendida .-.i
d?; porque ee la somete á un lavad~~!~ dep~rtam~ntdo esp:1cioso Y ventil~· ,
g1la el lavado· por que no Ee re ar
.gua emas1a o caliente, 6 no se vi·
doó deedefia~do hacerlo
P ª ó remiend ª con oportunidad, descuidan·
Vigilad, sobre todo ~l lavado q 88 b
f
palmenta es donde lar~
. ue
:tce uera de la caea. Allí princiría porque la lavao con r~f1i~ec:~ alli B~ pberde,l allí 88 cambia, allí 88 avetuercen con fuerza en vez de ee'pri' ".e1z , e . acer o con las solas manos, ó la
mir a unicamente
!AY·I en todas partes se nota que e b. d'f . 1·
.
no nos pertenece. ¡Oh! si se pudi
~ ien i lm tener cmd_ado de lo que
casa y por la m'ismafamüia.
ese siempre lavar la ropa sucia en la mi.sma
EN·LOS MUEBLES

El grao físico Hertz ha imaginado una aplica~ión
identica de los fenómenos eléctricos y magneticoe; s1 su
doctrina no es universalmente admitida por los sabios,
hay que reconocer que tiene muchos hechos en su activo;
en iodo caso casí no hay físicos que no la hayan tomado
á lo serio y eetudiádola con un cuidado atento. Entre
ellos, uno de los que más ha contribuido á hacer progresar este estudio de las ondulaciones ~ertz, es el ·profesor Righi, de la universidad de Boloma.
En su laboratorio es donde h!l trabajado el seflor Guglielmo Marconi, perteneciente á una de las mejores familias de la ciudad, y ahora de veintidos ai'los de edad.
La facultad extraordinaria de invención de que da pruebas Marconi hirió hasta el más alto punto el espritu de
su maestro, que tomó á su cargo la tarea de dirigir y die-

(Figura 2. )

de Inglaterra, son garantías suficientes para permitir afirmar que hay en la invención del joven Marcon~ algo
más que un suefío 6 una mistificación.
RECREACIONES FOTOGRAFICAS.
LOS RA. YOEI X.

Todo el mundo se desinteresa ahora por loe rayos X;
los sabios se preocupan de ellos, los vulgarizadores nos
explican su marcha y sus efectos; los médicos y los magistrados esperan maravillas de ellos y los fotógrafos tie-

Este bai'lo es venenoso: no hay que
manejarlo sino con precauciones. Las
pruebas, lavadas de nuevo y secadas á
la sombra, parecen simples hojas de papel blanco. Para
hacer aparecer la imágen desaparecida del esqueleto,
basta sumergirla en una solución de hiposulfito de sosa
al 10 para 100: es el líquido maravilloso cuya composición
se cuidará mucho de revelar.
No ha-y que olvidar marcar cada prueba con una p3·
quei'la cifra con lápiz, por ejemplo,la que lleva cada e~quel.,to en nuestro grabado, á fin de que se puedan disiinguir las unas de las otras. Ya no queda más que repre•
sentar la pequei'la comedia imáginada pal'a las circuatau•
cias. La persona que quiera tener la fotografía de su
esqueleto, escogida la actitud que prefüire, á decir verdad,
el operador hábil dirije un poco esta elección.
MAGO,

¿CUAL ES EL MEJOR ESPECTACULO?

Hay despilfarros en los muebles
b
·
rompen y que bien prento lle n
que no se .acen ~omponer luego que se
cuidado de visitarlos con frecfe~ ¡así á que~ar Inservibles; que no se tiene
Y se descuida darles un barniz de ~i!iii eacudti.rlos para preservarlos del polvo;
estado.
po en iempo para conservarlos en buen
EN LOS VEST!DOS

Hay deepilfarroP en loe vest'd
tadoe ó poco cuidado'e.
i os que, 6 son muy numerosos, ó mal traLa moda cambia con frecuencia I f
te caso ttmer muchos es por lomen ª orma{ ~1 ~o!or de loe vestidos, en eeGeneralmente los vestid
os un gas o rnut1l.
. gadoe más bien qile dobladosºªct~'ªdque nodse de~rioren, deben tenerse colterciopelo ú otra tela aef d&amp;ben 88n eonlt 8 un lienzo delicado, gaza, raso,
almidonado, para que siempre esté:nv
u\ ~8 endsacoe de un lienzo grueso y
del humo.
ª1 a ngo e1 polvo, de la humedad y
Yisitar y sacudir con frecuen ·
.
desaparecer de ellos los ine etosciau 1os vestidos, es e) medio.eficaz de hacer
1
0
plantas aromáticas el tomill~ alhJ e \ Pfeden picar. Sm duda que la&amp;
-!Ilº el alcanfor ó J~ pimient¡ des cema, 3 ~u~as substancias olorosas, coalejan; pero el aire disipa pro~to 1~uyen la simiente ~e eB?B insectos y los
acre.
que eeae eub3tanc1ae tienen de fuerte y

°

Entred&lt;1s para cortinas.

/

~

.

f~

EN L.l ROPA.

~ay despilfarros en la ropa que se deteriora porque 88
de¡a amontonada cuando está sucia, en vez de colgarla

nen para lo futuro ante ell.:is, gracias al descubrimiento
de Rrengten vasta materia de estudios nuevos.
Pero entre estos último8, cuántos aficionados retrocediendo' ante la adquisición de un material costoso, han
tenido que renunciar, no sin tristeza, á obtener sobre la
placa sensible la sombra ..aaravillosa del esqueleto de su
m!lllOI
He aquí, para consolarlos, una recreación, un juego,
una mistificación si se quiere, que á los franceses ha !ªº
!ido lidísimos éxitos, de magos en Egipto durante el ~nvierno último y que sabe bien en nuestro eeman:u-10.
Resultado que los sabios no han obtenido aún, son los
esqueletos en~e1os que vamos á fotografhr. gracias á un
,(perfeccionamiento de los métodos de Ru,ogten; lama-

nera de operar es aquí de una simplicidad tan prodigio•
ea que los aficionados á la magia verán ciertamente en
esta pequefía mistificación un lindo ~úmero más, t&gt;!ica _.._
1
sus sesiones de física recreativa en famiha.
-·
He aquí pues, como pasan la~ cosas: Se :fija á un muro una hoja de papel blanco ante la cual un eefior'.&lt;fli
buena voluntad as invitado á colocarse en la actitud
se quiera. (fig l. ) Aquí no hay bobina de Ruhm .
hay placas dtl fotografía :fiscal, nada de tubo de _ c ·e~;
Omp~ hilo do m,go.,;um qu, "
•l p~
ciente-un cerillo grueso daría el mismo
cio-:-y la
hoja de papel, desarrollada en plena luz e
ido ma~a•
villoso muestra en todos eus detalles el es . ·~to del sefíor complaciente. ( N~ 5. :fig 2. )
·
.
El secreto?
Fotografiad separadamente engrandeciéo~olos, si guetaie, ca:ia uno de los ocho eequeletos representados en
nuestro gabado (fig, 2. ) saoad pruebas
:::--:=:-:=•=-'="'"-=--- --:::=-,.-:;a--- -:--'-=,...,,.,,
sobre papel albuminado 6 más bien
8
,
sobre papel salado eensibl~ ( se encuentra en todas las droguerílll!;) fijad
las pruebas obtenidas sin virarlas, en
un baf\o nuevo de hiposulfito
soda á 12 por 100; dejadlas en seguida,
duraate muchas horas, en el agua !re·
cuentemente renovada, y sumergidJae,
basta la desaparición completa de la
imágen, en el bai'lo siguiente:

6.)

años, ( Figura 1.)

Eate vestido .es de alpaca vert, enagua lisa, jaqnette de la misma tela con cuello de piqué ador•
na~o con cintas negras lo mismo que el cue.po interior y loe pufioa.

73

EL MUNDO

DOMINGO 25 de JULIO de 18517

Consagrad, pues, algunas hora8 ad
• ·
e ª mes, á sacudir vuestro guardarc,pa.

Los circos.

La ópera!

El juego de bolos.

El frontón.

¡Una buena cena.. .......!

Un drama romántico y con
danza serpentina_........ .

- ¡Digo! los toros...... Las ejecuciones.

1

�·Pa,n-KlDer
- D-

r

~~~{t!!

••••

,

. ..

\''

: ..

•Df........_._ ._

Un r emedio verd&amp;cleNI J MSall!I..,. kl4a
clase y ¡radoa de
lD'-8liaoe ee el

,Í'li

Pa,;..KJl/er

.

(MATA-DOLOIU

(DE VAN BUSKIRK)

E s el dentrífico favorito del
público de todo América así como
tambien de todo E uropa, desde
el año dE&gt; 1859. Es la preparacion mas antig.1a del nuevo mundo.
L a célebre actriz Sahara Bernh ardt dice del Sozodonte que "es
el ú nico den trífico de reputacion
universal."
El Sozodonte preserva la dentadura de su d ecaimiento, endurece
las en cias y perfuma el aliento,
dandole el olor mas delicioso que
ninguna otra preparacion puede
con ceder.
E l Sozodonte se yende en todas las
Perfumerias, Droguerias y F armacias.
Se manda por correo un libro diciendoos
la manera de cuidar v uestr a dentadura
y u na pastílla de Jabon Sozoderma de
muestra á q l'ien la pida d irigiendose á
los proprietarios

HALL &amp; RUCKEL,

r'

~

NIJIIEBO SMEXICO, AGOSTO

I

o DE I897•

TOIIO 11.

Bato.,. Terd&amp;d, J ao • .,.... . . . en término■ bMlaaM ~
11■ UD l ll&amp;T8,N111ft T . , . . . . _ . .
para

La mejor preparación para conservar,
restaurar y embellecer el cabello es

El Vigor del Cabello
del Dr. Ayer.
Conserva la cabeza lihre de caspa,
sana los humores molestos é impide
la caida del cabello. Cuando el
cabello se pone seco, claro, marchito
6 gris, le devuelve e1 color or iginal
y su contextura, ·estiltiulando un
nuevo y Yigoroso crecimiento. Do..
quiera se emplea el Yigor del Cabello
cl~l Dr. A~·er, suplanta todas las
demás preparaciones y pa~a á ser el
favorito de las señoras y c,iballeros.

e

C.alambru. l11alohl11
Cólico,
Dl■oa\erla,
Cólera,
Dolor •• ••nlo,
'1'01,
Dolor 11 llloa\11t
Beafriadoa, lnmaU••••
Ba badilla,
1lt'llrt llalatla,
l'unsa,daa 1 piqut.11 .. ale TII¡
'9 ~t.op1ea7 &amp;D!malll,azrf- {'
TenerleenCUL 01UIÑalN_... la
talsiJicacioneL Ooa))nr ..............~
l'J:BRY D.uu. KaTeúa•
--..
lfU&amp;ri"8 y BoiioaL

El Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
PREPARADO POR

~~;:=~~~;;;;2~___:2:•:s~W=as:h~l:ng:t:o:n~S:t~.,~N:e:w:.:V:o:rk:,~E:E~-u:u~.d:e::A:.J

;~:~

•

(PEJt]lY DA.VII.)

Dr. J. C. AYER y Ca., LoweH, rt'lass. , E. U. A.
Medallas de Oro en las Princip ale3
Expos icio n e s Univlélrs ales,

AGENTES GENERALES

.;e éeie ~ri~ dico en Cent ro .América, Sres.

J . M. Lardi•
~1:&gt;al y CosPafiía, Guatem9.la.
Enán antil'JPZados pa,a arreglar contratos para anlln·
oioa y e ~ri~iones.

'

•

1/

';,

MAS DE CIEN

perso~,,ss han eido curadas de estrechez uretral, sínel me·
noraoicidente, ~in doler, sin clo1oíormo y en menos de un
mini,ito, e mpleando el Dr. Garay la electrolicis. Por el
mis,mo mét odo, cura las t ELJH hrnes del recto, exófago y
útf:ro. Pract ica toda claEe de operaciones quirúrgicas y
ea/especia lis ta en vfas urinarias.

~cooK REMEDY ca.

en su primero, segundo ó tercer
pcrwdo permanentemente cura
SIFILIS
dn de 15 á 35 dtas. El nnmcnte se puede curar eo
casa por el in1~mo precio y bttjo la misma garantía,
Si prefiere vemr [\ n uestra casa, nos comprometemos [\ pagarle lo! ga~tos de ferfQ-carr1I. hotel y
,lema~ que se Je originen sin cobrarle un centavo por

1rneslra asistenciu si no resulta rnradc- con nuestro

tr:ttamlento. s, se ha tom•do mercurio, Iodado de
Potasa y todav1a se sienten dolores y molestias,
E~puto.s mucoso~ e n ia 1&gt;oca, Garganta lla!tuda. Diviesos, Manchas Cobrizns. Ulceras .cu cualquier
parte del cuerpo. Despre'nclim,ento del Cabello y
Ce¡as, esto es el YEN' EN'O de h! Sangre loIFil,ITICA
qne garanriz.amo~ curar. Sohc1tamos los mas obstt~
nadas casos y apelamos ni mnndo entero por un caso
en que no h11.yamos J&gt;odtto curar. La SIFILIS h11
sido siempre J"a pesa ilJa de los medicas mas emi~
nentes. Pruevas ab.s-olutas se envian µor correo
sellado á quien lo solicite. Direccion. COOK REM•
'EDY CO.. 307 Masonic'l'emple, Chicago, lll .. E. U. A.

COOK REMEDY ca. /

(roquetería.
Dibujo d e José M .

V lll a sana.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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