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nuestra Administraci6n tienen pendientes, por ejemplares de nuestros sema.narios que les remitimos durante el
tiempo que fueron nuestros agentes. Nos dirigimos á
ellos por este medio, en virtud de no haber recibido contestaci6n á ninguna de las muchas y repetidas cart&amp;s que
sobre este asunto les hemos escrito.

(la. Uitora Nd(iODdl, s. A.
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D~HnfltlfH . . ,., ,-1;111eaoui1u,
•N ~ l'A"'-MACtAe.

tllllu unte apet1rau. CUIN ll'O!.LID\
:i.,aniu l'°', .ar.z.w...

las cuchillas y se •P•&amp;ó como un lastl·
mero g;emldo de auiustla.
La primera. argolla vencida sl&amp;nlflc,ba
la gleba fecundada por el arado: la tierramadre, alborozada del baflo de sudor Y de
sol, que brindaba t lO11 1hnes del paisa·
no la primer cosecba de trigo de oro: la
tierra generosa, que tiraba por sobre las
ventanucas de los rancl10s rusticanos,
pallados de rosas rojas para las negras
trenzas de las lindas chinas,
La segunda ar&amp;olla ganada expresaba
la muerte de las guerras clvlles, el abrazo
,~trecho de todas las fuerzas, de todas
las esperanzas para la obra gran41osa de
la reconstrutcLón de la patria. •
Enhebrada la tercera argolla en el ¡iuntero de Narciso Luna, significaba el Juego
domado, 11 taba pudriéndose en la tierra
como un hueso Infame que habla causado
la ruina de tantos bogares.
El triunfo de la cauta sortija expresa·
ba la Ignorancia, expulsada como una le&amp;lón de tutasmas que poblaban el cerebro del paisano de obscuridades Infinitas.
Fué la escuela trh1nf1ndo de la pulperla:
el libro redentor, luminoso, llenando de
Ideales elevados el alma sencilla del laborante de los campos .
La quinta era los Instintos Inferiores
domados, el puflal y el revólver-guardados como piezas curiosas de un museo de
criminales para las ensellanzas de la hlstorla.
La sexta ar&amp;olla querla decir: la repugnancia al alcohol; querla sellalar 111 finl
11 vasta comprensión por el paisano de
que en ti fondo del vaso de "calla" está
i..tente ,1 crimen, la miseria, todas lu
plagas humanas, y, sobre todo, el s1lcl·
dio lento de los mejores allos de la vida.
L,¡ última argolla sacóla Narciso Luna
aquella Inolvidable tarde gloriosa en que
el sol paretló coronar de espltndldos nimbos su soberbia melena de redentor de la
campal'ia, de salvador del pais111O. Enhebrada en el puntero victorioso la séptima
argolla, escuchóse vibrar largo rato por
los aires el mismo grito lastimero que al
vencer la primera..
La última vencida expresaba la extinción del paisano v,gabundo, de pago en
pag;o, con la 11;11ltarra al hombro, la taba
en el bolslllo y la pereza Incrustada. en
los huesos como un estigma. Era, mAs qae
nada, el triunfo 4el amor de la famuta, e¡
carlllo de 11 esposa-madre, el contento
viril de que los hl)os retol'len el vlg;or de
lara.za.
Para concluir: cuando quieran ver un
trozo de 11 Patria prosperar rApldamente,
y el paisano elevarse para allA, para la
cuchilla 4e progreso, no tienen mAs que
imitar A Narciso Luna: vencer laa siete
argollas de Mandinga.
FRANCISCO C. ARATTA.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

VINO ARDUO

•• la WI , . Wtllf JS.■ , reeam• la lnp■ria
de lu nm •e Penill.

IIUI

CARNE - QUINA

El mas ReconsllLuyente soberano en

los casos de : Eu!ermede.des del Estómago yde losintestino9 1ConvalecenciB.11,
Continllllción de Partos, Movimientea
febriles é Infiuema.
Ca lle Rlcneueu, 'tS, Parls.
TOh AS f A. k MACI ,S.

e.Año XVII- Tomo II

~éxico, 23 de Octubre de 1910

Número 26

�LA POMADA BALSAMICA ~ARA VILLOSA

J. &amp; F. MARTELL

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C&amp;L M.ill&amp;HI de peraon., carr.dM cou ella ,ee,lllcan ta.t mr.rarU 090I r u
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401, F IJQr ea\o • que ■e ha becbo la oretertdr. del oóbl'to
111arl,a un• TH
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331 □
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�El Mundo Ilustrado

Calendario de la Semana

JUEVES
27

DOMINGO
23

(Vigilia de los Santos. Ap~stoles). La
dedicación de la santa 1gles1a Catedral
de Ciudad Victoria (Tamaulipas). Santa
Eduw!gi11, viu?a (del día 17). Sa~tos
Frnmencio, ob1spo confesor; ~lorenc10 ;v
Crlsteta, mártires. Rito se~1dobl_e que
permite la celebración de misas privadas
de difunto.
Oposición de Saturno con ~l Sol, á las
3 horas, ?3 miuutos_ de la 111aMna, y C!OD·
junción de Mercuno y Marte, á las 5 horaa 3 minutos de la misma.

(49 de mea. 239 D. P. y 49 de Octubre).

I,a humildad de Mada Santísima. San
Pedro Pascual, obispo mártir¡ sa11tos

Servando y Germán, herm.anos mártires
(si!! ~ll!!bran el día '..16), y San Ignacio,
obispo confesor. Oficio y misa de San
Pedro Pascual; rito doble v ornamento
encarnado; se conmemora ·1a dominica.
Comienza la novena de IBS Animas en
varias iglesias, siendo muy solemne en
le.Profesa.

LUNES
24

Santos Gabino, Proto, Januario, Crlap{n, Crisplnlano, Crisanto y Dar{a, mártires.

MIERCOLES
26
Santos Servando y Germán, hermanos
mártires (del d{a 7,}). Santos Evaristo,
papa, y Floro, mártires.

TAFT Y SU CABALLO

Mr. Williams H. Taft, que ocupa ac,
tualmente la Presidencia de los Estados
Unidos es un hombre de peso. Como
q_ue ex~ede de 150 kilogramos.
. .
Esta obesidad de Mr. Taft no le 1mp1de ser un gran aficionado al de~o.rt~ hípico. Siendo gobernado~ de y1hprnas,
enorgullecíase de su res1stenc1a para la
marcha á caballo y lo justitícaba con
los hechos.
.
.
.
Cierto d!a _permaneció en la silla diez
y ocho b.oras consecutjvas. Al ~eSplOU•
tar envió 11. cierto amigo el s1gu1ente
despacho: "He recorrido 160 kilómetros
VIERNES
á caballo. Estoy como si tal cosa."
El amigo contesta así:
28
"Celebro que esté bien.-Pero ¿cómo
(F. S.) Santos Simón y J11daa Tadeo, está el jaco Y"
apóstoles (se celebran con rito doble de
segunda clase), y sauta Hermelinda,
virgen.-(P.)
Conjunción de Jlípiter Y \!&lt;'nus, á la!J
4 horas 15 minutos de la manana.

San Rafael Arcángel, patrón de los
médicos y cirujanos. San Martín, abad.
Conjunción de la Luna y Neotuno, á 1-------------~
las 5 horas 14 minutos de la mañaua.
Cuarto me11gua11te en Cán~r. i las u
SABAOO
horas 11 minutos 21 segundos de la noche. Nublados.
29

MARTES
25

El Mundo Ilustrado
Los chinos se van europeizando Los
que todavía no se resignan á cortarse la
coleta la llevan escondida bajo un 8'ª
bancito de ultima mod11, y el prin~1pe
regente ha encargado un u01forme de
general europeo para el emperador, el
oual no podrá usarlo por el pronto, porque sólo tiene tres ailos.

Entró á ce.mal' un sujeto en cierta fonda de mala muerte y le dijo al camare•
ro:
-¿Quiere usted decirme por qué están los cuchillos tan afilados?
-Para q ue la carne rfsulte más blanda-contestó el otro ingenuamente.

•

Refiriéndose á l'alleyrand, decia el famoso convencional Carnot:
-Despr11cia tanto á los hombres porque se ha estudiado á ef mismo.

NOTAS VARIAS

En ningún pa!e del mundo se leen tantas novelas como en Inglaterra. Los Ji.
San Narciso, obispo mártir.
breros ambulantes vendieron allf, d11rllD•
Co11junción de J6piter y Mercurio, á te el año último, cincuenta millones de
las 6 horas 39 minutos de la tarde,
libros. La lectura de novelas se conside
ra en Inglaterra oomo una diversión
muy distinguida. E11 esta lectura buscaRoperos, Juetos de comedor ron reposo y recreo para su espiritu los
hombres más graves.
.
En los veinticinco palses donde funcioy todo lo que se necesHa para
na una Bolsa oficial, se emitieron ..... .
21 203.278f'l50 francos en valores diversoe
Amueblar UDd Cm.
d~rante el afio 190 • La nación que más
PRECIOS SIN COMPETENCIA.
valores emitió fué los Eet&amp;dos Unidos,
que lanzaron al mercado bursátil seis
millones y medio de francos en valores
nuevos.
Coleaio de Niñaa, l.

AJJife.s,

''El Nuevo Siglo"

El poeta Barbey d' Aureville tuvo fa.
ma de ser un oportllilo burlista y un gran
señor.
Una vez llegó á un restaurant, en el que
sólo quedaba un lugar, y éste vió, en la
mesa en dondecomle á su irreconciliable
enemigo, el Vizconde Arman~o.de Pontmartin. Barbey se acercó y p1d1ó cortis·
mente permieo para sentarse.
"Mucho lo siento, contestó el noble
con tono altanero; pero me gusta comer
solo."
Entonces, mostrando el poeta una docena de ostras que estaban sobre la mesa:
"Es de mal agüero, señor, porque son
ustedes trece. "

'- LA CONFIANZA t
dijo nn sabio, es una pl anta de
lento desarrollo. La gente tiene
f é en las cosas que vé, y hablando en sentido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
fé ciega no es fé de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para tener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta {1, una medicina 6 remedio,
la gente pregunta "¿Ha curado 6.
otros ? ¿ e hn.n aliviado con ella
algun os caso semejantes a,l mio?
¿Vá en armonía con los descubrimientos de lo. ciencia m oderna
y están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha ? En tal caso, es digno de confianza, y si alguna vez me encuentro n.taca'7.o
de a:gu:tio de los males para los
cuales se recomienda, ocurrir6 á
él en la p lenA. confianza do que
me p odl'(t aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la

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su alta reputaci6n entre l os médicos asi como entre t.odos los
puehlos civilizados. Este eficaz
remedio es tan sabroso como la
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del bacalao, combinados con Ilipofo fitos, Malta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
los ácidos venenosos que engendran l a enfermedad y las demás
materias · tóxicas que se encuentran en el organismo; desarrolla
un fuer te apetito y buena digestión, y es infalible en P ostraüión
-que igue á. las Fiebres, Tísis
y Enfermedades .A.gotantes. ".El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela r. de Medicina de
México, dice: :Ui juicio respecto
á la Preparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo, a trú.z, concediendo ú. dicha preparación todo el m érito y toda la
impo1-tan.cia que en realidad tiene
en la terapéutica." El desengano•es imposible. En las Botic.'lS.

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,1 ue los artistas.- Ellos saben que solamente la \ 'ictor reproduce sus vocea con absoluta exact,t od.
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La Admirable Ocurrentia
de Farrals
c¡Ob, qué gran tipo este Farralsl&gt; Todos los que le conocen dicen eso y Farnls oye el elogio con nn cierre de ojos
y una sonrisa de complacencia.
Farrals es catalán y tiene muy bravas
condiciones de sn raza. Sobre todo, es
intrépido para el negocio. Sólo que se
pasa de brnto. Si lo fne,e menos, tendría un rollizo capital v lo gu,a rdada
con mncbo cuidado. Porque son bhto•
rias eso de que se ha comido millón y
medio con su dilunla mujer. ¡5011 histo·
rias! ¡Por más qne tl dip que eso pasó
en su j av-? ntad, son historiai.!
Los que conocen á Farrals en París,
saben que desde hace más de treinta
años no se dedica más qne á la cotidiana caza del luis. Del 1ais, nada mis que
del luis, Si cae algo encima, tanto me•
jor. Y ese algo suele caer ¡vaya si suele
caer! como que el excelente Farrals, que
es tan bruto, encuentra siempre entre
los hombres que basca, otro más bruto
que él.
~Qné hace Farrals? Todo. S.1be cosas
de boticario y h.- inventado específicos
misteriosos, para lanzar los co.-les ha
b1ncado en vano no socio comandita•
río. Es medio dibujante, medio fotógra•
fo, medio comisionisla, medio librero,
medio panadero¡ y, sobre todo, tieiue un
fino olfato para di stinguir la C'pera&gt;, co•
u o dicen los parisienses, la pera hispano-parlante. Paell Varrals, interesado en
vagas hojas de publicidad, visita los ho·
teles eu que se alojan ciertas g.entes, V
luego hace publicar retcatos y snelt~s
qne dicen: cHa llegado á París el eminente chocolatero de Siualn, don Frac•
tuoso Mier y su bella señora. Sahidamos
v deseamos tra~ permanencia á tan
ilustns huéspedes&gt;. Y Farrals no ha
perdido sn luis. Y si don Fructuoso no
cae, caerá otro.
Farrals tiene un humor v ocurrencias
singulares. Sucedió, pues, que hace algún tiempo, la. mnjer de Farnls, qu~ le
cgnisaba bien las patatas&gt;, como él dice,
y que estaba muy obesa, cayó enferma.
Esto no alteró el modo de ser de nues•
tro personaje, que, al pregontarle cómo
segnía su oislo, no bacía más que oon•
testar:-,¡Ioconvenientes, inconvenien•
tes, inconvenienksl&gt;¡Mala ptcora deFarrahl
Farrals no cree en los médicos, y
auaque creyer,, ¿qné necesidad tie~e
de ellos sabiendo como él sabe, segun
he dicho muchas cosas de boticario?
Así es qu~ la mujer de Farrals (Dios,
verdaderamente la debe tener en gloria) tuvo qne probar tod~ cuanto l~s
conocimientos de su mando le adm1·
nistraroo: bebediz:os amargos, bebedizos
dnJces, bebedizos sospechosos y de todos colores.
-¿Cómo sigue au señora, F4rrals?
-La tengo envuelta en ungüentos,
La señora de Farrals, según supimos
despnés los que teníamos noticia ~e su
existencia, soportó, con toda reugnación, los brebajes y las unturH. Deobe
sa que era, se convirtió en nn esqueleto. Y Farrals in,rentaba nuevos remedios y se los aplicaba con una trauq ni•
lidad temible. ¡Pobre señora de Fanals!
Dejamos de ver á ese hombre extra·
ordinario por algún tiempo.
Y aun poco se le advirtió en los hoteles y casas de hospedaje, en donde él
daba constautemente casa á su }nis consnet11dinarlo.
- ,Qné será de Farrals?-nos dedamos.
Hace pocos d ías le divisé, más animado
qne nunca. Había aumentado de ,rieotre, su cara parecía más ancha, y andaba.
sobre el asfalto del bole,rar, con más
desembarazo que el acostumbrado.
-Farrab, Jcnánlo tiempo sin verle!
- ¡Veansted la cinta ne,!ra demi som·
brero!- me dijo-lPero se ha perdido!
- agregó,- 1se ha perdido! ¡A usted que
le gusta tanto el buen bocado!
-¿Pero de qué, Farrals, de qué me he
perdido?
- 1De las «cotelettesl&gt; Hace dos días

enterré á mi mujer. Fueron varios ami•
g.os al entierro. A la salida, les invité á
no «boulloocito&gt; que conozco, por allí
cerca. Y allí nos dieron unas «cotelettes-&gt; de chuparse los dedos, Se ha perdido, le digo, se ha pudidol
¡Demonio de Farra!~!

MAN-A-LIN

R uBtir DARÍO.
1910.

m
¿Dónde hay momias vivientes?
En la misteriosa región del Tfbet se
encuentran cuevas de escasas dimensiones, abiertas en las rocas y con la boca
cerrada con piedras y morteros, den·
tro de los cuales vh en a lgunos Individuos que quieren ganar el cielo.
Las puertas de estas celdas están cerradas con grandes candados, y tienen
un agujero por donde se les da la comida á. sus habitantes. Estos son monjes tibetanos que hacen voto de enterrarse en vida para hacer mérlt-0s.
Todo el que se decide á. enceuarse
en una de dichas cuevas, no vuelve á
ver el rostro de nJngún sér humano, á
no ser que caiga gravemente enfer.mo
y los encargados de cuidarle abran la
pue1ta. de la celda para prestarle los
últimos auxilios de la religión; mas,
por lo general, sus compafi.eros se enteran del fallecimiento cuando transcurren varios dias s in que, &amp;J introducir los a limentos por el agujero de la
puerta, la momia viviente tienda la
mano para recogerlos.
Esto es, por lo menos, lo que re.ti.e
ren algonos viajeros; y auoque otros,
más escépticos, aseguran qne durante
la nocbe los penitentes gozan de libertad, la cosa oo es lmpostble. Sabido
es que en la. Bastilla hubo quien soportó machos anos de enclerro parecido, aunque no voluntario.

000
INfO:DMfS UTILfS
Ja.bón liquido :.ulJ,,éptico.-Se toman 50 gramos de sosa cáustica al
70 por 100 (libre de ácido c&amp;rbónlco) ,
2,000 gramos de aceite de a lmendras
dulces. 1,600 gramos de gllcerloa á. 30
grados B, y agoa destila.da en caotldad s uficiente para completar 10,000
gramos
La sosa se disuelve en el doble de
agua. se afiade el aceit e y la gllcerlna
y se revuelve bien todo. Entonces
puede agregarse el resto del agua y
poner la mezcla al hallo marta, conserváodolo á 60 ó 70 grados centígrados
de 24 á 26 horas. Se quita el aceite no
saponificado y se recoge una masa gelatinosa, de la cual se toman 500 gramos para. mezclarlo con 70 de aleono!,
á 90 grados; se afia.den 10 gramos de
eseocla de limón y otros tantos de
aceite de bergamota y de esencia. de
verbena. Se calienta durante algunas
horas á 60 grados, se deja. enfriar y ae
filtra, obteniendo un liquido cJaro.

.

••
Para. dar brillo A los muebles se hace una muñeqtúlla con un lirozo de
tra.nela.y sua
v6, envuelto
un trapo
asado.
se echan
en estaen
mu!Iequ11la
dos gotas &lt;!e aceite de almendras y
otr as dos de espíritu de vino, frotando
en se¡¡-oida. la superfici e del mueble en
sentido circular basta sacar el lustre
reQuerido.
Uonvlene no dar lustre más que A
una. pequella parte de la.superficie del
mueble cada vez que se moja la muñequtl1a y emplear siempre un trapo
limpio.

MAN-A-LIN es nn reme-

dio excelente para
Estreñimiento
Muchas enfermedades, tales como exceso de bilis, descoloramiento y bonosidad del
cutis, mal de hígado, dispepsia, afecciones de los riñones
y dolores de cabeza, dependen directamente de estreñimientos.
Cúrese el estreñimiento y
desaparecerán todas estas
enfermedades.
MAN-A-LIN f acilita la
evacuación del vientre, haciendo completamente innecesario el uso de píldoras ó
drásticos catárticos.
Aconséj ase el uso de una
ó dos dosis de Man-a-Un, para ataques /abriles, la gripe,
resfríos é influenza.
Cuando pastillas son preferidas, pida las pastillas
Man-a-lin.
THE MAN-A-LlN CO.
ColumbuO!I. Ohio, E. U. de A.
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,

Para hacer perfumes
Hay un procedimiento muy económico pua. obtener buenos perfumes.
Córtense flores cuya esencia aromática
se quiera extraer, que se ba.llen bien
frescas; macháquense, y anad1éndoles
manteca en trio se formará una pasta,
la cual se introducirá luego en un recipiente con alcohol de 95 grados. El
perfume pasará. al alcohol sin que se
desuaturallce en nada.

�UNDO LUSTRADO

GRÁNDES ALMÁCENES DE NOVEDÁDES

EL CENTRO
MERCANTIL
s.
v e111 .. sues.

Reglstre.do como articulo de ettgunda clase e n 3 de Nov1embre de 18114.-lmpreso en papel de las Fa.br lea.a de San Rata.el

Año XVII-Tomo II

México, 23 de Octubre de 1910

Número 26

R0BBRT

LOS MAS GRANDES Y MEJOR SURTIDOS EN LA REPUBLICA

Gran Exposición de Coronas Mortuorias
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�DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se pd&amp;a uuuriameal! ,., la
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EDITORA NACIONAL. S.

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Presidente,
LIO. JOSÉ LUIS REQUENA

Dlr~tor General,
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Bn el extranjero
Atrasados . • •

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o So

NO BE DEVUELVEN ORIGINALF.8

§emmut
Saludo al Otoño

•y

VUELVES, joh, Otoño! estación de )os pitidos alardeceres, de los cielos bl:lncos, de
los lentos crepúu:nlos! ¿Qot
melancólico encanto hay en
ti, que 110s adivierte~e tu llegada y que luego nos penetra
y se adueña de nosotros, hacitndonos sentirte,
con esa exquisita seW1ibilidad delconvalecientt,
á la cnal no escapan ni las más tenues palpitaciones de vida?
Pasó la primavera jocunda, rozagante
fuerte
como una moia del campo que cubriera la des·
nudez de sus carnes duraa con g1ürnaldasj pasó
tJ estío, el de las largas y dulces siestas que hacen soñar con amplias y soleadas llanuras, eu las
que el c.anto estridente de la cigarra torna más
solemne la inmovilidad de las hojas Y mb sabroso el calor del ambie11te ... . IY ahora llegas
tú, ¡oh rubia virgen clorótica! la de los azules
y profundos ojos, la de las dclglldas y largas ma•
nos, la de los transparentes cnsaciios-, la del mu•
tismosuavel
Te adivinábamos antes de verle.
Hay en la atmósfera lln soplo qlle te anuncia.
Dijtrase qllc es como una racha de viento, ni tan
cálida cual las de verano, ni tan fda que á las
de invierno pueda comparársela¡ como el beso
de 11na ideal amante enferma; como la ráfaga que
hiciera s11sl)irar laúdes de oro¡como la queja del
aire que en los maravillosos jardines de Assnm
hizo suspirar á Belkios por las caricias de Salo•
món¡ como la infinita tristeza que invadía el áni·
ma callada de Joris, el héroe de Rodcnbacb, cuan·
do empezaban á. amarillear las hojas á la orilla
de loa canales donuidos ..... .
y cuando llegas, ioh, Oloño! aquel ósculo es
para nosotros el mis hermoso de los besos. Está
lleno de tu armonía, de tu espiritualidad y de tu
tristeza. Es como la repetición, en tono menor,
de la sinfonía de la Primavera.
'

1:

¡Viejo espectáculo siempre nuevo este de las
transfor,macioncs de la Naturalcn, que son como
.
característicos
estados d e a1ma, s emejantes á los
humanos!
i d J
Mil poetas han o¡nt.ado la cxnberanc a e a
Primavera¡ millares de pintores repr~aenlaron
la quietud del Estío; mil músicos se de1aron p~·
netrar de la melancolía del Otoño ó de la dolort•
da mueca del ID.vlerno. Músicos, pintores y poe·
tas hace siglos que vienen repitiendo el eterno
ritornclo. y el ritornelo no nos cansa, no_ nos
aburre, no nos da tedio,porqucesdiivino y siempre variado en su condición de eterno.
La hoja que cae¡ el cielo que palidece oomo
enfermo; el reflejo del crepúsculo ea un estanque
de agnas iomóviles¡ la inquietud de los bo~qucs
que amarillean, con una riquua de tonos i~superable desde el amarillo casi nítido, que bcnc
'
. del ent·1s d e una blonda• hasta
las transparencias
el amarillo intenso como el oro, aspectos de Ja
Naturaleza serán siempre que ejtrun en un alma de poeta decidida influencia; pcrenn~s sus•
citadores de belleza en el espírit11 del arhsta •~·
!lioso de contemplar la "fida en todas ns man1•
festacioncs.
. .
¡Y si en los seres esos matic~s d~l ~ivir so_n
infinitos y ricos de Cipresión¡ s1 mulhplc ~ ~1ve.rso es el gesto; si rica y varia la sonrisa¡ u in•
finita en su musicalidad se nos antoja la voz humana cuánto no mb cicclsamcnte variadas, y
diver:i.s y m-últiplc:s no son las modalidades de
e][presión enla santa naturaleza que nos rodea,
y nos acaricia y nos envuelve!
.
Por eso, ¡oh,Otoñolcaando vicnes,eres el mismo y eres otro. Eres el mismo, porque te nos
aparcaes con las vestiduras vaporosas J vagas
de siempre; eres otro, porque las sensacio11ea que
en nosotros despiertas son nuevas ante tu eterno
misterio.
Eres la estación de la melancolía como tus her•
manas lo son del sol, de las llores y de la nieve.
De ah( que gastemos dcrcpresentute en dsioncs melancólicas, en seculares visiones que inventó un poeta vernáculo, y que los clásicos, Y
los románticos, y los refinados poetas de hoy,
signen repitiendo. El canto de las blan.cu nov_ic!as que se eleva hacia las bóvedas en el dcchnar de la tarde, vislumbrado en la luz macilcn•
ta que se re8ej11 en los vitrales¡ la amada enferma que convalece y que sonríe á una Yida delicada y sutil; los dilatados crcpásculos que se
extinguen lenta, calladamente, en la estancia
donde anidan ilusiones de arte¡ los paseos acnti•
mentales por los jardines, sobre las bojas secas¡
los mansos coloquios en alamedas que mts que
dc'rcalidad fuerande ensueño, visiones de otoño
so~, pálidas, enfermizas, inquietas como la divina estación triste.
¡Has vuelto, oh Otoño!
y es por ello que, como los viejos payasos de
los circos, del fondo del baúl saqut estos guiñapos y colorines -viejas imjgeues-para exhibirlos en loa y alabanza tuya. Como el payaso, no
otra cosa haría la deivota con sns santos.
¡Bienvenido seas!
Cf.l!LOS GONZÁLEZ P&amp;~A.

00

El Alcázar de Heidelberg
E.BIA. ser una maravilla el alcázar
Heidclbert antes que los franceses
le hubiesen bombardeado y mutilado hace unos doscientos años. La
piedra eslá allí gris y de color moreno, pareciendo que ha de sufrir
impávida las intemperies sin cuartearse, Los mb finos adornos, los más tenues
que engalanan las do11 fachadas príncipalca, han
conservado sns primores, y u diría que fneron

labrados para adorno, no de paredes exteriores
de un edificio, sino para )a e&amp;tancia de un salón.
Los machos frutos, Jas gairnaldas de flores entretejidas, los masoarones y cab_uas de león, ban
conservado sus detalles pengnnos con que lucieron al salir del cincel del escultor. No acaece
ad c:on las estatuas colocadas en loa •anos de
las ventanas, pues csUn mutiladísimas. So~ _de
tamaño natural y representan i los más v1e10s
cmperadore,, elcct_o res y encumbrados dlgnata"r ios, con sus espadas formidables. Falta á unos
1111 brazo, á. otros falta la cabeza, Y hay pobre
diablo que ha perdido la mitad de su persona.
Cuenta un proverbio local que cualquier c~tran•
jero que lograra atravesar el _p uente bajo inmediato, y cruzando el patio entrara en el akizar
sin hablar, puede pedir lo q1le q1licra Y lo o~•
tendrá. Nonca, empero, aconteció que aquel dicho se rcali111ra, pues es punto menos que imposible al forastero quG oruza eJ puente Y cont,mpla las maraivillas que se ofrecen .i sus ojos, el
reprimir toda frase de admiración.
Cosa forzosa, para el efecto pintoresco de las
ruinas, es sin disputa el que ocupa una buena
situación Pan tstas no pudo duse un lugar
más f&amp;vorablc. Edgidas en una altura que domina la comarca, y rodeada de frondosos arbolados que la cercan y rodean, envolvitndola, al
parecer, entre montañas de verdura, no aparece
en ni•clado terrap1tn, sino cake muros esoalo•
nados y aaperpaestos. A travts del l111troso follaje que clarea, 1e entrevtn precipicios profundísimos· hondos abismos donde el ccepúscalo
1
•
sombrea, y donde el sol, con sus rayos, JamáA
penetra. AIU hizo alarde naturaleza de su arte
para vestir con hermosura csta.s ruinas, pues á
una torre que se quebró por la mitad y arrninada vino al suelo, dió á su parte superior, desmoronada, la impresión más pintoresca. Falta de
un traje, de anchos paños con que vestirse, la
envolvió naturaleza en r'IÍstico traje de flores Y
hojas, convirtitndola en objeto encantador, La
otra mitad, que quedó en pie, ostenta , la '\lista
sus salas arqueadas, cavernosas, abovedadas, c:o•
mo gargantas entreabiertas y bocas sin di,rnt.s,
destartaladas. AIH tambitn la rústica cepa Y
agrestes flor-es vertieron sus gracias y maravillas.
Ni aun la porción más retirada de la torre quedó
en ohido, pn•s recibió flotante ropa de yerba
brillante que sirve de velo á los destrozas y
manchas clel tiempo. El remate no está desnulAo,
pues oomo ~beza lleva coronas de arbolado y de
arbados. Así la desgrada hizo l. esta torre lo
que hace i veces á ciertos hombrea á quienes
dignifica: proporcionarles lo que huta entonces
los huo aún falta.
Cierto gentleman hacía observar, en una oca•
1ión, que debí.a vivirse bien en el alc:úar en loa
d{n de s11 esplendor¡ pero que hoy anntajamos
i sus antiguos moradores en algo de que estaban
privados; es á saber~ en que podemos visitar sus
rniaas, admirarlas y hallar en ellas ideal de con•
tcmplación. Equivocábase ese señor, pues que
los que entonces vivían allí, tenían tambitn
iguales goces que nosotros. Con poseer un hermoso y flamante castillo, podían gozar de otras
ruinas¡ no tcnisn más que atravesar d Rhin y
seguir su ondulante margen, para admirar las
magnificas ruinas de Triefcls. Y los moradores
de Tridels de ahora quinientos añt&gt;s, tenían
ellos tambitn esplindidas ruinas que han desaparecido. Siempre las hubo, no lo dudéis, y
siempre, cual hoy, bnbo corazones sensibles que
se impresionaron y fantasearon á su •isia, como
hubo necios que grabaron en vetustos Hstos su
nombre ignoto y la fecha gloriosa en que los
vieron. Menos de mil año■ dosputs de que Adán
hubiera salido del Edén, había, de seJluro, cicerones que, haciendo expresivo y habitual sipo
con el índice, decían á l&amp; manera que ahora:
«Señoras y caballeros: he aquí el sitio en que los
animales tomaron nombre¡ señoras y cabalJ1ros:
aquí está el lugar donde brotó el árbol vedado¡ señoras y caballeros: aquí verán ustedes
los cantos que tru generaciones de excursionis·

tas adornaron con sus uombrcs grabados en hueco, y que formaban el altar de Caín, mina admirable por 111 antigiiedaa». Y dando vuelta, como
ahora, al corro, recofían un ciclo por cada curioso que les escuchaba, é introducían en seguida
á curioseará otra hornada de espectadores,
Ull día de luminaria~ eu el alcázar de Hcidelb~rf, es en Europa maravil)a digna de verse. La
pi11torcsca silueta del castillo, su elevada sitna•
ción á mit•d de la vertiente, cscaGta y densamente vestida de arbolado, sus dimensiones vas•
tas, todo contribuye á que uta iluminación aparezca como otro de los mb sorprendentes cuadros. Es una rarí1ima gala y, por tanto, poco frecuente¡ cuando debe celebrarse, la anuncian todos los diarios y se atesta Heidelberg de gento,,
En esta ocasión éramos cierto amigo mío y yo
101 que tuvimos la fortuna de vernos favorecidos por una de esas sorpresas.
Sobre las siete y media de la tarde sería11, cuan·
do con varios estudiantes americanos atravesáb1moa el p11cnte bajo, bañados por una lluvia
torrencial, y ton,ábamos el camino que forma el
lecho del Nccltu y que conduce á Neunheim.
Estaba el oamino cubierto por densa multitud
de peatones y coches, formando en aonjunto negra y compacta masa qua con dificultad se movía¡ balanoeáadonos en el barro, y envc tempeshd y tinieblas anduvimos así un kilómetro has•
ta poder llegar al jardín de una cervecería que
daba frente al alaázar, donde al fin nos fostalamos-. Nada veíamos del cdifioio, que la lluvia
nos vetaba, ni casi se distingnfan las lfncas de
la montaña e.guida, formando lazos sobre el camino. Era cerrada la noche; mas adivinábamos
á. •ientas laa dirección en que estaba el castillo.
De pi-~, al abrigo de nuestros paraguas, par.i•
monos en uno de los cien bancos que ado•naban
el jardi,o, sirvitndonoi. de pedestal, como los
noventa y nueve restantes á otros tantos grupos
de hombres, varone, y hembras, también pro•
•istos de piiraguas. Veíase vagamente por todos
lados apiñada moltitud, que mejor que vusc, se
adivinaba bajo 110 intcrrnmpido embaldosado
de par.1g11as y cubiertas de coche, De este modo
pasamos interminables horas. Ni una gota de
agua me caía en la cabeza¡ pero formaba yo 1111
ccutro hacia el cual convergían los varillajes de
una docena de próximos paraguas que vertían
por mi espalda helados riachuelos, que de vez
en cuando me bañaban las orejas¡ no pude entrar en calor, ni llegará impacienhrme. Estaba
con reumatismo y se me había dado á entender
que la lluvia era excelente para el reuma. Después he sabido que la hidroterapia sólo sirve
pua esta enfermedad. Había tambitn parvulitas
en sitio tan dañino. J 11ato á mi cara ten fa otro
santo varón, como yo, una niña que recibió, durante toda la lluvia, el agua de las dos caras en
su cuecpo y sus vestidos.
En medio de tal calamidad, esperar alU dos
horas fut un verdadero suplicio; mas la olvidamos prooh.mente á la vhta de la iluminación.
Empezó tata de improviso, como era de prever:
ad suocde siempre con lo q11,e se ha aguardado
mucho, que con ruóu llega opoFtunamcnte cuan•
clo menos se Le espera.

Con rapidu: elictrica,
que 110 dió tiempo de
respirar, aquellas negras
y destartaladas bocu del
alcázar lanzaron hacia
el cielo número illfinito
de rayos lumitlosos y de
colores varios, cuya
-proyección iba siempre
aoompañada de 1111 ruido
semejante al del rodar
del trueno. Y á un tie-mpo mismo, los infinitos
contornos y detalles de
osta magnfiica ruina se
dibujaron con u:trema
precisión ante el fondo
negro de la montaña,
apareciendo iluminados
por encandilado~a luz
centelleante y aolorida.
Durante algunos minatos toda la inmensa fá·
b rica tomó ■pariencia
deslumbradora y de una
masa encendida de llamarada escarlat•¡ las to•
rres proyectaron, sin ce·
sar, en el espacio, delgadas colnmnitas como
ruecas; chispeó el ciclo,
con las luminosas flechas
q11c lanzaban sus saetae
al cenit y que, denián•
dosc de la línea recta,
desoribían graciosa carva al ttrmino de su carrera, para deshacerse y
caer después chisporroteando en una lluvia de
ricos y claros matices.
Lu rojasllamasde fuego
rncognaron su intensidad y fueron apagándo■e gradualmente en el
alcázar, que poco á poco
volvió á SllS negras tinieblas; brillaron, empero,
un momento antes á Ira·
vis de las vidrieras sin
cristales, y reprodujeron
el incendio con la intense impruión misma
que ofrecía el alcáur,
cuando empezó á distin·
guirsc, desmoronada en•
tre sus propios fuegoa,
la enorme hotuera que
poco antes apareció encendida.

FIESTA RELIGIOSA

ALTAR Df;I.. TfáMPLO De,. .. ENSERANZA DONOe SE f!:FECTUO l!t. OOM/NG/0
ULTIMO t.A FIESTA DE 1.08 ARAQONESES EN HONOR DEI.A VIRGl!N OEt. PILAR

Y mientras teníamos en ella pegada la vista,
mientras aún la admirábamos, rodeósc de rep&lt;n•
k la vasta n~ina de nube Botaute en verde llama
-.aporollf, siempre creciente, seguida de purpirca luz. Trocóse luego ca armónicos colores que,
cual matices de luminoso prisma, envolvieron
m11y pronto los vastos contornos del edificio.

FIESTA REI.JQIOSA, - SIICEROOTES OFICIANTES EN I.A FIESTA ARAGONESA DEt. Plt.AR DE ZARAGOZA

Iluminado to1mbitn el puente, lanzaron á un tiem•
po la multitud de barcos en ti anclados, fuegos
artificiales varios y manojos de candelas roma•
nas de bombas, centellas y roses que, á profusión
csp:Ucidas, hacún !'4s plandcccr el cielo.
V,astísimo es el espacio en que está emplazado
el alcázar y sólo separado de la fonda por anchas y majestuosas gradas de piedra: allf pasamos gran parte del dfa paseando á cubierto de
los hermosos árboles que sombreaban avenidas,
-y de los bosques del denso follaje, Un sitio hallamos de parllicl!lar encanto, ornado por anchoa
bancos y por una mesa de pino. Sentlimonos con
intento de sorber, con fruición, una espumosa
cerveza, y ver dar vueltas y revueltas á los pa•
scantes.
Y dije de intento para sorber un cerveaa, pues
apenas tocó el borde de la copa á nuestros labios.
quedó vaciada de an solo sorbo. Daba allí una
orquesta deleitosa mtísica todos los mediodías,
y concurda tanta &amp;ente, que no quedó banco vacío. Rara cosa obserY11mos: no se vcfa un pordiosero¡ bien compuestos papás, mam.is elega11tísimas, mozos, señoritos, niñ06, todo el mundo
vestido á la moda última¡ acá y acullá había es•
tudiantcs de la uuivcrsiilad ú oficiales galonea•
dos y con brilla.ntes uniformes, profesores de pelo gris, y ancianas que hacían calceta, 6 u:tranjeros de cultos modales. Cada cual tenía frente
;i Ri su vaso de cerveza ó su taza de café, su botcJla de vino ó su humeante plato. Conversaban
los scñore!&gt;, las damas movían á. compú el abanico y hadan ganchillo ó bordaban.
Daban los estudiantes turon!ls de uúcar á sus
perros¡ diso11tían aoerca del duelo y explicaban
suertes de esgrima con sus Bexibles juncos. Reinaba por todas partes la animación y la alegría,
el bienestar y la sencillez. Bul Han en los árboles
los nidos de pájuos, y hormigueaban en las víu
los revoltosos muchachos. Por ocho céntimos
diarios ó un billete de familia que cuesta sólo
dos pesos, podh adquirirse un asiento para toda
una estación en aquel grato rinconciUo y gozar
all í. á su sabor, fresco, sombra y música todas las
tardes de cada día.
MAR K TW-A III,

�A MI PADRE
N la lejanía, por la loma
del camino real ensom•
brecida por la iuci•
piente noche, se ade•
lantan, en la cuesta aba·
jo, muy despacio, como
cansados, como tristes,
el viejo mayordomo y
~~~~-gi sus yunteros que vienen del barbecho, el sarape y la garroclu. al hom·
bro, á la grupa de las bestias que balando su mancera, vienen, fieles á la vereda, moviendo acomp-asadamente las teslas trabajadas y dóc:iles, como
si en el símbolo de sus afirmaciones constantes
quisieran acatar eternamente todo humano man•
dato.
Entre el rústico caserfo, esfumado poco á poco
por et &lt;bello agoaizar&gt; del día, se deslizan los
rebaños impacientes, camino de sns chiqueros,
balando en inarmónica dulzura, mientras los pas•
tores, eon un crío recién nacido bajo el brazo Y
una Jugareiia canción en los labios, abren las
trancas de la corralada1 donde la turba, neniosa
y descomedida, se precipita buscando el último
rincón.
En el encinar cercano á la inmensa vega que
se pierde allá lejos abrazando á la colina, ·u acallándose el diurno susurrar de lu frondas, mientras un desordenado trinar de los gorriones, que
rnolotean incansables alrededor del ttjocote
añoso, donde han plantado sus lares, salpH:a el
silancio del campo con su algarabía,
Tal cual tórtola reza en el bos.:aje su o.ración
doliente, en tanto que el murciélago V el buho
se lanzan á la vida.
Junto á la era, la tltima c:arreta que torna de
la siega ha descansado sus dos brazos tiesos y
rendido sobre la tierra, y el carruo vase al pajar
por ta cena de s11s retintas mulas, las que dere•
chamente se dirigen al regato, donde, del agua
desli:i:ante, apuran el insabor delic.ioso.
El enorme portón de la troje ha sido encadenado por el garrido jacalero, qllienllaves en mauo, viene cerrando itaneros y tapancos, al propio
tiempo que el amo don Rodrigo, administrador
de la hacienda, aparece por el terraplén de la
presa frontera á la casona, caballero eo. potro
alazán alzado y violento, cuyas riendas pone: en
manos del mozo de: estribo, qoe recibe la caballerf.a sombrero en mano y con respetuoso talante,
Ha concluido el día. Ha cesado el trabajo.
En sus rústicos albergues los peones charlan y
descansan al amor del hogu.
La solemne paz de la noche se ha hecho en la
campiña.
Bajo la portalada, frente á la era, el dueño y
s,ñor de la heredad medita triahmente.
-¿Cerraste el pajar, Soledad?
-Sí, seiíor amo,
-Ya sabes que nadie ~ebe dormir alU. Mucho
cuidado, Soledad,
-Si, seiíoramo.
-Recoge las llaves del apero y de las trojes.
Que les den bien de cenar á las mulas de carga
que mañana van á la estación y es larga la jor.nada.
-Sí, señor amo.
- - Tapa la trilladora, José, que hay nubes por
d S11r y no sopla viento; y tú, Justino, llha.te al

portal de la herrería los arados qH están junto
al horno.
-Rodrigo: que vengan los mayordomos Y va•
mos arriba.
El viejo venerable de barbas muy blancas, tl
respetado señor de aquellahacienda,el amo que·
rido que demostrara siempre una tranquila felicidad y an&amp; fortaleza incomparable, estaba pre•
ocupado y abatido.
¿Por qut?
El caporal me aseturara, 110 ha muc:ho, q11e el
stiior, que hacía tiecnpo no recorriera el mont~,
(!lera á él poco ha, donde estuvo largo rato mirando los piuares en la hondonada, y el robledal,
respirando con la boc:a muy abierta, mu y abierta,
las de aquel monte auras resinosas y salubres; V
j1uánme que el señor uo había desplegado los
labios en todo el camino, con ser tan larto, ni
para reprender siquiera á los vaquerillos de la
ranchería, que apacentaban su■ ganados n:ás acá
del lindero de la finca,
El viejo mayordomo Domingo, el sabio empírico del terruño en achaques campiranos, el que
se cTiara con el señor amo en los años mozos,
también decía á su gente el último día de raya:
-El amo no está enfermo y anda triste. ,Qué
tendrá el amo?
Y un retador anciano contestóle:
-Ayer, don D:&gt;mingo fat á MavaU á ver el
riego. Venía llegando por todo el cai!.o regador
desde alJá arriba, de la toma de agua, y seguido
se paraba y no más veía, veía¡ pero más al ag11a,
y al llegar á Ja milpa en la ladera me preguntó:
-Oye, Martín, ¿qué tú trabajaste cua.udo hici•
mos este caiio7-Sf, señor amo.-icuándo fué?
-Al año de que murió el amo grande.-Y lcoil.n·
to tiempo tardunos en bacerlo?-Creo qne tres
años, señor amo.-Tres aiios, murmuró, tres años.
¿ Y en la presa trabajaste?-En la del Venado,
sí señor, y en la del Salto también, cuando su
merct se enfermó de gravedá porque madrugó
mucho y se asolió y no fué á comer i la casa por
estar tapando la compuerta del Venado, señor
amo.
Y el viejo regador concluyó diciudo que juraría que al señor se le arrasaron los ojos de lá•
grimas contemplando la sementera reseca, qoe se
mojaba, que se empapaba con el riego del agua
que veoía desde muy lejos á íertilizar aquella
tierra, antaño ingrata é infecunda.
y el mayordomo, ante semejantes noticias,
eavilaba:-EI amo no está enfermo y está triste .. .. ¿Qoé tendrá? ....
José Antonio, el vaquero, tambien dió so parecer. La otra tarde, en d establo, el amo, q11e
nunca acariciara á las vacas, las hiciera caricias,
y á los becenos también, y él mismo, con sus
propias manos, amarraba el orfo de la Mimí, su
consentida, por ser amorosa no digo con sus hijos, s{ que con los huérfanos que le daban, y bebió leche espumante, calenUta todavía y ainarró
¡ las •acas en la pesebrera, y antes de regresar
al Salto, se paseó por todo el establo y fué 1111 jacal y él mismo lo cer.ró, y ya de nochr, atrás de
los macheros de las terneras, se dió i mirar in•
tensamente, incansablemeute, como si fuera el
último día qne las viera, aquellas vegadas de
San Isidro, G11adalupe y Dolores, que se tienden

entre: .dos tomas largas, desde el ajeno solar hasta
donde la vista alcanu.
Por último, don Rodrigo, el administrador,
me aseguró que el amo, despa.h de interrogarle
una pasada tarde, sin cesar, sobre cnindo habían
hecho tales"obras y cuáles fueran las cosechas
en años de bouanza á la postre de los trabajos
que emprendiera, se había quedado de pie, recargado sobre la mampostería de la presa de la
casa, donde tercamente contempló tierra y ciclo,
y protestó Rodrigo, bajo su palabra de honor,
que á estas mis cerca, que uo en lo alto de la loma de euh:eote, habda ratificado s11 idea de que
el señor. llorara, que se llevó el pañuelo varias
•eces á los ojos al extasiarse en el trigal de la
veg,, como nunoa verde, com.o nunaa grande, como siempre hermoso.
La gente del lugar comentaba el caso sigilosamente, y la especie h1é rodando, rod.a ndo por los
contornos donde era el amo de la hacienda querido por su noble corazón¡ estimado por sus letras, q ne no eran pocas dado s11 carácter profesio•
nal, y por su ciencia de campo bien sólida, como
apoyada en los libros y fortalecida en luengos
años de labor en la 6oresta.
Por li», aquella noche llegué al cabo de las
singulares pesadumbres del amo, quien, para con•
suelo de su mal, me regalara con su confidencia
digna de respeto y loa por sinc:ua y hermosa.
Habló solemnemente. Yo guardo en mi almario h. esencia de su discurso, como deben atesorarse, para constante recordación,lasde un uoble
caballero ejemplares acciones de bondad alta,
rara buena fe y amor inmensurable,
Vendía su hacienda¡ á ello le obligaban suseufermedades en creciente ahora por el rudo trabajo incesante de tres lustros, y por ana ancianidad incipiente, que dejaba ya sentir sus efectos
de: cansancio y desaliento.
-Debo pensar, me dijo. que pronto he de marcharme, y que si legara á mis hijos estas tierras,
fructíferamente indivhibles, habrían de resentir
serios perjuicios. A ninguuo de ellos llamó Dios
por esta senda que ha sido la vida mía, por lo
que veríanse (orzados á mal negociar este patri•
monio ó á mal administrarlo, y un padre debe
mirar, más que su dicha presente, la fu-tura de sus
hijos. Eso s{: aquí dentro, muy hondo, abrigo la
penosa idea de que quieu se lleve mis tierns, se
llua también mi vida. , ....
-¡Oh, sí, no lo dude usted, amigo mío, no lo
dude! . .. ... Pero, dígame: ¿no cree que ellos me
lo tomarán en cuenta?
-,

.. ....... .. .. .. .
,

-Pues con eso tengo pa.ra morir tranquilo. Los
padres no tenemos mejor premio que el rec11er·
do y el amor de nuestros hijos.
Yo comp.r eodí su legítimo dolor,
Despreoderse de un golpe de aquel terruño
que: lo vió nacer, que lo vió crecer al amparo del
anciano padre de quien heredara bouor V fama¡
despedirse: para siempre de un pasado dicho!o
que estaba ickntilicado con esos llaJJoa y sementeras qoe él fertilizara¡ con esas presas y caminos que él hiciera; con ese rfo en cuyas linfa
se bañara bajo el sol allá en aquella dulce j11vtn•
tud pretérita de encantadoras remembranzas¡ de
cir un adjós eterno á esos montes habladoras y
elegantes qu~ le vieron vag.ar por la maleza, es-

•

copela al hombro, solo, con su optimismo triunfal
ó en el fiel retinto que ahora conservara muerto
para perpetua memoria sobre la puerta de la tro·
je; dejar pan siempre su casa, sas ganados, sus
arados, sus riscos y remansos, era algo prolundamente dramitico y trascendente para el buen señor~
Ya nunca pasaría á caballo por los barbechos
húmedos y esponjosos, ni go:i:aría con el murmullo ac:ariciador de los maizales, ni con el vaivén
de los áureos trigos barbados que-, á ímptrio del
aire corriente, moviéranse lentos ó aoelerados con
la parsimonia de su consciente valor, ó con el
alegre desconcierto de sus beso ■ fecundos.
Jamás, en el resto de sus días, escnclu.da '.arrobado el chirriar de las carretascolmadasdemieses atravesando la veuna; ni almorzaría en la
milpa como hiciera tantas veces para no perder
detalle de la siembra y de la siega; ni se extasia•
ría, de hoy en más, con los variados d.ivinos ere·
púsculos que se divisan desde d lomerfo, al retorno de la ordeña.
Tal pensaba yo para mi sayo, cuando, después
de su desahogo, se levantó el majestuoso anciano, cada vu más dolido y escéptico, y fuese al

balcón afortunado que contemplara i todas horas aquel horizonte de ensueño.
Después, u:lendiendo su mano trabajada: cAllí,
-me dijo,-allí está la mitad de mi vida; na usted ese hermoso paisaje&gt;.
!Oh, sí, lo era.
Desde el cimiento de la presa que plantara su
contrafuerte á nuestros pies, basta la cañada imponente, ornada de enhiestos encinares y floridos
madroños que se alcanzaban i divisar como una
gran boca abierta en el confín, se extendía el
manto dorado de los trigo■, más cartados de grano que nunca, secreteando co1uetamente al d6bil impulso del relent,; caricioso que arribara
del Sur.
Eumedio á la vega caminaba, se iba á la vera
del rfo, al presente recto como antaño tortuoso,
el boyero Albino, quien, cerrado su corral, diri·
gfase á la casuca paupérrima, escondida en la
barranca.
El último ragador volteaba el recodo de la
hortaliza rumbo á su rancho que á medias fuera
propio. en tanto qoe arriba, de la casa del mayordomo, se escapaba una melancólica tonada
regional, y oíase, muy dulce é impreguado del

&lt;sabor de la tierruca&gt;, el rasguear de la vihuela
qne preludiara el acompañamiento de una cha•
rra cancioncilla.
Aquel hombre, enérgico para la lucha y valeroso en la peaa y las miseriu, sintió, en esa
hora de recogimiento de la Naturaleza, la mis
trande de las amarguras que hubieran lacerado
su alma.
Y o le vi acogerse al cielo con una mirada que
parecía plegaria¡ yo le oí, suspirando con un hálito tenúsimo, prohijado en la fibra más sensible
de su corazón y, al fin, después de quedarse absorto, como alelado, como inconsciente, en el
amplio horizonte de su heredad, consoló su desgncia con su llanto, callado y triate .. ..
Lloraba, tal vez, soñando en un n11evo y engaiioso amanecer¡ qufai añorando los tiempos idos
para siempre, ó pensando ¡Dios sabe! eo la muerte como última esperanza .. . .. .
Aquella divina tristrza del amo, simbolizando
la supremacía del amor paterno sobre el propio
egoísmo, fut la mejor reliquia que heredaran los
hijos del viejo dueño y señor del amado terruño.

CONFERENCIAS

los diversos órdenes de la acti•idad nacional
(¿acaso en Pads asisten las académicos cuando
disertan Mauclair ó Remy de Gourmont?); pero
error seda no tomar en cuenta el otro públiao,
el que comenta sin concuarir.
Se ha afirmado por -voces autorizadas, y basta
ha lle¡!ado á decirse por la p•ensa, que oingana
otra generación mcxicaoa anterior habría podido presentarse tan de aúbito, revelando facnl·
tades y cualidades qoe le eran desconocidas
6 insospechadas. Por mi parte, debo declarar
que, si me atrevo i hacer el elogio de las
conferencias, habiéndoaeme dado participación
en ellas, lo arriesgo escadado en mi calidad de
cdranjero (&lt;extranjera por cuestiones de geografía política&gt;, pues nuuca me he sentido extranjero en la América española, entre compañeros de esfuerzo y estudio), y claro está que, al
referirme al gropo homogéueo de cooferenciatas,
hablo solamente de los mexicanos.
La principal facultad por ellos revelada es, á
mi ver, espíritu filosófico, Filosófico, si se quie-

re, en sitnificación más exteusa de lo que es
uual; espíritu capaz de abarcar, con visión personal ¿ intensa, los conceptos del mundo y de la
vida y de la sociedad, y de analizar, co11 fina
porcepc:ión de detalles, loa curiosos paralelismos
de la evoluoió11 histórica, y lu 'fariadas evolu•
cioues que en el arte determina el inasible ele·
mento individual.
En 1,llobo, pues, la facultad artística de los con•
ferencistas, no en menor grado revelada, dentro
de su espírih1 filosófic:o, no porque la considere subordinada, sino porque la estimo como
algo más que simple potencialidad creadora, de
imaginación y sensibilidad (que el vulgo sude
ju:a:,ar casi sabconsoientel : como una facultad
elevada á la altura filosófic:a por el poder de sin•
tetización v desarrollada y afinada meroed á la
capacidad crítica. ¿No es axiomática ya la ver•
dad de que todo arte elevado arraiga en la filoso•
Ha? ¿No es evidente que el cultivo del arte
exige percepción crítica? Brillantemente expresa
Osear Wilde que el espíritu crfüco es hijo del

lJ

N esfuerzo consciente, una la·
bor de estadio, una manifestación de personalidad: eso
ha sido la serie inaugural de
conferencias, primicias de 11n
vasto proyecto, organizadas
por el grupo más selecto de
la ju venlud intelectual mexicana, constituido en
Sociedad y celebradas del mes de Mayo al de
Agosto. Imposible medir, apenas cerra.do el pri•
mer ciclo, la importancia que haya podido con•
ctdér'sele, pues en nuestra América los públicos
so.n tan lentos para da.rse cuenta del valor de un
serio empeño como rápidos para dejarse deslumbrar por .el esplendor sonoro. El público que concurrió á estas coJJferencías fné, siu duda, heterogéneo, y lejos estuvieron de formar su mayoría
los elemeutos reconocidos como dirigentes en

lsrnllo FAB.EJ.A.

Septiembre de 1910.

�en la Elegia en me111ol'ia de Othón¡ y Alfonso Reyes, que se ha inspirado
arte griego, y recorrieodo h. historia de la crítica-por ejemplo, en la vasconstantemente en asuntos griegos, desde la Oracíón pastoral huta loa sota y eradii;a obra del profesor Saiotsbury,-se advierte que m:achos de los netos á CMniu, que recitó en la última velada de esta Sociedad de .Con/e•
lugares prominentes los ocupan artistas creadores: Aristófaou, Horacio,
rencias.
Dante, Lessiug, Gcethe, Coleridge . ... . .
Acaso por ser este el pri111er ciclo, y sin que los autores pusieran
Ademh, Jiu- disertaciones de los jóvenes han ofrecido interés de nove·
en ello es¡&gt;ecial voluntad, las disertaciones abal'oaron demasiado: así, Caso
dad: ha11 renovado en México la conferencia, desligada del propósito in·
recorrió toda la filosofía de Nietzsche; Valenti toda la historia de la cdmediatamente didáctico y del cariater cficial¡ y han tratado lema de actuatica¡ Aoc'Tedo toda la evolución de la arquitectura. La necesidad de exponer
lidad ó de interés inagotable: la personalidad de Carriére, singular como
generalidades, cuando se abarca toda la extensión de un asunto, limita el
pocas en la pintnra oontemporánu, faé estudiada por Alfcnso Cravicto en
campo á la. ex posición de conceptos propios. Esto, no obslu1te, cabe ase•
Europa, frente á la obra viva J fresca todavía para la díscu!iión; la filosofía
gurar que los trabajos de que hablo ofrecieron puntos de vista. intercsaotes.
de Nietzsche, fuente de derivaciones proteicas y de controversias, fué preSeñalaré, brevemente, dos:el finaldelaconferencia de Acevedo contiene, en
germen, la solución del problema arquitectónico en la América española que
FIEST A SOCIAL
debe alcaw:ane -por el estudio de las condiciones de necesidad y gusto que
determinan las formas de la.a oonstrncciones domésticas, como también de
los elementos aprovechables de la tradietón colonial , interrumpida ya en
nuestros -países, por dcsgncia. Nada más s11gestivo qne su credo de artista

Repi,esentación de una comedia en la casa del seiiol' profesor Manuel
Sánchet., con motivo de sus bodas d-e plata
sentada en hábil síntesis por Antonio Caso; el trabajo de Rnbtu Va!cuti,
sob11e la evolución de la crítica fut tanto más oportuno cuanto que basta
este momento pretenden aquí historiar esa evolución los rezagados en Taine., si acaso á él llegan¡ la arquitectura domtstíca, cuyo desarrollo recorrió
el arquitecto Jesús T. Acevedo, es asuuto apenas desflorado en México¡ y no
el Edgu Poe fantaseador y sentilnental que im,gin:an los ltdorcs vulgares, mal guiados por la scudocrítica, siuo el le.t.ílimoEdgar Poe, artista sabio y conquistador de nn nuevo mundo estético, fué exultado por Ricardo
Gómu Robelo.
Fácil es medir la suma de labor que representa el abordar tales cuestiones desde tales puntos de 'Tlsta, en quienes profesan la absoluta seriecbd
del esfucuo intelectual, despectiva b.acia las imposiciones ambientes,
Bies es cierto que este gcnpo j11venil ha lotrado disfrutar de las venta·
jas de la más moderna y amplia cultura que ya se abre paso en México. Lo
anima el e!O,p{lritn de independe11cia, y no se aferra á niog11Da secta literaria
ni filosófica. Sin embargo, en nna de sus tendencias típicas, puede reconocérsele como continu.ador de la mejor tradición de la cultura mexicana.
El amor á la antigüedad clásica, que se 1J11J1Üene vivo en toda una serie de
intelectualidades mexicanas (Ignacio Ramírez:, Ipandro Acaico, ViJlil, Paglza, Casasús, c:l mismo Gtttiérrez N.ijera en sus Odtu1 breves, Othóo, Ur11etal,
reaparece en ellos con nueva fnen:a, tan sincero y reverente hacia las
obras originales como atento á la porle11tosa labor de reconstrucción que,
iniciada por los alemanes ( con la enojosa demolición prevía del edificio de
falsedad consolidado por casi q11ince siglos), ha interesado á los mis altos
esp(ritus de la época. Y es ju1to hacer -aquí mención de oh:os dos miembros
de la falange jnveoil qu.e comparten, co11 los conferencistas mencionados,
las aficiones cl.bicas : Rafael López, que ha dado excelente maestra de ello

FIESTA SOCIAL

Excursión de los Artistas Mexicanos á Xochimifco

constructor.
cEI mejor elogio que de la vida poda111os hacer, dados nuestros cita•
dinos modos de vivir, consistfrá, desde l11Cgo, en el aspecto Y en el espírito de nuestra cilldad, que será ltuninosa y alegre, variada, rica en color,
expruiva y soJcmoe, si nosotros somos capaces de vivir luminosa, alegre T
solemnemente. Ya veis pues, señores, que caando solicitaba de todos vos•
otros el donativo cordial de vuestras almas para preparar el advenimiento
de nuestra mansión idul, no hacía más que reclamar, como arquitecto, los
materiales i111palpables, y, por lo tanto, los mis valiosos con que las uia11.os
veneral&gt;les de loa artistas de otros ticU1pos solían trabajar en el 5iJencio
de su corazón, antes de pasará la Uannra ó á la uiontaña que los dioses
elegían para que en ella se edificase el rumoToso nido de los hombres&gt;.
La explicación dada por Ricardo G6mez Robelo del espíritu de Edgar
Poe, señal•ndo en él los rasgos esenciales del idealhmo trágico de los
griegos, es 1111 hallazzo, aunque el principio parezca sobrado desgosa. Nadie, en verdad, osada afirmar que es un heltno el cantor de Ligeia, el caen·
lista de Assignation, en quien lu cualidades mb exlraordinarias de la ima·
ginación teutóoica aparecieron sintttiz1das por primera vez tan exclusivas

FIESTA SOCIAL

Concurrencia á la fiesta de las bodas de plata del scñoT p.tofcscrSánchrz
y plenas dentro de una sola personalidad, y de quien deriva toda una litcrah1ra; y oo es esto lo que quiso demostrar Ricardo Gómrz; Ja semejanza de
Poe con el espíritu trágioo, tal como la euticndc Nietzsche, cons~te en la fuer•
u 111oral que acepta el dolor y lo presenta pnri6cado,escapando así al sentimentalismo rgo(.s ta de gran parte de la lírica moderna.
No continuaré exponiendo caanto me sngirren estas confere11cias, pues
Jaaría interminable este rápido apnote. La labor iniciada es promesa de
esfuerzo mayor: esperamos que lo realice la juventud mcxicanaa.
México. 1907.
PEDRO liEHUQ01!Z UtutRA,

Del libro cBoRAS

D I!.

E s:ro o10&gt;.

r=lesta Social

Una escena d u rante la fiesta de las bodas de plata del señor pcofcsor
don Manuel Sinchez

El señor profesor don Manuol Sínchez y su digna esposa, con el objeto de festcju el vigésimoqainto aniversario de su 111atrimonio, organizar on
una hermosa fiesta que se efcch16 el miércoles último en ta reaidencia de
los scñous Sinchez, sita en la tercera oalle de la Ribera de San Cosme.
El programa de la fielita fué snmamen1c variado-y ameno; se hizo música, cuyo desempeño estuvo i cargo de dístinpidos virtuosos. damas y caballeros;st representaron varias comediu, se sirvió nn snculcntoclnncht y
se bailó hasta las pri111eras horas de la mañana del día siguiente.
En la presente pLua publicamos algunas escenas de la hcr111osa fiesta,
las cules debe111os , la amabilidad de los señores anfitriones.

Con el objeto de rendir u n homenaje de
g ratitud á Gerudo Mu rillo, a lma de la Sociedad d e Pintor es y Escu1tores mexicanos
y organ izador de l a p rimera exposición de
la misma, los socios organizaron un d ia de
campo, q ue se efectuó el domingo último en
Xochimilco. }fo l.a p resente plana pub licamos alg unas escenas del aoiJnado paseo.

Canoa e~ l~ gue los artistas hicieron el vl~je por el lago de Xochimilco.- G rupo de miembros de la sociedad
que 11s1st 1eron al día de campo,-Los artistas en la ~anoa.-Ovaci6n á Murillo en Xochimileo.- E I banquete ·

�~ EL CENTENARIO EN LOS ESTADOS ~

e:

ESTELA DEL PRODIGIO
Aromaban las yerbas todas
Con aroma de santidad,
Y el Kndero se estremecfa
Bajo el orvallo matinal,
Cuando á s11 retiro del monte
Se tomaba San Gandián,
Tañía en la gloria del alba
Una campana oelestial 1
Y el alma de las yerbas iba,
Trémula de amor y humildad,
A juntarse con la campana
Por la senda llena de pu.
EsUbasc una molinera
De su molino en el umbral:
En la cinta tiene la rueca
Y en los labios tiene un cantar. ·
Aquel molÍllo el ermitaño
No lo había visto jamás.

La pri.accsa peinaba sus cabellos,
peinaba sus cabellos de oro fino,
distraída, mirando vagamente
, travts de una ojlu del castillo:
la sementera en~fruto,
el pol..-oso camino
por donde transitaban los gitanos,
6, m1sc111l1ndo rezos, los mendigos,
6, cubiertos de conchas y de tierra,
los peregrinos,
[los barbudos romeros que de Italia
tornaban bajo el rudo sol de estío];
ó bien, al ahorcado
de ayer, que de una almena del vecino
atalaya mohoso,
pendiendo está, gt:sticulante y rígido,
proyectando en el muro sa sombra,
absurdo y ridículo.

-Molinera que estas hilando
A la vera de tu heredad,
Qoieres decirme, si lo sabes,
Adónde este camino va,
Que me basta á desconocerlo
De una noche la brevedad.

La princesa peinaba sus cabellos¡
con la siniestra, asía.los,
oblicuando el haz rubio
hacia el rostro bellísimo,
y en la diestra tenía
el peine de marfil, pálido y liso.

-A la cueva de un penitente,
En la hondura de un peñascal.
-Nunca falte lino á ta rueca
Ni verdores á ta linar,
Ni á las piedras de ta molino
El agaa que impulso las da.

La princesa peinaba llistraída,
peinaba sus cabelJos de oro fuio,
pensando: cSi viniera
el joglar de enca.r oado jaboncillo,
de calzas verdes, caperuza negra
y sonoro laúd ... . &gt;

La bendijo el santo ermiuño
Y se alejó con lento andar.
Cuando llegaba á su retiro,
Hdló que un viejo con sayal
Leyendo e!taba en un infolio
Sobre una piedra del lÍlldar.

Por el camino
segi:iían transitando los gitanos
de obscuro rostro antiguo.
Y en los hierros del puente,
del puente levadizo,
y en los sillares,
y entre los riscos,
palpitaban con vaivenes espasmódicos
y sumidas en sus éxtasis faquíricos,
lagartijas con coraza de esmeralda,
semejando pigmeos cocodrilos.

-Ermitaño que penitencia
Haces en esta soledad:
¿Cómo llegaste á mi cabaña
Donde nadie llegó jamás?
¿Cómo el roble que ayer nacía
P.uece cien años contar?
El penitente ab:ó los ojos,
Inclinados sobre el misal,
Y saludó haciendo tres cruces
Con reverente cortedad,
QllC en sueños le fuera anunciado
El retorno de San G11ndiáu.
-Padre de la barba florida
Por tres siglos de santidad
Desde que oíste d ruisefio;
Primaveral y celestial,
Cinco ermitaños hemos sido
De este monte en la austeridad.
El santo sintió del milagro
El hálito ardiente en su faz,
Y bajo el roble, que de rosas
Se cubría como un rosal,
Vió que dos ángeles estaban
¡Una sepultura á c-avarl. . . ...

La princesa peinaba sus cabellos,
peinaba sus cabellos de oro fino.
AMADO NERVO.

5

~~

Ha tocado esta vez ocupar su lugar en e ta secci6n á la Perla de Occidente, la ciudad de Guadalajara, le. que, como era de esperarse, festej6 el
centenario de la Independencia de una manera brillante y muy digna de la
merecida fama de que goza la bella y grande capital de Jali co.
Durante las fiestas de Guada)ajara, hubo regatas, combate de llores, inauguraci6n de mejoras materiales y monumentos conmemorativos y ceremonias, todas ellas de la mayor i mportancia.
En la presente plana publicamos fotografías de algunas de esas fiestas,
las cae.les fotografías darán una idea, siquiera sea aproximada, de lo que fae·
ron los suntuosos festejos.
En vista de que tenemos en nuestra mesa de redacci6n vistas é informes
relativos á las fiestas del centenario en le. mayoría de las ciudades de i mportancia de la República, y como la publicación de todas ellas requeriría de•
masiado tiempo si continuáramos publicando una ciudad en cada número,
• hemos decidido publicar dos planas dedica-0as á esta secci6n, y tratar en ca ·
da número dos 6 más ciudades. De lo contrario, cuando publicáramos las últimas fotografías, carecerían por completo de importancia por lo tardías.
En este número nos ocupamos de Guadalajara. y de Tepic.

DIALOG08

La Princ:esa Peinaba ,u-cabell

.JALISCO

Ella.-Hay en el mar una pasión eterna
y siempre está gastándola y no acaba¡
hay en el mar 11na pasión eterna
que, sin saberlo yo, me hace s11 esclava.
EI.-Hay en mi pecho una pasión furiosa
y siempre estoy canUndola y no acabo¡
hay en mi pecho una pasión furiosa
qur, sÍll saberlo yo, me hace tu esclavo.
Ella.-¡ Mira las olas!. . .. Apaciblemente
solicitarme, en su vaivtn, las veo;
salta la espi:ima á acariciar mi frente
y me estremece el viento del deaeo.
El.-JMira mi sangre!. ... En oleadas anchas
siempre en vaivtn con tu mirar la tienes;
si la mirada sobre el mar ensanchas,
.sube caliente á destrozar mis sienes.

MADRIGAL

Ella.-De las historias que la mar me ci:icnta,
ni st el principio ni sabrt el fuial;
agita sus espaldas la tormenta
y me sirve de fiesta el temporal.

Bendito el sol que besa y que colora
tu cabellera de oro,
cuando en la a zul mañana brilladora
das al aire el tesoro
de tus rizos más rubios que la aurora.
Y bendita. la estrella
que ha dejado su huella
de t ran P.arencia Luminosa y pu ra
en tu rosada frente,
que tiene la magnífica tersura
del apacible lago transparente.
Y bendita la brisa
que al posar su caricia en los claveles
de tus labios-más dulces que las mielesIescucha de tu risa
los sonoros y ulegres cascabeles !

EI. - De las tragedias que mi amor te cuenta,
sabes la cansa y sabes el fioa.1¡
cuando sopla en mis ..-enas la tormenta
esquivas con la mano el temporal.
Ella.- Porque me tiene el niar tan regalada,
se me ha hecho el alma blanda á sus amores¡
cuando clavo en sus olas la mirada,
tienen un dulce resbalar de flores.
EI.-Porque el amor me tiene tan cogido,
se me ha hecho el alma á toda cosa fiera;
cuando miro tu seno apetecido,
me gustaría arder como una hoguera.
Ella.-El mar no envuelve nunca y siempre Lla•
compañero de todos los placeres,
parece, á primo dí,, que derrama
una charla amis1osa de mujeres.

MONUMENTO A /..OS Hl!l'.OES DE /..A INDliPENOE.NC I A
ElffQfOO EN QUADA/...A.JARA

lm•:

EDUARDO DE ORY
El-EQANTE AUTOMOVII. QUE TOMO PARTE EN El. COMBATE OE FLORES EN QUAOIH.11,JARA

El.-Mi amor no llama nunca ysicmpreenvuelf ve:
del placer absoluto compañero,
mañana, tarde y noc:hc, se revuelve
como un tormento solitario y fiero.
Ella.- Y cuando quiero echará manos llenas
flores encima de ti, el mar las toma,
y si le pido lirios y azaocnas,
montones de ellos á mis pies desploma.
El.-Y si besar te quiero á boca llen1
caen mis besos cneima de ta cuello·
'
y Sl me besas t6, dulce y serena, '
tus besos con los míos atropello.

.

Ella.-Tií estás todo en el fuego modelado,
V el mar es 1610 un gran amor sin nombre.
EI.- El mar es como un hombre idealizado,
Y yo soy como 11D mar con labios de hombre.

-Seguían disputando, cuando el viento
llevó á sus labios los cabellos de ella •
- sobre la blanca paz del firm1U11ento '
risa de fuego, resbaló una estrella, '

RA.MON DEL VAT. LE,lNCLA.N,

ED UARDO MARQUINA ,

l.oloS lfEQATAS !éN l!l. " AQUA AZUi.."
FIESTAS •N QUAOA/...11,Jll"A

OARlfOS QUI! TOIIAlfON PARTI: EN IEL COMBATE DE PI.ORES EN QU ADA/...A,JARA

�EL CENTENARIO EN LOS ESTADOS

Las Fiestas del Centenario en Trieste

TEPIC

Como si el viento, a~itando las 011das del mn, trajese en sus a l■ s el
murmullo de músicas lejanas, así repercuHó en esta remota ciudad el eco
entusiast• de las glorioaas fiest as mexicanas,
Era el 15 de Septiembre, y haciendo á 1111 l•do la nostalgia de la patria
ausente, ale¡!róse mi corazón eutraodo ro el n¡!ccijac!o rtciDto ,n que iba
á festejarse el primer ceuteoario de la Iudep,ndtucia de Mliico.

Ainó Ackté

A celebrarlo habíanse reunido muchas distin¡!uidas personu, entre las
cuales figlll'aban , en pri mera 1'110 1 el i lustre señor cPcde~tá&gt; y su di&amp;tiDguida. señora, la insigne poetisa austriaca señ ora La croma, y d presidente de Ja
Cámara de Comucio y l os honorabl es cón 1ulu de las n¡: ú blicas americanas y Jo9 representantes de la puma y altas personalidades de la bauca ,
comercio é indus tria, y para dar más encanto á la fiesta, bellísi mas y elegantes damas de esta simpática y hospitalaria Trieste.

Ainó Ackh!, lirio del Norlr,
Aiuó Ackté. gran rosa-té:
sueño de los fiords, consorte
de los vikiugs. Alnó Atkté

Los organindores de la fiesta , el honorable señor cónsul de Méiico En
esta ciudad, profesor José Smerdou, su amable espo&amp;a y 111 btlJa h ija, haciendo perfectamente los houorea, reci bíui á 1011 stiiores invitados.
El salón estaba radiante de luz¡ en el escenario, bellamente 1doruado
cou plantas mei icanas, b111deras tricolores y bombillas cJéctricas, se destacaban los retratos de H ida.lgo, del presidente Por lirio Díaz y del emperador Francisco José.

Ducal armiño de Suecia,
flor de hielo, albllt'aS de
las inmortales de Helvecia
ojos de azur.-Aíoó Ac klé,
En su garganta de cera
esconde al ruiseñor que

Dió principio el concierto tocando magistralmente la señorita Blanca
Barison el Himno N.acional mu:icaoo, el cual fué escuch ado con respeto
por 11 concurrencia y calurosamenk aplaudido.

oía Luis de Bniere
entre la nieve. Aioó Acklé,

Ejecutó en seguida , en el violín, el cilebre arti6ta, conccldo eu México, seiior Cesare Barison.
Cantó después algunas bellas romanzas la uñora Amalia Vol pato-Carbonaro, y vino ento11oes la graciosa niña Laura Smerdou la cual ton su
albo ropaje y su c•bellera rubia, parecia un ángel, y •erd;denmcnte como
1lll áogel recitó la inspirada poesía de Peza, «Patria&gt;, con una elegancia,
expresión y sentimiento que arrebató al auditorio, que la aplaud ió eotusiasmado.

Es la blanca Sinfonía
del viejo Theo G.autier.
Ainó Ackté: ¡Quién fuera
(an día

Toc6le después el turno al inteligente jo•cn Gilberto Crespo ac ta Serna, y éste, e:11 pura y correcta lengaa italiana, pronunció un disturso, en el
cual se hacia un breve relato histórico del graudio$o suceso que se Collmemonba, discurso en el cual se hablaba, con grandr amor y elogi o, de los héroes de aquel día glorioso, de los que dieron eu h olocausto sus vidas para
formar nnes~ra n•ción inde~en_dieote y del que vÍ•o ahora mantiene la paz
y l• prosperadad de la Repubhca. El calor, el e11tu1iumo, el brío y la entonación adecuada con que el joven orador se u:pres6, sorprudió y , 0111 _
siasmó al selecto concurso, que Jo aplaudió y saludó encantado.

amado por Aioó AckW
AMADO N E RVO

DESFILE DE CARROS ALEGORICOS POR LA PLAZA PRINCIP,._L DE TEPIC

Conforme lo indicamos en la plana anterior, publicamos en este número dos pla11as, destinadas á la sección de cEl Centenario en los Estados&gt;, coa objeto de que 110 se hagan demasiado viejas las informaciones que hemos recibido acerca del &amp;Sllllto,
En esta plana ofrecemos á nuestros lectores vistas relativas á la celebración de las fiestas centenarias en la capital del Territorio federal de Tepic.

SERORITA UIALIA SMEROOU, H I JA DEL SEROR CONSUL DE /IIEXICO
EN TRI ESTI!

\

Encantado, de pie y eilraordiuariamente conmovido escuchó el aud itorio Joi¡ marciales y magn'6cos acordes, la palabra incomparable del Himoo cautado por an primoroso grupo de mexicano,, u iií.os, jovencitos y n iñ as, que, vestidos de blan•
co con sus bandas tricc,lores, con sus cabelleras rizadas representando , su patria, cantaron emocionadas
con toda ti alma.
Frenéticament e aplaudidos, tuvieron que repetir el
Himno, y el entusiasmo dd
público llegó al delirio
cuando el cónsul mexicano, tomando la bandera, la
la hi zo oodular sobre las
cabezas i nfantiles, laozaodo
aquel gri to i nmenso que en
e~te mismo día resona ba en
todo el ámbito de la Rep ública y el c-oal fa é repei ido
aquí por un coro entusi asta, ardien te, easordtce dor :
(Viva la independencia
nacional!
¡Viva Mérito)
Y ahora ¿cómo concln i1 é
esta c rónica ?. . . . L a conclnyo en mi enar to dd ho•
tel, escuchando todavía en
mi mente el compás caden•
cioso de i. alegre encantadora m ú s ica del bail e.
T riestc, 16 de Septiembre
de 1910.

L.ll PLAZA PRINCIPAL DE Tl!P/C Y LI OATl!ORll.., ADORNADAS PARA L.•s FIESTAS

MONUMENTO ERIGIDO EN LA 0/&amp;P/Tl&amp;L DE TE.PI C
A LOS HEROES DE LA INDE PE NDE NCIA

U N MEXICANO

•

1/80/tNARIO E N El. QUE SE EF ECTU O

'-A

FIESTA MIIXI OANA EN Tlf / ESTE

De paso por T riest

�Maravillas Naturales
La Gruta de Adelsberg
Dice uu libro de lecturas cieotlficas, y de esta
manera abre su primer articulo, que cde todos
los espectáculos que el hombre es1á llamado á
coutemp:ar, niog11no es tan ioteresante como el
cielo lleno de estrellas en uoa ooche clara y
limpida&gt;, No vamos á disentir con el autor de
esta sentencia, ui á negar que el c ielo, lleno de
estrellas, sea snmamente hermoso¡ pero hay que

el infinito y m11y propias para hacer la desespe•
ración de los pintoru.
Pero no sólo es el cielo lo que hay que admirar en la Naturaleza: la tierra, con sus múltiples
accidentes, merece tanto como el cielo la admi•
ración de los hombres.
Fignráos un paisaje cualquiera, el más sencillo
que queráis, -y hactos la ilusión de que lo contempláis desde el crepásculo de la mañana hasta
la puesta del sol. Seguramente que no sería tiem•
po perdido1 por mis que á más de alguien así lo
parezca. Cada movimiento del sol hau descubrir nuevos detalles. Lo que al momento es
sombra, se convierte desputs en luz, y así, momento por momento, se descnbren bellezas q11e

La gruta de Adclsberg Heue nueve kilómetros
de profundidad· está dividida en cinco g,andes
salones, á los q~e se ha bautizado de muy dis•
tintas maneras¡ la nomenclatura mb comúnmcn•
te aceptada es la del nombre de cada uno de los
cinco sentidos para cada uno de los departamentos ó salones.
Es muy difícil obtener una impresión precisa
de lo que es una grata por medio de la fotografía; los planos se pierdeo, la luz intensa del magnesio, sin la cual no se puede fotografiar en las
gratas, precisa los primeros plauos y borra los
posteriores¡ se ve lo que utá enfrente¡ pero se
pierde todo lo que hay detrás. Sin embargo, á
falta de poderlo ver al natural, hay que couformarnos con verlas pintadas y relacionarlas con
lo que conocemos.
.
El carbonato de cal, al filtrarse por los rnters•
licios de las rocas, al aglomerarse sobre las prominencias del suelo ó al cristalizarse suspeudido
i las rOoilll colgantes, da las formas mb caprichosas. Fórmaose cortinajes e%travagantes Y de tal
manera delgados, que se trasparentan; la lude
una vela se trasluce á tra-vés de ellas, y cuando
se les hiere con algún cuerpo, vibran con sonidos armoniosos.
No hay dos palmos de terreno á la misma altura¡ el suelo cambia de nivel á cada paso, sobre
todo en las grutas, c:n las que, como en la de
Adelsberg, corre un rfo en su suelo. El do q~e
corre en el interior de esta gruta selfama el Po1k
ó Piuka,
Nosotros no hemos -visto la gruta de Adc:lsberg¡
110 hemos tenido ese gusto; pero hemos visto otras
que seguramente no son menos bellas: las de Cacahuamilpa y la de Pesqaeira, y estamos seguros
de que si la primera puede ser tan bella como la
de Adelsberg, la segunda difícilmente tendrll. semejanza en todo el mando. 1Lbtima que estas
bellezas que se hallan en nuestro país Y muy á
la mano, sean tan poco conocidas!

EL TALISMAN

PRIMER SALON DE LA GRUTA DE AoDELSBERQ

convenir tambiin en que hay otros espectáculos
que valen la atención tanto como el citado en el
libro en cuestión.
Si el cielo es muy bello durante la noche y
merece toda nuestra atención, en el día es aún
más bello é interesante¡ no pasan cinco minutos
sin que haya cambiado de aspecto, y cada uno
es más hermoso que el anterior. ó al menos ad
se nos 6gura. Entre los celajes de la mañana,
tintos por los suavu colores de la aurora y las
nubes pesadas y rojas del crepúsculo nspertino,
hay una serie de notas de color, variadas hasta

no escapan ¡\ un verdadero admirador de la Naturaleza.
Pero lo bello 110 6ólo esl¡\ en la SPper6cie del
sPelo: debajo de tste hay un mando que ofrece
tanta variedad como d supuficiaJ, y que por lo
poco explorado y conocido, es más oove:doso.
El mundo subterr,nco eslá lleno de belhzu
que ni siquiera soo sospechadas por los qae 110
las conoccu. En las p.iginas presentes damos fo.
tograrías de una de esas joyas del subsuelo: la
gruta de Adelsberg, que existe en el distrito de
su nombre en Austria.

Los rigores del crudo invierno parisiense decldléronme una. tarde á abandonar la. gran cluda.d, perdida de Jodo y de lluvia., y á parti r para.
la encantadora &lt;Costa. Azul&gt;, de donde los periódJcos riberanos traían descripciones llenas
de sol y de aromas tropicales.
P&amp;rti una noche á las nueve, en el tren de
lujo, y después de dormir on pesado sueno en
el &lt;Sleeplng.can, desperté al amanecer cerca.
de A vigoon, cuyas torres veíanse altas y doradas. desa.Hando el a.zul purislmodel cielo.
¡Qué encantador contraste! ¡Et d1a. &amp;ntes el
lodo, el hielo, los vientos crudos y cottantes
del boulevard; y diez horas después, el sol, el
elelo claro, la campllia. extensa, bordada. de
flores, que enviaban al tren sus aromas penetrautesl. ...
A 111. hora. del a.lmueno, inlclado al partlr de
la. &lt;ga.re, de Tolón, sentóse frente á mi, en el
wagon-restaurant, un se!lor de apariencia juvenil, de rostro fresco y redondo, coronado por
am p11os y crespos cabe IJos que se a.montana ban
sobre la. frente. Era. un persouaje simpático,
de una atracción verdaderamente lrreslstible.
Adiviné en él, aún sln olrle hablar, un temperameuto vivamente meridional, pues su actitud, sus gestos, su animación constante, eran
a.penas contenidos por el silencio y la compostura que esta.ba. obligado á guardar frente á
frente de un desconocido como yo.
Ma.s, no recuerdo cómo ni en qué forma Inició él mismo la. conversación, rompiendo el fuego con una. amable frase sobre el paisaje que
se vela á través del cristal de la. -ventanilla.
Oootestéle con afabilidad, y á. poco su a.fán incesante de babla.r, de contarlo y de tnqulrlrlo
todo, me revelaron que iba á. pasar una pequeil!I. temporada. en Mont e Cario.
-¿Acaso tJene usted afición por el juego? le
interrogué.
-¡Pscbt me dijo; no hay hombre en el mundo que no encuentre en el tondo de sus sentimlent&lt;ls esta. pasión loca y terrible del azar.
¿Quién no piensa alguna vez en su vida. atrapar
la :fortuna. por medio de un golpe audaz de la,.

suerte? Ea verdad, senor, yo soy un jugador.
Es mi locura a tá.vloa.. Soy el descendiente de
una. ra.za arruinada. en el tapete verde.
Un vago dolor pareció sombrear momentánea.mente so rostro casi femenino, y luego,
mirando la. campli'ia en .flor, murmuró casi inconscientemente:
- ¡Ahl Si yo tuvler11. el talismán! ....
-¿El ta.llsml\n? a.punté. ¿Existe acaso un taUsmán que d11. la suerte para. el juego?
- ¡Cómo!-¿ Usted no sabe? Tiene usted uzón. La verdad es que somos bien pocos loslntciados ..... .
Debió pintarse t11.l curiosidad en mi fisonomía, que el pequeno meridional agregó al
ponto:
-Es verdad: existe en el mundo un objeto,
un solo objeto que atrae el oro, asi como el
imán atrae el hierro. Y esta es una vieja pero
verdadera leyenda.. Oiga. usted. Se cuenta. en
Monte Ca.rlo la. aventura, ya. algo olvidada, de
cierto gra.n se!Ior eslavo que Jlegó un día á los
salones del casino, y después de jugar durante
tres meses consecutivos á la ruleta, consiguió
ganarle á la banca la suma. fabulosa. de diez
millones de francos.
Aquel hombre no tenía ninguna putioula.ridad, A excepción de uo gran rectángulo de za..firo tallado que llevaba siempre colocado en su
corbata blanca. Todo el mundo a.tri boyó á dicha prenda fa suerte inmensa. de aquel hombre, y cuando partió, se hicieron gestiones para saber quién era él y de dónde venia. Sólo ae
lleir6 A saber que era un rico eslavo, un gran
senor que, maravillado un dla. ante un gran
zafiro talla.do que se veía en una de las vitrinas de una. colección de a.nt1güeda.des, regaladas
por un inglés á Florencia., violó la. cerradura y
se robó a.quella joya. invendible. Era un trozo
maravilloso lanzado á la admlra.clón de sus
contemporáneos por algún Donatiello ó Benvenuto Celllni ú otro divino 11.rtfti.ce, que lo reg&amp;ló un día á Cosme de Médlcis,
Ahora bien. Se cree que todo hombre poseedor de él tiene vencida y esclavizada. la suerte
al juego; no así la de la vida., expuesta siempre
á los 11.za.res misteriosos de la muerte, de las
enfermedades, de las desdichas mora.les y ma.terlales, etc.
El zafiro rodó por el mundo y un día. ras.pareció
en Monte Cario. Quien le llevaba., ganó 1\ su
vez mlllones de francos y causó el estupor de
ou11.ntos le velan jugar.
Un dia, pasados muchos alios de su primera
apa.rlc16n en el Casino, el t:i.llsmán cayó en
manos del PrincJpe de Ga.les, el queluéEduardo VII, á. quien le fué obsequiado como un recuerdo por un raso, el conde DemldoH, Ignorante él y el Pdncipe de las virtudes de la.
joya.
Usted recorda.d. que el hijo de la Reina Victoria y la misma Reina. solian pasar, hace allos,
sus Jnviernos en Clmier, pueblecillo de villas y
chalets, cercano 1 Niza.. Pues bien, una. noche
tuvo el Príncipe la curiosidad de acudir al Casino, y tentado, arrojó al pasar un luis, que cayó sobre el número 22. Ganó, dejó los nueve
luises del máximo, volvió á ganar, y antes de
una hora, jugando á diversos números, se embolsó la bonita suma de doscientos mil francos.
Al otro dia. se bloleron tales comentarios alrededor de esta actitud del Prinelpe, que, re-

SALON INTERIOR DE LAo QRUTA OE AOl:&amp;.Slill:RGI

SEQUN OO SAo&amp;.ON CE LA QRIJTA DE AoDELSBEliQ

sentido por la.s murmuraciones envidiosas de
la gente, donó el d inero ganado á un hospital,
el mismo que usted verá. cerca. de Ntza. y que
lleva el nombre de cRetna Vlcroria&gt;.
¿Quién ea.be cómo pasó el zafiro á manos de
la sefiorita L. de P., una especie de mundana,
literata muy en boga por ese tiempo en las reglones de la cCote d' Azur?&gt;
El caso ea que esa. mujer- que usted y yo y
todo el mundo conoce-se oonvirMó en la jugador&amp; más afortunada del treinta 6 cuarenta del
Casino, y hoy posee un palacio y joyas por valor de más de seis millones de :francos en Paris.
Parece que en agradecimiento por h11.berla
puesto en bOga en sus novela.s, L. de P. obsequló á J ea.n Lorrain el mágico talismán. Aquel
rublo y hermoso normando no era jugador y
sólo aprovechó la joya para idear un&amp; novela
aterradora., en que figuran piedras y a.muletos
extrafl.01, que se llama cM. de Phoeas&gt;.
Un negro, un nubla.no que le servfa, robó á
Larra.In la rara. joya y l&amp; vendló en un viaje 1\
cierto ñl1ngaro cuyo rastro se ha perdido.
He aquf, concluyó el na.nadar, la historia de
ese dominador de la suert.e. ¡Quién tuviera el
mágico ta.11smán l
Illzo un gesto agrio de codicia. y se calló.
Habíamos pasado Marsella y comenzaba la. costa vecin&amp; á Cannes á euviarnos su tibio olor de
limoneros y de adelfas.
A la una de la tarde estábamos en Monte
Cario, instilados ya. en el hotel &lt;Hermi taje&gt;,
centro en esa época de la alta mundanerfa. parisiense y nostea.mericana..
Mi compa.fíero de tren ocupaba uncua.rtovecino al mio. En la. noche concurrimos al Casino y vi que m i hombrec11lo eutraba en ál eo•
mo des11.lado{ :frenético, atacado de un pansa.miento dom nante é lnvenclble. Le vi marchar
directamente á las mesas del treinta v cuaren•
ta, y allf se detuvo a.J lado de un hombre. Era
un clezto señor, alto, rublo, de origen vaga.mente alemán. Parecfa el más atrevido jugador ctel recinto. Su menor postura era de doce
mil trancos, el máximum permitido en aquel
violento treinta. y cuarenta. de la. RIYIERA. La
multitud le seguía, adm ira.da, fa.sclnada. por la
aud&amp;cia. y la suerte incansable de su mano.
No dejaba jamás de ganar y tenia ya a.luma.da
la gruesa. banca. del Oaslno.
Mi hombrecillo, el meridional, le seguía. á su
vez y parecía. registrarle con la mirada.. Tuve
un recelo. ¿Qué pretendla., qué busca.b&amp;ese extraño y minúsculo slclllano alrededor de aquel
dios de la suerte?
Una idea.lúgubre me &amp;sa.ltó; y diez dla.s después, a.batido, ca.asa.do, obsealonado tenazmente por los más negros pensa.mlent&lt;Js, decidí
pa.rtlr á Roma., huyendo de ese señor á quien
se le creia. mi &amp;migo y junto al cual se me había visto tantas veces.
A l a.a pocas sema.nas de mi llega.da á la Clu·
dad del Pasa.do, a.bri mis dla.rios de París, y
mis ojos cayeron sobre 1a. !ot.ogra.ffa de un rostro cunocldo. Medlt6 un momento y me dJje:
&lt;JEs el hombre de la suerte. El hombre del

treinta y cuarenta!&gt; Bajo la. cara, separa.da. mostrada. sin el cuerpo, como para hacer
más terrible el relato, venia una detallada noticia de so muerte. !labia. sido asesinado en
N iza, en un concuuJdo hotel de la.cPromeoa.de
des Aoglals&gt;, por un sujeto cuya pista se segula. sin ninguna esperanza.
El crimen no h11.b[a. tenido por móvtl el robo,
pues de la fortuna del extinto, de su dinero y
de sus joyas, sólo había. desaparecido, decla el
dJario, un alfiler de corbata que el orlado de la.
vfctlma. creyó haber visto muchas veces en poder de su &amp;mo, E l pequeño estuche del pren·
dedor apareció ensangrentado y vacio en la. mesa de noche del cuarto. c¿Es una venganza,
terminaba el diario, un crimen lnñtll, una terrible equlvoca.ción1 ¿Qué misterio hay en este
horrible asesinato sin causa visible, sln resultado aparente, sin otr11.consecueneta que la desaparición de un simple alfiler de corbata.?&gt;
¡Ah! Yo conocia bien el misterio! ¡Ya sabia.
yo bien á qué atenerme respecto á. mi minúsculo me?ldlonal! Era él, era él asesino, él el
que por fin habl&amp; encontrado la pista yse babia
apoderado del precioso y ansiado talismán que
busca.be.
Silencié el ea.so. Pasaron tres ó cuatro anos.
Una noche asistia. al baile anual de la EmbaJa.•
da alemana en París, y después de recorrer los
salones, me detuve junto á. un grupo de nUias
que eseuchab&amp;n la cha.rl11. animada. de un seflor
pequeflo, crespo, de fisonomfa a trayente, en
extremo seductor. Fijé mi vista en él y orei
adlvJniir un cierto fuego en sus mejJllas, junto
á sus ojeras sombrlas. Creí reconocerle, Je mi·
ré aún y apuntó á. mi memoria como una luz
la fisonomia. de m1 pequeno meridional de Mon•
te-Cario. ¡Era él, cierta.mente, no podía enga,.
fiarme!
Interrogué á alguien que pasa.ha. y éste me
respondió:
- "Es el barón de R., un opulento slcllia.no,
el rey de la suerte. Desgraciadamente para las
damas que leescochao, es unhombreina.trapable. Se d lrfa que es un nlno por su carácter
tímido y su presencia afem1nad11. ............ . .
Volvf los ojos h acia el barón y no estaba. ya
en su puesto. Le busqué por los sa.lonea in•
útilmente. llabfa. desaparecido.
·
A menudo he pensado después en si el asesino era. ó no una. mujer.
MON-CAL'.'1[.

�La temporada mU.$lcal.-E1 primtt cotcluto Mucm.-La camraña dramática en el "Virginia Fábrt(a$"

C

UMPLIENDO con la devoción
artística que se ha impuesto
desde hace algunos años, con
general aplauso de la crítica
y dd p1iblico, el maestro don
Carlos 1. Meneses, con la colaboración de la orquesta del
Conservatorio y de distinguidos artistas, ha iniciado su serie anual de conciertos.
El domingo efectuóse el primero, y resultado
suyo faé una impreaión atradabilíaima para
quiones ea il tomaron parte y para quienes lo
escucharon: los primeros, viendo congregado en
Ja sala uQ grupo numeroslsimo de aficionados f.

la buena músic,, capaces de estimar en lo que
vale todo sincero esfuerzo artístico; y los segando,, abandonando el teatro al final de la matinée
con la oouvicción profunda de que en Mb:ico
las labores musicales alcanzan un grado de elevación, de para y serena belleza, que nos hace
ooncebir algo perfecto en los dilatados horizon•
tes del futuro.
Desde luego haré constar una cosa: y es que
lot programas de la actual temporada, á juzgar
por lo que se anuncia y por el primero que ya
hemos visto ejecutar, distan macho de lo que
eran apenas un año hace, cuando en ellos.al lado
de las obras maestras, veíamos los números mu-

sicales mediocres que constituían vanas coucesioncs al p6blico, cuando no la revelación de un
gusto vulgar en b persona encargada de confeccionarlos. Ad, junto de las mis esplindidasconcepciones de Héctor Bedioz, venía una almibarada p,gina de La virgm, de M . Massenet, y no
lejos de un fragmento de Wagner, luminoso y
fuerte, la música débil y almibarada tambiin co•
mola de Massenet, de Mo~1tow$ky.
Ahora hay más seriedad. Diríase que el maestro Meneses se la convencido, al fin, de que más
que sesiono de grato solaz, deben de ser estas
fiestas musicales fuentes de ensdíauia artística
de primer orden, que lograrán, con tiempo y paciencia, la completa educación de una multitud
de iniciados. Las Sinfonlaa de Beethoven, que se
ejecutarán completas en la temporada, son algo
, manera de garantía¡ porque, si ellas figuran una
i una en la totalidad de los programas, segura•
mente que en su compañía no idn obras que no
respondan f. las condiciones de seriedad recia,
madas en loa grandes conciertos.
Ignoro si las demás composiciones elegidas -pa•
ra formar éstos son de tanta novedad como las
Sinfonla3, de las cuales un buen número son des•
conocidas en Mixico, y las restantes han tenido
escaso número de ejecuciones. Pero esperemos
algunas sorpresas. ¡Si entre éstas se hallasen com •
prcnd1das las mejores piginas sinfónicas modernas: Strauss, Débussy, Vincent d 'lndJI. ...

..•*

..*.

La mujer X, comedia estrenada d domingo en
el teatro cVirginia Fábregas&gt;, cc rruponde á ese
ginero que so sostiene en fuerza de concesiones
otorgadas al público.
No merece un análisis serio, aunque d un
aplauso la labor de la actri z mexicana, incansable en presentar novedadn en su teatro, para
recreo y solat de los que á él concarre11 .
M .USE PEDRO.

La primera Sinfonla de Beelhoven ocupó el lugar de honor en el concierto de que hablo. El
Adagio molto, el Allegro con brío, el A ndante cantabile, el Memu!lfo y Adagio, y el Allegro molfo
vivace, en que se admira, en una rique_za admira·
ble de fases diversas, la genial inspiración del
maestro de maestros, me.r ecieron de la orquesta
la interpretación más cuidadosa y mb justa, interpretación que no se desdeñaría de acoger el
centro musical más severo, y que hace honor f.
nuestro Conservatorio,
La Muerte de amor de [solda, el divino himno
wagneriano, trozo el mis beJlo con belleza an~ustiosa y soberana del poema de Tristón el cual
sigtuó á la primera Sinfonía, foé confiad~ á una
alum11a laureada de nuestro mejor plantel musi·
cal: la señorita Mercedes Jaime. A decir vudad,
grande era el empeño de la joven cantante por
vencer en tan esollbr,osa prueba, y no pocas sus
facultades ¡ pero la alteza estitioa de ese fragmento, la plenitud de dones que requiere en el artista, hicieron que nos pareciera e:squisito en lo
que refería • la ejecución orquestal, ad como
pobre en otros órdenes, pnes la voz de la seiiorita Jaime, con ser una de lu m'8 potentes entre
lu que se han formado en los úllli mos afios en el
Conservatorio, era casi completamente abogada
por los instrumentos.

SEfiOR CARL.OS L.OZANO • NOTABL. e PIANISTA QUE EST A OBTENIENDO BRILLANTES TRIUNF OS
EN L.0S CONOll!ltTOS DEL. MA ESTRO M E N ESES

Con los Murmullos del bosque, de S ig/rido, terminó esta primera parte del festival art ístico
iniciiindo5e la srgunda coa el primer Concieri~
para piano y orquesta, de Tschaikowsk y, cnco·
mendado al joven pianista Carlos Lozano.
Ya en otra ocasión he escrito larfamente en
estas columnas, pr.:&gt;pósilo de la magna obra del
c~mpositor ruso, de ese concierto en el cual , ,i
bien es verdad qae ahon dan los , íeclismos, en
mayor suma se encuentran los haUazgos geni ales, las combinacionn de sonoridad y de r itmo
más peregrinas y sorprendentes. El A n dante, sobre todo, es ttn modelo de imperial ma jestad.-

NUPCIAL

Ré,tame, pues, solamente, detenerme con la requerida brevedad, en la ejec ución que del Con•
cier to de Tscbaikowsky escuch amos el domingo:
fué entusiasta, más apasionada que académica,
reveladora de fuego y t alento. En Carlos Lozano hay una hermosa irradiación de arte. Acaso
los severos no
encuentren perf,cta su ticnica ·1
•
pero esos mismos sever os, aun los más empedrrnidos, reconocen que lo será andando los años
y que por lo que toca á facultades pianü tic:as ;
á delic;i.deza de tcmperamento-delioadeza enfermiza,-Carlos u una de las figuras más inte·
resantes entre los jóv enes y aun entre algunos
viejos que alardun de poseer verdaderos doctorados musicales.
De La Condenaci6n de Fausto, de Berlioz, hemo1 tornado i oir, por obra y grac ia del maestro
Menese,, dos bellas pá¡in:u : el A ria de Mejist6•
felu y el Saeño d e Fa 1u fo, com11nmcnte conocido
con el nombre de Baile de los silfos. El aria de
Mefistóíeles la cant ó Roberto F. Madn con su
habitual corrección acadimica y su hermosa
voz, aunque t raducida en un abominable caste·
llano, como suelen traducirse este géner o de
obras, no sabemos por qut ni para qué.
¿No sería me jor que Meneses impusiera los
textos originales?
Por lo que á 111í toca, de:laro qne prtficro oir
cantar en 11.11a lengua t.draña-¡y cuenta que no
lo es la francesa para n adie medianame nte culto! - quc no escuchar voces castellanas combinadas mediante u.na sitaxis birbara.
Finalmente, la cilebrc M archa heroica de SaintS;i.e os cerró el programa del concierto de modo
soberbio.

~
AJEDREZ
Problema núm. 20, por Dr. S. Gold
NEGRAS

SEfiORA EUSA CR€SPO OE RUELAS

Han mandado solución exacta los señores Luis
Nava y J. G. Gutiérrez Topete, de México, y Ola•
llo Rubio, de Cananea.
Partida jugada en el torneo de Hamburgo en 1895
entre los señores Pillsbury y Lasker.

Gsmmbiito «lle la lDJammm lRellnl\llaa«llo
NEGRAS

BLANCAS

SR. L ASKER

SR. PtLLSBUR Y

P .j D
2 P 4 AD
., C ;¡ AD
4 C .1 A
5A5C
6 D X P
7 D.¡ T
1

BLANCAS
Las blancas juegan y din mate en dos fugadas

Solución al problema número 18,
por T. King Parks
BLANCAS

1T6D

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e

2

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D 4 A (mate).

6 A (mate).

2

NEGRAS

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si mutve C

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2P3R
3C3AR
4 P 4 AD
S P X P D
6 C .1 A

Como lo demostró Pmsbury ocho a6us wáa tarde
7 A X C ts superior.
7A 2 R
8D4T
8 Euroc:a (lado D).
9 P .1 R
R 1 C
11PXP
12 C 4 D
10

12Ea.roca (lado R)
13 A XC
14 D 5 T

15 P X C

•••

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10

P.~ T R
X p

ll p

Si 11 A C, A X A.- 11 T ✓ P, D X T.-14
C Y D, A
D.-15 C 7 A (jaqu~) , R I D.-16
C X T, A 7 P, etc.

Fol. Mack,

16 P 4 A
17 P 5 A

1., A

X A

qCXC
15 A ,1 R
16 TO

I

A

Este avance es contestado enérgicamente por las
Negras .
17 T X C
18 P X A

Si 18 P X:: T, D X P.- r9 P X A, O 5 C (jaque) . -20 R r T, A A P (jaque) .-21 T Y A. D X
T (jaqu~) --22 R I e , D 5 e (jaque) - 23 R l T,
D 8 R (¡aque) .-24 R 2 C, D 7 D (ia1ue) y ganan.
19 P X P (jeque)
!20 P X T
21

As e

R t T
T 2 D
2.1- T R r D
25 D 5 A
26 R 2 C
22

23

18 T 6 TO
19 T X P
!20 D 3 C (Jaque).
21 D X A (jaqut).
22 T 2 AD
2., T 5 A
2i T 6 A.
25 D 5 A
26TXP

Esta partida es una sucesión de jugadas magistrales.
27 R 2 •r
R X T Y las Negras dau mate en cinco jugadas.

27 D 6 R (jaque)
2

�¿v•

li'

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r

PAG1NAS iEMEN1NAs
CRONICA
OS bellos y tranquilos días de
Octubre nos anuncian la u~
gada del Otoño, De todas las
estaciones dd año, acaso esta
es la máa bella, Hay, enla sua·
ve p.alldcz dd horüonte, levemente azulado, una apaci·
ble melanoolía que evoc.a nostalgiu secretas de
dicha.s irrealiubles, s11eños perdidos para siem·
pre, los culea, semejantes á las viajeras golondrin.as, han tendido las alas hacia otros pafses en
donde no lleg•n las brisas frías que hacen can
las hojas amarillentas y quitan la u:íslencia i
tantos pajariUos en los nidos.
Imposible evadirse, lectoras mías, de sentir la
in811encia del mundo e.derior sobre nuestra vida interna: el clima, las costumbres, el idiona y
hasta los trajes, nos traen
diferentes impresiones
que penetran i lo más íntimo del alma, despertando sensaciones y re·
c11erdos. l,Acaso se expe•
rimenta igual estado de
espírit11 al oontemplar
un jardín florecido en la
sonriente primavera, que
en 1lll bosque silencioso,
en cuyas solitarias veredas ruedan las hojas
secas arrebatadas por el
viento otoñal? ¿Sentiremos la misma emoción
escuchando la música
grandiosa de Wagner,
que las armonías intensamente apuionadas de
las obras de Pa.ccini, ó
las geniales creaciones
donde vibra la sugestiva
y enfermua sensibilidad de Chopin? Sin duda que no, y por esto, al
llegar el Otoño con sus brisas frías, su ciclo tris-.ementc diáfano y mirando caer de los árboles las
primeras boj as uiarchitas, pensamos en cosas idas,
en muertas esperauas y en amados recuerdos ya
lejanos. La imaginación evoca blancas alcobas,
donde jóvenes convalecientes ,uñan y esperan en nuevas dichas traídas por la vida que re·
nace, mientras contemplan por la ventana abierta las enredaderas temblorosu, meciéndose al
soplo del Tiento. Y los pétalos de las postreras
8ores de la estación se agitan en angustiosa defensa¡ mas al 611 despréndense dd tallo y
caen entre un torbellino de polvo que los lleva
sin piedad hacia los caminos desiertos,
Así también se van los ensueños de ventun
que se acogen tenazmente al corazón ilusionado
por engañoso espejismo de dich.a ..... .
¡Caán diferente es el susurro de los Terdes y
lozanos retoños, con los cuales juega la brisa en
las tranquilas mañanas de primavera, á ese crepitar doloroso de las bojas secas, llamadas con
toda raz6n por un escritor sentimental : dlanto
de Otoño!, Al escuchar el primero creemos oir

chas ilusiones muertas, las cuales irán á cantar
su fiinebre elegía, junto con Jas hojas marchitas
arrebatadas por el soplo del viento

..**

un oanto de juvenil alegría ó una tierna romanza
de amor¡ mas ouando pre!lamos atención al apagado lamento de lu hojas marchitas, parece que
distintuimos en él los tristes acordes de una elegía fúnebre.
En el Otoño se siente fa agonía de algo que
muere en nuestro derredor .. . . . . las 8ores, la
vegetación, el bullicioso júbilo de las fiestas campestres, el dorado tono de los bellos crepúsculos
estiTales, Y toda agonía es triste, aun cuando la
poesía consigue, en ciertas ocasiones, embellecer
la muerte misma. ¿No es hermosa é interesante
en extremo la agonía de Margarita Gauthicr entre los brazos de Armando? Y ¿qué decir de
aquella armoniosa desaparición de la vida brne
y luminosa de Chopin, mientras su amiga, la
princesa polaca, hacía escuchar su duke voz can•
t11odo hasta los últimos momentos fD q11e se extingni6 la existencia del gran poeta musical?
Así también, la agonía del Otoño es suave-, poética y melanc6Jica; dejemos llegar, lectoras mías,
s u trauquila tristeza hasta el fondo de nuestros
corazones y acaso sentiremos una resignadapasi•
vidad que hará menos dolorosa la caída de mu-

Aun cuando h11.bía prometido á mis · 1ectoras
hablar algo relativo á lascorbdas dcharpes&gt; que
se 11,an act11almente en diversos estilos pan
adornar los trajes de etiqueb y otros atavfos, es
preferible pasar una rápida revista sobre los
sombreros que el Otoño nos ha traído, pues hay
entre ellos algunos modelos muy elegantes y dignos de ser descritos. Los turbantes tienen una
privanza indiscutible, y la verdad es que, á cier•
tos rostros, les queda perfectamente bien este grac.íoso estilo de sombreros. Los hay confeccionados en terciopelo otomano, paja gruesa y piel.
Desde luego, que esta última ae llevará el favor
de las damas en h estación. fría ya próxima, ó
por mejor decir, presente, pues tenemos algunos
días en los cuales se siente una brisa helada y
bastante molesta. Citaré
á mis lectoras un delicioso modelo de turbante
hecho en terciopelo azul
antigao , adornado con
un ancho galón de seda,
en el mismo tono. borda•
do con perlas. Otro es de
•poilncbón• blanco, gna.r•
uecido con bandas de
terciopelo negro, el cuaJ
está bordado con un fino
galón de oro . En un lado
tiene un gran pompón de
plumas blancas que están entrelazadas con hi•
Hilo de oro. Los colores
antiguos y discretos son
los preferidos para confecciona,: estos lindos
tarbantes, puutienen un
marcado aspecto de retratos al cpasteb. Por tal motivo, vemos que casi siempre se les hace con tonos
como rosa marchito, verde hoja seca, a.tul antig1101 café bronce y otros por el estilo.
Eu cuanto , los grandes sombreros, siguen rei•
nando por completo; su tamaño no sólo no dis
minuye, sino que aumenta cada día, según parece notarse en los úllimos modelos. U no de ellos,
muy hermoso por cierto, es de estilo Luis XVIí
la copa está hecha en forma de boina y es de tu·
ciopelo negro, drapeado con bandas de satén
azul cNattier&gt;. El ala, muy tendida y extensa, u
de satén de ese color, bordeada con terciopelo
negro, y en un lado de la copa lleva un gran grupo de plumas de avestruz, negras. Bajo del ala
tiene un ancho volante de encaje de Malinas, el
cual cubre graciosamente parte del peinado, con
estilo de cofia, Otro modelo es de terciopelo ver•
de seco, coronado por una inmensa phan.a blanca de avestruz, y las bandas de sa1én verde stco
que rodean la copa, están recogidas con hermosos broches de azabache, oro antiguo y perlas.
Las c-apeUnas continúan también en el favor del
mundo elegante, como que prestan al rostro
femenino un enca.nto juvenil y particularmente

bello. Hay modelos lindísimos entre ellas; por
ejemplo: nna capelina de hffeta rosa antiguo,
cubierta con enoaje de Chantilly, Un grupo de
rosas y 1111 taigrette1 de pl11mas, mezcladas de
blanco y negro, adornan por un lado la copa,
Otra graciosa capelina es de crin gris plata y ut, coronada por largas plumas cplereuses&gt; blan•
cas y grises. Por último citaré á mis lectoras una
deliciosa capelioa propia para una jovencita de
quince años y un eleg•11te sombrero, que sea útil
á una señora joven para asistirá alguna ceremonia ó visita de cumplimiento. La primera es de
enc¡je de Cb.antilly, blanco, sobre fondo de satén blanco. La copa está rodeada por bandas de
satén, recogidas con broches de perlas y &lt;chou:u
de gua blanca, Por 110 lado lleva un grupo de
plumas blancas en forma de pompón. El segundon un severo y lindo sombrero de terciopelo
negro. El ala. muy tendida, cae ligeramente hacia un lado. La copa está guarnecida con un solo
uigrette&gt; y una ancha banda de perlas negras.
Muy pronto daré noticias á mis lectoras de las
novedades y confecciones preparadas para el
Otoño.

MARGARITA.

Para servir el té
Varias de nuestras lectoras nos han escrito pidiéndonos modelos de servilletas para servir el
té, la forma y estilo que deban tener las tazas en
donde ha de tomarse dicha bebida, y algunas indicaciones útiles, á 611 de recibir á sus amigas en
esa ocasión con todos los rdiuamientos que el
buen gusto y la moda proporciona actualmente-

Con el mayor placer nos apresuramos á dar dichos modelos á nuestras lectoras, desundo que
éstos 11ean de su agrado.
Siendo el té la bebida favorita delos ingleses,el
u.so·la ha anglicanizadoun tanto, por lo cual creemos muy propio que las servilletas y mantelillos
que se usen para servirlo estén adoroados con
enea.je inflés. Al efeoto, damos á nuestras lectoras unos modelos de servilletas, guarnecidas con
este encaje, Una de ellas es circn1ar, la atra,
cuadrada, Este mismo dibujo sjrve para el man•
telillo, ampliando el tamafio, Las tazas deben de
ser de estilo japonés, pues ningunas otras tendrh,n la eleganci..a genuina de aquéllas. Damos

también,en esta p¡gina, 11nos modelos de tazas y
platos en el cib.do estilo.
A-unque hemos dado la preferencia á las ser•
villetas y mantelu adot'Dados con encaje inglés,
no por eso diremos que el buen gusto excluya
otros encajes y bordados, por lo cual ofrecemos
á nuestras lectoras otros tru modelos de servi•
lletas, á fin de que tengan amplio campo en donde escoger lo que fuere más de su agrado.
El primero de estos modelos es de granité bordado al pasado con hilaza blanca y festón á la
orilla, recortado en ondas.
E l segundo está bordado con sedas de colores
suaves y discretos en tres 6 cnatro tonos. Lo
mismo que el anterior, lleva festón en ondas á la
orilla, solamente que el de este modelo está bordado con sedas, lo mismo que el resto dtl dibu•
jo.
El tercero es de bordado inglés, combinado
con 1iguras de ornato, hechas con sedas de color.
Este modelo no lleva festón en la orilla, sino un
dobladillo de tres centímetros de ancho.
La hora á propósito para servir el té es entre
cinco y seis de la tarde, haciéndolo en el mismo
saloncito donde se recibe. La señora de la casa ó
sus hiías distribuyen las tazas entre lu personas

que están allí reunidas, poniendo una servilleta
bajo de cada taza.
El té se acompañ a con galletas y pastelillos ~e•
oos, dulces y unas copas de crema para las señoras y coñac para los caballeros.

Alg11nos vasos ó fior~ros con llores (de pr eh:rencia rosas té) y pcqucñ.a s pantallas de colores
suaves velando las lámparas, darán al soloncito
un aspecto lindo y distinguido.
Si¡:a.iendo estas indicaciones, nuestras lectoras
pueden estar ciertas de ofrecer correctamente la
bebida de moda , sus amistades.

�TRAJE

DE BAILE. -Hecho an. g4sa, c:&gt;lor da rosa pálido.

Doble túnica bordada de oro. Alrededot· del escote y en la.
orilla de las mangas, lleva una ~11:1.raici6n de estos mismos
bordados. En la cintum un grueso cordón de oro.

TRAJE DE GARDEN-PARTY.- Hecbo en punto antiguo de
Milán con incrustaciones de_ ene-aje, sobre fondo de chlf.
fón blanco. La falda y lel cuerpo interior son de sede. li·
berty azul rey. El cintur6n, bajo de las mangas y pequl!fios booones son de la misma seda az ul rey,

�El Mundo Ilustrado

RALAS ORNAS

[:CIMSULT
MODELO DE ABRIGO

Eglaatine: A su debido tiempo recibí la linda
postal qae ine hizo fn·or de enviarme, y si la
inemoria no ine engaña, creo qi.e contesti á usted dáadole las mb sinceras gracias. ¡QjaJá que
un consolador ol Yido venga á calmar la pena del
rec ■erdo de su infortunado amor, abriendo su
alma á nuevas esperanzas que le traigan la alegría, de la cual justamente debe gozar una joven
simpUica, afectuosa y soñadora, como sin duda
lo es mi qmerida Eglautiue, á quien deseo toda
felicidad!

gtú por Guillermo PrescoU. La puede usted en ·
coutrar en las librerías de esta ca pi tal,
-La bebida de que usted me habla la preparan
solamente en las cantinas, y en cada 11110 de estos establecimientos tienen una manera particular de senirla; pero 110 si de ninguno en donde
la h•ian con ostiones.
-El rosbif se prepara del modo siguiente: se
espohorca el trozo de carne q11e u á preparane
con sal y pimienta znolida al gasto, despuis se
cubre con una ligera capa de manteca y se mete
al horno, d cual ha de estar de no calor modera·
do, Lnego que se obtenga la cocción que se desea, se sirve.
-Difícilmente se encuentra una modista de
fama que componga trajes usados; m:is bien po•
dría usted dirigiue á alguna modesta casa de
confecciones, en donde le arreglarían sus Ycstidos, y muchas veces lo hacen allí tan bien como
en los talleres de gran renombre.
- No creo que una señorita deba leer la novela á la cual usted se refiere.

RESPUESTAS

Una ignorante: En esta sección •cr, usted el
modelo de abrigo para jonncita.
Mucho gusto he tenido al saber que 101 anteriores modelos Je parecieron bonitos.

VARIAS RESPUESTAS

ocra a~~ am~or preparación,entre

O.NS

y6ranos. Disimula las ArrugM. Suaviza,
Prima, Hermosea yRefresca la Piel yle Comunica
el BriDo Aterciopelado de la Juventud.

CONSEJO SOBRE AMOR

Una yucateca ignorante: S{ se pncde adornar
el traje pua baile con cmarabout&gt;, siempre q ne se
lleve dicho traje en invierno.
El calzado no se usará en la próxima estación
del modo que usted me índica.
-Hay una Historia de Mirico esorita en in-

damas

IR

las de su clase,

·UJ

scoriaciones, rupciones, Sarpuliido·-

-Sí oreo indispensable que haga usted un obsequió' á los amigos cuyas bodas de plata van á
celebranc próximamente, y este obsequi) puede
ser un objeto útil y de lindo aspecto, como un
juego de té, una artística licorera ó unos jarrones Je cristal 6 porcelana para colocar flores.
Sabe usted que tengo verdadero placer en contestar á sns preguntas y en corresponder la sim•
palía con que inmerecidamente me favorece.

Flor de Maria: Puede usted obtener los iufor•
mes que desea en el despacho de boletos de la
plaza de «El Toreo;,, situado cu la avenida del
16 de Septiembre, en esta capital.

Lu doce y quince minutos de la no
che marca el reloj de la estación del ferrocarril de Pensyhania, en Jersey City,- Los puaj~ros para Fdadelfia, Wilm1ngtou, B&amp;lhmore y Wí.shington, van
llegando¡ coDlpran sus billetes de pasaje y cama en la •entanilla, y siguen á
presentarlo al portero, quien, con oele
ridad maqninal, los perfora con 11u sacabocado, diciendo á los pasajeros que
deja pasar hacia el andin: ¡to the letfl
El que sabe inilés comprende que debe
ir hacia la izqnierda en busca del tren :
el qnc no ■abe inglts se de ja :11iar por
loa que llevan la delantera.
-Las doce J veinte ...... ¡Las doce y
veinte minutos!
-¡Ali aboardl-grilan los condncto
rcr. ¡Al coche todo el mundo!
Y oyóse la aú.q11inadandore1oplidos
de impaciencia, furiosa tal vez, al ver
q11e los viajc:rosae preparan á paser una
real noche en sus camas, mientras que
ella, la pobre bestia de hierro, se la pay14S
ar1s
todas
aará rodando, rodando por esos lóbrego, oaminos, comiendo carbón á paladas y sudando •apor.
-Ali aboard-repitcn por última vez
los condactores.-¡Todo el mundo al
coche!
1
DEPÓSITO GENERAL
La Dláquina arroja por el ¡,ifo uoa
maldieló11, Juego lanza media docena
de estornudos por la -..,huta, hace un
esf11er10 violento que sac11de brnscamente los vagouee como 1i fueran á
Almacén de Drogas
despegarse. Y comienzan á girar, con
COLISEO NUEV0, 3 MEXICO
celeridad progresiva, los pasos del monstrno.
En ese momento llega un pasajero re•
tardado y echa á correr por el andin
pua alcanzará aquel fantuma negro
Las siete de la Dlañaua.
- ¿No le he dicho á usted 9,ueD1e lla•
que parece huirle. No estorban al reza-¡Baltimorcl-gritan t res horas de~- mase al IIC'¡far á WU minglon ? pregunta
- ¡D.esdichado! ¡Estúpi do! Ha echado
gado ni las dos maletas que lleva, ni el puis los condnctores, yendo de coche rabioso el ingUs al porier.
nsted á otro pasajero! (Ha atropellado
uded á un inocente(
parag11as y bastón que debajo del bnazo en coche. IBalti morel Los pasajeros pa-Yes, sir.
aprieta, ni el monóculo qne le cnbre ra Baltimore, que bajen.
-Es _mu y _posib~e, responde el porter
- ¿No le he pagado á asted bien por
un ojo, ni las polainas blancas que le
La cortina de una cama de las de arri, eso?
Y continuó 1mpándo gritando: ¡Baltiarropan los zapatos. En pocas zancadas ba 1e abre de repente Un hombre salta
-Yes, sir. Y la prueba de que le he morcl !Los pasajeros para Baltimore
1 lcauza el tren. U11 robusto porler ne• de ella todo azorado, restregándos.i los pnesto á usted en la estación de Wil- qne bajen!
'
gro lo atarra por los sobacos desd1 la ojos y mirando i todos lados.
mington, es este chichón que me hizo
11 ■calerilla del vagón y lo planta en la
Es Mr. Derby Esquieri. Describir sa en la cabeza con el paraguu, y esta morNICA.NOR BOLlt'r P ERAZA.
Plataforma. La locomotora sigue b11fan• asombro, su furia, sería imposible.
ded 11ra que me dejó en el dedo gord-,.
do¡ la campana tañe, aYisando que se
aparte le que haya delante¡ y el tren se
pierde en las sombras de la noche, defiL SISTfiMA casi universalmente adoptado en nuesjando atrá,, formadas oomo para hacer
tros dias, de limpiarse los dientes por medio de pastas dentífricas es enterahonor á su paso, dos ringleras de postes
mente erróneo, entiéndase bien, si lo que :;e procura es conservar 0los dientes
COll focos elictricos.
perfectamente
sanos, y opinamos que este es el objeto de todo lo que se relaEl paaajero llegado á última hora ,
ciona con los cuidados de la boca. Quien
míster Derby Esquieri, un inilis qae
ticn1 ncgooios de marina en Wilming
desee conservar sus dientes perfectamente
to11, autea de Dleterse , su lecho llama
sanos,
debe, ante todo, acostumbrarse á
al porter, le pone nn dóllar en la mano
mantener su boca en un estado de limy le dice :
pieza perfecta por medio de un liquido
-Al llctar á Wilmington, llámeme
aated.
antiséptico. El limpiarse los dientes con
-Yu, sir.
una pasta, sea la que fuere, no puede nun -Soy muy dormilón, profllndameate
dormiló11,
-Yes, sir.
-Si al llamarme usted no Die despicr•
to, ,cheme fuera por la faerza.
-All rlght, sir.
-T■l nz me defenderi y acaso haga
á asted algún daño. Aquí tiene usted
otro dóllar por lo que p11eda suceder.
-Ali ri&amp;bt, air.
ca precaverlos de la caries, y esto
Mr. Dtrby Esquit:ri coloca su maleta,
paraguas y bastón en el lecho, se acuespor la sencilla razón de que los pun•
ta sin des•eltirsc, sin descalzarse las
tos más propensos á ser atacados,
polainas, sin quitarse el monóculo de l
tales como la parte interior de los
ojo. Y d11erme.

-19~R

ABRIGOS

DIRECCION

"Ali Right" y "AII Wron~"

Usada por todas las grandes artistas

Carmen Lozano: En esta sección nrá el mo·
delo de abrigo manto que 1e sirvió pedirme. Si
lo confecciona en seda, podri coatarle, aproxima·
damente, ochenta pesos¡ y si lo hace en paño satín 6 en tussor, caarcnb, poco mb 6 menos,

-Tengo el gusto de darle el modelo de abrigo
que se: sini6 pedirme.
-Sí se usan los capuchones actualmente.
-Los ojos adquieren un brillo extraordinario
la•ándolos dos veces por semana con solncióu
bórica al dos por ciento.
Bu cnauto á los pnutos negros del cutis, suelen
desaparecer aplicándose jugo de limón, mezclado oon glicerina neutra y ag11a de »osas¡ pero el
remedio de6nlti vo es extraerlos por medie de la
presión.

Cuadros Yankees

Gloria: El caso de usted está casi resuelto por
su misma dificultad. El joven pretendiente que
tanto la ama, tiene la desgracia de ser afecto á
las bebidas embriagantes¡ ha prometido solemnemente abandonar esa funesta costumbre cuando
pueda llamará usted sn esposa; pero esas promeias no prestan ninga.na seguridad, desde el
momento en que no deja de beber con frecuencia, á pesar de las súplicas y lágrimas de usted.
Si es el amar el que ha de obrar ese milagro,
ya podía haber comenzado su obra henifica y notarse su influencia salvadora. ¿Por q11i ha de esperarse la realización de ese cambio dichoso
hasta cuando se hayan unido fatalmente ns des•
tinos, y no ahora que es la ipoca de conceder
todo á la mujer amada, así como despais suele
ser la de negarle hasta sus DlÚ satrados y legfti•
mos derechosi'
Si se atiene usted i mi opini6n, le aoonsejo
qne sea cruel con su vropio corazón, como si se
tratase de an enfermo grave, al cual se le obliga
á soportar curaciones dolorosas para salvarlo de
la muerte ó de mayores penas.
Rompa sa.s relaciones con ese joYcn; procure
olvidarlo y no crea esto imposible, pues la facul•
hd de amar no se atrofia tan fácilmente cuando
aún se tiene, como en el caso de usted, el tesoro
insustituible de nna lozana y bella junntud.
MARGARITA.

Las tres de la madruged ■•
- IWilmin,itonl-gríta uno de: los con
ductores.-¡Dos minutos!
El porler se abalanza á U.Da de lH caDlH y llama repetidas veces á Mr. Derby Esquieri y nadie responde. El porter agarra al pasajero dormido, le saca
cu peso del lecho, le pone las maletas
en la mano, trata de colocarle el par.-.
tuaa debajo del brazo. Pero cu ese momento y con el mi1mo paragnas le ases•
ta el sujeto un trastazo en la cabeza. El
viajero está furioso y se defiende oon
loa puños, con )01 p ies. con los dientes¡
11110 el negro es un Hircules, y al fin
pon, á au hombre fue,a del tren Cll el
momento qae éste comieDza á rod ar.

............. ............ .······· .....

.--•----------•¡,,_--•

aosé liihlein, 5UC5.

molares, los intersticios de los dientes, las despostilladuras, etc., no
pueden ser tocados por la pasta, y
por ah i sigue libremente la destrucción. Un líquido, al contrario penet~a por todas partes, y si su acción es antiséptica, detiene la desco~posición de los restos de los alimentos. El agente más eficaz en este se t'd
I
el Odol. La r1mp1eza
· pe rfecta de 1a boca no se obtiene sino
'
por elnusoo,des¡
O.:!ol, y esto por la pr?piPdad particular que posee esta substancia de p:.
netrar ~n los ~le_nt~s picados y d~ impregnar las mucosas, ejerciendo alli
una acción ant1sept1ca, que persiste por ma,•has horas El uso reg 1
del Odol preserva Ios d"1ent es de Ia caries,
· deteniendo ·los· estragos de ésta
u ar
en los dientes ya atacados. El Odol puede pues con toda verdad se
'd d
•
'
'
, r con .
s1aseo
era odecomo
el me¡or de todos los remedios que puedan emplearse para
el
la boca.

El O::lol está contenido en un frasco gotero que encierra la cantidad suficiente para el uso de varios me

ta en todas las buenas drogucrfas, perfumerías y farmacias.

ses, Y está de ven-

�l: 1 Mundo Ilustrad~

l:!.:l Mundo Ilustrado

LOS DOS CERDOS
LaSaludTrae Consigo
La Felicidad.
La mala salud es la causa
de los sufrimientos y no proporciona ningún placer. T oda
mujer que padece algún desarreglo de sus órganos femeninos
se puede convertir en vigorosa
y hermosa con el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham. A continuación publicamos la carta que escribe á la Sra. Pinkham, la Sra. Rhona
McCoy de Gran Caimán, East End, Antillas Inglesas:

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"Por muchos años fuí víctima de la menstruación dolorosa, sintiendo un fuerte dolor através de mis espaldas y
caderas; y habiéndome recomendado una amiga el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham como ensayo, me
decidí á escribirle primero y pedir su consejo. Inmediatamente principié á tomar el Compuesto Vegetal y
desde que acabé la novena botella no me siento nada.
Un millón de gracias por lo que me ha hecho á mí y
no fallaré en recomendarlo á las mujeres que padecen."
A la venta en todas las farmacias.
Preparado en los Laboratorios de

LYDli E . PJNK.HA:M .MEDICINE CO., Lynn, .lllass., E. U. de A.

Subscríbase á "La Semana Ilustrada"
La mejor revista de actualidad

A las Mamás:
Participamos á las senoras
haber recibido un surtido mag=
nífico de

·Artículos de Estambre
para niños y niñas.
Precios realmente módicos.

''LA GRAN SEDERIA''
Julio Albert y Cia., Sucrs.
lia. cmnllie de lla M cll1lierñ.lllla N1ú11nn111. 3 y 41

-Seftor-me dijo una ¡:obre mujer dejando su periódico,- ¿qué es eso del hipnotismo? No acabo de entenderlo.
-Se bao ese.rito acerca ele ello muebos
libros, qae cuentan mara•lllas seri,meote; pero como ushd no los comprenderla,
diré, en t~rmfoos claros, lo que puede y
debe entender. Un sabio la propone A usted dormlrla QOD la voluntad y la mirada:
si usted acepta, toma asiento; el profesor
fija. en usted la vista. y la adormeee; en
ese estado la da A u.sted una. orden, que
usted no oye¡ pero que, sin querer y necnarlameote, cumple usted al desper-

tar.
-¿Y si me manda que mate?
-t,\ata usted, y ,1 le ordena que robe,
roba usted. Adn hay mh. Un ubio dijo
a un durmiente hipnotizado: ' Quiero que
malfana te salga una ampolla en el eo10te;" y el cogote obedeció la orden, y salló
al dla siguiente La vejiga: de modo que,
no sólo obedece al paciente con sus acciones, sino los miembros de su cuerpo, cu•
rl.ndose si estin enfermos, y hasta mar.
cando, si es preciso, una Inscripción sobre
la espalda, segóo refiere un profesor de
/1\ootpellfer.
-!Tales milagros se ejecutan?
- ¿Qalere usted que la duerma y ordene
A sus narices qae se caigan A la hora que
asted gas te?
- ¡No, por Dlosl
- Lo remedlarlam&lt;,s con otro saeflo hipnótico, eo qae, , mi voz de maudo, brotaria, b•Jo sa frente, otra nariz tao linda
como la que luce usted eo esa can. Como
que trato de abrir oo salón de compostara y embelleclmleoto de personas, á precios arreglados: desfiguración de rostros
para huir de ta Justicia ó acraedores, bro•
te de cabellos en las calvas y cambio de
atractivos A los desco.nteotos de su fl•
s1co.
-¿Eso hará usted?
-He hecho mis: he convertido en cerdo
&amp; un hombre, como ver l. asted en la historia que voy , referir: no supooro que la
oteruen esos sabios: yo les he creldo y,
en correspoodeocla, deben creerme A ple
juntlllas. O se tira de la manta pua todos ó para olnguoo.
NARRACION
Sabido es que tuve un criado, Perico,
que me enviaron sus padres desde ti pueblo; que le hipnoticé, y habiéndole preguntado, mientras dormJa, en qaé animal
prtferlrla convertirse, respoodl6q11e la vida del cerdo le parecla Inmejorable. A faer•
za de hipnotismo y de mandatos apremiantes , empe.z ó A trocar su cara en hoclco y
los muslos en Jamones, y en esa clase
media de hombre-cerdo, le dejé en mJ
1cuento ' ·El paralso de los anima les."
Siguiendo mi narración, todo fué para
1mi gusto y recreo, y gocé como autor, ó
más bien como arreglador (que dicen ser
gusto duplicado el de eomeodar al que se
roba) al ver convertid&amp; eo Jeta la cara del
muchacho, Y. tomar aire de matón con su
colmillo retorcido; al ver formando graciosos cucuruchos las orejas, moldearse, t
mis órdenes, su cuerpo y brotar del hueso
saero el rabo final, como una etcétera mal
hecha.
No tardaron en sobrevenir los remordl·
mlentos. El código no habla previsto el
caso : e.ra un delito del porvenir y, entretanto, no hay responsabilidad para los
qH embrutecto A los llombres; pero mi
conciencia me gritaba: " ¿Qué has hecho
de tu pobre criado? Sus padres te lo confiaron para que se hiciese hombre a tu lado y le has convertido en cerdo. ¿Puedes
devolvérsele en esa apariencia lumuoda
y decirles: "¿Tomad Avuestro hijo?" Y si
oo s e los entrego, ¿c¡u6 haré de él? ¿c omér-

i

Yo era gorda á los 20 años
y tenía una papada
muy fea

Al principiar la vida ya llen ba conmigo
el fardo de una mujer entrada en ailos.
.Me di cuenta de que algo debla hacer si
no querfa resignarme al drstloo de toda
perbooa gruesa. Las perionas gordas no
pueden ser atractivas; es simplemente Imposible y todo el mundo to sabe, y para uca
mujer perder sus encantos pusonales A los
20allos, es unacalamldad. La idea es Intolerable para cualquier mujer que teoga espiraciones, Resolvl combatir mis teodenclas t eogorou con todas mis energt,s y
~o todas mis fuerzas. Consulté mJ médl•
to y me recetó una medicina que me daba
apetito y me dijo que no debla de comer
las cosas que me gustaban. Me recetó una
dieta que era una tortura, Estaba h1mbrlenta y sutrla el suplicio del HntaJo.
Yo vela los otros• la 1111sma mesa que yo,
mis hermanos y mis amigos, comet las co•
sas que yo deseaba comer, mientras que
yo me alimentaba con un pedacito de pe&amp;•
cado y un poqu.lto de legumbres lnslptdas,
apenas sufiClente para mantener un p,jarito y que un pajarito rehusula comer.
Cada llbra que dismtnula. me costaba una
tortura que ningún Shyloc k podrla conce•
bir y que ologón s.ér bumaoo hubiera Impuesto sino • si ml~mo. Y cuando el hambreó las obligaciones socl■ les me arrastra.bao t hacer una buena comida, aumentaba en carnes mucho m4,s de Jo que dts,
mloula con ana semana :le to1tura. Pero
yo me manteo fa firme. Me llevó meses red11cl1me .l un punto normal; pero ,ón en·
touces, todavla me quedaba la p,pada,
que se uralgaba;. mi como una cosa ma•
Ugoa. R,solvl qultt,mela y vol vi l. poorr.
me;. dieta y á perecer de hambre porque
habla determinado veocer Aeualqultr costo. caando veocl, todavla tenla las marcas de la papada, carnes flojas q11e colga•
ban en pliegues y arrugas. SI hubiera podido mantenerme sin comer, la naturaleza. aJ fin, hubiera vencido este estado;
pero ya yo estaba débil y baml:rlenta y vi
que tenla que comer ó morir, y coml. Eo
dos meses r,a estaba gorda otra ve.z, y digo "gorda ' porque u la única palabra
.:¡ue lo expresa. otras palabras sao demasiadas finas. Habla abandonado la die.
ta. y los remedios Internos; pero no me
habla entngado. Principié l. estudiar las
composiciones qulmlcas. MI propósito era
encootrer algo oue combatiera la gordura
y la veocler11. Gasté tiempo y dinero ,
do lo q11e tenla, y empecé 4 hacer experi·
mentos conmigo misma. M•s de una vez
me desesperé: la tarea. parecla Inútil. Al
fin, accldenta.lme11te, encontré lo que tan.
to habla buscado: una preparación que
aplicada , la superficie de la piel, hacia
desaparecer el gordo, como una cataplasma hace desaparecer una iDflimactón . La
usé en la cara y se me desaouedó lapa•
pada como por encanto. La usé en mJ
cuerpo y me ouité todo el gordo que queria quitarme. Retj)mendé estarreparatlóo
A mis amigas y obtuvieron e mismo resultado. Hice la prueba en el txtu oJero
y fué un éxito completo. La exhlbl en e:rposlclon,s toteruaclooales y se lln ó los
primeros premios tn todas partes, diplomas. med&amp;llas y mayores premios to Pa•
rls, Vltna, Bruselas. He estrilo la hist oria y la he pu esto en form a de libro. E~~e
libro se lo doy gratis 4 cualoulera que desee quitarse carnts supelfluas, ,,pldameute y s in Incomodidad de ninguna clase y quedarse en tshdo normal sin s u•
frlrhambre nltorturulguua . Escriba confidencl•fm,nte • Mae Ed111 W1lder, Oe¡:t .
407 C. Róchester. N. Y. , E. U. de A., y si
Ud. carea su fardo de gordura otro mes,
Ud. misma tendrá la calpa.

TODOS LOS MEDICOS
están de acuerdo en que la saugre es la caasa p rimordial de enfermedad 6
de adud en el caerpo humano. Si la sangre es pur11, el i11di v i duo es fuerte
y saludable; si l a sangre está im pnra 6 enferma, ento11ces h ay enfermedad
6 decadencia en d sist ema entero.
El reumatismo es estrictamente nna enfer medad de la saugrc, causada
por exceso de ácido ú rico. Las úlceras, llagas, púst ulas, barros ó granos
ea la cara, etc., delatan lll i mpurua de la sangre. Las afecciones catarrales
deben tratarse por medio de la sangre para obtener resultados permane.ntes. Para cararse, para sentirse uno f uerte, alrgre y vigoroso, la persona
debe estar dotada de sangre buena, pura, limpia y en abundancia. La sangr e
no puede limpiarse 6 parificarse ámenos que no se devuelva á los riñones
n perdida actividad. Sangre impura siglliJica h ígado y r i iionu obstrni dos,
inactivos, y aomo resa.ltado se notan estas condiciones y síntomas~ dolor
e.11 la espalda, nerviosidad , afecciones de la vej;ga y vlas urinari as y l&amp;s
molestias consiJluientcs.
Hay un remedio simple, casero puede decine, para estos males, y á
continuación damos la. receta para prepararlo :
Jarabe compuesto de HipofosJitos..... . .. .• . . . . . .
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla. .. . . .. . . . . . . . .

Extracto compuesto vegetal Arvelina . . . . . . . . .

Mbclese todo en una botella, sacncfiéndose bi en al tomar cada dosis.
Tómese una cucharada de las de té 6 café, despaés de cada comida y también al acostarse, 6 sea nnas tres 6 caatro veces al día. Los ingredientes indicados pueden. comprarse en cualquier droguería 6 farmacia y no cuestan
mucho, Eu esta receta tienen los lector es de este periódico un simple á la
vez q11e poderoso y e6ciu remedio para toda clase de eufermedadu de la
sang re, de l os riñones y de la vejiga, que tiene que aliviar el reumat ismo y
las afecciones catarrales, sustituyendo la sensación de ftojcdad , causando
y mde~tu g ~neral, por otra de fuerza , vigor y salud.

100 Años
Vlvf rels si lomals cada noclle una
cucnara da &lt;le las ctel caté de 10s

;ai
V

EL

POLVOS LAXATIVOS
ROCHER
qn~ curan radirnhnenlc

ESTREÑIMIENTO

&amp;Jbcra aos contra la Ja queca, las
Almorranw, , las e nfermedades del
hlgado y contra todas las arecclon es
de lnte tinos.
L..J. GUINET, lll'lllaoéuU¡:c,, t , rue Saulnler,
PARIS

t,-

mtle sabiendo que es Pe1 icoi" Y la t , ntaclón me respoodla: " Acaso esté exqu isito:
se te ofrece el ú:itco caso de probar u n
Jamón hecho por t i."
En rigor, eJ cerdo era mio en cuanto t
cerdo; pero en calidad de hijo era de s1111
padres: no debla dudar y s e los envié co·

45 gramos

60 gramos
15 gramos

acoslars8.HaTl.rfiltS mernvlllosasaplleadasal
c emos deoaparecer realm ente
1 1 1
~~•e.~.fi¡~uJlee~dg~ ~~- .~ ••~~. ~ i: ,"°i"t,~
Careta
deGoma :t:i· =~~ ~~"!~~~~
Y JJ'!C'•S •.••• •• ••••• • .•.•••• • ••• • •••••• F ro. 1'11.
Caello-Ballera~~~~:· 1,a"_ :t::~,~/;!!,;=

iecnilca·d~~deiiáriiro~i~;,;fijr~:~i:
~ las dlmernil&lt;&gt;n"" rle una requeno 0arl; grlo¡ra
ru, !ISpecto mlls Joven . ...... ..... .. Frs. 1 $ ,

En r (o d~ lo, pl'OdUCIOlt (r,nco de Port• lodOI f)a lH I
c. ,ale correo, blllete, de banco 4 chfque,.

Sm ; pedid si m6todo da bellaza lltustrado, frwo ;

1 L. OLIMPI&amp;, 10, rue Oalllon 1 PARIS,

A las criaturas? La mezcla de sub~ta.ncJas ,
¿result■rla a propós ito en aquel mest l.zo
de hombre y cerdo? Todo contrlbula, pero
con Impulso principal. La su gestión, el
mts Intenso y t ficu de los sis temas pedagógicos . Ola llegará en oue, en vez de
ba ncos y mesas , en las escuelas haya ca•
mas, é hipnotizados los a lumnos por el
profesor, se empapen de ciencia en siestas deliciosas.
Al verse con ta cabeza lejos del suelo
sentia vérllgos mi dts clpulo; pero con un~
pollera le acostumbré A andar en dos pi es,
y a l mes de mis lecciones habla ba el castellano tan bien como Perico. Ningún
aprendiz de .mlls lco, al sacar por primera
vez en su vlollo •·La donoa e m6bile," experimenta el p lacer que yo seotl al olr que
me da.ba en espai!ol los buenos dlas. Le
a.bracé y le dije conmovido: " Grlllfeme
Perico, grúfleme otra vei estas palabras;
pero procura perdtr el a cento de famllla ."
Era reo el pobre; pero, t omo obra mi, , pa·
recióme encantador; s ólo entonces comprend1 el célebre final con que el poeta
francés Carlos Mooselet termloa su s oneto ea elogio del cerdo, llamándole Aagel
querido:
Adoral&gt;le coc/1,m, an,inal ro,.- ¡Clur ange!

LOS RESFRIADOS
SE CURAN
EN UN DIA.

l!l Remedio de lfun:,on para Sol Reafrlad .. ali• ia cui instantincamcnte ti tttfrlado
oe la cabea, de la garganta :, de 101 pul•
monea. AtaJa la liebre, contiene fa de1tilaei6n de la nari.r. y quita los dolora que ¡rroduceu 101 rufriadoL Cun la 11Tippe, tooc,
reboldea J precaTC contra la pulmorua.
Tenels Inflamadas 6 r igidu fu co.7unturu,
110 importa lo CT6nico que aca ?
Id donde
el boticario, comprad e l Remedio de Mun7on
para el _Reumatumo, y Tercia que pronta t1
la curac1on.
Si tencu ~ mal eu los rllloncs 6 eu la
••i iira, el Remedio de Mun10n para laa
Rifloncs o, curará.
El V ITificador fortalece i 109 llombrea
débilu y deTud Tt el Tigor eerdido.
De ••n ta en todas w boticas.
MUNYON, 53d and Jdlenon Si.., Phlla4el
lllila, Pa., a:. ti. de A..

Era dla de Sao Eugenio y le llevé a El
Agentes Ge oerales :J . Labadie uc,
Pardo en recompensa, donde vareamos y Cia. Proítsa 5. Méx ico, D. F.
encinas a placer.

A uestros nbseriptores

-¡Qué rica es la bellota! ¿No es nr~
~
J ad1- te dije creyendo haJ,gar sus gusSnpl icamos que toda falt. en el
tos.
servici o de entcega del periódico, sea
-Mejor es lo que ayer me dló usted á comunicada á la may or br evedad á
nuestras oficiuas, pues muchas fa1taa
probar.
no reciben el debido remedio por ig-No recuerdo . .. .
mo regalo. Los lnfelfces me dieron las
nor arlas. Las nclamacioues debertn
La
fruta.
gracias, preguot•ndome de Qu6 rua en
hacerse directamente á nue~tra o ficiLe miré con a dmlracióa, comparando su na y no á los repartidores.
aquel puerco: ¿les h 1b11· de contestar " es
de la vuestra ?" Alladlan meque l e hablan
uoldo t la piara. y estaba ya como en famllla; que babia llegado flaco , pero que
pronto engordarla .
Tuve u na nueva preocupación: fo~ pa•
1dres de Perico me a visaron con t iempo
que el reempluo ex tglrfa su presencia: el
1apuro era terrlblf; no podla consent ir que
A RICO.-P. O. Bnx 942. El Paso, Tex , U. S. A.
le declarasen desertor, y determiné 'h,cerle un sustituto;" ¿no habla convert ido
J ESUS M. T .ABOADA.-Box 5. Bronswille Tex
U. 8. A.
'
.,
en cerdo • un h ombre? PJes convertirla
en hombre A un cerdo.
FELIPE DE J . R UIZ. -2'- F lores, 4. Aguascalientes,
Era un puerco de primera el que me pro
Ags.
pus e moldear, d•odole fa forma. dt Perito;
RAMON R. ESPINOSA.-Oratorio 47. Oriente Le6n
me encerré con é l y le dorml á fu erza de
Gro.
'
bellotas y miradas; el organb mo del marrano era ada mis dócll que et del hom·
RAF AEL Y. CRUZ.- Tu lancingo -0\\ H idalgo, letra
bre, y en pocos dlas tuvo piernas de per·
B.• Hgo.
sona, y á la semwa s iguiente cintura de
JESUS
RIVER A.-Calle de Morel ia, 9, Hermosillo,
muchacho, y sacaba los brazos por los
hombros; abrevia ndo: al poco tiempo ~ólo
Son.
tenla de cerdo la cabeza; le presenté un
DR.
MAURO B TR O -. 'alina Cruz, Oax.
espejo Y me pareció que no s e cooocla. La
SRITA. AMADA QU!NONE, .- Tulancingo, Hgo.
dificultad estaba en la cabeza porque
Identificaba la persona; pero uoa fotograJU
RODRIGUEZ F .-Antes en Frontera, Tab. fla d$ llll lnfeU.z criado pumilló la perfecAhora en Ooatzacoalcos, Ver.
ta s emejanza y me vi en presencia de Pe•
TI A.AC PIR .-Jefe de la Oficina T elegráfica en D urico. Hsbla fals ificado un hombre, p~ro
rango, Dgo. , aotE&gt; en H ermo~illo, on.
era un a.~ls ta, ¡habla hecho una escultura de tocino!
VICENTE F. GUZMA .-3ii, Real de m José
Puebla, Pue.
-¡Oh, poder de la sugestlónl-dije ex·
tas lado ante mi obra .-1oh, sabios que
descubristeis la ley con que la voluntad
Les suplicamos manden liquidar las cuentas q ue con
del hombre modlfita el cuerpo ajeoof Nada
nuestra Administraci6n tienen pendientes, por ejempla!avento: s ólo deduzco , aplico y desarrollo
r es de nuestros semanarios que les remitimos durante el
v uestra Idea. Por vosotros se explican
tiempo que fueron nuestros agentes. Nos dirigimos á
los antiguos encantamientos y las t ransformaciones de Medea, que dtblerou s er
ellos por este medio, en virtud de no haber recibido concasos de hlpootlsmo, no de magia , como
testación á ningu na de las muchas y repetidas cartas que
la del a.sno de oro de Apuleyo. Recibid
sobre
este asunto les hemos escrito.
mis apla usos y saludos. Y a hora, 4 lnfuodlr la luz de la ~azóo t ll la sesera de
ese puerco , destinada ll ace poco • fa ven ·
ta en una casquerla. ¿Puerco fe llamo?
Retiro la pa labra: boy es m1 semejante.
¿Habrla tiempo de educarlt? Afort una.
damente P erico no babia tenido la h tal
manla es t udiar, y ent re s us conocimientos nat ural es y los del , xanlma l el hueco era muy corto. ¿lofluyó en sus rl.pidos
adelantos la s uperiorida d que la forma y
construcclOo de 11 cabeza humana presta

A los Señores

oa. f~itofd Na(ional, s._4.
México, D. F'.

•

�El M.undo Ilustrado

\J ~ 7
~~ ~

Rico~ y
pobres, prín
cipes y aldeanos, millonarios y jornaleros, todos
atestiguan la
inmensa repu tación y
valor de las

Píldoras

del Dr. Ayer
•

Las autori&lt;'lades médicas reco
miendan estrui PíJdor..s para el es•
treñimiento, indigestión, card~algía,
desgana, jaqueca, dolor de cabeza
pulsante, biliosidad, diarrea biliosa,
náuseas, ictericia, hemorriodes, al•
morranas, granos, y varias afecciones del sistema nerviosa originadas del estreñimiento del vientre ó
inactividad del hígado.
Las Píldoras del Dr. Ayer están
azucaradas, obran con prontitud pero
suavemente, y son por consecuencia
el mejor remedio laxante para hombres, mujeres y niños.
Cada pomito oatenta la fÓ1•m1da .,.. la
rohdaln. J:'reuunte usted. á "' ,ni:dwo Lo
qua opina do l&lt;U PUdo,,as del l)r, .AIJ"1',

Preparadaaporel DB.J. O.AYER y CIA.
Lowell, Maea., E. U. de A.

tan tranquilo y tan dulce la mirada, que
le.dije:
- Toma asiento.
Nlaguna sitia se atomodada á su volumen, y hubo de sentarse en su c11arto
posterior.
-¿SJfres, Perlco?-le dije con tMlllo.
Hizo con la caben un signo negativo.
-¿Puedes htblar?
El aalmal, digo, ex •Perico, aproximó su
boca á mi oldo, y su voz, que era gru111do,
emitida con fuerza, se coonrlla en babia
humana sonando pianlsimo.
-Vengo por ti-exclamé-para transformarte.
-¡Oh! No, sellor: estoy contento; aqul
vivo sin trabajar y cómo A todas horas.
-Pero te abrirán ea canal, desdichado.
-Cúmplaseml suerte.
- Huin morcillas de ti y me las dartn
á probar.
-Que le bagan buen provecho.
-Positivamente, ¿no quieres volver á
ser hombre?
-No puede ser: me han mutllado.
Le teodl la mano, puso su maao de
ICA- putrco eatre la mta y salló de la altob.1.
para Ir , dormir en la pocilga,

El falso Perico la miraba dlstraldo: ¿se
acordarla de la puerca que le habla ama·
maatado?
No sólo le acompallé al pueblo para vigilarle alguaos ellas: me atrala mJ trlmen,
el cariflo A mis dos obras y una curiosidad
lrreslstlble; y, sin embargo, tun miedo
de encontrarme ton mi victima. Cruzó ,
mJ lado una piara de cerdos, y- ¡ob, po·
du del remordimlentol-me figuraba que
todos se parecían Ami pobre triado: uno,
sobre todo, se destacaba entre los demis;
era un cerdo mal hecho; sin duda era mJ
obra; el cochino me mlr6 al pasu:
Luego me saludó &lt;:on el hocico ....
No podla dudar, ¡era Perico!
Aquella ootbe sentl que empujaban mi
puerta procurando hater poco roldo; abrl
con precaución, y una visita extralla hon•
ró mi cuarto: era el cerdo que me habla
saludado aquella tarde; stntl temor al
ver en aquella forma á mi criado, recelando una veogao:i:a; pero tenla el aspecto

UN BUEN CONSEJO AL
E.IO
El seflor Pedro Andrés Betancourt, vioarlo de Apatiingán, .MJ-

cbo1cán, México, hablando de un
buen consejo que le dló un doctor,
dice: cHace algún tiempo me en
cuentro gozando de perreota aa.lud
después de haber pa.decldo de uoa
ruerte dispepsia por casi dos anos;
durante este periodo, tomé algunas
medicinas que me recetaroo buenos
doctores¡ pero la enfermedad no cedía, hasta que por oonsejodel doctor
Ma. Silva. tomé las afama.das Plldoras de Vida. del doctior Ross1 las
cuales han c.ausado en mi una curaci ón radica.!&gt;

Perico, el hombre convertido en cerdo,
murió honradamente en el mes de lamataou : le degollaron por delante como A
UD noble.
El cerdo que convutl en hombre llegó A
ser alcalde ea el pueblo, y al administrar
el muaicipio, se portó como quien era:
qaltro decir, que hizo muchas porquerlas.
JOSE FERNANDEZ BREMON.

Epilepsia y
Ataques
"Mi hijo se curó de un caso
muy rebelde de ataques epilépticos por medio de la Nervina
del Dr. Miles."
SRA. D. BAKER, Cleveland, O.
"Mi hijita que sufria terriblemente del Baile de S. Vito, está
completamente bien después de
tomar la Nervina del Dr. Miles
por solo cuatro meses."
SRA. C. G. BENNETI,
Alma, Mich.
Epilepsia, Ataques, Baile tic S.
Vito etc., son enfermedades puramente nerviosas. Ellas han sido
curadas en tantos casos por la
Nervina del Dr. Miles, que es
muy razonable deducir que tamb ién á Ud. le hará provecho. En
casos demasiado severos su uso
persistente ha causado alivio que
vale infinitamente más que la
medicina. La mejor evidencia
que Ud. puede tener es escribir
á los la han usado.
De venta en -toc:ta• laa Botica.
Preparada por

MILES MEDIOAL OO.,
EL PERFUBlE ROSE DE CHIRAZ

Elkhart. B. de Indiana, E&amp;tadoa Unldoa.

de l1wa P. W1UT JSa■, rec11erda latn,ucia 1u,e
de lu rosu de Pmia.

Al Público
-,/lJb"'-.
Habiendo sabido la Dinecci6n de El. Mu.NDO ILUSTRADO que alguna persooa de escasa delicadeza toma el nombre de este Se-

preferencia con tas del vecindario que vol.
vta á Madrid cargado de bellotas.
-Oye-le dlJe,- y graba en tu sesera
estos últimos consejos con que doy tu
educación por tPrmlnada: "No atropelles
l las gentes, nt te revuelques en los charcos, nt metas el hocico en la sopera, ni
te pongas los pantalones del revés." stn
esos peque11os dtfectos eres todo un hombre.
Poco después, el falso Perico cata en loa
brazos de la madre de verdadero, que Je
decl&amp; enternecida:
-No bay tomo Madrid para mejorar á.
las personas. 1Bendito seas! ¡Cuinto
has ganado! SI basta me parece que b11e1es á. Jamóo.

manario para sorprender la buena fe de los foMgrafos y de las
familias, logrando retratos, adver bimos que el empleado que
tiene dicho encargo, lleva una orden en forma pur escrito, 11:L
cual debe exigírsele cuando pida alguna fotografía.

Í:a f!Jirección.

e.Año XVII -Tomo U

.-J\,iéxico, 30 de Octubre de 1910

Número 27

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>La tristeza del amo</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

NOMAS GENTE
GORDA
Las papadas se quitan
rápidamente

SI se sigue el consejo de Mae Ed·
na. Wllder, no habrá. más gente
gorda. dentro de poco tiempo. Ella.
se quitó 30 libras de carnes superfluas en menos de seis seman&amp;S, y
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en el asunto y le escriba sobre el particular. Su método no prescribe medlclo&amp; Interna, ni correas en el rostro, ni fajas en el cuerpo, ni ejercicios, ni dieta.; nada.más que un sencillo tra.tamJento casero, inorensivo, que se puede use.r en su ent.rto
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Paseo Campestre
Con profunda alegría una ta.rde
de invierno, al r.?gresa.r á. casa, l sldoro Donlndeau dijo á su mujer:
- Tengo una. buena noticia que
comunicarte: este a.tlo en el vera.no
tendré un dta de descanso .... ¡un
domingo, bien entendido!. ... SI
quiere , ese dfa, ¿Iremos ai hacer un
paseo a.l campo'!.. ....
Isidoro Bonlndea.u Iba, en seis
meses, á. tener un di&amp; de descaoso,
un domingo de llbert.ad-el aoontecimiento en su humilde vida de escrlbleote, tomaba desde ese lastante un relieve considerable, como si
eso hubiese sido una cosa. admirable, anormal y sin precedentes en
Ja historia. .
y ¡Dios mio! era ca.si asf: desde
hacla. cuatro arios, Isidoro era suboonta.dor escribiente en la proveedoria central de Jas fábricas Oook
y Smlth. Tenla tal necesidad de sus
ciento setenta. y cinco trancos roenauales, que jamás habfa. podido
adn, ni por un solo día, aba.ndona.r
su crut. de miseria. ... Pues el descanso semana.l, los hermosos do- 1
ml.Dgos de libertad, los vMftcantes \
pa.seos t\ través de los campos y
toda la rdstlea alegria de los ventorrillos, han sido hechos para. los
empleados, para los tuoclooarlos,
para los obreros, para todo el mundo, menos para los escla.vonlslado
que no están afiliados t\ ninguna
corporación, , ningún slndlcato y
que trabajan sin respirar, larvas
obsoaras y resignadas, en los subterráneos de los fogon,s privados. ..
AJ olr cla buena ootlclu que le
anunciaba. tan pomposa.mentie Isldoro, Adela palmote&amp; de alegria..
Ambos tenfan almas sencillas, que
la gra.n costumbre de trabajar sin
descanso ha.bfa a.va..,a.llado y, por declilo a.si, neutralizado; no era.o ni
felices ni desgraciados; vlvlan sin
ra.oioolnar, aln sotlar con vanas utoplas, sin buscarle pleitos al orden
soolal; &amp; sus ojos, la vida no era
hermosa ni tea, ni agracia.ble ni
odJosa; no le ponlan epítetos, en la
vida., ¡eso era. todo!. ... Pero, desde
ese día., la Iluminó un lejano rayo;

"' E TERO
VOEL~POR EL ORB"'
eLa fama de la.s Pildoras de Ylda
del doctor Ross vuela. por el orbe
entero, adquiriendo cada dla más
prestigio por las curaciones mara
vllloaas que hacen&gt;. Así se expresa
la sefiora Elodta B. de Silva. de
Santa. Maria de Guadalupe, Jal ,
México, y hablando sobre estas afamadas Plldora.s, conr,lnúa: eYo padecl de acidez en el esr.ómago todos los días, y me comeozaba cuan •
do tomaba. el desayuno y las demás
comidas. Era desagradable y seguido por un dolor en el mismo estómago, que seme cnrócon tomar las
Pildoras de Ida del doctor Ross&gt;s.

y el bienhechor dla de permiso que
babia.a pronosticado á Isidoro para
el mes de J unio, se les &amp;pareció
como un punto de mira respl&amp;ndecleote &amp;Izado en su trlate camino,
como un fin extremo, mAs allá del
cual ellos ni miraban ... Toda.s las
noches, teniendo en vista esa fiesta.
excepcional, guardaban algunos
centa.vos en una aloancia; Y para
poder economizar más, se pr1va.b&amp;n
del postre, baut.lzando un poco más
su vino y comla.n biftec de carne
de caballo . .. .
En pocas palabras, todas sus acclones, todos sus pensamientos, to•
das s-:Js palabras, sereterfan de &amp;hl
en adelante al hermoso é lnolvlda•
b'.e dfa. que les reservaba el verano¡
y durante todo el Invierno tuvleron llteralmeote sol en el alma.
La. elaboración del programa. de
la fiesta tC!lp6 sus noches: fué con
sensible compunción, conrespetuosa minuciosidad, como dispusieron
de antemano todos los det&amp;lle.s ....
Saboreaban esos detalles, los repa•
sabao, los acariciaban amorosamente; el má.s mlnlmo, el más lnsignificante les era. especialmente
querido, y sus existencias gravitaban lugo tiempo &amp; su a.lrededor .....
Quedó acordado que se levantarlan
é. las sets; que trian á. tomaral puente Real el barco de Suresnes¡ que
la. sefiora Boolndeau ida con 11u
sombrero de flores y llevaría el&amp;!muerzo¡ que el sefior Bon!nde&amp;u se
h&amp;rfa cargo de las botella&amp; y enarbolar!&amp; su corbata de sed&amp; bordada¡
que desembarcarían en el Bajo
Nteudon; que tomarlan el tuntcular de la. ladera de .Btllevue y después un vaso de vino blanco de !&amp;
misma ladera, para darse tono.
Quedó también acordado que seto
terna.ria.o en seguida en el bosque
de Meudon; que después se dJrigl•
rlan por el de Cbavllle al bosque de
las F1,uss~ Reposes; que ltlan á &amp;J.
morzar al e tanque de Salnt-Cucuta; que después de haber almorz&amp;do
bien, sin apuro, bajarían bacla
S1lnt.-Cloud, y en seguida .... y despaés, y aelt,r11.
Los primeros meses del ano tira.ns·
corrieron lentamente, con esa dulce espera.o za que halaga á Isidoro y
á Adela .. La prima.ver&amp;, largo tlempo esperada. llegó al fin .. , .... Pero
ese animal del mes de Junto, como
si adivinan. todas las Uu,tones que
se fundab&amp;n con su llegada, paree!&amp;
tomarse un ma.!lgno goce en b&amp;cerse esperar más que los demás, pua.
hacerse desea.r más ....
L&amp; pareja Bonlndeau contaba impacientemente loa dlas . .. "Lindo
mes de Junio, ¿culindo llegarl\s?" Y
dicen que el t1empo pasa. ri.pldamente.....
Sin embargo, no hay plaio que no
se cumpla ...... Un sábado por la
ta.rde, Isldoro,oonmovJdo, turbado,
feliz, pudo al ftn decir li Adela:
- ¡ A.dela, es mailaoa.! . . . .. ¡Es
manaoa el gran dial ......
Habla un lilempo espléadtdo. El
barómetro se ma.ntenJa desde hacia
varias semanas en un buen tiempo
Ojo. Todo ta.vorecla ese paseo campestre, tan honesto, tan legililmo,
tan conmovedor, y que verdaderamente merecía el homenaje de un
sol resplandeciente y de una naturaleza encantadora.
¡Ay! En el preolso momento en
que Istdcra. y Adela acababan de

desembare&amp;r en el bajo Meudon. el
cielo se nubló y empezó á llover.
¿Lluvia.de verano, dlr6Js, con un
optimismo mezclado de ioquletud?
SI, á. juzgar por su vlolenot&amp;¡ no, A
juzgar por su persistencia . ... Después de cuarenta. y cinco dias de
sequedad , los agricultores pedlan
agna: abl esta.b&amp; el agua, mucha.
agua, á torreotes,-tanto mejor pa,
ra las a.nejas y loa eapá.rragos,
tanto peor para loa pobres Bonlndea.u l. ...
La.11 diez, las once, las doce del
dla., y el cha.parrón oo cesaba . ...
Era. ese un diluvio u.nlversa.l; se
necesita.ria. ser batracio p&amp;ra &amp;trevene á salir al c&amp;mpo..... El paseo!
el a.lmuerzo en el pasto, todo e
bermoeo programa se babia Ido al
agu&amp;. ... Adela tenla. ganas de llo•
ra.r como uu Infeliz cualquiera.
E Isidoro, el bueoo, el pobre Isi•
doro .. . . ¿cuál era su actitud trente á ea&amp; 91p&amp;ntosa e&amp;tútrote? . ..
¿Con algunos sollozos, con algunos
gemido,¡, aoogla la. ruina bruta.l de
sus queridas esper~nzu?
¡Tendría derecho para &amp;menaiar
con el pul'io, y lan1ar todas las UD•
preeaclonea de Oaualla!. ...
Y bien, no: era. valiente, era berol•
co, y, para consolarse en su desgracia., ae decla que toda recrtmtn&amp;•
oión era superflua, y que era preciso saber contentarse con poco.

.. .. ........ ... .......... .. .........

Por otra parte, en el rústico ven·
torr1llo en que se encontt&amp;b&amp;n re·
tugiados A las doce y medla,-(pu,,
d,n IJ10,rs1 su ~mida, dice UD caree!),
-encontraron tarjetas post&amp;les que
reproduclan en sus partea más notables los principales sitios de la
comarca.
Entre otra.s, babi&amp; una M&gt;berbla
alcaldía completamente nnev&amp; (estilo Renacimiento), un&amp; magn1tiea
lgleata. romana. que se edificó en el
reloado de Luis XVlll un bosplcio
para ancianos, un cu a.aro de UD bosque, un esta.oque y una casot.da.género &amp;lplno.
El pos&amp;dero del ventorrillo les indicó vagamente en qué dirección se
encontrab&amp;n esas mar&amp;villas de la
natura.lez&amp; y de!&amp; r.rquit;ecliur&amp;.. . .
Y, á tr&amp;vés de 1&amp; cortina de lluvia
que 101 sltla.b&amp;, con tanto trio, que
loa bacfa. tlrita.r en el cen&amp;dorJ divts&amp;ron, desde leJoa, la flecha. ae l&amp;
Iglesia. romana, loa álamos que rodeaban las oasoadas y el pa.ra..n•a,.~os
de la alcaldía!. .. .¡F.so era a.lgo yaJ . .
¡Oyeron también la. ca.mpana del
hosptclol
De esas hermosas tarjetas posta.les mandaron li todos sus parientes
y &amp;mlgos, entre otros, el tfo Saturnino, en el cual, en todo tiempo, tenfa.n fundadas vagas esperanzas testament&amp;r1as.
El tlo, &amp;l recibir la. tarjeta., murmuró encogiéndose de hombros:
- Eioa se quejan de que son desgraciados y derrochan su dinero en
paseos y ea viajes ....

......
····· ·· .. ... ....... .. ....... .
Bien entendido, en el momento

en que su portero tiró el cordón, la
lluvia cesó . ...
Eso era. de preverlo,
En I&amp; noche, la na.tnraleza. lt1gubre calmó poco á poco su mal humor .... y a.1 di&amp; siguiente aparecí&amp;
un sol risueno y radiante . .. .
ROBE RTO

FRANCIIEVILLE.

e.Año XVII- Tomo II

ú'\1éxico, 16· de Octubre de 191')

Número 25

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El Compuesto Vegetal ~~ la Sra.
Lydia E. Pínkham es positivamente
una cura para todas las dolencias de
as mujeres, tales como: ma)es de )os
ovarios, inflamación, ulceración, ca1da
~ desviación de la matriz y sus consiguientes dolores de espaldas y debilidad espinal, adaptándose con particularidad en el. · cambio de vida"
dt: la mujer.
Ha curado m1s casos de leucorrea
6 flores blancas que cualquier otro
remerlio jamas descubierto en el
mundo. Disuelve y hace desapar~er
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Los síntomas debilitantes, que causan dolor y peso en la ca'?eza se al!viarán
enseguida, curándose de una vez con esta medicina. . En cualq?.1~ ca:;o sicmprn
obca de acuerdo con los órganos genitales de la mu¡er. Com¡e 1~ m_ensn:uaciones irre ulares penosas 6 suprimidas, debilidad estomacal, 1nd1gest1ón,
hinchazón hemo~b'ia uterinas, la postración nerviosa, 10;5 dolorl!S de cabeza
6 debilidad general. También es muy eficaz para_ l~s vah,dos, _desmayo~, l:tnidez ó flojedad excesiva, el mal humor, el ahatn~mmto de¡adez, la 1mtatilidad excitabilidad, debilidad nerviosa, desvelo ó msommo, flato, mela1_1~olla
ó triste'za y dolores de espaldas. Todos esos son sínton1as de Debilidad
Femenil ó de algún desarreglo del útero.
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Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham es sin rival.
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LYDlA F.. PlNKIIAlll MEDXOlNE CO-, Lynn, Mass., E. U. de A.

BANOU[RO R(TIRAOO

DOMINGO
16
3'1 de Octubre.
Minerva). La l)Url!:ta de Maria Sautlslma. Santos Galo. abad, y F lorentino,
obispo confesor. Oficio y mi&amp;ade la fiesta del día· rito doble mayor y ornamento blanco: se hace c:onmcmoraci6n de la
dominica'. 'Puncl6n solemne en la Pl!_TTO·
quia de San Miguel ! Nuestra Senara
del Pilar y en la bu{lica de Guadalupe la qJe corresponde 4 la d!6cesis de
Le6n.-(P. )
(3'? de mes, 229 D. P. y

El Finaacfero Wm. J. F. Rey,
nolds No Podía Caminar.
EL REMEDIO DE MUNYON
PARA EL REUMATISMO LO CURÓ.

1ft. Wm. J. P, Rey..oldJ, Nl!quel'O , .
tirado , 6naodero, e,u,be: "P~iladelpb,al
Oct. Jp, 1907.-Eauba perfectamente lnútl
,:en e.J reumatitmo, no podía andar, ut~r de
pié y knla tan inflamado, lo, pié,, los tobillo• , 1aa rodillas que por m4• de un año no
ubia lo que era descansar durante la noche.
Tomi todo. los remedio, conocido, lin Mentir
l aHvio. Un ami10 me aconsej6 q,ie loman
1 el Rem,,dio de Munyon par-a el Reu.matismo.
I,a beata :Margarita Mana Alac:oque, [ to que bice de mu, mata cana; d primer
virgen ; Santa Eduwlgis, viuda (se cele- truquilo me proporci_on6 alivio, compr,
bra et 27) y San Her6n, obispo mártir. otro1 1 antes de ternnnar con eJ aqundo
Fu.nci6n
Santa Inés
perf~tamen1e. c'!rado. Nuna me lle

LUNES
17

w

'

MARTES
18

1
"'11?'
1ent1do

mtJor en mJ T1da como aborL"
'"Tendré 1iempre mucho placer en dar
lníorm" de lo maraorilloso qu.e ca el Reme·
dio de Munyon para d Reumatismo J lo qur
bi~o por mi, i m-.ito cordialmente 6 lo. q&gt;tt
,uCren que me eacrlban proruntando aobrw
ti particular."
''W)(.

J, P. REYNOLDS,

"114 S. Broad SL"

San Lucu evangelista (se celebra con IDL lllt:IIIEDJO D1II lllJlfTO!'f r.lnA
rito doble de segunda clase), y San AteEL REUHATl!lllO
uodoro, obi111&gt;0 m4rtir.-(P.J
rara
u
la
vez
qu.e falla en aU'flar to clot 6
Licua en Piscis, 4 las 7 horas 47 minu)uu,., . X tu·ra en pocoa dia,
tos 52 segundos de la mañana. Templa- trc1
El Remedio de Munyon PIJI'• la Du¡,rp1I•
do.
Me raranriza que cura toda forma de indi1. .
tl6n 1 dolcnctU del ut6maeo
El Rcmrdio dA! .Mun:,on i,ara to. Ri'lnnes

MIERCOLES
19
La dedicación de la santa iglesia Catedral de Morelia. Santos Pedro de Alc!ntara, confesor, y T&amp;ide, penitente. Función é Indulgencia plenaria en San Die·
go.

cura con prontitud lo1 dolore-• en lat cadera,,
en las mu1lo1 6 en 1u lnclco. 1 toda forme
de mal de lo■ rllloneL
El Remedio de Mwn:,oo para el Dolar d•
Cabeu detiene el dolor ~ cabeia en tre.a
minuto1.
El Rem.e dlo de Manyon para la Sanr,•
elimina todu 1121 lmpur.ua.
El Remtdio de Munyon r•n los Rufri•
do, preave contra la pulmonia f c,ua un
rn (nado en pocu llaraa.
El Un¡úento de Munyon para las Almolu•cura poaitiYamenle ca toda, 1u1

~~::1!.

El Vit•i ficador de Muny011 dtTuelff l los

JUEVES

Supresión de
las inyecciones.

20

_.__

VIERNES
21

CURACION RAPIDA y RADICAL
de los flujos antiguos ó recientes

@)

Desconfiar de las Falsificaciones.

EII TÓDAS LAS FARIACIAS

Cada c1psula
el n('mbre

lleva

@)

Ka,rca, de las Crema,s de l3elleza,

I,wmtada en 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que sii éxito ha hecho aparecer.

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'\"~ Pilulea Orientales
~..\':~~:e!? 3!':,,,~~1,:t~
la firmeza del pecho sin
MUAa ,

22

por las notahfüdades medlcu,
J. IU.TIÉ, p1,en.
5, Pu•ace V'erdeau, Parla.
coa ias1nlooones en Paris 61:l!S

La dedícacl6n de la santa Iglesia Ca-

J. LABADl!&gt;;, Sncasores yCla,

tedral de Guadalajara. Santas Salomé,

viuda; Alodia 6 Elodia, y C6rdula, vtraencs m4rtirea, y San Donato, obispo
oonfesor.
Conjuucl6n de Marte y Vcnua,, las
4 horas 23 minutos de la tarde.

SEB'Ol..6.S
EL APIOL DE LOS

IrJORET, INIMOLLE

eu,a ,., Dolorss,Rstardos
Supraston6s de 'º' Menstruos

IEIVll,lff,Ll--¡:¡¡;;¡;,¡,p.,1a,71Nurua•,

UNIMENTO GENEAU

Bolo 'Z'OPZCO

r ..mplu&amp;Ddo al
hego •In dolor ni

e&amp;ldi d•I pelo, cura
raplda J 1enr,1 ••

,.. eo1•n.a.~

Ea,ijcue la Marca de Fábrica: -'• SIMON - PAIIISo

SENOS
dalloaJgunoá lilso,lud.Aprobo&lt;lo

SABADO

CREME SIMON
La Gra,n

sa•

#

Agentes Generales:J. ~abadie Snc.
Santos Juan Cancio, confesor; Pelicia· y Cía. ProfEea 5. México, D. F.
no, obispo, Artemio é I rene, virgen,
m!rtires.

-Tratamiento
el mas facil
y el mas discreto.

Cada cápsula
lleva el nombre

lombres débiles el 'IÍenr ~rdldo.

-,lóbrebaiteoa,
'hr-cedmru.otD.,at..

an.imo,~

~-:;c..,,.;,.q- · ~ Parll.185,Rue S'-ltonorf J IDdu Jumiciu
lffo ••-jor&amp;bla.

rrasw

Mezico :

aurao PADECIÓ DE CATARRO POR DIEZ YSEIS AÑOS

Ralmaado nació y vlvl1 ea las condiciones mejores pua Eer feUz, y , sin embargo, era muy desolcbado.
¿Por qué? Porque R.Almundo era ua celoso verdaderameate 101¡:;uaotable. Sólo
una muchacha tan Inteligente y tan sen·
sata como Jalla, y tao acostambrada Asacrificarse A su amor, hubiera soportado
con paciencia y basta con lntlm&amp; vanidad
aquellos celos que ella llamaba salvas de
callón, porque si rugen y truenan, son, A
la ve:i:, homenaje que el amor rinde A 11
hermosura.
Dtsde la pregunta dejada caer al acaso
y que parece de mera curiosidad, basta
las pre¡:;qotas encadenadas, que parecen
Indagatoria de un delincuente; desde la
queja amorosa hasta la acusatlóo Indeterminada; desde el enojo pasajero hasta la
amenaza formal; destte la vigilancia ratlonal hasta el esplooaJe ofensivo, todo
lo hacia Ralmundo, y todo lo sufrla Julia
con 11 tranqulUdad de una conciencia pura y la dlscredóo de 11 mu¡er fuerte que
sabe conocer y perdonar tos excesos n1turlle1 de la pasión.
Y por su parte, cuidaba, con minucioso
esmero, &lt;le evitar, no ya ruones, sino oca•
sl6n ó pretexto para la 11usptcacl• conyugal.
Pero con tantos miramientos y precauciones no coosegula aquietar los celos de
su marido, ni evitó qae las queella llama·
ba Sklvas de callón llegasen á. ser tiros
con bala.
Sucedió que Ralmundo llei:;6 una noche
Asu casa y se dirigió si toc,.dar de Julia
tan apresuradamente, que ni siquiera se
cuidó de quitarse el sombrero. Dlrlase, •I
verlo, que espoleado por oportuno aviso
Iba t sorprender ea fhgrante traición • su
mujer. Ella no estaba eo el tot1.dor. Esta•
ba en su s ■lonclto de m,hlca, entreteolen·
do la ausencia de su marido.
R•lmundo ao registró calones ni papeles ni bolsillos, como solla b1.cerlo otras
veces, y siempre slo resultado. Se fué derecha.mente • la caja de cristal y plata,
donde JaUa guardaba sus guantes, y sa•
oó de ella unos blancos que Julia babia
usado ai¡uella tarde. Los olfateó repetidamente con a,ldez de perro que ventea
la caza segur&amp;, y después los mordió con
rabia.
Entró eo se¡:;ulda eo el salonelto donde
J1llla tot1.ba el plano, y, sin decir palabra,
le restregó brus;;1J11ente la cara con los
¡:;uaotes.
J11lla, tomindolo , broma, aunque no
de baeo i:;usto, se sonrió, apartando too
dulzura su hermosa cabtza.
-No te vale. SI h1s de sat11rarte basta
que te hartes de ase olor-dllo Ralmuodo
restrei:;ando otra vez con más vlolenc.la.
-Ralmundo, !qUe es esto?-exclam6
Julia ya sentid• y lenntáadose rtpldamente de su asiento.
-Eres to quien debe explicarlo, á ver
si me engallan mis temores 6 mi olfato.
-Efectivamente no se puede negar que
los guantes exhalan uo olor Insoportable.
- De tabaco.
-Da t&amp;baco, si.
-Y son los mismos qae llevabas puestos esta tar&lt;le cuando te deJé ea tasa de
tu hermana.
-si sertn.
-Como que al dejarlos sobre ta mesita,
cuando volvimos aqul, crel percibir ese
olor. Y no he deJa&lt;lo de pensar en ello toda la noche. Y por eso be regresado para
comprobar sl era verdad ó aprensión mla.
-Pues es verdad. y verdad que yo tampoco sé expllcar- al'ladló J ull• coa la Ingenuidad de su perfecta loocenda.
-Pues yo si me lo explico. Esos guantes estab•n puestos en tus manos. Ye1as
manos traidoras bao acanelado , un hombre. Y ese hombre b1 traspasado tus
manos, oprlm16odolas, la fetidez de su
amor Impuro . . .
.
-Y de su tabaco-lnterrumplo Julia con
110011 puounte.
Ralmuado, auouue no merecla ser tratado de mejor manera por su mujer, Injustamente ai:;ravlada, se exaltó con la burla
tanto, que azotó too los guantes el rostro
de Jal11,'la cual, rompiendo Allorar, se fué
t encerrar en su cuarto.
R•lmundo abandonó la casa resuelto A
divorciarse de su mujer, ya Que la falta
de pruebas no le autorizaba pan una resoluclón sani:;rleata.
Los corazones que se han amado de
verdad quedan tr1.bados para siempre.
Aunque el estallido de una querslla amorosa separe los cue~os, tas almas siguen
en convergeocl•. Sólo que ea los dlas de
dulzora convergen en el amor, Y en los
dlas amargos en el aborrecimiento, ese
aborreclmtento tan pronto en llegar como
en convertlrH en reconciliación. No hay
enamorado que no baya aborrecido 1.lgOo

"La Peruna no es ya el mejor remedio para el catarro, sino
que es el único.-Ramón María Martí."

Médicos Prominentes Recomiendan la Penma
El Doctor Pedro Perea Fajar•
do, Cirujano y Oculista, con
residencia en Mayáguez,
Puerto Rico, certifica:
que ha empleado la
Peruna para cuan•
do está reco•
mendada, y ha obtenido
siempre los mejores
resultados.
Senores Peruna Drug. Co.
Columbus, Obio, E. U. de A.
Muy sellores mios: -Recomiendo
la Peruna á. mis enfermos porque
es buena, porque cura y porque para coaoto estl\ recomendada he obtenido siempre los mejores resultados.
Da ustedes atentamente,
Dr. Pedro Pereda Fajardo.
Doctor Ellseo Font y Gulllot,
Ma.yá.guez, Poerto Rico.
&lt;El Infrascrito, D&lt;'Ctor en Medl
cloa. y Clrogfa por la Universidad
de Madrid, miembro de número de
la Academia Médl~ulr\1rg1ca
E,paliola, con ejercicio en Mayáguez, certlfira: Que en su clinica
particular ha. usado y asa con éxito superior á todo encomio el me•
dlcamento la Pernea. Es imagen.
te farmacológico de gran valor en
t,cdas las afecciones catarrales; que
nunca ha deja.do de darle el resulta.do apetecido. En tal virtud, espontánea.mente, y poco a.migo de
expedir certlficaotones, medicinas
de patente, no vacilo en recomenda.ria, por haber visto confirmada
su eficacia en los numerosos ca.sos
en que la he empleado&gt;.
Dr. Ellseo Font y Qulllot.
Mayáguez, eptlembre lQ de 1907.
Doctor F. Garcfa de la Torre,
Mayáguez, Poerto Rico.
eEl infJ'asorlto, Doctor en Medioina y Clrugla de la facultad de
Maryland, E. U. de A ., enlumno
Interno por oposición, del hospital
Franklin Square, de Baltimore,
Ma.ryland, auxiliar oficial de sanldad de Mayáiruez y miembro de la
Asociación Médica. de Puerto Rico,
certifica: Que ha.ce tiempo usa en
su cllnica particular el medica.meo
to Peruna, el cual oooslrtera. de gran
eficacia. en todas las afecciones catarrales (bronquial y nasal), en tes·
tlmonlo de lo cua.l, expide la presente certificación, recomendándolo como un agente terapéutico de
gra.n ~alor y utUldad en las afee
clone; antes mencionadas&gt;.
Dr. F. García de la Torre,
Auxlllar oficial de Sanidad.
Mayáguez, Septiembre 2 de 1907.

SR. RAMON M" MARTI
++ot,S,...,....,,.,,.,....................~

~ ....................,,,.., ....,,..............+itr+.........

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Carta del sel'Ior don Ramón Maria. Ma.rtf 1 jefe de telégrafos de
Ma.yl\guez, Puerto Rico:
&lt;Hace el largo espacio de diez y seis allos venia. padeciendo de Í
un fuerte catarro, prlnclpalmente en el pecho, sin que pause nun•
oa, durante ese largo periodo de tiempo, qulnoe dfa.s sin que tuvie- t
se que resguardarme por efeoto de un&amp; efusión foerte de catarro,
privándome, á veces, hasta. de comer, pues perdfa el apetito por
completo.
De hace seis anos, a.! levantarme, lnvertfa más de media. hora.l
después de hacer innumerables esfuerzos, para poder Umpiar m
pecho de las flemas que contenia..
cConsulta.do el caso con -varios facultativos, ya me hacía.o tomar expectorantes, ya cualquiera. otra. cosa; pero el resultado era
que jamás podía conseguir que el mal des&amp;pa.reclese, lleitando, por
lo tanto, á perder toda esperanza de conseguir un remedio con que
poder curarme.
+
c¡Dlos lo quJso! Un dfa, babla.ndo con mi cunada., quien b&amp;bfa.
venido con el objeto de pasar algunos meses en nuestra oomparua,
Y al tratarse algo sobre ml ca.tarro, me dijo: ¿Por qué no toma us- t:
ted la. Peruna.7 En Bayamón ha da.do muy buenos resultados. 01tóme casos.
&lt;En efecto, sin tener mayormente fe, me determiné á comprar
un frasco de Peruna. Hace quince dfas vengo tomándola; a.ún me
quedan dos cucha.radas en el primer frasco, y á esta fecha ya. ban
desaparecido toda.11 las afecciones catarrales; la flema que tanto me
mortificaba por lasmalianas y durante el dia, desapa.renló por completo; mJ pecho está ta.n Umpio como cuando tenía ocho anos, ¡y
eso que se me llegó á. decir que el mal no tenfa remedio!
cA indicaciones mfas, más de treinta son ya los que en esta. vJlla t.oman su magnifico preparado, y todos, sin excepción de uno
solo, muy agradecidos, no he.n podido menos que reconocer lo que
reconozco yo, y es que PERUNA NO ES YA E L MEJOR REMEDIO PARA t

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EL OATARRO, SINO QUE ES EL ÚNICO.

I

*""'°"'""""'""""'"'""""'""""'"' ""'Mi++&gt;Mi+.fuMllfl'Mi""""'lfllM+iM....,,..4+fi~

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos tamaños, de $1.00 y $2.00 botella
momento con tanta fueua como ama. Ralmundo 1borrecla t Julia por tnldora: Ju·
lla á á Ralmando por Injusto.
Los dos esposos pasaron aquella noche
pensando eo la Imposibilidad de vivir ma•
rltalmente; pero al fin pensando uao en
otrn.
Ralmundo lloraba de Ira por no haber
sorprendido á la Infiel para matarla.
Jalla lloraba el Infortunio que se le ve·
nla encima por camino tan extrano.
Ambos se desesperaban por acertar el
enigma, que era para él acert1.1; qul~n serla el amante¡ para ella acertar cómo y

de dónde aqael maldito olor de tabaco habla llegado á sus guantes.
Y ni uno ni otro daba con ello. As! pasaron algunos dlas; el matrimonio pare•
el• definltlnmente deshecho. Una tarde
los esposos coincidieron en un pensamiento: el i!e Irá casa de la hermana de J ulia.
La atracción misteriosa de los amores les
hacia converger siempre en un mismo
punto.
Julia Iba , contAr sus pesares A su hermana. Ralmuodo A buscar 11 pista del so•
!!Ido amante.
El dla del delito supuesto, el dla de au-

tos, R•lmando aslstla á uo banquete polltlco, y Julia, por no quedarse sola, babia
comido con su hermana Gertrudls.
A la comida, puramente famtltar, no
asistió más hombre que 11 de la casa, un
senor ya maduro y que no fumaba.
Esto deelaró la hermana, sto tranqulllzii' á R.almuodo que casi la llamó encubridora de la Infidelidad.
La decl1r1.clón empeoró la causa. SI el
marido no tomaba. el olor tenla que proceder de otro hombre., y ese ao podla ser
Ralmondo, puesto que precl11ment1 aquel
dla no comió con su mujer.

�El Mundo Ilustrado
-¡Majadero! ¿Habla de olerá rosas si
Y no cabla el negarlo; el olor era tan
estuvieron mls de una hora en contacto
evidente y tan fDerte, que duraba todavla con esta asquerosidad? ¡Majadero y reA pesar del tiempo transcurrido.
maJaderol
Todo, pues, conspiraba contra la Infeliz
Julia, llorando de alegria, abrazó y beJulia, de quien ya empezó á sospechar só A su salvadora.
huta su propia familia.
Ralmundo quedó tao corrido y avergooLa entrevista de los esposos [ los her• udo de su rldlculo papel, que casi slntl6
manos parecta preparada por e demonio que su muJer no lo hubiera eogdlado de
verdad. Tal es el orgullo humano, que, á
para acabar en una discordia general,
prefiere ser engaliado á engallarse.
Las acusaciones amenazas y violencias veces,
rompió la pipa y echó la bol·
se enredaban, y mientras, Ralmundo, que saGertrudls
al
fuego
de la chimenea, diciendo l
era gran fumador de pipa, no dejaba de
Ralmondo:
encenderla y chuparla.
-Pan castigo de tu tonterla, se te
Los buenos fumadores entretienen sus prohibe el tabaco.
Inquietudes y e-Spaotan sus males con el
-No famar6 más. Es una garaalla de
tabaco. Y esta mala condición del vtc.lo mi honor, porque de es e modo, si los
resolvió, afortunadamente, la cuestión, guantes de ml mujer vuelven l fumar, no
cuando ya Iban á tirar cada uno por su la• podréis decir qoe es de mi tabaco.
do, después de la refUda conferencia.
Y después de este rasgo de celoso lmpe·
Gertrudls, mujer observadora por oatu· nlteote, dló el brazo A Julia, y ambos reraleza, y serena y desapasionada porque gresaroa á su casa.
la cuestión no iba con ella, se cuadró ao•
Esta hlstorla, trivial y des11stanclad-'l A
te la puerta del gabinete, é Impidiendo la primera vista, contiene una substancia y
salida, di Jo :
su moraleja, y es la de que las desventu-De aqul no salls peleados. ¿Conque ra!!, sobre todo las de los celos, salen capor no recordar los sacesos va Adisolver- si siempre de nosotros. Los espejismos
se una fa.muta y á ,uorlr la felicidad de salen de los ojos de la cara, y los o os del
toda vuestra vida? Vamos A ver: ¿qué hi- alma llenen también sus espejismos.
cisteis aquel dla1
EUGENIO SELLES.
-Acompafté-decla Ralmondo-á esa
mujer A tu casa, confiándola A tu honradei, que la descuJdó malamente.
-Bueno, bueno. Y aqal permaneció con
nosotros hasta que volviste por ella.
-Y la acompaflt! á nuestra casa, y al
llegar ya advertf el olor ....
-Y cuando salisteis de aqol ¿llevaba
puestoslos guantes?
-No-dijo Julla,-me los quité para comer, deJAodolos con mi sombrero en este
mismo gabinete. Y al salir, como yo no
Cuando bajan los lobos...
uso bolsillo, se los entregué l Ralmundo
para que los guardara en el de su gablo,
-Y se los guardó ea la mala compaflla
de estos chirimbolos de fumar,
El guarda del monte de la Loca, reteniY, dlclendo y haciendo, Gertrudls metió
la mano en el bolsillo de Ralmundo, y sa- do en la ciudad por perentorias ocupaclo•
có deél una bolsa de tabaco y una pipa nes, tuvo qoe hacer noche en la posada.
Cuando los primeros resplandores del
ennegrecida.

m

Variedades

dla le despertaron, vló todo el pueblo cubierto de nieve. Las escasas personas
que pasaban por las calles andaban sin
hablar y sin hacer ruido, como fantasmas.
Los gorriones, ateridos y hambrientos,
va¡aban de nno en otro lado piando con
desconsuelo, y del centro del ensabanado
pueblo emergla la torre parroqule.l enea·
peruzada de blanco. Sin perder momen•
to t! Intranquilo por su mujer y por sus
dos pequeftoelos, salló al campo y se encamln6 hacia el monte contra los ruegos
del posadero, pues segola nevando.
Pronto llegó al monte y en la falda ma•
tó dos liebres que Inquietas buscaban ali·
mento, por lo cual, satisfecho del ha·
llaigo, anheló todavla mil&amp; verse en su
choza Junto al hogar y Juguetear con sus
hijos, mientras los restos de los lnfellces
animalitos hnvlan en un puchero entre
los calcinados troncos.
La nieve segula descendiendo de lo alto tranquila y quieta, sin ser agitada por
el m.l s tenue soplo de viento. Un sllen·
clo de muerte reinaba en todo el campo,
silencio que ilolcamente se rompla cuan·
do alglln paJar!llo desolado piaba triste·
mente, como lamentlndosede su desventura. Sobre la blanca llanura, sobre el
monte salpicado por las oegru:zcas manchas de los arbustos y las rocas mal cubiertas de nleve, c!esclllsaban las plomizas nubes, tan pesadotas que pareclan
gravitar sobre los velados picachos de
la próxima sierra.
De pronto sintió el guarda que retumbaban en el silencio los ladridos angustiosos y penetrantes de-su perro. La choza estaba cercana y apretó el paso para
lle¡ar á ella cuanto antes, y cuando, saliendo de entre unos grandes peftascos,

la vló, quedóse mudo de espanto. La puerta y las ventanucas estaban cerradas y
A unos cinco metros de ella tres lobos
parduscos y delgad,&gt;s rondaban entrechocando furiosamente los dientes. Su perro
-un eoor111e mastln de leonado pelaJesegola ladrando acurrucado en el umbral
y dispuesto á defender la entrada mientras respiraba. Al ponto el guarda se
echó la escopeta i la cara, disparó y uno
de los lobos gruftó sordamente, dl6 dos ó
tres vueltas y cayó redondo al suelo. El
mastín reconoció l su amo y, abandonando 11 puerta, arremetió furiosamente contra otro de los carniceros; pero éstos,
viendo mal parada su sltu!clón, huyeron
cobardemente monte arriba. La puerta de
la choza se abrJó y la familia del guarda
salló loca de alegria.
-¡Qué susto, santo Dios, qué sostol
dfjole la mujer.-1Cuando los lobos baJao .... l
-Toma, para que se te quite-la contestó el guarda d4ndola las dos liebres Y
abruando A sus pequeftuelos.
Y colgó al lobo de una encina, donde
quedo balancdndose custodiado por el
perro que, de vez en c:i1ndo, erguido so·
bre sus patas traseras, olisqueaba la fea
cabezota ....
JOSE A. LUENGO.

El Puerto de Liverpool
&lt;Gir~cdl~i Allmm~&lt;e®mi~i cdl~ N@w~cdlcS).cdle~

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ville-Ráache, Homer, Journet, McOormack, Melba, Placgon, Euffo, Sagi,Barba. Schumann-Heink, Sc:ot~i, Sembrich, 'l:etrazzini, Vela y Zerola figuran entn, los artistas más eminentes del mundo que hacen
discos para la Victor
Esbos artistas cantarán para Ud. no solamente solos y dúos, sino que también tales famosos números concertados como el tiexteto de •Lucia,• el Quinteto del «Meisterei'llger,, 1011 Cuartetos de «Rigoletto,t .:F aust1
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Registrado como artlculo de s--gunda el a.se en s d s N o v1 embre de 1894.-Impreso en papel de la.s FAbrlcaa de Sa.n Rafael
v

Año XVII-Tomo II

·R 0BBRT Y

México, 16 de Octubre de 1910

Número 25

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Surtido y Precios que no Admiten Competencia

eatafaLco leoantado en el patio del ce;,,tro del Palacio Yacion.aL
para La cele6ración de la anoteosis
de los héroes de la t/naepenoencta
(7 J
\
•
r

�"ferdadera felicidad del amor,-cacribía Wagoer
de La leyenda. de Rudel, por no recordar otrosá Li:.zt en 1854,-quiero erigir al más bello de
ha revelado un espíritu crítico por excelencia
mis sueños un monumento eo el cual del princi·
comprensi"fo y sagaz, al qnc venturosamente se
pio al 611 daré rienda suelta á este sentimiento.
"EL MUNDO ILUSTRADO"
aunan la facilidad y sencillez propias del Ul■CS•
Tengo en la mente 1lll Tristán é !solda, un con.
tro a vendo á Las lides de las aulas.
Se púlica .auaria•sle '" la
cepto musical de la más grande simplicidad, peCOMPdllA EDITORA NACIONAL, S. A.
Pertenece d mustro Trueco á aquella genera·
ro al mismo tiempo rebosante de pasión; con el
ción de compositous que coo de"foción y entu•
Pffsidente.
obscuro estandarte que ondea al final del drama,
siasmo propagaron por la Italia fanática de las
LIO. JOSÉ LUIS REQUJIINA
me cubriré para morir&gt;,
viejas tradiciones de ópera, el culto de Waguer;
Wagncr, al idear su obra, atra,,csaba por una
Dlreetol' Genenl,
ge11cración á la que pert-cnecicron compositores
crisis sentimental, la más grave, la ú.n ica quizá
LIO, ERNESTO ClliVJ!l.RO
tao señalados como Pnccini, Fraocbc.tti y Cata·
de su "fida. Y bien dice el maestro Trueco que
la11i1 y c.n cuyas falanges formaron todos los
caquel amor sinfin ni confin te hizo experimeu•
Gill'ente,
maestros que, en peregrinación por la península
tar la suprema beatitud y la indecible amargura
MANUEL S. PALAOIOS
y por el mundo, dirigiendo y enseñando artistas,
que tradujo después co notas musicales y dcua•
OJ'ICUi &amp;lo,
contribnyeron al completo triunfo del ideal mo•
mó á manos llenas en el drama conmovedor y
t• cau~ de Humboldt número 52. México, D. F .
derno en música, grande no tanto por ser modcr•
pasional de Tristán é !solda,.
Apartado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 485
no cuanto por la suprema belleza que encierra.
•
Y Sil amor al arte de Wagaer, tormentoso y
PIEOOS DE SUBSCKIPCION (PAGO ADfllNTAIIO):
**
"fioleoto en ta JDocedad, templado y vivificado
Pero si la erudición y fiDllr&amp; del comentario
}ln la ciudad. por mea . . • . $ 1.00
por el rasonamiento y el estudio eo años madn·
campean
cu las páginas aludidas del estadio soBu loe Bstadoe, por trimcetre •
3.75
ros, es el qne ha mo"fido ahora al critico italiano
bre Tristán. el critico musical tie11e mejor oca•
Bu el extranjero, por trimestre • 4-50
á -producir ese pequeño libro qlle, por lo sintéti•
sión de ejucitar sus recllrsos en la última parte,
NÚIIBROS SUELTOS:
co, por el coodeusado material que eucicrn y
la más interesante del libro.
$ O.JO
por la seria y numerosa docume11tació11 que re•
lln la capital . . •
Analizando simnltáoeamentc el poema y la
0.35
Hu loe Bstados • .
vela. merece ser atendido por la crítica.
música, el maestro Trueco da gallardas muestras
0.50
lln el extranjero
Eu los Apuntes sobre el arte wa11neriano logra
de habilidad critica. No amontona tecnicismos¡
0.50
Atraaadoe . . • .
el maestro Trueco resumir, en pocas páginas, las
no obscurece con enrevesados considerandos el
teoría• esenciales del autor de la Tetraloc{a. Hásignificado del drama wagoeriaoo, en lo rcfercn·
cenos "fer primero las diferencias que existen
NO BE DEVUELVEN ORIGINALES
te á su cstructuEa orquestal. Lo sigu.e en sil dcsentre la antigua ópera y el drama musical creaca volvimiento, tema por tema, haciendo rcsplan•
do por Wagner¡ examina luego la fusi6n compledeccr sie1Dpre la claridad; transmitiendo al lecta del drama y la música llevada á cabo por el
tor, de modo fáoil, sus imprcsiones¡itustrándole,
genio de Léipzig; la abolición de los trozos acaidentificándole con el asunto tratado ... .
démicos-arias, dúos, tercetos-que interrnm•
Ha hecho una obra comprensiva de crítica mu·
pian el lógico descovohimiento de la acción
sical, y el llamarla así creo que es 1111 mayor elogio.
dramática¡ la subttitución del antiguo recitado
por el canto dramático (Sprechmelodie), mediante
CAS.LOS GoNZÁLEZ PERA,
el cual, eo las óperas de Wagoer, cada acto se
desarrolla sio i:nterrupción alguna, como concc•
b1do de una "fCZi la melodía infinita., ó sea la «sucesión continua de dibujos melódicos, DO existentes iutrinsecameate, por si mismos, sino dcri·
vados del natural desenvolvimiento de la idea
NO de los críticos musicales
madre, siempre eo relación con el texto,; el pa•
más eraditos y distinguidos
pel de la orque~ta en el drama wagneriano, que
c,Por qué te desliza.a furtivamente durante
-que nos honra con sa pre•
110 se limita ya al simple acompañamiento ó sos·
el crepúsculo, Za.ratustra? ¿Y qué ocultas con
scocia en México,-cl maestéo de taa voces, sino á la iotcrpretacióo de los
ta.nta. preca.uclón deba.jo de tu m&amp;Dto?&gt;
tro italial\O Eduardo E. True•
sentimiento, que agitan á los personajes, á la
¿Es algún tesoro que te dteron? ¿Es un nillo
co, ha publioado recientepint..ra del ambiente, y, sobl'C todo, «al comen.
que te ha nacido? ¿Seguirlas tó. también el camente, por especial eooargo
tario oo interrumpido del drama, mediante la
mino de los ladrones, amigos del mal?&gt;
di: la Secretaria de Iostrllcción Pública y Bellas
exposición y dcscnvolvimiu1to de ciertos temas
¡Cierto, hermano mfol- respondio Za.ratuetra.
Artes, un utudio critico sobre el Trístán ~ Jsol•
característicos llamados leimoti-ve ó tema• con- Un tesoro llevo: una pequena verdad.
da de Wagller.
ductores•; y, finalmente, la trascendencia qac en
Pero es rebelde como un runo, y, si no le ta.Este estudio crítico del maestro Trueco, que
las creaciones supremas del genio de Bayreutb
pase la boca, gritarla desa.f oradamente.
oo persigue otro fio que el de preparar al públi·
tiene la plástica, la cual las aproxima, por lo
Siguiendo hoy sollt&amp;rlo mi camino, á la. hora.
copara que pueda y sepa apreciar el grandioso
completo y armonioso de su carácter, i la trate·
en
que se ponía. el sol, me topé con una vieja.
drama musical,-cima del arte wagneriano, qllc
día griega.
que habló as! á mi alma:
si para dencntura nuestra no fue posible ver en
cZua.tustra ha ha.blado mucho, aun con nosla esccoa, como se proyectaba, durante el Ceot~*••
otras las mujeres; pero jamás nos ha hablado
oario, si aplaudiremos de scgaro en la temporaHermosamente sobrios son los capítulos que el
de la mujer&gt;.
da lírica del año próximo, sie111prc que i ésta se
Yo respondl: cno hay que hablar de la mujer
maestro Trueco dedica á la leyenda de Trístán y
consagre toda ta dilatada atención que merece,más
que á los hombre&amp;&gt;.
al
génesis
de
la
obra
de
arte,
realizado
por
Ricar·
es el libro del día.
cHáblame á mi también de la mujer-dijo
do W .goer, con elementos de 41.S&amp; propia le•
Qlliero coo,agrarle, pues, la presente crónica,
elJa.- Soy bastante vieja. pan, olvidara! momenya qllc su lectura, á semejanza de la de todo buen
ycoda.
to lo que me digas&gt;.
comentario de llna obra de arle, se presta á con•
E .. oca 6 tos menestrales y juglares que Yll en
Cedi á. los deseos de la vieja y le hablé así:
sideracioncs amenas, como la evocación de epi•
et siglo XI cantaban la historia de los amores
En la mujer t.odo es un enigma y todo tiene
sodios de la leyenda de Tristán, amén de illtede Tristáu t !solda, de origen bretó111 dcspertan•
una. solución: se lla.ma. prenez.
rcsantes sucesos que presidieron la refundición
do el entnsiasmo de los oyentes¡ alude á los can·
El hombre es para la mujer un medio; el fin
de ella en el di"fiDo poema musical imaginado y
torcs "fagabundos que en tomo al asunto pl'iDCi•
es siempre el hijo. P ero ¿qué es la mujer para.
realizado por Ricardo W1tgoer.
pal de ella enrcduan episodios inverosímiles,
el hombre?
bnti1ticu narraciones de combates con mons*••
El verdadero hombre quiere dos cosas: el petr11os é ioternucioues de hadas¡ y señala, por
ligro y el juego. Por eso quiere la mujer, ei juDi"fidese el libro en coatro partes, á saber;
ú.lbmo, á Godo(rcdo de Strasburgo, autor de poe•
ApantPs sobre el arte wagneriano, que es algo coguete más peligroso.
mas caballerescos que floreció por los años de
mo á manera de prólogo del esbdio propiamcn•
El hombre debe ser educado para la. guerra
1200, como al escritor á quien debemos la defioi•
te dicho sobre Tristán é !solda, qlle, á su vez, se
y la mujer para solaz del guerrero. Todo lo deversión, ya realizada en campos del arte, de la
subdi"fidc en otras tres: La. leyenda, El cénesis de
más es locura..
poética leyenda de Tristán, el héroe famoso ama·
la obro de arte y El poema. y la música ( análisis
Al guerrero no le agra.dan los frutos demasiado de lsold" la de las blancas manos, y por el cual
do dulces. Por eso le gusta. la mujer: la mujer
y guia tcmátic•&gt;·
muriese de amor Isolda la rabia, la· divina prin•
Y con ello dicho se está que ani111a el libro tomás dulce tiene siempre a.lgo de amargo.
cesa de Irlanda, qnc inspiró á Waguer, el gran
do una gran lógica, condición no muy abundante
La mujer comprende mejor que el hombre á.
solitario, cae monumento que simboliza el amor
en este género, tan poco cultivado cu México, y
los
nlilos; pero el hombre es más Infantil que la
en su grado más intenso: el de la sublimidad del
que constituye 'llJla de las caracterbticas del
mujer.
deseo.
maestro Irncco, quien en otros mafístrales cstn•
En todo verdadero hombre se esconde un
cYa que en mi vida no be gllltado nunca de la
dios sobre obras excelsas-el de Lohe,.11rín y el
DI RECTOR 10:

•

"Tristán é Isolda"

L.tL.L.O y QAROURO EN SU ESTUDIO HACIENO
AL HUEBPEO S¡ROR OIEGOOR~~=R:ONOREB 01! LA OABA

LA VIEJA Y LA JOVEN

U

ti••

ol.flo: un nllio que qu iere jugar ¡Ea.
j
Id
Que la mujer sea uo juguete pur~mufieres escubrld el nlf!o en el hombre!
las virtudes de un mundo que at1n no
como el dla.ma.nte, abrlllantado por

;xla:~.

Centellee en vuestro amor el fulgor de una. estrella!
c1Que yo dé á luz al superhombre!&gt;
Diga vuestra esperanza.:
¡Que haya valentía en vu estro amorl C
que os inspire miedo.
on vuestro amor debéis afron~ar al
Cl!rese vuestro honor en vuestro aro
G
co de honor. P ero sea vuestro honor amor. 1eneralmente la mu jer entiende po8
Y no ser nunca las segondas.
ar empre m!\s de lo que seáis &amp;m&amp;das

EL PANZON RIVERA
CARICATURA OE 1./LL.0

Que el hombre tema á la mujer ouand 1
.
hace ella todos los sacrificios Y cua1q' 1 t o a mu1er ama: ent.onces es &lt;mando
Que el hombre tema á ia. mu er u ero racosa 1~ parece desprovista de valor,
el hombre es simplemente malo
cu)~ndo la muJ~r odia: porque, en el tondo,
oss, pero la muJer es aviesa (Schl1&amp;hl)
.
¿A. quién odia más la mujer? El hJe; ro hablaba a.si al imán: "Te odio más que li na.da.,
porque at raes sin ser ba.sta.nte fuerte para sujetar."
La f elicidad del hombre es: yo quiero· la felicidad de la mujer es: él quiere.
,
Pero el alma del hombre es profunda; sucorriente ronca en grutas subterráneas: la mujer
presiente su fuerza, pero no la comprende."
Entonces me respondló la vieja "Zaratustra·"
ha dicho cosas muy bo[lltas, sobre todo para. l~
que son jóvenes.
¡Cosa singul ar! ¡Zara.t ustra conoce poco á las
mujeres, Y, sin embargo, t iene razón en lo que
dice d~ ella.si ¿Será porque en la. mujer nada.es
Imposible?
Y ahora t en en recompensa una pequefl.a
verdad. Soy bast ante vieja para. declrtela.
Tápala Y ciérrale la boca, porque al n~ gritará demasiado alto."
'
"¡Venga. tu verdad, mujerl- dlje yo yla vle
ja. habló as!:
'
.
"¿V dos con las mujeres? ¡No olvides el 1~.
t lgol"
"'
.As[ hablaba Zarabust ra.

LOS ARTISTAS RIVERA, D IE LA TORRE, ZALOIVAR, L/LLO y Q._f/OURO t!N NUESTRA DJRECC/ON

:e'

l!'. NIETZSORE.

�tw'

peuctn.ble, No se habían podido filtrará truis
de él las pocas palabras apenas balbuceadas á la
mujer que velaba por el ebrio que, al alba, abriera la puerta con su llave de carcelero, y se echara boca arriba sobre la cama, infcstaodo el aire
con su hálito pestilente. Aquel ebrio, al entrar,
la había dicho:
- Si para mediodía no me d as d e comer, te
mato como á una gallinll,

@¼ísisiiiW®@'&lt;i!W®®@ ® @"""@®IJ

UN
MURO
~ _d~@&gt;

SllM/ll!.llil1"®@@-t"'\®"WMliM•!&gt;.@?- ® n

[
Al
;

LLA en lo atto del quinto piso,aquc1
recio mur o de la vieja Nipolc:8,
~
com lÍn á los dos caserones colinlli.-Q.J
di1111tes, al ampar o de cuya vetus•
te:t multiplicábansc los enjambres
huma.n os, separaba los dos cuarti•
tos contiguos, tan vecinos y tan
lejanos, Ninguna comunicación había existido
nunca entre aquellos dos curtihs, Diversas
eran entre ellos las personas y las cosas; diversas. las telarañas que por una parte y por la otra
tapizaban las paredes polvosas. Pero, en el silencio grave de la mada noche invcmal, el 1'11.•
mor continuo, monótono, insistente, apresara•
do, de la máquina de coser, pasaba á travis del
maro: invisiblemente lo horadaba. Y por entre
las ve-tastas piedras, pasivas espectadoras, los
dos cuartitos revelábansc el llDO al otro un poco.
El, tras de haber vacilado macho, golpeó en el
maro con los nudillos. Llamó repetidas veces,
El ramor de la máqailla cesó, y él, respirando
como si de pronto hubiese escapado á una pesadilla ó á una obsesión, aproir:imó el oido á la
pared para escachar si alg11Do le hablaba. En
efecto, llegó huta él una débil voz femenina:
-¿Qaién llama á este mal'.'o?
-Bacna mujer, ¿me oye asted?
-¿Q11ién es?
-No tema usted: soy sa vecino,
-Y ¿q11é q11icrc?
-Baena mujer, se lo ruego, upcrc al alba pa•
ra ponerse á la máquina,
-No puedo.
-¡No puede! ¿Y á mí qaé me importa? A esta
hora tengo el del'.'echo de dormir.
-Ciertamente¡ pero yo le pido por favor que
me deje trabajar.
-¿No dispo11,e usted de otro habitación, buena
mujer?
-No.
-Podría usted irse al rellano de la escalera;
¿qué sé yo?, á la escalera misma . . . . . .
-Hace frío esta noche, y , además, no tenfo la
llave.
-LEstá usted en su cna y no tiene la llave de
la pucrta7
-No.
- ¿Por qué?
- No la tengo.
-¿Y entonces?
-Un pc:.co de paciencia y conoiliará usted el
sueño.
A mb,n, h1bl111do y escachando alternativamente, acercaban al muro ahora la boca, ahora el
oído, y ambos gesticulaban como si creyeran
verse el uno al otro. Y continuaban:
-¡Es inútil que yo tenga paciencia, buena ma•
jcrl Y ya que quiere saberlo se lo diré: no duermo¡ tengo que trabajar ...... tengo que trabajar
yo también.
-Y ¿qué se lo impide?
-El raído de su máqclina. ¡Las ideas se me
revuelven! La cabeza me da vueltas . ..... No
veo ni siquiera el papel que tengo delante! ¡Es•
toy acostumbrado á trabaju, á fatigarme, i esori•
bir aun cu el infierno¡ pero en esta maldita no•
che el ruido de la máquina de asted me exaspera, me hir,ce enloquecer!
-Espere asted al alba, señor. Al alba habré
terminado.
-Espere usted mejor,
-Le he dicho ya que no puedo.
-Pues yo tampoco puedo esperar.
-Baeqo, señor¡ pues entonces procure usted
trabajar en otra pieza.

-¡Una sola tengo! Como usted, Entro á ella
atravesando una azotea. Pero si me pongo f. tra•
bajar allí, al aire libre, me arruino, Estoy en·
fermo,
-¡Pobrecito! Lo siento,
-¡Eh, lo siente usted, pero no hace nada por
ayudarme!
-Perdóncuu:, señor. ¡Si supiera!
-lQaé cosa?
-Dentro de una hora, la ropa q11c coso debe
de estar pronta, p11cs1 de otro modo . . . .. .
-¿De otro modo . .. . . . ?
-No me lo pregunte y tenga piedad de mi.
-¿Vuelve usted entonces á la máquina?
-Si, vuelvo. Perdóneme, perdóneme.
-¡No! ¡No!. . .. , , ¡No! Si el ruido empieza de
nuevo, me será imposible concluir, Y dentro de
una hora . .. . justamente como asted .. . . justamente como usted .. .. ¿Me cir:plico?
-¡Tenga usted piedad de mil
-Y ¿por qué de mí no la tiene usted?
-Yo soy mujer.
-Yo estoy enfermo.
-¡Pobrecito! toh, pobrecito! Si insiste usted,
haré como usted quiere¡ pero piense, señor, pien·
se usted cu que tendrá un remordimiento.
-¿Un remordimiento?
-Si, un remordimiento.
-¿Aoaso tieae asted que aoabar su tarea para
comprar medicinas?
-No me pregunte.
-¿Es an viejo ó ,u1 niiio su enfermo?
-No me pregunte.
-¿Es an hijo de usted? ¿Es su padre? ¿Es sn
madre?
-Se lo mego, no me 11regantc.
El calló, Esperó, con el corazón ab■amado por
una ansia íntima y angustiosa, Pa111dos algunos
instantes, 't'Olvió á oir el rumor de la máquina.
Lo sintió de n11cvo en el cerebro; lo aintió monótono, continuo, apresurado, obsesionante.
-¡Dios mio! ¡Dios mfol-murmuró, y, casi
tambaleándose, volvió i sentarse cerca de la me·
s&amp; coja, sepultada bajo de un amontonamiento de
periódicos y cartapacios, entre los cuales atenta•
ba la lnz débil de una lamparilla.
Tenía dclaate algunas cuartillas esc:irilas y otras
todavfa en blanco. Mirólas, y 1 con un esfuerzo
de voluntad, cogió la pluma. Pero vió que la
acerada punta temblaba, y aquel temblordijérasc
que lo producía la repercusión de la máquina de
coser¡ y stis miradas le seguían en sus giros ver•
tiginosos. Sabia aqacl temblor dé la punta de la
pluma á la mano, de la mano al brazo, del brazo
á la cabeza. El tic•iac estaba en el aire, estaba en
las 11alabras danzantes, estaba CD los nervios, en
las entrañas, en su cráneo. LQué escribiría? No
lo sabía, DO lo recordaba. Por todas partes, den•
tro y fuera de d, un rumor, un rumor y nada
más. ¡Dios! ¡Dios! Sobre las cuartillas aún blan·
cas, la ploma paralítica, á menudo empapada en
tinta, dibajab.\ un misterioso borrón ó dejaba
caer alguna negra gota. Y transcurrían las ho•
ras,
Cuando un campanillazo utrepitoso le sacudió de la cabeza á los pies violentamente, advir•
tió que, por las hendid aras de la ventana, un hilo
de la primera luz del día hacía palidecer el de
la lamparílla.
- ¡Es éll- pensó abriendo la puerta con ansiosa expe-ctación.
Bntró ua hombre que, introduciendo con él en
la estancia 11D poco del frío de la calle, alzó an
tanto la nariz amarillenta que sobreaalfa de en•

-LA pedir limosna? ... . Pero, si es que la máquina de coser me impidió que agl'.'edicse, que
calumniara á an hombre honrado, y ustedes se
sonríen ... . . .
.Comprendió que la mujer le llamaba, y respon•
d1ól,1 golpeando llD poco á sa vez. Luego, ambos, simultáneamente, acercaron los labios al muro, Simultáneamente dijeron:
-Gracias.

tre los pliegues de la bufanda vieja Y sucia, Y
del gracso cuello del casacón, en el c111l la pcr·
sonilla insignificante se encerraba.
-¿Está hccho?-pretuntó con su voz cansada.
-No, no está hecho-repaso el joven abcicndo
los brazos desoladameatc.
-¿Bromea usted? .. . . . . 1
-No, no est, hecho, se lo repito. Esta es la

nocemoal
-¿Qae he nacido libelista? . . .. Tiene usted ra·
zón, No sé qaé responderle. ¡Tiene usted razón!
Y al decir aquello en tono de melancólica re•
situación, el joven tosió, mientras que el otro
empci:aba de nuevo á desesperarse.
• - ¡Ob, el periódico, el periódico, el periódico!
¿Qué hacer? .. . . 1Pobl'.'c de mil ¡Pobre de mí!. .. .
¡Qué golpe! iQllt dcshonor!, ..¿Y es así como usted
recempensa i quien le da trabajo, á quien le da
la vida? ¡E, esta su gratitud, tnidor, asesino!
Pero que por San Jenaro me escupan á la oara
si le dejo ganar an cintimo más. Comience desde ahora á snfrir hambre, vaya á pedir limosna,
que bien merecido lo tiene, bien merecido. ¡Oh,
pobre de mU ¡Me apalcarául ¡Me dirán que soy
un impostor v algo más! Tenia empeñada mi pa·
labra ... . ¡Qué descrédito! 1Q11é desastre!. .. .. . ¡A
pedir limosna, sí, á pedir limosna, que bien me·
rccido lo tiene!. .. .
Se faé con las piernas temblorosas, cnfandá11dosc en el casacón y augurando males todavf.a.
-IA pedir limosna! ¡A 11edir limosna!
De pie ante la mesa de trabajo, erguido, inm.ó·
vil, absorto, el joven repctfa humildemente:
-comience desde ahora á sufrir hambre&gt;.
Pero el artfculo difamatorio no lo había escri•
to. ¿Por qui razón no Jo había escrito?
¿Por qué razón? No se daba perfecta cuenta.
Miró en detrcdor. Los maderos estaban aún ce ·
rrados. En la estancia todavía reinaba la nocbr,
y de la calle, de las vecinas i:as,s, llegaba, suave,
suave, en las voces c.o nfusas dtl dtspcrlat, la vi•
da del dfa. El r,aido de la máquina habfa cesado.
El viejo y macizo muro había tornado á ser im·

¿Cómo es Urbina? Por fuera es an grueso y
moreno muchacho, de buen humor, á pesar de
estar ya lejos de los treinta añ os, Ha abandona•
do sa usual traje negro, su ancha corbata de ma•
ripo■a Y la antigua y larga &lt;cabellera 1830&gt; sus•
tituidos por corriente casqaette, contra )~ que
luch an algunos rizos rebeldes, sobre sa amplio
rostro de tez obscura y sa boca !eosual, que recuerdan un poco al malato narrador de cLos
Tres Mosqueteros&gt;.
_l.Cómo vive Urbina7 Digámoslo de una vez:
v~ve la vida con esa alta tensión que requiere la
virtud poética del género de escritores .¡ que
perten,cc, en caya obra, que emana oasi directamente de la realidad, no b,1 perdido la naturaleza s~ vi,or, su frescura y su honda enseñanza,
U rb1na no es an espíritu que proceda de cánones de escuelas literarias, ui de sistemáticas
preocupaciones artfsticas, ni de infolios empol•
vados¡ 110 está atormentado por esotéricas sabidurías ni ~crsigae ~stremccimientos uuevos y
flores extranas en artificiales paraísos y jardines
de histeria.

verdad,
-¡Cómo!.. .... ¡No es posible! ...... ¡Noes po·

siblc .. ... .
El hombre dejóse caer sobre 11111 silla, retorciéndose, sacando de entre 101 faldones del casacón los dedos huesosos, dilatando las papilas
verdes entre los párpados Je.gañosos y rojizos.
- ¡No es posiblel~ontiDaaba casi sollozando.
- A esta hora el periódico debería de estar ya á
la venta. •. . Y si ahota ~ale sin el articulo contra
Rafael Pagani, estoy arruinado. ¡Ah! ¿por qué no
si escribir yo? ¿por qué no sé escribir? ¡Pobre
de mil ¡E;toy compl'.'ometidol ¡Hoy es 11D día de•
cisivo en esta lucha electoral!. . . . dcbcrfa de ha·
ber depositado el dinero .... ¿Y ahora? Ahora
me darán 1lJla palin, me dirán que soy un impostor, que soy un traidor .. . , , . ¡Pero el traidor
es usted! . . . . ¡Sí, traidor, traidor! ....
-No, don Janarito, cálmese. .. . . . ¡No soy un
traidor!. . . No be sabido hacer e1 articulo prometido, Siempre be tenido en baena opinión á
Rafael Pagani.. . . Le cno un caballero, y, sin
embargo, he tenido esta noche la buena vol11Dlad
de cumplif con mi deber y de vilipcndiarlc, de
aplastarle, de apabullarle; mas, en el momento
de fabricar todo el edificio fantástico de acusaciones infamantes, oo he encontrado una idea,
ao he encontrado ana frase, no he encontndo
siquiera la ork&gt;graffa, ni siquiera ..... . la conexión de las letras que forman las palabras.
-¡Vaya á contará los demás 1111 escrúpulos,
que no á mí! ¡Usted ha nacido libelista y nos co•

LUIS G. URBINA

•

Vive la vida por si mismo, digamos así: cCree,
crea&gt;, este es el epígrafe de sus &lt;Ingenuas&gt;¡ ama,
sufre, goza Y trabaja casi siempre con intensidad •
nun~a ha subido á la torre de marfil, sino que ~
caminado por plazas y calles, perseguido por
pc11as Y apetitos, y ha caído alguna vez al lado
de to~os los vencidos por los deulientos, Su
espínta aletea á ras de la vida, c11 la libertad
del aire y de la luz, como inquieta y ávida mariposa, asperjadas, á veces, sus alas por el oro
de la ilasión ó estrujadas y rotas por ta amar-

gura.
No desprecia lo que el Evangelio llama fas
mezqninas preocapacúmes de los hombres la vida
ordinaria qac lo rodea, el asunto del día acon•
tecimiento político 6 social que volcó p~ 11111 •
chos años en sa deliciosa causeríe de la semana.
Lo vcriis en la calle, en la redacción en eJ
teatro, viviendo la vida de la ciudad, a~scultando el loco y complicado íunoionamicnto de
este organismo en que se mueve tan bien Sil alma errante y sentimental de bohemi o, malg rl
toat, hecha de frenesí y de melancolfa como 1
de Gatiérrez N:6jera, su llorado hermano mayo;
hermano por el arte y por la ternura.
'

Y si os dirigís i Urbioa, os hablará llana y jo•
vialmente, á mentido con sano y logrado humorismo, con sinceridad que puede llegar alguna
vez hasta la confidencia; estaréis á gasto á sala•
do ~ntrc un grupo de artistas, jóvenes y viejos,
amigos de corazón, que siempre Jo acompafian
en un ambiente de simpatb, semejante á esa e,:
pccie de dulce fi 6ido q:a.e uhala su obra.
¿Cómo escribe Urbina? La bondad mezclad
.
'
a
con cterta emoción de t-tisleza y de cnClíntadon
sensual y penetrante Janfuidez, forman los ver:
sos del autor de clngcuuas&gt;, si bien es cierto que
•~ dolor nunca llega á la desesperación, sino que
siempre permanece en esa zona cnuancte&gt; de J
resignación y del recuerdo.
U chi na es un cuo liteN1rio de difícil clasifica•
ción, y su misma libertad y amplitud nos vedan
su cncasillamicnto. ¿Es romántico? ¿Es r ealist a? ¿Es modernista?.... . . Yo, por mi parte sólo
1
os invito á ponernos- en contacto con su alma
buena, siempre lírica y piadosa, enfer ma de amor,
de algo asf como de una hiperestesia erótica, con
la obsesi ón de la mujer, de las mujeres, cdc la
que amó ayer, de la que olvidará mañana, de la
que acaba d e ver, de la que ya no verá nanea&gt;,
G11stemos
esa triste poesía de adolcsccnc11,
• eL a
, .
u.lhm~ serenata&gt;, los cpsicologismos amargos y
misericordiosos de sus &lt;Poemas crueles&gt;, la cl~gante melancolía de sas &lt;Viejos romanticismos&gt;,
q_ue son com? lánguidos besos apundos en el
r111cón d e un Jardín crepuscular, bajo el grave
encanto de la hor,1 y del otoño.
y e n todas partes encontraremos el tinte co-

ª

Ahora el ebrio se sumergía en su sueño malsano y profondo. La mujer, con el envoltorio de
ropa cosi da ya bajo el brazo, disponlas c á salir,
feliz: de poder satisfacer obediente el deseo de
él. Antes de hacerlo pensó en su veci no, á cuya
piadosa indulgencia debía aquella misera felicidad suya, s11 salvación qui d . Golpeó ligeramc11•
te en el maro. E l joven se estremeció, á tiempo
que, como 1lll tonto, con-rersab.i con las cuartillas blancas:

La palabra gentil no fué o(da ni por el ano ni
poi'.' la otra, po.rque sus bocas hablanse posado á
las dos paredes opuestas en el mismo iostautc,
Y del muro el uno y la otra se alejaron diciendo:
-No, no era ella ... ... .
-No era él . .... .
R OBERTO

Buceo.

( Traducción especial para c E l .MuntL, Ilasirado&gt;).

�mú11, la repetida nota sentimenta1, Ja actitud del
poeta que medita en amables esceptichmos, con
mudle lu:ítud, con hondo y sincero aunque sua•e desencanto. Y el plañido acre y desesperado,
Ja trigica y crispada a111eoa que despunta en sas
cPnestas de sol&gt;, pasan pronto.
Y todas estas dulces y bellas cosas las diluye
el poeta dentro de nn estilo- sin audacias, cierto,
si11 precioso aliño retórico, sin esa magia coruscante de lé%ico y prosodia, repnjada co11 la unción y el deleite de un mistedoso rito oriental.
Urbiua, sin embargo, es castizo, ft6ido, fácil y de
limpia sonoridad en muchos de su versos 'Y natural y amplio y á veces oratorio en s11 prosa.
En la seg1111da época de su obra literaria ba cortado ideológicamante 6 con la acenhtación laentidad de sentido de cada verso, con lo cual adquiere naturalización en la manera modernista.
Pero él sigue atendiendo más á su emoción V
á las ideas que á las incesu1tes y qah:á vcrtitinou11 renovaciones del procedimiento.
Y si ea esto llenre culpa ¡qué mucho que lo
haga ul quien nos ofrenda los palpitantes frutos
de sinceridad y de pasi611 qne txtrae del fo11do
de si mismo y hechos con 111 propia fe, las gemas
cu•jadas con su propio llanto, los ciclos y horizontes de: so propia ilusión, dende vuelan, en lf.
ricos enjambres, las sanlu golondrinas de la esperanza.
Este poeta creyente nos da esa necesaria em·
briaguez que ponepor·e11cima de la grosera función a11imal y del trabajo qae q debn nuestras
espaldas y muerde nuestro cerebro, fiues ex11l•
taates de la •ida que en esta forma impura, en
esta masa incongrua y gris. eu e,s to pesado y ciego que-es lo cuatiano, como decía Laforgue, en
este campo doro y monótono, sendas aromadas
por la imaginación y florecidas por la Belleza,
caminos para la piedad, el aDJ.or y el e11sueño.
EDUARDO COLIN,

Una Mujer Misteriosa

E

NCONTRÉ á aquella mujer en
u,na de esas u,oches doradas y
alegres del cKarsaab de Gi·
nebra. Me atrajo su afre de
profundo misterio, su rodar
lento, casi soleDlnC, por entre
las mesas de juego del bullicioso establecimiento, lleundo como un luto su
amplio vestido negro que la asemejaba á la &lt;Dil·
me voilée&gt; de cierto cuadro célebre.
No recuerdo oómo ni cuándo comenzaron los
vestigios del tierno idilio que vivimos juntos.
Sólo sé q11e me recibió como al esperado, como
al hombre soñado, al sér ca. va llegada se a.1&amp;11.arda
y se e11tn•é al través de los h1111101 de 11n idea).
Nos insblamos en Divón, no pueblecito de las
ncindades de Gioebra, en lllla vilJa seD&gt;ipcrdida entre el follaje de UD parque. La imaj!iuación
más rom., ntic• DO habría podido soñar uoa inan•
si6n mis propia á las alegrías puras del qucnrst
y del vivir enmedío de la natarale:r:a perfumada,
clemente y solicita á los vagos caprichos del ensneño.
1.11. existencia nos sonrió desde cJ comiu¡zo.
Mi primera visión fné su silueta esbelta, ren·
Jh.dose á medias entre las caricias de nn mar de
lilas y de nardos que credan en el fondo del
jardín. Después, anido8, vivimos bendiciendo
aquella paa, de la c11al ac,uu niuguno de los dos
hacía tanto tiempo que no disfrutábamos.
Venida ella de un pafs lejauo, en donde perdió á sn marido, habla querido h11Ddir!e, tras de
tanto dolor y agotamieoto, en medio de las azaleas y las rosu, en el sosiego inalterable de una
de esas encantadoras cilldades que bordun el
lago Lemin. Por mi pirte, hastiado, abon:ido del
Paris ardiente de Julio, había h11ido con nus

bártnlos en bu.sea de los paisajes rientes de la
Saín. lQué nos unió? lPor qué sentí co~ tanta
fuerza la fascioación de sus ojos verdes, 111mc11•
sos y misteriosos como una piedra purísima qae
hubiera dormido machos años en el fondo de un
joyel'? No lo si. F11é nn impulso, un rapto qae
mntnamentc nos laozó al ano en el afecto del
otro.
Tenla treinta años. Era rubia y pálida. Lleva•
ba siempre inmensos sombreros qDe oc11lbhu1 á
medias el o,o cálido, casi rojo de su cabellera.
Me pareció siempre una mujer de gran talento,
amante de las letras y cultora a risada de la filosolía consolador,a que da la experiencia y el do·
lor, esos dos ~randes maestros.
Frecuentemente, navegando en las noches de
lnna sobre las aguas del Leinán, le oí contar su
h,storia, sa perrgrí nación desgraciada al travts
!le la vida matrimonial. Se llaDlaba Mui6n d-e1de su infaucia. a11nqae tuvier• otro nombre, va
1e111.iperdida ea la bruma lejana de au tdi.te ni•
iiez. Había nacido en Vanovía.
- De la vida de otroi dfas, me dccfa, no re·
cuerdo an solo inst,ntc comparable i la alegr,a
de respirar como hoy junto al corazón de quita
me a11111. cJ aire embilsamado que viene de las
costas del Lemáu. ¡Qné encantadora, qué arrobadora Naturaleza!
Sn mirada verde, ancha como un brochuo de
laz, clara y transpareutc como el 11g11a de una
011da mirada contra d sol, adquida,e xlraño brillo
cada vez qne la tierra, las nubes. el cielo las le•
janias de oro de 'IJl paisaje, extendían su armon fa sobre la faz del mundo. Amaba las nieves
del Moa.t-Blauc, la comarca erizada de blancas
aldehuelas qae rodea al lago y la perspectiva
del Diente del Mediodla contemplada desde el
c astilio de Cbillon¡ parcela fascinada, seducida,
con h atracción qae ua alma e11íerma y dolorida siente por lo~ esplendores cxtrahnmanos del

GRUPO DE AMIGOS OE PACO GIAVILANl/8 QUE. OBSEQUIO ,jlL POPUl.aR ACTOR CON UN BIINQUETE DE DESPEDIDA Et. t..UNES ULTIMO,
EN El. CENTRO DEL G/RUPO 1:STA UN P.JROIOSERO, 1/N CUYO BI/NEFIOIO SI! HIZO UNA CO&amp;. ECTA

sol, del mar y del cielo en la anrora
de un hermoso día.
Sentía celos de su amor por la
Naturaleza. A v ecu la arrobaban de
tal modo un 'Vapor blanco que pasaba,
cuajado de panjeros, de Evian á
Mon•re11x, una vela cuyas dos alas
dibujaba Ja llilucta de 1111 p.ijaro,
un hum.o lejano, visto apenas en las
últimas ho1111s del día, me sentia so·
lo, aislado, olvidado de todo el m,uido, allll ca.ando veiame tan cerca· de
aquel tibio regazo en que todos mis
hastíos habían encontrado tanto consuelo.
Recorríamos con frecuencia en au•
tomóvil toda la se11da qne~en circ11ito va deGinebraáDLvón, bordeando
la1 ag11as ■ z11les, la inmensa turquesa
do.-mida del lago. Los ojos verdes
mirab1,n la lontananza, bebían ávidos la distancia, fulguraban de pla·
cer á la vclooidad decienkil6metros,
ó se adormecían _contemplando, alJá
abajo, desde la altura del camino, la
estela qae el npor cCl.-rens&gt; dejaba
sobre las aguas doradas por el sol
del abrdecer,
- lQaé tienes? ¿No me amas? ¿Te
embnata más la arinonia lejana que
el lenguaje enamorado de mi corazón?
¿Te habla con más elocaencia la vela
qae pasa, la nabe qae deshace en el
Mont Blaac sus tules de fa.ego, que
ma pat.bra eoccodida de amor y de
i111s1ones? ¡Abl bien, poca cosa es el
hombre ante la potencia trianíante,
snbyngante é invencible de la Natllraleza. ¿Qné pueden las más canden•
tes expreaionc:11 de amor ante la luz,
ante el firmamento, ante los irboles,
las agaas y las violáceas lejanfas de
un paisaje scdactor? No me amas,
Marión, v de nuestro soñado •ivir la
vida "ª á hacer un triste desengaiio...
Eo esas boras sentíame un 01ño.
Acariciibame ella con sus nanos,
como volviendo de un remok&gt; país
de h ..das, y risueña, mundana, remo•
vfa con sas manos de seda mi aturdida cabellera. Murmuraba palabras
tiernas, volvla á la tierra, á la frig1I
tierra de los amores bamanos, y la
eterna voloptuosa- en el amor y en
el ideal-arreb•taba el perdón en l;a
locura de una ~riciól sobre los gran
des ojos vudes,
Pasaron dos meses. Nuestra vida
aumentaba en n11est110 obsequio cada
día sasedncción. Brotaban flores por
doquiera, como si toda ella hubiera
querido convertirse en una inmensa
ccorbeille&gt;. Un día, leíamos ensilen•
cío, sentados en la amplia cveran•
dah&gt;. De pro11to cerrt mí libro, nn
ptrlido Lorraíu, y le hablé de este
mocto:

SPORT,-QRUPO OE REINAS EN t.A FIESTA O~ RI/INAUQURACION OE.t. "C&amp;.UB OLIIIPICO"

-Marión, la utación va á morir
aunque las rosas se obstinen en fto
rec:cr. lQaé piensas de nuestro regacso á Parisi' ¿Es verdad que me acompañarás? Siento la nostalgia de los
Campos Elisc:01, del &lt;Bois&gt;, del cfivc
o 'clo,k• del Boulevard Malsherbes.
V11clve el paruiense que duerme c,n
mJ á desperiarse.
Me mu6 con aire sombrío, con una
ex1raña mirada que no le oonocla, y
ah:a11do los hombros, me dijo:
-LYa? Y bien, si así lo deseas,
nJ!resaremos,
Dos días después abandonamos
cLas Rosas&gt;, nuestn cvdlu. Dejé
coo pena aquel sitio en que había
sido ta11 dicboso, y ella misma, mi
adorada Marión, parec:ió consternada en el h1stante de dar el último
adiós á la vieja criada J á los lacayos.
Partió el tren, dieron los ojos ver•
des una última mirada hacia el lago
v volvieron á sn misterio, á aquel
pensativo dormir despierto qne tan•
to caracteriza bao la adorada fisonomía.

Lle¡!amos á Paria, in•ta1'mo1101 en
mi habitación de la cA vcnue Conrcelle&gt;, J feliz, diclloso de mi regreso, conJeuto con la alegria suprema
de estar e11 París, me abandon6 de
nuevo á mi viejo y tibio rincón de
soltero.
Marióa no era ya allí la bada so•
ñadora del Lemán. VolVióse tri~te,
brusca, ptnsatlva. Tenía horas de
mue,ta-viva. Nada la reanimaba cu
esos inatautea dolientes y sombríos
en que janto al fuego parecía sumergirse e11 110 proía11c10 &lt;nirvana&gt;.
U11 dia, de pronto, sin que nada lo
prengiara, dcupareció de m, hogar,
así, rcpentiuamente, como desapare•
ce una vul¡far cgr,isette&gt; q11c ha com
p•rtido durante dos meses el techo
de so amante.
Deseaperado, busqué su rostro inútilmente, Marión se sumergió en la
vida, ea la vida incógnita, ignorada
de las mujeres que 110 se sabe quié•
nes son ni adó1tde van,
Cierta uoche, con la pena viva aúo.
en el alma, contaba esta avent11ra en
un a:rupo de amigos íntimos. l'ermi•

nalu mi relato CuaDdo uno de ellos,
poniéndose de pie y riendo plicidameDtc, me dijo en tono burlón:
-IC•Ual Tú eres otro. Has amado
á la de111mc anx paysagc•&gt;. ¡Uno
mh!
-¡Cómo! ¿Me uplicarin ustedes
estas nsu? ¿Qué qniere decir •ne••
tra bar 1a?
-Nada. Qne la mujer de 1011 panoramas h1, hecho de t1 otro compaiie·
ro de aveolnras. LNo sabes qaiéu es
ella?
- A fe que no, si á vuestro turno
todos la. couocéis.
-Paes bien, es Alfonsina Waldor,
l1lll especie de danoa, de origen vago y raro. Fné en un hempo modelo
de uu plnto,r. Se dice que es una
gran utata, DDa mujer de ttmpera•
mento idealista qnc ama Cl n delirio
la Natoraleza, los paisajes bellos, los
mares lejanos y mistenoao•, todo el
extravagaote sistema, en fin, de un
pintor c:dctraqné&gt; como eta eJ que
la edncó, Delhorme, que está anse11te del club, tnvo con eUa, i bU vez,
su aventnra. Fné en Christianfa, so·
bre el cfiord&gt;. La trajo á París y de
allí voló como 11.a volado de ta casa.
Es una especie d~ chiflada por las
cosas risueñas y potticas de Ja Naturaleza. El conde de Dióu la encontró un dia en el fondo del EgLpto con no americano que, aburrado,
la plantó en plena Alejandría Es
u11a histérica, una diosa loca, con
ojos verdes, color que acaso robó al
mar y á los bosques al nacer. Por
eso los ama tanto ..... .
Qaedé largo rato en silencio Me
ausenté del club, vohl á mi casa,
abrí los amplios balconea y me sen•
té en el reborde de ello!, Era la noche. Miré á mis pies el París lumi•
uoso, acribillado de laces de oro,
que se u:tieudc alrededor deJ A.-c:o
de Triunfo. Y alU, meditabundo, he·
rido por el engaño, pC'llsé en Marión.
¡Ah, ingrata, pétfida Marión! Me hablas amado sólo al través del m,gico
panorama de la Saiz-a, me hablas en•
gaiiado¡ ni fui tuyo ni fuiste mía.
¿ EJras un&amp; diosa, una artista, 1U1a
aventurera?
Miré nna estrella y espantado perciibi en el fondo de mi corazón el
temblar de 1111a pena Y1g1, desoono•
cida, sutil como un misterio inquieto que comienza á revelan•.
Cerré mis balcone11 y mannurando, de pie en la sombra, oí que de
mis labios salían estas palabras:
-Sí, ciertamente, yo amo á Marión, yo amo á Marión. 1Yo la habla
amado toda 11111 vida! ¡Toda 11na vi-

da! ... .
ª"ºRr, - LUOHAOOlt/UJ f!.N &amp;.A Fl~STA Of!. ltEINAUQURACION Df!.&amp;. "CU.Je 01..IIIIPICO..

MoNT- CALM.

�\

Continuando en n uestr a serie de informaciones acerca de
la. brillante manera como f ué celebrado el centenario de la
Independencia en los Estados de la República, publicamos
hoy las fotografías r elativas á las dichas fiel.tas en la capital
del de Agua.scalientes.

***
Por estas fotografías se verá que la celebr aci6n fué en
este Estado tan brillante como en los demás; las ilumioacio•
nes en los edificios públicos y en los particulares fué muy
hermosa; en las plazas y calles se levantaron monumentos

Canto.á la Caridad
El viento de la selva, ese constante
arrullo de las frondas,
es un gran redentor de redentores
que mece nidos, acaricia flores
y besa los cristales de las ondas:
el nido es rtdentor, porque es promesa;
la flor porque perfuma,
y el lago y el torrente, en la represa,
predican evangelios de pureza
con los blandos encajes de la espuma.
Pero esta trinidad no es suficiente
á rtdimir los vicios del boscaje
porque falta el ambiente
para esparcir su caridad salvaje.
Y llega el viento y se completa todo:
el lago y el torrente no hacen lodo
en el remanso que la brisa mueve;
las alas, cuando surjan de los nidos,
tendrán apoyo y fuerza que las lleve
á los campos floridos;
y alli, pródigamente,
el aroma de flor será bastante
no sólo á embalsamar aquel ambiente,
sino hasta el bosque ajeno más distante.
Por eso es redentor de redentores
el viento de la selva, porque hay esparcimientc,
porque hay amor¡ y el bosque se redime
con la sublime
caridad del viento.
Los troncor, cual serpientes retorcidas,
contemplan el dolor de sus heridas
como huellas de lanzas
que dejaran profundas cicatrice■¡
y al pálido color de sus barnices
los árboles parecen esperanzas
atadas á la tierra con rafees .
Pero llega la savia y es consuelo
á la desolación de sus congojas;
porque así, las raíces, en el suelo,
sostienen á los troncos¡
y los troncos las ramas¡
y las ramas las hojas¡
y las hoj as, con caridad sincera,
refrescan ramas, troncos y raíces
agitando su larga cabellera.
Y, pródiga tam.bié.n, esta frescura
va á entibiar el ambiente de los nidos,
suavemente prendidos
en la finura de los brotes naeTos,
como ornamento de brafiidas galas,

y ese calor fermentará los huevos
de donde surjan redentoras alas.
Así el Germen redime los Dolores:
así es la Caridad, fuerza sublime,
que cubre heridas reventando flores.

II
El Amor nos redime cuando es humanitario.
Jesucristo, en la cumbre del Calvario,
íut un ejemplo de amor. Y en el martirio
que conm.ueve y exhorta,
fui su bondad tan grande, como el lirio
que pedama la mano que lo corta.
Tambiin la gran teoría
que va de puerta en puerta y día por día
alargando las manos
por dar una oaricia á sus hermanos
ó altuna extremaunción en su ago11ia,
es ej emplo de amor. Una armonía
de caridad nos mueve y nos levanta
á la cumbre de nuevas redenciones
donde gimen las almas solitarias,
y de cada tormento redimido
surgirán bendiciones, bendiciones,
y plegarias, plegarias y plegarias:
que el alma que consuela y se consume
prodigando su amor, es tan gloriosa
como un cáliz de rosa
marchito á fuerza de regar perfame ¡
como el viento q ue llora y que se arnstra
embalsamando la planicie rubia
para subirá desgranar sus cantos
en el fi110 cordaje de la llu1'ia¡
como el huevo que humilde se revient a
para que haya plumaje¡
como el perdón sobre la cruz: que afrinta,
como una bendición tras de un ultraje.
¡Ob, Caridad! Contigo la vida será buena¡
y sufre, que el martirio de amor es necesario¡
no habrá arrepentimiento si falta Magdale11,,
ni existen redentores sin cruz y sin calvario!
J OSÉ

F.

E u20NDO,

SIGLO XIV
ESTAMPA
Detrás de la llanura se apaga el día:
el torreón en las sombras á hundirse empieza,

y , cargada de sueñ os y de lrísleza,
azota los adarves la racha fría,
F lota en tu estancia suave melancolía;
ta duefia entre sus t ocas hilando reza,
el lebrel junto al fuego gruñe y bosteza
y se oye el paso rítmico del vigía.
Tú, la blonda y cautiva y alta princesa,
sientes de cosas vagas la nostalgia
y i la ventana acudes, como ave p t esa:
tocan tus rubios rizos la celosía
y ven tas ojos, llenos de honda pureza,
que tras de la llanura se apaga el día ..... .
ANTONIO M.Eorz Bouo.

~
FELIPE IV
Nadie más cortetano ni pulido
Qae nuestro rey Felipr, que Dios gu.a rde,
Siempre de n egro hasta los pies v estido.
Es pálida su tez como la tarde,
Cansado el oro de su pelo undoso,
Y de sus ojos el azul cobalto
Sobre s u augusto pecho generoso .
Ni joyeles perturban, ni cadenas,
El negro terciopelo silenoioso,
Y vez de cetro real, sostiene apenas,
Con de1mayo galán, un guante de ante
La blanca mano de azuladas venas.
MANUEL

MACHADO.

... . . . . . .
Semejas esculpida en el más fino
H ielo de c umbre sonrosado al beso
Del Sol, y tienes ánimo travi eso,
Y eres embriagadora como el vino,
Y mientes. No imitaste al peregrino
Que sube al monte de penoso acceso,
Y se para áescuchar con embeleso
Un pájaro que canta en el camino.
Traidora hí, como rapaz av ieso,
Corres pondiste con la trampa al trino
Por ver mi pluma y torturarme preso.
No así el viandantequese vuel ve á un p ino
Y párase á escachar con embeleso
Un pájaro que canta en el camino.

EDIFICIO DE LA SUCURSAL DEL BANCO OE ZACATECAS

EN 11.QUASCALIENTES

MONUMENTO LEVANTADO A LOS HEROES OE LA INDEPENOENCIII. POR LOS
OPERII.RIOS OE LII. MAESTRANZA DEL FERROOII.RRIL EN AQUASOALIEN TES

coo memora.tivo~, algunos tan bellos y soberbios, como el q_ue figura en esta página,
el cual fué levantado por la gratitud popular, representada por el grupo de operarios de la maestranza de los ferrocaniles nacionales.

***
Tenemos ya en cartera notas é ilustraciones relativas á otros Estados, las cuales
publicaremos en los subsiguientes· núme•
ros, con el objeto de no recargar e~ta in•
fo rmaci6n en una sola de nuestras ediciones.
De esta manera creemos dar gusto á todos nuestros lectores, sin menoscabar los
intereses de ninguno de ellos.

SALVADOR DfAz M 1R6N.

/LUIIINAOION OE LA PLAZA OEL QOBll!RNO 01! AQUASCALIENTES, LA NOCHE DEL
18 OE SEPTIEMBRE

��~ El Renacimiento de la Exposición de Bruselas

..
,

tQuién podrá de&lt;i.rme d6nde canta la a londra 1
'i miro en el aire, me quema el sol los ojos.
Forzoso es renunciará verla. L a alondra vive en el cielo y
es el único pájar o del cielo que canta para nosotros.

PATERNIDAD
La «Ciudad Blanca&gt;, el oonjunto de edifkks h ermosos y
arrogantes, de colecciones ricas, de joyas de arte, en el que
Bruselas, Y. con ella toda Europa, fundaba sus esperanzas ~e
diversi6n y entretenimiento durante todo el afio actual, perec16
entre las llamas; una noche del mes de Agosto último, cuando
apenas se empezaba á dar cuenta el mundo de lo mucho que
había qoe admirar en la Braxeles-Kermesse, se declaró un terrible incendio, que acabó con la exposición y con la k ermesse
adjunta en menos de veinticuatro horas.
De toda la blanca ciudad sólo quedaron algunos vestigios
humeantes y calcinados, y varios montones de cenizas y de armazones de hierro retorcidas por las flamas.
Europa babia perdido su bello juguete; .va no tenía ad?nde
ir á pasar sus ratos de ocio, que son muchos, y ante semeJante
perspectriva, levantó los hombros como niña mal educada y protest ó p()r tan lamentable pérdida.
.
Ante el disgusto de la niña, sus papás, los hombres de ciencia y de industria, decidieron que la exposición debía de renacer, y á ello dedicaron todos sus esfuerzos.
Contaban los citados hombres con su ciencia, con su industria y con su buena ,·oluntad, y con estos elementos les fué
muy fácil llevar á cabo su intento. En el lugar donde se levan•
taron por cerca de dos meses montones de escombros y de ruinas se levanta ahora nuevamente la hermosa «Ciudad Blanca&gt;,
for~ada por la kermesse y por la exposición de Bruselas.
La comparaci6n con el «Ave Fénjx&gt; está ya muy gastada
de puro vieja; per?, viene t&amp;n bi en ahora, ':lue no resistim~s á
citarla; la exposic1on de Bruselas ha ren~c1do de. sus ?emzas,
más esplendorosa que lo que iué en su pnmera e,ustencia.
Las fotografías que reproducimos en estas planas dan
muestra de lo que es la nueva exposición.
La. nueva fachada del palacio central es una prueba de 1o
que se ha hecho. e debe al ilu~tre ingeJ?iero 1?5lga, M.. cker,
quien Ja ideó en el momento mismo del mcendLO, en los rnstan ·
tes en que el fuego destruía la fachada del palacio anterior, la
cual también se le debía.
La nueva consta de un p6rtico central de triple arcada, que
es en sí una obra preciosa de ingeniería. Es tildo de madera
estucada lo mismo que los tritones y las nereidas que se destacan en foonte que se bal!a e,nfrente del p6rtico¡ á la derecha
y á la izquierda. de éste parten dobles filas de palmeras y de plantas en flor, que ocultan los restos de l!!. catástrofe. El conjunto
recuerda en algo el palacio de Scboembrun, en donde se halla e l
venerable trono de Francisco José.
Todos los ex positores, lo mismo los belgas que los franceses
y los ingleses, han contribuido al renacimiento de la exposición,
y toda ella se ostenta en su original belleza enfrente de la monumental fachada que cubre los despojos de la anterior.

l¡

Despacho elegante. P ersonajos: Rm.rnoo, cua1·entay dos años;
treÍlnta y oclw,· ADOLFO, doce.

AMALIA,

Ricardo, sentado, leyendo un periódico; Amalia y Adolfo ent ran. Amalia viste traje de mañana, muy sencillo; trae la mantilla puesta y tres 6 cuatro libros de oraciones en la mano. dolfo
viste un t raje nuevo, azul obscuro. Aspecto de colegial bien reglamentado; bien peinado, t rae también un libro de misa. A l entrar se arrodilla delante de su padre y le besa la mano. Amalia le
contempla con satisfaoci6n.
ADOLFO

t Me perdonas, papá?

Rro.rnno (t·ri.qtemente afable)
IIIijot ......... kvanta ......... Dame un beso ... ...... Tempra no
habói. salido, con lo fría que está le. ma ñana ........ .
ÁMALIA (á Adolfo)
Ve á tomar el desayuno ... ..... Yo voy en seguida .... .. .. .

U 11a de las nuevas plazas de la "Bruxcles-Kcrmu5e"
~ lALIA

Ya estás enfadado. Tendremos paciencia. t 'abes el dfa que
es hoy? iSabes por quién hemos aplicado la comunión i

RICARDO

t.1. o habéis tomando nadai

RICARDO

Si, lo sé todo.

o me exasperes.

•

ÁMALIA

!Jesús ! Dios me libre ! ... tQuieres que tu hijo sea como tú¡
füCABDO

¿l\1i hijoi Di tu.ro.
IQué cosas dices!
RICARDO

Tuyo, sí. No tienes tú la culpa. Te dejé que le educaras á tu
g usto; nunca intervine con mi autoridad para impedirlo.
AltALIA

tPara impedir qué i 1Que tu hljo tenga creencias, que sea
cristiano 1.... ... . .
RICARDO

La nueva talcda de honor de la sección francesa de la exposición
de Bruselas

La reconstrucción de la parte inglesa ha sido todo un éx ito¡
nada falta en la nue, a de lo q ue habfa en la que e incendi6.
Como detalle curioso hay , en la sala de fiestas, d os jarrooes,
que son el &lt;clou&gt; de la expo~ici6n,. y 9ue r e~uerd.an . u origen: s~n
imitaciones de flamas y lleVfln la s1gmente mscr1pc16n : lo que d1ó
el fuego, él mismo lo he. qu itado, la cual se podía cambiar ahora
por la siguiente; lo que quitó el fu ego del focendio, 1~ ha. re~ti!uido el fuego del art1 ta plast1co.

Desfile militar co. la fiesta inaugural de la nueva u :posicióo.

iQué cosas tienes!
A DOLF

!Papá! i Antes de comulgad
RrcnDO (enmendándose)
Sí, ya sé ........ Quise decir antes de volver á casa, en cual(! u ier cbocoJaterfo. .. •..... .

LA ALONDRA

La nueva fachada del palacio central de la exposición de Bruselas

Jamás be vii,to la alondra y
me levanto in útilmente con el
alba.
Desde esta. mafia.na h uelo los
terrones y hojas secas.
Bandadas de pardos gorriones y pintados jilgueros revuelan sobre la ceroas de espinos.
P 11sa revista á los árboles el
grajo en traje oficial.
U na codorniz roza las alfalfas
y traza á cordel la línea derecha
de su vuelo.
Detrás del pastor se siguen
unos á otros y se juntan los
corderos.
Todo se i mpregna de luz tan
nueva, que el cuer vo que s6lo
males presagia da risa.
tOís en alg una parte, al lá en
lo alto, molerse en una. copa de
oro brozos de cristal i

AMALlA

Por media hor a más 6 menos .... . •··· Anda, hijo mío. (Adolfo
sale).
RICARDO

Va.o dos veces en quince días .. .. 1iEs eso lo que convenimos i

Para. i mpedir que llegara el caso de que mi hijo me considere
con desdeñosa compasión, de que me crea un réprobo por c1uien
hay que pedir y rezar á Dios; para impedir que hoy, al oírle, al
mirarle, no me conozca en él, porque no hay en él nada de mi vida, de mi pensamiento, de mi alma .... Y yo, que te hubiera matado mil veces si hubiera sospecha.do siquiera que ese hijo de mi
vida y de mi sangre no lo era, he consentido un ad ulterio espiritual; he consentido que infundan en mi hijo un espídtu que no es
el mío . . .. Y ahora, ya. tarde, lo siento con horror y r eniego de mi
paternidad ...... y como yo, tantos padres, por indiferencia, por tolerancia, hemos dado el sér á una generación que nos llevará .. . .
¿Quién sabe ad6nde? ..... . í, la culpa es nuestm ; es de los que nacimos entre los tiroteos de las barricadas, de los que aprendimos
con angre y con dolor del alma lo que cuesta la. libertad de espíritu y de conciencia, y porque nos creímos libres para siempre,
fuimos tolerantes . . . . Y no contamos con que vosotras, mujeres,
resucitaríais en nuestros propios hijos á los enemigos de la libertad y de la tolerancia ....
AMALIA

iPero Ricardo, Ricardo! ...... ... tTe has vuelto lc.co9 !Ttt quieres matarme ! (Rom.piendo á U&lt;Yra1·).
RICARDO

i í, llora, llora!. ..... Con vuestras lágrimas y vuestros rezos gobernáis el mundo ......... · Así anda ello !
JAClNTO BE A VENTE.

•

Sala cSluard&gt; en la sección inglesa

S.la de la ceri.mioa en la sección i ngleaa

�.

1
.

.

.

.

.

NUPCIAL

de indis«cclon.cs sociales tengan, 6quién nos d i·
ce que no constituya la sal y pimienta que, á
más de nzonarJ1111, impulsa , la ari1tooracia al
teatro, , los gomosos y damiselas ávidos de -verse retntados con sus vicios t hipocres:!aa?
Pero aquí en Mb:ico no nos interesan,

'

El teatro de don Manuel Linares Rivas.-"La Fuente Amargaº
ON Manuel Linares Rivas foé,
pocos años ba, un autor que
no despuntaba del todo mal,
y prom~Ua, á juz,ar por El
abolenJ!o y la cieaña, Jas más
celebradas de i us primeras
comedias.
Saltaba á la vista, e10 sí, que su originalidad
era punto menos que metaHsica, pues á tna•
vts de sus obras esbozábase la silueta de Bena•
vente; y que Ja solidez de su pensamiento no era
de aquellas que dejan surco en las letras,
y 111 :edió que don Manuel, hala•
g4do por el b11en éxito, abandonó las
pequeñas escenas, los co.adritos de
gtncro en Jos cuales solía coosuvar siempre cierta entonación, entrando de lleno en la alta comedia,
en el análisis de c1.racteres Y de al•
mas. Y aquf fut donde don Manuel
hobo de estrellarse, mostrándonos
cómo no le llamaba naturaleza por
tan intrincados senderos y cuán men•
gnados eran sus recursos para teotar
empresas de magnitud tanta.
De todas las prodncciones salidas
de su numen fecundo, un verdadero
raudal. una terrible invasión de comedias, la única que se ha salvado,
es María Vietoria; al foso corrieron
mb que de prisa las otras, y es de
admirar la serenidad inmutable dd
a 11 tor español para continuar esori•
be que escribe á tiempo que el público continuaba tosteza que bosteza.
Reconoce la critica en Linares Ri-vas á un pariente de aquel en sus
años famoso y hoy ol'Vidado, don
Luis de Egnilaz. Auuquc imitador
á las veces ser-vil de Benavcnte, el
autor de El abol~ngo no tiene, como
el de Lo carsi, la ponderada ironía,
el sutil ingenio, la -variedad que CD
ocasiones-no siempre-le libra de
la monotonía irritante de estas co•
medias de salón. Es, por el contra•
iio, un sentimental. Gnsta de los llo·
riqucos, de las grandes tiradas¡ y si
-valido de su habilidad como dialoguista arriesga á -veces rugos de esprit, es tan cansado, tan monótono,
tan insiguifican1e ese efprit suyo,
que no pocos son los que boskzan
por su causa.
Echando una ojeada retrospectiva
sobre su teatro, fácil sed advertir
que LinaresRivasbacrndo en él un
colección numcrodsima de fantoches banales. Todas sus comedias se
pa.r eccn, y Hcilmente podría redu·
drselas á una sola. No se trata en
ellas mih quede chismes madrileños.
Es el eterno visiteo establecido por Benavente,
y que tanto daño ha hecho al moderno teako
~,pañol; los eternos h!s, los eternos flirt&amp; de n•
lón. Es la señora marqnes.a Fnlana qne recibe ála
condesa Meugaoa, y á la que cnenta las bablilh1s
qnc corren por Madrid, á resena de reir luego
las paradojas del polltlco X, ó las eternas
frases del mozalbete Z. No hay escenas íntimas,
nada que nos revele los interiores donde se des-

cobren las almas: ¡como si la -vida humana se re•
dnjera á las fnncionta puramente sccialts, Y el
hombre nG tuviera otro oficio en este mnudo qae
el de apurar la aromática bebida de Oríeote y
hacer filosofías á e~tilo casero para -uso de las
stñorasl
Se ha escrito bastante sobre la falsedad dd an
ti,!ao teatro romántico, nnlurosamente n;nuto
á la hora presente; pero mucho me temo que si
los dramas del duque de Rivas, de Larra y Eche·
guay no alcanzaron á vivir un sitio, los que

SERORIT/1. ELVIR/1. OETE.BA,
Ql,J/EN 11.0AB• OE 01!S UTAR liN I!&amp;. "VlfiGIN/11. F il BRCG/1.S"'

ahora se estilan en Espaiia-exccpci6n btcba de
las mejores comedias de Benavente y los Qoiotero,-no llegado á alentar dos lustros. En punto
á falsedad yo no cocacntro diferencia entre esos
muñecos que sorben tazas de té y hacen ironías
á porrillo, y aquellos otros caballeros armados
de punta en blanco que no pensaban más que en
·nnganzas y combates. A lo más, a.caso exista
una: la de que tstoaapareccn de proporc:ioncs m,h

desmesuradas y son aparatosos, en tanto que los
otros se antojan insignificantes y ridiculos.
Los comediógrafos españoluhan llegado al extremo lamentable de no poder escribir comedias
sin tts ni visitas, como los franceses no las H•
cribirían sin el adulterio de rúbrica. De la vida
no veo más que el aspecto social, ¡Y cuántos
otro• aspectos tiene, má, propicios al c:onoci•
miento de las almas; cuántos otros aspectos, en
los que lejos de esconderse el espíritu entre 101
plieguu mú.ltipJes del fingimiento y íormnli&amp;mo
sociales, se oalenta radioso y claro!

La óltima comedia de Linares Ri·
vas no entraña una elevación artística respecto de la de tus herm1nas
que la precedieron.
En La faente amorJ!a, los elemen•
tos de composición son, casi en totalidad, los mismos que ya conoda•
mos. Imaginad dos primeros actos
vacíos, pero absolutamente -vacíos,
de a.na aplastante vaciedad, a.nidos
á uu tercero que, como melodramático, daría envidia al propio don Jo.
sé Echegaray. La comedia gira en
torno al asuo!o más -vulgar: un docn•
mento comercial, que amen.aia al
protagoni5ta con la circel, V que
sale á r,:lucir en el instante patttico. No hay personajes. Veis desfilar
personas l' personas, tod1111 sin relle-ve, sin color y mal' amantes todas
de hacer filosofías baratas é iroJ\ías
casi siempre pueriles. Hay una mo·
za, Genove-va Valmir, que sólo pudo ex1Sti• en el cerebro del señor
Linares Rins: tan irrul es. Hay un
tal don Valentfn, que nos recuerda
á aquellos viejos sempiternos de los
dramas terribles de don José. Hay
un llamado David, que el autor quie•
re hacernos ver como hpo ca•i sublime por las sublimidades de salón.
qne dice, y el cual, al fin y á la postre. resulta ser no más que un pobre
chico, un infeliz diguo de coui pasión,.. , , . Y amtn,
Paciencia se necesita para oir, sin
dormirse, los dos primeros actos de
La fuente amarga; y cundo en el
tercero vemos al autor desenlazar,
de modo burdo y melodramáucc, la
necia intriga, que desdeñada un lo•
lletinista, gana da deexclamar:-¡Pe·
ro, seiior, que autores cxiatan que
sia asuntos ni arte, y sólo por el af6n
de escribir, se ponen , hacer comedias!
Este don Manuel Linares será un
excelente ca11se11.r de salón; uno de
esos caballeros á quienes las damH
hacen corro par-a eoosultarle 1111 co•
sas; un magnifico directcr de cotilloues y c11adrillas; quizá un psicólogo apreciable en un mo•
mento de charla -volandera. Pe110 no es, no puede
s,r, 110 será nunca un. bnen autor dram6tico. Le
falla nervio, le falta paño de donde oortar¡ no
tiene una concepción siquiera sea mediocre de
la belleza en el arte.
Acaso-.n Madrid sean. atractivas 1111 obras.. La
111ma de murma.racl6n que en ellas bay; lo

q••

De la intupretación que á La fuen te amarJ!a
dió la compaiifa cFábregas&gt;, poco ó nadahayque
decir. De obras malas no es f6cil sacar buenos
papeles. Pero vaya un aplauso para Virginia Fábregas. que hizo cuan-to pudo para salvar del
completo fracaso la obra de L1nares R ivas: y
otro para el srñor García Leonardo, qu-e es un
artista discreto y sobrio.
M.Al!SI: t'l!DllO,

LOS CONCIERTOS MENESES
E -.ta tarde inaugura el maestro Meneses la tem•
porada de conciertos de la orquesta del Conser-vatorio N-1ciooal de música.
Ya hemos dicho, en otra ocasión, que esta temporada es una promesa de arte, y sabemos que el
público, como era de esperarse de él, ha aceptado esa promesa y la ha correspondido debidamente llenando el abono, tanto en las localida·
des bajas como en las altas.
El programa de esta primera audición es se·
lecto y hermoso, la promesa empieza á conver·
tiroe en realidad, y empezaremos á disfrutar de
las bellezas de la música selecta y e.a:cclsa.
Confiamos en que habrá un te.tro lleno y que
segni.rá en los conciertos snbsi,tuieutes para bien
del nombre y de la cullur.i de nuestro público.

AJEDREZ
Problema núm. 19, por Hereward
NEGRAS

&amp;ERO/fil ASUNCION TAGLI!' Ol!Cl!'RVANTES Y Sl!ROR ,JU AN l., 01!' CERVANTES

Fol. M 11ck

Quedan otras variantes que con facilidad pueden
v erse.
Se han recibido varias soluciones, de las cuales
s 6lo ha sido rxacta la del señor Luis ava, de México.

•••
Partida jugada en el torneo de Hamburgo entre
los señores Tarrasch y Yates .

16 C 3 A
17 D r T

18 C 4 D
19 T 1 A

Pasando por alto la inteligente respuesta de las
egras , la disposición de sus Alfiles era una s eñal
peligrosa .
1g
20 P X C

A p e!rll:IJIUl'IL dlel lPeóllll dice Il!!. IOJama
BLANCAS

NEGRAS

SR. TA RRASCH

BLANCAS

Las blancas juegan y dan mate en dos j11gadas

Solución al problema número l 7,

por Barón Wudener
BLANCAS

NEGRAS

1P4D
2 C 3 AR

3 P 4 A
4- P 3 R

3 P 3 R

5C3A
6 A :; D
7 Enroca
8 P J CD

5P4A

9A2C
T 1 A
11PXPD

10

u C

2

R

IJ C (2 R) X P

1sl TXD

l

D

2

C 4 A (mate).

2

D r R (ma•e).

2

e6e

l

C

(mate ).

SR. YAT ES

1 P 4D
2 C ., AR

1~

exe

15 D X T

4A

2

R

6 C ;¡ A

7 Enroca
8 P ;¡CD
9 A 2 C
10 T I A

II CR XP
P X P
13 ex e
14 T X T
IS A 3 D
12

Comenzando desde la apertura con posiciones en·
teramente iguales y con todas las señales de que el
juego se haría tablas.

16 D 2 R
17 P .1 A
18 P.¡ A

21

R

2:1

R 1 R
A 2 R
C 6 R
R 1 O
A X A
R 2 A
R 2 D
C.¡ D

2J

24
25
26

r,
28
29

;¡o
31
32
J.1

2

A

A "' P
P 4 R
T 4 A
P4T
Se r indl'.

20

21

ex P
o4e
D X P ( 2 Cl ia(que

22 A X P

23 P 4 R
24 A 6 C (Jaque).

25 A 6 A
26 O X A (jaquo ).

27 D 5 R (jsq u~).
D 4 O (jaque).
29 P X C

2

30 P 5 A

31 D X P R
.12 TI D
33 A 7 A

�7

i -- ~- - -~---

·¡

~

•

CRONICA
O hace mucho tiempo, lectoras
mías, recibí cicrla carta de
una de mis amigas dcsconoci•
das, en la oual me preguntaba, con ingenua y sencilla con•
fianza, si haría mal en conceder á un enamorado prcten•
diente suyo el favor de co11servar ano de los
guantes que juzgaba perdido en alguna reunión
donde &amp;e encontraron juntos. La respuesta de
dieha carta 110 •ienc al caso, desde el momento
en que mis lectoras saben perfectamente la ma•
ncra de condttclrse en esas ocasiones, siguiendo,
antc·todo, los conacjos de la prudencia y del pro•
pío corazón; solamente tntarcmos hoy, aunque
sea con bre•cdad, de esa interesante prenda que
tanto atractí•o tiene para el sexo fuerte. Y , fin
de convencernos de esta •erdad, dejarUa palabra
á un s11gcsti•o escritor francts, del cual ya he
citado varias opinionc, , mis amables lectoras,
pues se ocupa, con macho intcrts, de todos los
acoesorios de la ctoilctte&gt; femenina.
Recuerda este autor el origen que la mitología
griega atribuye á los guantes, relatando cómo
Venus aalió á recorrer un rxten!o y frondoso
bosque en bnsca del hermoso Adonis á quien
tanto amaba. Las ramu de los árboles Je cerrabau el paso, y al querer apartarlas, anos zarzales
le hirieron sus lind11 manos¡ la sangre de la diosa corrió hasta la tierra fecunda y de allí nacieron las rosas, cayo perfume y belleza viene de
tan noble germen. Entonces Venus, dc.scando li·
bertarscdc otro accidente semejante, cubrió sus
delicadas manrcitas con unas pieles de gamuza,
y desde entonces se inició la moda de los guantes.
Después de esta poética fábula, •emos en la
historia de todas las épocas el importante papel
concedido á la graciosa prenda femenil, Y el escritor citado piensa que al guante le •ienc su
atractiYo por estar íntimamente unido con la
mano de la n:.ujcr. Mu escuchemos á Charles
Bell, ameno autor inglés, expresarse á ese respecto; dice asf: cL1 mano del sér humano es admirablemente formada¡ posee una sensibilidad
uqnisita qac se imprimec11 todossus movimic11·
tos; responde al instante , los impulsos de la
•oluntad, con tal precisión, que éstos parecen
existir en ella misma,
Todas sus actos son libres, enérgicos y delica•
dos, al 11rado de pensar que hay allí un instinto
aparte del organismo general, y su colaboración
á las funciones vitales, no es como a.n reflejo ó
instPllmento de la acción cerebral, sino como in·
tirprctc directo dd espíritu. Nos servimos de la
mano como de la respiración: sin pensar en la
manera de hacer esto, y se pierde por completo
el recuerdo de su debilidad infantil y del lento
ejercicio que la ha perfeccionado en nuestros
primeros años. La mano cscl miembro más noble
que Dios ha dado al hombre, y de ahí el interés
concedido al guante, sólo por estar con ella en
tan íntimo contacto.
Se cuenta de un antiguo rey de F rancia, el
cual cstuYo enamorado, durante toda su vida, di:
nna dama desconocida para él, únicamente por
haber recogido uno de sus guantes que encontró

en el salón donde se dió un gran baile de más·
caras, al que concurrió la corte entera. Así, pues,
fué suficiente aqnel pequeño y sna•e guante
blanco, qnc aprisionó una mano bella, delicada
y aristocr,tica, dcjando en él su perfumada huc,lla, para baccr qac aaciese un amor eterno en el

t

te sobre una mano cmignonc&gt;, conservando las
finas forma ■ de sus dedos y las exquisitas rcdon•
deccs del antebrazo. El guante aparece en todas
las fiestas presididas por la gracia y Ja hcrmosu•
ra, dcnUJ1cia el gusto, elegancia y distinción de
una mujer, respirando, por decirlo así, su atmósfera de refinamiento y de poesía&gt;.
Ya veis, mis queridas lectoras, la opinión de
los hombres inteligentes y cultos; después de co•
noceda ¿será considerado como trivial d obse•
quio de un guante blanco y perfumado, que se
deja al amigo á quien se distingne con tierna
predilección? .. . .

:

corazón de 1111 monarca romintico y fanático
por la mujer. No parece tan novelesca la a•cn•
tara, si se considera el e11canto misterioso que
tiene uo guante ftcriblc, modelado amorosamcn•

0

\
.,

~

----

~

·~

•••
La graciosa y elegante moda de las cécharpcs&gt;
sube cada día en el fa-.or de laa damas. Y es que
el delicado instinto de la mujer avisa á ésta cuáles son las armas de que ha de valerse para logar su embellecimiento personal. Y la vaporosa
dcharpe&gt;, rodeando el cuello femenino, blanco
y delicado, en negligente nudo, presta al rostro
u.n encanto.especial. Pero allí está el srcreto dd
arte, lectoras mías: en elegir matices que lavo•
rezan al oolor particular de cada tez; por ejem•
plo: una morena pálida debe bllscar an azul celeste muy ,u.,c, ó blanco marfil para confcccio•
nar •u céoharpe&gt;. La morena de oolor encendido
se •crá muy linda si la elite rosa pálido ó roj o
vino. En cuanto á las rubias y blancas, tienen
más amplitud pua escoger matices de sa agrado,
y nada puede haber más delicioso que un rostro
pilido, coronado por cabellos de oro, dejando
transparentar un Cllcllo de nieve bajo las ondulaciones fantásticas de una gasa verde nilo, azul
-.ioleta ó lila mu.y suave. Pero lacécbarpe&gt; blanca es la mis linda y accesible á todos los colons
y á todu las fisonomías; la 1r,gil nubecilla de
gasa, tal, barato ó muselina de seda, es como un
nimbo que rodea el rostro, comunicándole algo
de au blancura y claridad, Estas graciosas prt:11•
das se llevan á cualquiera hoca ; pero son más
propias pua salidas de teatro, baile ó nccpción.
Como cécharpes&gt; de noche, las gasas de matices
sua•es y tornasolados son la última palabra de
elegancia y de buen gusto. Hay un moddo, particularmente bello, hecho en gasa tornasolada de
azul azufre y rosa pálido hasta llegar al blanco.
Otro modelo de este género está confeccionado
en gasa tornasolada •erde nilo y oro pálido. Algunas de estas guas tienen -.crdaderos matico
de arco iris, solamente que en tonos tan suaYu ,
que apenas si dejan adivinar la poética semejan•
za q ac ha inspirado tan bella fantasía. Las «'écbar•
pes&gt; de u.n 9010 color y cuando no -.an pintadas,
como suele hacerse en las de muselina de sc.ia
que ostentan lindas llores de matices suaves, se
bordan con lentejuelas de oro ó plata, sobre todo
si son blancas, ó con lcntcjncla de diYersos colo•
res, armonizando con el de la ctcharpc&gt;. Citaré á
mis lectoras un delicioso modelo de este estilo,
hecho en gasa azul acero, bordada con lentejuela
de plata y acero. Olra de tul blanco, bordada con
hilo y lenteju.cla de plata, Sobre todos u fo s mo•
delo, hay uno que es, sin duda, el más lindo y
original. Está confeccionado t:n gasa tornasolada de coral y rosa en todos sus tonoa, hasta terminar en IUl rosa &lt;cbair&gt;, toda bordada con lentcjuelA de plata antigua y acero. Esta linda
cécharpc&gt;, oolocada junto al rostro de una mo•

¡

-- ---- -- -- -- -- ----

rena, cuya tez sea sonrosada y suave, producirá
el efecto .más bello que pudi era desearse.
En los trajes de etiqueta y aun en los de paseo
ó recepción, se ha dejado sentir la influencia de
esas graciosas prendas, pues ya Ycmos muchos
atados qnc Unan la &lt;corbata écharpe&gt; colocada
de muy di•crsos modos y en una gran variedad
de combinaciones; pero de esta novedad trataré
con mis lectoras en otra ocasión.

Sa reinado se rxticndc todavía algo más, pau
se bordan con soatache tapctitos para lámpara,
cubiertas para mesa, cubrcpUs y hasta tapices
para muebles.
La facilidad para ejrcutar este bordado, así
eomo su duración y lindo aspecto, han hecho
que sa pri•anza sea cada ve&amp; más grande entre
las damas de buen gasto.

MARGARITA.

.

/~
--=-

i
l
!

- ------ --En cuanto al tiempo empleado en su confección, lectoras mías, estad ciertas de que no será
muy largo n i fa1tidioso, pues este bordado se ha•
ce mny pronto y fácilmente. I ndndablcmentc os
scrYiri de agradable pasatiempo.
Si los presentes modelos son del agrado de
nuestras lectoras, quedado satisfechos nuest ros
deseos.

Procurad tocar bien y ciprcsinmrntc piezas
f.icilcs. Más vale esto que no ejecutar mcdiaaa.mentc composiciones di fícilc ■•

.•.

Labores Femeniles

'

~

Tocad á compás. La manera de tocar de mu•
chos •irtuosos se parece á la maner a ac andar
de un hombre borrach o. No imitéis á tales moddos.

Pocas creaciones del arle moderno para ador•
nar ata-.íos y otras con fcccioncs ba brán tenido la
aceptación que el bordado con soatache, multi·
plicando sus diversas aplicaci oun á todas las
prendas que puede eontcncr el guardarropa fe•
menino, y aú n más allá,
Eu efecto, lectoras mías, vemos los bordados
de soulache adornando los trajes de paiio, cachemir, velo de lana 6 seda, tul, etcétera. Del mismo modo se cmplcacst aclcgante y scncillaguar•
nición para abrigos de sciioras y de lljños ó nilia1 de todas edades, pues hasta en la blanca capa de cachemir ó de seda que usan los bcbts en
los pri mcres meses, vrmos el soatache perfilando
arabescos, grecas y otros moti vos de ornato.

•
••
Es pn:ciso qui: no solamen te podiis tocar un
trozo, sino aolfearlo si n el piano. Qa.e vautra
imaginación sea cultivada hasta el punto de re•
tener tan bien la armonía dada á una melodía,
como la melodía en d misma.

Cuando habéis terminado vuestros ejercici os
di arios y os sentís fatigados, no continuéis el
esh1dio, Mb vale descansar que t ocar sin places
y sin frescura de espíritu.

Teniendo esto en cuenta y obsequiando los deseos de algunas de nuestras lectoras, que se han
servido pedirnos modelos de d ibujos para bor•
dar con soatache, trnemos el ¡lusto de ofrrccrlce,
e n la página de ho y, cuatro modelos muy hcrmo•
sos y sencillos de ejecutarse, pues basta seguir
la línea dibujada para obtener un rcsalladocompleto.
Los cuatro modelos pueden servir para trajes
de señoras y de niños, así como también para
a brigos.
Es incalculable el ah orro que resalta haciendo
en casa un baje bordado en •rz de comprarl o.
Puede asegurarse q ue se reduce á la mitad del
nlor de d icho tnjc y el e fecto será el m.i1mo.

íi

�FoT. FÉLIX, DE PARÍs,-ESPECIAL PARA "EL
MUNDO ILUSTRADO"
EtEOANTE MANTO DE NOCHE. - Confeccionado en piel
de seda, blanca, bordada con lentejuela de plat!l y gruesos bordados al rea lce.

FOT. FÉLIX, DE P ARIS.-ESPECIAL PARA
&lt;EL MUNDO ILUSTRADOl&gt;
TuAJ E DE REUNIÓN.- Confeccionado en piel de
seda. blanca. Larga túnica de encaje de malla, hecho
en seda, y gruesos bordados al realce, color de
marfil.

�El Mundo Ilustrado

[:CrtSULT

RALAS DAMAS

La Felicidad
I

La. prioceslta, que estaba alR'O
eoferma, lo habla. ratificado termtnaotemente.
Soy deiigraclada y quiero ser feliz. A &amp;que! que me traiga la. dicha
Je daré mi corazóo y mJ maoo con
él.

n

MANERA DE SERVIR EL TE

Gioc:ta: Por .r egla general, el tt se sirve entre
cinco y seis de la tarde, en la misma habitación
donde se reciben las Yis&amp;tas. Se coloca el jaego
de tazas y platos sobre: una mesita japonesa, de:
laca 6 de: b&amp;mbú, y se reparten las tazu entre
los in Titados, pooiendo debajo del plato lllla
scnilleta pequeña, deshilada 6 bordada con sedas de colores La mejor marca de tt es cLiptón&gt;, y le aconsejo que lo sirva oon pastelillos
secos, T•mbitn paede usted obsequiará sus Tisitas con gelatinas y alg6.11 licor para las señoras
y coiiac para los caballeros, Sólo cuando la re1mión es ck algaoa im~rtancia se oireoe cham•
palía.
Doy, usted la receta que me pide para hacer
pastelillos, y mucho Je agradezco s111 bond.idoaas
frases para juz,earme.
Se muelen ana libra de almendras y libra y
media de: azúcar; se revuelYe esto con. mazapán,
queso fresco y yemas de hue•o. Después de bien
maohacado todo, se haoen los pastelitos en forma de: quc:sadillu y se pouc:n á cocer cu 1111a tabla sobre oblea, á horno manso. Se les da brillo
uutándolos co11 una plama del baruiz siguiente:
,se bateu unas claras de h11e•o con agua rosada,
mezclaudo azúcar muy ble11 cernida y una poca
de canela.

Cal vha en poho, 8 gramos, y oropimcutc en
pohro, 1 gramo. Se mezda11 y pasan por tamiz,
Dssputs 1e baten con una clara de haevo y lejía de jaboaeros, hasta darles la consistencia de
una crema, la cual ae extiende sobre la parte que
se desea de11ilar y allí se deja hasta que empieza á sentirse en ella la acción dustica de la
preparación.

RESPUESTA

I. Hugo: Recibí su atenta carta, la cual agradecí macho. No se ha eqai•ooado usted en ercer
que tengo por sa hermanita •crdadero afecto é
interés. Y con mucho gasto acepto su amistad,
corre1p0Ddiéndola sh1cenmcnte.
AMISTAD INCOGNITA

UNA OPINION

V. Sirri: Es tau extraño Ycr en la é.poca preacnte 1lll homb.re proflllldamente ena111,Grado, como asted lo c:sU, q ac le confieso, sin disi111ulo de
ninguna especie, mi sorpresa al euterarme de la
historia que me relata. Amores de eaa índole
e•ocan la imagen soñadora y mclancólioa de
cWcrther&gt;. Pacdc 1Hted crcene feliz, á pesar de
su penas actuales, pue■ ■ablendo qacrcr de esa
manera, quiiá muy pronto cacue11trc una mujer
digna de usted qae upa hacerlo dichoso, y entonces las facaltades u :traordiqarias de su coraz:611 le hari11 apreciar la felicidad, tanto como
hoy le hacen percibir la pena.
En cuanto á sa pre~uata, le diré qae en el ca•
so de usted lo ~ prudente es buscar lllla entrevista personal coa la señorita á q•ie11 tanto
quiere, para saplicarle que le dé aoa respuesta
definitiva, con la caal 111ted pueda determinar•
se á toma.r altana resolución que le proporcione
relatiu trauquilidacl. La incertidumbre es el más
grande de los tormentos, y según dice 1111 poeta,
&lt;lo que mata es el sueño y la esperanza nunca
realizados&gt;.
Si por escrito no paede usted obteae.r uua con•
testación clara, acaso de palabra la consiga, y yo
deseo qae ésta le traiga una completa dicha y
colme sus aspiraciones.

gaiente: se asan los jitomates y a11os cuantos
dientes de ajo, se muelen unos y okos y se fríen
en manteca; cuando ya esUn bien f'ritos, se les.
pone sal, vinagre y una pooa de agua para Hr•
Yirla, cuando se obtenga el espesor q ae se desee.

Hay que tener mucho cuidado, porque si se
deja más tiempo, puede qaedar cicatriz. Luego
se quita perfectamente y se: lava el lugar con
agua tibia.

Diana: Hoy d puedo coDfesarle sinoenmeute,
que estaba an poco resentida con usted, pues en
su última carta me daba informes alarmautcs sobre aquel disgusto que tu•o con 111 esposo, á caa sa de la carta, CD la cual me escribía usted sas.
ideas revolucionarias acerca de la indepcudencia de la mujer, y yo ansiaba tener pronto noticias suyu, trauquilizá11dome respecto á su difícil situación; mas he esperado en YllllO, pues seg6n parcoc, Diana sólo se acuerda de mí cua11dotiene algana pena, y siendo dichosa, 110 1ediri&amp;e
na.nea á quien llama su mejor y má1 qaerida.
amiga. Perdone esta franqueza, la cual acaso tiene forma de reproche¡ pero yo deseada qne cntendieac la amistad como yo,
Y dejando este asunto á un lado, le asegurom11 y de •eras qae me he alegrado mucho del fe•
liz resultado de mis i.Ddicacio11es, de1p11ts de.
aquel disgusto. Usted rompió el acta de indepcudencia que yo le deYolY( y se la entre¡6 á Sil
marido. Este, siempTC gc:11cro10, olvidó lo pasado, recomendando, solamente, prudencia para el
por•euir. Pero, ¡á qut 6n aconsejar esa virtud 'la impetuosa Diana? La inutilidad de esa recomcudaci6n queda demostrada al Jcc.r 11&amp; carta, en
la cual me pregunta csi no me parece ana tiranía
de su eaposo qae se disguste por verla salir á l•
calle sin saber adonde va&gt;. No, qaeri~ amiga¡.
la discreción y cortesía piden de una lfl,jer que,
sin darse por eute11dida de esta necesidad, ma•
ni6estc á 111 marido el objeto que Ja Una hiera
de casa, ya sea Tisita, puco, 6 cualqaicra otroa.1unto de exigencia doméstica 6 social.
No e-rea usted humillante esta prudente complacfnoia, á la cual 1uted llama ccuenta de conciencia, programa oficial y orden del dfa&gt;. Anksde que au esposo le haga esta pregunta, dígale
usted, con sencillez y confianza, sa.s proyectos ó
deseos á ese respecto, y así vol Ycrin á estar feli•
ces y contentos, -.:omo yo si11ccrameutc lo deseo.

Tres e:ra.n los prloclpes que pre.
tendian conquistar el eorazóo de la.
princesa; y abaodona.ron sus palacios, yendo por lejanas tierras eo
busca de la telleidad.
Y el past orclllo Ioocenclo, que
hAbfa. vlsto fl la prtnceslta y la adoraba secretamente, con el ca.ndor
de la primera edad y la Jgnorancla
bra vfa desconocedora de todo también salló de su choza. y corrió por
montes Y valles preguntando por la
dicha..

III
La princesJta. esperaba . . . Y por
eso no se morfa; porque el que espera., no muere.
·
Un prlncJpe llegó. El ruido de los
clarines ensordeció A la ciudad. La
princesa se asomó al balcón.
- Te traigo carros cargados con
los despojos de los vencidos. Los esclavos, pendientes de una mirad&amp;
tuya para matar ó morir, son innumerables . ...
-No-tntenumpió la prlncesa:á costa de las lágrlm&amp;s y de Ja libertad, no puede venir la. dicha.
-Mira-dijo otro prfocipe:-abo•
ra será tu reino ioflnltamente ma
yor. He conquistado, por ti, toda la
tierra. conocida. ¿Serás feliz siendo
reina. ... . ?
-No--contestó la. princesa:-la
dlcba oo es cantidad. He visto ya
mJ reloo aumentado y disminuido,
y siempre igualmeote lejos la tellcldad querida.
- No ambicionarás ya nada que
no teogas al concebirlo; ni joyas,
ni belleza, nJ placeres, ni dominios
-exclamó el tercer prínoipe¡-mueve tu vohmtad y serás obedecida . .. .
-No-dijo la prlncesa:-Sofül ya
coo todo eso . .. . ; sofié con mucho
más que eso; y eo sueilo lo poseí, y
a.ún eo sueilo fui desgraciada.
IV
El pa.storcillo llegó, rendido, ensangremado; pero alegre, sooriente .. .. ¡He eacootrado la dicha!
-;.Dónde?
-;En esto que te tralgol-Y entregó á. la princesa un objeto peque.í!o.
-&amp;La. dicha. a.qui, pastorcito?
-Sf, mfrala.,- dl jo éste acercándose á la. princesa y mirando li la
vez que ella, hacia el procif¡¡oloso hallazgo.¿ Ves á lateltcldad? Y ahora,
ya.oo est,á.sola . . .. ¡mira: ahora está
contil!'o!
- ¡Verdad-dijo la princesa.. La
dicha sólo está. en la Inocencia del
alma ... 1
Y sus sedoso,;¡ bucles, del color de
las hojas de la. mazorca madura., se
enreda.ron y confundieron con los
obscuros rizos del pastior.
1La dicha que éste traía. era. un
pedazo de espejo . .. 1
J OSE MARIA MACI AS.

VARIAS RESPUESTAS

E. R. R: El bilsamo de La Meca es may eficaz
para mejorar el catis. En cualquiera botica pue•
den dar á usted informes sobre la manera de disolver dicho bilsamo en el agaa de cebada. Co·
mo perh1me, le aconsejo qae le poo~a agua de
Colo.oia, la cual tambitn es útil para suavizar la
piel.
-Le doy la fórmula de depilalorio que desea.

~

~~

LO QUE INMORTALIZA
••. •Y las riquezas dijeron: nosotras,
ouestro m4glco poder, rodumos de
un sinnúmero de placeres al hombre que
nos acumula; lo hacemos casi omnipotente en la tierra y somos la base de
la lnmortalldad de su nombre, puesto que
coo el oro que posea puede erigirse Sl:tD•
tuosos mausoleos que desa.flen , Impertérritos, las furias de Cronos.
COD

-Tengo el gusto deofrecerlc los modelos qae
me pide de trajes par.a niñas pequeñas,
-La salsa de jitomate se hace del modo si-

Y hablaron los bronces y los mArmoles:
10b, riquezas l'lmodestae, cómo os clrg-a
vuestro orgullol No os basta el ser ma.dres de todas las comoc!Jdades mundanas
oJ el hacer rey i los seres que hat1gil.ls.
Preteodéls lnmortallzarlos; pero meoUs
descaradamente, porque s1 n.o exlst1éramos no podrlats hacer perdurar. Asl es
que nosotros, sólo nosotros podemos sobreponernos 4 la muerte y hacer que vlTa
el recaerdo del hum100.
Y las Ideas encerradas en cien mil lnfollos exel~uon llenas de inc!Jgoaelón:
¡callad, r qoezasl ¡caUtd, brooeesl ¡ca.liad,
mil.rmolesl Sois u.oa cohorte de viles usurpadores y nos encolerizan vuestras pretensiones, porque sabed, de una vez para.
todas, que ni las riquezas que se esfamtn
como eJ humo, ni los brooces que se oxidan y se dlc¡uelven, y ni los mbmoles cuyas moléculas se disgregan bajo el ple de
los siglos. pueden peroetuar. ¡Sólo A nosotras nos ha sido conferido tal poder porque somos 119 floraciones del cerebro!

Y entonces un aiogel blanco como la ole"' de las cimas, almo como 111 hos las de
los altares y albo como un lirio, dijo con
Inda ble sonrisa: ¡rlqurzas, escuchadme!
1~ronces, otdme! 1m11.rmoles, ateodedme!
11deas, hacedme JusUclal ....
¿No creets que yo, que soy el Bien sea
el único capaz de eternizar, puestÓ que
los tres primeros de vosotros adoleceo de
los defectos que ya rxpusleron las Ideas,
Y éstas, cuando no se han Inspirado en
mi, mueren tardeó tfmprano, porque todo
lo malo lleva en si el germen de la Muerte? Y los cuatro Interpelados, rasc:tnados
por la Dellua del querube y exentos ya
de necia envidia, exclamaron al unisono:
SI, tienes ruón, porque el hombre que
practica el Bien y IA Virtud, en cualqulera
es fera ro que se encuentre, labra. sn In•
mortalidad.
JOSE R,OMO.

Inoculación de la Manteqvilla
Los ln¡leses acaban de Inventar la loo•
culaclón de la mantequllla, con garantla
de que se conservut fresca durante muchos meses. Esto se obtiene por medio de
la lDtroducción de bacterias favorables,
las que se vendu en un ltquldo claro y
transparente, encerrado en pequel!os tras.
cos. Se aliada ese liquido al suero, preparindolo de cierto modo. cuando queda
hecha la preparación, se toma un galón
de ella y se 11iade , cada treinta galones
de crema en la mantequera, y se sigue el
procedimiento acostambrado para la. fa·
brlcaclón de la mantequilla.
Se asegura que el resultado es perfecto,
y se cree que pronto seri de uso universal el proced1mlento.

¿Por qué el Jarabe de Higos
Es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
PORO.DE
Es puro.
Es suave en su accióo.
Es a¡,rradable.
Es eficaz.
Es barato.
Es bueno para los olf!:os.
Es excelente pa-r&amp; las seiloras.
Es conveniente para los hombres ocupados.
Es completameote loocuo en oualqllier elrcuosta.ocla.
Lo usan m111ares ae 1am11ta.s en todo el
mundo.
Los médicos lo estlmao como un laxante
vallosislmo.
SI Ud. lo toma, estará tomando el mejor
la.note que se coooce eo todo el mundo.
Sus iogredleotes son todos ~l udables.

;

Su acción es su.ave, sin efectos coosecutivos desagradables.
"
Esti enteramente desprovisto de sustan•
; etas deletéreas.
~
Coottene los prloclplos laxantes de ciertas
1" plaotas.
:
Oontlene los principios carminativos de
• otras plantas.
..
Contiene llq uidos aromáticos de sabor agra.: dable y retrescaote.
1'
Todos sus componentes soo puros.
•
Están sabia y clentiflcamente combinados.
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Forman una bebida deliciosa.
1'I
Para llbtener sus benéficos efecbos, débese
siempre compar el legitimo, prepara.do por la
;
Callfomla Flgslrup Company, San Fran~, car.
!fl

¡

!!

Se vende en todas las droguerias y boticas
,~J~~J~~"3'.•~~~~~~~fl~~~~~M~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

;

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..

Ar.ENTES GENERALES PARA LA REPUBLICA MEXICANA:

JOSE UI HLEIN, Sucesores
Almacén de Drogas
CALLE DEL COLISEO NUEVO NUMERO 3.-MEXICO

1

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~.......~···~·~............ff...~·..••.. ~~-.. .............~~..~ ..~~ ...~ ,

�El Mundo Ilustrado
b.l Mundo Ilustrado
1 ~ASADO EN eL HONOR •

Desollamiento de Serpientes Títulos de Al9unos Monarcas

Sozodont
Millones de personas en el mundo
entero usan el Sozodont por su valor
genuino como substancia para limpiar, preservar y hermosear la dentadura.
Inestimable para los q,-.e
tienen buena la dentadura y, la
.
.
Absoluu..
asi.
quieren conservar
mente puro.

.... Plumas
de
Fuente

''VULCAN"

Plumas
Estilográfica.

$1~º

$2·ºº

Se llena y se limpia nulomáticamente por medio
de un Sencillo Mccnniamo de Seguridad.

&amp; co.
J. ULLRICK
135 Greenwich St., New York, N. Y., E. U. A.

DE?T. 34,

Vivas
se asegara que la demanda de pieles
de serpientes excede, con mucho, l. la ofert&amp; 10 que b&amp;ce que el negocio prospere y
qÚe se busq11eo los mejores métodos pua
producir m•s y mejor mercancla. Para el
tfecto acab&amp; de constituirse una compaffl&amp; ea Bate.na, por caplt&amp;listas hc.landeses y brltl.nlcos. bajo la razón social de
"Java Reptlle Sklo Company," para la
explotación de dicho articulo ea las Indias
holaodese.s.
Esa compañia ofrece solamente de dos
Acinco centavos por cada serpiente muerta y hasta un dólar por cada serpiente vi·
vá. Esa diferencia de precio obedece al hecho de que es muy dificil desollar una ser
pleote muerta, y se maltre.ta m.ucho la piel
en I&amp; operación. Mientras que cuando se
opera en un reptil vivo, se le desuella con
facilidad, sin estropear la piel. Para ello
se ata le. serpiente por el cuello A un Arbol, y mientras un individuo la tira recta.
mente por la cola, otro le hace una Incisión alrededor del cuello y sale la piel
entera. La serpiente no muere Inmediatamente, sino que sigue viviendo por ml.s
de una hora.
Es de presumirse que en Java no se ha
e~tablecldo todavla ninguna sucursal de
la Sociedad Protectora de AnlmalPS, lo
que no deja de ser plausible para los aficlonaaos A artlculos hechos de piel de
serpiente.

Matrimonios en francin
Es un hecho Interesante y digno de atención, que desde que se promulgó en Francia la ley de J11nio de I'J'T/, simplificando
la.s formalidades necesarlas como prellmlnues del matrimonio, ba habido m'8
bodll!I en ese pals que ea cualquier otro
periodo, A partir de los comienzos del siglo próximo pasado. con excepción de los
anos de 18n y de 18721 en el primero de
los cuales los hombres buscaron en el me.trimonlo pretexto pua eludir ser enviados
á la guerra, y en el último se vertlic...roo
multítud de matrimonios, que hablan sido
ªP.lazados con motivo de la g11erra franco·
a l'mlDll,

Como saben nuestros lectores, con motivo de los funerales del rey Eduardo
VII, se reunieron en Londres nada menos qae ocho monarcas europeos, á saber: los reyes de Ioglaterra, de Espalla,
de Grecia, de Noruega, de Po&gt;rtugal, de
Dloamuca y de Bulgaria y el emperador
de Alemania. Pues bien, de esos mooarca11, tres llevan el titulo de soberanos de
la !odia, siguiendo la costumbre de conservar tltulos vaclos. pues ni slqolera
tienen el carácter de hooorlñcos. El rey
de Esp1 na y el de Portugal se Intitulan,
oficialmente, "Rty de la India," y el rey
de Inglaterra se Intitula ''Emperador de
la lo1Ua" y lo es en efecto.
El rey de Portugal apuece como soberano de "Galota, l::tfopla, Arabia, Persfa y
de los territorios en ambas costas del
Mar de A.frica;" y mientras otros monarcas declaran que debeo su trono al dere·
cho divino, éste se proclama "Rey por ~erecbo de conquista, comercio y navega•
clón." El mismo rey tiene mis nombres
de pila que ningún otro i,oberaoo.
El emperador de Alemania tiene mayor
número de t1tulos qae nlo¡ón otro de los
prlnclpes cristianos, pues se adorna coo
unos setenta y cinco. El emperador de
Austria sólo lleva setenta y uno. Pero el
s u1t•n de Tarquia ts quien lleva el " re•
cord," con ochenta y dos tito los de lo ml.s
sonoro y pintoresco.
El emperador de Austria. el rey de Es·
pafia, el de Portugal, el Saltin de Tur
quia y el Papa se lotltalan, respectiva·
mente, "Rey de Jerusalfo."

LOS MET!LOIDES
representan el tratamiento miis moderno,
seguro y efica,; de la gonorrea y otros
flujos purulentos. Sus efectos se notan á
las pocas horas de tomarlos y no causan
estrechez ni molestias como sucede con las
iny.?cciones. Pida Vd en todas las Boticas
los Metiloides, su precio es razonable y sut
efP.ctos satisfactorios.
De venta en las Boticas.

Sin duda habrá U d. visto e1
los periódicos, con relación Jí. al
gun remedio, algún anuncio co
mo este : "Si dcspuos de un en
sayo, Ud. nos escribe que cstl
remedio no le ha surtido bueno1
efectos, le reembolsa.remos á Ud
su dinero." Pues, nunca bemo1
tenido motivo para hablar de esta manera con relación al remedio designado en este artículo
En uu comercio que se extiend&lt;
por todo el mundo, nadie se ht
quejado jamás de que nnestrc
remedio haya Jallado 6 ha pedí•
do la, devoluet6n de su dinero .
El publico nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado 6 do u.na medicina que
produce los efectos para loE
cuales se ha elaborado. La
PRBPARACION de W AMPOLE
e·tá basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
h~cbo de parte. del pueb]Q, esplica f.lU populamlad y gran éxito. :Ko es el resultado de un
sueno ó de una casualidad sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicadJt. Es tan
abro a como la miel y ~ontiene
todos_ los principi~s m1tritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que extraemos
direct.&lt;tmente de los hígados frescos del bacalao, con Jrmthe tle
Hipotosfit~ , Extractos do M;tlla
y Cerezo 1lvostre. E te rem&lt;'&lt;lio
ha merecido lo elogios de todo~
los que lo han empleado en mmlq uiera de las en.fermeda.dos p:1 rn
la.s cual es se recomienda como
alivio y camción. En los casos
de Escrófula, Anemia, Re fria.dos
y Tísis, es un e pecífico. "El
Dr. Manuel Dominguez, l'rofoi:or
ele Medicina eu Méxicó, dice:
He encontrado la Preparación do
Wam}'ole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguirá empleando con plena confianza e r1
los casos de su indicación." Oa fa
d6sis es efectiv!lo. En las Boticas.

EL ESPADIN
DEL

CABALURO 6U4RDIA
Bn la corte del rey don Culos IV hnbo
de llenar la crónica eacaod&amp;losa con aua
aveuturaa y amorfos el ~aballero guardia
de la real persona, don Antonio de Echeolgue. .Sra galán y apuesto; de su rubio
mostacho, la borgoñesaqaedaban prendldas 1111 voluotadea femeniuaa en laceriu de 1&gt;ecado y de liviandad. Su car,a
de gentil burlador iba 1&gt;or las encrucijadu del viejo Madrid en lancea de galaala 6 se terciaba sobre el brazo del caballero cuando las bruñidas hojas toledanaa se cruzaban al claro de la luna por
unos ojos lindos.
Las due ii.as huraii.as y las doncellas, á
90 pese.r, se signaban medrósicas si l)OT
su rúa son.aban con gentiles fanfarrias
las e.spnelaa de plata del K•lanteador,
mientras Je contemplaban á hurtadillas
1raa de la muselloa de sua ventanales.
Tutores y maridos se curaban de que aus
pupilas y castas esposas no vieran jamás
al donoso caballero coo su buena planta,
r los oros y ralanuras del Dt1iforme no
rueraa á quedar hechizadas ea un dulce
embrujamiento de amor, para el que no
serv!ñan ni exorclsmos é hisopazos.
Don Antonio de Echeuique, que llevaba en sus ojeras su leyenda de ratio,
.e mostraba muy ufano de qoe su nom~re corriera en boca de comadrea y de
bigardos, y de ce.lle en pl8%uela, seguro
de gu e el populacho, al llevarle en len·
tuas, contribuiría A abrirle loa más cerradoa 1&gt;ostigos, que el alma de la muju
ie abre á la curiosidad, aunqne al franquear la cancela see. el diablo en persona
d visitante.
Una noche, al silo de la rúa, retomaba
l su hostal, al¡o mobloo de ana correr{as nocturn-ieras por no haber hallado.
11 paso, dama de condición ni moza del
oartido con quien galantear. Caminaba
p0r la calle del Sacramento, obscura y
iolitaria, llena de casas lnfaDzooas y de
oalacios próceres. En la lejan1a, sobre la
a-,grura del hogar, vi6 el caballero que
ie abr!a un muco luminoso. :Sra el tal
,1 balcón de una humilde morada. y una
~allarda figura de mujer, de pechos so-

bre el barandal, 1&gt;e.rec{a desvelad&amp; p&lt;&gt;r la
dulce eal)ua del esposo ausente, ó tal
vez sólo por gour de la tibie. noc.he de
Abril, llena de perfumes de acaciaa, cantora y suave bajo la luna de idilio.
Don Antonio de nctienique hubo de
detener llll paso vagabundo. encantado
1&gt;or la belleza peregrina de la dama del
balcón.
-Mu.r feliz fuera yo, gentil señora, de
ser el esperado en hora tao tard1a, y po.
der admtrar de cerca tao bella arquitec
tura de gracia como plugo al Creador ta.
llar ea vuestra persona.
-Galante es el caballero guardia don
Antonio de Echeaique que, según dice
el vulro, no ea sino el Diablo mismo
bajo el apuesto uniforme.
Grande fué el asombro del a:alfo y ma•
yor su interés l)Or dar ·feliz remate á t&amp;o
prodigl08a aventura; aa{ es que e.Jttremó
!U ratania Y derrochó arudezaa y audaces Intenciones que eran como llaves
traidoras 1&gt;•ra penetrar eu los aposentos
de la desconocida.
Sabroso fué el platicar, y fuertes las
razone• de Ecben1que, cuando en breve
espacio aonó sobre el empedrado de la
rtía el tintineo metálico de una llave al
caer.
Se abrió la herrumbrosa puerta y por
ella eotr6se el galán, atad.adose el fiero
borro66n, sonando las espuelas con
marcial apostura ea e.1 andar. La escalera era estrechoca y recta, y al cabo esta·
ba una puerta vieja y cle.vett'ada con 1111
aldabón de bronce antiguo. Pero las cá·
marsa interiores, lujosas 1 holgadas, hacfan contraste con la pobreza exterior.
Ea el salón 1&gt;rincipal, fillgranado9 tapices tunecinos cubr{au los muros. 1aa do·
.radas coruucoplu mostraban su, tres
llmiaas relucientes, y sobre el viejo clavecino se quemaban aromAtlcas buj(as,
y al andar se hundían los plea, igual gue
sobre sedas guateadas.
Pero lo que colmó el aaombrodel gaardía de Corl)II. fué ver enmedio de la ea•
tanela u11a mesa de lienzos adama•cados
y brillante vajllla, y criatalerla donde se
quebraba la luz ea iriaaclones rojas, azulea, áureas, ... Ea ella estaban preparados dos cubiertos. La bermosa mujer le
invitó i sentarse, y dijo con una sonrisa
e-ncantadora y enigmática:
-OJ aguardaba, caballero guardia.
El yaDtar fué selecto, de rlc,a, vianda~
y exquisitns viuoa que hacen correr la
sangre por las venaa coa ritmos íu&lt;eni-

Neuralgia
JAQUECA
DOLOR DE ESPALDA

Tome Ud.

- Ana de aur la
P lldoru-Co nrt••
do lor ••fri a por

UNA

aitcru de
'""1llks ■ eur■ le 1 u.
H.,. nn - me dude
h. c-1be1a. Nunca

leel.Dat

de estas

Pildoritu
y el
dolor

me Ialrann au, P1J.
donsen lo...._ ..
SriIL l..cono, w•de,

e25 N. edt s.,_,
St.~Mwolltl.

desaparece.

REUMATlSMO
1

CIATICA.

,....,.._

e:--Unidoecle~

da un gusto
picante y sabor
delicioso á los
,

guisos mas

LAS PILDORAS AZTECAS

de O. M°OLLER, S11cesor.
IJI LC..UCUU.I P.&amp;.li LO IUCDIVO

variados:

~A~AVJUUAS AZTECAS
••• "'••pre P'iJtlon,a.

••

t§

t1

&amp;si

•11 .. H•futlria

·•lp&amp;i••-·,..

' OTi!!:&amp;. Ü.
~~~'!.":t::~~!:f.:':'.::
u.iraluaclaa,, Ea .. lap.. el ...... le -'l.

f '. UUN.n ,.....,. , ,.. palá.brM

o,
ej

Carnes, •
Salsas, Caza,

toda

clase

de

V olater1a, Ensaladas, etc., etc.

"U.111.1.VILLAS AZTECAS AlfTIIII.IO~."

-.1!:...--;:. :: ::=:.:c ~ • i a ~ • ,.,.

=.~
CA.

La verdadera Salsa

.,v-:-t;::,.1e,.....
•~~...
..

tlj ":::.':'•

0

Pescados,

t•• eir&amp;a pfH .•ru

~•• - , •nera.nla. ¡¡flJAISf lltNII
LAS ··PtLDORAS AZTECAS" DE ANTES,
i "IIWIAYHJ.AS AZTECAS" DE HOY.

1.. r.-c~'- ..U

,W la ftrat•

'•J

111 ,-&amp;a.. "..,.._
,-,:el .. .ca J
tawu&amp;.r •41. ltllw-1 lll-

" WORCESTERSHIRE "
de origen.

ftHHflllalllts. 111h la ,alaara "MwafiUasN

,..11...............~ ......... ..
roa umaa.
....................
.,...,....., ....... ..

..dtt11 ...,,. 1.:,
~

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�El Mundo Ilustrado
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RECETA EFICAZ
He aqui 110a receta que está haciendo prcdigios en la actualidad. Se
asa principalmcmte para las decciones de los riñonu y de la njiga, que
se manifiestan por dolor en la cspald,, dolores n11m,ticos rn las coyunturas, sensib;lidad en las caderas ó rn la ioglr, micción fnc11u1tc 6 irritada,
Tértigos, hinchazón debajo de los ojos y otros síntomas prec11rsons del ltmiblc Mal de Bright y de la diabetes. Las virtudes de los hipofosfitos coD10
tónicos generales son bien conociJas, y todos sabcnios q11e para purificar
y enriquecer la ungre oo hay nada que s11pere á la zauaparrilla. La Arnlioa es uu gran diurético. Entona los riñones para que estos importantea órganos dcsempdien $115 fancionu debidamente y se eTltcn los males
indicados. La receta u como sigue:

Jarabe compuesto de Hipofosfitos.. • . . . . . . .. . . . . . t5 gramos
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla .....• , . . • . . . . . 60 gramos
Extracto compuesto vegetal Arvelina... . . . . . .

15 gramos

Se obtienen los iugredie11tes en cuaJq11icr botica buna y 1100 mismo
los mez:cla en s11 propia can. Se toma media cacbarada de la muela despub de cada comida y al acostarse. Convh:ue tomar agua cu ab11nda11cia,
e$peoialmcnte cuaudo se notan sf11tomas de padecimiento tn loa riñones,

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
.. 1,.. re1n• de lu p0madu. porque 111■,ro c:ura, a:111,12 •llvi• f~ll•mp, ea ellcu. IUllarea 411 per80JJU CQJ'a4U COll ella IU\lllc:aa PUi m•raY!llOIOI reaa.1'•·
4&lt;». 1 por•'° e11 que ae b• hecho !&amp;_preterida del póbl•c:c a..,. a.aula. un&amp; TH
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les, y eon consejeros de audacias y de
bellas locuras. La dama, que era en extremo ingeniosa, res1&gt;ondfa cnmplidameute al dialogar de Echenique, tremado de madrigales y de insinuaciones galute~, que eran igual que dulces y galanait p1card{as.
Bchenlque hubo de advertir ti la her•
mosa que le despertase de buena hora
11or4.ue al caer las ocho debía entrar de
servicio en el zaguanete qne custodiaba
á lu rel[iae personas de don Carlos y doña María I.,uisa, rosa abierta i la risa, al
amor y al capricho.
Y el galtin, encantado con su famosa
fortuna, que uf enlazaba loa d!ae en ea•
!abones de voluptuosidad, fué fuerte•
mente herido 1&gt;or las flechlls que lleva
en au aliaba el Diño ciego, el hijo de mi
señora doña Venue y que gobierna al
mando con sUB ojos tapado,, que ast
marcha el negocio de medrado y de lucido con tau llvlano gobernador.

•
••
La lnz del sol entrtibase i raudales por
laa venta11u, cuaudo don Autonlo se
despertó bruscamente. La dam.a,atín mú
bella en el desaliño matinal, le requcrta
c011 palabru mimOllas ~ imperativas.
-Despertaos, mi señor, que ya han souado lu ocho campanadas en la t-orr.vieja de San Pedro.
El caballero se apresuró , vestir su
lucido uniforme¡ se ajustó las aolapa.,;
granates del c:asaqufu, calzóse las l)Olal
1lll y los guantes de hile, se aderezó la
peluca rizada y alisó la pechera de 6.11·
granados encajea. Despuh se tocó con
su chapeo apuntado de candil, y besando
la mano blanca y enjoyada de su amante, salió de la casa, menos apuesto, con
la fu amarilla y no con tan ¡CDtilu fanfarrias como la uoche anterior. Tal vez
alguna vieja beata exclamó al ver la mohlna traza del caballero:
-Poco cristiano empleo da , sus noches el caballero ,tuardia, que lleva el
color de un desentel'11ldo.
Apenas hubo llepdo al 1&gt;reti1 de palac:lo, EcbeJJlque se detuvo daudo muestras de v-an azoramiento.
-!Pardiez! He dejado olvidado el eapadfo en un rincón de la dmara.
Y volvió li. desandar el camino coD
agrio gesto de mal humor. El portal estaba. cerrado y el raHin descarg6 dos re·
cios aldabazos.
Pas6 un largo espacio sin que obtuviera respuesta su llamamiento. Bcheniqne,
que no podía contener su impaciencia,
se asió de la aldaba y dió tan rotundos
golpes y armó tal estruendo, que aalieron las comadres f sus puertas y ladfa.
ron todos los canea del arrabal. Al cabo
se abrió un ventanuco redondo que había jnnto á la puerta, y asomó el gro~sco perfil del portero, un honorable y calvo remendón, con las gafas caladas y UD
tirapi~ en la mano.
-Abra presto, buen hombre, que estoy
de prieea.
81 guardih hizo una mueca de asombro.
-Y ¿adónde bueuo quiere entrar su
merced?
- ¿Se os da mucho de ello?-reapoudió
con altivez ~chenique. Necesito recuperar una pre11da de gran estima.
-Pues bu•cadla enhorabuena en otra
parte, porque aqul no hallaréis sino apose11tos vaclos y 11.ce"os de mechinales.
- ¿Aposentos vados? (Y no parece sino
un palacio amueblado por las hada&amp;!
BI portero dejó oir UD&amp; risilla aguda y
burlona.
-¡Por las hadas! ¡Je, jet El caballero
guardia ha bebido de brgo esta noche y
el licor le hace ver maravillH.
-Vaya, abrid al 11nnto. He dormido
esta noche en casa de la dama que vive
arriba y se me ha olvidado mi eepadfn .
A poco sonaron los goznes de la he·
rnnnbrosa puerta, con el mismo ruido
de la noche anterior.
-Puesto que lnsiat1s,caballero ... . Pero os digo que esta cua está deshabitada
desde hace veinte a iios.
IU caballero, re&lt;:eloso, ecbó por la es.
calera recta y pina. Se abrió la puerta,
entróse por ella con gran priesa, llegó al
,alón y se quedó iumóvll de asombro.
La cimera era la u:.iarua de donde él
ha.bis salido momentos antes, el mismo
balcón al frente, y la alcob11. e11 el otro
costado. Pero los filigra.nados tapices, las
doradAs cornucopias, la u1esa adamascada del festfo, todo babia desaparecido, y
el suelo y 1&amp;11 paredes conse"aban el
oolvo de muchos lustros y sobre el m.a.
deramen del balcón las araúas tej!an sus
e•pesas urdimbres grises.
Penetró en la alcoba.. Era la misma y
estaba en la misma soledad y abandono
de las otraa eet&amp;Dcias.
-¿Habré yo sido víctima de una alu.
cinací6u?-deda temblando el caballero
valiente y burlaelcr.

~ - - - -,~ -----9l

Las

brlca sangrienta eo la frente del adversario.

Siete Argollas

Dt: MANDINGA

/2
\~,

"-I,,('j

IF~J/4

¿ Por qué ponerse calvos y aparecer viejos antes &lt;l~ tiempo? El descuido del cabello causa la formación
de la caspa, y ésta. es la precursora
de la caída. del cabello y de la calvi•
cie. Para evitar estos malos, aconsejamos á usted fuertemente use el

Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
Un caballero escribe:
"La gratitud me impulsa á escribirlea
q uc tengo ahora. la cabeza bien poblada
do pelo espeso y sedoso, por ha.ber
usados u maravilloso 'Vigor del Cabello.
Estaba casi calvo antes de usar el
V igor del Cahello. Todavía. me lo
a.piico uno. vez al dia, restregándolo
bien con los dedos en las raíces del
cabello. Estoy muy agradecido al
Vigor del Cabello del Dr. Ayer por
haber mejorado tanto mi apariencia."

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1

Chisporroteaba la ale¡rla en el comedor de la estancia del famoso Narciso
Luna, aQuella noche en que "la helada"
tendla su blaoca s,bana ,obre el lomo
obscuro de la tierra dormida . . En la fraternidad que en¡eodra la comdn labor de
los campos , patrones, capataces , peona•
da-Imitando 11. los pastores del Asia, que
sentados en las mesetas del Himalaya,
alll en los orígenes lm1glo1b1n los primeros cuentos que, después, hallamos en
la mentalidad de todos los pueblos-me
pedlan el elixir de uoa ficción para adormecerlos , las rudezas de la vida.
-Patrondto, tome este mate da leche y
cu6nteoos " Las siete argollas de Maodln.
ga, •• pldlóme Llborio, el capataz m'8 vlelo de la estancia. Resonó el m.ate, recb11pando tres nces, y comencé.
-Nuclso Luna, fundidor de esta estancia, cursaba abogacta en Montevideo,
cuando la muerte de su padre atardeclóle
sus estudios . Vino, regentear sus bienes ... . 1Cómo encontró estos pagosl 1Es•
tas hondooadas, Htu c11thlllas , boy cubiertas de rlc.,s frutales, serpenteadas
por arroyuelos, desbordando el oro de los
cultivos feraces , oo eran mAs que charcas
pantanosas, eriales desnudos, donde las
rastreras y los abrojos poolao manchas
de vergüenza sobre la tlena estérll . . . . 1
1Y los paisanos de estos pagos! 1Matreros , endurecidos en el vicio y ea la hol•
ganzal Las pulperias deabordaban Jugadores ; las tiradas de taba marcaban el
vuelo corto de aqaellas horas miserables,
Mientras las harapientas chinas mandaban sus garlcltos Arobar caro e ó pedir la
limosna de un puflado de yerb1, los pullales de los padres brillaban sus aceros
Irritados: era ¡ala del valor dejar una rú-

Trala pesaroso 11. Narciso Luna aquella.
situación que arruinaba sus campos y
corrompta sus peones mejores. Un viejo
del pals, uno de aquellos héroes de la Independencia que habla paseado con Rivera por más de doscientas leguas del territorio , bien alt.a la bandera del sol de la
victoria, el viejo Tlmoteo, que Tlvla, solitario y adusto como un profeta, en la cuchilla verde, acooseJa A Narciso Luna
sacarse las siete argollas de Maodloga en las corridas de sortijas celebradas
por los aniversarios patrios; si no, Jamll.s
prosperarlan tstos pagos, ni mejorarla t i
alma del paisano.
Y el viejo dt barba blanca, de mirada de
•iulla, llena toda via del ful&amp;or de los gloriosos combates, al estrechar la mano dt
Narciso Lttna, termin ó:
-Cada argolla es un ,-lelo que hay que
vencer. No necesita mAs que tres cosas:
brazo !irme, mirada fija y buena punterla.
Narciso Luna las tradujo asl: " valor en6rglco, coruón sereno y mudla lotellgeoda."
En las corridas de sortijas, Narciso Luna sólo se atrevla , enfrentarse coo las
ugollas de Mandinga. Nadie las babi&amp;
colocado: apare&lt;:lan en los arcos floridos
como por arte de encantamiento. Erau de
oro macizo y brillaban como acaballas de
salir del crisol, como ascuas relatlentes . . . .
Arrogante moio era Narciso Luna, al
trote de su caballo aoro, revolottAndole
, su espalda los pliegues de su poncho
blanco, listado de azul, como los pafio•
de una bandera, henchidos por uo Impetuoso viento de gloria . . . .
Del primer puntazo sacó limpia la prl·
mera argolla. Entonces escuchóse co■ o
uo alarido formidable, que espantó, los
paisanos: agudamente se esparció po

yutlán, cercano á Manzanillo.

Yquluta.esenciando aus re&lt;:uerdos. creyó aeplnr en la alcoba vacla el peñume
sensual y penetrante de la bella y q,ulruérlca mujer con quien habfa yacido
amorosamente toda la noche anterior.
De pronto lanzó un ¡rito ele asombro y
de supremo terror. Rn uu rincón ele la
alcoba solitaria reposaba el eapadfn,
bruñido y coquetón, con la bandolera
blaDca y roja.
Bu aquel mismo l)Unto, dou Ant.o nio
de Bchenique, que sintió ea sn '-nimo un
lumínoso aviso celeste. hizo dejac:i6n de
las vanidades del mundo y tomó nuevo
estado entre los humildes y por hermanos de la orden del Camielo.
Como recuerdo ele 1111 milagroea cou•
versión, hu:o ofre11da del espadín , un
Santo Cristo que se veuera en la calle
de Nuestra Señora de lll Novena, en esta villa y corte madrileñ&amp;, donde el Se·
ñor fué servido de realizar tal maravilla.
EMILIO CA.RRERE.

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Nuestro distinguido amigo el seffor doo Herm1nio Díaz, de Mixtlán, J &amp;l., Méxlco, he.blando de las
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a.fecolón al higado, hasta el grado
de impedirme el que me dedicara i
mt ocupación de zapatero.
"Un dia pasé i la oasa. del se!Ior
don José Concepción Rodrl R'Uez, comerciante de este lugar. Dicho senor se sorprendió al ver mt aspecto
cadavérico, se compadeció ele ml y
me regaló un frasquito de Plldoras
de Vida del doctor Ro911, aconsejándome que las usara según las
direcciones adjunta.e i dicho frasquito. Las tomé, y gracias i\ Dios
y i\ las benéficas Plldoras de Vida
del doctor Ross, estoy restablecido
por completo.''

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del tocador : Cuidados de la
Boaa i .¡u.e punflca, de los
Cabello■ cuya caída detiene,
LociollH de 111 Crlaa, Cui,
d ad.o• lDUmoa, etc
D~HnfltlfH . . ,., ,-1;111eaoui1u,
•N ~ l'A"'-MACtAe.

tllllu unte apet1rau. CUIN ll'O!.LID\
:i.,aniu l'°', .ar.z.w...

las cuchillas y se •P•&amp;ó como un lastl·
mero g;emldo de auiustla.
La primera. argolla vencida sl&amp;nlflc,ba
la gleba fecundada por el arado: la tierramadre, alborozada del baflo de sudor Y de
sol, que brindaba t lO11 1hnes del paisa·
no la primer cosecba de trigo de oro: la
tierra generosa, que tiraba por sobre las
ventanucas de los rancl10s rusticanos,
pallados de rosas rojas para las negras
trenzas de las lindas chinas,
La segunda ar&amp;olla ganada expresaba
la muerte de las guerras clvlles, el abrazo
,~trecho de todas las fuerzas, de todas
las esperanzas para la obra gran41osa de
la reconstrutcLón de la patria. •
Enhebrada la tercera argolla en el ¡iuntero de Narciso Luna, significaba el Juego
domado, 11 taba pudriéndose en la tierra
como un hueso Infame que habla causado
la ruina de tantos bogares.
El triunfo de la cauta sortija expresa·
ba la Ignorancia, expulsada como una le&amp;lón de tutasmas que poblaban el cerebro del paisano de obscuridades Infinitas.
Fué la escuela trh1nf1ndo de la pulperla:
el libro redentor, luminoso, llenando de
Ideales elevados el alma sencilla del laborante de los campos .
La quinta era los Instintos Inferiores
domados, el puflal y el revólver-guardados como piezas curiosas de un museo de
criminales para las ensellanzas de la hlstorla.
La sexta ar&amp;olla querla decir: la repugnancia al alcohol; querla sellalar 111 finl
11 vasta comprensión por el paisano de
que en ti fondo del vaso de "calla" está
i..tente ,1 crimen, la miseria, todas lu
plagas humanas, y, sobre todo, el s1lcl·
dio lento de los mejores allos de la vida.
L,¡ última argolla sacóla Narciso Luna
aquella Inolvidable tarde gloriosa en que
el sol paretló coronar de espltndldos nimbos su soberbia melena de redentor de la
campal'ia, de salvador del pais111O. Enhebrada en el puntero victorioso la séptima
argolla, escuchóse vibrar largo rato por
los aires el mismo grito lastimero que al
vencer la primera..
La última vencida expresaba la extinción del paisano v,gabundo, de pago en
pag;o, con la 11;11ltarra al hombro, la taba
en el bolslllo y la pereza Incrustada. en
los huesos como un estigma. Era, mAs qae
nada, el triunfo 4el amor de la famuta, e¡
carlllo de 11 esposa-madre, el contento
viril de que los hl)os retol'len el vlg;or de
lara.za.
Para concluir: cuando quieran ver un
trozo de 11 Patria prosperar rApldamente,
y el paisano elevarse para allA, para la
cuchilla 4e progreso, no tienen mAs que
imitar A Narciso Luna: vencer laa siete
argollas de Mandinga.
FRANCISCO C. ARATTA.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

VINO ARDUO

•• la WI , . Wtllf JS.■ , reeam• la lnp■ria
de lu nm •e Penill.

IIUI

CARNE - QUINA

El mas ReconsllLuyente soberano en

los casos de : Eu!ermede.des del Estómago yde losintestino9 1ConvalecenciB.11,
Continllllción de Partos, Movimientea
febriles é Infiuema.
Ca lle Rlcneueu, 'tS, Parls.
TOh AS f A. k MACI ,S.

e.Año XVII- Tomo II

~éxico, 23 de Octubre de 1910

Número 26

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LLffi

El Mundo Ilustrado

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, LAS JOVENES
á menudo sufren algún desarrcg lo del aparato femenino en
vez de ser jovenes bellas, saludables y fuertes.
La Sra. Elodia Pacheco de Rodríguez, residente en la calle Martí
96, Regla,ciudad de la Habana,nos
escribe de la siguiente manera:

DOMINGO
9
(29

de mee, 219 D. P. y 29 de Octubre~.

La maternidad de Mana Santfalma. San·

tos Dioulalo Areopairlta, obispo; Rd.sti•
co y Bleoterlo, m,rtirca, y Abraham,
patriarca. Oficio y misa de la fiesta del
d!a; rito doble mayor y ornamento blanco; ae conmemora la domínica y aantos
Dlonialo, Rtiatko y 2leuterio. ~ Catedral visita de loa afete altares. Función
titular en la parroquia de Teplto.

"Los médicos me dijeron que padecía

de desviaci6n del t1tero complicada con un
padecimiento de los riño-.:1cs é intestinos y
hasta me llegaron á decir que mi mal era
del corazón. Tenía adolorido é inflamado el abdomen y los intestinos, me dolía la pierna derecha,
sentía constante dolor de riñones, mucho flujo y el periodo era terriblemente penoso sintiéndome toda enferma - un malestar general

LUNES
10
San Pranciaco de Borja, coofeaor (se
celebra con rito doble de aerunda clue)
y San Pinito, obiapo, collfeaoree.

NO SERA USTED
enga11.ado. Que ~iempre hay fn•
llerias y fraudes en abundancia,1
9s cosa que todo el mundo sabe;
pero rara vez 6 nunca se encuentra que u.na. importante casa
comercial los cometa, sea cunl
fuere In cla e de su giro. No
puede hn.ber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala. fé 6 engaf1o. Los
que intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artfoulos anunciados por
temor de ser embaucados y engallados; especialmente se resisten á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
los m6ritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la.

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MARTES

PREPAJUCION de WAMPOLB

11

"Una amiga me aconsejó el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham y leí su librito cuidadosamente, habiéndole escrito á ella y
comenzando inmediatamente la medicina. Todos mis achaques
desaparecieron desptics de su uso, y no puedo escoger palabras para
expresarle mi agradecimiento por esta maravillosa medicina para las
mujeres sufrientes, pues hay millares de víctimas en Cuba de enfermedades intestinales. Ahora me siento en perfecto estado de salud."

San Lula Beltrb, confeaor, abogado
contra el cólera morbo. Santo, Nkaslo,
obJapo mllrtir¡ Gumaro, confesor, y P1,.
cltia, vira'eo. La prlmua traJ1lación del
cuerpo de San Agustín,
Cuarto creciente en Sagitario, d. lea 7
horas 4 minutos 28 aeruodoa de la mañana. H1imedo.
Mercurio en ,u mayor elon¡ac:lón oc•
cldental, , la 1 hora 23 minutos de la
tarde.

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correspondan; pero tampoco ne
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sabrosa como la miel y contiene
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12
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Santoa Mu:lmiliano-, Wlllrldo, obiapoa ¡
Serafln, confe■or, y el beato Camilo
Constaozo, mA.rtlr. Función en la b11aUica de Guadalupe, que celebra la jun•
ta Nacional Gnadalupana, unida l la dJó.
ceaia de Chlapas. a1 ilustrísimo aelior
an:oblapo oficia de pontiñcal-, hace la
beodklón de rosas naturalc• deapub de
la mlaa. lb la misma baallica visita de
los aiete altare■.

JUEVES
13
Santos Eduardo, rey coofe,or, y Fausto, m,rtir. Rito semidoble, que permite
la celebración de misas privadas de dlfWlto.

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nervioso y débil, le conYcndrá tomar

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Ayer.

¡&gt;reparada por el DR. J. C. AYER y OIA.,
Lowell, Ka.a,., F.. U. de A..

ilt la un P. W,lff J So■ , rtcacri1 la lnp■cia nue
le 111 mu lle Pmil.

14
Santoa Callxto I, papa, y Forlunata,
virgen, mártires.

SABADO
1-5
Santa Teresa de Jea1is, virren, ., San
Autioco, oblapo coo!eaor. Función en el
Carmen -, ambu Teresas. Víaperaa
maitine■ en la parroqol&amp; de San Mi¡ue .
Urano -, Nept1uio eo cuadratura con el
Sol, , las 7 horu 23 mluutos de la mafiaua, y á las l2 horas 24 mioutoa del día,

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No ts R11sl1 la Oole&amp; oadón que tn·
vla , sus delloc.u ,ntts , trabajar en las
minas de sal; la misma costumbre sleue el
tobfemo rumano, con la dlftrtocla de que
in RJmanla no son los presos polltlcos,
sino los presidiarios en general, asesinos,
oandoltros, Etc., que sufren esta pena.
Las mio u de sal que hacen de penales,
,e b ■llan en Targu Okos, en la Moldavia,
v son propiedad del Estado. En ellas vive toda una población de delincuentes de
,a peor especie. Al acercarse al tdnel que
,lrve de entrada, se les ye cargando de
1al las vagonetas, vestidos en su mayor
parte con un chaquetón y un gorro de tela rayada y vlgllados por centinelas que
tienen orden de bacn l11ego al menor In·
tento de fug-a. D!ntro de la mina, donde
•elna la mu complda obscuridad y se
.lente uo frlo gtacl1!, los penados, ah1mbrtndose con pequellu linternas, cortan
ros bloques de sal y los ponen en angarllas para sacarlos faera. De vu en cuanlo pasa entre ellos un vigilante unlforoado, pero sin armas: no hay miedo de
1ue los penados se vuelvan, él¡ el menor
,cto de Insubordinación, la me11or desbe4lentla, le costarla al culpable ser bO·
rada de la lhita que anualmente se pre
,enta al rey de Rumania para que perdo·
1e, unos c11antos.
Este perdón es la Qnlca esperanza qar
lJS Infelices mineros tienen dt estepar t
11na muerte cierta.

A cootinuacie)o Ee ,·erá la carta que la popular actriz euli~c
á la Peruna Drug Mfg. Co.

BORROUS DE U IINA
En efecto, por breveq11e se1lapeoaqu1
:e l~s Imponga, pocos de estos lnfortuoa•
los, fuera de los que obtienen el perdón
·eal, recobran la llbtrtad. Y eso que h »
d,Un mucho mejor que en otro tiempo.
,o\ntes, el presidiario que bajaba• las mlno volvla, salir de ellas. Vivla, eonla y dormla alll, sin m'5 lu1 que la dr
,lgunas antorchas. La mayor parte quelaban ciegos al poco tiempo, m'9 tarJt
;ootratan un reuma agudo, y por último
a sallficatlón, es declr, la ebsordón lenta
le la sal por su organismo, ponla fin, su
vida
sus torturas. Al que se quejab,.
lo ataban, la pared, le daban de latlga•
zos ó le teolan cinco dlas sin comer.
La Sra. Virginia Fcíbrega, J11 Cardona aprueba la Peruna como lónico
Ea 18~S, el prtnclpe G~egorto Ghlca, go•
~troador de Moldavia, visitó las minas,
,¡ conmovido portentos horrores, determl· ~......,......,...,..,.,........,........,.,......... ,., ..... ,,.,,.,,t,,t ,t,tlNt,t,ttnt,+,t,,w.,t,H,t,,t,,t,+ ............,t~
16 mejorar las condiciones de vida de 101
Te tro del Renacia.Jenlo.
Ciudad de México, Mé1lco.
penados. Disde entonces, éstos disponen
Compailla. Virginia Fábregas.
le una vasta prisión faera de la mina, y
dll cenan y duermen todas las noches.
Senores Peruna Drug. Mtg. Co.
¡J
Con esto se consigue prolaog■rles un poColumbus, Ohlo, E. U. de A..
:o la vtda . Antes, casi todos morlan, los
Muy seflores mfos:-Ilab1éodome sido recomendada su medicina la
,ltte ú ocho a110s de empezar , cumplir
Peruoa por una de mls aml&amp;tades en esta ciudad, deseo manifestarles
,u condena; h &gt;Y resisten quince ó vetnte
los magnillcos resultados que produjo en mi persona.. Como ustedes
compreuderáo, uoa vida artfstlca. como la mi&amp; es uua tarea. butaole
allos,I
dificil, &amp;un en Ja constitución más fuerte, y más cuando mi salud ha
COIO VIVEN LOS PENAllOS

,as

y,

EL PERFUME ROSE DE cmRAZ

VIERNES

Un Infierno de Sal LA REINA DE LAS ACTRICES MEXICANAS
RECOMIENDA LA PE-RO-NA

Los penados trabajan diez horas dla·tas. Se levantan , las seis, entran en la
111loa A las siete, y, con sólo un pequello
Para. los 11nclauos. 11ersonu delicadas, Intervalo , medlodla para comer un pan
In vf.lldoa r débiles en ireneral, ¡,. Leche Je centeno y una cebolla ó un poco de
Malteada de Rorllck les orooorctona alimento sa110 y 8"ecaado. Ei leche pura. Y ~aeso, est,n trabajando hasta tu cinco
abun4ani.e en nata, combinada. coo ex· Je la tarde, hora en que salen para voltracto malteado de trlll(). tf.cll de 11repa.rar y de dl¡ert r. Mu:v superior como bebl· ver, la prisión y tomar un rancho de Juda. de mesa al caté, t6 y cbocoJ,.te, 'i reem· Has. Tres veces A la seuiana se les 4•
plaza ventajosamente ti la lecbo corriente
de vaca. aue muchtL!l veces contiene lm· ;aro,, y ademts, se les permite comprar
purei•s aue ocasionan disturbios dl,i:;estl·
vino y comestibles con el pro•OS. Nose ace11w oHa aue ¡,. de n or- tabac;o,
llck." Fabricantes: Rorllck's Malted Mllk lucto de su trabajo. Porque eso ,t. ,
Oo.-R~c!n , Wls, U. S. A.
los condenados , l■ s minas se les pa•
&lt;ª· Cada uno est, obligado , sacar
A,a1a Gwn1es: TIIKBITY HNOS.
dllffl 1236. láict, D F.
loa tonelada de sal al dla y se le da el
30 por dento de su valor en el mercado¡
ti que puede ó quiere cortar m,s, gana
tambltn m,s. De este moao, el Estado esseguro de oo tener que pelear con holgaunu, y ti p~esldlarlo atiende, la subsistencia ele su tamllia. Ademil.s, los dlas
DE OCASlON
de fiesta que no h sy trabajo en la mina,
Sin Competencia en Precio•
algunos penados hacen chucherl11 de
"El Nuevo Siglo" hueso, de alabastro ó de cuero que venden por su cuenta , los que visitan la priColegio ele Ntffas, 1.
sión.

A,w••

ALllAJAS YMUEBW t,

f

l
1
1
t sido atacada por slatomascata.rralu.
tf
t

I

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f
me-sorpren-

Tomé dos botellas de su gran rer:nedlo, la Peruna, y
dieron sus maravlllosos resultados. No solamente desapa.rtcló el catarro, sino que sentí tal aumento de salud y vitalidad en mi con&amp;tltu•
clóu, c¡ue me hizo sentir más fuerte de Jo que siempre he estado.
Me faltan palabras para alabar su remedio tan altamente como
,lebla, y con mucho gusto lo recomendué á. todas mis amistades eu
los pafses h1spanoamer1CAnos.
Lu quedo muy agradecida.

1
f
1t

VOWTNIA FÁ8REOAS DE CARDONA,

"""""'"¡¡,""""""""'"'"""""..........~""''' , ....

11.... """"'............

PERUNA. cura el catarro, no
LAsólo
por el efecto tónico que ha•

ce en el sistema, sino porque desa.rraiga el veneno del catarro. Nun•
ca se inventó mejor tónico qa-. la Peruna.

Eo algunos casos de catarro crófl lco, todo lo que se necesita es ent.onar el sistema, aumentar el a.pe,
tito y mejorar la digestión, cuando

t

¡
1

¡

1
""""1

las tuerz&amp;S vitales son suficientes
para. destrulr 01 catarro.
La Peruna no sólo e!eclt'la. esto,
sino también neutrafüa. el -veneno
catarral y libra. el slstem&amp; de toda
inf11colón.
Los efectos que primeramente se
notan cuando se toma la. P.sruna,

soo:

buen apetito, meior d,:estión y
mejor dormir.

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Número 24

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Don Agustín Rivera
ochenta y seis
años , cuutas ha venido, Ha venido como ua.
viejo peregrino, con el
prestigio da au ancianidad venerable y glorio·
sa, sin otro blasón que
el de una existencia
consagrada á la verdad
y al bien, á rendir el mis alto, el más ponderado
homenaje ant&gt;e los restos de los héroes de la Independencia.
Apenas hac:e un año, recostado sobre las almohadas de su lecho humilde, en una modesta habita·
ción que le sirvió de albergue durante su breve
esttncia en Mtxico, se le oía hablar del viaje, entonces emprendido, como de t1na l)roeza; (que
proeza es, en verdad, y muy grande, pasados los
ochenta, abandonar el tibio rincón y recorrer
centenares de kilómetros, á impulsos de la gratitud! Se le oía hablar con su voz pausada y gra•
ve, erguida la cabeza blanoa, animados los ojos
peusativos y profundos por la chispa de ática jovialidad que todos le hemos conocido cuando se
entrega á esa su charla amena, inteniosa y sencilla, que tiene la frescura y la gracia de los vein•
te años . ... Afirmaba que no volvería á México¡
que era aquel, qui zá, su último viaje. Pero lo de•
da con Toz tranquila, coa la sollJ"iente serenidad
del hombre qne ha cumplido su misión y espera,
Y los que le abrazamos entonces llenos de la
emoción de la despedida, no pudimos menos de
quedar confusos al ver que aquellas pupilas respondían con el mirar regocijado á nuestra recóndita tristu;a, y de escooder la honda melancolía
con la expresión risueña, pensando que tornaba
á su pueblo, á Lagos, la ,ieja y amada ciudad natal, á continuar como ayer, como hace muchos
años, su labor de publici11ta.

•••
¡Y ha vuelto!. ... He aquí que abandonó el rin-

cón de su callado hogar provinciano, obedecien-

do al llamado anáoimede la República que man•
dab.1 fuese él, el mb conspicuo, el más fecundo,
el mayor de nne~tros historiadores, quien elevara la voz á nombre de la Patria ea el homenaje
postrero que se rendida, en ocasión del Centena•
rio, :il. los e.ladillos insurgentes.
En el mismo salón donlle, pocos dhs haoe,can•
taran la juventud y el amor, y ahora se alu el
severo catafako, sobre el cual descansa la arna
que contieoe las cenizas de nuestros htroes má•
xlmos, se ha levantado la voz del ilustre doctor
don Agostin Rivera, voz también de amor Y de
jnventad-porque es maravilloso el florecimiento primaveral que ha animado siempre esa vida
saala¡-y en contraste con las cabezilS blondas Y
las cabezas negra.s que todavía ayer revoloteaban
allí mismo, arrebatadas por el ritmo del vals, se
ha alzado, airosa, la blaoca cabrza del sabio.
Sa frase ha sido familiar y seoc11la, como es ea
él usanza. Ha brotado. con aoa facilidad de agoa
corriente, de lo• labios que aun oo tie01blan.
Tras de la marcha fúnebre de El Crr¡,úscalo de
los Diosrs, qoe caldeó el recinto coa un milagro•
so soplo de belleza, el pensamiento del anciano,
ea alas de la palabra, ha lle,?ado á los oídos de
cuantos est,bamos alU coogngadoa, coa revoloteo de mariposa,
¡Y todos crt:imos ver, en la lig11ra augusta que
se destacaba en Ja tribu.na, eovaella en el amplio
levitón negro, un símbolc!
No era el discurso, no eran sus apreciaciones
históricas ni la brillantez sorprendente de su ra•
zooamiento Jo qu, nos sabyntaba, al extremo de
hacernos vislumbrar all(o cmincntrmente simbó·
lico en la parte del acto que preseociába010s: era
la persona misma del sabio.
Aquel viejecito de amplia frente luminosa, que
con severo ademán ,rolvíase hacia el monumento
que en mitad del salón se bañaba de claridad
áurea, era 1111 símbolo, porque en aqnel instante
encarnaba á la Patria como uno de sus hijo, más
ancianos, más esolarecidos y más puros; porque
representaba uoa vida, casi un siglo de vida animada por an alto espíritu de generosidad y de
bien, que ah.ora, ea un dulce, ea un sereno crepúsculo, ergaíase ante nosot.ros,ante los jóvenes,
para decirnos una verdad, para pronunciar una
sacra alabanza. .. .
Y descendió de la tribuna. Y al descender, una
aclamación calurosa hubo de llenar el recinto
inmenso: en aquella aclamación iban los votos
fervientes de los mexicanos que se preparaban,
una nueva centuria de vida libre, por que el
nombre del historiador y publicista insigne per•
dure como un ejemplo.

•
••
Entre tos diversos actos celebrados ea honor
de los libertadores, pocos, como este de la Apotco·
sis, hacen gala de tanta solemnidad y entrañan
importancia tanta.
La Nación, al elegir por conducto de sus man•
datarios al doctor don Agustín Rivera para que
pronunciara el discurso final, el que cerró con
ao triunfo la serie de los dichos en loor de los
insurgentes, no sólo ha ofrecido á la memoria de
Estos el más elevado y significativo de los homenajes, sino que ha glorificado también :il. una de
las personalidades má.s salientes de nuestra re•
presentación intelectual, al escritor que durante
mú de medio siglo consagró sas afanes á la educación del pueblo, viviendo casi obscuro y casi
pobre, en su hermosa tierra de Jalisco, sin otro
fin que el de pensar y estndiar, y con pensamiento y estadio realizar un ideal generoso, uoa fe cundísima obra de vulgarización filosófica é his•
tórica que propende á fines in111ediatameote
útiles.
Volve.r á sonriente y feliz á su rincón el noble
viejo.
Le hemos coron¡do de laureles.
CARL OS G ONZÁLEZ P itNA,

la Puerta de Oro

Y- olver ya á aquel planeta 10 donde el Deseo 1
el Egoísmo i mperan.
- Pero si habéis matado el Egoísmo y el De•
seo, habé is matado el Dolor, la Enfermedad , la
Muerte.
Y la virgen dijo con 111 voz tranquila:
- P.ara nosotras no existe ni el Dolor nl la
Muerte. Somos inmortales y para siempre felices.
-¿ Diosu sois?-exclamó el poeta aso01brado.
Y la voz musical contestó:- ¡Todavía no!
-P~ro ¿es eso posible? ¿Todavía hay algo
mb allá?
-Eo el Unl .-erso siempre hay algo más allá.
-Pero vos, vos tan divinamente perfecta, lFO•
déis atcc11der todavía'/
-SI. No existe nadie, por elevado qae sea, que
no pueda ascender.
- ¡Obl dijo el poeta con gesto ansioso; permitidme entrar en vaest.ro paraíso¡ permitidme
compartir vuestros ensueños í11.mortales.
-Entrad, si podéis; la Pacrta de Oro está siempre abierta, dijo la mística voz.
E l poeta ia.tentó entrar; pero su caerpo y sus
pasiones le pesaban de tal modo, que oo se lo
permitieron.
-¡Oti, n.o paedo, no paedo!-exdamó con acen•
to desesperado,
Por los ojos de la virgen pasó uoa mirada de
infinita compasión, Sa voz se elevó serena en el
silencio augusto de la mansión, y habló así:

L

UGAR en qne este caento se
desarrolla: u~ punto del Infi·
nito.
Epoca: un instante del E ter·
no Presente.
P,otagonistas: unas almas•
¿De qaiéoes7 Leamos para sa·

berlo.
Erase qne se era an higar de prodigiosa 1JC.lle•
za, ea doode nuestra más brillante luz hubiera
sido tomada por sombra, v nuestras más grandes
riquezas por escoria . . .. Hablan en él los eaoao·
tos de un paraho y los divinos misterios de un
cielo. Todo lo qae allí moraba era etéreo é in•
mortal. Cerraban la milagrosa mansión, lllla muralla infinitamente m,s tenue y diUana que el
cristal, y tina 11raode y bellísima puerta de oro.
Aquella mansión de la Quimera y de ta Dicha
no estaba sola. B.ajo los esplendores de su 1oz,
entre la gracia de sus flores, había algo que opa•
caba :il. la luz y hacía palidecer á las flores: siete
vírgenes, siete adolescentes divinamente be~las.
Estaban desnudas como los ángeles. Sus lamino·
sos cuerpos eran de una substancia de tal manera
satil, que jugueteaban y se perseguían en el ain,
con adorables movimientos de avu, con inquietos revoloteos de mariposas. Se ocultaban, segúa.
quedao, entre el capullo de una flor, ó se elevaban, se elevaban á tal altura, que se perdían entre los esplendores del Iofinito.
UnalUsimo poeta, on mhtíco soñador de la In
dia, presintió aquel edfo y se propaso llegar ,
él. Tanto lo anheló que un día, durante el m:il.s
profando de sus éxtasis, se encontró frente á la
Pacrta de Oro, ¡Estaba abierta! Ante los ojos des·
lllmbrados del poeta apareció el prodigio. ¡Fat
un íastante solemne! En la mística mansión hubo 1111 largoestremecimiento. El augusto silencio
que reinaba fné iotennmpido por el roce tenue
de tenues alas qtie hendían el ambiente. Y, poco
á poco, en deliciosos grupos, aparecieron, ante
la vista absorta del poeta, las siete princesas que
ahí moraban. Eran blancas, eran vírgenes, esta•
ban desnudas como los :il.ogeles, tenían .ola s en
los hombros y estrellas en la frente. Mirab.ao
atentamente al poeta, sin atreverse á acercarse
ni áhuir. Para ellas tan diáfanas, tan etéreas, resultaba tosquhimo aquel cuerpo moreno y mus•
culoso; pero había algo en aquella frente noble y
erguida, en aquellos ojos brillantes y profundos,
ea aquella actitud tri ste é inquieta, qne las de,
jaba pensativas.
Una de las princesas se acercó á él sonriendo,
Era virgen, era blanca, estaba desnuda como los
:il.ngeles: tlD ligerísimo veUo dorado la vestía de
luz. Ea su esbelto cuerpo la divina forma feme•
niua marcaba su turbador contorno. El poeta la
contemplaba extasiado. En su mirada se mezclaban la adoración por la belleza suprema y la co•
dicia por la mujer. La virgen se dejaba contem·
piar sin sonrojo, comr.&gt; si fuera una grande y
milagrosa flor.
La voz melodiosa de la princesa preguntó:
-Vos que llegáis UaPaertade Oro, ¿quiénsois?
-Un hombre, respondió el poeta con voe tré•
mula.
- ¡Ah, sí! Una bestia que llen en su cerebro
un dios.
El poeta se quedó pensativo.
-¿ Y de dónde venía?
-De la Tierra.
- ¡Pobre peregrino! Coa razón hay t.a nta triste•
za en vae1t.ro1 ojo~, dijo la dulce v oz.
-¡Qaél lConoctis la Tierra?
-Sí. Parte de mi evolución se efectuó en ese
obscuro planeta.
-lVolveréis allá alguoa vez?-preguntó el
poeta.
-No. Et que ha pasado por esa Puerta de Oro,
ha •encido ti Egoísmo y el Deseo, y no tiene que

-Seria •n vano que entraseis ahora en nuestra esfera. En vuestras condiciones achules se•
ría i mposible vuestra estancia entre aosotros.
A.demás, las mayores bellezas de nuestra esfena
pasarían pua vos de~apercibidas. Os encontraríais aqaí tan cohibido v tan ciego, como un esq aimll que de pronto fnera arrancado desucho•
za de hielo y trasport•do á uoa gran &lt;soirée&gt; en
noo de los más brillantes salones de la tierra. Se
sentiría avergonzado de verse bajo tanta luz con
sus primitivas vestimentas; no se atrevería, hoUar con sus toscos pies las finísimas alfombras, ni
á tocar con sus manos callosas las satinadas manos
de las damas; se sentiría humillado y fueracompletameote de su centro. Como sus sentidos .oo
estaban au.lti vados, oiría la música sin sentir el
deleite de sus sabias umonías¡ vería los trajes
las joyas y las flores, sin darse cuenta total de
sus mágicas tonalidades; los cuadros maestros,
los regios tibores, los artísticos bronces, no tendrían para él ningún encanto¡ las conversado ·

De Sociedad

ENI.ACE QALINOO•PRIETO Y SOUZA . -1-08 CONTRAYENTES: SEIJOR INQENIERO MANUEL. Ql,l. / NDO
Y SERORA IIIARIA PRIETO Y SOUZA DE GAL.INDO, CON SUS PADRINOS Y OAIIIAS OE HONOR

nes llegarían á él como un murmtillo iniotdigi~e, sio darse cuenta de la gracia de sus giros, de
sa deleitosa fri volidad, de so sabor i ncitante v
exquisito¡ admiraría, tal vez, el sonriente e splendor de las mujeres ; pero ni comprenderla la intensidad de sus cultos y vibrantes espíritus, ni
podría hablar, ni pensar como aquellas reinas
de los salones. Sa esfera de acción era el reino
obscuro de la Ignorancia y de la Denentara. Para lle11ar al reino bri llante de l.a Instrucción y
del PJacer, en que ellas se movían, era preciso
que diera un lento y enorme paso. Vos, altisimo
poeta, moráis aún en la esfera de Ja Intelect uali•
dad y de In materiales ilasiones. Nosotras moramos en la esfera de la Sabiduría. Para comt1reoder y compartir nuestros goces inmortales
tenéis que poneros á nuestro ni vel.
-Pero, ¿cómo hacerY lcómo hacer para lofrarlo ? preguntó el poeta con gesto anhelante.

De Sociedad

Y la voz musical contestó con acento más dulce que uo cántico:
&lt;Lucha con tu.s pensamientos impnros antes
que ellos t e dominen&gt;.
&lt;Haz que t u alma preste oido á todo grito de
dolor&gt;.
&lt;No desees nada&gt;.
cNo te irrites por nada&gt;.
&lt;Ayuda á la naturaleza y con ella Ira baja, y
la naturaleza te considerará como uno de sus
creadores y te prestar:il. obedienci a&gt;.
&lt;No permitas que el sol ardiente seque una
sola lágrima de dolo r, antes que tú mismo la hayas enju!lado de los ojos del afligi do&gt;.
&lt;Lucha tao sólo contra lo personal, lo transi•
torio, efímero y perecedero&gt;.
&lt;Huye de la ignorancia. H u ve igualmente de
la ilusión. Aparta tu faz de las decepciones
mundanales¡ descon fía de tus sentidos, porque
son falsos. Pero ca lo inter ior de t u cnupo bus•
ca en lo impersonal al hombre derno, y ana 'fU
que lo hay as encon tr ado, mira hacia adentro,
eres un i luminado y podrás pasar por la Puerta
de O ro&gt;. (La Voz del Silen cio ). H e conclnido.
Adiós. Vuelve á 1• T ierra , di jo la virgen coa
inmensa compasión.
Adiós, respondió el poeta con inmensa tristeza, y volv ió l entamente hacia la Tier ra.
Por algunos i nstantes l as siete v írgen es lo si gaieron, revoloteando ea to rno de t i, como blancas gaviotas en torno de un nav ío. Des pués ele•
varon s u vuelo y, poco á poco, se perdieron en
el infinito aznl d el firmamento.
TtRl!SA FAR ÍAS DE lSASSr.

La ed ucación d el oído es lo mb importante
que puede haber. Procurad, desde jóvenes, d ía•
cerni r cada modo y cada tonalidad, Examinad
1 ué sonido producen I• camp ana, el cristal, el
ca co, etcétera.

•
••
Arrastrar ó apresurar el compás son tan defectos et nqo como el o tro.

• ••

ENLI.CE QALINOO-PR/ETO Y SOUZA. - LOS DESPOSADOS Y SU CORTE, QRUPO TOM,IOODESPUl!S
QI! I.A Ol!Rl!IIIONIA RE L./Q/OSA, EN I.A CASA DEL. S EROR OOOTOR DON FERNANDO LOPEZ
f

Se han in ventado teclados mtidos. E nsayadlos
d ura nte a tgin tiempo para convenceros de que
n o sirven par a nada. L os mudos no pueden en•
H ñ arooa ii hablar.

�ANA SOROR
-~~~~

Al margen de "La Enelda"
UANDO lanzó al amante fug,iti'V'o la
última imprecación, Dido hundió
el p111ial en su peoho y cayó de espaldas sobre la euflorada pira.
Sus aoompañantes, sorprendidos,
prorrumpieron en lamentaciones
intensas. Al ruido que se produjo,
su hermana acudió.
-¡Ah, exclamó, conque me has engañado! Me
dijiste que anhelabas quemar el retrato y les demás recuerdos del troyano, y has apro•cchado mi
ausencia paca subir sola á este lecho de muerte. ..
¡Ay! El golpe que te ha herido á mí misma me
mata, y á tu pueblo, y á ha senado y á tu ciudad .. . . Pero dadme agua para que yo lav,e sn be
rida, y si 11.n postrer suspiro vaga aún por s11s
labios, que mi boca lo recoja . . .. &gt; (Entida,IV.)
No bien pronunció tales palabras, Ana hubo de
ascender por los escalones de la pira¡ estrechó á
su hermana entre sus brazos y restañó la uogre
que brotaba de la herida,
Dido respiraba todavía. Ana la hiz_o transportará su alcoba. U na vieja egipcia, conocedora de
las virtudes de las plantas y de sus b,Usamos,
curó á la desdichada reina. Y,cn toda la ciudad,
ofrcciéronsc sacrificios á los dioses por su ali-vio.

•
••
Tras de qui.uce días de uh-cma languidez y de
vida vacilante y como suspendida, una mañana
Dido abrió los ojos, miró en derredor y dijo:

-¿Dónde estoy?
-En tu casa. en tu palacio de Cartago, n:spon•
di6la su hermana. Eres bella, eres joven, eres
reina y vi'fcs, lo cual no es poco.
Dido q11.cd6 por algún tiempo con la mirada
extraviada. De pronto acordóse y estalló cu
llanto.
-¡Ah! dijo,¿por qd no me has dejado morit?
Ana le respondió:
- Porque la vida es un gran bien y la condi•
cióo de todos los demás bienes.
En seguida hito traer algunos ligeros manjares,
-¿Pua qué? dijo la enferma.
Consintió, sin c1J1bargo, en comer, y no lo hizo
de mala gana, Se la instaló luego en una tcrrua,
de cara al mediodía, desde la cual se contemplaban la ciudad y el puerto. Pareció gozar del
sol y del aspecto jubiloso de la joven capital.
Stñalaba los templos y los demás edificios. Se
la regalaron flores. Las consideró atenta, y bobo
de acariciarlas con sus dedos pálidos. Miró yolar los pájaros y huir Jaa •ela.s sobre el mar.
Tornaba á hacer el descubrimiento infantil de la
vida.
Algunos días más tarde, habiendo recobrado
las fucrzu, recorrió cu litera, con su hermana,
las oalles de Cntago. Intcresósc por lascoostruc·
ciones nuevas. Las aclamaciones dt la turba la
conmovieron.

-Tcnjfo, ciertamente, dijo, algunas obligaciones con mi pueblo,
-Tal es la verdad, respondió Ana. En dedi•
dndote á tus hancioocs de reina, ohidarás bien
pronto tu aventura. Nada tnvo ella, en el fondo,
do extraordinario¡ no eotniíaba la ruón de tu
deseo de morir.
-Muy fácil es hablar, hermana mla; bien se
advierte que no has amado,
-Te equivocas, dijo Ana. Estabas demasiado
absorta para darte de ello cuenta¡pero no fuí insensible á las galanterías de Acate, el confidente
del jefe troyano .... En el fondo del valle desierto, donde la tempestad nos sorprendió y dispersó á los cazadores, había dos grutas. Vosotros
entrasteis en una¡ yo me refugié en la otra con el
fiel Acate ...... Era él amable y , sin embargo, ya
ves cómo me be consolado .... Toma ejfmplo de
mí, hermana.
-Pero tu Acate era un hombre sin prc~tigio.
Apenas si me acuerdo de sus rasgos. No vivfa
u na vida su pcrior.
-¡Ohl replicó Ana. ¿Era, pucs,Eocas, tan irresistible? Ttofa siempre á los dioses cu los labios y lao sólo hablaba de sus infortunios .. . .
Más semejaba un sacerdote que 1111 rey.
-Tú no entiendes de eso, respondió la reina,
Los hombres piadosos y melancólicos tienen, á
veces, extrañas seducciones.
-C11aodo se es tan serio, tanta mayor culpa se
tiene de haber faltado á la buena fe y de condu•

cine con las mujeru coD10 el común de Jos mortales,
-Tienes ratón, en verdad ; in a li ficable foé su
conducta.
·-Felizmente no te hizo todo el mal que hubiera poJido hacerte. S11pougo que le hubieses
dado tu mano: ello habría equivalido f. la gocrra
con Jub1s.
La reina pareció ensoñ.ar 11.D instante y dijo:
-Harbas? .... ,Qoé es de él?
-No lo sé ... Pero Jo que sf te aseguro es que
merece e l nombre de galante . .. . Tiempo ha le rechazaste coando pidió tu mano .. .. . .
-Habla jorado ser fiel á Siqoco, mi primer
marido.
- Y no mantuviste tu palabra, porque los bum1no, somos pobres juguetes de la fatalidad .. ,.
Iarbas podía vengarse. Podía haber aprovechado
to eo fer01cdad para invadir tas Estados ...... Y
creo, f. pc:sardc todo, que no te odia .. .. lQniercs
que tome informe.sY
Dido rehusó indignada semejante proposición.
-¡No me hables nunca de Iarbas. exclamó!
¡Mb de un cdmcn hay en mi triste vida!
--Exageras, dijo Ana.

No obstante, D ido v,c;lvió á experimentar l a
alegría de viv,ir. O.:upibase de sus atavíos y del
gobierno de su pueblo. Visitaba las constraccio
oes emptz.adas y alentaba f. los obnros Pasaba
á menudo rcv,ista al peq11eño ejército. Rcani'.adc
continoo so Senado V somctlalc innumerables
proyectos de ley. E,taba contenta de ser reina.
Uu día dijo á su hermana:
-¿Y lubas?
-Me prohibiste qoc le hablara, dijo Ana. Pero
picoso que, si quieres afirmar tu reino y augurar á tos E stados la tranquilidad y la vida, no
dispones de recurso mejor que el de una leal
alianza con el rey de los numidas. Dado tan sólo
de qoc ti conoc[a h.l alianza en forma que no
sea la matrimonial.
- Se cquiv,oca lamcntablem~nte si cree dominar01e1 respondíó la reina. Sin embargo, no cart•
ccn de verdad tus observaciones. Sería conv,eoieote, en todo caso, que yo conociera las sccre•
tu disposiciones del rey de los oumidu. Ana
querida, fuisle tú, antaño, mi iufatigablc men,ajera. ¿Q11errías acercar t e á Iarbas y preguntarle? . .. . . .
-Lo he hecho ya, dijo sencillamente Ana.
- iAbl u :clam6 Dido un tanto sorprendida.
-h~bas te ama aún y no frfameote, como el
otro, s100 con uu amor vcrdadnamcote africano.
Está pronto á desposarte. Mas, si todav,[a r.:husas, jora que quemará tu ciudad y degollará á
sus habitantes, Es capaz de hacer Jo que dice.
- ¡Es un _hombre! respondió la rei11;1. Lo que
propone-, digno me parece de nflexi6o ... . Y no
es que yo le ame ..... .
- No es necesario .. . I,rbas me ofrece Ja mano
del capilf.o de sus guardias, que es su mejor
amigo.
- ¿Se trata de oleo Ácate? dijo la reiua sonriendo.
-Si hí quieres ... . ¡Tan sólo me inspira sentimientos apacibles!. . .. Pero sucede, hermana mía,
que nuestro buen tiempo pasó .... Sabemos ahora
que el amor acarrea más dolores que rtgocijcs.
Vale la pena entregarse en brazos de la aven tura
cuando se está en la plenitud de la fuerza, y
c~a~do falla mh tiempo por vi,ir del que se ha
vivido .. .. Te aproximas á los coareota y tan sólo soy un año menor que tó. Acaba de extinguirse lo último de nuestro fuego (íaé más brillante
el tuyo; pero yo tuve también el mio). Ahora nos
toca ser razonables, y de consiguiente felices
sin exceso, aaoCf11e con menor riesgo . .. '.

•
••
-Pero ... . ¿y mi leyeuda?-objctó Dido.
- ,T~ leyenda?

-lmagino la opinión que los hombres tendrán
de mi Y las narraciones que de mi ventura han de
hace_r. ~as mujeres obtienen la gloria, no por- los
s~hm1cotos moderados, tales como los tuyos
sino por los desordenados impulsos de su cora'.
zón _Y _por sus actos locos. Si se sabe que he so•
brevn1do á la h 01"d a d e m1. amalltc y que tomé
elstado, quedaré deshonrada á los ojos de los sii os.
t - No te -inquietes, respondió Ana. Hecba está
11 leyenda. Los troyanos creen en tu suicidio
que les. halaga · sns poetas lo can tarán. De fi el'
roo:vtn•r conservar, ~an sólo los ard ientes gri•
, u brazo extendido hacia el mar la h 'd
de tu 5
,
en a
~no , tas extraviados ojos y las labios de
color violeta
y h d e ignorar
.
que pasaste
dalcemeotc la segunda mitad de tu vida cu este
h crmoso sacio
• cuya contemplación coostitu:yc
1
e plaáccr m.h grande y el cual los moertc,s no
tornar o á ver.

· '· · ·

ª

.

•"

El matrimonio de Dido con Jarbas y el de Ana
con
'
. el cap1'tá n de los guardias, celebr,roose
el
mumo día.
~ido ftié dichosa. Su felicidad apacible la hizo ilndulgcntc para con Eneas. La práctica de la
rea
, á comprtudtr mejor ta
" eza
ó mov iól a• ª d emas,
raz o. .de Estad e-, " y, en con~ecueocia. la v,irt uosa true ón del hi¡'o de An qa,ses.
.
-No Je odio y a'murmoraba. Tenla sus dioses
~u deber y su destino, como yo tengo los mios '
orlo demás, puedo coolesarlo: mi cncaeoi;~
.. - se me apareccon él, nuestros amons y su bal""•
en como acoutecimieotos may J .
nas me interesa S
eJ~nos. que ape.
n. acede que m, cuerpo no es
~a :' mumo ; que mi sangre, lentamente rcnov,aa csputs de la enfermedad, no es la misma
q~e el, troyano hiciera arder y que esparcí en la
p i ra fancbre.

...
*

. Un mercader fenicio, que venía de la costa itálica, donde hiciera algún comercio arr'b6 . rt
día á Cartago,
,
i
c1e o
Dido le mandó llamar, iuterrogólc y supo que
:' ;cLy d_e los troyanos guerreaba con los pueblos
e acio con triste fortuna.
- 1Pobr~cillc! u:clamó ella. Cuando le vohiis
á ver, amigo mío, decidle que Dido no ha muerto¡ qu~ se casó con el rey de los no midas y q11e
ha sabido portarse á maravilla. Dedds,lo. Quiero que lo sepa. Et esencial.
-Pero, ¿ Y tu leyenda? dijo Ana.
-,M:i leyeu d a? · · · · prefiero la historia rtpa•o
la reina volviéndose hacia el robusto Jubas. .

J uuo

LRMAITRE,

1Tradacci6n e:,pecial para •El Jl!undo Ilustrado•)

m
La Pasión del Juego
Los jugadores jutgau como lo• enamorados:
aman, como. los borrachos beben ·· nec•s
. c1c.
" ar,a,
gameu t e, ba10 el imperio de una focr•a .
. t'
1
~ irrcsis 1b c. Hay seres consagrados al juego
h
seres consagrados al amor.
' como ay
d

¿Q11ié~, pues, ha inventado la historia de esos
dos marineros poseídos de la locura d 1 .
Naufragan
después de terribles av enet oras,
Juego?
1
y
s 6 o putdco escapar ,i Ja muerte saltao d o sobre
el torso .de una ballena. Jnmcdiatam•..ne
1 sacan
del bolsillo los dados y los cubilet
á jugar.
es y se ponen
He aquí un
. cuento más verdadero q ac 1a verd a d • Cada Jugador es uno de estos mar·
T
ioeros.
cntar la suerte no es -voluptuosidad medioOl'C, No es u.n placer ni una embriaguez ¡!astar

en un segundo, mcse~,'años, toda una vida de fe·
mor Y de esperanza.
M ~o 0 ~ len la yo diez afias, cuando el prole!or
· repi n et nos le yó cu clase la fábula de cEI
hombre y el geDlC&gt;.
·
A pesar del hempo.
.
rccutrdola
me1'or q ne 91· 1a hubiese
.
.
escuchado ayer
1:11.19 mo. El genio le entrega al niño 11.D ovill l' de
h1
1 d"
mi Io yCe
ice: «Este hilo es el de tus días&gt;. "T6a
o.
liando
q uicras
·
ce ti
que el h.cmpo se te desli' ra del hilo: tus días circularán rápidos 6
Jc nos
1
toó ' scgú
. 11 h ayas desarrollado el ovillo, pres•
remuamentc.
Mientras
t
.
misma h 00 oques el hilo, permanecerás en la
E . _ora V estado de tu txistcocia.
1 nmo .lomó e I h'I
ra conv
i o; en seguida tiró de él pa•
... er1irse en h om b re, Juego para nsarse con
la novia
amada ' des P 0 ~- para ver cncer á sas
hijos
• Para obtener emp 1cos, cl1nero,
.
ra 0 ¡ vid
honores, pa•
1
. .
fermed dar os cuidados, en·1ar su¡11m1entos,
en·
pua teªr-~s sobrevenidas con la edad, ¡en 6 n l
·
meses y ...illar
s . dila vej ez 1D1porlaoa,
Vivió cuatro
y b ' eis as después que le visitó el genio.
·
rimcotieo, l qaé es el ¡uego
sino el arte de expcdestinoar en an
. seg un d ° las mudanzas que el
• i o, muchas horas y
aao mn hnecesita de ord 10ar
. el arte de sentir
en un s e 1os. aiios parª prod ncir;
0 o instat\tc la
.
el Jeot
. .
s emoc1onu dispersas en
vi 9 ir to dvnu delo s O t ros hombres; el secreto ele
•
ma el O0 a• u.na vida to a 1guoos m1oatos¡
en su11
91 0 del hilo del geoio7
'
El juego es la J h
desti 11 o E I
uc
cuerpo á cutrpo con el
pacto d~J d1 e combate de J1cob con el ángel. El
S j
octor Fausto con el d iablo
e uega dinero- 1 d'
.
lidad iom d' ta . e mero-esto ts, la posibi•
11
p .
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, rnfioita,
osibJe
la que
- es
d que Ia car ta que se va á tiral', la bo• uC a, cooced
·
d or parques y jardiocs 01
ª al ¡oga
'
mpos
Y
bosqn
.
cielos t
.
cs. cash·1los que eri jan a l
Sí os orrec.illas pun tiagudas.
, esa bolita rod d
.
reas d e r ·
t'
a ora conhenc D&gt;ucbas hectáica
ierra
t
e1·
ad
.
'
'
os pizarreoos
ele csculP idas ch •meneas
q
.
claro rí . t
' oc se refle1an CD las ondas del
o, esoros artístic
•
alhajas rodi .
os, maravillas del ga~to,
del
dp
giosas, los cuerpos más hermosos
0
muo
las ª l mas que nadie
. creía vena los·
tod , hasta
1
bres, ;oda ªta as c~ndccoraciooes, ledos los hcm•
lQaé digo/;:ia y lodo el poder de la tierra.
lo en .
sume mocho m:is que eso: todo
crerra el ensuefio.
l Y queréis que n
j
hiciese más
o se atgnt? Si el juego no
sólo
t que couceder esperanzas infinitas· si
mos rara la sonrisa d
.
'
a maría con m
.
e Slls OJOS -verde~, se le
eoos rab•a. Ptro lieoc biüs de dia•
terri~le¡ cuando le place, da la miseria
uenza , por eso se le adora.
L
·
. en el foudo de
t d a atención del pe1,gro
radica
o as las grande s pasiones.
.
Su voluptuosidad
prod nce v értigo.·

=

ª

;;:~~regs~

El placer, mezclado de temor embriaga.
. ¿Habrá algo mb terrible que ~l juego? No· el
Juego da y toma: sus razones vo son oa,stros 'corazoncs ·. Es mudo, ci,go, scrdo. lo puede trclo
F)
"I 11.11 dios,
·
Es un dios. Tiene sns devotos y sns santo■
que 1o ª?1'n por él mismo V que lo adoran enand o 1es hiere.
.
Si l~s despoja cruelmente, impútanse l a Jaita
á s i mismos, no se la imputan á él.
-He j ugado mal,-dicen
Se acusan Y no blasfema u,
ANATOLE FRANCE.

�EL MARQUES DE POLAVIEJA EN ZOQUIAPA

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11'.1 u:cclentisimo señor Marquts de Polavicja y el señor don Cñíl(o Noriega.-Meaa de hoDor e11 el baoqoete servido eo Zoquiapa en honor del
señor Capitin GeoeraJ.-Grupo de invitado, á la fieslL-Reeorrieodo la hacienda

�México en la Argentina ~

La Canción de los Héroes
S,ngre de redención, la q11e el bautismo
D~ augusta .libertad fuiste en mi suelo;
Héroes sin vida que do1mís en sombras
La eterna noc:be del etenio sndí.o¡
B1nder'as de la Patria hechas ji.rones
Por el choque del plomo y del acero,
Cu.udo en el campo de batalla os hizo
F Jotar &amp;loriosas mi valiente pueblo¡
Hierros de esclavitud, duras cadenas
Q11e aprisionasteis de uua raza el cuello
Y que en pedazos, para siempre, ha un siglo,
De heroica mauo os arrojó el esfuerzo;
Lágrimas, penas, hondas agonías,
T odo lo que sois, símbolo y recuudo
De aquella santa y redentora lucha,
D~ aquel supremo y trágico momento
En que se alzó de liberiad el grito,
Q ae todo Anáhuac repitió cu i,us ecos,
Qae como un himno de triunfal victoria
Vibró bajo el azul de nuestro cielo
Y que á la triste grey esclavizada
Despertó á comb¡tir por sus derechos,
Por su futura vida de redenla
Y su ideal más esplendente y bello:
¡Snrgidl ,. ... alzaos del obscuro abismo
Donde dormís en sombras y misterio,
Y venid bacía aquí, donde hoy la Patria
' Feliz os llama en c:ariiioso acenk1,
Donde los bard '&gt;S de vibrantes liras
Enton&amp;n con amor vuestro recuerdo,
Y del Anáhuac las hermosas vírgenes
P.lmas y fi ares tcaen á vuestro templo!

¡Venid .... s i, llegad . . ! Sonri ente y bella
Como novia feliz, turbado d seno
Y radiante la laz, la dulce Patri a
Aquí os espera entre aromado iucienso,
Entre la voz de los marciales bronce~,
Las áureas trompas y clarines bé lico f,
Q11c cantan hoy su libertad augusta
Para ungí.ros ardieote co11 Sil be, o,

P.ra mostraros i.u trinofal g,audcZP,
Su lauros, sus pendoues y trofeo•,
Y d,;cirob: ¡Yo foí. ... yo fuí la esclan
De triste y omioioso cauti vcrir,
La virgen india que crucé. llorando
Los bosques, las campiñas y desieilos
Donde al arrullo de- amoro1&gt;as cáutigas
Entre mis buzos adormí á Cnaohté.moC",
A C11itláb11ac ungl con mis caricias
Y á Xicoténcatl oprimí á mi pecho;
Donde indómitos ello,, sus mesnadas,
Sus bravos adalides y guerreros
Combatieron por mf, dándomt, heroico•,
Su ardiente sangre en fccundante tiegc-,
Y donde fri&amp;te , encadenada bicrva
Del hispano poder, clamando al cielo
Tres siglos esperé. que allá en DOLORES
Mi sauta libe, tad vibrara hU eco,
Qae el noble anciaoo de cabellos blaocos,
Blaucos como el nacer de los ensueño•,
-¡LEVÁNTATE Y CAMINAl-med1íera
Como á Lázaro dijo el Nazareno,
Y con su diestra me mostrara augu~to
El risueño alborar de un mundo nue•o . . . l!

¡Qhl gran tran&amp; lormacióo, ¡oh. dulce P .. tna
Libertada y fehz, que al sacro ver bo
De tu sublime redentor te alzaste
Poderosa y triunfal . .. . 1 Sobre tu 5uelo
Fecundo ya y en donde mansas ruedan
Limpias corrientes, que en $U claro esp~ jo
Del ígneo sol de la victoria copian
Los mágicos fulgores y destellos,
Donde brota la mies y el blando cáliz
Abren las ílores de perfume Heno
Qae las tranqu.ilas y apacibles bri, as
Se:: llevan amorosas en su vudo,
¿Qaé te queda de ayer? ... , ¿de la ensañ ada
Feral conquista que en sus brazos férreos
Sin piedad te oprimió? , , .. ¿q11e antaño fo é
S eñora altiva de tu vasto imperio
Y que eu la saugre de tus bravos hij os
Bwó sus manos y manchó s u c:,:;tro? ... . . .
¡,Q11é le queda de ay ,r? .. .. lu añora11z,,&gt;,
L.t memoria no más ~ólo el recoe,do,

Q11e aquellas pobres y abatidas tubas
De míseros esclavo:; y de siervos
Qne al fiero yago encadenadas -vistr,
M11ltit11~s sO11 hoy, son grandes pueLlos
De libres seres q ne potentes llevan
Otra sangre, otro raza. y otro aliento ;
Que tas viejos hogares donde flébil
Del eterno dolor clamara el ceo,
Pdacios son en donde ahora vibran
Himnos de libertad, dalces acentos¡
Y que tus verdes y floridos valles,
Desolados ayer, ayer desiertos,
Ouis son por do11de ahora croza.u
Lu ricas car.tva11as del Progreso
Y en donde crecen los fragautes lauros
Q11c ciñen á su frente tus excelsos
Artistas, tu~ poetas y tus héroes,
¡Como emblrma inmortal del alt.:, geoio . . .

¡Venid, p11es . . sfl Llrg~d Johl redentores
¡Oh, heroicos paladines! ¡oh! goerreros
Qae de la P .tria á los altares sacros
Ascender os tocó . . Ya el reg io templo
Abierto está, y en las radiantes aras
P~rfnma.11 los ard ientes pebeteros .
¡V eoid!. .. . ¡pasadl.. .. Del esplendente AoábL, c
Lu vírgenes hermosas en sus peplos,
Flores traen qne regu á vues1ro puc-,
Y los poetas, los c.ntores épicos,
Los dulces trovadores y los bardos
De vibraulc caución y mágico estro,
P.ara entonar de vuestra gloria el himno,
En el cordaje de Sl19 á11reos plectros
Las notas traen con que también se canta
¡¡¡La libertad de los heroicos pneblos .. . !!I

La celebración de las fiestas ceutenariu de l.t
mayoría de las naciones de la Am é rica latina, h.a
dado motivo á iunnmcrabln manifestaciones de
la confraternidad cxi6tcute entre tales pahu.
Bien sabido es que todas las naciones de la
América e6tnvierou representadas en las fiestas
de nuestro centenario, y no lo es menos qne
nuestro país ha estado representado en todas las
fiestas centenarias de las uacionu que son unes•
tras hermanas.
La representación de nuestro país en la república Argentina, fuémuy dl¡!na de la nación que
representaba del lngu adonde la debía representar; personas de los máa altos p11estos, tanto cu
el mundo oficial como en el intelectual, fueron
á representarnos en las múltiplo manifestaciones del talento hnmano, organizadas para demos
trar el adelanto adquirido por la América en s11
pr.imer siglo de vida.
En la presente plana publicamos dos grabados¡
1100 de ellos es uaa fotografía de un g rupo de
soldados de caballería del ejército argentioo y
el otro es u11 grupo de ofioiales y jefes de la esc11ela mílítar de Boenos A ires. Este último gro
po faé tomado despaé.s de un blnquete ofrecido
i los señores liccaciado Antonio Ramo, Pedrae•
za y capitán G11stavo Gaumeudia, representan•
tes, respectivamente, de los intelectuales y de
la milicia de n11cstro país en la Arg~ntina.
Los dos citados caballeros, vistiendo traje civil, ocupan puestos de disti.oción entre el grapo
de militares de la Argentina.
Según las últimas noticias que tenemos acerca
de los represcntaatca mexicanos, éstos han cam¡,lido dd,idamen,te con la misión que les con66
la Patria, y han puesto muy alto el nombre de
México como nación patria de hombres de ta·
lento.
Tanto el señor licenciado don Antonio Ramos
Pedrueza, como el señor licenciado don V1ctoria.oo Sdado Alvarez y demás acompañantes, han
dado conferencias, han discutido sobre asuntos
de ciencia ó de arte, y han mostrado su sabu.

SOt.OAOOS OE CABALLERIA OEt. E.JERC/'TO AIIQENTINO

Los mismos caballeros han sido objeto de gran•
des demostraciones de afecto y de consideración
por parte de lH autoridades y del pueblo de la
Argeotioa¡ cu su honor se han celebrado veladas,
banq11etes y otras muchas mue5tras de cariñoso
afecto.

PROPltoAO fLECTRICA DE LA ARENA
Un físico inglés, Mr. Philips, ha dado 'cono•
ccr, en la real Institución de l,ondres, alg11nas
propiedades eléctricas muy curiosas de la arena.

Si se hace que un surtidor de arena fina choque contra una hoja de estañ o , ésta se electriza
fuertemente, pudiendo llegar hasta tres mil -voltios. El potencial, sin embargo, desciende dpidammte á seiscientos voltios, porque la superficie metálica se rcc11brc de una oapa de polvoque
la protege del contacto de la arena,
Si se practica la misma operación contn boj is
de p.apel de filtro, éstas conservan su carga mucho más tiempo que el metal.
En ambos casos, tanto el estaño como el papel
se electriza positinmente y, sin embargo, cuando la arena se fr&lt;.ta contra el papel, este último
adquiere una carga negativa,

JOSE VASQOEZ.
Z acatecas, 16 de Septiembre de 1910.
Recítada por su autor en la inaug11ración del
roo numento á la Iadc pcodencia, erigido rn la
c iudad de Zacatccas en co oruemonci6u dd prim : r centenario d ~ hs líbu tadcs patriu.

S t:flOR ES LIC ENCIADO ANTO NIO R/IIMOS P EO'tUEZA Y 011,PITAN &lt;iJUSTAVO QARAMENOIA E N COMPARIA DI! LOS .JEF ES y
DE '-A 1:"$ 01/l!LA MILITAR nE SUENOS AIRE S
O F ICIALES

,

�Banquete en el Casino Español, en honor del Excelentísimo Señor Marqués de Polavieja

Apunte por R. Lillo

�Inauguración de la ~ábrica de Pólvora sin Humo

1

.El d!a 28 del mes próximo pasado, el sefior Presidente de la .República inauguró, solemnemente,
la fábrica nacional de pólvora sm
humo, construída sobre uno de los
lome.ríos que rodean la villa de
Santa Fe.
La fábrica inaugurada es compleLa en te.dos su~ de1alles y de
acuerdo con todos los adelanto,;
ue la ciencia de la gu11rra. Su construcción ha tardado cer.::a de dos
años y ha sido hecha bajo la inmedi.1ta vigilancia de un emvlea-

do técnico de una de las mejores casas del mundo en asuntos
milítares
A la inauguración de la fA.
brica concurrieron los secretarios de Estado, el excelentísimo
-señor marqués de Polavieja y
los funcionarios públioos de
gran categorla.
La ceremonia consistió en el
levantamiento de una acta, f'l
descubJia.,iento de una placa
conmemorativa y visita á los
dt'part.1.mentos inaugurados.
b:n un corredor de la fábrica
se si. vió no lunch, durante el
cual hizo uso de la palabra el
seftor secretario de Guerra y
Marina para dar las gracias al
Primer Magistrado de la Nación, á norubre del ejército, por
su empeño y dedicación en pro
de- las instituciones militares.
El señor Presidente contestó
dando las gracias, á su vez, por
los elogios hechos por el señor
g1&lt;oeral González llosio.

1

El seflor goberoador del Estado, don Diego ReJo, coloca la primera ~!edra del mer.
cado de culiacAn-Grupo de damas que organizó una comlla de ca1ldad para los pobres de Cullacán

EL CENTENARIO EN LOS ESTADOS.- SINALOA

Grupo de da_mas 41stlnguldas de Cullac•n, que obsequió A los presos con
un b1nquete de carldad.-Estrado oficial en la ceremonia de la Inauguración
de la escuela "Benit o Juárez."-Carro alegórico "Libertad de México"

Continuando nuestra sección dedicada ñ informar acerca de los festejos habidos en los Estados de la República con motivo del centenario de la Independencia,
publicamos en esta página algunas fotografías seleccionadas de la importante información enviada por nuestros corresponsales.
Los festejos habidos en la capital del Estado de Sinaloa, como los efectuados
en las demás capitales de Estados, son de carácter duradero y las mejoras llevadas á cabo son de gran utilidad práctica.
A medida que recibamos las informaciones de los demás Estados, las daremos
t\ conocer ú:nuestros lectores.
Visita á los departamentos inaugurados.-Grupo de in•itados de h onor e11 el patio de la lábtica.- El l unch en l a fábrica de Santa Fe
Partida del señor Presidente

•

�1
'

NUPCIAL

cia de los ve rda deros dileilanti, q ue no queda•
ron por cierto utisfechos con la lempo rada que
ha terminado,

.

*

Opera antlgua.-La música de Ponchielli. - "Gioconda."-"F austo"

G

ANTÁBASE la Lucla.
La doocdla del castillo de
Lammerinoor daba r i e oda
suelta á su pasión por Edgardo, y Edgardo, el uoble y
sentimental caballero, nos de·
cfa de su tristeza y desengaños quién sabe cuántas cosas
en ayes dolientes, muy meliftuos, muy romá11ticos, en tanto qaeLord Ashton
y Raymundo les hadan coro cuál más, caál menos, reviYiendo una vieja fábula de Sir Walter
Scott.
¡Ah, miseria del tiempo! ¡Y cómo lo que ayer
fué verdad, Jo que ayer produjo emociones pun:zantes y arrancó lágrimas y suspiros, pareclanos
ahora frío, oon frialdad de cadiver, doloroumco•
te yerto, y , huta si queréis- perdónenme las
respetables damas que con justicia amu1 su lejano pasado juvenil,-hasta s i queréis aburrido!
Cintaba Edgardo y gemfa Lucía, y se indignaba Lord A,htoa.. Y la orquesta se2uía á la melodía con un acompañam,eoto re,iular de guita•
rra-ó de guitarrón, que dijo w~gocr,-sio subrayarla, si n inten sificarla, sin embellecerla. Y
los que esc11cbábamos no podíamos evitar, de
cuando en cuando, un bostezo ... . . . Bostezo irreverente quid, porque ¿quito de nosotro, llO ha
evocado alguna ve:r., por obra de la mú, ica de
Lad a, la s ilueta de las jóvenes de los años romintacos; de las que, en la primera mitad dd
últ,mo siglo, se coosumJan en sentimentales y
hoodlsimos amores. á los que los mo:r.os de hoy
debemos la vida, y oían á DJoizetti como quien
escucb• á un poeta insinuante y dulce, y en la
penum bra de los palcos, alumbrados por el gas,
se llevaban eo ocasiones á los ojos el bordado
paiiolito blanco, en tanto que la desventurada
heroiaa de S , r W • l ter cantaba su locura en_ notas aitudas ó Edg.rdo supiraba en el p.anteón, al
claro de lana Y
¡Oti, bneoas y simpáticas abuelitas que conoci•
mos cou la cabez.i blancal El tiempo pasa, el
tiempo corre, y, en su carrera, se lo lleva todo.
N,da deja. Apenas si qocda haella_de su paso. Mirad cómo 110, otros. al contrario de vuestro ejemplo, no nos conmovernos con Dooizetti; y cómo la señora R,binolf y el tenor Dani, que nantaron últimamente en. el t'Arbcu.&gt; el
célebre spart íto,-la primera con hnda voz. pero
con poca escuela y poquísimo arte teatral, Y el
segando como Dios se lo dió á ent~nd~r,-;-la
mismísima ópera que vosotras apl~ud1'tc1s c!ncaenta años ha, uo lograron sacudir nuestra 10diíercncia.

Excelente proceder el de la compañía de &lt;Ar·
beo&gt; al cantar Gioconda. Con Madame Baller¡ ly,
y en ciertos particulares con Fausto, Gíoconda faé una de lu tn,s únicas victorias alcao:r.adas durante la estación lírica que ha concluido
ya.

Eutre los cantantes, correspondió el la¡!ar de
honor á Maria Claessens, una espléndida Laura,
y al buítono Gilly, uo intencionado Buuaba¡
la señora Olitzka dijo sentidamente la &lt;caución
de la ciego; Jane Noria, sobreponiéndose á sos
conocidos defectos vocales, sorprendió en la par-

..,

-

S1!.NOR LIJIS 0/AZ Y Sl!.RORA MARIA N , DE OIAZ

México, 10 de Septiembre de 1910

Y.,/ Xo¡wlt{m

Problema núm. 18, por T. King Parks
NEGRAS

Han mandado solución exacta los señores Luis
ava y J . G. Gutiérrez Topete, de México; Olallo
Rubio, de Cananea , y M. Abreu de la Torre, de
Campeche.

•*•

Partida jugada en el torneo internacional de
Hamburgo, entre los señores Duras y iemzowltch.

MAESE P EDRO.

71:DERTURA IRREGULAR

UNA PROMESA DE ARTE
El m1estro Meneses anuncia, como halagadora
promesa de arte, la próxima apertura de la temporada de conciertos do la sociedad de la orq aes•
ta del Conservatorio Nacional de música.
Todos los amantes del arte saben lo que esto
significa¡ al incansable _maestro deb~mo~ el_con~cimiento de obras mos1calesde ménto1nd1scuh·
ble, las cuales hubieran permanecido ignondas
de nosotros por macho más tiempo sin su loable
empeño en pro del arte¡ cada añ o la tem porada
de co11cie1tos es como un oasis enmedio del desolado desierto del mal teatro reinante, y por
eso se la espera con ansia por los devotos del
Terdadero y elevado arte musical.
Ahora nos promete el maestro tocar, durante
la temporada, nada menos que las naeve sinfonías de Beethov ..;n, y si esto no basta para levantar el entusiasmo, h•y que confesar que estamos
dejados de la mano del Arte. Per o confiamos en
que el público sabrá corr esponder al esfuerzo y
llenará la sala del &lt;Arbeu&gt;, como lo ex ige la c ultura de nuestra ciudad.

..

••
Gtoconda, en cambio, sí provocó entusias•
mos. 1.a comprendemos, la scntim~s; nos arrebata, nos deleita, Hay en ella una rique:r.1: ~e motivos y de ritmos; uoa tan i ntensa exposición d.e
caracteres y de ambientes, que está de acu_e rdo
con la manera moderna de pensar V de sentir, Y
se identifica con nosotros.
La música de Poochielli hasta hoy no lo bas·
tante oida ni lo mejor jazj(ada; tiene mucho de
grandiosa y de cordial. Música rica, revélase como un verdadero filón de temas en la~Gíoconda,
que Arrigo Boito escribió ~n nobles versos, Y
que inmortaliz:6 el grande t 10íorh1nado compo•
sitor italiano. De e~e filón podrían extraerse me•
dia docena de óperas heohas conforme al procedimiento dosimétrico actual. Los coros; la célebre roman:r.a Cielo e mare· el dúo para meuosoprano -y soprano, del seg~ndo acto, con su moti•
vo car.acterístioo de Laura Adorno, que reaparece
en las piginas subsecuentes; el oo~ce~ante mal!·
nffico del tercero y el aria del csu1cid10&gt;, por no
citar otros, son fragmentos admirables que colocan á Ponohielli en un puesto altísimo en el arte musical de Italia.
Verdi, Ponchielli y Boito forman la trinidad
suprema en el género. Nadie ha logrado sobrepasarles, y en nuestros días surgen como los tr es
refo,mistas colosos que al dar una nueva orien•
taoi6n al arte de su patria, quedaro:o , á la entr ada de la senda, como misteriosas esfinges que
todavía ejercen y continuarán ejerciendo atracción subyugadora,

* no
* pierde, con el transEl Fausto de Goanod
curro de los 11ios, nada de su primitiva frescur a.
S11 inspiración, genuinamente francesa , toda'VÍa se
desborda; todavia la música suave y dclicadhi·
ma del cuarteto, la Sal1•e dimora, el A ria de las
j oy as, los trozos religiosos del t ercer acto, Yi ven
una vida de ensueño en la escena. Y es que el
arte qne Gounod paso en su obra es arle sólido
y faerte, del que perdura, del que es eterno. Esa
chef d 'reavre musioal , admirablemente realizada
sobre la base delc:r.nable de un libreto que resulta caric&amp;tura del gran poema de Goethe, oonsegairi, á pesar de ello, la inmortalidad. Acaso la
haya conseg.uido ya ..... .
En la representación que del Fa usto se llevó á
cabo en el cArbcu&gt;, justo es reconocer que la
primera figura la hi:r.o el bajo Nicoletli con su
M.e6stófeles. El Mcfistófelcs de Nicoletli presenta aspectos nuevos. No es el d iablo sempiterno
que estamos acostumbrados á ver en la ópera de
Goanod : iniciase en él cierta evolución que va
desde el Upo convencional alndido, hasta el del
caballero. Esto. por lo que toca al arte dramático; que, por lo que se refiere al del canto, Nico·
letti supo explotar todos los recursos de su voz
c■ pléndida, distinguiéndose principalmente en
el tercer acto.
Hizo su presentación en el Siebel-con el supuesto nombre de Rosalfa Trepini-una joven
artista, compatriota nuestra recientemente llegada de Europa: la señorita Esperanza Montero del
Collado.
F11t el suyo un Siebel plásticamente simpático,
y en la ingrata romanza del segundo acto, la señorita Montero del Collado hizo gala de una voz
bien timbradll, fresca y de regular u:tensión y
volumsn. Mostrábase temerosa y á ese mismo temor se debió, quizás, la ligera desafinación que
sufrió en una nota alta. Con mayorestudíoy más
larga práctica escénica, la joven cantante llegará
al puesto á que justamente aspira. Tiene condiciones bastantes: es empeñosa y modesta.
La señora Noria cantó su parte de Margarita
con slancw, y alcanzó aplausos en el aria del segando acto. Lástima que lo bici era en una lengua
semejante al francés. No ac convence la señora
Noria de que lo, dúos bilingü es noson delo más
apropiado en el teatro.
El tenor Dani y el barítono Angelini Fornari
110 llenaron, por cierto, su cometido.
Muy bien la orquesta bajo la dirección del
maestro Angelini.

AJEDREZ
VITTORIO POOESTI
01/lfECTOR DE LA COMPAÑIA D E OPERA QUE HIZO LA ULTIMA TEMPORADA EN "ARBEU"

E s acreedor á caloroso elogio el maestro Angelini, bajo cuya dirección hobo de cantarse esta
ó pera. H ay en el joven director de orquesta
grandu elementos de entusiasmo y de brío; un
e xqni~ito amor al arte. Bravame nte condujo con
su batuta á las masas orques tales y corales, y
dirigi endo nuestra gran orquesta del Conservator io supo sacar de la partitura los efectos más
brillantes.

te de Gioconda, seiía ladamente en la ¡(randc ar i:.
fi nal¡ y Nicoletti K ormaon en el Ah ise Badacro mosh'óse correctísimo.
E sther Zaoin i lució s u gallardía y su gracia
en la Danzo de las horas, el bello t ro zo sinfónico, siempre ga stado,
Y pudo afirmarse que la Gioconda, si no una
interpretaci ón m agistral, ejemplar, sifu é lobastante hermosa para tur bar la helada indifcren•

Daraute las fiestas del centenario de la Independencia suprimi mos nuestra sección de a je•
drez, tanto para dar lagar á la información de
las citadas fiestas, como para d ejará los ajedr ecistas et tiempo de divertirse, sin tener en la
cabeza problemas pendientes. La actitud de
nuestros abonados nos indica que hemos atinado
con sus deseos, por lo que nos felicitamos.
Pasadas las fiestas del centenar io de la Patria,
volvemos á los constantes ajedr ecistas su sección favorita, siempre á cargo de la misma competente persona que bondadosamente la atiende
y que tan alto la ha colocado entre los jugadores.
Confiamos en que, por una TCZ más, nuest ra
decisión estará de acuerdo con los gustos de
µucstros ltctores.

BLANCAS

NEGRAS

SR. DURAS

SR. NIEMZOWITC H

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3 C :1 AD
2

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12

BLANCAS

Las blancas Juegan y dan mate en dos j ugadas

Solución al problema número 16,
por Phílíp H. Willíams
BLANCAS

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Muy bien jugado. Las Negras no pueden aceptar el
cambio porque el D X D 16. A X P (Jaque} R X A.
17 P X D y las Blaocaa tienen juego muy superior.
16
17
18
19

C3 A
1' R r D
P X P
T 2 D

20

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A X P (jaque).

21

2

3 D 4

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NEGRAS
1

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C 3 AR
3 C D 2 D

2

15 D 2 R
16 P 4 C R
11 P 5 e
18 A X P

19 A X C
20

D4 A

Este sacrificio se iniciaba desde el undécimo mo•
vi miento de las cgras¡ pero ahora está admin•blemente bien calculado y destruye completamente el
juego de las egras.
P 3
23 T D t D
2.i R 2 T

22

25 T 6 D
26 D 6 A
27 1' 6 R (jaque).

21 R X A
22T D1 C R
23 R I R

24

e3e

25 C I A
26 O 4 T

Se rinde,

�MOBILIARIO Y ORNAMENTACION

Nuestra. buena. sociedad at1nse encuentra. Impresiona.da. por el brillante recuerdo del gran
baile verificado en Fa.lacio, con motivo de las
fiestas patrias. Según cuentan los cronistas,
nunca. se babia. visto un conjunto más hermoso
en espectáculos semejantes. El exquisito gusto
v la. suprema. elega.ncla con que se decoró el sa.lón¡ la profusión de luces, hábilmente coloca
das¡ el lujo y la bello:a de las et&lt;. 1lettes&gt; de las
damas, han dejado escrita, en los anales de
1,sta época, una página luminosa. que evocará,
dentro de mucho tiempo, la. espléndida. vlslóa
de esa noche. Pvr todas putes, y en todos los
clrculos scclales, se escuchan comentarlos de
a.imlraclón á ese respecto. Mis leotora.s deben
de haber hecho y oldo muchos¡ asi pura, por no
cansar su benévola atención, les referiré un
acontecimiento que no carece de poesla, el ouil
puede considerarse como feliz consecuencia del
famoso ba.fle.
Para. varios corazones era. esta solemnidad
una gra.ta promesa de rlsuella.s esperanzas, en
pa.rtleular para las almas femeninas que sabeo
demasiado, por indudable experiencia, el influjo que tiene la belleza. sobre los sentimientos
varonlles, y como el atavlo de etiqueta presta.
grande encanto á la mujer, esperarla.o junta.mente muchas enamoradas anudar para. slem
pre los Inseguros lazos de algún c&amp;rl!Io, en et
cual deposltabao la.s bases de su dicha. futura.
La casualldad me puso en la -poseHlón de un
iooceote secreto amoroso, que con gusto relato
A 1r.ls lectoras. Se habla extinguido ya la l\lt.1ma luz del oreptuculo, y nuestras prioclpales
avenidas resplaodecfau con brillante floración
de focos lnoa.ndescentes. La. multitud oamlnabilt con p;i.so lento, dl!tralda por el hermoso espectl\culo, y en ta.les circunstancias es muy
!ácll escachar las conversaciones de las personas que est.l\n más cercanas, aunque esto nose
pretenda de un modo voluntario. Y tuéasf, mis
queridas lectoras, como pude enterarme de una
hl&amp;torla amorosa, narrada por un caballero á.
cierto amigo con quien se acompalla.ba. Decfa.
le, en breves y -vigorosas frases, cómo bacfa.
tiempo amaba á. una linda. joven, sin espe1ar
ser correspondido por el!a. Descrlbla, con entu•
siasta palabra de pintor, el esbelto talle, la tez
sua.ve y sonrosada, los grandes ojos negr"s y loi,,
finos labios de la dueí'la de su corazón. Y ponderaba á su amigo la pena secreta ron la cual
habla. visto transcurrir el tiempo, sin resolverse á. declarar su a.mor, pues anteriores desen•
ga.!Ios y crueles decepcicnes sellaban sus labios
delante de la amlga adorada. Mas, en esa noche luminosa, al mirarla bella como nunca,
surgiendo su dulce rostro del traje blanco y vaporoso, como una flor colocada. sobre transparente ánfora de alabastro, su volunta.d enérgica. doblegóse por completo ante aquella profunda impresión, y habló con absoluta franqueza á
su a.mada, conttlndole su pásión, sus luchas é
Incertidumbres. Y la querida amiga palideció
bajo el influjo de esa dtch&amp; lnesperada,ponlen•

do su mano pequelllta y temblorosa entre las
de su amigo al entrega.ria su rendido corazón ..... .
El desconocido habló más aún; descrJbla á. su
companero el vértigo de felicidad con que se
deslizaban él y ella por el vasto salón, embria•

g::.dos por la armonía Inquietante de un va.Is,
mlentrH sus ojos se velaba.o por el brillante
tolgor de las luces y el mAglcodeslumbramlrnto del ensueno realizado, y sus labios, t.rému.
los, sonrelan en silencio, enmudecidos por la
Intensa emoclóo .. .. . .
La compacta y agitada ola humana. me separó de aque,Uos dos paseantes, que se perdieron entre la mult.ltud, mlentr" el relato de
esa dicha. Imprevista me sonaba aún en los
oldos, pareciéndome escuchar los primeros
acordes de la. orquesta, preludla.ndo las notas
de un vals arrullador.

.

* •.'
La temporada de bailes y recepciones se
anuncia ya con el otol'!o, ymuchasde mis amables lectoras pensarán, con anhelo, en las nuevas elega.ntes ctoHettes&gt; que deberán confeccionar para asistirá. todas esas :fiestas. Los modelos europeos nos Indican deliciosas é lnagotablrs combinaciones á. ese respecto, y deseo
describir dichos modelos A mis lectoras, pues
podrían ser, para ellas, de alguna utilidad .
La más sensacional de todas las novedades,
en los trajes de baile, es la t{¡nlca de encaje
blanco, ya sea de gulpure, enraje lngl~s ó de
bordados de apllcacfóo. Y la. audacia de er.ta.
novedad consiste eu colocar dichas tó.nlcas scbre fondos de algt'lo color determina.do, como
azul cuervo, rojo vino, gris acero y nrgro. No
puede tributarse un elogio sincero á tan extraí'la. fantasfa; acaso no tenga aceptación entre
nuestras damas elegantes¡ pero, en cambio,
hay otra. deliciosa combinación que si se ha. recibido con verdadero entusiasmo. Me refiero á.
las lindas y artfst.lcas traspareoclas de telas
va.porosas, como tul, gasa y mosellna de sed&amp;
en matiz obscuro sobre fondos claros y de sedas br!Uantes. La nube ligera de esos tonos
sombrfos produce un efecto encantador, cubriendo los colores suaves y rlsueflos de los tia·
jes de etiqueta. Imaglnense mis lectoras un
atavlo de baile, hecho en muselina.de seda azul
celtste, velado por una túnica de tul gris acero bordado de perlas y plata antigua. Otra hermosa. ctollette&gt; de recepción estl\ con recciona- ·
da en ccharmeuse&gt; rosa pálido¡ el corsé es enteramente bordado de tublllos de crlit&amp;l, blancos,
y el talle esU señalado por oo ancho cinturón
de satfn rcsa, que sube por el lado t1qulerdo
hacia el costado¡ allf se anuda en un cchou&gt; y
cae en largas puntas hastr. la orilla d" la falda, que va recogida. por una banda centra.ve&gt;,
formada de bordados de aplicación en seda rosa
y de tobillos de cri&amp;tal. Este traje es muy lindo y propio para senorlta por su gracia rresca
Y juvenil. Antes de termluar, haré i lectoras
la descrlpctén de dos magoificos ata.vlos para
sEllora. joven. Uno está. hecllo en llberty rosa
antiguo y la tónica es de tul negro bo1dado de
azabache, lentejuela, oro antiguo y pez las. El
otro es de Sdda flexible azul cnat.tleu, y todo el
traje está. cubierto por una t lloica de gasa color
de oro, recamada de bordados de a.pllcaclón en
seda del mismo color de la. gasa, meta.les alltlguos y tublllos de cristal.
En la próxima semana hablaremos de esas
lindas &lt;écharpe&amp;&gt;, que son el complemento obll ·
gado de los suntuosos trajes de etiqueta.
IARGARITA.

Deseosos de que nuestras lectoras
cocuentreu siempre cu estas páginas
algo artístico y útil, damos hoy algu•
nos modelos mu y apropiados para lograr el embelleci.núento y comodidad
del hogar, el cual tiene achi,lmente machas orce·
sidades, creadas por la civilización y el refina·
miento, cada vez má1 crecientes.
El primero de nuestros grabados representa un
modelo de camL S11 forma es muy moderna Y
elegante. Tanto en la cabecera como ro el fre11te
lace un cortinaje abullonado de seda azal. La
cole.ha es de tul moteado con aplicaciones de
encaje inglés. El dosel u eotenmnte igual á la
colcha. Ambas cosas llevan fondo de seda azul,
Este modelo es sumamente clrgn,te, Y res11l1a
muy económico fabricando el dosel y la colcha
á domicilio.

- - El Hgando grabado nos mautraun modelo de estor&gt;, cortina, muita Y si·
llóo, para colocarse frente á ana vrntan~. El primero es de ta.l con aplicacio·
nes de encaje inglés ó de bordado estilo Renaciminlo. La cortina puede hacerse de etamina crema 6 cruda, con las cenefas bordadas al punto de cruz en
colores discretos¡ 6 bien, tejiendo los entredoses y el fleco de macramé con
hilo grueso.
. La mesita es de laca blanca y luce una cubierta de etamina crema bordada
de colores, la cual lleva cuatro colgaduras iguales al adorno de la cortina, terminando también en flecos.
El sillón es de laca blanca, Jo mismo que la mesita, y luce un cojín de seda
crema 6 cruda, bordado de colores.
El tercer grabado nos ofrece un modelo scocíllbimo de biombo, el cual
tiene á la vez un aspecto artístico y elegante. Es de madera de nogal, y en dos
de sus hojas ostenta un grupo de tallados representando Boro. La tela con
que se tapice deberá ser del color de los muebles en donde se coloque dic:ho
biombo.
Iuútil nos parece ponderar la importancia de este muebl~, ¡:ues no hay
persona que teng,1 algún refinamiento que no procure tener uno 6 varios biombos en su casa.
El cuarto modelo es un confidente para cuarto de b¡iio. El respaldo es.tá
forllllldO únicamente por un ligero almohadón hecho de tela de lino, bordado
con trencilla de colores. El asiento luce una amplia cubierta y unos cojines
iguales al respaldo.
Este m11eble es muy cómodo y confortable para reposar al salir del baií.o.

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FoT. FÉLIX DE P ARIS.-ESPECIAL PARA

FoT. FÉLIX, DE PARIS.-ESPECIAL PARA

«EL MUNDO ILUSTRADO~

«EL MUNDO ILUSTRADO»

-!3AILE.-~echo en satén liberty azul ,7ioleta
Tu01ca de 6ms~mo enca.1e negro, luciendo en· el frente un~
draperfa recogida con una hebilla de acei·o pi t
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cbe L 0 lt0 d 1
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a. a Y aza a- ,
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ª
e cuerpo e t11 cubierto con I'ed de a
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y azabache.
cero, Pata

Tra4e de calle. De corte sastre, hecho en sarga aris
paloma, adomado con botones d~ fantasía y sola pas° de
seda verde mUEgo. Camisola de muselina con corbata de
tul bordado y cuello de seda verde. En los puño vuelos
de tul.
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�~l Mundo Ilustrado

RALAS □RMRS

[:CIMSULT
MODELO DE TRAJE

OPINION DIFICIL

Meluio Valencia: Tengo el gusto de darle el
modelo de traje para montar , caballo, rogándole
que dispense mi tardanza involuntaria pan ofrecerle dicho modelo.

Clan: La ait111clón de 110a esposa, que se encuentra colocada en el caso de usted, es verda·
dcramcnte diHcil y penosa.
Sn esposo le ha confesado, con grande pena y

en la sinceridad y ■mor de sn esposo, el cual
volver, á quererla lo mismo ó mb que antes.
Así lo deseo para usted muy de veras.
SECRETOS DE TOCADOR

Angustiada: No se preocupe tanto por el de·
feclo de que me habla. M.ucbu personu, partí•
cnlumente laa robustas y vigorosa ■, coaodo se
agitan ó tienen demasiado calor, suelen tener
cierto olor desagradable, que es debido, los ,ci•
dos eliminados por el sudor de la piel. Este olor
desaparece ó se disminuye bastulte, ponUndose
ea.el rostro, cuello, braxos y manos, el polvo que
cito, usted, contiD11ació11: Polvo de arroz, se•
senta gramos¡ subnitrato de bis mato, quince gra•
mos¡ permanganato de potasa, diez gramos y polvo de talco, cinco gramos, Esta composiclóa. se
aplica con una esponja pequeña, de lana, i fin de
que se adhiera perfectamente , la piel.
VARIAS NOTICIAS

Esperanxa: En el repertorio de Wagncr, si toado en la Avenida de San Francisco, en esta capi•
taJ, tal vez encontrará usted la pieza de música
que desea.
- Su letra se entiende muy bien¡ no tuve el
menor trabajo para comprenderla. Sin cmbarto,
si desea reformarla, le aconsejo que escriba todos los días un pliego pequeño por las caafro
páglnu, procarando hacerlo de.s pacio y sin le•
•antar la pluma del papel entre una y otra letra,
á fin de que su paño teoga alguna seguridad, y
los rasgos de la escrih1ra sean m,s firmes y retu•
lares.
La considero ya como amiga mía, aunque incógnita y lejana.
MODELO DE PEINADO

Eogenia: Tengo el gusto de ofrecerle el modelo de peinado que desea.

r Las dos scccio-

...

DOS RESPUESTAS

Oyam.a: El agua de quina se prepua haciendo
un cocimiento muy conceotrado de corteza de
quina roja en agua simple.
La caspa desapucce casi siempre lav,ndose
el pelo con 'lllla solución de ácido bórico.
PARA EL CABELLO

Aurora: Quizá remediará usted el detecto de
que me habla usando, al peinarse, la siguiente
preparación: Se juntan á 1111 lítro de aceite de
olivas, ocho clavos de especias enteros, catorce
gramos de canela, haciendo hervir toJo esto hasta qae se reduzca á la cuarta pule.
Despnis se Je afiaden quince gramos de canela
y otro tanto de palo de sándalo, dcjbdolos en
infusión durante una hora. Despat, de clarificarlo, se aiiade.n quince gramos de esencia de
Portup).
Acepto, con atradecimiento, su saludo y con
gusto la cuento en el ntímero de mis amigas.

arrepentimiento, el amor insensato que tiene por
otra mujer, explicándole así la preocupación, inquietud y demb alteraciones de su carác1er.
El siempre ha sido bueno y fiel¡ usted le quiere con todo sn corazón, y dadas las circamtancias, es de esperarse 110 fdiz resaltado, p11u I&amp;
amiga pe.nena y. lcilidoril, á qnien usted debe , u
desgracia actual , se alejará pronto de ■ quí para
seguir , sn esposo en un largo viaje. Eotonccs,
cuando el tiempo y la distancia bagan sentir 111
henifica in11aencia, recobrará asted por completo
el cariño de su esposo, cuyos baenos sentimientos y recta moral no se habían desmentido h11ta ahora. Y parad iscnl pulo en pule, puede asted
peour en la conducta ligera y mal intencionada
qne ha tenido con U esa amiga funesta, puu ya
se sabe cn,n peligrosa ca una mujer bella y coqncta, aun para los hombres jaiciosoa, de buenas
costumbres y amantes de sn familia. Espere 111
tcd oou algana calma y no se eatrc¡!ae al dolor
con tanta debilidad ; sea fuerte y abnegada¡ conffe

;-ei-por las cailes
me pregunta usted, se han suprimido por ruones
de importancia.
Le prometo informarme , la ma•
vor brevedad so•
bre la pregunta que
me hace de la pintara de aceite.
Si la simpatía es
motna, como ase•
gun la opinión
general, puede a,ted ercer, querida
amiga, q u e aún
siendo desconocida para mí, correspondo muy de ve-

ras ' su afecto y tenl(o vivos de seosdc conocer·
la personalmente.

Una visita á la célebre
quiromántica

madame de Thébes
Madame de Thébes es la más cl!lebre
de la.a pitonisas. P ero por encuna de
su quiromancia est.ásu cerebro de mujer estudiosa. Es, en realidad, una dama de ciencia. No se trata de una. vuJ.
¡t.r seflora que explota, con palabras
sutiles, las imaglnaclone, eníermJzas.
Sus predicciones se basan en el mú
severo estudio de las Hnea.a que cuales
hilos telegráficos de lo desconocido,
atraviesan las palmas de tu manos...
-Yo no soy adhlna-nos ha. dicho
subrayando la frase con e a. dulce risa
francesa que convierte las paradojas
en verdades.
-¿No es ustedadJvlna7 Yentonces
¡,cómo puede hacer predicciones sobre
el porvenir sin confesar que el diablo
la protege?
-Pues crea usted que no soy adivina. Tampoco pretendodeacubrlr por lntolclóo ó por lnsplra.clón de Dios ó de
Satán, el misterioso secreto de las boru venideras . .... .
-¡,Entonces?
-Uofcamente soy una mujer que estudia la extrafla geografía de las manos. Porque debe saber usted que la
quiromancia no es m'8 que una ciencia.. Una ciencia dificil de aprender
Paro hermosa. Muy hermon.. . . En
ella no Intervienen bntasmas. No Intervienen espfrttus, no Intervienen seres Impalpables ... .
-Sin embargo ... .
-SI, ya si! lo que usted va.ádeclrme.
Permftame que antes le expllque mis
1deaa. ¿Tiene usted unos minutos dlsJ&gt;Onlbles? Le diré á usted algo que tal
vez se ignore toda vla en la A mérlca
del Sur. Bepftiole que es posible que
eso, allá., en su América, lo Ignoren,
puesto que aqui en ])'rancla., donde todu Ju ctenclu nerviosas prospe1an y
bajan desde la Sorbooa huta los bu- Con la quiromancia ocurrió algo pa
levares,-reolén mla Ideas comiencen 11 recldo.
persas, egJpcloa y hebreos
tener aceptación ... .. Los hombres de tenían Los
plena confianza en ella. Para
ciencia me protegen.
los griegos no t,u vo el carlicter saoerdotaJ como tuvo la m&amp;gJa, Tesalla era la
*
••
tierra sagrada de la quiromancia. De
Madama de 'rhébes y&amp; no es joven. alll nos han venfdo, tal vez, las leyenSus cabellos son grisea. La corrección
aristocrática. de su ctollette&gt;, asf como
la de sus gestos y ademanes, contribuyen d. dar á. sus palabras una al tlvez
científica. y serena que provoca el respeto. IodUl es que vayáis, cual n01otros, con la burla en los labios y en
los ojos. Para atenuu Jausperezasde
su lenguaje doctoral, ella sabe mover
y barnlza.r, con graelai los temas de que
trata. Juega con las dea.a. Juega con
las palabras. Juega.con ell&amp; misma ....
(No seria dJfioll que jugara también
con quien la escucha. ... . ) In embargo, justo es decirlo: oyéndola, las pah.bras vuelan, y alegran, y trinan y
cantan. Y ...
Alcemos el telón.

da~ mágicas de Oirce y de ?tiedea. Eu

.Etruria. hubo también qul1omántlcas
de l!bano; pero la. ley de las Doce T,bias condenó formalmente sus prd.ctlcas obscuras. En los pueblos de Orlen
te los musu lmanes-los á.rabes dObre
t.odo,- se h&amp;n entregado slempre con

placer al estudio de las manos; pero
no con el espirito cleotlfioo de los tiempos actuales . r.;1 objeto de tal arte era
entonces, además del conoolmlento del
p0rvenlr. laobtencl6ndecosas ocultas,
lo posesión de una. persona amada, la
transmutación de los metales, la cura
de todas las enfermedades y otras cosas má.s 6 menos Imposibles.
Poco á poco, con los adelantos de la
ciencia, la quiromancia tuéca.mbla.ndo
de aspecto. Ahora ha lotrado elevarse
de arte emplrlco á la categorlade ciencia. pura.. Yo creo haber contribuido á.
ese progreso. Actualmente, las experiencias que se hacen con la quirom&amp;ncia tienen muchos puntos de contacto
con el sistema. policial dactiloscópico.
Con Jas Impresiones digitales de un
delincuen te se puedeal"erlguar laoondJolóo social del mismo. F.stá probado
que durante todo el curso de la vida,
las Hoeas que surcan las yemas de
nuestros dedos, no camblan jamt\s de
forma ni de curso Son siempre iguales. Siempre son las mismas .... Por
otra p11,rte, esas rayltas que ondulan y
se quiebra.o, están hechas por la Naturaleza con t al milagro de arte y han
sldo traza.das con tal prodigio de variedad y con tal exceso de tantasfa,
que no hay dos Indi viduos en el mundo
cuyas yemas presenten dibujos semejantes. Igual cosa ocurre con la.s lineas de la mano. o hay dos manos
que puedan Igualarse. En cada una,
I&amp; mayihoula. M que nos cruza la palma, es diferente. Cada hombre, c1da
mujer, cada nillo, cada anciano, tleoe
lineas distintas .. . .
Ahora bien, estudiando, catalogan.
do, profundizando la verdad de tanta
curvlllnea, he llegado á descubrir que
si todas esas rayas se dlferenoi&amp;n por la
forma., en cambio, se asemeJan por el
slgn1fic11do sentimental que nos sugieren ..... .
Cuando madame de Thébes tuvo que
respirar, nos a.trevlmos á. decir una.
frase:
- ¿ Y cómo hace usted para predecir
el futuro á. una persona sln valerse del
sistema vulgar empleado por los adivinos y con los cuales se explica la Ignora.ocia y la superstición?
-Empleo un sistema experimental.
o es Infalible. Pero es casi perfecto
... Me apoyo en las comparaciones.
Dura.nte treinta aflos he estudiado
psicología, leyendo en las manos de

ERÍAS Y PERFUMERÍAS

.•.

-Si, am1 5o mlo,- contlm1a repitiéndonos la Ilustre qulromáotloa,-noaoy
una adlvio, .... Predecir no es nunca
adivinar. Ignoro si!&amp; lengua castellana permite e!tablecer alguna dl!erencla. entre ambos verbos . ... Adil11·11ar no
ea predecir .... Para adivinar se neoe
sita. el apoyo de la magia. Y la magia
es un arte que produce efectos mara•
vlllosos mediante sortilegios sobrenaturales. Un sabio muy poco lntellgente ba dicho que la magia es la primera.
!orma que reviste el esplr1tu clentiflco
de la humanidad ... . Es decir, el bom•
bre- segúnelsablo que no qulerenombrar,-podr[a, con el apoyo de práo
tloa.s Ingenuas, obllga.r 11 los agentes
flslcos-personlflcadoa en genios y dlvlnldades-á. que obedeclenn sus deseos y su! voluntades. ltUs tarde la
magia tué expulsada del mundo. Se retogló en los dominios de la flslologla
y de la psloologfa. Después toé madre
del espiritismo ....

Usada por todas las grandes artistas y las damas aristócratas. es la mejor preparación, entre todas las de su clase.

ffi- R~ CO Sfz~~~R éll.

Cura scoriacione1, Erupciones, Sarpullido
y&amp;anos. Disimula las Arrugas. Suaviza.
Perfuma, Hermosea yRefresca la Piel yle Comunica
!I BriRo Aterciopelado de la Juventud.

llJrfrl

DEPÓSITO GENERAL

ilosé lfihlein, Suc5.
Almacén de Drogas

COLISEO NUEV0,3, MEXICO

�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado
Ja.s gentes. Mi experiencia me hl ense
iia.do que ciertas U neas, ciertos cruza.mtentos, ciertos puntos que constituyen la. raya de la. palma., se reproducen en los individuos demostrando
con eUas cuál podrá ser quizá. su porvenir. Así como á los tipos lombrosia.nos se les puede predecir el futuro
seglin la conformación de ciertos rasgos fisionómicos y craneanos, lo mismo
puede bacerse con las lineas manua•
les ... . "

J. &amp; F. MARTELL
COGNAC
CASA FUNDADA EN 1715

LOS RESFRIADOS
SE CURAN
EN UN DIA.

.

*

v. s. o.
V.S. O. P.
V. V. S. O. P.
EXTRA

v. o.

U niveraalmente reconocido como el mejor

coiqAc

BAYONNE &amp; COMPAROT
UEfJliS ArODEKADOS,-llUmco

VINO AROUD

CARNE - QUINA - HIERRO
El mes I\econstituy,mte soberano en
los casos de : Clorosis, Anemia profunda, Malaria, Menstruaciones
dolorosas, Calenturas.
Calle Rlcnel1eu, 28, ParJs.
TODAS l'..UUUCU.5.

4

E!las son las creencias de mada.me
de Thébes. Si está en lo cierto, oo he•
mos de ser nos~tros quienes lo aseguren. Pero mucbascelebridades clentlfica.s europeas que ba.o analizado su
sistema, apoya.o, con entusla.smo, sus
t.eorlas.
Alejandro Dumas (hijo) fué quien
por primera vez lanzó á. la popularidad
el nombre de la. 1nteliR"entequiroD"áD•
tlca. Después, Emlllo Zola publicó un
artículo en el cual narraba su entre,
vista con ella, Madama de Thébes
oredijo al gra.o escrit@lr su porvenir.
Y se Jo anunció con tanta verdad, que,
al fin, reaultó cierto.
-c:L&amp;s rayas de la mano de ustedle dijo á Zola,-son las que cruzan
siempre la palma de los que su!reo
mucho y de Jo.sque acaban su vld&amp;antes de ttempo y en una rorm&amp; tn\.gica. .. .. ,
Asile dijo. Y ya sabéis que Zola sofrió la. mis terrible y la más trágica.de
las agonías .... Como recuerdo, el genial novelista. dejóle su propl&amp; mano
modelada. en yeso. La com1erva. con
exquisita devoción. También guarda
en sus bibl.iotecas-Ueoas . de manos
célebres-las de Alejandro Dumas,
junto i la. ploma con que esertbló 1L'.\
Dama de las Camelias, .... I;tualmente
conserva las manos de Rostand, la. de
llago, la del rey de Ioglaterra Eduardo VII, y la de no pocps personajes
a.rgeotlnos ... Para que se vea. basta
dónde llega. la. delludeza. de ma.dame
de Thébes, bástenos decir que se cegó,
con toda. cortesía, á que wmáramos
!otograffas de las manos criollas.
-•Me parece que en Buenos Aires
oo han de estar muy conformes con l&amp;
quiromancia. Quizá'J ignoren la manera. como yo la. practico. No me parece
propio facilitar á los tontos la ocaslón de burl&amp;rse de da.mas y caballeros
tao tnteUgentes como dist,lngutdos• .. . .
Acatamos. Era. nuestro deber.

CURAN
toda clase de flujos purulentos en menos
Ma.da.me de 'l' bébes, á pedido del pe
tiempo que ningún otro preparado similer. rlódico parlsléo el Gil Bias, dló el 4: de
l"os referimos á los l\1ETILOIDES,
e pre- Marno último una. interesante confesentan en pequeñas cip ulas fáciles de rencia en el teatro cMlohel&gt;. Los diatomar y que no ocasionllll molestias ni rios y revistas ha.n hablado de su dlestrechez. Mejores que las inyecciones, sert.a.ción. Fuéa.menísima. Versó sobre
que el sándalo y la copaiba. Los Metiloi- e Los misterios del amor y de la. qu!rodes curan rápidi. ¡ pennanentemenle. Su ma.ncia&gt;. Trazó, con nnaameoidad muy
orecio es razonable.
de Pa.r1s, la hlst.orla de la adivinación,
Se venden en todas las Boticas.
desde los tiempos primitivos baslia.

r;,Q............................... ..·· ·••'-'•. C'\·~·-·
·
i\NO Y JARllt
~

DE

~

~•
.,
;':

DUSART
al La.otof'os:fato de CaJ.

EL JARABE DE DUSART se prescribe alas nodrizas

~

durante la lactancia, á los niños para fortalecerlos y •
11

.J&gt;

desarrollarlos, asi oomo EL VINO DE DUSAll'L' se •
receta ea la Anémin, colores pálidos de las jóvenes, y :
á las mo.dr s durante el embarazo.
OepfJsltc en rodas las Farmacia,.

•··•••••••••~~••··••••••••·•••·•Y♦♦

nuestros dlas. En toela.s las épocas yen
todos los pueblos, el hombre. enfermo
de infatigable curiosidad, se ha esforzado por penl!trar en los secretos del
porvenir.
-Se atribuye á los ca.Ideos -dice
madame Thébes-las primeras tenta
1,lva.s para erigir en ciencia. el conocl•
miento del futuro. Observando los astros consld~raroo sus movimientos
como relaoloaados con los destinos hu
manos y crea.ron ]a astrologia. En la
Biblia. se habla á menudo de la adivinación. En Roma llegó á ser un poder
del Estado. Los caugureS&gt; y los ca.rúsplces&gt; desempeíia.ron un grao papel en
la. historia de la República.. Egipto,
Asia. Menor y Grecia, se entregaron á
la ad1tiioaclón y por todas partes creyóse encontrar los medios de conocer
y predecir el porvenir. Los on\culos de
Delfos y de Júpiter Ammóo tuvieron
una. rama universal, En la. Edati Media, á pesar de los anatemas de mu,
cbos conclllos, Ja.s creenclae supersticiosas no era.o, sin embargo, menos
fuextes. Los brujos y los adivinos fueron, con frecuencia, perseguidos. Y

1!'.I Remedio de Munron pan 1ot Reafriallloe ali'.-1.a cui in.stantineamente .,, ~triario
ele la cabcu, de la gar¡anta y de loa ¡,ulmonta. Ata¡a la 6ebre, contiene la destilac16n de la naril. y quita los doloru que productn los resfriados. Cura la grippe, toce1
ttbcldcs 7 precave contra la pulmon,a.
Teneu Inflamadas 6 rígidas Ju coyunturas,
110 importa lo crónico que aeal
1d donde
el boticario, comprad el Remedio de Munyon
para el ,Reumatismo, -, ••r•i• que pronta et
la curac1on.
Si tcncl1 algun mal en los rillones 6 en la
ycjiga, d Remedio de Munyon J)l.ta 101
Rifionea oa curarL
El Vivificador íortalece l lo, homDree
4lbilco ., devuelt'c el -..tiror eerdido.
De Tenla c:n todas la, botJca.s..
MUNVON, Sld and Jdlmon Su., Pblladdplúa, Pa., E. tl. de A.

A¡zenl.ti Gc aer1tlti~ :J. Lauadi e ,

y Cia.

uc.

Proft:sa Fi. Méx:ico, D. F.

basta Quemados . . . . Pero ao por eso Ja.
gent.e dejó ir á iglesias y á monasterios. Iban para eo1,snltar á los profetas sa~rados ... "El alma. tiene, como
los pAJa.rt,s, el ansia. eterna.de acercarse á los astros.. .. La. superstición es
natural en el hombre. lo'dtll resultará.
destruir esa tendencia. El progreso
hace cambiar el nombre de las a.dtvi
nas. Na.da más que el nombre. No la.
profesión... . A.o tes se las Uamaba
,pitonisas•. El nombreera.pccovlbrante, A hora se les llama. •doctoras en
ciencias qulromá.nticas,. Av&amp;nzamos.
X.X.X.

LOS CABELLOS

De día y
Noche sin
Descanso
"Quedaba despierta por horas
enteras sin ca•sa alguna aparente, ó tenia pesadillas que me
hadan en extremo nerviosa.
Después de tomar la Nervina y
Tónico del Dr. Miles por un
corto tiempo, puedo dormir bien
y los ataques nerviosos han
desaparecido."
SRITA. ALMA HUG,
R. R. No. .(, Canal Dover, O.

El sistema nervioso viene á
ser djgno de lástima por la falta

Una estadística de la.s profesiones,
reclentemeotie publicada. en los Esta•
dos Unidos, ha. hecho saber que el nú•
mero de las mujeres que alli trabajan
ha aumentado enormemente ea los últimos 16 anos. Actualmente hay ... . . .
5.007,069 representantes del sexo remenlllo que ejercen una profesión, es
decir, una por cada cinco. Sobre esta
cantidad, sólo 97 ,800 son ca6adas.
S-e encuentra entre esas mujeres al•
guoas que se dedican á los mAs extra•
nos oficios: 1 5 traba.j 1n de herradoras, 4:5 están empleadas como ma.quialslias ó fogoneras en ferrocarriles; 10
se ocupan en rotular los equipajes en
la.a estaciones y 5 desempe!lan las1unclones de pilotos en buques mercantes.
El aumento se ha notado prlnclpa.1¡nente entre las abogadas; de 208 que
eran, su número se ha eleva.do á. 1,000.
Las estenógrafas han aumentado en
un 305 por 100¡ las arquitect.as en un
217 por 100, la., pa.storas de la religión
en un 197.!l por 100 y las bibliotecarias en un 116.7 por 100, á pesar de
que el crecimiento de la población ha
llegado al 21 porlOO. Entre las modistas el aumento ba. sido del 18 por 100.
Eotre nosotros es sencllllsima. la tarea de le. estadlst1ca eo materl&amp; de pro•
festones de le. mujer: todas ellas, al
menos cuando se van á casar, ejercen
una. profesión única que oftctalmeote
se denomina. "labores de su ,¡¡exo."

La cantidad de sneño ncce1ari1 para Ja conscnaoión de ia salud putde
determi11t.tsc solamente por experiencia perso11al. Na¡:olcón pauba largos
períodos de actividad darmicndo 1ol1mente cuatro horas cada noche. Por
Urmi-no medio una penona, en buena salud, Ue11c suficiente con siete y
media ú ocho horas, y en algunos casos con JJueve horas de sacño.
El sue:lio es corto é inquieto cnaudo eJ indiYiduo es pobre de aa11gre 6
caando ésta es impura, Generalmente se cree qne usando cintos artículos
de alimentación la sangre se enriqutce, lo cual en teoría es correcto¡ pero
si los riil.ones no funciona11 bien por estar obsh'uidos 6 dtbilitadoa, 110 Importa lo que se coma 6 se beba, el enfu·mo JJO se11tirá mejoría, y al ccnh •·
do, empeorará cada día, Poner loa riñones en orden es, pues, el primer paso necesario para purificar primero y enriquecer después la sangre y para
que se dnuma bien y que el sueño refresque y fortalezca. Actualmente se
usa mucho la siguiente receta para entonar y dar vigor á loa riñones y para
purificar y enriquecer la s111gre:
Extracto compuesto ngetal Arvelina . . . . . . . . . 15 gramos

Jarabe compnesto de Zarzaparrilla. . . . . .. . . . . . . . . 60 gramos

sa,----~-~
1

De venta en todaa laa Botlcaa
Preparada por

MILES :MEDIOAL OO.,
Elkhart, E.

El tiempo que debemos dormir

Jarabe compaesto de Hipofosfitoa.... , . ......... , 45 gramos
Días pasados dejó olvidada su maleta
un comerciante en vinos en el rarrusje
Estos ingredientes se obtienen en cualquier botica ó droguería, y los
que tomó de una estación.
Al encontrarla dentro del coche1 el au- mezcla uno mismo e11 su casa, Se toma una cucharadita después de cada
riga la abrió, viendo qne contenta cincuenta mil francos que honradamente comida y al poco rato 6 á la media hora un vaso de agua.
devolvió, su propietario.
Hasta aqui el relato de un periódico.
Pocos dias después, encontrándose un
estimado autor cómico en los alrededores de la capital, estalló súbitamente nna
tempestad y tuvo que montar en un ca•
rruaje para trusladarse ti su casa.
Al bajar en la puerta de au domicilio,
dijo al cochero:
-Deme usted un fósforo para buscar
mi portamonedas que se me ha cafdo
dentro del coche.
Apenas había pronuociado estas pala•
bras, cuando el cochero aplicó un furio)
so latiirszo al caballo que partió COJ:110
nna flecha.
Pero el autor cómico 110 bab!a perdido
nada, puesto que sólo trató de enterarse
¡¡or sf mismo de la honradez del automedonte, que figúrense ustedes la cara que
después pondda.

de sueño, y la actividad saludable de todos los órganos se
desarregla. El uso de 1a N crvina del Dr. Miles produce un
sueño reparador y devuelve la
energía perdida. Cuando se toma
por algunos días de acuerdo con
las direcciones, el caso más
obstinado encontrará un gran
consuelo.

f8ff0Mffll6~ Na6lonal6~
DE MEXICO

1

de Indiana, Estados Unldoa.

LA POMADA BALSAMICA MARAVllLOSA

,1,.,r,

la retna de lu Pom&amp;du, POraue
cura, a :1■,r1 .U.Tia ;r_1l1■ ,n e■ ele... M.lll&amp;rea de 1&gt;11nonu cunda■ con ella ,en1.11.c1111 l'QI mar....1 ~ re■11.Ua­
d01, -, por e■IO ea que ae ba becbo la preler1da del plibl•co Buit. Ult.rl-a Ulla na
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Ulceru, Quem&amp;duru, B'inulu, JDrUJ)Cton'lil, 6:., a:.
U• venta en ~ d - la■ _D roaruerl- y Botlo-.
e■

El sexo débil

Para conservar loa bienes otorgadoa
por la Naturaleza, es indiapenaable co•
nocer su constitución, las dletintaa enfermedades qne pueden destruirlo y los
accidente• derivados de mdltiples cansas,
hijas del descuido clllJi siempre.
Bl cabello ee un filamento cllindrlco,
compuesto de una parte que emerge de
la piel yde otra que permanece e11clavad.a en el cuero cabelludo.
La parte libre conocida con el nombre
de •cabello•, ea mú ó menos larga y crece, por término medio, unos ocho centímetros 1)0r año, lo que permite, descontando la ca.fda de los cabellos llegados al
apogeo de su looritud, dar eiempre li la
cabellera el mismo aspecto, pues au acti vided se produce meclinicamente.
Aaf, una cabellera se renueva totalmente en un periodo de diez afioa.
Según la reza, la parte libre y visible
es lisa ó rizada.
Los 11rio1, mongoles é indios, tienen
generalmente lo■ cabelloa lisoe, y si el
rizo ae presenta en algunos, indica casi
siempre un cruzamiento con los pueblos,
cuya raza tiene el pelo rizado; los nerros
y los mulatos presentan esta variedad y,
con frecuencia, no obstante, uu mestizo
tendrá cabellos lisos de la raza blanca.

Subscríbase á "La Semana Ilustrada"
La mejor revista de actualidad
de S.M. el Rey
de Inglaterra.

Proveedores
patenta.do,

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LEA&amp;PERRINS
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Park tiene excelente cocma. Precio
de pasaje, ida y vuelta, de fin de semana, 2.30.
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Cuota de ida y vuelta, de fin de se:
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ya, caza, pesca., á cuatro kilómetros
de la estación de Ocotlán. Cuota de
ida y vuelta, $30.00. E l coche del hotel R ibera. Castellanos hace conexión
con todos los trenes.

¿Colima y Manz~nillo? Delicioso viaje por fe-

rro~ml. Por la nueva. línea á Man-

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ciudad de Colima. Cuota. de ida y
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1

�El Mundo Ilustrado

NOMAS GENTE
GORDA
Las papadas se quitan
rápidamente

SI se sigue el consejo de Mae Ed·
na. Wllder, no habrá. más gente
gorda. dentro de poco tiempo. Ella.
se quitó 30 libras de carnes superfluas en menos de seis seman&amp;S, y
se quitó la papad&amp; en dos semanas
por medio de un trataroieoto que
eUa misma. descubrió y ofrece deoiraelo A cualquiera que se interese
en el asunto y le escriba sobre el particular. Su método no prescribe medlclo&amp; Interna, ni correas en el rostro, ni fajas en el cuerpo, ni ejercicios, ni dieta.; nada.más que un sencillo tra.tamJento casero, inorensivo, que se puede use.r en su ent.rto
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iottma'J amigas, y como por magia.
las ca.mes superfluas desaparecen
sin incoo venleocJas de n!nguna.cl&amp;se. H&amp; escrito un libro Intensamente Interesante para las personas gruesas y regalará diez mil
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le enviará con él mismo declaración
jurada que sostiene sus a.firma.clones. Su libro explica. este maravilloso trata.miento, ó si usted tiene
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papa.da, ó carnessuperfluasenoualquiera parte del cuerpo y dese&amp; usted librarse de todo est.o rápidamente! escriba.le Inmediatamente
y pida e un ejemplar de su libro
gratis, antes de que se eittoga la
presente edlclóo, y usted será. agradablemente sorprendida con lo que
ella le envle. Su dirección es: Miss
Mae Edna. Wllder, Dept,. 401 F.
Rochester, N. Y.

Paseo Campestre
Con profunda alegría una ta.rde
de invierno, al r.?gresa.r á. casa, l sldoro Donlndeau dijo á su mujer:
- Tengo una. buena noticia que
comunicarte: este a.tlo en el vera.no
tendré un dta de descanso .... ¡un
domingo, bien entendido!. ... SI
quiere , ese dfa, ¿Iremos ai hacer un
paseo a.l campo'!.. ....
Isidoro Bonlndea.u Iba, en seis
meses, á. tener un di&amp; de descaoso,
un domingo de llbert.ad-el aoontecimiento en su humilde vida de escrlbleote, tomaba desde ese lastante un relieve considerable, como si
eso hubiese sido una cosa. admirable, anormal y sin precedentes en
Ja historia. .
y ¡Dios mio! era ca.si asf: desde
hacla. cuatro arios, Isidoro era suboonta.dor escribiente en la proveedoria central de Jas fábricas Oook
y Smlth. Tenla tal necesidad de sus
ciento setenta. y cinco trancos roenauales, que jamás habfa. podido
adn, ni por un solo día, aba.ndona.r
su crut. de miseria. ... Pues el descanso semana.l, los hermosos do- 1
ml.Dgos de libertad, los vMftcantes \
pa.seos t\ través de los campos y
toda la rdstlea alegria de los ventorrillos, han sido hechos para. los
empleados, para los tuoclooarlos,
para los obreros, para todo el mundo, menos para los escla.vonlslado
que no están afiliados t\ ninguna
corporación, , ningún slndlcato y
que trabajan sin respirar, larvas
obsoaras y resignadas, en los subterráneos de los fogon,s privados. ..
AJ olr cla buena ootlclu que le
anunciaba. tan pomposa.mentie Isldoro, Adela palmote&amp; de alegria..
Ambos tenfan almas sencillas, que
la gra.n costumbre de trabajar sin
descanso ha.bfa a.va..,a.llado y, por declilo a.si, neutralizado; no era.o ni
felices ni desgraciados; vlvlan sin
ra.oioolnar, aln sotlar con vanas utoplas, sin buscarle pleitos al orden
soolal; &amp; sus ojos, la vida no era
hermosa ni tea, ni agracia.ble ni
odJosa; no le ponlan epítetos, en la
vida., ¡eso era. todo!. ... Pero, desde
ese día., la Iluminó un lejano rayo;

"' E TERO
VOEL~POR EL ORB"'
eLa fama de la.s Pildoras de Ylda
del doctor Ross vuela. por el orbe
entero, adquiriendo cada dla más
prestigio por las curaciones mara
vllloaas que hacen&gt;. Así se expresa
la sefiora Elodta B. de Silva. de
Santa. Maria de Guadalupe, Jal ,
México, y hablando sobre estas afamadas Plldora.s, conr,lnúa: eYo padecl de acidez en el esr.ómago todos los días, y me comeozaba cuan •
do tomaba. el desayuno y las demás
comidas. Era desagradable y seguido por un dolor en el mismo estómago, que seme cnrócon tomar las
Pildoras de Ida del doctor Ross&gt;s.

y el bienhechor dla de permiso que
babia.a pronosticado á Isidoro para
el mes de J unio, se les &amp;pareció
como un punto de mira respl&amp;ndecleote &amp;Izado en su trlate camino,
como un fin extremo, mAs allá del
cual ellos ni miraban ... Toda.s las
noches, teniendo en vista esa fiesta.
excepcional, guardaban algunos
centa.vos en una aloancia; Y para
poder economizar más, se pr1va.b&amp;n
del postre, baut.lzando un poco más
su vino y comla.n biftec de carne
de caballo . .. .
En pocas palabras, todas sus acclones, todos sus pensamientos, to•
das s-:Js palabras, sereterfan de &amp;hl
en adelante al hermoso é lnolvlda•
b'.e dfa. que les reservaba el verano¡
y durante todo el Invierno tuvleron llteralmeote sol en el alma.
La. elaboración del programa. de
la fiesta tC!lp6 sus noches: fué con
sensible compunción, conrespetuosa minuciosidad, como dispusieron
de antemano todos los det&amp;lle.s ....
Saboreaban esos detalles, los repa•
sabao, los acariciaban amorosamente; el má.s mlnlmo, el más lnsignificante les era. especialmente
querido, y sus existencias gravitaban lugo tiempo &amp; su a.lrededor .....
Quedó acordado que se levantarlan
é. las sets; que trian á. tomaral puente Real el barco de Suresnes¡ que
la. sefiora Boolndeau ida con 11u
sombrero de flores y llevaría el&amp;!muerzo¡ que el sefior Bon!nde&amp;u se
h&amp;rfa cargo de las botella&amp; y enarbolar!&amp; su corbata de sed&amp; bordada¡
que desembarcarían en el Bajo
Nteudon; que tomarlan el tuntcular de la. ladera de .Btllevue y después un vaso de vino blanco de !&amp;
misma ladera, para darse tono.
Quedó también acordado que seto
terna.ria.o en seguida en el bosque
de Meudon; que después se dJrigl•
rlan por el de Cbavllle al bosque de
las F1,uss~ Reposes; que ltlan á &amp;J.
morzar al e tanque de Salnt-Cucuta; que después de haber almorz&amp;do
bien, sin apuro, bajarían bacla
S1lnt.-Cloud, y en seguida .... y despaés, y aelt,r11.
Los primeros meses del ano tira.ns·
corrieron lentamente, con esa dulce espera.o za que halaga á Isidoro y
á Adela .. La prima.ver&amp;, largo tlempo esperada. llegó al fin .. , .... Pero
ese animal del mes de Junto, como
si adivinan. todas las Uu,tones que
se fundab&amp;n con su llegada, paree!&amp;
tomarse un ma.!lgno goce en b&amp;cerse esperar más que los demás, pua.
hacerse desea.r más ....
L&amp; pareja Bonlndeau contaba impacientemente loa dlas . .. "Lindo
mes de Junio, ¿culindo llegarl\s?" Y
dicen que el t1empo pasa. ri.pldamente.....
Sin embargo, no hay plaio que no
se cumpla ...... Un sábado por la
ta.rde, Isldoro,oonmovJdo, turbado,
feliz, pudo al ftn decir li Adela:
- ¡ A.dela, es mailaoa.! . . . .. ¡Es
manaoa el gran dial ......
Habla un lilempo espléadtdo. El
barómetro se ma.ntenJa desde hacia
varias semanas en un buen tiempo
Ojo. Todo ta.vorecla ese paseo campestre, tan honesto, tan legililmo,
tan conmovedor, y que verdaderamente merecía el homenaje de un
sol resplandeciente y de una naturaleza encantadora.
¡Ay! En el preolso momento en
que Istdcra. y Adela acababan de

desembare&amp;r en el bajo Meudon. el
cielo se nubló y empezó á llover.
¿Lluvia.de verano, dlr6Js, con un
optimismo mezclado de ioquletud?
SI, á. juzgar por su vlolenot&amp;¡ no, A
juzgar por su persistencia . ... Después de cuarenta. y cinco dias de
sequedad , los agricultores pedlan
agna: abl esta.b&amp; el agua, mucha.
agua, á torreotes,-tanto mejor pa,
ra las a.nejas y loa eapá.rragos,
tanto peor para loa pobres Bonlndea.u l. ...
La.11 diez, las once, las doce del
dla., y el cha.parrón oo cesaba . ...
Era. ese un diluvio u.nlversa.l; se
necesita.ria. ser batracio p&amp;ra &amp;trevene á salir al c&amp;mpo..... El paseo!
el a.lmuerzo en el pasto, todo e
bermoeo programa se babia Ido al
agu&amp;. ... Adela tenla. ganas de llo•
ra.r como uu Infeliz cualquiera.
E Isidoro, el bueoo, el pobre Isi•
doro .. . . ¿cuál era su actitud trente á ea&amp; 91p&amp;ntosa e&amp;tútrote? . ..
¿Con algunos sollozos, con algunos
gemido,¡, aoogla la. ruina bruta.l de
sus queridas esper~nzu?
¡Tendría derecho para &amp;menaiar
con el pul'io, y lan1ar todas las UD•
preeaclonea de Oaualla!. ...
Y bien, no: era. valiente, era berol•
co, y, para consolarse en su desgracia., ae decla que toda recrtmtn&amp;•
oión era superflua, y que era preciso saber contentarse con poco.

.. .. ........ ... .......... .. .........

Por otra parte, en el rústico ven·
torr1llo en que se encontt&amp;b&amp;n re·
tugiados A las doce y medla,-(pu,,
d,n IJ10,rs1 su ~mida, dice UD caree!),
-encontraron tarjetas post&amp;les que
reproduclan en sus partea más notables los principales sitios de la
comarca.
Entre otra.s, babi&amp; una M&gt;berbla
alcaldía completamente nnev&amp; (estilo Renacimiento), un&amp; magn1tiea
lgleata. romana. que se edificó en el
reloado de Luis XVlll un bosplcio
para ancianos, un cu a.aro de UD bosque, un esta.oque y una casot.da.género &amp;lplno.
El pos&amp;dero del ventorrillo les indicó vagamente en qué dirección se
encontrab&amp;n esas mar&amp;villas de la
natura.lez&amp; y de!&amp; r.rquit;ecliur&amp;.. . .
Y, á tr&amp;vés de 1&amp; cortina de lluvia
que 101 sltla.b&amp;, con tanto trio, que
loa bacfa. tlrita.r en el cen&amp;dorJ divts&amp;ron, desde leJoa, la flecha. ae l&amp;
Iglesia. romana, loa álamos que rodeaban las oasoadas y el pa.ra..n•a,.~os
de la alcaldía!. .. .¡F.so era a.lgo yaJ . .
¡Oyeron también la. ca.mpana del
hosptclol
De esas hermosas tarjetas posta.les mandaron li todos sus parientes
y &amp;mlgos, entre otros, el tfo Saturnino, en el cual, en todo tiempo, tenfa.n fundadas vagas esperanzas testament&amp;r1as.
El tlo, &amp;l recibir la. tarjeta., murmuró encogiéndose de hombros:
- Eioa se quejan de que son desgraciados y derrochan su dinero en
paseos y ea viajes ....

......
····· ·· .. ... ....... .. ....... .
Bien entendido, en el momento

en que su portero tiró el cordón, la
lluvia cesó . ...
Eso era. de preverlo,
En I&amp; noche, la na.tnraleza. lt1gubre calmó poco á poco su mal humor .... y a.1 di&amp; siguiente aparecí&amp;
un sol risueno y radiante . .. .
ROBE RTO

FRANCIIEVILLE.

e.Año XVII- Tomo II

ú'\1éxico, 16· de Octubre de 191')

Número 25

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Para Recortar y Guardar
Los síncopes ó desmayos ocurrtll cuando 110 hay bas1111tc: sangre: en el
cerebro¡ por co11siguic:utc:1 debe: hacerse todo lo posible para que la sangre:
Buya hacia el cerebro. Acutstnc: la persona sobre: la espalda, con la cabeza
más baja que: el cuerpo, mantc:11iéodosc: c:n esa pusici611 sin levantar la cabeza, hasta que: vuelva en si.
Lu personas anémicas son más propensas que otras á desmayarse:. Pan
suplir la dc:ficic:ucia en h s111grt, se u.sa la zaruparrilla más que: ninguna
otra medicina. Los hipofosfitos, tónicos genc:ralu, son tambié.n muy ítilc:a
en combinación, y la Arvc:lina tonifica y pone: los riñones en condición de
producir sa11grc: rica "'l pura. Procúrense: tn la botica ó farmacia dichos ingrc:dic:ntc:s en las signic:nfcs propozcionu:
Jarabe compuesto de: zarzaparrilla... . . . . . . . . . . . 60 gnmos
Jarabe compuesto de: hipofosfitos....... . . . . • . . . • 45 gramos
Extracto compuesto vegetal Arvelilla... .. . . . . . 15 gramos
Mtzclcse lodo en una botella y saclÍdasc: bien. Tómese: una cucharadita
de las de: café 6 tt dtspuél de: cada comida y al acostarse, sacudiendo siempre la botella antei de tomar cada dosis. Tómese bastante: agua utre comidas, pero no durante las comidas,
Con c:I uso de esta receta desaparece: el ácido úrico de: la ungre y se
cura el reumatismo prontamente.

- :~===========~
J. &amp; F. MARTELL
COGNAC

CASA FUNDADA EN 1715

Calendario de la Semana

todos los charcos vecino• salfan mi-

llarea de ranas que saltando gracioUJnente se encaminaban , n11a lla•

nura.
Allí se di'fidic:ron c:n dos ba11dor,

DOMINGO
25

al frente de cada ano de los cuales
se p1110 nua rana de marcial conti-

n•11tc:.

(49 de mc:s, 199 D. P. y 49 de Septlem•
Los jefes hicieron uua sc:.ñal. Los
bre). Santa Mana de Cervellón, vlr¡en; ejtrcltos se cmbiltic:ron c;oo encona•
santos Cteofu, B11rdomlano y Aurella,
virgen, mártires. Oficio y mis• de la pri- da {aria.
El enc•c:ntro íai turible; unar,
mera santa; rito doble y ornamento blao•
co; ae conmemora la dom{nica. Comien- croaban con rabia¡ otras, con dolor.
La sangre corría en abUJ1duci1,
za en Corpua Chriatl la novena de Sao
Francisco de Aa{a.
llega.sado al río más próximo. El cai:n·
Cuarto men1Uante en Géminis, á las po quedó lleno de membranas, de ao•
2 horu 17 mioum 1osegundo1 de la tar0118, de cadáveres,
de. Calor y nubea.
La lucha duró una hora. Al oabo
de ella, las ranu sobrcvhientc:s se:
fuer:,n por donde habían venido.
Loa japoncac:a quedaron muy imprcliouados por este oombate, que
juzgabao de: mal agüero.
En c:íc:cto, poco dc.apub, Tokio ha
San José de C11pertlno, confesor (del
d{a 18), Santos Clpriano y Juatina, vir- ,ufrido au tremenda iun11daci6J1,
gen, mártires.
Conjunción inferior de Mercurio y el
Sol, á la I hora 23 minutoa de la mafia•
JU •CtY9tal Palace•, de Londres, orga•
DL
nizó la tíltima bemana un couCtll'l'o de
UnOII,
Preseutárooloa l)etlumadoa, lustrado
el pelo y con pendientes en las orejas, y
8118 propietarios rivalizaban también eo
esi,leudor.
27
Una de lae tradiciones del gremio es
los arrieros mb importantes deben
santos Cosme y Dam.lán, bc:nnanos; que
lleHr el mayor 11t:ímero de botones.
Adulío ó Adolfo, mártires. Hoy y ma·
Ha resultado ve11cedor Henry Croft,
ñaoa el rito ee semidoble: y permite la apodado •Pearly Kinr, que llevo seia mil
celebración de mlaa11 privadas de di- botones en la cbaqueta, cinco mil c:n el
funto.
p1111talón y otroa tantos en el chaleco.
Conjunción de Mar~ y el Sol, ( Ju 10
O sea un total de dJes y seís mil bohoras 23 mlnut011 de la mañana.
tones.

LUNES
26

MARTES

MIERCOLES

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29

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V. V. S.O. P.
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La dedicac16n de San MJguel Ardu¡rel,
1&gt;1tr6n i,rincipal de tu ciudades de Chl·
lal)ll, Guadalaiara y Puebla. Santa Gudelia, virren, Fuocl6n en Catedral y en
la Profe111.-(P. S.)

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La •Jl,uilte•, de Geueve, anuncia que
una casa de modas de S11ua ha pedido
patente de lnveuclóo de un sombrero de
señora con depósito de agua para flores
nat111'8.les.
De este recepU.culo, b,bttmeote dlsi•
mulado bajo la copa, parten pequeños
tubos que bañan lu llores, á fin de que,
renovf.ndolu á diario, se pueda variar

.-mico

hasta lo iofinlto el adorno del sombrero
Ra de esperar que las írulu sucedan,
las flores y aquéllas, á au vez, sean BWI•
tituldM por las leg11mbrea, couslgulendo
de este modo q11e Ju señoras hacendosas se vean exeDtaS de Ir 6. la plaza ,
comprar coles, tomates y otras bortaliz;as que ellas mismu podrán cultivar en
sus sombreros.

Teléfono Muica1111 1S29

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:2e. San Juen-du L•trén, 19

VIERNES
30
San Jerónimo, presbítero, padre y doc-

tor de la l&amp;lesia latina, y Santa Softa
viuda. Puución titular en la Iglesia, del
primer santo.

,4~~,M;t4~~~,..,..~~··"~'\

•

·~-'

OCTUBRE

~~~~~

•

2912
1120

SABADO

«;

19
Et Santo Angel Custodio de la nac16n
mexicana (se celebra con rito doble de
~nda claae). l.&amp; ded.lcació11 de la ba110tca de Santa Mar{a de Guadalupe,
aiíoe de au eoosaancl6n, 15). San Remiglo, obispo confeeor. Fund611 en Belh
y en la parroquia de: la Palma. En todo
eete mea solemnes cultos en Santo DoDE PROVECHO A LA IIADRE Y AL HIJO
min1ro y Porta Ca:11, en honor de NuuDurauieel período de la.lact.ancla. cuan•
t111 Señora dc:I Roaarlo,
Conjuncl6n de la I.Dlla y Venus, á J11 do la madn tiene Q.Ue alimentar su nlflo,
la vei uue aumentarse ella también.
5 hona 31 minutos de 1■ tsrde; y de la ~unlcameote
tomar aumentos Que
I.u.n11 y Mercurio, ( las 10 hora■ 8 minu- sean capacea tebe
de pfl'duoirle leche apropiatos de la noche.
da 11ua los delJcados órg&amp;noa dt¡ies~l\109
de su nlflo. La Leche Malteada. de l:lor......,_·wUck es el alimento por excelencia para
esta éPGCa, J)Ora ue contiene todos los prluctplus nutrl~lvoa uue necesita el or1r&amp;nlsmo
eii e tos momento&amp;. en rorma mol' di•
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á. la vez uue de acre.dable sabor.
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son lmltacloues,-Fabrlcantes: Rorllck's
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Calendario de la Semana

las Mujeres Deben Ser Fuertes
Toda mujer debería poder gozar del ejercicio al aire libre y hacerse fuerte. Las
mujeres que están obligadas á pasarse
la vida dentro de la casa se ponen
~ delicadas y son víctimas de la angustia
y del abatimiento peculiares al sexo
femenino. Por 30 años el Compuesto
Vegetal de Lydia E. Pinkham ha
transformado miles de mujeres en fuertes y
hermosas.
Las enfermedades de los ovarios, caida
de la matriz, irregularidades de 1a menstruación y todo mal que sufren las mujeres, no
importa cual, se curan de verdad.
Lease lo que lúzo en el caso de la Sra. Francisca
Jaimerena de la Palma, Término Municipal de
Consolación del Nn:-te, República de Cuba:

El Compuesto Vegetal de lydia E. Pinkham
•• Deseo participarle de los sufrimientos que pa~é antes de tomar el Compuesto Vegetal de Lydia. E. Pinkham. Sentía frecuenlt dolores de espaldas y
el costado izquierdo me atormentaba, 'Prolapso óuesviación del útero. lamenstruación irregular y señales de reumatismo. En mis dos primeros partos, se
me acabó la leche y perd[ la crfa. En mi último er;nhara20 se me pres~ntaron
síntom3ll alarmantes. Me enteré d el Compne~to \ egetal de la Sra. Pmkha.m
y comenzé su tratamiento. Un .frasco me, alkió tanto. c¡ue ~:guí .tomá?dolo
hasta. curarme radicalmente y llegar á dar n hM u11 robusto nmo, dispomendo
de abundante leche para cria rlo."
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Prep;rnido en los Laboratorios de

LYDIA E . PXNKDAM MEDICINE CO,, Lynn, lllau., E. U. de A.

DOMINGO
2
(19 de mea, zo'I D. P. y !'I de Octubre).
La aolemnidad del sa11tis1mo rosario de
la virgen Maria. Los santos Angeles
Custodios. Santos Leodegario, obispo, J
Gerino, mlrtires. Oficio y misa de la
6eata del dfs ; rito doble de segunda cla•
se y ornamento blanco; se conmemora la
domfoica. Se trasladan los santos Ange
les Custodios al d{a 7. Fu11ci611 en Cate·
dral Porta Creli, Santo Domingo, Jesús
N~eno y otras iglesias, por la a~vocacl6n de la Virgen. En las parroqntas de
San Miguel y Nouoalco, solemne función titular, y en la Basrnca de Gua~alu·
pe la que corresponde á la di6cests de
Aguascalientes.-(S.)

LUNES
3
El B. Sim611 de Rojas, confesor (del
28 de SPptlembre). SaJJ Gierardo, Abad,
v el n. Juan de Mecías, confesor. Vispe

rea en Corpus Cluisti, ofidando los religiosos domfoicoR.
Conjuod611 en Virgo, á la I hora 55
minutos 28 segundos de la mañana. Lluvioso.
Co11junci6n de Venus y Mercurio, á las
6 horas 49 minutos de la mañana.

MARTF..5
4
El serf.ñco padre San Francisco de
As{s confesor y fandador de la orden de
menores patrón principal de la ciudad
de Campeche. Funci6~en Corpu9,qtrlsti oficiando los rellg1osos doD11n1cos.
I~dulgencia plenaria en todas las iglesias de fra.ncísCSllOS y funci611 en alguaas de ellas.
Conju11cl6n de la Luna y Jtípiter, á la
1 hora 25 minutos de la mañana.

MIERCOLES
5
Santos Froyltn y Alilano, obispOll con•
fesores; Plácido y compañeros, mártires, y Saeta Caritina, vir&amp;'en mártir.

JUEVES
6
San Bruno, coafesor y fundador de la
orden de los cartujos.

VIERNES
7
Nuestra Señora de la Victoria. Los
santos An¡reles Custodios, trasladados
del dia 2. Santos Marcos, papa confesor;
Sergio, Bsco, Marcelo y Apuleyo, mlirtires. Comienza la novena de Nuestra Señora del Pilar en la parroquia de San
Miguel.

la pureza ile la PEPTONA CHAPOTEAUT :;:.
.
la ha hecho adoptar por el
INSTITUTO PASTEUR

VINO DE PEPTONA
de

CBAPOTEAUT

Contie~e la carne de vaca digerida por ia pe1)sina.
S~ re~om1enda .eo las en(ermed~des. del estómago, las
d1gest1ones pembles y la rnsufic1enc1a de ali mentación.
Con ~1. se nutre á ,los Anl!micos, los Convalecientes,
los Tmcos, los Anciano.s y á toda persona desganada,
á la que repugnan los alimentos 6 no puede soportarlos.
PARIS, B, rue Vlvlenne, y en todas las Farmacias.

SABADO
8
Santa Brígida, vi uda, y el Eanto profeta Síme6u, qae recibió eu aus brazos lll
divino niño Jestís.

CAMBIO UOMPLETO

Gotas para
Curar la Tos
son lasOotas
del Pectoral
de Ct:reza del
Dr. Ayer.

:,-

!

•
~

W

¿Puede Este
Hombre Leer
V nestras Vidas?

€1 rico, ti pobre, ti poderoso y ti bu•

111ll dt, tOIISUltan su oplnl6n Cll negocios. mamltntos, amistado,
enemistades, mudanzas, upeculatlon,s, asuntos amo-

rosos, 111a1u y tn todo5
los tranm dt la 11ida.

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Millares de famJias en Europa, Asia,
Africa y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta. medicina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto do urgencia. El

Muchas personas atestiguan
que les ha revelado sus vidas
con asombrosa exactitud.
Estudios de la vida de coalc¡uler persona,
se eovlar,n gratis, como prueba, por
un poco de tiempo, i todos los
lecto,eii d~ este oerlódlco.

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódico~
del toser, alivia la congestión &lt;le la
garganta, calm~ la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones.
Hay muchos substitutos é imi•

taciones. Cerciórese de que se
obtiene el Pectoral de Cereza
"del DR.. AYER."
alcohol ni veneno)

( o contiene

C11d1t fNMr.n 08tcnta la fó-rmula ,m ;
rot,nlatu. Prequn te 11.Btni a ll1, ,;,éclh
ro que oz1{11u dd P crtoroi de Cerc:,. ,¡~¡
I&gt;r,Aye-,-,

Preparado por el DR. J . C. AYER y CIA.,,
Lowell, Masa., E. U. d, A.

t

~?~!~~rg'ro2~~~!..
telffii

,Zil!!Dml

,:,71MiO(i,trliQ.nte:1 Q!lte

Cl1o

coattar Saponln8

le Beal

t.r.írn 6n 18ill lo• Boap.it.alea
• Part.9, ez~lican 1 boga de
es~ pr,&gt;duoto i'&amp;ra to os los usos
del toc,.dor : Cuidados de la
Boca · que p1u•rftca, chi los
Cabello~ eur• eaida d Ui!nie.
LoolonH dca la: Crw, Cu.t,
dadoc 1nttmc11, &lt;1t.o
t.

iisaunfUU'H

t
f•~"1."14•
L.- S"All'IIMAC A@.
U;!&amp;e illllW aps4ua •
la lll1JUJl!!I
•N

i.puli.u lMfl. 11-.!no

El

CATARRO á la CABEZA

debe evitarse
6 puede curarse

en pocas horas

CONL.U

PÍLDORAS
DI:

KIPSOL
~~~

La. slmpát,tca senortta Guadalupe
F erreira Ca.rmona, en su eomunt.
caeión de Amatltlán, Jal., México,
Careta de Ooma, pnra blanquear la tez. FRANCOS 10
dtoe: cMe place comu.nicarle que Ruedecllla
oneumatica para hfJCerPI m8btt,ieddrostro. o
desde hace un alio me encuentro Beetificador de la Jarica ~~cié~&amp;,':¡ /.':1Jr.1:J
gozando de per!ecb salud, después de una Y!quena ne~lz mega do aspeto mas Joven ... . IS
paradesarrollar eI pecho; cien·
de padecer de fiebres por largo Globos, entosas, caulcliuc,
tlJIOO proceder, lnrolllbto, lnorenalvo. "º
Uempo. Las afamadas Plldoras as . ill•• marov[IIOOII•
para
bac,r de&amp;11pareeél' tas arn¡gss
Vida del doctor Rosa han causa.do Tll' U darllllt.e Lanoohe, roplda~(lcoclo.C&lt;lj!-".á 4, lO y~•I
Eov!o d• tos producto&amp; do belleza, fn,ncode porte. lodo.
en mi organismo un cambio com- I!!Jsee o. bWetea de bonoo, che&lt;¡a"" ó sollos cspdolcs.
plet&lt;».
i:,eñoras, pedid el Oe.tl\logo completo, franco.

~6ilJll.t

¿Se habr, descorrido al cab, el velo del
misterio que eovolvla, desde hace tiempo,
, las ciencias antiguas? ¿ Es posible que
baya llegado A perfeccionarse un sistema
que revela,con razonable exactitud, el carActer y la disposición del lodlvlduo, y de
tal modo traia la conducta de su vida
que puede servlr!e para apartarse del
error y aprovecharse de las oportunidades que le sean propicias?
Roxroy, el hombre que por veinte alias
ha explorado el misterio de las ciencias
ocultas, haciendo un estudio cleotlfico de
los varios métodos de leer la vida de las
personas, parece haber alcanzado una al·
tura supi:rlor il la de sus predecesores
en la escala de la fama. De todas partes
del mundo llueven eo su bufete las cartas
de los que le participan los beneficios ó
provechos Que han derivado de sus con·
seJos. Machos de los Que le patro;lnao,
mlranle como hombre dotado de algúr. extralio ó misterioso poder, si bien él modestamente asegura c¡ue sus aciertos
obedecen úolcemeote á uo claro conocl·
miento de las leyes naturales.
Personalmente es hombre de tiernos
sentimientos por la humanidad, y su aspecto y su palabra Impresionan desde el
primer momento por la sinceridad del convencimiento de sas obras. La enorme pila
de cartas de gratitud, de personas que
han recibido sus estudios, es una prueba
convincente mis, entre otras que acreditan su muthll sabldurla. Aun los mismos
astrólogos y qulromliotlcos reconocen que
su sistema supera i todo otro basta hoy
Introducido.
El Rev. G. C. H. Hassksrl, de Peosllvanla. Esb dos Unidos, ea carta al profesor Ro¡¡roy, le manifiesta: "Es usted, A
no dudar, el especialista y !'llaestro m4s
grande c¡ue existe de su prtfeslón. Todo
aquel que Je consulte se maravillar6 de
la exactitud de sus detallados estudios
lndlvtdualH y de sus consejos y recomendaciones. Aun los mh escépticos le con·
sultar,o una y otra vez, después de tomooicarse con usted por vez primera."
SI el lector desea aprovecheru de la
generosa oferta del profesor Roxroy, y
obtener un estudio gratis de su vida, tn·
vle la fecha, mes y ano de su nacimiento,
manifestando sexo y estado, y al propio
tiempo copla de pallo y letra del Interesado , de las siguientes lineas:
Sé qne posees n11 grao poder
Para lur todas las vidas,
Y yo deseada saber
Q11é me aconsejadas.
Escriba. ton claridad, y 110 deje el comunicante de enviar su nombre verdadero, su dlrecct6n y fecha de nacimiento,
con toda exactitud.
Dlri11.nse las cartas fra.noueadas con uo
sello cíe dltz clentavos 4 ROXROY, Dept.
1213. N9 177'!-, Keslngton Hlgb Street,
Londres, W., Inglaterra. SI lo desean ,
pueden tos comunicantes acompal!ar 2S
centavos en sellos del pals, para tubrlr el
franqueo, trabajo manual, etc. No se Incluyan monedas en las tartas ,

ROM.ANTIC.A
P111

"El M11aÑ Uastr-de"

Adorada amiga:
Las más Intensas ternuras, las m,s
hondas, florecen regadas por las 1'grlmas.
. . . Los Ideales mAs delicados, los m,s
puros, aquellos que no pueden ponerse
en contacto con la realidad Innoble de la
vida, , semejanza de las leves alas de las
mariposas, que no deben totarse porque
cae el oro brlllaote que las esmalta; esos
Ideales, altos y dll.fanos como celajes crepusculares, se generan casi siempre por
el dolor, en la mefancolfa del alma, sola y
triste, opacada y marchita por amargos
desenc&amp;ntos, envuelta en un ambiente de
poesla misteriosa y de tristeza Incurable,
prendiéndose , ella los recuerdos con la
tenacidad de la yedra, para cubrir de !res·
co verdor las obscuras ruinas de su esperanza.
Es entonces cuando nacen, tlmldos,
temblorosos de frlo y de espanto, esos
tarlnos doloridos, becbos de ternura y de
tristeza, que se arrastr■ o sin atreverse A
pedir amparo ni correspondencia; esos cariños lntlmos, secretos, tristtsimos, comparables , ntnos huérfanos, que se deslizan por opuleotu ciudades en los lnvler.
nos nebulosos, mendigando calladamen•
te, sin osar Implorar con los labios mudos
por bambre y por miedo; nll!os enfermos, débiles y ateridos, que pasan como
pequellos fantasmas ,xtendlendo una ma.
no yerta, en medio del abandono, de la de·
solaclón y del silencio.
Es asl, amiga mla, el pobre amor que
habéis eogeoe1rado; amor que como lirio
amarillento, brotando entre las grietas de
un sepulcro, florecen en mi corazón, tumba
sangrienta de su esperanza y de su felicidad ...
Yo sé que el deber y el afecto han 1mldo vuestra bella alma con la de un hombre venturoso, sé que oo tengo el derecho
de hablaros ni escribiros, y que la razón y
las leyes de la sociedad me Imponen sllentlo... Por eso recurro al arte; por
eso, brotando de mi amor y de mi padecl•
miento lmligeoes y gemidos, procuro ahora envolver aquéllas y éstos en un velo
de Ingenua poes!a; ya que Ja poesla verdadera tiene por alma y esentlr. al verdadero amor.
Os amo,-dejadme deelroslo por medio
del arte, que es amigo muy dlscreto,--(1s
amo Infinitamente, con terneza sobrehumana, con castidad perfecta, con un respeto semejante al que profesamos , nuestra madre, con la abnegación comparable
6 la que prodigamos , una bija. con la
confiaon purlslma y santa que una hermana nos Inspira .. . .
Y es que vos, vlrgenclta adorable, sois
1a madre de mi ensuefto, la bija de mi ff ,
la hermana de mi alma, la amiga dulce y
encantadora que ha Iluminado. con la luz
de su bondad, lodo el horizonte de mi
vida, obscureciendo al mismo tiempo, con
la sombra del Imposible, toda la substancia de mi sér.
O, he amado y os amo, de lejos, calladamente, como se aman los astros eo el
cielo; prodigando to&lt;la mi ternura, sin es·
perar, sin Implorar la vuestra; os be dado
todo, sin recibir nada .... 1Os amo sin
esperanza!.... ¿Comprendéis? ¡Sin esperar nada de vos ol del destino, os dono
mi alma, colmada de pasión y de dolor l. ..
Vos podéis com¡:renc!er la subl!midad de
este sacrificio y de este amor, sin sonrelr
desdeliosamente, considerinaome un Iluso, un pobre loco so!lador, como lo hacen
los criterios vulgares, Que no pueden concebir un carlno abnegado y espiritual, Que
no necesite, para vivir, del premio que
tienen los afectos correspondidos, ni del
contacto de la carne voluptuosa ... .
¿No es verdad , amiga mla? . .. Vos comprendéis que nlste algo muy dulce y muy
santo Que brota del fondo del afma y sube i la Inmensidad del cielo, flotando sobre todos los orgullos, sobre todu las
ambiciones y los egolsmos y las materialidades, y las lmpurtzas todas; algo suave y tenue, hecho de bomlldad y de sin•
cerldad, de pureu y de fa, de virtud y de
martirio: qne se eleva como el efluvio de
un Derfome que se evapora, que se pierde lentamente de la tierra, como el eco de
una voz querida que se aleja, que se es•
fama como la luz crepuscular en el espa•
clo azul y transparente.
. .. ¡As! se escapan de este mundo misera ble los berotsmos desconocidos, las
bondades sin recompensa, las lntellgen•
clas Que no han sido comprendidas, los
genios anónimos, 109 mártires sin nombr11. los 11mores sllenclosos y solitarios .. .
¡Ya es hora de concluir! .... ¡Cae la tar·
del ¡Es la hora del ensueilo, la dulce hora
de las Intimidades tiernas y de las coofi·
denclas melancóllcasl . .. .

EL ILUSTRISIIO SHNOR GOBERNADOR DE
ZACATECAS RECOMIENDA LA PH-RU-NA
La
Pe-ru-na

es de
Valor
Genuino,

dice el

limo. Sr.
Pankhurst,

Gobernador de
Zacatecas.
limo. Sr. Eduardo Pankhurst
Sr. Eduardo Pankburst, Gobernador del Estado de Zaoateca.s,
México, escribe como sigue respecto á la Peruna.
Muy sefior mio:-Por la opinión que de su especHlco l&amp; Pernna
he oldo á. varias personas respetablesde estactudad, creo que efeotlnmente es de utilldad para. trodo lo que como cu1ativo se anunola.
De usted a.rect,{stmo a.migo y s. S.
ED OARDO PA KB,URST.
no hay rePROBABLEMENTE
medio en el mundo que, como
la Peruoa, haya. sido recomendado
por tantos hombres prominentes.
Gobernadores, cónsules, miembros de congreso, embajadores y
representantes de diferentes repúbllcas americanas, todos reco;ntendan la. f&gt;eruna.
E! Ilmo. gobernador Pa.nkhurst,
de Zacatecas, MéxJoo, es uno de los
hombres prominentes que ricomiendan la. Peruna..
La. Peruna. es un remedio casero
americano.
Es el remedio para la. tos, resfrios,
catarros, influenza., la gripe, broaquttls y los prl meros grados de tisis.
Es también un tónico admira.ble
para reponer las fuerzas y salud
gene'ral del cuerpo.

En otras palabras, remueve de
los órganos dJgestlvos y asimUattvos los principios catarrales que
tienden!\ Impedir las fllDciones de
estos órganos, dejándolos en perfecto esta.do para ejercitar correetamente sus funciones.
Haciendo la. digestión y aslmil&amp;etón normalmente, no dejará de ha.ber suficiente cantidad de sangre
pura. que forta.lezca el cuerpo.
Ha producido a.1ivio en casos notables, y se ha. estado usando por
más de cuarenta aíios.
Dirección completa. para el uso
de la. Penma. se encontrará. en el
rótub de cada. frasco, ó en el ltbro
del doctor S. B. Ha.rtman, titula.
do "Las Enfermedades de la Vida," el cual regalan todos los drogulstas.

La Penma se vende en todas las droguerfas, en dos tamaños,
de $1.00 y $2.00 botella
La poesla del crepúsculo desciende con
serenidad sobre los campos, adormecidos
por el beso primaveral.
La parroquia Invita á la oración con la
voz de su campana sonora; ce,mleozan á
encenderse las luces del pueblo y, brl•
llar las estrellas del delo; de un sabino
e~o,me, qne miro desde mi ventana, se
escapa una orquesta de trinos . ..
¡Es el momento de amar y de onrl. .... .
¡Carlota y Werther, unidos y extiticos,
retornan, por vez primera, del Jard!n del
ensueno, aureolados de luz vesperal, de
amor divino, de fragancias y murmullos
del campo! ....
Por un Instante son felices ; escapados
de la realidad, aman y suenan en el pals
azul de ta llustoo ....
En este tostan te, yo también, alucinado
y conmovido, creo teneros , mi vera, muy
cerca, contemplando vuestro rostro gra-

closo, coronado de cabellos suaves de color castalio, Iluminado por vuestros negros o]os de Intensa expresión, perfumado
por vuestra boca, fragante y pec¡uel!lta;
embrlagAnclome dulcemente con tos encantos de vuestra alma bnena y de vuestro cuerpo hermoso; n:tas!Andome ante
vuestra ¡uventud fresca y pura; aotevuestra vita! dad Intensa y victoriosa . . . . . . .
Estoy muy distante de vos, entristecido
por vuestra ausencia, sin esperanza alguna Y, sin embargo, me parece teneros Junto , mi, adormecida sobre mi corazón
escuchando vuestros suspiros Inefables .. '.
¡Es que os miro "claramente" con los
ojos del alma, que ven tan lejos y que
nunca se cierranl ...
RAFAEL RAMOS PEDRUEZA.
Mlabuat1,n, Abril de I909,

�El Mundo Ilustrado

CONSEJOS UTILES
No puede decirse que goza de salud perfecta uoa persona que padece
constantemente de jaquecas 6 dolores de cabeza. Hay hombres y mujeres
que pasan la vida sufriendo horriblemente de ese mal. Recurre c:ada semana 6 cada dos ó tres semanas, y es atribuido 6 á. l.a ocupación ó á algulla
causa inevitable. A la vudad que no hay cosa más fácil que evitar la causa, y ast lo ha descubierto todo d qne ha consultado un buen médico. El
que esto escribe era victima de esos sufrimientos, y hablando oon un mé•
dico amigo, foé informado que el mal radicaba en la sangre, y que una receta muy sencilla, que cualquier farmacia Fodfa dtspachar, les _pondtia.
término. Pruebe la receta iodo el que la ntcesite. Hcla aquí:
Jarabe compuesto de zarzaparrilla.. .. ... . . .. . . . . 60 gramos
Jarabe compuesto de hipofosfitos... . ... .... ..... 45 tramos
Extracto compuesto vegetal Arvelina.. . . . . . . . . 15 gramos
Se toma uoa cucharadita de la mezcla despui!s de cada ccmida y al
acostarse. Sacúdase la botella antu de tomu cada dosis.

Iipices que V•len fortuna~
Se gastan hoy sumas enormes en la adq11lslctóa de tapices antiguos. Antes estos
tapices c11brlan las paredes de piedra de
los grandes castillos se!lorlales: boy se
les encuadra y se les cuelga de las paredes; si se revistiesen éstas con oro puro,
no resaltarla hacerlo más caro que algu·
nas taplcerlas que reproducen trajes y
costumbres de otras épocas.
Estas taplcer1as coostlt11lan, por lo general, los regalos que los reyes haelao á
las personas que estlmaban en mucbo li
otros soberanos. M11chos no saben apreciar tale9 obra.s de arte, sobre todo cuando el transcurso de los siglos ba aeslustrado el brlllo de los colores y ennegrecido los hilos de plata que los guarnecen.
Lts damas de la cortelaglesa, ea el siglo
XVIII , ao deblan apreciarlos gran cosa,
pues se ba.n encontrado muchos cortados
en pedazos, para envolver los cofres de
viaje; el hecho es que entonces se hacia
de ellos menos caso que el que hacemos
nosotros de un tapiz moderno.

,.,

.

Los tapices mlis antiguos y más curiosos son los de Bayeux, h etbos por les
damas de la corte de Gulllermo el Conquistador, y que reproductn episodios di
la conquista de Inglaterra; vese alll el
desembarco, la batalla, la muerte de Haroldo y la coronación de Gullltrmo.
En esa época el arte de la taplcerla era
aúa muy rudimentario, y no se p1recla •
los cuadros tejidos despu~s; mucho más
que los dlbu!os de los Indios sobre las
pieles de búfalo, se parecen á los cuadros
ae los Jrandes pintores modernos.
Subs1sti6 largo tltmpo la costumbre de
reproducir sobre los tapices batallas, asedios y conquistas¡ apenas si se conserva
algo de una espléndida serle, representndo eocutntros ea las costu de Inglaterra , con los barcos de guerra espalloles
que formaron la célebre·• Armada lnveoclble." Esta serle de tapices cubrla las
paredes de la casa de los lores del tiempo de la reto&amp; Isabel¡ pero fué destruida,
Igual que gran cantidad de otras preciosidades, por un terrible lnc:eodlo.
Los Incidentes de la guerra estaban represent.a dos en grandes "panoeaux¡"
velaose las grandes caves espallolas y

las de sus aliados avanza.Delo en grupos
compactos, en tanto que los barcos Ingleses, mAs pequellos y rápidos, evolucionaban en torno de los primeros. En otro
cuad10 se vela la batalla y en otro la teDlpestad " afflavlt Deus et dlsslpatl sunt,"
que deshizo la poderosa flota.
Existen piezas muy curiosas que representan, asimismo, hechos de guerra, en el
Museo de NApoles. Los palacios de Madrid y las Iglesias espallolas estlin llenos
de taplcerles de Inestimable valor, con
reproduc:clooes de esuoas históricas, alegóricas y religiosas. En Inglaterra. C1110s I fundó una manufactura en Mortl1ke.
pretendiendo hacer competencia , las del
continente; los asuntos son dibujos de
Rafael. La guerra clvll foé 110 obstáculo
al desarrollo de la Iniciativa, que fué•totalmente abandonada bajo el reinado de
Carlos 11.
Las damas de otra época estaban siempre ocupadas en hacer tapices con qoe
cubrir las paredes de sus seflorlales mo·
radas¡ pero el resultado de sus esfnerzos
debe considerarse poco menos que Insignificante comparado con las soberbias
Imitaciones de pinturas que salen de los
talleres de los Gobellnos, en Parls.
Los colores que esta famosa "br1ca ,m.
plea son los que duran mb tiempo y los
tonos soa tan bellos y delicados , que no
es posible encontrar nada semejante en
nlaguna parte del mundo.
Los éxitos de los Gobellnos lntltaron
nuevamente al gobierno lngl~s á fondu
una manufactura slmllar en Wlndsor; buenas cosas salieron de ella; pero duró poco
su utado de prosperidad por falta de apoyo oficial.
Existe en el castillo de Wlndsor y en ti
de Howard una admirable serle de tapices. reproduciendo episodios d.el reinado
de Ester. Son obras espl~ndld■ s con sus
marcos de tejido de oro¡ pero Un grandes,
que solamente pueden servir como ornamento de tos muros inmensos de un pala,
clo.
Los tapices de Beauvals son también
muy her111osos y muy Interesantes sus
asuntos. El fondo es. por lo general, blanco, y sobre él se veo oltios Jugando con
cabritas, oescando, ofreciendo flores , pequenas divinidades de m•rmol, coloDlplándose en las ramas de los Arboles 6

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Parla.166, RIie S4lonor6 J IOdu Jarm1ci&amp;&amp;
ba l\Aodose en las aguas de arroyos transparentes.
Se encuentran también taplcer1as con
escenas verdaderamente cómicas; por
ejemplo, un "panneau" que rtpresenta á
ua cazador, en traje encarnado, que sale
de entre las malnas y hace fuego contra
u nos patos que echan A vol1r; el fusil es
tan grande y las aves estlio tan cerca,
que de tirar el cazador, ha.ce polvo li los
pobres vol4tlles. fatos tapices se hacl,n
con el propósito de ser fijados sobre las
paredes¡ boy nos prthibe la higiene hacerlo.
Sln embargo de todo, como ·•paoneaux"
decora.tfvos, n ■ da puede bacer la compe·
tentla i los tapices, y los conocedores no
vacilan en adquirir, p11gAndol1s á subid!•
slmos precios . las obra~ que saleo de
las fAbrlcas hlst6rlcaq. El ooputn mul·
tlmlllonarlo yanqui Mr. Plerpon Morgan, ' pagó a!los atrAs la suma rtdonda
de 100.000 libras esterlinas por unos tapices góticos qae. segQn se cree. formaban
parte de las serles de Van Eyck que hoy
dla se conservan en el palaclo rtal de Madrid.

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"n la capital .
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o.,so

Eu el extraDjero
Atr~sados . . .

o So

NO SE LJl,;\'UELVEN ORIGINALES

tantos espejos, y contemplando, reflejada en él.
sa fatigada humanidad que el frac oprime:
-¡Cuánto de nuevo y de bello he visto! Pare.
cióme por 1111 instante-no
má s d e an instante•
· ¡r en 1111 pa~
breve ' alado íué esta noche,-viv
de ha~as, e~ la sala de un maravilloso alcázar
saturado, empapado de luz y de aroma de esencias y de llores. He hablado con mujeres bellas
y tentadoras como BeJkiss¡ ingenuas como Rulb,
• pensat'na s como Ofcapasionadas como Salome;
Ha· melancólicas como Mign,n¡ frfvolas Y co'
·
quetas
como la amante de Des G rieur
• • · · ¡Cdn·
.
tas cosas me dijeron, qué nuevas obser'l'ac1o_nes
hice· con qaé deliciosas y aristocráticas sonnsas
'
1 1va del chamme regalaron!
Eo la espuma f n g't"
.
paJ1ne, que fulgnraba como una grande amatista,
contenido en la copa fdgil Y trausparente, sor•
prendí la mue:c-a alada de la Qnimera, y bebí,
bebí mucho .... La Qnimera me cont6 entonces
las más interesantes de sus fábnlu. Algún ma
licioio dirá que no la Qnimera, sino d champagne
por boca de ella, luego de baber pasado por la
.
mb, era quen
ha bl aba .. ,, Pero no es verdad,
no. Yo la be visto, la he mirado con su rostro
augurador de sibila, con ~u, labios . blancos_ de
tan pálidos, con sus hnndidos y proíu~dos OJOS.
Yo la he visto -y la he escuchado también. Cantóme al oido las mb dulces promesas¡ me anuo·
ci6 el amor, y la fortuna, y la gloria; me hizo halagos y me conmovió con sus ternezas -Y
abora ......
El poeta deja errar las pupilas por e~ s~lón
suntuoso. Una melodía sensual de 101 v1ohnes
que llega á mis oldos, se me antoja an sollozo:
el reciuto está casi vacío¡ arriba, tiembla la lnz
de la mañana ....

.

....

Mejillas pálidas, cansados ojJs ....
EJILLAS pálidas, cansados
ojo9, qaé grande vuestro
contraste con el color son·
rosado y el suave y jubiloso
mirar que t1:níais en las pri•
meras horu noctarna:o, en
este melancólico í ns tan te: en
que la luz del alba se insinúa como una franja.
lila en lo alto del salón!
El baile está próximo á su fin.
Tras de la sensación de sorpresa y de agrado
de la entrada¡ tras de la media noche ruidosa, en
que el estallido de los tapcnes del champt1J1ne
mu:clábase á los chuloteos y á las risas Y á los
compases lejanos de an vals,cxperimén1asc .iho•
ra una intensa laxitud, un comienzo de tedio
nacido del agotamiento mismo dd placer gozado.
Aúu están encendidas las luces, las miriadas de
foquillos que hacen del plafond an folgurante
piélago de oro. Todavía la orquesta deja se~tir
la caricia de sus ritmos. Pero Bota en el ambiente el divino cansancio de las noohcs de fiesta¡
se han marchitado, sobre los senos ebúrneos, las
llores que allí prendieran manos blancas¡ Y los
labios que antes sonreían alegres, ahora sonríen
dulcemente tristes¡-y los cabellos de los regios
peinados, dos horas ha sometidos y ~~meñados
por la bizarra peineta, rebélanse, te11e11do, en
torno á la faz, una aureola.
Graves señores recorren las galerías con pausado andar. En la palidu de los hombros des•
nudos de las damas que se reúnen en pequeños
grupos, al amor de las alta.s columnas de basamentos rojos, resbala la hiz cariciosamente, con
suave pereza. Algún discreto abanico oculta uJl
bostezo, disimulado luego con gentil sonrisa.
En las mesas, rosas deshojadas sobre nítidos
manteles, botellas vacías y panzudas faentes que
en 1o vacío á las botellas se asemejan, son como
a.n vivo testimonio de que la fiesta ha terminado . ...

•
**

y el poeta pensará, deteniéndose: ante ano de

y como el poeta pensarán también en la Qnimera la tierna doncella, que creyó vtr un gahn•
te doncel en el amigo que la hablaba; Y la mujer
de treinta años, absorla cu la visión de 11n cu:púsculo; y la dalJ'a entrada en lustros qu~ rem~moraba pasados dfas¡ y los viejos, Y los 11npas1bles, y los apasionados y los c:sctpticos ....
En el cansancio del alba, tras de la noche de
fie~b, á todos placerá evocar los momentos amables: las bellas codemplaciones¡ la algarabía de
las charhs y de las músicas; la confusión del
baile, durante el cnal, arrebatadas por varoniles
brazo:o, iban las diosas de una noche, como en
alas de la diosa Galantería; el brillo de los uni•
formes, el cintilar del oro de las ca~acas ... , . .

.

••
Todo, caaoto vi&lt;ron y escucharon, cuanto les
brindó uua impresión, cuauto hizo vibrar sus
nervio!', cuanto trajo el olvido de la realidad,
por obra y gracia de una -vi!ión de fantasb, aparecerá entonces, anas horas mh tarde, en Jos
comienzos del alba, como algo muy lejano, muy
distante: ya.
Acaso vengan á la memoria de algunos edrofas
de nuestro G11tiérru Nájera, qne tanto gustó de
este: 6nal de fiestas¡ acaso SUl'jan también las de
su padre espiritual, que cantó á Ja NO('he de
Mayo.
Y entonces aparecerá el símbo1o consagr•do
por los cronista~: un abanico abandonado junto
de un espejo¡ an ramillete de rosas marchitas en
an ojal¡ 1111a copa á medio llenar, del nielar de
oro que no apanron los labios amantes . . ... .
C.\RLrs GOIIZÁ.LEZ PfitA.

ENTRE ARTISTAS
Eslu.dio de pintor. Prc,fusi6n de col¡a;oa en las
paredes. Telas japonesas, damascos anti¡v.os,
pedazos de alf&lt;-mbras persns, platos áralH's: un
Rastro artlstico, sin ro,tro de arte; imitaciones
y pacotilla. Las ant;¡iifldadel son de reciente
fabricaci6n francesa; las vejeces de prenderla,
Personajes: Ru·.u:x;, 11eíntíd6s años.-ANtONIO,
treinta y seis.- PEPE, ev.arenla,
RAF.UL

{dando las últimas pinceladas á
caadroJ

¿Has visto lo que trae Juanito M0ntero rste
año?

Jorge V es el trigésimocaarto soberano qae ha
ocupado el trono de la Gran Bretaña desde la
conquista de los normandos.
.
.
En su calidad de oficial de la marina real 1nJ!lesa, ha dado la vuelta al mundo dos -veces, en
1877 y más tarde en 1901.
El nuevo rey de lnglate!f.ª es muy amaute .~d
hogar y de la vida rte familia. Adora á sus h11os
v todos 101 días dedica por lo menos á la intimi•
dad una hora pan estar con ellos.

RAFA!U.

A1ffONJO

Y o-esotros somos chicos, muy chicos, lno u
eso? Pues mira, el día eo qae 16. abrieras escue•
la, sería chico de ella con mucho gasto,

ANTONIO

C_alla, chico, Lo que yo decía: agotado. La nota de siempre.

PEP&amp;

Creo haber dicho qne eres un imbicil.
ANTONIO

RAFAEL

Paes el asunto ..... .

Antes lo dijiste en plural ..
El plural en arte no existe.

PEPE

¿ El asunto? El asan to es el arte. Sentir hondo
y expresar el sentimiento con sinceridad. ¿Juauito Montero? ¿Por qDé habla nadie de Juanito Montero? ¿quién es? ¿qué significa en el
arte?
RAFAEL

No exageres. Jaanito tiene sa cstil&lt;', penc11alidad.
PEPE

¿Estilo? Ni ti, 11i nadie. Creedlo: la pintara
es hoy una industria como la fotografía, como
la cromolitogr. fía. Los pintores no sen. arthtas:
son máqai11as sin corazón y sin cercbr0. Manos
bábiles en la repetición de an pr0ccdimicntc-,
copütas de copias .... IAh! Ya lo dijo el gran
Leouardo: «En arte hay que ser hijo de la Natunlna, no nieto suyo&gt;.

EL CENTENARIO EN LOS ESTADOS

Y tá loco de remate. ¿De modo quc las escuelas ..... ?
PEPE
Sí, las escuelas existen, son necesarias, Pero ya
se sabe: hay maestros de escuela y chicos de la
escuela.

un

¡Ah, ya caigo!

RAFAEL

Mb noticias. LQaé ba envlado, por fin, Félix
Ptcez.
Alí'CONJO

No ha podido terminar á tiempo el cuadl'O
gnuide, y no ha querido presentar nada. Está en•
fermo. ¿No sabea? Una fiebre tifoidea ....
RAFAEL

La pintura , plena luz: ya se lo dije . .. , . . ¿A
quién se le ocurre irse á pintar unos arrorales
sobre el terreno?

CEREMONIA EN LA PLAZA. nE VIL.LAREA,, DE ZA.CA.TECAS, EL. OIA 1tl POlt L.A NIARA.NA

l!:s un títnlo á la moda, trascendental. ¿So,, felfr?

¡Ah! 1Y:si hubiera pintado el pendant! La mujer

Como diciendo á los espectadores: ¿Me ven ustedes tan gaapa, tan rica, tan bien pintada? Pues
con todo, 110 crean ustedes que soy íeliz ..

del obrero, limpia, bonib, con sus sillitas de paja, su c6moda con floreros, una mesa con cacharros, un.a Virgen de la Paloma, un canari11&gt;, ... . . .
y el título ¿Soy pobre? IDigol cunjnrada la cuettión social. dos primeras medallas J adquirido
en seis mil pesetas por . . . .. .
RAFA.l!.L

Ya sé por quién, no seas impnidente. Oyt, ¿es
eso que dice este el cuadro de Armida?
ANTONIO

¿Pero qué sabe éste'/

AliTOIHO

Yo me contentaría con ser hijo del gran Leonardo, como tú dices.

RAFAEL

¿No se titula así, ni hay pendant?

RAFAEL

ANTONIO

¡Nada de eso!

Yo con ser hijo de Roth,child 1 para comprar
cnadros de Lcouardo y no tener que vender los
míos.

RAFA~L

Pues mira, Pepe: me has dado una idea, ....

P.EPE

PEPE

¡Sois u110s i III bécile, 1

Y si me das ocho mil pc:setasite:doy los cuadros, porque: el marqués me ofreci6 ayer aiete
mil y no quise vendérselos todavía, ...

ANI01110

Y tú .. . an animal¡ perdona¡ an hijo de la
Naturaleza¡ de modo que, según fu tcorfA y la
del gran Leonardo, tienes mucho adel&amp;lltado p¡ra se.- un gran artista.

R&amp;li"AEL T AttTONIO

¿Pero tú . .. ?

R11r.AEL

PEPE

Tan grande, que no quiere medirse con nosotros.

¡Sois unos imbéciles! ( Enciende una p1'pa).
DESFILE O/VICO POR LAS CALLES DI: ZA0.' TECAS

PIPE

¡Pintar yo para exposiciones! ¡Solicitar sufra•
glos del valgo y premios de an jurado más estúpido qae el valgo, porque es el vulgo constituido en autoridad! ¡Aceptar la cJasificacíón de
mi obra, de una obra de mi alma! lQné dirías tú
si por votación de 1111 jurado cualquiera se acordase que tenías un alma de tercera clase ó un
accésit de alma?
RAFAEL

Procurada vender el alm,, como procura,é
vender este cuadro si el i11docto jurado me concede siquiera u11a medalJa¡ un alma, como hí di•
ces, de tercera clase.
PEPE

Del Nuevo Rey de Inglaterra

p~pg
En ute no hay plural, ~o nuestro no e.a mío
ni h1yo. Cuando pueda pintarse: una obra maestra por sufragio universal, hablaremos del socialismo cu arte, El arte es anarquista.

Tendrás medalla, ¿qni.én lo dada? Y v.nderás
el cuadro, ¡Asunto patriótico. escuela upañola
castiza! . ... Ahora hemos iniciado an Renacimiento naciooaJ. ¡Mal sfntcmal Caando la gente
sale poco de casa, es que anda mal de ropa 6 teme tropezar con iuglcsea moler.tos, Las nacionu,
coma las señoras cursis, cuaodo hall venido ,
menos, hacen vida casera y recogida.
ANTONIO

¿De modo qne la pintura española, nuestra
pintura .. . . .. ?

JACINTO BENAVENI'E.

PEPE:
1Q11é disparate! Yo hubiera pintado mejorana
paella.
RAFAEL

¿Y lo de: Melina?
ANrONlO

¡Un desastre! ¡Qué ulndio de cabezul LSahu
cómo llaman ya al cuadro~ La Guillotina. Hom·
bre, el qae viene muy empollado este afio es A.rmida. ¡Bonito cuadro!
RAFAEL

Eso me han dicho.
AlíTOIIW

Tiene ehic, lactara elegante, á Ja francesa, venta segura.
RAFAEL

¿Y es ...... ?
PEPS:

/,Pero no lo adivina1f Lo de siempre: la eterna modelo con el eterno vestido de raso¡ el a6o
último, aznl; éste será rosa 6 amarillo lo qae se
lleve , ... íSI la estoy viendo! Uo guante puesto. el otro arrugado en una mano¡ un sill6n de
terciopelo, an almohadón bordado, llores, joyas,
cachivaches .... . . ¡ah! y alfombra arrogada tam•
bito y algo que salga del c11adro, y el título Hruf{o¡ no, más bonito: ¿Soy felú? Sí, eso. ¿So)' feliz?

c•RRO ALEQORICO "INOl!Pl!NDENCIA" QUI! FIGURO EN EL. Ol!Sl'ILI!

�1® @'®®®'®®'&lt;i@®~~@~~ @IJFí ., •

EN NAZARET

_n~©~~©®®~~~~®~~®rl1I
día, en aquellos tiempos en que
Jesús aún no cumplía cinco años,
encontrábase éste sentado á la
puerta del taller de su padre, en
azaret, entregado á la tarea de modelar
pajarillos con el barro dúctil y blando que
le diera el alfarero de enfrente. entíase
más dichoso que nunca, porque los niño_s
del barrio aseguraban que el alfarero era
hombre malvado de condici6n, que no se
enternecía ni con dulces mii-aclas ni con palabra de miel; tanto, que jamás él se atre•
viera á pedirle nada. Ahora apenas se explicaba lo sucedido. Desde el umbral de la
puerta había mirado con mal contenida envidia al vecino que trabajaba en su molde
y aquel mal hombre había salido de su tienda, dándole barro bastante para fabricar
un cántaro.
Bajo el dintel de la puerta de la casa vecina, Judas estaba sentado. Era feo; tenía
los ca.bellos rojos y el rostro cubierto de
arañazos y huellas amoratadas que conservaba. de los golpes recibidos en perpetuas
peleas con lo chicuelos de la calle. Ahora
manteníase tranquilo; no reííía, no disputaba: entretenía.se con Jesús en modelar
un trozo de barro. Jesús se lo había dado,
pues Judas no osaba pre entarse siquiera
ante el alfarero, en raz6n de que éste acusábale de haber arrojado piedras sobre
us frágiles met·cancías, y juraba arrojarle á palos de su casa no bien le viera.
A medida que ambos niños acababan de
modelar cada uno de sus pajaribos, alineábanlos en circulo en torno á ellos. Eran
aquéllos semejantes á las aves que se conocen en la. tierra desde tiempo inmemorial. Estaban parados en u na gruesa bola
de tierra comprimida; tenían corta la cola
y casi imperceptibles las alas. Y, sin embargo, los pajarillos de los dos pequeños
camaradas diferían los unos de los otros á la,
simple vista. Los de Judas estaban tan mal
hechos, que rara vez quedaban en pie. , us
dedos, inhábiles y torpes, no acertaban á
darles forma. Y Judas miraba de reojo á
Jesús, procurando averiguar c6mo se las
arreglaba. para hacer obras tan bellas, pájaros que eran lisos como las hojas del roble de las selvas del Tabor.
A cada pajarillo que terminaba, mostrábase Jesús más y más contento. El último
le pareció más lindo que los otros; pero á
todos les contemplaba con amor y con orgu.llo. Ellos serían sus camaradas de jugueteos; dormirían cerca de él; le cantarían canciones cuando su madre le dejara
solo. Nunca se sintiera. tan 1,ico y nunca
más habría de considerarse abandona®.
Un vigoroso aguador pas6 en aquel instante, encorvado al peso del odre; y tras de

--

diéndose los labios. Dejó caer su planta
él apareci6 un mercader de legumbres, que
sobre
los pájaros y transformóles, uno tras
se balanceaba sobre el lomo de su asno,
de
otro
en simples terrones.
entre grandes cestos de mimbre vacíos.
Y cuando todos sus pájaros estuvieron
El aguador posó su mano en los ru llios
destruidos, aproxim6se á Jesús, cuya· avebucles de Jesús y le interrogó sobre sus
cillas de barro fulguraban como piedras
pajarillos. Respondióle ,Tesús que todos tepreciosas al amor de su ca.ricias. Les con•
nían nombre; que sabian cantar; que hatempló un instante en silencio; 1evant6 e!
bían llegado de un lejano país, y que le
pie y lo apoy6 sobre uno de ellos. Y cuan7
contaban cosas tan s6lo conocidas por él ,\
do el pájaro no fué más que un poco de
por ellos. Y tan bien hablaba Jesús, que el
tierra gris, experiment6 Judas tal alivio,
aguador y el mercader de legumbres olvi•
que
se ecb6 á reir y iilzó el píe para aplasdá.ronse por un momento de sus tareas.
tar otro.
Mas, como se dispusieran á marcharse, Je-Ja&lt;las, exclamó Jesús, tqué haces1 t o
sús les roo tr6 al pequeño Judas:- Mirad
sabes acaso que vi en y que canten i
los hermosos pájaros que hace Jodas, uijo.
Judas ri6 más todavía ,v aplastó el seEl mercader de legumbres detuvo su jugundo
pájaro.
mento bonachona.mente y pregunt6 á JuJesús,
desesperado, mir6 en torno suyo.
da-s si sus pájaros teoian también nombres
o
podía
imponerse á Judas, que era gran.v cantaban. Judas lo ignoraba. Empeñ6se
de
y
fuerte.
Busc6 los ojos de su madre.
en guardar silencio y ni siquiera alzó los
o se hallaba lejos; pero, antes de que hu•
ojos. Irritado al fin, el mercader de legumbiese llegado, todos los pajarillos habrían
bres dió un puntapié á uno de sus pájaros
desaparecido. e puso á llorar. J a das hay prosigui6 su camino.
El mediodía pas6; estaba. el sol ahora tan . bfa destruído ya á cuatro: tan s6lo quedaban tres. Y ,Jesús sinti6 enojo c11si contra
bajo, que . u luz entraba. por la diminuta
su pájaros, que permanecían inm6viles y
puerta de la ciudad que, ostentando en lo
se dejaban aplastar. Dió con sus manecialto un águila. romana, encontrábase al extas una palmada como para despertarlos y
tremo de la calle. La luz rosa y como ma·
culada de sangre deslizábase por la calle
grit6:
estrecha, y 1·evestía de su propio colorido
-( Volad! IVolad!
cuanto tocaba. Tiñ 'roose con ella lo vasos
Entonces los tres pa.jarillos empeiaron á
del alfarero, y la tabla que rechinaba al conmover las alas y, con vuelo incierto y Hetacto de la sierra del carpintero y el velo
no de inquietud, ganaron la corni a de la
blanco que encuadraba el ro!:.tro de María.
casa, donde, al menos, hallábanse seguPero donde el sol brillaba de modo más
ros.
maravilloso, era en las charcas de agua que
Cuando, á la palabra de Jesús, vió Juse formaran entre las losas desiguales que
d11s tender el vuelo á los pájaros, esta.116
pavimentab1n la calle. ~úbitamente ,Jesús
en ollozos. Arrsnc6 e los cabellos como
hundi6 su mano en la charca más pr6xima;
había visto que lo hicieran los vif'jos po·
porque había tenido la idea. de pintar sus
seídos de dolor y de angustia, y se arrojó
pajarillos grises con aquel deslumbrador
á los pies de Jesús.
brillo, que imprimfa tan bellos matices al
Arrastrába e en el polrn como un perro,
ae:ua y á los muros de las casas.
abl'azándose á los pies de Jes1ís; rogábalc
Prestóse el sol graciosamente á su deseo
que le aplastase, como él habie aplastado
y se dejó coger como el color de la paleta.
á sus pájaros. Porque Judas amaba á JeY cuando Jesús hubo de extenderlo sobre
sús y le admiraba; porque le adoraba y le
las avecillas de barro, 'st!ls se cubrieron de
odiaba á un tiempo mismo.
pies á cabeza de oo. reflejo de diamantes.
María, que siguiera con los ojos lo moJuda , que de cuando en cuando observimientos de los chicuelos, vino hacia ellos.
,·aba atento las a ,·ecillas de Jesús, lanz6
Cogió en brazos al pequeño Judas, le puso
un grito de entusiasmo viéndole pintarlas
sobre sus rodillas y Je acarició.
con el sol de las charcas fangosas. Y se
1Pobrecito míol dijo, tno comprendes
apresur6, á su vez, á meter las manos en
que ha intentado lo que ninguna humana
el agua luciente. Pero el sol se deslizó encriatura puede realizar
o pretendas hatre sus dedos. Por rápido que fuese el mocer nunca más cosa emejante, si no quie\°imiento de sus manecitas, no guardaban
res ser el má desdichado de los mortales.
ellas nada del maravilloso colorido.
t Es que se puede luchar contra Aquel que
-! Aguarda., Judas! dijo Jesús. Vo-:,r á
con sol pinta y da aliento de vida. á la tiepintar tus pájaros.
rra muerl'a1
-No, respondi6 Judas; no quiero que
SELMA LAGERLOFF.
tú los toques. Están bien a.sí.
(Traducci6n especial para &lt;El Mundo Ilwtrado&gt;.)
Se puso en pie, arrugando el ceño y mor-

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�LR8 GRANDB8 M-F\NIOBRf\8 Mll,ITf\RE,8

I

Si qv.ieres paJJJ, prepárate á la gv.erra, Si hemos de tomar al
pie de la letra la sentencia del gran latino, no cabe duda que
la fiesta militar del domingo último es la u:presi6n mb elo•
cuente de nuestro deseo de paz, pues nnestro ejército demostró qne esU perfectamente preparado para la guerra.
Tanto en la elaboración del plan de batalla, como en su eje•
cuc:i6n, detalle por detalle, nuestros soldados se mostraron,
si no á la altura de los mcjcresdel m1llldo, cx.a gcración cnla
q ne por desgracia se ha incurrido, sí á una altura que hace de
ellos un elemento temible en caso de combate de vudad.
Las tres armas, perfectamente disciplinadas, hicieron ¡!ala

t.•

INF•NTERII&lt; H•CIENOO FUEQO ROOIL.L.A EN Tll!.F/R•.-LE•
V•NT/IUIIENTO DE UN HERIDO. - FUEQO AVANZADO.- SERVI·
010 S/4N/TARIO, - AVANOt: De: LOS INF ANTES

de conocimientos y de disciplina, y sabemosquc los represen•
tantcs de los ejércitos extranjeros han tenido frases de elogio
para _el nuestro, no en medio de los cumplidos oficiales, sino en
reuniones q11e pudi~'mos Uamar d~intímidad, ·
Las hermosas fotograffas'que i&gt;resentamos á nuestros lectores
en estas pllginas, s,r::ln un recuerdo de las pncísas y ordenadas
labores del t jército naciional,

L.A AlfTll--1.l!RI A TOIIANQO f'OSICf ONl!&amp;, - SERVI C I O Dl! UNA PI EZ/1 ,-,Jl!F/E.S Y OFI CIALES DIE ARTIL &amp;.l!RI A.-UNA P I EZA " MONDRACION' '
HA0/6.NDO DISPAROS f; /N HUM0 ,- 1.A CARGA DI! CA BA&amp;.1.ERIA A &amp;.A D I STANCI A

�FESTIVAL SIN PRECEDENTE

,

AI• campana de la lndependencid
Casi un siglo hace ya que tu sonido,
como eterno y sublime &lt;levantaos~,
repercutió inmortal dentro del nido
del Aguila de Anáhuac . . . .rasgó el caos
que velaba en sus sombras más intensas
el brillo sideral de su pupila,
sus alas desplegó fuertes é inmensas,
y cual rayo que pasa,que aniquila,
que hiere y al pasar destruye y mata
sin dique á su terrible y raudo vuelo,
desde sus lagos de zafir y plata,
hendió el espacio y clev6se al cir.lo .. . . 1
Cada eco de tus dulces vibraciones,
deshecho en misteriosas armonias,
despertó en los más tibios corazones
del heroico valor las energias;
y donde antes se oyó medroso llanto
mezclado con el ruido del arado,
se levantó, potente y sacrosanto,
el ¡hurra! de combate del soldado.
Como la voz robusta y soberana
que allá en el Sinaí dictó las leyes,
anunciaste la VlDA Mexicana,
urgiendo de la MUERTE de los reyes.
Tan sólo al murmurar tu lengua de oro,
hizo brotar, en magnlficos raudales,
la lfüertad, magnífico tesoro
que aquilataron tantos inmortales,
derramando su sangre generosa
hasta la última gota, sin mancilla.
¡Saluda tú, campana victoriosa,
á aquellos que vencieron á Castilla 1
Fué tu bronce bendito, en otros dlas,
la dulce voz que congregó al paisano,
lo mismo en sus dolores que alegrias
junto del ara del altar cristiano ....
Tal vez, al.escucharse tus sonidos,
sintió latir el corazón de pena
la que vió sus ensueños ya perdidos,
ó t&gt;ien, con esa dicha qui! enajena,
la púdica y alegre desposada,
al oír de tus sones los excesos,
se sintió conmovida y arrullada
con promesas de amor y auras de besos . . . .
¡Cuántas veces sonando allá en la aldea
tu lánguido tañido engendró llanto 1
y ¡cuántas, como el ave que gorjea,
cantaste en la verbena de algún santo . . . !
Los más dulces recuerdos para el hombre,
esos que están en el hogar guardados,
reviven sólo con decir tu nombre,
y son, en tu sonido, venerados .....
El hogar, el terruiio, el claro cielo,
la escuela, los recuerdos de la infancia
forman la Patria, el adorado anhelo

que vive sobre el tiempo y la distancia;
y tú, que recogiendo en aura pura
todo junto, vibraste, y tu elocuencia
dijo al mundo, viniendo de la altura,
que era la hora de santa Independencia,
eres Patria, eres Slmbolo y Emblema
de los triunfos de un pueblo soberano
que la gloria ciñó con la diadema
que forjara para él un santo anciano.
Convocados al eco de tu aliento
que otro.aliento divino provocaba,
el FJAT LUX derramándose en el viento
todo un pueblo de titanes transformaba.
Arde el amor y el entusiasmo santo,
y mujeres y n'ños por doquiera
con los hombres levantan ese canto
que enciende de la Patria !'alma hoguera;
muy pronto se presenta la batalla
que hará ro,1ar el cetro del tirano¡
y la piedra en la honda, fué metralla
forjada por el pueblo mexicano.
No fué contra Goliat, el gran gigante,
otra la bala por David usada,
y como éste venció y quedó triunfante,
Granajitas con ella fué tomada.
Pero los héroes sin cesar sucumben,
y al caer en la tumba sin un nombre,
hacen con sus cadáveres que encumbren
los derechos santisimos del hombre.
Y entre el polvo y el humo de la guerra
por un sarcasmo de la suerte impla
te dejan olvidada, en esa tierra
fecunda en heroísmo .. . . Pero un día
rasga el crespón el astro de la gloria,
levanta el apoteosis sus altares
y la fama pregona la victoria
aquí y allende los inmensos mares.
México es libre, y el afán prolijo
de todos los nacidos en su suelo,
un soldado le da por cada hijo
que lauros le procura con anhelo.
Cesa el fragor que causa la batalla,
la paz asoma con sonrisa~ bellas,
y apagado el rugir de la metralla,
el cielo se engalana con estrellas.
Despierta entonces gratitud su llama,
y los muertos, besados por la gloria,
se envuelven en el límpido oriflama
que inmortaliza hermoso su victoria.
Suena el canto en los plácidos hogares,
en cuna se transforma cada tumba ,
y de la Patria. al pie de los altares,
un rey en.ano cae y se derrumba . . . .. .
Suena entonces tu lengua venerada,
alrgre y entusia!.ta y vencedora,
y quedas para siempre consagrada
de libertad augusta anunciadora ....
Te cede entonces patriotismo ardiente,
después de tan larguisimo abandono,
en vez de tu garita de Insurgente

el alma y el palacio como trono,
y alll se oirá tu resonar vibrante,
cuando otra vez al invasor tú veas . .. , ..
1Etapa de laurel! ¡ Bronce gigante!
¡Voz de la libertad!. . . . ¡¡Bendita seas!!
MAN UEL DE LA PEZA Y ANSA.

~

No es exagerado el afirmar qued gran baile dado en
el P,&amp;lacioNacional el dbado de la semana próximo pa•
sada, no tiene p1ecedeute en la cróuica social de nuestra capital. Seguramente que 110 es este el primer grau
baílc que se da en Méi::ico; aún se recuerdan los san•
tnosos saraos que daba e1 emperador Maximiliano en
el mismo palacio, los bailes que en diversas ocasiones
ha ofrecido la sociedad mexicana al Primer Magistra•
do de la Nación y los qae en residencias privadas se
han dado, aunque muy de tarde en tarde¡ pero en nin¡!ana ocasión se h11bía hecho tal derroche de elegancia
ni se babia visto salón que, á sus enormes dimensiones.
reuniera tan bun1 gusto rn &amp;U dccondo.
El baile del ~ábado tuvo, si se quiere, un sabor menos cortesano que los saraos del imperio¡ su concurrencia fui, tal vu:, menos selecta que la que asiste á
los grandes palacios de propiedad particular; pero seganmente que li. los saraos ni , las reuoionc:s superó,
con macho, en su sello geoc:raJ.

El local elegido para el baile fué el vasto y hermoso
patio central del palacio del Poder Ejecutivo de la N.a•
ción, el cual foé convertido en un salón de suutuosiFONDO 01!1.. SAI.ON, CONO• Sf! 1.1!.VANTO

DE ºIP'A&lt;GllNAS ll..OCASPP

1..11 PI.ATAFO/fMA PARl4 I.A MUSI CA

EN EL BAILE

Si tenemos en cuenta el corto tiempo que se d ispuso
para la instalación, habremos de convenlr en que ha
sido un. verdadero &lt;tour de fo1'cc&gt; para la cua Hu.bud
y Bourlon, la cual la tDYO , su cargo, ad como las iDStaJaciones eHctricas de mli.s de cuarenta casas ele comercio y particDlaru·, que han sido otros tantos éxitos
para los instaladores.

Era reunión de gente de buen tono
en el palacio reglo;
la g;ganta desnuda, el guante blanco,
correcto el traje negro.
La altiva dama y el galá cruzaron
de la danza en el blando movimiento,
y ella vió cuando vi que la besaron
enfrente de un espejo . . . ..

En los corccdorcs laterales del salón se instalaron
ca'°rce tocadores para sc6or11, preciosamente amueblados y esmeradamente ate11diclos.
Hay que hacer notar que todos los servicios se hicieron en el m,s perfecto orden, y q11e oo hubo que
lamcntu algunos de los dtligr[.ciados iucídentcs que se
han registrado en otras grandes reuniones, por precipitación ó por falta de orden.
En otro lugu de este nú.mcro saborearán nuesb'os
lectores an artícalo, en el que se relatan las impresiones del croni~ta¡ esta no es m¡{e que la reseña del re•
pórter,

Después, me di6 la mano y sonrela,
mas sus pupilas negras
Incendiaba un relámpago de odio,
que iluminó de mi alma las tinieblas;
y pasó, y al pasar, sus labios rojos
sin romper el silencio,
me pareció que trémulos declan:
¡ay de ti si no guardas el secreto!
¡ Yo quisiera olvidar I Borrarlo todo
porque le tengo miedo . ... . .
!Miedo deque sus ojos me amenacen,
de que romp~ n sus labios el silencio!

11

Alli no tuvo entrada la etiqueta
y todo era confianza¡
los trajes claros y los trajes negro. ,
en grata confusión se entremezclaban.
Pasó la niña pudorosa y bella,
en cadenciosa danza,
y también el traidor fué ali! un espejo
y e1la vió cuando vi que la besaban . . ..
Después bailamos y sentl en la mía
temblar su mano blanca¡
quise ver sus pupilas, y al instante
los ojos apartaba , .. . . .
Y por tin, palpitante, conmovida,
me dijo estis palabras,
envueltas en suspiros dolorosos:
cno vi que me miraban .... I&gt;
Yo no puedo olvidar aquella niña
tan ingenua y tan casta,
porque en el beso aquel y en la disculpa
brillaba la inocencia de su alma.
ALEJANDRO D. AINSLIE,

El. PLAFONO

dad cegia y de elegaucfa maravillosa. El adorno era
se11cillo y de muy buen gusto; los pilaru de piedra y
la arquería que rodea el patio,'.cni no teuianadorno:es
en s{ tan bella¡ los arcos estaban cubiertos por un enrejillado de mader:,, constelado de luces eléctricas. En
el piso superior era c:l único adou1o¡en el inferior holbía unos soberbios corti11ajes que separaba la parte
central del patio, que formaba el ll'erdadero salón de
)as galerlas laterales que lo 0ircundan. Es muy dificil,
8 ¡ no imposible, dar, en pocas lí.ueas, ana idea de lo que
faé el salón y, por lo tanto, remitimos á nuestros lectores á lts fotogra fías que acomp,iian estas lineas.
Algo de lo que más había que admirar era Ja espléndida iluminación eltcti-ica¡ en el cenbo del cplafond• hilbla un rosetón circnhr de luces¡ en el artesón
habla disc:oiinados focos con rPgnlaridad; en el bastidor que limiuba el c-plafoud, había enorme cantioad
de laces, y todo el salón estaba alumbrado por lu:
meridiana.
La instalación elictrica se componía de más de
treinta mil lámparas, y es, seguramente, la más importaate de cuantas se han hecho con motivo de las fiestas del Centenario. Jnstamentc: ha sido motivo de adminción, tanto por la belleza de su conjnnto, como
por la i;norme cantidad de luces, Se puede decir que
no se había visto nada igual basta ahora.

oaTAl.l.11 o• UN ANQUI.O o•-1. SALON

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EN

EL BAILE

Apunte á la pluma por Raf. Lillo

�La Exposición de Agricultura y Veterinaria

BL PALAe1e OBL P0DBR LBGISLATJVE)
Muy digna de figaru, entre las fiestas co11memorativas del primer centenario de la fodependencia, era la colocación de la primera piedra de un edificio que, como el palacio del Poder Legislativo, será orgullo de nuestra capital. No es impropio, por lo tanto,
qae á est.a ceremonia se le haya dado un carácter de grao soleJ11Di•
dad Y se le haya incluido en lugar preferente del programa de festejos del presente mes.
La fecha elegida para la aolocacióll de la pi,dra angular del
gran palacio fué el viernes 23 de los oorrientu, y la ceremonia filé
llevada á cabo por el Primer Magistrado de Ja Nación, en presencia
de los secretarios de Estado, los representantes de las naciones
extranjeras y los altos empleados de la Federación y del Distrito
Federal.
Como saben bien nuestros lectores, debido á la enormidad de
la cimentación y á la debilidad del aaelo en el que hubo que ci mentar, los trabajos han sido sumamente difíciles, y el hecho de
que la pldaforma pua la ceremonia haya sido instalada en parte
de la armazón de hierro del edificio y sobre la escalinata misma
del palacio, es un triunfo. En la parte alta de la dicha esc:alinab,
á la que nole falta más que su revestimento de mármol, to1?1aron
asiento el señor Pcesidente y sus ministros señores don E11rique C.
Cree!, de Relaciones Exteriores¡ don Leandro Fernández, de Comu•
nicaciones y Obras Públicas; general don Manuel Gondlez Cosío, de
Guerra y Marina; don Ramón Corral, de Gobernación¡ don Justo
Sierra, de Iastrucción Póblic:a y Bellas Artes; don Olegario Molina,
de Fomento; don Justino Fcrnándu, de J~ticia¡ don Roberto NlÍiicz., subsecretario de Hacienda y Crtdito Público¡ doa Guillermo
de Landa y Escandón, Gobernador del Distrito, y el estado mayor
especial, bajo las órdenes del coronel don Sam11el G¡¡rcla C11éllar.
En la misma plataforma de honor toaiaron asiento los embajadores en misión especial: señores Gaild, de los Estados Unidos¡
Bagnano, de Italia¡ Lefaivre, de Francia, y Polavleja, de &amp;paña.
Deleg¡¡dos Calvo, de Costa Rica; Carlos Concha, de Chile; Loynaz del Castillo, de Cuba¡ Arozamena, de Panamá¡ embajador Wilson¡ encargado de negocios de Alemania y Bélgica y agregados á
las embajadas española y americana.
Los magistrados de la Corte Suprema, senadores y diputados,
oc11paron sitio preferente, y el resto de la sillería, las numerosas
familias invitadas.
Luego que estuvieron instalados en sas respectivos asientos
los invit ados, ocupó la tri bon.a el señor licenciado don J oté R .
Az-pe, quien pronunció un hermoso discurso.
Empezó el orador hacie11do historia, rcfiriéndc.se al primer con•
greso mexica110 convocado por Mordos, dcual congreso ccncrdió
á su iniciador el grado de generalísimo de las tropas insurgentu.
Habló el señor Azpe de las muchas vicisitudes y persecuciones
á que se vió sometido este primer cuerpo legislativo, el cual, á pesar de todo, dejó de él recuerdos tan grandiosos, como el decreto
que abolió la esclavihid en toda la América.

El señ.o r Presidente de la República llega á la Escncb. de Agricaltura.-El público entre la valla de alnlJlllos.-El señor Presidente recorre
la exposición.-Ejcmplares de ganado bov ino.-Cabra amamantando niíios.-Aslstentes á la exposición
El sábado 24 del pasado se abrió, en la escuela
naoional de Agricultura y Veterinaris, una ex•
posición de los dos ramos de la escuela, la cual
exposición formó parte de los festejos del cen·
tenario de la l11dependencia,
La exposición fué inaugurada por el señor
Preaidente de la República, quicu se presentó en

el edificio de la escuela á las diez de la mañana,
ac&lt;impañado por sus secrdarios de Estado y por
varios de los representantes de las nacio11es ex•
franjeas.
El local estaba hermosamente adornado con
flores; los alumnos del plantel hacían ¡nardia
de honor.
El acto oficial consistió en au di1c11rso por el

señor licenciado don Enrique Mar,ínu Sobral,
varios números musicales y la declaración de
apertura, hecha por el Primer Ma11istrado.
En seguida el mismo Primer Magistrado visitó
los departamentos de la exposición y se retiró
después de haber admirado lo mucho bueno que
hay en ellos.

.

l'LATAFORMA EN EL PORTICO OEL Nuavo PALACIO

Pua ter1?1inar, dese ó que los
ci adadanos que se renaieran bajo
el n11evo pdacio, estén animados
por los m ismos seatimientos que
aquellos varones ilnslres que hi•
cieron inmortal el congreso de
Z1U,cuaro.
Después del discurso del señor
Azpe, se levantó el acta de la ceremonia -y se procedió á la colo
cación de la primera piedra, ac to
que fut desempeñado personalmente por el señor General Dhz
con una cachara de plata, con la
qae cubrió de mezcla el lagar
donde faé colocado el peqa,ñ,
bloque de mirmol.
La primera piedra fat colocada
en una ~Jataforma en la parte a lta de la gradería qut sostendrá,
seg IÍa el proyecto, grandes y hermosos candelabros.
Después de las doce y á los bélicos acordes del Himno Nacional,
se retiraron el General Dlaz y su
g,binete.

�rioso centenario, y debe sentirse
satisfecha del esfoerzo de sus hijos.

***
Damos cabida en el presente número de nuestro periódico á algunas fotografías que mostrarán,
aunque pálidamente, la parti.ci.pación que en las fiestas de que hablamos tomó la cervecería «Cuaubtemoc&gt;, S. A., una de las nego·
oiaciones de que más justamente se enor9ullece aquella metrópoli , ya que está considerada como la primera empresa de su género en el pats.

1

!

Apertura de la Exroslclóo Reglooal Nuevoleooesa. El seflor jde de la tercera 200a, el seflor
goberoador del Estado, el seflor alcalde
primero, ~I seflor presidente de la ex•
poslclóo y otras altas persooallda•
des ante la lostalaclóo de la Cer•
vecerla •·caauhtemoc," S. A,

EL CENTENARIO
IN

MONTERREY
IMPRESA QUE DA RE.ALCE A LAS FIESTAS

Si es labor noble la de los organizadores
de las fiestas con que la Patria celebr.a el primer centenario de su emancipación política,
lo es también, y muy digna de aplauso, la de
las personas y empresas que, haciendo sa•
crificios pecuniarios, acuden solícitas al llamamiento que les hacen y cooperan, llenas
de entusiasmo, al éxito de esas man:festaciones de patriotismo.
Monterrey es una de Jas ciudades que más
han hecho para la celebración de nuestro glo-

(

No sólo los habitantes de Monte·
rrey, sino todos los que de otras partes de la República y de los Estados
U oidos ooncurrieron á las fiestas del
centenario, han podido admirar la
conducta de la cer vecería «Cuaubtemoc~, S. A., y aplaudir el patriotismo
de esa empresa.

combate de flores, or¡anlzados ea Monterrey con motivo de las tiestas patrias

~

A moda del Japón no
data de muchos años.
Poetas, pintores, novelistas y cronistas del
mundo de Occidente
emprendieron peregrinaciones hacia el lejano
pa{s en busca de idea•
les de arte, de almas y
paisajes exóticos que, á
sus ojos, eran como una
soave fusión de la realidad en la fantasía,
Loti foé el primero-con su Madame Chrysanthéme,- que despertó en París la cnriosi~ad. por
las cosas niponas. Y despertados la _curiosidad
y el entusiasmo literarios en Parí.s, dicho se está queJo íueron también en el mundo todo, Ya
antes existía la moda pictórica del Japón, con
,, Ootamaro y Hokusay, llevados y tra~dos por la
crítica en las exposiciones, Y la tett1ble guerra
rusojaponesa, que eosangre~tara los p_rimeros
años del siglo haciendo iochnar la cerviz al orgullo ruso en '10s campos de Manchuria, f~é el
factor definitivo que consagró y estableció de
modo permanente el gusto por el Japón, la. moda
japonesa, refiejada no ya solamente en las i~dustrias y artes decorativas, asi como .e~ los hbr_os,
en los cuadros y en la Gróoica iPg1h~a. de diarios y revistas, sino tainbién en la mns1ca.
El Japón con sus misteriosas musmés, con sus
jardines de ensueño, con sus amantes dulcemen·
te tiernas de las cuas verdes, con sus poemas de
amor, y de guerra, y de sangre, s_edujo á los músicos, quienes, á la manera de pintores y ~oetas,
q aisieron reflejar, por medio_ de su arte, la 1mpresió11 qae dejara en sus espintus la poesía_ y el
misterio del alma japonesa, poesía tan delicada
como uu abanico recogido en los vergeles de
Kioto al caer de las manos de una mujer¡ misterio tan suave como el de las noches que descienden sobre loa templos donde se adoran las
divinidades obscoraa y tremendas.
Y han sido dos italianos, dos jóvenes maestros:
Mascagni y Pnccini, los primeros en rendir pleito homenaje á la moda japonesa.
Conocéis la tris, Ahor-a hemos aplaudido la
Madame Bu.tlerfly en el &lt;A1beu&gt;,

•
**

Lujoso puesto de la Cervecerla "Cuaubte·
moc." s. A. en la kermesse que la colonia espaflola organizó, recientemente, ~n Monterrey

Treo de la Cervecerla ' ·Cuauhtt moc," S. A., que obtuvo el primer pr.mio en el paseo de carros altgórkos y ea el

La Moda del Japón.- Puccini y "Madame ButterfJy,"

Po&gt;cos, ó ninguno quizá, de los maestros italia•
nos modernos, tiene las condiciones de exquisi•
tamente sensitivo que abundan en Giacomo Puc•
cini. Francbetti es seguramente mú sabio; pero
aa misma sabiduría, que naturalmente gusta de
elevar~e le aparta de la cfnsión sentimental tan
característica y tan cordialmente italiana del au•
tor de Boheme, Y esa espontaneidad de sentimiento esa recóndiu á la par que sencilla Y colorida poesía de su música, ha hecho que Pucci•
ni sea, hoy d{a, el favorito en.tre los c_ompositores de Italia, el popular por excelencia que todos escuohan con agrado, así el artista como el
poo(ano. SQS óperas hao dado la vuelta al mundo· y en los últimos años, la propia Alemania,
ta~ s~vera en sus aficiones musicales, las ha acogido en sus teatros.
•.
.
.
De la Bohemia se ha dicho, con 1ntene·ó11 iró·
nica, qne la posteridad ha de considerarla co'!1o
la Traviata de nuestro tiempo. Y esto, que qu~ere ser un sarcasmo, antójaseme un cumplido clo•
gio; por que, bien comprobado como es,tá que
las modas en arte no existen, las obras que encie-rran-&lt;:omo la que inspiró á Pnccloi el libro
admirable de Henry .Mürguer-las aspiraciones
sentimentales de una é poca, son por excelencia
sinceras, y, en estética, no hay sinceridad sin be·
lleza.
Puccini es, pues, no sentimental; mas 110 un
sentimeatal del género vulgar, shio un senti•
mental quintaesenciado, lleno de fugitivos matices, de ricos cambiantes como la perla del más
puro oriente. Y tras de habernos pintado á Manón y á M:imí, y á Mussetta-omito deliheradame~te á Tosca-experimentó la atracción de la
tierra nipona, de los jardines de ensueño y de
las dulces musmés, y concibió á Butterfly.
En Clo-Cio San, la virgen que entrega su primer amor al teniente Pinkerton, advertimos la
misma enfermedad sentimental de Mimf y de
Manóo: Cio-Cio San, por su psiquis musical, es
una hermana de la enamorada de Rodolfo y de la

JIILIO ROSSI, SA.JO DE LA COMPARI A DE OPERA OEI.. ,.,.RBEII"

amante de Des Grieax; algunos de sus gritos de
pasión nos recuerdan vivamenteá éstas¡y es que
en ella, como en las otras, está el alma pucciniana.
Madame Butterfly podría considerarse como la
obra culminante en que el arte del compositor
italiano ha alcanzado la completa perfección.
Por la riqueza de ritmos, y más aún por el arte
admirable con que la música está allf trabajada,
.Madaml? Bu.terfly se nos aparece como un abani•
co de filigranas admirables. Tieoe fragmentos
hermosísiinos, como los preludios del primero y
del tercer actos¡ como la romanza de las flores
del se¡fuodo; como el soberbio ñoal. Pero no son
los fragmentos: es todo, sin olvidar una nota de
la partitura, lo que nos encanta, Absorto en un
ensueño de pafs lejano, de almas lejanas, de amores lejanos, Puocini, en su ButterJly, ha realizado
labor finísima de orfebre.

IY qué buen acuerdo de la compa!Ha del &lt;Ar·
ben&gt; el de cantar la Madame Butterfly/
Madame Butierfly ha sido pai:a ella una reivindicación, El aplauso, la aclamación oalurosa
del público lo demuestran. Los tres actos de la

ópera desarrollál'onse en medio de una ovación
al final delirante,
áorrespondc el lagar de honor :i Luisa Villaoi
y al maestro Podeati.
Luisa Villani se ha revelado, definitivamente,
como una cantante y una actriz de grandes re•
cursos. Su hermosa voz y su temperamento eun•
ciahnente pasional, fúudense en la Batterfly,
haciéndola crear, de modo sorprendente, el tipo
de Cio-Cio,Sao, Llena de iogeouidad en el primer acto y de melancolía en el segundo, llegó al
arnbato tdgico en el último. Cantando su parte
derrochó tal pasión, una sinceridad y un arte tan
bellos, que este público de Mbico gue -silba,
ciertamente, pero que también sabe aplaudir con
justicia, la aclamó con largueza.
Lo mismo cabe decir del maestro Podesti. El
maestro Poc!esti-lo afirmé desde la primera cró
nica-es una personalidad seria y de alto valer.
Merece aplausos y respeto. De lt1adame Buterfly nos dió una ejecución orq11estal ~agoílica.
No la olvidaremos. Su salida á e11cet:1a al final de
todos los actos, enmedio de uua grande ovación,
fué. mb que un homenaje, un acto de justicia.
El tenor Martín, la señora Dechet y el barítono Angelini Foroari, á ratos discretos con•ibnyeron al triu11fo alcanzado.
MAESE P JWRO.

�LABORES FEMENILES

que es, en los·seres libres y racionales, la mb
noble de todas las facultades.

CRONl«i&gt;A

*••

N

O es posible dirigirme actualmente á mis lectoras sin ha•
cer reminiscencias de tantos
· y tao grandiososespecUculos
como hemos presenciado en
los pandos dfas de fiestas nacionales. Los bailes, recepciones y banq,u etes se han sucedido unos á otros,
acompañados del brillante conjunto que rodea
siempre á estas solemnidades: resplandecientes
iluminaciones, h'ofeos de banderas y cortinajes
tricolores ondulando con d viento y poniendo
su nota viva y emocionante en estos festivales
da luz y de color. El gran desfile del ejtrcito se
presentó ante nuestra vista, hermoso como 1111nca,
reforzado por numerosos gnpos de oficiales y
marioos extranjeros, que de las naciones amigas han venido á • reunirse
con nosotros, para darnos el frater•
oal abrazo de felicitación y partici•
par de la alegría con que se ha ce1ebradoel recuerdo del pl'imer impul•
so hecho en favor de la lndepc111den•
cía de nuestra querida Palria. Los
rostros bronceados, graves y melancólicos de los soldados mexicanos,
con la resignada tristeza de la raza
indígena retratada en sus "n egros ojos,
se veían al lado de las arrogantes
ligaras de los oficiales extranjeros, y
todos ellos, marchando acompasadamente, parecían ofrecer un rendido
homenaje á la libertad, considerándola como el atr-ibato más noble con•
cedido al hombre.

conmociones sociales, terribles 7 definitivas, ,
cuyo impulso se han derrocado los tronos más
sólidos? La fuerza potente de algunas voluntades
inquebrantables ha sido la causa de tan grandes
acontecimientos y la inteligencia sola no habría
hecho sino marcar el camino que debía seguirse,
mas no hubiera tenido el ánimo suficiente para
emprenderlo.
Y ¿qui diremos de la soberanía con que el
amor ha encadenado á los mios rebeldes y de las
evoluciones cuya causa ha sido? La historia de
todos los países y de todas las épocas nos dará la

En efecto, lectoras mías: la liber1ad iDdividual es e1 triunfo completo y definitivo del sér humano, por•
que significa la justa prepondecancia qu~ la volantad debe tener sobre
todas las demás facultades. Un exquisito y profundo escritor místico
ha dicho que el corazón del hombre
es el trono en donde se encierra la
bébil majestad de nl!.estro str. Y esta
acertada opinión se comprueba sin
cesar por medio de la experic:'ncia,
pues vemos frecuentemente que cnan•
do la voluntad se rinde y entrega, ya
sea á causa de un amor incondicio•
nal ó de una admiración sin l.ímitc:s
hacia alguna persona superior, todas
las íac:ultades quedan sometidas á
ese dueño tiránic&lt;&gt;, á ese sugestionador poderoso que puede llacer cuan•
to quiera de quieu tan voluntariamente se ha rendido á su inft11encia.
La mayor parte de los psicólogos con·
sideran el talento como la primera de todas las
facultades del hombre¡ le llaman luz, y en esto
les sobra razón; pero si la inteligencia es resplandor hermoso y brillante, la voluntad es fuerza y calor, causa principal de las grandes evolu•
ciones que en el mundo se han verificado, tanto
en el orden moral como en el civil. ¿Quién ha
producido esas legiones gloriosas de mártires,
héroes y caudillos? ¿De dónde han venido esas

respuesta, y el recuerdo de la guerra de Troya
evocará la sensacional figura de la divina Helena. Mas, sin retroceder á tan remotos tiempos,
ni elevarnos á esas altas personalidades, busquemos, lectoras mías, en el fondo de nuestro corazón, los motivos secretos de muchos sacrificios
ignorados y de heroicas abnegaciones, y encontraremos en él, como principio único de esos
actos, la faena casi ornnipotente de la voluntad,

Según prometí , mis amables lectoras, dil'emos
hoy algo relativo á esos hermosos mantos que
comienzan á reinar con mayor privanza que nt1n•
ca,á causa de las primeras brisas frias anunciadoras del próximo otoño. Estos artísticos y ele•
gantes abrigos son dignos de goz.ar tal favor,
pues su distinción es suprema y pocas veces la
moda había encontrado un recurso tan amplio
como este pua desarrollar la fantasía y exquisito gusto que puede emplearse en la confección
de dichos abrigos. La mejor manera de manifestar á mis lectoras la belleza de algunos man•
tos, será necesario citarles varios modelos que
pueden servirles como base ó ide.a práctica, para hacer un, elección acertada á ese respecto,
Vemos uno hecho en paño coral•
abritndose por la espalda sobre una
quilla de &lt;so11tache&gt; bordada en el
mismo tono, y este adorno se repite
en el cuello, en las ma»gas y en las
anchas presillas que unen la.s piezas
del manto, cerrándose por medio de
grandes botones nacuados. Otro es
de paño satén azul azufre, Hermosos
y amplios pliegues rectos bajan desde el cuello hasb la ol'illa del manto¡ las solapas y los puñ os de las
mangas son de satén negro. Cierto
modelo, muyelc~ante pansalidas de
teatro 6 baile, es de seda blanca,
adornado con un lindo galón b?rdado en seda. El cuello es muy ancho
y forma capucbón, con el cual puede
cubrirse el peinado si el viento fue•
se muy intenso y frío en las altas ho•
ras de la noche. En la cintara lleva
un galón de seda que recoge la amplitud de los pliegues, y se cierra
con un motivo de apUcación simulando una hebilb, Otro abrigo, muy
propio para paseos, visitas y espect,cnlos de tarde, e~tá confeccionado
en ctassor&gt; gds plata. El anchbimo
c11ello, que forma una esclavina corta, es de ctussor&gt; de seda en color
turquesa. El cierre de dicho manto
es hacia un lado, por medio de oinco
grandes presillas del mismo géacro,
las cuales se abrocb.illl con botones
de concha obscura. El último mode•
lo qne me permito citar á mis lectoras es de cachemira de seda, heliotropo seco, y puede prestar loa mis•
mos suvicios que el anterior. Este
hermoso abrigo es sencilJo y liso en
au corte, el c11al simula, en los costa•
dos, grandes ángalos en forma de presillas que se reúnen entre sí, las de
la espalda con las de los delanteros, y se cruzan
cerrándose con elegantes y severos botones de
azabache.
La estación de otoño se presenta muy fría, de
manera que mis lectoras estarán ya preparando
sus bellos abrigos mantos, y si la descripción de
estos modelos les faese útil, quedarán muy oom.placidos los deseos de su amiga.
MARGARITA.

Como varias veces hemos dicho, lectoras mlas, el tejido al crochet no pasa. nunca
de moda., y conserva siempre un puesto dlstingu1do entre los adornos y l&amp;S labores femen inas. Un encaje tejido al crochet es y será siempre elegante, durable, vistoso y fáoll
de ejecutarse. ""o creemos aventurarnos demasi&amp;do asegurando que es el tejido predilecto de las dama.s y el que todas ellas saben ejecuta.r.
Contando, pues, con la universal slmpa.tía de esta labor, y concedléndole grande
utilidad, no vacilamos hoy en ilustrar estapágtna.con a.lgunos lindos modelos, hechos de
tejido al crochet, muy sencillos y de lndlscutible ef ecto.
E l primer modelo representa una esquina de cenefa para. mantelillo deté. Como verán nuestras lectoras, se hacen primero los cuadros y luego se unen entre si de la manera. que el grabado lo Indica; después de unidos los cuadros que se necesiten para formar la cenefa, se teje de un lado y de otro la orilla á manera de senc11lo y bonito entredós. Después vemos una Incrustación propia para. el mismo mantel,centro de tapete
ó fondo de platos ó taentes. Se aplica. al género por medio de un festón de hilo grueso,
hecho con el gancho ó con la aguja..
Por último, verán también nuestras lectoras un entredós y una puntilla hechos con
frivoleté y crochet. El entredós sirve de pasaclnta, y ambos son muy útiles para adornar blusa.s, ropa blanca y trajecltos de nlllos pequefl.os.
Con muy poco trabajo obtendrtn nuestras lector'\S un adorno art.fstleo y económico
á. la vez.

EL DESARROLLO DEL NIÑO
El mayor peligro para cualquier nación consiste en el ma.l vigilado desarrollo de sus hijos.
Grandislmo error es c reer que la. precocidad de
ellos es signo de adelanto, cuando es una amenaza. á la vida. ci vlliza.da..
L1.s personas que ha.o tenido una infancia normal , son, en anos posteriores, las más fu ertes,
sanas y mejor equilibradas, No es raro que los
nll'ios-prodlglos se conviertan en hombres degenerados é lnótlles.
E a la escala de los seres, son siempre los Inferiores los que por menos tiempo requieren los
cuida.dos de sus progenitores; algunas especJes
se emancipan desde el nacimiento, mientras
los anima.les superiores necesitan largo tiempo
el especial culdc1.do de la- madre. Esta regla se
aplica en el mismo caso á la especie huma.na:
el hijo de un salvaje es Independiente á. los
ocho 6 nueve a!los, eda.d en que sabe manejar

la fl echa y procurarse, cazando, su a Umento. Entre las tammas de obreros y labradores, loi;nlfi.os de doce allos se ganan ya la vida., habilitados pa.ra la lucha. con los escasos conocimientos
que han podido a.dqulrtr. El periodo de dependencia de los hijos es más largo en las ola.ses
Il ustra.das; para. ocupar un puesto distinguido
en el mundo, se necesit a más preparación
mientras más elevado sea el puesto. Debemos
deplorar sinceramente que las exigencias de la
vida moderna nos obliguen, en muehos casos, A
acortar ese periodo y á. lanza.r á nuestros hi jos
á una.libertad prematura..
Ea la prlmesa infancia, el cent ro vital que
domina. al nJflo está en el estómago; si está. propiamente al1mentado, estará ea.no, tranquilo y
satisfecho. Muy poco á poco es comoel cerebro
se despierta. y no hay por qué apresurarlo. Casi
la primera Idea del nifio es la. de posesión: sus

juguetes, sas trajes, sa cama., ele., son las manifestaciones de su individualismo. H asta que
el entendimiento del n!J1o pueda, si n esfuerzo,
comprenderlo, se le ba.rá. ~aber por qué debe
comparMr, con su hermano ósu amigo, sus propiedades. La idea de:poseslón no debe sofocarse,
slno educarse en el nlfio, porque será. un importante factor en su vida futura.
Viene en seguida el conocimiento de las personas: su madre, su pa.dre, su nlilera, sus herma.nitos. Los ve como parte de su vida, lmpor
tantes y necesarios; después s us horf7.ontes se
amplian y su casa es su reino.
No puede pondera.rae ha.sta.nte el beneficio
derivado de esos primeros afios, pasados en el
hogar, siempre que la. at mósfera. moral de éste
sea. pura y esté sabiamente dirigido por la. rec•
titudy prudencia. de sus padres, sin demasiada.
severlda.d y, menos a úu, sin demasiado mimo.

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DE

P ARÍS.-ESPECIAL

PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"
TRAJE DE CONClER'IO,- Hecho e11 uléQ liberty
color de marfil. La falda va cubierta por 110a
lar~a IIÍ11ica de museJioa de seda, la cual termi•
na en un bies de satén libuty adornado con be·
Ilotas de oro y perlas. El cnerpo y las mangas
son de muselina de seda, bordados de oro y perlas. Cinturón de ottomano, term.ioa.ndo en dos
borlas de oro y perlas.

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FoT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA
" EL MUNDO ILUSTRADO"

Traje de carreras ó de gardeo party. Hecho
en velo de seda azul azufre. La falda. tiene en la
orilla un ancho entredós de encaje de Bruselas.
Sobrefalda plegada y recoaida en el bajo con
una guarnici6n de tul, bordado de metales antiguos. El cuerpo y las mangas están cubiertas
de encaje y tul bordado.

/./.. ·•..::·

�El Mundo Ilustrado

[]JrtSULT

RALAS 0RMRS

SECRETOS DE TOCADOR

DIRECCION

Violeta: La leche antefélica es muy eficaz para
hacer que las pecas desaparezcan. Se usa ponién•
dose dicha subsb.ncia eo el rostro todas las noches antes de acostarse, y lavándose al día si•
gaiente con agua tibia.
-Las pestañas crecen mucho cortándoles las
puntas y aplicándose luego en ellas aceite de ricino.
-Tengo el gusto de ofrecerle el grapo de pei•
nados que me pide. Deseo que scande su agrado.

Alma triste: Mucha pena me ha dado lo que me
cue_nta usted en su carta, y deseo nn alivio completo para su hermanito.
-Es posible adquirir las noticias que nsted
desea si se dirige á la casa habitación del doctor
Lópu, sitn,da en la primera calle de las Artes
.número 3, en esta capital. Allí debe haber, indudablemente, alguna peri:ona que suministre á ns•
ted los informes necesarios á ese reapecto.
Le agradezco mllcho su bondad para jnzgarme,
y sinceramente deseo el alivio des• enfermito.

-l

RESPUESTA

Cumen Lozano: Su cartas me producen, querida amiga, una mezcla de gusto y de pena, pues
la simpatía que me inspira usted y ]a elegante facilidad de su estilo epistolar, se reúnen á la triste
impresión que siento al comprender el estado de
su alma. Este me parece
digno de ser atendido
con energía por su parte,
del mismo modo que las
enfermedades f is i c &amp;s
cu&amp;ndo presentan un aspecto grave y peligroso,
Le diré con tod&amp; franq aeza mi opinión, pues '
la amabilidad y confianza conque me distiogue,
me autoriza para hacer
uso de esa sinceridad.
Es preciso, en ciertos casos, oponer una resisten•
cia i_ntcrna al ímpetu del
amor, por muv justo que
tstc sea, pues nunca debe dejarse á un sentimiento la prepooderaDoia absolut11 sobre todas
las demb faculbdcs. Usted es tierna y vehemen·
te, se ha entreeado por
completo á ese cariiío, haoiéndose desgraciada con
la idea de que nunca vol•
ved áamaráotrohombre,
y como éste 110 se decide
á declarar fra11oame11te
su~ intenciones, la pena de usted se aumenta
mucho con \ao larga inc.e rtidumbrc.
Proc•re limitar sn afecto de algún modo, valiéndose de varias consideraciones que para esto
existen, Pondere en su reflexión los defectos que
tenga el elegido de su alma, pues esas impe:rfec•
ciones son inevitables en t:&gt;do hombre¡ piense
que acaso amad. á otra mientras usted se cousu-

UNA CARTA

l. Hllgo: Ya contesté sn carta particularmente.

Espero que !labrá recibido mi respuesta.
SOBRE AMOR

me en ese culto inútil y doloroso; reúna todas
sus energías y ol ,ide, porque si él la amara como
usted le ama, no podría callar de un modo tan
completo y superfluo una pasión que, correspon•
dida, formaría su dicha.
Tal vez le parezcan duras mis palabras; pero
deseo vivamc_nte verla libre y feliz, como sin
duda merece serlo.

Madeleine: Una profunda impresión me ha causado su cama. El consrjo
que me atreví á darle
hace algún tiempo ha si·
do aceptado por usted y
lo ha puesto en práctioa
con un heroísmo digno,
en verdad, de admiración
al rehusar las propo, siciones de matrimonio
que l• hada ese joven
oficial, considerando justamente que la salud tan
delicada de uskd seria
causa, más adela_nte, de
grandes dificultades para
acompañar á su esposo
en los viajes y accidentada vida de un militar.
lnútilmente él ha rogado que acepte su mano,
ofreciéndole abandonar
su carrera y adoptar otro
modo de vivir; usted ha
tenido el talento y el co·
,az:ón suficie_ntes para no
aceptar este noble sacri,ficio, previe11do las dificultade1 del porvenir
en un matrimonio hecho
bajo esas bases. El se
Id ya, y usttd ha quedado sola, triste, con el
iolm11 destroaada¡ pero ennobltcida por la grande·
za de una abnegación sublime que ojal, tuviese
muchos imitadores.
La lelic:ito á pesar de aa pena, y me considero
honrada con la amistad que tan bondadosamente
me ofrece.

MARGARITA.

- •

~

#

..

La República de Liberia

¿Por qué el Jarabe de Higos
La. polltica internacional se ve en
estos momentos turbada por la. actitud de los Estad.os Unidos respecto á. la república. negra de Liberia, cuyo Estado del Africa ad.quiere, con este mottvo, una palpitante
actualidad.
Hacia 1820, como consecuencia de
la abolición de la escla.vltud en la
América del Norte, un grupo de ftlá.ntropos pensa.ron en resolver la.
crisis que la libertad de tanta gen•
te negra libre planteaba, buscando
un rincón del mundo donde pudiera vivir llbremente y regenerarse
por el trabajo.
Uoa. Sociedad, fundada con dinero
que dieron di venias naciones, entre
ellas Francia, Inglaterra, Suecia y
Noruega y Dlna.m&amp;rca, transportó
familias de negros Ubres 11 Sierra
Leona, en Atrlca. En realidad., era
una repatrlact6n de los descendientes de las vfotlm.a s de la trata.
E9te faéel origen de Liberta.. Los
emigrados se aclimataron, se multiplicaron, se organiza.ron, dirigidos
por hombres de tanto mérito como
Ashum, que fundó Monrovia, en recuerdo del presidente Monroe.
Aquel puffado de esclavos, traídos
á la oost&amp; de Alrica, formaron el
pueblo, que hoy cuenta con 45.000
alm&amp;s, de las cuales unas 12 ooo son
descendientes de aquéllos. Los dem'8 son emigra.dos de otros diversos países.
En 1847, Ltberl&amp; se proclamó Estado independiente y se hizo reconooer así porlaspoteoolaseuropea.s.
Poco á poco, la pequeñarepó.bllca
oegra ha tdo progresando política.y
socialmente. Hoy tiene su Parlamento, compuesto de dos Cámaras,
con 25 representantes, elegidos por
10.000 ciudadanos votantes.
Tiene subdivisiones a.dmlnistrath as, organt~ación comunal, siete
ministros, un organismo judicial,
un Ejército de tierra. y de mar, en
el que ca.da diez hombres tienen un
oficlr.1 que manda..
Su Mario&amp; es barco cal'Ionero que
recorre la costa. El Ejército ee reune un dia _por mesi por lo cual sólo
recibe sueldo doce alas en el año.
También tiene Deuda., y aunque
no es muy crecida, pues no pasa de
millón y medio de dólares, eslo bastr.nte para que la. repó.blfca sea tributaria del extranjero.
Su sistema electoral es curioso.
Sólo tienen derecho al voto los ciudadanos que visten á la europea 6
que, slo recurrir 11 este artlficlo,
son propietarios de alguna plantación.
F.s cur10110 también el detalle de
que en cuanto estalla una guerra,
como la trancoprusilma, la. hisoanoamerlca.na, I&amp; rusojaponesa., Liberia hace una solemne declaración
de su neutralidad y dicta en su Interior órdenes severas para que, llegado el ca.so, no se provea de carbón
11 los beligerantes.
El territorio del Estado liberlano
es de 100.000 kilómetros cuadrados;
pero, en rea.Udad, habitantes no ha.y
más de 10.000. Sus fronteras terres•
tres miden 1.000 kilómetros, y son
comunes con la colonia. Inglesa de
Sierra. Leona 800 kilómetros, y el
resto con la Guinea y Costa de I volra.
Lo que evidentemente vrovoca. la.
solicitud de los Estados Unidos ha.ola esta. república, sobre laque qule
re ejercer su protectorado, no es
sólo la poslctón geográ fll'.a., sino la.
r lq ue:r.a lo mensa que encierra. el suelo y el subsuelo de la tierra llberiana.
Es de suponer que la diplomacia.
europea sabrá sortear ese peligro
que aparece en lontananza.

Es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
PORO U E ·
Es puro.

Es suave en su acción.
Es agradable.
Es e:ficaz.
Es barato.
Es bueno para los nlflos.
Es excelente para las sei'ioras.
Es conveniente para los hombres ocupados.
Es completamente inocuo en cualquier clrounstanola.
Lo usan milla.res de famtllas en todo el
mundo.
Los médicos lo estiman como un laxante
vaUoafslmo.
Si Ud. lo toma, estará t.omando el mejor
laxante que se conoce en todo el mundo.
Sus ingredientes son todos saludables.

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1

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1..

Su a.cción es suave, sin erectos consecutivos desagradables.
.
Está enteramente desprovisto de sustancias deletéreas.
Contiene los principios laxantes de ciertas
plantas.
Contiene los principios carminativos de
otras pla.ntas.
Contiene Jíqaidos aromáticos de sabor agradable y rerrescante.
Todos sus componentes son puros.
Están sabia y clentUlcamente combina.dos.
Forman una bebida dell0iosa.
Para obtener sus benéficos efectos, débese
siempre compa.r el legitimo, prepara.do por la

california Flgstrup Company, San fu.nclsco, cal,

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ii,
,

_..

JOSE UIHLEIN, Sucesores

;

El cosechero de Jerez que cuando
visitaba Fernando VII sn bodega le
decía que guardaba otro vino más
superior para '71.ejor ocasión, ha resucitado ea Val de Aosta (Italia).
Días pasados fut de caza por aquellos lugares el rey Víctor Manuel.
Sintió sed Su Majestad y entró en
una posada, donde pidió un vuo de
vino. Tan mediano era tste, que preguntó al hoatelero si no tmúa otro
mejor.
-Sí lo tengo; pero es 1111 vino para
reyes ..., no para 1111 pobre diab1o CO·
mo usted.

Un.JI

se abrirá para todo$ aqut•
nos qut tomtn por cos•
tumbrt ti baccr uso di&amp;•
rlo dtl Odol, tSC dtntifri•
co delicado y dicaz que
limpia los ditltts vlos
prottgt contra los ata,
quu dt la caries.

El joven soberano secaJló. Volvió
á su puesto de oaza y envió á un ser•
vidor oon librea de la casa de Saboya á que pidiese en la posada unas
botellas de "vino para reyes."
El pobre hombre se volvía loco
pensando cómo podía haber llegado
á oídos del Rey la fama de su vino.
Una frase del enviado bastó para
que el verdadero pobre diablo excla•
mase como en el final de muchas c:omedfas:
- ¡Ahon lo comprendo todo!

•

* * hasta el hombre
No pudiendo e.levarse
honrado, el calumniador procura, difa.
máudole, rebajarle hasta él.
LIVRV.

i¡
ifil

CALLE DEL COLISEO NUEVO NUMERO 3.-MEXICO
.................. f;f¡f¡f¡f¡l¡(;ff.fff¡f¡f¡f¡f..f..1'.f¡f¡~;~,......................f¡..........

1:1 Cosechero de Jerez

..

-.t

.

Uu filántropo inglb , el marqué4 de
Dovosliire, cansado de postular á domicilio, ha encontrado el medio de estlmu·
lar la generosidad de las gentes sin salir
de su domícillo.
El noble lord posee un carnero merino
que sube las escaleras, llama ,i las puertas cou la cabeza y bala hasta que abren.
Al cuerpo del animal se ciñe un sncho
cinturón, provisto de dos limosneras,
donde cada cual puede depositar su
ofrenda.
Dichoso país donde el inventor de este
caritativo procedimiento no tiene que
temer, no ya que roben las limosnas, sino que no se coman al postulante.

.

•
E l que recibe un• beneficio
frecuentemente lo olvida, porque el bienhechor se
acuerda de él.
MALESBERBES.

�El Mundo Ilustrado

ELIXIR ESTOMACAL

Caá-Porá

'1

( Leyenda Guaraní)

(STOMALIX)

de Sáiz de Carlos

Suaviza la plal 7 111 da una blanoura nacorada pertoola, "/ cura ~~~
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d. ULLRICH &amp;

del est,mago, hiperclorhidria, neurastenia gástrica, anemia y clorosis con dispepsia, ma•

DEPT. 34,

reo de mar, flatulencias, etc.; suprime los cólicos, quita la. diarrea Y disentería, la fede los niños, incluso en la época del destete y dentición, hasta el punto de restituir
á la vida enfermos irremisiblemente perdidos. Vigoriza el estómago é intestinos, la

digestión se normaliza. el enfermo come más, digiere mejor y se nutre.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones oamosa1, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetAndolo los m6dlcos en cuantos casos esth Indicados el aceite d1 bacalao y emulsiones con hlpofosfltos , toundolo lo~ nl!ios con verdadero placer, A los q111
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SAJZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
acullo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, pniducleodo los sJcut,ntes efectos: la nutrlclóo 11
acelera, habiendo aumeato d1 peso; los tsputos, disnea y

fiebre dl1mtn11ye1.1; la tos cesa y &amp;111111otan las fuerzas y el
apetito, aotJ.nllost el ali"rlo con uno,6 dos frascos.

REUMATOL

SAIZ DE CARLOS. Cura ti
REUMATISMO acudo '/ eró-

oleo, la GOTA, 1I ARTRITISMO y la CIATICA. Se ellm.loa
el icldo úrico, quita el dolor y aumeata la caottdad de orina,
tornAndose de turbia y aedlmeotosa en clara y transpa-

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Por largo tiempo habia estado
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á Uds. consultándoles, y me
prescribieron la Nervina, modificada de cierto modo para hacerla mas eficaz á mi propio caio.
Hoy tengo el gusto de decir que
estoy enteramente curado, y he
regalado y recomendado la N ervina del Dr. Miles á mis amigos,
quienes la encuentran muy
benéfica. De Uds. agradecido,
Espíridión Manríquez, Celaya."
. La causa prima del Reumatismo, es sin duda alguna":'•el
Acido Urico. Este ácido en si
no es perjudicial, pero su exceso
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el único modo de curar el reumatismo. La Nervina del Dr.
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En su alcá.za.r de selva milenaria, ataviada con los castos ropones de la fron•
da, ava del para(so americano vivía su
vida de princesa Celi·PCK"á, la lloberana
hermosura en los vastos dominios del
viejo Guarent.
Nadie la -vió nacer. Tal vtz por un hálito de •Tupá• despertó á la vida entre
el plumón de los nld.ales, tal vez •Yacl•
la bajó en su carroza basta el rocfo que
tiembla sobre el abanico del •Yat9y•, tal
vez •curupl• traicionero la uaju para
eterna cautiva del bosque . . .. nadie lo
sabe.
Y Caá-Porá es hermosa, fascinadora ,
tau h•rmosa como la luoa ascendiendo
coo placidez sobre la colina. Noes blanca . . . •c:uarail• en la mitad del cielo, sin
vergü enza,la besó en el ro•tro y la auro·
ra encarmioó sus mejil las con el carmín
de los ceibos. Sus ojos, ludérnegAA del
cielo que cbispan bajo do• arcos de naciente luna, d isparan las invisibles !Je.
chitas que sangnn e l corazón.
Su fama es extensa. Cd.-Pod su ena
en todos los labios bRata máa allá de tas
linderas azuladas Trovadores de lejanas comarcaa venían á bordar agre&amp;tes
cantares sobre 11u hermosura y los guerreros en vano la requerfan de amor.
Un d!a, mientras jugaba en la fuente
de loa h~lecbos, la aorprendi6 Caab6 To,
rf. prfnc:i pe de un rico país, gu~nero indómito, cazador de pumas y js¡¡-uare•, y
poseedor de la yerba por cuya rara virtud no le resiste el corazón de la donce•
lla más rebelde á los halagos de amor.
Tres lunas hab(11caminadoain det,e.nu5e
parR verá. Caá,Porá. desde que sus vasa.
llos le llevaron la fama de su hermosura,
-No me he cansado basta aqu{, exclama ; mis 1&gt;ieroRs están más ilgiles para
correr al ihndú . .. Caá-Portllrt á un to!
do, al toldo de los mimbres y pasionarias, y será. dueña de uua heredad ln·
meusa . .. . Mis vasallos le traedn peces
de los lagos clamoroso" y plumas de ans

Reumatismo

SAIZ DE CARLOS. Cora el u -

trelllmlento, pudiendo c:oostClllr, con 111 1110, una depostclóa diaria los enfermos butosos y los que tienen lndlcestlooes y atoola lutestloal, por
• ., UD tónlco-luaote SUl"re y ellcaz.

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robustez, fJUe no siempre la dala Naturi\leia.
Fuera del Oriente, un hermoso perho es
liruo.lmente consldera&lt;!o en todas partes
e.ual laexpresJ6n má81&gt;ertecta de la be
lleza le menina: M!emlls, es el signo aproximadamente cierto de una ealud floreciente. Para adoll1m este de&amp;arrolJo 11ue
hace tao elrirante y tao seductora. it la
muJer. no bay nada más e6cu ni mejor
O"-T&amp; la salud que l as PILULlll! Om=•
TALllS.

'Estas pfldor&amp;B tienen, en
efecto. la virtud de desarrollar y de reconstituir los pe·
ebos. de fortalecer los tejl•
dos, de borro.r loR rel!eves
huesosos de les bombros :r
dó dar á todo el t:usto uua
graclosairord u ra,
Ooov1enen á. la joven
-1&gt;w11íó1,", uue s11 desarrolla a.,í co-~ mo á la mujer a.ue no ha
tenido nunc11. 6 oue h•
perdido la hermosura del
pecho. Obran esumnlando la naturaleza. y esto sin violencia: de ahf su acción bené0ca sobre
,,. salud y también
la estahl.llda.d del result"-dO producido, ~1
cuAl se manti~Pe después perfectamente
l,as PmUL"KS ORUNTALltS tlPuen . l)()r lo
demás,una. nombrad..la mny &amp;ntl1tna y unl·
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Centena.res de hombres
prominentes, hombres de negocios, a.bogados, médieos y ministros practican dfaria.ment-e los secretos de este ma.ra.villoeo
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mis negocios que tanto he bUBcado" escribe el Sr. R. J. Shoemaker, de Goldíl •ld, Nevada. "Es el imán que a.trae.
No he.y conjeturas que hacer. Es un hecho cientffieo. Me ha. enseiiado á conoPRECIOS SIN COMPETENCIA,
cerme y ti. dominarme á. mí mismo y á
conocer y á. dominará. los demás."
Nuestro sistema lo habilita á. V. para
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Colegio de Niñaa. t.
ter de las personas y para. ejercer una poderosa. é irresistible in.fluencia sobre cualquiera que V. quiera. Es eien veces más
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
poderoso que a.menl).zas 6 súplicas. Le
descubre á V. por eompleto el secreto de de la cm f. Wolff y So■ m11enl1 lll 111110,il iaue
la perfeeta salud; lo habilita. á V. para de In resu de Persi,.
cnra.r la.a enfermedades sin drogas ui medieinas t le e~liea. un sistema. nuevo, por
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nocer á los otros ; Si V. desea. tene r más
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éxito, eqcriba. al Chirological Cqllege,
"
Dept . 50í C, Stl\tion E., Los Angelee,
Calif. , E. U. de A., y pida. el libro titulaDotorss,Rstardas
do " EL PODER SECRETO" el cua.l 110 Suprsslon.ils d•
Menstruos
le remitirá. á V. inmediatamente, franco
Ut.111, 11,,u-:¡¡;;;;¡¡,,a,1,,,w11 ,.,...,
de porte.
•

que jao11is ae posaron en los arbtllltos . . . ,
Los trov■doree le cantarlln cantos de
amor, y las mujeres m.lls orgullosas se
arrancarlln los cabelloa, porque Caá-Porá
estad. en mi toldo, en el toldo de paelonarias, recoetada en el lecho de •amambe.y•. bajo el arco de lQ.'! mimbres . . ..
- •Yad,, la virgen de la noche, me prohibe que ame, contestó Cú PoTII con extrema indiferencia.
El monarca de la selva rogó, se humilló¡ el guerrero ind6mlto, luchador de
las pa11teras, estaba inerme. ¡I,e6n_ ven•
cido por una gacela, águila electrizada
1&gt;or uaa paloma! El amor era más 110knt,e que 8U m&lt;iscnlo, mlls fuerte que au
corazón.
¿Dónde está la fiera que no se amense,
la zarpa que no se ablande ... . ?
De prooto sintió una sacudida en su
alma salvaje y acudiecon sus instintos.
-Mi flecha a11'8.vlesa lQ.'! ojos de un
cuervo entre las nubes, los jaguares no
rugen por donde yo paao .. .. ¡Juro ll Tuque no irb á niua:ún toldo, dijo el
guerrero, oon todo el despecho de su oTgnllo herido.
Caá-Porá bordaba en Ju hojas mf&amp;
frapotes con las hebra&amp; de sus rizos caracteres indescifrables y con sus labios
frescos, nectarios purpurinos, sonrojo
de las lianas, estampaba un 6sculo al colocarlas en el pico de las aves mensa-

º'

jeras.

lAd6nde van? Quié n rrabe.... basta una
mirada de su reina y ellas van hendiendo la gasa de los horizontes hasta m'8
a!U de las lindesazulada.s .
Un profeta que sabe de las estrellas
del cielo, dijo un día al príncipe: allá,
clonde el rlo se abraza cou el padre de
la.q eguas. mb lejos que de aqu{ á las
nubes, donde se junta el cielo con el
monte, eetll un mancebo que tiene cutis
blanco y es poseedor de la pieddta del
re1'wpavo. Por ese mancebo tiemblan
las entrañas de Csá-Por,t Se vieron en
la colina, junto 111 arroyo de loa ce_ibos, y
cuaraj i, antes de esconderse, encendi6
el amor culpa.ble en el alma de la doncella. Pronto se abrazarán en su toldo, ... .
Caabó·t'orf escuchaba con el corazón
rujlie11do venganza. De pronto dió un
grito y millares de vasallos se pusieron
de pie. 'tomó sus aves, colg6 en sus ro-

Flll ■IIID,

61

DEa
ma. ,..,,,,,,,.
11 d llnlco

t~a11auaaaa

UNA IDEA AlJEJA V TONTA.
Se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en propor •
ción á lo repugnante de su sabor
y olor; pero ya sabemos que tal
idea era un disparate. No hay
ninguna razón por la cual la m~dicina deba ofender {¡, los sentidos más que los alimentos, y por
lo mismo, uno de 1os triunfos
más grandes que ha alcanzado la
química en los últimos afios, con•
siste en lo que se puede llamlll'
la redención del aceite de hígado
de baca1ao. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su estado natu•
ral, y no es de extrafiarse que la
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á.
tomar el aceite de hígado de
bacalao puro. Ahora bien, es
una de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es re·
pugnante al olfato y al paladar, y
que tambien revuelve el estómago, no puede pi-oducir buenos resultados, pues el organi mo se
rebela en su contra y á. gritos
pide de hacerse de él. El milagro apetecido se encuentra en la
PREPARACION de WAMPOLE
en la cual tenemos la parte va.liosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
remeñio es tau sabroso como la
miel y contiene todos los principios curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao puro, que extraemos de loe hígados frescos
del bacah¡.-0, combinados con Jarabo de llipofosfitos, Malta y
Cerezo j]ve tre, Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nervio a, Afecciones
de los Pulmones y toda las en•
fermedades que se originan por
las impurezas de 1a sangre. "El
Sr. Dr. 'F. Zárraga, rrofesor en la
Escuela racional de Medicina de
México, dice: He usado la Prepa•
ración de Wampok, como tónico
reconstituyente, con muy buen
resultado." radie sufre un desengllfl.o con esta. En Boticas.

"'El Nuevo Siglo"

SE!tOBAS

EL APIOL

D JORET, IIOMOLLE
cura ,.,

'º'

El Vivificador

DEVUELVE

EL

VIGOR

PERDIDO.

V o hombre débil ea como a.n roloi.. c¡ue
necesita dárselo cuerda. y el VIVIFICA·
DC'R DE MUNYON producid, el mumo
efecto en ese hombre &lt;¡ue la cuerda en d
,doj. Si 01 1ent11 nervioso, al estaio de mal
humor, ai habel.s perdido la confianza en 11
mjsmo, ai care:ceie de viror varonil. tomad
inmediatamente este r~m~dio.
Cada an1
de las 75 pastlllas del VlVlflCADOR qu•
contie11e un frasquito e1ti llena de vitalidad.
No 1utei1 mb dinero en curanderos chula•
tanes, en medicinas faln• ó &lt;argando el
organismo con drogas p"rjudkialcs. Tomad
el VIVIFICADOR DE MUNYON inmediatamente y comenurci1 á ,entir el ef,cto
,.Jvifia.dor de uta medicina despucs ~
tomar la primera dosis.
MUNYON, SJd and Jeff.-rson Sta., PllU.
•ctpble, PL, E. U. de A
&amp;a nnde en todu lu boticu.

A,gentes Generales: J. L:1.Ja,.li" 'uc
y Cía.. Profesa 5. México, D. F.

bustas espaldas el carcaj de cuero bor
dado, y par~i6 hacia el monte, donde se
pierde el sol, seguido de sus guerreros.
Hace tiempo que el prfocipe est, enfermo. No son les herida.e de stt cuerpo
que le abrieron en lucha abierta lae paute.ras, sluo las del alma, donde se clavaron las miradas de Cd-Porá.
Y ahora va á. vengarse.
I,as piedras crujen bajo sus pies, las
marañu se deshacen á su paso; camina
con la luz, no descansa durante la noche ;
pero no se fatica; au garg:anta se 1eca1 su
Of'ganismo pide alimento; pero él no ae
lija en la fuente de aguas claras, .ni en
los racimos de pahneras;y as{ va cruzando montes, rompiendo marañas, ascendiendo lomas y atravesando valll's, fo .
sensible el cuerpo y con el alma enfer
ma, enferma de amor y de fiereza .
Call•Porá amaneció un d!a con sus galas de no.vía, y como si fuera á deepo
sarse con d mon111ca de los bosques, la
Naturaleza tendi6 et manto de su regia
Jloracl6n sobre los llanos y la móvil techumbre de la selva.
Paaión salvaje henchía 11u alma, red de
vida de'l'oraba aus entrañas. Amor co11
alma vl.rgen, sintiendo los temblores de
la ca.me intacta, es preluclio de grandes
concepciones ó de d.o lores incurable11.
Caá-Porá podría alimentar en el vaso de
su cuerpo 1rérmenes de héroes ó cargarse con lu lá(rimas de una raza mori
buoda.
Bnmedlo del bosque apareció uu gne•
rrero con ann.as relucient&amp;e, varón gallardo y fuerte, de rostro blanco y de
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de desesperación en el rostro. Extendió
un arco y disparó una flecha envenenada. que fué á atravesar f. los do11 amantes.
Dos ayes, dos suspiros, uu temblor .. . .
y todo se habfa couclu{do.
Era Caabó-Tor[ que cumplta &amp;u ven•
gaaza.
Otra lle cha, disparada hacia el cielo, vino á clavarse en la ca.ben del dergnu:.iado prfnclpe. El sol alumbró tres cadá•
veres; palomas de enlutadas alas lloraroa en los ramajes, mientras el p,jaro
de campana convertía su canto en f6nebres redobles.
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nuestra Administraci6n tienen pendientes, por ejemplares de nuestros semanarios que les remitimosduraote el
tiempo que fueron nuestros agentes. Nos dirigimos á
ellos por este medio, en virtud de no haber recibido contestaci6n á ninguna de las muchas y repetidas cartas que
sobre este asunto les hemos escrito.

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11,1 Almoh,du,

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(la. Uitora ~d(iODdl, s. 4.
México, D. F.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Centenario de los Estados</name>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

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Sa.s dos novelas predilectu eran: Clarisa Harlowe y la Nueva Elo(sa. Mb
tarde imitó estas dos novelas publicando á su turno una novela episfolar, Delfina. Corina es su obra de mayor celebridad.
Mme. de Boigne, en sus Memorias,
nos ha dejado curiosos reouerdos re•
lativos á la vida que Mme. de Stae l
llevaba en su castillo de Coppet, en
donde la mantenía en destierro la
antipatía de Napoleón. Los numuosos invitados entraban allí á puertas
abiertas, v cada uno hacía Jo que
gustaba, Siempre platicadora, ex~berante y exagerada, Mme. de Stael
tnbajaba al capricho, en dondtquira que estnviese, para lo que llevaba consigo todo nn recado de escribir, Para ella lo importante era platicar.
Los hijos de Mme. de Stae l tenían
la misma índole de la madre. Un día,
alguien encontró á Albertina, la hija
predilecta, de once años de edad, que
lloraba á lágrima viva allí en el fondo del jardín¡ y como se le pre¡tunta•
ra la canu de su aflicción, contutó:
"I Ay de mi, me erren dichosa y llevo
abismos abiertos en el fondo del co·
ruónl''
Eu verdad que la pequeñuela era
digna hija de Corína.
hmá• se consoló Mme. de Slael de
ser fea. Era de una fealdad draconb,na. Nnnca decía que uoa mujer fuese &lt;lea 6 bonit~, sino que estaba &lt;dotada 6 privada de ventajas exteriores&gt;.
Mme. de Stael tenía macho talento; Sil conversación hechizaba á sus
i11terlocutores. Escachaba, hablaba,
V todo se lo asimílaba. Se le reprochaba que preparase temas de conversación que le daban oportunidad
de lucirse. Qniaás esto sea una ca·
lnmnia. Poseía bastantes recursos
naturales para servirse de artificios.
Era la rapidez:, la instantaneidad
misma. Cierto día, viajando por Alemania co.n Benjamín Constant, fné
presentada en un salón al famoso
filósofo Fichbe, á quien dijo á quema•
ropa: &lt;lQ11erda usted explicarme en
dos palabras, señor Fichbe, lo que es
Sil yo y su no·yo1 El filósofo, que había consumido diu años de su vida
elaborando su famoso sistema, se
quedó un poco confuso ante esa fulminante interpelación.

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Si pudiésemos prolongar •la dicha
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llck antes de a.costar.se 11ropo:rcto11a. 1lll

suello tnnaullo Y na.turlll. y debe preferirse es»ec1a1mente wr todos aquellos
a.ue padecen de lllSOmulo, al café, té ó
ohocole.te.
Poroue la Leche Malteada. de Horllck
no produce desvelos, excitación nerviosa.,
ni de órdenes gástricos.
Se expende en palvo Y tllillbtén en ta.bleta.s con y slu chocolate, en 1&amp;1! boticas
y drollUerí&amp;a,
A,mtes Cmenlea: YIJICFJffl lltOS. A,utu,
lliaen 123&amp;. 1-., D F.

J. J. Roumau.

LA CORTl:SIA
Es regla lndlspensa.ble de la bue·
na educación.
Es la ata.bilida.d, y la amenidad ya
sea en palabras, ya en accione,.
Una mujer bien educada sabe ser,
en todas las ctrounstancias de la
vida, correcta., oortés, indulgente y
buena.. No hace nada. con detrimento de sus amigos; y si los ataca., Impone silencio á los detractores. (La cortesJa tiene su diploma•
claque le permite un poco no decir toda la verdad sin descender á
la mentira; tiene ta.mbién el tacto
de no dejar que nunca se profieran
palabras que hieran ni lastimen
susceptibllldades.
La buena educación exige también que nos informemos cortés•
mente de l&amp; taml:la. de los visitantes sin aventurarnos en detalles demasiado lntfmos. La cortesía se
alimenta. con el tacto, el sentimiento (sobre todo, el buen corazón) y
la. buena edoca.clón.
La cortesía. hace las relaciones
mundanas, sociales y familiares
muy agradables y eooantadorae,
a.leja las discusiones penosas y con•
serva á a:¡:uéllas su gracia y atractivo.

...,,_,, .......
DEL AMOR
A menudo, dos amantes se enamoran uno de otro por cua.lldades
que no tienen, y se sepa.rao por defectos que no tienen tampoco.
Stetn.

Uno de los mayores secretos para.
ser amado, es agradar y divertir:
tantos corazones se enternecen por
la alegría., como por las lágrimas.
Mme. de Sartory.

¿Por qué ca.ntao los pájaros cuando
llueve? Algunos poetas atribulan desl¡¡•
otos romuitlcos, los pAjaros; pero abora
viene un naturalista Inglés afirmando que
si los p.tjaros cantan más sonoramente
en horas de lluv!a, es por una razón bien
prosaica; los gusanos salen .t flor de tierra. con la lluvla, y ante la per.spedlva
de una buena pitanza, los pájaros no pueden ocultar su alegria.

*••
La proporción de los filleclmleotos ,

coosecueoc!a del empleo de anestésicos,
es la siguiente: entre los que se admlols•'
tran por lnbalaclón: óxido nitroso, 1 muerte por 100,000 casos; éter, 1 por '16,000;
cloruro de etilo, 1 por 12,coo; cloroformo
y éter, 1 por 8,000; cloroformo solo, 1 por
2,000.

•••
El cAlcalo y los txperimeotos bao demostrado que la madera. de plao es m.ts
fuerte que el acero, tanto para resistencia
transversal como para resistencia de ten·
slón. s, pone ea duda si eirlste alglln
metal que pueda modelarse en un tubo
hueco cuya dureza y resistencia Igualen
• la de una cana de bambú, sin exceder A
ésta en peso. Ea las estructuras de madera los puntos dl!bfles son siempre las
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cabeza, y casi siempre, sufren de melancolía ,evitando todo roce social,

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
Por 3o años el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
ha curado las enfermedades de las mujeres y ha convertido á éstas
en seres fuertes, saludables y alegres. La Sra. Fabiana Calder6n de
la ciudad de Cienfuegos, República de Cuba, nos escribe Jo siguiente:
"Desde la niñez h&lt;l sufrido dolores en todo el cuerpo. Al :asarme
y tener hijos mis males aumentaron hasta que d{ con sus buenos
remedios que me curaron radicalmente. D espués d e 30 años de tormentos, y de tomar el Compuesto Vegetal &lt;le Lydía E. Pinkham
recobré mi sal ud. pero lliguiendo al pié de la letra ~us indicacione$.
La asistencia médica que rne proporcioné no me valió nada y no
puedo menos que bac:er constar ahora. en prUlba de gratitud, mi
testimonio por medio de las presentes li11ca!&lt;, las cuales deseada dieran
Vds. á la publicidad para que otras mujeres sufrient es puedan gozar
de la salud que yo he recobrado, gracias:\ Vds."
A la venta en todas las farmacias.
Preparado ea los Laboratorios de

LYDIA E. PINKHAM l\IEDIOINJ,; OO., Lynn, lllaKs., E. U, de A..

y sin embargo, muero, y muero de
un remordimiento. Enexplaoiónde
mi crimen exijo que esta ca.rta1 que
es una confesión, sea leida a los
herederos de Martín Leonardo Soulteres, á quienes se soliclta.rá.
«Veinte anos hace. Yo era una
especie de loco, aunque con buen
corazón . Habla. desempefiado toda
clase de oficios en todas partes yen
ninguno habla tenido éxito ... 1
¿Podría decir yo cómo después de
ta.ntas a.venturas babfa. encallado
en Bolivia, en completa. penuria?
. ... El ca.so me hizo encontrar un
compatriota, que también habla.
corrido muchas aventuras; pero
entonces est:aba. algo menos mlserabl~ que yó, y vino en auxlllo m[o
y puedo decir que me salvó. Era
cordial y de buen humor, y me dió
valor en momentos en que ya. se
agotaba mi resignación.... Algo
má.s tarde Leonardo Soulieres descubrió una. antigua .nina de plata
que babían comenzado á explotar
en tiempos de los espaffoles.cVeamos lo que pueden sa.oa.r de esa m.J.
na dos muchachos resueltos». Y me
asoció á la empresa.
,Nos pusimos á la obra en zanjas
abiertas por torrentes medio secos,
y en ese trabajo Dos ayudaban Indios quicbúa.s. Encontramos un_pozo
y una galería abiertas. Laborábamos sin medios de fortuna., lentament'3, desprovistos de maquinarias, para que el rumor del descubrl.
&lt;No soy viejo y parece que rellno miento no se dilundlese. Se descentodas las condiciones para ser feliz, dia al fondo de la mina. en una ca-

-¡Pero eso es tan remoto!. ... Si,
un primo mio . .. . un pobre diablo.
. . Hace por lo menos veinte anos
que desapareció . . . . nunca. se han
tenido noticias suyas. . .. ¡Habla
partido para América!
-Veo, pues, quenolecausaréuo
gran dolor, replicó sonriendo el notario, diciéndole que murió y que
de eso hace ya muchos anos.
Justlno Soulleres tuvo un sobre•
salto.
- ¿Eotoncea seria que hizo fortuna. y que yo le heredo?
-No.
-¿Entonces por qué habla usted
de Leona.rdo.
- Un breve prefacio, querldo am1•
go, un breve preraclo indispens~
ble . ... Sin embargo, usted le debe
un recuerdo carllioso.
-¡Abl dijo Justlno, ouyo rostro
se cubris. de ligera palidez .. .. 1no
r.omorendol
-Ya locomprenderA usted todo.
Por ahora debo leerle una. carta. de
Etlenne Ourlleri muerto el ano
pasa.do, quien ué cuente mío y
cuyo testamento estoy encargado
de ejecutar. ¿ No le dice nada eso?
-¡Nada!
-¡No Importa!
Delnolx sacó de uo eovelope una
hoja. de papel y la. abrió.
-¿Me escucha. usted, selior?
-Sin perder palabra.
Y el notario leyó:

• ••

sa----~----~

FGrro6arrll6~ Na6lonaI6s

El Gordo se Evapora UNA CONfESION
Por Medio del Tratamiento de
MAf fDNA WILDtR
No es necesario ponerse á dieta ni
usar remedio~ internos, ni ejercicios, ni
rnrreas ni cultura f!sica

UNA HISTORIA INTE.RE.SAt-,ITE.
PARA LAS PERSONAS GR E.SAS

"Me quité treinta libras en menos de seis semanas, " dice Mae
Edna. Wllder, que mide cinco ples
de estatúra, pesa 120 libras y es el
retra.to de la perfect.a salud.
"Esto Jo h1ce por medio de un
procedimiento quo yo misma descubrl un procedimiento de aplicación e~terna. Aplico el tratamiento
sencillamente á cua.lquler parte del
cuerpo, donde tenga carnes superfluas, y desaparecen como por encanto. Cinco minutos todos los días,
por espacio de dos semanas, es todo
el tiempo que se necesita, y sus
más intimas amigas no se enteran
de nada. Yo estoy tan sa.tlsfecha. de
mi propio a.livlo, que le daré informes gratis á cualquiera que sufra
como yo sufrl. Considero que l&amp; papa.da. es uno de los defectos físicos
mis feos, y las carnes superfiua.s
son un peso extrwrdlnarlo que debe
de llevar uno siempre consigo en
todo tiempo. Me siento diez a.nos
mlis joven y cien veces má.s acttva
desde que perdl la.s mias.
Los que se Interesen pueden escribir á Ma.e Edna. Wllder. Dept.
407 E. Rochester, N. Y., E. . de
A., y se les dirá cómo es que pueden
encontrar alivio y quitarse las carnes superfluas dentro de dos sema.•
nas.

~

-¿Maese Delnolx?-p re g untó
nuestro hombre con cortedac, entrando con su a.ncho.aombrero en la
ma.no en aquel bufete de notarlo
parisiense.
Los emJ&gt;leados lo miraron con
irónica. sorpresa, como preguntlindose lo que ven!&amp; á hacer aquel
campesino endomingado, con su
cortia blusa. negra y su pa.nt.alón de
fustán,
-!.SU nombre? Je pregunta.ron.
-Justtno Soulleres, de aint,Rome-de-Dolán, Cantón de Massegros,
en Lozere .... El notarlo me na citado. Y yo he ven.Ido expresamente
para entenderlo. ¿Para qué me
querrá?
El princlpa.l le hizo entrar en su
gabinete al serle anunciado, no sin
mostrarse muy cortés.
-Un poco de paciencia., sei'ior, le
dijo. M. Delnoix le espera. .... Pronto estará con usted.
-¿ Para qué me habrá hecho venir?
-El mismo tendrá el gusto de
decirselo.
Minutos después, el notado rectbla. a.l campesino, quien se limpió
los zapa.tos en el dintel, pensando
dar con ello una prueba de refinamiento.
-¡Ahl ¡Por fin llega usted! dljo
M. Delnolx. ¿Mucho nos ha costado
encontrarle! . .. .
- ¡Pero yo no me oculta.ba.l
- Bien lo sé, pero no ha sido u.
cll encontrarle, selior Soulleres con
los pocos da.tos que tenia, de modo
que ha. sldo menester un al'Io de
pesquisas .... Pero va.mos al grano.
Ya. pensará usted que lo he beoho
venir de su país, después de sufragar sus gastos de viajes, sin tener
cosas importantes que comunicarle.
- o lo dudo, seffor notario, pero
debéis decírmelo todo en seguida ...
-No lo haré desesperar. Pero
vamos por orden. ¿Gua.rda nsted
memoria. de un taJ Martin Leonardo Soulieres, pariente suyo?
-¿Ma.rtin Leonardo?
El campesino se rascó la cabeza,
retle ·ton9, hizo esfuerzos evidentes
por reco.rdar y luego dijo:

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1

na.ata, baja.de. por un cabrestante
primitivo.
«Cierto dia, Soulleres y yo ha.bfamos de!cendldo para hacer s&amp;ltar
una roca á. fin de ensanchar la galerla. El examen del terreno exigió
largo tiempo. Coloca.mes gran cantidad de pólvora, luego pu11imosla.s
mechas que deb[a.mos prender al
subir. ¿Prendemos tuego?preguntó
Soulleres. Y yo eDcendi la mecba.
cSa.lg&amp;mos pronto», grit&amp;mos entonces.
«Dimos el silbido, queera laseffal
convenid&amp;, y ambos nos metimos
en !&amp; cesta, pero vimos con gran
sor presa y luego con espanto, que
apenas se movfa, cAlerta al ca.brea,
t.ante&gt;, grltóSoulleres. Una. voz infantil nos respondió desde la boc&amp;
del pozo: ¡No puedo, no tengo laerza, estoy solol
-Cala.mida.d de calamidades, dijo
mi compai'íero· los indios se fueron
y no deja.ron sino un chico cuidando el pozol
Formando una. bo~ina en las manos, gritó:
-«Trataré de hacerlo ... .. .
«Rabia transcurrido cerca. de un
minuto. La mecha era. larga, pero
se consmr.la rápidamente; y muy
pronto llegada. á la pólvora. SI tardábamos en tomar algún partido,
ambos estábamos perdidos.
cCon su acostumbrada resolución,
me dijo Soulleres;
-cSólo uno de nosotros puede
nllr. No hay tiempo que perder en
extremos de generosidad: ¡juguemos
quién se satvarál
cY ecbó una peseta.
-c¡,Cara ó selloY
-cOa.ra. por ti, sello por mi. .
«Rabi&amp; ganado él. Acepté aquella
sentencia. de la suerte; si, protesto
que la acepté de buena. fe, como la
hubiese aceptado Soulleres. Y aun•
que sin esperanza. traté de escudarme en una. saliente de la vena metálica. que se proyectaba á ftor de
tierra.
-cAdiós, herma.no, me dijo Soulieres.
cY con la voz estimuló al nlilo
para que redoblara. sus fuerzas.
cYo vela la mecha. con angustia.;
el rojo fulgor avanzaba con rapidez; ¡en aquel instante estaba. tan
cerca de la pólvora.! 1Se acercaba la
muerte! ..... .
Indecible terror se apoderó de
mi. Os juro que aquello fué irracional¡ ¿pero seré acaso menos culpable·, En los momentos en que subía
Ja cesta, me precipité sobre Soulleresl y atacándolo desesperada.mente, 10 eché á rodar en el fondo de la
mina y me meti en la cesta . ... At1n
escucho su grito, que expresaba
más Mombro de mi traición que
cólera.. . . . Y al llegar á la boca. del
pozo se produjo la. explosión. Yo
me sentf anlqullado. Los Indios
acudieron, pero ninguno sospechó
el drama que se babia. agregado al
drama del accidente. Yo atribui al
caso mJ salvación.
¿Qué más puedo deciros? Para
excusar mt crimen y para olvidar,
empleé sofismas que acallasen mi
propia conciencia... .. Crei haberlo
logre.do, pero fué en la tiebre del
esfuerzo, con la ruda. voluntad de
ganar dinero. Dos años más tarde
era. rico y volvía , F rancia. Pero
desde ese Instante el fantasma de
m.l compa.liero no me abandonaba.,
reprochándome mi traición. Hablamos jugado. . . . ¡yo babia perdido!. ... Fui yo quien lo maté . . ..
Me tortura. el recuerdo de aquel
espantoso minuto. El fantasma me
llama., es preciso que lo elgal. . . .
cE.sa fortuna. adq uJrlda por mi al
precio de un asesinato, debo restituirla á los parientes de Soulleres,
Implorando que me perdonen. No
tendrán tanto horror de mi accJón
como yo lo tengo de mi m.ismo. Por
este testamento razonado les lego
lo que poseo ...... 1
Justino Soulleres había escucha.
do l&amp; lectura de aquella carta con

El Catarro es la Plaga del Mundo
La Pe•ru-na es el Remedio Universal

(

. ···•·
·=--····..···.. \

·t.

'

/

~~d

Estómago,
los Riñones,
los lntestinos
y Organos
Pélvios

t_-J,--~~tr-1[#i
1ñM1;\y:~ ,(~)-~ ®ílf.\ r-)f.\~i~
W ~ ~ . .Yei ~~

~~~

Cabeza,
la Garganta,
'f=.======================~:
los Pulmones
r-- -- -- -- - - -- - - - -- - ~- ~
y Tubos
Bronquiales
.~ ~ .,j

El catarro es universalmente conocido como la enfermedad más terrible. Más de quinientas mil personas padecen de catarro anualmente
en los Estados Unidos de América. En otros países el promedio de víctimas es tanto 6 más.
Quienes no puedan tomar medieinas líquidas, que prueben las "Pastillas Peruna." Estas pastillas contienen los mismos ingredientes que la
Peruna en líquido. Pida las ''Pastillas Peruna."
La Peruna se vende en todas las droguerlas, en dos tamaños, de Sl.00 y $2.00 la botella.
una especie de estupor . . . . A la.a
últimas lineas fué presa de gran
emocttn.
-Obedezco i\ la. voluntad de mi
cliente, dijo M. Delnoix, comunl•
cáodole su confesión ... . Ahora le
declaro que usted hereda de Etlenne Ou.rller cerca de quinientos mil
francos.
El campesino tuvo un Instante de
vértigo. Apoyóse en el brazo del
sillón para. DO desfallecer. No aeerta.ba á pronunciar palabra, pero al
1ln murmuró como en éxtasis:
-1 D los mío 11Quinientos m.ll f ran•
cos! ¿Está usted seguro?

-Yo le voy á entregar la cuenta
exacta de los bienes de Ourlier.
-1Qutnteotos mil trancos .. . . replicó Justino Soulleres, como en
éxtasis .... ¡Por qué deelr entonces
que no era. un hombre honra.do!
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Año XVII-Tomo II

México, 25 de Septiembre de 1910

Número 22

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El la.ncsde la semana qae hoy termina salió de
'Viaje, nimbo á Earopa, el señor lioeaciado doo.
EmatoChncro. El viaje de aaestro director, que
d11n1rá anos seis meses, u, principalmente, de re•
-creo y para disfnatar de an merecido duoao.60¡
i,cro, al mismo tiempo, servirá para que el señor
lice11ciado ob1enc los mttodos y procedimientos
periodísticos cuopco■ y norteamericanos, y, á
Sil rctrelO, oos bata aprovechar de sa est11dio en
el Viejo Coo.lillcntc y ca los Estados Unidos.
Co:ufia.mo• ea q1ae el viaje de nuestro director
-.cd. may benéfico para n11cstros periódicos y
11or lo taoto, para 111s lectores.
¡Ojalá qae el sciior li"-nciado Cbanro tenga
'lla viaje may feliz y disfnate de tl todo lo que
merca:!

CONFRATERNIDAD
vestido de fiesta. N1U1ca como allora la citi•
dad llabia presentado •n as•
pecto mb intcrcsaate, mAs
ancllatador, mis bello, Hay
ca el aabíentc un- no sé qué
de .r-nioso y. de emociornaiitt: an.A di•ioa ar~ia, formllfl por bs ar. mooias secrdas de los conna&amp;s, CJ!le dtirante
--el mes del Centenarie lila• p.ipi,tado al 11DÍ•
~ao 11o : 110a grande, ana iamean cmeción, suma
Mde 'todas ías i.ndhidnalcs emoc:i-on■a, qtic ea-vtiel. ve i los se11e1 -y á las cosas, q.a.• lo embriaga to"-do y todo lo hermosea.
La vieja ciadad de ltkwic&gt;as h'adiciones ba satiiclo cantar i los btrou Rpl'cmo11 de la Patria.
Les ha cantado con su mllcs enJilOradas y cubiertas de t•irnaJdas y baadc.-as; coa sas pala&lt;:ios transformados, e.o•• por m~lagro, en lumi•
'miaosas maasiones d• .liadas; sas jardioos,
-c111.¡,atí11wdos ya por la pl'V~idad dd Otoño,
'Pcni llenos del prestigio • ••a awcn y ca~'tadora pritnnen, de la cm •o• laa mis precia-das dores los rostros di as majens y las caritas
'Clc los o.iiicn hcachi"- • plbiótico júbilo, que

á mañana y tarde y por las noches los recorren
en bandadas.
Ascturaríasc que la ciudad ha vivido la más
intensa de Ju vidas¡ qae recibió la caricia vivifiuntc de una c•ocación maravillosa; qoe i sas
naturales bellezas ha auido otras nueva• Y :les·
conocidas antaño; qae es otra mc1rópoli más
cordi.a l, má, encantadora que nanea.• • • • •
-é.Por qtit7-mc dirtis.
Porqtic jamb como hoy tovo ocasión de lucir
cuanto de hermoso y fuerte posee; porqtic nanea
como en este me■ inolvidable de recordaciones,
fot mis dalccmcntc seductora para hacer sentir
sa embeleso, no tan sólo á sos hijos,•á los qDC nos
hemos identificado con el mistcrío de ns tn:di•
cioacs, con la belleza de sus viejos monumentos
y el encanto de sus monamcntos nuevos, sino i
los edraños, á los hat,pedes distingoidísimos
que, representando á grandes nacionce ami~s, la
han honrado coa stt. prcseacia y oon las galas
de la más exquisita, de la más amable cortesanía.

•••
Mes prócligo en emociones hondísimas; generador de sensaciones inolvidables, ha sido el de
Septiembre de 1910.
N11e1tros ojos toda•ía s11frcn el dcslllmbra•
miento de los 'Varios cspcctáoalos: ya es la riqueza de color y de oaráctcr de la.a tres épocas
representadas ea el desfile histórico: desde la
visión del fastuoso Moctez"Dma 11, hasta la mar·
cial arrogancia de los soldados del ejército tri•
garante: ya el recuerdo, recuerdo de fU1tasfa, de
los carros alegóricos en qae lindas mozas eran
símbolos hechos carne; ya el poderío militar,
exteriorizado ca la coltimna que recorrió la prin•
cipal de ntiestras avenidas, en la qae vimot, por
la vez primera, las c11scnas de caatro grandes
países unidas con la propia, y en la qtic att.cstro
aplauso y auestras aclamaciones ftt.ndiéronse ca
una sola para festejar al soldado mexicauo Y al
mari110 extranjero; ó bien Ja evocación de las
fiestas palatinas, a.ates y desptiés de las eaales
vimos atiravcsar aticslras calles cortejos suntao·
sos.
Conservamos todavía en los ojos, sí, el dcsltim•
bramicnto de todas estas cosas y otras machlls
más: de los soldados y de los maruios gallardos¡
de las a•caidas hminosas; de los Corteses y de
los Moctczamas; de los salones riq11ísimos y de
las comitivas solemnes; pero mb aáa qac el re•
cacrdo de todo eso, q11edará grabada ea nuestros
corazones, grabada pcrenaemente, de modo imbo•
rrablc, una impresión qac viene á ser alll;O así como una sintesis; como lo que, oonsidcrad.as bajo
el punto de vbta social y bamatiitario, y, asimismo, en el relativo á la polítiu, han sido laa fics•
tas oclebradas: me refiero á la conil•tcraidad in·
tcraacionaL

A la invitación de México han respondido todos los países civilizados de la tierra; cuáles
acrcclitaado embajadores ó eo.viidos especiales;
cúlcs, como Alemania, Fcancia, la Argc:otiaa y
el Brasil, haciendo que visiten nuestros puertos
llDidadcs de sas escuadras y mandando á su.s
marii:os á c¡ac, ca unión de nacstro cjtrcito,
desfilen por las calles¡ cuáles h11cic11do á México
presentes de valor moral incalculable,como lo es
el un.iforme del gran Morelos qac España nos
restituyó; todas, en fin, mostrando hacia nosobos
la simpatía más viva, la cordialidad más exc¡11i·
sita, simpatía y oordiahdad que DO ptiedeu me·
Dos de conmover hondamente, intensamente, á los
mexicanos.
¡Y Mtxico ha sido digoo de esa cortesbl
Ha sido digno, no únicamente porqtie recibió
coa los honores que les corresponden l los diplo•
máücos extranjeros, pues tal era s11 deber¡ sino
porq11e 4 las mauifcstaciones de rccoaooimiento o6cial, se han stimado lascspontiaeas, las sinccrísimas del pueblo .. . . .. Por todas parte adonde han ido, en calles y plazas, los embajadores
y delegados fueron objeto de los más gri1adcs

apla11sos y de las aclamaciones mú generales y
ruidosas. Alemania, Italia, Francia, Estados Uai·
dos, Esp1iia, China, todas, todas lu naciones
qtic nos han eoviado sus representantes, deapcr•
taron en el alma de las multitudes tan sólo c:ari•
ño, cariíio expresado noble, estrepitosamente,
por medio de la manifestación esencialmente
poptilllr.
N 1111ca como ahora se rió ca Máico una más
perfecta inteligencia catre d gobierno y el paeblo; uoa uui6cacióa del sentimiento nacional
más acabada y profonda.
Mientras embajadores y ministros eran agasajados en los saloucs palaciegos, dtiraatc los días
de la patriótic;¡ conmemoración, ca las calles
llenas de 1oz y de banderas y de flores, 101 mariuos y cadetes alemanes, los franceses, loa argentinos y los brasileños, confraternizaban oon
el p11cblo, entusiastas, delirantes, como entusiasta 'f delirante sentíase el pneblo al ver que
el extranjero, ea el aniversario memorable, 1c
identificaba con él y le comprendía,
Yo he visto jóvenes marinos lleudos en brazos por las m11ltitudcs, que vitoreaban á México;
he escachado vivas rcson11ntes para Francia, para Alemania. para las dos grandes repúblicas
hermanas d: Sudamérica, salidos de los labios
del ptieblo; y he sido testigo venturoso de con•
fa.sioncs musicales de hlmnos de todos los países,
qtie vib,aban al unísono del nuestro. ¡Oí cantar
la Marsellesa por labios franceses el 16 de Septiembre!
Y, como todo mexicano, he sentido entonces
el orgallo de la patria; el noble, el legítimo or•
gallo de ver que ea Mtxico el pticblo secanda y
engrandece los csf11crzos de su gobiemo encaminados á convertir en realidad un grande ideal
hacnaailario: el de la confraternidad 11nivcrsal.
Hemos sabido amar á los cxtraujeros que nos
visitan; y ese amor ha sido, en verdad, el mejor
testimonio que paditramos ofrecerles.
C.uu.os GoMZAl.ltZ PEilA.

~

me haoe ercer que si 110 produzco es porq11e no
quiero, porque no debo? . . .. No, o.o es el orga•
llo y se lo probart i esos mentecatos.
Y Jo probó. A los seis meses de incesante t ra•
bajo publicó un libro titulado cLuchas&gt; . ... (pro•
sa y verso), Aquel libro faé devorado con ansia
maligoa por sus amigos y coaocidos. Todos csper~baa hincarle el diente, encoatudc mil defectos¡ pero era 11aa obra maestra, UDa de esas
ol)ras únicas, sin mácula, q1tc hace tina sola vez
todo escritor, obra que se levanta soberbia sobre
otras cica brotadas de la misma pluma,
Ea ctla había •ertido Matía, toda la hiel de
sas dcscogaños y todas las perfecci ones y da]zuras de su ideal ítt.taro.
Los críticos de oficio, al bablu de sa obra, de•
du1 haber descubierto aa genio, un tcmpcramcn•
to excepcional, sublime, Las alabanzas v los ha.
lagos llegaron á mareará Matías.
Los qae le tacharon de impotente le acataron
como 1100 de los mejores literi1tos de España.
Sio. embargo, no se le veía por ain¡faua parte¡
hufa de los homenajes qac i cada paso trib11taban á sa talento.
La tcnsióo. nerviosa en que habfa vivido darantc el tiempo qtic empleó en escribir sti libro
y e1 brillante bito qtic le siguió, ca vez de cn,.ancccrle, acabaron de robutecrr sa carácter y
de modelar definitivamente sus tendencias.
E11 los drcalos que frccueatab;s , que eran po•
eos, tenía p)aza de raro. A lo mejor estaban un
an mes sin •el'le. Después acudía cotidianamente, y ali{, unos días estaba taciturno y hablaba
pooo, y otros, charlando por los oodos, lanzaba
ideas origi11,\lc1, deshacía rcpatacioncs respetadas y glorificaba , escritores desconocidos.
Al preguntarle sa único íntimo, Diego, el motivo de sos repentinas desapariciones, le contestaba Matías;
-Me fastidian los corros permanentes de coaoci4os y amigos. En ellos está uno condenado
á csC11char las estupideces de todos, á aguantar
sus latas, á fing:ir machas veces ... . y 1utgo distncn, cmbruteoeu . . .. Más vale estar solo. S ,n

embargo, al mes vaeho á ellos, como el morfiaó•
mano vuelve siempre á la morfina. ¡Es una fta·
q11eza!
Md fas viv ía completamente solo. H llérfano
desde mtiv joven, con 1111 pequeño capital que
heredó de sus padres, realizó algunos negocios
atrevidos , en los qae, ó podia perder lo qac tenía, ó hacerse rico, Afortunadamente, sus especulaciones to vieron éx ito, y apenas eumplidos
los tr.eiata años, colocó sti capital en au banco
inglés, de cuyas rentas vivía.
Así fa é como pudo perfeccionar su espíritu.
Esiudió, viaj ó por el extranjero, y con su iattii •
cióo. maravillosa vi6 l o bueuo y lo malo de to•
das las aaoioacs, distíogoió la baco.a literatura
de la falsa, los artistas ratés de los de genio.
Pero no estaba satisfecho de sí mismo. El desahogo ca que vivía le producía malestar , le can·
saba. Necesitaba lucha, y para calmar sa afán,
devoró todos los tratados socioló¡!icos ·oohblcs,
Esta ciencia acabó de formarle . El bien de la
htimao.idad, particalumeatc el de los pobres,
fat su preocupación constante, úoica fuente que
saciaba su sed .
Aspiraba á ser el hao.dador de asilos monumcn•
tales, de centros de enseñaous perfeccionados,
de gr1ondcs locales de higiene pública .. . .
Algún tiempo después de publicar su libro,
para poder aumentar s11 fortuna y realizar sus
ensueños, volvió á las grandes especulaciones,
-Todas mis ganaacias-dijo-sedn destinadas
á obras benéficas. Mí deseo es arranaar el dinero
de las arcas del agiotista, del millonario, para
dedicarlo á los que sufren.
Qaiacc mil duros ganó en s11 primer ensayo, y
con ellos flladó ua cstablccimieo.to b1laeario
para mendigos, y ca él á todo pobre qtie por la
mañana iba á tomar sn baiio, le daban cinco cén•
timos y ao.a cscadilla de humeante sopa.
A la parte optiesta del departamento de pobres
había otra instalación hidrotcdpicll magn ífica, á
la que coac11rrfa la mejor gente de la cí11dad.
Una sección ayudaba al sost enimiento de la otra.
- La suciedad-decía MaHas- es la madre de

MATIAS
A mi amigo M. de Unamuno.
-Lo ha dicho Mafias.

-¿Matias?
-Sf, ha dicho que ta libro es una tontería.
-Paca bien-contestó el novel autor revol•
vito.dose en su sillón.-MaHas no, tiene 11i 'VOZ
ni voto: es un impotente, lQaé ha hecho Matías? . . . , Criticar es fácil tarea; la cacsti6a está
ca hacer algo, en crear.
-Ticues raióo.-lc interrumpió an contcrtu·
lio,-todos sabemos á qut atenernos respecto la
aatoridad de Mafias. Los juegos de palabras es•
táa al alcance de todas las io.tcligcacias.
El valor que en los círculos que frecuentaba
Matias daban á su opinión, tenía fu.crA de quicio
á mucho• de los que publicaban libros ó trabajos c11 diarios y revistas. No perdían, por lo tan·
to, ocasión para contrarrestarla, y á maravilla
les vino la especie que por los cuatro vientos
lanza1:oa sobre sn impotencia intelectual, pues
así como antes sus juicios no eran contrariados,
y sí seguidos por muchos, ahora la mayoría los
csctichaba con sonrisita desdeñosa en los labios.
Este desdén, esta falsa opinión, á la larga lle·
gó á picar el amor propio de Matías. Lo de su
impotencia le llamaba la atención. Primero intentó sobreponerse con desprecio olímpico á las
hablillas; se conocía bien, despreciaba la opinión ajent.
-lQaé bien reporto á la humanidad escribiendo7-.sc dccía.-¡Si á cada escritor debía el gobier110 coanmirlc á coatribacioanl. . ..
Pero poco á poco aquel rum r11m general hit
minando su espíritu.
-¿Será verdad?- pensaba.- ¿Scrt hombre im•
potente para producir'/ ¿No es mi orgullo el que

RUSEN OARIO E.N COATEPE.C, VE.ff,

todas las enfermedades en la clase pobre, Empc•
ccmos por purificar 1111 C11crpo, Y , cfecfrvamcatc,
cada mañana acadia si n 611 de pobres al estable...
cimiento, movi dos más por la sopa y la perra
chia, que por la limpieza.
Mientras él se entregaba cada día oon más ahin•
co á los negocios, deseoso de fundar asilos y es-cticlas internas para niños, la prensa y los pre·
goaeros de la fama citaban y encomiaban á Ma•
Has ea sus escritos. Todos pedían otra ebra, ca
la que se acabnc de revelar ta11 genial artista.
El huía de sus amigos, no actidía á tertulias¡
sin embargo, an día ca que tovo necesidad de ir
al círculo, como le prctantuan clllindo vohcría
á escribir algo, contestó:
-Nanea; escribí &lt;Luchas&gt; 5Ólo para Janzarlas
á las narices de los que me lli1maban impotente.
He logrado mi objeto .. .. Ahora, al menos, me
¡,crmitiréis tener opinión.
Algún tiempo después, en épooa que Matía1
reposaba de las fatigas de sos últimos negocios,
en la soledad confortable de su despacho, leyó
detenidamente los elogios qtic los grandes escritores tributaban á 111 libro, las esperanzas que le
aag11rabaa. Rclcyólos de nuevo, y la tranquilidad en que estaba aqacllos días, y la indolencia
moruna que le domi:uaba, influyó en su vanídad
de hombre; se sintió balapdo, conteo.to de si,
satisfcclao, tentado á volver á escribir. Los elo:.
gios de csoritores viejos, 'de fama universal, le
envanceicr.on y le empujaron,
Emborronó aoevas cuartillas¡ pero á los ocho
días las rompió todas, rcprocbáadoscsti flaqueza.
-,Por qué escribes?- sc dccía.- lNo dijiste
que sólo lo huías tina sola vez, para hacer callar
á cuatro envidiosos? ¡Demasiado débil f11iste l
¿Y has de reincidir? Por este cami110 no se llega
á la pcrfcccióo. deseada, ¡Maldita vanidad, yo te
arrancart de caajo de mi str!. , . ,
Y salió al e.a mpo, se distrajo, se cutregó á la
naturaleza solo, triste, avergonzado de que la lisonja, la vanidad y el orgullo le hubiesen tentado á escribir.
B. RODIIÍGUl:Z S!!RRA,

�boca seca Y el iuimo contundido al asistir á la
cita Pero ti habla venido, y por lo mismo le da•
ba las gracias ..... Se aproximaba , ti, le miraba, 1e ofrecla la m(tcra chicuela, con ana mezcla
de descno y de nrgüeaza.

Un Idilio Frustrado ~
""""-

TAN

sólo los parlaiensc.1 saben
quecadadaobour&amp;&gt;de lagraii
capital u UJ1a proTiocla, que
TiTC 111 'Tida propia y tiene
1111 gr&amp;.11des hombres de campanario, 1111 celebridades lo•
cales. AhoJa bien, cinco 6
seis años hace, nada ni nadie era t1U1 fatnoso en
el barrio qa.e se extiende dude el Campo de
Marte huta las Fortificacloo.cs, oomo el primer
actor Saint•A.rmaod, c:v.yo 11ombiie, impreso CD
gruesos caracteres, babh recibido siempre los
honores de la ubibici611 en el cartel del teatro
de Grco.ellc. SiD duda algnna la cxpa111ión de
este renombre ten.fa limites harto estrechos, y
S.int-Arma.o.d, ilutre en Janl, era casi ducono·
cido en Gros-Caillo11. Mas ¿quito puede enunccerse de haber alCU1Ddo Tudaderamcnte la
gloria? Ma.y recientemente, 1111 empleado de alcaldía, al redactar 1lD acta de matrimonio, no
preg11nt6 á Víctor Hago: c¿el nombre de asted se
cac:ribe con 1U1a t1JJ
Saint-Annaad-cra 1111 sabio-eo11tentábne con
aer el (dolo de sil barrio y no le aBigía el ser
obsc1lro más allá de los lnTálidos. Por lo demás,
oc•par el empleo de primer actor &lt;absoluto&gt;; reprcseatar todos los 8rcuaots y todos los Mtlingaca, y hablar con aire protector ála caractcdsti·
ca y al galán joTen, ~•ta para satisfac:er el amor
propio-siempre formidable, á pesar de todo.de l1D comediaute. Para ti, lo esencial era tener
el primer la.gu, y balta, por ma.cblaimas ra:r.o•
nu, placlalc mejor ocupulo en 1111 moduto tea·
tro de barrena, donde le .apl111dla ruidosamente
el público entusiasta de loa barrios, tan apasioaado por esa suerte de cs~ctáculos, qae en aque•
Ua pcqa.eiia sociedad la conciencia de 1111 hombre lntegro y la Tirtad de ua m11jcr aa.stcra, se
sienten llaqncu ante el ofrecimiento de an bille•
te gratis,
El primer actor ccn todos los gtneros&gt; del
.t eatro de Grenellt, ¿merecía Sil popularidad?
Caai.
Ya en edad madura-había oorrido la legaa por
macho tiempo,-y ya á punto de llegar i los caa·
renta, SaiDt-Armand era un buen mozo, aober•
biiUDente muscalado, predestfoado á las mallas.
¿Que tenía 1u1 poco de 'Tientre ya? ¡Vamos! No,
lo que tcuía era estómago, un aire de facru, en
1am1, que DO le bacía dalio en lo 1edactor y ser•
dale en lo patttico, y, sobre 110 cuello de toro,
una aochll faz, de rasgos aA tanto gr11uo1, excelente para la óptica de la escena y de aoa palidez
qac blanqueaba i la luz. Los ojos negros y bri•
llantes, por mis que ostentara ya la &lt;pata de gallo&gt;, los cabellos escasos, pero bien rizados por
iu piaz11 dcl peluquero, los cortos mostachos, que
no se rasuraba jamir, y un resto, perceptible, de
acento tolosano, todo en tl estaba de acuerdo
con un talento arrebatado, comÚll en los actord•
llos qae ae golpean el pecho para expresar la
emoción y golpean con el pie al final de las ti•
radu,

¡Y qut prestigio el auyol El ctodo Crrcoelle&gt;
de los estrenos-obreros de c:aras tiznadas de tu
fibrlcas de los alrededores, mujerzuelas de u•
paldaa blancas, cigarreras de dedos amarillos de
la Manllfacturera de Tabacos,-no hubiera tole•
rado otro Artagoan ú otro Lagardirc, y cu■ Ddo
Saint-Armand tomaba á au cargo ano de 101 grandes papeles de c:apa y eapad,, se pedía, dauDtc
la semana, casi el múlmum de la paga del úbado.

.......

Scmejantu triunfos habían inspirado i SaintArmand-confcsemoa su debilldad-u11a excusable nnidad. Hablaba, quids, demasiado de sa
persona y de 1111 buenos txitos. Aba11do11á11ase
franoatnente i tal capricho CD el cafetín de la
calle de FoDdary, al que llegaba pantaalmentc
todas las tudc1 i Ju cinco, aicmpre muy bien
Testido, de entallacb levita, c-,n un poquito de
pintura en las 1lcnc1 grisee y chistera luciente
como nblc. Y era entoncc.s, mientras comíasencillo y sin orgullo-que se daba i exponer al
fondero y i su esposa algunas teorías de arte y,
i mea11do, i los postres establecía comparaciones entre tl y los artistas de los tcatroa del Boa.•
lcTard.
-Sí-decía á 1as huúpedcs admirados,-soy
modesto y no g11sto de crecerme, Cicrtamcutc,
Damalne está, quiús, mejor qae yo en «Patria.&gt;,
Taillade mejor qac yo en cLas dos hutr{anu&gt;,
Lacresson.oiere mejor qa.e yo en el doble papel
del «Correo de Ly6n&gt;..... Todo lo que a.stcdes
quien.a .... Pero yo no tc1120 i nadie en «Lázaro
el pastor&gt;.
¿Es menester decir que hombre semejante ha•
bia alcanudo en todo tiempo, sobre el sexo en•
cantador, Íllll11merables y muy halagadores triun•
íos? Antaiio, c11 pro•incias, según la leyenda,
babia sino temible; y el recuerdo de ana seusiblc
prcfccta estaba ligado, , lo que puece, i la perla
negra del fistol con que se embellecía Saiat-Armand, quien había pecmaoecrido fiel i la moda de
las grandes corbatas. Asimismo, en materia de
falantcría, tenia opi11i0Dcs uclusiT■,, las orgullosas idess de 11n cpacbá&gt; i quien bastaba arrojar el paliuclo; del hombre que puede csooger
entre los home11ajas. Espirita jerárquico, amante
de oonsernr cutre bastidores au rango de primer actor, desdeñaba .i las comcdi1Ultu, y, á la
manera del elefante, oe11ltaba sas amores; lo que
hacía decir i Anatolio, el primer actor cómico
del teatrlllo: cSaint-Armand e.s el hombre del
barrio&gt;.
Pero la Tcrdad, qae él clislm11laba cuidadoaa·
mente, es qllf, desde su estancia en el faabourg,
babia 'Tiato decrecer el número de sus conqa.il·
tas. Algunas amantes de oficialu, alganaa mujeres de empleadillo•, deprandas por la ociosidad
del mediodía: eso era todo. Había que confesarlo. Grenelle 110 era terreno propicio á la flor del
capricho. Sln embargo, 110 JIOCOI COB%0DeS palpitaban á su paso¡ hacia las oacc, e11ando se dirigia al ensayo, l11 c:anc:ioncs cxtloguianse en los
talleres de las planchadoras, y las obreras de lu
fibricas que iban en pequeños grupos por la ace•
ra, aaborcando las golosiuu que guardaban en un
cartucho de papel, seguianle con ojos emocionados. Sln ridículos prejuicios de casta. SaintAnaand ha.bicse, de b11eoa gana, sonreído á algia•
no de aquellos idilios de barrio¡ ~ro estaba
acostumbrado á que se le hicieran insin"Dacioou
y aguardaba¡ y lu mocitas, deslumbradas por la
aureola del artista, no osaban elevar basta ti 1a.1
deseos y su, espuao:r.as.
De ahí que, en pleno buen txito, en mitad del
in.,,ieroo y ca.ando hacia el cVampiroJJ- ua pa•
~l de grandes bota,, cuello jria y levita con pe•
!erina, un papel irrcslstible,- Saint-Armaadpor iuverosimil que pare:r.ca el hecl:lo,- SaintArmand no tenía amante.

.

••
Uoa maitan■, cuando se hacia la barba en au
alcoba modesta, pero oonfortablc- tcnia alga.1111

econom(as, -el oomcdiante pensaba melancólicamente en tal estado de cosas, y, acord,udose de
aa.s tiempos del Coosenatorio, murmuraba los
Tersos famo101:
Mon ;nnocmce e11fin oommentt á mo ¡,esu,
cuando su portero le llevó una carta-lana outa
de majcrl
¡Al fiol
¡Ortografía dudosa! ¡Letra de nodriu! E'Tidcntcmeutc no se trataba, como en cLa torre de Neale&gt;, cdegrandea damas•. 1Q11t importa! ¡Se le admiraba, se le quería! L• carta era coomoTedora y
respetuosa, Ten ella se le a-aplicaba esluTiera i
tas cinco a11tc el gran muro de la calle Lccourbc.
En seguida decidi6se á ir allá, y-debilidad
siogulat en aquel nrdago de conzooes,-huta
la tarde se mostró impaciente, nerdoso. Al cabo
la hora ansiada 1ooó, y estaba casi agitado al en·
cont rarsc en el lugu de la cita.
La noche había caldo complctam11ntc¡ hada ILD
frío intenso, y el gas resplandecía en la dilatada
calle solitaria. Del lado de las caSH algunos raros transeúntes marchaban presuroso,, y, del
otro, en toda la extensión del paredón de la
brica de gas, los enormes cilindros de los depó·
sitos destacábanse del ual nocturno, -ya constelado.
Saiot-Armand enccudla 11n cigarro pua 1tc•
naar el fastidio de la es~ra. c:v.ando una Toz jo'TCD1 qae temblaba un poco, ma.rmllJ'Ó may cerca:
-!Heme aqul l
Vo1Ti6sc ripidamcntc, y, i la luz del farol
próximo, coosidcró i au Tlctima.
Era una mucl:lacha del pueblo, la cllicuela
prontameute desasnada, que, toduía el año último, jugaba, qllizás, con loa mozalbetes en la es·
calera de la casa de clnco pesos, llena de familias
obreru, y qa_c, de súbito, hablase conTertido en
una buena moza qae llcnba con gracia la falda
adqa.irida en algún r11mate 1 y la toca de falss ntt•
tria. ¡Pero cpiat diecistit ó dieciocho años, con la
bellua del mismo diablo, el oro del sol, pelo
encrespado y rabio, labios rojos, dientes sauos,
DO obstante el tinte pilido de la clorosis, y en el
fondo de sus grandes ojos un poco canallas, un
mlru ingenuo i pesar de todo, que lada penaar
en una rama de lilas en el mes de Abril, tru de
loa cristales de la n11ta11a de una prostituta.
Saint-Annand, embriagado ya por el aroma de
j11Tcotud que emanaba de la jo'Ten, dióla el bra•
zo y la cogió la mano, -una mano regordeta y
tibia, con dedos ragosos de obrera.
-Ante todo ...... ¿cómo ac llama usted?
- Agata.
S6bitamentc inümidada, loa ojos obstinada•
mente puestos en el asfalto de la acera, pero
apremada por las preguntas del comediante,
con.fiibale su pequeña nonla. lba al teatro de
GreneUe todos los Tiernes-tcl dla cchicl&gt;-y le
había admirado en todos 1111 papelea¡ sabía (rasa de memoria, largas tiradas; las declamaba lmlt,ndole. &lt;1Amcli11 dieclstla años hace
qac 110 crimen te hizo mi esposa!.
&gt; 1.Qat
tal? Así, ¿urdad? ..... En el taller-era colorista de imígencs de santos en la calle Bonapartc-110 hablaba mis qae de t•, y 1111 compañeras
le habían dicho: c¡Tu artista ao te querría para
aadal&gt;, y la hablan desafiadoi escribirle. Enton·
cu había coafecciouado la mi1lva-1c u .cusaba
por la ortografía,-gurdiudola durante dos días
en el bolsillo, nciiante. Decidió ccl:lar las car•
taa antes de dcpoaitarlas en el ba.zón, T tenía la

f,-

Pero, ,qat le paaaba al artieta? Nanea pecara
ti de escrupuloso en avcaturas de amor; y ahora,
desde qae Agata hablaba, ti la apretaba menos
la. mano y sen Hu.e deseo acertado. Adhiaaba ap
misterio, algo de obscuro y desconocido ea Ju
palabras de la jona, y estaba como eapa.ntad
0
aatc aquel cinismo que dcscoaocla.
-Y c:v.aado 11sted •ieoe al teatro, los •ieroes,
-:-preguntó á Agita, no sabiendo qat decir - ¿es
duda acompa.ñada por algún buen amig~?
Mas,
eu esta ocasión, ella le miró franca
t
•
mene
á l os OJOS,
estallando en risaa.
-¿Un buen amigo? ¡Ah! ·· · · · · tPero s1. yo no
teugo amigos¡ jamb los he tenido¡ y para Teruos
si es que 11sted desea q11e aos Tcamos alguna T«•
la cosa es may dificil! No son papá y mamifáci~
les de engañar y me •igilanaiempre. IAbl. ....
pero ... ' pero_- .. No íaeron poco, los pescozones qac •me dieron cuando 'TOITfa tard e d e 1• escae1a, s1e,ndo chiqa.ill■••• • • p 1 pá no pa.cdc OC:V.·
parae de ml; trabaja todo el dfa en la íibrica
· · · · · · Pero m_ami (oh, es terrible !
Tan
61 d
. .
• o esde que estoy en el taller de la calle Bonaparte, me deja ir y Tellir ,ola, porqac está
muy lejos para que pudiera acompañarme
¿Un amigo? (Las compañeras se bnrlan
porque no le tengo!
.
Contina6 •si mucho tiempo , r1"eodo 11emprc,
.
con un acento de horrible sinceridad. No había
qae dudarlo: nadie habla cortado aun
, aquella
flor del arroyo. Sas padres, decía ella, qacnan
casarla con 1111 sastre de la calle de C roax. N·••crt
que ~cía remiendos; ua cualquiera qac tení~
lu piernas como pies de banco, en faena de estar sentado¡ un tipo qac ella no podía I f .
p
.i
u nr.
ero, rcp1t moslo, l.qné le sucedía al primer
actor adorado de lasmujerc~' al LoTcl acc d e pro

•m

d~ -~,

'Tincia, al Valmont departamental , qae obt aT1e1e
.
antafio los favoru de una prefec:ta? M ,.
a· "d
u.. ,trasc
a. tfa o .ahora ante el puloteo de esta •irgen lln
•
aoocencta; y 111 corazón-lo tiClle, y no malo á
pesar
de todo,-lltnase poco.{ poco de 11n SCall•
'.
· t
mae~ o cu el cual la repagoauda es •cocida
la piedad.
por
Piensa que, no obstante que las tintara, 1
cosmtti~o•, si se hubiera casado ca otro ti;m;;
con la ciugeoaa&gt;, en M:ontauban ' podr fa 1caer i
'
¡la hora presente, una hija de la edad d e A ,!ata,
a cual, educada entre bastidores sería q11izi
l o que en esta
.
'
s
La la.u~ sale en ese instante, en'TolTicndo en
una fraaJ• de laz pilida los anchos depósitos ej.
Hudrlcos del gasómetro y dlbnja claramente sobre el maro la sombra del grupo formad
s·tA
opor
un . rmand y Agata. (Mirad, e■ sfogula.rl Ya
el comedlaote 110 da el brazo á la muchacha. Es•
U ante ella y le coge ambu maoos co11 a irepalcr
y meo.ea la cabeza como ao hombre q11c
habla
largamente, que da conseJ·os• 1...
.
....as 1o ca.•
raoso es la silueta de Agata sobre la pared! Baja
la frente ahora, en actitad coofttn , y 5 • ¡11 t • Ar •
mand agita un dedo suero, un dedo de moralis•
ta. Pero, des posible? 1H1 ucado ella el pañuelo
del bolsillo y llora ! IAb, có112ocs -10, dicleudp
ooaaa tan duras á la pobre cl:licuelaf No , Te d , es
an hombre baeno. La confaela ahora. ha cogido
nue'Tamcntcsa., manos, y la acarJcia dtalcemcntc · · · · · iEh, qaé sucede! 1La besa! ..•.. , IPcro la
besa en Ja frente!. . . Es uo adiós; se estrechan
toda Tía las manos¡ lacgo ella sen, marchando

"ª'•

de priaa y con la cabe:r.a baja . ..... ¡Dioa mío!
pero ¿qut aclita.d es esa qae se adYicrtc en la
sombra chinesca de Saint-Armand, qae 11 'Tllel'Te en dirección de dond~ Atata acaba de irse?.. .
IAh, es jaato!. •.. El comedialltc, arrutrado por
la fuer:r.a de la situación, extiende las manos para bendecirla.

•••
De pronto, suenan las aela en an reloj cercano.
-1Lu 1eis!-excl1ma el priaacr actor. Preciso
seri comer de carrera si quiero llegar al teatro á
tiempo para caractcriu.nne.

Y echando á andar á grandes uacadu por la
calle Fo11dray, murman :
- ¿Qaitn me hubiera dicho qac esta tarde re•
presentaría yo al padre noble?. . . . No importa
hice bien .. •, .. Creo que he conYenc:ido i la chi:
ca y qae hará lo que su madre desea, casándo·
se con el 1•strc .... ¡Ahora, si se pierdt, tanto
pcorl No tendrt la culpa , ..•• ¡Caramba, SuntArmand, baena chacota huían contigo loa camaradas si llecara á sas oidoa que respetaste á esta
polli•!. ..... ¡Bah!

FRANCJSCO COPPÉE.
Traducci6o especial para &lt;EL

MUNDO

ltOSTIIADO&gt;.

�Monumento á Oaribaldi

EXPOSICION DE ARTE NACIONAL
Muchos años hace que los artistas
mexicanos que se dedican á las artes gráficas, no habían hecho una
manifestación de su valer, como la
que han hecb.o con motivo del centenario de la lndependencia, A la
aproximación de l a fecha glorfosa,
los pintores, escultores y dibujantes
mexicanos formaron una sociedad,
cuyo fin es el mejoramiento del arte
entre nosotros, y como primer tn.ba·
jo organizaron la exposición que se
inauguró el día 19 de los corrientes,
en los salones de la &amp;scnela Nacio•
nal de Bellas Artes,
Si hemo, de juzgar de los trabajos
de la sociedad por la magnitud del
primero, seguramente qne le está reservado ua gran porvenir.
Esta exposición demuestra que en
México hay un gran temperamento
artístico, y que si no se ha manifestado hasta ahora de una manera palpable, ha sido, pr ncipalmente, por

La colonia italiana, como todas las colonias extranjeras residentes
en la ciudad, ha obsequiado á nuestro pueblo con al~ún zecaerdo de las
fiestas del centenario de la Independencia.
Con un tino muy acertado, Italia escogió~ Garibaldi para leva~tar
en au honor el monnmento recordatorio, y decimos qnc con mucho t,no,
porqne Garibaldi representa para Italia algo muy semejante á lo que representa para nosotros el padre Hidalgo.

falta de unidad entre los artistas. Parece que éstos lo han oomprendido
así y que se han propuesto terminar
con el estado de desunión, para marchar rectamente por el camino del
perfeccionamiento artístico.
¡Ojalá que estas promesas, encarnadas en la primera cxposkión de la
sociedad, se realicen, pues ello redundará, segnramente, en bien del
arte nacional, que tanto necesita de
manifestaciones de este gtnero!
La exposioión está abierta diariamente¡ la entrada es absolutamente
gratuita¡ la exposición no tiene carácter comercial; sería de desear qae
ninglUlo de los habitantes de la cia•
dad de México dejara de pasar por
los hermosos salones de la escuela
de Bdlas Arles, para contribuir al
bello trabajo de los artistas mcxica•
nos,

El Excmo. Sr. Uarqaés de Bugoaoo en la tribuna.
El sef\orPreeidente en el lugar de honor

El sefior Presidente de la República colocando la primera piedra &lt;ltl monamenlo.-Grapo de diplomáticos después de la ceremunia.-Procesi6n de la colonia italiana.

A Garibaldi debe Italia s11 existencia como nación unida y fuerte : su
lugar en el concierto de las naciones europeas y, por lo tanto, podemos
decir que s11 nacionalidad. El símbolo es muy aprop~do y seguramente
que ninguna figura podría reprcsentarmtjor la noble idea de libertad que
el valiente y noble soldado italiano.
La ceremonia de la colocación de la primera piedra del monumento
á Garibaldi se eftctuó el martes veinte del actnal, bajo la presidencia
del Hñor Pre.sidente de la Repúblic-a y con asistencia del excelentísimo
señor embajador exlnordinario de Italia y demis enviados de las nacio•
nes amigas.
El excelentísimo uñar Marqués de B11g11a110, embajador especial de
Italia, hizo nn elogio de Garibaldi y ofreció la estatua en nombre del
gobierno de su país y como homenaje al 11ucsbo.
El seííor Presidente de la República coloc:6 la primera piedra del
monumento, y desputs los miembros de la colonia italiana formaron
una procesión y se dirigieron al monumento á los htroes de la Independencia nacioDa1 para ofrecer llores.
VISITANTES Y t.)(PQSITOIU!S eN

-

ei. SAI.ON SA,JO, -UNO 01: I.OS SAI.ONl!.S AI.TOS, -

1.0S l!XPOSITORES

�ILUMINACION FEERICA

LUZ Y SOMBRA
La virgen vino á mí, la Poesía,
llena de luz, de ensueños, de armonía.
Contemplando sus gracias ideales,
ver cruzar de mi cuarto los umbrales
á una puesta de sol me parech.
Así la virgen era:
como tarde silente y misteriosa,
esfumada en la sombra vespertina.
Una tarde
que parece, entre flores,
cansada mariposa
buscando un tallo en su embriaguez de olores;
que, al se'ntir que la noche se avecina,
recogiendo sus alas de fulgores,
en su lecho de nácar se reclina.

.•.

Yo estoy solo, aterido de silencio.
Mueve el aire las lentas colgaduras;
y, ojeando en mi espíritu, presencio
cuál desfilan mis propias amarguras.
Ea el cielo de mi alma, con presteza,
los relámpagos fulgen pavorosos;
y hay ideas cruzando en mi cabeza,
en un vuelo de pájaros medrosos.

...
•

En el abismo de mi sér, sombrio,
un triste viento zumba:
un viento triste y frlo,
cual si viniese á respirar, ¡Dios mío!
sobre mi alma la boca de una tumba.
Y ese viento me dice:
que reposa en lejano cementerio
un pedazo de mi; que en el misterio
de las fosas oscuras
está aquel hijo, de mi hogar proscrito¡
que se hielan también las sepulturas
y que está tiritando el muertecito.
En el abismo de mi sér, el viento
va errabundo y glacial como un lamento.
Calofrlan los gélidos turbiones,
la nube del dolor volando sube,
y se ven apagar las ilusiones
como un toldo de estrellas en la nube.

•••
Entonces fué cuando la virgen vino.
La sonrisa, en su labio purpurino,
grato misterio con la lumbre aduna;
y fulge silenciosa
como un rayo apacible de la luna
que se hubiera dormido en una rosa.
En mí dav6 sus ojos que del duelo
rasgaron el crespón¡ y vió mí anhelo
como un deshojamiento de querubes.
La virgen, como un sol, trajo el deshielo¡
y su dulce mirar, para mi cielo,
fué un plumero de luz barriendo nubes.
Hablóme; y su voz era
el eco de una linfa que parlera
va enflorando de aljófares la roca.

Habl6me; y sus acentos
hiciéronme escuchar, arrulladores,
entre el rosal florido de su boca,
como una orquestación de ruiseñores.
Y me mjr6 la virgen,
y me tornó la calma;
y fué, en dulce volar de alas radiosas,
con su; pupilas deshojando rosas
y envolviéndome en pétalos el alma.
Y se me fué la virgen Poesía;
pero, al marcharse, como el sol, risueño
rayo de lumbre, al descender el dla,
me dejó un ruiseñor, que es la Armonla;
me dejó un lirio azul, que es el Ensueño.
11

Y vino la Verdad. Y era una andana
inexorable y fría .
Se pintaba en su faz nublo de enojos;
y allá, en el fondo de sus claros ojos,
un abismo dormía.
Va con el dedo señalando abrojos
en torno de los próridos rosales;
y un tallo seco entre sus labios dice
en qué quedan las rosas virginales.
Lleva el dolor donde su planta pisa.
Si se pone á medir, empequeñece;
si el huerto va á sembrar, lo esteriliza;
y si alumbra el camino, lo oscurece.
Y se sentó á mi vera¡
y destiló sus frases en mi oido1
como gotas de acíbar, la hechicera.
1Calma, dijo, ese cándido arrebato!
¡No te engrfas, :nuchacho, con la aurora!
¡ Esa aurora es la noche de hace un rato¡
y será, un rato más, noche la auroral
¡ Nada per,1ura en el eterno viaje!
La misma nubazón mata ó alienta.
Es, vestida de lumbres, el celaje;
y es, vestida de sombras, la tormenta.

Mañana será polvo
lo que es hoy mariposa,
lo que era antes oruga:
ese pétalo alado
que, volando, entre pétalos retoza.
Tu pena no es- eterna: el llanto enjuga.
Tu hechizo va á apagarse muy temprano.
Esa piel tiene un término: la arruga;
y ese labio un epílogo: el gusano.

.....

Seguro que ano de los detalles que
mis poderosamente han de haber Jl■ma­
mado la atención de los visitantes de
nuestra ciadad, durante las fiestas del
Centenario, ha ~ido la ih1minación, ver•
daderamcate fantástica, de los edificios
públioos y particulares, de las plazas y
de las calles.
Toda la ciudad ostenta adornos lami•
nosos, más 6 me11os arUstioos¡ pero qae,
en conjunto, dan nn aspecto verdaderamente maravilloso. Los qae hemos
salido de la ciudad, durante los últi·
mos días y al retreso de nuestro paseo,
á las primeras horas de la tarde, hemos
Cj!Dtemplado á la C'iadad desde alguna
cft las cercanas elevaciones, hemos disfrutado de an espec1áculo que difícilmenh: podremos ohidar. Primero se ve
CD las nubes UD reflejo amarillo rojizo, que las hace aparecer como incendiadas; después, cuando se asciende an
poco, se ve el perfil de la ciudad des-

A MI HIJA BLANCA
Por que esperé tu llegada
á mi vida sin sosiego,
con la .:speranza de un ciego
ansioso de una alborada;
porque al nacer tú, vi al hada
Tristeza encender un ruego
en mi corazón de fuego
hecho una gran llamarada;
con todo el negro quebranto
de entonces, con el que sigo
solo en el mundo¡ con tanto
sufrimiento que hizo abrigo
mi existencia, ¡oh, flor de encanto
de mi alma, yo te ben.ligo!

11
Hoy, que sólo por ti vivo
larga pesadez de penas
que arrastro-¡negras cadenas!al pie-¡reo fugitivo lhoy que mi dolor altivo
tiende sus lágrimas buenas
sobre tus playas serenas,
en hondo mar compasivo;
desde el antro de desgracia
en que estoy y en que persigo
sombra cruel con pertinacia
loca¡ desde mi mendigo
desaliento, ¡oh, flor de gracia
de mi alma, yo te bendigo!

III
Para cuando yo te falte;
para cuando ya mi escudo
no oponga mi brazo rudo
á la maldad que te a~alte;
para cuando del resalt-e,
de mi muerte, un brillo mudo
en mi recuerdo sañudo
quede como el férreo esm;,lte;
sobre el frío y el pavor
de la nada; por te~tigo
el olvido, mi Señor,
á pesar dé mi castigo,
el silencio, ¡oh, flor de amor
de mi alma, yo te bendigo!

tacarse recortado sobre el fondo
obscuro del cielo, y luej!o se empiezan á distinguir detalles de la
iluminación: en el centro de la
ciudad se destacan las dos torres
de la Catedral, rodeadas por el
mar de luces de las faohadas de
los palacios Nacional y Municipal¡ después todo se pierde en UD
caos luminoso. enmcdio del cual
se divisa la Secretada de Rela·
oiones como una enorme esmeralda, y al extremo Occidente se ven
las dos torreoillas de la exposición japgDesa. De entre 6Se bello
conjunto hemos destacado los detalles que ofrecemos á nuestros
lectores,

R OBERTO A RGÜELLES BRINGAS.

Y se fué la hechicera¡
y se borró el celaje,
y se hundió entre sus mitos la Q uimera.
Pero antes de dejarme, la sombría,
cual triste fin de su letal empeño,
me mató el ruiseñor ,que es la Armonía¡
me tronchó el lirio azul, que es el Ensueiio.
SANTIAGO A RGÜELLO.

11!1. PALACIO NAOfONAL, - UNA TORR/1! 01/!CATE.ORAL.-EI. PALACIO MUNfOfPAL,-LAS TORRl!.8 OllSOI! EL PALACIO
IIIUNfOfPAL,-UN RINCON 01!.&amp;. il:OOA'-0

�EL UNIFORIVIE DE IVIORELOS

r

"

'

Monumento á la Independencia

.,_ St!ROR PRESIDENTE 01! LA REPUBI.IOA 1.U!:QA A t.A 01.0Rll!TA DE t.A INDEPENDENOIA,
MARINOS l!XTffAN.IEROS RINOll!NDO HOMENA.JE,. NUESTROS HEROES.- 11,.NIFESTft•
0/0N INFANTIi. ANTE El. MONUMENT0, - 1!1. SERDR PRl!SIDIENTI! OESOIENOE t.A
ESOAI.INATA Dl!I- MONUMENTO OllSPUES 01! I.A INAfJOURI.OtoN

Al cumplirse el primer centenario, tiempo era ya. Mbico
quiso expresar su gratitud á los héroes que le dieron indepen·
dencia, y para ello ideó erigir ua monumento que: perdurara los
hechos de los esforzados varones que: se lanzaron á la lacha y
dejaron sus pací6cas tareas eclesibticas pua conseguir libertad
y darnos patria y vida propias.
El monumento, que según los peritos, no:rc:spondc: á la gran•
diosidad de: su objeto, se: levanta en la cuarta glorieta del paseo
de: la Reforma y faé inaugurado c:l día diez y s.cis de: los corrientes con toda solemnidad y con asistencia del Primer Ma•
gistrado de la Nación, los representantes de: las amigas y los
principales funcionarios públicos.
En la primera plana de este: número reproducimos el monu•
mento c:n conjunto, y en la prnc:nte damos algunas escenasde la
ceremonia inaugural.

zs

•

Simpática sobre toda ponderación es la
pr11eba de afecto qae España ha dado á
nuestro país devolviéndonos el uniforme
de Morelos, con motivo del centenario de
nuestra emancipacióti. No creemos que
España hubiera podido obrar más atinada•
mente, y debemos estar sumamente agrade•
cídos por la alta estimación que: tal acto
demuestra.
Si recordamos qac: Morc:los faé el cam·
peón de la Independencia que mis trabajos dió á las tropas realistas, por su c:sp(ritu y sus conocimic:otos militares, por su
car,ctc:r indómito y por su astuta sagacidad, comprenderemos que el trofeo que
rc:prc:sc:nta paTa España la posesión de su
uniforme, es de la más alta importancia.
Pero, cien años después de la lucha, apagados los rencores y odios de: la guerra,
olvidados los sangrientos suenos que le
son inherentes, la madre patria no ba Ya•
cilado c:n deshacerse de: ese: valioso trofeo
y ofrecérnoslo en señal de: amistad.
México recibió c:l uniforme con la debida solemnidad en una hermosa fic:sia que,
sc:gu.ramentc:, ha dejado gratos rcCDerdos
tanto en los mexic,nos como c:11 los representantes de Espalla.

01.RON EN /!!L QUI! FUE l.t.EVAOO l!t. UNIFORME AL "-'LACIO NACIONAt..-EI.. EXOELENTISI/110 SEROR MARQUl/!8
DE POI.AVIE.JA M,.RCHANDO 0/!!TRAS DEI.. O,.RON, CON LOS SUB6ECRl!TARIOS DI!! OUl!RRA Y 01! lfl/!I.AOIONl!S , - ESTANOARTES DE LA l!!POCI. DI!! I.A INOIEPieNOl!!NCIA QUE SI! Lt.lEVARON l!!N El. 0/!!SF/t.l!,-l!I.
CARON CON l!l. UNIFORME 01! MOREl.0S, l!SOOI.TADO POR OADl!Tl!S

�EL

La Manif"estaci6n Cívica

DESFILE

IVIILITAR

El desfile militar que cada año se organi;n. con motivo de las fiestas
patrias, es una de las notas que más entusias1110 despierta tn las maias
populares y 1n10 de los que más profundamente llegan en su espíritu.
Si esto suceda cada año, con mayor razón ha sucedido en éste, pues
ademá, de que se trataba de celebrar el primer centenario de nuestra
Independencia, detalle que de por si basta para entusiasmar, tomaron
parte en el desfile los soldados y los marinos de las naciones u:tranjeras
amigas, lo cual debe ser, y de hecho es, una hermosa circunstanoia que
será sumamente grata á los hijos de nuestra patria.
Tras la impecable marcialidad de los marinos lllemanes, franceses,

Por ~a csronlanddad y por su representación, tanto en calidad com
en número, la ma·
nifestacién cívica
organizada por todas las clases sociales y tfecluada
el día catorce de
loscorrien1es tuvo
gran importancia.
En ella esta:vieron repri:sentados
desde los Supremos
Poderes de la Fe•
derac1ón, ha~ta los
humildes obreros
de las h bricas dd
D,strito Fedual y
los de los gremios
todos del muudo
artesano.
Después de recorrer las principales calles de la oiudad, los maniles,
tantes st dirigieron
al altar donde descansan los re~tos
de 1011 htroes de la
lndepeudencia y
ante él depositaron

sus ofrendas flora·
les.
Terminado este
acto, el desfile continuó por el frente
del Palacio Nac:io•
nal, ea c11yos balcone1 se cncontra•
banel señ:ir Presidente de la RepÍl·
blica y los represcntautes de la
naciones extanjeras. Una vez que
llegó la proccsióu
_á la esq aina Suroeste de la plaza de
la Constitución, se
des0rganizó.

•

41 •

Esta función C:Í·
vica dej6 muy gratos recuerdos en
quienes la presenciaron.

•

MARINOS ARGl=NTINOS,- IIIARINOS 14/.ENIA NE.S, - M~RINOS NEX/CjNOS
1!/. QENERAt. téN ,Jt!FI! 01! LAS TROPAS RURAt.E.S, - ASPIRANTl:S
DE CABA/.Ll!RIA,·-MARINOS BRIISlt.ENos. - RURAL.ES

argentinos y brasileños; desputs del desfile de los alumnos de las escue•
las militares de Chapultepec y TlilpHn, pasaron por Ju calles de la ciudad y ante los balaom:s del P•b.cio Nacional diez; mil hombres del ejército nacional, llamando la atenció-n de todos y haciendo despertar el entusiasmo patrio en todos Jos corazones.
Como siempre, los soldados de los cuerpos rurales fneron objeto de
grandes ovaciones al paso por las calles,

.El ¡cobleroo dtl Distrito en la manlfestaclón.- D.tmas manHutantes.- La urna con los restos de los b~roes,-Otro grupo de manifestantes.-Ofrendas florales

�fttJPCIAfi

SERORIC REBECIC CAVILA OESUAREZ YSEROR,JACINTO D. SUAREZ

UN NINO MARTIR
N la tempestuosa y sangrienta lucha
de la Iodependeocia, muchos defensores de la Patria ciñeron sus frentes con merecidos y gloriosos lauros, y muchos, tambié.o, con la corona del martirio. Los nombres de
unos los guarda la Historia en biillantes páginas; pero otros han quedado ignorados ó confundidos entre
la multitud de víctimas que sucumbieron da.•
rante aquella patriótica contienda.
José María de la Cruz Jiméoez fu é una de esas
víc~mas, y porque era un infdiz indígn1a de
tiern~ _edad, y porque subió ioandito y atroz
~arhno, no debe quedar cubierto su nombl:e baJ o el polvo del eterno olvido.
Aquella pobre criatura, condenada desde Sllll
prim~ros aiios á una vida de duras privaciones
Y fah~as, se ganaba míserasubsiste:ncia cuidando
una piara de cerdos en Salvatierr• E~tado de
G■anajuato, por cuya humildbima dc11pacr6n se
le p~gaban dos pesos cada me11¡ pero tuvo la desgracia de que s: le u:travJ6 un cerdo, y temiendo que los duenos de la piara lo obligasen á pagarlo 6 á restituirlo, se huyó á 11n lagar cucano
llamado &lt;La Zanja&gt;, donde se acantonaba un~
tropa rea}isb. Allí había pasado José Mada algunos días; pero c:l jefe de la mencionada tropa
comenzó á sospechar 6 á saber que el muchacho
era espía del guerrillero insurgente Magafia
quien merodeaba entonces por aquellos cantor~
no ■•

Fundada 6 iujusta tsa 10,pecba, el jefe referido babfa puesto preso '- dic:bo mucbacho·y con•

Fol Mock

de~ádolo á aufdr la pena de muerte¡ pero no
qutso aplicársela tn aquel lugar y lo remitió á
S¡lvatíerra, consignado al teniente coronel don
Antonio Larngoiti, hombre dispota y de instintos sanguinarios, quien no tuvo escrúpulo alguno en confirmar la inicua y arbitraria sentencia
de sa inferior el comandante de La Zuja. As{ es
que el imberbe reo, preso y sujetados los pies
por medio de un cepo, fué llevado á la capilla
para quesepreparaseá recibir la muede, singue
antes se Je hubiera instruido, cuando menos, •n
simulacro de sumaria ó de proceso.
El Prior del convento del Carmen , de aquella
ciudad. envió luego al P. Fr. Juan de San Anas•
tasio, á fin de que prestara los debidos auxilios
espirituales al reo; pero encontrando que éste
era casi un niiio ~in malicia, de oarácter rudo y
~encillo, y tal vu: inocente del delito que se le
imputaba, concibió Ja humanitaria idea de salvarlo del patlbalo, y animado por tan consoladora esperanza, fué á implorar misericordia ante
el jefe realista¡ pero éste se mostró inflexible,
tratando ásperamente al piadoso sacerdote.
Fray Anastasia vuelve á la capilla, conmovido
y desconsolado. Interroga nuevamente á José
María, y éste protesla ser inocente J se di5culpa
de su torpei_a¡ y cuando escucha llls tiernas exhortaciones del sacerdote, eBcaminadas á confortarlo en so angustiosa silulloión y á prepararlo para la eternidad, describiéndole con palabras
consoladoras y elocuentes las delicias que allá
ir{a á goza~ en la presencia de Dios, entonces el
infeliz sentenciado comprende el dolorosfsimo
fin que le espera, y tembloroso y lleno de terror
ante tan cruel expectativa, se entristece hondamente, se agit• deaesperado y baJia con copioeo
llanto el pecho del caritativo y nuble sacudotc,
cuyo corazón sufre horriblemente y cuyos ojo,

derraman también abundantu lágrimas. Procura
tranquilizará José María y lo deja arrodillado
ante la santa e6¡iie del Mártir del Calvario, para
ir n■evamente á implorarclemencia en fnor del
pobre indígena.
Tarea inútil, en vista de la actitud invariable
de Larragoiti¡ pero d 611 ta-ea caritativa y ntocsaria.
Fray Jaan de San Anastasia insiste en ablan•
dar el corazón de mármol de llguel hombre, ha·
oiéndolc conocer la poca edad del reo, que ape•
nas contaba doce años, su sencillez y su ioocencia, ad como la falta de legalidad de tan inaudita
pena; pero todo en vano, porque aquel dtspota
militar, tedieoto de san¡lre y empujado por la
negra maoo de la ventaoza, dispuso que el auplicio de Jiméoe:z se ejecutan irrcmbiblemente¡
y á fin de no presenciar ese acto, ó para evitarse
nuevas súplicas del humanitario Fray Jaao de
San Ao.astasio, improvisó un paseo con algano1
amigos á una hacienda inmediata, dejando i un
oficial apellidado Ubilla lll orden de ajusticiar
al infeliz espía de los insurrectos, quien habien•
do recibido previamente los auxilios de la rtli•
tión y escachado las palabras de consuelo que
le dirigió s11 solícito y benévolo director esp1ritoal, fué conducido, al fin, al funesto lugar del
aaplicio.
Cuatro dragones, provistos de muy millas ar mas,
faeron designados pua la ejecución del 1eo,
quien debía recibir la muerte por la espalda,
E,talló la terrífica descug1¡ pero solamente
dos buas hirieron el cuerpo de la víctima, por•
que los otros dos fusiles no habían detonado. El
oficial manda alistar Ju armas para una nueva
descarg&amp;, y entre tanto, el ajusticiado sulre ho•
rriblemente y se revaeloa sobre su misma sangre. Los soldados vuelven á disparar¡ pero se
escacba una débil detonación, porque sola~nte
an fusil lubfa dado í11ego, arrojando d cartucho
ardiendo sobre la desnuda espalda de Jose Ma•
ría, qaieo, al recibir el quema ate gol re, y á puar
de las dolorosas heridas que había recibido, intenta incorporarse, levaota la Cllbeza, diirige la
vista á su9 acobardados y torpes verd11gos, y les
pide que le apaguen el ardor que quema sus car•
nea. Se pone entonces una nueva ca,ga á los íusilcs y se dispara por tercera vez sobre el ensaogreotado cuerpo de Jiménez¡ pero las armas
enmadeccn y no dan faego, y co medio de aquella dolorosísima y pavorosa es~ena, ,e ucuchan
los lutimeros lamentoa del indlgena y ~e percibe la tJ:émala voz del sacerdote, medio abo
g,d&amp; por lll terrible impresión que Jo sacadia y
por 109 solkzos que a11udaban su gugan~.
¿Por qat la muerte no se daba prisa en poner
fin á los ltorribles sufrimientos de I&amp; infortunada
víctima'/ /.F11é, acaso, que los verdugos se com•
placían en prolongu el espanto~o tormento del
infeliz euidador de cudo~? 1Q11iéa sabe! Lo cierto es que Je dupararon otro b,Jazo, pero con tan
torpe punterfa, que la bala no lo hnió en parte
noble del cuerpo.
Fr. Juan de S1,n Anastasio no ceuba de elevar
al cielo fenorosas plegarias y de dirigir fortificantes palabras á la víctima; pero al ver que e)
último tiro no había acabado con su existencia,
se horroriza, y convulso é indiguado, levanta la
voz y exclamll: c¡Malditos sean esos fa11ilcs!&gt; como si en el fondo de sa lastimado corazón hubie·
ra qQerido decir: c¡Maldilos sean esos verdu·
gosl&gt;
Un caaJ'lto de hora había transcurrido desde la
primera descarga;no cuarto de hora de insoportable martirio para el reo¡ un c1iarto de hora de
durísimos sufrimientos para Fr. Juan de San
Aoastasio y de tremenda expectación para los
que presenciaban aquel inconcebible cuadro
d~ amargara y de t&amp;rror. Y sin emba.rgo, Cruz
J11Dénez estaba vivo todavía, po¡-que la insacia•
ble ugadora de vidas humanas no se apresuraba
á cerrar rápidamente, con cutero tolpe, aquellos
mortecinos y llorosos ojos.
Ad acllbó aquel proditorio asesinato, aquel
crueHsimo martirio, aquella escena lúgubre y
conmovedora. Y en los insta»tes mismos en que
el alma de José María Jiménez volaba á la ngióo
de lo des00uocido 1 su madre, anciana sumida en
el más deplorable pauperismo, yacfa en el lecho
del dolor, postrada por penosa en fermedad, y 110
pu~o, por lo_ mismo, ir á dar el doloroso y postrer
1ld16s á su hijo prisionero ni á verter maternales lágrimas sobre la ignoi!ada fosa que recibió sa
cadáver mutilado.
Larragoiti había dispuesto se cortara )a cabeza
á ese cadáver, á fin de que el público no se diera
cuenta de que habíase sacrificado á 11n joven im·
púbcro, Y también con el objeto de probar que
ést~ era un criminal punible. Por lo tanto, la re•
fertda cabeza fué llevada á La Zanja para que
allí faese expuesta sobre la punta de 1111 palo,
ELI.AS AMADOR.

w

J

1
.

..
&lt;

.

' 'Lohengrin" y "Toaca" en el "Arbeu."-lnauguración dela temporada dramática.
O han soplado buenos vientos
á la compaiifa )frica, El des-

dén, 6, si se quiere, la indiferencia del público hacia
ella, va en creciente, y puede afirmuse ya que la tem•
porada, á juzgar por lo hasta
ahora visto. será un Cracaso, un fracaso más que
añadiremos á la tri de serie de los acaecidos desde aquella venturosa :Joison que debimos á los
esf11erzos. al desinterés y á la cultura arHstica
de un grande é inol vidable empresario: B..rilli,
el único de primer orden que hemos conocido
en México,
Estaba escrito. No u fácil obtener éxitos soberbios cuando se cuenta con compaíifas heterogéoeas y con repertorios humildes. Y heterogénea por sus elementos desi g uales, y hamilde por
su repertorio, es la que actualmente ocapa el
cArbea&gt;.

Las veladas que siguieron á la de A(da, lo b.an
demostrado ampliamente. Apenas si una artista
discretísima, sin llegar á eminente-la setiora
Villaoi,- qae nos regaló con una encantadora
Mimí, ha logrado sacudir los cansados nervios
del público, arrancándole aplausos. Ape~as si la
seiiora Olitzk,, oon su paro arte w•gnenano, Y•
que no con sa órgano vocal que se resiente de
larjfa experiencia, ha consrgaido. á veces. romper
el hielo acumulado noche á noche. ¡Pero ello
110 basta, y si los hados no lo remedian, la estación lírica terminará como empuó: en írfo!
tLástimal
Y digo lástima, porque lbtima, V muy grande,
es que despnés de cuatro afios de descalabros
todavia no se afiance una victorn, y sean inútiles las fUbvenciones, é inútiles los buenos de·
seos del públlc:o, que mis que nanea, en el presente, ha silbido responder al llamamiento de la
empresa del &lt;Arbea&gt;, llenando el abono y api·
ñándose en palcos y ta,lerias, 110 obstante lo eleTado de los precios, y srgaro de que vería á
grandes artistas.

**•
¡,Habéis oido nunca cantar una ópera en tres
idiomas?
No, seguramente. Tal galimatías lingüístico es
u.o fenómeno que hasta hoy no nos había sido
dado registrar en nuestros escenarios ... ,,
¡Uo fenómeno!
A1í lo declaraban cuantos concurrieron á las
representaciones de Lohentrín Q11edaron todos
mudos de la sorpresa, y no fné otro el motivo de
sn silencio.
¡Imaginad á la linda señora Noria, que hada
de Eha, cautando en francés , mientras que el
tenor Daui ( Lohengrin) fraseaba el italiano; á la
señora Olilzka Cllnlando en fHncés también, á
tiempo que los coros nos hacían oir rotundas es•
•rof&amp;s alemauas, y el bajo, con su voz cavernon,
cupondia en 1&amp; Jeogua de Dante, y el barítono,
el feroz. Tclramundo, en la de .Moliérel
¡Era aqnello una torre de B1bel! ¡Dúos, concertantes y cuutdos internacionales! ¡Y, lo curioso,
que todos se entendían! Yo estoy cierto de que
la noche de Lohengrín fué am.arga para los pro•
pagandistas del esperanto, y constituyó la más
hermosa muestra de confraternidad de idiomas
que se haya contemplado en el teatro. Nos sentíamos todos hermanos, é imllginábamos estar de
cara á un milagro: el de la compren.sión i11sti11ti va de las lengullS.
¡Ob, go:zol ¡Oh, felicidad insuperable!
Mas, haciendo á un lado la confusión lingüistica -que juraría no faé del agrado del espíritu
de Wagoer, si es qae los espíritus existen y obe•
decen á las solicitaciones de q aienes les admiran
en su inmorl~ obra terrena - justo es confesar
que la Eisa de la señora Noria es muy hermosa;
que la señora Olitzka nos hllce ver una intencio•
nadísima Ortruda¡ qae Dani canta á ratos deli•
ciosamente el Lohengrin; que Gilly, en el Tetra•
mundo, nos deleita, sin opacar ciert&amp;mentc el
recuerdo ele aquel gran don Antonio Magini Coletti¡ que el bajo Rossi está cada día peor de voz,
y qne los coros desafinan frecuentemente., ..

1.eONIP SAMOILOFF, TENOR RUSO DE LIC COMPARIA DE OPERIC DJ;;L "A.RBEU' '

No así en To:Jco.
To11ca es una ópera fácil. No se necesitan pro•
digi os para vencer en ella. Bastan una regular
garganta y tal cual recurso escénico para salir del
paso. Añadid á esto los efectismos en que abunda la ópera de Puccini, y tendréis la convicción
de que no ha)' Tosca&amp; malas, por medianas q11e
sellll las compañías líric:as que las canten.
La del cArben&gt; hizo una muy hermosa Tosca.
La Fiarla de la señora Noria¡ el Mario Cavaradossi, del tenor Ma11Hn; el Scarpia de GiUy, merecen ser celebrados.

***
Virginia Fábregas íué saludada cariiiosamente

por sus admiradores al presentarse en esceoa el
domingo último.
Tuvo el mal tino de iiungurar su temporada
con A meres y Amorfos, esa comedia de los hermanos Alvarez Quintero, toda oropel y falsedad
amén de ser cursi.
'
Por lo que tocaá la obra representada, el débal
faé una sesión de poesía sentimental para asos
caseros,
Esperemos, sin embargo, ver á la compaiiia
cFábre¡as&gt; empeñada en cosas mejores, ¿y quién
duda de que entonces mofrro habrá para escribir larg•s crónicas . . ... . 7

�L!BORES "ARTE NUEVO"

ORONIOf\

L

A kmporada de brillaot~tas con que se ha celebrado
el primer centenario de
Dllestra Independencia, toca
á sn fin . &lt;Todo llega y pasa&gt;,
como dice el aotigno proverbio, y, en efecto, se han
extinguido ya los ecos de las músicas, los ale¡tres repiques de las campanas, y el clamoreo gozoso, con el caal una inme1ua muchedumbre
conmemoró el instante solemne de esa noche gloriosa, en cuyo grave silencio de expectación se
escachó el grito de Dolores.
cTodo llega y pan&gt; . . . . .. es cierto, lectoras
mías¡ inútilmente se desea, con prof11Ddo anhelo,
detener el corso del tiempo en ciertas ocasiones,
para prolongar unos momentos más la dicha por
largos dfas esperada, En vano la enamorada Ju.
Ueta enlaza tiernamente sus bl'llzos al cuello de
Romeo, suplicando con suave y melancólico
acento: cN o te vayas, no es tiempo todavía&gt;, Mas
ya la anrora comienza á sonrosar el cielo en el
Oriente y la alondra canta¡ es preciso separar-

se ...... Romeo se desprende con tristeza de los
amantes brazos qae lo retienen, para despedirse
y partir, espeundo en 1111 incierto mañana, el
cual, qaid, nunca llegará.
Y, sía embargo, ¡es tan dulce y escasa la felici•
dad en esta vida, que a1111 siendo tan breve, la
codiciamos con ioñnito afán! A su advenimiu:ito
preceden largos días de angustiosa incertidumbre, y esta sensación convierte la rsperanza en
amargura, el deseo eu insufrible tormento, y
cuando llega el instante supremo, con el cual se
ha soñado despiel'to y se ha entrevisto en la febril vigilia de las noches de insomnio; cuando al
tía ya tenemos al sér amado ;i nuestras puertas,
llamando con premura, entonces le abrimos en
un ímpetu de inel•ble alegría, y Je estrechamos
en nuestros brazos temblorosos de emoción. Mas
la embriaguez de la dicha apenas 5¡ deja apreciar la intensidad de los sentimientos qae agitan todo nuestro org11:1 ismo; es algo semejante á

la intensa luz de un rc!impago que deslumbra
la vista, produciendo un v¿rtigo inevítable, del
cnal se despierta con el vago recuerdo de un
sueño breve y encantador. Por esto decían los
antignos romanos al prepararse á una fiesta: cCoroutmonos de rosas antes de qne se marchiten&gt;,
dando ;i entender, con tal apresuramiento, la 0011•
dicióa inestable y fugitiva de las dichas terrenas. Y con mayor sabidurfa aún el altísimo poeta
hebreo se lamenta de este modo: e He aq11í que he
gastado uu poco de miel y m11ero&gt;, encontrfodose sorprendido por el fiaal de todas Jas venturas
humanas, cnando pensaba no haber alcanzado.
todavía, la plenitud de eUas,
Y bien, mis queridas lectoras, lpara qu¿ emplear nuestras energías en lamentarnos de la bre·
vedad de esa dicha tan difícil de ser poseída,
siquiera por cortos instantes, en toda su intensidad? Olvidemos la despedida para pensar sola-

mente en la llegada; y cuando sea preciso decir
adiós. no pronunciemos esa palabra con un acento definitivo, porque nada hay cierto ni absoluto
e11 esta vida mudable, formada de sorpresas¡ detengamos las lágrimas que se desprenden de nues•
tros ojos como uaa lluvia de otoño, caída sobre
las últimas Bons de la estación, mientras contemplamos, en las lejanías del porvenir, nuevas
auroras que acaso nos sorpre.n derán, repitiendo
aiin el tierno rítornello de la fiel enamorada : cNo
te vayas, no es tiempo todavía.&gt;. ...

•••
Es preciso señalar á mis lectoras uoa novedad
que ha hecho y hace tod11vfa (arorcn este verano: la pequeña veste romana, sin mangas, confeccionadaen paño blanco,delicadamente bordada
de trencilla negu, de seda, ó guarnecida coa un
angosto bin de satia negro 6 blaoco. Esta prenda es en cxtrrmo seacilla y clcgaate¡ licue el as-

pecto de un peqaeño abrigo-manto, y á causa de
su comodidad y excesivo chic, ha tenido un éxito
completo en este verano bastante fresco, en el
caal no ha sido posible prescindir de usar ligeros
abrigos, basta en las mismas mañanas.
A pesar de todas las predicciones de la moda,
es preciso t'econocer que la blusa sigue en el favor de las damas; pasa i11alterable eatre las evoluciones y cambios, sin que su reinado se modifique en lo má, mfoimo. Para el traje sastre, el
sencillo y severo lailleur es illdispensable de todo punto y hay modelos muy lindos entre estas
graciosas y frescas blusas de tela transparente.
Citaremos algunos de ellos á nuestras lectoras.
Uno está hecho e11 linón de la ludia, rosa pálido,
El cuello es butan1e ancho¡ más bien merece el
nombre de collerette, y es de tal blanco plisado.
Una corbata de terciopelo negro baja á anudarse
graciosamente en una gran rosa de -varias hojas
sobre el pecho. Otro está confeccionado en mu•
selina de seda blanca. El cuerpo es de pequeñas
alforz:as, y la parle superior, ó sea el canesú, es
de bordado ioglb en combinación con bordado
al pasado, hecho en seda blanca. Esta blusa es
muy original y elefante. No lo es menos otra
hecha en crespón de seda aznl violeta. El canesú es de encaje de malla y está limitado por un
ancho bies de terciopelo negro. Las manga,, has•
ta el codo, son en forma de drapería, en estilo
)!riego, 7 sim11lao estar abrochadas por pequeños
botones, forrados en terciopelo negro.
Por último, un hermoso modelo de blusa: está
confeccionado en encaje inglés, y las mangas, de
muselina de seda blanca, fiagen an amplio fichú
&lt;María Autonicta&gt;, reunUadose sus pliegues por
la espalda en una gran rosa, cuyas puntas semejan alas de mariposa.
No solamente se usan estas blusas en telas Ji.
geras y transparentes como las que he citado ;i
mis lectoras¡ tambiin se llevan con gran éxito
en gtneros m;is consistentes, por ejemplo: e11 tisú
cachemira., el cual tiene un eacanto particular,
algo arcaico si quertis; pero que es delicioso, sobre todo, cuando se suavizan sus tonos, velándolos con muselina ó tal de srda. La cachemira ha
inspirado alg11nos ornatos y dibujos para los
bordados en estilo de camafeo, los cuales producen o,uy lindo efecto en determinados adornos.
Estos bordados multicolores se lle•an mucho, y
sus dibujos tienen, á veces, toda la gama de 110
mismo color, en cuyo caso se les guarnece á la orilla con u-u bies de seda en matiz muy contrastado
para acentuar aún más la viveza de s11 color.
Aunque esta nota audaz es muy linda, debe usar•
se de ella con toda discreción, pues la menor
falta de gusto á ese respecto sería un completo
desastre.
En otra ocasión hablar¿ á mis l.:ctoras de los
hermosos mantos que ahora, más que nunca, reinan en el mundo de la elegancia y del buen
gusto.
MARGARITA.

•

Eotre las más originales creactooes que la
rautasi&amp; ha. concebido, no puede negarse el primer lugar al carte nuevo&gt;, el cual ya podrla
Ua.ma.rse antiguo, pues hace tiempo que apareció en el mundo artfstico, si no fuera porque
su Inagotable inventiva. tiene siempre algo original con qué sorprendemos, produciéndonos
constantemente impresiones nuevas.
E n todas partes lmpla.nta su reinado; en los
dijes, en las joyas, en las estatuu, tiboresy demás objetos de arte, asi como en la pintura y
en otros trabajos decorativos. Y como si esto
no ba.st,ara á su ambición, imprime su estilo en
las laborea y bordados, proporcionando á la habilidad femenina, biombos, cojines, cstores&gt; y
otros mil acee~orios de lujo y •contorb, pa.ra el
bogar. Hoy tenemos el gusto de dará nuestras
lectoras tres modelos de est.as labores, esperan
do que sean de su agrado por su artlstlco efecto y extra.ordlna.ria. novedad.
El primero de dichos modelos representa un
estor&gt;, hecho en etamina 6 tal griego, color de
ma.fz, luciendo un bordado de aplicación. El ornato de la orilla. es de seda verde malva, y los
tallos y hojas que forman el follaje, son de varios tonos de verdes secos, Las exóticas llores
son de moaré color de rosa. amiguo. Todas estas aplicaciones se füa.n al fondo con trencilla de seda. ó con testón.
El segundo grabado nos muestra un cojln, el
cual luce, en el frente, un paJsajecarte nuevo&gt;,
hecho con diversas telas y bordados de seda.
L&amp; parte que representa el horizonte es de
piel de seda azul perla. Dos cordones de seda
en el mismo tono, lo cruzan caprichosa.mente.
Más a.bajo vemos una ancha faja de tierra, la cual se hace con seda gr&amp;·
ueada. color de uena..
Por :fin, el agua se ha.ce también con seda azul perla, surcada. por
dibujos bordados con seda, los coa.les forman los juegos de lu:r. y la sombra de los árboles que copla el la.go. El follaje se hace con sedas de diferentes tonos de verdes. La or111a. del paisaje está limitada. por un galón
de metal antiguo, y el complemento del cojfn es de :felpa 6 moaré verde
musgo.

Después vemos un vlsUlo para ventana. de estudio 6 gabinete de
caballero. Está hecho en seda gris humo, y lleva un borda.do de aplicación, hecho con seda.s también. Los cisnes son de satén blar:ioo; las plantas a.cuátloa.s y los tules son de tafetta ó piel de seda en varios tonos de
verdes. Las sombras, tallo.s y demás dibujos de las plantas, se hacen con
seda. dilo-selle&gt;.
A fin de que nuestras lectoras entiendan más fácilmente la manera
de ejecutar el bordado que luca el cojín, damos un pequei'lo detalle representando el arbusto.
El efecto de estos tres objetos es sumamente original y elegante,
siendo muy sencllJasu eon.feeeión.

LA DISCRECION PARA HACERSE AGRADABLE
Cuando una joven vive en condiciones normales, no tiene mothos ·
para. considerarse infortunada. La. mela.ncoUa. no sienta bien li la juventud, que todo debe verlo color de rosa, basta en los dias tristes y amargos.
No puede admitirse que viva disgustada. con los demás, consigo mis_
ma y con la. vida., sin hacerse poco simpática y aun desagradable, porque
el mal humor convierte á los rostros más a.gracladoll en repulsivos, marcando en ellos los rasgos del egoísmo y de la irr1tabllidad.
Cuando una joven quiere de verdad á sus padres, comienza. por ser
poco exigente, y por ta.ato, está siempre contenta. Nunca. pide para su
«toilette&gt; má.s que lo posible y razonable. Jamás se queja porque sus
padres no puedan llevarla á. diversiones ni satisfacer otros deseos despro.
porclonados c:&gt;n los recursos de la fa.milla, y mucho menos permitirá que
su madre vista ma.l para que ella pueda lucir trajes elega.ntes.
Inútil parece decir que jamcis debe salir de sus labios una palabra.
molesta. ú ofensl va para ninguna persona de la fa.milla.. Ca.riffosa y benévola, no llegará. nanea más a.Uá. de esa.s Inocentes discusiones que divierten y no molestan. Sacar á relucir las !a.Itas de sus hermanos, denigrándolos ante los demás, será tanto como establecer disputas permanentes
en el bogar.
La misma dlscrectóo deberá. apUcarse á. los asuntos interiores de
familia, que, por regla general, deben permanecer secretos. NI con la
más intima amiga deberá una hija. discreta permttlrse expansiones de
tal naturaleza..
Es muy frecuente en las jóvenes el deseo de agradar más á los extrallos que á las personas de su famllia. La dignidad rechaza., por ejemplo:
que una joven se vista con elegancia. y esmero pa.ra. salir á la ca.lle, cuando
en su casa acostumbra andar sucia y desalifiada. Está. bien que, al regresar de la calle, se quite el traje¡ pero siempre para vestir ot ro, si
bien más modesto, llmpio y decente.
Aun para dedicarse á. las faenas caseras, estará siempre aseada é
lnta.cha.ble en su ata.vio,
Como es natural, la madre, ocupa.da en asuntos de mayor Importancia,
no podrá atenderá. ciertos detalles, los cuales, no por ser de menor interés, dejarán de prestar atractivo y gracia at hogar. De éstos cuidará la
joven que desee hacer un papel simpático y grato en la fa.milla., como por
ejemplo: coloca.r las flo res en los floreros, dar á las cortinas pliegues
graciosos, distribuir convenientemente los objetos de ornato, los muebles, etc. De este modo, tomará. la casa. ta.l aspecto de cultura. y refinamiento, que nadie dlrfa. sino que la. ma.no de una hada benéfica. lo ha dispuesto todo con la. mayor gracia. y coo indiscuttble arte.
Eo las horas de las comidas paede demostrar tambléa su buen gusto
é Inteligencia.. Por ejemplo: si se suscitara una cuestión desa.g1a.dab]e 1
puede interveoir oportunamente llevando la conversaclóo 1\ otro asunto
sugestivo é interesante. Su actividad y susolioit,ud, amable para con todos, pueden ser motivos suficientes para hacer grata la sobremesa. Servirá á. todos, se mostraré decidora y a.legre, no dejará qlle nadie ha.ble de
cosas tristes, tendrá. siempre una. _palabra. carlilosa para cada uno, y de
este modo reinará el contento en la. mesa.
Claro es que, para tener siempre tino y acierto, se necesita,. un dón
na.tura!; pero mucho puede hacerse para adquirirlo con buena. voluntad.

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FoT. FÉLIX, DE PARIS.-ESPECIAL

FoT. FÉLIX DE PARÍS-ESPECIAL PARA

PARA «EL MUNDO lL USTRADO»

«EL MUNDO ILUSTRADO»

Elegante sombrero de satén blanco, adoraado con cucardas de cinta de seda. b lanca
y un gran pEmacho de plumas blancas, salpicadas de lentejuela de platia.

ELEGANT E AB!UGO MASTO, -

Cunfeccioaado en seda blanca, b:&gt;rdidil de lentejuela. y
gruesos bordados al realce, de seda blanca
también.

�kl Mundo Ilustrado

Ef-1 PAJ~IS

t:cnSULT

RALAS 0RMRS

:.,.
'-

TINTURA

María: La ropa negra de algodón se tiñe poniendo á cocer, en _auficicntc cantidad de agua,
extracto de palo de Campeche y 11nas ramas deyé:rbabaeo.L Cuando la tintara eslá ~a baswtc•
.Joneentrada, se hace hervir la ropa en ella, y .
.
'b111ta para que tome an hermoso tinte
c~•esto
negro.
.
Agradezco mucho la bondad con que me juzg.a.
HIGIENE DE

Ya sea el traje nefro 6 de tono ob curo, los
guantes deben ser blan¿os cO:aodo se va á uua de
esas fiestas.
MODELO

;

\

Rosa MatiliÍe: Doy á asted el modelo de traje
pa.ra lliña. Deseo que sea de su agrado.
·

··.,

LA PIEL

;Ruth: Pat;,d e usted usar la fórmula que me in•
atea en las cantidades sig11.ie11tes: para 1111a ~charada gmnde de glicerina pua, cüez gotas de
jugo de limón. No perjudica en nada al cutis sa•
lir al aire libre y á la luz del sol después de
háber.se puesto esta substancia en el rostro la
noche a.nterior.
Si desea uste,d alguna preparación pan blanq11ear lii;)'t" eí: puede conseguirla c11 la casa de
~ss Beatricc Phüfcr, situad.a en la avenida Jnár~z, de es~ capital.
,
'En cuanto.al modo de s11niza.r la piel 'J quila aspereza q ne adq111e:re en los climas fríos
y ¡,ecos, le aconsejo el oso de la «Ka(odeima&gt;, la
oul lc_prod~ciri el resultado quc dciél

SECRETOS DE TOCADOR

1,-1,

"""'

.,,_

.....

"lo '.'I&gt;

~

--

RESPUESTA

!

~~•-,-,'.!--~
r

Violeta: Ya ta Ye el gast,o de contiíitar sn c•rta
particularmcDte; capero que habrá recibido mi
r~uesta.
•'

:.-,:,,\..

' .- ,

·.t.J:: " ·•

UNA JN0ICACION

. Sergio: Qaid e• usted UD poeta 'ó acaso no sofíador; pero, sin duda a.l tuua, Jo que sí me pare•
ce es may talante.
En c:alllDto i 111 prcguuta, le diré que en esos
c::asos lo mejor es usar 'lllla poca de gliccr~na,·poniéndosc luego polvos de talco borata4Ó. ._
' Le doy un remedio e:d erior¡ pcr.p dudo de sa
.. .r..
éficacia, porque ese defecto P,rovfene, casi aiempn, del temperamento.artrítico, --y seda prec.iJo
c11Illrse interiormente, signjendo laa indicaciones del médico.
J

--t,'
~1
~.- _. ~'.
~•

~

SOBRE MODAS

..

1Una admiradora: Í.c agradezco, sinceramente,
l~ amabilidad con que me fayorece y yo también
tengo ~ucho gusto en llamume amiga suya.
No,sc usa el 110mbrero para asistir á los bailes
de etiqueta; el peinado se adorna con llores ó
listón, 11gún Jo requiera el atado que se lleve.

,

i,

Beatp'.t: No tiene usted, mi estimada amiga,
por qut ~ penarsc de enYiarme sus consultas con
f¡-ccuc-ilc'ia¡ yo tengo nrdadera satisfacción cri
rcspoiidcr' todas ~11s pregimtas.
No_s,onozco experimentalmente la preparación
_ de 'qúe _'me habla¡ pero sí he oído elogiada á
~ \arias .Pérsonas qu.e la asan con grande éxito.
· .:~ ~l agua de Colonia DO maltrata la tez:, más bien
lá hermosea, siempre que se .aplique e11 corta
cantidad; sio embaigo, 'e s mejor , ese i:cspe-cto la
. t,int,aq dt' benjuf. ~
.{ Ü; pr:stañ.a.s érecea largas y rizada,, cortándo•
·- les las puntas :y poniéudose c11, ellas aceite de
riciDo.
Id. substancia de que asted me habla sirH pa-ra aclarar el color de la tez.
La &lt;Nieve de las Vírgenes&gt; es una preparación
muy útil para na,,i:nr y blanqaea.r el cutis¡ se
veDde ,en la Droguería NacioDal, situada e.u la
segunda calle del Factor, en esta capital.
Es mejor el tricófero de Barry q11.e la loción á
la cual 11.sted se refiere.
Le aseguro que teu·go verd•dero placer en considerarme su amig• y en con:es.pc;,nder á su sim·
patía.
0

.,.,,.

..ít .. ,,e.. ,

t

vende en la Droguería Nacional, sit12ada en la
sc:guoda caUe dr:I Factor, número 6.
-El autor musical más iospi.rado en el género
de músi.:a ;l que usted se refiere, es, á mi cDtender, Tschaikowsky.
-El libro de la buoaesa de Sf•fl, llamado:
&lt;Uugu du Monde&gt;, puede 's uministrar i usted
algunas de las iudicaciooes quo desea ~ber,
Bl agua de salvado se prepara bac:icndo un
saqu.itÓ de lieuzo fino, en el cnal se ,pdne 'lll1A
cantidad regula.e de aquél, Este~~qiüto se sumerge, dnrante media hora, en et_agua que Ya á
emplearse pan lavarse el rostro;;· La substancia
que se desprende del salvado u muy c,,_oaz para
su.a vinr 1a tez.
'
L-¡ tintura de benjuí se v-cndc ya preparada y
se usa en corta cantidad 1 por ejemplo: die,: gotas
en dos litros de agua.
Mu0ho gusto teogo en coDtcstar á sus preguDtas, deseando qae le sean útiles mis indicacio•
nes.

~- •'.

• -~r¿.

•

-NOTICIAS
.,._t-~

Karl: El cqlor roíi%d' de las manos es muy difícil de quita(sc¡ pero quiú pueda dar á usted
b11en resuita
usar 1111a preparación que sella•
ma &lt;Blan~~e perlas&gt;, la cual !IC vende en la
perfamer a de
José el Real (hoy Isibél Ja
Católidf},. ca es~ capital. Acaso tambiin conseguirá to'que dcaca usandc;, cSaavishia&gt;, pues es
una substancia muy útil°';l ese respecto, qae se

San

La "Revancha" De "Le Matin''
Pa.ris estt\ desconocido .... No es
que haya c&amp;mbla.do a.qui el tiempo,
pues hasta el día de ayer no ha dejado de llover, y llevamos as( cerca
de once meses .. . No ... . En París
conttnúa el mal tiempo ... . , pero
los parisienses estlln vueltos del
revés.
Ha. bastado que &lt;Le Mattn&gt; organizara el circuito del Este y que
tres aeroplanos recorra.o los Umlt.es
de la. frontera alsa.cla.tJa para que el
viejo ccba.uvlnism0&gt; francés despierte furibundo, ni más ni menos
que sl nos encontráramos en los
buenos dfa.s del Imperio, cuando las ágllllas napoleónicas se paseaba.o triunfantes por Europa.
&lt;Le Ma.tln~ ha. saerlfloado cien
mil trancos para esta. prueba depor.
ti va; pero el reola.mo que se está
haciendo vale cua.lquler dinero. Y
la multltua no abandona un solo
Instante las aceras del bulevar
Polssonniére, pa.ra. seguir de hora
en hora la. marcha triunfal de los
aviadores en los tra.nspareotes del
periódico.
Y no cabe duda, la idea. de la &lt;revancha&gt; ha vuelto á resucitar a.hora.. La. moderna generación franca
sa no es cchauvlnlsta&gt;, y en las
pruebas del circuito del Este no ve
motivo niDguno pa.ra pensa.r encrevanehu&gt; fa.otasmagóricas; pero l os
viejos pa.trlotas, los hombres que
han cumplido la cua.reuteua, re•
cuerdan los horrores del slt.to y DO
se resignan á olvidar. Para éstos,
Ja.s provincias que se anexionó Alemania. gimen angustiadas bajo el
yugo del tirano y no esperan más
Que la. voz de Francia. pa.ra. levantarse Irritadas contra. el invasor.
Debemos piadosa.mente dejar á los
vlejos patriotas franceses q11e continúen vi viendo en esta dulce equ1•
vocación.
Pero la. PteDsa en genera.!, y cLe
Matin&gt; en particular, están abusando del bordón, y no hacen más
que dar golpes en la cuerda p&amp;trlótlca, sin ver las enfa.dosas cooseouenclas que su coaduct&amp; puede
a.carrear. El circuito del Este es
una prueba mara.vUlosa, un sensa.ciona.l acontecimiento, una. demostración formidable del genio, de la
inventiva, de la perseverancia del
pueblo francés ....
Pero de a.qui á pensar que por
tres aeroplanos hayan llegado á las
fronteras prusianas, luchando con•
tra los elementos revolucionados, la
Alsa.cia. y la Lorena van á volver !l
formar parte del territorio francés la verdad es llevar un poco lejos 'el echa.u vlnismo&gt; per1odistJco.
y por lo pronto, ya. han conseguido' que la. Prensa. belicosa. de A.lema.ola pierda. la. paciencia. y anuo,
ele que &lt;Si un aeroplano francés se
atreve á. volar por la fortaleza. de
Metz, los ca.nones prusl&amp;nos le ha
rán caer i tierra&gt;. Oomo ustedes
ven todo esto es muy conveniente
pa.ra. el éxito final, traba.jo de benedictinos que vienen haciendo los
pocos hombres de buena voluntad
que en Fra.0&lt;1la. estt\n dedicados á
la improba. labor de aproximar los
dos paises para que mantengan cordiales relaclones.1 Una. ta.rea. de mucho luctmientol
Los responsables de esto son los
periódicos parisinos, que usan y
a.basan del bordón patriótico, por
que sus notas son las que con más
facilidad llegan ! la multitud. La
generación moderna. sigue con cur1osldad y a.dmlractón las pruebas
del circuito del Estl!; pero no suel'la
con revanchas imposibles. Esta generacióD francesa. es como la. joven
generación espa.i'iola, cmanufutlsta,. ¿Pan. qué pensar en las pro-

Odol en .Asia

He aquf el dentífrico que b1
dado la vuelta al muntlo
En efecto, mucho m!is que ninguna otra agua
dentffrica, el uso del Odol Ee ha extendido por toda
la superficie del globo. Incontestablemente sn consumo es superior al de todas las aguas y preparaciones dentífricas del mundo entero, Esto nos da
una prueba irrefutable de su superioridad.
El éxito enorme del Odol se debe á la eficacia
particular que posee. El Odol es el única agua dentffrica que durante horas enteras protege la qpca
contra todos los gérmenes de fermentación y pu·
trefacción que destru:yen la dentadura.
Compr6ndaee la importancia extraordinaria de
esta propiedad ein precedente. En tanto q_ne los
demás dentífricos conocidos no pueden ejercer su
acción Bino durante el tiempo insignificantemente
oorto que ae dedica al amo de loa dientes, el Odol
impregna con Bl1B elementos anü.sépticos la. túnica
mucosa de .la. boca, como también los dientes cariados, y continúa ejerciendo sus efectos sah1tíferoe
por muchas horas deepués.

Odol en América
vinclas perdidas? Y el ~esto de
Lebla.nc, metiéndose las manos en
los bolslllos y negándose á saludar
t\ un oficial prusfano, le ha. juzga.do
sencillamente como una desoortesla..
Bien es verdad que falta le hacia
al diario del bul43var Polssonolére
Inventar algo sensacional que le
rehabilitara á los ojos del público.
Sus ú.ltlmaa campaflas babia.nle
enajena.do las almpatlaa del gran
público, Pero los periódicos tienen
siete vld&amp;S, como los gatos, y cuan•
do parece que agonizan, se eodere-

Odot en Á U8tratía
za.o con nuevas fuerzas, más allen•
tos y m&amp;yor vigor.
A. &lt;Le Matln~, el circuito del Este le va á costar cien mil francos
conta.ntes y sonantes; pero ¿qué son
cien mil francos en un pa.ls donde
la tentati va. afortunada de un periódico lleva á la. adminlstraolóD
clent.o cincuenta ó doscientas mil
subscrlpciooes . . . Y ¡Pues esta cpe•
quetiez&gt; se1á.1 sin duela, el fruto que
reooj&amp; &amp;hora. cLe Malllnl&gt;
Y á esto es i lo que quedará re•
ducldo todo. La &lt;revancha.&gt; so.6a.:fa.
por los &lt;chauvlnlstas&gt; francei.es no
pasará de ser eso: un sueno. La

única crevancha&gt; verdad es la de
&lt;Le Matin&gt;, gue vuelve á. ver aumentar sus fabulosas tiradas de
otros dí.as . . .. cLe Ma.tln&gt;, digan lo
que quieran, es &lt;maufutlsba&gt;. ¡Viva. el &lt;Maufutlsmol&gt;
JOSÉ JUAN

CADENAS.

�El Mundo Ilustrado

las [nferme~a~es ~e los Riñones se [man
oon el aemelio ae roungon uara los Riñones.
Leed la Prueba.

Toda ~nona Qln
••fra COll c..alqulcn
f o r m • ,le cnfcnnecbd de loe • itlone,, no
importa cuanto• re.nu,.
d i o• ha probado,
cuanto• falcultati•o•
),a consultado ó lo
rrave que sea e:! cuo,
bap Wlll prueba coa
d Remedio de Mun"'" para 101 RiAoneL
0a 10rprcnderti1 al
nr la rapidcr con
que ..-::!'fla loa dolorca

en Ju (&amp;d.eru1 loa
muslo• 1 lu 1n¡lco
que produce el mal
de loa rillo.nca. Ea
aotJ)re.ndenta la raplder con c¡ue reduce
la lnftamaoón de 1H

picrnu
pléa '1

de

J

1.,.

tambicn el
abui'tamlento bajo 101
oio1,
dcapue■
de
habcne tomado unu
cuanta, do1i1 de eet•
~
remedio. 01 deleita•
ttls al ~r tomo el color YUcl•e l las mcjillu J eenlir de nuevo el vigor J la alecrla &lt;'•
eeplrltu. SI 13 orina ce rspcsa y lcchou, clara J espumosa, 1i contiene uientot, ai el color
n ~ncendido ó tiene mol olor, si orina.is eon frecuencia debelo persistir en tomar ..te
remedio basta que todos esos slntorr.a.s han desaparecido. Creemo, que ba curado mb cuo1
rr ..ra de en ftrmed&amp;d de los riiloncs que cualqui,ra otro medica.mento que ,e h1 pr,parado
para e10. El Profesor ?,fon10n cree que la 111ortandad qac C3UU el ~! de Bri1ht 1 dia~tu no tiene ninguna ru6n de ser, y ,e reducui mucbo con " " r&lt;medio.
Eacrlhld i utas personas que han dado testimonios:
Mr. Jam&lt;&gt;t fünwa, 414 S. 7U, St., Phil.,
Mi!• Alice Edgmer, 1330 N. 22d St.,
dd¡,biL Su 1..úmonio con.,ence:ri i eualPhilad&lt;lphiL O, dirá )os sufrimiento• que
guicra
que el Remedio de Munyon para Jo,
puó, las medícinu difcrrnl&lt;1 que probó, Y
Riñonu proporciona a!IYio inmediato J u
como oe cur6 con d Remcdio de M1tnron
cui
una
una medicina infalible.
para los RiñoneL
J.!rs. T. F. Hazeltine, 1839 N. 27th St ,
J'bil•drlpllia. Su testimonio iutcruari a
toda.1 la, p&lt;rS(mat qu• 1ufrcn c,un mal dt

lo• riñones. Lu estimulará A probar el
RCJMdio de Munyoo para lo• Riñonu.

Mr. IJarry Tully, 6o1 SandU1k1 Stnet
Pittsburg, PL1 , o• diri como oc curó con el
Remedlo de M unynn 3X para 101 Riflone1
dupue• de h3b&lt;-r probado con vario• m~dico1
7 muchas medicinas.

Ct&amp;lre

IT. StcYcns, •ut S. 7th St.laPhila•
delphia, tie,.., bastante u.:a\n en dar s gra•
eiu al Profuor Munyon por su gran Reme·
W. W. Wil10n, 710 Wbeeling Annue
dio para los Riñones, y tendrá mucho gu•t&lt;•
WilkinsbUTg, Pa., 01 dirá lo que pienu dd
en ttlatar i cualquiera persona la verdad de
Remedio de Munyon para l01 Riñonea J de
,us 1ufrimlcntos J de 1u cu.radón.
sus otros remedios.
F.,111 pigina ,e podía licuar con los testimonios de pcnonu lunnnles que 1e 11.,,_ curado
con rl Rrmcdio de .Munyon para los Ri6oncs..
.
lfo demorei• en tomar acción inmediata. Id 6 la botica mu cerca 7 comprad u fra.
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Entre todos los bailes a.polfneos,
el más notable quizás es el baile
a.st,YOnómlco de los egipcios, en el
cual .figuras humanas representan
el movimiento de los astros y los
pi a.netas. Est.&amp; d&amp;nza "apolfnea, 11
porque los astrosson solamente fe•
nómenos sensibles, más notables que
los demás sólo por su magnitud es
superior á. las demás danzas apolJneas, porque rela.oiona. la figura. huma.na.con los fenómenos más ¡tra.nd1osos de la crea.clón. Verlficando
una. especie de antropomorfismo astral en que el cuerpo, ennoblecido
por la. belleza.como enel artegrie~o,
en vez de reerea.rse en la. adoración
de si propio entra. en una especie de
comunicación ideal con la armonfa
de Jos cielos estelares; da la impresión de que la formahumaaa, llegada. á la perfección, en vez de perma.necer relacionada sólo con los
fenómenos terrestres, alcanza mayor amplit,ud, logra.ndo comunicaciones universales. Antropomorfismo trascendente de unenca.nt&amp;dor
atraeti vo, por el cual concebimos
que el sér corpóreo llega. á. una Idealidad tal, que lo creeríamos ca.paz de
una existencia serena y armoniosa.
cllmo la de los astros, participando
lotegramente de la música Ideal de
las esteras. Es el cuerpo humano que
vlene embellecido y joven á. ocupar
el puesto que le corresponde en el
concepto pitagórico del universo.
Puede asegurarse que Jamás el
baile apolfneo llega á mayor altura.
estética que la que a.lcanza en este
baile astral, porque en ninguna
otra de sus variedades hace participar á la 1magen del senbldo ultrasensual que la más perfecta belleza
necesita. para. coronarse y completarse.
De todas las cosas sensibles con
que la imagen humana puede estar
en relación, ninguna la eleva como
la. comunicación ideal con los astros, Imágenes las más interesantes
que existen, desde el punto de vista de la perennidad y del mlsterto.
Por marav1lloso que parezca un
fenómeno de la vida orgánica,
siempre es fáoll relacionarlo con
antecedentes y resultados que pueden ser siquiera. enumerados; mas
la existencia de un astro 6 de la
tierra. misma, suspendida en los cielos silenciosa y enorme, llgada con
relaciones lnsenslb1es con el resto
del universo, es algo mucho más
sorprendente que todo fenómeno
local de nuestro planeta y que todo
fenómeno local de cualquiera. de
los astros. L&amp; existencia. misteriosa. de ese conjunto, indefinida.mente
extenso, es abrumadora, y todos los
fenómenos de nuestra. vida carecerlan de una importancia comparable á la de un rayo de luz astra.l,
sJ no fuese porque en nuestros actos suele Intervenir ese principio
capaz de sacudir de si en un instante
Inesperado todas las leyes á que está sujeto el mundo planetario y astral. Y rnllzaalgoque no persigue
finalidad, un estado de desinterés,
cuya veri.ficaclón implica. la aparición de un valor nuevo y aadaz qae
no puede practicar el universo sin
perecer, y que se verifica., sin embargo, en el hombre más rico de
energía que todo el resto de lo existente.
JOSÉ VASOONOELOS.

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LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
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El Mundo Ilustrado

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LAS G~IATURAS

LA DANZA ASTRAL DE LOS E&lt;ilPCIOS

Uu diputado belga, Mr. Warocque se
ufana de haber a.ido invitado á la ltl~sa
drl regente de CbiDa.
Hizole servir el prl.nclpe la clásica sopa de nidos de golondrina, pescado rojo
de •diez mil años• con legumbres verdes
filete de pato, espárragos de longevidad°
huevos tiernos de paloma-en manteca
•cinco felicidades•, etc.
Psse par el pescado de •diez 11:1il años•·
pero los esplhragos longevOB. . . . .
'

de

conrnmen; pues la grasa es un
combustible y su consumo produce fuerzas. Las criaturas delgadas, aun cuando lleguen á la edad de 18 6 20 a1los, corren peligro de contraer la tísis ú otra enfermedad agotante. Es una cosa
espantosa cuando reflexionamos
sobre el número de criaturas de
ambos sexos quienes mueren por
mala asimilación de sus alimentos. El alimento, aunque se tome en a,b undancia, no los nutre,
no cría grasa ni imparte fuerzas.
Para evitar este mal, para curarlo, para salvar las criatnras que
las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
que principian á mirar al mundo con ojos llenos de esperanzas
y ambición, debe emplearse la

PREPARACION de WAMPOLE

u éxito, es cosa decidida y resuelta. Miles de personas le deben su vida y salud. Es tan sabrosa como la miel y contiene
todos los principios cu.ratívoa
del Aceite de Hígado de Bacalao puro, combinados con J a..
rabe de Hipofo fitos Compuesto, Extractos de :Malta y Cerezo
~ilvestre. Para. la reposición de
.nillos pálidos, que sufren de .Anemia, Escrófula, Raquitismo y Enfermedades de los Huesos y la
Sangre, nada hay tan bueno como nuestra preparación. &lt;eEI Sr.
Dn. M. Siincbez Rodriguez, Director de la Casa Amiga de la
Obrera. de México, dice:-La. Preparación de W ampole me ha daao los mejores resultados en l os
niños {L quienes la apliqué, ápcsar de lo a-vanzado de su enfermedad están ya perfectamente
curados, habiendo desaparecido
las escrófulas que la terrible anemia les produjera y su estado general es de lo más satisfactorio."
Eilcaz desde la primera dósis.
Nadie sufre un desengaüo con
esta. ' De venta en las Botir&lt;&gt;·

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"Sres. Dr. Miles M1adical Co.,
A continuación manifiesto lo:
resultados que he recibido de sus
Medicinas, tanto del Remedio
Nuevo para el Corazón como las
Píldoras "Miles" Contra-dolor.
Por mucho tiempo no babia
sido dueño de mí mismo, pues
me atacaron fuertes palpitaciones del Corazón, mi piel estaba
amarillenta y tenia continuG
dolor de Cabeza, no sii!ndomc
posible dormir ni media noche,
asi es que me levantaba con una
deseape.-ación y sofocación del
pecho •-1ue parecia que me iba á
abogar, y que solo algunos mi.QU•
tos me quedaban de vida.
No tenia apetito, y por con-•
siguiente me iba adelgazando de
una manera atroz, no pasando
ni tres dias sin tener fuertes
torzones que á veces me hadan
guardar cama. Al comenzar á
tomar sus medicinas pesaba 146
lbs. Hoy peso 172, trabajo con
gusto, y puedo manejar la b&amp;rra,
pico y 'hacha por todo el dia,
monto á caballo etc. Rccomien•
do el Remedio del Dr. Miles para
el Corazón y las Píldoras Contra-dolor á todos los que sufren
de estos terribles achaques. S.S.
José S. Martínez, Sabinal, Tcx.' '
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EL GB,ANO D~ ARENA
El sel.lar don Francisco Arreola,
de San Andrés Victoria, Dgo., México, escribe como sigue: «Me es
grato unir mi grano de arena l. la
fama. universal de que goza con
verdadero mérito su excelente medicina. «Las Plldoras de Vida del
doctor Ross&gt;. Sufro muchfstmo de
constipación estomaeal, y co.n la
dosis de una ó dos piiaoras diarias
se me regulariza perfecta.mente el
sJstema digestivo, encontrándome
ahora en buen estado y complacido
de haber encontrado una buena.
medicina que procuro tener siempre en casa. como salvavidas&gt;.

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y

La tarde se deslizaba mansamente; ago-

nizaba. El pedazo de cielo en que se recorta la tim1. de la montana, era de rojo y
oro, tan vlYos, que parecla nn Incendio¡
también semejaba un penacho luminoso.
Ese color se Iba desvaneciendo hasta
cambiar por uno verde y eontlouar en vlolAceo y después segulr el vlo1'ceo mezclado con az11I y as! desparramuse por la
ancha bóveda . . .. El sol, to4o congestionado, lanzaba espadas de fuego sobre la
montada, y corrla veloz A precipitarse en
la hoguera que ardfa eo su cima. Varias
oubeelllas que se agrupaban caprichosamente¡ tenlan débiles tintes de rosa y oro.
La br sa tibia retoz1b1. entre las fiores,
haciendo temblar sus hojas, Los pájaros
cantaban sus cAntJcos de amor, y aoslo·
sos buscaban un alber¡ue para dar desc1.11s0 á sus fatigados cuerpecltos por la
luga Jornada de todo un dla ....
A mitad de montana descansa una casita, y un poco más allA, unos peilasquillos,
por donde resbala el agua encarrujada y
brlllantlnt, L1. casita estt habitada por
labriegos; es rdstlca, de una rnstlclaad
seocllla.
Un poco alejad1. de ella y sent1.da eo uo
montonclto de tlerr1. dura, estab1. la moza
Carmen, bordando un panollo que estrenarla el domingo cuando ba¡ase al pueblo
A misa ... . Corrl1. la aguja mpulsada por
sus dedos blancos, deJaodo asl como una
estel1. una linea de nda azul . . .
Eo aquellos Instantes tenla enceuados
su pensamiento y su atención en aquel
pailolln, porque en nada pensaba ni nada
la dlstrala: estaba seren1. y tranqoi11., comola tarde.
Carmen ya ajust1.ba los diecisiete¡ su
belleza campesina re1.lubamás c1.da dla¡
su cuerpo adqulrl1. mis vigor y modela•
clón. Era rubia¡ sus ojos verdes y profundos seme)abao dos Inmensas esmeraldas.
Su carActer era alegre y buutdoso; úolc1.mente en las horas del crepúsculo daba
desea.oso A su alegria: bordando, leyendo.

. ... Estaba aeren1. y tr1.nquila, como la
tarde. Bord1.ba ... L&amp; aguja corrla Impulsada por sus dedos blancos, dejando asl
como una estela una linea de seda azul. ...
No peos1.ba eo oada ol Dada la dlstr1.la.
De sdbito sus manos se detuvieron y su
respiración se contuvo y toda ella separ1.llzó: babl1. oldo una vocetilla que c1.otaba, muy 4ébllmeote, 1.IIA, por lo bajo de
la collu ... Silencio; más silencio ... . ..
Cantó nuevamente, y como la voz era mts
fuerte y más cercana, pudo entender lo que
asl decla:
Por el monte voy perdlo
y la noche n'llegar,
por este monte tao grande
y tao lleno e'soledá ....
pero que venga la noche
y con sus sombras m• envuelva,
que encootrAndome{Un1. serraoa,
eso y más poco me da . . .
Aquello la estremeció; pero resuelta,
aguardo.
C1.otO melancOUc1.mente una campana¡
y luego el triste balido de unos borregos .
Carmen torció ligeramente la cabeza y miró: venia.o hacia ella UD pequello rebano,
al lado UD perro y atrts un putor.
Al ver la figura del pastor, Car111eo se
tranqu!llzó: era guapo¡ largos mechones
de pelo rublo escapaban de Ta opresión de
la gorrlll1. con que cubrla su cabeza¡ de
o¡os azules; 111 estatura mediana; de ree as carnes y de recia mnsculdura; edad
poco mAs ó menos la s11y1., 1.unque representaba más por su pronto desarrollo ... .
-¿Aóode vas con el ganao, zagal?
-Aondeme yeve Dios, nlff.a-dtjo amostuado.
Entonces Carmen 111%6 la. cabeza y le
miró, y 61 se puso eolor1.do de pura vergüeoza y Carmen tomó coofil.nza y comprendió que aquel hombrecillo er1. tlmldo,
y que lo del canto eran cosas que él habla
oldo decir A otros putores, y 01.da más.
-¿El cortl)o esti lejos?
-Al otro l1.0 de la montan...
-¿Y cuiodo piensas llegar Aél?
-Maflana; ahora me a.tengo i 11. buena
hospltallá de las gentes.
-Pues si haz venlo act pa. ruuecerte
eo nuestra c1.sa, te digo que padre desde
11na noche eo que nos vimos robaos y A
punto de perder la vida, ha Jurao por su
madre-que en glorl1. esté-no volver t
usar esas bondades.
- Eso es, otila, que pagan Justos por p&amp;caore!!.
-Nosotros no tenemos la culpa, hombre. 1Qulén se fla de aparleoclasl-Y bajó
la cabeza par1. continuar bardando.
-¿Qu6 es eso, nln1.?
-Y qué te Importa, curioso. -Vamos, es
un p1.llollyo q11e estoy bordando para estrenarlo el domingo, cu1.ndo baJeA misa....
A ver, ¿qué letra es 6st1?-Y el z1.&amp;al ■cer-

cóse al bordado, y Carmen sintió el calor de su carne y J1. caricia de sus cabe·
llos ....
-¿No sabes, hombre?-diJo triunfante.
Yel zagal muy eoeendldo la contestó,
eodere.ttodose:-No me hao ensellao, nl1'11.; mi madre me deló muy tempranito y
desde entonces me he visto oblfgao á vivir siempre eo las mootallas cuidando del
gaoao.
-¿Y á qué edA te dejó tu madre?
-A los cinco anos y padre á los tres. Y
al verme solo, tuvo ple4A de mi uo cortijero; pero también murió, y como ya era
uo poco más tretlo, tuve que trabajar yo
mesmo para poder vivir.
Guardaron silencio, y Carmen se puso
triste. Al verla asl, el zagal la dlJo:-¡Eh,
nlna l si tóo eso ya puó y ahora vivo contento y con salu ....
-¿Y con albergue?-le Interrumpió.
-P11és claro, en el cortijo.
-¡Ay, si padre quisler1. que pasases la
noche en nuestra casa¡ pero si ledlgo algo,

me r11lel ....

-¡Ay, qué toot1.I ¿ves aqoella arboleda
de bast1. allá balo? .... pues allt hay uo1.
posada que es cíe unos viejos mu buenos;
él, como en sus moc1.11,,..' ,~, fué p1.stor
como tú¡ sabe todas las penas que pasils
en la mont1n1., y por eso les guarda un
rinconcito, y les da de su cena, y de su
ropa cuando cuecen.
-¿De veras, nlila? AllA voy horftlta ...
-Espera, hombre, charlaremos uo poquito más; llegarás antes que uomeo las
estrellas.
-¡Bueno!- Se ecbó eo la tlerr1. y se
puso A acariciar una oveja.
-¿Cómo se llama esa ovejlca?
-Paloma, repuso.
-Qué booib y qué blanca está, si parece que h1. calo nieve sobre ell1..
Y el zagal la largó, y al tomarl1. Cumeo, sus manos tocaron lude él, y sintió
una sensación de deleite que 11. hizo estremecer, que la hizo desear muchas cosas.
-Al pasar por el rlo la be bañao.
-Y ¿por Qué no has hecho lo mesmo con
las otras? Mira qué suelas están.
-¡Ah! '(?Orque es mi preferida; es A la
que yo quiero mlis ....
Carmen ac1.rlclaba Ala ov~J1., con cartl!o, con amor¡ ¡quizá porque era el amor
4el zagall La besó. La cubrió de besos en
el hocico .húmedo; ¡besab1. 110 amor, uo
amor Inocente, de nlffol Eo aquellos Instantes lovaditron su pensamiento Ideas
de lde1.Udad, y repetla:-(Paloma, palomita palomina!
be pronto preguntó:
-¿Y td cómo te llamas?
-BtoJamln-contestó.
Y aquel nombre la Alucinó, la hizo deseu 1.IÍD mts cosas, muchlslmas cosas
1taotas, que en su pensa.mleoto de olftÁ
no pudieron entrar todas .... si, oo podl1.
comprender todo lo que deseaba!
se levantó el zagal y la dijo:
-Me voy, olff.a, porqne ¡,. noche llega

y ....

-¡SI padre quisiera que te qnedases ..
Soltó Ala oveja, que se reui¡ló con las
otras. El perro se leva11tó y se dlspuso ;.
hacer la guardf1. al rebano. El zagal la ha•
bló por última vez, diciendo:
-Hasta otra tarde, otila y gracias,
-Q11e Dios vaya contigo ... . hombre.No se atrevió t decir el nombre, no se
1.trevló,
El zagal se perdió por lo bajo de la montana.

•
••
El sol habla desaparecido; únicamente
quedaban en el cielo sus huellas lumloosu: púrpura y oro. Entre nubes de un
vlo1'ceo muy débil, 1.somaba Venús, respl1.ndectente y tembloroso. Lo soledad
era augusta-la montalla habla enmudecido; solamente, A veces, ese sllenclo era
Interrumpido por el chasquido del agua al
cbocu en las pellas-era que cantaba su
eterna canción. Los pá)aros dormlan, los
grillos sllbabl.D.

.

"'•

Las Píldora~
del Dr.Ayer
Para la Dispepsia,
Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
d~I Estómago,
Hígado y Vientre.
Son Puramente Vegetales,
Son Azucaradas,
Son un Laxante

Suave pero Eficaz.
"Con las Píldoras del Dr. A.yer ho
obtenido siempre una acción más hC·
gura todavía que con otras píldo1·:is
muy en uso y que pcr su crédito se h:lD
familiarizado entre el vulgo. Son mny
fáciles de tomat y no causan dolorcis
ni repugnancia."
A.

hlARTINEZ

V .ABGAS,

Catedrático do Medic!Da,
Granada, Espalla.

Cada po1nilo oste11ta, Ta
rotulata.

fm11.,la en ro

Preu«nte "sted á 81&amp; mÍidlco lo 1,1ueo1,t110
de tas Pildoras deL Dr. Ayer,

Prepara.das por el DR. J. C. AYER y CIA./
Lowell, Maaa., E . U. de A.

Mundanalidades
Lo cuentan los periódicos de Par!s.
Es toda una novela.
Un pintor afamado duda de la fidelidad de su esposa y la espía.
Monta ella en un coche de alqmiler.
M.&lt;?nta él en un auto, también de alqwler, y da orden de seguir discretementl'I á aquél.
Llega el primer vehiculo á una casad~ la calle de Sain t- Honoré. Se
p~ra el ardo. El chauffmr le dice al
pmtor:
-Comprendo de qué se trata, señor, l:_)ero de~ advertirle que esta
casa tiene salida por calle de Rivoli.
Debe usted de irá esperar en aquella puerta. Yo esperará aquí.
El celoso pintor va á la calle de
Rlvolt Pasan cuatro horas. Aburrido y desesperado, vueh•e á la calle de
Saint-Honorá. E l chautf,ur dice que
no ba visto saln á la dam11.
-Llávame á casa-le dice nuestro
hombre.
Le lleva. El pintor encuentra en
ella á su mujer.
El del taxi auto cobra cinco horas
de servicio. ¡U o pu.ilado de francos!
Antes habla recibido cincuenta
francos de gratificación de la se!lora
del pintor, porque apenas éste fué á
la calle de Rivoli, el chauflenr entró
en la casa de la calle de Saint-Honoré
y previno á 1~ in.fiel de lo que ocurría.
¡Los hsy vivos ... . !

Sent1.d1. Junto Ala puerta 4e la casa, la
moza Carmen pensaba, _pensaba. 1Sufrlal
Evoc1.ba el recuer&lt;lo de aquel hombrecfllo
que aquella tarde 11. habla hecho estreme.
cer, 11. b1.bl1. hecho desear muchas ~sas
-1.quel n1ff.o !ooceote, Ignorante. Vino 6
su pensamiento el canto-que creyéndose Asolas-babl1. lanzado el zagal, y oue·
vameote se estremeció..... sus labios
P,roounclaban maquinalmente:-¡ Ben J 1mlo, BenJt1mlol ... Y envuelta eo aquel
mar de pensamientos, se quedó adormeci- El hombre sin carácter es como un edida. embrl1.gada.
ficio construido sobre arena.
El 1.gu1. de las penas cantaba su eterna
canción. Los pájaros dor111lao , los grlllos
SANIAt D U:BAY.
sllbablo . En el cielo obs(uro y profundo
brotaban estrellas q11e escuplao r11-splanNuestra dlcba causa en brtve nuestra
4orts de gloria.
inquietud.
EUGENIO PLATA ITUARTE.
BOILEAU,

�El Mundo Ilustrado

Para Recortar y Guardar
Los síncopes ó desmayos ocurrtll cuando 110 hay bas1111tc: sangre: en el
cerebro¡ por co11siguic:utc:1 debe: hacerse todo lo posible para que la sangre:
Buya hacia el cerebro. Acutstnc: la persona sobre: la espalda, con la cabeza
más baja que: el cuerpo, mantc:11iéodosc: c:n esa pusici611 sin levantar la cabeza, hasta que: vuelva en si.
Lu personas anémicas son más propensas que otras á desmayarse:. Pan
suplir la dc:ficic:ucia en h s111grt, se u.sa la zaruparrilla más que: ninguna
otra medicina. Los hipofosfitos, tónicos genc:ralu, son tambié.n muy ítilc:a
en combinación, y la Arvc:lina tonifica y pone: los riñones en condición de
producir sa11grc: rica "'l pura. Procúrense: tn la botica ó farmacia dichos ingrc:dic:ntc:s en las signic:nfcs propozcionu:
Jarabe compuesto de: zarzaparrilla... . . . . . . . . . . . 60 gnmos
Jarabe compuesto de: hipofosfitos....... . . . . • . . . • 45 gramos
Extracto compuesto vegetal Arvelilla... .. . . . . . 15 gramos
Mtzclcse lodo en una botella y saclÍdasc: bien. Tómese: una cucharadita
de las de: café 6 tt dtspuél de: cada comida y al acostarse, sacudiendo siempre la botella antei de tomar cada dosis. Tómese bastante: agua utre comidas, pero no durante las comidas,
Con c:I uso de esta receta desaparece: el ácido úrico de: la ungre y se
cura el reumatismo prontamente.

- :~===========~
J. &amp; F. MARTELL
COGNAC

CASA FUNDADA EN 1715

Calendario de la Semana

todos los charcos vecino• salfan mi-

llarea de ranas que saltando gracioUJnente se encaminaban , n11a lla•

nura.
Allí se di'fidic:ron c:n dos ba11dor,

DOMINGO
25

al frente de cada ano de los cuales
se p1110 nua rana de marcial conti-

n•11tc:.

(49 de mc:s, 199 D. P. y 49 de Septlem•
Los jefes hicieron uua sc:.ñal. Los
bre). Santa Mana de Cervellón, vlr¡en; ejtrcltos se cmbiltic:ron c;oo encona•
santos Cteofu, B11rdomlano y Aurella,
virgen, mártires. Oficio y mis• de la pri- da {aria.
El enc•c:ntro íai turible; unar,
mera santa; rito doble y ornamento blao•
co; ae conmemora la dom{nica. Comien- croaban con rabia¡ otras, con dolor.
La sangre corría en abUJ1duci1,
za en Corpua Chriatl la novena de Sao
Francisco de Aa{a.
llega.sado al río más próximo. El cai:n·
Cuarto men1Uante en Géminis, á las po quedó lleno de membranas, de ao•
2 horu 17 mioum 1osegundo1 de la tar0118, de cadáveres,
de. Calor y nubea.
La lucha duró una hora. Al oabo
de ella, las ranu sobrcvhientc:s se:
fuer:,n por donde habían venido.
Loa japoncac:a quedaron muy imprcliouados por este oombate, que
juzgabao de: mal agüero.
En c:íc:cto, poco dc.apub, Tokio ha
San José de C11pertlno, confesor (del
d{a 18), Santos Clpriano y Juatina, vir- ,ufrido au tremenda iun11daci6J1,
gen, mártires.
Conjunción inferior de Mercurio y el
Sol, á la I hora 23 minutoa de la mafia•
JU •CtY9tal Palace•, de Londres, orga•
DL
nizó la tíltima bemana un couCtll'l'o de
UnOII,
Preseutárooloa l)etlumadoa, lustrado
el pelo y con pendientes en las orejas, y
8118 propietarios rivalizaban también eo
esi,leudor.
27
Una de lae tradiciones del gremio es
los arrieros mb importantes deben
santos Cosme y Dam.lán, bc:nnanos; que
lleHr el mayor 11t:ímero de botones.
Adulío ó Adolfo, mártires. Hoy y ma·
Ha resultado ve11cedor Henry Croft,
ñaoa el rito ee semidoble: y permite la apodado •Pearly Kinr, que llevo seia mil
celebración de mlaa11 privadas de di- botones en la cbaqueta, cinco mil c:n el
funto.
p1111talón y otroa tantos en el chaleco.
Conjunción de Mar~ y el Sol, ( Ju 10
O sea un total de dJes y seís mil bohoras 23 mlnut011 de la mañana.
tones.

LUNES
26

MARTES

MIERCOLES

CARBON DE PIEDRA,

28

limpio, pan eatuta, eiitregado i dom.!otllo desde $19.00 tonelada. COke de Vil·
rlu man:u, lelill par&amp; eatu.t11s de todos

San Wencealao, duque mártir; Santa
Liova, vira'en, y el B. Simón de Roju,
confesor.

tamaiioe,

PRORTITUD Y ESMERO

JUEVES

.

Teléfono■ Encsson

29

v. s. o.
V.S. O. P.
V. V. S.O. P.
EXTRA

v. o.

(F. S. :So Puebla, fiesta de precepto).
La dedicac16n de San MJguel Ardu¡rel,
1&gt;1tr6n i,rincipal de tu ciudades de Chl·
lal)ll, Guadalaiara y Puebla. Santa Gudelia, virren, Fuocl6n en Catedral y en
la Profe111.-(P. S.)

Univeraalmente reconocido como el mejor

coJqAc

BAYONNE &amp; COMPAROT
Hffl

1l'ODBB.AD

La •Jl,uilte•, de Geueve, anuncia que
una casa de modas de S11ua ha pedido
patente de lnveuclóo de un sombrero de
señora con depósito de agua para flores
nat111'8.les.
De este recepU.culo, b,bttmeote dlsi•
mulado bajo la copa, parten pequeños
tubos que bañan lu llores, á fin de que,
renovf.ndolu á diario, se pueda variar

.-mico

hasta lo iofinlto el adorno del sombrero
Ra de esperar que las írulu sucedan,
las flores y aquéllas, á au vez, sean BWI•
tituldM por las leg11mbrea, couslgulendo
de este modo q11e Ju señoras hacendosas se vean exeDtaS de Ir 6. la plaza ,
comprar coles, tomates y otras bortaliz;as que ellas mismu podrán cultivar en
sus sombreros.

Teléfono Muica1111 1S29

C E. McFADDEN
:2e. San Juen-du L•trén, 19

VIERNES
30
San Jerónimo, presbítero, padre y doc-

tor de la l&amp;lesia latina, y Santa Softa
viuda. Puución titular en la Iglesia, del
primer santo.

,4~~,M;t4~~~,..,..~~··"~'\

•

·~-'

OCTUBRE

~~~~~

•

2912
1120

SABADO

«;

19
Et Santo Angel Custodio de la nac16n
mexicana (se celebra con rito doble de
~nda claae). l.&amp; ded.lcació11 de la ba110tca de Santa Mar{a de Guadalupe,
aiíoe de au eoosaancl6n, 15). San Remiglo, obispo confeeor. Fund611 en Belh
y en la parroquia de: la Palma. En todo
eete mea solemnes cultos en Santo DoDE PROVECHO A LA IIADRE Y AL HIJO
min1ro y Porta Ca:11, en honor de NuuDurauieel período de la.lact.ancla. cuan•
t111 Señora dc:I Roaarlo,
Conjuncl6n de la I.Dlla y Venus, á J11 do la madn tiene Q.Ue alimentar su nlflo,
la vei uue aumentarse ella también.
5 hona 31 minutos de 1■ tsrde; y de la ~unlcameote
tomar aumentos Que
I.u.n11 y Mercurio, ( las 10 hora■ 8 minu- sean capacea tebe
de pfl'duoirle leche apropiatos de la noche.
da 11ua los delJcados órg&amp;noa dt¡ies~l\109
de su nlflo. La Leche Malteada. de l:lor......,_·wUck es el alimento por excelencia para
esta éPGCa, J)Ora ue contiene todos los prluctplus nutrl~lvoa uue necesita el or1r&amp;nlsmo
eii e tos momento&amp;. en rorma mol' di•
RANAS SINIESTRAS ,rerlble
á. la vez uue de acre.dable sabor.
'Ex1Jase !empre l&amp;de "Ilorl!ck:"las otras
son lmltacloues,-Fabrlcantes: Rorllck's
La aparición, e~ ciatas coodiclo- Malted Mtlk Oo., Raclne, Wls., U. S. A.
Atr!lntes generales : VlN fNTY HER·
nc:s, de !altanos animales, es prc1a- lllANOS.
Ap&amp;l'hdo 1238. México, D. F. 1
i10 de vcntunas t infarbanloa.
¿Qo.itn no ba oído hablu de: la
cornc:jadlatn y de la aillic:atra?
Lo que vamos , referir aucc:dló en
Mikawashima, burlo d~ Tokio, C:A 11ll
Muebles y Joyas preciosas
día del puado Julio,
Los habitantc:a 'fic:roll al dcapcrtarac, co11, la natural sorpa·caa, qnc: de

''El Nuevo Siglo"

Sin Competencia en Precios

Número 23

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Confraternidad</name>
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        <name>Desfile militar</name>
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        <name>Exposición de arte nacional</name>
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        <name>Monumento a Garibaldi</name>
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        <name>Un idilio frustrado</name>
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        <name>Uniforme de Morelos</name>
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                    <text>~l Mundo Ilustrado
minio, de volaptaosidad y de or¡ullo; pero
todo tlene fin en este mu11do, y desde el
dla eo que encuentra en Caooes, envaelu.
Corazón por Veinte Ano1 en la oclosldad y los placeres ruidosos de
la Cote d' Azur. bajo el mils hermoso delo
''El Remedio del Dr. Miles del mlllldo, á la eocantacJora Ralssa Gerpara el Corazón me ha. curado de denlne, acab• para ti mlllooarfo el soste•
padecimientos y achaques de go, el egolsmo y la altgrla alta.n era y
veinte afios. Estaba tan enferma desdellosa. R•lssa, sin embargo, no es
que no podia trabajar, y casl libre. Ama i un Joven de su circulo sotlai
puedo decir que cada vez que y de su pais, A un pariente A quien pro·
respiraba profundamente, me metiera sa mano eo dias mi\s venturosos;
pero la ru.lna material ha sobrevenido padesmayaba. -Mi Dr. me dijo que ra
Ra.lssa tanto como para el prlnclpe Bo·
no tenia remedio y rehusó venir rls; ambos son pobres y ocultan su miseá verme. Yo comenzé á tomar ro estado bajo las falaces apa.rlentlas de
el Remedio del Dr. Miles para una vida lujosa que, por otIA parte, á na•
el Corazón, y nunca me olvidaré die puede eogal'lar.
de aquella bendita noche, pues
El di&amp; en que el mlllonlll'lo Deforges pi·
descansé y dormí mejor que dele so mano, la Joven patricia no vacila ni
cualquier noche de los meses un :;olo Instante; muy bien sabe que, arruianteriores. Continué mejorán- nada, sin dote, t pesar de un gran oomdome, y hoy estoy perfecta- bre y de las mis brillantes relaciones so·
dales, no volver! Atener oportunidad de
mente.,,
casarse en su pals; lo que ea lo porvenir
SRA. LAURA RUSSELL,
la espera, es la pobrtza con todos sus sinLogan, Iowa. sabores;
de la noche A la mallaoa, su caCuando la acción del corazón samiento con uo millonario auténtico le
está débil, la sangre no circula devolver! todos los bleoes de este munélo,
A través de los pulmones con que ella no espereba ya reconquistar. Es·
suficiente rapidez. En este caso te cu.miento serA, además, el término de
existencia de expedientes, de pruebas
ellos no reciben la cantidad sufi- una
humlllantes y atroces que desde hace vaciente de aire. El resultado es rios aftos sufre en compaftla de su madre,
cortedad de respiración, opre- vieja dama rusa presuntuosa,lnslgnlficansión de pecho, ataques cté. El te é insoportable. No pasa vengarse del
Remedio del Dr. Miles para el abandono de un hombre A quien amaba "!/
corazón fortalece los N c.rvios y que vilmente la traklonó; DO en un mo·
músculos del Corazón, y de esta mento de cSellrlo vindicativo, como la hermanera aumenta la circuhtM6n. mosa Clara de Beaulle11, del "Herrero,''
sino fria y cinlcamente, calculando las
De venta en todae la• Botloaa
consecuencias cSe su acto, las ventajas de
Preparado por
la resolución que acaba de tomar, Ralssa
se resuelve á ser la mujer de Deforges,
klkhart, li, de Indiana, 11.stadw Unido• pero sin renunciar el ensuel!o de pertenecer al novio ll quleo contlmia amando t
pesar de todo. Borls, que es una criatura

Enferma del

MILES MEDICAL CO.,

LA üBNTE GORDA
SE REGOCIJA
LAS PAPADAS PERTENfHN Y.\

A LA HISTORIA

UN TRIUNFO COMERCIAL
Y ARTISTICO

••

Ya ha empezado ácuroplirre el programa de festejos, ~ la gtn_t.e, así
la de foera como la que reside habitualmente en la capital. ávida de
verlo todo se echa A la calle para no perder detalle de cuanto puede
constituir 1distracci.6n 6 ttcreo de la vista.
.
Puede decirae que el primer número no 06c1~l ~e lae ~canales fieeta.s hau sido las iluminaciones de e.lgnnos ed1fic1~s particularee Y la
omameotación de aparadores de caeae de comercio, entre los cuales
Jian descollado, por su originalidad, riqueia y arte, los de La Gr_an
Sedarla de loe Sres. Julio Albert y Cia., ~ucrs.• habiéndolos admirado y encomiado á e.etall foebw t.odo :México.
.
Tres eon los aparadores de La Gran Sederla que cautiva.n la
atención del numeroso público que desfila an~ ellos:
.
Uno el del centro es una sugestiva apoteoe1a de la Independencia,
encuadradapornnlJjosodoseltTico_lor, Bl!Dl?&lt;&gt;lizada por ~na bella fi~ra de mujer que representa la Patria oprmuda, y otra figura, no menos liermoaa, coronando oon laureles al i!1Dlortal cura Hidalgo. .
Una bien log,-eda alegoda de la Cienaa, las Artes, la In_do.st;ia y
el Comercio compl,etan el decorado de este aparador, que ilnmmado
por infinitos foquillos eléctricos, parece escena de un cuento fantálltico.
El aparador de la izquierda simula una escuela moderna, r,on eue
bBDcas-papitree, revei;tidaa de blanco. en las que una docena, poco
má.s menos, de preciosas mutlecas, reciben la lección de una prufesora-maniqo.í que fi.n¡ze escribir eo la pizarra.
En el aparador de la derecha personí.llae .!iliputiensee dan la ilu•
ei6n de encontrarnos delante de gentes regoc1¡adaa q~e acuden, á presenciar las maravilloeaa fiestas que ofrece la metr6poh con motivo del

1

Centenario.
· '6 d
Para decirlo t.odo de una vez, hay que confesar que la expoP1c1 n e
novedades, lomiamoen los aparlldores que e~ el almacén, corr68P,O!'lrle
al ecca.nto de los aparadores. por lo cual bien merecen una felic1taci6n los propietarios de "La Gran Sederla."
1Oonque ya lo ea ben Uds.: para ver unos aparadores en eumo grado
artí.sticos, basta con acercarse , la

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ver á su estado normal y quitarse
la papa.da en unos cuantos dlas, N1
su propia casa y sio que lo conozcan
sus mAs tnt1mos amigos.
El trata.mlent:,o es completa.mente inofensivo y asl lo afirman los
que han hecho la prueba. Uoa sellora escribe lo que sigue: cHlce la.
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de Ud. en una cana. a. parte a. mi.

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hecho poIOttlvnmente curo muchas enfermedades

que otros conslderan incurables. He curado miles
de casos crónicos serlos - muchos casos que otros
no han podido curar. MI Gula Medicinal Privada
i,a.ra hombres explica como se curan, en su propio hogar de Ud.1 todas las enfermedades que fi•
guran en el cupon al ple y muchas otras que el
corto e spacio aqul no me permJte nombrar. Quiere
Ud. saber como puede ser fuerte, sano y vlgo•
roso? En ese caso e.scr!bame hoy. Há.bleme de
su caso y le escrl.blrl! una carta personal de consejos y le mandaré el libro, todo GRA.TIB y libre
de porte.
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No Espero Paga
No acepto paga, nl un cente.vo j)_Or mi Ubro 6 ml
carta. especial de consejos para. Ud. Qulero probar
ti. Ud. q11e puede curarse con buen éxito en su misma casa de
Ud. lo mismo como mlle.s de otros han hecho bajo mi consejo
y dirección. Sl mi libro y consejos son los medios de ponerlo
a. Ud. en el camino de lo. salud - sl son la.s causas de que
Ud. r ecobre su salud y vigor, entonces quiero que Ud.
diga una. palabra. ca·rlñosa de mi á. sus amigos para.
que ellos tamblén tengan oportunidad de ser aliviados de
sus surrlmlentos. E sto es todo lo que deseo. Cuando dlgo
¡p'nU• es porque ._.. &amp;TRtlB,

NOTA.1-Marque Ud. con una cruz
(X) al trente de la enfermedad que
tenga, entre las que á. contlnuac16n
ilamos:

Enfermedades Que Trato

I'meda.des
No pretendo curar cancer, lepra
otras enfer•
incurables, pero 111 pretendo ~urar y de

Mi buen l!xtto, tanto profesional como econOmlcamente ha s ido mara.vllloso. En verdad, mis a spira.
clones de he.cer bien en el mundo y 11. la huma nidad han
sido mas qne satisfechas. He adquirido una buena porción
de los bienes de este m u ndo. P or t odo esto estoy lleno de
gratitud - Soy agra.decido. En recompensa de esto quiero
hacer un bien A. la humanidad. Quiero ayudar A. los enfermos Y 1\. los que sufren, sln plngOn costo á. ellos. Positiva•
mente r ege.laré 10,000 GD111.11 McdJclnale• Prlva_daa 1\. las prl•
mera s 10,000 personas que me escriban. No import a. qulon
sea Ucl-, doncle viva, que se.a rico 6 pobre, si UcJ_ necesite.
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termo 6 sufriendo, yo lo quiero ayudar gratnltamente. Yo
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gado. P óngase Ud. ahora mismo li llenar el cupón de
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Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia
E. Pinkham, que ha curado á más
mujeres que ningún otro remedio
en el mundo 1
La Sra. Francisca Puigde Solana
de la ciudad de Cienfuegos, R ~f íblicade Cuba, en carta que eSI ril í
á la Sra. Pinkham se e:x'Pres; a
"Cumpliendo un deber áVd. deg ati'
por la curación que me facilitó, debí o á .1
gran medicamento, le escribo las sig.rientes
lineas:

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"Llevo ele casada 3 años, durante cuyo tiempo he sufrido terriblemente de dolores al aparecer del periodo mensual. También tenía
un flujo que me aniquilaba, y lo que era peor, falta del apetito.
Alentada por algunas amigas, resolví tomar el Compuesto Vegetal
de Lydia E. Pinkham y sometenne á su tratamiento. Hoy, gracias á
V d., me encuentro libre de los achac¡ucs que P.ntes sufría y tengo un
hermoso niño que es la alegría de b ca~a. Recomiendo á toda mujer
que sufra de esas d olencias, como yo las sufrl, q ue no demore su cura
sino que se someta sin pérdida de tiempo á vuestro tratamiento."
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Preparado en los Laboratorio&lt; de
LYDIA E. PINJUL\..Jll ll[EDJCJNE CO., Lyru,, llla&amp;I!., E. U. de A,

El Mago del Violín

(alendario de la Semana

PA.M C.IL .Mr.NDO l LtlSTRA.001

DOMINGO
18
(39 de mes, 189 D P. y 3? de Septietn

bre.-M.inerva ). J1estlvldad d·e los dolo
res de Msrfa Santísima. San Jofé de Cu
oertluo. confesor (su fiesta el día 26) Y
SUJta Sofía, mártir. Oficio y misa de la
fiesta del día; rito doble de segunda cla·
i,e y ornamento blanco; se conmemora
Santo Tomá~ de Villanueva, obispo. Y la
domfnlca. Función en Catedral, S•grarlo Santa Cruz y Soledad. Campo Florl•
do' S10 Lorenzo. San Bernardo. Santa
Catarlos, Santa Brf,ida: 1'!- Profes?, 111
Encarnación . Corpus Clms'1 y otras 1glesias.-(P. S )
.
Llena en Acuario, á las ro horas 15 IUI•
autos 46 segundos de la noche, Lluvioso.

1

LUNES
19
Nuestra Sf'Ü?ra de la s~leta. Santo•
Jenaro obisoo, y cowpalieros mártlre~,
P,&gt;mp~sa virge.n mártir y el B. Alfon,o
de Oroz~ confesor. Funció n é indul
qencia ple~aria en S111ta Teresa la Nueva.

MARTES
20
(Vig-llia de San Mateo). _S1ntos ltu~taquio y compañeros, márt1ns; Ag-ap1to,
papa, y Cliserlo, obispo, confesores.

MIERCOLES
21
(F. S . 'témporas. Ayuno). S1.n llhteo
apóstol y evangelista, patrón princlp~l
de la ciudad de D aruigo, S10 Joná•,
profeta, y Santa E6genla, virgen.
Conjunción de la Luna y saturno, á
las 4 horas s.; minutos de la tarde.

JUEVES
22
San Pedro de Arbué~, mártir (del dla
17) S1nto 'fomlls de Villa!lueva, obi~o
confesor, y S1ntos MauricJo y compsne-

ros, m,rtires,

VIERNES
23
(Témporas. Ayuno. Ordenes meno·
res). Santos Lino, papa, y 'l'ecla, virgen.
márlires. Rito semidoble. como el dflt
16. Maitines en Belén v misa solemne á
las doce de la noche. •
0Toifo.-Hoy, á las 3 horas 45 minutos de la tarde, comienza esta estación.
la tercera del año. El Sol pasa por el
E cuador y el d(a es isrual li. la noche en
toda la Tierra. Bn todos loa t1untos del
hemisferio Sur, entra hoy la Primavera.

SABADO
24

-Vente conm.Jgo y no temas.
-Así, lorlta, vente conmJgo A
A,agón.
Y la lora. repetfa:
-Así, lorlta, vente conmigo y no
temu, sin poder decir el segundo
v,rso de la copla..
Pero al fla, á tuerza de tanto ma•
ebacar, logra el clego que l&amp; lora
repita. la cuarteta tal cual reza en
el 'Dilo, y formula los mll.s halagado•
rea proyectos: después de acumular
mueha.s pesetas vagando por las calles, entusiasmando é. los corrillos
eon los prodigios de su lora., se marcharla A Parfs, donde se harta tratar por un especialista que le devolviese la luz de sus perdidos ojos.
¡Oh, gran sueno, en el ave que le
acompa.ffaba. desde A.mérlca, cuan- 1
do perdió la vista, tenia puesto to- J
do su &amp;IJlOr, toda su esperanza.!
-¿Verdad, lorita, que cantarás
sin deaeanao al son de mi vlolin?
-1GuAI. ... ¡Guál. .. . .Lorita. real
de Po~tuga.l.
-¿Qué dices, remonona? A. ver,
dame la oatlta. ¿Cómo es la canción del D1io de la Africana?
La lora oa.nta. los versos y él
a.plaucte:
-¡Muy blenl ¡Muy bien! Hoy de•
butar.áa. Vámonos, que el tiempo es
oro.
Esto dijo sat.lsfeoho y se puso la
lora aobre el hombro, encaminándose hacia la Puerta del Sol. Una
turba. de curiosos le forma rueda;
inicia el DtJo con el vlolln y la lora
comle11za á eantar ...... ¡Cuiintas
perru chioasl ¡Cuántas perras gordas! El éxito estaba colmado,
La alegria del ciego no tuvo ent,onoes Jlmltes. Corrieron los dias
y continuaba cosechando pesetas.
Pero el Destino, siempre implllcable, siempre :fiero, se interpuso, y
cuando menos lo pensaba, y el contento le sonreía oon sonrisa de oro,
1u paloma verde-como la. llamaba
-voló
su hombro, y quedó mas
olego que nunca, sumido en las tlnlebla.s dobles de aquel abandono

Perfume "Ilusión"
en los siguientes aromas:

VIOLETA, LIRIOS DE LOS VALLES,
ROSA, NARCISO,
LILAS, VESTERIA, HELIOTROPO

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Pida usted muestras
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mente perfumado el p11lluelo.

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(Témporas. Ayuno. Ordenes mayo•
rea). Nuestra Señora de la l\Ierced. San
Pafauclo, mlirtir. F unción sole mDe en
Belén, Mercei! de las Huertas, narroqulaa
del SagTario, San Pablo y la Palma. En
1.a basUlca de Guadalupe Iuncl6.n de la
diócesis de Campeche.
Conj uncl6n de Marte y Mercurio, á las
8 horas 32 minutos de la noche.

._,,........,..

El Océano Subterráneo
lovestlgaclooes llev¡1d1s A cabo por los
reólogos oficiales de !.os Estados Un1dos,
hao !!e mostrado que debafo de la corteza
terrestre hay egua en i aotldades realmm·
te sorprendentes,
'
Creese que á diez kil ómetros de profan· Ue venta en las principales Droguerías y
dldad no puede exlstf1 agua, porque las P erlumer le.a.
rocas sometidas é. un~ preslól tremenda,
Para ventas al por ma,or favor dlrlalru t los
carecerAn de poros; pero sobre este nivel
se calcula que la cantld.,d de agua subte- Agentes Generales: AUGUSTO HEUER y Cia.
rr!nea es lgual A un terc.~o de la que conApartado, 123,
tienen todos los océanos ,rtunidos,
MEX[CO, D. F.

-1 M.e tué robada!¡ Me tué robada!
¡Qué negra ingratitud! asi exclamó
desesperado el pobre ciego, y dos
lágrim&amp;S, como dos gotas de sangre, se ñesprendieroo de sos pupt1u muertas,

Nadie babia. vuelto her al ciego
por ninguna parte. Algunos le re•
oorda.ban con tristeza; otros con
burla. Lo c1e1to del caso es que
corría como versión muy atwada,
que un inglés excéntrico, ena.mora.cto del pulante a.nlmaUto, babia
ofreoldo comprárselo, y como el
ciego se negase á ello, pagó 11. unos
granujas para. que se lo _robaran, y
a.l fin Lnglés, salirse con la. suya..
Habl&amp;durlas, no ha.y duda, pues la
flema. inglesa, por aguda que aea,
no culmina de modo semejante.
Ya Ja.s gentes se iban olvidando
del ólego, cuando un día., después
de a.Jgún tiempo, hizo de nuevo su
aparlcJón por las calles de Madrid,
pero sin su pijaro cancionero, con
'el rost,ro demacrado, como 111 a.ca.bar&amp; de pasar una larga. enferme'dad.
-¡Dónde está mi loral gritaba.
'enloquecido, que me la devuelvan!
1L•dronesl
-Tu Lou,-le respondía alguno'!e halla dl■eo&amp;dl en un museo. .Murió al dar el do de pecllo, 81 nos to•
'O&amp;s algo fondo, t.e lleuremo1 par1
·q,ie l111,11J,
-Toca-declal110tro1-tiedaremo1
buena propina. ':ru •lolín vale más
qua tiodo1 lOI loro■ 7 lu loru de la1
Am6rlOU,
-¡Oant.llUI No tioco, Denme mt
lort..

-~'bE''

th::¡~J ,/ +.:-._

"ª

A parte dt. que

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evitar su caída,
tiene un precio
excesi v amen t~
barato.
Una prueba
le convenceré. y
le hará consumid o r parn
siempre.

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·; ,'1:,,-~;¡¡:.. •., .
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1:
Pregunte á cualquier médico y él le ú1forma1·á que. pimpollos de cubcba, hidrástide y aceite de
copa,i"ba (com,piteBtos de la P ernna) son remedios de gran v4l01· vanz cura1· enfermedades catan·ales,
Todo buen móddco le dirá que, sem,illas de cedr6n, oollinsonia canadensis !J cotydallis formosa (compueJtos de la P eruna) son 1·cmedios tónicos de qt•an, valo,•. Co,t esta opinión están de acue1'dó todos
los libros médicos.

La Peruna se vende en todas las droguerfas. en dos tamaños, de $1,00 y $2.00 la bofella.
- Te la daremos, pero rasca.

E\ ciego movió el arco sobre la.1

ouerda.t del vlolto y un raudal de
notas brotó de 1111 instrumento, sin
que 101 otrcunata.otea pudieran In..
terpretar aquella u:trana melodia,
di vlnlza.da. por el dolor.
-¿Erea disolpulo de Wagner?
E,o no 1e entlendei Sl nt1 auelt&amp;s
un• (ot•, no te da.mm nada. Venga.
Y el vloUn volvió i sonar con una

oadencla tan profunda., que·liluch os
de los oyentes se alrit.leron honda•
mente conmovidos, r iue¡o, riéodo•
881 lo deja.ron solo.
-Está loco de remate.
SI, estd. Joco, 18 oyó que murmuraban, y el ol&lt;go sin hacer 0110 del
murmullo, dobl6 por b Castellana,
pidiendo su lora, su paloma. verde
que lo babi&amp; beoho tan feli z 7 tan
de1¡ract1do al mt1mo tte¡:npo.

Andu,o, 11.ndu,o, hasta que el
cauaancio le rindió, y tomó asJento
eo la. g1_ada de la puerta de un pa•
lacio. Hit:o vlbrat 1u ,tollo, y las
notaa, ora. quedes, or&amp; sollozantes
y_ expresivas, imitaban, ya el ruido
de la nieve al caer, 6 ya. el anullo
t.11 l• fuente, rimado con besos 1
IUJpll'OI de Inefable IUHldld,

�I

El Mundo Ilustrado
ll!Hl

ti ;r:'lo~I!

1.ia ta de peto
es una corona
de gloria para
el uombre ó la
mujer.
Una
señora escribedesde Londrés:

"El Vigor del C.i.bello del Dr. Ayer
ha hecho muolúsimo
bien áml oabello, que
oreco ahora. espeso.
lustroso y suave, !'
cuando está tronza•
do tiene f&gt;.'j pulgadas
'\. delargo. El Vigor
'))J del Cabello delDr.
Ayer deberían
asarlo todas aquellas personas que
cuidan de s11 apariencia."

&lt;

También puede usted poseer 11na
corona de gloria tal, siguiendo este
ejemplo y usando el

Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
.timpia toda la caspa de la cabeza y
hace crecer el cabello rico-y abun•
dante.
No mancha el cabello.
Pregunte wited á su médico lo que
opina del Vigür del Cabello del
Dr. Ayer.

Abrlóse uoa ventana y apareció
,in ella. la marquesita de Mooteseco
en cdéshablllé&gt;, vestida. a.penas por
ligeras ropas, de tal modo, que al
descuido por el escote de sus sedas,
dejaba. ver el marmóreo nacimiento
de la ga.rganta, aparejado al nacl·
miento de los senos, duros y apreta,
dos como dos papas de alabastro
que 1&gt;or base tu,lesen un bctón de
10S&amp;.

El ciego, sln darse cuenta., continuaba. arrancando wnoras notas á
su vlolin. Era. un canto 11. la. prl•
mavera, á la came virgen, á. la be·
lleza. Inmaculada..
De pronto el tlnt.lneo argentino
de una moneda interrumpió su
música, se agachó y pa.lpaado el
suelo dló con ella.. Era un centén.
Admirable, se dijo, admirable; ni
en los mejores tiempos de mi Infortunada lora.. Pó.sose el violin debajo el buzo y rnbó á a.ndar . . ..

Anduvo y tornó á. la. morada de
la. m&amp;rquesita.; pero no ya al medlo·
dia, sino de noche y stempre A la
misma. hora. Tocaba. y la. recompensa. no se hacía. esperu: á sus
ples, como un saludo, rodaba. siempre una. moneda.
Una noche oró un sollozo rema.•
ta.do en un suspiro y comprendió
que se trat,a.ba de una muJer; que
no era. un cél&gt;, sino una ce Ilu, q uleo
Je protegla., quien le prestaba. atención y Je regalaba. con sus dádl vas.
Tal Idea oootrlbuyó á conturbar
más su menw de loco y dlóse á ca•
vllar:
-¿Será joven? .... ¿Seri\ bella?....
¿Sufrirá? .... ¡Oh, los mártires del

corazón t ...•. Llfga.ré maflana más
temprano. Necesito adivinar, ya.
que no ver, quién es mi ama.ble protectora, quién la. musa. que tan dul'
cemente sabe susplrar.
.En erecto, lo hizo así y evocó en
sus recuerdos sus viejos amores, sus
novias ce los puertos cuando era.
marinero, cuando en América quedóse ciego y la. última de sus ami•
gas le donó, como un souvmir, la. sen·
tlda, la llorada, llorada. lora; y los
acordes del violio resonaron subyugantes, como un poema de temuras lofinltas, de remembranzas muy
lejanas .... Golpes de ola y alaridos
de espuma; el chapoteo de un remo·
el rechtna.r de una rondana en lo
alto de un mástil; el vuelo de ora
gaviota, todos estos cantos 1mlta.ba.
el ciego en sus deltrlos mustcale!....
Oróse una. nota intensa, más viva y má.s sentimental que las otras,
y una ma.no diminuta. le detuvo el
arco, diciéndole:
-Yen, toca. rólo para. mi. Sube.
Apóyaw eo mi brazo.
E1 ciego obedeció, y en la estancia de la. poderos&amp; vtrgenelta, oloro
sa á ,la.rdin en primavera., entregóse de nuevo á sus maglstra.les de va.neos, Interpretando por momentos
el color suave, los tonos mhttcos de
laa vírgenes de 'M1ulllo, ó bien, los
tonos ruettes de las majas de Goyir., interponiéndose entre estos sen·
tlmlentos el pincel flamfgero de las
bacanales del Tlclano .•...•
Una. nota mt1s ... , . . v se desploma.
desfall ecldo, para. caer ya. muerto,
no ha.y duda., por la. emoción, en bra.zos de otro grao ciego, en brazos
dt:l a.mor! ..... .

-i

deG• .ICOLLER. Sucesor.
5B LL.UU.8...1• PA84 1,() ICCDIVO

ti fl!ARAVll.l1'A6

AZTBCRS ;f
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EL CENTRO
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v e111.. sues.

Registrado como articulo d'! a,•gunda claae en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso e n papel de las FAbrlcas de San Ra.taeL

Año XVII-Tomo 11

México, 18 de Septiembre de 1910

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Número 21

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canción snturrada apenas entre jugnetes, y era,
por ello, mb emocionante.
Cantaban, y su canto, en la plaza soleada, bajo
del cie1o azul, erpandíase por el ambiente, me·
lancólico y tierno, como aletear de ángeles, como
argentino susurro de arpas de oro .. .. C1ntaban,
y el alma colectiva de la multitud allí presente,
el alma de los viejos guerreros, el alma de los
soldados rudos que formaban valla, c:1 alma de
las madres, el alma de los hermanos mozos, estremecíase como al contacto de un Buido a.r cano.

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NO SE DEVUELVEN OlUGINALES

LA PATRIA ETERNA
NFUNDIR en el niño el amor á la P,.tria;
identificarle con ella de!pertando los
sentimientos n&lt;lbles que yacen adormi·
dos en su conzón¡hacerle sentir lo que
de 1?ueno, lo que de grande y de santo se encierra en ese amor, síntesis de todos los am01"es,
obra es merecedora de loa y de alabanza.
¡,Y á quién si no al maestro de escuela , á ese
forjador de grandes y pequrños espíritus, toca
el realizarla? El maestro de ucnela es d que,
como el escultor la arcilla, modela el carácter;
el que, iluminando á la niñez con nnevas lncu,
contribuye, por sí solo, á hacer del pequeñuelo
al roturo ciudadano . Por tanto, la formación del
carácter nacional se inicia, tiene sus raíces en
las aulas, y cuanto el maestro de escuela hace
para imprimir en el alumno los rasgos esencia•
les que le distiDguc11, queda para siempre, es co
mo el golpe de cincel que dc::jil en d mármol las
hueUas indelebles y divinas.
Así pensaba yo; as{ pensábamos todos, sin dn da, viejos y jóvenes, optimistas y escépticos, en
aquel momento inolvidable en que de los labios
de los niños brotó, como una pleguia, el juramento ante la bandera.
La plegad¡ elevóse, purísima, en la mañana
aiul. . ..
Era en la que antaño se llamó Plaza Mayor de
la nobla metrópoli colonial. Los niños habían
ido llegando, lentamente, suavemente, oomo fa·
tanges angélicas, más poderosasqne los ejércitos
de hombres. Habíanse airupado armoniosamen•
te, de cara al histórico palacio. Habían sonreído
al sol, y ahora cantaban un himno que si carecía
de los toques marciales que embriag•n en las b¡tallas, mostraba, en cambio, la sencillez lle un
canto illfillltil lleno de ternura y de gracia. Los
niños no pueden odiar; sus almas blancas rehuyen á las noches lúgnbres de las pasiones exalta•
das. Por eso sos palabras tenían entonces la dnl·
znra seráfica de los laalagos tiernos¡ y, si hablaban de morir, de morir por la bandera, que on·
deaba entoDces al soplo de las malilllales brisu,
su juramento tenla la ingenuidad amable de una

.

4

Los habla rubios y morenos, y todos tenían
pintada en el semblante una emoció n, desde los
chicuelos de tres y de cuatro años, de angélica
gracia, hasta las mocitas de quince, de encantador gesto coqueto. Todos traían en las manos
banderas rojas, y verdes, y blancas¡ de blanco
vestían las niñas, y dijérase que d color, por
arte maravilloso, nos daba la ilusión de contem ·
piar, en aqnella multitud viviente, la bandera
hecha carne; la bandera, símbolo exterior, fnndi da en la Patrfa, que integran las almas.
¡S[, la P.itria estaba allí¡ aquel espectáculo
nunca "isto nos hacía ver, nos hada palpar, con
nuestros ojos y nue~tras manos mortales y pere·
c,:deras, la eternidad de la Patria!
Los p.:gneñnelos que d epositaran su ofrenda
primaveral á los pies de la ense ñ~ amada, eran
los ciudadanos de mañana; las ni iias qne hacían
gala de su frescura y de su gracia, envueltas en
gasas vaporosas y nítida~, eran las madres de generaciones fntnras de mexicanos. El amor pa•
trio que ellos sentían, ins_pirado por nosotros,
era el mismo que á JlOSotros nos infundiesen
nuestros padres ancianos¡ el mismo que ellos
transmitirían á sus hijos¡ el mismo que, si no lo
impide 1111 destino adversc-, habrá de ·vivir, pal·
pitante, gallardo, en venideros siglos, como vivió en siglos muertos.
¡Amor! Tal cantaban, con los niños, la mañana
de sol, los follajes verdes que hacían más vetas•
ta la vejez de los muros ciclópeos de la Catedral; el aire puro, que trafa aroma de Aores y
frescura de aguas¡ las inanimadas cosas ..... .
¡Amor! As( decían los labios purísimos y castos¡
los coraz:o mes sin amargor.a; los cerebros 1impios
y propicios, como el surco, al germinal ansiado¡
las almas sin mácula¡ hs manos, ¡oh santas manos de los trabajadores de mañu1a l que se ten·
clía.n, ag itando las banderas tri no f al es , ... ¡Amor l
Jl\moe-1
¡Y el canto infantil se transformó en el himno
patrio; y las notas bélicas que annllaron en la
cuna q•litn sabe cuántos de 11nestros sueños, vibraron &amp;o la mañana espléndida, victoriosas; ·¡
los niños arrodilláronsf' , dulcemente, amorosa·
mente, ante la bandera que le, cubría¡ era aqnel
un mar de cabecitas blondas y de rizos negros.
No os apenéis vosotros los que no sentisteis
entonces el pudor de vuestras lágrimas: ellas
fueron el testimon io de la mh dulce, de la más
bella, de la más enternecedo,a visi ón de la Patria.
CA RLOS G01'1ZÁLEZ P ERA.

F N la playa se le llamaba DelfiLJ no [el D~lf{o]: ese sobrenombre le sentaba admirablemen•
te. p11es, en el agua, ten,a verdaderam__en~ el aspecto de un
delfín, con sn espalda encervada por el maiujo del remo
y quemado por la canícula, con su gran cabeza
lanuda, con ti sobrehumano vigoc de llllS piernas
y de sus brazos, que lo hadan dar saltos, saltos

y zabullidas espantosas. Era preciso verlo tiu r se desde arriba, desde el escollo de Jos Forroni,
dando un aullido, como una águila joven herida
en el ala para reaparecer en s,g nida veinte brazas más l ejos, con la cabe u fuera del agua, con
los ojos muy abiertos, mirando el sol: ¡sí, era
preciso verl o!
Pero qaizás era mh hermoso aún en su parfln ,
za, asido al palo, mientras el sirocco silbaba á través de las jarcias, mientras la nla roja parecía á
punto de romperse, y en tanto que la tempestad
rogia oomo si quisiera tragárselo.
No tenía ni padre ni madre: habla muerto esta
última cuando ti nació, en una noche de: ot&lt;iiio,
veinte años antes¡ la mar se habla comido á su
padre, se lo habla comido en una noche en que
el viento ábrego aullaba como cien lobos, y en
que el cielo, al ponene el sol, parecía estar cn•
biMto de 9'Bngre, Desde entonces, esa inmcn!a
exteasión de agua tenía para él un extraño atractivo: escuchaba á las oJas como si le dijesen algo,
y les hJblaba como en otra época le hablaba á su
pad~e: con a.rranqnes de pasión , oon ternura infantil, que se esparcía en oanciones salvajes, gri
t.;idas á toda garganta ó en largu cantinelas, llenas de melancolfa ,
-Duerme allá abajo, le dijo una vu á Zura,
y yo también qaiero ir allá. Me espera : st qne
me espera, lo vi ayer ....
-¡,Lo viste? dijo Zarra abriendo sus grandes
ojos, negros como la qu illa de paranza.
-Sí, allá aba.jo, detrás de la puot.1 de las Secas, y el mar parecía que fuua de aceite: me
miró ... .. .
La joven sintió un esc1loírío de miedo.
¡Pero qué sobubia bestia feroz era e~a Zarral
Grande y recia como un palo de mesana, oon Bexibilid.ades l1.li11as, dientes viperinos, labios escarlata, uua garganta que llevaba á la sangre el
deseo de morderla y que producía cosqnillas en
la pnola de los dedos, 1por s.n Francisccl
E lla y el D~llfo se hablan amado siempre, desde cnaodo j J§ab1n en la arena, persignindo á
los camarones y chapoteando en el agua ¡ se babían abrazado mil veces baío el sol, delante del
mar¡ hablan lanzado mil veces al sol y al mar la
di\. ina canción de sn jnventnd.
Todas las tardes, larra e speraba qne ugnsue,
cuando el cielo enrojecía detrás de la Majella y
las ondJ.s adgnirfan, acá y allá, reflejos violetas.
L'lS p aranzas vohí,10 e,n grupos, y se veían con:o
pájaros en la puala de: las Secas, lejos, mny lejos¡
pero la del Ddffn nn,gaba adelante, derecha,
ágil, con su vela roja hincha.d a por el vien to; el
muchacho se manlenfa á proa, sólido como una
columna de granito.
- ¡Ohél gritaba Zura. iBneoa pesca!
El le gritaba á toda Toz¡ las gaviol.1s s e eleva
b;iu en bandadas por encima de los arreci es, gri•
tando, }' por toda la playa se esparcían los cla
mores de los pescadores y ti olor del mar.
JPuo el olor dd mar Jo3 embria¡!aba á e sos do 1 I
A veces permanecfan mirándose largo nit&lt;', á los
ojos, como hechizados¡ ella sentada en la borda
de la barca, y él tendido en las tablas del fondo
1
;i los pies de Zura. Y las olas los mecían y can
taban para ellos.
- ¿Qaé tienes en los ojos esta larde, Z.1rra7
murmuraba el Delfín. Tú debes ser una de e sas
magas, mitad mujer y mitad pescado, que se en cnentran muy lejos, mny lejos, en alta mar, qne
nos hacen pc.rmanecer inmóviles como noa pie·
dra cuando cantan y que tienen cabellos v ivos
como serpientes. Algún día te harás maga, salla·
rás al agua y me dejarás aquí hechizado ....

De repente llll rayo de sol atira·
La Representación Española en el Centenario
ves6 laa na~s , como la flecha de
oro de algún dios¡ después apareQi.ero11 otros rayos y, por fin, todo
un manojo de luz¡ y los regueros
de escarlata, las manchas violetas,
las vibraciones rosadas de los
faroles, los pálidos oopos de axa(ráu, las movedizas manch.as del
uul del mar se fundieron en una
maravillosa sinfonía de colores.
La broma, como barrida por una
rifaga de viento, desapareció, y
el 901 brilló, semejante á un ojo
ensangrentado, sobre el mar, maUndo por anchas y tranquilas
ondulaciones.
La paranza voltejeaba secpeuteando con movimientos imprevisto,, como si esta viera viva¡ ha•
cía el Levante, hacia el escollo
da los Forroni, había barbillas
color carmín, que parecían salmonetes.
-Mira, dijo Zarra al Dellín,
que estaba ocupado en la maniobra con Ciatte, el &lt;Tuerto&gt;, y el
hijo de Pachio, dos muchachc,s
negros y fuertes como el 6erro.
Mira cuán chicas se ven las casa.s ,
chicas, en la playa, se parecen á.
las de los nacimientos de la comadre Iots, ea Pascua.
-Es cierto, murmuró el cTuer·
to&gt; ritndose,
Pero el Delfín permanecía mudo, examinando los corchos redondos que Botaban en el agua
azuleja¡ apenas se movían.
- JQt1é hermoso muchacho es
el hijo de la comadre lnésl. . , ¿No
es verdad, Zu:ra? dijo al fin, con
una inJiexión irónica en la voz,
clavando en el rostro de la joven
sus dos irandes ojos de tiburón.
EL EXCELENTISl/110 SEROR MINISTRO DON BERNARDO OE 001.0GAN Y COLOGAN EN El. f'AI.AOIO NACIONAi.
Ella sostuvo sin ·pestañear esa mirada inquisigura el Delfín, sentado en la quilla de la parantriste, misterioso, cuando el hijo de la comadre
dora¡ pero ae m01'dl6 el labio inferior,
za, tirada 1obre la areca, como una ballena abierInés se paseaba orgullosamente con el f11sil en
-Sin dada, le contestó con desenvoltura, vol·
ta. Me volvió á repetir qae me esperaba ¿ irt......
bandolera, delante de las paranzas ancladas en
viéndose para seguir con la vista una bandada
Además, ¿qué hago aqui7
fila.
de gaviotas que volaban.
Su boca ae contro1jo con una malévola sonrisa¡
-¡Ya lo creol. . . . Y, además, qué hermoso uniY una tarde, la última del mes de Julio,se vió
despuis se tomó los cabellos á dos manos, repiforme de aduanero, con galones amarillos, una
verdaderamente que la sangre era roja . .. .. .
tiendo:
pluma en el sombrero, una daga en el costado......
El sol se ponía en un inoendio de nubes¡ el
-Además, ¿qué hago aqní7
Sí, yo ... ,¡San Francisco! murmuró entre dientes
aire pesaba sobre la playa como una oapa de plo•
El
pobre Delfin tenía toda la tempestad de
el pobre Delfín, completamente trastornado. )Vimo y se alzaban ráfagas de viento que pasaban
fuera en el coru6n, en ese corazón sólido como
ra, cTnerto&gt;, viral
de cuando en cuando poc los semblantes como
el granito y vasto como la mar. Era u.na curiosa
Pero se hubiese dicho que ese aduanero quería
lenguas de luego, mientras que la mar espumosa
mezcla de superaticióD, de odio, de amor¡ la ola
atrapar una cuchillad.a en la garg..nta. Cuando
se estrellaba contra las rocas, rugiendo de tal
movediza lo traía irresistiblemente; pero á él le
Zarra pasaba, le dirigía siempre una frase galante,
modo, que parecía que lanzaba juramentos. Freo·
parecía que sin su ven¡fanz:a no descaasar!a en
retorciéndose sus bigotes rubios, ponieodo la
te á la aduana se calafateaba la barca nueva del
paz, allá en la profundidad.
~
mano en la empuñadura de la daga, Ella se reía:
patrón Cardillo: el olor á alquitrán se esparcía
¡Ah! (Zarra, Zarral iTambién se la habían rouna vez aún se volvió. .....
por toda la ribera.
bado!
-L• sangre es roja, decía el Delfín con aspecto
-¡Sabea, Zarra, lo volví á verl dijo con amar-

La Representación Española en el Centenario

-Loco, le contostó ella, con los dientes apre•
tados Y los labios entreabiertos, metiéndole las
manos entre los cabellos y manteniéndolo á sus
pies, derribado, tiritando c&lt;lmo un lecpa1 do e11aadenado.
Y las olas eran mlis fragantes que nunca.
En una alborada de Jnoio, Zarra foé también
á la pesca. En la atmósfera blanquecina sopl.ba
un ~iento fresco que producía oscaloídos en la
sangre¡ toda la playa estaba oculta por la niebla,

G AB RIEL

&amp;.A SERORITA MARIA OE LOS ,.NGEI.ES POLAVIE.JA. HI.JA DEI. EXCELENT/SIMO SEROR EMIU.JAOOR ESPECIAi.

~

w

Permanecieron en silencio eseuchando las olas y ~-espirando el
alquitrán¡ ella no tenía valor para
deoide u.na palabra; estaba ahí
con la mirada triste, sin lnerzas'
inmóvil.
'
-¡Mi polm: pararual murmuró
el Delfín, tocando el costado .neiro de la embucación que había
desafiado con ti más de cien tem•
pestades, sin_ resentine jamás.
Y en sus OJOS brillaban lágrimas
como si fuera un ni6o.
-¡Adiós, Zarra, voy allá!
La besó con pasión: •después
echó á correr por la arena, hacia
la aduana, con la sangre hirviendo. Encontró justamente al adna·
nero bajo la linterna de la entrada,
saltó sobre él como un tigre y lo
d_e goll~ de ~na _sola cuchillada,
sin _de1ar!e s1qn1era tiempo para
deou Jesus-María.
Después, mientras llegaba la
geote, s~ tiró al mar, e11tire las olaa
enfurecidas¡ desapareció, volvió á
aparecer, luchando con ellas con
sobrehumano vigor; se le vió aún
sobr~ la .:&lt;esta blanca de las olas,
semeJante á un delfín, reaparecer,
desaparecer, perderse para siempre e~ el crepúsculo incierto
enmed10 del silbido del mistrai
y de los desesperados gritos de la
comadre Inés.
D'ANNUNZIO.

�..

j~ \TISION D-----"
UÉ en los tiempos en que Augusto era emperador en Ro•
ma y Herodes rey de Jerusaltn, Y sucedió entonces
que una grande y santa noche descendió sobre la tierra. Jamás se había visto
noche tan profunda. La Naturaltta toda parecía
asfixiarse como bajo de la bóveda de ua sótano.
No se distingoía ni ta tierra ni el agua¡ era fácil
perderse en los caminos, aun en aquellos más
conocidos. Ningún rayo de luz descendía del
cielo; las estrellas habíanse quedado en sus moradas, y la dulce luna había ocultado la faz.
Como las tinieblas, el silencio y la calma eran
profundos. Los ríos habían detenido sus corrien_tes¡ el viento no soplaba¡ hasta las hojas mismas
de los álamos cesaron de estremecerse. A la orilla del mar no se escuchaba ya el canto de las
olas¡ en el desierto, la arena no hada oír sus rumores bajo el pie de los oaminaate.s. Todo hallá.
base petrificado y como inmóvil para no turbar
la noche santa. La hierba no osaba crecer, ni caía
el rocío, ni las Bores exhalaban su perfume.
Aquella noche las bestias feroces no embestían, las serpientes no mordían, los penos no
ladraban. Y, lo que es admirable, hasta los propios objetos inanimados no hubiesen querido
profanar la santidad de la sombra, prestándose
á una acoión criminal. Ninguna ganzúa hubiera
podido forzar una cerradura, ningún cnchillo
hubiera sido capaz de hacer correr la sangre,
Aquella misma noche un pequeño cortejo des•
cendió de las mansiones imperiales del Palatino
..,, á través del Foro, subió hacia el Capitolio.
Aquel día los senadores habían sometido al emperador sa. proyecto de elevarle un templo sobre
la colina sagnda de Roma. Pero Augusto, ignorante de si placería á los dioses qtte él ta.viese
un templo al lado de los suyos, había respoo.·
dido que, en principio, deseaba, por medio de
un sacrificio nocturno á su genio, sondear la
voluntad de los inmortales. Y era él quien, á
\al hora, acompañado de alga.nos leales, iba á
haoer su saori1icio.
Augusto tomó su litera: era viejo y las lar.gas
escaleras del Capitolio le fatigaban. Llevaba consigo la jaula con las palomas que habían de inmolarse. Ni sacerdotes, ni soldados, n_i consejeros:
tan sólo sus más íntimos amigos le escoltaban.
Portadores de antorchas le precedían, abriéndole
camino en las tinieblas impenetrables. Algunos
esclavos le seguían, cargados con el tripié, coa el
carbón, con los ca.chillos, con el fuego sagrado
y cuanto era necesario para las ofrendas.
Darante la marcha, el emperador conversaba
alegremente con sus confidentes, ynadie advirtió
el silencio espantoso de la noche. No fné sino
hasta que llegaron ála cima del Capitolio, en el
sitio señalado para la erección del nuevo tem•
plo, que sintieron en derred,or algo extraordiua•
río.
No era aquella, ciertamente, una noche como
las otras noches¡ y, al extremo de la roca, columbraron un sér extnño. Creyeron al principio
que era un retorcido tronco de olivo¡ creyeron
después que era una antigua estatua del templo
de Júpiter. Al fin parecióles que sólo podría ser
la vieja Sibila.
Nunca vieron nada tan viejo, tan roído por el
tiempo, tan gigantesco. Aquella aparición era
aterrorizadora, y, á no ser por la presencia del
emperador, todos hubieran huido. &lt;Es ella, mur•
muraban. Ella que cuenta tantos años como graaos de arena tienen las playas de au país. ¿Por

qué justamente esta noche ha salido de su caver•
na? lQaé viene á anunciar al emperador y alimperio, ell.a que escribe sus profedas sobre las hojas de los árboles, sabiendo que el viento comu•
níca el oráculo á los ·quede él han menester?&gt;
En su espanto, hubieran caído de rodillas y
prosternádose si la ;Sibila hubie-se hecho un solo movimiento. Mas, en una inmovilidad de piedra, sentada al borde de la roca, inclinado hacia
adelante el cuerpo, sombreando su mano los ojos,
atisbaba en la noche. Dijérase que había subido
hasta allá para ver mejor algo que pasaba muy
lejos. ¡Sus ojos podían ver, pues, en semejante
noche!
Entonces el emperador y los que le acompañaban observaron cómo las tinieblas eran profun•
das, impenetrables y silenciosas. El sordo marmullo del Tíber- no ascendía hasta ellos. El aire
era asfi.11iante; un sndor frío perlaba sus frentes
y la ansiedad entorpecía sus manos. Pero ninguno de ellos quería dejar traslucir el miedo¡ y
todos dijeron á Augusto que era un buen augurio que la Naturaleza entera retuviese su aliento
para saludar al nuevo dios, y que no tenía por
qué apresurarse, pues la vieja Sibila había salido
evidentemente de su caverna, á fin de honrar á
su genio.
Pero tan absorta estaba la Sibila en su visión,
que hasta ignoraba que Augusto hubiese venido
al Capitolio. Hallábase transportada en espíritu
á un país lejano, por el cual iba á través de una
llanura tenebrosa. Sus pies tropezaban á cada
instante con obstáculos que ella creía terrones
cubiertos de hierba. Se inclinó y los tocó con la
mano. No eran teuones, sino carneros. Caminaba
comedio de enormes rebaúos de ovejas adormecidas. Distinguió la la.minaría de los pastores,
y los pastores dormían tendidos en derredor del
fuego, y conservaban en la mano largos bastones
puntiagudos, con los cuales ddendfan á los rebaños de las fieras. Pero las bestias de los ojos bri•
llantes y de las erizadas colas que se deslizaban
por entre las llamas, loo eran chacales? Sin embargo los pastores no attojaron sus armas contra
ellos. Los perros dormían; las ovejas no rumiaban, y las bestias salvajes acostábanse al lado de
los hombres. Ab :ortos los ojos en tal espectáculo,
nada sabía la Sibila de lo que á sus espaldas pasaba. Ignoraba que se hubiera levantado el altar,
iluminado por las brasas, y prodigado el incien•
so, y que el emperador cogi.:se en aquel instante
una de las palomas para sacrificarla. Pero las manos de Augusto estaban de tal modo entorpecidas
que, de pronto, la paloma tendió el vuelo en las
tinieblas. Eutouces los cortesanos miraron intrigados á la vieja Sibila, á la cnal creían causante
de tan funesto presagio.
¿Podían imaginar que la Sibila estaba laa lejos
de ellos, cerca del fuego de los pastores, y que
escuchaba ahora una débil nota que temblaba en
la noohe muerta? La escuchó largo tiempo antes
de darse cuenta de que semejant-e sonido no provenía de la tierra, sino que del cíelo descendía;

a nte sus miradas¡ vió un humi lde
establo adosado á la roca cerca del
umbral¡ algunos pastores arrodilla•
dos¡ en el interior una madre joven y
un niiío sobre un haz de paja.
Los grandes dedos undosos de la
Sibila indicaron. al emperador aquel
pobre niño.
-¡Ave, Cresar! dijo con risa burlona. He ahí al Dios que será adorado
en la cima del Capitolio.
Augusto retrocedió ante ella como
ante una loca. Mas el poderoso es•
piritu profético embriagó á la Sibila:
sus ojos empañados empezaron á
brillar, sos brazos tendiéronse hacia
el cielo, y su voz, que no era va la
suya, adquirió una fuerza y un bri•
llo extraordinarios. Y dijo las palabras que sus ojos parecían leer !en
las estrellas.
-En la cima del Capitolio se ado•
rará al Renovador del mundo y no á
frágiles homanos.
Dijo, y lueto se alejó, descendió
lentamente la colina y desapareció.
Al día siguiente Augusto prohibió
severamente al pueblo que le erigie.
ra un templo sobre el Capitolio. Pero
él construyó allí un santuario al
niño reoién nacido y le puso el
nombre de Ara Coeli, el Altar del
Cielo.

PERADDR
y, habiendo levantado la cabeu, vi~ ~ormas blan•
cas y luminosas que surcaban las tinieblas, Eran
pequeños grupos de ángeles qtte volaban canta~do y que buscaban quién s.a be qué cosa en el d1·
)atado espacio.
Sin eD1bargo, el emperador prepará~se á un
nuevo sacrificio. Lavó sus sianos, purificó el al•
lar é hizo que le dieran la se¡!unda paloma. Pero, por más que se esforzara en retenerla entre
sus dedos, el cuerpo liso del pájaro se le escapó
.ie la mano' y la paloma seºperdió en la noche.
Aterrorizado, Augusto se precipitó de rodillas
ante el albr vacío y rogó á su genio. Imploraba
de él la fuerza que conjurase las desgracias que
aquella noche parecía anunciarle,
Nada había oido la Si bila. Toda su alma fundíase en el canto de los áogeles que cobraba mayor intensidad y que acabó por despertar á los
pastores. Levanfáronse ést q s, y vieron grandes
enjambre{de ángeles, cuya cintilante blanettra
hendía la obscuridad y que ondulaban como las
bandadas de pájaros emigrantes. Los unos llevaban laúdes y violines¡ otros dbras y arpas¡ Y sa.
canto expandíue tan regocijado ccmo la risa de
los niños, tan ligero como los trinos de la alondra. Y los pastores, habiéndolo escuchado, se
pusieron en camino hacia la aldea tle la montaña donde tenían sus chozas, á fin de contar el
milagro.
Siguieron un sendero estrecho y tortuoso, y la
vieja Sibila los acompañaba. Súbitamente sur •
gió una luz: una brillante estrella apareció so·
bre la montaña, y, en la cima, la aldea esplendió
como la plata en la claridad estelar. Todos los
grupos de ángeles volaron hacia ella, entonando
cantos de alegría, y los pastores, apresurando el
paso, echaron casi á correr. No bien llegaron á
las puertas de la ciudad, encontraron á los án·
geles reunidos encima de un peque ño establo.
Era ttna misera barraca de techo de paji, qne en
el fondo tenía por muro la roca desnuda. La estrella resplandecía allí: alguuosáogeles posáron•
se sobre la cabaiía, otros á lo largo de la roca y
otros permanecieron suspendidos en el aire,
temblorosas las alas. Y todo el firmamento hubo
de ser iluminado por sus alas resplandecientn.
Y desde que la estrella fulguró sobre la aldea
de la montaña, la natoraleza entera despertó. Y
los que estaban en lo alto del Capitolio sintieron la caricia de los vientos frescos que venían
del fondo del horizonte: exhaUbanse dulces per•
fumes¡ susurraban los árbolu; el murmullo del
Tí ber subió bajo la luz de las estrelln, y desde
el cenit la lttna iluminó al mundo. Y he aquí
que las dos palomas víoieron á ab1tirse sobre
las espaldas del emperador.
Ante tal milagro, Augusto se pu_so en pie, regocijado y valeroso¡ y sus amigos y sus esclavos se
prosternaron ante él. "¡Ave, Cmsar! gritaron. ¡Tu
genio te ha respondido! !Serás adorado como un
dios en la cima del Capitolio!"
Su exolamación fué tan estruendosa, que despertó á la vieja Sibila. Irguióse ésta y avanzó
hacia ellos. Y fué como si una humareda negra
se hubiese elevado del precipicio. Era espantosa
de tan vieja. Sas encrespados cabellos pendían
en torno á su cabeza¡ las articulaciones de sus
miembros eran gruesas y nudosas¡ y su arrugado
cutis ennegrecido cubría su cuerpo, duro como
una corteza.

S&amp;LHA

(Traducción especial para " El
Mundo Ilustrado."

Recuerdos del Colegio
(FRAGMENTO )

Los recuerdos creo que hacen den•
tro de la memoria lo que el vino en
el tonel: á medida que van pasando
años y más aiíos, se evaporan y se
escapan como humo, por las rendi•
jas de los sentidos¡ pero loa pocos
que quedan en el fondo del cerebro
son los más dulces y los que tieneu
más grados y más poder.
Y esto es tan oierto, que si nos
entretenemos en hojear el libro de
memorias que cada cual lleva por
dentro escrito, siempre las prin,eras
hojas son las que se leen. más á gusto.
La portada de ese &lt;carnet&gt; de la
vida la vemos más hermosa contemplada de lejos; es más azul, mis transparente,
mis pintada de tonos y nubes suaves¡ y al hacer balance de recuerdos, siempre son los primeros libros los que removemos y limpiamos de
polvo con mayor cariñ o p.a ra que más se con•
serven.
Al principio sólo vemos allá, en lo más escondido de la memoria, hechos borrosos como sombras¡ sombras pintadas con matices pálidos; rostros sin forma de gentes que conocimos un día
pasando entre la niebla¡ siluetas que no podemos
definir¡ a.na confusión de cosas sin cuerpo y de
colores sin luz.
Después, los hechos se van dibujando con relieve creciente, y éstos son los del fondo del to•
nel y los que guardamos con más fotima devoción.
A ellos pertenecen los R ecuerdos de Colegio,
aquel colegio que tan malos ratos nos daba y
que luego veíamos con tanta alegría; aquel colegio adonde de buena gana quisiéramos volver
si no fuésemos tan~vi ejos.

Poderosa y venerable encaminóse hacia el em·
perador. Con una mano cogió uno de s us puños,
y con la otra hubo de mostrarle el lejano Oriente.
- !Mira! ordenó.
El emperador alzó los ojos. El espacio abr ióse

LAGERLOF.

•

A mi colegio se entraba por un zaguán grandísimo, inmenso, uno de aquellos portalones de la
calle de la Barra de fierro, tan ancho, que no tenia límites. Era ¡!rande hHta el punto de que
los carros se paseaban por él sin estorbos para
dar la vuelta cuando iban contra la corriente, ó
para descargar balas de algodón y toneles de medicinas que desaparecían rodando en la obscuridad del fondo¡ ni la calle de Moneada traía un
portal semejante.
Nos otros pasábamos por entre aquel caos de
baltos, alerta siempre que no nos cayesen encima. Una vez fuera de aquella extensión ( verda·
dero malgasto de arquitectura) , entrábamos en
una escalerilla obscura, húmeda y estrech.a como
la escalera de un campanario, y desde la cual se
enteraba la nariz de todas las intimidades de la
cocina, de todos los olores de fritos y guisados
que subían por un patio de luces sin lu:z:, con
vistas á un pozo prohando y negro como boca de
lobo.

Llegados al colegio, sonaban una infinidad de
campanillas, y cantando los cbuenos días&gt;, íbamos á sentarnos á nuestro banco.
Allí se daba la clase de la mañana; la de la tar•
de la dábamos en el mismo sitio, y también las
de todo el aiío, pues no había otro local.
Era una clase pintada con dos muestras di ferentes que quedaron sin poderse avenir cuando
derribaron el tabique de la alcoba¡ una clase sin
vistas á ninguna calle, y que recibía la luz por
una claraboya adonde iban á parar todos los
despojos de los vecinos de arriba.
Allí se dibujaban, en extraño conjunto, trapos
enganchados, un.a cometa de papel, un miriiíaqa.e,
hasta tre.n zas¡ que también había quien le cayera
la peluca allá por aquellos pisos ocultos.
Cuando llegábamos, don J oaquín estaba e_n lo
alto de la tarima bosteundo, leyendo el Bra8si
(el Diario de Barcelona) y mascullando algunas
palabras.
Don Joaquín era .... un maestro más, es decir
&lt;otro&gt; desgraciado. En el primer tercio de.~

�EL MONUMENTO A PASTEUl?

edad había perdi do para siempre casi todos los Gabellos (sin·
gularmente los que no eran blancos) y lo mejor de su denta•
dura. Los pocos dientes que e4teros le quedaban, se habían
salido de madre, ó de encías, y enseñ andu las ralees de
desnudei:, aguantábanse bailando, por pereza de caer ó p~r
la fuerza de una costumbre arraig,da. Me acuerdo de su traJe
muy confusamente. Y es que era de un color negro por de•
más sospechoso; era de ese negro enlutado, de_ ese clustre&gt;
ue no lo da á quien lo lleva; de aquel desteñido Y vuelto
qá pasar por los tintes, perdiendo en ca d a v1a1e
. '
'
una bru;na¡
de aquel tejido prudente que da tanta pena á quien lo mira
como á quien lleva estas prendas que se encogen de ver•
güenn, dejándole á don Joaquín las botas al desc~bierto,
remendadas con pedazos y repuntos; pero eso sí, S1empre
lustrosas y con las medias suelas acabadas de poner.
Tal era el buen señor en cuanto al físico. Tocante á lo
moral don Joaquí.n estaba por el antiguo sistema de enseñanza¡ es 1decir, era hombre de palmeta y del csaludable rigor&gt;.
Pero ¡ay, Dios míol ¡cdnta bondad 110 había e11 aquel es•
pirita, encerrada en una caj&amp; vieja y mal forjada! ¡Vaya usted á fiarse de las persooasl Nos prometía mllcba h1J1da y
oos daba bien poca, y a1U1 ésta mal dada, pues es el caso
que cuando la víctima se quejaba de la palmeta, el buen
hombre dejaba la ta.rea para el día siguiente; nosotros, que
ya sabíamos que no teoía el corazón tao malo como su ropa,
nos poníamos á chillar antes de que empezara el reparto, y
don Joaqaío, haciendo alto en el camino de la tortura, 1101
enviaba cde rodillas&gt; para que los pantalones p•gaseo aquella fiesta de la culpa y del rigor.
Hobo días (especialmente caando iba á cambiar el tiempo)
en que antes de du principio la clase ya estábamos todos
arrodílla!los; y como á los pocos instantes plantábamos las
manos en tierra, cuando sonaban lo! tres golpes reglamentarios, parcda aq aello una clase de corderos.

RESIDENCIAS DIPLOMATICAS
En vista de la importancia que tiene para México la visita de los ilustres representantes de
las naciones extranjeras, enviados para rendir
homenaje á nuestra patria y cootribnir brillan·
temente al esplendor de nuestras fiestas, el Su•
premo Gobierno se ha empeñado en que su estanoía entre nosotros les sea Jo más grata posí•
ble, y al efecto oo ba escatimado medio para con•
tribuirá sus comodidades y á su recreo.
Esto se oota muy particularmente on el tino
qae ha desplegado para amueblar suntuosamente
las residencias dedicadas á losseiiore.s representantes. Sabemos ya que la señora dofía Carmen
Romero Rabio de Díaz, digna espoY de nuestro
Primer Magistrado, visitó personalmente la• di•
chas residencias, para cerciorarse, por sus propios ojos, de que se hallaban en las mejores con·
diciones, en todos sentidos.
Tuvimos el gusto de visitar algunas de las caus inspeccionadas por la señora de Díaz, y de
estas visita9 11uarda1110s los más gratos recuerdos.
E.n •re las residencias vistas, nos llamaron la
atenci ón, partlculumente, la dedicada á la representación atgeotina, que es la CAM número 21 de
la primera calle de Dinamarca¡ la que sine de
alajamiento á las delegaciones de Hola.o da 'y No
ruega (Paseo de la Reforma, 119), y la destinada
á los representante.a de Brasil y Colombia (quin·
ta de Liverpool, 76).
La casa de la calle de Dinamarca se compone
de un grau salón, biblioteca, co111edor, dieciocho

SAL.ON CE L.A CASA NUMERO 76 OE LA QUINTA DE LIVERl'OOL.

ellos hay vitrinas, mesas de jugo y para té y un
soberbio piano, todo lo cual forma encantador
conjunto. Adyacente al gran salón hay uno pe•
queño para conversación y famoir. Los muebles
de éste son de esUlo Luis XV, de oogal tallado,
y hay, además, un precioso escritorio y recado
para escribir.
Tiene la casa ocho recámaras, una de las cuales está am11eblada á estilo inglés Sberaton¡ los
muebles tienen preciosas i11cru$tacionesde limouero. El comedor está elegante, amueblado al es•
tilo Luis XVl, de caoba oscura y con servicio
para doce personas.
En el salón de la cua nú111ero 76 de la quinta
calle de Liverpool, también hay que admirar
hermosos ,!obelinos y delicados muebles de esti•
lo Luis XV, cortiujes de seda finísima y bellas
obras de arte sobre los elegantes muebles¡ es ésta,
seguramente, uoa de las residencias más suntuosamente arregladas.
Y a.h ora, después de haber dado una ligera idea
de la suntuosidad con que han sido amuebladas
las re9'idencias de los dc:legados extranjeros, insistimos acerca del tino demostrado por el gobierno en sn eleoción. Decimos esto, porque oos
consta que nadie como la casa de Mosler hubiera
podido amueblar con tanto gasto y elegancia las
casas de que nos hemos ocupado. Sabiendo esto
los comisionados para alojar á los representan•
tes, encargaron á la casa Mosler el cnidado de
amueblar las prioci pales residencias, y 110 eo uoa
ocasión, smo en todas ellas, la casa de Mosler
demostró qae tiene bnen gusto, elegancia y tino,

.. ..... ......... ..·······.' .... .. ······· ..... .... ... .... .
SANTIAGO Rus1 OL,

Pensamientos
Un nacimiento ilustre es una carga pesada que se arrastra
con Tel'güeoza cuando no se lle•a con gloria.-S~Kur,
La modestia afectada es mis insoportable qae la nnidad.Bignicourf.

SALA DE CONVElfSACION DE LA MISMA CASA

EL. SEROR SIJSSEORETARIO CE INSTRUCOION PVBL.IOA Y BEL.LAS ARTES HACIENDO EL. ELOGIO C i! PASTl!.UR

recám.aras y demás dependencias necesarias, El
salón está amueblado al estilo Luis XV y con
1111 !lusto exquisito. Los muébles son dorados y
finamente tallados, los muelles cojines están recubiertos con tela.s de seda de alto precio¡ los
cortinajes son de seda, ñnísimos, de delicado
gusto, y esU11 sosteBidos por galerías de madera
tallada y dorada. Por todas partes por donde se
dirija la •ista, ésta se recrea con la presencia de
infinidad de cbibelots&gt; y adornos, todos de gran
gusto y de refinad~ elegancia.
Los albor•ntes qne sostienen las lámparas son
de bronce¡ y sobre elegantes columnas y mesas, se
admiran estatuas de bronce, reprodncciones de
grandes obras de arte.
La biblioteca es de estilo inglés¡ los muebles
son amplios y muy oómodos, aomo corresponde
á una estancia de esta índole, forrados de cuero.
El cortinaje de esta pieza es deaeda, y ha llama·
do mucho la atención, lo mismo que las finísi•
mas alfombnas, las cuales han sido motivo de
grandes elogios. Podemos asegurar que en oues•
t-ros días es la biblioteca más elegante de México.
El comedor de la casa está amueblado según el
estilo Luis XVI. Los muebles son de caoba oscura, finamente tallados; el ajuar se compone de
aparador, trinchador y •einticuatro sillas. Las
cortinas, que s011 de exquisita finura , son de seda verde y la alfombra hace hermoso juego con
ellas.
En la casa número 118 del Paseo de la Reforma hay que admirar unos soberbios tapices go.
belinos que adornan el salón principal, y el ele•
llante ajuar Luis XV, que a11111eblael mismo ..16.o., Los maeblu son tallados y dorados, y cutre

OOMECOR

ce L.A CASA 1'9 DEL. PASEO DE LA REFORMA

�EL CONGRESO DE AMERICANISTAS

iSURSUM!
Victrb: cauaa deis placuit,
sed vlcta Catoul.

FARSA.LlA.-Lib. I .-tucauo.
¡Otro inmenso dolor que se levanta
reclamando justicia de la Historial
¡Un duelo más para la Patria santa,
y otra epopeya enorme, y otra gloria !. ... . .
Aquí, donde la vida
al rumor de los siglos adormida
es una eterna y loca primavera¡
y pródiga la savia enardecida
arropa en verde manto la pradera,
y hasta el Tiempo suspende su carrera
por recobrar la juventud perdida;
aqui, bajo estas frondas rumorosas,
donde lloran las brisas fugitivas
el esplendor de otras edades bell&amp;s,
Y hay más oro en las albas luminosas,
más ensueño en las tardes pensativas,
y en las diáfanas noches más estrellas;
aquí, donde los reyes triunfadores
arrastraron su lujo y su grandeza,
y .i.un vibra de la noche en los rumores
una vieja canción que habla de amores,
con incurable y lánguida tristeza;
en este peñascal hosco y erguido,
donde clavó nuestra Aguila su nido
por hartarse d&lt;. campos y de cielos,
y guardar las brumosas lejanías,
y contemplar el sol todos los dias
mientras crecen y empluman sus polluelos . .. .
Aquí fué, ~onde al soplo de la guerra,
por anhelos impuros ultrajada,
la justicia otra vez cayó por tierra;
aquí , donde la Patria desolada
si no halló la victoria
'
en la lucha titánica y sangrienta,
pudo vengarse de la innoble afrenta
gua;dando para si toda la gloria;
aqu1, donde el rugido
de las rudas y bárbaras legiones
se alzó temblando hasta el peñón erguido
despertó á los polluelos en su nido
'
y sublevó de horror sus corazones·
1
y aqul . . . . donde á la voz de los cañones
de otras tierras hostiles y remotas,
como alud impetuoso descendieron .. . .. .
y aqui .. . . donde cayeron
los aguiluchos con las alas rotas!. . . . . .

Eran la juventud .... la vida nueva .. . .
el abundoso polen que se lleva
en sus alas, el aire transparente;
el claro sol que barre con la bruma,
y el túmido capullo que impaciente
aun no rompe el botón y ya perfuma;
eran .... el alba trémula de frío
que tiñe de carmín los horizontes,
Y riega por los valles y los montes
oro de sol y llanto de rocío;
y eran sus vidas, puras y risueñas,
un vallado de rosas abrileiías
que se opuso á la cólera de un rlo . . . . .
Y eran la raza nuestra, diamantina,
de hondas nostalgias y de anhelos grandes,
dura en la lid y ante el peligro enhiesta¡
Y eran también la América Latina
que se alzaba en la cumbre de los Andes
con un grito sublime de protesta!

Y cayeron .. . . ¡oh, DiJs!. ... ¡y eran la vida!
Pero si aun mana sangre de ta herida,
no manchará la injuria nuestros labios,
que nos veng6 de todos los agravios
el altislmo honor de ·esac.alda!
Si acaso hubo rencores, ya se han ido . . . .
Nuestro perdón borró, no nuestro olvido,
la afrenta que los ánimos encona¡
que encima de la gloria de los fuertes
está La inmensa gloria de esas muertes
Y el triunfo del vencido que perdona!
¡Cadetes de la Patria poderosa!
1S!mbolos de una estirpe victoriosa
que lleva confundida en sus entra iias,
con la sangre de un águila orgullosa,
la sangre del león de las Españas!
¡Mártires del honor y la hidalguía,
en cuyos pechos jóvenes hal:ía
s6lo amor, y esperanza, y luz, y trinos,
Yque muertos al pie de una bandera
comprasteis con la vida pasajera
el derecho inmortal de ser divinos!;
ien pie! Sombras augustas, que el Pasado
alza la frente pálida y ceñuda,
y de insignes laureles abrumado
desfila ante vosotros y os saluda . . . .
¡En pie!, que deslumbrante
se acerca, y dolorida,
la raza melancólica y errante
que nos dejó, con su alma de diamante,
su vago desconsuelo de la vida;
la raza de los reyes que soñaban
y eran dulces poetas,
y el dolor del tormento desafiaban,

y en los profundos cielos incrustaban
sus agudas y trémulas saetas .. . .
¡En pie l, que altivos pasan los guerreros,
al viento de la Patria los plumeros
que tiemblan en sus frentes impasibles,
con un fulgor ante los ojos fieros,
y en los duros y límpidos aceros
acechando cien muertes invisibles . ....
Mirad las multitudes apretadas
que c¡honor y gloria]&gt; os dicen;
contemplad las mujeres desgreñadas,
que al inmenso clamor entusiasmadas
os muestran á sus hijos y os bendicen¡
mirad á los patricios vencedores
que llevan en sus rostros atezados
el orgullo de todas las hazañas,
la tristeza de todos los dolores,
la bravura de todos los soldados,
y la gloria de todas las campañai . .. .
¡En piel, que á diana toca n las trompetas,
y entre un bosque de agudas bayonetas
pasan los desgarrados pabellones
á cuya sombra, en los antiguos días,
se cubrieron de honor nuestras legiones
por defender sus águilas braviasl .. .
1En piel, que atropellando las edades,
llega un soplo que el ánimo estremece
como un vasto rumor de tempestades,
y anuncia con su voz limpia y sonora
el orto de la Patria, que aparece
en el diáfano azul, como una aurora!
i En piel Cadetes, contempladla, es Ella .. . .
es la madre fecunda siempre bella,
de inmarcesible juventud florida
que arrebata de amor los corazones
que nutrió con su seno vuestra vid~
Y os durmió en la niñez con sus canciones .. .
Es . .. .el hogar distante que blanquea
en la verde quietud de la cañada 1
Y la torre musgosa de la aldea
cuyo esquilón pesado voltejea,
saludando jov ial vuestra llegada
Es . . . el polvo sagrado
con la sangre. y las lágrimas regado •
en que d urm1endo están nuestros mayores·
la tierra de las glorias rutilantes
'
reñida por dos mares es pumant~s
Y arrullada por todos los amores . . .
Es la Patria , que enjuga dulcemente
el llanto que en sus ojos se deslie
Y os baña con su luz resplandecie~te
Y os mira suspirando, y os sonrle, '
Y os da un beso inmortal sobre la frente!
RAFAEL C AB RERA .

colaborador en la noble tarea de civilizar á los habitantes de Amé•
rica.
Exaltó el amor patrio de los mexicanos y de los españoles
presentes, y terminó bendi..:ieDdo á nuestro pais, al que elogió
tierna y calurosamente.
Después del señor Moguel, hablaron en francés los represen•
tantcs de Francia, Austria y Alemania, y sus di!cursos concurric•
ron con el del delegado español en sua elogios á Ducslro país y en
el tono caziñoso con que se habló de él. Todos los oradores (nexon
calurosamente aplaudidos.
Terminados los discursos, el selíor licenciado Siena se puso
en pie y declaró solemnemente abierta la cuarta reunión del Con·
J!rcso de Americanistas.
Con esto se dió por terminada la sesión solemne inaugural, y
se- abrió la primera sesión ordinaria,

•••

MESA DE HONOR

En ésta hubo un incidente, moti vado por una moción_ de orden,
iniciada por el señor Garda Naranjo. La mesa no tu•o en consideración la moción presentada por el socio, y se lenntó la sesión
después de haberse leído el programa de las sesiones posteriores,
programa que fué aprobado en todas sus pules,
De:sputs de las sesiones inaugurales, b solemne y la ordinaria.
el congreso ha continuado !US labores ; celebró una sesión en el

La Seeretarfa de Inslrncción Póblioa y "Bellas Artu, con el ob•
jeto de aumentar en s11 brillo las fiestas del primer centenario de
la promulgación de nuestra lndepcndeDcia, invitó á los miembros
del Congreso de Americanistas para celebrar s11 cuarta reunión en
nnestra oiudad y durante el presente mu.
Aceptada le invitación, los miembros del citado ooDgruo se
han reunido en México, i inauguraron sus tral:ajos djueves 8 de
los corrientes, bajo la presidencia del señor licenciado don Justo
Siena, Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes y presidente electo del cuarto coDgreso.
Abrió la sesión el señor ministro con un hermoso diacarso, en
el que saludó á los congresishs; hizo 1111 resumen de lo que se pro·

pone al congreso y protestó que la República Mexicana sabri. cum·
plir con la parte que le corresponde en d trati.jo de conservación
y recolección de reliquias históricas, auDque para ello tenia que
hacer graudes sacrificios pecuniarios, materiales ó intelectuales.
Habló del actual Director del Mu.seo de Arqueología é Historia
é hizo grandes elogios de ~u labor¡ se refirió á la Cruz del Palei.º
que, reoordando, con gratilad, que nuestro musco debe ]a posesión
de esa reliquia á las gestiones dd excelenlísimo stñor Elihu Rcct,
Al terminar su discurso el señor licenciado Sierra, y apagados
)os aplansos con que fué recibido, hizo uso de la palabra, en representación de los delegados txtraDjtros y por desig11ación especial, el señor Sáncbez: Moguel, delegado rcpresrnhDte de Espala.
El señor Moguel pronunció nn precioso discurso, en tl qnc se mo~tró sumamente cariñoso con nuestra patria, Evocó las bellas y
grandiosas figuras de habel la Católica y de Fray Baxtolomé de las
Casas; á la primera le llamó madre de los indios y al segundo 111

01!:L.EQADOS EXTRANúERDS

pueblo de Ssn Juan Teotihuacán, al pie de las pirámides del Sol y
de la Luna. Durante esa sesión fueron •isilados todos los sitios
históricos que hay en los alrededores.
Las sesiones siguientes se han celebrado en los salones del
Museo de Historia v Arqueología, y en todas ellas se han tratado
asuntos de gran importancia para el estudio de la historia de América y especialmente de nuestro país.
Seguramente q11e la reunión de los distinguidos sabios, tanto
nacionales como extranjeros, que se dtdican en estos momentos al
estudio de nuestra • ida histórica y prehist6rlc;,, será de gran interés y senirá para poner en claro muchos de los puntos obscuros
de nuestra vida anterior.
Entre las peuonas que asistieron al Congruo, -.imos á les señores Alfred Marston 'I'ozzer, Stansbury Hagar, George Grant, Mac
Curdy, Chas W. Currier, Frauz Boas, C!a1k Wislcr, Livinsgtone
Far(rand, Herbcrt J. Spinder, Monsen Frederick, Henry Collins,
George B. Gordon. Alcs Hadlika, Ricardo García Granados, Ez:1:quiel A. Chávez, Jorge E11gerrand, Eugen 0berbummer, HanzI.enz,
Eduar Scller. doctor Capitán McMarcou, Jalccz Kolland, B. Dizon,
Charles Warren Courrier, Josepb A. Breaux, Vicente de P. Andrade, I~nacio B. del Castillo, José de Gener, Julio Zántt, Horigoutchi K-ausmaitchi, Luis Arenas de Lima, Miguel F. Marlínez, Joaquín D. Casastís, Francisco M. 0lagu{bd, José L. Cosío, Leopoldo
Batres, Francisco FernáDde:t del Castillo, L, S, Rowe, Francisco
Belmar, Alberto M. Carreño, Salvador Batres, Miguel Alessio Robles, Justo Sierra, j r., licenciado José Romero y otros mb.

�La Colonia Miohoacana en las Fiestas del Centenario
Los hijos del Estado de Miohoacfo, res idea.tes en esta ciudad, deseando mostrar
de alguna manera su entusiasmo patrio durante las fiestas del centenario de n11estra
la_dependencia, han c.rganizado un programa de festejos upecial, el cual programa
se desarrollará dmrante el presente mes y
fuera del oficial acordado por el gobiemo
federal.
Una de las primeras fiestas incluidas en
ese progri.ma, foé una manifestación en
honor de Morelos, el gran héroe, hijo del
Estado de Michoacán.
Los michoacanos se reunieron V en so·
lemne comitiva se dirigieron al jardÍll
donde se levanta la estatua del cua de
Caricuaro, al pie de la cnal depositaron
sus ofrendas florales.

lis fiestu de (OVidODii
La colonia espai'lola ha celebrado
este año con inusitado entusiasmo
las fiestas anuales de Nuestra Señora de Covadonga.
Al brillo de las fiestas del presente año ha contribuido de una mane•
ra muy especial, la presencia de la
selecta y honorable representación
enviada por España á las fiestas del
centenario de nuestra Independencia, la cual cuenta con la gallarda y
arrogante figura del prlncipe de las
armas, marqués de Polavieja, la no
menos arrogante de sus cattachés&gt; y
acompañantes, y la bella y graciosa
de la señorita su hija Maria de los
Angeles.
Los iberos residentes entre nosotros tienen, por lo tanto, motivos
para estar de plácemes en lo que
atañe á sus fiestas anuales.
El programa de ellas no ha diferido grandemente del que se orga·
niza cada año; pero st se ha notado
en todas las fiestas un mayor entu-

siasmo, como si la presencia de los embajadores de la patria au•
sente aumentara el regocijo en los pechos de los bum os hijos de
la pentnsula ibérica.
El domingo 4 de los corrientes debió haberse eJectuado la solemne corrida de Covadonga; pero desgraciadamente un aguacero que cayó durante toda la tarde impidió la celebración de la
fiesta brava, restando asi al programa todo el entusiasmo que
sabemos que despiertan las corridas de toros.
La función de gala celebrada en el teatro e Principal,, fué un
derroche de entusiasmo y de buen gusto. El excelentisimo señor
embajador de España fué motivo de muestras de gran cariño y
respeto de parte de sus paisanos. Al terminar la función hubo
una nota muy simpática: las tiples de la compañia salieron á las
localidades del público á vender flores, y se dió en la sala una
encarnizada batalla .. .. de flores.
La fiesta del templo fué la nota seria y severa de las fiestas;
en ella dirigió la palabra á los fieles un orador de nota, y la fiesta revistió la gran solemnidad que tiene todos los años.
En el parque español no ha decaído el entusiasmo un solomomento, y todos los d!as festivos del mes se baila, se canta y se
recuerda con amor á la patria dl!&gt;tante.

LOS MIOHOAOANOS

i.L L&amp;.EQi.R AL .JA/fDIN 1'M0"6',0$,"--.AL ,.ASAR POR EL .JAIIDIN "QlJl!/lfRER/10, - EN U, OALLB DE ROSALES,-LOS ORAQO~S

E&amp;. EJCOAIO, 81!!.ROR l!AIBA.JAOOR 01!: l!:SPARA l!!.N LA FIESTA OEL /&gt;ARQIJE ESPAROt.
QRlJl'O OEINVITAOOS DII HONOR l!N El. PARQUl!.- El. EJCOMO. SEROR MARQUES
QI!. P:J1.14V/t:,U, lfiN Ll4 PUERTA DEI. Tt:Ml'LO QE SANTO OOMINQO

��seNORA AMPARO Ol!L CASTILLO DE IOAZA

La Antología del Centenario
Al Sr. D. l.ni1 C. Urbina
La Antología del Centenario, de la que usted y
sus dos ilustrados colaborad'lres. los señores
Henrlquez Ureña y Rangel, han tenido la amabi•
lidad de dedicarme 110 ejemplar, más se aprecia
aúo y se admira cnanlo mb se conoce. Es 110
fastuoso monumento, levantado á las letras nacionales y al patrio idioma. La conmemoración
centenar de la liberación .de la patria mexicana,
habría. aparecido en algo deficiente sin ese home•
naje intelectual qae ustedes tribatau, • la ver:
q ne á nuestros i ugenios Ji !erarios, á una de las
mayores características de nuestra nacionalidad:
la lengua nativa. Qnien no ama la lengua de la
patria, ao ama á la patria.
Diversas son las fases del hermoso libro de ustedes: la crítica y literaria, la histórica, la biogd.fica, la bibliográfica, la selectiva de piezaa en
verso y en prosa, y aun la meramente tipográfica. Paréceme el libro, por sa complexidad armónica, como uno de aquellos imponentes monumentos que se admiran en las capitales de la
culta Europa, en los que los mármoles y el bron·
ce, y el hierro, y el oro, y las formas arquitectónicas y escultóricas, en consorcio con la bella
jardinería, concurren en masa ingente i perpetuar la memoria de los que obtuvieron alta prez;
entre sus contorráneos.
Haré aqui puto omiso de algunos aspectos de

Fot. Mat-k

la obra para fijarme tan sólo en el critico literario y de lenguaje. En el estudio prelimiAar que
apuccc en la Antología, firmado por usted, juzga
usted con elevado criterio, con fino discernimiento y con g11sto manifiesto. Al no ex.:luir del cam•
pode su apreciación obras políticas y religiosas,
dando cabida en la Antología hasta á alg11nos
sermones, agrandan ustedes la visión eatttíca de
las letras oacionalcs. Pues qae la palabra, no pcr
haberse vertido en el recinto sagrado ó en el
campamento, 6 andar estampada en hojas callejeras, dejará de afectar formas artísticas y, como
tal, precisa qae sea tomada en consideración por
el crítico literario. Proceden ustedes en esto como el experto organizador de lllllseos, que al lado de la hermosa bacante de túrgidos senos y de
mórbidas y gráciles formas no veladas, coloca al
San BruD,Q, de rafda cabeza, hai:sosa contextura
y marchito semblante. Ha desobrozado usted materiales nuevos, ha compenetrado usted la historia con las letras, ha escudriñado usted arcanos
psicológicos.
Hechiza usted con su galería de retratos en
que se admira, todavía más que los perliles plásticos I los oontor11os morales, delíneados de mano
maestra. Va contemplando el lector las fisonomías de los escritores criollos más significados y
prominentes, cabalmente indh-idualizadas, con
rápidos ra,gos, cuanto originales acertados. Enh'e otras, la de Berisláin de Souza, cco11spicuo
ill.telcctual de 1u tiempo, ilustrado y cortesano,

activo y enérgico defensor realista, no tan leal
como activo, autor de tonantes. tiradas tiara el
periódico y el púlpito&gt;¡ la del tierno y melancólico Navarrete, egue entonaba suaves endechas
con un perceptible trémolo de sollozo, Y un ligero humedecimiento de lágrimas&gt;¡ la del incorrecto y prosaico Sertorio, cqae entre el musitar de
beatas deja oír cristalinos acordes de arpas bíblicas y una que otra vibración de tiorbas angélicas&gt;¡ del conceptuoso y culteraoo José Agustín
de Castro, que acierta á reftcjar á maravilla el
ambiente de los tiempos coloniales¡ del «mesurado y gallardo, a11J1gue á veces artificioso y retórico, Anastasia de Ochoa y Acufia, humorísti ·
coy jocoso&gt;. Aparecen después, entre otros, el
doctor don José María Cos, &lt;un criollo de admirable vigor moral, de compreosión profunda, rápido en la decisión, caprichoso y violento en el
carácter, y de muy educado ingenio&gt;¡ don Andr6&amp;
Q11intana Roo, e poeta menosespontáneo que ilus•
trado y exq11isito, y mb que poeta, verdficador
de buen gasto&gt;. Vemos, en fin, de cuerpo entero
el retrato del poeta y prosista, y novelador, don
José Joaqu[o Fernáodez de Lizardi, El Pensador
Mexicuno, cfolklorista espontáneo, que hizo de
refranes, loc11ciones y giros populares, una literatura especial, genuina, tan apropiada á las cir·
cunstancias, que ninguna otra supo encontrar
el camino para llegar más pronto al alma de la
muchedumbre¡ intérprete del buen sentido, y que
orientó el movimiento literario hacia una senda
nueva de horizonte más dilatado&gt;
Estamos ante una galería histórico-literaria,
que eato viene á ser el estadio preliminar, y nos
vemos acompañados de an guía ilustrado y discreto que todo nos lo explica con amenidad y eu
términos galaoos.
Su estilo de usted, ornado á veces de muy pie•
tóricos calificativos, es natural, sencillo y ele·
gante, Porque amó usted con amor reodido á
nuestra leng11a, ella no le negó á usted sus tesoros, Si la naturalidad es el ;lpice dd arte del escritor 6, como dice Federico Bila1t, es el último
punto á que llega el arte, ó más bien es el arte
mismo convertido en n.a turaleza por efecto de 1a
costumbre, ufánese usted de haber tocado ese
ápice, llegado li ese punto extremo, visto conf11ndi1:1se en su estilo el arte con la natonleza.
Eo su estudio preliminar más de o.n a vez truena usted contra el estilo académico¡ pero como
Ovidío, que prometía á su padre no hacer ya
más versos precisamente ea verso. usted desde•
iia el leugaaje acad émico con frase aoadtmica¡
porque á esto equivale su prosa clara, ordenada,
sencilla, castiza y agraciada y amena. Y no de
otro modo escriben los más idóneos candidato,
i los sitiales de la Academia de la Lengua.
Por estas sus prendas de escritor que yo ensalzo, no me extraña que en Madrid oyese yo
rememorar el nombre de usted por los literatos
de allende el Atlántico, juntamente con los del
florido orador don Justo Sierra, del clásico traductor de clásicos don Joaquín D. Casasús, del
ingenuo novelador verista y fecundo esoritor
don Federico Gamboa, del quintanesco lfrico
don Porfirio Parra y del virgiliano don Joaquín
Arcadio Pagaza. Se le hacía á usted justicia,
Dos reparos voyme á permitir hacerle á su
trabajo: el 1100 que le intercale asted con frecuencia textos extraños, aunque pediuentc:s al
asunto; porque con ello como que contraria usted y perturba al lector que ha venido saborean•
do la unidad de su prosa. El segundo es que en
alguna ocasión hable usted con cierta dureza del
clero católico, No que le falte á usted razón en
ello, sino porque en obras de la índole de la su•
ya, cuadra mejor un ánimo indulgente y sereno.
Maculre levia. Sin ellas ó con ellas, bien puede
usted hacer suyas las arrogantes, pero justas palabras del poeta laiioo: «Levanté un monumento
más durable que el bronce y más al-to que las re•
gia.s pirámides egipcias¡ y al que no podrán destruir ni las corroedoras lhnias ni los recios
aquilones. No moriré del todo&gt; . . . .
MAN UEL G. R&amp;VlLl.A,
Méxh:o, S de Septiembre de 19l0.

Inauguración de la Temporada de
Opera.- " Aida"
9

'

suceso era esperado con ansia. Dos
años de no oír ópera seria no son para
menos. De ahí qae en palcos, plateas
y butacas, brillara concurrencia selectisima,
y en las galerías se apiñase nna multitud
'
abigarrada y anhelante, esa multitud de mozos
rebeldes, estadian,es y artistas en su mayoría,
que es el terror de los empresarios en noches de
débat.
No hablaré de la belleza y elegancia de que se
hizo gala en el teatro &lt;Arbeu&gt; en aquella ocasióo, ¿Para qué? Lo hicieron ya los cronistas de
periódicos cotidianos, diciendo !rases en honor
de lindH cabezas rubias. de pensativos ojos ne·
gros v de hombros desnudos de suave blancura,
q11e l'esaltaban albeantes en 11.ll mar de fracs.
Sólo he de referirme, por tanto, á los artistas
cuyas personalidades dieron margen á disensiones tantas, y hasta á cierto esoaudalillo que no
ha dejado de censurar la prensa.
Elegida para la presentación de la compañía y
aperh,ra de la temporada del Centenario, filé !ª
maravillosa A lda, la obra maestra porexcelenc1a
que tirodujo el genio de Verdi, y en la cual observamos siempre, después de tantas y ta"Jltas re•
presontaciones, el fenómeno-sólo alcanzado por
el arte-de una eterna primavera, de uoa in6ui·
ta ju ventad, de uua encantadora frescura. A tres
generaciones ha fascinado el maestro con la mlÍ·
sica luminosa, de inspir,ación de oro , en que
fundiera las --desesperanzas, las angustias V los
sueños de la esclava etiope enamonda de Radamés. Estamos, pues, ideotificados con ella¡ la conocemos, empleando un símil vulgar, &lt;como á
las palmas de nuestras manos&gt;, y nada más hon•
rado pudo hacer la compañía lírica que presentaue con la A ída, á fin de que el piblico la joz•

desti reside 11n supremo espí.ritu director, y hay
en él condioi.ones de artista, sin dÚda alguna relevantes. Es serio sin afectaciéa¡ severo sin aridei:, Lo reveló en la dirección toda de la ópera
verdiaua, y en algunos exquisitos matices que
imprimiera al preludio del tercer acto,
¿Y los cantantes?

una eminencia: IAh, si no perdurase el recuerdo
de aquellos colosos que se llaman Magini-Colet•
ti y Bonini, seguramente qae consagrad'amos á
Dihn-Gilly!
No hablamos olvidado á Maria Claessens, la
mezzo-soprano mimada por el público en tiem·
pos no lejanos. La Claessens vuelve aventajad{-

gar1.

Se ha tildado á éste de injusto y hasta de poco cortés, Lo primero porque no gastó del cua•
dro¡ lo seg11ndc, porque su poca estimación. por
ét hubo de exteriorizarla por medio de silbidos
y pataleos.
Reftexiónese, sin embargo, en que el público, al
ocupar sus asientos en el teatro, pagó precios de
entrada no comunes en México¡ qae al hacerlo
esperaba al¡!o exbaordioario, 6 por lo menos. superior á lo hHta hoy conocido por menos dinero; q11e sufrió una desilusión al no encontrarse
con nada sorprendenk, y se comprenderá enton
ces qae el monstruo, en sa apasionamiento, no
dejó de tener razón.
Prokstó, y lo malo no fué la protesta 1Diama,
sino la forma en q11e se hizo, la cual, por lo de:
más, resulta pálida al lado de otras que se veu a
diario en países civilizados como Italia y Francia, donde es muy común-lasómbrense los_ero•
ni'llas!-arrojar á la escena leg11mbres, sillas,
sombreros y otras menudencias . .. ... Todo esto
no quiere decir, sin embar¡!o, que sean diguasde
encomio tales protestas del género escandaloso,
(Qa.e opine d'Anuunzio, evocando el estreno de
su Piú che l 'amore). Aquí y en F rancia, y en to•
das partes, debe entendern que los espectáculos
de arle exigen discreción v oompostun, y que
no son , ciertamente, los silbidos y las coces el
modo más adecuado para expresar inconformidad en asuntos musicales ó dramáticos. ¡Pero
vayan ustedes á enseñar moderación á los italia·
nos y á los franceses, que, como los mexicanos
de la galería, silban cuando un artista les des•
agrada!

•••
La :ompañía lírica del empresario Rabinoff carece de estrellas, pero hace gala de ho1Dogeneidad¡ es mediocre sin lle~ar á buena, suele deleitar á ratos aunque no entusiasma. Tal fué el jui•
cio del público en la noche de J/ida¡ juicio que,
á mi ver, está en.cerrado dentro de los límites
de la mb perfecta equidad.
Resaltan en el gmpo Hrico, desde luego, dos
elementos magnlficos : los coros y el maestro director de orquesta. Los coros forman una masa
dhciplinada, coherente, qae obedece con precisi ón no común á la batuta, y no desentona ni
rompe la armonía del cuadro. En el maestro Po-

•

,J, ANGl!l.lLI FORNARI,

BAR/TONOOE L.A COMPAFIIA oe OPERA OEL " ARSEIJ.,,

De los cantantes hay macho qae decir, bueno
y malo, á propósito de itu labor en Aida.
Me referiré, en primer lugar, á Jane Noria.
La Noria tiene de encantadora la figul)I y las
actitudes, Es 11112. mujer atrayente, que sabe de
recursos escénicos. Su esclava eHope, considerada bajo el punto de viata plástico, es hermo•
sísima, Pero no sucede otro tanto, desgraciadamente, en el sentido lírico: su voz expresiva, de
hermoso timbre, carece de grande e x tensión ¡ no
llena las condiciones exigidas en la ópera de
Verdi. Qaizb sea una perfecta Santuua, una deliciosa Nedda¡ pero está muy lejos de ser una
verdadera Aida.
El tenor Ricardo Martín, al cual corresponde
el segundo lugar en escala de categorías en la
obra aludida, es un joven cantante que tropieza
con defectos de voz y de escuela lameotables: su
vo:i: es dura, á ratos metálica¡ por mala emisión
desafina frecuentemente en los agudos, y puede
calificársela de blanca en el registro med io.
Se han prodigado entusiastas elogios al barítono Dihn-Gilly, Dihn-Gilly, en efecto, posee nn
bello temperamen to de artista, frasea galanamente, tiene vox para y llena¡ pero no es, en rigor

sima en sa carrera, A su vox vibrante, putosa
de seductor timbre, añade ya un arte encantador'.
Su temperamento de apasionada y de sensitiva
hace de ella uua bellísima Amneris.
El b;ijo Nicoletti, conocido nuestro tambiéo,
desempeñó con acierto la parte de Ramphit. No
así el bajo Rossi (el Rey), que ha perdido por
completo las hcultades que le aplaudimos en la
temporada que hizo en el propio Arbe11, en anión
de Luisa Tetrnzini, la inolvidable.

..

* de
* lo anteriormente di•
Haciendo un resumen
cho, se deduce que la compañía que ahora ocupa el Aibeu, por lo que se refiere á su cuadro
dramático, cuenta con attistas en determinados
aspeotos agradables¡ pero que, en manera al¡?una
poede con.s iderársela como notable.
'
El decorado es bonito, sin llegar á suntuoso;
obsérvase art.ística propiedad en los trajes, y el
cuerpo de halle, al frente del cual está una rabia
fugitiva, la Zanini, suple lo desmedrado ·de sa
conjunto oon la experiencia coreográfica.
Tiempo habrá, empero, de ratifioar ó rectificar
esta cr6nica, y de hacer detenida mención del
1:111dro Uríoo en otras sucesivas.- M AESl:1 P ERDO,

�RALAS 0RMRS

[:DrtSULT
CRONICA
La -Pa.tria está de .fiesta, lectoras mfas; desde
antes que comenzase este mea de gtorlosos recuerdos, ha hecho sus prepa.ratl vos, ó mas bien
dicho: sus hijos, amantes y .fieles, los han hecho
por ella y para ella, deseando ofrecerle los homenajes de su gratitud y de su amor. Parece
que basta en la atmósfera. Ilota un hálito de
alegria. al conmemorar el venturoso aniversario de la fecha en la cual se Inició la redención
de un pueblo oprimido. Las nobles y v&amp;llentes
figuras de nuestros héroes surgen del pasado
con la vida ca.si real que el recuerdo les Imprime. Sus hazañas, trhm!os y dolores, han Inmortalizado sus nombres, grabándoles para
siempre en nuestros corazones.
La ciudad se embellece, a.pareciendo ante
nosotros como transfigurada por el golpe maravllloso de la mágica. varita de una bada; por todas partes ondean los pabellones, las fachadas
de las casas ostentan sus dibujos y arabescos
luminosos, mientras la multitud de viajeros y
transeúntes se desborda por las avenidas y paseos como un r!o impetuoso y agitado
Mas ¿qué diremos, lectoras mfas, de la sor.
presas preparadas por la Moda, en esta brlllante sucesión de b:i.lles y rle fiest&amp;S? Mucho gozarán, sin duda., las personas afectas á contemplar
objetos bellos y artfstlcos, pu1c1s nuoca, como
ahor&amp;, hablamos visto un derroche tan admira.ble de lujo, elegaacia y riqueza en las ct.oilettes&gt; femeninas. Las telas, encajes, galones y
joyas que se muestran en los esca.para.tes de las
grandes casas de r.omercio, causa.u -verdadero
deleite á los ojos y son como una grata promesa
de hermosos espectáculos.
¿Y solamente producl rá un goce pasajero la
contemplación de tan grandiosos preparativos?
Pil.ra los e,plrltus ligeros y poco afectos al
análisis reflexivo, tal vez si, pues únicamente baslia a.Uf llega el Hmite de sus sensaciones•
mas para. a.q uellos que saben observar, pensar ;
sentir, cada uno de esos espectáculos les servlrá
de amplio campo pa.ra. a.prender y meditar. Et
contacto con los objetos exteriores es, en las
almas contemplatl vas, como el roce de la mano
sobre las callada"! ruerda.s del arpa que arra.nea de ella.s un ~corda armonioso. Las elevadas
Ideas de la libertad, el heroísmo y de la. vlototoria no se separan un momento de la inteligencia, haciendo pensar en las abnegaciones
secretas, en los esfuerzos supremos, en las lágrimas y heridas que se tian necesitado para
subir ~ la dorada cumbre de la Independencia.
nacional. Y desde el foudo de nuestros corazones entonamos un entusiasta canto á la gloria,
el cual, c'.&gt;mo un eco r.el Himno de la. Patria,

va. A confundirse en las ondas sonoras que suben al cielo tranquilo y azul en una suprema
aspiración de paz, grandeza y prosperidad.

** *
Los trajes de ceremonia. son la nota prominente de la época en que nos encontramos, á
causa de los grandes bailes y brUlantes recepciones, celebrados eo honor de las fiestas paulas. Asf, pues , lectoras mlas, hablemos algo
de esas espléndidas ctoilettes&gt;, en las cuales se

manifiesta, más que en ningunas otras, el
gust,o exquisito, el lujo y la elegancia. de Ja
confecelón. Las faldas de los trajes de etiqueta.
han tomado un rumbo imprevisto; se aligeran,
por declr10 asf, rQchazando draperfas, telas recogidas con artísticos broches de metal antiguo,
perlas, pedrer!a ó azabaches y han llegado á ser
sencillas, casi Usas, un poco semejantes á esos
lindos trajes de las pastoras que se ven en las
tapicerfa.s del Trlanón. Acaso este cambio se
debe A la necesidad de recoger la amplitud

de la laida en la parte inferior con la banda.entra-ve, que en tales casos se substituye ventajosamente con franjas de magofficos bordados
de aplicación 6 de metales antiguos; otras veces, con secciones de tobillos de cristal, p•nlas
ó ccaboobons&gt; de azabache. De manera. que la
pedrería. lentejuela y demás adornos de ese
género, están en más favor que nunca. para
embellecer los atavíos de ceremonia en este
verano. Las combinaciones suelen ser totalmente opuestas en la forma, aunque no en el
fondo, pues si es cierto que la falda se requiere
lisa y sencilla. en su confección, la manera de
adorna.ria puede cambiar; por ejemplo: unas
tienen en la orilla esa franja de bordados ó de
tubtllos de crist&amp;I para. recoger ligeramente
los pliegues y otras llevan la parte superior
completamente bordada. con lentejuelas ó perlas, y solamente en el borde tienen una ancha
banda de satén llexlble cnyas cambiantes ondulaciones da.n un erecto encantador cerca. del
brillo luminoso de la lentejuela y de los cristalinos tub1llos.
E n los corpiños ta.mbién se sigue la misma
Inspiración, pues se cubren totalmente con pequeila.s cuentas de cristal ó redecilla. de oro y
perlas, Jo cual produce un bello conjunto, sobre todo en esos trajes de corte princesa, que
es ea donde resultan más lindos esos magníficos
adornos.
Oltaré á mis lectoras algunos modelos
de trajes de ceremonia, pues sin duda les
servirán para elegir las "tollettes" con que
asistirán á fiestas de ese género. Uno de ellos,
hermoso y elegante en extremo, está confeccionado en satén flexible azul noche, que es un
color extrafio y 11ndo. El corte es princesa, y
todo el traje va. cubierto de tublllos de cristal
azul noche; la parte inferior de la fa.Ida consiste en uoa ancba banda de satén flexible. Lo
alto del escote, y las mangas cortas y flotantes, son de tul de plata, guarnecidas de una fran·
ja. de pertas. En tan lindo modelo no ha.y una
sola draperfa, ni una banda., ni un recogido en
las telas, sino que modela el cuerpo en toda so
pureza.con una sencillez y una elega.nci&amp; supra,
mas.
En el caso contrario, vemos otro hermoso
modelo hecho en charmeuse malva. La túnica,
de muselina de seda, vuecoglda, en la parte Inferior, por una ancha f ranja de tublllos de cristal en el mismo tono. Por el frente de la. túnica vemos una 9t'tola., que también baja. por la
espalda, confeccionada en bordados de oro, nácar Y cristal. Bajo la túnica. y marcando el talle, lleva una ancha banda de listón azul Nat-tier, velada por llgerislmo tul de plata y formando corselete.
MARGARITA.

RESPUESTA

María Inocencia: Celebro sinceramente el ali·
vio de su querida eníerma, y deseo que éste sea
radical.
-En cuanto á su pregunta sobre cuál es el re•
medio mis eficaz para quitara! cutis lo áspero y
partido, le aconsejo el siguiente: jugo de limón,
mei:clado con glicerina simple, , en seguida po•
nerse polvos de talco boratado. También se ob·
tiene un éxito satisfactorio usando «Kaloderma&gt;
ó cSuavisina&gt;.
·
-Para evitar que el pelo se maltrate, péinese
usted con vaselina amarilla, la cual contiene un,
principio de petróleo, cuya substancia es muy
benéfica al cabello.
DUDA AMOROSA

,

El Guardián de la Misericordia: Me pareceqae
la señorita de quien está usted enamorado, no es
sincera con ninguno de sus dos pretendientes;
pero no hay datos ba9tantcs para declarar esta
opinión como definitiva y acertada, por lo cual
quizá sea conveniente que usted procure con ven·
cerse de la sinceridad de dicha sciiorila, escri•
biéndole una aarta, en la cual le ruegue, de un
modo apremiante, que le manifieste daramente
si está dispuesta á corresponder al amor de usted, pues de lo contrario, retirará por completo
sn9 pretensiones.
TOCADO PARA DESPOSADA

Aurou: En esta sección verá asted el modelo

gotas de álcali¡ en seguida se quitan las escamas de la piel,
que están adheridas al nacimiento de las uñas, con la punt.&amp;
de unas tijeras muy finas . Luego se pone la pasta roja !Obre
la uiia yse frota con el pulidor, basta que adquieren un hermoso brillo nacarado.
Póngase usted cKdoderma&gt; en el
cutis de las manos, y conseguirá tenerlas tan bellas y su.-ves como lo
desea,
COMIDA EN EL CAMPO

María Blanca: Doy á usted las indi•
caciones que me pide, para Stjvir
correctamente un almuerz;o ó comida
en el campo.
Las vajillas apropiadas pua esto~
casos son unas de última novedad,
en las cuales los -platos, fuentes, pla•
tillos para entremeses, etc., simulan
hojas de lechuga, de vid ó de iúguera, de porcelana esmaJtada. Los cu•
biertos tieneu los mangos de madera
en forma de pequeños troncos, y los
vasos, jarras y vinagreras, son de
cristal verdoso muy grueso Las man•
teledas preferidas son de lienzo en
un tono amapola, naranja, verde musgo ó maíz, con anchas franjas blancas en los cootornos, y está muy ad•
mitido por la moda que una vu
pnestála mesa y hasta que á ella se
sienten los convidados, esté cabierta por un segando
mantel de grueso tal griego
con cenefa de encaje en derredor, el
cual tiene por objeto evitar qut" los numerosos insectos que pueblan el campo, sean los primeros en didrutar del
íestí.n.
Cuando se trata de un banquete campeste de ceremonia, se adorna la mesa
con Bores silvestres, tales como amapolas, margaritas, etc., aplicadas en «prichosas guirnaldas al borde del mantel
y dispuestas sobre la mesa en ca_nasti•
llas de mimbres. Este adorno se reemplaza ó combina algunas veces con ra•
mas de guindo, gFosella 6 vid, en las
que las hojas verdes alkrnan con las
frutas, las cuales deben estar en sazón
para poder formar parle de los postres.
ASUNTO AMOROSO

que me pide de peinado para desposada y lamanera de colocar el velo y los azahares. Como ver á usted en el grabado, no se usa actualmente lle•
var el velo sobre el rostro.
PARA LAS MANOS

Matilde: Es muy eficaz para descamar las uiias
sin lastimarlas, introducir la punta de los dedos
en una solución de agua libia, mezclada con diez

Jalieta María: No tema usted que la
lectura de su carta me fuera molesta, si•
no todo lo contrario¡ contesto con verdadero gusto á su consulta.
Escriba asted al señor con quieu tuvo
relaciones en otro tiempo para pedirle
q ue le devuelva su9 cartas¡ pero á fin de conseguir este resaltado, sería prudente manifestarle
que usted tiene una nueva impresión, por cuy a
causa desea desligarse de antiguos compromisos,
De este modo le quitará usted por completo la esper anza •queaán abriga de reanudar las relaciones
pasadas, y quedará usted libre para corresponder
al pretendiente de quien me habla, el cual acaso
pueda hacerla tan dichosa como yo lo deseo.

MODELO DE TRAJE

Elegante: Doy á usted el modelo que desea pa•
ra confeccionar su traje de bailt, Está hecho en
seda «liberty&gt;, blanco pula, cubierta por tres vo·
lantu de tal bordado de lentejuela de plata y
acero. Este mismo tul forma elcacrpo y las mangas. Del lado izquierdo lleva una banda de .(asa
gris hamo, sujeta á la falda por cuatro grandas
rosas de gasa. El cuerpo lace á un lado otras dos
rosas. A la orilla del escote tiene un galón de
plata y acero, lo mismo que en la cintura.
UNAOPINION

Juanila: Para contestará su pregunta, me es
indispeusable hacerlo con entera franqueza. Si
el caballero de quien usted me habla no le inspira más que estimación y respeto, á causa de
sus grandes cualidades, Sil carácter serio y 511
avanzada edad, no creo que deba usted casarse
con él, pues la dicha eu el matrimonio tiene por
bases, no sólo la estimación, sino también eJ
amor. Es «si imposible encontrar semejanza de
ideas, inclinaciones y sentimientos entre una
joven de veinte años, como usted, y un hombre
de sesenta, como es su prometido.
No le apene hablar con franqueza , á pesar de
lo adelantada9 que están sus relaciones ; todavía
es tiempo de libertarse de ese compromiso, aun
cuando ya estin confeccio11ando el blanco traje
de desposada, el cual, eu c:ste caso, más parece
mortaja que símbolo de ilusión y de rutara di cha.
MARG ARIT A.

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.-

FoT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA
FoT. FÉLIX DE PARÍs.-ESPECIAL PARA

'EL MUNDO }LUSTRADO"

«EL MUNDO ILUSTRADO»

TRAJE DE R.HLE 6 REORIÓN. - Recho en IDf\·
salina color roi;a pálido. Túoicn plegada de
museli na de seda del mismo color, sujeta á 111,
falda en la parte inferior por una guarnici6n de
bordados de seda .V plata. El frente del cuerpo
luce un moti vo de los mismos bordados y un
g rupo de rosas de seda.

TRAJE DE TE&amp;TRO

6 RECEOOI6N.-Hecho en velo

de seda azul celeste, bordado de seda blanca. Larga túnfoa de tul, bordado de plata y tubillos de
cristal, sujeta en la cintura por una g ran banda de
seda.

•

~~
•
1

,r~..._--,_"!.,'-.,...,...~

-

-.___._

�PEINADOS A LA MODA

Ciertamente, lectoras mfas, que el peinarlo
da al rostro femealoo armonía, elega.acla y be•
lleza cuando es el aproptado a.J tipo de quien lo
lleva., así como por lo contra.rlo, puede hacer
que una. linda cabeza. se vea. def,1rme y poco
simpática si no se elige, con cuidado y buen
gusto, la manna.de colocar los cabellos, !ascua.
les son. á juicio de varios poetas, la. corona de
la hermosura femenil. No es de extraBarse,
pues, que las damas concedan tanta Importancia á los peinados y que constituyan, para ellas,
una verdadera. preocupación. A fin de ayudar
á nuestras lectoras á elegir el que mejor siente á su fisonomía. Ilustramos la páglna de hoy
con alguaos modelos de peinados sumamente
ele1ta.nt.es y de buen gusto, que no dudamos serán de su agrado.
La primera fi1tura. de la izquierda., y la de la
parte alt:\ de est.a páR'faa., representan un peinado de estilo Imperio, propio para reunión.
Antes de comPnza.r á ejecutarlo, es preciso ondular el pelo. Ea segulda. se traza una. ra.ya. de
tres cuartos y después se toman los ca.bellos en
la ma.no y se lea sube sobre la. mitad de la
cabeza, donde se ocultan bajo una castaila de
rizos. Este peinado, extremadamente gracioso,

se lleva tanto par~ las comidas de etiqueta, CO·
mo para el teatro y las grandes fiestas de nocbe.
La tercera figura de la parte a.Jta, y á. la derecha. de esta página, representa un peinado muy
seacmo, propio para ca.lle. Basta ondular los
cabellos en bles desde el comienzo .basta la
punta y después leva.atarlos hasta la mitad de
la cabeza., en doade se les &amp;nrolla sumamente
llojos sobre una a.rm1z60 para tornar la castaila.
ó coca.
Los dos :figurines que están en la parte baja.
de esta página, represeota.n también otro peinado de noche. Para ejecutarlo hay que ondular el pelo en grandes ondulaciones y después
braiar una raya á un lado, llevando luego los
ca.bellos hacia atrás, naturalmente. Sobre la
mitad de la cabeza. se pone una castalia de bucles, la cual se rodea con los ca.bel los dispuestos
en forma de band:i.s, pudiendo reemplazar éstas
por unos hilos d11 perlas ó por una cinta de terciopelo negro. Este peinado no difiere mucho
de las dos primeras figuras de lo a.Jto de esta
pAR101, y se lleva tll.mblén para teatro ó reunión.

Página para las Madres

mancha de podrtda.mbrc? ¿Habéis 11otado cómo
arrebata toda belleza y color á aquella fruta deliciosa? A~( crecen y se extienden las malas maneras y los malos hábitos en 1111a nación, despo•
jándola de sa fuerza y cultura.
,
Muchas de vosotras, madres jóvenes, no ba.
bréis pensado antes que de vosotras depende la
,!randeza de la patria. ¿Cuál es nuestro constante anhelo en el mundo? Eocontrar la felicidad.
LY cómo podremos conseguirla? Sólo hay una
respuesta. Sie11do sinceras y honradas con nosotras mismas y con los demás. No somos honra
das ni sioceras si no cumplimos Jo mejoi: posible nuestros deberes. Y lqué mayor deber qne
educar bien á nuestros hijos?
Ha dicho un sabio: &lt;La prímera lección que
reciba ta hijo, que sea la obediencia&gt;. Salomón
ha dicho antes que si deseamos que nos honren
nuestros hijo9, debemos desde 111 i nfancia enseñarlos á guardar la ley. Esto es tan cierto en
nuestros días como lo era hace tres mil aiios.

0D05 los que nos preocupa·

mos por nuestra patria v de·
seamos verla ocapar un In•
gar promioe11te e11tre las na•
ciones civilizadas, sabemos
qae esto depende casi excln•
sivamenle de las madres,
encargadas, por decirlo así,
de formarlos futaros cinda•
danos.
N tn,!11na nación es grande si sus h ijos sondeac111dados en su edncació11 y frívolos en sn proceder. Todas las ric¡nezas del mundo no equivalen á una bueoa conducta y un espíritu culto.
¿Habéis observado coa qué rapidez se u:liendc en la más hermosa fruta ana insignificante

L11 educación del niño debe comenza.r cuanto
antes¡ nunca es demasiado pronto para que com•
prenda el bebé lo que sitnifica la palabra lnol
No cedáis á los oaprichos de los niños¡ desde
pequeñitos son observadores, y ai se fijan en que
diciéndoles no, cedéis, perderán el respeto á
vnestr,1 antorídad y mb tarde lo lamentaréis,
Probablemente llorarán y hasta se enfurecerán
si no accedéis á sus caprichos. Dejadlos, no les
hace mal llorar diez minutos ó un enarto de ho•
ra· antes bien es un ejercicio saludable pua sus
pu'.lmones¡ pero no cedáis si habéis dicho una
vez que no.
Recordad que es prudente decir sí algunas 'fe•
ces, y que cuando hayáis _prometido algo á van•
tros hijos, debéis comphrlo escrupulosamente,
mb a6n que 1i se tratara de personas de edad¡
de lo contrario, perderían la feen vosotras, J 1111
hijo no debe dudar de las palabraa de su madre.
No los entaiiéis jamás, si queréis conservar sa
confianza, y que á su vez ellos no os eogafien.
Gaiadlos siempre con afectuosa firmeza¡ intere•
saos en sus juegos¡ si posible es, tomad parte en
ambos¡ no sabéis el estímttlo y halago qae esto es
para ellos.
Etigid siempre sumisión á vuestras órdenes¡
pero cuidad que no sean demasiadas y qaesiem·
pre las dicte la prudencia.
N anca castiguéis á un niño que ha confeaado
su falta: sería tanto como obligarlo á mentir.
Muchos niños mienten po,que saben que ,i con•
fiesan serán castigados. Hacedles comprender
cuánto os hace sufrir sa mal manejo¡ pero si confiesan sus errores, no los castiguéis.
Alg11nos padres oreen que aumentan su autori•
dad con amen.azas qne no tienen intencióo de
ejecutar 6 con promesas q11e no piensan cum•
plir, admirándose después de que sus hijos sean
desconfiados y poco sincero,.
La confianza y la honradez son la base del carácter, y á ellas debemos estrictamente sujetar·
nos en naestro trato con los niños. La falsedad
no puede parecer defecto serio al niiio acostum•
brado á ser tratado con falsedad por sus mayo·
r,:s,
Las ensdh.nzas recibidas en la nifiez na11ca se
olvidan¡ por eso las madres que forman y educan
á sus hijos hoy, tienen el futuro en sus manos.
H,1blad siempre á los niños con afecto y recordad que es más eficaz usar algunas veces severos
cash,:os, qu.e molestarlos continuamente por pequeñeces.
N1111ca es demasiado pequeño el nifio para tra·
tarlo con firmeza (ne, aueldad )¡ etto •hcnllJá
muchos trabajos y dolores á los padres y á los
niños,
Es preciso educarlos de modo que sean útiles
en la vid&amp; p.r áctica y que se basten á sí mismos¡
el c;uidado exagerado los perjudica. Un niño, sa•
no y obe:lieate, debe gozar cierta libertad.
Es difícil conservar siempre la paciencia y
amabilidad con los niños¡ pero debemos procu•
rarlo á toda costa y no ser jamás injustas con
el los. La dulzura, la paciencia y la firmen son
los medios que debemos emplear para eduoar•
los.
cUn lugar para cada cosa y cada cosa en sa lugar&gt;, es una frase que nonos cansaremos de repe•
tir á nuestros hijos, y que bien observada por
nosotras mismas , nos evitará muchos disgustos y
Gontratiempos.
El orden y la limpieza son tan necesarios al
hombre como á la mujer. y es preciso, desde nifios, hacerlos adqairir tau valiosos bibitos.
Madres: no permitáis que reine el de1orden en
los trajes. juguetes ó libros de "ªestros hijos.
Para tei,minar cataremos la opinión de un i1111•
tre doctor francés: cLo esen.c ial para la salud y
crecimieoto del niño es el afre puro¡ 111111.ea po•
drá ser demasiado,
M11chas madres temen dejar salir, aus hijos si
el día está húmedo ó nublado, sin realizar que
enc:errá.adolos en casa los privan de la foerza y
salud que sus caerpecítos req11iere11. Si queréis
niiios robustos y sanos, dej,1dlos respirar el aíre
puro de los campos, dejad qne los baiie el sol,
qae sus habitaciones estén bien ventiladu tanto
de día como de noche. Por extraño que parezca,
un niño necceita mayor cantidad de oxigeno que
un hombre:.
Los oiiios, como las plantas, necesitan de sol y
aire puro para vivir y desarrollarse debidameate. No les privéis, ¡oh, madres! de los importan·
tes beneficios qne el sol y el aíre libre lea proporcionan&gt;.

El Mundo Ilustrado

LA JOV tN REINA
Los belgas se regocija.o de tener
uo1 reina después de haber carecido de ella durante tantos afies. La
ln:fortunada M&amp;rfa Eorlqueta, fa
lleolda en 1902, ha.bfa.se resignado,
desde hacia mocho tiempo, á vivir
separada de su pueblo, mientras
una grao p!ltrte de éste vetase privada de los beneficios que puede
esperarse de la soberanía. femeni-

V NTA EN TODAS LAS

na.

•

La simpa.tia que inspira. a.l pueblo belga la personalldad de la joven reina Iiabel, se acrecienta a11o
por I&amp; circunstancia dJ3 que verdaderamente ea merecida, como prácticamente va á tener ocasión de
demostrarlo.
L1 nueva reina figura al :frente
de todas lis obras fundadas en fa
vor de I&amp; Infancia. y de las madres
pobres. P.ractlca la caridad personalmente, y esto, con el més acert&amp;do espíritu, visitando boha.rdllla.s, cuidando á los enfermos y pro
digan do con lgaal dulzura :frases de
consuelo y apoyos m&amp;terJale,. Co,
nacidas son las cua.lldadesde madre
de !amtua. que ella. ha sabido de
mostrar en la parte de su vida, tan
1pa.rtad1 y tra.nqalla, que precedió
a.l advenimiento al trono de Alberto l. En efecto, pudo apreciarse el
c1udal de actividad empleado por
ella como una de las promovedoras
más entustastaa de la lucha contra
I&amp; mortalldad lnlantll en Bélgica.
Por las poblaciones tan laborlosas
del reino, h1 venido extendiendo
los preceptos de higiene y de edu,
cactón que defienden y salvan á la
primera. iruanola; ha contribuido á
la :fundación de Casas Ouuas, de
consultas para ni.lioa de pecho, de
obras pt.ra la. propagación de la lactancia materna. Así, pues, 4 su ad·
eenlmlento 1,l trono, contaba con
el corazón de su pueblo, y ese carillo s1brá conservarlo tomando am•
pila parte en las responsabUldades
de so reinado. SI como madre es
110 ejemplo vivo de abnegación, como soberan&amp; será un ejemplo de
bondad y carácter sencillo.

Usada por todas las grand~&amp; artistas yla~ darnM aristócrata~. es la mtjor prepat1actón, entre tod~ la~ de su clase,

~AR~ CON52'.~ A.IR leh..

Cura scoriaciones, rupciones, Sarpullido
y6ranos, Disimula las Arrugas. Suaviza,
Perfinna, Hermosea yRefresca la Piel yle Comunica
:et Brilo Aterciopeli1do de la Juventud.
LA COLADA Y LA
ESTEIULIZACION
En los hospitales de aiños de Parls, en las Casas Ounas, se vigila. con
La. mayor atención la. ltmpleza de I&amp;
ropa, y en cada Casa Cuoa existe
especialmente un coladero y una
muier desttnada al colado de la ropa :interior.
Por desgracia. los estableclmlen·
tos de este género, ya sean sostenidos por la Administración, ya lo
sean por la Iniciativa privada, ra.ra.
vez se encuentran abuod&amp;ates de
ropa, pues ésta se emplea, por deculo aiJ, de 110 modo permanente y

SEGUROS MATERNOS
Entre los medios precooludos para ve-

Dlr en ayuda Ala madre. antes y después

de nacer el olllo, parece estarlereservaelo,
en lo porvenir al seguro, uo papel e;raodl·
slmo y de la mayor eficacia.
No hace adn mucho tJempo que la Idea
fué lanzada; pero en stgulda fué llevada
al terreno práctico. En tfecto, ¿á qué res.
poodeo los ugaros en el dominio corrlen•
te? A conjurar riesgos, no precisamente
Imprevistos; pero que se producen de un
modo fortuito: el Incendio, el rayo, los ac•
cldeotes, la muerte. ¿Es que no p■rece
lodlcado, para eotr■ r en dicha categorla, el
oactm.leoto de un oírlo en una tamJlla, coa
los gastos subsleuleotes que aC"11'ea?
Mueb.s cladade• de Alemania, entre
ellu Carlsruhe y Badea, posee&amp; compall!as de seguros sobre la maternidad, que
aseguran por concepto de ayuda pecuniaria y médica antes y después del parto y
esto mediante ana prima bastante moderada, para que esté al a.lcaoce de todos
los Iefes de familia.
He &amp;qui aoa lostttuclón que hay que
agre¡ar l los diversos medios empleados
p&amp;ra protegerá La madre y al ol!lo.

DEPÓSITO GENERAL'

ilosé Uinlein. 5uc5.
Almacén de Drogas

• COU5EO NUEV0,3. MEXICO

se hace imposible secarla al aire
prolongado y libre, que es lo que la
purificaría por completo.
De aqul la necesidad quese1mpo•
ne de esterlllza.r la ropa después de
lavada con objeto de evitar la propagación de las enfermedades cutáneas, lo bastante frecuentes para
constituir un pellgro constante en
los servicios en que en gran número son acogidos los ninos.
Una observación practicada en
Lyón, en una Casa Cuna dlrlgida
por Mr. Welll, ha demostrado la
superioridad de las ropas esteriliza.das sobre aquellas otras simpJe•
mente pasadas por lejfa. Sustituyendo. en e:fectot con las prlmeru
las segunda.s, se na visto dismlnutr

m

El Odol Perfuma el Aliento
Pora téner uno boca hermoaa ;y
el aliento perfumado, e, mene,ter
acoatumbrane al uao diario del Odol
De venta e n todas las bue1;1ae Oro¡pierlas~
Pertumerlas y FarmacJB,e,
,...._

·tJflrl

notablemente el número y la gravedad de la.s afecciones cutáneas, y
en un G,% la mo1talldad.
En esto se ve una. 1ndlcaolóo importante para ' las organizaciones
de las Casas Cunas venideras y
también p&amp;ra los pat ronatos de las
Casas Cunas que existen en la actualidad. Segoramente que la esterlllzaclón de la. ropa necesitará.
nuevos sacrificios mater1&amp;les, y que
por esa. ca.usa no será lnmedlatamente reallzable en todas pintes.
Lo cua.l no obstm. para que sea una
obra. que debiera realizarse progre•
sivamente, sobre todo si, como es
de esperar, apl1cac1ones más exten•
sas confirman lo excelente de los
primeros resultados.

�El Mundo Ilustrado

Anécdot•s que no 5e Citan

Nuevas Maravillas de la Cirugía
y de la Medicina

ELIXIR ~TOMACAL

Biografías literarias

El áltimo anestisico de~cubiuto parrce su el aDcsti&amp;ico iclfal. El pa.cicnle no piude el oonocimiu,to; puede prr.scnciar la amputación de una
pierna ó de nn brazo, lo mismo que cualquier otra operación grave, sin
senlir dolor alguno y mienlras sostiene una con venación ccn el cirujano.
Tiene la gran ventaja de no producir Dáu,cas ni otros desl!lgradablts dec·
tos, como sucede con el cloroformo.
.
Se está propagando r,pidamcnte el uso de una se11cilla receta copiada
il continuación, para curar las afecciones de l011 riiio~es, qne lantos ~11frimientos causan y que tanto abundan en dimas húmcdcs. Hela aq11f:
Ez:tracto compnesto vegetal ArveliDa . . ,. . . • . . .
Juabe compnesto de hipofosfilos.... . . . . . . . . . . .
Jarabe comp1u::sto de .a:arnparrilla. .. .. . . . . . . . . .

(STOMALIX)

de Sáiz de Carlos

EN l.AS

15 gramos
45 gramos
60 grame a

Estos ingredientes se compran por separado en cualquier botica ó droguería y los mu:cla uno mismo en su cua para tomar uaa cucharadita des·
puts de cada comida y al acostarse, sacudiendo bien la botella antes de lo•
mar cada dosis. El dolor de upalda y en In co1unt11fas y los dcmb gfuto·
mas de reumatismo y de afección en los riliones desaparecen como por encanto al poco tiempo de empezará u~ar uta receta y el CD rumo se siente
mejor que nunca, pues los hipofo,fitos y la zanaparrilla son tónicos excelentes.

Ha~e quince atlos dlmosá conocer esta espedaJldad farmacéutica á los mMlcos y hoy lo recetan en las cinco par•
tes del mundo, porque es el tratamiento más raclonal y seguro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigiledad de treinta
allos y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR A LAS DI·
GESTIONES, TONIFICAR EL APA ATO DIGESTIVO y la
economla en genera_!, pues el enfermo COME MAS, DIGIE·
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ES·
TOMACAL, DISPEPSIA, INDíGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEU·
RASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA·
RREAS Y DISENTERlAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSI•
CIONES, EL MALESTAR y LOS GASES. Es UD poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nll!os padecen con frecuencia DIARREAS más 6 menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, basta el punto de restituirá la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sin•
tomas 6 parte de él: al levantarse, lengua socia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bllloso, loapetencl!l, abati•
miento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahldos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrelllmlento, alternando t veces con diarrea, el eofermo se altera con facl•
Udad, está febril i veces, se irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuel!os, sue!Jo
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cara el C)8 por 100 de 10s
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono·

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo, para
las enfermedades del aparato digestivo.

DINAMOGEN O

SAIZ DE CARLOS, Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONlCO pua curar el RA·
QUITISMO, recettndolo los m6dlcos en cua_atos casos es•
tAn lndlcados el aceite de bacalao y emulsiones con blporosfltos, tom.indolo lo~ nlllos con verdadero placer,, los que
tra_nsforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pt.11dos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos suos,

PULMQFQSf Q,b

SAIZ DE CARLOS, cura
el CATARRO bronquial
A(Udo y cr6nfco la TOS, fa TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumeato de peso; los esputos, disnea y
fiebre dlsmlnnye11; la tos cesa y aumento las fnerzu y el
apetito, oottndose el Alivio con uno,ó dos frascos.

REUMATOL

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135 OrHnwicb St., New York, N. Y., E. U. A.

ta moda de los manum11tos.-tos
manumltos de Pascal y de montalgnt.-Una tragedia dt M:ltbdlc11.Un monummo Ammc.
de Statl
Est,n de moda !os manuscritos. Ya
oo satisfacen á los camatenrs&gt; las
ediciones raras ú originaJcs: Los le·
trados se hao vuelto u:igcoles; la
misma crítica reclama los ttxlos; y
he aquí que acaba de publicarse, i
100 francos el volomen, la reproducción autografiada de los Pensamien·
tos de Pascal y de los Eruayo11 de
Montaignc,
No es cato todo. En Alemania ,e
ha fundado una poderosa socicJad,
con el fin de publicar, por el mismo
procedimiento, los primeros manuscritos auh!nticos de todaa las obras
clásicas, Como es sabido, todos los
libros antiguos se remontan, á final
de caeotas, á un ejemplar manuscrito, mh ó menos viejo, según los si¡!los que nos lo han transmitido.
Existe un ejemplar de Tácito, de
Platón, de Aristóteles, etc.; es decir,
la postrera copia en pergamino que
haya podido encontrarse sumida en
el poho de las bibliotecas. A favor
de este ejemplar, se han impreso las
ediciones sncesivaa de aquellos autores, La publicación de utos ma
nuscrilos primordiales producida
una revolnción en la bibliofilia y
en la erudición.
Es ese un hermoso ensudio, La
cuestión consiste en saber si se dispondría de bastanle dinero para rea•
!izarlo. En cuanto i leer por uno
mismo los textos, será una fortuna i
mny pocos concedida, i menos que

GRATIS Á LOS HOMBRES

SAJZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y cr&lt;&gt;-

nlco, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el icldo l)rlco, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tordndose de turbia y sedlmentosa en clara y transparente.

,

LO QUE HARA.

Una mujer compra una máquina de coser por el traba.jo que
ejecub.L y no como nn mueble.
Un hombro lleva un relox para
quo le indique la. hora y no co"'llo inversión de nn capital so•
J rante, y el mismo principio so
sigue en el ca o de enfermedad.
Necesita.mos la medicina 6 el
tratamiento que alivia y cura,
El tratamient o de una enferme•
dad no admite empirismos. La
gente tiene derecho 6. sabm· lo
que es una medicina y sus efec•
tos antes de tomarla. Debe ha.•
ber dejado conocidos anteceden•
tes de beneficios en casos idénticos, una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente porque
tiene tales antecedentes, es que la
PREPARACION de WAMPOLB
se compra y emplea sin vacilaciones 6 dudas.
u buena fama. es
la sólida base en que se cimenta
la fé del público y el buen nombre tiene que ganarlo por buenos
resultados. Para los fines para
los cuales se recom:íenda, es leal,
eficaz y práctica, hace precisamente lo que tiene Ud. derecho
á esperar de ella. Ee tan sabrosa.
como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y cura.•
tivos d~l Aceite de Hígado de
Bacala-0 Puro, combinados con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre.
lerece la más plena.
confianza en casos de .Anemia,
Escrófula, Debilidad ~erviosa. y
General, Influenza, Impurezas de
la Sangre y Afecciones .Agotantes. "El Dr. }lanuel Carmona y
Ve.lle, Ex-Director de la. Escuela
Nacional de :Medicina de :México,
dice: Conozco y empleo su preparación en todos los casos en
que es necesario reparar ]as fuerzas del organismo; teniendo la
ventaja de que los enfermos y
aun los niflos la toman sin repugnancia."
'adíe sufre un desen•
iano con esta. En las Boticas.

~~!!!!a
!
2i~?º!.,
f

PURGATINA

detem
yoi~t.rlzantesq e
merecido al

SAIZ DE CARLOS. Cura el ex•
trelllmlento, pudiendo consegnlr, con su uso, nna deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen Indigestiones y atonla Intestinal, por
ser un tóolco•lua_nte suave y eficaz.

coaltar sopontné

Le Beut

t u ,1.dm11 6n en los Bosplta es
de Parla, explican I boga de

ese producto para Lodos los usos
del tocador : Cuidados de la
Booa l que purifica, de los
Cabello• cuya calda do&amp;iene,
LoolODH de lac Crlale Cut,
dedo■ lDUmo•, -,te

:Recorte el cupón al ple, 6. to tarso de la llnea puntea.da
y marque con una cruz (X) al frente de la enfermedad
que Ud. tenga; llénelo con su nombre Y dirección Y mandemelo por correo 6. mi.

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á
Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

NOTAt-Marque Ud. con una cruz
(X) al frente de la en!ermedad que
teng a, entre las que a. conttnuaol6n
liamos:
llaui;rc Jmpora
Mal de Hlpdo
E8p..rmatorrea
ll:lal de RUloaea
Eatrechea
01.atltl■

Eczema ..
Eatre6lmk ..to
Dlapep■la

DellWdadNervlo.a

Reunu1tl11mo
Debllldad Sesaal
Locomotor Ataxia
Gonorrea
Cotorro
SWUs
AI.D:lorrnnq
Par41lal ■

NOTAt-SI Ud. prefiere puede des•
Qrlblr au aa10 en ~u propio l•nsullJe
O• Ud. on 1.1na lllU'L~ 4 pa.l'tO A. mi.

tiun,a/lsf'II '- lGII f,ifOlllollOUll'l"

Dr. James w. Kldd, D1pt H, 179 H1ndrlotSt., Forl Waynt, lnd., u. S,A.
0•

Sírvase mandarme, libre de t odos gastos, su Guta. Medicinal Privada. para. bom..
brea y su carta especial explicando como curarme en mi propio h ogar. Se en•
tiende que este libro 7_ la carta. no me costrarl!.n, ni un centavo.

Escriba su nombre en esta linea.
La. dlrección a.qui,

------

SN

~

P'A..MACIAII,

1JU111A1111h IPKtr&amp;C. ,QlrlN lll1ll,LD
~Ul6M,~••--

CURA RAPIDA
Nada más rápido y eficaz eo la cura de las
afecciones de la uretra que los ME'l'ILOIDES,
Son mejores que el s!ndalo y la cubeba y
muy superiores á las inyecciones. Empiezan
/t. surtir su efecto á las tres ó cuatro horas
de haberse tomado. Contienen el flujo
inmediatamente y curan la gonorrea

eapermatorrea, etc.

De venta en todas las Boticas.

'

�El Mundo Ilustrado

EL REUMATISMO
SE PUEDE CURAR.

Deseo que to•
do el mundo
sepa que mi
Remedio para el
Reumatismo
alivia en pocas
horas los do•
1ores en las
piernas, en los
brazos, en la espalda, la rigidéz
ó inAamación de
las coyunturas,
y cura en muy
' pocas días. No
contiene M o r fina, Opio, Cocaína ó drogas
que adormecen
el doler. Neutraliza los ácidos y echa fuera del organismo todo el
veneno reumático. No tomen medicinas antiguas no tomen narcóticos, no gasten dinero en médicos, sino hagan lo q~e han hecho estas
personas y recuperen la salud.

Aquí está la Prueba:
1!:a111 i,tteoau dan te■timonlo do 101
rr,n.,dio9 de MUNYOM porque oe .,an
curado; uún agradtcidaa / deacan q,oe loa
,..., adren aepu la ...,da rupc~to á ello■

remedio■•

Mr.¡, BROWN YiYe en el No. uu Bel•

1110nt

Ye., Plliladtlp_bia, dice que no_ Jll,'•de

alabar butante al Remedio de MUNYON

llr. ROUERT MORRIS que ,.;,, ~" d
No. ,26 Loc1111 St., Plliladelpbia, die, ~u"
el Rcmtdio para el Reumatismo no n "in•
cuna trampL E1to7 a¡radecido por el bi,n
que me ha hecho, / pueden pllbllc.ar mi
nombre ó referirme
algvicn.
Mr. JOHN P. SHERIDAN, que -.;,. ""
d No. 15~0 Vine St., Pbi11delphia, dice qu•
se alegran&amp; que al&lt;?Ui•n 1, preiruntarL El
Remedio de MUNYON para rl Reum•tiomo
h&gt; ~•cho por mi lo que no habl,an podid&lt;&gt;
h."""' los mejore. facultati•o• r otraa modl-

para el Reumatismo. El Sr. Brown prob6
con nrlo, mfdico1 y un número de remedio,
que se anunci.aban. afn drrfv::ir nincu" Mn,..
licio. Mi Remedio pu1 el Reumati•mo le
alivió casi instantáneamenle '1 pronto le
de•olvi6 la salud.
ctnu.
Prob,adlo 1 os conTtncereia.
MUNYON, 53d and Jefrrrson Su.. PhUa4cfplli•, PL,
Se noula en todu lu loolica

ae i11tenten estudios paleogcáficos
especiales.
Si el público y la posteridad dan
precio tau elevado á los ma111ucri•
tos, imagínese caál no será la solicih1d que los propios autores les manifiesten. Víctor Hugo ponía particu·
lar esinero en sus inanuscritos. Copiaba y volvía á copiar amorosamen•
te Sil! obras; y una vez que terinina·
ba esta paciente labor, los guardaba
en su cofrecillo especial. Asf es como dejó cajones enteros á la Biblio·
teca Nacional. Cuidaba de su gloria
póstuma y procuraba hacer muy le•
gibles laa e11mendaturu, para que
mb tarde pudieran estudiarse.
Tambiin Flaubert tenía la costumbre, no sólo de conservar los manuscritos de6niti vos, sipo hasta los
borradores. Forman enormes paquetes liados con bramante, que su so·
brina guarda preciosamente y que
tiene la intención de legar á la Biblioteca Nacional.
Chateanbriand, por el contrario,
mostraba mucho menosprecio á sus
manuscritos. Escribía su borrado•
res en pedazos de papel que rasgab;i
ó quemaba ya que estaban transcri•
tos. Si se quieren conocer alguoos
specimem de sns correcciones, hay
que ir á leerlos al gran manuscrito
de las Memorias de Ultratamba, que
posee el editor Campión. Las enmendaturas hechas por Chatcaubriand son muy legibles; pero á veces es difícil distinguir las palabras
que está11 borrada~.
Tambiin Pascal escribió su Pen•

,1

1

1

Tratamiento
el mas facil
y el mas discreto.

1~

CURACION RAPIDA y RADICAL
de los flujos antiguos ó recientes
Cada cápsula
Uen el nombre

Desconfiar de las Falsificacionea.

@)

EN TÓOAS LAS fAR#ACIAS

CR¡MESIIOI
·l'IJUDRE

•

1690■"· '
J. SIMON
P'AUaG. aT. MAIIITIN,: l'AAII

Cada ct.psul&amp;
Una el nombre

@)

Productos mara•
villoaos para suavi•
zar, blanquear y
a t e r e i o p e la r el
cutis.
Exia&amp;ir el verda•

dero nomb,e,
hhht11 ltt pnduotu 1l111llert1

Na6lona l6~

DE MEXICO

Subscríbase á "La Semana Ilustrada"

Supresión de
las inyecciones.

Nuestro distinguido amigo el se- ·
flor don Herminlo Dla:r:, de M!xtlt\n,
Jal. 1 México, hablando de las a.fa.
mad&amp;s Pildora.s de Vida del doctor
Ross, dice: dlaoia algún tiempo
que , enfa. padeciendo efe una afección al biga.do, hasta. el grado de
impedirme el que me dedicara. á mi
ocupación de ~apatero.
cUn dfa pasé á. la. casa del &amp;eflor
don José 0oncepc!ón Rodrfguez,
comerciante de este lugar. DJobo
senor se sorprendió al ver mi aspecto cadavérico, se compadeció de mf
y me reia.ló un frasquito de Pildcras de Vida del doctor Ross, aconsejándome que la, usara segón las
direcciones adjuntas á. dicho frasquito. Las tomé, y gracias á Dios
y á las benéficas Plfdoras de Vida.
del doctor Ross, estoy restablecido
por completo&gt;.

Fcrro6arrll6~

1

Agentes Generales, J. Labaclie Bues. Cía. Profesa 5. México, D. F .

La mejor revista de actualidad

UN REGALO SALV A LA VIDA
A UN OBRERO

~-----·~----~
1

L U. 4e A.

samie11tos en fragmentos de papel.
Se ha reconstruido este manuscrito
pegando entre sí todos los fragmentos. La Jecta.ra es c:asi iuduciírable.
Casi todos los autores tienen Ju
mismas ternuras por aus manuscri·
tos¡ no se separan de ellos sino con
peur y no se resignan á destwuirlos
sino en 61tímo extremo.
Sabido es lo que sucedió al carde•
nal Richdieu. Se vanagloriaba de ■cr
uu literato y, sobre todo, un autor

1
1

El Mundo:uustrado

Sozodont
Millones de personas en el mundo
entero usan el Sozodont por su valor
genuino como substancia para limpiar, preservar y hermosear la dentadura.
Inestimable para los qr1c
tienen buena la dentadura y la
quieren conservar asL
' mente puro.

LINIMENTO GENEAU

Bolo '.l'OPiOO

, ..mplan~d• al
hego liD dolor DI
caicl&amp; dll pelo, elll'&amp;
raplda y
de
la■ Colora•. Eapan-

•••u••

-.aoi,re~

Torceduraa,l'lc.,at.,
lla'l'lllal•o, NHIDlh'v ,omejorablo.

Absolu\.a-

...-sm&amp;o:BAS
EL APIOL DE LOS
DºªJORETvHOMOLLE
Cura tu Oolorss,Rstardos
Suprsslo/lis ds 10, Menstruos

H8UI. 111,U---¡¡;,¡;;¡,Parla,JWuJua•.

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ca,. 111t11ue1 de peraonu eurs4aa eon ella '9n111ea.n l'llll maraT11101oa r11111l\a•
401, r por e1\&lt;l e1 aue •• ba beebo la 11re1er14a del pdbl•co Bu\a uaarla 1111&amp; •••
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ciudad de Colima. Cuota de ida y
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._

o•

I

fSCRIBASf AL AGfNU GfNfRAl Df PASAJfS

•
••

Aaaba de constituirse en Parls
una jauta de mujeres de letras bajo
la presidencia de la señora da.q uesa

de Uzis, con el objeto de levantar un
monumento á Mme de Stae l. Partee
que el concejo municipal concederá
110 subsidio.
Merece Mme. Stae l una estatua,
pues fat una singular mujer, que escribió obras cuya inflnencia íut considerable. Reveló al mundo europeo
la líteulnra alemana, y desde ella
puede decirse que data el romanticismo, Era romántica de alma. de
temperamento y de aficiones. A la
edad de diez ai'ios proponía á su padre que la casara con el cilebre historiador inglts Gibbon, cuya fealdad
era proverbial.
A los qa.ioce escribla un comentario del Espirita de las leyes, la grave
y ponderada obra de Montesguieu
qu.: elliil lefa incesantemente, Pasó
su juventnd en admiración hacia Ri-

Duele
Cuando los nervios del cerebro
se encuentran en una condición
excitada 6 irritada. El dolor no
es otra cosa que et grito de un
cerebro cansado. Pronto alivio
se obtiene por medio de las píldoras Contra-dolor del Dr. Miles
(Anti-Pain Pilhi). Ellas suaviz:in los 11ervios, y cuando esto
se obtiene, el dolor disminuye.
Este es el modo natural y razonable de curar un dolor. Ningún
trastorno puede sobrevenir si se
toman de acuerdo con las direc•
cioncs. Tome una prontamente
al primer indicio del dolor, y
evite así el sufrimiento.
cl'He usado por cinco a!loa 1a.s Pfidora.a
del Dr. Miles Contra-dolor como remedio para la Jaqueca. Antes me molestaban los dolores de cabeza; pero ei.
la actunllcad luegt&gt; que tengo un ataque
siempre tomo una de las p!ldora.s Ju
cua.lee J:unll.s dejan do allvia.rme. Ta
no tengo dolor de cabe&gt;&lt;a frecuente .,siempre conservo laa pfidora&amp; Q. la. m&amp;Do
y la!I recomien.io O. los demll..s."
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"LA GRAN SEDERIA"

¿Colima Y Manz3:nillo? Delicioso viaje por fe-

'-"ª

zo añicos el m1nnsdsto. En la no
che, el cardenal se arrepintió, llamó
á su secretario, y entre los dos vasaron a.na parte de la velada pegando los pedacillos del manuscrito que
tan precipitadamente habla sido des•
garrado. Al dla siguiente, muy de
mañana, Richelien ordenó que se co•
piase de nuevo, se sometió á alga.nas
de las criticas que se le habían hecho, y preseptó otra vez su pieza á
los acadimicos, que la hallaron per•
fecta. Mas, á pesar de esto, no tuvo
txito ninguno.

La Cabeza

YA QUE UD. HABRA VISTO EL ADORNO
DE LOS APARADORES DE

¿A Tampico?

La caza., la. pesca y agradables bafios de mar. Cuota de ída. y vuelta,
52.20.
¿ Parque Popo? Subida, á la. montaña, paseos por
el campo, a caballo, una vida llena de
actividad 6 descanso absoluto en la. falda del Popocatepetl. El hotel del Popo
Park tiene excelente cocina. Precio
de pasaje, ida y vuelta., de fin de semana, $2. 30.
¿CU e rnaVa ca? ituada á una. altura envidiable.
Excelente clima. Buenos hoteles.
Cuota de ida y vuelta, de fin de semana, 5.00.
¿ Lago de Chapala? Lanchas, baños en la playa, caza, pesca, á cuatro kilómetros
de la estación de Ocotlá.n. Cuota de
ida y vuelta, 30.00. El coche del hotel Ribera Oa-stellanos hace conexión
con todos los trenes.

drainátieo. Compuso algunas obras
de teatro, menos que medianas. Ela•
boró una pieza intitulada Earopa,
que estimaba en macho y qae entre·
gó á su amigo Boisrobert para que la
sometiera á e.sos señores de la Aca•
demia. Devolvitronle su pieza con
u.na apreciación tan severa, que Ri•
chelieu, lastimado por tal audacia, hi -

'---------~---------~

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ELEGANTES
saben que para los perfumes,

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dentífricos, etc,

la Marca que

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el señ-aJ de la
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Invitamos á Ud. á que
visite sus almacenes, pues
en cada departamento encontrará Ud. artículos de
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en confecciones como en
el ramo de sedería.
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Los precios, como siempre,
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v. o.

Universalmente reconocido como el mejor

CORAC

BAYONNE &amp; COMPAROT
AGEJTES Al'ilDERADOS,-IKIICO

chard1on y Ja.au Jacobo Roussean.
Sa.s dos novelas predilectu eran: Clarisa Harlowe y la Nueva Elo(sa. Mb
tarde imitó estas dos novelas publicando á su turno una novela episfolar, Delfina. Corina es su obra de mayor celebridad.
Mme. de Boigne, en sus Memorias,
nos ha dejado curiosos reouerdos re•
lativos á la vida que Mme. de Stae l
llevaba en su castillo de Coppet, en
donde la mantenía en destierro la
antipatía de Napoleón. Los numuosos invitados entraban allí á puertas
abiertas, v cada uno hacía Jo que
gustaba, Siempre platicadora, ex~berante y exagerada, Mme. de Stael
tnbajaba al capricho, en dondtquira que estnviese, para lo que llevaba consigo todo nn recado de escribir, Para ella lo importante era platicar.
Los hijos de Mme. de Stae l tenían
la misma índole de la madre. Un día,
alguien encontró á Albertina, la hija
predilecta, de once años de edad, que
lloraba á lágrima viva allí en el fondo del jardín¡ y como se le pre¡tunta•
ra la canu de su aflicción, contutó:
"I Ay de mi, me erren dichosa y llevo
abismos abiertos en el fondo del co·
ruónl''
Eu verdad que la pequeñuela era
digna hija de Corína.
hmá• se consoló Mme. de Slael de
ser fea. Era de una fealdad draconb,na. Nnnca decía que uoa mujer fuese &lt;lea 6 bonit~, sino que estaba &lt;dotada 6 privada de ventajas exteriores&gt;.
Mme. de Stael tenía macho talento; Sil conversación hechizaba á sus
i11terlocutores. Escachaba, hablaba,
V todo se lo asimílaba. Se le reprochaba que preparase temas de conversación que le daban oportunidad
de lucirse. Qniaás esto sea una ca·
lnmnia. Poseía bastantes recursos
naturales para servirse de artificios.
Era la rapidez:, la instantaneidad
misma. Cierto día, viajando por Alemania co.n Benjamín Constant, fné
presentada en un salón al famoso
filósofo Fichbe, á quien dijo á quema•
ropa: &lt;lQ11erda usted explicarme en
dos palabras, señor Fichbe, lo que es
Sil yo y su no·yo1 El filósofo, que había consumido diu años de su vida
elaborando su famoso sistema, se
quedó un poco confuso ante esa fulminante interpelación.

~~

DE LA MUJER

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Las lá1Jrimas son la fortaleza de las
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E.
2912
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E,l luto ea una fortuna para una
mu¡er; y la razón por la que yo no me
Cllll~1·é nunca, es por miedo de que mi
muJer se deshaga de mí para vestir
de luto. ¡ ffil negro sienta tan bien á
las mujeresl

C E.. Mc:FADDEN
:2a. San Juan de L•trén, 19

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T OOAS l!'AkMACbS,

T,ófi/o GauUtr.

Si pudiésemos prolongar •la dicha
LECHE MALTEADA DE HORU.K del amor en el matrimonio tendríaUn vaso de !Jecbe Ma.lte&amp;da. de IIor-- mos el cielo en la tierra. '
llck antes de a.costar.se 11ropo:rcto11a. 1lll

suello tnnaullo Y na.turlll. y debe preferirse es»ec1a1mente wr todos aquellos
a.ue padecen de lllSOmulo, al café, té ó
ohocole.te.
Poroue la Leche Malteada. de Horllck
no produce desvelos, excitación nerviosa.,
ni de órdenes gástricos.
Se expende en palvo Y tllillbtén en ta.bleta.s con y slu chocolate, en 1&amp;1! boticas
y drollUerí&amp;a,
A,mtes Cmenlea: YIJICFJffl lltOS. A,utu,
lliaen 123&amp;. 1-., D F.

J. J. Roumau.

LA CORTl:SIA
Es regla lndlspensa.ble de la bue·
na educación.
Es la ata.bilida.d, y la amenidad ya
sea en palabras, ya en accione,.
Una mujer bien educada sabe ser,
en todas las ctrounstancias de la
vida, correcta., oortés, indulgente y
buena.. No hace nada. con detrimento de sus amigos; y si los ataca., Impone silencio á los detractores. (La cortesJa tiene su diploma•
claque le permite un poco no decir toda la verdad sin descender á
la mentira; tiene ta.mbién el tacto
de no dejar que nunca se profieran
palabras que hieran ni lastimen
susceptibllldades.
La buena educación exige también que nos informemos cortés•
mente de l&amp; taml:la. de los visitantes sin aventurarnos en detalles demasiado lntfmos. La cortesía se
alimenta. con el tacto, el sentimiento (sobre todo, el buen corazón) y
la. buena edoca.clón.
La cortesía. hace las relaciones
mundanas, sociales y familiares
muy agradables y eooantadorae,
a.leja las discusiones penosas y con•
serva á a:¡:uéllas su gracia y atractivo.

...,,_,, .......
DEL AMOR
A menudo, dos amantes se enamoran uno de otro por cua.lldades
que no tienen, y se sepa.rao por defectos que no tienen tampoco.
Stetn.

Uno de los mayores secretos para.
ser amado, es agradar y divertir:
tantos corazones se enternecen por
la alegría., como por las lágrimas.
Mme. de Sartory.

¿Por qué ca.ntao los pájaros cuando
llueve? Algunos poetas atribulan desl¡¡•
otos romuitlcos, los pAjaros; pero abora
viene un naturalista Inglés afirmando que
si los p.tjaros cantan más sonoramente
en horas de lluv!a, es por una razón bien
prosaica; los gusanos salen .t flor de tierra. con la lluvla, y ante la per.spedlva
de una buena pitanza, los pájaros no pueden ocultar su alegria.

*••
La proporción de los filleclmleotos ,

coosecueoc!a del empleo de anestésicos,
es la siguiente: entre los que se admlols•'
tran por lnbalaclón: óxido nitroso, 1 muerte por 100,000 casos; éter, 1 por '16,000;
cloruro de etilo, 1 por 12,coo; cloroformo
y éter, 1 por 8,000; cloroformo solo, 1 por
2,000.

•••
El cAlcalo y los txperimeotos bao demostrado que la madera. de plao es m.ts
fuerte que el acero, tanto para resistencia
transversal como para resistencia de ten·
slón. s, pone ea duda si eirlste alglln
metal que pueda modelarse en un tubo
hueco cuya dureza y resistencia Igualen
• la de una cana de bambú, sin exceder A
ésta en peso. Ea las estructuras de madera los puntos dl!bfles son siempre las
Junturas,

"EL MUNDO ILUSTRADO"
fL MEJOR StMANARIO

ú'1éxico, 25 de Septiembre d~

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El Congreso de Americanistas</name>
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        <name>El mago del violín</name>
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        <name>La colonia michoacana</name>
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        <name>La visión del emperador</name>
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        <name>Monumento a Pasteur</name>
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        <name>Representación española</name>
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                    <text>El Mundo Ilustrado
jantca casos, rara vez hago las cosas i
medias. Voy siempre de frente.
Poco dcapués tne encontré con otro
atnigo fotlmo, quien me aconsejó que me
bebiera un litro de agua Aelad.a , bien e&amp;•
llente. Me aseguró que no había nada en
el muodo más eficaz para el resfriado.
Por consiguiente, hice la prueba. BI re•
saltado fué sorprendente. Crela haber
eipectorado mi alma inmortal. !ti remedio ea bueoo, urobablemente; pero demasiado enér11ico. Si llego á tener otro
resfriado y no me queda otra alternativa,
sino escoger eotre este tratamleoto y uo
tenemoto, preferirla correr los peligros
de este último.
Me encontré después con una señora
que veoía de los bajos; habitaba, según
me dijo, una región en donde los médicos eran muy escasos y, por fuerza de
las circunsta11cias, ella babia adquirido
mucha práctica eo remedios para enfer•
medades caseras. Me panció que, en
reaHded, debla tener mucha pr!ct:lca,
pues B1&gt;areotaba no tener menos de cie11·
to cincueota años.
Hizo una mezcla de melaza, Blllardlente, terebentina y una infioldad de droLA LECHe MALTEADA DE HORLl~K gas,
m~ prescribió que tomara un vaso
Oont10,oe todos los elemeotos nutritivos llt!noy dt!
la mezcla cada cuarto de hora.
º""' uo perfecto desarrullo de tos recién- No
tomé
más que una dosis y fué bas•
dos. y se not,. que á Los niños que lu.
usan oo le.~ at11c1&lt;n llill enformedado,s ca.- taote. Me detpojó de todos mis prioci•
racterl~ttca.s d~ La iota.ocia, como el cóle• oios morales. Despertó en mi todos los
ra lnlilntU. diarrea, j!senterf11.s y otras instintos pt!rversos de mi naturt1lt!za.
enrerml}dades 11ue con mucha frec11eocl11. B ,jo su malilflla itif111encia, mi cereb,o
provienen del u•o de lecbe Impura. adu l·
ter1tda y de orl¡reo sospecbo,¡o, 6 de ali· concibih milagros de villan!a; pero mis
mentol! m1tl combloado~ y p ~or conocidos. manos fueron demasiado débiles para
Como muchas personas, tenD1 reot a eR tedas las drogu&amp;rlas J bot.ci,. ejecutarlos.
go algunas ideas poco e.levadas; pero,
A,eat.. C-ales: VlHCENTY IIIIOS. Afuid• sotes de tomar este medicamento, no me
oh,,. 1236 Muoca. D F
había &amp;bandona&lt;lo jamás á una deprava•
ción tRn sobrenatural.
Al cabo de dos dtas mt! bailé en estado
de ensayar nuevos remedio•. Tomé otros
infalibles y. para colmo, el resfriado se
tTasladó al pecho. Me puse á toser
Solo TOPICO me
,in tre¡¡ua ni descanso, y me acento des•
reempla.nndo d
hego oia dolor lll
-endió bajo cero.

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No hay duda que es alro ticelente escribir para entretener al público. Pero,
icuánto mlis henno•o y noble es escribir
para su instrucrión, su provecho, su bentfido a~tual y positivo!
Re aquí el (1nico objeto de este articulo.
Habiendo llevado una vida pura y metódica. tengo razón para creer que nin¡ruoo de los que me conocen refutará las
idtas que voy á emitir.
Que el p(iblico me ha¡ra el honor de
leer mis en~11yo11 para la curación de 110
reffriado, como paso áexponerlos á continuación, y de seguir el camino que he
recorrido yo.
Cuando se quemó la casa Blancbe en
Virginia, perdl mi hoa-ar, mi. felicidad,
mi salud y mi baúl. I,a pérdida de_los
dos ptimero., artfculos ero. de uoca 1m1&gt;ortaocia. Un bogar es ficil de encontrar y la pérdida de la feliddad no había de caueareo mi ninguna me!ancol{a
porque oo,ten!a mi alma la sensibilidad
de un poeta. Pero .perder una J?cena
constituc16n y uu mt¡or baúl son 1nfortunlns baotaute serios. El d{a del incendio me sentí cogido por un _aevero reE•
friado t causa de la parte achva que lo•
m~ en la exLiución del fuego.
Desde que 1&gt;rinclpié á est~rnudar. ~e
aconsejó un amigo que mediera un bano
calict1te de pies y me acostara inmedla·
tameute. Poco despuEs, otro amigo me
acon~ej6 que me levantara y me diera
una ducha fria. Asilo hice. Eo seme-

El Homicidio Microbiológico

Un Buen Apetito
Una Buena Digestión
Un Hígado Sano
Un Cerebro Activo
y Nervios Fuertes

C:;~~s son mejores que las grandes
riquezas, y usted puede
obtener estos beneficios inapreciables
por el l)recio de un
frasco de Zarzapa•
rrllla del Dr. Ayer. Es
la medicina más eficaz
que puede comprarse con
dinero. Si el apetito de usted
es escaso; si su digestión es tardía ó imperfecta y se siente usted
nervioso y débil, le convendrá tomar

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer
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Si se siente usted ligeramente indispuesto, 6 enfermo de gravedad, el
medio más seguro de restablecer
su salud es la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer- el depurativo de la sangre
más perfecto conocido de la facultad
médica. (No contiene alcohol)
Cad.a frmo;l'D oste trtfl la ff;r,n.nltt r11 la.

rottda,ta. Yreyuut, ustetl f,

ri,,

u,,!,tico lo

Un médico ha sido procesado en los Es· que Qpiua ~ la Zur2mprc1'rillu tlet 1&gt;-r,
tados u nidos, acusa&lt;10 de una serle de Ayer,
crlmenes cometidos por _medio de los mi- froparada por el DR. J. C. AYER y GIA.,
crobios. Según parece, el procedimiento
Lowell, .Ma,ii,., F.l, U. do A..
del galeno criminal consl~tfa en Inocular
á sus victimas gErmeaes del tifus; pero no
,iérmenes vulgares, como los que pueden
foliclooar i cualquiera en 6poca de epi·
Jemla, slno microbios espedalmenteesco·
ghlos y alimentados por él para asegurar
debe evitarse
una muerte ripfda.
La humanidad puede echarse á temblar
puede curarse
si el mé Jico americano encuentra muchos
imitadores, pues hay multitud de microbios cultivados hoy sol,mente por los
CON LA.8
hombres de c.leocla, que son cien veces
llliS mortlferos Que los dt.l tifus. Sirvan
PÍLDORAS
le ejemplo tas triquinas, el bacilo de la
hidrofobia, el microbio del ántrax y el gel'En
rnen da la lepra. AdemU, al1:unos de es•
tos rntcroorgamsmo, pruauc~u ciertos v ...
tedas
oenos sumamente peligrosos, que matan
.in 11,Jar rastro. Tal sucede coa el mlcroJio del tétanos, del cual ~e obtiene la te·
anina, veneno considerablemente mi, "EL MUNDO ILUSTRADO"
•nérglco que la estricnina. La mlléslma
es el mejor semanario
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(Dróme, Pr_ancza.). - Oads. Botella. lleva la marca de la Unión .ele

los~Fabrtcontes y en el pescuezo un medallón anunciando el

' ' OLETE.A.S '', - Los demas son groseras y peligrosas falsitlcaciones.

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Los estragos que los animales nocl
vos causan á. la. agricultura son tan
considerables, que blen vale la. pena
preocuparse del modo de comba.ttlrlos,
á fin de aminorar ó precaverse de las
párd!das que, á veces, en gra.ndes proporciones, oca.slonan en los sembrados
y toda clase de cult.J vos.
Eitos enemigos de la agricultura. parecen tener un representante en cada
g6oero ó especie de la escala zoológica,
motivo ror el cual sólo nos ocupa.remos aqu de algunos de ellos.
Entre losga.st.rópodos, que comprenden dos especies terrestres, los dnlcos
que pueden loteresarnos, por ser her•
bfvoros y perjudiciales á la. agrlcultu,
ra, son los c;r.racoles y las limazas ó ba·
bosaa .
Los caracoles se allmentan de las ho
jas de los vegeta.les y ca.usan serlo~ estragos en la.s villas, huertos y Jardines,
sobre todo en los anos húmedos.
La. especie más común es el caracol
de las vlflas ó de Borgol'la.. aunque
existen tambl6n el caracol de los jardl
nes, el caracol ceniciento, etc.
P.i.ra. destruir los caracoles se hace
Indispensable su recolección á mano
después de las Uuvlas y dárselos 11 las
aves ó matarlos por medio de a.gua ca.
llente.
Lo más ventajoso serla. hacerlos recoger para destinarlos al consumo. Con
est.e prooedlmtento se han concluido
en a.lgunos palses de tal suerte los caracoles, que hoy tienen que valerse de
criaderos especia.les para dotar de este
articulo á. los hot.eles y mercados.
Las llma.z&amp;a present1n la. misma. es•
t,ructura general que los caracoles; pero no tienen más que una concha. rudimentaria., no visible ext.eriormente.
sino que está representada. por un depósit.o calcáreo en el espesor del tegumento.
Las limazas son de gra.n voracidad y
destruyen los cultivos más di versos.
Salen dura.nt,e la noche y abundan en
el dfa dnr11.n~e las épocas de las lluvias.
Su fecundidad es considerable y las
hembras ponen dos ó tres veces al a.!'lo
de 50 á 100 huevos ca.da. vez.
La.s principales especies son: la. lima•
za grande centctenta., que alcanza has
t,a 15 centfmetros; se encuentra entre
la.s maderas, jardines¡ bodegas¡ la 11
mar.a grande roja, la hmaza. de los jardióes, etc.
Los medios de destrucción poeden
efectuarse reettg16ndolas como los ea.•
racoles, ó esparciendo por el suelo de
los jardines, por la mafia.na. temprano,
antes que se levante el roclo, ral viva.
en polvo. Cu;r.lquler materia pulverulenta puede prestar los mismos servl
clos: la. ceniza por ejemplo.
"El abundante mucas, secreta.do por
el cuerpo del a.nima.l, fija. las materias
pulverulentas y queda. encerrado en
una. especie de forro que termina por
asfina.rlo.
Oúros procedimientos de recolección
de las limazas consisten en coloca.r en
los jardines montones de hojas de repollo, acacia., etc., donde acuden las
Umaza.s á refugiarse en gran número.
Al dia. siguiente se recogen los monto
nes y se dan á. los chanchos ó a.ves.
Los sapos son uno de los más preciosos auxlliares del hombre para. r.ombat.lr las limazas, pues ellos en unos cuan·
bos dJas devoran bodas las de un ju.
din, motivo por el cual los Ingleses,
reconociéndoles á. est,os batraquios sus
buenas cualidades, no titubea.u en pa.•
gar hasta tres trancos por la docena.

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del trigo, es ta.l vez uno de los Insectos má.s conocidos por los agricultores.
Ha.ce su a.parlclón en primavera é Invade los graneros para seguir multf•
pllcándose.
La hembra, después de fecundada,
&amp;bre con su rostro de forma especial
un aR'uJero poco profundo al nivel de
la. hendidura. de los granos de trigo
donde dePQSita un huevo, siguiendo
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Un Enfermo Aterrorizado
Así Jo estaba un pobre hombre al ver que tomaba muchas medicinas
para curarse los riñones¡ pero no encontraba ninguna que ni siquiera le
mejorara. Por 60 la casualidad quiso que rstando tina tarde leyendo un periódioo, encontróse en éste una receta, la q_ne en muy corto tiempo púsoh:
bien y con ánimo de ocuparse de sus quehaceres.
Por lo sendlla que es ésta y por ser tantos los que sufren de los riñones, nos puece bíeu copiarla. Hela aqtlÍ:

15 gramos
4S gramos
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla .. . . . . ..... • .. . 60 gramos

Extracto compuesto vegetal Arvelina . . .

Jarabe compuesto de ffipofos6tos ..... . ......... .

Pónganse los tres ingredientes en una botella, agítese ésta bien hai.ta
que se mezclen y tómese una cucbaridita después de cada comida. En cualquier bot.ica 6 droguería los hay de venta costando casi nada. Si alguno de
los lectores de E l Mundo Ilaslrado sufre de dolor en l,¡ espalda, en el costado 6 en las coyunturas, fiebres 6 resfriados, son prutbas evidenlu de q_ne
sns riilones 110 marchan bien, y por consiguiente le aconsejamos que pruebe
esta simple y eficaz combinación de tan conocidos remedios.

De este huevo sale bieu pronto uLa.
larva blanca con la cabeza de color
casta.ño desprovista. de patas, la cual
se come' toda la parte inferior del grano. Cuarenta. dias después de su nacimiento, esta. larva. se transforma en Insecto perfecto, sale del grano Y empieza la. evolución de un nuevo ciclo,
Los medlos Indicados para. combatirlo son bien numerosos.
Lo~ graneros invadidos deben desinfectaue á, lo menos una vez al ano,
blanqueándolos con UDa lechada de cal
adiciona.da con un cinco por ciento de
petróleo.
El ácido sulfuroso es también muy
recomendable. Para. 100 metros cúbicos de aire se puede quemar tres kilos
de azufre a.dlcionándole200 gramos de
salitre para :!acllitar su combustión.
El sulturo de carbono también pae
de aplicarse con eticacla, A razón de 20
gramos por hectolltro, introduciendo
el tdgo atacado en barriles bermébica.mente cerrados durante cuarenta. Y
ocho horas.
Tiene el Inconveniente de comunicarle á los granos un olor poco agradable, difícil de quitar.

.

J. &amp; F. MARTELL
COGNAC
CASA FUNDADA EN 1715

v. s. o.
V. S. O. P.
V. V. S. O. P.

v. o.

EXTRA

**
"bruchus pis1s"

El
es también otro
coleóptero muy conocido que se ba_ pre
sentado en Chile, atacando princ1palment.e los cultivos de &amp;rvejas. Oca.slo
na. en éstas más 6 menos el mismo
efecto que el gorgojo en el trigo. Ata.
ca. ta.mblén á diferentes otras semillas
de leguminosas.
Cuando los anos le son favorables,
puede comprometer basta. el 50 por
ciento de la cosecha.
Uno de los medios de combatirlo es
guardar las semillas atacadas por más
de un afio, en sacos tupidos ó en cajcnes donde los bruces no pueden sa.Ur.
La. época de la siembra. lo fluye ta.ro,
bléu nota.blemente sobre su propagación. La.s siembras tardías son Jas menos ta vara.bles á. su desarrollo.
También puede aplicarse el sulfuro
de carbón como par&amp; el caso anterior.

Eª~!
!ª
!~E~?~!
..
Íi
~ter "' aycio trlz¡mte:1qt:e

n merecido al

coa1tar Sapofllne

le Bear

su tclm.s 6n e!l los Hospitales
d Pa-rta, e:c:plican 1 boga de
esa pr,&gt;ducto para lo os los os
del tocallor : Cuidad s e la
Bu~ á que putdlea, d6 !os
Cal!@Uo11 cuy
,, dtll .! forna.
L t oille de Jai: Cri ~ Cut
d d@ llit!mo.,t -to
,.,.,. ,t. kW fr1&gt;
;cf., ·
I..Aa F Al'IW.AQ;A 1,w

11

El Mundo Ilustrado

EL ARTE DE REIR

000000000000000000000000

¿Qué es la dsa? ¿Uua expresión. p~rticular del semblBJ'lte, un •desva11ec1m1enlo• que le presta una seducción mái, 6,
por el con erario, un arrebato nervioso,
una eontracción de los músculos, una
mueca?
Puede ser ambas cosas, seg6u laa circuustancias. Saber reir constituye uu arte, y un arte delicado, indis11ensable p&amp;•
ra toda mujer bonita.
Desde luego habr! de evitar cuidadosamente el reir á carcajadas, abriendo la
b'lca en uoa exagerada contorsión.
A la mujer le con.viene una risa ligera
y dulce, que abra la boca francamente,
mieutras que sobre las mejillas se in5i11úa un hoyuelo delicioso; entonces es
admirable la e:icpresi6n de la boca que se
rinde ingenuamente ! la ah•grfa, de los
labioa que se ofrecen en todo su iviai1110 esplendor, de los dlentes que se
muestran, apareciendo como una serla
de nerlaa en su estuche.
El eco de hl risa tambim tiene su im·
portancia. Hay risas que semejan toats,
otras parecen un hipo; mientras que la
r!,a, por el contrario, en aqnellasque sa•
ben reir, tiene una música bien timbrada, uoa ¡-ama armonlosa y alegre.
Evitad la risa que tuerce la boca, que
contrae los m6sculos, que deforma los
ras¡os. Cuando la risa no es discreta, las
e:ictremidades de la boca son rápidamente invadidas y marchitas l)0r melancólicas arrugas.
Reid francamente; pero sin que esto os
mueva á Rbrir, á propósito de todo, lllla
boca enorme. Reir, como vulgarmente
se dice, á ~mandlbula batiente•, 6 cou
hipos que agitan el vientre y conrestionan los ojos, es un modo ab!urdo y ridlculo de reir. Muchas veces la mala
educación es responsable de todo esto.
Refd •simplemente•, alegremente como
los niños.
Algunas peraonas saben relrse • por
dentro•, reservadamente, dando á su júbilo secreta eltp&amp;nsi611.
Una deliciosa actriz deda:
-Yo no rfo nunca, porque al reir se
enseñ&amp;11 los dientes, y los mfos son espantosos.
Bsta resolución tal vez peque de tza.
gerada. Evidentemente, si vuestros dleu•
tes son feos, mal sembrados 6 demas.iado
largos, os causar~is gT&amp;ve daño riendo.
Ea e6te caao, abrid poco la boca y de
modo que se dibujen los hoyuelos en las
oiej illas y que el labio iderlor cubra el
6.lo de los dientes superiores.
Pero, fcd.ntas mujeres, en cambio,
pueden mostrar, al reir, los dientes mds
lindos del mundo! La risa de Mme. Juanda Samary fué célebre. Ella sola bastaba á ilusionar un semblante que ;a era
por s{ mismo encantador, y ll Infundirle
una belleza verdadenuu~ute ral'Uaute.
Rosalia Lambrecbt, Arlette DorRéDe,
Germanía Gallos, Méaly.Margarita Aguirre y otras artistas •baten• a~tualmeDte
el •record• de ese gesto seductor del
semblante femenino, que llamamos risa.

Las Maderas que se Cortan
en Invierno son las Mejores

Cli'I

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Universalmente reconocido como el mejor
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§
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8 ---" = = g
~ flSEúURG UD. DORMIR ~
8
EN UN
8

Desde tiempo atrás ha sido couocido
de algunos cuerdos que el Invierno era
la mejor época &lt;te! año para cortar los
árboles que habrían de usarse por sumadera, mas nadie estaba seguro de la ra;i;Ón para ello, hasta que el •American
Bureau of Foue~try• (La Oficina Amelicana de Bosques) publicó el re.-ultado de
11lguuos experimentos. La Oficina de
Bosques escogió cuatro pinos de una
misma edgd y de igual vigor, crecidos
en uu mismo terreno, los que cortó u{:
el primero á fines de Diciembre, el segundo á fines de Rnero, el tercero! fines
de Febrero y el cuarto ! fu,es de Marzo.
Se aserraron trozos de igual tamaiio y se
secaron en un mismo lugar. Luego se les
sometió á la prueba.
La troza de Diciembre resistió una
fuerza de flexión dos veces mayor que
la de Marzo; dió l)ilotes que se hallaron
en estado nerfecto y sln pudrirse din
seis años después, mlentres que los p lotes sacados de la troza de Mano se hab(Au podrido á los tres 6 cuatro afies.
La madera que se corta en DicieJ11bre
es menos porosa que la que se corta en
otro tiempo; se ha probado que el roble
que se tumba en la primavera deja iofiJtrar el egua ll través de sus poroa, eo un
intervalo de dos 6 tres horas, eo tAnto
que la misma madf-rol,cortadaen Dlcíem•
bre. era impermeable! toda apariencia.
He aqu{ un método muy sencillo de
averiguar si la madera fué cortada en in·
vlerno 6 en la primavera.
X.

l

,

800000000000000000000008

A los Señores
A RICO.-P. O. Box 942. El Paso, Tex., U. S. A.
JESU M. TABOADA.-Box 5. Bronswille, Tex.,

U. S. A.
FELIPE DE J. RUIZ.-2'° Flores, 4. Aguascalientes,
Ags.
RAMO

R. ESPINO A.-Oratorio 47. Oriente Le6n,

Gto.

ll-.f r.-

8
8

RAFAEL Y. CRUZ.-Tulancingo o"° Hidalgo, letra
B., Hgo.
JESUS RIVERA..-011lle de Morelia, 9, Hermosülo,
Son.
Les suplicamos manden liquidar las cuent&amp;s que con
nuestra Administraci6n tienen pendientes, pOI' ejemplares de nuestros semanarios que les remitimos durante al
tiempo que fueron nuestros agentes. Nos diri¡rimos á
ellos por este medio, en virtud de no haber recibido contestaci6n á ninguna de las muchas y repetidas cartas qua
sobre este asunto les hemos eserito.

(1a. Uitora Ndcional, s. 4.
México, D. F.

UN POCO DE VfRTIC4LISMO
Deses11&amp;rts, autor de uo •Tratado de
Educ1ción de los Nilios•, que data de
1750, recomienda que se levante al uiño
de pecho varias veces al d{a, á 6.u de fa.
cilltaT su desarrollo, observación quejamá.s ha 1ido confirmada de uu modo defi.
nitivo; es más: en 18!1 casaa cunas muni·
clpales sucede generalmente que por
efeclo de la iosn6.cieocia del personal,
los chiquitines pasan dlas enteros en su
M. Leaage ha practicado en au servicio del hospital Aerold un estudio com.
parativo entre los reciéo nacidos, á quie·
nes con frecuencia ae tiene en brazos, y
aquellos otros ll quienes se les mantiene
acostados; y ha reconocido, de un modo
incontestable, que los primeros c1ecen
mejor, concluyeudo de oto qne la e6ta•
clón vertical pasajera parece ejercer una
iufiueocia hvorsblesobre el crecimiento.
Con objeto de hacer entrar esta obser•
vación en el dominio práctico, M. J.e.
sage ha tenido la idea ori¡[inal de nstablecer el uso de la antigua •cabernotte •
utilizada en ciertas campllias, especial·
mente en Poltou. Para aquellos que no
la conocen, diremos que ea lllla especie
de caballete provisto de un estuche de
paja ó de mimbre, eu el que el nlño, sus·
pendido cómodamente, reposa en 1&gt;0si·
clón vertical.
Se ha comprobado que todos los chi·
quitlnes ae encuentran bien eu esta 1)0•
sici6n, pudiendo permanecermucbaR horas al día sin m,a vigi lancia que la que
necesitadau en la cuna. Ademb, aleunos niños en quienes la curva del crecimieuto se billa estacionaria, han comenzado á desarrollarse de un modo notable
noa vei sometidos al v, rticalismo. He
aqu{, pues, rehabilitada la •c1bernotte•.

Los Niños en al &lt;iuardmopa
Esta idea JlleTecer(a ser americana;
l)ero solamente es escocesa, por lo cual
perjudicar,, sin duda, á su triunfo.
Les señoras de Glascow son, á lo que
parece, muy aficionad.as á loa placeres
dramilticos. Podrllu renunciar! la vida
de ~ocledad, á los •6ve o'clockt, al amor
y aun á las opiniones poUticas; pero lo
que ea 111 teatro, no quieren renunciar.
Slu tmbargo, en el pa{a de Wáller
Scott se es buena madre. Y resulta de
ello que todavía recientemente en el
•Metropolitau Theater•, ocho butacas,
de veinte, se hallaban, por decirlo as(,
doblemente ocupadas en cada tepreEentacióu. Las madrea tenían á su hijo en
brazoa, jcomo que aún estaban en pañales! con lo cual no hay Que decir el ruido
que armadan los angelitos.
Pues bien:! fiD de remediará estos inconvenientes perjudiciales á la literatura y al arte escénico, ea 11or lo q ne el director del •Metropolltan Theater• ha
creado recientemente en su establecimiento una nursey obligatoria, por lo dem,s perfectamente Orgllllizad11. y prov16 •
ta de todo el confort moderno. Nurses
e:icperlmentadas y abuegadas tienen cuidado d ~ loa niños mientras las mad, rs
escachan los hermosos arrauquea dre wllticos del poeta. Bn el entreacto, la madre
visita r,pidamente al niño para darle la
teta, y vuelta á comenzar.
Parece Que Pata insthucl6n hace fortuna en Glascow, donde las más respeta·
bles mamás hao adquirido prontamente
la costumbre de depositar en el guarda•
rropa i u niño y su . .. paraguas.

m

�UNDO LUSTRADO

ORf\NDE,8 f\~Mf\OENE-8 DE NOVE,Df\DE8

EL-CENTRO
MERCANTIL
s.
eIA .. sues.

Reg1strado como artfculo J~ s,,,runda clase en 3 de No,,tembre ele 1894.-Impreso en papel de las FAbr lcas de san Rata.el.

Año XVIT- Tomo II

México, 11 de Septiembre de 191 O

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Número 20

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Presidente,
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ff Calle de Humboldt número 52. Mé.xico, D. F.
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Ell el extranjero
Atrasados . . .

0.35
0.50
0.50

NO SE DEVUl!:LVEN ORIGINA.LES

§enuutll
Doña Isabel la Católica

M

EXICO rinde homenaje á la
memoria de uaa ilustre reina
española, dando el nombre de
el11. á una de sus mejores
avenidas.
Acontecimiento harto significativo es, por lo que toca
á la aproximación de dos pueblos hermanos en
ruóa de las analogías de raza, de costumbres y
de leogna ¡ y, en lo que se refiere á su sitnificacióa
social é histórica, uno de los más bellos catre los
rcgistndos basta ahora.
La figura de doii;a Isabel la Católica hállase enlazada, de modo estrecho, á la de Cristóbal Colón,
el descllbridor de las Amtricas: fué la iasigae
castellana la que tomó li empeño la realización
de los planes del marino genovés¡ la que, tras de
las miserias y dilaciones sufridas por Colón,
errante de ciud;ad en ciudad, y desengañado de
1a corte, hubu de protegerle, haciendo que se llevara á cabo aquella expedición iamosa de la SWJ·
ta María, la Pinta y la Niña, que tuvo por resul·
tado el descubrimiento de na Continente nuevo,
de un nuevo mll.lld0 que en los üos postreros
del sitio XV ofrecíase á Europa c:on todas las
riquezas, los inefables misterios y las tentadoras
seducciones de la leyenda, como ua campo abier•
to i la oi vílización.
La inflneacia de Isabel la Católica en el proyecto gigantesco-fantasía de vidcnte,-del ia•
trépido itali;aao, la ha dado en la historia una
importancia mayor quizá que la que le dieran
otros hec.h os de su nobl• vida.entre los cuales se
cuenta el de haber coadyuvado al establecimiento de la 11.llidad política de España, no tanto por
su matrimonio con doa Fernando, que 11.nió las
coronas de Aragón y de Castilla, caanto por su
participación efectiva ea muchas de las empresas
políticas y guerreras que su real esposo llevó á
cabo,-la conquista del reino de Granada, para
no citar otns,-y por la p;aci6oación de los territorios castelJaoos, en donde en 1480 el problema
de la anarquía nobíliaria, como a.fuma na docto
historiador, aún estabil en pie con los mismos

caracteres terribles que años antes había relatado
Hernando del Pulgar.
En el pasado glorioso de España, doña Isabel
Ja Católica surge l11minosamente, como na símbolo de virtud y de fuerzil, No sólo era la mujer
bt1ena y magqánim11; lila generosidad de su espf•
rltu aunaba la energía inquebrantable de la oonviccióo, el amor á la justicia, nna voltllltad de
hierro que siempre la llevó á la realización prác•
tica de sus ideas, y 110 talento esclareoido del
que dió muestras en todos y cada nao de los momentos históricos de su vida. Tantos y tan singulares mtritos, han conseguido atenuar, ya que no
borr;ar, la -6.aicamaocha de su existencia: el fa-natismo, que la movió á protegerá la inquisición Y
á permitir tantas cr11eldades poT cuestión de fe1
como ab11ndan en su admirable reinado.

*
**

Al c&lt;&gt;nsagrar u.na de las más céntricasaveaidas
de México á Inbel la Católica, no hacemos tan
sólo, sin embargo, UD&amp; obra de conmemoración¡
no únicamente rendimos un tributo de gratit11d á
la que se constituyó ea protectora de los indios,
El hecho tiene may:&gt;r y más positivo alcance: es
un eslabón más de la cadena de agasajos recibidos y otorgados¡ 11n paso que nos aproxima á 11t1
ideal que es colectivo en todos los pueblos de
raza hispana: el de aproxim.a cióo, que conducirá
á la amplia confraternidad entre espüoles y latinoamericanos.
Desaparecidas los odios seculares¡ olvidados
los viejos rencores que nos separaban, en los úl·
timos años se ha establecido uaa mutua corrien·
te de simpatías.
Y es lo mejor que no se debe ella nada más que
á los recursos y tiquis miquis de la diplomacia,
sino al esfuerzo personal de individualidades
aisladas, así como á los propósitos nobilísimos de
algún centro docente. Son los cantos de los poe•
tas¡ la obra de los pensadores artistas¡ la idcnti.ficación de espíritus poderosos coa las mllltitode!',
como en el reciente caso del doctor Altamira, los
que, en buena parte, nos han condocido á tan loa•
ble fuL
La idea, siempre omnipotente, reclama sus fue•
ros y los alcanza. De la 1"enovación de la simpa·
tía á España en tierra americana son autores los
Castelar, los Galdós, los Menéadez y Pelayo, Y
tantas otras mentalidades alUsimas¡ del interés
que en las generaciones nuevas españolas despiert.a América Jo soa también nuestras más emineatu pe.r sonalidades en las letras: Darlo, Sierra,
Rodó ......
¡Y en b11ena hora los gobiernos afirman, haciéa•
dolas más sólidas, las relaciones establecidas catre súbditos y ciudadanos! \Ea buena hora España envía delegaciones para asociarse al regocijo
de los países de América por la celebración de su
independencia, y México consagra un homenaje
á la personalidad más representativa de las reiuas hispanas, á la reina Isabel, cuyo nombre adquiere 11.lla popularidad actual, y cuya figura, de
mármol albeante, surgirá en breve, destacándose
de las umbrías masas de follaje de Chapultepecl
CARLOS GoNZÁLEZ PERA.

-+

La Víspera de la Felicidad
¡Ah! pensó Santiago Vital, luna carta de ella!
Entre el montón de sobres que le pasaba el mu•
chacho del diario, reco_noció á la primera ojeada
la letra grande, alti•a, los caracteres caprichosos
y extraños, las líneas de ella.
Caaudo tres años antes le babiaa entregado la
primera esquela-lo mismo que ahora, entre mu·
chas otras-su mirada había sido atraída, guiada
hacia el misterio de esos signos ligeros, de esa
alma de las cartas que subía hasta él en la bruma
violeta de la tinta . Y después de esa indagación
rápida, particular, en el hombre ante lo desconocido de un sobre cerrado-las mujeres lo desga-

rran bruscamente con más curiosidad y menos
desconfianza-lo conquistó inmediatamente la
sencillez:, la ingenuidad digna y in.nea del sentimiento que llegaba en su busca.
Se le leía, seguían su rumbo desde mucho tiempo atd.s; sus artículos y siis libros eran esperados, deseados, porque revelaban siempre una
condición de alma, sigaiticabaa ideas, si no hermanas, parecidas al menos. &lt;Ciertos escritores, le
decían en una de las esquelas, podrían y deberían rcemplu:u en algnaas circunstancias á esos
admirables «directores de conciencia&gt; que en el
siglo XVII manejaron y rigieron tan acertadamente el espíritu del tiempo, el espíritu de las
mujeres. Su misma s11üleza hacía de ellos casuis•
tas felices, hábiles conocedores de caracteres, los
ponía ea disposición de comprender las infinitas
variaciones y delicadezas de uua mentalidad fe•
menina&gt;.
Vital volvió u. página; le chocaba la p;alabra
&lt;mentalidad&gt; por su pedantería¡ pero el fi.nal de
la carta era de una gracia t.aa lkna de frescun,
que sonrió desarmado, Y con gran sorpresa de
sí mismo, alg11t1os días después contestó á las
ioicidcs que le daban: L. F. La desconocida,
después de c.sperar discretamente 11n poco, respondió á su vez dá11dole las gnclas1 feliz y conmovida.
Hacía tres años que duraba esa correspondencia.
Al prindpio había tal vez un poco de &lt;literatura&gt; en todo eso: no estamos muy seguos de
que Santiago no hiciera copiar antes de enviarlas, algunas de esu carta.s, con Ja ecouómica y
práctica intención de publicar después una novela que se estaba escribiendo sola. Pero pronto
cedió al atractivo impersonal, desencarnado de
L. F., y ese trabajo desinteresado llegó á constituir para él el más precioso descanso eumcdiode su enorme labor.
Ya comeabba ella sus cuentos ó sus libros,
indicando con plt1ma ligera lo que más le gustaba, lo que le agradaba meaos, diciéndole los
motivos con clarísimo criterio: de ese modo 111gó á ser la voz del público, 11na voz sin rostro y
sin nombre; personificaba el murmallo vago, la.
sensación infi.nitesimal que advierte al escritorsi ha gustado ó no, Otras vecu hablaba de ella,
solicitaba un consejo, deseaba una opinión. En
t.ales casos mostraba su alma al desnudo, 1111a almita muy complioada y sencilla á la vez, formada más bien de sensaciones que de pensamientos,
curiosa y distraída; práctica y sentimental, muy
inclinada, por lo demás, á analizarse y á explicarse, con esa especie de fatuidad intelectual
mnT comúa en las mujeres.
-cEs una buena muchilCha desocupada, que.
carece de un confesor&gt;, se deda el psicólogo en
sus ratos de mal humor.
Pues no sabía nada de ella, ni siquiera de su
fbíco¡ no tenía más noticias sobre eso, que esta
frase hipócrita que ella le deslizara na día: &lt;Como dicen que no soy muy fea&gt; .... Santiago supo
también que era viuda: él se la imaginaba viviendo una existencia casta, ordenada y virfoosa, en una casita muy limpia. Le gustaba imaginánele así, en sus ensueños.
S;aotiago Vital desparramó el paquete de cartas sobre los C!&gt;jines del ñacre que lo llc11aba:
sobres amarillos coa encabenmieutos azulados
de elegantes direccione,, sobres arrugados y torpemente escritos: los reconocía sin abrirlos: ofertas de comerciantes, tentativas de aventuras, injurias aoónimas .... sin embargo, seguía abriendo y recorriendo las misivas. Sólo uaa le interesaba, la miraba mas á menudo á medida qae el
moat6o dismin11ía, saboreando un raro placer en
sa reprimida impaciencia de leerla. El coche
pasaba bajo los árboles de la avenida Gabriel,
una verde frescura reemplazaba la ardiente sequedad de calles y plaza!!; respiró, miró el cielo
velado por los árboles y aspiró con deleite ese
ambiente de felicidad.

tltulo tan triste, lacVísperade
la felicidad&gt;¡ sé que todos ó
casi todos nos creemos siempre ea esa Yhpera, c~yodfasl•
gnieate no alcanzamos nun •
ca .. , , dichosos todavía si he•
mos podido siq oiera guardar
la ilusión. Se me 6g11ra, des•
pnés de vt1cstns últimas cartas, sobre todo, que esa novela
ha sido ua tanto escril;a pua
noaatros dos y á causa de nos·
otros. !y qaé or,eullosa me pone
y cuánto me reda á mis pro•
plos ojos entrar por algo, aun•
que •ea tan poca cosa, ea vues•
tn obral
&lt;Qqcrrfa haceros una pregunta: Si Rodolfo de Monta!
hubiera conocido á Magdalena
antes de sn matrimonio, en lagar de haberla c:onocido dos
a_üos después, ¿cnds que t&gt;u
•ida no habría podido ser muy
distinta? ,¡No os parece quehabdaa podido ooaquistar ese
d{a 11i~aie11te de la ft!Ucidad,
tan dificil de obtener, según
Yos? Existe, macho más de lo
que os podéis imaginar, una
semejanza de situación entre
esos personajes de vuestra novela, y nosotros, personajes de
la vida, En momentos de tomar
uaa resolución grave é irrevo·
cable, qacrría h;acer caer por
fia el velo li través del cual
aos hablamos desde haoe tres
año ■ .•.• ¿ Lo deseáis vos también? Me parece haber leido
ese deseo á travts de las Jfaoas
de vuestras últimas cart.s.
c¡Dios m{ol ,cómo arreglar
las (armas de esta entre•i~ta?
Nc:oesariameote ha de ser muy
vulgar, puesto qucuome cono•
céls ni siq11iera de vista. ¡En
fiol .•.. ¿Q11créis encontraros
maflana á las nueve de la uoche, al pie del caballo de Marly, en el costado
derecho, en la A venida de los Campos Elíseos'/
lré con na. Yestido azal y llevaré ea la mano 1111
ram,lletitu de rosas. Vos no tenéis necesidad de
seií•l ninguna, porque os conozco por -vuestros
retrato~¡ colocad, sin embargo, ea el ojal na.a ftor
parecid•, para que nuestras Borcs al menos se salndeo.
c¿Cousentfs ea ello, amigo mío?&gt;

éARIDAD

FIESTA OE BENEFIOl!NOIA EFEOTIJAOA l!N El. FRONTON El. 2 DI! l.OS CORRIENTES

Santiago Vital se nsUa con lentitud, cepillán·
dose los cabellos ante el espejo; consideraba su
rostro envejecido, fatJgado por el fnbtljo y por
sus peusamicntos, sus facciones alteradas por los
desali, otos y las luchas, observada al rictus
amargo y desil11sioaado de sus labios. Y detrás
de él, como una fantasma, pasaba y desaparecía
su figura de otro tiempo, la faz iluminada y ardiente de sus recucrdo8, Pensaba que por presunción ó indolencia no se habia vuelto á retra-

lar desde hacía mucho tiempo; Jos retratos qii1
babia de él, tenían, lo menos, dita años.
&lt;Si no me conoce de otro modo, haré bien en
ponerme la rosa&gt;, se decía.
Eligió t1na ftor del ramillete que su criada le
habfa llevado; la levantó ea el aíre: era Ulla rosa
té, frágil y lánguida¡ algunos pétalos se desprendieron.
Santiago dejó la Sor li un lado y murmuró sonriendo:
-&lt;Usemos de la vulgar prudencia; permanezcamos anóni·

CARIDAD

mos&gt;.

Santiago se aproximaba al
pedestal y acortó el paso¡ distinguía, sobre la blancura dela
pieúra, una esbel ta y fina silueta de mujer, en actitud ligera.mente inclinada, Bexible
Y graciosa; á la luz de los focos
eléctric;os vló el matiz dorado
de su cabellos y el brillo de
unos ojos preciosos.
-c¡Dios mfol tquéjlinda es!&gt;,
murmuró.
Vitd se hallaba ea la sombra
Y ella no podía disting11irlo·
permaneció inmóvil, embria.!
g;a,do con la vista de aquella
imagen. Mas alguien salia del
áoglllo obscuro y avaazab;a hacia la la,;. Santiago vió á la
desconocida estremecerse y
adelantarse.... .. hubo un eoCllenllro brusco , casi an choque, un instante de vacilación
y ella murm11r6:
-Dispensad, caballero me
he equivocado. . ..
'
traoseú_ote saludó y se
ale16; el escritor, de una ojeada, vió qae ;aqllel era 1111 hombre jo 9 '!n, de 6sonomh simpática y lle-raba una rosa en el
ojal.-cElla lo ha tomado por
ml ...... &gt;
Vital permaneció algllnos
momeutos ea la sombra, siatíeodo qne la dicha se hallaba
ali í al a loa u ce de su mano, q ne
se le obeoCa toda nua novedad
de a111or y alegria ... . pero Jle.
vándose los dedos A !os labios
en vi6 di1imaladameute un be'.
so i la desconocida, y se alejó
, ha~ta perderse entre las som•
bras.-FRANCOJS DE NJON,

F:t

Leía:
&lt;Sí, he comprendido vuestro último libro y 111
Rlll'AffTO Oll ROPA y ,JVQVffES,. LOS NtRos POBRES EN LA CASA OEL ss.ROR OON CIIJILLERMO

oe LANDA

y tlSCANOON

�lA INOUNlf DIPlOMA(IA

I

Al margrn de "La Iliada''

N gran jardín extendíase, á modo de ternza, por encima de las puertas de
Sc¿as: era el pa.s eo habitual de los troyanos y de sus mujeres.
Una tarde, sentados en un banco del jardín,
Pdamo, Thimoetés, La01pos, Klytios, Anténor,
Hiketaon y Ukalegon, "iejos venerables, depar•
Han sobre l01 acontecimientos del día, cuando
Helena acertó á pasar, Y entonces clijéN&gt;nse los
11nos i los otros, en "ºz baja:
"-No es extraño que troyanos y aqueos sufran
tan_tos quebrantos por tal mujer, pues ella semeja, por su belleu, á las diosas inmortales.

Hablaban ad porqne eran hombres viejos,
próximos á la muerte, y la preaencia de Hclina
proporc.ionábales una última alegría.
Pero bien distinta era la manera de pensar de
la -virlnosa princesa Andrómaca, esposa de Héc·
tor. Cundo las murmuraciones de Jos viejos le
fueron comunicadas:
-Se puede, dijo, carecer de bneD sentido aun
teniendo los cabellos blancos, ¿No es monstruo•
so que todo un pueblo soporte las calamidades
de la guerra T que millares ·de hombres se desCllarticen á causa de Ulla mujer siu pudor?
-Helena no es una mujer sin pudor, respondió Héctor. Observa una conducta perfecta.
Reprocha frecuentemente su crimen á París, y
quisiera substraerse á su amor, Júzgase á sí
misma con dureza. Es la triste vic:tima de la fatalidad.

-¡Eso se me antoja fácil de a6rma.r! replicó
A.ndrómaca. Pero, es que vosotros los hombres
sois indulgentes con las personas irregulares con
tal de que sean bellas, y la obscura virlud de
vnestras esposas apenas os conmueve.
-Nos coDmueve y la tenemos en grande estima. Pero te aseguro que la hija del Cisne y de
Leda no peca de malvada, 'J que posee no sé qué
encanto que apacigua las cóleras.
-Los hombres pueden sentir ese enea.oto, dijo
Andrómaca. Pero á mi me causa horror, porque
es él el que ha desencadenado la desgracia sobre
la ciudad.

•
••
Andrómaca y su marido cambiaron tales palabras en una de las cincuenta alcobas nupciales
de piedra tallada, construidas las uuas junto de
las otras, donde dormían los hijos de Prfamo con
sus mujeres legítimas.
Helena habitaba cou París un pabellÓD aislado,
del cual no salla más que para respirar aire, algunas veces, sobre la terra.z.a de las puedas Scias,
Era sencilla, reservada, un tanto tímida. Admirábase de su propia aventun, -y at.ribaiala, de
buena fe, á la voluntad de los dioses. El conocimiento que tenía de su propia bondad y dehor•
tilegio que en ella residía, hacfala poco sensible
á los juicios malévolos y á las palabras descorteses. Mas, sin embargo, ed11cada severamente en
Esparta, sufría de lo irregular de sa situación;
comprendía y encontraba casi justa la hostilidad
de las mujeres honradas respecto de ella, y hubicae querido veDce.rla á fuerza de modestia, de
corrección y de dulzura.

Df HU(NA
Las mujeres troyanas habían decidido ir CD
proce.sión al templo de Athena, y depositar un
velo ricamente bordado ea las rodillas de la diosa, á ñn de que se apiadara de la ciudad.
Helena experimentó vivo deseo de tomar parte
en aquella ceremonia.
Desde que se u.n iese i Paiis, había adoptado
los dioses, y, en consecuencia, la patria de su
amante, transformándose en una buena troyana.
Por otra p;i.rte, prefería á los usos de su viejo
país, las costumbres y la vida de Troya: encon·
traba en ella 1111 arte quizás menos puro; pero
mayores comodidades y lujo que en la austera
Lacedtmonia.

•••
Una tarde, paseando sobre las pnerta.s Setas,
encontróse con Aodrómaca.
Se apartó respetuosamente de la mujer deHéctor. Andrómaca pasó, la frente erguida, lanzá11dola una mirada glacial. Helena volvió á casa,
llorando.
Pero Andrómaca, por poco que la hllbicse mi•
rado, no había dejado de advertir la armonía de
su tocado y ciertos bordados que adornaban su
vr.slidllTa, Por la noche, dijo á Héctor:
-Sea esa mujer lo que fuere, la verdad es que
tiene gusto y 'JO se lo reconozco,
Lo supo Helena y envió i una de las don.:e- .
llas de Andrómaca el distño del bordado que
tanto placiera á la virtuosa princesa, amén de al·
gunos consejos sobre la manera de cortar·las vestiduras, los ceñidores y los mantos.
Andrómaca dejó que sus sinientas se aprove•
charan de aqueUas indicaciones, y hasta hubo de

pcrmitirlas que hicieran el bordado, y, algunos
días después, apareció en el paseo luciendo la
nueva prenda. Vió á Helena que, aquel día, mos•
traba un sencillo ropaje, Y entonces miró, sin
malevolencia, á Ja compañera de París.

.

"•

Al día siguiente Hr:lena encontró en el jardín
del rey al pequeño Astyanax en brazos de su no·
driz:a.
Pidió á tsta permiso de besar cal hijo del más
valiente de los hombres y de la más discreta de
las mujeres&gt;, El niño, mirándola taD bella, le
sonrió, y con un mu.rmallo acariciador paseó sus
maoecitas por el delicioso r ostro de la Tyndarida.
-1Qae no me sea dado, suspiró, tener yo también un tan hermoso niño! Los dioses negáronme
tal dicha.
Y sus ojos se humedecierou.
-A v11estra edad se puod.e esperar, repuso cortésmente la nodriza.
-¡A y, mucho me temo que los dioses haya a
p11esto e.n mis senos el estig01a de la esterilidad.
De todas las señales de su cólera esa es, para mi,
la mb sensible.

.....

La nodriza relató la escena á su ama en pre•
sencia de Héctor.
-Preciso es confesar, dijo Andrómaca, que esa
mujer ha coDServado alguaos buenos sentimientos.
-Mi convicci6a, diío Héctor, es q_a.e Helena
{u.é hecha para vivir tranquila, entre u.n ma.rido
y uaa prole . ... S11 deseo de maternidad Jo prue•
ba .... Visiblemente su desUno se halla en coolradicción con su cadcter..... Faé su desgracia
el haber conocido á mi hermano Paris, que es el
más scductor y artificial de los hombres ... . . .
Pero Venus lo quiso, y, sin duda alguna, es la
propia Venus la que la mantiene estéril para
conservarla bella. . . . . . De esa suerte, lo q ne es
sn gloria, constitu-ye su castigo. Porque en suma ......

NADERIAS
(Para "El Mundo llutrado. ")

Me babia. yo dlsga6tado con mi novia. ¿Por
qué .... . . ? Oreia. yo fumemente que por nada.
Lo que sí podia. decir era. que mi enojo me estaba sa.Uendo bien caro. Mis cut dados y mt abutrlm1entoeran terribles. ¿Qué hacer, en efecto,
en aquellos Instantes en que tenia la costumbre de tr á. verme en sus ojos y á. deleitarme
con su voz empapo.da de ternura? 10b1 Dlos
mJol . ... . El tiempo se me hacia muy largo,
muy la.rgo y muy tedioso. Sentlame como Idiotizado. Cruza.ha yo por calles y paseos sin fijarme en nada, sin 1'epuar en nada. De vez en
cuando llegaba basta mis oídos, de muy cerca,
algún saludo ca.rl!ioso, y, ;maquinalmente, como
los de un autómata, se movian mis labio! piua
responde,. con voi sin tnflexlones, sln expresión, con una voz grave y casi ronca que no
era la mla, que no podía ser lamJa. Y mehacla.
cruces de no ser atropellado, pero ni tocado
siquiera., entre a.queUa. confusión de gentes y
de coches en constante tremollna, en aquel
ma.remágnum de las calles de Plateros á. la. hora del orepÚSculo.
Tras largo y fatigoso errar, tornaba. yo á mi
cuarto, muy de noche, sin gota de apetito.
- Usted tiene algo-declame la sellara de la.
casa.
-No, seliora; no tengo nada., nada. absoluta.mente.
-Entonces. ¿por qué no co.11e usted desde hace dos dlasi'-insinua.ba.

-Amigo mío, dijo Audrómaca, ten. cuidado: la
defiendes exageradame.nte y divagas un poco.

.

...•

En aquel momento una criada de Helena trajo,
para Astyanax, un. juguete magnifico: era un diminuto carro de plata, tirado por dos caballos de
madera de cedro, guarnecidos de oro.
El niil.o, encantado, batió palmas.
Andrómaca, llena de embarazo, pensó en devol·
ver el juguete. Pero Astya11u: lloró, y Héctor
interviDo:
-Devolver ese carro, dijo, sería contristar al
niño y ofender, siD ruón, á una mujer que tuvo,
indudablemente, errores; pero que te admira y te
respeta, y boura la virtud que no supo observir.
Guardemos ese objeto, que .ningunas consecuencias ha de acarrearnos; y no tem.as tú, lo imagino,
que la amistad de Helena sea peligrosa pa.ra un
.niño de dieciocho meses.
-Tampoco debes temerla, añadió prudentemeDte, por lo que se refiere á ta marido. Helena
no es coqueta... Y tú me pareces tan liDda como
ella, sobre todo, desde hace algún tiempo. Te vi_o
mejor que antes y ello me regocija.
Andrómaca celebró tales palabras¡ mas no dijo
cómo aprendiera el arte de ataviarse con más
exquisito gusto.

•
*.

C11ando Paris, salndo por Venus de mauos de
Menelao, entró lastimosamente á su palado, seguido de las imprecacioDes de Héctor:
-¡Ah, dijo Helena, deshaciendo con arte su
cabellera, la desgracia me persigue!. . . . . . ¡Plu•
¡fuiera á los dioses que el día mismo en que mi
lllildre me concibió, an torbcllino me hubiese
arrebatado, llevándome á lo alto de una montaña,
ó h11ndiéndome en las olas, antes de que cosas
como esta acaecieran! ...... mas, puesto que los
dioses han resuelto semejantes males, quisien,
al menos, ser la espota de un mejor guerrero . .. .
¡Feliz Andrómaca, mujer sin tacha del invencible Héctor!,, .. Verdad es que ha mereeido su
dicha ....
Andrómaca fut bien pronto informada de tan
loables conceptos.

-Pues .. .... no lo sé.
Y al tiempo mismo que sonreían mis labios
para eneubrlr mi pena, mis ojos se enturbiaban
por el llanto, que un poderoso esfuerw de mi
voluntad no deja.ha. correr por mis mejillas.
Y entr11,b11, yo á tn1 cu11,rto, mi mudo y pobrecito con.fl.dente, y en donde, rendJdoá la fatiga.,
buscaba el slt.to más á propósito para. desca.nsar,
Pero si mi cansa.neto fisleo se calmaba bien
pronto, mi dolorosa angustia no halla.ha lenitivo. Y allí, frente al retrato de mi novia, que
pa.recfa. como increparme; acodado en mi mesita y entre mis manos fria.s y temblante la.
cabeza, di rienda suelta á mi imaginación en•
loq11eeida; y después de mucho pensa.r y de padecer más a6.n, llegaba yoá convenir en que no
exl.st.fa. fundado motivo para. aquel enojo que
me estaba. defga.rrando el alma. Pero ... ¿cómo
hacer? Yo, so pretexto deoualquier'cosa, de nada probablemente, la habla. hecho patente mi
disgusto; después ha.bfa dejado de Ir á verla
dos días, dos dlas mortales; era. yo, en suma, el
culpable de nuestra desavenencia: tocába.me, pues, á mi ceder, cl!der y busca.r1a. Buscarla, sf. Y de ese modo, aparte deque la da.ría
yo una prueba terminante de mi buena fndole,
cesarla.a, quizá de una vez por todas, m1 afllcolón
y mi tortura. Ptlro .. . . ¡buscarla.! ¿Habla yo dicho busca.ria?.... ¿No irla á burlarse de mi carácter de nfflo? ¿No la da.ria ple con ello para
que, en otra ocasión, qulzA.s cuando estuviese
yo más enamoxado, me cometiera a.lguna falta
de esas que no se perdonan nunca? 1Sl tuviera
yo la. seguridad de encontrarla triste, muy tris-

-Esa pobre Helena, dijo Héctor, no deja dt
tener excusa eD sns fallas cuaudo en ello se
piensa. Sa marido pasa por ser un poco toJ1to ...
Tendría ella sobre Paris una buena influencia si
París tuviera corazón. .. . No se glorifica de su
falta y respeta á quieu es respe♦able, ... ,. Por
lo demás, sería pueril creer que es ella la verdadera causa de la g11erra. Claro que su rapto 110
fné más que un pretexto. A falta de él, los aqueos
hubiesen inventado algún otro. TieDe razón
cuando habla de fatal 'dad. La hay, efectiva.men•
te, en Sll caso. Merecería ser virtuosa.

.

••
Aproximábase el dfa en que las troyanas habían de llevar el velo sagrado al templo ..-te Athena.
Helena fué al encuentro del rey Prfamo, que
siempre babia sido bueno para coa eJla.
-Padre, le dijo, yo quisiera asistir á esa ceremonia, no ciertamente pox vanidad, sino por
siguificar que estoy de corazón con las mujeres
de mi nueva patria, y á 6.D de que ellas 110 me
consideren mis como extranjera. Yo os supli o,
pues, que me llevéis al templo en el illstante en
que las esposas troyaAas entren en él para unir
me al cortejo.
-Hija m1a, respondió Pdamo, haré lo que de·
seas. ¿Pero no temes que las esposas de los tro•
yanos, sobre todo la altiva Andrómaca, quierau
vejarte?
-Lo veremos, padre mfo.

*
••
La procesión de las m11jeres llegaba al pórtico
del templo, cuando Helena apareció, conducida
por Príamo.
Tímida, los ojos bajos, hubo de colocarse en
último término.
Pero habiéndola visto Andrómaca, fué hacia
ella y le tendió la maDo, diciéndola:
-¡Cain amable sois, señora, al haber venido!..
JULIO LEMAITRE.
Traducción especial para &lt;Et.

MUllDO lLUSTllADO&gt;

te por mi actitud; si sus ojeras me denunciaran
que había padecido tanto como yo; si, a.l dirigirme la. pa1abra, su voz tembla.se por la emoción y sus pupilas se nublara.o por el lloro, por
el mismo ardJentelloro que hab!a nublado tantas veces las mJasl. . .. No, busca.rla. ¡nunca.! La.
encont.rarfa. enfadada, za.ha.refia., quizá despreciativa .....
Era un horno mi cabeza , la.Man mis sienes comolas de un febricitante, y enloquecido dentro
del pecho el corazón, como l)oguando por salir
de su cárcel tenebrosa, mecia. fuerte y acompasadamente mi debilitado cuerpo. Y hasta mis
oidos, ensordecidos por mi angustia., llegaba. el
ruido de sus frecuentes palpitaciones, como el
débil, pero grave y continuo zumbar de la. reventazón de las olas de un mar Jeja.no.
En aquella situación sorprend16me la luz del
nuevo día. Por ver de acortar el tiempo me tuf
al ba.Ho muy temprano; pero allf también sentl
asfuiarme, y en un periquete me bailé, vestime
muy de prlsa y en un santiamén gané la. calle
y me encontré en mf casa.
Tomé un alimento JJgerfsimo.
-Coma usted más,- me dijo, solicita, la sefiora;--coma usted más, que esta noche es el
baile de las Campillo y ya tiene usted en su
cuarto la.1nvltaclón. SI no come usted bien, no
va á poder ballar ni una pieza.
¿Qaé me Importa.bao las CampUlo con ser
quienes eran? ¿Qué me Importaba su baile?
;,Qné me Importaba, por último, aquella.noche
si seria de fijo para mí tan negra y tan ama/
ga. como las dos anteriores? ¿Tenla yo, acaso,

�LA PRIMI!RÁ PlfDR.A DI! LA C.ARCfL GENfDAL

La Red Seismológica Nacional
EL St!ROR VICEPRESIDENTE DE LA Rl!PIJBLICA SE RETIRA Dt!!SPUES OE LA OERl!MON/A EFECTUADA EL 3 OEL ACTUAL

quien me quisiera? ¡ Ya para mi se , babia.
muerto todo lo grato en este mundo!
Busqaé, entre las esquelas que en mi mesita
aguardaban, alguaa. rotulada con letra de mi
novia, y no encontré ninguna. Nuevo duelo y
nuevo llanto. Ya me habla. olvidado por completo; ya. no ve.Ha. yo nada. para ella; ya. no me
querla; ¡ahora si que ya. no me quería!
:Ma!I . ... bien mua.das las cosas, 1.qué méritos
babia yo hecho para. que me quisiera? ¿Quién
era yo para. que me estimara.? ¿Podfa.n ser tftulos bastantes para ello mi Ugerl.simo barniz
de ilustración y mi miaja de buena prtlsencia.?
Porque, en realidad, yo no tenia otra. cosa.. .En
cambio, ¡cuántos jóvenes de la mejor sociedad,
y ricos, elegantes y bien parecidos, estaban en
aptitud de ofrecerla., con una br1lla.nt.isima. posición, un blenesta.r efectivo y durable! SI; yo
no valía nada, nada, ¡nada.! Yo era un ln!ellz,
un provincia.no pobretón y cursi, que, á su la.do, hada desmerecer seguramente su rango,
su lujo y su hermosura. Pero . . . ,¿por qué me
babia. correspondido? ¿No habla tenidopreten•
dientes á. montones? ¿No había sido asediada
por galanes i tutiplén'/ Y si esto era una verdad
como un templo, ¿por qué, de entre todos sus
enamorados, me eligió á mf? Vamos á -ver:
¿por qué? .... ¡Bah! Pues seria porcaprlcbo:-¡son
t.a.n·caprlchosas las mujeresl-Setia. por despecbo; tal vez por humorada; quizá por entrete-

nlmient;o; acaso por atraerse la a.tenelón de algún joven por quien ella inútilmente se pereciera. Por lo demás, yo tenia la. certidumbre,
l&amp; convicción intima, de ha.ber sido su primer
novio, porque así me Jo aseguraban susamJgas,
porque asi me lo sostenian mis condiscipulos,
porque asl me Jo atesttguaba.n en su vecindario.
Yo, con mis propios ojos, la. babia. visto, en más
de una ocasión, besa.r la cruz formada con sus
dedos marfllinos, y á reiteradas preguntas mias,
decirme con acento melodioso: «¡te lo juro por
Dios y por mJ madre!• Y ¿no era. también un
jura.mento la céllca e.1preslón que daba á sus
pupilas cuando, de codos en el balcón, inclinaba su hermosa cabecita pa.ra. verme y para hablarme? ¿No era también un jul'llmanto su
mortal melancolla. por mis :reveses y mis pesa•
dumbres? ¡,No lo era igua.lmente su sonrisa
siempre franca y acariciadora? Y cuando dejaba. de Ir i verla, ¿no me juraba su amor con
la inquietud infinita. que la emba.rgaba7 ¿Y
cuando en1ermé? ...... ¡Oh! Entonces, sus car•
titas, rebosantes de amor sincero y puro, llegaban hasta mi leebo abandonado para. colma.rme
de plácido consuelo. No; de que me querfa, de
que me ba.bfa querido, cuando menos, estaba
yo bien convencido. Bueno; pero .. .. ¿por qué ya
no observaba igual conducta? ¿Por qué, st no
iba. yo 1\ verla, no me mandaba Jlamarcomoan,
tes? ¿Se habria empellado en no dar su brazo 1\

EL SENOR VICEPRESIDENTE OE LA Rl!PUtJLICA oeRRANDO EL COPRE

torcer? ¡Quién sábel Pero ... . . ,¿pcr qaé_yo no
daba. el núo, por qué, cuando bien mirado era
yo el responsable único de aquella embarazosa.
situación?
Fueron á interrumpir mis cavllaclones des
golpecftos dados precipitadamente en la puer•
ta de mi cuarto. U n doloroso presentimiento
me wodujo terrible espasmo y permaneol, durante aJg·unos instantes, medroso é indeciso.
Más tuertes y repetidos golpes me llevaron
hasta. la puertia, que cautelosamente abrí.
-¡A.delante !-dije,
Y el portero de Ja. casa. de mi novia. cef!udo,
cast fiero, penetró á mt cuarto y puso en mis
minos temblorosas una esquela. perfumada.
Volvi presuroso á mi mesita, rasgué nerviosa.
mente el sobre, saqué la. carta y lef:
cTu s!lenclo ba. puesto término 1\ nuestras
relaciones. Sirvete, por lo tanto, devolverme
tcdo lo que tengas mio, que yo ma.flana. mismo
te enviaré lo toyo.
«Procura olvidarme y no cuentes ya. con
el amor de
MARIA LUIS A.&gt;
¡Dios mío! ¡Dios mio!. . ..
Me consideré más huérfano, más pobrer más
desventurado que nunca: sentf oprimido micorazón como por mano férrea., y algo a.si como
una. inmensa. ola. de hirviente sangre invadió
mi cerebro y me dejó tumóvll .. .. . ............ .
¡Qué suefio tan horrible!
Entre sorbo y sorbo de ambarina y delicada.
cerveza, se Jo referfa yo A mi novia, nat!a menos que en el ba.ile dado la siguiente nocbe por
la ramilla OamptlJo, y, sin quererlo ni poder
evitarlo, mis labios balbutfan.
Nos encontrábamos en el amblg-6, casi ocultos entre arr,fstlcos macetones de llores ni veas
y fraga.ates.
La orquesta. preludió un vals, y los concurrentes comenzaron á destilar hacia. el salón.
Oon el objeto de hacer lo mismo, p'dseme de
ple al verme solo con mi novia.
-¿Vamos? . .. . -la. dije otrecléodole el brazo.
-No; espera-me respoad1ó iatranqulla.
Y después de haberme sentado muy junto á
ella. envolvlóme en la luz divinal de sus pupila.a y di Jome ea.tia.da.mente:
-Tu voz tiembla. ;,Ha. dejado, por ventura,
a.lgo triste en tu corazón tu pesadilla. de anoche?
-Sí, mucho. No sé por qué no puedo olvtda.rla todavía.
-Y ¿sl yo te diera u.na gran prueba de ca.rliio'/
-1.T(i? . ... pregunté entre dudoso y asombra.cio.
M.I novia. dirigió una. mirada esoudnnadora
hacia la puerta que a l salón daba. acercó des.
pué;¡ rápidamente sus labios á. los mios y mo
dió un beso.-CLETO F ERNA NDEZ.

El hines 5 de los corrientes quedaron solemnemente ioauguradas las
tres estaciones seismo16gicas princi pales de la República, las cuales ser·
virán de base pua. la formación de la red seismológica nacional,
El acto de la inauguración formó parte de los feste j os organizados
para la celebración del -primer centenario de nuestra Iodependencia, y
se llevó á cabo en el local que en Tacubaya ocupa la Estación Seismoló•
gíca central, una de las inauguradas.
Presidió el acto el señor subsecretario de Fomento, y el programa
por el q 11e se ríiió la ceremonia fné bien sencillo. A las diez de lama•
ñana empezó h fiesta con la _ejecnci6n de un.a pien de múüca; después
de_la c_aal l':y6 na interesante trabajo sobre: seismologú. universal el
senor 1ngen1ero don Teodoro Flores. En se,:u1da, el señor secretario del
Instituto Geológico Nacional presentó un amplio in forme acerca de los
estadios seismológicos en la Rep--cíblica y la cont.rlbución de México á la
seismología ani versal.
Terminado el informe del señor secretario, el señor Aldasoro s11b-secreta~o de Fomento, declaró solemnemente inaugundas las esta~iones
de México, de Muatlán y de Ouaca. E,ta declaración íué trasmitida
por telégrafo á las estaciones inauguradas.

ASPECTO DEL J ARDIN DEL OBSERVATORIO DE TACUBAYA DURANTE LA FIESTA.- EL SEÑOR INGENIERO FLORES EN LA TRIBUNA.-t. .. t.~ 1RADO OFICIAL

�ILA IF&gt;IlILA IB3AlUJJil§MAIL [))[ IHlillDAILGO

..........

-.,,,,,::;;;:::
Elogio de la Seguidilla
Metro mágico y rico que al alma expresas
Llameantu alegrías, penu arcanas,
D~sde en los suaves labios de las princesas
H tsta en las bocas rojas de las gitanas,
Las almas armoniosas buscan tu encanto,
S.&gt;nora rosa métrica que ardes y brillas,
Y Etpaña ve en tn ritmo, siente en tu canto
S11s hembras, sus claveles, sus maouoillas.
Vtbus alaire alegre como una cinta¡
El mú,ico te adula, te ama el poeta¡
Rueda en ti sus fogosos paisajes pinta
Con la audaz polic.rocnl'.a de so paleta,
En ti el hábil orfebre cincela el marco
Ea que la idea-perla so oriente acosa,
O en tu cordaje armóoioo formas el arco
Con que lanza sus fte.c has la airada musa.

A él tn voz en baíle crujen las faldu,
Los piececitos hacen brotar las rosas
E hilan hebras de amores las esmeraldas
En ruecas invisibles y mist(riosas.
La andaluza hechicera, paloma arisca,
P.ir ti irradia, se agita, vibra y se quiebra,
Con el lánguido gesto de la odalisca
O las fascinaciones de la culebra.
P~qlleñt ánfora lírica de vino llena
Compuesto por la dulce musa.Alegria
Con llVas audalous, sal macarena,
Flor y canela frescas de Aodalocla.
Sabes, creces, y vistes de pompas fieras¡
Rttumb.as en el ruido de las metrallas,
011dt1las con el ala de las l:andcras,
S11euas con los clarioes delas batallas.
Tienes toda la lira: tienes las manos
Q .1e acomp¡uan las dTI1zas y las canciones¡
Tas órganos, tus prosas, tos cantos llanos
Y tu llantos que parteo los corazones.
Ramillete de dulce, trinos verbales,
J avaHoa de Diana la Cazadora,
Ritmo que tiene el filo de cien puñales,
Qne muerde y acaricia, mata y eDflora.
Las Tirsis campesinas de ti están limas,
Y aman, radiosa abeja, tus bordoneos¡
Así rieg:is tus chispas las nochebuenu
C?mo adornas la liu de los Orfeos.
Qo.e bajo el sol dando de maozanilla
Q.ie e,ta azulada coocha del cielo baña,
Polltona y triunfante, la stgnidilla
E, la flor del sonoro Pindo de España.

SONATINA
La p:ri11cesa estd: triste ... ¿qué tendrá la prloceu?
Los suspiros se esc;ipan de so boca de fresa,
Q11e h1 perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa est:I. pálida en Stl siUa de oro,
E,tá mudo el teclado de !U clave sonoro¡
Y eo un vaso olvidada se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
P .ulanchi11a, la dueña die.e cosas banales,
Y, vestido de rojo piruetea el bufón.

RUBEN DARIO
La princesa 110 ríe, la princesa no siente¡
La princesa persigue por el cielo de Oriente
La libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Pieo6a acaso eo el prfodpe de Golcouda 6 de China,
O en el que h:t detenido so carroza argenti11a
Para ver de sos ojos la dulzura de luz?
O en el rey de las ldas de las Rosas fcagutes,
O en el que es soberano de los claros diamantes,
O en el dadio orgulloso de las perlas de Ormoz?
¡Ay! la pobre princesa de la boca de rosa
Q11iere ser golondrina, quiere ser mariposa,
Tener al.is ligeras, bajo el cielo volar,
Ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
Saludará los lirios con los venos de Mayo,
O perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no qniere el palacio, ni la rueca de plata,
Ni el hdcón e11c,1,ntado, ni el bufón esc.ulata,
Ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están triste, las ft')res por h flor de la corte¡
Los ja.:tmines de Orie11h:, los nelumbos del Norte,
De o~c::idente las,d;alias y las rosas del Sor.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa ,o sos oros. utá presa en sus tales,
Eu la jaula de mármol del palacio real;
El palacio soberbio que vigilan los goardas,
Q te costodiau cien negros con sus cíe11 alabardu,
Ua. lebrel que 110 d11erme y on dragó11 colosal.
¡Oh, quiin fuera hipsipila qoe dejó la crisiilida
(La princesa está triste. La pri ucesa está pálida).
¡Oh visi6!1. adorada de oro, rosa y mar6Jl
1Q11Un volara á la tierra donde un príncipe existe!
( La princesa está pálida. La princesa está triste)
¡Mis brillante que d alba, u,ás hermoso qne Abril!
C tila, c,llla, princesa,-dice el hada madrina;Eu caballocon alas, hacia ad se encam:ioa,
En el cinto la espada y en la mano el azor,
El feliz caballero q11e te adora sin verte,
Y que llega de lejos, vencedor de la M.11ertr,
tA enceniecte los labios con so beso de amor!

ERA UN AIRE SUAVE .....

~
......,....
La orquesta perlaba sos mágicas notas,
Uu coro de sones alados se oía;
G.lantes p1vanas, fugaces gavotas,
Cantaban los dulces -.iolioes de Haugda.
Al oir Ju quejis de sns caballero,,
Ríe, rfe, ríe, Ja divioa Eulalia ,
Poes son sus te, oros las ftechas de Eros,
El cínto de Cipria, la rueca de 011falia.

La niñez ha prestado un hermoso contingente á las fiestas, con
las que se celebra el centenario
de nuestra Indepeodcocia, y en
todas las Iesti vidades en que han
tomado parte los niños, han sido
las mb Incidas ~ las más intuesantes.
La primera de ellas foé la con•
duccióo de la pila en que foé bau,
tizado el padre de la Patria, de la
estación del ferrocarril Central al
Museo Naciolllll de Historia. La
dirección de Instrucción primaria
pensó, con muy buen acuerdo, qoe
ningán acompañamiento era me•
jor para esa sagrada reliquia que
una escolta lile niños, y ordenó
una parada de niños, atavi.ados
co~o en los días de fiesta , llevan·
do flores y banderas .

tAy de quien sus mieles y frases recoja!
¡Ay de quien del canlo de su amor se líe!
Con sus ojos lindos y su boca roja,
La divina Eulalia, ríe, ríe, ríe.

Tiene aztiles ojos, es maligna y bel1a¡
Cundo mira vierte viva luz extraña:
Se asoma á sus húmedas pupilas de estrella
El alma del nibio cristal de cha.mp¡ña.

E1 noche de fi.:sta, y el baile de trajes
O,lenta su gloria de triunfos mundanos.
La divina Eulalia, vestida de encajes,
Uaa flor destroza con sus tersas manos.

LA lltlANIFESTACION EN LA CALLE DE SAN FRANCISCO

nos, para que tstos, á so vez y en su tiempl, pue11 esta herencÍil sagrada á
sus hijos.

El tech,do arm6oico de su risa fina
A la alegre música de un pájaro itoala,
Con los c,uccati&gt; de una bJihrioa
Y las locas fugas de una coltgiala.

•
*.
Con placer adornamos esta plana con interesantes fotografías del acto de
la traslaci~o, tomadas por nuestros [ológrafos¡ esperamos que ellu den
una buena tdea de Ja ceremonia, y poder coadyuvar en esta forma al fio levantado que persiguieron sos organizado1n.

IA.m:&gt;roso pájaro q11e trinos uhala
B,jo el ala á veces ocullaodo i::l pico¡
Q~e degdenes rudos lanza bajo el a ta,
B ,jo el ala aleve del leve abanica!
Cuando á media noche sus .11otas ar.rauque
Y en arpegios áureos gima Ftlomela,
Y el ebúr11eo cisne, sobre el quieto estanque,
Como blanca góndola imprima sn estela.
La marquesa alegre licitará al boscaje,
B,sc.aje qne cubre la amable glorieta
Donde han de estncharla los brazos de un paje
Q11e, siendo su paje, será so poeta.
Al compás de 11.11 ca11to de artista de Italia
Que en la brisa erunle la orquesta deslíe,
J1111to á los rivales la di•7ioa Eulalia,
La divina E11lalia, rlt, ríe, rlr.

Era un aire son·e, de pausados giros;
El bada Harmoll.la ritmaba sus vuelos¡
E iban frases va~ y tenues suspiros
E11tre los sollozos de los violoncelos.

¿Faéacasoeu.el tiempo del rey Luis de F , aacia,
Sol con corte de astros, en campos de aznr?
¿Caaudo los alcázares llenó de fragancia
La regia y pomposa rosa P,&gt;mpadoor ?

S:&gt;bre la terraza, j11oto á los ramajes,
Diríase ou trimolo de liras eolias
Cuando acariciaban los sedosos trajes
S.:&gt;bre el t•llo er¡!uid,1s las bla11cas magnoliu.

¿Faé cuando la bella su Llda cogía
Con dedos de ninfa , b3ilaDdo el miout,
Y de los compasu el ritmo Sfgoía
Sobre el tacóa rC1jo, lindo y leve el pie?

La marquesa Enlalía, risas y duvlo1
Daba á un tiempo mismo para dos rivales,
El vizconde robío de los desafíos
Y el abate joven de los madrigales.

lO cuando pastoras de flcridos valles
Oroabau cou cintas sus albos corderos,
Y ofao, divioas T!rsis de Versalles,
Las declaraciones de sos caballeros?

Cerca, corouado aoo hojas de víña,
Reía eo su máscara Término barbudo
Y, como un c:feb &gt; que fuese uua niñ¡
Mostraba ona Díana so mármol desnudo.

¿Fué en ese bnen tiempo de dnques pa, iores,
De amantes princesas y tiernos galanes,
C11audo entre sonrisas y perlas y ftores
lb1n las casaras de los cbambtlanes?

Y bajo un boscaje del amor palestra,
Sobre rico zócalo, al modo de Jonia,
Con 1111 c,ndelabro prendido eo la diestra
Volaba el Mercurio de Juan de Bolooia.

¿Fné acaso en el N.,rte 6 en el Mediodía?
Yo el tiempo y el dia y el pah igQoro¡
Pero si qtie Eulalia rfe todavía,
Y es cruel y eterna su risa de oro!

LA Pll.ll Al. SER SACADA CE LA

ESTACION

Luego que los comisionados por
el Mu.seo desembucaron la pila,
los jóvenes de las escuelas primarias superiores empezaron á
tirar de la carroza, en que era conducida la pila, para llevarla al
ln)!ar que ce le .babia. destinado.
Todas las escuelas de la capital,
distribuidas en dos grupos, uno
adebute de la pila y otros atrás
de ella, formaron en la procesión,
la que recorrió Jas principales calles de la ciudad, en medio del
e11tnsiasmo popular.
D~cimos antes que creemos que
la dirección de I11str11ccióa. Pri•
maria obr6 muy cuerdamente al
ordenar que las escuelas de niños
acompañaran la pila, y nos confirmamos en nuestro dicho, pues
es hermoso y g~ande el cariño ha·
cía el padre de la Patria, y debe
inculcarse á los futuros ciudada•

EN '-A PL.AZA

ce I.A

ReF ORMA

�CEREMONIA DIPLOMATICA, SIN PRECEDENTE EN MEXICO
Las recepciones oficiales de los representantes de los países extranjeros en las fiestas del centenario de t111estra lDdcpendencia, han sido motivo para qae asistamos :i ceremonias
diplolJláticas que no tienen precedente enDuedro país.
En efecto, nunca se había asistido á un espectáculo tan
brillante como el que presenciamos en loa primeros dlas de
la semana que termina hoy, días en los que se reunieron
naeve embajadores y otros tantos ministros plenipoteaciarios T delegados extranjeros en el palacio del Poder Ejecutivo de la Nación.
Las ilustraciones que acompaaan estas lfocu ,on de las
recepciones efectuadas el lunes 6.ltimo y, por lo h.nto, i ellas
nos rcíerimos, á reserva de hacerlo, posteriormente, i las de
los otros días.
Presentaron sus credenciales, el citado día, los excelentísimos seiiores: marqués Capecc Miautolo di Bagnano, b,nón
Yasuya Ushida, Cnrtiss Gulld, Karl Bucnz y Cban,! Ting
Yang, embajadores de Italia, el Japón, los Estados Unidos,
Alemania y China, respectivamente.
El aspecto que presentaba el cortejo, al atruuar por las
calles principales de la ciudad, era deslumbrador. Loa

representantes extranjeros y sus acompañantes. tanto diplomáticos como militares, lucían vistosos uniformes que llamaban mucho la atención.
E11 el ul611 amarillo del Palacio Nacional se efectuó la cere•
mo11í11 de la recepción, de acuerdo con las r~las del Protocolo
las cuales se düerencian muy poco de las que se han seguid~
hasta ahora. Los señores embajadores fuero11 recibidos por rig11roso orden de precedencia, que ea el que damos al empcza,r estas líneas.
Los discursos pronunciados fueron muy cortoes y revelaron
gra11 sinceridad en sus frases de elogio para nuestro país, nuestro gobierno y nuestro pueblo,
El seííor Presidente de la República los contestó ano p-,r uno.
Después de la ceremonia oficial se sirvió an Ja11cb champaña en
los_saloai:s de la Presidencia, y terminado esto, los señores rerehraroo i sus alojamientos comedio de los honores dtbidos á
su ele-vado cargo.

Attachés militares.-Pasando frente·á Catedral.-Sa excelencia el señor Embijador
de Cbiaa.-Grupo de cliplomáticos
El señor ministro de Italia dando el brazo :i la excelenUsima señora mar uc:sa di Bngnano-L
¡ ís'
•
de Italia en sa curuaje.-La escolta de los señores embajadorc:-El u:celenlfsi~o sos_
e:xce
d1 B11goano
'}'. mini.siro
cnor
cmebot.
a1aJdmos
oraslcnores
emáo.- marqués
La repruenta&lt;:1ón
china

,

�LA INAUOURACION DEL MANICOMIO GENERAL
tructor y contratista, teniente
coronel Porfirio Dfa;z.
Terminado el acto oficial, el
seiior Pre,ideute de la República, quien presidió la fiesta,
visitó todos los departl\mentos
del edificio, acompañado por
los representantes de los países extranjeros que se halla•
b:a.n pres en tes, los miembros
del gabinete y demás personas
invitl\das.
Los periódicos dí.rios bao
hecho amplias y c~mpletas descripciones del edilicio y, por
lo tanto, oo nos creemos en la
obligación de llacerla ahora,
p11es ni el espacio nos alcanzaría. ni es de la fodole de
nneslra pnblicación el hacerla.
Ea general, diremos, repitiendo con ello lo que todos saben
ya, que el Minicomio hA sido
construido de acuerdo coo los
más recientrs adelantos de la
cie_l]cia médica y dotado &lt;!e
todo lo necesario en edificios
de su clase.

El Japón en las Fiestas del Centenario

•

Entre los homenajes y pruebas
de estimación que las naciones
extranjeras un tributado á Mé.1:ico en ocasión de las fiestas del
centenario de la proclamación de
nuestra Iod.ependencia, cuenta, de
una manera muy especial, la exposición de productos japoneses,
organizada y dirigida por la representación diplomática y comercial d,: aquel país en el nuestro .
E, presidente honorario de la
comisión organizadora de la exposición, el excelentísimo señor
Kuaa Horigoutchy, ministro plenipotenciario del imperio del Sol
N~ciuitv, ante nuestro gobierno,
y se puede decir que no hay un
solo elemento de la colonia japo·
nesa que no hl\ya tomado parteen
h. manifestación.
El local escoJ!ido para nhibir
los hermosos prod1Jctos japoneses
es el pal.1cio de cristales que se

SeñJr Presidente de la República
i uuguró la exposició11 japonesa,
acompañado por el señor ministro japonés y loJ miembros del
gabinete presidencial. Después
dd acto oficial de la in,n11(nraci60, el Ptimer Magistrado v sus
acompaiiantu participaron en un
l11nch-champagne ofrecido por los
organizadores de la exposición.
D11rante este lunch hizo uno de
la palabra el ucelentísimo stiíJr
Horigoatchy y contestó ti S,iior
Pcesidente.

I.A CONCURREN01• EN I.A ESCA1.ERA PRINOtPAi.

La serie de fiestas organizadas
para celebrar nuestro primer ceo·
tenario como pueblo libre, se inició con la inauguración del edificio destinado á Manicomio General, el cual se levanta en terrenos
de lo que fpé hacienda de la Castañeda, cercanos á la ciudad de
Mixcoac.
El acto olicial consistió en una
selección de piezas de música, fo ·
c1.das por la bJnd~ de Policía¡ un
informe presentado por el ingeniero inspector de las obras, don
Ignacio de La Bura, y una memoria leidA por el ingeniero cons-

FACHAOA OEI. MANICOMIO

En la presente plana damos á

nuestros lectores informu ¡!ráfi-

ASISTENTES A LA FIESTA INAUQUR/tl.

cos acerca de la fiesta inaugural, la
cnal f11é muy solemne.
Los manicomios verdaderos son
de institución reciente, y ta patología mental ha hecho grandes
progresos hacia el conocimien.
to de las enfermedades del cerebro y hacia las condiciones de que
debe estar dotado un establecimiento de aquella índole.
En México. la suerte de los ena jenados, desde la época de la dominación espaiiola, era verdaderamente fatal.-Los locos •agaban
por calles y plazas, convertidos
en lt1dibrio del populacho, hasta
que un hombre de acendrada ca ·
ridad y celo infatigable, don B¿rnardino Aharu, que fundó el
hospital de San Hipólito para to·
da clue de enfermos, destinó en él
un sitio para uilar á los enajena dos, y no fué sino hasta terminar
el año de 1776 cuando ese hospital se destinó exclusivamente para dementes.

levanta cerrando la caJle de las
Estaciones, el cual es muy apropiado para exhibiciones de esa
clase, sobre todo, con los arreglos
que se hicieron tn su disposición, t .rnto interior como exterior.
E'l el interior se instalaron vitrinas y escaparates q1Je contienen los diferentes artíc11 los exhibido~. que consisten en lacas,
sedas, bronces y demás artículos
característicos de b industria japonesa.
En el exterior se plantó un jardín de estilo netamente japonés,
en d que se han levantado pues•
tos para la venia de golosinas, al•
J!ouas de ellas de estilo Japonés.
E , tos pu.estos están al cuidado
de sdíoritas que portan los tra•
j~ característicos de japonesas
unas, y ele chinas poblanas las
otras¡ é1tas expenden atole, tamales v golosinas de estilo mexicano.
E l día dos de los corrientes, el

VISITANTES

A,_._

f!X. ;&gt;OSfOtON. - UN '.11.SPECTO O E I. ,JARDIN~.JAPONES, - PUff.NTf! EN El. MIS MO

�AJEDREZ

~.,,,,,_,.

Problema núm. 17, por Barón Wardener

~~

NUPCIAL

LI'~================• .,================~
._.

NEGRAS

La pró~una temporada de Virginia Fábregas

•

BLANCAS

Las blancas juegan y dan roah: ell dos Jugadas

Solución al problema número 15,
por T. King Parks
NEGRAS

BLANCAS

1 R5A
2 R5C

1DSR
D 6 A (i •que )
3 D X P (6 A ) mate-.
2

t

n

1P5C

S R

2A6C

2

si R 5 A

2

si otra cualquie,

3 D 6 A 6 C 3 R (u:ate).

(ra.

•1 C 3 R (mate).

1DSR
:iA6C

1

P .\ A

2

•i R 5 A

2

si otracualquie(ra.

1
2

otro movimiento
si R X D

2

si R 3 R

•

3 D 4 R (m,te).
.\ C 3 R (mate).
1

D SR

D 6 A lj•que).
3 e 7 R (mate).
2

3 D 4 R (mate).

Se han recibido varias soluciones, de las cualei
ninguna ha sido exacta.

.•.

J.

Partida jugada entre los señores Me C onnel y P.
Morphy.

BLANCAS

NEGRAS

SR. MC CONNEL

SR. P. MORPHY

1P4R
2 P4 D

1P 3 R

2P4D
3P 4 AD
4C 3 AD
5 D3C
6A2 D
7 C3 T
S P X PD
9 T1A
ffiC4A
11AXP

3P5R

4P 3 AD
5 P4AR
6C 3 A
7P3T D
SP4C D
9:P X P
~A2C
H DJ D

Con este sacrificio sólido
gras alcanzan la victoria.
P X A
13 D 2 D
12

y

12

1

D

Esta partida fué jugada por Morphy á los trece
años de edad.
Partida jugada entre los señores L. Fried y C.
Schlechter.

Gambito lFrcm
BLANCAS

L. FRIEO

C X p C

1P 4 AR

13 T 7 A
Se dude.

MATRIMONIO RECIENTEMENTE

bien calculado, las ne·

Si la Dama hubiese ido á 2 R, de todos modos habrían ganado la5 negras.
14 D

SElvOlfl( CARMEN Q . DE I.AREAQA y SEROR QUII.LER/1,fO I.AR/!AQA,
Pi!RSONAS DISTfNGlUIOAS 01! I.A S00/EOAD De MAZATLAN, QUIENEs: coNTRA.JERON

14 C 6 R

:P X :P
3 C 3 AR
2

10

A 4T

C. SCHLECHTER

1P 4 R
C3 A D
3P3 D
2

4P X P

4 A X P

5C3A
6 P 3T R

8 C5R
qP5C
10

P X C

Sacrificio de Dama muy bien calculado que da la
victoria.
'
A X D
R 2 R
13 R J D

11

NEGRAS

A X C.
7P 4C R

8A 2A
9 :P3R

12

5 P 4D
6 A 5C
7 A 4~T

~Ta mejor

l4 RXC

P 7 A (jaque ),
5 C &lt;Jaqui-) .
13
e (jaq ue).
14 P 4 A (mate).
11

12 A

es

AN apareGido ya los eleDcos
an1111oiando la próxima temporada de Virgina Fábregas,
Por ociosa se tendría esta
crónica, empero, consagrada
á sucesos teatrales futuros y
no presentes, si no fuese por
que me mueven á escribirla nrias Y p~de~osas
razones¡ á saber: el coDsígoar aquí la s1gn1fica·
ción qae tiene en nuestro teatro la
artista mexicana; lo que representa
su modesta labor como esíuerz.o en
pro de la cultura ambieDle, Y lo que
desearíamos que fa.ese su próxima
campañ~ todos los que upiramos á
la elenci6n del nivel iottlech1a1
del público por medio del arte dra-

...
Dura ha sido la campaña y sembrada de no
menudos tropiezos. Mas, á pesar de todo, Virginia Fábrcgas vuelve á su teatro llena de bríos y
de esperanzas, confiada en que su conatauciapor si otros valimíeutos no tuv iera-logrará, co•
mo lo ha logrado hasta hoy, mantener vivo el
entusiasmo de un público, de una pequeña parte
de público, por la comedia.

drán á acrecentar nuestra hasta hoy exigua producción en ti género.
Agradable es la promesa , y sólo habría que re•
comendar al director de la compañía que á la
represr:ntación de tales obras presidiera un espí·
ritu de selección, de qar: tanto habemos menester¡ que se hiciera, antes de llevarlas á la escen~,
lo que ti cura hizo con los libcos ele don Quijote; y que no solamente porque esta ó aquella co•
media viene de París ó de Madrid
se la diese en frada en el tablado,
Hay que luchar por el eualtecimiento del arte, y hay que evit ar
también ti fracaso doloroso. Y si
Vi rginia Fjbregas, en su próxima
temporada, tiende con empeño á po·
polarizar teatros altísimos que aún
no soD populares¡ si se da á interpretar las obras, e5cogiéndolas Coll•
Corme á 1111 elevado criterio arthti•
co, más meritoria será su gestión
teatral y may ores sus merecimien•
tos en la lucha taD denodada y ge•
nerosamente emprendida.
U o l1111ar, un punto negro hay ,
sin embargo, entre los muchos exct•
lentes propósitos de la a1 tista al
volver á su remozado teatro de la
calle de Donceles.
Me refiero al sistema de funciones
por tandas que proyecta.

mático.
Ahora que Virginia Fábregas ha
estado ausente de la capital dura 11te
largos meses, los que nos hallamos
consagrados á este á las veces ingra·
to oficio de cronistas, hemos podido
darnos cuenta de la importancia de
su tabor, y de lo henifica que resul•
ta en ti teatro,
Por ese espacio de tiempo que se
inició coll la toarnée de la actriz por
Gnatemala, los especUoulos han su·
cedido á los espectáoulos, los teatros
se han encontrado abiertos, solici-.
Las ta11das, ó sean fragmentos de
tando la atención del público con
espectáculo, constituyen la peor in1119 programas¡ no ha transca.rrido
veución que se haya hecho en mate•
110 solo día en el que no funcionaria de asistencia 4 los teatros, y uno
ran las baterías y el ritmo de la mú·
de los más invencibles obsUculos
aica fácil no siguiera las ondulacio·
que se oponen, en nuestro ambtcn·
nes de la falda de la chanteasse. Pete, al desarrollo del arte teatnl.
ro ni11gll110 de esos espectáculos ha
Convellgo en que está muy bien
sido uua consagración de arte¡ la
eso de conca.rrir por media hora á
pluma del cronii.ta ha necesita~o
una sala, cuando no hay más que
g11ardar impasibilidad monaca.l, ó ir
ver en ella que las gracias de una
á caza de a,ua.tos en los que más parbailarina ó las malicias de una cu•
ticipación tenia la cloca de la cua,,
pietista. Media hora es bastante. ¡Pe•
según la frase de Galdós, que no la
ro, querer que uua alta oomedia, un
aotaalidad palpitante tau asc:nde•
drama serio, se fraccione en dos ó
rcada y exigida por el discreto lec·
tres par tes separadas para comoditor.
dad de holgazanes ó poco aficionado11
Es decir, que desde que las granal te..tr o, no conduce i nada bueno
des compañías extranjeras emigraron
en punto de artel
de nuestros escenarios, sólo queda·
ba una, luchando 11alerosa y noble•
Sobre que la compañía &lt;P'ábregas&gt;
b•emente; y que desde que ésta se
tendría que limitarse á un género
alejó, no hay 1eatro, propiamente
inferior: el sainete, caso de uta.ir el .
dicho, en Mb.ic:o.
sistema que p royecta ved ase obli•
Ante semejantes realidadu Y
gada también á trabajar más de lo
cebando una mirada atrás, se com·
debido, coacediendo tiempo escasíprende lo que significan como essimo al estudi o, y , hasta si se quiefnerzo sano y digno les a.fios, los
re, convir tiendo las fDnciones serias
largos años que Virginia Fábregas ha SR I TA . MARIA SERVIN, PRIMERA OAMA OE I.A COMPAfJIA DRAMAT I CA DEL TEA•
en ensayos,
TRO ' 'HIOALQO, " EN l!L PA PEi. OE X OCH/ 1.
dedicado eo Mbico al ejercicio de
Por lo demás, ¿á qué implansu arte¡ se comprende-haciendo á
tar
las
famosas
tandas en un teatro serio?
Prtséntase con la compañia que ,a la conoceun lado los méritos y defectos que indudablePara desventara nuestra, ¿he!llos alcanzado
mos,
no
tan
depa.rada
como
fuera
de
desearse,
mente tieneD las interpretaciones que de centetiempos en los cuales se consldtrt larga y teaunque si reforzada con algunos artistas que en
nares de obras venimos observando desde tiem•
diosa la permanencia en un teatro por espacio
otras
ocasiones
hemos
tenido
oportunidad
de
po ha, por la compañ ía, desigual si se quiere, de
de tres horas?
'ftr. Ofrece, además, un repertori o nuevo, on el
la artista compatriota,-que tal labor es uno de
cual, además de constar :nantas obras se estrenen
MARSlt P.Bn.ao.
los elementos más poderoso,, el más poderoso
coa baeu éxito ea los teatros d~ París y de Ma·
quid, por lo persistente, en lo que ataiie al c:ul·
drid, se hallarán consignadas algunas maestras
ti vo del buen gusto, y al desper tamiento del
b
del teatro italiano, y otras nacionales que ven_
adormeci do amor por el buen arte dramático.

�CRONICA .
Remos gozado de un benévolo estío, mis queridas lectoras¡ nunca un verano más fresco y delí.
cioso nos había acariciado con la calma serena de
sus mafianas y con la tibia brisa. de sus hermosas
tardes; pero, de improviso, una racha ardiente ha.
dejado sentir sus rigores, volviendo pesada é irres•
pira ble la atmósfera, marchitando las flores de los
jardines y haciendo languidecer las plantas que
sonríen en los tiestos colocados en balcones y ventanas. Ahora, más que nunca, se desea la permanencia en el campo: alll no llega ese soplo de fue.
go, ni el polvo sutil y cálido que se levanta con los

impetuosos vientos de tempestad. Bajo la fresca
sombra de los árboles, aspirando el dulce é intenso perfume de las flores en el silencioso jardfn de
las quintas veraniegas, podrfa creerse que una
hada benéfica nos ha abierto las doradas puertas
de su palacio enc.intado para gozar en él, du1·ante breve tiempo, de un paréntesis venturoso en
las fatigas de la vida, de un deE.Canso grato y embriagador. A tan deleitable oasis no debía llegar

el ha¡,tfo; sin embargo, la inconformidad humana
es de tal manera grande, que en nada encuentra
satisfacción completa, y siempre anda en pos de
otras sensaciones, buscando, anhelante, di-versas
formas de placer.
Escuchaba yo, lectoras queridas, una conversa•
ción Intima entre dos amiga9--lindas vecinas
mias,-Jas cuales, aaomadaij á la florida reja de su
balcón, contemplaban el crepúsculo de una bella
tarde, comentat.do la deficiencia de los pocos goces que la vida ofrece, y suspirando por alcanzar
alguna vez, aun cuando fuese por un instante, la
plenitud de la felicidad. Hablaba la más joven,
una hermosa morena de veinte silos, eonrosada y
Cresca como una flor recién abierta: querla gozar
en un solo momento, todo lo que pudiera tener reservado de dicha en su vida entera; pero deEeaba
exp_erimentar en ese minuto una ventura compJe.
1a, intensa y al soluta, á fin de llenar toda su exist~ocia con el recuerdo deslumbrador de ese fugitivo relámpago de inmensa dicha.
Entonces la otra amiga, una jo,•en pálida y melancólica, esbelta como un11 azucena y en cuyos
lindos ojos garzos dejl\base yer su alma delicada
Y rerle:riva, contestó iristemeote: "La plenitud .....
esta e!l una palabra vana; no existe la plenitud en
los goces humanos, pues cuando apenas comienza
1~ razón á darse cuenta de que se tiene la posesión de algún tt1soro, viene el hastío á envenenar
aquel néctar embriagante, quitándole su delicioso
sabor. .Asl lo vemos en todo: la flor es bella mientras se abre el capullo lentamente, porque cuando
sus pétalos se bao extendido por completo, muy
en bre,,e eru pieza d deshojarse. El fruto llega á
su madurez y poco tiempo se ostenta en Lanto esplendor, pues el gusano oculto destruye aquella
lozania. Y la mirada se acostumbra, también, A
la contemplacion de la belleza ; después de tener
ante los ojos un espectáculo hermoso, se siente un
vago malestar, un secreto deseo de cambiar de
sensaciones; algo as! como el fmpetu con que las
Bl'es abren las alas, buscando otro cielo donde \'O·
lar y otros árboles en donde hacer el nido."
?alió de improviso mi bella y pálida \'ecina,
mientra~ 1ragaba en sus finos labios una sonrisa
melam.:ólica y sus hermosos ojos claros se ilumiºª?ªn con el pasajero resplandor de un recuerdo,
quid de una 1•aga esperanza, cuya expec:ación le
produje_ra un placer más intenso aún que la misma realidad.
l!ll sol se habla ocultado tras los azulee montes;
el último murmullo de los pájaros soñolientos se
escuchaba todavía entre las ramas de los árboles cercanos; las flores enviaban s u caricia de perfume, Y un soplo de misterio y de poético en'.!Bn•
to_ flotaba en la atmósfera de la tarde agonizante,
m1ent~as el solemne toque del Angelus parecia
anunciar venturosas promesas de una dicha eterna, cuya plenitud colmará toda ambición.

•••
El principal érito de las "toilettes" de verano
ha sido la combinación elegantfsima Jel blanco y
negro en loe trajes propios para las divers ione~1
paseos y excursiones campestres. Aun para asistir á las carreras se hao llevado mucho esos hermosos atavlos,en Jo¡:, cuales se han visto verdaderas
mara,,illas de elegancia y distinción. En efecto,
mis queridas lec~oras, esos dos colores son muy
adecuados para inspirar á los artistas confeceionadores, deliciosos contrastes en la transparencia
de laa telas. Vemos, por ejemplo, trajea de muse-

..

lina de seda pintada, cubiertos por túnicas de
una ligereza casi ideal, becha en tul, gasa ó crespón de seda. En otros modelos se adorna el bordado inglés con terciopelo negro, resultando esl
un conjunto elegantísimo y hermoso en extremo.
La Moda actual parece complacerse en discurrir
violentos contrastes de colores, y no es axtrailo
ver, sobre un traje de linón de la India, blanco,
adornado on la orilla de la falda, el escote del corpifio y la boca de les mangas, con tres bieses sucesivos de terciopelo, en diferentes matices, como
violeta seco, rojo rubl y negro. Esta nota viva
sobre el traje blanco, produce un efecto inesperado y bello. Y, sobre todo, es en el campo, la playa y en todos los paseos el aire libre donde tienen su completo éxito estos audaces juegos de
colores, pues la luz del sol y la alegria tranquila
del paisaje campestre, son el escenario adecuado
para hacer que resalten las lindas figuras feme

[:ClrtSULT
MODELOS

Amelía: Doy á asted los modelos que desea
para traje : de baile y de niña de cuatro á cinco
años. El primero está hecho de seda liberty blan-

•

ca, y lleva una túnica de muselina de seda plisada y bordada. Cinturón de seda, blanco, cayendo por detrás en nna larga punta.
El segundo es de fonlard azul pálido, adornado
con encajes de guipure y pegadiasalforzas.
UNA OPINION

Coja; Acaso su enfermedad tiene origen reumá•
ticp ó de caalquier otro desorden en Ja circula·
ción de la sangre. En el primer caso suele dar
muy buen resultado el salicilato de sosa¡ pero no
me atrevo á darle más indic.iciones, pues carecieuclo de conocimientos en medicina, sería de
mi parle una temeridad aconsejarle aJg6n tralamiento. Si no puede asted salir de Ja población
en donde {eside para consult11r con un médico
acreditado, hágalo por escrito dando detalladamente SllS síntomas y enviando por adelantado
el precio de la consaJta.
Deseo á usted un compldo alivio en su penosa
dolencia.
NOTICIA

María de Hoyos; En la botica de Bastillo!, situada en la quinta caJle de Tacuba, en es•a capital, pueden indicará usted el domicilio del mtdico por quien me pregunta.
-Su carta viene muy bien dirigida; la recibí
con toda oportunidad, agradeciendo sinceramen·
te la bondad con que me juzga.
UNA CARTA

Graziella: Teugo verdaduo gasto en que le
agradua el modelo de traje y de peinado que
le di.
- Desearía muy de veras que se arreglara el
viaje de usted á esta capital para asistirá las
fiestas de la patria, pues así podría distraerse un
poco de sus penas pasadas y de las dificullades
de familia que en otras veces me ha referido, las
cuales quisiera ver alejadas por completo de mi
estimada amiga.
S.)BRE MEDICINA

Rosa: El doctor mh competente pan tratar Ju
enfe1:medades á que usted alude, es, á mi entender, el doctor Reygadas Vértiz,cuyo consultorio

nioas ataviadas de tal manera. Es una secreta
armonfa, hábilmente dispuesta por la admirable
pre,•isi6n de la Moda, que siempre sabe encontrar
los dectos más gratos en cuestión de óptica.
Imaginaos, lectoras mlas, un traje blanco de
muEelina de seda, bordada, y cubierto por tul negro todo bordado con lentejuela negra y azabachee. Otro, hecho con encaje de Irlanda, blanco,
con túnica de crespón de seda negro, recamado
con admirables bordados de aplicación en seda
negra y perlas. Son innumerables las combinaciones d que se preste esta deliciosa alianza del blanco y negro, puee además de los trajes confeccionados en géneros transparentes, hay los que tienen estos colores en la misma tela, como por ejemplo: un lindo atavío de foulard A cuadros, blanco
y negro. La falda lleva dos anchos bieses de terciopelo negro, que tienen la utilidad de servir como banda-entreve-y este mismo adorno se repi-

te en el corpi!ío, cuyo escote va adornado con d.oe
angostos bieses de terciopelo negro. El cinturón
y los pul'los de las mangas son de terciopelo negro.
No puedo menos de hablar á mis lectoras de
las "écharpes,'' que como es muy sabido, forman
el complemento más gracioso y lindo de esos trajes de paseo.
l::!e usan mucho hechas en muselina de seda,
guarnecidas en la orilla con armiilo, cuando son
claras ó blancas, ó bien de marabout si son negras ó de color obscuro.
En otra ocasión diremos algunos detalles más
sobre este gracioso accesorio del ata vio femenino,
pues sin duda merece nuestra particular aten•
ción.

MARGARITA.

RALAS ORNAS
está sitaado en la calle de San Felipe Ncri nú·
mero 3, en uta capital.
USOS SOCIALES

Ester; Con mucho gusto contesto á sus preguntas.
Cuando ua caballero está de lato y tiene que
presentarse en cualquiera ceremonia, debe vestir
traje negro, de levita, y corbata negra también.
-No se asa que el padrino dé el brazo , la
madrina al entrará Ja iglesias en donde va á ce•
lebrarse el matrimonio.

..

Los usos sociales indican que el caballero debe
ofrecer el brazo izquierdo á la dama, dando para
esto razones muy convenientes; pero la costumbre ha generaliz-ado qac se ofrezca el brazo dere.
cho, por cuya cansa no se considera tal uso como
una incorrección.
En cuanto á la pregunta que me hace asted sobre lo de las presentaciones, pnrde decirse, de
un modo general, que esas fórmulas se reservan
solamente para ser tributadas á los dueños de la
casa ó á las personas con quienes se desea emprender amistad,

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FoT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA
"EL MUNDO ILUSTRADO"

Oapelina de paja de Italia, negra, forrada en
el bajo con einoaje de Bruselas, plegado. Un
grupo de rosas pálid&amp;s recoge uno de los volan·
tes- que cae sobre el pein&amp;do. En el frente,
dos grandes &lt;aigrettes&gt; de plumas blancas y
negras completan el adorno,

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F o.

FÉLIX DE PARÍS.-ESPECIAL PARA
«EL MUNDO ILUSTRADO.»

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ombrero de paja de seda, negra, adornado con
una corona de rosas y folla,je

�&lt;No q11iero -diréis rncot~lmut~-que su maldad pueda
morllficarmt. Q•iero permanecer i11seo~ible á sus ataques,
á los fo) pes que me dirija&gt;. Y pronto ad urtiréis qoe habéis
veoc,do¡ la maldad se cansar,: h•bré1s trino fado de ella por
el desdé11, por la iodtfereocia, ua ínerza qae DO se emplea
todo lo que debía empleane.
Y ~o oi declaréis eoemi,!as irrtconcili•bles. como si hu•
bierais devuelto golpe por ,iolpe, como si os hubieseis dejado arrebatar por la impetuosidad de v1ustro carácter, La
dnlznra u nna cnalidad de las más útiles para qnic11 Ja po•
sce. Es indispensable á la mujer, porque constituye a11a
gracia más. Una moj~c violeota es nna deformidad. Hasta
el hombre debe evitar la lliolencia, co11 Ja cual no se consigne nada.
Un hombre dalce puede sed11cir, pero con la condición
de qne, al mismo tiempo, posra una voluntad sensata, una
ñrmua viril, tan distante de la debilidad como de la obstinac,óo,
U 11a mojer da Ice, cnya b.:lll'za esté no tanto marchita, inspira DJái simpatía q11e una muy bella pero de carácter violento. Esta paede ser amada, pero brevementt: sn reinado no
d11rará m 11cbo. paes tened la srg11ridad de que fatigará al
adorador más ferviente.
La majer dulce: no inspir.1,de pronto, e~fe afecto apa,iouado¡ pero sa discreto atractivo se apodera del cariño de todos
"Y se acaba por no poder presciodir de s11 presencia. Todo el
m1111do aprecia á la m11jer qu.e no grita ni aun c11ando se quei•, q11e no se de,ata iacesantemente en reconvenciones, qae
uo tarba la vida con sos arrebatos de cólera.
Los caracti-.res dulces saben atraer y conquistar.

Los violentos hacen su du¡:racia y la de los den&gt;ás. ~Có·
mo van á inspiru un cariño daradero, á pesar de las brillantes cualidades deque estén dotadosl' Generalmente son
maydominat1tes; es preciso qnc: lodos cedan antes que ellos.
S11s gritos. sos arrebatos, no tit11eu otro ori¡:en ni otro fin.
tCnán pronto se cansan los demás de verse obligados á
cederá sus capricbosy basta á sus deseos más sensatos, sólo
por csbr expresado~ en ese tono!
Creedlo, ledoras mías, nada e! más enca111ador en 1&gt;na mujer ni le presta mayores atractivos que un oaráctcr dalcr,
JITndente y moderado en todos Jos momeotos y en todas las
ocasiones.
Empleando estas armas, estad seguras de vencer casi siempre, excepto en aquellas oc~siones en las que 110 se vence
con nada ni por nada, pnes se trata de seres anormales y de
tal modo dtfectao&amp;os, que Jo mejoi: será huir de ellos y apartarse dtfioitivuoente de ~u camioo.
ELEGaNTE MOOELO DE SOMBRERO

La Dulzura en la Vida Social

L

Cuadros Notables

A dulzora y la cal-

ma, lectoras mías,
sen dos virtudes
indispensables á
la majer, tanto en
la vida de íami•
lia como en el
trato social. Es preciso tener calma
y !11erza de voluntad para luchar
contra la m11ldad y la malevole11cia.
pues si os deíáis descoocertar; si
sois s 1sceptlbles 6 si os dejáis arrebatar por la ira, seréis vencidas inevitablemente.
No trabéis amistad con personas
notoriamente malévolas, que siempre
acaban por hacer algún daño. No
hay que creer en una excepción á favor nuestro¡ lo mejor es apartarse de
s11 camino.
Si por desgracia es necesario tratarlas¡ si 5e de pende de ellas, emplead
todas vuestras fuerzas en rechazar
sas alaqaes y su mala voluntad, porgue, si os ataoan, no síempre podréis
responder de vuestra moderación, ya
que puedeo -;;¡;i¡garos á p;;derla. Lo
mejor es encerrarse en a.na m11da re•
sistenoia; fiofíd que no oís ni enten·
déis. Entonces tecdréis fuerzas para
recbazarla,, estaréis cubiertas coa
aoa coraza q11e os vuelve i11vulaerables.

El Mundo Ilustrado

LA BODEGA
Era muy solemne el tostaote en que el
viejo Mondragóo, cosechero de vino en
Turena.. Junto t 111.S orillas dtl Bíaisols,
cogla. la llave de la. bodega, encendla la
1oz y bajaba al sótano por un juro de vino . Cada vez qll&amp; esto ocurrb., el s ilencio
en la sala era tao Imponente, que puecta.
que madrt, hila. y doncella contentan la
respiración. Ninguna de ellas ha.biaba,
na.die se movla, la rueca no sega!■ su labor, basta que volvla A aparecer en la. sala, que era también cocina y comedor, la
venerable faz del vle)o, sobre la cual habla caldo la nieye de los alfos.
Con un ligero teJDblor de sus manos
marchitas, de)aba la llave en el clavo en·
mohecido, colocaba la bU)la en lo alto de
la cbtmeoea , j110lo t La que hilaban las
mujeres, y ponla dos botellas sobre la mesa, aca.rlclándotas con orgullo, como si
fuesen la eabeza de un nieto.
-¿Me diréis que son de la cosecha de
hace dos afios?-prorrumpla ron tanta se·
rledad, que ninguno pensaba en reir.
Las quitaba el lacre, abrla una, miraba
al travé\ el color rosa del liquido; llenaba,
mlrtndolo también , el vaso; prob1ba el licor, y 10 saboreaba una y otra vez, vléndosele c:6mo bincbabaJas mejlllas, alargaba los labios y cerraba tos o)os. D!spaés
de él. beblan los de.mis, pues hasta 6. ta
doncella, con ademán de protección soberana, dtbale un vaso.
-El alma de una botella huye lan pronto se la abre-prorrnmp!a el viejo. Movlan en sel!al de aprobac:!60, las tres la
cabe~a, y, para Impedir que toda el alma
del vino se fuese, ebrlan la segunda botella, qae beblan basta la llltlma gota, con
la misma ceremonia v solemnidad.
El sef'ior Mondragón no hablaba nunca
mAs qae de vino. D.irante el desayuno, el
aJmaerzo, la comida y la cena, abr1a solamente la lioca. para decir que el vino resulta mejor con tal vlll.Dd&amp; mh sabroso
que con estotra, después d.e tal legumbre ó
probando cuál queso ... . y ,lladl•: E, el
compañero natural de la carne de res, lo
mls.mo qae de la de carnero-· .. Con la de
ternero no hace buenas migas ... . . • No ve
con buenos ojos 1,s patatas; pffo si las
alcachofas y el queso de Brie .. . Coando
se va• tomar el café, es preciso consomlr
hastfl la última gota de la botella.• .•
Asl eran los asuntos, 6 111ts bien los
axiomas, enunciados por el padre 1,\ondragón, sin que te contradlj~r• nadie, con
la. aprobación universal. Admirado como
un dlM, oldo eomo ua oráculo, si uoa racha de viento le e&amp;tlngoía la lu1 cu ando
bajaba t la bodega, volvla á la sala para
volver t prender la luz aill. Entonces deela:
- ¡Llbreme Dios de JlevlT fósforcis á la
bodega! 1E1 olor del uufre es peligroso
par&amp; el vlool
Por oada del 111undo c:onsentla que las
mujeres bajasen A la bodega, porque, seg-do él , padlan voltar el vino.
Sólo una vez coosintl0 tn que le acom·
p,rtara un vecino, que juró no volnr J• mas. cuando estaban abajo, le prohibió
babllrY moverse, amonestAoclole en for·
ma que no admitla réplica:
- ~No respiréis mucho!

¿Por qué el Jarabe de Higos

Es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
PORQUE

J

Es puto.

Es suave en su acción.
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m undo.
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SI Ud. Jo toma., esta.rt tomando el mejor ;
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;
Sus i ngredJenlies son todos saludables.

Su acción es suave, sin ef ectos conseeuti·
-vos desagradables.
E;itli enteramente desprovisto de sustanela.s deletéreas.
Contiene los principios laxantes de ciertas
plantas.
Contiene los principios cannlnati vos de
otras plantas.
Contiene] iqu:idos aromáticos de sabor ag ra.dable y refrescante.
Todos sus companent es son purcs
Están sabia. y clenti Hcamente combl.Irados.
Forman una bebida. dellc1osa..
Para nbteoer sos benéficos efect"Js, débese
slem'pre eompar el legitimo, preparado por la
California Flgslrup Company, San Francisco, cal,

1"

.!.

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,~~~~~~~»;J*-•~~~~~~~~~~~~~fl:J:~~~~~~~~ª~~~~3~~~~¼~

!l!o

1"
!!:

AGEIITf.S GENERAl.IS PARA LA REPUBLICA IEXICAllA:

JOSE UIHLEIN, Sucesores
Almacén de Drogas
CALLE DEL COLISEO NUEVO NUMERO 3.-MEXICO

:,.

:

..

¡

!!'

~•-..••••a~••••••....•••-.•$~•~•••~•ff.•••••~~-.-...~•~..~"

coro , con divisiones hech as por pilares
de granito, cuaarados, .q ue sustentaban
las bóvedas.
N3 lejos de la puerta, que Momlugón
abrla y ctruba después de bacn el stgoo
de la cruz, distingo tase una plla de agua
bendita, que el bombre lnsittne babia colocado alll para preservar al vino de cualquier descarga eléctrlca.
Eo las paredes de esta cripta. maravillosa, aprobábanse armarlos macizos de roble, Ugeramente inclinados hacia atrAs,

que contentan la biblioteca .... de botellas .
C■ da una ttnla un rótulo de esmalte, que
Indicaba el nombre del vino y d dh en
que l11é envasado. S?mbrlas, de colores
diferentes, aunque el rubl predominaba, y
gurdanllo sus secretos, hac1an pensar tn
d1mlo11tas momias, encerradas •111 hacia
ya slglos, y de las cuales quedaba la sangre solamente.
Asl no _pensarla, tal vez, el vteJo h\ondragón , que tenla m•s brillo to los ojos y
mAs fuego en los labios al raur revista a

su form idable eJlrclto de dos mll botellas,
claslfüadu por grupos, cuyas caras blancas, amarlll ■ s , verdes , violetas, uules,
rojas, recordaban los banderines coloca•
dos ante las compalilas de uoa tropa en
formación .
- Oia llegarA-prorrumpla el viejo-en
que nos bebamos el vino. Qalz6. muy pronto se presente algún acontecimiento magno.
El vino ttnla _sesenta chic~, ciento y

r

•••
Mondrag6n era el supremo sacerdote del
vino. o,scendla por la escalera de piedra,
y , bajo la bóveda, marchaba con la misma gravedad del oficiante que se dirige
hacia el tabern6.culo y va á celebrar la

misa.

EN PATRULI.A. - E. LAPE.YRE

J dnto A la que g11ardab11. el precioso licor, habla otra b odega; p erG vacla..... •
¿Para qoé? . ... ¡Para aislar mejor la otral
Habltrase crel;io, al abrir la segunda
puerta , penet rar en una Iglesia romana ,
tallada eo la roca, de uaa s ola nave y un

D1,ranle las jatges ollmpicos que se celebmoo ti loglJlem, p1odojo (n D ms,tióa 11 ligiira que prtmla el frahado; los zimnastas dispueslAls to gn pos lorlD.!ban 11 pa~bra 0D0L.
Es nola.ble 11 1upt11:ioa que ti denlürico 0D0L la ltnido en lnglalcrra; se b ulndilo nmko su uso y diariamente s1 tmplu
pDr todu In clms socialu par~ rl 1m de la boca 1 los dientél.

�El Mundo Ilustrado
El .Mundo Ilustrado

A;mes, Roperos, Juegos de comedor
J todo lo que se necesita para

aJm ciento cincuenta anos, pues fu6 almacenado alll por el padre y el abuelo de
Moodragóo. 1lnlellz del que se atreviese
á pedirle una botelle! Lll vleJecllla escu·
chaba la loslnu.clón, con la duda del que
aguuda que se verifique un milagro; la
blfa, como qulea oye la relación de un
cuento de hadas; la sirvienta, con la boca
abierta, mostrando en los ojos el estupor.
Lll única vez que se mostró generoso,
aunque después de relteradlslmas súpll•
cas de la andana , faé al ocurrir la prime.
ra comunión de la hija. Con el propósito
de arrebatar una bottlla á las falanJes de
aranas que, con enmau1'11dos velos, que
se cruzaban mll veces, las envolvla.n, fué
á la bodega Mondragón. ¿Se atreverla á
coosrgulrlo? Antes de romper los velos
fúnebres tendidos por las aranas, pensó
en que Iba á cometer un sacrilegio.
- ¡Lo mismo da beber el mis ouevolpeosó. No el de centuria y media, que está
en eltondo.-Y asl lo hizo.
No era malo. Clarlllo, de un color rosa,
dJputároolo por dellcloso.

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AIRf PARA LOS CHIQUITINfS
Desde hace alguaoa años las w unici·
palidades de las KTandes ciudades de
F rucia han concedido toda la ateocióo
que merece á 1a cuestióa de los •esp acios
Ubres•, por más que en esto han obrado
cedieado á la presión de la opinión pú·
bllca. Cada vez que se edifica ua nuevo
barrio, ó que se moderoiza uno antig uo,

con t.odos los trenes.

¿Colima y Manzanillo? Delicioso viaje por ferrocarril. Por Je. nueva. línea á Manzanillo que pasa por la pintoresca
ciudad de Colima. Cuota de ida y
vuelta, $59. 92. Baños de mar en Cuyut)án, cerca.no á Manzanillo.

l. fSCRÍ~:

H

1"&amp;,
¿ Por qué ponerse calvos y apare-

cer viejos antes de tiempo ? El des•

La novela que vamos á aoaJlzar no es cuido del cabello causa la í ormación
dice el pueblo mis que una adaptación de una c61ebre de la caspa, y ésta es la precursora
respecto al pieza que tuvo gran resonancia en Ru· de la caída. del cabello y de la calvisla . La pieza de que se trata conmemoRemedio de rará para siempre, en la literatura rusa , cie. Para evitar estos malos, aconsejamos á usted fuertemente use el
~\unyon para •ma fecha Importante y s ignificativa, por·
que fo é la primera obra escrita en colabo·
la Dispepsia.
ración por un Joven dramaturgo, muy
prematuramente desapnecldo , Nlcolis
S ilowlow, con el mb Ilustre de los dramaturgos eslavos, el subllme Ostrow.;kl,
~eoJal fundador del teatro moscovita. El
autor de la ''Borrasca" babia llegado ya
l la cima de la notoriedad y de la gloria, Un caballero escribe:
"La gratitud mo impulsa. noscribirles
:uando se dignó colaborar con el Joven
~scrltor que solicitaba su protección, fa• que tengo ahora la cabeza ~ eu poblada
vor tanto más s ingular cuanto que el de polo espcsn y sedoso, pnr haber
Ilustre dra maturgo escribió todas sus usado su maravilloso Vigor del Cabello.
E staba casi &lt;'nlvo antes de usar ( l
obras magistrales sin recurrir jamás , Vigor uel Cauello. Todavía me l11
N'o me es p()sib!e recomendar bastante á que prueben este remedio ningún colaborador. Hizo una excepción á a piico uu:~ vez ni dia, restreg ñudoln
todos los que sufran con los síntomas siguientes: ~l alestar de.spues de favor de SJlowJow, y la unión de estos bien con los dados en las raíces dt 1
escritores eminentes, uno de los cua• cabello.
l:stoy muy agra.decido a l
las comidas, El Estómago repleto, Eructos del alimento, E rncto s de dos
les era un h ombre de genio y el otro un Vigor Jol Cabello del D r. Ayer por
agua agria, Estómago agrio, Acedías, P érdida del apetito, E streñi- h ambre de talento, su colaboración pro· haber mejorado tanto mi apariencia."
miento, Desvanecimientos, Decaimiento, Pal pitaciones del ,corazón, duJo una serle de obras not,bles que tuFalta de resuello y todas las afecciones del corazón que produce la indi- vieron su hora de Influencia y de fama; 1 orne usted este consejo á tiempl).
gestión. •Su acción sobre el jugo gástrico es casi instantánea; tonifica pero la más célebre de todas estas obras,
al estómago y le da fuerza para digeri r toda clase de a limentos. Calma fué, sln duda a lguna, la comedla que ori- Use el Vigor del cabello del Dr.
el dolor y la irritación en los estómagos que se han debilitado con pur· ginó la novela de que estamos ocupándo· Ayer y conserve su Juventud.
nos, y que tuvo un éxito comparable al
gantes y drogas perjudiciales.
., ~" ;uttnrlan rl r11b(l1lo. I •r~ff' l'l',.te ,; ,.,,
del célebre " Maltre de Forges ," de Jorge
:&amp;b. P. Flcmmlng 1 No. 15.8 T illm&amp;11 An., Ohoet; existen, por otra parte, marcadas mr,liro ID ,,,,e OJrl.uu dt'i l''lyu ,• del l'ubt liu
1,1n. W. A. Pn~inJ, No. t-t.16 !forlll Second
D, troit, Mich., E. U. de A.
tlt l 1.&gt;1·• .Jy,·r,
SL, St. Jo,cpb, Mo,, E. U. de .,\.
"Me alegro que se presea te la o¡,ortunl• analoglas, s in que lleguen á constituir un
"Pu,do rrcom,ndar d Remedlo de °\fon•
d
ad
d,
rrromendor
el
Remedio
de
Mun1on
plagio.
entre
la
famosa
comedla
parlsleoyon pan la la Di11&gt;rpaia. Es un medicarocnlo
por l'I DR. J. C. AYER y ClA.
r,ara 1• l lis~psia," dijo e! Sr. Flcm,nc, .e y la no menos célebre obra moscovl• P roptu'odo
maravllloso,
no tcnll" butante palabras con
L :&gt;well, Masa., E. U. de A
' Segur::un-:nte q ue e-s un rrmedio mar a. vi•
que alabar
,st• p-an remedio. He usado
lloso : ,,.. tengo frase• sufí.cientes par a d~cii ta , que ella también se representó miles
tambien d Rrrnroloo de Munyon para las
tonto me curó. y me co1nplauo 11cmpre en
Fiebres 1 nunra h a fallado ,n curar. Tcne•
r«omwdar un remedio que ca tan bcne- le veces. El dato lolclal, el punto de par·
..,. una eran íc e n lus remedios de Munyo n,
6cioso."
tlda de las dos piezas se asemeJao, y la
nunca nos faltan y 101 con sidera mos una
ne&lt;:e■idad en d ~o,,r. Son 1randu rcme¡ 0 1 'nene i la boca e JiquJdo qrlo t ;ltuaclóo, desde el puoto de vista pslcoló·
d.i01.º
limpio, para estufa, entregado i domlcl·
a morgo 7 Probadlo.
&lt;tico, aparece, s f oo idéntica, por lo menos
¡ Scntls dchilid•d 6 decaimlcnto e,, el
llo de&amp;de $19.00 tonelada. Coke d e Vll·
¿ n,..,1. el cst6ma¡o al tocarlo P l'robad!o.
nuy anl.loga; pero qué diferencias esenc.s16mago
7
P
robadlo.
¿ Tcnéit 1111u«a ó , ómito,P Probadlo.
rlas mar~as, leila para estufas de todos
¡ Os sentís repl&lt;Lo 6 con ol cst6ma10 dila
.,iales en el desarrollo de los caracteres,
l O, nene el ahmw lo a la prpnt&amp;7 ProbJo &lt;lespues d• eomor? Probadlo.
tamailos.
badlo.
m
la
marcha
de
la
accl6n,
en
la
pintura
l Sentis pesad•• en d cstómaro 1 Probo,!'.o
l Tenéi, mal c usto en la boca 1 Probadlo.
l Trnéil un apctirn ir-tt'1tnl:.r. ,lgunu Ye« •
te las costumbres, en todo lo que constl¿ Teni-is el Yicntrc irrcsulu 6 u treñido l
l'RONTITIJD Y ESMERO
perdido
'f otras Yoráz 7 ProboJlo.
Probad lo.
:uye la originalidad Intensa y la propia
¡
O•
duele
el
estómaJn
cuan,ln
u•A
n
t!o
¿ Eructii, Ylento 6 pa 4d eat6ma10? Pro•
y se alivia cumdo coméis 7 .!'robadlo.
;fgolficacl6n de una obra de arte 6 de likdlo.
~
, e e,ono• E.
ncsaon 2912
ll20
teratura. La pieza de O,trowskl prueba,
p,.~o qa• 10 1 que catb dualentado, y tristes 1ufricndo con malo . del ,st.6r:1•110 «lle,
ma vei más, que se puede escribir sobre
1 .. laJo todo• l01 otro• remedio• '1 prueben este. Nunca falla ea w uua:•l~c•:~n.
M.-NYOM.
Teléfono Mexicana 1529
10 tema ya explotado en una obra popuS. nn4• en toclu laa bot.lcu.
' at, otra obra de valor superior, de evl·
l(UXYOM, u4 ud fc.lenoa Sta., Plailadt:lphi-. Jta., 't. U. . . A.
lente orlgloalldad y, en soma, de uo coAg,•ntl•s Geuerales: J. Labadie, ucs y Cía. Profesa 5. M6xico, D. F .
lorido estético netamente diferenciado.
2e. San Juan de Letrtln, 19
Un estudio comparado de las dos piezas,
uo ensayo de ps lcologfa colectiva é lnUvfdaal , serla, sin duda alguna, de un
Interés muy Intenso.
Las diferencias que acabamos de s eñaTomates Famosos
Sola y Unlca Calidad
100 bien oonocld011¡,ortodo
lar, tao netas y tao precisas, y que, s in
del mondo. Nu~tra. ()&amp;M
luda alguna, existen entre el "Herrero"
ho. lntroducido vienticlnoo
de lM mejoree vuledadell.
y el "Casamiento de Beloogulne," se
Producimoomáseemlllaade
acen~úan mis aO.o en la novela que acaba
~i;:at:lu°cob~~
y el Nombre. ''CHRISTOFLE,,
3or/e oemlllu del muodo.
Je formarse con los elementos de esa faPara conseguirla
mosa pfeza,-novela notable por todos
las Variedades Esplendidas Para El Sur
sobre cada pieza.
EXIJ ASE esta Marca
;ooceptos.- Lo mis mo que en la popular oon Globo dt Ltnllplon, varled•d CP,n,a 6 perteciolóu.
JOo el ¡mqucw: x..motma 41 ~ bien
/11 EXICO • HAUSER v ZIVY ,,. r...
oba de Jorge Ohnet, tritase, en La nove- \\i:a, •!.:i~':id'::u~e~i~1::f!; IOo el'"p~
qu~o. liSo las tres variedad.., oro Álllericano.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ;, la septen trional, de un mlllooarlo, de un
rlqa lsfmo lodustrl1l que ama t una Joven
Plumas
Cebollas Superbas de l.mngslon Para El Sur
de !a alta aristocracia, de noble rua y de
Lu Cluol ¡ lila de !krm1lU, rqft.-6c
100
Estilográficas
origen extranjero, coa la que s e casa vea·
-••te.
bdlrl41l&amp;lea
biUCa-6c l oa tr•
cleodo las resistencias de lodos y los conde Llm-ton O~ora do l'rtllliOI, amar- paquetoo
••
m..-11c el paqute. C'I
.
sejos de sus aml¡¡:os latimos. Andrés
oro a.meridlaO
oto americn.110
Deforges es el tipo del burgués 6, si se
11$0 ~ :','!~!:; ~~~~a~º~
FRANCO
Dos t.mnnños 41{ y 6 1~ ?Ulgs.
.
un Jlbro muy bermoeo y pri"ctloo. Contiene mu
quiere, del Joven burgulls que ya perteneDe caucho Rojo ó Negro. i;i.u igual paro ~bir de pris.'l, Rnyar 6 Dupl:car.
de ;e-,o llu•tranionoa de towarafl..; Clerlb....,noo
ce i una. segunda generación de " parve•
mandandole hon envio.do FRA.NOO.
nus;"
su
abuelo
dejó
entabladas
las
bases
01f:.tii'.'Tii:~Í1:~:!0::.
e3:anmoJ,,::i't
~ ~ ~ ~l'!!ll
$2,50
o:o a1mrfo.
envle.o oro ~merlcano. Puoden becc,rde uoa fo rtuna, de la que el nieto se aprooro amerie.
seu~ remesa&amp; cu carta
vechó con una especie de frenes!. Seg On
&amp;,.P,"•11
oonlticndo. or por $ito
Cci111 P111111a
4• Oro 1\111. 1
post u 1 internó.c10íllll,
Se 1Jena y se limpio nuto1uáticame11te por niedlo
la fórmula clh ica , Andrés sólo hl%O el esde Oro ~o.l
de un Sencillo Mec:nnismo de Stgnridnd.
c.~~.~f!':1,~
fuerzo de nacer, y esto bastó p,ra darle ~~ro
York O'fo •• crion ..Uoo.
ta felicidad, para permitirle saborear t oTRI I.JV/NllST4
dos los p laceres, t odos los goces materia135 Green wich St., Ne w Y ork, N. Y ., E. U. A.
D~Jlo. 8 Colwnbus, Olrio, E.
DEPT. 34,
les, todos l.os recursos posibles de predo·

El Testi..
de

Vigor del Cabello
del Dr. Ayer

PARA EL

s e deja en planos la parte necesa ria pan,
el aire y la verdura, reservando as{ t apados para parques, jardines y paseoe. Un
buen ejemplo de eJlo nos lo muestra en
París el baTTio del Campo de Marte.
Asimismo han sido transformados en
•squareA• ó j ardincillos p6blicos, ua
buen ntímero de emplazamientos en otro
t iempo inutilizados. Unos cuantos 4rbo.
les, algunos macizos, cinco 6 seis banC03, y y a tenemos la al•grla de todo u11
barrio; las mamá.a llevan sus sillas de tij era, su labor, y la criatura respira y se
divierte ; no hay má.s qué pedir.
Sía embargo, esos espacloe libres no
son a6u los bastantes; habrla que multiplicarlos má.s y más, y también adaptarlos algo mt jor , au fun ción, al papel que
han de cum plir, 4 su raz6o de aer. Los
jardines p6blicos est1tn, aute todo. dutiaa&lt;los 4 los ni6os; mas be aquí que á
diario se ven invadidos por gente ociosa,
por pequeños bn_rgueses, por retirados y
aun por vag,bundos. . .. . Y como serfa
cruel expulsará toda rea gente, en Pa·
rfs se trata de reservar ea cada •sqaare•,
en cada jardfn. 110 espacio para las criat uras y pan ouq mami s. Al propio tiempo se trat.arli de multiplicar loa espacioa
libres para uso de la fofeocia, se alq11ilarin solerte, se acondiclo11arán 6 poca
costa, y ea los barrios populosos, sobre
todo, esto ao serli gravoso ni complicado. As{ q11e pocas iuatituciones serán
má., 6tiles que ésta, pues el porvenir de
la rua depende ciertamente de la bi~ene y de los cuidadoa dispensados á la
niiiu.
Aplaudimos, 11ues, la iniciativa de la
adminhtracl6 o parisiense, y hacemos
votoa porque ea todas las gnndes ciudades encuentre imitadores.

¡

CARBON DE PIEDRA,

.,. r•r

C. E. Mtf AD DEN

-Plateria "CHRISTOFLE"
La Mejor
¡;
$} ·ºº

W6STONs.

:u~

r

=~•

!~

1

TENr!MOS OTRO$ IITR .. OTIVOS QUE OFRECER

1
\S",-----~-----,-eS
-~~;:T~·;;:;:·;: PASAJES

....

Un dla, después de cumplir los noventa
anos, sorprendió la muerte a l viejo en la
bodtga. Tenla en la mano una botella, y,
•I carral suelo la bujla, hablase utlnguldo la (U%,
Durante muchos ail ,s , la famllla respetó ti sacro recinto, como tributo de veneración al patrluca. Mas llegó el dfa en
que el yerno profanó la bodega, de la que
subió con tres botellas Informes, ocultas
por una corteza de polvo y telas de arana.
Al abrir una, salló uo poco de liquido
p'lldo, cosl rosa, agua casi. De otra, nada más que polvo. Fué como on cuento la
v ida de Moadragón: en tanto que las aranas hilaban el copo gris de sus redes, el
viejo vendimiaba efanos ■meote, apartando los grandes y dorados racimos .:e las
Ilusiones qua, dulcificando su existencia,
convert{aole en senor de vinos y vlftedos .

m

Pa.rk tiene excelente cocina. Precio
de pasa.je, ida y vuelta, de fin de semana, 2.30.
¿Cuernavaca? Situada á una altura envidiable.
Excelente clima. Buenos hoteles.
Cuota de ida y vuelta, de fin de semana, 5.00.
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de la estaci6n de Ocotlán. Cuota de
ida y vuelta, $30.00. El cocne del hotel Ribera. Castellanoi hace conexión

Ml!X/00,

Pocos meses después, con el matrfmo·
nlo de la hija, aseguró el vltJo para siempre la calma, que sólo dependta de la lo•
tegrldad del vino.

GUSTAVO GEFFROY,

actividad 6 descanso absoluto en la falda del Popocatepetl. El hotel del Popo

LAS OUOTAS IIENCIONAOAS SE APLICIIN DESOI! Lll OIUOIIO 01!

Dstrowski y Solowlow

ESTÓMAGO.

11111" re1J1a de lu DOmad.., l)OrQae 11,.,,. cara. , :,a,n allTta , 111■ ,ro 1111 ell·
cu. IUllarN de oenoou curadaa co11 ella ,ea,Ulcaa 1'111 maraYilloaol r•ah••
doa,, 110r ea'° ea aueae bahecho la 9,eferlda del p'1bl 1co Buia a.ark Qlla ns
para \ellerla elempNI, pre,,encló11. Produce etecMII 111,·arfslmoa en
9ranoa, Tumoree. Almorranaa. Bertdu. PáliulM Llacu. OllerOII,
Olceru, Quemaduru. B'!a1aJu. ltruoclo11•. &amp;c.. *·
U• venta •n tod- 1•• Dro11u•.-•-- y SotlQ••·

FGrro6arrnc~ Na6lona1c~

¿,

LA NOVELA l:N RUSIA

$2·ºº

J. ULLRICH &amp;. CO.

I*~

oll

�~l Mundo Ilustrado
minio, de volaptaosidad y de or¡ullo; pero
todo tlene fin en este mu11do, y desde el
dla eo que encuentra en Caooes, envaelu.
Corazón por Veinte Ano1 en la oclosldad y los placeres ruidosos de
la Cote d' Azur. bajo el mils hermoso delo
''El Remedio del Dr. Miles del mlllldo, á la eocantacJora Ralssa Gerpara el Corazón me ha. curado de denlne, acab• para ti mlllooarfo el soste•
padecimientos y achaques de go, el egolsmo y la altgrla alta.n era y
veinte afios. Estaba tan enferma desdellosa. R•lssa, sin embargo, no es
que no podia trabajar, y casl libre. Ama i un Joven de su circulo sotlai
puedo decir que cada vez que y de su pais, A un pariente A quien pro·
respiraba profundamente, me metiera sa mano eo dias mi\s venturosos;
pero la ru.lna material ha sobrevenido padesmayaba. -Mi Dr. me dijo que ra
Ra.lssa tanto como para el prlnclpe Bo·
no tenia remedio y rehusó venir rls; ambos son pobres y ocultan su miseá verme. Yo comenzé á tomar ro estado bajo las falaces apa.rlentlas de
el Remedio del Dr. Miles para una vida lujosa que, por otIA parte, á na•
el Corazón, y nunca me olvidaré die puede eogal'lar.
de aquella bendita noche, pues
El di&amp; en que el mlllonlll'lo Deforges pi·
descansé y dormí mejor que dele so mano, la Joven patricia no vacila ni
cualquier noche de los meses un :;olo Instante; muy bien sabe que, arruianteriores. Continué mejorán- nada, sin dote, t pesar de un gran oomdome, y hoy estoy perfecta- bre y de las mis brillantes relaciones so·
dales, no volver! Atener oportunidad de
mente.,,
casarse en su pals; lo que ea lo porvenir
SRA. LAURA RUSSELL,
la espera, es la pobrtza con todos sus sinLogan, Iowa. sabores;
de la noche A la mallaoa, su caCuando la acción del corazón samiento con uo millonario auténtico le
está débil, la sangre no circula devolver! todos los bleoes de este munélo,
A través de los pulmones con que ella no espereba ya reconquistar. Es·
suficiente rapidez. En este caso te cu.miento serA, además, el término de
existencia de expedientes, de pruebas
ellos no reciben la cantidad sufi- una
humlllantes y atroces que desde hace vaciente de aire. El resultado es rios aftos sufre en compaftla de su madre,
cortedad de respiración, opre- vieja dama rusa presuntuosa,lnslgnlficansión de pecho, ataques cté. El te é insoportable. No pasa vengarse del
Remedio del Dr. Miles para el abandono de un hombre A quien amaba "!/
corazón fortalece los N c.rvios y que vilmente la traklonó; DO en un mo·
músculos del Corazón, y de esta mento de cSellrlo vindicativo, como la hermanera aumenta la circuhtM6n. mosa Clara de Beaulle11, del "Herrero,''
sino fria y cinlcamente, calculando las
De venta en todae la• Botloaa
consecuencias cSe su acto, las ventajas de
Preparado por
la resolución que acaba de tomar, Ralssa
se resuelve á ser la mujer de Deforges,
klkhart, li, de Indiana, 11.stadw Unido• pero sin renunciar el ensuel!o de pertenecer al novio ll quleo contlmia amando t
pesar de todo. Borls, que es una criatura

Enferma del

MILES MEDICAL CO.,

LA üBNTE GORDA
SE REGOCIJA
LAS PAPADAS PERTENfHN Y.\

A LA HISTORIA

UN TRIUNFO COMERCIAL
Y ARTISTICO

••

Ya ha empezado ácuroplirre el programa de festejos, ~ la gtn_t.e, así
la de foera como la que reside habitualmente en la capital. ávida de
verlo todo se echa A la calle para no perder detalle de cuanto puede
constituir 1distracci.6n 6 ttcreo de la vista.
.
Puede decirae que el primer número no 06c1~l ~e lae ~canales fieeta.s hau sido las iluminaciones de e.lgnnos ed1fic1~s particularee Y la
omameotación de aparadores de caeae de comercio, entre los cuales
Jian descollado, por su originalidad, riqueia y arte, los de La Gr_an
Sedarla de loe Sres. Julio Albert y Cia., ~ucrs.• habiéndolos admirado y encomiado á e.etall foebw t.odo :México.
.
Tres eon los aparadores de La Gran Sederla que cautiva.n la
atención del numeroso público que desfila an~ ellos:
.
Uno el del centro es una sugestiva apoteoe1a de la Independencia,
encuadradapornnlJjosodoseltTico_lor, Bl!Dl?&lt;&gt;lizada por ~na bella fi~ra de mujer que representa la Patria oprmuda, y otra figura, no menos liermoaa, coronando oon laureles al i!1Dlortal cura Hidalgo. .
Una bien log,-eda alegoda de la Cienaa, las Artes, la In_do.st;ia y
el Comercio compl,etan el decorado de este aparador, que ilnmmado
por infinitos foquillos eléctricos, parece escena de un cuento fantálltico.
El aparador de la izquierda simula una escuela moderna, r,on eue
bBDcas-papitree, revei;tidaa de blanco. en las que una docena, poco
má.s menos, de preciosas mutlecas, reciben la lección de una prufesora-maniqo.í que fi.n¡ze escribir eo la pizarra.
En el aparador de la derecha personí.llae .!iliputiensee dan la ilu•
ei6n de encontrarnos delante de gentes regoc1¡adaa q~e acuden, á presenciar las maravilloeaa fiestas que ofrece la metr6poh con motivo del

1

Centenario.
· '6 d
Para decirlo t.odo de una vez, hay que confesar que la expoP1c1 n e
novedades, lomiamoen los aparlldores que e~ el almacén, corr68P,O!'lrle
al ecca.nto de los aparadores. por lo cual bien merecen una felic1taci6n los propietarios de "La Gran Sederla."
1Oonque ya lo ea ben Uds.: para ver unos aparadores en eumo grado
artí.sticos, basta con acercarse , la

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l11medlutomeote, antes de que sea tarde para
aceptar esta. oferta. generosa.

SI se puede dar crédito á !o que
dios la. gente gorda. de todas partes
de los Estados Unidos, Rochester,
N. Y., será pronto la. meta. para. los
que son demasla.cto gruesos. 'rvdo
este furor lo ha o&amp;usado uoa. muchacha, que es casi uoa niila, al hacer un descubrlmleoto, por medio
del cual la gente gruesa puede vol
ver á su estado normal y quitarse
la papa.da en unos cuantos dlas, N1
su propia casa y sio que lo conozcan
sus mAs tnt1mos amigos.
El trata.mlent:,o es completa.mente inofensivo y asl lo afirman los
que han hecho la prueba. Uoa sellora escribe lo que sigue: cHlce la.
prueba con este to.ta.miento después que todos los otros me hablan
la.Ha.do, y me quitó de encima. 46
libras en un mes, sin lnconvenlen•
r.es de nlnguoa clase, sin ponerme
á dieta., ni hacer ejercicio, ni usar
ooi:rea.s en el rostro. Considero que
es el descubrimiento más beneficio
so que se ha. hecho, y aconsejo :1
toda. persona. gruesa que le e,eriba
1\ Mae EJoa. Wllder, Dept,. 407 D .
Rochester, N. Y ., y le pida. su lluro
gratis como prueba positiva. Lo en
vi&amp; absolutamente gratis. Eseríbale
hoy, antes de que se le olvide•.

Recorte el cupón al ple, ~ lo largo de la linea. puntea.da
y marque con una cruz {X) al frente de la. enfermedad
que Ud tenga; llénelo con su nombre y dlrecclOn 'Y ma.ndemelo por correo A. mi.

liongre Impura

lllal ele Wi;ado
E11p.,rm11torrea
l\lrtl de RUlo•e•

EBtrcche,.
CIAtltta _
Ec,.emo l&gt;
Ei,treliiJ'Dtento
Dtapcpllla

DeltilldadNentoaa
Reumatbmo
DebllJdnd SeKQal
Locomotor AtaxJa

Gonorrea
Catarro
SUllls
A lmonllllll.a
P11.rlllli,l1J

NOTA.r-Si Ud. prefiere puede des•
crlbir su caso en su propio lenguaJe
de Ud. en una cana. a. parte a. mi.

(¡

hecho poIOttlvnmente curo muchas enfermedades

que otros conslderan incurables. He curado miles
de casos crónicos serlos - muchos casos que otros
no han podido curar. MI Gula Medicinal Privada
i,a.ra hombres explica como se curan, en su propio hogar de Ud.1 todas las enfermedades que fi•
guran en el cupon al ple y muchas otras que el
corto e spacio aqul no me permJte nombrar. Quiere
Ud. saber como puede ser fuerte, sano y vlgo•
roso? En ese caso e.scr!bame hoy. Há.bleme de
su caso y le escrl.blrl! una carta personal de consejos y le mandaré el libro, todo GRA.TIB y libre
de porte.
~

Mi Buen Éxito Resulta en Su Beneficio

No Espero Paga
No acepto paga, nl un cente.vo j)_Or mi Ubro 6 ml
carta. especial de consejos para. Ud. Qulero probar
ti. Ud. q11e puede curarse con buen éxito en su misma casa de
Ud. lo mismo como mlle.s de otros han hecho bajo mi consejo
y dirección. Sl mi libro y consejos son los medios de ponerlo
a. Ud. en el camino de lo. salud - sl son la.s causas de que
Ud. r ecobre su salud y vigor, entonces quiero que Ud.
diga una. palabra. ca·rlñosa de mi á. sus amigos para.
que ellos tamblén tengan oportunidad de ser aliviados de
sus surrlmlentos. E sto es todo lo que deseo. Cuando dlgo
¡p'nU• es porque ._.. &amp;TRtlB,

NOTA.1-Marque Ud. con una cruz
(X) al trente de la enfermedad que
tenga, entre las que á. contlnuac16n
ilamos:

Enfermedades Que Trato

I'meda.des
No pretendo curar cancer, lepra
otras enfer•
incurables, pero 111 pretendo ~urar y de

Mi buen l!xtto, tanto profesional como econOmlcamente ha s ido mara.vllloso. En verdad, mis a spira.
clones de he.cer bien en el mundo y 11. la huma nidad han
sido mas qne satisfechas. He adquirido una buena porción
de los bienes de este m u ndo. P or t odo esto estoy lleno de
gratitud - Soy agra.decido. En recompensa de esto quiero
hacer un bien A. la humanidad. Quiero ayudar A. los enfermos Y 1\. los que sufren, sln plngOn costo á. ellos. Positiva•
mente r ege.laré 10,000 GD111.11 McdJclnale• Prlva_daa 1\. las prl•
mera s 10,000 personas que me escriban. No import a. qulon
sea Ucl-, doncle viva, que se.a rico 6 pobre, si UcJ_ necesite.
un libro prA.ctlco que le guiara por muchos años - si U,J.
necesita consejo proteslonal para cualquiera. enfermedad
cura ble por la ciencia. ml!cllca. moderna - sl Ud. estA en•
termo 6 sufriendo, yo lo quiero ayudar gratnltamente. Yo
quiero regnlar estos 10,000 libros gratis y con porte pa·
gado. P óngase Ud. ahora mismo li llenar el cupón de
abajo Y mll.ndemelo. Sea Ud. uno de los 10,000 11.-!ortunados.

Dr. James W. KJdd, Deptº. H, 179 HendrickSt., Fort Wayna,lnd., U. S,A.
Sirva.se mande.rme, libre de todos gutoe, su Gula Medlclna.1 Priva.da pa.ra hom•
tresd Y su c4a 1e1sbpeclal explicando como curarme en mi propio hogar. Se en•
en e que es e
ro Y la carta. no me costrarAn, ni un centavo.
Escriba su nombr11 en esla. linea.
La. direcclOn a qul.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

La Novela Policíaca
... '•y todo lo demu es llteratora,"
decta despreciativamente Verlaloe. El valor abstracto que encierra la palabra." Arte" oo siempre corresponde al valor abs•
tracto de ta palabra ' Llteratur11." La 11·
teratur• es también ua producto lnclustrl&amp;l. La literatura es también un medio
de vivir o de alcanzar la eflmera gloria del
renombre Inmerecido, l trueque de balagar los gustos del público q1H lee y que

lfSTIMONIO D~ UN

LAS BUENAS IDEAS

BANOU[RO RETIRADO

HAN DE ACOMPA~ARNOS SIEMPRE

El Financiero Wm. J. F. Rey,
oolds No Podía Caminar.

0

OTRO TANTO
se puede decir de las
ideas útiles.

paga.

•

L11 tendencia t satisfacer los gustos y
caprlcllos del vulgo se ha manifestado,
de modo preferente, en la novela . Es•
tendencia ba podido ser, muchas veces,
originada por el amor al h ito fAcil; pero
también ha sido, principalmente en nuestro siglo, producto ltgttlmo del esplr1tu
Industrial. qae ha connrtldo en vil objeto
de comerdo al género mera.rto qua mejor
puede relleja.r lu.:1 sentimientos y las Ideas
de una época.
L• novela se ha rev-elado, en cada etapa de 11. D1entalldad de los pueblos , como
una fiel cortesana de los gustos lmperantH. El entusiasmo qne despertaban l&amp;S
nuraclooes heroicas de la Edad Media,
tralo por consecneocla la epldanta ele novelas de caballerla del siglo XVI. El precloclsmo y la afectación en lu cost11mbres creando un ambiente artifietal, die•
ron por resultado la novela del siglo XVII,
forjada sobre el•tipo de la Interminable
Astrea de Hi,ooré O'Ursé. El afAn por conocer mundos nuevos dló orh¡;en t la novela de viajes y aventuras, que logró revelaciones tan valiosas como el Robinsón
Cruso,, el siglo XVI II. Y durante et siglo
xrx la explosión del romanticismo, yendo b11sc1r temas de pasión y de herolsmo en los siglos precedentes, dJó alleotos
á la novela b lstórlca, que con Alejandro
Oirmas alcanza una tambre monstruo~•
'1. basta, donde, como de;;com.unal para·
do)a, se encuentran el esplrtt11 de falsed•d
Junto con el de lnvestlgad0n, y la lm,g;lnadón y el Ingenio Junto con ta vu 'garl·
dad y la Ignorancia.
En nuestro s1,10, la. orientación mercantil de la novela. es otra. Estamos bajo
el reinado del periódico. Al público grueso
le complace mls la lectura de una lafor·
maclón rAplda y palpltlflte sobre el crlD1en de la vl:1pera, que la trama senc:tlla

t

EL REMEDIO DE MUNYON
PARA EL REUMATISMO LO CURÓ.
lfr. Wm. J. F. Re1nold,, banquero retfrado J 601ndoro, eacribc: "Pbiladdpbi■¡
Oct. &gt;9, 1907.-E1uba perfcctam•nte luuti
:on rl r"umatismo~ no 'P.O(iia andar, carar de
• pié J k nla tan inftamAifo■ 101 piéa, loo tobi•
lloa , lu rodillas qu• por mú de un a ño no
oabla lo qu• era descansar durante la nocbc.
Tomi todo1 loa remedio■ conocido, sin sentir
&amp;!i'lio. Uii amigo me acon..j6 guc toman.
&lt;I Remedio de Munyon p■ra el Rct1matluno.
lo que hice de muy mala gana; el primer
frasquito me proporcion6 alivio¡ compré
otro J anl&lt;1 d• tcnolnar con e .e¡und~
estaba pcrf&lt;ctam&lt;nlé curado. Nunca me be

~

BUENAS YUTILES
serán las ideas de us-

1enrido mejor c-n mi Tid.a .como abor&amp;.."

.. Tendr é oiemrre mucho placer en dar
Informe&gt; de lo maravilloso que •• ti Reme·
dio de Mun1on para d Reum2tiamo 7 lo 11u•
hiro por mi, i ioTito cordialmente , !01 aur.
tuíreo que me ucriban prquntando sobr~
el partlcuhr."

ted, si piensa que la

"WtL

casa donde ha de hacer sus compras es

De los Sres. Julio Albert y Cía., Sucrs.

elimine todu 1u1 ímpurcn1.

la. de la Monterilla Núm1. 3 y 4

El Rcmtdio do Munyon pota 101 Rcofria•
do• pttcave contra 12 pulmonla r cua un
re1fr1ado en poca■ boras.
El Unirúcnto de Munyon pan lu Almo·
lu•cura po1itlnmc11~ e11 tQdu 1Íl1

MEXICO, D. F.

f~~~•,.S,.

1l. otras

enfer•

que otros consideran Incurables. He curado miles
de casos crOnlcos serlos - muchos casos que otros
'no han p odido curar. MI Gufa Medicinal Privada
.,a.ra. hombrea ex.pHca como se curan, en su propio hoga r de Ud.1 todas las enfermedades que ftguran en el cupon al p!e Y muchas otras que el
corto espacio aqul no me p ermite nombrar. Quiere
Ud. saber como puede ser fuerte, sano Y v1.gor bso? En ese caso escrlbame hoy. Hé.bleme de
su ..:aso y le escribiré una carta personaJ de oon•
sejos y Je mandaré el libro, todo GRATIS y Ubre
de porte.
O

Mi Buen Éxito Resulta en Su Beneficio

No Espero Paga

MI buen éxito, tanto profesional como eoonOmlca•
m ente ha sldo maravilloso. En verdad, mis asplra.
clones de hacer bien en el mundo y á la humanidad han
sido m3&lt;s que satisfechas. He adquirido una. buena porcl6n
de los bienes de este. mundo. Por todo es to estoy lleno de
g ratitud - Soy agr adecido. :Fln. recompense. de esto quiero
hacer un bien 11. la humanidad. Quiero aynda.r é, l os enfer•
mos y .A os .Que sutren. sln n!ngün costo 11. ellos. Positiva.mente r egalaré 10,000 Gufas JUedlcloale• Prlva1laa 6. las primera s 10,000 personas que me escriban. No lmpor : a quJcn
sea Ud., donde viva, que sea rico 6 pobre. si Ud. necesíta
un libro pré.cUco que 18 gularll. por muchos aflos - sl U J
neceslta consejo profesional para. cualquiera entermedaa
curable
por la olenc!11. médica moderna - sl lJd. estA enRecorte el cupón al pie, é, lo largo de la linea punteada
fermo ó sufriendo, yo lo qulero ayudar ¡rratu:ltamente. Yo
y marque con una. cruz (X) al trente de la enfermedad
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liangte .Impu-ra
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De))llldad SeSllal

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NOTA.t-SI Ud. prefiere puede descrlblr su caao en su propio lenguaje
de Ud. en una carta. A pa.rte 6. mt.

Agentes Generales: J. Labadie SnCi!
y Cia. Profesa 5. México. D. F .

meda.des Incurables, pero el prelendo &lt;urar Y de
hecho poslttvam.ente curo muchas enfermedades

No acepto paga, ni un centavo por ml libro 6 mi
carta especial de consejos para Ud. Qulero probar
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Ud. l o mismo como miles de otros han hecho bajo mi consejo
y dirección. Si mi libro y conse.Jos son los medios de ponerlo
A. Ud. en el ce.mino de la 11alud - el son las causes de que
Ud. r ecobre su salud y v igor, entonces quiero que Ud.
diga. una palabra cariñosa. de ml á. sus ~tg9s par-.
gue ellos t a mbién tengan oportunidad de ser a.llvlados de
sus sutrlmlentos. Esto es todo lo que deseo. Cuando digo
irratls es porque "s arau~.

conUnuact6n

El V·iTlficador de Muoyon d~~•I" 6 l01
•ombrc1 débUc, el Ti1or perdido.
a
llfl/lliYOJf R.E,IEDY ro.,
Ut el: ,JrO:"r•o:a. !Ita,, Pblla,lelp•I-.
Pa,, E, t/, ele A.
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7 · No pretendo curar canear, lepra

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ºEL MUNDO ILUSTRADO" ES EL MEJOR SEMANARIO DE LA REPUBLI&lt;.:A

SU FUTURO SE PUEDE
PRESAGIAR.
V. puede leerlo V. mismo.
UN LIBRO SIN IOUAL QUE! SB Rl!PARTB
ORA.TlS SE LO DICE Á V.
"EL PODER SECRETO" ea un libro
que le dfoe á. V. cómo puede gana.r mA-s
dínet·o, la. manera. de d eterminar qué voo&amp;eión seguir pa.ra. tener el mayor élrito,
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eómo poseaion11J:Se de los secretos de todos los seres humanos con quienes V. está.
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que ahora, lo guia.n á V, y cómo llegar á.
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el áxito. Este libro está endosa.do por
mmist:ros, abogados y doctores. Ese.riba
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correo. Dirección: Chirologiea.l College,
Den1trt. (507 B, Sta.tion E, Los Angeles,
CEillf., E. U. de A.

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o

o

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.

c.,Año XVJI-Tomo
II.
.

.,, .

-

c.í'\1éxico, 4 de Septiembre de 1910

Número 19

,1r

�l:!:l Mundo Ilustrado

-

¿NOVIOS?
Para '•a Mundo Ilustrado"

ELIXIR ESTOMACAL
(STOMALIX)

de Sáiz de Carlos
Cura el 98 por 100 de los enfermos del estómago é intestinos, demostrado en
15 años de éxitos constantes, recetándolo los principales médicos de las cinco partes del mundo. Ayqda á las digestiones, abre el apetito, quita el dolor y todas las mo•
lestias de la digestión y tonifica.-CURA las acedías, aguas de boca, el dolor y ardor
de estómago, los vómitos, vértigo estomacal, dispepsia, indigestión, dilatación y úlcera
del estómago, hiperclorhidria, neurastenia gástrica, anemia y cJorosis con dispepsia, mareo de mar, flatulencias, etc.¡ suprime los cólicos, quita la diarrea y disentería, la fetidez de las deposiciones, el malestar y los gases y es antiséptico.-CURA las diarreas
de los niños, incluso en la época del destete y dentición, hasta el punto de restituir
á la vida enfermos irremisiblemente perdidos. Vigoriza el estómago é intestinos, la

digestión se normaliza, el enfermo come más, digiere mejor y se nutre.

DI NAMOGENQ

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones ne"losa.s, siendo el mejor TONICO para curar el RA·
QUITIS.MO, recettndolo los médicos en cuantos casos estto Indicados el aceite de bacalao y emnlslooes con hipo•
losfltos, tomAndolo lo~ nlflos con verdadero placer, á los que
tra.nsforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores p"ldos , por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y &amp;111bos su:os.

PULMºFosrº

T.' SAIZ DE CARLOS. Cura
.lJ
el CATARRO bronquial

•~do y cr0nfco la TOS, la TISIS y ENFER,~EDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes electos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y

EL HOMBRE MÁS VIEJO DE AMÉRICA

fiebre dlsmlnuyett; la tos cesa y aumentan las ruerzas y el
apetito , nottndose el alivio coa uno. ó dos frascos.

REUMATOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISA\O agudo y eróoleo, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el tcldo drlco, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedlmentosa en clara y tra.nspa·
rente.

PURGATINA

SAIZ DE CARLOS, Cura el extrefllmlento, pudiendo consetnlr, con sn uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lodlgestfones y atonta Intestinal, por
ser un tooko-luante suave y eficaz.

De venta en Far.macias y Droguerías. Pídanse folletos á
Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

a

E

lUoa h i6toria? .... No, amiga mía, uo es
precisame,ite una h istoria lo que voy á
referirte: es simplemente un ance&amp;o, y
má• bien que un suceso, uada.
},'i1rnran dog personajes. Ella : una mu
jercita de veintidós años que represente
á lo mis diez y orho, fresca, bonita .... ;
pero no, no te la describo; 6g6retela co
mo quieras, que a."f, sin duda, saldrá mi
histotia má.t, de IU gusto, y si a_caso tu
curiosidad es muy gra_nde, mírate al es,
pejo y supón que se pereda á ti. Su alma. lo que mb atraía trBllluciéndose en
el obscuro abismo de sus pupi las, atrafa
porque era un misterio; esa uo la com·
prenderfas auDque te la describiese.
El: un s ofiador en la_plenitud de la vi,
da y de aus suelio.. ; poeta, filósofo ó lo·
co; llámale como quieras, puta que de
las t res cosas tenfa, Algo mb de poeta ;
(ah, cullutos versos habla compuesto 1&gt;a·
ra ella porque la amaba! esto e11 indls
pensable para mi relAto, como fué indis·
pensable para sus eJJsnf ÜoP. Y ella también lo amaba; nunca se lo babia dicho,
pero él lo sabia siu que ella se lo dijese.
Cuando estaban juntos, sus conversaciones eran aiem ore frívolas, ea decir,
hablaban de lo más interesaute eu sociedad, de las diversiones. de los paseos;
del prójimo; pero de amor, de •su• amor,
ni una palabra. El nunca había caldo en
la vu'garidad de las galanterías, y si alguna vez se la, diri¡rfa, erau tau fioa,.,tan
envueltas, tan •otiles, qoese necesitaba
toda un altua de mujer para_ compren,
derlas; ;ah! pno cuá.utas veces después
de una frase, despuh de uJJa crítica acogida con unánime aplauso, sus miradaP
se encontraban y una Imperceptible sou·
rin a.• omaba ll sus labioa . ... tPodfa ha·
ber a.lm'ls mb unidas que las suya•? ....
Al¡¡-o de esta muda lutell¡¡-eucla debió
traslucirse al verlos juntos, pues la gen·
te dló en llemnles con el más vulgar de
los vocablos: •novio,,. Y no protestaron ;
¿acuo ellos mismos sab!au &amp;i lo erau?
Pues ble.u: la tarde de mi relato había
una fiesta, una : eunión Intima 11. la que
los dos habían sido invitados y loa d06
habfan ido. Ella, sabiendo que su conversación ser[a buscada ; él, decidido A
hablarle de fu amor aquella noche.
Y como otra! tanta., vece,, hubo un mo,
me.uto en gue los dos platicaban quedo,
tan quedo como si se dijeran sus secre
tos, y como olras tsntaa veces hablaban
de boberlBII; pero después de variBll ll!n•
tati vas de él y de varias ioexplicable,,
evasivas de ella, la conversación vino á
caer sobre el amor, sobre el amor eu general.
Un amor de poeta, pensó ella (porque
olvidaba decirte que seut!a un rran orgullo de que él le hiciera versos). Un
amor de poeta debe ser algo muy belio,
cas.i ideal.
-Defiuidme el amor, le dijo de repente.
-¡Et atnor!.... ¡Se ha dicho tanto!......
Se le ha caluu1nlado, pint4ndolo dema·
siado falso, se le ha ponderado, piut6ndolo demaalado hermoso .. , . Eu realidad
no puede definirse: el amor es cotno ca·
da cual lo siente y lo comprende.
-Y vos, ¿cómo lo sentfs?-i:nslstló
ella fijando en él la interrogación de su
mirada.
-Lo siento en el nul de mis ensueiios
como una claridad que se bosqueja,
tiñendo todo de color de rosa
-el divino color de las promesas.Lo siento como débiles murmullos
de besos, de teni nras y de quejas,
-quejas que son tan dulces, que no en·
tiendo
si escapan en suspiros ó se quedan.Como un soplo de brisa, fresco y suave,
que disipa de mi alma. las tristezas,
dándole nueva vida al pensamiento
y convirtiendo en Dores las ideas.
Algo que me subyuga y me extasia
como todas las cosas que son bellas;
algo que yo quisiera sentir siempre,
porque siutiéudolo, la vida es buena;
algo que temo mocho que se aleje
porque es dicha y la dicha nunca espera;
algo que leR da forma y les da vida
á todos 11\ÍS ensueños de poeta,
que hace sufrir ll fuerza de emociones
-un corazón herido, ese es su emblema,pero las ausias de sentir sou tantas, '
que hasta el sufrir es grato cuando ltega ;
que halaga porque en íntimos coloquios
se couflan los goces y las penas
y se llega 11. creer que hay en el mundo
aiquiera unsér que nuestro sér com prenAsl ju:i:go el amor, as{ lo si ento~
(da,

Se Libró del Terror de Muchos
Inviernos Tomando
Pe=ru•na
REFIRIENDOSE
á. su buena salud y extremada. vejez, el ancla-

no se!Ior .Brcck dice:
&lt;Una de las cosas que he descubierto, para mi satisfacción, es el
propio remedio para los pa.declmJeotos ocasionados por losefrntos
del clima. Por 117 afios he reslslildo
el ta.o variable clima eta los Esta•
dos Unidos.
&lt;Siempre be sido saludable; pero,
por supuesto, expuesto á las enfermeda.des causadas por los repentinos cambios de clima y temperatura. Durante mi larga vida he conocido muchísimos remedios para la
tos, resfrios y :Harreas.
&lt;He descubierto que el remedio
del do,&lt;.'tor Hartman, la Peruna, es
el meJor, si no es el linloo y mlis
seguro para est13 enfermedades,
La. be usado por muchos anos y
atribuyo mi buena salud y vejez'á
este remedio.
«Ei exactamente el remedio que
requiero. Me protege de los malos
efectos de los cambios de t.emperatu ra; me tiene siempre con buen
apetito; me conserva fuerte; me
Llene la sangre en circulaclón. Confío en este remedio para todos mis
achaques.
&lt;Cuando por primera vez se presentó lagrlpeen estepais,empeeéá
padecer dt1 dicha. enfermeda.d.
cL1 tu ve vula.s veces. Al principio no sabía. que la Peruna. era el
rt1medlo para esta enfermedad.
Cua.ndo of decir que la gripe era catarro epidémico, probé la Perunay
resultó ser el verdadero remedio&gt;.
Eu su liltima. carta. al doctor
Ha.re.man, M.r. B rock dice como sigue:
«Estoy bien y meslento como me
he sentido por los últimos aíios
lleno de salud. Lo único que me
molesta es la vista. Si pudiera ver
mejor, podria andar por toda la hacienda. y me h:ufa. mucho bien. Jamás estaré s1n Perona&gt;.
Suyo afectísimo amigo,

Atribuyo

de la
mi

vejez.

Sr. Isaac Brock, de 117 años de edad
BROCK. ciudadano americe.ISAAO
no, nacido en Texa'I, tiene 111 ailos
y goza de muy buena salud. Resldeen

la actualidad con su hijo polftlco en
Valley l\Illls, Texas.
Hace algún tiempo estuvo en Waco,
en obsequio á la petición de varios
amigos, y se dejó retratar, a.poyado
sobre una. vara que se cortó de uno de
los árboles Que adornan la tumba del
general Andrew J aok~on.
El seflor Brock es un ancla.no 'muy
u spetabJe.
Conserva aún la Biblia de au famlUa,
adonde se ve que la tecba de su naci miento filé escrita hace 117 anos.

Nació antes de formuse los Estados Unidos.
Ha presenciado la elección de 22
presidentes.
Veterano de cuatro guerras.
Herró un caba.llo cua.ndo tenla.
99 anos.
Siempre ha vencido la. gripe con
la. Peruna.
F11é testigo en un pleitoá la edad
de no ~ nos.
E~U firmementeseguro de que la
Peruna. es el mejor remedio que se
conoce para enrermedades catarra
Jes.

La senora Sara J . de É rock, en
carta fecha 3 de Jul!o, 1906, que
escribió por su se!I"'r esposo don
Isaac Brock, dice como sigue: &lt;El
invierno pasado me enfermé, y empecé ~ tomar Peruna tan pronto
como entré en coova.leeencfa, y me
meioró completamente de salud&gt;.
Ea postdata de la misma carta,
dice: &lt;MI sei'ior espO,io recibe 1n:fi.
n1dad de cartas pidiendo Inform aclones con respecto á. Peruna. No
las contesto todas, porque creo deben comprar un frasco y probarla&gt;.

La Peruoa se vende en todas las droguerías, en dos tamaños, de $1.00 y $2.00 la botella.
y as[ sentirlo siempre yo quisiera,
porque es fuego, y deseo y esperama,
l)('rqne es la vida, eu lin. (Bendito sea!
Y levantó él los ojos buscando en los
ojos de ella una mirada como un apoyo;
pero sus ojos permanecfan bajos, obsti·
nados en mirar algo que de fijo no veían,
y buscó entonces en los labios de ella
una palabra como una ayuda; pero aus
labios permanec!an mudoro, eutreabier•
tos, dejando escapar tan sólo una resr&gt;i•
ración entrecortada, cuya tmocióa delataba el rápido agitarse de 111 pecho.

Y aquel •por ti lo siento•, próximo á
escaparse, no tuvo fuena de voluntad
bastante pa1a salir por s[ solo. y pasado
aquel instante, cien voluntades uo hubieran podido hacerlo salir de ese corazón donde volvió á encerrarse.
Y ella no iusisti6 mb .. .. ¿Comprendes esto?
SI no fuera á ti ll q uien dirijo esta preiruata, siu duda la respuesta serfa uega·
ti va : pero tu sonrisita maliciosa me indica que lo has comprendido mejor que
yo; y si no te conociera tanto, lemer[a
que de tna labios se esta_para esta otra:

•¿Cómo has adivinado mis pensamientos?• ... Y yo entonces te respondería de
este modo: ¿No te he dicho que te mires
eu el espejo? Fíjate, fljate y verlls cómo
en tus ojos se trasluce el misterio de tu
alma. Allí ful! donde apreJJd! cómo se
siente el amor.
Gl'STAVO F.

Mhico, Mayo, 1909.

ACOII-.\ lt,

�El Mundo lllustrado
SIEMPRE LA VERDAD\,
"Cuando está U d. en dudr~ cU
g"'a la verdad. " Fué un cxperi,
mentado y viejo dtplom:'ttico el
qull así dijo á. un principiante en
la carrera. La mentira p~ede
pasar en algunas cosas pero ..1.0
en los negocios. El frattde ~ engallo á menudo son veotaJosos
mientras se ocultan; pero tarde
6 temprano se descubrirá.u, y entonces viene el fraeilso, y el castigo. Lo mejor y m:ís segui:o es
el decir la verdad en todo t1em•
po pues de esbi. manera s~
ha~e uno de amigos constantes
y de una reputación qr.e siempre va.le cien centavos por peso,
donde quiera que uno ofrezca~"---tos en venta. Estamos en s1tuac..,. - (le a.firmar modestamente, q_ue so1,..; osta b&amp;S~ dese~
sa la u.ni versal pop.;~ridad de 4,-.
PREPARACION de W AMPOLE
El público ha descubierto q ne
esta medicina es exactamente k:
que pretende ser, y que produoo
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
-..; b11&lt; dado :í. conocer su nat ~
raleza. P~ tan sabrosa como k,
miel y contieu~ todos los principios nutritivos y cur:i.tivos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, combinados con Jarabe de
Hipo:fosfitos Compuesto, Extractos de }falta y Cerezo Silvestre.
Estos elementos forman una combinación de suprema excelenc.__
~ ,.....éritos medicinales. Ningun
remedio ha tenido tal éxito en
los casos do Influenl!lu, Pérditla
de Carnes, Debilidad y }fal Estado de los X ervios, a.si como todas las afecciones que proceden

de Sana-re lmpura. "El Sr. B . .
Porfirit Parra, Profesor de Medicina en l[éxico, dice: La Preparaciúu de Wampole está. compuesta de los principios nutritivos del Aceite de Bacalao, Malta,
Ripofosfitos y Co,:czo Silvestre.
:En las personas debilitadas esta
medicina me ha servido perfeo•
to.mente." En todas las Boticas.

--~···· ····,····~--···•·

:

LA~ 1·11 uOR '\.:&gt; ALTECAS

oi Lle O. M OLLER Sµcesor.
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••• •'••pr• Pilkuru.

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CARDUCCI Y EL MILITAR
Carduccl, el gran poda italiano, era un
v-erdadero espirito de contradicción, y mh
de una"ª pudo tener serlos disgustos.
VJaJando en 1101 ocasión por Lombar•
411, Iba en el mismo departamento un oli·
cial del rjérclto que no conocla personalmente al poeta. Después de ua rato de
cha.ria la conversación recayó sobre las
últfmas prodoccfones literarias, Y se habló de un potma c¡ue acababa de publicar
el autor de "Odas bárbaras."
-¡O■ rduccl es un genlol-exc.lamó rl
militar con entusiasmo.-¡ Es el poeta más
1tran;1e que ba existido después de Dante 1
Se Iguala con él.

-¡Bah! ¡Un ,:eolo!-respondló el otro
lntt-rlocutor.-¡Esto es mucho declr!-A
mi me parece un poeta mediano, nada
m6s.
é
-¿Mediano, caballero? ¡Usted qu u.bel ¿H, leido u~ted sus obras?
-Usted si que no es ni capaz do juzgarle.
-¿Yo?
- ¡U,tedl
-¡C1ballerol
-¡C,bAllero!
Decidido el oficial A sostener con las ermas lo que de palabra afirmaba, entr,¡:6
su ta!leta al otro viajero.
Este se sonrió.
-1Aq11I tiene usted la mla 1
El mllfhr pa~ó ta vista por la cartulina

Un Acto Completo de Faust

y leyó: "Glosué Carduce!, pr,fesor c!e la

Universidad de Bolon1a.'·
Sin pronunciar u_oa palabra, ,1 oficial
saludó IDilltarmeote, hizo una proluoda
reverencia, y los dos hombres, que Iban i.

batirse. lanzaron uaa ene, Jada.

CAMBIO COM.PLETO
[,a simpática Srita. Gnadalnpe Ferreira Carmona en su com11oicaci6n
de Amatatláo, Jal., Mbico,dice: cMe
place comunicarle q ne desde hac;e un
año meeucoeotro gozando de pedrcta salad de~pnés de p~deccr de liebru por Iarg&lt;&gt; tiempo, Las afamadas
Píldoras de Vida dd Dr. Ross han
cansado en mi org•nismo un cambio
completo&gt;.

hermoso Pecho
l,ru.al mente considera. io f'n todas l"&amp;rtes

Cll!l.l IR.exoreblÓo ml\s oerr~cta de la bl!l llrz:t. femenlo&gt;&lt;: adeuuts. es el •lirno noro•
xlmadamente cierto de unl\ ea1ud fiol'e•
ciente. Par11. adauJrlr este dei,11rrollo que
hace tnn el•,rantl!I y tan ~educi.ora. t la.
tnuJer. no hay nada má• e~c•z ni mejor
oa.ra. la salud c¡_ue 1118 PJLULES 0Rn;NTALE.

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más notables.
Y no ejecución más grandiosa de ia preciosa
música de Gounod puede imaginar e que_ la
ni.agnífica rendición de esta escena dramática
por estos tres eminentes artistas.
La notable Escena de la Prisión en tres partea
-

Parte Primel'a: Geralcline Farru y Enrico Canuo
"Mon coeur c~t pénétré d'épouvante!" 89033
Parte Segunda: Geraldine Farrar y Enrico Caru10

' ' Attends! voici la rue" 89034
1 Parte Tercera: Geraldine Farrar, Enrico Caruao y Marce] Journet
Trio "Alerte I ou vous etes perdus'' 95203

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Año XVII- Tomo II

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En Pleno Centenario
EMOS llegado, por fin,
al suspirado mes de
Septiembre. Nos encontramos en plena celebración del Centenario de la Independencia.
Yo quisiera daros,
en esta crónica, una
impresión de la fisonomía risueña de la ciudad;
de lo qac ahora M.b:ico tiene de novísimo en su
aspecto, y más que en su aspecto, en su ambiente.
La vieja metrópoli, que ordinariamente duerme entregada á la pu un poco aburrida de sus
costumbres, que conservan todavía resabios coJonjales, despierta ahora, alborouda y sonriente, y entra en un paréntesis de actividad febril,
Las ceremonias iniciales de las verdaderas fiestas efectúanse en medio de grande expectación.
Arribuon. ya loJ primeros delegados extranjeros.
Agnárdase, entre los qne faltan, á uno que, á más
de ser representante de no país amigo, trae la
investidura de príncipe de la divina poesía: el
grande autor de e Prosas profanas• y de los cCantos de vida y esperanza•. Y es tal la agitación,
tan viva esta deliciosa inquietud que ahora tnr•
ba á todos, al opulento y al humilde, qne dijérase que Mb;ico cobra nuevos alientos, que s.e
vi ,itica, que alcanza una intensidad de sensaciones que lo embellece.
Hay más luz, mis movimiento, más vida.
Bajo del delo azul y á menudo nuboso, de uoa
dulce palidez, los jardines ostentan un verdor
primu·eral. En la Alameda albean ya los m.i.rmoles del monumento del Patricio; la mole airosa
se yerg~e envuelta en la caricia del íolJaje. Chapnltepec, el suntuoso bosque milenario, hace gala de nuevas perspectivas para deleite de los
ojos. En el lago, los botes ligeros surcan las ondas, dejando tras de sí la argentada estela que
f nlgnra á la luz del creplÍscnlo estival; en las
calzadas, al amor del follaje de los ahuehuetes
rojizos, rnbias misses pasean, con and.a r rítmico,

dejando correr la mirada de sus ojos claros por
los pedazos de cielo que se columbran allá lejos,
entre las ramas; en una hrente, reclinada al borde, contemplando á los gansos que á la orilla
opuesta, entre juncos, toman el sol de ocaso, una
mujer bella qa.e evoca, quid, en aquel instante,
la blancura de los cisnes, trae al recuerdo del
que pasa la visión de un Watteau .. . .. .

*
*.
Perl no en los jardines ni en el bosque, sino
en las graoc!cs avenidas, al caer la tarde, es don•
de se sorpreDde esa nueva exuberancia de vida
de la ciudad en fiesta.
Torrentes de luz brotan de los escaparates engalanados con primor. En unos ciotilan las joyas¡ en otros, los mil secretos de la moda, realizados en la bellua delos encajes sutile~ y de las
sedas cfrnfruantes•, solicitan la atención del transeunte.
Y el desfile de las mujeres bellas, de las mujeres feas, de las expresivas, de las interesantes,
de las coquetas, de las mustias, de las frívolas, á
la tenue hu de la tarde, tiene un singular encanto.
Vibra en el ambiente l1.lla nueva seducción. Al
rumor de voces, al ruido de los carruajes que
pasan, lentamente, 6nense el fragmento de vals
que escapa al abrirse la mampara de la puerta de
un café; ta risa íugitiva de una moza que pasa
tocandoos el codo; la exclamaci6D del amigo que
á un lado está . . . . . .
Y el crepúsculo se extingue; y cae la noche.
Entonces ac:reciéntase la luz,la luz de oro de los
focos, la luz blanca de los arcos voltaicos.
Teatros y&lt;restaurants&gt; son en aquel momento el
punto de mira de las m11ltitudcs. En las mesas
de nítidos manteles se refleja la púrpura 6 el oro
de las copas. En los tablados, la cupletista de pro•
vocativo gesto canta l1.lla canción picante, detramando gracia de sus ojos de pilluelo, de sus desnudos brazos, de sus arqueados tobillos que ciñe
la malla transparente y asoman entre suntuosa
profusión de encajes.

• •*
Y no es sino hasta las primeras horas de la
mañana que el silencio envuelve á la ciudad, horas antes de que la aurora, divina so.nriente, aparezca.
En los barrios lujosos se extingue el rumor del
último coche; la respiración angustiada del postrer auto que pasa ...... Duermen los palacios
sn sue.iio tranquilo, aristocrático y dnlce. A través de sus muros, algún trasDochado que pasa
fumando, tieDe la ilnsión de mirar, en un lecho
ducal, á una rubia durmiente.
En los suburbios, el ladrido de algún perro vibra en la noche azul. Los gendarmes dormitan.
Acaso algún portero madrugador barre la calle,
canturreando . ...
¡Oh, breve quietud septembriual
CARLOS

GONZALEZ PERA.

"'~
Ita Tttisteza Andaluza
¿Habéis oldo A un cantaor? Si lo habéis ofdo, os recordaré esa voz larga y gimiente, esa.
oa.ra rapada. y serJa, esa mano que mueve el
bastón para llevar el compás. Parece que el
hombre se está. muriendo, parece que se va A
acaba.r, parece que se acabó. A mi me ha. conturbado t;a.J gemido de otro mundo, tal hilo de
alma.. cosa de armonfa enferma, copla llena de
rota ~úsica que no se sabe con qué afanes va A
hundirse en los abismos del espacio. El canlaor,
aeda de estas tierras extraíI1s 1 ha. recogido el
alma triste de la. Espalla mora. y la echa. por la
boca ,en quejidos, en largos ayes, en lamentos
desesperados de pasión. Más que UD&amp; pena personal, es una. pena. nacional la que estos hom-

bres van gimiendo al són de las histéricas guitarras. Son cosas antiguas, son cosas melodiosas ó furiosas de palacios de árabes .. . . He oldo
á. Juan Breva., el cantaor de ml\s renombre, el
que acompalió en sus juergas al rey alegre
Don Alfonso XII. Juan Breva adlla óse queja,
lobo ó pájaro de a.mor, dejando entrever todo
el pasado de estas reglones asoleadas, toda
la morerla, toda. la. inmensa. tristeza que hay
en la. tierra. andaluza; tristeza del suelo fatiga.do de las llamas sola.res, tristez&amp; de las melancólicas herobras de grandes ojos, tristeza especial de los mismos cantos, pues no se puede escuchar uno que no diga muerte, cuchilla.da, luto, virgen penosa ó not:A crepuscular. A la orilla. del mar he oldo cantar á un mozo pescador
que descansaba junto A una barca; y su canción
era tan triste, tan amarga, como las coplas de
Jnan Breva. Cantan lo mismo las muchachas
frescas, rosadas de vida, que ponen claveles en
las -ventanas y que tienen un novio. Porque asl
son aqui la vida y el a.mor; todo lo contrario de
lo que piensan los que sólo han visto una. Andalucía á la francesa., de Exposición Universal ó
de caja-de-pasas. En verdad os digo que este
es el reino del desconsuelo y de la muerte. El
amor popular es inquieto y fatal. La. mujer
ama con ardor y con miedo. Sabe que si engailaal novio, le partirá éste el pecho y el vientre
de un navajazo. &lt;Un&amp; puilalalta&gt;. Hace a.Jgún
tiempo, en un florido patio malagueilo, se celebraba. una. besta, y cierta gallarda moza se puso á. cantar. Caota.ba mara.viUosa.mente. De
pronto cantó una copla que dice en dos de sus
versos:
¿No hay quien me pegue un ttrltG
en medio del corazón?
Un loco, ó un enamorado novio, estaba a.111
y sacó uoa pistola y le pegó un tiro en medio
del corazón. .Estos salvajes a.morosos son as1.
.A.otal'íono habría sido pistola, sino gumla.. Todos los poetas de esta.s reglones son dolorosos y
excesivos, fatalistas ó violentos. Todos son
amados del sol. Todos no: he aqul uno amado
de la luna ...
En uno de estos crep11sculos de Invierno en
que el Mediterráneo ensaya. un aspecto gris que
borrará la aurora del siguiente dia, he comenzado á leer el libro de un poeta.nuevo de t1err,a
andaluza, el cual acaba de aparecer y es ya. el
más sutH y exquisito de todos los porta.liras
espailoles. Al hojear su libro Arias tristes, lo
juzgarla.is de un poeta extranjero. Fijaos más:
es un poeta completamente de su tierra, como
su nombre. Se llama Juan, como el Arcipreste,
y Jlménez, como el Cardenal. Surge en momentos en que A su pa.ís comienzan á llegar ráfagas
de atuera, sobre miis de -qna parte derrumbada
de la antigua muralla chinesca que construyó
la intransigencia. y macizó el exagerado y falso orgullo nacional. Quiero decir que llega. á
tiempo para el triu.n to de su esruerzo. Como todo joven poeta. de fines del slglo XIX y comienzos del XX, ha puesto el oido atento á la. sirin•
ga francesa de Verlaine. Mas, lejos del desdoro de la Imitación y ajeno A la. indigencia del
calco, ha aprendido á ser él mismo- etre so, m111u, - y dice su alma en versos sencillos como
lirios y musicales como aguas de !uente. Este
poeta está enfermo: vive en un sanatorio, allá
en Madrid . .A.si, en su poesla-, no busquéis salud
gozosa ni rosas de risa. Cua.ndo .más, á. veces,
una. sonrisa., una sonrln de convaleciente:
Co11r,a/1se1nte di 1quis#11 mali . •• . ;

pero en la cual se insinúa uno de los más grandes misterios de la vida. Cuando Ca.mue Mauclalr, el critico meditativo del Art1 ,n si/meto, se
complacía en escribir versos, colocó un volumen de verbales sana.tinas de otollo ba.Jo la Invocación de chúmann; Jimtfoez tiene, como pa.•
trono de su libro musical y melancólico, al melodioso Schúbert. Antes de cada. división de
sus poemas, a.parecen, A la manera. de tntro-

ducclón las notas de él elogio dt laJ
lágrimas, de la. S1r1Hata de f ti trts la
t,a,. Se penetra n.sl, á la. influencia
de la música., á uno como parque de
dulzura y de pena eo donde, al amor
de la. luna., un alma dice, como el
rulstfior, sus arias crepusculares ó
nccturnas. Nunca, como ahora, se
ha cumplido el precepto de Pauvre
Lelia.n: D1 la musique a11ant toute cho-

La Reapertura del Museo Nacional

se ... .

Conozco de esos seres. Y veo, en
cambio, A tra.vés de esta. poesfa de
sinceridad y de reserva, A un tiempo mismo, la. transparencia. de un
espíritu fino como un diamante y
dellclosa.mente senslti vo. lle aqui
un Hrico de la. fa.milla. da Reine, de
la fa.m1lla. de Verlalne, y que per,
manece no sola.mente espafiol, sino
anda.luz, andaluz de la triste Anda.lucia.. Es de 103 que cantan la verdad de su existencia. y claman el secreto de su Ilusión, adornando su
poesla. con flores de su ja.rdin ioterior, lejos de la. especulación &lt;litera.ria&gt; y del mundo del ar1"1msmo intelectual. Su cultura le universaliza., su voca.bularlo es el de la aris·
tocracla. arblstlca de todas pa.1 tes;
pero la expresl6n y el fondo son suyos, como el perfume de su tierra
y el ritmo de su sangre.
Desde Bécquer no se ha. escucha.do en este ambiente de la P,mlnsula. un són de arpa, un eco de mandolina. más personal, más lndlvi·dual. Pudiendo ser obscuro y complica.do, es cristalino y casi ingenuo. Se dlria que tiene timideces
de orfandad, como el maestrot,rier pou, le t,au'Ofl Gaspar!- si no se
viesen brlllar A la. l uzde la ]una las
espuelas de oro de sus ples de prlnci•
pe, que estimulan los brios de un
Pegaso joven y ardiente, cuyas crines están hdmedas de roclo matinal,
El poeta dice, como 1a Ifigenla de
Mareas: "Es dulce el sol;'' pero sus
ansias y sus vJstones esMo alumbradas por el elair de l11ne. Y hay
a.lU, en esos versos admirables y ex·
qu.lsltos, las mismas visiones y las
mis.nas ansias que en las coplas popula.resque cantan las mc.z:1s enamoradas y los sonoros, durGS Y au•
llanbes eantaores. AIH está la Irremediable obsesión de la muerte, de
la. podredumbre sepulcral, de los
corazones partidos, de la. tristeza.
mata.dora. Sóloqa.e el artlsoo tiene
una. cultura. europea., y si no fuese
su "acento" mental, no se le conocerla. el origen ni Ja patria, Y sus
arlas pod1lan ser lied,r germánicos
ó sonatinas puisienses que acompaña.ria la. música de Debussy. Hay
un olor á. violetas. Hay paisajes en·
trevlstos como por una. ventana,
cielos y campos de vlfieta. Ilay una
gran castidad poeana, á pesa.r de los
gritos de la. vida; h&amp;y val~s que tienen un ensuei!o y un corazón:

E.1... SE.fvOR PRE.S/OENTE. OE LA REPLISL./CA E.N EL. PATIO DE MONOt...lTOS

un cielo bajo y flotante,
que con su bruma. de plata
va acariciando los árboles.

un ángelus mustio, mue1to
entre la. lluvia. la niebla..
Recordad á Zenea.:

Ese romance suena. á. la música
del d lvJno Góogora; y para nosotro~.
los aiperica.nos, á la música de un
rimador de encantos yde tr1stezas,
de un adora.ble Orfeo cubano, ha.
tlem po desa.pa.rectdo. Esas notas las
hemos ofdo en las cuerdas que acariciaba la mano de Zeoea. Escuchad
á Jlménez:
Llora el ángelus de otoílo
la campana. de la Iglesia,

Baja Artu10 al Occidente
baliado en púrpura regla.,
y al soplar el manso alisto
las eolias arpas suena.o.

fermo: hay artistas enlermos, y en
las almas es como en la Naturaleza..
Hay maneras de expresión que da.
el obscuro destino. Los antiguos
no andaban errados cuando hablaban de la. influencia de los astros.
Ha.y maneras de expresión qae da
el obscuro destino, y no exijáis á
una pá.ltda .flor de lls que tenga los
colores violentos de una. rosa roja,
ni modestia. A la.cola. del pavo real,
ni un solo de rulse!Ior al papagayo.
El poeta nace, sí; todas las cosas
naturales nacen: lo que no nace es lo
a.rtlfioial. .A.si, no penséis en que
Franc1s Jammes ó Juan R. Jiménez
ha.rlan mejor en pensar en el porvenir polltico de sus respectivas
naciones que en dflclr los sentimientos que brotan al calor apacible de sus dulces musas. No seas
a.legre, poeta; que naciste absolutamente amado de la trislieza, por
tu tierra., por la morena y a.ma.1ora. y t1:lsoo Anda.lucia, y porque tu
sino te ha puesto al nacer un rayo
lunático y visionario dentro del
cerebro.
Ha.y en este libro vagas reminiscencias literarias; por ahl pasa., un
momento, un enlnt;ado misterioso
semejante al de la estrofa. musset.laca., el enluta.do qui nu rtss,mbl,
comm, u11 frére ; suena uno que otro
acorde de fiesta galante-íntima,
sin decoración ni preciosismo-y se
alzan, bajo la. claridad lunar, los
chorros de agua de Lelian, s'll1ll1s
parmi /, ma,-bns. Y Hebe, a.qui, allá.,
mM allá, siempre:

Eo todo el libro de Jiménez hay
una, diríase, sonrisa pslquica, llena
de la. suavidad melancólica que da.
el anhelo de lo imposible, antigua
enfermedad de soilador. Los que
hablan de un arte enfermo juzgo
que se equivocan. No hay arte en-

La Reapertura del Museo Nacional

El va.lle tiene un ensueno
y un corazón; suei'la y sabe
dar con su sueno un sóo triste
de tia.utas y de cantares;
hay ibut:t.s pánicas, dnlces Ha.utas
ca.mpeslnas. ¡Deliciosos romances:
Rlo encanta.do; las ramas
sonollentas de los sauces,
en los rema.nsos dormidos
besan los el aros crlsta.lBS.
Y el oielo es plá.cldo y dulce,

EL

seRoR

PRESIOENTE r..t...E.QANOO ,.,._ EDIFICIO

Las noches de luna tienen
una lumbre de azucena.
que Inunda de paz el alma
y de ensueilo la. tristeza.
Yo no r;é qué ha.y en la. luna
que tanto calma y consuela,
que da. unos besos tan dulces
A las almas que la besan.
Si hubiera siempre una. luna ,

�una luna. blanca y buena,
tilste lágrima del cielo
temblando sobre la. tierra.,
los corazones que saben
por qué las flores se secan,
mirando siempre á la luna
se mor! rán de pena.

Robir,sor,es M.oderr,os

PREMIOS EN SAN ANGEL

\?la.Ju &lt;lt l&gt;o&lt;la. "61tln,o pa.trói,"

MI ja.rd1n tiene una. fuente,
y la !uente una, quimera,
y la quimera, un ama.ate

que se muere de tristeza. ....
Hay de cuando en cuando, entre los sedos09
romances, estrofas que hacen vibrar su11 consona.ates de armónica, su acordes de ocarina. Lo
preciso se junta á lo lndeciso. Y el amor del
astro, en todos los siglos misterioso, Jo melancoliza. todo. El poeta explicará. su atracolón: e Libro monótono, lleno de luna y de tristeza. SI no
existiera. la luna., no sé qué seria. de los sofll1.dorea, pues de tal modo entra el ra.yo de luna.
en el alma triste, que aunque la apena más, la
Inunda de consuelo, un consuelo lleno de lágrimas, como la luna. Los que os hayáis estremecido bajo las estrellas, oyendo venir en la brisa
la sonata.de un plano, sintiendo qué pobre es la
vida entre la noche y ante la muerte, dejad
caer la mirada sobre estas rimas Iguales: de un
mismo color, sin otros matices que los que· en
la noche surgen confusamente de los macizos
del jardln, allá donde estan las ti.ores casi ahogada.a en la negrura. Y sonad conmigo con las
visiones blancas de siempre y con los poetas
muertos: Enrique Reine, Gustavo Bécquer, Pa•
blo Verla1ne, Alfredo de Musset, y lloremos
juntos por nosotros y por todos los que nunca.
lloran&gt;.
Mirad con simpatía esa. juventud que en estos imprudentes tiempos tiene el franco valor
de las lágrimas: Lacrimabiuter. J'uzgad que ha
elegido bien el patronato de Schúbert. cLlave de plata de la. fuente de las lágrimas&gt;, dice
Sbelle.v de la música..
El poeta nuevo toca. esa llave y hace caer el
agua de la. !uenteuna. vez más. Así, Andalucla,
entre todos tus tocadores de guitarra y pandereta, entre todos los que hacen literatura. a.legre
con tu color y tu exuberancia, te ha nacido

SEIJORITAS QUE HICIERON L.A 0/STRIBUCION DE PRt:MIOS A LOS CONCURRENTES A LA l:XPOSIOION
DE FL.ORl:S Y FRUTAS DE SAN IINQEL.

OCASO

un sonador de viola., de arpa, que sabe cantar,
noble y deliciosamente, á la sordina, la recóndita. nostalgia, la melancoHa. que lleva.a en el
tondo de tu pecho.
En tu copioso y fuertemente perfumado jardfn, lleno de claveles, ha abierto sus pétalos
armoniosos una rosa. de plata pálida espolvorea.da. de azul. Y yo tengo fe en la vida y en el
ponen1r. Quizá pronto, la nueva aurora pon•
drl\ un poco de su color de rosa. en esa flor de
poesfa nostálgica. Y al rulsefior que canta por
la. noche al hechizo de la luna., sucederá una
alondra matutina. que se embriague de sol.

A

1111

pintor.

He aquí, pintor, tu espléndido paisaje:
an lago obscuro, ráfagas marinas,
empapadas en tintas cremesioas
y en el azul profundo del celaje;
un tronco que columpia su ramaje
al soplo de las auras vespertinas,
y manchadas de verde las colinas
y de amarillo el fondo del boscaje;
ua peíilsco de líquenes cubierto;
11na faja de tierra iluminada
por el último rayo del sol muerto;

R UB.EN DARIO.

y, de la tarde al resplandor escaso,
uua vela á lo lejos, anegada
e11 la divina calma del ooaso.
MANUE L

PREMIOS EN SAN ANGEL

Jos e: OTHON

Víctor Hago, el buen patriarca del siglo XIX, refiriéndose :S.
la costumbre del viaje de bodas, que :S. priucipios del citado siglo empezaba 6. ponerse en boga éo Francia, importada de foglaterra, dijo, ea &lt;Los Miserables&gt;, que era muy poco propio el ir
á dejar los primeros recuerdos de la vida matrimonial ea los
rincones de una berlina ó en los poco amables cuartos de uu ho•
tel, en vez de guardarlo, enmedio de los cuatro poéticos muros
de la casita de los novios, en donde se podrían revivir, día á
día, los primeros instantes de una unión que, srgá.n las reglas
de la Naturaleza, debe ser siempre feliz, puesto que es la u:pre•
sión del estado perfecto, stgón todos los principios de la vida,
tanto desde el punto de vista social como desde el moral y el
emotivo.
Estac y otras cosas dijo el buen viejo en contra del l'iaje de
bodas; pero sus sermones se quedaron :en los libros sin que na·
die les hiciera caso, que es el 611 má, común de los sermones, y los
recién casados han seguido desde entonces la costumbre, buena
ó mala, de recorrer tierras inmediatamente después de celebrada
la ceremonia nupcial.
En los tiempos de que Víctor Hugo habla en sn obra, los
novios partían en berlina, recorrían algunas de las principales
ciudades de Europa, ó del continente en el que les había tocado
l'ivir, y procuraban tener en todas partee las mayores comodidades posibles. Más tarde el ferrooerril acortó las distancias, y los
viajes, incluso los de bodas, pudieron hacuse más largos, y su
duración aumentó considerablrmeote. En ellos, sin elllbargo, se
seguía contando con toda clase de colllodidades, y los hoteles á
la moderna y los ferrocarriles PulJman hadan que los viajes
casi pudiewan llamarse de recreo.
Mu, he aquí que á un recién casado, de espfritu aventurero, se le ocurrió que en los viajes de boda salían sobrando las
comodidades, y le ocurríó ir á pasear su ooviciato matrimonial
á países poco conocidos ó desconocidos por completo, en los
que el «confort&gt; y la tranquilidad son cosas punto menos que
exóticas.
Debe haber sido el que lanzó esta idea persona de Inste,
porque todos los recién casados, i los que tales lujos les permi•
te la fortUDa , empezaron 6. imitarle, y mientras mb largo y
accidentado era el viaje, tanto mejor.
Todavía estos viajes se hacían por los medios de locomo•
cíón apropiados: ferrocarriles y vapores, en alguna parle q oizb
á lomo de mula ó de otro cualquiera animal de carga¡ se busca·
ban los hoteles en los lugares que se visitaba, y se tenia la se•
guridad, mis ó menos relativa, de hallar la mesa puesta á la hora que acostumbran comer las ge11te9 civilizadas.
Pero ahora, alguien que en punto á originalidad ha de
dar tres y raya li lo mis descabellado, ha encontrado que
los viajes así DO tienen atractivos suficientes, y que el viaje de
bodas debe tener algo que lo haga distinguirse de todos los de•
mb viajes, incluso el arriesgado de Colón.
LA Pl!SOA. - ,!,t:STA L.ISTO El. AI.MIJERZO?
LA SIESTA

P,ua conseguir esto, ideó d recién casado meterse con su
recién esposa en un vehículo, muy semejante á una chalupa indígena, y entregarse á la merced de la corriente de un río, hasta
que las orillas presentasen el más triste aspecto de desolación
y de soledad. Llegados á tal lugar, los desposados saltaron á
tierra , instalaron una t ienda de campaña que llevaban al efecto,
y se dispusieron 6. imitar al buen Robinsón Crusoe, después de
su instalación en la isla desierta,
Una de las necesidades que hay que cubrir, desde luego, es
la de alimentación¡ pero, para ello, vientn de maravilla los recursos naturales: se recogeu frutos silvestres, se pesca 6. los pececillos del do y, 6. veces, se llega aun li matará algú.n conejo,
el cual se encargan de condimentar los dos esposos, quienes 110
sabeo, la mayoría de las veces, por d ónde empezar, Las escenas
de la condimentación de la comida son mu'Y interesantes, pues
hay marmitas voloadassobre los vestidos, dedos quemaelos y otras
preciosídades. El lecho, que es el suelo, está muy lejos de ser
mullido; el ardor del 1101 y el frío de la noche, 110 han de parecer de perlas á la nueva esposa; pero esta existencia tiene la
ventaja de que, después de ocho días, reniega de ella cualquiera,
y una vez que tiene el gusto de regresará sitio civilizado, está
en condiciones de apreciar, mis que nunca, las delicias del ho•
gar, y viiyase lo uno por lo otro.

.....
/.OS EXPOSITORES OEL OONOIJRSO 01! FL.ORES Y FRUTAS, RECIBIENDO SIJS RECOMl'ENSAS EL. DOMINQO UL.TtMO

�LA CANCION DEL ALBA
A

L CABO de tantos años encon·
td.ronse allá en Capri, entre
los reilejos de oro del tramonto estival, en una de las
blanquecinas y empinadas
sendas que sw:can y envuel·
ven las alturas de la isla mi•
núscula, hecha de esmeraldas y de ámbar. Ricardo Bizz:i, á horcajadas en el jumento que corría
cojeando á la cola ele la alegre comitiva de hombres y mujeres, al p11sar delante de Tomb Negri,
que, despacío, encamioábase á casa, no hubo de
reconocerle con sus anteojos obscuros y su sombrero de paja ennegrecida por el sol. Pero la vo•
cecilla de Tomás Negri llamó:
-¡Hola, Ricardo, Ricardo! .. ..
-¿Quién es?-dijo éste volvitndose.
-¡Cómo! ¿No me reconoces?- é irguió, sobre
el cuello grácil, la _pequeña cabeza, mostrándole
el pitido rostro ab.rg•do por la buba castaña.
-¡Obl . ... , ¡Tomasillol. . . . . ¿Eres tú? Pero,
¿eres tú?
-Yo mismo,
A presaradamente Ricardo desmontó, recomen.•
dó á una de las campesinas &lt;palafreneras&gt; que
advirtiese á la comitiva- la cual se alejaba con.
graude estrépito sobre los asnos trotones-que
más tarde la daría alcance en la posada, y abrazó, frenéticamente, á su amigo de infancia. Ambos estab11n conmovidos.
-¡Tomasíllol ¡Tomasillo!. .....
-Soy yo quien te ha reconoddo. Con sólo an
ojo se ve en ocuiones mejor que los que tienen
dos.
-¿Con sólo un ojo?
-Sí, si,-afirmó Tomás con alegría suscitada
en él por aquel dulce encuentro im_previsto.lQuieres que andemos un poco juntos?
' -¡Claro!
-¿No estorbo tu. jira de placér?
-Por el contrario, el placer hasta ahora empieza. Pero ¿gaé haces aquí? ¿Qué haces? . .. .
¡Ah!. ... ahora me acuerdo . ... No sé quién me
lo dijo: eres autoridad, un pez gordo ....
-cC11randero y oficial sauituio&gt;: ¿te parece
poco?
-Me parece mucho . . . . Y, perdona,-observó
Ricardo, afable y titube11nte,- ¿porq11é me decías
que sólo con un ojo se ve mejor que quien tie•
ne dos? ¡Se trata de una broma!
- No, no es broma,- dijo Tomás con sencillo
acento; y alundo por un instante los anteojos,
dejó al descubierto 11na órbita sobre cuya cavidad lívida, los párpados, inmóviles,secombaHan.
En la otra órbita, el ojo gris tenía uu11 mirada
de cansancio.
-¡Oh! .. ..
- JB.lhi-agregó Tomb tranqailamente,-1ú no
podías saberlo. !Hace tanto tiempo que no nos
veíamos! Las vicisitu.des de uuestras vidas, tan
diversas, no nos habían permitido encontrarnos.
Pero yo leo á menudo tu nombre en los periódicos y te sigo por todas p11rtes .. , . iSíempre
triunfante, en Milán, en París, en Londres, con
tas bellos cuadros, con tu arte .... , y yo siempre
aquí, siempre aqafl Sin embugo, confesemos
r.ne un triun fo lo be alcanzado yo también .. ..
¡ah, sí! porque, con la salnd que tenía, tiempo
hace qne debería haber muerto . ... y, á pesar de
todo, Lno lo ves? testoy vivo y como!.. . En estos lagares, querido mío, la muerte se encuentra
abohd.a, Y si aquel día, en la sala anatómjc11 .. . .
por 1111 prurito de estudioso , con la mano inexperta, no me hubiese clavado en el ojo aquella
aga.ja bendifa, quién sabe de qué ambición bu•
biera sido víctima. El prurito fué mi salvación.
Los cirnjanos me extrajeron el ojo y .... la am•
bición. Me enfermé de hipocondría; quise aban-

donar á Nápoles, la. gran ciudad deslumbradora
y rumorosa; logré ocupar esta modesta plaza . . ..
y heme aquí desde hace qnince años ieliz.
- ¿Feliz?
-Te lo juro.
- ¿Solo?
-Solo.
- ¿ No tienes ya . . : . padres?
- No-y suspiró.
-¡,Y por qué, al menos, no te has casado?
Una sonrisilla bonachona asomó á los pálidos
labios de Tomás.
-¡Casarme! Ni el mismísimo Argos, con su
cien ojos, serfa capaz ele cu.idar de uoa mujer en
el día de hoy . .. .. ¡Figúrate si _podré yo, que
te11go noventa y nueve menos!
Y caminaba del brazo por la se11da que ascendía en zig-zag por entre las rocas inclinadas, aquí
y allí, sobre la cabeza del viandante, y el abismo
magnífico, en cuyo fondo se extendía el mar. Caminando cambiábanse mil pregnntas, cdl fútil,
cuál dolorosa, y despertaban mil recuerdos, tristesó regocijados, é intercalaban mil narradones.
Los campesinos, los marineros, las trabajadoras,
los niños que, en pequeños grupos, vohfan á sos
casas, al ver .S. Tomás Negri le saludab¡n con ob,
scqaiosa solicitad:
-¡S.u1tas noches, don Tom.S.s! ¡Santa noche á su
excelencia! ¡El Stñor acompañe á su excelencia!
Y él respondía, saludando con la mano.
-Eres popular agní, le dijo Ricardo B iz:r.i con
tierna complacencía, interrumpiendo su relación
de una romancesca aventura inglesa.
Tomás, bonachonamente, se jactó de ello:
-Soy el médico de todos.
- Y se ve que te están agradecidos.
- Les cura el buen aire y creen que les caro
yo: he ahí todo. Continña, pues,
Ricardo Bizzi continuó. El final de la aventura
era doloroso. La separación repe11ti11a de nna enoantadora mujer le había reTolucionado,
-Por espacio de un año, concluyó, creí volverme loco.
- ¡Y el arte! ¡Y e1 arte! ¿No era para ti un olvido?
-No.
-¡Y eres un artista! 1Qué extraño! Mira: para
mí, que soy un médico, pasa todo lo contrario.
¡Cuando me va mal, pero muy mal, cojo mi violoncello y me consuelo!
-¿Ta violoncello? .. .. !Ah, si! es verdad, tenfas una gran pasión por el violoncello .. . . y to•
cabas bien,
-Ahora toco, si se quiere, mejor.
Habían llegado á un gnpo de casitas blancas,
tras de las cuales, entre una y otra, se fragmentaba, en el lejano horizonte, la franja roja, con la
cual el sol daba fa señal de despedida. En el um•
bral de una farmacia un viejecillo robusto, qae
llevaba la gorra ligeramente iucliuada, solatábase
fum11ndo.
- Don Ignacio, dijo el doctor, esta noche la
acostumbrada poción pua el jorobado.
-¿Y los sueldos? interrogó bromeando el fumacéutico.
-¡Ebl Tiempo habrL ...
-El fiadur es 11,ted.
-Secnéstreme.
-¡Cómo no!
-Buenas noches.
-Bnenas noches.
Tomás Negri se detuvo ante la gra ciosa puertecílla.
- He aquí. mi mansi6n.
-¿Me despides?
- ¡Todo lo contrario!
-Entonces, lvengo á hacerte u o11 vis ita?
- ¡Bravo! Entra, entra.

Con una diminuta llave luciente, Tomás abrió
la paerh:cilla, Y pasados algunos minutos, en un
cuarto, cuya ventana encnadraba un pedazo de
cielo, en el que ya se enceudjan algunas estrellas,
Tomás mostraba á Ricardo los montones de libros
que el velón de cobre dejaba en la penumbra .
- ¡Mira cómo dnerme la cie11cia !, le dijo; é indioando luego el v.ioloncello que se erguía en nn
ángulo, agregó:
cSólo él no duerme nunca. Vele ahí, siempre
de pie, como un centinela.
- Me tocarás al~o . . ... .
-¿Qaieres qne toque?
- Naturalmente.
- ¿ Lo qu.icres de veras? - repitió Tomb con
dulce voz ingenua.
-¡Por Baco si lo quiero!
Dejó Tomás los anteojos sobre el escritorio, y
de pronto, con una especie de regocijo infantil,
riendo, tomó el violoncello y se dispuso á tocar.
Su ojo tuvo una extraña fosforescencia. Inclinó·
se un poco sobre el instrumwto, casi abrazándo•
lo, y comenzó.
En la tranquilidad del ambiente sereno, aquellas notas tenían una singular elccaeucia. El
acento humano que reside en las víbracioues de
las cuerdas de todo violoncello tocado por mano
maestra, parecía á Ric;rrdo una revelación nne·
va. ¡Cuántas cosas decían aquellas nota~! ¡Cuán •
tas cosas melancólicas y bellas aquellas notas
significaban!
-¡Dios sa_nto, cómo toca bíen!-murmuraba, de
vu en cuando, Ricardo.
Era una música en la cual se perdía todo indi•
cio del mecanismo que la producía y en la que
110 se dislingnía siquiera el roce del arco sobre
las cuerdas; era una música llana, larga, continua
como una espiral melódica que se desenvolviera
le11tamente.
Cuando IA última nota, tenue y vaga, lA última
nota de un &lt;diminuendo&gt; apenas st1Spirado, se
desvaneció en el silencio, por nn instante Jea dos
amigos no respiraron':' Luego, Tomá~, cuyo rostro
se colorease como por la reverberación de una
!Jama invisible, pregu_nló ingenuamente:
- ¿No te gusta?
Ricardo, sin responderle, repitió todavía una
vez más:
- ¡Dios santo, cómo toca bien!
Tomás rió.
-Y esta música, lde quién es?- pregautó Rícardo.
Tomás s iguió rie11do.
- i.Por qué ríes?
- P.irqne . . .. jah! jah! ¡ah!
-En suma, lno puede acaso saberse de quién
es esta música?
Tomás, riendo siempre más y más fnerte, di jo:
-Es mía.
Faé mayor en Ricardo el asombro qne la delectación sentida. Si no hubiese estado segaro de
b mansa simplicidad de su amigo de infancia,
le h abrh llamado impostor. Experimentando
sor presa midbaJe ahora con exlrema curiosid ad.
S11 corazón de artista le sugería una multitud de
interrogaciones, que más expresaba con los ojos
que con las desordenadas palabras. Tomás refa,
reía, y, súbitamente, abrió un. pequeiío armario,
en el cual hallábanse acumulados muchos escritos musicales.
-Todo este papel-dijo- lo he ensuciado yo.
Hay ahí para todos los gastos .. ... . 6, d lgo mal,
no bay más que para el gusto mío. Si puedes
quedarte todavía dos minntos, te tocaré una cosa
un poco menos tri ste que la otra. Se intihüa:&lt;La
canción del alba&gt; . ... .. Porque has de saber q u e
toda mi música está llena de tUulos ... . .. ¡Claro!
Cuando compongo, tengo siempre un pensamie n to en la mente .... Es que hablo conmigo mismo,

¿compreudes? Y no sé componer sin pronnuciar
algunas palabras . . .. . .
Ricardo le escuchaba atontado.
- Mira,-sigu.ió diciendo Tomás, rebuscando
en el armario y mostrando á R icardo uno de los
manuscritos,-mira: esta es &lt;La canción del al·
ba&gt;¡ está escrita para violoncello; pero las notas
corresponden á estas palabras, como si lo estuviera para canto . . . . No, no las leas, son baca11a•
lea, te lo juro¡ son. pueriles, ridículas.. . . . estilo
provinciano, ¿sabes? IQaé qu.ieres! No sé hacer
versos...... En el cerebro uo tcDgo más que la
idea; pero coando sale al ex terior, jes una lásti•
mal No, no leas . .. . no leu . .. .
-¡Acabemos!- gritó Ricardo con una risita
induJgente, poniiudose á leer loa venos en voz
baja:
Ogui mattina mi saluta il sole,
rispondo ogni mattina al suo saluto.
Gli voglio bene ed egli me ne vuole,
io son cieco d 1nn occhio, ed e~li é muto.
Non chiede na.Ha a me, né gli chiedo io
piú dell'inmensa luce obe mi dá,
e son discreto, ché, con l'occhio mio,
ne prendo solamente uaa metá .. .
-¡Has visto qué ton !eríu l-exclamó Tcmás,
mortificado.
Ricardo le dijo:
-'Toca. ahora.
La canción era Ucil y linda. Tenía la iogenuidad toda de las palabras que las cuerdas pareda
repitiesen de verdad, y tenía también, en el rit·
mo jubiloso. una tristeza ma-1 disimulada. Y Ricardo, qne escuchaba extático ante el fen6me110
de aquel hombre solitario y dilecto, pensó así,
fngitivamente, que otra vida, cqnizás&gt;, hubiera
podido sonreír á su amigo : c¡Qnién sabd iQ11ién
sabe!&gt;
Foé breve la canción. Terminó con una bizarra cadencía, entre juguetona y apasionada, y
Ricardo, que conservaba 11ún en la mano el ma•
nascrik&gt;, saltó, diciendo:
- ¡Bellísima, por Dios!. ... ¡y le la robe,!
-¿Me la robas?
-Sí, te secuestro el manuscrito, garantizándote qu.e dentro de veinte minutos, allá, ea lapos11da, una linda mujercíta eíecutará al piano tu
c1nción, y que todos nosotros la cantaremos.
Dentro de veiute minutos recibirb tu bilOtismo
de autor. Diré tu nombre .... y ser;is aclamado.
Sí, te lo garantizo.
-Pero tú estás loco .... Dame ese papel,
-No te doy nada .. . . En cambio, te hago nna
proposición. Ven conmigo á la posada . ... trae
ta violoncello .. .. toca toda la noche tu música,
y mañana por la mañana, al amanecer, haces tus
milletas y te vas á Nápoles con nosotros .. . . . .
-¡Vamo~!. . .. ¡Loco, loco' decfa l'omh, que,
excitado y vibrante, encendido el rostro, había
empezado de n.uevo á reir.
- ¿Vamos allá?
- -¡Curiosa figura iba yo á hacer entre aquella
gente elegante, entre aqnellas mujeres pt rfumadul. ... . ¡Curiosa figura!
-¿Vienes?
-iia, ja, jal ¿Cou un ojo solo?
- ¡Sí, coa an ojo solo! continuaba Ricardo,
que ahora de buena re entasiasmábase y se conmovía al pensamiento de procurar al modesto
médico nuevas emociones y alegrías. lQoé te
importa el ojo? Tú no eres médico, no, no, no
eres un médico: eres un artista ..•.. y esto es lo
importante . . . . Y ya que una jira organizada por
la Providencia me ha traido agu.í esta noche, yo
te sirvo. D i: ¿podrías pedir algunos meses de
permiso? Responde, respo11dt, . . . . .
Tomás tan sólo respondía con sa reir convul·
so. Y no cesó de reir h asta que Ricardo, tras de
habede Jlenado de lisonjas, de mal pergeñ ados
vituperios, de tentadoras exhortaciones y de
afectuosas reprimendas, con vencido de malgastar
el aliento y un tanto arrepentido también de haberse dejado arrastrar por ilusiones color de
rosa que la experiencia no consentíi,, calló. Qne•
daron serios ambos, y ambos desearon separarse.
Cambiáronse pocas palabras sin ilación, inútiles.
Salucláronse¡ se abrazaron.
-¡Qnién sabe caándo volver,mos á vernos! d ijO Ricardo, cerca de la pnuta abierta ..

: -¡Eh! .. .. iQnién sabe! ¿Te vas mañana por la
mañana precisamente?
-Sl. Tomamos billete de ida y vuelta.
-El vaporcito no parte sino hasta las cinco en
punto.
-¿Tan pronto?
-Tan pronto. Para bajar á la costa deberías
pasar por aquí con tu caravana ... . .. Al pasar,
piensa en mí .. . .
-¿A cu hora estb levantado?
-¡Ob, ciertamente!
- ¡A.diós, pues, Tomás.
- Adiós, Ricardo.
Tomás le vió alejarse con rápido paso. Cerró
la puerta y sintió su corazón oprimido. El silen•
cio envolvía su aposento. Miró el pedazo de
cielo encuadrado por la ventana; miró su víolon•
cello¡ miró sus libros-la ciencia que dormía-y
sintió la necesidad de tornará oir su voz con el
habitual tono de broma. Como si hubiese hablado á otro, dijo:
-A la cama, mi querido doctor. Esta noche no
se cena y no se estudia. ¡A la cama, á la cama!
Mas aquella ooche durm ió peco y mal. En el

aullante, 11.lla orquesta solemne y fragorosa dirigida por él, un viole ncello cruel y fantástico,
una a!censión gloriosa del violoncellida célebre
á lo al 'o de una torre rodeada de luces, entre los
vivas ensordecedores de la muchedumbre. Despertábase sobresaltado y volvía á oir las palabras de Ricardo, insistentes, petulantes, borrascosas, insidiosas, y tor.llaba á razonar:-r¡Tonteríasl. . . . ¡Tonterías! . ... &gt;
Levantóse más _p ronto que de ordinario. Cuando abrió la ventana, la aurora esplendfa apenas.
Respiró ávidamente la pura y fresca brisa refrigerante. Arreglóse con la ha.bitnal complacencia.
Ptepuó :lespués su café y se lo sirvió.
Con la tacita en la ma110, de la cual se alzaba el
sutil hnmo gne difundía el aroma gastoso, él,
bebiendo á sorbos, contemplaba el alba. Ascendía
del mar, resonando entre las rocas, el s ilbido
hirviente y largo de la sirena del vaporcillo que
llamaba á los pasajeros. Un vocerío creciente
anunció á Tomás que R icardo y sus amigos se
encaminaban á la costa. Afinó el oído y escuchó.
Aquel vocerío, acercándose, se transformó en un

ESOOGIENOO EI.EGANOIA.8. - Nl&amp;.S TORSSERG

insom11io, toda su conversación con Ricardo,
desde la narración de la romancesca y melancó·
lic11 aventara, hasb el torrente de elogios, de vi·
taperios y extravagantes ofrecimientos, volvía á
sus oidot, á su mente, y mil veces las mismas
palabras giraban eu torno .S. so cerebro, á semej11oza de la rueda e a torno al eje. Se cansaba, se
fastidiaba y era peor¡ el círculo de la rueda hacíase mb y mb estrecho y el movimiento más
acelerado. Para substraerse á tal insistencia, razonaba:- c¡Oh, cn.S.ntu tontubs! ¡No Eoy un n i•
ño, ni siqu.iera 011 joven! ¡Empezar de nuevo á
v i vir sería una locnra! Y lnego, ¿ para hacer qué?
E l, Ricardo, con todos sus t riunfos, no pance
más feliz que yo. IY es un hombre simpático,
fuerte, audaz!. . . . (Estaría yo fresco si llnase la
vida que él lleva!. .. . ¡Oh, .ni si quiera por sueño . . . . ni siguiera por sueñ o!&gt;. . .. -P.:ro tan sa•
bias ideas no impedían que otras continuasen
girando Y él llO sabía comprender por qnénunca el razonamiento bastase para reconciliar el
sueño. S i de vu en cuaudo su cabeza tenh una
ligera tregua en el amodorramiento, de súbito el
estremecimiento prodncido por nn sueño lleno
de sorpresas le despertaba.
Y sus sue ñ os breves eran una gran multiiud

canto conlnso. ¡Oh! .. . . El reconoció su canción
cantada alegremente, caprichosameate.
Dejó la taza sobre el parapeto de la ventana, y,
para escuchar mejor, corri ó á la puerta de la calle. Y tru de la puerta, que no osara abri r, estn·
vo atento, i nmóvil, sonriendo, esperando.-Pasa•
ban, pasaban .. . . é iban alejándose. Los últimos
versos llegaron vagamente al oído de Tomás:
e son discreto, che, coa l'occhio mio,
ne prendo solamente una metá. , . .
-Se la llevan á Nápoles, -pensó el doctor
magnetizado casi.
'
Dos golpccitos en 1-a puerta le estremecieron.
E l corazón hnbo de pal pitarle con violenci a:
- ¿Será ese IÓco de R ¡cardo? . . .. murmur ó, enrojeciendo.
Y por la emoción que le veoda, antes de abrir
quiso preguntar :
'
- ¿Qaién es? ¿Quita es?
Una humilde voz femenina respondió:
- Soy yo, Annarella.
-Bneno, f.Y qué quier es, vieja mía?
-El jorobado se ha sentido md est a noche.. . .
- ¿Se h ;a sentido mal7
-Si señor.
- Voy, voy.
R oBEP.TO BRACCO,
(Traducción especial para E L MUNDO ltuSTllADO)

�1
.

.

.

'

-

"Nicolás Br.ivo," drama llrko d.el ma~tro Tdlo.-Su estreno tn el "A!bcu."-EI libreto, la música, los artistas
L hablar del estreno de la ópera del maestro Tcllo. efectuado el sábado de la última
semana en el teatro cArbe11&gt;,
siento q11e mi entasiasmo se
desborda, y q11e la pl11ma,
destinada á ucribir de cr(•
tica, m11éstra1H~1 mb q ne
prop1c1a al análisis, inclinada al himno halagador y triunfal. El eslnerzo del distinguido
compositor mexicano representa tanto en nuestro ambiente pobrísimo en punto á emulación

y volvió á su condición de hombres libres á
aquellos infelices que de él tan sólo esperaban
la muerte.
La memorable acción de Bravo ha tentado en
repetidas ocuiooes á lo-.: dramaturgos mexicanos para llevatla al teatro. ¡Extraña obsesión,
porque la famosa cvenganza insur,iente&gt;, si bien
es cierto que da motivo al historiador, al moralista, y huta, si se quiere, al cuentista, para her•
mosas páginas, no es, en cambio, teatral en el
artístico sentido del vocablo! No constituye,
propiamente, una acción dramUica, sino el rasgo

Escena final de la ópera •~icol§.s Bravo,, estrenada en el teatro «arbeu• el eábado último
de los artistas¡ es tan noble, tan alto, tan consobrillaotemente geoeroso de un espíritu¡ no da
lador por su significación intrínseca, que, m.is
lugar á una sucesión de esceoas, sino á una sola
que todo, merece el aplauso unánime, la feliciescena, á un pequeño cnadro.-De ahí que cuantación vibrante al hombre que, lleno de desintetos ensayos se han hecho á este propósito, hayan
rés, devoto de su arte, ha consagrado horas, muresultado poco felices.
chas horas de su vida á la composición de uua
El señor Mariscal, comprendiéndolo así sin
obra musical que, por el género á que pertenece, - dad.a, añadió-en el drama de doode está Slcado
requiere, á más de ciencia y talento, constancia
el libreto de la ópera-al episodio real, histórico,
á toda prueba,
otro ficticio: los amores de una muchacha, Mada,
Felicito, pues, muy calurosamente, al dar co•
con un capitán del ejército realista, prisionero
mienzo ;i esta crónica, al maestro Rafael J. Tede Bravo. Pero ni la ingeniosidad dd dramat.,rllo.
go, ni su empeño decidido, ni las dotes que en
Mas no quedaría él satisfecho, ni yo tampoco,
el cultivo de las letras poseía el ilustre Presidente
á decir verdad, si Jo que escribo á propósito de
de la Acadmia Mexicana de la Lengua, fueron
su cNlcolás Bravo&gt; faera un vacío elogio al uso
bastantes á hacer dramáticos los elementos esende los que ahora se estilan. Su personalidad es
ciales del episodio No era humanamente posible
harto seria, y no lo es menos su primera prodnc•
hacerlo, y por eso, lejos de merecer censuras, es
ción en el género Hrico¡ de couslguiente, en se•
acreedora á las más grandes alabanzas esta obra,
rio hay que tratarlas á ambu¡ mereoen los honocu la que se intenta con buen éxito, hasta donde
res de la crítica, no de la cdtic.1 que despedaza
es posible, una empresa que, á todas luces, huó ensaln, sino de aquella otea sana, sincera, .i la
biera conducido á completo fracaso á caalquiu
cual cui podríamos deeir que el arte moderno
escritor que no tuviese los recursos. el valer, la
debe la intensidad de su vida,
ciencia literaria de que el señor Mariscal dió
maestras.
•

*·

El asunto de la ópera es el conocidísimo episodio de la historia de nuestra Independencia,
que dió fama y gloria tantas á uno de los mis
nobles caudillos insurgentes: el general don Nicolás Bravo. Lo sab6is y casi no vale la ptna de
recordarlo:-Encontrándose don Nicolás en Medellín, recibió noticia de q ne su padre, el gene.
ral Leonardo Bravo, había sido fasilado por los
realistas, y orden del gran Morelos para que, en
represalias, fusilara, á su vez, á más de trescientos prisioneros españoles que tenía en sn poder.
El golpe faé rudo ; terrible la cólera¡ pero ni cólera ni dolor impulsaron á Bravo á la Yengiuza;
antes bien, moviécoole á llevar á cabo la bazaiia
má,i bella, la que le ha hecho inmortal con la
inmortalidad de los generosos: perdonó la vida

***

Ahora bien, si ti libreto no reúne las condiciones de dramaticidad requeridas, no es justo
exigir del músico una labor estéticamente armoniosa. Las imperfecciones que se observan, como
el cuarteto en el primer acto y el trozo fogado
que da comienzo al segundo, durante el cual, y
por nn la.r go espacio de tiempo, las masas corales, que se hallan en escena guardan an perfecto
silencio, débense, no á impericia del libretista
ni del compositor, sino á la ing,.atitud misma del
asunto lr.ttado. El segundo acto, que encierra el
hecho histói;ico, e~, en ab&amp;ol11to, vacío; no tiene
de dr.amático mb que un momento¡aquel en que
Bravo pronuncia las frases memorables y ce que
las que iban á ser sus víctimas, arrodillanse á

sus pies. De ahí la acumulación de efectos musi•
cales, que contrasta singularmente con la, á ratos, admirable escritura orquestal del primer
acto.
Mas, fuera de estos lunares, excusables en una
primera obra, y en quien, por la vez primera,
arriesga sus pasos en el género lírico, tropezando
con los obstáculos iusuperables que he señalado,
la obra de Tel10 es bell{sima.
Ea ella salta desde luego á la vista que su
autcr no es un recién llegado al campo de la especulación musical, sino un maestro en la más
amplia, en la m.is completa acep•
ción de la palabra. Conoce los
instrumentos y las voces, y sabe
sacar de ellos cuantas 'fentajas
redundan ó puedan redundar en
beneficio de la obra. Iniciado en
las prácticas del arte nuevo, su
música es moderna, rica de oolorido, polifónica, V en algunos
fr11!mentos, llena de inspiración.
Hay en el cNicolh Bravo&gt; dos
piginas: el dúo para soprano y
tenor y la pl&amp;garia del primer acto, que habrán de quedar, sin duda alguna. oomo de lo m.is herma•
so que tenemos en nuestro repertorio musical : ~on definitivos
v esencialmente bellos.
Obsérvase que en el maestro
Tel10, Wagner ha ejercido :Poderosa influencia. Su técnica se le
asemeja mucho, no tan sólo, como se cree vulgarmente, porque
él use de temas que representan
un hecho ó un sentimiento, sino
más bien por el desarrollo orq•estal y el colorido espeoialfsimo
impreso en algunos pasajes de la
ópera. Asimismo, nótase en el
&lt;Nicolás Bravo&gt;, en determina•
dos fragmentos, cierto abuso de
los latones, el cual, lejos de constituir un defecto, á mi ver es una
promesa de que en Tel10 tenemos
no al músico melifluo y color de
rosa, sino al compositor :serio y
vigoroso de mañana.
Su &lt;Nicolás Bravo&gt; nos lo asegura así.
Con la experiencia¡ con el debido aprovechamiento de su saber de armonista; con su fresca y
lozana inspiración, y, fioalmente, con la ooblua
y la virtud de su esfuerzo de artista convencido, el
maestro Rdael J. Tello es ya, á la hora presente,
uoa personalidad en la cual la patria tiene puestos los ojos, esperando de él ricos frutos que la
den prez y gloria.

DON PEDRO MONT, PRESIDENTE DE OHII.E,
FAI.I.EOIDO

El. TEMPL.0 DURANTE L.A CEREMONIA

ASISTENTES A L.AS HONRAS FUNESRES

EN MEMORIA
DEL

Presidente Mont
Como última ma.niíestación del
duelo oficial, Ja lrgación chilena en
nuestra ciudad o rganizó unas solemnes honras fúnebres en memoria del
dif11nto presidente don Pedro Mont
las c11.ales honras se efectuaron e~
el templo de San Hipólito.
El señor Presidente de la Repúbli•
ca, in vitado por el diplomático chiléuo, asistió á la ceremooia relifiosa
y ocnpó eo el templo lugu de prefere.ncia. Asistieron también los representantes de las naciones amigas,
q11ienes también fae ron objeto de
distinciones.
A las diez: de la mañiva empeió el
o ficio solemne, en e l q ue ofició el
sacerdote chileno don F élix Alejandro Zepeda, y des pué, de la misa, el
ilustrísimo señor delel(ado apostólico, monseñor Rídolli, entonó un solemne responso.
A la ceremonia asist ió, además de
las p11rsonas citadas, una dist i.ngulda
cuanto numero9a concurrencia.

.•.

No quiero terminar,-ni sería ello justo- sin
hacer meoción de los artistas mexicanos á cuyo
cai-go ha estado el desempeño de la obra.
Corresponde al maestro Aragón el primer la•
l(ar. Ha luchado valientemente, y lo que es mejor
aún, con buen éxito, dirigiendo y concertando la
ópera del maestro Tel10.
Nuestro aplaudido barítono José Torres Ovan•
do cantó la parte del general Bravo con a.rte, con
eotusiasmo y con excelente voz.
Muy bien la señorita Zambrano en la doña
Guadalupe, y acertados los coros del Orfeón Popular.
Pero lo que, á mi ver, ha resaltado con hermoso relieve es la figura de una joven artista, de un
capnlJo de artista, que en esta ocasión reveló
grandes dotes, y ha hecho concebir muchas e1peranzas respecto de su porvenir: me refiero á la
señorita Consuelo Escobar.
No obstante que su voz no se halla todavía
completamente desarrollada, y de que es esta la
primera vez que se presenta en el teatro. mostró•
se discretísima en la parte de María, y fueron
tales su gentilen. y su gr.-cia, que conquistó al
público.
Es una eocantadora promesa.
EL. 0/JERPO DIPL.OMATI CO

MAESE PEDRO.

m

�UN

''SIEMPRE A TI"
"Te quiero de tal modo, te quiero tanto,
que al nombrarte, á mis ojos asoma el llanto;
y aunque dicen que mientes y que me engañas,
sigo preso en la sombia de tus pestañas.
Siempre qut asl me dicen, pienso en tu abono:
-¡Si es verdad que me engañas, yo te perdono!
¡ Uno hace lo que quiere de lo que es suyo,
y yo, luz de mi vida, soy todo tuyolLa garza sobre el campo de trébol verde
pisotea las f1 ores, vuela y se pierde,
con las alas abiertas, de loma en loma.
1Yo soy flor para darte todo mi aroma,
y aunque mi ofrenda pagues con tu desvío,
si tu desdén es tuyo, mi afecto es mío,
y yo no sé qué hacerme de mi ternura
cuando aparto los ojos de tu hermosura!
Lucero de la tarde que el mundo doras,
serenata de rim1s hechizadoras,
abeja que susurras junto al romero,
Septiembre en los capullos del limonero,
visión que de mis sueños l:&gt;s horas llenas,
numen de mis venturas y de mis penas,
mi princesita rubia, jazmín del Cabo,
benjiciendo sus grillos vive tu ese.lavo,
que sus dobles cadenas no cambiaría
por todos los rosales de Alejandría.
Una idea, hace mucho, me tiene inquieto:
acércate, mi v!Ja, y oye en secreto;
pon tu rostro de virgen cerca del mio,
mírame con los reyes de mi albedrlo,
con esos ojos tuyos donde mi alma
encuentra al mismo tiempo calvario y palma:
¡ Palma si la clemencia brilla en tus ojos,
y calvario si gozas dándome enojos!
Oye, mi sensitiva de hojas doradas:
si es verdad que á otro buscas con tus miradas;
si todos mis suspiros el viento deja,
sin que tú los recojas, sobre tu reja·
isi eres de otro, mi dulce dueño querido,
dime el odiado nombre del preferidol
Yo le traeré á tus plantas, loco de amores;
le ensenaré á hacer cantos llenos de flores,
que sean de ternura rico tesoro
y perfumen tus lindos cabellos de oro.
Le daré de mi gloria la mejor parte,
y cuando esté seguro de idolatrarte,
cuando viva pendiente de tu mirada,
y venturosa seas viéndote amada,
¡entonces maldiciendo la suerte mía,
para no ver lo grande de tu alegria,
iré á morirme lejos con mi congoja,
corno el mastín que el amo de casa arroja.
Cuando doy mi cariño lo doy entero;
no sé querer á medias á los que quiero¡
y es el sueño dorado de mi ternura
sacrificar mis dichas á la ventura.
¡ Yo también tengo celos, pero los callo;
yo también, con mis celos, lucho y batallo!
Tengo celos mortales de cuanto miras,
celos de tu tristeza cuando suspiras,
del ramo de violetas que se consume
en tu corpiño lleno de su perfume,
de los que á ver se vuelven tu rostro bello,

y del aire que juega con tu cabello;
pero como ambiciono verte dichosa,
sacrifico mi arditnte p1sión celoS'a,
y el corazón amante pongo rendido
á los pies de mi dulce dueño querido.
¡ Písalo cuanto quieras, flor de las lises,
que él besará tus plantas cuando lo pisesl

¡No te importen, ml cielo, las penas mias,
si con mis penas haces tus alegrlas!
¡Cuando tú te sonríes alborozada,
llega el sol ha~ta el fondo de mi mirada,
y porque tu sonrisa no se extinguiera,
IJ mitad de mi "ida con gozo diera!
Princeslta que tienes rubio eJ cabello,
y lo nívro del cisne sobre tu cuello,
¡girasol de tu risa fascinadora,
aunque tú la desprecias, mi alma te ador;,I
CARLOS ROXLO.
Uruguay,

1910.

♦

PARA MI HIJA
Era un silencio grave
De palpitar de ave,
De sucumbir de ocaso,
Cuando su alma ascendía
Como una hostia de raso
Por la azul lr.janía.
El Señor la llamaba
Y su alma volaba
Por espacios sutiles,·
Y, entretanto, sus manos,
Como viejos marfiles,
Desgarraban arcanos.
Ascendió de esta vida
Al espacio infinito,
Y en espera del grit'l
Que la llame á la calma,
Se ha GUedado prendida,
Una pena en mi alma.
Se ha escondido, esperando
Mi suprema tristeza,
La ley dura que empieza
Rubias mieses cortando,
Y derrama un consuelo
Que es piedad y es anhelo
De adorable pureza.
¡Oh, Señor! tú que prendes
Los alcores del día,
Y en las noches enciendes
Una dulce alegr!11;
Tú que apagas dolores
Con humanos fervores,
o me quites mi pena
Que á sufrir me condena,
Ni mi duro quebranto
Por su cruel despedida,
Que el dolor seca ti llanto
Y perfuma la vida.
JUAN R. ORCf.
México, Agosto de

1910.

NUEVO DEPORTE

ELEOIA
Todavía no piensas las palabras
que brotan de tus labios; es tan grande
tu voluntad de vida, que no pueden
asusta,te las cosas; tienes fuerza
para realizarlas.
o es preciso
que te sometas al decir de todos
ni que la ley establecida aceptes;
gloriosa de niñez, sobre tus hombros
holgadamente y sin esfuerzos cabe
la majestad de un mundo nuevo.
Gozo
de verte entre los hombres diminutos,
faltos de humanidad y retraídos
de la naturaleza. Me parece
que han de sentir, al lado tuyo, el miedo
con que miramos las enormes rocas
frescas de musgo y húmedas de niebla
que sobre nuestras frentes se adelantan
al recorrer las sendas de los montes.
Tienes sinceridad; eres llamada
á decir la palabra verdadera
donde los hombres y las cosas mienten!
Todavia conservas las señales
del fuego primitivo sobre el cuerpo;
todavía tus ojos no han perdido
el resplandor interno del misterio;
todavía es posible aJ lado tuyo
recobrar el sentido de la vida
y aprender la verdad.
Larga de alientos,
magnífica de fuerza, inagotable
de juventud, fastuosa de hermosura,
abundante de risas, y de anhelos
y de esperanz'IS pródiga, la Tierra
te cuenta entre sus fuerzas, necesita
de ti como del agua y de los árboles
y de las anchas nubes, donde g11arda
los hilos musicales de la lluvia.

"LA COURSE ))'ENTRAVEES"
Las •robes collaotes» y demás exce_sos de la última moda, han dado origen á un nuevo deporte, el cual ha sldo b,utlrado tn fr,ncés ,on el titulo de estas llneas, que
pueden traducirse por •carreras de esto, badas».
Como se ve en el grabado, la carrera da origen á postoras muy orlgloales, sólo comparables II las de la.s can eras en sacos.
Ya que la nueva moda no ha servido para otr, cosa, sea un pretexto para eJerclclos ffsicos.

RESEÑA LITERARIA
EL PRECIO DE LA SANGRE

•

Yo he mirado en el fondo de tus ojos
y he descubierto la bondad¡ las lagos
guardan vegetaciones deleitables
debajo de sus aguas, el mar tiene
misterios de corales en el fondo,
y tu cuerpo de mármol venas suaves
por donde corren candideces frescas
de una paz infantil.
Porque eres alta
te canto versos y porque eres buena.
Me recuerdas las épicas encinas
grandes de tronco, abiertas de raíces
y solemnes de copa, donde haciendo
su nido los menudos pajarillos,
desatan la madeja de ~us gracias
y saltan, parlotean y se duermen.
EDUAROO MARQUI A.

Memorias del Ayudante de Rojestvensky
Sc.bre una blanca cabierta, timbrada ea una de
sus esquinas con la cruz azul de San Andrés, colores de la Rota rasa, se extiende una ancha pla•
ca roja orlada de gotas, que evoca imágenes de
matanza, Enmedio de esta mancha, la doble águila imperial parece estará sus anchas, y, como tí·
tulo, cEI Precio de la Sa11gre&gt;: tal se presenta á
nuestros ojos el &lt;carne1&gt; de notas del capitán de
fra)!ala, Seme11off, el herido de Tsoushima.
Este caaderno es el cuarto de una serie trágica, cuyos títulos indican con toda claridad las
etapas: cl'..a Escuadra de Port- Arthnr&gt;, «En el
Camino del Sacrificio&gt; y cLa Agonía de un Acorazado&gt;.
S:ibido es qué palpitante interés tienen estas
hojas, redactadas en el sitio mismo, en el puente
del cSouvaroffJ·, sacudido por el choque de los
proyectiles, ó en las hú111edas salas de los hospi•
tales japoneses. Con una pasión de sinceridad
muy meritoria, Semenoff escribe lo que ve, lo
que escucha, lo que resiente. Los que gustan de
porciones de vida, encontrarán aquí un documento humano, brutal, formidable, todo él sala•
rado de amarga realídad.

&lt;Nada suprimiré en mis notas-escribe el autor en los momentos de releerse y de medir los
odios que va á concitarst,-no cambiaré ni una
sola palabra, -y al pie de la letra me aplicaré nues•
tro viejo adagio raso: &lt;Lo que escribí, escrito
está y seguiré escribiéndolo&gt; ..... .
El mi,mo título, &lt;El Precio de la Saogre&gt;, está
tomado igualmente de esas sentencias incisivas
qae emplean con agrado los pueblos jóvenes,
&lt;lqué es lo que te han dado en recompensa de
la sangre y del sador que has vertido?&gt; es la
fórmula eslava habitual para caracterizar la in•
gratitud de los grandes. Y se siente que Semenoff contesta muy bajito, ccmo un eco: c¡En
cambio de tres heridas y de cinco meses de hos•
pital, injurias y el consejo de guerra!•
Los tres primeros &lt;carnets&gt; eran la obra del
combatiente, del soldado que lucha sin esperanza-así de imposible era la victoria con la desorganización general¡-pero con toda su fuen:a,
con todas sus energías físicas y morales. El qae
ahora leemos, y que, como sus primogénitos, está
ya traducido á todas las lenguas del mundo, es el
libro del vencido, del herido, del hombre desnudo y desarmado frente á la miseria y el safrimicnto.
Sobre todo, no vaya á creerse que el ayadante
de Rojestvcnsky es un dél:il, un nervioso. Muy
al contrario. En él vemos á un 1oldado rado,
empedernido en el dolor¡ •very stro11g blood&gt;,
como le diría el médico japonh Oki, en los mo-

mentos de apretar las vendas de su muslo gangrenado.
Y luego, niugana alarma por su suerte, no cla,
ma, no pierde el tiempo en lamentarse ui en
computar sus probabilidades de curación. Hállase en él algo del fatalismo de agaellos heridos
rasos de Austerlitz, hacinados en las cabaiias
moravas que, al decir de un superviviente del
ejército napoleónico, Piosa des Loches, esperaban en resignado silencio que vi11iesen á curarlos, mientras que: enfrente, de las barracas en que
estaban asílactos los heridos franceses, escapábase ana tempestad de gritos y de lamentaciones.
Cuestión de nervios, sin dada alguna.
Para quieu ha visto 911frir, Semenoff aparece
como 11n temperamento eqailibrado, sangufoeo,
del género de los qae se llaman, en jerigonza pro•
fesionaJ, un &lt;baen caso&gt;; en lo moral, un hombre: animoso, probo, previsor, apasionado por la
patria rasa y exaltándose hasta el odio co11tra la
hidra del funcio11arismo que corroe á sa país,
contra ese Almirantazgo concasionario y crimina:, que por haber atrapadu los millones otorgados á la marina, hubo de enviará una evi1ente
destracciónuna Bota armadadeunmaterial viejo,
servida por tripalaciones no instruidas, despro•
vista de todo lo que podía inspirar confianza
en el triunfo,

~-

El lector encontrará *
en *ese &lt;Precio de la Sangre&gt;, páginas trágicas, otras curiosas 6 conmóve .
doras.

�Nada tan angustioso como el relato de las horas pasadas á bordo del &lt;Bning&gt;, después que sos
n11merosas heridas quitaron á Semenoff todas sus
fnerzas, en que cae, no importa en qbé lagar del
puente. Luego, la traslación brnfal y dolorosa
de los heridos á bordo del cBiedovy&gt;.
Más lejos, es el hospital de Sasebo, l:a dolorosa
operaci6D en la que no paede ser cloroformado
el paciente, por sn. extrema debilitación, las alternativas de exaltación en qne el infeliz hace
esfuerzos para ocultar sos padecimientos, , ñn
de no excitar la irónica compasión de sus vencedores, y el anonadamiento en que anhela besar
la manecita de la hospitalaria japonesa de singular y puntiagudo gorro blanco, condecorado
con la craz de Ginebra, que enjuga pacientemente con un lienzo el frío trasudor que corre por la
frente del enem'go vencido.
Con la convalecencia empinan las privacio·
aes. Alimento insu6ciente y nauseabundo, pequeña cama compuesta deun durísimo colchón de
paja y de una almohada de tela rellena ...... de
areDa y, sobre todo, el adusto ge~to é insolencia
de los vigilantes y de los subalternos encargados
de cuidar á los heridos prisioneros.
El carnet de Si:-menoff viene así á corroborar la
tesis tan tr,gicamente desarrollada por Clan.dio
Far1ere en sn. hermosa novela. &lt;La B~talla&gt;. Se ·
gún esto,¡ dos testi¡!os, la iniciación de los japo·
nesuenla civiliucióneoropea, noseríamb qne

EL SERVICIO DE INCENDIOS Y EL CUERPO DE BOMBEROS
DE LA

CERVECERI.A "CUAUHTEMOC," S. .A.
Son elogiados por el C. Gobernador de Nuevo León

CEREMONIA REI.IQIOSA DEI. f&gt;IIATR/lrfON/0 DI!. t..A SEHORITA GUADALUPE OBREGON Y TORNEL
HIJA DEL. SEROR GOBERNADOR DE QUANA,JUATO
•

bría tenido asunto pua nn drama qn.e habría desafiado los siglos.
cNada es m;b hermoso qn.e la realidad&gt;, díjo
el poeta. Por esto es q ne hallamos tanta grandeza
en e!lte diario trágico, que Semenoff escribió con
sangre, en sn inmenso dolor de patriota vencido
y traicionado.

AJEDREZ

Al número 13 se recibió del señor M. Abreu de la
Torre, de Campeche.

• ••
Partida jugada entre los señores Capablanca
Schrader.

G&amp;mlbilto «llell JR.e:, ~elln1!.ll1m&lt;dlo
BLANCAS

NEGRAS

SR. CAPABLANCA

SR. SCHRAOER

1P4R
2 P 4 D
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2 P 4 AR

Problema núm. 16, por Philip H. Williams

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SR. OON FERNANDO OROZCO,
,JE.FE OE L.A COMISION DE INOUSTRIAI..ES GUE
OFRE.CIO UN DIPL.OMA At.. SEÑOR PRES/•
DENTE OE L.A RE.PUBLICA

nna astucia destinada á permitirles combatir no
con nuestras propias armas, pero en el fondo seguirán siendo los asiáticos irreductibles, adictos á so
pasado y á sus tradiciones, de ningún modo con·
quistados á la cultora occidental, y considerando siempre á los europeos como los diablos extranjeros. El autor del &lt;Precio de la sangre&gt; tuvo
esta impresión:1as autoridades dieron la consigna de aplicar á los prisioneros de guerra los osos
adoptados en Europa, para qnelasnacionesacep·
tasen so famoso concierto al Japón victorioso;
pero los heridos creyeron leer en los ojos de sos
guardianes el disgusto de no poder emplear con
el enemito las crueles torturas aconsejadas por
sus autil(aas costumbres.
Prosiguiendo las etapas, más y más dolorosas
de su triste odisea, Semenoff nos nombra la gran
figura de Rojestvensky, el jefe designado de antemano para la derrota, que, á pesar de sns heridas, signe siendo jefe hasta el fin, lleno dealti9ez
en medio de los japoneses regocijados, insensible á las canalladas de sus carceleros, Luego en
la insurrección qaesnrgeábordo delcVarooege&gt;,
entre los prisioneros rusos que son repatriados¡
y una vista conmovedora hacia la ciudad de
Vladivostock arruinada por los rebeldes.
¡Qné emocionante cuadro el de la repatriación
de ese almirante herido. en el Transiberiano -ya
en huelga, , loa gritos de las tropas sublevadas,
y como término de viaje los bancos del consejo
de guerra! Esquilo habría visto en todo esto al•
gana sentencia de la fataHdad, y Sbakespeare ha-

Si C X D T

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C (jaque y tablas}.
14 o 4 C (jeque ).
15 P X D
16 A 4 A Cj•que ).
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18 P 7 e ln:ate ).

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Las blancas juegan y dan mate en tres jugadas

Solución al problema número 14,
por E. J. Wínter Wood
BLANCAS

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si C 5 C 6 6 A

I

A

e 4 T {ma.te ) .
C X C 6 C 4 C {mate }.
1

2

I

R pide C (mate ).

si mueve otro Caballo

C X C 6 C 4 R {mate) .

Unicamente han mandado solución exacta los se•
ava, de México, y Olalln Rubio, de

ñores Luis
Cananea.

Está para efectuarse la creación del puerto de
Ratisbona, sobre el Danubio, destinado á trans•
formar aquella ciudad en uua metrópoli comercial, donde tendrá lugar el cambio directo de los
productos tudescos con los puertos del mar Negro. Es curioso que este mismo proyecto hubiera
sido ideado por primera vez por Carlonugno,
desde hace mil doscientos años.

EL se RoR GENERAL. MIE.R Y ACOMPAÑANTES E.N L.A CERVEOER/11. OUAIJHTEJIOO, DURANTE UN S/MUL.AORO DE INCEN0/0

•
••

Con motivo d" los múltiples eslragcs
que bn becho últimamente el fuego en
Monterrey, el Gobierno del Estado y el
Municipio de aquella capital, estudtan con
todo interés la manera de dotará la ciudad
de un servicio de incendios, digno de t,an
importante cent ro comercial é industrial.
Sabiendo el ilustrado Gobernador del Estado, Gral. Lic. D. José María Mier, y
el progresista señor Alcalde primero de
Monterrey, D. Ildeíonso Zambrano, lo
bien acondicionado y disciplinado del servicio de incendios y del cuerpo de bombe·

El título del nuevo rey de Inglaterra es cSu
excelentísima majestad Jorge V, por la gracia de
Dios, rey del Reino U.nido de la Gran Bretaña¿
Irlanda, y de los dominios de n.!tcamar, defensor
de la fe, emperador de la India&gt;.

.•.

El ioglés Sharman acaba de inventar 1111 teléfono sin hilos, con el en.al puede tra»smitirse el
sonido á través de la tierra.y cuyo principio está
basado en la utilización del terreno como medio
transmisor de las ondas eléctricas. La percepción
de los sonidos transmitidos por medio de este
maravilloso aparato es clarísima, y el consumo
q_ue hace de eleotricidad es muy pequeño.

..

ros de la cervecería «Cuauhtemoc&gt;, tuvieron
á bien hacerle una visita especial á aquella acreditada instituci6o acompañados de
otras muchas distfoguidas personas, el día
16 del mes en cu11Eo.
Los varios ensayos que tuvieron verificativo delante de los altos funcionarios y
demás visitantes en referencia, resultaron
brillantísimos y fueron elogiados tanto por
el C. Gobernador como por todas l11s per·
sonas ahí presentes. No podía menos de
esperarse esto, si se toma en cuenta la eficacia del servicio en cuesti6n, muchas ve•
ces comprobada con motivo de los incen-

dios habidos de poco ti t mpo á esta parte
en Monterrey .
Antes de que los visi tantes se retiraran,
fueron obsequiados por Ja Cervecería con
un magnífico «lunch-champagne&gt;, que sir·
vió por cuenta de la fábrica uno ce los hoteles más acredibados de aquella metró·
poli.
uestros lectores encontrarán en esta
página una de las fo tografías que representan á las distinguidas persoDas indicadas, durante su visita á la cervecerfa
&lt;Ouauhtemoc&gt; .

�y, pot tanto, lectoras mías, es necesario apresurarse, pues deot.ro de poco tiempo ser:in iaadecaados estos trajes tan ligeros, graciosos y lindos.
MARGARITA .

... , ............

Crónica
N escritor de renombre dijo en
alguna ocasión,
que el deseo de
la inmortalidad
estaba siempre
despierto en el
corazón humano,
por cuya causa se
observa, en todas las épocas y en todas In nacione~, una marcada uni•
íormidad en la mane.r a de disponer
las ceremonias fúnebres con que se
manifiesta el dolor por la pérdida de
un sér qaerido, y el deseo de perpeh1ar indefinidamente su recuei-do.
En efecto, lectoras mías, desde las
remotas edades de los egipcios, pre•
ocnpadouincesardnraote su vida por
construir amplias y lujosas gala-í.as
subterráneas, donde sus despoíos mortales rciesen substraídos á la acc~ón
destructora del tiempo, hasta la época
actual, en que la ciencia ha dese-u·
bierto tan hábiles preparaciones pa•
ra conseguir un éxito feliz en el embalsamamiento delos cadá veres,se nota esa misma tendencia cu. la especie
h11mana por impedir la destr11ccióo
completa del individuo, y poner un
Hmite infranqueable á esa sombra
más obscura y densa que la muerte:
el ohido. Los sabios no descansau.
en su labor á este respecto, y uno de
los mejores resultados obtenidos Úl·
timameote en ese sentido, es el fooógra fo, admirable instrumento q11:e hace surgir, á través del tiempo y de !ill
distancia, el ncnerdo vivo y palpitante del ausente, ó más bien dicho,
la etocaci6n de sa presencia real al
oir el timbre de sa voz. ¿No habéis
experimentado, lectoras mías, a.na
extraña sensación de asombro y de
misterioso encanto, escuchau.do la
d11lce canción de algún artista que
ha muerto y:.? Las modnlaciones armoniosas acarician el oido; las palabru pronunciadas distintamente oos
conmueven aún, como si saliesen en
aquellos instantes de los labios que
hace muchos años están cerrados par.l siempre. Percibimos todavCa los
ímpetus de la pasión en las inflexiones delaceu.to, en la emoción coa que
están dichas ciertas frases. Aquel artista desaparecido vuelve i nosotros
en esos momentos con todo el vigor
de su vida sensitiva, con todo el encanto de sa geaio artístico¡ y, sin
embargo, no existe ya, pasó por la
escena del mundo como un relámpago luminoco, y lo que hoy admira·
mos, es sólo un espejismo hábilmente preparado por el inagotable ingeoio del hombre¡ es la vibración a-r•
moniosa de una onda sonora que la
mino potente del sabio supo aprisionar en el reducido espacio de un
disco. Y la distancia desaparece como al ioflajo de un mágico conjuro¡
allí tenemos al admirable cantante ó
á la orquestaaí;uuada . .. . lo5 violines
cantan suavemente, los violoncellos
sollozan con pasión reprimida, las
arp.u dejan caer la Un vía cristalina
de sus arpegios y las flautas lanzan
sus dulces y vibrantes notas de aves
canoras. Sobre todo este coojnnto se
eleva la voz humana, y escachamos
al tenor inimitable, al que tiene ren•
didos á sos pies tantos corazones femeninos, encadenados por la suges·
tión irresistible del arte .... la melo-

INAS
día se desarrolla lentamente, hasta
qae llega á toda su extensión, como
una luz intensa sobre el horizonte¡
la emoción aumenta cada vez más, y
al concluir la bella frase musical,
viene nn impela vehemente de unir
el propio aplauso áotros machos que
allá, muy lejos, á inmensa distancia,
se escucharán, acaso, en esos mismos

momentos en los teatros más célebres
del mundo civilizado.
Pero el silencio se hace de improviso y el encanto se desvanec.e¡ se esfuma repcntiname!lf:: el bri•
llante espejismo, y eu.toncu, al pensar en ese insaciable anhelo de inmortalidad y de supervil'encia que
hay en el sér humano, vienen á nues-

t.ro recuerdo aquellas hermosas y
sentidas frases del inspirado poeta:
cNo moriré del todo, amiga aún .. . .
Y casi podría decirse que el espirita lejaoo se acerca invisiblemente á
nosotros, suplican te y triste. pidiendo la caricia de un recuerdo, acaso
una plegaria, una lágrima furtiva ó
una flor colocada sobre la losa de
mármol de 1111 sepulcro olvidado.

Es muy justo dedicar, lectoras
mías, alguna atención á esos lindos
trajes de lienzo, de los cuales prome•
ti hablaros detalladamente. Hay, en·
tre dichos lrajes,pdmores de elegancia y de buen gusto. Las señoritas y
señoras jóvenes se presentan ataviadas con ellos en los paseos campestres, juegos de &lt;sport&gt; y otras diversiones propias de la estación cal11rosa
en que estamos. Sin duda mis lectoras tendrán agrado en conocer la
descripción de ciertos modelos de
estos trajes, dignos de ser citados
por su exqaisita distinción. Uno de
ellos está confeccionado en tnssor de
lino crudo, La falda es plisada, y como único adorno, lleva ana ancha
banda entrevé de charmeuse azul
rey. Capelina de linón con un gran
grupo de rosas té por el lrenle. Otro
modelo es de batistafiuísima, blanca,
incrustada con bordados i.ugleses.
El corte es de t6nica. no muy larga, y tanto en ésta como en la ancha
cintura de tafeta blanca, JJeva gran.·
d~s rosas de la misma taleta.
Capelina de paja az:al perla, forra•
da de creapón blaoco y corooada de
plumas blancas. Vemos, además, otro
hermoso iraje de cambray blanco,
con túnica de encaje de lrlaada, y el
atavío se completa con un elegante
so:nbrero de paja de seda negra,
guarnecido con listón y pl11mas, negras también. En fin, las lindas ctoildtes&gt; de muselina y encaje pintados 6 bordados, los de nipis y lioóo
de la India. compiten eo tre sf para
obtener el favor de las damas, á las
cuales favorecen en extremo, pues :i
las que son jóvenes las hacen aparec~r más bellas, y cuando la edad comienza á dejar sus huellas indelebles
sobre los rostros femeninos, esos fres•
cos y vaporosos trajes de lienzo prestan un sello de gracia y ligereza que
de ningún otro modo puede obte.nersr.
Complemento obligado de dichos
atavíos son lu grandes capelinas,
cuya deliciosa elegancia, conviute á
cada mujer en una figura artística,
digna de servir como modelo pan
esos retratos de los poéticos tiempos
del romanticismo en el año de trein•
ta. No dejaremos de citar :i nuestras
lectoras algunos modelos exquisitos
de esas capelinas, pues acaso les ser•
virán de inspiración para elegir las
que crean más adecuadas á sn tipo y
fisonomía personal. Una es de encaje
blanco, guaroecido con n.n grupo de
rosas de taleta blanca. Otra, de gasa
rosa antiguo, cubierta de tul negro,
adornada en nn lado por un atado de
rosas y un cohon&gt; de satín negro. Por
último, vemos a.na deliciosa capdfo a
de satín verdt p:Uido, forrada de
crespón blanco y guarnecida de plu•
mu de avestruz, blancas, Como dijimos antes, todos estos atavíos, lrescos y vaporosos, se asan mucho para
los paseos de verano, de la estación
calur-osa que ya comienza á declinar,

Confecciones para Niños
Hemos recibido alganas cartas de nuestras
amables lectoras, pidiéndonos me delos de ropa
blauca y vestidos para niñas y niños pequeños.
Qaeriendo, como siempre, obsequiar sus deseos,
les ofrecemos en la página de hoy dichos modelos, que no dudamos serán de su agrado, pues
estáa escogidos cuidadosamente, á fin de qae
resalten elegantes, prácticos y sencillos á la vez.
En el primer grabado verán nuestras lectoras
una joven madre y dos lindos niños. El más pequeño luce nu. ropón ó vestido de casa, el cual
está b.echo en nansú, bombasí 6 piqué muy .fino,
adornado con encajes valencianos, de bolillos
ó tiras bordadas, según sea la tela que se elija.
El otro traje es para oiño ó niíía de uno á tres
años. Está hecho con las mismas telas y adornos
que hemos dicho para el anterior, pudiendo
también hacerse en seda 6 cachemir blanco.
Colocada sobre una mesita e$lá la caoastilla,

qae deja ver una muda completa de ropa blanca:
camisa, chambra, calzónpañal y mantilla. Después vemos n.n ropón y una bolsa 6 cama por1á·
til, elegantemente adornados con tiras bordadas
en muselina y apliaaciooes de bordado inglés.
Ambos lacen primorosos lazos de listón blanco,
rosa ó azul. Dentro del pequeño colchón está
una chambra de batista ñn!sima, adornada con
eocaje ó tiras bordadas y lis16n.
Nuestras lectoras verán también en uta págioa, tres modelos de trajes para niñas de cu11tro á
ocho años. El primero es de velo á cuadros,
blanco y &lt;azul rey&gt;. Talle largo y falda formada
por n-n volante, ambos ligeramente estr!cbados
por Uia banda de seda &lt;azul rey&gt;, Camuola de
tncaje ligero. Alrededor del lscote lleva u11a
ancha vuelta de encaje de guipare. El stguado

modelo es de batí.ta de seda, blanca. Cuerpo y
falda fruncidos, llevando é~ta en la orilla una
cenefa de bordado inglés. Canesú y cinturón
adornados con ¡trandes ojales, y pasado entre
ellos un listón que se anuda á un lado de la cintan y por detrás del canesú. El último grabado
representa un traje de seda color de grosella.
Está plefado en palas rectas. A la orilla del escote y de la entrada de las mangas lleva una
guarnición, bordada de sontache eu. tono más obs•
c11ro. Camisola de foulard blanco con lunares
color de grosella. Banda de seda del mismo co·
Jor, terminando en llecos.
Todos estos modelos pueden confeccionarse
muy fácilmente á domicilio, pues á pesar de su
indiscutible elegancia y di!,tioc:ióo, son sumamente sencillos para hacerse.

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...

FoT. FÉLIX, DE PARis.-ESPECIAL PARA
"EL MUNDO !LUSTRADO"

Elegante sombrero de paja de crin gris plata
forrado de terciopelo negro. Dos grandes plu:
mas amazonas coronan la. copa y constituyen
todo el adorno.

1.

• •

• • ~

.. .

FoT. FÉLIX, DE P ARÍS.-ESPECIAL PARA
''EL MUNDO ILUSTRADO"

..,ombrero de terciopelo negro, adornado con
broches de fantasía y grupos de «aigrettes&gt; de
plumas blencas.

�El Mundo Ilustrado.:.__ _ _ __ _ _ _ _ _ __ _ __

PERUCHO

[:lJMSULt

RALAS DRMRS

DOS FIGURINES

guientes preparaciones: 1Ka]oderroat1 •8u.avis.it1a1 ó "Nieve de las \ ' irgencs."

Una ignorante, En esta sección verá usted los modelos que desea para confeccio.
nar sus trajes. La manera más propia de
adornarlos es con galón de tul bordado,
del mismo color de la tela.

TARJETA POSTAL

Alicin C,udelia: X o he tenido el gusto de
recibir sus cartas anteriores, y efectivamente, creía en su oh·ido para roí; mae ahora, al ver la linda postal que tuvo usted la
bondad de enviarme. '\"eo, con verdadera
satisfacción, que me Labía eq11ivocado.
He.•pecto del asunto acerca del cual desea
tener mi opinión, le digo que, íí mi entender,
debe usteu alotler á ese joven, pues ei él la
pretende y usted Je tieile simpatía y estimación, podrfa ser esto el principio de UD.llll
relaciones amoroEaS y de su fulm·a dicha,
la cual deeeo sinceramente parn usted.

RESPUESTAS

.M. A. M.: No hay ningún inconveniente
en que las se11ori tas usen levita!'. y man tele.
tas de encaje. La agenoia de máquinas por
la cual usted me pregunta, se encuentra
situada en la Avenida del 16 de Septiembre, 51.
Mucho le agradezco su amabilidad para
juzgarme, y pue'le estar cierta de que correspondo sincerawente á su simpatia.
NOTICIA

Clotilde V. Quiroz: Escribi á asted por
correo: espero que ya habrá recibido mi
carta-.

DIFICULTAD MATRIMONIAL

.TCllefina: Eecribf á usted panicul11rmente;
pero como no tengo si·guridad de que haya
rtccibido mi carta, cont.esto ahora ú su pre-

AMISTAD PELIGROSA

Inocencia: Ciertamente es una amiga poco discreta la que tiene para usted tanto
encanto y atractirn. La ausencia de su esposo deb(a obligarla á conducirse con más
prudencu,: y no es asf, pues recibe varias
visitas de se!iores, la mayor parte de ellos
jóvenes y de conducta incorrecta. En el salón de dicha amiga se hace m1ís.i-ca, se toma el té y se pasa la velada alegremente,
como usted dice: pero yo le aseguro que
~sas alegrías pasajeras pueden tener un
final bien triste, aun cuando usted no lo
comprenda en vista de su corta edad; á los
quince años todos los horizontes son azules
y tranquilvl:; pero, más tarde, la experiencia
hace arrepentirse á muchllll jóvenes irre-futtivas, eoruo usted, de haber servido, en
salones semejantes al de su amiga, ae figuras decorativas 6 de entretenimiento culpable á alguno de esos caballeros tan galantes
y simpáticos que andan solamente ácaza
de av,mturas.
Si desea atenerse á. mi opinión, le aconsejo q•te
rompa, desde luego, esa a.mistad tan peligrosa y nociv11 para usted.

ganta.
.No i:Omprendo cuál sea 111 causa de tan
injusta exigencia del señor su esposo; acaso
los celos impulsen la detex-minaoión que lla
tomado, no permitiendo á usted el trato con
oiogún &lt;'Bballero, ni a1l.D con los liué.•¡-.,tle~
de sn case.; pero, aunque e!!ta conducta de
él es muy penosa para llllted, einocomigoo
caml&gt;iarla por medio de súplicas y dulces
palabras, le aconsejo qne renuncie á los
leg{t.i.mos derechos de !'parecer como su esposa ante le. sociedad, en vez de vivir siempre oculta en sus habitaciones, pues na&lt;la
t:onsegnirfa con diegnstos inútiles, ai no es
destruir el efecto y la estimación qne debe
haber entre los eEposos. Es bien dificil poMr
en pr!wtioa e~a resolución, lo comprendo¡
pero en el caso de usted, cualquiera otra
tenrlrfa funestas consecuencias y la harla más
desgraciada; por tanto, yo le aconsejo que
use las armas de los débiles: dieereci6n,
El escote es indh,pensable para asistir á una
fiesta de ese género.
PARA EL CUTIS

TRAJE DE BAILE
Josefina: Un traje negro, de seda, convendría
muy bien á los deseos de usted, pues así puede
presentari&lt;e en el bailo elegante y discretamente
atav:iada.

Stella: Acaso su enfermedad de la piel dependa de alglln padecimiento interno, por lo cual creo
conveniente que consulte usted con un médico
acteditado.
Si ese defecto de la tez es solamente exterior.
en.toncea le aconsejo que ose cualquiera de las si-

suavjdad y paciencia, única mauera de vencerá
Jae pel'l!onas dominantes y tiránicas.

1Qaé linda es la huerta. del tlo "Milocho" ¡exi:lamaba "Perucllo" siempre que
al volver de sus faenas con su tar,nla al
hombro, y con sus vestidos mojados por
el sudor que por todo su cuerpo corrla,
posaba sus negros ojos en los frondosos
y ,rerdes Arboles que la formaban.
Contempla.o con delicia los odorantes
frutos del mango, los pequeños chlcos· zapotes, 111 llermosa y verde guaoabana y su
corazón estremeclase de placer cuando
miraba Junto á la cerca de puntlatudos
palos que limitaban ea todor sentidos al
sembrado, á un cocotero que se mecla 11.
Impulso de blando céfiro y que reflejaba
su Imagen en tranquilo arroyuelo de llmpldas aguas. Se quedaba extasiado contemplándolo y pensando la manera de saborear sus frutos que arriba ... muy arr1ba se velan.
Después prosegula su camino bacla su
choza, donde era recibido por su earlftosa
mtdre y por sus tiernos hermamtos, con
los que se entregaba t Inocentes Juegos
lnfaotlle,. Pero aunque nlffo, no era feliz:
le faltaba. un algo para serlo y ese algo
era el coger uno de los hermosos frutos
del alto cocotero. Softaba coa él, despertab1 pensando en lo mismo, y al encontrarse entregado á sus laenas cotidianas
con qae alimentaba i. su famllla,Jamás se
apartaba de su mente la Imagen de la alta palmera que siempre contemplaba al
volver ae su trabajo.
Por fü1 decldlóse un dla 11. hurtar uno de
aquellos frotas que lo tratan casi alienado no sin que antes, en su alma, se hubiera 'operado una breve lucha entre el genio
maléfi:o y el benéfico, que se alej6 triste
y tácito a1 contemplar su derrota.
Faé una manaoa; el Sol empezaba
11. ténir con sus tintes ro)lzps las nubes
que al derreJor se amontonaban, las_ave~
trinaban en las enramadas próximas,
mientras las campanillas y. demás flores
silvestres que coa sus varudos colores
matizaban el campo, mustraban sus péta·
tos brillantes por las cristalinas gotas de
roc!o.
La p11erta de la vivienda de Petlro se
abrió y con un paso cauteloso se le vló
salir de ella, dirigiéndose del mismo modo en dlrecclótt á 11 huerta .... Llegó, agazapáodose tras unas !!!.,&amp;tas que .•. l_a orilla del arroyo crectan y desp11é~ dmg1ó sus
ojos escudriñadores y eorojectdos Rºr el
Insomnio para cerciorarse si el viejo Mencho" no lo v eJa.
una emoción Intensa le embargaba; terribles pr.!Saglos cruzaban por su mente;
ensó en su madre, en sus tiernos herma~itos á Qlllenes babia dejado en la tosca
c•ma'que les servia de lecho, entregados
al dulce sueno de la looceocla, mientras
él "Perncho." como le llamaban sus compálieros se encontraba en ese lugar dlsuesto t coger lo que no le pertenecla Y
fon el coru.oo sobresaltado por temor de
que lo descubrieran.
Tentado estuvo de abandonar ese sitio;
ero ea ese mismo Instante so vista se
~ncontró con el alto cocotero, q_u e movido
or f.ierte brisa, se mecta flexible en di·
Pecclón á él como brtodll.ndole sus hermo~os frutos,.que en apret~dos racimos casi
en sil cúspide tenla.
No ensó mis; arremaogóse su roto
aotal~n dejando á descubierto unas ne~ras paotorrlllas, y empezó l. vadear el
arroyuelo, espantando á los pecectllos
ue encontraba á su paso. Salta la cerca,
q r fin se encuentra Junto á la palma;
Yfrc:nó su débil pecho sobre el grueso
: onco y empezó á subir; ya Iba 11. la mitad
dre Sil Jornada, c11aodo se detuvo: una sereta voz de lo mts profundo de su alma
c arecta. decirle: •·No subas. ¡No subas!"
~stuvo unos momentos Indeciso; pero
después venciendo el temor puer11 que
llenaba 'su alma y sin hacer caso del nero presentimiento que por su lmagina~lón cruzara, siguió subiendo hasta que
logró asirse á uoa de las verdes pencas.
Al fin estuvo en el lugar adonde le lleva•
ran s(ls eosueno~; palpó los apretados
racimos coa la Inefable dulzura que siente
el avaro al acariciar su tesoro, y cuando
ya se dlsponla t cortar uno de ellos con
su filosa navaja, oyó_una Y_f!Z qn,~ le dijo:
•·Ja5ta que te cogl, s11111ergnenta; volvlose ha.tia donde partla, Y pudo ver al tlo
••Meocbo," que con grueso garrote ea la
mino, esperaba t que bajase para darle
su merecido.
..
La palabra srnvercrren,a resoo6 en sus
oldos de una manera tal, que casi ni se

dló cuenta de lo que pasó en todo su sér;
sus o!os se vela.roa. sus piernas flaquearon y su~ manos. crispadas por el miedo
y ta'. vergüenza., aflojaron la penca de don·
de se sostenla y .... cayó.

En Inglaterra. un réclame del Odo! llamó mucho la atención.
Una botdlla de Odol, de 16 metros de altura, llevada poL' una carrocería especial tirada por 12 caballos, fué transportada frente á la BolBa.
La aO'lomeradón de gtmte era tanta, que hubo de intervenir la polic(a para
b
•
mantener el orden. ~l público recibió con grandes aplausos tan peregrma
idea, gritando: «Viva el üdoJ, el rnfljor dentífrico del mundol&gt;.
~
Uo ¡a}'! angustiado txh,1,ló de su pecho,
al mismo tiempo que el dutño ae la huerta
contemplaba un cuerpeclto atravesado
por las puntiagudas estacas de la cerca
y movl~odose coa los últimos este1tores
de su agonla.
como loco corrió, avisar la latldica no.
tlcla á la madre, y cuando llegó é,te, sólo
pudo desahogar sus lágrimas sobre el

cuerpo ensangrentado é lnute de su hl·
Jo .. . .
A la m1nm11 siguiente, cuando el sol
flnmlnaba con sus rojizos rayo~; cuan.So
las aves camaban en sus nidos y el esbelto cocotero se b&amp;l,n.:eab• á impulso
de blan.!o céfiro, reprod11clendo su imagen

en el arroyuelo de ltmpldas agua~. el cadbtr dtl de&lt;graclado '" P :ruchr," en lo~

hombros de uno de sus amigos, eraactmpañ ,do por varios de é~tos y ror s11 desi¡raclada madre, que llorab1. sin con~ uelo
la muerte de su qunldo hijo.
DANIEL LARA A.

San Antonio, O;tubre 9 de '90'7·

[¡¡~';1~":..~-,¡.¡....,.;.;.._,~---........-:--~~~~T:-::'?"'7'~~~

Usada por todas las grandes artistas ylijs dnmas aristócrata~. es la mrjor preparación, entre toda~ las de su clase,

JD~RÁ COfNSE'E~WAR
a

Cura scoríaciones. rupciones, Sarpullido
y6ranos. Disimula las Arrugas, Suaviza, .

Perfuma, Hermosea yRefresca ta Piel yle Comunica
et Brillo Aterciopelado de la Juventud.

k. CUTIS
DEPÓSITO GENERAL

iJosé
1Jihlein,5uc5.
Almacén de Orogás
COLISEO NUEV0,3. MEXlCO

�El Mundo Ilustrado
jantca casos, rara vez hago las cosas i
medias. Voy siempre de frente.
Poco dcapués tne encontré con otro
atnigo fotlmo, quien me aconsejó que me
bebiera un litro de agua Aelad.a , bien e&amp;•
llente. Me aseguró que no había nada en
el muodo más eficaz para el resfriado.
Por consiguiente, hice la prueba. BI re•
saltado fué sorprendente. Crela haber
eipectorado mi alma inmortal. !ti remedio ea bueoo, urobablemente; pero demasiado enér11ico. Si llego á tener otro
resfriado y no me queda otra alternativa,
sino escoger eotre este tratamleoto y uo
tenemoto, preferirla correr los peligros
de este último.
Me encontré después con una señora
que veoía de los bajos; habitaba, según
me dijo, una región en donde los médicos eran muy escasos y, por fuerza de
las circunsta11cias, ella babia adquirido
mucha práctica eo remedios para enfer•
medades caseras. Me panció que, en
reaHded, debla tener mucha pr!ct:lca,
pues B1&gt;areotaba no tener menos de cie11·
to cincueota años.
Hizo una mezcla de melaza, Blllardlente, terebentina y una infioldad de droLA LECHe MALTEADA DE HORLl~K gas,
m~ prescribió que tomara un vaso
Oont10,oe todos los elemeotos nutritivos llt!noy dt!
la mezcla cada cuarto de hora.
º""' uo perfecto desarrullo de tos recién- No
tomé
más que una dosis y fué bas•
dos. y se not,. que á Los niños que lu.
usan oo le.~ at11c1&lt;n llill enformedado,s ca.- taote. Me detpojó de todos mis prioci•
racterl~ttca.s d~ La iota.ocia, como el cóle• oios morales. Despertó en mi todos los
ra lnlilntU. diarrea, j!senterf11.s y otras instintos pt!rversos de mi naturt1lt!za.
enrerml}dades 11ue con mucha frec11eocl11. B ,jo su malilflla itif111encia, mi cereb,o
provienen del u•o de lecbe Impura. adu l·
ter1tda y de orl¡reo sospecbo,¡o, 6 de ali· concibih milagros de villan!a; pero mis
mentol! m1tl combloado~ y p ~or conocidos. manos fueron demasiado débiles para
Como muchas personas, tenD1 reot a eR tedas las drogu&amp;rlas J bot.ci,. ejecutarlos.
go algunas ideas poco e.levadas; pero,
A,eat.. C-ales: VlHCENTY IIIIOS. Afuid• sotes de tomar este medicamento, no me
oh,,. 1236 Muoca. D F
había &amp;bandona&lt;lo jamás á una deprava•
ción tRn sobrenatural.
Al cabo de dos dtas mt! bailé en estado
de ensayar nuevos remedio•. Tomé otros
infalibles y. para colmo, el resfriado se
tTasladó al pecho. Me puse á toser
Solo TOPICO me
,in tre¡¡ua ni descanso, y me acento des•
reempla.nndo d
hego oia dolor lll
-endió bajo cero.

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para conservar el cabello y
evitar su calda,
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LINIMENTO GENEAU

No hay duda que es alro ticelente escribir para entretener al público. Pero,
icuánto mlis henno•o y noble es escribir
para su instrucrión, su provecho, su bentfido a~tual y positivo!
Re aquí el (1nico objeto de este articulo.
Habiendo llevado una vida pura y metódica. tengo razón para creer que nin¡ruoo de los que me conocen refutará las
idtas que voy á emitir.
Que el p(iblico me ha¡ra el honor de
leer mis en~11yo11 para la curación de 110
reffriado, como paso áexponerlos á continuación, y de seguir el camino que he
recorrido yo.
Cuando se quemó la casa Blancbe en
Virginia, perdl mi hoa-ar, mi. felicidad,
mi salud y mi baúl. I,a pérdida de_los
dos ptimero., artfculos ero. de uoca 1m1&gt;ortaocia. Un bogar es ficil de encontrar y la pérdida de la feliddad no había de caueareo mi ninguna me!ancol{a
porque oo,ten!a mi alma la sensibilidad
de un poeta. Pero .perder una J?cena
constituc16n y uu mt¡or baúl son 1nfortunlns baotaute serios. El d{a del incendio me sentí cogido por un _aevero reE•
friado t causa de la parte achva que lo•
m~ en la exLiución del fuego.
Desde que 1&gt;rinclpié á est~rnudar. ~e
aconsejó un amigo que mediera un bano
calict1te de pies y me acostara inmedla·
tameute. Poco despuEs, otro amigo me
acon~ej6 que me levantara y me diera
una ducha fria. Asilo hice. Eo seme-

El Homicidio Microbiológico

Un Buen Apetito
Una Buena Digestión
Un Hígado Sano
Un Cerebro Activo
y Nervios Fuertes

C:;~~s son mejores que las grandes
riquezas, y usted puede
obtener estos beneficios inapreciables
por el l)recio de un
frasco de Zarzapa•
rrllla del Dr. Ayer. Es
la medicina más eficaz
que puede comprarse con
dinero. Si el apetito de usted
es escaso; si su digestión es tardía ó imperfecta y se siente usted
nervioso y débil, le convendrá tomar

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer
Pone rica y roja la sangre, y comunica fuerza y vigor á los nervios.
Si se siente usted ligeramente indispuesto, 6 enfermo de gravedad, el
medio más seguro de restablecer
su salud es la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer- el depurativo de la sangre
más perfecto conocido de la facultad
médica. (No contiene alcohol)
Cad.a frmo;l'D oste trtfl la ff;r,n.nltt r11 la.

rottda,ta. Yreyuut, ustetl f,

ri,,

u,,!,tico lo

Un médico ha sido procesado en los Es· que Qpiua ~ la Zur2mprc1'rillu tlet 1&gt;-r,
tados u nidos, acusa&lt;10 de una serle de Ayer,
crlmenes cometidos por _medio de los mi- froparada por el DR. J. C. AYER y GIA.,
crobios. Según parece, el procedimiento
Lowell, .Ma,ii,., F.l, U. do A..
del galeno criminal consl~tfa en Inocular
á sus victimas gErmeaes del tifus; pero no
,iérmenes vulgares, como los que pueden
foliclooar i cualquiera en 6poca de epi·
Jemla, slno microbios espedalmenteesco·
ghlos y alimentados por él para asegurar
debe evitarse
una muerte ripfda.
La humanidad puede echarse á temblar
puede curarse
si el mé Jico americano encuentra muchos
imitadores, pues hay multitud de microbios cultivados hoy sol,mente por los
CON LA.8
hombres de c.leocla, que son cien veces
llliS mortlferos Que los dt.l tifus. Sirvan
PÍLDORAS
le ejemplo tas triquinas, el bacilo de la
hidrofobia, el microbio del ántrax y el gel'En
rnen da la lepra. AdemU, al1:unos de es•
tos rntcroorgamsmo, pruauc~u ciertos v ...
tedas
oenos sumamente peligrosos, que matan
.in 11,Jar rastro. Tal sucede coa el mlcroJio del tétanos, del cual ~e obtiene la te·
anina, veneno considerablemente mi, "EL MUNDO ILUSTRADO"
•nérglco que la estricnina. La mlléslma
es el mejor semanario
,arte de un graroo de tetanloa basta para
no.tar un caballo en lllguaos minutos.
de la República

filCATARRO,~CABEZA

en pocas horas

KIPSOL

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>l!;l Mundo Ilustrado

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=-1=-o=-=R
:------::-S-E_M_A_N_A_R_I_O_ D
_ E_L_A_ REPUBLICA

..

último odmero el aotUsls de algunas car.
tas picantes, cambiadas dez838 • r843, entre la trtgtca y el ya fecqndo 6 Ilustre escritor. AleJao.iro Dumts habla emprendido
el asedio de una. plaza que, t la dista.ocia
en que estamos, no parecla ni muy fuerte
ni muy dificil de votar. ¿No empleó bueoa
estrategia? ¿Sus a.saltos fueron Imprudentes, temerarios ó estuvieron mal conducidos? Conocido es et resultado: sufra·
caso fué notorio.
No conocemos ese archivo eptstolarsloo
por medio de breves exuactoJ;; pero éstos
bastan para conocer el asunto, y como es
para honra de todos los que en él Intervinieron, se puede hablar sin retlcenctas.
El autor y la utlsta. cooocfaose desde la
primera representación de " Mademofselle
de B:Ue 1,le;" pero sólo hasta 1843, después de haberse encontrado ea Ma,sella,
durante un almuerzo, fué cuando empezo
• manifestarse 11. crls1s amorosa &lt;le Du•
mu; Jos Invitados eran, a.demás de nuestros dos protagonistas, el poeta M éry y
el conde WaloW•kl que, ya &lt;lesde entooces, daba principio con la trAglca t nnas
relaciones sól1oas y &lt;lura&lt;leras. ¿Ignoraba
esto OJmhl ¿HtioseAslmismo la apuesta de salir v1ctunoso en semejante torneo?
o4 todas suertes escriblo al ·'objeto ama&lt;1o" ua, &lt;le esas cartas apa,.Jonaaas como
las que tanto dl~emloó lln sus novelas:
"Todo aca.bó para mi t1es&lt;1e el di• ea,
que os conOCI y os h ..111~. N~ teola yu
ningún derecbu, 01 abr1g•ba e.pera.oza al·
gua a, y, sin e111bargo, desde aquel dla
t1stá1s oc111t1. ea u.a nuconclllo de mi coraión. " Tudos 10s enamorados hao escrito
al&amp;o sellleJante a la &lt;lama &lt;le sus peasam1totos. Sm embargo, Dumás se engafto
al creerse esttmulaJO, :ita por una tras ...,
sea por un gesto, a intentar que aqutl
"rioconc1ll0" &lt;1esapareaera. •:1crtameotc
que el fuego estaoa .ientro de la fortaleza ;
pero no ■ rJ.la pur él¡ a:,I es que rec11110 ••
peqiuna &lt;111ch~ s1g111eote: ··Pur sa111&lt;10 m.i
10 tenla c¡ue con lo~ tontos hay que meou
tas palabras; pero Ignoraba que h1101c:,e
bombre1 &lt;le talento cun los cuales luarau
necesa.ttas esas precauc1oaes," Resmuu
D.imas el go1pe y replico: " P11eoto qu11
usted asl lo quiere, absolutamente que&lt;1e·
monos ea &lt;lunde estamos; pero siempre
serA una parte del c&amp;mluo emprendido
pua lo venu1e,o."
El amartelado ama.ate pretendla encubrir su humtllaclón con una audaz esperan•
za; 1.a mujer asl lo comprendió, por Lo que
Je devolvió su billetito, diciéndole: "Ca ando una mujdr se resuelve a no invocar el
auxilio de na.die, no tiene otro medio de
repeler una oleosa, y :,1 me De engañadu
re.;pdcto a. vuootra mtenc1on, :,l_lna.ivertJ·
dameute ba. &lt;1eja&lt;10 ustell caer e•as dos 11·
neas eome&lt;110 &lt;le vuesuas lnn1tmer1.l1le•
ocupaerones, creo que le sera grato recug,srta.s."

La calda hté chistosa. DJmis qulzas oo
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que es legitimo y de que se hace mención ea el formulario del
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(Dr6me, Francia.). - Cada Botella lleva, la. ma.rca de Unión de
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adversario que, veros1m1tmeute, coutemplaba &lt;1es11e baStl&lt;lores ta come111a, le ufrec1ó su, tellc1tacloaes con esta can&lt;11da Ira·
se: "Prefiero ser yo mismo quleu lenotmc
A usted su victoria" ("¿qu1éu ea tal tom·
bata p,;ede ser wformaúo mas aprisa que
el vence&lt;lo,1"); .. &lt;le e.te mooo ao tenu,11.
ustea &lt;1ere;ho a guarJarm.i reacur por w1
derrota." Como n,jo
conquistador,
WoJew~kl conte~tó: ··M1 quen&lt;10 D11mt.:
ta. confeotón que usted nace &lt;le su aerrota
me c1eira la boca. . . .. Confia.ao en lo lntx·
pu11:aabte de la plaza, ne as1stl&lt;10 con arma al brazo A uo asedio e.o to&lt;la regla . . ..
A;t, pues, sw rencor, soy todo vuestro,
ate .. .. Lyóo, 26 de Julio de 1843."

º"

ILMO. SR. D. PROiPERO CAHUANTZI, GOBERNADOR DEL ESTADO DE TLAXCALA, MEX.

Desde México
Tia:r.cala es el Estado más pequeilo de la. República. Mextca.na. El
gobernador Oah uantzl goza la. reputación de ser uno de los goberoa.dores más populares del pals, por
más que su gobierno se Hmlt.a á
un territorio peque.no.
E l h a. sido. el gobernador de este
Estado por el largo período de veintiún &amp;nos. Dlcese que su popularidad se debe á que hace usu de su
auto1idad con Idéntico Interés paterna.! sobre el bienestar de sus
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The PerllDa Drug Ma,nutacturlng Oo., Columbus, Ohlo, E. U. de.A.
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Muy sen:ores mios:- Me es grato ma.D.l.testar i ustedes por la.
lli presente, que habiendo recibido los tres frascos que se sirvieron relli m.itirme de su tónico&lt; La. Peruna&gt;, remedio para. el catarro, bice que
tuera ensayada dicha. preparaelón por algUDas personas de mi a.pre~ clo, y puedo decirles, para su sa.tlstacclóo, que los resultados obten!~ dos correspondieron á la. coofi.anza. que se tuvo en su medicina.,
En vista de este resultado práctico, no tengo inconveniente en
i!! recomendar á las personas debilitadas por las alecciones catarrales,
• su especifico; autorizando á ustedes para que haga.o uso del _presente testimonio, en la forma. que crean conveniente.
De ustedes atto. y a.fmo. servidor.
PltóSPERO C.ilIUANTZI.

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Recuperó la Sal ud
Sr. Tlmant e Flores, M-ázqulz,
c oa.huila, Mé:r.lco, escribe como sigue:
cPadecl de cat&amp;rro crónico por
cinco meses, y no me podla curar,
cLei su libro &lt;Las Eofermeda.des
de la Vida&gt;, que recomienda la. Perun&amp; pa.ra dicha enfermedad, é inmediatamente empecé á. tom&amp;rla
de acuerdo con las instrucoiooes
del libro.
&lt;Ya be recuperado mi salud.
Antes de toma.ria me encontraba
sin fuer.Las. A.hora tengo suftcieut es.
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resultados obtenidos de &lt;La. Peruna&gt; entre varios enfermos de cata.
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la.a primeras porciones de las vías
respiratorias han sido notables,
Algunos se expresan del remedio
con frases alta.mente encomiásticas, y sin duda est as personas serán
por a11uf la mejor recomendación
que puede tener un medlcamento
que empieza. á dar sus pruebas.
De ustedes afmo. y a.tt o. S. S.

J . M.

B ARB A ,

Es el uso lo que finalmente establece la reputación de una medictoa, Práctica. es de mucho más valor que teórica,
Adondequiera que se ba. usado la
P eruna en debida. .torma, ha. quedado muy acreditada.
El gobernador de 'l laxcala. ha.
hecho exactamente ,lo que los fabricantes de la
La Peruna
Pemna. deseaSale Victorio•a rian que se hlSiempre que ,e clera en todos los
Experimenta
casos. Discutir
teóricamente sobre la!I propiedades de la Peruna
sin haberla experimen~do, es enteramente LnJusto. El gobernador
de Tlaxcala ha h ech o lo que es lógico. Experimentó debida.mente la
P eruna.
El resultado de su e.:r.perimento
tué tal, que se dispuso a autorJzuoos á que publicáramos su testimonio en fa.vor de la Peruna.
En esta forma, la P11runa ha. ga,.
oado todas sus victorias. Todo lo
que desean los fabrJoantes de la
Peruna es que se haga un experimento lega.1 con su medicina.
Si usted ha oldo hablar de la fa.
ma de la PetUD&amp;, y vacila. en aceptar la evidencia lle su inmensa. po •
pula.ridad, pruebe un frasco y con•
vénzase.
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LIC. ERNESTO CRAVEBO

Gerente,
MANUEL 8. PALAOIOS

triunfantes en mil lides; los nobles señores religiosos y severos, para quienes la cruz y la espa•
da eran un símbolo; los vandeanos astutos y t er•
cos; toda una epopeya, vaga y nebulosa. ..• •
Bretaiia atrae por su poesia y por su tristeza.
Ambas nos penetran al evocarla. D,jéras.e que es
algo irreal, un país de ensueño, una creación de
leyenda. Ejerce sobre nosotros el dcminio del
misterio: es un poema de fe, de silencio y de
sangre, que, para el artista, y muy señaladamente para el p intor, ofrece 1111a irresistible seducci ón, una seducción que al modo que canta en
los libros, osténtase radian~ en los cnadros.

••*

Ol'ICINil:

ti Cal l: de H nmboldt número 52. Mtxico, D. F.
Apartado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 48S

PRECIOS DE SUBSCRIPCION ( P.lGO ADEWfTlDO ):
En la ciudad, por mes . , • • $ 1,00
En 108 &amp;tados, por trimestre •
.l-75
En el ertranjero, por trimestre . 4,50
NÚMEROS SUELTOS:

&amp; 111. caplt&amp;l . •
Bn los Estados .
Bn el extranjero
Atrasados . . .

$ O.JO
0.35
0.50
o 50

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

L! BREURA DE il..U10S MA.RTlNBZ
NO de los aspectos mb bellos
que ofrece la Exposición
Ramos MarUnez, abierta en
la Escnela de Bellas Artes,
es, sia. dttda, el de las impresiones recogidas en Bretaña
por el pintor mexicano.
¿Qiiién no ha pensado alguna vez en la melan•
eolia de las eolias de las mnjeres bretonas¡ en
los lentos atardeceres de los villorrios obscuros
y arcaicos, entristecidos por la queja melódica
del ángelus que desciende de la torre de alguna
• vieja iglesia ruinosa, y animados por la algarabía
de los pescadores de barbas hirsutas en las tabernas escondidas en rincones de lóbregas callejaela11?
La tristeza severa del paisaje de Bretaña se ha
hecho en el mundo famosa como la melancolía
de Brujas, como el entusiasmo ruidoso de P•ds,
como la elegancia de Viena. . . . Todos la hemos
sentido á través de machos libros. A la evocación llena de color de las páginas de Flaubert y
de G11y de Maupassant, Bretaña aparece á nuestros ojos con el enea.oto sombrío de una prillliti•
va región. Las m11jeres de blancas co6as pasau;
pasan los -pescadores de barbas hirsutas; los le•
gendarios curas de luengas sotanas¡ y, en el fon•
do, en un fondo de palidez espectral, nos snbytt•
ga la visión de añoso• caseríos, de solitarias plazuelas, en las cuales, á la Doche, el ladrido de los
puros vibra estridente; de rocallosas costas en
que el mar se estrella bravío, irisando al sol el
vellón de SllS espumas. Y todo lo satura una in·
li.llita tristeza, u.na t risteza desesperada y sorda,
algo as.í como la tristeza de un inmenso sepulcro,
del sepulcro donde yace una raza antaño fuerte
'f terrible, y ahora petrificada, eDcerrada dentro
de sí misDla, verdadero anacronismo en los achiales tiempos.
P ensa11.do en Bretaña, pensamos también, sin
quererlo, en un pasado remoto y envuelto en
bramas. Entramos en los dom.inios de la leyend;,,
Personajes y s11cesos atropéllanse r:n nuestra imatinaci6u: son los conquistadores feroces é invencibles; los ca_balleros de los viejos castillos,

En la obra de AUredo R;iimos M.artlnez: está
sentida honda y sinceramente esta impresión de
Bretaña.
Es la misma imaginada Bretaña legendaria la
que en sus cuadros encontramos; la ,Bretaña sn•
mida en un sueño de sitios, hosc.i, tn~te y noblemente severa. Se ad vierte que en el ánimo del
pintor ejerció poderosa in8ue11c1a la contempla•
ción detentes y costa.mbres de aqnella región¡
que aqa.el tan característico ambiente hubo de
absorberle, moviendo su. mano á truar, más qne
cuadros-algunos de los cuales son muy hermo·
sos, -apuntes hechos bajo el dominio de la primera impresión, rauda y volande1 ■, carbones
qnerebosande vida, y que c:onstitnyen por sí solos, como he clicbo antes, una de tas fases más
genninas de sn obra.
A veinticinco montan los dibujos expuestos, y
todos ellos están ejec11tados con pulso firme de
convencido, En una atmó~fera de vagnedad, surgen los tipos mb singulares, las escenas más típicas, los rincones más impregnados del alma de
'Bretaña, Y no podría relataros el motivo de ca•
da uno de ellos. Hay qne _verlos para gnstarlos,
para sentirlos. Son viejas casas, pescadores viejos, viejas mujeres y mozas de cofia blanca .. . .
La blmc:w:a de las eolias destácase de la entonación sombría, y hay, en las mujeres que las llevau, una sorprendente viveza.
Cuando se pasa á examinar los cuadros, compréndese qne tales dibnjos forman parle de la
obca íntima del artista, de las curiosidades fami·
liares q11e casi un.nea se exhiben eo salones, sino
que se maest.rao, discretas, en un ángnlo del taller 6 en un álbum. Y en esto reside precisa·
mente, i, mi ver, su. mérito y su .:ncanto; en qae
son lo má9 personal, lo que se hace más para sa·
tishcción y goce propios, qne para ajeno de•
leite.
La Bretaña de los cuadros es más refinada, me·
nos espontáneamente sentida; pero también muy
bella. Co.11 el color adqaiere qaizámás.precisi6o,
mayor j usteza; pero pierde, eu. cierto modo, esa
vaguedad extrema de los carbones. Entre los
óleos, nn a ma.r ioa de fnerte entonación: Ploamanac11, y algunos estudios sobriamente hechos, como Víejas casas, La capilla y Arrecifes: entre los
pasteles un Crepúsculo, y entre las acuarelas un
retrato: Mi criada, dan una imp.r esión distinta
de Bretañ a, que completa Ja fuerte y decisiva
recibida por los dibujos.
CARLOS GoNZÁLEZ

P.l!RA.

~

Rostand ó la Felicidad
Monsieur Edmond Roatand, el célebre autor
de Cyrano, el Benjamín de la Academia Francesa.,
es, indudablemente, un hombre feliz. Sus mnchls
docena.a de admirables uunisas son las camlaas del
.hombre feliz. Tiene millones. Tiene una linda mu•
jer que le comprende dos veces y qne se llama l{osamunda. Ya á hacersenna casita de soñar y goi:ar
en Oambo, lugar meridional y florido Cada paso
que ha dado ha !!ido un triunfo. Paría y la.a parisienses se ban enam1&gt;rado del rey Rostand. 8u en,1

trada al palacio Ma:i;11.rin ha sido un acónt.ecimiento nacional. Si viene una exnperatriz, él es quien
la saluda en verso. Los rep6riers publican sus menores gestos y comentan sus menores deseos. En el
mu.seo Gre,·in tiene su estatua de cera. La foto·
gralia le ha pulverizado en tod11s las posturas. En
las ilustraciones ee le rn kodake11do en el carn·
po, ilustremente, al la.do tle su esposa, como antes
á Daadet con la ~uya. E l día de eu recepción de
lomortal, 8aT11h llevaba. 1el t·ompás de las frasee y
Coquclin lt: bet:ó. Es un p(l('tll. Y ü~ne lo que ea
para un poeta más que purll nadie inctispeneable:
tiene millones. Gust&amp;, naturulmente, de li. elegan·
cía y del lujo, y en i,llos vi\'e. Era enf-,rmizo; hoy
tiene hasta salud. Cada wv. quo escribe W1 verso
se gana. un luis, si no más:

e, &lt;Dllt /1s c11d1ts d, G11scogn1
d, Carbm dt C11s#1l- /aloux,
bu¡,,urs d m,ntmrs sons vergogn,:

e, sonl les cadlls d, Gauorne.....

Diez luises Pº" 10 menos. l'Aiglo1J, laSamarilaine,
la mar deluist&gt;B. Escribe cuanduquiere, como quiere, en donde c¡uiei e. u pegaeo Ii'-'3e una excelente
caballeriza, y como cierto caballo de cierta novela de
Hemy de .Hegnier, chace• monedas de oro. , iendo
su fama parisienEe, es mundial. Ha tenido el ho•
nor de que un poeta cbicagoens~ quiera disputarle
sus hsllazgvs. Don Q.uijote ll' h a tendido la mano
á través de los Pirineos. M . de \'ogtie le dice sin
ironía: cEn peces días llt&gt;gá_is á ser rey en la
escena. empeTI1dor1 mesías, poeta nseional y luego
poeta. universab. N iugun.a. exageración le sienta
mal. Sa gloria es gascona. Tiene la suerte de hablsr en una Lengua ique todo el mundo entiende.
us piezas son11;•presentadas y aplaudidas en todos
los teatros de la tierra. El poeta }!endes escribe
de la FtaDcia: •La patria d Corneille, Uugo y
Rostand,. Su mnj&amp;, que puede hacer tan bellos
versos como él, se dedica á admirarle y !i quererle,
Y á hacerle una mlllla: una eFposa y una amante
incomparable. A los treinta y cuatro años ea el
Napoleón de la rima, el César 1Le las tablas. La
muchedumbre no Je disctlte. La noble;-.a le sonríe
la sabiduría le aplaude. El, senci,llamente, habla;
"lle encontrado la felicidad en ('ambo. .-\llf paseo, respiro, sueño. Voy á hacerme construir una
casa en un sitio incomparable. 'l'engo flores, tengo
montafias, tengo el agua del gentil Nive, tengo la
compañía de megnfficos vaecoe. 'ne ahf mi vida.
¿Para qué recargada de cuidados superfluos? ¿Y
por qué he de trab11jar §. la fuerza? ¿Qué ea esa
obligación de trabajo que se quiere '.imponer á todo el mundo? i no tengo ganas de trabajar, ¿por
qué he de trabajar?" Hombre feliz, Rostand, el
.rey R-0etand, el que hace nacer á eu Cy,11110 en una
cuna de oro y á su ,AguiJucho en un nido de marfil. Y luego élmit-mo ee da á entender pescador de
luna en Lunel, ~i:ador de euei'ios eu Cambo, neaparador de dicha en todas partes. iVeft,ar•J Hostand 6 la F~licidad.
Todo no t?Stá, en la lógica de la existencia, muy
11uesto en razón. Es un caso excepcional. .. . Y, en
realidad de rnrdad, ¿para quién debía vaciar su
cornucopia la riqueza sino para el artista que tan
bello uso sabe hacer de ella Y Hay en el in11Jenso
vulgo la cre~ncia de que, al contrario, al artista
le_ es necesana la penuTia, la miseria. Hay absurdos
bimanosq ue saben y repiten que Cervantes no cenó
cuand? concluyó el Q!fifote; que Homoro fuá un
wend1go; que muchos grandes poetas vivieron y
murieron en el sufrimiento y en la esca. ez. A titulo de poeta me decía una vez un amable hotentote : "Dios quiera que nunl'a le s onrla á asted la
fortuna y pensaba hacerme un cumplimiento.
Cumplimiento que se haría al pato y al ganso, cuyas patas se clavan para engordarlesel hígado que
ha de ser f!Dté-d,-foi,-.gras, ó al pl\jaro armonioso
cuyos ojos se sacan para que su canto sea mejor,
según 88 asegura. No. El ruiseñor canta mejor
bien mantenido Y en jaula de oro. El penEamiento
nace mejor 3in cuidauos, sin los miserables cuidados de ln vida cotiuiana, Horacío cantaba hermosamente en su quinta, colmado de los oros del Cé-

CHURUBUSCO

sa. Lamartine nunca tuvo más melodía que cuando fué prlncipe de riqueza; la lfrica ancianidad
de Hago fu~ fecunda y frondosa al calor de los
millones. ¿Qué no hubieran hecho Latorgue con
fortuna, Verlaine poderoso, Mallarmé con rentas
copiosas? La gloria de D ' Annnnzío es paotolizada. Y el talento innegable de Rostand no se alza.
rfa tanto si, como se sabe mu) bien, no hubiese
sido sostenido por la omnipotencia de los cheques. Sus dramas han sido Lanzados como co.
cotas. ¿Cuántos talentos como el de Rostand
habrlin desaparecido ignorados en Francia por no
tener la llm·e que abre todas las puertas en nuea•
t ro tiempo de negocios? Claro es que lo que Dios
no da, ni Salamanca ni el Banco de Francia lo
prestan.
La mediocridad, le ineptitud, no serán nunca
más que ineptitud y med'ocridad, á pesar de cuantas- maneras de briller ofrezca el dinero. Lo ptimero es ser pescador de luna; si se pesca desde un
puente de plata, la dicha es mayor. Nadie como el
artista sabe valorar y amar los bellos espectáculos
los exqufaitos interiores, el mármol, la seda, ei
oro, el lujo, en cuyo medio las almas comunes no
saben qué hacer, entre el gozo irrazonado y el fastidio .....
¿Els injusta la Fuerte &lt;lon M. Rostand? De ningn.na m anera. El mérito d el portali ra es eviden•
te. Solamente que lo que ea un grato jardín como
el "Vergor de Coquelii:," se confunde bajo el iw-

'

ESPERA.NOO A I.A. COMITIVA.

OESFII.E D E MANIFESTANTES

perio de l a rJ&amp;lam, cou u.n monte ollmpico. Se ha
llegado á pron.n.nciar la pala bu genio. ¡No, por
Dios! Talento. Se ha dicho: '·.El verbo dela Francia." ¡No, por Diosl E l \'erbo de la Franciasellame
Rabelais, Pascal, V...ltaire, Rugo. Mon!!ienr Rostand, que sucede á M. de Barnieren sn sillón de la
Academia Francesa, es un poeta superior á M. de
Barnier._ Es un poeta elegante, delicado, bravo, so•
o.oro, ág1l,excelente rimador: y como teatral, como
poeta de la escena, de priraor orden. Nada más.
¡Y esmnchoesol No se burle de élla imbecilidad.
No hay muchos como él. Pero hay otros que son
más que él, y que no logran sus victorias por ml\s
que los lanzan los arregladores d e fama y porque
no hablan á la m uchedumbre en el iclioma de la
muchedumbre. Axel no logra lo c¡ue Oyrano, y
ent.re Rostand y Villier ae l'I~le Adam hay su
distancia.
'
En toélo esto hay algo de consolador. Y es el
~echo de qn.e. por más que se diga, un poeta ha
sido el ídolo de París en momentos en que tan sol~mente logran laureles y premios loa automovil1stus Y los reyes de la bicicleta. Loopint,-lh•-loop
sf; pero también el ideal, la poes!a. El clown d;
Banvtlle hizo también una especie de loopi.ng-t!uloop! Y entonces fué cuando dió aquel r,alto que
le hizo romper el plafón azul del cielo y desaparecer en lo infinito. Rosta.nd ó la Felicidad .... Sin.
embargo, he ahi que el unánime triunfo se ve tur-

bado por agrias protestas. Ya es un critico que,
entrando en comparaciones, encuentra en cualidades diferentes al autor de ,Aiglon inferior A
Ban_vi~e, á M.endés, á Ponchon. Ya e; un fogoso
mer1d1onal 1 del puro riñón del Mediodía-ne, hay
peor cuña que la del propio palo - Jean Carrére
que es, con el victorioso, terrible y flagelante. Y
señala esa victoria resonante como exteriorización
de ~n mal francés que trae decadencia y mengu a
nacionales: el histrionismo. Diríase que ha lefdo
á ~- Groussac en ciertas págmas de antaño. ,¡ Ahl
¡M1r11d nuestra. historia desde hace un cuarto de
siglo 1 ¡Mirad nuestra vida en estos últimos años!
¿Qué amamos? ¿Qué celebramos? ¿Qué contemplamos? El teatro, los actores, los autore¡, dramát icos . ¿Qué acontecimientos nos conmueven en
nuestra vida interior? ¡Acontecimíantos de teatrol Cuando se quemó la ,Comedia Francesa, los
diarios, al unisono, hablaban de un des~stre
nacional; parecia que la Francia habla concluido
su misión.
ltostand defiende las tablas, la teatralidad, la vida de las máscaras. No hay sino leer en discurso
de entrada á la Academia, Que aproveche de su
,,ida, bella comedia; mientras, como para todo el
mundo, Uega la mano invisible gne baja el telón.
.ltUBENDARIO.

OFRENDAS FI.ORA.I.ES A 1.0S HEROES

Esceue.s de la mtnltestaclóo. etectuada el 20 del actual en Cburnbusco eu bonor de los beroe5
.
q a.e sucumbieron
a.nte el e¡érc,tto americano en 1847

~

�~a,S tellaua
SALMO DEL FUEGO
Noche muy negra. Un paso: ll\ cañada
defendida por ásperos pretiles.
Abajo, la planada¡
arriba, envuelto entre la sombra helada,
el enorme talud de los cantiles.
NI follaje, ni abrigo que proteja
al viajero perdído en la negrura;
que hace cientos de años, tal vez miles,
bajaron, irruyendo la llanura,
los árboles cerriles.
NI un hueco entre las rocas que no yerme
el frío boreal, y hay u□ reposo
en las cosas, tan lóbrego y medroso,
que hasta el silencio duerme.
Y á medida que avanza
la noche y crece el frio,
más se hunde la mirada en el vacío
de una entenebrecida lontananza.
Nunca, como ateridos y agobiados,
en la noche cerrada inmensamente,
sin un solo eco que á la voz responda
y en medio de los páramos, se siente
desolación tan honda.
A través de la rígida maleza
se encoge el corazón; se hunde la frente
y se ahogad espíritu doliente,
náufrago entre la noche y la tristeza.
Mas, cuando ya cansado
continúa el viajero
remontando el sendero
tan doJorosamente prolongado,
ciego, desesperado,
por la montaña dura
y sólo abandonándose al instinto
de la cabalgadura;
cuando la carne punzan y desgarran
cactus y espinos por la escarcha tiesos
y la helada brutal sus estiletes
sibilante y sutil hinca en los huesos;
si entonce aparece de improviso
allá, sobre la negra cordillera,
el rojo pincelazo de una hoguera,
cuya luz junta, como ardiente broche,
el velo del abismo al de la noche, ....
¡oh, qué explosión de calma
tan misericordiosa 1
¡Cómo el anhelo en esa luz reposa,
y qué inmensa alegria para el alma!
El camino aún es largo,
y la luz, aún incierta, resplandece¡
pero se ensancha el ánimo y parece
que la sombra sacude su letargo.
La distancia decrece,
y aunque la cuesta broaca y empinada
está resbaladiza por la helada,
el recio casco en el peñón se aferra;
cuando surge la roja llamarada
en un brusco repliegue de la sierra.
Ya en la cuenca del monte
por la piadosa hoguera calentada,

se columbra el albergue rocalloso
donde ha encontrado el montañés reposo,
como si fuese el amo de la tierra.
Se destacan al pie de los cantiles,
do crepitan, ardiendo, los tizones,
de piedras y troncones
los trémulos perfiles,
y en las venas se siente
la sangre circular á borbotones,
aceleradamente.
Un paso más . La inmensa lontananza
tuvo l!mite al fin, IY Dios es bueno!
Ha entrado ya el espíritu en el pleno
triunfo de la esperanza.
El fatigado esplrltu se alivia,
y un sopor de los miembros se apodera.
¡Qué caricia tan tibia
la de esa alegre y coruscante hoguera!
¿Qué descanso, qué sueño
más dulce y regalado
que el de ese montañés que duerme al lado,
la cabeza rendida sobre un leño
y el pabellón del cielo por techado? . .. .
En él y cerca de él, ¡oh, caminante!
sin que ahora sospeches tu campaña,
tienes, para tus penas, un amigo,
en ese fuego salvador abrigo
y un inmenso palacio: la montaña.
A descansar. 1Qué blando
es el lecho de tierra endurecída;
qué abandono tan grato de la vida,
qué desprecio del no durable mando/
Calma, silencio. En derredor, penumbra.
Fuera del cerco que la llama alumbra
y que el calor defiende,
el frío, un trio cortador que hiende
la corteza durísima del roble
reseco ya, pero en la cumbre innoble.
Y en tanto que se extiende
por la c1llada bóveda del cielo
adamantino velo,
y vibra sobre aquellas
soledades que inunda
azul, azul diafanidad profunda,
el divino temblor de las estrellas,
parece que del fondo
de todas las tinieblas y las simas
se eleva hasta las cumbres misteriosas,
donde llamea ígnipotentemente
la eterna zarza ardiente,
el gran clamor del alma de las cosas.

Pasa la no,he. Ya la madrugada
fortalecido encuentra al caminante,
que á emprender se apercibe la jornada
por llanuras y montes, siempre errante,
Mas, al dejar el cálido rescoldo,
el sol, glorioso y santo,
desde su augusta excelsitud le envuelve
en su llama inmortal, como en un manto;
y desde el más profundo
abismo del dolor y la congoja,
el hombre se sublima, á Dios alaba

y exúltase en un canto, como arroja
su onda el torrente ó el volcán su lava:
«Señor, divino Fuego:

tú eres misericordia, yo soy ruego.
e De inextinguible luz eterno faro,
yo soy desolación: tú eres amparo.

«Porque en la sombra del misterio brillas,
la creación te canta de rodillas.
e Porque á la urente llama
diste poder de confortar al hombre,
mi corazón te ama
y beso hasta las letras de tu nombre.

cPorque en la soledad prestas abrigo,
y calor, y consuelo, te bendigo;

y porque hiciste el sol de fuego y oro,
¡oh, Señorl yo te adoro.
cYo te adoro, Señor. Débil y triste
soy; pero no si tu poder me asiste.
cPara luchar con épico ardimiento,
hay que fortalecer en tu alabanza
lo mismo el corazón que el pensamiento.
1No se llega á las cimas sin aliento
ni á ti sin esperanza!&gt;
MANUEL JOSÉ OTHÓN.

~

LOS POBRES DE DIOS
Por fos cllDÚllos florecidos
Va la caravana de los desvalidos,
Ciegos,leprosos y tullidos.
No tienen albergne en la noche fría,
No tienen yantar en la luz del día:
PoT eso son hijos de Santa María.
El poi vo quema sus llagas rojas,
Sus oraciones son cougojas:
Van entre el polvo como las hojas.
Van pol' caminos de sementeras,
Caminos verdes entre eras,
En donde cantan las vaqueras:
Como chove mindiño,
Como miudiño chove,
Pel' a banda de Lamo,
Pel'a banda de Lestrove,
!!AMON

DEL V ALLE•INCLAN.

llfEIIBROS OE &amp;.A OO&amp;.ONtA AUSTRO•HUNQMfA QUE ASISTIERON A&amp;. BANQUETE OAOO EN Sl,N ANQE&amp;. INN PARA CE&amp;.EBRAR
E&amp;. OCTOQESJMO ANIVERSARIO DEL. NATALICIO OE S. M, FRANCISCO o/OSE

Viaje al Ixtaxihuntl,
(MUJER BLANCA)
Tres cuartos de hora han transcurrido d~de la
llegada del ferrocarril Interocdnico á Amecameea, cuando mi compañero y yo, montados en flacas cabalgaduras, salimos de dicha población camino de la sierra.
A la vanguardia de la expedición, el mozo en·
cargado de cuidar las bestias arrea una mala
peudamente, cargada con nuestros equipajes¡
cierran la marcha los dos guias: un viejo cvolcancro&gt; nacido y criado en el montt, y un cazador
de oficio¡ ellos deben conducirnos á la montaña,
cuya presencia se adiYina detrb de una cortina
espesa de nieblas qae oculta el paisaje hacia la
delantera del camino.
Hace Ido. Una lluvia muy fina, como polvo de
agua, arcntrada velozmente por el viento, azota
de cuando ea eaaado nuestras caras.
Largo tíempo hace qne cabalgamos á tnvés de
un camino hondo V estrecho, un verdadeTo ca•
Jlejón de dos metros escasos de 111cho 1 cubierto
por 1UU. bóveda de follaje fresco y verde. Cona•
tantemente oímos las voces de los guías que nos
recomiendan mucho cuidado en el andar, pncs la
pendiente es fnerte, y el suelo, formado de lodo
muy resbaladizo t la sazón por efecto de las úl•
mas lluvias, se escune á menudo bajo los cascos
de los animales.
Después de hora y media de camino, y á costa
de grandes esfuerzos de nnestros pobres jamelgos, qne sudan i mares, alcan:r:amos la cresta de
un elevado lomedo. Nos alejamos constantemen•
te de la blanca Amecameca; la vemos alli abajo,
en el valle, enmedio de extensos campos cultivados -y al pie del famoso Sacromonte. A derecha
é izquierda hay barrancas profundas, cubierta,

por grandes macizos boscosos. Al frente, el pe•
queiio rancho de Mexintitla, edificado al pie de
un árbol solitario y seco. va acercándose á nues•
tra vista. Un poco más lejos, el camino se pier•
de bajo las espcsnras de la selva de Tetonalac
que se perola con tonos negros sobre el fondo
gris del cielo.

•••
Henos aquí en la región de los bosques. Seguí•
mos un~ de los múltiples senderos que atraviesan Tetonalac en todos sentidos, La brnma ha
espesado. El bosqne adqniere aspectos extnños:
las agudas cimas de los pinos emergen deun mar
gris de nubes; la silueta vaga de un abeto surge
de entre la niebla , un lado del camino, y se desvanece como un fantasma errante; una semicuriosidad llena aquellas larguísimas y torluo,as
calles, cubiertas por el follaje de los árboles que
alzan sus troncos resiDosos á nno y otro lado del
camino.
A las dos de la tarde hacemos alto en el pintoresco rancho de Tetepctongo; mandamos á los
m:,zos por leña, y á los pocos momentos una buena fogata arde en el intuior de Wla de las dos
casucas que forman el rancho¡ calentamos en ella
nuestros alimentos: caldo, jamón, pollo, etc., V
en el rescoldo se asa uua regular cantidad de
hongos, ncogidos á nuestro paso por el bosque.
Mientras comemos, llneve copiosamente en el
exterior.
Al terminar el aguz.cero, se limpia de brumas
la atmósfera y podemos admirar, en toda su extensión, el paisaje que se presenta á nuestro,
ojos: el rancho se encuentra en una planicie des•
montada, á la que rodean, por todas partes, montes cubiertos de vegetación¡ al Oriente, uno muy
empinado termina en su parte alta con un desfiladuo, formado entre dos rocas, entrada de 110
cañón largo y profundo, que se dirige rectamente

á la montaña; al fondo , un fragmento del b:taxi•

huaU cubierto de nieve.
Una última mirada i tan hermoso paraje y em•
prendemos de nnevo la marcha.
La cnesta se hace más empinada y peligrosa
que antes. A medida que nos elevamos más y
más, la vegetación va disminuyendo ¡ el bosque
está menos poblado cada vez; los árboles, antes
corpulentos y exubeTU1tes, vense ahora enanos
y escuetos.
HeDJos llegado al lfmlte de la vegetación arb6·
rea¡ entramos ahora en una región desolada de
grandes planicies, ligeramente ondulad;is, en•
biertas totalmente de un zacatón largo y amarillento. La montaña, cnbierta á trechos por jiro•
nes de niebla, se alza enorme y majestuosa frente por frente de nosotros. Pasamos aún ot ro bosquecillo; vadeamos un arroyo torrencial de aguas
turbias qne provieoeu del deshielo, y llegamos
al fin, á poco andar, á la caída de aquella tarde
gris y melancólica, á la cueva de Cholnla, térmi•
no de nnestra jornada en ese día.

..•

TermiD.amos nuestra instalación en la oaven11\,
cuando la oscnridad habla invadido completamente los campos.
Noche profnnda. La inmeosa calma de las
g1andes alturas produce en nosotros rara opresión, La viva llama de la hoguera ilumina con
tonos rojizos el interior de nuestra morada ; ha·
cia afuera, la luz se desvanece á unos cuantos
pasos de distancia, en aquellas negras sombras.
Todos hemos rodeado la fogata para defendernos del frío terrible que nos va penetrando has•
ta la médnla de los huesos.
Permanecemos silenciosos mirando, en actitud
pensativa, cómo va haciecdo presa el fuego de las
ramas pequeñas, las cuales, antes de consumirse,
se retuercen con•nlsivamente.

�Cerca de tas nueve úll viento helado que baja de la montaña, á lo largo de las nieves, empieza á soplar
con f-11ria,
Cena111os rápidamente. De vez: en
caando algo.no de nosotros obsuva
el e&amp;tado del tiempo y aventura al·
gnna predicción más ó 111enos posible,
pno siempre optimista, acerca de su
estado al dia siguiente.
Antes de recostarme en mi catre
de campaña, doy algunos pasos por
las afueras de nuestra viviend11. La
noche signe siendo negra. El viento
grita algo incomprensible en el bosque cercano. y arrastra vertiginosamente espesos nubarrones que, al
disiparse por momentos, dejan ver
allá lejos, muy lejos, eo el fondo del
valle, detrás del barranco que se hun•
de á nuestros pies, lucecitas que bri·
llan un instante y se apagan luego,
cual cnriosos ojos que parpadearan
en la oscuridad.

el. VENTISQUERO

A las diez: y media el camtiamento
está en calma. Los guías hablan en
voz baja para no turbar nuestro sue•
ño; nos dormimos oyendo sus pláticas, en las que relataban sucesos
extraordinarios de caza ó aventuras
fabulosas de hombres perdidos en la
nieve.
Lu sombras, proyectadas por la
hoguera, danzan furiosamente en las
paredes de la caverna.

La mañana utaba bastante avanza•
da cuando salimos del lecho. Los
mozos habían recibido orden de dejarnos dormir si el tiempo ama.n ecia
malo, y así lo hicieron; ¡dormir!
Lse podía, por ventura, conciliar el
sueño con aquel frío endemoniado
que se colaba á través de mantas y
abrigos? l podía llamarse sueño á ese
sopor que nos había invadido por
cortos instantes durante la noche?
Poco desputs atravesábamos el bosquecillo cercano al campamento,
montados en nuestros caballos, que
con el ligero descanso de la noche
anterior, habían tomado nuevos bríos.
Realmente este paraje es triste, es
trágico; aquí atraen nuestra atención
algunos grandes árboles sin hojas, des•
cortezados completamente, blancos
como los huesos que han permanecido largo tiempo ai la intemperie, y

con s11s ramas torcidas cnal gigantescos brazos que se elevaran al eielo
pidiendo piedad,
Después de cruzar algunos &lt;thal•
wegs&gt; que abandonábamos á poco
andar, entramos ruueHamente en uno
que serpentea por el fondo de una
barranca imponente y grandiosa.
Aquí tenemos que continuar á pie el
camino, pue~ la región es s'l!mamente accidentada; los arroyos se despeñan con ruido ensordecedor; por to•
das partes se levantan enormes rocas,
algunas de las cuales se mantienen
en equilibrio milagrosamente. Abierta en una de ellas, se puede ver la
gr11ta de Ca.luxca, famosa por el be·
llo espectáculo que ofrece en invier•
no, con sus estalactitas y estalagmitas de hielo.
C11ando abmdonamos la grut,, el
tiempo, que había mejorado considerablemente desde nuestra salida de
Cholula, vuelve á ponerse nebnloso
y frío. Nieva¡ los diminutos copos
se adhieren á nuestros abrigos y en
poco tiempo quedamos vestidos de
blanco.
En esas condiciones llegamos á
las primeras nieves. ¡Con cdnto pla•
cer contemplamos aquella inmensa
regi6n de blancura inmaculada! Por
fin cruje el hielo bajo n ucstras plantas. Hemos llegado al ventisqnero.
AH{ se ven, suspendidas de nn acantilado, millares de agujas de hielo
c11yas exh:cmidadea se aguzan hasta
terminar en puntas finíaimas.
Mientras hacemos los preparativos
para tomar una fotografía, se deja
oír un ruido sordo que aumenta de
intensidad rápidamente y luego decrece hasta dejar de percibirse,
Interrogados los guías sobre el ori•
gen de este ruido, nos manifiestan
que fué producido por una de tan·
tas rocas que se desprenden de la
parte alta de la montaña, y bajan por
la pendiente con velocidades horribles, arrastrando todo lo que cncuentran"á sn paso.

El. POPOCATEPE'TL DESDl!=EL))(TAXIHUA'TL

R00,1S

PAISAoJE OE NIEVE

Poco después vemos trasladaue,
resbalando lentamente cuesta abajo,
una gran cantidad de nieve que en
un momento llena hasta los bordes
una grieta de dimensiones considerables.
Pensando en el peligro que oorrír
mos si llegaba á ocurrirnos alguno de
estos percances al ascender, empren·
dimos el regreso al campamento. La
ventisca soplab1 con fragor terrible¡
los árboles crujían siniestramente al
encorvar sus ramas hasta el suelo,
bajo el peso del huraQn¡ tal parecía
que los elcmeotossedcseneadc11aban
contra nosotros para intilllÍdarnos é

OERC,1 ' DE LA CUMBRE

impedir que ascendiéramos áJa com•
bre á descubrir el secreto de la mujer blanca, que duerme allá arriba el
último sueño desde hace tantos siglos.
La noche está en calma. La luna,
en creciente, vierte &amp;u hz pálida en
el Interior de la cueva de Cholub,

•
••
Subimos. El paso lente¡ el ouerpo
ligeramente inclinado hacia adelan·
te, mirando con atención los lugares
en q'lle apoy111mos el pie, para evitar
resbalones y pasos falsos que pueden
hacer.11os rodar por la pendiente1
hasta los fondos de los precipicios
que encontramos á cada paso.
Marchamos silenciosos, respirando
ampliamente. Sólo se escucha el mi·
do que hacen los ba.s tones alpinos al
h11ndirse en la nieve, ruido acompasado, dtmko, como el de un péndulo
de reloj,
El sol, qne obedeciendo á las le•
yes inmutables del movimiento diur·
oo, ha ido elevándose por encima dd
horizonte, deja ver ahora su faz bri•
liante sobre los altos picachos de la
montaña. La nieve, que se deposita
en los huecos y junturas de las rocas, rdl.eja en mil desteUos luminosos la luz del astro del día. Uno de
los peones sube delante de nosotros,
atacando la nieve con la férrea punta de su bastón, para hacer escalones
qoe faciliten el ascenso.
Subimos, subimos constantemente;
el paisaje cambia á cada momento.
Alcanzamos las cimas de algu.Dos voladeros cortados á pico en las roen
pulidas por el trabajo de la nieve,
así como as crestas de algunos pica•
chos. Las rocas, que antes veíamos
por centenares, van haciéndose m.l.s
Y más nras, hasta desaparecer del
camino casi por completo. Estamos
ya á grande altura¡ nos encontramos
casi .l. nivel con las cumbres de dos
enormes picos salpicados de nieve,

que se destacan erguidos y airosos
en la blanca llanura: son los picos
que forma.n los pies y las rodillas de
la mujer blanca.
Conmueve hondamente la belleza
de estas soledades. ¿Cómo olvidar
jamás el eocin.to de aquel paisaje?
¿ Cómo no record u, con placer intenso, aquella regió.n tan fuertemente
agitada, tan profundamente conmo•
vida hasta. en sus entrañas por terribles catllclismos teológicos de le•
jaoas ipocas; aquellas grietas que
surcan la nieve, aquella región sal·

vaje, desgarrada, de inmensos colo•
sos de piedra que vemos abajo de
nosotros¡ aquellos negros bosques,
tras los cuales se ven los blancos ca•
serlos de Ameeameca y Chalco, y
aquel verdcscnro con tonos azulo,
sos, propio de los grandes borizon·
tes, que se -ve arriba de ese mar de
nubes tendido sobre el valle mexi•
cano, y que da la sensación de lo
inconmens11rable, de lo infinito?
La naturaleza se adorna con sus
mejores galas. La nien centellea,
Por el Sur, el Popocatcpetl, el otro

gigante que gurda la entrada del
valle, deja ver, sobre las oubu, su
cabeza cubierta por blanca cabellera;
hasta en el cielo se deja sentir la in•
fluencia de tanta hermosura¡ en efec•
to, el sol ciñe sus sienes de rey con
un halo multicolor, con una regia
corona, emblema de su alta jerarquía
de señor y dueño de la tierra.
El cansancio se apodera de nos•
otros; hay que hacer un tíltimo esfuerzo, hay que cobrar energias. Tre•
pamos por los escalones tllllados en
la nieve, sobre una pendiente de más

de 45°, y, al fin, alcanzamos la meta.
Henos en la cumbre, á más de S,000
metros de altura sobre el .Divel de
los mares. Por desgracia, cuando
creíamos que se iban , ver re~ompensados nuestros eafoerzos; cuando
nos preparábamos á lanzar una mira•
da de uno á otro confío del horizonte¡ cuando nos disponíamos á conocer el secreto de la Mujer Blana, uo
h álito helado pasó acariciándola na•
vemente y la cnbrió con uo espeso
velo de negros vapores.
RAÚL CASTRO.

CE UN POEMA
¡Me dices que tenga fe! Eres tan razonable, tan igual, tan
lógico en todos tas pensamientos, que cuando me miras
con esa mirada llena de tcrn'llra y me repites que tenga fe,
no ungo el valor de arrancarte la ilusión de que conflo
en ti, y sonriendo te dejo creer.
Pero después, más tarde, cuando mi il:naginación, como
un cinematógrafo, se deja arrastrar por el univc.rso de
ideas qne mis sentimientos hacia ti me hacen sentir .... , .
pierdo toda noción de razón. Y no soy mis que un pobre
sér á merced de sus emociones. Esa calma, que yo creo
que realmente sientes ( porque eres muysi11ccro para men•
tir) yo no la entiendo.
Es decir, esa seguridad exenta de todo temor quimérico,
como me resulta á ml, que me hace ver un universo donde
apenas hay una sombra y una grave causa de amargura
donde quizás no existe más que una suposición.
Pero yo, en este orden, no me puedo dominar: te quiero
demasiado, me parece que no valgo nada ante ti: de ahí
mi temor, Fíjate que el orgullo preserva mucho de los ce•
los, y que los seres senc:íUos son los que muestran así sn
alma toda como al través de un cristal.
Pero por sobre este grave defecto, yo te amo: te amo con
un amor en que palpitan todas las estrellas y todo el azul
del firmamento. Te amo hasta el paoto de dar por ti la
última gota de mi sangre, la última idea de mi cerebro,
todos los latidos de mi corazóo .... .. ; mi personalidad, mi
voluntad, mi fe; mh anhelos, sueños y csperanus. Hasta
mi propio amor, si posi ble fuese, lo sacrificuía yo por tu
dicha, por ver brillar aoa luz en la dulce mirada de tus
ojos.
Y as{, mi alma prosternada, sólo se reserva el derecho
de tenerle en el alma ese altar, grabado en oro.
En el cnal estás y de él no descenderás. Y me r.:scrvo
también un triste derecho: él de sufrir, de dudar y de temer qut me olvides y me faltes ¡suprema angustia! á la
c11al no quisiera sobrevivir .... ¿Para qutquiero entonces
la vida?
Pienso 11n instante: hoy estás aquí¡ todo lo olvido á tu
lado¡ pei;o si me faltases, si la negra noche de la ausencia
me envol viese, ¿á qué vivir?
Pero no quiero pensu en eso, es demasiado doloroso, y
qaiero abrigar la ihÍsión, ¡me es tan dulce! de que no me
olvidarás.. .. ¡Oh! tú sabes que te pertenecen m i alma y mis emociones todas . . .. ahora , ¡adiós1-EL1SA M. BORDAS,

S. M , NICOLAS I , OE MON'TENEGRO, QUIEN SE HIZO RECONOCER REY EL f4 DE.I. AOTIJAL

�E DECIDI, de pasada, á hacer una visita á 110 amigo mío, poseedor d11 11O0s
molinos. ~uyas construcciones de la
drillo se alargaban á la orilla del río,
espolvoreadas de blanco por la harina, empena•
chadas de negro por el humo, animando, enriqueciendo y afeando uno de los vallejuelos boscosos de los alrededores de París. Recibióme en
su gabinete de trabajo, artesonado con duelas de
madera clara, sobre las cuales destacábanse un
aparato telefónico, botones de llamador, un pla•
no de la (ábrjca, é innumerable! hilos eléctricos
que pulían en tiaz de aquel centro nervioso,
para separarse más allá del muro y u:tender á lo
lejos la voluntad del amo. El tono senciJlo Y
cordial de éste, su bondad de hombre robusto al
cual el incesante peligro de la industria le encontraba siempre sonriente, duligado el esp:lri·
tu de la rutina, y audaz sin dejar de ser modes·
to; la fraude reserva con que acogía á sus prójimos antes de juzgarles, re5erva que desaparecía
al conocerles; la (acuitad poderosa que le dis·
tinguía de apartarse instantáneamente de los
negocios más graves, para charlar de asuntos de
los mb fútiles, me hablan admirado en él desde
hada mucho tiempo. Pero, en la visita que le
hice en Abril último, me dió una lección de
psicología, que me mostró mejor que otra alguna
á qué extremo deben de estar armados, para
triunfar, los que vivco. en la cotidiana lucha del
dinero, y observan el mundo sin c11riosidad, sin
placer, únicamente oblil(ados á ello por la necesidad de la diaria defensa.
La ocasión foé insigni6cante é imprevista.
Advertí, en lo alto de la caja f11erte, un perro
disecado, una de esas bestias mioúscnlu que se
pueden esconder en no manguito;11uaespecie de
lebrel enano, negro, de grandes ojos redondos,
de grandes orejas erectas como las de los murciélagos, las cuales habian merecido del empajador,
evidentemente, nna atención V cuidados exlre·
mos. Tenia una pata alzada y la caben en acecho, 1111 tanto vuelta, como si percibiera en aquel
instante el rumor de i:ua puerta.
- ¿Es el perro de a\guna vieja th7- le dije,
-No.
-¡1,De alguno de los niños de usted?
- Tampoco, Bien sabe, amigo mío, que nunca
he sido a6cionado á lo!! animales. Jamás les maltrato. Les admito en mis caballerizas y en mis
perreras. Puo no voy más allá, Y se me antoja
que usurpao en la afección, en los pequeños cui·
dados, en la generosidad, en la piedad de algunos
dt nuestros contemporáneos, el logu que á otros
corresponde. No, esa es Mirza, la perra de miss
E\len Crawln\J.
- ¿Una parienta?
-No ha conocido usted, ciertamente, á miss
Ellea Crawhill. L:i. tuve poco tiempo en mi oa.sa.
Pensó por un instante, como si se preguntase:
c¿Será necesario contarlo'/ ¿No perderé el tiem•
po en palabras?.&gt; Luego su rasurada faz tuvo nn
gesto de sosiego¡ una sonrisa á medias- tan sólo
suele sonreirse completamente en la j11ventud 1alargó lo~ labios, y en sus ojos claros y firmes
asomó un _poco de compasión por la mujer de la
cnal iba á ocuparse.
-Quise- me dijo-no separarme de mis dos
hijas ¡ verlas crecer aquí, en el campo, á fin de
asociarme más estrechamente al recuerdo de su
juventud, cuando sonara la hora de la separa-

ción. Creo tanto en el egoísmo, en el olvido, en
el poco sitio que nosotros tenemos en el corazón
de los demás y en lo poco que se acuerdan de
las alegrías que Ju hemos proporcionado, que
he tratado de ser, por lo menos, 11n compañero
de trabajo y de juegos, un personaje siempre
presente, una hada benéfica en la leyenda dorada
que mis hijas, á semejanza de usted y de mí, como todos, habria de imaginar un dla, cumplidos
los veiuh: primeros años. Pensaba: &lt;Las pobre•
cillas no serán menos ingratas que las demás:
las desaHo, sio embugo, á qae piensen en ellas
mismas sin pensar en mi.&gt;.
Y he ah{ por qué, amigo mío, he tenido bajo
de mi lecho , durante cinco lustros aproximada•
mente, á institotrices de planta y á maestras.
Sin que ellas lo adviertan, las be estudiado mu·
cho. y, sin pregontarlas nada, yo podría contar
sa hbtoda. He catall'gado casi todas las variedades. Las hay excelentes en pequeño número y
mediocres en abundancia, Llegué ento.n ces á la
concln1ión de qne el oficio de institutriz, viviendo en ca.sa ajena-uno de los mis peligrosos que
eristen,-conviene tan sólo i ptrso11as jó•e11es,
y que, á la larga, disminuye la personalidad y
hace sufrirá las naturalez;as comunes singulares
deformaciones. La prueba hubo de dármela, sobre todo, el ejemplo de miss Ellen Crawfull.
cL, habíamos admitido un tanto apresuradamente, á causa de la enfermedad de la encantadora miss Betty, i quien usted conoció .... Traía
muy buenas recomendacionu, naturalmente¡ era
muy Baca, sutilísima de cuerpo y de espíritu, y
vestía un traje miserable que comprase y una
manteleta que la habían regalado. Los rasgo,
eran regulares y flojos, no obstante su d~lgadez.
Bajo los baudós g-rises, que la toroaban respetable, tenía los ojos aún jóvenes, pUidos, en los
cuales vagaba si~mpre un,a sonrisa. ¡Oh, cómo
obedecía aquella sonrisa á una antigua consigna¡
cómo debería de estar cansada¡ cómo surgía á la
menor palabra, al má.s insignificante gesto, siempre la misma! De buen• gana hubiera querido
perderla de vista algunas veces, cuando decía alguna cosa grave ó indiferente; mas no la evitaba.
Era algo ad como un modo homenaje rendido á
la autoridad¡ algo á manera de una aprobación
perpetua que nada te;0ia de semejante con la snmisióo, Dime cuenta, asimismo, á continuación,
de que miss Elleo Grawfnll habla escuchado en
torno suyo emitir ta11tas opiniones diversas, que,
no sabiendo casi nada, no teniendo siquiera el
derecho de discutirlas, noponia hipocresía alg-11na en aquella acogida única, que dispensaba
siempre á todas las ideas. Todas le eran indiferentes.
Caaodo entró, una tarde, en mi casa, tnla de
P.irís una maleta de colegiala, una sombrerera de
cartón y la pe;rita que usted ve ahf. Seguramente que habría dicho ya muchas veces, en otras
tantas partes, lo que me dijo á mí al mostrarme
la maleta:
-Es mi maleta de verano.
lTenia acaso alguna de invierno? Mis biju
la coadu,jeron al cuarto del pabellón, harto espacioso, claro y convenientemente amueblado,
donde vivía la anterior institutriz. Miss Ellen
Grawfull se extasiaba, Todo la parecía excelente
y hermoso. TeoíaUgrim:u para expresar su emoción ante una docena ele rosas que mis niñas p11.
sieran en 811 au:sa de trabajo.

-¡Qné amables mis nuevas alumoas! ¡Cómo las
quiero ya!
Despui, de comer, se puso lírica al visitar
los jardines y los invernaderos, y observi que
sólo cali6caba de bello lo que podia servirle, y
qne callaba acerca de lo demh.
-1Q11é lindas cal:zadu!- decla.-Vendremos
aquí á trabajar á la sombra. ¡Qaé buenas fresas!
¡Qué melones! IQaé híerbll J&gt;ara reposar!
Las lejanías de nuestros bosques no la interesaban. Apenu si tuvo una mirada para el salón.
A partir del día sifuiente, con la prueba de la
vida nueva, comenzó el desencanto. Sufrió des•
obediencias d• las niñas, respuestas demasiado
vivas, ofensas al amor propio, contrariados de·
seos de libertad. La instítutriz no se quejaba. No
se la escapaba que mientras mis vieja es una mujer, menos derecho tiene de quejarse. No tnvo
siquiera las reservas que son propias de los
maestros, Limitóse á hablar, sin amargura aparente, del departamento completo que ocupara
en c:l castillo de un príncipe ruso¡ un departamento en el que, á la simple •ista, revclábase
que todo había sido ahí dispuesto para dicha de
las institutrices¡ hizo también alusión á la soirée
en casa del almirante y i las atencio11es que los
invitados prodigaran á mis Ellen, que aún no
cumplfa entonces treinta afies. Y tuminaba con
u.o suspiro. No era maldiciente cuando hablaba
de las casas por donde había pasado¡ pregunU.·
base uno por qué, siendo tan apreciada por ague•
llos padres modelos, y amando tanto á aquellos
niños, se hllb(a sep:uado de ellos.
Jamás la vi enfadarse, salvo una o:asión en
que se sintió vehemente al acordarse de cierta
dama que había llamado á Mirza cun horror&gt;. Mirza la hllbla seguido en todas sns emigraciones.
Había escuchado los reproches, las tristezas, las
justificaciones, la verdad sobre los domésticos.
todo lo que la institutriz debe callar; y miss
Ellen Graw!ull persnadíase siempre de que el
animal había comprendido. Advertfase un no sé
qut de secreta sensualidad, éi,!na de compasión
en las carictas que aquella vieja prodjgaba i la
minúscula perra que le lamía los dedos. Si algo
en miss Ellen merecía el nombre de pasión, era
aqnel sentimiento. Fuera de eso, tao sólo tenía
caprichos, apetitos, inclinaciones, de los cuales
cada noo no era mb que una ex-Ira vagancia, considerado separadamente ¡ pero en conjunto cons•
tiluían la má, lamentable de las tiranías, Era
pobre, y la costumbre del ajeno bienestar la hacfa incapaz de pobreza. La riquua se la aparecía bajo ese único aspecto: el bienestar. En Jas
mesas de tantos hoteles y castillos, miss Ellen
Grawfull había adquirido el hábito de la glotonerb, y á causa de ella prolongaba la merienda
de sus alumnas, la única comida que estaba bajo
su vigilancia. Habla dejado q11e su vida se abis•
mase y fondiera en la vida de los otros. No ser
invitada á comer con nosotros en cas:i. de nues•
tras amistader, parecíala iina falta de educación.
Complacíase en oír palabras unevas, en espiar
nuevas modas, y, sobre todo, la agradaban las
intrigas de amor que los habitantes del valle,
obreros ó burguesu, la daban ocasión de sorprender ó de inventar. El estribillo de la eterna
novela no habf.a .muerto en ella, La conversación
de los jóvenes la encantaba¡ los pocos viudos
qae conocíamos eran objeto de sus agasajos. Me
acuudo que un día, al Yolver yo de puar la ve·

lada en cau de un grao.de industrial,
i dos leguas de aquf, me preguntó
ingenuamente;
-¿No ha preguntado por mí?
Tod.a cortesía y toda piedad la
rejuvenecían como uua coufesióo.
Echada á perder por el lujo que no
babia ganado¡ ignorante del esfuerzo
que crea la riqueza ó la conserva¡ oo
pudiendo soportar,ni siquiera uaa
hora, la soledad á que su destino la
encaminaba fatalmente, parecióme de
till maoera inepta para la prueba á
que la sujetase, que estuve vacilante
durante tres meses antes de decidirme á darle las gracias por los servicios que no nos prestó.
Faé- necesario t.acerlo, sin embargo.
Me parece verla aquí, en el sillón
donde está usted ahora sentado. Emplee, pna hacerla comprender, la fórmula que tuviese menos semejanza
con un reproche.
-Creo, señorita, que no podemos
detener á usted por más ti,mpo. Su
salud, que es débil, no se halla á la
altura de su cometido ....
Conocía las maneras todas de despedir y nada dijo. P•lideció. Temí
una escea.a de ligrimas. Pc:ro no:
miss Ellen sabía la inutilidad de los
enternecimientos in e:dremis. Se portó bien,
-Si usted cree, señor, que no sea
capaz de cumplir mi mlsión,me voy
... Esperaba quedarme por más tiem·
po .... ¡Siempre \o mismo!
Tuvo, sin duda, en aquel momento
una visión del abismo que tornaba á
abrirse¡ del mañana terrible de rebuscas, de inquisiciones, cuando se marchar■, sola -, vieja, i caza de otro
empleo, porque calló con los ojos 6jos y añadió
luego:
-Le aseg11ro á usted que es dnro tranct este,
señor¡ este de vivir así, de la casa de un extr■ñ'O
á la del otro, sin dejar, en parte alguna, ni siquiera nna tristeza.
Dos hora!! má~ tarde reía en la mesa, ignoro
porqué.
Entre tanto la perra murió. Fué aquel un duelo mucho más violento que el de nuestra separación, Las Ugdmas de Ja seíiorita corrieron entonces con una extremada abundancia é igual
continuidad. De nada sirvieron nuestras pala-

bras para consolarla, de oada el que la prometié•
semos comprarla otro lebrel.
-No seria ya Mirza, respondía mis Ellen Craw•
full.
Ciaco días más tarde, la víspera de aquel en
que debla de dejar la casa, fué i la del maoguitero de la ciudad cercana á arreglar la toíletle
fúnebre .
-Ponga usted áMirza así: con sus orej itas le•
vantadas, sus ojos como aguardando mi regreso¡
haga usted que vuelva á verla tal como la veía
al abrir la puerta. Nada de econombs. P,1garé
cnanto sea necesarir.

Convínose en que el animal, tan pronto como
estuviera empaj ado, sería expedidoá la dirección
que diera miss EIJen, dirección aún desconocida.
Transcurrieron seis meses. El manguitero, oan •
sado de aguardar, me trajo á Mirza una mañana
con una factura concebida en este tenor: cPor
oatnralización de una prrra, actitud familíar V
arUstica, veinte francos.&gt;, Tenfo el recibo Y la
perra disecada¡ pero jamás he vuelto á Hber de
miss Ellen Craw full.

Rni

BAZrN.

(Traducción especial para El Mundo llrtslra do.)

EL REGRESO
Ella dobló sobre el p,cho su pensativa fre11te,
y entornando sus grandes y obsC11J'0S ojos, rompió
á llorar .... El recuerdo del cbicn amado, del ausente&gt;, vi.no á aumentar la tristeza de aquella noche invernal. . .. Llovía¡ las gotas del agua caían
lentamente, bañando las ramas de los bboles del
j ardiucillo cercano y resbalando como lágrimas
sobre los vid.ríos del balcón .... Nadie cruzaba la
desierta calleja, y sólo el viento murmuraba extrañas c anciones en los obscuros pasillos del viejo caserón... . .
Todo dor mta; s61o ella, la bella soñadora, vela•
ba, y en s11 b\aoca frente se dibujaba el sello que

el dolor imprime. Recostada láoguida y muelle-

mente en la blanda «otomana.&gt;, con sus manos
enlazadas con dulce beatitud, esparcidos sobre
su espalda los dorados rizos que orlaban su fren•
te, envuella ea blanco peinador que dejaba adiv i nar s11s esculturales formas , semejaba la bella
y pu.r a estatua de «La Melancolía&gt;.
El piano abierto mostraba en el atril una «romanza&gt;, 'Y un ramo de rosas semimarchitas se
deshojaba en un biÍcaro que se ergufa sobre una
mesita de laca ... . . .
De pronto hirió los oídos de la bella soñadora
un canto lejano, dulce, apulo111do . ... Levantóse

con prestez 11 abriendo el balcón , .. . Ali(, frente
á ella, estabill cél&gt;, el «bien amado&gt;, el C'Único
adorado.&gt; . .. . . .
Uoa sensación de supremo deleite suspendió
los l atidos de su coru:óo, y t endi endo hacia él
su b razos, lo envol vió en una mirada de infinita
puión . . .. La luna se oc'llrtó entre las nubes opalinas, envi diosa de tanta dicha, y ellos, los di·
chosos aman tes, fnndieron sus a lmas en una mirada de inefable ternura . .... .
F1to11-F1tou.
J OSEFINA.

�La Exposic~ón de Flores
..

y Frutas e n S a n Angel

El domingo último, el señor Presidente de
la República declaró solemnemente la apertura de la exposición de flores y frutos que la
ciudad de San Angel celebra como uno de los
números de las hermosas fiestas anuales del
Carmen.
Asistieron á la ceremonia 1,ficial, además
del PriLr.er Magistrado de la Nación, los señores: ministro de Fomento, don Olegario Mo•
lina; el director de Obras Públicas, don Gui•
llermo Beltrán y Puga¡,el jefe de la Dirección
Agrari.1, don lsauro viadas; el Jefe del Departamento de Bosques, ingeniero don Miguel
A. Quevedo; don Carlos Alvarez Rul, prefecto político de San Angel; don Angel Lerdo
de Tejada, presidente del Ayuntamiento de
esa localidad; general don Ignacio Salamanca.
El jurado calificador lo integraron los ingenieros Federico Atristain, Gabriel Ruiz Valencia, Alejandro Brambila, Mario Calvino,
Feliciano Rlos y Fernando L. Schloesen.
Terminado el acto oficial, que consistió en
los discursos de estilo, el señor Presidente
de la República, acomJ&gt;añado por su digna
esposa la señora doña Carmen Romero Rubio
de Díaz, recorrió los diversos departamentos
de la exposkiór., y eligi6 lo que á su juicio
fué digno de ello.

EL ,JURADO RECORRIENDO t.OS LOTI!$

r

HERMOSA PIEZA FI.ORAl..••IJN '"AUTO" OE Fl.ORES

Entre los departamentos visitados, se ha·
liaban los siguientes: el forestal , en el cual se
expusieron magníficos ejemplares de eucalip•
tus, destinados á las planicies dejadas por el
lago de Texcoo, los cuales servirán para disminuir el polvo que invade la ciudad de México. Habla ejemplares de &lt;eucaliptos robus•
tu&gt;, &lt;stuartiana&gt; y &lt;gonocalix&gt;.
Se presentaron, además, muestras de aca•
CÍ'IS, forrajera y cianófila; ejemplares de co•
niferas, algarrobo, soplora japonesa, fresnos,
gladicias, ahuehuetes, pino, piiíonero, pino
rnarltimo, de Arabia, oyamel, aguate, injer•
tos sobre árboles silvestres frutales y árbol
de corcho, que se ha logrado aclimatar.
La direccrón general de Obras Públicas presentó magnificos ejemplares del jardln de pro•
pagaci6n, consistentes en hermosa.s begonias
-tuberosas, amarillas y encamadas, libáceas,
begonias rex y metálicas, polemonáceashermosas flores moradas, y grevilleras erobus•
tas&gt; de la familia de las proteáceas.
El señor Cleto Martínez presentó una pie-

PAISAvl!. oJIIPONl!.S

OAMIIS O/ST/NQU/OAS, EN t.A EXPOS/CION.•PAUIAS Y FLORES

•

za floral que semejaba un automóvil hecho
con nomeolvides, crisantemas, ¡;ríos, rosa durazno y peonias.
·
Se~uian otros lotes de piezas florales, pertenecientes á Roberto Ramírez, Albino y Nemesio Luna. Carmen López y Ezequiel To•
rres. José Martloez presentó oteo automóvil
hecho de &lt;ojo de gallina&gt;, violetas, confitillo,
canedor y trueno lila.
Mucho llamaron también la atención un
centro de mesa, media luna con mandolina,
un &lt;laurel&gt; hecho de hojas de magnolia y
otras coronas de Guadalupe Luque, Mauricio
Bravo y Carmen Juárez.
De frutas había un lote de manzanas panocheras, manzanas cidra, gamboa y fresas.
El lote de José Lara representaba un jard!n
inglés, formado con tuberosas, begonias, yándulas, galateas, tulias y helechos.

�primeros macabeos, donde se refagió dc:spnfs Herodes y
donde, después de la conq11ista por Tito, los jndfos formaron el vano proyecto de substraerse á la dominací611
romana.
Otro detalle: que llam6 la atención de los turistas fd la
montaña de sal de Gcbel Usdnm con su caverna llena de
estalactitas extra vagantes,
En Ghor-el-Mezra recogieroll alganas de las famosas
manzanas de Sodoma, las cuales no tienen dentro m:is
que ceniza, á pesar de que s11 apariencia u:tc:rior es muy
hermosa.
La mag0-lfica garganta del río Arn.on, que: separa el territorio de Moab del de Ammnoo, es uno de los sitios m:is
pintorescos de la Palestina, y fué 11110 de Io.s lngares visitados. En este sitio existe una figura muy extraña que
los habitantes de la vecindad designan como la estatua
de la mujer de Lot, convertida en estatua de sal por haber volteado la cara para ver el incendio, contra la expresa voluntad divina.
Los viajeros determinaron el sitio donde se hallaron
los baiios de Calirrohe, adonde fnt Herodes en busca de
cura. No lejos de ese lugar se halla el castillo de Machc:runte, en cuyos fosos estuvo prisionero el :Bantisfa y donde se le dec:apit6, á petici6n de Salomt, hija de Herodías.
Dannte la circunavegaci6n los viajeros recrearon la vista con bellas llanuras de encantadora belleza¡ se diría
que se trataba de un viaje de recreo, lo C'Ual no era cierto,
porque el viaje tenla nn fin determinado.

EL IVIAR IVIUERTO
Rut()necs el e iior hl:1.0 llo1'e1• ruego del

ciclo sobre , 0dom11 y Gomot·rn ...... Y c¡uetll\rou rle~trt1ida.s los do cio1lMle11, y los
l1ahltantes df la~ ciuilatlcs, y los animales
y Jl)s itérmeues ele la tí!1rr11..... Y 1\ IJ1't1,ham,

i,mrntaindo~e 1tl 1li11 sl~ulente, mlr&lt;i ohre
odoma y Gomorrl\ y sobre ro,t, la lh\n11r1t
y vió lernntMR~ ,le '" tlerl'II hnmu cl)1110
rle ,u, horno .....
De esta manera nos explica el Gtnesis la maravillosa formaci6n del
mar Muerto¡ el lago Asfaltite de los
griegos y los romanos, el mar de Lol
de los árabes, el mu del Desierto de
los hebreos.
La ciencia en sns presunciones de
ponerlo todo en orden, dice que la
existencia de ese lago se debe al carácter volcánico de la regi6n. Una
vez, dice, se produjo nn cataclismo

/EL EXTREMO NORTE DEL MAR MUf!.RTO

Pierre Loti, en sus p!ginas consagradas á Jernsaltn da nna impresión
mny propia;hela aquí:
cTieoe un aspecto muy especial esa
mar muerta, extendiendo su sndario
misterioso sobre los reinos desapare•
cidos de Sodoma y Gomarra . .. . de
no aspecto fúnebre.
cD.1 verdaderamente: la impresi6n
de la muerte; con su ilguas pesadas,
sin movimiento, entre los desiertos
de tns orillas, en las que las grandc.s
rocas se mez.:lan á las tempestades
del delo.
e . . Tristezas y silencios in6nitos
han descendido sobre estos parajes,
como sobre toda esta P"leslina aban•
donada&gt;,

ENGADI, OR/1..LA OESTE'; A LO 1.E.,OS, EL GIEBEL USDUM

repentino; se abri6 un cdter V se
form6 el lago, el cual cnb1i6 Pe11tápolis y el ftrtil valle de Sciddim que
mencionan las escrituras. En cuanto
al aspecto de de.solaci6n y de tristeza que presenta el mar, se deben más
á la apreciaci6n personal de cada
uno qne á la realidad.
Como prnebil de ello, vamos ácitar
dos impresiones: Lamartine, en sus
apuntes de viaje por el Oriente, dice:
cEs un lago deslumbrador, cuya sábana inmensa y plateada refleja la Jaz
del cielc como nna l11na de Venecia;
montaiiasde llermosos contornos proyectan sus sombr.is hasta las oriJla~,
cE,ta mu es hermosa, es bella,
chispea, in11nda con sus refiu:ioni:s
el inmenso desierto que está debajo
de ella. Atrae la vista, oonmueve al
pensamiento¡ pero está muerta. No
existen en ella ni el movimiento llÍ
el ruido. Sus agiias, demasiado pesadas pan que el viento forme olas con
ellas, no se rizan y jamb se h¡¡ visto
á la blanca esp11ma jugar sobre los
g11ijarro~ de sn, orillas, Es una mar
petrificad•&gt;·

•••

Altas personalidades tareas se han fijado en que el mar
Muerto tiene, en sa fondo, enormes manantiales de ri•
queza, y se han propuesto explotarlos, creando un centro
de inusitada actividad alll donde por siglos ha reinado
la desolaci6n.
Se basan los señores tarcos en los mantos de betún y
de ámbar qne existen en el fondo del lago.
Después de este viaje de exploración, es seguro que:
dentro de poco tiempo las orillas del mar Maerto &lt;disfratarán de los be-uc:6cios&gt; de la civilizaci6n, y á sus orillas
se levantarán casinos, residencias elega11tcs y estaciones
de baños de mar para que el snobismo arrulre 911 fastidio y sn cansancio.
Antes de que los pot!ticos h1gares pierdan .su fisonomía
característica que han tenido durante tantos siglos, damos á nuestros lectores algunas de las fotografÍils tomadas
por los exploradores, qne precederán, muy de cerca, á los
invasores qne llegnen en nombre de la civilización moderi,a á ser los sucesores de las ciudades de Sodoma y
Gomarra.

Ahora, gente, que se dejan impresionar menos por el ensueño, acaban
de hacer un recorrido por el mar
Muerto y han registrado, tanto por
medio de la vista como por mediode
h. foto¡!rafía, los rincones todos del
misterioso lago.
Lo primero de que: hablan lo• via·
jeros en su diario es de la fortaleza
natnral de Mazada, que: ocaparon los

Ráfagas de Otoño
¿Será que aquel último p 1gano, el emperador ap6stol,
hermano comprendido de nuestra ansitdad moderna, ha
contagiado su infinita t imperial tristezil á nuestra tristeza movi-secularY ¿Será q11e vive en. nosotros aquel extraño afán decadente que le hacía querer más el anochecer

-.

G/EBEI.. USOUM, MURALLA TRl,NSFORIIANOOSI! EN SAL, EN LA F'ARTE IJA,JA

que la mañana, má.s -el otoño que la primavera
y amar lo que: se iba, hasta el perfume de las
flores marchitas 7
Nuestro espíritu contiene: algo de aquel espíriln agitado por todas las sensaciones de la vida¡
á todos nos complace dejarnos arrastrar por vagos ensueños decadentes, torturados por el ansia
de la vida, desfallecientes á ratos, amando lo
muerto, Jo triste, lo indetenido.

1

)

El.. .,OROAN, EN El. P(JNTO EN Q(JE Dl!SeMSOC/1 EN et.. MAR MUERTO
BOSQU.E OE TIUIAlflNDOS INUNDADO POR EL MAR MUl!RTO

se VE UNA Cl,VERNA

Ha llegado el otoño, y en estos dfas lentos, suaves, llenos de: ocultos desmaJos, en
vez de entristecerse, canta el alma con la
melancolía de lo i11eYitabJe,
Parece qne ella supiera de: las transformaciones necesarias, la muerte productora
de la vida, la necesidad de que las hojas
caigan para q ne pnedan los árboles florecer
de nuevo.
Esie amor de los modernos por el otoño,
goce de decadencia, contiene algo de m6rbido. Por afinidad se busca lo semejante,
y en la implacabilidad de esta vida de agibciones, bajo el golpe de la realidad, se
ama el otoño, se aman las nieblas, las tardes
grises, los crepúsclllos bronceados, los clelos·de nn az1¡1l recio. Los días se extienden
perezosamente, repletos de murria, y la na•
tnraleza parece desperezarse, hastiadil con
el tedio de los que ven s11 obra cumplida.
Las tardes acaban lánguidamente; llevan
cenizas.
Los crepúsculos son infinitos, tardos, lentos¡ tienen estertores de agonizantes. Merecerían ser sentidos y meditados en la paz
de n11 bosque, como los estivales en la extensi6n dorada de la pampa y los invernales en Jo alto de ana montaña y en Ja orilla
de los cantantes, de los salitrosos mares
los de priDlavera.
'
Los crep\Ísculos de otoño deben ser sentidos en la soledad de nn bosque. Allí hay
vientos qae hacen cantar el arpa de los
troncos, hay salmodias en las hojas que
mueven, hay cielos de pírp'Ura que, poco
i poco, se: transforman y obscurecen, pasan

~

�J

NUPCIAL

al color del cobre, del bronce y

··r-: ....•, ._,.

obscuncen más y se hacen negros,
con mil variedades, con mil ma•
tices del ceniza al pizarra, del pizarra al carbón, quedando, al fin,
de un negro consolador.
Los crc:pú,cnlos de otoño deben
ser sentidos en el sile:icio del
bosque, cuando los árboles mudan sus formas y colores, cuando
los troncos adelgazan y las ,amas
se buscan con ansiedad de enfermos. Lu hojas empalidecen, se:
doblegan como torturadas pot un
deber oculto, se torean amarillas
y, con uu gesto muy suave: y m11y
triste, se desprenden de la rama,
revolotean como mariposas, y
caen, caen sobre: la alfombra de
las demás bojas secu, muertas....
EJ otoño pudiel'a simbolizarse:
en un pensador, en un hombre de
edad madura envuelto c:n un gran
manto tris, nuncio de: lo que seri
en el invierno cuando las barbas
blancas ondulen sobre el pecho y
los gestos se bagan más lentos y
adustos, El otoño dice la inanidad de las cosas, lo mudable, Jo
pasajero de todo. Es naa gran
lección de: vida. El otoño debe
ser amado como se aml una matrona de presencia altiva y andar
majestuoso, en cuyas sienes comienza á caer la nieve, cuyos ojos
se apag1n, cuyos labios olvidan la
sonrisa; pero cuya decadeucia inspira gratitud, agrad,cimiento, ca
riño filial,
En c:1 otoño las m1ñanas son de
primavera, los mediodías de verano, las noches de invierno. Tam•
bién las madres suelen padecer
los deseos, los ardores, la tristeza
de Jo qne ha sido y de lo que
será.
En el otoño los vientos son mb
armoniosos y las agoas mas sono•
ns. Los vientos de otoño h1blao¡
cantan sus lluvias. La Naturaleza
eutera se anima y espiritualiza
h.1sta el mis alto grado de s~nsi-

.

.

~: .
• •

,1-

; [e¡

UANDO esta crónica llegue .á manos
~ ~ del lector, ya habrá sido cantada, ante
el público de México, la ópera del maes•
.
tro Tello, intitulada Nicolás Bravo,
cuyo libreto débese á la pluma del ve•
nerable patricio don Ignacio Maris•
cal.
Dicha ópera será cantada, bajo el
patrocinio de la secretaría dé Instrucción Pública Y
Bellas Artes, por el señor don Tomás Gore y la se•
ñora Paulina Johnson de Gore, distinguidos rlilel•
tanií en unión de un grupo de alumnos del Conservltorio, discípulos del maestro Tel10.
No es mi empeño, por ahora, ni podría serlo en
manera alguna, anticipar un juicio sobre la nue~a
obra mexicana que tiempo habrá de hacerlo mas
tarde larga y tranquilamente. J-la fiíado mi atención
un h~cho tan sólo: el de que el Nicolás Bravo, en
su estreno, estará encomendado al arte naciente de
algunos alumnos del Conservatorio, y de él me
ocuparé en esta crónica.
A menudo 1 los que sueñan con la creación de un
arte nacional, genuino y propio, se preguntan:
c¿Cómo podremos alcanzar á ella, si no contamos
de antemano con artistas nuestros, que hagan viable la reallzacíón de toda tentativa estética? ¿~6mo
aspirar al advenimiento de tiempos ansiados, en los
cuales las manifestaciones artísticas sean en nosotros positivamente ldiosincráticas, si antes no hemos formado un ambiente á ellas propicio?
De nuestro Conservatorio han salido personalidades que honran al arte nacional. Muchas de ellas,
poseedoras de un talento y de un temperamento musicales á toda prueba, han hecho q~e _en centros •artlsticos de Europa el nombre de Mex1co se pronuncie como el de un pais en el que abundan, en la raza,
los elementos justos, la materia prima indispensable
para formar ¡!'.eneraciones de artistas. Entre esos
alumnos del Conservatorio, cuyos nombres no necesito recordar, figuran principalmente piani,;tas Y
violinistas, y algún cantante, sin contar, por supuesto, á los que habiendo adquirido ya, por derecho
propio, el nombre de maestros, han presentado _en
palses trasatlánticos á la consideración de la critica
lo más exquisito de su obra; y aqul viene á mi memoria el recuerdo de nuestro inolvidable, de nuestro
admirado Ricardo Castro.
Ahora bien, ¿cuál es el porvenir _oue tras de su~
ruidosos triunfos en tierra extran1era se ofrece a
nuestros artistas al volver á la propia?

*••
SERORA LETlólA SOI.I.ANO"OE URSINA

•
Solución al problema numero 13,
por V. Marin

AJEDREZ
Problema núm. 15, por T. King·Parks

NEGRAS

BLANCAS
1P5R
2 P 6 R

si R X T (5 A)

1

(mate).
1

:2

D 4 A (unte).

I

2 P X P (male).
2

si R X T (s D)

r ai P X P

2 D X P (male).

si R

2 R

r si C 3 D

p X C (matd.

Han mandado soluci6n ~xacta las personas siguientes: J. G. Gutiérrez Topete y F. ~rlgoyen, de
México; A. de lrigoyen y Arturo J. Mermo Cervantes, de Toluca, y Olallo Rubio, de Cananea.

•• •

RUYll..OIPEZ
BLANCAS

NEGRAS

SR.BAROELEBEN

SR. COHN
P 4 R

rP4R
C 3 AR
3A5C
4 Bnroca
5P4D
2

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2

C 3 AD

•C3A

45 AC X RP
2

6C3D

6 D 2R
7 A XC
8 P X P
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12

7 PL X A

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9 Bnroca.

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C 4 A

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13 A X C

paso).

ex e

P 4 AD

14 P 4 D
15 A X P

Corno se puede esperar entre dos maestros e~ es•
tas condiciones, el score _es e!lteramente un hbr~,
los movimientos son idénticos a los de la 14~ partl•
da entre Lasker y Tarrasch. Así es de presumirse
que cada movimiento r_epresentaba su última resolución de lo que era me¡or.
17 O

Partida jugada entre los señores Bardeleben Y
Cohn.
Juego de exhibición en Berlí_n. Mien_tras ca_da un_o
de estos dos jugadores sostenian partidas simultaneas contra veintitrés personas, jugaban otra entre
ellos sin ver el tablero.

BLANCAS

··-.,,..

Pott tlaestttos Atttistas

JOSÉ PHlSIO Y GONZALEZ.

Las blancas jnegan y dan mate en tres jugachs

t

·~

~

bilidad.

NEGRAS

,

I

A

16 T 1 R
17 D 5 T

Una íugada desastrosa, la que, aunque está excusada por las circunstancias, hace resaltar más lo ad·
mirable de la combinación en la respuesta de las
blancas.
18

T

X A

19 A 5 C
::ioD X T

18 P X T
19 T X T
20

Se rinde.

Parece imposible que en cuatro movimientos, estando en ur.a posición magnífica, haya ocurrido un
desastre tan completo. ,

El porvenir es este: ó el magisterio, 6 la anulación
6 el retiro á la vida privada. O se dedican á enseñar, 6 dan muerte á su arte, poniéndolo al servicio
de espectáculos inferiores, 6, si tienen recursos para
ello, se acogen á su domicilio á comer bien y acostarse temprano.
¡Y cuenta que los instrumentistas, en i,íltimo caso,
son los más afortunados! Cuando imperiosas exigencias estomacales así lo reclaman, tienen abier•
tas las puertas de cinematógrafos y teatruchos.
Pues los cantantes, los cantantes que desean seguir una carrera, que han hecho estudios serios, que
poseen facultades apreciables y han ejercitado éstas
aqul y en Europa, ¿qué senda pueden seguir cuando
carecen de dotes pedagógicas, 6 no quieren enseñar,
6 no hay á quien enseñar?
Ya lo adivináis: no les queda otro recurso que el
de convertirse en manolas que lanzan jíplos y ayes
interminables, 6 en grotescos chulos de tufos y pantalón ceñido.
¿Que ellos aspiraban á cantar Verdi, Wagner 6
Debussy?
Pero, no señor: si quieren satisfacer las necesida•
des del estómago, tienen que cantará Jiménez 6 á
un Valverde cualquiera, aprender de memoria los
chistes de un Arniches 6 de un Perrin, y ahogarse
de imbecilidad en esos antros de la tanda.
Y, decidme: ¿no es triste porvenir este para un
artista, para un hombre que soñó en aplicar voz y
talento á la realiiación de empresas que, por lo nobles, dan honor á más de dinero?

***

¿Y cómo evitar, diréis, que resulten inútiles los
esfuerzos de nuestros jóvenes artistas, y de resul•
tados efectivos y prácticos los del gobierno que sos•

VIRGINIA. FABREGAS, ACTRIZ MtXICI.NA,
QUIEN INAUGURARA SU TEMPORA.OA ORAMATICA A FINES DEL PRESENTE MES

tiene un ¡:lantel de educación musical de primer
orden?
El suceso mismo de que un drama llrico mexica·
no vaya á ser cantado por artistas mexicanos, alumncs de1 Conservatorio, nos lo revela.
Formar un teatro en el que los artístas principian•
tes tan luego como estén en aptitudes de hacerlo,
se den á conocer al público, obtengan la sanción de
éste y se habitúen al ejercicio de su arte; incluir,
en l~s programas del Conservatorio, rep!esentaciones liricas que se efec.tuarlan en determinada estación del año, y con los productos de las cuales, amén
de la protección oficial, que en este caso sería muy
valiosa atenderiase al mejoramiento gradual del espectá;u\o. He abl lo que debe de hacerse.

Para tener un arte propio, habemos menester de
artistas propios¡ para crear un ambiente-que de
manera imperiosa reclaman ya nuestras necesidades
intelectuales,-no es menester importarlo en la persona de artistas extranjeros, sino estimular á los
nacionales, ofrecer á los compatriotas de hoy y del
futuro un ancho campo para el desarrollo de sus
dotes.
Labor semejante, á más de ser patriótica, sería
eminentemente artistica.
MA l!:Slt

PEDRO.

�El Buen Gusto en las Habitaciones

•
Crónica

gurar su victoria? .. .No lo dudiis, lt cforas mías¡
procurad ser bellas, discre.tamcnte bel las, y aq uel
á quien amáis será vencido indiscutible y ddi•
nitivamente por vue~tros en cantos.

F

L arte y la fantasía, ellos dos
hábiles cómplices de la coq11eteda femenina, continúan
derrochando los tesoros de su
:pot&lt;ncia creadora, para p; ;
porcionar á la mujer nuevos
medios de embellecimiento y
atr.activo. Nunca descansan ; en invierno, en verano, en primavera y en oloiio, veremos ocupados á los arti stas confec-c ionadores en idear
nuevas redes, que las manos fem&lt;niles manejarán hábil y delícios.amc:nte. Ya son vaporosas
&lt;écbarpes&gt; de tul 6 gasa, las cuales, semejantes á
cadenas frágiles, pero inquebrantables, atarán,
poderosamente, los corazones. Ya finas pieles,
que rodeando acariciadoras los blancos cuellos T
haciendo más interesante á Ja linda friolenta,
atraerán, hacia eUa, la admiración, p rólogo oblil(ado del sentimiento amoroso en d espirita. varon.il. Otras veces, los d i jes, pulseras y joyas,
harán el papel de fieles servidores que á h me·
nor insinuación de su hermosa dueña asaltarán
al descuidado caballero, apri sionando su voluntad en los lazos invisibles de la simpatía, ¡Cuántas veces un sencillo nudo de listón, puesto con
gracia entre los dorados bucles de una cabellera,
sirve de firme atadura pua retener esa '\'Oluntad, antes tan independiente y rebelde. . . 1 Por
esto la mujer, analizadora fina y sin estudios del
sentimiento, cifra todo sn cui dado en realzar sus
atractivos, pnc:s sabe que el hombre es un niño
trande, al coa 1 es preciso atraer con Bares, lazos
y joyo, así como se hace uso de los cascabeles,
cmentas de: •idrio y objetos brillantes para tc:ou
complacido al in.quieto pequeño, cuya ateuci6n
no es posible fijar de otra maner.a,
Pn;guntarán, quizá, mis lectoras: ¿Es posible
esto? ¿Acaso no c:s el hombre un sér superior á
la mujer en inteligencia y todas las dem,s facultades, ocupado de serios estudios y dueño de los
grandes descubrimientos? . . . . lodadablemen tc: lo
es, lectoras miu; pero la experiencia y la histo•
ria nos demuestran que, á pesar de c:sa superioridad, el hombre se rinde más fácilmente ante la
diosa de la moda, que ante la Minerva más sabia
"f discreta. Y esto ha sucedido siempre en todos
los pueblos y en todas las épocas, por cuya razón
la mujer ha t enido que recurrir á las telas, joyas
y listones para aumentar su belleza, ó fingirla artísticamente si no la tiene, y ser por este medio
la soberana del hombre. ¿Cuál será la explica·
ción de este hecho? Bmscadla si queréis, lecioras
mías; hasta hoy la única que se ha encontrado
es que siendo el sentimiento la h.cultad m enos
desarrollada en el espíritu varonil, y sintiéndose superior á la mujer en poderío intelect ual y
físico, le queda nna sola supremacb, á la cual
consagra devoto culto: la de l.a belleza, Ant e e~ta soberana veremos inclinarse á los m:b podet o•
sos gobernantes, hábiles políticos y sabios pensadores: todos le doblan la rodilla, confesándose

Las imperioeae ne~i,h1d.:s de la vida moderna
hacen ya índispensable, no ró!o el esmerado lll!eo
en los aposentos, eino también cierto lujo y refi namiento qne obliga de un modo relativo á todas las
cla..oes sociales. Las personas acomodadas que tienen en sus manos la manera de obtener, á cualquier precio, rico y artístico mobiliario, no necesitan de habilidad y estudio para decorar ó amueb lar eu casa con todo el gusto y •conforb apetecibles. Pero tanto las personas de modestos recUl'Bos,

L,

gloriosamente vencidos y ,.dorando esa deidad,
delante de la que se vanaglorian de sentirse: débiles y sometidos.

Aceptada , pues, esta verdad, ¿parecerá u :tralío
6 reprochable que la mu¡'er reina del sentimien•
to T avara siempre de apoderarse
'
del corazón
varonil, elija las armas más apropiadas para ase•

Los trajes de liento que forman el princi pal
atractivo de las reuniones dtdicadas al &lt;sport&gt;,
son cada dfa más exquisitos y lindos. No son
estos atavlos, ciertamente, los que las casas con•
feccionadoras estrechan exageradamente en la
parle inferior de la falda , despojbdolos así de
toda graciosa flexibilidad, como sucede con otros
estilos de trajes; no, lectoras mías: para tan frescas y bellas ctoilettes&gt; se usa el corle recto y con
tendencias á hacer la silueta esbelta y fina, es
verdad¡ pero cayendo la tela en negligentes y flotantes pliegues sobre 1111 fondo mny ceñido y al
cual se le deja la importante misión de conservar el tipo dominante de las modas actuales.
Pero ahora prefiero citará mis lectoras un modelo verdaderamente deli cioso de cierto traj",
propio para asistir á las carreras. Está hecho en
linón de seda rosa. plilido, sobre un fondo de satén blanco, muy ceñido al cuerpo. El talle está
ligeramente fruncido y los pliegues vaporosos y
flexibles, como se ven en esa tela , bajan ensan•
chándose hacia la falda que está entrecortada
por grandes qui llas de encaje: valenciano finísimo, las cuales terminan en punta muy o,_arcada,
entrando casi hasta el talle. Tres cucardas de Ji.
nón rosa, semejantes á frescas y lindas llores, re•
matan dichas quillas, y en la orilla de la falda
esas mismas cacardas van colocadas de treoho en
trecho, formando una guirnalda de exquisito
gusto, que también tiene la utilidad de retener
en un sitio los pliegues de la Jalda, pues se ocultan entre ellas plomitos invisibles, los cuales suplen con ven.taja á la banda centravd que estrecha la parte inferior del traje y recoge su amplitud. De esta manera vemos el atavío B.rx:ible y
flotante:, y , al mismo tiempo, deja adivinar la estrechez del fondo satén que es la nota característica de las modas presentes.
El corpiño de dicho traje tiene 1111 gracioso
c fichú&gt; de linón rosa, adornado con encajes valencianos y, al cruzarse:, se cier ra con una cucarda de la misma tela. Completa tan linda c toi•
lette&gt; una gran capc:lina de paja de Italia, cuya
copa est;l rodeada por una banda de terciopelo
verde marchito, terminando en un voluminoso
nudo por detrás y, en el frente, lleva una sola
pluma «pleareuse&gt; de color rosa pá lido, colocada
casi recta y cubri endo con su fino vellón toda la
copa. La sombrilla es de muselina de seda rosa
pálido, ornada dc:u::qai.sitosencajes valencianos.
En otra ocasión continuart tratando de esos
lindos trajes de lienzo, de los cuales aún hay
mucho que decir á mis amables lectoras, y que
hoy solamente: hemos visto al princi pio de estos
apuntes Y como de paso, 110 con la atenojón que
tan justamente mere.ceo.

MARG.AlUTA.

como los hogaree pobres, se encuiintran siempre
con grandes dificu ltades para arreglar sus habitaciones conforme á los modernos usos de la vida
actual.
E l buen gusto sirve pera elegir y acomodar 1.iábilmente los muebles modestos, haciéndolos aparecer, muchas veces, con doble valor del que iotnnsicamente tienen; pero para educar el gusto, es
preciso ver hermosos modelos. .A fin de que n ues•
t ras lectoras puedan obtener uno de dichos modelos, ilustramos la página de hoy con wi precioso
grabado que representa un saloncito intimo, decorado y am.neblado con todo el reflnamiento y ar·
monta posibles. 'i los recursos de aquellas de
nuestras lectoras que deseen poner un salón semejant.e al que vemos en el grabado, no son muy
abundantes, podrán elegir muebles máe modestos,
procurando que se parezcan á éstos en estiJo, coloree y aspecto. Haremos una descripción de todo el
aposento, para que mejor idea puedan tener del
conjunto.
Las paredes están pintadas al óleo en color marfil y ostentan cpannoux, rosa antiguo, con ornatos
color de marfil. El piso va cubierto con elegante
alfombra, color de rosa antiguo con dibujos en tono más obscuro. E l lienzo de pared que está. al
frente, luce una ancha ch imenea de mármol jaspeado, con el ma-rco del centro de mármol negro
con incrustaciones de met.al. Sobre la cnbierta de
la chimenea vemos varios objetos artísticos, un reloj, unas estatuas, dos tibores, algunos retratos, y
en la parte alta, un hermoso cuadro con marco de
bronce y dos candelabros de colgar con pantallas
de eeda roaa. A la izquierda está una vitrina de
madera de nogal con incrlll'tacione.s de bronce. En
el otro lienzo de pared que completa el ángulo,
.hay nna mesita consola de nogal, su.atentando un

hermoso tibor. En el centro de dicho lienzo está
una gran vitrina de nogal con incrustaciones de
bronce, encerrando míl primores artístico11. Una
mesita, colocada caprichosamente en el centro,
eostiene hermosa jardinera de cristal llena de ro
sas y los libros predilectos. Aquí y allá una silla y
un ~il lón de la misma madera y estilo que los demAs muebles tapizados con brocado rosa antiguo,
se destacan armoniosamente. 011 columna t,-ipié,
puesta. á un lado del sillón, lnce en la parte superior un jarroncito con frondosa planta de sombra .
n caudil .Je seis lu,·es pende del centro de la
habitación, y varios cuadroe,
escogidos con delicntleza y
buen gusto, completan el e-encillo y elegante decorado del
salón. Las puertas y ventanaa llevan cortinas del mismo
brocado con que están tapizados los muebles. Para med iar 6 atenuar la luz, pueden
ponerse •atores, de ni pis ó de
tul guarnecido con aplicacio-nes de encaje inglés ó bordado á la duquesa.
El estudio de la luz qne
coa viene á cada pieza, es uno
de los ,Jetalles más importantes de estética, puesei el aposento ee ob~caro, no se del!tacará ninguno de los objetos
que haya en él. Si por el
contrario, tiene demasiada
luz, los colores de los tapices, cortinas y alfombras, no adquirirán ese matiz aristocrático que eólo puede obtenerse velando
la luz discretamente.

•
EL AMOR EN EL MATRIMONIO

Es indudable que el amor ha s:le ser la base del
matrimonio; pero puede suceder, por desgracia,
que se atenúe ó se concluya en el uno ó en la otra...
ó en los dos, lo cual ya es mucho más grave.
Desde luego suponemos que los dos contrayentes 11an ido al matrimonio muy enamorados, y pert iendo de c,9te principio, hemos de decir que la
con..oervacióa del mutuo cariño depende en gran
parte de la joven esposa. Ella puede atraer y conquistar á su marido. Puede mover su cornz6n de
tal manera, que Uegue á amarla honda y profundamente. Los principalee elementos que pueden con currir á tan excelente obra, son espíritu recto, ratón elevada y carácter dulce y prudente.
Supongamos que la mujer ee siente de3E!ngaíiada
después de la boda, y, por consecuencia, no puede
ya reparar su error. Claro es que se sentirá desazonada y abatida en sumo ~redo. Supongamos
también que no Ee trata de una mujernecia ó mala, sino de nna mujer generosa y buena. ¿Qué
hará al comprender que su eepoEO no ee el hombre sotiado?
Aceptar nleroaamente la eituación y cumplir
con todos sus deberes procurando hacerlo feliz.
Ahogar su ll anto y sus suspiros, imponer calma y
valor al corHón, y procurar aparecer siempre con
rostro sereno y agradable. Ko dejar que sus labios
pronuncien estas terribles pa.lab:r:as: •No le amo, .

.Este sacrificio obtendrá pronto la merecida re.
cowpenea, porque poco á poco te verá cada vez más
amada por Sil ·esposo y esto la obligará á amarlo
también, y la ,·idn llegará á Eer agradable ásulado.
.Xo l1ay más camino q11e élte. Cualquiera otro
f'mpeorerfa la sitnaci6o, porque terminaría eu la
ruptura de todos los vfoculos, lo cual es casi siempre ln peor de todas las desgraciat'I.
P&lt;1P.de suceder también lo contrario: que lajove.n,
despué3 de ca81\d&amp;, ob~erve desvíos y t• cuso amor
en su esposo, ya porque la buena. dote lo indnjera
al matrimonio, ya porque deaeara verse unido á
una famil ia de más po!ici6n 6 inflnenci11 que la
suya.
Eo este caso, ei In mujer está enamorada de su
esposo, le eerá fácil hacerse ama.r de él. Casi se
puede a~egurar que de ella depende que aquel corazón cerrado se al&gt;ra al cariiio; pero á condición
de que 111 desairada eepoea no dirija ni mariJo
ca11to ni siquiera quejas, por suaves qmi Feau. La
mujer, en este género de lucha1:1, tiene de su parte
todas las ventajas y en utilizarlas oportn.nameute
eatá el triunfo. .El esposo concluirá por rendil'Ee
ante el convencimiento del valer moral de s11 espC1.
sa y el amor renacer en él más intenso que nw1ca. Lo que importa ea conseryarlo romo fuego
sagrado.
Si por desgracia para ambos hubiéra ido al altar
ein amor, llevados solamente de otras miras, la mujer, aconsejada por la razón y por el deber, procurará convertir la indiíerencia en amor ó á lo me•
nos en estimación eólida que engendrará un afecto invariable. ,j ella consi~uequerer á su e poso,
ponderando interiormente les cualidntles que tenga y disimulando los defectos, no tardará mucho
'lill verse amada por él. Todos cuantos recureos tiene la mujer á ea disposición, deberáemplea.rlos pa-ra cambiar la faz del matrimonio, convirtiéndolo
en una uni6a leUz.
onviene decir que e I primer año de vida
conyugal suele ser el má~ duro y penoso, aun
en el supuesto de que los dos cónyuges se amen.
La comprensión entre dos personas no se establece
de pronto, eino cuando los caracteres, después de
estudiados, se compenetran y íunden en uno solo.
Cuando esto sucede, la armonía es perfetta. La
esposa estimará 111 esposo, los egoísmos habrán terminuo, y u.no y otro eólo pensarán en ser felices.
Lo que conseguirá la majer venciéndoEe á sf mis·
ma es inca! ·ulable. Desde luego, el amor entre loe
esposos irá en aumento. Ki en los instantes más
crueles de la vida dejarán de estar unidos; su car illo los iluminará aun en las horas más sombrías;
podrán luéhar con el destino, salvando las dificultades y coneo!Andoae mutuamente en sus tristezas.
Cuando el amor desaparece clel corazón de los
hombres, casi siempre tiene la culpa la mujer. No
habrá sabido emplear el esfuerzo necesario para
hacerse querer, recurriendo para ello á su paciencia y á su perseverancia. Habrá olvidado que
cuando el amor renace entre los esposos, la existencia se convierte en un cielo sin nubes. El amor,
rodeado de todas las garantías sociolcs, los conducirá suavemente por el camino de la vida, y conocerán, en lo posible, la dicha humana.
¿ Y qué mujer será capaz de no hacer todos los
sacrificios imaginables para crear y consolidar la
unión estrecha de los corazones, tau fecunda en
excelentes resultados, sabiendo que los herotsmos de corazón están encomendados siempre á la
más d!ibil mitad del género humano?

�FoT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"
ELLGANTEl l'iIANTO

de se.téa negro, adornado con vueltas y franjas de terciopelo, negro también, y flecos de seda del mismo color
FoT. FÉLIX, DE PARís.-ESPECIAL PARA ''EL MUNDO ILUSTRADO"
TRAJE DE REcEro1óN.- Hecho en muselin11 de seda blanca, bordada, cubierto de gasa negra, guarne-cida con ornatos de galfo
en met11les antiguos. A la orill11. de la falda tiene un fleco de bellotas de seda negra.

��El Mundo Ilustrado

La Novela Policíaca
... '•y todo lo demu es llteratora,"
decta despreciativamente Verlaloe. El valor abstracto que encierra la palabra." Arte" oo siempre corresponde al valor abs•
tracto de ta palabra ' Llteratur11." La 11·
teratur• es también ua producto lnclustrl&amp;l. La literatura es también un medio
de vivir o de alcanzar la eflmera gloria del
renombre Inmerecido, l trueque de balagar los gustos del público q1H lee y que

lfSTIMONIO D~ UN

LAS BUENAS IDEAS

BANOU[RO RETIRADO

HAN DE ACOMPA~ARNOS SIEMPRE

El Financiero Wm. J. F. Rey,
oolds No Podía Caminar.

0

OTRO TANTO
se puede decir de las
ideas útiles.

paga.

•

L11 tendencia t satisfacer los gustos y
caprlcllos del vulgo se ha manifestado,
de modo preferente, en la novela . Es•
tendencia ba podido ser, muchas veces,
originada por el amor al h ito fAcil; pero
también ha sido, principalmente en nuestro siglo, producto ltgttlmo del esplr1tu
Industrial. qae ha connrtldo en vil objeto
de comerdo al género mera.rto qua mejor
puede relleja.r lu.:1 sentimientos y las Ideas
de una época.
L• novela se ha rev-elado, en cada etapa de 11. D1entalldad de los pueblos , como
una fiel cortesana de los gustos lmperantH. El entusiasmo qne despertaban l&amp;S
nuraclooes heroicas de la Edad Media,
tralo por consecneocla la epldanta ele novelas de caballerla del siglo XVI. El precloclsmo y la afectación en lu cost11mbres creando un ambiente artifietal, die•
ron por resultado la novela del siglo XVII,
forjada sobre el•tipo de la Interminable
Astrea de Hi,ooré O'Ursé. El afAn por conocer mundos nuevos dló orh¡;en t la novela de viajes y aventuras, que logró revelaciones tan valiosas como el Robinsón
Cruso,, el siglo XVI II. Y durante et siglo
xrx la explosión del romanticismo, yendo b11sc1r temas de pasión y de herolsmo en los siglos precedentes, dJó alleotos
á la novela b lstórlca, que con Alejandro
Oirmas alcanza una tambre monstruo~•
'1. basta, donde, como de;;com.unal para·
do)a, se encuentran el esplrtt11 de falsed•d
Junto con el de lnvestlgad0n, y la lm,g;lnadón y el Ingenio Junto con ta vu 'garl·
dad y la Ignorancia.
En nuestro s1,10, la. orientación mercantil de la novela. es otra. Estamos bajo
el reinado del periódico. Al público grueso
le complace mls la lectura de una lafor·
maclón rAplda y palpltlflte sobre el crlD1en de la vl:1pera, que la trama senc:tlla

t

EL REMEDIO DE MUNYON
PARA EL REUMATISMO LO CURÓ.
lfr. Wm. J. F. Re1nold,, banquero retfrado J 601ndoro, eacribc: "Pbiladdpbi■¡
Oct. &gt;9, 1907.-E1uba perfcctam•nte luuti
:on rl r"umatismo~ no 'P.O(iia andar, carar de
• pié J k nla tan inftamAifo■ 101 piéa, loo tobi•
lloa , lu rodillas qu• por mú de un a ño no
oabla lo qu• era descansar durante la nocbc.
Tomi todo1 loa remedio■ conocido, sin sentir
&amp;!i'lio. Uii amigo me acon..j6 guc toman.
&lt;I Remedio de Munyon p■ra el Rct1matluno.
lo que hice de muy mala gana; el primer
frasquito me proporcion6 alivio¡ compré
otro J anl&lt;1 d• tcnolnar con e .e¡und~
estaba pcrf&lt;ctam&lt;nlé curado. Nunca me be

~

BUENAS YUTILES
serán las ideas de us-

1enrido mejor c-n mi Tid.a .como abor&amp;.."

.. Tendr é oiemrre mucho placer en dar
Informe&gt; de lo maravilloso que •• ti Reme·
dio de Mun1on para d Reum2tiamo 7 lo 11u•
hiro por mi, i ioTito cordialmente , !01 aur.
tuíreo que me ucriban prquntando sobr~
el partlcuhr."

ted, si piensa que la

"WtL

casa donde ha de hacer sus compras es

De los Sres. Julio Albert y Cía., Sucrs.

elimine todu 1u1 ímpurcn1.

la. de la Monterilla Núm1. 3 y 4

El Rcmtdio do Munyon pota 101 Rcofria•
do• pttcave contra 12 pulmonla r cua un
re1fr1ado en poca■ boras.
El Unirúcnto de Munyon pan lu Almo·
lu•cura po1itlnmc11~ e11 tQdu 1Íl1

MEXICO, D. F.

f~~~•,.S,.

1l. otras

enfer•

que otros consideran Incurables. He curado miles
de casos crOnlcos serlos - muchos casos que otros
'no han p odido curar. MI Gufa Medicinal Privada
.,a.ra. hombrea ex.pHca como se curan, en su propio hoga r de Ud.1 todas las enfermedades que ftguran en el cupon al p!e Y muchas otras que el
corto espacio aqul no me p ermite nombrar. Quiere
Ud. saber como puede ser fuerte, sano Y v1.gor bso? En ese caso escrlbame hoy. Hé.bleme de
su ..:aso y le escribiré una carta personaJ de oon•
sejos y Je mandaré el libro, todo GRATIS y Ubre
de porte.
O

Mi Buen Éxito Resulta en Su Beneficio

No Espero Paga

MI buen éxito, tanto profesional como eoonOmlca•
m ente ha sldo maravilloso. En verdad, mis asplra.
clones de hacer bien en el mundo y á la humanidad han
sido m3&lt;s que satisfechas. He adquirido una. buena porcl6n
de los bienes de este. mundo. Por todo es to estoy lleno de
g ratitud - Soy agr adecido. :Fln. recompense. de esto quiero
hacer un bien 11. la humanidad. Quiero aynda.r é, l os enfer•
mos y .A os .Que sutren. sln n!ngün costo 11. ellos. Positiva.mente r egalaré 10,000 Gufas JUedlcloale• Prlva1laa 6. las primera s 10,000 personas que me escriban. No lmpor : a quJcn
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NOTA.t-SI Ud. prefiere puede descrlblr su caao en su propio lenguaje
de Ud. en una carta. A pa.rte 6. mt.

Agentes Generales: J. Labadie SnCi!
y Cia. Profesa 5. México. D. F .

meda.des Incurables, pero el prelendo &lt;urar Y de
hecho poslttvam.ente curo muchas enfermedades

No acepto paga, ni un centavo por ml libro 6 mi
carta especial de consejos para Ud. Qulero probar
A. Ud. que puede curarse con bue n éxito en su misma casa. de
Ud. l o mismo como miles de otros han hecho bajo mi consejo
y dirección. Si mi libro y conse.Jos son los medios de ponerlo
A. Ud. en el ce.mino de la 11alud - el son las causes de que
Ud. r ecobre su salud y v igor, entonces quiero que Ud.
diga. una palabra cariñosa. de ml á. sus ~tg9s par-.
gue ellos t a mbién tengan oportunidad de ser a.llvlados de
sus sutrlmlentos. Esto es todo lo que deseo. Cuando digo
irratls es porque "s arau~.

conUnuact6n

El V·iTlficador de Muoyon d~~•I" 6 l01
•ombrc1 débUc, el Ti1or perdido.
a
llfl/lliYOJf R.E,IEDY ro.,
Ut el: ,JrO:"r•o:a. !Ita,, Pblla,lelp•I-.
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Escriba su nombre en esta linea.
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•

ºEL MUNDO ILUSTRADO" ES EL MEJOR SEMANARIO DE LA REPUBLI&lt;.:A

SU FUTURO SE PUEDE
PRESAGIAR.
V. puede leerlo V. mismo.
UN LIBRO SIN IOUAL QUE! SB Rl!PARTB
ORA.TlS SE LO DICE Á V.
"EL PODER SECRETO" ea un libro
que le dfoe á. V. cómo puede gana.r mA-s
dínet·o, la. manera. de d eterminar qué voo&amp;eión seguir pa.ra. tener el mayor élrito,
inftueneia, poder, cómo hacerse a1IU1r,
eómo poseaion11J:Se de los secretos de todos los seres humanos con quienes V. está.
en eontaeto, cómo sobresalir entro aquellos
que ahora, lo guia.n á V, y cómo llegar á.
ser un maestro de hombres. Garantizamos
el áxito. Este libro está endosa.do por
mmist:ros, abogados y doctores. Ese.riba
h oy pidiéndolo. Es absoluta.mente grati.a.
Una postal se lo trae á. V. á. vuelt&amp; de
correo. Dirección: Chirologiea.l College,
Den1trt. (507 B, Sta.tion E, Los Angeles,
CEillf., E. U. de A.

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c.,Año XVJI-Tomo
II.
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c.í'\1éxico, 4 de Septiembre de 1910

Número 19

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1910, Año 17, Tomo 2, No 18, Agosto 28</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alejandro Dumás</name>
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        <name>Churubusco</name>
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        <name>La Bretaña de Ramos Martínez</name>
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        <name>Viaje al Ixtaxihuatl</name>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

BALAKIRE.W

RECETA EFICAZ
H e aqu( una receta que está haciendo prodigios e11 la actualidad . Se
usa principalmente par.a las afecciones de los riñones y de la vejiga, que se
manifiestan por dolor en la espalda, dolores reumáticos en las coyu11turas,
sensibilidad en las caderas ó en las ingles, micción frecuente 6 irritada,
vértigos, hinchazón debajo de los ojos y otros síntomas preclll'sores del te·
rrible mal de Brígbt y de la diabetes. Las virtudes de los hipofosfitos como
tónicos generalu son bien conocidas, y todos sabemos que para purificar Y
enriquecer la sangre no hay nada que supere á la zarzaparrilla. La Arvelina
es 110. gran diurético. Entona los riñones para que estos importantes órganos desempeñen sus funcionu debidamente y se eviten los males indicados.
La receta es como sigue:
Jarabe compuuto de Hipofos6tos. . . . ... . ... . . . . . 4S gramos
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla .. . .. .. ... . . .. . 60 gramos
E x tracto compnesto vegetal Arvelina . . . . . . . . . 15 gramos
Se obtienen los ingredientes tn c:ualqnin botica buena y 11110 mismo
los mezcla en su propia can. Se toma media cucharada de la mezcla des·
pués de cada comida y al acostarse. Conviene tomar agua en abundancia,
especialmente cuando se notan síntomas de padecimiento en los riñones.

Balcones Históricos de Italia
Como se sabe, I talia es la nacióa del
mundo que rinde mayor tributo de ad•
mlrac!(,a y de respeto á sus ruinas históricas . Sin embargo, el p,ogreso, con
sus Impetuosidades y su fiebre creadora,
barre las reliquias más sagradas. De ah{
resulta que li menudo, donde anles se alzaba un palacio de reyeP, hoy se levanta
un almacén de comestibles y bebidas.
•Puede considerarse como un milagro de
respeto li las coaaa grandes del pasado,
decía Taioe, que todavía Pe mantenga de
pie un monumento tao glorioso como el
Coliseo de Roma•.
Algunos otros monumentos, igualmente célebres, se conservan cui Intactos á
pesar de los siglos. Pero lo que ltalia
conserva, cou verdaderadevoci611,soa los
balcones y, sobre todo, la manera e specia_! y el cariño con que anliguameate se
adornaban .
El interior de muchos palacios y hasta
una J)BI"te de los frontispicios bao desaparecido. Pero los balcones se mantienen s (ia cubiertos de fiores, de guirnaldas 6 de molduras, según la moda de
cada época. El más célebre de los baleo•
nes históricos de I talia está en Roma.
Bs el balc6a del palacio de Lncrec!a Borirfa. Cuenta la historia que desde allí,
Ollmp!a arrojó á la calle el cadáver de
su padre, Luego hizo que una jauda
concluyera el destrozo de la pobre víctima.
Dicho balcón, además de los recuerdos
criminales que evoca, es una joya preciosa de la uquitectura romaua.
Otra joya de alto precio es un balcón
medioeval que existe en una modesta
casa de Tlvoll. El frente ha sido reconstruido varias veces. :Pero el balconcito
fué siempre res petado.

!&lt;'rente á los balcones antiguos forman
cootraate los modernos.
La.s familias que viven en los grandes
conventillos y que no disponen de las
comodidades requeridas para vivir con
desahogo, Emplean los balcones como
patios donde tienden las ropas y los col·
chooes . . . . V, á veces, hasta cocinan.

..

1:1 Recuerdo
Velozmente, mis amlgos se hao llevaélo
tu cuerpo.
¡Messaoodal 1Messaoodal como tu ros·
tro estaba descubierto verlas por la vu
liltfma, la fuente donde te cooocl y el Judin encantado, que, en ese dla, nos aco·
gló baJo su sombra.
Era una maftana del prfoclplo del al!o.
Las palomas venlan 11. posarse en tas guirnaldas de ptmpanos que flotaban entre los
Arboles 1 Aca.s o tus ojos hablan hecho florecer los Jazmines? Las mariposas volaban por el follaje y un perfume de mltl
nos circundaba. Eo el minarete de la n·
cfoa mezquita un mueulo celebraba los
beneficios de Dios.
Velozmente, mis amigos se han llevado
tu cuerpo. Todas las mal!aoas Iré , seo·
t111me subre tu sepulcro con tas plaftldt·
ras .

EL COLLAR
Sto duda agradará t Zelnab ese collu
que to le eovlu . Pero esas perlas urAo
frias para so cuello, y tal vez lo herir,n.
Yo también tengo una hija que se ha
quedado en el P•ls del Sol. cuando me
separé de ti la le hice un coitar de besos,
del cual cada perla era una LA¡rfma.

l\Illi Ale_xeíevitcb Balakirew acaba de
morir ea San Petersburgo, á la edad de
setenta y tres años.
Dtsde hace algunos años viv(a como
verdadero eremita, ea austero retiro, del
cual nada ni nadie pudo arrancarle. So·
Jitario, ean1edio de loa sagrados iconos
que llenaban su piadoso alojamiento, el
pobre viejo perd(a, ea voluntario olvido,
el rusto por los Vllll OS placeres de este
mundo; no le restaban de so antigua ac.
ti vidad artística é intelectual mb q11e
p'1idoa recuerdos. Balaltirew fué, durante su vida, el ardiente propagador de
una idea, y puede conslderársele como
el verdadero y be11éfico educador de la
escuela rusa contemporánea.
Sucesor de Glinka, fundó la •Kouteh·
ka•, el célebre gr upo de los cinco, formado por Moussorgsld , B.lmsL:y-Korsakow, César Cul y Borodine, dando el
ejemplo admi.ra!&gt;le y único de una fraternidad que deberla producir, más tarde. maravillosos frutos.
La esU!tka de Balakirew y de aus discípulos arranca de las vivas fuentes del
arte popular, y se ha perpetuado en las
generaciones act11ales para gloria del ar·
te aadooal ruso.
Balakirew publicó algunas coleccioau
de canciones ~pnlares, de srmoafas ricas y s utiles, y fun dó, ea 1862, una escuela de meíslca gratulta, en la que hubo
de distribuir los tesoros de au enseñanza, y hasta introdujo felices refo1 mas ea
los program!IJI de la capllla imperial que
dirigió de 1883 á 18g5. Pero su más fa.
mortal obra maestra es •Tha mat•. que
compuso de 1864 á 1867, y cuya primera
ejecución produjo una inolvidable y profunda impresión.
Esas páginas, llenas de fogosa auda•
cía, de pasión y de color, dieron deslumbradora aureola al nombre de B&amp;!ailrew,
olvidado por larga inacción.
El grau compositor había buscado en
el retiro y en la madure,; de s11 talento
el lenitivo de una herida cruel . . . . La
g rao duquesa Elena Pawlowaa habfale
hecho nombrar director de orquesta ; y
por medio de una insidiosa ialriga que
se tramara ea s u contra, q uiso oponerse
al m iestro para tal puesto á no mediocre
m6sico alemán . . . . Aquello era descono~ r su incontestable talento y desdeñar
sus preciosos servicios. Balskircw puso
su dimisión y desapareció .... Y no volvió á ponerse ea contacto con el muodo
musical, hasta el día en que le ofreciera
las maravillas de •Thamar,.
Balakiréw, respondiendo á un alto
ideal de arte, trabajaba cuidadosamente
s~s obras; •escribir poco•, tal era su dlvtaa.
Mas, si su producción no es abundante; s i no quiso arrojar, como tantos otros,
aobre el mercado musical cantidades
enormes de ese.ritos desiguales, s upo, ea
cambio, lle¡ar á una perfección d,e las
m4s raras.
•Tbamaro, en el orden sibfó 11lco, y la
celebrada fautasía •Islam~y• maravilla
de escritura pianfstica, qucd~rán eternamente como sus obras maestras.
RI nombre de Balakirtw~y es este uno
de sus lllej ores tltulos de gloria-quedará tambita como el del más convencido
y constante de los educadores de esa
gran fa milia artística : la escuela ruRa.

LA POMADA BALSAMICA 1'MRAVILLOSA
• l.&amp; reina de la1 poma4a1, poraue 111■ ,rt cura. , :,.,r, al1Yia ;r 1!1■,re ea eacu. Mlllare, de 11enona1 cura4a1 con ella ie■'111can ,ua mar1,t1JJ01101 r•uU1d011, 7 l)Or ea\o ea Que lle ha hecho l&amp; preferida del pdbl!co Bana uaarla ua na
Par&amp; lenerl&amp; ltieD1J)re, .11rne11c16n. Produce etec\011e,wfstm011 en
Qran01, Tumorea, Almor.ranu, Berida1, Pdlhlu LI11ru, UllefOI,
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ga.del'OII d. doce, dieciocho Y velntlcua.t:ro meses, con cu:oones semestrales. iranando to-

Canción
En otro tiempo he visto el mar. Subfa
hasta el horizonte como un césped florido
de blancos tulipanes, que eran las velas.
Un grao viento habla deshojado esos tullpanes, y sus pétalos s e deslizaban r,ptdos, henchidos como tas senos.
Ea otro tiempo he visto el mar'." Era fogoso como tu amor y devoraba los pescadores de suen:os.
Ea el mar de tu amor me embarqué en
otro tiempo, y si he podido volnr 11 puerto, es porque no te he amado.

La Desesperación
¿Quieres mi corazón? Ya no lo tengo
TO sabes quléa me lo ha robado, ¿Quieres
mi afma? Ya no la tengo. Pldela, pues, al
,ogel negro. Te daré mts cuatro putiales
para que me claves eo tu puerta; pero déJame decirte mi amor.
- Puesto que quieres morir, ¿qué liaré
con tu amor?
-Tú harAs de él un beso que enviarás ,

mi cadáver.

Para los ancianos, versoa as deUcadas,
Inválidos y déblles en 1rener al, la Leche
l\1alteada de liorllck l es nrooorcloaa alimento sano y Bñecaado. Es leche pura :r
abundante en nata. combinada con ext r acto malteado de Wll'O, fáctl de vrevarar y de dJ,:erlr, .Muy uver lor como bebida de mesa al cacé, té y chocoh,te, y reemvlaza vea t aJosameate á la. leche corriente
de vaca, aue muchas veces contiene lm•
puret•s Que ocastoaaa disturbios dill'e&amp;U·
vos. No e aceote otra Que 11\ de "Horllck." Fabricantes: fforllck'sMalted M.lik
Oo.-Raclaes, Wts., U. S. A.
&amp;pata 6-rales: 'flNCEHTf lllfOS. A,utue

..... 1236. láica, D F.

NO CAUSAN TRASTORNOS
El seilor ApollnarJo B. Molina,

de Múzquiz, Coah . , México. escribe
como signe: &lt;He usado las PUdoras
de Vida. del doctor R oss, que ustedes me recomend aron , y las h allo
buenas para. todo desa.rregln del estómago¡ no causan t rastorno y purga.u sln debillt.a.r el s ist ema&gt;.
cLas uso en las personas de mi

famllla con mucho provecho&gt;.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

ae b asa F. Wtlff y Seo, rectttd1 la frapncii sua" ie Ju rous de Pmi1.

E l animal más veloz para correr es
la horm iga chiquita. Conforme á su
volu men , corre más a prisa g ue un fe•
r rocarril. La hormiga chiquita corre
cien veces su loogi t ud por segundo, ó
sea seis mil veces fºr minuto y t rescientas sesen ta mi veces su tamaño
por h ora. S egún esta relación, el ca ballo ,que tiene dos yardas de longit ud, para correr como una hormiga
chiqu ita, tend ría que salva r cien veces
su longitud por segundo, que son doscien tas yardas y por minu to doce mil
yardas, 6 sean setecientas vei nte mil
ya rdas por hora, las que no corr e ningtín treo, ni es posible tanta velocidad
férrea.
En S ervia no gusta el pelo rubio.
La aversión se extiende á todas las
cabelleras de color claro, incluso la
respetables canas de los ancianoe, por
cuya causa ninguna dama del pafE&lt; se
presenta en público con el pelo canoso, ni t a mpoco trata d e ocultar que se
lo tiñe de vez en cuando. Esta costumbre data de tiempo inme morial.

S e ha patentado un procedimie nto
pa ra fabricar cuero artificial, c uya
base es el algodón. El cu ero artificial
se fabricará con a lgodón e n forma de
vello, y la materia que le ditrá le con•
sistencia del cuero, es la goma del balatá, que también se empica desde hace mucho tiempo en Ja preparac ión
de correes. Este nuevo cue ro, según
se di.:e, posee excelentes propiedades
de resistenc ia , elasticidad é im permeabilidad al agua, pudiéndose augu r ar éxito comercial. Esa nueva ind ustria t raerá tambián la v entaja de la
mayor demanda del ba1atá, qu e, como
todos saben, es un producto espontáneo de los bosques venezolanos de las
regiones orientale ."

Año XVH - - Tomo II
Número 17
México, 21 de Agosto
de 1910

11

�-

7

Vi~rieras Artisti(as

L

ELIXIR ESTOMACAL

'1

Hn todas las e1sas de buen
gusto, encontrará usted modelos de nuestras vidrieras.

(STOMALIX)

de Sáiz de Carlos
Hace quince ailos dlmosá conocer ei;h especialidad far·
mllcéutlca á los médicos y hoy lo recetan en lllS cinco putes del mondo, porque ts el tratamiento más raclonlll y seguro para la curac.ión de las enfermedlldes del ESTOMAGO
é INTESTINOS. auac¡ua tengan una antigüedad de tre[nta
al'los y no se hayan carado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR A LAS DI·
GESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y la
economla en general, pues el enlermo COME MAS, DIGIERE MEJOR Y SE NUTRE.
C URA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES. DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRJCA, FLATULENCIAS, COLICOS, DfARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ D.E LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTlSEPTICO gastroiatestlaal.
Los olflos padecen con frecuencia DIARREAS más O menos graves que se CURAN, incluso ea la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la. vida enfermos
lnemlslblemente perdldos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestlvo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de slDtomllS ó pute de él: al levantarse, leagua suda, mal olor de
aliento, agullS de boca, estaélo büloso, Inapeteatf'l, abatl•
ialento y trfsteza después ele lllS comidas, eructos agrios ,
gases, pirosis, vahidos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, pa Ipitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y esp1L!d1LS, vómitos, extreñimíeato, a(.
ternando A veces con diarrea., el enfermo se altera con facilidad, está febril a veces, se irrita -por 1.a menor causa., evita
el trato social, teniendo por la noche ensuellos, sueffo
4gitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTO.MACAL cura. el g8 por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

Especialidad
en vidrieras emplomadas
para templos

1
~'t

cldo y de uso general en las cinco putes del mundo, para
las enfermedades del apullto digestivo.·

DINAMOGENO

SAIZDE CARLOS. Curala
NEURASTENIA y afecdo-nes nervlosu, siendo el meJor TONICO para carar el RAQUITISMO, recettn4olo los médicos en cuantos casos estin lndlcados el aceite de bacalao y emulsiones con blporosrJtos, tomtndolo lo'! n11ios con verdadero placer, A los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para tOdllS las
edades y ambos sn:os.

j6

j

~

-

~·,/~
-

, 1,ff~Q

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO acudo y cró-

11:alr, con su uso, una deposlcl6u diaria los enfermos biUosos y los que tienen fndlgestlooes y atonia Intestinal, por
ser na tóolco-luante suave y eficaz.

\¡

~

'.

;~ i:.~~

DE CARLOS. Cura el exPURGATINA SAIZ
trefl.lmlento, p11dlendo cons.-

~

Vidrios, Cristales, Lunas

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
a¡udo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los slgulentes efectos: lll nutrición se
acelerll, habiendo aumeato de peso; los esputos, disnea y
fiebre dlsmlnuyeu; la tos cesa y aumentan las tuerzas y el
apetito, aotindose el alivio con ano. 6 dos frascos.

nico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el Acfdo úrico, quitll el dolor y aameata la cantidad de orina,
tomAndose de turbia y sedl.mentosa en clara y transparente.

Las fabrico
para todas las fortunas
Sencillas . corn1)licadas

1(1¡ ~

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PULMOFOSFOL.

REU MATQL

Todas nuestras vidrieras
están hechas con materiales
de primera

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�El Mundo Ilustrado

Ca1endano· de la. Semana

~ Las Mujeres Deben Ser Fuertes

El Mundo· Ilustrado
debie1-an saber.

DOMINGO

Toda mujer debería poder gozar del ejer•
cicio al aire libre y hacerse fuerte. Las
mujeres que están obligadas á pasarse
la vida dentro de la casa se ponen
delicadas y son víctimas ~e la angustia
y del abatimiento p~cuhar~s al sexo
femenino. Por 30 anos el Compuesto
Vegetal de Lydia E. Pinkbam ha
transformado miles de mujeres en fuertes y
hermosas.
Las enfermedades de los ovarios, caida
de la. matriz, irregularidades dlae la ll'!enstrua•
ción y todo mal que sufren s muJeres, no
importa cual, se curan de verdad.
.
Lease lo que hizo en el caso d_e la Sra. !~ancisca
~ Jaimerena de la Palma, Térmmo Muruc1pal de
Consolación del Nnrte, República de Cuba:

21
de mes, 149 D. P. y 49 de Agosto.Mfoerve). Señor San Joaquin, padre de
Maria Santlsima. Santa Juana Pranclaca
P1emiot de Chanta!, viuda y fundadora
de lu religiosas de )_&amp; vieitaclón. Santc_&gt;S
Muimiano y Camenno, mútirea. Oficio
y misa del primer santo; rito doble d"
se&amp;'Wlda clase y ornamento blanco; se
conmemora Santa Juana Francisca y la
dom{nica. Indulgencia pl.,aaria y visita
de los siete altares en Catedral. Función
aolemne y proceeión de Corpus en las
parroquias de btacalco y Churnbnsco.
-(.P.)
•
(39

LUNES
22

r

La octava de la Aaunci6n de Maria
Santfaima. Santos Timoteo, Hlpólito,
Slnforiaao y Filiberto, m(rtirea.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham

Con ]a mnyo,
parte de las ninas, s,us in bul:.t.ci~
nes proceden de b falta. do nutn•
ci6:u t:l.nto en cnl:tlull como en
cantidad. Hoy dia. se denominn
esta condición por el término dl'
Anemia· pero las palabras no al•
teran lo; hechos. Existen miles
de nillas en esta condición ; al1runas de ellas están en la edad
do los misteriosos cambios que
conducen al completo desarmllo
y necesitan especial cuidado.
Uuchas sucumben en este pe•
riodo tan critico y la historia
de tales pérdidas es la más triste en el curso de la vida. Un
tratamiento conveniente podría
haber sal va.do á la mayor parte
de estos tesoros de sus padre·, si
las madres hubieron sabido de fa

MARTES
23

•, J)csco participarle de los sufrimientos ~ue pasé antes de tomar el Com•
puesto \'cgctal de Lydia E. Pinkham. Scnl1.1 frccuent_es ~olores fe espaldas Y
el costado izc¡uierdo me atormentaba, Prolapso ó dc::v1ac1ón ?el utero, la men•
struación irregular y scñ:Lles de reumatismll. En mis dos pnmeros partos, se
me acabó Ja leche y perd! la cda. En mi 11ltimo embarazo se me pre~ntaron
síntomas alarmantes. Me enteré del Compu~to Vegetal de la Sra. Pnik~a;i'
7 ;:-,menté su tratamiento. Un frasco me ali,ió tanto, que ~eguí .tom ? o o
hast:1 curarme radicalmente y llegará dará lul un robusto ruño, dispomendo
de abundante leche para criarlo."

(Vigilia de San Bartolomé). Santos Felipe Beniclo, confesor; Sidonio y Zaqueo,
obispos, y el B. Jacobo de Bevaña, confeaorea.

MIERCOLES

A la venta en todas las farmacias.

24

Pn,parado en los Laboratorios de

LYDIA :E, PINKlLUI l\lEDI0I.NE CO,, Lynn, lilas&amp;,, E, U. tle A.

(F. s.) San Bartolomé, apóatol (ae celebra con rito doble de Mgnnda claae) y
Santa Aurea, vlrgen.-(P.)

JUEVES
25
Supresión de
las inyecciones.

S&amp;n Lula, rey de F11ll.lcla, confHor,
patrón principal de la ciudad y dióceJÜJ
ele San Lnia Potosí. Rito semidoble, que
permite le celebración de misas priva•
das de difunto.
ConJuaci6n de la luna ,. Satunio, I!. las
11 horas 9 minutos de la.meiíaaa.

Tratamiento
el mas facil
y el mas discreto.

SALE U, CANÍCOU

-+--

VIERNES

CURACION RAPIDA y RADICAL
de los flujos antiguos ó recientes
Cada cápsula
lle-va el nombre

Desconfiar de las Falsificaciones.

Cada c$.psul•
Jlen el Mmbre

26
En México, San Bernardo, abad y doc-

tor de la lelesia (del día 20). En la Ar•
chidi6ceais, el B. Bartolotné Laur.,l,
mútir (del dfa 17). Santos Zeferino, pa·
pa mllrtir, y Ruñno, obispo confesor.

@)

@)

SABADO
27
El dardo de Santa Teresa. San José de
CalU&amp;Da, cotifesor y fundador de los es•
colapioa (su fiesta el 7 de Septiembre en
l&amp; Archidiócesis y el 9 ea la ciudad) San•
tos Cedreo y Narao, obispos confesores
Cuarto menguantl! "n Tauro, ! las 7
horas !f, minutos 40 segundos de 1&amp; maliana. Tiempo húmedo.

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
1111 i,. .reina de lu pomadu, J&gt;Oroue 111■ ,11 eua. ,:••,,. altYia 1_111■,11 ea ell·
caa JiUUuea de J)ersonaa curadu con ella ieatUlean ,111 maranllOIOI rwu1'a•
o.oi 1 por MM&gt; 111 &lt;1ue ■e ha becho la ureterlda del pábl'co BU\a uaul:a una -ve■
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, afrl dieciocho m11ses de una grave
enfermedad en el estómago, 11na. dia•
rrea cortinua, vértigos, desalier;;to para todo, perdido por completo el epe•
tito, haciéndome mal todo alimento,
porque me desordenabalosin~tinos;
el estómago ee me abultó de una ma•
nera exa~rada, el sueflo ido, y creía
que el único remedio sería la muerte
Con11alté á dos médicoP, pero sin resal.
tado. Por fin tomé Jas afamada.e píl•
doras de Vida del Dr. Ross y hoy me
encuentro en perfecta salud•. Esto
ea lo que escribe el. r. D. Petronilti
Irie!l.as, de Tuxcereca, Jal., México

EL PERFUME ROSE DR CffiRAZ
Ñ

la -

P. W,IIJ J So■, reaerda la ínp1ei1 Al·

r1411M 11A1 de Pmia.

LAS MAuR.:5

.s.ueños Paganos
EL sEcRETo
,\\e llamo Thuoo. Vlvo en Mycooa. MI

madre murió apenas vine al mundo. MI
padre, h 3nrado y valeroso pescador, cuidó

de mi nlfte:i:; pero agotado por el trab•Jo
tacesante, bleo prooto slg1116 t mi madre.
Me dtjó pobre y sola á los qulnce ellos.
Vlvl tejiendo telas para mujues meoos
bellas qae yo. Yo era muy bella, en verdad. Sin embargo, era ta.mblén muy des•
dlchada; nadie me rendla. homenaje. La
ulsteada ua dura para todos en Myco•
na, roca estéril, barrida. por los vientos.
No babia horas que coosagr,r á las mu•
eres. No se coooclan la voluptaosldad al
os placeres.
Uoa tarde, cansada de haber errado en
la playa, me apoyé contra el gigante peftasco, cuya sombra flota lejana.mente sobre el mar. Escuché la amenaz1t de los
vientos y de las olas, contemplé mi "idll
patria y pensé en Corinto, Eleusis, Olfm•
pia, Atenas; pensé en las cludadu glorlo·

y la hubieren administrado á SU!'t
hijas, con el re!:lnltado ~e que habrían llegado á sor muJeres fuertes y .;anas. Es tan sabrosa coi:no
la miel y contiene todos los pr111•
cipios nutriti,os y m1rnti,os del
Aceite de Ilí.gado do Bacalao
Puro, que extraemos de los l1ígados frescos del bacalao, combi•
nados con Jarabe de IIipofosfito:.
Compuesto, Extractos do ~folt:&gt;.
y Cerezo Silvestre. Para. l.:igr-ir
el desarrollo de nillos pálidos,
raquíticos y demacrados, y espe•
cia.lmente aquellos que padecen
Anemia, Escrófula., Raquitismo
6 Enfermedades de los Huesos y
la Sa.ngre, no tiene igual, pues
oa.s propriedades tónicas son excelentes. "El Sr. Dr. J osó M.
Guijosa, de México, dice : He
empleado su Prcparaci6n do
Wampole en nna. t:leiiorila que
presentaba algunos síntomrui n~1u1etantcs en el ap::irato respiratorio y desdo el primer frasco
comem:6 á notarse alivio marcado, habiendo desaparecido toda
huella de enfermedad al terminar el sexto frasco.» N adi o
__ ,.
d
t
.:1w:ro un esengaiio con es :t.
De vea~a. en todas las Botica._s.

sas. ¿No ver11 nunca lo

CURAN

r

691 TOCADOR.
mGIENE
Lu cualids.de,&amp; a.111.t.i épHca11 ,

1~!!~:~·n:\:1~~:c~~~~
r:~~~dtJe
yo escuché?

detslMiivu yoio•trii: .ot1,11 •1r
han m.ereoído fl

"No serla [entonces sino la esclava de
los hombres, JNol Los profanos no deben
tooocer los tesoros sagrados ... . "

coai't,1*(J',,.11 sarí'ionl
'lllh 8
JI
le Beur

del tocador : Cuidados s la
Booa á que. punAca, c!.s ,os
Cabellos cUJS 6&lt;ilda dvt1,&amp;ne.
LocloDH do Ju Crt , Cut
dado• Intime■, ~te
· DUHA/IM" M lcl r,ild~"1.a.u
KN i..Aa IJll'Al'IMACIAíc.

~

Dos veces el sol se enciende sobre Mycooa. Cuando sus últimos rayos se apagaban en la lejana saperficle de lu aguas,
penetraba furtivamente en mi relao y sa•
lla antes de la aurora, llevándome algunas Joyas Que escondla ea mi cabal'la. Me
serla permitido traficar con estas cosas
maravlllosas, porqae solamente• mi fueron ofreddu. Pensaba además, que al
amontonar suficientes rfouezas me fria t
vivir lelos de Mycona, á las tludlldes de
luto y del placer,
El tercer dla, como ea los dos anterlo•
res, posé la mano Gobre la roca y entreabr1 los labloa ... ¡Habla 1nm11decldol. ...
H1.bla olvidado ¡oh dioses! la palabra dl-

vln,.

·;.r·•:.\

,. ... .~:&lt;,~;tt
;
\.
,

····-r
\..

Afecta la
Cabeza,
la Garganta,
los Pulmones
y Tubos
Bronquiales.

catarro es universalmente conocido como la enfermedad más terrible. Más de quinientas mil personas padecen de catarro anualmente
en los Estados Unidos de América. En otros países el promedio de víctimas es tanto más.
Quienes no puedan tomar medicinas líquidas que prueben las "Pashilas Peruna. Estas pastillas contienen los mismos ingredientes que la
Peruna en líquido. Pida las "Pastillas Peruna."
•

•

•

'

•

•

La Peruoa se vende en todas las droguerías, en dos tamaños, de $1.00 y $2.00 botella.

.

••

su ttim1st6n ea los Hosplt,ales
de Parl■, explican I boga de
ese producto para toacs lo! u6os

1-., Jilntn,,

templos res•

..-····....

plandeclentes, las luchas heroicas, las
fie~tas de los pueblos ~fortunados?
Da repente. una falabra resonó en mis
otdo,. Me estremec y miré en torno mio.
1Nadlel Me coovencl de que me hallaba
completamente sola.
¿H 1bla sollado llQUella palabra. cuyo
seatldo me era descono~ldo? Repetl en alta voz sus armoniosas silabas, y sentl,
bajo mJ mano, entre1tbrlrse la ,oca.
En una caverna prof,mda, de columnas
de bronce, fü1lan por todas partes el oro,
la plata y las piedras preciosas. Pareclame que la tierra me revelaba su esplendor
y me ebria su magnifico santuario. Ptnetré sin temor, A la luz de los diamantes
que constelaban las bóvedas de pórfido y
rodaban A mis ples como guijarros.
Largo tiempo permanecl en la caverna.
Esco¡¡:;I piedras azules, verdes y rojas para adornar mis brazos y mi cuello de nieve, para adornar mis cabellos de ébano.
Me embrlattué de alegria y de orgullo.
¡Oué triunfo, después de tantos sufrl·
mlentos y tantas humllladonesl 1S1ber lo
que nadie sabia! Poseer todas esas riquezas y malltna dominar el m11Ddol ¡Yo,
Tbéloo, bella, lnsplr4da, reina de tesoros!
A la hora del alba sall de la gruta y me
cllrlg1 pronh.mente hada las humildes ca•
sas de las próximas aldeas para procla·
mar alll mi descubrimiento.
Querla gritar á mis compalleros de ml- El Catarro en
serh:
-¡VeoldlJVenldl ¡Poseo la dicha para Países Cálidos.
todos! Deja vuestras mallas y vuestras
barcas. Os Juro qua MycaDll será más
Afecta el
opulenta que Atenas. Llamemos bacla
nosotros á los poetas, t los artistas. Que
Estómago,
oobles figuras de mármol y de marfil se
los Riñones,
levanten en nuestras ple~as. Que al furor de las olas opongan los templos su
majestad soberana. Que melodJosos cao- los Intestinos
tos apaguen la queja de los aires. Qne la
y Organos
belleza reine, en fin, sobre la Isla melanPélvicos.
c6Uc:a, sla bosques y sle flores.
Corrla ansiosamente, alegremente, cuando e,tro pensamiento atravesó mi esplrftu:
"51 todos conociesen mi tesoro, á todos.
El
como á m1, les pertenecerla. ¿Verla yo
vender en las tiendas lu cllvlnas Joyas?
¿Verla, en los dedos de los marfneros,
esas piedras reales? fon qué vulgares
palabras turbartan e.los el silencio de
ó
aquellos sitios encantados?
"¿Qulénmurmuróáml oldo las milagro•
sas s1laba.s? Algtln dios Invisible, sin du• 1 •
,,
d•. Hesldo, paes, la elegida. la única.

teda clase de flujos purulentos en meaos
tiempo que ning(m otro preparado similnr.
Nos refrrimos a los METILOIDES. Se presentan en -pequefü1s ópsulas faciles de
lomar y que no &lt;X.-asionan molestia. ni
estrechez. Mejores que las inyecdones,
que el sándalo y la copaiba. Los Metiloi•
des curan rápitl1. ¡ ptrmnnentemenle. Su
orecio e.~ razonable.
Se venden en todas Jas Boticas.

:lp&amp;NAo

ORIENTE EUROPA 1

¡

PREPARACION deWAMPOLE

umc.!l,11te IJ)!d•ra41. aui. lltJ'l.,l.lD.

El Catarro es la Plaga del Mundo
La Pe•ru•na es el Remedio Universal

Toda la noche hice esfuerzos sobrebumanos para recordarla. Acudl eo vano A
mi memoria, Junté sonidos diversos, gol·
pee mi frente contra 1.a muralla de gran!•
to! prometl sacrificios á todos los lnmorta es, Invoqué al que me habla hablado ..
Al llegar la mañana, helada por el viento y entorpecida por la fati&amp;•, regresé á
mi choza.
La noche siguiente laché alln mis con·
tra el destino.
Después me dlrl&amp;l t los hombres. Les
conU mi historia y les supliqué qut. ar·
mados de bachas, rompiesen 11 ouerta de
la cual nadie posela la llave. Consintieron en ello; pero sus vigorosos brazos nada pudieron contra la dura roca, contra el
muro Implacable.

Y rféronse de mi. Me crean loca. Nunca
lo sabr•n.

dor de los tesoros ocultos, de rodlllas,
delante de la puerta que no se abre
CATINA PSYCHA.

SI YO les hubiese hecho dón de la m6glca palabra ... ... La habrla encontrado en
sus corazones.
Pero 1001 Lo que es de todos no es de
nadJe. Solamente para mf el oro ha brillado en las profundas cavernas. Fa! la favorita de los !\loses. Guardo su secreto.
Y lo guardaré por siempre con orguJlo.
Hoy dla estoy triste y vieja; pero pien•
so aún ea lo que ful, en lo que podla ser,
y busco, Investigo, insisto ....
Cuando llegll la noche, evoco el esplen•

S:EIO:BAS
EL APIOLoE tos

DNJORET,HOMOLLE

Cura Ju Do/orss,Rstardas
Supr,s/on6s da 1o, Menltruas

U8Ull,l81,LS-¡:¡¡;,¡;;¡,p■,11,7W11111111,

��UNDO LUSTRADO

GRf\ND68 ftL,Mf\OENES DE NOVBDf\DE8

EL CENTRO
MERCANTIL
s.
eIR.. sues.

R egist r ado como articulo d e s"li!"Unda clase en 3 de Noviembr e de 189 4-- Im preso en pape I d e ¡ as Fé.br teas de Sa o R a fael.

Año XVII-Tomo II

RE)BBRT y

México, 21 de Agosto de 1910

LOS MAS GRANDES Y MEJOR SURTIDOS EN LA REPUBLICA

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Número 17

�DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se ,-hlica smuaril•eate '" la
COMPAAIA

EDITORA NACIONAL, S. A.

Presidente,
LIC. JOSÉ LUJ.8 'REQUENA

Director General,
LIC. ERNESTO ORAVERO

Gerente,
MANUEL S. l'A.LAOIOS
OPICINAB:

4" Call, de Hnmboldt número 52. México, D. F.

Apartado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 485

buenos, de los fieles, de lo, qae irremisiblemente
conducen al registro civil-para toda la vida!
Tenia razón el héroe de la comedla de los Quintero: hay que considerarlas como bellas flores, de
las cuales se aspira con fruición el aroma para
dejarlas luego, y tener derecho á regalar el olfato
con las muchas que restan en el jardín.
¡Pero cuidaos de los papás, ó de los abuelos, ó
de los tíos que las acompañen, porque ¡ay de
vosotros si sorprenden u.n ojeo, y más aún si al
ojeo sigue el requiebro! Os miradn ferozmente,
terriblemente, como si atentarais á su integridad
personal. La luz de aquellos femeninos ojos, dul·
ce y ardiente, lnz. de oro, no se hizo para iluminaros; está destinada á rivalizar con la del sol,
allá tras de la enflorada reja, en 1111a callejuela
retorcida de villorio lejano . . . . . .

PRECIOS DE SUMIPCIOli (PAGO ADFllNTADO):
Bn la ciudad, por mes . , . . $ 1.00
Bn loa.Bstados, 1&gt;0r trimestre .
3.75
Bn el extranjero, por trimestre . 4.50
NÚMEROS SUELTOS:

Bn la capital
Bn los nstados
Bu el extranjero
Atrasados . . .
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

Provincianos
~OMIENZA.N :l llegar,
~
La proximidad del Centenario V la inminente carestía de
los hoteles, hicieron que adelantasen el viaje, Ha.n abandonado sus polvosos pueblos
soiiolientos, sus lejanos ranchos, sus montaiiu, sus campos,s11 vida tranqui•
la y olvidada, V aquí les tenéis, cnáles viviendo
á cuerpo de rey, cnáles albergado9 en el primer
zaq1liz:amí qne lu salló al paso¡ pero todos contentos y un tanto admirado9.
Se les distingne por la vestimenta v por el an•
dar.

En estos atardeceres de veru10, de ciclos nubosos y de rojizos crcpúscnlos, cuando la agitación
de las grandes avenidas es extrema, con el vaivén
de carr11ajes y autos, la fiebre &lt;!e compras en los
almacenes, el tintineo argentino de los timbru
en el dintel de cines V teatros, véscles pasear satisfechos pol' las aceras: ellos con sus pl'odigiosas levitas de hace diu años ó sn.s holgados sa•
cos¡ ellas muy frescas, muy lindas, chorreando
salud y vida por las acarminadas mejillas, vestidas de rosa, de azul, de verde, con fantásticos
encajes, luciendo los colores más vivos v las más
peregrinas confecciones. Andan pausadamente,
con pesado paso, como influidos todavía por la
perezosa existencia de los obscuros poblados.
Detiénense en las esquinas, inquietos, vacilantes, pensando mucho antes de decidirse á atrave•
sar el arroyo: les inspiran verdadero terror los
eléctricos, y sienten un profundo respeto por estos simones de alquiler, cuyos jamelgos y cuyas
raedas son el desprecio de Jos metropolitanos
por lo inofensivos y débiles.
Y allá van tranquilamente, pausadamente, no
bien logran sortear el peligro.
Ríen muy alto, hablan muy fuette, y ellas,
cnando se encnentran con los ojos escudriñadores y descandos de los dandyes, inclinan la fren•
te enrojeciendo, Y quién sabe si en el fondo gozosas . , . Son terribles estas muchachas provincianas. ¿Las veis tan calladas, tan modositas, tan
vergonzosas? ¡Pues si lográis qne os miren á los
ojos francamente, ya tenéis amor-y amor de los

La noche desciende, D1ansa V dulce, Sobre el
azul empa,lidecido del cielo, los globos elédri·
cos proyectan su claridad blaDca. Flota en la at•
mósfcra uu polvillo sntil que la torna opaca y
densa. Al taft-foft de los automóvih:s y al retiu•
Hn de las cadenillas de los caballos, abigarrada,
desfila por la avenida la mullitud.
Ved á esb. espléndida morena que se acerca,
ceñido el traje de seda rnmorosa que permite
adivinar la pureza estatuaria de las formas. Pasa
sonriendo, opnlcnta, triunfadora. Sus labios rojos son una rosa sangrienta¡ sns negras pnpilas
una tentadora y fugitiva sombra, Enorme som•
brero la cubre, y, al andar, su.s menudos pies aprisionados en el choclo lnc1ente se asientan sobre
el pavimento con gallardía, entre u.na nube de
encajes y de blondas.
¡Pnes con ser tan bella, no atrae como de ordinario la curiosidad de los gomosos!
Los gomosos se han convertido en ojos para
mfrar, al descubrirles entn la turba de pasean•
tes, á los ingenuos pro'fincianos-que discurren
satisfechos y admirados, deteniéndose ante los
escaparates de las joyerías, ante las exlúbicioncs
de la moda, confusos y risueños, Les examinan,
les escudriñan, en pos de la nota cómica, del co·
meotario burlesco, sano, sin ofensa, salado á ve•
ces, pueril otras.
Aquí descubren :l una nnmerosa familia, cnyos
jefes merecerían el premio á la fecnudidad victoriosa. Compónenla los papás, muy serios, muy
solemnes, y una escala de retoños que va desde
la señorita núbil hasta el bebé travieso. La mamá tiene un la.nar en la mejilla izquierda, que
antaño cubriera vello finCsilllO y ahora rodean
pelos grises; el caballero qne la da el brazo es al•
go semejante al hombre primitivo de las caver•
nas por lo barbudo.
Más allá, hacia la mitad de la acera, se produce un verdadero tumulto: es un legitimo, un au•
téntico charro que avanza barriéndolo todo con
las alas del fabuloso sombrero de palma, bajo de
las cuales un pueblo entero podría guarecerse de

la l1uvi1.
Y por todas parles,

desde la esqu.ína de la Sorpresa,
hasta las puertas del Jockey Club,
como dijo el Duque, la nota pintoresca del provinciano venido á los festejos de la capital, imprime un tono de comicidad arrebatadora y ri·
sueiia, un colorido nuevo en el habitnal cudro.
Transcurrirán las horas y los días¡ en ascuas
brillantes se transformarán los palacios¡ en el
ambiente caldeado de las noches septembtinas,
para los mcxioanos memorables, vibrarán las mÚ•
sicBs, y mome11to ha de llega.r en que, pasada la
fecha de la conmemoración, desaparezcan los arcos triunfales, las i\11min11ciones deslumbradoras,
y dejen de oirse los motivoshetoicos de los him•
nos, ..• Entonces los provincianos emprenderán
el retorno á sus polvosos pueblos soñolientos, á
sns soleados campos, y los mozos burlones, subyuta.dos por la morena que pasa, no tendrán mb
de que reir . . . . . .
CA RLOS GoNZÁLEZ PxRA.

La Canción de la Huerta
L mozo me ha dicho con expresión
de acendrada ternura:
-¡Vivir lejos deaquil. . .. No me
apaiiada.. . ... tme entraría murria
y me morirfa de tristeza!... . .. . . .
-Después ha añadido, con elocuente adem:ln, tendiendo el brazo
hacia el interior del hucrto:-1Estees mi mundo!
A poco de separarme de él, le oigo cantar dulce y apasionadamente, cutre la espesura de uaranjos:

nicho qne gaarda la mitad de mi vida .. . . . Cuando más embargado me encontraba en los tiernos recuerdos de mi niñez; cuando evocaba
el hogar paterno, tranquilo y feliz., y él á mi madre embelesada en sus hijos, dichosa con la ,om•
bra del es~oso, se me ha acercado el sepulturero,
'Y reconociéndome va, sin dnda, me ha dicho soscgadameute:-LQné? l vienes á ver á tu padre?
- Sí, á verlo he veni do: mi padre esf:l allí.. .. . . .
len aquel nicho de la negra inscripción! . . . . .. Se

Mi amor me ha recibido sonriente, soberbio
de hermosura con sus galas primaverales
, Me
ha. colmado, generoso, de agasajos y caricias,
bnndáodome, espléndido, ricos pomos dcu:quisitas frutas, ramilletes de perfumadas flores, pajarillos de mágico cantar, frescas y cristalinas
aguas .. ..
Tierno
Y virginal, murmurador é insinuante1
•
m~ amor, por la alfombrada senda, ha guiado
mlS pasos á la entoldada orilla del río, entre

Mi barraca está en la huerta
y en la huerta está mi novia , ...
¡es el mentarme la huerta
como mentarme la gloria!

•••
Yo soy, en mi caríiío por la b.uert,, como quiu1
está locamente prendado de su amada y os habla
de ella con pasión á todas horas y os muestra su
retrato delicadamente, como una reliquia, , . ....
Porque la adoro, os hablo á todas horas de la
huerta, de mi amada, con sus ímpetus pasionales, con sus te-r.nnns, con sus melancolías , y os
cuento las cosas, para toda i111si6n, como ella me
las cuenta, imitando su habla dulce . . .
Porque la admiro os muestro sus retratos que,
enajenado, tomé yo mismo de su belleza, y de los
cuales jamb ninguno me podo dar toda la ver•
dad, la adorable visión de todo su encanto ... .
¡En mi 1&gt;asión por ella, en mis ansias de naturaleza v verdad, la quisiera poseer toda y dárosla entera en mis libros, qne fuesen como exquisitos frutos de ella misma!. ...

•••
Proscripto de la huerta, en la lucha por la vida, vueho á la tierra que me vi6 nacer, ávido de
contemplar sus paisajes alcgns . . . . sus barracas
ocultas en el follaje como nidos de ruiseiiores,
sus ancianos típicos, á la so!llbra del panal. ....
S1lS mozos rondeantes y sus mozas candorosas y
rientes.. .. . . ¡Vuelvo ansioso de embriagarme en
los tonos vivos de las vistosas mantas y los multicolores refajos huertanos!. . . ,

.

..•

En nna de las casas del pueblo, alegre y pintoresca en sa interior, con su fresco tinajero, sus
ruumantes cántaras y sus múltiples lejas recargadas de limpio vidriado, me rodean, movidos
de gran curiosidad, parientes y amitos de la infancia, todos huertanos humildes, á quienes, en
cuatro palabras y á la manera de ellos, les relato
el argumento de una de mis poesías.. , ... Todos,
viejos, mozos y zagales, me entienden sin trabajo y sonden con ingenuidad, exclamando algunos: &lt;IMesmioamente lo que pasa! ... . . ¡propiamente lo cuenta, que se está viendo!. .. &gt; -Pues
vamos á hacer un cuadro-les he dicho- que re·
presente lo que acabo de contar.
Se han rddo todos rnido.amenlt, se ha movido
bulla , y los que puaban, á la sazón, por la puerta de la casa y los demás vecinos de la calle, han
acudido á la algazara y hao engrosado el corro,
lleDos de mayor curiosidad todavía . ...
Luego, indicados por mí los que habían de ser·
virme para la improvisada escena, se han u:cnsado, especialmente las mujeres, con lo ligero de
su atavío:-LAsí? ¡Como voy tan bonica!- Pero
han acc:edido :l pocos r11ego~ , venciendo Jo que
era, más qne otra cosa, natural cortedad¡ bao escuchado, atentos y graves, la explicación de lo
que había de representarse¡ han penetrado con
facilidad suma en el sentir de sus papeles, y la
escena viva, con sus personajes auténticos, huer·
taoos humildes, ha quedado retratada.

SR, l.lC, ANTONIO CASO,
PRESIDf!NTt! Ot!l. ATENEO DE LA ,JUVENTUD

SR, D. PEDRO HENRIQUEZ URERA

las rumorosas caiias y los blancos álamos
me
ha condncido, leuta y d11lcemc.nte, por los encan•
tadores quijeros de las serenas azarbes . me ha
encaminado á los callados huertos de naranjos
en fior . .. , me ha llevado ante la aldea de casitas
blancas y viejo campanario .... me ha detenido
á coutemplar cu éxtasis fa majestad delas altivas
palmeras, reinas del horizonte.
..
. Y mi amor, con nn arrullo tierno y melancó•
hco, me ha cantado añoranzas .... ¡Amor mío!.....
(Huerta mía! . ..

SR. O . ,/OSE ESCOFET

ha vela_do la dnlce evocación ciente, con un velo
de lágrimas.. . . . iSe: ha desvuccido el ensueiio
de color de roS:a, en la negra realidad del feliz
hogar deshecho . . . ... (de la triste viudez de mi
macJre!

..H~ -i~Í~ i ~-i,¡;~;. ~~-~~l·l~·s· -~~~;to~ · ~~~ ·~¡~~~
en mi. . .. He querido saber en dónde: enterraron
el ensueiio de mi juvent ud, v le he preguntado
al sepaltnrero por ella . . . . . .
- ¡Ella/. . . . no recaerdo . .. .
P&lt;aro aquel hombre qne me arrebató su afect~, aquel que tan pronto la olvidó por otra, ¿olvidó hasta su nombre? ¿No ha puesto en donde
ella descansa una inscripción siquiera?
-No sé .... . ¡bnscal
Ba.sco vanamente¡ ni una flor, ni una craz, ni
rastro .. .. .. /ella está sólo en mil

•
••
!le pasado ante la ca.sa donde nací. .. . está Jo
mismo q11e entonces ... . ¡firme en su seociil&lt;Z y
humildad!. . . . ¡ni siquiera fné nuestra/ .. . .
Como una pareja de enamor.idas golondrioas
mis padres, de recién casados y por un modest~

SR, O , Al.FONSO REYES

...

Al alborear el día, he partido á ver á mi
amor ....

alquiler, hicieron allí su nido .. . ¡Eran tan felices como pobres!. ... . .
A los pocos días de haberse casado, c-00 Ja ab•
soluta fe en la vida, volvían á sus tareas de obre·
ros humildes : mi padre echaba camino de la sie•
rra á trabajar de bracero¡ mi madre tornaba al
taller de sastre,
Toda aquella fe en la vida y aquella felicidad
¡qué lejos!. . . . . .
'
La casa en donde nací me prodnce la melancólica
. impresión de un nido de golondr·1nas d eshab1tado, frío . . .. .. ¡,in aqnel calor de jóvenes
enamorados esposos y de hijuelos! ....

SR. O. CAR&amp;.OS GONZAI.EZ PeflA.

A la caída de la tarde he ido al camposanto:
he querido visitar aquellos muerto1 qae viven
en mi. .. .
El viejo sepnlfarcro can una fosa . .. al entrar yo, me ha mirado con indífcreocia, como si
no me hubiese conocido .. ,. ha debido de pen•
sar: «Todos han de venir .
&gt; Espera al que hui
de traer .. .. . lla húmeda ticrr.i vol verá al hoyo
sin secarse! . .. .
Me he parado ante los nichos: en uno de ellos
hay trazada piadosamente, por mi hermano nna
inscripción sencilla, negra.
'
Me he abstraído profundamente, mirando aquel

SR, '-10, .JOSE VA.SOONOEl.0S

~

�dan andar en esas
selvas son figuras
secundadas, e: n •
tonces seguramente que Othón c:s un
bucólico&gt;.
( Perdón, señor
Reyes, por la profanación del fragmento).
Insistió de una
manera muy especial, creemos que
con razóo, acerca
del seutimic:.o to re•
pnlsivo que: sitmpre sintió el poeta
por los ignoran•
tes, y para c:llo se
basó en trozos su•
mamentc: expresi•
vos del pre: fado
d e l o s Poemas

He: salido del camposanto entre: las prc:cu:rsoras sombras de: la noche:, estrechando antes afc:ctuosamc:ntc: la callosa snano del vic:jo sc:pnlturero .... ¡aquella mano que: tocó los vc:nc:rados
!uses.os de: mi padre:... los adorados hnc:sos de:
ella! .. ... .
VICENTE MEDINA.

-

Conferencias Literarias

I

N grupo de: jóvenes literatos ha tc:njdo
la idea de: crear un centro intc:lc:ctaal,
que: slr-n para c:l estudio y adelanto
de: los asociados, y al mismo tiem_po,
en cierto modo, para lac:ducacióo popular.
Los que: tal h;in pensado y llevado á la prácti•
ca, no soo, c:n su mayoría, hombres acomodados;
todos ellos tienen que: dedicar gran parte: del d,a
al trabajo retribuido para la satisfacción de: sus
necesidades. A pesar de: u1o, Cllando terminan sus
labores, que: pudiéramos llamar de: primera urgencia, c:n lugar de dedicarse á la holganza y á
un desca1uo muv merecido, se: c:ncic:rran en
su c:stndio á meditar y á preparar sus trabajas
para el Ateneo, que: así se llama la agrupación,
ó se prc:sc:nlan c:n la sala de: jnntas para oir V
discutir los trabajos de: los dc:mas. En una palabra, sacrifican el placer dc:1 descanso á la satisfacción del progreso y del m~joramiento propios,
los cuales tendrán que redundar c:11 adelanto y
proJ!reso de los demás.
No sé hasta qué punto lo que: llevo dicho da
idea de: lo que: hacen los jóvenes miembros dd
Ateneo de: 1, J11vc:ntod; pero, de: cnalqnic:r mane:·
ra, creo que tos que tengan la pacic:nc:ia de leer
las anteriores lineas, habrán de: co11f,sar que: l•
labor de: los prc:citados jóvenes es digna de: en
camio y nunca de vituperio, y laudable: c:l de •
dicar esfuerzos, tiempo é inteligencia á ilustrarse é ilustrar á los otros.
Pero no á todo c:1 mundo ha parecido así, y si
bien es cierto que no dudamos de que el Ateneo
contará con todas las simpatías de las gentes si:nsatas, hay otras que Je han atacado tao ruda como
injustificadamente, y sólo por c:l incomprensible
placer de atacar á alguien.
No queremos suponer que esos ataques sean
producto de odios pc:rsonalc:s, porque: tal labor
necesitarla la creación de un nuevo adjetivo de•
o..i,l!rantc: y despreciativo,
Pero ya sabemos que no hay nada más ingrato
que: la humanidad, y bien dice: el proverbio: cquc:
si quieres crearte un enemigo, haz un favor á
un ingrato&gt;.

• ••

Entre las tareas que el Ateneo se ha impuesto
para nuestra educación, y con objeto de celebrar
al mismo tiempo el centenario de: La Independencia Nacional, inició el lunes 8 del corriente: nna
serie: de: coofc:rc:ncias literarias, encomendadas á
seis de: sus socio-s ( cuyos retratos fignran en la
plana anterior) . La primera estuvo á cargo del
señor licenciado Antonio Caso. Por desgracia, y
debido á las exigencias dc:1 oficio, no tuvimos c:1
gusto de asistir á esa con ferc:ncia, de la cual tenemos muy halagildoras noticias.
Pero q oedamos indemnizados con la asistencia
á la sc:gu.n da, celebrada c:I lunes 1S. la q ne estuvo á cargo del señor don Alfonso Reyes, qnien

LAS FIESTAS

1~"'

~ ·11 EN SAN ANGEL

Rústicos.

Imitando al poeta tuvo c:l señor
Reyes un rasgo
mnv hermoso Después de haber citado varias com•
p o sic i o n e: s de
Othón, dijo: cPero
¿á qué citar más
composiciones i
vosotros, que deb~is cooocc:rlas7&gt;
Aquf creemos que:
una vrz más el
conferencia.o te: tuvo rnón; lodos los
que asistimos á a
conferencia debe•
damos haber estudiado antes al gran
poeta; pero, desgrilciadilmente, no
fné así.

El. SEROR DON At.FONSO REYES, LEYENDO SV CONFERENCIA

habló acerca de: cLos Poemas Rústicos de Manuel
José Othón&gt;.
Desgraciadamente: la falta de acontecimientos
de: esa especie hace que los que: escribimos para
periódicos no estemos acostumbrados á hacer
crónicas de: ellos. Para esto, oomo para todo, se:
necesita una c:duoaci6n esptcial de: que carecemos. Por tal raión, no presumo de hacer crónica, sino de: reseñar, hasta donde me sea posible:, la
coníc:rencia del sc:íior Rc:yc:s.
Empezó el joven coníe:rencíante por presentar
al poeta potosino y delinear los rasgos característicos de su personalidad literaria. Para disipar un error muy común acerca de: Othón, tuyo
un pasaje:, que: á riesgo de mntHarlo, vamos á
tratar de dar á conocer á nuestros lectores, fiados
solamente: en nuestra memoria (que c:s muy ma•
la). Dijo, poco más ó menos, que: «Si llamamos
poetas bncólicos á quienes c:n sus versos narran
amores pastoriles, y describen una «vida dc:1
campo&gt;, qnc: no existr, y que sólo han visto en
su imaginación y al través de: la enorme: distan•
oia que separa !IU estudio de: los campos, entonces seguramente que: nuestro poeta 110 es boc6lico¡ pero si con este: calificativo señalamos á los
poetas que admiran la Naturaleza como es, que:
escuchan y repiten en su1 ca.otos los ruidos de:
la selva, y para quie11c:s los personajes que: pue-

•*•
Siguiendo ttn su profnodo y completísimo es·
tudio, el seiior Reyes citó algunos fragmentos
mú del poeta¡ hablando dc:l seotímic11to pro•
fundamente religioso de: Othón, citó el siguiente:
terceto:
flota c:l humo en c:l pardo caserío
y mi espíritu al cielo se levanta
hasta perderse: en Ti... ¡Gracias, Dios míol
Después, refiriéndose á su poder pictórico, citó
c:1 hermoso soneto Ocaso, que está dedicado A an
pinfor,

Muy difícil me sería seguir al señor Rc:yc:s en
sus citas, y, por lo taoto, me escudo en su frase::
c¿Para qué srgoir citando fragmentos de: una conferencia que deberíais haber oldo, y que: debéis
procurar conocer íntegra á toda costar&gt;
Ni mi memoria, por lo demás, me: permite reseñar por más tiempo la confc:rc:ncia del señor .Re•
yes, y por Jo tanto, tumioo esta crónica.
Al hacer el conferenciante su resumen, hizo
notar l9s cuatro ideales que: se: destacan en la
obra poética de Othóo: el amor al ho¡!ar, el amor
á la Naturaleza, el amor al deber y c:l amor á su
Dios; con estos cuatro elementos y la elegancia
de su lenguaje, el canfor poto~ino fué u110 de: los
más grandes poetas de: habla española.

PESCADOR Y PATRIA. - NAPOt.EON Y MME, SANS GEN!:,
GRVPOS DE NIIJOS QUE TOMARON PARTE EN 11:L CONCURSO DE TRAJES
DEL OOltllNGO EN SAN ANGEL

Tal, á grandes rasgos y trazada por una maoo inh.ibil, fué en esencia la helUsima conferencia del señor Rc:yc:s, y, como c:lla, según d•tos
q.ue tenemos, fúé la del señor licenciado Caso.
En esta forma c:s como el Ateneo contesta á los gratuito■ insultos de
sus detractores. Lo_• jóvenes lit.c:ra~os signen á la altura de: su tarea, pas~ndo por sobre: n1s111tos y d1atr1bas como quien pasa por sobre las
piedras de: una pasadera, tocándolas con la punta del pie y pro&lt;:11ran•
do no tocar c:l cieno que está debajo.
S.t. SEIJOR LICENCIADO E Z(QU/EL A, CHA VEZ PRESIDIENDO t.A SEGUNDA COt,FERCfVCIA DE 1.. ''ATf.N~O PE t.A ,JUVt NTUD "

J, M. CoiLLAR,

MOSQUl!TERO Y DAMA, - HIOA~QO lt INDIA

�-Allá iré, dijo Helena,
una de mis sitrYas.

COll

•

•
••

NI
t\A\O

AL MARGEN DE LA "ODISEA"

I

CABABA de cumplir Tclémaco
los veinte años. S111 padres
soñaban con casarle¡ mas no
era fácil encontrar una mujer en la comarca, pues todas
las jóvenes princesas de
Zanthe, de Zacynto y de Dulichios eran berma•
nas ó primas de los pretendientes matados por
el magnánimo Ulises, y temfase que se hicieran
rogar para entrar en la familia.
Ulises acordóse eotonces de N11:11sicaa, de su
gracia y de su b11en genio. Era á los padres de
N11111icaa ;f. quienes él debía haber vuelto á ver
su patria. cY aún recuerdo, dijo, que el rey Al•
cinoo, creyéndome célibe, quiso que fuera su yer·
no. Un poco maduro para su hija era yo; y estoy
penaadido, sin embargo, de que me hubiese
aceptado por marido . .A. mayor abundamiento, mi
querido hijo, hallaría elJa en ti un otro yo, m;f.s
joven, más nuevo y ~rato á la contemplación,
Q11id no esté aún casada. Si en mí crees, no bien
los vientos sean favorables, equiparb un navío
é irás á visitar al rey Alcinoo en la isla de los
Faecios&gt;.
-Con mucho g11sto, dijo Telémaco.
Y sncedió que el mismo día, un me11Sajero de
Menclao, rey de Esparta, desembarcó en el puerto de ltaca, y viniendo al encuentro de Ulises
con algunos presentes, Je dijo:
-He aquí el mensaje que me encargué de entregarte. El rey Menelao y su mujer Helena
guardan el mejor recuerdo de tu hijo Telémaco,
Próximamente recibirán en su casa al rey y á la
reina de Faecia, de los cuales fuiste huésped, y
á su hija Nausicaa. Si, pues, pla.ciera á tu hijo
voh-er á E~parta, él encontraría allí á tan ama·
ble moza. El rey Menelao DO me dijo más; pero,
si Teltmaco acepta su invitación, podrá aprovechar el bajel que aquí me indujo.
-Todo está muy bien pensado, respondió Ulises, y reconozco la sabiduría y benevolencia del
ilustre rey Menelao.
-Padre mío, dijo Telémaco, partiré mañana
~or la mañana,

•••
Tcltmaco fué muy cordialmente recibido por
el rey Menelao y por la divina Helena. Cuando
una siena le hubo lavado y perfumado, y cuan•
do sació el hambre y la sed:
-lDónde está? preguntó la princesa Nansicaa.
-Todavía DO se halla aquf, repuso Helena. Pe•
ro la aguardamos para dentro de alguaos días,
con sus nobles padres.
Teltmaco, por más que fuese bien educado, no
pudo disimular su decepción ysu tristeza. Helena, que era buena, se dedic6 á consolarle y á dish'aerle. Hacíale sentar á su lado en la mesa, y en
el jardín donde gozaban del fresco, y bajo el
pórtico donde se reunían para asistir á las dan·
zas y á toda suerte de ejerclc;ios de fuerza y destreza. B11en cuidado tenía ella de que, durante
las comidas, el acda Demódocos tan s61o cantar&amp;
la.s aventuras de Ulises¡ y, mirando á Teltmaco,
le sonreía en los más bellos episodios del poema.
Experimentaba á menudo la más Tiva admiración por la irreprochable Penélope. En ocasio-

nes, sentada cerca del hogar, cuando hilaba la
purpúrea lana, rogaba á Telimaco que la ayuda·
se á devanar el huso. Y complacíase en contarle
las escenas mb interesantes del sitio de Troya,
omitiendo, sin emb1rgo, las relativas á París,
Helena tenía treinta y cinco años. Su belleza,
1111 tanto marchita, aparecía más seductora. Sus
miradas dijéranse más profundas que la.s de las
otras mujeres, y su voz más penetrante y de más
suaves in8exiones. Mostrábase seria de ordinario; pero llena de una completa y segura gracia.
Una tarde dijo á Telémaco:
-El navío qne conduce á los soberanos de
Faecía y á su hija, ha sido avistado i la altura de
Pylos. Un carro les aguarda en el puerlo, Esta•
rán aquí mañana,
-1Yal exclamó Telémaco.

•*•
Nausicaa estaba en la Borde su primera juveu•
tud. Pero tal Tentaja es de ordiAario menos a pre·
ciada por los jó,enes que porlos hombres maduros y experimentados. Teltmaco apenas hizo caso de la princesita. La dió gracias por cuanto
hiciera en favor de Ulises; mas no encontró otra
cosa que decirla.
Tan sólo en Helena pensaba. La i~gen de Helena turbaba sus noches. Después de Teuo, después de Menelao, después de París, después de
Héctor, despnés de tantos otros héroes, él experimentab•, sobre todo, el encanto devorador de
la tranquila hija de Leda.
La frialdad de Telémaco hacia Nausicaa faé, al
cabo, advertida por el rey AJcinoo y su mnjer
Antea. Parccióles que el hijo de Ulins tardaba
demasiado en deolararu. Menelao atribnía lentitud semejante á la timidu de ambos jónnes, y
decía:
-¡Paciencia! El tiempo todo lo hacr. Di6me el
tiempo á mi mujer.

Pero llelena había adivinado los secretos sentimientos de Tclémaco y le llamó aparte y le
dijo:
-No te comprendo, hijo mío. Nausicaa es 1,.
heredera de un rey poderoso y rico, al que tu
padre debe mucho. Es joven, bonita, sensata, virtoosa. Sabrá diritir tu casa. Tu padre ha podido
verla¡ lava ella misma su ropa, cosa que no gus•
tan de hacer las hijas de reyes-tal es la corrup•
ción de este siglo.-Ella te ama, en lin, y yo st
que, no queriendo con liarse á su madre por orgullo, llora i menudo por tu causa en el regazo de
su buena nodriza Eurymedun. ¿Por qut afliges
con tu frialdad ;f. una tan amable muchacha? ¿Y
por qut rehusas la dicha que los dioses te prepararon?
-Te lo diré, dijo Teltmaco, puesto que deseas
saberlo, La que yo amo .. . .
-No hables, hijo m(o, interrumpió Helena.
No ignoro que eres, como tantos otros, víctima
de un maléfico encanto que de mi emu1a á mi
pesar. Mi triste gloria ha tnrbado tu espíritu.
SI, yo soy aquella por la que miles de hombres
perecieron y por la cnal tantas madres, esposas y
prometidas han derramado 1,grimas á torren•
tes . . .. Todo ello, sin duda, no deja de tener- algo de halagador¡ pero, desde hace largo tiempo,

desconozco el orgullo, No quiero ya causar la
desdicha de ningún hombre. Estov saciada d"
uenturas. Mi único anhelo es ti de llevar vida
apacible y tranquila cerca de mi Mcnelao, al qua
debo grandes compensaciones. En verdad que
bastante se ha hablado de mí, y, por lo demás,
ahora soy ya vieja .. . .
-1No es cierto!
-¿Qué quieres tú, entonces?
-Robarte.
-Muchas veces me han robado ya, ¡,No experimentas frialdad al pensarlo, hijo mío?
-Al contrario.
- !Ah, desdichado, desdichadcl PHc-, dime
¿adónde me conducirás?
-Traigo consigo doce talentos de oro y poseo
una rica propiedad de mi madre en la isla de
Zacynto.
-Así, pues, no tendrías empacho en arrebatar
la mujer á tu huésped.
-No lo haría. por odio y, después de todo•
c,tros, antes que yo, lo hicieron. Obedezco á un
dios más fuerte que mi virtud.
-Pero, ¿si mi marido equipara sus naves para
irá recobrarme?
-No se renovari la guerra de Troya. Por lo demás, ¿qué importa?
-Me importa á mí, que desee morir tranquila
Vamo,, deja en paz á la que harto viajó ya, Nausicaa está intacta . ...
-No me gusta.
-Se oonsume de tristeza .
-Es necia,
-¡Ay, hijo mío, bien reaonozco que es el duro
amor, el dios siniestro el que te poser, porque te
has vuelto malvado! ¡Vete! ¡Vetel Cansada estoy
de hacer brotar el crimen en el corazón de los
hombres.
Y Helena, al decir esto, Je dejó, yendo á meditar en los vastos jardines del rey Menelao.

•**

Allí encontró llorando á Nausicaa, en un apar•
tado montecillo. La joven se echó en sus brazos.
-Reina, gimió, es por ti por quien yo sufro,
y por ello recnrro á ti, que eres bondadosa y
prudente.
Narró, con entrecortadas palabras, su amor por
Telémaco, y cómo el iograto encantador la pare•
cía no obstante su desdén, y el ensueño que concibiera de una vida dichosa y bella con él, allá,
en la isla clemente de Faecia, ''donde ya me
vda, suspiraba, esposa amada y madre fecunda,
y toda entera consagrada S. ti, á quien yo amaría
con el primero y único amor de mi vida."
Al escuchar tales palabras, arrugóse el entrecejo de Helena, y hubo de ensombrecerse su pura
frente. Mas todo f11é cuestión de an instante.
Ambas pasearon targo rato por el jardín¡ y era
ahora Helena la que hablaba ..... .

*.
•

Por la noche buscó Helena la manera de ha·
liarse ;f. solas con Teltmaco en un rincón del
pórtico.
-Mentí, le dijo en voz baja. Te amo. Ráptame.
-Lo esperaba, respondió simplemente Teléma•
co, y todo está arreglado para el caso. Retuve, en
Pylos, un navlo equipado para la partida, Te
aguardart mañana en el puerto á la hora del crepúsculo.

'

Caía la noche. Telémaco, de pie en el muelle, vió aproximarse i
dos mujeres encubiertas,
de las cuales una parecía
joven y esbelta y marchaba con ligero paso.
- ¡Ab, se dijo, qaé apa·
rieucia de juventud! Helena sola, entre las morta les, tiene esk andar de
diosa.
Vi no hacia ella. Ella
puso un dedo sobre sus
labios, por encima del
velo. Ayudóla él , silenciosamentr, á embucarse
con su criada, y la con•
dujo al puente, donde un
suntuoso lecho estaba
preparado.
Ale j óse el barco de la
playa. Tclémaco intentó
alzar el v elo de la viaje•
n . Le rechazó ella dulcemente , murmurando :
"íMañana !"
Comprendió él semC·
jante pudor, y fut á tenderse cerca de popa, don·
de durmió mal, bajo las
estrellas indiferentes.
A la aurora tornó al
puente para espiar el despertar de Helena, y rcco•
nodó á Nausicaa y á su
nodriza E11rymedaz1.
La moza, sentada en el
lecho, le miraba con un
poco de temor, qutritn•
do sonreír é implorando
con sos oj os húmedos,
Sobrecogió á Telémaco
violenta cólera:
-l Ah, exclamaba, t:ue•
na broma para un ingenuo! No sabía yo que en tu
país foese costumbre que
las doncellas honestas
corrieran tras de los hombres y les tomaran por
sorpre.a . Yo no te amaba, Nausicaa ; mas ahora,
¿qné sentimientos pue•
den moverme hacia ti?
Nausicaa estalló en lá
grimas.
-No Caí y o, balbucea·
ba, lné Helena quien as{
lo quíso. Fué ella qoie 1
me aseguró que era necesario y que todo concluiría bieo. Y mucho
tiem po resistí antes que
obedecer.
-¿Helena dices? ¿H e·
leo.a? Pero, entonces .. . .
La cólera de Tclémaco
se volvió súbitameote
contra Helena 'Mas como
la divina hija de Leda
se encontraba lejos y no
podía pegarla, dirigióse
de nuevo á Nausi caa,
-La aventura es estú·
p ida, dijo. Porque en resumen, ¿qué voy á hacer
de ti'i
- No lo sé.
- ¿Y si te t ratase como
cautiva, puesto que así
te has ofrecido?

�Grados y Premios en la Universidad Pontificia
Con el objeto de reuni r fondos para la ctltbnd ón del primer
Congreso Nacional de E studiantes, que dtberá rtunu&amp;e en nuestra capital durante: el aies de: Septiembre: próximo, los alumnos de las escuelas de Jurisprudencia y de Medicina organizaron y llevaron í
efecto una fiesta deportiva, consistente en carreras de caballos, la cwol
tuvo lugar el dowingo próximo pa!ad_o.
. .
. ,
El señor Presidente de la Repubhca fui 1nntado para pres1d1r la
fü:sta y aceptó la invitación, ocopando el palco de honor en las tribunas del hipódromo de PeraJvilJo,
El primer número del programa fui una interesante carrera entre
los alumnos de la Escuela Militar de Aspirante,, habiendo salido
vencedor en ella el señor Octavio Galindo, y en H!UDdo, el sargento
Felipe Mondragóo, con el caba11o cVenisÓD&gt;,
El segundo número foé una carrera de yeguas de pura sangre, en
la que tocó vrnccr al señor P. E. Ronc:r, con la yegua retinta cAnita

El lunes de la semana que hoy termi na se efectuó en e1 aula mayor de lá Universidad Pontificia, una solemne fiesta para distrib11i r capelos, grados y premios í los alumnos distinguidos del establecimiento.
El ilastr{simo señor don José .Mora y del R {o, arzobispo de México, presidió la ce•
remonia é hizo la distribución de la!! recompensas. El progra121a de la fiesta fné mr.,y
hermoso y variado; después de un 11úmero musical, ocuró la tribuna el presbítero doctor don Bao jamfo s,nchcz, quien disertó con tran tino y clocaencia acerca del conocimieato que el hombre puede tener acerca del miste.r io de la Santísi ma Tri nidad.
Se canl6 en seguida un coro litúrgico, y Juego el s,ñor vicerrcctcr de la Universidad llamó á los alumnos que debían recibir recompe11sas. Las primeras distribuidas fueron los Utulos V diplomas de bachiller, que facron recibidos por el presbHuo don Jo.
sé Trinidad Gutiftrtz y los alumJlos Miguel Rojas Molina, J1:t ú ~ M . Ttlltz y Celest ino
Fernández. Se conc&amp;dieron grados de licenciado tn dtrtch o c:a11óoico í )os alumnos
Atc:1Jógenes Santa María y Manuel Rojas Molina, y en filoso fía al alumno Nicolás Badi-

..
.• I

El seilor Presidente de Je República en el palco de honor del hlpodromo de P erah·lllo, presidiendo la fies1a blplca celebndB el
domtngo último por las escuelas de JurlFprudencla y Medicina, para reunir frndoe para el pr imer Ccngreso Nacional de Estudiantes, QUe ~e reunlrA en Septiembre
en esta ciudad

-No lo haráP, porque no eres viJ. Ademb, mi nodriza
sabría ddendumc:.
-¿Y si tornase á PJ los y te drjara en tierra para que
fueras befa de las genlc:si'
Nausicaa llevóse la mano al corazón, y Uamudo: c¡Nodrizal 1Nodrizal, se desvaneció.
En tanto que Eurymeduza la prodigaba sus c11íd1do,,
Tc:lémaco o:aminaba á la joven. Se apercibió, por )a vez
primera, de que, siendo menos bella quizás q11e Helena,
era, sin embargo, más fresca y ,ncantadora. Luego, tanta
debilidad y á la vez tanta cándida audacia, tan confiado é i o.trépido amor, poco á poco le emocionaron profundamente:.
Cuando Nausicaa volvió en sí
y miró los ojos de Telémaco,
comprendió que no la desdeñaba
ya. Levan1ósc: í medias y hubo de
caer en brazos del bijo de Ulises,
diciendo :
- ;Sálvame, amlge&gt;, y !u_zme tu
mnjer, pneslo que no hay otro
medio de salvarme!
Y Telémaco, enlazado por sus
brazos frescos, sintiendo jnnlo á
lf el juvenil cuerpo suplicante,
se confesó vencido :
- Iremos, dijo, á llaca, y te pre•
sentaré á mis nobles padres .. . . . .
Perola.divina Hc:lena se burló indignamente de mí.
-Yo la perdono, dijo Nausicaa,
riendo á través de sus láirima:,.,
JU LIO

llo. Se graduaron de bacbi ·
lleres, en la misma mater ia ,
el licenciado don Ga.mer•
siado Valdi s, José González Brow.o. y Si lviaoo Pa•
checo.

•
••

Acto contiuno, el señor
presbítero doctor don Cí priano Ji méoez hizo la pro•
fesi6n de fe delante de un
crucifijo, hincadas ambas
ro dillas y en presencia del
ilustrísimo señor arzobispo,
quien le iwpuso el capelo
blanco sobre loll hombros y
el bonete negro con borlas
de color blanco y verde
sobre la cab,za, ambos atr-i•
botos simbólicos d e la Teología Dogmática v el D ere•
cho Canónico. Hecho este
acto, los concurrentes )o
s aluduon con aplau sos, en
tanto que él dió el abrazo
de rúbrica í todo el Claustro Universitario, comenzando por el reverendísimo
señor arzobispo. Dcspub
del quinto número, se h iio
la distribución de premios
í los alumnos mú aventa•
jados de las clases superiores.

LEMAITRE.

•Elhel Grand• en la plsta.-Fln de 111 segunda carrera

Rice&gt;, llegando en segundo Jugar el señor Maycr, con la y egua
colorada &lt;Santasp, El vencedor fué prtmiado con 0111 ovación
tributada por el público.
La carrera sigt11c:ntc: se dc:ch1ó entre soci os del Clab H ípico fo.
ternacional í una distancia de dos mil metros. Ocupó el primtr
lugar en este torneo el scñ or B. C. Rose con la yrtua cr.lorada cEthel
Grand&gt;, y en segundo término llegó á la meta el uñor Mayc:r.
El cuarto número lo cubrió una carrera á mil metros para caballos y yeguas de sangre. Triu.ofó es te torneo el stñor A, Branitr,
con su yegua colorada •Lady Ragland&gt;.
La quinta carrera era, sin duda, la más sensacional. Se disputaban la victoria los señores José Suin,ga y H. Gerbu con sus cab~llos cH érc~les&gt; y cMargarita&gt;; el .cocedor tendría,' además del
tnunfo obtenido, un gran premio de mil pesos. Cuando el juez dió
el toqt1e de salid~ y_los caballos arrancaron, pudo notarse iamedia•
tamc:nte la s11:per1ondad dc:l cHirculc:s&gt; sobre el cMa1garila&gt;, pues
cuando el pnmero Ileg6 $. l1 111.c:ta llevaba una ventaja de más de
cincuenta metros sobre el srgundo,
. La sexta Y última, carrera tuvo lugar ent re socios del Club H (p tc~ Francés, á una dntancia de seisci entos metros. Obtuvo la victoria en este torneo el stñor Carlos Labordett, con la ágil cTyda&gt;,
Atendiendo A ua lastimado

DOCTOR DON CIPRIIINO JIMENEZ. - EL DOCTOR JIMENEZ HACIENDO PROFESION OE F l!.,·-QRUPO O E 11. LI.JMNOS
PREl!l/11.0OS l!N LII. UNIVll:RSIDll.0 PONTIF IOIII.

�LA
TORRE
DE
PISA
. •==========~==============~=========================•

¡ALELUYA!

Nostálgica
&lt;01 ubí campi?,

En estos d(as tristes y nublados
en que pesa la niebla sobre mi alma
cual Wl.a losa sepulcral, ¡ay! cómo
mis ojos se dilatan
tras esos limitados horizontes
que cierran las montafias,
queriendo penetrar otros espacios,
cual en un mar sin límites ni playas.
¡Pobre pájaro muerto por el frío!
¿para qué abandonaste tus campañas,
tu cielo azul, tus fértiles pra.d eras
y viniste i morir entre la escarcha?
¡Oh, mi naturaleza azul y verd•!
¿dónde están tus profundas lontananzas
en que otros días engolfé mi vista,
anhelante de sombras y de ráfagas7
¿Dónde están tus arroyos b111lidores,
tus negras y espantosas hondonadas
que poblaron mi espíritu de ensneños
6 á los hondos abismos lo arrojaban? ....
He de morir. Mas ¡ay! que no mi vida
se apague entre estas bl'Umas, La tenaza
del odio, de la envidia el cono diente
y el venenoso aliento de las almas
por la corte oprimidas, aquí sólo
podránme dar, al fin de la jorna.d a,
la desesperación más que la muerte,
¡ y yo quiero la muerte triste y pálida!
Y allá en tus verdes bosques, madre mfa,
bajo tu cielo azal, madre adorada,
podré morir al golpe de un peñasco
descuajado de la áspera montaña;
ó dern1mbJLrme desde la alta cima
donde crecen los pinos, y las águilas,
viendo de frente al sol, labran el nido
y el corvo pico entre las grietas clavan,
hasta el fondo terrible d• un barranco
donde me arrastren con furor tus aguas.
Q11iero morir allá: que me triture
el cráneo un golpe de tus fuertes ramas
que, por el ronco viento retorcidas,
formen, al distenderse, ruda ma.za¡
ó bieo, quiero sentir sobre mi pecho
de tus 6eras los dientes y las garns,
madre naturaleza de los campos,
de cielo azul y espléndidas montañas.

Y si quieres que muera poco á poco,
tienes pantanos de aguas estancadas ...
Jlnfiltrame en las venas el mortífero
hálito pestilente de tus eguas!
MAN Ul!t.

Jost OnróN.

¡Aleluya, aleluya,
ateluy,, alma mía!
Qne en un himno conclnya
mi doliente elegía:
Ya me dijo; ¡Soy tuya!
Ya le dije: ¡Eres mfal
Y una voz encantada
que de lejos venía
me anunció la alborada,
me gritó: ¡Ya es de día!
Todo es luz y tibieza
lo que íué sombra fría¡
se apagó la Tristeza,
se encendió la Alegría.
Ya le dije: ¡Eres mía!
Ya me dijo: ¡Soy tuya!
-¡Cuánto sol tiene el d{al¡Aleluya, aleluya,
aleluya, alma mía!

SONRISAS
Desnuda como un astro y aromosa,
Tal que una flor del trópico distante,
Torneada como lira y melodiosa,
Apareoió en escena la bacante.
Rubia como los vinos, voluptuosa,
Tentadora y fugaz, dulce y triunfante,
Diademada con pétalos de rosa,
Fué la nota de amor del restaurante.
Era en Paría. El alba de topacio
Y de za6r abanicó el espacio,
Suave y gloriosamente ... .Y en las brisas
De Junio-saturadas de fraganciaVolaron las delicias de la Francia
Con armoniosa fuga de sonrisas.
E, CARRASQUILLA M ,ULAJUNO.

~
NO LE HABLEIS DE AMOR

Luis G. U11s1NA

~
Geórgica
Húmeda de la aurora, despierta la campana
En el azul cristal de la paz aldeana,
Y por las viejas sendas van á las sementeras
Los viejos labradores, camino de las eras,
En tanto que su vuelo alza la cotovia
A la ]una, espectral en el alba del día,
Molinos picarescos, telares campesinos,
Cantan el viejo salmo del pan y de los linos,
Y el agua q ne en lil presa platea sus cristales
Murmura una oración entre los maizales,
Y las rn•das temblonas, como abuelas cansadas,
Loan del tiempo anti¡t110 virtudes olvidadas:
Dice la lanzadera el olor del ropero,
Donde se guarda el lino, el buen lino casero;
Y el molino, que esconde bajo la vid su entrada:
Dice el áureo recuerdo de nna historia sagrada,
Bajo la parra canta el esponsal di vino
De la sangre y la carue, de la hostia y el vino.
El aire se embalsama con aromas de heno,
Y los snrcos abiertos esperan el centeno,
Y en el húmedo fondo de los verdes herbalcs
Pacen vacas bermejas entre nifios zagales,
Cuando en la santidad azul de la mahna,
Canta húmeda de aurora ta campana aldeana.
Estaba unha pomba blanca
Sobre un rosalflarecz'do,
Pra un ermitaño do monte
O pan levaba no víco.
R~MÓN DEL V,\LLE-INCLÁN.

¡Es su faz nn trasunto de ideal, tan completo!
¡Son sus oíos azules de tan raro falgorl
Sella todos s11s actos un di'fino secreto •...
¡No le habléis de amor!
1Es tan noble el prestigio de5us manos sutiles!
¡Es tan pálido el rosa de sus labios en flor!
Hay en ella el misterio de los viejos marfiles ....
¡No le habléis de amor!

Según nos dicen los cablegramas ción ha a11mentado de una manera
de recientes fechas, el mundo artís- casi imperceptible.
En los últimos meses, y según los
tico está á punto de perder una joya
con la casi inminente caída de la to- cablegramas á que antes hemos hecho
rre de Pisa, motivo de admiración referencia, la incliuaci6n se ha acenpara los ingenieros y arquitectos en h1ado hasta el punto de temer la
partícnlar, y para bdos los amantes caida de la torre de un momento á
del arte, por su notable separación otro.
Cuando se empezó á hablar de la
de la verticaL
La torre de Pisa se empezó á cons• posibilidad y aun probabilidad de
truir el año de 1174, y se terminó en q11e la torre se desplomara por no
el de 1233, bajo la dirección y con- poder sostenerse más en el grado de
forme á los planos de Pisan y de inclinación i que había llegado, el
gobierno ita.Hano encargó á sn emba•
Wilb.elm de Insprnk.
Es una torre cilíndrica de SS jada en Londres la busca de los dametros de altura por l6 de di,me- tos que á este respecto obtuvieron
tro; tiene ocho pisos ó series de dos ingleses el afio de 1817, y tener
columnas con ciento siete columnas base para comparar.
Los grabados que acompañan estas
por total.
Debido, prob¡blemente, á nn debi- líneas forman parte de la obra de
litamiento del terreno y de los ci- arquitectura de Cresy y Tailor, que
son los dos ingleses aludidos, q•iemientos, la torre se empei6 á inclinar desde el período de su construc- ues publicaron su tratado acerca de
ción, lo cual explica el por qué de &lt;La arquitectura en Italia en la edad
que las columnas de un costado de Media&gt;, el aiío de 1829: en este tratado
la torre sean más altas que las del estaban especificados los resultados
otro, á partir del piso cuarto. Parece de sus medi ciones hechas en Pisa
que los constructores quisieron, de doce años antes. Por esta razón las
esta manera, corregir el defecto y medidas expresadas en estos graba•
reestablecer la horizontalidad de los dos est,n en cfeet&gt;, ó sea pies ingle·
pisos¡ pero no consiguieron nada, 11es, de los que: entran tres en la
pues la inclinación se acentuó nota- -yarda y poco más en el metro.
Según las medidas de Cresy y Taiblemente durante la construcción,
hasta que, seguramente, el cimiento lor, el a.fio de 1817 la distancia entre
halló una capa de terreno m'5 firme, la vertical tirada á cordel desde la
en el que se ha apoyado más de seis parte más saliente de la torre y la
siglos, durante los cuales la inclina- ba,e de la misma, era de doce pies y

VISTA OE L.A OATEDRAI.. Y I..A TORRI!! DE PISA

trece pulgadas; como actualmente esa
distancia es de trece pies y siete pulgadas, resulta que en poco menos de
un siglo, la inclinación de la torre
ha aumentado en razón de un pie.
Segtll'amente que no ha sucedido
to mismo en los siglos anteriore9,
pues de serlo, segaramente que hace
muchos años que hubiera desaparecí•
do la torre:. Esto hace suponer que
la capa de terreno firme que halló el
cimiento ha cedido á 1111 ver, y que
la inclinación de la torre aumentade
una manera alarmante, lo cual hará
que dentro de muy poco tiempo caiga por tierra.

..

Tiene el vago embeleso de las damas de antaño,
en los lienzos antiguos en que muere el color.....
¡No turbéis el silencio de su espfritu huraño!
!No le habléis de amor!

¡SILENCIO! ....
Ufanía de mi hombro,
cabecita rubia, nido
de amor, rizado y sedeño:
¡Por Dios, á nadie digas qne tanto te nombro,
por Dios, á nadie digas que nunca te olvido,
por Dios, á nad ie digas que siempre te sueiíol

En su tratado de arquitectura, los
ingenieros ingleses hacen una nuración de la manera como obtuvieron
sus medidas y como las rectificaron.
Empezaron por trazar la vertical
desde la parte más sali1nte de la
cornisa que rodea el piso octavo de
la torre¡ por esta medida obt U'fieroo,
para la desviación, 1111 'falor de doce
pies y siete pulgadas, como ya lo dijimós antes. Para comprobar Jaexac·
titad de la operación, emprendieron
mediciones parciales, piso por piso,
y de esta manera hallaron que la sira
obtenida era eracta, pnes las dos
mediciones sólo diferían en un octavo de pulgada.
Considerando sólo la parte del
muro de la torre que ve al su.Jo, su
centro de gravedad queda foera de la
base de sustentación, y sólo se sostie•
ne gracias á la macicez de la construcción, El centro de ,!ravedad de toda.
la torre, caía, según loa ingenieros
ingleses citados, sensiblemente den•
tro de la base de sustentación, en 1111
punto que se halla próximamente á
un tercio de su diámetro interno inferior. Si esto es así, la variación de
un pie, notada en el último siglo, no
afectaría en nada el equilibrio de la
torre¡ pero hay que creer que no es
así, en vista de la alarma causada
por las medidas hechas recientemente por ingenieros italianos.
- Obs~rvese, sí fuera posible la ínclinación de los hijos y p rocóre~ cultivarla juiciosamente. Debe tenel'Re
pre~nte, no obstante, que no porque
un ruño, en un momento d11 descuido
baya .anlicado dos manos de pintur~
de óxido á las patas del piano, sea eso
seüal de que ha de ser un segundo
So rolla.

QUJSIERA.....
¡Quisiera, noble hermana,
prender en los encajes
del verso y de la prosa,
el alma triste, arcana,
sutil y misteriosa
que tiene11 los paisajes!

-El cultivo de flores en los salones
contribuye i\ su hermosamiento. Derramando un barril de semilla&amp; de
gloria matutina sobre los montoncitos de polvo que Ja doméstica ra acumulando diariamente debajo del sofá
Y regándolas cuidadosamente toda~
Jas tardei1, se obtendrá un cambio
completo en el aspecto del salón más
desgarhado.

AMADO NBRVO,

(Del libro cEn Voz Baja&gt;.)

-Las !!Olfoitudes de dinero que tan-

t&lt;? agobian á la humanidad, hechas

&amp;.A TORRI!! DI!! ,.ISA CON I..AS MEOIOAS OE SU At.TURA

ptAQRAlrlA QIJE lt.USTRA LAS UEOICIONl!!S DI!! CRESY Y TAII.OR

bien de palabra ó por escrito no deben ~r correspondidas en ot're forD?ª sino con una misiva atenta, expres1.va, de condolencia. No hay temor de
ningá_n género; es cosa fuera de duda
que la pluma puede más que el sable.

�f4úPCIAú

AJEDREZ
Problema núm. 14, por f. J. Winter Wood

I

"Amo.t1es

y

Amo.t1Íos"

l injusto, laeron antaño los

BLANCAS

Las blancas juegan y dan mate en, dos jugadas

Solución al problema número 12,
por T. K,ng-Parks
NEGRAS

BLANCAS

1R6D
2

o

2

R 5 D (m•te).

2

D 4 C (mate).

2

O X P (mate).

r si R 5 n 6 A 4 A

4 T (11Jate).
1

si R 5 A

1

si P 5 C

Han mandado solución rxacta las personas si•
guientes: C. Barrer:&gt;s, F. lrigoyen y J. G. Gutié
rrez, de México; Arturo J. Merino Cervantes y A.
Flores Villar, de Toluc.a; O!aUo Rubio, de Cananea,
y doctor Ernesto Escalona, de Altotonga.

MATRIMONIO ALMIOA-BAZ

FOT. MACK

UNA NUEVA ERA DE PAZ EN SAN LUIS POTOSI
Dando una prueba más de Sil proverbial cor•
dora, el pueblo del E,tado de San Luis Potosí
acaba de reelegir, por un periodo, á Sil inteligente
Y probo gobernante el señor ingeniero don José
Espinosa y Cueva,,
Sobre muy sólidas bases se asienta la fama qlle
durante sus anteriores períodos gubernativos ha
sabido conquistar el señor Espinosa y Cuevas, y
casi sería superfluo ocuparnos de su patriótica
labot¡ sin embargo, no queremos desaprovechar
esta oportunidad para hablar, una vez más, acerca
de los meritorios trabajos de tan esclarecido ciu•
dadano.
Glliado por su acrisolada honradez, y llevando
como mira el engrandecimiento de su pueblo,

SR. INQ, O, iJOSI! l!S~JNOSII. I' CUEVAS,
RE~LEOTO QOBl!RNAOOR

oe SAN

I..UIS POTOSI

-

que tan acertadamente se ha encomendado en sus
manos, el señor Espinosa y Caevas ba trabajado
sin descanso por hacer que San Lois ocupe á cada día un puesto más notable y adelantado en la
marcha de los pueblos,
Si quisiéramos detallar todo Jo qoe San Luis
debe á su gobernante, no nos bastuía con un volnmen de grandes dimensiones, y sólo diremo&lt;J,
pan sintetizar la labor, que ha sabido ser uno
de los ardientes colaboradores en la gran tarea
del señor General Dfaz, quien, como todo el
mando sabe y confiesa, ha nevado á nuestra pa·
tria por la senda del progreso, hasta colocarla en
primera fila entre las naciones del mundo.

✓-:~:{-\:(:(

•

cronistas españoles, censarando sistemiticamente las co11Jc•
días de los hermanos Serafín
y Joaquín Alva-rcz Qaiotero,
á la par que alababan sia tasa
cuanto salla de la plumll de
Beoavente-que no en todas ocasiones ha acerta•
do-jnsta, justfsima lo es ahora persistiendo en
sus ataques á la obra reciente de los autores andaluces.
Uaa profunda decadencia obsérvase en ellos.
Y es lo triste que decadencia tal, á lo que pare•
ce, no se antoja pasajera y fortllita, como suele
acontecer aun catre los arHstasgenia)es: iaíciase
coa La dicha ajena, obra qlle ya por vieja puditramos tener, dada la celeridad con q ae se prod 11•
ce ea el teatro contemporáneo, y va acenhláodose má, y más, hasta hoy, en que ha llegacto á 11110
de los más lamentables extremos.
Dijérase que como un meteoro, en nocturno
cielo de estío, pasaron los Quintero por el teatro
español, deslumbrando con sus primeras obras
admirables: Los galeotes, Las flores; y que, habiendo llegado con ellas i la plenitud de su es•
plendor y de su. brillo, como un meteoro también, van apagándose á nuestros ojos, perdiendo
su luminosidad intensa, quizá para hundirsemañana-iqnién sabe, no quisiera creerlo, no quiero
creerlol-en la tenebrosa sombra.
Su última comedia, Amores y Amoríos, es de
aquellas que si se toleran en un principiante, no
paSilln, no pueden pasar en un autor aveudo á
las lid .s escénicas¡ más todavfa si ese autor ha
ganado espléndidos tri11Dfos.
¿Cómo, nos pnguntamos, es posible que quienes escribieron Los galeotes y crearon aquel expresivo ambiente de La3 flores, tan expresivo
que más parecía pintado que escrito, sean los
mismos que ahora nos presentan esta comedia en
que lo pueril corre pareju con lo falso, y 1111
efectismo y un sentimentalismo de los más deplorables lo envuelve todo?
Y casi nos nel!aríamos á creerlo, oasi protestaríamos, no digo de la verdad, sino de la probabilidad remota de que Amores y Amorfos les perteneciera, si no fuese porque en la comedia misma,
enmcdio de tanw. torpeza literaria, Colgaran con
folgoración de chispas brillantes algunos rasgos,
algiía ligero y gracioso toque qlle denuncia la
p1teraidad auténtica é irrecusable de la obra.

¿El asunto?

** *

Es muy poco para c11atro actos: Juan María,
uu poeta tau pródigo en escribir versos como en
conquistar mujeres, encuéntrase un día de tantos
con lo que los mismos Quiotero llaman su medía
naranja. Esta media naranja se le aparece en la
forma de una buena moza llam11da Isabel, que si
le aveotaja en honradez y buenas preodu, no le
va en zaga ea prodigalidades, pnes si el poeta es
fecundo cu lanz;ar versos, la niña se las pinta pa•
ra regalar á cuantos tienen la paciencia de oirla
con moralidades 6 reflexiones de filosofía barata.
El poeta se declan; ella corre~ponde. Al poeta
se le antojan luego otras mujeres¡ ella Je manda
á p,ueo. Transcurre al tiempo. El poeta, que es
una mariposa sin cerebro, y en el fondo un infeliz digoo de compasión, re-rolotea de flor en flor,
snbyugado por el eterno femenino para -rolvcr-

os lo imaginab1is y1, ¿ veTdad7-·á sus primeros
pasos. La media naranja, tras de algunos pucheritos, le perdona, y httelos ahí próximos al matrimonio.
¡,Queréis más?
Pues no hay más,
La eterna cuesti6n:-lQue me quieres? Si te
quiero. ¿Que me olvidaste? Pues vete á paseo.
¿Me perdonas? Sí, te perdono. ¡Lágrimas,sllspiros, intervención de los papás .. y casorio!
El asunto u, por lo tanto, vulgar, y pueril más
que vulgar. Para salvar los escollos que ofrece;
para elenr la comedia á la condic;6n de obra de
arte, los autores, lejos de confiarse 6 él, deberían
de haberse preocupado tan sólo de las almas, de
la pintura d! caracteres, penetrante y profu1da.
Pero si esto es fácil para un piicólogo, para un
forjador de espfritllS, para un S11dermano, por

nen de verdaderos en el foodo¡ pusiéronles ahí
los autores, como se dice ea el caló teatral, tan
sólo &lt;para llenar esceoas&gt;.
Mas no reside en el asunto ni en los persona·
jes, coo ser ambas cosas bn malas, la indudable
dec1dencia de los comediógrafos sevillanos ,
gue aoles aludía : á mi ver, está en la esencia
misma de la obra¡ en su coacepcí6n más que en
su realíHción.
Hay tal falsedad, obstrnnse deforrnaciooes
tao ¡f1'andes en Ámores y Amoríos, q11e casi se
siente 1100 inclinado á creer que los Qaintero ya
no son aquellos incomparables pintores de la rea•
Jid;1.d, aquellos delicadJsimos obstnadores de la
-rida. Ioftoidos por un senlimentalismo de mal
J!11sto, por un afán de poesía burguesa para uso
de las familias, han olvidado su gran arte. En
Amores y Amoríos abundan los eofali~mos de·

ORQUESTA "BEETHOVEN"

ejemplo, esti muy lejos de serlo para los autores de El patio, que, como casi todos los comediógrafos españoles modernos,-u:cepción hecha
de Benavente, en arganas obras, y de Pl!rez Galdós, en no pocos simbolos,-no leogran siempre
llegar á la creación de arqoetipos en el orden
psicológico.
Los personajes de Amores y AmorCos,-salvo
aquellos de segaodo orden ó meramente pinto•
rescos, como el de Dolores y su marido, eu qne
los Qaintero, como antes, se revelan maestros,nos htcen el efecto de muñecos nllenos de paja
que hablan por boca de los au lores. El poeta J oan
María es sencillamente ricllcolo¡ est! eogutado
en lirismo Cllrsi, y sus ideas no se alzan un p.\!·
mo del suelo. habel padece, aunque en menor
grAdo, la misma enfermedad de ridiculez incu·
rabie: es una mlljerque quiere elevarse, pero que
cuece de alas. Don Leoncio y don Alejandro,
dos buenos •iejos razonadores y simpáticos, no
obstante su apariencia de humanidad, oada tie•

clamatorios; los efectos más gastados,-citaré sólamente aquel feísimo de la melopea, en d tercer
acto; las metáforas y Jos símiles .. , .. No, no es
esa la vida. En la vida no se razona tanto, 110 se
poetiza ta11to. La -rida es algo más que los daros
de luna en que se dice.n ternezas, y los excesos
líricos que mu.:ven á Jnan Maria á producir
cuartetas y q 11intillas para los abanicos de sns
amiJ!as, coa rapidez y facilidad que para sí la
quisiera el que pnso la Biblia en verso.
Tocante á la interpretación de Amores y ./!modos, dirt que sólo resaltan en ella la seiiora
Grifell y el señor Coss. El uñor Coss es y ha si•
do siempre un artista, y, pensándolo, g.ioa da de
rogarle qlle sea severo con los actores que hoy le
rodean. Con excepción de la señora Grífell, to•
dos declaman, todos ab11ltan y cugeran, No pueden olvidar el «género chioo&gt;.
MAESE PEDRO,

�Confecciones !lechas con Encaje Inglés
El estlo continúa demasiado fresco, lectoras
mias, por lo cual la moda ha Ideado primoro-

CRONICA
Cuando se tiene, lectoras mla'I, an álbam de
jlJlpresiones tan diversas entre si, como sucede en
una «Sección de Consultas•, se aprenden muchas
cosas que antes se ignol'absn, y este útil conocimiento del documento humano, como llaman los
escritores al estudio psicológico, enriquece la experiencia, pero disminuye en gtan parte la ilusión.
¡1Juilntas idáes, dulces, balagadoras y poéticas
se desvanecen
! ¡Cuántasopinionesgratasil los
propios deseos se modifican al duro contacto de
la realidad! Os contaré algunas de esas impresiones, á fin de que juzguéis de ellas por vosotras
mismas
Un dia Llega una carta pequeña, fin a y satina.
da; y desde las primeras lineas se adivina alli un
corazón femenino palpitante de ternura y de esperanzas. Es una mujer enamorada la que os cuenta sus ensueilos do ventura, SUB proyectos de felicidad para el porvenir y demila espejismos qui'\
la vida ofrece en ciertos instantes, compensando
asl las muchas horas do dolor transcurridas en
la fatigosa jornada por cla senda obscu.ra&gt;, Y ese
corazón ilusionado pide un consejo para elegir
discretamente algún obseqaio delicado y exquisito, con el cual desea sorprender al amigo bien
amado,
No pasa mucho tiempo sin que la miswa mano,
autora de aquella carta llena de risueilos pensa
mientos, escriba ahora, con tembloroso y agitado
pulso, estas 6 semejantes palabras: •No sé cómo
explicarme, querida amiga, el cambio radical que
ha tenido para m( aquel caballero de quien le hablé en mi anterior; no ha vuelto á visitarme, no
rue escribe; casi podría creer que olvida mi existencia. Y, sin embargo, yo lo amo cada día más;
dlgame usted cómo podré aclarar este misterio, ó
atraer nuevamente hacia mí ese ingrato y voluble
corazón,.
Asi, pues, 6todo era un sueB.o de ventura, un delicioso espejismo gue el cambio df'l 111 atmóstora
disipM .... ¿l!lse es el afecto varonil en la actualidadf Casi podrlan remontarse A la condición de
fabulosas aquellas pasiones célebres de loe grandes amadores: Dante, Petrarca, H.omeo y ctros
m11chos cuyas historias sabemos el detalle.
Aliore. no, lectoras JIÚaa: segnidme en la lectura
del '1bum y os convenceré.is. Esta otra carta, tímida, ingenua, E'ecrita sin ort.ograffa,·pero también
sin rebuecamiento, es de nn&lt;1. jorencita. de quince
años, la cual sueña con el amor, desea tener novio
y aún no ae realizan sus anhelos, á pesar de que la
llaman lintla todas las personas con quienes trata.
Su primo, un guapo el'tufilante de leyee, la mira
con ojos tiernos, le dice que es bell(eima, jaegan
á quererse, pero nada más; ella lo ama sin comnrenderlo, SPgún se deduce de su inocente narración; pero el t;aballerito no ava.n1.a un solo paso
que pueda comprometerlo ,i contraer unas relaciones formales. Y la pobre niña solicita. un consejo
para lograr oir esa palal.ira mágica, ese cte amo•
que le traerá. la feliciclad ambicionada.

Y las cartas 1mroniles, ¿de qué tratan y c6mo
enlienden las 1:aestionee sentimentales? me preguntaréis. Es muy sencillo, lectoras mías; los se·
!lores se ocupan do asuntos bien diferentes de los
vuestros. Prefieren lo práctico, se informan de al·

guna obra literaria, piden noticias del último éxito
exportivo de aviación 6 de •ba.se-balb, desean saber
ciertM costumbres socia.lee para conducirse correctamente en el grao mando, y pocos, muy pocos , se
preocupan por de.finir problemas del corazón.
Otros .. . . . . preguntan con inquietud, uo exenta de
disgusto, la manera más discreta de librarse del
compromiso en que se eucuentran respecto de alguna. señorita con la cual tienen amista-l amorosa

y hoy notan en ella un afecto más intenso, no e.intiéodose di.apuestos á corre@ponderlo. . . La respuesta es muy penosa cuando sale de labios femeninos, pues contiene en si una sentencia de pronta desilusi6n.
Y al terminar estas consideraciones, mis queridas lectoras, ¿no ea ,,crdad que viene la. idea de
que por desgracia ea cierta la tan fAmo!!a y comentada 1crisist del amor?

.....

Rece algunos meses se presentó la duda en es
mundo del buen gusto de si volverla á usarse el
cbal de ca~hemira; hoy hemc-s ~ecibido la respuesta á esa pregunta, un poco retaTdada, es cierto,
pero bien clara y definida. So ha decidido ya por
su majeetad la Moda que esas hermosas telas con
dibujos de cachemira, se utilicen en el presente
estlo para trajes, blusas -¡ chales.
El lujo más exquisito á este respecto será llevar esos graciosos accesorios, de cachemira auténtica, como se ve en nuestros grabados, y las falsificaciones no se admitirán entre las damas distinguidas, Para lograr este objeto, varias casas de
confección, justamente acreditadas, han decidido
ya no aceptar sino la cachemira legítima para
guarnecer los trajes y los abrigos mantos, hacer
chales y "écharpes" de esa linda tela. Según lo indican todas las probabilidades, no llegará la privanza del hermoso género, hasta fabricar con él
los mantos; pero sí para adornarlos con bieses y
guarniciones como se hfao en el pasado invierno
con las pieles. Tambii!n ¡,,e usará la cacbemirapara poner en los trajes breteles, la parte superior
de loscorpiil.os, y colocar bieses en las faldas, según lo requiera la índole del modelo que se confeccione. Y no es posible dejar en silencio algunas
observaciones que. á propósito de los mantos, prometr hacer á mis lectoras muy brevemente,y hoy
cumplo con gusto esta promesa. Entre los mantos
de dia hay unos en extremo deliciosos, tanto por
su elegancia, como por su exquisita frescura y li.
gereza. Se hacen en muselina de seda, en colores
semejantes al del traje, á fin de qae sirvan como
de transparencia á la "toilette" y de fantástico
abrigo á la dama. A veces se eligen matices muy
contrastados con el del atavío, formándose de este
modo combinaciones muy artísticas y bellas; por
ejemplo: un manto de muselina de seda gris humo
sobre un traje de seda color de rosa antiguo prodacirá un efecto encantador; 6 un manto hecho
en muselina de sed1 color de marhl sobre un atavío ,'azul porcelana," S'3 veria lindísimo en una jo
\·encita de poca odad.
Próximamente hablaré A mis lectoras de otras
novedadeti, que la in~piración japonei,a ha introducido e11tre las damas elegantes y de buen gusto.

sas sombrillas caladas y transparentes, considerando que con ellas basta para defenderse
de los tibios rayos del sol, que en este año no
ha sido muy ardiente por cierto. Dichas som·
brillas son más lindas y elegantes que las
confeccionadas en telas gruesas y pesadas,
como verán nuestras lectoras en el presente
modelo el cual, á pesar de su exquisitez Y
1
eleganc ia, puede fácilmente confeccionarse á
domicíllo. Está hecho en seda ligera, blanca,
cubierta con gasa negra y aplicaciones de encaje inglés, hecho con gal6n y seda negros.
Alrededor lleva un volante ancho de gasa negra, plisada, el cual tiene en la ori11a un rizado de list6n negro. El puño es de ébano, Y luce en
él un gracioso lazo de list6n bla_:ico. .
.
Muy apropiada, para acompanar a esta sombn~la,
es la bolsa para pañuelo, labor, compras 6 anteo¡os
de teatro, que nue.tras lectoras verán en esta página. Está hecha en seda gris plata, cubierta con encaje inglés blanco. Un list6n blanco, ancho tam?ién,
está pasado por grandes ojales, hechos de la mtsma
labor, á fin de cerrar la bolsa, terminando en dos
lazos.
A continuación damos á nuestras lectoras un sen·
cilio y bonito motivo de encaje inglés, muy útil para servir de aplicaci6n en cualquier prenda de ropa
6 complemento de ,toilette&gt;.
Creemos que nuestras lectoras encontrarán estos
modelos de su gusto, p•Jes el encaje inglés goza,
justamente, de gran predilección entre la~ ~ama_s
por ser un encaje sumamente elegante y dtstmgut·
do, á la vez que resistente y durable.

fiaras, bajo tlll Keo, la magnificencia de su
tr11je ; costumbre adoptada también por las
japonesas. No quieren qneloe quelae encuentl'en en el paseo ó en el templo, vea.n sus soberbias r opas de seda, cuyos dibujos y colores

e~t.án lomatlos 6 de los blaEOnes lle
réldicos de st1s esposos, 6 de loe de
sus propias famfüas. El Keotiene también la rentaja de preeervar los ,·eatidos del pol\'o y de lalluvia.
1-&lt;i no so tiene ni manto ni impermeable, se bará m11y bien, desde el
punto de vista económico, en elegir para la calle vest.idos i.;encilloe.
Las damas ricas tienen trajee es11C·
ciales para cada circunstancie. de la vida; perocuando no se diapone sino de
recursos limitados, hay que tener ingenio p!U"a ecomo&lt;lu los mismos trajes á divel'!!llsocasioues, cosa que también requiere trabajo.
Si el capítulo del presupuesto destinatlo á vestirse, no es muy e.lto ( y aw1 siéndolo), es absurdo
eeguir ciegamente la moda La mujer obligada á
echar cuentas, no puede deeecbar, einhaberlos usado, vestidos de formas raras que no Je gusten, en
cuanto estén pasados de moda. Escoja el que le
siente mejor entre los modelos que la moda íavottzca y que no eea dem11sia.do marcado y llamativo, ni por llll forma ni por sus adorno .
Aaf estará siempre vestida de un morlo armonioso y baste. elegante, porque todo es relati110. El
traje, aef entendido, revela no solamente buen
¡usto, sino rectitud de criterio.
Sed muy cuidadoeas, lectoras mí!IS, al elegir vuestros trajes, pues ea increíble la personalidad que
esta acertadaeleccióo os d.-irá en sociedad.

~
Lección Acertada del Atavío
No se crea qae el arte de rnstirse es un d6n natural é innato en la mujer, sino el resultado de la
reflexión y del estudio.
Tingune. mujer inteligente EB deja Ue,·ar de1 capricho, lo minno tratá.ndose de vestidos que de
otra cosa cualquiera. Podrá equivocarse, porque
todas las naturalezas, hasta las de orden superior,
adolecen de imperfecciones ; pero estos errores irán
enseM,ndola poco á poco. Podrá una vez haber
compra.do un traje demasiado elegante para sus recursos ó pare. el objeto á que Jo deslii1e; pero el
reemplazarlo, se acordará de todos los disgustos que
ese vestido la ha causado, lo poco pro,·echoso que
le b.a sido, lo poco A prop6aito para las ocasiones
en que se lo he. paeeto, y elegirá olro menos ostentoso, do color más obscuro, más propio para los
casos en qne debe pon~.rrelo y pára SUB circunstancias particulares,
Ningu.na mujer de buen gnsto se exhibe á la luz
del sol fastuosamente vestida. Y no e6lo Isa europeas proceden a.'li, pues también las orientales guardan esta regla. En .Annan ocultan las grandes se-

á todos al bogar, reteniéndolos en él algún tiempo

más.
Por otra parte, de las conversaciones serias con
su padre y hermanos mayores, sacará gran provecho, porque muchas cosas se grabarán en su
memoria. sin ea(n'!'rzo alguno; y esas ideas y juicios,
discutidos y rectificado!:! por inteligencias superiores, no tan s6lo adquirirán firmeza en su espí•
ritu, sino qne desarrollarán en él sentimientos
de justicia. Tan es así, que si nos adelantáramos
al momento de la vida en que nos ocupamos, diríamos que más tarde, como esposa y como madre, podría ser u.n amdliar útil á su marido y una
prudente consejera en momentos da.dos.
Debe, pues, una joven hacerse cargo de cuán
ventajoso será para ella pO!!COr un juicio recto y
una cultura extensa. En la edad madura y en la.
vejoY, agrupará, en torno euyo, á muchas personas
int.eligentee. o.traídas por el encanto de su palabra,
la firmeza de sus juicios, le. oportunidad de sus recaerdos y la originalidad de sus pensamientos.
¡;¡i no llega á ser t·ontada entre el número de loa
intelectuales, de fijo eerá menos frh-ola que el resto de las mujeres, ocupadas solamente en cosas de

vanidad. Pero también es necesario que conserve los
encantos femeninosyque eema.ntenga áigual dietanciade la presunción qne de la frfrolidad, qne no
sacrifique al estadio la gracia propia de la mujer. Para ello, aun suponiéndola con vencida de su superioridad, procurará ocultarla modestamente, dejando á
los demás el trabajo de deEcubritla. Esto Je. hará
aparecer mucho má9 encantadora á los ojos de
quienes las traten.
SOBRE MEDICINA

La Intelectualidad entre las JOvene~
Una joven, además de conocer los eecretos de la
codna y del arreglo de la casa, debe cultivar su
espíritu con el estudio y la re11ex.i6n.
•¡ la lla dotado la Nata.raleza con inteligencia
bastante para hablar con RU padre de ciertos asuntos y para razonar con su.e berma.nos, será. un elemento más para el bienestar de la familia; no solamente porque su interventi6n pnede ser útil, Bino
porque será un punto de a.tracción y acercará

fumlet: Realmente es muy diHcil, pai:a una
persona que no tiene suficientes recursos, entrar
á una casa de salad, donde se cura la funesta
coshunbre de inyectarse mor.fina; por tanto, p11ede usted más bieu dirigirse á un médico especialista en ese tratamiento, á fill de ir desarraigando
de su organismo tan perjudicial hábito, por medio de procedimientos h.ibilmeute aplicados, qne
actualmente se asan en tales casos. Pero, como
estas enfermedades de la voluntad no sólo se atacan físicamente, sino ta_mbitn hiftuyeodo en Ja
parte moral, doy á usted un consejs,, que podría
parecer ins,aficíente á primera vista; sin embar,go, de un medo cierto he sabido el' buen resultado de dicha11 ín811encías, que pueden llamarse
una forma poderosa de sugestión, Procure usted
fomentar un gran cariño; ame usted á una mujer
digna de ese afecto, y entréguese por completo á
la benéfica intervención de uoa voluntad sana y
recta, que se interese por la dicha de usted, y le
obligue, con la dulce y potente fuerza del an:ior,
á desligarse de esas cadenas fatales que destra•
yen las más nobles facultades del sér humano.

�E"

.o- -

FoT. FÉLIX, DE PARÍS,-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"
FoT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"
TRAJE DE

PARTY.- Hecbo en muselina de seda, blanca, sobrefondo de satén del mismo color.
selina de seda, guarnecida en la parte inferior con bordados y flecos de plata oxidada y perlas.
TRAJE DE GA:&amp;DEN

Larga túnica de mu·

VERANo.- Confeccionado en batista blanca. obrefalda larga, cruzada, completamente cubierta de bordados á la
inglesa, lo mismo que el cuerpo y las mangas. Cintur6n de seda liberty blanca.

�El Mundo Ilustrado

RALAS 0RMRS
señor su esposo, creo que bace usted muy bien
en oponerse á tenerla en la casa, pues si la niña
no tiene por usted cariño ni respeto, y se encuentra contenta en el colegio donde está de in•
teraa, lle'Yándola nuevamente al hogar se buscadan dificultades inútiles y de trascendencias fu•
nestas para todos.
-En cuanto .al modo más práctico y cómodo
para venir á las fiestas del Centenario, creo que
será instalándose en una casa particular de~asistencia, pues en los hoteles van á hospedarse demasiados pasajeros, y esta aglomeración de personas resulta muy molesta.
Sabe usted que con el gusto de eiempre contesto á sus preguntas.

MONOGRAMA

Crea.r de Jean: Pnede usted juzgar como invo•
lnntaria, mi querida amiga, la tardanza en darle
el monograma que desea, falta que remediaré en
el próximo número.
En cmanto al placer q ne me proporciona la lectura de sus carta,, le aseguro muy de veras que
no es frecuente para mí, pues no es fácil encon•
trar á menudo, en las personas, cualidades tan
armoniosas entre sí, co1X10 sucede en el caso de
usted, por lo cual espero que no me dejará de
proporcionar esa satisfacción cuando le sea posible.
LITERATURA

SECRETOS DE TOCADOR

Napoleón: El autor de que usted me habla sigue la escuela de D'Annunzio¡ y la originalidad
de su estilo hace que no tenga semejanza definida con otros escritores, aDll cuando en los mo·
dernistu pndiera encontrarse alguna simpatía
con sus tendencia.$ literarias. Para obtener un
autógrafo de dicho autor, puede usted dirigirse á
la casa de Bouret, en París, que es donde se editan sus obras¡ allí le indicarán la manera de con•
seguir lo que usted desea.

Una muy perezosa: Doy á usted una fórmula
para aclarar el color del pelo. Se hierven 150 gramos de ruibarbo en medio litro de vino blanco,
hasta que se reduzca á la mitad. Luego se empa•
pa bieu el cabell::, con este líquido y se deja
suelto hasta que se seque.
En cuanto á la receta para detener su caída, use
usted, al peinarse, alcohol puro, mezclado con
extracto de quina roja. Si tiene usted caspa, le
aco11sejo que se lave el pelo con agua tibia, á la
cu.al se le ponen poi vos de ácido bórico.
Mucho gusto tendré en 11amarme amiJ!a suya.

SOBRE" MEDICINA

Una triste: Me he informado con todo empeño
sobre lapreparación de queusted me habla, yno
he obtenido ningunas noticias exactas á ese respecto. Creo un poco aventurado y peligroso tomar una medicina sobre la cual no hay datos
ciertos relativos á su éxito¡ por esto me atrevo á
aconsejará usted que elija otra substancia reconstituyente más co11ooida por sus buenos resultados, en padecimie11tos semejantes á los que
usted me describe.

LIBRO UTIL

Julio Sina: Es probable que satísfaga los deseos de usted un libro titulado: &lt;Lil Mujer Médico&gt;, que se ocupa de medicina doméstica, particularmente para tratar en fermedades de los niños. Se vende en las librerlas de esta capital.

USOS SOCIALES

Mada A. de G.: El luto que usted tiene 110 le
impide salir á hacer sus compras y á arreglar
personalmente sus negocios. Las visitas de pésaDle pueden corresponderse á los seis meses del
d11elo. E11 cua11to al decorado de la casa, no hay
inconveniente en que sea el de costumbre, pues
s61o en los primeros nueve días se cubre11 los
espejos con gasa negra, -y se colocan lazos de crespón en las puertas principales de la casa.
MODELO DE PEINADO
RESPUESTAS

Gtaziella: Al fin t11ve el gusto de recibir noticias suyas¡ pero con la pena de saber la desgracia
que ha sufrido, por la cual le manifiesto mi más
sincera condolencia.

-Doy á usted 1111 modelo de traje -y sombrero
de luto para señora joven, deseando que sea de
su agrado.
-Respecto del asunto relativo á la hija del

Alicia: En esta sección verá usted el modelo
de peinado que desea. Para baile, teatro 6 re•
unión, puede usted ponerse un listón de colores
suaves, y para la calle 6 casa, uua cinta de ter•
ciopelo negro.
MARGARITA.

¡Noche de E,tlo, sosegada y uull Jamás
esa luna, vieja en tantlslmos slglos,contempló algo que fuese mlls hermoso y
mlls ardiente. ¡Bendita, una y mil veces,
esa florida nochel" Por esta muestra se
ve que la seilora de Sch:witsch posee sus
letras menudas. Y el fragmento trans~rlto no carece de elocuencia. De todas
suertes, permitido es preguntarse si Fernando Lassalle y Yaako de Racowltzl
habrlao llegado hasta ba.tlrseen duelo por
Elena de DJeooiges, si hubiesen conocido en todos sus pormenores el Idilio de
Nlza, que ella narró muchos anos m.ts
tarde. Por otra parte, el tal Idilio no tuvo
otras consecuencias. Pablo de Krusenstelo no era un partido serlo. Los uf\ores
Doeonlges se pusieron de acuerdo para
ec h lfie de la casa. El trató de consolarse, tomando parte en un• expedición polar. Pero naufragó y estuvo A punto de
perecer entre los Umpanos. Volvió enfermo .t Ru,11, y á poco murió de una
afecdón en el pecho.

NOVELA DE AMOR
El LJ IIISTOBIA DEL

SOCRAlLIISMO AIL.EMAN
Por su nom~re de soltera, llamábase
Elena de Doennlges; hoy es la sedora de
Schewltsch, despuh de que, por algunos
meses, llevase el apellldo de Racowllza,
y de haber estado á punto de llevar el del
célebre agitador L ■ssalle. Elena, nombre
fatal t los troyanos, no lo f116 menos al
f11ndador del partido obrero alemán. Por
haber encontrado en su camino la hechicera hermosura de Elena de Doennlges.
Fernando Lassalle murió en un datlo de
pistola en el mes de Agosto de 1864 • Tra¡lca historia fué ésta, y para narrarla,
empleóse macha tinta. Por segunda vu
auba de relatarla la herolna, Elena de
Doennlges. Sus 7?.murdos, publicados en
estos Oltlmos dlas, son en es tos momentos un libro que ocupa la atención de toda Alemania.
Desde su Infancia, Elena de Doenolr;es
prometla mucho. Ella misma cuenta que
á la tdad de seis a1los, cuando sus compalleru sólo pensaban en sus maffecas
ya ella urdfa amorosos enredos con lo~
hermanos primogénitos de sus amiguitas. Quizás • causa de este temperamento expansivo y prem.atoro, la madre de
Elena la prometiera en matrimonio, cu10do apenas cumplla doce aflos, • an oficial
sordo. Los Doenolges no eran ricos. Después de haber sido profesor eo Berilo, el
senor Doenolges filé llamado a Muol&lt;h
por su txdlsclpulo, el rey Maxlmlllano
ll, 111 calidad de consejero. Crelase, generalmente, qae el senor Doennlge,s gozaba en la corte de grande influencl1; pero, aunque ostentosa, esa situación era
poco lucrativa. Doeonlgea tenla una mujer muy dlspendlosa, muchos hijos y el
escrdpulo de conservar su rango en Munlth. En tales condiciones, la seflora
Doenolges seotla prisa en casar á sus
hijos. Sin embargo, al ofrecer t Elena
• la edad de doce anos, la sellara, sin
duda alguna, procedla con una excesiva
precipitación. Su propia hija se lo tuvo
t mal. Por otra parte, la se!!ora de Schewltsch luce recaer en sus padres la culpa de sus extravlos. Da maestras de
preocuparse mocho, en sus Ricutrdos, por
Justlfiwse eoutra los ataques de que fué
victima. Sus amados padres reportaban
el gasto de estas tentattvu, mis ó menos acertadas, de apasionada rehabilitación. "El medio en que me crié, escribe la
seliora deS,htwltsch, era Ideal en todo lo
que se refiere á Inteligencia, sentimiento
estético, comprensión artfstlca. cultura
mundial¡ pero dicho medio era Infinitamente lnadetuado para desarrollar lo que
se llama el sentido moral."
Tal vez Elena D&gt;eDDlges habrla acabado por taSarse con su oficial, A no haber
Intervenido la abuela de la ollia, que, enternecida por las lágrimas de ésta, se
opuso en6rglcameote al proyecto de matrimonio. Dléronse sus dimisorias al cuadra¡enarlo Italiano, y el corazón de Elena sintióse libre, aunque oo por mucho
tiempo. Un Joven ruso, Pablo de Kruseostelo, ocupó el puesto por entero. Esta fué
la primera gran pasión de Elena. Sin que
la malicia lnterpongasus torcidos Juicios,
si puede decirse que esta es la primera
ocasión en que ella comunica al mundo
sus amores primaverales. Al dla siguiente de la muerte del polltfco ruso, con
quien su nombre está perdurablemente
IÍ¡ado, ella pul:llcó un opúsculo, Intitulado: Mis rela,i'ones con FMnando Lassatle,
Ep este libro, que tenla qlll ser una confesión completa y sincera, el nombre de
Pablo de KruseostelD ol siquiera una vez
as mendonado. Es cllflcU atrlbolr este
silencio á su olvido, tanto más, cuanto
que los dos Jóvenes, segóo todas las

&amp;ocill~mente: á mañana, melliodfa y noche 11cep1Uan;e los clientes y wjuagam: l,ien
la boca con Qdol así ,;e conaigu( tener siempre e) aliento perfumado y evitar toda co •
rrapc1ón: las dos condiciones indispene.ibles
pars tener dientes sanos v hermosos.

apariencias, babia.o tina.do las cosas t
extremos muy delicados. En un capitulo
que concluye con puntos suspensivos ,
tao frecuentes en las modas contempn·
rtneas, la seftora deSchewltsch exclama:
"Siempre be conservado hacia Pablo de
Krusenstelo un recuerdo tierno y e.rdoroso. Moya menudo lo he dtfeadldo contra

alcunas de mis amigas que apodaban a mi
gran loco genial de Pablo su "Indolente
seductor." No, mil veces no, no era eso.
Jamlls me be arrepentido de aquella hora
de abandono candoroso y poético, entre
el aroma de tas flores y el cinto de los
rulseliores, al l.lgero murmurio del mar
plateado por los destellos de la luna.

En 1862, Elena de Doenntges conoció al
gran jefe revoluclonarlo alem•n . "Es usted
la única mujer que yo pueda representarme como la companera de lassalle," habla le dicho un dla an amigo de su padre.
Volviendo y revolviendo estas frases, Elena, como ere natural, dlós e prisa en preguntar t cuantos la rodeaban quién era
Fernando Lassalle. Su abuelo levantó los
brazos al cielo: ' ' Ese es un horrlble aseslnol-le habla dicho;-pnteode que los
ricos compartan su dJnero con los pobres." Esta sumarla explicación de lo que
en aquella épota represent,ba el Ilustre
agitador, no bastó t que dla se convenciera de su Ignominia. As! es que ya sólo
se preotupó en buscar la oportunidad de
conocerlo. Entretanto, emprendió la lectura de sus obras en compailla de un
Joven dlplomAtlco rumano, Yaoko de
Racowltzl, personaje muy insignificante;
pero eaamoradlslmo pretendiente, partido
muy conveniente y que merecla la aceptación de toda la lemllla Doennlges. Elena que, no porque á veces sólo escuchase la vos de su coruón, deJ•ba de dar
otd•s á la de la razón, evitaba, discretamente, no desanimar t Yaoko d: Raco-

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Es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
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�El Mundo Ilustrado
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parte, Lassalle se portó en este asuoto
con uDA correcclóo loespuada, dado, s11s
pésimos antecedentes. Elena fu6 A re11nlrsele al hotel en que se hospedaba, eo GI·
nebra, poniéndose 4 su disposición. Las•
salle la tomó de la runo y foé 4 entregarla Asus padres. Habla cambiado de parecer desde Berilo y querla obtener 4 Elena
con el consentimiento desu familia. ¡Excesiva pretensión! Una corta entrevista con
la madre de la que amaba bastó para dl·
slpar sus Ilusiones. Fu6 por ella tratado
con extremada fnsoleacla. Por dltimo,
c:,sJ no hacia mis que retirarse, cuando el
senor Doenolges, pad.re, volvlaA la casa•
tomaba un filoso cucblllo y amenazaba matar • su hija si no escrib1a Inmediata.
meote una carta de rompllllleoto á su lndl¡oo pretendiente. Elena tuvo la debllld&amp;d de obedeetr y esta debllldad produjo
la catAstrofe, Las salle dirigió cartas Injuriosas á Yanko de RacowltJI y al sfllor
Doenolges: Yanko contestó con una provocación. El duelo se efectuó el 28 de
Agosto de 1862, i las pu.ertas de Glaebra.
Antes de Ir al te1reao,el •'novio eventual'
vino A despedirse de su "oovla." "Esta·
bayo segura de que no volverla á verlo,"
escribe la seftora de Schewltscb eoo una
franqoeza que descooclerta. Sin embargo,
el acooteclmlento tuvo un giro dlverso del
que ella esperaba. Cuando Yaoko de Rakowltzi vio o Aaounclarle que habla matado 4 su adversario: "1Vetede aqu!, le dijo,
yo te detesto!" .... Sin embargo, casAbase
con él dos meses mis tarde... ¡En promesas de mujer!,,

.. wltil. Estaba resuelta A eooocer á Las•
salle, porque era tao hermoso como ella;
pero eo lo absoluto lgnor&amp;ba cómo se
desurollarla y deseolazarla aquella an·
helante aventura. Por lo t&amp;nto, no era
prudente cortar el hilo que reteol&amp; á Y&amp;nko de R&amp;cowltil. que era el novio eventual. MAS vale, dice el proverbio, pAjaro
en mano que cien volando.
Elena de Doeonlges y Fernando Lassa·
lle fueron mutuamente presentados en
Berilo, en el salón de un amigo de los dos.
Volvieron A encontrarse to Suiza en el
estlo de 18641 ó mejor dicho, Elena puso
todos los medios para verse cara A cara
en Rlghl con el hombre en quien fundaba
sus más rlsuellas esperADzas. Lassalle,
en Berl1n. slntlóse Inmediatamente sub·
Para la Dispepsia,
yugado por la rublA belltu, la grada, la
osad ta, la viva lntellgeocta de ElenaDoeDEstreñimiento,
nlges. Sin embargo, un casamiento ofreceJaqueca y Desarreglos rla
dificultades casi Insuperables. Lassalle era sotfaltsta de opinión é Israelita de
del Estómago,
reza, Los Doeonlges Jamás coosentrrlan
Hígado y Vientre.
en darle á su hlJa. Por otra parte, Lassa.
lle, desde un printlplo, no se hizo lh1sfo_Son Pur;rn1ente Vegetales,
nas. Tranquilamente propuso A Elena rapSon Azucaradas,
tarla. Elena rehusó, aunque débllmenh1 y
sin Indignación, Era evidente que cederla
Son un Laxante
Suave pero Eficaz. al cabo de Algún fümpo. Y, de hecho, ella
fué la que volvió A lanzar á Lassalle 4 su
"Oon las Píldoras del Dr. Ayer he retiro de Righl Kalthad, Esta entrevlsta
obtenido aiempre una. acción más se- reanimó el emor adormecido de Lassalle.
gura todavía que con otras píldoras Desde entonces la suette qutdó echada,
muy en uso y que por su crédito se han De vuelta á Ginebra, en donde sus padres
familiarizado entre el vulgo. Son muy resldlan, Eleaa les dijo: "Por m.is que usfáciles de tomar y no causan dolores te:1H bagan, yo me he de casar con LasDi repugnancia."
·
salle." "1Antes te mataré!" le replicó so
A. MAllTINEZ V ARO AS,
padre.
Catedrático de Medicina,
Nos faltarta espado para describir en
Granada, Espalla.
todas sus peripecias la lucha que á esto
DE OCASION
Oado pom,ilo oste.,ta la, fÓ&gt;·nmra en la se siguió. Es trAglca y de sumo lntués Sin Cornpetencl.a en Precio•
en el relato de la sellora Scbewitsch. Evi- 66
rotuCClta,
,
Pf'egunt6 uJlted. á su m••dirn lo que opina
Nuevo Siglo"
dentemente que tuuon sinceros los dos
th laa Pildoras del D1•, Á.'!J&lt;:f',
Colegio de Niñas, l
héroes del drama. A pesar de sus yerros,
Prepa.radasporelDR.J. C. AYERyCIA, tienen derecho á la s!mpatla que siempre
Lowell, Ma.ss., E . U, de A.
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ele la cabeza, de la rarganta y de l01 pul-

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Tcnels inftamadas 6 rigidas tu coyunturas,
110 importa lo crónico que ■ea?
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para el _Reumatismo, 7 nrcll que pronu u
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y Cia. Profesa 5. México, D. F.

El

CATARRO 1aCABEZA

están de acaerdo en que la sangre es la causa primordial de enfermedad 6
de salud en el cuerpo humano. Si Ja sangre es pura, el individuo es fuerte
y saludable¡ si la sangre esU. impnra ó enferma, entonces hay enfermedad
6 decade11cia en el sistema entero.
El reumatismo es estrictamente una enfermedad de la sangre, cansada
por exceso de ácido úrico. Las úlceras, llagas, púshuas, barros 6 granos en la
can, etc., delatan la impureza de la sangre. Las afecciones catarrales dtbeo
tratarse por medio de Ja sa11gre para obtener resultados permanentes. Para
curarse, para sentirse 11110 fuerte, alegre y vigoroso, Ja persona debe estar
dotada de sangre bnena, pura, Jimpia y w abu11dancia. La ungre no puede
limpiarse 6 purificarse á menos que no se devuelva á los riñones su perdida actividad. Sangre impura significa hígado y riñones obstruidos, inactiTOB, y como resultado se notan estas condi~oncs y síntomas: dolor en la
espalda, nerviosidad, afecciones de la vejiga y vías urinarias y las molestias consiguientes.
Hay 1111 remedio simple, casero puede decirse, para estos males, y á
continuación damos la receta para prepararlo:

"ta Stmana Ilustrada" ■

Rtoista gráfica dt actualidadts
Unlea t n su atntro tn d -país

45 tramos
60 gramos
Extraoto compuesto vegetal ArTelina . .. . . . . . . 1S gramos
Jarabe compuesto de Hipofosfitos•..••. , . . •. . . . . .
Jan.be compuesto de Zarzaparrilla... . . .• . . . . . . • .

Mézclese todo ea una boteJla, sacudUndose bien al tomar cada dosis.
Tómese una cucha.rada de las de té 6 café, después de cada comida y también al ,acostarse, ó sea unas tres 6 cuatro veces al dia. Los ingredientes indicados put:den comprarse en cualquier droguería 6 farmacia y no cuesta
mucho. En esta receta tienen Jos lectores de este periódico un. simple á la
vez que poderoso y eficaz- remedio para toda clase de enfermedades de la
sangre, de los riñones y de la vejita, que tiene que aliviar el reumatismo y
las afec.:iones catarralu, substituyendo Ja sensación de flojedad, cansancio
y malestar general, por otra de fuerza, vigor y salud.

Publica. en magníficos grabados y en

Conservar sano á un niño

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los casos de : Enfermedades del Estl&gt;-

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inflAtl rA ► MACI ::i.

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Oeurollsdot, Roconstituldos,
Hermoseados, Fortificad~,

Del Sabio el Consejo

"f.~ Pil ules Orientales

recobrar la salud perdida.. SI se
quiere preservar al ntno de IILS tan

tecimientos más notables, ocurridos tan-

t,emtbles afecciones estiva.les, el
cólera, la diarrea., el catarro lotes•
tina!, etc., a.llméntesele con el único a.11ment.o conocido en su género,
KUFEKE, que da excelentes resulta.dos en el n1iio sano, en el que
padece a.tecclones gastrointestinales y tamb1én en el débil y retrasa-

to en la capital, eomo en toda la República y en el extranjero. Sa. parte literaria, escogida é interesante, está calzada

do en su desarrollo.

cEL N~O DE PE0HO&gt;t folleto
Instructivo que se reparte gratis en
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lo llrm""" del peclio •In ,;nW!ll1
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Estamos en tiempos en q11e todas
nuestras acciones deben sujetarse á
reglas de práctioa sabidurfa, si q11ere·
mos salir triunfantes de nuestras em·
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nómico á que todos aspiramos.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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La mujer saludable-fuerte
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ambición éinfluencia atractiva
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prodigiosos y heroicos-es
Q
únicamente la que se encuen11
tra llena de vigor.
Las Achacosas, enfermizas
y débiles carecen de ambición-sus propios pesares l~s ocup_an todo el pensamiento-viven
aburridas y preocupadas, sm nervios, con ~onstantcs dolores _de
cabeza, y casi siempre, sufren de melancolfa,ev1tandotodo roce social.

1

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Por 30 años el Compuesto Vegetal ?e la Sra. Lydfa f:· Pinkham
ha curado Las enfermedades de las mu3eres y ha convertido á éstas
en seres fuertes, saludables y alegres. La Sra. Fabiana Calderón de
la ciudad de Cienfuegos, República de Cuba, nos escribe lo siguiente:
"Desde la niñez be sufrido dolores en todo el cuerpo. Al casarme
y tener hijos mis male&gt;i aum_entaron basta que di con s~s buenos
remedios que me curaron radicalmente. Después de_30 ~nos_ de tormentos y de tomar el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pmkbam
recobré' mi salud, pero siguiendo al pié de la letra sus indicaciones.
La asistencia médica que me proporcioné no me valió nada y no
puedo menos que hacer constar ahor:i., en prutba de gratitu~, mi
testimonio por medio de las presentes línea~, las cuales desearía dieran
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! (29 de mes, 139 D. P. y

1'? de Agosto).

80 México Sao Alfonso María de LiJro·
rio (del día 2). Eo la a.rcbirliócMi8. Sittt•

NO se DESCUlDE UD. 0
Los varios síntomas de una
condición debilitada que toda
persona reconoce en si mi.smA, ea
nna advertencia que J)Or ningun
concepto debería pasar desapercibid.á, pues de otra manera los
gérmenes de eníennedad toma-rún incremento con gran peligro lle fatales consecuencia .
Los gé1·menes de la tísis pueden ser a.bsorvidos por los pulmones á '"1alquiera hora echanrlo raíces y multiplicándose, á no
ser que el sistema sea alimentado hasta. cierto punto que le
facilite resistir sus ataques. La

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ta Librada, virlf&lt;'U mbtír ( del 20 de Ju•
lío) Sao .Eusebin. confesor, y Santa
AtaoasiB. viurla. Oficio y misa en la ciu·
dad, de Sm Alfonso ::\Caría de Ligorio:
rito doble y ornamento blaoco; se conmemora la dcmtnica, Is octava de 109
Sautos Patrouos; ta de S 10 Lorenzn y
S:m Eusebio. En la Archidiócesis oficio
y misa de Sa11ta Librada; rito dob'e y ornamento e1,carnado; se conmemoran la
domínica. la octava de Sao Lorenzo y
San Eusebio. A la~ tres y media de la PREP ARACION de W AMPOLB
1tarde se cantan en Catt-dral las visperas, que es tan sabrosa como la miel
sigue la salve, maitilles y laudes, que
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cuyo misterio ta venera la saota Iglesia Cerezo Silvestre, fortifica el sisCatedral de Médco como á au titular.
San Arnu\fo, obispo confesor. O6cio y tema contra todos los cambios de
misa de la fiesta del d{a; rito doble de temperatura, que producen invaorlmera clase con octava y ornamento riablemente Tos, Catarro, Asma,
blallcO. F110ci6n titular en Catedral, ofi·
ciando de pontifical et ilustrlsimo señor Gripa, Tísis y todas las eníermeArzobispo. Acabada la misa de la bendi- dades emanadas l)Or debilidad de
ción paoal, gaosndo iodolgencia plenaria los fieles que la reciban en estado de los pulmones y constitución ra,:racia, ademAa de la indulgencia cooce· quítíca. Tomada á tiempo evidida por la visita que se baga á la igle- ta la tísis; torna.da ái tiempo la
sia. Por la. tarde, á las tres y media, bay
v[speras cantadas. Función titular y pro- cura. "El Sr. Profesor Bernardo
cesión de Corpus en la parroquia de lJrueta, de la Botica Frizac en la
S 1nta María. En la profesa v otras igleCiudad de :México, dice : Por la
sias también ha.y funci6o.-(P. S.)
presente tengo el gusto de partícipar á Uds. que he usado en mi
hljo, enfermo de Mal de Pott y
MARTES
por indicación del Sr. Dr. Rafael
16
Lavi. tn, la. Preparación de Wam¡:iole, y itdemás de que le ha hecho
S.lnto9 Rt&gt;que y Jacinto, confesores.
mucho bien, su estómago la tolera
muchí imo m~or que las otras
MIERCOLES
preparaciones e aceite de bacalao. Igual 1cosa ha pasado con
17
algunos otros nillos á quienes
El B . .Bartolomé Laurel, mártir me.xi
cano (su fiesta el d{a 26 en la Archidió· Les he recomendado que usen la
cesis y el 12 de Seotiembre en la ciu medicina de Uds." Basta una
dad), La octava de San Loreozo, mártiI botella para convencerse. Eficaz
Santos 1,ibrado, abad¡ Mames 6 l\Iamls
' desde la primera dósis. ;'Nadie
ermitaño mártir.
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e¡ horas 8 minutos de la oocbe.
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Flores, mártires; santos Luis. obispo
confesor, y Magfo, mártir. Comienza eo
Jesús Ma1fa y en San Hip61ito la novena
del inmaculado corazón de 1\[arfa, y en
San Bernardo Jo. de San Agustín.

SABADO
20
La octava de Smtos Hip6llto y Casiaºº• mli.rtires (eo Mé:rico), San Jlernar•
do, abad y doctor de la iglesia patr6o
meaos principal de la cittdad di México
(se celebra el 26, en la Archidiócesis
hoy). Santos Leovigildo,. mírtir, y Samuel. profeta. Función titular é indulgencia. l)len81ia en San Bernardo.
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Disputaban en palacio uo rey y llDB
rei'!a sobre quil!n era más listo: si el estud1aote. 6 el soldado. La reina decla ue
el estud1at1te y el rey que el soldadoq
Para convencerse llamaron á un soÍdad? :[ tres estudiantes, y les dijeron que
p1á1er~o todo.el dinero que quisieran á
ver qu1éo pedta más.
- Yo, señor, dijo el primer estudiante
deseo la plaza de toros de Madrid neo~
de billetes. de banco de mil pesetas.
-Yo, dijo el. segundo, deseo que el
6rmam~to se convierta ell papel y po.
der escnbir en él todas las cantidades
que necesito.
- Y yo, cootiuu6 el tercero, deseo q ue
los _mares, rfos, arroyuelos, etcétera, es
d!Clr, toda_ el agua del muudo se con~1erta en ttnta, escr!bir con ella cantidaes Y quedárseme s10 poner cien millones mlis por ag~társeme este lfqu.ído.
R)brey Y la reina se miraron. Era impos1 le pedir mlls.
-¿Y tú qué pides?-dljo la reina a.1
soldado con aire de triunfo.
-Yo, se ñora , dijo el soldado modestamente, no d1;seo oada mlis que heredará
eSt os pobrecitos cuando se mueran.

..

EL DESEO Y EL PLACER
El deseo y el placer, esos ardientes her•
manos: el deseo, coronado de flores som ·
l&gt;das;
de b111lantes
ft ores. el placer, coronado
•
El deseo, con su mirada aguda, sus labios apretados y sus manos que buscan
El placer, con su mirada húmeda su's
labios entreabiertos y sus manos qÚe re-

tlenen.

e Me acuerdo de un adolescente, esbelto
omo un sable, hermoso como la victoria

Me acuerdo de

del toc1dor : Cuid ados de la
Booa 1 que purifica. de los
Loolones ds laa Crta•, Cul•
dado■ lnUmoa, etc

...

Josf: FER:-.ÁN,DEZ BREMÓN'.

Julio Albert y Cía., Sucrs.

Cada cá.psul11
\lev-a el nombre

J . ULL R I CH &amp;

DEPT. 34,

-

MAN -A-LIN

1;

Esta confianza del público se con-

!- - - - - - - -

Ba la tabla de un buque desh~ho se
salvaron dos 1'8tones, y á los dos días est~b~n tan hambrientos, que dijo el mli.s
v1e,o al más joven:
-Ya. lo ves: fC hao acabado los víveres eo el mundo, estamos rodeados de
agua y u~ tengo mlls amparo que tú. De
nada te sirve ese cuerpo que 110 puedes
hU•teotar, y pues tienes que morir lentameute, coofismele desde Juego porque
desfallezco de apetito. Te daté buena
muerte y, ad~mb, te lo agradece1é.
-Iba á decirte lo mismo que me dices
Y aún con mejores azone1, respondió eÍ
otro rat6n, porque como soy mb joven
tengo más hambre.
'
-Es un error; yo estoy más débil y
necesito comer más II menudo. Además,
debes respetar mls canas; he sido tu
maestro en _la escuela de minas.
-Nolo mego, y eso prueba que debes
precederme en todo, hasta eo la muerte
lNo estaba destinado á sucederte en
c~t~dra? Dame los me&lt;lios de sobreviv1rte.
-TG eStás más gordo y resuelves mejor este caso anlilogo ¡ yo s6lo teogo huesos Y pellejo Y no -puedo servir de alimeato.
-Al co~l:rsfiO, por lo mismo que estás
más rancio, tienes más sustancia. Entrégame tu es9ueleto venerable.
-Dame, Jo"".eo, tu cuerpo sabroso y suculeoto. lQ1;11eres que 110rteemos el que
haya de monr?
-No, porque sabes más y har!altrampas. Yo. t~ comeré porque tengo el dereclio pOsllJVO,
-¿Cuál?
. -El Úllico.~ue se demuestra matemáttcamente, d r¡o el rat6n jovenabalaozándose 8;l pescuezo del viejo, que no lo pudo resistir. Tengo el derecho de la fuer:i:a.
Y ~espués ~e haberle degollado se ¡ 0
comtó traoqmlameote.
'

Con P l11ma
d~ Ore ., u• .¿

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135 Greenwich St., New York, N. Y., E. U. A .

su

su torso musculado de
aocho pecbo Y él e sus ojos llaméaotes
Vagaba en una noche sln luna, silencioso
Y replrgado sobre si mismo. V•gaba en
una noche stn luna, silencioso como elde·
sen, encogido como el odlo.
Me acuerdo de una clara doncella que
se olrecla al vient o de la mal!aca en un
terrado de Córdoba. M.e acuerdo de su cabeza doblada bada atrAs, de sus dientes
lumloosos. Era silenciosa como el deseo·
pero propicia como el Amor.
'

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§emtlUll
U. "!NTOIOGIA DEL CENTENARI0

IHI

11

A salido á laz d primar tomo

de una obra que, por su significación y trascendencia,
reviste los caracteres de un
magno acontecimiento literario, el más importante,
sin duda, de los registrados
en las letras patrias, en materia de critica histó·
rica.
La Antología del Centenario, {&lt;Estudio docu·
nientado de la literatura mexicana durante el
primer siglo de fadepeu.dencia&gt; ), co,nstitaye un
uhaerzo, dd que ha de quedar memoria en veni·
deros tiempos, ya que será la base, el punto de
partida de C11antos críticos anhelen en el porve•
nir analizar el movimiento evolutivo de nuestras letras en el período de 1810-1910, ó sea des·
de los obscuros y lejaafsimos prosistas y poetas
de la Iadepende11cia, conceptistas y neoclásicos
éstos, en su. mayoría, hasta los modernos de la.
escuela simbolista ó eminentemente personales
de ahora.
Nada mejor pudo hacerse, en el orden intelec•
tu.al, para co,nmemorar el Centenario. La historia
de la literatura nacional, que hasta hoy yacía en
archivos y bibliotecas, misteriosa y confusa, se•
meja.n te á un inmenso y turbuleuto mar de papel,
esperando que manos piadosas la sacasen del
abismo eu el que irremedi_a blemente ballábase
condenada á perderse, encontró, por fin, qnien
realizara el loable intento. Los a.atores de semejante proeza, que n.o han menester, por cierto, el
elogio de nadie, puesto que su obra misma lo en•
cierra con creces, son los señores don Luis G.
Urbina, don Pedro Hendqnez Urtña y don Nicolis Rangel, los caales, bajo la dirección del
señor licenciado don Insto Sierra, ministro de
lastrncción Pública y Bellas Artes, se pusieron
i la tarea no ba mucho tiempo, y ahora, un mes
antes de: la fausta conmemoración, nos ofrecen
los primeros ricos y sabrosos frutos de su empeiio.
No seda fácil propósito, en el harto restringido límite de fa crónica, exponer ampliamente lo
que el plan vastísimo de la Ant•Totfa del t::ent~-

nario representa, ni á qaé extremo ponderado de
perfección, de belleza é importancia histórica,
quieren sus autores llevarlo. Bisteme decir que
la .Antolog(a del Centenario, á más de dar &lt;muestra cabal de las formas y de los géneros litera·
rios cultivados en México, durante el siglo XIX
y lo qne va del XX&gt;, interesantes para el lecto:r
discnto, será una fuente admirable adonde el
crítico ac11da, ya que le presenta, «en s.!otesis,
los principales datos qne interesan al historia•
dor literario: la sucesión de hechos social~s y
políticos q1:1e-, al iDBoir en la vida del pueblo,
determinaron manifestaciones literariu; los be•
chos de carácter más directamente litera.ríe', co1Lo
certámenes y asociaciones; la biografía, labiblio•
grafía y la iconografía de los escritoru¡ la hi&amp;toria de la imprenta; las transformaciones del pe
riodismo, y tales otros i.ignos que sirvan de
orientaciones en la pluralidad dec¿usas que con•
curre11 á producir la obra de letras&gt;.

En este voluminoso primer tomo, que corres•
ponde á la pri3lera parte (1800•1821), despiertan
de su largo sueño de un siglo, no como espectros
que acudan al llamado de un conjnro, sino con
toda s11 l?zanía y frescor, algunos de los escrito·
res de la Jndepcndenci,, ae los varones ai quie•
nes tocó en suerte alentar en tiempos aciagos de
esperanza y de lacha¡ á los que pulsaron toscas
liras de bronce¡ á los que eu s11tiles concepto,,
olvidando quizás por nn instante la guerra, cantaron al amor; á los bucólicos enamorados de
rubias pastoras ; á los severos que en prosa llil.Da
é impeifecla Jas mios de las veces, dieron al pue•
blo el impulso bravío de sus arengu¡ á los co·
bardes que censuraron la revolución ¡ á trece es•
critores, en suma, de los qne pensuon y prodajeron en el má.s doro y glorioso periodo de nues·
tra historia.
Ahí están Fray Manuel de Navarrete, el cantor
de Clorib¡ el P. Sutorio, cuyo sentimiento mís·
tico desbordaba; don José Agustín de Castro, el
culterano¡ don Anastasio de Ochoa, celebrado
traductor de Ovidío¡ el terrible don José Mariano Beristain de Son.za¡ el enemigo de los in.s argentes don Agustí.n Pomposo Fcrnánde;z: de Siln
Salvador¡ Fray Diego Miguel Br-ingas y Encinas;
don Francisco Se·nro Maldonado; los patriotas
don José María Cos y don Andrés Quintana Roo;
Barquera, M.endizábal , y, finalmente, don José
Joaquín Feruández de Li:zardi, comúnmente lla•
mado El Pensador Mexicano,
Precede la antología propiamente dicha un
Estudio preliminar de Luis G U, bina, que ha.ce
honor á la pluma del que foé rxquisito cronista,
y ahora sa revela como un crítico substancial y
fuertf. M:is que por los propios fragmentos contenidos en el volumen, los escritores de la independencia reviven merced al brillante poder de
evocación que campea en el e1otudio de Urbin11.
AlH surge, con su sabor de ciudad colonial y -ve•
tusta, la JnetrópoH, que fné asiento del virreiDato¡ v por obra m,gica del poeta, en prosa castiz:a,
plena de colorido y de ritmo, nuestros ojos tie•
nen la -visión de aquella edad distante; asisten. á
los sucesos de mayor importancia de entre los
registrados: al descubrimiento de la estatna de
Carlos IV; á los certámenes _poéticos; á las escenas que prepara.ron la revolució11, á las conspi•
raciones; á la promulgación de bandos . . . . Nos
sentimos impregnados, _penetrados del ambiente
literario, político y social de entonces¡ y al terminar la lectura del estudio, nuestro espíritu es•
tá convenieoteJnente preparado para eogolfane
en las páginas de la antología.

*••
No es esb, como podier.a creerse, un florilegio
de poesías y prosas impecables. Sos copiladores
nos lo han dicho ya: e No en todas épocas ha producido flores nuestra literatnra&gt;. Por lo demás,
y como ellos también afirman, una selección de
ese género darla imperfecta idea de la evolucilin
literaria de México, reduciendo á unas cuantas

p,ginas el pedodo de la Independencia, y txcloyendo, quid~, al escritor más significativo de
todo él: Feroándu: de Lizardi.
Cúmpleme hacer mención de las notas biotráficac, bibliográficas t icooográñcas que ilustran la
obra. Ad viértcse en ellas un sereno juicio crítico, noblemente amplio.
cLos autores de la Antología del Centenariccomo ha escrito don Ju1oto Sierra al frente del li•
bro,-han desenterrado muchas memorias aumidas en el polvo secular como en un sepulcro,
han hurgado mtlchos papeles vetustos, bao. remo·
vido, aunque con manos pías de poetas y literatos, mucb,is cenizu, y rastreado muchas anécdotas
revelador-a•, á la vera de -,idas próceres. Esta
devoción por su obra, este aquerenci.tmiento con
los archivos que custodian-disecada entre las
bojas de sus legajos, pero aún perfumada de emoción y de malicia, la primera tlo:r de la poesía
pnra mente nacional-son la mejor recomendación
dd florilrgio&gt; ....
CARI-OS G cNZÁLEZ Pt~/1.

ya adornada de ¿sta tan desapiadada y original
manera, entró co.n elb sereno en la. jaula de los
tigres, que con las hienas, al olor de la sangre y
ante la vista del sabroso regalo de delicada viand.a que ellos tao bien conocían, se encrespaban
enf~recidos y _bramaban como mar tormentoso y
temible . .. . Figaraos los momentos de ansiedad.
Aquella ivida multitud quedilba por unos in.s tan•
tes temblorosa,absorta, y ansiando aún más emo
ciones, por~ue las fier.as, como os imaginuéis,
eran ~encadas, S'llbyugadas por el indio, y giraban, giraban veloces, centelleantes sus ojos, ame•
drentadas, cobardes, en torno de la admirable
mujer que jamás tocaban . . . Pero un día el público erad salió del nuevo y emocionante espec•
tácnlo más contento aún. Las fieras no habían
obedecido aquella vez ni la voz aceriida del do·
m,a~or ni cedido tampoco á s~ férreo hHigo, y de
snb1to1 raudas, habían acometido á la mujer, que

tigres y las hienas. Toda aquella enorme impedimenta era gobernada con mucho orden por hábiles criado,, á cuyo frente venía el hércules
Alástor, ho~bre gigante, joven y hermoso, till
vez desce11daentc de Alemc:na, y muy digno de
abogar entre sus potentes miembros á uu nuevo
Anteo, y tan forzudo, que sus piernas y brazos
no lbqnearou nunca t biciéro.nse famosos en to•
das las más grandes lucha.s romanas de circos.
Lu gentes superficiales, amijfas de la murmuración, daban como cosa cierta los amores de la
he:rmosa Dorinda y del hércules Alástor. Sin em•
b~r)!o, como ocurre muchas veces, estas figura•
c1ones del vulgo estaban muy lejos de Ja verdad.
Conocido era ya por alguno que otro el mist erio
por el cnal Alástor seguía como un esclavo á la
domadora y la ~ervía. Sf, era el amor ; pero sin
corresponde11c1a por parte de Dorinda, Antigua
era la loca pasjón del hércules, más que ciego y

ANIVERSARIO DEL hJUNIOR CLUB"

..

la Jaula de los Tigres

i

I á la misma encantadora soberana de aqnel reino, mujer
que parecía sublime y per·
durable creación de Mengs ó
de Rembrandt, se la acogió
nunca con iguales muestras
de tan loco ent11siasmo..... ,
¡Llegaba Dorinda, la esforuda Dorinda, la subyugadora y hermosa Dorinda, con sus tigres de Beo.gala y sus hienas ra y.1das del Senegal! Grande y
persistente en ya en todo el mundo el renombre
de aquella incomprensible y altísima mujer, de
negros cabellos como la undrina, y de ojos zarcos
1riste~, mny tristes..... ¿Sn historia? ¡Qb, su
historial ¿Quién no la conocía de haberla visto
impresa mil veces, de haberla escuchado otras
tantas, de aqui p.ara allá, fuera y dentro, en todos
los pueblos? Ahora resurgía de nuevo, agrandada
y resplandeciente poc últimas hazañas . ... Diremos que Doriuda era una artista domadora, (da,
osada, excepcional. Quizá había nacido aquella
criatura en un alto de la errática caravana, junto
á la misma enorme jaula de hierro, donde los tigres y las hienas se revolvían implacables; quid
sus ojos se habiau acostumbrado desde niña á
contemplar la sugestin belleza de aquellas rugientes fieras, y hasta á considerarlas como hermana,, ya que alganas habían crecido á su vera
y á la par que ella ..... , Fué el padre de Dorinda uo. hermoso indio mestuo, y su madre una
bella zíngara de pura raza, y de líneas tan admirables, que recordaban las de algunas figuras del
Boticelli. Familia de exqaisitos bohemios mis•
tat, felices con la libertad, con el amor y con el
peligro constante, Al principio, recién cazadas
las fieras en la India, ~ólo entraba en la janla
Omán, q11e ad se llamaba el domador; después,
transcurrido algún tiempo y ya más amansados
los tigres y las hienas, quiso el indio probar su
fuerza y todo el dominio que ejercla sobre aquellos feroces animales, é hizose acompañar en su
trabajo por su bella esposa. ¡Oh, pero de qué forma ! Omán no era un artista vulgar ni uu doma•
dor farsante de esos que de vez en cuando vemos
por circos y barracas, mo~trándale ai un público
inocente pantomimas de valentías, Era también
Omán un varón fuerte, qne sabía medir tod.a su
resisten.cía. Im~gi11ó, pues, algo nuevo que á todos diera cabal juicio de su fortaleza. Desnudó
los brazos y las piernas de su amada compafi.era
y así dispuestos, los tiñó con sangre de un. cor:
dero recién saetificado.
Hizo más. Enredó los humeantes y sanguino•
. lentos despojos del tierno a11imal muerto al c11ello, á la espdda y al p?cbo de la m11Jer, y laego

- ¿A quiin quisieras matar? ¿ Acaso á F aón?
-Sí, al que tú amas,á ese sér ridículo, enclenque, inútil.
- ¿Inútil dices? Ya es mucho el trabajo del
hombre q¡e substituye á mis padres, y el nlorde
Faón, de esa débil criatura que tú desprecias,ra•
ya por mí en locara. lQ11ién por cooseg11i:r mi
amor y para probarme el suyo, nada má1 que por
eso, expondría sereno y gustoso su vida todaa
l~s nocbe:s d,nt~o de la jaula de los tigres y Ja1
hienas, como DU madre lo hizo y como mi padre? ¿ No te acuerdas ya? Fué una firme promesa
y la he cumplido, Yo amo á quien dé su vida
por mí y sin titubear me lo prueba.
-Yo la dar¿ también-replicó Al{stoc.
-Agaarda, a_l!uarda hasta esta noche que vas á
substituir de11tro de la jaala á Faón y á ofrecert e ~.las fieras como deseas y me pides .... Acaso,
quien sabe ... .
. Pasaron las horas y llegó el tremendo
wshnte,
-¿Ti enes miedo?-le preguntó todavía
Dorinda al abrir la puerta de hierro.
-Yo no sé lo que es eso-yasf dicien•
do, ya decidido y como quien va á nna
mnerte cierta, entró dentro en gallarda
fie::dón.
A la voz de Dorinda retrocedieron l01
tigres, y las hienas bajaron sos cabfzas encrespada,, cobardes y espantosas. Aláslor
estaba demudado y tembloroso, Dorinda le
miraba compasiva, y antes de dejarle salir
de la janla, llamó todavía , cruel, al mais
hermoso tigre é hizo que lamiera los brazos
al hércules, Alástor, á aus caricias, creyó
perder el sentido . . . . Mientras tanto la
loca multitud, subyugada, aplaudía
la
domadora triu11fante y al hérC11les, Al día
siguiente, muy de mañana., Dorinda la
bella, dentro aú.o de su lecho de púrpura
y oro, se enterabil del contenido de una
breve carta. Era de AUstor; y dedan asf
algunos de s~s párrafos: &lt;Huiré cobarde,
aho&amp;a,ndo m1 amor que no merece el
tuyo, y si el de F.ión, verdadero J!i•
gante de ternura . ... &gt; cY es lástima y

en medio del compartimiento excitaba 6 diario insaciables apetitos.
¡Terrible escena, donde la sanl!re
de una mártir sr. mezcló con la del
cordero! M11erta de este trágico
modo la compañen, ofreció el esposo, como última delicada ofren•
da, substituirla siempre en su
arriesg.ada tarea, y él mismo. en•
saugrentado, como rlla en su iiem·
po, colocábase en medio de la jaula
todu las noohes para divertirá
los públicos . .. . Su hija, la bella
Dori11da, había crecido, y, -,a mujer, eclipsó en arrojo á todos sus
ascendientes, Dorinda substituyó
á su vez al padn-, y con J!cntileza
y valor hacia restallar su látigo,
mandaba á las 6eras y las miraba
con más fae)!o aún en snsojosque
las fieras en los suyos , ...
Trausc11rri6 algún tiempo. Otro
día, 6 una nueva popnlosa ciudad
tocóle la suerte de contemplar
e1pectáculo parecido al de antaño,
005
Las hienas aquella noche, aprovechando an descuido de Dorluda
saltaron rabiosas, frenéticas, sobr~
el domador. Dor!nda lanzó un grito ho~rible, des•
gu:r.idor, y mehóse como un rayo enmedio, á In•
char _con las fi~~as, con más ímpetu qae ellas,
mord1éadolas, h•ntndolas . . .. Cuando consil!nió
wencerlas, ya era tarde; el bravo Omán babia
muerto, y Dorinda quedó huérfana, Así llegaba
po~ s_u. desgracia, al lo_l!ar de qae os h~blo ai
pnnc1p10 de e~t~ narr.1c1ón, y en este sitio, que
1~ domadora v1utaba por vez primera, Cué recibida, como en todas partes, con indescriptible
entusiasmo y agasajada como á reina. Viajaba
Dorinda con ostentación, en un admirable tren
d~ su propiedad, díspnesto con e.xqoisitas comodidades V lleno de lujos asiáticos. Terminaba et
convoy la formidable jaula donde vivían los

•

GRUPOS

oe ASISTENTES /1.

LA FIESTA CELt!BRllO/A POR t!L. "tJUNtOR Cl.tJB "
CON MOTIVO OE S U ANIVERS/4RIO

emberrenchinado años y años por hacerse amar
de D?rinda. Y subía v a de punto el fuego y el
repelado anhelo de Alástor á un nplicio que ni
fnerz~s hercúleas podían resistir más t iempo.
Termttllld.a aquella tarde la faena y todo dispues•
to para la preMntación del sensacional espec•
táculo. en1ró Alástor en los salones de Dorinda.
I:a bella 01ajer, re&lt;:linada~obrericos cojines p¿r.
SJcos, :releía sus mas quendos libros.
-lQaé quieres, .Alástor?-preguntó al ver en•
trar al hércules - ¿Has pensado lo que te dije?
¿Estás d ispuesto á ofrecerle esta noche?
-Ya lo tengo pensado, Dorinda-dijo él-y
estoy pr~nto á o frecerme á las fieras, que ya son
tantos mis celos que me encamin11n al crimen ...

l!/L OOM/NGO U
L TIMO

da gran pena que hombres y mujeres no dispo.11.g~n en el mundo de nn medio tan justo y aprop 1ad_o como el tuyo, la jaula de los tigres, para
cercior~rse bien, á su dolor y desengaño, de cómo
ª?º de rnme?sos y constantes muchos de los canños de la h ern, y de apasionados los cor-azones
de a.lgunas criataras, que sueñan y pintan á la li·
gera los más locos é ideales extravlos de un per•
durable amor, sin cuidarse antes de escrutar y
templar bien sus almas . . .. . &gt;
MA~ UKI- CARRETERO.

�lae más resistentes mallas, romperá las más dura
costillas, hundirá los más fuertes cráneos, porque
lo he templado siete veces en agua fría.

"Ohl quand ma dernlére heure
Vlendra fixer moo sort,
Obtenu que Je meure
De la plus salnte mort."
(Viejo d.ntico á N11,estra Señora).
Notro tiempo, en A11d.al11,cía, e.n la
revuelta de un camino montuoso,
alzábase un monasterio de francis•
ca11as de la orden tercera. Tal cla'IIS·
tro, por mb que se encontrase no
lejos de otros que se vigilaban mu•
tuamente, est~ba, sobre todo, protegido por la veneración que imponfa entonces

las cruzadas manos, á loa pies de la Virgen, murmuraba con desolada voz:
- Señora, vos lo veis, lloro y os s11plico que
alejéis de mí toda compasión, porque desfallecida y angustiada-y con vuestra santa imagen en
el fondo de todo pensamiento- voy á partir de
aquí. JOh, casta reina, tened piedad de la que
deserta, por un amor mortal, de este saludable
asilo! JEsta voz que ols implora en su fidelidad
fenico.te! JSi yo no "ºY, él morirá! ¡Cómo con•
denar sus amorosos transportes, s11fridos sin es•
pcranza y sin quejas! ¡Cómo persistir en no consolará aquel que ama tanto! ¡Bien sabéis que yo
os adoro, ioh señora, y qne todas las noches era
mi alegría venir á ro¡faros! Perdonadme. l!é aquí
mi velo, hé aquí la llave de mi celda¡ las pongo
á vuestros piesl ¡Pero no puedo más . .. me ahogo .. .. esa voz . . . . me atrae . . . .¡adiós .... adiós!
De pie, vacilante, no osando levantar la mira•
da, Sor Natalia poso la llavt santa y el velo á los
pies de la Virgen azul del dulce rostro l11minoso
y de los ojos fijos quién sabe en qué cielos y en
qué estrellas! Después, apoyándose en los pilares, ganó la pllerta, entreabriéodola; descendió
las grada.s y encontrós,r; en el camino que se extendía lejano, á la clari dad de la luna que ilnmi•
naba los campos.
- ¡Ja.anl gritó.
A aquella llamada, 11l1 caballero, un juvenil señor de perfil dominador, de mirar lleno de ale•
gría, apareció, y saltando del caballo, envolvió
en su capa á la que, por fin, habla venido hacia él.
-lOb, Nat-alia! dijo.
Teniéndola á caballo, entre sus brazos, partieron de prisa hacia la mansión cuyas torres pro•
ycctaban, allá lejos, lunares s:,mbras.

de sol, sin que una palabra siquiera la h ubiese
advertido, despertó sola, sin el anillo nupcial,
sin su alegría de niña: el amante, cansado de ella,
había desaparecido.
Con un profoodo suspiro, la jo•en dejó caer
la sombría carta que le anunciaba la soledad: no
se lamentó, ri:suelta como estaba á no sobrevivir,
Pocas horas desput,, cuando hubo repartido
entre los pobres el oro q11e la qucdaba, en el
momento rnismo en que iba á libnrse de la vida,
an pensamiento-un cándido pensami ento- la
oprimió: tornará ver, siquiera por una vu, sólo
por una vu, para darla su adiós supremo, á la
Virgen de antaño.
Así, pues, vestida de penitente y mendigando
un poco de pan por el caa.ino, encaminóse hacia
el .monasterio, hacia la capilla más bien, porque
la estaba vedado volver á la compañ(a de las
fieles doncellas. Al cabo de pocos días de marcha, en una azul noche de estío, brillante de astros, llego temblorosa, extenuada, ante el santo
templo.
Acordábase de que á aquella hora sus antiguas
compañeras se recogían á sus celdas para orar, y
que, bajo los altos pilares, la iglrsia debería encontrarse tan desierta como en la noche del rapto.
Empujó, por tanto, la puerta y rniró: ¡aadic!. .•.
Tan sólo allá, bajo el resplandor de la lámpara,
la Virgen.
Entró¡ avanzó luego de rodillas sobre las losas

- Y ese otro hierro largo que tienes en la fragua ¿para qué sirve, forjador?
-Lo mezclaré con otra lámina de acero para ha•
cer wia espada.
-¿Y la espada? ¿Será acaso para protegerá loe
débiles, para libertar á los humildes, para vencer
á los poderosos?
- No: esta espada la ceñirá un caballero y
será para oprimix al débil, para humillar al cobarde, para herir en mitad del cou160 que la sienta
palpitar en el suyo las ideas de bondad yde justicia
que el Dioe, hecho hombre, vino á predicar entre los
hombres.

blancas, hacia su celeste amiga, é inclinada, entre sollozos, hubo de balbucear, no bien llegó á
los p ies de Aquella que todo lo perdona:
-¡Oh, Señ ora: yo soy indigna de clemencia!
Yo no sabía-¡cuando la tentadora voz me sapli•
caba l -yo no sabía qué abandoao, qué oprobio,
¡ay! reserva el amor mortal. ¡Oh, vergtieoza, voy
á mor ir privada de asilo con los míos,-aqui, sobre todo!. . . . -lCoál dp vuestras hijas, ioh .Madre ! no me acogería con un gesto de es panto,
mostrándome la puerta, en esta capilla7 .. •• ¡Oh,
he perdido la esperanza, queriendo co11 ella consolarme!. .. .

-H1j1 mía, loo te acuerdas? Me confiaste tu
velo y la llave Je tu celda antes de abandonarnos. Yo, por consiguiente, te he reemplazado
aquí, cumpllendo, b;ijo de este Yelo, con las obligaciones todas de tas votos. Ningnna de enue
tus compañ eras ha advertido tu ausencia. Reco•
bra, pues, lo qne me confiaste: entra en tu celda
y .... no vuelvas á marcharte más.
CONDE DE VILLl'ERS DI L'1s u:-An.u,,:.

(Traducción especial para El Mdll do Ilustrado) ,

..• .

Entonces, como las silenciosas lágrimas de
Natalia cayesen sobre Jos pies de la Elegida Divina y la joven elevase una mirada suprema, car•
gada de la tristeza del adii», hacia la Virgen,
experimentó el temblor de •n súbito éxtasis al
ver que loJ sagrados ojos que Ja miraban y los
labios de la estatua se en treabrieron¡ y Aquella
del Cielo Ja dijo dlllcemente:

TRABAJA PARA LA VIDA
-Herrero: ¡qué [orjas con tantos t rabajos jllnto
á la fragua?
-Forjo un cuchillo q ue servid para quita.r la
vida á muchos hombres. Este cuchillo a travesad

SALON

1910

• **

toda gran cruz en lo alto de nn campanario, en el
que una campana sonaba dos veces por día. Una
amplia capilla, cuya pu,erta, que se descubría en
loaltodeuuaescalinata, no se cerraba jamih, yel
camino, extendfanse á lo largo de uno de los mp·
ros del monasterio. Eo los alrededores, ricas lla•
nuras, aromo!os bboles, la hierba de los barranco,, el aislamiento, la carretera pol•osa ....
En un enervante crepúsculo de Otoño encon•
tráb•se arrodillada, ostentando sus hábitos de novicia, en el fondo de aquella capilla, una joven
de rasgos de belleza suave y dulce. Era aote un
nicho cayado eu 1lJl pilar: del arco pendía una
solitaria lámpara de oro, iluminando á una vir!len
de cándidos ojos, las manos abier1as, llenas de la
gracia radiosa de una madre celeste en la actitud
de la Ecce ancilla.
Del sendero ascendían, á través de los vitrales,
los acentos frescos y sonoros de una voz que en011ab1 una serenata, acompañada de los acordes
•de una ma.ndolina cor-dobesa. Las palabras, lánguidas, queman.tu de pasió11, de audacia, de ju.
ventud, llegaban en la iglesia hasta Sor Natalia,
la novicia arrodillada, que, con la frente sobre

Ftleron seis meses de cootínua fiesta, de amor,
de viajes encantadores á travé, de I talia, enFlo•
rencia, en Roma, en Venecia: rell(ocijado él, á
menudo pemativa ella, no encontrando en lasca•
ricias de su ardiente raptor, .:mbriagadoras y locas, lo que la inocencia de su corazón había esperado.
Súbitamente, de vuelta á Cidiz, en una mañlna

( t ). El espaltollsmo de este cuento es huta discutible,
como el de casi todas las producclonts de autores franceses, sobre la vida y las costumbres de Espana.

EL M UNDO ILUSTRADO lo ofrece

t sus lectores,

sin embargo, desatendiéndose de fa falsedad de su ambiente, y sólo teniendo en cuenta su belleza fotrluseca.

"Para la ofrenda á Venus."-E. Vassari

1Maldita sea tu tarea, forjador; malditos tus esfuerzos, porque loe limitas á fabricar la muerte!

Que la tierra se niegue á 905l.entar tu cuerpo,
que el aire se-resista á entrar en tus pulmones, que
el agua no refresque tn boca seca si continuaa tu
labor .
LaNaturaleza dióel hierro y dióel aceroparaque
con ellos se foTje la reja del arado que labra y fe.
cundiu las entrañas robusta$ de la tierra¡ para
hacer puentes y máquinas y acortar las distancias
y salvar los abi8mos que 7.anjan á los hombres.
Trabaja, forj ador, trabaja¡ pero trabaja para la
vida : no para la muerte.
Que no ee empleen t us manos ni se consuman tus
eesos haciendo máquinas homicidas, sino conetruyent.io artefactos que den impulso al impulso lat.ente en la -vida.
CARMEN i',YLVA.

�EL CLUB

DEPORTIVO
P.ara celebrar el trigtsimoquiu•
to aniversario de su fandación,cl
clnb gimnasta y deportivo alemán orgauizó uua fiesta, la cnal
se llevó á cabo el domingo último.
El programa de la fiuta, que
abarcó todo el día, se compuso de
dos partes, nna netamente deportiva, para la cual se escogió .;omo local el jardín del col,gio alemán, y otra social, qne se efectuó
en los salones del casino de la
colonla alemana,
La fiesta deportiva tuvo lagar
por la mañana; se inició li las ocho
y duró hasta la una de la tarde.
Tomaron parte en ella todos los
miembros del club, quienes lucieron sus habilidades gimnbti•
cas en todos los ramos del ejercicio físico.
Habo exhibiciones de paralelu,

V

GIIVINASTA ALEIVIAN

argollas y demás aparatos de la
gimnasia atlética., así como de los
de la sueca.
Los concnrsos de saltos, luchas
y demb deportes, fueron muy
gustados y reñidos y la mañana se
pasó agradablemente en medio de
viriles manifestaolones de fuerza
y de agilidad.
Por La. noche los salones del elegante casino dela coloniaseabrie•
ron en honor dtl citado club, y
á ellos se dió un selecto concierto
vocal é instrumental, que estuvo á
cargo de cantautes y ejecutantes,
alemanes ca. su mayoría, ayuda·
dos por algunos mexicanos.
Nuestro fotógrafo tomó algunas
vistas durante la fies1a deportiva,
las caales vistas adornan estas líneas, tanto como información gráfica del asunto. cuanto como homenaje á los micmbnis del -. iril
club.

TlJ

El Mercader de Perfumes

Ta cabellera es el e&amp;tandute de mi
amor.
Tu freote, tibia y curvada como an
pebetero.
Tus ojos, qae estAn acostados SO•
bre ta rostro.
T11s labios, esa puerta del Jardín.
Tus dientes, entre tus labios, como
nieve sobre purpura.
Tu lengua, que ha madurado rara
mi boca.
Tu cuello, que es una columna de
marfil.
Tu espald1, Usa como el ptnsamlento de ana virgen.
Tus brazos , .:¡ue serli n dos llamas
alrededor de mi cuerpo.
Tus senos, que se )'erguen para
darse.
Tu vientre, ese pavimento de mármol.
T11s pinnas, anidas como dos tímidas ovejas.
Tas ples, que han franqueado el
umbral de mi morada y que yo coloco
sobre mi frente.

Pretendes que Karoun y Balkls no
poselan perfumes más -soaves qoe los
tuyos; pretendes que los Jardloes de
Marlb no e%halan olores más pene.
trantes.
No he conocido nJ AKaroun ni á Balkls, Jamás be atravesado los Jardines
de Marlb; pero he respirado el perfume de ml bien amada.
Ahora, mi bien amada, bebe las
aguas sagrado del K1onddah; mi bien
amada ha vuelto á Dios, y yo busco su
perfume.
Lo he pedido al viento del Sur, q111
habla destrozado los oasis; al viento
del Norte, que habla acariciado las
flores de las mootallas; lo be pedido
al a!lento de la primavera.
Pero el aliento de la prlmnera no
tenla bastante perfume; el viento del
Norte no habla acariciado los senos de
mi bien amada, y el viento del Sar no
babia Jugueteado con su cabellera.
Mercader de perfumes: no me maestres tus redomas.

SALTO DEL CABALLO,

GIRUPO OE MIEMBROS OEL CLUB,

CONCURRENCIA,

EN t.OS JAROINfS OEt. OOt.EQ/0 AI.EMAN,

E.JElf0/0108 OE PARAI.EI.AS,

UN &amp;Al.'rARIN

�La Garta del ·Soldado
No be tenido C'a1ta luya,
pero de mi madre sf ....
¡y aún no le he escrilo á mi madre
y otra vez te e8C'ribt á ti 1
Me dicen angunos quepa qué te escribo ... .
¡Ay, qué bien que se habla! .. . .
¡Yo te escribirla manque me dijeran
que á tus manos no llegan mis cartas!. ...
Te escribo y asina, nenica, me pienso
que te hablo lo mesmo que enantes te hablaba,
sentaicos los dos en el poyo.... ¡cuánto tiempo que '1ace'...
Tu madre cosia .... los nenes juagaban ....
¿Por qué no recibo,
nenica, tus cartas?
Hay quien asegura
que con otro mozo del pueblo te casas
Mi madre me escribe; ¡pero no me mienta
de esto una palabra! ....
¿Por qué no me escribes tú también, nenica?
Yo nunca me creo ráica de estoque hablan:
pienso que es muy fác.il
se pierdan las cartas¡
piens&lt;!, sin sosiego,
que pué que estés mala....
Pienso en tóicas esas
cosas que me matan ....
¡pienso en tóicas esas cosas que me güelven
loco de pensarlas!
1Que pa qué te escribo!. ... Pa hacerme Ja cuenta
de que siempre te hablo. . . de que no me engañas ....
Pa hacerme la cuenta de que no hay otro hombre
que en el poyo te habla ...
Por eso te escribo. Yo quiero que veas
que nunca por nunca mi querer te falta .. .
yo quiero que veas que de tó me acuerdo ... .
¡que estoy con el alma
siempre en la sendica
que va pa tu ca~al. .. .
Por eso te eser! bo ... .
¡por eso te escribo larguica la carta!. ...
Pa negar y negar que me olvidas,
pa negar y negar que me engañas,
pa que veas que soy siempre el mesmo ... .
¡aquel que en el poyo te hablaba y te hablaba! ... .
¡Cuánto tiempo que hace!. .. .
¡Tu madre coslal llos nenes juagabanl .. .
¡Qué triste me he puesto,
nenica del alma!. ...
Mira qué coplica
de cantar acaban:
Cuando vuelva, si es que vuelvo,
¡Dios sabe lo que hallaré! .. ..
SI uaa bala mata un hombre,
¡El tiempo mata un querer!
Carta de mi madre ... . De ti. . . ¡cuánto tiempo
que no tengo carta!. ...
¿Por qué no me escribes,
nenica del alma?
Dicen que, de fijo, de mi no te acuerdas ... .
que con otro mozo del pueblo te casas .. .
¿Por qué no me escribes? ....¿Por qué no me dice,
de tó esto, mi madre, siquiá una pal~bra? ... .
1Qué triste me he puesto!. .. .
¡qué triste me he puesto, nenica del alma!. ...
VICENTE MEDINA.

LA HERMAN~ MAYOR
Es aquella que se ve
más pálida que un jazmln,
dando una t:iza de té
al pequeño quer•Jbín
que á su lado está de pie.
Cuando lo duerme, su frente
besa al dejarlo en su cuna,
casta, como el inocente
asombro con que la luna
sola se ve en el ambiente.
La hermana mayor ene-anta,
y tiene mucho de santa,
porque un secreto fulgor
la ilumina y abrillanta
surgiendo de su interior. ...
Es ella la Cmidenfa,
ella la S 2marilo1u,
la que á sus hermanos cuenta
las narraciones que inventa
su imaginación lozana.
Con su gracia luminosa
y su apJriencia divina,
parece, cuando camina,
en el éter una rosa,
detrás de una golondrina
Una música lejana
que de los cielos emana
oye siempre al despertar,
y de pie, tras la persiana,
ve á los jóvenes pasar ....
Ella evoca una oración
cuando al borde de su lecho
surge una blanca visión,
que acetcándola á su pecho,
le otorga su bendición.
Si mañana los destellos
la deslumbran del Amor ....
¡Pobres huérfanos aquellos!
/,Qué se1á de todos ellos
y quién cuidará al menor?
Las cabecitas sombrías
se indinarán desoladas
ante las paredes frias ....
1que hay casas que están vaclas
sin estar deshabitadas!
¡Taciturna emperatriz
de un imperio desolado!
¡Flor de sagrada raíz!
¿quién, al mirar su matiz,
querrá quedarse á su lado?
La vi, la vi esta mañana,
más pálida que un jazmín,
con su faz de porcelana,
endulzando una tisana
para el bello querubín.
BONIFACIO BYRNE.

L OS CAMELLOS
Dos lánguidos camellos, de elásticas services,
de verdes ojos claros y piel sedosa y rubia,
los cuellos recogidos, hinchadas las narices,
á grandes pasos miden un arenal de Nubia.
Alznon la cabeza para orientarse, y luego
el soñoliento avance de sus vellosas piernas
-bajo el rojizo dombo de aquel cenit de fuegopararon silenciosos, al pie de las cisternas.
Un lustro apenas cargan bajo el azul magnifico,
y ya sus ojos quema la fiebre del tormento:
tal vez leyeron, sabios, borroso jeroglifico
perdido entre las ruinas de infausto monumento.
Vagando taciturnos por la dormida alfombra,
cuando cierra los ojos el moribundo día,
bajo la virgen negra que los llevó en la sombra
copiaron el de;file de la melancolla .. ... .
Son hijos del desierto: prestóles la palmera
un largo cuello móvil que sus vaivenes finge,
y en sus marchitos ojos, que esculpe la quimera,
sopló cansancio eterno la boca del esfinge!
Dijeron las pirámides que el viejo sol rescalda:
"amamos ll fatiga con quietud secreta .. .. "
y vieron desde entonces correr sobre una espalda
tallada en carne, viva, su triangular silueta.

EL SEROR SECRETARIO DE QUERRA Y MARINA, RODEADO DE UN GRUPO OE ,JEFES Y OFICIALES OE CABALLERIA, QUIENES ORQANIZARON UN BANQUETE
PARA CELEBRAR El.. PRIMER ANIVERSARIO DE LA AQRUPACION OE CONFERENCIAS EN LOS CUARTELES OEl.. ARMA

TULA VARONA

Los átomos de oro que el torbellino esparce,
quisieron en sus giros ser grácil vestidura,
y unidos en collares por invisible engarce
vistieron del giboso la escuálida figura.
Todo el fasticlio, toda la fiebre, toda el hambre,
la sed sin agua, el yermo sin hembras, los despojos
de caravanas .... huesos en blanquecino enjambre .. ..
todo en el cerco bulle de sus dolientes ojos.
Ni las sutiles mirras, ni las leonadas pieles,
ni las volubles palmas que riegan sombra amiga,
ni el ruido sonoroso de claros cascabeles
alegran las miradas al rey de la fatiga;
¡ bebed dolor en ellas, flautistas de Bizancio
que amáis pulir el dáctilo al són de las cadenas:
sólo esos ojos pueden deciros el cansancio
de un mundo que agoniza rin sangre entre las venas!
¡Oh artistas! ¡Oh camellos de la llanura vasta
que vais llevando á cuestas el sacro monolito!
¡Tri~tes de esfinge, novios de la paJmera castal
1Sólo calmáis vosotros la sed de lo infinito!
¿Qué pueden los ceñudos? ¿Qué logran las melenas
de laii zarpadas tribus cuando la sed oprime?
Sólo el poeta es lago sobre este mar de arenas,
sólo su arteria rota la humanidad redime.
Se pierde ya á lo lejos la errante caravana
dejándome-camello que cabalgó el Excidlo ....
¡cómo buscar sus huellas al sol de la mañana,
entre las ondas grises de lóbrego fastidio 1
¡No! Buscaré dos ojos que he visto, fuente pura
hoy á mi labio exhausta, y aguardaré paciente
hasta que suelta en hilos de mlstica dulzura
refresque las entrañas del lírico doliente;
y si á mi lado cruza la sorda muchedumbre
mientras el vago fondo de esas pupilas miro,
dirá que vló un camello con honda pesadumbre,
mirando silencioso dos fuentes de zafiro ....
GUILLERMO VALENCIA,

FRAGMENTO
os perros

de cua iban y ventan con carreras
locas, avizorando las matas, horadando los
huecos zarules, y metiéndose por los campos
de, centeno con alegria ruidosa de muchachos.
Ramiro Mendoza, cansado de haber andado todo el dla
por cuetos y vericuetos, apenas ponla cuidado en tates
retozos: con la escopeta al hombro, las polainas blancas
de polvo, y el ancho sombrerazo en la mano, para que
el aire le refrescase la asoleada abeza, rrgresaba , VI·
lla·Julla, de donde babia salido muy de mallana. El dnqueslto, como llamaban , /i\endoza en el ••forefgner
Club," era cuarto ó quinto hijo de aquel célebre duque
de Ordex que murió hace algunos alios en Par1s completamente arruinado. A falta de otro patrimonio, heredara la gentil presencia de su padre, un verdadero no·
ble espai'lol, quijotesco é Ignorante, , quien las liviandades de una relna dieron pasajera celtbrldad. Aún
hoy, cierta marquesa de cabellos plateados-que un
tiempo los tuvo ele oro y fué muy bella,-suele referir
, los lntlmos que acuden , sq tertulia, los lances de
aquella amorosa y palatina Jornada,
El duqueslto caminaba despacio y con fatiga. Amitad
de una cuestecllla pedregosa, como oyese rodar algunos
guijarros tras si, hubo de volver la cabeza. Tula Varona balaba corriendo, encendidas las mejillas y los rizos
de la frente alborotados.
-¡Ebl ¡eluq11el ¡duquel . . ¡Espere usted, hombrel
Y afladló al acercarse:
- ¡He paudo un rato horrtblel ¡Figúrese usted que
unos lndfgenas me dicen que anda por los alrededores
un perro rabioso!!
Ramiro procuró tranqulllzarla:
- 1B•hl no serA cierto: si lo fuese, crea usteel que le
vivirla reconocido Aese seflor perro.
Al tiempo que hablaba sonrela de est modo fatuo y
cortés, que es frecuente en labios arlstocrAtlcos. Quiso

l

luego poou su galanttrla al alcance de todas las Inteligencias y at'ladló:
-Digo esto, porque 1e otro modo quid no tuviese ....
Ella loterrumplóle, s11.ludando con una cortesla burlona:
-SI, ya sé: de otro modo, quiz, oo tuviese usted el
alto honor de acompall.arme.
Se refa con risa hombruna, que sonaba de on modo
extraflo en su p,llda boca de crlolla. Llevaba puesto un
sombrerete de paja, sin velo ni clotaJos, parecido, los
que usan los hombres, guantes de perfumada gamuza
y borceguJes blancos, llenos de polvo. Su cabeza era
pequelia y rizada; el rostro gracioso, el talle encanta·
dor. Gastaba coito el cabello, lo cual le daba cierto aspecto alegre y Juguetón. Rehizo en el molde de su lindo
dedo los rlclllos rebeldes que se le entraban por los
ojos y añaelló:
-Venga ac, la escopeta, duque: SI aparece por ahl
ese peno, usted no debe tirarle: es cuestión de egradeclmlento. ¡Antes morir1
Riendo y loqueando tomó la escopeta de manos del
duqueslto y se puso 4 marcar el paso. Sus movimientos
eran muy graciosos; pero su alegrla demasiado nerviosa; resultaba Inquietante como las caricias de los
gatos. El duqueslto, que se hebla quedado atrás, la
desnudaba con los ojos. ¡Vaya una mujer! tenla los contornos redondos, la linea de las caderas ondulante y
provocativa... .. El buen mozo tuvo Intenciones de cogerla por la cintura y hacer una atrocidad; afortuna·
da.mente su entusiasmo halló abierta la válvula de los
requiebros:
-¡Encantadora Tulal ¡admirable! ¡parece usted Diana

cazadora.
Tula medio se volvió á mirarle.
- ¡Ay! ¡cu1otlslma erudlclónl Yo estaba en que usted
no conocla lntlmamente otra Diana que la artista de
Parlsh.
Era tan mallgna la sonrisa que guillaba sus negros
ojos, que el duqueslto, un poco mortificado, quiso contestar,, so vez, algo terrlblemente Irónico; pero en vano es~udrllló los arcanos de su magln. La tras e cruel,
aquella de tres filos envenenados, que debla clavarse
en el coruón de la llnda crlolla1 no pareció. ¡0hl ¡po•

bres mostachos, qué furiosamente os retorcieron entonces los dedos del duquesltol
Como den pasos llevarfan andados, y Tula, que caminaba siempre delante, se detuvo esperando A Mendoza:
-¡Ayl Tengo este hombro medio deshecho. Tome
usted la escopeta; ¡es mAs pesada que su duellol
El otro la miró, sin abandonar la sonrisa fatua y
cortés. ¡La tronla l ¡La terrlble tronla, aababa de ocurrlrselel
-Eso... . .. ¡quién sabe, Tulal Usted aún no me ha
tomado en peso.
Y se rió sonoramente, seguro de que tenla Ingenio.
Tula Varona le contempló uo momento 4 través ele las
pestal!as entornadas.
- ¡Pero hombrel que sólo ha de tener usted contestaclones de almanaque. Le he oIdo eso mismo cientos de
veces. ¡Y la gracia estA en que tiene usted la misma
r espuesta para los dos sexos!
Como Iba delante, al hablar volvla la cabeza, ya mi•
rancio al duqoeslto, por encima de un hombro, ya del
otro, con esos movimientos vivos y gentiles de los p,Jaros que beben al sol en los arroyos.

.... ······· ...... , ······ ...... ' ...... ········

Del sombrlo caminejo de la mont,lla salieron 4 un
gran raso de césped, en mitad del cual habla una fuentedlla. Roddbanla macizos de flores y bancos de ble·
no, colocados en circulo, , la festoneada sombra de algunos Atamos. Grupos de turistas ventan ó se alejaban
por la carretera. Dos Jovencltall, sentadas cerca de la
fuente, tetan, comentándola, la catta de una amiga¡ al•
gunas sel!oras pálidas y de trabajoso andar, llamaban
, sus maridos con gritos lánguidos; y una nlllera, que
tenla la frente llena de rizos, contestaba haclenelo dengues, las bromas verdes de tres elegantes caballeretes.
Se velan muchos trajes claros, mochas sombrllfas ro·
Jas, blancas y tornasoladas, Tula llenó en la fuente su
vaso de bolslllo, una monerla de cristal de Bohemia, y
lo alzó de~bordante.
- ¡Duque! brindo por usted.
Bebió entre los cuchicheos de la.s dos Jovencit as que
lelan Ja carta. Al acabar estrello el vaso contra las ro•
cas y se echó , reir de modo provocativo.

�El Bazar de Caridad
Para cenar con broche de oro las fiestas del Carmen, en San Angel, Jas damas distingnidas, tanto de la soci edad metropolitana como
las qnc habi tan en el pintoresco pncblo, decidieron celebrar una fiesta
de caridad, en la que los beneficiados fueran los niiíos pobres.
En la poética alameda de San Jacinto se colocaron los puestos pa•
ra el reparto de ropa, juguetes y golosinas, en los cuales los compra•
dores fueron pequcíiuelos, á quienes sólo la Caridad puede hacer gozar
de fi1stas de esta clase,
Eu el kiosco del centro de la alameda estuvieron tocando las bandas m'9 renombradas de la capital, lo cual animó sobremaneu el festi val. A las diez de la mañana se abrieron las puertas y se dió libre
acceso á todos los niños desvalidos.
Las amables damas se eameraron en darles gusto y fungieron de amantes y cariñosas madres
para los chiquillos, algunos de loscuales seguramente no han gustado nunca de caricias.
Todo el suvicio de la fiesta eshivo á cargo de
damas distinguidas, en la forma siguiente:
Debemos mencionar, en primer término, á la co•
iií.sión formada por les sdicrts Alvaru Rul,Ga-

Señ oras E lena T erroba de Murgufa, María Quijano de Murgufa;
señ oritas Beatriz Qaijano, Susana Romero, Carmen., Guadah1pe y
Mnía de la Laz Murguía: ropa de niñ os, pantalones, camisa!, sarapes, blusas, zapatos, corbatas, etc.
Señoras Dolores Odiz de Orvañanos, Crombé de Calderón, Vért iz
de BaJlescá; se ñ oritas Guadalupe Vértiz y Lu z Goodlez: vestidos
para niños.
Señ oras P.ayró, Casasús, Sáochez Navarro¡ señoritas Margarita y
Evaugelina Casasús y Lerdo de Tejada: íerrocarrilu, aeroplallos,
jnegos de mesa, pelotas. etc.
Señoras S¡gaceta de Gamboa, Mosso de Pardo, de Torres Sagaceta;
seíioritas Guadalupe Alvarcz Rul, Luz Sáuchez Navarro, Marfa
Lerdo, María Escalante y Pilar Sagaceta: juguetes.
Señoritas Amparo y Carmen Corral, Inés Reyes Retaua, Escalan•
te y Campos: ropa de niíios.
A las dos de la tarde, el señor ministro de Francia invitó á los
presentes á nn soberbio banquetr, que se sirvió eo la ehgaote residencia del citado diplomático.
Terminado el banquete, las personas mayo•
res regresaron al jardm y se entregaron á las
alegdas de las batallas de coníetti y á una
kermesse improvisada en el momento.
La hermosa fiesta terminó al anochecer.

DAMAS OISTINQUIDAS REPARTIENDO ROPA

VAmooos, duque: no esc•odallcemos.
Estaba muy lloda: el sol la heria de soslayo,
el viento le plegaba la falda.
Desde la explanad• domlnilbase el vasto panorama de la ria guarnecida de rizos· los tilos
del paseo de Parls y las torres de la cladad destacilbanse sobre la faja roJa que marcaba el
ocaso.
Después de uo centenar de pasos empezaban
los pe.lacetes modernos. Tule. u dftuvo ante la
verja de ua Jardlnlllo. Tiró coa fuerza de la cadena, que colgaba al lado de la puerta; y después dijo, Introduciendo el enguantado brazo
por entre los barrotes:
-¡Ha aqul mi nldol
Los rayos del sol, Que se ponla ea uo horizonte marino , cabrilleaban en los cristales , Era un
hermoso nido, rodeado de follale, con escalinata
de milrmol y balcones verdes, tapizados de enredaderas. Tula tendió con gallarclla la mano aJ
duqueslto, y mlrAndole A los ojos, pronunció con
su acariciador acento de crloll&amp;:
- ¿No aufera usted hacerme compal'lla un momento? Tomarlamos mate A estilo de América.
El otro tuvo algdn titubeo y, • la postre, concluyó por anlmarn. Su amiga le hizo pasar á
un salonclto sumido en amorosa penumbra. El
ambiente estaba Impugnado del aroma meridional y morisco de los Jazmines que se enroscaban
il los bterros del balcón.
Tala lndlcóle asiento con
ana graciosa reverenda,
y·se ausentó velozmente, no sin toroa.r alguna
vez la eabeza para mirar
y sonrelr al buen mozo.
Ramón del Va/11 lnclán .

MIi.ORE 11! HIJO AGRACIADOS

Eres como milagro que se inicia
bajo el cambiante velo de las danzas¡
como suave nenúlar que se mueve
con movimiento oculto sobre el agua.
Se ha desprend ido mustia de tu frente
la primera guirnalda;
se han desprendido mustias de tu espíritu
las i deas p restadas.
Tú sola reinas en la danza,
Rnedan
flores blancas de almendro p or tu e1palda¡
te envnelve u na luz suave. y por los ojos
se te derrama, sobre el mundo, el alma.

Dijérase que el Universo entero
copia el compás alegre de tu danza :
que, oscilando, las Rores
la imitan encantadas.
E DUARDO M\ RQUIN A.,

GRUPO DE NtNOB OESVAI..IDOS ESPERANOO
f!.N L.A ESTACtON

yosso, Collada, Sáncbez Navarro y Lerdo·
de Tejada, que repartiuon boletos á los pequeíiuelos. A la izquierda se extendían, en
semicirculo, los puestos ocupados por las
distinguidas familias que patrocinaban t1
bazar.
En el primer puesto, las señoras Luisa F.
de Arellauo, Godbar de Cortina y señor!•
tas Aurora Sá yago, María Raogel: muñecast
collares -y juguetes variados se rrpartían á
los niños que acndíao.
En el siguiente estaban la señora Heidsiek, las señoritas A o.a y Constaoza Thompson, las n iñas Corral y la sdi ora de Chousal: enagüitas, rebozos, blusas y ropa para
niñas era lo que se distribuía en este puesto.
Más allá las señoras María Ordozgiti de
Pizarro, Guadalupe Rivas de Cortina y
O'German de Kenoion, y las nñoritas María Rívas Fontecha, repartían enaguas y
blusitu para oiñas.
Señora y señ oritas Calderón: juguetes,
casas de muñec.as, aparadores, pelotas.

seflORITAS HIJAS OEL. selloR VfOEPRl!SIOl!NTE OE &amp;.A REPUSI..ICA )' GRUPO Of!. DA.VAS
QUE L.ES ACO.VPAflARON EN L.A Flf!.STA DI! CARIDAD

como corriente de agua por la noche:
¡tus pupilas se agrandan!

•

Señora Paga, señorita Maldonado, seño.r a
lllanes de Collado, señoritas Illanes Blan·
c:o, Muía y Luz Paga, Dolores del Collado,
Encaroacíón del Collado y María Rangel:
muñecas, perritos, orangutanes, casca ·
beles.

1.0S QUE RECIBIERON ABRIGOS

La Mujer Danzando
¡Danza, mujer, porque las aguas cornn
y las flores derraman
perfumes de placrr, y las estrellas
se deshacen en lágrimu!
Danza, saliendo de la munte obscura
que oprime tns espaldas ,
y las dos flores blancas de tus manos
en la noche levanta!
Ofrécete al oontinuo movimiento
de la vida que pasa;
lloor eterno á la actitud cambiante
que transparenta el fntgo de las almas!
Mueve la Ror dorada de tu cuerpo
al compás de la danza;
deja empapado en tu perfume d aire
y deuocha la luz de tus mirada r.
Como incensario tu cabeza ondule
coronada de llamas,
como incensario del amor oculto
bajo hs ricas aras.
¡Entrégate á las danzas! A mi s ojos
brilla tra.Dsfigurada
bajo la lluvia musical, que llena
de un chorrear de fuente tus entrañas.
Te haces sagrada, hundiéndote en las olas
de la nuísica vaga;
todo tu cuerpo, abriéndose, descubre
el interi or misteri o que lo embarga.
Mujer danzando, enamorada viva,
tas hombros se adel~nn

QlfU,-0 DE BE Nr'F /0111008

�• UNA CATASTROFE EN LOS ALPES~
La historia del alpinismo acaba de registrar
una de las más espantosas catástrofes de sas anales. En un lugar donde existe poco ó ningún peligro, á anos cuantos pasos de ana cabaña de
auxilios, una avalancha derribó á dos carava11&amp;s,
que formaban un total de doce personas, de las
cuales side murieron inmediatamente:.

mínima conmoción. A pesar de la oposición de los
fufas, los alpinistas decidieron hacei: la ascensión sin tardauza, y como sucede en la mayoría
de los casos, los guías no tuvieron bastante fuerza de voluntad para rebasarse á hacer el viaje.
Esto no debe de llamar la atención, en vista de
que el número de gaús aumenta mientras que
disminuye el de alpioist.a s, y las dificaltades pa•
ra ganarse unos cuautos luises, que son la 'fida
de la familia por macho tiempo, es cada día más
grande; por esto es por lo qae los gafas exponen
sus vidas á diario con la mayor imprudencia.
Los turistas habían conti:atado á tres guías re•
nombrados: Burgener y sus dos hijos, y en el mo·
mento de partir tomaron otros tres no menos renombrados, habitantes dd Grindenwald. Este lajo

cha. La masa de nieve, cortada por una arista de
rocas, se dividí6 en. dos terreuos; ano de elfos
cayó sobre la cai:avana y el otro sobrecaalro cargadores que le seguían de cerca. Estos, jóvenes y
vigorosos, la vieron venir y u tiraron sobre la
nieve; tsta los llevó may lejos;pero no sufrieron
m:b que lesiones de poca gnvedad. Uno de ello,,
hijo del viejo Kaafl'man, se hizo un camino por
entre la nieve y subió á libertar á sus compañeros.
Después, siguiendo la clirección de la avalancha, descubrieron á los turistas y á sus guías
acostados á desc:ubierto entre la niue. Preclpi,
tados de sobre una arista habían ido á estrellarse
sobre la nieve. Seis bombres, entre quienes se
hallaban los temerarios excursiouistas, utaban

El. OADIIVER DEI. GUI,. BOHREN, MUERTO
EN El. CAMINO

El tres de Julio lleguou i Gtindenwald dos
ta.ristas alemanes: Alfredo Kuhn y Hans Bart.bol
con la intención de ascender al Finllteraarhorn
y á la Jungfrau.
El Finsteraarhorn es el pico m'9 elevado del
Oberland bernés, y sa ascensión por el Este es
penosa y difícil¡ por el Oeste, por el contrario,
es relativamente fácil, y por esta razón escogie•
ron ese lado los turistas. Pensaban pernoctar en
la cabaña del Bergli, después llegar hasta el pabellón Concordia, qae ofrece todas las comodi·
dades de los hoteles moderncs, tnmedio de la
nieve, y de allí partir para hacer la proyectada
ascensión. Este itinerario es el que siguen la
mayoría de loa alpi.Jlistas, por ser el mis fácil,
siempre qae la nieve esté buena.
Hada cuatro días que nevaba en los picos, y
en el valle el tiempo era malo. El Tiernes ocho
de Julio se levantó el temporal. La másrudimentaria prudencia aconsejaba el retardar la e~pedi•
ción y no arriesgarse por sobre témpanos que 110
est,n nunca seguros después de los temporales,
y cuyo paso pur:de ocasionar avalauchas con la

"EQRESO DEI. CORTE.JO FUNl!BRI!

de detalles y precauciones illdica que no ignora•
bao el riesgo en que se ponían, pues para tales
excursiones, un grupo de dos ,xcursionísbs se
content11, generalmente, con dos ó tres guías, lo
cual es mny suficiente.

&amp;.A OARAVANA. DE AUXll.10 Rl!OOGll!NOO &amp;.OS OADAVl!1'1!8

La caravana partió en la maiíana, y á las seis
de la tarde se hallaba en las cercanías de la caba•
ña del Bergli, que ha sido establecida por el club
suizo de alpinistas para refagio de los que hacen
asc:ensio11es. El guarda de la cabaña, Kanffman, se
hallaba casnalmente en compañía de 110 gafa,
Bohren, guarda de la cabaña de 1a Conc:ord ia, qae
se dirigía á su puesto de nrano y que fat dete•
nido por el mal tiempo.
Los dos hombres vieron á lo lejos á la caravana, Y mientras que KauHman se puso á abrir un
camino, Bohrea se adelantó para condacir i los
asc:ensionistas. Apenas habría caminado nn c:en•
tenar de metros cuando 9C desprendió la a•alan-

muertos. Christen Bohren rupiraba todavía y
otro de los guías estaba herido de suma gravedad.
Al día siguiente aua caravana, compuesta de
veintiséis guías, partió de Griudenwald para traer
á los heridos y á los cadáveres. Fné necesario
hacer el viaje por pendientes muy peligrosas,
cuyos pelitros habían sido aumentados por Ja
reciente avalancha. El aspecto de la procuión,
llevando cada dos un c:ad,ver ó an herido, era
lúgubre. Durante el camin,o expiró Bohren.
En esta forma llegó el cortejo á Eismer, última
estación del ferrocarril de la Juogfrau, y de allí
se llegó sin tropiezo al Grindenwald,
Mientras que los cadáveres de los dos turistas
era.a enviados á s111 casas, los dos gu.ías eno lle•
vados al cementerio 6. descansar junt.:, á los de
sus c:ompaiíeros que han muerto tan tr4gicame11•
te como ellos en desastres semejantes.

1

1
.

.

'

-

-

.

'

..

LOS TEATROS DE BARRIO
tablas con to~as sus deformidad,:,, con todas sus
N pasada crónica hablé de la
ca los gérmenes fermentadores de daños fisiolómonstraosí
dades, al compás de uua música ram·
prostitución y mal gasto rei·
gicos, las misteriosas fuerzas qae impulsan á la
piona y cnrsi.
nantes en ttatros adoude
disolución social, los secretos mó Tiles del alcoEl artesano no va allí á deleitarse, á reconfor,
concurre gente de levita;
holismo, de la degeneración sexual , de todas las
tu
su espíritu, cnando el caeTpo fatigado por las
quiero ahora rdtrirme al esmiserias asoladoras de las socieJades modernas,
faenas del día así lo reclama; á solazarse con la
tado en. que se hallan los
representación de una ingeniosa fábula , de un
• ••
teatros de burlo, los infectos
pedazo de Tida llevado al teatro cou un fin es¿Qué es 110 teatro de cgéaero chico&gt; eo los bajacalones que noche i noche llena esa multitud
tético, 6 con la música arralladora y divina del
rrios, y cu.U la obra-penada por los rtgbmtD·
humilde y obscau, que por limitación llamamos
verso ... 1No! Va á sentir, despertada por las patos de policía-que los autores de esos mama·
pueblo.
labras soeces de los libretistas ó por
Hice una correría por esos antros,
los
moti vos canallescos de los fabriverdaderas incubadoras de dolor y
e&amp;ntes de múiica barata, el resargi,
de vicio, y deseo comauic:uos, sim•
miento de la bestia h umana , de la
ple y honradamente, el resultado de
bestia
i11d6mita en el organismo del
mis obiervaciones.
hombre primitivo, que yace adormeSi repugnante y triste es ver Jade•
cida, medio cegada por la laz de la
generación moral y ,1rtbtica1 la deca•
civilizaci6u, en el del moderno. Al
dencia asombrosa, que se ha llegado
salír del antro, no h 1brá de sentirse,
en algunas de Jas salas de espectku•
en verdad, ennoblecido, cligni6c:ado
los situadas en el centro de la ciupor las uteriorizaciones del arte ¡
dad, en el corazón mismo de la meno vol veri al hogar ausioso de eletrópoli, allí donde se agrupan los
varse¡ de ser superior á las comunes
cafb lujoso~, los c:labs, las acade•
miserias, de emanci parse del yago
mias, más lo es aú.n contemplar la
de la ignorancia y de las mefíticas
1órdida miseria, al pud•idero inteinBuenc:ias dd ambiente; sentirá enlectaal y mon.1 que se asienta en los
tonces la tentación de todos los vi•
teatros pobres, que en la lejanía del
cios; su, malos instintos desatados,
suburbio solicitan la concurrencia
victoriosos, en. triunfal carrera desdel obrero, de la artesana, de la mn•
enfrenada, le empajarán á otros ancbedumbre anónima, en la que se
tros, de los cuales el cgénero chico&gt;
enc:ierran los elementos de la regeno es más que una antesala, iy qat
neración popnlar de maíiaoa, las
antesala!. .. .
fuerzas vivas del eugraodecimiento
!Cuánto mejor p1.pel desempeña·
de la patria, que aspira á hacer de
ñaban, en otro tiempo, aqnellos bursus hijos, de todos sus hijos, desde el
dos dramones en d iez actos que ha·
opnJeuto banquero hasta el albañil ,
cían las de-licias del put blo! Eran
una colectividad, en la cual la obra
también una o fensa á la estttica- no
civilizadora haya producido todos
tan graode como las que en la acsus frutos, nna colectividad formatnalidad sufre¡- pero, al fin y al
da por hombres buenos y útiles.
cabo, no cau,aban daños, no corromY es más repugnante y triste el
pían.
espectáculo que esta contemplación
Ahora que nuestro gobierno, con
ofrece, si la comparamos con la otra,
alteza de miras nobiUsima, se preporque á los teatros céntricos acude
el público letrado, más ó meuos c:ulocupa por la educación. y mejorato-dando al vocablo su significación
miento intelectual y artístico del
más v;,.sb,-y, por lo tanto, sabedor
pueblo; ahora qae subvenciona com•
del riesgo qae corre al sumir sa men•
pa.iHas para que nos ofrezcan espectalidad y su eepírita en ese charco
táculos cultos¡ ahora que presta su
de agaas negra, y pestilentes que se
más completo apoyo á la formación
denomina 8l cgénero chico&gt;¡ miende orfeones, en los caales el artesa•
tras que el otro, el de los obreros, el
no encuentra un medio de divertirse
de los pobres, el de los humildes, es
á la par qne de cultivarse, y que
inconsciente, no tiene noción perfec•
protege, por inicia ti va de la sec:retaSRAS. VEHI Y ORl!SPO, TIPI.ES DEI. TEATRO, ''(./RICO, .. EN UNA ESCENII
r'de I nst racc1'6 D Públ1ca
- y Bellas
ta de lo bueno ui de lo malo, de lo
DE "'ADRIANA AIVGOT"
Iil
bello ni de lo feo, y, por lo mismo,
Artes, toda instituoión que reprtrrachos que tienen la pretensión de ofrecerse
uo puede considerársele directamente responsascnte un elemento de nolución mental y arUscomo obras literarias, han realizado?
ble de los daños que á sí mismo se causa.
tica, resalta con teda sn repuguante fealdad la
En los teatros de barrio, los espec:U.culos consQue el c:género chico&gt; se posesione en buena
obra que semana por semana llevan á cabo los
tituyen una txhibición de las más peligrosas y
autores de cgtaero chico&gt;.
hora de los teatros c:uos: realiza una obra de
torpes, No seha tratado allí de elevar el nivel
anulación mental con gentes que pueden comba·
Confiemos, sin embargo, c·n qne el señor gober•
intelectual y moral de las clases bajas; de edu•
tiria y sa.bstraerse á ella¡ pero qae no penetre en
nador del Distrito, qne t anto se ha distinguido
car al obrero en el conocimiento de la belleel teatro popular, porque entonces la finalidad
por su gestión moralizadora, por su empeño siem•
u¡ de depurar su lenguaje c:asi bárbaro, con
que alcance, constituirá un crimen, porque cripre renovado de procurar, por caantos medios
la pulida forma; de hacerle olvidar sus ddec•
men es arrastrará ana multitud ignara, i.Jlconsestán á su ª!canc:e, la educac:i6n del pueblo, hatos y SllS vicios. ¡No por cierto! Al contraciente, fácil d e sugestionar, á un pantano de imbrá de suprimirles.
rio: el &lt;género chico• se ha ocupado de exaltar
becilidad y de inmoralidad.
Sería una medida de higiene,
hasta lo innoble 1111s má~ bestiales apetitos; de
Los teatros de barrio, en México, son los focos
halagarle con la reproducción de su tosco caló·
más grandes de prostitución, de infección moral
MA.ESlt P l!DRO,
de adularle, hac1todole versereproduc:ido en la~
que re¡istramos. Allí duermeo, como en la cloa•

�Banquete

SOLEMNE

al Señor Corral

El señor licenciado don Francisco Alfaro, antiguo amigo del señ.orVicepresidentede la República, deseando celebrar el triunfo de la ~ndida•
tora reelecciooista en la recientes elecciones,
obsequió al citado señor Corral con un baoqnete,
el cual se efectuó en d(u puados en el restaurant de Chapultepec.
Tanto el salón, como la mesa, se hallaban hermoumente decorados con flores en gofas y ea
ramos, y el cchemin de tablo, de flores también,
foé una pitia decorativa de grao mérito,
Se sentaron á la mesa, además del anfitrión 'Y
del obsequiado, los señores licenciado Rosendo
Pineda, Gnilh:rmo Pous, licenciado Ramón Prida, Jiunciado Ignacio B11rgoa, secre1ario de go bierno¡ excelentísimo señor Henry Lane Wilsoo,
embajador de los Estados Unidos¡ senador S,basti,hi Ca.macho, licenciado Pablo Macedo, doctor Rafael Martinu Fret, diputado licenciado
Fernando Doret, ingenitro Henry A. Pressey,
H . P. Chesley, licenciado Gonzalo Alfare, H D.
Miller Esq.
A la hora del cbampañ1, el señor lícenciado
Alfare se levanfó para oírecer el banquete á su
amigo el señor Corral.
En su brindis, el anfitrión tuvo (rases muy elocnentes y de alta significación. Brindó, en pri•
mer lugar, por el triunfo de la candidatura reelecciou.ista, y después por la ratriótica labor
del sello, Cof'ral, haoiendo notar que se necesita
el acendrado plllriotismo y la demostr,da virilidad del candidato triunfante para aceptar la
ard■a tarea de sostener y gaiar al país por la glo ·
riosa senda trazada por el señor General Dlaz, á
quien llamó un vidente, dotado deju:cepcionales
dotes para regirá los pueblos.
El señor Corral contestó en breves frase,, dan •
do las ,!racías al señor Alfa.ro, tanto por la manifestación de cariiío que le tributaba, como por las
frases vertidas en su brindis,

FUNCION

RELIGIOSA
c:ión de Giudalajara. Después dt la misa se organizó una procesión solemne, que recorrió las u aves suntuosas del templo.
Poco despnéi de la un&amp;, los congregados regresaron á la
ciudad do México y se dirigieron al colegio de Mucuonu,
doo.de se sirvió na banquete ea su honor.

•
".

P,ua agnaju á los visitantes, las Asociaciones Marianas de
eda ;indad dieron una velada en el salón de actos del citado colegio de Mascarones, el lunes por la noche, b¡jo el signiente programa:
A\legro, Sllnmar. Q 1inteto.-Aloc11ción. S:ñor licenciado
don Luis G. Ocliz y Córdob&amp;.- Noestra
P~regrinación, Oda. Don José Lelo de Larrea,-Rapsodia húngara número 2, Listz.Piru á ocho manos por 1os señores Hilario
G1 vilondo, Francisco Pala fo:.-, Leopoldo Ga ·
vilondo y Lais Cenaates,- &lt;La Cuma6ola&gt;,
drama histórico en tres actos y en prosa,
por don R~món N ocedlll.-&lt;Los Coogrcga.ntes&gt;. Estrofas. D.&gt;n Francisco Gómez LiJlares.-Hoja de Album, Wagner.-Romaoce
sans parolcs. Méndclssohn. Quinteto,

ASISTENTES AL. BANQIJETE OFRECIDO AL SEfiOR DON RAMON OORRAL
POR EL SEfvOR LIOENC1AÓO AL.FARO

Han mand;ido solución ex;icta las personas sigaientes: J. G. Gutiérrez Topete y F. Irigoyen,
de México; A. J. Merino Cervantes y A. Flores
Villar, de Totuca¡ Olallo Rubio, de Cananea¡ doc•
tor Ernesto Escalona, de Altolouga; docior Recaredo A_ndrade, de Ct.iconteptc, y M. Abren de
la Torre, de Campeche.

u encuentro reciente con el maestro vienés
chlechter, en que resultaron S partidas tablas y
una ganada cada uno, causó cierta sorpresa en el
mundo ajedrecista.
T.os antecedentes del doctor La.sker lo colocan
muy por encima de cualquier otro ajed~ista . . '.in
embargo, hay que reconocer que en el ajedre1. nadie es infalible. Por eeo la fuerza, para apreciarla,
debe ser considerada e11 nn coajnnto de partidas.

Eh GAJPEON DElt llUNDO
AJEDREZ
Laekcr nació en Alemania, pals donde se cultiva con eutusiasmo el ajedre1.. l:'iendo estudiante
de la unh·ersidad donde obtuvo el tftnlo de doctor
en matemáticas, ya se destacaba como fuerte aficionado. ~u primera aparición en un torneo de importancia foé e:n Amstérdam, en el año de 1~S!I,
cuando eúlo contaba 21 afios. Ocnpó en esta ocasi6u el segundo puesto, siendo el primer ganador
el maestro inglés Amos Burn.

Problema núm. 13, por V. Marín
NEGRAS

BLANCAS

Las blancas juegan y dan mate en dos jugadas

Solución al problema númtro 11,
por V. Marin
BLANCAS

e

NEGRAS

1eiR X P

11'5R

(mate).

2

D X

2

C 7 C (mate).

2

e7

, si C X P (4 C).

, si
A (mate).

ex

P (4 A),

us notables aptitudes quedaron evidenciadas
eu una genial partida contra el maestro J. H.
füiuer, de \'iena. Luego, de -paso ror Taglat.erra,
tu,·o oportunidad de medir aus fuerzas con los más
aventajados ajedrecistas de T.ondree. á quienes
venció repetidas ,•eces. Estos éxitos lo anim.aron á
deeafiar al mae,,tro alemán, doctor TarrascL, , ·encP&lt;lor de torneos internacionales ; pero éste rehUE6
diciendo que sn contrincante aún no tenía Ululos
su6cienfes.
Et renomb~e del doctor Laeker foé mundial,
cuando en el año l 8H~ obtuvo una victoria, en forma inequívoca, contrae! célellre Uuillermo 'tei:nit1.,
quien coueervaba el título de campeón del mundo
hacfa :!O aiios.
nesde entonces la fama de inYeucible en el
ajedrez del doctor T,aeker se ha ido afirmando ca·
da vez. más, priacipahnente con su triunfo en 1008
contra el doctor Tarrasch, á quien ganó ocbo part.idas en e.tilo admirable, perdiendo trea
En los torneos internacionales en que ha tomado parte el doctor Lasker, desde el año 1 ' !J
hasta e l afio pasado, 1111 conseguido nue,·e primeros
premios, en lucha con las capacidades mayores de
todas las naciones.
En los numerosos mal.cha particulares que ha
sostenido ha vencido á sns adversarios sin dejarles
ganar, frecuentemente, ni una sola partida.

DOCTOR LASKE.R

Por el momento todo induce á creer gne no existen
rivales para La~ker.
Entre las cualidades qne distinguen al e,~imio
ajedrecista ee cita la brillante?. con que juega partidas simultáneas llegando A ,,eces á coaduci r basta 40 j negos.
L a ker es autor de un libro en que expresa su
concepto dal juego de ajedrez, en correcto estilo,
muy notable por la sencillez y claridad de exposición y la forma novedosa con que encara el e tudio
de la materia y su enseñanza.

Loa miembros de las Asociaciones Marianas de la República decidieron dedicar un
día especialmente para presentar ans homenajes á la 1Dadre
de Cristo en su colegiata de
Guadalupe, y, para ello, duignaron el domingo último.
Convocados por las asociaciones de Guada]ajara, se reunieron en esta ciudad todos
los Jóvenes asociados, y en d
citado día se dirigieron á la
colegiata, en donde se dcctnó
la fiesta religiosa, primera parte de los festejos orgalliz■ dos.
A las siete y media de lamaiiana del repetido día, Monseñor Ridolfi celebró la misa de
comunión y administró la eucaristía á más de quínientos
jóvenes-de las sociedades. Ter•
minada e1ta ceremoni,, se retí•
ró el señor delegado apostólico y ocupó el tt'Ono archiepís•
copal monseñor Mora y del
Río, arzobispo de México,
quien ofició de pontifical en Ja
misa solemne. La misa que se
cantó en esta ocasión es una
obra arte y lo foé también el
sermón pronunciado por el reverendo padre Luciano Aréchiga, director de la coogrega•

EL ORAOOR SAGR400 EN L,I CIITEORA. - MONSEROR MORA Y OEI- RIO EN EL TRONO PONTIFIC4L, - GRIJPO OE MARIANISTA$:
FOTOGRAFIA TOMADA EN EL. PATIO DE MASCARONES, POCO 11.NTéS DEL BI.NQIJETE CON QIJE FIJERON OBSEQUIADOS

~

�Páginas Femeninas
CRONICA
AS frecuentes tempestades que hemos tenido
en este tiempo de llu•ias, nos han impedido
contemplar el hermoso
cielo de estío¡ las estrellas aparecen de vez en
cundo, como suelen
presentarse las alegrías
fugitivas que, acaso por
su misma brevedad, nos
sorprenden deliciosa·
mente, mucho más aún por ser imprevistas.
En efecto, lectoras mias; el gozo es más intenso
cna11to mb inesperado, y r:n muchas ocasiones,
la brillante y rápida visión de la dicha perdería
su principal encanto si se tuvieran antecedentes
de su llegada. De ahí nace el deseo deofrecer un
obsequio 6 un placer, tomando la precaución de
ocultarlo hasta el momento preciso, á 6n de qne
la sorpresa sea el primero de los gustos recibidos.
Todo, pues, tiene su mérito y ulilidad¡ hasta la
misma privación de la alegría, porqoe la natoraleza homana está conformada de tal manera, que
no tiene facultad de percibir la sensación en su
más alto grado, si no es cuando la recibe de improviso y sin preparativos convencionales,
Por tanto, tendremos que convenir en esta extraña verdad: para ser inmeDSamenle feliz en
ciertos momentos, es preciso no serlo siempre,
sino mb bien carecer de una venttira, cuya realización nunca pudo esperarse. En tal idea se
bisa la conocida historia de la pobrecilla Cenicienta, humillada injustamente por las malas
hermanas, que se van al gran baile del palacio
real, vestidas con espltndidos trajes¡ mientras
tanto, la humilde muchacha llora tristemente su
desventura jnnto á la sucia chimenea, y sus lágrimas de mansa resignación se convierten de
impro\'iso, al contacto prodigioso de la varita
mágica del hada, en resplandecientes diamantes,
con los cuales adornará. su blanco cuello de paloma y sn dorada cabellera. La dicha entra á esa
lóbrega estancia como nn inesperado relámpago
deslumbrador, tanto más puro y radiante, cuanto
eran má, proíandas las tinieblas anteriores del
pobre aposento y la tristeza de aqnella alma olvidada que lloraba en silencio su abandono.
Si, lectoras mías: cuando se 'aog11idece con una
pena secreta, más dolorosa aún por ser oculta,
sin recibir siqniera la suave caricia de nn consuel~, eutonces el advenimiento de una alegría
es mil veces mh dulce, que si no hubiese prrcedído i aquel callegro triunfal&gt; un melancólico
«andante&gt; de fúnebres acordes. ¡Cuán deHcioso
es ese momento, en el cnal se escucha, t.ras las
curadu pu.ertas de la t.riste casa que ya á nadie
esperab•, el discreto llamar de una mano querida! !Cuánto más bello aún el instante supremo en
que, á las puertas cerradas de un corazóll sin esperanza, llama la dicha plena, -pidiendo un, hospitalidad que antes, Cll vano, se había solicita•
do!. . . .. ,
Por esto debemos, mis queridas lectoras, esperar, confiadamente, enmedio de la penumbra dd
desaliento y del escepticismo, ese rayo de sol
qae vendrá á iluminar las lobregueces de la estaocia olvidada y á traer la alegria á aquel corazón sin consuelo.
cEl blento en la vida consiste, algunas veces,
en saber esperar&gt;, ha dicho un grall escritor¡ pues
procuremos t~ner ese talen!º• porque tarde ó
temprano, el 1ncesaole cambio de la vida y del
destino nos hani triunfadore,, ya qne otras veces
no, ha hecho vencidos.

Uaa so.rpresa agradable se ha recibido en el
mundo elegante al saber qae el abrigo manto u •
tá en boga, á pe~ar de la estación calurosa, No
hablo de Jos man los de noche ó salidas de tea•
tro, baile y recepción, sino de esos elr¡.&lt;antesabrigos ligeros que el presente verano, bastante hes·
co por cierto, permite usar á las damas. Antes
no se hubiera admilido de ningún modo llevar
abrigo dllI'ante el día en plena estación calurosa;

-pero en la actu11lidad su fre tales cambios el tiempo, que en las mañ anas nublad as ó á la b.ora del
cr epú1culo, 1111 •iento hel ado nos hace estremecer de frío, como en el otoño ó en el principio
del invierno. D icho manto de d!a es muy p r.1.ct ico par a l as damas que des een reunir lo útil,
lo agradable, pues tant.&gt; defienden de l as brisas
demasiado frescas, como p restan &amp;l atavío un se•
llo de elegante distinción. Si deseáis, lectoras
mías, confeccionar no manto her moso y de bneo
gusto, podtis seguir la ins piración del modelo
que cito á continuació n: está hecho en paño in·
11;1ts, que es al mismo tiempo caliente y ligero,
fiexible y , sin embargo, resistente; tiene un matiz bello y d iscreto. propio para soportar la intemperie¡ casbñ o claro, ainl acero ó verde bron·

ce¡ el adorno consi ste en grandes botones y son•
tacbe¡ en la cintura lleva nna sardineta abotona•
da que recoge la amplitud del abrigo y le da
cierta ligereza y esbelte.z muy gracias-as. Este
manto es útil para salidas de tarde, ya sea á paseo ó •isitas¡ pero si se desea atgo más elegante,
puede ejecutarse el mismo modelo en seda 11berty negra, con vueltas de tafelta, cubiertas de
encaje grueso. También es posible elegir ciertos
tooos exquisitos, que en la seda resnltan deliciosos¡ los más de moda actualmente soll los que se
aproximan á los matices antiguos, como el verde
seco ó el a.zul pastel. Las telas de seda con fondo
de color marchito y dibujo de tonos vivos, re-sultan muy lindos, y los mantos confeccionados
en esos géneros tienen un aspecto magoifico y
hermoso.
Hay un modelo confeccionado en seda de tono
verde hoja seca, con dibnjo de Bares rosa mate,
y el adorno es solamente de bordados de aplica•
ción color de hoja seca. Así, pues, ya sea abdgo
para el d!a 6 para en la noche. el manto japonés
triunfa por completo. En algnnas ocasiones, se
hacen también de ''liberty'' negro para usarlos
en la maiiaoa ó en la larde¡ y en tal caso, se les
po11en vueltas muy marcadas en su corte, de seda
6.e.xible y en colores vivos, como azul rey, coral,
verde: Nilo 6 abricot. Et mismo estilo es par a los
mantos de noche, solamente que se buscan para
ellos to11os má.1 brillantes y adoroados con motivo, bordados en metales v seda, ó bellotas de oro
y plata. E.tos elegantes abrigos fueron, darante
algún tiempo, estrechados en sn parte iníeri or,
se,6.n se hace con las faldas ¡ pero esta moda ha
pasado y se les deja Botar en toda la arth tíca
amplitnd de sus pliegueg, qne permiten, á veces,
lev;;anlarlo arrogantemente sobre el hombro. En
otra ocasión daré á mi, lectoras algunos apuntes
más sobre estos lindo3 y elegantes abrigos.

]..os cojines, lectoras mfas, repreeentan endondeqniera que estén colocados, el confort y la comodidad. Ri un asiento es demlll!iado amplio, duro. 6
tiene el respaldo muy recto, ponedle uno 6 varios
.-:ojinea y obtendréis un sillón confortable y mue•
lle.
La utilidad de los cojines es múltiple y variadbima. Podemos usar de ellos en las r;amas, en los
soíáes y sillones, en el caunaje, en la cuna, en la
pequeña y poética carretela del bebé y hasta en el
re.qpaldo de algllllos sillones que carecen de cojín.
Y si es indudable la comodidad que proporcionan, no lo es menos el aspecto elegante que dan al
mueble 6 al Jugar en donde se les coloque, por ser
un objeto ex traordinariamente decorativo. Vosotrae 81lbréis, mia qnerid11s lectoras, todo lo que )11.9
manos femeninRS pueden hacer e11 la confección de
un cc,jfn.La pintura, el bordado en sus variados estilos y matices, los tejidlls, y en una pitlabra, todas
las labores me.uuales, eon 1'ttilej para la fabricación
de dichos accesorios.
T ratándose de hacer un obsequio, nada hay más
apropiado qne nn coj!n, ya sea para'eeñora, señorita, caballero 6 niños. A todos puede proporciornu ótiles servicios 0&lt;1te elegante objeto. Lo iínico
que es indispensable tener presente, ed la apropiada elección tle telas, tamaños y colotdS, para que
dicho obsequio resulte de buen gusto.
En e,;ta página yerán nuestras lectoras varios
modelos de cojines apropiado.~ á, diferente! fines,
los cnales dt:!Seamos que le3 eean de alguna utilidad.

El primer grabe.do nos muestra un grapo de dos
cojines, h~chos en piel de ~eda 6 moa.ré de col_ores
serioa y discretos! como gris, verde b ronce, violeta cbaudroo y a gunos otros, bordados con seda
tonal en mati~ antiguos que a.rmoniceo con el
color de la seda con que esté hecho el cojfn . Por
ej~plo: si es de seda grL•, las sedM deberán eer
en varios tonos de verdes secos para el follaje, y
las pequeñas fr ut as color de cereza ó rosa antiguo,
Estos cojines son muy propios ¡.,ara decorar un
salón, estudio ó recámara de caballero.
El segundo grabado representa un delicioso co-·

jln de seda liberty azul pálido, rosa 6 verde Nilo,
guarnecido con unas esquinas lle enc11je de roalJa,
un gal.ó n de seda blanco, alrededor de trosJados,
y cuatro lazos de l istón del color dt1l cojín . .Este
serA un elegante adorno, colocado en el gabinete
ó recáma ra de una dama.
Vemos después un psqueño cojin de piel de seda
color de rosa salmón, luciendo un dibujo bordado
con sedas de colores suaves. .En las esquinas lleva
grandes "rouches" de listón y gasa color de rosa
salmón. E3te lindo cojln se verá muy bien sobre
el contidente de un "boudoi r." Otro de nuestros
grabados nos muestra un grau ~ojln ó edredón
para cama, hecho en seda li berty del colot que se

prefiera, y luciendo una hermosa cubierta de batista ó muselina guarnecida con bordados á la inglesa. A la orilla lleva un ancho encaje de bolillos.
Nuestras lectoras verán tacob1én un grupo de dos
cojines 6 almobadooes pequoiíos, hechos en seda
azo! con cubiert as de etnmi na cruda, guarnecidos
con bordados al punto de cru11, ejecutados con seda
azul en varios tonos, y do&amp; lazos de listón. restos
almo\Jadones son muy lindos para cnrrnRje de ·niño pequeilo, Deseamos que nueetras lecturas los
encuentren do su gutito.

�FOT, FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"

For.

FÉLIX, DE PARÍS.- ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"

iElegante manto, hecho en seda gris perla, con dibujos de color azul acero, adornado con bieEes y un gran lazo de eda &amp;zul acno

TRAJE DE p.1.sEo.-Confcccio11 ado en cbarmeuse azul &lt;flor de lavande&gt;. Sobrd alda p!Pga('a r~cogida. en el bajo·vor un an cho bies de
la misma tela. El cuerpo tiene uoo.s solapas abierta; sobre un escote cuadraáo, cubie1 ; o .Je muehna de seda, alfl r zada, azul per la, g uar•

necido con un g1l160 de rc&lt;l de plata s perlas. Manga corta, dejando ver ot ra interio1 ce mw t :ina de seda y galón de plata Y µe rlas.

�El Mundo Ilustrado

LEYENDA DEL ACERO

RALAS 0RMRS

C.ClrlSULT
UNA CARTA

Alejandrina: Hice tiempo que deseaba recibir
noticias suyas, para nber si se había resuelto favorablemente el asunto de Sil amigo. P&lt;&gt;r fortuna
veo que todo camina perfectamente, i pesar del
disgusto pasajero que tuvo usted con Enriqur, el
cual parece queru muysiocera y profundamente
á la interesante Alejandrina, i qu:cn tengo el

gusto de dar el modelo de peinado que desea, el
consejo de que no lave sus ojos con igua de sal,
pues podría pcrj11dicarla después de largo tiempo, y mis recuerdos afectuosos, unidos al deseo
de saber que es tan feliz como merece serlo por
sus nobles cualidades.
NOTICIA

Wcll: El jabón de Je~he de burra es, en efecto,
muy eficaz para mejorar la tez; se vende en las
droguerías de esta capital,
ALGO DE HIGIENE

Aurora: Las neuralgias suelen pre venir de al•
gún enfriamientc-, por Jo cual da muy b11en reSllltado aplicar, sobre la parte dolorid1, una bolsa
de agua calientr.
-Tiene uttd razón en preocuparse sobre la
manera de perfumar su alicnt&lt;', pues las personas
que padecen afecciones heráticas, tíeotn la desjfracia de q ae éste no sea may puro¡ pero ha y 11na
manera de obtener b:ito feliz á ese respecto. Se
limpia la dentadura con mucho cuidado después
de comer, y l11cgo se enj11aga la boca con ag11a
boricada, á la cual se le muelan unas gotas de
esencia de menta.
Con este procedimiento con.srguir, usted lo
que tan j11stamcute desea y, en cuanto ;i la ma•
nera de quitar de sus dientes ese color amarillen•
to, le recomiendo que los frote con ceDiu de cigarro, y de vez en cnandr, con un algodón moj•do
en tter sull úrico.

-No es conveniente ncogerse el cabello de1p11h del baño, cuando aún no se ha accado completamente, pues á causa de uta costumbre suelen contraerse enfermed¡des de la gargant. y
otras aiecdonu todavía m,s molestas.
AMOR DESGRACIADO

EglantiDe; Profunda pena he tenido con la lectura de s11 carla¡ a,í resuelve el Destino algunas
veces siluaciooes que parecían no tener definí ·
ción.
La mu:rte es la gran libertadora de muchos
encadenados por sufrimientos sin remedio, y
aunque de improviso el ioJpc u cruel en cxtre•
mo, pan los qae, como ush d, pierden al sér amado, lentamente víene dcap11és el consuelo de
pensar en las muchas amarguras que acaso le es•
tarfan reservadas á ese q11erido con:zóe, para el
cual se desearfan todas las dichas posibles. ¿Qui•
d no le e•perablln i él y , asted innumerables
penas á causa de la oposición que para amarse
encontr.ban en su familia? Y aun cuando lt&gt;graran vencer uta dificultad, ¿la -vida no encierra
un variado programa de dolores físicos y morales? Ahora sa amigo descansa para siempre y
u•a idea debe consolar á usted, porque ti cariño verdadero esti significado en e~tll sola palabra: abntg1cióo.
N,1 pieusc aotaalmente en tomar resolación
ninguua, pues su alma se encuentra enferma é
incapaz de elrgir lo qae pueda convcuirle¡ d
tiempo y las circanstancias le irán indicandc-,
poco á poco, cuál ca el camino que debe tomar.
Si no lb.mara la atención de su familia la negativa de ser madrina de la niña que me dice,
podría usted hacerlo; pero acaso ca mejor intentar un esf aerzo, evitando así
con.entarios que le serían á
usted muy dolorosos.
Doy ;i usted el moddo de
ropita para niño req11eño, y
le aseguro qae siento macho
su desgracia. pues le profeso
verdadero cariño y estimación. A¡fradcci sinceramente las flores que tuvo la
bondad de enviarme.
RESPUESTA

María. Virginia SonorenSf:
Con todo g11sto desempeña•
ré el encarto q11e usted me
hace; pero no sería por
demá, q u e ustrd
escribiese en ese
sentido á I• Dirección de este semanario. Si de m{
dependiera com placer i mi querida amiga, lo haría.
sin tardauza; pero
no todo lo que se
desea se puede realizar, como sucede en este caso.

USOS SOCIALES

Marieta: Caa11do un caballero obstquia á 11na
dama con flores, no es propio qae ésta corresponda dicho obsequio. Más bien podría usted
enviará su amigo una bonita postal, {elicit,ndolo por el día de su santo é incluyendo saludos
af~ctaosos de parte de su tía y IH gracias por las
flores que él le envió.
Mucho agradezco á usted la bondad con que
me juzga, y deseo sinceramente serle útil con
mis indicaciones.
UNA DUDA

Agradecida: Es muy difícil con vtncerse de si
el afecto que nos demuestra una persona u sincero. Sin embargo, hay una prueba, tn la cual se
pone de manifiesto la verdad de ese cariño; por
ejemplo: haga llegará oídos de cae caballero q11e
usted tiene alguna pena muy grande, de cualquier género que ésta sea¡ si él acude solicito al
lado de usted para c::naolarla y hacerlt presente
la participación que toma en dicha pena, entonces p11ede creerse en la sinceridad de 111 amor
porque el egoísmo humano es tan grandr, q11e
sólo añade las penas ajenas i las propias, oaando
un afecto profundo identifica los corazones, haciéndolos vivir una mi,ma vida, compartiendo
de un medo unísono, no sólo las alegrías, ,ino
también las tristezas del iér amado. Esta es la
única prueba que puede íntenlaue en la época
actual, pues los heroicos sacrificios de los autiguos paladines se remontan á la historia y á las
leyendas fab11losas.
MARGARITA.

En dlas muy distantes de estos en que
todo se matematlza, en los dlas floridos
de Inocencia y de preseotlmlentos, cundo
pesaban Igual en los platt110s de la balan•
za la Imaginación y el anAllsl~, nació la
leyenda del acero sobre la cumbre de un
monte en donde vlvla un anacoreta. Brl·
liaban entonces, con un mismo fulgor, los
crisoles del alquimista y los del nlgroma.nte. Aveces los alquimistas t:nlao que
tocar su caben con el gorro estrellado y
cónico, que pronunciar ensalmos a divinidades Imaginarlas en torno de las retortas, para magnificar &amp;as trabajos con un
prestigio sobrenatural. En la c:ambre del
monte babia fijado su vivienda un ceooblarca, abundante en a f\os y en sabldurta.
Reclutó en el valle hombres sencillos A
quienes hizo comprender la blanda omnipotencia de Dios, construir su laboratorio
y ayudarle en los menesteres de la cleocla que practicaba. De noche, desde el IJa•
oo, velaose lanceolarse las llamas del
horno, que, sin el brillo solfdreo, bublé·
ranse cretdo preces elevtodose ardientemente al cielo.
En su fecunda veJu, aquel anciano da.
ba a los sencillos hombres no sólo doctrinas para lograr la perenne bienandanza
mAs aUA de la muerte: les daba easel'lanzas
para amar y gozar la vida transitoria. Uno
de el.los, que babia venido de lejanas tierras, le habló asl:
-Hace tiempo, más de diez lanas, pasó
por las tierras que sustentaron mi nll'lu,
un hombre flaco y elocuente; su mirada
brtllaba en la sombra y también brillaba
en la luz; su buba era copiosa y dlsper·
sa; el bigote llovla sobre sus labios, oculU.adolos; pero cuando hablaba, los cabe
llos agitados daban paso A su voz, y su
voz era terrible como uo trueno y m'5 penetrante que una espina. Clamaba que la
vida era mala, que cada alrgrla de boy
nos serla contada ea el mllf\aaa eterno
con un Infinito número de tristezas,
El santo hombre opuso;
-La vlda·es buena porque es obra de
Dios. El nada pudo hacer, que no fuera,
semejanza suya, bondad. El hombre es
bueno y es buena la alegria. La alegria
es la flor del espirito; cuando el campo
estt florido, dice me)or la belleza de quien
lo creó.
Asf predicaba el santo hombre su amor
Ala vida, y lejos de entender la sumisión
A Dios f. la manera contradictoria que lo
entendlelle siglos mAs tarde el gran Pas·
cal-quien apenas sintió penetrada su alma por la es ancla de Dios, dejó perderse
para la. huma.oldad el tesoro de verdades
matemUlcas, para cuyo esclarecimiento
naciera prodigiosamente dotado-nuestro
santo hombre loaba á Dios mientras des·
cansaba de mejorar las vidas de sus criaturas. El hizo conocer , los hombres de
aquellos parajes los principios esenciales
da la flsic.a; centupUcó sus fuerzas coa la
palanca; sometlóles el poder de la cul!a,
el del cabrestante y el del tomo; hizo la·
drlllos para sus casas· labró el e.obre y el
hierro para. sus utensilios; fandló las ne•
nas stllceas é hlzo vidrios que dejaban
oasar la 1oz sin dejar pasar el viento, el
frlo y el calor¡ cayó ea el pecado de cu·
brlr ano de los planos de un crlstal con
azogue, da.ndo A las muj1 res, que basta
entonces sólo atestiguaban en las aguas
sus gracias, ocasiones de ser concupiscentes. Las mujeres proclamaron la ex•
celeocla de su saber, y hombres de comar
cas distantes vinieron á viv!r cerca de él,
alzando a una y otra margen del rlo que
fertilizaba la mootal!a, dos ciudades.
Un dla llegó •l retiro del anciano uo
hombre y qalso hablar ceo él. Mantpula•
ba el santo en su laboratorio las sastan·
clas de una mezcla cuya eficacia podla
malograrse al aminorar su temperatura y
dló órdenes para que el visitante llrgara
huta él. Luego do saludarlo, el santo
hombre le ofreció:
-Pide y ten seguridad de que he de
compla~erte si lo que me pides es mio.
Pero .. ,. tal-vez te mortlfiQue el excesivo
calor.
Sonriendo, dijo el desconocido:
-No. mi carne estA hecha para reSl\tlr
todos los calores. vengo Adarte una fór·
mola que pueda str beneficiosa 6 la9 crlt·
turas de Dlo!l. Te conozco desde h ,ce
tiempo: una mujer llevó hasta mi retiro tu
fama de sabio, y tus luces se me hicieron
mh respetables al saber que las empleas
en hacer fuertes á los hombres. Al calor
de tus hornos se bao fundado dos eluda·
des. Ttl bn ensel!ado f. sus habitantes
el culto de la cteacla paralelamente al culto de la religión de Jesds el Gallleo. Yo
soy, como tú, mago, aunque tengo otros
dioses; pero amo, como tú, la vida; amo 6
lo, hombres. mis hermanos ó mis eneml•
gos, y por eso vengo.
Bien pronto el santo Quedó maravillado
del saber del Idólatra. Hablaron sucésl•

Usada por todas las grandes artistas ylas dama~ aristócratas, e~ la mtjor preparación. entre todas las de su clase,

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scoriaciones, rupciones, Sarpullido

y6ranos, Disimula las Arrugas, Suaviza,
Perfuma. ltenno~ yPlfresca la Piel yle Comunica
el 8riffo Aterciopelado de la Juventud.
vameate en la lengua de los caldeos, en
la de los e¡lpclos, en la de los hombres
flacos y amarillos del Asia. El santo le
ola complacido, pensando en posesionarse, en provecho de las criaturas de Otos,
de la ciencia de aquel mago Insigne é lncrMulo.
El visitante habló. Expuso que el hfe·
rro era tr•gll y dura la tierra; que era preciso al!adlr virtud A la fuerza del hierro
basta hacerlo apto para vencer todas las
resistencias opuestas por la naturaleza t
los hambres. Entonces dló al santo hombre las fórmulas del acero y las de sus
temples. El anciano, transfigurado por el
dbllo, besó al visitante en las mejlllas;
e exhortó, en vano, , vivir para siempre
A su lt1do; despldlólo, al fin, coo palabras
de admJraclón y de pe:z.
Nació el acero. Su Infancia faé la lofao•
cla de multitud de Industrias. Por su po•
der acrecentó el hombre su predominio

l

DEPÓSITO (:,ENERAL

ilosé lfihlein, Sucs.
Almacén de Drogas

COLl&amp;EO NUEV0,3, IVlE)(lCO

sobre1las fuerzas de la Nataraleu. un sinnúmero de fundiciones encradleron sus
hornos en las cladaoe~. Y no traascarrfa
un mes sin que objetos diversos, Ideados
por hombres Ingeniosos, aparecieran. Los
antiguos usos se fueron poco A poco abo•
lleado.
Una mal!ana fué despertado el santo
hombre por un agrio clamor que subla
desde las ciudades. Mn el Sol no babia
disipado la niebla en las laderas del monte. El anciano Inquirió la causa del estrépito, y supo que, habiendo la mujer mAs
hermosa de una de las urbes Inflamado
coo sos desdenes la Ira de los poderosos,
éstos hablanla perseguido, para lapidar·
la, • trav6s de la ciudad y del campo; ella
fué a refugiarse en la dudad vecina. ofreciendo su belleza A cambio de la defensa
de sa libertad. Esto bastó para que toda
relación amistosa entre ambas poblaclooes se rompiera. Exigieron unos y oegA-

El mejor

dentífrico
del mundo

ronse A acceder los otros. Los •acianos

mas sesudos Iban, a escondidas de sus

esposas, Aluchar en las mural'as. y vetan
alll A sus hijos combatlrndo por la mujer
que hacia de su carne galardon . Cuando
el ardor de los combatientes se amort!·
guaba, ella, desnuda y vibrante, recorrla
los reductos. Al desvanecerse la niebla,
el santo anciano vló flamea r el Sol en las
corvas armas Insaciable~; vló la sangre
enrojecer las ,guas del rlo; oyó los alaridos de cor.Je y los de dolor, confundidos,
sobrepasar el claro clamor de las campanas, y subir, con el humo de su horno,
hac:la el cielo.
Cubriéndose los ojos para no nr la fJ·
ria de los hombres. el anciano entró en su
laboratorio. De pronto, una llama azul escapóse del horno; retordóse, se hizo opaca, se convirtió ea un hombre. Entonces
el santo anciano hu~o de reconocer alma·

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El Mundo Ilustrado
U!Jzt

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mata de pelo
es una corona
de gloria par:,
el hombre ó la
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Una
señora escribe
desde Londré:s:
"El Yigor del C~
bollo del Dr. Ayer
ha hecho muchisimo
bien ú mi cabello,que
creco ahora espeso,
lustroso y suave, '!!
cuando está trenzado ticue fiá pulgadas
''~ ';;;.J '\. de largo. El Vigor
~~ '\)J delCabellodelDr.
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maria todas aquellas personas que
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También puede usted poseer una
corona de gloria tal, siguiendo este
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Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
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hace crecer el cabello rico y abundante.
No mancha el cabello.
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Dr. Ayer.
rreparadc por el DR. j , O.AYER y OIA..,
Lowell, Masa., E. U. de A.

go Idólatra qae le dfera la fórmala del
acero.
-Vengo Adecirte que tu ansia de hacer
fuute A los hombres te ha perdido, dfjo el
vl•fhnte. La aureola de tu santidad se ha
hr&lt;ho roja, Vosotros, los sabios crfstla·
nos, no mlrllls nunca al suelo: si hubieras mtndo en la primera visita que te hice. habrlas visto mfs huellas.
El saato anciano vló Impresas tn laare.
na las huellas vtsulc1s de macho cabrio.
Sólo por esa marca supo que el demonio
hablale tentado, Igualando en esta torpeu ll todos los santos varones, A qulents
alumbraba Dios con sus luces, hacffndoles sabtr todo, todo, menos cuando Satan•s Iba, tentarlos.
El santo hombre comprendió queoo estaba perdido, que la gracia de Dios no
podla hacerse hostil para él por un solo
pec1do, que el Angel rebelde qurrla desespeurle para hacer de su cólera abismos
de caldas. Y transfigurado, sintiendo la
palabra que dló la palabra A los hombr.is
hablar en si, opu1,o á. una profecla otra
profecla. El y SatanAs hablaron de este
modo:
El acero es fuerte como el peca.do; es
mb agudo que la quijada que cortó la vida de Abel: él partlrA las entrallas de las
criaturas de Dios, arranctnd~las violentamente de la vida.
El acero partir! las entrañas de la
tierra rehacia y la harA fértil.
El acero vencer! las distancias, y los
hombres, merced A él, se llevar4n mAs
pronto la buena nueva de Jesús.
-HarAn con il armas mlls terribles que
e~as cucblllas Insaciables y corvas que
ahora brillan aUll abajo. Y la muerte lrA
lrJos del brazo que la lmpfla A sorprend1r
al corazón del que no la espere.
-Pero los hombres harAn con el acero
plumas y prensas, y esas plumas escribí·
r4n las palabres de los apóstoles y uas
prensas las dlvulgu4n por toda la Tie·
rra.
-Y las plumas escriblr•o el bien y el
mal, porque 1• sabldurla no es buena amiga de la fe . Por el acero doo,lnar4n los
hombres los mares y los montes y se harén soberbios, porque ceda uno de tilos
se creerA un dlos.
-Dios es tao grande, que"110 sólo llfga
11 los Inocentes de espirita. El es!A sob1e
todas las ciencias y bajo todas las lgnor•ncfas; A El se va por ti camino del sentimiento y por el dela reflexión . Los puen .

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muy rebelde de ataques epiléplicos por medio de la Nervina
del Dr. Miles."
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completamente bien después de
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por solo cuatro meses."
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crispa.bao en el llltlmo gesto hacia el cielo.
Los vencedores pertaban en triunfo, pasando sobre los cadAveres de sus eneml·
gos el cuerpo desnudo de 11na mujer, tré·
mul'a y feliz. Al ver la desolación de tal
pecado el santo hombre lloró sus lllgrl·
mas mÁs amargas. Gritó con voz que le
quemaba el pecllo las frases de herman·
dad que dejó escritas en la conclencta bu•
mana a.que que, pudiendo serlo Todo, ell·
~ió ser mártir y predicador en el pals de
Galilea magnificado por su paso. Quiso
echar éenlza á sus hornos en sellal de
eterna clausura y arrojar A los hombres
feroces sus crisoles y sus retortas; pero
le faltaron fuerzas para andar. R,epetta
sollozante las palabras de SatanAs:
-El acero nunca podrA eximirse de esas
manchas de sangre. ¡Y yo se lo be dado
ll las criaturas de Dios!
Cuando su aftlcclóa era mAs Intensa,
una luz blanca Iluminó ti monte. Satanes
se deshizo en un relAmpago fosfórico .
Apuecfó un Angel y habló asl:
-No: el acero no podrA lavarse de esa5
manchas de sangre; mas para que tú sea~
perdonado, Dios hace que esas manthas
de sangre sean mallan• signos de vida en
los Instrumentos quirúrgicos.
Todo estrépito cesó. Las cl11dades apa·
rec1an como adormecidas perezosament t
en el valle. Levantóse el anciano, Y sobre
su rostro, allD surcado por las ltgrlmas.
resplandeció esa sonrisa feliz que ~ólo
tienen los viejos y los nlllos.
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1 se sigue el consejo de Mae .E d·
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de'uno sin conocimiento de sus más
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VrENA, PARIS, LO NDRES, NUEVA YORK.

Representante para México: DoN PAeLO V1AU, México, D.F ..
5a Calle de Tacuba 78.

�El Mundo Ilustrado

BALAKIRE.W

RECETA EFICAZ
H e aqu( una receta que está haciendo prodigios e11 la actualidad . Se
usa principalmente par.a las afecciones de los riñones y de la vejiga, que se
manifiestan por dolor en la espalda, dolores reumáticos en las coyu11turas,
sensibilidad en las caderas ó en las ingles, micción frecuente 6 irritada,
vértigos, hinchazón debajo de los ojos y otros síntomas preclll'sores del te·
rrible mal de Brígbt y de la diabetes. Las virtudes de los hipofosfitos como
tónicos generalu son bien conocidas, y todos sabemos que para purificar Y
enriquecer la sangre no hay nada que supere á la zarzaparrilla. La Arvelina
es 110. gran diurético. Entona los riñones para que estos importantes órganos desempeñen sus funcionu debidamente y se eviten los males indicados.
La receta es como sigue:
Jarabe compuuto de Hipofos6tos. . . . ... . ... . . . . . 4S gramos
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla .. . .. .. ... . . .. . 60 gramos
E x tracto compnesto vegetal Arvelina . . . . . . . . . 15 gramos
Se obtienen los ingredientes tn c:ualqnin botica buena y 11110 mismo
los mezcla en su propia can. Se toma media cucharada de la mezcla des·
pués de cada comida y al acostarse. Conviene tomar agua en abundancia,
especialmente cuando se notan síntomas de padecimiento en los riñones.

Balcones Históricos de Italia
Como se sabe, I talia es la nacióa del
mundo que rinde mayor tributo de ad•
mlrac!(,a y de respeto á sus ruinas históricas . Sin embargo, el p,ogreso, con
sus Impetuosidades y su fiebre creadora,
barre las reliquias más sagradas. De ah{
resulta que li menudo, donde anles se alzaba un palacio de reyeP, hoy se levanta
un almacén de comestibles y bebidas.
•Puede considerarse como un milagro de
respeto li las coaaa grandes del pasado,
decía Taioe, que todavía Pe mantenga de
pie un monumento tao glorioso como el
Coliseo de Roma•.
Algunos otros monumentos, igualmente célebres, se conservan cui Intactos á
pesar de los siglos. Pero lo que ltalia
conserva, cou verdaderadevoci611,soa los
balcones y, sobre todo, la manera e specia_! y el cariño con que anliguameate se
adornaban .
El interior de muchos palacios y hasta
una J)BI"te de los frontispicios bao desaparecido. Pero los balcones se mantienen s (ia cubiertos de fiores, de guirnaldas 6 de molduras, según la moda de
cada época. El más célebre de los baleo•
nes históricos de I talia está en Roma.
Bs el balc6a del palacio de Lncrec!a Borirfa. Cuenta la historia que desde allí,
Ollmp!a arrojó á la calle el cadáver de
su padre, Luego hizo que una jauda
concluyera el destrozo de la pobre víctima.
Dicho balcón, además de los recuerdos
criminales que evoca, es una joya preciosa de la uquitectura romaua.
Otra joya de alto precio es un balcón
medioeval que existe en una modesta
casa de Tlvoll. El frente ha sido reconstruido varias veces. :Pero el balconcito
fué siempre res petado.

!&lt;'rente á los balcones antiguos forman
cootraate los modernos.
La.s familias que viven en los grandes
conventillos y que no disponen de las
comodidades requeridas para vivir con
desahogo, Emplean los balcones como
patios donde tienden las ropas y los col·
chooes . . . . V, á veces, hasta cocinan.

..

1:1 Recuerdo
Velozmente, mis amlgos se hao llevaélo
tu cuerpo.
¡Messaoodal 1Messaoodal como tu ros·
tro estaba descubierto verlas por la vu
liltfma, la fuente donde te cooocl y el Judin encantado, que, en ese dla, nos aco·
gló baJo su sombra.
Era una maftana del prfoclplo del al!o.
Las palomas venlan 11. posarse en tas guirnaldas de ptmpanos que flotaban entre los
Arboles 1 Aca.s o tus ojos hablan hecho florecer los Jazmines? Las mariposas volaban por el follaje y un perfume de mltl
nos circundaba. Eo el minarete de la n·
cfoa mezquita un mueulo celebraba los
beneficios de Dios.
Velozmente, mis amigos se han llevado
tu cuerpo. Todas las mal!aoas Iré , seo·
t111me subre tu sepulcro con tas plaftldt·
ras .

EL COLLAR
Sto duda agradará t Zelnab ese collu
que to le eovlu . Pero esas perlas urAo
frias para so cuello, y tal vez lo herir,n.
Yo también tengo una hija que se ha
quedado en el P•ls del Sol. cuando me
separé de ti la le hice un coitar de besos,
del cual cada perla era una LA¡rfma.

l\Illi Ale_xeíevitcb Balakirew acaba de
morir ea San Petersburgo, á la edad de
setenta y tres años.
Dtsde hace algunos años viv(a como
verdadero eremita, ea austero retiro, del
cual nada ni nadie pudo arrancarle. So·
Jitario, ean1edio de loa sagrados iconos
que llenaban su piadoso alojamiento, el
pobre viejo perd(a, ea voluntario olvido,
el rusto por los Vllll OS placeres de este
mundo; no le restaban de so antigua ac.
ti vidad artística é intelectual mb q11e
p'1idoa recuerdos. Balaltirew fué, durante su vida, el ardiente propagador de
una idea, y puede conslderársele como
el verdadero y be11éfico educador de la
escuela rusa contemporánea.
Sucesor de Glinka, fundó la •Kouteh·
ka•, el célebre gr upo de los cinco, formado por Moussorgsld , B.lmsL:y-Korsakow, César Cul y Borodine, dando el
ejemplo admi.ra!&gt;le y único de una fraternidad que deberla producir, más tarde. maravillosos frutos.
La esU!tka de Balakirew y de aus discípulos arranca de las vivas fuentes del
arte popular, y se ha perpetuado en las
generaciones act11ales para gloria del ar·
te aadooal ruso.
Balakirew publicó algunas coleccioau
de canciones ~pnlares, de srmoafas ricas y s utiles, y fun dó, ea 1862, una escuela de meíslca gratulta, en la que hubo
de distribuir los tesoros de au enseñanza, y hasta introdujo felices refo1 mas ea
los program!IJI de la capllla imperial que
dirigió de 1883 á 18g5. Pero su más fa.
mortal obra maestra es •Tha mat•. que
compuso de 1864 á 1867, y cuya primera
ejecución produjo una inolvidable y profunda impresión.
Esas páginas, llenas de fogosa auda•
cía, de pasión y de color, dieron deslumbradora aureola al nombre de B&amp;!ailrew,
olvidado por larga inacción.
El grau compositor había buscado en
el retiro y en la madure,; de s11 talento
el lenitivo de una herida cruel . . . . La
g rao duquesa Elena Pawlowaa habfale
hecho nombrar director de orquesta ; y
por medio de una insidiosa ialriga que
se tramara ea s u contra, q uiso oponerse
al m iestro para tal puesto á no mediocre
m6sico alemán . . . . Aquello era descono~ r su incontestable talento y desdeñar
sus preciosos servicios. Balskircw puso
su dimisión y desapareció .... Y no volvió á ponerse ea contacto con el muodo
musical, hasta el día en que le ofreciera
las maravillas de •Thamar,.
Balakiréw, respondiendo á un alto
ideal de arte, trabajaba cuidadosamente
s~s obras; •escribir poco•, tal era su dlvtaa.
Mas, si su producción no es abundante; s i no quiso arrojar, como tantos otros,
aobre el mercado musical cantidades
enormes de ese.ritos desiguales, s upo, ea
cambio, lle¡ar á una perfección d,e las
m4s raras.
•Tbamaro, en el orden sibfó 11lco, y la
celebrada fautasía •Islam~y• maravilla
de escritura pianfstica, qucd~rán eternamente como sus obras maestras.
RI nombre de Balakirtw~y es este uno
de sus lllej ores tltulos de gloria-quedará tambita como el del más convencido
y constante de los educadores de esa
gran fa milia artística : la escuela ruRa.

LA POMADA BALSAMICA 1'MRAVILLOSA
• l.&amp; reina de la1 poma4a1, poraue 111■ ,rt cura. , :,.,r, al1Yia ;r 1!1■,re ea eacu. Mlllare, de 11enona1 cura4a1 con ella ie■'111can ,ua mar1,t1JJ01101 r•uU1d011, 7 l)Or ea\o ea Que lle ha hecho l&amp; preferida del pdbl!co Bana uaarla ua na
Par&amp; lenerl&amp; ltieD1J)re, .11rne11c16n. Produce etec\011e,wfstm011 en
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Olty Bank, New York.-E'irst. 'attonal Bimk, Oblc~o.-Oulllermo Voirel .v ora.

ga.del'OII d. doce, dieciocho Y velntlcua.t:ro meses, con cu:oones semestrales. iranando to-

Canción
En otro tiempo he visto el mar. Subfa
hasta el horizonte como un césped florido
de blancos tulipanes, que eran las velas.
Un grao viento habla deshojado esos tullpanes, y sus pétalos s e deslizaban r,ptdos, henchidos como tas senos.
Ea otro tiempo he visto el mar'." Era fogoso como tu amor y devoraba los pescadores de suen:os.
Ea el mar de tu amor me embarqué en
otro tiempo, y si he podido volnr 11 puerto, es porque no te he amado.

La Desesperación
¿Quieres mi corazón? Ya no lo tengo
TO sabes quléa me lo ha robado, ¿Quieres
mi afma? Ya no la tengo. Pldela, pues, al
,ogel negro. Te daré mts cuatro putiales
para que me claves eo tu puerta; pero déJame decirte mi amor.
- Puesto que quieres morir, ¿qué liaré
con tu amor?
-Tú harAs de él un beso que enviarás ,

mi cadáver.

Para los ancianos, versoa as deUcadas,
Inválidos y déblles en 1rener al, la Leche
l\1alteada de liorllck l es nrooorcloaa alimento sano y Bñecaado. Es leche pura :r
abundante en nata. combinada con ext r acto malteado de Wll'O, fáctl de vrevarar y de dJ,:erlr, .Muy uver lor como bebida de mesa al cacé, té y chocoh,te, y reemvlaza vea t aJosameate á la. leche corriente
de vaca, aue muchas veces contiene lm•
puret•s Que ocastoaaa disturbios dill'e&amp;U·
vos. No e aceote otra Que 11\ de "Horllck." Fabricantes: fforllck'sMalted M.lik
Oo.-Raclaes, Wts., U. S. A.
&amp;pata 6-rales: 'flNCEHTf lllfOS. A,utue

..... 1236. láica, D F.

NO CAUSAN TRASTORNOS
El seilor ApollnarJo B. Molina,

de Múzquiz, Coah . , México. escribe
como signe: &lt;He usado las PUdoras
de Vida. del doctor R oss, que ustedes me recomend aron , y las h allo
buenas para. todo desa.rregln del estómago¡ no causan t rastorno y purga.u sln debillt.a.r el s ist ema&gt;.
cLas uso en las personas de mi

famllla con mucho provecho&gt;.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

ae b asa F. Wtlff y Seo, rectttd1 la frapncii sua" ie Ju rous de Pmi1.

E l animal más veloz para correr es
la horm iga chiquita. Conforme á su
volu men , corre más a prisa g ue un fe•
r rocarril. La hormiga chiquita corre
cien veces su loogi t ud por segundo, ó
sea seis mil veces fºr minuto y t rescientas sesen ta mi veces su tamaño
por h ora. S egún esta relación, el ca ballo ,que tiene dos yardas de longit ud, para correr como una hormiga
chiqu ita, tend ría que salva r cien veces
su longitud por segundo, que son doscien tas yardas y por minu to doce mil
yardas, 6 sean setecientas vei nte mil
ya rdas por hora, las que no corr e ningtín treo, ni es posible tanta velocidad
férrea.
En S ervia no gusta el pelo rubio.
La aversión se extiende á todas las
cabelleras de color claro, incluso la
respetables canas de los ancianoe, por
cuya causa ninguna dama del pafE&lt; se
presenta en público con el pelo canoso, ni t a mpoco trata d e ocultar que se
lo tiñe de vez en cuando. Esta costumbre data de tiempo inme morial.

S e ha patentado un procedimie nto
pa ra fabricar cuero artificial, c uya
base es el algodón. El cu ero artificial
se fabricará con a lgodón e n forma de
vello, y la materia que le ditrá le con•
sistencia del cuero, es la goma del balatá, que también se empica desde hace mucho tiempo en Ja preparac ión
de correes. Este nuevo cue ro, según
se di.:e, posee excelentes propiedades
de resistenc ia , elasticidad é im permeabilidad al agua, pudiéndose augu r ar éxito comercial. Esa nueva ind ustria t raerá tambián la v entaja de la
mayor demanda del ba1atá, qu e, como
todos saben, es un producto espontáneo de los bosques venezolanos de las
regiones orientale ."

Año XVH - - Tomo II
Número 17
México, 21 de Agosto
de 1910

11

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>IHIJEJRM(Q)§A~ §ANA~ IrlElilZ
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mer curso de estudios en el colegio, fo.11 á sabido de ninguno que no haya
pasarlas vacaciones á uno de los pintores- quedado satisfecho del resultado.
cos pueblecitos situados en el poético va• No pretendemos nada que no
lle que se extiende des:le la falda de "La
baya sido ámpliamente justifiPandara," 4 las or111as del "Guayaoés."
r,ado por la experiencia. .Al reLa noticia del viaje causó en mi alma
comendar1a. á. los enfermos no
alegria Inmensa.
V~r ''La Pand11ra," trepar por aquellos tenemos má.s que haoer referenriscos¡ penetrar en aquel laberinto de co, cia á sus mériLos. Se han obplosos 111aogos y pe1fumados limoneros, tenido grandes cura-ciones y de
basta llegar A la e1ul'a del indio, y des- ,eguro que se obtendrán muchas
pués de una fatigada marcha bajo el sol más. .r:r-o hay y podemos asegude los trópicos, Ir A refrescar el c11erpo en rarlo honradamente, ningun olas claras ondas del "Guayanés," que tro medicamento, que 1meda emnace en lo alto de la sierra y baja entre pleanie con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo iurante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la.

Los Ojos Negros

•

enormes pti\1scos, formando c&amp;tar&amp;tas,

basta llegar al valle donde se extiende
.mansamente por la e1mpln1, era para mi,
qoe nunca habla salldo de la amurallada
clodad, uo espectAcolo grandioso, de novedad halagadora. Hice, poes, la malett;
y caballero sobre hermoso corcel de raza
americana, sall para el campo, dispuesto
A emprender las correrlas mAs extraordinarias que ocorrlrsele puedan A uo m11cbacbo de quince alias.
Despub de atravesar por varios lnge•
olos de ull.:ar y extensos callaverales,
en cuyas movibles hojas se reflejaba el
sol, dándoles el aspecto de un mu de doradas olas próximo A louadar la pradera,
Uecamos á la cima de uaa peque111 colina,
desde la que divisamos un pueblecito de
treinta ó c11arenta casas desparramadas
por el valle. C'lmo A media legua del poblado, levanUbase una casita blanca,
aprlsloo•d• entre "Prlchosas enredaderas , que eomedlo de aq11ella l11J11Iiosa ve-

"Preparación de Wampole" y
sin eUa 11inguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Baeala-0
Puro, que extraemos do los hígados frescos del bacalao, con
J araba de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta. el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve á los placeres
y tareas del mundo á. mucho.s
que habian perdido ya toda es ·
paranza. " El Profesor Adrian
de Garay, dice; Con buen éxito
J1e usado la Preparación de WampolA en los .Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la. neurastenia
f en otras enfermedades que deJan al oL·ganismo débil y la sangro empobrecida, y los enfermos
@e han vigorizado y aumentado
en peso.•;. En todas las Boticas.

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TI...-: Va

getadón parecfa el ala de uo cisne flotando sobre las 1guas de tranc,ullo lago. Era
la residencia de un Intimo amigo de mi
padre, y el sltlo donde iba á pasar las vacaciones.
Cuando llegué A la Quinta, lo primero
que llamó mi atención fueron un par de
ojos grandes y negros que aso■ados A
una de las ventanas de la tasa me mirabao con curiosidad y extralleu. Aquellos
ojos eran d&gt;s faros que llumlnabao la fisonomla de IIDa Joven triguena, de faccio•
ou tan correctas y hermosas, que tralao
á la memoria el tipo de las nQblles Ar.-

el fead• . . . lw '-......

O 11. l . acr.ta.ua. Ka la •.-. .i ..... ü

o..'"" us.ca

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"MARAVILLAS AZTE~ AlfTIBILIOS~."

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MÜLLIElt, SUCK.SOR.

VERAORUZ.

be,. Apenas pisé el baley de la casa,
aq11ellos oJos desaparecieron eo el interior
de la h1bít.tclón. Tres dlas pasaroo sin
que lo, volviese á ver, y lasta hubo uo
momento en que llegué A Imaginar que
aqaella mujer habla sido Ilusión de mis
sentidos.
A la derecha de la casa babia una calle
de palmas y madreselvas, que se exteo·
dlao hasta la orilla del rlo. Fué el sitio
que elegl para mis paseos, por ser un lugar delicioso, donde el olor de los azahares que bajaba de la sierra, mezclindose
al aroma da los rosales, dabsn al amblen•
te un pedume enervante y ha1agador. Todas las tardes Iba á la alameda, y tendiéndome bajo el toldo de sombras que
proyectaban IAS palmas, vela hundirse el
sol en el ocaso, pensando en aquel par
de ojos negros que se hablan metido en
mi cerebro como dos gusaoillos de luz,
enardeciendo y trastornando mis Ideas.

cómo el amor nace, vive y crece en el corazón de dos jóvenes Inocentes, es Imposible. Lola y yo nos amamos con esa Indecisión, con esa cobardla, con ese respeto que sólo experimentan los corazones
Juvealles cuando aman por primera vez.
Vernos todos los dlas; corrtr por la orilla
del rlo persiguiendo las mariposas, hasta
caer jademtes. el uno Jttoto al otro, sobre
la húmeda yerba, tales fueron nuestras
primeras expanslonts. Yo me eotretenla
en colocarle artlstlcamente las flores Que
para agradarme se ponla eo la cabeza, y
ella, A su vez, lntroducla sus dedos en
mis cabellos para arreglarme el peinado.
En esa actitud permanecimos mucho tiem•
po, hasta que un dla mis manos bajaron
de su cabeza A la cintura, y nos coofundl •
mos en un estrecho abrazo, mientras poblaba el espacio

uoo de aquellos d!as, en que presa de
extranas palpitaciones seotla eo mi alma
todas tas tristezas de la tarde, dlstlngul,
J ~oto A la orilla del rlo, á una Joven campesina, alta y esbelta, de pechos abaltados y esculturales formas, que se traspa·
reotabao bajo el seoclllo traje de ligera
muselina que la cubrla. Estaba de ple,
con los brazos medio desnudos y levanta.
dos en forma de arco, sosteniendo en la
caben uo cAotaro de agua. Acerquéme á
ella, y mi alegria no tuvo limites al encontrarme con los ojos negros que tao
preocupado me tratan.
-Buenas tardes , muchacha-la dlJe.¡Q11é hermosa eres! ¿Por qué te has ocultado desde ml llegada?
Ella me miró ruborizada y, sin contes·
tarma una palabra, sentóse A la orilla del
rlo y empezó A echar agua en el c,otaro .
-¿Quieres que te ayude?-la dije, seatAndome t su la.do.
- ¡Se va usted A mojarl-me contestó
soorlendo y ensenando una hermosa bllera de blancos y pequenttos dientes.
Al oir el timbre 1e su voz, un estremecimiento nervioso agitó mi cuerpo, Y seati que las palabras se anudaban á mi
garganta.
-¿Cómo te llamas?-la pregunté por
decirle algo .
-Lota.
-¿Vives con tus padres?
-No teogo padres; vivo con mi tlo, que
es quien cuida el ganado de la quieta.
-¿Vienes todos los dlas al rlo?
-SI, sellar.
- Pues maflana te espero en este sitio .
SI supieras qué hermosa eres y lo mucho
qae me gustas!
Jamts olvidaré la Impresión que estas
palabras causaron t la Inocente campesina. Era la primera vez que un hombre la
requerla de amores, y una oleada de sangre le subió t las mejillas; temblorosa, sin
atreverse A alzar la vista del suelo, se
puso en ple, recogió el cAntuo y se aleló
por !a calle de palmas y madreselvas,
cantando la siguiente copla, muy popular
entre los campesinos de mi tierra:

Desde aquel dla nos pusimos graves.
Ya no correte.lbamos por la orllla del rfo
ni nos ocupábamos de nuestros peioados.
El tiempo nos faltaba para amarnos, como
se aman las personas gra11des: devor,ndo.
nos con la vista y coa los labios.
Uoa vez las gentes de la quinta nos sorprendieron en nuestro amoroso coloquio,
y algo debieron decir A mi padre, pues
dl ■ s despué3 recibl una carta f!e é;te, en
que me ordenaba regresase A la ciudad,
pues tenla noticias de q11e no meprobaba11
los aires de la montaf!a.
Yo oculté á Lola mi retorno basta el
mismo dla de la marcha. Cuan&lt;lo se lo dije, crel que se maria. La pobrecllla habla
Imaginado que siempre vivlrlamos A orlllas del ria, el uno Janto al otro. El llano
la abogaba y s~lo la promesa de qo.1e
prooto volverla A su lado, pudo consolarla.
1Q11é triste fué la tarde de nuestra separaclónl Era esa hora de melancóllca
tristeza, en que el sol, ocultAndose tras
las montalias, envfa A la tierra su acostumbrada despedida; eo que el cielo parece se emborracha de color, y tas nubes
forman celajes de varios matices con que
la naturaleza engalana A las tar&lt;les tropicales.
Nosotros estábamos 1111, A orillas del
rlo, cogidos de las manos, mientras por
eoclma de nuestras cabezas pasaban baodadas de pAJaros errantes, aves desheredadas, que no teniendo un nido donde pa.
sar la noche, iban t guuecerse en lascopas de los Arboles, y cayo canto. uniéndose al monótooo chirrido de las clgarr.i.s,
formaba esa vaga armonla de las selvas,
que Impresionaba 011estras almas. Lola
me echó los brazos al cuelo, y fijando en
mi aquellos ojos negros y rasgados , en
cuyas ardientes pupilas apreodl el Idioma
del amor, me dijo, con la desesparada angustia de un alma que agoniza:
-¡SI me olvidas, me muerol

Tienes unos ojitos,
cielito lindo, y unas pestalbs,
y una boca embusten,
cielito lindo, con que me engafias.
Yo quedé alll, A orillas del rlo, pensativo, presa de grandlsima emoción, siguiendo con la vista á I• muchacha, que se alejaba, con ese vaivén tan caracterlstlco en
el andar de las criollas, que parece llevan
en el talle toda la cadencia de la danza
borloquet!a.
AQuel Instante f11é el despertar de mi
Juventud;aquella mujer era la mano delicada del amor que arrancaba de mi alma todo lo que en ella habla de Inocente é Infantil . El n!no dejaba de serlo para transformarse en el hombre, de pasiones ardientes y avasalladoras.
Desde aquel dla, Lola y yo nos vimos
todas las tardes á orillas del rlo. Pintar

Bella Bailarina Española

Que Elogia la Pe-ru-na
posTRA.OION nerviosa es por lo

general el resultado de u;::a vocación que requiere un continuo
esfuerzo del sistema nervioso.
En tt\les casos, serla. prudente
cambinr de profesión.
Pero esto no siempre es posible,
y un buen tónlco se hace necesario.
La Peruna es un tónico que fortalece sin producl r hábito á drogas.

La Pernna no es un narcót,Jco, nl
una. oervlera, sino un tónico honesto que aumenta el apetito y purifica. la. sangre.
Durante el extraordinario calor
del verano, y especialment e en países adonde prevalece el calor, los
tónicos son muy solicitados.
La Peruna es, en este oaso, el
tónlco requerido.

"rumor de besos y batir de alas."

La Srita. Pilar Monterde

Carta de la. popular ballarlna espafiola, sei'l:orllia Pilar Monterde, enviada á, la. Peruna. Drug Mfg. Co., dlce como sigue:
~ff.fif..5cE-f.H-'f.:U,f..f'f't:-E:l-:~fiE:f.aE: ...E,.................f;E:E-f.f-:~f;f¡f:'

!
~
!

.

Teatro Prlncipa.l, ciudad de México, México.
Tbe Pc}runa Drug Mfg. 0o., Colu:nbus, Oblo.
Muy sel'iores míos:-Por la preseote tengo el gusto de ma.nlfes.
tarles que, habiendo usa.do por a.lgGn tiempo su remedio cLa Peru
na&gt;, de fama bien merecida., Jo considero como el mejor tónico que
jamás he elperimentado.
Para. los nervios, después del cansancio, es un fortificante ma.ravilloso, y además aumenta la vlta.lidad de todo el cuerpo, y en mi
caso ha producido la. restauración más completa y permanente·
también tiene sabor muy agradable. No vacilo, por lo tanto, en
recomendar este remedio á toda mujer, como el mejor y más agradable J'orttflca.nte que se puede tomar.
De ustedes atenta y S. S.
Noviembre 3 de 1905.
PILAR MONTERDE.

~

:

¡¡;
¡¡¡

Desde entonces bao pasado muchos
allos.
Yo oo volvl t ver aquella casita blanca,
circundada de "prlchosas eoredaderas, y
que parecla, en medio de la verde alfombra del campo, el ala de 110 cisne flotando
sobre las aguas de tranquilo lago, Azares
de la vida me alejaron , qulz.ts para slempre, de aquellos sitios donde mi conzón
aspiró los primeros efluvios del amor. Pero cuando en mis pesadas nothes de losomnlo se transporta mi alma, en alas de
los recuerdos, á los primero&amp; anos de mi
Juventud, surge ante mi vista la calle de
palmas y madreselvas, extendiéndose
basta las orillas del rlo, donde me puece
distinguir dos ojos, negros y rasgados ,
que me dicen , con la ansiedad de un alma
que agoniza:
-¡SI me olvldas, me muero!
MARIANO AB~II•.

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E&lt;••........:f-:f'f'•f'fflsEilif.fc-.,f:f'f•H,f-'!r...E:f~~

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos tamaños J
de $1.00 y $2.00 botella.

LA POMADA BALSAMICA ,"dARAVILLOSA

u la rema de las POmadu, oorc¡ue 11 1■,n cura, , :,.,,. till·,:ta y ,1,.,,. u eacaa. IUllue■ de :c,el'llonu euadu con ella teatil.e an ru muaTill.oeoa ruul\ad01, y DO.r ea,o ee aue ■e babecbo la preferida del :c,4bl 1eo Bu$&amp; uaarhl una. n•
para tenerla 1lem-ore , orneneldn. Produce efectoa 1a,·ur[lim01 en
Granos, Tumores, Almorranu, Ber!daa. Pwthl11. LlMr... Ui'18'01,
mceraa. Qnema.d11ru, Jl'fnulu, Eruoo1011&lt;11, li .. a:.
U• v•nt:a •n toc:taa laa Drosu•r'- y Botlgaa.

�El Mund.ó Ilustrado

El Mundo Ilustrado

Clara.-¡Bah! Como yo no habfa de sa
ber ll8da malo de Carlos ....
]lnriqueta.-¿l,e conoces á fondo?
Clara.-Su corazón no tiene secretos
para mi.
PERSON.A)ES:
Banqueta.-¡ Su corazón! í Pobre Clara!
Clara, diez y nueve eiios.
Yo también c:refa que el coraz6n de Pepe
Enrlqueta, treinta Y dos.
era todo mfo, que no tenla secretos para
I
mí .. ¡Qué locura! No hay corez6a que
Clara.-Si te digo que uo debe tard11r DO tCDgil algún secreto .... ¿El COTilZÓll?
Menos aúa. No quiero asn!ltarte; pero...
en venir. Aguarda un instante.
Earlqueta.-Un illatante ... Note q11e- ¿quieres hacer una prueba? Procura apoderarte de improviso de la cartera de tu
jarlis, eran las tres cnando vine ....
Clara.-¡Después de dosanoa y deh11- novio; :s,a ves qué pequeñez, ¡la cartera
tas cosas!...Todavía no estamos e.n paz ... ~bolsillo! ... ¡Qué pocos secretos pueM'.e debes muchas vls!LU má.s largas q~1e de11 caber en ella!.... . P11es c:reeme, si
esta y muchas confidencias. . .Hoy ble e quieres Fer feliz, no i11tentes nunca regi1otrar la cartera del homb.e 6. quien
yo el gasto.
Enriqueta.-Eta natural que lo hicie- amas ....
ras. Hoy eres lú mis rica que yo .... RiClare.-Yo cre(que había, sido dicboca de ilusiones, de esperanzas, de amor. sa en tu matrimonio.
Yo estoy arruinada .... ¡Pobre de mil
Enriqueta.-Lo Iu{, 1,ude serlo si no
Clara.-La muerte es un acreedor que hubiera querido saber .... Porque Pepe
no pudoria. Pero te has quedado -viu- me querfa, me queda mucho .... cuanto
da ... arruinada, como tú dices, lan jo- pod{a quererme; .... pero la cartera ..• •
ven, que aúri puedes reponer tu caudal. creelo, todo hombre tiene siempre un seF;nrlqueta.-Me asustan las empreaas. creto en cartera.
Vivilé atenida á mi viudedad: clase paClara.-rBahl Un secreto .... ¿Y será
siva. (Pausa). ¿Sabes que tarda mucho ta11 imprudeate que en la cutera., • 1
ese csballero y no podré esperarle?•• • Enriqneta.-¡Ayl Ls cartera de P.:pe
Clara.-S{ que tarda. ¿D6nde esta, át
no era de bolsillo, era de carta pecio; y lo
Enriqneta.-¿D6nde estaré?
hallé después de sn muerte .... Y sin emClara.-[Por qué repites mi pregunta, bargo, me quería, me querta mucho ....
así . .. . como preocupada, como si te hubiera dado en qué pensar?
'll.
~queta.-Porque era u.na prerunta .... y nunca debe una preguntar •¿D511Clara.-!Bn.riqueta, Enriqueta de~ mi
de estará?• ¡Si sµpíeras las veces q11e yo alma!
he pregUllt&amp;do eso mismo!
Enriqueta.-lQué te suc:ede, cbiq 11illa?
Clara.-i'rodo, todo se acabó para ml!
Clara,-Y yo. JY lo pregDlltaré tantas!
Como toda mujer: enamorada. Minuto Bien dectas .... La cartera .... ni pude
11or mi11uto quisiera yo saber en d6nde abrirla; á viva fuerza me la quitó de entre las mano11; consint.i6 en marcharse
está y lo que hace y lo que piensa.•• - •
Rnrlqueta.-No quieras saber .. • En sin atender á mis lligrimas ni á mis inamor, como en religión, el saber estil muy sultos .... porque le insulté, si, le insulté .... y le odio ....
cerca de la herejla.

La Cartera

Neuralgia
JAQUECA
DOLOR DE E.SPAU)A

Tome Ud.
UNA

• Anta de usar lu

Plldoru-Coo1t•·
dolor aofrla por
entens de
...ibleo uunlalu.
Hoy raruamcdude

de eitU

Pildoritu

11 c1be1:1. N ■ ac-1

me lallllÚ Ollu POdoras C'II la CUL"'
St1ia.
W ade,

y e)

uooor

dolor
desaparece.

C125 N. etb Sne,,
5' .looopb, Mmowi.

REUMATISMO
CIA TICA.

7

~par

MD- Medical Co., Elkhut. la.ti.
t....i-UamtlaAmá'íca.

da un gusto
picante y sabor
delicioso á los

.

~

guisos mas

variados:
Pescados,

Carnes,
Salsas, Caza,

toda

clase

de

Volater1a, Ensaladas, etc., etc.
La verdadera Salsa

" WORCESTERSHIRE "
de origen.
\"enta al por mnyor \'º' L EA &amp;. PER~L'sS
en 1Vorr&lt;$lc•r, In; atura¡ CROS:.E &amp;
llLACK.WJ'i.1. r , Lid.. en Londres, y por
wdo¡ lo¡ Exportadores en ¡¡encral,

Proveedorea patenlado1 de S.M. el Rey de Inglaterra.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer

Calendario de la Semana De Uno á Ciento
DOMINGO

es un tónico mara•
villoso. Limpia,
depura y enriquece
la sangre, expeliendo todos los
venenos del sistema y comunicando vigor á los
Tomándola

P. y 2~ lle A$!'0Sto),
y funrlador de
los clériQ"o• r@gulare• llamados ·reatinos.
Santos Donato. oblsl)o mártir, y Alberto,
confesor. O6cio y misa del -primer san,
to; rito doble y ornemeot'l blanco; se
conmemora la domínica y S,~11 Doneto.

La Sangre es Enriquecida
L(J3 Músculos son Fortalecidos
Los Nervios Vigorizados
Y la Salud Restablecida

Santos Clriaco, LBJl!'o, IhmaTAgdo,
Leonldes. márüres, y Emiliano, obiapo
conftsor. Rito semidoble que permite la
celebración de misas privadas de difnnto.

LV'fi~.1"'-1....,.,.,.,.,_

La. zar-.1:apanillo. es sólo uno de Ulla
docena do i.ogredientes de que está compuesto este maravilloso remedio, cada.
uno de los cuales ejerce una acción es11ecio ¡ en la obra restauradora ~e esta
,nedicina.. Esto no puede decirse de
,tms Zarza parrillas, pues sólo es ver1lad &lt;.le la Zarzapa1·rílla clet Dr.

.J.yer.

No se deje usted persuadir ó engañar
por alguien que con urgencia le reco•
miende otra Zar.zaparri.lla de Ja que
nada sepa. Procúrese usted la legitl•
mJ Za ria parrilla "del DR. A VER."
( N" contiene alcohol)
c,nla fl'asco oBitJnta la J"Ól---,11,tll&lt;i en. la
,-tJtu14t1,. Prequute 1uted ñ .St&amp; ,n /ítlico lo
.r¡uo.. oi1i11.a de la. Zarrapa,•1•llla del Dr.

,!ye,·,

Prepo.rad&amp; por el DR. J. e.AYER Y CIA.-,
Lowell, Mllo811., E. U . de A ,
Enriqneta.-No lie11e8 razón. Yo be
seDtido eso mi11mo que tú sientes ahora . . .. ':rú siquiera no has visto la -prueba
material del engaño .•..Hay a~retos que
se guardan por delicadeza más que -por
engaño . . .. Pero hay secretos siemprt'.. ...
Hu~ un examen de conciencia escrupu
loso; verás cómo te iuclirias al perdóa,
¿No tiene&amp; t6. t&amp;lllbién alguna carterita?
Clara.-Yo no ... . Yo no tengo secretos
para él. ...
Enriqueta.-En cartera . .. . l)alpables.
¿Y en el coraz.6n? Mira, pare.ce una vulgaridad lo q11c voyádecirte .... J.os hombres son hombres; las mujeres, muje•
res. . Qué tonteila, ¿verdad? l'ues de
ah( procede el que no nos entendamos.
Las almas tiellen sexo, y no hay duda, el
alma del hombre y el alma de la mujer
son tan ~istintas, como la tierra del mar
y el mar del cielo; pueden besarse, unirse; pero no pueden confundirse. Hom•
brea y mujeres deben respetar y perdonarse el secreto de la cartera ... .
Clera.-No, no. Yo no perdono . . . . Le
querla con toda mi alma. Si es verdad lo
que dices, la vida es muy triste¡ no viviré en el mondo, entrué en 1111 convenlo.
Enriqueta.-Ya lo pensarás. Y si l6,
que no quieres perdonará tu novio, te
consagras á Dios . . .. i 6gúrate la cartera
de secretos que Dioa tendré. que perdonarte para ser tu esposo!
JA.CL'lTO

:BENfl.VliNTE.

7
{19 de mes, 129 D,

s..n Cayetano, conleBor

LUNES
8

MARTES
9
(Vigilia de San Lorenzo). Santos Jus·
to y Pastor, hermanos, y Romáa, mártires. Vísperas en San Lorenzo.
Conjunción de la Lu.na y Jd piter, á las
11 bora1 49 minutos de la aoche.

MIERCOLES
10
(lf. S.) San Lorenzo, diácono, 111á1Ur,
(Se celebm con rito doble de segunde
clase y con octava) F11nci6n tilu!ar é
indulgeucis plenaria ea s11 igleaie,-(P. )
Conjouci6n de Venus y Neptuno, á las
horas 9 minutos de la tarde.

6._ _ __ __ _ _ _ _ _ __

Alejandro D11mas, padrt&gt;, no iac1uyó
en 51.1.,1 •Impresiones de viai •• por Italia
este viejo cue11teclUo. Y es lástima, porque Jo b11biera contado muy bien.
En esa isla famosa, P,erpetuamente
ameuauda por el puntap·é de la bota peninsu!Ar, vivla un tal Gaetano, que al
mes de ~asado quiso averiguar hasta
dónde llegaba la dtscredóu de su mnjer.
Al efecto, un día se encerró con ella eu
una habitación, tomó cariñosamente su"
manos y le dijo en voz baja J tono confl
de1:1dal:
-•Mla carina• : me acuso de haberte
ocultado un secreto . .. . un grave secreto
que guardo d~s-le niño, Que si se divulgara, me pondrfaen el más espantoso rldkulo.
-¿Qué es? preguntó elle.
-Cnsaesque .... ~isesupieae, meobliit•rfa á huir IPja,q de aqu{ y II ocollar mi
bochorno en algún aol,tario paraj• .. . .
-Pero, ¿qué ei,? ¿qné es? in.sistió la es,
-posa tlena de curiosidad.
-Es . . . lo que te parecer§. un n b,m ·do,
á ~eser de que j pobre de mil nada hay
ruh cierto, por dc~gracia.
-lAcabará&lt; de una vez, hcmbre? dijo
ella dando pataditas de 1mpacleDc:ia.
-¿Me prome~s guardar el secret&lt;,?
-Te lo prometo.
-¿Me lo juras?
-Te lo juTo.
-Pues bien, has de ,aber que soy • ..
como las gallina•.
-¿Como las gallinas? .. . .
-Sí; que wi naturahza es .... galli·
náce-a.
-No comprendo palabra de lo que dices.
- Fijate bien y admfute. ¿No p&lt;.nen
huevos las galliDas?

-sr.

-Pues yo también . . . . T,do.s los djas
pongo un bu• vo.
- ¡Satta Madona! Pero eso es imposib'e.

-Ya contaba con tu incredulidad; pero desgraciadamente es cierto.
-¡DJosmlol
-No te asustes, potque, apart'! de este
feriómeno, que apenas me produce mo•
leatlas, gozo de buena &amp;alud. Ahora, a{,
lo que vuelvo á encargarle es que li na·
die reveles este secrt to.
-¿Cómo put&gt;des temerque te venda tu
ruujercita? Pero quiaiera presenciar el
fenómeno. . ...
-¡No, noJ Me moriría de vergüenza ...
Séate au6cien•e la confianza que en ti
poJJgo, y uo se vuelva 11. hablar del
asunto.
Con estas palabras dió Jiu la conferencia.
Hay que decir, en honor de la mujer
de Gaehnn. que tan extraña revelación
no disminuyó ell un ápice el carlüo qne
tenfa á BU espo~o. y as{ ÍUHon pBS8.lldO
d(as sin que H observara en el pueblo
afntom.as ó indicios de que se hubiese
divulgado la estupenda nodcia.
Un die 11e a11e6 á la pue1ta de au casa
un caballero de la corte, correo¡abinete
de su majestad, que venta en busca de
G 1etano para lltv ,tlo á l'alerwo, pues
el monar('-8 estaba á la sazón en la capital de la ¡.,1a.
Asombrado se quedó nuestro hc-mbre
el eabtr que el rey querla babln:le; l)ero
comoá él le tocaba sólo obedecer sin
chistar (que no eraa constltocionalee
aquellos tiempos) tuvo que seguir al pa•
leciego y fué recibido 1nmedúltamen1e
por el rey.
-Te he b.echo llamar, le dijo, porque
corre por la isla 1111 ni mor que quiero ver
confirmado 6 desmentido por ti de un
modo categórico.
-Señor, estry á las órdenes de vuestra
majestad.
-f8s cierto que todos los d{as pones
cien huevos de ita1llna?
- ¡Cómo, señ-,r! ¿Se,á 11os!ble que tal
-patraña baya lleitaelo ha11ta los otdos de
vutalra majestad?
-Tan l)ORible e-s, que sólo para oirlo
de tus propios labios te he mandado venir. A'lt, pues, dime lo que h8y de derto, 6 cómo sospethas q11e b•y.,. podido

inveritarse ua disparate de tanto bulto.
-Señor, todo ello fué illveJJción mí,.
Quise averiguar los puntos que calza mJ
esposa en materia de discreción y le hice
creer e1a mentira, encargárdole el mayor secreto .... No ha sido in(1til el ensayo, pues he apreridido dos coeas: la primera, qae no debo liarme de mi propia
mujer cuando quiera terier algo oculto:
y la segUDde, que de boca en boca se
exag~Tllll y autnmtau enormemente las
notktas ....
-¿l'or qué dices eso?
- Porque yo aseguré á mi esposa que
pongo un huevo cada dfa, y ahora, al cabo de un mes, me dice vueatra majestad
que ... ciento.
-1 Horubre1 sf! l'ienes razón .... todos
abultamos algo lo que ofmos, A m{ ~e
hablan dicho que pon{asdlarlamente noventa y nueve huevoll, y yo, por no ser
menos, le agregué el otro.
RAMIRO

BLANCO.

~

fL PAU6UAS Df UN RtY
El rey de 1011 belgas, que ten{a costumbres muydemoc1 áticas, gustaba, li veces,
de pasear de incógnito por Isa callt&gt;s de
Bruselas. Días atrás dejó olvidado su
paraguas en un coche de plaza que babia
tomado. Pocas boraa después se -presentaba en palacio el cochero para devolverlo y el rey Je irratificó con cien francos de propina.
El auriga suplic6 al monarca que en
vez del dinero le regalase el paraguas.
El rey co11sillti6 y algunos dfas m'8 tar•
de el cochero había conseauido vender
el panguas á un excéntrico al mirador
de su ID.8jestad belga en mil doscientos
francos. Cuando se enteró el rey del incidente, dijo:
- ¡Siempre ere{ que los pa•all'tlas serv{a.n para resguardar,e de la lluvia ; pero
el mto, por lo visto, ha servido para recibir u na lluvia de oro!

JUEVES
11
Sin Cristóbal. m§.rtir {d,.l 25de
Julio) S1ntn~ T,burcio y Su,,ne,
mil.rures, y T4url110, obi•po confesor.

VIERNES
12
Saula Clara de Asís. virgen, y
SJn Forti110, mánlr. Funci(,n titular en la iglesia de la pti 111era
unta y en la badlica de Guada·
lupe la que. corresponde á la
srcbldiócuis de Linares. Tam·
bi~11 bey la visita de los siete altares.
Cuarto crecierite en Libra, á las
7 horas 24 minutos .¼ segundO!
de la nocb,. LluvJa.

SABADO
13
(Vigilia con ayuno y abstinen·
cia de carnes ). (F. S ) Santos
Hip6Hto y Caslano, mártires,
patronos pr:h,cipales de la ciudad
de MWco. (Se celebran con rito doble de primera c,lase y coa
octava). En la arc:hldióceeis. Sa11
Alfonso María de Llgorio (del dfa
2 ). San Juan :Berchmans, confesor, y Santa Aurora, virgen . .El
trhsito de Mar{a Santfsima. Función en Catedral y titular en San
Hip61ito.- (P. s.)

Sea cualquiera el placer que
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se está privando de una
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O tal vez V el prefiera oír la música
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Dire«i6n en la Ciudad do Mó&amp;ico
Celle de Canto No, 4

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�El Mundo Ilustrado

Astucias de Animales

■ "Ca Stmana Ilustrada" ■
Rtoista gráfica de acrualidadts

ünica t n su gtntro tn

el

Para Defenderse

país

Publica en magníficos grabados y en
espléndido papel couché, todos los acontecimientos más notables, ocurridos tanto en Je. capital, como en toda la Repú-

blica y en el extranjero. Su parte literaria, escogida é interesante, cstií calzada

per las mejores firmas.
Teatros, sport, toros, sociedad, suce-

sos notables de la semana, etc., etc.

Si es verdad que el hombre ha acudido á
todos los recursos de su ingenio para hacerse dueño de los animales, éstos demucs·
tran una SJgacidad no menos admirable
para librarse del hombre. Conocida es la
astucia con que la zorra sabe evitar todo
género de trampas y cepos.
La historia del zorro que, perseguido por
la jauría, al cruzar una vía férrea aprovechó el paso de un tren para enc.aramarse de
un brinco á un tope del último vagón, Y de•
Jar burl,¡jo~ á los perros, es conociJbimJ
entre los cazadores ingleses, y ha sUo inmortalizada por la pintura y el grabado.
Cuando un zorro, al que se va dando
caza en campo abierto, tropieza con una
liebre encamada, nunca deja de hacerla
levantar y ocupar su cama, agazapándose
altí mientras bs perros persiguen á la lie- beest&gt;, bestia dura .. . .. Dura de matar, se
bre.
entiende. El ñu, en cambio, bien porque
El chacal, padente muy próximo del zo- tenga peor vista ( ;u ojos muy saltones
rro, demuestra tanto talento como éste inducen á creerlo así) ó por su costumbre
cuando de salvar la pelleja se trata. Mr. de andar con la cabeza baja, serÍl más fáAbe! Chapman, sportman muy conocí- cilmente sorprendido por el cazador, sí no
do en Inglaterra por sus libros de cacerías fuese porque, conocedor de su lnferillridad,
en España y en Africa, cuenta que una se pone al amparo de la especie mejor dovez, en el Uganda, vió huirá un chacal, tada.
que á cada tantos metros interrumpía su Los monos figuran entre los animales
carrera con un prodigioso salto en el aire. que mejor saben librar~e de la proximidad
Evidentemente, esta evolución tenia por del h.&gt;mbre. Rara vez se entregan á sus
objeto evitar el ser alcanzado por una ba- juegos ó á sus rapacerías sin poner antes
la, lo cual es tanto más extraño, cuanto centinelas en los puntos más elevados,
que ningún cazador malgasta sus balaStn para que avisen si viene gente. Un grito
tirar á los chac.ales; pero probablemente de estos vigilantes es la señJl de alarma,
aquél habla sido alguna vez fogueado por y cuando el cazador llega, ya no ve más
algún naturalista de los que visitan aque- que las últimas oscilaciones de las ramas
llas regiones en busca de ejemplares cu- movidas por la alegre bandada.
riosos.
Para concluir, y como ejemplo verdadeEn general, todos las animales africa- ramente notable de su sagaci:lad, recordanos demuestran un instinto admirable pa- ré el caso de un oso blanco, al cual se Quira precaverse contra el hombre. Hay en so coger vivo por medio de un lazo. Este
Africa una avecilla que ha recibido el nom- se coli.,có abierto sobre la nieve, y en me·
bre de e indicador de miel&gt;. porque gustán- dio se pusieron unos trozos de carne. El
dole mucho las larvas de las al:ejas, Y no oso vino, olfateó el lazo y se marchó sin
siendo lo bastante fuerte para destruir los tocar el cebo. Al otro dia se escondió el
panales, reclama el auxilio del hombre, lazo en la nieve, y en el centro se hizo un
chillando de un modo espr.cial en cuanto pequeño hoyo , donde se metió la carne.
lo ve, para indicarle que está dispmisto á La fiera volvió, fué á sacar et tentador bo•
guiarle hasta una colmena silvestre. Los cado y estuvo á punto de quedar presa,
anúlopes, las cebras y los búfalos cono· porque el mecanismo funcionó, aunque sin
cen muy bien esta costumbre del pájaro, efecto, y el oso tuvo que retirarse sin coy procuran seguirle, porque as!, en oyen- ger nada.
do su canto anunciador de colmenas, sa- A la tercera mlñana se volvió á enteben que hay hombres cerca Y se apresu rrar el l~zo en la nieve. Todavía tornó el
ran á huir; por donde resulta que el ave oso á venir; pero esta vez: empezó por esen cuestión, si á los indígenas les agrada catbar la nieve con mucho cuidado, y una
porque les proporciona la manera de atra- vez que dejó el lazo al descubierto, lo emcarse de miel, tiene poquisima gracia para pujó con la pata y se apoderó del cebo.
el cazador blanco, que sabe no ha de encontrar caza tan pronto como el indicador _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
empieza á cantar.
Algunos cuadrúpedos africanos, para
vivir tranquilos, emplean, como centinelas,
deterstvu yoioairisanteaqoe
animales de otras especies dotadas de mehan merecido al
jor vista ó de condiciones más apropiadas
para ver de lejos. Las cebras, por ejemplo, suelen asociarse á los avestruces, que
con su estatura y su largo cuello hacen el
au adm1si6n en los Hospitales
papel de verdaderos periscopios en medio
de Parla, explican la boga de
del mar de altas hierbas de las llanuras
ese produclo para todos los usos
africanas. En el Africa oriental inglesa,
del tocador ; Cuidados de la
los ant!lopes ñus empican en la misma
Boca á que puriftca, de los
forma á otra rumiante, el ckongoni&gt; de los
Cabello• cuya caida detiene ,
LooloDH de las Cdaa, Cut,
indlgenas, ó búfalo, como le llaman los
dado■ bidmo1, eto
naturalistas. e l ckongoni•, por su talla
Dfl~n/lar•• • i., (.Z.ttiuot1iru1
elevada, su excelente vista y su carácter
1EN ~ P'A"'MACIAlií,
arisco, es animal al que cuesta mucho tra•
Dnlet1l111l61pt(tn0, GPI• ll1:n,LllJl
bajo acercarse; tanto, que los boers le han
i.paná. . ltot, 1611d
dado el nombre muy apropiado de charte-

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R egistrado como art.fculo •1' s••gunda claae en 3 de Noviembre d&lt;: 1894.-lmpre~o en papel de las FAbrlcas d e San Rata.et

Año XVII-Tomo II

México, 7 de Agosto de 1910

Número 15

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Presidente,
LIC. JOSÉ LUIS REQUENA
Director General,

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Gerente.
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OP'TCINAB:

4l Calle de Humboldt número 52. México, D. F.
Apartado postal, H9.-Ambos Teléfonos, 485

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AtTasados . . .

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

Li lnfinit• MeliDCOHi de flaubert
L leer la última p,gina del libro, me
sobrecoge la tristeza, una tristeza
suave, apacible, que parece aflojar
mis nervios, invadir mi ánimo len•
tamente,
Una avalancha de recuerdos viene entoncesámi memoria: son fragmentos de lecturas pasadas, remembrauns de
charlas literarias con admiradores del maestro¡ re,
flexiones hecbasantaño deapucs de saborear algunas de sus obras. Ante mis ojos deslumbrados por
loscsplendores de la novela que he leído, des6la11
vagas siluetas de sus coroentaristas: Zola, M,ximo du Camp. Faguet. . . Y hasta el mismo Flau•
bert, en trozos de sus cartas, se me aparece, con
su sanguínea y bonachona faz: de burguts provinciano; con su cuerpo atlético¡ con sus ademanes de ingenua teatralidad¡ con su grande alma
de pensador y de artista, que llena la literatura
de un siglo.
La loca de la casa ayúdame en la reconstruc•
aión ideal, haciéndome retroceder á tiempos que
no conocí.
Flaubert ha terminado su novcb. Aquel cerro
de cuartillas amontonadas sobre la mesa representa siete años de trabajo, de trabajo doloroso,
crael, en plena lacha con la frase; de rcbnscas en
las bibliotecas, examinando libros, grabados y
-periódicos, á 6n de reconstruir una tpoca tan
cercana como borrosa. El gig.ante está satisfecho
y tranquilo. Par.a él, un libro es an acontecimien.t o magno cie su vida. !Escribió tan pocos y
tan grandes!
EL carpintero de Croissct llama á la puerta del
jardín. Trae en la diestra una caja, una hermosa
caja fabricada con bois des iles, por encargo del
nonlista: es el estuche que guardará La edacaci6n sentimental, en su viaje á París.
Y allá va el grande hombre, días más tarde,
en el tren, á través de la campiña normanda,
rumbo á la ciudad luminosa. Es feliz; se siente
orgulloso¡ va á asombrar al mundo con una nueva obra, con uua novela en la que tiene segurida'1 absoluta, sí, una absoluta seguridad, porque

le ha costado intensas fatigas y no pocas lágrimas, lá él, tan fuerte y tan sabio!
A fines del año de 1869, aparece La educación
senlímenlal. La •enta en libreríu es mediana; los
diarios endñanse con el libro, y el público, de
quien tanto esperaba el utor, pua indifcren·
te junto á la novela, decladndola fastidiosa á
mb no poder.
Flaubert cae de lo alto de su ensueño-según
la frase de Zola,-y va á encerrarse como fiera
herida, en su retiro de Crohset, en aquel salón
donde en el vértigo de ta faena, de la no interrumpida labor, olvidaba penas y cuitas. Entrarán las brisas del jardín á refrescar, con odorante
caricia, su. frente dolorida; la ventana abierta, por
las noches, habrá de ofrecerle el espectáculo de
uo cielo constelado de astros, en que su alma
de Dios niiio no podrá menos de recrearse. . . . .
Pero la caída fné dolorosa y terrible. Largo
tiempo hubo menester Fiaabert para reaccionar¡
y todavía, años después, preguntaba á sas amigos,
asombrado, no creyendo aún c:11 el fracaso: c!this,
u:pllquez- moi done pourquoi ce bouqnin n'a pas
en de succb&gt;.
A la generación actual toca el honor de haber
rehabilitado algunos libros de Gustavo Flaabert,
que desdeñaron las pasadas. El triunfo del gran
novelista ha sido de ultratumba. Los hombres de
hoy se inclinan ante él como a.11te un maestro y
no le disc-akn. Sn nombre alcanzó recientemente
una actualidad palpitante con motho del monu•
mento erigido en Roaen.
Entre esos libros&lt;rehabilitados&gt; figura La educ.ici6n sentimental.
La educación /Sentimental tiene para mí de pe•
cu.liar que nfieja, de modo más exacto que nin·
guua otra de In noveb,s del i111.Stre escritor, la
personalidad de Flaubert, de Flaabert vi viente,
de Flaubert hombre. ¿Qut faé la vida del solita•
rio de Croisset, si no la de Federico Moreaa?
Federico Moreau es poeta, es joven, es rico, es
inteligente. Un grande, un inmenso amor llena
su vida: el de Mme. Arnoux, Mme. Arnoax significa, para él, la mujer bella, la mujer artista, la
mujer amante, la mujer perfecta, la mujer símbo•
lo, en sua-a. La adora con una pasión in6nita:no
hay acción, no hay indante de su existencia que
no estén iufiaídos por el amor de ella. Y cuando
Federico Moreau fracasa en las letras, en la sociedad, en la política¡ cuando, muerta la joven·
tud,con esa muerte dulce y triste de las hojas en
otoño, y desaparecida Mme. Arnoux, viaja y co•
noce la melancoHa de los &lt;paquebots&gt;¡ los fríos
despertares bajo de la tienda¡ el aturdimiento de
los paisajes, y de las rulnas¡ la amar~ura de las
simpitfas interrumpidas¡ y torna á P.uls, y en una
tarde lluviosa, machos años dcsput,, Mme. Arnoux penetra en su estadio, le echa los brazos al
cuello, Y le confiesa su amor, y Federico, tierna·
mente, la rechaza, no queriendo manchar la blan•
cara de los cabellos de la amada y la blancura de
su pasión de una vida, y se queda solo en la
estancia poblada de la visión inmensa del pasa•
do, no podemos menos de acordarnos de: Flau•
bert adolescente y de Flaubcrt viejo,
&lt;Las mujeres tuvieron poco sitio en ta exis•
tencia de Flaubert-dice Zola.-A los veinte
años, amábalas como trovador. Me contaba queen otro tiempo no ·nciló en caminar dos leguas,
con el propósito de dar un beso á cierto terrauo•
va que una dama acariciaba&gt;.
Y este Federico Moruu, q11c llega á la ancia
nidad soñando aún en un amor i116nito, en una
amante irreal, en el fondo tan distinta de la verd~dera, de la burguesa señora Aruou:i-, ¿no será el
mismo Flaubert, rumiando sus años de vejez ante la desolación de su jud(n, en invierno?
Pe11s:i11dolo, cierro el libro que chorrea amar•
gura Y encierra una infinita melanooUa.
CA~LOS GoNZÁLl!Z PEitA.

~

por mí te sacri6ques¡ no debo con•
seJ1tirlo; a&lt;:abemos de una vez.
Aquella noche y la siguiente, Ma•
da no pudo pegar los ojos. Se levan•
taba lívida.
A los tres días su rostro sr. rcani •
mó. Moyde mañana salió desu casa,
mandando antes al taller un paquete
que de antemano bab{a preparado.
Después se dirigió al templo, donde
con el mayor recogimiento confesó y
comulgó.
A los diez minutos estaba en el
taller de su novio.
Su conversación íué larga. cruel.
L,grimas de amor, protestas de cari•
ño, silencios elocuentes, abrazos
apretados de uno y otro, la interrumpian á cada momento.
Cinco 6 seis veces, Damián se levantó de la silla dando ,!ritos desaforados, mesándose los cabellos y di•
ciendo entre sollozos, irritado:
-No, María, no debo aceptar este
sacrí6cio¡ sería infame, no¡ no es po•
sible.
María suplícó, lloró¡ arrodillada á
sus pies le ofrecía su vida, su amor,
le besaba las manos, las regaba con
lágrimab, Asf esta vo horas enteras,
ASISTENTES AL. BANQUETE OFRl!OIDO POR EL. SEflOR GENERAL. RAMIREZ AL. SEflOR OON ENRIQUE o. OREl!L.
hasta que Damiiio, vencido, sin vo•
SECRETARIO DE REL.AOIONES
Juntad, se ab.1ndonó y cayó en braEl taller estaba á media Ju:t. Los óJtimos rayos
tado era el padre de todos. Esta sociedad era la
:ros de Maria, llorando amargo llanto sobre su
del
sol, apagado,, entraban por el tragaluz dcspi•
que
á
mí
más
me
gustaba.
A
ella
me
avengo.
El
pecbo.
diendo tenues luces de color. Por una ventana
Estado actual tiene contraídas deudas conmigo,
-Dilmián, decía ella: tú siempre te has bu.rlado
entreabierta penetraba suave viento de primavc•
que si ahora me paga, no me pagarla si me casara
de las preocupaciones y fórm11las vanas de la so•
ra, acompañado de la fraganc.ia que al pasar ha•
contigo con todos los requisitos que llaman legaciedad¡ tú. has simpltii.ado siempre con las ideas
bía robado á las flores. Los trinos de los pájaros
les. Mi padre murió por la patria, acribillado á
atrevidas¡ á ti hasta te agradan ciertas utopías
despedían, con su mútica, aqoel bello día. Lana•
balazos¡ el tu yo sinió al Estado con honradez to•
sociológicas avanzadísimas¡ has comulgado en
ta raleza toda cstaba incitante, arrebatadora, con•
dasu vida. No es ja.sto qacahora nosdesamparr,
ellas; casi me las has in61trado á mí. Mi c1rácter
vidando al amor.
á mí por ser mojer y á ti por estar inútil. La ben•
actual se debe á la educación que tú me bas dadición de un sacerdote oo nos unirá en más in·
do. ¿No soñabas con la libertad de la mu.jer? !SeaDamián, asombrado, permanecía como clavado
disolnbles lazos que nuestro amor. DamiáD, fuemos •alientea en este momento de lucha! Huta
en su silla, mientras María, conclnfda su oración
ra escrúpulos¡ ya tengo sacerdote que nos bendi•
hoy he sido víctima de mi anterior· e d a ~
se acercaba á él, y cogié.n dole de la mano, le lle~
ga. El Gran Sacerdote de cielo y tierra nos uniMañana no quiero serlo. ¡Fuera tiranías! Dios las
vó ante el improYisado altar,
rá, ISu bendición es sagrada! El Hijo de Dios,
-Ven, Damián- le dijo.- Estamos ante Dios
odia!
Jesús misericordioso, realizará nuestras bodas,
Hijo, ante Cdsto crucificado. El ha de bendecir-No, no-rugla DollDiáo.
que ser.in más grandes y más solemnes que todas
nos, pues él ha de desposarnos. Arrodillémonos
-Si no te sientes con fuerzas para quererme
Jas realizadas. ¡Déjame, tléjame y obedece!
y reflexionemos si somos dignos de tan soberano
toda la vida, así sea¡ separémonos¡ pero si en tu
sacerdote,
Y del envoltorio qu.e por la mañana había man•
pecho arde el amor de siempre, unámonos, viva•
-Amparadnos, Señor, prorrompióDami,narro·
dado, sacó una imagen del Redentor crucificado
mos el ano para el otro . ... ¿Te acuerdas cuando
dillándose.
y dos cande abros con cirios, que encendidos co•
me hablabas de la nueva sociedad que debía de·
-Delante de nosotros estii¡ Damián, él nos ve,
tocó encima de una mesa, al lado del Cristo. A.n•
rrocar á la actual, vieja y carcomida? :Recuerdo
míralo: parece que nos sonríe.
te él se arrodilló y oró breves instantes.
yo qae me hablabas de un sistema en que el Es-1Sí, María, lo veo, lo veo; distingo las llagas que to11turan su divino
cue1po¡ alrededor de su cabeza veo
un nimbo de luz que despide su co•
rona de espinas . . . . sf, la laz santa¡
esta luz es la primera que veo después de un año de obscuridad!. . ...
- ¡Es la gucia,Damián, es la gracia!
-IEI DOS proteja!
-Pees bien, jura ante El que se:rás
mi esposo como yo jaro ser desde
hoy tu esposa.
-Señor, dijo Damián con firmeza:
juro ante Vos y mi conciencia tomar
por esposa á María,
-Y yo,Jesú.s mío,juroser siempre
esposa fiel y su.misa á D.imián .....
- ¡B,ndíceuos, Señorl-u:clamaron
los dos.

Rmor eiego
Una irritación en los ojos primero, unas cata
ralas lntgo y un.a ope:nción después, dejaron :i
Damián sin vhta. Quedó ciego.
So desgracia Iaé sentida por todos, porque to•
dos le querían. Los que sólo conocían sus obras,
deploraron la muerte en vida de artista tan genial. Ya no vohcrían á admirar sus atrevidos
barros, sus estatuas siempre: perfectas, sus bajo•
relieves prodigiosos. Damián había muerto para
el arte.
El lloró su infortunio, su próximo obtcarcci•
miento en pleno y floreciente 'rigor artístico Era
una derrota superior á sus fuerza!', porque ni su
gran carácter, ni su firme voluntad, le servían pa•
ra nada. No podía rebelarsr, y si como artista
lloraba amargamente sas ensueños de gloria des•
vanecidos, como hombre lloraba por otro bien
superior que el destino Je arrebataba.
María, en lo humano, era su ideal, como en lo
artístico Jo era la Vcnu.s de Milo Su casamiento
con ella debía de haberse realizado poco despub
de caer enfermo, y sial principio los dos no temie•
ron por 1111 amores, imaginindose que mal que
tan pronto y sin causa vlenr, de la misma manera se va, al tr.tn.Scurrir días y meses, les entraron
serios temores, terribles recelos, dudas mo.-dedoras, pues lo que creían leve se agravaba, hasta
que después de mil martirios, íué un hecho la
cegncra del artista y la desconsolación completa
de los amantes que llevaban ya cinco años de
amons, amantes que se adoraban, identificados
en todo.
Su separación les horrorizaba, ¡y era forzosa!
El era pobre¡ el producto de su trabajo lo había
empleado para completar sus estudios, a6auzando ad su porvenir¡ y ella, huérfana de un general,
muerto heroicamente en el campo de batalla, pu•
pila en la c.ua de unos tíos que la cuidaban, si
no con despego, tampoco con amor, no tenía más
bienes qae la orfandad que le correspondía como hija de no jefe del ejército, y que la permitía •hir en completa independencia &lt;n casa de
sus líos.
María, eu sus cavilaciC\11es á solas, se lamenta•
ba de su pobreza, llegando á pemar en la injusticia que el Estado cometía al retirarle la pen•
sión si se casaba con el hombre que amaba. ¡Para
ella hubiese sido tan gralo poder asegurar la
tranquilidad y la vida de su pobre amante ciego!. ...
Esta desgracia tan ruda, tau imprevista, les
anonadó. Nunca como entonces María rdle:i-ionó
sobre el porvenir de los que nacen l)Obres. P.ra
ellos no puede existir amor ni dicha.
Ea sus largas vigilias, en las interminables
noches de insomnio en las que, Derviosa y deses•
pcrada, s11. cuerpo blanco se revollría mil veces por la cama, maldecía la educación falsa que
en general se da á la mujer y que la inutiliza pa•
ra todo¡ que la cría inepta¡ sólo para carga y rémora del hombre, cuando no para esclava,
Damián no pensaba nada¡ cayó en un estado
casi de cmbrule:cimiento. Sa inteligencia parecía
atrofiarse. Lágrimas conliunas quemaban sus me•
jillas¡ suspiros 1penas ubalados, rugidos de 6e·
ra, modorra fe:bricente, letargos abr11midores,
ocupaban las tristes horas de sa vida. Se adora•
b1n, y afinidad de pensamientos les sugestionaba
algo que no sabían definir.
Despué9 de quedarse ciego Damiáu, sólo tres
veces hab'an hablado. .María, á escondidas, iba al
taller, donde le encontraba siempre sentado, de•
lante del último barro á medio concluir, al que
cada noche, al retirarse, siguiendo iocoosciente
antigua cost11mbre, tapaba con u Da tela mojada.
Durante el día miraba al barro sin verlo, y en él,
humedeciendo sus dedos, lo palpaba como esperando un rayo de luz para acabar Sil obra. El 6nal de estas cntrcvhtas era siempre doloroso.
Damián, un día, por 6n, dijo:
-Esto no pu.ede durar, María; no q11iero que

B. RODIIÍGUEZ

S ERJ&gt;A.

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LA MESA OE HONOR EN e" s,NQt:IETI; OFReo,ao AL. sERoR SECRETARIO QE REL.ACIONES

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�•===============================-=========================~

~LA
LECTURA
~
lb:======================~~□■ •□~✓.:======================
J11ana de Mauze, 16 años.

Blanca Bellay, 17 aiios.
Josefina d 'Epcrvan, 18 años.
Luciana Cerize, 19 años.

E

N casa de Josefina d'Epervan. En 111 cuar•
to, en su día de recepción, porque las
jó•enes, en los tiempos que corren, tic:·
nen su "día."
Juana.-(A Josefina). Y ¿qué lees en ute fin
de: siglo?
Josefina.-Lo que me dan, ya lo sabes.
J 4ana. - ¿Siempre W alter Scott 7
Josefina,-Siempre ese bueno de Walter Scott.
Blanca.-lTraducido por Défauconpret?
Josefina.-¡Ay, sí!
Ladana.-¡Yo devoré todo eso en otro tiempo,
cuando era nüía de pecho! (A Josefina). ¿No te
gusta?
Josefina.-Preferida Manpassant: Bofa de sebo,
por ejemplo. Dicen que es superior.
Luciana.-Muy caríoso.

Juana.-Me contentaría con escribir así. ..... ¡Buenas cartas escribiría á los papás, si tuviese
una pluma como esa. Pondría en
eJJae puestas de sol, gr,ndes exclamaciones: les hablaría del si•
lencio y de un montón de cosas
largas ...... horizontales .... ¡Oh,
sí, es muy chic Chateanbriand!
Josefina.-Pero es tamblén noblemente fastidioso. ¡Bello si tú
quieres! Pero es bello y abrumador como una gran misa sonora
que no acabara, Parece como si
una no fuese á salir nunca del
Evangelio: se abre la boca para admirar. , , .. • ¡Y
no brota nada, como no sea un bostezo!
Blanca.-Todo eso nada vale junto á Lamarti·
ne, ¡Las lecturas para ff#dós! ¡Vaya un;a cosa espléndida!
Luciana.-Pero Las lec/aras para todos no son
Lamartine.
Blauca.-iCómo que no! ¡Yo las he leído!
Lnciana.-No me comprendes. Es Lamartine Y
no lo es, porque no da la menor idea de él¡ porque esU. hecho de trozos y fragmentos para los
niños, para las damas devotas, para los semina•
ristas.
Juana.· -¿Tan incon·uniente es entonces que
se le expurga?
Luofana.-No. Pero es apasionado.
Blanca.-Cri■ tíano.

Lnciana.-Son los peores apasionados, querida.
Todo se n:.ultiplica á los pies de la craz.
Juana.-Yo quisiera leer Grazief/a. Mamá me
dice que aJ!narJe todavía un poco.
Blanc1.-Adoro á Lamartine tal como es. Vivimos en el "'bonlevard" Henri-Martín, á dos pasos
del "square," donde se Jeyaota su estatua. Saelo
i111talarme ante ella con mis Leclur(U para todos.
Y entonces, cuando desea bro algo bueno, una
fr.tse que me interesa, no tengo más que alnr los
ojos para mirarle seutado, un poco triste, con su
galgo entre las piernas. Y, .f. conü.ouacióa, pienso
en algunos nrsos ... me siento transportada ... .
me imagino que corro en bicicleta por el az:111. ....
¡tan alto!

Josefina.-¿Le has leído?
Lnciana.-No. Pero le le"yeronen voz alt,, delante de mí, una vez, en el campo, durante una
merienda sobre la hierba.
Josefioa.-Y Lqné tal't
Laciana.-Era el seiior Duroule el que leía.
Leía comiendo¡ se charlaba, ademb¡ y, con eso,
ya comprenden ustedes que perdí la mitad.
Blanca.-Pero, ¿la otra mitad? LCuál es tu opi•
nión7
Luciana.-No se puede contar. Es preciso oírlo.
(A Josefina). Haces mal, i.in embngo, en no que•
rer al viejo Scott. Ya pensarás en él mh tarde y
•erás cómo es encantador.
losefina.-LPor qui?
Luciana,-Es 1111 poeta. Un poeta histórico.
Antes de haber leído El A bate, yo no tenía idea
de María Estuardo. Ahora la conozco como si
hubiéramos estado juntas en clase.
Blanca.-Yo leí la .A.tala de Chateanbriand
¿Les gasta Chatcanbriand?
·
Luciana.-Declama bien.
Josefina.-iCurioso estilo! Se me antoja nnptndalo de ministerio.

Jose.6na.-1A mí, qui quieren ustedes, los -.ersos me h1.cen el efecto de un orgaoillo de Berberíal
Blanca.-¿No te agradan, pues, los organillos de
Bcrbc:ría?
J osefina.-¡Oh, nol
Blanca.-iVamos! El único instrumento triste
tan triste que me hace llorar .... ¡Ab, su particular sonido, tan desesperante y Jángtiido! Pncisa
no tener corazón para burlarse.
Josefina.-Basta con tener orejas,
Blanca.-Calla. ¿Y las novelas inglesas? ¿Qaé
decís de ellas?
Lnciana.-¡Las cubiertas color de tomate! ¡Paab!
Josefina,-;A y 1
Blanca.-No me disgustan ¡Acabo de leer
Copperfieldl
Josefina.-¡El eterno D,nid archiconocido! Dices eso porque tienes diez y seis
años, y eres todavía
an bebé .... ¡Y mientras no se trate más
que de Coppc:rfield,
nada hay de m.alo!
¡Pero después ¡oh,
Mylord!
Luc1ana.- Me ho.

rroriza el sentimentalismo illglts, llorón y aci•
calado, falso como un dieote podrido y seco como una jarcia. No saben más que de níiios que
sufren, de perros que lamen .f. todo el mundo, de
señoras viejas que beben y que son excelentes
como elpuddí11g.. Se comprende que eso es afee•
t.ido y nada natural. Y luego, ¡cómo abusan de
la nieve y de los paisajes de invierno! Es literatura de Cb.ristmas . ... y arte de calendario! iY un
exclusivismo!. ... Qaisieran hacernos tragar que
no hay mí, nieve que la de su país, y que sólo
para ellos el niño Jesús vino al mundo en Piccadilly, .f. fin de rescatará Inglaterra . . ... .
Josefina -¡Vaya si Laciana tiene razón! Nada
de eso v;ale lo que Los tres mosqueteros. ¿Los habéis leído?
Juana.-¡Ya lo creo!
Luciana.-Yo, dos veces.
Josefiaa.-¡Yo, ciucol Cada una de ellas be caído enferma . . . ¡Una iofasi611 de d 'Artago.anl Y eso
me ha carado.
Blanca.-Yo he leído .f. todo Damas, padre.
Juana.-Y yo algunos de sus libros. Sólo me
falta La reina Margarítu, porque mamá me rogó
que a.guardase un poco.
Blanca. -¿Siempre te ruega que aguardes tu
mamá?
Jaana.-SI, á menudo.
Josefina.-Acabarás por retardarte.
Jaana.-No. Tomaré bocados dobles y os alcanzaré.
Luciaua.-tLa conozco! ¡Con su temperamento
ir.f. más allá de nosotras!
Jaana.-¡Ya lo creo ·que es posible! Pero no
serl. con el padre, sino con el hijo, con quien me
desquite.
Blanca.-¿Qoé hijo?
Juana.-tDumas, quién había de set! Aquel que
hizo La Dama de los camelias. ¡Oh, la g.1na que
tengo de leerla! ¡Se me figura que me volvería
local
Blaoca.- Caentan que la compuso á los catorce
años, en el colegio.
Luciana.-iNo, exageras, más tarde!
Jaana,-¡Y luego, sus comedias! ¡Cómo las veria
representar cuando dejara de ser una simple señorita! No temo decirlo: me ...-.saré tan sólo para
ir al teatro todas las noches.
Josefina.-¿Y tu marido? ¿Qué harías de él?
J aana. - Le invitaría.
Josefina.-¡Poco tiempo baria que él conociese
las obras de ta Damas!
Juana.-Volverfa .f. verlas, no le compadezcas.
Luciana.-No, no os ponéis en el caso ni la una
ni la otra. Te acompañaría él gdantemente has•
ta tu palco, y luego se largada á los pasillos.
J aana.-1.Me haces ver horizontes desconocidos\
Pero no tengan temor, que yo sabré meter en un
puño al que sea mi tirano.

NUESTRO

PAIS

C,.MINO CARRETERO ENTRE MEXICO Y OHIL.PANCINGO

Josefina.-Conflo en ello. Y Bonrl!et, lle han
leído?
Blanca.-Yo sf, conozco algunos •ersos suyos,
versos ondulosos, nn tanto tristes, no mucho, á
mi gusto. Me placería ir con él al museo.
Jnana.-¿Y conocen ustedes á uno que sella•
ma Julio Lemaitre?
Josefina.- Naturalmente. Acaban de hacerle
académico. ¡Es un illquieto digno de saborearse!
He leido sas esqaefaa de la mañana. Es acariciador, de una tierna malid;a ; miel y vinagre. ¡Oh,
y cómo me gustaría que mi primo Gnstavo me
escribiera cositas así , todos los días, al desper•
tarl ¡Los álbumes que formaría para hacer rabiar
á las amigas!
Juana.-En fin, que no tenemos por qué 4uejarnos en punto á lecturas. Se es más condescen•
diente hoy, que hace treinta años, Mamá me contaba que , á nuestra edad, la abuelita únicamente
le permitía Zenaida Flenriot y Raul de Navery,
losefina.-No hables mal de Raul de Navery, el
autor de El capitán de las manos rojas, el primer

librejo que cayó en mis manos. A tal extremo
me conmovió, que estuve enferma.
Lncia-na.-Lo primero que yo leí fueron Las
de3dichas de la maerte, del abate Lamothe.
Jnana.-Bueno, y, después de todo, ¿cuándo
nos enteraremos de los libros inconvenientes?
Blanca.-Cnando stamos señoras¡ no antes.
Jaana.-¡Ob, Los TUJches, de Massetl ¡Y luego,
El srñor de Camors, Papá., mamá y el niño, Manon Lescauf, DafnisJI Cfoe, la doncellu, de Vol•
taire, Pablo y Virginia/ IA todo eso es á lo que
yo aspiro!
Blanca.-Pero Pablo y Vir,tinia nada tiene de:
vivo¡ ¡es pura pomada blanca!
Josefina,-¡Claro, todas la hemos lddol ¡Y mucb.o antes de nuestra primera comunión!
Juana.-Yo no. Mamá me suplicó que espc:raae un poco. A causa de: un capUalo, á lo que pa•
rece ...
Josefina.-EI capitulo del bafio.
J nana.-Sí. Creo acordarme: . ..•
Blanca.-" .....Sin embargo, desde hacía algún

tiempo, Virginia se sentía agitada por un desconocido mal. Sus lindos ojos se ensombrecían
etc." Me la sé de memoria.
1aana.-¡Oh, acaba! Te lo ruego.
Blanca.-Serfa muy largo, Y, además, mucho
menos picante de lo que te figuras. ¡A propósi•
to, una noticia! ¿Saben ustedes que se ocupan de
nosotras? Acaba de fundarse una revista para se•
fioribs,
J ose611a.-¡Oh, no me hables! La he vi6to, ¡Jrre•
prochable1 hijas míul Lo peor de lo peor. ¡Buena
tontería es la de Cffer que las señoritas vamos á
abonarnos á una revista que se intitula ¡Revisla
parn las señoritas! ¡Nunca! Conviene hacer lo
mismo, pero con otro título; que se la hubiese
llamado Revista para fas señoras, y en seguida
nos habríamos snbscripto. ¡No son psicólogos esos
orga11indoresl Y ahora, corazoncitos, vamos á
merendar . . ..
E NRIQUE

LAVEDAN.

(Trad. esp. para El Mundo llustrado).

�De Sociedad

usa Castellana
Mientras Llueve ..... .
. . . • Más qac nunca le esperaba
cuando la lluvia sus hilos
dejaba colgar .... ; entonces
creía escuchar el ruido
de sus pasos .. . y era el viento
que cranba con sigilo .. ..

Creía escuchar su voz,
una canoi6o, un suspiro . . ..
y era la voz de la lluvia
que resbalaba en los vidrios ....
Sobre el dido, tristemente,
dejaba caer el libro,
y, corriendo á la ventana,
miraba el ciclo sombr[o,
exclamando siempre al verlo:
ccspenr es mi destino .• . . &gt;
.. , .Aun ahora, cuando llueve,
se la ve tras de los vidrios ....
Le llamaba, y no la oy6¡
le esperaba, y nunca vino., ..
MARI A ENRIQUETA.
Habana.

~

DIABOLUS
I
Porque es el ciclo de 1111 azul intenso,
que hace serena el alma, conversemos
atravesando las crecidas hierbas.
Apacible el andar, nada interrumpe
la calma de an rosario de palabras
qac entre los dos tejemos santamente:.
Este chillido que atraviesa el aire,
clavándose en la paz del horizonte,
¿por q11é ha salido, amada, de tas labios?

Tú c11mcdio, tú más alta,
tú mú fina que todas las mujeres.

Herrumbrosa, orinecida,
como el metal de DJi vida,
como el hierro de mi Je,
como mi querer de acero,
esta llave sin llavero
¡nada es ya de lo que fuél

En la luz de la luna, parcelas
adclguartc y disiparte, amada.

siD virtud y sin respeto¡

desparramadas por la senda obsC111'a¡
saliéndose, gloriosas, de la se11da,
las mujeres subían.

Y yo, en el mo1itc, más arriba, solo,
¡sacudido, tundido, magullado,
combatido del viento!
E11 aquel punto, todos los deseos
tiraban de mi espfritu, ¡aqutl ciclo,
aquel gran mar que lo invad[a todo!
La claridad opaca de la lana
me estaba haciendo el mundo deseable¡
y las hierbas, con luz, se me entregaban.

Y las mujeres, movedizas, blancas,
subfao, ondulaban á mis pies,
reían, jadcaba11: jera11 ellas!
¿Qué hacer, qué hacer sin ti , Castodia mía?
¡Tií mi sostén, tú el único descanso
en tan desesperada lucha!
Súbitamente, al Tcrte, hacro su estancia
en tu atradablc perfección mis ojos;
y todo lo divino de las cosas
se deposita en ti y en ti lo adoro!
Descansa el mar, hundiéndose en 1u seno¡
las ramas de los bbolcs se cubren
de fina piel cu tus delgados brazos;
las mujeres se amansan y se quedan
línea de flores blancas á lo lejos . . ..
Y sola así, la luna te corona
y yo te h ago canciones y te beso.
E DUARDO MARQUINA,

Y tú ¡¡ correr! y tú, Já saltar! ale~rc,
inqnida, hecha fanUstica, gozosa
de acabar el rosario de palabras.
La espantada alimaña échasc al aire¡
pero tú aún guardas en la piel sedosa
el cosquilleo de sus patas finas.
Y una d nlce ioq11ic:t11d te hace maligna.

11
Han de existir palabras que lo expliquen
6 música tal vez que lo sugiera.
Como flores blancas,
grandes, que el viento abate y vuelve á erguir¡
como visi ones de pintor,
vaga,, suaves, amplísimas¡

nada abre, oo resuena ....
¡me parece un alma en pc11a!
Pobre llave sin fort'llna
. . .. y sin djeotcs, oomo una
vieja boca, si en mi hogar
ya oo cierras ni abres nada,
pobre llave desdentada
¿para qué te he de lf'llardar?

•
••
Sin embargo, tú sabías
de las glorias de otros días:
del mant6n de seda tina
que nos trajo de la China
la gallarda, la ligera
española noa fiera.
Tú sabías de tibores
donde pájaros y llores
con[11JJdbn sus coloru¡
t6, de lacu, de marfiles
y de perfumes sutiles
de otros tiempos; tu cautela
conservaba la cauda,
el cacao, la vainilla,
la suave manteqni!Ja,
los grandes q a esos frescales
y la miel de los panales,
tentación del paladar¡
mas si hoy, abandonada,
ya 110 cit:tru ni abres nada,
pobre llave desdentada
¿para qué te he de guardar?

GRUPO OE AMIGOS OEL SEROR LICE,V OIADO OON ROSENDO PINEDA, QUI!! OFRECIO UN BA I/Q V ETE A O /CHO CABAL.LER O
EL SASADO 30 DEL IIES PROXIMO PASADO

LA SENDA DEL AMOR
COMEDIA PARA MARIONNETTES
[

Como saeta fu.ta, como flecha
de acaro puntiagudo, el claro grito
ha salido, querida, de tus labios,
Al propio tiempo, un gusanillo alado,
una pcqntña bestezuela •crde,
ha hincado las patitas en tu cuello.

Me parece 'lln amuleto

Esta llave c i ncelada
que en un t1empo fué colgada
(del estrado á la cancela,
de la despensa al granero)
del llavero
dt la abuela,
y en continuo repicar
inundaba de rumores
los vctas1os corredores;
esta llave cincelada,
si no cierra n i abre nada
¿para qut la he de guardar?
Ya no existe el gran ropero¡
la gran arca se vcodi6:
a6lo en 1111 baúl de cuero,
desprendida del lla-..c:ro
esta llave se q11cd6.

Ta torcida arq'llitectara
es la misma del portal
de mi antigu casa obscura,
(¡que en 'IID dfa de premura
f né preciso vcndtr mal!)
Es la misma de la ufana
y laminosa ventana
donde Inés mi prima y yo
nos dijimos tantas oosas,
en las tardes misteriosas
del buen tiempo que pasó . .. ,

Me recuerdas mi morada,
me retratas mi solar¡
mas si hoy, abandonada,
ya no cierras ni abr es nada,
pobre llave desdentada
¿para qué le he de guardar?
A MA.DO N ERVO.

Poeta.- Todo mi pensamiento érais vos al
c:omponer esta comedia ¡ no lué tortura dc:I ingenio, sino expansivo desbordar del corazón; ni
Aristóteles ni nuestro buen Boileau me impusieron su p,tceptha r igurosa ; toda mi retórica, todo mi arte fueron vuestros ojos, donde j'lltgan
burlones los amores; vuestros labios, que niegan
cruc:lcs los besos f. q uc incitan¡ la luz color de
rosa, que ilumina vuestr a blancura¡ vuestras manos, que imponen respeto á los abrazo~, pudorosas como de ~anta virgen ; los rizos que r isotean
el oro juvenil bajo la postiza severidad empolvada, como chicuelos trav iesos que se burlan del
ayo gruñón. Escuchad, marquesa: el iogenio sólo
p'llso sobre el amor en mi comedia, algo as{ como
el lunar que oprim{s entre vuestros dedos, dudosa de si el adorno aiiadirf. 6 quitará un cucan•
to á vu~stra hermosura.
Marq'llesa (dudosa al colocarlo).-Tomad , á
vuestra elecc ión lo dejo . . . Y empiece la comedia.
11

Lcandro.-No tiembles. Es1á muerto.
Celia.- ¿Qué hiciste?
Lcandro,-M!I disputaba tu cariño . . . .. .
Celia.- 1Un hombre muerto! ¡Por mil lY unos
viejos q'llc lloran por nosotros!
Leandro.-Sc oponíaná nuestros amores . . . .No
recuerdes, Celia mia. Mírame, habla 6 calla¡ pero

nuestra, palabras 6 nuestro silencio snn s6lo de
nuestro amor.... Nadie nos signe, nadie lleg1rá
hasta aquí. ¡La vida entera. el mundo entero pa
ra nuestro amor! (Entra Polichinela).
Polichinela.-¡Ob. loco! loco y desatentado jo•
ven que asf desoyes la experiencia y quieres padecer por ti mismo la vida que otros hemos padecido para que t ú lograras el fr uto... . . Vuelve
CD U .. ....
Lcandro,-Vaelvc al demonio, viejo consejer o,
con tu ex peri encia . . , . ( l e mata).
Celia.-lLeaodro!
Leandro.-No -..uelvas á mirarle .. .. .. (Is abela
entra ).
Isabcla.-tAh, Lcandro, Lcandro!. .. . .. ¿Crees
amar por vez primera? Repites la lección que
conDJigo aprendiste, .. . .. No, no dirás nada nuc•
vo . . . . ¿Te acuerdas? Las mismas frasGS vulgares,
que entre nosotros al principio parecían sagra •
daa como de rito misterioso, porque uo destel lo
celestial las animaba . .. . Después. . . eran cucr•
po sin almt, oraciones sin fc,ri to sin creencia.. .
Extinguido el amor, "te amo" parecía más indi•
fereute qne cuando el amor con divina apoy atura pronunciaba palabras insignificantes . . . . ¡Her•
mosa noch e! El 1c:y está enfermo. Madamc Du
B.arry ha cambiado de amante . .. . No lo olvides,
Cc1ia, no lo olvides! . .. .. .
Lcandro.-¿Y merecías amor eterno? !Mujer
engaiiade&gt;ra, crnel, fal sa! .. ..
Isabcla.- lSf, t odo eso!. . . ¡Así muero por ti! . ..
( Desaporece).
Celia.-Corrc hacia el lagu .. . .. . se acerca á la
orilla .. . . ¡Leandrol. . . ¡Huye de mí!. ...
Lcan.dro.- tNo, Celia mfal
Celia,-¡Déjamel Por mí lloro más que por ella.
J'llraste amor etcr110 . . . .

•

Lcandro -Falt6 el amor, alma del Juramento;
porque mi alma es s61o tuya, t'lly a por siempre ....
Cclia.-¡As{ la dirlas tantas veces! Déjame
llorar.
Lcandro.- Llora, sí¡ dulces besos los que p11cde11 secar lágrimas . . . Pero no temas, , ígncme.. .
¡La vida eotcr,, d mundo entero para nuestro
amor!
Celia.-E, imposible o'lleslra felicidad. !Tanta
sangr,., tantos muertos, tantas Ugrimas!
Lcandro.- ¿S1bes de alguna d icha que cante
menos?

III
Pocta.-¿Qué os h a parecido m i comedia, marquesa?
Marqacsa.-Los muñecos son muy graciosos y
muy lindamente vestidos , y el bribón de vuestro
paje se da muy b'llena mafia par a manejarlos . . ..
¿qué edad tic11e?
Poc:ta.- Dieciséis afios,
Marquesa.-Paes da mucho selltido á lo que
dice . . .. Le aseguro buena snertc con las damas. ,.
¿No lo crecis?
Poeta.-No . ... Porq ue mañana le envío á su
pueblo.
Marqucsa.-No, porqnc desde hoy le tomo á
mi servicio . . . ¿No es esa la moralidad de vucs•
tra comedia? En la acoda del amor no debe uno
detenerse por los muertos . . ... .
Poeta.-Pncs f. vivir, marquesa . .... .
JACINTO BENAVENTE.

�EL OLUB ''CRISANTEIVIA''

EN LAS VIZCAINAS
Las alumnas del Coltgio de la Paz,
Vizcaínas, acaban de celebrar la fiesta mb grande que tienen en d año:
la de su santo patrono, San Ignacio
de Loyola,
Lo mismo que los años antníons,
la fiesta en este consistió en una
función religiosa, celebrada en el
templo del colegio, i:ma kermesse en
los grandes palios del mismo, fuegos de artificio por Ja noche y j11egos
y entretenimientos para las educandas.
El único II úmero n11evo foé una
intere~• ,, te exposición de II abajos
de las alumnas, hec.ho e.n los salones
de clase.

La agrupación con cuyo nombre encabezamos estas líneas, c"Gmpliendo con
las disposiciones de sus estatutos, celebró la semana próximo pasada un baile
de trajes, con la particularidad de que
los concurrentes calzaban patines.
La fiesta fué muy concurrida, y da.rante ella se lucieron elegantes y originales disfraces, y sus portadores dieron
muestras de grande animación y alegría.
La fic:ita duró hasta poco después de
media noche, con gran bcneplicito de
los concurrcntn.
Na.estro fotógrafo recogió las v islas
que acompañan estas lineas, las quedan
idea de lo que fat la grata velada.

11

* *
En esta plana publicamos fotogralías que ilustran aigu.. 1.1:. d, los mo·
mentos de la fiesta, a~í cumu la u:posicióa arriba mencionada.

~~

l~
( ~
•\ . I"\
t,,.J
1

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1

UN QRUPO t:Jl! ASISTENTES A 44 FIE8TA , -REPUB4/CA FRANCESA Y MOSQUl!TERO, - TRES PATINAQORAS,- MOMl!NTOS A4EQRES

Gr11po de alumnas de las v 1·zcafnas t 1ov
· 1"tados que t oinuo.n parte en la kermesse.-AJumnas que tuvieron á su carfo la dirección
de la fiesta cscolar,-Labores de las alu.mnas, en exposición .

•

�La Catedral de Milán
APU!)tes de Viaje
Nada puede dar una idea exacta ·de lo que es
esta maravilla del arte, ni de la impresión que
produce cuando se contempla por primera vez,
Caía la tarde de un día de invierno, cuando bajé
del tranvía eléctrico en la "Piazza del D11omo."
Se eleva ante el que mira, ocupando todo un lado
de la plaza y llegando hasta el cielo, aquello q11e
no se puede llamar mole, por la ligereza que le
da su arquitectura, y es, sin embargo.algo grande,
muy grande que domina apenas se levanta la
cabeza.
¿Parece de encaje? No, porque estaría el encaje invertido¡ la idea de encaje es de algo que pen•
de, que festonea, no que se yergue como las torrecillas primorosas q 11e asaetan el az11l del cielo.
,Gruta? No; las estalagmitas existen aunque colocadas en posición distinta, las más altas alcentro¡ pero falta la estalactita¡ la figura no acude
completa. ¿Templo? . .... Casi no. Con las figuras
negras ó grises de las catedrales góticas del Nor•
te no se hermana ésta¡ blanca, ligera, esbelt;,, terminada por machas puntas que !e lanzan aisladas
y en grupos.

Catedral de Milán

Es algo que flamea, pero no es rojo¡ es algo que
se mueve hacia arriba sin arrancarse del cimien·
to de granito; algo, en fin, único, inenarrable, imposible de sorprender con el pincel, la cámara,
el relato; algo que hay que ver, ver nada más para sentirlo.
El mármol viejo de la parte baja, se ha teñido
de un tinte de pergamino, que se diluye en el
blanco bruñido; éste pasa al lechoso y este lechoso se cambia en sacarino en las puntas de las torres; el carbonato ferroso, por la acción del oxígeno del aire, se ha transformado lentamente en
carbonato férrico y es el que tiñe el mármol viejo, dándole el aspecto inimitable que posee.
En la descripción seré parco en números,
por más que no pueda evitar emplear algunos
que darán más claridad.
Es la catedral de Milán el tercer templo, en
magnitud, de todos los católicos de la tierra, según las inscripciones en bronce que hay en el pi•
so de la nave central de San Pedro de Roma,
siendo éste el primero; el segundo, la catedral de
Sevilla y el que nos ocupa el tercero, con las di•
mensiones siguientes: 148 metros de largo del
ábside á la puerta de bronce, 87 de ancho de extremo á extremo de los brazos de la cruz latina
de su plano, ~iendo 52 en el cuerpo de las cinco

VENT/.NA POSTERIOR

Catedral de Milán.-Vista General

naves: la alt11ra de la nave central es
de 48 metroi&lt;, la de la cúpula de 64, y
la de la torre octagonal '·G11glia maggiore," que corona la cúpula, alcanza
108 metros. La superficie interna, sin
contar los pilares, es de 8,406 metros
cuadrados; los pilares cargan de peso
total del edificio, según Masochi, el
máximum por centímetro cuadrado,
lo que hace que sea el edificio más
atrevido del mundo.
Las torres son 123¡ las estatuas que
adornan la parte externa, 3,800; posee
62 reliquias únicas en el mundo, y
más de 400 obras de arte de las llamadas en italiano "oapo la varo" y en
francés '·Chefs d'ce11vre."
El "D11omo" se construyó á partir
de 1386, por orden de Gian Galeazzo
Vizconti. El mármol es de las cante·
ras de Candoglia¡ el autor del proyecto es desconocido¡ anos creen en
Heinrich von Gmond, otros en el célebre "maese" Franchi Muratori y sus
discípulos. Desde entonces, todos los
siglos han marcado su paso, dejando
obras de la mano de sus celebrida•
des; en el XIX se completaron 200
estatuas que faltaban. En 1807, Napoleón mandó á Amati y Zanoia ha·
cer ó renovar las 5 puertas y las 5
primeras ventanas en el modo más
puro del Renacimiento, lo que resalla feo y repelente en un edificio
gótico. Todavía en 1906 se disentía
la manera de quitar el adefesio, cuando se quemó la galería de arquitectura de la. exposición y, con ella, los
proyectos.
Dicen los milaneses que Napoleón
dejó .en todas partes huella de su
mano, y en la fachada del "Dnomo''
la huella de su pie.
En la fachada lacen 250 estatuas, de
las que son notabilísimas el San Mateo de Pazzi, el San Marcos de Cara·
bclli, el San Jaan de Pacetti, y á los
lados de la ventana central, la Ley
Mosaica de Acqaisti y la Ley Cristiana de Pacetti, estatuas'.colosales.
La catedral mira al Oeste. Vista
desde el lado opaesto de la plaza, al
ponerse el sol, parece de alabastro
rosado y simula un enorme altar con
cirios recamados, que rodean á la Madona de bronce dorado, posada en lo
más alto, levantando su mirada al
cielo, circuida de estrellas la cabeza,
en actitad de ascender, implorando
protección para el templo que señala con las manos. Esta estataa tiene
4 metros y toca con la mano derecha
un vástago florido de azucenas, de 6
metros de alto, entre ca yas flores se
ocnltan las puntas de los pararrayos.
Cuando se han subido los 640 escalones que hay para llegar al balconcillo octagonal q11e está bajo la Madona, se disfruta de la vista más rara
y cautivadora' {véase el lugar en que
hay personas, eu la fotografía tomada
de lo alto), se está rodeado de las torrecillas, l11ego se extiende Milán; á
lo lejos, a-1 Norte, se ven los Alpes,
desde el Monte Rosa hasta las montañas de Bergamasoa; á la derecha
corre el Apenino¡ á la izquierda se
adivina el mar.
Es curiosa la fotografía 9940 de
Brogi que acompaña estas líneas; es·
tá tomada de un andamio sobre el
palacio archiepiscopal, detrás de 1
"Duomo.''

r

f'Ul!RTA OlfNTRAI.

�PEQUEÑECES

CATEDRAL. DE Mtl..AN: L.AS AQUJAS

Se ve en dla el ,bside y la "Guglia" de un
punto en que sólo un pájaro la contemplará.
En el centro del ábside está el ventanal, construido por Nico"s Pisano (fotografía 4S91), el
cual tiene esculpidas las empresas de los Sforza
y las estatuas representan la Anunciación,
D.ando vuelta al cosudo Sur (el que se ve en
la fotografía de conjunto), se admira la parte
más antigua. Allí había una puerta que clausuró
San Carlos Borromeo¡ en ese lado estáu las estatuas más antiguas¡ eu el brcer pilar, contando de
la fachada, hay un San Sebasti;tn, muerto y pcn•
diente de un madero, tan bien sentido, que produce angustia.
Entremos al edificio: volviendo á la fachiida
encontramos Ja puerta de bronce, obra de Lodovico Pogliaghi, puesta en 1906.
Sólo esta puerta puede cerrar el edificio. Sólo
para entrará este edificio, se debe pasar por ua
puerta; al acercarse .i ella, da la impresión de un
conjunto de piezas, talladas en madera, como las
que se ven en Clany; pero al darse cuenta del
material que la consutuye. se siente un asombro
indescriptible. ¿Cómo? ¿Es posible dar al bron•
ce tanta vida, tanta flu:ibilidad, tanta riquez:a de
detalle? Sólo las estatuUas de Luis XIII, ADa de
Austria y Luis XIV niño, esculpidas por Gui•
llain, que se admiran en el Lonvre, tienen una
finura semejante.
Pesa 11,000 kilogramos cada hoja de ella y el
tímpano ó parte superior 6,()00, lo que le da un
peso total de 28 toneladas de bronce, esculpido
con má.s de 250 figuras, aparte de los adornos y
las lloru. La corona de estrellas, sobre la figura
de la derecha, y la de espinas, sobre el grupo de
la ~qu1crda, están adornadas con topacios, lo
mismo que el manto de Cristo que corona il la
Virgen. Abajo de la coronación, San Ambrosio y
San Carlos Borromeo presentan á los apestados
de 1576 y , la ciudad de Milán, la que ofrece en
sus manos ucia miniatura de la catedral. Las JA.
cerías que forman el fondo y las teorías de án•
geles, triunfales y airosas, son de lo mb hermoso
y delicado.
Cuando tenga cien años esta puerta; cuando la
p.itina comience il darle toques de profundidad
en las partes hundidas; cuando el verde de los

hidrocarbonatos dé sus mágicas pinceladas á las
figuras, scr.i la maravilla en bconce del mu11do
entero.
Dicen que Baonarrotti vió la puuta del Bautisterio de Flon11cia, cincelada por Lonnzo Gni•
berti, Y dijo que sólo la puerta del ciclo sería
más hermosa; yo vi después la puerta de Florencia y pensé: qué habrían dicho los dos .rtistas
ante la _puerta de Lodovico Pogliaghi. Habrían
pensado que el arte verdadero DO muere y habrían coronado al autor con sus propios laureles.
El interior es severo, un poco obscuro como en
todos los edificios góticos. Las bóvedas eshln
pintadas imitando lacerías en miirmol. Es un
duelo entre el pincd y el cincel, del qn• no se
sabe cuiU salió triunfante.
Se compone de cinco naves libru, altas, ele•
gantes. El ibside se ilumina por los ventanales
de Pisano, cuyas vidrieras coloridas y las de ca•
si todo el templo, son de Bertini.
Lo mb notable u una cruz bizantina en la
tumba de Ariberto Yutinhno (1045), El mausoleo
de Sant!ago de Médici111 pirata del lago de Como,
construido Jl0r orden de su hermano el papa P!o
IV, tío de San Carlos Borromeo, v que se dice
proyectado por Miguel Angel.
La estatua de San Bartolomé, todo desollado,
lleva su piel al hombro como un abrigo y muestra, maravillosamente esculpida, toda su anatomía superficial. Se lee abajo: ''No me hizo Praxiteles, sino Marcos Agrati."
En el coro, eJr un ostensorio de cristal de roca,
se guarda ''11 Santo Chiodo," uno de los clavos
de Cristo qn1 regaló Santa Elena; algo negro se
ve dentro, pero no se percibe la forma de los cla•
vos pintados en los cuadros.
En la cripta se guarda en un estuche de oro y
piedras precio,as, regalado por Felipe IV de España, el cuerpo de San Carlos Borromeo; todo esto me lo contaron, cuesta 5 liras 'Hrlo, yo .. . .. .
no lo vi.
Me es imposible vaciar en un arUculo todos
mis apuntes acerca del Duomo. Concurrí varias
•eces, dos subí hasta el balcón de la Madonna
tomé la lista de autores de casi todas las obra~
de arte que encierra, y si algún día puedo, las
daré, conocer , mis paisano,.

Una tarde, compré mis últimas fotogra!Ias en
la Galería y, paso á paso, segui el Corso Vittorio
Emanuele. Al llegar á la iglesia de San Carlos,
me apoyé en una columna y vi, de lejos, por última vez, las torrecil1as del Duomo.
¡Oh arte! Arte de vida y de verdad, que pudiste hacer brotar esta maravilla como la flor más
hermosa del poder creador del hombre: ¿habrás
muerto? Actualmente nos invade una ola creciente de fealdad, nos ve~timos con cilindros, coD tubos, con fundas de paraguas ó de violón¡ nuestras
casas son cubos, son dados los edificios (~), son
prismas, paralelepípedos, amontonimi,ntos de
cemento y fierro que abrigan hombns como la
madripora á sus inínsorios. El arte se va, y á los
países nuevos llep enclenque, vive tímido y pro·
duce mo11struos que mueren de debilíd.ad con¡énit.,
!Oh, arte! arte blanco, arte de luz; consérvate
en Illllia para admir11ción de los siglos y remedio
de la locura de los hombres.
ALBERTO

CofU.AR,

No queriendo mutilar, ni en su parte gráfica ni
en el texto, el interesante utfculo que antecede,
sobre la joya de arte que se llama la Catedral de
Milán, nos vemos en la necesidad de suprimir,
en este número, la sección de ajedrez.
Confiamos en que los aficionados al hermoso
juego 001 dispensarán esta falta, absolut.imcute
involuntaria, en vista del interts del asunto que
la motiva,
En nuestro próximo número compensaremos
con creces :il. los jugadores.

NO de los más graves daños
que el género chico ha cansado, tanto en España como en
México, ha sido el de infandir en el público tendencias
marcadísimas á lo inmoral y
grosero.
Ya no sólo es el mal gusto domina.o te¡ ya no
sólo se quiere que el esperpento, tan mal escrito
como musicado, que se o(rece para solaz de la
chusma, carezca de sentido común-no hablemos
aquí de bdleza;-se exige, además, que
sobre ser pésimo, art!sticamente considerado, peque de ofensivo á la más
rudimentaria moral.
No basta que el autor lleve, la escena una farsa sin pies ni cabeza, en la
cual se nos presentan moros en el Polo
ó andalucesenChamacnero, no: es nece•
sario, es urgente, de una grande urgencia, que el libretista desnude if. toda
la compañia-ocasión llegará en que
de ello no escape ni siquiera el apnn•
tador-y haga decir .i sus personajes,en
lenguaje burdo y soez, las majaderías
aprendidas en las tabernas.
Ya no únicamente se trata, pues, de
11Jla multitud ignara, insensible á las
magnificencias del arte, y desdeñosa de
la belleza porque es incapaz de alcanzarla: nos encontramos [rente á una hor•
da rugiente de pasiones insanas y mal
contenidos apetitos, que reclama del
teatro exhibiciones que constituyen una
ofensa á la moral pública, una amenaza
al pudor de los organismos sociales no
prostituidos, un ultraje no sólo al buen
gusto que debe campear en una sociedad civilizada y culta, sino hasta á la
urblnidad más elemental. Miramos con
desprecio al ebrio que en mitad de la
calle, vacilante, da rienda suelta á su
lenguaje torpe¡ evit11mos pasar junto á
la mujerzuela astrosa que, á la puerta
de la cantina, vocifera. ¿Cómo, entonces,
no considerar ilógioo que en el teatro se
reclame actualmente la aparición en escena de esa hampa que llena drceles y
plazuelas?

palmaditas ni olés, ni tampoco aparecía l)Or parte
alguna el chulo, ni la hembra de provocativos
andares. Faltaban también la habitual Jetan.fa de
chascarrillos sucios; los di'1ogos sorprendidos
en los barrios bajos¡las frases propias para rubo•
rizará carreteros . .. . Y, claro, el público no tran•
sigió con la decencia de los autores, y envió la
obra al foso.
Para el observador atento, que juzgue no ani•
mado de prejuicios, sino sometiéndose á un sano
y noble criterio, tal síntoma, que de tiempo atrás

Y ante la ameoau de la difusión de un virus
tan 11ocivo, no quedan, ea casos como el presente, mú que dos remedios susceptibles de apli1arse: ó bien qae la autoridad, no obstante las
protestas de la turba, suprima ese género de es•
pectáculos, como ha suprimido la venta de aleo·
hol á altas horu de la noche, ó que los jefes de
familia, que no verían con gusto que sus hijas
penetrasen en pulqnedas y sitios inconvenientes,
se abstengan de concurrir á los teatros de cgéne•
ro chico&gt;, y de autorizar con su presea•
cia y la de las personas de sa casa
u.n espectáculo indigno de su cultura y
de su respeto.
A la propagación excesiva del cgénero
chico&gt;debemos en México la carencia d:
espect.iculos artísticos. Hace mucho
tiempo que las quíebras se suceden una
á una en las caja, de las empresas que
arriesgan su dinero en temporadas
serias. Hace mucho tiempo que no ve•
mos una compañia lírica, y las dram:il.ticas que en Duestro país han hecho un
alto en el camino de sus triunfos, se
han despedido llenas de la amargura
del fracaso.
En la historia del teatro en México,
de diez años acá, niogún ejemplo de
pobreza teatral sorprendemos, como nos
ofrece este de 1910.
¿Cuál es el balance en seis meses
transcurridos 1
Uoa temporada draa,,tica italianala de la compañfa Raggeri-B.lrelli,que foé desastrosa; diez ó doce coucier•
tos¡ una estancia de Virginia F.ibregu,
por espacio de algunos meses, en el
teatro de su nombre .... y cada mas.
¿Y á qaé achacar esa ausencia de pú•
blico, que hace fracasar :il. los buenos
espectáculos, é impide que los tengamos
en el número y calidad que corresponde
á una ciudad d~ medio míllón de habi•
tantes?

¿A falta de gente que coocarra á
ellos?
Los teatros por horas están llenos.
¿A falta de dinero?
En el teatro cPrincipab pudo obserEl señor Gaona vendrá á torear eu
S!!.!I0Rlo SOLEOloD ALVloREZ, APl.AUOIOA TIPI.E OEI.. "PRINCIPAL."
la próxima estación á razón de seis mil
varse, el sábAdo último, el fenómeno de
que hablo.
viene repitiéndose, revelará, sin dada, una ladaros por corrida, y las tiples cobran má, que
Estreuábase una zarzuela, La Corza Blanca, que
mentable decadencia. Reclamar del que escribe
los ministros.
como mediocre no lo es menos que otras que al·
no ya el buen gusto, el ingenio, el arte supremo
¿Ento11ces . . .. . . 1
canz,n cien representaciones; pero que, en punto
que ennoblece y enseña, sino el descaro que
:il. afrodisiacos, no traía ninguno de los exigidos
mueve á reproducir en el teatro episodios y desemanariamente por el público que concurre á
MAESE P ICDRO.
cires sólo comunes en las clases que forman lo
aquel teatro.
que ordinariamente se llama la &lt;llaga sociab,
Faltaba ah{ el acostumbrado tango¡ no había
demue,tra prostitución intelectual y moral.

~

�CONFECCIONES A DOMICILIO

trañ:as de los mont ~orque así lo=requiere la
prudenci ar, la abnegación y diversas causas nperiores á la pasión del momento, Queda todavía
la cólera explosiva, la que se manifiesta con voces alteradas y mal sonantes, con frases amenazadoras como tempestuosos re1'mpago~, contracciones trágicas de la fisonomía¡ en fin, lodo el es•
trago qae CilU91D los grandes dolores sobre el sir
humano, semejantes á la huella devastadora de
los terremotos y cataclismos en campos, mares y
ciudades.
Asf, piles, lectoras mías, si no existiesen razo•
nes de tanta importancia para no dejane llevar
de esos impulsos, siempre babrfa aquel otro motivo que obliga á la mujer á sacrificarse de tan
d istintos modos: el anhelo incesante de ser buena y bella para sentirse amada.

Crónica
&amp;CE poco t iempo diuon

adiós á Mixico unos
artistas muy queridos
de nuestra buena sociedad: los Mary Bruni,
cantantes v actores cómicos de exquisito talento, que conocen el
secreto de distraer sin
recurrir a la broma i nconveniente oi á la sáHra
picante,
Saben evocar la alegría sencilla, la risa sana;
esa que causa Ull bienestar moral y flsico, tan
grat::, como el que produce contemplar un claro
rayo de sol después de largos nublados, Porque,
en ocasiones, el alma necesita tanto de la alegría
como de las plantas, del aire libre y de Jaluz ;
y la atmósfera de tristeza, depresión y disgusto, es tan poco respirable para el espirita, co•
mo uu ambiente pesado para el organismo.
lNo habiis observado, lectoras mías, los efectos desagradables y hasta ridículos qae pro•
duce el mal humor sobre el rostro humano,
particularmente en la mujer? Las facciones
se deforman y Jl~gan á tener líneas grotesc a.s ;
la mirada toma an bríllo siniestroy la simpa•
Ha huye del semblante como 'llll p,jaro asustado por la detonación de una arma de fuego.
El disimulo exterior, en tales casos, apenas si
es útil para d isminuir un poco esa defor·
mi dad cuando el ímpetu i n.terior no se refrena
con toda energía, pues entonces se descubre,
bajo la forzada son.risa de los labios, la tempestuosa agitación del espirita, como se adivina
el pantano infecto bajo las grandes hojas y plantas acuáticas.
La sociedad es más exigente para juzgar á la
mujer, por lo cual ista se siente obligada, r~primir sus impulsos con mayor cuidado aún gue
los hombres; así, pues, mis queridas lectoras, bien
podríamos escribir un estadio psicológico sobre
la c6lera, que daría bastante motivo de risa si se
publicase. Hay varios gineros de cóleras: la pequeña , su.ti!, aguda ¿ invi sible como una anguila
de agua salada¡ la fina V cortés, enmascarada con
sonrísitas adorables é hi pócritas¡ la formidable y
olímpica, que tiene por armas el trueno y el rayo¡
la sorda, como tren sombrío que mucha por un
ttínel. . . . . .
·
La primera de estas sensaciones Sllele ex peri•
mentarse, desgraciadamente, con demasiada íce·
cuencia, porque nace al contacto de esas peque·
ñas contrariedades que hacen de la existencia
S 'll

*••
La blusa, esa linda y prktica pr enda del ata-

nna carrera con obstáculos. ¿Qneréis salir , pasear en coche por el bosqne al caer la tarde? Pues
no sucede así porque un aguacero torrenci al os
obliga á permanecer en casa, 110 obstilnte que el
sistema nervioso, exaltado y enfermo, pide aire
de campo y cambio de impresiones. ¿Se busca en
una visita agradable un rato de expansión ó de
consuelo , las penas íntimas, con la compañía de
algnna persona querida? P-ues 110 está en casa y
no se sabe, qaé hora volverá. En fin, no es pre·
ciso en.nmerar esos incidentes que molestan cada dfa y, , veces, cada hor.a; pasemos á investigar
la segunda impresión; esa cólera profunda y si•
lenciosa que es necesario disimular en sociedad
ó en familia por una infinidad de causas. ¡Ca.iotas veces la mano temblorosa de aua muj er v encida ó traiciouada tiene que tenderse cordialmente i una afortunada ri ni. Y otras, es indispensable oc!lltar la indiguación, como el rugiente vapor de una locomotora bajo las sombrías en-

vio femenino, que con tantas partidarias cuenta
entre noscitns,goza este nrano de más favor que
a nuca, y la moda se ha excedido á sí misma,
ideando múltiples y variados modelos, capaces
de satisfacer al más difícil de los gustos.
Las lectoras pueden verlos reprochicidos en
nuestros grabados, y así quedarán c.o nvencidas de
lo que decimos. Describiremos di chos modelos
á fin de que sean más bien comprendidos por las
amables lectoras.
El primer modelo es de batista color de maíz¡
consta de espalda, delanteros y mangas plegadas
en estrechas palas rectas, y se adorua con u n canestí formando bombrera.s, 11 a os p11 ños y un cor•
selete de batista lisa, bordada á la iuglesa. E l
modelo número dos es de batista blanca; luce
entredoses y aplicaciones de encaje de Bruselas,
y tiene los delanteros y la espalda p legados en
pliegues encontrados. El modelo n ú mero t res es•
t, hecho con crespón color de amatista y se com•
pone de e~palda, mangas y delantero de una
sola pieza, todos plegados en a.11chos pliegues,
sosteni:fos artísticamente por cenefas de e n·
caje de guipure. El modelo número cuat ro
de foular d azul porcelana, forma ser ies de
plieguecitos horizontales, cruzados por bieses rectos. Las mangas te·minan con v uelos de enc.1tje de pila to, El modelo número
cinco es de batista violeta; t ieue el escote redoado y las maag 19 cortas; se guarnece con aua
cenefa Y unos puiios de ene.aje c rema. Tanto la
espalda como los delanteros se a moldan al bas·
to por medio de p liegues cosidos muy peque•
ñ os. El modelo número seis, d e batiata color
de c~ampaña, luce minardise blanc, , aplicadas
á los delantero,, al cuello y á las bocamangas.
Los modelos númer os siete á doce, pertenecen

Las modas de vera no, lectoras mlas, nos trajeron una novedad que ha sido aceptada con suma
complacencia.por las damas á causa de su ar tistico
aspecto, gracia y elegancia indiscutibles, Dicha
novedad es, como vosotras lo sabréis muy bien, el
cuello vuelto hacia abajo ó hecho en formo de gola. Estos cuellos pueden ser un verdadero primor
de.buen gusto, pues h ay distintas y encantadoras
maneras de con[eccionarlos. Se hacen todos de en·
caie, de tul, de muselina de seda, gas, ó muselin.s,
combinados con puntillas y entredoses de encaje.

las fortunas modestas, hemos pensado dar varios
modelos de pantillaB y entredOEes hechos al crochet
combinados con galón y cCrivoleté•, á fin de que
aquellaa de nuestras lectoras qae no puelian em·
plear encajes muy exquisitos para el adorno de sas
cuellos y corbatas, consigan una hermosa y modesta
guarnición, hecha con encaje al crochet, la cual,
además de ser may linda y dura.ble, tendrá la ,,entaja de manifestar la habilidad y arle de eu doella.
Seguramente con esta consideración, sa atayfo
obt.endrá w.áa éxito que con un rico eucaje de BrueelaB 6 de Malinas.

al grupo de las blusas de lana, que deben ser complemento de faldas del mismo tejido, pues no hay
nada menos elegante gue el efecto producido
por las blusas de lana, usadas con faldas de
tejidos y colores dH erentes. El modelo número
siete es de velo maha: tiene abiertos los delanteros sobre 110 plastrón, mitad liso y mitad p legado, el cual se adorna con aplicaciones de encaje irlandés. El modelo número ocho es de ca-

chemir beige ; consta de espalda lisa y d elanteros
cruzados, cerrados por botones de seda mordorada. El canesú y los puños de las mangas están
hechos con encaje erado. El modelo número nueve, confeccionado con velo az ul lago, es de forma
fíchú y luce un boníto cuello de encaje blanco,
con el cual hacen juego los pañ os de las mangu .
El modelo número d iez, de etamiua gris aoero,
forma japonesa, se completa con UD Cllello v uelto y un plastróu, realzados por ceaef•s de enaje.
El modelo número once es de muselina de laoa
verde reseda. Los delanteros forman dos grupos
de pliegues rectos, aplicados en la parte superior
sobre u a cuello canesú de encaj e blanco. Las
mangas, semi largas, terminan con vuelos de en ·
caje. El modelo n.úmcro doce, de etamina color
pergamino, tiene los delanteros y la espalda, mitad lisos y mitad plegados. y las maogas huecas,
con hombrera y puños aj ustados . Su adorno con•
siste en cenefas de bordado R enacimiento.

J/,1R6'_1 R !TA.

Acompaiía muchas veces á este lindo accesorio,
Ja corbata- chorrera, sin lazo y sin nudo, pues en
la actualidad éstos no están aceptados, sino que
se hacen en forma de cascada, ó abanico, en las
mismas telas de los cnellos.
Como ambas prendas son muy útiles para la
"toilette" femenina, pues transform a n cualquiel1l
blusa stoncill a en elegan te,) prestan á todo el ata.
vio un sello de elegancia y de dis tinción muy marcado, hemos querido d a r hoy A nuestras lectoras
algunos modelos de cuellos y r.orbatas, que no du.
da mos serán de su a¡;rado y les ayudarár. á con íeccionar ellas mismas estos bonitos adornos ó
complemento de "toilette," puea so n sumamente
~enoillos y fáciles de hacerse.
Uno de nuestros grabados representa un gru110
de dos cuellos vueltos. El primero es de muselina ó gasa plisada, y está adornado con un entredós y una puntilla que pueden ser de encaje
valenetano muy fino. E l otro es de tul ó batista
adornado con aplicaciones y puntilla de guipure.
Este cuello tiene adicionada una corbata de la
misma tela y encaje que aquél.
Damos otro grapo de dos cuellos, uno de encaje
cte bolillos y otl'o de batista cortado en almenas, y
guarnecido con e11cajes de guipure ó de Irlanda.
Luego verán nuestras lectoras dos preciosos modelos de corbatas. La primera es 1le fo11larJ blanco

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en colores claros, adornada con un ancho encaje

de Bruselas, plegada. en forma de ca.."Cada.
La otra corbata es de tul, con aplicaciones de fi.
nfsimo encaje inglés y está becba de tres volantes
•abanico,.
Todos estos mo,lelos eon muy lindos y graciosos;
pero, para conseguir este hermoso aFpecto, es preciFO emplear en su confección encajes mny finos,
pues de lo contrario, el efecto no sería el miBmo
Como dichos encajes tienen generalmente precio~
muy elevados, qae no siempre est-An al alcance de

Esfera Social
Por humilde q ae sea an hombre honrado y laborioso, sus actos trascienden y se ha cen notar;
cualq uiera etlera de acción tiene an campo vasto
para sobresalir, para hacer el bien y para alean•
zar la gloria.- Rabdn Rívíera.
- A nuestro alcance no esU. elegir la esfera de
acci ón social en donde rotemos¡ pero sí lo está,
por m.is humilde que sea la que hayamos conquistado, el ennoblecerla con nuestra conducta
laboriosa, d igna y h onrada.-P. T.
-E, legitimo, muy p rovechoso, y no un• u,nes·
tra de soberbi • , el anhelo de ser de los primeros,
si no e l primero, en sn esfera soci al.
-Ni ngún esfuerzo en h acer el bien es per dido.
Dr. L. E. €alleja.
- E l eshaerzo d iligente fortalece e l alma,- Dr.
L. E. Calleja.
-E1fabzate s iempre en ser realmente aquello
que desee, hacer aparecer que eres.- Grauwille
Sharp.

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·- -

'
. ·~ _;;_ ~ -~ ~ ~ ! '

...

•

FOT, FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"

CASA. - Hecho en cachemir é. rayas blanco y negro. Falda ligeramente plegada, adornada en el borde con
una ancha banda del mismo género, colocado ho:izontalmen~. ~res presillas de terciopelo negro, con . botones de fantasía, adornan
dicha banda por cada lado. Cuello y puños de batista bordada a la 10glesa1 colocados sobre .fondo de terciopelo nrgro.
Eu:oANTl!l TRAJE DE

FoT.
TRAJE DE

FÉLIX, DE PARis.-ESPECIAL PARA ''EL MUNDO

ILUSTRADO' '

C'ALu:.-I'e e¡,tilo sastre, confeccionado en paño de seda azul &lt; b(uro, t dc,inado con aplicaciones de trencill11. de seda.
Camisola de encaje ligero: en el cuello y en hu:; mur gr.s. vi.::ek~ de tal.

�El Mundo Ilustrado

RALAS DAMAS

[lJMSULt
MODELO DE TRAJE

Beatriz: Lu faldu 1d1 á la moda acttlalmcote
soD

la, tendré mucho gusto en coDtutarlc ínmedia•
tamentc.

las que lle•aD rccotida la amplitud del cor-

le en la parte inferior, como •erá usted en el mo•

delo qse tengo el guito de. ofrecerle. Este puede
confccciooanc en ccbarmnsc&gt; de colores di1crc·
toa como •erdc bronce, •iolcta obscuro 6 azal
acero, E1tá adornado coa bicsct del misDJo téoe•
ro, petpuutea y bordados en el corpifio. Camisa
la de CDcaje ligero.
1Ojalt que dicho moddo s•a de su agrado!

que saa 101 c:aballcro1 quienes tomen la palabra
en atoa caao1, y saline de las cotha.mllru acep-tadu dude hace tiempo, e■ IJ&amp;Dlff la at111ci611 de
1111 modo atradable.
Tendré mucho g11ato en contestar t todu 111s
pregunta■.

TARJETA POSTAL

Amparo: Recibí 111 bonita tarjeta, la cal he
agradecido mucho, lo mismo que ••• fi.11os re•
cacrdoa. Slrvaac aceptar loa mfos m11y arcct110101
y cordiales.
SOBRE MODAS

SECRETOS DE TOCADOR

Eleonorc: Si la anemia es cnsa de que Je hayan aalido á asted pecas en el rostro, Je conven•
dría, quid, tomar alguna preparación fcrrufiooaa
pan fortalecer 111 organismo. La '·Hemoglobina
D,lllo:i" produce, CD esto, casos, muy baeoos resultados; pero no le aconsejo á uted que la to•
me ■in consultar antes con su médico.
-Le doy un modelo de peinado que es propio
para una joven de d ieci~é is años, cu yo rostro sea
ovalado 'Y fino. E,pcro qae será de su agrado, y
esté usted segara de qae eacootrará siempre en
mi la amiga qae desea.

Evangelina: Puede usarse el cab:ado blauco
cuando el traje es del m.iamo color y, en tal cuo,
no importa que el aombruo sea negro.
En esta secoión vcr:l usted un modelo de peinado elegante y sencillo, que acaso le agradará
como lo deseo.
Mucho gusto tendré CD llamarme amiga suya y
la felicito por el baen gusto con que elige ,11s
postales.

ASUNTO AMOROSO

U NA CARTA

Rafael Mo.rteo: Recibí con toda oportunidad su
carta¡ pero no he podido contestarla particular•
mente, como usted lo desea, por que se me ha ex
traviado la dirección que me dió en su~an tcrior.
3, me hace usted el favor d.e volver, covii.rmc-

Madeleine : Me parece qae el caso de usted no
1e resuelve tan fácihn,llte, pacs por uaa parte,
las raras cuali dades del joven militar que la
pretende ban logrado despertar en usted un inmenso cariño y llDll alta cstimacióa, con cuyas
bases la dicha de ambos estaría asegurada¡ pere,
desgraciadamente, usted es may delicada de sa·
lud y no podda resistir las fatigas de una vida
tan accidentada, como se le espcr&lt;1 á un soldado
de vocación, que sólo anhela por volver á su patria y ponerse al senicio del gobierno, pidiendo
á éste qae lo envíe adonde sas esfuerzos y apti•
tudes se pongan de manifiesto, obteniendo deot ro
de poco tiempo uD j asto ascenso cu su carrera.
Aun cuando él ha llegado, en su cariño, al ext remo de prometer á us ted que renunciará á todos esos proy ectos de glori a y ambición, si consifue la dicha de llamarse sa es poso, creo mu y
d ifícil sostener en la vida monótaa a y vulgar
nos arranques de heroica abnegación¡ q u izá se
cansaría después de tanto tiempo d e vida inactiv a, mirando todos sus vuelos corlados, al lado de
una esposa buena y bella¡ pero siempre enfcrm;,,
melancólica y de tan diferen te cadcter al de u e
impetuoso conquisudor en ciernes. ¿No tiene
usted el cruel valor de abdicar, en estos momentos, de la felicidad que se le ofrece? E s cierto¡
la prneba es demasía.do dura para un corazón tan
sensible como el suyo¡ crea usted qae la compadezco sinceramente y deseo muy de veras q ue su
situación se resuelva de un modo favorable, y no
se vea precisada á sacrificar por completo su dicha, pa:-a asegurar, quid, la de aquel á qaien tanto quiere.
USOS DESOCI EDAO

Lucía: No se usa q ne las señoras brinden en
los banquetes¡ es ya una costumbr e establecida

RESPUESTA

Alfonso: A su debido tiempo cumplí con mucho gustq el encargo de 111ted, recomendando ese
asunto al señ or di rector de este sem1n1rio¡ p ero
creo indispensable que se dirija u d rd, a para
obtener tma respuesta dcfin i1iva.

La im~resióo irresistib!t que produ:e,
desde el primer momento, el aspecto dd
Gabriel d'Anouozio, es la de la juventuJ,
de una sorprendente y seductora Juventud. Y desde los primeros mom~otos, des·
de las primeras palabra,, la seocl!Jez, la
cordia!l:lad y la •fabll1dad del maestro
completao el eaca.nto.
Sin qae se quier J , s in que él to pretenda, de tal m ,a era es esto natural, se olvida uoo de que platica con un escritor &lt;le
genio y se habla coa él coa toda con fianza.
D~sde hice varios anos Ir\. GJbrlel
J 'Annur,zlo habtta en ta ,mbocadura del
Aroo, á algunos k lometros de P,sa, la ul·
tima '17111a de una pe~uet!i ciu&lt;lad balne11- 1
ria, Marina di Pisa. La vtlla no esu se- 1
parada del r\\edlt emloeo mh Que por una
e;;pede de caluda, por la cual apenas
puede pasar un automóvil. Cuando hace
msl tiempo, la calzada e;; cubi trta por las
olas; A veces golpes de mar hieren las vldrl era&lt;; de la facbada y la terraza supe•
rlor es barrida por las brisas mar,nas .
O~sde esta villa pudl"1os ver, en Eaero
último, el cnmeta con tod!l claridad eo ti
PJnlente. Su apanclón coincidió con una
t empestad fo rlosa. La marhln:bada lran•
queó el dique y rodeó completamente la
villa durante tres dlas . Para salir era pre•
clso acechar el momento en que las olas
no cubrlan la estrecha calzada, único punt o de comuolcaclóa con ta comuutdad.
Delr.ts de la villa se extiende, a la iz·
qulerda del Arno, una inmensa selva de
pinos que IIPga h•sta Llvourne, y~ Jade·
recba, el dominio real de Sao R~ssore, por
donde pasan los camellos empleados para
el trabajo agrlcola. Ea el bo1lzoate, cor·
tando el cielo de llalla, está la cadena de
los Apenlnos, cuyas cimas, admirablemente nevad11.s , coo tonos A la vtz suaves y
brlllantts y cuyo pe·fil es tan claro que
cadl\ dettlle del relieve parece esculpin.e
ea ta memoria.
Eil est a. villa e~ en donde. de,de ha.e
muchos meses, G.1brlel d'Annunzlo vlve
y trabaj~. La casa es de una a rqulte:tura. sendlla, ctlbka, como la de la m•)'or
parte de l•s vtlla; italianas. En el vestl·
bulo se veo /Jetes y acce~orio, de equitación suspendidos de los muros; se ve también la cabeza de un zorro cnado por el
maestro en las Sept- F~ntatnes. Ptro el
decorado viene á ser excepciona I da~de
que se penetra en las piezas. Tuda la dec?rtc!ón interior tiene. como elemento exclusivo. la ta plcerla. El sal0D e,tá enteramente tapizado de damasco rolo, el gr.i.n
diván, et plano, los asientos, estao cubiert os de rojo. De la alcoba penden admirables t apicerfas . En otra pieza hay tapice~
persas y chinos. El mobiliario es sobrio y
de un arte de 11.:ado. La mdera esté bajo
su f~ rma mis linda, la que hace lu:lr ,I
máximum de reflejos. Toda la villa cont iene un olor t enue, indefinible, atrayent~.
Se siente la Jmpre~lón de uoa casa h1bltada_ de m:ich, tiempo atr!s; lo hicimos
ootar 11.l m 1estro preguoUadole cuántos
años t enla de vivir ali! . El nos respondió
riendo:
¿E~ta villa? ¡una. simple vllla de a l·
qullerl Yo be m'í!mfado un procedimiento
muy senclllo para encontrar, en todas par ·
tes, 1111 casa; cuando salgo de viaje, las
ta pfcerlas son descolgadas y dispuestas
en valijas . Llego y bago tapbar, amu_eblar y decorar las piezas en algunos Inst antes, y no es solamente el aspecto Jo
qae eacu_eotro. siao el olor acostumbrado
y la misma Int imidad,
Gabriel d' Anau nzio, sin ser de alta est atura es robllsto y esbelto. La seducción que produce es Inmediata. El timbre
de su voz ofrece un gran encanto; cuando
lee el Italiano, es una mtlslca, un ritmo
prodigioso. Su t ra!e es siempre &lt;J_e uaa
s obria é irreprochable elegancla, sin sabers e de &lt;J0nde proviene esta gracia que
se Impone.
Todas Las miíhnas, cualesquiera que
sea el tiempo, t\\ . d'Annimzlo da un paseo
á caballo, 6 m.ts !:leo dich o, hace drcuttos
á través de la selva de Llvourne ó del dominio real de Sao Rossore, donde t iene
libre acceso. Es en el pals un propietario
también; pero un pro pi !fario querido. Fue·
r a de la est ación de bañ,s, Marina di Pl·
s a es tá duferta, quedan solamente los
empleados del tranvla qoe une Pisa a la
peQ11el!i villa, los encargados del casino y
algunos pescadores. Cuando el maestro
pasa, éstos suspenden s u trabajo y si·
ituen con la mirada sonriendo al glorioso
jinete. D'Annunzlo v ive ali! rode•do de
afecto y de admiración.
En la posta los empleados me pngunta·
ban por el efecto producido en Parls por
su llllfma novela.
Gabriel d' Aonuozfo vive también familiarmente enmedio de las atenciones que

le proporcionan el fiel Rocco, su ayuda
de c•mara, y la vieja ama de casa, Anast asia. M. d' Annunzfo pr esenta este fenómeno maravilloso: es un grao señor en
com;epto de su ayuda de cdmara y de s u
ama de casa. E!itos le sir ven coa una verdadera pJedad. Anastasia vela c11ando él
vela. Ella y Rococo no tienen mil., que un
objeto de conversación: las proezas, la
bondad. la gloria del maestro . . ...
M. d'Annunz!o no es solamente un Intrépido jinete. Fué, desde sus principios,
ua amateur del automovilismo; después
la aviación ejerció en él una atracción invencible. Elfué quien reemplazó el b,rbaro
nombre de aeroplano por el pintorescu
término de 'l!trfvolo. Por supuesto, no falta quienes hayirn querido ver un reclamo
en los famosos vuelos d e A\. d'Aonunzlo.
En realidad ,ma la aviación. que leba
!nspiudo su última novela Forse clie si
forse che 110, en donde ha an 1llzado coa un
vigor, una sutileza y u na exact itud que
maravillan á los aviadores, sus impreslo•
nes nuevas.
No soy, nos decla, sporlma,i por f aotas!a ni por vanldad. El ejercicio violento,
audaz, es timulant e, es una necesidad en
mi; considero la actividad f!sica, ea todas

s11s formas, como una reacción convenlen·
te para el esfuerzo cerebral.
Y, decttvamente. esta actlvidid, este
perpetuo movimiento, esta práctica diaria
del músculo, es la que le permite conser•
var s u J11veatud, su resistencia maravl·
llosa.
Tambléa hay que ver en este gusto por
et sp01'1, una prueba de su amor por todo
lo que es vivo y hermoso. En su villa de
Florencia, la Cappoucirra , posee una es•
pléndlda Jaurla de lebreles y m,gnllicos
caballos .
Sl cu!cter refleja la juventud. Gabriel
d' Anounzlo es alegre, ingenuo y comunicat ivo.
Ga briel d' Annunzlo e~ de una generosidad, de una prodigalidad Inauditas, com•
Pletsmeate desprovistas de ostentación.
D1 un lufs al muchacho Que le abre la
puerta. E! oro cae de sus manos como las
imllgPnes poéticas brotan de sus loblos.
-¿Teaéls también, maestro, le pregun.
tamos, la pasión Italiana por excelencia,
la de la loterfa ?
-No amar!■ á Nápoles. nos responde
sonriendo, s i no Jugase á la loterla continuamente. Y por 10 deml.s, ao soy des•
afortunado . Un dla, estando de viaje, su•

po sin disgusto que babia ganado 6oo 000
liras. Lo supo por un telegrama del buen
Rocco, concebido as!: 6oo ooo liras dro

g1'atias .-Rocco.

•
M . d' Annunilo es ufüta de b11ena cepa .

-Mi madre, dice, es una mujer Ilustrada. de una cultura exquisita; cerca de ella
ea la Infancia, se desarrolló mi gusto por
la hermosura; de ella heredé mlls tarde el
gusto por el trabajo y el culto de la forma.
Gabriel d' Aanuozlo es, quizá, en efecto
de todos los aut ores modernos, el
disciplinado, el tra bajador mds obstinado
Tiene una reslstencfa formidable. No sé
por qué se ha formado la leyenda que lo
preseota como 110 ''dltetaoltl lltteralre"
descuidado y perezos o. Su vl!la de Marina di Pisa es un lugar de asilo y de trabajo. Se cuenta, nos dec!a cuando llegamos, Que yo escribo ea un trono. Me rlo
de todas esas leyendas , pero esta me parece partlcu larm ente cómica.
En decto, el despacho en que ti maestro t raba/a es una pfeza en que no exfs•
ten sino os objetos estrictam ente neces arios A un escritor. Dispuestos en triple
fila, alrededor de la mesa, se encuentra
una fortificación de diccionarios . Papel,

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plegadera, portaplum11s; es todo. Eo los
muros , cuadros valiosos, sobre todo, grabados. En esta villa es ea donde d'Annunzlo escribió, adrml.s de Innumerables estudios, art1culos, conferencias, poemas,
etc.. su tragedia: Fedra;• Force c!t, sifor·
SI &amp;fll llt&gt;,

Nos dijo un dla con mucha na.turalidad:
he acabado esta novela después de un
trabajo slo Interrupción de cincuenta y
siete horas . Cuando la terminé, sentl una
especie de lotoltlcaclón cerebral que me
duró tres dlas.
Y este no es 110 elemplo aislado.
- Cuando el argumento, nos decla ti
maestro, ha dado vueltas en mi cerebro,
ha sido compuesto, meditado, me pongo
A tr,bajar, resuelto á aca_bar la obra sin
suspenderla, cualesquiera que sea el tltm·
po que deba emplear en ella. Corto todo
lazo con el muodo, no recibo ó no abro
ninguna carta. h\e siento A la mesa hacia
la calda. de la tarde, después de una frugal comida, y trabajo toda la noche, no
lnterrumplendo mi tarea s ino por la cena,
para hacer algunos ejercicios flslcos y tomar el cifé. Después vuelvo al trabaJo en
medio de la calma de la noche, hasta el
alba. y durante el dla, después del nposo,
dejo vivir al cuerpo libre, abandonado A
su Impetuosidad natural, 1 su violencia,
y, sobre todo, me esfuerzo por no pensar
en la obra, para de)ar descansar al cerebro. y no recibir la lnsplución sioo en la
noche, en que los dioses descienden.
h\. d'Aananzio es un erudito. Sus conocimientos llngü!sticos son extraor dinarios; es un latinista exquisito; el m6.s
grande poeta !hulano después de Dante,
es también un poeta latino. H1bla con
fluidez la lengua de Vlr,lllo, como un clérigo del tiempo antiguo, En es tos illtlmos
dlas, en Notre·Dame, el organista Luis
Vleme ejecutó en su bonor admtrablemllstca. Cuando bubo acabado la eJecudOn,
M. d' Anuunzio, que se encontraba. eome-

dio de la nave y listo para salir, no teniendo tiempo de subir a la alta tribuna
del órgano, profir ló coa una voz que hizo
resonar t la lnmens1 nave gótica, este
agudeclmlento: A loysie zralias tibireddd.
Este Aloy sie es ae un bumaobta.
Gabntl d ' Annun1lo es un prodigioso 111&lt;1go de la pala_bra, pule su prosa, Inventa
palabras q 11e llegan • ser del meJor Italiano. Es un lnnovador, un r,novador maravilloso. Hay pocos hombres en Francia
que conozcan y gu~ ten tanto como él nuestra lengua y nuestra literatura. Escribe el
francés como su le11gua matnna, y lo babia puramente, con un acento que esta
lejos de ser desagradable. Es necesario
olrlo contar, con su Jovial alegria, una c!e
las t xtravagantes leyendas qae se r,fieren • él:
- Una vez, cierta tr,glca, mu)er espantosamente "monoclt," quiso, • t,&gt;do trance, representar en Fra11c,sca da Rim1i1i el
papel de la tuerta. Acepto. ¿No se aseguró ml.s tarde que yo babia hecho sacar un
o)o • esta mujer para que representase
con más naturalidad?
Notad que este empleo de la palabra
"monocle" es el áofco apropiado. E, que
el maestro habla el francés con una pure·
za excesiva. Usa los t~rmlnos con ana
propiedad que desconduta. El lo reconoce y da la explicación: faé dlsclpulo de
Gaston P.trls.
Esta estancia en Parls, de la cual M.
d' Anounzio se encuentra tan encantado,
tiene, ademlos en su favor, serlmprevl~t•.
Salló de Pisa con un boleto de Ida y vu,tta y es ti eo Parls desde hace dos meses.
- Vo soy duel'l o de mi tiempo, dice. Una
vez ful A Ntpoles por tres alas y permanecl alll tres I í'los . ...
¿Cuáles son. pues vuestros proyectos, maestro? ¿Han sido modificados dtsde que estA usted en Parls?
-He vealdo A buscar mi futura residencia y á preparar trabajo. Iré á Pisa y

El Tiempo que Debemos Dormir

J. &amp; F. MARTELL

L1 cantidad de sueño necesaria pu:a la conservación de la salud, puede
determimarse solamente por expedencia personal. Napoleón pasaba larjfos
períodos de actividad durmiendo solamente cuatro horas cada noche. Por
término medio, una persona en buu1a s1lud tiene suficiente con 5iett y media ú ocho horas, y en algunos casos con nueve horas de ntño.
El sueño es corto é inquieto cuando el individuo es pebre de ■ angn 6
cnando tsta es impura. Generalmente se cree que usacdo ciutos a1tículos
de allmentación. la sangre enriquece, lo cual, en teoría, es correcto¡ pero si
los riñones no funcionan bien por Mtar obstruidos ó debili tado,, no importa lo que se coma 6 se beba, el enfermo no sentirá mej oría y, al contrario ,
empeorará cada día. Poner los riñ ones en orden es, pues, el primer paso
necesario para purificar primero y eoriquecrr dcspuü la sangre y para que
se duerma bien y que el sueño refruque y fcrtalezca. Actualmente se u ~a
mucho la sigu1Ulte receta para entoDar y dar vigor á los riñ olles y para
porifi.:ar y eariq aectr la sangre:

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Estos iogredienles se obtirntn tn cu;ilqnier bolica 6 droguuía y los
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comida, y al poco rat.J 6 á la media hora, un vaso de agua.

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JUJjIO ALBERT .,y Cía., Sucrs.
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l a. de la Monterilla nums. 3 y4
f.

Y el maest ro rehusa, obst ina damente,
dejar tras lucir el argumento y el titulo de
tst a plua, ta nto para no volverla fastidiosa por una larga espera, como para
observar respecto de ella , ailo no t ermina.
da, una rellglosa dls credón ,
-¿Puedo saber, a l meaos , cuándo s ert
representada , maestro?
-Ser4 ensay ada en Enero ó t n Febrero
y se representarA en Febrero ó en M ■ rzo.
-¿Y no es. s in duda, la única obra que
prepar41s en este momento¡ verdad ?
- Docu1neoto , 1 mis mo t empo
nov ela paris iense, en donde pu aré ea revl~ta las cosas más divertidas, pintores•
cas , prtctlcas, s iniest ras del Parls contemporl.neo: las ex pos iciones , las carreras ,
tos fa11bourgs . los esta blecimientos noc.
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hugo vendré á vivir en Francia en la
próxlmi estatlón.
Podemos decir, sin ciae nos esté permit ido al!adlr mlls . qae M . d' Aonunzlo ba bltarl. una pequella Yilla A una hora de Parls; alll encootrarl. el aislamiento, un asilo
fuera de la curiosidad pilbllca y estarA á
un PISO de Parls.
- Voy A escribir to fra acés , nos dilo,
una pleia para el Vaudtvllle. Mme. Slmon estll comprometida , repres entarla.
- ¿Serta Indiscreto decir al los lectores
], sais tout lo que sert esta pieza? Será
totalmente diferente de todo lo que compone mi teatro hasta aqut.. es decir, apllcaré A las pasiones moc!erna~ y á las manlfestaclones mils significativas de la act ividad y de la d vlllzaclón modernas, toda
mi potencia de tr1.ducclón y de expresión.

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Apartado, 149
Afio XVII--Tomo II
Mb:ico 14 de .Agosto de 1910

Número 16

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1910, Año 17, Tomo 2, No 15, Agosto 7</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor ciego</name>
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        <name>Astucias de animales</name>
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        <name>Catedral de Milán</name>
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        <name>Club crisantema</name>
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        <name>En las vizcaínas</name>
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        <name>Enrique C. Creel</name>
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        <name>Infinita melancolía de Flaubert</name>
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        <name>La senda del amor</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

Para Recortar y Guardar
Los síncopes ó desmayos oc11rren c11ando no hay bastante sangre en el
cerebro; por consig11iente, debe hacer11e todo lo posible para que la saogre
811ya hacia el cer ebro. Acuútese la persona sobre la espalda con la cabeza
más baja que el cuerpo, manteniéndose en esta posición sin levantar la cabeza, hasta q11e vuelva en sí.
Las personas anémi cas son más propensas que otras á desmayarse. P~ra
suplir la deficiencia en la sangre se usa la zarzaparrilla más que ninguna
otra medicillll, Los hipofosfit os, tónicos generales, son también muy útiles
en combinación, y la Arvelina tonifica y pone los riñones en condición de
produci r sangre r ica y pura. Procúrense en la botica ó farmacia dichos
ingredientes en las siguientes proporciones:
Jarabe com¡n1eslo de Zarzaparrilla . . . . . . . . . . . . . . . 60 gramos
Jarabe compuesto de Hipofosfitos. . . . . . . . . . . . . . . . 45 gramos
Extracto compuesto vegetal Arvelina.. . . . .. . . . . . 15 gramos
Mézclese todo en lllla botella y sacúdase bien. Tómese una cucharadita
de las de té ó café después de cada comida y al acostarse, sacudiendo siempre la botella antes de tomar cada dosis, Tómese bastante agua cutre comidas; pero no durante las comidas.
Con el uso de esa recela desaparece el ácido úrico de la sangre y se cura el reumatismo prontamente.

J. &amp; F. MARTELL
COGNAC
CASA FUNDADA EN 1715

v. s. o.
V. S. O. P.
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Universalmente reconocido como el mejor

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LA POMADA BALSAMICA 1"1.AkAVILLOSA
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caa. iiunuea de per111onu curad u COll ella \e,\tlcan ~na maraTilloeue rsul\a•
dlll,-, _, eno 111 '1.Utl H hahecti.
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No más Arrugas
HERMOSO BUSTO

Reumatismo
Cronico Curado.

"Sr es. Dr. Miles Medica! Co.,
Por largo t iempo habia estado
sufriendo de R eumatismo Crónico, y casi había perdido toda
esperanza.
D je que esta señora le envle á Ud. m&amp;l'8.·
En Agosto último yo escribí
vllloso Lratamlento, siga. sus instrucciones, y
después, el usted se encuentra satiarecha, reá
Uds. consultándoles, y me
comteodelos métodos maravillosos de olla á
prescribieron
la Nervina, modisus amigas.
1
ficada de cierto modo para hacerla mas efica z á mi propio caso.
Hoy tengo el g usto de decir que
estoy enteramente curado, y he
regalado y recomendado la Nervina del Dr. Miles á mis amigos,
quienes la encuentran muy
benéfica. De U ds. agradecido,
Espiridión Manríquez, Celaya."
La causa prima del Reumatismo, es sin duda alguna el
Acido Urico. Este ácido en sí
no es perjudicial, pero su exceso
Parece una joven de 18 años sí perjudica. Contrarrestarlo, es
el único modo de curar el reuEata .lnte!Jgente se!ora no tiene una arruga
matismo. La Nervina del Dr.
eo eu cara. Ella ha descubierto un método
maravilloso y senolno que produjo en su rosMiles
modificada especialments
tro un oa.mblo admlra.ble en una sola noolle.
Para quitar tu a rrugas y deaarroll&amp;r el buscon
est
e objeto, es alcalina, y
to, su método es p, odfglosamente rápido.
neut rali za el Acído U rico ; calma
Ella 11e hizo • si mlem&amp; I&amp; mujer que es hoy
y produ]O el portent.oso cambio en s u apar ienlos nervios y dolores y produce
cia de nn modo r eservado y agradable, Su tez
es clara y !reses como la de una nlila. Ella
sosiego y descanso.
convi rtió su ngura huesosa en un busto hermoso y tormaa bien des arrolladas. Tenla pesDe venta en todas las Boticas.
ta6a.a y ceja.a tan poco pobladas, que a penas

Pelo superfluo desaparececomo por magia por medio
del nuevo descubrimiento.

podlan vel'&amp;e, y ella las h!zo largas, espesas y
hermosas con su propio mét.odo.
Ud. puede tma.glnar eo gozo, cuando con su
des'.lubrlmlento sencillo quitó de su rostro
todas la.a arrugas y desarrolló su cuello delgado y for ma.a á béllna proporciones.
Nada se Introduce en et estómago, no se
usa.n caretal!I ó maaajes ordinarios, nt parchee
dafiosos Ocremas sin valor.
Con S" nuevo procedimiento qo.lta las arruga&amp; y desarrolla. todo su cuerpo.
Es asombroso el número considerable de
aeñoras que escriben respecto é. los maravillosos resultados de este nuevo tratamiento
de belleza que estáembelle()lendo sus roatroe
y figuras, Clespués que todos 10s otros métodos han tracaeado.
Mary Merrltt, de Wls , E_ U. de A., eacrlbe
que sus arrugas han desapa.recldo comp 1e1amente. Miss Hanson dice que au cuerpo se
hade8Bl'ro1Jado bermosim,entey que laa arruitas han desaparecido. Mrs. Ma rkbam escribe que no le ha quedado una arruga. El valioso libro nue\·o de belleza,, escrito en espatlot, que madame Cunlngham envla gratis
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�El Mundo Ilustrado

Calendario de la Semana

•

La Salud Trae Consigo
La Felicidad.
La mala salud es la causa
de los sufrimientos y no proporciona ningún placer. T oda
~~s.. m ujer que padece algún desarreglo de sus órganos femeninos
se puede convertir en vigorosa
y hermosa con el Compuesto
V egetal de la Sra. L ydia E.
Pinkham. A continuación publ icamos la carta que escribe i la Sra. . Pinkham, la Sra . Rhona
McCoy de Gran Caimán, East End, Antillas Inglesas:

DOMINGO
31
(59 de mea, 119 D. P. y 19 de Agoeto).

Sao Igoaclo de Loyola. co11fesor y fundador de la Compaiiía de Jesús, Oficio y
miea propios¡ rito doble y ornamento
blanco; se hace conmemoración d_e la domfo!ca. Función é indulgencia plenaria
eu S1lD Francisco y el Colegio de Niñas, la titular de la cofradía del Divino
Rostro.

,~"~~~~~~~~

·~~~···,

....

AGOSTO

41

,~~E~

.,

~~¼~~

LUNES
l '?

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
" Por muchos años fui víctima de la menstruación dolorosa sintiendo un fuerte dolor através de mis espaldas y
cad;ras; y .h abiéndome recomendado una amiga el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham como ensayo, me
decidí á escribirle primero y pedir su consejo. lomed iatamente principié á tomar el Compuesto Vegetal y
desde que acabé la novena botella no me siento nada.
Un millón de gracias por lo que me ha hecho á mí y
no fallaré en recomendarlo á las mujeres que padecen."
A la venta en todat'I las farmacias.
Prepamdo en los Laboratorios de

LYDIA E . PINKBAX nEDIOINE OO., L)'IID, K&gt;' s., E . U. de A..

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA

San J.&gt;edro Advíncnla ó sea la prisión
de San Pedro (conme.moración de San
Pablo). Loa sa11tos m4rtires Macabeos.
Santas Fe, Esperanza y Caridad, VÍfl'e•
oes, m4rtires. ComJenH el quincenario
de las Gradas en algunas lgleaias.

MARTES
2
N ue6tra Stñora de los Angeles (se celebra con rito doblt: de stgunda clase).
San Alfonso Maria de Ligorlo, obi1p0,
confesor, doctor de ]a iglesia y fundador
de la Congregación del Santisimo Redentor (11u fieata el día 13 en la Arch!dlócesilJ y el r4 e11 la ciudad}. $sntOP
Beteb.n, papa; Rutillo, m4rtlrea, y la
beata Juana de Au, madre de Santo Do,
milll{o. F unción titular E indulgencia
de Potciúocula en el Santuario de los
Angeles, que también ae gana desde las
primeras vlsperas en Guadalupe, Corpus
Christi, San Diego, San F eruaodo, Santa Clara, la &amp;carnación y San Cosme.
Conjunción de la L una y Venus, á Ju
4 horas 41 miuutoa de la tarde.

• ~ reina 4e lu p0madu, i:,«rrQQe ,1,.,,. cura. ,:,.,,. alh1&amp; :r_1l1■Jn • etlCH. JiUllarel de penouu cuadu OOD ella teaUtlcan i,,ua muaT1llOI09 re1ulí&amp;doe, ., mior Nío • a.ue ■e b• lu1cho la i,nfert4• del i:,dbl..•eo Bana uaarla WI&amp; " '
para '8nerla llemi:,re , preY9JICl4hl. Produce efllCMll 19f1lrflimQe en

GrUIDI, TumONI, Almonl.llU, Hen4u. Púiulu Llacu, Ulleflll.
Ulce~u. QuemadUJ'U, náulu. lllrll))Clan•. a:., a..
U• vent:a •n ~ - • - Drosu•a-laa Y Bot:h:»-•

MIERCOLES

Santo Domingo de Guzmán, confesor

y f1111dador de la Orden de Predicadores.

Cuando Quiera Vd. Píldoras,
tome1asdeBrandreth
Puramente Vegetales.
Siempre Eficaces.

Para el Estreñimiento, Vabldos, Somnolenda, Len
Dolor de 1'!$tÓma¡o, lndl1testlo11. Dbpcpsla, Mal del t11
arreglos que d imanao d e la impurcn de la sa.agrc, no t
E VEN'U. EN LAS BOTrCA.S DEt IITTJNDO ENTERO.

F unción titular E indulge11da de Por
cíá ncula en su templo, oficiando los religiosos franciscanos.
Sexto 11.Diversario de la ltxaltacl6n al
trono pontificio de su santidad el papa
Pfo X , que Dios lfWlTd.e muchos años.
Aniversario de su coronación el d{a 9.

VIERNES
5
La dedicación de Nuestra Señora de
Ju Nievea. San Emigdio, obial)O má.rtir.
F W!dón E indulgencia plenaria en la
Profesa y en Guadalupe, la q ue correa•
poude i la di6cesia de T amauJlpas.
Conju nción en Cincer, , las 12 horas
o minutos 16 segundo• de la noche. Llu-

Para el E strrilimimto Crónico.
Las-Píldoras de 13RANDRETH, purificaJI la sangre,
activan la digestion, y limpian el estómago y los
intestinos. Estimulan el hígado y arrojan del
sistema la bilis y demás secreciones viciadas.
Es una medicina que regula, purifica y fortal ece
el sistema.

via.

Aliento FétJdo
ricia, y los de
l.

"Quedaba despierta por hora■
enteras sin causa alguna aparente, 6 tenia pesadillas que me
hacian en extremo nerviosa.
Después de tomar la Nervina y
T6nico del Dr. Miles por un
corto tiempo, puedo dormir bien
y los ataques nerviosos han
desaparecido."

SRITA. ALMA HUG,
R. R. No. 4, Canal Dover, O.

El sistema nervioso viene á
ser digno de lástima por la falt&amp;
de sueño, y la actividad saludable de tÓdos los 6rganos se
desarregla. El uso de la Nervina del Dr. Miles produce un
sueño reparador y devuelve la
energía perdida. ·cuando se toma
por algunos diaa de acuerdo con
las direcciones, el caso mil
obstinado encontrará un gran
consuelo.
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3

4

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SABADO
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La tnms6guraclón del Señor. S11J1toa
Slzto II, papa; Felictsimo, Agapito, di'•
cono, mútires, y Hormiadu, papa con•
feJtor.
Conj nuclón de la Luna y Marte, i las
6 horas 13 minutos de la mañana; y de la
Luna., Mercurio, i lu 6 horas 49 minutos de la miama.

ca:aa):
ANl!MIA
Fn:UEll, IIEBtuDAJ&gt;
11,,¡

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un libro mlQ' h ermoso y prlictlco. Oontlene mu

FRANCO

de ~ 11ust r&amp;ciones de tot.OM:.raJJas; escribaseooe

ma,ulaiwole hor; enviado FBANOO,
La oomlfJ)&gt;Ondencl&amp; en eo:pa!lol ooll,
citada. S i harla remeus do moneda.
enwicoo oro americano. P oedcn hacer•
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rem......

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cart&amp;

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De clia y
Noche sin
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L11 iuvención ó el hallazgo del cuerpo
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misas privadu de difunto. Vísperas en
Santo Domingo, oficiando los religiosos
franciscanos.
Conjunción de la Luna y N e.otuuo, li
las 8 horas 21 minutos de la maüaue.

JUEVES

Fa11ditd11. 1752.

El Mundo Ilustrado

..

•~

Era un domingo. Las c,mp.lllas a.e la
torre tocab1n ll misa mayor y las tabernas
de la plaza segulan llenas. Nmguno deja·
ba el vaso para acudir al trmldo llamaml1111to de las campanas.
PJe3 seflor, vam,s allá . Y, paso entre
paso, me encaminé A 11 Iglesia, sublla escatloat ■, me detuve Junto ll la pila y entré en el coro. Cuatro ó cinco viejos devotos entre ellos un c■pltao retirado, escuebabln al rudo soch intre que, hbro en
mano, acompalhba el " lotrolto." H 1sb
docena y madi■ de mujeres arrellenadas,
tan claras como l1.s papas, ha.bta en la no
muy exigua nave. S1no el órgano, al qut
s, le Iba el sJre por mil desgarrones y
agaJeros. Mas que para acompafl n 11
canto de la misa, parecla tocar para asustar ll ratones.
La lgltsla modntlstma, destartalada y
fria, no se caldeaba con el fervor bu mano:
la misa segula enmedlo de aquella soledad, y el párroco abreviaba y acabó, y sa·
lió el sacrlst6n blandiendo la ca1!1, como
amenizando al ruin concurso, y nos fuimos ll la calle sin la menor apretura. 1No
hay fervor! La fe se extingue, no por la
contradicción herética, stao por la lnilihrenc.la glacial, par la p1.slva negación de
toda creencia. ell que el mundo se va hundiendo.
Y sin embargo, éste dicen que es un
pueblo muy rellg:loso-aquel en que ol la
mls ■.-T,dos los ailos, en la procesión
del santo Patrono hay pui11ladas . . . . los
ricos echan la casa por la. ventana, y lob
pobres, entreel fe.rvor y el vino, se ponen
como cabras.
H1y eso. A'go Inconscientemente gentl·
llco en el "dla gordo" de la loealldsd; e,
derroche flstuoso de un entusiasmo con
suetadlaarlo hacia la Imagen, el s imula
ero cubierto de venerada patina ... De lo
deatái seo ti miento bond,, penetración re
1111:losá, aspiración ideal, conciencia del
d&amp;stlno h1mano, de eso, ni chispa. Entrr
el alma y el Interés, se quedan c:on el 1n
terh. •·Pajaro en mano" .. . . esa e; t oda
la filo,ofra, la tremenda filosofla del pueblo. Ntgu el hecho, es acudir con panos
callentes • sostener lo que huyó d11rante
un siglo de revoluciones.

Carta del Ilmo.
Arzobispo de
Michoacán

Morelia del Sagrado Corazón.
México.
Marzo 2J de 1906.
"Me consta que á m1Khas
personas l.!s ha producido
el uso de la Peruaa un efec.
. to saludable, muy bueno y
muy rápido."
·r Ateoógenes Silva,
Arzobispo de
Michoacán.

Magnífico• Re,u/tado• Producido•
por la Peruna

Monterrey, México.
La Peruna ha producido en esta
ciudad magofficos resulta.dos á. las
person&amp;S que la han tomado. Esto
~e lo ha. asegurado uno de los meJOres médicos, el doctor doo J uan
de Dios Tcevlilo, quien goza de alta
reputación, la cual es muy bien
rondada por su ciencia médica y
acertada práctica.
Qoe se extienda el uso de la .Pe.
runa por t.odas partes, para que la
huma.nldad tenga alivio, son los
deseos de su afectísimo S. s.
t Saottagode la Garza Zambra.no
Arzobispo de Linares.
'
Calle Juárez número 2.
La PeNlna Cur6~ To• Persutente
Guadalajara, Méx., Abril 23, 1905.
Muy seilores mlos:- Tengo Jasat.lsfacclón de comunicar á ust edes
que el uso del med icamento denomioado cP c:runa&gt; ha curado radlca.lmeote en pocos dlas á uoa per•ooa de m1 familia, que venía pa•teclendo d~sde hacia. dos meses de
uoa tos molesta y per~lstent e.
Da ust edes afmo. S. S.

t J osé de J e&amp;ús,
A rzobispo de Guadah1 jara.
Rufrioa y Afeccione• Catarro/ea

C. Gotlé rrez Quint ero, Abogado.
Santa. Teresa núm. 14. México 1

D.F.

•**

México, Diciembre :?8 de 1905.
Scfiores Peruna Drug Co.
Columbas, Oh lo, E. U. de A.
Muy senores mlos:- Tengo el gust,o de comunicar á ustedes, por
medio de la. presente, que su prepa ,
ración, la Pe runa, es realmente mara v1llosa como remedio para resfri os y afecciones catarrales.
MI senara esposa., q ue los padece
de alJruna intensidad y de caráct er
rebelde, se alivió ráplda.mentie con
haber t omado l ólo un pomo de tan
benéfico remedio.
P ara beneficio del pt1bllco en general y para q ue se &amp;ltvleo mucb os
eote1mos coa tan excelente remedio, dirijo 1\ ustedes ei;tas lineas,
de las cuales pueden hacer el uso
que orean conveniente, pues loma11H&amp;t ado es un testimonio de los
bue nos y rápidos efectos de la Peruna.
De ustedes atto. y afmo. S. s.

Proclamada la ne:esldad de creer, tomo
uo beneti:lo social, las clases mil, ele·
vadas que esas que no creen. aunque 01
aú 1 se ocupan de decirlo, extreman la dr·
fa,lóo dog111Hlca y f~erzan su extern•
msnifestación de conformidad, ya favor&lt;·
cleodo la creación de looumera blts asG·
elaciones rellglosas , ya acudiendo á las
prActlcas rituales con una frecuencia y so•
lemoldad que, ll estar en relación la prác·
tic, con el sentimiento, el hecho con la
idea, no habrla ea el mundo, ni jamis lo
bllblera, pals tan reUg loso, tan creyente
y tao p,rfecto como nuestro pals.
A los poeos dlas de aquel en que yo mt
lamentaba de e,ta Indiferencia hacia todo
lo Ideal. dude el coro de la pobre Iglesia
casi desierta, tuve que ir ll una capilll
andahua que 11.011 da antigua fama como
ctud1d religiosa, ap~g, da a lo tradi;ion,1
y en toias sus costumbres /11Jf1ica.
En lo relatlvJ al culto, no dejaba nada
I ~~~~
qae desear. Las puertas de las igles ia)
estaban cubiertas de anuncios de todo 11
•:;..
naje de lanclones. Recuerdo que le! un
elegante papel, Impreso lldos tintas , anuo·
~:
ciando ciertos elercielos espirituales que
C. Gutiérrez Quintero.
al dla siguiente harlan " Las hijas de.... "
Catedr.al de Morelia, M lchoacán, Méxiao
una asociación femenina de lo mb selec•
to. Y, á decir verdad, lo que me sorpr&amp;n·
dl6 11:randemente filé leer que el Reveren·
Morella es una. de las principales cluilades de México, y, t.leoe una. de las más bellas catedra.les de la Rept1do PAdre Cardena era el encargado de los
bllca., cnya arquitectura es espléndida. Eia. magnifica catedral da á. la. plaza de los Mártires, y es el Jugar olí •
•·fervorines." ¿Qué serllo los " fervortoes?" Nada: que tuve que Ir al otro dla
cial de su Reverencia. el Arzobispo da lTlcboacán.
para. enterarme de eso.
Este dlsliloguldo ecleitást lcJ, cuya posición en la mitra, amplios y profundos conocimientos e , todo. escribe
Entré en el templo, que estaba ll media
una. carta rerereote á la -Peruna, la cual debe ser leida con g ran lntierés en todo el mundo, por estar escrita por
luz: un olor suavlsimo como de Ambu
una verdadera autoridad.
substltula al acre aroma del lncl?nso y
Lo. Peruna es de -valor especiaT pa.ra los resident es en More11a, con motivo del clima peeul1ar local y de sus
pei rubia con que los sacrtstanes de los
condiciones durante cierta part e del a.í'Io.
pueblos proveen al párroco que putuma
Las enfermedad es catarrales de los intestinos y otros órganos abdominales, son las más terribles en las tieel altar; la extensa nave pueda la platea
de un teatro: gruesa alf ,mbra, reclloato·
rras calientes.
rlos de terciopelo y palosanto, libros con
La Peraoa b 1 demostrado lnvartablemeote ser un excelente remedio en todos estos casos.
tapas de n6car, l:londas , pieles, sedas que
La fama de la Peruoa h1 llegado hai;t 1. los últ imos con fi nes del mundo civilizado, y cuen'ta entre st:samicrujen, muieres hermosas con el rosario
gos á. personas de todos sexos, condición y estado.
de oro arrollado sobre el guante oloroso,
discreto cuchicheo, apacible conf&lt;&gt;rt•.•••..
Allá ea el fondo un Tabemlltulo llod1slmo,
La Veruna se vende en todas las droguerias, en dos tamaños, de Sl.00 y $2.00 botella.
transparente, chispeando con el fulgor de
lu limparas eléctricas; gasas celestes,
gasas doradas, brillo satinado del raso la mósica y ll modo de recitado, una Jacu. dejaba el "aso para acudir al templo y se fil e ae ''Las hijas " " Las hermanas "
daba de puflal ■ das por llevar el '"Santo,"
•·Las siervas" .... . : . . toda la legión nueblanco , suavidades de perla en el conjun- lato ria Improvisada, ea la que el acento
me dsba frlo. AIII, ni piedad, ni préctka, va de truzados sedenbuos y platóol~s·
to, frag4ncla de tocador eo toda la iglesia. extranjero no era el menor tncaoto.
- ¡S1ngrre divina l ¡Luzz de los Aogeni hecho, ni Idea .... ¡nada ! Nada mas que oyendo la mñsica y , comp6s de ella " lo~
Por delante del 1.ltar pasaban " Las hle! pllrroco abreviando la misa entre 110 fervorines," ¡ayl sentl el mismo malestar,
Jas de ... . " se arrodlllaban aateel espléo- lesl
.. .. Estos eran los " fervorlne~." 11\1cu- sochantre que berrea, un s1.c.rlstin Que
Idéntico vaco, la ausencia de algo muy
dldo comulgatorio y reciblan el pao. Un
riosidad
quedaba
sathfecba.
No
as
l
la
blande la cana, un órgano que sopla y
hondo, que no pueden substituir los exarm6otum oculto sonaba una música leJeparte
de
severa
religiosidad
que
se
movla
chiU1,
y
ante
tres
docenas
de
viejos
que
tremos,
algo teatrales, de una piedad exna, suave como un trino celeste, como el
tosen y ton los labios dicen tosas .
oro aogéllco esparcido por la altura .... y en 11tl alma.
terna y formularla, que para orar se arroel Padre Cardeoa, desde el púlpito, con
dllla sobre terciopelo y para u eer se ata
Aiul, en la Iglesia elegante, en la proso sotana francesa de elegantlslmo cc.rte,
con rosario de oro las mo necas.
dlgalldad de la- prédica, entre las gasas
su melenllla rizosa cayendo como otra
Allll, en la iglesia rural, en que ni una
doradas que la luz eléctrica hace brlllar
Allá abajo ¡nada! Arriba ¡fervorines!....
blonda sobre el occipucio, con los ojos en mala estera tapaba las lllpldas sepulcracomo vapores encendidos, en el seno bien
blanco y el ademin mAs utlstico, lanzaba, les1 babia sentido la ·soledad angustiosa
JOSE NOGALES.
oliente de esta piedad de guante blanco y
• n su voz limpia. de tenor, al compAs de de a Indiferencia. A1uel pueblo qae no
blonda negra, cootempllllldo el lujoso des_

I

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

~

" t'or más de MI
afios be t e nido
coDlltantemente en
mi ca.¡a el Pectoral
de Cereza deJ Dr.
Ayer. Mi padre
me dijo
repetidas
vecesque
me salvó
la vida
cuand o
y o e 1·a
muy jo•

RESPUESTA

La Sepultura de famma

CONSEJOS UTILES
No puede decirse que goza de salud perfecta a.na persona que padece
constantemente de jaquecas 6 dolores de cabeza, Hay hombres y mujeres
que pasan la vida nfriendo horriblemente de ese mal. Recurre cada semana 6 cada dos 6 tres semanas, y es atrit&gt;llido 6 á la ocupación 6 á alguna
causa inevitable. A la nrdad que no hay cosa más fácil que evitill' la causa, y así lo ha descubierto todo el que ha consultado uu buen médico. El
que esto escribe era victima de esos sufrimientos, y hablando con un médico amigo, (ué informado de que el mal radicaba en la sangrr, y que una receta muy sencilla, que cualquier farmacia podía despachar, les pondría
término, Pnebe la receta todo el que la necesite. Hcla aquí:

Jarabe de Zarzaparrilla compuesto. . . . . . .. . . . . . . . 60 gramos
Jarabe de Hipoíos6tos compuesto..... . . ... . . . . . 45 gramos
Extracto compue&amp;to ngetal A.rvelina . . . . . . . . 15 gramos
Se toma una cucharadita de la mezcla después de cada comida y al
aeostarse. Sacúdase la botella a.ntes de tomar cada dosis.

Próspero Trume llevaba 15 allos de matrimonio con una verdadera serpiente de
cascabel. Llegó una tarde • comer con
bastante retraso y tuvo que ,goantar una
serle de Insultos ponzonosos de su tierna
esposa. Cuando la crisis de odio verde
comenzó , ceder, Próspero pudo dar explicaciones de su dtmora..
- Al saUr de 111. ofictna-dJJo-tuve que
Ir a dar el pésame, la familia Lempeigne.
Me los encontré reunidos en conclll,bulo,
sin poder resolver este problema: ¿Dónde
enterrar a Lem1&gt;elgoe? ¿En la tumba de
su hmllla, en Perplllto? Se lmponta un
viaje molesto. ¿ En Parls? Habrla que
comprar una concesión, ba"r construir
tumba .. . . . ¡Qué de pasos que dar y de
g.stos que hacer! Entonces, conmovido,
tomé la palabra y les ofrecl para el finado
uno de los nichos que quedan en la sepultura de mi familia, en el Padre Lachal-

se ....

A estu palabras la senora Trume saltó
como una hiena.
-¡Ah, Imbécil, triple Idiota! ¿Conque
hls dispuesto de una de las dos plaz ,s
que nos quedaban? El dnlco bien que trajiste al matrimonio fueron esos dos nichos
en la sepultura de tu familia; ¿y te pennttlste regalar uno? ¡Pero eso es on venladero robol
-Pero escucha, mnJer, no me drjas con•
clulr ..
-Y• tengo bastante. No dices mis q!le
gansadas. Vete al diablo.
Desde entonces la vida de Trume fué un
infierno. s u mujfr le echaba continuamente eo cara la estdplda cesión del nicho, y
alladla:
-Pero, tenlo eli cuenta, el que ha qaedado es para mi. Tó te arreglarts como
puedas. ¡Asl aprender,s, Imbécil!
El pobre Trame atrapó un pasm.o que
degenrró en pulmonla. Su feroz mujer no
se cuidaba de él para nada y la enfermedad tomó un aspecto alarmante.

Entonces Trume manifestó i su dulce
esposa que nada le amargaba tanto como
la Idea de tener que ocupar en bnve el
único sitio dlspoolble en la sepultura, deltndola a ple.
Ella no habla pensado en esto, y desde
entonces empezó acuidarle afanosamente,
de modo que bien pronto quedó fuera de
peligro.
Por temor de una recalda le sr"la platos sabrosos , se mostraba Inquieta á la
menor tos y le hacia Incesantes recomendaciones.
-¡Lleva el sobretodo, lmbéd!I Ten cuidado con la niebla. Piensa eo los coches,
no vayas como un palomino atontado. No
bsJes de! tranvla antes de que se pare,
Idiota . .. .
Con tantos cuidados, Trume engordaba
como un salchichón y era casi feliz.
Pero un dla, conmovido y expansivo por
un buen almuerzo, dijo:
-Escucha, Melaota: esUs portandote
tao bien conmigo, que debo ca.lmar tus Inquietudes. Nada temu: todavla tenemos
nuestras dos placltas seguras en la sepultura . SI me hubieras dejado hablar el dla
ro que visité a los Lempelgoe, babrlas sa'bldo que rechazaron mi oferta y decidleron llevar el c■daver a Perplntn ... .
La seJlora Trame se alzó como un mu•
naco de resorte, con los ojos fuera de las
órbitas y congestionada.
1Q~edaban dos slttosl De modo que habla cuidado y basta mimado dos aflos
eternos a su marido ¿y para qué? Para
nada. Sin ruóo. ¡Sin excusa!
La sacudida babia sido demasiado lutr•
te. La resi&amp;teocfa del organismo humano
tiene sus limites.
La senora Trume, después de volver en
si, contrajo una violenta lderlcla; so estado empeoró, despecho de todos los cuidados y su alma Infernal voló no se sabe
en qué dirección, para dar guerra, se Ignora drnde ni a quiénes.
PAUL RICHE.

A los Señores

EL REUMATISMO

Me bas dicho que no te amo ... .
¿Encontrarla más perfumadas á mis
roeas, si mis ojos se llenasen de lágrimas
cada vez que las respiro? ¿Serían ml\s brillantes si no pudiese cogerlas sin recitarles poemas?
¿La lluvia pide á la tierra que se esDeseo que to- tremezca de amor Y ¿La luna pide al dedo el mundo sierto recompensa por iluminar su in
sepa que mi mensidad?

.

SE PUEDE CURAR.

Remedio para e1
Reumatismo
alivia en pocas
horas los do-

AMADOR

las cC1yunturas,
y cura en muy
pocas días. No
contiene M o r fina, Opio, Cocaina ó drogas
.
.
que adormecen
el dolor. Neutrahza loa ácidos y echa fuera del organismo todo el
veneno reumático. No tomen medicinas antiguas no tomen narcóticos, no gasten dinero en médicos, sino hagan lo q~e han hecho estas
personas y recuperen la salud.

CR!MESII091
POUDRE

l&amp;VOI{

Productos mara•
villosos para suavi•
zar.blanqoearyater•
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade•
ro nombre.

Aquí está la Prueba:

btae penonu dan teatlmonlo do 1.,.
remedio• de MUNYON porque 11&lt;: laan
curado; utin asraduidu
desean q1te loa
,,.. 1ufren HP&amp;D la YCrda respecto á cato,
remedio,.
Mr,1- BROWN 'fivc en el No. uu Bel•
mont ""·• Pbiladel[)hia, dice que 110 jlucdc
alabar butante al Remedio de MUNYON
para el Reamaliomo. Et Sr. Brown probó
con 'fario, médicos y un número de remedios
que se anunciaban, sin dtrivar ninpn bcne-fido. MI Remedio para el Reumatismo le
alivió casi instantáneamente y ,ronto le
clnu.
de.,olvió la salud.
Probadlo 1 os con'ftnctrei1,
MUNYON, 53d aod Jcfl'crsoa. ~ta., Philadelplaia, Pa., l. U. . . A.
Se Yen.te en todu lu llotlcaa.

¡

Rohhtu

produotoa almllaru
J. ~11'\0N
101

1'',l.tlllO, ST, MAR'CJ N

P,uus

(POKSL\S .\.RABES).

FELIPE DE J. RUIZ.-..'- Flores, 4. Agoascalientes,

LLUVIA SOBRE ROSAS

Ags.
EDMU IJO J. BA CHET,,-Ave. J. M. Morelos, 12.

Una gota cae, otra y otra. La primera
lluvia sobre las primeras rosas.
Al prir:oipio tiemblan éstns, entristecidas; pero l'O brern sus color1;is i;o a\' Ívan
y sn perfume es mas delicioso.
Tu:; prime rn:, lágrima,, sobrn nuestro
amor.

Gto.
RAFAEL Y. CROZ.---'tulnncingo !&gt;I!- Hidalgo, letra

B. Hgo.
JE U

Vd. necesita un

·;;;.;:;.¡;¡

Conserva los líquidos calientes durante vei!1ticuatro horas, y líquidos fríos - como el hielo
- durante días enteros. La temperatura exte:
rior no le daña.
Una BOTELLA DE VIDRIO en el VACIO.
Nada de sales qu[micas, ni hielo, ni fuego, ni alcohol.
Verter ,implemente clllllquier liquido, frío 6 caliente,
en d Frasco Thermos y se ,oaserva a. L
~ ¡ C11idado con las imitaciones I Pedid 11
Thermos, el verda,ftro y im·ginal.
p_.io,..dat Monopolio: W, STEINMANN &amp; ROY, Hamburgo
Las órdenes pueden solamente ser ejecutadas por casas
europeas.

RIVERA. - Olllle de

1orelia, 9, Ilermosillo,

'on.

Frasco ThermoslMI--,,

EL JAR DIN DE LAS CARICIAS

U. S. A.

Orizaba, Ver.
RAMO R. ESPI O A.. - Oratorio 47. Oriente ,Le6n,

Les suplicamos maoden liquidar las cuentas que con
nuestra Administración tienen pendientes, por ejemplares de nuestros semanarios que les remitimos durante el
tiempo que fueron nuestros agentes. Nos dirigimos á
ellos por este medio, en virtud de no haber recibido contestación á ninguna de las muchas y repetidas cartas que
sobre este asunto les hemos escrito.

(la..tditorn Nd(ional, s. A.
México, D. F.

toses, bronquitis, crup, tos ferina,
~ipe, inflamación de la garganta 6
Te conozco díez rostros, y cada 1•ez que
le los tubos bronquiales, el
TUS DIEZ ROSTROS

te miro, es una mujer distinta quo me mira y me sonrle.
Según arregles tus cabellos sobre la
frente, según que me aproxime ó que me
aleje de tus ojos, es otra mujer la que
respira sobre mi estera.
Con frecuencia, acurrucada contra mi
pecho, te finges una pequeñuela desola
da. Entonces tus gemidos entrecortados
me turban más que tus palabras de
Kr, ROBEllT IIORRIS que Yi•e ea el amor.
No. 126 Loc11at St., Plalladclphia, dice \U•
el Remedio para el Reumatismo no a n1nArisca á veces, te places en rtchazar1una trampa. Eator a¡radecldo por el lalea
que me ba hecho, [ pueden p11bllcu al rue. Entonces tus malignos gestos me
r,ombre ó referirme
ala,úcn.
turban más q ue todas tus car icias.
Mr. JOHN P. SHERlDAN, que Yin ••
A veces, inclinada sobre mi boca, murel No. 1520 Vine St., Plliladelphi■, ilic• que
se ale,rrarl• que alguien Je. precvntara. ~ muras palabras de amor; pero ellai; nome
Remedio de MUNYON para el Reumatltmo
ba laecho por mi lo que no babl&amp;A poili•• turban tanto corno tn silencio cuando
hacer loa mejora facultati'foa y otru -6- busco tus rostros.

FERN.ANDEZ.- Huamantla,

Tlax.
A RICO.-P. O. Box 94.2. El Pliso, Tex , U. S. A.
JESU' M. TABOADA.-Box 5. Bronswillr, Tex.,

En miles de hogares el Pectoral

A 111 sombra aguda de los cipreses, mis
1ores en las dos lebreles du'lrwen como flechas en un de Cereza del Dr. Ayer QS cual la
consigna tradicional de la familia.
piernas, en los carcaj.
Cierra dulcemente la puerta y ven á Primeramente lo tomaron los abue•
brazos, en la espalda, la rigidéz acariciarlos: tu mano pondrá en sus sue- los, después los padres y ahora lo
6 inflamación de iílls el frescor de un arroyo del Llbaoo. toman los niños. Para resfriados,

Agentes Generales, J. Labadie Bues. Cfa. Profeea 5. México, D. F.

MIGUEL

ven."

EL SUEÑO DE LOS LfBRELES

CLAROR DE LUNA

Sobre un jardin lleno de luna, la sombra de un oli\·ar so redon!lea.

r

~~!!?d~::~

Sobre la mejilla de una joven, un
amante ha posado la boca.
La sombra del olivar cae sobre el jardfn: la boca del amante recorre el rostro
de la joven.

■

~~2~~t~c!a

Coaltar Sapont11é

LB Beut

u 11dm1s16n en los Hosplt.alee
de Parla, expl¡can la bo~a de
es11 produclo para lodos los usos
del tocador ~ Cui dados de la

Boca á que punftca, dei

10s

Cabellc.s cuya caida. de 11e;ne.
Loclone11 di! lu Cr
dac!OR hd!boa, te

-

•

Cu_L

Dff06fl/'UJf'II ~ l.illl fa ·C~l&lt;&gt;.ia
~ i-'AfiU I A ,c A l;;.

. Oiu'l.u ~erollJ!.!i1~

...~

halla preeminente sobre todos
rivales. No contiene alcobol ni
veneno. No ha de aceptarse nin•
gún substituto.
38

3US

e••

f',rtfa frn.ar.o 06/enta Ta ,,;,..mula
la
rr,l u/nln . Prf'(Jttnlo uate,l á 11-u ,,.,,idíco lo
'J"" 1111i11n. d&lt;-t I~t"c.tor,1 l &lt;l a 'e r f ;:.a. del
l&gt;r ••-1 ye,•.

P rer,::i.ro.do por oi D:R. :r. O. A.YEB y CIA..,,.
LoweU, ll4.&amp;ss., E. U. de A.,

"Ca Stmana Ilustradaº ■

Rtvlsta gráfica dt actualidadts
Unlea t n su gtntro tn ti país

EL AUSENTE

Para ohidar mi locura bus1ué asilo en
la montaña; pero me recordó otros desgarradores silencios, su silencio.
Para okidar mi locura, busqué refugio
en el mar: pero me recordó mi amor su
inmensidad.
Para morir de u1i locura, ho regres ado
:\ la morada 11ue Ella habita.

Publica. en magníficos grabados y en
espléndido papel couché, todos los acontecimientos más notables, ocurridos tanto en la capital, como en toda la República y en el extranjero. Su parte líteraria escogida é interesante, esté calzada

ESTANC IAS

deteraivu y oioatrizantea qu~
han merecido al

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer

Muchas l"eces, bajo mi casco y micoraza, impasible escuché los golpes de las
espadas y las !leches¡ pero no puedo es•
cuchar sin sobresalto el ligero rocedesu
t rajo.
~ uchas veces, en lo más recio de la batalla, con ind ,íerencia escuché, las fanfarrias enemiga$; pero no pueclo escuchar
¡,in llanto las músicas de sus canciones.
Much: s veces, con mano fi rme, estanqué la sangre de mis heridas; pero no
puedo llJirar sin CL&gt;bardia la roja flor de
su boca.
Muc has ve&lt;·es, sonriente, llet1a l1~ á te
mi bles combatientes; ¡)('ro la vida u.e mi
cuerpó
anonada cuando ellP me llbre
sus brazos en la sombrP.

"º

p&lt;,r las mejores firmas.

r

Teatros, sport, toros, sociedad, sucesos notables de la semana, etc., etc.

Pncio dt subscrlpd6tt tn toda la Rtpúbltca:
Por un trimestre $1.80, pago adelantado.
úmeros sueltos en toda la República,

-. 1s

etntaoos ._

+-

�UNDO LUSTRADO

0Rf\ND6S f\L,MROENE8 DE NOV6DADE8

EL .CENTRO
MERCANTIL
s.
sues.

Registrado como arUculo il'! segunda ola.se. en 3 de Noviembre de 1894 .-Impreso en papel de las Fa.bricas de San Rafael.

Año XVII-Tomo II

RE)BBRT Y (211\ ..

México, 31 de Julio de 1910

Número 14

LOS MAS GRANDES Y MEJOR SURTIDOS EN LA REPUBLICA

fi Gran D6oartamsnto d6 TaDl66ría u D66ora6lOil6~ ~
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�DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se ,-blica se.umil•eate
COIIPARIA

,.r la

EDITORA NACIONAL. S . A.

PresJdent.e,
LIC. JOSÉ LUIS REQUENA

Director General,
LIO. ERNESTO CHAVERO
Gerente,
MANUEL S. PALACIOS
OFJCCNAS:

4:' Call&amp; de Ha.mboldt número 52. México, D. F.
Apartado postal, 149.-Ambos Tcltfonos, 4:85

PIECIOS DE SUBSCIIPCION (PAGO ADELANTADO):

B:a la ciudad, p0r mee . . . . S 1.00
B:a loe astadoe, por trimeatre .
3.¡5
Bn el extranjero, por trimestre . 4 So
NÚMEROS SUELTOS:

Bn la capital
Bn loe astados
:S• el extrani ero
Atrasados . . .

1 O.JO
0.35
0.50
0.50

los &amp;rtistas para quienes sean el triun lo más difícil y las condiciones del vi'fir mb espinosas.
No se enriq11ecedn aquJ, á decir verdad, el es•
critor con sus libros, oi el músico merced á sos
composiciones. Mas si t~tos oo van camino de la
riqueza, con ser sus anhelos tan grandes, no alcanzarán sus quejas á las del pintor, para qnien
el mercado de cuadros no existe,
El amateur, entre nosotros, es 1111 hombre exótico. Y ello no se debe i que los recursos mate•
riales falun, que grandes son los campos y es·
plludidas las mansiones de los opulentos, y
bien provistas se ball•n las cajas de caud•lcs.
No á escasez de dinero, sino á canncia de buen
g11sto, hemos de achacar tal mistria. Nadie
suele sorprenderse de que en México los ric-os
gasten en la compra de un a11tomóvil hasta vein•
te talegas de aquellas tan preciadas para 011estros mayores; y general extrañeza se mostrada
si los que hacen tal desembolso tuviesen con el
artista la.r gucza tanta que hicieran rebosar de
oro sus manos, á cambio de llevar consigo, del
rioconcillo modesto al salón suntuoso, la obra
trab•Jada pacientemente, cu el arrebato de la inspiración, al amor del silencio, por el artista an•
sioso de bcllrza y de gloria ..... .

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

LOS PINTORES
OS pintores mexicanos,
los pilltores jóvenes
principalmente, harán
11na gentil invitación
al público en las fiestas del Centenario: la
de que conclll'f'I. á la
capilla de su arte, de
la caal abrirán las
puertas.
¿Ssrá esa DD.a capilla de oro?
Yo creo que sí. Porque, á más de la obra bella, ostentada en sus muros, flotará en el ambiente ,na n11be de cns11díos y de esperanzas¡de los
ensueños y de las esperanzas siempre nobles de
la javentad q11e, en el seno de una sociedad inJ!11eaciada de practici.smo, torturada por la ga1:iancía, aspira á las manifestaciones más altas de
la belleza, para satisfacción de supremo orgullo
y goce del espíri t11.
Los pintores mexicanosabren su Exposición.
Pasará la multitud, quizá indiferente, ante cartones y lieu.zos¡ se transformará, quizás, en UD
puco de moda el recinto de la Exposición. Pero
las almas penetradas de la inmensa serenidad del
arte, no podrán menos de conmoverse al discurrir por allí y ver con sua ojos mortales aquellos
c11adros, que representan el esfuerzo siempre renovado, el esplendor primaveral de otras almas
hermanas.
Capilla de oro ser'- Y los q11e la visiten, llenos de piadosa unción, más grande que la que
inspiran los templos, por que la Belleza es uo divino símbolo común á todos, habrá.n de sentirse
henchidos de agradecimiento hacia la pequeña
falan¡te de coavcocidos que en Mtxico, la.ch.ando contra viento y marea, impasibles ante las
adversidades y los obstáculos, cultivan, en el recogímicato del taller, ana de las mb hermosas
ramas-de las bellas artes.
~ Falange he dicho, y me sostengo en ello. En la
inc1uia de nuestro ambiente artístico, pocos tan
desamparados como los pintores¡ 11iogunos entre

Y que nuestro país es de pintores, nadie lo po•
ne en duda. Bl artista extranjero que por la pri•
mera ocasión lo TC, y los mexicanos mismos que
tras de dilatada estancia en Europa á tl tornan,
lo reconocen asf. La esplendidez de nuestro ci1:lo; lo vario y característico del ambiente en q11e
vivimos¡ esta riqueza de color, esta abundancia
de Uoeas que sorprende, hacen de Mtxico 110a de
la• regiones mb propicias para crear un arte
nuevo, hasta hoy desconocido, en el q11c hayan
de fDD.dirsc tantos elementos ambientes.
No necesitamos de la imitación¡ inútil, por no
decir noci'fo, resulta el qacrer adaptará nuestro
carácter ajenas concepciones. La belleza, para
m11c:hos tan remota y qa.im6rica, la te11cmos á la
pnerta de casa.
Y no obstante la cordialidad de nuestro ambiente y lo múltiple de las sensaciones de color
que hieren la retina, todavía en Mtxico no se
crea el arte nacional, gcn11ino y propio. Todavía
no surge el pintor mexicano por excelcncia¡aqncl
que venga á añadirá los museos del mundo una
fisonomía, un aspecto nuevo.
Y ¿qnitn nos asegura que ello no se deba á la
menguada protección que merecen?
Fueron en siglos pasados, en la penumbra colonial, los recintos de templos y conventos los
que piadosos acogieron á los pintores, ,imperfectos entonces, creadores de esa anónima obra mística q11c todavía suele ornar recios muros de sacristías ó salones de antiguos monasterios provincianos, transformados en colegios; obra tosca
que lentamente se -va perdiendo y qne, si el destino no lo remedia, irá á parar en la hoguera de
las reivindicaciones artísticas. Mas, desaparecida
la vieja y tradicional protección, en pleno crepúsc11lo del misticismo y de la fe, realizado el
advenimiento de licmpos harto distintos, en que
las manifestaciones de arte tienen el sello de la
individa.alidad y no el de la escuela, y en que se
reclama, para el sostenimiento del arte, general
cultura que •cnga á substituir el favor eclesiástico de antaño, los pintores se encuentran en una
atmósfera hostil, confiados tan sólo i su csf11erzo.
Que se les brinde la protección de otros años¡
qa.c se les emule; y no será remoto que sobrevenga esa era en la que resplandezca 1111 arte genuino y nuestro.
Los pintores qne concurran con su obra á la
Exposición próxima, contribuyen, si.n duda, á la
formación del suspirado ambiente artístico.
iQnién saba si en esta exhibición, que pronto •e•
remos, resida al germen del grande adc del porvenir!
CAllLOS

Go11ZÁLllZ

PE~A.

Cantares Infantiles
='=:?-¡;:;;;;;;;;;;;;;:;;;;;;,NO de mis ideales, el

más querido de mis
idtalcs, serfa vivir en
11na capital provinciana: esas ciudades donde no bay carnajes ni
tranvías¡ que cuentan
on solo periódico local del tamaño de u.n
pañuelo; que tienen 11n

solo paseo, donde al atardecer toca la banda deL
ay11ntamieolo y pasean sus ocios los jóvenes
mozalbetes y sus sueños misteriosos de amor no
comprendido. las pobres niñas de la clase media¡
110a de esas ci11dades, en fin, donde la vida se
desliza sill ruido y sin pasión, plicidamcntc, como la que de la soledad del campo ca.n iara Hoi:acio.
Y dentro de esta ci11dad muerta, a.na casa
grande y soleada, con balcones enormes que se
abrieran sobre una calle solitaria¡ esas bellas calles de oa.utru ciudades •icjas en las janturas
de c11yos cantos crece la hierba.
Y i las cinco de la tarde, desde la soledád en·
cantada de mi despacho, escuchar las locas risotadas de los pequeños que aaleo de la c~cacla y
eutonan los cantos infantiles.
¡Los cantos infantiles!
En estos núcleos grandes de las capitales mo•
dernas, hemos llegado casi á ol Tidar la armonía
de esos cant•s ingcnqos, inconscientes, locos.
Nnutra vida nerviosa y egoísta tiene, como tris•
tísimas consecuencias, el olvido del campo y ef
olvido del niño En vano, para satisfacer nuestra
conciencia, hemos creado jardines y organizado
escuelas: cn los primeros, sólo co11Seguimos uoa
pobre caricatura del campo ubtrrimo¡ en las segundas, unas pobres caricaturas de pequeños
hombres.
Yo recuerdo mis trí&amp;tezas de niño (hace ya de
esto ma.chos años .... ), mis rebeldías y mis deseos de libert•d y de alegría, en 'llDOS colegios
misteriosos y sombríos, donde se hace amarga la
vida y odioso e\ cst11dio, y cada vez que en estos
núcleos grandes de población contemplo á loJ
pobres niños ricos que caminan junto á sus padres, siltDciosos como hombrecitos, ó .i l lado de
una doncella y en 1111a de sos manos una cartera
con libros, siento renacer en mi aquella infantil
rebeldía que me valió muchos disguatos y no
pocos castigos.
Por eso, en las tardes soleadas de la Primavera,
cuando en el duro comlnte de la vida me puedo
permitir 11.D espacio de descanso, me encamfoo
hacia los paseos populares, esos pobres parterres
y alamedas, producto del trabajo de jardinería,
y sentado en UD banco de piedra, contemplo y
escucho á los niños que en unas horas de asaeto
ríen y cantan.
tQat cantan los niños?
Son canciones locas, incongruentes, sin sentido. En algunos colegios, y por ciertos maestros,
se ha pretendido enseñar i los niños caatares
sensatos, algunos de ellos instructivos ... ,; pero
estos cantares, aprendidos en el polio del recreo
( odioso patio que es como ana jaula) se ol vidao
siempre al aire libre.
Hay. en todo ello, 1111 profundo sentido psicológico¡ los oiños cantan por cantar, corren por
correr, ríen por reir; para desarrollar y hacer latente s11 energía potencial, no necesitan razón ni
motivo, la vida hierve y rebosa en ellos y este
exceso vital se muestra to risas, en canciones, en
brincos. Todo ello es sencillo¡ pero oo pueden
compreuderlo los hombres serios (esos buenos se•
ñores que poseen 11n vientre obeso y una calva
reluciente y unas grandes galas de oro); por
eso alejan á los niños de s11 compaíifa, para q ne
oo les molesten con sus locas canciones y ban
hecho para ellos unos jardines artificiales con
unas plazoletas rodeadas de cbóaibns, y 11nas B.o-

res muy cuidadas que preserva la
prescncia de un guarda con bando•
lera .. ... .
Siquiera ahí cantan los niños y tic•

FIESTA CAMPESTRE EN XOCHIMILCO
ri,~,;'-------:--~------~~~~~~~~~~------~....

~~!!!!!!~!!!!!!!!!!!!~~~~~~~!I

nen la satisfacción de qne oadi• les
c,cucba, ni les guía, ni Ju reprende.
Acaso algún ab11elo que acompaña
sus nietos, ó algnn ■ s niñeras que charlan entre sí ó desgranan u11 poema
v11lgar de amores con el soldado de
turno ... . .
¡Cmtao los niños! Oidles:
JQctiéD fuera tan alto
Como la luoa,
P.iu vu l os soldados
De Catalufü!
De C1taloña vengo
De servir al rey,
Con licencia absoluta
D, mi coronel.
Y replican las niñas :
Al pasar por el puente
D.: Sanh Clara,
Se me caró el anillo
D.:ntro del agua¡
Por sacar el anillo
S 1qnt un tesoro;
Uaa virgen de plata
Y uo cristo de oro.
Morena resalada
Ya tendrás novio.
Y , trués de esta caoción iocongrueotc y sin sentido, yo creo ver el
esplri111 del niño y de la niña mb
cluamente q11e co las p.lgioas macizas de un pedagogo psicólogo.
El amor ha anidado también en las
misteriosas cabecitas rabias, iospi•
rando poemas p11eriles llenos de sencillez y belleza. T.t.l es aquel que co•
mieoza:

Me casó mi madre
Cbiquita y bonita.
¡Ay! ¡ay! ¡ay!
Cbiqaita y bonita,
Con no muchachito
Que yo no quera .. ..
Y otro, que si ~I no recuerdo, es
como sigue:
Yo me quería casar
Con un chiquito barbero

I.OS MfEMBROS OEI. "CLUB HIPICO'l,'11.ITAR" 1.1..EQANOO A XOCHIMIL.CO

Y mis padres me quedan
Monjita del Monasterio.
Al revolver una esquina
Había 110 convenio abierto,
Me cogieron de la mano
Y me metieron adentro . . ..
¡Lo qne más scotía yo
Era mi mata de pelo!. ..
Y ese coulrariado amor con un chiquito barbe.ro, ese convento abierto
rcpeatinamente al volver una esqui•
na, doode meten á la o iña cogiéndola de la mano, y sobre todo, esa cucantadora mata de pelo, cayendo á
sus pies de an tijeretazo, que supone
la renuncia absolnta á la alegrfa de

'fivir y de ser amada, tiene, sobre las
cabecitas femeninas, la intensidad de
un sueño triste, que, aúo después de
despierta, d~j• una mi~teriosa y sua·
ve tristeza en su alma blanca.
Algunos personajes han adqairido
vida real en las imaginaciones infantiles, y asf los vemos aparecer eo varias de sus canciones: tales son los
de la familia de los Mambrús, de la
cual conocemos al progenitor y á su
bija Elisa:
JQaé hermoso pelo tiene!
Carabí,
lQaién se lo peinará?
Carabí, urf, nrá,

Elis11, Elisa
De Mambd.
Se lo peina su tía,
Carabl,
Con peine de cribtal,
Cuabí, urf, ur.l.
Respecto á Mamb:-ú, sólo conocemos el heroico poema de su muerte:
Mambrú se faé á la gaerra,
M1rondóu, miroodóo, miroodela,
Mambrú se ( aé á la gaerra,
N ll sé cnfodo vtndr;i .. , .
Si Tendrá por la Pascua,
Mirondóo, mirondón, míroodela,
Si vendrá por la P.ascua
O por la Trioidad,
H1cbe, y, jota, ca . . ,
O por la Trioidad.
La Trinjd,.d ~e acaba,
M.. mbrú no viene ya ..... ,
P..ir allí viene un pa je,
/,Qué noticias traerá?
Las not icias que tra igo
Son malas de coular:
Q.1e Mambrú ya se ha muerto,
Le lle vao á enterrar;
Eocima de la caja
Un pajaulo v,1
Cantando el pio, pío,
Cantando el pío, pa.
Y así can tao y caotao ....
O , é..idole~ , acaso, oos olvidamos
por uu momento de la tristeza de ar
hombres para recorda r, con a mo r, que
fu 1ruos uiñt&gt;s.

DR. M, B.

V/SffANOO EL. 1..11,QO,-f!SCl!Nll,S OE (.11, FIESTA OEL.EBRllOA El.. DOMINGO llf.TIMO POR l!L. "CL.UB'HIP/COºMII.ITll,R"

�,

~_-___A__P_'A
__R_I_C_I_O_-_N_-_-~-~--~--'~
ABLÁBASE de u.caestración,
á propósito de un proceso
reciente. Era al final de una
yelada íntima en la calle de
Greoelle, en un añoso hotel,
y cada quien traía, para contarla, su historia, historia
que se decía verdadera,
Entonces el viejo marqués de la Tour-Samuel,
viejo de ochenta y dos años, se puso en pie, vino
á apoyarse en la chimenea y dijo con voz un
tanto temblorosa:

Voy á contará ustedes la aventura tal como
ella fué, sin procurar explicarla. Cierto que tie•
ne u:plicación, á menos de que yo baya tenido
mi J;lora de locura. Pero no: yo no be esfado loco y de ello daré la prueba. Por Jo demás, ima·
ginen ustedes lo que quieran; los hechos fueron
los siguientes:
«Corría el año de 1827 y era en el mes de Julio. Y o me encontraba en Rouen de guarnición.
Un d{a, paseando por el muelle, encontré á un
hombre que creí reconocer, sin acordarmeá pun•
to fijo quién foese. Hice, por instinto, un movimiento para detenerme. El des·
conocido percibió este gesto,
miróme y cayó en mis brazos.
Era un amigo de juventud
á quien yo habla querido mu•
cho. Cinco aííos hacía qae no
Je viera y parecióme un viejo
de medio siglo. Sus cabellos
esaban blancos, y andaba enconado, como agotado. Com·
prendió mi sorpresa y hubo de
contarme su vida. U na desgra•
cia terrible le babia hecho victima.
Habiéndose enamorado locamente de una señoriu, se casó
con ella algo asi como en un
éxtasis de felicidad. Después
de un año de dicha sobrehumana, de una pasión insaciable, murió ella de una enfer•
medad del corazón, á consecuencias del amor mismo, sin
dada.
El abandonó sa castillo el
propio día del entierro y había venido á habitar su botd
de Rouen, Allí vivía, solitario y desesperado, roído por el
dolor, tan miserable, que pensara en el saicid io.
-Ya que te encuentro, me
dijo. te pediré un favor, y es
e~te: el de ir á buscar a I seere•
tCJire de mi alcoba, de nuestra
aJcoba, algunos papeles de los
cuales tengo urgente necesidad,
No puedo encargar de tal comisión á un subalterno, porque
se impone una impenetrable

-Yo también sé una cosa extraña, de tal ma·
nen extraña, que ha sido la obsuión de mi vid~.
Hace ahora justamente cincuenta y seis años que
esta aventura me sucedió, y no pasa un mes sin
que la vea en sueños. Me ha quedado de aquel
día una huella indeleble de miedo; ¿me com•
prenden ustedes? Sí, he sufrido horrible espanto por espacio de diez minutos, de t.a l manera
que, á partir de aquella hora, una especie de terror constante ha llenado mi alma, Los ruidos
inesperados me estremecen profundamente¡ los
objetos que dhtingo mal en la sombra de la no•
che me inhrnden un deseo loco de huir, Tengo
miedo á la noche, en suma.
¡Oh, yo no contaría esto si no hubiese llegado
á la edad en que estoy! Ahora todo lo puedo decir. Se permite ser valiente ante los peligros
imaginarios cuando se tienen ochenta y dos afios.
Ante los peligros verdaderos, jamás he retroce•
dido, señoras.
Tal hhtoria afiló de tal manera mi espíritu,
dejó en mi una turbación tan profunda, tan mis•
teriosa, tan espantable, que no la be referido uun•
ca. La guardé en el fondo intimo de mi yo, en
el fondo donde se ocultan los secretos penosos,
los secretos vergonzosos, todas las inconfesables
debilidades que tenemos en la existencia.

discreción y un silencio absoluto. En cuanto i
mi, por nada del mundo entrada en esa casa.
Te daré la llave de la alcoba que cerré yo mumo al partir y la llave de mi secretaire. Llevarás,
asimismo, una urjeta para el jardinero, el cual
te abrirá el castillo,
Pero ven áalmorzar mañanil conmigo y hablil.·
remos de esto,
Le prometí prestule tan pequeño servicio, No
era esto para .ml, por otra parte, más que un
paseo, encontrándose la propiedad sihlada á cinco leguas de Rouen, aproximadamente.
Al siguiente día, á las diez, estaba en su casa.
Almorzamos juntos¡ pero él no pronunció, en to1al, veinte palabras. Rogóme que le excusara¡ el
pensamiento de la visita que yo iba á hacer á
aquella alcoba donde ;iuedara su dicha, le trastornaba, según decía. Y me pareció, en efecto,
singularmente agitado, preocupado, como si un
mísh:rioso combate se librase en su alma,
En re!umen,explicóme lo que debía hacer. Era
bien sencillo. Todo consistía en col(er dos pa,¡uetes y un legajo de papeles encerrados en el primer cajón de ta dere-:ha del mueble, del cual tenJa la llave.

-Inútil me parece rogarte, añadió, que no los
veas.
Me sentí herido por semejantes palabras, y así
se lo dije de manera un tanto brusca.
El balbnceó:
-Perdóname¡ sufro mucho.
Y se echó á llorar.
Le dejé una hora después, á 611 de cumplir mi
misión.
Hacía un tiempo radioso, y yo iba al trote largo á tira vés de las praderas, oyendo el canto de las
alondras y el golpeteo rítmico del sable sobre
mi bota.
Entré después en una selva y pase el caballo
al paso. Ramas de árboles acariciábanme en el
rostro y, á veces, con seg ufa atrapar una hojita con
los dientes y la mascaba ávidamente, en una de
esas alegrías de vivir que nos llenan, no se sabe
por qué, de uua dicha tumultuosa y como intanJ!ible, de algo así como de una embriaguez. de
fuerza.
A\ aproximarme al castillo busqué en el bohillo la carta que traía para el jardinero, y vi con
sorpresa 1ue estaba sellada. Sufrí tal irritación
y sorpresa, que eshrve á ponlo de volver sin haber desempeñado mi comisión. Pensé despnb
que ello daría muestra de una susceptibilidad de
mal gusto. Bien podría haber sucedido que mi
amigo cerrara la carla distraídamente, dada la
turbación en que se encontraba.
La mansión parecía abandonada desde bacía
vdnte afios. La puHta barrera, abierta y podrida, estaba en pie 110 se sabia cómo. La hierba invadía las calJecillas ¡ no se diferenciaban las platabandas del césped.
Al ruido que hice dando puntapiés en uno de
los maderos, an viejo salió de una puerta 4e al
lado y pareció estupefacto al verme. Salté á tie•
rra y le entrrgué la carta. La leyó, la releyó, le
dió vueltas, me miró de pies á cabru, metió el
papel en su bolsillo, y dijo:
-Bueno, ¿que es Jo que usted desea?
Yo respondí bruscamente:
-Usted debe saberlo, puesto qneallí recibe 6r•
denes de su amo¡ quiero entrar en el castillo.
Pareció aterrado y dijo:
- Entouces usted va á ... ¿á su alcoba?
Comenzaba á impacientarme.
-¡Caramba! ¿Pero tendría usted la pretensión
de interr11garme?
Et balbuceó:
-No, señor ... pero es que .... es que no ha sido abierb desde .... desde la .... muerte. Si usted
quier&lt; aguardarme cinco minutos, voy á . .. . voy
á ver si .. . .. .
Le íoterrampí con cólera:
- ¡Vamos! ¿E, que se borla asted de mí? No
puede entrar en esa habitación, puesto que tengo
la llave.
El no sabia qué decir.
-Entonces, señor, le mostraré el camino.
-Eoséñeme la esa.lera y déjeme solo. La encontraré sin necesidad de usted.
-P¿ro ... . señor . . .. sin embargo ....
Entonces si me enojé de veras :
- Ahora, calle, ó tendrá que babét-selas conmigo.
Le aparté violentamente y pendré en la casa.
Atravest primero la cociua, de~pués dos pe•
qaeñas habitaciones que el hombre aquel ocupaba con su mujer. Franquee en seguida un gran
vestíbulo, subí la escalera y reconocí la puerta
indicada por mi amigo .
La, abd sin dificultad y penetré.
El cuarto estaba de tal manuaobscurc-, que nada distinguí al principio. Me detuve penetrado

de ese olor desabrido á moho de las piezas inhabitadas y condenadas, de las alcobas muertas.

Luego, poco á poco, habituíronse mis ojos á la
obscuridad y vi claramente una dilatada estancir en desorden, con 1111 lecho sinropas;peroque
conservaba el colchón y las almohadas, de las
cuales una tenía aún la huella profunda de un •
codo 6 de una cabeza que acabaran de posarse
en ella.
Las sillas encontrábanse dispersas. Oiené que
una puerta, la de algún armario, sin duda, había
q oedado entreabierb..
Fní primero á la veotaoa para dar luz y la
abrí; pero los cerrojos de las vidrieras estaban
de tal modo enmohecidos, que no pude hacerles
ceder.
Traté de romperlos con el sable, sin conseguir•
Jo. Como me irritasen tan inútiles esfuerzos, y
mis ojos se hubieran habituado á la sombra, renuncié á la esperanza de ver má, claro y fui hacia el secretaíre.
Senttme en un sillón, bajé la cubierta y abrí el
cajón de marras. Estaba lleno basta los ):&gt;ardes.
Necesitaba tan sólo tres paquetes, sabía cómo
reconocerlos, y me eché en busca de ellos.
F,jaba los ojos en descifrar los sobrescritos,
cuando me pareció escuchar, 6 sentir más hien,
un roce á mis espaldas. No hice caso, pensando
que una corriente de aue habría removido alguna tela. Mu, al cabo de un minuto, otro mo~imiento, casi indistinto, bízome sentir en el ca1is
un singular estremecimiento desagradable. Tan
tonto me parecía emocionarme, así fuese ligeramente, que no quise siquiera mirar a tris, por pudor de m( mismo. Acababa de descubrir enton.:es
el segando de los legajos que me hacía falta; y
justamente encontraba el tercero, cuando un largo y penoso suspiro, lanzado cerca de mí, me impulsó ¡{ dar 11n salto de locJ, yendo i pu.u ádos
metros más allá. de donde me encontrab1. Tras
de aquel acto me volví, la mano en el puño del
aable, y, verdad es, si no la hubiese visto ¡{ mi
Lado, habría buido como un cobude.
Una mujer alta, vestida de blanco, me miraba,
de pie tras del sillón donde yo estuviera sentado
un segundo antes.
¡Fné tal la sacudida q_ne estremeció mis miembros, que estuve á punto de caer derribado! ¡Oh,
nadie puede comprender , á menos de haberlos
sentido, estos esp1ntosos y estúpidos terrores!
El ánimo desaparece¡ no se siente latir el corazón ¡ el cuerpo todo se vuelve fofo como una esponja ; diríase que en nuestro interior se produce
un derrumbamiento.
No creo en los hntasmas; y, sin embargo, c:oofieso que desfallecí, penetrado del fto miedo á
los muertos, y que snfrf, iob! que sufrf en unos
instantes más que en todo d resto de mi vida,
presa de la angustia irresistible de los espantos
sobreuataralesl
¡Si ella no me hubi ese nablado, habría muerto
quidsl Pero habló: h~bló con una voz dulce y
dolorosa que bada vibrar los nervios. No osarla
afirmar que recobré mi serenidad, y, con ella, la
razón. No. Yo estaba Joco al extremo de no sa•
ber lo que hacia¡ pero esta arrogancia íotima que
me caracteriza, y un poco de orgullo del oficio
también, bicitroome l(uarda.r, casi á pesar mí&lt;',
una discreta firmeza . Fingí por mi, y por ella sin
dada, por ella, cualquiera que fuesr, mujer ó espectro. Me be dado caenta de todo esto más tarde, pues aSfgnro á ustedes que, en el momento de
la aparición, no pensaba en nada. Tenía miedo.

Ella suspiraba, inclinaba la frente, parecía di•
chosa.
Súbitamente me d i jo: ctGraciasb me a rrancó el
peine de las manos y huyó por la puerta que yo
viese entreabierta.
Al quedar solo, tuve, por algunos segun.dos,
la horrible turbación del despertar después de
uua pesadilla. Me recobré luego; corrí bada la
ventana y hube de romperla de un puñetazo fu•
rioso
Un raudal de luz entró. Me precipit~ hacia la
puerta por donde había salido. La encontré cerrada, impenetrable.
Entonces, un deseo invencible de huir, un pá·
oico, el verdadero pánico de las batallas, me io•
vadió. Cog( bruscamente los tres paquetes de
cartas de secretair11 abierto; atravest las habitaciones corriendo, salté los peldaños de la escalera de cuatro en cuatro, me encontré afuera, ignoro dónde, y , descubriendo mi caballo á diez.
pasos de doode me hallaba, monté rápidamente
y partí al gtlope.

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·~-• ...

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Ella dijo:
-¡Oh, caballero, usted puede prestarme llil ser•
vicio!
Yo q_uise responder¡ pero me faé imposible pronunciar una palab'ra. Un rumor vago salía de 111i
garganta.
Ella repuso:
-lQ11iere usted? Usted puede salvarme y curarme. Sufro atrozmente. ¡Sufro, oh, sufro! . . .
Se habla sentado d11lcemn1te en mi sillón. Me
miraba:
-¿Quiere usted?
-Yo dije que sí con la cabeza, teniendo aón
el habla paraliuda.
Entonces ella tendióme un peine de concha,
murmurando :
-Péineme usted, lohl péineme asted ¡ eso me
curará: es menester que usted me peine. Mire mi
cabeza . . , .¡Cómo sufro, y mis cabellos cdolo daño me hacen!
Sos destrenzados cabellos, muy largos, muy negro,, pendían por encima del respaldo del sillón
y tocaban la lirrra.
¿P.&gt;r qué hice aquello? ¿Por qué recibí tem•
blando aquel peine, y por qué cogí con mis manos sus larl(os cabellos que dieron á mi epidermis una sensación de trío atroz, como si ta viera
supientes entre las manos? No lo sf.
Ta\ sensación ha quedado en mis dedos y tiemblo recordándola.
La peint. Mauejabi no sé cómo aquella cabellera de hido La ntorcía, la ataba y desataba,
trenzándola como se trenu la crin de 110 caballo.

'No me detuve hasta Rouen, ante mi vivienda.
Dejando la brida en manos del orde11aoza, re•
cluíme en mi alcob1 y me eocerré para rdlexio·
nar.
Entonces, por espacio de una hora, me pregunté anhelosamente si no había sido juguete de una
alucinación. Había tenido, en eftclo, uno de esos
incomprensibles desquiciamientos nerviosos una
de esas ,úbitas locuras que originan los ~i1a•
gros, á las cuales lo sobrenatu ral debe su poderío,
Y ya creía en una visión, en un ofuscamiento
de mis sentidos, cuando me aproximé á la ventana. Mis ojos, casnalmentr, fijironse en mi pecho. IMi dolmán estaba lleno de largos cabellos
de mujer, que se habían enrollado á los botones.
Los cogí uno á uno y los arrojé fuera, con dedos temblorosos.
Llamt después á mi ordenanza, Me sentía harto emocionado, agitado en extremo, para ir aquel
día mismo á casa de mi amigo. Deseaba, además,
refluiouar maduramente lo que iba á decirle.
Le remití sus cartas, de las cuales dió un recibo al soldado. Se informó detalladamente de mi.
Se le dijo que yo estaba enfermo, que había sido
víctima de una insolación¡ no sé qut ... , El pareció inquieto.
Me encaminé á Sil casa al siguiente día, al amanecer, resuelto á contarle la verdad. El había salido la víspera, al anochecer, y no había tor•
nado.
Volví ya entrada la mañana y no se le había
visto. Aguardé una semana. No pareció. Entonces previne á la justicia. Se le buscó por todu
pules sin descubtic huella alguna de su paso ó
de su escondite.
Hlzose una minuciosa visita al castillo abandonado. Nada se descubrió de sospechoso.
N ingún ind icio reveló que estoviese allí una
mujer oculta.
La averigoacióo no condujo á nada¡ las indagiciones fueron ioterrumpidas.
Y desde hace cincuenta y seis años nada he
sabido. No sé nada má1.
Guy DE M,UPASS,\Nr.

(Tradaccióu especial pua E l Mundo Ilustrada. )

��=-1~=1
==

. . . .._,,,.,.,

~~~~

·-~--~RUeGO

A A1Jlt•.

Fui bueno para ti como las rosas,
como el hilo de agua, como el día,
y te hice, en tus horas dolorosas,
la santa caridad de mi poesía.
En cambio, sé indulgente como una
hermanita mayor; pon tu sonrisa
en esta lobreguez de mi fortuna ...
¡Sé piadosa ... . como un rayo de luna!
¡Sé si.iave . ... como un soplo de brisa!

es

un vago recuerdo....

Es un vago recuerdo que me entristece
y que luego en la noche desparece;
que surge de un ignoto pasado,
que viene de muy lejos y como muy cansado;
que llega de las sombras de un tiempo indefinido¡
un recuerdo de algo muy bello, que se ha Ido
hace ya muchos siglos, hace . . . . como mil años!
Sutiles añoranzas y dejos muy extraños ....
Es un vago recuerdo que me entristece
y que luego en la noche desparece.
Es una vieja esencia que el alma me perfuma
y que se desvanece después entre la bruma,
es el matiz de un pétalo de rosa desvaido,
es un resabio como de un gran amor, perdido
del tiempo en la frontera,
donde está lo que ha sido,
lo que fué y lo que era . ..
Es un vago recuerdo que me entristece
y que luego en la noche desparece ....

La Bella del Bosque Durmiente

usa Castellana
que á mi no me quea
ni un soplo d'aliento,
ni una onza de juerza,
ni ganas de verme,
ni de que me mienten siquiá la cosecha
Anda tú, si quieres, que yo pué que nunca
pise más lasenda,
ni pué que la pase, si no es que entre cuatro
ya muerto me llevan ... .
Anda tú, si quieres, .. .
No he d'ir, por mi gusto, si en cruz me lo ruegas,
por esa sendica por ande se jueron,
pa no golver nunca, tantas cosas güenas . ...
esperanzas, quereres, suores . .. .
to se jué por ella! . . . .
Por esa sendica se marchó aquel hijo
que murió en la guerra .. .
Por esa sendica se jué la alegría ... .
¡ Por esa sendica vinieron las penas! ....
No te canses, que no me remuevo;
anda tú, si quieres, y éjame que duerma,
¡á ver si es pa siempre! .. . . ¡Si no me espertara! ... .
¿Tengo una cansera!
VICENTE MEDINA.

~

R omanza @entlmental
A la luz del crepúsculo :¡ue apaga sus fulgores,
el viejo parque evoca-profundo y sin rumores-

sus primaveras idas y sus ausentes flores.
Todo es paz. El silencio de la quieta alameda
túrbalo sólo el ritmo de su falda de. seda.
Todo es paz. Ya la luna gira-lejos-su rueda.
Largo tiempo he querido que un momento como este
nos reuniera el acaso- bajo el cielo celesteen este viejo parque silencioso y agreste.

-Decidme, noble anciana, por vuestra vida:
;,yace aqul la princesa que e!&gt;tá dormida,
esperando ha dos siglos un caballero?
- La princesa de que hablan en tu conseja,
soy yo .... ¡pero, ¿no miras? estoy muy vieja,
¡ya ninguno me busca y á nadie espero!

Quería yo á tu vera revivir cosas idas;
y que mi alma vibrara recordando otras vidai
que alguna vez se amaron en estas avenidas.

-Y yo que la procela de un mar de llanto
surqué .. .. Yo que he salvado montes y rlos
por vos!-¡ Ay! caballero, ¿qué desencanto?
.. Mas, no en balde por verme sufriste tanto:
Tus cabellos son blancos, ¡como los míos!

...Escucha y mira ... el cielo se estrella lentamente
y en la suave penumbra, que se aduerme en tu frente,
cristalinas estrofas nos recita la fuente.

Asómate al espejo de esta fontana,
¡oh, pobre caballero! .. .. ¡Tarde viniste!
Mas aún puedo amarte como una hermana,
posar en mi regazo tu frente cana
y entonar viejas coplas cuando estés triste ....
AMADO NERVO.

-¿Pa qué quiés que vaya? Pa ver cuatro espigas
arrollás y pegás á la tierra;
pa ver los sarmientos ruines y mustios
y esnüas las cepas,
sin un grano d'uva,
n1 tampoco siquiá sombra de ella . ....
pa ver el barranco,
pa ver la laera,
sin una matuja .... iPa ver que se embisten
de pelás las peñas!. .....
Anda tú, si quieres,

Y así, yo que cultivo la prez de mis abuelos,
te amaría en silencio, bajo sus mismos cielos,
con sus mismos amores y con otros anhelo!.

L. GONZÁLEZ CALDERO

Pampa
Yo siento cómo perdura,
en los sembrados que acopio,
ese orgullo, ese amor propio
de la grandeza futura.
Y tendida en la blandura
de mis lomas sin marañas,
tiemblo en génesis extrañas
al beso del sol amado
¡Yo nací para el arado
que me r('mpe las entrañas!
De los astros al vibrar
sin quebradas y sin montes,
me abrasan los horizontes
en un incendio solar.
Siento lo inmenso del mar
en mi regazo fecundo
y de rumores Inundo

el espacio siempre abierto ....
¡como si alrnra el desierto
las armonías de un mundo!
En la curva indefinida
de mi verde exuberancia,
es vértigo la di tanda
sin valladar y sin brida .. ..
Y del Andes desprendida
-sáb:m a ínmensl de miespalpita el mundo al través
de la tierra que se asombra ....
¡al tenderme como alfombra
para que rueden su; pies!
Yo guardo de la leyenda
sobre mi límite ancho
la vieja historia del rancho
como la últirra ofrenda , ...
Y en el polvo de la senda
que corta la lejan la,
aún resuena de otro dfa
en polvareda de lauros
1el galope de centauros
de la patria bizarria!
En mis verdes extensiones
que el arado de,5pedaza,
parece crujir la ra:r.a
mezclada con los terroRes.
Del pasado los jirones
llevan los surcos triunfantes,
y en los confines distantes
de la fiera y del corcel
¡sutura tajos el riel
de una herida de gigantes!
Yo llamo con alboradas
de profética vislumbre
á la vieja muchedumbre
de las tierras agotadas.
En apoteosis de azadas
abro al mundo mi heredad,
porque la fecundidad
de mi suelo ha de extinguir
¡el hambre de porvenir
que tiene la humanidad!
Venga el hierro del cultivo
y el brazo del sembrador,
que nri suelo redentor
no ha sido estéril ni esquivo ...
Tiembla el orgullo nativo
en mis humanos antojos,
y con los sacros despojos
de heroísmo que en mi duermen,
revienta espigas el germen
y se enfloran los ra!&gt;trojos!
Yo siento, patria, la diana
del futuro que fascina,
patria, que siendo argentina,
no dejas de ser humana.
Yo soy la tierra lejana
que se convierte en venero,
la que enguirnalda el alero
de tus glorias de arrebol,
¡y canta dianas al sol
con el darlo del pampero!
FRA Cl CO ANfBAL RIU.

rELA.NivERSARIO DE1!_ C0NSTITUCI0N BELGA__.J
P.ua celebrar el septuagésimonono
aniversario de la promulgación de la
independencia belga, los súbditos del
rey Alberto, residentes en nuestra capital, se reunieron d jaeves de la
semana próxima pasada y llevaron
á cabo una fiesta de caricter íntimo.
Consistió ésta en una recepciqn en
la legación belga, á la cual sólo asis•
tieron algnuas pocas personas.
A mediod{a se sirvió un baoquete
en el restaurant de Chapultepec, al
fin del cual se brindó por la patria
ausente y eo conmemoración de la
coostitoción oaciooal.
Ea. Jos jardines del restaurant se
instalaron. paestos de coofetti y objetos varios, propios para diversión
de los asistentes, y se organizó una
kermesse por la tarde. Por la noche
se bliló ea las mismas calles del jard(o, hasta cerca de las diu.
Es esta la primera vez que la honorable colooia belga celebra, en
uuestra capital, el aniversario de su
constitución, y sería d-e desear que
la costumbre tomara caita de natura1.iza::ióo eolre nosotros, pues siempre
es grato tomar parte en las fiestas de
nuestros hnés pedes, con quienes,
afortooadamente, estan:os en tan amables relaciones.
~

LA MESA DE HONOR EN EL BANQVETE DE LA COLONIA BELGA

El Velo de la Reina Mab

La reiua Mab, en s11 cano hecho de una sola perla, tirado por cnatro coleópteros de petos dorados y alas de pedrería, caminaodo sobre un rayo de
sol, se col/t por la ventana de una boardilla donde estaban C1Jatro hombres
flacos , barbudos é impertinentes lamentándose como unos desdichados. ·
Por aquel tiempo, las hadas habían repartido sus dones á los mortales.
A unos habían dado las varitas misteriosas que llenan de oro las pesadas
cajas del comorcio¡ á otros, unas espigas maravillosas que, al desgranarla,,
colmaban las trojes de riqueza¡ á otros, unos cristales, que hacían ver en el
riñón de la madre tierra, oro y piedras preciosas¡ á quit11es, cabelleras espesas y mú~culos de Goliat, y masas enormes para machac-ar el hierro encendido, y á quiénes, talones fuertes y piernas ágiles para montar en las rápidas caballerías qne se beben el viento y que tienden las crines en la carrera.
Los cnatro hombres se quejaban. Al UDO le había tocado e11 suerte una
canlera; al otro, el iris; al otro, el ritmo¡ al otro, el cielo u:ul.

.

"•

La reioa Mab oyó sus palabras. Decía el primero:-JY bien! ¡Heme aquí
en la gran lucha de mis sueños de mármol! Yo he arrancado el bloque y
tengo el cincel. Todos teuéis, unos, el oro; otros, la armonía; otros, la luz.
Yo pienso en la blanca y divina Venus, que muestra su desnudez bajo el
plafón color de cielo. Yo quiero dará la masa la línea y la hermosura plástica, y que circule por Jas -venas de la estataa noa sangre incolora como la
de los dioses. Yo teogo el upírilu de Grecia en el cerebro, y amo los desnu•
dos en que la ninfa huye y el fauno tiende los brazos. ¡Oh, Fidiasl Tú eres
para mí soberbio y augusto como uo semidiós, en el 1ecinto de la eterna belleza, rey ante un ejército de hermosuras que á tus ojos arrojan el magnifico
Xiton, mostrando la esplendidez de la forma en sus cuerpos de rosa y de
nieve.
Tá golpeas, hieres y domas al mármol, y suena el golpe armónico como
un verso, y te adula la cigarra, amante del sol, oculta entre los pámpanos de
la vÍÍÍll virgen. Pan ti son los Apolos rubios y luminosos, lasMinervas sevc·
ras y soberanas. Tú, como un mago, conviertes la roca en :simnlaoro y el colmillo del elefante en copa del festín. Y al ver tu grande:r:a, siento el martirio
de mi peqacñcz. Porque pasaron los tiempos gfor;&lt;&gt;sos, Porque tiemblo ante
las miradas de hoy. Porque contemplo el ideal lomenso y las fuer.zas ex•
haustas. Porque á medida que cincelo el bloque, o.e atarua el desaliento.

•*•

Y decía el otro:-Lo que es· hoy romperé mis pinceles. ¿Para qué quiero
el iris y esta 11,ran platea del campo 8orido, si á la postre mi cuadro no será
admitido en el salón? /.Qué ábordaré? He recorrido todas las escnelas, todas
las inspiraciones artísticas, He pintado el torso de Diana y el rostro de la
Madona. He pedido á las campiñas sas colores, sus matices¡ he adulado á la
lu.z como á nna amada y la he abrazado como á una querida, He sido adorador del desnudo, con sus magnificencias, con los tonos de sus carnaciones
y con sus fugaces medías tintas. He k-audo en mis lieozos los nimbos de
los santos y las alas de los querubines. JAh, pero siempre el terrible desenca.ntol !El porvenir! ¡Vender una Cleopatra en dos pesetas para poder almorzar!
Y yo que podría, en el es\remecilllie11to de mi inspiración, trazar el gran
cuadro que teugo aquí adentro. ... .

.

*.
Y deoía el otro:-Perdida mi alm11 en la gran ilusión de-mis sinfonías
temo todas las decepciones. Y o escuc)lo todas las umonías, desde la lira de

AStSTl!NTES AL. BANQUl!Tl! Ol! 1.0S BELQAS

�t "7" EN HONOD Df LA SDA. MfNDEZ DE REGJLJ..~fl
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..

.

*•

~,,

Elotonces, la reina Mab, del fondo de su carro, hecho de una sola perla,
tomó un velo azul, casi impalpable, como formado de suspiros, ó de mira·
das de ángeles rubios y pensativos. Y aquel velo tra el velo de los sueños,

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.....

,,.

,

J1111.tau¡ y esta.lla el beso, y escribo la estrofa, y entonce~, si veis mi alma,
con.o ceréis á mi musa . ..Amo las epopeyas, porque de ellas brota el soplo heroico que agita las banduas que ondean sobre las lan zas y los penachos que
tíemblan sobre los cascos ¡ los cantos líricos, porque hablan de las diosas y
de los a.mores¡ y las églogas, porque son olorosas á verbena y á tomillo, y al
santo aliento dd buey coronado de rosas. Yo escribiría algo inmortal¡ mas
me abruma un porvenir de miseria y de hambre.

'

Jj

de los dulces suefios que hacen ver 1a vida. de color de rosa. Y con ti envolvió ;i los cuatro hombres liacos, barbudos é impertinentes, Los cuales
cesaron de estar tristes, porque penetró en su pecho la esperanza, v en su
cabeza el sol aleg_re, con el diablillo de la vanidad, que consuela en sus profundas decepciones á los pobres artistas.
Y desde entoncee, en 111 boardillas de los brillantes infelices, donde
flota el sueño azul, se piensa en el porvenir como en la aurora, y se oyen
risas que quitan la tristeu, y se bailan extrañas farandolas alrededor de un
blanco Apolo, de un lindo paisaje, de un violín viejo, de un amarillento
manuscrito.
RU BÉN DARÍO.

E)TEATRALESC)
El Primer Anivetsatio de la Orquesta "Beethoven"

C

UANDO, el 11 de Sepliembre

di:! año pua.do, anuncióse la
iaau,!uración de la tempora•
da de conciertos de la or•
questa «Beelhoven&gt;, nadie lo
creyó, y muchos de los incrédlllos no se con vencieron
de la verdad de los hechos, hasta no ver los carttles, y otro, todavla continuaban dudando á la
mañana siguiente, mientras lefan las crónicas de
la Yelada.
Semejantes dadas no dejaban de teou razón.
¿Cómo era posible que la orquesta c B ~

Tcrpaodro ha~ta las faobsía~ orquestales de Wagner. Mis ideales brillan
en medio de mis audacias de in,pirado. Yo tengo la percepción del filó~ofo que oyó la música de los astros.
Todos 101 rllidos pueden aprisionarse, todos los ecos son susceptibles
de combinaciones. Todo cabe en la
Uoea de mis escalas cromáticas.
La luz vibranh: es himno, y la melod[a de la selva halla no eco en mi
corazón. Desde fll mido de la tem
pestad hasta el canto del pájaro, todo
se confnnde y enlaza en la in6nita
cadencfa.
Entre ta ato, no diviso sino la muchedumbre qae bela y la celda del
manicomio.

Y el últímo:-Tüdos bebrmos tiel
agaa clara de la !atole de Jonia. P~ro el ideal flota en el azul; y para
que los espiritas gocen de Sil I az s u pn:ma, es preciso que asciendan. Yo
tengo el verso que es de mid, y el
que es de oro, y el qlle es de hierro
candente. Yo soy el ánfora del celeste peri ame : tengo el amor. P.i.lomi,
estrella, nido, hrio: vosotros conocéis mi morada, Para los vuelos in
conmensurables tengo alas de águi•
la que parten á golpes migicos el
huracán. Y para hallar cooson•ntes, las busco en dos bocas que se

SEivOR MAX RASINOFF, EMPRESARIO DE 1-A
COMPA/iltA DE OPERA QUE HARA LA
TEMPORADA DEI- CENTENARIO

ven&gt;, cuyo primer ensayo habíase verificado el
11 de Junio an.teríor, pudiera presentarse tres
meses después, con un programa difícíl, no tanto
por las obras ejecutadas, cuanto porque éstas
eran desconocidas en México, y su estreno suponía estadios frescos y novísimo!?
Harto sabidas, aún para los profanos, ~on las
dificultades que ofrece la formación de un cuerpo orquestal serio, integrado en buena. parte por
músicos jóvenes, poco e:sperimentados en lides
artísticas de magoitud, y suyos conocimiento$
personales, con ser grandes, n_o pueden, en manera alga na, compararse con la experiencia sólida.
y los abundantes estudios de los maestros.
Por eso la obra realizada por el maestro J nliáo
Carrillo u altamente meritoria y valiosa¡ porque, tropezando con obstácnlos casi insuperables,
supo vencerlos¡ porque, anima.do de una serena
fe en su fuerza. de acción, realizó lo que se había.
El- 'TRANVIA DI! 1-A HACIENDA,-EN &amp;.A E.&amp; TAOION,-QRIJPO DI! INVITADO&amp;.
FOTOQRAFIAS TOMADAS DURANTE 1-A FIESTII. CELEBRADA PARA FESTE,U,R EL ONOMAST/CO
OE '-A SRA, REGll.. El- OOMtNQO UI-T/11110

propuesto, macho antes del 1iempo que ordinaria.mente se fijara como Hmite pua que realización tal se llevase á cabo. Y por eso también, por
s11 amor al art~, por su constancia, por su entusiasmo al rodear al mautro, son acreedoras también á la más cumplida alabanza, las unidades
que forman el brillante conjunto de la orquesta
&lt;Beethoven:» .
Un año de vida para institución musical tan
noble c:imo la orquesta «Beelhoven&gt;, sigoi6ca
grandes cosas¡ pero mayor es todavla su trascendencia si se considera la obra de cultara ambiente lograda, Sil contribación al mejoramiento de
un arte, su empeño en popularizarlo, toreándolo,
de solaz que era, años ha, de un grupo de exquisitos, ca apetecible manjar para todos.
¡Lejos estamos aún, á la hora presente, del ~lorioso fin persegllidol Pero un concierto, un reci•
tal, una ópera, cada manüestacióa q_ae se dectúe
en el orden musica.l, ser, una piedra más que se
añtda á los cimientos del palacio soñado, en el
q ae pusieron sus manos los artistas m11erto!I,
naes\ro Villanueva, nuestro Ricardo Castro, JJUU•
tro Villaseñor, y que continúan trabajando los
a rtistas de hoy: Campa, Curillo, O,gazón, Meneses, al frente iie la benemérita orquesta del Con·
servatorio, y tantos otros, sin contar á los ilustru extranJeros que nos visitan, nuevos Lohen·
grines de áureo casco y bruñida armadura, que
van por el mundo librando almas de las arteras
garras de la ignorancia del arte, la. mh triste de
las i gnorancías.
La orquesta cBeethoven&gt; ha sido, pues, 1111
nuevo y poderoso elemento para la dHasión de
la belleza musical, y, al sallldarla ahora, en su
primer aniversario, los que la aplaudimos en su
nacimiento, no podemos menos de repetir la vieja íra,e de entonces: c¡Sea bienvenida!&gt;

El concierto efectuado en la «Academia Metropolitana&gt; el domingo, para celebrar aquel acontecimiento, íaé de prime[ orden.
Figuraba, como número inicial, la obertura de
«Leonera&gt;, de Beethoven, de orqaest■ción riquísima, abundan\e en temas, en los que el -pontllice
de Bü nn dejó marcado su propio sello.
Pero la obertura no tra mb que un prólogo,
llJla preparación de la obra maestra que escuchamos después. La cSinfonfa Heroica&gt;, de Beethoven, es la que encíern, quid, el mayor entusiasmo del maesb:o. No alcanz.ar,, posiblemente,
Ja sublimidad de la «Novena&gt;¡ no Hene el infinito
encanto, el maravilloso colorido de la «sinfonía
Pastoral&gt;¡ pero en ella reboza, ilimitada, pujante,
llena. de grandeza, la inspiración del genio, que
nos hace caer de rodillas y nos sumerge en un
paraíso ideal, al que sólo pendranlasalmasarrebafadas por el éxtasis. El «Alle¡!ro con brío&gt;, la
&lt;Marcha fún ebre&gt;, el «Scherzo&gt; y el «AJJegro
mollo&gt;, fueron ej,clltado!I con pncisión y brío,
bajo la. segura batuta de Carrillo, sobresaliendo,
entre todos esos tit mpos, el segundo.
Una pianista, la señorita Carlota Botte, se presentó en seguida con el «Concierto en sol menor&gt;, de Méndelssohn. La escuela de la señorita

Botte, aunque correcta, es un tanto anticuada.
La. señorita B;,tte es una pianista académica, po•
co abundante en matices y poco sensitiva.
La cSuite&gt; número 2, del propio Carrillc-, d ió
fin al concierto.
No repetiré aquí, á propósito de ell,, lo que
nadie ignora: que es, dentro del arte más severo,
una bien lograda tentativa de música nacional.

MME. ,JANI! NORIA

PRIMA-DON NA OE 1-A COMPAfiltA DE OPERA
QIJE ACTUARA ~N ARBEII

Los cuatro tiempos de que co nsh , de iu~tramentación brillantísima, coronados por la espléndida
fuga, fueron inspirados en los cantos de nuestro
pueblo: son un pedazo de nuestra tierra y del al•
ma de ouestra raza.
Los diplomas repartidos, durante el concierto,
á los miembros de la orquesta «Bee fhoven&gt;, y la
medalla de oro qne el señor min istro de Instrucción PúbUca y Bellas Artes, licenciado don Justo Sierra, impuso al maestro Carrillo, dirigiéodo·
le algunas palabras de caluroso elogio, son una
sanción de los nobilísimos empeños de la orquesta &lt;Bcetb.oven&gt; durante el primer a ñ o de su vida.
MAES E

PEDRO.

�r~---------·-------------------------------·--------- J
UNA LECCION DE ELEGANCIA

De Parls, la ciudad que durante los
cuatro illtlmos siglos ha llevado el cetro
de la moda, nos vino hace cerca de tres
años la de los trajes estrechos y las " robes collantes," las cuales, dada la actlvl·
dad y el trajln de nuestra época febril,
eran muy poco apropiadas . El siglo XX,
el de la prisa y el bullicio, el de los automóviles y tos atroplanos, no podla ver con
buenos ojos una moda que apenas permite dar paso • la mujer.
Pero la moda u habla empellado en que
se resucitaran los vestidos-fonda y habla
de vencer por sobre todo y á pesar de
todo.
Caprichosa como es la se llora moda, no
podo menos de comprendu que las mujeres francesas, americanas ó de cualquier
otra parte del mundo, se velan muy mal
andando A grandes z,ncadas con un vestido que no es para eso. Ante tal conclusión, decidió ens1flulas á marchar, de
acuerdo con el vestido, y evitar de esta
mmera el anacronismo que resulta de verlas marchando de tan mal manera.
Para su lección escogió la diosa un
hermoso parque de la ciudad de Parls, su
corte, y en él reonló A los m,s bellos ma•
nlqules, los atavió ~on los vestidos de moda y los hizo mtrchar debidamente.
El aspecto de la letcióo era eneantador;
se escoglO, como escenario, el patque de
una vieja residencia sellorlal, formado por
parterres t la francesa. En el centro se
destacaba. un macb:o de mosaico, hecho
con plantas alineadas y cortajas i nivel,
que resaltaba.o sobre un fondo de arena

el mar . .El les dijo: "Seguidme: yo os haré
pescadores de hombres." Y ellos bien proa.
to dejaron sus redes y le siguieron. Y habiendo ido más lejos de allí, vió otros dos
bennanos, Santiago y Juan. que estaban en
una barca con Zebedeo, su padre, y que reparaban las redes. El les llamó y al punto
dejaron barca y padre, y le siguieron."
Zebedeo, al entrar en su casa, por la
noche, contó tales sucesos ti su mujer. Ai'ladió que cuando Jesús hablaba, nadie podía
resistirle. Sara! est-aba allí; no osó decir nada, porque ,Juan no tenla con ella compromiso alguno; mal', cuando se ·encontró sola,
lloró.

*••

~,
1

l
EN lilL PORTICO

gris, negra y roja. Debajo de una arquitectura de follaje, de aquella tan bennosa que se usaba en el Sl&amp;;IO
XVIII, se velan preciosas obras de arte: dos Te, mas y
una Afrodita mutilada, de mllrmol; la graciosa figura de
un Hermes lle bronce, de ples alados y una fuente antigua de brocatel. En este escenario, en un dla claro de
Estlo, se dló la lecclóo.
Vestidas con sus estrechos vestidos, que apenas les
permltlan dar paso, salieron los hermosos manlqules,
no marchando i paso de granadero, sino coa marcha
mesurada y menda, con gl'aclosos movimientos como
las Jóvenes griegas que sostenlan sobre sus cabeus las
cántaras de agua, temerosas de derramar el liquido•
Las actitudes de bailadoras de cuerda, los tgUras hablan desaparecido para ceder su lugar itas post111as
graciosas y ondulantes de las sacerdotisas de la moda.
El profesor, el Jefe de la "troupe," se deleitaba ante

GRUP:J OE MA.NIQUIE.S t!N UN l'ORTICO OE FOLLA.Jlil

este cortejo que habla sabonado de antemano él solo, y
que hacia saborear A los demAs. Se deleitaba ante el
feér1co dufile de panateneas, de princesas egfpclas, de
cortesanas Indas, cubiertas por las suaves telas de se,da, en cuyos pliegues se refleja el sol.
Y él, el Jefe, dispone de todo ese cortejo i voluntaa;
con una palabra, con un gesto suyo, todas se mueven,
evolucionan rltmlcamente, y despleg■n, ante los admirados ojos de los asistentes, una feria de colores, de lineas
y de movimientos. Por mero capricho, en la mayorla de
las veces, el costurero baroto con todas las reglas, ha
combinado los colores mlls abigarrados, sin bitar t la
ley del contunto, y esos colores mezclados deleitan los
ojos y todos los demAs sentlilos al ser port&amp;dos cadenciosamente por las bellas manlqutes, virtuosas del arte
del tr1Je. Toda ta tarde se pasó asl; la moda, por medio
de uno de sus oficiantes, enselló i las parisienses, y
por ellas , todo el mundo, cómo quiere que se lleven
sus dltlmas creaciones, las que no quiere que pertenezcan A esta ipoca de fealdad, sin que se nmonten , los
tiempos de la lentJtud graciosa y artlstlca, A los tiempos
de ta glo:losa tteleaa , de la legendaria lsls, de la corte
de los Luises de Francia y otras no menos bellas.
¿Nuestros lectores no tuvieron elcusto de hallarse en
esta lección? Nosotros tampoco. Para su recreo y para
el nuestro, les transcribimos las lineas qua anteceden,
pasadas por nuestros pobres sesos, y l,is bellos grabados que las Ilustran, t fin de que sepan cómo se drben
conducir las bellas que lleven los trajes de moda.
En cuanto A nuestras lectoras, que
es A quienes especialmente quisiéramos que aprovecbar■o de esta bella
1ecci6n, y que, dtJ ■ ndo para nosotros
¡os pobres oficinistas y desgraciados
hombres de negocios, el paso de marcha, recuerden que la moda qr1e les ha
Impuesto los nuevos vestidos, rx:lge
de ellas toda la gracia que esos vestl•
dos requieren.
101•11. que en nuestras calles y en
nuestros paseos veamos nuevamente
A la mujer como reina de la gracia y
no como agente de negocios, corriendo
tras el minuto que se escapal

SARA!
{Al margen de los Evangelios).

Saraf, de Cnfarnaüm, era bija de Jonals, patrón
de barca, y hermana de Simón y de Andrés.
Jonal.s tenla por amigo y vecino al pastor Zebedeo, marido de Salomé y padre de Santiago y de
Juan.
Sara{ era bella y sensible. Siendo niña, jugara
al borde del lago con J uan, q ue era dulce y de
agradable rostro. Má grande, venía cotidia namente á casa de la buena Salomé, y t rabajaba á su
lado remendando las redesó las vestimentas de sus
hermanos.
,U cumplir los diecisiete a1'1os, comprendió que
amaba á Juan, hijo de Zebedeo y de Salomé; y como ~l la trat ase de manera amistoso, creyó ser por
él amada, y que pronto la pediría en matrimonio.
Fué entonces cuando se comenzó á hablar en la
región, de un joven p rofeta q ue recorría la Galilea
anunci ando el reino do D ios.
Asi, puee, dice el Evangelio, como Jesús marchara á. lo largo del mar de Galilea, vió dos hermanos, Simón y Andrés, que echaban sus redesen

Dos semanas despué:1, ,Juan y sus compañeros \'olvieron á casa. Llevaban á J esll.B
con ellos.
Je11ús bebió, y Zebedeo y Salomé creyeron
on él. Y todos estaban llenos de inexpresable emoción. Pero Saráf no ee conmovió,
porque pensaba que el profeta le habfa robado á eqnel que ella amaba.
,1 uon continu ó tratándola dulcemente: pero no advcrtfa su palidez y la tristeza de su:1
ojos.
Para festejar ll Jesús hubo en casa de
Zeb deo unn comida fi 11\ que los vecinos
fueron invitados.
Sara! ayudó (1 Salomé á servir á éstos.
Vió que San .Juan era el amigo preferido
ele! profeta, y comprendió que, sin dudo, no
habría de pertenecerla jamás. Temblaba
tanto, que dejó caer un plato que se quebró, e .
parciéndoia;e sus frag mentos por el suelo. Jesús
intervino á fin de que no la rilleran. Y ella no
tuvo án imo para darle las gracias.
El mismo día f ué Jesñs en su busca al retrete
donde lavaba los platos. Y la djjo: "Hija mia,
¿por qué hay tal inquiet ud en tu corazón?" Pero
ella huyó, sin mirarle ni responderle.

Juan pe rmaneció algunas semanas en Calaraaiim, ejerciendo s u oficio de pescador, á An de
juntar el dinero necesario para un nuevo víaje.
Sarai venia siempre á coeer con Salomé. Estaba tan triste, que la víeja acabó por apercibirse
&lt;le ello y le dijo: ••¿Cómo puedes estar triste,
cuando se conoce la buena nueva y se cree en el
advenimitmto del reino dP Dios?"
La moza pensó: "M-i rei no de Dios e ra cuando
Juan me amaba; y mi buena nue,•a sería una palabra tierna de su boca·•
El día en que Juan \'oh•ió á partir para reunirse á Jesús, ella no tu\'o la fuerza de ocultar su pe•
na. Corrió tras de Juan y hubo do alcanzarle en
el puerto. "¡Juan! gritó, te lo suplico, no te 1•ayas.'' Se asió (1 sus vestiduras; mas, rojo de cólera y de vergOen zn, él la arrojó sobre las guijas.
Gentes que allí se encontraban burláronse de ella;
siguiéronla muchos con mofadores gritos; y Sarel
entró sollozando en casa de su padre.
Desde entonces no osó volverá la de BU vecina
Salomé. Quedábase en la suya, cerca de su padre
enfermo. Sus hermanoa, cuando estaban allí, considerábanla con dura piedad. Y, algunas veces,
declan entre ellos:
- E~tA, sin duda, poreida por algtfok]emonio ; pediremo al Maestro que la libre de él.
Mas, cuando le hablaron, Jes1í.s les dijo:
-Dejadla. El esp!ritu que Is. posee, es, al presente, más poderoso qne yo.
. . . . U a día, Jesi'19 vino á Cafarnaiim.) tomar un
poco de reposo. Acompafüíbr,.nle esta ,,ez galilea.'!
adil'tas : J as.na, ~usana, ;\far{a leofe.s y :Maria de

Ml!OIA• VUIELTA

DESFILE OEMANIQU/ES ANTE UN: P.t.RTERRE FRANOES

l\Iagdala. Saraí sabía confusamente lo que babfa
sido la l'lfagdalena, y pensaba: •Esta conoreráquizáa nn remedio para mi mal,.
Se ingenió, pues, á ñn de encontrarla·en un Jnge.r desierto; le confüí su pena y la dijo:
- ¡\'os que habéis amado, eocórredmel
-¿Amado yo?, dijo le.ria tleMagdala. So lo eé.
Pero todos los deEeos, no bien eatisfecbo , convertíause en amargura y no dejaban más que ceniza
en mi boca.
-Al menos, dijo , 'arar, los hal.,éillsatisfecbo. Yo
quisiera conocer esa amarg11ra y probar esa cenir.a.
-¡ Pobre oills. ! dijo Maria. Yo he encontrado el
t'LDico amor que no engaña. Amad, como yo, al
1fijo del Padre, á ac¡uel que posee le.a palabras de
vida eterna.
- Le odio, dijo Raraf, porque ea por él por quien
yo eufro.
Consultó á una vh,•je. egipcia¡ bebió brevejeQ;
recitó iórmulas mágicas,; pero nada pudo calmar
sn mal; y, día y noche, la imagen de .r11an tortnróla con un deeeo que le dese aba la carne y la envenenaba la ~aogre.

Cuando lleg6el tiempo de Pascuas, ella quil!o ir
con sus padres á Jerusalén, que no estaba más
que á dos jornadas de camino. Su madre aprobó ta1J
piadosa idea, esperando de ella la curación de su
hija; pero t:,araf quería t811 E6lo acerraree /i .Jne.n.
'.En la posada donde se hospedaron, tuvieron noticia &lt;lel arresto de Jesiís y de eu condenación.
.. . Juan y j\Iaría, madre de Jesús, y .Juana, y
011ana, y María Oleofas, y Yeróoica, y Maria
de )[agdala, siguieron al reo tan cerca como se los
permitiera la e...oeolta de soldados romanos. Saraí
se agregó á los galileos. F.I nolor de .Jesús le era
odioso¡ mas ella imaginaba que muerto el 1\faestro, ,Juan, con el tiempo, ee acordaría de haberla
amado.
El primer clavo atravesó la mano del ajusticiado
y desgarró ~us venas; la sangre corrió, y el cuerpo

todo sublevóse y se retorció. Mas, como Jesús no
gritaba, Saral no tuvo piedad.
La cruz fué erigida: el condenado pendía de ella
por cuatro llegas. Los agudos gemidos de las mujeres elevábanse sin iaterrupción, penetrando el
rumor 1io1 populacho en fiesta. Sara!, inmóvil,miraba las cosa¡; como si no fuesen reales; perecfala
ser ella la que moría, y que tales gemidos eran el
lamento de su corazón por ella misma.
Después, cuando .Jesús habló; cuando dijo á
,Juan y á Maria: ' 'He ahí á t u madre, he ahí á t u
hijo," comprendió que todo bable terminado pera
ella¡ y, estúpida, contaba á pesar s uyo las gotas
negras que caían de los pies de Jesli.ti, y los pun•
tos marcados sobre lo:1 dados que la soldadesca
acurrucada arrojaba simultáneamente.
Pero cuando el crucificado, en un iru;tnnte de
desfallecimiento, exclamó: "Padre, ¿por qué me
abandonas?'" eUa sintió á la vez un ali\'io horrible
y un principio de compasión hasta deci rse: "Este
también muere desesperado."
Y co'Y\o al n::ismo tiempo, redoblaban las quejas de las mu jere~, y Maria. madre de Jesús, cayera :desfallecida en brazos de sus compaiieros,
:-:araJ tuvo por la vez primera este pensamiento:
"Hay dolores quizá aún más g randes que el cnío.'1
. . .'in embargo, -.olviendo de sn desmayo, el
crucifil'ado, Pon grande es(uerzo, levantó la inclinada frente: vió á los verdugos que jugaban á los
dados su túnica; vió más lejos, sobre la pendiente
de le. colina, la regocijada turba, ciega y malévola,
y elijo: «Padre mío, perdónale31 porque"°º aben
lo que hacen•.
:¡, Y entonces 'a.raí faé vencida. La revelación de
otro amor la deslumbró como un relámpago, abatiéndola sobre el suelo. , 'acudióla. tal dolor, quizás
tal!deseo, oue su cont7.6n hobo de romperse. ::\Tes
no rué hacia Juan, sino hacia .Tea1ís que exhaló ella
el último suspiro.
.11•1.m LEMAITR.E.
(Traducción especial para EL J\íUNTIO IT,U,'TR .\DO ) .

�SALON DE PARIS.-1910
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Por íouarde e,ie modo el cambio de n.. was, el jueifO
d,; las Blllocas no es recomendable. No ~óto ae privan
dd beneficio de enrocarse, sino que permite á los &lt;'OU•
lrarios g-tnar 11n movimiento al enrocarse con T D,
dando jar¡ue. Ademb, qu?dao n:puestos á uo ataque
constante dt:l que no pu~deo esreper.
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d :111ostr&lt;1da con un movimiento como éstr, que e•,

a¡,uentewente, sin objeto y tiene oculla, sin embarl('IJ, mucha fuerza.

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SRA. CAROLINA ALCOOER DE'. BONF/L 'y SR, El/G/0 BONF/L

Problema núm. 11, por T. King-Parko:

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Música bailable durante el diálogo

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Hao. mandado solocióo. exacta las personas si·
gtt.ieo.tes: F. Irigoyen y J. G. G11tiérnz Topete,
de México; A. J. Merioo Cervantes y A. Flores

15 P 7 R y ganan

2

Villar, de Tolnca ; doctor Ernesto Escalona, de
Naolíoco; Olallo Rubio, de Cm:mea, y Atilano
Soria, de Veracrttz,
También ha mandado al número 9 el señor F.
Irigoyen, de México,

.

*•

Partida jugada entre los señores Roething y
Capablanta,

APERTURA STAUNTON
BLANCAS

Las blancas juegau y dan mate en dos jugadas

BLANCAS

NEGRAS

Seíltr Roethinr.

Sefior Cap1bla11U.

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Gambito del Centro
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6 Enroca

Solución al problema número JO,
por T. Kíng-Parks

AJEf&gt;REZ

UNA PAff.TIDA INTERESANTE, POR P. CHOCARNE-NIOREAIJ

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10

Ella.-Ya me ha mirado u ted baetante. ¿Se le
ocurre á usted algún piropo nuevo? Porque ei empiPza usted con loe de costumbre, es ioa~antable.
El.-~o; ahora no Ja mirlib&amp; á asted; ea decir,

'·...

Ella. -'-!, á la cara . . .. Lo babfa notado. Miraba asted el vestido. ¿Qué le parece á usted?
EI.--Qae es ust.ed incomprensible.
Ella.-¡ Ah! Porque reflexiono. Usted el otro dfa
me describió este mi~mo traje, que usted consideraba elegantfeímo. Fíjese usted, es el miEmo : rosa
pálido, rosa té con visos amarillentos, guarnecido
con piel de nutria y cubierto todo por un tu.1 finfEimo con ramas de cardo, tfjidas con oro en el mis
mo tul. ¿No el eso? ¡Y que no estaba usted chistoso convertido en modisto; ni l!'é lix, ni Doucet!
EL-Era un traje que yo he visto ....
Ella.-Ya supongo que no lo ha inventado usted.
Es precioso.
EI.-Entonces se bUiló usted de mi; dijo usted
que sería una facha ....
EJla,-Y al otro d(a escribí á mi modist.a, y aqu.f
lo tiene UBt.ed exacto. Creo que no falta detalle.
Y UBt.ed, en vez de agradecerlo y de admirar mí
complaoencia, todavfo. no me ba dicho wrtecl si me

va bien ó mal. Porque, en .tia, me he prest.ado á

ser ol.,ra de arte de usted, A que viera usted su peneamfonto interpretado por mí .... Yo no sé la par-

te que me corresponde en el hito; pero el vestido
ba llamado esta noche la atención de todo el mundo. \'ea ust.ed, me han del·ado sola ....
EI.-Nos han dejado so os.
Ella. - Usled está. aqui por vanidad de artista.
Porque esta noche le parezco algo euyo ...
El.-¡l'l'lio!
E lla (riendo).-¡Ayl Had.icho usted unc¡Mfo!•
grncioslsimo .. . . ¡Mío l
EI.-Es todo lo que usted acepta Je mí, un Jigur(o.
Ella.-¿I..e parece á uated poco?
El.-De cosa máa S&lt;rías bemoe hablado, y nunca vi en al'lt;ed un reflejo de ellas.
½lla.-No entiendo de fürurines espirituales.
Además, en eso 11itrasa usted de un modo lamentable. Romanticismo puro, .figurín del año
treinta.
El.-Como yo eé que usted ha ql1erido alguna
vez, coa arreglo á e;;e lig11rú1 romántico que ahora
considera rnted anticuado. . .
Ella. -S{, alguna 1·ez se viste una de antigua por
capricho, para un baile de trajes ó para representar uua comedia de salón .. ...
El.-~o ee bt1rle usted de lo que ba sentido. Usted sabe querer.
Ella.-También sé n1ú,ica, y me paso temporadas sin abrir el piano.
.El.-¿Por qné ju.t&gt;ga u t.erl ae{ conmigo? ¿~o
comprende usted qne me ha dado usted mvtivo para, creer que puedo esperar ... ... y espero toda-

vía ... .. . ?
Ella.-¿ Y será usteq más feliz el dfa en que no
espere usted nada?

El.-.: ré feliz el día eu qne s!'p:i. á qué alenermc, el día en que termine este firl insostenible.
Ella.-¿En eso &lt;'~lamo&lt;' ¿ ~trd cree que el flirt
es un camino que ll1:1Ya á alg"llna p.irte . . . ? Dc:jarfa
de serlo. Aquí es todo camino. ;.Es agradable? ¿Lo~
ojos y el espíritu se recrean'/ ¿Qué más pide usted?
Un viaje d1:1 recreo ein punto de destino, sin parnda for.r.osa, ein estación de lJt&gt;gada .... 1Divíuol Ei
el curso de las e t.rellas en el cielo. Y usted, que es
tan pootico, debfa preferirlo á una prosaica tourn,e
en ferrocarril. l)ero no se siente u ted ~tro, ¿ verdail? Quiere usted. por lo menos, que baya. p¡¡radu.
y fonda Jurante el viajecito .... ¿.~o es eso'/
El. - No quiero Eeguír el viaje para llt&gt;gar á nn
pa.ls encantado ..... .
Ella -SI, que es, justamente, el pnfs de los ,lt&gt;sencantos. En e.i;e caso. buaqutl usted otra compañera de viaje. 1Es lá.- tiwal Loa dos lo r;entm:woe.
) Pobre flirt! La esencia dt&gt;l am11r, un perfume, ~
alt•teo suave. Que no pe,!a, ni obliga, ni sujeta
¿ as citas? Al encuentro, Río imp11cieocias, eiu enfados, esperadas siempre, sin B¡:(11ard11rlaa nunca.
Todo es obsequio, y nada es pago ; todo te agradtlce. porque mida se exige.
EL-¡ Y eiempre aai! Xo. ¡ Ridículo jm•go del
SIDO!'. l. . . .
Ella -En que na&lt;la se arri )!:l.
El.-Cierto; 111'1 jtwga, se pierdt&gt; y no se paga....
El bolsillo no padece¡ pero el crédito . f.
Ella.- [ Ay I La~ mujeres casadas no podemos
contra!'r deud1L• ein pl;lrmi,o dt&gt; nne~tro m11rido.. .
P,ir e,.., he.ron~ inve11taclo un jne1,to que &lt;liv1er11i y
no arrnin11. ¿Q11it're u,t,,&lt;l cartns'?... . M11fili11a le
ei;cribiré á usted uua. ¿Por qué me mira m,ted con
esa cara?
EI.-Es usted enloqnececlor:i !
,IA('Tl\'r(l BF.XA.\ K ~TE .

�ga.stos, si no es siguiendo vuestras propias tendencias de carácter, ideas y sea.sibilidad.

•••
La llegada del verano no impide que se dedique mucha parte de la atención femenina á los
grandes trajes de ceremonia; asl, pues, daremos
hoy á nuestras lectoras alganas indicaciones á

Crónica
N este tiempo lluvioso nos ve•
mos obligadas, lectoras mías,
á permanecer en casa duran•
te largas horas, y mientras el
cielo bramoso y grís parece
llorar sin consuelo una incu•
rabie pena, es preciso buscar
algana grata ocupación que nos haga menos pesado el fastidio de ese obligado cautiverio. Y á
ese propósito me escribea. varías de mis amigas
incóguitas, interrogándome afanosamente sobre
cuál es la distracción más útil y agrAdable que
puede te1u:r una dama en el interior de su casa.
Esta pregunta encontrará su respuesta dentro del
mismo pensamiento de quien. la formula, si observa con caidado sus inclinaciones propias y la

manera de satisfacerlas. Según es el carácter, el
teU1peramento y la manera de sentir, as{ serán
las distracciones y los goces qne se deseen. La
mujer de hogar, amante de la vida tranquila, ~in
emociones violontas y sin sacndimientos inter,o·
res se inclinará, segnramente, á los placeres so•
seg~dos que rueden encontrarse en la dalce inti•
midad de la familia y en el embellecimiento de
su nido· se le verá siempre ocupada de bordar,
de tejer'. pintar y cnltivar las flores de su j•rdín.
En su frente tersa y sere11a 110 hay nnnca nnbes
de tempestad; sus labios no tienen contracciones
angustiosas, más bien sonríen con snave compl~cencia, y la lu: ·de sns ojos semeja un l~go a~ac1ble, en el cual se copia la calma de un cielo s1em ·
¡,re limpio y azul.
En cambio, la mnjer apasionada Y de carácter
inquieto no podrá enc:ontrar dicha nintnoa en
tales distracciones; la agnja temblará entre sus
manos, seotiráse torpe para ir siguiendo pacientemente los finos arabescos de 1111 bordado ó de
un vaporoso encaje¡ la lentitud con qoe se ava~za en ciertas labores, que son verdaderos predi·
gios de fantasía, delicade;¡:a y pers~veraocia, le
prodncirán una agitación tan aott1;5hosa como la
qoe debe sentir un pajarillo prisionero.,, .A esa
jonn impetuosa no pnede obligársde á trabujos
forzados, pues acabaría por eofermarse física y
moralmente; necesita volar, tiene alma con ala~,
y cuando los aconteci~ien tos la obligan á u_n.a
inacción ineludible, eJ!.tonces la veremos abnr
sn balcón, y con el rostro sonriente, iluminado
por una alegría turbulenta y casi febril, dejará
que el viento de tempestad agite sus cabellos y
bese sus mejillas encendidas, refrescándolas con
sn helado soplo¡ no cerrará los ojos de mirada
luminosa y expresiva cnando el relámpago describa, en el sombrío ~orizonte1 s11 zig-zag de esmeralda¡ tenderá SJI vista codiciosa !1aci~ el conHn distante ae· Tasatiirnás 1ejanías para St'guir
el vuelo de las avee asustadas que buscan donde
esconderse de la lluvia¡ y alU, frente al grandioso y solemne espectáculo de la tempestad que
rnge, su alma de combate encontrará un placer
intenso, mientras que el tiempo cambia y pnede
reanudar sus goces preferidos: los paseos en el
campo, galopando en el potro favorito¡ las excur·
siones en bote por el inmenso lago, engañoso y
traidor¡ la.s partidas de caza, y luego, en la cindad, la asistencia á dramas pasionales y kagedias
emocionantes.
Entre tanto, la mujer sensitiva é intelect-ual,
con el libro entre las mano,, deja que su existen•
ciase pierda en otns vidas más completas y definidas que la snya; laobra maestra de los grandes
artistas es, para su alma, la comnnión de ideales,
en la qne encuentra nn dnlce y necesario desaho·
go;su corazón se ensancha suavemente al contacto
del ensueño, como las ftores se abren al sentir el
beso alado de la brisa fugitiva . . .. .. ¿Qné ímpor•
bn la lluvia, el viento y la tempestad? Ella no
vive en sn medio vulgar y monótono; 110 es1á
realmente en aquel saloncilo obscuro y triste,
donde la luz muere pooo á poco, y las blancas
cortinas de encaje comienzan á confundirse con
la pálida transparencia de 1as nubes¡ la pensati•
va lectora no ve nad.t de lo qne la rodea, pues el
pocm.t de amor, cuyas últimas líneas han hecho
brotar Ugrimas de sus ojos, la absorbe de tal mo•
do, que ha arrebatado su alma sensible y soñado•
ra á h:janos países y á remotas memorias de su
pasado ..... .
No busquéis, por tanto, lectoras mías, distracciones para el fastidio y placeres para vuestros

ese respedo. Parece que las telas de seda, entrejidas con hilos de oro ó plata, serán una de las
novedades más encantadoras para los atavíos de
etiqueta. Los cuerpos, corsés ó corpiños, se harán en esas telas metálicas, velad.ts por la túnica
de chiffón de seda, ó bien, por el contrario, la fal•
da de charmense cnbierta por la túnica, confec•
cionada en tul de oro ó plata. Hasta en los tra•
jcs para desposada se impondrá esta lindísima
combinación, como lo indica un hermoso y elegante modelo de este género, hecho en seda blan•
ca, flexible, entrelazada con hilos de plata y Cll·
bierto por encaje-aplicación de Ioglaterra, for•
mando una túnica estrecha y ceñida al talle por
un cinturón de tisú de plata. En la parle inferior
lleva un ancho volante de encaje de Ioglaterra,
fijado con una guirnalda de pequeñu rosas de
tela de plata¡ Largo manto de corte hecho en en·
caje velado por gasa de plata. EL velo, bastante
angosto, semeja una finísima &lt;écharpe&gt; del mismo encaje, y se adapta al pei11ado por medio de
una corona de flores de azahar y de pequeñas ro•
sas de tda de plata. El conjnnto de este atavío,
además de ser suntuoso, es extraño y tiene cier•
ta apariencia real y ma¡(nifica.
Los trajes de etiqueta, confeccionados en esa
tela metálic1t, producen, coo la lnz artificial, refie•
jos deslnmbradores, y nada más á propósito para

realzar el brillo de una fiesta que esas ctoilettes•
maravillosamente bellu que parecen vestir á
princesas ó á hadas de los cuentos fabulosos. Ci•
taremos á n_nestras amables lectoras un modelo
de dichos trajes qu~, sin duda, será de sn agrado,
Está hecho en mnselioa de seda tornasolada en
verde agua, toda bordada de oro -y perlas, cnyo
dibnjo diseña una larga túnica griega, y estos
mismos bordados encuadran el escote abterto en
pnnb, que st abre sobre un corazón de tul•
rosa, bordado de oro. Como un üescubierto artístico y audaz en exb'emo, vemos en. dicho
traje una larga cintnra japonesa en gasa metálica de oro, estrechando el talle para atarse
por la espalda en un gun nudo cmousmé:t, lo
cnal da á fodo el atavío un aspecto delicioso
y regio en extremo. Así, pnes, ya lo sabéis, mis
amables lectoras; los trajes de noche para baile, teatro 6 concierto, serán confeccionados en
,este estilo, que indudablemente ofrece á los
artistas, creadores de los grandes atavíos,
un amplio campo para desarrollar lodo el
buen gusto y la fantasía qne puede emplearse
en la riquez:a del colorido y en la hermosura
de la forma.

MARGARITA.

LA MUJER EN EL HOGAR
Nos ocaparemos ahora un poco, lectoras mías,
del ornato propio para el comedor; esa habitación tan importante en una casa, y la cual es
mochas veces el sitio demayoratrac•
tivo para una mujer hacendosa.
Es imposible
concebir nna man•
sión, no diremos
lujosa, pero ni siquiera modesta•

mente arreglada, si faltan en el comedor esos re•
finamientos, para los cuales no se necesita tanto
del dinero, como del cnidad:&gt; y atención del ama
de casa.
Y si en la ciudad son indispensables estas de•
licadezas (permítasenos llamar así al confort y
buen gasto dentro del hogar) , en el campo ó en
las poblaciones veraniegas no son menos necesa•
rías. En efecto, lectoras mías, por uperíencia
propia, sabréis cuin importantes son estos cuida•
dos en vuestra posesión campestre. Las visitas,
los invitados á comer, son más frecuentes en es•
tos lugares que en la ciudad¡ por tanto, el servi•
cío de mesa y el aspecto del comedor deben ser
siempre irreprochables.
Para ayudará nuestras amables lectoras á ob·
tener el embellecimiento de su comedor, damos
hoy algnoos modelos útiles á ese respecto.
El primero representa una mesa y sillón de
mimbres, mny propios para almuerzo, y que pue•
den usarse no solamente dentro del comedor,
sino también en algún kiosco ó cenador del jardín, ya·sea 11ara almnerzo, como antes dijimos, ó
bien para tomar refrescos ó té. La mesa está cu•
bierta por un mantelillo de etamina crnda, ador•
nado con bordados al punto de crnZ', hechos con

estambre ó hilaza de colores verde, reseda y roj&lt;',
en varios tonos. El sillón lnce un cojín igual al
mantelillo,
El seg11ndo grabado nos muestra una preciosa
mesita tdnch"&amp;dora, de mimbres también. Dicha
mesita lace una cubierta de etamina crnda, ó de
tela de lino, terminando en na. fleco de hilo y
guarnecida con bordados hechos con sedas de co•
lores suaves y discretos.
Los otros grabados son unos centros 6 fondos
de platos ó fuentes y nn c11J1ino de mesa. Estas
prendas son de tela graneada, bordados con bor·
dado ioglt,. Tanto el .:amino como los centros,
ostentan caprichosos -y artísticos dibujos qne los
hacen mny hermosos y origina les.

�FoT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA ' 'EL MUNDO ILUSTRADO"

1-lecbo en satén liberty blanco, cabierto por una larga túnica griega do muselina de seda tornasolada,
en color de humo y plata. El cuerpo, las mangas y el adorno de la túnica son de encaje y pasamanerías metálicas de plata
y acero.
TUAJE Dl!l nAILl!l. -

FoT. FÉLIX, DE PARts.-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO "

TttAJl!l Dl!l BAILE.-Hecho en satén liberty color de rosa antiguo. Larga túnica completamente cubierta de gruesos bordados de seda .~ perlas, terminando en un ancho fleco de seda y perlas. El delantero del cuerpo, llL orilla del escote y de las
mangas, son de tul rizado.

�•

[:IJNSULT
VARIAS RESPUESTAS

Eglantine: Ante todo, u preciso qnc u1tcd se
con•cnza de que ese joven la quiere de verdad,
para lo cual sería conveniente que 1uted lemallifcstast, de un modo discreto, su cariño, y si él
le tiene un afecto real y sincero, no retrocederá
en sus proyectot, á pesar de la oposición qae
note en la familia de '11$ted. Si se rttira, cotoocu
p11ede creerse, con toda razón, qae deja prevalecer su amor propio sobre el amor de la simpática E,elaotinr, á la cual acepto con ,odo gasto en
el número de mis ami!!H,

El Mundo Ilustrado

RALAS 0RMRS
pero de impro•iso surl!ió un incidente inesperado, qne bizo estdlar en mi impetuosa amiga una
nne•a tempestad.
•
Todo proYino de que asted sintió an calor extremado cu ese hermoso puerto de Guaymas, Y no
sabiendo cómo ali•iar esa molutb, cc,rtó su ad•
mirable cabellera rubia, atribuyendo, ésta los
dolores frec11cnh:s de cabeza que padece bacc
tiempo, Cuando llegó F,eroando, manifestó su
desagrado con alj(11oa scnridad, y la rebelde
Diana se sintió, por este, opTimida en lo qaeella
llama cdcrechos individuales&gt;, y aunque noma-

oblitar al marido á llc•ar la barba de taló c-ait.l
modo, él tampoco debía
fijarse cómo usa los cabellos su cspoH.
No sé c:ómo pudo usted
teDcr, mi q11crida amiJ!a, ellmprudeote olvido
de dejar esta carta abierta sobre la mesa de e,cribir, cuando snccd,6 d
desagradable incidente
del criado que se cayó en
la escalera, pues acoutcci6, como era de esperarse, que pocodespnb lle·
g6Fer.11ando, sacstudio,
y cuando usted entró allí,
Je v í ó leyendo 111 terrible cacta de independencia&gt;. El procuró to•
mar el asunto á la broma,
pregont6 á la bella rcvolncionaria si le permitía romper aquel documcn•
lo¡ pero cst11 risa acabó de exasperará mi arreba•
lada amiga, y sin decir palabra, puso la carta en
el sobre y la en•ió al correo. Ahora lamenta el
natural disgusto de Fernando, y me: pregunta.
cómo podrá remediar Jo becho. Es muy sencillo,
le vobcré la famosa neta de independencia&gt;, usted la romperá en menudos fragmentos y la pondrá dentro de 1111 sobre dirigido á s1l esposo, el
C'llll, al ver esta noblcrctracción 1 disculparánue•amcnte, su querida Dian,, como yo sincera~
mente lo deseo.
PARA EL RJSTRO

~El obsequio que puede hacer , la prima de
quien me habla, es una bonita cubierta ó centro
de meaa, en estílo rococó, srgán verá en el modelo que tengo el gasto de darle. También sería
propio regalarle un alfiletero para clavillos de
sombrero, aemcjantc al que repreaenta nuestro
grabado.
AMISTAD INCOGNITA

Diana: Nanea a.c abaré de conocerá usted, querida amiga, paca cuando creo q1le ya no me dad
una nue•a 1orpre11, recibo cartas, como Ja1 do1
dltimu 111-yu, con Ju cqla no sólo me sorJll'tDdo, 1iDo que me alarmo b11lantc. Me dice
que aquel cdi1g111tillo&gt; con Fernando pasó sin
fra•c• con■cc11cnciu, pDca asted le pidió, son•
riendo, q11e perdonara , c111 m11jcr&gt;, y desde entoncca 11aa calma deliciosa reinaba en sa hogar¡

nifestó 111 disgusto e:iteriormentc, se p1lSo á escribir ana larga carta á cMargal'ita&gt;, en la cual le
hablaba con cot111iasmo de lo hermosa que es la
libertad é independencia personal; di1c11Jp1ba
esos ímpetu, de 111 carácter, con 1-s tcndc.ocias
que ■caso heredara de s111 padres¡ ambos eran
polacos, y le hablaban cundo era pequeña de la
triJStua que tienen la• razu oprimidas.
Luego me expone usted teodu, sobre las cuales desea tener mi opinión; pero ésta■ aon bien
diUcilcs de contestar; por ejemplo: la tiranía
disimulada con qae ■e trata , la mujer en Occidente; la desigualdad para juzgar socialmente su
falta■, cu relación, las de los hombree; en ful,
me hubiera preoc1lpado para darle allfana rea•
puesta á este rcapecto, ai no m1: quitara la atención y acricdad su oclll'ffncia fulal, c111Ddo dice
que ad como la mujer no tiene dCTccho para

Sin con.suelo: No me parece justificada su pena
por cl pequeño defecto de que me habla, pues el
c11tia ,spcro y propenso á partirse, tiene muchos
remedios c:on qué mejorarse, Doy á uted á con•
tinuación una lista de los nombres de esas substancias: cKalodcrma&gt;, cSuavisioa&gt;, «Nieve de la•
Vírgenes&gt; y cCrema Simón&gt;. Todoll csto1 productos dan buen rc~nltado en casos semejantes al
s11yo, por lo cual no debe entristecerse tanto,
pensando que sn prometido va á desilusionarse
de usted, cuando vueha de su largo viaje por el
viejo mundo, en donde habrá •isto mujeres muy
hermosas y elegantes.
Y para que cstt más tranquila, recuerde qoc el
amor no se sujeta á ninguna ley; la admiración
por la belleza e■ un sentimiento independiente
del afecto; para causar impresión, a61o se req11icrc un requisito: causarla y nada mb. Si así no
fuera, resultaría que únicamente tcnddau adora•
dores las bellas, y no sucede cato, por lo C1lll me
parecen infundados 1111 tcmore1, y debe dejarlos
á un lado para gozar de la dicha que se le apera
con el retorno de 111 fntnro uposo.

Lo que se Derrumba
Angutos9 y m1elzo, haciendo esqoln,,
bajp de tecbp, de tendido alero; cor. SU!I
g{andes ventllnas de gruesos balaustres;
nido de aguilucho conquistador, tal era el
caserón de los Ca.satorre. Obra de cal y
canto; firme sobre sus cimientos, al Igual
d•I prlm er dla, cuaodo su trabazón de
piedra y argamasa levantó su mole dominadora, gracias á su situación, sobre todo
los casocbos y rancberlas que se desparramaba1,1 en la parte baja de la ciudad,
hacia donde corr1a el Caroa.ta, entre espesas cejas de montes , t1rt1gales, culles y
Jarillos, basta perderse en los trígales
del Gualre, que por aquel entonces &lt;\aban
su pan á la ciudad naciente.
Caserón de espaciosos patios, con corredores de arcada; casa conventual, tris·
te y fria, si se la mira desde estos dlas
de la democracia. de las obras ligeras y
fdglles y de los frontones ldtaJes.
AUI, en los años cri.eles y achacosos de
la senectud, casi aislado, vlvla don Juan
Manuel Casatorre, con sus nietos Ahurlcto y Llna, y dos criadas vlejas, manumisas. Transcurrlan para el anc:1ano siempre
Igual los dlas, y aur; cuando éranse aque·
llos los de mil ochocientos setenta y cinco, época de renovación y exaltadas pasiones, él, como si éstas no llamaran a su
puerta, continuaba aferrado á las co~tum.
bres, t los hAbltos de los c:omlenzos del
siglo.
Hiela pan diez at'los que se mantenla
retirado de la vid&amp; activa, llevando A la
práctica uno de sus más caros deseos:
vivir con sus nietos ea paz y en calma,
comiéndose tranquilamente un pan conquistado sin perjuicio de tercero ni detrl·
mento de su ·honra.
Y don Juan Manuel era feliz ea su caseróa, triste y frfo; porque Lln1, su hermosa nlna crecida entre las dos criadas
vleju, en la senclllez y en la Ignorancia
de as cosas mundanas, ceo sus caricias
y cuidados, le daba á su alma el poqulllo
de calor suficiente A mantenerla siempre
contenta y risuena. Srgula el anciano
por todas partes A la nflla; en su compa1'11• pasaba las horas largu y monótonas
de sus muchos anos. Tan apegado se hallaba .t ella, que cuando la rc:haba de me·
nos, afanoso salla en su busca, recorriendo unas tras otras aquellas habitaciones
muchos allo~ hacia deshabitadas, húmedas, cuaJadas de telaranas, olientes a
moho y llenas de trastos viejos, despojo~
de gustos y costumbres olvidados; y al
du c:on ella, tras su penosa rxcurslón
por las habitaciones sombrlas de sus m&amp;·
yores, el desasosiego del buen 5'ftor tro,
cibase ea su regocf/o.
Vivla, pues, don Juan Manuel, encadenado dulcemente á la vida por el amrr de
su nletezuela, Joven de diez y ocho a_f!Js,
pájaro c:asl selv.ttl;o.
Cuanto m.ts Indiferente se le Iba ha
clendo el mundo t don Juan Manuel, más
se apegaba A la nieta. Ella lo compreodli;
lo adivinaba; tenla para él desvelos de
madre mimosa . ..... A su lado el abuelo
sentla~e rejuvenecer; hallaba , ratos como si fuese nuevo todo lo que le rodeaba,
con matices y colores antes vistos y sentidos; y er.a que estando su alma alegr,,
al travé~ de ese prisma maravllloso vela
la vida. RtbosAbale la dicha , pe11saba en
Una, y como la querla mucho, .nucho ha•
cla por comunicársela, y entonces, tijera
en mano, lb1 oor lloru par&amp; ella al espa
ctoso patio principal, en donde se disputaban el Sol. con vigor de selva, alargando sus ramas, retorciéndose, rosas de
Alejl!.lldrla, rosas PAez , un Jazmtn R~al
siempre en flor, una astromella corpulenta .
SI Una era su orgullo, Sil dicha, el ;&gt;remio de sus desvelos, Mauricio le m•ntenla descontento: era. su pesadilla. Tanto
le habla hecho sufrir, que le habla dtjado
de su cuenta. Vlvla con ellos como un tx·
trallo, lgnorfodose cu,.odo llegaba de la
calle ó se echsba fa era, pues don J Jan
.M touel, para evitarse disgustos, ll tgó A
c.onseattr en quese abriese un postfgu en
la puerh. de la casa . Una vez que otra se
septaba .t la mesa en familia, pues siempre andaba trasnochado, á no ser que necesitase algún dinero, que entonces rondando á Sil hermana, Importunándola,
bostlgAodola. se valla de las Influencias
de ella con el abuelo. para arrancar al
an_ct•no los escasos ahorros de su previsión. M1s, para que esta vida que rompta.
el orden y la paz del hogar hubiese llegado .t abrir tao ancha brecha en las pa. trlarcaleg costumbres de la ca.sa, cu.tatos
sinsabores para. Llna; cu.tntas noches pasadas en vela por don Juan Ma nuel;
cuanto tronar &amp;que) caserón vaclo á las
voces de pcotesfa dtl se,,rero patriare.a l
Mlbabla conse11.1ldo la libertad Mauricio¡
palmo .t palmo, contra la voluntad de
abuelo, de atieju, sanas y vigorosas cos•
tuml?res .

Vino Nutritivo de Somatosa
DEL DOCTOR J. M. SOLARI

SUPERIOR Á LOS VINOS DE PEPTONA

Y EXTRACTO DE CARNE
DE VENTA EN EL ALMACEN DE DROGAS DE

J.· UIHLEIN, SUCESORES
Calle del Coliseo Nuevo Núm. 3
1'115XIGO
Cuando don Juan M,rnuel pensaba en
las calavuad&amp;s de .Mauricio, se le hat1a
un palio el corazón, le invadla la trlsteu;
con gusto se vela viejo, cansado y cer~•na la hora ae la muerte, la cual le libertarla de verse deshonrado; porque aquella
mala cabeza no podrla tener buen fin. Da
esas sombrlas preocupaciones con frecueoc:ia. le arrancaba Ltna, d6ndole un
beso en la freote, y dlc:léndole:
- •· Pap.t Jua.a:
se ponga asl, con esa
cara de •margura."
Y don J Jan , á los besitos de la nleta, se
iba recobrando basta llegar, á poco , A entrever sus mismas penas con un tinte color de rosa ... ¿No estab.1 alll Una?
Una m,ffa.na. en la cual don JJen Manuel ha.bla salfdo de e.ntre las manos de
Llna, amoror.amente peinados los ensor•
tlJ•dos cabellos , albos como copos de al·
godonero; hechos un espejo el calión y la
chi,.~a.:ta de dril blanco, olientes .t mejo·
rana y romero; soorosadas las mejillas;
llenos de bondad los ojos azules , de un
azul que apagaba_n los at'los. Mauric:lo,
quien hacia algún tiempo velaba la ocasión de hablarle á solaq, se le fué al encuentro cuando el vitjo se pase•hs ¡,nr

"º

los corredores, en espera de que la criada
quitara el polvo de tas habttac.lones y , con
much~ despupaJo, le dijo:
-Papá J11an, qul,ro que me dé mi parte ....
-¿Tu parte? .... ¿tu parte? .... ¿Qué me
quieres decl1?
-Que me dé lo mio; que divldamoq la
ca•a pu, yo vendtr lo que me corresponde.
-¿Lo que te corresponde? .. .. ... ¿lo que
te corresponde?-repttla el ancluo, pro·
slguleodo su paseo y Mauricio s,gula
sus pasos como un ac0IJto, apestAnoole,
echándole encima su aliento alcoholizado,
murmurando entredfeotes: '·dividamos la
ca~a, dividamos la casa."
D.m JJan M.1nuet !!aba vueltas y m6s
vueltas por los corredores , y el nieto, ya
en voi enronquecida, mascullaba su ase
dlante cantinela. lt\as, de pronto, se volvió al ancla.no, crispadas las manos, ilu•
minado el rostro por la llama del rencor,
desdenoso el gesto, altivo y fiero, talco·
mo habla sido el hombre antes que los
eff?s le 1gohsfn , cuando la savia de todos sus antepasados , hombres fuertes y
111, l\ •d~res, le nutria. y tran~f,rmand,1 ,~

voz cascada, plañidera, ea otra alllsonan.
te y enérgica, fe gritó:
-¡Maurlclol ¡Mauricio! Eres un villanoBajo este techo nada es tuyo. La casa . la
casa es mla, ¿lo entiende~? .... Y le mostraba sus anchas manos de excavaaor de
tierra, ea tanto qu~ el oleto retrocedla como si aún no huble~e abandonado del todo á su alm1 deformada por el vldo, a lgo
de aquel temor v reverenc.la. que le insolraba cuando Diño. Ralroced(a, mas no por
eso cesaba de mascullar entre dientes:
" dividamos, dividamos la casa," y don
J HD 1'\hnuel, Iracundo, segutale de cerca, levantando el punl.
A !as descompuajas vo:e~, acudió Llna tn socorro del abuelo, como un tigre
en defensa de sus cachorros. Con adem~n
resueito obligó al hermano A refug·use
en los destarta lados altos del ca:s,ero,1
donde tenla su nido, y e, bando luego los
brazos al cuello del anciano , fe acariciaba , murmur.tndo le al oldo frases consol•doras: " P.ipá Jaan"-le dtcla-·•no le
h•gas caso; es un loco!" ¿No me tienes A
mi que te oulero tanto? Y e! anciano, y
la musl~ ullla de su voz .t Sil~ balagu; 4
zalameria~. se IJé dejando llevar hasta

Después de bater limpiado les dientes con
Cdol, se experimenta en la boca uua sensación de
bienestar como la que resiento el cuerpo después
de haber tomado un boño El Odol r.o sólo limpio.
los dteotes, sino que t.ambl~D los protega contra
la caries.

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado
sentarse al lado de ella en el solar, huerta en los dlas colontales1 y que por todo
verdor conservaba una nlguera enteca y
aftosa, y una frondosa parcha granadina,
bafo la cual¡ con sus menesteres de co&amp;tu•
ra, solla L na pasar horas enteras z:urdendo las medias y echando piezas nue'US • las cotanas del abuelo .
Alll, en aquel pal'io de tierra, cerrado
por altas tapias, coa su desierta caballeriza, su puerta de campo en el fondo, asegarada por gruesa tranca, bajo la parcha
frondosa, sin prestar oldos á la Joven, la
cual, con su locuacidad, hacia por dtstraule, por ahuyentar su encono, don
Juan i\\anuel, ajeno á cuanto le rodeaba,
hirviéndole el rencor dentro del pecho,
JDtdltaba sobre la petición de Mauricio ...
-V ~nder la casa- peosaba,-la cuna de
tos Casatorres .... su casa; la casa de Ltoa (porque aquella era para Ltna); ~l la
habla readqulrldo en el trabajr, arranctndola de las garras de la usara. cuando se
escapaba la finca de las manos de la familia; y eogolflndose en sus pensamientos comparaba su pasado con el presen.
te de Mauricio, retornaba á su h,fancla,
á los borrascosos dlas. en los cuales su
padre militaba ea las filas de los ¡:atrio•

aquellas gratas reminiscencias, Iba arrl·
mando, slo darse cuenta, su butaca Ala
de Lrna, como si en ta nlfla encootr,se algo de aquel deltc1oso t■ lorclllo paternal
en que te envolvtan sus recuerdos.
De eslabon en eslabón, el anciano Iba
recorriendo la larga cadena de sus aflos,
con tales detalles que, ora le hac1an sonreir, -ora volvtrse á Una con semblante
compungido y ojos su pllcantes.
.
¡cu,ntas cosas pasaban por su 1maglnactón, u tropel, como bandada de aves
que alzaun el vuelo hacia un horizonte
remoto .. ! Ahora se encontraba en la ado,
lescencla A la cabua de la fJmllla; retro·
vendida la casa p,;.ra atender , la haclenda, hecha ya una montei'i1, trabajando sin
descanso, tennmente. bajo el sol, bafo la
lluvia, por ver de sacar de la ruina á los
suyos; y cuando después de a t'los sucesl·
vos de Incesantes fatigas y prlvadones1
encallecidas las manos. ennegrecido e
rostro, c,ela ballar.e• flote, lnesper,da•
mente, en la soledad de los montes, otra
vu la ruina, la miseria, se entraba en la
casa, como que si sobre lo~ Casatorre
pesase una maldición y sólo hubiera para
ellos nada más que penalidades y trabaJos. Sin embargo, en el fondo de su con-

don Juan Manuel Cas ■torre,sln mezquindades ni resentimientos, la anunció l los
snyos, coogreg,ndotos en el Inmenso pa •
tlo donde á diario se juntaban á la hOra
de la revlsh, ó !Sonde en los dlas festivos
se entrrgab1n á sus fiestas y holgorlo9.
Allt. grave y sereno, tes habla dicho:
-tHtJosl La ley manda poneros en 11·
bertad; de hoy en Jo adelante cada quien
es duelio y sellor de si mismo. Los que
quieran quedarse conmigo, gaoar4o uo
oroal como braceros; los que no, podr•n
r adonde mejor les cuadre.
Y de aquella masa bumaoa, en vez de
un "viva la libertad," se escapó un
"ay . .. "de congoja, que le pret\O los ojos
de i,grlmas. Los negros le rodeaban, se
abrazaban A sus rodUlas, y gimoteando
le declan:
-¡Su merced, su merced! ¿qué va 4 ser
de aosotros? Déjenos, seremos buenos.
¿Quién culdarA de nosotros? ¿Adónde
Iremos ... . Lloraban, gemlan, le be~aban
las manos , los ples. y " les tendla tos
bruos. Los mu viejos, como locos, se
tiraban de las grenas, se revolcab•n en el
s11elo y le grfta1&gt;an:
-¡MI amttol 1ml to.mito! No rios deje~,
llévanos contigo; somos tuyos. E Invoca-

l

un horno; A los cuatro vientos, sin patrt•,
sin bogar, sin f1mllla .....
Y don Jaan Manuel se 1nlmab1. mts
y mis á Llna y cemla al resur¡¡imtento
del conmondor especticulo . ..
Lue¡¡o, la reaUdad, la escasrz opr[l!Jléndole, su lucha con la tierra, con los líombres, con algunos de aquellos mismos negros que enaotes no ouerl•n abandon■rle
y ahora no perdtao ocasión de hacerle d••
ño, q11e le arruinaban. rob•ndole, Incendiando los ranchos y bus canelo camorra á
los pocos que hablan qued,do. Vigilias y
fatigas en las noches y en los dtas, ya
cansado, estropeailo, vlelo para Juntar la
l)orona que se comtan y rescatar la casa;
y coaodo todo parecta cambiar y los tlem·
pos tornarse buenos cuando estaban
próximos la calma y ei orden, ya el hijo
babia muerto obscur,mente en una guerra, y Mauricio, el dnlco que podta substftulrlo en la brava labor de la tlerr•, pues
tenla veinte anos, u reslstla, no qoerla
ser hombre de campo y le obligaba á desnacerse de la hacienda ... . Afortunadamente algo babia ahorrado, no habria
abundancia; pero no l ■ltarla el pan, y
Mauricio seguirla la carrera que le tenla
preparada; pero el mozo defraudaba sus

~-----~,----,-~
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L---tSCRÍB4;_EA_R_;l_v_~:_~_,~_N_:;_· PASAJEs___

1

v. s. o.
V.S.O.P.
V. V. S.O. P.

1
1

EXTRA

v. o.

1
1
Universalmente reconocido como el mejor

1

j

encla no dejaba de comprender que el
tas, y la ,.,_milla ll!mbrlenta, desnuda, el
que le arruinaba era justo y se
mendigaba en los poblach&gt;oes desiertos, golpe
de nuevo, A la hora, ea el momento
ttmlendo á cada Instante ser detenida por vela
en el cual con sus propias manos
las partldu realistas y f11sllada de espal· ml~mo.
el toque de reonf6n en la vieja cam·
das• c11al.¡uler ro1ttorral . . .. IQJé de tra• daba
pana,
que
por mts de trescientos allos
bJjol; pero, en el f.Jndo de todos ellos ha· habla anunciado
A la gente esclava la
bla algo du l;e. tierno, santo: las caricias presencia del "amo,"
la recompensa ó el
y conujos de su padre, cuando tenléndo- castigo, las horas de fagtna
descanso,
le á horcaJ.adas sobre sus rodillas, le dp- pua comunicarles la buenaóde
nueva, la de
c11: "Pórtate bien. hllo, y oo olvides Ja- la libertad, que á ellos devolvla
la digo!•
mis que eres un Ca.satorre," eomo si con
y A él te arrastraba á la Indigencia.
ello quisiera decirle: •'sé honrado, sé va- dad
En ese mismo dla, ea que muchos amos
liente, s6 trabajador, como han sido to· que
no hablan podido deshacerse de sus
dos los de la f1.mllia, como somos tus pa- n"-gros.
vendiéndolos en las Aotlllas, vodres'' . ...
cíferabao
contra la ley y la repdbllca, ti,
Y don Juan h\anuel, eo evocación de

COÑAC

BAYONNE &amp; COMPAROT
.lllEIITKS ArODERlDOS,-IUICO
resultaba un botarate ., .. Se
ban el nombre del aoti&amp;uo amo\ de su buen esperanzas:
padre, mientras que él, oprlm do el cora- reuala con lo peor de la ciudad; unos tunantes\ entre ellos¡ el nido de su esclavo
zón, les contestaba:
-Bueno, bueno; pero acord,os: sois 11· "El Pa omo " i qa en llamaban "Palomebres . . Instante terrible, no tan.to por- ro," al cual hacia corrido por asediar •
que le arrancaban el sudor de sus abue- Llna con sus palabras y mlr■ditas amorolos, sino porque él , to mismo que sus sas el lnsoteote. SI, cuanto puaba era
negros, no sabia que hacerse, cu'1 partido cosa de la época. La sociedad no podla
tomar con ellos, pues qoe abandonarlos subsistir, porque todo estaba en desera cosa Igual 4 la de abandonar A sus acuerdo, reinaba la aoarqula. 1Q116 dispropios hijos .... ... ¿Cómo se las babrlao tancia entre 61 y Mauricio! Vela uaas cocon 1Lvlda1 Y ya tos miraba entregados sas tan lelos de las ot1as... .. La Juveneo manos de mal&amp;$ gentes, eii:plotadora tud se podrla como se pudren las cosechas
de su tandldu que los hartan viciosos y en la mata, porque el mal tenla muy hon•
malos para melor valerse de ellos. Pobres das ralees. Todo se derrumbaba ... . todo.
Y don Juan Manuel, acerctndose mas
negros, á quienes la ley arrojaba A111. vida, como un haz de chamizas A la boca de á Lloa, doblegó su cabeza, alba como un

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saber la. IJa.turaleza. secreta de las personas qne V. conocel _¡Desearía. V. aprender el camino para. llegar a1 corazón humano!
Algunas personu ganan solamente
$10.00 á la semana., cuando debieran ganar $50.00. Es que no están siguiendo
la. caTr6Ta que 1es conviene, y V. puedo
ser uor. de estas personas. Envíenos su
nombre y dirección y nosotros Je r emitiremo~, completamente grnlis, el li bro
rná.s interesante que V. habrá leído en su
viJ a. "EL PODER SECRETO." Este
lib1•0 e:ryiliea. el m~r~villoso poder que lleva. con1ugo la bab1lida.d de dominar á. las
personas. Con este poder se adquiere la.
seg11ridad del éxito en cua.lquier negocio
ó profesión. Centenares de hombres
prominentes, hombres de negocios a.bo~oa, m6dicos y ministros p111,etic¡n diana.mente los secretos de est e maravilloso
conocimiento.
." Sn sis.tema. me ha. traído el éxito en
mis negocios que tanlo be busoado " escribe el Sr. R. J. Shoemaker de Goldfield, Nevada. " Es el imá.n que atrae
No hay conjeturas que hacer. Es un he:
eho cientiñoo. Me ha. euseí1ado á conocerme y á dommarme á mf mirnio y á.
conocer y á. do,oina.r á. los demás."
Nuestro sistema lo habilita. é. V . para.
conocer los rasgos máR ocultos del carácter de las per onaii y pn-ra ejercer una poderosa. 6 irresistible influencia sobre cualquierA. que V. quiera.. Es cien veces más
poderoso que amenazas ó sÍlplicas. Le
descubre &amp; -V. por completo el secreto de
la perfecta salud; lo habilita á. V. para
c?-1'!'-r las anfer~edades sin drogas ni modicn~ae i le explica un sistema. nuevo, por
medto ael cual V. puede adquirir perfecta ~alud Y, ma.ravilloso enea.oto personal.
81 V. qmere conocerse á si mismo y conooer á los otros ; Si V. desea tener más
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De~t. 507 C, Sta.tion E., Los Angeles:
Calif. , E. U. de A., y pida el libro t itula.do " E~. PODER SECRETO" el cual 110
le r emitirá á. V. inmediatamente franoo
1
de porte.
lirio sobre el regazo en ftor de ta nieta:
era todo coanto te quedaba ya en el mun·
dol
No aban!Sonaron en el resto del dla tas
preocupaciones A490 Juan Manuel: decaldo el esplrltu, no encontraba reposo en
parte alguna; no dUflllJó la siesta por mts
qae Lloa suavemente le balanceó ta ha•
maca, nJ tomó bocado A la hora de ta merienda, sin llegar• vencer su desgana los
ruegos y acasajos de la nletezuela que
entre mohtn y mob1n, 11 presentaba mos~
tachones de pura almendra, almtdonclllos
ablz:cocbados para ser comidos coa cuaja•
das; Y ni aun el manJar blanco, oliente ,
canela y 4 vainilla, prepaudo por aque·
Has hacendosas manecitas, stgón la vleJa receta de la abuela, locraba despertar
su apetito.
Don Jallo Mao11el no pensaba sino en
Mauricio y su petlclón. Semejante Idea
no podla ser obra sino de los malos consejeros; esa malvada simiente que crecla
sin Dios y sin ley,
Por la noche, en la cama, aón no se vela
libre de s11s preocupaciones. El sueno
hala de sus ojos. Alll, en aquella cama
alta como un ~tafalco, con grandes pt'.
lastras, de escalerilla y techoruo, olacó-

mo Iba ap,gindose el ruido de la ciudad ;
contaba tas horas que daba la vieja cam ·
pana de "La Torre;" camp4lladas que so•
naban en sus oldos como ayes, lementos
sonidos qoe hasta entonen no hablan lle'.
gado A sus otdos; porque 11 voz de la
campana habla resonado siempre ea ellos
alboroz:adamente..
Y era que su alma
estaba triste, abatida, como el alma del
doliente que supoota ahora en la campana .. . . . . .
Ya tarde de la noche, cuando comenzaba el sueno A rendirle, despertó sobresaltado doa Juan Manuel por el ruido que
hacia Mauricio al entrar, y al mtsmotlempo, el ruido de una puerta que se abrla,
llamó sn atención hacia la sal•; y pen~ando en alguna nueva locura de Mauricio, ab4Ddonó la cama, paso A paso, sigilosamente; con la palmatoria en la maoo
se fué acercando al sitio. latléndoie con
mayor violencia !I coraz:ón cuanto mAs
cerca estaba. Gsnas tenla de llama~ á
Lin■; pero, á los oldos de don Jua:i Ma•
nuel, llegó de pronto una frase, una voz conocida: la de" Palomer&lt;&gt;,"que al través de
los gruesos balaustres y caladas celoslas
requerla de amores .•. . ... t QuJso retroceder, avanzar y no pudo sino exclamar so·
lamente, con acento que salla de to mts
recóndito del sér:
- 11 Y tú tambl6n, Lfna, bija mlal!
Y el abuelo en aquella conmodcln suprema sintió derromba1se sobre él al¡o
asl como los viejos muros, toda a.¡uella
sólida trabazón de piedra y argamasa que
se habla mantenido Igual al primer dla , i
pesar de las pasiones de los hombres y
oe las convulsiones de la tierra ....
Ea vano Una, ta tierna nieta , con el
calor de sus caricles, hacia por ahuyentar
los hielos de la muerte, que se Iban ~e111rtando de aquella vltja carne; pero el bito estaba roto .. ..
-• Perdóname, perdónamr. abuelo"qoedo, muy quedo, susurraba al oldo de
aquella cabtza. alba como un copo de al·
godooero. El tnf,i lz, en su IRTiorancla, no
i1abla que el cor112ón de los jóvenes es co·
mo 11.s plantas: 'ericen A la sombra bien·
hechora de los grandes Arboles; pero llega un hermoso dla, en el cual. aunque se
encorvea y llenen de Jorobas, salen con
sus vistosas ramas al encuentro del ,01.
LUIS M , URBAN EJA ACHELPOHL

Fuentes de Luz
Durante In prolongadas traveslas, ;,
que suele obligarme el oficio dlplomAt1co
consagro mi esplritu á la lectura. Leo sin
treguas, de noche, de dla, i través de las
calmas ocetolcas que todo lo lmpregoan
de su natural desidia ó corriendo tempestades que agitan los coraz:ooes, desequiUbran los nervios y nos muestran , como
solemne panorama de la eidstencia, esas
i:arr■ s misteriosas, cuyo Impulso hacia la
muerte es una recta é ln~esaote batalla
con la vida. Di esa suerte, seleceiono autores Y elijo compafteros de viaje; com•
parto alegrlas, placeres, Impresiones
diversas, con almas superiores; y contemplando, diseminadas en millares de ptgl•
nas, las fuentes mts delicadas del pensamiento humano, renuevo esperanzas y
anhelo,, curo mi mente de veleidades y
artificios, y cobro saludables energ.las.
El esc,ltor, en sociedades anilogAS á la
nuestra, es uo latido que nunca repercute. que • raros Intervalos se siente. Su
protestón estriba eo el aislamiento de tas
cosas prácticas y materiales de tnmedlato
éxito, que son las que dominan y preocupan a la masa.
La cultura, su ambiente, el estudio su
resorte, la observación, su escenario' no
le abren el horizonte que sus tendencias
y facultades requieren.
Al término de una lucha esUrll en que
ha sido su propio espectador, y su üatco
Jaez sincero. desaparece sin dejar en firme huella alguna; le recuerdan los pocos
que padecen de su mismo mal, los que
oaufraitan en su error. y heredan su dolorosa filosofía del sacrificio.
En vez de ser columnas, actuaron como
flores romantlcas que los minutos marchito ó como suspiros que los Instantes sepultan.
Leyéndolos, por excepción, resucitamos
á un mundo de lmtgenes nobles, de vlvl·
sima luz, de Interesantes y profundos arcanos.
Y i..l desdoblar la conciencia 11. ese gran
fermento que se llama realidad, nos encontramos con los músculos mts vigoro•

sos, la fantasla mts fértil, y, en los hechos, no meaos distantes de rodu veoei
dos .
11
No perteouco, sin embargo, á la clase
de los arrepentidos y, á prueba mi tenacidad, procuro romper el zarzal, desafio
los abrojos, aparto las teotaclones y son·
rlo •nte las espinas que á otros enconan
ó desmayan.
Los deleltes de prcldlca fortuna no son
comparables al regocijo de leer 11. Hamlet
vertido por el viejo Hostos en una critica
de las mAs sabias que conozco . 1Beodlto
amigo, aQuel sagrado maestro, que viene
á darme f4, cuando no la tengo per.llda nJ
olvidada!
¡Cómo gozarla él contemplando tn o le·
Ita una eterna violeta suya, aoallzando,
en el héroe de Sb,kespeare, un agente de
su propia gloria, metido en el subsuelo del
mundo moral, para extenderse por las
ratees ptlpltantes, como una sombra que
adivina lo lmpenetrablel
En Hostos tengo, durante varios dJas
un convencido del bien que me lmpregn~
de su pureza, templtndome en esa dulce
aspiración de encaminar el peosamleoto
por 11na senda en la que se vuelven Inteligentes los torpes, santos los malvados
tiernos los escépticos. Y en esa senda:
rrgada con sus cenizas, enc11entro para
cootra~te de aquella vejez eteroa.:nente
Juvenil, el dlsclputo que mts se te puece
sin pertenecer A. su escueta al aferrarse Á
•u, sistema, un dominicano de rizada ca·
be.lera Y ojos grandes, brote de los trópl·
co ;, que le sigue en la sereofoad de la
meditación.
El dlscloulo no h~ de ser en todo y por
fo~o retlfto del maestro. Pedro Htorlquez
Urel'ia, gemelo Intelectual de Max. nuestro hué,ped, tiene de H Jstos taconttxtura
menta•, h•sta cierto punta; no ha bebido
tanto en la ln~plraclón ni ea el Ideal del
preceptor como ea la copiosa abunda.ocia
de su cultura; posee, A semejanza suya
la lealtad del propósito, l'I respeto 6 1~
lclgtca, el estruputo del jul:to, Podrlan
ser dos orientaciones filosófüas entera•
mente distintas sin quebrar sus vinculas
lnlcl1les,
Expresando Ideas contrarias no se apartan bu ta perderse de vista. El uno llegó
á la madurez de la reflexión; cedió mts •
su temperamento que al cultivo de la ciencia; consagró la vida á obiuvu y experimentar, con generoso anhelo de soluclo•
nes eficaces; y tuvo horror al exotismo y
repugaancla del sofista. El otro, que comleoia 4 desarrollar su talento. y disfruta
de la ventura de uoa disciplina adecuada
se siente atraldo por el placer coott.mpla!
tivo; no lo dominio audacias ol empet'los
fnveroslmlles y forceju con sus lotlmos
recelos de caer en et sectarismo de la épo·
ca. Su libro '· Horas de estudio" oos da
la medida de lo que este 1fortonado pensador llegar, 4 producir. Toca t las puertas del positivismo, como docto expositor
que hablera querido ser camarada de Augusto Comte. Pero sus entusiasmos tte
nea editor responsable; el filósofo deja ta
palabra al erudlto, el c,it1co al vulgarizador. Y m,s a11elante, á vueltas con el
pragmatismo, lo advierto en ta faena Ingeniosa y disimulada de fundir, en un solo
bloque, sistemas que parecen diversos
hermanar esplrltus que pretenden esta-'blecer aotagoolsmos.
El literato sutil, delicado amable se
ha formado m6s de prisa que 'et filósof~.
Hace, por eso, de escritores superfi dales, personajes supremos y héroes de no•
veta ; les comunica el aliento y el mérito
de que carecen y los aplaude desde un
ponto de vista artificial.
Y anclando el tiempo, cuaodo ejerza en
él mayor Influencia el filósofo, que es la
proyección brillante de su oersonalldad
Intelectual, el llte,ato rectlfi earl opiniones Y reducir, A simples bustos de yeso
bellas estatuas de mármol que nada re'.
presentan.
111

Leyendo se abrevia el tiempo y se aJD•
pila la vida. Leer es penetrar hast1. lo 10.
timo las almas complicadas que han tenido secretos que revelar.
Cada Individuo lee 4 su manera. Por
es
á Sha kespeare, rublo, de fisooomla
lo11o,exlble,
para unos, hay aulen lo ve mo•
reno, de crespos de azab"che, pequet'lo de
estatura, Inquieto, b■Jo el Iris de unos
ojos africanos que despl~en fuego. L ■
lectura , al Impregnar et esptrltu y la lan•
tasia hasta el grado de producl, esas creaclones, educa y estimula.
Cuando viajo y por vta¡ar leo mucho y
hago conoeimlento con ntelectuales 'de
fuste, q11e mil veces hablan pasado ante
mi sin dume ~uenta de ello, contemplo la
vida con mayor lnter6s é Indulgencia. El
torrente de lua: queme ha touodado, baila,

Una Reina
en 8 Horas
La Maravillosa Transformación de una Mujer Fea en
una Mujer de Belleza
Regia en una Noche
Una Historia V erdade-ra. de Como
se Quít6 las Arrugas y Recobr6 la. Apariencia. de
2OAñosMásJoven

Miles le Escriben Solicitando Informes que Suministra Gratis

L a experiencia de. una. mujer, bella
Y C1_1Cautadora, es Stempre interesante,
par~cn1affi:1;ente cuando esa experiencia
concierne \-,talmente á todas las mujeres
que saben apreciar el encanto de la ju•
ventu~, ,te111é es más indispensable hoy
á la fehc1dad uc uua mujer que la belleza f La historia de Helen Sanborn de
como detuvo el curso ilel tiempo y se
burl6 de los llamados espeeinlistas de ]a
belleza, debiera ser leida por todas las
lectoras de este periódico. Masnge facial
baños de vapor, máscaras, cremas· et/
todos estos procedimiento fueron ' caro~
y poco satisfactorios.
~u descubrimiento simple y secreto de
qmtar las arrugas en una noche, y lograr
una tez bella y natural, está al alcance
de aquellas que quieran entrar en correspondencia confidcneial cou esta eueant~d~ra y benévola seiiora. Este procedimiento. fué dfSl'ubierto por casunlidad,
ta1;1 ~o.cilio y sc~ro, tan lógico en sus
princ1 p1os que se sorprende uno de no
~aberJo peusl}do antes. No exige la menor
11;1convenieneia ni publicidad, no es poStble que haga. dn,iio ni que no satisfaga.
]!I goce de la Y1da encuentra satisfacción en este triunvirato del éxito: Belleza, Felicidad, .Juve1.1tud.
Sus informes pued~n obtenerse grati.i
solamente por corto tiempo. Se suplica á
las !~toras que escriban inmediatamente
á Miss Helen Sanborn, Salón 2204 K,
Buildiog1 Clevelt,nd, Ohio, E. U.

r

t°~

para ml9 ofos, el horlzontt, el cielo la
'
Me pre¡unto , veces: y todo este lujo
de colores, de:Sonldos de energlas ¿para
qué slrve1 tHermosa huslóol Stgo'teyen·
do como si creyera que tos genios que lo
Ignoraron acab1rtn por dec1rmelo en una
noche de tuna, pillda y tentadora.
naturaleza tolla.

i\\ . M ARQUEZ STERLING.

Julio, 1910.

�,t

El Mundo Ilustrado

El Mundo llustrdo
en el corazón mismo del lujo y la alegria
de ua&amp; gran c,ildad d4 los }iombres, ea el
corazón mismo del lujo y la a legrla del
mundo has hinchado tu pecho en apaPor Mfdio del Tratamiento de riencia'
blanco, en un arrebato de furia;
tu pecho blanco, ensuciado de espuma
MAf fDNA WILDER
amarilla como por un sudor de rabia..
No es necesario ponerse á diela ni H1s hlachado tu pecho, y los h ombres se
usar remedios internos, ni ejercid os, ni hall detenido par&amp; contemplarte, han da
do tregua á sus negocios y placeres para
, orceas ni c.ultura física
observarte con &amp;sombro, con sorpresa; Y,
al ver que segulas creciendo amenazante,
■ ate ti, agua adm irable y fl exible, h lD
temblado de espanto!
y, sin embazgo, tú no quisiste ni es•
pantarnos ni adularnos Jamás. Tú cum·
ples tu ley. Y, por cumplirla, eres podero·
sa y bella. Nosotros, hombres, hJ.blamos
casi olvidado que eras un poder, pronto 11
rebelarse, por ley fata l. contra nosotros,
al menor descuido, como la electr!cldad1
como el vapor, como ti hago , como ca4a
uno de los elementos y las potencias
con que Jugamos tranquilamente como los
nl!los grandes, creyéndolos nuestros, si n
vtr que somos nosotros, 6 la miS leve
UNA HI.STORIA INTERESANTE. distracción, los que estamos i la merced
de ellos ... .
PARA LAS PERSO NAS GRUE.5 AS
SI amigos· tres dlas más de crecida del
Sená y la cl~dad luz, con su, palacios,
sus 'bulevares dnlcos. su arte adora"Me quité treinta libras en me- ble, su elegancia suprema, su voluptuosinos de seis sema.na.s, " dice Mae dad que embriaga al Orbe. no luera más
Edna Wilder, que mide cinco ples que una llanura ll~ulda. Y esto hubiese
de estatura, pesa 120 libras y es el ocurrido porque II un rlo se,le levantó el
pecho ó- como hubiese dicho un poeta
-retr ato de la perfecta salud.
que viviese hoy- porque tuvo el
"Esto lo hice por medio de un helenÓ
capricho de f xteoder su luenga buba soprocedimiento que yo misma des bre una noche de Parls. . . .
cubrl, un procedimiento de aplica- ¿QJé es, pues, h. civilización? Estamos,
ción externa.. Aplico el tratamiento segdn creemos Ingenuamente, en la cum
senclllaooeote l\ cualquier parte del bre de ella, y un rlo trastor_na una clu'1~d
cuerpo, donde tenga. carnes super- megnlfi:a ,o dos dla~, detiene el tr;fi;o,
fluas, y desaparecen como por en- deja cuarenta mil fam111as al desnudo .

El Gordo se Evapora

canto. Cinco minutos todos los dlas,
por espa.clo de dos semanas, es todo - - - - - - - - - -- - - el tiempo que se nec esita. y sus
más intimas a.migas no se enteran
de nada. Yo estoy tan sat,lsfecha de
mi propio a.11 vio, que Je d:i.ré info rmes gl'a.tls á. cualquiera. que surra
como yo sufrí. Considero q ue l a papada es uoo de los defectos ffslcos
má.s f~os. y las carnes super Huas
son un peso extraordinario que debP
de llevar ano siempre cor.sigo en
todo tiempo. Me siento éliez año~
mll.s joven y cien veces más activa
desde que perdt las mfas.
úos que se Interesen -pueden escribir á Ma.e E dna. Wtldel'. Dept.
407 E . Rochester, N. Y ., E
. dP
A., y se les dirá cóm.o es que oueden
encontrar a.llvio y quitarse las ca.roes superll uas dentro de dos sema.·
nas.

El Sena Trágico
¡Oh, agua, agua flexibl e y fotrle, agua
admlrable. dJvlnlzada por el divino San
Francisco! Acaso nunca te admiramos los
hombres tanto como debimos . Porque co·
rrlas, las mis de las veces , suave y murmurante en arroyos y rlos, ó, dilatada en
ondas, te velamos besar con amor la ru·
blez de la arena, a.caso dimos demasiado
al olvido to fuerza maJestuosa. Mas he
aqol que, de s áblto, en la primera dudad
de nuestro O~cldente. orgulloso de su
progreso y su soberanla sobre las cosas ,

DE PROVECHO A LA MADRE Y Al HIJO
Dur ante el r1erfodo de l&amp;lact ancia. cuim•
do 111 mad re tiene que it.llmentar su o1flo
d. l fl vez que allmt&gt;ntarse ella tq mb léo.
,lnlcamente debe tomar allmentoij que
~ean ci,pnces dP prrd uclrle lecbe apropia·
da para los delicados ~, g,mos digesti vos
de su n lfio. La Lecbe Malteada de llor11ck "'~ el al1mPnto l)Or excelencia para
est l\época, l)OrQuecootleoe todos los prlnclplos nutrl ~lvos qu e nece!llta. el Ofll:an lsmo en estos mom,mtos. en forma muy di·
g_erlble ú. la vez que de aeradn.ble sabor.
Exíjase siempre lfl de " 1Jorl1ck;" las utrM
soo l ml taclones.-lo'abrlcflntes : Jlorllck's
Malted Mlk Co., Raclne. W ls.. U. 8- A.
AR"6Dtes '1enem les: Vl Jl!OfNT\é H ER·
MA.1'.SOS. Aoartado 1236. México, D. F.

''ARTE V

I

-

--

.

-

-

•

lAS MURAIGI\\) J ,\ ()l't ( \",
S E .\ l l \. 1,\ \

dijo un sabio, es una plan~ de
lento desarrollo. La gente tiene
r-.~J .\ !\ J.\~t .\Mf:\iTE fOl,1 \'-:OCI
f é en las cosas que vé, y .haLA CURA DE STEAHNS. : blando en sentido general tiene
--·
---·
razón. Lo que (i veces se llama
f é ciega n o es fé de ning una maNADA TAN EJICAZ Y TAN n era, pues debe haber una r azón
y hechos para tener en qué funFACIL de tomar como laa
darse. Por ejemplo, en lo que r~specta á una m edicina. 6 remedio,
la gen te prernnta ' ' ¿Ha cur ado á
otros ? ¿ e 0han aliviado o::;n ella
algunos casos semejantes al mio ?
,ara e1 DOLOR de CABEZA.
¿Vá en armonía. _con_ los descuUNA SOLA OBLEA alivia al brimien tos de la c1011cia m odeTWlt
momento el mil fuerte dolor dlt y están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha ? En tal_cacabera.
.
so es digno de confianza, y sr al- ·
No contiene Antipirina ni otru g~na. vez me encuen tro :ltaoau'.&gt;
c!ro¡u peligrosas. Insista siem- de algun o de l~s males par~ }º~
cuales se reconuenda., ocm-rir..:i u.
ore en que le den la de ..Stearm" él en la. plena confianza de quo
me podrá alivial'." E stos son los
que es la 6nica legitima.
fundamentos que han dado {~ lo.

OBLEAS DE STEARNS

FREDERlCK STEAR_NS &amp; CIA.
• 0UR0ll. •scM". E. U. A.
f lembra el ttrror en los corazones . dU_,ta
de miedo la~ pupilas .... La. ciY"flii&amp;c1ón,
á 10 que se nos a fi rma , significa, en slotes ls el triunfo del hombre sobre la N1turalrzt y si un solo rlo pone en peligro la
primera ciudad civilizada, ¿qué es, pues,
la civilización?
Dice PI buen Herr TmfelsdNckh. en
S:1rtor Resar/11s: en f'l libro de este Unlv•r~o M1 , tl!noso apenas si h •roos e01oeJl~u'10 11 deletrear lo~ hombres. Hl'rr
rmf,i~drocklt "~ un sabio ver41dero, Y lo
m ,e,tu MI dlgoa bumlldid intelectual.
Ptro no es tan humilde el es¡,lrltu de
nuestra ciencia.
¡Lo que d eben de relrse de oue, tras v11.
nldades tas estrellas de la noche, SI nos
ven, por azar, en el es pacio!
El progreso es u na gran cosa. Es una
gran cosa , y oo hay que r,n,g,r de él en
modo alguno. Pero es, como todas las humanas cosas, telalivo. No u~ne por ciué
eosoberbecernos demasiado. El es la ley
de la vida, y su asolraclón nos hace vivir.
EsU muy bien. Pero no h1.y 1 tampoco.
que caer en el error pellitroso de pensar
que llegamos A la cima. Entre el camino,
recorrido y el que resta por recorrer
1cutoto espa cio 1ún y cdnto sudor de
sangre, y cu'"to llanto del coruónl La
grandeza del hombre no esU en creerse
omnipotente, sino en luchar contra la om·
nlpotencla de las cosas . Par&amp; eso es hom·
bre, es decir, para eso lleva encendida Y
rodeindole •n IA frente una chispa de la
divina centel!a. Chispa que es su tormento y su gra.odeu .. . ..
011 ,,, baditujlas ave&amp; l'a111011r, exclamó
con su gracia pálida y dolie nte el poeta
dél amor. Con el agua no se juega tampoco s in peligro. NI con el fuego, ni con ninguno de los elementos que nos sirven,
rugiendo, á veces. deoculta rebeldla. ¿Temerlos? 1Junés l Serla Indigno del hombre. Pero tampoco confiarse A ellos, con
los ofos cerrados. ¿Q uién es perara tan
brutal a cometida del buen Sena, persona

LETRAS

,,

Semanario Ilustrado
Publica en todos sus n úmeros selecta L iteratura, Actualidades acionales y Extran jeras, Modas,
Secciones para las Damas, Obras d e arte, Cr6nicas de T eatros, etc. Impreso 6. v arias t intas, con
magní6co papel couché y con espléndidos fotograbados.
Constantemente o bsequia á sus subscriptores bellísimas tricromías en elegantes pnsse- partouts,
que son verdaderos adornos en cualquiera sala; preciosas piezas de música, im presas en magnífico
papel, separadas del peri6dico para coleccionarse; novelas i lus tradas completas, artísticamente encuadernadas; todos ellos objetos que por sí solos r epresentan un valor mayor d el pag!ldo por la subscripci6n del peri6dico.
En 11:l capital al mes . .. . .... . .
rúmero suelto .. . ..... ... . . . . .

1.25
0.35

LA CONFIANZA

•

E n los Estados, al mes . .... .. . . .
Núme ro suelto . .......... . . .. .

1. 50
O 50

PREPARACION de WAMPOLC
su alta reput ación ent1·e l os médicos así como ent re t odos l os
p nehlos civilizados. Este eficaz
remedio es tan sabroso como la
miel y con tiene los p ú n cipi~s nutritivos y curativos del .Aceite do
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos do l os h ígados frescos
uel bacalao, combinados con Hipofosfitos }falta y Cerezo 'ilvest re. Cod t oda. p ron titnd el imina.
los ácidos venenosos que engendr an la enfermedad y las demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo j desarrolla
un fnerLe apetito y buena di~esi1ón, y es infalil,le e1;1 J&gt;o tr~\.!}ó_n
1s
-q no si11ue á. )as Fi ebres,
.
"'
Agotantes. "El
r .Enfermedades
Sr. Dr. Demetrio Mej ía, Profesor
en la Escuela N . de Medicina de
~Iéxfo:&gt;, dice : .:M:i jni cio respecto
á. la l'L"cparación de Wampnle se
halla robustecido de t iempo atráz, concediendo á dicha preparáci:iu bel.o el mérito y toda la,
-;nipJr~,tncia que en 1·eu.lidad Liené
en ht t erapéutica." E l tlesengailo es imposible. En las I3oticns.

r1

pacífica, como Rocinante que. no obstante,
s e eocabritó un dla , bajo la lnllu enclá cerca.na de la hembra (otro poder adorable
y temlbla) , rlo mili,11do de una ciudad
sin Igual?
Por fortuna, ésta ba fobrevl.vldo para
eocanto y provecho de la tlerr, , 11. la que
ella Irradia luz v placer, como Atenas antallo. Y la lección no ha de perderse. Porque la recibió un gran pueblo A menudo
calumniado por los que no le comprenden;
cuya voz escuchó mAs de una ve~ como
gula en las tinieblas, la humanidad penosamente en marcha; un pueblo Que siguiendo, sin necesidad de aprenderlo. el
consejo del pobre loco Ilustre, ha tlemro
que aprendió 6 ,efr, y cuya risa suan.
que se extiende como un bálsamo sobre el
dolor del mundo, es también, como el agua
multiforme y t1 exlble, uoaadmlrable fuerza.
LU IS RODRIGUEZ E.MBIL.

Se Solicitan
COBRADORES
con Fianza

ROOSEVELT

teres de vejez r rematura ... -T1enausted
razón-me contest6. Es un gran error 11&amp;m,u, como hacen en Europa i cada los
tante, " patses Jóvenes " 6 los de América.
La expresión no es clara y se presta t
coofuslones. En realidad , la América ha
sido y esté todav la poblada por europeos
que vienen de palses de vieja clvlllzacJóo,
y cine contlnda.n alié la vlefa clvlliuclón.
-Usted es no gran blstorlador,-me
dlfo al despedJmos;-pero demasiado escéptico y pesimista.
Comprtodl muy bien lo cine querla decir con esa frase, y desde el fondo del corazón le he deseado que su optimismo no
le prep■redecepclonu . Pero no estoy muy
seguro de que ese optimismo pueda Urg.r
t ser una filosofla universal de la vida,
buena para todos los palses y para todas
las época'J.

Supresión de

Roosenlt es una mezcla siocufar de
las inyecciones.
cualidades opuestas.
- Soy un bárbaro, Sr. Ferrero, me dijo
T ratamiento
un dla desp ués de haberme mostrado la
hermosa colección defusUes que le ha serel mas facil ·
vido para sos cacerlas de Afn ca.
y el mas discreto.
Este hombre tiene una afición vlvlslma
A los eJerclclos vlolentos, A los " sports"
peUgrosos, A la nat uralua salvaJe, t todo
lo que parece oponene 10h i la Idea de
una c11'1llzaclóo rttioada, Pero ese bárba•
ro es bmblén un hombre de alta y tina
cultun,; un i11t1lect11al, como se dice en
Europ•; un scl,~lar, segO.n cUcen en loa
ó
Estados Unidos . Su cultura y su pasión
Cada
cápsula
Ca.da clpaula
por la lectura son extreordlnartas; leesln
GUfLlERMO FERRERO.
lleTa el nombre
Desconfiar de las Falsificaciones.
Uen el nCIDl.b~
cesar en todos los momentos desocupados
qaeno consagra al " s port;" con asombroj
sa rapldu, y gracias i su 1xceleote me•
morla, retiene una parte considerable de
lo qae lee. Su gasto por las !deu generaDE OCASION
les me asombró, sobre todo, en u.o hijo de
ua pals, cuyo principal defecto es prect- Sin Competencia en Precios
s. .ente carecer de Ideas generales. Bue- 66
na 6 mala, ese cazador de finas tiene su
Colegio de Niñas, l
filosofla de la v ida y del mundo, y desde
CAPITAL................................... .. a 30.000.000.00
ese punto de vista, aunque con menos
FONDO DE RESERVA ....... .... .......... :! 6000,000.00
sqaddad, se parece mucho i los polltlcos
CURA RAPIDA
B
ace
d
escuentos
Y tiréstamos con y sin prenda. N eiroclos rn cu uta corriente, airos
franceses.
y cobros sobre todas la• plazas ae la República yel extrauJero. y en general tnda clase
Nada mas rápido y eficaz en la cura de l115
de • peraclones bancuias con bancos, come'l'Clant es. lnaustrlales. propietarios y apiNo es, pues, dificil comprender por qué afecciones de la uretra que los METILOIDES.
cultores.
uo hombre dotado de tao u tra!lo tempe- Son mejores que el sándalo y la cubeba y
mrITE BONOS fül OAJ¡\ de 100. 500 y 1,000 pesos, sin cupón. pngnderos itsels meses y ¡:¡11,gaderos it doce. dieciocho y ve!Dtlcuatro meses, con cupones semenr ales. ganando toramento se preocupa, tanto del grande y muy superiores á las ioyecciooes. Empiezan
do;¡
uu IDtf'ré• de ruatr o J&gt;Or CIEnto al año.
eterno c~ofllcto de lo que se llama la clvl- á surtir su efecto á las tres ó cuatro homs
CoBJUSPONSALT.S: Todos los Bancos de los EstijdOS n,e:rlc&amp;nos. Deutsche B~nk, Berde
haberse
tomado.
Contienen
el
flujo
lfu y sos "ucursales en Looa rPS, Hamburgo. Bremen. l'llunlcb, Francfort, Dres~enllucl6o y el estado de las costumbres que
Blelchroeder . .Rerlln. l'lomntol~ Nlltlonal d'Ecompte, París. S. J. P . Mor¡an y Oía.
se define como barbarie. Ese co&amp;fllcto lo inmediatamente y curan la gonorrea,
New York.-De Neufllttoy Q(i,., New York -Muller, Scben y Cia., New York,-Natlonal
espermatorrea, etc.
Olty Ba.nk. New York.-Ftut . Natlona.l Ba.nk, Onlcairo.-Guiller mo Vogel y Cfa.
llenen si mismo hasta cierto puoto~ De venta en todas las Boticas.
ro la sociedad en que vive, de la cual es
una de las mayores figuras, debla también, A cada momento, hacerle sentir hu ta
qué punto ese gran problema. u un pro'la el mejor periódico semanario de la República
blema vivo, eterno, uolvusal. Lo que llama més la atención en la Joven América
al observador europeo que llega sin ideas
preconcibldas, favorables ó contrarias , es
la mezcla de elementos contradictorios
que componen A ES&amp; sociedad . Se encuentran alll mezclados con las exuberancias
de la Juventud , los signos de ana vejez
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todos
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Espero Paga
Mi Buen Éxito Resulta en Su Beneficio
qne en Francia " en vejecida" no aamenta
No acepto paga, ni un centavo por mi libro O mi
MI buen éxito, tanto profealone.l como económicala población. Y las est adlstlcas hablan ca rta especial d e conse jos para Ud. Quiero probar
m ente ha. s ido mara.vllJoso. En verdad, mis a s pira.
renlado ya que la población amerlcuia A Ud. que puede curar se con buen éxito en su misma. ce.sa de
clones
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hacer bien en el mundo y A. la humanidad han
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131smloulr la en vez de aumentu, si Euro- y alrección. SI mi libro y consejos son los medios de poner lo
de
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nente su exceso de poblacl6n. Pero los Ud.
hacer
un
bien
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mos y A. los que sufren, sin nlngOn costo a ellos. P ositivanúmeros no dan nunca mAs que una pA.11· que ellos también tengan ooortunldad de ser allvlados de
mente r egalaré 10,000 Gataa Medlctnate■ Privada■ a. las prisus sufrimientos. Esto es tod o l o que deseo. Cuando digo
da Imagen de los crandes fenómenos de la grntla
meras 10,000 personas que me escriban. No !mpor•a qµi,m
es por que e■ a-rntllt,
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comprender qué terrible consumo de homnecesita consejo profesional para cualquiera enfermedad
Recorte el c upOn al p le, A lo largo de la Unea p unteada
curable por la ciencia médica m oderna - si Ud. estli. en•
bres hace la " vida lotensa." Fuera de los
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termo ó sufr iendo. yo lo quiero ayudar gratuitamente. Yo
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s11-en[las populares, como en la baja y (X) al frente de la e nferm eda.d qu e
alta bur¡uesl&amp;.- La vida americana¡ esU. t enga. entre las que a. continua.cl6n
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Strvase macdarme, libre de t odos g a etos, au Guta Medicinal Privada p an hom..
organizada de un modo tan complicado,
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E■tr eehe&amp;
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Escriba s u nombre en esta. linea.
t iempo, dinero y¡ acaso también abnega- CIAtltl8
Catarro
Eezerua
SUIJl■
ción ....
Est r eillmlen.to
Almorrllll.llll
Roosevelt t iene muy clara conciencia de Dbpep1da
P arftll1da
La dirección aqul.
este estado de cosas. Le dije UD dla que
NOTAr-81 Ud. p r efier e p uede desme paretla ,v er en la Joven América carac- cribir su caso en eu p r opio le nguaje
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Aparición</name>
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        <name>Aviación en México</name>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

Nuevas Maravillas de Ja Cirug~a
y de la Medicina
El último aae,tésico de,cabierlo parece ser el alJestésico idral. El paciente no pierde el conocimiento; puede presenciar la amputación de 110a
pierna ó de un brazo, lo mismo que cualquier otra operación grave, sill uotir dolor alguno y mientras sostiene 11na couversaei6o con el cirujano. Tieue la gran ventaja de no producir náuseas ni otros desagradables efecto!, como sucede con el cloroformo.
Se está propagando rápidamente el uso de una sencilla receta, copiada á
contillnación, para curar las afecciones de los riñones que tantos sufrimientos c ausa.o y que tanto abn1Jdan en climas húmedos. Hela aquí:

Extracto compuesto vegetal Arvelina. . . . .. . . . . . .
Jarabe compuesto de Hipofosfitos..... . .. .•. . . . . .
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla... . .... . .... . .

15 gramos
45 tramos
60 gramos

Estos ingredientes se compran por separado en culqaier botica 6 droguería y los mezcla uno mismo en su casa para tomar una cucharadita después de cada comida y al acostarse, sacudiendo bien la botella antes de
tomar cada dosis. El dolor de espalda y en bs coyunturas y los demás síotomas de reumatismo y de afecciones en los riñones desaparecen como por
enea.oto al poco tiempo de empezará usar rsta receta, y el enfermo se siente mejor que nunca, pues los hipofo56los y la zarzaparrilla roo tónicos ex •
cc:lentu.
dormir. J\\t lallan ,.. s sl•O•S. ,\\., µid¡J1t•ba el coruóu. LA fiebre me quemaba la
sangre.
Al dl11. slguteote no pude srgutr á mi~
compdieros. Partleroo sin mi al pueblo
vectoo. AIII me esper.ulan.
.Me queilé tolo- y enfermo. Todo ti dla
10 pasé en un delirio constante, ap,01s
Interrumpido por momentos fugaces de
luddez. Ea esos momentos recuerdo Qu11
vi mucb11.s veces á Maria entrar ea mi
cuarto con medklaas.
Una que otra vez escu, haba algunas
voces:
-¿Có·Q\o sigue el náufrago?
-;Púbrecltol
-¿Y es musió?
-¿Y el instrumento'/
-Como que no soplad. más ....
-¿Cómo se llama?
-¿Os dónde sert ,se hombre?
A 1a noche, puado el delirio de la fiebre, solitario en mi cuarto, me puse A ptn·

tejas. Soy rxtranje10 en todas paites, comenzando por m1 tierra natal. MI aavfo
es un navlo fanU~tlco hecho de la made•
ra del easurilo. Yo he naufrag1do..MI
barco se llame : la Vide.
Y como yo, ¡cuántos n.tufrago) ! E.1 todo
hombre hay uo 11•ufragol
Al dla siguiente lrla á reunirme con mis
compalleros. Comenzaba t amanecer.
Chaguaramas despertaba. Las paraula.
tas Y los azulEJos comen u bar, t cantar
en los charales florecl.!os. Las flores enviaban al azul su Incienso fnvlslble.
Cuando me ves ti oot~ que en una delas
mangas de mi blusa de marinero faltaba
el ancla simbólica.
¿Quién la habla cortado ... ?
¡Pobre niña!
A FERNÁ1'0EZ GARCÍA.

sar:

-¡Dios mio! ¿Esto es la vida?
Eo el silenclo ola todos los ruidos de la
casa. Desde •I corral vtol ■ el mugido de
las vacas. Un arriero ea una pieza vecl·
na, rooaba. Tenla el alma fina y soonra
como un cristal. Me puse ámltar el techo.
Al travé~ del techo-pen~é-la no;he debe estar muy hermosa. Debe haber mochas estrellas, Y empecé t ver las estre
Uas. Eran millones y millones de estre
llas, de todos los colores, nules, rojas ,
amarillas. Sobre todo amarillas,. como
monedas. ¡Millones y millones de mont•
dasl
Mtfi&amp;aa me voy-pen5é.-¿ Y Maria?
Maria se queda. ¡Qué linda es lt\ar1. I
Pensando en Maria me puse un ooco triste. ¿Acaso estaba enamorado? Tal vtz
De pronto sentl ruido. Algulen abr11. la
puerta. dulce, cautelosameote.
-¿QuJén es?-preguntél-Marla apareció en la puerta. Se acercó A mi cama ,
me aganó nna mano. Sus manos estaban
fr1as, las pupilas le brlllabao, estaba toda
temblorou. Preclplt1d1mente me dijo:
-¿Cómo e~Us? ¿Y• esUs bueno? ¿Se
te quitó la ñ,bre? Yo no podfa dormir.
Penuba ea ti y tenla trlsteu. Crel Que
estabas dormido y quise verte. He venid,,
descalza. ¿Cutndo te vas'/ ¿Te vas m~-

fiana?
No dijo mts. Se desprendió de mis manos y huyó. No pude retenerla. Al pase r
cerró la puerta ton un gol¡,~.
Yolvl á quedarme solo. Quedé atolondrado con aquella visión fugitiva. ~ Sonabt? ¿Deliraba? No. No era sueno ni delirio, Yo habla tenido sus in anos ea las
mlas. ¿Y 1.qaello era el amor, ó una som bra del amor, salvaje, brota l. Impetuosamente demostrado? Algo de m1 vida erran·
te y exótlca !labia penetrado rn su alma
turbindola como un perfume raro. Pero
amar .... Yo 110 paedo amar. Nunca he podido amar. El amor es en ml una cosa fu•
gttlva y ligera, como mi propia vida. Yn
siempre he tenido alas en los ples y en ti
c.oruóa. Hav hombres asl. Yo soy uno de
ellos. Hay hombres que son como la mü •
slca, qne esU.n como hechos de m1hlc.a.
que son de la misma materia misteriosa
de la inüslc1: eternamente errante, fu&amp;I
tfva y bohemia. Por esta condición de 1111
te■per■ mento habla escogido aquella profesión acorde con mi alma; la profesión de
mllslco ainbulante y n•ufr,go apócrifo.
Es una vil comedla. Pero tiene sus ven-

La Endemoniada
y,. no hay hada« en los ríos ni en los
bosques; ya las buenas hadas no viven
en las fuentes campesinas ni en los re
gatos espejeantes; ya no ealtan propicias
11.nte los vi.jeras para indicarles el cami
n~, ni velan el autño de le.a nifüts, abanicándolas con sus cabellos brunos. ni
rogalau á los g,nlilrs guerreros enamorados la miel de una t&gt;tincesa rubia, ni
se pasean de noche en albos cameros,
argentadas por la luna, pera secar las
hiPrbas venenosas . . . ..
Ya tampoco hay brujas; ya las amantes de Sal,fo no 1inden al macbo cabrio el
home?Iale del •sábado•, ni se repapilan
con vientres de sapo, cadáveres eñtjoa y
cuerpos de niño sin bautizar¡ ya no cabal
gan ea ~us escobas, caminaudo hacia el
aquelane, ni bailan desnudas al s6u dtsns can:&gt;iones: •Her, bar, diablo, díablo.
salta ai¡nf, salta all6, juega aquí, j uega
allá; d1ablo, bar, bar• ; ya Lucifer no las
1:111rca con la herida ardiente de sus uña.•
ni pinta con sn_s ojos el sapillo áureo q-u~
las alrv" de stnal; ya no se convierten en
mulos, c=rdos, gallinas y ovejas para
empononar las aguas y agostar los sem,
brados ....
No hay hadas. no hay brujas... ... La
civilización acabó, si llO con todas las
falsedades, coa muchos embustes feos
y con no pocas mtnliras consoladoras y
poéticas. Por eso, los hombres c:ivlliza
dos de Aljo1!u, al sab1&gt;rque en los aldea.
nos de su aldea habfa una bruja, una
embrujadaó una eademoniada, hiciéron se cruces y se sonrieron con incredulidad
y desdén.
La bruja. una linda brujita de quince
eños, con cabellos endrinos y b(ímtdos
(ljos negros. fné una niña como todas.
tal vez alg;o más grave; ~ero sin nada que
la convirtiese en uaa cnatura excepcional, basta que una mañana, el diabloque "stá fu rioso desde que nos re!mos
dei;us cnernos-deddióespaotar al mundo encerrando en un gracioso cuerpeci,
llo de muchacha la malitrnidad de un
tol'l)e espfritu de les tinieblas.
Bstaba confesando la chica, espiada
por el demonh•jo, y al abrir uaa. vez la

NO SERA USTED
rosa de su boca. para ez~uloar, aterrada,
un bclto pecado !ufanul, el malo fran- en6ailado. Que siempre hay ~queó de un briaco la _puerta p~rfWD,ada llerins y fraudes en abundancia,
d~ su pecho y ea él se estableció tra1do,
9s cosa qne todo el mundo saba;.
r.ameute.
l\Iinnt,,s después, la inocente oecado· pero rara vez 6 nunca se encuenra, acoo11:tida de un temblor moryaT, VO•
mitó un muñequin de lana, un ¡uguete tra que una importante casa.
estrafalario al que no faltaba detalle, comercial los cometa, sea cual
entre la est~pefacd6n de sus oarientea;
al otro día expulsó nn cacho de cera J&gt;&amp;· fuere la clase de su giro. N(}
jizo; luego unas cerillas de c-11beza verdo- ouede haber érito rermanente de
sa, pedazos de corcho a~ul, llore~ ourpú- 1lguna cla e, cuando esté basareas de ~raza nunca vista, mun~arros
in vetos{miles.. . Corrió po_r !os camJ)Os do en la mala ié 6 engallo. Loa
Ja mala oneva de tales orod1g,o~; llegó á qlle intenten los fraudes, son
Aljudn ,.bultada por el terror npersti·
3encillamente tontos y pronto
CIOSO de loe labriegos. y el caser!o ~e. la
brujita oerdi6 para siempre su soa1ego, miren el castigo que se mereconvittiéndose por obra y irracia de la cen. Sin embargo, hay muchas
cm iosidad ea sitio donde todas 1811 ex•
personas 9-ue temen . comprar
cursionea terminaban.
El médico, burlón é iucré~ulo ;las cn~- c.iertos articulos anunciados por
sas señoras de la aribtocracta pueblenna, medroalll! y rezaadoras; los cntaa al- temor de ser embancados y endeanos, se.m!&gt;radores iucaasables de má.• gallados ; especíru.rnente se resisxinus cribtianísimes, bravos bebedores
y cazadores incorregibles: los aspirantes ten á dar confianza á las manifesy letrados ingeniosillos y valeroE0S , . , taciones que se publican sobre
toda la ite~te de la región acudía 1&gt;ara tos m~ritos de ciertas medicinas.
examinará la niiia prodigio. Y mientras
el médlco disertaba, aaca.ado á colación El eficaz l'emedio denominado fa.
PU~ míseras lecturas. y recitaban las ~U·
íeres á media toz oraciones que santifi- PREPARACION de WAMPOLE
có el milagro, los curas &amp;o&amp;tenfen que, es un artículo que se puede comtratándose de males diabólicos ninguna
droga ¡:,odfa comoetir con el rezo, y los prar con tanta seguridad y ga.raneah1diaates bubcaban á Satanás en el Ua como la luu-ina, artefactos de
tronco retorcido de la parra, en loa altos
mechinalts obscuros,,en la pocilga de seda 6 algodón, siempl'e que proinfernal aliento, eu el gallinno intran- cedan de una fábrica con reconoquilo y rumoroso.
oida reputación. No nos convenLas vi•j,scaserss oroponfao r~medfoS
lo falibles para curará la niña. Une do· dría exagerar de manera alguna
ble cruz t!D el oientre, pintada con hollín sus buenas cualidades 6 reprey aluugrE'; dos pl~garlas junto al perol sentarla como con las que no ledonde hervir!an tres cabellos de niño,
uaa cab~za de liebre y tres ojos de gato, correspondan; pero tampoco ney de sábito, hecho ya el col'juro, sonaria cesitarnos de tal ardid. .Es tan
ua tremendo estallido, y Lucifer, rtbudiando co.mo ua jabato, saldría de la caEa sabrosa como la miel y contiene
en no espeso y hediondo nubarrón.
todos los principios nutritivos y
Reíaose los st iiores de las buenas mu- clll'ativos del Aceite de Hígad&lt;r
jeres y bromeaban ll co•ta d~l diablo;
pero cuando el crepúsculo deba en el de Bacalao Puro, combinados cou.
Poniente su prlmrra pincelada roja, y la Jarabe de Hipofos6tos Compuessombra de los ála.mos empuaba li esti• to, Ex:tractos d9 Malta y Cerezo
rarse y el azul del cielo á palidecer, y
llenaba los campos la divina sinfonía de Silvestre, y cuan valiosa debe ser
las alas, los élitros y las bojas, tornában- tal combinación de estos imporse graves. Y al llegar la noche con su
cortejo de rumc&gt;res misteriosos, todos tan tes react ivos medicinales, es
acuciaban á sus cabslgaduras, sacudidos cosa patente Ct todo el mundo.
por un temor iafantil, y los hacían tem• Es de inapreciable valo1· en casos
blar las candelas vivas de un buho, la
cola oscilante de un perro fugitivo, el de Anemia, Insomnio, Mala. Dicroar melancólico de una rana, ó d so- gestión, Afecciones de la Sangre
lloro clarfu de un gallo vigilante.
y los Pulmones. " El Dr. FernanEstas visitas no mejo.aban á la enfer•
ma, que acentuaba su mobfa amargo y do López, de !'Íéxico, dice: Tengo
que tenía cada vez más dolor y más mie- el gusto de decirles, que considedo en sus ojos iotenogadores: pero em·
barneclan con el jugo de la caridad el ro la Prepamri6n de Wampole de
caudal~j'I de sus tíos. Algunas vtces la mucha utilidad, para re taurar
eademoniada quer!a hablar : oero uoa el organismo pd'r su fácil asimila.
mano piAdosa oprim{a sus labios, y nna
mirada firme abatía su müade, y enton· ción." De venta en las Botfoa.s.
ces retorctasc en frené: icas coovulsiones,
y Kritaba basta earouqoecer, y lloraba
ba&amp;ta rendirse.
-Es el Malo-exclamaba el tio.
Otras vetes, los curiosos oían desde la
oue, ta tremendos Rlarirlos :
-jNo, eso no! !No btberé! ¡Nomemata,éis!
Preguntaban, angustiados, secas las
fauces y oprimido el corazón, y la casera, en un toaillo iudeñai ble, afirmaba:
• La está curando•, y poco desoul:s ald.bue uua cortina, y el t!o, indiferente, re•
forzaba lo dicho por 5 U mujer.
-No bay quien la cure.
Y así pa~aron las semanas y pasaron
los meses. Y la burguesfa íné substituida por los pelantrines y los braceros, con
harta satisfacción de los amos del cortijo, que no vefan e:r:tinguirs!!el chorro de
la caridad. Iba la enferma apag.f.adose
poco á poto, Ya no se rebelaba, ya no
destaba hablar .... Y un día, apiadóse
Lucifer, y la endemoniada, su victima,
murió.
Era un despojo lamentable de criatura; una armezón de huesos que.bradlzos
aoeoas recubierta por loa mtísculos secos
y la piel cuarteada. Habrfa sido UH ho- LECHE MALTEADA DE HORLICK
Siendo la Leche Malteada de HorUck
rrible demostración de lo que l)Uede la
furia 111feraal, si nada hubiera declarado sumamente nutr!Uva y al mismo tt•moo
al!'radable
al paladar, perfecta.mente sae\ mediquín que hizo la autopsia. Pero lubre :v de fácll
asimilación, constituye un
el mediquJu habló; y según el mediqu.fn,
reparado excelente para usar durante
el demonio que babia asesinado, la mu- as convalecencias de la fiebre ti!oldea,
cllacba era un demonio popular, porque pulmonía, anemia y demás euterm&amp;aades
hace sigloa que instaló so infierno eo la debillt&amp;.ntes aue reau1eren, en el periodo
de la convalecencia. noa dieta 1'1nrosa.
tierra.
saua y nutritiva.. Se e;q¡eude en oolvo y
Ese demonio se llamaba y se llama en tabletas, con ó sin chocolate, en las boticas :v d-ro¡ruerias,
Hambre.

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ticularidad en el "cambio de vida "
de la. mujer,
Ha curado mb casos de leucorrea
6 flores blancas que cualquier otro
remerlio jamas descubierto en el
mundo. Disuelve y hace desaparecer
los. tumores uterinos cuando empiezau á desarrollarse.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
Los slntomas debilitantes, que causan dolor y peso en la cabeza se aliviarán
enseguida, curándose de una vez con esta medicina. En cualqui.:r ca,o siempre
obra de acuerdo con los órganos genitales de la mujer. Corrije las menstrua•
ciones irregulares, penosas 6 suprimidas. debilidad estomacal, indigestión,
hinchazón 6 hemorragia uterinas, la postración nerviosa, los dolores de cabeza
6 debilidad general. T ambién es muy eficaz para los vahídos, desmayos, languidez 6 flojedad excesiva, el mal humor, el aba1imiento 6 dejadez. la irritabilidad , excitabilidad, debilidad nerviosa. desvelo ó insomnio, Bato, melancolia
6 tristeza y dolores de espaldas. T odos esos son síntomas de Debilidad
F emenil ó de al¡;-ún desarreglo del úterg.
Para Jaa p er!\Onas de ambos sexos que padezcan de los riñones el Compuesto
V egetal cle la Sra. Lydia E. Pinkham es sin rival.
A la v e nta en todns las farmacias,
Preparado en los Laborntorioa de
L'2DIA E. FINKKAlll 111:EDIOINE CO., L ynn, Illaas., J,l. U, de A.

Calendario de la Semana El Maestro de Canto
DOMINGO
24
(49 de mea y 109 D. P.) SantOll Cidlo
y Metodio, obispos confesores (del dfa
7). Santa Cristin a, virgen m4ttir; San
.Francisco Solano y el ll. Antonio del
1 Agui1a1 confesare~. 0 6.do y misa de Santos Cin lo y Metodio; rito doble y orna•
me nto blanco; s e conmemora la domlni1 ca
y S iUlta Cristina. Comiet1za el solemne novenerlo de N uestra Seliora de los

1Angeles en au ~~~rl~
25

(F. S ) Santiego el meyor , ap6stol, patrón p rincipal de la ciudad d e Querétaro
(se celebra ·con rito doble de primera
clase ). San Cristóbal, mhtir (su fiesta
el n de Agosto ) y San Teodom1ro, már•
1tir.
La dedicación de la a&amp;J1ta Iglesia cated ral de Campeche. Función en Cate•
1dral .

!

1

MARTES

26
(F. S.) Stíiora Santa Ana, madre de
.Mula Santísima (.e celebra con rito
doble de segunda clase). San Eruto,
obispo mártlr. Iadulgencla plenaria en
Catedral. Fune1ón u t nlar en l a parroquia de Santa An&amp;. Comienza la novena
de Santo DJmingo de Guzmán e n su igle.
aia.
Toca. el Sol segunda vez el parale lo del
cenit de Mézico, e n au movimie nto del
Trópico de Ch cer para el Ecuador, il.
laa 10 horas 27 min utos ,58 segundos de
la noche.

MIERCOLES
27
Slntoa P antaleón, médico; Aurelio y
N11talia, mairtires. Hoy y en los dos d[as
aiguientea, el rito es semidoble y permi•
te la celebración d e nusas privadas de
difunto.

Supresión de
las inyecciones.

JUEVES

T ratamiento
el mas facil
y el mas discreto.

28
S.iutoe Nazuio y Cdao, niños; Víctor,
papa, m ain irca, é I ooce.ncio I, llªPª coa,
fesur.

_.._

VIERNES

CURACION RAPIDA y RADICAL
de los fJujos antiguos 6 recientes
Cada cApau.la
lleva el nombr e

J@

Cada clpRula
lleva el n(lmlm1

Desconfiar de las F11.lsificaciones .

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J

EN TODAS LAS FARIAC/AS

cEL MUNDO ILUSTRADO&gt;
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BEBIDA FRESCA
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La.a GrJenes rue:den sola.mente :.cr ejcc u\adn:s por~ c:u.rop(as.

29
Santa Ma:rta, virgen; Santos :Félix II,
papa ¡ Si mplicio, Faustluoy Beatriz, ma, tires, y Próspero, obispo confesor.
Cuarto menguante en Aries, á las 2
horas 57 minutos 58 segundos de lama.
ñaoa. :Sig-ue la lluvia.

SABADO

Después de haber recibido sus dos peel señor Serafín Be('kma.1111 los puso
culdadosamente·eu su cartera, saludó á la
señora y á la señorita Steinacher y eali6.
En la calle levantó el cuello de su so•
bretodo, l)Uell lloviznaba y hacia fria ; se
11jt16tÓ el aombreropntque soplaba fuerti, el viento, y con las mano11 en los bolslllos, todo enec gldo, se toé á lo largo
de las casas, baciendo su camino de COS•
tumbre, ai través de les calles llenas de
coches y de tnnvlas. Subió por la caJle
San Miguel, tomó la de Ariaudo y desl)Uéa la de San Jacobo. Estaba en 6\1 barrio, en su cal!a.
Acortó el paso, se sacó los guantes de
lana negra, entró ea la tienda de la vendedora de f mtas y en el almacé.n, guardó
en Bu bolsillo dos huevos, cinco centa.
vos de manteca y un pedazo de queso; se
puso una libra de pan debajo• del braio
V, en seguida, desapareció por la puerte•
cilla aomb1{a de una alta y humilde casa, estrecha y sostenida por otros edificios aemejantes, antJgua habitación de
una ciudad modenia, que queda todavía
eu pie, testigo de siglos, q,ue oculta &amp;u
historia desconocida d e miseria y de h e•
r ofsmo.
ltn el corredor obscuro. donde ardla
un fuol de gas, SeraUn Beckmann se
cruzó con la portera y cambiaron doa de
sus frases siempre coneeg1adas al buen
ó mal tieml)O.
- l h agradable entrar en BU casa e11ta
noche, ¿no es cierto, señor Be&lt;"kmann?
No hace mncho calor aiaera.
-No, señora Freiser; se e1,tá mejor al
lado del fuego.
El inquilino subió por la escalera, estrecha hasta e.l cuarto piso; entro en 11u
departamento, encendió una vela coloc-ada sobre una mesa, cerca de la puerta.
La pieza de entrada estabaamueblada,
con uoa mesa, un armario, cuatro slllas
de paja, una percha y u n reloj comfin,
señalaodo de día y de noche la medida
del tiempo eterno que pasa, de la hora
fugitiva que se va.
l',letódicameule, Seraf(n Beckmann sacó su sobretod.o, se calzó 11us chanclos, re.
cmplazOsu sombrero con una gorra, su le.
vita con una vieja chupa, paso il. la cocina, adornada con uo horno, una mesita
y una billa. En la pared habla algunas
cacerolas de hierro. Sobre la campana
de la chimenea, se vetan cejas de especias, de té y de café. Todo tenía orden
dgido y limple:m perfects: los ladrillos
reluciet1tes, h,s paredes blancas.
El anciano hizo fuego, colocó su cubierto, dispuso sua pla!os1 fué á sacar de
una pequelia alacena una note1la de vino
blanco, eacó de la canilla un jano de
agua clara, preparó sus huevos y cenó.
Una camita de hierro, sobre la cual
habla un cubreplés de indiana roja, es·
taha enfrente de una cómoda. En un 1in•
cón hab{a otro m ueble, ó un montón de
objetos, cubiertos por una tela de sarga.
En 188 .Paredes se vdan una wil.scars, fotograH88, imágenes. Apeoas Fe dislin•
gulan todas estas cosas á la luz de la ve•
la. Reinaba una calma profunda; sólo se
oía, ti través de las cortinas y de las persianas, e l ruido de la calle,
808,

.•.

En la triste casa, al poco rato no ee
oyO ya otra cosa que los pasos de 108
ttansedntea y el rodar de los vehlcul08.
Una anuonfa pura y lejaua resoaO suaSantas J usta y Rulioa, v!rgeneR ruá.rtJ.
vemente,
al pr1ncip10, á través de lllll pares (del d 1a 19), Santos Abdón, Senén y
redes
; despu t',, •o: extendió, Uenó los
Julira, mairt.ui,s, y U1so, obispo confe.
tristes corredvres, la escalera de caracol,
11or.
é Invadió el patio.
Saturno en cuadratura con el Sol, á
La música era majestuosa y tranquila,
las 12 horas :ZJ minutos del d{a.
semejante al curso de los ríoi, y al movimiento de las selvas balo la bnsa ... De
súbito una voz encantadora y 6 na se mi,z&amp;A QUE DEBO LA FELICIDAD,
cló l'.l ella 11. la vez infantil y anciana, dul•
El Sr. Don Luís Ed. Gómez de Buca. ce y enbeverada con Jág¡1was. HubiEram.~nga, Colombia, da su opinión de rasc dicho que cantaba t i sima vleja de
casa.
este unp?rtante asunto como sigue :"Por laTodos
los ruidos callaron alrededor de
mucho tiempo estuve sufríendu de do- esta múaica y de este cauto, como en una
iglesia
cuando
el órgano impone gravelor de _estómago, que no me dejaba comente silencio, eu el oficio de la urde.
mer smo muy pocas cosas, teoiendo Ya
no hubo oí coaversac1ones, ni dispuque vomitai· para recibir un poco de ~ae. ni golpear rle puertas, ni choques de
vajilla.
Los niños se durmieron en sus
alivio. El trastorno me dab&amp; aún con
e~minar ~os pocos ~inuto~ y no po- cunas.
Sersf!n Beckmann cantaba y se acomdía segwr. Los vanos medicas que pa.íiaba.
consulté no dier1n con mi ve1·dadera
Había encendido una grande 1'mpara,
enfermedad. Tomé las afamadas Píl- 11ac•do la funda de un piano espltndido,
cuya
madera de pali•aod ro, sin unamandoras de Vid':- del Dr. Ross, y á. ellas cba, tenía
el brillo de un espt jo. Sus de•
les de~o la. vida, pues son el remedio dos flacos y de color grls errkban sobre
maravilloso para todas las afecciones las t~cllll! Llancas y negras. Su cara lisa,
del cnerpo humano. A los ocho días rodeada de cabellos blancos, tos ojos azu.
y claros, la boca medio abierta pa,a
de empezar ñ tomar las Píldoras no les
el canto apacible, se perdía, fantástico y
sentí dolor al¡¡uno. Soy el hombre máa extaal11do, eu e.1 espacio muskal y e.l ol.
feli.."
-vida de la vida. Ea frente de él, la mlisca-

30

UN CAMuaJ

eqnhativo. Incocstiouablemente
se realizan fuertes sumas de dinero por las especulaciones más
sencillas; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
]egitimos y de buena fó, en

que los efectos proporciorutdos
mlen el precio pagado. Ciertos
afamados hombres do negocios
han acumulado sus millones en•
ter!l.Dl.ente de esta manera. Exac-

tos y fieles en todo contra.to 6
compromiso, gozan de la confianza del público y dominan
un comercio que no pueclen. alcanzar ]os competidores trampo•
sos y de mala fé. A lo largo no
paga engallar á otros. Un far-

sani:.: p11edo anunciarse con un
1·uido semejnnte al sonido de mil
cornetas, pero pronto se le llega
ú conoce1·. Los fabricantes de lo.
PREPARACIO~ de WAMPOLB
siempre han obrado bajo principios muy distintos. Antes de
ofrecerla al público, se cercioraTon pedeetamente de sus m•éritos
y solo en ton.ces permitieron q L,e
s.u nombre se diera á la estampa.
Al púL\ico se le aseguraron los
resultados, y encontró que lo dicho era la verdad. Hoy la gente
le t.iene fé como la tiene en la
palabra. de un amigo probo.do y
de toda confianza. Es tan sabrosa como la miel y contiene todos
los p1incirios nutritivos J cu.rn,..
tivos del Aceite de Rígiulo de
Bacalao Pnro, con Jara.be de Hipofosfitos, .Extractos de Malta y
Cerezo Sil vest.re. Ayuda á la digestión, arroja. las Impurezas de
la. Sangre y cura la .iuemia, Escrófula., Debilidad, Linfat ismo,
Tísis, y todas las Enfermedades
Dem.acrantes. "El Dr. Ramon
Macias, Profesor en la Escuela
Nacional de 1edicina de México,
&lt;lice : He usado la Prep11 ración de
Wam¡,ole con buenoi 1esultados
y la seguiré a plicando com0 eficaz para enfe1·medades del pecho
y de los nervios." El desengafto es imposible. En la.s Boticas.
ra en y eso ele Ret'l.lJovu:, re.9¡)]andeda,
enérgica y fíinebre.
Cuando huboconveraadocon los maestro! que. amaba, su1 compañeros de ca~rto y de calle, de soledad y de compañía.,
lléckmann cerró su pleno, volvió d. colocar la runda, a pairó la 1' m para y se acostó. Un pequeño fuego de. lt-ñs, encendido antes de la múgica y· el canto, iluminaba sólo las tinieblas.

.

"•

Ser11fln Beckmann tenía setenta y cinco años. Cuaudo era muy Joveu cantaba
en el teatro : había conocido sucesos de
tenor; pero su gusto no ei a é ite, su ensueño no se acomodaba á las ell:ig~ncias
práctica9 y materiales del afielo. Trató
rle ser cornpositor, co11ociO otros obs•
táculos, fracas6. 81 olvido ae hizo en derredor 6l\fO, vegetó, se hizo acompañau.
te y proíe11or de canto. Modesto é lad ife,renle reco11ocí6 que podla subsistir dan.
do leccio·1eR á dos peso~, y no oidjó ruá~.
Tomó varias a lumnas que lo abando·
naron oor maestros mli.s c~lebres. lt,to
le d'&gt;,ÍÓ muchísimo; pero acostumbrado
h11da mucho á las decepdones de laexislencla, una vex en su casa, Rpenas habfa
abierto su piano y hecho estremecer les
voces del misterio, DO pensaba más en
au~ disgustos y eo sus pen"'s del día.
Hoy, empero. recib{a la recompensa
de su vida de labor y de saber. Su mejor
a lawna actual, la señorita Ana Steinacher. asidua y sumisa á i;us leccioau,
revelaba el d6n de la másica y del canto. Cada dla vela desarrollar en ella el
talento de uua gran artista , esperaba el
momento en que ella conquistarla el re·
nombre y la glorie.

H,j.,. d~ g ~ote acomodada que no quería darle. sino un arte de adorno, Ana
obedeció, á pesar suyo, á la sugestión
del vit:jo Beckmann, adivioaodo en ella
la vocación. Collocía ai los cllí.sic08, todo
el repertorio de la ópera y del drama I{.
rico. Podía lanzarse resueltamente hacia
la ma~a.
Serafín Beckmanu veía Rllá el fin y la
Bl)Oteoais de su carrera, saludó su ju veo•
tud y an esper&amp;nu, en la eelehrldad de
uu sér formado, educado por él, que iba
á resucitar lo qm, crefa muerto.
Le había ene&gt;iiado no sólo el solfeo y
el canto, sino el estilo. la dicción Impecable, había desper1edo en ella una gran
artista. Y ahora, estando los padres convencidos, la joven b ien preparada, e.1 anciano e.a peró el d ía del estreno y del
triunfo.
•

CORTE CRIMINAL DE MEXIC·O
Cnta del Sr. Lic. C. Gutlérrez Quintero, Abogado, Méxlrn, D. F.• México

..

11

A na Steinacher se presen(ó en la 6pe•

ra. Su hermosura atrevida y apacible hizo sensación. Su voz, fresca como la pri•
mave.ra, cálidll como el verano. p1tsó co·
mo brisa suave y como burad.a de pa·
sión, sobre las frpntes pálidas y los corazones an~fosos de la muchednmbre.
•¡Bien! ¡?,!uy bien !.... • dec!a á media
voz alguien, allá arriba, ea la repisa de
una plería. de donde dominaba la sala
en fiebre. Ese a 1guieu era Seraf[n Beckmano, oculto en un rincón, mareando el
compás con su cab&lt;,za blanca, pronunciando mudamente las palebras que can•
taba su alumna, dibujando ea el mismo
los gestos que babia ensefütdo.
Duralite toda la representación, eonsery6 su lucidez y su sangre fría. Cuan•
do el telón cayó y levantóse un estruendo de clamores y de aplausos, él se fué
leja~ de la luz, del ruido y de los ca•
rrnsjea.
E~a noche tomó el ómuibuq para re.
gresar á su casa, y pronto se hall6 •olo
en su pequeña babhaclóa. !knlfa~e abaodon•do, l)Ues FU obra estaba conclu(da..
-Tengo hambre, d ijo maquinalmente.
Llamaron li la puerta.
l$2uién podría venir ii eataa horas? Al•
ll'UlCD, sin duda, que se equivocaba. ....
Fué ti abrir.
(Ana Steioacber, seguida de su fiel
doncella Gretcben ! Ana, coa las fac('ione11 maliciosas y radiantes.
-1Soy yo! ¡s{, soy yo! ¿Por qué me
mira de esta manera? Veugo 11. cenar con
usted. Se cena siempre después de la
representación, y vamos á comer de lo
mrjor.
La joven cantante, emocionada ella
tambitn, bea6 en las mejillas al viejo
maestro tembloroso. Quedaron asi un
momento y Fus lágrim1ts se muela.ron.
- Vamos, Gretchen, haz tu deber.
A los poco» minutos estaba la mesa
puesta, las velas encendidas, los manja.
res colocados en pistos y el vino tlel R in
brillante en los vasos¡ todo resplandecía
entre los convidados, como una cena improvisada por una hada.
-Esta no es la última CPJJS que hacemoa juntos, ml buen Serafín, pues usted
segmrai siendo mi profesor; pero con la
condición de que me dejará aumentar
sus houorarlos.

..

GUSTA\'O ÜOFFROY,

La Habitación tnuntada
Un soldado llam6 t la puerta de una casita baja y !Impla.
.
Una mu¡er vino t abrir.
-¿Vive aqul el senor Leronl?
-SI: entre.
Entró, algo cortado por el laconismo de
la dueña. de la casa, le ensdló su boleta
de aloja.miento y la stgulO t uo comedor
con mueblaje de ca.oba.
-Siént ese.
Se sentó. La. 111uJer cubrió la mesa con
naa. servilleta, puso un cubierto, traJo una
sopa da coles.
- Emp!ece.6 comer.
-¿Usted no almuerza. coornlgo?
-A\I marido y yo bemos comido como
de costumbre, .6 las seis. El sellor Leronl
acaba de s a lir; dentro de ua rato lo verA
usted.
.
Muerto de hambre, el militar comió.
Después de 111. sopa, un pedazo de carne
a.s,da, luego una ensalada, queso Y frutas. Para beber, babia. vluo dejo Y una
t,u de café.
La sellor&amp; Leronl quedaba de ple como
una sirvienta. Una Inquietad, de la que el
huésped no se daba cuenta., lmpedla toda
conversación.
Llegó el sellor Lerool.
Su aire no parecl&amp; mAs benévolo Qlle el
de su mujer.
-No hay nada que hacer, jljo¡ ya no
hay vacantes ni en lo da Gllles, ni en lo

de Romanet.

LIC. C. GUTI E RREZ Q U I NTERO

8.A N'.tA TERES.A 1'im1 14

lléxlco, D. F .

México, Diciembre 2 de 1005.
Ttle Peruna Medicine Co., Colombos, OhJo, E. U. de A.
Muy sel'lores mlos:-Tengo el gusto de comunicar 11 ustedes, por
medio de la presente, que su preparación " La Peruna." es verdadera.
mente maravillosa para la. curación de resfriados y a!eoolonea cata,.
rralea, de tal manera, que mi sellora esposa., que los padece con alguna.
Intensidad y de un carácter rebelde, se alivió últimamente y de una
manera. rápida., con haber toma.do parte de un pomo de tan benéfico
remedio.
Para. que sirva en el público y se alivien muchos enfermos con esta
precioso medlcamento, les dirijo 11 ustedes estas lfneas, para. ql!e ha.gan ustedes de ellas el uso que cre11.n conveolente; pues Jo dicho es un
testimonio de los efectos rápidos de "La. Peruna..''
De ustedes su más atto. y afmo. S S - c. Gutiérrez Quintero.
Guadalaja.ra, México, Abril 26, 1906.
Seiiores Peruna Medicine Co.
Muy sellores mlos:-Tdngo el honor
1e ma.nltestarles con satisfacción que
desde luego que mi hijo Caslmlro y ,vo
empezamos á. tomar la. Peruna, lo mejorable medicina que ustedes preparan,
notamos mucho alivio en nuestras enfermedades, de tal suerte que ml men•
clona.do hijo, 11 la fecha, sanó ya. del
catarro epidémico llamado Influenza,
del cual padeció, y yo estoy notablemente aliviado de los pulmones, que
desde hace algún tiempo siento afecta.dos por mis continuas ocupaciones
de o:ficloa.
No vacilo, por lo tanto, en manlfest1Lr que la. Peruna es el mejor remedio
para las enfermedades de que le he•
cho referencia.

Me subscribo de ustedes respetuosamente su muy afmo. S. S.
S. MENDOZA,
El Hustrfsimosefior don Miguel Ahumada, coronel del ejército y gobernador del Estado de, J alis~o, Méx.lco, nos
maoUiest.a lo siguiente:
Guadalajara, Méx., Diciembre 4 de
1906.

Seilorea Peruna Medicine Co.
Columbus, Ohlo, E . U . de A.
Mu y sefiores mios:-E l medlcamen to
"La. Peruna." se usa. en esta capltal
con resultados satisfactorios, y eé de
m uchos casos en que ha. sido eficaz
para la. cura de &amp;fecclones catarrales
en sus di versas formas.
Quedo de usted afmo. atto. y S. S.
M. AHUMA.DA,

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos tamaños,
de $1.00 y $2.00 botella.
- 1Blenl pensó el soldado. Quisieron
enviarme, la fonda , .. . . . . He caldo mal
aqal ..... Estoy de mAs.
Para cortar por lo sano el malestar e•ldente, el Intruso prrg110t6 por su habitación, aleg1.odo su e~tado de fatiga.
El Stñor LtrOPI encendió una. vela y lo
gulO basta una pae,ta que estatoa ce·
rrada.
- Stffor, diJo gravemente al darse vu elta hacia su compallero, cllsculpe !a recomendación que le voy, bacer .. .... No lo

tomar6 6. mal, estoy seguro, cuando sepa
por qué se la higo.
- Diga , senor.
- Pues bien, prométame no desarreglar
nada, no tocar nada en la habita.ctón aonde pasart la noche.
-Con mucho g11r.to, contest6 el mili ar,
sonriéndose de la manla meticulosa de
sos huéspedes. Est~ tranquilo, oo tiene
que temer de mJ, ni lndlscndóo , ni falta
de delicadeza.
- ¡Oh l no u esto lo que quiero decir,
Interrumpió vivamente Leronl.

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PARl8

Y lo introdujo en IA habitación.
D~pué; de un Instante de sllenclo,
dijo:
-Aquí murió hace cinco anos nuestra
bija única. Tenla diecisiete 1,ftos. Despuéi, nlngun• otra. penona, A mis de su
madre, ha eotr•do en esta habitación. Todo ha quedado en el orden que ella aJPaba.
-Deme un poco de paja y me acostaré
en cualquier rincón.
-No, stlllr; tenemos nuestro dolor, pe.
ro no somos seres Inhumanos. P11es que
nada será desarreglado, somos felices da
que pueda usted pallar una buena noche
bajo nuestro techo. ft\arla tenla diecisiete
anos cuando nos dtjó para siempre. Era
una buena muchacha. Su retrato estA alll.
Esta habitación es la c.pllla donde vinl·
mo~ l. llorar mi mujer y yo.
No hay mts consuelo para nosotros que
este sitio donde ella. vivió, que ha quedado intacto, y que no~ da la ilusión de que
volverA. ¡Vamos! Hasta la vista, SfliJr,
y buenas noches.
Y habiendo entugado el candelero al
soldado, el triste padre descendió la esca·
lera con paso pesado,
Solo en su babltaclón, la punta cerrada, el Joven tuvo una opresión de corazón;
le pa.re:fa estar eocem1do en un mausoleo
coa una muerta.
La Impresión fdoebre era hija de la soleda.J y del silencio.
Afaera todo estaba tranquilo.
Levantó una cortina, y por la ventana,
en la brumA espesa, creyó ver escurrlrse
fantasmas.
Se volvió. A la luz de la vela, muy alta,
alumbrando apenas, tro.:ada en cirio, la
hab;taclón le parecla cubierta de papel
blanco. Cortlaas de muselina envotvlan
la cama de hierro barnizada de blanco.
Ea la pared sonrel•, con una sonrisa hjana, borrada por la muerte y por el tlemoo,
un retrato de la nlí'l1, con grandes ojos
algo tlmtdos y nariz bonita; y le encontró
aquel aire misterioso que es particular A
los retratos de seres desapartcldos.
Sobre la tblmenea, donde se consumian
dos lenos, un espejo con marco blanco, A
cada uno de cuyos lados estaban fijados
retrato~ de familia y de amigos y otros de
Mula Leronl. de diversas edades, de Cinco allos de ocho, del dfa de su primera
comualón, Un reloj de péndola de alabastro estaba parado, sin duda en la hora
que babia sido la de la aa:onla y de la
muerte. Habla floreros todavla adornados
con flores artlfi;lales. Una virgen de yeso
las manos ablerta.s, hacia juego con uri
San Jos6 qua tenla un Urlo.
Sobre un pequelío escntorlo habla una
vitrina conteniendo estatultas tnas
chocherlas, fug~etes, un brualete dora!
do, anillos de plata. Dtspué ¡, un ropero
con espejo. Uo• existencia eoc.atadora
puerll y menuda habla tr■nscurrtdo 11111
habla sido anlqullatia como si el rayo hu~
blera caldo sobre la nflla, dejando lo ~c:mAs lotacto.
El soldado vló entonen que la pobre
gente babia preparado la cama, La colcha
estaba desdoblada, las stbanas frescas
convidaban al sueno. Pero receló delante
de esta cama, donde la juventud y la esoeranza hablan soil•do, donde la muerte
h&amp;bla empezado su último y eterno su,no
y se sen•ó en un slllón, en el rincón de la
chimenea, casi apagada. Sos miradas y
su pensamJento erraban todavla por esta
habitación mlollscula, llena de la atmósfera del mb alU.
La lluvia uotaba los cristales, el viento silbaba en la chimenea.
La mirada del soldado se clavó en el espejo. La jonn habrla debido frecuentemente contemplar alll su cara. Gozarla al
encontrarse bonita. Después, inquieta, le
consultarla, y poco , poco, dla por dla
le antrnclarta su fin . ¿Qué llltlma expr~
slón de dolor ó de esperanza esta super•
fi;Je lnfüxlble le ocultaba bajo so apariencia brlllaote y fria? Pues reflejan sonrisas
y tristezas. ¿Por qué los espejos no conservan estos moment~s pasajeros que les
fueron confiados? El joven hubiera querido penetrar esa vida desaparecida.
El suen:. vino entonces , traerle su calma. Sus o/os acababan de cerrarse, cuando oyó como un ligero soplo Asu lado. Su
coruóo latió tan fuerte, que estaba por
desmayarse.
Una sombra dlUana surgió en et espe¡o
Estaba. detr.ts de él, pero no parecla ver e·
El la vela Ir y venir con aire preocupado·
mirando todas la cosas, Una llama reza'.
gada su,gló de los tizones, y t esta lu.z
la cara de la sombra se Iluminó, parecld~
A la dtl retrato, con los ojos velados, medio soorteote y una arruga de inquietud
la frente.
Ella acercóse al pequeno escritorio sacó de alll cartas que contó, miró con• melaocolla, ante1 de volver A colocarlas en
su sitio. Después abrió el ropero, buscó
debajo de la ropa blanca, levantó un papel
y un retrato, besó A uno y otro y los colocó nuevamente en su escondrijo. Cerró
la puerta del ropero y se miró en el espejo. Y el Joven la vló, en el otro espejo,

,n

Ricoe y
pobres, príncipes y aldeanos, millonal'ios y jornaleros, todos
atestiguan la
inmensa repu t ación. y
valor de las

~~

fl PUfRTO Df LIVfRPOOL
Graumtdk~~ Ailm~&lt;e~Irn(e~ cdl® N@w®cdlca1cdl~~

[lb)lf©llfcdl J Cll©lo S@~~º¡) So

Píldoras

lESQUilNA DIE SAN IBIERNAl!IDO Y CA.ll.lLIE.lfU!Ell.A.-MIEXICO, ID. f.

del Dr. Ayer
Las autorii\ades médicas reco•
miendan estru:s Píldor..s para el estreñimiento, indigestión, cardfalgía,
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pulsante, biliosidad, diarrea biliosa,
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cuando reculaba, como espantada. Su tocado rublo se deshizo, y una larga cabe·
llera cubrió sus hombros y s11 espalda.
Entonces, completamente Igual A un espectro, los ojos hundidos en hoyos negros,
la boca semftblerta sobre sus dientes cerrados, fuese lentamente hacia la c.tma,
se acostó en ella, resignada, las manos
cruzadas sobre su seno de virgen y qaedó
Inmóvil.
Una violenta rAfaga concluyó por apagar el faego y abrió bruscamente la ventana.
Uoa llamada de c:larln resonó, alta y
breve, en la calle del pueblo: era el alre de
la diana que cantaba alegremente en la
borrasca.
El soldado sobresalt6se, se puso s1.1
keols , dlló su cinturón y tomó su fusil.
Echó una llltlma mirada A la habltaclóo
blanca, al espejo y al retrato. Todo estaba
traoqullo y sllencloso. Se llevó una últl.ma
sonrtsa que venia del fondo de la eternl·
dad.
Y sin decir nada, sin hacer ruido, bajó;
encontró la puerta cerrada solamente con
el pestillo, salló y fué t reunirse coa sus
camaradas que se allnuban.

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Re¡rlstrado como articulo de sngunda clase en 3 de Noviembre de 189-l.-lmpreso en papel de la.a FA.br leas de San Rafael.

Año XVII- Tomo II

México, 24 de Julio de 1910

---------- -

Número 13

---------

. 1~ l[))lE JJlUILilCO&gt;

�DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se
COMPAAIA

p■lilica

semwiaacate ptr la
EDITORA NACIONAL, S. A.

Presidente,
LIC. JOSÉ LUIS REQUENA

Director Geuaral,
LIC. ERNESTO OlIAVERO
Gerente,
MANUEL S. PALACIOS
OP'lCINAS!

4:J Call: de Hnmboldt número 52, México, D. F.

Apartado postal, 149,-Ambos Teléfonos, !85

PRECIOS DE SUBSCRIPCION (PACO ADELANTADO):
Bn la ciudad, por mes . . . . $ 1.00
En los Estados, por trimestre .
3.75
En el extranjero, por trimestre . 4 So
UELTOS:
Sn la capital .
Bu los Estados
Ea el extranjero
Atrasados . . .

NÚMEROS

$ 0..10
0 .•15
0.50
0.50

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

§emtlUll
DEL SILENCIO Y DEL OLVIDO
Los i11cansables excursionistas que á todo correr del antomóvil se lanzan domingo á domingo
por la carretera de Toluca; los alegres mozos que
para celebrar el día festivo emprenden la pía caminata del Desierto en busca de celdas vacías,
de abandonados patios donde las fontanas no
cantan, de viejas capillas derruidas, y de silenciosos huertos, pasan, sin reparar apenas en ellos,
por viejos pueblos solitarios.
Los pueblos dormitan en la mañana calmosa y
soleada.
Y allá van, al raudo vuelo de la máquina, ó al
paso cansado y triste de las caballerías, los moradores de la ciudad, ansiosos de aire libre ....
Lc,s pueblos les ven pasar. Hay una leve agitación, un estremecimiento de vida eu ellos: un
perro flaco y orejudo, saltando hasta la mitad del
camino, ladra; un rostro de IDDjer, curioso y lrifueño, asoIDa por entre las toscas rejas de florida
ventana¡ un anciano q11e dormita en el quicio
de nna puerta, apoyada la barba en el puño del
bordón, mira distraído .... Y cuando el automó·
vil, con el brillo de sn caja, ó los lentos jamelgos
se han perdido ya en la poi vareda del camino,
cuesta arriba, todo vuelve á entrar en quietud.
El pueblo dormita, acariciado por el sol, en la
mai'iana estival.
¿No habéis pensado alguna vez en esta vida
misteriosa y tranquila de los pueblos?
Cuando el tedio de la ciudad y de la azarada
existencia que en ella se lleva penetra el á.nimo,
éste se complace en medítar sobre el poema del
silencio y del olvido que los pueblos dicen en.
voz baja. El sol dora el polvo del camino, y los
ojos se posan, muy abiertos, muy fijos, en , stas
ruinosas casas de adobe, enjalbegadas unas, parduscas las otras, que lo bordean; en los anchos
portales de gastadas losas, olientes á. paja y á estiércol; en los tenduchos solitarios, morada de
moscas, donde una vieja, tras del mostrador, cose
y cose .. ..
Los ojos mírau, y, tras de mirar los ojos, el espíritu se absorbe eu recónditos pensamientos.
Considera el vivir de aquellas gentes: imagina

el correr de los años en aquellas moradas quietas, evocadoras de tiempos lejanos y perdidos y¡¡
la existencia sin un incidente gravr, sin un ruidoso suceso, sin un episodio que las turbe. Para
ellas la niñez transcurre en juguetes y retozos en
el barro de la carretera; llega la juventud, quizá
con un amor, quizá. inútil y callada¡ pasa la edad
madura, a11imada por varios menesteres; asoma
la vejez su faz tétrica, y la muerte las lleva en
sus brazos al diminuto cementerio herboso. . . . .
La loca de la casa, la imaginación inquieta, no
puede concebir, de manera distinta, á los htroes
de la comedia puebleriana. Su concepción, en
fuerza de ser simple, es romancesca.

** *

Los pueblos saturados de polvo y de sol, esos
pueblos tristes que á la orilla del camino nos
ven pasar, evocan en la mente del que sea poeta,
los tiempos idos.
Percibimos aquí, en este ambiente, en esta atmósfera jamás turbada por grave influencia exterior alguna, algo así como un suave, casi desva•
necido aroma del pasado.
Por la carretera ancha, á cuyos lados verdes
ribazos fulgen al contacto de la luz matinal, pasaban antaño, como ahora, automóviles y caballerías de excursionistas, las clásicas diligencias y
las mulas que en sus lomos llevaban preciado
cargamento de mercancías á los rincones de la
provincia¡ en aquel caserón qne allí se ve, medio
desmantelado, con sus maderos carcomidos por
la polilla y sus aldabones herrumbrosos, hall6se
establecida, gaizá, la venta cervantesca, donde,
á la noch~, arrieros y jayanes, maritornes y mer·
caderes, contaban aventuras de brujas y ladrones
en derredor de la lumbre; aquella otra guarida,
e11deble casuca qoe casi se cferrn.mba bajo la pe·
santez de sus techos, posiblemente lo faé de algún romintico guerrillero que, sin saber en lo
que consistía ni lo que pretendiese, defendía,
poniendo á merced de él su sangre y su vida,
algún plan político de los muchos descabellados
y ambiciosos de aquel entonces ... .
¡Qné lejanos están episodios tales, y tales héroes reales ó por nuestra imaginación inveutados, al amor de clásicas lecturas!
Ahora el pueblo reposa en el silencio y en el
olvido,
Vedle tan pobre, tan triste, con su única calle
bordeada de construcciones humildes y ruiuosas,
vedle cómo se inquieta, c6mo parece despertar
de uu sueño de muchos años, al paso del viandante ansioso de aire y de sol. Un perro flaco y
orejudo, sallando hasta la mitad del camino, ladra; au rostro de m11jer, curioso y trigueño, asoma por entre la, tosc;as rejas de florida ventana;
ud anciano que dormita en el quicfo de una
puerta, apoyada la barba en el pnño del bordón,
mira distraído . .... .
No temáis que vuestro paso y la alegría de vuestros gritos joviales le conmuevan. Breve será lil
impresión, y hasta borrosa, en el transcurso de
los gdses días.
Cuando entre la polvareda levantada por el
vertiginoso girar de las ruedas del auto, ó por
las pezuñas gutadas de las bestias, se borre la
silueta del viandante, los pueblos silenciosos,
los pueblos olvidados, tornarán á su viejo Slltño
de melancolía ...
CARLOS GONZÁLl!Z PERA,

EL GIGANTE EGOISTA
ODAS las hrdu, al volver de la escuela, aco~tumbrabau los niños jugar en el jardín del gigante.
Era un gran jardin solitario, cubierto de suave césped verde. .A.qu{ '/
allá., entre el césped, bellas ftores
brillaban como estrellas, -y había
doce duraznos que en la primavera floreaban en
delicadas ftorescencias blancas y rosad.1.s , y en
otoño cargab1n hermosos !rato~.
Los pájaros se posaban en los árbole~, y cantaban. tan deliciosamente, q11e los niiios interrumpían el juego para escuchar.
-!Cuán dichosos somos aq~i-se decían unos
á otrosl
Un día regresó el gigante.
Habíase ido á •isitar á su auugo el ogro de Cor·
uu.alles, y había pasado siete años con él. Al ca•
bo de los siete años, habiendo dicho cuanto tuviera q ,e decir, porque su conversación tenía
un límite, resolvió volver á su castillo.
Al llegar, vió que los niiios invadfau el jardín,
-¿Qné hacéis aqni?-gritó con voz: ninagrada.
Y los niños h11yeron,
-Mi jardín es sólo mío-prosigo.ió el gigante.
-Todo el mundo debe comprenderlo, y á nadie,
sino á mí, permitiré la entrada.
J.o rodeó, pues, de un alto muro, y colccó sobre éste un aviso:
cSe prohibe la entrada, bajo pena de acusación&gt;.
Era un gigante egoísta.
Los pobres niños no tenían ya lugar de recreo.
Trataron de jugar en el camino; pero el canuno
estaba lleno de polvo y de piedras duras, y 110
fui de so agrado.
Acostumbraron entonces, cuando la lección concluía, pasear en tomo del alto muro y hablar del
hermoso jardín cerrado.
-;Qné dichosos éramos!-se dedan unos á
otros.
Llegó, en tanto, la primavera, y en toda la regi6n hubo .florecitas y pajarillos.
Sólo ep el jardín del gigante egoísta persistía
el invierno.
Los pá.jaros no se cuidaban de cantar en él desde que no había niños, y los árboles olvidaron
florecer.
Un.a vez: una linda flor alzó la cabez:a sobre el
césped¡ mas, al mirar el aviso, tanto se entriste
ció, pensando en los chiquillos, que volvió á dejarse caer en tierra y se darmió.
Los úoicos que se regocijaron fueron el hielo
y la nieve.
- La primavera ha olvidado este jardín,-se
dedan.-V-amos, pues, á vivir eu él por todo un
año,
Iavituon al viento del Norte á pasar una temporada. Aceptó y vino. Llegó cubierto de pieles,
Rugía el día entero en el jardín y derribaba las
chim.eneas.
-Es an lugar delicioso, u:clamaba.-Pcdiremos al granizo que nos haga una vi!ita.
Y llegó también el granizo.

~[!]
~

Todos los días, tres horas seguidas, tamborileaba en el techo del ca.sino hasta romper muchos
pi ranos, y entonces hacía la ronda del jardín, tan
presto como podía. Estaba vestido de gris y su
aliento era de hielo.
-¡No comprendo por qué tardará tanto la primaveral-decía el gigante egoísta cuando desde
la ventana miraba su jardín, blanco y glacial.Qnisiera que cambiara el tiempo.
Pero la primavera no venía, ni el estío tampoco.
A todos los jardiues lle-vaba el otoño frutos de
oro; mas no tenia ninguno para el jardín del gigante.
-Es demasiado egoísta,- dijo.

Y había siempre invierno en la
casa del gigante, '/ el viento del
Norte y la nieve, y el hielo, y el
granizo, danzaban entre los árboles.
Una mañana el gigante, ya des•
pierto, permanecía en. el lecho,
cuando oy6 una música delicio•
sa. Tan dulce sonó á sus oídos,
q11e supuso pasasen por allí los
nnisicos dd rey.
En realidad el'I. uu chorlito que
cantaba á so ventana; pero desde
tanto tiempo atrás no ofa el canto
de un pájaro en su jardín, que le
pareció la IDás bella música del
mundo.
Entonces el granizo dejó de danzar sobre la cabeza del gigaote, v
el viento del Norte también dejó
de rugir. Un delicioso perfume
llegó basta él, á través de la vi•
drieca e11toroada.
-Creo qae al 611 llegó la primavera,-se dijo.
Y el ¡!iJ!ante saltó del lecho y
miró. Miró un extraño espectáculo. Por una brecba del moro h.abianse colado los niii.os al jardlo,
y se habían trepado á las ramas de
los árboles. En todos los bboles
qae podía ver, había au chiquillo¡
y tan felices eran los árboles con
soportar nuevarnente á los niños,
que estaban cubiertos de flores y
agitaban graciosamente sus brazos
sobre las cabezas infantiles,
Los pijaros volaban de uaa rama , otra y charloteaban con embeleso; y las ftore.s sacaban la cabeza de las hierbas y reíaa. E11
na solo rincón duraba aún el in•ierno, en el más lejano del jardfo.
Allí estaba un pequeñito. Tan pequeño, que no
pudo alcanzar las ramas del árbol y daba vueltas
alrededor, llorando amargamente.
El pobre árbol estaba todo cubierto de nieve,
y el hielo se tendía á sns pies, y el viento del
Norte lo azotaba.
-Sube-decía el árbol.
Y le tendía las ramas hasta abajo cuanto podía¡
mas el chico era demasiado pequeño
El corazón del gigante se oprimió cuando lo
hubo visto.
- ¡Cná.n egoísta he sido!-pensó.- .A bora sé ya
por qué no ha querido venir la primavera. Subiré á aquel niño á la cima del árbol, derribarf el
muro, y mi jardín siempre servirá de recreo para
los niños.
Y se arrepentía nrdaderamente de lo que había hecho.
Entonces bajó las escaleras, abrió suavemente
la puerta de entrada y se dirigió al jardín.
Pero apenas le vieron los chicoelos, se aterro•

t;n Honor del señor Ministro de Guba

EL SEROR llrNISTRO ENIIE0/0 DEt.:GRUPO OE CUBANOS QUE I..E o~REOIO El.. BANQJJETII

rizaron tanto, que emprendiero11 la loga, y el jardín volvió á ser invernal.
Sólo el más pequeño no había huido, porqlle
llenos de lágrimas estaban sus ojos y no podo
ver que el gigante se acercaba.
Y el gigante se deslizó tras de él, lo tomó deli•
cadamcnte en brazos y lo subió al árbol.
Y el árbol floreció al punto; los pájaros vinieron á posarse en él y cantaron, y el niño echó
los brazos al cuello del gigante y Jo besó.
Y los otros niños, así que vieron que el gigante no era ya malévolo, acudieron, y, con ellos,
acudió la primavera.
-Vuestro es el jardín desde ahora, peqneiíos,
dijo el gigaote.
Y con una enorme hacha derribó el muro.
Y cuando b .s gentes se dirigían al mercado, al
mediodía, encontraron al gigante que jugaba coa
los niños en el mb bello jardin que se haya
visto.
Todo el día estuvieron jugando; y, al anochecer, íaeron á despedirse del gigante,

-¡,Adónde está vuestro compañero-les dijoel que yo he trepado al árbol?
Era i él i quien más amaba el gigante, porque
lo había besado.
-No sabemoi-respondieron los niüos.-Se ha
marchado.
-Decidle que no deje de venir mañana-reco•
mendó el gigante.
Pero los niños replicaron que no sabían dónde
habitaba, y nunca antes lo habían visto.
Y e1 gigante se entristeció del todo.
En las tardes, á la salida de la escuela los niños venían á jugar con el gigante; mas n~ volvió
á verse á aquel pequeño á quien el gigante amaba. Y era benévolo, y los quería á todos; pero
echaba de menos á su primer amigo y, con frecuencia, hablaba de él.
- ¡Cómo desearía verle! - decía á. menudo.
Pasaro11 los años, '/ el gigante envejeció debilitándose. No podía tomar parte en los juegos, perm111eda sentado en un fran sillón y miraba á los
niños, y admiraba su jardín.
-Tengo flores muy bellas.se decía.-Pero los niños son
las más belJas de las flores.
Una mañana de invierno, á
tiempo que se vestía, miró por
la ventana,
No detestaba ya el invierno:
sabía que no es sino el sueño
de la primavera y el reposo
de las llores.
De súbito, se frotó los ojos
sorpreudido y miró con atenci6.o.
Ciertu: era uaa v-isión mara•
villosa,
A l extremo del jardín había
un árbol casi cubierto de lindas flores bJancas. Sus ramas
eran todas de oro; los frutos
de p lata¡ y bajo el árbol ~ ta~
el p~qncñln á quie 'l amaba.
El gig1nte bajó de uu salto
la escalen, transportado de
gozo, y penetró al jardín .
A toda prisa alravesó lo,
prados y se llegó hasta el ni•
ño. Y cuando estuvo junto á
él. se enrojec ió de ira su rostro -y le dijo:
- l Qaiéo. te ha herido?
En las palmas del niño ha·
bía la huella de dos clavos y
asimismo las había en los pi~.
- ¿Quién ha osado h erirte1
-gr i t 6 el gigante.-Dimelo,
que traeré una gran espada y
lo mataré.
-No,-dij o el niño.-Son
heridas de amor.
- l Oné es?-dijo el g.igaot e,

El. seROR GENERAi.. Ol!cl.. C'1$TILLO, MINISTRO OE OIJBA, BRINDANDO POR '-A PROSPERI DAO OE LA COI..ONr A

�A XOCHIMILCO

aguas fné un elemento que contri•
huyó mucho á aumentar el tráfico; pero ¿ste cuenta con UD ferro•
carril upccial, y por eso no lo
tomamos en cooside.r ación.
Por estas razones, la iuaaguración de la vía y la llegada del
pri mer tranYfa eléctrico debía de
ser, y de hecho fué , un acontecí•
min1to de gran importancia pan.
1a florida Xochimiko.
La compaíila de tranvías i nvitó
al srñor Presidente de la República para que in:o,garara la vía,
y el Ptimer Magistrado aceptó la
invit■ c1ón ,

E t señor Presidente y sas acampa•
ñantes en el portal del p alacio
municip al de X ochimílco
aumenten en belleza y en precio,
y el aumento de I• población de
la capital, con so natural crecimiento en las u:jgcncias de la vi•
da, ha hecho que el tráfico anmcn•
te considerablemente.
De esta manera, las trajiucras,
qne durante mucho tiempo fuer on el ú nico medio de comunicación cutre las dos ciudades de re•
ferencia, f acron insuficientes pan
el comercio¡ se necesitó la crea·
cil,n de camwos veciuales para el
trausporte á lomo de bestia y en
carros; pero pronto este medio fné
insuficiente y hubo necesidad de
l a vía de tranvfas, inaugurada d
úllimo domingo. El servicio de

Poco desp11és de las d iez de la
mañ.ua dt::I repetido domingo, &amp;a·
lieron de la plaza de la Coostitucióu los trenes que couducían á
los invitados, lluaudo á la cabe•
za ti carro cAnahaac:J, en el que
iban el Hñor Presidente y los secretarios de E ~t.1do.
A partir de la estac ión de Huipulco, que es de donde parte el
tramo nuevo de vía, empezaron las
manifestaciones de ngocijo de los
habitantes ; tn tod.as paz tes donde
habla algo que pudiera sostener
uo adoruo, se había colocado una
bandera 6 un gallardete ; loa tcrratenien tes de los alrededores y los
habitantes de los m ismo~, forma ron filas á los lados de la vía con
banderolas en las manos. Todos
recibieron al Primer Magistrado
con grandes mue~tras de entusiasmo.
El k'amo de vía entre Huipulco
y Xochimilco se recorrió lentamentr, pua que los viajeros se dieran cuentade sus bellezas, yel hea
inauj!ural lhgó á Xcchimilco ,
las once de la maiiana. A sa. lle•
gada se npitieron las manifestaciones de eutusiumo, demos1ra·
das en el camino. Una \'cz qae se
calmó ao tauto el ~n1nsiumo, d
grrente de la compailía de los
tranvías invitó al beñor Presidente á tomar una copa de champaña y se bdndó por 1a prosperidad
del país y por h1 era de paz qac
ha permitido llevará cabo traba
jos como la construcción de la es•
pliodida vi.a qur , desde el domingo 6llimc-, uoe á nuestra capital
con la dudad de las ftores y de
los bellos pais~jes.

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-------======1

J

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l=-=~=--·---=---.:::-:----

u tt R E z

lt..---------,---.s!,.;a¡;

Par11. conmomorn.r el an irnrilnl'io de
la mu rte del gran reformndol', damos
en esta página In. pa rte final de la proclama, lanzada ni pueblo mexicano por
su 1,residentl', al restablecerse fo, capi·
tal de la l{cpúbli&lt;'n, en In ciudad ele
México y regresar iÍ ella lo supremos
poderes, romo cono:,ecuencia ele In. toma de la ciudad po r el Ú·eneml f&gt;íaz.

minada :YR la lucha, mi deber es convocar, de de luego, al pueblo parn
que sin ninguna presión de la fuerzn
'!,' sin niogunn influencia ilegítima.
elija, con absoluta liber tad, !Í quien
quiera confiar os de Unos.
&lt;Mex icanos: H emos alcanzado el
mn,,·or bien () Ue podíamos de enr,
vienuo consumaun, por segunda vez In.
independencia. de nuestra Patria.
'ooperemo. todo para voder legarla
:.í. nuc t1·os lújos en camino de -prosperidad, amando y so teniendo siempre noe tra independencia y nuestra
libertad.

&lt; Mexkanos : Enrn mioemo!'l aho t"n.
todo nuestros e f uerzos :í obtentir y
nconsolicbr loe, beneficios &lt;le la pnz.
Bajo s us nuspicios, será eficnz la prolecci6n de la l&lt;'SP y de las autoridade para los derecho de todos los
habitantes de la Rep1íblica. .
cQue el pueblo ,v e l gobie rno respeten los derechos de todos. Entre
los ind ividuo como ent l'e lns nacio-

México, Julio 1:, de: 1 '6i.
BEr ITO

,J lJ,\REi&gt;,

** *
El. EI.EMENTO M/1./TAR EN t.A MANtFESTACtON DEI. D I A 18

El hombt"e ()ue firm6 ~ste maniüe. -

Esp erandi, el pri mer tren

E invadido de un respetuoso temor se auodilló ante el o.iíio.
Y el D.iíio le sonrió y dijo:
-Me habéis dejado jugu una
vez en vuestro jardfD. H oy vendrás con.migo á mi judlo qoe está en el Paraíso.
Y cundo los niños llegaron,
aquella tar de encontraron al gi•
gante muerto b;ajo el árbol y cubierto todo de blancas floru. J

Et. SEROR PRESIDENTE OE t.A REPUSt.lCA
EN Et. PANTEON DE SAN F ERNANDO

0 SCJ\ R W nDE,

~~

EL TREN ELECTRICO
A XOCHIMILCO
El domingo próximo pasado se
inauguró la linea de tranvías eléc•
tricos entre nuestra capital y la
ci udad de Xoc h imilco, cabecera
del distrito del mismo nombre .
Esta -ví a llena uoa necesidad
sentida por mucho tiempo, pae~
el trAfico entre los dos pnotos
te.rminales de ella es de considcracióo, y no había podido progresar todo lo debido por falta de
medios de comunicación. EJ comercio de flores , rama principal
del de Xochimilco y s11s alrededores, es cada día mayor¡ los métodos de cultivo, perfeccionados
poco á poco ent re nuestros ftori c altor es, han hecho q ue las flores

La!. niñas de las e5cuelas deifilando anle el señor Presfdente

ne , el respeLo al derecho ajeno es la
paz.
&lt;Oooüemos en q ue todos los mexicanos, a leccionados por la prolongada
y dolorosa experiencia de las calami dades de la guer ra, cooperaremos Pn
lo dP. adel"ute ni birnestar .r á la prospe1·idad ele la ación, que sólo pueden conseguirse con nn inviohib'e
respeto á las le.res r ron la obediencia á. las autoridades elegidas por el
pueblo.
&lt;En nuestras libres i nstitucioo s,
el pueblo mexicano es el árbitro de
su suerte. Con el ,ín ico fin de soste•
ner la. cau a del pueblo durante la
gue rra, mientras no podía elegi r sus
mandatarios, he debido, conforme al
espfritu de la Constítucí6n, con ervar
el poder que me había. confer ido. Ter-

E t. PRIMER MAQ/ S TRADO t.t.EQA Al. PANTEON

CoN:sus SECR ETAR/OS

to fu6 quien muri6 el 1 de ,Julio de
I 72, :v á él es ií. q nieo la Patria, agradecida, pre nta ·us ofrendas ca.da
aíio, llernndo flores á su tumba en el
panteón ele San Fernando.
La ilustraciones que acompañan
estas líneas son de fot,ograffas tomadns durante la manifestaci6n hecha el
18 de Jul io pr6ximo pa ado.

E l beneficio que recibe una alma
noble, enciende en ella un vivísimo
deseo de contribuir á la dicha de su
protector. No sentirlo es ser ingrato. -.Jaime Viñas.
Deben pag!lrse los servicios, olvidarse los f a vores hechos y correspon·
der á. los recibidos con purísimo afecto é indeleble recuerdo.- .Taime Yit.AS OFRl!.NDAS Ft.ORAl.(!S At. P ATRICIO

iffas.

�~~~~-º~

-w

ña rfa, serpenteaba una línea de álamos. Un fino halo, un vapor blanco que

lc,s rayos de la luna atravesaban, tornándole argentado y reluciente, envolvía las tortuosas corricn!eS de agua en una suaTidad ligera y trampa·

~
t~........._u~~

CLARO DE LUNA

~~~._..,,.,,,,.~.
ABIA llevar bie11 s11 nombre
de batalla el abate Mariguao.
Era un gran sacerdote fanático, de alma siempre exaltada, pero recta. Todas sus
creencias eran fijas, sin va•
cilaciones. lmagiuaba sinceramente conocerá Dios, penetrar sus deseo,, su■
voluntades, sas intenciones.
Cuando se paseaba á grandes pa.s os por la callecilla de su pequeño curato campestre, algunas
veces una interrogación surgía en su espíritu.
c¿Por qué Dios ha hecho esto?&gt; Y buscaba obstinadamente, ocupando mentalmente el lagar de
Dios, y casi siempre se convenda. No hubiera
sido él, por cierto, quien, en 1111 arranque de
piadosa humildad, hubiese exclamado: c¡Scñor,
vuestros designios son impenetrables!&gt; Se decía
á menudo: &lt;Soy el servidor del Señor¡ debo conocer s111 razones de obrar y adivinarlas si no
las conozco&gt;.

encadenado, esa eterna ternura que le envolvía,
por más que fuese un sacerdote.
La sentía en sus miradas más húmedas de pie·
dad que las miradas de los monjes, en sus éxtasis
en que el sexo se mezclaba en apasionadas aspiraciones de amor , Cristo, que le indignaban
porqae eran amor de mujer, amor camal; la sentía esta ternura maldita en su docilidad misma,
en la dulzura de sus voces cuando le hablaban,
en SllS ojos bajos y en sus resignadas l.igrimas
cnando la.a reprendía con dureza.
Sacudía la sotana al trasponer las puertas del
convento y se alejaba á grandes zancadas, como
huyendo de un pe'igro.
Tenía una sobrina que vivía con su madre en
llJla casa cercana, y estaba empeñado en hacer de
ella 110a hermana de la caridad.
Er• linda, frívola y burlona. Cuando la serme•
neaba el abate, ella reía, y caando se indignaba
confr-a ella, bed,bale con vehemencia, estrechán·
dole contra su corazón, en tanto que él buscaba
involuntariamente la manera
de escapará tal abrazo que le
i11fandía, sin embargo, una ale•
gría dulce, despertando en el
fondo de su sér esa sensación
de paterni "ad que duerme en
todo hombre.

Todo parecíale «eado en la naturaleza con una
lógica absoluta y admirable, Los cpor qub y los
«porque• se contraponían siempre. Las auroras ha·
bían sido hechas para regocijar los despertares;
los días para madurar Jas mieses; las lluvias para refrescarlas; las tardes para preparar el sueño,
y las sombrías noches para dormir.
La cuatro estaciones correspondían perfectamente á las necesidades todas de la agricultura,
y jamás dudó el sacerdote de qae la naturaleza
abrigase intenciones, y de que cuanto vive se
pliega á las duras necesidades de las épocas, de
los climas y de la materia.
Pero odiaba á la mujer, la odiaba inconscientemente y la despreciaba por instinto. A menudo
repetía la frase de Cristo: &lt;Mujer, lqué hay de co•
mtín entre tú y yo?&gt; y añadía: &lt;Diríase que Jesás mismo se sentía desco11tento de esta parte de
su obra&gt;. La mujer era para él la niña doce ve•
ces impura de que habla el poeta. Era el tentador que había arrastrado al primer hombre, y que
continuaba su tarea de condenación¡ el sér débil,
peligroso, misteriosamente turbador. Y más aún
que su cuerpo de perdición, ti odiaba s11 alma
amorosa.
A. menudo había sentido la caricia de la feme•
nina ternura; Olas, au11que se considerase inatacable, cxa.sperábase de esta necesidad de amar
en la mujer siempre latente.
Dios, , su entender, sólo había creado , la mu•
jer para tentar al hombre y probarle. Necesitaba
apronmuse uno á ella con precauciones de de•
fensa y temores á artens trampas. Era ella, en
efecto, muy semejante á un cepo, con sus brat:os
tendidos y sus labios abiertos hacia el hombre.
No tenía indulgenoia más que para las religiosas, quienes el voto tornaba inofensivas; pero
aun á ellas solfa tratarlas duramente, porque adi•
vinaba, siempre viviente en el fondo del corazóo

A menudo la hablaba de
Dios, de su Dios, caminando á
su lado por los sendciros de
los campos. Ella no le escuchaba casi y miraba al cielo,
miraba las hierbas y las flores con una alegria de
vivir que se adivinaba en sus ojos. En ocasiones,
ella lanzábase tras de uua mariposa y exclamaba
al traerla: c¡Mira, tío, cómo es bonita¡ ganas me
dan de besarla!&gt; Y este afán de besar insectos ó
lilas, irritaba, sacaba de quicio al cura, que encontraba, una vez más, la eterna ternura que germina siempre en el corazón femenil.
Y sucedió que llJl día la esposa del sacristán,
que hacia la casa al aba te Marignan, le reveló, con
grandes precauciones, que su sobrina tenía un
novio.

sonar las diez requirió su bastón, un formidable
bastón de roble del C11d se servia siempre en sus
correrías nocturnas, cuando iba á visitar , algún
enfermo. Midbalo sonriendo, com_placido, ha•
ciéndolo voltear ~u sus puiios sólidos de campesino, con amenuadores molinetes. Súbitamente
lo levantó, y, rechinando los diente,, dejólo caer
sobre una silla, cuyo respaldo cayó hecho astillas sobe el pavimento.
Abrió la puerta para salir¡ pero se detuvo en
el umbral, sorprendido por el esple11dor del claro
de la luna tal como no lo hubiese visto casi
nunca.
Y como le distinguía un espíritu exaltado, uno
de esos espiritas qae seguramente tuvieron los
Padres de la Iglesia, soñadores poetas, sintióse
súbitamente distraído, emocionado por la grandiosa y serena belleza de la noche pálida.
En el jardfn dulcemente iluminado, hileras de
árboles Crutalcs dibojaban en el sendero la sombra de sus débiles ramazones, apenas revestidas
de verdura, en tanto que la madreselva gigantesca, trepando por el muro de la casa, e,:halaba aromas deliciosos y como azucarados, haciendo flotar, en la noche tibia y clara, algo asi como un
alma perfumada.
Púsose á respirar largamentr, bebiendo aire
como los ebrios vino, y echó á andará pasos len•
tos, arrobado, m.aravillado, olvidado casi de la
sobrina.
No bien se encontró en el campo, detúvose pa·
ra contemplar la llanura iluminada por aquella
cariciosa luz, envuelta en el 1'nguído y tierno
encanto de las noches serenas. Las ranas lanza·
ban segaidamente al espacio
nota corta y me-

s•

tálica, J lejanos ruiseñores mezclaban su desgranada mtísica, que hace soñar sin hacer pensar; su
música ligera y vibrante hecha para besar, á la
seducción del claro de luna,
El abate prosiguió su marcha, desfalleciendo
sin sab!r por qué. Sentíase debilitado, como agotado de pronto; tenia deseos de scntanr, de permanecer allí, de contemplar, de admirar á Dios
en Sil obra.
Allá, siguiendo-las ondulaciones de la peque-

Y huyó desatin~do, avergonzado casi, como si antes penetrara en un templo al cual no tenía derecho de entrar.
Gu~ DE MAUP I SSANT,

(Traducción especial para El Mundo Ilustrado)

~~*~•~~*~®@®@~~~~@~~w®~*@~@~~~~~@

Sinfonía al Viento
¡Sdior! no seáis huracán
mientras yo escribo.

Embargóle lllla emoción tremenda¡ quedó sofo.
cado, coo el rost:ro lleno de espuma de jabón,
porque estaba á punto de rasurarse.
Cuando hubo reflexionado y pudo hablar, exclam6: "¡No es verdad¡ miente,, Melaníal"
Pero la aldeana llevóse la mano al corazón:
"Que nuestro Señor me condene si miento, sefior
cura. Asegaro á usted que todas las noches ella
sale, no bien la señora hermana de usted se acues•
ta. Se encuentran á la orilla del río. No tiene usted más que ir á ver entre las diez y la media
noche,"
Cesó de rasurarse y se puso , pasear violentamente, como lo hacía siempre en sus horas de
grave meditación. Cuando emprendió de nuevo
su tare,, hubo de cortarse tres veces desde la na•
riz hasta la oreja.
Todo el día permaneció mudo, lleno de indignación Y de cólera. A su f11.ror de sacerdote ante
el amor in vencí ble, añadfase una exasperación de
padre moral, de tutor, de pastor de almas engañado, robado, burlado por ana mozueb, ese sofo•
ca1X1iento egoísta d• los padres á quienen su hija
anuncia que ha hecho, sin ellos yá pesar de ellos,
elección de esposo,
Después de la comida intentó leer un poco,
mas no lo consiguió¡ cxasperábase mis y mia. Al

rente.
Todavía el sacerdote se detuvo una vez, penetrado hasta el fondo del alma por un enternecimiento que acrecía, irresistible.
Y una duda, una vaga inquietud le hacían presa¡ eu él hacía una de aque•
llas interrogaciones que se dirigiera á menudo.
¿Por qat Dios había hecho aquello? Puesto que la noehe está dedicada
al sueño, iS. la inconsciencb, al reposo, al olvido de todo, ¿por qué hacen la
más encantadora que el día, más dulce que los atardeceres y las auroras; y
por qué este astro lento y seductor, más poético que el sol, y que parece
de.stinado,-tanta es su discreción-á iluminar las cosas delicadas y llens
de miskrio,-venía á hacer transparentes las sombras?
¿Por 4116 el más hábil de los pájaros canoros no reposaba como los demás
y dábase á vocalizar en la sombra turbadora?
¿Por qaé ese velo arrojado sobre el mundo7 lPor qué esos estremecimientos del corazón, esa emoción del alma, esa languidez de la carne?
¿Por qué ese lujo de seducciones que los hombres no veían, puesto que
estaban en sus lechos? ¿A quienes estaba destinado este espectáculo sublime,
esta abundancia de poesía lanzada del cielo á la tierra?
El abate no acertaba á comprender.
Pero acaeció que allá, al borde de la pradera, bajo la bóveda de los
árboles saturados de lucida bruma, dos sombras aparecieron, marchando la
una al lado de la otra.
El hombre e.ra más alto, y apoyaba su brazo en el cuello de la amiga, á la
cual, de tiempo en tiempo, besaba en la frente. Habían animado de pronto
el paisaje inmóvil que les envolvía como un cuadro divino hecho para
ellos. Semejaban los dos un solo sér, el sér á quien estaba destinada aquella
noche apacible y silenciosa. Y venían en dirección del clérigo como Dlla
respuesta viva, la respuesta que el maestro daba á su interrogación.
El permanecía en pie, con el corazón palpitante, trastornado, y creía ver
algo de bíblico, como los amores de Ruth y de Booz, el cumplimiento de una
voluntad del Señor en uno de aquellos grandes paisajes de que hablan los
libros santos. En su mente empezaron á hormiguear los versículos del Cántico de los Cánticos, los gritos de ardor, toda la cálida poesía de aquel poe•
maq11émante de ternura.
Y se dijo: cDios ha hecho quizá esas noches para velar de ideal los amores de los hombres&gt;,
Retrocedió ante la pueja que, anida, avanzaba siempre. Aquella era su
sobrina, sin embargo; pero él se preguntaba ahora si no iba á desobedecer á
Dios. ¿Acaso no permite Dios el amor, puesto que lo rodea visiblemente de
tal esplendor?

ARA hablar de este primogénito de la Naturaleza qae se
vuelve todo alma, debemos
templamos elgé11esis dt nuestra raza, y agrega.de vitalidad
á nuestra sangre, haciéndonos
un poco heroicos, ya que ese
Gran Loco de no sé dónde, desatando sa sonante
cabellera de soberbia, en la selva corderiza á los
leones puestos al amparo de sus cubiles y en las
propias·ciudades de los fuertes mnrallones, constantemente reduce el orgullo de los hombres.
El Viento, esa cosa abstracta, tomada en una
verdad absoluta porque sentimos de ella en el
mundo exterior el reflejo de sus manifestaciones
casi nerviosas¡ esa eterna causa de movimiento,
vibrante y elástica como una cuerda, y que es
capaz de ponerle un sombrío gesto de vida basta
i la Esfinge¡ ese enigma universal, estudiado eii
sus diferentes modos de innsión, puede hallársele sirviendo de factos utilitario á la misma Naturaleza, 6 bien como un soplo ridículo y estéril
para toda cosa humana.
Pasa tangente á las montañas¡ lame la cripta
curva de los barrancos; locamente remolina ha-

cía el cenit como para abofetearle la cara al Sol,
y en vértigo de lo alto desciende á la lobreguez
de los abismos, deformando nubes, barriendo polvos y huracanando brisas.
¡Aquí da odio y temor porque es la fuerza terrorífica que mata!
Pasa tangente á las montañas¡ llega á la llanura de la siembra, donde hay riqueza de maizales
T miseria de bohíos¡ cambia allí su fuerte coraza
de guerrero, y se va perfumando por entre los
oros de las espigas, con su liviano traje de ráfagas, que es el m.is de seda y el más suan.
Y aquí brinda gracia y amor porque es el ala
dulce que abanica,
¡Oh, Viento! Sé apacible en tu vida de mar¡ no
sofoques la serenidad arrogante de la ola¡ procu•
ra ir sobre ella sin provocarle esa palabra monorftmica que dice contra ti su protesta acompaña•
da de una blanca espuma de ironía¡ no sorpren•
das con violencia al bote pescador, hinchándole
las velas, y ten piedad, mucha pjedad por esos
remos plumados de las gaviotas qae esperan, con
la tristeza indefinida en el cuello y en los ojos ,
allá, sobre la alta roca marina, la calma de tu,
ímpetus para poder volar á tierra.
¡Oh, Viento! Así como me encantas cuando vas
poniendo sus dolores á las puertas sobre el eje
de los goznes, y aprovechas las Mañanas de sol
para tornar la seriedad de la superficie tersa de
los latos en una intermite11te sonrisa de ondas¡
y haces que el árbol despierte con su carga de
hojas y pijaros sonoros, diciendo el símbolo de

los cbuenos días&gt;¡ así como me alegras con esas
notas simp.ilicas de vida, sufro igualmente un
enojoso mal de alma cuando siento que te insi•
núas marmurando por las claraboyas de los tem•
plos durante los oficios, lanzándote como un.a
mano torpe hacia los altares iS. desmarcar los iníolios enrojecidos de los misales. Y luego, al salir las muchachas á la calle orando restos de avemarías, se les llenan de rosas las mejillas porque
hí, con picardía de sátiro, les suspendes el traje.
Eu nosotros todo valor se consume, y hay un
diseño de cobardía en los semblantes al oir tu
anuncio en el rugido de mar, ó verte venir en
hombros de una eminente polvareda que nos presenta la visión aparente de esa fantasmagoría de
los desiertos.
Por el contrario, nos sentimos fuertes y risueños, y hasta extendemos los bíceps para abrazarte, al saber que vieoes con tu vestido de ráfagas
á peinar cabelleras, difundir fragancias y desplc•
gar las sedas,
¡Oh, Viento! Sé buen hermano del Cielo, el Sol
y el Agua¡ corrige el desenfreno de tus fogosidades y verás que para todo eres útil.
Al escribirte esta balada junto , la casta no..-ia
mía, me estb haciendo el bien de echar sobre
mis hombros la rubia cascada hilante de sns ca•
bellos.
E l poeta te est;i queriendo ....
ANDRÉS

E.

DE L A RosA.

�Dedicación de la Catedral de Westminster
comprenderá hasta qnt p1111to ha avanzado Ja re•
ligión católica en los -6.ltimos años ea Inglaterra.
La c.i.ledral de Westminster se debe i la idea
del cardenal Wissenu.n, pri.mer arzobhpo de la
d.tócesis; los planos íaeron tr.uados el aiio de
1865; la primera piedra se éolocó el 29 de Jonio
de 1895, y la catedr,¡I se a.só por ptimera vez en
1903; el primer servicio que se celebró en ella
fnt la traslación y las h.o nras fúnebres de su
fonda:lor. En la navidad del mismo año se abrió
al servicio pó.blico de una manera permanente,
No se habla co1nagrado anteriormente, porque,
de acne,do con el rito católico, no se pnede consagrar una catedral mientras tenga alga na deuda.
El templo h;a sido construido y decorado de
ac11erdo con el estilo bizantino mh puro y siguiendo, en todo, el e1tilo de los primeros edifi
cios católicos, Consta de un gran veslíbnlo, coronado por naa gran torre que se conoce con el
nombre de torre de S 1n Eduardo. L, torre utá
rematada por una. cruz, h cual contiene una r.:
liquia de la Si.ola Crnz auténtica. Tiene, además, la catedral una nave central y dos naves laterales, ocho capillas y un santuario, con
dos capillas, una de cada lado; n1J&amp; gran
Al. TAR ltlA YOR

VISTA QENt;RAL DE LA CATEDRII&amp;.
DE. WESTMINSTER

En los días 28, 29 y 30 de Junio próximo pasado se llevaron á. cabo las solemnes ceremonias
de la dedicación ó con11gración de la iglesia
cah:dnl de Westminster, centro del catolicismo
en Inglaterra.
La ceremonia, qne de por sí tiene gran importancia, Ja tiene macho más en los momentos ac tuales en vista del marcado avance de la relitión católica en Ioglaterra, el cual pndiiramos
hacer extensivo á todos los países de la raza sajona. Hace un año, próximamente, que se cansa
gró una gran catedral en los Estados Unidos; se
acab1 de consagrar la gran catedral de Westminster, y seguramente qne el gran ahinco del emperador de Alemania por predominar sobre todas
las naciones en la Palestina, no está e.u nto de
sus dejos de catolicismo.
Hay o1To hecho que indica, de una manera aún
mis segura, el avance de los católicos en Inglaterria ,
en el juramento real al acceso del rey al trono¡
había una parte que era humillante pua los ca·
tólicos, parle qne ha sido suprimida al tomar posesión el rey Jorge; si tomamos en consideración
la importancia que tiene el haber modificado un
juramento que se uó dnrante muchos siglos, se

El alfabdo.-Uua vez que entra el obispo , se
procede á la ceremonia del alfabeto, la cnal cou .
siste en que el oficiante escriba, con la pllnla de
su báculo, las letras del a]fabeto griego y del latino, sobre montones de ce11izas dispue~tas sobre
líneas que se cruzan en forma de X .
Las ceremonias que se si.!fnen son: consagración del a¡!aa, ablución del altar, oraciones pnparatorias, purificación de] aJtar, purificación del
templo, oraciones de la consagració3 y bendición
de los utensilios del servicio.
La miu solemne se cantó después de e~tas ce
remooias, y al final se hizo acci6o de graciu.
De esta manera quedó dedicado el templo de
mayor importancia pua d mundo católico en
estos momentos, imporhnc:i:11 que depende de las
razones expuestas al pri ncipio de este arlícnlo.

**-!!-

REMATE DE LA TORRE

sacristía y un enarto acústico para ensayos de
coro.
La apariencia e::i:terior del edificio es muy scJemne, y en su interior, á pesar de sus enormes
dimensiones, todo está perfectamente proporcio•
11ado.
La dedicación de la catedral, de acnerd.o con
el rit11al romano, se dividió en tres partes esenciales: el entierro de las reliquias, la misa solemne y b.s ablaciones, aspersiones y exorcismos,

Para terminar, consigoaremos el htcho de que
las fotograíías que ilustran estas línus, las debemos á la actividad del scñ.or d . n Benjamín Barrios, nuestro corresponsal en Londres, lo mismo
que el programa de la ceremonia de la consagra•
ción. Los periódicos ingleses, llegados á últimas
fechas, nos hao servido para completar la información .

El entierro de las reliquias se hizo el día 28
de Junio, y las reliqnias se colocaron debajo de
la piedra principal del altar mayor. Al día siguiente se cantó la misa solemne y. se procedió
á las ablaciones y exorcismos.
E,ta tercera parte de la ceremonia es la más
cnri.osa é impresionante. Sus detalles más importantes son los s igaientes:

TRONO ARQUIEPISCOPAL

Entrada del obispo oficiante,-La iglcaia se baJla vac!a por SU!I muros¡ hay npartidas, simél.rieameote, doce candelas encendidas; dentro de Ja
iglesia no h ay más qne un clérigo, que es el encargado de abrir las puertas cuando e] obispo
llama, después de haber purificado Ju puertas
del templo,

El- AR ZOBI SPO SOLICITANDO L A ENTRADA A /..A C A.T EDR II L,
DESPUES DE HABER PURIFICADO LA PUE RTII
NIIVE LATE RAL D ONDE S E H A LI..A /..A T U M B A D EI. CARDENAL VA IJQHAN
PUL.PITO DE &amp;./1 CIIT EDRII L

1.11 CEREMONIII MAS SOI.EftfNE DE LA C ONSAQRACI ONt E L ARZ OBI S PO
CONSAQRANTE ESCRI BIENDO SOBRE LAS CENIZAS
O AP/&amp;.I.A D E L SAGRADO C OR"- Z ON

NAVE PRINCIPAL Y SANTUARI O D E LA C ATE DRA&amp;.

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~Bi~~.Q--~~'1Q'1'19G'AAAA

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usa Castellana -~

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LOS NIROS Y t!L TEATRO. - "EL PRINCIPE QIJE TODO LO APRl!NOIO EN LOS LIBROS,"

tN LOS LABIOS Df UN PADRf

Enamorada~ de la acción fecunda,
golpeemos las cosas y dejemos
humear á los tristes incensarios;
echemos ris.as en la paz profunda
de los claustros dormidos y escalemos
Ja quietud de los altos campanarios.

¡Oh, encantadora pequeñita,
16,lrdenia pilida en bot6o,
desde que vi tu faz marchita
qué hondo sollo:ia d corazón!
¡Un prematuo aleve invierno
con soplo helado te arrancó
del tembloroso tallo tierno,
y desde entonces un eterno
dolor inmenso me embargó!
Has emigrado á otras regiones,
teodiste el vuelo á otro vergel
donde florecen ilusiones
-fragantes cálices de miel.Tierna paloma: ¿adónde has ido
el ala nívea á desplegar'/
¡Cuánto tu ausencia hemos sentido!
¡Cuán solo y triste quedó el nido,
el pobre nido del hogar!
En él todo habla con trist,za:
la foente, el pájaro y la flor.
A veces ¡ay! Naturaleza
nos acompaña 1m el dolor.
Su clara luz trocóse ,n sombra,
su estancia en urna sepnlcral¡
si en su recinto alguien te nombra,
cobarde espántase y asombra
oyendo el eco !11.Deral,

•

Y ¡cómo crece mi martirio
y hace extinguir mi juventud,
ver en la mesa el blanco cirio
que ardiera junto al ataúd!
Mirar las rosas todavía
mustias rod.tndo en el salón,
y allá en la alcoba, obscura "f fría,
la blanda cuna ya vacía
abaJ1.do11ada en un rincón.

¡Golpe fatal! ¿Por qué, Dios mío,
tu mano así me castigó?
¿Qaé prematuro cierz:&gt; impío
del verde hilo 1a arrancó?
¡Oh, peq11eñib, alz1Ste el vuelo!
¡Cuánto he sufrido y sufriré!
Pues te has lanudo rumbo al ciefo,
en mi profundo desconsuelo
pronto, quizá, te seguiré.
Ju.u¡ B.

D&amp;LG-ADO.

Méjico.

~

S@m1

¡Snbid, mujeres! ¡Salgan á bandadas
á encender y poblar nuestro destierro
las hijas de las torres amarillas!

cdl® CCmmmlp)&lt;ID.Iril&amp;~

¡Miradlas! !Allá, arriba: en lo más hondo
di: las olas del soll !Arriba, arriba!

como astros fabricados en la tierra.
-La música, dormida en el redondo
círculo de metal, su frente altiva
los pe.llsamientos de la hacha 'enciena.
¡Subamos en su busca, la&amp; miradas
fijas en ellas, árboles de hierro
llenas de musicales avecillas!

¡Campana5 de la tierra! Una por una
os quino hacer vibrar bajo mis manos
y, una por una, daros mis pasiones;
anunciaréis cantando mi fortuna
y cantando mi pena; ¡arriba, hermanos,
que ha llegado la edad de las ca11cioJ1.esl
Ha nacido el peqoe6o; satisfecha
-yace la madre entre las blancas ropas,
escachando el hablar de lu ancianas¡
ufano el padre, á la fecunda estrecha
entre sus brazos¡ se aperciben copas,
y comienza el festín: ¡vibrad, campanas!
Sobre las tapias del judin, cercano
como una blanca anunciación, extienden
los almendros en flor, ramas ufanas¡
el trigo joven da color al llano,
r11idos de fuentes el espacio hienden:
¡cantad, cantad la nueva flor, campanas!
Ruge la tempestad: ¡cantad el trueno!
Se columpia 1lJI. ciprés: ¡cantad su sombra!
Sonríe un v iejo: ¡celebrad sus cana~!
Es coronado el mal: ¡cantad al bueno!
Verdea el musgo al sol: !cantad sn alfombra!
¡Cantad, cantad! ¡Anunciación, c:ampanasl
¡Ruido, pasión, aplausos, movimiento!
De las campanas descended al mundo
c.o mo ua bendición: vestid el lodo.
Requerid el oculto pensamiento
de las aguas; sacad de lo profundo
las armonías: ¡envohedlo todo!
¡Campanl!s de las cosast-He de hablaros
y he de haceros hablar¡ vuestras querellas
serán la exaltación de mis cariños,
Yo he de buscaros siempre,'yo he de bailaros
en la brillante -6or de las estrellas
y en las bocas pequeñas de los ni6os.
¡Ah. campanas amigas!- Mi cabeza
esconderé en vosotras como esconde
su cabeza en las yerbas mi adorada¡
me dáis placer¡ cuando mi cauto empina,
á mis palabras vuestra voz responde
y es una voz de cosa eternizada.

¡Ah, símbolos del mUJ1.do! ¡Flores rojas
y senos de mujer¡ labios sombrfos
y grutas donde duerme dulcemente
el infiníto musical! Con hojas
de mis coroJ1.as y con besos míos
coronaré vuestra dorada frente.

¡S~nta Confirmación, alegre ruido!. .. .
- Como en Otoño los colmados ramos,
quiero agitaros, mientras viva, hermanas.
¡Saltan las aves del redondo nido!
¡&amp;iltcn las notas en la lnzl Digamos
el enigcna fatal: ¡vibrad, campanas!
E.

MIIRQUUl'A.

¿IJNA QRAN TEMPORADA DE OPERA?

EN LA SENDA
Vino hacia mí como visi6D beatífica¡
asióme coD 1111 mano sonrosada,
y me llevó del Bien á la alborada.
En la estación mirifica
de las flores, era una flor: soñada
en el instante del amor, venía
dócil á mi conjuro. ¡Era yo joven
y ella era una nota de Beethovenl
encumbramiento de éxtasis que ardía
sus ruegos flavos en mi sér; abismo
que mis nervios hería
y en vértigos confusos me atraía
poblando la región de mi idealismo,
Y llegó descogiendo los crespones
de la noche de mi alma: yo sentía
que llegaba cantando un nuevo día
oon un nuevo cortejo de ilusiones.
Y creí en el augurio de mis bodas
con la nueva esperanza que poblaba
de ilusioJ1.es la mente, y que llegaba
encadenando mis potencias todas.
Y cedí; ... . y adoré como creyente¡
y la rodilla obedeció al deseo,
y caí murmurando débilmente:
c¡yo te adoro, divina, y en ti creo!&gt;
Mas fué sólo un instante: cuando incicrtá
llamó la luz á la callada puerta
del hogar, do mis triunfos escondía,
la postrera esperan.z a era ya muerta,
y en un nuevo dolor me debatía.
FRANCISCO G•rEl:!llR0 R.

Preciso es reconocer en Benavente un espíritu
inquieto, renovador, amante de cuanto se refiera
á introducir en el teatro una nueva idea, un procedimiento nuevo. De él pnede decirse que ha
europeizado el teatro español, antes y ahora tan
ge1niino, tau apegado al carácter de la raza, tan
nacional. Apenas se inicia en Francia, en Inglaterra 6 en Alemania una orientación bella y antes desconocida, -ya Benavente la pone en práctica con varia fortuna.

Para tus Manos
Esas manccitas que adoJ'O yo tanto
Han sido hechas sólo para la caricia .. ..
Q11e tienen virtudes como de oxioanlo
Y albnras de sueños alados. Inicia
La miel de tus manos eJI. mi desventur,
Todo un paraíso de felicidades.
Son tns maJ1.os breves, generosidades
de Dios ..... .
Blancas manecitas, finas y piadosas:
Sois dos mariposas de un reino de flores
Que nlldie holló nunca. Dos ~rzas de amores
Q11e sobre mis lagos bogáis afanosas
Sobre tersos lago,,
En que lu estrellas de luz nacarina
Sueñan melancólicas los ennciios vagos
De su lejanía ....
México.

Claro-Obscuro
Está plácidamente J'lllDOJ"osa la noche:
Un atisbo de luna reflejado en el Sena¡
Unos labios amigos que dicen muchas cosas
Y un recuerdo que •aga como un 6.nima en pena.
Dos trenes que se cruzan sobre l1D gran puente;
(nnll
Pareja que se piei:de al llegar á la esquina.
M1isica entrecortada por el aire ... &lt;Payasos&gt; ....
(¡Coincidencias irónicas!) Pierrot y Colombina.
Una banca-discreta como un tálamo-ofrece
Sa. paz ante la ecuánime movilidad del río.
.... En las hojas hay fntimas frotaciones de seda
Y en las pupilas húmedas se dilata el vacío.
Suave ra.mor de besos... Lentamente los astros
Van poniéndose pálidos al través de la escarcha.
Hay 11n largo suspiro¡ y después.... La silueta
-Gallardamente fina-de una mujer que marcha.
Asnieres.
E. CaRR.ASQUILLA MALLIIRTNO.
De ~Visiones del Sendero&gt;,

Pro.dencia Grifell en "El príncipe qae todo lo
aprendió en los Ubros. ' '-Teatro ·'Col6n''

Todo lo cUll no quiere significar, empero, que
el autor de Figalinas sea nn plagiario¡ porque
si bien es verdad que las diversas "maneras" de
su teatro no siempre obedecen- sobre todo cuando son nuevas en totalidad en la estética del teatro espa6ol-á un movimiento espontáneo, conservan, en cambio, ese sello espcciaUsimo, esa
fisonomía inconfundible que las condiciones de
ambiente y de carácter dan á la obra bcnaventina.
Sobre todo, tratándose de las comedias de la
primera época, desde El nido a;eno hasta Rosas
de otoño, tal afirmación es aplicable con justicia.
Mas á partir del teatro fantbtico, ó de ensueño,
como ha dado en llamarle, el espíritu de Benavente deja de ser español para tornarat: cosmopolita; p(erde mucho de su saber genuino; entra en
la atmósfera de universalidad un tanto fictlciade

alpnas, de UJl.a gran parte, mejor dicho, 4'e esas
obras de la moderna prodllcción teatral europea.
Esta facilidad de Benavente para apropiarse,
con sobra de ingenio, procedimientos ó idus extrañas, la dado lugar á que la crítica le señale
-á veces con no poca fojasticia-como 1111 autor
constantemente influenciado por las corrientes
literarias de más allá de lo!I Pirineos.
Fneron primero los autores franceses de la -ó.ltima hornada de los que se le achacaron como
modelos: Capas, Don.nay, Prévost¡ en sega ida, nn
croo.ista,e denunció como imitador de Bernard
Shaw, el formidable comediógrafo inglés¡ y por
lo que atañe á Sil teatro fantástico, no sin eufemismos, los c:rUicos escriben el nombre de Mauricio Maeterljnck, como el de sn más poderoso
inftaenciador.
Si habrá 6 no razón en ello, paréceme que no
es la presente ocasión de discutirlo. Pero, en todo
caso, conviene dejar sentado que si á veces Jacmto Bzna vente ha dado lugar á que se le tiJde
de poco sincero en sus cprocedimientou, no cabe dudar de que es por ertremo simpática su
tendencia á rej11venecer, á vígoriiar, á forlificar,
aunque sea infundiéndole savia extraña, la literatura dramática de su patria.

Entre los autores modernos, corresponde á Gerardo H;i.uptmaun el honor de haber sido el primero que llevó á la ucena el cuento infantil uturado de iogenua poesía. El maravilloso artista
de Almas solitarias quiso un día descender de lo
alto de su cumbre de analizador cruel de espíri•
tus torta.radas, de director de degeneraciones te•
rribles, para presentar en fl teatro lindos cuentos que lo mismo fueran soh1z de ui6os que di•
vertimiento de viejos. Y cnmedio de la turba de
alcohólico,, de desequilibrados, de concupisceu•
tes, surgió la silueta blanca de Haonele ....
Tal tentativa, sin embargo, más bien que como
una realización pdctica, se la tuvo como u:qtlisito refiJ1.amiento literario. No es fácil descender
hasta los niños sin que se pierda grande sama
de atrib11tos a.rtíi;ticos. Y Hnptmann, en sus
cuentos, dejó de ser el psicólogo rudo para trans,
formarse en sutil poeta simbólico.
Las fuentes de donde deriva la novísima obra
de Benavente, estrenada en el teatro e.Colón&gt;, son,
ciertamente, los cuentos de Hauptmanu.
El prlnci'pe qae todo lo aprendió en los libros es
más sencillo, más infaJ1.til qa.e aquéllos, y dicho
se est, q11e menos perfecto.. Benavente, pensando
quids que Hauptmann, por su afán de los símbolos, no había rastreado tan bajo que pudiera pon.e ne al nivel de la compreDsión infantil, quiso
aniñar asunto y procedimiento, ansioso de realizar lo que el autor alemán no realizó.
¡Empc6o vano! El príncipe que todo lo aprendió
en los libros, no obstante la sencillez de Ja fábula,
se el~va demasiado por encima de la más viva
foteligencia del infante.
Revestidos del bello ropajelitcrario de la prosa, desfilan por el escenario el príncipe azul, el
rey, la reina, el preceptor, Tonina ... . Discurren
hermosamente; la acción, sencilla y fácil, tiene,
á vec:es, toques de una deliciosa ingenuidad; aparecen el ogro, la bella, los leñadores .. . .¡Y cuando cae el telón, no será remoto qoe algún papá,
encantado con la comedia, al volver hacia so hijo pequeño, á quien esperó ver radiante de entusiasmo, le encuentre dormido!

Pero ¡qné importa que el comediógnfo español
no haya conseguido el fin que se proponía! ¡Ténganos á nosotros di vertidos, que ya los n i i'ios ere•
cerán para unir á los na.estros sus aplauso5I
Se distinguen en la representación del cuento
de Beoavente la señora Grifell y el stñ or Ma.rtinez, y es merecedora de elogio la dirección del
cColón&gt; 1 por su empeño en mejorar cada día las
condiciones estéticas del especttculo.

Paco MartÚlez en la misma obra

La anunciada apertura del &lt;Arbeu&gt; en Septiembre con una temporada lírica, habrá de llevarse:
i cabo, mas iio con la compañía que dirige el
maestro Giorgio Polacco, la cual, á tíltima hora,
se ha sabido que no veochá, sino con otra magní6ca, dados los rumores que corren.
IJ1.tegrarán ésta, á Jo que parece, como estrellas,
el célebre tenor Alejandro Bonci, el barítono
Pascual Amato, los bajos Adam Didur y Perellá
de Segurola, y las sopranos y mezzo- sopranos
El vira Hidalgo, J ane Noria, Rita Fornía y Rosa
Olitzka.
Y aquí encaja, como de molde, el manoseado
verso del viejo poeta:
¿Será vuclod tonta belle.sa?
MAES!t P!:DRO,

�Han maJJ.dado solnción exacta las personas si•
gaientes: J. G. Gntiérrez Toptte y S1ntiago Jor•
dá. de México; Alejindro de Irigoyen y Athiro
J . Merino Cervantes, de Tolnca, y Olallo Rubio,
de Crnanea.
A los números 7 y 8 el señor doctor Recaredo
Andrade, de Cbicootepec, Vc:racrnz•

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Abauduuau.

Notable pactida, porq ue enseíb cómo u n error
en la Apertu ra puede o c asionar la derrota en mu y
p ocas j agadas.

Sra. Vir,ginia González de Urquiza y Sr. Ricardo Je Urqaiza, quienes conlraj~ron matrimnnío
recientemente en Son Lorenzo.-Fol. Mack
tadu la tan notoria n11ntact6n de ,¡ue i;io,a. en to 'o el
mundo.
Habiendo hecho p-a el sorteo de los premios. estamo~
escribiendo ;va á las persoou.s que Tesultaron f ..,orecldas por la suerte, pnrn Que acorran á reclbi rlos. meClhtntela presentae1óo de la tarjeta respectiva..
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En reoresent&gt;&lt;cl6n del nre,dener 0hemls~bes La ora.torlum Llua-ner. Dreden:

SOLUCI ON

Al Criptdgrama del ODOL
Publicado el dJa 3 dtl pmtnte mes

José Uihlein Sucs.
A lmarén de nrog1.•,
A 011rt11do 1:m. - Mé.~ko.

AJEDREZ
Problema núm. 11, por V. Marín
N EG R AS

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E .derior Jel nuevo temp lo

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, OL CIOX: Colóqucso ci dibujo al nivel de los ojos en uon posición ligeramente
inclinuda1 :r poclr1ío l erse fácilmente las
inscripciones q_ue contiene y que dicen:
En el cfrculo: ODOL. EL MEJORJ)ENTIFRICO DEL M NDO.
En lascrucPtas: HEFRE.::-CA LA.BOCA.

••• ~. · •1

PERFUMA EL ALIENTO.

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0ausa de i;rran satisfacción br, &amp;Ido para nosotros el

¡~mr:~riiJ:t;;{fI~füi~füil;f:If

acredltadodentf!rlco ODOL, Ensalzando sosmérlros.
encullotranse
•ntre IM soluc
ione• reclbldRR
numero.•a.~
al&amp;.b&amp;Jlz•s y espontltneos
eertlflcaao~
Que con
71rtieron
en agradable y l:u1\agtleiia 111. tarea larga y laborlos" de
entre el cú malo de cartas y tarjetas. Ir descartando 1as
no pocas soluciones en6neas y de seleccionar las Qª"·
por resultar exactas, son ecreedllr!ls it premio. Su nÍI ·
n:-el'O se eleva it l" rescet•ble cifra. de 4,!Ua. no contando
lllB machas que nos han l!ea-ado después de 111.!1 7 1). m .
del dfa 12 del oresente, en que tenecl6 el plazo fijado p■re el concurso.
Deseosos da corresponder litan ent11,tasta y benévoln
acoirJda, para la que resultaba peque\'lo el mí mero de
los premios, resolvimos elevarlo al doble, es decir, re01utlr 600 eu vez de los 300 Que habíamos otrecldo, no
titubeando 9.Dte el iras to extraordinario que con esto se
no~ orlirlna, convencidos COillO lo estamos de une toda
persona aue una. ve1. hairs uso de este excelente dentítrlco, sea;uil it usítnclolo y recomendándolo it sus oa.:rlentes "!1 ami~, poruoe it ln 1)1\:r Que :retre~ca la. bocal'
pe:rruma el aliento, J)OSee la. mocho mM apreciable coa.11.1ad de conservar l' precBver de la. caries los dlentes y
las muelBS, y esto con una. seguridad y eficacia no 111'\llllada. -por n1ng\lJl otro dentft:r1co conocido. como ba sido
clen~Hl.ca.mente probado Y demostrado, slendopnclsamente esta sobresaJ.iente cu&amp;lldad la. que le ba conquls-

UN NUEVO TEMPL O
EN_TACUBAYA
Debido á l a piadosa generosidad de los señores don Carlos- Hal!enbcck y su esposa, los vecinos de la ciudad de Tacubaya cuentan con
nu nuevo templo, dedicado á la religión católica, el cual se levaJ1ta en
terréJ1os de la colonia Escandón.
El se.ñor Hagenbeck dedicó al nuevo templo su capital y sus cuidados, v consiguió que en poco más de 11n año se levantara un edi.fic:io
hermoso y elegante. La constn1.ccióJ1 obedece á estilo romáwco puro,
tan1o en el i nterior como en el exterior¡ el altar ma y or del templo es
todo de mármol de Carrara, y el aspecto general del templo es severo
y m11.y elegante.
Se terminó su construcción totalmente en los primeros díu d~l
presente meP, y el donante decidió que la iJ1aug11ración fuera el día
din y seis del actual, como de hecho Iué.

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BLANCAS

Lis bbncn j aegan y dan,mate en dos jugadas

El día anterior et delegado apostólico, monse.ñ or Ridolfi, bend•Jo
el templo, y el diez y seis, por la mañ1n~, se dijo la primera misa hO•
lemne, en la que ofició el ilustrísimo señor arzobispo de Dnr&amp;Jlgo, monseñor Herrera. El sermón esh1vo á cargo del padre Olea, qnien pronunció un sermón, verdadera obra de arte en la oratoria sagrada.

Solución al problema número 9,
por Atilano Soria
B LA N CAS

1P 7 R
2 P 8 "R 1&gt;ide C

N EGRAS

r C .3 A
2 si C X D

3 C 6 D (mate ).
2

3 D X P (mate) .

si C X C

Srita. Guadalupe Obret6n Torne[, hija dc1 stñor Gobernador de Guanajuafo, quien contraerá matrim onio en los primeros días del mes entr6nle

Sr, D. Carlos H agenbeck, 111.011s. Herrera y reverendo p adre Olea.-

Los fieles esperando la ap ertura del templo del E spíritu Santo

Desp11és de la función religiosa, los seii.ores Hagenbcck obsequia•
ron á las personas concurrentes con un espléndi do banquete, en el que
tomaron parte tambitn los padres domínicos, bajo cuya egida qucdarA
e l templo,

�uno tiene la falda bastante corta sin tocar el suelo, y otro, el que se inclina il conservar, si no la
cola marcadamente definida, al menos un Mpecto
en las telas y en el corte, alargado, flexible y flotante, qne pre&lt;&gt;ta A la silueta femenina un conjunto
de elegante distinción, imposible de obteneree con
las faldas cortas. Es eYident.e que éstas son más
j\1\·eniles, má.s graciosas; pero nunca tendrán e3a
majestuosa negligencia. de las ~eguada.e, qne Fon
más dillcile!! de saberse llevar debidaml'nte. ror

Crónica
Cuando se acercan las primeras nieblas del otoflo huyen las íriolenta.s golondrinas, bW!Can&lt;lo ansiosamente los países cálidos y la luz del sol; y 1ld
mismo modo L1emos visto, lectoras mfas, que todos
los espectáculos de arte han huido de esta atmó3-

lera Iría é indif&lt;!rente de nue;,tra capital, en donde
languidecen y mueren todos los es{Qenos que algunas voluntades enérgicas !Jan he&lt;'bo por desper•
tar el gru;to hacia las manifestaciones de legítima
belleza y de &lt;:ultura intelectual. ¿Dónde están ahora lae grand.ea compaíi1as de ópera que en tiempos
ant:eriores nos visitaban? ¿Dónde los notables cuadros de actores dramáticos, cuyos nombres eran
conocidos del mundo entero?
Están muy lejos de nuestro país, inhospitalario
para el arte, muy lejos de nuestros climas variables
y capricbosos, en los cuales se marchitan bien pron-

to las Jelicad'\A BorP.s de las Pm,.,ci,,nes artísticas;
se~han ido en buEca de los países cálidos; allí donde las almas viYen, sienten y piensan; allf donde
el &lt;:alor del entusiasmo por todo lo verdaderamente bello, comunica una nueva Tida y un nuevo impulso á los anhelos iDcesant:ea del genio. En cambio, nuestros teatros ball quedado vacíos, obscuros
y tristes, como una casa abandollada después de
la fúnebre salida de alguno que ha muerto; las luces se han extinguido y las puertas se ban cerrado
del mismo modo que ee hace en los duelos. Y en
e[ecto, hay un muerto por el cual es preciso vestir
de luto; bay, ciertamente, un desaparecido cuya
aueencia es jue.to lamentar: el amor á la belleza en
sus más altas y nobles manifestaciones. Ahora, ya lo
sabéis, mis queridas lectoTas : solamente se ven concurridos los teatros en donde impera la tanda insnlsaé inmoral, 6 los cineroat6grafol! á la moda, cuyo
progra1IU1., de monotonia desesperante, es lriempre
el mismo, como esOB repertorios de organillo que
:repiten eternamente las mismas eancionespopnlares.
LO!! escasos conciertos de múeica selecta, ofrecidos por los piadosos artistas que comprenden la
nostalgia de las personas cultas por el arte ausente,
son c,.,m., poéticos y fres&lt;:os oasis, dondese descane.a de la fatiga abrumadora del desierto en que nos
encontramos, respecto á dietrnceioneselevadas.
Por eso l!e· buscan las delicias del campo; porque
allí, en medio de la !!Oledo.d y &lt;le! ar&gt;acible descanHo, en plena com110icación con la Naturaleza, se
alimenta el espirito de los dos grandes placeres que
io:rman su constante ambición: hermosura y terdad. El bimno triunfal con que los pájaros se despiden del sol es una admirable sinfonía; el per(ume i.oteoso y suave de las Horea, u delicada belle~a llena de e:xpre~ión, produce uua caricia Filencioea q lie embriaga dulcemente; todo, haeta. el rumor discreto de una boja marchita que rueda por
la cafaada semiobscura del solitario camino, es
uoa form&amp;. de poe~fa, una. seusación de vaga delicia indefinida, cuyo encanto es siempre igual.
.Así, pues, lectoras m fas, hagamos lo qne hu
«obscuras golondrinau: huyamos de esos teatros
insípidos é innobles, en los cuales el arte ee muere
de frío¡ bnsqoemos el F.ol deslumbrante y el cielo
sereno en los campos florecidos; sobre todo ahora
que el pródigo eslío cubre de ro~aa pcrfamadas los
bosques y los jardines de las quintas veraniegas.

Hay una grande y justa curiosidad entre las da.mas por es.her algunas noticias re.lativas A los trajes de tarde que ·ee usarán en el preeente verano.
Parece que se dividirá.o en do13 estilos diferentes:

no se atiende Alos1&gt;rejuicios de ant.es, que indicaban
fata.lment:e el uso de tales ó cuales telas para determine.das estaciones ; mucho menos hoy que se
fabrican terciopelos tan flexibles como el crespón
de China. Así, pues, la parte inferior dela falda ee
hace de esa manera; la superior y lo alto del talle
ee conleccionan en velo de seda, tal, linón de la
India, 6 muselilla de seda, formando así la part.e
superior del traje, aU1Jqoe unido al inferior ó 1::e•
parada en corte de túnica. Citaremos á nuestras
lectoras un lindo modelo de e~e ~énero. Lo bajo
de la falda está hecho en pafio de Eeda azul acero,
el cuerpo y lo demás del traje, es de chitl'ón del
mismo tono, el cual vela discretamente una gasa
azul pálido coñ dibujos de ·acbemira, colocada, á
su vez sobre nn fondo de liberty blanco. El corte
ea pTincesa, y un angosto bies de pai'io de seda
forma un delantal por todo el !rente y encuadra
las espaldas. El cinturón, modelando muy nito el
talle, es de metales antiguos, en los que dominan
el acero y la plata. oxidada. Este hermoso y elegant:e modelo pt1ede servir para trajes de pa..&lt;e&lt;&gt;,
espectáculos y visitas de cumpliwiento. En cuanto
á los atavíos que tienen la falda corta, Eontambién
muy graciosos, frescos y bonitos, como ,·e~án mis
leeloras en uno de nuestrOB grabados. Con las faldas que no van acompañadas de jaquet, se llevan
pequefios tichús, m!s bien dicho, manteletas cortas, que tienen el aspecto de formar parte del traje. Se hacen de diferentes modos : una.e en tatfütas
flexibles del color del traje, puestas sin pliegue eobre la espalda, pasando sobre loi, hombros y yi•
uiendo á. caer por el frente tomo dos largas solapas que llegan al talle, doude se reco¡,,en con un
cinturón que retíue la espalda con los delanterQS.
Pero La mejor manera de confeccionar eatos tid1tla,
es en tela ligera y vapotosa como muselina de seda, la cual va sin dobleces, porqne debe dejar que
se transparente la ,toilette» que elJa nimba co.n no
velo muy tenue y delicado. Estos lindos fichús
:recuerdan la inspiración de las modas del siglo
XVID, y son de una gracia deliciosa. que presta á
las damas un poético encanto.

~

Confecciones á Domicilio
La Topa blanca es u.no de los artículos en que
fácilmente habré. pecado alguna vez vuestra am- '
bición, lectoras mlas, pues pocas prendas de la
"toilette" femenina tendrán la simpatia tan general de que goza ésta. Nada tan bello ni que mejor
idea dé respecto del retinamiento, aseo y buena
educación de su dueña, como un juego de ropa

tanto, encontrándonos con nn r!'dncido niímero de
palabras para describir eetOI! dos e,.1;ilo~, y siendo
la. impan:ialidad en las croniRtas de modas la primera de todas sus obligacionee, no dejAJ'emos conocer á nnestras lectoras hacia cuál de esos dos estilos nos inclinamos, contentándonos con describirlos detalladamente, pues aun cuando eu aspecto es
diverao, eu encanto puede ser casi el mim10. Bu
cuallto á las faldas llll'gas, uno. de lo.A formas más
bon.itas que pueden tener, es de este modo: la parte i:nlerior, confeccionada en tela flexible como
clie.Tmet®, paño de seda y terciopelo. ¿Habéis leido
bien, lectoras m[as'l terciopelo, sí, pues que ahora

morosos modelos de ropa blanca, á lio de que éstos les ayuden á confeccionar tan importantes Y
hermosos accesorfos.
Uno de dichos modelos representa un juego de
camisa de noche, camisa de día y pantalón. Está.n
hechos en cambráy ó nansú, adornados con encaje
~-alenciano y listón. La parte superior de ambas
camisas es de alforzas pequeiüsimae y entredós
angosto. Esta bata se une al cuerpo por medio de
un ancho entredós de encaje. El pantalón esté.
confeccionado bajo el mismo sistema. Completa
el adorno, listón l avable azul pálido, entrelazado
y formando lazos en forma de rosas.
Despu~s vemos un original juego compuesto
de las mismas piezas que el anterior, el cual estA
adornado con encaje de bolillos, aplicaciones de
galón color de rosa, bordado con estrellas blancas,
bordados al plumutis y listones rosa. Este mode-

blanco, fresca, delicada, vaporosa, ondulante de
encajes y guarnecida de listones. Seguramente
nadie se atrevería á pensar que la dama poseedora
de tales primores ruese desaseada ó falta de ele,
gancia y d~ distinción. Muy al rontrario: supondríamos siempre una b •lla silueta de mujer que,
r.oo mano fina y hábil, coofecciooa y entrelaza eo .
cejes y listones para guardar después tado este
elegante conjunto, en perfumados armarios, dentro de loa cuales reine el mejor ordené intachable
arreglo.
En cambio, lectoras mias, ¿qué idea os da una
mujer descuidada en la confección de su ropa
blanca, la cual no tiene un solo adorno y parece
desagradable basta
-para ser usada por la
camarera\'
Indudablemente que
no será muy grato el
concepto que inspire
uoa persona así.
Por tanto, teniendo
en cuenta el gusto tan
particular que las damas tienen para la esmeraJa confección de
dichos artículos, &lt;lamos hoy á nuestras
lectoras al 0 unos pri-

lo es enteramente nuevo y de hermoso aspecto.
dos grupos de grabllldos nos muestran un
juego compuesto de siete piezas: camisón. camisa
de vestir, IIlafü¡ée, pantalón, enagua, cubrecorsé
y corsé. Este bonito juego es de tela de lino wuyflna, adornado con puntilla y entredós de encaje
de malla y bordados de perforación. Los listones
que lleva son verde pálido ó lila. El otro grnbado
representa un modelo de cubrecorsé, de o.•ta bonita prenda que en la actualidad puede considerarse como un objeto de lujo, por el gusto que se
desplega en su confe~ción y, á la vez, de imprescindible necesidad.

m' Otros

�-

FoT. FÉLIX, DE PARís.-ESPECIAL PARA ''EL MUNDO ILUSTRADO"

OALUJ.- Confeccionado en sarga azul marino. Lafalda va recogida, en su parteinferior, por una banda de seda
liberhy. 'obrefalda corta con dos picos vueltos hacia arriba, forrados de satén blanco. La espalda, el delan1ero y las mangas, van guarnecidas con dobles presillas de eord6n de seda blanca. C11ello vuelto de encaje de guipure y cintur6n de cue,o
barnizado.
T1lAJffi DE

~

FoT. FÉLIX, DE PARis.- ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"

Confeccionado en seda libert.v azul perla. La sobrefalda está recogida en la parte inferior por un ancho bies de
misma seda, gll11rnecido de bordados. El delantero del cuerpo, la espalda y las mangas semicortas, están adornadosdel mismo mo~
do que la falda. ~laogas interioree y camisola de muselina de seda.
TRAJE DE PASEO. -

]a

�El Mundo Ilustrado

RALAS 0RMRS

[:CINSULT
MODELO

Luz: D~y , a1ted 110 modelo de trajccito para
niño de un año 6 aiio y medio. Ea esa edad unu
gorrilo de seda ó gu,.

USOS SOBRE LUTO

Ccear de lean: Al leer su. grata y bien escrita
carta, me pareció no ser la primera que de usted
recibo, acaso por una impresión dt simpa.tia que
casi siempre es recíproca.
En cuanto , sus pregantu sobre la etiq_neta
dc:l duelo, 1e digo que de abuelos debe d arar, por
lo menos, un año, en cuyo tiempo no puede usar·
se alhajas, si no son de Jato, como el aub1che y
la plata oxidada. El sombrero se lle•a después
de los tres primros meses, confeccionándolo en
crespón wglé~ con nlo flotante por detrás; pero
álos ocho ó nueve meses ya puede u.sane adornado con plumas de listón opaco. Las visitas
acostnmbrau hacerse basta después de que han
pasado los trecS primeros meses dd duelo.
VARIAS RESPUESTAS

Ester H: La preparación de: que me babia usted no es noci-..a pan la tez del rostro; puede ponerle diez gotas de tintura de benjuí y otras tantas de bálsamo de la Meca.
-Los pájaros debtn ponerse al sol nada más
un poco de tiempo, pues si se les deja demasiado, suelen enfermarse ,iravem1rnte.

-Para el asunto relativo á los retratos, puede
usted informarse con el señor Director de este
semanario.
RESPUESTA

María Euriqueta: No creo qae consiga usted
uacb con el masaje facial; mb bien le con ven•
dría tomar alg1u1a preparación de arséoico, siem•
pre que coDBulte antes con un médico, cuando
menos sobre la dosis apropiada al orgaoismo de
nsted. También las substancias con principios
ferruginosos pueden dar baeu resallado en su
caso.
Deseo sinceramente que cuanto au1u consi.(a
ese buen éxito.

Mirieta: Noe,rá bien definida su ~itncióo nspecto de tse seiior. pues si él la amara •erdade•
nmenre v tu•icra intendonesde casarse con 11s•
ted al ver correspondido su cuiilo, h,brfa au.•
mentado sos maoifestacíooes de afecto, y usted
me dice qae no le ha vuelto á bablu una pabbra
de amor, conociéndose éste sobmente en su9 miradas y en qae pasa con frecuencia frente á su
veotaua, como si deseara convcr..ar allí con usted. roda esta conducta es mr.y vaga y couíuu;
uuseñorib, para no comprometerse,debe esperar
á que su pretenditntc le bable con ab.soluta franqueza y sinceridad sobre sus proyectos y unbicioocs, áfio de sabrr lo que puede concederle.
Por tanto, me atrevo a acoosrjar á usltd mucba
discreción para tratar ácse caballtro¡ no le oíru•
ca níngúa obnqnio ti d(a de su santo; basta con
que le envíe una tarjeta de felicitación como si
se tratara de 1111 amigo cualquiera; no se asome
usted á la ventana sin qae él lo solicite antes,
pues esto seda prodigarse demasiado: en uoa palabra, obsérvelo usted discretamente y espue, coa
prudencia. la determinación tomada por él, pues
oo es posible que continúe indefinidamente coadnciéndose de esa manera.
Este es el consejo qne me atrevo á darlt, aunque con el temor de no ser acertada en mi respuesta, pues el caso de usted es muy dificil y yo
desearía que mi opinión le f11ese benéfica tu sus
resultados. Al menos acepte mi bnena intenció11
como yo acepto, agradecida, su amistad, correspondiéndola sioceramen1t.

hay el peligro que usted tanto teme. Además, las
oficinas eucargadas de coídar la salubridad pÍl•
blica toma,;ia para eotooces, y ya comienzan á
tomu desde ahora, toda cJase de prec.aucionn,
no sólo e11 las calles, sioo tu el iatuior de las
casa.s, teatros y tran11ías, para evitar que por fal·
ta de asto la ciudad se baga mb insalubre d11rante esa época, en .la cual la aglomeración de
personas podría .h acer que se desarrollase una
epidemia.
Si.u embargo, si =lcdrs pre6erea atenerse , mi
opinió.a, seda mb convenieote que se alojasen
to una bucoa casa de asisteocja donde hay menos huéspedes y, por tanto, mayor comodidad y
amplitud que eu los hoteles; las comidas son con•
dí mentadas con más Jhnpieza, y t5te detalle, cuando se 11iaja con niiios, es de primera importancia.
En los alcededores de esta capital hay dos her•
mo1os hoteles que se eacoentran si toados en uno
de los mi, lindo, pueblos del Distrito, y por estar en el campo. tienen mejores condiciou.es bi•
giéuicas. Q1tid. éstos les convendrían á ustedes
más que los eüablccimientosde ese género situados en esta capital.

PARA VIAJEROS

Alice: No tenga usted, mi estimada amiga, ese
temor excesivo al ti[o, pensando que al venir á
las fintas del centenario van á enítrmarse todos
ustedes de esa terrible epidemia. En el tiempo de
aguas se .uota una disminución muy grande de
dicla enfermedad en esta capital, y como los festivalts citados son e11 el mu de Septiembre, oo

DE LAS NOVIAS DE ANTARO

Era como uoa nin ■ de novela. Sollaba y
rela con una dJscreclóo de linea recta. Se
llamaba Graciosa, y á veces e~taba en
Intima armonla con s:1 nombre. Tranquila y dulce en el amor, se tora1b1 A veces
triste y Aspera, porque corriendo aventuras eo 11 Isla de las qulmtr&amp;S, se lma&amp;ln•b• á olra que oodla turb■r mi esplrl·
tu con mis gallardas lloeas de belleza.
SIienciosa y paUda se la. puaba entonces.
Y con hosca. perseverancia-dulce perseverancia para las almas de tortura.-hllaba Y tell• t un mis mo tJempo en sa rueca
fantistlca, primero, la comedla del flirt,
en 11. que empeiaba mortificándose; luego
el dr1.111a1 en el cual era ella la victima lnocrnte, y por últlmo, 1• tragedia. angustiosa, llena de dlílclles sltluclones de alma,
de escenas mudas y sombrlas en las aue
ella, la novia abandonada y vencida, atls•
baba en un recodo lleno de sombras, ti
deseado, el abominable y tenible momento de romper el Idilio que la horrorizaba y
la atra!a, hundiendo en el corazón de la
rival rellz la fina hoja de acero apretad•
entre las blancas manos trémulas. En
esos momentos-pobre novia olvldada11 agoolA de su alma era Inmensa. Las
llgnmas le Inundaban las pupllas y lt
conlao puras y es1u1tadas por la luz dtl
humilde quinqué, por sobre sus mejillas
frescas de mujer en suón. Cuando est~
vlslooes de dolor eran írtcuentes, sorprenl!lala su mam.i-UJ!a buena senara rr.
llglosa--que toman~o la misma actitud dP
la Verónica del pueblo, predicaba contra
el amor, es decir, repetla i so bita lo que
el sellor cura babia dicho en la plitlca de
la misa de clnco y media, el domingo pasado. Y conclula dlcl6ndola sin saber quuu
bija e.ra romlntlc•: 1te vas A morir! Yo te
Jo dije desde 110 principio: ¿amores con un
11oeta? ¡Malol Esos no piensan sino eo 11
lona . . .. Graclosa entonces la lnterrumpla: déjame quieta, mamá: asl lo quiero
yo . .•

Y por fin nos olvidamos los dos.

MODELO DE PABELLON

11

Flora G. de Ca macho: Tengo el gusto de dará
mi estimada amiga el modelo que desea pora hacer 11n pabellón de cuna. Puede con!eccfo11arse

Ado conservo ,us huellas en el alma .
Cous que no se pue:!en olvidar. Perfidias
de mujer adorad• que hieren más que los
fieros pullales en las manos brut,les de
los hombres. Caricias de nl!la enamorada
Y loca que abrlllantao la Juventud de prl·
mavera en on •mbleote de J•rdtn. Car•en Emlll• fué buena y fui! mala. Buena
1&gt;or ser muler y roa.la por su mujer .. . .. .
Era blan.:a y graciosa, con unas m,oos
llnOas y unos ojos pensativos. Rela siempre; y rela, rela lntermloabtem,nte, como
queriendo pens•r, y habla., y ser bueoa
ser muter y ser perversa en su risa crts'.
tallo• de lmpaslble chorro de agua. Y su
risa fué I• que puso en mi coruón, como
un Aspld, un veneno de dolor. Un dla peosi que Carmen Emllla era hueca y v■ ga.
La hoaglné cAlldlda. Y mientras mis la
ola reir, ml error se acreuntaba. Crela á
veces que el matiz de su risa tra ana Insinuación de hondas armonlas. ¡Vana quimera de poetal Su risa era el sortllogo
cantar de su sirena. Ya no tuve m.ts re
pugoanclas por so risa. Y me empené en
hacerla sufrir y en hacerla amar. Y ful
vencido. En otros din, también la strpleote ahogó A L•coóo. La adoré con ansias de morirme en sos brazos y amé su
risa de loca y sus locuras de chlc.uela . . . .
Am&amp; sus mano~ orlmorosas y sus pestanas- larras . . ... Finalmente me encantó la
vida. El pájaro de su jQbllo cantó en mi
.tina, tuve un poco de Jocundla y se en·
domlngaroo mis horas sucesivas. Pero
un dta uno de mis demonios Interiores-el
mu Juldoso, que se babia dormido- se
despe.rtó voluntarioso y crue!, y con un
grito muy alto, con un grito estentóreo
que se pa.se6 por todo el Infinito de mi
esplrltu, me advlttló del veneno que ha•
bla en mi corazón. ¡Qué lucha tan horrible, Sfl'iorl Tenla el veneno muy dentro
del corazón! Rtfuglibame en las ~•,;as
1,1.ngolda::; de loscrepa,coloa.lela A WM'ther feroz,neote y sentla nacer en ml alma
la necesidad de suplicar y de llorar. Entonces corrl1. en po~ del a migo que creta
mis rudo é Ignorante para de,lrle toda 11
historia de mi mal, seguro de que no me
1consel11fa sino una Imbecilidad consoladora. ¡Y gracias, btiu.uug11rl Un amigo il
.q1.1leo yo juzgué lmbldl. me dijo despu'és
qae le hube contado mi novela con un
teoguaje Incierto y doloroso:
- El amor es como otras cosas que uno
hace: de costumbre ..... . 1desat0stQmbra•
tel. ...
Esa f~é la f6rmula Me desacostambré
Y no recuerdo llaber httho crisis. S111 emoargo, el dolor de aquellos minutos de

SOBRE MEDICINA

Ha.miel: L1. dosis más alta de morfi.Da que pne·
de resistirse varia mucho, según los dilerentes
organismos y la 'c ostnmbre que se tenga de inyectarse. AlfllDOS mor6uóinanos llegan á soportar huta cinco gramos, cuya dosis, repartida en•
tre muchas personas, bastaria para euvenenarlas
á todas. Los órgauos que ataca principalml'.nte
este alcaloide sou: el cerebro, el conzón, y per
judica gravemente el sistema nervioso.
Puede considtrane mo-rfi.uómano ddinido
qu.Len se inyecta la CllDtidad que usted me indica,
Para curarse de esta fauuta costumbre es preciso sujetarse á nn tratamiento sostenido y enér·
gico que el enítrmo no podría aplicarse por sí
mismo¡ hay que recurrirá remedios u:tnmos, como es entrar á una casa de salud donde: se atitn•
da especialmente á esa clase de afecciones. En la
Quinta de Tlálpam hay l1ll de-pu lamento que reuoe las condiciones necesarias ;l. ese respecto¡ po·
dría convenirle á la persuna de quien usted me
habla, hacerse el áuimo de curarse de este modo;
pero si le parece dificil tomu- tal resol ación, aún
queda otro recurso problemático, que yo tendré
el gasto de indicarle, si uttd lo tiene á bien.

El Poema

tD muselina ó en tul grueso coa aplicaciones de
encaje, Jeshllados 6 entrrdo~u. Un I lstón de co•
lores suave,, pasado alrededor por medio de
grandes ojales, completad adorno de este bonito
pabe11ón.

CARTA

C. C.: Ya ucribi á usted por correo; !upongo
11ne habrá recibido mi carla.

Margarita.

Usada por todas las grandes artista5 ylas t@mas aristócratas,~ la mejor preparación, entre toda~ las de su c~e.

PAR~ C'fil~SE:R&amp;'~~ ffilL

·\!Jffil5

oriaciones, rupciones, Sarpullido
Disimula las Arrugas. Suaviza,

Hermosea yPifresca la Piel yle Comunica
erciopelado de la Juventud.
amor, ~ en mi ei.plritu, atln e.o los p1~stnles dlas, rosa , estrella, fragancia.
Bien dijo el galileo, que el a.mor es más
poderoso qoe la muerte.
111
Pobre muchacha llena de fuego y de lg·
norancla. Blanca y triste. Su llolco Ideal
era. el matrimonio. Pero nad&amp; hacia por la
consecución de su faerte ansia secreta.
En su pen11mbra lotelectul, ni siquiera
, ratos se explicó la convenleoda femenina de fingir a t iempo una " grao pasión"
que le dJera txlto, ó una " gra.n locura"
que la aurolease de victima. ¡Pobre nlflal
No sabia nada del arte de enga:llar. Era
u11a simple novia criolla. El mobln, que u
eD toda mujer como una s ignatura de la
gracia, suerte de deota1r1m1 div ino don·
de la coqueterla escribe sus siete sonoros

...,,o~s d~ a.tra.:c.lóll, n11 le: éíll Cull()CII.I~.
Todas las noches la perdonaba de todo
corazón el abu rrimiento que me daba A
veces, vlando sus blancas manos, pAlldas
y fioas como nn Itrio, la Interrogaba:
-¡Cómo estts, amada?
-B•en.
-¿Saliste?
-SI. F11t á las tiendas.
-¿Qué viste?
-Nada.
-¿No bas paseado la Utde?
-No.
-Mira , la luna estt bella y pAJlda. ¿A
ti no te pone triste la luoa? ¿No te hace
pensar cosas lejanas ?
-Yo no pienso en la lima.
-¿Yen mi?
- 1Ahl en ti sf.

¿Por qué el Jarabe de Higos
Es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
PORGUE
Es puro.
Es suave en su acción.
Es agrada.ble.
Es eficaz.

Es barato.

Es bueno pua. los nl.ilos.

Es excelente para laa sellaras.

Es conveniente para los hombres oco pados.

Es completamente Jnocuo en cualquier el rcunstancla.
Lo usa.u millares de lamill&amp;s en t.odo el
mundo.
Los médicos lo estiman como un laxante
vaUosislmo.
SI Ud. lo toma, estartt tom11ndo el mejor
laxante que se conoce en todo el mundo.
Sus ingredientes son todos saludables.
Se vende en todas Jae droguerías y botica&amp;
,~J~'i-3~JJJ~~J~J~~33J~J3~~i~i3,J¼~i~i~~~i~,i3~3ii~ff..
;
ACENTlS GENER.ALES PARA LA REPllBLICA IIEXICANA:
!11

iJ.
~

JOSE UIHLEIN, Sucesores
Almacén de Drogas
CALLE DEL COLISEO NUEVO NUMERO 3.- MEXICO

i

•
=

••«-••Ee'

~ H.. H·I-IE-f-5'f-fl-i-•5'E,H'f-U'-'ff-f••·H ·: f.1-H·H·-•H·l•f..

�El Mundo ll ustrado

El Mundo Ilustrado

de Venos nos arrebató del coru ón las divinas fl tthas de oro. Reft lmos lu,go. Nos
vimos otro di&amp;s in soorelrnos y nos sepa•
ramos para siempre en un sllencl.o que no
ha terminado todavla ... .
·

Poi•••
,

DISPEPSIA

dentlfrlcos

El den tilrico favorito del turistapues se conoce y vende hasta en el
último rincón del eloho. Limpia y
da be1leza á la dentadura y purifica
la boca cual nineún otro deoclfrico.
Nuevo envase de lata patevtada, que excluye la suciedad y conserva
el aroma." No tiene de1perdicio, no
se derrama.

SE PUEDE CURAR.

Léau lo que
dice el pueblo
respecto al
lhm ■ dlo de
Muayon para
la Dlspepala.

El Testi·

de
PARA EL
ESTÓMAGO,
No me·es posible recomendar 1iastantc á que prueben este remedio
todos los que sufran con los síntomas siguientes: Malestar despues de
las comidas, El Estómago repleto, Eructos del alimento, Eructos de
agua agria, Estómago agrio, Acedías, Pérdida del apetito, Estreñimiento, Desvanecimientos, Decaimiento, Palpitaciones del e corazón,
Falta de resuello y todas las afecciones del corazón que produce la indigestión.• Su acción sobre e1 jugo gástrico es casi instantánea; tonifica
al estómago y Je da fuerza para digerir toda clase de alimeñtos. Calma
el dolor y la irritación en los estómagos que se han debilitado con purgantes y drogas perjudiciales.
Kn. W. A. Perkln1, No. 14-115 Mortl, Seeon4
St., St. ]oupb, Mo., E. U. de ,\,

Mr, P. Flemmln(I', No. 15_8 Tnlman A'tt,,
Detrolt, Micb., E. U. de A.

"Puedo recomendar d Remedio de Vun•
:,on para la la Dispcp&amp;i.a. El un medicama&gt;to
matavillo10,¡ no tenco butante paltbru con

dad de n comcn dar el Rem.odio de M.unyon
r,•r■ la Di5l)Cpsia," dijo el Sr, Flem1ng.

J'ª"

que alabar
eatc
remedio. He uudo
tambicn el Remedio de :Munyon para tu
l'iebre• '1 nunca ha Wlado en curar. Tcne•"" una (T&amp;n ff en 1011 remedios de P.funyon,
nunca noa fallan y 101 co111íderamo1 una
neceñdad c11 el bo¡a.r. Soit rr-ande1 remedlo.,"

l Duele el ut6m1¡0 al tocarlo P Prnbadlo.
l Te116la 11autea 6 Y6mitosl Prob.adlo,
l 01 'rienc el alimento a la prp.nta 1 Prob.adlo.
l Tenfü ,m-.1 ~o en la bocal Prob2dln.
l TenHa .i '""ªtre lrnsular 6 eatttf\ido?

Probadlo.

t Eru~
Ndlo.

wnto

6 ru 4d eat6maro? Pro-

•·
1 ... lado

"ldc alegro que ae prt'Senle la oporh•nl,

•Scgu.ram~nt~ que ~• un rcm~dio man.vi?
11010 ; no tengo frases 1uficicntc:1 para decir
como me cur6, y me complazco 11cmpre et1
recomendar un remedio que ca tan bc_ne6ci010, 11

l O■ Yicnc l la boca
ama_rgo? Probadlo.
¡ Sm t\J

dcbílíd.ad

11D

6 decr.lmicnto

a,

KUWYOJI,

Probadlo.

W.UNYON.

mol» !M lloticu.

u• u4 Jcfeno■ Sta., 1"11l1adtlpllla. P11., E. U... ~

Agentes Generales, J . Labadie Suce. Cía. ProfeFa 6. México, D. l &lt;'.
rantlabcomo aote una muerta querld•; la
1111111 eso de pndóo, miré sus manos
blancas c.on duliura, y me alejé por slem·
pre de su lado. Ahora mi concleocla soorle por aquella ruptura sllenclos■, que fué
un bien para ella y para mi. poes esta
pobre mothacha me Inspiraba, con SIi
languldt:z y su Ignorancia, no frenético
deseo de pr¡ula, de destruirla Y, sobre
todo, de ueslnula .. . .
IV
Cuando el crepüscolo doraba todavla la
pendiente y amplia aveolda, Vésper le
acariciaba los cabellos y la advertla de
que era tarde para cootlouar Inclinada SO·
bre la fina laoor. S11 labor era todo on
ensaetio. Bordaba "nomeolvides," rosas rosadas , "peusamlentos" y pAlaros
en trance de vuelo. OistJngolda y buena
muchacha me decla- cada vez que al
pasar la miraba rodeada de sllenclo y de
trabajo. Una vu sus ojos, que pueclan
peosar en dlvluos ensa,nos, me lnterro•
garoa. Desde entonces, dlalogtbamos
mlrAndonos, ea taoto que el crepósculo
vertla vloletu ma rchltas sobre el veclad arlo en murrl1. Un di• me aeerqu6, su
pe.¡uell• ventana. y le dile unas cuantas
frases cursis yentrecorladas , de uo matiz
dlluso; pero vestidas al parecer de sinceridad amorosa porque la voz mehmblaba,
debido, la emoción que e9tremee1a mis
nervios . En los dlas sucesivos, el crepü9Colo lo6nuutroilamadoam.lgo. Cuan.
do Vésper hilaba su seda h:immosa, la

DE MEXICO

mismo que una pupila enamorada hll■ lo
sed• del encanto, en la peqo,na ventana
nos d,bamos las manos, nos mirAbamos
el alma y agotAbamos toda la prudeott, la
sabia y digna elocuencia del silencio en
un IDstante de puntos suspenslns. AJOrabie Idilio Interrumpido s(llo por al¡llo
transeúote que se anuoclaba, , Dios gradas taconeando su Imprudencia.
Esta no,la, que se llamaba Ollmpia,
teola- cosa muy rua en las mujeres
Inteligentes vaguedades y sutiles palabras en sos razonamientos de amor. Un
dlamedlJo:
- Yo quisiera emborrachume .. ..
1Cómol la lnterrumpl.
- SI. Quisiera emborracharme; pero
crandPmente, de amor ó de vino, de pecado 6 d~ locur. .. .
E,Us lirlca y ....
Y cursi vas • dedr.- Pero no. Sola.
mente estoy triste y llena de pena por la
vida. Dasearla estar m4s triste todavla.
- iTO •mas la trlstna ?
- SI. Rtcuerda que una vez me dljMt
que ti beso era la champa1'11 del amor; y
yo entonces pens~ que la tristeza era ti
beso de la esperanu. El que espera estA
siempre triste ..• .
Yo la besaba ,o tanto y ella sonrela.
¡Benditos sean los besos! Ellos ponlan
s iempre la pu y la alegria en nuestras
almas y el slleoclo en nuestro ldtllo. Pero
traflnamos tanto los se_nderos flortctdos
de gloria del bosque del amor, hasta que
en uo minuto de &amp;xtasls, el peQurno hilo

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zan il lo que pa•a por l 1i pinto resca.
ciudad
'oliwa. Cuota de ida y
vuelta, ,::-9. 92. Barros clo ma1· r n uyutlán, cercnno (i ~lan~anil lo.

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01

LAS PILD0RAS AZTECAS

""

9ll u:.LII.I.ILla P.1.U, LO et!O!IIIVO

!! de G. lCOLLER, Spcesor.

:i

,

LA MARCA DE PERfUMERIA
,
,
LA MAS CELEBRE
EN E.L MUNDO

l'«Jl~AVIJ.il.l.SS AZTilCRS
. . . .1..., .. rtH.or:u..

bi dice una señora de Clneland,
que recuperó sus encantos
juveniles por medio do
un procedimiento

"Me quité li

M-rugas en una

ola noche,'' dice Helen 'anborn de
Cl~veland, Ohio, y me ieuto 'tau
fel ~z que deseo informar, á, cunlqu1era que me escriba libro d11
co.sto, cómo lo hice. E 'te p rocedi101ento es tnn simple que mio s
admira de no haberlo pensado nntrs

y
1\

I l l'll•

canto de la jtweutu&lt;l.
Con gusto din-~ mús informr · á
todo el que me e.cri bo.,

cl~nzn, con rei::prcto á este

UEL MUNDO ILUSTRADO"

por las mejores 6rme.s.

'!ll

sunvidad y frr,cnra que es
AQNEI., PDl:"l!lllff• , 16 , AVE.NUE DE L'OPt RA, PARIS.

rar ia escogida é interesante, está ca lzad a

--- ... --·--·- --- ·-·----------- ---------·---LO PRIMERO

_No u~é ?i. ma age ni rodillo:,;,
m1 pt·oeedtm1ento da i la tez e

SuavlrlUl'-~.J"el y la da una blancuoa naoerado ~fecta 1y aura ni&lt;Ucalmento
r ......,.,,. '// ■lll&gt;O!ionea. Fortlllca IOB ufiaa y la,i d■ br ll o y i ran,,pa.reDclll.

tecimientos más notables, ocurridos tan-

R.:1sa . ... si, una rosa moy pura. Tenla
I• aristocracia de ana ntrella. Pobre ni•
na angélica A quleo la muerte besó tempr•namente. Pura y !Impla Rosa, Inmaculada rosa llena de todu las frag1.nctas
del amor. ¡Qué bien te recuerdo •madal
Tos ojos graodes, Que p,r~lao dos p•J•·
ros enfermos queriendo tender el vuelo·
ta frente pi.lid•, c.omo es pillda la luna;
tu ca bello casta!lo fragante siempre
como uoa flor y tu9 manos preciosas
Y todas tus bellens .. 1Bendltal 1Por
qué te has Ido, Beodit1? La ''lntr11sa1 • se
enamoró de tu frente pálida y te hirió ea
la vida. Beadlt• rosa de cristal .. . Unaa
nllla de en sueno . .. fragancia en un ta•
mino riscoso ... , .. esperanza de "11asta
luego'' .. . , rima de Becquer . . . alb11, paloma del esplrftu santo del amorl Asl te
llama mi alma todavta, como antes de que
la "1 ntrusa" te besara. Y en las noches
angustiosas en que un laconteolble aU.n
de vagar me conduce 4 las callejas mAs
obscuras de los barrios, me pongo t namute con Inmensos gritos de sllencio que
la sombra debe olr, Bendita mfa, ■dtos.
Esoér■ me. Con nuestro llltlmo beso nos
dimos cita an,, allA . . donde el pensamiento se detiene asombrado, mirando có·
mo se esbc)za, en un• frAgtl seda de crepúsculo, la ósea 6gulloa de la" Intrusa." .. ,
¡Espérame!

secreto

LAS CUOTlo S WE N C /0/1/AOAS

es pléndido papel coaché, todos los acon-

------· -- - -- --- - ---- -- ______ ..................

1

1

P ublica en magní6cos grabados y en

LUIS YEPEZ.

t

yo., caz.'l, pesca, á cuatro kil6m etro
de la esta ·ión de Ocol.lún. Cuolfl d
ida .v , uelt.u :-30.U0. El coche del hotel Hibel'a O., tellanos bnce conexión
con Lod&lt;Js los trenes.
Mauzanillo? Delicioso viaje pcr ferrocarril. Por la nueva línea á ;\fon-

"ta Semana Ilustrada" ■

Rtoista dráfica dt actualidadts
Unica tn su atntro tn ti país

Acabo de leer 1101 nota curiosa sobre
armenia Japnoesa, Lotgo he silabeado
este nombre Jo . - . se . . _ ra. Una cosa ■ si
debe ser la mlldta de las mimosas. EstA
1100 tan lleno de caprichos, de vanidades
y de soserlasl ¿Q11l6n era Josefa? Un•
maju robusta que hablaba rápidamente,
bleo y mal, , la vez, de todo el mondo.
Sin embargo, una corte de dooJuanes bal·
dios la asediaban. Entonces fué cuando la
conoct. La historia es '1reve. /,\e quiso. La
engallé. Eso fué todo. Miento. Nos aburrimos mutuamente. (Por s1Jpuesto, yo
mucho m,s que ella). Ahora yo no pienso
nada. La últtma aot he qae la vi, me fut
, e.asa tanta.o.do este endec.tsllabc):
Te perdono el amor que me tuvl~te.. . ..

tl MfJOR SEMANARIO

La cazn,
p o~ca ag radable baños de mar. Cuota de ida y vuelta,

el

Deseo que 'lrul qm ut1n c!c1alc11tado.1 y trlltel aofricnd• ton malea del c1t6maco ed.-.
tudo1 101 otro• remedio• J prueben este. Nunca falla m ür ntia:afaeci6n.
$e ftlldc O

)

liquido ..,.10 6

eslóma¡o? Probadlo.
¡ O, senl.is repleto 6 con el ••l611U1110 dilatado despuca de com"'? Probadlo.
t Sentis pc,...dn en d ot6ma10 r l'robadlo.
l 'l'cnéi, un apetito ir~ll_ulor, algunu YCCt.l
perdido '1 otru yorh 1 Probad lo.
l O. duele el ut6fflllgo cuan do estl Yacio
y 1c ali-ria c111ndo com~ f

~----~,--·-~
F8rro6arrll6~ Na6lonal6~ 1

■

V

in tn r111:, ra-

v1lloso descubrimi1mto.
H ELE;11 ...;A~BOR~,

Cievel11J1&lt;l, Ohio.

'a.la 2204L

.ua .......ra..'1ri.&amp;

..................

•• tca...i. . . ......

,ert-, 411tm1ta. 11f1JHSf IIIEl'éll
LAS "PILDOP.AS AZTIGAS" DE ANTES,
6 ''M.W.VIUAS AZTE~" DE HOY.
•"- ea a,11_. •• t.ata ftaa.. . . . . H I O ~ •

TJ• • uz

a. m♦■ o~• ... tl ftDdO ...... k&amp;ru

,.i.,...

G. M. B. 4111.tr.iaud.... tn la lapa. .t ••• 4•

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"MARAVILLAS AZTfCAS AIITIBILIOSAS,"

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hl...., ~• lu p~a.ltr-u: WN'Ga ta•••il.ltaJ tepa-....._-.hnlo 1 . . liOI..
C""" ,lldo,la ,-L■11n • -

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04..• La re~a. ..t, t.ai,,... •• ,.,..1 •• -4• 7

u.. ... ,,. ....... 4.at ..... ..,
., elNI',•

. .. lit.U..-. . ...

T114ooomnnles, 111ás la pallbra"Manvlllu"
l'lflll..•• ...............

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••MI ...... ••

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o.,..,..-

llr.gu.,;. 1er•crwz- ••
MÜLLIIR, SUCll50R.

1

VER.A ORUZ,

=

�El Mundo Ilustrado

Para Recortar y Guardar
Los síncopes ó desmayos oc11rren c11ando no hay bastante sangre en el
cerebro; por consig11iente, debe hacer11e todo lo posible para que la saogre
811ya hacia el cer ebro. Acuútese la persona sobre la espalda con la cabeza
más baja que el cuerpo, manteniéndose en esta posición sin levantar la cabeza, hasta q11e vuelva en sí.
Las personas anémi cas son más propensas que otras á desmayarse. P~ra
suplir la deficiencia en la sangre se usa la zarzaparrilla más que ninguna
otra medicillll, Los hipofosfit os, tónicos generales, son también muy útiles
en combinación, y la Arvelina tonifica y pone los riñones en condición de
produci r sangre r ica y pura. Procúrense en la botica ó farmacia dichos
ingredientes en las siguientes proporciones:
Jarabe com¡n1eslo de Zarzaparrilla . . . . . . . . . . . . . . . 60 gramos
Jarabe compuesto de Hipofosfitos. . . . . . . . . . . . . . . . 45 gramos
Extracto compuesto vegetal Arvelina.. . . . .. . . . . . 15 gramos
Mézclese todo en lllla botella y sacúdase bien. Tómese una cucharadita
de las de té ó café después de cada comida y al acostarse, sacudiendo siempre la botella antes de tomar cada dosis, Tómese bastante agua cutre comidas; pero no durante las comidas.
Con el uso de esa recela desaparece el ácido úrico de la sangre y se cura el reumatismo prontamente.

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No más Arrugas
HERMOSO BUSTO

Reumatismo
Cronico Curado.

"Sr es. Dr. Miles Medica! Co.,
Por largo t iempo habia estado
sufriendo de R eumatismo Crónico, y casi había perdido toda
esperanza.
D je que esta señora le envle á Ud. m&amp;l'8.·
En Agosto último yo escribí
vllloso Lratamlento, siga. sus instrucciones, y
después, el usted se encuentra satiarecha, reá
Uds. consultándoles, y me
comteodelos métodos maravillosos de olla á
prescribieron
la Nervina, modisus amigas.
1
ficada de cierto modo para hacerla mas efica z á mi propio caso.
Hoy tengo el g usto de decir que
estoy enteramente curado, y he
regalado y recomendado la Nervina del Dr. Miles á mis amigos,
quienes la encuentran muy
benéfica. De U ds. agradecido,
Espiridión Manríquez, Celaya."
La causa prima del Reumatismo, es sin duda alguna el
Acido Urico. Este ácido en sí
no es perjudicial, pero su exceso
Parece una joven de 18 años sí perjudica. Contrarrestarlo, es
el único modo de curar el reuEata .lnte!Jgente se!ora no tiene una arruga
matismo. La Nervina del Dr.
eo eu cara. Ella ha descubierto un método
maravilloso y senolno que produjo en su rosMiles
modificada especialments
tro un oa.mblo admlra.ble en una sola noolle.
Para quitar tu a rrugas y deaarroll&amp;r el buscon
est
e objeto, es alcalina, y
to, su método es p, odfglosamente rápido.
neut rali za el Acído U rico ; calma
Ella 11e hizo • si mlem&amp; I&amp; mujer que es hoy
y produ]O el portent.oso cambio en s u apar ienlos nervios y dolores y produce
cia de nn modo r eservado y agradable, Su tez
es clara y !reses como la de una nlila. Ella
sosiego y descanso.
convi rtió su ngura huesosa en un busto hermoso y tormaa bien des arrolladas. Tenla pesDe venta en todas las Boticas.
ta6a.a y ceja.a tan poco pobladas, que a penas

Pelo superfluo desaparececomo por magia por medio
del nuevo descubrimiento.

podlan vel'&amp;e, y ella las h!zo largas, espesas y
hermosas con su propio mét.odo.
Ud. puede tma.glnar eo gozo, cuando con su
des'.lubrlmlento sencillo quitó de su rostro
todas la.a arrugas y desarrolló su cuello delgado y for ma.a á béllna proporciones.
Nada se Introduce en et estómago, no se
usa.n caretal!I ó maaajes ordinarios, nt parchee
dafiosos Ocremas sin valor.
Con S" nuevo procedimiento qo.lta las arruga&amp; y desarrolla. todo su cuerpo.
Es asombroso el número considerable de
aeñoras que escriben respecto é. los maravillosos resultados de este nuevo tratamiento
de belleza que estáembelle()lendo sus roatroe
y figuras, Clespués que todos 10s otros métodos han tracaeado.
Mary Merrltt, de Wls , E_ U. de A., eacrlbe
que sus arrugas han desapa.recldo comp 1e1amente. Miss Hanson dice que au cuerpo se
hade8Bl'ro1Jado bermosim,entey que laa arruitas han desaparecido. Mrs. Ma rkbam escribe que no le ha quedado una arruga. El valioso libro nue\·o de belleza,, escrito en espatlot, que madame Cunlngham envla gratis
a miles de personas ea, cleu.amente, una ben·
dlclón a la. numanldad, pueshaoe conocer sus
métodos admira.ble,. de embelleclmlcnto dlll
rostro y figura de una mujer poco atractiva.
Todds nuestras lectoras deben escribirle al
momento y ella enviará, completamonle gratis, panlcu lares de sus varios tratamientos
nuevos de belleza y mostrará:
Cómo remover rápidamente las arrugas
Cómo desarrollnr el bu~to.
Como hacer IJ rgas y espts•s las pestañas
y cejas
Como quitar lru;•antáneameDtt&gt; el bello supertluo.
Cómo quitar las eaploUln, granos y pecas.
Cómo quite r lue Ojt&gt;r&amp;B
Como quitar 18 doble l&gt;arba.
Cómo reconstruir les mejillas hundidas y
desarrollar el cuerpo,
Cómo obscurecer el pelo cano y hacer parar la ca lda del mismo
Dlrl¡a simplemente su cart.a é. E\•eJyn Cunlngha.m.J Dept. núm 7. Handolph St, Chicago, lll-, l!i U A .. y no envle 01ogún dinero,
porque loa detalles son gratis, y esta encan•
tadora mujer está heolendo todo lo que puede para. benetlclar á Jóvenes ó selloraa, que
necesiten loro, macíón1 lo que aumentará su
bellezn, harA la. vldamaa agradable ba)o todoa
upectoa.
Ahora es el tiempo de escribir y conocer
101 eec retos para em bollecer.
El mundo serla me)Or al hubiera eo él unu
cuantas mujeres tan bondadosaa como éhta.

Preparada por

MILES MEDICAL CO.,
Elk hart, E. d• Indiana, Estados Unldoa.

SENOS

Du ar111/• do1, Reoon11/tuldo1,

Hs~mOJeadu , Fartillalld!Ja

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ffll';Ses

ll&amp;epnt.

el desarollo ;,

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da.no alguno4 ta salud. Aprobado
por las notahlll,•edes medlc:oa.
J . RAT IÍ:, p¡,en,
5 , P aasage Ve.r-dcau.. P arla:.

fra.v• ™' ÍIISU'llrt'on~ tn Parhu'35
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J. LADADI E, Suce,¡ores y ().la,

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t'EXICD JCJLID 31 DE 19117

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1910, Año 17, Tomo 2, No 13, Julio 24</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Benito Juárez</name>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

lESTIMONIO O~ UN
BANOU~RO R(TIRADO
El Financiero Wm. J. F. Rey,
nolds No Podía Caminar.
EL REMEDIO DB MUNYON
PARA EL REUMATISMO LO CURÓ.
Mlr. Wm. J. F. Reynolth, loanqutt0 ..,
tirado 7 ñnanden, tacribc: "Pliiladdphía,
Qct. ~. •~l.,-E.ia,ba peí"{~nte . inutil
con el reumatl11110, . no. ))Odia &amp;11d&amp;r, CJtar de.
pié 7 ~a.ia tan inflamaaow lo• piét, los tobi•
llow y Ju rodillas que por mú de \111 afio no
aablá Jo que era ducamar dur&amp;11te la noche.

To• todCII 101 rcmeclio1 conocido, 1in acntir
all-rio. Un &amp;mico me aconsej6 que tomart
el Remedio de MW17on para el Reumati1mo.
lo que luce de muy mala pna; cJ primer
frasquito me proporci_on6 aliYiol mmpré
otro 7 antea de tcnnmar con e 1ecund~
e,ial.a perfectamente curado. Nuna me be
acntido mejor cu mi vida como aborL."
"Ten~ siempre mucho plaCCI' en dar
lnfortDH de lo mararill010 que u el Reme•
dio de N:11n.7on para el Reumatismo 7 Jo qu•
bm, por mi. é Invito cordialmente f. 101 cu~
oufrcn que me eac:riban pre¡¡untando 1obrc
el put1.c1am.·•

"WK. J. F. REYNOLDS,
"224 S. Broad St."

11:J. BICJIBDJO 1Mll IIIUl'ITOl'f p.a.a¿
&amp;L B.Ell.llU.TIHIO
rara a la vez que falla en alh•lar aa dot 6
Ira lioru;

~

cura en pocot diaa.

El Remedio de MW17on paro la Dbpepola
■e prantiu qoe cura f9da fonna ele lndi1ff'

llón 7 dolenc:au del ut6maro.
El Remedio de Mun7on para loe Rlfloneo
cura con prontitud los dolorea en tu cadera1,
en loe mmlow 6 en lac lqlea, 7 toda fonm•
de mal de )09 rifloneo.
El Remedio de M11nyon para el Dolo,- de
CabeA detima el dolor de cabeza en tr..
1'1lnutoo.
El Remedio de MW17on pan la Sanrre
elimina- 'todu 1111 impure~
El Remedúl de Mun7on para loo Rofri&amp;•
do■ •precave contra le pulmonla 7 cara un
reofriado en pocu lloru,
El Un.,.en~ de Munyon para lu Almolu•cura poaitinmente u todu 1u1

Yo:.

El Vivificador de Mun:,,,n dev11ehe , loa
d!bilcs el ri¡ror perdido.
•
llf1íln'Ol'f REMEDY OO.,
U . A .re•erao11 St■ ., Pbtlallel•lllllo
P■., E , U. de A.

~mwea

Agentes Genenles, J. Labadie Sucs.
Cia. Profeca 5. México, D. F.

Para obtener un

hermoso Pecho
Todos saben aue la opu l~ncla el A las rormas del pecho es m1ff apreciad,., de los
or1entales y oue sus muJ~res entienden
ma.ru.vlllosa.n,ente el arte de adQul:rlr estl\
robustez, aue no siempre la dl\ la Natur11.le:a..
Fuera del Oriente, un hermOl'o perho es
Igualmente considerado en tode.s 1&gt;art.es
cnBI l a 1,,rpr eslón mú perrecta de la be
lleza femenino.: ademá.s. es el ~lgoo aproximadamente cierto de una salud llol'ecJente, Para adaolrlr este (le!,anollo au~
hace tao elrKante y tan seductora á h
muJer. nn bRY n•da má, eflc•z DI mejr t
uarR la salud que bs Pu.OLES Onu:xT-\L~ .

'Estas pfldoras tienen, en
efecto. l&amp; virtud de desarrn·
ll•r y de reconstltulr Los p&lt;&gt;rbos. de forti,,lecer los teJI ·
dos, de borrar' )uR rel!ev, •
hU81!08(1S d11 lt'I', llornbros .l'
de dar , todo el tosto una
grRClosa irordurl\..
0oo"Vleoen 11. la jovrn
:ti.!.,,¡¡N~ a.ue s11 desarrollaca.,f C( , 00011. ,., mujer Que no b1t.
tenl&lt;lo Dunca 6 QUe h ..
pe rd Ido la hermosura del
oecbo. Obran estlmuhuido la D&amp;tur1ilei a, 3' esto slo vinli,ncl" : de aW su acción benéfica sobre
l1t. ~alud y también
la e,,t1tbllldnd del result~do producido, Pl
cual •e m1&lt;ntlene de,aué~ perfectameotfl
Las rn.mm 0RUINTALJIS tienen, oor lo
dem,~,oo&amp; nombradie. mil.Y antl21u1 Y UDI·
vPrsaJ. (Marca. depo ltada sea:ún la ley),
Tratamiento de dos meses a¡,roxtme.d"mente, rácll de seirulr.
Pl'eclo: El frlL&amp;CO con noticia expllcatl ·
v-a., o.35 fraDeoe,
Dirldrse al señor D, J , Ratté, f armRCéu ·
tlco de primera clase, 5, Passa¡¡e Verdee.u
(Faubourir Montmartre) Pe.1'fs.
.En México: J . Le.be.die, Sucrs, Y Oía.
Veracruz: G. Mullet',
Monterrey: G. B. SchJ-rmacber.
G11adala:l11ra: Germán HeDnlnKSen.
M.érld&amp;: Puerto Y Corre!\.

El Ajenjo
Empezaba á anochecer. D~ pronto
se me acercó un hombre y adiviné,
desde luego, que iba á pedirme ana
limosna.
Volví la cabeu creyendo i¡uc el
desconocido me seguiría. Pero me babia equivocado. El tal sujeto estaba
apoyado en la pared, frotándose las
manos, azuladas por el frío, Me de·
han junto á él y me puse á contem
plarle.
A los pocos momentos saqué de ano
de los bolsillos de mi chaleco un
franc o y se lo di, diciéndole:
-/,Tiene u.sted hambre]
-Sí scüor-me contestó. Muchas
gracias.
El mendigo echó á andar con paso
vacila11te é inseguro,
-¡Soy un imbécill-dije yo para
mis adcutro,.-¡Es un borracho!
Pero de todos modos vale mis dar
diez Teces limosna á un bribón, que
negársela una sola á u.n pobre de ver•
dad.
Me encogí de hombros y me puse
en marcha; pero dominado por una
especie de sorda indig,¡¡ación, retrocedí bruscamente,
-No, señor, 110. Quiero saberá qué
atenerme con respecto á ese hombre,
Al final de la calle, la silueta del
mendigo se hundió en la sombra. Le
seguí con firme resolución .
El hombre entró al poco rato en un
c.~tablecimicnto, en cnya puerta se
leía: &lt;Vinos y licores&gt;.
Desde la calle Je Ti adelantarse
hasta el mostrador y sacar unll bote•
lla de su chaquetón. Me acerqué. El
mozo vertió en una medida de esta•
ño algo que no fut:ra posible distin·
guir, y después vació el líquido en
la botella.
En aquel momento saUó un parroquiano, y por la entornada puerta oí
una voz que decía.
-¡Un franco de ajenjo!
~h mendigo pagó, ocultó Ja botelJa
en uno de sus bolsillos, salió y pros1gni6 su caminata.
Estuve á punto de alcanzarle y de
arrebatarle la bot•lla para estrellarla
contra la acera.
Pero reflexioné y me contuve.
-Dentro de cinco minutos-pen,é
-encontrará otro tonto como yo y
volverá á las andadas. Pero quiero
saber adónde va, y el comisario del
barrio sabrá Jo que le toca hacer.
Las calles estaban desiertas á causa de la 11 nvfa.
El borracho y yo entramos en n11
dédalo de tortuosas callejuelas.
A los pocos instantes, e) descono•
cido se detuvo ante u.na casa sumamente pobre y entró e.n ella. Perma•
necí un momento á cierta distancia
y volví á seguirle.
E l mendigo subió lentamente la escalera y yo subí detrás agarrándome
al pasamano.
Conté siete pisos; el rnido de los
pasos cesó de pronto. Giró una JJa ve
y se abrió nna puerta que iumedia,
tamcntc volvió á cerrarse.
Proseguí mi ascensión y dije :
- Aquí es donde ha entrado. E,peremos.
De pronto, crd distinguir dos voces: una voz infantil y otra grave. La
primera preguntaba:
- ¿E~ muy tarde?
-No - contestaba la otra voz.¿ Tienes hambre?
-No, no.
-Mejor. Te traigo una cosa riquísima. Vas á probarla ahora mismo.
Es un jarabe delicioso.
Qoedéme aterrado, pregnntáudome :
- ¿Acaso ese miserable?
La voz grave repuso:
- Te gusta. ¿eh?
- Es muy fuerte.
- 1Es cosa rica! iBebe, hija mía ;
btbe!
Estuve á punto de precipitarme
contra la puerta y derribarla con t errible y decidido empuje. Pero me
contuve.

¡¡¡

-No-excl~,:oé.-Es preciso qnc la
justicia tome cartas en el asunto,
Cesaron Ju voces y se apagó l a l nz
de la habitación,
Esperé algunos minutos, y, en vis ·
ta de que no oía nada, bajé precipitadamente.
MirécJ número de la casa yel nom
bre de la calle, y en un coche que
encontré al paso me hice llevará la
comisada del barrio,
Un. empleado me escuchó con. indiferencia, y, ca.ando hube termuiado mi relato, me dijo: •
-¡Eso ocurre diariamente ! Y. ademú, e&amp;toy aquí solo. Vuelva usted
mañana á ver al jef:, si insiste usted
en su denuncia.
Con cfe~to, volví al día siguiente
y referí ·de nuevo la de.11nncia,
-Bueno-me dijo el comisado.lQué es lo queusteddueai' ;.Qaeentrcmos en casa de ese hombre?
- Si, seíí.or.
-Pacs vamos allá.
Entramos en la casa,
-Oiga mted-dijo el comisario á
la portera.-¿Vhe aquí un.inquilino
co11 una criatura de pocos a.íios?
- Si, señor, en el séptimo piso. Se
llama Landrey,
-Enséñeme usted el camino.
Después de subir la escalera, la
portera, toda sofocada, exclamó:
-IAqni es!
El comisario llamó una vez .• . . dos
veces y no obtuvocontestación, Empujó la 'Puerta y murmuró;
- ¡Está cerrada por dentro!
-¡Si h.a brá ocurrido alguna dcsgraci a!-dijo la portera.
Mandósc á buscar á un cerrajero.
Saltó Ja cerradura, abrióse la puerta
y nos hizo retroceder un olor acre y
nanseabundo ..Unadcnsa nube de.humo velaba los objetos y amorU,l!uaba
la luz.
El comisario adelantó cJ paso y
abrió la ventana.
-En aquel instante, Ti n:na cosa que
me heló de espanto.
En medio de la buhardilla había
un brasero apagado. En una silla
veíase una botella juuto á un vaso
medio lleno de ajenjo puro, En un
pobre lecho, cubierto de harapos, se
hallaba n11a niña, que parecía estar
dormida. En el suelo estaba tendido
el hombre con la cara torcida y los
dedos crispados, y cu la pared veía~c
un papel blanco con estas palabras:
cNo pudie11do encontrar trabajo y
obli~ado á mendigar, prefiero matarme y llevarme conmigo á mi hija.
Doy las gracias al caritati-.o t~~seúnte cuya limosna nos ha perm1hdo comprar una botella de ajc?jo.
Mi hija y y o nos la hemos bebido,
para q ue la muerte nos fuera menos
penosa.-LANDU'Y&gt;,
-!Pobre diablo!. .. . -murmuró el
comisario.
Yo pnmaned inmóvil, como aton•
tado, N-, veía ni los dos cadáveres,
ni la lúgubre dccoració11 de aquel
horrible cuadro de miseria. Tan sólo
vela el vaso y el d iabólico líquido,
que ofrecía."tonos opacos, con reflejos traidores, como la mirada de n11a
fiera, y verdosos como un mar en•
calmado.
MAUR ICIO LEVl!.L.

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hacer la marca con tllla disolución, hecha
con con una onza de powa y dos de
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plata, seis dracmas de verde ele vejiga,
media onza de goma adbiga y dos de
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hecho en bien do J,. bell •za, yo esto.ba llena de
nrru¡;rui, como sucede con la mayor p nrto de I••
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á menudo sufren algún desarreglo del aparato femenino en
vez de ser jovenes bellas, saludables y fuertes.
La Sra. Elodia Pacheco de Rodriguez, residente en la calle Martí
96, Regla,ciudad dela Habana,nos
escribe de la siguiente manera:
" Los médicos me dijeron que padecía
de desviación del útero complicada con un
padecimiento de los riñones é intestinos y
hasta me llegaron á decir que mi mal era
~,.;,.
,
del corazón. Tenía adolorido é inflamado el abdo0
men y los intestinos, me dolía la pierna derecha,
sentía constante dolor de riñones, mucho flujo y el periodo era terriblemente penoso sintiéndome toda enferma- un malestar general

El Compuesto Vegetal de lydia E. Pinkham
"U na amiga me aconsejó el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham y leí su librito cuidadosamente, habiéndole escrito á ella y
comenzando inmediatamente la medicina. Todos mis achaques
desaparecieron despúes de su uso, y no puedo escoger palabras para
expresarle mi 3t,o-radecimiento por esta maravillosa medicina para las
mujeres sufrientes, pues hay millares de víctimas en Cuba de enfermedades intestinales, Ahora me siento en perfecto estado de salud."
A la venta en todas las farmacias.

Calendario de la Semana
DOMINGO
17
(3'1 de mes y 9'1 D. P.-?rlluerva). -SI
Divino Redentor. Santos Alej_o, con!e•
•or y Marcelina, virgen. Oficio y misa
de ia ñe&amp;ta del d{a; rito doble de segunda clase y orname11to blanco; ae cenmemora I&amp; dominica y San Altjo. Fnncl6n
Rolemoe en Catednll al señor del Buen
Despacho; procesl6n con el Divinta~o
antes de la mi&amp;a, sum6n é indulgencia
plenaria. Funei6o titular é indulgencia
plenaria en la capilla del señor de la ltx1&gt;iraci6n,

LUNES
18
San Camilo de Lelis, confesor y fun•
dador de loa clérigos regulares, ministros de loa eufermos. Santa SlDforoaa y
sus siete hijos, mártires. Santos Arnnlfo, obispo confesor, y Marina, virgen.
Vísperas en la Concepci6n.

MARTES
19
San Vicente de P.rnt, confesor y fuodadoc de la Congregación de la Misión
v de laa Hermanaa dela Caridad. Santas
Justa y Ra.lina, vfrgenes mlrtires (su
fiesta d día 30). Fnnci611 é indulgencia

plenaria en la Coucepcl6n.
Conjunción superior de Mercurio y él
Sol, á laa 9 horas 23 minutos de la maña.na.

P r&lt;parado en los Laboratorios de

LYDIA E. PINKHAM MEDICINE OO•• Lynn, Ma8s., E. U. de A.

MIERCOLES
20
San Jer6nlmo EmiUano, confesor y
fundador de ta Congregacl6n de S6masca. s~nta Librada, virgen m,rtir (su
fiesta el dla 14 ele Agosto en la Archidiócesis y el 3 de Seplien, bre en la ciudad). Sa.nta Margarita, virgen tnártir, y
santos Bulmaro, abe.él, y Etfss, profeta.
Función , Señor San José en la basUica

Un riquisimo
sabor que dá apetito

de Guadalupe y procesión por la tarde.

se les dá á los platos de carne, i:escado,
sopas, aves, quesos y ensaladas, con usar

JUEVES
21

SALSA

81 triunfo de la Santa C1nz (del dfa
16). Siuta Praxedis, virgen, y santos
Juan, monje, y Daniel, proftta.
Conjunción de la Luna y Urano, á las
2 hora.. 29 minutos de la larde.

LEA &amp;; PERRINS.

VIERNES
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LocloDea dGi lec Crm, Cul
dado• Intimes, ~te
Df4~~h rAr "'1.1 f&amp;!.l~Ú\11\,u
111:~ ~ r,-Al!\~A@J,1&lt;11a&gt;,
V l a l , , U t l l ~ ~ - ~ ··
·

l . ~ !i~!ifu,n,m

SABADO
23
( Vigilia de Santiago). Sin tos Apolinar, e.hispo m,rtir, y .Liborio, obispo
confesor.

Í: ~~!!!d:~!~t~a~~2o~■

deterslvu y oioatrtz&amp;nte• q1it'
ban merecido al

Santa Marl'a Magdalena, ilustre J&gt;COÍ·
tent", y San Platón, m,rlir. Funcl6u en
la Profesa y otras iglesias.
Llena en Sagitario. 41 hw 2 horas o minutos 28 a,gundos de la mañana. LluVh,so.

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El Canto de las Islas
A las crecientes olas abriendo va de
banda A banda su portal enorme el estrecho de Gibraltar. Sus dos montantes
de piedra dan paso A la crecida; de umbral hace veces la rota cumbre de Calpt.
Con gritos de pavura precipitase la
mar, cual si tronase e ún en la celeste
bóveda la vo1,de Adooal; y rueda envuel•
tt con pel!ascos, bosques, cierzo y cieno,
en ella cabalgando, cual en salvaje corcel, el torbellloo.
Crece, y, famélico monstruo, la rugiente catarata atrae las eguas de Etrurla y
de Chlpr~; menguan del AdrlAtico los lagos, del Egeo los argentados rlos, y de.rr4mase, adora rota, el vasto Mediterráneo .
A manera de cocodrilo, •larga el Ntlo
su boc1 ; Esmiroa, Efeso y Troya se ale-

Jan de Neptuno; con bruo de roca ,gá•
rrase al Asia el Islote de Tiro; y al buo
de Sabara presentan las sirtes su desnudo seno.
DIiatan los Apenloos su hermosa huamenta de múmol; el6,ase ProvtD.la
ver s111glr sus silas de oro; y, caa de
pr1miclales retoftos un tallo¡ rodbnse los
continentes de nmos de Is as en flor.
Asl, al apagarse ti sol, van en veloa
carrera sus rayos, cual rfos de oro licuado hacia Occidente; la claridad, el buJUclÓ, la vida del unirerso con 61 declinan,
y es el firmamento un volcado mar de
arreboles.
Mas, entre los pliegues de la dorada
veste que el dfa recoge, cual perlas des•
engarzadas, brillan algunos luminares;
chispas que quedaron de la Inmensa pira,
huellas del astro ~gante que llenaba los
clelos.
De los dioses madre, ¡oh Grecial medda como Venus por las olas, dormla■ en
aquella lóbrtga noche, y no percibiste el
tranquilo ni las asordantes armonlas con
qae samlóse la Atlintlda; desgarra.dJI,
empero, cual manto de raso azul, la mar,
c,ae aun en dos de sus pliegues teabrua,
te mostró 1desnada al delo; despertaste,
y A los trémulos rayos estelares y, los
de la luna amiga, volviste carll'losa los
ojos, sol'lollentos llln, bada el jar41n de
las Hesp6rldes.
Por tus arenales rodaron entonces siete
sonorosas cáotl&amp;as, cual de garridas sirenas que á lamentar vloleun á tus playas sus cultas y sus amores.

fara

DELOS
Por el tridente de Neptuno, arrancada
de uno de los tres bor&lt;les de la hermosa
Slcilla, vlme lanzada, cual nueva estrella,
al azul del Inmenso mar.
Al contemplarme las garlotu C4lronada
de copos de espuma, me tomaron por sa
cándida pareje; crey6roome las igullas
aca,tlcas, temprana flor de loto que hubiese abierto su virginal c,pullo entre
randas de mar y coralinas,
Al divisarme de la Etolia en las márgenes, a los halagos de la aurora, me tuvo
el Aqueloo por cáUz de maeoolla que le
brindaba aromas en sus riberas.
JuzgAronme las Islas bajel de rumbosa
vela que atestado de pe1 fumes, Impulsaban hacia Dórlde los aromosos c6firos de
Epldauro; y con mllslca, murmurios Y cánticos, tritones y oceAnlda" Iban eo pos
de la argentada cinta de mi ligera estela.
En mi seno bailó regalado acogimiento Latona, c11aodo perseguida por la soberana Juoo, celosa por Jdplter, hasta los
rlos halan de sus pasos, negtbale la selva su maleza y el bravlo león sus cubiles;
recostada de mis palmeras á la sombra
parló, y de Febo y de Diana cuna, los meel dulcemente en mis brezos.
Delando entonces las orillas del Pactolo, sfete veces me rodearon los canoros
cisnes de M.eooJa, y las del cielo fugitivas
horas danzaron en torno, volcando sobre
mi sus haldadas de mlttos, terebintos Y
siemprevivas, de Ambar, corales, topacios
y esmeraldas.
Cual la eglantlna rn campo de violetas, reina soy de todas las Islas; mas,
aoocbe, presurosa a an am,go de cercana
tormenta, acoglme a las calas del mar de
Mirtos, que adul1010 con mi aliento divinal, y plegando mis aln de hoy mis, aqul
aferro mis Ancoras.
LA.9 CICLADAS
Nlofas de ples de rosas, sall,mos en
airoso grupo de las pleyas de Alg6llda
para ver á la flotante Delos, 4 flor de agua
yeado y viniendo raudas como ella; cuando, coogeltndose nuestros ples, arra.igaron transformados en ramas de madripora: dllttanse nuestro dorso y ebtlrneos
pechos en asequible promontorio; penetra
en nuestras veoas la frlaldad marina; C-OD
gulroald•s de narcisos, lentiscos y enebro
nos coronamos; y en m.tglca dispersión,
como céllcas flores en torno de la Isla m
que Latooa dló á lu:r, nos convertimos,
para de orla servirle, en oasis de los
mares.
LAS EQUINADES
Ninfas también. hijas del Aqueloo, con
tantos lirios, nenúfares y Junquillos ornamos los altares de otus divinidades,
que para el de nuestro padre qued6nos
tao sólo boja.rasca, troncos y ramiza.
Con horrlsono grito aplayó el rlo, sal•
tan4o como l,ón_ en su carrera; nosobas
hacia el mar por el atalo sorteamos su terrible embate; mas al rebasar sus bocas,
entre escollos y nubes de espuma, su faral resuello nos convbtló en pillas, donde
Proteo A apacentar vleoe sus focas.

MOR.EA
Cual hoja de morera al remootar lasavia prlmavtral, &amp;lento, con Ignota fuerza,
esparcirse mis mirgenes amenas .

El Mundo Ilustrado
A tl, Z1ntet flor de las Islas Jónicas, te
veo cambfaoao aromas con las flort!I de
Elida; , Beocia enluarse por un puente
de oro de mi Corinto gentil; y en1111orados
de la riente ateres, el blforcado Maleo Y
el Teoaro, con sendos ramos de palmera.
tender hacia ella los amorosos bruos.

H0Gt\R O0NDB SB USR L1\ PBRUNA

SJCILIA

H tsta exhalar el último aliento, toda I a
noche han trabajado mis cldopes; golpes
de muos en yunqaes resonaban en las
fraguas del Etna; en su pavorosa, en Infernal chimenea velase un surtidor de llaaas y de humo; y por mont•flas y valles
de la tierra agonbante derramaba A bor•
botones el fJego de sus entraflas.
Htrrlsono retumbaban por O:a.so el estrépito, el 1torbelllno y el clamoreo, cual
de un continente que se cuartea con sus
ciudades, sus troncos y sus glorias.
Adn to loatananza troeoa y rela.mpaguu; de antiguo avezada estoy i tales
estruendos y fulgores , mas á su seno ya
ltalla no me enlaza; pues ¡:ara griega ser,
al verla dormitar en las tinieblas, he desprendido de ella mJ brazo de amiga.
LESBOS

Mientras entre Lemmos y Chio me entregaba anoche 4 deleitoso sueno [quizá,

aletargada aún sol!ando estoy] , mis dos
ftorldas mitades se encootraron enlua-

du, cual dos eslabones de hermosa ca-

dena.
Ya mis vlllues de Iza extleadeo sus da•

■ascos por los asoleados vergeles de Antlsa; ya el retozón corderillo, brincando
de seto y seto, saborea la Juncia que entapiza mis comarcas parelas, y Juaodo
carl.llosa, la mar que esculpe mis costas,
IDS suaves ligaduras, hoy mis dos hljas
c-elas se han dado un abraso sempiterno.
Cuando inhumanas mujeres, su lira y
sus laureles troceando, cortaron • Orfeo
la cabeza las olas, menos amargas que 5u
cora.r.ón, apartronlaen su falda de perlas,
dolientes la mecieron, y, restaftando con
besos sus heridas, depos!Uronla, como
ofrenda 411 las ninfas, en los jardines de
Flora de mis frescas orillas.
Entreabriendo sus labios ajados por la
■utrte, alil, cual marchito capullo que
r...-ln á las ljgrlmas de la aurora, exha16 el nombre &lt;le la bella Eurldlce; y, al
escucharlo yo, suspiré á la par.
Junto 11 Cisne, entre los astros, colg1roo su arrobadora llra, raudal de armoolas; Y, de tanto contemplarla en las al.
turas, en terrenas formas he copiado las
suyas celestiales.

TEMPE
Corriendo por el corazón de mis b'.ls·
ques como caballo sin riendas, perdió el
Peneos, andando los s iglos, su salvaje
galopar; al gorjeo de mis rulseftores y al
blando murmurio del clmbrel!o follaje, sos
&amp;rgtotadas olas, que besaba las 1bres y
Jaguetubao con ellas, enervindose de
pensil en pensll; y, á la sombra de rosales que embeben los rayos del sol. eo U lamo de azucenas y claveles, y bajo arca.
das de hiedra, aclurmléronse cual desfallecidas ugalas rendidas por amoroso
IUefio.

DesboJáronse madres el -,as, el espliego
Y las amapolas, del agaa al escarceo; y
tan sólo las estrellas, vestidas de azul y
4• nueYos resplandores, Iban alll á mecerse en las se,eoas noches del estlo.
Hoy venia i espejarse Juntamente con
ellas su pi.licia reina, cuando, abriéndose
las mugidoras olas ancha salida por entre
las plantas de Olimpo y del O.a, restltúyeose al lecho de su primitiva corriente·
Y YO, como en mi Abril florh,o, voM l
dar alberrue , la gaya primavera.
, Venid, Yenld, ¡oh vlrgenes tesalienses,
como al melifluo panal las mlsticas abeasl 4eJa4 Por mis crbtalloos menantlales
as foentes de Casta/la, 10h, Piérides! y ,
ffOCalldo las dulces cantloelas que dor•
m.ltan en la lira, decldme:-¿qul6n reC-Oge
de ml cielo cortina, el azul cobertor que
abrigo me daba en mi umbroso lecho?
tqol6n al Peneos gl¡ante arrebata de mis
florlferos hruos? ¿qaléo,como tenebrosas
dlrt'as, denla las aguas del Egeo, for1tadolas il retroceder? ¿quién en sus ondeadas playas hace surgir rerdeanbs
constelaciones de r1sueftas Islas?
Greda resJ)Oode:-Es Alddes mi hilo·
le be divisado la cor4111era que, mirado;
de los dioses en la Tesa lia, contempla la
ancha tltrra redondearse aplanada en tor ·
no, cual esmeraldino escudo orlado por el
grande rto oa:aoo.
P MI hlfo es quien suelta, de~atentado
eneos, tu¡ ,oros riendas, para que ol•ldes _el Tempe y sus amores; él, quien os
ha ab11no cual de mi Jardln tempranos
capallos 10h herbosas Clclade!I él quien
á tiJ Oteres, y A ti, que el nombre tomaste ae las hljas lasrosas, os ha puesto por
centinelas del E¡eo,

l

Residencld de Mr. C. Hallock, Antwerp, O., E. U. de A.
UNO DE LOS MILES DE HOGARES DONDE LA PERLINA
ES EL REMEDIO CASERO

CATARRO EN LA CABEZA

E l sellor C. Ha.lloek, de Ao.twarp, Ohlo, escribe como sigue:
cM.l hija A.lile se curó radicalmente el ca.tarro de la cabeza con tres
frascos de Para o.a. Dicha. medicina la he u 1ado por mucho tlem po como
un tónlco general y ta.mbJéo para. el catarro. Eitoy muy satisfecho de
sus erectos, y Ja recomiendo á. todos para el ca.tarro. C11alquiera. que
desee Informaciones, pnede escribirme A mi dlrecclóo&gt;.
Un Doctor Mexicano mu;y Reputado no•
E•cribe Manifestando •a Experiencia con la Peruna. el Famoao
Re.medio pora el Catarro

Tola.ca, México.
Seflores Peruoa Drug. Co.
Muy sefiores mfos:-Teogo el honor
de dJrlglrme i ustedes para atestiguar
una. vez más los beneficiosos efectos
de su prep&amp;ractón la Peruna.
L• Perona es, eo ml concepto, nna
de las mejores medlcloa.s para. las personas débiles y los~ue t.ienco afectados los pulmones yÑJs vasos llotttlcos
MI espesa. padecfa de ·'Una debJlk!ad
pulmonar que me preocupaba., y 1I terminar seis frascos de cPerunu, estaba
1 enteramente curada, aslcomo uo otilo
1de siete aiios, hijo mio{ que padecf11
1 llnfatlsmo, quedó comp etamente cu¡ rado con tres frascos.
1
Desde entonces la be usado en diez
neurasUnicos, en nueve oillos que padecian de escrórnlas, sobre todo en l os
ojos, teniendo ya ulceraciones en la
córnea, y en ocho ancianos octogenarios, á quienes na levantado las fuerzas admirablemente.

Sólo esperaba tener este nómero de
Catarro Crónico
observaciones, pa.ra tener una conclu
Carta de Mr. C. A. Reastrom, Ogalón general y satisfactoria y tener el
gusto de presentárselas, para beneficio den, Utha, E U. de .A.
de la. humanidad doliente.
c.Jon placer les manifiesto qne I&amp;
Quedo de ustedes afectísimo y ateo• medicina .Peruna me curó radicalmento S. S.-Dr. Vicente Estrada Montes te un catarro crónico.
de Oea.
&lt;Por recomeodaolóo de un amigo
comencé á tomar su maravfllosa PeruLa Pe-ru-na Curó ._Tod~ lo• Sintomoa na Los resultados fueroo muy satisfactorios, y hoy la recomiendo sin va,.
carta de Mr. J . C. Ctumpacker, Ko cilar á t.odo el que padece de cu.1komo, Iadiana, E. U . de A.
quJer forma de ca.tarro.
cSufria horribles agonfas; pero abccPuedo decir que de nada tengo que
quejarme actualmente. Me siento ra.me &amp;lento ta.o á~ll co1110 cualquier
bien, descanso bien toda la noch e, otro, y más lleno de asplracioo es que
tengo buen apetito y puedo comer antes.
&lt;Todos mis amlgos dicen que tengo
cualquier clase de alimentos.
&lt;No siento dolor ó perturbación nin- mejor semblante y los compelo A que
guna y puedo trabajar todos los días. prueben la Peruna. He contribuido
Puedo resistir toda clase de fatigas y con la mayor satisfacción á la. nnt&amp;
de muchas docenas de P.iruoa.
sentirme bien después.
cLa Peruna me curó los flujos de san - &lt;Su Pdruna es el mejor tónico resta u.
gre. la gripe y los dolores que sentla. radoT que se conoce para. una pe130na
&lt;Íla des&amp;parecldo el rnldo en los delicada y para el que padezca de l&amp;
oldos y la cabeza. MI Imaginación es t:.emerosa enfermedad, cata.rro&gt;.
clara y tengo buena memoria. T,,mgo
Los médicos más prominentes de Jos
el estómago en estado normal y me Estados U nidos de América, C&amp;nadi,
atento radicalmente bien.
México, Cuba y Puerto R ico Ja recoe La euraelóo de mi enfermedad ha miendan y prescriben en todos los casido verdaderamente una -victoria&gt;.
sos catarrales, agudos y oróotcos.

La Peruna se vende eo todas las droguerías, en dos tamaños, de Sl.00 y $2.00 botella.
E! Hércules el que rasga, 10h Mtdlterr,01111 el velo de tus mJsterios¡ le be •lsto ■brlr las compuertas de Gibraltar, y,
biela los campos de Hesperls, con uoa
rama encendida , most:ar Dllnos hem.lsferlos al ca411co Neptuno.
Dijo¡ y cual pollada de albo cisnes es•
cuchar cercano i su nido de ■11sgo riberel'lo, el dulce plo de las que IH !len el
sabroso allmeoto, de las maternas ,1n
en busca, la~ Islas, ctodldas hlfas d•I
Egeo y de la G recia, entonaron un dinllco de natalicio, que auo, al mtc:trlts en

sus conchas, recuerda suspirosa ta inmensa m ■r.
En la laida de 11n monte se pe1foma y
SIi engalana la Or~ada; htl'lne la náyade
en fuente de lechal espuma; de cada árbol
tras la rugosa cortua late el coruón de
110a deidad¡ adquiere el mármol f Jrm,,
•Ida y e~plrltu y los amantes etti,os
Ytn en cada flor los verdosos ojos de púdica N~pea.
En las riberas, de las Gracias al com,s, tejen los pastores sus danns, de
•s acacias t la sombra, y en el tirmam,nto a.iul, las rltmlcas esferas.

r.

Y mientras que, con s us dones y los de,
Ceres, para cubrir de las Islas la desnu- nez, utlenae la enguirnaldada F,or• nae-·
va a lcatifAde verdor, Iris , que •aere sl111
el sol, pinta en su frao¡a los siete c.,_
res que loll!lartn los de os por dlTise· 'J'
del Slc:ro o ·lmpo entre las • rumas,
•bren los dioses al mts e~b:zadQ de IQS
mortales.

paso

JACINTO VEROAGUER, PB~O.

•

�UNDO LUSTRADO

0Rf\ND58 r\L,Mf\OENEB DE NOV6DADE8

EL CENTRO MERCANTIL
S . RE)BBRT Y e111 .• sues.

Registra.do como articulo .Je Sl)gunda clase en 3 de Noviembre de

Año XVII- Tomo II

1894,- I mpreso en papel de las Ftbrlcas de San Ratas!.

México, 17 de Julio de 1910

LOS MAS GRANDES Y MEJOR SURTIDOS EN LA REPUBLICA

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Número 12

�DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
letllDUÚ■ealc per la
EDITORA NACIONA L, S .

Se fllhlica
COMPAfillA

A.

Preeldente,
LIC. JOSÉ LUIS REQUENA
Director Genenl ,

LIC. ERNESTO OH.AVERO
Gerente.
.MANUEL 8, PAL ACIOS
OFICINA.'!.:

4~ Calle: de Humboldt número S2. Méxjco, D. F .
Apartado postal, 14.9.-Ambos Teléfonos. 485

PREOOS DE SUBSCJUPCION (PAGO ADELANTADO) :
Bu la dudad, por me11 • • • . S 1.00
ltn 1011 Bstad011, l)Or trimeatre .
J.i S
Bu el u:tranjero, l)Or trimeatre . 4 So

NÚMEROS SUELTOS:
Bn la capital .
Bu loe Estados
Eu el extranjero
Atrasados . . .

$ O.JO
o.35

º ·So
O. ff)

NO SE DEVUELVEN O:BJGffi.ALES

§enumll
La Fuerza Bruta
OrIVO de discusiones si.a
cuento, de ganancia_s y pérdidas, de odios y enojos
fné, dos semanas lace, la
lacha entre JeHries y Jhonson, dos señores de allende el Bravo, blanco el ano
y negro el otro; pero representantes ambos de lo
que de mayor animalidad tiene el hombre: la
fuerza bruta.
Estos dos caba.Ueros venfan repartiendo, de años
atrás, en los Estados Unidos, tremendas bofetadas, Eran dos machos rudos de gra_ndes bíceps,
terribles paños, y de ana resistencia de bcstiu
para soportar el casiilo, ó sea los golpes feroces
que sobre ellos clesc:argaban ns adverHrios, El
uno, Jeffdes, habfa sido daeü o del campeonato
del mundo: paseaba por calles y teatros de la
Unión s11 gloria de hombre qae, en toda la órbita terreslrf', sabía propinar, como ninguno, los más
convencedores puñetazos¡ y el otro, el horrible
negro, ambicionaba dispntársela, para mayor
pustigio de su raza, despreciada, befada, odiada
en tierra yimq ni.
Y sucedió que al fin hubo de concer tarse el
formidable duelo, mediante el caal se resolverí a
quitn era el campeón de tan crueles roeros, decidiéndose, tras de no menados tropiezos, que la
lucha se verificara en Reno, un solitario pueblo
aislado en los desiertos de Nevada.
Darante semanas enteras, funcionó el cable; y
aquello fné decirnos si Mr. Jeffries sonreía ó dejaba de sonreir, si Mr. Johnson tenía ó no la piel
más negra qae de ordinario; cuántas pulsaciones
alcanzaba por minuto el héroe blanco, y cuántos
regüeldos soltaba, luego de comtr, el orangután
forzudo . ¡Nanea el cable fné más n.imio ni detallista! Conocimos, de los célebres boxeadores,
particularidades q11e antes, á no dudarlo, tan sólo
eran familiares á sus mujeres.
Mr. Jefiries hizo declaraciones á las que no
igualaron cu resonancia los discursos de M. Clemenceau: «Voy á volver loco á mojicones al negro ese&gt;- afirmaba.

Y el cable hacía: l it:, tic, tic.
Y ahí tienen ustedes al mundo enteriado,e de
que Mr. Jeffries iba á voher loco á bofetones al
.aefro de Jhonson.
Al cabo, una tarde, se recibió un despacho. Pecaba de lacónico y decía: dclfries y Jhonson han
e.atrado al rinf1&gt;,
Media hora después, otro: cMr. JcJk ies ba sonreído&gt;.
Momentos más tarde el que rezaba: «Para Mr.
Jefiries la primera sangre&gt;. Lo cual, en buen castellano, quería decir que Mr. Jeff'des había roto
los voquibles á Mr. Jhonson.
Y , el último: «Venció Jhonson&gt;.
Despaés, 1oh.l despaés, noticias de negros acuchillados, de motines y esciadalos en machas
ciudades norteamericanas, conmovidas, indignadas porque la raz a blanca t:.ab(a sido vencida,
porque la raza blanca_ había perdido sos prestigios y superioridad á manos del hijo de Aírica.

•••
¡Curioso espectáculo el de un pueblo civilizado que se apasiona por la lucha de dos gañanes,
y que con.s idera, como mengua de su nza, el que
uno de ellos haya caido, aniquilado bajo los puñetazos del otro!
Por sabido se calla todo comentario relativo á
la brutalidad intrínseca del cspecticnlo.
Se ha esorito en los Estados Unidos no poco
acerca del salvajismo que anima á las corridas
de toros. Pero, lqné va de ese salvajismo efectivo de Ja lucha_ de un hombre con una fier,, al
salvajismo monstruoso de la contienda cnhe dos
hombres! Contra aquélla claman las sociedades
protectoras de animales; mas se ocurre preguntar: ¿no hay en la vecina república sociedades
protectons de seres humanos?
A los ojos del artista, las corridas de toros, no
obstante su innegable y cacareado salvajismo,
tienen algo que halagae el cierno anhelo de belleza: el sol cayen,do á chorros sobre los apretados tendidos, en donde lucen los colores vivos
de femeniles atavíos¡ la salida de los algn,1dles,
caballeros en andaluzas jacas¡ la fiesta magnífica
de la luz, cuando los lidiadores, al compb de la
música, en una radiosa atmósfera de faego, hacen
el paseo por el redondel; el vuelo airoso de los
capotes perseguidos por el toro¡ la actitud ga•
llarda del torero ante la bestia inmóvil, ¡tantos
y tantos motivos de color, que sobresalen, qae
resaltan, que se elevan por encima de la eraddad del torneo!
¿Y qué hay, en cambio, de noble y de: bello en
nn pugilato? La grosería salta á la vista. Ya no
es la luz, ya no el trianfo del color, ni el ardoroso ambiente, ni lu actitudes heroicas, ni las
sonrisn de las mujeres: son dos machos semidesnudos qae se pegan, que se golpean encarni zadamente, qae se descargan en pecho y rostro
tremendas bofetadas ante una multitud aullan te,
ebri a de codicia, de odio y d e alcohol; animada,
como en el caso de Reno, de furiosos antagonismos de raza¡ vociferando, satisfecha en sus más
innobles apetitos, ante la sangre hamana que co•
rre, y pr esa de na dolor, de una cólera, de nn
desengaño que casi la lleva hasta la locura, al
tnirar al hombre blanco, al representante de la
raza, colgando, inanimado, ensangrentado, pobre
¡!niñapo humano, de una de las caerdas qae limitaban el sitio de la pelea!
En presencia de sucesos como éste, una infinita amargura nos embarga ; UD dcsconsnelo inmcn•
so llena nuestro espíritu. La sil aeta del viejo
Flaube:rt sargf', en un rincón de la memoria, y
pensamos en si este tan ensalzado progreso y esta tan alta ci •ilización de nuestro siglo, no serán, en resumen de cuentas, más que sueños de
Bonvard y lamentables imagUJacioncs de Pécnchet.
Y entonces, agurindonos toda vía i la esperan•
za, movidos por un impulso de nuestra fe, vi·
brando al unísono de las cuerdas de nuestro sentimiento latino, ganas nos dllll de gritar , esos
hombres:

¡No, no serán los J t ff'r iesnilos Jh onson losqae
decidan del destino d~ las r1zu; no son el negro
ni el blanco que se abofetearon en Reno los que
sintetizan el orgullo nuestro! ¡No temiis por·
q11e cayó Jcff'des, qae la raza blanca haya sufrí un revés qlle lamentari la historial ¡Abandonad
la contemplación del rin¡f; id i los laboratorios
donde aletea, en el silencio, el ala misteriosa de
la verdad ; id á los jardines donde los poetas cintan y pintan los pintores : id á los libros y á las
estatuas, donde alienta el alma de los hombres
insigu&amp;I ¡Ahí encontraréis á los verdaderos cam•
peones que elevan y que exaltan, á los espúilns
representativos de que habló vuestro Emerson,
á los formidables paladines que no caerán, ¡vivo
Dios! ante ningún pu ñetazo, y que son los que
dignifican, los que enaltecen á la mis gtoriou de
las razas hllmanu, con algo may superior, mucho más potente, infin itamente mú fuerte qae la
faerza bruta: ¡el cerebro!
CARLOS GoNZÁ.Ll!Z P ltitA.

Una Cura Milagrosa
La veterana señora cntr6 lentamente al come~
dor del hotel¡ se dirigió, avanzando con mucha
di6cnltad, hacia la mesa y tomó su asiento, lanzando á media voz dolorosos gemidos con acompañamiento de protestas y lamentaciones, Mien·
tras se senía UD trozo de lengua de ternera, exprimió s11 desespención en alta voz:
-Todos estos balnearios ó sanatorios de aguas
minerales son iguales. Yo los he recorrido todos
y , sin embargo, ya lo ven ustedes, continúo sufriendo cruelmente los efectos de mi reuma ya
crónico. Había oído elogiar tanto este balneario ... . Tanto se me ponderaba la virtud de sus
ata as medicinales, que al fin me resol vf, y y:i ha·
ce ocho días que estoy por acá tomando bañ os
diariame)lte y tragando doce vasos de agaa por
día. ¿Resultado? Nulo. Mi estado no se lamodifica_do en lo má.s mínimo, Despierto todas las
noches con la espeluznante seosación de haberse
transformado mis rodillas en una colonia agrícola, instalada por ratODes de talla descomunal.
Es un suplicio intolerable. Yo, que en mis mejores tiempos podía tocar piano hasta qaince horas por dfa, sin fatigarme en absoluto, ahora no
puedo sujetar, con mi.s dedos agarrotado~, ni un
miserable tenedor. Mis vecinos en P-arís estin
desolados. Me escriben que la casa les parece
desierta desde mi partida, qae aquello de no escaclar, durante todo el día , el alegre sonido de
mis maravillosas escalas, produce en su ánimo
una impresión de vacío indefinible. l En qué p arará todo esto? Se me figura que no sanaré jamás.
Y la excelente señora, que acababa de probar
apenas el guiso que tenía delante, dejó caer dos
gt-uesas lágrimas, que rodar on por sus mejillas y
de alU al plato. Todos los comensales se maniíestaron conmovidos. Un caballero, ya de cierta
edad, que estaba sentado frente á ella, tomó la
palabra para expresar el sentimiento de sincera
conmi seración q11e todos sentían por sus dolencias.
-No desespere usted, señ ora, dijo. L os buenos
efectos de una cura no se experiment an en ocho
días de tratamiento h idroterápico. Un poco de
paciencia y ya aliviará.. Yo conozco casos (que
me constan), casos, repito, decoraciones maraviUosas, casi milagrosas.
El señor que así hablaba, poseía una bar bagris
alJ!o hirsuta y una cabeza de escobillón, no de
los mis suaves. Respiraba sal ud por cada ano de
los poros de su rubioundo rostro, y sus robustas
espaldas acusaban una contcxtun de acero y un
vigor nada común.
- IAhl señor, su.spiró la dama, yo no deseo otra
cosa que poder creerle. Usted tiene, según parece, poderosos motiYos para tener confianza en l •

e ficaoia de estos baños, Y el clim a de la localidad, Les favorable para la
salud?
- Mi d istingaida uíiora, continuó el maduro caballero, estimulado por
la atención q ue notaba por parte del resto de los comensales, qnlene■ habían intsrrampido so comida para escuchar sus palabru: cuando llegué
á este país, no pesaba, por cierto, mis de cincuenta libras. Apenu 11 tenía
las fuerzas i ndispensables para levantar el brazo y alcanzarme la nuca, Ni
hablar pad la, pues eran sonidos ininteligibles los que emitfa al hablar,
¿Será preciso qae yo les diga que, por entonces, una cuclara ó nn tenedor
me hubi era prestado á mi la misma utilidad que una alabarda i una lombriz ?
Y o no salía jamb del lecho sino en brazos, y pasaba, po,:- lo demú, mis
dlas en un estado de semisomnolcncia, no teniendo pua mí el menor interé, n ■da de lo qae ocu.rría i mi derredor.
Ustedes pueden cerciorane de que á la fecha tengo una cabeza regularmente poblada de pelos. Cuando llegué por primera vez acá, dificulto que
con toda la protección pilosa de mí cráneo apenu si hubiera po4ido lac&amp;r
una peluca para an gorrió11, Estahl. tan débil, tan desarmado para la lacha
por la exi stencia, que un niño de caatro años, de regular yigor, no hubjera
tenido la mecor dificultad en hacerme dar dos vueltas por el pol•o de un
simple empellón. En era mí estado, señora, á mi llegada á .:ate balneario.
Usted puede establecer la comparación,
El piadoso caballero adoptó un aire modesto, al mismo tiempo que maquinal mente tomaba con delicadeza, con el índice y pulgar de su nenuda
maco, una nuez de la lcutera y se disponí a i partirla, operación que al parecer revestía para tl gran importancia.
Los comensalea aplandf■n frenéticamente.
- ¡S1nthim1 Vi rgen! exclamó la doliente. Usted me hace concebir 1u
m•• halagadons esperanzas, Y dfgame, señor: l bacc m.ucho tiempo que está
nlted en este balneario 'i
-Yo, señ ora, dijo el 1eüor may sencillament~, nací aquí.
GABRI EL DE SAu r u c.

14

DE JULIO

Pocas fechas del año tienen Ja propiedad de conmo•er i todo el mando
como el 14 de J alio. Y es que no sólo se trata de la fiesta nacional del gra11
pueblo francés, razón que ya de por sí bastar.fa para ba_cerJa fiesta universal, sino qae se trata de algo mái: de la fiesta de la humanida.d y de la j usticia. Eo efecto, ninguna fecha significa tanto para la causa de la libertad
universal, como aquella en la que cayer on la~ puertas de la titrica prisión
de la B.&amp;Stilla a11te el furor del pueblo francés que acababa de proclamar los
derechos del hombre.
No creemos necesario recordar cómo todas las revoluciones que hicieron
la libertad de los paeblos a_mericanos, inclusive la nuestra, fueron consecuencia de la revolución francesa¡ tampoco creemos necesario recordar la
enorme inBaencia de la revelación en toda Europa; demasiado conocidos
son estos hechos para que ~e necesite recordarlos.

UIS F I EST AS FRANC ESAS, - 1..A~JUNTA D IRECTI VA E I NVITADOS DE H ON O R
EN L A K ERMl!SSE CELEBRADA l!I. UI.T I MO:ooMINO O EN EL T I VOI.I

Por esto es por lo qae ninguna de l as fi estas de las colonias eJrtraujer u
despierta tanto entusiasmo enh e n osotros como la de la coloni a france1a¡
en ella hav algo que es nuest ro, que nos toca m ny d e cerca.
E n este añ o, las 6esta.s francesas se h an iniciado de manera muy brillante. El domi ngo próximo p uado
se efecta ó, por la mañan.a , una 6u ta
de carreras, de la q ue n os ocupamos
en otro lugar, y por la tarde, l a tradiciona l «gr,111,de kermesse, en el tí•
voli d el Elíseo.
E l «sprit:t francés, el csavoir fair e&gt;
del paeblo, dotado especialmente para la alegría franca y p icaresca, tuvieron ocas ión d e mostrarse ampliamente d uran-te la encantadora fiesta¡
las bata llas de confetti y de frases
agadas faeron la nota dominante.
E l señor mini stro de Francia se
prese.ntó en el tholi poco antes de
las cuatro, y tod o el mund o se preparó desde luego , pasar una tarde
alegre, comedio del balllcio, y re•
cor dando las glorias de la patria di st ante; pero desgraciadamente se precipitó á las cuatro un ter rible clap arrón, que entibió mucho los áaimos y que h izo q ue la fiesta no luci er a tanto como hubiera lucido sin
el conCllrso del airado Neplano.

�_______

·------,----·--·,

,¡:un-------·----')
-La Deuda y-'

,

M.AGDAI.ENA, SU HTJA1

62 AFIOS,

25 AROS,

En el jardín del viejo hotel de la división, en provincias, muy lejos de Parls.-Magdalena se dis·
pone á coter rosag, por la mañano, y no bien
comienza d hacerln, pres611tase su padre, de medio uniforme, con bofas, dolmcfo y kep{.

Magdalena.-Llegas jaslamente á tiempo para
que te dé Bores.
El General.-Sf.
Magdalena.-lHiclste u:n hermoso paseo?
El General.- Sí.
Magdalena.-lPudo Mirabelle pasar sin miedo
el puente de hierro?
El General.- No.
Magdalena.-Sí ..... No ... , . ¡Mira qué manera
de respoaderl ¿Qué es Jo que tienes? ¿Acaso te
disgustaste con tu minhtro civil?
·
El General.-No del miaistro¡ se trata de tu
hermano.
Magda]ena.-(Vivamente). Ha jugado.

usted á maldecirme y tendrá razón. Estoy caído,
pero le juro por mi honor .. .. &gt;
El General.-iQaieres callar?
Magdalena.-¿Por qué?
El General.-No, no es á ti: es á él á quien me
dirijo, Se atreve á hablarme de honor... . . , ¡Ah,
perfectamente, perfectament,, ,eñor mfol
Magdalena-(Continuando) c .... que es la úl•
tima ve:z .•..
El General.-Ya la conocemos .... . ,
Magdalena.-&lt; .... y que no volveré jamás á tocar una carta.
El General.-E-n el término de ocho días, quizá .••..•

Magdalena.-&lt; .. , . no scri bastante mi vida pan expiar mis falta, .... &gt;
.
El General.-Frases..... Asquerosas frases hechas .... Nada sincero ... .
.Magdalena (A: su padre). Si es que vas á interrumpirme á cada palabra ....
El General.-Perdóname. Achácalo todo á la
cólera. ¡Vamos, callartl

r

El Geoeral.-Es un canalla. No tiene nada en
el pecho ... . ¡Ni tanto ad de corazón!
M.agdalena.-JOh, babia! Ponme al corriente.
El General.-Lee. Acabo de recibirla. (La da
una carta).
M.agdalena.- (Tomáodola). ¡ah, Dios mio, no
conseguiremos vivir tranq11.ilos!
El General.-¡Jamb! !Quiere mi muerte y la
conseguirá!
M.agdalena.-No hablc:s asf,
El General.-Lee.
- Magdalena. (Leyendo). cVuoul, 17 de Jmuio . .
Mi querido papá . . . 11
- El General.-(Que rabia por dentro). ¡Ya te da•
ré yo tii papá! ....
Magdalena.-Ten cuidado: 1110 vayan á oirle
tras del mnro del jardín.
El General.-Me es igual.
Magdalena.-Diríase que i mi lado sientes enojo.
E l General.-Tienes razón. Te beso. (La besa),
Eres linda. ¡Si no te: tuviera!. ... iVoto á ..... .
Magdalena.- No blasfemes.
El GenenJ. - Cierlamente, para nada sirve el
blasfemar. Pero siquiera alivia.
M.agdalena.-(Qae lee). &lt;Mi querido papá: va

~

la Dote J-

e

EL GENERAL DUJARROY,

,

Magdalena.-(Reanudaodo sn lec;tura).c .. . . Su•
cedió que tave la debilidad de tornar, ayer, al
círculo de cazadores. !He jugado! Al principio
comencé por ganar alrededor de din m.il francos ......
El Geaeral.-lNaturalmeniel
.;-:;
Magdalena.- , . ... Después los perdí. Continué
jugando, y perdí, y eeguí perdiendo siempre ... .
En. lio, que á estas horas debo veiJ1tc: mil . . .... &gt;
(Se interrumpe). ¡Oh! (Se hace gpn sile~cio, durante el cual un pájaro canta t'n un árbol).
El General.- lEhl ¿Qué dices tú de todo tst~
pobre.cilla?
· :,.
Magdale-na.-lQné graude es su culpa! •
E l Geaeral.-lTienes uu soberbio hermano!
Continúa. Qaic:ro que leas hasta el fia.
Magdalena.- (Emocionada). Es que .... no puedo . ...
E l General.- ¿Lloras?
Magdaleoa.- SL .. . Esfas cosas son superiores
á mis fuerzas·. .... .
El Gtoer.-l.-¡V•yaf ¿E:nlermarle t ú por e,tas
tonterías? .... No llores,. quc-po . mí puedo· res •
ponder: teogo los ojos secos y el corazón tambiéa .. , ...
.. .-., -~

Magdalena.-No es lo mismo: tú eres sa padre .....
El Gtneral.-Para mi desgracia. Y ahora ¿eres
tú la que se conmueve por él?
Magdalena,-No. No solamente por ti. Por ti,
por nosotros .... .
El Geoc:ral,-Cese tu llanto, ¡bah! Estoy furioso¡ pero, en el fondo, no hago bilis¡ he tomado ya
mi partido.
Magdalena.-¿Qné partido?
El General.-Antes termina. Ya te lo diré después.
.M.agdalena.-(Prosiguicndo e.n su lectara)11 .. . .
Sé que no tiene usted. esa suma, mi pobre _papá, Y,
sin embargo. Je pido de rodillas que la consiga,
cueste Jo que cueste .. . . &gt;
El General.-lEbl ¡Qaé fácil!
Magdalena.--1: ... . ¡Va mi bonor de por medio
y el de usted también! . ... &gt;
El General.-¡Nuncal ¡Qué torpe! !Yo estoy por
encima de todo eso, gracias 11. Dios! ¡Ah, fresco
estaría si mi honor, á mis años, mi honor que se
ha acreditado á fuerza de rudas pruebas, est11 viera á merced de ]as bellaquerías de ese bribón!.. ..
¡A. fe mía que si lo que dice no fuera lamentable, s¿rfa gracioso!
Magdalena.- (Continuando) . .. .cSi usted no
encuentra ese dinero, mi carrera acabó, y destruída está pua siempre. Como usted no lo desea,
estoy segaro de que intentará lo imposible. Espera. Las dos personas á quienes debo los susodichos veinte mil francos, lr:ece mil á una, nn
magistrado, y siete mil á la otra, un negociante,
me prometieron aguardar hasta el martes próximo por la noche. Ahora es víei:nes. Le suplico
nna vez más que haga un esfuerzo, y, al mismo
tiempo, le .pido perdón. No hay un minuto que
perder. Su desolado y arrepentido hijo, que se
regenerará para siempre.-Pablo&gt;.
El Geoeral.-lQaé opinas?
M&amp;gdaleoa.- Estoy atónita. ¿Qaé •amos á hacer? ¡Veinte mil francos! Pero, ¿no los tienes?
El Genen,l.-No. Y si los tuviera, seda lo mismo, porque no le daría diez céntimos.
Magdale11a,-1Y eso-lo dices tú!
El· General,-Si fuese esta la primera vez que
le sucedía, se podría intentar algo .... dirigirse 11.
los amigos . . . . procurar .... ¡Pero, no! No halla·
ria . . No conozco á nadie, ni tú tampoco .. ... .
¡Veinte mil francos!
Magdalena.-·Busquemos.
El General,-Jamis tuvim.os u.o céC1timo. JEsa
es todavía mi preocupación! Nada tenía tu ma•
dre¡ nada tengo yo.
Magdalena. - Tenfais algo mejor.
E l Gen&amp;ral.-¿Qat?
• Magdall:'na.-Un grande y 'profundo afecto.
E l General.- iOh, no es el afecto el que da la
comodidad en la vida!
Ma3dalena.-Pero da la felicidad.
El General.- ¡No por mucho tiempo, puesto
que la perdí! ¡Cómo la echo de menos aán!
Magdalena.-Y yo también..
E l General.- Mas, al menos, ella no vió estas
iDmundicias. Hubiera sido muy desgraciada¡ ¿110
lo crees ? ¡Sa Pablo!
Magdalena.-¡Ob, sí!
El Genen l.-Bien está donde ahora se halla, en
el cem·e oterio de Mostaguem, la cual la llevamos
ocho años hace ... ,¿te acuerdas? .. .. Una mañana
de invierno . . ... .
MagdaJena.-Sí. .. . sí. .. . Me parece ver el sitio
en que reposa, á la izquierda, entrando ....
E l General.- Cerca de una pequeña palmera.
1eanalla de muchacho!
Magdaleoa.-1Espera! Creo que: be encentra•
do . .. .

El Gtneral.-¿Qaé cosa?
Magdalena.-Dinero ... . El recurso que bascábam.:,s ... .
El General.- No bosques, no. Ya te dije desde
el principio que mi partido está to.mado. Es muy
se:ocillo; él se las entenderá como pueda, el muy
pillo; no quiero ocuparme de nada.
Magdalena.-Siu embargo ...
El General.-De nada.
Magdalena.-Pero su carrera, sus galones . . ... .
E l Gc:neral .-Poco me importan.
Magdalena.-ReBexion.a, papaíto.
E l General.-Calla. Soy el ámo.
Magdalena.-Sí. Lo eres¡ pero no en este mo•
mento, de ti mismo. La cólera te hace proferir
cosas que no pie11Sils y que lamentaría.s si las
pusieras en pdctica.
El General.- ¡No veo peligr., alguno!
M.Jigdalena.-Sí. Te conozco. Acuérdate de todos los sacrificios que hiciste por Pablo, cómo le
has amado y cómo le quieres aúo, á pesar de
todo.
El General. Se acabó. No Je quiero más. Es un
extraño.
Magdalena.- 1Vamosl
E l Gc:neral.-Paede morirse, No es ya mi hijo.
Magdalena.-lOb, 110 digas eso!
El General.-Sí estuvitramos en campaña, y él
se encontrase á mis órde11es, le en viada sin vacilar á que dejase la piel en el pauto que creyera
más pel igroso, y lo haría ell:presamente con el
deseo de que no pudiese escapar, .. .
.Magdaleoa.-¡Perfcctame11te! Estamos de acuerde. ¡Le sigues queriendo, yt lo ve~! lQné soldado irritado no diría otro tanto, á propósito de sa
hijo? Le quieres y le perdonarás.
E l General. -No. Mucho tengo ya qu~ sentir
de él.
M.•gdalena.-Le perdonarás..... má.s tarde .. . .
algún día.
El Gencral.-No.
Magdalena.-Paesto que yo he hallado un medio ...•
El Geoeral.-Es inútil. Ya sabes mi decisión.
Magdalena.-Déjame.
El General.-No.
Magd.alena.-Te d iré . ...
El General. ¿Con qué objeto?
Magdalena.-Te diré cuál es ese medio.
El General.-No quiero conocerlo.
Magdalena.-¿Parece que tienes miedo? . . . .
EJ General.-¿De ese to recurso?
Magdalena.- Sí... .. Algo como sí adivinaras . ...
El General.-iA.bsolutamentel ¿Cómo piensas
que imagine dónde puedes encontrar veinte mil
francos? ¡Veinte mil fr.1u1cos nosotros!
M&amp;gdalena.- Los tenemos, sin embargo.
El General.-Pero yo no puedo disponer de
ellos.
Magdalena.-Yo sí.
El General.-No v ,yas más lejos.
Magda!ena.-Es mi dote,
El General.-Basta. De esto era, justamente, de
lo que no qnerí• oirte hablar. Por ningún motivo. Esos veinte mil francos son tn dote, y provienen. mitad de to madre, mitad de tu abuela¡
son para ti, nada más que para ti, para ti sola.
Y tú tienes necesidad de ellos, más que nadie.
Así, pues, ni una p1labra más sobre este asunto,
Magdalena.- Pero, explícate, ¿para qué los necesito?
El Genenl.-Para casarte.
Magdalena.-Para nada me sinieron hasta el
presente, pnesto qae aquí estoy aún sin casar,

cerca de los veintiséis años. !Soy ya casi una señorita vieja! Y, por otra parte, mientras tú vivas,
no me casaré.
El General.- Pero, ¿después?
Magdalena.-¡Ob, menos aún ! Hay hermauasde
la caridad en Mostaganem, precisamente á un la•
do del cementerio ... . Es a llí adonde iré el dia
en que no existas.
El Gen ; ral.-Tooterias. Guardarás tu. dinero.
Esti dicho, ¿verdad? Ta hermano es uo bribón,
y en. manera algun.a aceptaría que te sacrificaras
por él, Ademb, podría saberse. ¿Y qué pensada
de mi todo el mundo?
Matdalena.-Así lo quiero y as í lo h aré, á pe•
sar tuyo. ¡Ta hijo, el bribón de tu hijo! ¡Pero si
le adoras! iY yo también, compadeciéndole y
censurindole, hasta maldiciéndolt! Además, estoy en el deber de ser baena para con él basta la
debilidad y l a indulgencia, hasta el extremo. Debo de excusarle siempr e, pelear por su causa. No
tiene á mamá, y yo soy quien la reemplazo. Mamá te diría todo esto si estuviese aqu{. Te recordaría su nacimiento, vuestras alegrías cuando
habló, muy niño, de ser soldado¡ porque ella no
tenia miedo á la guerra, y su alma era militar,
aunque tierna .... Y tus lágrimas más tarde, cuando viste por primera vez de uniforme á tu Pablo
en Saint-Cyr. Perdona . ... perdona y desemba•

•:

~,

A-;~..t;::F-"--✓

rá:zame de ese dinero que me fastidi a . . . Noten•
dria gusto en guardarlo ahora, te lo juro. Envíaselo, ó llévaselo mejor . .. . Vete esta noche . .. .
¿Verdad que sí? ¡Dime que sil
El Gtneral.- (E:mocionado ). No . .. . Es nn~rror
tuyo .. . .
Magdalena.- (Prosig11itndc-). Sólo que con una
condición: que él no sepa de dónde le viene. ¡Le
d i rás que uno de tos amigo~!. . . ...
El General.- ¡Oh, :iot ¡Si á ello me re.signase,
quiero que sepa la verdad . . . . Yo le diría: &lt;Te
traigo estos veinte mil francos¡ tu hermana no
tiene ya dote. Así Je curaría quizás.
Magdalena -Entonces, d ícelo, si erres que le
haga cambiar y le impida jngar en lo porvenir.
Dícelo.
El Geueral.-(Qoe no puede más). Ve remos .....
Charlaremos luego de esto. (Cogiéndole la cabecita entre sus mano~). ¡Cómo e.res bella, y buena,
y pedectal Eres mi aoosudo. Si los muertos nos
vieran.. .. Ella estaría orgn.llosa .. . . Coge tas
flores . . . . (Se a leja precip1tadamente).
Magdalena.- (Sola). ¡Pablo deshonrado ú obligado á presentar su dimisión! Moriría papá.
E NRI QU!: LAVEDÁ.N.

(Traduccióa especial para El Mando Ilustrado.)

�Pa11 icip.a11 ttS l-ll lu pliu,cr:1

(

~

·

~

U u l,ueu j ioet.e

carrera

l ' no de los vencedores

,Cas Jiesfas ~rancesas
ELEGANTE REUNI&lt;JN DE CABRERAS

-

....

Un bnen salto
En otro lugar de este mismo número hacemos mencíón de las
carreras de caballos, efectuadas el domingo último como principio
de las fiestas, con las c11ales la colonia francesa, residente entre
nosotros, ha celebrado el aniversario de la toma de la Bastilla en
et presente aii.o.
La reunión de carreras, tanto por su or¡¡aniz.a.ción como por su
concurrencia, y por las person.as que asistieron á ella, es 11na de
la.s más elegantes que se han registrado en la historia de la lie~ta
hípica entre nosotros.
El seiíor Presidente de la República, ga.lantemente invitado
por el comité de Ju liest"s para presidir las carreras, aceptó la in.
vitación, y se presentó en el campo de la fiesta á las diez: de la ma.
liana, acompañado de la señora su esposa¡ tanto los miembros de la
colonia francesa, como las tropas enviadas al efecto, hicieron al
Pdmer Magistrado los honous debidos á su puesto, y en segoida
se procedió á cumplir con el programa de la fiesta en la forma siguiente:
La primera carrera fué sensacional, verificándose entre miembros
delcClnb H(pico Francés», mentando sus propios caballos. El vencedor fué el capitán D. Hernáll.dei con sa cFov. El segundo lagar lo obtuvo ArmandoArriojaconcCuervo&gt;, y el tercer premio fué
de M. Laborda, que no estaba inscrito.

La carrera sexta, sin duda, h1é la mb interesante,
pnes era la de prueba de
obstáculos. Vencieron en
este nú.mero, eñ primer lugu, el capitán segundo Rodolfo Casillas; en segando,
M. Aadry, q &lt;1e su frió on t e•
rrible tolpe. E l capitán se•
gundo, antes mencionado,
recibió unaovaciónnutrida.
El carroassel que ocupó
el séptimo número, ful ar•
tíst.ico por las figuras que
ejecutaron los jockeys.
El concorso de charros
se tuvo que suspender por
no haber asistido los j ioetes.
Fueron jueces de honor
los señores buón Reicl:.s•
thoíen, J. de Romero Dnsmet, marqués de Giudalupe, Gustavo Bloch, Gtorges
Pinson, John Kent, E . Welton, Alex Geuin y teniente
coronel Pércz Figueroa.
La elegante fiesta terminó
cerca de la una de la tarde.
En las tribunas se dió cita toda la sociedad distiJJ.•
guida de México, entre l a
cual se caenhn conspicuas
personalidades de la colonia francesa, con la caal, como decimos e11 otro lagar,
nos hemos identifica.do los
mexica.nos para la celebra·
ción de la fiesta de los de•
rechos de la humanidad.
Con esta dislini:uida re•
unión hípica dió comienzo
la serie de fiestas, que continuó con la kermesse acer,
ca de la cual hablamos en
otro luj!ar, y que ha seguido
sumamente anima.da. E l día
catorce se repitió la grande
kermesse; de e lla nos ocuparemos posteriormente.

El segando torneo, en •SolkeJ•, lo gan6 L. Blam, con
su primoroso &lt;Cristal&gt;. Ob·
tuvo segundo premio el mis•
mo por su d.ady Danton&gt;
y el tercero fué de W. Andry, con cPalomv.
Este número fu é mu y
aplaudido y gustado. El se•
ñor Pcesidente de la Repúbliea suplicó que se repitiera, volviendo á vencer el
&lt;Cristal&gt;.
La carrera ole obstáculos
dió principio después de la
anterior, habiendo vencido
el señor Salvador Laborde,
ocupacdo los demás contrincantes 1 o s sJguientes
puestos: En segundo lugar,
Zivy¡ en tercero Holsen, eD
coarto, A. Arrioja¡ en quinto, M. Labordete y en sexto
A. Mayou.sse.
Se verificó en seguida la
carrera de 800 metros para
toda clase de caballos y ye•
guag, no tomando parte en
ella ningún miembro del
•Club Hípico Francés&gt;.
La victoria fue deZakrze .
rosky, que sacó una gran
ventaja á sus competidores,
obteniendo d primer premio. En segundo lugar, lle•
gó á la meta el teniente César Ruiz Chivez, y en ter ·
cero Raúl Guzntán Arce. En
este número se registró nn
accidente desagradable, que
fué una terrible caída de M.
E. Holsen; pero no íué de
consecuencias afortunadamente.

...
Aspecto de las tribunas.
Gentlemeu riders después de una carrera.
lnstantáneQs tomadQs por el Sr. J. Tatle y Aguilar.

El quin lo n-6mero del pro•
grama lo cubrió la curera
plana á 600 metros, siendo
en ésta el primer premio,
una hermosa y egua cayo
valor es de $2,000, obsequiada exprofeso por M. Sedegreen. Este premio lo ob·
havo M. Labordette,siguiéndole A. Ar.rioja en segundo
lagar y T. Martín en tercero.

En el Paddock .-La. ca.rrera de obst.á.culos
lnsluntáneas del Sr. J. Tatle y A,eailar.

�EN HONOR CE GRIEG

~

usa Castellana

11

~-ll~~~~~~~~~~~~~~-~~~~.~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~M§~~~~~~~~~~i.~~~~~~~~
-~~~i.~i~j~~
i~~~i.~~~~~~~.~~~~~~-~~~~~~~;~~~;~r==========

~R~Il§ 1fIl§
l
La encontié, en mi camÍJlo y conversamos
de cosas agradables.-Ella bada
fiesta de los rosales de: los hue:rtos
parándose á mirarlol', y yo estaba
tan abismado e:n ella, que las cosas
me parecían patrimonio suyo
y las consideraba con respeto.-Q11ie.ro aprender á conocer la vidame decía e:n voz baja;-tus palabras
me han llenado de asombro; he estado oyendo
los versos, que caían de lllS labios
como lluvia de Bores. y la tierra
me ha parecido nueva; es necesario
que me enseñes la vida.y yo: -te escucho
con toda la atención de mis entraíias;
te creo primitin; me hu hablado
con exquisita ingenuidad. ¿Ignoras
el evaugdio de la vida? ¿Quieres
oido de mis labiosi' Limagiuas
que no lo cumples? ¿Y por qué?-Es preciso
que me cuentes tu vida: juzg.tremos
después de conocerla. -Yo no vivo
de nlugana manera-proseguía
la. primitiva de la palabra ficil. Soy una distra!da, UDI encantada
de todos los momentos. Me parece
qa.e et mundo es una fiesta de colores
ofrecida á mis ojos; imagino
que la tiena ¡tan grande! es una seha
donde un continuo viento hace armon las
para gustará mis oídos. Veo
que brota el sol, haciéndome sensibles
los granillos de arena, y que la noche
se apodera de todo, para darme
la sensaci6n brutal de las montañas,
No tengo tiempo de c,nsarme; á vece~,
apoyadas las manos en el tronco
de un árbol [avorito, me levanto
sobre las puntas de los pies, Y miro,
entornando los párpados, el .igil
reb11Uir de los pijaros pequeños
en lo interior de un nido nuevo. Entonces,
hiriendo como el hierro de una lanza
la cortina de sombra de las hoju,
llega un rayo de sol hasta m.is párpados,
y me obliga á entornarlos. Y yo, llenas
las mejillas de 1oz, me quedo quieta,
sumisa bajo el sol, tibia la frente,
viendo pasar y hervir mi propi.a sangre
á través de los párpados, y alegre
de sentirme abismada en el incendio
del astro que hace el día. Así consumo
los años de mí vida; soy la muda
contempladora de las cosas bellas.
Estoy en mi rinc6n-y siempn busco
los que producen llores:- callo; espero¡
y en el banquete de la vida, apuro
mi parte dulcemente.- He procurado
que siempre, en el otoño, esté vacío
mi vaso de cristal y qa.e"Jo llenen
con nuevo j11go las vendimias nuevas,
porque el vino es amigo de la,sangre
que acaricia mis ven.a s. Nunca á nadie
tuve por m.6s dichoso que á mi misma.

- ¿ Y de he ser yo quien i vivir te ensdir,
maestra de la vida?
-lYc&gt;? . ...
- Tas labios
han pronunciado las palabras únic:as
del evangelio mío; tú lo has dicho:
consumir nuestra parte en el banquete
y ten e~ pronto el vaso á las nndimias
que han de veair.-Sigamos conversando,
qne, como miel de abejas, me parecen
todos tus pennmie:ntos agradables,

Enuuoo

M.i.llQUJlfA,

i,Qaé cantaremos los poetas,
si con el hacha el leñador
todas bs flores y los árboles
de nuestros cármenes tal6¡
si la barbarie á la Belleu
sus blancos brazos mutiló? .... . .
Sólo llorar podemos hoy
el bello tiempo que pasó,
y poetiza nuestros recuerdos
y engrandecer nuestro dolor
entre las ru.inas del pasado,
sin fe, sin pi.trias y sin Dios.
F.

VLLLAESPl!:SA.

~
Mi ll'Omrai.nticc ell'illllleffiio tte a«lliívffllm

SONETO

( D, Salmodia, de1 cora.e6n).

Este gran don R1&gt;m611 de las barbas de cbiv&lt;-,
Co ya sonrisa es la flor de su 6gara,
P.arece un viejo d ios. altanero y esquivo.
Qne se animase en la frialdad de su escultora.

Mi romAatico ensueño te adivina
ve~tida con el gris de la neblina,
cruzar el viejo parque abandonado,
tendida al viento y goteando lluvia
tu destrenzada cabellera rabia,
como un rayo de sol anubarrado,

El cobre de sus ojos por in~taotes fulgura
Y da ona llama roja tras uu ramo de olivo.
Tengo la sensación de que siento y que vivo
A su lado uua vida más intensa y más dura.

Se refleja en los charcos ceuícientos
ta regio perfil blondo,
como en el verde y tembloroso fondo
de vetustos espejos poi vorientos.
Y te pierdes fugaz en la avenida
ÍJlterminable, cual la propia vida,
que custodian e$finges de granito,
dormidas eatre acaotos y entre hiedras.
Y á tu p1,o veloz lanun las piedras
un sollozo de amor al infinito.

PARA EL SEROR DON RAIION DEL VALLE-INCLI N

Este gran don Ramón del Valle-Ioclán me in(qnieta,
Y á través del zodíaco de mis venos actuales,
Se me esfuma en radiosas visionu de poeta,
•

O se me rompe en un frasco de cristales.
Yo le he visto arrancarse del pecho la saeta
Qae le lanzan los siete pecados ca pitales.
R usÉN D \PÍ-&gt;.

¿Ad6nde vas, visión? ¿Hacia qué vag.:,
país de nieblas emprendiste ,uta?
¿Tienes •a regio alcázar en la gruta
encantada en el fondo de atgúa lago?
Belleza fog;_tíva y vaporosa
que: diste á este crepúsculo lluvioso
un perfume romántico de rosa,
¿en qué lecho encantado hallas reposo?
Mientras el cielo sus tristezas vierte,
yo persigo tu huella en la avenida,
como persigne el ojo de la Muerte
los pasos fugitivos de la Vida.

Me iln&amp;y IR11: mmteea mlli Jllllllnehia
( De Salmodias de1 corazón).
No hay Romeos ni JDlietas,
aan oaando existe el mirador,
y canta al rayo de 1a hwa
en d gran1do, el ruiseñor.
¡Pobre Julieta, ha muerto tlsica,
tosiendo sangre, en el jergón
del hospital, mientras Romeo
-yace en obscuro callejón,
de parte á parte atravesado
por el cuchillo el corazón!
1Y con vosotros, h. poesía

hace ya tiempo que murió!. ..•..

AVE
¡Oh, lejuas memorias de la tierra lejana,
Olorosas á yerbas frescas por la mañana!
¡Tierra de maüales húmedos y ~onoros
Donde cant;i.n del viento los invisibles coror,
Cuando deshoja el sol la rosa de sus oros,
En !a cima del monte que estremecen los toro~!

¡Ob, los hondos caminos con croces y consejas,
Por donde atardecido van trenqueando las viejas,
Cargadas con la leña robada en los pinares,
Y que en aquella noche ha deahnmarensusllares,
Mientras cuenta sa voz los cuentos seculares
Y á lo lejos los perros ladran en los pajaresl
¡Oh tierra, de la fabla antígaa h ija de Roma,
Qa.e tiene campesinos adullos de palomal
El lago de mi alma, yo lo siento ondular
Como la seda verde de un naciente lin'ar,
Cu.ando tú pasas, vieja alma de mi h:igar,
En la música de algún viejo cantar.
iOb, tierra, pobre abuela olvidada y mendiga,
Bésame con tu alma ingenua de can tiga! ...
Y que aromen mis versos como aquellas manzanas
Qae otra abuela solía poner en las ventanas,
Donde el sol del invierno daba por las mañanas.
iOh, mis viejas abuelas, mi s memorias lejana.s i
Ro,,ólf DEL VAtlE-INrL.(N,

EL. PROFESOR DEL. CASTIL.1...O CON S US
A L.UMNOS , -PROFESOR CARLOS DEL CASTIL.LO

..

E l profesor don Cul os del Castillo, queriendo rendir homenaje artíst ico á Grieg,organiió
una fiesta musical en honor del gran m úsico,
en la cual sólo se tocuon obras de é l.
La fiesta faé en la casa del profesor d el Cas•
tillo, y la mayor parte del programa estuvo á
cargo d e] mismo y de sus discípulos.
Es muy digna de alabanza la idea q ue presidió á la fiesta qne nos ocupa, pues dado lo
decaído que está 1a afición artística en Méxi co, se necesita llamar la atención hacia las
grandes ligaras por medio de fiestas con.memorati vas 6 simplemente recordatorias, para que
no se olvide á estos grandes h éroes del arte y
edl\cadores de la humanidad; por esta razóo,
repetimos, la idea del profesor Castillo es muy
digna d e elogio, el cual nosotros estamos muy
lejos de escatimarle.

�~11:)

cii=
I =========M=a=r=a=v=il=l=a::;:;;;d=e=l=a;;;;¡¡/J~n~g;;;;;;;e=n=ie=r;;¡;;;ía=M=o=d~e~r~n~a~~=~--~·
l\=======~=~=l=~=~=&lt;'.'=~=~=~
l'q,
=~=='&lt;l.=(="«=lr¡;-¡=t~=
'=l'i'=&lt;l
J, ~=l,'
'.= ;;11

~3s3

UN FE.RROCARRIL EN CHINA
A vnlgaridad ha llegado "j'a el dicho de que el ingenio huma.no no tiene
límites, y qne no h.ay trah.ajo que: se: le presente qne no sea dominado por él;
todo el mnndo sabe qne el hombre, con su propiedad de obser•aci6_.n y CS·
tndio, ha ido venciendo poco á poco todas las dificultades que la l'lahan~
lera le pone en sus empresas, haciendo verdaderas maravillas de i.Dgenio en
infinidad de casos.
Pero, por mucho qne se haya repetido esto, no por ello deja de ser ver•
dad, y las mismas consideraciones se presentan á Ja imaginación cuando se
contempla alguna gran obra de la ciencia y del ingenio del hombre.
Todo lo anterior nos lo ha sugerido la lectura de un hermoso artfculo
técnico ~cerca de la coostrncción de una Unea de ferrocarril en el Ynn■n,
región de: la China meridional.
Se trataba de construir una linea que comunicara á la capital de Ja provincia de Yuoan con las posesiones francesas en Asia, línea de gran impor•
tancia, tanto desde el punto de vista comercial como político,

Los soportes eu su po:oición füllll
Terminada ésta, se buscaron los puntos de apoyo y se colocaron los contraf nc:rtca en la roca. Los soportes tenían que sujetarse en traviesas, de manera qae padíenn girar en goznes y ser bajados por medio de cueraas, como
10 Indican los grabados adjunto,.
Colocados en sus goznes los soportes, se hallaban sostenidos por sn parle superior, por medio de cuerdas, Jas cuales pasaban por poleas, y éstas, á
su vez, permitían ir so1taudo cuerda lentamente é ir haciendo descender los
soportes completamente armado:., hasta que se tocaran en el centro de la bananca. Esta delicada é importante operación es la que ilustran los grabados
adjUDtos.
Los detalles técnicos de esta operación; son muy hermosos pero como
no todos nuestros lectores son ingenieros, omitimos esos detallo::~ y OJalá
que los peritos c:n la materia se interesen por esta construcción y busquen
sas detalJes en las obras especialistas.
Los soportes del puente al principio de la comtrncci6u
Pero se tropezaba con un cúmulo de dificultades casi insuperables, debido, en parte, por la falta de medios de transporte, al clima y á la incompetencia de los nativos para esta clase de trabajos.
Al principio se pensó en era.zar la mayoría de )as corrientes de: agua
por medfo de viaductos de piedra; pero las circnnstancias enumeradas hicieron que se abandonara esta idea desp11és de algo.nos ensayos, y se prefiriera armar puentes de hierro, los cuales se podían construir en los talleres
de Batignolles. Francia, y transportarse á lomo de mula, en partes pequefias
y de poco, al lugar donde debían armarse los puentes. As:I se hizo, y para
que se vea de qué manera tan ingeniosa ha sido necesado proceder, damos
á nuestros lectores grabados Y' explicaciones de c~mo se erigió el puente so•
bre el río Nam-Ti, como el característico e11tre todos los demás.
El ancho de la b-'rranca, en el lugaren elquehabíaque instalar el pnen•
te, es de sesenta y siete metros, y como sólo se disponía de dos puntos de
apoyo, uno de cada lado. se pensó en hacer 110 pnente sostenido por dos
contrafuertes, los que había necesidad de construir enteramente antes de
colocarlos en sn logar, y de tenerlos listos antes de que Begara la construcción de la vfa ii la barranca. · : :: -· ~ - --.,:--.:;,.-;;-.~.:.!
A lomo de mula se b.iz:o la conducción de Jas p,en.s de los soportes
hasta la buranca, y á los lados de ésta se construyeron túneles qut&gt;, á la vez
qne habían de servir más tarde para el p;aso del ferrocarril , sirvieron provisionalmente de talleres para la construcción de losaoportu.

El puontc terminado

Los soportes á la mitad de su bajada

UWl vez qne los soportes estuvieren en su lugar y fueron unidos por
operarios por medio de cuerdas y correas, se procedió á asegurarlos de una
manera perm.uiente antes de colocar la mesa del puente.
Para el transporte de ésta se disponía ya de la linea del íerrocarril, y
por esta razón se hizo en pie-zas de mayor peso y de mayores d i mensiones,
lo qu.e facilitó grandemente el trabajo.
El puente consta de cuatro tramos, los cuales están repartidos como si•
gae: dos qne van de los pilotes empotrados en la roca hacia el centro de la
barranca, y dos que parten del centro de la barr111ca y se cuentan hacia los
extremos del pue.nte; en el medio de la distancia, c:ntrll el ceatro y cada nao
de los extremos, se: levantaron pilones para el sostén de la mesa superior
y de esta manera quedaron divididos, los cuatro tramos. Una vez que c:stu.'.
vieron unidos los soportes, se procedió á levantar los citados pilotes y lae•
gn á la colocación de la mesa.
Esta se faé construyendo poco á poco en una excavación pequeña del
túnel, y conforme se constrnfa, se hada caminar sobre ella rodíllos colocados, primero, en el piso del túael; los 1eguodos, en los pilones, y luego en
la 11oi6n de los soportes; de esta manera se hizo qu.e el extremo opuesto llegara á su lugar al ter01iur la construcción.
&lt;
Aanqae c:1 par.ate es bubnte pesado para asegurar más su fijua se sajeló á la roca con tlnn1ea de hierro pan evitar qae el vi~nto fuera á 'desalo•
jarlo de su lufar,
Para terminar, daremos un último dato: todas estas operaciones se: hicieron á 11na altura de cien metros sobre el nivel del fondo de la barran e, altura capaz de hacer sufrir el vértigo á las cabezas mejor acostumbradas. '

Slmo.

Sr. 9'.J.

5osé .9aada!upe de Jesús Ál6a
Üóispo de Zacaleeas, "t' el 11 del actual

y :J"ranco

�Distribución de Diplomas en la Escuela .P reparatgria
.

ENTREMESES Y SAINETES

ALUMNO ANTONIO .JAIJREGUI EN
Lq TRIBUNA,

IU.UMNO GUIL.l.ERMO ZARRAGA,
RECITANOO "EL. COLOQUIO DE LOS
OENTAUROS,"

Con el objeto de hacer e11tnga de
sus diplomas á los alumnos de la Es,
cuela Nacional Preparatoria, que terminaron sos c:stndios u1 el aüo e.scolar pró.cimo pasado, se organizó una
hermosa fiesta, la cual se efectuó el
•iernes 8 del actual, en el salón de
actos del citado establecimiento,
Además del indicado, que era el
principal, la fiesta tenía otro objeto;
el de inaugurar los trabajos de la orq iiesta, formada por los alumnos del
plantel. Por esta iazó11, la mayor parte del programa estuvo .i cargo de la
dicha orquesta, la cual desempelió su
cometido de una mao.era satisfactoria,

ORQUESTA DE ALUMNOS DEL.A ESCUEL.A PREPA"ATORIA,
ALUMNO DE L.A PREPMfATORIA, AURELIO L . CAMPOS,· SOLISTA EN EL
VIOLIN, Y SEROR DIRECTOR DE LA ORQUESTA OEL PL.ANTt:L., MAESTRO AURE•
L.10 M, CAMPOS,
.

Entre los námeros del ameno programa se distingnieron, esencialmeu.·
te, los encomen d ados á la orquesta;
las piezas oratorias á cargo de los
alumnos y los solos musicales de los
mismos.
El último número fué la distrib11ci611 de los diplomas, la coal foé hecha por el señor secretario de Hacienda. á quien ·cedió el puesto deho•
nor el señor licenciado Sierra, minis•
tro de Instrucción Pá.blica, á quiea,
por derecho, correspondía haber he•
cho la distribución.

El auge cada día mayor que alcanza la modesta
compañia del &lt;Colón&gt; en la temporada de comedia qne ha iniciado, muestra, 1111ejor qoe razonamiento a lgano, cuán extrema es la necesidad que
se h ace sentir en México de espectáculos de arle
por inferiores que é,tos sean.
Con t.lementos pobres y hasta disímbolo~, la
pequeña comedia ha tomado-como dicen los reporteros frecoentemente-carta de naturalización
en ese teatro, por desgracia consagrado casi desde su a pertura á la exhibición de artistas peor
que mediocres y de espectáculos de
ínfima calidad. Y así vemos cómo no•
c he á noche 1111 pá.blico especial, el
iotcrmedio e ntre el cnlto y el indocto público sincero y lleno de bnena
intención, sin embargo, concurre y
a nima la antes solitaria nb.
La compaíifa-dicho está- no mere:e siquiera el califica.tivo de mediana. E.rcepción hecha de la señora
Grifdl - na tant o anticuada en su es·
cuela y maleada en la dicción por su
largo estancamiento en el cgéacro
chico&gt;-y del actor Coss-á quien su
larg&lt;1 estancia en los Edados ha hecho perder algo de distinción , pero
q ne es el mismo artista lleno de fer vor y de eutnsiasmos que conocimos
años ha en el cHidalgo&gt;- todo el res·
to de la agrupación está formado por
entidades ó que no rebasan l os lim i·
tes de lo med iantsimr, y frecoeatc:•
mente tocan en los de l o nulo.
Abundan en vicios de acci~n y de
dicción¡ dijérase q ne á veces se acner
dan de los C'p.uacalle , &gt;, y de los coros
y de los tangos, y se olvidan de las
e~igeucias estéticas de la comed ia,
desconocidas ea el géuuo ínfimo. A
menudo tienden también á la carica·
tora de lo cómicc-, á la eraj!eración
inmoderada para prodncir efectos de
risa. No se conforman con hacer sonreír¡ q uieren despertar la brutal car•
cajada de la zarzuela. .. .. . Y nada dij!o de las obras que requieren e n los personajes ese no sé qué de m esura, de delicadeza;
entonces los actores no pueden olvidarse de ~us
viejas actitodes de la chulapería andante.
A pesar de todo, la temporada m¡¡_rcha, y es de
creerse que Coss, con su devoción artística bien
reconocida y sus facultades muy apreciables de
director de escena, meta en un puño á la faránd nla y la haga olvidarse de sus resabios lobas·
tante para que no disuene en el género á que por
ahora se dedica.
La empresa es d ifícil, más difícil de lo que parece¡ casi diría yo que de romanos. Pero no hay
inh:nto eu el que se persista que no alcance fina•
lidad alguna; y, al menos, bastada el intento
mismo para recibir honor.
!Dirá el tiempo!

No me detendré á examinar los úl ' imos estrenos. Carecen de gnnde importancia, A lguno de
ellos, como Los Pelma:fr s, tiene eJ dde&lt;:to de ser
muy local y de continuar aborriéndooos con los
modales y decires de la gentuza madrileña¡ otros,
como Lota, es cui insignifioante,
Lo qae sin d11da algaoa de mejor se hi pro:ligado ea el '·Colón," son los mis celebrados entremeses y sainetes de los hermanos Qnintero.
Los Quintero, artistas ioimitablts, sabrn dar
pinceladas coloridas y sobrias á Los pequeños

~

~
'

dores fácile,, reside, como en n ingún otro aut or
español, el sentimiento genuino de lo cómico.
Sin negar el abolengo de los viejos sainctrros,
apártanse bastante d e ellos. No son burdos, compnables á una fuerte y substanciosa sopa d e a jo,
como don Ramón d e la Cruz y su, descend ientes,
de los cuales acaba de morir el ú llimo, don Ricardo de la Vega. Conservaodo su genuina fiso nomía española, han creado no t eatro suyo, una
m-lner a especialCsima que l es d iferencia por
completo d e aquellos. H&lt;1ceu reir y conmueven¡

UNA ESCENA OE ''/.A oivo,;;c1A DIII," CSTRCNO DE/. "l.lf'IICO " EL SIIISAOO 9

cuadros, á esos dimiDutos episodios de la vida
que para autores de gruesa factura pasan inadvertidos, y que ellos aderezan de manera tan peregrina. ¿Quién no se acuerda de El F ler:hazo,
entremés que representa uu p ed,zo de alma andaluza? ¿Y quién h.a ecba~o en ohido las gracejadas donosas de El Chiquillo, que huelen á. claveles? Ad éstos, como Muña na de S ol, el delicioso
cuento extraído de una dolora de Campnamor,
como Los Piropos, verdadera letauía galante, hecha con sal andaluza, y, en un grado más alto,
La Pena, t endrá11 siempre la misma louaía de
ahora.
No se marchitan, no se deslíen, 110 se descoloran estas pequeñas p roducciones, hijas de un
momento, de un instante brevbimo de inspi.J'ación feliz. Y es qoi:, en los Quintero, improviu.•

son festivos y tiernos¡ junto al chi~te de buena
cepa, saben dar la pincelada de h :,nda poesía¡
brindan la sonrisa envuelta en emoción. Y como
son ligeros y so psicología no a lcaDza al dictado
de profunda, de esa ama lgama de u:celent es prendas, del observador, del poeta, del espíritu cómico, se forma este género de sainete q ue 110 empah.ga, que no indige sta-insisto en d simil calinario,- siao que aotes bien se des liza paladar
adentro, de jando an sabor á m iel y á linfa fre,s ca,
¡Ah, si los actores del cColóa, abandooaran su
afán de ex trema r la nola c ó mica!
MAESE PE DRO.

�IDILIO ROTO

Fol,Mflck

QRIJPO DE AMIQOS DE LOS SF:f/ORES HOYO, QIJE OFREOIO IJN BANQUETE A OIOHOS SEffORES REOIENTEM ENTE

AJEDREZ

2

2

Problema núm. 1O, por T. Kíng-Parks
2

NEGRAS

T X P (mate).
t

si P X P (2 D).

1

si P X P (4 R)·

1

si P 7 A

C 5 R (mate).

T X P (ante).

2 C SR (lnlle).

Han mandado solncíón uaeta lat penooas síga.ieqtes: F. lrigoyen, C. Bureras v J. G . Gutié·
un: Topete, de México¡ A. J. Merino Cervantes,
de Toluca¡ Oh.llo Rubio, de C:1nane1t1 y doctor
Ernesto Escillona, de Naolinco.

...
•

APERTURA ALAPIN
BLANCAS

NEGRAS

Sdor Alapm.
1P4R

I

Sclor C. larct.
P4R

2C2R
,1 C 3 AD

2

C 3 AD

5 P4 D

6P 5 D
7 D3D
8 P X P
BLANCAS

Laa blancas juegan y dan mateen tres jugadas

Solución al problema número 8,
por Patrlck Moran
NEGRAS

BLANCAS

i-C6A
2 A 2 R (mate).

t irlR X'l'
l

si R 7 A

9 C (4 T) 3 A
10
:i

e e

3A4A
4A2R
5P3D
6 e r e
7P4AR

8 D2D
9 D X P
10 D X D

Este cambio de Damas contribuye á desplegar
rápidamente Jas fuer,:u enemigas. VaUa más jogar D 2 A.
n A X D
11C3A.R

e s 'A
13 A X A
14 A. ,1 R

12

15 Enroca lado D
16
17
18
u¡
20

P
P
P
A
P

4 A
4 C R

se

6 R (jaque )
5 A

r2 A X C
r3 CD 2 D
r4 P 4 A

15 1' .'! ' L' D
16 Enroca lado R
17 T D r D
l C IR
19 R I T
20 P 4 C

El ataqne de las negras en el Banco de Dama
carece de porveni,r, paesto qne sus piezas está11
en el centro acumuladas y sin acción .
21P4TR

Pulida jugada entre los señores S. Alapfn y
G. Marco.

4 C4T

Sin necesidad algona las negras se producen
punto débil en 3 D. Debfau enrocar con T D.

11-11

21

e., e

r

z.iP3C

22

23 T 3 T
24 C 4 R

23 P

251'5 T

26•R

l

C

:17 l'AXP

I

T

se

24 P 4 T D
25 P 5 T
26 P X P
27 P 3 T

Fonada, 1&gt;0rq ue las blancas amenazaban (23 P 6 T ,
P X P, 29 T X P, T 2 T, 30 P 6 C, A 3 A, .~e A 7 A
y ganan ).
28 P X P

2S C 3 A

29 P X P (jaque).
30 T 3 C (Jaque).
31 e x e
·

29 R X P
30 R r T
31 A X C
.~2 A z C

32 T 6 C
33 T (r D) 1 e
~ p 6 '.l'
35 T C (jaque) .
36 T X T (jaque).
37 T
CD

sS T S R

39 A 8 e (jaque).
40 A 7 A (laque) .

41 A 6 C(mate).

33 T

2

T

.~4 A 3 A

.,sT X T
;¡6 R. 2 T

37 C

2

D

;i8 P 5 R
39 R I T
40 R 2 T

- ¿Maiia11a á las cinco?
-Sí, á las cinco.
-Adiós, mooJ.sima,
-Adjós, Ricardo.
St estrecharon las manos, y por lado opuestosigoió cada cual su cam.i:n_o . La silueta de mujer,
airosa y elegante, se perdió pronto por la a11gosta y tortuosa callejuela, env11elta eutre las sombras de la tarde.
Ricardo, sin poder resistir el deseo de verla.
basta el ú ltimo momento, á medida que andaba,
iba vol viendo la cabeza, parándose á ratos, con•
templando embebecido cómo se alejaba aqoella.
mojer que tantos recuerdos hacía revivir en su
corazón.
Inútil ya para hacer otra cosa que no fuese
pensar en Elisa, se dirigió á su pisito de soltero.
á aquella habitación que en pocos días modificó
radicalmente al creer que Elisa entraría en ella,
Jlenfodola de confort, de artfaticos tapices, mármoles, flores exóticas¡ h:ansformándola en un n i do de amor tibio y -voluptuoso.
Le parecía un suelio considerar qoe dentro de
pocos miuutos tendría allí, á su lado, á aqn.ella
mojer que co11oció niña, en los años de infantil
ioocenoia¡ le extrañaba que Elisa fuese aquella
con la qoe tnvo amores que,de puro ideales, eran
toutos; aquelJa niña qoe respetó siempre como
cosa sagrada, que por primera vez, j11ntos, cono•
cieron lo que era amor, amándose ..... . Y hada
desfilar por su memoria los aíios de su niiici, todos los hechos que con Elisa se relacionaban; el
dolor que ambos sintiet:on cuando se la llevaron
á París, á una pmsi6n de demoiselles, y, después
de muchos años de ausencia, el disgnsto que le
produjo el saber su casamiento.
En el reloj del gabinete souarc,n. las tres. Sólo
fallaban dos horas . . ... ¿Sería pu.ntual? . .... ¿Se
arrepentiría del atrevido paso que iba dar"?
Le desesperaba la idea de que la joven noacn•
diese á la cita ... Y después, reflexionando, de·
seaba que fallase; temfa convertirla en. una adúltera vulgar.
Veía transcurrir el tíempo con miedo; queda
despejar su cabeza, para tener claro juicio de lo
que iba á hacer.
El 111gé11ito fondo de honradez de su alma hada que, eu vez de gozar pensando en la proximi·
dad de la posesión de su anuda, sufriese horri•
blemente.
-No-se decía;- no debo mauchatla, mancillada para hacerla mía.
El reloj maceó las cinco. . . . . . las cinco y un
miuuto .. . . e l timbre de la puerta sonó.
Olvidándolo todo, alegre, ansioso, Ricardo acodió á la puerta, como si un huracán hubiese barrido todos sos esocúpuJos . . .. .. Abrió, volvió á
cerrar ;y el estrecho pasillo q11ed6 en sile11cio,
como si en vez de haber eutrado una persona
más, hubiese salido la qoe había. Era que el
amor, la pasión de los dos jóven.cs, comprimida
desde la infancia, había rolo sus ligadoras, y allf,
junto á la puerta, por primera vez, apasionados,
modos, sus brazos formaron on fuerte lazo.
Con las mejillas eucendldas, rojas de auior y
vergüen:ta, Elisa estaba sentada al lado de Ricardo. Después de los primeros momentos de pasión, en los que se desbordaron sns corazones diciéndose todo lo qoe tantos años callaroo, se
contemplaban mudos, impasi bles, con las manos
juutas, mirándose fijamente nnas veces, á hurta•
dillas otras, procurando cada uno leer en el fondo del alma del otro,
Los dos hacían examen de con.ciencia.
Elisa pensaba:
c¿Qaé dirá de mi? ¡Dios m.fol Me avergü enzo¡
no me reconozco. No me excusa nada . . ... . ; sólo
al ser fiel á mi primer amor, al amor verdadero
de mi vida, pues aonque no quiera, scy de él, le
pertenezco en el alma, soy suya, en mi pensamiento le tengo á todas horas, porque él me enseñó á amar, él fué el primero que me hizo sen•
tir .... Los recuerdos pasados no pueden. borrar•
se. ¡Dichosa edad, dichosa iDocencial El pecado
no nos era conocido. Los dos íbamos al colegio,
y ahora hasta me i mpone respeto eon esas barbas . ... antes parecía un angelote de retablo . . . . .
á ratos creo que es otro&gt;.
Ricudo se decía:
cEsta no me parece Elis.a. Elisa era una niña
inocente, vestida de corto, risueña, alegre. ¿Dónde está •quella niña de o jos picaruelo!, de afilad• y graciosa nariz ?. . . . . . Es ella, sí, aquí está;
pe:ro esclava de otro. tiene otro dueño&gt;.
Y ella volvía á rcftexionar:
c¿Qué bago aquí. si no es esta mi casa, si no
soy Ubre, si no me pertenezco?&gt; Y el sollozo que
iba á escapar de su garga.nta fué reprimido por
una caricia de Ricardo.
A pesar de los reproches de su conciencia, durante algunos minutos estuvieron alegres, loca.aces¡ se con.taron todas sus penas, todos sus amores.

-Soy feliz¡-pero si esto es
sueño-le dijo la joven;

lllll

~

P~OXIffiO E{'lUACE

-no quiero despertar . .. . , m:'5
•ale Morir ....
~ -No -contestó Ricardomorir ahora que sabemos lo
que vale la vida, esta vida mil
veces venturosa que nos per•
mite estar as{, tan unido~,
-unidos para siempre .. . .
-¿Para siempre, Ricardo?
lOh, no¡ para siempre ya 11.0 es
-posib el
Callaroo, Las palabras de
Elisa volviéronles á la realidad. Anochecía, v la triste luz
de la tarde hacía más sombrías
y tenaces sus reflexiones, m ient111s que:e1 reloj, como si babiese aoelerado la marcha , in•
die.aba la proximidad de su separación. Todo tenía un tinte
gris en aquel saloncito, desde
los mnebles y las paredes hasta
las almas de los dos enamorados,
Y cada cual Yolvió á sus
mo11ólogos preñados de tormentos ftageladores de su ~píritu.
Elisa se veía arrastrada, dominada por
aquel amor¡ hubiera
querido huir y no t enía suficiente voltto.tad para ello . . . . Le
quería á su. pesar, protestando, inditoá11do•
se contra sí mism,.
En Ricardo iba
acentuándose la tristu:i qoe sintió an tes
de la entrevista. Vela
desmoronarse el más
puro ide.l de su vida, caer de una manera vulgar. E lisa era la
'Verdadera esposa de
su alma, y junto á
.el1a se sentía con dos
personalidades: la de
marido y la de amante¡ u.na se rebelaba
contra la otra, las dos
luchaban. Si aquella
no era Elisa, no teu fa
ningttn interés para
él~si, efectivameute,
era ella, no era él el
qae estaba aJl:f, pues
é I no podí.a ser el
amaute de su elposa,
ni quería que ésta le
fuese infiel.
Los ojos de los des
se hamedecieron. Por
afinidad de pensamientos, sugestionados, hadause las mis•
mas re.fl.e:ri:fones. El is.a
cada vez estaba más
avergonzada, temiendo aparecer i mpora
ante Ricardo, al q ae
tanto amaba.
~

Sl!NORITA MARIA CARRl '-LO.- SEROR CAPJTAN .JACI NTO TREVIRO
QUIENl!.S CONTRAl!RAN MATRI MONI O PROXIMAMENTE

E~ silencio se prolongaba demasiado, sus pensamientos se perdí_a_n en u.n laberinto de meta íí·
sica superior á elloSc, basta que, por fill, renació
el sentimiento de sus deberes, y conmovido, dijo
Ricardo:
-Tú eres mi mujer ideal ¡ basta ahora tu re•
cuerdo, el recuerdo de nuestro am.or ha sido lo
tínico que ha alegrado mi coru6n. Amémonos
siempre, sí¡ pero qne nuestro amor no paeda
nunca avugonzar,ios , , .. Es la felicidad .. , .
Los sol102os de Elisa no le dejaron conclui r.
Desespcrada, acongojada, arrepentida, como si
Ricardo fuese el esposo que intentara eugañar.
se arrodilló i sus p ies, y beúndole tas manos, Je
dijo:
-Perd6name, Ricardo, soy buena, soy di,ina de
ti, muy digna .. .. ¿oy rs'!

No pudo contestar. Aquella locha era superior
á sus foenas; le desgarraba el alma. L evant6 á
Elisa del suelo, Ja miró amoroso, con 'h onda pe•
na, le secó las Jiigrimas, y cuando la vió tranqui•
la, como notase que ella boscaba la puerta, baciendo un esfuerzo, la .1compañ ó h ast a el umbral,
y allí, autes de partír, como último adiós, la besó
en la frente . . ..
Elisa ba jo precipitadamente la escalera; autes
de salir del portal secóse las lágrimas de sus
ojos y mirando airada, por última vez, hacia e l
cuarto q ne poco antes crcy6 ser ía el oasis de su
trist e vida, dljo:
- ¡Estúpido! ¡Imbéd ll

E R o oRfGu ~z S!!:RRA.

�Crónica
L estío ha llegado, mis
q neridas lectous; parece q11e el cielo, lumin.o•
so y az:nl, canta un.himno al sol resplandeciente; hs estrofa, de este
ooro triunfal son entonadas por todos los seres y aún_ por todas las
cosas inanimldu. Porque también etas cosas hablan&gt;, como dijo el poeta, y no es necesaria mucha sutileza para comprender ese idioma misterioso y elocuente. Allora
que pasáis Ja temporada en el campo, lectoras
míu, e:scachad lo que dícen los viejos árboles de
vuestro jardín. Los álamos blancos, cantados por

Bécquer tantas veces, agitan sus plateadas hojas
con un rumor suave y cadencioso, que parece ha•
blar de amores ideales, ddicados y románticos¡
evócanse antiguos castillos, damas bellas y amantes, reclinadas en la balaustrada de piedra del
ancho balcón, esperando al caballero valiente Y
ambicioso que faé á combatir cpor su Dios, por
sn rey y por su dama&gt;,
Un poco más allá, los tilos, poéticos y obscuros, inecen sus frondas lozanas, y al con tacto acariciador de la brisa, cuentan discretas y emocio•
nautes historias de amistades llenas de encanto,
en las cuales los sentimientos complicados del
amor, el interés intelectual y la fraternal simpatía, produjeron aquel dramita moderno tan cono•
cid o en nuestra. época: la joven secretamente ena•
morada. del amigo predilecto, cuya quinta vecilla
asoma sus elegantes torreones, finos y agudos co•
mo flechas, detrás de la frondosa arboleda. Juntos
han paseado siempre por el bosque, ya á caballo
en la pirlida de caza, ya á pie en. las tranquilas
excursiones á la hora del &lt;tramonto&gt;; jnntos han
bogado por el lago en la blanca barquilla, llevan·
do ti los remos y ella el ramo de 11;,res recién
cortadu en sn obsequio por el galante comva·
fiero . . . . . ¿C"ómo no amarlo eumedio de aquella
soledad, llena de perfumes agrestes y de cantos
de páj.rros? . ..... Mas, escuchad lo que dicen los
tilos mecidos por la brisa, como arpas sonoras
cuyas cuerdas hiere al pasar el viento fugitivo.
Nos cuentan cómo el c.1migo amoroso&gt; comenzó
á encontrar un poco cansada aquella vída campestre¡ vacilaba en lastimar El corazón de la dul•
ce amiga querida; pero .. . .. no la amaba lo bas•
filute para 1u1ir á ella su destino, y prefirió poner
un discreto fin á tau poética historia con una
violenta separación, causada por negocios importantes, hábilmente fingidos, á los cuales era preciso atender en la ciudad. Y después de la partida y de aquel adiós., dicho casi entre lágrimas
bajo los viejos tilos del bosque, tl se íné y ella
se qaedó allí, sola con su llanto silencioso, su
secreto desengaño y el amargo recuerdo de esa
falsa ilusión.
De improviso,· el murmullo agitado de los gran·
des nogales, vieue á arran.Cilrnos de la melancóli•
ca meditación, habU.udonos de huertas tranquilas
y patriarcales, en donde los ancianos campesinos
han visto deslizarse su vida sencilla, inocente y
modesta, entre los hijos y los nietos, como esos
viejos troncos vigorosos, vestidos de ramas, ere•
cidas unas y pequeías otras. !Cuán d11lce existencia la de esos seres humildes, bn pobres de
riquezas y tan ricos de sosiego y conformidad!
Entonces, al dirigir nuestro pensamiento hacia
ese rumbo, contemplamos el sauce tr iste y meditativo, inclinando su ramaje Bexible sobre la madre tierra, como si quisiera tributar una última
y constante caricia á aquellos que duermen bajo
su sombra. Y vienen e.n stgnida á nuestra memoria todos lo!&gt; ausentes, todos los que, e.n el peno•
so viaje por el mundo, nos han precedido, para
esperarnos en las fronteras incógnitas de aquel
país misterioso, &lt;del cual ningún caminante ba
vuelto&gt; .... Pasa la libia brisa estival murmurando entre las frondas; el sol comienza 6. ocultarse
tras la az11l y at:rciopelada cortina de las dista.ntés montañas, y mientras el toque del Angelus
cae c-omo lluvia armoniosa en el gran silencio de
la tarde agonizante, permanecemos aún, lectoras
mías, entregadas á la suave y triste delicia del
recuerdo y de la meditación.

..

.. *
En la semana pasada ofrecí á mis lectoras ha•
blarles de los nuevos &lt;lailleur&gt; que se usarán en

ta. estación de verano. Al decir nuevos, debe en·
tenderse nada milis lo que se relaci.ona á ciertas
ligeras reformas introducidas en este estilo de
trajes, los cuales no ofrecen grandes cambios en
su aspecto general. M11chos de ellos están hechos
con la falda entera de alto á bajo, y si tienen en
la. orilla una b~uda que estreche la supuesta am•
plilud del corte, es solamente por seguir la ins•
piración característica de la moda actual y no
porque exista dicha amplitnd, pues la falda sastre continúa siendo muy estrecha.
Las telas con dibujo, especialmente las lanas
inglesas, se emplnn de manera q11e ese dib11jo
quede cole.cado verticalment e, tos lados mu y en
bies y el cierre por íietrás, según el antiguo y rudimentario sistema; pero, á fin de buscar en esto
alguno variación, en vez de hacer la costara recta, se deja á la tela dos ó tres sardi netas que se
cruzan por medio de grandes botones planos. El
jac¡uet es recto, semicorto, al nivel de las cade•
ras, y para nn talle joven y esbelto, el mts ele•
gante es el jaqnet corto, ajustado y ceiiido por
un cinturón de cuero barnizado. Se 11sarán mucho para estos ctailleur&gt;, lanas rayadas de dono
sobre tono&gt;, es decir, una raya fina y clara sobre
un fondo más obscuro. Alganas veces, en lugar
de cortar la falda de una sola pieza, se confecciona con bandas, puestas en diferentes diteccio•
ues, semejando angostas draperías, lo cual, caando las telas tienen dibujo á cuadros 6 á rayas,
produce un lindo t inesperado efecto, que forma
una verdadera guarnición al traje. Cou los cdamiers&gt; se gaarda tambitn alguna armonía, pues
la banda lisa, que estrecha 1a amplitud de la falda, se hace del mismo tono obscuro de aquéllos¡
las vueltas del cuello, solapas y puños de las
mangas del jaqnet, se eligen igualmente de ese
tono, y las solapas llevan un bies 6 chaleco fingido, llecbo con tnssor 6 satén de algún matiz vivo. E1tos chalecos i nteriores ó aparentes, lo mismo q11e los pnños de las mangas, se confeccionan
á menudo con bordados de e.stilo j¿ponés, el cual

se ve muy lind:, cuando se col oca sobr e un traje
de t ussor blanco, porque estos tonos brillantes
y a legres ponen una nota fresca , juveni l y ele•
gante en el atavío, dándole un aspecto netamente
estival. Los trajes de tela algo gruesa, q ue poco
se lleven en. este tiempo calnr0501 strá,n de la
misma forma y corte que los de lana Ligera ya
descritos, aunque se prderiráo, para ellos, los
colores claros, principal mente el blanco, el C11al
ofrece un conjunto de ligereza y risueña senci•
llez, propio par~ la estación presente. A los t rajes sastre de satén, hechos en matices discretos,
como azul rey ó aznl cuervo, han sucedido las
bonitas &lt;toilettes&gt; de fo11lard con d iversos dibujos en d istint-o color¡ ot ras, confeccionadas en
taJietas Bexibles, velo de seda ó charmense, y para todas éstas la falda se hace amplia y fruncida
en la parte superior y en la inferior, recogida y
estrechada por banda! de la misma tda del trajt •
dispuestas en forma de drapería. En estas confecciones existe un amplío campo para desarrollar la fantasía y el buen gusto, como indicaré
muy p ronto á mis amables lectora,.
MARGARITA .

~

Labores Femeniles
El papel que las cortioas desempeñan en el
ornato de una habitación es de tal manera importaüte, qne casi podemos darle el nombre de
principal. No es posi ble que un aposent o ten¡!a
un conjunto armonioso y elegante si falta est e
indispensable accesorio.
Com.o creemos que nuestras lectoras participarán de esta opinión, les ofrecemos hoy tres modelos de cortinas, propias para decorar los aposentos durante la es tación calurosa del verano,
pnes están hechas en tel as ligeras de colores
claros.
Uno de nuestros grabados represen ta dos modelos de cortil1as de etamina blanca ó crema, bordadas de colores. La primera está adornada con
Beco de borlitas, tanto en la oril la como en la
corois11 ó dosel. El bordado que luce es d e trencilla y algodón verde resedá. Los peq ueños tiestos con flores son también verdes y las florecillas
rosa.
El segundo modelo utá guarnecido con bordados de estambre en color chaudrón y azul azufre
en dos tonos. Un ancho Beco de hilo adorna l a
orilla de la cornisa.
Estas cortinas son muy originales y elegantes,
pues el coajunto de Jos bordados sobre el color
crema ó blanco de la etamina, es muy distinguido.
El segundo grabado nos muestra una cortina de
muselina ó de et amina color de maíz, ador nada
con encaje de bolillos y aplicaciones de bordado
inglls.
•
Tanto el entredós, como la puntilla y las aplicaciones, pueden substitui rse por deshilados, l o
cual será tambit n muy artísfü:o y elegante.
Est os tres modelos de cortina son propios par a
recámara, gabinete de trabajo, de tocador, antesala, etcétera.
Deseamos que nuestras lectoras l os encuentren
de su g11sto.

~

El .Auditorio Simpático
A las personas nerviosas les es indispensable
un aud itorio simpático, para poder conversar y
mostrarse en una reunión. Si notan hostilidad en
la asamblea, ó siquiera en uno solo de los asistentes, pierden todas &amp;us facultades, bastando una
réplica agresiva ó una m irada burlona para turbarlos. Harán meior en callarse cuando duden
de la ben1:1volencia de todo el auditorio.
Muy raro será el gne no se sienta cohibido
c\1ando enmedio de un grupo de personas si'llpá-

ticas y amables, se presente ele pronto una datna
ó caballero cuyos sentirnientosé ideas no se arna!
gaman con las del concurso, y está tlestituído,

adewá , de ese calor que -se llama simpatía. La
presencia de esa per.;ona hace el mismo efecto de
una de esas montañas de hielo, tan frecuentes en
los ru ares del Norte, en una corriente de agua
tibia.
Son poco ainables y, por taato, poco arnadoe-,
esos seres cuyo corazón no palpita nunca al unísono de los otros; g ue est!\n fríos cuando todos so
entusiasman; r¡ tle razonan cuando los demás s.ienten; que repelen la acción de ese flúido que Jiga
e n determinados momentos todas las almos, haciendo de ellas una sola, capaz de realizar las grandes acciones y los grandes sacrificios.
Son muy conocidas tsas personas que oyen con
semblante impasible cuanto se habla, y quo do
pronto, rompiendo el silencio en gue se hablan
encerrado, hacen una pregunta glacial o dejan
caer una observación 6 una frase irónica que u.es·
conciette, no sólo á los faltos de• aplomo, €i no h11sta á los más serenos. Hay quien sepa contPstar,
como se debe, li tales interrupciones ; pero, lo
má frecuente, es que el que habla se turbe por
completo y que se sienta en el resto de la asa,mblea nn ,·ago inalestar, causado por la disonancia
que produjo en la arrnonfa general aquella voz
destemplada. Guárdese, guieu se encuentre con
estos ejemplares en sociedad, de estrechar relaciones con ellos, porque su amistad sólo d iagastos
les ocasionará.
Huid, lectoras mias, de parecero á estas pobres
gentes, pues son siempre des 11gradalJles y no ins•
piran 1\ nailie simpatía.

�FoT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA

"EL

MUNDO ILUSTRADO"

TRAJE nm BAILB. -llecho en piel, d_e seda &lt;azul rey&gt;, El delantet:o de la falda y toia la orilla e,táo guarnecidos con gruesos
bordado de plata y acel'o. Una 13.rgi1. Lumc1L de tul, completamente cub1et·ta de bordados de lentejuela. y perlas, cae á lo largo del traje.

TRAJE DE CALLE.-Confeccionado en velo de seda de color gris humo, obre fondo de sat6n Jiberty. La falda luce un ancho fleco,
de seda y va recogida con una pasamanería, la cual termina en un motivo bordado. Estos mismos mot ivos adornan el cuerpo y laSI
mangas.
.

��El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado

Sin Comentarios.
"Sres. Dr. Miles Mt::dical Co.,
A continuación manifiesto 1~
resultados que he recibido de sug
Medicinas, tanto del Remedio
Nuevo para el Corazón como las
Píldoras ".Miles" Contra-dolor.
Por mucho tiempo no babia
sido dueño de mí mismo, pues
me atacaron fuertes palpitaciones del Corazón, mi piel estaba
amarillenta y tenia continuo
dolor de Cabeza, no siéndome
posible dormir ni media nocher
asi es que me levantaba con una
desespe--ación y sofocación del
pecho ~ue parecia. que me iba i
ahogar, y que solo algunos mi.'1Utos me quedaban de vida.
No tenia apetito, y por con,,
siguiente me iba adelgazando de
una manera atroz, no pasando
ni tres días sin tener fuertes
torzones que á veces me hadan
guardar cama. Al comenzar i
tomar sus medicinas pesaba 1,46
lbs. Hoy peso 172, trabajo con
gusto, y puedo manejar la barra,
pico y hacha por todo el dia,
monto á caballo etc. Recomiendo el Remedio del Dr. Miles para
el Corazón y las Píldoras Contra-dolor á todos los que sufren
de estos terribles achaques. S.S.
José S. Martínez, Sabina!, Tcx.,.,
De

venta en todaa

las

Preparauoa por

Botica•

MILES MEDICAL CO.,

torta, en la lección de esperanto; deeeada verla. ¿Acaso os ha impedido
también vuestro sefior pe.dre cnmplir
el castigo?
El muchacho movió negativamente
la cabeza, y por t.oda respuesta bajó
los ojos compungido.
- ¡ Ah, comprendo-exclamó Mocbard,-&lt;&gt;s la habéis comido!. .. . ... .
¡ Ved cómo est.e pícaro se ha devorado
su castigo!
Semejante !alta merecía otro cast.igo
más ejemplar, Mochard no vaciló.
-PMa castigaros-le díjo,-fijaos
en lo que decido: en vez de torta me
traeréi!! una caja de«patedefoiegras•;
y tratad de que sean de buen tamaJ\o
. ... ei no, informaré de vuestra falta.
al jefe de 111 :misma universidad.
Di,jando al joven Paquet temblando
de espanto, nos dirigimos el comedor
donde mi huésped destapó una botella
de un ai'iejo Oport.o blanco.
-Un famoeo castigo,-me dijo, y
que os aseguro nos reconfortará perfectamente.
No oculté á 1ochard mi intensa. admiración por l!ll método
-Sin embargo-agregné,-una cosa me intriga . ... . . pero no me atrevo
. . . . serla. una indiscreción ....
-Hablad no más y llenad vuestra
copa..
-Pues bien, mi querido Mochard,
¿qué hacéis para pagar vuestro departamento si no recibí!! dinero?
El guifló alegremente un ojo y me
dijo:
-Tengo entre mis alumnos, un sujeto notabie, laborioso, asiduo, inteligente .. .. en llilA palabra, que no me
da motivos para castigarlo s100 cuatro
veces al ai'lo.... . . eso sí que el castigo que le impongo cada vez es el de
traerme cancelado el recibo del trimestre: es el hijo del propietario de la
casa .. ..
PAOl,

RI HE.

Ell&lt;11art. E. de Indiana, Eatadoa Unid-

SU FUTURO SE PUEDE
PRESABIAR.
V. puede leerlo V. mismo.
UN UBRO SIN IOUAL QUI! SI! REPARTB
QAATIS SB LO DICE Á V.
"EL PODER SECRETO" es un libro
1100 Je dice á. V. cómo puede ga.nar más
din~ro, la. ~a.nera de determina.r qué vocao16n seguu pa.ra. tener el mayor é:idto,
inftuenoia, pod6l', cómo haael'Se a.mar
cómo posesiona.rae de los secretos de to~
dos los seres humanos con quienes V. esté.
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que ahora. lo guía.u á. V, y cómo llegar á,
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LO PRIMERO

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debe pensarse al sentirse afectada

la nretn es en los ME'IUOIDES. Curan
rápidamente los Bulos. lnOamael~nes, gonorreas, ete. Son
facies de tomar. No prooorcionan incon.
veniencia ni publicida~. 'Son mejores que
d sándalo y la COpalba y su precio e,
rucos.ble.
Se veoden en todas las Botic.a-

EL MUNDO ILUSTRADO
t.1 el mejor periódico ae·
manario de la República

Yo no sé si tQ sabes, lectora, que para
los hombres hay una mujn oellosa, y esa
mujer es la coqueta.
La coqueta es una enamorada de si
misma, ton ucluslón de todo otro amor;
que lleva so pasión por su belleza, su
gracia ó sus cuall:la&lt;les hasta tal punto,
que necesita que los hombres todos la
acaten, la rodeen y la ensalcen; y para
logrulo, si la virtud de sus encantos no
es bastante. sabe recurrir A todos los Incentivos, A tocias las provoculones, falaz
y arteramente, con esa lndlfereoc1a con
que las fuer.zas sin alma arrollan y destrozan lo que á su paso se opone.
No te he de ne¡tar que no hay mujer
sin coq11eterla, ni lo que es más grave,
que la coqueterla es un arma qae debe
esgrimir toda mujer; pero del empleo llcl·
to de ella, al p,rolcíoso abuso, hay una
distancia enorme.
Ea esto hsblamos convenido aquel atar•
decer de un meq de J11ll0 1 en la toldllla del
vapor "Braslleflo," tres ó cuatro pasajeros, de entre los cuales uno, que no babia
emitido opinión ninguna, llmltAndose á
sonrtlr al ofr nue;tru rotundas afirmacloneq, acabó por decirnos:
-Qulzlls yo, mejor que ustedes, tenga
moti vos para saber á qué atenerme ea ese
punto.
- ¿Usteil cree?-le cootes!ó alruten.
-Estoy seguro,
-Y ¿no podrtamos conocer en qué se
basa su &amp;firmaclóo?-tosloué yo.
- Es toda una historia, qae no tengo
Inconveniente en relatar, sl l. ustedes ha
4e placerles.
\
-SI, si, b1ble asted.
Y nos dispusimos todos A escuc.bar
atentamente, pues no era aqael hombre

BDZ ANOS DE SUFRIMIENTO~
El Sr. Don Má_ximo Heredia de Mil,.
1tehuale, Mé~ico, ~ablando de 1~ mucho
1que _ha sufrido, ~foi: "Padecí de Neu1 ralgia por espao10 de diez años, y en
menos de dos meses me curé radicalme,nte c.on_ ~I uao de Jaquequina, que
tr..i - prescnb16 el Sn Don Isidro Morales Hall, dueño de la Botia W' la
Pwima. de eeta oiudad."
1

un trl-rfal, y de ello hablamos tenido mo•
tlvos para reconocerlo en la larra truesia.
-Este es el serondo viaje qae yo hago
á la Habana-empezó a.si el relato.-No
hace mAs que dos aflos que sal! de Cuba,
y sall precisamente á causa de la mu1er,
mejor dlcbo, de la olfla con quien 111e
ocurrló el lance que be prometfdo referir.
Cuando yo cooocl á Glsela era 6s ta una
dellclosa cblqullla de unos quince altos;
yo tendrla entonces treinta y oc.bo, puesto qoe ahora tenco cauenta.
Se trataba de la hija Qolca de an Intimo
a.miro mio, y por esta circanstancla y por
la enorme cllferencla de aJlos, yo no quise
ver en ella nunca otra cosa que una belllslma criatura, á la que admiraba con
ojos paternales, y acaso con ojos que no
se sacian ele cootemplu lo bello. Pero
nada mAs.
Pasando dlas, lo qae yo suponla mi
mallcla, me puso en g11ardla sobre hechos
y dlcbos de la nlfla, que lo mismo podlao
ser nacídos lle una Ingenuidad absoluta,
que de an 4eseo de insinuarse y llamar
mi atención.
Suponiendo hoy esto, m,llaoa lo otro,
Glsela empezó • preocuparme, y en mis
visitas &lt;ll■ rl•s • la casa pasó á ser para
mi, de secundarlo, á objeto principal,
No tard6 en convencerme de que yo estaba locamente enamorado de Glsela, y
de que Glsela lo sabia.
Desde este punto su conducta varió.
A los arrebatos de mi amor oponla su
Indiferencia; cuando yo queda mostrarme
Indiferente, no le faltaban recursos para
encender mi sangre ....
A mis trlsteus, á mis melaocollas, que
ella no Ignoraba qae era el origen, respondla con la mAs loca de las alegrtu,
como si extrafla A toda noción de dolor, á
toda Idea del bien y del mal, su vida se
destliase tnnta, pero sin contacto, con
lu otras v das.
Yo llamaba A Glsela panterlta y acab~
por adorarla como tal fierecllla. En la erada de su cuerpo se me antojaba ver la
del felino que tiene todas mis preferen•
das; sus dientes menados, iguales y blaoqulslmos, me lo recordaban; sus mismos
Instintos, entre los cuales no babia uno
solo piadoso, me hadan pensar en el animal sin clemeotla, en ta llodlslma bestla
que bace del dolor ajeno un placer para
si, y que atenta únicamente A los caprichos ele su fantasla de animal carnicero,
sacrifica por su goce toda vida que puede
dominar.
(P•nterlta adorable, entre cuyas zarpas
y bajo el poder de cuyos dleotes babia
caldo yo, y en tal estado, que los mismos
desgarrones de mi carne viva y las mismas mordeduras me sablao á caricias!
¡CuAn rldlculas se .me aparecen ahora
mis rebeliones 4e aquellos dlasl ¡Porque
yo Intentaba, á veces, rebelarme contra
aquella sumisión que hacia de mi una
cosa!
¿Pero acaso no son y han sido lgualme:ite rl&lt;llculas las rebeliones todas, de
todos los hombres que se hao hallado en
mi mismo caso? Mh aún: ¿qaées la existencia sino una serle continuada de ridiculeces, que no hay hombre sensato que,
en un momento de lucidez, no haya visto
desfilar su cerrada teorla al evocar la historia de su vl&lt;l&amp;1
Yo me rebelaba tan neciamente, tan vanamente, tao lnúutmente, como podJera
hacerlo el graTe que, en busca de so centro, al caer, quisiera oponerse al cumplimiento de la ley Inmutable que lo arrastra_
A mi me arrastraba, en mi calda fl.tal ,
esa otra ley, Inmutable también, que en
amor bace del que mAs ama la cosa, la
pertenencia del que ama menos.
Pero al hablar de mlls y menos amor,
¿basta qu6 punto soy exacto?
¿En qué fundo, si no es en mi vanidad,
que mi paoterlta me tuviese alguno?
Que á veces me mirase con ofos en
que yo lela amor, ¿prueba que ese amor
existiera?
Que yo viera provocadones, que se
me antojaran insinuaciones, lo que tal

vu no eran Jú.s que Instintivos Impulsos
de la carne en el primer hervor &lt;le su sangre de bestia Joven y sana, ¿es safideotl
para que yo me cooslderue deseado?
En esta duda, ea esta perplelldad, y sin
lograr ni en un solo momeoto ,allr de
ellas v1vl meses enteros, basta que un
dla, al fin, sin ruerzas ya para proseiutr
sufriendo, me amp116 en el primer buqae
que salla y hui hacia Espalla ....
-Y ahora, ya cora4o, regresa uste4 á
Caba?-le preguntó uno de los oyentes.
-No; ahora, Incurable, vuelvo á la Ha•
bana, porque entre los dos tormentos es
más dulce para mi el que me produce ser
de nuevo presa de mi delidosa panterlta,
que el muy horrible de hallarme lejos de
ella.... . .. ..... . ....... •-· •·· •···
Y el "Brasllello" continuaba su marcha,
y la noche se aduenó de la lu1, y una
honda melancolla pareció apoderarse de
nosotros ....
Vivir, amar, luchar: problemas an ella
y otro resueltos y un dla y otro Insolo•
bles, porque el hombre, como el desdichado ouradorde esta novela, b11ye; pero no
escapa de so sino, al qae una foerza ciega lo conduce,
TOMAS ORTS· RAMOS.

Habana, Octubre, 1909.

LA GENTE GORDA
SE REGOCIJA
LAS PAPADAS PrRTfNtHN YA

A LA HISTORIA

LOS NAUPRAGOS
LOS RESFRIADOS
SE CURAN
EN UN DIA.

El Remedio de Munyon para toe Redria•
' " alivia caai instantáneamente el rufriado

4e la cabeza, de ta gu¡anta 1 de lo• pul.Ata¡a la fiebre, contiene la destila•
ei6n de la nariz 1 quib. los dolorea que producm 101 resfriadoL Cura la srippe, tocca
rcbeldu 7 precave contra la pulmoma.
Tenels lnflamadu 6 rlgidu laa coyunturu,
110 importa lo cr6nico q__ue aea?
Id donde
el boticario, comprad el Remedio de Munyon
pua el _Reumatismo, 1 T&lt;:reia que pronta a
la curacion.
Si teneia algun mal en loa rillonu 6 u la
veji¡a, el Remedio de Munyon para ¡.,.
Ri !Iones os curuá.
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SI se puede da.r crédito á lo que
dice la gente gorda. de todas partes
de los .l!:stados Unidos, Roehester,
N. Y., será. proato la. meta para.lo,
que son demasiado gruesos. Todo
este furor lo ha. cansado una muchacha., que es casi una ollla, al hacet un descnbrlmieot-0, por medio
del cual la gente gruesa. puede volver á su est.ado normal y quitarse
la papada en unos cuantos dlas, en
su propia. ea.sa. y sic que 10 conozcan

sus ml\s íntimos amigos.

El tratamiento es completamen-

te ioorenslvo y asl lo afirman los
que ha.o hecho la. prueba. Una seffora. escribe Jo que sigue: «Hice la
prueba. con este tratamiento después que todos los otros me hablan
fallado, y me quitó de encima 45
libras en lUl mes, sin inconvenientes de olnguoa. clase, sin ponerme
á dieta, ni hacer ejercicio, ni usar
correas en el rostro. Oonsfdero que
es el descnbrimiento más beneficioso que se ba hecho, y aconsejo á.

toda persona ¡rruesa que le escriba

á Ma.e Edoa Wllder, Dept. 407 D.

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Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador.

J. Lavista.

La banda de músicos, de que formaba
parte, llegó á Ch1guua111as • las tres de

la tarde. Eramos diez. Eo nuestros borro•

sos uniformes azules, &lt;leste!lldos por el
sol, s.ólo se dlstlngula, en las vueltas de
lu mangas, el ancla simbólica. Bajo el
sol, l&amp;D%aba mil chispas fulgurantes el
cobre pulido delos Instrumentos: los oboes,
el fa¡tot, los figles. La multitud se a¡tlomeraba alrededor nutstro.
N11estra banda comenzó á tocar. Tocábamos an ,-ats gangoso y lento, lánguido
y triste. La mQslc.a se arrastraba por la calle llena de sol, volaba por el aire como un
piJaro herido, rebotaba contra las piedras
como un guijarro, se quejaba dolorosamente, estropeada, escarnecida, puesta en
cruz por la barbarie de los Instrumentos ...
-Son los otofraros-dljo algaleo entre
lamulUtud.
Al ser pronunciada aquella palabra, como en todas partes, miré pasar por todas
J ■s pupilas la vlslóa de un paisaje Ilusorio. Todos pensaron en aquel momento
en el navlo, ahora sepultado bajo las olas,
en la mar prof11oda y lejana, en Jas tudes
de abordo, en los ocasos sangrientos, en
las mll rosas de oro que prende el sol entre las Jarcias, y por Qltlmo nos vieron á
nosotros mismos sobre el puente ele la em·
barcaclón, dejando caer sobre la mar so•
nora la marav111a de la música. Y escuchando nuestra música, la lmagloabao correr por la vasta pradera azul, rebotando
de ola en ola, deshojando, con sus trému•
las alas Invisibles, los jazmines de la espuma, hasta perderse en el borlzoote como ana errante gaviota.
Nuestra banda cootlooaba tocando. La
música surgta de nuestros Instrumentos
bi.rbaros, evocan4o, en todas las almas,
un paisaje marino.
Toda música evoca un paisaje.
El alma popular, herida por aquella visión, se llenaba de piedad por nosotros.
Cuando murió en el aire la Qltlma not"
del vals, me acerqu6 á la multitud, el
fagot bajo el brazo, la gorra en la mano,
en actitud suplicante. La corra se fu6
llenando de monedas. Piezas de nlquel y
de olata calan en argentina confusión,
Yo era siempre el encargado de la recolecta. Hay algo en mi que 4esplerta eo
las gentes la benevolencia. En mi reside
la slmpatla, esa cosa misteriosa. ¿De
dónde parte mi seducción? No lo sé. ¿Acaso de mi alta estatura, de mis formas armonlosas y delicadas? ¿De mi rostro fino
y'pAUdo? ¿De mi barba ensortijada y negra? O tal vez de la expresión Ingenua
ele mis ojos claros, dulces como flores?
Al acercarme A un grupo, uno me preguntó:
-¿Cómo te llamas?
-.Miguel-le dije-y me sonrel.
.MI voz es dulce como mis oJos. Entre el
timbre de 1111 voz y la lu:i: de mis pupilas,
debe h11.ber una arcana armonta. Entre la
voz y la mirada debe existir una oculta
relación. Cada vez que miro unos ojos
tranquilos como pa.scuas, me Imagino que
deben ser acompaflados por una voz 4uJce como la seda.
Nuestra banda siguió por las calles del
pueblo, dejando en cada esquine, Junto
con el estrépito de I• música bArbara, el
encanto de oue~tra exóllca vlJa vagabunda. Para Chaguaramas, aquel pueblo vestido de tristeza y de sol, en la desnudu
de la pampa, la llegada de una banda de
mú\l:os era una nota rara y pintoresca
que turbaba {l moootonla de sus horas
Iguales. Chan~uaramas es un pueblo
triste y bello. Tooos los pueblos venuo•
lanos son asl: tristes y bellos. Y, sobre
todo, raros. Son tristes al lado de la alegre naturaleza. Porque nada hay más
alegre que la oaturalrza del trópico. Sobre todo, creo que sólo en dos cosas reside el alma vivaz del trópico: en las flores
y en los pAJaros. Las flores, como los p!aros, estAn hechos de algo vivaz, alegre.
nqultto, capitoso, multiforme, elotueotel
¡Las flores y los p,Jarosl Las flores ~oo
piJaros que cantan. y los pal]aros son flores que vuelan. Las flores tienen arquitecturas complicadas y sutiles. Parece
que sus pétalos hubieran sido recorbdos
por las tlferas de oro de una hada caprl•
eh osa, y tiemblan sobre el milagro verele y
crepltaate de las hnlas como llamas de sol
faoambule..qca.!.. ¿Qué joya, sortilegio del
buril, es más fin ■ y temblorosa que el joyel de un cundeamor? ¿Qué chispa de
frag11a, qu6 gota de sangre, qué pepita
de oro brilla como el pétalo de un mastranto? ¿QJé peosamJento de virgen es
más io1tenuo que un~ clara flor d" pascua? ¡Y los paljarosl Los p~Jaros forjan
melodlas en qoe las notas se atropellan
como un r■ mmete de mú1lcas. como un
manojo de espigas, como pu nado de monedas . . .
Pero en medio de esa nataralez:a locuaz,

l

,.fn, resplandeciente, los pueblos, con

sus casas taciturnas, encierran la melan•
colla de los hombres.
Cansados de tocar de esquina en esqaloa por las calles del pueblo, nos tolmos A dormir t la posada. .Mis compafleros, cansados de la faena del dla, se
durmieron. Yo estaba solo. Serian las
octlo &lt;le la noche; en la sala de la posada,
alambrada por an1 ltmpua de petróleo,
que vertla una luz amarillenta, babia mny
pocas personas. En una mesa, sobre una
cobija uul Jugaban á los dados tres
arrieros. SOio se ola el raid,:&gt; de los haeceslllos al chocar unos con otros. J ugaban con ardor. Da cuando en cuando cllspatabao. En el otro extremo de la mesa,
un jovea, delgado, trlguel!o, de ojos muy
vivos, sacaba cuentas ó tomaba apuntes
sobre un montón de papeles. Yo los miraba en slleoclo. A lo lejos se olan ladrl•
dos de perros. En el corral pateaban las
bestias. De cuando en cuando muilan las
vacas amorosamente.
Yo pensa!la: ¡qué rara es la vlil ■ I ¿Por
qué estoy ac¡ul? ¿Adónde Iré mail101?
El Joven terminó sus apuntes y pidió
una tau de café, A la sala entró aoa muchacha, portadora de 1a taza, humeante
entre las manos, ¡Quedé deslumbrado! J t·
mis babia visto una fi¡ura de mujer mb
Ideal que aquélla, Las lineas de sas caderas y de su basto, largas y fiou, tenlao la elegancia y esbeltez de uo llrlo,
Y era en ver4a&lt;l 11n moreno Urlo de carne.
La cabeza redonda y pequefla coblerta de
una melena hecha de mil sorthas negras,
la boca roja carnosa y apretada como suJetando el ala Invisible de un beso. anheloso da volar, era una cosa viva y tragan·
te como un clavel de pllrpora. Aquella boca parecla tener un alma. La nariz pequetia y recta, delgada y palpitante, y dos
ofos negros, pero (QUé ojos I Toda una noche del trópico sensual y mlstlca, ardiente y sonora.
-¡Maria ...1-gritó una voz desde la
cocina.
La muchacha salló. Mis ojos se encontraron con los del Joven que babia pedido el cafi.
-1Qoé linda esl-me dijo.
-SI, ¡May linda(
Y nos quedamos pensativos.
A poco entraron Ala sala varios arrieros. Veolan con dos cuatro" y un tiple.
Otro trala en una mano las maracas. Pl&lt;ll"ºª agoardleote y se sentaron á tocar.
Tocaban un Joropo. De los dedos toscos
y rOsttcos surgla y se deshojaba, sobre la
finura de las c:uerJas, ta flor de la música
venezolana. Flor hecha de sangre de vejez y de sueno. MQ,lca que viene de mov
lejos; desde lamelancolla del abuelo caribe, Indolente y brutal, enamorado y cruel.
MQslca que se despreodJó como una ligdma, en las noches de luna , sobre la negra curiana fugitiva, de la cuerda solitaria de la marimba dnliente. animó como
una llama de odio la tr•gll call• del fotuto
y fué estrepitosa y guerrera en el misterio sonoro de la guarura. ¡Oh, mQ,lcal
Flor de sangre, de vejez y de sueffo. En tJ
reside, como un vino en LID cAllz, el 111111
de la patria . Por ti se expresa todo lolAnguldo , todo lo muelle, todo lo peruoso,
todo lo feroz, todo lo delicado. lo mts frágil, lo mAs secreto, lo mis ncóndlto de
una raza y de una naturat,za. Ere, el se•
pulcro Ideal que guarda las cenizas de
nuestros abuelos Cltfuntos.
La mllslca lloraba. sobre las cuerdas finas, bajo los dedos toscos.
El maraquero, rerlcando las maracas al
són triste de la mQslca cantó una copla:
Esta ma.raca que suena
tiene lengua y quiere hablar;
sólo le faltan los ojos
para ponerse t llorar.
La mQslca segula. Escuchando la mOslca venezolana surgieron en mi las voces
ancistrales, esas voces que- vienen de
más allá del tiempo y de la muerte, porque vienen de las pn fondldades de la raza. Y ti. su encanto evocador pensé eo
todo~ los paisajes de la tierra natal. Pensé en el urlbe rom•nt1co y artistas tejedor de cintas, en el olntoresco baile del
sebuctl.n. Pensé en todas hs noches d11
b•lle bajo los caneyes resooaotes _...
Termlaó el Joropo. Uno de los mllslcos
me dijo;
-Oiga, muslQ. Esto es pa usté. Y comenzaron t tocar un vals criollo. Aqne1la música la babia ofdo yo muchas veces
desmayarse, Ungulda y ardiente, como
una odalisca, sobre los brazos melaocollcos de tos chaguaramos, flotar como una
11:asa dlamantloa sobre el agua dormida
de los Jagüeyes tranquilos, Inclinar como
una brisa misteriosa los gamelotales Infinitos, brillar en las tristes pupilas del
ganado, en los rodtos, en los crepúsculo~ de la pampa solemne.
Los mú,lcos. al tia, s, fueron .
M.e sentla triste y enftrmo. Me ful •
acostar. Los Jugadores también ~e hablan
Ido. Todo cayó en el silencio. No podla

~

¿ Por qué ponerse calvos y aparecer viejos antes de tiemvo ? El descuido del ca.bello ca.usa la formación
de la caspa, y ésta es la precur~ura
de la caída del cabello y de la calvicie. Para evitar estos malos, aconse•
jamos á usted fuertemente use el

Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
Un caballero escribe:
"La gratitud mo impulsan cscrihirll's
que tengo ahora la cabeza bleu poblaJa
de pelo espeso y sedoso, pur babor
usado su maravilloso Vigor del Cabello.
Estaba casi calvo antes de usar el
Vigor del Cabello. Todavía me lo
apiico una vc1, al dia, restregándolo
bien con los &lt;lodos en las raíces del
cahe!Jo. Estoy wuv agradecido al
Vigor del Cabello del Dr. Ayer por
hauer mejorado tanto mi apariencia."

lome usted este consejo á tiempo.
Use el Vigor del cabello del Dr.
Ayer y conserve su juventud.
}to nt.anel1.,a rl rrJl,,-l11t.

Pr'f'{l •tt,tt.· ,; "'''

m édico lo q1u, OJ&gt;iHu tl,•I l'lyur úd C:a.1,,./w

del Dr. A.ye-r.

Preparado por el DR. J. C. A VER y O
Lowell, Maas., E. U, de A.
/
- - - --, l.\S i'.EUR.\LGI\\ Y J .\QU

St ALt\'1 ,, ,

4..

e'"

'

1ll'l,~J.\1" J.\Nl1MU&gt;,lT[ fO\t \ \OO ,

~URADE STEAHH~J
NADA TAN ErICAZ Y TAN
FACIL de toDW' como laa

OBLEAS DE STEARNE
,araelDOLORdeCABEZA.
UNA SOLA OBLEA alivia al
momento el mú fuerte dolol' d-,
cabeza.
No contiene Antipirina ni otl'al
drogas peligrosas. Insista aíem•
pre en que le den la de ''Steams"

que es la 6.nlca legitima.

fRrDERlCK STEARNS &amp; CIA.

•

El

DETROtT. MICN..

t. U. A.

CATARRO á la CABEZA

debe evitarse
6 puede curarse
en, pocas horas
oc

En
lodu

KIPSOL

�El Mundo Ilustrado

Nuevas Maravillas de Ja Cirug~a
y de la Medicina
El último aae,tésico de,cabierlo parece ser el alJestésico idral. El paciente no pierde el conocimiento; puede presenciar la amputación de 110a
pierna ó de un brazo, lo mismo que cualquier otra operación grave, sill uotir dolor alguno y mientras sostiene 11na couversaei6o con el cirujano. Tieue la gran ventaja de no producir náuseas ni otros desagradables efecto!, como sucede con el cloroformo.
Se está propagando rápidamente el uso de una sencilla receta, copiada á
contillnación, para curar las afecciones de los riñones que tantos sufrimientos c ausa.o y que tanto abn1Jdan en climas húmedos. Hela aquí:

Extracto compuesto vegetal Arvelina. . . . .. . . . . . .
Jarabe compuesto de Hipofosfitos..... . .. .•. . . . . .
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla... . .... . .... . .

15 gramos
45 tramos
60 gramos

Estos ingredientes se compran por separado en culqaier botica 6 droguería y los mezcla uno mismo en su casa para tomar una cucharadita después de cada comida y al acostarse, sacudiendo bien la botella antes de
tomar cada dosis. El dolor de espalda y en bs coyunturas y los demás síotomas de reumatismo y de afecciones en los riñones desaparecen como por
enea.oto al poco tiempo de empezará usar rsta receta, y el enfermo se siente mejor que nunca, pues los hipofo56los y la zarzaparrilla roo tónicos ex •
cc:lentu.
dormir. J\\t lallan ,.. s sl•O•S. ,\\., µid¡J1t•ba el coruóu. LA fiebre me quemaba la
sangre.
Al dl11. slguteote no pude srgutr á mi~
compdieros. Partleroo sin mi al pueblo
vectoo. AIII me esper.ulan.
.Me queilé tolo- y enfermo. Todo ti dla
10 pasé en un delirio constante, ap,01s
Interrumpido por momentos fugaces de
luddez. Ea esos momentos recuerdo Qu11
vi mucb11.s veces á Maria entrar ea mi
cuarto con medklaas.
Una que otra vez escu, haba algunas
voces:
-¿Có·Q\o sigue el náufrago?
-;Púbrecltol
-¿Y es musió?
-¿Y el instrumento'/
-Como que no soplad. más ....
-¿Cómo se llama?
-¿Os dónde sert ,se hombre?
A 1a noche, puado el delirio de la fiebre, solitario en mi cuarto, me puse A ptn·

tejas. Soy rxtranje10 en todas paites, comenzando por m1 tierra natal. MI aavfo
es un navlo fanU~tlco hecho de la made•
ra del easurilo. Yo he naufrag1do..MI
barco se llame : la Vide.
Y como yo, ¡cuántos n.tufrago) ! E.1 todo
hombre hay uo 11•ufragol
Al dla siguiente lrla á reunirme con mis
compalleros. Comenzaba t amanecer.
Chaguaramas despertaba. Las paraula.
tas Y los azulEJos comen u bar, t cantar
en los charales florecl.!os. Las flores enviaban al azul su Incienso fnvlslble.
Cuando me ves ti oot~ que en una delas
mangas de mi blusa de marinero faltaba
el ancla simbólica.
¿Quién la habla cortado ... ?
¡Pobre niña!
A FERNÁ1'0EZ GARCÍA.

sar:

-¡Dios mio! ¿Esto es la vida?
Eo el silenclo ola todos los ruidos de la
casa. Desde •I corral vtol ■ el mugido de
las vacas. Un arriero ea una pieza vecl·
na, rooaba. Tenla el alma fina y soonra
como un cristal. Me puse ámltar el techo.
Al travé~ del techo-pen~é-la no;he debe estar muy hermosa. Debe haber mochas estrellas, Y empecé t ver las estre
Uas. Eran millones y millones de estre
llas, de todos los colores, nules, rojas ,
amarillas. Sobre todo amarillas,. como
monedas. ¡Millones y millones de mont•
dasl
Mtfi&amp;aa me voy-pen5é.-¿ Y Maria?
Maria se queda. ¡Qué linda es lt\ar1. I
Pensando en Maria me puse un ooco triste. ¿Acaso estaba enamorado? Tal vtz
De pronto sentl ruido. Algulen abr11. la
puerta. dulce, cautelosameote.
-¿QuJén es?-preguntél-Marla apareció en la puerta. Se acercó A mi cama ,
me aganó nna mano. Sus manos estaban
fr1as, las pupilas le brlllabao, estaba toda
temblorou. Preclplt1d1mente me dijo:
-¿Cómo e~Us? ¿Y• esUs bueno? ¿Se
te quitó la ñ,bre? Yo no podfa dormir.
Penuba ea ti y tenla trlsteu. Crel Que
estabas dormido y quise verte. He venid,,
descalza. ¿Cutndo te vas'/ ¿Te vas m~-

fiana?
No dijo mts. Se desprendió de mis manos y huyó. No pude retenerla. Al pase r
cerró la puerta ton un gol¡,~.
Yolvl á quedarme solo. Quedé atolondrado con aquella visión fugitiva. ~ Sonabt? ¿Deliraba? No. No era sueno ni delirio, Yo habla tenido sus in anos ea las
mlas. ¿Y 1.qaello era el amor, ó una som bra del amor, salvaje, brota l. Impetuosamente demostrado? Algo de m1 vida erran·
te y exótlca !labia penetrado rn su alma
turbindola como un perfume raro. Pero
amar .... Yo 110 paedo amar. Nunca he podido amar. El amor es en ml una cosa fu•
gttlva y ligera, como mi propia vida. Yn
siempre he tenido alas en los ples y en ti
c.oruóa. Hav hombres asl. Yo soy uno de
ellos. Hay hombres que son como la mü •
slca, qne esU.n como hechos de m1hlc.a.
que son de la misma materia misteriosa
de la inüslc1: eternamente errante, fu&amp;I
tfva y bohemia. Por esta condición de 1111
te■per■ mento habla escogido aquella profesión acorde con mi alma; la profesión de
mllslco ainbulante y n•ufr,go apócrifo.
Es una vil comedla. Pero tiene sus ven-

La Endemoniada
y,. no hay hada« en los ríos ni en los
bosques; ya las buenas hadas no viven
en las fuentes campesinas ni en los re
gatos espejeantes; ya no ealtan propicias
11.nte los vi.jeras para indicarles el cami
n~, ni velan el autño de le.a nifüts, abanicándolas con sus cabellos brunos. ni
rogalau á los g,nlilrs guerreros enamorados la miel de una t&gt;tincesa rubia, ni
se pasean de noche en albos cameros,
argentadas por la luna, pera secar las
hiPrbas venenosas . . . ..
Ya tampoco hay brujas; ya las amantes de Sal,fo no 1inden al macbo cabrio el
home?Iale del •sábado•, ni se repapilan
con vientres de sapo, cadáveres eñtjoa y
cuerpos de niño sin bautizar¡ ya no cabal
gan ea ~us escobas, caminaudo hacia el
aquelane, ni bailan desnudas al s6u dtsns can:&gt;iones: •Her, bar, diablo, díablo.
salta ai¡nf, salta all6, juega aquí, j uega
allá; d1ablo, bar, bar• ; ya Lucifer no las
1:111rca con la herida ardiente de sus uña.•
ni pinta con sn_s ojos el sapillo áureo q-u~
las alrv" de stnal; ya no se convierten en
mulos, c=rdos, gallinas y ovejas para
empononar las aguas y agostar los sem,
brados ....
No hay hadas. no hay brujas... ... La
civilización acabó, si llO con todas las
falsedades, coa muchos embustes feos
y con no pocas mtnliras consoladoras y
poéticas. Por eso, los hombres c:ivlliza
dos de Aljo1!u, al sab1&gt;rque en los aldea.
nos de su aldea habfa una bruja, una
embrujadaó una eademoniada, hiciéron se cruces y se sonrieron con incredulidad
y desdén.
La bruja. una linda brujita de quince
eños, con cabellos endrinos y b(ímtdos
(ljos negros. fné una niña como todas.
tal vez alg;o más grave; ~ero sin nada que
la convirtiese en uaa cnatura excepcional, basta que una mañana, el diabloque "stá fu rioso desde que nos re!mos
dei;us cnernos-deddióespaotar al mundo encerrando en un gracioso cuerpeci,
llo de muchacha la malitrnidad de un
tol'l)e espfritu de les tinieblas.
Bstaba confesando la chica, espiada
por el demonh•jo, y al abrir uaa. vez la

NO SERA USTED
rosa de su boca. para ez~uloar, aterrada,
un bclto pecado !ufanul, el malo fran- en6ailado. Que siempre hay ~queó de un briaco la _puerta p~rfWD,ada llerins y fraudes en abundancia,
d~ su pecho y ea él se estableció tra1do,
9s cosa qne todo el mundo saba;.
r.ameute.
l\Iinnt,,s después, la inocente oecado· pero rara vez 6 nunca se encuenra, acoo11:tida de un temblor moryaT, VO•
mitó un muñequin de lana, un ¡uguete tra que una importante casa.
estrafalario al que no faltaba detalle, comercial los cometa, sea cual
entre la est~pefacd6n de sus oarientea;
al otro día expulsó nn cacho de cera J&gt;&amp;· fuere la clase de su giro. N(}
jizo; luego unas cerillas de c-11beza verdo- ouede haber érito rermanente de
sa, pedazos de corcho a~ul, llore~ ourpú- 1lguna cla e, cuando esté basareas de ~raza nunca vista, mun~arros
in vetos{miles.. . Corrió po_r !os camJ)Os do en la mala ié 6 engallo. Loa
Ja mala oneva de tales orod1g,o~; llegó á qlle intenten los fraudes, son
Aljudn ,.bultada por el terror npersti·
3encillamente tontos y pronto
CIOSO de loe labriegos. y el caser!o ~e. la
brujita oerdi6 para siempre su soa1ego, miren el castigo que se mereconvittiéndose por obra y irracia de la cen. Sin embargo, hay muchas
cm iosidad ea sitio donde todas 1811 ex•
personas 9-ue temen . comprar
cursionea terminaban.
El médico, burlón é iucré~ulo ;las cn~- c.iertos articulos anunciados por
sas señoras de la aribtocracta pueblenna, medroalll! y rezaadoras; los cntaa al- temor de ser embancados y endeanos, se.m!&gt;radores iucaasables de má.• gallados ; especíru.rnente se resisxinus cribtianísimes, bravos bebedores
y cazadores incorregibles: los aspirantes ten á dar confianza á las manifesy letrados ingeniosillos y valeroE0S , . , taciones que se publican sobre
toda la ite~te de la región acudía 1&gt;ara tos m~ritos de ciertas medicinas.
examinará la niiia prodigio. Y mientras
el médlco disertaba, aaca.ado á colación El eficaz l'emedio denominado fa.
PU~ míseras lecturas. y recitaban las ~U·
íeres á media toz oraciones que santifi- PREPARACION de WAMPOLE
có el milagro, los curas &amp;o&amp;tenfen que, es un artículo que se puede comtratándose de males diabólicos ninguna
droga ¡:,odfa comoetir con el rezo, y los prar con tanta seguridad y ga.raneah1diaates bubcaban á Satanás en el Ua como la luu-ina, artefactos de
tronco retorcido de la parra, en loa altos
mechinalts obscuros,,en la pocilga de seda 6 algodón, siempl'e que proinfernal aliento, eu el gallinno intran- cedan de una fábrica con reconoquilo y rumoroso.
oida reputación. No nos convenLas vi•j,scaserss oroponfao r~medfoS
lo falibles para curará la niña. Une do· dría exagerar de manera alguna
ble cruz t!D el oientre, pintada con hollín sus buenas cualidades 6 reprey aluugrE'; dos pl~garlas junto al perol sentarla como con las que no ledonde hervir!an tres cabellos de niño,
uaa cab~za de liebre y tres ojos de gato, correspondan; pero tampoco ney de sábito, hecho ya el col'juro, sonaria cesitarnos de tal ardid. .Es tan
ua tremendo estallido, y Lucifer, rtbudiando co.mo ua jabato, saldría de la caEa sabrosa como la miel y contiene
en no espeso y hediondo nubarrón.
todos los principios nutritivos y
Reíaose los st iiores de las buenas mu- clll'ativos del Aceite de Hígad&lt;r
jeres y bromeaban ll co•ta d~l diablo;
pero cuando el crepúsculo deba en el de Bacalao Puro, combinados cou.
Poniente su prlmrra pincelada roja, y la Jarabe de Hipofos6tos Compuessombra de los ála.mos empuaba li esti• to, Ex:tractos d9 Malta y Cerezo
rarse y el azul del cielo á palidecer, y
llenaba los campos la divina sinfonía de Silvestre, y cuan valiosa debe ser
las alas, los élitros y las bojas, tornában- tal combinación de estos imporse graves. Y al llegar la noche con su
cortejo de rumc&gt;res misteriosos, todos tan tes react ivos medicinales, es
acuciaban á sus cabslgaduras, sacudidos cosa patente Ct todo el mundo.
por un temor iafantil, y los hacían tem• Es de inapreciable valo1· en casos
blar las candelas vivas de un buho, la
cola oscilante de un perro fugitivo, el de Anemia, Insomnio, Mala. Dicroar melancólico de una rana, ó d so- gestión, Afecciones de la Sangre
lloro clarfu de un gallo vigilante.
y los Pulmones. " El Dr. FernanEstas visitas no mejo.aban á la enfer•
ma, que acentuaba su mobfa amargo y do López, de !'Íéxico, dice: Tengo
que tenía cada vez más dolor y más mie- el gusto de decirles, que considedo en sus ojos iotenogadores: pero em·
barneclan con el jugo de la caridad el ro la Prepamri6n de Wampole de
caudal~j'I de sus tíos. Algunas vtces la mucha utilidad, para re taurar
eademoniada quer!a hablar : oero uoa el organismo pd'r su fácil asimila.
mano piAdosa oprim{a sus labios, y nna
mirada firme abatía su müade, y enton· ción." De venta en las Botfoa.s.
ces retorctasc en frené: icas coovulsiones,
y Kritaba basta earouqoecer, y lloraba
ba&amp;ta rendirse.
-Es el Malo-exclamaba el tio.
Otras vetes, los curiosos oían desde la
oue, ta tremendos Rlarirlos :
-jNo, eso no! !No btberé! ¡Nomemata,éis!
Preguntaban, angustiados, secas las
fauces y oprimido el corazón, y la casera, en un toaillo iudeñai ble, afirmaba:
• La está curando•, y poco desoul:s ald.bue uua cortina, y el t!o, indiferente, re•
forzaba lo dicho por 5 U mujer.
-No bay quien la cure.
Y así pa~aron las semanas y pasaron
los meses. Y la burguesfa íné substituida por los pelantrines y los braceros, con
harta satisfacción de los amos del cortijo, que no vefan e:r:tinguirs!!el chorro de
la caridad. Iba la enferma apag.f.adose
poco á poto, Ya no se rebelaba, ya no
destaba hablar .... Y un día, apiadóse
Lucifer, y la endemoniada, su victima,
murió.
Era un despojo lamentable de criatura; una armezón de huesos que.bradlzos
aoeoas recubierta por loa mtísculos secos
y la piel cuarteada. Habrfa sido UH ho- LECHE MALTEADA DE HORLICK
Siendo la Leche Malteada de HorUck
rrible demostración de lo que l)Uede la
furia 111feraal, si nada hubiera declarado sumamente nutr!Uva y al mismo tt•moo
al!'radable
al paladar, perfecta.mente sae\ mediquín que hizo la autopsia. Pero lubre :v de fácll
asimilación, constituye un
el mediquJu habló; y según el mediqu.fn,
reparado excelente para usar durante
el demonio que babia asesinado, la mu- as convalecencias de la fiebre ti!oldea,
cllacba era un demonio popular, porque pulmonía, anemia y demás euterm&amp;aades
hace sigloa que instaló so infierno eo la debillt&amp;.ntes aue reau1eren, en el periodo
de la convalecencia. noa dieta 1'1nrosa.
tierra.
saua y nutritiva.. Se e;q¡eude en oolvo y
Ese demonio se llamaba y se llama en tabletas, con ó sin chocolate, en las boticas :v d-ro¡ruerias,
Hambre.

r.

Aae11a Geamla: YINCENTY HNOS. A,wa

d.n 1236. láia, D. f .

\3

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

TRANSPOSICION

Grandes talleres dt
Imprenta y rotograbado

eia.

Editora
nacionalt s. JI.

_GJIAuy pronto tendremos á la
U J' J. disposición del p ú b Ji e o
nuestros grandes talleres, montados
con nueva maquinaria. que ya he•
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productoras, y con la que estaremos
en posibilidad de encargarnos de
toda clase de trabajos del ramo,
ofreciendo mejor cumplimiento y
precios más bajos que los de cualquiera otra casa.

•----------------it
.

4-a. calle de Humboldt Núm. 52

'&gt;570

APARTADO
POSTAL L

tos, ya no surgiría nunea en-el lienzo:
el mozo cortejaría un espíritu, un esbozo impreciso á quien parecía amenaza, el azadón negro con humedad
de tierra; la muchacha no surgiri11
ya en el cuadro, más el pintor la encontraba en su corazfln y en su corazón estaba el poeta ... . . .
¿No era para él ese manojo de rosas de cementerio que traía en las
mejillas?

Para la ejecución de su ¡?'r&amp;n cuadro, el pintor Marcelo había reflexionado h:rgo tiempc,determinaodo, por
fin, trasladarse á la aldea, donde un
detenido estudio del medio que quería utilizar debla serle muy provechoso. Fuese al rincón nativo y sólo
con respirar el ambiente salutifero
LUIS TA BLANCA.
de sus montañas y ver tan amplio el
cielo que las cobijaba con generoso
derroche de luz, sintió brincar de gozo el corazón: allí estaba la vida que
sus pinceles querían trasladar al
lienzo.
Serviría de fondo al cuadro, bajo la
gloria infinita de un mediodía de verano, la oodulación lejana de un campo de trigo donde los campesin~, emCUENTO PARA NIROS DE PELO BLANCO
pequeflecidos por Ja distancia se verían como puntos obscuros doblados
codiciosamente sobre la mies; y con&gt;'-Papá .... ¿es cierto que hay tietituirla el asunto una pareja de enamorados, dialogando p ..,r encima &lt;lo rras donde los hombres son complela tapia 'del cementerio. (El mozo, tamente salvajes?
tras de cumplir una obra de miseri-:Muy cierto, hij mio. Hay todacordia, la vió venir de la fuente, conhnta como el agua que parlotea, y vía sobre el planeta grandes terri tocon el azadón sobre el hombro, se vino rios que están por civilizar. En ellos
á decirle qui~n sabe qué cosa que á los hombres son crueles como verdala muchachn deleita y suspende).
dero.- animales feroces.
A la buena ejecución de su obra
-¿Y hay ni!ios en esas tierra&amp;, paconfiaba Marcelo s11 porvenir de artista. El cuadro seria como la mani- pá?
festación de su manera de ver la vida,
-Naturalmente; hay hermosos nirenovr\odose de si mis'lla, minuto tras
minuto bajo la sonrisa impasible del ilos y niñas como aqui.
cielo. El cielo lleno de luz, maravillo-¡ Pobrecitos! Tendrán mucho mieso de azul, debería tener una pu reza do, ¿eh?
absoluta; los campos de trigo, pródi-Un poco, porque al 6.o y al cabo,
gos y anegados de sol, dar1an la sensación l~jana de las campiñas bíbli- el amor de sus padres lo!! protege.
cas: los mozos en la más floridn
-Entonces .... ¿no son salvajes los
mocedad· ella por fuera de la pared,
junto al cántaro htímedo que descan- padres?
-Aunque lo sean, hijo mfo, ¿eso
só en la tierra; el mozo vuelto de espaldas tras de la barba. El a1adón qué importa ¿No ves ttí que los anisuspendido sobre el hombro, negro males que muerden quieren á sus hj.
de la tierra gue aventó para cubrir
un cadáver, seria la nota elocuente, la juelos y velan por ellos á pesar de ser
gran sombra trágica de todos temida, irracionales? Pues asi son las salvael ala silenciosa que golpea para for- jes de esas tierrlll'. Ahora que como
mar el gran silencio.
viven en tan lamentable atraso,sufren
Las maoos febriles del artista fue- mucho los niños.
ron iocansables ea aque1la labor, y
asi, las blancuras del lienzo se fueron
-¿Si? ¿ Y no se puede ir allí á lletrensformando rápida, maravillosa- varles juguetes para que se pongan
• mente.
El inmenso campo abierto, siempre contentos.
-¿Ir allí? Esos pal.ses están muy
lleno de btz y de juventud, se mostraba á sus ojos, desde el amanecer, lleno lejos, tanto, que hace mucho tiempo
de colores y detalles nuevos caaa día, que camina hacia ellos un rey muy
y los sabio pinceles cada día llevaban
a l lienzo una belleza nuev11, un nuevo bueno, y sin embargo, no ha podido
llegar todavía al pafs de esos nilios.
vuelo ele luz.
Era una i nmensa floración de vida
- ¿Y ese rny les lleva juguetes?
que se multiplicaba en torno de los
- 1::!í, les lleva juguetes á todos los
muchachos enamorados y á la cual
azotaba rud11mente la lllancha negra nÜios y hará, además, leyes que p10
del 11zadón suspendido en Jo alto. El hiban á los hombres que en aquellas
mozo mostraba llenas de sol sus an- tierras alg uilan habitaciones á las pochas espaldas de labrador sano que bres gentes que no pueden pagar una
se ha encorvado largas horas sobre
los surcós próvidos, y la moza ... De casa entera, que pierdan la bárbara
la moza sólo había en el cuadro una costumbre de anunciar en la puerta
figura inconclusa, porque la mucha- de las casas, sin que la razón se cai.
cha que le servia de modelo, una cam- ga de espaldas, que no se admitt-n nipesioita como una alborada, bací11
ños, que sólo alquilan A matrimonios
días que no asomaba por el barrio.
sin niños.
- ¿Sabéis de ella?
-1!:stá enferma . . . .. .
- ¿Y cómo se llama ese rey?
Tras de muchos días de fatigosa
-.¡
Ese rey, que no ha llegado todaespera, una mañana entró on el estudio y fué á colocarse de espaldas á la vfo á los pueblos salvajes? Se llama
ventano, con la manos empuñadas el Amor.
sobre el pecho y al brazo el enorme
canastón de mimbres que otras veces
VICTO.R H UGO TAMAYO.
babia llevado con jugosas legumbres.
E l color claro de s us cabellos palidecía por efecto de la I uz que los bañaba, y la curva de una mejilla mostraba
PEN SA MIENTOS
el toque marfileño que deja en las
•No olvides nunca que la autoridad
carnes el paso de un wal; su voz temreal no es mh que un carl(o público del
blaba:
- .... todavía toso un poco y siento cual tendn\g que dar estrecha cuenta
fiebre prr las tardee, ¡:ero y a no será después de ta muerte•.
nada, ¿verdad?
Sf, no st:rfa nada . La tigura prin•Somos tan injusto~. que no considecipal ele su obra, la mujer triunfante
ramoa sensaloa sino , los que piensan
,le vidaa, junto al silencio de los muer- como
nosotros..

•

ERASE UN REY.....

"

....

-

GtfO XVH TOMOH-NU['JER·o 11

�J. &amp; F. MARTELL
COGNAC
CASA FUNDADA EN 1715

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Calendario de la Semana
DOMINGO
10
(29 de mes y 81 D. P.) Nu'!StU Señora
de Ocotlán. Los ~autos sitte hermanos

m,rtirea F ~lix, Felipe. Jeoarn. Marcial,
Silvano, Alejandro y Vid"l Sautas Ru6JtR y Segunda, vfra-enes, m,htire•; Amalia., virgen, y Silo Lttoncio, mártir. Oficio
y misa de la domínica: rito semidoble y
umamento verde; se conmemoran los
"autos aiete herma_uos mártires.

LUNES
11
San F~rmfo, obispo mártir (del día 7)
S1ntoa Pfo I, papR; Abundlo, presbltero,
y Sid.ronio, milrtires.

MARTES
Pr(lductos mara•
villosos para suavi•
zar blaoquearyater•
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade•
ro nombre.
Rehuuu loa produolu almllun
.J. Slf,\Ol'f
F A IJBG ST. M.u\Tt !&gt;

12
intos J uan G ualbe,to, abad; Nabor y
Félix, D1lrtires. En la basllica de Guadelupe visita.de los siete altares y fuucióu de la archimócesis de DnrRttgo.
Conjunción de Neptuno y el Sol, á las
12 horas 23 minutos del dla: y de la Luna y Jtípite.r, 11. las 7 horas 34 minutos de
la noche.

MIERCOLES
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Santos Anacleto, papR mlirtir, y Joel,
profeta. R•t•&gt; semidoble como el a{a 8.

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la I hora 27 minutos de la mañana ; y á
las 10 hor88 23 minutos de la misma, oposición de U rano con el Sol.

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Al subir la. portera le dijo:
- Segundo derecha; e5tl.n puestas las
llaves.
Y él subió penosamente las escaleras ,
dejando sentir todo su peso á cada uno
d.e los escatooes que no pensaba descender. La puerta estaba entornada_ y exhalábase del pl~o vaclo un olor á pintura
fresca. Largas tiras de papel A medio
arrancar daban á las p.rede · del pasillo
un aspecto cala.mlto~o. El J,asillo era obscuro; pero á su término un• viv a luminosidad hacia presentir el Júbllo de habitaclones amplias. Un gesto oe alegria animó la cara del v1s1tante cuando vló las
canarias del alumbrado á gas Internarse
en la casa., gesto que deshizo un rictus de
contrariedad al olr un marmullo de voces
que sallóle al encuentro.
Desde que la decisión habla sido adoptada, una muelle tranqullfdad metla Sil
espirito diciéndole, por contraste, las to1•turas de la luc.ba anterior , sufrimiento
latente en aquellas innumerables computsaclones de faerzas hacia la muerte y hacia la vida. Las vicisitudes de un a existencia dificultada por preJulcios de clase,
por la ineptitud, fruto de una infancia regalada. y de un abandono á los juveuftes
mstintos de laxitud y de molicie que ha·
blan hecho de s u cuerpo una ruina sólo
comparable á la ruina de su voluntad,
toda:. tas alternativas que precedieran 4
su resolución, aparectansele ahora lejanas,
desprovistas de violencia; conslderi bal ■s
con esa coo111Jseracióo pasiva y melancólica con que consideramos las zozobras
ajenas. mas bien las zozobras de personas
que sufrieron en 6pocas anteriores, y cuya distancia de nosotros no logran destruir ta. virtud del escritor que las fija ó
del narrador .:¡ue las evoca. Como las voces se perciblao muy próximas A la habltatlon donde él se babia detenido, acercóse á una ventana para velar et momento
oportuno. Al pasar cercioróse de que la
escalera tod&amp;vla. estaba_ en el pasillo de
que et trozo saliente de la cañerla ' del
alua,brado era resistente, muy resistente.
Las voces se alejaron . . . . Entonces con
~lgílo, cargó la escalera, erigiéndola 'baJo
la cañerla del ¡as; sacó del bolsillo u11
ldrgo cordón verdeé ll1zo en él dos nudos
corredizos. Realizaba toao esto de una
manera pausada , contento de haber halla.do una fórmula que supliese la des6gura.clón monstruosa de la bala. ó el magullamiento producido por una. calda desde gran
altura, por un aspecto no sabia bien s i
1?rote«0, si humilde. La conciencia de esta preocupaci4ln póstuma fe hizo sonreir.
Las voce~ se fueron acercando poco á poco. E9taba subido en el pri111er tra.vesa.i'io
de I a escalera, con el cordón entre las
manos , Interesado por las dos voces que
venl•n á coartarle la úoka libertad que
peo~ó ejercer sin obstáculo. Una de las
voces era. grave, reposada; la otra era
alocada y fr.esca, con timbre de risas Ju veniles. Quiso concluir pronto y subió
do~ travesaí!os más. Una dama y una i.eñ irlta entraron en la habltadóo.
Fué un momento 1ngustioso para él
Con intuición rápida comprendió que aque:
llo retardaba. Indefinidamente su designio
Y ante las dos muieres que lo miraban
sin sorpresa, tuvo ta sensación de enrofecer lote.rlormente, deun rubor esplrituaJ.
E11 un reláa,pago le pasó por el peasa~
miento el propósito de conclulr con rapidez. con brutalidad, á la vista_ de las dos
mujeres. Sus brazos se alzaron hacia la
callarla, pero volvferon á tenderse á lo
largo del caerpo. Fué un Imperio de tos
instintos artlstlcos, á veces larvados en
nosotros, lo que le hizo desistir. La voluptuosidad ae la muerte, como la del
amor, sólo se gozan á plenitad, sin testigos. en la soledad en el silencio ....
Como tos esplrlt11s de les dos mujeres
estaban henchidos de amor 4 la vida 6.
t ravés de un prisma_ vital vieron tos dos
brazos tendidos y .Juzgaron a quel movl.
miento acción del traba.Jo, sostén y carga
de la_ existencia. La mis Joven, Irreflexiva y comunicativa, afirmó:
-Usted es el pa.pellsta, ¿verdad? Lo
adiviné en seguida .. . . ,Ob. tengo muchas
cosas Que pedirle! Al principio tuvimos
miedo de que fuese alguien deseoso de alquilar la. ca.sa. Como todavla no hemos
firmado et contrato .. ..
La. anciana interrumpió:
-;-IT0 qué sabes, mujer! .... ¿Qué va A
dectr este hombre de una senorita Que
comienza pidiendo? .... Qaizás no sea e t
papelista. Mereclas haberte equivocado.
El, que ya habla. t omado su partido, repuso:
-SI lo soy, seftora. . .. . Nada malo podré
pensa.r de una senorlta que 'tiene tanta
espontaneidad en los oJos y en las palabras. SOio sle.o to no serle lo útil que quisiera!
-¿Cómo que no puede serme útll?- di-

acá, buen hombre .. . ¡Enormemente úlíll. ..

Usted podrá colahOrar con el s &gt;I para ha·
cerme la casa. • lrgre. como conviene á un
matrimonio recién unido .. .
y comenzaron á recorrer la.s hablt,clones. A cada momento la seflorlta se dete•
nla para decir: •·Aqul un papel azul muy
tenue" ó ••esta habitación, ver Je nllo, con
un zócalo color caoba y el pi, fón gris ,
ca.si blanco." El translgla_ con la cabeia.
La setl3ra marchaba detris , diciendo de
t iempo en tiempo: " Es una ch1qullla ....
¿A QUlén se le ocurre casar una chiqu\lla
asl?" -y algunas veces se llevaba el
ñuelo á los ojos, dlsculpand, aquella ru1do-.a alegria de la hija que tres dlas después 1ba A dejar de ser suya para str de
un hombre, con el re;;uudo muy lel•no,
de ta noche en que ella ab.indr nó la casa
de sus padres ... Ningún detall " quedabl tnadverUdO para la stnortta En la a lcoba sus mstrucclones furron mas mlnuclosss:
-Aqul s! quite,&gt; que haga asted una
obra de arte, tal vrz una obra de ben, h
cencla. ¿Verdad que usted comprende l a
Importancia de poner un aspecto rlsueno
en ta. habltaclOn donde h10 de establecer!leJas relaciones entre los esposos, donde
h!ln, tal vez, de nacer y de crecer los hijos? ... • Hly en todo esto una trascenJen
cla ... , ¿Te rles, m1111á? Pues si: dond,
pueJen aprender li pensar los hijos, h&amp;y
que poner tonos agradables que no I•~
anticipen, prematuramente, esa_s sombra~
que dicen hay en la vida . . . . Cuando ellc,s
vengan, habrá en este rincón una cumta
blanca.
La madre sonrtla. El también sonrela
gravemente. ,;on votubllldad, ta seno, ta finatlió:
- Ya sabe usted que cuento con ser
obedecld•. Tlene ust~d cara de demasiado trabaJador; trabajar mucho no es saludable . . YÍ.IIIODOS .... Esperaremos en la
puerta para verle bajar. Usted es capaz
de engallarnos y quedarse aqut trabajando.
Sumiso, descendió detrlis de ellas. En
la puerta se despidieron. Pero él, sin saber para qué, las fu6 slgulen~o 4 lravéi
de la.s calles, esperándolas en las puertas
de dos tiendas en donde entraron á comprar. Andaba slD pensar ea nada, prendida la voluntad en la_ gracia de aquella
mujer que tal vu ya no se acorda.rla de
él, que seguramente no sospechaba la
inocente persecución. Hacia frto, y su
diestra se distrajo con arrugar dentro del
bolsillo un papel que luego dividió en peQuenos pedazos para deJarlos poco 4 poco
en ta longitud d ! la acera. Al tirar uno ae
los últimos, se detuvo atómto: ha.bla roto
la carta destina.da 6. decltle a.l Juu su voluntad de abandonar la vida. En el primer momento esto le pareció un colosal
conflicto; Juego encoglóse de hombros.
Aquel paseo era UD paréntesis de lncons·
1:reucla, de suave laconsclencla; pero él
sabia que en lo má-1 Interior de su esplrl·
tu, la decisión eucoglue hipócrita y retráctil, como un mu elle.
Al final de una calle, la sellora y la senor1ta se aetuvieron un momento, 1u,go
cruzaron y se perdieron en la lcb, rgun
de un portal. El q:1edose terrib1em~ute
extrat'I td11, porque aquello que debla ~uced~r sucediese Se a cercó al portal y 110
vio naja, La no-iie era obscura. otra
vez s intió en torno á si la va, ta lndlfertncla de las cosas. La je 1slón que durante
la. presencia de ella habla estado cohibida
en 10 mh lnt~rlorJe su esph itu, lrgulóse,
expandlóse, hasta llenarlo todo. A lo lt&gt;Jos venia un tranvl• ; su campana gritaba
co11 tnslstencia sobre PI murmullo de las
gentes. Se .arrojó ante él, y antes de desaparecer bajo la mole, pensó lovolu nurlamenh en un Jirón de pa pel que en la
casa vacla obligaba_ á ver el díbuJo de una
cabeza de leóo. Gritos de es panto turbaron la afanosa paz de la calle.
El tranvla. i.e detu.vo . deJando muy de•
trás et cuerpo s in vida. Al calo~f• lo de es·
panto sucedió, en una. rea celen 1epetlda
constaatemente, una protesta oe los transeúqtes, que se dirigieron hacia el velt 1culo con frases hostiles y puftos crispados , victimas de la eterna necesidad de
buscar un autor tangible ! t odas las desgracias. Los viajeros quertan salir á la
vez, y, do111lna11do sus gritos, el conductor, entre sollozos, suplicaba:
-¡Que tengo tres hilos ... . ¡Quédense
á declarar. sefiores . . .. !Todos han visto
q·n foé él quien se tiró .... Teogo tres
hijos, tres h1Jos: ¡et ma_yor de seis al\os l
Gentes con luces custodiaban el cuerpo
que, magullado, hablase recogido hasta
l!uarecer entre el vientre y los muslos el
fracaso de la cabeza, bajo cuya informe
conf JSI0n de sesos y de sangre mantenla_
el ro~tro un gesto de presentimiento de
dolor. Vulos hombres corrieron en busca
de los gua.rdlas. Et conductor i.fgula cl amanllc:
- ToJos ha.n visto que fu6 él . . Tengo
tres hilos , . . . ¡Et mayor de seis dios! Un
murmullo de c:onmlseracl6o se hizo en
tornc:1 111yo, A11110011 comtn11ron á atnt!1111r ID aftrmaclón . Loa viajero, u a1r~•
paron, UD lado, lnde,110s, sólo pnocu-

1\eerea de la Ve-ru-na

r•-

SRA. CLARA L.~MITLER

SRA. MAHA LA RE I D

SRA S. L. JEWEL

¡

~,t,,M!,¡,,H,t,,Mo,t,,Mt++,t,,t,,ti,J,,t,,t,,t,,t,rft+,i,+,troHntl,t,,l,,t,,t,,t,,t,tlt,t,,t,,t,,M,,it,t,,t,-tt,tttt,t,,lt,t,,tnt,,6,-t,,tr,l!.......,tnM,rtnt,,t,...+,t ..........................

¡+

i

Los siguientes testimoni os repr esent an exparl encl as da todos los dlas. Ellos son los
dichos auténticos de sei'\oras que han estado enferm as y han s ido c uradas por la Peruna,
Carta de la Sra. Beatriz Frada r a de Tió, Laj as, Puerto Rico.
"En mi última carta le partici paba que su medicina l a Peruna me habla curado e l catarro, p ero no el asma, quizás debido al corto tiempo que hacía la estaba tomando.
"En ta actualldac.t, ~raci as á Dios, estoy completamente curada, y debo mi s a l ud á su
maravilloso remeaio.'

1

ft

¡i

"""""'ff'fi"'"""'°"',MI+""""'......."""""""""'""""'"""""""'-...""""'""""'~~""""'""""'""""'""""'""""'""""'""""'.........
cF!oa.l mente, tomé d os f ras oos de
P e runa y m e s en tl complet amente
Sei'!.ora. Ola.u L. Mitler, A p:i.rtado 7 l t,l en. Con tinué, no obstante, tomanrl.i
Col umbia. St&amp;tlon, Sea.ttle , W a.sh. , E dicha med loln.a. h ash que m e c re í ra.d i .
cal men t e CLlra.da.; y d es d e entonces me
U. de A., escribe como sigue:
«Nue ve frascos de Perun.a. me cura- sl.mto b ien , com o ble o y d uermo bien &gt;
ron una. bronquitis or ó nlca.. N o c on oz
Una Buena Recomendación
co recnedi o superior 1\ la. Pe runa.. L 'l
a.ccló n de dicho remedlo sobre los cenc"No puedo menos que d ar mi mt\s
tros nerviosos es beneficiosa. E'l.toaa s incera r ecomend:i.:iión A l a Peruoa.
e l sistema. y a y uda á la nat ura.lez:i. en porq ue la he u sado y me ha d a do magsos funciones.
11fficos r esulta.dos, y h e observa do a l
cLa h e recomen.da.do 1\ u n núme ro mlsmo tiempo que á varios conocidn~
de mis amigos , qaieoesse expre-;an en IP,g ha hfCh'l mucho blen&gt;.-Señora
los m lsmoslié rmtnos. Yn t en ~o la.con L. Jewel, No. l. R. F . D., Free port,
vlcolón de que es m uy eficaz&gt;.
Pa., E. U. d e A.
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Bronquitis Crónica

Nerviosa, Cansada y Débil

La s eiiora. Ohrlst,1oa. Smukalla., No.
490 W ia slc,w Ave. Bufl',1,to, N. Y. , o s
manifiesta. Jo siguient e :
cOon fio e n q ue t,odo el que padezca.
de catarro en el sistema., l ea. mi c arta
y le sea útll.
&lt;Esta.ba. r r a.lmente en. muy m a l es
t a.do de sa.lud cuando em pecé á. tocna r
la PerUDa , y m is a mig os, tanto como
yo, est a b11.n muy a larm a.dos a l ve rme
t11.n dellca.da.. E st &amp;ba. sl em pre n erviosa,
d esvela.da., can sada. y débil, y los alimentos me ca ian muy ma.l.

Const1pac1ón y Afecciones

de los Riñones

Carta de la s eriora Malla.la Reid,
Oor byvtlle , Ootarlo, Cana.di\.
cS us famosos remedios ha.u sido una
grao a yuda en m i avanzada. edad . Por
cnuchos aiios n.o habla. goz ado de la s a.lud que gozo hoy.
cPadecia de es trefHmiento, r e um a.
tts mo y d e lns rlñooes. n a ce a proxim a.da.m e nte dos al'los que perdí mi s a.
lud, y estaba. casi Inválida cna ndo 011
amigo querido me a consejó que toma -

ra los remedios del d oc t or H&amp;rt man,
la. Peruna. y e l Maoall n .
cCome ncé á to.llarlosde a c aerd ocon
la.s d ir ecciones en los rót ulos, y pronto
me seo t i mejor.
«Estoy com ple t a m en te b ien de mis
a cha ques; e n rea11dad, n o me h abfa
sen t ido t an bien por muchos a nos .
&lt;Elogio y recomendaré siempre tao
ramosos r emed ios&gt;.

La Peruoa es un Descanso
para el Estómago

I

Una cucharad a. d e Pdruoa a.o.tes de
c ada. comid a p roporciona. u n gran des•
cans o al estómag o, por que da. a.patito
Y actlva.J a. :Ugest ión. L a P e ru na reúne
las cualidades de l mejor tóotco. El
gran constituyente , el verd adero elixir
l.111 la s a lud y e l que h a proporcion.ado
la d lc h:1 de goza r de salad una vez má s
á mll looes cte e ufermos, es el popula r
remed io la. Peruoa.
P a ra comodida d de m uc hos que n o
les a grad a n las medlcloa., liqu idas, be•
mos prepara do la. P eruna en forma. de
pastllla.:s. U na p asttlla Perun&amp; eq uiva.ie 4. una cuch a.rada d e Peruna .
.Pida Jas pastillas Per:.:oa..

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos tamaños, de $1.00 y $2.00 botella.
p•dos de no gravitar sobre el coche, como
s i todavla é~teestuvlera sobre los despo10s humanos . Del grupo de el los, un ca
ballero, que conducta á una s eí!orlU., destacóse. Era alto, fornido, la carne de su
cuello rebasaba en el de la. camisa_ por
detrAs. lb•n vestidos de et.lqueta: él con
perlas en la pechera, ella con un vestfdO
color malva que te crfl l• con u n aspecto y
casi fluido 6 la vez. Poco á po'O, et caba•
llerp be
apa, cando (lel gn1po, lit•
vando li raauu a la 1t1uchatba que, alu•
clo,a da, oo dejaba a, mirar hacia el 11t10

r~,

donde el cadAver a ún parecla. rehabilitarse por algunos movimientos c&lt;1nvulsos .
El caba ll ero le decla:
- Ven . . .. Veo .... -y luego ent re dlent es:-¡Esta gentuza! NI siquiera para ma•
tarse dejan de ser groseros!
La. senorlta tuvo un largo esc1lofrlo;
oprimió su brazo y dt lialfóse en una con•
goja, Lloraba¡ lloraba. Con attotos Ir••·
clbles el cabal ero persistió:
-V4mooos: nos harán 1,, la comisa•
rt, . . . . No■ marearán .. . ¿Por quli lioru1
Pero la stl!orlta sr¡ ul• tloraodo , . n

creciente desconsuelo. Lloraba con sus
ojos grandes, Ingenuos y 1zulu , que en
diez y ocho aflos sólo contempl arnn alegrlas, llora ba con to&lt;la ~u alma. y aquel
caba llero obs tfoábase en 0 11 cot11prender
por qué no podla cesar de llorar aqu ella.
senorlla-tal vez s u hiJa,--que habiendo
salido de su casa hacia un baile, hablase
encontrado con la Muerte.
ALFONSO HERNANDEZ CATA.
1910.

�El Mundo Ilustrado
ENFERME DA DES

Que alargzin la vida
Por una curiosa ley natural de compensación, varias enfermedades tienden á prolongar la vida y á beneficiar
la salud.
La gota y el reumatismo, por ejemplo, son enfermedades muy penosas,
y hasta en algunos casos mortalei;:;
pero. por otra parte, hacen mucho
bien á la humanidad· el reuma, particularmente, e tá reconocido por los
médícos como preventivo de muchas
otras dolencias. ID:1 un hecho notorio que los gotosos vi ven, ¡?eneralmente, muchos añoe, y aunque con
frecuencia padecen crueles dolore11,
por lo dernás gozan de buena salud
general, pues precisamente las mismas causas que producen la gota,
hacen que la sangrA esté en buena
condición y sea inhabitable ¡ ara
ruut:bai., clases de microbios.
Se han. dado casos en que todas las
personas de une famil'a, excepto una
sola, han sido atacadas de una enfermedad infecciosa, siendo la única
excepción una persona que padecía
reuma ó gota. Los que sufren alguna
de estas dolencia11, no corren nt la
mitad del riesgo que corren los demás
mortales de padecor las enfermedades
comunes.
Considerando media docena de persones de más de setenta años, reumáticas 6 gotosas, y otras tantas que no
padezcan de gota ni de reuma, se observa quo, aparte de estas enfermedades, les primeras estm:i más saludables que les segundas y tienen probabilidades de vivir mucho más
tiempo.
Además, tanto el reumatismo como
la gota conservan, generalmente, las
tacaltades mentales del paciente hasta su muerte.
Casi todos los centenarios que han
muerto en su cabal juicio y recordando los acontecimientos de su juventud, hablan padecido durante muchos
eí'íos de reumatismo, permaneciendo
libres de las demás enfermedades,
La pérdida de un brazo ó de una
pierna, también suele ser bonelfoiosa
para le sslud. Podrfo decirse 1ue

cuaudo un hombre queda privado de
un miembro, el vigor. y la vitalidad
correspondientes el miembro perdido
pasan á aumentar la vitalidad y el
vigor de los miembros restantes.
Muchas personas enfermes delcorazón se salvan por la tos crónica ó
por la bronquitis.
Entre las persones de edad avanzad11 es frecuente la debilidad del
corlZón que tiene por cc,nsecuencia
inmedia'ta una ()irculación de le sangre demasinao lenta. Una tos constante puede, en tales casos, hacer que
eJ corazón funcion~ con más energfe,
y por lo tanto, que la sangre circule
más rápidamente.
l:lD
llll!I

EL SACRIFICIO
L1. viejecita hablaba con voz t ré•

pero perdooa á mis compaüeros. Yo solo rui quien osó delatarte; sólo sobre mi debe caer la sao•
clón de tu Justa veogauia.
Y eotooces el capitán de la banda. le hizo matar y ordenó la. JI.
bertad de los otros. Y mientras,
enajenados da alfgrla., se alejaban
de Jos que a lca.uzaron inesperada.
misericordia, el protegido del hada
azul quedó traspasado en el campo
por la daga. del bandolero.
Pdro el bada. no faltó á su promesa. Tres dlas des¡;ués, cuando ya
los bandidos hablan reanudado su
marcha., resucitó y se encontró sano y bueno como si no le hubiera
ocurrido el 'menor accidente.
Y, dtl5de entonces, la memoria
del Joven se conserva. y es reverencia.da en aquellos Jugares, porque
supo ser grande y sacrificarse por
Jos demlÍ!I.
¡Qué bonitol-dlJeron los nil!os á
coro, y palmotearon la peregrina
fábula.
Uno solo quedó silencioso: por su
freute pasó una sombra.. Por ftn,
a 'zó la peqút i'Ia. cabeza s :-lladora. Y
pregunt,ó &amp; la. ancla.na:
-Diga. ust.ed, abuelit&amp;, ¿ese murhacho tan generoso s&amp;bfa que Iba
á. resucitar al tercero dla?
-Ei claro-le contestó Ja abue-

mula y ba.lbuoleote; los uiebos escuchaban coa débll ansiedad; la
luz morteeloa del cand ll denegrido
o:imblnaba, con la. lumbrarada del
Jar, proyecciones sombrlas sobre el
grupo ingenuo.
- ...... Y habéis de saber, h1jos
mios-siguió la sibila inspirada.que el bada. azul le dijo al joven: lita.
-El bada azul se lo habla dicho.
«Porque fuiste en el pensar o.tina.-Eotonces-dljo el nllio con nodo, porque en la vida fuiste bueno,
yo he de concederte un sublime ble fra.oqueza-¿qué mérito tuvo el
dón. SL fueres muerto por azar 6 morir?
La historia. no dice lo que la vie•
iujust.lcla, resucitarás al tercero
ja. pudo contestarle¡ lo que toi dice
dla&gt;,
Y, andando, andando, el joven el comentarista es que si hubieran
llegó hasta la cueva. de unos bandi- discurrido de esta manera todos los
dos. El jere dé los malhechores or- hombres, se hubiera &amp;borrado la
denó que fuese apresado, y alll, en humanidad muchos siglos de luto,
unión de otros cien lnfellees, fué de Ignora.ocia, de persecución y de
guardado en una. malolJente y obs- estupidez.
ANTONIO ZOZA. y A.
cura mazmorra..
Eran de ver las lá!l'rlmas y de olr
los sollozos de los oondenad08 á.
muerte. Todos temían que el alba.
llegase, pues con ella. habrfa. de lleLABIOS VIFJOS
'1'ªr la. aflicción y el quebranto.
Nuestro héroe conservada, empero,
sereno el espíritu. Poco a.ntes de
que el gallo cantase el exá.metro
virgiliano, se hizo llevar 1\ presen•
cla del malhechor y le dijo con suViejo, triste, cubierto de sórdidos
blime Pntereza:
ha.rapos, un pobre hombre mendiga
- ¡,Queréis sangre? Toma. ln. mía; sentado á orillas de un gran camino.

Y BESOS JOVENES

Alguien pasó: era un r ico, srgaido
de criados pasamaoeadosde brocado.
-Una caridad ü os place. En un
tiempo tenía cofres llenos de mooe·
das y pedrerías. Hoy no h:ngo ni un
cuarto en mí alforja; dadme: una hmosoa.
- Gracias, uñor. Con e:sta moneda
de oro pensaré en la opuleoci~ de
otros tiempos y me devoheré1s la.
ilusión de riquezas desaparecidas.
Un soldado de vistorn uniforme
pasó por la rufa, segaido de una escolta que tocaba en heroicas trompetas· llevaba en so mano derecha rama~ de laurel que ~e estremecían
gloriosamente en el aire.
-Una caridad si os place. En un
tiempo faf un altivo vencedor, rodeado de u, tumulto de aclamacio·
nes, y Jade los triunfos agitaba sobre
mi frente sus banderas.
El glorioso pasajero, enterneci do,
dió una hoja de laurtl á aquel pobre
hombre.
-Gracias, ilustre •&lt;ñor. Con esla
hoja de laurel soñaré en las victorias
de otros, y me de vol venHs la ilusión
de las batallas olvidadas.
U aa enamorada pasó, de dirz y seis
años muy linda, con su enamorado.
El m'cndigo balbuceó, moviendo la
cabeza:
-Ea no tiempo yo era amado por
mujeres jóvenes y hermosas, blondas
como vos, cuyos labios eran tan fr~scos como los vuestros. Ahora, vie¡o,
feo, DO CODOZCO el perfame del beso,
El mendigo no pidió limosna.
-Con permiso de mi novio, dijo
eJla al mendigo, daré á vuestra boca
la limosna de "º joven beso.
-Lo permito-exclamó el galán.
Pero el mendigo repaso:
-No, no. Nada quiero de bis labio~, bella pasajera. Una moneda de
oro ó una hoja de laiirel pueden ha•
cer que renazca la ilusión de Jas '\'ictorias. Pero un beso joven sobre labios viejos no deTnelve el amor. Los
corazones extinguidos son muertos
que no resucitan. Partid, partid
pronto, niños enamorados. Que no
oiga ni vuestras voces ni vuutras
risas, porque lo más cruel para un
difunto, adormecido bajo césped
marchito, es el anullo de las palomas en el ciprés de su sepultura.
CATU LLE ME!íDES,

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Año XVII- Tomo II

México, 10 de Julio de 1910

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�DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se publica semwri1mente por 11
COMPAlillA

EDITORA

NACIONAL. S. A.

Presidente.
LIO. JOSÉ LUIS REQUENA

No más obscuridad; 110 más extra'l'agantes ma•
rañas. Un ideal de expi:esión sincera y fácil¡ un
ansia de refinamiento; pero de refinamiento que,
antes que apartarles del alma colectiv , , les acerque á ella por la belleza coi:dial que derraman Y
la música tierna como el carami1lo del pastor que
brindan, se ha apoderado de algunos, de una gran
mayoría de los poetas jóvenes.

Director General,

•••

LIO. ERNESTO ORAVERO

Así pensaba yo leyendo el último li.bro de Villa.espesa.
Villaespesa es, sin duda, uno de los poetas de
más delicada fisonomía de la moderna lírica española. No tiene la suntuosidad y la riqutza de
colores de Sa1vador Rueda, ni el sabor clásicamente moderno de Marquioa, ni la rareza de los
humanos Mac.bado; pero les aventaja á todos en
espiritualidad¡ posee ese dón exquisito de penetrar e! alma de las cosas de manera sutil y vaga¡
de pintar las sensaciones que de tan tenues es•
capan, los estados de alma en que el reinado del
ensueño tiene un no sé qué de melancólico en•
canto fngi ti vo,
Ya alguna vez comparé esta cm.mera~ de Villaespesa con la del iuohidable cantor de Brujas,
la ciudad de los dormidos caoales y de los cis•
nes¡ y á medida que más le releo, más me confirmo en ello.
V11laespesa signe conservando la sutileza y la
vaguedad de sus primeros libros¡ pero, en el último á que me refiero, Bajo la lluvia, es manifics•
ta no una tendencia-que éüa de antaño ya había sido ad vertida,-sino u11a re111izaci6n de
sencillez, algo de aristocráticamente lácil que, le~
jos de alterar su propia personalidad, la hace apa•
recer á nuestros ojos más acabadamente original,
Leyendo Bajo la lluvia, sorprende cómo el can·
tor de las Rapsodias hi llegado á tal equilibrio entre la inspíración y la forma, á tan completa seguridad y tan serio conocimiento de sus
propios recursos, que su verso nos recuerda la
prosa por la facilidad, por la franqueza con que
fluye de la pluma, sin dejar de ser rítmico y suavemente harmonioso, Villaespesa ha desterrado
el ripio¡ no engarza adjetivos¡ no escribe una pa•
labra inútil: la frase, limpia, tersa, brota amablemente. ¡Cosa admirable si se considera la fecundidad del poeta español, fecundidad inexplicable, tratándose de un exquisito expuesto á .repetirsel
Consta el llamanle volumen de Villa.espesa de
cinco partes, que, por sí solas, dijérase constituyen poemas: Bojo la lluvia, Rimas sinceras, Gritos
dí~ersos, Salmodias del coriu6n y Palabras sin•
ceras. Un hilo, ese misterioso hilo de oro que
enlaza la produccióu, identificándola con la vida
interior del poeta, une á estas peq neñas coleccio•
nes de rimas que se inician con lu llenas de
nostalgia de sol de Bajo la lluvia, para terminar
con las saturadas de inquietud de Palabras sin,
ceras.
El amor en sus más iudecisas y delicadas formas; los paisajes de remotos jardines de enamo•
rados¡ la desesperanza del vivir; el hastío senti•
mental, son los motivos-¡oh, eternos motivos de
poesía! -de que se vale Villaespesa para hacer
denoche de lirismo suave.
Mueve al poeta un noble deseo de acercarse al
lector, aun al no iniciado, haciéndose amar de él,
no porque halague su vulgaridad, no porque grite muy fuerte, ni porque amontone, como en ba•
rraca de feria, guiñapos '1 colorines, sino porque, hablándole sencillamente, sabe iniciarle en
las más recónditas y delicadas sensaciones de
belleza.
Ved, si no, esta cuarteta que copio al azar:

Gerente.
MANUEL S. PALACIOS
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3.;5
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4 So
NÚMEROS SUELTOS:
Rn la capital
En los Bstad08
En el extranjero
Atrasados . . .
NO SE DEVITTJLVEN ORIGINALES

femnlUl
La Sencillez del Poeta

D

EL poeta admiramos la inspi•
ración radiante, la hondura de
pensamiento, la pureza de la
forma, la sencillez, el exquí•
sitismo de las sensaciones u:presadas: tantos y tantos atri•
bu.tos que son poderosas ra•
zones en que se asienta nuestra espiritual sim·
patía. Este por prohmdo, aquel por genuinamen•
te castizo, esotro por refinado, cada cual ocupa
un sitio preferente en la capilla de nuestros favoritos¡ pero uno hay-el que reúne dos ó mb
de las fases interesantes á que nuestro tempera•
mento, nuestro modo de ser propio se inclinaque es algo así como el príncipe de todos ellos,
para soñadoras damas algo semejante á un amigo
ideal, con el que se charla y al que se pide el lenitivo de las penas en la dulce música de la ri•
ma, y para hombres graves el cantor predilecto
que con hel'mosos versos recrea alma y oído.
La evolución de la poesía en nuestros tiempos
K ha marcado por señaladísimo desdtn á lo vulgar y corriente, y por un grande afán de refina·
miento;los poetas, aburridos de cantar de mane•
ra llana y IJlonda á la luna, á las estrellas, á las
hojas secas y demás repetidos tópicos de la Hrica, buscaron la.s su1saciones nuevas en flamante
forma expresada.s. Una onda de exqnisitismo ba•
rrió el mar lírico, y con la innovación y las nuevas escuelas, vinieron las exageraciones de factura Y de pensamiento I y hasta las monsil'uosidades
á que diera lugar una enfermiza y mal encauzada
tendencia á lo raro en las personas de los imita•
dores, de la turba que siguió, aclamándoles, á los
pontífices de los nuevos ritos,
Pasada la racha, otra evolución se inicia ahora
en el g~nero¡ se quiere ser exquisito, apartarse
de la ordinaria comprensión de las cosas, del lugar común, contra el cual 11'0116 en formidables
versos aquel severo que se llamó Giosné Carducci; mas, al propio tiempo, dentro del exqui•
sitismo, se anhela la sencillu, y los poetas, lllO•
vldos del afán de lo bello personalmente e::itpresado, aspiran á realizar sus artísticos intentos en
forma pura y fácil que tenga la transparencia de
la H11fa clara,

La farde es un suspiro de amatistas,
la brisa un leve aliento de violetas • ...
Toda mi vida es un sollozo tenue
de viejos sueños y de penas naev as . . . .
¡Y, ahora, decidme !Ji á tal delicadeza puede
unirse más bella simplicidad!
CARLOS GONZÁLl!.Z PEIIA,

Huéspedes Opuestos
Cierto día lleg6 á una gran ciudad una niiia
rubia y joven, que apenas contaba diez y seia
años, llevando en su semblante retratadas la alegría y la satisfacción; vestía un traje de escarlata
como el que los labradores usan,
¿Qaiú era aquella. nitia hermosa? ¿Cómo ae
llamaba? ¿De dónde venia~ Esto es lo que yo no
puedo deciros, pues lo ignoro como vosotros
mismos.
Caando esa niña, que no era otra que la Belle·
za, llegó á la ciudad, encontróse asombrada al nr
aquella multitud de edificios y el inmenso gentío
que por las calles discurría. Confusa y atontada,
se preguntaba:
- ¿Cómo me arreglaré para encontrarentre tantas casas la que he de visitar?
Pero divisó, no muy lejos de ella, i. 1111 jonn
cubierto de pedrerías.
Como llevaba un carcax á la espalda, debía,
aio duda, ser no cazador real. que la miraba com•
placiente,
-Señor, le dijo ella, ruego á usted baga el favor de declarar si es usted de esta ciudad.
-Niña hermosa, respondió él, yo soy de todas
las ciudades.
-Y en esta donde nos hallamos, ¿conoce usted
mucha gente?
-Aquí, como en todas partes, conozco á todo
el mundo,
-Podd, pues, enseñarme el domicilio de algu
nas personas á quienes mi madrina, que es mi
consejera y un tanto hada, me ha encomendado
que visite á mi llegada?
-Ciertam•mte que puedo hacerlo.
-Pues bien, hágame el obsequio de decirme
dó.nde viven los Sueños.
El joven contestó:
-En mi casa.
-iAhl ¡Qué feliz encuentro he tenidol Y la
Esperanza, ¿dóude vive?
-En mi casa.
-IMaravilloso!-díjo. ¿y las Delicias?
-En mi casa.
-¡Eso es admirable!
Y no dándose cuenta de tanta dicha, quería ir,
más que corriendo, volaudo á la habitación de
aquel joven, qae debía, sin duda alguna, vivir en
un .suntuoso y regio palacio, cuando daba hospi•
tahdad á huéspedes semejantes.
Mas á medida que iba avanzando en su camino
su alegría se iba amortiguando.
'
-Pero - dijo la Bel!eza,-éstas, á cuya casa me
conducís, no son las únicas personas á quienes
mi madrina me ha recomendado que visite. Tam•
bié11 ha nombrado otras que no deben ser tan conocidas como aquéllas, puesto que nadie me ha
sabido dar razón de dónde viveu. ¿Podría usted
decfl'melo?

~ st
-Bien¡ entonces, si tenéis la bondad, decidme:
¿dónde habita la Alarma?
- En mi casa.
-¿Y la Desesperación?
-En mi casa,
Entonces, mirando •on aire de sorpresa y de
espanto al que de este modo se expresaba, re·
puso:
-No me explico cómo en vuestra casa alber•
g,is á tan opuestos huéspedu.
El joven contestó:
-Lo comprenderéis fácilmente cuando os diga
que soy el Amor.
CATULLE M E NDll:S.

La Escuela de Aspirantes
!Cada semestre hay un día
l!IOlemne para la escuela de

~spirantes: el de la apertn-

"'ª de las clases. Con este
&gt;motivo se organiza una sen.·
'Cilla fiesta, que tiene gran

significación, porque en ella
saludan los recién llegados
al pla.ntel y se despiden los
que han terminado su carrera Y salen á prestar sus
servicios al ejército.
El dfa cuatro de los corrientes se llevó á efecto la
citada 6esta¡ durante ella dió
el director del plantel la -6 I •
lima lección á los salientes
la cual versa siempre sobr~
decoro y pundonor milita•
res, y dió la primera á los
qae llegaban para enseñarles el amor á la escuela.
Las fotografías qu.e iluston esta plana fueron tom.adas durante la fiesta· la
primera representa el g~po
de alumnos salientes, quienes actn~l~ente prestan ya
sus serv1c1os en las filas; el
segundo es un ejercicio de

fortific~ci6n y práctica de
campana, Y el tercero es un
grup.o de c;idetesde los que
seguirán esteaiio suscarsos
en la escuela.

□

fl Sr. Dr. D. Manuel Hores
Debido, por un1 parte á
la necesidad de rcfor~ar
nuestra organización y, por
la otra,_ á que las múltip les
ocupaciones del señor doctor doll: Maauel Flores no
le permiten dedicar el t iempo . ne.;es_a rio á las labores
penoduticas, nos vemos en
la penosa necesidad de privar~o~, temporalmente, de
•n ilustrada colaboració n.
. Esperamos qae esta priva•
c,6n durará el menos tiempo posible, paes taato una
como la otra de las razoues
u:presadas son de carácter
temporal, y una vez que
hayan dejado de subsistir
nos honraremos nuevamen~
te c~n l• firma del galano
escritor.

�La Incomprendida
•
No Jolpeeís jamás á ana m11jer,
ni siquiera con una flor.
EL KoR~N.

L florecer las 11rimeras
rosas de la última pri•
mavera, Godofredo de
G11erl, que trajera de
Parfs á su prt?ferida,
Simona Liantis, alquiló en la ribera del
Loire una linda qainta, amueblada á estilo
Luis XVI y circ11ndada de jardines, en los cua-

Simona, por otra parte, durante aquellas sema·
nas de luna de miel, habíase mostrado de las menos peligrosas, no jugando al matrimonio más que
por gracia, nada mundana, alegre, poco gastadora
y llena de c.o mplacencias,-Además, er~ ~or naturaleza tan negligente, que había permitido que
le cogiera.u y vendiesen cuanto poseía de s~s ~os
primeros olvidados. Tan sólo le quedaban 1ns1gi1icantes joyas y tal cu•l ioílette, sin contar un.
:nillo. Mas era taa maravilloso el solitario de
éste, de una talla, de una blancura y de un agua
tan raras, qae joyeros de renombre se habían
comprometido á pagar por él quinientos luises
el día qne á ella le viniera en gana.
¡ ti h, cómo se habían di·
vertido dnrante la estación!. .... Paseos á caba•
J lo, partidas de ca.za y de
pesca, excursiones¡-y en
casa, música, besos, libros, charlas y disputas!
- Entretenfanse también,
para reir, en el ensayo de
viejas armas en el jardln¡ y en punto .á amistades, no habían recibido
á nadie; á tal p11uto que,
merced á la ilusión ínveoil. Guerl y Simoua po•
d{an considerarse, al prestnte, como íntimos.

•••
Sin embargo . ... ella te
oía momentos indefinibles, cuya frecueo.cia au·
mentaba á medida de la
_aproximación del retorno á P,rís. AsJ, cuando
teniéndola enlazada en
sus brazos, bajo las lilas
llenas de fulgores de es·
trellas, él la decía las
cosas mis dulces, ha·
blándola con ternura de
un niño que les uniría
más aún, de horas apasionada•, de una ex.istencia regocijada y simple, la bien amada pa·
reoia como dhtraída, le
miraba con extraña fije•
za, como si se resíoti&lt;•
ra de algún agravio.
Si11g11lares lágrimas, á ve•
ces, hacían brillar sus
pestañas, d ando á s11
El. Nlfl0 DIE LAS TARTAS,-./. MAHUOEZ
seer et a emoción un
carácter d e contrariedad- casi de impacienciales las lilas, en torno á 1111a extensión de verduiniateligible.
ra, se: crn:r.aban en largos plantíos, En los alrede•
Dijérase que iba á gritarle alguna cosa; luego_
dores lejanos, sobre la pendiente de las diminudesesperada y como renunciaado á ello, callaba.
tas colinas, bosquecillos de fresnos y de maleza,
Bnucamente habíale dicho alguna vez en tales
dijérase que expandían la soledad en torno.
momentos:
A los veinte años, y no disfrutando más que de
- TIÍ sabes, Godofredo, si Íllese de mi agrado,
siete mil francos de renta, exponerse á sentir
¿podría dejarle? Y dejarte siu avisar siquie-ra, de
pasión por una elegante, por una morena esbelta,
un momento á otro.-Coo mi diamante soy libre:
de mirar inteligente, de cutis de jazmfn, de rastendría tiempo allá de elegir, entre los más ricos,
gos finos y duros, es an.a loc11ra, ¿verdad? ..... .
un amante de mi agrado. S{, si yo quisi,ra, lo
Pero si bien es cierto que G11erl era de gallarda
haría yo mismo. ¡y mir,, te quedadas solo! No
apostura, de finas maneras, de un valor famoso
más Simona.-¿No te irrita esto? ... . ¡Gracias!. . ..
y de un esprit de artista, nadie tampoco duda
F alguraban S118 ojOSi hubiérase dicho que
que poseía una mentalidad clarívidente que le
agaardaba nna palabra, un acto, que Guerl no
ponía i cubierto de todas las amorosaa concesio•
fuese capaz de ejecutar. Las respuestas ad.mirane,, capaces de traer consigo esenciales desendas del mozo eran recibidas por Simona con mogaños.

vimientos desdeñosos de cabeza, hasta con encogimientos de hombros, desde hacía algú.n tiempo.
A la pregunta de «¿Qué te pasa, mi querida
Simooa?&gt;, ella contestaba, mirando la joya:
-Ya verás tú cómo con todo y tu buena edn•
cación serás la causa de mi muerte.
-¡Pero, ¡,qué tieoes?-xclamaba él!
-¡Ah, si no fueses como eres!
-Entonces, ¿no me amas ya?
-Sí. .. pero . . .. no tanto como yo quisiera ....
¡Y es culpa to.ya!
El sonreía al escuchar 1al, y Simona, írancido
el ceño, corría á encerrarse en su alcoba, donde
su amante la oía llorar alg111111s veces hasta por
una hora. De vuelta á su lado, ella parecía haber
olvidado la ingrata escena ... . De suerte que, sin
acordar al incidente atención mayor, Guerl se
reanimaba y concluía por exclamac: c¡Señor, va•
ya si las mujeres son caprichosas!&gt; tranquilizán·
dose aún más con la vanalidad de la frase.
En un atardecer magnífico, bada Jas cinco
ambos, en los jardines, adonde fueran por dis-,
tracción plllradojal en ausencia de otras más efectivas, tiraban á la ballesta sobre el césped, con
noa vieja y fuerte ballesta de otro tiempo, y la
singular moza, no teniendo ya proyectiles que
u.sar, exclamó de pronto, después de mirar largameote el anillo:
-¡M.ira si soy tonta! ¿Y esto?
De un tirón quitó de su anular el diamante,
púsolo en la ballesta, en aqnel momento dirigida
hacia los bosquecillos de lilas y los paobnosdel
Loire.
-¡Eh!. .. . ¿Si yo tirase? .... Sin embargo ... .
-dijo.
Y reía.
-¡Simona! ¿Estás loca? ... -respondió él.
Pero como cediendo á un irresistible movimiento de histtria perversa, llrgada á la crisis
aguda, oprimió frfamente el arma; una chispa,
una gota de fuego se hu odió en el crepúsculo.. ..
E n tanto que de Guerl miraba á su amiga con
estupor, ésta, .Jejando can la ballesta, cortó una
rama; luego, ec b.ando el brazo en torno al cuello
de su amantr, murmuró á su oido, medio cerrados los ojos, la vc:z ronca, bi vial, zalamera:
-¡Abl No merecía otra cosa .... ¡Ya eres mi
amo! ¡No tengo un sueldo! ;Puedes echume!. ...
¡Cómo me gustas abor;;!. . . . Pero, ¡mallrátamr!. ..
No tengas empacho en hacerlo. ¡Cómc!¿dices que
me amas y no me has dado una sola bofdada?, ..
( Revolvia~e. marcando con sus uñas uua de las
manos del amante; respiraDdo, con las :oarices
dilatadas, el aroma del saco de terciopelo uegro.)
-¡Es necesario que una mujer se sienta domina·
da, mira tú!. . . . Y, iü supieras cuánto más vale
esto que las frasul Supongo que ahora harás á
un lado tu política, ¿eh? .... (Sus dientes ca&amp;taíieteabau). ¡Estás pálido, colérico!. . . . 1Me harás da•
ñol. ... ¡Ya sabía yo que eras un bombrd
Ante tan imprevista erupción, el señor de
Gnerl, habiendo palidecido, en efecto, la consideraba como si la hubiese visto por la primera
vez. Luego, apartándose, después de un silencio,
murmuró tranquilo:
- ¡Más que cosa algo.na, me valdría un látigo
en la mano!
Y dejáudola, jadeante, sobre un banco, entró
en casa, y á continuación, por otra puerta, hubo
de salir, como quien escapa. Tres horas después,
Simona, muy inquiet.a, desgarraba con sus dientes el pañuelo, en la alcoba, ante una bujía, cuaa·
do la criada le entregó la cuta siguieote, traída
de Nantes por el e:rpreso:
«Qaerida abandonada: te debo seis meses de
encantadora ilusióo, lo confieso¡ mas, al descn•
brirte, esta tarde, has para siempre helado los

Lll VISITA EN CASA Dl!L ANTICUARI0,- P, Q0URDAUI.T

sentimientos que tal ilusión me inspiraba. Ciertamente no ignoro que hoy día parece indispen•
sable (á los ojos de algunas personas de tu sexo)
ser un bruto para ser un &lt;macho&gt;-y que los be·
sos parecen á éstas menos insípidos que los gol•
pes;-mas, como por una parte, entre los violentos placeres, á los cuales, por simple divertimiento, puede prestarse nuestra sensualidad,
encuéntrase-como el más propio de aquellos
por quienes tlÍ enloqueces-el de destruir ua
ale¡rla que (sola y ante todas) debe consagra.r la
vida en común entre mujer y amante¡ y como,
por otra pa.rte, si tú no puedes pasarte de pali•
zas para figurarte gue me amas, yo puedo per•
fectamente ah.o rrarme, para ser feliz, de administrar bofetones á la que me es querida,-me he
visto en la necesidad de huir, anD sia sombrero,
para evitarnos el cambiar inlitiles y hasta tontas
explicaciones.
&lt;Así, pues, extravagante niña, Jc11ando yo te
cvntemplabJ. en los bellos atardeceres, bo1jo el es•
peso follaje, murmurando sobre tas labios lo qae
mi corazón me sugería, tú te decías á t.i misma,
sencillameate, coa un profundo suspiro, elevan·
do los lindos ojos al cielo, del cual parecían con1ar las estrellas melanc6licamente:-c¿No estarían mejor los puntapiés que todo esto?&gt;, .....
(Pobre ángel, compllldéceme si, temeroso de mi
natural ineptitud, no me considero lo bastante
perfecto para osar . .. . siquiera fuese 1lil simple
ensayo encaminado á satisfacerte! ¡Cada quien

tiene sus sentimientos y sus deseo~! No discuto
los tuyos, ni su calidad; deploro tan sólo el no
poder ser para ti más que un enfermero. Adiós,
por Jo tanto. No te inquietes por la q uiata. que
ya ha sido alquilada, par_a el 15, á toda una familia de honrados negociantes que espera tu
partida. Maíiana por la mañana un propio irá 4
poner en tus manos, bajo pliego, un cheque por
si:is mil francos, pagadero á la vista (á la t11ya
solamente), en casa de mi notario, en París. Yo,
ya me encuentro lejos.
&lt;Recuerdos, y buena s11erte.
Godo/redo&gt;,
Simona, Juego de leerla, alargando los labios
con una irreprochable mueca de desdén, dejó
cier la carta de entre sus manos:
-¡Qué lástima que tan buen muchacho no sea,
en el fondo, más que un soñadorl-murmuró:IY qué lástima que los que saben comp render á
una mujer . . . sean así!. .. . ..
Calló, sofiadora también, ella misma, Simona
Liaatís, la pobre y delicada muchacha, lay! muer•
ta recientemente (¡triste humanidad!) bajo el
niímero 435, serie veintiséis (nimf6manas), en las
Incurables ; siendo la suya una enfermedad esencial, es decir, de aqudlas de las que no se puede
( ,in Dios) querer aJiviarse.
CONDE DE V lLll.ERS DE L 'I SLE- ADAM.

(Traducción especial para E l Mundo Ilustrado,)

PENSAMIENTOS
La buena educación de los varones debe estar
compuesta de ciencia; la buena educación de las
niñas debe estar compuesta de ignorancia.
En efecto, reflexionadlo. Es menester que al
llegar al umbral de la vida, es decir, del mundo
el joven sepa y la joven ignore.
Se funden el uno en la otra, y eatre los dos
forman la unidad. La ignorancia de la joven v-ierte su gracia sobre el joven: la ciencia del joven
comunica su faena :i ta joven.
Y en seguida vi ven. Si el hombre es vulgar I olvid.a . Si la muj er es distingnida, aprende.
Si los dos son naturalezas superiores, al leer,
al pen.sar, al sufrír, al obrar, llll resignarse, adquieren junto y en comúo, seglin la d íferencia de
su sexo y la pr oporción de su espíritu, cada cual
una gran ciencia.

•••
¡La m11jer adqlliere la ciencia del hombre: el
hombre adquiere la cieneia dela Humanidad!
Esta última ciencia , modificada por el sexo, que
la práctica de la vida, es decir, Dios mismo, en·
seña á la criatura humana, se llama EXPERIEN •
CIA.
Vfc-roRHUGO,

•

�~------~~-·
~a fSasa 6el estudiante
(,~• ~
El miércoles último empezó á convertirse en
realidad palpable un herlll1:&gt;so sueiío del sriíor
secretari o de Hacienda, licenciado don José lvcs
Limantour, el cual consiste eo la construcción de
una casa dedicada especialmr.nle á los estudiantes, y en particular á los estudiantes pobres.
Los que en nuestros años juveniles puamos
por los trabajos del estudiante pobre en Mh:icc,
por más que sólo lo de pobres se nos note ahora,
sabemos la infinidad de penas y trab1jos de e sa
vida y los mocho• pdigro• qae ofrece pua los
qoc llegio de los E&lt;tados, y se hallait, por primera vez, comedio de lo~ ro~autos de noa cindad
popo losa qne á .:.ad1 piso l e• o frece una poderosa tentadóo.
Las u:i(aas mesadas que remiten los padre',
urgidos generalmente por los gastos de una J.mUia numerosa, ó q 11e bondadosamente concede
el Cobierno de un Edado, eo la mayoría de l os
casos apenas si b1st.l para los gastos indispensables, y el pobre estudiante tiene que vivir en tugurios, i los q ne se bautiz:a pomposamente con d
nombre de viviendas, y por los que se cobran
precios exorbilaotes si se tielle en caenta el
pésimo estado en qae se hallan.
Cuando el estudiante salf', expulsado de sn ca·
s•, por las pé5imas condiciones de ella, se halla
enmedio de la.s mil tentaciones de la calle, y forzosamente sucumbe á ellas, á riesgo de tener qae
encerrarse de nuevo en la antihigitllica morada
que sn de■graciada suerte le depara.
Todos estos inconvenientes quedan subsanados
por medio de la casa del estudiante. C11■ndo el
pobre joven de los Estados llegue i la capital,
tendrá en ella casa cómoda y habitación que me·
rezca tal nombre. No tendrá que pagar lo increíble por una vivienda donde no hay aire, luz, ni
ninguna de las necesidades indispensables de la
vida, y no tendrá la necesidad de salir á vagar
por las calles de la ciudad, en las que le asaltan
las tentaciones, porque su hogai: será un ·nrdadero hogar y le ofrecerá comodidades, buena sociedad, alegre y bullanguera, y un retiro tranqal-

!Pebre allmraa meB!lmicéllnca «¡¡Ulle te
ll!l\lllllerez &amp;e frie
(De G,ilos díspersosJ.

~--~~

¡Pobre a lma mela.nc61ic:a qDe t e mueres de írfo
eu e ste hogar sin lumbre y sin amor, camina!. ..
Crnu el aznl cantando como una goloodrina
que abandon a el cadá.ver de su 11idal vado . .. .
Amortaja la llnvia los parques otoñale.s,
l as r osas se de~hojan bajo las ni eblas grises
Hazta flecha c oo ~las, y voela á Jo, pdses
donde e mpiezan á abrirse los primeros rosales,
Al fillal de un sen dtro de altos olmos, te espera
una casita b lanca llena de primavera .. ..
A su pnerta la htente 110 fresco olor de~t ila,

y una v irgen bo rdando, cantos de amores l aoz:a,
mi~ntra3 la vie jd abue la, cabec:undo. hilt.
los cándidos ve llonu de su última esperanza.
F.
1-11 PRIME RA Pl :":J l l e ti S J ;; I r 1 :J

V ILLAESP!SA.

r

Mu fa Cam pos, qai en p resentó o¡:o rtunamente
proyectos y plan.:,s, que hoy damos á conocer.
Aprobados e stos p lanos, se di6 luego comie nzo
á lu obru de cimen tación en los amplios terreuos adqui ridos exprofebo en la plaza de la Concordia y callejó n del Perro. E stos t errenos ti e0en una extens i ón de d os mil metros cuad rados.
E l edificio proyectado con sta d e tres p isos, y según nos ha manifestado e l arquittcto const ruc·
tor, se emplearán en él maleri alu d e p rimna
cine E~ an edificio sencillo eu s o arquite1::t11ra
u :terio.r ¡ pero será c ó modo y bie n acondicionado. AdeQ1b de las múltiples ha bitaciooes-ri.es
tendrá una ca pacidad para deo estud iantestendrá la Casa de los E ,tndia ntes u n salón p ar a
lectura, otro para fiesta s, baiio y gim nasio.
S entrada principal se - b rirá p or la u q a i na
q11e ve hacia el hermoso jard incill o del Carm,n.
~u~

EL. SEIIOR L/MANTOUR COLOCANOO LA pi,/MERA PI EDRA

lo para coando quiera dedicarse al estudio y al
recotimiento, necesarios al hombre que investiga
y que estudia.
Por esto es por lo que la idea del señor Li mantour es bella y es grande, porque no es obra dedicadaá una generacióo, sino á todas las generaciones hitnras de estudiantes¡ no es obra que re•
dima á ciertos hombres, sino una que redime á
todos los hombres de bt1Cna voluntad, á todos los
jóvenes que á ella quieran acogerse. ¡Cuá.otas i n•
tdigenoias hermosas: se:ban perdido dJamadas por

la vo z; de las sireaas&gt;, c o mo d ice un a u tor n u est ro en una de sos recientes obra~!
Cnando la Casa del Estudiante sea una coraza
que aisle al joven y le protej a contra l a voz de
esas sirenas, se habrá dado un gran paso en favor
del joven y muchos será n los que lleguen al fi n
de su carrera profesional, gracias á. la protectora
idea del seiíor secretario de Hacienda.
Todas estas esperanzas, todos estos anhelos está.o si mboliz:ados en la senci lla ceremonia de colocación de la primera piedra de la Casa del Estudiante, llevada á cabo el miércoles de la serna·
na '.JUe termi na hoy.
'En ese día, cerca de su mitad, llegó el generoso donante en su automóvil á la plaz a de la Con~ r d ia, antigua del Carmen, y en se guida procedió á la colocación de la p i edra del edificio que
le ha de dar seguramente tanta ó más fama que
su labor h acendaría, la cual es bi en conoci da y
elogiada por el pa!s entero.
El señ or Limantour, el se.ñor su bsecretario de
H aciend~, los d irectores de la casa y 0 0 grapo
de estudiantes, fueron los únicos a sistent es á la
ceremonia, la cual consistió en l a colocación de
nna piedn, delltro de la cua l se paso o n cofre
q_ue contie~e monedas d e cada u na de las especies qoe circulan, p er iód icos del d ía y el acta
de la ceremon ia.

P rocnrnd á vuci&gt;lros enemigos lo beneficios de l11. ch·iliznción ; es como debéis tomar ~e ellos um~ venganza digna; es como~1
debé1 dar tÍ onocer vuestros entimientos
Jtr uista .
(°hBJN

B.\RRET),\..

Siewao ~1111e aligo ee i e ~ i e ,
C11n•I ai J!)Cll' umma llneridm•••••
(De &lt;Salmodias del Coraa6n&gt;)
Siento que algo se exliugue, cual ,i por una herida
se fuese, g(lta á gota, desangrando mi '"ida ... .
i•En el reloj de arena que se ruuere de hastíe•,
muy leuto, grano á grauo, b~ta quedar vado . . . .
Al ,·értigo del r fo enlrrgo mi barquilla,
y a nte mi ➔ &lt;'jos pa,a la vi~i6n &lt;!e la orilla
'l'a'l 11ípid., , que apenas á disiir¡zuir acierto
l a luz. de las t lnieblas y nn jardín rle un desierto.
1,, v ida pa•a fau,la, &amp;ilbaodo, cnq} •-aeta
que un a rquero In v!.ible di ·para hacia uaa meta
Pdra 11ue•tra ignorancia nro, tal, desconocida . . ..
¿Quién ~abe d6nde empit za y t, rruioa la vida?
¿Qué peregrino !, n ruano conoce s11 destino? ..
Y, stn embargo, tiene su ruta el peregnuo .. ..
Nuestra lámpara enmnlio ele b sombra. agoniu .. ..
¡Ua débil soµlo puede a~eolar f ll ceniza!. ...
r,, vida es uu eteroo signo ioterrcgativo
entre un misterio muerto y otro mi~terio vivo.
Y entre los dos, á ciega~, temblando r.amlnamos,
sin saber si de cierto vivimos 6 soñamos . ..

Después de la colocac ió n d e la p ied ra, e l d irector de las obras obsequió á los concurrentes
c~n un &lt;lnnch-cbampagn u, Y, durante t i, el señor
Ltmaotoar p ronun ció uu b ríud is deseando al
edificio toda la prosperidad q ue m:rece. E n n ombre de los estudiantes respondió el joven S errano, _da nd las gracias al señor secr etario p or su
valioso d onativo Y por su b rillante i du.
Con esto termi nó la ctremonia.

º

•

**

..
CONC URREN TES A LA F I ESTA

La Casa de l Est udian te no sólo fné i deada, si no
costeada por el señor Limant our, quien design ó,
pa~.- ~ae se encargara de la construcción d e este
ed1fi c10, al señor arqa ítecto don Mauricio de

EL St::ROR LINIANTOUR Y SUS ACOMPAIIANTES VIS/TANOO LOS TERRENOS OE L A OASA

F. VILLA.ESPESA.

�RBTR1\TE,S
En el umbral de la puerta me djjo él:
- Usted lo sab!, no he preparado nada especial.
-No me con.formaría si fnese de otra manen,
le respondí; pero temo -interrumpirlo.
-De ninguna manera. Tendré mucho gusto de
presentarle á mi esposa.
-¡Pero usted no me ha dicho que fue:;e casado!
-IA h, babi •••• ¡Cómo no! soy casado .... y padre
de familia. Tengo tres niñas: una hija grande y
otras dos gemelas .... ¡Vea usted, es hasta ahora
lo q uc hay mejor en la -vida! !Todo tl resto! ....
- Un criado abrió y él dijo:
-¿La señora está ahí?
-No, señor,
-¿, Y las niñn?
-Tampoco.
-Bien. Pong11 un cubierto. El señor se queda
á comer.
Me hizo entrar al salón. La pieza era eletante,
pero fría, con no sé qué de tr,ste, de apagado.
Los muebles estaban cubiertos por fuudas griaes;
altunos bibelots estaban colocados aquí y alU,
sin gusto. Los adornos iluminaban la picn, demasiado grande, con una luz pobre; 110 alto espejo
de Venecia estaba empañado y reflejaba mal los
objetos, y uno se hubiera creído en el sillón de
caalqaier familia burguesa, si en un muro, cuatro puntos aislados, cuatro ntratos con muco,
blancos iguales no hubieran arrojado como un
rayo de juventud y de alegría,
-Usted tiene "th{ muy hermosos retratos, mur·
muré.
-¿No es así? Son mi mujer y mis tres híjas.
Yo hice un (ah! con una sorpresa tal ver; demasiado notoria¡ pero verdaderamente este interior
era tao severo, tan poco confortable, que me parecía extraordinario que fuese habitado, creado
por las exquisitas criaturas de las cuales contemplaba los retratos.
-Mi mujer parece muy joven, lno es -verdad?
Al lado de sus hijas parece más bien una hermana mayor que mamá. Me gusta mucho mirarlas
agrupadas así. Sus retratos son tan expresivos,
que son lo mismo que si usted estuviese delante
de ellas. Vea, 6son delicados? ¿Son futos los r.ugos? ....•. Entre los labios juntos se adivioa uoa
so.nrisa, y bajo el lápiz que, sin embuto, deberla
ser ig11al para todos, se lee hasta la sombra de las
pestañas y el matir; de los cabellos! .... ¿Son bonitas, eh?
Había en su voz una ternura devota. Se frotó
las manos.
-Mis hijas se parecen á su madre. No tienen
nada de mí, y agregó riendo de buenas ganas:
-Mejot que sea asf, porque yo no soy bonito.
Sobre la chimenea an reloj dió las ocho.
El dijo:
-¡Vay¡I ¿Todavía no? . ... Vamos á sentarnos á
la mesa.
-Esperemos 110 poco todavía, le dije.
-No, no .... ellas se habrán atrasado, sin duda,
e;1 alguna visita, Machas veces les sucede que
hene:n que quedarse á comer de improviso en ca•
sa de sus amigas ó parientes. tA la mesa!
El comedor tenía el mismo aspecto se-vero que
el salón. En la mesa había colocados seis c11bier•
tos. Me hizo sentará la derecha de un luga.r vacio: el de la señora.
-La derecha de la dueña de casa, dijo sonriendo.
Concluida la sopa de los chors d'cenvre&gt;-, llamó
al criado:
-Retire los cubiertos de estas señoras.
Durante toda la comida estuvo muy alegre, ba•
bland, todo con soltura¡ pero su tema favorito
era su m11jM y sus hijas. A cada momento volvía
á él con cualqnier prele:s:to.
-¡Verá usted cómo se nota vida en la casa cuan•
do ellas estén aq 11(! Usted les podrá con versar de
pintura .... teatro .. . .música. Estoy seguro deque
ellas lo encontrarán muy agrabable.
Me despedl de él cerca de las diez.
Me hiio prometer que volvería y, algunos dlas
más tarde, recibí una invitación á comer Yo espera~~ encontrar su esposa y á sus hijas¡ pero él
me d110:
--Verdaderamente estoy muy contrariado......
No sé cómo excusarme .... En este instante reci•
bo un aviso telegráfico en que me anuncian que
se quedarán á comer en Passy. Tal vez por este
mal tiem-po les habrán retenido allá ... .
Se voh-ió hacia el criado:
-Vamos, Bautista. Retire cuatro cubiertos.
Yo volví á su casa dos ótres veces. Un día, su
mnjer y sns h.ijas habían sido llamadas por te•
legraío, por una parienta anciana de provincia; otra -vez, se habían olvidado por completo
de prevenirlas, y ellas habían aceptado la invita•
ción. En suma, yo no las veía nunca. Esto con•
c 1a yó por parecerme extraordinario.

As{, pues, una noche-toda-vía otra ve% m,s un
acontecimiento imprevisto me privaba de la presencia de ellas-mi huésped me pareció más ner•
vioso que de costumbre. Da.cante toda la comida
no cesaba de repetir:
-¡Es halagüeño esto de no estar nunca en casa
en.a ndo es necesario!
En la pieza vecina se oyó 1U1 ruido de vidrio
quebrado.
Se le-vantó de un salto, se puso espantosamen•
te pálido, y con -voz ahogada llamó:
-¡Bautista! LQué es lo que hay?
El criado balbuceó:
-Sí. . . . 6De dónde viene ese ruido? .... Usted
me oculta algo .. .. ¡Quiero saberle:,!
-Del salón ... . .
El gimió: &lt;Estaba seguro de ello&gt;, y después,
arrojando á un lado su silla, corrió á la pauta,
la abrió Vtolentamente, dió vuelta al botón eléctrico y permaneció inmóvil en el umbral .

¡mi hijita! ¡mi hijita querida!... . 1Qd diré á tu
madre, Dios mío!
El se había echado sobre sus rodlllu. El sirviente lo levantó y Jo impuhó dulcemeDte por
la espalda, El se dejó conducir, dócil, tartamudeando en medio de sus lágrima$:
-¡Oh! ¡No le digan nada á su madrt!. ... ¡Nolc
di¡!an nada!. ...
Cuando quedé solo, me perdí ea cooj~turas:
jun drama !emejante por UD retrato destrudc!. ..
No me atrevía ni á partir ni á llamar. Al cabo de
un momento, el criado entró en 1a punta de los
pies y me dijo á media voz:
-Está durmiendo. Pasó mejor de lo que yo
hubiera creídc.
-Vamos, le pregunté, ¿qaé significa esto? ¿Estimaba tanto, entonces, á ese retrato?
El criado me miró aturdido.
-¿Cómo .... ? ¿El 11cñor 110 lo sabe? .... . . Peor
si el caballero no tiene ni esposa ni [niños ..... .

El Aniversario de la Independencia
De los Estados Unidos
La colonia norteamericana residente en nue&amp;tra
capital, celebró el lunes últímo, con el entusias•
mo de todos los años, el aniversario de la declaración de la iadepcndencia de su país.
Se escogió para la fiesta el terreno que rodea
el restaurant de Chapultepec, y en él se levantaron puestos y tiendas, salas de exhibición, salas
de descanso, y se arregló el lugar doDde habían
de verificarse los j11egos deportivos, que siempre
forman parte principal del programa de la fiesta,
Constaba éste de los números ac.ost11mbrado1
cada año· pero dispuestos de una manera nove•
dosa,
Hallábanse ya en los terrenos de la fiesta su
excelencia el señor embajador de los Estados
Unidos y el señor cónsul general de la misma na·
ción, cuando llegó el señor Presidente de la Re•
pública, quien fué recibido con los honores co•
rrespondíen tes.
La llegada del señor Presidente fué la señal
para que empezara la fiesta oficial, pues la popu·
lar había dado comienzo á las ocho de la ma•
ñana.
Además del programa de &lt;sport&gt;, lucido como
siempre que se trata de la colonia americana, hu•
bo diversiones para todos los gustos: carreras en
burro, batallas de confetti y demú juegos que
dan lugar á las expansiones de jú_bilo.
La fiesta oficial se inició cou un patriótico discurso del señor general Agramonte, y en seguida
hizo uso de la palabra el señor embajador, que
hizo la historia de la heroica lucha del pueblo
americano para consegair su libertad; en su discurso tuvo el señor embajador frases muy cariñosas para México. En seguida publicamos la
parte final de este hermoso discurso:
&lt;Señor Presidente: al celebrar el acontecimieu·
to histórico de esta fecha, aparecería yo como
negligente hacia las amenidades de esta ocasión,
si dejara de decir: á vuestra excelencia lo mucho
que apreciamos su bondad y simpatía al honrar
este festival con vuestra presencia, y sentiría que
habría dejado perder esta oportunidad, si como
representante del Presidente de los Estados Uni•
dos dejara de manifestaros cuán alto es el sitio
ea qae os tiene la estimación de la colonia americana de México, la q11e ha tenido la suerte de

l!L SEROR GENERAC. AG/RAMONTE EN LA TRIBUNA

podei: observar imparcialmente la sabiduría, el
patriotismo y la firmeza con que v11estra excelencia ha cumplido los deberes de v¡iestra altísl•
ma posición.
No estoy suficientemente enterado respecto de
la opinión de v11estros conciudadanos, para po·
der aprecíar la estimación que tienen de vuestra exceleucia¡ pero interpretando los sentimientos de mis compatriotas que han recibido la hos·
pitalidad mexicana y qae han disfrutado la
prosperidad y seguridad emanadas de vuestra
benévola aunque sólida administración, siento
que puedo decir que pocos hombres ocupan tan
firme Jugar en sus afectos como vuestra exce·
lencia. A la bondad de vuestra prolongada y
j11stisima administración de los negocios de esta
República, no tan sólo la colonia a.mericana en
México, sino la gran masa de mis compatriotas
más allá de las riberas del Bravo, atribuyen el
alto puesto que ocupa México entre las naciones
de la tierra; y por ello mis compatriotas, tanto de

-Toda mi vida perdida.,,, quebrada , , ,. JAbl

¡El sefior no ha sido nanea casado! Un día hará
unos siete ú ocho afios, compró estos retratos en
un remate, y después los ha mirado tanto, ha pasado tantas ~oras en contemplación ante ellos,
que ha perdido la razón y ha con.c luido por creer
que eran personas verdaderas.
. Arrendó un departamento con cuatro dormito·
~os. En ca4- comida hemos tenido que po11cr
c1nco cubiertos.. .. Cuando esti solo les habla,
ríe, les_reprende; ahora grita qaesu hija ha muerto, Manana toda la casa -vestirá de luto ... . al me•
nos qae no •e haya olvidado de aquí á entonce,.
Vamoa ., .. ,. Yo creta que el sefior estaba al co•
rricnle.

«Señor Embajador:
Señores:
El 4 de Julio se celebra con patriótico entusiasmo en los Estados Unidos de América y con
un eco de simpatía en todos los pueblos de la
tierra. Es el aniversario de la -vida autónoma
y de la libertad en el Continente americano: del
primer ensayo en el sistema democrático representativo en e] mundo de Colón, y del nacimien•
to de una gran república que ha sorprc:ndido á
la humanidad con sus notabilísimos progresos.
En esta gloriosa fecha se tributa respetuoso bo•
menaje al gran libertador inmortal, Jorge Wásh•
iogton, y á ese acto de justiciaconcarre el pueblo mexicaoo con toda la admiración y la devoción que inspiran el hombre, SJI obra y su he.rea•
cia democrática.
Las frases amistosas de vuestra excelencia, se•
ñor ,mbajador, me llenan de satisfacción y las
estimo como prenda de las cordiales y franc.as
relaciones entre el pueblo de estas do, repúbli·
cas hermanas y entre sus gobiernos i:espectivos&gt;.
Terminado el acto oficial, el señor Presidente,
el exceleotíslmo ·señor embajador, Jos señores secretarios de Estado y conspicuas personas de 1a
colonfa americana, hicieron u11a visita á los diferentes puestos de la kermesse.
Por la tarde, el torrencial aguacero restó mucho
á la fiesta de su entusiasmo¡ pero por la noche
los terrenos se vieron nue-vamente henchidos de
piseautes, ansiosos de celebrar dignamente el glo•
rioso anivers.ario.

SEflOR GENl!RAL GRl!GlORIO RIJIZ, NOMBRADO VIOEPRESJOENTE OE LA SUPREMA
CORTE OE JIJST/0114 MII.ITAR

En tierra se distingnían trozos de vidrio y un
cuadro roto. En el muro no había más que tres
retratos. Un cordón se balanceaba desde un cla•
vo. Yo miraba de cerca los restos c¡ue. se -velan
sobre la alfombra, y viendo el dibujo roto en varias partes, murmuré:
-¡Ahl ¡Qaé pérdida!
-¿ Pérdida, señor?. . . . ¿Pérdida?. . . . ¡Desastre!. ... ¡Duelo!. ... ¡Toda mi vida ~rdida querrá usted decir!
'
Yo le contemplaba estupefacto. El prosiguió
exaltándose:

aquí como de allá, os oíreceu, en la plenitud de
-vuestra vida, sn respetuoso homenaje yel deseo
de que esa vida se prolongue en bien de la felicidad y prosperidad de ese pueblo, al que vuestra moderación, v-aestra firmeza y vuestra justicia han colmado de tan inestimables beneficio~&gt;.
Al terminar el excelentfsjmo señor embajador,
el señor Presídeote contestó con las siguientes
significati vas palabras:

.....

~
IJN ASPECTO D/1 LA K/ltfMllSSE

�tisfacciones p11ru en la vid,, segunmente qtie
esa ha de se-: una de ellas, y si hay alg.aien que
sea digno de envidia, es, seguramente, este personaje honorable y honrado poi: sus conciudadanos.
Creemos que estos mismos pensamie11tos que
abQra tratamos de expresar, son los que guiaron
á Io.s caballeros que con ta11to empeño, coronado
por el más halagador de los éxitos, organizaron
el gran banquete ofrecido el domi11go último al
Primer Magistndo de la Nación,
S1ben ya nuestros lec tores, por haberlo dicho
la prensa diaria, que el banquetese efectuó e-n ~1
salón de la antigua fábrica de cigarros de la cC1iarrera&gt;, en la calle de Bocareli, y saben también
que el éxito de la .fiesta fot grandioso.
PJr las fotografías que acompañan estas líneas,
st. darán cuenta, aun cuando sólo sea aproxima•
da, de la belleza del aspecto del salón. El prin•
cipal adorno consi~te en u a espléndi da ilvmi•
nación eléctrica, en la qoe se emplearon los fo4oillos á millares. A nadíe se ocultan las dif:cnltades de tal iostalac1ón; se necesitaba del acier to
de manos expertas para que se hiciera de la magistral nune, a qoe se hizo. El señor iogcoiero de
J;¡ Barra, encargado del adorno d t l salón. ptDSÓ
mucho antes de encomendará al_euieD el tnb, jc-;
al fiu se decidió por la casa e.speciali~la de los
señores Hubard y Barlon. cayo domic11io es en
la calle de T.icnba número 33.
La mejor prueba de que el sciíor de la Barra
estuvo acertado en su elección, es el esplendoroso éxito obtenido por la brillante iluminación,
la cual foé muy elogiada por cuantos la vieron·
Después de penetrar al salón, y una vez que
los ojos se hablan acostumbrado á la hu; me.r iLA IIESA OE HONOR DURANTE EL. BANQU é TE

1:1 Respetuoso Homenaje
.AL GENEDAL DIAZ
cEl que siembra vientos recoge tem pestades7,
die~ un refrán cuya nacionalidad ignoramos; pe•
ro el cual es bien couocido por todos los qae de
refranes saben¡ parodiando este refrán, diremos
q1ie: ccl que siembra bienes recoge bendicioues&gt;.
Esto creemos sinceramente que uo es de nuestra
propiedad¡ pero lo prohijamos en esta ocasión,
Tilles rcfiexiones nos ha sugerido la respetuosa
maestra de cariilo tributada al señor general don
Porfirio Dlaz por sus amigos y por los admiradoNS de su labor patriótica y progresista. Debe ser
una enorme satisfacción, para el hombre de bien
sentir, que sus esfuerzos son debidamente apreciado, y que ha11an eco en loa coruones agradecidos de aquellos por quienes se ha trabajado, y
por quienes se han sacrificado tu energías de los
mejores años de la vida.
Figaráo~ al héroe de los campos de batalla, al
que ha expuesto su vida por el bienestar de los
demú; 6gnráos al político que se ha consumido
en su gabinete, estudiando la ma.nera de resolver
tavorablemente los arduos problemas nacionales;
figiu.ios, decimos, á este personaje, una vez que ha
terminado su labor benéfica y que se prepara á
deS&lt;:an.sar, rodeado por los beneficiados que á
porfía se empeñan por demostrarle su agradecimiento por lo que ha hecho por ellos. Si hay sa-

CAOETES DEL.A ESCUEL.A NAVAL Q U E SA LIERON EN EL. PRESENTE A l/O A PRESTAR SUS S ERVI CIOS EN L.A ARMADA

AJEDREZ

:1 0 3 C ( mal&lt;' )

,

1 A2A

13 Enroca lado D
í4 A 2 A
is P 4 e R.

2

.,,.•! ••••. . .

~

OURAIITE LA FIESTA

..,}.~.!!l,:"I.!,.,.,....

Cualquiera.

1R4A
si R 3 A

10

2 siR 5A

l A 2 A

1

P 4 D

2

Cualquiera otra.
Cualquiera.

Han maDdado solución exacta las personas s iguientes: J. G . G11tiérrez Topete y F. Irigoy en,
de Méx ico; A tilano So ria, de Veracruz¡ O lallo R11·
b io. de Cmanea, y doctor E rnesto Escalona, de
Noa linco.

.

*.
Gambito del Rey rehusado

Solución al problema número 7,
por G. Stillingfleet Johnson
BLANCAS
1A2A
l' 4 D (jaque)
J l' 4 A (mate dese.)
2

r R 4R
Si R X P

2

NEGRAS

B LANCAS

Selior C.pablma.

NEGRAS

P
P
3 C
4 l'
1

2

4
4
3
3

R
AR
AR
A

11P4 C D
12 A 2 R

13 C 4 A
14 C 3 R

16 A X C
17 P se
18 C 1 A

16 A X A
17 A 2 C

Las Bl ancas tienen tiempo suficiente para adelantar sus piezas, m ie ntras que las Negras tienen
que esta r forzosamente á la defensiva.
rg C .i R

20TD1 C
21 P 5 '1'
22 T X P

18 C 5 A
19 R 1 T
20

1)

21

P X P

2 A

La posic ión justifica s obnd1mente el sacri6cio.

P art ida j ogada en St. J.oois, E . U. A., entre los
seiiores Capablanca y Carter,

Lu blancas juega o y dan mate en tres jagadas

9 CD 2D
10 1'3A

1s P J e

;¡ D 6 C (mate).

BLANCAS

7 C 3 AR

8 Bnroca.

Una coatestaci6n verdaderameote efectiva. Las Ne·
gras no p ueden iihora jugar C X A con seguridad.

3 D .1 C ( mate).

2

5 A X C
6 P X P

2

L.A S• LA • NTES DEL.A FIESTA

~ J•·

D X A
A4A
P 3 D

3 P 4 A (mate).

P 4 D (jaque).
.1 D 6 C (mate ).

..

P X P

C 2 D
11P4'1' R
r2 A 3 C

1R4 R

2

diana que reinaba en el interior, los ojos se seguían extasiando con el rico y delicado senicio
demcu.
El regio baoq11ete exigía tambitn uo regio servicio, y tal fut el qae tuvo. El aspecto de las
mesas llamaba desde luego la atención., y el menú
f o é de lo más selecto q ne se ha servido en Méx.i•
co. Servirá mil quinientas personas es tarea nadól Ucil¡ hubo _d e recurrir, para ello, á las dos casas ~ás acr.e d1tadas del ramo, y sólo así se cons,gu16 el bnllante bito culi.nario, que hará que
la fiesta qaede grabada en la memoria de todos
1~s que á ella asistinoo ; las dos 0.&amp;sas de referen•
c,a fueron .e1 restaurant Silvain, de la calle del
16 de Se~hemb.-e, y el de Cbapnltepec, que se
11:yaota airoso en medio de los Arboles del bosque
milenario. Rl uno en la ciudad y el ofro en el
campo. ofrecen á sos clientelas las delicias de un
grao chef y de no delicado servicio de mesa.
En medio de las satisfacciones de la mesa, no
e~a la menos la cootemplaci6o de los hermosos taptcu del salóo, qae rtftejaban la laz de los mil
Y tantos focos _de lnz eléctrica. Lucían grande•
meat~ los tap1cea arreglados admirablemente y
combinados con gran arte por los aptos empica•
do! de ,~l Nuevo Mundo~, casa que se ha disti.ng,udo ulhmamente ~n trabajos de uta clase· ya
en otra ocasión hemos. l;ia.hlado de los trabajo~ de
cEl Nuevo Mundo&gt; y siempre con elogio.
Tales fn~ron los elementos que contribuyeron
al giian éxito del banquete ofrecido al seiior general Dfaz: el amor á sin couciudada.nos el res•
peto de los mismos y el acie.r to de los o;ganizadores de la fiesta,

5
6
7
8

9 A5CR
1A 2 A
2 D 7 A

NEGRAS

~~~ ~

~

2 si R 5 A

Problema núm. 9, por Atilano Soria, de Veracruz

_¿.-~-•.--.. ~ú.:~
41

3D 6 C {mall ).

Señor Cirltr.
l

P 4 R

2 A4A
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23 T D t R
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25 P J T R
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23 D X C
24 C 5 A
25 T r T
26 P X P
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28 D 7 C (J•que)
29 P X T (jaqur ).

30 T 8 T {mate).

26 A 3 A

27 TI C R
28 TXD
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4

~ ~!"~~··"'•:?"•;&lt;_~--""

7or

·

OREMUS .....
Con tus In.anos de armiño entre mis manos . . . .
Con tus ojos de luego e11 mis p11pilas.
¡A.sí . , ,I ¿qut aieJltes, dime?
¿No escuchas mi vasión, ebria de rimu,
Cantando en mis arterias
El himno •igoroso de la •ida? . .. .
¿ No escachas los latidos de mi alma
Qae, dilatada de nidn, se •tita
Y pro1111ocia tu nombre
Coa acentos que arranca de 1111 fibras? ....
¡Es q_ae mi alma soñadora sicote
De tu hermosura, que el amor sublima,
La infiaencia gloriosa
Ltcoa de laotuidecea de caricias!, .•.
¡Es que mi str, aooámbulo del tuyo,
Cuando solos estamos, se cdatía
A1pirando ta a111or . .. .¡ese perfume
Que se dora eo la luz de tu sonrisa!.,,.
¿Cómo no ser creJeote
E11 la, horas pobladas de armonías,
Cuando el ángel azul de lc.s ensueños
Nuestra, almas gemelas hipnotiza
Derramando, en 11:11 seno~ incorpóreos,
Tibios oleaje1 de fnúclón divina;
Si del amor refluJe,
Como h1e11te inc:dinta,
La idealidad cuya perenne cuna
Ea la onda lumínica
De: e.ta aurora perc:unc de los orbes
En la maiana eterna de la .,ida .. .. ?
Tíi y yo qae lo sentimoa,
¡Doblemos las rodillas
Y alcemos la plegaria de los besos
Q1te en el fondo del alma nos valpitanl ....
JOSE DE J. ESTEVES.

usa Castellana

Cajita de oro, mi can dorada,
¿dónde está la llave para Ja salida?
Ni lu plumas foías de mi blaoca almohada,
ni mi inglesa rubia de la voz helada,
sabriiu dar con ella cuando se la pida.
Yo soiíaba garras, me abrigan Ja mano¡
yo pedía lobos, me han hecho 1111 jardÍD¡
yo leí batallas .. .. Todo ha sido en vano¡
caando estoy á solas con mi fiel Pagliano,
mis 1'grimu corren por mi •iolío.
''¡Mi rey está triste .... 1Mi rey, ¿qué desea?"
.... ¡Ab, si, por lo meuoa, viviera el abuelo!
A él, sin embarazo, contara mi idea:
mi señor abuelo, tu nieto desea
¡la espada de palo de Roque el chícaclo!
1Q11é espada .. .. 1 Me han dicho que sen, con
lejos de las calles y de la ciudad,
(ella,
doade están los lit.res, donde loa degüella,
donde hay uu castillo, donde hay 110a estrella
de color de sangre ••.. ¿Si será verdad?
!Oh la bella espada . ... ! Mi madre imagina
qae todo u el oro de la emp11íiad11ra
y el cinto bordado b1jo la esclavina
y la vaina suave de gamuza fioa ....
Sin el campo abierto, ¿qaé hazaña hay segara?
¡Oh! por ver un día la estrella sangrienta,
por regar con sangre de fieras el auclo,
por tener el ansia de él, cundo lo intenta,
por tener el fuego de él, caando lo cuenta,
lhá1ganme la upada de Roqne el chicuelo!
E. MARQUllfA.

~
MADRIGALES

~

EL RAYO DE LUNA

PRIMAVERA

Estaba sobre el Jeclu&gt; reclinada,
y en su morena frente
1111 rayo de luna plateada
caía dulcemente;
acerquéme despacio para verla,
me arrodillé en la alfombra,
y al mirar en au rostro-=oncha y perlala luz Junto á la sombra,
no pude perdonar en mis agral'ios
la caricia dd astro inoportuna¡
y rompiendo el contraste, con mis labios
oscurecí la lumbre de la lana ....

Disipanse las nieblas del in•icrno
del laminar ardiente al primer rayo.
y acarician de Flora el pecho tierno
las su.aves brisas del florido Mayo.
Cantan los ruiseñores en sus nidol
la canción de la deroa Prima•cra,
qa.e desdende, entre músicas y ruidos,
del monte agreste á la feraz pradera.
Abre Natura sus maternos senos,
lu paloma., arrullan s1is amores,
J por los campos, de verdura llc11os,
pasa Migdalia derramando floro.
MAIIJ ANO

MRJ:L

~

JE~Il~cdl!l~ IE:iJP)c&amp;mi@Il@).~
ISIUUAMllN
"¡Mi rey está triste . . !" Mi madre
qut pena in6oita mis horas consume¡

110

eabc

y •n ·nno, ;\ las noches, sa manita auave,
como por las ¡,lumas temblantes de un ave,
pasa por 1a■ fiebres de mi wma impluma.

~
EL MADRIGAL
- "Y ¿qué es 1111 madrigaJ?"-me dijo a.o dfa
mi d11lce ble11, en tanto qae su m&amp;D.O
en mi melena crespa se perdía
cual navecilla en turbulento océuio.
¡Un madrigalf me halaga mu.cho el tema-repuse.-Un madrigal, hermoao due!Io,
es, en fin, el resumen de an poema
que germinó en las alas del Ensueño.

Me miró con dulzU111 y con tristeza,
se acercó más y más, y en loco exceso
apoyando en mi hombro 111 cabeza,
me dijo co11 du.ldsima tcrncn:
- "Esto e1 un madrigal" .... -y medió an beso,
A.B1nr-Sn11:111A.

LA COMEDIA BREVE

CANCION
Amor de yo no sé dónde.
Pulón de yo 110 sé cuándo,
1Q11é necio es lo que se esconde ,
si el alma lo está buscando!
No el 1nero pensamiento
me distraiga de mis cosu.
¿Acaso medita el 'liento
y ac,aso piensan las rosas?
Vi'II la bella locura
que habla al sol en la pradera,
J corre por la Uanura
cabalgando en la quimera.
El sol q ne e11 la tarde m11ere
•uelvc á nacer otro día¡
quien de nosotros muriere
á nacer no vohcría¡
día en que no hemos amado,
día es que habremos perdido.
¡Oh, amores que ya han pasado
y amores que aú11 110 han veaidol
Llegue á leer ta mirada
mi dulce libro secreto,
Sin U Ja vida no es nada,
lQ11é scrfa el Paracl,to
sin Eloíaa? lQaé faua
Vclchiaao sin el Petrarca 7
¿Por qué la encantada barca
en vano cu el lago espera?
¿Para quiénes la ribera
tiene sa sombra J su flor?
Jardines de prlmavcn,
¿qaé seréis sin el amor?
P&amp;DltO D&amp; RÉPIDlt,

~
CROQUIS
Se prepara;\ dormir Naturaleza
sobre sn lecho de suntuosas galas,
y agita en torno sas ingentes alas
el pájaro inmortal de la Tristua.

Ya la campana , recorrer empina
del Angelus las fúnebres escalas,
mie1ttras por los senderos, las zagalas
charlando
con pastoril lraoqnua,

"ªº

Fluyen las brisas s11 intangible lloro,
la noche apresta sn feudal tridente,
J de la tarde, ante la pompa extraña,
el sol simula una aureola de oro
que bajara ;\ ceñir pausadamente
la testa colo.sal de la montaña.
F. Rist.REPO G6r,11rz.

UFRIMOS, desde bJ.cc ya alg11Dos
; ~ meses, una fuerte indigestión de
~
cgéuero chico&gt;, Es iníitil que el
LiL...,Q.J
aficionado al arte, en Clllllquiera
de sus manifestaciones, dram:Uica
ó musical, busque, en estos tu.mi•
nosos atardeceres de primavera,
en los directorios de los periódicos diario~, el
pro~rama de 1111a velada á la que le con-venga
asistir, No lo encoutrari,
Lee: cEI p,jaro azul&gt;, cEspañ, alegrc&gt;, &lt;La trapera&gt; ....
y piensa qae, en punto á literatura y á músi•
ca, tales p,jaros y Españas y traperas no existen;
y piensa también con terror en los alicotos tri·
gicos de la señora Fuertes; en la etcma serie de
majaderías puestas en boca de chulos y chinas
para goce de horteras ratigados en el cotidiano
despacho de abarrotes; en la eterna jota baifada
con jaleos y cante jon do y otros
excesos; en las coristasapoplt•
ticas ó co11sumidas por la anemia, mal formadas y peor ves·
tidas .. ... y se queda en su ca•
sa.
Se qacda e11 su casa á matar
el tiempo como su ingenio le
da á entender, leyendo, dar•
mienao ó charlando, y hace
bien.
Un hombre callo no puede
dar importancia á espcclknlos
tales, v prdiere, con sobra de
justicia, ahorrarse et chaparrón
de ordinarieces y huir del ambiente de 911lgaridad y de ignorancia en la tauda reinante.
Larga ha sido va de los teatros la ausencia de los verda•
deros dílrttanti. Excepción he•
cha de tal cual concierto, 110
han tenido ocasión de ir á
ello~, y es notoria y palpable
la necesidad gue hay de un espectáca.lo artlslico, e11alqaicra
que sea: comedia ó drat'lla, ópera ó recital de piano. Desde la
temporada Rngger-o-Borelli, de
triste memorii, uo hemos visto
bu.en teatro permanente. Y ca•
so único registrado c11 la historia del teatro en Mbico---que
yo sepa,-es este que ahora •e·
mas de total alejamiento de grandes artistas.
H 1.ciendo 1111 balance teatral de años aotuio•
re~, y compadudole con el que arroja la mitad
del prescntt, resulta que ninguno, de diez atrb,
fné tan pobre 1:n buenos cspectácalos, y niognno, asimiStllo, como el de 1910 di6 mayor auge á
ese gfoero extraño por completo al arte qne lle.,. justamente c1 nombre de cprqueiio&gt;.

Asombra pensar cómo en el espacio larguísimo
qaiuce años, 1111a gran masa de público ha si•
do capaz de soportar, á estreno por semana, la
zarzuela Íllñma, existiendo, cotilo de hecho existen, altos géneros cu el arte escénil!o, tan gratos
para el pensamiento, como para el oído, como
para loa ojos, , ..
Entre los cronistas no ha fallado '.qnieu reda•
de

-

me la inte"ención gubernamental pan regenerar el teatro; pero sabido es Jo estiril qac á la
postre resultan laa medidas prohibitivas. A mi
ver, esto es cuestió.111 simplemente, de cultura.
Cuando otras generaciones vengan, menos vanalcs, educadas en 110. noble sentimiento del arte,
perduraráu los teatros excelsos, J los ínfimos de
ahora serin destinados , aquella gente qae, desc:onoccdora de toda belleza y 110 saciada con lo
maleante de Jos propios J ajenos •oquiblu, demande al teatro la reproducción del lenguaje de
las tabenias, así como el halago torpe de los in·
sanos apetitos.

•••
Ante el problema del teatro por horas, en la
ruolacióu del cnal. al decir de empresarios. estriba el baca éxito alcanzado hasta boy por- el
gtauo ínfimo, ocñrrese pen.s ar si 110 sería (acti-

que ao por brel'ca han dejado de 111:r intensas y
herm.osu.
Madrid, por su parte, también nos da el ejemplo con su teatro &lt;Lara&gt;, en el que se han dado
'i conocer algunas de las producciones mú nota•
bles del repertorio español moderno. Con los
Quintero v Benavente, machos autores de talla
menor escriben p■ra el cLara&gt;, satisfaciendo, á la
par que las exigencias artísticas, las del público.
¡,Por qaé no se había intentado basta hoy en
Mblco nada semejante?
La compañía del teatro cCol6o&gt; ha sido la pri·
mera en pensarlo y ponerlo en práctic:a. Dos semanas hace que cambió la ctanda.&gt; de zarzuela
por la de comedia, J en ti cuno de ese tiempo
ha dado á conocer algunas pcqaeii■ s obras, catre
ellas dos interesantes: cEl ama de la casa&gt;, de
Martluu Sierra, y «Doña ClaríoeP1 de los Quintero, que 110 carece de graci;,, pero que es1á 1111

IJNA ESOENA OE 1.0S '•f'El..11,1-ZOS," UI.. TIMO ESTRENO DEI.. ''OOLON"

ble or.(111ízar espect,cnlos de escasa duración
que llenaran las condiciones requeridas por el
arte.
La idea de la comedia breve, en uno 6 dos sctos, se impone desde laego.
De antañ o se estila en Pari, este género de teatro minúsculo. La comedia en nn acto, que es á
la grande comedia lo que el cuento á la no•ela,
atrae público 011mcroso T tiene simpatizadores
entusiastas. Todos los comediógrafos ilustres la
han culti•ado¡ la copiosa lista, arrancmdo de
Alfonso Da1tdet-qae fnt un especialista en el
género- alcanza hasta nue.stros días en que Herdea, Do111111y, Capu1, De Carel y Lavedan, han
ciucclado f. -veces lindas joyas de arte dramático,

tanto recarg1.da de tono y á ratos se antoja Jfo .
guida.
¡Lblima que la compaiifa del &lt;Colón&gt;, com puesta en su mayoría de cómicos de 1gé11rro thiCOJ, no se identifique "cílmente con la iudole
de las obras representadahl

�Crónica
N una de estas tardes Jiu•
viosas,cuando elre·
lámpago ilumina el plo•
mizo horizonte yel
trueno deja oir su voz
potente v amenazadora;
mientras que el nutrido
aguacero cae á torrentes
sobre las calles couver•
tidas en caudalosos ríos,
pensaba, mis queridas
lectoras, en la semejanza
del agua con las lágrimas, ta utas veces comenta-

f y deportodas
los podas y escritores de todos los estilos
las épocas. Unos han llamado á la me-

¡

da

; nuda llovizna: «manso llorar del cielo entristecido&gt;; otros comparan esos violentos accesos de
· llanto, en los cuales el corazón queda libre del
pesado fardo de dolor que antes le oprimiera,
coa la tempestad que se resuelve en abuodante!y
bieobecbora lluvia, despejando así el obscuro ho: rizoote. La imagen, en efecto, no puede ser más
~ uacta, y por esto meditaba, tras del cerrado bal-

l

eón, en aquellas crisis de sentimiento que bucan forzosamente un desahogo en el llanto, y re•
cordaba también la suprema injusticia con la
cual un crítico escéptico y poco piadoso, dijo
alguna vez: «en lágrimas de mujer, no hay que
creer&gt;. ¿No os parece, lectoras mías, un juicio
errado y crael7 Es tanto como calificar de comediantas, falsas é hipócritas á todas las majuc,,
sin distinción de niDgana especie, ó considerar
el corazón femenino como un objeto de poca im•
portancia, cayo dolor tiene menos significación
que el apagado lamento de nn pájaro beridu, ó el
triste rumor de una hoja seca que el viento arras•
tra ea sn impetuoso vuelo,
Llora la madre ja11to al lecho del hijo enfermo,
parece que sus lágrimas son una moda implora•
ción á la muerte, pidiéndole que respete aquella
vida adorada. Lu gotas de su llanto caen silenciosamente sobre las manos pálidas del oiiio, como un rodo de virtud prodigiosa que acaso de•
vol verá la frescura y lozanía á esa planta marchita¡ y ante espectáculo semejante, ¿se atreveri
el critico citado á repetir el fam.oso estribillo?
¿Podrá decir que &lt;en lágrimas de mujer oo hay
que ercer?... .. La guerra ha extendido sus crespones rojos sobre el tranquilo h orizonte de la
Patria ; la invasión ertran1era ha llamado, las
puertas de la ciudad natal, de~pertando, con el
ronco trueno de los cañones y el ag11do clamoreo
de los clarines, el espíritu noble y esforzado de
los hécoes: es preciso partir á defender el honor
nacional¡ en vano es que la uposa desolada ■e
abrace Uora1Jdo al cuello del bien amado, mos•
trándole á los hijos pequeño•, ca ~o apoyo físico
y moral esU. confiado á él sob1mu1te¡ uada puede
dcteaeTlo. porque la madre P .. tria henda y ultrajada, Je llama en su anr,ho. El Último adiós
es pronunciado entre sollc,zos. m,eotns uoa voz
incrédula y boricua pronuocia la dnp1adada Ira•
se: ceo Ugnmas de murer DO bay que ercer&gt;, Y
poco tiempo después, cuando un fin tri¡:ico y elo
naso ha abierto á los heroicos combatientes las
puertas lnmmosas de la inmorlahdad, vemos el
cuadro doloroso de aquellos cuerpos destrozados
y cubiertos de san¡:re, sobre los cualo lloran ain
eo1uaelo tantas madru, esposa., bijas y hermanas; mas, loo oís. lectoras mlas? L•. palabra~ cneles vuelven á escucharse, desm,ntieodo la siDce•
ridad del dolor femeo,no,
Y la joven prometida. cnvo conzón sencillo "/
~mantc se había co_nfiado por comphto á ,quel
10grato, falso y traidor amigo. que por adquirir
una fortuna bnllaote se pn• o á los pies de una
rica y altiva heredera, llora tristemente su dicha
perdida, su afecto despnciado¡ mira una á una
las cu-tas en qne se le juraba un amor etuno. las
pr~ndas todas de una fingida teruuni. y aus Hgrimas caen lentamente como los marchito1 pétalos de una Bor que maere. Pero ... .. no de be tomarse en cuenta esta pena ni juzgarla ■1Decra
porque ya
sabéis, lectoras quendas, cea lágri0
mas de mu¡er no hay que creer&gt;. Y despu6s de
considerar estas injusticias del criterio humaoo
,podrá siquiera tcmene su jaicio?
•

ramente se comprenda el modo de h acerlos, ve•
anos después dos rosetones ya eonc:lnídos y dos á
medio confeccionar.
P•ra obtener uno 6 varios iguales á los presea·
tes modelos, es preciso ecmprar 110 surtido de
cuentas v tobillos, los cuales se combinan del
modo que representan los grabado~, consigui endo así el briJJante conjunto.
Los flecos se hacen con ciientas pequeñas, alternadas con grandes, para producir el efecto que
vemos en dichos modelos.
Es i ndispensable emplear hilo grueso, tanto
para hacer las sartas que forman loii ffeeos, como
para la combinación del rosetón.
Yo os aseguro, mis queridas lector as, que si
dedicáis un rato cada dfa para h acer p r ovisión
de motivos como los que representan nuestros
grabados, DO pasará mucho tiempo sin que veais
vuestro cesto completamente lleno y eonvidán•
daos á confeccionar un elegante traje con muy
poco dinero. E\ta clase de labores oo podd pa•
reeoir á nadie p oco pdctíca, ociosa ó inútil.

cuya parte inferior se estrecha por cinco 6
seis volantes de tela eD el mismo 6 diferente
tono. Esta transacción de l a moda es muy hábil, pues da á la falda un aspecto de amplitud,
si bien e, verdad que es sólo uoa ilusión, porque si se les observa atentamente, se notará en
las damas esos movimientos limitados v tímido~,
ese paso de p;ijaros atados tan gracioso en algunas damitas finas y esbe ltas. Por tanto, hay en
ese estilo ctoilettes&gt; muy lindas, por ejemplo: un
traje hecho en crespón de seda azul pula, el
cuerpo y la p.arte superior de la falda y la infer ior , ó sea la baoda que la estrecha, de muselina
de seda en el mismo color con d ibujo blanco·
Otro modelo, c:uya combinación encantadora y
h'bil es un verdadero primor de arte, está confeceiomdo en tafetta tornasolada de azul verde.
De esta lela esti hecha la parte superior de la
falda y la banda centrevée&gt; es de mnselfoa de
seda verde eléctrico. E l cuerpo óeorsé es de fioísi1110 encaje. bordado de metales antiguos y cubierto de muselina verde. Un bordado de dichos
meta In une la falda al corpiño y guarnece la
banda de la orilla del traje, el cual ofrece un con
jauto tipico v delicioso, sin tener en s { vulgaridad oiuguoa. En los &lt;tailleur&gt; también se han
impnh1o las faldas de tal corte, y hay muy boni•
to· modelos á ese resptcto, graeíosameote coro•
binados por el contraste de las tel11s y de los
tonos; p ero de este asunto trataremos en otra oca·
sióa para no cansará mis 11mables lectora.s .

MARGARITA.

•
LABORES FEMENILES

requieren un tesoro de paciencia y de tiempo
para lograr verlos concluídos. Estos no serin
ciertamente los que lleven al hogar ningún ahorro, pnes las incontables horas que las damas se
pasen trabajando en ellos, les harán falta para
otros quehaceres mh indispensables. Pero hay
ciertas labores en ya facilidad y pro o fa ejecución
1as hace muy p ropias pa ra servir de d istracción

AS personas poco a fectas
á las l11bores manuales,
reprueban este ttabajo,
diciendo que es un
tiempo m11y mal empleado porque se paedeo ob•ener bordados,
encajes y otros primores á may poco precio,
sin malgastar las eoer•
gin , utilizándolas en otros e~tudios y ocupado.
aes más prácticas y de ll'ejores resultados.
Qnienes así hablan, lectoras mías, no tienen
mucho coaocimieoto sobre ec:on&lt; mla doméstica·
E, verdad que ciertos bordados, tejidos, etc.•

!º

••*
Seria indisculpable no hablar hoy, á mis lectoras, de la gran novedad que ofrece la moda en las
faldas mlis recíeotes, cuya privanza será absola
ta dlll'aDte l_a estación de nraoo. No puede negarse q_ae dichas faldas son muy ori¡einales y po~o bonitas; mas, a pesar de esto, la elegancia las
impone V no hay otro remedio que aceptarlas de
buen grado.
As!, pues, la nota característica á ese respecto,
eonnste en la estrechez excesiva de Ja falda en
su parte inferior, llevada á tal extremo, que las
damas, deseosas de apegarse estrictamente á uta
moda, casi no pueden andar libreme11tc ni sen•
tarse, ni subir á un carruaje, oi ascender' uoa escalera¡ todo lo cual no es cómodo, como comprenderán nuestras lectoras. Las faldas de este estilo
no deben medir .más de un metro veinte centímetros de ancho, y si se considera que el paso
normal mide, por término medio, sese nta y cinco
centímetros, es preciso Convenir en que nuestras
faldas actuales constituyen verdaderas trabas
p~a los m_ovhnientos más iudispcosablu. Hay
ciertos tra1es de foulard ó de seda flexible,

en los ratos desoci,padcs, y que á la vez representa1-;1 uoa economía considerable en e l presupiiesto.
Nuestras l ectoras saben euá.n costosos· son esos
ricos adornos hechos con cuentas y tubillos de
cristal, que tan en boga están actualmente. Sa
belleza y elegancia son indiscutibles; todas las
damas quisieran tener un traje guarnecido con
esos hermosos adornos; y , sin embargo, lo elevado
de su precio los hace inac~esibles para algunas
fortunas modestas. La manera de ponerlos al al•
canee de todas las dama!!, la tenéis aqaf, l ectoras
mías. Si alguna de vosotras desea tener uoa buena colección de moUvos de abalorio, podrá lograrlo fijándose un poco en la manera tan fácil
de confeccionarlos.
Tres d" nuestros grabad os r:epresentan otro.s
tantos de dichos mothos, A fin de que más ela-

Las cneotas y l os tabilloa de cristal pnden
prestar, además del que hemos dicho, otr os im•
portantes servicios á las damas,
Nuestras lectoras podrán ver, en est a página, 110
modelo de Beco para "Veladora v la misma ya con•
claida. ¡Cuántas veces oospregantamos con grande indecisión y descontento, con qaé podremos
obsequiar i nuestro padre, esposo, hermano 6
prometido! Pnes b ien, lectoras mías, si endo indispensable á todo caballero una bonita veladora, es enteramente seguro que le será m u y grato

vuestro regalo si l e bicéis una con forme al presente modelo. La parle superior es de seda blan •
c a, verde Nilo, aznl pálido, rosa ó amarillo. El
Beco se hace con cuentas en ciiatro ó m;is col o•
res; por ejemplo: las vueltas pri mera y tercera,
con cuentas de oro; la stgiioda, verde Nilo y los
JI.ecos rojos con tabillos de plata.
Al través de la luz, el efecto que se p roduce es
encantador. P11eden variarse los color es hacie.ndo eembinaeiones sejÚn el gasto de quien confeccione este Beco. También hay qiic tener en
cuenta el color de la seda con que se haga la par•
te superior de la veladora.

�HOT _.-

1

1

!

FoT. FÉLIX, DE PARis.-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"

VERAN'O.- Hecho en a.tén liberty, blanco, cubiedo de muselina de la. ludia, bordada. Camisola de
encaje de punto, ligeramente escotada.
ELEGANTE TRAJE DE

FoT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA " EL MUNDO ILUSTRADO "
OMBRERO DE PAJA COLOR DE HOJA SEOA. - Una

el ala va recogida por una rosa color de oro.

grande &lt;amazona&gt; blanca adorna todo el frente. En el lado izquierdo

�Pies Bonitos y Dientes Hermosos

RALAS □RMRS

[:tlrtSULT
VARIAS NOTICIAS

Rosa M.ufa: Me parece cooveoieote que se dirij, usted al c:CaraJ!&lt;&gt; situado eo la avenida Juárez: de e~ta capital, para adquirir las noliciasqne

hclo ver rea !izados sus deseos relali vos á la persona de quien 10e habló la vez anterior, pnes creo
á usted moy di¡!aa de ser dichosa y muy capaz de
iupartir e,a dicha á aquel qnese llama su esposo,
RESPUESTA

desea.

El aparato por el cual me -pregunta usted, es
sumamente tí li I y 110 )!asta demasiada electricidad.
Ha,!a us t, d que b piedra del filtro se hierva en
a¡!na, á la cual se le mezcle 1111 poco de bicarboualo do: sosa, y así el agua que filtJ-e perderá el
mal sabor.
En cuanto á la sob~taocia qne de•ea pan mejorar su te7, le recomiendo cSuavisina&gt;, la cual
pr&lt;'duce ,xceleotes resnlfados á ese nsptcfo.
Mocho le a~rade:zeo sus afectuosos recuerdos y
sírvase, ignalmu1te, aceptar los mios.
OBSEQUIO

Un neófito: No hay ningún inconveniente en
que ha,e• usted á l-1 ~eííorila su novia ese obse-

quie, l'De« en realidad DO es de uso indispensable, como prendas de ropa 6 coalqniera otro ob·
jdo e~trictamente necesario.
Trndré mucho gusto e.n contestar á s11s pre•
J!uulas.
UNA OPINION

Carmen Lozano: En el número anterior se pu•
blicó la respuesfa qoe di á usted, refiriéndome á
sus dos carlas extraviadas y también á la ñltima;
supongo que ya habrá visto usted dicha respuesta.
En c11anto al asunto de &lt;Diana&gt;, mi amiga in·
có,!nila, teoito la misma opinión que usted, y así
lo mrnife•lé á mi irrefleiiva nbelde, la cual, :l
pesar de ~os arrebatos de carácter, tiene un corazón mny gtnero ~o, capaz: de hacer cualquier sacdñci() por aliviar un" pe.na 6 remediar tma necesidad. No creo estar obligada á guardar, ccmo
~ccrt?to, un,- coofidtncia que me bi:zo cDiaoa&gt; reíer~J1te á su f.&gt;rlnoa¡ é~la era m-ny c-uantiosa y
c•si no posee nada en la actualidad, por haber
t ,,hdo la mayor parte de sos recursos en socorrerá pcrse&gt;nas pobres y en ayudará algunos es•
lab lo,dmieolos de benelicrncia, como asilos, es•
cuel•s y b.ospila lrs. O tros muchos detalles podría
c oular á n&lt;trd pua que sin iesrn de disculpa á
mi ~miga desconocida; pero serla alar)!arme dema,iado. y por e lo lcrmioo d i.iéudol.: qtie au-

Una admiradora : En la librería de Bouret, sih,ada en la a..-en ída del Cinco de Mayo en esta
ca pita!, encontrará el libro que de-sea; se llama:
•La cocina del tiempo&gt; por la señora MarlÍD,
Pueden ustedeP, sin ningún inconveniente, ha•
cu al novfo de la señorita su hija, el obsequio
de que me habla¡ no hay en ello la menor inco ·
rrección.
RESPUESTA DIFICIL

Dalia: No quisiera causar con mi contestación
una nueva dificnlt!ld en el complicado asunto que
se sirve consultarml', por Jo cual sólo me aire .-o
á hacerle una ligera indicación, =yo resultado
no creo que pueda t,ner graves trascendencias.
S11 esposo tiene un cariño txagerado hacia la
hermana menor de usted, que no tiene otro apo·
yo, 110 otro hogar si no es el de ustedes; la poca
edad de esa joven y su falla de erperieocja hace11 la silua.ción más difícil aún, pues ella no sabe evadir ciertas pruebas de afecto que usted ha
sorprendido por casualidad, y la, cna les son realmente muy indiscreta~, sin llegará llamarse inconvenientes. Pero usted teme, con toda razón,
que ese cariño, tao vehemente por parte de su u·
poso, vaya aumentando con el tiempo y se convierta más adeb.nte en una cansa justificada de
disgu! tos matrimoniales; y por e.se. motivo me pide un cons~jo, para resolver, de a lgún modo dis creto, la dificulhd de su sitoaci6u actual. Me pa·
rece que usted d ebe llamar de una manera prudente la ateoc-ión de su hermana menor, sin decirle nada ofensivo ni a]armante paras.u decor(J,
sino solamente la interpretación torcid-1 que las
personas maUvolas pueden dará esas pruebas de
afecto, á esos paseos campestres adoude hoto
¡?asta el seüor de ir sola con ella¡ de esos obseq nios tan costusos y exquisitos g ue ofrece á su
coñada y no á su esposa; eo fin, de todas las ind h cr.ciooes cometidas basta ahora, á las ctiah:s.
es preciso poner término.
Es probable q11e su hermana pequeña, siendo
t a11 dócil de carách:r y tall delicada de seolimien-

tos como 11s-t cd me indica, cacobiari por compltto
de conducta i causa de las iud icacionudensted,
á quien ~lla considera como su segunda madre, y
la paz: volverá á reinar en e se h&lt;'g•r, lo cual de•
seo sinceramente para todos ustedes.
MARGARITA.

++++

E:I PudorEl pudor es adorno muy bello en 1.t mujer, co·
roo que, en sentir de una escritora i u,igne, el
pudor debe reputarse como el p•riente más pr óxi•
mo de la virtud¡ en concepto de B•cón, es al
cuerpo lo que la discreció n al alma,
El pudor en la mujer es Bor tao delicada, que
el soplo de una imprudencia lo ofende, y el ca•
lor de una mirada torpe lo agosta y Jo march ita.
Pero á su vez el aroma de una Bor produce la
más casta y la más delicada de las complacen•
ciaq.
Tratará las mujeres sin ofender ni levemeote
su pudor, sin qoe asome el carmín .l sus mejillas,
es h. cieucia qu.e la juventud presente descuida
más de lo j asto,
Las ideas que dominan rc:spectoála galantería,
se hallao, por lo general, tao le jos c' e la razóo,
que mh bien parcce11 b ijas del esplrítu de ternura y de cariño.
Eo este asunto, la ciencia del hombre consisfe
en ñagir; la ciencia de la mujer debe consistir
en d11dar.
La galantería en cierfos labios es el prólogo de
la seducción, Es, como se ha dicho con verdad ,
un juego en que todo el mundo se interesa: los
hombres ardesgan en él la sioccridad y l as mujc•
res el pudor.
Las mujeres, para hacerse verdaderamente amables, deben, respecto al pudor, tenerlo mu y arraigado é ignorar que lo tienen,
Un alarde de pudores vicue, ser muchas ve-ces testimonios de malida.
Mujer cuyo pudor se alarma ficilmcote, no
ofrece una grao prueba á favor de esa ignorancia
amable que tan bien aftcta en su sexo.
Mujer que recibe si~ precaución las frases y
las demost raciones de la galanlerla, es C('.mo un
JJ1ño que juega con un co-rlapl11mas: al fui se corta,

1admiración), baya ~ido un santo en maleJia dtl a1·t'11tur1lla.s.
1
. P~r? Eé, digo que creo eu la posible in¡ustic,~ dtJ Ja escen11 conyugal promovida

s on las miis 1.o, ortances prendas del hombre Pd·
ro mientras que los pies . por feos , (ha.tos y cr dlnartos que sean, no lmplJen tener buena salud,
unos dientes feos suelen traer un stquito de ma.t, s , originados por pertu,bacftnes de la dfgesUóo. E, hasta rldlculo vtr tar.tas personas que
se quejan de.dolores de estómago, lle cabeza, de
malas digestiones, y se tra~an toda clase de potingues, en lugn de buscar la cau~a de estos de!.•
arreglos en lo q11e tan de cerca tienen , esto es,
en el estado del aparato de ta mastica ción. Téngase en cuenta que tos alimentos roco mascados
se digieren mal; que sólo lo que dlge,imos y diger imos bien es lo que nos nut re, no lo Que co
memos. Pues bien: con malos dientes es lmpos lble dlgnlr bien . Y, sin embHl!'O, de una buena
digestión depeoae la salud, y de la salud nuestra vida y los goces II eha am jos. La cooservadóo y el cuidado de los dientes llene. pues, una
Importa ncia caplt•I, y es sensibl e que haya quien
los deje tranquilamente pudrlrst. E, tas persona&lt;: cometen un crimen cor tra ellaq mismas . Estn
e~ tanto mas reprensible, cuanto que la qufmiu
moderna nos proporcrona medios pora que cada
uno pueda conserver la de oh dura en bum ei t&amp;·
do ó al menos en estado satisfactorio.
VerJa!I e, que para esto es precf~o emple,r un
medio tficaz y de toda confianza. De nada s irve
llmplane la boca con los dentlfdcos ó pastas
usuales. Esto lo pone tn evidtncla el hecho de
que muchas personas que se lavan todoio los dles
con e.&lt;ros logredleotes llenen unos dientes rurnes. ¡De dónde pro..,lene e t o? Stnclllameote d e
Que los dientes sufren contlnuamrnte los st•qoes de diminuto~ anhn,culos, IIJmados microbios 6 bectttlas. D e a qul se deduce clanm,ntt
que para contrarrestar esta incesante de\t, uc•
ción. es preciso hacer Que tsos miserables mi·
croblos no puedan vivir en la boca, lo que se Jo·
g111a con toda seguridad empleando para la limpieza de la boca el nuevo alltlséi;tlco denterio
llamado Odot.
Para conservar. pues. los dientes sanos y lf·
nerlos hbres de caries y descomposiclón, es indtsi,ensable usardlerlamente el antiséptico OJol.
El Q,jol, como repetidas veces se h a probado científicamente, es muy s uperior á todos tos demás
medios conocidos para limpiar la boca, porque, sin
atacar en lo m6s mlnlmo los dientes, su acción antlsiptfca contlnóa ejerciéndose en la boca mucho
tl&amp;mpo después de habe1la odolludo. E'llpezad #.
lavaros todos los dlas la boca con O.:!ol, y dla
llegar#. que nos deis las gracias por este consejo.

EL BOLSILLO DEL FRAC
Una 'l"ez mí madre le en contró A m í padre Wla fotografía en el boleillo interior
del frac. Ere. el retrato de una d ama. Yestida de fant asía y i:ieinada con suntuosidad Wl poco teatral; gran sonriEa y hermosos h ombroe.
D¡,jando p ara m r jor oportnnidad la. ta.-

_por m1 m.adre en de~agravio de sus foeroa

rea de airear y alc1mforA r la prenda - ea•
mero doméstico caUl'a del balla11go.'-faé
y le preEen tó el r etrato a l ,resunto delincuente.
- ¿~ué es eRto?- pre¡runtó mi padre
con aire de severa extra-nezA, dando vueltas en su mano á la tarjet-a.
Mi m adre le hizo una eFcena á mi padre. Vamos : la eEcena entre p a pá y mam.1 que todos nett&gt;de;¡ conocen.
But&gt;no. Me doy caenl1t, me doy cuenta. Y a fé qne tod&gt;1s la.;i lectora~ hnn he-

cpo un mob[n de deepreciath'a repulsión
1m pectare• :

- ¡Valiente !!imergliemm sería el sellar
e.el
E l •ainvergü enzu equivale en estos
casos á bo,mbre galante 6 á hombre qu¡,
h a tenido un a aventura galante.
1Ps!. ... No diré yo que m i p adre, qnr
era persona gallarda, y si no cala\'era co
mo el Tenorio s( muy admirarlora. del be·
llo exo ( que Íe ri;:trilmfa cortésmente 111

DROGUERÍAS Y PERFUMERÍAS

Je eeposa, Ko porque aqnel malhadado
retrato de la dama bien peinad11 fuera
cosa caída del cielo en el bolsillo del f, ac
in.discreto, sino porgue al producin-e el
o~noso ~escnbrimíento, no existían :ya
q u.,zás 0 1 rastros del presunto aalfai rl'.»
galante en este mundo. Rabio dll esod
rabtros que en la memoria de las pereoJJHB hacen vivir siquiera como recuerdo
Jas cosas pasadas.
Es muy posible que el reo dijera verdad
cuando, dlllldo vudtas entre sus manos á.
la tarjeta, manifestaba su extrnfleza an le
lá noticia de que había &amp;ido encontradat'll. el bolsillo interior del frac.
Y es to, porque los bolsillos del frac
(ex cepción hecha de los faldones donde
uuando ee t'B padre carifioso van 'á parar
con frecutmcia alguno~ bombones e@cawoteados en el lbufl.et, para los chlc08)
los bolaillos dl:li íra&lt;.'-decJa-son verda&lt;le'.
ras t umbas donde se entierra todo lo que
lra de olvidarse definitivamente.
Prenda que por Jo común ee uea eólo
Je cuanuo ~ cua ndo, á. J11rgoa íntt,r vulos
con frecueoc1a ( al menos Lrtttándoee &lt;lel
común de 1~ gelltes), llÍ el eepfritu ni Ju
m ano 11dqrue1en familiaridad cou el frac.
Lo que se echa t11 5 ll !Jol.,iUo intel'ior t d
par a dejarlo 11b1 ; la ma110 no vuel rn eu
tiu busCII; tamo má¡¡ cnan10 gue, por lo
general también, se suele volver can~ado
ue las fiest as á que ee concurre vii,tíendo
fra~: el baile, el banquete con cllicurso~,
11:1, mauguraciónaolemue, también con di11cun;os y phwtón ceremonioso, etcétera.
Al llegar uno á ca:;a, so s aca el fra c, lo
echa soure u na silla y ahí queda- colgaate les ma aos y ladeado el torso- como
un borra1:ho ó un vencido que l 11ego van
á recoger terceras personas p a ra llevarlo
á lug ar seguro.
D e aqw que, con m ucha frecuencia l o
q ue se gua rda en ti boJsiJl o del f ra~e l c carnet&gt; de baile, el cmenii&gt; del banq u ete, con lirmas de personas que, s n
gran par te, no nos mteres an absolutamente, la escarapela de miembro de la
comisión, aun el ramito d e c nomeolvideS&gt; q u e exigiéramos con singular veh e mencia de una comp allera de &lt;temporad_a,- se nos apatezcan después descono~1das, totalmente olvidadas, totalmente
ignorados.
- ¿Uuándo lué l!sto? ¿Quién me dió
ésLot ¿l:'aru qué 1.1.u, gu11nJana yo estu
otrot
, n ,guntas, A veces , s in respuesta. Co""11 qu., S6 tlrau 1,IU uc:l¡.,t,tllda .
Y t:11u eruburg,,, tl:!111! cu,:;•. ,; han s ido
guaraat.faS ¡,rt:UJ&lt;loWt:ll [t, CIJWO l"t:l.:Ut:HlOS
&lt;le mowentos graws o brillante::;: p 11 ri.
,.;onservar algo, u n ctocumontu, un S1guo, ,
un perfume l.le esos mumeutos ....
l:-ero, ¡la noche es taneugnñosa! ¡Y el
sueño tr.u pesado después de la llocb.e
en vela i
M1entras el pobre ramito se m•r h't
ó e I no b"ien mirado retr11to oe aesvanec1;
"c ' a,
en el bobillo ábscuro del frac que, colgantes las mangas y ladeado el torso
yace_ en la s11Ju como u n borracho 6
vencido qua han de recoger luego tercerus ~rsonas,- el que guanló 111h aqnelli;s
1nf~11ces co~as &lt;p11ru rri.:uerdo&gt;, duerwe
1t pierna suelta, roncando en la madrugada páltcta. y 11s1 no es extraño ue
cu11nau vuelva á ponerse el frac qu9 '
d J 1e d
,
I UCtl
; Q, os meses, un año después, todas
e:sas c_o sas se lt, parezcan olvi,iadas, desconocida~, borradas, u :omo esos sueños
do Ja medra noche qut1 cri la m1ti'lana
no se recuerdan&gt;.
ya
J&lt;'ELrrE N EBREDA.

W:

SEVERO CATALINA.

Usada por todas las grandes artistas ylas domas aristócrata~~ la mejor preparación, entre todas las de suclase,

B?ARA CONSERVAR Ek. C.t.JTl5;

--~~~-

oriaciones. rupciones, Sarpullido
, Disimula las Arrugas. .Suaviza,
osea yRefíe5Ca la Piel yle Comunica
·opelado de la Juventud~

DEPÓSITO GENERAL

ilosé Uihlein, Sucs.
Almacén de Drogas

COLl5EO NUEV0,3. ME)(ICO

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

Un Enfermo Aterrorizado
Asilo estaba un pobre hombre al ver que tomaba machas medicinas
para cut"aTSe los ríñoues; pero 110 encontraba ninguna q11e ni siquiera le me·
jorara. Por fin, la cuulidad quiso que, estaado una tarde le'yendo un peti6dico , encontróse en éste una receta, la que en m11y corto tieJDpO púsole bien
y con ánimo de ocuparse de sus quehaceres.
Por lo sencilla que es ésta y por ser taatos los que salre11 de los riñones, nos parece bien copíarla. Hela aquí:
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla.... .. . .. ..... .
Jarabe compuesto de Hipofosfitos, .. .. , .. . • , •. . , .
Ell:tracto compuesto vegetal Andina,. . . .. . . . . . .

60 gramos
45 tramos
15 gramos

Pónganse los tres iogredieotes en 1111a botella, agítese é~ta bien basfa
qne se mezclen y tómue una cucharadita después de cada ccmida. En cual
quier botica ó drogneria los hay de venta, costando casi nada. Si aJ ! U'JIO de
los lectores de El Mundo fl,u¡trado su fre de dolor en la espalda, en el costado ó en las coyouluras, fiebres ó Te$íriados, son pruebas evidentes de que
sus riñones no marchan bien. y por consiguiente, le aconsejamos que pruebe
esta simple y eficaz combinación de tan conocidos remedies.

Llovida del Cielo
Era nn mediodía abrileño. Mollitcid de nubes se perseguían en el 6rma111ento, y las había rojas, doradas,
de colores vatios. Algunas parecían
trozos de turquesa ó ablsmos de n·
tiro.
Luciano se aborda tomando su té
ddante de la ventana. Echaba de me·
nos un.a "ida inquieb, brillante é
impHvista, como aquellos vapores
que veia sobre su cabeza.
-¡No cae nada de ese cielo!-murmuró.- ¡Cuando algo viene es tan
truncado ó tan previsto, que no extraña! A no ser que se trate de una
teja. ¡Y eso es ló~icol Pero lo ci erto
es que ya me aburro soberanamente.
El tiJllbre de la puerta de entrada,
sonando estridentem.enle, interrumpl6 el soñoliento monólogo de Lu•

doude podréis oc::ullaros en c1s0 ne•
cesario.
-IAh, si ellos lo supieran! Son au
daces y fuertes.
-Tengo dos revólvers y sé utilizarlos muy bi~n.
Ella se había seutadc-, temblando
todavía de terror. Luciano pensaba
que se trataba de un fcuto delicioso
del árbo\ de la teobción. Para trau•
qullizar á la fa¡!iliva, colocó sus dos
revó\vers sobre la me:,a. Aquellas armas lucientes obrarou como un cor·
dial. La joven sonrió.

PARA NIÑOS

Y

ciauo.

-¿Qd es eso?-se preguntó.
Su criada acababa de salir. Vaciló
un momento y luego abrió por si mis•
mo. Apenas lo hizo, cuando un torbellino de sedas y encajes entró con
rumor de alas. Y antes de que Lucia··
110 hubiese podido distinguir el rostro ó los cabellos de la visi1ante, ésta
cecr6 precipitadamente la -puerta y
exclamó:
-iEscondedme! ¡Pcotegedmel
Su voz era temblorosa, voz de contralto un poco vibr ante. Temblaban
las manos de la mujer aquella, mano!! enguantadas en fina cabritilla.
Le temblaban los labios, bellos frutos
de sabrosa pulPf· Centelleabau sus
ojo~ alocados, ojos feroces de pante ·
n. que parecían desp edir chispazos
décfricos. Estaba pálida su cara, d e
sensuales m ejillas, y todo su cuerpo
bello se estremecía.
La curiosidad se apoderó de Lu ciano.
- ¿Corréis algún pelig-ro?- dij o,
-Corro todos los peligros . .. Pton•
to, p r onto .•.. Esc:011dedme .... Ellos
siguen mis huellas ... .. . Me mata•
rán ......
Ella se le acercaba, emocionada,
magnilica en su terror.
-Venid-añadió Luciano exalta•
do por aquella proximidad;- nadie
os tocará l a ropa, mieutras yo aliente.
Echó el cerroj o de seguridad, é introdujo á la joven en el fondo d e l
,:11,r.rtg,

- Aqut te11U1 na buen esco.adite,

ADULTOS

Allmento excelente para. oiiios de
cualquier edad, sa.nos ó débi les y
retrasados en su de:,;i rrullo. N logn
na. le supera para. evitar y combatir
la. dlarn,,i, el cólera lnf ... ut,i l, el catarro 1otest!11al 1 etc.
''El niño ele pecho," fol leto 1ns
trocti vo que se reparte gratis eu
los It,gares rle vent:i..

- Con eso, dijo él , podré matar á
m11chos hombres.
-¿ Y vos los m1tarfais?- prcgaotó
ella ávidamente.
-N,\turalme11le. Lo haría para de·
fender vue~tra vida.
-No serb ningún crimen. ¡El/os
s011 tan feroces!
Luciaao creyó qne iba á aclararse.
el eui~ma; pero ella no dijo mb.
-¿Vi vís solo ?- preguntó de pron
to, sobresaltada.
- Solo, con una sirvienta.
-¡Dios mío, no había pensado en
eso! S1 me ve v11estri1 criada, me lraicion;uá. Niognua doméstica sabe ca•
llar.
- Esta se callará. Me ha criado V
me quiere como una madre. E, uoa
bretona fiel y tacitorna. Respondo de
ella como de mí mismo,
H .. bía hablado tan pers11uivamen·
te, qne la joven pareció co11ve11cer
se. Ya no temblab:i ni estaba pál ida,
P.tsaron varias horas.
Cea.aron juntos, servidos por la
vieja sirv ieute, cuya conducta muo• rada traoq11iliz6 del todo á la fu.gíti va.
Foé una velada de aventura, de
misterio y de ensueño. Aquella mu·
j er, 11011 ida del cielo, le pareció á
Laciaoo encantadora y codiciable.
Le agradi.ba el ruido satinado de
s11s faldas, amaba basta su silencio,
pues era avara de palabras.
Hubiera deseado saber quién era,
de dónde venia, q11é iodivid110s fo:r.
midables eran los que temía¡ pero como ella no deda nada, encontraba
cierto placer en el misterio,
A las once1 dijo él:
-Haré lo q11e queráis, sdlora. Si
deseáis marcharos, os acompañai:é. Si
queréis quedaros, esta casa es la vuestra.
-Si saliese,creerfa qne ibl en basca de la muerte.
Luego le cogió una mano, beshdo
sela con. tierno reconuclmj euto.
Nada permitía s11 pouer qoe estuviese dispuesta á enlregnle su b,dle•
zo&amp;. Por eso Lnciaao la eacomeadó,
suspirando, á los cuidados de la auciana Adelaida,

.•.

La Leche Malteada de Horlick
Cootlsne todos los elewentos nutrUtvos
p:m, un oerfect:.n desn.nol lo de los recJéo .
n..c·do,a¡, y se notl\ que á. los nlñD!l que 1,.
USllD DO les aC1&lt;cun l1&gt;s en r..rmedn4e,; c:.tllCterfstlcM ihi J,. tnrsncl¡•. como el C&lt;'lle•
1'1\ loiaotll. dlarre,., :ll!l.,nterfn.q y otr•s
11nrermedades " ue con mucha. frecuencia
provleneu del uso de leche Impura, adul•
teradlL y de origen sosl)('cho.•o. d de n.Jl .
ment-0s mn.1 combino.do,, Y i,eor conocldDH.
nnl,a e~
droi11erla1 bot ea1
&amp;aa111 Gmnln, YINCEIITT IINOS, A,utd,

o,

to~.,, ,..

••- 123t. lálel, D. f.

y

Pasaron las semanas. Adelaida loé
prndenle y Luciano estaba de noticias igual qne el primer día. La jo.
ven n.o hablaba nanea de sn pasado,
00 hacia más qne liieras alusiones á
los feroces iadi9idnos qne la persegoian,
La vida 5edealaria parecía cenve·
oi r la. Conservaba su sal11d y su vi,
gor, lo mismo que su gracia algo
bárbara y su extraña seducción. Lucia no estabi febril y enflaquecía vi•
siblemente.
Ella ¡ o parecía apercibirse. Pero
una tarde que ent raba, melaocólico,
la enconlró en su cuarto de trabajo.
Estaba vestida de blanco, su larga
cabellera caía como una cascada ne•
gra por su espalda. Tenia en la mano
el Ramunicho de Pierre Loti,
Al verle, dijo:
-He peoudo que 110 sois dichoso
y sufro mucho.
-¡No sny desgraciado!-repuso él
m oy turbado.
Ell~ se apr oximó, huadicndo a1n
m,radu en las pa.pilH del jOTCll,

-Hay 4111 11r 1h:u:aro. El 11•• 1111

La Cabeza
Duele
Cuando los nervios del cerebro
se encuentran en una condición
~itada ó irritada. El dolor no
es otra cosa que el grito de u n
cerebro cansado. Pront o alivio
se obtiene por medio de las píldoras Contra-dolor del Dr. Miles
(Anti-Pain Pills). Ellas suavi•
zan los nervios, y cuando esto
se obtiene, el dolor disminuye.
Este es el modo natural y razonable de curar un dolor. Ningún
trastorno puede sobrevenir si se
toman de acuerdo con las direcciones. Tome una prontamente
al primer indicio del dolor, y
evite asi el sufrimiento.
,o/'He usado por cinco af\011 Ju P at1oras
del Dr. Miles ContTil-dolor como re:ned!o para la. jaqueca. Antes me molestaban los dolores de cabeza.; pero ei:.
la. áctualldad luegc,s que tengo un ataque
"!empre tomo una de las plldoras 1&amp;.8
cuales jamlis deJa.n de allvla.rme. Ya.
no tengo dolor de cabeza. frtcuente -Y
siempre conservo las ptldoran 4. la. ma.11&lt;&gt;
7 l&amp;l!I recomienlo a. los dem:I.S."
C. E. NILES, Parl11, Texa&amp;
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venta en toelas laa Bot1c11w
Preparado■ por

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E ll&lt;hart, E. de Indiana, E1tado1 un•.doa.

salvó la vida no pacde ocaltarme
1111da. ¿Por qué estáis tao pálido?
-Quid no deba decíroslo.
-¡Oh, sil Lo quiero.
El seguía callado.
-Entonces yo hablaré-di jo ella;sois desgraciado por causa mía. Teméis decirlo para que no se interp•ete torpemeule vuestra genet"osa acción. Habéis hecho bie11 ¡ si os hnbie •
seis adelantado á hablar 1 qoizá yo no
os amase.

.

••
Desde entonces vivió siempre con
Luciano. A.penas salía, y si acaso Jo
realizaba, era al anochecer y tapado
el rostro con su velo m11y tupido.
Temores misteriosos laagi taban de
vez en cuando. Pero guardó fiera•
mente su secreto.
E I no pretet1dió conocerlo. Era más
tentadora y sabrosa con su enigma.
Luciano la quería asf1 sin conocer
sn origen , c omo si aquella m11 je:rado·
rable hubiese caído del cielo, des•
pren.diéadose d e 1111a cstrel.la.

J. H R osN"T.

La Novela de un Rey

UNA IDEA ANEJA Y TONT/\..
Se CTeía. antiguamente, que una
:medicina eJ·a benéfica en propor&lt;Jión á lo repugnante de su sabor
y olor; pero ya sabemos que tal
idea era un. disparate. K o hay
ninguna razón por la cual la medicina deba ofender á los senti-0os más que los alimentos, y por
lo mismo, uno de los triunfos
más grande que ha alcanzado la
squímica en los -últimos aflos, con.siste en lo que se puede llamar
la redenoió~ del aceite de hígado
&lt;le bacalao. Todo el mundo sabe
-cuan asqueroso es el sabor y olor
-de esta droga en su estado natural, y no es de extrañarse que la
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfer_medad tí
-tomar el areite de h ígado de
bacalao puro. Ahora bien, es
-una de las leye de la naturaleza, que un remedio que es rSlpugnante al olfato y al paladar y
gue tam bien r evueh-e el estómago, no puede producir b.uenos rciiultados, pues el organismo ae
r ebela. en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El mila.gro apetecido se encuent ra en la
PREPARACION de W AMPO LE
en la cnal tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
remeciio es tan sabroso como la
miel y contiene todos los principios curativos del .Aceite de
Hígado de :Bacalao puro, que ext raemos de los h ígádos frescos
-dél bacalaQ, combinados con Jarabe de Hipofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, Afecciones
de los Pulmones y toda las enfermedades que se originan po.:.las impurezas de ]a sangre. ' El
Sr. Dr. F . Zárraga, Profesor en la
Escuela acional de Medicina de
Mé:nco, dice: He usado la Prepa1·amón de Wampok, como tónico
reconstituyente, con muy buen
resultado." ~ r adíe sufre un de.sengafi.o con esta. En :Boticas.

-

'/

~---

··-· .

Hay en la vl.:la da Jorge V, el nuevo soberano de Inglaterra, una novela qoe tllie
su figura del color slmp.t.t1co de la mel.&amp;ncolla. , o es uo secreto qne antes de ser
prlndpe de Gales y duque de York, ti actual moDllrca habla contraldo matrimonio
morganático
con una senorita, hija de un
1 ma•mo.
El prtnclpe era también un ma rino. Su
vocación de Infancia fué el mar. Su Juven1 tud la pasó en barcos de guerra y en ellos
quiso pasar I&amp; vida enter&amp;. ¿No babéls
letdn las v ld&amp;s de marinos contadas por
Lou? En su esencia todas descr1ben el al1 nu. de este prloclpe, amante del peU¡ro
súbito y de la acclón Impetuosa y precisa,
seguida de largas a ñoranzas, con los ojos
perdidos en las vaguedades del océano.
En el mando del mu halló tam'bién su
amor humaao y , á pesar de las protestas
de la aboela, la reina Vlctotla, y de toda
la corte, un buen dla, como en los cuentos
de hadas , se casó el prlncipe coa Ja hija
de un oficial de la marina Inglesa.
Se le toleró su matrimonio porQoe e l
. prlncipe no b abia nacido para ocupar el
trono, puesto que tenla por hermano ma1 yor al duque de Clarence. Pero de la noche á la mañan.a murió el duque de Clarence, sin que á la fecha se haya esclarecido la causa de su enftrmedad . El heredero presunto estaba enamorado fervoro•
samente de la princesa /1\ary éle Teck y
la princesa le correspondla ~oa pasión que
no cedla. á la de su prometido.
Y entonces la corte tuvo que confrontar
la posibilidad de que el trono de Inglaterra recayese en un hombre casado con una
mujer de humilde rango. Este era asunto
grave. Las d1quetas de las cortes europeas son implacables . Es práctica cecular
la de que las reinas sun de sangre real.
Se hizo disolver el matrimonio morganático . El prloc1pe sacrificó su amor á la
razón del Estado y contrajo matrimonio
coa la prometida de su hermano mayor. Y
aqul a;aba la historia.
El nuevo matrimonio ha sido un matrimonio modelo. El prlocipe y la princesa
no se han separado nunca . Ambos se.han
consagrado con devoción perfecta al cuidado y educación de sus bljos y al cumplimiento de sus deberes sociales. Pero
ol á uno al á otra se I es ba visto naoca
sonreir.
La leyenda aftade que el primer amor
del prlndpe murió á. la muerte de Elvlra.
El rumor cuenta que la pérdida ealoque.
ció á su padre1 al marino, al punto de que
un dla se hundió en los mares el mejor
barco de la marina inglesa, sin que el hundimiento fuese absolutameote necesario.

.

SE..\Ll \ l ¡\ i',

Toda mujer debería poder gozar del ejercicio al aire libre y hacerse fuerte. Las
mujeres que están obligadas á pasarse
la vida dentro de la casa se ponen
~ delicadas y son víctimas de la angustia
y del abatimiento peculiares al sexo
femenino. Por 30 años el Compuesto
Vegetal de Lydia E. P inkham ha
transformado miles de mujeres en fuertes y
hermosas.
Las enfermedades de los ovaños1 caída
de la matá z, irregularidades de la menstruación y todo mal que sufren las mujeres. no
importa cual, se curan de verdad.
Lease lo que hizo en el caso de la Sra. Francisca
.
Jaimerena de la Palma, Término Municipal de
Consolación del ?-!,,,.te, República de Cuba :

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
" Deseo parliciparle de los sufrimientos qne pasé antes de tomar el Comp uesto Ve¡¡-etal_de Lydia E. Pinkban1, Sentí" frecuentes dolores de espaldas y
el cos~~do, LZqu1erdo m~ atormentaba , ~ rolapso 6 desviación del útero, la me11struac1on irregular y sennles de reumatismo. En mis dos primeros partos se
~e acabó la leche y perdí la cría. En mi último embarazo se me present:i;,on
smtomas alarmantes. Me enteré del Compue-.to Vegetal de la Sra. Pinkham
y comenzé su trata!'l-iento. Un frasco me a li\'ió tanto, que seguí tomándolo
hasta curarme radicalmente y llegar á dar á luz un robusto niño disponiendo
de abundante leche para criarlo."
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A la venta en todas las farmacias.
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Dr. A. Rniz Erdozain.

J. Lavista.

Ta.mbién se dice que la melancoli l del
prlaclpe Je hizo divagar durante algunos
aftas.
Es lo cierto, que los nuevos monarcas
han vivido muy solos. en una vida de recogimiento , de recuerdos y de reconcentración; sacrltkio admirable del fantasma
de la dlc:ba ID&lt;llvldual á la razón del Es·
tado.

S i se pudiera bailar de día, al aire lib re, entre amigos bien conocidos y bue.Do~ camaradas, ea vestido adecuado, ha·
b n a mucho q ué recomendar y muy poco
qué coodenar.

~

Manera Sencilla de Emboullar la, llrau1b11em

Baile
El baile, considerado en sl mismo. es
un ejercicio agradable y saludable. Desarrolla la gracia de movlmieutos y la
fuerza mus cular, activa la c:ircu \acióo y
la respi raclóo y alegra por el ritmo. Quisiéralllos poder recomendarlo. P ~ro cuando consideramos las iote.m~stivas ho•
ras en que se 1:1uele practicar, las habltacioaes demasiado calientes, las cenas
tardías y mal.sanas, el vestido impropio,
los peligros del enfriamiento, la demasiada libertad de actitudes inmodestas
que resulta de los bailes modernos, y los
daños d emasiado frecuentes que de todo
esto se siguen, parecer[a imprudente recomendar UD ejercicio que origina tales
coumuenclas.

Póog!lnse las írambuesas, que de.ben
es~r bien secas y que se haya.u recol!'ldo
rec1eotemeate. eu uaos jarros de vidrio
de boca an~ha (enter ame.ute secos ), preu911.ndo~e ligeramente. v rocíese entre
ellas igual. peso de ai(,car fino bla11co.
'l'apónese b1e_n en se¡¡-oida, teniendo cuidado que los J.~rros esté n bien lle.nos, y
! _tense C(!D ve¡1ga humedecida con espintn de vtno. Es e~eucial que se almacenen 0.1;1 uo lugar b1eo fresco y ventilado,
para impedir que fenuenteo y deben
examinarse los jarros de vez e~ cuaodo
Y. si hubiese alguna se.ñql de deteriora'.
c16n, d~be emplearse la .fruta sía pérdida de tiempo.

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Colegio de Niñas, l

�El Mundo Ilustrado

lESTIMONIO O~ UN
BANOU~RO R(TIRADO
El Financiero Wm. J. F. Rey,
nolds No Podía Caminar.
EL REMEDIO DB MUNYON
PARA EL REUMATISMO LO CURÓ.
Mlr. Wm. J. F. Reynolth, loanqutt0 ..,
tirado 7 ñnanden, tacribc: "Pliiladdphía,
Qct. ~. •~l.,-E.ia,ba peí"{~nte . inutil
con el reumatl11110, . no. ))Odia &amp;11d&amp;r, CJtar de.
pié 7 ~a.ia tan inflamaaow lo• piét, los tobi•
llow y Ju rodillas que por mú de \111 afio no
aablá Jo que era ducamar dur&amp;11te la noche.

To• todCII 101 rcmeclio1 conocido, 1in acntir
all-rio. Un &amp;mico me aconsej6 que tomart
el Remedio de MW17on para el Reumati1mo.
lo que luce de muy mala pna; cJ primer
frasquito me proporci_on6 aliYiol mmpré
otro 7 antea de tcnnmar con e 1ecund~
e,ial.a perfectamente curado. Nuna me be
acntido mejor cu mi vida como aborL."
"Ten~ siempre mucho plaCCI' en dar
lnfortDH de lo mararill010 que u el Reme•
dio de N:11n.7on para el Reumatismo 7 Jo qu•
bm, por mi. é Invito cordialmente f. 101 cu~
oufrcn que me eac:riban pre¡¡untando 1obrc
el put1.c1am.·•

"WK. J. F. REYNOLDS,
"224 S. Broad St."

11:J. BICJIBDJO 1Mll IIIUl'ITOl'f p.a.a¿
&amp;L B.Ell.llU.TIHIO
rara a la vez que falla en alh•lar aa dot 6
Ira lioru;

~

cura en pocot diaa.

El Remedio de MW17on paro la Dbpepola
■e prantiu qoe cura f9da fonna ele lndi1ff'

llón 7 dolenc:au del ut6maro.
El Remedio de Mun7on para loe Rlfloneo
cura con prontitud los dolorea en tu cadera1,
en loe mmlow 6 en lac lqlea, 7 toda fonm•
de mal de )09 rifloneo.
El Remedio de M11nyon para el Dolo,- de
CabeA detima el dolor de cabeza en tr..
1'1lnutoo.
El Remedio de MW17on pan la Sanrre
elimina- 'todu 1111 impure~
El Remedúl de Mun7on para loo Rofri&amp;•
do■ •precave contra le pulmonla 7 cara un
reofriado en pocu lloru,
El Un.,.en~ de Munyon para lu Almolu•cura poaitinmente u todu 1u1

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robustez, aue no siempre la dl\ la Natur11.le:a..
Fuera del Oriente, un hermOl'o perho es
Igualmente considerado en tode.s 1&gt;art.es
cnBI l a 1,,rpr eslón mú perrecta de la be
lleza femenino.: ademá.s. es el ~lgoo aproximadamente cierto de una salud llol'ecJente, Para adaolrlr este (le!,anollo au~
hace tao elrKante y tan seductora á h
muJer. nn bRY n•da má, eflc•z DI mejr t
uarR la salud que bs Pu.OLES Onu:xT-\L~ .

'Estas pfldoras tienen, en
efecto. l&amp; virtud de desarrn·
ll•r y de reconstltulr Los p&lt;&gt;rbos. de forti,,lecer los teJI ·
dos, de borrar' )uR rel!ev, •
hU81!08(1S d11 lt'I', llornbros .l'
de dar , todo el tosto una
grRClosa irordurl\..
0oo"Vleoen 11. la jovrn
:ti.!.,,¡¡N~ a.ue s11 desarrollaca.,f C( , 00011. ,., mujer Que no b1t.
tenl&lt;lo Dunca 6 QUe h ..
pe rd Ido la hermosura del
oecbo. Obran estlmuhuido la D&amp;tur1ilei a, 3' esto slo vinli,ncl" : de aW su acción benéfica sobre
l1t. ~alud y también
la e,,t1tbllldnd del result~do producido, Pl
cual •e m1&lt;ntlene de,aué~ perfectameotfl
Las rn.mm 0RUINTALJIS tienen, oor lo
dem,~,oo&amp; nombradie. mil.Y antl21u1 Y UDI·
vPrsaJ. (Marca. depo ltada sea:ún la ley),
Tratamiento de dos meses a¡,roxtme.d"mente, rácll de seirulr.
Pl'eclo: El frlL&amp;CO con noticia expllcatl ·
v-a., o.35 fraDeoe,
Dirldrse al señor D, J , Ratté, f armRCéu ·
tlco de primera clase, 5, Passa¡¡e Verdee.u
(Faubourir Montmartre) Pe.1'fs.
.En México: J . Le.be.die, Sucrs, Y Oía.
Veracruz: G. Mullet',
Monterrey: G. B. SchJ-rmacber.
G11adala:l11ra: Germán HeDnlnKSen.
M.érld&amp;: Puerto Y Corre!\.

El Ajenjo
Empezaba á anochecer. D~ pronto
se me acercó un hombre y adiviné,
desde luego, que iba á pedirme ana
limosna.
Volví la cabeu creyendo i¡uc el
desconocido me seguiría. Pero me babia equivocado. El tal sujeto estaba
apoyado en la pared, frotándose las
manos, azuladas por el frío, Me de·
han junto á él y me puse á contem
plarle.
A los pocos momentos saqué de ano
de los bolsillos de mi chaleco un
franc o y se lo di, diciéndole:
-/,Tiene u.sted hambre]
-Sí scüor-me contestó. Muchas
gracias.
El mendigo echó á andar con paso
vacila11te é inseguro,
-¡Soy un imbécill-dije yo para
mis adcutro,.-¡Es un borracho!
Pero de todos modos vale mis dar
diez Teces limosna á un bribón, que
negársela una sola á u.n pobre de ver•
dad.
Me encogí de hombros y me puse
en marcha; pero dominado por una
especie de sorda indig,¡¡ación, retrocedí bruscamente,
-No, señor, 110. Quiero saberá qué
atenerme con respecto á ese hombre,
Al final de la calle, la silueta del
mendigo se hundió en la sombra. Le
seguí con firme resolución .
El hombre entró al poco rato en un
c.~tablecimicnto, en cnya puerta se
leía: &lt;Vinos y licores&gt;.
Desde la calle Je Ti adelantarse
hasta el mostrador y sacar unll bote•
lla de su chaquetón. Me acerqué. El
mozo vertió en una medida de esta•
ño algo que no fut:ra posible distin·
guir, y después vació el líquido en
la botella.
En aquel momento saUó un parroquiano, y por la entornada puerta oí
una voz que decía.
-¡Un franco de ajenjo!
~h mendigo pagó, ocultó Ja botelJa
en uno de sus bolsillos, salió y pros1gni6 su caminata.
Estuve á punto de alcanzarle y de
arrebatarle la bot•lla para estrellarla
contra la acera.
Pero reflexioné y me contuve.
-Dentro de cinco minutos-pen,é
-encontrará otro tonto como yo y
volverá á las andadas. Pero quiero
saber adónde va, y el comisario del
barrio sabrá Jo que le toca hacer.
Las calles estaban desiertas á causa de la 11 nvfa.
El borracho y yo entramos en n11
dédalo de tortuosas callejuelas.
A los pocos instantes, e) descono•
cido se detuvo ante u.na casa sumamente pobre y entró e.n ella. Perma•
necí un momento á cierta distancia
y volví á seguirle.
E l mendigo subió lentamente la escalera y yo subí detrás agarrándome
al pasamano.
Conté siete pisos; el rnido de los
pasos cesó de pronto. Giró una JJa ve
y se abrió nna puerta que iumedia,
tamcntc volvió á cerrarse.
Proseguí mi ascensión y dije :
- Aquí es donde ha entrado. E,peremos.
De pronto, crd distinguir dos voces: una voz infantil y otra grave. La
primera preguntaba:
- ¿E~ muy tarde?
-No - contestaba la otra voz.¿ Tienes hambre?
-No, no.
-Mejor. Te traigo una cosa riquísima. Vas á probarla ahora mismo.
Es un jarabe delicioso.
Qoedéme aterrado, pregnntáudome :
- ¿Acaso ese miserable?
La voz grave repuso:
- Te gusta. ¿eh?
- Es muy fuerte.
- 1Es cosa rica! iBebe, hija mía ;
btbe!
Estuve á punto de precipitarme
contra la puerta y derribarla con t errible y decidido empuje. Pero me
contuve.

¡¡¡

-No-excl~,:oé.-Es preciso qnc la
justicia tome cartas en el asunto,
Cesaron Ju voces y se apagó l a l nz
de la habitación,
Esperé algunos minutos, y, en vis ·
ta de que no oía nada, bajé precipitadamente.
MirécJ número de la casa yel nom
bre de la calle, y en un coche que
encontré al paso me hice llevará la
comisada del barrio,
Un. empleado me escuchó con. indiferencia, y, ca.ando hube termuiado mi relato, me dijo: •
-¡Eso ocurre diariamente ! Y. ademú, e&amp;toy aquí solo. Vuelva usted
mañana á ver al jef:, si insiste usted
en su denuncia.
Con cfe~to, volví al día siguiente
y referí ·de nuevo la de.11nncia,
-Bueno-me dijo el comisado.lQué es lo queusteddueai' ;.Qaeentrcmos en casa de ese hombre?
- Si, seíí.or.
-Pacs vamos allá.
Entramos en la casa,
-Oiga mted-dijo el comisario á
la portera.-¿Vhe aquí un.inquilino
co11 una criatura de pocos a.íios?
- Si, señor, en el séptimo piso. Se
llama Landrey,
-Enséñeme usted el camino.
Después de subir la escalera, la
portera, toda sofocada, exclamó:
-IAqni es!
El comisario llamó una vez .• . . dos
veces y no obtuvocontestación, Empujó la 'Puerta y murmuró;
- ¡Está cerrada por dentro!
-¡Si h.a brá ocurrido alguna dcsgraci a!-dijo la portera.
Mandósc á buscar á un cerrajero.
Saltó Ja cerradura, abrióse la puerta
y nos hizo retroceder un olor acre y
nanseabundo ..Unadcnsa nube de.humo velaba los objetos y amorU,l!uaba
la luz.
El comisario adelantó cJ paso y
abrió la ventana.
-En aquel instante, Ti n:na cosa que
me heló de espanto.
En medio de la buhardilla había
un brasero apagado. En una silla
veíase una botella juuto á un vaso
medio lleno de ajenjo puro, En un
pobre lecho, cubierto de harapos, se
hallaba n11a niña, que parecía estar
dormida. En el suelo estaba tendido
el hombre con la cara torcida y los
dedos crispados, y cu la pared veía~c
un papel blanco con estas palabras:
cNo pudie11do encontrar trabajo y
obli~ado á mendigar, prefiero matarme y llevarme conmigo á mi hija.
Doy las gracias al caritati-.o t~~seúnte cuya limosna nos ha perm1hdo comprar una botella de ajc?jo.
Mi hija y y o nos la hemos bebido,
para q ue la muerte nos fuera menos
penosa.-LANDU'Y&gt;,
-!Pobre diablo!. .. . -murmuró el
comisario.
Yo pnmaned inmóvil, como aton•
tado, N-, veía ni los dos cadáveres,
ni la lúgubre dccoració11 de aquel
horrible cuadro de miseria. Tan sólo
vela el vaso y el d iabólico líquido,
que ofrecía."tonos opacos, con reflejos traidores, como la mirada de n11a
fiera, y verdosos como un mar en•
calmado.
MAUR ICIO LEVl!.L.

Para .'1arcar la Ropa
Se humedece el sitio donde &amp;e quiere
hacer la marca con tllla disolución, hecha
con con una onza de powa y dos de
agua. Se deja secar y, en seguida, se es•
cribe con una disolución de nitrato de
plata, seis dracmas de verde ele vejiga,
media onza de goma adbiga y dos de
agu'\ destilada.

Un Buen Aoetito
Una Buena Digestión
Un Hígado Sano
Un Cerebro Activo
y Nervios Fuertes

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de la silla un braserillo, doDde se quema
flor de azufre de manera que las penetre bien el humo. E n seguida se plan.
ch.a por el envés,

NO CAUSAN TRASTORNO!.
El Sr. Apolario B. Molinat de M•
4Uez1 Coah. México,' eseribe eomo sigue: "He usado las Píldora.a de Vida
del Dr. Ross que Vds. me recomendaron y las hallo buenas para todo desarreglo del estómago; no causan tras.torno y purgan sin debilitar el sia-

tema."
"Las

lllO

en lu personas de mi t.-

Jllilia con mucho provecho."

qNº XVIl TºMº IT NUM 12 \ltXICº JULIº 17 DE 191°

!
1

---~-------------------.---1]

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>spa</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Enfermedades y vida</name>
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        <name>Sencillez del poeta</name>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

Dolor en la espalda es dolor en los riñones
¿Le duele á usted alguna vez la espalda? ¿Se siente débil y que no puede andar y tan adolorido q"Ue apenas puede continuar en su ocupación?
¿Está usted cometiendo el error que cometen millares de personas que su•
fren como usted, esperando que le pase? El verdadero dolor de espalda, de
los rifiones-llámesele mejor dolor de los rifio-nes-no pasará permanentemente hasta que no se curen los rifiones. Ese dolor puede cesar por algún
tiempo; pero retornará. Dificultades urinarias molestarán á usted y lo mismo
jaquecas y sensaciones de pesadez y 111areos. Quizis se siente usted ca11sado,
aburrido y u:ha11sto todo el tiempo. No tenga usted duda de que sus riñones
necesitan atención, y procúrese CD cualquiera buena farmacia ó droguuía
los siguientes ingredientes:
Jarabe compuesto de Hipofosfitos........ .•. . . . . . 4S gramos
Jarabe compuesto deZanaparrilla ., •.. .•. , .••• , • 60 gramos
Extracto compuesto vegetal Arvelina.. . . . .. . . . . . 1S gramos
M.ézclese todo bien en illlll botella y tome media eucharada después de
cada comida y al acostarse. Esta preparación da alivio inmediato á los rilio•
nes enfermos, e:q,ele las impurezas que entorpecen sus funciones, alivia la
congestión é inflamación: sana, fortalece y cura, purifica y enriquece la san·
grey destierra el dolor y sufrimiento de los rifiones para siempre.

~-----~-----~
1

~os Lugares para Recrearse

1

en las montañas y las playas durante
el verano, están ya abiertos. Permita·
nos sugerir planes para su recreo.

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hasta Octubre 31 de 1910

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1

Hace poco cumpliéronse trescientos
años de eu muerte. Murió el 3 de Mayo
de 1709 en desgracia política (taque hu•
bo de sufrir después de la revolución
que destronó i Jaime II). y legó al colegio Magdalena, de Cambndge, del que
fué disclpulo, una. biblioteca es1&gt;léndida
y sus papeles. Entre éstoa iba olvidado,
sin duda por él mismo, el diario que una
enfennedwd de la vista le hizo suspen•
der en 1669. Hasta 1825, 9,ne lo editó
Lord Braybrooke, no foé impreso este
libro ssombroao, del que se han hecho
desde entonces numerosas ediclonea,
casi todl.9 e:irpu!'l'adaa y que es m!s popular cada día eu Inglaterra.
¿Cómo explicar esta eitrañ1 fi¡-ura?
A veces ocurre la Idea de que hombre
tan original fué liólo un &amp;"fafomano qu.e
necesitaba dar dendao ( an deseo inven•
cible de emborronar papel. Pero des•
pués de leer el libro se siente mb respeto que ant:ipat{a 1&gt;0r el autor, ( pesar
de sus faltas, La verdad honra siempre,
más en perjuicio de quien la dicta, y
Pepys parece mejor que los otros )&gt;ombres de su época. Como ellos, se vi6 en
el caso de ahogar mu.cha.a veces los impulsos de sn corazón, de di6fr8Z8r ens
puiones, de andar por el mundo cubierto con una mbcara; ~ro en la soledad
de su eue.rto, el disfraz le era insoportatable,., en lugar, como los otros, deaoureir debajo de la cattta, tenia que erran•
cbsela, contemplarse tal cual era (6
mejoró peor, poco importaba; pero nuu•
ca hipócrita) y verse el alma como en un
espejo, antes de salir ( represeDtar la
comedia de cada dfa.
JOSÉ DEARlltAS V CÁRDENAS,

CUBNTO

1

1

t

Uoa pobre anciana que vivía, en una
choza humilde, de la caridad que recibfa
diariamente, repartía sus limosnas á todos los pobres de los alrededores1 porque ella necesitaba poco, infeliz v1ejeci1a que le sobraba con lo que las stñoras
del pueblo le mandaban. Su alma y su
vida erau el s{mbolo de la paz. Su rostro
_reflejaba la mh completa calma, la seret1idad mb absoluta. Por alll pasaban
los coches de las familias y se detentan
á veces en la choza humilde.
-Y usted, buena mujer-le preguntaban-lde qué se vale para ser tan feliz?
Ella sonre[a con dulzurs.-•Es un sccreto•~ont~staba;-pero habl~udole inFiatido un df.a una joven ( quien habfa
visto nacer. le dijo; •mira, hija mfa, jamás he hecho mal, no tengo una sombra
en la conciencia . . . . -¡ s6lo eso basta pa·
ra dar la felicidad•. :Entonces la viejecita miró el horizonte inacabable, inlinlto .. . y murmuró: •la dicha y la paz la
proporcioD.B.11 únicamente el 11raN!

Postración
Nerviosa
"Sufría de tal manera de postraci6n nerviosa, que crei que
nada me baria provecho. U na
amiga me recomendó la N'erVina
del Dr. Miles, y aunque sin fé,
me resolví á tomarla. Pronto
me comeru:é i aliviar, y hoy:
estoy completamente bien. H
SRA. D. I. JONES,
Ckvcland, Ohio.
Infinidad de cnfermedade.s no
son otra cosa que dificultades
nerviosas. Los nervios son los
qt¿ hacen que el corazón dirija
la sangre al través de las venas,
que los pulmones to11."len oxigeno, ~ue el cst6mago digiera
los alimentos, el hígado secrete
la bilis y los r:iñorics filtren la
sangre. Si &lt;alguno de estos
órganos está débil, a debido
á los nervios' particulares que lo
fortalecen. La N ervilla clel Dr.
Miles es un especifico para los
ne~ios, calma la irritad6n y
asiste en la gena-ac;i~n de fuerza.
F,s pues claro que Ud. no comete
un error al tomarla cuando Ud.
csd. achacoso.
De venta en tDdH lu Botlca1
Preparada par

MILES MEMCAL CO.,
llkhart, E, ele Indiana, E1tado1 Unl4•

Conservar sano á un niño
es mucho más fácil que ayudarle á
recobr&amp;r la salud perdida. Sl se
quiere preservar al nif!o de las tan
temibles afecciones estivales, el cólera., le. dl&amp;rrea, el ca.tarro intestinal, etc., a.liméntesele con el único
alimento conocido en su género,
cKUFE.KE&gt;, que da excelentes resultados en el nmo sano, en el que
padece afecclooes gastrointestinales y también en el débil y retrasa·
do en su desarrollo.
cEL N!RO DE PEORO&gt;, folleto
instructivo que se reparte gra.tls en

los lugares de venta.

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que se venden ahora en Sud America
son imitaciones espurias de la

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DE ORIGEN busquese primero que la
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aparezca en
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etiqueta e'n todas las
Proveedo,es
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botellas.
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críe costras bajo la influencia del aire, permitiendo á las sefioras prescindir de la cvoilette&gt;, que conge~tiona la. nariz y
las mejillas, haciendo que la sangre se agolpe en las venas de
la ca.re., lo que da lugar á que ésta aparezca bañada de vapor
permanente é intempestivo,. principales causas del desarrollo
frecuente de la rubicundez.

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de Paria

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S. RAPHA~L1 el solo que tiene el derecho de llamarse así el solo
que es leg1t1mo y de que se hace mención en el formÚla.rio del
Profesor 80{/CHAROAT es el de M,., CLEMENT yC1• de Valenae

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�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
Por 30 años el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
ha curado las enfermedades de las mujeres y ha convertido á éstas
en seres fuertes, saludables y alegres. La Sra. Fabiaoa Calderón de
la ciudad de Cienfuegos, República de Cuba, nos escribe lo siguiente:
•· Desde la niñez he sufrido dolores en lodo el cuerpo. Al casarme
y tener hijos mis males allmentaron basta que di con sus buenos
remedios que me curaron radicalmenle. Después de 30 aiios de tormentos, y de tomar el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pink}1am
recobré mi salud. pero siguiendo al pié de la letra sus indicaciones.
La asistencia médica que me proporcioné no me vali6 nada y no
pue~o ~enos que. bac11r constar ahora, en pruLba de gratitud, mi
testtmoruo por medio de las pre entes linea.~, las cuales desearía dieran
Vds. á la publicidad para que otras mujeres sufrientes puedan gozar
de la salud que yo be recobrado, gracias á Vds."
A la venta en todas las farmacias.
l'n,pa.rado en los Laboratorios de

LYDIA. E. PTh'KHA111 lllEDICTh"E OO., Lynu, l\Iilss., E. U. de A.

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LA LECHE MALTEADA
DE HORLICK
Es de gran utilídad para los invá·
lidos y las madres que cdan¡ es de
{,foil digestión y el e~ t6mago más débil la retiene aun cnaJJdo rechace
los otros alimentos.
Dt ,enta H 111 droguer!as J botleas,
A,Clla r-.Ja: YINCENTY HNOS. Aoutd•

••- 1236. lhict, D. F.

Siempre había sollado eso: ser Ja mu·
jer de un poeta .. .. Pero el implacable
Destino, en vez de la existencia romántica y febril que ambicionaba, le arregló una vida dichosa y lllny tranquila
casándola con un rico rentista de Au:
teuil, amable y dulce, un poco viejo
para ella, y que sólo tenía una pasión
-completamente inn[ensiva y paciñca:-La hortic11ltura. El bueno del hom•
bre pasaba el tiempo, con la podadera
fin la mano, en ciudar, en hacer frondosa u.na colección de rosales, en caldear la ~atufa, en regar los arriatee ·
¡y vive Dios que convendréis en qu~
para un corazoncito hambriento de
ideal, todo eso no era ba&amp;ante ! Sin
emb~rgo. durante diez. años Beguidos,
su vida se mantuvo rlgula y uuifonne,
como las ala.medas enarenadas del jardín de su .marido, y la ubió por eue
pasos contados, oyendo con resigna•
c_i~n el r!]id~ fastidi?so y seco de las
t1¡_eras de Jardmería, &amp;empre en movimiento, ó la lluvia monótona, infinita,
que caia de las regaderas sobre las tupidas plantas. .A.que] horticultor furi•
buado teoía con BU mujer el mismo
meticuloso cuidado que con sus florea.
Medía el frío y el calor que debla .reinar en su salón, lleno de ramos y hojas, y temía que tomase el rocío de
Abril ó el sol de Marzo; y como á esas
plantas coloca&lt;las en cajones que ee
sacan ó ee meten en determinadas época~ del afta, así la hacía vivir met6dicam1mte, con la vieta puesta en el barómetro y con las variaciones en la
luna.
Al'Í vivió ella largo tiempo, aprisionada entre las cuatro paredes del jardín conyugal, inocente como una clemátide, pero con aspiraciones hacia
otros jardines menos regula-res, menos
burgueses, donde los rosales crecieran
con todas sus ramas, donde lllB mata.~
silvestres subieran más arriba de los
árboles y estuviesen cargadas de flol'lllj
fantásticas, desconocidas, en libertad
y acariciadas por un sol más fuert.e.
Esos jardines no se enc11entran más
qne en los versos de los poeta.a; así es
que la pobre leía m~chos ~ersoe á es-

con.didas del horticultor, el cual, en
materia de ~ía, no conocfamás que
las dísticos de los almanaques, alusivos
al tiempo.
in poder elegtr glotonamente, la
infeliz devoraba los peores poemM,
con tal de que en éótoA encontr11ra rimas de amor y de pasi611; luego cerraba el libro y pasaba las horas muertas
soñando despierta y suspirando: •¡Es~
es el marido que yo necesitabal•
Probablemente todo eso re hubiera
quedado en .el estado de las va"aa aspiraciones, ei en el momento terrible
para las mujeres, de los treinta afl.o~,
que es la ed11d decisiva para la virtud
de la mujer, como el mediodla es la
hora decisiva para la belJt&gt;za del dfa,
uo ee llnbiese encontrado en su camir10
al irresi tibie Amaury. A.maury ea un
poeta de salón, uno de eaos exaltadOt!,
de frac y guant.e blanco, que van entre
diez y doce de la noche á contar en
sociedad BUS éxta.BÍ!! de amor, sus dt&gt;s•
esperacionet1, BllS embria11uece,., melan •
cólicamente apoyadosen las cbimt&gt;nea,.,
á la luz de 111.!l arañas y candel11broP,
mientrae las mujeres, en traje d1;1 baile,
lo escuchan sentadasforma.ndo clrcn1o,
extasiadas detrás de sus abanicos.
Amaury pasaba por ser el ideal del
género: Ca.beia de zapatero fatal, ojns
hundidoe, color pálido~inado á la
J'Ul!a y muy untado el
o con pomada húngara. Es uno e esos det:eeperadoe de la vida, como gusta á l.i!s
damas, siempre vestidos á la última
moda.; un llrico puesto á enfriar, en
quien el deaorden de la inspiración
sólo se adivina por el lazo un poco flojo de la corbata, hecho descuidada•
mente. Así es que son admirables su.s
éxitos cuando, con voz estridente, redta una tirada de su poema. El Credo del
Amor, obre todo, aqutJUa que termina
con eate verao asombroso:
¡Yo creoenel amor
como creo en Dios !
Observad que, no s6 por qué, sospecho que li ese farsante le tiene tan ein
cuidado Dios como todo lo demás· pe·
ro las mujeres no se paran
tan
COl!a. Se dejan impresionar [ácilmenle
poc el sonido de las palabras, y ca.da
vez que .Amaury recitaba su Credo del
Amor, estad seguros de ver alrededor
del ealón boquitaa sonrosadas que re
abren y se dirigen como á tragar e.;e
fácil anzuelo del sentimiento ¡ Ahí t'S
nada! 1 n poeta que tiene un bigote
tan bonito y que cree en el amor como
cree en Dios! . ...
La mujer de nuestro jardinero no
se le resiEtió. En tres sesiunes fué rnncida. Solamente que, como habla en el
fondo dtt aquella naturaleza elE'gíacn
algo de honrado y altivo, no quiso cumtiter una falta mezquina. Además,
en su Credo el poeta mí,;mo decl11raba
que no co~prendía. más que una clase
de adulteno: aquel qne camina con la
cabeza erguida, desafiando á la ley y
á la sociedad. Tomando, pullll, el Cre
do del Amor por l{U.Ía, la joven se evadió bruscamente áel jardfn de Auteail
1-y fu~ á echarse _en brazos de su poeta.
-«No puedo vfr.ir más tiempo coo e...oe
1
. hombre. 1Llévame h En ca.sos así el
1 marido se llama ei.e mpre ese hombre
1 aunque eea jardinero por afición.
'
Amaury t11vo un momento de estopor. ¿9ómo imaginaree que una mujer
de tremta anos tomaría por lo serio un
poema. dtt _amor y lo eegu:iria al pie dti
la letra?Smembargo, puso á mal tiem·
1)0 buena. cara; y como e11 su jardincito de Autetúl, tan bieo resguardado,
la muchacha se habfa coneervado frel!•
ca y bonita, se la lleYÓ !!Ío rnnrmurar
Lo!! primeros días aquello loé dt!licio:
so. Temían las persecuciones del marido. Fué aecesario ocultares con nombres eupuestoe, cambiar de fot1da, vivir
en barrios inverosúniles, en las afuera~
de PaTfs, en 1011 di timos rincones. A 1
aoocheoer ealíao furtivamente dabau
p_ai:eos sentimentales por las f~rtifaaCJones. l Oh poder del romanticismo 1
Cuanto más 1!Úedo tenía ella, cuantas
mád precauciones eran necesarias y
más. balcones cerrados y más lH!rsiana~
corndas, más grande le parecía su poeta. Por la noche abría la veataua do
su habitación y contemplando las es-

en

poca

, t..A:; Ci&lt;IATURAS
leberia.n estar medianamente gor•
ins y criar grasa. á medida que la
com:umen; pues la grasa. es un
combustible y su consumo produce fuerzas, Las crin.turas delg::!·
das, aun cuando lleguen á la edad de 18 6 20 atlos, c01Tcn peligro de contraer la tísis ú otra enfermedad agot:mte. Es uM cosa
espantosa cuando reflexiona.moa
sobro el número de criaturas de
ambos sexos qufones mueren por
mala. asimilaci.'.JD de sus alimentos. El a1i:nento, aunque se tome en abundancia, no los nutre,
no cria grasa ni imparte fuerzas.
Para evitar este mal, para curarlo, para salv::i.r las criaturas que
las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
que r,rincipian á mirar al mundo con ojos llenos de esperanzcs
y ambición., debe emplearse ln

PREPARACION de WAMPO LE
Su éxito, es cosa decidida y rci;aelta. Miles de personas le deben su vida y salud. E!! tan sabrosa como la miel y contiene
todos los principios curativos
del .Aceite de Hígado de Bacalao puro, combinados con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
.-.;lvestre. Para la reposición de
.1ifios pálidos, que sulren de Anoruia., E scrófula, Raquitismo y :Cnfermedades de los Huesos y la
Sangre, nada hay tan bueno c erno nuestra. preparación. ~ :El Sr.
Dn. M. S.ínchez Rodriguez, Director de la Casa Amiga de la
Obrera de México, dice :-La Preparación de Wa.mpole me ha dado los mejores resultados en les
niaoe {i. quienes la apliqué, {¡.
pe-mr de lo avanzado do su en-

fermedad están yo, períectamen! o
curados, habiendo desap:irecido
l:is escr.'.ifubs que la terrible anemia les pro&lt;lujom y su estado general es do lo más satisfactorio."
Eficaz dc: ue lo. primera. J6sis.
Nacl:c ,:ufrc un descnga1:lo coro
~&lt;i~:1.

Do \'ru'. :\ en hs TI oti,,-

t,rellas gue se vefan más allá de lo
faroles del ferrocarril, próximo A la
caea donde vivían, ella. le bacla recitar
sus versos.
1Y era tan bueno! De;graciadamente
aquello no duró mucho. El marido les
dejó eu ?az. ¿Qué queréis? Aquel hom•
bre era filósofo. Cuando su mujer se
hubo marchado. él cerró la. puerta de
su oasis y siguió dedicfodose á crear
rosales, pensando que afortunadamente las plantas echan ralees muy bondae, ee agarran á la tierra y no ee pueden marchar tan fácilmente. Nuestros
enamoradoo, ya tranquilos, volvieron á
Parle, y de pronto parecióle á la joven
que se le habían lle,,ado u pOl.'ta y le
uabfan traido otro poeta. La fuga, los
temores de ser sorprendida, las perpetuas alarmas, tod11s esas COSllll que
mantenían viva su pasión, yf&gt; no E&gt;xiat.ían y entonces comenzó á comprender, á ver claro. Ademá.~ á cada. instante, en la instalación d~ s11 casita y
en ~i!Os m_il po,menores burgueses de
l~ v1Ja íntima, el hombre con quien
v1vfa !!e daba II conocer mejor.
~o poco que había en él de l!t'nlim1ent-0e generoeo.s, heroicos ó delicad,os, lo babia dealefdo en sug versos,
sm &lt;1,uedarse l'on nada para eu consumo
particular. Era· mezquino, egofsta y,
sobre todo, roñoso, qil
. e es c&lt;&gt;da que el
am~r no per~oua. .Además, se había
afeitado ~l bigote, y aquel disfraz le
entaba muy mal. i Qué diferencia cou
8

r

Ootas para
Curar la Tos
son las Ootas
del Pectoral ·
deCerezndel •
Dr. Ayer.

hombre.
Ahora Lo
le tocaba
~er
es~ hombre,
raro et! al
queamante
se es·

,

!

~~!d;~:~b!1!:~:~~od~u:1~;
aunque pedía ~rd6n á su marido, t.emla la exaltación de sn amante.

Setenta años atrás los méuicm
u~aron por primera vez el Pectora.
d~ Cereza del Dr. Ayer, y tlt!sdt
ento1 c,_.s ha €ido c1 remedio tipc
para la tos en todo el mundo. Mi
llares de familias en Europa, Asia,
Afriea y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualc¡uie1
caso imprevisto de urgencia. [1

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicm
del toser, alivia la congestión de l:
garganta, calma la inflamación dt
loe tubos bronquiales é impide qu&lt;
la afección interese los pulmones.

Hay muchos substitutos é imi•
taciones. Cerciórese de que Sf
obtiene el Pectoral de Cerez:i
"del DR. AYER." (No contic nr
alcohol ni veneno)
Cntla frtur.o 01rtenfn, la

¡ó.,..,,..,¡,. ,.,.

FAMOSO DOCTOR MEX1eANO

J

Ntulrr.ta. P~y,rut11 11Jtled a "" ,,,;.¡;1
lo que 07H" n dt'l J•ectoral de C:c1•,·z11 ,l,:I

Dr• .A.yu.

!'reparado por el D.R. J". O. AYER y CIA.
Lowell, Ma.tiil., E. O. do ~

UNIMENTO GENEAU

Bolo 'l'Of'ICO

ree.mptu.SH'o 11
hego a,.o d"ior ■t
cal4.¡¡ del p.eao. e.ara
rarida , •rrur• 4•

IU CojarH. E•pllt'II•
-.&amp;obubue-,
Tof'C,.d1.1raa..e1.e..e.1.1.

11.-i-1-,0,......i-

u.-o 1um•Jonbte.
Parll. 16&amp;,Rue S'-Honorj J todu Fum,ou

,

aquel sedoso y rizado bigote que se le
había aparecido una nocbe, recitando
su Credo entre dos candelabro . Ahora,
t-.n el forzoS-O retiro que sufría por c.ulpa suya, se entregaba. á toda clase de
manías, la mayor dtt las cuales era la.
de creerse siempre enfermo. ¡ Diablos l
A fuerza de haceree siempre el tísico
acaba uno por imagi,narre que efecti:
vamente lo está. El poeta .A.maury ern
aficionado á las tizana!', se en vol vfa en
papel FayarJ y llenaba la chimenea dt:
frascos y Je botes. Durante H lgl1n tiem ·
po, la pobre majt:r tomó en serio su
papel de hermana de la. Caridad. La
abne¡zación daba al menos una, excusa
á ea falta, un objtJtivo á t&lt;U vida. Pero
se can 6 J?ronto. A su pesar, en la ahogada. habttación donrle el poeta se envoh-fa. en franela., pensaba ella t-n su
~rfllllllld~ jard(p; y el buen jardinero,
visto de le1os, rodeado de sus arriateti
de macetas, y hasta de SllS hortalizas
Je parecía tan sencillo, conmovedor:
desinteresado, como ego!t!ta y exigente
el r&gt;tro .. . .
Al cabo de un mes amaba á su me.•
rido, y lo amaba realmente, no con
afecto impuesto por la costllmbre, l!inn
con verdadero amor.
n día le eecribió una •·xtenea carta, apas.ionada, de
arN&gt;pentimieuto. El no cante tó. Tal
Vt'z no creyera que estaba todavía bastante castigada.
EntoneeR ella em·ió cartas y más
cartas; se hmnilló 1 suplicó que la dejase volverá su hogar, diciendo que
preferiría. morLree á vivir con aquel

Prescribe Péruna á sus Pacientes

de~{~ás dejará que me nya," le
Así es que cuando, á fuerza de ruegos, obtuvo su r.rdón, y el jardinero
- ¿ no os be dicho que era un filósofo? - consintió que volviese á vivir
con él, aquella vuelta al hogar conyugal tm·o todos los aspectol:! misteriOIIOS
y dramáticos de una inga. Positivamente hizo que eu marido la robase.
Fué su t1ltimo goce de cnlpable. Una
noche que el poeta, h.arto de la vida
en coml1n y muy orgnlloso con btl bigote, ya crecido de nuevo, se fué á una
r('Unión á recitar Credo del .Amor,
ella se metió en un carrnajeien el cual
la esperaba su marido en a esquina
de la calle, y así regresó á en jardincitr, de A nteuil, curada para eíempre de
111, ambición de ser la mujer de un
p&lt;l('ta.

¡ Eii verdad que aquel poeta era tan
poco poeta!
.Al,FOXSO DAUDET.

LA TRANSMISION DE LA VIDA

por Medios Artificiales
Doce afios atrás el profesor Loeb
coruprobó que los ti.uevecillo&amp; del gusano de seda podlan ser fecundados
artibciaJmente.
Unos sabios negaron rotundamente la aserción de Loeb y otros manifestaron su duda, más ó roer.os
justi6eaaa. !ves Del11ge, ilustre zoólogo y profesor de la Sorbo.na, tomó el
descubrimiento de Loeb como punto
de partida de una nueva sorie de curioslsima.s investigaciones acerca de
la fecundación artificial.
¿Puede, por medios artificiales,
transmitirse la vida? Autorizan para
afirmarlo, de un modo categórico, los
descubrimientos .realizados por el
profesor Delage, tras ocho afios de
paciente investigación,
Para sus experimentos se ha valido
Delage, como Loeb, del gusano de seda y, además, de las estrellas y erizos
de mar, cuyos huevecillos ha logrado
por distintos medios fecundar artificialmente.
A veces ha empleado Delage procedimientos químicos. Actuando sobre
el huevo mediante diversos. ácidos y
bases, es decir, á virtud de reacciones q uim icas, se ha conseguido fecun.
darlo y que dies~ margen á un sér
idéntico á los que se producen pc.r fecundación natural.
Otras ocasionPs base apelado, para
la fecundación artificial, al calor, la
electricidad y á medios puramente
mecánico~. El doctor Baitallón, uno
de los discípulos de Oelage, que le se•
cunda en sus prácticas de laboratorio, ha fecundado huovecillos de rana,
haciendo en ellos una incisión con una
tinlsima aguja de platino.
A este propósito hizo el doctor Bataillón muy curio!lllS observaciones.
l!Jn el lugar del huevecillo donde la
incisión filé prac,icada, inicióse una
fermeatación que poco á poco general1zóse, dando lugar á que el germen
de la rans quedase fecundado. '{ dentro del término 11atural salieron de
los huevecillos sometidos 4 ese procedimiento, renacuajos qae abaolut11mente en nada diferían de los que na•
cen por fecundación natural.
Sobre todo los experimentos reali•
zados por lve8 Delage con los huevec illus del erizo de mar son curiosísimos y de un ~"Blor probatorio innegable. l!ll procedimiento A que se 11pela,
para fecundarlos artificialmente, e.s
quíruico.
El óvulo, 6 germen del erizo de
mar hembra, antes de que haya sido
fecundado naturalmente, p6neae en
agua azucarada á la que se agrega una

Sr. Dr. Vicente Estrada Montes de Oca
Se!Iores Peruna Drog. Co.
Tolnca, México.
Muy seíiores mlos:-Tengo el honor de dirigirme á ustedes para.
atestiguar una vez más los beneficiosos efectos de su preparación
la Peruna.
La. Perun&amp; es, en mi concepto, una de las mejores medicinas
para las personas débiles y los que t1enon &amp;fectados los pulmones
y los vasos lln:fátlcos. Mi espesa padecla una debilidad pulmonar
que me preocupaba, y al terminar seis frascos de Peruna., estaba.
enteramente curada., asl como un n11Io de siete affos, hijo mio, que
padecla. linfatismo, quedó completa.mente curado con tres frascos.
Desde entonces la he usado en diez neurasténlcos1 en nueve ninos que padeclan de escr6ruJas, sobre todo en los ojos, tenlendo ya
ulceraciones en la córnea, y en ocho ancla.nos octogenarios, á quienes ha levantado las fuerzas admirablemente.
Sólo esperaba tener este número de observaciones para tener
una conclusión general y satlsfactoda y tener el gusto de presentárselos, para beneficio de la. humanidad doliente.
Quedo de ustedes afectísimo y atento S. S.
VICENTE ESTRADA MONTE DE OCA.

11
~~~=!.

1

LAunPERO
NA es principalmente
remedio para el catarro.
No obstante, al aliviar el catarro,
corrige Incidentalmente otros males.
Catarro del estómago y órganos
dlgesti vos, frecuentement,e afectan
la sangre y producen neurastenia.
La Peruna libra estos órganos del
catarro. después de purificar la. sangre, y &amp;llvla la postraol6nnervlosa.

Cualquier remedJo que aumente
la. nutrición, es un agente importante para curar escrófulas.
Un Gran Tónico
El doctor J. W. H. HamJlton
Duluth, Ga., dice como slgue:
'
&lt;Por la presente certifico que be
usado la. Peruna. en mi pro:tesi6n,
aplicándola. en ca.sos de debilidad,
y be tenido buen éxito&gt;.

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos ta•
maños, de $1.00 y $2.00 botella.
determinada cantidad de tanato de
amoniaco. Al cabo de una bora son
ya vh;ibles los fenómenos de fecundación del germen, y como por reproducción natural surge después de un nue•
vo sér é la vida.
Asi, por procedimientos qulmicos y
fls.icos, se logra la fecundación artificial, la producción de ejemplares vjvientes que alcanzan un desarrollo
moral y en nada se distinguen de los
que, por los medios naturales, son ani.

ruadas por el SOJ,)lo de la existencia.
Y ello es de una 1mpol'tancia verdaderamente t rascendental.
Los descubrimientos de Ives Delage abren, en efecto, á la ciencia, horizontes amplísimos. Ponen de relieve
que, merced al arma calla vez más poderosa de la ciencia, llegará día en que
será ilimitado el dominio del hombre
sobre la hoy invencible Natur11lez11.
GUI DO LABORDE.

�ORf\NDE,8 f\L,Mf\OENE8 DE NOV6DADE8

UNDO LUSTRADO

EL CENTRO
MERCANTIL
s.
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RE)BBRT

Registrado como articulo tl~ segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las FA.bricas de San Ra.fael.

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Año XVII-Tomo II

México, 3 de Julio de 1910

Número 10

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En la capital .
.Bn los 2atados
En el extranjero
Atrasados . . .
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

§enumll
La Obsesión de la Muerte

C

OSA bi1m sabida es que el sentimieDto del
amor se ha eo1azado a1 deseo de la muer•
te desde tiempo inmemorial.
IAmal'l ¡Morirl-He aquí el grito lanzado por
los poetas de primitivas edades y por los poetas
de ayer y de hoy.
Es una suprema aspiración la de amar y morir;
un anhelo que se revela así en la canción anóni•
ma del pueblo, como en la -obra divina del artista. Son en tiempos remotos las rapsodias y los
romances que iban de boca en boca, de ciudad en
ciudad, dando ruda forma á los anhelos del alma
colectiva; son en nuestros tiempos los desesperados ayes y los lamentos gemebundos lanzados
en preciosos -versos por el pesimista Leopardi, por
el enC'antadoramente tierno Alfredo de Mnsset,
ó por el sensitivo Bécqaer, los que expresaron y
expresan esa dua1idad en el deseo, qne acaba por
convertirse en una sola tendencia de amar y de
morir.
El amor es vida¡ el amor es reprodn~ción y
existencia perenne; los más sublimes de eDtre los
amores han tenido el mismo desenlace: el matrimonio bartvés, con S11 cortejo de honradas alegrías y vulgares penas. ¿Cómo, pues, explicarnos
este deseo de la muerte á él anido, que riman los
poetas, y que, á veces, se hace sentir en la realidad?
Cuando se ha querido extremar en el arte el
sentimiento del amor, intensificándolo hasta el
infinito, un gran poeta, Ricardo Wag1Ler, escribe
Tristán é Isolda. Pero la idea del Tristán no es
de hoy, .no es moderna, no es sospechosa de mal
de neuosis, de moda en nuestra época: remonta
á siglos, se pierde entre las tradiciones de los
cantares de gesta; pertenece al pueblo de JejaDos
tiempos¡ al pueblo de aquel entonces qne, como
el de ahora, al entonar 11n himno de amor, ren·
día pleito homeDaje á la muerte.
Así, pues, si buscamos en los gérmenes de la obra
de arte, si escudrifuimo11 en la realidad, venimos
en conocimiento de que el amor y la muerte,
siendo tan distintos, se han identificado, yde que
)a humanidad, en sa tránsito por el mund&lt;', en su

carrera en tropel hacia el ideal, ha pasado, con•
movid•, torturada, triste, sama11do su.s indivi•
duales anhelos en este común: amar, morir • • · • ·
Confesemos, sin embar(o, que una cosa es la
aspiración lírica, y otra, bien divers•, la general
y corriente. Si existe el deseo de amar y de morir, pocas 11eeu, en cambio, se lleva á la práctica
tal deseo. De ahí que 11eamos, sin inmutarnos, el
que un vate llore y se desespere y llame á gritos
á la muerte; y el que u.n adolescente, en sus car•
tas á la novu, escriba de asuntos fúnebres, pon·
derando el reposo de la tumba, y la duh:ara de
morir, en una noche de lnn•, entre mirtos. Ni
aquel poeta ni este joven -podéis estar ciertos
en el noventa y nueve por ciento de los casosemprenderán el viaje del qu~ nanea se 'l'aelve¡
seráo, al fin y á la postre, u :celentes padres de
familia que coman bien y se acuesten temprano,
y verán llegar á la Parca asastados, en su cama,
coD asistencia de médico y rezos. Los hombres
somos unos grandes cómicos.

....

Por eso cuando el drama lle!fa, y cuando ex·
cepcionalmente vemos realizarse eu la vida ordi•
naria una de esas aspiraciones latentes, pero Ji.
ricas, fruncimos el ceiio, intrigados, y nos damos
á pensar en si esa doble personalidad nuestra, la
llrica T la hninana, no será una misma, que se
revela en u.na ú otra forma, s,gúo sean las con•
diciones de ambiente que nos rodean.
Los tipos puionales logran inspirarnos enton•
ces c11riosidad. Son algo nuevo, algo u:ótico en
el núcleo de los mortales que nacen, viven y
aguardan á morir. Y entonces también compren·
demos la omnipotencia y la nrdad de la pasión,
y cómo el hombre p11edeser de la pasión juguete.
El amor es egoísta T del egoísmo del amor nace el anhelo de la mu.erte. ¿ Q11t son los celos si
no un su.premo egoísmo? ¿Y á quién debe la
m11erte más vfctimas que al motivo dramático fa•
vorito de don Pedro Ca1derón1
El drama pasional originado J&gt;Or los celos es
el más común, el que con mayor frecuencia turba
nuestra calmosa tranquilidad de hombres normal et. La aspiración de la muerte, al sobrevenir
este sentimiento que deriva del egoísmo de una
creencia,-la eternidad del ansia amorosa,- t.r ansfórmase en acto. Pero t'&lt;ll transformación, que á
menado oq,.rre en el macho, que es la fuerza, el
dominador, muy rara yez se hace sentir en la
hembra, por esencia débil y temerosa.
Abundan los Otelos¡ pero es muy difícil encontrar mujeres que encarnen al moro de Venecia.
El bello concepto de la mujer toda dulzura,
sencillez y bondad; de la que ante el infortunio
no apela á otro recarso qae el de las lá,:rimas;
de la pobre doncella desdeñada que pena en sa
riDcón; de la que es alma cariñosa y tier11a, y
heroica en sus tristezas, sabe con vertidas en blan·
do rocío que caiga sobre la cana de sus hijos, nos
hace ver, como caso monstruoso, al femenino
Upo pasional que •a hasta el crimen; á la mujer
que, sedienta de amor, rugiente, loca ante el
abandono ó el dcsvfo, mata.
Infllnde pavura el idilio caando se le ve á lra·
vé9 de nn velo de sangre.
EmDriagado de •ida, gozoso de aire y de sol,
penetrado de la sana dulzura de lo que es fecundo, y luminoso, y perdurable, el espirita se rebela ante la tragedia, y considera enlo11ces, sobrecogido, esa aspiración lírica que, á las veces,
se transforma en obsesión real, eu tremenda obsesión de la muerte .. .. . .
CARLOS

Go!izÁu z P.Et!A.

La Moda y la Figura Humana
AS inclemencias d e 1
medio en qae vive, el
deseo d~ ataviarse y
embellecerse y kmbién
el sentimiento del pudor, que aunque embrionario es de todos los
tiempos y de todos los
pueblos, han i01puesto
á la humanidad la necesidad del vestido y, con ella, las exigencias de la
moda.
Para abdgarse y sal11aguardar las convenien·
cías, importa que el vestido envu.elva y, por
coosig.niente, que encubra y disimule la forma hu•
mana, y el deseo de embellecerse exige pu.nto menos qae lo propio.
En efecto: si todos los hombres íneran Antinoo
y todas las mujeres Venus, la mejor manera de
embellecerse seria desnudarse, como lo hada
Sócrates ante sus discípulos. Pero, desgraciadamente, por un Adonis hay cien Polifemos y por
cada Afrodita mil harpías, lo cual nos obliga á
cabrlnios para, al menos, parecer menos feos.
Tan es cierto que la desnudez es rara -vez belleza, que precisamente pintar el desnudo y pintarlo bello es el problema supremo del arte plástico.
Definidos los tres f11ndament&amp;les orígenes del
vestido y de la moda, es de presumir q11e hay
tres formas capitales de indume11taria: la que
abriga y protege, la que atavía y embellece y la
que recata, encubre y disi01ula.
El primer tipo de vestido nos lo suministran
el esquimal, preocupado únicamente de protegerse contra el clima hiperbóreo, y el beduíno, obli·
gado á precaver los súbitos enfriamie.ntos nocturnos y las asfixiantes polvaredas del desierto,

El colmo del vestido qae atavía, le. realiza la
mujer polinesia, que viste únicamente collares
de concbitas y guijuros, y lo u.saba en las re•
uniones solemnes aquel romano que en los banquetes solía vestir tan sólo la copa de oro que
lle•aba á menudo á los labios.
El traje púdico, el que encubre y esfuma, el
que oculta el tesoro de la forma humana, el que
envolviendo el cuerpo nos hace olvidar nuestra
animalidad, lo llevaron, augustas, las matronas
romanas, y lo han exagerado y refinado las mu•
jeres orientales y las suram1.ricanas, llegando al
extremo de cubrirse el rostro para no dejar entrever más que los ojos, por donde, en ocasiones,
parece escapárseles el alma.
A través de la historia y de la etnografía, en•
contramos predominar, según los tiempos y las
razas, ya nna, ya otra de esas formas del vestir y
de esos tipos de la moda.
Bizancio viste á sus mujeres como á sus icoDos,
de telas rígidas, pesadas, casi diríamos de bron•
ce cincelado t incrustado de pedrería, túnicas
interminables de mangas indefuiidas, que cubren
los pies y las manos y que no dejan ni entrever
siquiera el desenvol11imienlo de un torso ni la
curva armoniosa de una cadera.
En la Grecia de Pericles y la Roma de Cómodo,
1a desnudez: es casi la regla y el vestido no hace
mis que acenh1arla 'I realzarla.
En Rusia y Escandinavia, velis nolis, hay que
envolverse en pieles, vestir cerrado y pesado y
pagar, antes que nada, lribato al \:ierzo heladu.
Pero también la moda tiene sugo11gorismo; también padece el ma1 consunt-ivo del decadentismo,
y de tiempo en tiempo se olvida de abrigar, desdeña encubrir y velar y, hastiada de embellecer,
se propon~, y lo logra, afear y rid.icularizar.
Estos períodos de degradación de la moda, de
trabajo ó contrapelo de la iodumentari,, de revolución V de anarquismo del atavío, son señalados
y característicos en la historia y suceden en ge-

neral á los períodos de grandeza de los pueblos y de las instituciones bu ·
manas.
Bizancio es uno de ellos. Teodora vestida de gala, causa espanto. Diría·
sel a amortajada en oro y pedrería,
Nada más típico qae el período de decadencia de la época de Luis XV y
de principios de la de Luis XVI . 1Q11é peinados! Había dama que llevara en
la cabeza oo navío de tres puentes, otra un molino de viento, la de más allá
uoa catedral gótica,
~
·
Ni se diga de los paniers y de los tontillanes. Los moligoflfers tuvieron
prec11rsores en las faldas femeninas.
L1, ReYolacióo Fcancesa imprimió macha austeridad á la moda, Todos
los hombres vestían á la puritana, todas las mujeres remedaban á la madre
de los Gracos,
D¿spués, con la podredumbre del_Directorio, sobrevino la abQminación
de la desolación.

No creo que la historia re~istre igual or •
.l(ía de lo ridículo, de lo extravagante, de
lo horrible y de lo deshonesto como lo foé
la moda de aquella tpoca.
Mad. Talieo. y Josefina de Beauharnais. la
futura emperatriz. se ostentaban casi des•
nadas en público, y fandaban la escuela
de las &lt;déshabillés&gt;, Los &lt;incrofables&gt;eran
ridículos figaronu, al lado de los cualn
palidece Polichinela. El sombrero femenino revistió las forma.s más sorprendentes y
las dimensiones más exageradas y la mas•
carada universal desfilaba comedio de los
últimos gritos de aogastia y de las pestreras coo.vulsiones del Terror,
Y ahora con los sombreros ccloche&gt;, los
&lt;chantecler&gt;, las faldas ceñidas y transpanotes -y la proscripción de la ropa inte•
rior. estamos presenciando el resnrgimien•
to de lo horrible y de lo impuro, so pretexto de lujo y de eleg.aocia.
¡Cuándo se convencerá la moda de qne
su ley fundamental no es variar, sin.o em•
bellecer!
Probablemente nanea. Para eso se necesitaría primero que el arte y la literatura
reconocieran que su ley dominante no es
crear nuevo. sino crear bello.
Y de ello no hay ni la más remota espe·
r&amp;11H,-DR. M. FLORES,

IIL A!P'OS'll'OILAOO ID&gt;E ll..A OliCRON
Et. PRESBITERO SEROR BASURTO OFICIA NO O EN l.A MISA SOt.EMNE.- El. Al.TAR OEt. TEMPt.O DE REG/NA
DONDZ SE EFl!CTUO t.A FUNCtON El. MIERCOI.ES Ul..TIMO , -El. PRESBITEfiO BASURTO,

Dllf.CTO/f QEL ''APOSTOt.ADO," Y PRINCIPAi.ES SOCIAS OEI. MISMO.

�S Ullll noche canicular,
tempestuosa y negra, sin
luna y sin estrellas. A
lo largo del boulevard,
plantado de escuetos arbustos, camiJlan con negligente paso alga.nos
retardados transeúntes,
y la doble hilera de fa•
roles de gu, que irradian en la atmósfera sofocante, se pierde de vista hundiéndose en las soledades del arrabal.
Arrojado de su habitación por el horrible calor, por la fatiga, por la amenazadora vibración
de loa mosquitos de fines de Agosto, que revoloteaban en torno á su lámpara, Ludovico levantó•
se de su sillón, miró con desesperación la página
de prosa que no tcrminara-p,gina escrita sin
deseo ni fluidez, acribillada de tachuras. mala;luego, desalentado, apagó la luz, descendió los

en quedarse en casi, en meterse en cama quids.
Pascal tiene razón, el hombre debe permanecer
"en su alcoba¡" y el proverbio ánbe tampoco se
equivoca: vale más estar acostado que sentado,
muerto que acostado.-¿Muerto? Sf, sin duda.
Bastante tiene ya con su áspera vida de hombre
de letras fracasado-¿quiéo sabe si sin talento?¿No es ella acaso tan monótona como el itinerario de ese tran•ía que, de diez en diez minutos,
rueda ante sus ojos por la calzada polvos,, al pe•
sado trote de los derrengados jamelgos? También
él, para ganar su pan, ha debido convertirse en
caballo de ómnibus, enganchándose á las nru
de un periódico. ¿Qué de las dos cous será más
dura? ¡Valiente oficio el suyo de vender verbos
y adjetivos! Y cuenta que tiene treinta y ocho
añoa. Por la ma.ñ ana, al hacerse la barba, ve extenderse más y más sobre sus sienes los hilos de
plata. Una juventud perdida. Nada de verdaderamente dulce y tierno en sus recuerdos; ningún
"rincón verde," como dicen los ingleses¡ nada,
como no sean los amores •ristes ó vergonzosos

que se dispon~ á vaciar su 1'aso de cerveza, observa de pronto, en el quinto piso de enfrente,
justamente encima de su alojamiento, una ven•
tana iluminada.
Es la única de la casa y aun de las casas vecinas, porque se acostumbra dotmir tcmprano en
el arraba.l , y como en esta sombría noche lo alto
de los edificios se pierde en la obscuridad, la luminosa ventana brilla enmtdio de las tinieblas
con la irradiación fija y apacible de 11n faro. Se
halla abierta¡ pero vese echada una blanca cortina que, cuando pasa la brisa, se estremece.
-¿Quién 'fivirá alH?-se pregunta Ludovico.
Se considera en ese instante de tal manera triste, abandonado, solitario, y fulgura la nntana
iluminada tan dulce, tan apaciblemente, que, por
un capricho irónico de su imaginación, evoca las
existencias felices-más felices que la suya, se•
guramente,-que deben de ser vividas en esta
habitación alta. Todos aquellos á quienes el descubrimiento ó la tristeza ha frecuentemente lanzado de su cuarto, y que muchu veces han fatigado su esplín en los paseos nocturnos, conocen
perfectamente tal impresión. ¿Cuál de entre ellos,
mirando brillar una ventana cn la noche, no ae
ha dicho: "La felicidad debe de estar allí?" y no
la ha largo tiempo contemplado, desde la sombra,
con algo semejante á una enternecida envidia,como un desesperado al que traicionó el muodC1,
y que encacntra melancólico consuelo en mirar
un astro y esperar que un nuevo día dé comienzo á una nueva vida.

•••

cuatrc piso,, atravesó el desierto boulevurd y
sentóse en una mesa exterior de la pequeña cervecería situada enfrente de su domicilio.
¡La torturadora noche! El vaso de ceneza que
acaba de servirle el mozo, en mangas de camisa
y arrastrando los pies, sabe á boj tanto, qae da
náuseas¡ ni una rach.a de aire se siente alli, como
no se sintiera en el caa.r to, y cuando d viento
sopla, es cálido como el aliento de 11D enfermo.
Ahora Ludovico piensa que hubiera hecho mejor

del soltero pobre¡ y si conscrv... nombres de mujer en su corazón, están allí escritos como sobre
11D espejo de restaurant. Entristeciéndose basta
llorar, se acuerda de una de sus noches mb si
niestras, una noche pasada, la víspera de un duelo, cerca de una amante de azar, á la cual ni siquiera había querido despertar y besar á la mañina, antes de ir á batirse: ¡tan extraiía le parecía!
Snmiéndose en lúgubre ensucño, Ludovico deja errar maquinalmente la mirada¡ y, á tiempo

- ¿ Qcúén vivirá allí?- se dice Ludovico,lQaién vela á estas horas?
¿Un trabajador como él, quizá an escritor, un
poeta? ¿No cambió alguna vez un saludo en la
escalera con un joven pálido y mal vestido, que
trat consigo, ordinariamente, un libro? Así ha de
ser. Este chico ha de ganar sin duda la india•
pensable pieza de cien sueldos, dando una lección en la mañana, vendiendo un poco de sa
latín, p«o dtdicando todo el resto de su tiempo
á la poesía y al arte. Es pobre, muy pobre, pero
noble y paro como an lirio¡ ha conservado intacto el tesoro de su juventud yde sus ilusiones,
Y, cuando á pesar de su raída vestimenta, una
griseta le mira riendo, sas ojos profundos, de
aterciopeladas pestaw, se reservan para uoa
Beatriz fatura.
Ciertamente quiere la ¡!loria; pero no pretende conquistarla más que por una obra maestra en
la que ha de verter toda la sinceridad de su alma¡ respeta su pluma, como un paladín su espada, y más bien prderiría morirse de hambre que
transformarse ca obrero de la literatura1 sem•
brando de colillas las escupideras de las rcdac•
ciones. No ha vivido, sin dada, el noble mozo¡
mas, ¿para qué sirve la vida á los poetas sino
para marchitar, para destruir sus quimeras? El
escribe ahora sus primeros versos, su di vino poe
ma de juventud, aquel que sólo se hace una vez;
crea Ull paraíso cncantadc-, an paraíso imposible,
donde loa pájaros son perfumados, donde las 80•
res tienen alas, donde todas las mujeres son pu•
ras y dulces como Ju estrellas, donde no hay
m,h que scntimie.ntos y ensueños. Más tarde,
cuando dé á laz sus canciones, aqaellos que se
e~briagucu al cantarlas y al _leerlas, quedarin
tr1st_es como al dfa siguieDte de una bacanal, y
sufruán de amarga tristeza pensando qae la vida
no es tan bella,
Pero, hasta hoy, su poema no pertenece más
que á él, su poema inacabado y, por ello, tanto
más caro, porque, á través del diseño puede
, tal y como sería en el ideal. ¿Qué
'
ver1o aun
pue•
de hacer á esta hora el joven poeta? ¿Se ha acos·

tado ya para leer hasta bien eotrada la noche,
cogiendo de la mesita que cerca está de su cama
de tijera el libro favorito, cien veces leido, en el
cual, merced á su poderosa y fresca imaginación,
se abren entre lu líneas horizontes infinitos? No¡
quizás ha trabajado durante toda la noche, escribiendo algunas de sus mejores estrofas¡ después,
agotado por el esfuuzo, se ha arrellanado ea su
gran sillón, la hermosa testa de adolescente caída sobre el hombro, cerrados los ojos, caída la
pluma de entre los dedos; pero en el suciio 'fe
siempre la página empezada, y sueña que la musa satisfecha -la musa que todavía existe para
él, semejante á una madre que fuese un ,ngelse ha rcclilllldo en el respaldo 4c su sillón, le
mira dormir sonriendo, y, á veces, ¡aparta sus cabellos con una mano ligera y le besa con suavi•
dad sobre la frente!

.•.
- lQaién vivirá allí?-sc prcganta Ludovico,
seducido siempre por la misteriosa atracción de
la •entana iluminada, flotando su pcDsamiento
en el azar,
¡Serán amantes! Sí, amantes para los que el
mundo se !ande, en ambos, en sa inagotable
deseo, y que no miran más allá de s11S dos sombras enlazadas que les preceden, al claro de luna. ¡Oh, la joven encantadora pareja! Sa popular
idilio comenzó humilde en 11D rinc~n de barrio,
un día que por casualidad se encontraron el uno
junto al otro, mirando el volantín. Aivirtió ella
en seguida que el estudiante era rubio, rubio de
rojos labios; dióse él en un minuto á la morena
de ojos alegres como una canción, y, para ser felices, tan sólo pidieron permiso á sus veinte
aiios, El idHio dura desde la primanra, á partir
del mes de los racimos de cerezas y de las hijas
de la Virgen; pero tienen la edad en la que
cmafiana&gt; quiere decir siempre, y han transformado la alcoba en una pajarera de besos,
Es extraordinario que en casa de ellos haya
laz ahor~¡ habitualmente-el amor ama las largu noches-se acuestan temprano y se levantan
tarde. Qaizá el enamorado se ausentó hoy, invi•
tado á comer por algunos parientes: al partir,
ella le puso un fichú en torno del cuello, para que,
durante el nmioo, sienta su olor y no la olvide. Comiendo en un extremo de la mesa, se
siente feliz por estar sola y poder uí pensar me•
jor en él; escribe, soñadora, maquinalmente, el
nombre del amante en el mantel, con la fina

Ele.gía de Inviet1no
H 1blan dos persooaJH el uno desde un
hu ,co abierto eo la esquloa de un tejado¡
el Qtro acurrucado Junto i un ine;ulo de
la puerta de la casa de enfrente. El es Wl
gorrlonc!llo que ba caldo des~e un quinto
piso, huyendo de unos chicuelos que arrasaron el nido, lleviodose la mami y los
ber111anltos; el otro es uoa rapuuela sin
no111bre, i quien le dicen "L• Hosca" por•
que ouoca rle.... ol come. Es traperllla.
Es la hora vespertina. Ella ha llegado,
Y, arropilldose, qulMe dormir. El, asomando la cabecita por ·s1 alguien viene,
rompe el dlalogo:
-¡Eal, tú, rapaza, ¿no es verdad que hace frlo?
-1Machol-cootesta ella.
-¿Cómo te llamas?
-¿Yo? .... Marta. Y tú ¿qaé haces ahl?
Me pareces algo pequello para que andes
solo.
-¿QDlén eres?
- ¿Yo? .... 1Soy huérfano!
-¡Ayl como yo. }S1 supiera.si Cuando
maml vlvla lbamos untos y nunca faltaba el pan, ni el cuartucho donde abrigarnos..... Hoy, ya lo ves. 1Qaé trio tengo!
Estoy aqat basta que me echen muy tempranito.

punta del cuchillo; evoca, con sonrisa tierna, la
manera que tiene de andar, de moverse, y se figara
que algo delicioso se expande en su corazón. Al
cabo, se desnuda y se mete ca cama. Ahora duerme cerca de la bujía parpadeante¡ su cara fresca,
envuelta en la desecha cabellera, reposa sobre
las manos unidas¡ y su camisón de muselina, deslizándose á lo largo de los brazos, descubre su
espalda redonda y pura. Cu.ando él llegue, po·
cos momentos después, sin hacer ruido, tendrá el
placer de sorprcndeda en su sueño de fior; se
sentad junto al l«ho y la mirari por mucho
tiempo. Entonces, adivinándole por instinto en
su sueño, ella abrirá los ojos¡-¡ob, el temblar de
los párpados de 11Da muchacha de veinte años
que dcspiuta; los primeros falgorcs de una estrella!-y él, loco de amor, la cogerá en sus brazo, la estrechará apasionadamente y ocultará
su rostro en el seno perfumado!

-¿Qaiéo vivir, aJU?-sucña Ludovico, los
ojos siempre fijos en la alta ventana que resplandece en la noche.
¿Por qué no un buen matrimonio con niños,
1111 otoño con hermosos frutos? Almas resignadas
y humildes existen que son fclicu en el deber
y por el deber, como los esposos que Ludovico
encuentra algunas veces, los domi11gos, en el arrabal, de sencillas costumbres: la mamt rubia, fatigada, ataviada modestainente, empujando el co•
chccito del recién nacido¡ y el padre-una tc,ta
gris de subjefe que espera la cruz,-org11lloso de
dar la mano al hijo mayor. Son q1tizá ellos los
que habitan allf, y como tienen un presupuesto
de cuatrocientos y tantos francos-¡figaraos, con
dos niños! -apenas si algo les queda para los fr{.
volos gastos. A menudo almuerzan un resto de
ternera fría de la víspera, y el colegial duerme
en el comedor, sobre una cama plegadiza que le
preparan todas las noches. ¡Ah! el pequeiiín, á
quien no esperaban, pero que hoy adoran, había
descqambrado la pobre hacienda. Afortunadamente, el l)apá encontró en el escritorio de una
drogueda un empico de tenedor de libros á razón
de seiscientos francos por aiio, que le obliga á
partir á las ocho de la mañana, llevando consigo
el almuerzo en un.a bolsa de chaerín negro. ¡Y
bien, no se quejan! Todo el mundo goza ahí de
salud. León, el primogénito, que cursa el quinto
de estadios, obtuvo tres premios el año último,
y es conmovedora la mirada que el marido dirige

-1Pobre Maria! ¡SI cupieras aqul, te daba UD lugarclto i mi lado; pero es tao peq11tllo UD Dldol . . , .
-Gracias, si i lo meoos hubiera comido,
estarla mejor; pero eo todo el dla, nada ...
-Tampoco yo teo¡o ni un grano, ni
nna mlgaJa . Lutgo, el tiempo es tao
crudo! ... -1' :uiota nlevel SI siquiera tuviese mis plumas!
-¿Q:ié tdad tienes, gorrlonclllo?
-Ocho dlas, ¿Y tú?
- O;ho allos.
-1Qaé casualidad! 1A queoo me cuentas tu historia! .. .. ¡Pero qué frlol ¡Ay,
amiguita. yo creo que ya el sol ba muer•
tol .. .. ¡No volverá nunca!
La nllla tiembla, suspira y llora.
-Yo también lo creo- dlce;-teogo un
frto que me muero ... y mal'laoa .... otra
vez i caminar.. no teogo zapatos y los
ples me sangran .... 1Ma&lt;1reclta mlal .. . .
¡Madrecita mtal .... ¡Tengo un frlo qae me
muero!
-¿Qulares que v«ya i darte un poco de
calor?
- Bamo, veo, con eso me contarls tam bléD tu historia.
El paJarlllo echa el cuerpo afuera, quiere volar, nléganse los músculos entumecidos . . y cae .... dando un gemido lastimero. Maria corre hacia él, y, al descubrirse, un acceso de tos le ahoga. Por el
pico jel gorrión y por los labios de la chl•
ca sale un hllo de sangre ....
-¿Te has hecho dafto?-pregunta ella,
recogiendo al caldo.

á su mujer cuando el niño, viéndola fatigarse los
ojos cosiendo largas horas de la noche, la dice:
e Vamos, mamá, ve á acostarte .... Ya basta por
ahora&gt;,-Mas lpor qaé no hace otro tanto el pa·
dre, que debe levantarse todos los días tan temprano, y poner al corriente el libro mayor de su
droguista? ¿Por qué se queda junto á la lámpara
de petróleo? iAb, es qac ha advertido que León,
cuando avance en sus estudios, no puede pasarla
sin un &lt;repetidor&gt;, y en tal virtud, intenta re•
frescar su griego el pobrccilk, y se pone á estudiar su Burnouf, y se embrolla en la penetra·
cióa de rudos espiritas de filósofos., . .
1B1hl A pesar de todas sus miserias, Ludovico
cn•idia , esta pobre gente, porque poste lo que
él no podría pagar con su sangre toda: un ¡(ran
sentimiento, y come su pacbero con la virtud en
derredor!

•*•
De súbito, gruesas gotas de lluvia empiezan,
caer sobre la acera y sobre la mesa donde Ludovico se acodara. Es la tormenta que llega¡ es pre•
ciso volver á casa.
No obstante lo avanzado de la hora, hall11 á su
portera despierta, remendando una media de lan,, arrellanada en una silla baja, ¡Caramba! Al
fin sabrá quién vela tras de la lum.inosa cortina,
ante la cual él ha tan dolorosamente ensoñado
aquella noche en todas las dichas, en aquellas,
al menos, qae están al alcance de los pobres: el
trabajo, el amor, la familia.
-¿Quién vive arriba de mi cuarto?-inttrroga á la vieja.-sr, en la habitación que está jastamentc encima de la mfa .. , .Es la única ventana de la casa en donde todavía se ve luz.
-lAy, señor-le ruponde la portera:-no vhe
nadie!. .. Estaba ali{ un pobre viejo que debía
ya dos mensualidades .... La propietaria no se las
reclamaba, por caridad . ... El infeliz andaba cerca de los setenta, y no veía lejano el día en que
tuviese que ir al hospital. ... Pero es la verdad
que murió hoy, á eso de las caatro . . .. Entonces
la •ccina del primero dió una vieja tábana para
amortajarle, y, como no conocía á nadie ... ¡ah, Dios mfo, á nadh:, ni siquiera un amigo, ni
un parirnte para vclarle!-cncendi noa vela cerca de su cama, y puesto que ya todos los U1quiliaos han entradc, voy á subir una hora allá
arriba, y á rezar un rosario por el dtscanso de su
alma.

-Mucho: me be roto las dos patas,
-Y tll ¿qué llenes? . .. ¡Echas sangre!
-Lo mismo que mam4. Ella decla que
eso no es nada. Pero vamos Junto , la
puerta: ya encienden las luces y es muy
grande el frfo .. ..
A ptco estaba la chica acurrucada de
nuevo y eovolvla al animalito eo sus harapos.
Pttgunta él si su calor la ha servida de
algo y ella, con cluta lroola ,morosa é
lodufgeote, asegura que "si," anadleodo
de seguida:
-Ahora, escucha mi blstorl•: Yo tuve
aoa mami que me daba pao y mullecas,
y un papá muy malo .... muy feo, que pegaba á mamafta. Un dla aquel hombre
colocó á mi madre eo un cajón muy grao·
de y muy negro; vinieron otros y por mlls
que yo pedla socorro i los guardias, se
la llevaron, porque ella, como siempre, no
querfa decir nada. Después .ni papi me
dijo que saliese por las caJles • pedir dinero para él .. . y desde entonces, cuando
no le llevo mucho~ perros g·ra11dts me 120ta. Por eso, cuando no ccnslgo oad,, hego
lo que hoy: me ungo i dorml.r aqut, y no
vuelvo i casa huta que teogo la bolsa
llena .... Pero, 1ullal Te has dormido ... .
1Ah, desat1 ntol Escucha: ¿oo vas á contarme tu vida?
El (despertindose).-Es verdad.... Pues
yo era ... como tú: ... también yo tuve ma•
má . .. . ¿quieres que sigamos mallaoa?.....
-Bueno- responde ella con mimo.Duerme, hermanito mio ....
~si sorprendió la noche i aquellos dos

FRANC1SCO C OPPU :,

cuerpecftos enjutos, ambos caldos del nido: el uno del tejado, la otra de la miseria .... y eran dos seres Iguales: la nllla,
pobre gorrión arroJado del hogar por manos criminales p11a morar en nidos lóbregos, para que el fdo del pecado le entumeciera las alas y no pudiera elevarse
sobre el vicio, yenllo á caer al arroyo, quebrantados sus miembros por la tisis y su
alma por el dolo,{· el otro, pobre nlllo arrebatado i las car das maternas, para mo·
rlrse de hambre! .. ,
Las sombras sepultuon en su abismo
de esfumaciones aquel cuadro doloroso.
Y la mleve cala lentamente, suavemente .... como un vaho de la humana loJustlcla, envolviendo á los desventurados.

•••
A la manana siguiente, Junto 4 la puerta de la baronesa del "Buen Socorro '' se
hallaron dos cadiveres: Uaa cbfca 'y un
patarlllo ....
De los labios de ella y del pico de él
pende un hilo de sangre helada.
ISMAEL CLARK.

�Actualidades Extranjeras

Tanto el maestro ebanista como el herrero, hacen grandes elogios de sus discipnlos por su laboriosidad y dcdic.ación.

En Viaje Redondo Sobre el Canal de La Mancha

Un funeral sin precedente

H,ce p:&gt;cos dla.s informamos á D.uestros lectores de la repetiicóD del
viaje de Blcriot sobre el canal de La Mancha en aeroplano, prona l'cvada
á cabo por el acronaut.a Lessrps; CD esa ocasión dijimos que el mismo in·
teDtaba hacer el viaje de -:egreso por el mismo medio de transporte, cosa
que
llevó á cabo por habtrselo ímpedi.lo el fuerte viento, por lo cual
aplazó el hacerlo en otra oc.isión,
Ahora tenemos que dar la grata nueva de que ya un aeroplanisla illglél
gaDó por la mano á Lcsseps y acaba de hacer el viaje redondo en aeroplano sobre el canal, p.artiendo de Ja costa de Inglaterra, llegando á la deFrancia y regresando en uguida para descender en el mismo lugar de donde
había partido.
El atrevido navegaD.te q ae acaba de realizar tan notable y deseada proeza, es el honorable Mr. Rolls, quien la Uevó á cabo á bordo de no aeroplano
Wright.
El panfo de partida del viaje fné Donvre,, en donde se elevó 1najestuoso el biplano, y, después de un vuelo de tanteo, se dirigió en línea
recta hacia la costa francesa.
Llegado á Ja costa de Franda, voló durante algunos minutos sobre el
pueblo de Sangatte, célebre porque de ti han partido todos los aviadores
que haD atravesado La Mancha ó la han intentado atravesar, y después de
volar por sobre las casas del pueblo, enderezó la proa bacía Ioglaterra nuevamente y emprendió el viaje de regreso, el cual se Jlnó j, cabo con toda
felicidad.
Los ingleses, que sabían la illtcnción de su paisano de rrgruar á su
país á vue1o, le esperaban en Donvres, en el mismo punto de donde había
pulido el aeroplano. Su confianza estaba plenaroente jusHficada, pues RoJls
llegó j, la costa inglesa, y, sin vacilaciones ni tanteos, íat á descender justamente en el mismo punto de donde partiera hora y media antes.
El entusiasmo de los espectadores fné delirante. Inglaterra cel~bró, con
gran júbilo, su primera gran victoria en el terreno de la aviación.
El viaje de ida y regreso se hizo en una hora treinta y cinco mioutos,
habiendo recorrido, en ese tiempo, ocbeD.ta y cinco kilómetros,

Jtl sangriento drama qae privó á Francia de
una de sus más hermosas unidades navales: la
pérdida del snmcrgible «Pluviose&gt;, acab,1 de tener no i11cidcnte, único por su terrible y desconsolador aspeclo, y por la heroicidad de los hombres que lo llevaron á cabo.
El regreso del &lt;Plu viose&gt; al puerto ha sido una
escena sin precedente en el mundo. Los restos
del sumergible, suspendidos á dos pontones,
ocupaban el centro del fíinebre cortejo, y tirando
de ellos iban c nalro remolcadores,
El trabajo de conducción. del barco perdido
filé digo.o de titanes. Una vez que se Je llegó á
suspender por medio de cadenas, las cuales eran
sostenidas por los pontones, se corría el riesgo
de qne alguna de ellas se rompiera; tal faé lo que
sucedió¡ las cadenas se rompieron y el &lt;Pluviose&gt; volvió á caer al fondo del mar; se necesitó
toda la fuerza de voluntad de los que se ocupaban de la tarea del salvamento para no abando
narla,
Se empezó de nnevo y a l fin se consiguió tener al barco asegurado. Entonces quedaba, quizás, la parte más dilícil: la entrada al puerto con
el peligro constante de que chocara el fíincbre
despojo del barco con los bajos fondos, Toda la
pericia y todos los conocimientos de los prácticos y del capitán del puerto apenas ba: ta ron para
entrar sin tropiezo.

º"

EL AVJAOOR ROLLS ANTES OE PARTIR DE LA COSTA OE I NQ L.A TERR A

Por eso creemos que está llamada á ocupar un lngu prefennte en
el mnndo de la aviación deD.lro de muy poco tiempo.

Príncipes Artesanos
Es bien conocido de todo el mundo el empeño que tiene el empe·
rador de Alemania porque sus hijos, antes de aprender algo de política
y de las ciencias administrativas y gubern.ativas,se eduquen en algún
oficio que pudiera proporcionarles una honrada y sega.ra manutención
en el desgraciado caso de que se vieran privados de los derechos que
su real estirpe les concede, caso que por ahora, afortunadamente, parece muy remoto,
Así es que ha hecho que uno de sus hijos sea herrero, el otro carpintero y así sucesivamente¡ á cada uno de ellos les ha proporcionado
la manrra de ejercitarse en un oficio.
Los grabados que acompañan estas líneas representan á los prfoci pes Federico Segismundo y Federico Carlos en sus respectivos t.-.
lleres y á las órdenes de sus maestros. El primero de ellos es aprendiz de ebanista y el sega.oda de herrero.
Parece que los príncipes están convencidos de la bondad
de la luminosa idea de su re.al
t impcri,1 padre, y se dedican
con esmero y ahinco al apren ·
dizaje de sus respectivos oficios.

ROLLS VOLANDO SOBRE LA COSTA OE CAL."11S

Decimos antes qne esta es la primera gran
vidoria de Inglaterra en asnntos d.e aviación¡
pero seguramente que no será la últim~
juzgar por el entusiasmo 1ue se nota en los
últimos meses por el deporte aéreo.
·
loglaterra, que pareda dormida ante el progreso de las demb naciones en.topeas en el
dolDinio del aire, parece h.a.ber despertado con
deseos de ignalar á sus compañeras en el camino de la aviación. Hace muy poco tiempo
que Graham Wbite estuvo á punto de ganar et
premio Lo11dres-M.anchcster, el cual perdió
por un desgraciado incidente¡ el mismo aviador a.c aba de construir un gran biplano de modelo especial, en el que espera hace.r el viaje
de Londres á Pads con tod1 tranquilidad, Según el proyecto del aYiador inglés, este viaje
se harj, en tres etapas, y no bay nada qne nos
impida creer en la posibilidad y aun probabilidad de tal proeza.

Luego que se COD~ iguió tener al sumergible enterrado en la arena, y que hubo bajado la marea,
se empc:ó á la penosa tarea de la u:lracción de
los cadáveres. El primero que se encontró h1é el
del timonel, muerto en su puest.,¡después se extrajeron nueve cadáveres más, y en seguida se
tuvo que aban.donar la tarea, en vista de que el
agua tenía i nvadidos los demás departamentos
delbnquc.
Haba que esperar el que fuera posible llevar
al buque mb tierra adentro, para continuar extrayendo cadáveres. Todavía losperiódicos franceses no nos hablan del resultado de esa penosa
tarea.
Toda Francia cc,nscrvará los nombres de los
heroicos trabajadores qne se han dedicado al
salvamento y la recolección de cadáverrs, txponiendo sus propias vidas á cada insta11te.

IP'IIUMCllPlES AIRTESANOS

EL PRINO/PE. FEDERI OO•SEQ / $MIJNOO OE ALEMANIA, APRl!NOI Z OE EBt,N/ STA

El Ancla
El puerto, á la hora del crepúsculo, es armoniosamente lánguido. También es triste. Una
campana suena no sé en dónde, y las notas argentinas corren sobre el agua y se apag•n al fin
con un sollozo. El humo de la chimenea de un
vapor, crespón aéreo, se desenvuelve como un
luto co11sagrado á la muerte de la tarde. Desde
el tope de un mástil, una bandera que todo el
día tremoló como una ftor extrafia luciendo la
alegría de su color, al sr.r arriada parece que se
mustia: la b.1ndera que como un pájaro prisionero tendió al viento marino, al Jibre viento del
mar su ata pintore§c•, al ser arriada parece que
hubiera sido herida, J)Or una bda invisible, c11
su sn,ño de libertad. Y á lo lejos, el sol, como
un bergantín. de oro, tiende en el ocaso su enorme vtla de púrpura, E l agua misma del mar se
incendia , y en el zafiro que todo el dla mostró
al cido sa imponder.able azul, arden ahora las
sangres de los rubíes.
Por todas partes encuentra la pupila un sitio
de encanto. Pero entre todas las joyas del mar

lP!RHMCIIPIS AlR'lI'lES

OS

OL IJB OEt. SOLOAOO, PARIS

sólo tú me llenaste el alma de rosas melancólicas
¡oh vieja ancla abandonada!
Com ida de orín, medio enterrada en la arena,
soñabas acaso en tus eternos viajes¡ soñabas en todos los mares, á qui enes mov iste el seno, ora en
los mares del Norte, dondc:viste correr el pesado
1nrte cristali no, y te sentiste helada de angustias,
como en lo, golfos ardi entes, cuando hincaste tu
férreo colmillo la!ci vo en el seno sonrosado del
banco de coral.
De tus viejas aventuras sólo ahora recuerdas
los bellos instantes con la melancolía de toda,
las bohemias. Pero está, i nválida. Estás i nútil.
La playa del puerto es tu hospi tal, tu ca1na es la
are11a. Y el hospital y la cama te devoran, mientras t ú no haces sino mirar, con. mi rada pensativa, el horizonte,
Te falla un brazo, y el ú nico diente que te
queda se ha gastado. Ya no sirves. Ya no sirves
sino para la barca de oro aparejada por la falltasía de un poeta.
A.

FERl'ÁNDl!:Z GARCÍA,

•

U11a Exnlfoaeión

EL P .~ /N C IPE FEOERI CO•CIIRL.CS OE I Lfi:MAfVt t, , APRENDIZ Ol! HERRERO
EN ALTII

MAR

ROLt.8 REQRESII A DOIJVRES

Cierto arist6 crala ignorante, pero muy u i¡ente
encargó á cierto famoso pintor un cuadro representando su castillo señorial con su perro favorito la•
draudo á la puerta.
Hizolo as! el pintor, y al llevarle el cuadro le dijo
el aristócrata:
'
- No esbi mal ; pero le bailo u11 defecto.
-¿Cuál?
- Que el perro no ladra.
- Es la h ora de cc&gt;mer y tendrá al¡ (in hueso en la
boca-repuso el artista amosta.ado.

�Sigui6 á esta gran prueba nna carrera de obst,culos, en la
que tomaron parte l os señ ores Cuéllar y G6mu: ganó el primero. Siguió una carrera en bicicletas que llamó poco la
ah:nción y, en seguida, se disputó el campeonato de la milla
( •elocidad), organi.2:ado por cEl Diario&gt;.
Gran intcrts despertó esta prueba¡ veinticinco corredores
tomaron parte cu ella, todos de reconocida competencia,
Ganó el campeonato el señor Alfonso:Christlieb; en segando
y tercer lagar llegaron los señores Jesús Irrasb-illos y Láza·
ro Mercado, respectiumente.
Terminó la fiesta con una carrera de bicicletas, la cual
hié ganada ror el señor Morales, en primer lugar, y el señor
Silvcti en segando.
Después se hizo la distribución de premios, la eual faé lle-..ada á cabo por los sc:ñores general Beltrán, l. Romero, Ernesto T. Simondctti, B. Muller, Luclcn Me rignac, Alejandro
Garrido Alfuo, Bddomero Romero, licenciado M, Silva y
A. Noel.
No cabe duda que esta fiesta, de preparación para los tor•
neos del centenario, se grabad, para siempre, en la imaginaci6n de los camatears&gt; del csport&gt; de la capital,

SPORT
Pruebas Pedestres
La nota dominante en la fiesta deportiva del último domingo, íue•
ron las pr11ebas pedestres: carreras de velocidad y resislenci,, saltos,
etc.¡ pues si bien es cierto que hubo una carrera de biciclelas, ésta se
puede considerar como un incidente, piies el objeto de la fiesta íué
decidir carreras á pie y preparará los atletas mexicanos para las gran·
des pr11eba 1 deportivas que habrán de efectuarse dunnte las fiestas,
coa las cuales se festejará el primer centenario de la proclamación de
la Independencia Nacional.
En el programa del domingo figuró, en primer lugar, una gran carrera de resistencia, con un recorrido de 25 kilómetros entre Tlálpam
y el hipódromo de Peralvillo. Era ésta una prueba sensacional, y por
lo tanto, no es de extrañar que haya despertado gran cnt11siasmo en
el mQndo deportivo.
Tomaron pule en esa carrera catorce corredores, todos ellos ventaj osamcnte conocidos por SQS hazañas anteriores. Los cuatro premios
concedidos por el cCiub Atlético Internacional&gt;, organizador de la
ñesta, íaeron obtenidos por los siguientes corredores: primer lugar, se•
ñor Juan Riiiz, de la sala &lt;Moriguac&gt;, quien hizo el recorrido en 1
hora 38 minutos y medio¡ obtuvo el segando premio el señor J. Villaseñor, del club cVíbora&gt;, 1 hora 47 minutos 28 segundos; tercer
premio, señor Eulogio Castañón, 1 hora 50 minutos 20 segundos¡ cuarto logar, señor Carlos Mc.Mauns, del cV íbora&gt;, 1 hora 53 m inutos.

IJN CORREDOR DESPUES DE Lo\ Co\RRERA DE RESISTENCIA .-UN BUEN s.iu. TO 01!. RA•
MIREZ. - LLEQANOO A PERo\LVILLO, - CORREDORES QUE TOMARON PARTE
1!.N EL CAMPEONATO DE UI. MILLA/ EL Vl!NCEDOR ESTA MARCADO
CON UNA CRUZ.- CIJELLAR SALTANDO UN OBSTACUL.O

CUEL.LAR SAL.TAND0.-1.0S VENCEDORES l!N L.A OAlfRERA DE RESISTENClo\ (PRIMERO A CUARTO L.UQAR. DE DERECHA A IZQUIERDA,)
CORREDORES EN BICICL.ETA, - o\SPECTO DEL.AS TRIBUNAS Y L.A PISTA DURANTE LAS CARRERAS

�SAN .JUAN Y
Para los que nacimos y vamos ~nvejeciendo en la capital de la Re•
p6blica, hay fechas gratas t inolvidables, y entre ellas, como los astros
en ,zul horizonte, relucen el 2i y el 29 de Junio, es decir, San Juan y
San Pedro.
Dejadme en alas de la fantasía volver á otros tiempos, buscar otros
d{as má, serenos y recrearme en añejas inocentadas.
Y o faí un héroe á los diez años y voy á demostrarlo en pocas palabns.
Era yo un niño gordo, glotón y travieso, que me aprendía la lección
de Fleury en menos que canta un gdlo y la recitaba como el loro, cuando el maestro me la pedía_, trastornando las más de las veces las preguntas
y las respuestas.
Alguna vez, el dómine orgulloso me interrogó con énfasis delante de
varias pusonas que visitaban la e.senda.
-Niño: ¿quién es el demonio?
-Ci.ro, rey de Persia, griego de nación . . ..
-No. no; es menester que se fije usted sin atarantarse (este ,.crbo
atarantar lo usaban mucho e11 mi tiempo)¡ es indispensable que te fije
asted bien; vamos, despa.:ito.
-¿Q11ién es el de-mo•nio?
-¡Ahl si, ya lo sé, ya lo sé muy bien: ¡el Centurión Cornclio!
-¡V,mosl Está usted perdido; pasaremos á decir algo del Ripalda á
estos señores . . . . á ver: el séptimo mandamiento, decidme, ¿quién lo
quebranta?
-La Silnta Madre Iglesia lo tiene y usa .. . . grité con urojo y creyendo que iba á deslumbrar con mi erudición á todos los presentes.
-¿Cómo es eso? fqué blasfemia! A ver otra cosa: ¿quién compuso
la salve?
-!Dios mismo, al principio del mundo!
-¿Dios mismo? ¡Jesús! Eso es del Fleury, f. ver: ¿quitu instituyó el
matrimonio?
-Un bgel rebelde á Dios.
-¡Jesucristo nos valga! pero ;,qué le pasa á usted hoy, niiio de mis
pecados? Pretuntarcmos cosas más fáciles: Lc11áles son losmlllldamicntos
de la ley de Dios?

SR.N PEDRO
-1..Y nos lo prcganta.s? que por haber soltado la bandera nos derrotaron, pues si esto no sucede, ¡pobres de ellos! Por ti hemos perdido, y
nada es
justo que lo que acaba de disponer el general.
- ¿Qnt ha dispuesto al gcneral1-uclamé bebiéndome mi sa11gre.
-Q11e te ío.silen; y ya te puedes ir preparaodo con ouestro capelU.n.
Adelant6se entonces un muchacho n¡!ordete v colorado, q11c sólo gu,•
taba de hablar y de hacer cosas de iglnia y qae hoy es cura de pueblo, y
me co11íesó en el acto,
Recuerdo qae le dij~, entre mis pecados, que me dolfu mucho la ma•
110 y la frente, que á cualquiera qae Je peguen como á mí, soltará, no sólo
una banpua de papel, sino una talega de mil pesos, y que ya quería irme
á mi casa.
-Me parece bien-me respondió,-y te asrgaro que después de que
te Íllsilen te ir.is sin que nadie te detenga.
Acabada la confesión, lled.roome al mismo sitio en qae 1lgu110s años
después f11silaron á Vldnrri.
Allf se formó el cuadro; me colocuoo en el fondo; me vendaron los
ojos; el ~cneral arengó á la tropa, d capellán rezó el credo, y al decir: csu
único hljo&gt;, conmovieron mi cuerpo cloco terribles pedradas, siendo la
más grave una que me tocó en la espinilla de la pic-rna derecha.
Caí al suelo dindome por mnerto; desfiló la tropa, me dejaron abandonado, y algonos minutos después vino el capellán y me dijo:-puedes irte.
Cua.ndo 1Jeg11é á casa y me vieron tan ensangrentado y tan descompuesto, llevaron gran susto, y entre regaiios y reflexiones me convencieron
de que nada deben de hacer los nifios sín. conocimiento ni voluntad de
SDS padres.
-Tú no tienes, ni por asomo, vocación para militar-me decía mi tfo;
-l,de dónde has resultado gente de goerra?
Por mb de tres semanas fu( á la escuela con la mano veodada y con
un gran parche ea la frente.
Mis compañero9, con las má, picante, sátiras, me obligaban á enardc,

m,,

EN PUNA VERBENA

DENTRO DE. LJl ALBEROA

Compra un traje de oficial e11 el portal de Mercaderes; que tu espada su
de Ju que cuestan veinte reales, para que no se quiebre¡ que tu kcpí sea
de paño encolado, porque los de cartón se rompen , la primera pedrada
que les toca, y .... u.o tengas cuidado.
-¿Cómo? repuse yo con susto¡ lse van á tirar pedradas?
-Por supuesto, á puras pedradas nos las compondremos; yo seré Zaragou y fu.la.níto será Luuencu, el jefe francés.
-!Pobre fulanitol dije para mis adentros,
Dc,paés de tita y otras conversaciones semejantes.quedamos citados
para el día 2i de Juafo á las cuatro de la tarde en el atrio de Santo Domingo.
Por súplicas y promesas, logré qae me llevara el criado de mayor
confianza al sitio consabido, y allí me encontré á machos de mis coudiscípulos vestidos de milítares, todos con espada y fusil, r ormado11 c011
gran disciplina y obedeciendo SlllDbos , mi general cZarago za&gt; de la escuela.
E,te, al verme llegar, salió 4 encontrarme, y poniendo en mi mano
derecha una gran bandera de papel de china, con una ágaila que parecía
zopilote, me elijo:
-Toma este pabellón que defenderb con tu vida.
-¡Soldados! dijo dirlgié11dose al inmenso grupo, ¿somos ó no somo•
muy hombr&amp;S?
- SUiii, gritaron todos al uofsono.
-P11cs mirad, d c11emigo eslá a.l frente ... . adentro Puebla .... avancen. ... hn .... tan .. . hn .... rataplá ... plan .. . . plan .... Y no bien
habíamos andado cuarenta pasos, cua.n do un guijarro, del tamaño de una
naranja, cayó como bo111ba sobre la nariz de un sargento primuc-, quien,
como herido por an rayo, se tendió en el sucio boca arriba, mlen,ra.s le
brotaban de la fisonomá dos abonda.ntes caños de san,!re.
-!Adelante, chicos! gritó mi Zu•goia; ebte no es nada, es el primu
herido; ya lu !taremos peores cosas¡ junten parque.
Y todos nos !)asimos á recoger piedras en plena pla:i:ucla y á lanzar•
las con (urza, los íovascres.

Hubo 1111 momento en que pudo decirse que las piedras, como las
Btchu de los ejércitos de Jcrjcs, nos pcrmitlan combatirá la sombra¡ pero desgraciadamente llovía 6 cántaros¡ San Juan lloraba como mujer melindrosa, y nosotros, sin hacer caso, "fiendo ya remojadas las charreteras
de papel dorado, desteñidos los mal pintados uniformes y plegada y rota
por la lluvi• 11uestr• bandera, seguíamos impasibles sobre el enemigo....
Las. gentes coriosu presenciaban desde las zaguanes, los balcones y
las azoteas de las cnas la descomunal batalla, y la policía, á quien estaban confiadas lo mismo la avería de nariz del sargento que la de cada
uno de nosotros, 110 aparecía ni daba señi1les de vida.
Bueno es recordar que entonces hAbía cdiurnos:t y serenos, que eran
mil veces más apáticos que los gendarmes.
Por fin llegamos á lo mb reñido del combate¡ muchos gritos, muchas
piedras y ya luchábamos cuerpo á cuerpo, pues el enemigo y nosottos
nos hablamos acercado v co11fundido en muy poco tiempo sill advertirlo,
quizás porque nos cegaba el entusiasmo.
De pronto, el jefe de los invasores, que en vez de espada tenía un
graeso bastón de encioo, me dió un palo tan facrtc en Ja mano derec ha,
q11e solté la bandera y me puse á dar espantosos cllillidos. Creí que me
había desbaratado los de.:tos.
No bien cayó en tierra el pabellón de papel, cuando mi verdugo lo
levantó orgulloso y gritó con todos sus pulmones: ¡Hemos vencido! Una
terrible pedrada me partió to ese momento la frente y no vi, ni oí, ni
supe, ni pode dar caeota de más.
Una nube negra me envolvían el cuerpo y el espíritu.
Media hora después el combate había cesado; cada ejército se reple,t.ó á su campamento, y yo, sintieudo terribles dolores, me encontré, sin
s~ber cómo, dentro del zagaáu de una casa del portal de Santo Domingo,
cercado de centinelas de visla.
-¿Qué sncede7-u:clamé espantado.

LOS FI..ORl!ROS

IOHURROS J

-Rubtn, Simeón, Leví, Judá, DaD, Nc!taH, Zabalón, Jost y Bcnjamiiín
- IHorror!-díjo el maestro. (Bonito est.i eso! Pncs ¿cuáles eran las
tribus de Israel?
-luías, Jenmías y Bnucb, que son un.o solo . . ... .
-Qni solo ni qut solo¡ c.l.llese u~ted y no vuelva á chistar delante
de persona civilizada . Ya lo lle dicho il todo el mundo¡ usted todo Jo re·
vudve, lo tergiversa y lo descompone; la única gracia quc le conozco es
medio piolar la letra y por cso le aseg11.ro que cuando más llegará 11sted
;l ser. cn el porveuir, cvaogelista del portal de Santo Domiogo.
Esta fct la profecía de mi maestro seis días antes del 24 de Junio de

cerm.e de coraj~, y si algano aparentaba consolarmf' me decía: lpobre calcabuciadol:t
'

. .. .. , ....... .... .. ... ·········...... ..······ ··... .

H 111 corrído muchos año~ y, al llegar cada nuevo d la de S1n Juan, recuerdo aquclJ~ c¡mpañ.a que foé u:n ª" iso del cielo, qae me hbr6 de ser
soldado.
No ll~gu_é, evanJe~úta, como lo profetizó mi maestro, y no sé si habré
llegado s1qu1cra á cscnlor mediano.
!Tantos ejercen ese noble oficio en nuestro tiempo!
¡Oh, dfa de San J~ao! 1Caá11~~ te han cambíado la ci ,rilinción y la
cultural Todavía se vuteo de militares machos oiiios¡ pero ya no bay
aquellas luchAs brutales, de las que se salía ileso por milagro,
¡Ni cómo ha d~ haberlas! Los niños de hoy no conocen la guerra. Hui
nacido en paz y viven en paz; por eso les gasta mh ju~ar coo ferrocarri les qne con s~hles, y mientras en mi tiempo montábamos en un carrizo
con un caballito de badana en la punta, los niños de hoy se van desde la
Plaza basta Cbapal1epec en bicicleta ... . . .

186 .. ... .

Desesperado y cariacontecido, me quedé con la vista clavada u1 d
sudo, imaginando que babia transcurrido el tiempo, y que yo, ya ba,budo y gra.ndote, tenia debajo dtl feo portal de la Aduana, nn tosco y mugroso papitr~, un tintero de losa barnizada, con sus corrcspo11dic11tes
plumas y dándome carácter social el consabido letrero: •Escribiente público número 20&gt;.
Cundo más cngolíado me sentía en tan tristes reAeiiones, dióme
uoo de mis campañeros una palmada en el hombro, diciéndome: No te
importen las palabras de este bárbaro; tú y yo hemos de ser generales
y ya verás cómo el día de San Jaan vamos á derrotar á cuantos se no,
poogan delante; lqllieres ser el abanderado de mi tropa? c11ento con los
fnlanitos, los sntanilos y los menganitos; iremos al atrio de Santo Domingo, el enemigo vendrá por la calle de la Perpetua y el combate será muy reñido,
-Bueno, yo seré la abanderado, porque es una posición mejor que
la de evangelista.
-¿Te duele el anuncio del idiota profesor de la cscnela7 Olvfdalo.

J oA!f ni! D ios P tzA.

El.. AI.MUl!.RZO
F RENTE/!, 1...11 '"11,1..Bl!RO" "

�usa Castellana ~

~

_____

.....;:

lFIRAINCilSCO VIlil. JLAIE§l?JESA

lEmpú&amp; eil gañi allñfu110 tdle Ila Ililllllvia

lHia:, rMa gas die Illl\\llTI&amp; em1 Rc1

lCril'lbilil!!4
{De Boja la llavia) .

..

Empañad J!cis difuso de la lluvia
la transparencia azul de ta ventana . .. .
Mis hombros sueñan con tu sien . . . . Hermana,
¿dónde descansa tu cabeza rubia?
Hasta en mis pobres huesos siento el frío
de la tierra mojada . ...En esta hora,
¿qué llenará mi corazón vacío
cuando hasta el cielo se obscurece y llora?
Deshójanse los últimos rosales . . . .
Resbala el libro abierto de la mano,
mientras, temblando, sobre los cristales
llora la lluvia mi dolor humano.
En esta tarde gris, loh , quiéa pudiera
sentir el tibio roce de ta cara,
y ver arder ta rubia cabellera
bajo los oros de la tarde clara!
Tus pupilas azales, tus pupilas
extáticas de paz y de co11s11do:
lagos de aguas profundas y tranquilas
donde se espeja el claro azul del cielo.
¡Oh, tu casa á la vuelta dd camino!
Fnlge el oro del sol en las ventanas,
mientr.is turba el silenoio campesino
ua al~gre repique de campanas!

++++++++

!Bajo Ilo, cñefo, Réb!l'iego1 y olbac\\llll'CI
( De Bajo fa llavia).
B•jo los cielos lóbregos y obscuros
parece estar desierta la ciudad.
Deja la llavia en los parduscos muros
sangrantes cicatrices de humedad.
En la plaza enchucada se refleja
como sobre una losa sepulcral,
entre árboles raquíticos, la vieja
y par-da molde de la Catedral.
Con sn perro de lanas, por la acera
cruza nn ciego, y monótona su voz
bajo la lluvia implora lastimera:
- ¡Una limosna por amor de D io~!-

++++++++
l?'ell'aiíaftellllitemente
(D~ Bajo la lluvia)
Persistentemeote
la lluvia se siente
sobre los cristales
lenta gotear ..... .
!Mis p obres rosales
se van á seca.ti
Cabecita loca,
¿por qaé me provoca
al beso tn boca?

Mientras gime el viento,
sólo anhelos siento
de dar al quebranto
del alma salida . . . .. .
Deshacerme en llanto . ...
!Tener una herida,
por dondt muy lenta
se fuese la vida
sin darme yo cuenta!
Cabecita loca,
¿por qué me provoca
al beso to boca'!

(De Bajo la lluviu) .
Hay ráfagas de lluvia en Jos cristales,
y á través del cstoi&gt; resbala lenta,
como una angustia lívida de plomo
de la tarde de Otoño la tristeza.
Se apaga la espiral del pebetero,
y las pupilas de sopor se cierran
mientras, sobre los libros del estudio,
nuestra labor interrumpida queda.
El c1nsanclo es tan hondo y tan pesado,
que se hiela la sangre entre las venas,
y pensamos morir bajo la llavia
amortajados por las hojas secas.. . . .
Flotar como un cadáver en las ondas
de uoa corriente, y detene.rme apenas
entre los verdes juncos del remanso
que copia el viejo puente de la aldea,
para seguir rodando hacia el olvido
del tenebroso mar de la existencia,
baío el llanto perenne de los cielos
y el sudario plomiio de las nieblas.

++++++++
lLa i mrdle e3 unllll 111J11pill'o «lle llllllll&amp;ftñattaa
(De Rimas sinceras).
La tarde es un suspiro de amatistas¡
la brisa, un leve aliento de violetas ... .
Toda mi vida es un sollozo tenue
de viejos ensueños y de penas naevas ....
Una campana vierte en el crepúsculo
la metáUca paz de su tristeza ....

Las hojas, lentas, vuelan de las ramas ... .
Lágrimas que derr,1,ma la arboleda
por el Otoño por las vidas tísicas,
que invisible segar abate y siega . .. .
Esta vaga inquietad de golondrinas
que en los pálidos cielos se dispersan
sin saber dónde van, dejó su nido
abandonado eatre las vigas viejas.
Los labios mdancólicos se callan,
y nuestros ojos hícidos contemplan,
tras 1os grises cristales del Otoño,
la lenta lluvia de las hojas secas . .. .

++++++++

(De Rimas sinceras).
El puqne gris. Las largas avenidas
húmedas y encharcada~,
donde en horas de sol tiemblan las móviles
sombras de las estatuas.
El viejo parque gris ha florecido.
Sa verde corazón siente nostalgias
de antiguas primaveras,
y sueña con las blancas
siluetas fugitivas de otros días:
rumor de risa y seda entre las ramas.
Sn espíritu de nuevo resucita
en la caoción equívoca del agua
que brota de los viejos surtidores
en nu sonoro resplandor de plata,
y entre las ramas trémulas de luna,

mientras los nuevos rniseñores cantan,
vaga como un periume en los jardines
soñando con las cosas olvidadas.
¡Oll, los viejos idilios de otros djas!
¡Oh, los besos furtivos, las palabras
dichas á media voz, mientras se oprimen
las manos temblorosas y enlazadas.
y se vuelven los ojos ojerosos
y la.s pupilas se tornan pálidas!
¿Dónde fui la ilusión? Jamb ha vuelto
á crazar la~ veredas solitariaP,
preguntando á las blancas margaritas
la suprema pregunta de las almas . ...

Y el parqae se deshoja de tristeza
bajo los rayos de la luna blanca . ...
El parque gris ... . Las largas avenidas
húmedas y encharcadas
donde en horas de sol tiemblan Ju móviles
sombras de las estatuas.

++++++++

11"o dio se V&amp;o,oo,lEllll en wcéll'ttñce die Ilcs
CR]P)ll"esea muere
(De Gri'tos dispersos).
Todo se va .... , ,En d vértice de los cipreses
(muere,
desangrándose, un lento crepúsculo de oro,
y dedos invisibles al órgano sonoro
de las fuentes arrancan un lento miserue.
Las sombras van surgiendo. La leyenda dormi(da
despierta de su sueño de poi vo y de pereza,
y entre las manos pálidas se inclina la cabua
Y saciia hasta que pierde la noción de la vida.
El alma ya no es alma . . . Es tristeza infinita,
blanco rosal que sueña, cipresal que medita,
en el hilo de agua suspira temblorosa . ...
E, musgo, es oro pálido, es mármol en la fuente,
y perfume de adelfa que ea Ja alberca verdosa
hoja á boja se deshoja melancólicamente.

++++++++

Vñ el

nell!"or de rus io,jo1 ell!libre

Ilas cellosnu
(De Gritos dispersos).
Vi el negror de tas ojos entre las celosías.
Su misterio insondable, mi corazón ha herido
Y tristes desde entonces van pasando mis día~ . ..
Mi mal no tiene cara ni mi d::lor ohido.
Un instante hu sólo seaU v11e~tros destellos
envolverme en su fiebrt, gnndes ojos sombríos;
Jojos ebrios de noche, que acaso sois más bellos
porque nunca ni en sueños podré llamaros mío~!
A veces, en mi eterna y ardiente pesadilla,
vuestro ardor en el fondo de mis tioieblas brilla,
Y baío el negro y fiílgido sol de voestra mirada,

mi corazón se angustia y se muere de frío . .. .
Mi ca&lt;'ne es una hoja que tiembla en el vado
Y mi espíritu es humo que se pierde eo la Nada.

lnnlo al por-eoir.-La lempuada ie ópttlq&amp;!
La ilic:i1tiÓII wagneri,11

st

anUDciJ.-

SI como el desengañado vtve del
recuerdo, el ero•
nista, en los días
presentes, tiene
que volver su
mir.ida á la esperanza.
La esperanza
sonríe. E11 el ho•
rizonte teatral
hay palpitaclone, de 1oz. Nuestro desierto artlstico se animará al paso de la noble caravana;
aaúociase, como cosa definitiva, que en Septiem•
bre próximo, y para celebrar el
centenario, una compa6ía de ópera vendrá al Arbeu. Se ha confiado la dirección artística de ella
al maestro Giorgio Polacco, el
brioso director de orqaesh bien
conocido del público
No es de eminencias, á lo q 11e
puece, de lo que está compuesta
la compañía lírica de cuyo arri•
b;) doy cnenta yo aquí, harto anticipadameote, con excep;ió11 del
barlto110 Aogelini y de la mezzosopr.1no&gt; María Pozzi - uoa inol•
vidable Amoeris¡-el resto de los
artistas q ac la forman son total·
mente desconccidos. Pero si no
ccstrc:llas&gt;, •Í se puede aseg11rar
q11e veremos cantantes agrupados
en un núcleo homogéneo, los cuales, por más qne no despierten en•
tre nosotros ese eatnsiasmo a vasa·
11.ldor que arrancan las primeras
figuras, legrarán. en cambio, darnos la sensació11 estttiCJi, toda co •
lorido y armenia, que es prodac·
to de un conjunto sabiamente di•
rígido y org mizado.
Veremos y diremos. No es tiempo de adelantar juicio, , ni eotra
eo los propósitos de esta crónica
el a6rmar nada en lo tocante á la
personalidad de cada ano de los
nuevos artistas que, si el destino
lo quiue, escacharemos dentro
de dos meses. ftli pensamiento al
escribirla es tan sólo hacer tal
cual considerando en lo relativo
á los estrenos que entonces se
nos ofrecerán, y. muy principalmente, en lo que se refiere á lo
que podría llamarse nne11lra iniciación w jJ!neriana, que ahora se
propone emprender, con loable
acuerdo, la Secretada de Instrucción Pública y Bellas Artes.

merced á la inspiración poderosa y á la sabiduría
técnica de Monssorgski. Obra de arte moderno en
la más noble y amplia acepción de la palabra, el
Boris Goadonow muestra gallardamente el vigor,
la fnerza incomparable de los genuinos frutos
artísticos del espíritu rus~, así en literatura como en música: es hosco á la maoera de las S infonías de Tchaikowsky, severo como las creacionei novelescas de Tolstoi, y melancólicamente
tierno, á semejanza de algano de los rr,gmentos
más se11tidos de Máximo Gorki.
Lore/ey, aunque no la más acabada y moderoa
obra de C'ltalani, sí es una ópera de dulce ingenuidad italiana, en la que se inician los procedí
mientes de composición que había de seguir más
tarde el autor de La Vall y. Loreley será la pnmera producción de Catalani que escachemos en
México, y quien sepa á qué alto grado está elevada hoy día la personalidad del infortunado

11.DEI..INA VEHI, ARTISTA DEI. "t.lRICO"

*..*
Tres son las naens óperas que vamos á cono·
cer: Tristán é I soUa. de Wagaer; Bor is Goudonow,
de M.oussorg, ki. y Loreley, de Catalani.
D~l Bo ·is G &gt;iidonow se tu o:apldo coa gr.ande
encomio la crítica europea. Considérase esta
ópera como la cristalización del arte musical ruso. Sarge en ella la doliente, la mustia alma es•
lava con cuanto de meditativa y grande tiene,

maestro, muerto en la flor de la edad y cuando
sn genio empezaba á irradiar con las más vivas
fnlgaraciooes, DO vacilará en aplaudir el buen
acierto que ha tenido Polacco escogiendo la Lo- _
reley para hacerla fig11rar entre las novedades que
110s brinda.
Pero si el conocimiento que trabemos con
Moussorgski y Catalani ejercerá poderosa inftuen·

cía en nuestra educación estética, no hay para
qd ponderará qué extrema ímpodaucia. á qué
cima de grandeza alcanza el pro-yecto que entra•
ña el cantar en México, por la vez primera,
Trístán ~ [solda.
Ahora q11e hs países cíviliudos se postran ante el arte magnífico de Wagoer¡ ahora que el pro•
digioso genio germánico se ha impuesto como lo
que de más estupendo ha surgido en el género
operático, y se reverencia su obra y se la escucha y se la comprende como algo que á religiosa
unción se asemeja, meogoa para nosotros es, y
muy gr.llnde, el conocer apenas la obra esencial
del crudor de la Tetralof1lo.
Así, pues, cabe tener la fntura representación
del Tristán por uno de los acootecimientos más
grandes, si no el más grande, de cuantos en el
campo m11sical se han registrado en México.

• *
Manía bastante socorrida faé,
aUá en los tiempos en que el
maestro se debatía en titánica lucha contra la necedad ambiente,
el presentará Wagner á profaoos
ojos como el genio de la obscuridad y de lo abstruso ¡ como dinnovador que ve.n ía á implantar en
másica uoa reforma impcsíble. hi"
ja tan sólo de un cerebro destor·
nillado y loco de fan original.
¡Cosas del tiempo!
Ahora y .. nadie discute á W.iJ!•
ner. Su obra aparece clara y lógica, y no se le achaca tal reforma..
Ni W .1g11er es obscuro; 11í s11s
óperas s011 l•beriutos iou:tricables de qaimeras; oi se le consi•
dera tampoco como nn re.formador, pae~to que nada reformó, !&gt;ioo como el creador de 011 noe• o
y divi110 arte, que llegó á la hon
j11sb, cuando B•ch, Btethoven,
Scbúbert y otros grandes maestros
abrieron las sendas d~sconocidas
antes de ellos, p,,r las cuales habría de encaminarse la música.
El terreno estaba preparado;
los profetas habían anunciado y .i.
la buena nueva¡ los viejos moldes
crujían, de9htchos casi eo polilla,
y sólo faltaba el poderoso esplri tu creador que viniese á realizar,
en el género lírico, la obra bien lograda por los precursores en los
demás géneros. Ese poderoso espíritu foé Wagner.
Wagner, artista perfecto, genio
de lo más asombroso que hayan
visto los tiempos, era, á más de
110 compositor, UD gran poeta.
De ahí que en sn obra se admi·
re esa gran cohnión, esa identi6 ·
cacióu perfecta entre la palabra y
el sonido, esa acabada armoofa
que nos hace pensar que la frase
hablada es un complemento de la
música y la músi,ca nn complemento de la frase.
Antes de él, )a ópera era un género artificioso,
jamás hamaoo, en que el poema servía tan sólo
de pretexto al compositor para incrustado
sin orden ni coocierto, bellas melodías. Desconocía éste toda psicolot;fa, era extraño á la cieocia
de formar caracteres y almas. Después de él oo
concebimos arte más lógicamente perfecto que el

�suyo. El drama musical por él creado, en que
poema y música responden á U'l pensamiento de
unidad, de cohesión perfecta, y el poeta'/ el músico son dos pensadores artistas, fundidos en uno
solo, aparece como el coronamiento del género
lírico.

La Catástrofe de Paso Blanco

-Lo que hioiuon después .... t_De modo q11e h_i•
cieron algo malo7 ¿Qaé trave:snra 1d~aron? De_fiJo
que algún pececillo de la fuente ha sido la victima,

Rosa (meneando la linda cabeza).
-No ha sido.con bs pececillos de la fuente.

La abuela ( ímpacientP),

•

-Entonces ¿con quién?

""

Rosa (la voz trémula) .
-Conmigo ..... "

Difícil sería hacer ana síntesis completa en tan
breve crónica, de Jo que representa el drama mu•
sicaJ. Tiempo habrá, empero, de realizarlo, á me·
dida que se aproxime ese fotaro día que el
cronista, en su aián de mirar al porvenir, considera como la auora de un resurgimiento.

La abuela (alroyéndola á su re,ta~o).
-Contigo, preoiosa, Lhabéis rc.íi_id~i' lQoé palabras
crueles te han dicho? Vamos, cb1qu1lla, no hay qne
prcoc11parse por tonterías. Yo también era como iú.
Lo mismo: le daba importancia á cosas qne no la
tenían ¿Apuesta á que esta misma tarde hacéis la•
paces¡ á que Ana L111sa se echa en tas brazo, y Luciano te pide perdón?
Rosa (con segara infle.,·i6n).
-No lo harán, abaelita ....

*
La Peeadoneia do la Ostra

La abuela:
-lQaé no lo ha.rán? y ¿por qué no? Pero dime ck
lo qne se trata¡ lqué te han hecho?
Rosa (airada y triste).
-Que me dejaron sola.

La abuela (alisándose ta cabellera brillonie).
Viene observándose, desde hace algáo tiem'l)o, un
hecho curioso que la ciencia se dispone á explicarnos
para aumentar la confusión general. Este hecho es
l a decadencia de la ostra. No es que el apreciable
molusco esté dcam~jorado, ni que vay.i. perdiendo
aquella fuerza que le hizo, ea oca.sloaes, tan difícil de
digerir; es algo m.á s triste, más desconsolador para
los que gusten de su consumo... ita ostra 11e va, tiende á desaparecer, sin qne hasta ahora sepamos la causá... ! ltn efecto, todos los banco,i de ostras espucidos en el litoral de Europa, dlsmiuuyen de día en dia
el producto, e.:1:ceptua11do el de 'fréguier, cuyo desenvolvimiento es tn11yor cada afio. ¿Acaso laostra, de1engaiiada del trato que recíbe entre los hombres. trata de haceT un mutis definitivo ea el seno de la l'laturaleza...? ¡Quiiu sabe.... ! Siatlimoslo, porque nos gustaba mucbo. 'Pero pensemos, para conformarnos, en
que, según demostraciones cientl'licas, que 110 pueden
rlndarse, ea la ostra vive el microbio del tHus ... .
·ral vez los pobres, víctimas de esa enfHmedad en
los llllilos, tomaban ostras á tndo pasto.

- ¿No te dije qne era una tonterfa? No vayas á
llorar por ello. Conliniia .. . . ¿Regresaron con el ni,
do? ¿No los agaardilSte junto á la fa.ente? ¿Te has
venido á contármelo antes de que regresen1 Vamos¡
no llores . .. . Lo mismo me sucedía á mí cuando niíia¡ 6 me lo hacían á mí, ó se lo hacia yo á las com
pañeras . . .. . .
Rosa (suspirando pronlo á llorar) .
-Fné que yo lessrgui sin que me advirtieran . . .
La abaela (an.siosa).
-Les scgniste. ¿Y hallaron d nido?
Rosa (llorosa).
-SL .. . en. la gruta de loll malabares .. ..
La abuela (sonrelda y convincente).
-lNo lo ves, tontina . .. . Si hallaron el nido q11e
te prometieton ¿de qué te quejas~ ¿ Qaé mal te h~cieron? r,Por qné víenu inq11ieta á llorar en mis
brazos? (Besándola): Habla .. . . ¿Por qué suspiras?
Rosa (deshech11 en lágrimas; abrazada tr,ma.l.i á la

anciana).
-Abuelita ..•. yo oí. .. • qae se besaron mucho!. . . .
EL TENIENTE CORONEL OCTAVIO CASTRO. FALLECIDO
FERROCARRILERA, Y SIJ FAMILIA

EN LA CATASTROFE

UN fUNl:R.AL SIN PRECEDl:NTE

sENa,u I..IJISA QONZALEZ DE VIDERIQUE y
SENOR iJUl..10 VIOER/QUE.-Fol

.Mac/,

Diálogo Matinal
Rn.,a (invadiendo repentinamente la habitación).
- Aba lita: Lnciauo .. . . Lnc1ano . .. .

La abnela (indulgente ante la sofocada premura de
la niña).
-Acércate, monina¡ Luciano, ¿qné?
P11es Luciano se ha portado muy mal. Aoa Luisa,
mi prima y yo, nos entreteníamos cortando claveles.
Ya debéis saber que los claveles est6n ahora de lo
más preciosos; aquellos rojos fronteros á la fuente,
sobre todo. En esto aparecióse Luc:iano . . ..
- ¿Luciano, el hijo de ese señor que uo hace quince dias alquiló la quinta vecina'/ ¿Aqnel chico de
ojos azules , cabellos de color de oro y aspecto jovial? Un revoltociUo que en días pasados? .•..
-Acabó con todas las fresas y me obsequió con
tt1Jos jazmines?-El mi5mo, ab11dita . . .. (con melancolio): Esta mañana, c 11u1do más divertidas estába•
mos Ana Luisa y yo corlando claveles, como te he
dicho, salt6 la reja y penetré en el huerto hasta
donde nos bailábamos, Yo me intranquilicé un poquito. Ana Luisa lo recibió muy sonreída.

ENTRADA OEI.. "'PI..IJVIOSE" AL PUERTO DE OAL.AIS

La abuela:
-Nada tiene de e.:1:traíio, niña¡ tu prima ha podi•
do conocer ese chico antes que tú y ser su amiga
primero que tú. No veo hasta ahora el motivo de tu
agitación ....
Rosa: (impaciente y dolida).
-Como tú eres ya 'llieja . .. . ¡qué lo vas á compren·
der!
La abuela (curiosa):
- ¿Q11é dice,, chiquilla? ¿Te enfadas por una co•
sa tan natural? Qne un chico couozc.i á una niiia
antes que á otra, me parece la cosa más tonta del
mando.
Rosa (melonc61íca).
No fné tan natural lo que hicieron después . . , ,
La abuew ( con alencl6n y curiosidad).

SERORA OONOEPCION PATIRO DI!. AQU1,11R Y sEROR,IOSE SANOHEZ AGU/LAR, - Foi. Al!Ub,

�·---•--IMl_....,,.,_____l____ -lll...1_""'""_""1!_. ._11!1!1,!11-lltlltl~-----,_...

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43 P 4 C (mate).

( jaque) .

( L) A 2 Res la continuaci6n usual, enrOCAndo en seguida.
(2) P 3 A R al parecer ganan una pieza, pero la contestación sería
4 A, la
cual es irre i tibie.
(3) o hay nada en el contra ataque que
justifique el acrificio de Peone que sigue.
(4) Un brillante movim:ento.
(5) Corno consecuencia de esta. bonita
combinaci6n, las Blancas ganan calidad con
el cambio, y además, tienen dos P eones á su
favor. Las agras solamente pueden re isti r la lucha unos cuantos mo,Timientos más,
para caer ella mismas víctimas del mate.

______

1
1

SERORA AMELIA SAIJVINET DE ZARATE Y Sff.ROR DON MANIJEL.Z ..RATE

___._.._....

,.__.___,...__,,,.

Fbt. Mack

AJEDREZ

1D2T
D 2 D (j 1q u• )

R5D
si R 5 A 3 A 5 D matt:.
siR4R 3 D5D6

2

Problema núm. 3, por Patrick Morán

D .¡ A mate.

NEGRAS
1

D

2

•r

2

D

2

D

Movimiento peones.
Cualquiera.

3 D 5 D 6 D 4 A (mate. )

Hemo recibido varias soluc10ne , de las
cuales sólo han sido exactas las de los señores Olallo Rubio, de Cananea, tilano 1'oria, de Veracruz, y Alfonso del Río, de
México.

DEFE

~

CRIPTOGRAMA CURIOSO
Se ofrecen 300 premios por descifrarlo
En la ligan ane:s:a hay trazadas varias líneas
que i la vista superficial nada dicen¡ pero que,
bien miradas, revelan un secreto de gran importancia para quien cuide de su buena presencia.
Repartiremos 300 premios para las sol11cionuco•
rreclas¡ en caso de que el número de las solucio•
nes q 11e se reciban fuese mayor que el de los pre•
mios ofrecidos, la suerte decidiri en su repartición. Cada 11110 de estos premios consiste en an
pom.o del rep11tado dentífrico Odol, que, según
los adelantos de la cíen.cía, ofrece, verdadera·
meute, el mejor remedio para el cuidado de la
boca y los dientes.

A PETROFF
NEGRAS

Stüor C,p1hl111•1.

S,eor Mmhall.

I P 4 R

BLANCAS

P 4R
2 CR 3 A
,3 P :l D
4C X P
.5 P 4D
6 A 5 C R(1)
7 C 3 AD
8 P 4A
1

C R .'I A
.'I C X P
4 C 3 AR
2

Las blauc:as juegan y dau mate en dos j11gadas

Solución al problema número 6,
por H. J. M.
NEGRAS

BLANCAS
I D 2
2

D

2

1'
A D (jeqttt )

R 4A

si R 5 C 3 D 6 C mate.
si R 4 C 3 D 6 C mate-.
si R 4 R 3 D X P mate.
R ;¡ D

Ei R 4 R .'I D X P mate.
~¡ mueve P 3 D 7 R
(mate).

5P4D
6 A :l D
7 Enroca
8TrR
9P4A

9 A J D

P X P
11 D X A
r2 D :l R

10 A X C

10

13
14
15
16
17
18

A
D
A
D
C

XC (2)
X P (jaque)
5 C
XC
3 A
C4 R

n CXP D
12 D 3 A

I:l P X A
14 R 2 A
15 D X A
16 T R t R •
11
1

R r e
D JT

Las soluciones deben rtmitírsenos manuscri-

tas, en tarjeta postal, firmadas de puño y letra y
co11 la dirección e:s:acta del remitente y i más
tardar hasta el día 12 del presente mes. Después
de termi11ar el examen y cotejo de las soluciones,
procederemos á la distrib11ción de los premios.

JOSE UIHLEIN SUCESORES
Apartado Número 139

MEXICO
Representantes del Dresdener
Chemisches Laboratorium Lingoer
Dresden

•

•

Ahora, hablemos un ;o~o de mocla.s .
Las revistas europeas nos describen con entu•
i,iasmo los últimos modelos de sombreros. Parece que comienza i empequeñecerse el tamaño de
las formas, Y era ya tiempo, pues nuestros peinados y sombreros tenfan m.uy disgustado al sexo masculino. Las rosas, las violetas de Parma,
las hortensias y los nomeolvides, son las ftores
predilectas para adornar los sombreros en la ac•
t11al e,tación. Estas delicadas y lindas florts, alternadas con crepés transparentes de seda y con
listones d.e raso cVoillée&gt;, hacen una combinación muy e:s:q11isita.
Es de rigor que el ala del sombrero, por la par•
te delantera, sea muy corta. El sombrero se usa
bastante caído sobre la frente. Esto da cierta pe•
numbra al rostro, que aynda muchísimo i la belleza de la mujer, pues la hace mi~teriosa y atra•
yente.

ENID, venid-decía el curioso anunio¡-ve11id aquí todos los que no haiis eneontrado la felicidad¡ yo puedo
irosla completa!....&gt; ¿Será posible (pen•
saba yo) que la felicidad esté ya de
venta, y así, com.o quieu no dice nada, al alean·
ce de todo el mando, quid por llll&amp;S cuantas
monedas .... ? ( Y uguí leyendo) &lt;.... Un peso,
señores, sólo por 11n peso encontraréis la felici·
dad, el olvido de todas las malas pasadas que la
vida nos juega .... ¡Venid, venid!. . . . en la calle
del Clavel podréis encontrarla¡ uo hay sino mirar hacia la acera que mira al Norte; allí, allf veréi6 el auancio iluminado con letras de colores:
&lt;GRAN SALON DE CINEMATOGRAFO Y YA·

Partida jugada en el Torneo para el Campeonato de la Asociación de Ajedrez del
Estado de ew York, ntre los res. Capablanca y Marshall.

BLANCAS

deseable lo q11e no se tiene y nadie tiene lo que
q11iere.

Crónica

3.'l
:'l4
35
,,6

RIEDADES&gt; .... Tiré al suelo el papel11eho
embaucador, y sonreí melancólicamente ... tLA
felicidad por un peso! . . . . La felicidad aquí en
la tierra .. .. y nada menos que á la vuelta de
mi casa .... en la calle del Clavel .. .. tQaé ironía!
Porque, á ver, querida lectora, leres completamente feliz? Medita, medita bien y responde, .....
Y,, ya veo cómo nubla tu frente ese recuerdo
triste .. . . ¿cuil? aquel, aquel. . . .
iAy! á veces llll solo recuerdo, uno solo, basta
para empañar la mañana clara de n11estra vida...•
En estas meditaciones me hundía sin ver que
el sol, un sol hermosísimo de ocaso, estaba á

pu.nto de ahogarse en el P-,Diente sin lograr que
yo p11siera mis ojos en él. ... Las meditaciones
tristes me embutaban. De ellas vinieron á sacarme mis amigas (había olvidado también q11e ese
día y i esa hora recibía yo)¡ me alcé lingaidamente de la silla y me p11se i preparar el té. Y,
mientras les ofrecf11 pastillas de menta y pastelíllos i la cGaatier&gt;, les lancé la pregunta obse•
sionante:
-Decidme, ¿sois completamente felices?
Y tuve el placer ( dicen que ese placer es de
tontos) de oír, una por 1111&amp;, las resp11estas de mis
amigas:
-Yo-dijo Beatriz, una muchacha pilida y enferma, que va i casarse en la primavera próxim.a -no soy feliz, porq11e lo único que deseo,
que es la salud, DO la tengo . ...
-Yo-dijo Rosa, uua muchacha alta, morellJI,
gra.c iosa, que lleva en las mejillas los colores de
las manzanas maduras-no soy feliz, porque....
(¡salga de una vez 1A con(esiónl) .. . . amo al pro•
metido de Beatriz, y ti. .. . ya lo sabéis .... la ama
iella . .. .
Estas palabras habían nublado sus ojos y habían quitado el color de sus mejillas ....
Beatriz, con una voz un poco apagada, no sé si
por la emoción, por la sorpresa de esa confesión
inesperada, ó porque no amara lo bastante á su
prometido, respondió mirando i Rosa:
- ¿Es posible? .. . . Yo . . . . te lo daría .. . •.
Pensé en Rafael,-el prometido de Beatrizque la adora con toda su alma, que va á casarse
con ella sin reparar siquiera en esa enfermedad
que la mina, que es un hombre que sólo vive para esa mujer .... l.q11é dijera si p11diese escuchar
esas frías palabras en que se hace donación de su
alma? . . . .
-Pues yo-dijo Luc~, procurando interrumpir la escena que ya se hacía larga y penosano soy feliz porque mi hermana Teresa, que es
la mayor, es la que va i los bailes, y yo, •.. como
todavía no tengo edad para entrar en sociedad.....
pues .... en la casa .... zurciendo medias . . ..
-Pues yo-dijo Teresa-diera algo por cam•
biarme por ti, pues bien sabes los machos disgustos que por asistirá esos bailes, á los cuales
me obligan i ir, tengo con Femando (Femando
es su novio).
-¿Y tú, Juanita?-preg11Dté dirigítndome hacia ano de los rincones envueltos ya completa
mente en la penumbra-tú no has hablado todavía, ¿por qué est.is tan callada? responde ... .
En ese momento entraba la criada con la lim•
para, y i s11 luz pude ver i J11anita, inclinada,
con la cabeza entre las manos y el pañuelo en los
ojos ... .
-Pero ¿qué te pasa? .. . ,¿qué es esto? .... ¿qué
significan estas higrimas? . . . .
Y Jaanita, sin abrir los labios, avara quid de
su dolor, sin dejar siquiara sospechar el motivo
de s11 pena, y dejando correr ampliamente sus
lágrimas, me daba, con ellas, la mejor de las res·
puestas ....
Tampoco ella, tampoco era feliz ...
E11 esa tarde, mis amigas y yo bebimos un té
mav amargo .. .. Y despab que se fueron, saqué
esta conclusión.: Nadie es felii, porque sólo es

Las gorritas de dormir para las sdic,ras han
adoptado un poco la forma del cguiolé&gt;¡ esto es,
se adelantan algo sobre las sienes. Los encajes de
Bruselas y las puntillas italianas se asan mucho
para adornar estas gonitu, que se hacen en muselina cPekín&gt;, de seda lavable, ó de cambray
muy lino. La tira bordada es la que más cuadra
para esl'As prendas, p11es cada vez que va á la colada parece que es n11eva¡ la tira bordada no
pierde su belleza sino cuaDdo ya ha pasado mu·
cbo la plancha sobre ella.
Ninguna mujer debe prescindir de su gorrita
para dormir, pues además de que es un abz:igo,
sirve maravillosamente para aumentar su gracia
femanina. Los encajes sobre los cabellos resultan e11ca11tadoru.
MARGARITA.

�FoT. F ÉLIX, DE PARÍS. - ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"
FoT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA "EL M ONDO ILUSTRADO"
HmtnRERO nE PA.U DE SEDA

NEGRA.- Oinco grandes plumas de ave truz, negras también, dispuestas en grupo ndornan todo el

frente. Tres broches &lt;m1ripo a~ completan el gracioso conjunto de este elegante ombrero.

TRA,H1 DE

UAILE.- Hecho en muselin11. de eda, blanca. Falda en forma de túnica, l'ecogida en la parte inferior con un abullonado

y una gran rosa de seda, dejando vel' el bajo de la falda, que es de satén "regcnt'· blanco, con flo re rosa muy pálido. El cuerpo es de
satén con volantes en el cuello :ven la manga:~ de mu elina de eda, pli acla.

�Arreglo y Ornato de las Habitaciones
El lugar donde se trabaja, Ice ó estudia, es, ~in
duda all{nna, lectoras mfai,, el ~itio de uuestrllQpreferencias. ¡ Cuántas l10ra. dcllcio~as habrfo transcu.rrido pani. vosotra~ en el g11biuete tlu labor ltiyendo á vuestro poeta favorito, !'l't.u&lt;lian&lt;lo 111. ciimcia á (JUe os incline vue:tro nato1ral ó JeJica,la A
trabajos art!;;tico., aquellas d., v&lt;¡sotr.,s qne lengái~
la dicha de cons11grar vuestras C'nrrgía'I á tan bella
labor, pue., sin dmla alsmna la vida dd u11ista es
una hermosa y tloriJa Fenda, en lu que camiua é~te arrnlhu.lo siempre por el eco Yibrante de sns propios ensueños, los cuales, á ruanera Je mu~u~ .,,·o-

tico 1.Ju-to y tl"s jarrones ó tibores. En el fondo
hay una p\ltirta, sobre la cual está colocada una cortina de paño verde con dibujos exóticos. Ea el extremo Lid ángulo hay un trípié de metal que eustent., una frondosa planta de ealón, colocada
en amplhi macett1 do mayólica. ,Tunto de dicho trir,ié wmos una gran Yentuna, cub;ert11. con delicadil
y eleganto co1tina de enc~j,•. Otro eillón de maucra, dti forma. másC'suella y fina que el primero, Y
tapizado dt&lt;I mi~rno modo, una. mesita circular, un
Cl'Sto p:im paJll'le&lt;', ue1.-ormlo con l&gt;ordados de estarol,n:s t'll colores qllli armonicen con el aposento,
forman un grupo armonio~o junto de la ventana.
Enfrentll &lt;.le l&gt;1. chirnanea está colocada nna mesa
de escribir, cuuierta con una carpeta de paño Yer-

repetiremos que el silencio es oro y que no hay na·

da como un mudo repro&lt;'he?
,\_ meuos que no os reáis obligadas, no deis jamás Jeccion
ni siqniera lrui más sencillas. No
1
sorprendáis á las peraonns en flagrante delito de
contradfoción con ellas mi:!Illas. No hagáis observar ánadie, ni aun con tono dulc·e é inocente, que
acaba de deC'ir una tontería.
No repitáis nanea á yuestros conocidos las cosas
&lt;Jne éstos os hayan dicbo contra ellos mismos, contra eu lamilia ó contra. cualquiera en un momento
de expansión 6 de cólera.
1'o deis consejos más oue cuando os los pidan.
Reflexionhd bien, y dadlos sin aires de importancia, sin adoptdr uu tono dogmlitico.
l-li no siguen vuestros coneejos, y luego se arrepienten, no digáis jamás: "¡ Bien lo tlecla yo!"
:So contéis á nadie lo que os Lan dicho de él, ni
lo que habéis oí&lt;lo decir. Esta es una mala acción
una deslealtad respecto al ()ne os ha hablado y una
grave imprudencia.
Si ob~erváis esta!! máximas, mis queridas lectoras, os haréis agradables en la fomilia y en la sociedad.

,,

[:llr1SULt
LABORES DE MANOS

Leonor L. P.: Con mucho gusto doy á usted un
modelo de abrigo, tejido al crochet, deseando
que le sea útil. Para darle indicaciones más claras, seria preciso hacerlo pricticamente.

El Traje para Desposada
El traje de desposada exige exquisita sencillez
en cuanto á la hechura y á los adornos. Si este
vestido, que va cubierto con el velo, se carga demasiado, la novia parecerá un envoltorio.
La falda deberá ser de seda blanca, larga, sin
ridículas e.xa¡reraciones y completamente lisa. El
cuerpo debe modelar el grácil talle.
El tocudo be de ser adecuado al tipo y al rostro de cad11 una. Si la novia es alt1 y delgada, no
se le convertirá en espárrago poniéndole muy altas las flores con que se le adorne el pelo: si por
el contrario, es un poco gro.esa ó si tiAoe Je cara
algo redonda, le conviene un peinado alto, bastante recogido.

cadoras, le inspiran las grandiosas creaciones que
consagran para siempre su nombre entre los victoriosos.
De igual manera q,10 las rosas necesitan para florecer el rocío del cielo y el beso del sol, y las aves,
para vh·ir primero y aletear despuéi, el suave calor del nido, RSf también, mis amables lectoras, las
imágt&gt;nes poéticas-rosas del 11,lma,-los pensamientos art!stkos y los ideales de belleza-pájaros de la
, inteligencia-que cantan y aletean, necesitan de un
asilo de grato silencio y reposo inefable, en el que,
por la gracia y encanto del decorado, por la e3tética. de los objetos y por el poder del medio propicio, el artffice que trabaja pueda aislarse de las
vulgaridades deJa vida cotidiana, encerrándose con
sus ideales -y eentim.ientos, con sus ensueños y anhelasen el recinto apropiado para vivir la existencia
interior honda y alta al mismo tiempo del artista
que crea.
.Atendiendo á todas estas razones, damos hoy á
nuestras lectoras un modelo hermoso y original de
estudio para artista. Lo deHcado y fino de sus
muebles lo hace propio para una dama, aunqae no
por eeto decimos que no ee11, útil también para caballero.
Diremos al¡:?o sobre el color y estructura de sus
muebles. En el primer término de la derecha, vemo llll sillón de madera de rosa, tapizado con pi.el
verde obscura. Tres cojines de seda en colores suaves y discretos están colocados en dicho sil1ón, á fin
de proporcionar comodidad y confort. Cerca de este mueble está una mesita con diferentes compartimentos, muy propi.os para _poner en ellos libros,
revistas, etc. n gran librero, cubierto por una cortina de color claro, ocupa una parte del muro derecho. En seguida vemos la chimenea de mármol
blanco, la cual luce, en la parte superior, un nrtf~-

de; encima luce una jardinera de mayólica, cristal
6 plata con lll)res.
ompletan el ajuar de este gabinete in.s trumentos músicos, lámparas para escritorio y algnnos objetos artísticos.
De3eamos que este modelo sea del agrllodo de nuestras lectoras.

~
La Discreción en la Vida Social
En sociedad no debemos censurar las faltas de
atención qne BP. nos cometan, á no ser que lo exija
nuestra dignidad. Basta con no volver á la casa
en donde nos hayan ofendido. El Hilencio para con
el culpable, silencio que él tomará por indiferencia,
será mucho más digno que las q_uejas. Pensarán
que sois superiores á la ofensa que no ol! ha mortificado.
Si alguien comete una falta ó una deslealtad, lo
mejor, generalmente, es aparentar ignorarlo. A
pesar de nuestro derecho para quejarnos, nosguardarfan rencor por nuestras reconvenciones y por
mostrar que hemos reconocido la íalta.
No manifestéis tampoco comprender (cuando lo
permita el honor) las burlas, las indirectas qne os
dirijan. Vale más no responder.
No da?Se por entendido es, á veces, prueba de
una. g ran habilidad. Del mismo modo enele eer una
1,rueba de dignidad callar nuestras reconvenciones.
Guardemos eilencio con 1A mayor frecuencia poitl ble; pero un silencio completo, pues es más elocuente que todas la reconvenciones.
Ri no tenéis obligación 6 autoridad para censurará
alguno, ó pur11 reprenderle, calláos. ¿ ' ná.utas veces

Las inglesas siempre cuidan de proporcionarse
una ramita de espino blanco, que, segán dicen
trae buPna .•u.erte. Esta ramita la ponen entre las
flores que 11 ·vao en la cabeza ó entre el ramo que
tienen en la mano.
Algunos trajes de novi11, ~on en extremo originales. A veces vemos que se abandona la larga
cola clá.s ica. Una desposada jovencita, linda y
sonrosada como una figunta de Sajonia, escogió
hace poco tiempo un vestido estilo Luis XV, que
Je sentaba á las mil maravillas. Solamente que
no llevaba la falda hueca ni lasobrefaldadeaqueJla época; pero unos volantes de encaje, recogidos
con ramos de azahar, describían bObre la seda
blanca del vestido Ja;¡ curvas que ya conocen mis
lectoras. El cuerpo e prolongaba por delante
terminando en pico, y las mangeseetaban adornadas con vuelos de encaje, bajo los cuales se velan
los grandes guantes. Un ramito de florea de a11:ahar, coloclido en Ja cabez!i, sujetaba al velo que
caia hacia atrás. Las simbólicas florecillas de
azahar aparedan bn una guirnalda prendidas diagonalmente en el pecho.
La viuda que vuelve á casarse debe llevar un
traje lila, gris claro ó azul p erla. En lugar del velo blanco, llevará sombrero.
Hubiera debido empezar por deci r que para la
toma de dichos, toda joven que se casa debería
escoger un vestido rosa, como la aurora, á no ser
que el color de su tez se oponga á ello. También
aconsejo á las recién casadas que dentro de casa
usen vestidos blancos. No hay cosa que más en consonancia es~ con su adad y con el estado de su
corazón. Para frec uentar la socit.dad y en cuant11s ocasiones se presenten durante el ver ano, sus
trajes deberán ser blancos. De este modo signen
mostrándose á los ojos de su esposo rodeadas de
una atmósfera de poesla y de ju1·enil encanto.

RALAS DAMAS
sea instr11cci6n cientifica 6 artística, puede conseguirla de la mauera indicada.
OPINION

Beatriz Ra.scerio: Ya que tiene usted la graude
y eitraña facilidad de permanecer indiíerente
á las luchas y penas amorosas, d¿jese llevar por
ese descanso sentimental, semejante á una tranquila v mansa corrientt, esperando la hora-que
á todo corazón llega-en la cual se experimentan
esas agitaciones tempestuosas ¿ inquietudes cons•
tantes que trae consigo la pasión. Si desea atenerse á mi consejo, le recomiendo que escriba al
joven, cuyo cariño no es correspondido por
usted, dioUndole con franqueza el estado de sa
corazón y pidiéndole una disculpa por haberle
hecho concebir esperanzas que no puede realizar. El será benévolo para juzgar á usted, pues
nadie merece desprecio por equivocar un sentimiento sin torcidas intenciones.
Y no se entregue á esa tristeza injustificada¡ el
porvenir reserva dulces sorpresas á las almas
jóvenes, y ad lo desea para usted esta amiga lejana que agradece mucho sus bondadosas frases.
RESPUESTA

CARTAS EXTRAVIADAS

·carmen Lozano: No be tenido el gasto de recibir sus dos cartas anteriores y mucho lo siento,
pues sa correspondencia epistolar me es muy
gratL
Contestando ahora ásu última carla, le digo que
me parece muy fundada su esperanza de ser amada
por aquel á quien usted quiere en silencio desde
"hace tanto tiempo. La conducta de ¿1 demuestra
que ha sabido apreciar las cualidades de usted,
de•pertándose en su corazón una simpatía oaciente que puede convertirse bien pronto en sólido y duradero afecto. Pero no debe usted desanimarse pensando que su juventud está próxima
á terminar; no es así, mi querida amiga: la majer
á los veinticinco años se encuentra eu todo el
esplendor de su belleza y lozanía¡ usted se deja
dominar demasiado de esa melancólica decepcióu de sí misma que padecen las personas ner-.losu, y por esto no acepta la idea de ser feliz
en nínguua ¿poca de au eiistencia. Levante su
espíritu abatido; abra su corazón al soplo leve y
perfumado de la esperanza y fortifique su desaliento con el recuerdo de tantas vidas cuya
transformación sorprende por el imprevisto contraste que ofrece un pasado triste y monótono
con un presente deslumbrador de dicha y de
bellos ideales, realizados en una venturosa plenitud,

Antonic:ta: Seda más conveniente que consultase usted á un médico antes de uur esa prepa•
ración. Puede hacer la consulta por medio de
una carta anónima si le apena personalmente.
Y o no me atrevo á darle mi opinión á ese respecto, porque no conozco las substancias qae
forman dicho producto.
ALGO DE HIGIENE

Paquito: Recomiendo á usted que use la pasta
dentífrica del doctor Pierre. También d carbón
de quina suele dar el resaltado que asted desea.
En cuanto á la manera de librarse del diente
que le molesta, no veo otra más propia si no es
la de acudir al dentista, pues podrían perjudicarse las encías si asase usted alguna preparación
que afloje la dentadura.
MOVIMIENTO PERPETUO

Carlos Sáochez y Flores: Macho le agradez:CQ
la confianza coa que me habla de sa descubrimiento¡ pero no tengo inconveniente en c~nfesarle mi absoluta ignorancia sobre esa ciencia, por
cuyo motivo no puedo nI siquiera decirle mi
o~oi6n sobre la utilidad ¿ importancia de dicho
4t'scubrimiento. Ruego á usted que disculpe mi
deficiencia y en otra ocasión tendr¿ mucho guto
en contestar á sus preguntas, si son relali'vas á
asuntos diferentes del que ahora se trata.

NOTICIAS

DOS RESPUESTAS

Dora Froc: En la drog11eda de Labadie, situada
en la avenida de San Francisco, en esta capital,
encontrará usl.e d las píldoras que desea,
-'Para aclarar el cabello, solamente da resultado eficaz el uso de alguna tintura inofensiva,
cayo matiz puede usted elegir á su gusto en alguna de las casas gue se dedican al comercio de
esos artículos.

María Luisa R. de Cordero: Creo q11e conseguirá usted teñir su tapete de an hermoso matiz:,
si usa para esto anilina del colo-r que usted desee
disuelta en alcohol.
-Doy á usted una receta para guisar la carne
del modo que me indica:
Se unta de aceite el rosbif para impedir que la
piel se endurezca; se asa á la · parrilla durante
do~ minutos á fuego moderado, siempre igaal.
Se ponen en un.a fuente cuatro onzas de salsa
Maitre d'hotel. Se sirve el rosbif sobre la salsa y
1e ,tuarnece con patatas fritas.

INSTRUCCION

W. X. l.: Procure usted ilutrarse con buenas
lecturas sobre Ja.s materias que desea conoqer. Ya

Este rosbif se sirve tambUn con salsa italiana
de tomate, picante, bearnesa y bordalesa.
MODELO

Anita: Doy á asted el modelo de traje que
desea.

MARGARITA.

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

Calendario de la Semana

LA CREMA ROSADA

Adelina Patti

DOMINGO
3

•

Usada por todas las grandes artistas y las damas aristócratas, es la mejor prepara•
ción, entre todas las de su clase,

PARA CONSERVAR EL CUTIS
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MEXICO

(19 de mes y 79 D. P. ) F11etividad rle
la precios{sima PR11gre de Nue~tro S,ñor
Jesucristo. Sao Marcial, obispo confesor,
patrón prh,cipal de la ciudad de Oan.
ca; santos Anatolio. Heliodoro, oblsl)Oa
eoafesores, é Ireueo, dld.coao mártir. 0 6rlo y misa de la fiesta del dla; rito doble
de segunda clase y oraame11t&lt;1 encarnado; se hace coamemoracl6a de la dom{.
oka. Función en &lt;'atedral á la Divina
Providencia y vibila de los siete altares.
1"unci611 solemne en la parroquia de ta
Palma, lglesla de la Profesa, s,ntuarlo
ele los Angeles y capilla del Señor del
Claustro en Tacuba, donde
ll'&amp;na lndulge11cia plenaria toda la octava.-(S.)

(FRAGMENTO DE UNA CARTA)
"¡SI supieras, Irene, lo que sufrol-He
ba]ado al Jardln-a1 grao Jardlo que rodea
la quinta-A evocar tu recuerJo Idolatrado, aqal donde todo me babia de las be•
llas horas-ya pasadas-de felicidad. Yo
crel esta dltba loacal:able y en el azul de
las tardes me parecla que tü no podlas
ale]arte. Esperaba que el Destino, que me
hlzo amarte. no te arrebatase de mi lado.
T(í sabes, ntíla, que he e,crntrado siempre

mon~t,uoso el betho de vivir 1l,J•do de
los seres amados. Recuerda que te lo he
dicho slemi:re: "únlc,mentt t,mporal." Y
tú sonretas recostada en el asiento rostlco, Junto al lago ael parque, donde no
me ·be atrevido A volver desde que te
aleja~te. Me parece verte. Cierro tos o]os
y veo tu imagen: una cabeta morena y
pálida, unos ojos negros, vivos y brlllantes y el cabello de ébano ondulado; se me
epa.rece y me desgarra el alma este recuerdo constante. ¡Tu recuerdo me acompalla siempre! A veces el recuerdo y yo
nos detenemos d. llorar Juntos y no es entonces tu ausenci,, sino tu enfermedad, 1,
que me ature: estar en Nlu, yo aqol tao

ltJos. t: ,crtbeme y dime cómo esus. A~ul
tus libros, ta gabinete, Intactos. Las gar:
us blancas del estanque parece que te
esperan en la tarde cuando les llevabas
blzcocbos. Vienen Ala orilla, cerca, muy
cerc.: esperan sllendosas y luego se ale·
Jan. Parece que se van tristes por tu ausencia.
No sé cómo estoy aqut. El dla que me·
nos lo pienses me olvido de todo y me
voy allt para llevarte junto A aqael suburbio m,r, t ver ~l te curas. ¡Ab, si, tú
no puedes morfrl considero t to padre
preocupado y la opinión del doctor:
· 'calma, aire fresco, snt del m,edlodla."
En aquel clima tienes esto t raudales.
Escrlbtme y no me olvides, y no te fatigues y [no debla decirte esto] "ven."

. Seria_ c~sa de extr!}ilar si á nadje. hubiese a 1ín llamado la at11nci6'n la circunstancia d11 que. ti. pesar de la Jim.
pieza d1ar1a de los d1eotes por medio
de polvos 6 jabones dentlfrico., los
dientes (especialmente las muela,;) Re
ponen picados y huecos. ¿No es un tal
resultado la mejor prueba de que la
limpieza de los dientes con polvo 6 ja.
bón re.,u Ita ,lusoria por completo? Los
dientes no nos dan el gusto de pudrirse únicamente en los puntos que son
fácilmente gobemados por el cepiUo,
polvo 6 jabón. De lo contrario, es jus- •,
tamente en los sitios de dificil acceso,
como el dorso de las muelas, las hendiduras de Josdieotcs, dientes picados
y huecos, etc., etc., la putrefacción y
el deterioro marchan adelante con pasos ligeros más y más seguros.
Sí queremos conservar nuestros
dientes en el estado perfectamente sano y libre de putrefacción y deterioroÍ
es absolutamente necesario u~ar e
agua antiséptica y dentífrica ODOL. El
ODOL, al enjuagarse, penetra en todos
los rmcones·de la boca, en los rlientes
hueco¡:, en las hendiduras, en las partes traseras de las muelas, etc. El
ODOL destruye en los bacterias su condición vital y protege los dientes
contra picaduras.
Aconsejamos, pues, con conciencia
y energla, á tQda persona, quien quiera
conservar sus dientes en estado perfectamente sano, de acostumbrars11
á cuidar esmeradamente sus dientes
con el ODOL. Un frasco grande valll
1.20 y un frasco chico, $0.90.

EN UN DIA.

,e

El Rcmedío de Muoyoa para lot Resfría•
&amp;le aliwia cui instanténeamente el re.drío&lt;lo

LUNES
4
Nuestra Señora del "Refugio (~e cele,
hra con rito doble de eegunda clau).
Santos J.qureano. obispo mAnir, 0-eaa y
Ageo, profdllll. Fanci6o en .. launas lgle,nas por la advocación de 1.i virgen.

MARTES
5
San Aatoaio Marfa Z~rBTÍR, ronfr~or y
fundador de los bunabl1&gt;1s, S1.n Mign~I
de lo• !'\!'otos, con~esor (su fiesta el 9 ) y
Saa1a F11ome11a. vugrn.
Conj11nci6n de la l,011a y M,rrurio i
188 u horas 17 minuto~ de h1 m.ñana.

MJERCOLES

En la Ausencia

LOS RESFRIADOS
SE CURAN

6
L I octa,·a de S,n Pedro y Sln P,iblo,
apó~toles: santos hafas, profeta· TranQl\ilino y Godt!leva, vira-en, mártl~es. Comienza en Monserrate la novena de San
Camilo.
Conjunción en Génesi.o, d. las 2 horas
43 minutos 28 segundos de la tarde. Caluroso.
Coajuaci6a de la I,una y Neptuno d.
laa 10 horas I mi11ato de la noche.
'

JUEVES
7
Sanla Palcherla, emperatriz vhgen·
aaatos Cirito y Metodlo. obispos confe~
so~es (su fiesta et dfa 24). San FermiD.
ob1&gt;100 mártir (se celebra el dfa n ) . San•
tos Claudio, mirtir; Lorenzo de Biiadls
Y Wlllebaldo, obispo, confeaorea. Co•
mlenu la novena de Nnestr11 &amp;-ñora del
Carmen ea fu ig'esia yen ambas Teresas.

VIERNES
8
S1nta Isabel, rtioa viuda, y S1111 Procoulo, mártir. Rito s•midoble QDe per·
mite c_deb!ar misa pnvada de difunto,
Conin11cr60 d~ la Luna y Marte, á la 1
hora y 34 m111utos de la tarde.

de la ca~u, de la irarganta y df' lM 11111,
monea. AtaJa la 6cbrc, contiene 1,, destilo,
ción de la nari&amp; '1 quita los doloru que producen 101 resfriado1. Cura la gnppe, toce•
rebcld.- , precave contra la pulmonia,
Tentls Inflamadas ó rigidu Ju coyunturas,
no importa lo crónico que 1ea? Td donde
el boticario, comprad el Reinedio de M unyon
para el _ReumatilltlO, J nrei~ que pronta ea
la curac,on.
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Los prodigio'! de Mana Sanl!si ma. S 1n
M1g11d de lus Santos, coafe~or (,.!el di■
5) . Saot~a Efréo, diicoao, y Cirilo, obls001 mártu.

J. Lavista.

U MUJER PtRffCTA
Vi ita.han dos literatos el taller de un filmo o escultor y
en_tre las obras maestra que ~dtruraban, llam6lcs la atención
un mármol soberbiamente esculpido.
- !Bellísima mujer 1-exclam6
uno de lo escritores.
- lEspléndida!- a.g re g 6 el
otr?.- El verdadero tipo de la
muJer perfecta.
- o le falta más que hablar...
- !Precisamente por eso digo
que es perf clia l

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C-olegio de N'iñaa. 1.

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lllma,

ICOno,n~

J d t.lnteo lncU.l'Gblt.

L• Nariz de la Reína Lu
El nacimiento de la princesa de Tartarla
faé celebrado con grandes fiestas en todo
el reino. L• capital bervla de juglares y
astrólogos, batlarloas y cortesanas . Se
Instalaron en las calles fuentes de leche
y de hidromiel. Por un Ingenioso mecanismo, cuyo secreto se Ignora, m1llaresde
pa]arltos en dulce, artlstlcameote diseminados por enramadas artlficlales, gorjeaban melodiosas alabanzas en booor de
la dlnastla y después eran repartidos entre los concurrentes á manera de postre.
El rey se exhibió un dla entero en un palaoquln, rodeado de guardias nublos, que
le sacudlail las moscas coo grandes aba•
oleos de plumas multicolores, y como gracia especial, permltla A sus vasallos que
de vez en cuaado le besasen el dedo gordo
del ple llqulerdo.
El monarca fallecló á los veinte al!os
cabales del fausto suceso, y la prlnceslta
Lu le sucedió eo el trono, pues no teala
hermanos mayores ni menores,
Lo era una mujer ei:cepclooal: escrlbla
madrigales en forma de pera, es decir, en
versos de veinte silabas, fioallzaodo con
una de dos¡ pintaba Arboles amarillos y
caballos verdes; tocaba aires deliciosos
en flautas de bamba, fabricadas por su
propia mano; cantaba y hallaba con la
languidez de una bayadera, y vestla u.nos
kimonos maravlUosos, de seda tan sutil,
que podla guardarse mei!la docena de ellos
fD el hueco de UD dedal; • Oadld ' esto
una figura de abanico, delicada y frAgll¡
unos ojuelos castan,s, deliciosamente
oblicuos; unas frescas meJfllas del color
del oro viejo; la boqulta roja y abultada
como una cereza madura, el talle clmbrador como el juoco y los ples chiquitines
como nueces, y tendréis el perfecto retrato de la Joven soberana, cuyo amable recaerdo ai\n conserva cierto vaho de prl•
mavera-como de hojas balstmlcas secadas por el t iempo-en los vetustos ptrgamlnos que dan fidedigno testimonio de
su paso por el mundo.
Pero la reina Lu no era dichosa, t pesar de tantas perfecciones y encaotos. Al
guna bada perversa la babia hech:&gt; mal
de ojo en el Instante de su oaclmiento.
¿Por qué palldecla, como la flor del nenlif ar cuando la besa el viento de la tarde?
Pua decirlo de una vez: la graciosa Lu
tenla una nariz deforme, una nulz proterva, una nariz 10,eroslmll, una verdadera supernarlz, que se proyectaba como
una sombra sobre los hecblceros carrillos:
aquello no era nariz ni cosa que tal pareciese, sino uo pepinillo tenido de bermellóo, recto desde la base y con la punt.a
hatla arriba, como si retase audazmente
A los dioses Inmortales . Para colmo de
desdicha, en el remate de aqutlla plrAmlde grotesca se ergulan, graves y recto•,
tres pelos rojos, de una lozanla loconlras•
table: cortados hoy, sur¡lan de nuevo al

JURADO ANTE HOTA..ltia. ·
El

que &amp;usoribe hac11 constar : "Qat
por espacio de doll años padeoi6 de y:,..
rías enfermedades del estómago y del
ligado, deipuéll de ensayar con toda
clase de medicamentos, un día un amigo le recet ó las mLra.villosa.; Pildoraa

de Vida del 'f&gt;r. Rosa. Aun dudando dr,
la eficacia da las referidas Pildoras,
comenzó á tomarlns y al t erminu ff
¡eguado fruquito se enccnt::-6 complet.amente eurado. Autorizo á Vds., estimados Sre1., para que públiquen la
presente, y les doy las más e:1pre-

1ivas graciu por tan maravillou
preparación para aliviar la humanidad
!oliente.

(Firmado)

RmtN B.

TraóN.

'ú constn-EY41U8TO H. R1os, Notua

dla siguiente, como vigilantes centloelh
de aquel monumento faraónico.
Ya en vida del difunto monarca se hablan adoptado toda suerte de medJdas para reducir t sus Justos limites el apéndice
nasal de la rrlncesa. 1Trabajo lnlitlll fue•
roo vanas las tentativas de los oasólogos
mh célebres; vanas las rogativas en las
pagodas, anunciadas A golpe de gongo
por los bonzos mb austeros; vanas las
operaciones mAglcas de faktres delgados
como alambres, que juzgaban el doloroso
asunto cual si f.lese cosa de encanta·
mteoto . . . .
Cierto dla llegó A la corte un filósofo
chino, moralista nada lerdo, que se sabia
de memoria todos los libros de Cnnfllclo,
y la reina le hizo trur, palacio par• pedirle un sabio cr,ns,jo, que s iquiera la
consolase del nefando peso de su nariz.
El filósofo la dijo que el malhadado tubérculo no tenla enmienda y proploóla una
panacu moral. Su argumentación fué esta , en rAplJa s lntesls:-Nada nos alivia
tanto de la deformidad propia, como el
grato especUculo de la dtformldad ajena, sobre todo cuando es de opuesta especie . .. .
Poco después, la princesa nariguda se
casaba con un prlnclpe chato . Tan chato
era el duque de Magnolia, que no t,ola
oarlz, sin, un asomo de narlcllla , que era
necesario to~ar con los dedos para da.r fe
de su existencia . Pero el filósofo chloo oo
conoola bien la naturaleza humana. Puada la luna de miel, que lu6 brevlslma, no
pu~leron vivir aveoldos los reales cónyu•
ges, porque ella qutrla ser chata y él
deseaba ser nazóo. As! es que muy pronto se separaron.
Visitó la capital un e.mbajador procedente de la Arabia fe'lz, que tenla sus puntas
Y rlbetts de pslcólogo. También fué ob]eto de consulta por parte de la reina natl•
zona. DIJola el embajador, A vuelta de
muy hábil es razones, que los monarcas
absolutos no lo son absolutamente sino
cuando imprfmm el sello de so augusta
persona en los pueblos que dominan: han
de srr como el grao A1', que refleja so
divina grandeza en todas sus criaturas .
La perspicaz soberana no echó la obser•
vación en saco roto. Poco después los ha·
bltantes de la ciudad andaban por las calles con enormes narices postizas. Considertb•se favorecido por la fortuna al hombre que tenla una narlr txtraorJlnarla. y
se reservó para la corte el Insigne privilegio de ostentar las nar ices más grandonas
Y feas. A1uello era la quintaesencia del
refinamiento cortesano. Mas también duró poco. Toda supercberla repuir:naba Instintivamente al recto natural de la princesa. Ademts. ¿qué ganaba ella con afeará
sus súbditos ¡;ara pootrlos á su nivel 1,f
el triste espectácu lo de su miseria flslca
se manten la perenne dla y n iche en sus
oJos y en su esplrltu7
Por fin f11é un brahmán, arcbifllmoso pcr
su mlstlca ciencia , oulen abrió A sus llorosa.s pupilas t'I horizonte del consuelo.
El brahmAn la enJaretó este breve discurso, en el más puro sAoscrito:-No es
dable al hombre ¡ob princesa ! corregir las
naturales leyes que para gobernar el Universo han emanado del gra n Logos. No
pueJes variar tu narl1; no debes conminar
t tus vasallos para que lleven en i.u rostro una copla de tu nariz. No te Queda mAs
remedio r.ue echarte en brazos de la Ilusión, Ten en cuenta que t odo es Il usión
en la vida . ... MI remrdlo se e fra en una
palabra que no comprendes aún. Se llama
"sugestión." Para comprenderla tendrás
que reencarnar setenta y cinco milloau
de veces. Ptro no salgas nunca de tu pa•
lado, porque ti poder de uo sabio, aunque Sta br,bmAn , s ólo puede realfzarse
dentro de ciertos llmltt~ .
Dicho esto, tocó con sus dedos Indices
la nariz de la princesa, compr lmténdola
suavemente las fosas nasalei ; murmuró
un n1a11t ra con voz gangosa, mirando al

Enferma del
Coraz6n por Veinte Anoa
"El Remedio del Dr. Miles
para el Corazón me ha curado de
padecimientos y achaque■ de
veinte años. Estaba tan enferma
que no podía trabajar, y cas!
puedo decir que cada vez que
respiraba profundamente, me
dcsma:raba. -M_i Dr. me dijo que
no tema remedio y rehusó venir
á verme. Yo comenzé á tomar
el Remedio del Dr. Miles para
el Corazón, y nunca me olvidaré
de aquella bendita noche, pues
descansé y dormí mejor que
cualquier noche de los meses
anteriores. Continué mejorándome, y hoy estoy perfectamente."
SRA. LAURA RUSSELL,
Logan, Iowa.
Cuando la acción del corazón
esti débil, la sangre no circula
á través de los pulmones con
suficiente rapidez. En este caso
ellos no reciben la cantldad suficiente de aire. El resultado es
c?rtedad de respiración, opresión de pecho, ataques etc. El
Remedio del Dr. Miles para el
corazón fortalece loa Nervios y
músculos del Corazón, y de .esta
ma~era aumenta la circuh;,c-;fm.
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techo¡ hizo dos ó tres zalemas, y se fué
por dond, habla venl Jo.
Vlvló alchos11 la reina La, desde enton•
ces. Olvidó hasta tal punto su defo1me
nariz, que llegó A convencerse de que tenia otra muy diversa, de correctlsimas 11·
neas. La bell ua de su nariz fué provu·
blal. La corte Urtara se extasiaba diaria•
mente ante la nariz de su soberana . De
tierras remotas acudlan periódicamente
millares de pertgrlnos para rendir bomi•
naje t la Impecable nariz. No pocos caballeros, enzarzados en amorosa rivalidad
vertieron su generosa sangre pllr la narl¡
de la p , lncesa.
Mas lo que puso el sello , su fama fué
esta frase de un poeta Indio:
-La oarlJ de la princesa Lu es suave
y delicada como la flor del brezo De s us
lindas cavidades sale uo perfume mas g, ato que el de la flor del crnamono 1Qulén
tuviera la gargant a del b11/b11l, para can•
tar esa primorosa nariz con la miglca las.
plraelón que ella menee! 1Lo, mos • Vb bna, por habernos dado ocasión de admirar
taota belleza!
EUG ENIO ASTOL.

�El Mundo Ilustrado

TRANSPOSICION

Grandes talleres dt
Imprenta y rotograbado

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Editora
nacionalt s. JI.

_GJIAuy pronto tendremos á la
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nuestros grandes talleres, montados
con nueva maquinaria. que ya he•
mos pedido á las principales casas
productoras, y con la que estaremos
en posibilidad de encargarnos de
toda clase de trabajos del ramo,
ofreciendo mejor cumplimiento y
precios más bajos que los de cualquiera otra casa.

•----------------it
.

4-a. calle de Humboldt Núm. 52

'&gt;570

APARTADO
POSTAL L

tos, ya no surgiría nunea en-el lienzo:
el mozo cortejaría un espíritu, un esbozo impreciso á quien parecía amenaza, el azadón negro con humedad
de tierra; la muchacha no surgiri11
ya en el cuadro, más el pintor la encontraba en su corazfln y en su corazón estaba el poeta ... . . .
¿No era para él ese manojo de rosas de cementerio que traía en las
mejillas?

Para la ejecución de su ¡?'r&amp;n cuadro, el pintor Marcelo había reflexionado h:rgo tiempc,determinaodo, por
fin, trasladarse á la aldea, donde un
detenido estudio del medio que quería utilizar debla serle muy provechoso. Fuese al rincón nativo y sólo
con respirar el ambiente salutifero
LUIS TA BLANCA.
de sus montañas y ver tan amplio el
cielo que las cobijaba con generoso
derroche de luz, sintió brincar de gozo el corazón: allí estaba la vida que
sus pinceles querían trasladar al
lienzo.
Serviría de fondo al cuadro, bajo la
gloria infinita de un mediodía de verano, la oodulación lejana de un campo de trigo donde los campesin~, emCUENTO PARA NIROS DE PELO BLANCO
pequeflecidos por Ja distancia se verían como puntos obscuros doblados
codiciosamente sobre la mies; y con&gt;'-Papá .... ¿es cierto que hay tietituirla el asunto una pareja de enamorados, dialogando p ..,r encima &lt;lo rras donde los hombres son complela tapia 'del cementerio. (El mozo, tamente salvajes?
tras de cumplir una obra de miseri-:Muy cierto, hij mio. Hay todacordia, la vió venir de la fuente, conhnta como el agua que parlotea, y vía sobre el planeta grandes terri tocon el azadón sobre el hombro, se vino rios que están por civilizar. En ellos
á decirle qui~n sabe qué cosa que á los hombres son crueles como verdala muchachn deleita y suspende).
dero.- animales feroces.
A la buena ejecución de su obra
-¿Y hay ni!ios en esas tierra&amp;, paconfiaba Marcelo s11 porvenir de artista. El cuadro seria como la mani- pá?
festación de su manera de ver la vida,
-Naturalmente; hay hermosos nirenovr\odose de si mis'lla, minuto tras
minuto bajo la sonrisa impasible del ilos y niñas como aqui.
cielo. El cielo lleno de luz, maravillo-¡ Pobrecitos! Tendrán mucho mieso de azul, debería tener una pu reza do, ¿eh?
absoluta; los campos de trigo, pródi-Un poco, porque al 6.o y al cabo,
gos y anegados de sol, dar1an la sensación l~jana de las campiñas bíbli- el amor de sus padres lo!! protege.
cas: los mozos en la más floridn
-Entonces .... ¿no son salvajes los
mocedad· ella por fuera de la pared,
junto al cántaro htímedo que descan- padres?
-Aunque lo sean, hijo mfo, ¿eso
só en la tierra; el mozo vuelto de espaldas tras de la barba. El a1adón qué importa ¿No ves ttí que los anisuspendido sobre el hombro, negro males que muerden quieren á sus hj.
de la tierra gue aventó para cubrir
un cadáver, seria la nota elocuente, la juelos y velan por ellos á pesar de ser
gran sombra trágica de todos temida, irracionales? Pues asi son las salvael ala silenciosa que golpea para for- jes de esas tierrlll'. Ahora que como
mar el gran silencio.
viven en tan lamentable atraso,sufren
Las maoos febriles del artista fue- mucho los niños.
ron iocansables ea aque1la labor, y
asi, las blancuras del lienzo se fueron
-¿Si? ¿ Y no se puede ir allí á lletrensformando rápida, maravillosa- varles juguetes para que se pongan
• mente.
El inmenso campo abierto, siempre contentos.
-¿Ir allí? Esos pal.ses están muy
lleno de btz y de juventud, se mostraba á sus ojos, desde el amanecer, lleno lejos, tanto, que hace mucho tiempo
de colores y detalles nuevos caaa día, que camina hacia ellos un rey muy
y los sabio pinceles cada día llevaban
a l lienzo una belleza nuev11, un nuevo bueno, y sin embargo, no ha podido
llegar todavía al pafs de esos nilios.
vuelo ele luz.
Era una i nmensa floración de vida
- ¿Y ese rny les lleva juguetes?
que se multiplicaba en torno de los
- 1::!í, les lleva juguetes á todos los
muchachos enamorados y á la cual
azotaba rud11mente la lllancha negra nÜios y hará, además, leyes que p10
del 11zadón suspendido en Jo alto. El hiban á los hombres que en aquellas
mozo mostraba llenas de sol sus an- tierras alg uilan habitaciones á las pochas espaldas de labrador sano que bres gentes que no pueden pagar una
se ha encorvado largas horas sobre
los surcós próvidos, y la moza ... De casa entera, que pierdan la bárbara
la moza sólo había en el cuadro una costumbre de anunciar en la puerta
figura inconclusa, porque la mucha- de las casas, sin que la razón se cai.
cha que le servia de modelo, una cam- ga de espaldas, que no se admitt-n nipesioita como una alborada, bací11
ños, que sólo alquilan A matrimonios
días que no asomaba por el barrio.
sin niños.
- ¿Sabéis de ella?
-1!:stá enferma . . . .. .
- ¿Y cómo se llama ese rey?
Tras de muchos días de fatigosa
-.¡
Ese rey, que no ha llegado todaespera, una mañana entró on el estudio y fué á colocarse de espaldas á la vfo á los pueblos salvajes? Se llama
ventano, con la manos empuñadas el Amor.
sobre el pecho y al brazo el enorme
canastón de mimbres que otras veces
VICTO.R H UGO TAMAYO.
babia llevado con jugosas legumbres.
E l color claro de s us cabellos palidecía por efecto de la I uz que los bañaba, y la curva de una mejilla mostraba
PEN SA MIENTOS
el toque marfileño que deja en las
•No olvides nunca que la autoridad
carnes el paso de un wal; su voz temreal no es mh que un carl(o público del
blaba:
- .... todavía toso un poco y siento cual tendn\g que dar estrecha cuenta
fiebre prr las tardee, ¡:ero y a no será después de ta muerte•.
nada, ¿verdad?
Sf, no st:rfa nada . La tigura prin•Somos tan injusto~. que no considecipal ele su obra, la mujer triunfante
ramoa sensaloa sino , los que piensan
,le vidaa, junto al silencio de los muer- como
nosotros..

•

ERASE UN REY.....

"

....

-

GtfO XVH TOMOH-NU['JER·o 11

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

LA FLEMA BRITANICA

La Salud Trae Consigo

La Felicidad.
La mala salud es la causa
de los sufrimientos y no proporciona ningún placer. Toda
mujer que padece algún desarreglo de sus órganos femeninos
se puede convertir en vigorosa
y hermosa con el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia R
Pinkham. A continuación publicamos la carta que escribe á la Sra. Pinkham, la Sra. Rhona
McCoy de Gran Caimán, East End, Antillas Inglesas:

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"Por muchos años fuí víetima de la menstruación dolorosa, sintiendo un fuerte dolor através de mis espaldas y
caderas; y habiéndome ;recomendado una amiga el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham como ensayo, me
decidí á escribirle primero y pedir su consejo. Inmediatamente principié á tomar el Compuesto Vegetal y
desde que acabé la novena botella no me siento nada.
Un millón de gracias por lo que me ha hecho á mí y
no fallaré en recomendarlo á las mujeres que padecen."
A la venta en todas las farmacias.
Preparado en los Laboratorios de

LYDIA E. PINKBAM l\lEDI0INE CO., Lyun, Mau., E. U,

de

A,

Vl•Jaba por Inglaterra con un srmp,uco Joven e11yo apellldo he olvidado; sólo

recuerdo su nombre: Evarlsto. Aunque
por pura bolgazanerla nunca baya escrito
alg;o, te he considerado siempre como uno
de los m'5 preciosos lronlstas de la época. Solamente que, en vez de traducir su
lronfa en pequel!os papeles, la "vlv!a," lo
cual vale mis acaso, y la mezclaba i las
contingencias cotidianas que nada perdlan en ello .... Pues bien, cierto dla que
tomamos el tren para Ir i visitar no sé
qué castillo de los subLllblos londinenses,
me sentl de repente dominado en el vagón por Invencible nostalgla. Crel tener
que hacer participe de ella i Evarlsto, para sacudir un poco su Jovialidad habitual,
cuyo contraste con ml propio esplln me
exasperaba singularmente aquella tarde.
-.Mira, pues, un momento, le dije en
una lengua que sólo nosotros comprendla.mos (el francés vulgar), mira esas caras Impasibles de todos esos iugleses que
nos rodean, y su flema Insular te sirva de
ejemplo y te Incite á moderar tu locuaci
dail. No se conocen unos i otros y no
sienten deseo alguno de conocerse. Cada
uno piensa sólo en el objeto de su viaje
sin haber dirigido la palabra i sus vecinos, porq11e los Ingleses tienen horror i
gestos vanos y á palabras Inútiles.
-¡Sigue charlando! me respondió Evarlsto con elerta Intención. Pero no creo en
la flema brlUnlca mis que en la tlestra
espal!ola. 1Vamosl ¿Quieres apostar que,
si yo Intervengo, antes de la siguiente
estación, donde por lo demás balaremos,
es decir, antes de velnte minutos, toda
esa gente se habrá relacionado Y no tratará de dlslmular las emociones que voy
á suscitar en ellos?
-¡Vaya con la plcardlal contesté. Es
evidente que si tos injurias groseramente, si slmul■9 un ataque de epilepsia, o si
tocas el timbre de alarma ... .
-Nada de esto, dijo Evarlsto. Me contentaré, pues Ignoro su lengua y ellos
me respooder,o en la misma forma, con
una pequef!a pantomima apropiada; y te
respooao de que dentro de un cuarto de
hora todo el vagón estará en completo
desorden.
-¡Agradable perspectiva!
-En fin, ¿\I ó no? !Apuestas cinco pesos? Comprender,s que con el calor ,;¡ue
hace no trabajaré por tu linda cara.
Por pereu, y porque se calló, antes
que oor curiosidad, contesté.
-Vayan los cinco pesos.
Y me arrellané en mi rincón .
Andábamos ya desde cinco minutos. y
nuestros vecinos no nos hablan todavla
prestado la mis pequd!a atención.
Sin querer parecer Interesado en su
broma, no dejaba de vigilará mi Evarlsto con el rabillo del
Conservó, al prlnc plo, la más rlglda
Inmovilidad.
Después, de repente, como herido por
angustiosa inquietud, se Irguió de un
brinco y se puso á practicar en todos sus
bolsillos registros mlnuclosos y de los
m,s febriles. Por todas partes pasó su
mano: saco, chaleco, pantalón. Sacó, uno
tras otro, los objetos más disparatados:
un cuchillo de treinta y ocho hoJas, una
monedera sospethosamente chata, un paJ'luelo de mano, una colección de lápices
multicolores, una Ug;a con cintas. . .
Sea lo que fuere, los viajeros concluyeron por seguir todos sus gestos con
atentll&gt;o, y un ngo altruismo se despertó
en ellos. 1Eal no c.abla duda de que ese
desdichado Joven habla perdido una car·
tera repleta de valores. Era de seguro algún cobrador i quien un consumado ratero acababa de desvalijar. EmpezAbaose 6
cambiar miradas llenas de desconfianza.
Mientras taoto, Evarlsto volvió á seo•
tarse con aire desesperado.
Una vieja miss no pudo contenerse y
le Interrogó ....
El se contentó con significar. por gestos, su Ignorancia de la lengua Inglesa, y
se encerró en un doloroso sllenclo.
1Nuestros compalleros de viaje no le
lmltaronl Lor comentarlos continuaron.
Comprendl que se compadeclao de la pobre victima.
Pero Evarlsto se habla levantado nuevamente y siempre por stffas Imploró el
concurso de los viajeros para ayudarle á
levantar los acolchados de los esca nos:
Se levantaron todos como un soto hombre. Toda esa gente, poco AOtes impasible, se puso alegremente ti la obra, se revolvieron los acolchados. Un sel!or complaciente se puso en cucllllas y encendió
fósforos para alumbrar debajo de los asientos. Yo mismo. buen artista, y también
porque mi lodlfereocla hubiera parecido
sospechosa, me puse al lado de los de-

ºIº·

Productos mara.
vilJosos ,ara suavi.
zar,blanquearyater.
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade•
ro nombre.
........ In,,..__ ...11.,.
J . 81MON,

r.i.uso. Bor. IIU.aoru

e LLIFLO RE
I

"

P.ua11

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"EL MUNDO ILUSTRADO"

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Os parecerá acaso superfluo Insistir en
q11e uo se encontró nada.
Evar!sto, vuelto i caerse sobre el asiento, hacia gala en su tara, por lo demil.s
oaruralmente movible como un trompo,
de todas las expresiones de la desesperación. Con una espontaneidad queme conmovió, el senor complaciente, abrió su
valija y nos exbtbló el contenido. Su ejemplo fué Inmediata.mente seguido y nuestro
vagón se trocó en un momento en una
ropavejerla.
Con toda su mlmlca, Evarlsto protestó
contra esta exhibición. tAb, por cierto
nunca la menor sospecha habla rozado su
alma! Su actitud desesperada, pero digna, atestiguaba basta en la desgracia su
legitima fiereza de viajar con tao perfectos caballeros, y sus miradas sólo expresaban una gratitud eoteroeclda. Por tercera vez se puso de pie y solicitó con
gestos el permiso de retirar so saco para
asegurarse de si el objeto no se babia,
por casuandad, resbalado por alll. Podéis
suponer qué emoción levantó semejante
petición. Por último, se consultaron entre
ellos y después de corta del!btración, el
caballero complaciente tradujo la decisión
general y significó i Evarlsto que, en vista de la gravedad del caso, podrla permltlrsele todo. Lifrimas de reconocimiento brillaron en los ojos de Ev■rlsto.
Apacible y sonriente hlio lo que habla
anunciado, mleotras que las misses finglan admirar el paisaje.
Una desgraciada sel!orlta de unos doce
al!os de edad, habiendo arriesgado una
mirada entre sus dedos, recibió, Incontinenti, de su madre uua corrección que la
hlio gritar, no sin motivo, y llevó el desorden á su colmo.
Evarlsto sacudió su saco con melanco.
lla. Por fin, ante el fracaso de sus averl·
guaclones, tomó el partido de resignarse
y de ponerse otra vez el saco. Volvió A
sentarse, y con la cabua entre tas manos,
afectó no pensar mis sino en las consecuencias terribles de su pérdida.
Mientras tanto, la estación se acercaba y
yo empecé á preguntar, no sin alguna cu.
rlosldad, cómo Ev■rlsto se arreglarta una
retirada honrosa. Huelga decir que babia
llegado A ser héroe de nuestro vagón, por
lo demis, muy cambiado. Todos nuestros
compal!eros de viaje, que se coooclan ya,
no hablaban sino de él, y adiviné su unánime pesar de Ignorar nuestra lengua,
que les hubiera permitido prodigar al desd!cbado muchacho los cons11elos Indispensables.
El treo d!smlnula su marcha, y est,bamos por entrar en el andén, cuando Eurlsto sacó su sombrero de paja para secar
su frente llena de sudor y de angustia. Y
de repente todas las facciones C1e su rostro expresaron u n a dlcba Indecible,
mientras miró al fondo de su sombrero
boca arriba sobre sos rodillas.
El vagón entero dló voces de alivio. El
objeto habla sido hallado. Por fin se Iba
á ver ese objeto, esa alhaja, ese paquete
de billetes ce banco, cuya pérdida babia
enloquecido al pobre Joven basta el punto
de privarle del sentimiento del "cant" y
de la ''respectabU!ty." Todas las frentes
estaban tendidas hacia el sombrero misterioso. Pero Evarlsto economizaba sus
efectos, cuando el tren se detuvo, y después de haber dirigido á toda la asistencia estremecida de curiosidad una soorl.
sa amistosa y circular, se rtecldló, portio,
i levantar el borde Interior de su sombrero, de donde sacó, con precauciones minuciosas y lentas, un pequelio copo de algodón .... que se Introdujo en la oreja de la
derecha.
Nuestra agilidad nos permitió salvar
al andén, antes que nuestros compañeros
de vla¡e hubiesen manifestado sus sentimientos. Pero la "flema británica" no
salló tan ganADclosa.
Y, á fe, no lamenté mls cinco pesos ....
mtxlme cuando volvl á gan,rselos A Evarlsto, al dla siguiente, en un bonito "p&lt;&gt;ker á seis."
R. CURNONSKI.

VA.LIOSO HALLAZGO.
El Sr. Don Jaime J aramillo di
Sons6n, Colombia, cuenta lo siguienU
que le pas6 cuando paseaba por la
calle, y s ~ él, encontr6 lo que lf
salv6 la vida. Dice: "Tenía yo una
:fuerta dispepsia que me tenía inú.til
para trabajar: paseaba yo por la calle
Y 1!1-e en~ontré una hoja de papel, la
alce y v1 un retrato de un individuo
que se había curado con las Píldoras de
Vida del Dr. Ross. Inmediatamente
las compré y las tomé, y la curaci6n
fuó casi instantánea."

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Y v~elv_; á leer, un libro que
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Comercia], y lo que esta institución ha
hecho para educar miles de personas
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~I
_leer y escribir_ v. puede aprender Tene ur
e Ltbros por ~edio de mi sistema. Yo lo
ens_ello á V. pronto y bien y lo habilito á V para
me¡or. empleo. Mi libro, que le ofrezco gratis. mis
conse¡bs, puede ser que sea todo lo que V n;le.~ita
para o tener un buen destino con un sueldo mucho
mir Y magnffica oportunidad para adelantar
i ntese ahora y escríbame. l'onga su carta en
el corre!) hoy. Este pequcfio esfuerzo de su arte
puede :.er el principio de su carrera ~ {· h p
la ala
· " uc as veces
m suerte se ha trocado en buena
por medio
de un hecho de-mu~ha menos importancia. Escriba
~ Y ªP.b~n~ del si~t~ma de instrucción que le hace
s in p~didae d ?minio de la teneduría de libros,
e tiempo, Y gastando solamente una
trio era.

Desconfiar de las Falsificaciones.

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EN TODAS LAS FARMACIAS

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LUNAS

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�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

Calendario de la Semana La~ Doncellas del Niágara
DOMINGO
26
(49 de mes y 69 D. P). SaDtos Juan y
Pablo, hermanos mbtires, y Antelmo,

obispo confesor. Oficio y misa de los
dos primeros santos: rito doble y orna.mento encarnado; se conmemoran la Dominica y acta.va de San Juan . Fnnclón
en San :Francisco, que celebran las dos
congregaciones de San Luis Gouuga.

LUNES
27
La dedicación de la sauta iglesia c&amp;tedral de Aguascalientes. Santos !,adial~o,
rey y Sansón, preebítero.-O6c10 y nusa
del 149 día de la Iu[raoctava de San Juan;
t:l rito es semidoble y permi!e la celebración de misas t&gt;rivadaa de d1f11nto.
J6 piter en cuadratura con el Sol, á las
o horas 23 minutos de la noche.

l

.Muchos siglos antes de qae hombre alguoo de la raza blanca pisara el contloente americano, dos numerosos poeblos Indios dlsputábanse et absoluto dominio del
territorio qoe hoy constituye el Suroeste
del Ca.nadá y el Noroeste del Estado de
Nueva York.
Era la de los iriquois, una poderosa nación muy temida y respetada por los ple•
les rojas de toda la América del Norte.
Entre las seis ó siete tribus que la formaban, una de ellas, la de los Ongltialiralis, tenla fama por el valor temerario
de sus guerreros, por la extraordinaria belleza de sus muferes y por la sabldnrla da
sos ancianos.
Eran duel'!os de toda la mugen Izquierda del lago Erle y dedlc4banse los hombres A la caza del bisonte y del búfalo,
cuando sus vecinos los liur011.s no les
propor(lonaban ocasión par a so~tener
sangrienta lucha.
Aquella tribu, que tao hllbíles cazadores tenla y coa tan valientes guerreros
contaba, era, entre todas, la que coa más
fanatismo se entregaba á las práctlc..s de
su extr1J1vagante religión.
So aldea principal se hallaba situada
poco mAs allá de una milla al Norte de
,qael preclplclo1 donde el lago Erle arroa sus aguas; ae aquella maravllla sin
goal en fa tierra; de aquel rocoso anfiteatro en el que enorme mua liquida, de
mlls de diez mil metros cúbicos por segundo, se precipita con hórrido estruendo,
formando Inmenso caos.
Y aquella enorme cantidad de agua
que parece descender del cielo, aqoellas
extensas y blancas nobes que elevándose del fondo del abismo el anfiteatro velan y el azul de la atmósfera encapotan,
tleneo por bue tranquilo lago, donde las
aguas quédanse lomóvll•s, cual st la horrible calda les produjera profundo letugo, del qae luego despiertan con espantosas convu1s1unes, produciendo aquel
Indescriptible u,ell•P11ll, aquellos rápidos,

j

MARTES
28
( Vigilia de. los ~antas Apóstoles, coo
aynno y abstlnencta de cames).-S~ntos
I,eón Il, papa confesor, lrene&lt;;&gt;, obispo,
y Plutarco mártires. Rito senudoble CO·
mo ayer. J.. las tres y media de la tard,e
se cantan en catedral las v[sper.as, s1gue11 loamaiti11es y laudes, terminando
el oficio después de las siete de la noche.

cuya hirviente, vertiginosa é Infernal carrera el 6nlmo suspenden y el espirito
del hombre m6s esforudo amedrentan.
Ta.o Imponente tspectllcolo no es extraffo que los Indios lo tuvieran por sobrenatural y que lo considerasen mansión
de Nilzt (genJo del mal), eterno enemigo
de Waco11dah (dios del bien), al que los
pieles rojas adoraban tanto c~mo temtan
los 0111ilalliralis al mal espirito, que, segdn la tradición India, habitaba en las
cataratas por él formadas, y al que se
esforzaban en complacer para librarse de
los males sin cuento que podta causarles-.
I
Era creencia y articulo de fe entre os
onglualirahs, que del genio del mal nada
tenlan que temer si todos los años. en la
época que ellos llamaban 'U'as$i pio·11i
(primavera), le enviab&amp;n la doncella mis
hermosa de la tribu.
Este sacrificio constltula el acto más
s,grado y de más Importancia en la ,Ida
de aqoel pueblo fanitlco.
Las doncellas se disputaban la gloria
de la eleccl6n, y I• designada, que lo era
momentos antes de la terrible ofrenda,
se conslderJ1ba la mils dichosa de las mujeres y se aprestaba con orgullo, entusiasmo y regocijo sin limites, al b6rbaro
sopliclo que, para alejar el mal de su
pueblo, iba li sufrir.

11
Comenzaba la época de wassi pi oni.
Los 0111/lii;lirahs regresaban á sos lares
después de largo tiempo de ausencia,
empleado en re!Uda y sangrienta locha
contruas vecinos los hurons, derrotados
esta vez, como otras tantas, por aquellos
terribles guerreros que mandaba el más
bizarro y mb Joven de los si;&amp;}mns de 111
trlb11, Antitialiuel Cel tigre).
Ola de 1trao fiesta en la aldea de los
onghiahri;lts era aquel eo que verificaba
su entrada triunfal el ejército vencedor
de los hurons.
A todos, segdn la etiqueta India, les
reclblan, á la entrada de la al.tea, sus
propias y respectivas mujeres, y alll les
presentaban manjares y vistosos adornos hechos de plumas y cintas, con los

que se engalanaban los guerreros la c..beza, el_pecho y los bruos,
Sólo 110 goerrero, el más Joven, el Jefe
principal de la tribu, no tenla Quito aque.
llos agasajos le hiciera. Anlinahuel era
soltero.
k , Z
.
La hermosa Joven 'Pmou a,1 · 111nm,
hija de un anciano s1;cl1em, amaba con
delirante frenes! 11 esforzado campeón;
pero éste no se habla dignado fifu en ella
s11 arrogante D11rada, y la encantadora
nlfta sulrla en silencio las horribles torturas que la causaba aqoel lnextlngulble
amor sin esperanza.
Sin esperanza, porque la apasionada
doncella bien sabia Que Anti11ahuel 1maba
, la hija de otro poderoso fefe, A la hermoslsima Hou-Oli pee, que II su vez estaba
prendada del valeroso Joven sachem de la
tribu.
Nadie Ignoraba estos amores, y ya en
la aldea se fijaba el dla ea que la cereD1011la de la boda hsbl• de celebrarse, seglln
el rito de los onglziaJ,ralis, después de haberse consomaoo el sacrlliclo al genio del

mal.

La época del horrible tributo habla llegado y no era prudente retrasar el envio
A Niang de la mis bella muchacha de la
tribu.
Terminadas las fiestas de la victoria,
se reunió el consejo.
A él fueron presentadas las doncellas;
los sachemsdeslgnaroo, como la m•s btr.
mo,a y digna del genio de las Cataratas,, Hou-011 pee, prometida del Invicto
guerrero.
Un estremecimiento convulsivo agitó
los mll,culos del Indomable mancebo al
olr la fatal sentenua del consejo. Empuñó lostlotlnmente su hacha de goerra,
y de un salto, como tigre á quien arrebatan su presa, fuese A colocar delante de
su am 1d1. dispuesto , partir el cráneo á
quien arrebatársela Intentase.
- Hou·Oli pee me pe1tenece-dijo con
ronca voz el m•ncebo.-Hou, 0/, Ptc es
sagrada. El que A ella se acerque caeril
muerto, rnls ples.
-Hou-Ohj¡ec es la m6s hermosa don.
cella de la tribo-repllcó un uciano sa·
clum. con sentencioso acento y solemne
ademán.-El Grao Espirita qolere que sea

MIERCOLES
29
San Pedro y Sau Pablo, apóstoles.. Oficio y misa propios: rito doble de pnmera clase con octava y ornamento encar11ado Función solemne en catedral, indul~ncla. plenaria y vlsi~ de lo,s siete
altares, oficiSDdo de pontifical el 1lus~r{simo señor Arzobispo. P!Jr la tarde ~ay
vísperas cantad.a s. También ~ay ÍUDCIÓn
en Guadalupe, la Bncarnación y otras
iglesias.-(P. S.)
. .
Cuarto menguante en P1sc1s, fi las 10
horas 2 minutos :2se¡undosde la 11oche.
Llo vi.oso.

JUEVES
30

''HH~'J,t;f;J:~E'f:lif-.ff,E;f-:féfé'

JULIO

~f,:f,:f-~·

Se considera á la Srta. Powell como la más
insigne violinista de su sexo.
Maneja un arco de violín con tanta uniformidad
y certeza como cualquier hombre· su tono es alto
y sensitivo; frasea hermosamente y tiene un delicado sentido de ritmo.
Y sus magníficas rendiciones son reproducidas con tanta
perfección-tan exactas al original- que el escuchar sus Discos
Victor es lo mismo como si uno oyera á la misma Srta. Maud Powell.

Discos de diez pulgadas- $2.50 Plata cada uno

La conmentoracl6n del apóstol San
Pablo (conmemoración de San Pedro).
Santa I,ncina. virgen. FUDclón titular en
la parroquia de San Pablo.

m

Vd. gozará en oir los solos
de violin por Maud Powell

1f\

''H;f3,,

VIERNES

JQ
La octava. de San Juan Bautista. Santos Casto, Secundino, obispo, mfirtires,
Leonor, obisoo coofesor, y San.Aaron,
primer sacerdote del orden levfüco. En
catedral vísperas cantadaa cuatro días
por estar la indulgencia. de 40 horas. En
todo este mes solemne.e cultos por la noche en el Col:gio de Nlña9, que celebra
la Cofradía del Divino Rostro.
Conjunción de la Lnna y Saturno, á
las 8 ho"'" 8 minutos de la noche.

SABADO
2
La visit.eci611 lle l\Ja1ía S1tnLísim11 :1
Santa Isaht&gt;l (se relehra con rito dol,le
,'le Fe¡rnuda cla,e ). $dntos Proce,o y
Martiniano, mártires, yOl6n. obiFt&gt;O confesor. :Función en la Ilasllíca de Guada.lu pe de la diócesis de Que, étaro.

64028 Polonaiae
•
64075 M6lodie 64073 Menuett
64074 Souvenir 64027 Canción Eslava de la Cuna
64076 (a) La Abeja (Scbubert); (b) Vals del M--.nuto
64104 Muurka 64]1)3 En el arroyo

-

Vieuxtemps
Gluck
Mozart
Drdla
N cruda
Cbopin
- Zarsycki
- Boisdeffré

Discos de doce pulgada.s-$3.50 Plata cada uno
74025 El día de San Patricio Vieuxtemps
74026 Finale de E menor Concerto Mendelssohn
74135 Thii.ie- lntermezzo (Meditación Religio1a) - Massenet
Estos discos marcan otro paso adelante en el arte de impresionar por la
Cia. Víctor y constituyen 1a mejor evidencia de los impor tantes perfeccionamientos hechos recientemente.
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LO QUB HARA.

cr;fi;lo para colmar de bienes Ala tribu de

Una mujer compra una máquina de coser por el trabajo que
ejecut.9. y no como un mueble.
Un hombM lleva un relox para.
que le indique la hora y no como inversión de un capital so..1rante, y el mismo principio se
sigue en e] caso de enfermedad.
N ecesitamos la medicina 6 el
tratamiento que alivia y cura.
El tratamiento de una enfermedad no admite empirismos. La
g ente tiene derecho á saber lo
que es una medicina y sus efectos antes de tomarla. Debe hab81' dejado conocidos antecedentes de beneficios en ca os idénticos, una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente porque
tiene tales antecedentes, es que ]a

Antinahuel no contestó.
Con la mirada Insegura y torta, los brazos tendidos, bala la cabeza, pálido ydeseocaJado el semblante, nadie en 61 boblera reconocldo al Indomable é Impetuoso
guerrero de los on¡h,ahrahs.
El anciano súcliem que este efecto habla
producido con sus fatldlcas palabras. asió
de la mano á la desdichada Ho11
p,&amp; Y
la coodu/o fuera de la choza del consejo,
dlcléndo a:
-Todo est, preparado p,ra 0ue I• mu
feliz doncella de los 0111/tii;hrahs vaya en
busca de Nian¡ al fondo de la catarata.
-!ESU mi hlJ• dispuesta?
-Lo estoy, padre mio,
Guerreros y mojerl!I, afilos y ancl&amp;nos,
toda la rente de la tribu agolpóse, la orilla del lago, donde una pequella y blaoqulslma canoa, profusamente adornada
con flores y frutos, se hallaba preparada,
conforme al ceremonial acostumbrado, para conducir , la Joven dichos• que en bien
de su pueblo babia de ballar la tumba en
aquel espantoso terremoto de 1goas.

PREPARACION de WAMPOLü
se compra y emplea sin vacilaciones 6 dudas. Su buena fama es
la sólida baGe en que se cimenta
la fé del público y el buen nombre tiene que ganarlo por buenos
resultados. Para los fines para
los cuales se recomienda, es leal,
eficaz y práctica, hace precisamente 1o que tiene Ud . derecho
á esperar de ella. Es tan sabrosa
como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y curativos d ~l .Aceit e de Hígado de
Bacalao Puro, combinados con
Jarabe d e Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Merece la má.s plena
confianza en casos de Anemia,
Escrófula, D ebilidad
ervio a y
General, Influenza, Impurezas de
la angre y Aíecciones Agotantes. "El Dr. i\lanuel Carmona y
Valle, Ex-Director de la Escuela
Nacional de :Me dicina de M é xi co,
dice: Conozco y empleo su preparación en todos los casos en
que es necesario reparar las fnerzae d el organismo; teniendo ]a,
ventaja de que los enfermos y
aun los nifios la toman sin repugnancia." Nadie sufre un desen,
!Iatlo con esta. En las Boticas.

lOS METILOIDES
representan el tratamiento más moderno,
seguro y eficaz de la gonorrea y otros
Aojos purulentos. Sus efectos se notan á
las poros horas de tomarlos y no causan
estrechez ni molestias como sucede con las
iny¿cciones. Pida Vd en todas las Boticas
los Metíloides, su precio es razonable y s11J
ef~ctos satisfactorios.
De venta en las Boticas,
entrtgada A Ni411t , SI el lnveocli&gt;le gae-

rrero Antínal1u1t se rebela contra W 4&amp;oti-

daft, que el dios del bien nos a bandone y
que Niang arroJe naestros coerpos á los

tigres para que sean por ellos despedazados y comidos después por los buitres.
El conjuro del anclano llenó de terror á
todos los que el acto presenciaban, y basta Anti114/1111l dejó escapar de sus manos
el arma terrlbleqoe, amenazador, blandla
y quedó sumido en extralla y rápida postración.
N•die duda,a que la maldición del más
venerable Jd11 de la tribu se cumplirla.
Tal era el fanatismo de aquellos pieles
rojas, que lnstaotineameote se lanzaron
sobre Antínaltud, dispuestos i darle
moerte y ve11ficu después con su cad,ver horrible y repogoante ceremonia en
desagravio de la ofeosa hecha al Gran
Esolntu.
Hou-0'1 p,i; se toterpuso y le salvó la
vida,

-¡Deteneosl- grlt6 la Joveo.-Yo no
pertenezco á A nHnaltu,i , porqoe el gran
Wi;co11dal1 qoJere que sea de Niant. ¡Dichosa yo que tengo la fortuna de Ir aJ sa-

mis bérmanosl

B1 Ilustrísimo Senor Arzobispo de Gnadalajara
Recomienda la Pe-ru-na

º''

111

La noticia de lo ocurrido en el consejo
t111 lo s1;c/1tms, al ser elegida la victima de
Num¡¡. circuló rápidamente por la aldea y
todos los habitantes preclpitáronse f. la
orilla del lago oara ver salir de la choza •
11 JQfeD Ho11• Oh pee que, en comp&amp;ffla del
ancl1nolndlo, caminaba al l11gu del sacrl·
ficto.
Poc.. era ya la distancia que de la bar

ca la separaba, cuando rápidamente Y
abriéndose calle i viva fuerza por entre
la muchedumbre, con so negra y ondolosa
cabellera tendida sobre la espalda. cente
lleante la mirada, erguida I• cabeza, m1l•~tuosov resuelto el ai!•mln, apareció la

hermosa Pmouliali-Zminn , y con rapldu
sin Igual si.ltó li la barca, empuM el remo, y separando de la orilla la débil ea,barcaclón con un solo golpe, dijo, con argentina voz:
-A11lini;huel vivirá dichoso con el amor
de Ho1yOb p,c, y yo seré feliz pidiendo A
Nian¡ Ubre , mis hermanos de los males
qua les amen.u10,
Con espanto presenciaba esta escena
un octogenario Indio, que su encorvado
cuerpo dificultosamente sostenla apoyado
en el asta de una mohosa y vieja lanza.
Ya la canoa que A 'l'mouki;/i-Zminn
coodoclA, bal!Aba.se en el centro d.e los r,pldos, y coo vertiginosa carrera marchaba
hacia el abismo, cuando el anciano se dló
cuenta del terrible esped6culo qoe presenciaba, y acometido por violenta exdtacló11 nerviosa. con último y supremo esfuerzo, se lanzó al lago, saltó , una canoa y arroJlndola dentro de la corriente:
- ¡Nol-gntaba.-1No es mi bija la destinada al sacrlfidol ¡No quiero perderla!
Ella es la encuitada de entregar mi espirito A Waco11d4h. ¡No tengo otro amor
que el suyo! ¡Es mi único consuelo ¡Es
mi uafca felicidad!
La distancia y el lejano estruendo de
las cataratas apagaron la voz dd anciano
que, como si no fuer1. bastante la Impetuosa marcha Que lmprlmla á la canoa la
corriente de las aguu, remaba con tltánl·
to esfuerzo y aogostlosa ,osledad para
alcanzará la embucadóa, donde su Idolatrad• bija corrta bada la horrible manf 16n
de Niant,
M.ás que embarcaciones, pareclan las de
Penouki;lz Zmi11n y su padre dos flechas,
lanzadas por arco extraordinario con fuerza sobrenatoral.
La febril ansiedad del anciano, la agonla qoe A su almatortaraba, v1óse un mo·
mento próxima á terminar con el triunfo
de su delirante propósito.
L 1 barca que le arrastraba tan próxima
lle&amp;ó, estar de la de so hija, qoe ya los
&lt;rispa.dos dedos de su manó la tocaban,
Con lndescrlptlble Júbilo soltó los remos, e:i:teadló los bruos, c.on ambas manos aferróse A la canoa de Pa11oukaJ,-Z~
11i11n. y en el momento en que eoo freoétl·
ca alertrla l!ritaba:
-¡Oab! ¡O.ihl ¡El Gran Esplrltu DO quiere Que el viejo sacfum pierda, su blJa l
Violenta sacudida separó , las dos barcas y las colocó sobre el borde de ,,. cata-

rata.

El arco tri,; las Iluminó un instante con
sus brillantes colores, y envueltas en Inmensa y argentina nube, acompat!adas
del estruendo por las aguas producido,
ambas rodaron al fondo del abismo, que
de tumba sirvió al anciano guerrero y II la
tan desdlch•d• y hermosa hija de la tribu
de los 011ghiahralis.

IV
Aquel lugar, que los Indios coaslderabao
mansión del eenlo del mal, donde era sacrificada la más hermosa dooeella, es hoy
el sitio de los Estados Unidos lmpresdndlb!emente y con asombro visitado por
cuantos viajeros llegan á la América del
Norte.

Catedral de Guadalojara, México

TOS BRAVA ALIVIADA POR LA PE-RU-NA
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++~
Perwna 1Dn.1,(J KJ'u. Oo., _ .
Guadal~ia1·a, K é:iao.
i
( olumbus, O. , E. l . -1.
~lbnt f,J, 1.?0D.
'.t
i .Jíu.1J lfeñores míos:-1en(Jo la sati,efaceión de co,mmicar

1
I

á u8tede.~ q1w el u&amp;o del medicamento denominado 'Pe1·111,a''
l.,.1, curado 1·adicalmente en pocos dfo8 á 1L1ia pu•1sn11ct de 1a i
+ .familia, que 1.:eníeb vad ciendo, desde liacía do," 111e8e-', d1J uua
+ toH 11wlt8ta y per,,iste11te.

i
i

lJe 11,"ii!&lt;h~ afe.ctfoimo_ cr_ ':{
,
JO E IJE JEST/8,
Arzooi&amp;po de Uuadaloim·a.

f

i
¡

1
l

t

f

.++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++-1 ++++
remedio puede posibleNINGUN
mente recibir mayor elogio que
el que ha recibido la medicina que
ha llamado !a atención '! men:cldo
la. recomendación de un arzobispo
de la. madre de las iglesias, I&amp; Santa Iglesia. Cat óUca., el llustrfslmo y
reverendlsimo seilor llcencladodon
J osé de J esfü Ortlz, arzobispo de
Gu adal ajara..
Tales d Jgnldades no condescenderían á. dar su recomendación personal á un remedio, 1\ menos que
baya demostrado sus méritos en
ca.sos peli¡rrosos.
Para erifermedades causadas por

cambios y pecullarida1es del clima,

la. Peruna es el remedio más cono-

cido en el mundo.
Para enfermedades mucosas de
la nariz, la garganta, el estómago
ú otros órganos internos , la Peruna es e l remedio que proporciona
a.l!vlo.
Ali vla. inmediatamente y s us curas son permanentes, como lo t estifican miles de personas.
Como remedio del bogar, es el
primero.
En la casa. del rico 6 del pobre,
la Peruna. ccupa. un p ues to de honor.

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos ta•
maños, de $1.00 y $2.00 botella.
El nombre de Ni.gara, que tiene aquella
la Naturaleza, es conocido
en todo el mundo; pero sólo mls lectores
conocen la fantistlca tradición de los Indios, primeros pobladores de aquellos deliciosos bosques, que acabo de contarles.
Algunos habitantes actoates de aauel
pals cuentan boy, y mochos aseguran haberlo visto, que en las noches de luna,
durante el mes de Abril, se ve claramente
eatre la bruma producida por la eatuata,
vagar en rápidos giros las almas de las

maravilla de

doncellas Indias, samficedas el geofo dtl
N1•gara.
Y la verdad es que aquel lugar, Iluminado por la luna, es tan fantástico que
la Imaginación a,enos solladora fórjase
mil extral'!•s visiones al contemplar aquel
monstruo desconcierto de las aguas, produciendo el más gigantesco, humoso y
sobreo.tural especUculo que á la vista
del hombre puede ofrecerse.
FEDERICO JAQUES.

�El Mundo Ilustrado

EL R~PIRftR PROFUNDO

LasMujeresEnfermas Deben Probar con el Compuesto V•etal
de la Sra. Lydlél E. Pinkham.
¡Fijarse bient en este paquete del
Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia
E. Pinkham, que ha curado á más
mujeres que ningún otro remedio
en elmundol
La Sra. Francisca Puigde Solana
de la ciudad de Cienfuegos, Rer :blicade Cuba, en carta que eSl ril ·
á la Sra. Pinkham se expres; a
"Cumpliendo un deber á V d. de~ atr
por la curación que me facilitó, debi II á 1
gran medicamento, le escribo las siguientes
lineas:

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"Llevo de casada 3 a1ios, durante cuyo tiempo be sufrido terriblemente de dolores al aparecer del periodo mensual. También te~ía
un flujo que me aniquilaba, y lo que era peor, falta del apetito.
Alentada por algunas amigas, resolví tomar el Compuesto Veffetal
de Lydia E. Pinkham y sometem1c á su tratamiento. Hoy, gracias á
V d., me encuentro libre de los achaques que antes sufría y tengo un
bermoso niño que es la alegría de la casa. Recomiendo á toda mujer
que sufra de esas dolencias, como yo las sufrí, que 110 demore su cura
sino que se someta sin pérdida de tiempo á vuestro tratamiento."

Haee dos a!los, di;" el doctor Sheldon
Le&amp;Ylt ID ID dlttmo libro 1ob11 bl¡lene,
emprendl un eurso de tres meses de eJer·
ciclos de resplr■clón, aco1Dpa!l1do de la
pr.f.ctlca de los bJbltos del dominio sobre
mi mismo, partlcalarmente en lo qae se
rdiere l. la salad, con muy satisfactorios
resaltados.
El respirar metódica y profundamente
tiene una feliz tnfloencla sobre la salud Y
ocupa, ademAs. como un ejercicio, un
puesto prominente en el dominio del
lndMdao sobre si propio. Es un ejercicio
que puede practicarse en las boru de des•
canso, con seguridad de adqulrlr grao beneficio para la salud 1eneral del cuerpo.
Las personas que adquieren la costumbre
de respirar profundo, esttn exentas de
contraer la tuberculosis.
La manera mejor de practicar este eJer·
elclo, es la sl&amp;11lente: S16otesecon el cuerpo perfeetamente recto y con naturalidad,
el pecho saliente y la cabeza lna:nt•d•,
resplrese profund1mentenrlas veces bael6ndolo lo mu profunclo y sostenido que
se paeda, de 1• manera que lo hacen los
nadadores al sumtrclrse en el a1aa. R.,..
pitase esto un ,e¡ulu nllmero de veces al
seotuse , pr1.ctlce.r el eJerdclo y procll•
res, tener constancia dlllante un periodo
de tiempo Indefinido.
No solamente es este eJerdelo un preurvatlvo ele la tisis, c!el catarro y otras
enfermedac!es del pecho, sino que es. un
buen remecllo contra la lodJgest!ón y el
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3.75
Rn el extranjero, por tri me•tre , 450
NÚMEROS SUELTO :
an la capital .
En los Estados
En el extra uj ero
Atrasados . . .

S o.;¡o
0.35

0.50
0.50

NO SE DEVU0LVEN ORIGINALES

§emana
DON JUSTO SIERRA
A figura de don Justo Sierra,
no la del abogado, ni la del
político, ni la del ministro,
sÍllo la del literato, la del historiador, la del poeta, es la
nota de actaalidad de la semana.
Ha sido electo presidente de la Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente de la Real
Española,
Y nada tendría ello de interesante-aparte del
honor dado y recibidp,-si no fuese por cierta
singnladdad que, á mi ver, entraña el caso: la de
que la Academia, contra la costumbre sancionada y establecida, ha con6ado sus destinos á un
espíritu joven, curioso, inquieto y francamente
refractario á la idea de estancamiento, de ecle•
siástica inmovilidad, de odio á toda nueva orientación que, en el fondo, entr.iñin esas doctas corporaciones.
Mncho se ha discurrido y escrito á propósito
de las academias. Qaiéoes las tienen por fríos
sarcófagos adonde van á reposar su su.eño de olvido ó de gloria, los que en la plenitud de la vida faeron de activida,d ejemplo, y agobiados por
la edad, incapaces de un nuevo impulso, temero•
sos de toda innovación, conservadores recalcitrantes, se acogen al sillón académico para dor·
mir¡ quiénes por bdnartes de lo viejo y apÓlillado
las desdeñan, sombríos baluartes en los que se
resiste á la renovación de ere.dos y escuelas, y
la momia del pasad~ se yergue airada ante el de·
bo del presente. 01.ros, por el contrario, prodigan alabanzas, considerándolas como templos en
los que se mantiene vivo el [;ego sagrado del
casticismo, y sabios varones se congregan sin olro
fin que el de la defensa de los flleros del orden
contra los ataques revolucionarios de la juventud.
Ha caído en desuso· este géuero de discusíone,.
Lejanos están los tiempos en que Zola descargó
sus golpes de maza sobre la Academia Francesa,
y pasaron los dfa.s en que la phuna de Leopoldo
Alas puso de oro y uul á los señores de la Española. Ha llovido desde que Daudet escribió El
Inmortal .... Mas, á pesar de que las controversias no surgen ya, ni salta la chispa de la burla ó

del odio¡ á pesar de que, todavía ayer, Marcelo
Prevost, novelista de polvos de arroz muy que•
rido de las damas, infestó de aromas de bu.doir
el helado recinto donde se congregan, en P,ufs,
los caballeros de las verdes palmas, la idea de
que las academias son, por antonomasia, conservadoras y retrógradas, no desaparece.
Y be aqu( que en esta callada ciudad de Méxí·
co, que nunca ha escuchado el fragor de literarios motines, nues~ra Academia, que apenas si
da, de vez en cuando, señales de vida, rompe con
manoseadas prácticas- quizás á pesar suyo, pues
confieso que desconozco los reglamentos qne la
rigeo,-haciendo ocnpar el sillón vacante de la
presidencia á uno de sus o.icmbros, si bien el m.l.s
antiguo por la fecha de su nombramiento, uno
de los más modeTnos, en el intelectual y noble
sentido de la palabra, y uno de los menos académicos, si admitimos que este vocablo presupone
hábito conseTvador y rehacio á todo lo nuevo.

• ••
Don Justo Sierra es, en efecto, no espírilu jo•
ven y siempre abierto li la renovación de todo
ideal estético. Su juventud filº reside en los años,
sioo en el pensamiento. Es joven porqa.e ha sa•
bido evolucionar, mantenerse constaotemente á
la altura de su época, no quedarse nunca atrb.
No hay orientación. nueva que no haya estudia•
do y de la cual no se asimilara Jo que de mejor
creía que residiese en ella. No ha cerrado los
ojos ante el despertar de las geoeracionu nuevas, ansiosas de un nuevo ideal, de una nueva
encarnación de belleza; antes, por el conhario, se
ha a6Uado á ellu, dirigitndolas, encaudndolas
¡{ veces, y logrando el milagro-raro en estos
tiempos de rudo wdividualismo, en un hombre
de sesenta años-de que los mozos nacidos casi
medio siglo despuis de él, no le miren con el mirar desdeñoso, au11q11e Jleno de respeto, con que
comúnmente se mira á los hombres que encarnan
no pasado muerto sino qae, tendiéndole la maDO como á un. coñtemporáneo sayo, le 111.men
maestro,
Y ninguno, en verdad, entre los escritores lllexicanos, puede aspirar con mayor jastida á tan
elevado titulo, como el autor del Canto al Genio.
Nacido en una época que, seguramente, no reputará la histol'ia de nuutra lilerahu-a como la
de mejor buco gusto¡ en tiempos en que un ro•
maoticismo torpe hacía presa, con honrosas
excepciones, de buena pade de nuestros hombres
de letras; en el reinado de una literatur¡ diametralmente opuesta á la boy reinante, don Justo
Sierra supo adivinar, con rara clarividencia, el
porvenir, y, en fnerza de evoluciones sucesivas,
no sólo no ha sido un retrasado, sino qu~
con su enseñanza y con su. ejtmplo contribuyó
de modo poderoso á formar la generación arlis•
tica de hoy.
IQaé enorme distancfa recorrida vemos entre el
poeta de los Cu.enfos Románficos y el autor del
Discu.n,o á Emilio Ci.tStelarl Es tan grande que la
clave de ella sólo fa descubrimos admitiendo en
el lejano soñador de negra cabellera de las Veladas Literarias un pensamiento equilibrado y sereno, una sensibilidad íácil á la más tenue emo•
ción, una perspicacia critica á toda p.rueba, y,
sobre todo, uoa sinceridad, uua amplitud de
criterio que le impulsaban li admirar, sin rebozo,
las manifestaciones literarias más diversas y dig •
nas de -ser admiradas.
No de ot:ra i;uede se u:plica11 la inftuencia vivfsima que don Justo Sierra ha venido cjer-cieudo en trapos literarios actuales, cuya filtaciói:.
estética difiere en abso uto de aquella de los de
ayer, y la juvenil frescur1. de sus pr.oducciones.
-recientes.· Por e.ncima del historíado:r-artista, del
poeta y del crítico, los muchachos de estos tiempos simpatízan con el hombre dotado de una tau
sutil co?Dprensión de lo moderno.
Y es por ello que la juventud, ioquieta y rebelde siempre, se reconcilia por atiora con las
academias . . ..
CARLOS GONZÁLEZ PERA.

Los Mártires de Antaño
niñ1&gt;s de antaño
íuuon mártires de deseos, los de la época pre•
sente viven hastiados,
hartos, cansados y ahí·
tos de todo.
Autes una sola pa1abra ngfa toda la educación de la iofaucia: ¡No!
Hoy otro JllonosHabo Jo ha reemplazado y ese
monosílabo es: ¡SJl
Recuerdo que en mi niñu nada ó casi nada
nos era permitido, y todo, casi todo, nos estaba
vedado,
No éram: s daeños de interrogar, se reputaba el
colmo de la mala cTianza terciar en la conversa•
cióo de las personas mayores.
En el ramo de bebidas y comestibles estábamos
reducidos á la porcíón congrua y i nuestra más
simple expresión, No nos era dable comer chiiimoya, ni s1.ndb, ni ciruelas del tiempo, so pretexto de que aquélla bacía mal ai la bilis, la ~e•
guoda e:nfriaba el baz:o y las terceras atacaban la
garganta, ¿Un bongo ó una trnfa? Ni por pienso,
si vale el término¡ y en mat~ria de bebidas, una
sola nos era pnmitida, la más simple, la mh ~a
na, la más pura, la más oatiiral de toda~: el aqua
fontana de los médicos prdaoles.
Si de estas consideraciones pasamos á las de la
wd11menlaria 1 comprobaremos iguales 6 parecidos fenómenos. Un par de zapatos bibla de durarnos un par de meses, mínimum, y, ó los da.ra•
bJ, 6 veía para qué oacía, De ahí que ocbo
días después de estren-idos ya tuvieran un ventanal á la altura del dedo gordo -y chnccos ambos
tacones. A h.s dos semanas la zuela, en abierta
pugna con la chinela, bostezaba lameJ2tablemente
y al andar hacía 11n raído ensordecedor de castañuelas. El resto del tiempo, hasta los dos meses
reglalllentarios, aqnello se disolvía en saoics -y
llegibamos al altar, es decir, á un nuevo par de
zapatones con el pie e.n el suelo en el estricto
sentido del término.
Nuestra ropa no era nnnca nuestra de primera
intención. Venía á nosotros á través de naestros
progenitores y primogénitos, como los baiios en
Zacah:cas, en donde es fama que primero se baña
el papá, después, y en la misma agaa, la mamá y
luego los hijos por orden cronológico. El lodo
que queda se cede á la servid11mbre para el mismo fin ó para usos domésticos.

•

RUINAS DEL PANTEON GENERAL,

cola de pato adornada con vistosos alamares,
gran cuello vuelto, á la marinera, botas de charol. guantes lila y /horroresco referens,! sorbetera
alta, ancha de alas y terminada casi en pnnta.
Las niñas, ¡ pobrecillas! se las metía dentro de
una enorme crinolina, forrada con una falda ea.ajada de olanes encurujados, se las encerraba. bajo uo gorro monameotal forma cabriolet, se las
enfundaba en unos calzones, ¡pero qné calzones!
largos como la esperanza de un pobre, anchos co ·
mo manga de confesor, y terminados rumbo al
pie por un embutido de doce ó catorce p11tgadas
de esbtara. Botío de mahón y de resorte, orejas
al viento, y media, blancas de algodón completa•
b1n aquel atavío.
¡Estábamos espantosos! Se nos afeaba, á mayor
ab11ndamieoto de oo dejarnos comer, beber, pre·
gantar, retoursobre los 11UJebles1 ni escupir en las
alfombras, ni siquiera comer.nos las uñas, ni meternos el dedo eo la nariz.
¡Y la escuela! Aquello era de ver, ó mejor, de
jamás haberlo visto.
La pJJmeta y la disciplina, á la orden del día,

Así nuestros vestidos. Nuestra blasa había comeo:ndo por ser levitón ancestral, luego pasaba
á jaque1te paterna, se metamorfo~tJh rn seguida
en saco rabón del mayorcito, después en paletó
del set.ando nato para llegará nuestros hombros
transformado en bluu ó en chamura guayabera,
La ropa femenioa, más tran~formable de por
sí, sufría más y mis completos avataru. El. vestido de quillas de h. milmá se transfiguraba en
manteleta de la tía, en peinador de la bija casa•
dera, en falda zancona de la adolescente y remataba la suerte convertida en mantillón de lujo ó
en pañales de brega de Ja recién nacida.
De ah[ diálogos de esta ó parecida natnralna:
-¡Pero hombre de Dios, cómo acabas la ropa!
Esos paotalones que traes los usé dos años, á tu
herm;ino le duraron uno y á ti á los seis meses
ya se te caen á pedazos!
-Pnes por eso ha de ser, papacito.
Y pase que la •opa bnbiera sido hereditaria
cou tal de que no hubiera sido tan ridícula.
Pero qut modas, !Dios m1o! ¡qué modas aquellas!
Para llorar á lligrima viva ó para reír á carcajada tendida, basta consultar en un álbum de la
moda de entonces la sección de indnmentaria infantil. Los niños de ocho á diez años vestían pantalón la.rgo, ceñido á la pierna, chaquetilla con

LA ESCUELA DE N1R1ts.- OTRO ASPECTO DEL
PANTEON,

L-'I ESCUELA DE ESTUDIOS SUPERIORES, - FOTOQRAFIAS OE LAS RUINAS DE LA O/UOAD DE
OARTAGO, COSTA RICA, ENVIADAS AL SEflOR DOCTOR DON MANUEL SORIANO POR
EL SEIJOR ANGEL M, V ~ LAZQUEZ, 0/STINQUIDA Pl!RSONALIOAD DI:
AQUELLA REPVBLICA

sin contar las orejas de barro, las genllBu:ionn
sobre piedrecitas de hormiguero, ó en cruz con
nna piedra en cada mano. el calabozo hirviente
en cucarachas y ratas bodegueras.
¡Y qaé maestros! Sacios, con media navaja
dentro, mal vestidos, mal encarados, mal hablados
v hasta mal pagados. ¡Y qué enseñ anza! El B A
BA, el catecismo y el Fleury (pronúnciense todas las letras y dese al nombre acentuación grave). la• cuatro reglas, á veces nada más dos, y
pare usted de contar.
iY qué edific ios escolares! Vecindarios poblados de ¡tente maleante; vapores amoniacales y
,iullhfdricos capaces de asfixiar al Caballito de
Troya¡ oscuridad , polvo, bancas cojas, mesudesveocijadasl De veras daban gaoas de la.rgarse al
playón á virar el carey, antes que educarse en
semejantes planteles.
Y eso que sólo hablo de los uternados. En
cuanto á los internados, ni la clircel municipal,
ni el presidio de Ulúa, ni menos aún un cuartel,
darían hoy idea de lo que eran en aquel eoton•
ces un San Gregorio, nn Sao Ildefonso ó 110 San
Jaan de Le!Ián.
¡Culpas (aeron del tiempo!. ...
Sin duda alguna. Lo cual no obsta para que
quede Justificado el rubro de este mal pergeñado
artículo.
No cabe duda: los niños íucroo los verdadercs
mlirtircs de antaño.
DR. M. F LOR ES,

�de sol ardiente!, ..... Y el beduíno cantaba_; pero debilitábase su voz: poco á poco; Y se interrumpía br11Scamente como eón un ~~llozo.
-¡Pobre Mohamed! Estás como prisionero aq~í
-¿no es verdad?-decíale la Joyen con su cariñosa voz, mientras que las lágrimas la velaban
los azules ojos.
.
-No, no-respondía el mancebo! y sus _labios
temblaban, como si hubiera querido decir ~tra
cosa; pero sonreía, mostrando. los blancos dien•
tes, y quedaba mudo y pensativo.

"'
••

EL BEDUINO
E llamaba Mohamed y tenÍll
de dieciséis á diecisiete años.
Era alto, ligero y los ágiles
miembros perfectos paredan
fundidos en bronce; en el rostro alargado, de perfil de medalla, brillaban los ojos ¡fraudes y obscuros, y los sutiles labios descubrían
los .tientes blancos, aguzados y fuertes como los
de un gato.
Miss D;aisy Egerton Yióle un día, cerca de uno
de los caprichosos y pintorescos bodegones árabes del Cairo¡ y, mirándole, había pensado en las
obras maestras ,erecorromanas de los museos de
Italia, en los Efebos y en los Discóbolos de bronce. La armonía de las formas, envueltas en la túnica blanquísima sobre la cual el capote negro
caía, á g11isa de pelo, con natural elegancia un
poco austera, dábale la apariencia má, S11gestiva
de la belleza oriental. Aquel día quería irá las
Pirámides, y el joven beduíno parecióla el gafa
más sedactory que más bien respondía á la poesía &lt;le los inmen11os sepulcros.
-¿Q11iere~ acompañarme?-le preg11ntó en in,elés, sonriéndole con su dulce sonrisa de criatura
buena.
-Yes ma'am,-rcspondió el jonncitc-, con su
Yoz musical, fijando en los azules ojos de la
blonda mi~s sus iris que esplendían como negras
gemas sobre el blanco de la córnea, ligeramente
veteada de sangre.
Y desde aquel d{a, Mohamed fné. el compañero
fiel de la rica y noble viajera sin familia y sin
pensamientos, ávida de visiones y de emociones.
G11ióla á trav-és del Cairo, á través de sus calles
nuevas, amplias, de los grandes palacios modernos y de sus callejas árabes, sucias y retorcidas¡
la g11ió por todos los arrabales. Navegó con ella
en el río perfecto, pálidacente azul, descolorido
ea las lejanías como un viejo cuadro; límpido y
apacible en las orillas sombreadas por palmeras
abigarradas con sus diminutas ftores, pobladas
por los'ibis sagrados y cáudidos¡ espejeando en
la tersa hondura de sus aguas la austeridad de
los templos en ruinas y la i,racia de las casuchas
indígenas; la g11ió á la ardiente llanura de Gizeb,
y con la mano sutil, un poco temblorosa por la
emoción, hubo de mostrarle las blancas Pirámides, soberbiamente ergtiidas sobre el fondo del
cielo purísimo, como un desafío lanzado á los siglos¡ le o:.ostró la Esfiuge trágica en su misterio
de granito.
No era como los beduíuos en general: verdaderos bandidos del desierto, violentos, astutos, la•
drones por naturaleza¡ no. En bueuo, afable, sumiso como una niña, y la fiereza iooata de la
lúcida mirada la atenuaba una suavidad pensativa, un poco triste.
Apresurado, gentil, adivinaba los deseos todos
• de la joven viajera¡ proveía á sos necesidades
con diligencia afectnosa y devota: por la uoche
dormía tendido sobre un tapete, tras de la puerta de su alcoba, siempre armado, como si vigilase
un tesoro, y era por la mañana el primero en saladarla con su sonrisa dulce y trauqnila.
Satisfacía, dócil y dichoso, los deseos todos y
todos los caprichos de la niña; pero se rebelaba

cuando, con su fría audacia anglosajon•, ella que•
ría exponerse á algún peligro.
Cierto día que, atravesando una llannra desierta, había columbrado en el horizonte lejano una
caravana de caballeros armados, un tanto sospe·
chosa, tornó atrás, resistiendo enérgicamente á
las amonestaciones de miss Daisy Egerton.
-Pero ¿qué temes? Si me asaltan, buirás,-díjole ella irritada.
-¿Huir yo?-respondió el mozo, con un dejo
de amargura en la voz suave.
-¡Oh! lQ11é harías entonces?
-lwoalddie foryou, ma'am (Moriría por usted,
señora)-repuso sencillamente Mohamed, y sus
nel!ros ojos relampaguearon.
Cuando miss Daisy anunció a) joven compañe•
ro que iba á abandonar Egipto, él la miró fija•
mente, y en su semblante fuio transparentóse un
tan dolorido estupor, que la muchacha sintió una
gran piedad.
-¿Te desagrada no verme mb?-le preguntó.
-¡Oh, tanto, tantol-repuso el joven con sofocada voz.
-¿Vendrías conmigo á Europa, á Italia, donde
el cielo es bello como aquí, donde el mar es azul,
donde h.iy río~, y montes, y árboles y ftores?
-¡Oh, vaya si iría, por Mahoma!
-Bien, mañana partiremos juntos.
Mohamed l a contempló, feliz, ensoñando;
después se arrodilló ante ella y Ja besó las ma•
nos con gesto humildemente amo.roso.

Así, sin 1111 suspiro, sin una queja, el beduino
dejó el Nilo azul por el rubio Tíber, dichoso de
continuar su humilde oficio de compañero fiel y
discreto.
Roma, con sus villas umbrías, con sus fontanas canoras, con sus inmensos palacios, con sus
ruinas yacentes, contemplaba, en parte por lo
menos, su alma oriental, melancólica y soñadora,
y los obeliscos egipcios que elevan aquí y allí,
en majest:!losas plazas, su línea rígida y el egante,
dábanle el recuerdo suave, un poco nostálgico,
de la patria lejana.
Mas, por encima de los recuerdos y de la nos•
talgia, estaba el afecto profundo, sjn Jfmites, por
su beUa señora: todos sus cuidados, todos sus
pensamientos, todas las palpitaciones de su corazón ingenuo y gallardo, eran para ella, para la
frágil criatura rubia. Todo el vasto horizonte
natal, donde las pupilas vagaba11 libres é inquie•
tas, contraíase ahora á la plaza de España, .siD
tiendas ni tapetes, sin muebles ni b;agatdas.
Cuando corda á lo lar¡!o de la ribera umbrosa
del Nilo, cuando trepaba á las blancas pirámides
orgullo particular de los bedumos, no se habh
sentido tan dichoso como ahora en el pequeño
saloncito, sentado sobre el tapete, á la manera
característica de los orientales, atento á mirar á
la blonda moza que leía ó bordaba, atento á escuchar su música llena de hechizo nuevo para él.
-Canta, Mohamed-decíale á ve~es miss D.dsy.
Y él cantaba, con su fresca voz un tanto trémula; cantaba ciertas tonadillas de blanda cadeucia, lentas y tristes melodías que parecía difundir en UD oculto dolor, una secreta esperanza, un suave recuerdo, una triste queja. La rubia
hija de Albión encarnaba para él toda belleza, era
como las huríes que alegran el paraíso prometido
por el Profeta. Y él la cantaba ana canción en
la que se hacia la alabanza de sus gracia8, mayo•
res que las de las huríes:
Le Uri han li. chiome brune come viole
Ma le iue chiome ha1100 i1 fulgor del sole:
Han J(li occhi neri nel giocondo vise,
Ma gli occhi tuoi son come il fioralis~.
En aquellos cuatro hum.lides versos residía toda su admiración por la blonda belleza extran•
jera.
Y á través de tales cmtos, Daisy veía el mágico pah de Cleopatra. veía el místico Nilo que le
diera tanta dulzora, y sentía la nostalgia profanda de aquellos amables lugares de ensueño ..... .
¡Oh, volver allá, volver todavía una vez volver
como las golondrinas que emigran á lo~ países

Así pasaban los días; era él siempre el fiel compañero de la muchacha; la seguía á todas ~artes
como una sombra impasible ante las m1rsdas
curiosas y sorpre~didas de sus ami,fas y de sus
amigos, del pueblo y de la multitud cos~opolíta de la inmensa ciudad, que vibraba jubilosa en
la gran vida invernal. Mirar á su am¡a, obedecer•
la como un buen can fiel, era todo para él.
Todos los lnoes miss Daisy recibía á sus amigas romanas y á las de la numerosa colonia extranje1a: UD ondear de plumas, un rumor de se•
das un estallar de risas, un murmullo vivo en
varias lenguas, lleoabau de gracia y de alegría los
saloncitos coquetos, envueltos en sombra y en
perfumes. Y Mohamed, sentado en el tapet~,
en un rincón, con los ojos siempre vueltos hacia
su patrona, estatua vi viente y pintoresca, objeto
de la viva admiración íemenilli, veía y escuchaba con su imperturbable calma oriental.
Pero un día, junto con el regocijado enjambre,
entró en el salón un representante del sexo fuerte: un joveu príncipe romano, alto, sutil, correctamente vestido de negro, con noa orquídea en
el ojal.
Fné derecho hacia miss Daisy, se incliDó con
una leve sonrisa y la besó la blanca mano. La
muchacha enrojeció, y sobre su delícada faz hubo
de pasar como uoa dulce turbación,
Mohamed, desde su rincón, vi61 observó y quedó inmóvil, impasible; sólo su corazón tuvo un
estremecimiento y una irradiación s11 pupila.
Desde aquel día el príncipe continuó sus visitas, que, poco á poco, no se limitaron al lunes,
siqo que hubieron de repetirse tambiin eu los
otros días, cuando Daisy estaba sola.
Era bello aquel príncipe del rostro pálido y
fino, de los grandes ojos pensativos, de los lucios
cabellos castaños, que se partían sobre la frente
blanoa y lisa en ona raya sutiL Mohamed, á pe•
sar suyo, le admiraba; mas en el fondo de su áni·
m•, simple y buena, surgía una vaga inquietud.
C11ando la Yeía sentarse á la vera de Daisy y
envolverla toda en una caricia de su mirada penetrante, y hablarla en voz baja, como con un
susurro, en su hermosa lengua musical, para él
casi desconocida, sentíase como oprimido; pare•
cíale que su blonda señora no le amase más, como antaño;que tuviese el J&gt;eosamiento todo puesto en el del bellísimo príncipe, misterioso para
él como la Esfinge.
Daisy Egcrton, la audaz y descuidada ¡Jlobetrolier, no leía ya, en efecto; no bordaba, no tocaba; largas horas dejaba transcurrir como absor•
ta en mudas contemplaciones. Y Mobamed la
miraba como un perro fiel mira á su dueño¡ la
miraba pidiendo por caridad una palabra, uoa
sonrisa, esperando que le dijese que cantara aque•
llas canciones lentas en las cualu habrfa infundido su tristeza.
Pero los diminutos labios de coral estaban como
helados, y los ojos de lirio vagaban en el misterio.
iAh, dónde estaban los hermosos días pasados
allá, en su país soleado, en una dulce comunión
de pensamientos y de efectos! ¡Parecían ahora
ta11; l~jano~! ¿Habría muerto para siempre aquella
felic1dad? ¿El extranjero, bello y silencioso, la
babia, pues, destruidoY

.•.

Un día, al entrar en el salón, cuyo blando tapete atenuaba sus pasos, vió al lindo príncipe
inclinado sobre la joven: su brazo apretábale el
hile; posábanse sus labios sobre los de ella en un
beso largo, voluptuoso.
Mohamed fijó en él, por un instante su mirar
lúcido y desesperado; después alejóse ~autamen~,:, yendo á refugiarse en un ángulo del pequeño
Jardín.
Algo se había despedazado en su corazón· en
torno suyo reinaba algo como 11ll vacío una' desolación.
'
-¿Por qué, por qué sufro tanto?-preguntábase con aog~stia; y allí,,.en el escondíte verde y
remoto, de¡aba correr todas sns lágrimas, desahogaba todo su dolor. ¡Ohl El amaba á miss
D_aisy, la amaba con todas las fuerzas de su alma
n~fen Y fuerte, con todo el ardor de su sangre
oriental. La devoción, el respeto, aquella hn1Dil•
de rendición de todo su sér ¿se traducían pues
en el sentimie11to nuevo y gallardo que 1~ dier~
tanta dulzura y que ahora le daba tantos auhe•

•

los? El beso del extranjero, despertando en él
sensualidad mezclada de celos, había sido como
la revelación de aquel amor profundo, sin conñnes, que floreciera en su corazó n allá,, l~ largo
de las riberas umbrosas de su bello río, sm que
él lo advirtiese.
¡Y ante tan brusca revelación quedó desconcertado, torturado, aterrorizado casi; sentíase tan
humilde, tan pobre, tan lejano de la preci4:1s~
criatura rubia, mientras que el otro, el extranJero bello y fatal, el pálido príncipe, le estaba tan
cerca!. . . . . .

•••
Era hacia el anochecer, y la luna surgía en el
cielo; las campanas de la Trinidad de los Montes y de las iglesias cercanas lanzaban al aire
frío la mística tristeza de sus solemnes sones . . .
Mohamed se recobró; miró las nubecillas color
de rosa, alargadas como llamas, que Botaban aquí
y allf, sobre el fondo del cielo.
-Alá es grande,- m11rm11ró inclinando la frente con reverencia, y corrió con el pensamiento
al muezzin que, á la caída del sol, erguido sobre
el alto minarete de la blanca mezqulb, invitaba
á los árabes á la plcglaria.-Alá es grande,-repitó aún, y salió de su escondite luego de haber
cuidadosamente secado sus lágrimas: l(rande era
su fiereza para mostrar su debilidad.
Entró con paso firme en el saloncillo, y ocupó,
calmoso, el sitio habitual. Daisy estaba frente á
él, y parecía, más que nunca, absorta en sus dulces pensamientos.
-tOh, Mohamed. has estado fuera mucho tiem•
poi ¿Pensabas en tu Nilo?-le preguntó sonriendo, y añadió después:-Volveremos allá pronto,
¿sabes? volveremos con é~ con Claudio, y tú nos
servirás de guía. Somos novios, nos casaremos á
fioes del mes y tú llevarás la cola de mi vestido
de desposada. Te pondrás un turbante nuevo,
adornado de piedras cintilantes como gemas; parecerás un sultán. ¿Estás contento, di?
-Sí,-respondió el joven, apretando convulsivamente los labios para que oo se le escapa.r a un
sollozo angustiado que en su corazón nacía.
Y Daisy no se apercibió de su dolor¡ no se dió
cuenta del temblor de sn voz; no vió las dos lágrimas que le surcaban la faz, aquella faz perfec•
ta que aparecía tan sutil bajo la sombra del cándido turbante, y que tenf.a un tan visible sello
de tristeza y desaliento.

.•.

Era bien entrada la noche cuando el doméstico
annoció que el pducipe volvía. Mohamed le vió
en\rar, le vió inclinarse ante la moza y estrecharla contra sí como cosa suya, y besarla, no ya
en la mano, sino en la frente blanca que enrojecía
ligeramente¡ y le oprimió un dolor tan vivo y
agudo, que hubo de penetrarle el corazón com.o
algo material, como una hoja fría y afilada. Sintió que vacilaba; tenía como 11J1a niebla ante los
ojos; y, á través de aquella niebla, veía al p;i.lido
príncipe, sol~moe y dominador, enfundado en el
grave traje negro, con la acostumbrada ftor capri·
chosa en el ojal Aquel extranjero le daba frío en
el corazón¡ sobre su beJlo rostro pálido y enigmático, como un rostro de esfulge, parecíale leer su
propio destino.
Levantóse y salió del salón; sentiase sofocado;
tenía necesidad imperiosa de respir .r aire.
Bajó á la plaza de España, tranquila y bien
oliente, encuadrada en las sobrias líneas de sus
majestuosos edificios. La luna envolvía en su
candor el obelisco de la Iumacnlada, caía sobre
los rostros calmosos y solemnes de los evangelistas, y, como ideal río de plata, favoreda con
la sombra y con la luz las Une.as armo11iosas de
la admirable escalinata¡ arribi, en alto, el sutil
obelisco que sostenía la cruz, y las dos airosas
cóp11las de la Trinidad de los Montes dibujaban
sobre el cielo terso las vivas formas, y los sutiles chorros de ag11a de la Bucaza de Bemini
dejaball oír un murmullo discreto y suave.
Rápida avanzaba 1a noche. Mohamed continuó
absorto s11 camino á través de las avenidas a1Dplias y frías, invadidas de las fantásticas sombras
de los clásicos palacios y de las iglesias austeras.
Sólo su paso y la líquida voz mesurada de las
antiguas fuent.es, interiumpfan aquel divino silencio. Roma semejaba una ciudad muerb, encerrada en la majestad de su gloria y de su belleza.
Llegó á la plaza del P6polo. La inmensa plaza,
ceñida de las puras líneas del Valadier, como por
un circulo mágico, aparecía sumida en el candor;
las estatuas y el monumento ecuestre de Víctor
Manuel destacábanse, con apariencia de espectros, entre la obscura masa arbórea del Pincio y
de Villa Borgbese.
El obelisco de Heliópolis se erguía sutil y elegante, haciendo resaltar netamente su rfgida li·
nea, y el agua de las fontanas caía con perenne
murmullo, rítmico y sonoro, bajo el resplendor
lívido de las lámparas eléctricas, como argentada
polvareda llena de iridesce11cias.

Mobamed se detuvo; su alma vibrante y opri·
mida también por el dolor, sentíase subyugada
por el aspecto misterioso y atractivo de aquella
vasta plaza solitarill, en la cual la he.rmosa iglessa de Santa María del Pópolo evocaba la maca·
bra leyenda del errante espíritu de Nerón, sepul·
tado en el cerca.n o Pincic, el viejo Collis Hortv.•
loram.
¡Le había tantas veces hablado miss Daisy de
aquel terrible déspota imperial que aterrorizab&amp;
;l. los romanos aún después de su trágica muerte!
Y ahora, en la imaginación ardiente, ingenua y
torturada, el libre hijo de las Pirámides asociab1,
á la fosca silueta del remoto tirano, la del bello
principe misterioso que le robaba su único amor.
Y permanecía absorto junto á las parleras
fuentes.
Aquella claridad que inundaba todas las cosas,
que penetraba en todos los rincones¡ aquella){.
quida armonía; aquellos árboles inmóviles bajo
el rígido ciclo invernal; aquel obelisco adornado
de jeroglíficos, le llenaban el espíritu de u.n a calma
trágica y melancólica y de sueños y de Yisiones.
¡Oh, aquella luna blanca y fría esplendía tam•
bién, acaso, allá en su patria, en la amada patria
lejana donde floreciera su amor infeliz; quizás
rizaba con sus rayos el bello río sereno! El veía
ahora aquel místico Nilo, como lo había visto
tantas y tantas veces¡ lo veía argentado al beso
de la luna, casi inmóvil entre sus riberas arbó·
reas, de las cuales surgían las palmeras, vigilan.
do en el silencio y en la noche la dormida campiña, reflejando en el misterio de las aguas límpidas i.u grandeza y poesía. !Amado río de ensueño, que sabía de su infancia y de su adolescencia: cómo deseaba encontrarse ahora á sus orillas;
cómo hubiera querido confiarle su dolor!
Daisy volvería allá, mas no sola con él, no: habría de acompañarla la felicidad de su grande
amor. Y Mohamed siatió un estremecimiento.
¡Oh, no, no queda ver de nuevo su tierra
con aquel extranjero que le robara su dulce se-

fiora! Hubiese profanado aquellos lugares de paz
y alegría. Q11&lt;ría partir solo con ella, con su rubia hurf; queda llevarla en la barca, lejos, muy
lejos, en el líquido misterio azul¡ queda besarla
y cantarle, entre besos, su canción. Y la breve
canción, que tenía la desesperada nostalgia del
amor, volvió á sus labios con amarga dulnra;
Le Uri han le chiome brune come viole,
Ma le tue chiome hanno il fulgor del sole,
Han gli occhi neri nel giocondo viso,
Ma gli occhi tuoi son come il fioraliso.
Las últim.a s palabras murieron sofocadas en
un sollozo qae pareció un grito.

•

4 •

Era al amanecer, y DAisy Egerton dormía sere•
namente en su alcoba blanca, soñando en los be·
sos de su príncipe, cuando sintió unos labios
fríos que se posaban levemente en los suyos. Se
estremeció, despertó, y, á la débil laz de la lamparilla, miró al beduíno erguido á su lado, pensativo y mudo: los ojos negros cintilaban como
gemas.
-¿Qué haces aquí, .Mohamed, qué quieres?griló azorada.
El no 1:espondió: envolviófa toda en una mirada triste, dulce y pasional, que decía muchas cosas, y, retrocediendo después, alzó la cortina de
t~rciopelo que caía sobre la puerta y desapare•
c1ó.
-,Adónde vas, Mohamed ?-todavía gritó Daisy. con todas sus fuerzas.
Poco tiempo más tarde, la campanilla del telé•
fono resonó en la casa tranquila.
La policía avisaba , mis Daisy Egerton que en
la plaza del Pópolo, junto al obelisco, había sido
encontrado muerto su bed11ino, con un pequeño
puñal clavado en el corazón,
PJA RTCCl ARDI.

(Traducción especial para El .',fondo Ilustrado.)

�usa Castellana ~
La amada hace encaje de bolillos
-tQué estás hacienao¡
- Encaje de bolillos.
- Labor de araña ..... .
- Cllsi de poeta.
- ¡Orgullosa 1
-(Que no! Acércate, mira
y aatnira 1 si comprendes, la tarea.
Torcer y retorcer hilos sutiles
como palabras bellas,
y hacer con ellos rosas,
laberintos, cadenas,
nubes de blonda. y gasa,
redes de tul para prenaer estrellas.
t No te parece un sueíío
toda esta. sutileza i
Arquitectura frágil y florida,
frágil como un poema,
florida como un prado
«por el inflajo de la primarera&gt;.
iTe ríes de la citai Muy mal hecho;
para ser encajera
concienzuda y artista,
hay que tener erudici6o poética.
Yo aprendo en los sonetos de Petrarca
IÍ. tejer más perfectas
las rosas de mi encaje,
y pensando en las trenzas
de Laura, cuando muero lus palillos,
suelo soñar que suenan
á palabras de amor que algaien suspira
para míl rSi supieras
cuántos palacios do ilusión y ensueño
á compás de las manos que manejan
agujas y palillos,
ve.o tejiendo en el hilo y en la seda
sobre el fondo del tedio cotidiano
Ja.s almas de mujer, siempre en espera
de la flor que la. vida les promete
y que llega . . .. 6 no Uegal
Es triste ser mujer t verdad, chiquillo 1
sentir tanta impaciencia
como el hombre que más por Ja aventure,
y el amor, y la guerra
del pensamiento contra el pensamiento,
y tenerse que estar la vida entera.
sentadita. á la. orilla del camino,
engañando las horas con la rueca.,
esperando á que pase el caballero
que viene de vencer á la quimera.
y busca el premio de unos dulces ojos . . ...
t Y si no pasa 1 i Y si la primavera
se va, y nacen arrugas en la. frente
sin que la vida. cumpla i.u promesa i
Por fortuna la aguja
corre que corre, y los palillos vuelan,
y la. ílusión florece al sortilegio
de las manos de ceca,
en jardines bordados,
en rosas de hilo y seda.,
en marañas de encaje
que, con dulce impostura, nos consuelan
de la esperanza y la desesperanza,
del tedio, del olvido y de la. ausencia..

Tú que pasaste á tiempo por mi vida
y paraste mi rueca:
por la ca.nci6n que se durmió en la rota
maraña, haz un poema
para el ensueño de la interminable
costura, para el vuelo de la hebra
aire e rri ba, aire abajo,
para el ruidito con que á la encajera
le van mintiendo amores los palillos,
para las niñas quo bordan y esperan.
Acaso ellas Jo lean en uo día
de más honda tristeza,
y, suspirando agradecidameote,
perfilen una flor para el poeta.
G, MARTÍNEZ '

!ERRA.

La sacude eo sus garras, terulJlorosa,
Y la asfixia .... 1creyéndola liviana 1
La mira. luego, inmóvil y sombrío.
iente profundo espanto
Y rueda de sus ojos todo el llanto
q ne en lo más hondo de su pecho hervía.

~~ 1

IEIN

jJ AILlP A =~

Fiesta en honor del Duque de Montpensier.

Después .... coroosi husera de sí mismo,
ale tambaleando.
Ve la sierra y .... se acuerda sollozando
De ciertas rocas y .... de cierto abismo.

Y allí &lt;!orre1 detiénese en Jas breíías,
Mira el fondo profundo,
Gira, salta, y, al fin .... en un segundo
Hecho trizas desciende por las peñas!
JULIO FLOREZ.

~

OBLACION
Hay fa.maque un día de gloria
para el Arte y la Bellez9,
los rosales y los lirios
de los jardiues de A tenas,
por sacra ley de los dioses
transformáronse en doncellas,
en cuyas núbiles manos,
ensortijadas de estrellas,
cogían los sabios ligures
la flor de las recompensas.
Oliente flor de esos campos
gané, señora, en ]a apuesta,
Al poner en vuestras manos
ese simb6lico emblema,
cumplo, al par que un alta. honra,
una cristiana sentencia:
volver la flor del tributo
al tallo de do naciera.

A.

PELLERANO CA TRO.

Esla composición fué improvisada. por
su autor al ofrecer, á la reina de la fiesta
la flor natural obtenida en los juegos flora~
rales de] presente año en Santo Domingo.

Celo de Fieras
Duerme un viejo león en so guarida
Y sueña que su amada
Ruge en P-1 bosque inmenso, enamorada
De otro le6n de sangre enardecida.
Y siente celos, y con rabia loca,
Desgarrándose el pecho,
Al querer levantarse sobre el lecho
Un ragido fatal truena en su boca.'

Ausencia
(Qué extraña melancolía.
hay en las calles desiert11.s
y en las grandes plazas yertas
de la capital vacía!
tPor qué no se encuentra aquí,
cediendo á mi loco empeño,
la marquesita de ensueño
que está tan lejos de mU
Quizá en tristezas iguales,
recordando nuestras citas,
deshoja las margaritas
de mis locos madrigales.

O en las nubes de arrebol,
deletreando mis deseos,
me manda sus coqueteos
sobre una flecha de flor.
Que entre mi caricia alada
me trae á veces la brisa
con pétalos de sonrisa, '
reflejos de su mirada.
Y que gracias á los vientos
que ayudan nuestros amores,
seguimos cambiando flores
en forma de pensamientos.
Pero, á pesar de la. huella
que dejan los corazones,
no todas mis ilusiones
pueden llegar hasta ella.
Y cuando abandona el día
sus alegres vestiduras,
hay en las calles oscuras
una atroz melancolía.
MANUEL

UGAR'fE.

Y despierta; satánica alegría.
Cruz!\ por su semblante.
Su leona está allí, y en ese instante
En lamerle la cara se extasía.
Pero altivo, con fuerza soberana,
Al verla tan hermosa,
t.OS (.A~AOORl!!'S,

�•

1

ODIO y Amo~

cado de nuestra sociedad, y
esta distinguida concurrencia
se retiró sumamente satidecha
de la hermosa fiesta, lo mismo
que el invitado de honor,
Este, acompañado por el señor de Landa y Escandóo, se
dedicó al dfa sigoiente á la caza mayor en los montes de a
hacienda.

Aborrezco á todo el mundo en masa, y, en todo este mont6n,
apenas juzgo á uno 6 dos dignos de ser odiados especialmente.
Odiará alguno es inquietarse por él tanto como si le amara:
es distinguirle, es aislarle de la multitud; es hallarse en violento esta.do por su causa; es pensar en él de día y de noche ¡ es
morder la almohada al pensar que exjste. tQué más se hace
por uno á quien se ama¡
Las penas y trabajos que se toma!l por dañar á un enemigo,
ise sufrirán acaso para complacerá una mujer amadai Lo dudo. Para odiar bien á alguno, es preciso amar á otro. Todo
gran odio sirve de contrapeso á un gran amor.
Mi odio es, como mi a.mor, un seotimienbo confuso y general que desea cifrarse en algo y no puede conseguirlo. Tengo
dentro de mi un tesoro de odio y de amor, del cual no sé qué
hacer, y que pesa horriblemente. Si no puedo desahogarme de
uno 6 de otro, 6 de ambos á la vez, reventaré segurRmente, co·
mo esos sacos llenos de dinero que se descosen 6 se derraman.
IOhl !Si pudiera aborrecer á alguien! 1 i uno de esos
hombres estúpidos entre quienes vivo llegara á hacer hervir en
mis venas heladas mi vieja sangre de víbora, haciéndome salir
de esta vaga. somnolencia en que me encuentro!

~~
;'D
,·')

...

il,

...

111
¡¡;

TEÓFILO

r"

La ley de la vida
Tenéis vida y, por lo tanto, tenéisunaley de la vida. o existe vida sin ley. Cualquier cosa existe, existe en cierto modo, según ciertas condiciones, con una. cierta ley. Una ley de egregaci6n gobierna los minerales, una de desarrollo gobierna las plantas, una de movimiento los astros; una ley gobierna á ti y á
nuestra vida, ley tanto más noble y elevada, cuanto más por
encima esteis de todas las cosas creadas sobre la tierra. Desarrollarse, obrar, vivir según nuestra ley, es el primero, más
bien el úniéo deber nuestro .
.1osf.: MAZZI I.

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Dos tutelajes nocivos

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· *•

SEfJOR MAYOR JOSE F. Al/A LOS Y SEFIORA MARIA ELISA DE LA PORTILLA
CE AIIALOS.-Fol , l'aCh .

El gran enemigo del movimiento intelectual y, por lo tanto,
de la civilizaci6n, es el espíritu de protección; yo califico así la
idea de que la sociedad no puede prosperar, sino á condición de
que todas las cosas de la vida sean, casi á cada instante y en todas partes, vigiladas y protegidas por el Estado y la Iglesia: el
primero enseñando á los padres lo que han de ser; la segunda,
lo que deben creer.
TR.

-.V .. ~
• 111111111
1

AJEDREZ '
Problema núm. 7, por G. Stillingfleet John\OD
NEGRAS

El señor dou G11illen110 de
Landa y Escaudóu ofreció, el

viernes de 1~ semana pasada,
una brillante fiesta típica cu su
hacienda. de Jalpa, i:u honor
del sdior duque di: Mootpcusicr.

res .Alfonso del Río, ,J. G. Gutién·ez Topete, C. Barreras, Carmelo .Aren, .Adolfo
Amezcua y F. Irigoyen, de :México. At·turo J, :Medno Cervantes y A. Flores Villar, ele Toluca. Doctor Ernesto E ca.lona,
de Nao1inco '!t' .A.tilano oria, de Verncruz.
Al número 3, el ñor José Peredo, de
Pátzcuaro.
P ARTIDA JUGADA E TRE LOS
FRI1.'Z y

J. H.

EÑORES

A.

BLACKBURNE

Oambito del Rey rehusado

.

BLANCAS
1P4R
2P4AR

••
Deseaba el distiDgaido anfitrión que el noble visitante se
dícira. cuenta de las escenas Upicas de n11cistras fie.stas cam•
pcstrcs, y por lo tanto, procuró que toda.s esas escenas se
ofrecieran al los visitantes du·
ra»te la fiesta; hubo jaripco y
coleadero en au lienzo prepa•
rado exprofcso, Se bailó el jarabe; por dbtiogaidas personas
de nuestra mejor sociedad, y
, la llora de la comida, se sirviciron platillos nacionales.
Asistió il. la fiesta lo mis gra-

GAUTIER.

1

2 A 4 A
3 P 3D

:1 C R :1 A

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14 P 3 A
10

11

BLANCAS

Lu blanca.s j aegao y dan mate eu tru jugadas

Solución al problema número 5,
por A. W. Daniel

BLANCAS
1P7C
2 C 6 CD 6 T 6 D (mate).

NEGRAS

t

Cualquier movimiento.

Han mandado solución exRcta los . eíío-

NEGRAS
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15 Enroca lado R
16 C _;C
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18 T 3 R (2)
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22 C 4 R (~)

23 e 3 e
24D2RI

25 P 4 A (5 )
26 P X P
Z7 P X P (l•que).
28 C 5 T (7)
29 R casilla e
30 T X P (jaque).
31 T 8 e (jaque).

TABLA POH JAQUE CONT

O

(1) No es buena esta jugada, porque permite enrocará. las blancas y organizar un
ataque mediante el sacrificio de un pe6n.
(2) Jug&lt;ada mu.v atr vida (loe produce
complicacione que prestan umo interés á
la partida.
(3) La defensa de las negm se distingue
por su precisi6u y habilidad.
(4) T 6 A _p arece ser en este momento
la jugada precisa pant ganar la parLida.
(5) Esta jugada salva á lru negras.
(6) ,'i 27 T x e, P x P (jaque) 2 R, 2
T, P 7 .A. . , ganan.
(7) Muy bien jugado. ,'i las blancas toman la dama ufrirán maLe en Li-e · jugadas.
( ) Otra magnífica jugada. , i las negras
toman la. dama sufrirán mate empezando
con 30 T , R (jaque). En e te hermoso
final ambo contendientes rayan J, gran altura.

�-

'

.

.

LA GRAN PRUEBA CICLICA DEL DOMINGO
El domin_go último se corrió la gran ca1-rera de
campeonato de resistt&gt;ncia entre los clubs de cíclistlls de la República; tomaron parte en ella corredores de todos lo clubs de la liga y lu. carrera fué
muy concurrida y sensacional.
Antes de la carrera de campeonato :e corrieron
otras preliminal'es. Lo. primera fué la de campeonato demedio fondo, á quince kil6metl'os de distancia, la cual fué ganada por el señor Garlo Moreno
Morales, pl'esidente del club «Centenario&gt;.
La segunda carrera fué á mil quinientos metros,
y en ella sólo tomaron parte tres corredores: fué
ganada por el joven Jesús InastriUos.
En e~uida e corrió una carrera á pie, de velocidad, en la que ganó Luis Mosser.
~ renglón seguido se corri6 la gran carrera de
campeonato de resi tencia á noventa kilómetros.
Danmte esta carrera se registró un incidente
muy desagradable: ya cerca de la meta dos corre-

1

1
.

'

D11 conciertos de l'epito Arríola.-De lis difiailttdu de la mísin
de Beetlove■.-Lu pr,ladios de Chopio.-U1 dmu n■tslro
en ti ulmjera.

E

L
QlfUPO Dll VllNCllDOlft!S.

dores, uno del club &lt;Centenario&gt; '!t' otro del &lt;Estrella&gt;, chocaron y ca,yeron llOr tierra, quedando
imposibilitado para seguir la gran prueba. Los
dos clubs á los que pertenecen lo corredore , reclainan los derechos de ·us re pectivos socios, y hay
quien asegure que el choque fué intencional .v pro,,ocado po1· alguno de. ello .
Afortuna.damente el incidente quedó arreglado
de una manera provi ionul, mientras decide la mesa de la liga á quién adste el derecho, ~· terminó
la carrera sin má incidente .
El campeonato quedó en el club &lt;Centenario&gt;,
p11es la carrera foé ganada por José Cruz, miembro del citado club. La fie ta deporUvn. termio6
cerca de la una de )n. tarde.

1.0S,.Rll!S/OFNTl!S Dl!L "HERCULES" Y OEL "GENTENAIIIO"

11!1. Plff!SIDENTI!! DI!!.. "Ct!!NT€NARIO"

'

'

'

N tanto se anuJlciao grandes
novedades musicales para d
próximo Agosto, como es la
ejecución de las nueve sinfonías de B~thoven por la
orquesta del Co.nservatorio,
Pepito Arriola da sus últi-

mos conciertos.
Se ha observado ya en estos postreros recitales una mayor aflaencia de público, ansioso de
aplaudir al pianista niño, aflaencia que celebro,
pues oo merecía otra cosa el pequeño intérprete
de los grandes maestros.
La co.a currencia de gente que gusta de este
género de espectáculos, es siempre merecedora de
loa calurosa, de alabanza. El piano, instrumento
sintético por elCceleocia, tiene, como ningún
otro, la fac11ltad de penetrar fácilmente eo el cspfritu de las colectividades selectas, y la de hacer éstas mis nutridas, mb y más amplias eada
día, porqae comunica ese flúido que mueve al
amor del arle, de unas almas 6 otras almas, de
espiritas exquisitos y llenos de virtad emocio•
1111, á otros más rudos, por lo mismo que la obra
por él realizada es eminentemente comprensiva
y seductora.
L-:is recitales de piano, coostituyeodo en sí
un espectáculo de arte supremo, sou, además,
medios preciosos para propagar la educación mu•
aical, despertando en los temperamentos comu·
nes, u:traños al arte de las divinas armonías, lo
que de sensitivos y propicios tienen para el arle
musical, Educan la sensibilidad, hacen amar y
entender la m11'ica á los profanos, -y preparan
inteligencia y sensibilidad á pruebas, si oo más
altas, sí más difíciles, como soo la mú.s ica de
orquesta y la de cámara.
La popularidad que entrenosotros va teniendo
el piano; la acogida franca que se le ha hecho en
muchos hogares-hasta en algunos humildes,- ha
contribuído, sín duda, poderosamente, á la buena
fortana de lo3 coucerlistas. Los concertistas ejercen ya, en cierto modo, una influencia que afecta
uo tan sólo al goce estético qne dau, sino á la
enseñanza que otorgan. Soo, á la hora presente,
maestros. Porque, ¿quién duda que Léviune Y
Hofmano, por ejemplo, han revelado misteríos
de interpretación á los iniciados en el aprendizaje del piano, que difícilmente poddan alcanzar nn grado de peoetració.n estttica tan comple·
jo y tan noble como el de los príncipes del arte
piaoístico?
Es lástima que tal obra no la completen los
críticos musicales. Los críticos musicales escasean en México de modo sorprendente. Es la•
meotable ver la poca seriedad y respeto coo que
se tratan las cuestiones de arte. Abunda la pala-

PRUDENCIA QR/FEl..l., NOTABLE ARTtSTA
DEL ''COLON"

brería insulsa, miscara coo que se encubre la ignorancia eu materia de estética, y obsénue con
peo.a la ausencia de ese saoo dcctorado de la
crítica, que tan graode y fructuosa i.nftuencia
ejerce como directora de la opinión all)biente.

...
Pepito Arriola ha dado, pues, dos coociertos
más: uno en el ''Colón'' y en la "Academia Metropolitana" el otro.
~Por inútil tcodriase, acaso, el hablar prolijamente de ellos, si se considera que los programas quec los integraron estuvieron formados por
obras ya ofdas en anteriores ncitales al pianista
niño. Pero ha sido esto, ju,.ta.m ente, la repetición
de las mismas obras lo que permite á recios criterios el ja%gar de los valimientos del pequeño
piaoiata.
Beethoven, Chopin, SchúmaD11, Rachmaninoff,
Liszl: he aquí toda la lista.
Del primero hemos tornado á oírle la "Waldstein," la magnífica sonata, joya una de las más
preciadas de la obra beethoviaaa, y la ''Souata'•
op. 2 número 3. De ésta, bellísima to todos sus
tiempos, Pepito Arriola dice muy bien el '' Ada•
gio" y el "All,gro assai.," ricos en frases, de una

deliciosa ternura, que más son para escuchadas
qae no para prodigarles la alabanza escrita.
Pero sí las condiciones de Pepito Arriola son
excelentes, tanto en digilación como en .fidelidad
de intérprete y sobriedad de colorido, es eo Beethovca, precisamente, donde se advierte en el
arfüta la nece~idad de los añcs para llegar á la
manera perfecta, No falsea, no yerra; pero su espíritu infaatiJ, que sabe elevarse muy alt&lt;', no logra, si.o embargo del titánico esfuerzo. llegar aún
á desbordar el raudal de cmocióo y de idus que
encierra esa música.
Beetboven es, qaizá, entre los clásicos, el que
ofrece más dificultades y el que exige mayor sapiencia de la vida y del alma humana en el intérprete¡ y si vemos á Pepito .Arriola ejecutar, de
modo inverosímil para su edad, dos de las sonatas, hacer prodigios de esfuerzo para sentirlas,
no por ello, tras de aplaudirle, dejamos de CODI•
prender que no es todavía Beethovcn el más propicio de los mautros para el arte del chicuelo.
Eo cambio, Chopin, ejemplo de sensibili•
dad entre los másicos, espíritu vibrante, triste•
torturado, Íllquieto, proporciona á Pepito Arriola
manera de lucirse con los "Preludios.'' Estos
breves poemas inttasos, estas diminutas frases
que surgen del piano como engarzadas perlas de
hermoso oriente, se acomodan á la fuerza Hsica,
necesariamente débil del niño, y-ícaso extr,ñol
-se aj astan de modo admirable á su propia sensibilidad. Hay que oírle dos de ellos, sobre todo:
los en si beinol y eo si natural mayor.
La Polonesa en la bemol, conocida por el o.ombre de Heroica, que sigaió á los Preludios el do•
mingo, no es, como éstos, de lo mejor del infantil artista; y tal se debe, principalmente, á la pulsación vigorosa que la Polonesa exig,, y á que
Pepito Arriola intenta quids suplir aquella violentando los thimpos.
¿Y qaé decir del Warum (¿Por qué?) de Schúmann? Esta liada miniatura, tau sentida, tan
llena de vaguedad y de misterio, eterna interrogación eu el silencio, eterna voz de 11n amante á
una remota amada, brota del piano como una
queja, como un dolorido murmullo que mentira
parece que el áoimo de un cbicaelo puda comprender y expresar tan bien, y que es un.a muestra del instinto poderoso del pequeño pianista
instinto que, si estudia y oo se cunfla á sí pro pio, lo llevará muy lejos.

•••
Noticias de Guatemala hacen saber que el beoe6do de Virginia Fábr,egas, celebrado en el mejor teatro de aquella ciudad, fué de seguros re•
saltildos artísticos, representándose el drama de
Marceli.no Dávalos, Jardines TráJicos. con aplan·
so cllnroso.
Ta.o buena nueva es dígna de ser consignada
en estas páginas, por tratarse del triunfo de un
artista mu:icaao en el extranjero.
MAESE PEORO.

,

�•

El Dr. Charcot Regresa del Polo Sur
Enorme Importancia de su Viaje
Después de veintidós meses de ausencia de su
patria, el lunes 6 del actual regresó el doctor
loan Charcot de su viaje polar, y foé n:cibido
por s11s paisanos en Rouen, tu medio del mayor
ent11siasmo.
El hecho de que el doclor Charcot haya regresado sano y sa 1vo á Francia, después de haber est n.diado la geografía del polo Sur, es irn acontecimiento que no sólo importa :ii Francia y á los
franceses, sino al mundo entero.
Desde el punto de vista científico, es un hecho
de la mayor importancia, si te tiene en consideración los enormes servicios que la expedición
presta á la geografía y á todas las ciencias auxi·
liares de ésta.
Los viajes al polo Sur se emprenden llevando
una de dos miras: 6 llegar lo más ce.rea posible
del polo, para Jo cual se necesita una gran resis•
tencia física y un gran ingenio de parle del jefe
de la excusión, (modelo de estas u:pediciones es la realizada por el teniente Sbakleton el
año próximo pasado); ó h~cer un estudio detenido de las costas, de lo que se supone-con gran
fundamento-un continente polar, y detallar, basta donde la ciencia lo permitt, la extensión y
con6giuación de este continentt.
Desde este ponto de vista, hay que coufesar que
la expedic:ión dd doctor Charcot no tiene má1
precedente que h hecha por él mismo hace cinco
años, la cual fué completada por los estudios hechos posteriormente por Nordenskjiold.
E l objeto que se había propuesto al doclor
Charcot por la Academia de CienciasdeParis, faé
el estudio de las costas del continente antártico
á lo largo del Pacifico austral. Desde á principio
del siglo XIX se tenía noticia de la existencia de
un vasto amontonamiento de tierra.s, las cuales
habían sido exploradas en parte por Domond
D'Urbillc en 1842, y que se extienden al Sur del
cabo de Hornos. En 1899 Gerlacbe aumentó considerablemente los conocimientos acuca de estas
tierras, y después de él, Charcot, en su viaje anterior, y Norde11skjiold, ampliaron aún más estos
conocimientos. Pero, del punto extremo alcall•

chocó co1\lra una roc.i.
zado pcr Cbarcot en
que estaba á Bor de
190S y la tierra de
Eduardo VII, ,qué
agua y s11frió serias
babía7 No se sabía,
averías: se necesita•
y el &lt;Pourquoi Pas7&gt;
ron ninticoatro ho•
(nombre del buque de
ras de esfuerzos y de
Charcot) llevaba á
trab•jos para poner de
bordo una pliyade de
nuevo á flote el bn·
hombres decididos á
que, y c11ando se con·
indagarlo.
siguió esto, se notó
1..A EXPEOtCICN "C HARCCT" A SORO O DEI..
"POURQUOI PAS?' '-El.. DOCTOR
El cPonrquoi-Pas?&gt;
que había perdido
CHARCOT, SU f.SPOSA Y
llegó á fines de 1908 á
parte de so falsa qui·
SU HIJA
las islas Shetb.nds dd
lla y de la base de su
Sur é inmediatamente se dirigió al Sur costcaAmadenmen. No obstante la gravedad de este accido tierra de Graham.
dentt, el viaje se continuó.
E~ta parte del continente anl:ii,tico prese11ta,
mb que ningnoa otra, el aspecto que los geógrafos llaman 6ordiano, el cual se ilustra perfectamente por los colosales trabajos de los noruegos
para afirm;ir el terreno de su pds contra los
emba.tes del mar. La región es un dédalo de islas
y de canales estrechos, CTUZado por un sinfín de
calzadas de arrecifes, en un c11adrode altas monta·
ñ.u cargadas de hicieras y de nieves: se dirfa que
es un continente helado en vía de emersión
cuando las tierras no se han separado completamente de las aguas.
En estos puajes, la navegacióa es sumamente
peligrosa. A pesar de todas las precauciones que
se tomaron, hubo vez en que el cPourquoi- Pas?&gt;

Una vez que se pasó la tierra de Loubd, descubierta por el mismo Charcot, se entró de lleno
en lu duconocido. La grao abond1Dcia de icebergs di6cn.lta mucho la marcha; pero, no obstante, se coatinúa ésta sin interrurcióu , y á cada
vudla de la hélice se tienen nuevas y muy gratas
sensaciones. En primer lugu se explora la isla
Adelaida, entrevista en 1830 por el bal1cnero inglés &lt;Biscoe.&gt; E11 lugar de los quince kilómetros
que les daba de extensión su descubridor, se nota que mide nada menos que ciento treinta. Más
allá siguen tierras cay.- existencia nadie sospechaba siquiera, de las cuales se tr;azaron cuidadosos mapas por el segundo de la expedición,
M. Bongrain, COll la ayuda de sus compañeros

Godfroy y Rouch; más lejos se descubre, al fin,
la misteriosa tierra de Alejandro l.
El banco de hieJo se hace c.-da vez más com•
pacto; pero se sigue lnchando con él comedio d:
Jas mayores dificultades. Se llega á dos k ilómetros de la costa; pero no se puede desembarcará
causa de la gran abundancia de hielos Botantes,
y en caso de que se llegara á pasar por entre estos hielos, no habría dónde poner el p i e. La costa de la tierra de Alejandro está formada por
todas partes por una muralla de nieve qucbradi•
za, eri zada de agujas de hielo que se quiebran
con gr.an facilidad.
Pero de todos modos, se ha obtenido ya un graJ1
resultado desde el punto de vista geográfico: se
han medido y se hau hecho planos de 011a ex ten•
sión de costas de mb de cnatrocientos kilómetros, y se sabe que la tierra de Graham se extiende hacia el Sur, hasta la alhlra de la tierra d.e
Alejandro I, la cual no es más que una isla.
Después de obtenido este resultado, el doctor
Cbarcot se marchó á hacer la exploración de la
bahía M.argarih1, la gran bahía abie,ta al Sur de
la Adelaida. Allí volvió á hallar las rocas á Bor
de agua, amenazando constantemente los Bancos

CIJRI DSAS FORMACI ONES DEI.. TERRENO: POLAR

del buque comedio de témpanos de hielo de diez;
y seis á diez; y ocbo _mdros de exlensióo, Botando á merced de las corrientes de agua. Cuando
no eran las rocas las que amenazabao, eran los
témpanos, que parecían querer aprisionar al
cPourqnoi-Pas?&gt; En tales circunstancia~, y en
vista de la terrible fuerza de los viento~, no había más remedio que refugiarse íunto á los témpanos flotante~, pues aunque se corría et riesgo
de ser t ritnrado entre dos, de tos peligros h-.bía
que escoger el menot inminente.
Al llegar el invie.r no la expedición se vió pre-

cisada á buscar u11 abrigo, Pero
no había u_inguno; los fiords que
se Laternan en las tierras y que
podrían servir de protección, CS·
tán bloqueados por los hielos, los
c11ales no han podido ser desechos por el débil verano polar,
Las costas no muestran por ninguna parte una roca que pudiera
servir de auxilio¡ por todas partes se extiende la vast.a muralla
de hielos quebradizos.
Obligado por las circunstancias, Charcot tuvo que derivar
muy a l Norte y refugiarse en las
costas de la isla Peterman, El
3 de F~brero el &lt;Ponrqnoi-Pas?&gt;
se hallaba fijo é inmóvil por es·
pacio de diez: meses.
Esta larga y forzos a inacción se empleó en
obscrvadones científicas y á la form;ición de co1: cciooes. E l buque se convi rtió en no laboratorio. Tres veces por día se hacían observaciones
meteorológicas, y cuando el cielo estaba algo
descubierto, los geógrafos h acían planos y los
natlll'alistas recogían e jemplares de plantas y
anim'1es.
Una de las observaciones más curiosas, hecha
por los zoólogos, fué la relativa á la vista de los
pingüinos. Estos pájaros lan peculiares tienen
la costumbre d.e emigrar de las tierras antárticas
cuando arrecia el invierno, y ngresan á ella con
el buen tiempo. Para sabu si vol vfan los mismos
á los mismos parajes, los sabios marcaron á algunos de ellos y marcaron sus respectivos r efugios;
al a ño s igu iente ni uno solo dejó de ocupar el
mismo rincón polar.
A fin es de Nov'ie:mbre de 1909, d estanqae de
hielo donde estaba prisionero el •Porquoi-P.as?&gt;
se deshieló y se emprendieron nuevas e:xplora•
ciones. Se hizo carbón en la isla de la Decepción
y se empleó un mes en exploraciones de las She•
tlauds. El 6 de Enero del presente año, Charcot
dirigió de nuevo la proa hacia el Sur; poco después se halló á la vista de la tierra de Alejandro l , y tuvo la fortuna de de~cubrir una tierra
nueva. Con este hecho el macizo continental de
Grabam adquirió 11na extensión muy considerable V se puede abrigar fuodadamente las sospechas de qnesereúoa con la t ierra de Eduardo VII.
Pero el banco de hielo es cada vez; mis grueso
y es imposible apro:x lmarse á la coi,ta; se cooti•
náa caminando hacia el Oeste, doblando hacia el
Sur cada vet que se puede.
Ningún buque hab(a holl ado esos parajes has•
ta entonces, y por lo tanto la draga y la sonda no
dej an de funcionar un solo momento, tanto para
la seguridad de la expedición como para recoger

/SI.A iJENNY, POI.O S IJR

ejemplares de la fauna y flora del mar. Así se lle·
ga hasta los 126 grados de longitud oeste de Pad• ;
pe:ro los ic&amp;ber¡!s son á caC:a momento más abun•
dantes ; la provisión de carbón se agota rápidamente y el escor bu to hace estragos form idables

IJN~Bl.OQIJE DE H IELO CA/DO SOBRE IJNA ROCA

en la tripulación En tales condiciones, al fin de
Ener o Charcot decidió regresar. ¡Hacia t res me
ses que la valiente expedición l uchaba con t oda
clase de d i6cultade~l
Gracias á la expedición francesa, los contornos
del litoral antártico han. quedado de lioeados en
todo el Pacifico O :cideotal. E, un resultado q11e
honra macho tanto al jefe de la sxpedic ión c;,mo
á sus a-y 11dao les y colaboradores, quienes ba o
contribu ido j!randemente al i m portan te t!xi to
cien tífico obteui do.

La Noche y la Muerte

Al ver la noche Adán por vez primera
que iba borrando y apagando el mundo, '
crey6 que, al par del astro moribundo
la. crención agonizaba eotern.
'

Mas I uego, al ver Iumbrera trns l umbrera
dulce brotar y hervir en un segu ndo
universos sin fin . . vuelto én profundo
pasmo de gratitud , ora y espera.
n sol velaba mil; fué un nuevo Oriente
su ocaso, y pronto aquel la luz dorm ida
despertó al mismo Adán, parll y fulgente.

. . t Por qué la muerte al ánimoiotirnidat
i así engaña la luz tao dulcemente
&amp;
,
'
c,por que no he de engeñar también la. vida?

1

UN H E RMOSO DIA DE VERANOANTAR'TICO. - EN LA TIERRA DE GRAHAII

E l.. "POU RQIJOI- PAS?" EN s11s: c11ARTE I..ES O E I N VIERNO

su oo WHITE.

�d~ "Mi esposa y mi paragua1;" "El paraguas de
Osear" y "La sombrilla," del poeta D'Hervilly,"
Ya veis. mis queridas lectoras, cuánta impor•
taocia se le concede á esta famosa arma íemeni•
na, qae deseo se convierta, para vosotras, en in·
nncible y victoriosa, durante el próximo estío .

Crónica
L cdor aumenta, lecto-

ras mías¡ los rayos del
sol caen á plomo en las
horas pesadas y silenciosas del mediodía¡
ábrense las blancas sombrillas de encaje,· comÓ
alas de mariposas que
buscan con ansia la fresca brisa perfumada de
los jardines, y bajo la tela vaporosa de esos graciosos accesorios, aparecen más suaves y bellos
los rostros femeninos; la luz, velada discretamente, les da uo delicado tinte que aumenta en gran
manera sus encautos.
Siempr,e se ha considerado la sombrilla como
un recurso exquisito de la coquetería de las damas; mirad lo que dice, á ese propósito, uno de
los escritores franceses más estimados por su estilo ameno y sugestivo: "La sombrilla no a.iiade
nuevas gracias á la mujer¡ pero si realza admu-ableme1&gt;te las que tieue. Es como el arma de un
soldado, que no le presta valor ni gallardía¡ pero
si Je da lUla b•illante ocasión de manifestar esas
cualidades caando las posee. Así la dama bella y
elegante sale á paseo con su arma de combate
para couquistar y rendir corazones¡y ya la enar•
bola gdlardamente abierta ó la lleva con adorable negligencia sobre su hombro, ó inclinada
muellemente hacia atrás. La sombrilla protege
s11 •toilette» de la claridad excesiva del sol, para
que éste no descolore los matices de las telas, y,
rodea como de un nimbo los encantos de tu rostro, semejante á un vapor levemente rosado que
atenúa y snaviza los contornos de las facciones,
a_uima el color des•anecido de la tez y circnnda
á toda la fisonomfa, de reflejos diáfanos. 1Q11ién
podría describir el luminoso kaJeido~copio del
pensamiento femenino, al usar ese pequeño ad·
minfoulol Bajo su bbveda blanca, azul ó rosa, el
sentimiento germina, la. pasión languidece ó estalla. ¡Caántas dulces sonrisas se han abierto á la
sombra qae prodace la corola de esa grandeB.or de
gasa! ¡Cuántas convencionales y encantadoras se•
fias de inteligencia y resplandecientes miradas ha
cubierto la tela discrtta de la sombrilla, protegiéndolas de la indiscreción ó celosa envidial Y
en otras ocasiones, ¡cuántos dramas se han ocultado bajo esa frágil nubecilla de sedal ¿Creeis,
acaso, que las mujeres la uhlizan solam:nte para
preservar su fina tez de los ardores del sol? Sin
duda que ese es el principal de sus empleos¡ mas
no el único por cierto. En la obra maestra de arte llamada &lt;toilette&gt; femen.ina, la sombrilla representa el importante papel de claroscaro. En
los juegos de la sombr1 1 la 60mbrilla es como un
disco de claridad, y en los cambios de la hz es

y preciosos esmaltes que npresenfan deliciosas
miniaturas de pasados tiempos. Para los mangos
se han empleado l::s mis exquisitos materiales:
el oro, plata y marfil pnlido. En un.a palabra, la
sombrilla ha inspirado, hada á los más claros ingenios, mnchas de sus obras; varios pcetas y prosistas han escrito, á este respecto, graciosas mono-

•••
Hay un lado consolador en el extremo á qae
han llegado nneslras modas¡ y es qne elJas tienen
gran dinrsidad entre sí; las mayores audacias
son permitídas, aun cuando vayan en coutraposición de las tendencias ge11nales; u así que
junto á nna falda de un metro veinte centimc-

como un 11.store ...

Las damas no gush.rfa11 tanto del sol si éste no
les suministrase la necesidad de ocultarse baio
la penumbra del encaje, defendiéndose as( de los
rayos esplendentes del astro rey. Sin contar con
la ventaja que ofrece á la mujer de maniíestar su
lujo y buen gusto en la elección de tan Hndos
muebles, paes en los pnños de las sombrillas se
han usado y se usan toda clase de ricas fantasías
decorativas. Alll los arabescos de perlas, diamantes y esmeraldas¡ allf los camafeos, topacios

gr.&amp;fín, gll.&amp;otes versos y hermosos artículos de
revis1as más ó menos serias. Por último, en el
teatro también se presta homenaje á tan lindo accesorio; se ha interpretado la espiritnal escena

Iros ~e largo, vemos otra plissada, con la notable
.. mphtu~ de siete ú ocho metros¡ pero conservando siempre. y ante todo, la impresión fina y
recta de la silueta,• condición sin. la cual no hay

sello de verdadera. eleg111cia. Las muselinas de
seda, plissadas, han encontrado en las túnicas
una encantadora oportunidad de manifestarse.
Citaré á. mis lectoras nn modelo, que acaso sea
la más exquisita creación de nJJ.A casa c.o nfeccio•
nadora de gran nombre. La túnica es recta, corta
y plissada, justificando así su nombre de túnica
"enfant de choeur," pnes tiene aspecto de sobrepelliz, hecha en muselina de seda rosa vivo, ador•
nada de un ancho encaje de Malinas. La. túnica cae
sobre una falda de muselina de seda color de cereza, iga.a lmente plissada, recogida en su parte inferior por un volante casi liso de encaje de Venecia,
que hace oficios de banda. La camisola de la túnica, ligeramente escotad;r, y los p11fios de las
mangas semilargas, son de ,rncaje de Malinas, el
c11al rodea también el escote del traje, formando
ese "coJlerette" coquetuelo, esa graciosa esclavin&amp; que está indicada casi siempre para los ata•
víos deliciosamente ju ve.u nes en la forma y en
la toualidad de los colores. En este modelo resulta un lindo conjunto de la transparencia de
las felas, pnes el matiz cereza, á través del rosa
vivo, se ve encantador.
Los crespones de China tussor serán, entre los
géneros de la estación estival, los que tengan
más privanza, sobre todo en los tonos pálidos,
como azul pastel, rosa "cbair," verde Nilo con fi.
nas U,neas blancas que dibujen drcolos, elipsis
y contornos ondulados, que le dan un aspecto de
linón impreso. Tales crespones tienen una frescura de color en extremo hermosa, y se les adorna con b&amp;ndas de bfltta flexible del mismo matiz
qne el fondo de la tela¡ por ejemplo: un traje
aznl pálido con ligeros dibujos blancos, en d
cual la túnica, b.utante Juga, deja ver solamente
veinte centímetros de la falda, cnyo color a.z11l
es ligeramente más snbido que el de Ja túnica y
carece de dibujos. Aquélla está orlada por una
banda de talfeta azul, festoneada con un cordoncillo de seda, abierta bajo los brazo~, al estilo judío, y el cordoncillo sigue contorneando las orillas. DelJajo se ve el color azal de) fondo y una
camisola interior de linón antiguo, bordado, com·
pleta este atavío, muy propio para una señorita.

También r:xiste el
refioam.icnto exqnisito de velar las telas
de un solo matiz con
muselina de sed,, ya
sea por medio de la
túnica, ó haciendo
é,ta misma en dobles
géneros,aunque para
esta combinación se
necesita recurrir á
grandes casas de modas, pues la dificialtad
de conservar fina y
delicada la silueta,
exige una mano maestra en el corle y en la
confección; pero si se
consigue re1111ir la
perfecta armonía de
estos dos requisitos
indispensables, se ob
tendrá, indudablemente en el doilettc•,
una elegancia suprema y particular.
Próximamente ha·
blaré á mis lectoras
de las novedades que
se prepuan ya con
toda actividad para
la estación caln.rosa
dd verano.
MARGARITA.

La Modista en Casa
A mujer que desee conquisbr el ca•
lificativo de elegante, tiene que
poner gra_n cuidado en sus atavíos
para dentro de casa. E• muy ge•
neral ver damas correctamente ves·
tidas en la calle y en losespccliiculos, á las cuales, ~i por desgracia
se les sorprende sin previo aviso en el hogar,
nadie podría creer que fuesen las mismas.
En efecto, lectoras mías, veréis que la citada
dama está sin peinar hasta mny entrado el día.
Su traje no tiene gnn diferencia con tl de
la doncella, nada en su porte ó en s11 persona os
habla de distinción oi de elegancia. La impresión
qae produce esta clase de mujeres es snmamente
desagradable, y toda señora, medianamente educada, debe procurará todo trance qne su &amp;specto
en el interior de su casa, corresponda con el qne
tiene en la calle y en las reuniones.
Muy fácilmente podr:i. conseguirse esto con un
poco de empeño y de buena voluntad. Los mode·
sos de batas que damos hoy, son muy propios
para confeccionarse en casa¡ reúnen, á un mismo
tiempo, hermosura y sencillez El primero es de
muselina de lana azul celeste. Su único adorno
consiste: en un ancho cuello volteado, hecho en
muselina de la Iadia, con pequeñu alforzas, entredoses y puntilla valenciana. Los paños son
iguales al l."nello. Eo la cintura lleva un cordón
de seda aitul celeste, el cnaJ tiene en Jas pantados pompones de seda floja.
La senciUtz de este modelo hace accesible su
coníección á todas las personas, ycnalquicra da·
ma puede ponécseb, segura de aparecer atuiada
con toda propiedad,

El segundo modelo es de muselina de laDa,
bdist.a ó seda ligera, blanca. En la orilla llel'a
tres anch.&amp;S alforzas. Lo mismo que el primero,
luce uu ancho cuello volteado, solamente qne
é11te es macho mayor y formando hombreras. Se
cruza uo poco sobre el lado izquierdo por medio
de un listón prendido con dos rosas, el cual termina en dos grandes p11ntas. A la orilla del
llo tiene uo volante de encaje de punto. Las
mangas son acampanad.as y llevan también un
volante de encaje.
Ede modelo es igualmente sencillo en su con·
fecció11 al an.te.rior, solamente que los adornos
son más vistosos y exquisitos que los de aquél.
Con poco dinero podrán nuestras lectoras confeccionar ellas mismas estas batas, con las cnalcs se verán m11y lindas y elegantes.
Ofrecemos también. en la página de hoy, dos
modelos de trajes de verano para señoritas de
15 .i 16 a.iios, propios para coníeccionarse en t1111sor, b.i.tista, piqaé ó crespón de China tussor,
que es la novedad de la presente estación.
El primero es de batista de lana en color champaña, adornado con entredoses de encaje de gaipute ó de Chantilly.
El segand.o es de crespón de China tnssor, color de heliotropo con dibujo crema. Fo1lda con
canesú, excepto el delantero, que es liso. El
cuerpo tiene alforzas en la parle sapedor. En redondo del pcquefio escote lleva nn bies de seda
Jiberty color de heliotropo, el c11al baja por e,1
frente basta la orilla de la falda. Camisola de
enc~je de guipare,

cn,-

Estos dos modelos son may apropiados para
paseos campestres ó salidas de mañana.
Deseamos que nuestras lectoras los encuentren
de su gasto y les sean útile,i.

�FoT. FÉLIX,,DE PARÍS,-ESPECIAL PARA

FoT.

Ftux, DE PARÍs.-ESPECIAL

MUNDO ILUSTRADO"

PARA ''EL MUNDO ILUSTRADO"
TRAJI DE TEATRO

1 0nado en tul negro sobre fondo de eda verde resedtt L9 falda tiene en la orilla uD ancho bies de seda
Con~ecc·
L
negra, tres escaro la de listo'n y UD ornato de las misma , limitando toda la aplicaC'i6n de enea.je que lleva en la parte inferior. El
cuerpo está adornado con bordado. al realce.

TRAJE Dli: r,1~En.-

"EL

ó

Dl!l

REUNIÓN. - Hecho en muselina de eda color de rosa, sobre fondo de satén liberty del mismo cokr.

La falda tiene á la orilla un bies de seda y una gaarnici6n de enc1je. So!:irefalda larga, borde.da de soutacbe, lo mismo que el cuerpo y
las mangas. intur6n de seda liberfy.

�El Mundo Ilustrado

-·•--·- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - : - - - - - - - - - - - ~

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PORGUE
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RESPUESTAS

r~ile á esos pa•eos cainp,slrcs y á uas largas e1:-

Liliaoa: Mucbo gasto be tenido de que le agra
daran los modelos de "esfido y delaotalo.
-Los ojlllo111 cioh.s é hila.za para hacer el encaje ioglts, los paede 1uted eocontnr t:n cLa
Gran SederJa&gt; 6 eo &lt;El P.ajeit, casas de comercio
muy conocidas y acreditadas eo esta capital.
-Para quitar las espinillas u batno usar d
jugo de limón y la. tintura de beojuí¡ pero, ve
ces es preciso recnrrir á ext.n.erlas por medio de
la presión, cuyo remedio es doloroso¡ pero e6CJ!1:.
-Si desea usted es1ar menos delgada, le recomiendo que tome alguna preparación de arsénico, consultando antes coa un médico hábil¡ y eo
cuanto á los alimentos mh propios para eogordar, se prefieren las fécnlas, la leche en abundancia y la cerveza.
Tengo verdadero gusto en llamarme amiga
saya, y deseo complacerla en todo Jo que se sir"'ª consultarme.

rarsiooes eo a ato, qae dan á utrd laoto miedo
y exaltan su sistema nervioso, enfermo '/ alterado por una vida de coostaote coulndiccióo. La.
velocidad extraordinaria de la c.a rrrra produce
á asted vtrtigos ó fatiga, que sn esposo jazga fingidos para evitarse el fastidio de uos paseos¡
ere.e que t.al mi,do es falsamente: exagerado y le
advierte su antipatía ror las ecomcdias á domicilio&gt;; t,odo esto es muy doloroso para noa m11•
jer delicada y enferma¡ comprendo la profunda
pcoa de usted, aconsejándole, ademh de la discreta C.)o!ormidad, que sude ser la mejor arma
-para lri11.afar de esos caracteres dupóticos, aoa
intriga iooce.n te t ingeniosa, c11yo felit resultado
vi ea un caso análogo al de usted.
Una dama colocada eo situación semejante i
la de &amp;Tímida&gt;, confió sus pe.nas á uoa amiga íntima muy inteligente y sensata ; ésta le aconsej6
hacer su aliado al mtdico de la casa, para que
hablara al esposo coo toda la autoridad de la
ciencia, pooiéodole de manifiesto los peligros á
que estaba expuesta la enferma si recibía impresiones desagradahlu. El mtdico desc:mpriió hábilmente su papel, ponderando el e,tado delica•
do de la señora y declarando que su muerte era
inevitable si no se le complacía en todo. El esposo, muy alarmado, pues á pesar de su mal carácter y de sas extravagancias, ten[a cariño á la
señora, cambió de conducta por completo; se
marchó solo l sus ejercicios deporl i vos y ella
gozó, desdi: entonces, de una paz y ona tranquilidad que en poco tiempo le devolvieron lasaJ11d y Ja dicba. E,e mismo éxito deseo para usted, y espero que pronto me comunique á ese
respecto gratas noticias.

VARIAS NOTICIAS

Fady: Doy á usted el modeJo de traje que desea. Está hecho eo foulard blanco, salpicado de
lunare.s uul marino. La sobrdaJda lleva á los
lados seis botones de fantasía que fiogen recoger.
la 1111 poco. El cuerpo tiene unas hombreras formadas por grandes alfonas. Caoestí de encaje
ligero.
También doy á usted otro, qae sin ser precisameote de sobrelalda, síoo más bien falda con canesú, pudiera parecerle más propio pan ser con·
fecciooado en tela ligera.
Está hecho eo alguna de dicbas telas, adozoa•
do con encaje valeacano 6 de punto.
-Para quitar i la piel lo áspezo y qu.emado
por el sol, es mu.y eficaz a~ar h. siguiente preparación: -naa cucharada de: glicedoa, dos de leche.

dos de ago.a de: Colonia, diez gotas de tintura de
beojai y el jugo de uo limón.
S= pone esta mezcla so'bre el rostro todas la s
nocbes, antes de acostarse, y al día siguiente se
Java con agua tibia, á la cual se le pooe un poco
de végcto.
Creo que con tal procedimiento muy pronto
cooseguirá usted mejorar so tez.
-Uaa señorita debe dec.ir solamenle su nombre cuando le u preseotado un caballero; el ofrecimiento de su casa debe dejarlo á cargo de sos
padzes ó hermanos varones.
UN MODELO

Aurora· Eo esta sección verá asted el modelo
de ,ombrcro que me pide. Es de paja de arroz,
y su adorno consi&amp;te en an gnn lazo de gasa
eazul perla&gt; y un ramo de rosas.
- En cuanto i su preguoh de q-ne si podr.á salir i pueu en compañia del amjgo fo fimo, cuyas
cualidades me describe usted detalladamente,
me atrevo ;i aconsejarle que no lo haga, pues aun
cuando ningÚJl peligro teodrfa con dicho amigo,
pn&lt;liera usted ser criticada da.rament• por la sociedad, que 110 admite esos usos aceptados por
completo eo oltos países¡ es debido cond 11cirse
conforme ¡I, nuestras costumbres y no á l:u extraojc:r.u.
COMEDIAS

Elisa: A coolfonacióo doy á usted los tí1olos

T

1

de: comedias propias para ser npreseutadas por
aficionados: cEI nido ajeoo&gt;, &lt;Intereses creados&gt;,
de Bc:navc:ute; cVida que vuelve&gt;, cEl amor que
pasa&gt; y cLa reja&gt;, de los b.erma.1101 Qo.intero. Si
desea usted alguna pieza más ficil y de estilo
b11m.orístico dctu minado, pcdrfa elegir eLa
c:uema ftoja&gt;, de Vital Aza,q11e es una pieza m11-¡r
iogeoíosa y llena de incidentes, graciosamente
preparados, y &lt;Los langostinos&gt;, del mismo gtncro que la citada •interiormente.
UN CONSEJO

T!mida: 511 calo ea bastante complicado; nc:ca1 sita hacer aso de macha prudencia y de inagota•
ble abñegación para complacer á su esposo, cayo
carkter dDmiJlutc exige de usted que lo acom-

ll1ARGAR1TA.

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Es agradable.
Es eficaz.
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Es bueno pa.ra Jos nlllos.
Es excelente para las seflorae.
Es conveniente para los hombres ocupados.
Es completamente Inocuo en cualquier ctr
cunstauela.
Lo usan mlllares de fa.mlllas en t,odo el
mundo.
Los médicos Jo estiman como un laxa.nte
valloslslmo.
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!u.ante que se conoce en todo el mondo.
Sus iogredtentes son todos sa.ludables.

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Su acción es suave, eln eltclios consecutl·
vos desagradables.
Está enteramente desprovisto de s11Stan•
olas deletéreas.
t d
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Contiene los principios 1axan es e e1eruas
plantas.
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Las Cartas de Musset
Ha.o aparecido eo estos dlas. durante
poco m.is de uoa semana, en el folletln de
EJ Fígaro de esta clodad, las cartas qoe
allá en la tercera década del slglo pasado
escribió Alfredo de Musset á una Joven
c.on quien maotovo alg6n tiempo relaciones amorosas. La Joven mJsma, qae
después de la muerte de Alfredo se anió
legalmente en matrlmonlo con el hermano mayor de 6ste, con Paal de Musset,
rué quien coldados1.mente conservó di·
chas cartas, y un 1110 antes de morir, an.
tlana y viuda, las depositó en la BlbUo•
teca Nacional con encargo expreso de
qoe no fuesen comunicadas al pl1bllco
lector del departamento de manuscritos,
hasta. transcurridos trelota al!os. Ella falleció en 1881-, el plato se cumpltó el otro
dla y El Fígaro compró el derecllo de lo•

sertarl•s en su fol letln antes de Que apa.

recleseu en forma de libro. movido el periódico sin duda por el ruido que el suceso
de antemano hacia, y .muy ansioso de
aprovecharlo antes qae los lectores deseabrlesen el escaso valor y el casi nulo
Interés que las tales cartas entraflaban,
desengal!o q11e hoy de cierto babrtn ea:perlmentado los compradores del volumen.
Pdsoles El Ftgaro este titulo: Carlas
d, Mussd á la Des«moeida., no embargante que aun antes de darlas , luz se cono·
cla y pregonaba el nombre de I• persone;
y podla leerse Impreso en multltud de papeles que se babia llamado Alm6e O'Al·
ton, y que las cartas mismas hablan sido
leidas, retocadas y preparadas para rutara Impresión por et que era marido de EUa
y hermano de El,· caso bien curioso, que
no debe haber ocurrldo muchas Teces. Y
viene realmente , ser lo qoe de mu cu•
rloso el caso nos ofrece, pues nada ha ganado con ello la reputación de Alfredo ele

Mosset. y silvanseúnlcamente e~taq car

tas de descender, un nivel lncntble de

Insipidez é insignificancia, por lo que de
cuando en coando tienen de libertinas,
de frlamtnte hlbrlcas y fatuas, sin perta ·
me al&amp;uno de verdadero amor ó de pasión
sincera. También, por supuesto, sin lmportanda alguna literaria.
¡Qué diferencia, qué enorme distancia
entre estas vulgares relaciones y lapasión violenta y tri&amp;ica que, en cartas vibrantes de emodón, escritas preclsament:,
en esa misma d6cada del siglo XIX, pocos
allos antes, dejaron inmortalmente expresad• el mlsmo Alfredo de .M.usstt y la
Ilustre muJer Ludia Aurora Duplo, lacélebre escritora que el mundo conoce bajo
el nombre de Georg, Sa111J. No hay semelanza posible entre ambos casos, claro esii; pero causa verdadua lútlma vu ahora extraer de la nada, del depósito mortuorio en que yacla olvidado, un Musset
sensual, Incapaz de amor, de abne,acl6n,

de sacrlficto, esclavo de su pereza y de
sus vtcloa para pretender colocarlo al lado del otro, ta.o sinceramente apasionado,
, qllleo los diversos clramitfcos episodios
de esas relaciones 1.morosas, pactficamen•
te loterrumpld1s en Venecia por efecto de
reclproc.o desencanto, reanudadas una vu
y otra vez en Parls bajo el Impulso de Incontrastable frenes!, arrancaron 1'grlmas,
gritos de dolor. maldiciones, como no ha
solido el muodo olr traducidas en palabras encendidas c.on tal •ce.oto de verdad,
con tanta poesla y leogua¡e tan hermoso.
Ea esta correspondeoc a entre ambos
famosos amantes, que no fué publicada.
Integra basta hace poco tiempo, que dejó
Ceorze Sand !eunlda y preparada para
apar&lt;1tfr cuando fuese oportuno en defensa de su memoria, y cuya publlcacl6o re·
tardó, slo causa y sin razón, la berma.na
bueder1 de Musset, sorprende, desde
luego, que sean de Idéntico valor !Iterarlo,
Igualmente bellas. las cartas de uno y
otro\ aunque bien diferentes entre si. Los
bomores rara vez han legaao á la historia
literaria c■~as d: 1.mor verdaderamente
apaslo"ad1s y sinceras, y para demostrarlo, basta.ria (ejemplo antiguo y decl·
sl,o) l.;a distancia Inmensa que eo rranqoeza, nobleH y profondldad de sentimientos separa las cartas eternamente
conmovedoras de la sfn par Elolsa, la
abadesa de Puacleto, v !as frlu, arllfi·
clales y ffolstas de Pedro Abelardo, el
gran escol stlco liberal, su fuooso y desgradado emante.
No fué 6st11. es verdad, la opinión de
Juan Jacobo Rousseau, A quien rarec:erla
Impartir esp•dal competencia el ser autor
de la N11,ca Elolsa. Pero queda muy desvirtuada la fueru del parecer de Rousseau , si se recuerda que fa6 emitido por
el mismo que no aceptaba como escritas
por mano fmeo lna las Cartas de la Reliz,osa Portuguesa, publlcadas en francés el
allo 166g en Parls: ''Las mujeres, dijo en
esa ocasión, no saben ol sentir ni describir el verdadero amor," y conclufa apos•
tanda que las tan aplaudidas cartas portuguesas h11.blan s!do escritas por un
!!ombre, y eran, por tanto1.-.011a Impostora.
Podla, en efecto, 1fi rm.ar 1&lt;ousseau cuanto se le antojara en ef particular, pues
nadie babia visto los orl&amp;ID1les de esas
cinco e:i:traordloarlcs eplstolas; pero hay
coosentlmltnto general respecto de su autenticidad, Conocedores ta n lntell¡,:eotes
y sotlles como Stendhlll y como Salnte
Beuve, no vacilaron un solo lnstaoti en
aceptar como realmente escritos por 1101
pobre mujer abandonada esos patéticos
lamentos.
No pretendo yo sostener con esto que
todas las mojeres eoamoradas, aun provistas de antemano del dóo de escribir
bien en verso ó prosa, sean, por la sola
coalldad del sexo, capaces de prodocir
cartas como las de Elolsa ó las de Julia
Lesplnasse. Pero la regla &amp;tneral puede
establecerse salvando las excepciones.
Masset poseyó 11.buo:laotemeote en prosa y en verso, lo mismo en su Confesw11
que en las Noc/11s y en multitud de varias otras de sus poesl11.s, la facultad de
expresar, de pintar al vivo, por todos sus
aspectos, la pasión del amor, la coal, ona
vez por lo menos, en su encuentro con
Aurora Duplo, experimentó en toda su
fuerza con su melancolla Infinita, sus dimeros deleites y sas amargas postrimerln . Las cartas que escribió á Gtorg1
Sand tienen tanta vida y desbordante pa•
slón como las de las mis cilebres 111ujeres. CooslJeudas A este propósito, para
no tenerlas por una , x~epcJ6n en el sentido antes expres,do, debe atribuirse ,u
excelencia, lo que Indudablemente bobo
de .muy ftmrnloo v delicado en el grao talento poético de /r\ussel Lo cual me trae
l. la memoria. aunque sin pretender darle
aplicación es!'eclal al CHO, que Swlnburne, el Inspirado vate Inglés , habló de él
una vez llaml.ndolo Mademoisel/1 d, MtiS·
set al aludir pnctsamente , sus borrascosas relaciones con Ceo, ge Sa,,d.
En el próximo mei de Noviembre se
cumpllr!n cien allos desde el dla del nacimiento de este poeta., que falleció, premlltaramente agotado ya desde mucbo
antes, á los cuarenta y siete aflosdudad,
y cuya reputadón parece haber crecido
bastante en estoR últfmos tiempos. Tiene
ya una estatua en Neullly , las puertas
de Parls. y tendri otra pronto ,n esta capita 1. donde nadó y murió. No es, por t"n•
to, tel11 coincidencia que hayan venido á
aparectr en el ano de esa conmemoración
secular, las cartas , Alioée D'Altoo; pues
~I de algo ,;lrven, sfri mis bien para recordar debllldades de su c.aricltr ó el larto ecllp~e final en que acabó su carrera
de artista.

BNRIQU!? P~i?YRO.

Parls, Eoero,

1 9 10.

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

LA SINCERIDAD

EL ASILO CALDEIRO
r

,

Desde hace algú.n tiempo se ha desarrollado en '
México la noble tendencia de realizar obras filantrópieat. Por este motivo, y con el laudable
propósito de estimular á nuestros compatriotas á
continuar tan meritoria labor, es por lo que no he-

re.sponde la fundación, en el que ha acreditado
una vez más su talento y su competencia el ilustre arquitecto don Luis María Cabello y Lapiedra, autor de los planos y bajo cuya dirección 1e
han ejecutado lu obru. Ocupa el edificio una

elogios y testimonios, tantas recomendaciones
de médicos ca.ltos y sinceros, que han preconizado en sus informes la potencia curativa de las
especialidades del doctor Caldeiro, que, con toda 'foluntad y mo'fidos por un espontáneo deseo,

mos podido substraernos á la tentación de dar á
nuestros lectores la noticia de la fundación de
un asilo para huérfanos, obra del eminente médico espaíiol. doctor Manuel Caldeiro. De este asilo, próximo á inaugllI'arse, y que estil situado en
el Madrid moderno, pueden nuestros lectores
formarse una cabal idea por las fotografías que
ilustran estas lineas. La revista ílustrada de Maddd &lt;Bla.nco y Negco&gt;, de fecha 21 de Mayo de
1910, da cuenta de tan magnífica obra en los siguientes términos encomlásticos:
&lt;Damos u.na noticia de verdadero interés: la de
la próxima inauguración del &lt;Asilo Caldeiro&gt;,
eclificado en la parle más elevada del barrio llamado Madrid moderno. Débese á la filantrop[a
de un hijo de Madrid, don Manuel Caldeiro, y
está dedicado á los huérfanos hijos de esta villa,
los cuales encontrarán en él, no sólo asistencia y
refugio, sino también escuelas para su enseñanza
y talleres para el aprendizaje y práctica de di-

Son Puramente Vegetales,
Son Azucaradas,
Son un Laxante
Suave pero Eficar.
VISTA GIENl!RAL 01!.L ASILOCA LOE/RO

supuficie de 11,906 metros cuadrados, de los cua-

nos atrevemos á recomendarlos muy sinceramen·

les 5,230 se hallan construidos, quedando espa-

te, ¿Cuántos de nuestros amables lectores no

ciosa huerta y grandes patio, de recreo, con

habrán hecho experiencias con otros medica·

vaquería y gimnasio¡ por lo e11al, y dada su exce•

mentos, sin obtener resultado satisfac1orio para

lente situación topoJ!ráfic•, contribuirá á que el
nuevo edificio realice debidamente los fines de

su salud1 Tenemos la seguridad que machos en-

su construcción, pues ademb de sn carácter ar•

organismo ó de desarreglos estomacales, tncon-

quitectónico, adecuado á su destino, reú.ne con•

trarán su pronto alivio y curación completa con
dichos medicamentos. Por esto creemos que ha
de serles grato saber que existen específicos preparados por tan distinguido, culto y filántropo
doctor, y mucho más ha de agradarles si tienen
en cuenta que pueden conseguirlos en México,
pues hemos oído decir que el doctor Caldeiro tie·
ne depósito general de sus medicinas en ladroguería de los señores José Uihlein, sucesores.
No cabe duda que la labor del señor Caldeiro
es altamente meritoria. Sus obras son de las que
tienden á mejorar la condición de los deshere•
dados, con la fundación del asilo para huérfa•
nos, y á llevar la salud y la alegría á los eníe.rmoscon sus preparaciones medicinales. Son obras
que perduran en la mente de la humanidad, que
aplaude tan caritativa labor, y de las cuales debe
sentirse satisfecho. La única recompensa á que
aspiran las almas nobles, que se sacrifican en bien
de la humanidad doliente, es la satisfacción que
les produce hacer una buena acción, y esta satisfacción noble y legítima debe tenerla el eminente doctor Caldeiro, pues su buena obra la proclaman miles de corazone.1 infantiles agradecidos
qne , él deben alimenfo, hogar y educación, miles de enfermos que han recobrado la salud perdida, gracias á sus específicos Sarzogenol y Dig :stivo Caldeiro,

tivos que se han empleado, que contribuirán i
los buenos resultados que el lundador se propaso.
El &lt;Asilo Caldeiro&gt; está. terminado hace tres
años, y su inauguración se verificará en breve,
como hemos dicho&gt; . ..
El doctor Manuel Caldelro, á quien se debe la
fundación de dicho asilo, además de filántropo,
es nn notabiUsimo y culto doctor en medicina,
cirugía y farmacia. Es profesor del Cuerpo Sanitario del excelentfsimo Ayuntamiento de Madrid

y revisor del mismo Ayuntamiento¡ miembro del
claustro extraordinario de la Universidad Cen•
tral de Madrid, y miembro condecorado de la
Cruz Roja espaiola, sociedad que tantos simpa-

verso.1 oficios, como el de encuadernación, lito•

tizadores tiene entre nosotros.
E,tos altos títulos han dado á conocer el nombre del doctor Caldeiro en toda Europa¡ pero,

grafía, imprenta, carpintería, talla, zapatería y

más que por nada, goza de una celebridad mun-

sastrerfa¡ recibirán, asimismo, enseñania prácti-

dial por sus incomparables medicamentos espe-

ca de agricultora y jardinería en campos anejos

ciales y patentados, qne obran de una manera

al edificio, y la de mecánica y electricidad, á cu-

infalible contra la debilidad general del organis•

yo efecto se ha instalado una estación eléctrica

mo y contra las enfermedades del estómago. El

prodactora de tláido.
El edificio es amplio, desahogado y con bien

Sarzogenol, activo reconstituyente, vigoriza las

entendida orientación. El sol y el aire penetran

inofensivo y completo, las faerzas musculares,
siendo, por consiguiente, un remedio illl}lejora-

plios y ventilado,, y los talleres espaciosos y

ble para los tísicos, convalecientes y, en gene•

bien dispuestos.
Tiene instalación completa de bafíos y de du-

ral, para todos los débiles. Y el di¡estivo Cal•
deiro, su otra preparaclón, que cura de manera

general de desagües. Tiene también todas las de-

radical todas las enfermedades del cstóm,go por
muy antiguas y pertinaces que sean.

pendencias precisas, dispuestas en inmejorables

No puecerá i11oport11no que demos á conocer

condiciones. Es un edificio, en fi.n, coni1truido á

en este lugar estos medicamentos. Hemos leido
en muchas revistas médicas• de Europa tantos

la moderna y á propósito para los fines á que

fermos que padecen de debilidad general en su

naturalezas gastadas, hace recnperu, de un modo

en él por todos lados¡ los dormitorios son am-

chas, lavabos y demás, con agua abundante y red

Píldora~
del Dr.Ayer

Las

Para la Dispepsia,
Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
del Estómago,
Hígado y Vientre.

cliciones excepcionales, por los medios construc-

OOOTOR MANUEL OALOEIRO

DE SAMUE.L PEPYS

ENTRAOA PRINCIPAL Ol!L ASILO

"Oon las Píldoras del Dr. Ayer he
obten.ido ~iempre una acción más segura todavía que con otras píldoraa
muy en uso y que por su crédito se han
familiarizado entre el vulgo. Son muy
fáciles de tomar y no causan dolores
ni repngnanoia."
A . MAETINEZ V A.RGAS,
Catedrático de Medicina,
Granada, Espalia.
Co.da. 1,01nito ostent" la. fÓrnut la. en la
rotula.ta.
Preuunte 11,&amp;ted .i s1t "'id,ct&gt; lo que opina
d e las PildOt'ttS del D,•, J1yer,

:Preparadas por el DR. J'. O. AYERy-CIA.,
:t,,;r,vell, Mua., E . U . de.A..

i ~~!!dd:~

!~2~t~c!a,

deteralva■ y oioatrizante■ que

han merecido al

coaltar Sapontnl

Looioa
dados

Du#n¡f&amp;PI

Tlálpam, D. F.-•Teléfono M. 16.

cale

Cul

~

11:N

...

.A4 "

El Sr. Do_n Juan B. Prieto R., dt
Ibaqué, Tollina, Colombia., hablando
~obre lo que le ~alv6 la vida, dice:
ror deber. y gra!ítud creo muy convelUente ma~festai·les que desp..iés de haber padecido m.ichos años de varias
enfermedades del hígado y el estómago
las que me hacían sufrir horriblemente'
no obstante de tomar muchas medicin~
Y consultar á varios médicos cuando
se me ocurrió tomar las afam~das Píldoras de Vid:, del Dr. Ross: Con sola:nent~ cuatl'O frasquitos que he tomado,
me s1ent~ e11 perfecta salud. Así es,
Jue C~rtifico q11e debo mi vida á las
naranllosas Píldoras de Vida del D11
8,os,"

Caso asombroso ea la historia es, por
consiguiente, el del inglés Samuel Pt•
pya, que con paciencia beuedJctina escribl6, durante mh de nueve años-desde
Bnero de 166o huta Mayo de 1669-todo
cuabto le ocurría y todo cuanto pensaba,
sin aumentar Lo bueno, ni disminuir Jo
malo y consignando algunas debilidades
que aonrojañan al mis despreocupado.
Su minuciosidad en casos ladJferentes 6
pueriles ea asombrosa. Anota el mal sermón que oye, el cauto desafinado que le
desagrada, el mucho ó poco público que
está en el teatro. También, como e.aun to
importante, babia cgn deleite de la pierua de carnero 6 del pastel de pavo q ue
come, del vino que bebe en demasía1 del
par de zapatos que. estrena 6 del pnmer
traje de terciopelo que se pone al pasar
, mejor fortuna. No olvida, naturalmen·
te, sus éxitos como músico aficionado, ni
la belleza y elegancia de su mujer, que
lo deleitan.

da d tiene,

R a Cr

timo■,

zado•.

Quinta de Salud
"R• ta·t"
VIS a

Le Beuf

su :.duustón ea lo Hospitales
de Parl•, e:ipllcan l boga de
ese producto para l i&gt;dos los u os
del tocador : Cuidados de la
Boca i quia ¡purul.ca, ds los

Cabellos CUJ'~

La sinceridad de loa libros de memo·
rias y de los diariosjatlmoa, es mú aparente qne real Como dice la gráfica fra.
se inglesa, se escriben w i/11 an l!Jle to //,e
C()r,ut·, 6 como se traduciría libremente
en español: •mirando de soslayo•. Bl
hombre más severo se inclina á hallar
méritos en sns propias faltas y razones
para sus defectos. Vieja como el mundo
es la justicia de la observación del Evangelio sobre •la paja en el ojo ajeno y la
vilt'a en el propio•.
Los que e11c.riben secretos de au vida,
procuran, pues, sdornar sus actos con el
mejor ropaje posible, 6 por lo menos,
satisfacer la vanidad que los mueve, ha·
blar des{ mismos, present!ndose bajo el
aspecto para ellos más interesante. El
dnico Casanova confiesa sus estalas, .as
estupendas aventunis de amor y sus l)roe:zas físicas, para qne se admiren au habilidad, su magnetismo sobre las mujeres
y au constitucl6n de hjerro.. E l retórico
Juan Jacobo Ro1U1sea11 está siempre en
escena, en sus famosas Confesiones, buscaudo producÍJ la emoción 6 arrancar el
aplauso. Madame Roland, sn disclpula,
quiso que las generaciones futuras se enteraran de que ella (mujer y con las debilidades de au sexo) poseía el alma inmaculada de un héroe. En libros como
estos y otros mue.h es de su clase, es donde podría tal vez comprobarse la amarga
Idea de La Roohefocauld : •Lo que llama·
mos nuestros vicios y virtudes, no son, ,
menudo, sinonueatro amor propio dJsfra.

•

Asistencia cientmca de
enajenados, morfinómanos,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. E ti.caz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico "encargado :del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

J. Lavista.

Hasta aqu{ 116!0 parecería el buen Pepya un fatuo, como muchos que han
existido en todos los tiempos. Pero hay
algo más grave. Un día llfga , la lgleaia, ae acerca, una joven devota, procu·
ra disimuladamente apretarle la mano y
tomarse otras libertades. Ella se retira
con gran indignaci6o, :y Pepys cousigna
la ~cena en au diario sin el menor escrúpulo. Otra vez, también en la igleeia, cncuentta una Joven más complaciente que
la anterior. I,o que ocurre no es para contarse, pero lo narra Pepys con todo• sus
detalles en las p,gín.as de su libro extraordinario. Compra en otra ocasión una
obra pornográfica, teme que si llegara ,
saberse, pelirre su reputación de hombre
virtuoso; pero la lee coa deleitl', la destruye después y, en seguida, lo escribe todo. Se echa una amante, y anota sus citas, sus paseos con ella en coche, sus
gaatoa. Recibe en au c11&amp;a ! un amigo, lo
colma de atenciones, y escribe en el diario sua sospechas de que el amigo est!
enamorando , su mujer. Ea descubierto
por ésta en adulterio, y para aplacarla,
escribe á su cómplice una cuta de insultos1 indigna de na hombre de honor dlriP.éndose , una dama. Nada consigue.
Pide perdón de rodillas y manifiesta su
resignación de aguantar cuauto au mujer
le !mpon1ta eu venganza, incluso la deshonra. Ella perma11ece inflexible. Bntoncea se arrastra como un perro, gime,
se poue en evidencia, promueve escenas
lacreíbles, ae considera el más desgraciado de los hombree, y se &amp;lenta á escribirlo todo con la severa imparcialidad
de uu notarlo.
¿No ea Samuel Pepys el colmo de la
sinceridad? NI cobard{as, ni mezquindades, ni adulaciones , los poderosos,
ui cu.a uto puede un sér egoísta pensar y
hacer por iaterh bastardo, aunque nunca lo confieee, lo oculta Pepys. T odo lo
cousigna sin atennacioues ni comentarios. Verdad ea que uo pensaba que su
libro viera nunca la luz pública. Lo escribía en caracteres taquí¡rrafos, al¡una.s
veces disimulados. Guardaba el manuacr!t.o lej03 siempre del alcance de otra
pefllona. Bscribfa e6lo por el placer de
escribir y para adelantar esa obra, única
en el mundo (abrumado de otros trabajos durante el día ), robaba horas al sueño, permaneciendo! veces con la plnma
en la mano hasta el comienzo de la aurora. No pocas ocasiones le asaltó el temor, que co11sign6 segúa su costumbre,
de que el libro se descubriera y causa, a
un verdadero escándalo. Hnbiéralo sido,
~iu duda, porque Pepys 110 sólo narró
sus ptcados, sino los aj,nos.

El Vivificador

DEVUELVE EL VIGOR PERDlDO.
Un hombre d~bil ca como un reloj que
nece,ita diracle cuerda. ., el vrv [FJCA·
DOR DE llfUNYON producirá el mi1mo
efecto en cac hombre &lt;JUe I&amp; cuerda en el
reloj. Si o, sc:ntís nervioso, ,i cstais de mal
humor, si habeis perdido la confianza en al
mismo, si carece.is de vlgor varonil, tomad
inmed,atamen~ este r emedio,
Cada una
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contiene un frasquito está llen&amp; de vitalidad.
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M. Paateur. Pre~cribese en las molestias del estómago la
clorosis,,la anemia y las conyalecencias ¡ este vino se r~comlenda alas personas de edad, a las mujeres, jóvenes ya los niños.

AVISO MUY IMPDRTAN_TE. - El único Y/NO auténtico de
S. RAPHAEL1 el solo que twne el derecho de lla.ma.rse a.si el solo

que es legitimo y de que se ha.ce mención en el formJia.rio del

Profesor BOUCHARDAT es el de M" CLEMENT y C'• de Va.lence

(Dróme, Fr_a.ncía.). - Ca.da Botella lleva. la. marca de J~ Unión de
tos FalJrtcantes y &amp;11 el pescuezo un medalló11 anunciando el
"CLET.E.AS '1 , -Los dema.s son grosera.sy peligrosa.sfalsitlcaciones.

�El Mundo Ilustrado

Dolor en la espalda es dolor en los riñones
¿Le duele á usted alguna vez la espalda? ¿Se siente débil y que no puede andar y tan adolorido q"Ue apenas puede continuar en su ocupación?
¿Está usted cometiendo el error que cometen millares de personas que su•
fren como usted, esperando que le pase? El verdadero dolor de espalda, de
los rifiones-llámesele mejor dolor de los rifio-nes-no pasará permanentemente hasta que no se curen los rifiones. Ese dolor puede cesar por algún
tiempo; pero retornará. Dificultades urinarias molestarán á usted y lo mismo
jaquecas y sensaciones de pesadez y 111areos. Quizis se siente usted ca11sado,
aburrido y u:ha11sto todo el tiempo. No tenga usted duda de que sus riñones
necesitan atención, y procúrese CD cualquiera buena farmacia ó droguuía
los siguientes ingredientes:
Jarabe compuesto de Hipofosfitos........ .•. . . . . . 4S gramos
Jarabe compuesto deZanaparrilla ., •.. .•. , .••• , • 60 gramos
Extracto compuesto vegetal Arvelina.. . . . .. . . . . . 1S gramos
M.ézclese todo bien en illlll botella y tome media eucharada después de
cada comida y al acostarse. Esta preparación da alivio inmediato á los rilio•
nes enfermos, e:q,ele las impurezas que entorpecen sus funciones, alivia la
congestión é inflamación: sana, fortalece y cura, purifica y enriquece la san·
grey destierra el dolor y sufrimiento de los rifiones para siempre.

~-----~-----~
1

~os Lugares para Recrearse

1

en las montañas y las playas durante
el verano, están ya abiertos. Permita·
nos sugerir planes para su recreo.

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PRECIOS ESPECIALES RiDUCIDOS

Atractivos viajes de ida y vuelta
de puntos en México
á puntos en los Estados Unidos y Canadá, con límite final para el regreso
hasta Octubre 31 de 1910

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Nueva York. ... $ 95.50 St. Louis ...... ..$
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Sua~lza la piel y ta da una blancnra naearsda ~ta._7 l!Dra ~~~
trrl&amp;aclcl\es 'f eabafionea. Fo.-t!Jlca 1ml uflaa y la• da brilt&lt;&gt; 'f t r u s , - A QN ltL, Pn"""11T_., 18, AVENUE DE L'OPtRA, PAIIJI.

1

Hace poco cumpliéronse trescientos
años de eu muerte. Murió el 3 de Mayo
de 1709 en desgracia política (taque hu•
bo de sufrir después de la revolución
que destronó i Jaime II). y legó al colegio Magdalena, de Cambndge, del que
fué disclpulo, una. biblioteca es1&gt;léndida
y sus papeles. Entre éstoa iba olvidado,
sin duda por él mismo, el diario que una
enfennedwd de la vista le hizo suspen•
der en 1669. Hasta 1825, 9,ne lo editó
Lord Braybrooke, no foé impreso este
libro ssombroao, del que se han hecho
desde entonces numerosas ediclonea,
casi todl.9 e:irpu!'l'adaa y que es m!s popular cada día eu Inglaterra.
¿Cómo explicar esta eitrañ1 fi¡-ura?
A veces ocurre la Idea de que hombre
tan original fué liólo un &amp;"fafomano qu.e
necesitaba dar dendao ( an deseo inven•
cible de emborronar papel. Pero des•
pués de leer el libro se siente mb respeto que ant:ipat{a 1&gt;0r el autor, ( pesar
de sus faltas, La verdad honra siempre,
más en perjuicio de quien la dicta, y
Pepys parece mejor que los otros )&gt;ombres de su época. Como ellos, se vi6 en
el caso de ahogar mu.cha.a veces los impulsos de sn corazón, de di6fr8Z8r ens
puiones, de andar por el mundo cubierto con una mbcara; ~ro en la soledad
de su eue.rto, el disfraz le era insoportatable,., en lugar, como los otros, deaoureir debajo de la cattta, tenia que erran•
cbsela, contemplarse tal cual era (6
mejoró peor, poco importaba; pero nuu•
ca hipócrita) y verse el alma como en un
espejo, antes de salir ( represeDtar la
comedia de cada dfa.
JOSÉ DEARlltAS V CÁRDENAS,

CUBNTO

1

1

t

Uoa pobre anciana que vivía, en una
choza humilde, de la caridad que recibfa
diariamente, repartía sus limosnas á todos los pobres de los alrededores1 porque ella necesitaba poco, infeliz v1ejeci1a que le sobraba con lo que las stñoras
del pueblo le mandaban. Su alma y su
vida erau el s{mbolo de la paz. Su rostro
_reflejaba la mh completa calma, la seret1idad mb absoluta. Por alll pasaban
los coches de las familias y se detentan
á veces en la choza humilde.
-Y usted, buena mujer-le preguntaban-lde qué se vale para ser tan feliz?
Ella sonre[a con dulzurs.-•Es un sccreto•~ont~staba;-pero habl~udole inFiatido un df.a una joven ( quien habfa
visto nacer. le dijo; •mira, hija mfa, jamás he hecho mal, no tengo una sombra
en la conciencia . . . . -¡ s6lo eso basta pa·
ra dar la felicidad•. :Entonces la viejecita miró el horizonte inacabable, inlinlto .. . y murmuró: •la dicha y la paz la
proporcioD.B.11 únicamente el 11raN!

Postración
Nerviosa
"Sufría de tal manera de postraci6n nerviosa, que crei que
nada me baria provecho. U na
amiga me recomendó la N'erVina
del Dr. Miles, y aunque sin fé,
me resolví á tomarla. Pronto
me comeru:é i aliviar, y hoy:
estoy completamente bien. H
SRA. D. I. JONES,
Ckvcland, Ohio.
Infinidad de cnfermedade.s no
son otra cosa que dificultades
nerviosas. Los nervios son los
qt¿ hacen que el corazón dirija
la sangre al través de las venas,
que los pulmones to11."len oxigeno, ~ue el cst6mago digiera
los alimentos, el hígado secrete
la bilis y los r:iñorics filtren la
sangre. Si &lt;alguno de estos
órganos está débil, a debido
á los nervios' particulares que lo
fortalecen. La N ervilla clel Dr.
Miles es un especifico para los
ne~ios, calma la irritad6n y
asiste en la gena-ac;i~n de fuerza.
F,s pues claro que Ud. no comete
un error al tomarla cuando Ud.
csd. achacoso.
De venta en tDdH lu Botlca1
Preparada par

MILES MEMCAL CO.,
llkhart, E, ele Indiana, E1tado1 Unl4•

Conservar sano á un niño
es mucho más fácil que ayudarle á
recobr&amp;r la salud perdida. Sl se
quiere preservar al nif!o de las tan
temibles afecciones estivales, el cólera., le. dl&amp;rrea, el ca.tarro intestinal, etc., a.liméntesele con el único
alimento conocido en su género,
cKUFE.KE&gt;, que da excelentes resultados en el nmo sano, en el que
padece afecclooes gastrointestinales y también en el débil y retrasa·
do en su desarrollo.
cEL N!RO DE PEORO&gt;, folleto
instructivo que se reparte gra.tls en

los lugares de venta.

ADVERTENCIA!
Muchas de las salsas de calidad inferior
que se venden ahora en Sud America
son imitaciones espurias de la

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Proveedo,es
tJ1:tentiid°' de S. M.
botellas.
el Rey de ln~latel'n.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Doncellas del Niágara</name>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

EL REUMATISMO
SE PUEDE CURAR.

Deseo que todo el mundo
sepa que mi
Remedio para el
Reumatismo
alivia en pocas
horas los do1ores en las
piernas, en los
brazos, en la espalda, la rigidéz
ó inflamación de
las coyunturas,
y cun. en muy
pocas días. No
contiene M o r fina, Opio, Cocaína ó drogas
que adormecen
el dolor. Neutrafüa los ácidos y echa fuera del organismo todo el
veneno reumático. No tomen medicinas antiguas, no tomen narcóticos, no gasten dinero en médicos, sino hagan lo que han hecho estas
personas y recuperen la salud.

Aquí está la Prueba:
!:1tu penonu 4an teetlmonlo 4e

«medio■

,..e

de

MUNYOM

porque

te

lo■

liao

curado; atán a1ndeddu / deR&amp;n qn loa
11tfren ,epan la •crda resprcto l e■to■

rfflledio1.

Vr. ROBERT MORRIS que .!tt ea d
No. f•6 Locust St., Plailadelpllia, dice , ue
el Remedio para el Reumatismo oo ea nlo1una trampL E1to7 airradccido por el bien
que me ha hecho,
pueden p11bllcu mi
nombre ó referirme alg'llicn.
Mr. JOHN P. SHERIDAN, que Tl.-c ell
el No. 15.20 Vine St, Pbiladclphia, dice qut
ae aleKTarla que al,ruien le prrpntarL El
R"medio de :UUNYON para el Rrum1tl1mo
ha ~eclto por mi lo que no hablan podido

l

Mr.¡. BROWN .;•e en el No. uu Bel·
111ont Ye., Pbiladcle_hia, dice que n_~ J!ucdc
olabar bastante al Remedio de MUNYON
para el Reumatismo. El Sr. Ilrown probó
con nrlo1 médicos y un número de remedios
que •• anunciaban, 1in derivar nlnrun beneficio, Mi Remedio para el Reumatismo le
alivió casi inslantinumente r tronto le hacer loa mejores facultaUvoa -, otru medicina,.
llnolvió la salud.
Probadlo -, 01 convencercla.
lfUNYON, 53d and Jeffenon $ta., Pllllaclclpllla, .._, lt. U, .. A.
Se nada aa todu tu ktlcu.

Agentes Generales, J. Labadie Sucs. y Cía. Profesa 5, México, F. D.

Para obtener un

hermoso Pecho
Todos saben Que la.opulencia. de la.a formas del pecho es muy aprecia.da. de los
orienta.les y nlle sus mujeres entienden
mara.vll1osamenteel arte de adaulrlr esta
robustez, uue no siempre la da la Naturl\leza.
Fuera del Oriente. un hermoso perho es
l,roalmente considerado en todas nartes
cual la 1,x1:&gt;reslón más l)6l'Ceeta de la. be•
Ueza femenina; adem'8, es el signo apro•
xlmada.mente cierto de una sallld floreciente, Para adaulrlr este de&amp;arrollo aue
hace hn elegante y tan seductora á 1a
mujer. no b11y nada m1b e6cAz ni meJor
Pllra la slllud que las PU.ULII:$ OnraN •
TALl:S.

"Estas píldoras Llenen, en
efecto. la virtud de desarrollar y de reconstituir los ¡Michos, de Cortalecer los teJI ·
dos. de borrar 10/I relieves
huesosos de les bombros Y
de: d,n á todo el tusto una
a:raclosa gordura.
Ooo vienen á. la joven
aue s11 desarrolla así como á la moJer Que no ha
tenido n11nca 6 oue ba
perdido la hermosura del
oecho. Obran estl·
mulando la naturaleza, y esto sin vio•
lencln: de ahí su •C·
clón hené6ce sobre
la salud y tBmblén
la e.'lt&amp;bllldad del re.~ultRdO oroducldo, el
cual se ma.ntlene de oué~ nerfectamente
l,as PILUL-r,¡ 01uKl'i'.TALE Ut-nen. l)Or lo
demás,uoa. nombraófa mu, 11ntliru11 y unl·
vf'rsal. (Marca dePOliltada. sea:ún la ley).
Tra.ta.mlento de dos meses aoroxlmada.men,e, fllell de se1rulr.
Precio: El frasco con noticia exollcatl ·
va, 6.35 Crsncos.
Dlrla:lrse al señor D. .T. RMlé. farm11céu·
tlco de l)rlmera clase. 5. l'assage Verdea11
(E'aubourg Montm&amp;rtre) París.
En México: J. Labadle, ucrs. f Ola.
Veracruz: G. Muller.
Monterrey: G. B. _chlrmacher.
Oua.dala;!,ua.: Oermán Hennl.na:sen.
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AVENIDA JUAREZ NUM. 40
PJDANSE LOS CRANDES CATALOGOS
NUM. 13. GRATIS

Para Niños

ANtCOOTA Df LfOPOLDO 11
Eo uno de sus frecuentes viajes á Puls,
el hoy difunto rey de los belgas, Leopoldo
11, ss paseaba completamente soto por el
parque de Moneeaux.
En un arriate llamó su atención una
flor rara y se adelanto A cogerla; pero lamedfah.mente apareció ua guarda que,
coo la amabilidad acostumbrada entre al·
gunos Individuos de sa caerpo, Je dilo:
-1Eh .... salga usted de ahl, fogfés de
patas largas . ... 1 tao sabe usted que está
prohibido pisar el césped?
El rey, A quien hizo mu~ha gracia la
&amp;~entura, se Iba A marchar, cuando el
guarda, mlrAndole, le dijo que crela conocer aquella cara.
-Es muy posible-repuso S. M.,-y
para que no vuelva A dt'SplotArsele el Inglés de patas largas, aquf tleoe usted mi
retrato.
y le dló una moneda belga de cinco
francos, en la cual estaba grabado el basto real.

.Acunreln
Entre las dos torres de la vieja Catedral, donde crecen las solitarias siemprevivas, una c:lgiltlla dormita silenciosa.
Abajo, las calles solariegas y estre·
chas, con sus aotlgoas casas de piedra
y sus anchos balcones de hierro.
Allá lejos .... tras las collnas, se hunde
el FOI como una hostia de luz ...
En la dulce languidez de la tarde, el al.
re es fresco y huele á moahlla ....
De pronto suenan las campanas del vetusto campanario, las campaa11.s broncas
y tu de pfal'ildero són.
La tlgüella escucha atenta, sacude las
alas perezosa, alarga el cuello, y vuela¡
vuela descendiendo oblicuamente como s
bajara A detenerse sobre la f Jente de la
plaza. donde las mujeres llenan de agua
sus cántaros de barro. Luego, el ave describe ua amplio circulo, y trazando espirales lentamente, se eleva en el espacio ....
Y aquella clgüetla de largo cuello, de
alas aogostlls y puatllgudas, y de patas

EL DEBER DEL HOMBRE.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer
es un t6nico maravilloso. Limpia,
depura y enriquece
la sangre, expeliendo todos los
venenos del sistema y comunicando vigor á los
nervios. Tomándola

La Sangre es Enriquecida
Los Músculos son Fortalecidos
Los Nervios Vigorizados
V la Salud Restablecida
La zarzaparrilla es sólo uno de una
docena de ingredientes de que está compuesto esto maravilloso remedio, cada
uno de los cuales ejerce una acción especial en la. obra restauradora de esta.
medicina. Esto no puede decirs6 de
otras Zarzaparrillas, pues sólo es verdad de la Zarzaparrilla del Dr.

Ayer.

No se deje usted persuadir ó engañar
por alguien que coo urgencia le reco•
mieode otra Zarzaparrilla de la que
nada sepa. Procúrese usted la legltl•
ma Zarzaparrilla 11 del DR. A VER."
( N" contiene alcohol)
Cada f'rruco oat.enla la /Órmula en la
.,.otu..lata. 1~reounte 11sted ,Í 3u Wd1co 1n
qt1c opina de la Zar:aparrilla del D•••
dy~r.

elDR.J.O.AYEB y CIA.,_
El Sr. Don Vicente Galindo, de San PreparlldaPor
Lowelt, Mue., E. u. de .A.
Pablo, Papantla, Ver., México, hablando de las famosas Píldoras de
luen,as y f11ntas, parece una cru.1 de plaVida del Dr. Ross, dice: "Creo mi deta, una cruz que el huracAn hubiese arreber manifestarles que bace miÍs de doce
batado • fa iglesia .
meses tnvo conocimiento de sus PíldoEo lll calle, unll vieja que camina sacudida por el viento, se santigua al toque de
ras de Vida, y desde entonces he estado
oración, y, rtzongaodo, rezoagaodo, se
usándolas en mi persona y familia,
alela . . . .
siendo suR resultados siempre invariaY el ave, en el bello palsafe de aquel
bles é infalibles; advirtiéndoles que ancreoú.culo, es también como una caprichosa
·c1gaena pintada en la acuarela de un
teriormente era yo partidario de otras
biombo chino.
preparaciones; pero desde que usé las
Y después, cuando las sombras arropan
dldorns de Vida del Dr. Ross no las
los carcomidos torreones de fa Iglesia, que
semejan dos fantasmas en la ooche, la cf.
cambio por la-. primeras, por 11'!1: éstas
ga:na desciende, pósase pensativa cerca
superiores.
• un grifo de hierro, y alll, con el cuello
"Sirva la presente como tesl imonio
encogido y una pata bafo el ala, esponja
do mi gralilud, recomendando á mis
su blaoqulsfmo plumaje, y simula una al•
ha magnolia entre la ruinosa arquitectura
111nigos y por.;onas que no hag-nn uso
de la vlejll catedral.
Je of r:is prepnrnciones que no sean J11p
RAFAEL ANGEL TROVO.
e-1P11rio1111dn." Pildorns del Dr. Ilesa!''

DIVINIA

~

r---._,_._;;,.:;:;7.;._

El perfume exqulaltof ...___,,_.-..
que ha conqulatado en
muy poco tiempo el fa• •
vor del TtfUNDO ELEGANTE

EL PERFlJMI:

DIVINIA
ES DE UNA F'RAGA NC IA F'INISIMA y
NO TI EN E.RIVAL POR LA PERSISTEN·
CIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA•-·•

La.s prl meras autoridades !tia.llanas
y de otros palses recomiendan "K UFEKE" pa.ra. nl!ios como el alimento mejor en casos de cólera lntaotll,
d iarrea, ca.tarro iotest1oa1, etc.
''El NHio de Pecho, 11 folleto Instructivo que se repa.rt,e gratis en
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el líquido seguirá todada frío
veinlicuatro hora5 di- ·pués.

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FRASCO
THER OS

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a d ta/01· de los llquzifos d11ranlt 24koras

v. s. o.
V. S. O. P.
V. V. S. O. P.

Thermos .
S: encue:'llra fn fa,.. Joyerlact, Platc,ri.a,. 1~;1rma,,,.
ciM v }:1;p~~da..s; ~ pidan \'d-.. .~1 I• .'.."""'' ~
Therme,. : Dc•conílcJ1 \'J,. de •a, r.•son,,oonesl p;
l.os í.ti::&gt;irie.adorcs u.rán ptN•~::;u Q4..
JI
Pre~11nten u1mb:in por e:l t·r,.MrO 'I !, .. rmtnt t
,, Oval .. y el 'rhMntetot, pora. )o~·alin,rnto~
Po,ttdore d,l J\lonol""l·n
W . ST&amp;IMMUIH t ROY, HAIIIBU RGO,
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''Komos tan injustos, que no consideramos sensato •it;O
que pier. an como nosotros."

ó lo

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M ~'rell&amp;IJI&amp; ~e lu DOm&amp;du, J&gt;Qraue 1I1■,n CIU&amp;, . :. . ,re &amp;liria 111,■,r, u ellca1. .... rea ue 11er1onu c111&amp;du con ella te■U1lca11 llll,I maraYlliotloa r111u1'a-

t!01, Y por e11&lt;&gt; 11 que H h&amp;hecbo a preferida del :&gt;d.bl•co Buia uaarb, \UIIL .,H
Dar&amp; ienerla llempre f. prnmció11, Produce etecklll 11,,u[stm011 en
Groo■ . Tumor•. Al.morr&amp;11u, BerlO.u, Pdnul.,. Ll&amp;fl'u, Uiiel"Oa.
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aclh•an la digestion, y limpian el estómago y los
,, intestinos. Estimulan el hígado y arrojan del
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sistema J:i bilis y demás secreciones viciadas.
Es una medicina que regula, purifica r fortalece
:,,., el sistema.
Paro el Estr~ñlmlcnto, Vahidoa, Somn olencia, Leo¡
Dolor de Estomago, Jndigestlon , Oi1pepsla, l\lal del 111
arreglos que dimanan de 13 impureza dt ta sangre, ao t
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r icia, y los de
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�El Mundo Ilustrado

las Eníerme~a~es ~e los ffiñones se Curan
oon et aemeaio ae mnnuon uara los Riñones.
Leed la Prueba.

DOMINGO
19

Tode penona q•
Rfra con cu.lquiera
f o r m a de enferme-

dad de loa riflonea, no
Importa cuanto• remed 1 o I ha probado,
Cllanto1 falcultativo1
laa consultado 6 ro
grave que aea el cuo,
lla1a una prueba con
el Remedio de Mut1•
!\&gt;D

Calendario de la Semana La Buena Ladrona

para loa Rlflonu.

01 ..,rprcndercia al
11 rapide&gt;: con
que allm los doto,..

(39 de mes y ~ D. P.-Minerva).
Nuestra Señora del Perpetno ~ocorro.
Santa Juliana de Fa!cooer1a, vtrge~, Y
Santos Gcrvaslo y ProUU!10, má_rtires.
O.fido y misa de Santa Jnhana: nto doble y ornamento blanco¡ se conmemorao
la dominica y los 11antos miirtires. Función ,1 Nu,stra Sefiora del Perpetuo Socorro en la Santa Vera cruz Y en San Dlego.-(P.)
.
Mercurio en su mayor elougaci6n OC•
cideutal, ,1 laa 7 horas 23 minutos de la
noche.

'ftl'

C1l lu caderu
loa
musloa y las ln1lca
que produce el mal
de lot rilionet. Ea

■orprendenta

=~

~-

..._ -

me al

la

remedio.

.,,SJ

Oe d~lcita•

.:.'lº

C:.

!rl'r. J"T' 11'':r•nt:"co~..i~¡t.,, ~u~
dirJf t~&amp;~:•:~Mq"; ~1;~
4. . !1 Wcn!:io de Mun1on para loe
Rillones proporciona allTlo Inmediato 7 ca

Miss Allce Ed¡mcr, 1330 N. ,ad St. ,
l'lalladelphla. di 9•
los
puó, lu me6 Clnat 1 eRr~~--''- de ll•nJ011
como le cur coa e
...,......,
para loa IU.6onea.
1,1n. T. F. Buettine, tB,t N. •1lll St.1
Pbiladelplila. Sa testimonio lntere1ari 1
todu lat personu q,.,. 1ufrcn con mal de
101 rllloneL
Laa estimulari l probar el

Remedio de M un7on para lot lUfloaes.

nu

cul 1111a

llll&amp;

Mr. Bari-, Tully1 601 Sanclualry Street.
Pittabnrg, PL 01 dirá como u cur6 con el
Remedio de Munyon 3X para lot Rl![~ne1
deap"es de haber probado con varloa méd1cot
'1 machat medicinas.

Sa n11dlo ca i.clat 111 ktlcaa.
Agentes Generales, J, Labadie Sncs. y Cf.a. Profesa 5, México, P. D.

IEJEDDBIP DE UBBOS ~~s~~

¿ DESEA V. TENER EXITO EN LOS NE_
GOCIOS? b~'::'.'i~il"n~1t~~~;::
tar s11 ruel(lo 1 ¡Desea V. poseer 1n cap11eidnd p•.ra illri¡¡lr y_ dom.mnr !ns grnn(les emp:r,aaa.s de ne~1os f
El.conocimiento de la.contabilidad m,mentarr. su.s oportmild11des un cient.o por ciento. Nnestro metodo
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"

toMMBRCIAL CORRESPONDENCB SCHOOlS. 206 C. Commcrclal Bldg.,

MARTES
21
San Luis Gonzaga, confesor.

MIERCOLES
22
Sao Paulino, obispo confesor.
Llena eo Sagitario, á la I hora 35 :minutos ;22 segundos de la tarde.-Calor y
nubes.
Bstfo 6 Verano. Hoy á la 1 hora J minutos de la ma~ana comienza esta esta·
ción, la segunda del año. El sol lJega á
su mayor declinación Norte y el día es
mayor que la noche. En todos los puntos del hemisferio Sur entra hoy el Invierno.

JUEVES
23
(Vigilia con ayu_ao). San lleda venerable, presbitero, confesor y doctor, trasladado del 27 de Mayo. Saotos Zen6n y
Agripina, mártires.

VIERNES
24
La Natividad de San Juan Bautista,
precursor del Señor, santificado en el
vientre materno, patrón principal de la
ciudad de Tulancingo. Oficio y misa
propios: rito doble de primera clase con
octava y ornamento blanco. Función é
indulgencia plenaria en Catedral y titular en et Sagrario.-(P. S.)

SABADO
25

Rochestet, N. r,

T-RAPHAEL
, Vino lortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
excelente, mas eficaz para las personas debilitadas que los
ferruginosos y las quinas. Conse.r vado por el método do
M. Pasteur. Preeoribese en las molestias del estómago, la
clorosis la anemia y las convalecencias¡ este vino se recomienda 'álas personas de edad, á laa mujeres, jóvenes y á los niños.

AVISO .M.YI IMPORTANTE. - El tínico VINO autéILtico de
S. RAPHAEL, el solo que tielle el derecho de llamarse así, e~ solo

¡; de que se ha.ce mención en el formulario del
BOUC ARDAT 'es el de M" CUMEHT y C'j de Va.Ience

que es legitimo

Profesor

San Isidoro obispo, confesor y ~octor,
trasladado deÍ 14 de Abril. San Sil v;crlo
y el beato Francisco Pacheco, mártires.

medicina lnbllble.

Chaire H. Stevens,
S. 7tli St.ia!'bila•
delphia, tie,re bastante razón en dar
&amp;r•W w Wilsoo., 1Jo Wltee!ing Avcnuc{
ciu al Profesor M unyon por su gran RemeWilldnsb~rg, Pa., OI diri Jo q u~ plena de
dio para los Rilloncs, '1 tendrá mucho gusto
Remedio de Munyon para lo• R,ñonu '1 de
en relatar á cualquiera persona la verdad de
dio
..,. ,uf.rimientos y de ,., curaci6n.
sus otros reme s.
J:ne página oe podía Jlenar coa !os__te1timonio1 de personas formalet que 1e llu. curad•
con d Remedio. de Munyon ~~ 1&lt;?5 Ru,d_ontacs. Id , la botica uw cen:a r comprad u ,,_
No demore1S en tomar a,won uune ia •
quito del Remedio do Munyon para 101 Riñones.
U:UMYON, 53d 1Dd Jefcnon Sta., l'hilÑalfllia. Pa.. E. U. .. ~

pPBEKDH

20

,.

pldez con CJD&lt; reduce
la ln!amaa6n de J.u
pierna, J de lot
piéa1 y tambien el
abwtamicnto bajo loa
oi ot,
despue.
de
haberte tomado unas
cuanta, dosia de este

como ~I color .ueh-e , ~me~tlu 1
:r:~~n:'~fe.;tot te~•:01~~
a,b-lhl~ o~in•e C:,!Jª~f:r 1 ti ori:ái. ~~ 7fruuen~ ~ persistir en tomar este
u encen.... o ue 'i:,ao, esoa el~tomu un desapareeido. Creem01 que ha curado mu cuo1
:e!1"a!~e~edad de tos riftoncs que cualquieradotrdo medlcamcn¡o
~ i\13"'.{~~iu;i!~
El Profesor Mun1011 cree que la morttn a qe ca111a e •
,..
,
ao.tie e nlog1t11a raz6n de .,r J ,e rcdndri mucho con ute remedio,
:S:..1bld , eatu peuoou que !&amp;ao dado tatlUll;mloa:
fff

LUNES

(Dr6me, Fra.n.cia). - Oada Botella. lleva. la. ma.rca. de 1a. Unión de
los ,;,Fabricantes y en el pescuezo Ull medallón a.nu.noiando el
11 OLETEAS '', - Los demas son_
grosera,s y peligrosas falsitlcaciones.

Santos Guillermo, abad¡ Jlebrooia y
Lucia, v(rgenes mártires.

, ..........
•

?

El pasado lo vislumbramos siempre 4
través de una 11ube de tristeza. ¡A través
de una nube de 1'itrimasl
El dulce recuerdo de vuestra infancia
lo habéis reg11.do mil veces con el roclo
de vuestros párpados.
Hay llantos que, al resbalar 11obre el
sepulcro, cubren 11. la muerte de 8.ores.
ILa vida ea una lág-rlnud
]OSÉ S i;LGAS.

Jesús, en compaftla de Pedro, Andrés,
Santiago, Juan, Tom'5 y Judas, pues los
apóstoles no eran doce todavla, se dirl·
gla , Cafarnaum.
Cou objeto de evitar Las boras de bochorno hablau salido poco antes de que
se pusiese el sol y deblanaodar una parte en la nocbe.
Sus recursos estaban casi agotados. En
la bolsa de cuero que Judas llevaba debajo del manto apenas quedaban seis
aenarfos de plata. Pero en Cafarnaum,
Pedro, Andrés Santiago y Juan se proponlan trabajar durante algunos meses ejerciendo el oficio de pescadores. Tomas eJer·
cerla $1 suyo de zapatero, y Judas entra.
ria mientras tanto en las oficinas de un
publicano para hacer escrituras. Y todos
vtvtrlan en casa de Salomé, la madre de
Santiago y de Jaan, pues la casa era
grande; y luego, en cuanto recogiesen algúu dinero, se pondrtan de nuevo en camino y reanodarlan la predicación de Jesús
por toda la Galllea,
El camino serpenteaba entre dos filas
da olivos cuyos tortuosos troncos pareclao
negros bajo el cielo enrojecido por el poniente.
Judas dijo A sus compafteros:
-Me he unido á vosotros porque la
Justicia me gusta. vuestra pesca no os
reportará mucho¡ pero os serla más fructlfera si supieseis poneros de acuerdo con
los demás pescadores del lae;o para lmpooer los precios A los mercaderes de pescado, hombres injustos y codiciosos.
-Es cierto-respondió Juao;-mas tú
hablas como si este mundo no fuese una
morada transitoria.
-Aunque sea transitoria, no por esto
debe despreciarse-replicó Judas,
Lentamente salla la luna derrr.mando
sobre los olivos una especie de ceniza
azul.
El camino atravesaba una suerte de
desfiladero, entre dos colloas rocosas. De
repente, detrás de unas malezas, surgle•
roo cinco hombres,
Tenlan feroz aspecto y estaban ■ rmados
con cuchillos y estiletes.
uno de ellos, el jefe, era muy alto y llevaba un airón eo el turbante.
Cerraron el paso á los viajeros, y con
amenazas les Intimaron A que se detu•
viesen.
Pedro alzó el bastón para defenderse.
Pero Jesds dijo:
-No resistáis.
Y Tom'5 murmuró:
-Después de todo, los ladrones seri.o
los robados.
Y los ladrones registraron las vestiduras de Jesús, de Pedro, de Santiago, de
Juan, de Andrés y de Tomás sin encontrar
nada.
Pero J11das quiso huir y el !efe de los
111.drones le alcanzó, se apoderó de la bolsa de cuero, encontró los cinco denarios,
y dlJo:
-Poco es; pero es algo, !!ado lo malos
que estAo los tiempos.
Y 1f'iadló:
-Podéis contln11ar vuestro camino, no
quiero haceros ningún dallo.
Jesús y sus dlsclpwos continuaron\ pues,
su camino, y Jesús les hablab11. de reino
de Dios.
Judas, que no dejaba de suspirar, dijo á
Jesll.s:
-Maestro, no es el dinero lo que me
gusta, es la Justicia y por esto qulsi!ra
que el dinero se repartiese equitativa•
mente entre los hombres . . . Sueno con
una sociedad de hermanos que trabajen
en comunidad y practiquen la virtud, de
los cuales fuese yo el adminlstra1or y el
tesorero, , fin de que pudiesen vlvlr en
paz.
Estas p11.labras hicieron sonrelr A TomAs, y Jesús respondió á ellas con la
parAbola de los pAjaros del delo y de los
lirios q1;ie hilan.
Y como la luna acababa de ocultarse,
ninguno de ellos vió que una mujer les
sea:ula.
Para dormir se detuvieron en un paraje
Que las rocas abrigaban. YJuao dijo alegremente:
-Durmamos sin Inquietud como los llrlos
de los campos. Puesto que nada poseemos, nada tenemos que temer de los ladrones.
Cuan!!o al despertn ef dla despertaron,
vieron A una mujer que les estaba mlrando y que tenla una bolsa en la mano. Es•
muler, !oven todavla y con la cua cubierta de afeites, estaba vestida con oropeles
raldos y llevaba aros en los bruos y en
los toblUos.
Se dirigió á Jesos, y entregándole la
bolsa, le dijo:
-Sei'lor, tened lo qne os han quitado.
Jeslls tendió la bolsa AJudas, que la
abrl6 en seg11ld• para ver lo que contenta.
-Esta bolsa-!!IJo Jesús-contenla ayer

El Mundo Ilustrado
seis denarios. ¿Porqu6 contiene boy nue.
ve?
-Es cierto-respondió Judas.
La mujer se puso colorada y no acertó
, responder. Al verla as!, TomAs le dijo
afablemente:
-Seftora, nuestro a¡¡:r&amp;i!edmlento es
graude; pero, ¿cómo ha llegado A vuestras
manos nuestro dinero? ··· Y, ¿por qué nos
los devolvéis con usura?
-Yo soy-respondió la mujer-la ami·
sa de Dimas, el Jefe de los ladrones. Les
preparo la comida t todos y les remiendo
la ropa; pero no pertenezco mts que á Dimas. Ayer me encontraba no lejos del sitio en que os despojaron, y yo mlsm_a f11I
quien tes sellaló V"Uestro paso; pero,
cuando os vi de cerea, me parecisteis muy
distintos A los demAs hombres. A cau.sa
de esto os see;ul mientras Dimas y sus
compatieros volvlan al viejo castfllo que
nos sirve de guulda. 01 las palabras de
vuestro maestro; sabia que erais pobres,
compreodl que erais buenos, y entonces
volvl corriendo á casa de mi amigo. Cogl la bolsa mientras éste dormla, y os la
he traldo después de haberle alladldo tres
denarios. No me deis las gracias: Dimas
eocontrarA la compensas16n en cuanto
tropiece coa un rico mercader.
-¿Cómo es poslbl-preguntó Pedroq11e vos, que os mostráis tan honrada con
nosotros, podAls vivir con un ladrón, del
fruto de raoiftas y, acaso, de bomlcldlos?
-¡Obl Dlm1s rara vez hace daíio A los
viajeros-respondió la mu¡er.-A mi am}go no le gusta eso, y si a guoa vez da ,a
muerte, lo bace par• no morir.
-Auo cuando asl su, eso es muy ma.
lo y lo peor es que, s,e:110 parece, ni s1qÚlera lo lmaglntls.-¿A:aso no os bao
eosellado la ley?
-¿La 1ey?-pregunt6 la mujer.-¿Qné
e~ la ley y quién me la hubiera enstftado?
Yo naci muy lelos de aqul, en la ciudad
de Alejeodrla; mi madre era una de esas
mu¡eres que 11am11.n cortesanas, y de nllla
bal é en las tabemu. Luego practiqué el
oficio de mi madre; pero, como apenas me
ganaba la vida, un mercader griego me
trajo A Cese.rea, donde bay una guarnición de soldados romanos. AIII conocl A
Dimas, me enamoré de t!I y le segul.
- Pero-jljo Santiago-es Imposible que
sigtls viviendo con él en el pecado.
-¿Y qué es el pecado?-prtguntó la
mujer.
-Quedios con nosotros -dilo Andrés.Nuestro maestro os ensenará la palabra
de Dios.
-QuedAos con nosotros-aftadl6 To·
mis,- que os respetaremos eomo si fue-seis nuestra hermana. SI volv61s A re.
uniros con vuestro compallero, es seguro
que os maltratar,.
-Y ademAs-alJo Judas, dirigiéndose
A TomAs-puesto cioe sabe ballar, ballarA
en las ciudades por donde pasemos. Anunciaré el especticulo, y A cada uno de los
que lo presencien les pediré nn11. monedita de cobre.
- 1Eso ool-respondló Juan.-No debe
ballar ni Inspirará los hombres deseos
prohlbld.os. SI quer61s , sef'iora, os Llenremos t casa de mi madre Salomé, Y viviréis con ella. EII• os ensellará A remendar redes, y nrlas veces al ai'lo veréis A
nuestro maestro.
La mujer vacilaba, y aun cuando escuchaba , los otros, tao sólo miraba á J e-

slls.

Y al fin, dijo:
-SI vuelvo á casa de Dimas, es seguro
Que me pegarA, mas no me pegarA mucho.
Me necesita: si no estuviese con 61 serla
muy desgraciado y, tal vez, llegase á ser
peor. Ademls, yo le quiero. En un princl·
plo le quise porque le encontré hermoso,
y porque antes que vosotros, fué el prf.
mer hombre que se mostró bondadoso conmigo. También le quiero. porque el oficio
que ejerce no es siempre tan fácil como
pare« á primera vista, y porque hemos
s ufrido y muchas veces sufrimos juntos.
Le repetiré, eso si, las cosas que esta no
che he oldo de labios de vuestro maestro
mientras os segula, pues no he olvidado
ninguna . .... Eso es lo que pienso; sin
embargo, haré lo que vuestro maestro me
ordene.
-Mujer-dijo Jesú~:-ve A reunirte con
tu compai'lero.
JULIO LEMAJTRE.

SRA. MARV MEVER

CAiit?\r~~f ~:yy~J:

A venida Thompson.
''Padecf de tos por mucbos anos.

Esta. era ta.n severa, que con 1re•
cueocta me Impedía dormir. Muchos crelan que yo estaba. tísica.
"Hace dos allos me tué recomen.
- - - - - - - dada la. Peruna
TEMIAN
por una senara..
FUERA TISIS !:r~:~é
me siento completa.mente curada. de la tos.
"Con placer digo que la. Peruna
me curó completamente. Oeas1ona.lmente la. tomo cuando no me
stent;o bien, y la doy también á mJs
nilios.
" La Peruna es el mejor remedio
que se conoce para tos y res!rios.
He dicho á muchos el bien que me
ha hecho."
·.restimonlo de la Sra.. Hettie
Green , R. R. No. 6, Iuka, Ill., E.
U.A.
"En Noviembre pa.sado tuve ca.tarro y me sentía. tan mal que creía.
se me desarrollarla en tisis.
"Deapuésde haber tomado va.nas
mediclna.s, la Peruna sola.mente
me proporcionó alivio.
'·Desde que tomo la Perana no
me duele la cabeza, tengo mejor
apetito, mejor semblante, los ojos
ola.ros y estoy engruesando y fortaleciéndome.
''La Peruna, para mi, no tiene
Igual como remedio para. el catarro."
La Peruna tiende á disminuir la.
tos y la expectoración, fortalece al
enfermo, aumenta. el apetito y proporciona tranquilidad al dormir.

y~~;

No se Martirice
Cuando neceaíte un laxante que
•ea a11railable al paladar y auaue,

Man-a•lin es el laxante Ideal
Graciu á la ciencia, dentro de dos siglos el hombre extraerA de la tierra, dél
mar y del viento, las fuerzas necesarias
para asegurarle la vida¡ y la vida sert
entonces tan barata, que el obrero mts
humilde gozará de las comodidades y dulzuras A que hoy sólo pueden uplrar los
capitalistas que hoy gozan de un millón
de renta.
El rádlum·, que todavla no nos ha revelado su energla fabulosa, será, dentro de
dos s iglos, dócil Instrumento del hombre.
Acaso él sólo btstarl11. para transformar
el mundo; pero habrA algo mA.s: el vapor

SRITA. BEULAH B. BROOME
Srlta. Bealab B. Broome, Wá.shington, D. C., E. U. A., 409 Ca.lle
12, escribe al doctor Hartman eomo
sigue:
"Por ba.berme descuidado varios
resfriados, paDebilidad en decf por caatro
,
anos de debtli•
,os Pulmone, dad en los pul•
menes; pero por
recomendación de una. amiga tomé
la Peruna, y con placer digo que
me resta.uró la. salud. No queda. el
menor rastro d!l catarro en mi cuerpo, y mis pulmones están completamente saludables.''
Sra. Wm. Hobma.nn, de OhJcago,
Inlnois, 569 N. Paulina St., escribe
lo siguiente:
"Padecl de cata.rro en los tubos
bronqula.les, y_ tuve desde nlfia una.
terribl e tos. Decian que era tos te•
rlna. ouando era nlfia; pero empeoraba con el transcurso de los &amp;fios.
'' Ultima.mente era tan mal&amp; dicha tos, que tosf&amp; en verano á Invierno. Finalmente, reventó una.
-vena de la garganta de tanto toser,
y después una vena. del estómago,
y continué empeorando y medlclnandome sin poder curarme.
"Fui última.mente á un d.Jspensario para. que me curaran; pero no
me bicieron ninglln bien. De noche
no podía acostarme de espalda, y
perma.neela. despierta hasta. las dos
ó las tres de la. mana.na. Entonces
yo y todos crelamos que estaba. tfslca..
"Decidí probar la Peruna. sln esperanzas de que me cura.ra. Desplfés de tomar tres frascos, noté
gran mejorfa. Mejoré de apetito y
continué mejorando sin desani-

1-------.

l

ma.rme.''

Use las Pastillas Peruna si no
puede tomar la Peruna. en liquido.
.Pastillas Peruna.

SRA. JOSIE SCHAETZEL
,..._ Sra.. Joste Schaetzel, R. R. No. 1,

_1A)&gt;pleton, Wisconsin, escribe como

sigue:
"Contra.je un severo resfrío que
se me foé á los pulmones y no tar•
dó en dPs&amp;rrolla.rse en un serio catarro. Todas las mafianas expectoraba desagradablemente, tenia mala digestión y los pulmones adoloridos.
"Después
de haber
nas
dosis de Pe_ _tomado
_ _ _ algu__

run_a, empecé á
EVITO LA 1
meJora.r y me
sentía.segura. de
TISIS
que s 1 segufa.
tomándola, pronto estarla bien.
Tenia razón, pues en cuatro semanas estaba bien del todo.
"Yo creo que la Peruna es un
g.ran remedio, y deseo af!.adlr mi
testimorio 11. los otros muchos que
usted tiene.
Josm. ScRAE'l'ZEL.

La guerra en contra. de la tisis
ha llegado á ser un problema na.clona!.
En todas partes se establecen hov
casas de sa.lu1 por cuenta del Esta.
do p&amp;.ra. combatir el inmenso númerc de casos de t .is1s.
La. ciencia médica. cree el aire Ubre y la. luz del sol de una gran ne
cesld&amp;d en el tratamiento de la tisis.
Hace anos que el doctor Hartman adoptó tratamientos al aire
libre para. la tisis. Al mismo tiempo reconoce la Peruna como un
gran pa.llatlvo para. los congojosos
sfntomas que acompaf!an la plaga
blanca. Es muy bien conocida. la.
prontitud con que la Peruna. a.Uvla
re11frlados agudos y aun crónicos.
l!]sto hace de la. Peruna. un gran
preventivo de la tisis.
•Pida. un alma.na.que Peruna. a.l
doctor Ba.rtman, Columbus, Ohlo,
E. U. A.

La Perlllll &amp;e wead1 ea todle laa dregaerla1, en dos lam1ll1s, de Sl.00 J $2.00 botflla
de los volcanes, por ejemplo, capaz de
mil prodigios, contrlbulrA á la revolucJón

!!e la vida humana.

No cretls-termlna el s1blo E41son-que

me permito pronosticar para dentro de

doscientos a llos una era de fellcldad hu·
mana . Esto de la felicidad es cos11. mAs
honda. Estoy seguro de que, al fin , todas las fuerzas lamensas , iolmaglnables,
que laten en las entratias :del planeta y
resbalan sin aprovechamiento sobre las

olas y crunn los aires, se emplear,n en
hacer mAs dulce la vida del hombre. No
puedo predeclr si el bombre sabrA dominar las fuerzas, hasta ahora Indómitas,
que le de hozan por dentro. Los huracanes, que hoy son desolación del mundo,
gemlrAn dulcemente bajo la mano de los
hijos de la cfvilfzat!óo; los mares, a l embravecerse, sólo constguirAn aumeotar la
velocidad de los buque.;, y si se desbor•
dan, se desbordarAn en rlos de oro; el te-

rromoto, hoy leo temible, será esperado
con ansia, porque dará eoerglas a la Industria. Pero del alma de los hombres
nada sé. Hoy un vendaval produce una
caUstrofe y un temblor de alma produce
un crimen. Dentro de doscientos allos un
temblor de alma producirá probableménte
un crimen, anoqne un ven.iaval produzca
uo tesoro.
EDISON,

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Registrado como articulo Je segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.- Im¡,reso en papel de ¡¡u¡ FAbr leas de San Ratael.

Año XVII-Tomo II

Número 8

México, 19 de Junio de 1910

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Choclos para Señora desde ... ........... $5.50
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1PC IT IS l OlPlEZ

�DIRECTORIO:

UEL MUNDO ILUSTRADO"
Se pulia smuarwaesle per la
COMPAf.llA

EDITORA NACIONAL, S. A.

Presiden.te,
LIC, JOSÉ LUIS REQUENA

DI.rector General,
LIO. ERNESTO O11.AVERO
Gerente,
MANUEL S. P ALAOIOS
011IClN Ali :

4'!' Call.: de Humboldt número 52. México, D. F.
Apartado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 485

PREClOS DE SUBSCRIPCION (PAGO ADEUNTADO):
Itn la ciudad, por mes . . . . $ I,00
3.75
Rn los Itstados, por ttlme5tre .
Rn el extranjero, por trimestre , 4 So
NÚMEROS SUELTO :
Rn la capital
Rn los Retados .
En el extranjero

Atrasados . . .

$ 0,30

0.35
0.50
0.50

NO SE DEVUELVEN ORTGINALEB

§emarut
La Vida Trágica de Roberto Scbúmenn
ADA es comparable, entre los
h11manos dolores, al del ar•
tista q11e, en el esplendor de
su genio y de su glo•ia, cuando la admiración de los hombres y los ojos de la mujer
amada ¡le s01'i.ríen1 tiene la
visión. de la locura, y aterrorizado por los primeros sfotomas, procura olvidar, perder el concepto de sí, ocultarse el propio dolor, eutregándose á la labor artística, sin. con.seguir, por ello,
q 11e la sombra de su destino fatal desaparezca del
horizonte que columbran sa.s ojos.
1Qué martirio inmenso! iQné suprema amargura! ¡Ha nacido y ha vivido para la belleza; la
obra de arte ha encarnado en. su vida¡ en. la imagen bella ha inmortalizado sus ang11stias, sus
tristezas, sus deseos, sus ansias¡ aún se cousidera fuerte¡ todavía su cerebro refulge con la lumiuosidad soberbia de la inspiración genial, y la
idea creadora, viva, espléndida, rica en don.es
como una fecnn.da primavera, alíenta en su men•
te! ¡y todo aqnello tiene que terminar, todo
aquello ha de morir, no de natural muerte, sino
barrido por el soplo de huracán de la loc11ra, de
esa muerte transitoria que mata las almas y deja
vivos los cuerpos!
Asi fué el destino de Roberto Schúmann.
El amor y el arte abarcan por entero la vida
de SchúmaDD.
Es curioso observar cómo el poeta divino de
los líeder no fl:lé un escéptico, un espíritu amar•
go, reconcentrado eu si mismo, lleno de odio hacia la especie, desengaliado de todo, como lo fué,
en cierta manera, otro gra.n de artista de nuestr.s
tiempos: Gay de Maupassant, cuya existencia segó también en. ftor la propia locura.
El amor aparece en muchas de las fases de su
existencia, desde los primeros años hasta. la madura edad,
F11eron al priucipio dos muchachas, NaDDy y
Liddy, de las que se enamoró al mismo tiempo¡
fué después el amor fllgitivo de Clara de Kurrer¡
la pasión casta y profuoda por E.n riqueta Voigt;
los lazos de equivocado amor que le unieron á
Ernestina de Fricken, cuya silueta aparece, fugaz,
en el Carnaval; la amistad amorosa con miss Anna
Laidla w, y, 6nalmeute, la ternura amorosa, desen

frenada, abiorbente, inmensa, que le ligó á la
que al cabo sería su esposa: la divina Clara
Wieck.
Esta facilidad de amar, este inquieto deseo de
ser querido, de acercarse, más que por anhelo
cunal, por romántic::a idealidad á la mujer, ¿no
revelan, acaso, el ansia de vivir de Schtimann,
su aspiración A una vida in.tensa y consciente,
en la que su razón, á la par que su alma, se aferraran. á lo que palpita, á lo que vibra con vibra·
cióo. inteusa de equilibrio y de fuerza, al alma
de Dlll. mujer amante? Y esta misma volubilidad erótica de Schúm.aDD, su facilidad para sen•
tír el amor, ya se exteriorice éste como fugitiva
simpatía ó en la forma de hondo conflicto sen.ti•
01ental, como en. los casos d-: Enriqueta Voigt y
de Clara, sobre tod.o , lno da muestras de la abun•
dancia de potencia vital que residía en aquel su
espíritu noble y bueno? También se dirá-y en
ello no an.darán, por cierto, muy descaminados
los que lo afirmen-que la miso¡a condición ver•
sátil del temperamento amoroso de Schúmann, ea
una de tautas mauifestaciones de la neurosis.
Sin embargo, á quienes tal asegnreJI, podría responderse, con Mauclair, que todos los amores de
Schúmaun no fueron más que riachuelos a1luen•
tes del caudaloso río de pasión por Clara Wieck.
La segunda mitad casi de su existencia, la llena
la admirable artista, que al fui se convirtió en su.
compañera amable, la inspiradora de sus obras, la
JDadre de sus hijos,
Habiéndola conocido cuando ella tenía apcnas
trece años, en su alma apareció primero un sentimiento vago, impreciso, de simpatia hacia la
hija de su maestro Wieck¡sentimiento que, á poco y tras de bceves evoluciones, hubo de trans•
formarse en la memorable pasión que si tuvo pa·
ra Schúmann todas las amarguras y los tormen•
tos, dióle también, en cambio, los más dulces
regalos de amor, y la serena, la luminosa paz do•
l!léstica,-no burguesa, sino propicia al artista,de que disfrutó ea sus postreros años, y gracias A
la cual pudo esquivar, por algún tiempo, la locura, la locura que, de no haber sido Clara Wíeck
su esposa, le habria asaltado mucho antes.
La luch;a que Schúmann sostuvo para alcanzar
la mano de Clara contra la voluntad del padre
de ésta, agotó quizás c:n él su afá11 de mariposeo
sentimental, vigorizó sn propia pasión, y fué de
resultados espléndidos para el arte.-&lt;Verdaderamente-escribfa-de las lachas que ella me
cuesta, mucha música ha nacido. Los Conciertos,
las Sonatas, Kreísleriana, las Novelettes, las danzas de los Davids-bíindler, á ella deben su origen.
Es mi sola inspiración&gt;,
Schúmann, al dar su mano á Clara, tuvo la dicha-rarísima hoy en que la burguesía odiosa
impera-de 'llllir en uno solo su amor por la mu,
jer, amor esencialmente humano, y su amor por
el arte, amor divino,
Los primeros años de matrimonio constituyen
el periodo más facundo de su vida arthtica. De
entonces datan la Sinfonía en si bemol, cuatro
cuartetos, la Phanlast'estiicke, el quinteto, las
Variaciones para dos píwios, El Para(so y la
Pári, extraído de la Lalla Rookh de Tomás Moore, y Fa11Sto, su obra maestra. Los lieder, asimis•
rno, un. centenar de los cuales compuso tan sólo
en el aiio de 1840, el de su en.lace, son una btlla
manifestación de tantas que tuvo actividad se•
rnejante.
Pero el fantasma de la locura se interpuso,
bruscamente, hacia 1844. Y es entonces cuando
se inicia aquel periodo doloroso de la vida de
Schúmann, que n.o igualará en dolor la más sombría de las inventadas tragedias: los años en que,
habiendo reaparecido los sínt.o mas de aliena•
cíón,-anioesia, irritaciones súbitas, depresio•
pes, vértigos., temores de muerte violen.ta, falta
decfrculación, insomnios, como clasifica el mismo
J\1auclair-el artista, ansioso de vivir, en un gigantesco esfuerzo por conse.rvar la razón, luchó
con la locura, familiar herencia, brazo á brazo,
coerpo á cuerpo, ei.cribiendo sinfonías, concier•
to!, fantasías, música religiosa, lieder, oberturas,

como si con aquel prodigioso derroche, con aquel
estupendo alarde de poderlo mental, quisiera
ahuyentará la locnril, á la locura fatal, horrible,
que mosttaba su (az á los ojos del artista enfer•
mo, condenado á morir.
¡Esfuerzo vano de un alma y de un cerebro
enamorados de la belleza y del vivir; esfuerzo
que termin.ó con el in.lento de suicidio, realizado
por el autor de Fauslo en Febcero de 1849 al
arrojarse al Rhio, al Rhin de c11yasverdes aguas
los pescadores recogieroo, ahogándose casi, no á
Roberto Schúcnaon, sino á una aterrorizante som•
bra del qoe habf• sido en vida el músico in.comparable.

•

CARLOS GoNZÁLEZ PERA.

La Alegría de Morir
A prensa nos ha hecho una ponneuo-

rizada descripción de las ceremonias que acompañan. la agonía y la
muerte de un bohemio, tales y como las celebró días pasados en la
villa de Guadalupe una tribu DÓ•
mada de las muchas que han dado
en surcar mu:stro territorio.
Dichas ceremonias se redocen á bien poco¡ son,
en suma, muy sen.cillas¡ pero á la vez profunda•
mente significativas.
Consisten, en súitesis, en hacer al moribnndo
encargos para el otro mtl1ldo, y en cantar y bai•
lar de regocijo una vez que ha exh1 lado el último
suspiro.
Ningún hecho puede mejor demostrar la esfre•
cha relación. que liga las conviccioues con. los
actos, y cómo las manifestaciones exteriores tradncen siempre el estado del ánimo, las ideas qne
nos animan y los sentimientos que nos agitau en.
una c ircv.nstancia dadL
En ese caso se encuentran las ceremonias mortuorias. Ellas tienden á traducir y traducen, en
lo fundamental, la idea que de la muerte nos formamos y los sentimientos que en nosotros despierta.
Y esas ideas y esos sen.timientos, á su vez, nos
los inspiran nuestra rau, nuestra cducación,
uuestros hábitos y n.uestras preferencias.
Para un nómada la muerte no es más que un
viaje; más largo, sin duda, y á países menos explorados¡ pero, "en suma, un viaje.
'
Si quien va á morir, va tan sólo , viajar, nada
puede haber de más natural que hacerle encargos.
Es cosa sabida, eu efecto. que á quien viaja, to•
do el mundo le da eucomiendas, le encarga comi•
siones, le recomienda visitas y expresiones á los
amigos, le suplica compre cachivaches de por
allá, etcétera, etcétera.
As{, pues, no bien los zÚlgaros vieron en agonía, es decir, emprendiendo la marcha á uno de
los suyos, comenzaron, como no podían menos, á
en.comen.darle todo género de comisioues para el
otro mnndo.
Rodeados del lecho, ya cui mortuorio, á grito
tendido y con.forme iban llegando, los bohemios,
hacían sus recomendaciones al moribundo.
-Salúdame afectuosarneute , Falauo.
-No dejes de hacer una visita á Mengano.
-A Perengano que lpor qué no me ha escrito?
-Cuida de mandarme pimienta roja _para la
sopa.
Y así por ese orden.
Algunos temían negar con retardo y malograr
sus encomien.das y acadian. presurosos de todas
partes. Otros, temerosos d.e que el moribundo
vol viera á la vida, de que fracasara su viaje y
dien al traste con los encargos, contaban ansiosos
las boqueadas. Los de más allá se ioquietában
porque los músicos no hubieran. aún. llegado y
no dejaban de e,::igir su presencia. Y una bayadera, sonora, en. fuerza de dijes, como un cande~

Jabro de prismas, suelta al viento la roja cabellera, jadeante de impaciencia é inclinada sobre el
agonizante, esperaba impacieute el ú.llimo suspiro.
Cundo el hálito helado dejó de escaparse del
pecho del bohemio y de esca.rchar la mejilla ate·
zada de la bayadera, és1a se irguió triunfal exhalando un ¡Al fin! de alegría. Y la orquesta rom·
pió á hacer resonar b matchícha y los circunstan•
tc:s A bailar como locos á ejemplo de la bayadera.
Esta explosión de regocijo se comprende nn
poco menos que los encargos y las recomendaciODes¡ pero es igualmente y hasta más explica·
ble. Veamos cómo.
No olvidemos que se trata de una tribu nóma•
da, sin patria, sin hogar, sin arraigo, que vive á
la ventara, sieml!re tratando de alcanzar lo que
tiene delante de sf, en perpetuo movimiento;
verdadero Judío Errante para quien n.o hay repolo ni meta.
Para seres así, ¿qué es la vida? Un perpetuo

viajar. Y como viajan líbrcmente, como nadie
, ello los constriñe como á Ashaverus, como mo•
tu proprio y por su espontinea voluntad han es•
cogido ese género de vida, claro es que odian. el
sedentarismo y que su placer supremo es cambiar de lugar, moverse, viajar en suma,
Ahora bien, cuando amamos una cosa, Jlos regocija saber que otro la emprende y la logra, sobre todo si no es á expensas nuestras; y nada
más natur.l, si somos fanáticos del movimiento,
que saber que otro se mueve ó va á moverse, y
si somos amantes del viaje, que fdicitunos de
que otro viaje y manifestar nuestra alrgría cuan•
do lo vemos ya en camiJI0,
Tal ea la psicología de los zfngaros ante un moribundo,
Saben qne va á emprender un viaje. ¡Y qué
viaje! El más largo, el más misterioso, el más
atractivo de todos.
Ante esa consideración, la tribu entera se con•
mueve y se agita, Todos quisieran acompañar al

v1a1ero, todos Jo celebran, todos lo fe.tejan c••
mo las sociedades de geograf~ á los u::plondo,
res del polo 6 como los aerómanos á los acro•
plauistas,
Y cuando lo ven emprender el vuelo en su
gran viaje á lo ignorado, todos rie11, cantan., aplau•
dru, hacen enton111r la mulcldcha y se sueltan
bailando como loa judíos ante el Arca Santa 6 el
Beccn-o de Oro.
Menos que nadie debemos nosotros sorpreodemos de esas defunciones al són de la matchic-ha
ó del tango del lapicero. Nuestros velorios son
cosa parecida con la agravante de la orgía que
las acompaña.
Y la psicología del velorio es la misma que la
de los zÚlgaros y puede siutetizarse en esta f6r•
mula:
El que se va se divierte
Con lo verde del camino ....
D R.. M. FLORES.

EL PROTOCOLO DIPLOMATICO MEXICANO

En todos los países del mundo existe un. protocolo diplomático, el cual es el tratado escrito
por el qu.e se rigen las ceremonias de carActcr
diplomático, tales como recepciones de ministros
y embajadores, reuniones oficiales, etc.
Hasta ahora México ha carecido de este importante reglamento, y se trata de subsanar esta
falta lo más pronto posible, para lo cual se ha
nombrado una comisión encargada de formar el
citado protocolo.

Hace poco más de un año se e01prendi6 la tarea bajo la dirección. del difunto señor secretario
de Relaciones, don Ignacio Mariscal, y se ade•
lan.tó bastante en el trabajo; pero no se terminó.
Ahora, y en vista de que duran.te las fiestas
del centenario de la Independencia habrá necesidad de recibir o6cialmen.te ::i muchos represen•
tantes de las naciones extranjera,, se ha decidido
revisar los trabajos hechos y continuarlos hasta
su terminación. La comisión nombrada al efecto

estA formada por el Stñor secretario de Relaciones Exteriores, doa Enríque C. Cree!; el señor
subsecretario del ramo, don Federico Gamboa¡
el señor primer introductor de embajadores, don
Luis F. Carmena¡ el señor segundo introductor,
don Rodollo Neno, y el señor jefe de la sección de Europa, don Vicente Morales; estos per·
sonajea son los que aparecen en la.fotografía que
acompaña estas líneas,

�[Il
OY nadie se oc11pa de la
pequeña cruz: que se
alza en nn rincón del
cementuio de Snrt•
sió. Los que -vienen á
la iglesia, pasan ante
ella sin fijar siguiera
una mirada. Y no es
de soTprender, p-0rque
la crllZ es tan baja, que el trébol y las campánulas azules alcanzan sus braz-os. Nadie se c11ida
tampoco de leu
la inscripción
en ella escrita.
Las letras blancas están ahora
casi borradas
por la lluvia, y
no -parece que
alg11ien haya tenido, en alguna
ocasión, la idea
de tratar de reconstituirlas y
formar con ellas
palabras. Y, sin
embargq, esa
cruz excitó antaño grande admiración y CU·
riosídad. Tiempo hubo en que
nadie ponía un
pie en el cem ente ri o de
Svartsió
sin
que fuera á verla. A.hora mismo, basta que
los viejos se detengan ante ella,
para que toda nna historia se desarrolle á sus ojos.
Vuelven á ver la Comuna sumida
en su sueño de invier110, envuelta
por todas pades iJ!ualmente bajo de
vua y media de nieve blanca. No es
fácil orientarse allí más que con brú•
jula, como en el mar. No existe diferencia algUDa entre la ribera y el
lago¡el campo, mal desmontado, muéstrase tan llano como aquel que dió
cien cosechas de avena. Los carboneros, cuya choi:21 se eleva cerca
de Jos grandes pantanos y de las mesetas desnudas , pueden imaginarse que soa duefios de tantas tiettas de labor como los campesi•
nos ricos. Abandonaron los caminos su plácido
trazo eatre las cercas grises; se aventaran ahora á
través de los campos v de las congeladas aguas.
De uaa cna á otra: se e.xperimenta la sensación del
que se ha perdido, y, cuando menos se piensa,
descúbrese que el seade:ro que conducía al pozo,
pasa por encima del diminuto seto que rodea la
platabanda de rosas.
Pero en ningllilll parte es tan difícil oi:ienta_i:,se
como en el cementerio. El muro de toscas piedras que lo rodea, ha desaparecido, tanto, que el
campo de los muertos se confnnde con los del
presbiterio. Ninguna desigualdad sobre la d.bana de nieve deja columbrar los oteros y las alturas Los corazoncitos de hierro suspendidos de
los brazos de las craces, que de ordinario el
viento agita, no dejan oir mi~ sus tintineos tris•
tes. Algunos emergen de entre los iarzales de
lilas, pero las escuetas ramas que horadan la nieve, semejantes todas, no dan indicio alguno á
aquellos que quisieran orientarse allí. Las muje•
rucas que tienen por costumbre venir cada d0•
mi_11go á ver las tum.bas de sus muertos amados,

no pueden ir más allá que algunos pasos ~deJa11·
te de la callecilla de enmedio. Allí se detienen é
intenta11 adivinar el lugar con ansia buscado. ¿Es
en esa malez:a ó en aquella? Y suspiran por el
deshielo. Diríase qne los muertos están muy le•
jos, ahora que no se percibe el lugar donde fu~ron enterrados, Aqu1 y acnlU, altas losas se dL•
visID; pero son raras, y la nieve qne las clibre
permite apeuas distinguirlas la uoa de la otra.

Tan sólo una calleciUa ha sido despejada: la
~ne conduce á la capilla mortuoria. Es allí donde se depositan los féretros, v el pastor dice las
palabras de despedida y recita los últimos salmos. Ni pensar en inhumarlo en tanto dure. el
invierno. Se les deja, pues, en la capilla, basta
~ r voluntad de Dios se fnnden las nieves

les. Allí estaba llorando; mas, á estas palabras,
s11s ojos secáronse de pronto, toda ella se contrajo á impulsos del terror, v u11 temblor la sobrecogió.
-lQ11é dices? ¿Qaé dices?-pregnntó, hablan ·
do como quie11 tJr ta.
-Eso me disgusta - respondió el he,r rero.-Pa·
dre y madre reposan ahí..EI nombre de Sander está sobre la piedra. Y no admito que ese niño sea
enterrado alUI
-¡Ah, por fin encontraste pretextol-mnrmnró
ella, siempre temblando.-Bien sabía yo que ha·
brías de vengarte un día.
Hizo la servilleta á un lado, se levantó de la
mesa y se irguió ante ella, grueso y alto. No era,
en verdad, sn intrnción hacer pesar su voluutad
á ínerza de palabras, Y ella
debió comprender, viéndole
así, quenocam ·
biaria de idea.
Le pinta su ter•
qnedad inquebrantable y
ÍDCTtr.
-No pretendo en absoluto
ve11garme-di jo
sin alzar la voz.
- Simplemente
es qneno puedo
tcaosigir en tal
asunto.
-Hablas co·
mo si se tratara
de cambiarlo de
cama- mnrmuró Ebba , -Pauto que no existe
ya, nada le importa á él; en
cambio, Jo.....
estoy perdida.
-Lo he pen
sado; pero no puedo rel!lediarlo.
Los que cuentan largos años de matrimonio, no necesitan de muchas palabras para comprenderse. Bien sabe ella
que es inútil intentar doblegarle,
-Entonces. ¿por qué me has perdonado?-gimió retorciéndose las manos.
-¿Por qué bu permitido que me quede
en Lernm, como tu esposa? El marido
no la desea mal alguno; pero ha llegado
al límite extremo de las concesiones.

y la tierra puede ser removida por la nada y el
azadón.

.•"
Ahora bieD, he aqa,í que, en lo más duro del
invierno, un niño muere en Lernm, e'n la casa
del herrero Sander. Hermosa fragua es la de Lerum y hombre fuerte el herrero. No ha mucho
que se mandó construir una tumba de fami1ia,
de la cual la nieve qne 1a oculta no ha logrado
borrar el recuerdo. Un canto de tallada piedra y
una cad.,na de hierro la rodea; enmedio ,Uzase
un bloque de granito que no ostenta más que
una sola palabra: el nombre de Sander, en grandes caracteres, que se leen desde el otro extremo
del cementerio.
Como el niño ha muerto y se habla de entierro, el herrero di,::e á su mujer:
-No quiero que ese cbico sea puesto en mi
tumba.
Es la hora del almuerzo. Está sentado en el
comedor de Lerum, y engulle solo, según propia
costumbre Su mujer, Ebba Sander, hallábase cerca de la ventana desde donde la vista se extien•
de sobre el lago y las islas plantadas de abedu-

- Inventemos UD pret~xto para que
tú lo des á los vecinos - respondió.-Les
contarás que está anegada la tamba; que
no queda en ella sitio más que para los ataúdes
de padre y de madre. para el mío y para el tuyo.
-l. Y piensas que me cre.edu?
-¡Arréglate com-0 pneda,s entonces!
No está enfadado. Ella lo ve. Pero, como lo ha
afirmado, punto es este e11 el que no cederá.
Se arrellana en un sillón, las maoos en la cabeza y mira fijamente á través de los cristales.
lNo es horrible que alienten en la vida tantas
cosas más poderosas que nosotros? ¡Pero que en
nosotros mismos nazcan fuerzas que no sabríamos gobernar, es aún más terrible! EJ amor que
concibiera algn_11os años antes, siendo ya una
mujer casada, una mujer ruonable; aqnel amor
no había siquiera inte,n tado domeñarlo: á tanto
alcanzaba su pasión. ¿ Y era ahora á un deseo de
vengaDza al qne obedecía su marido? Jamás la
hab(a tomado en contra suya. Desde que le con•
fesara su falta, la perdonó, &lt;Estabas loca y trai•
cionaste á tu buen seutido&gt;, habfala dicho, dejándola continnar á su lado la vida de esposa.
Mas si fácil es decir que se perdona, harto duro·
es, qu izás, realizarlo¡ es sobre todo duro y difí•'
cil para quien tiene nn espíritu terco y melancólico, para quien no olvida ni estalla. Pensó

ella siempre qne m,s le hubiese valido que sn
esposo cediera á la cólera hasta pegarla. Entonces. posiblemente, él se hubiese tornado buuo;
pero cerca de este hombre moroso y concentrado,
ac,1b6 por sentir miedo. Va como un caballo en•
tre l:as varas. ¡Y he aquí qneélaprovecha la tcasió11! ¡Y bela aqui áella, una majer perdida)

."
*

Cuenta la gente que jamás se vió dolor como
el suyo. Parecía petrificada. Los dias que prece•
dieron al entierro, no hnbiua sido posible decir
si en realidad vivía. ¿Esc11cbaba las palabruque
la dirigían? ¿Distinguía á las personas que la ha•
blaban? Ang nrarfase qne no tenía hambre. Expo•
n(ase al frío rig11roso sin ad vertido, Pero la gen•
te se eq11ivocaba¡ no era el dolor lo que la paralizaba: era el terror.
No pe Jsó siquiera en cuidar de la casa el día
del entierro. Ida hasta el cementerio. Seguiría
el cortejo¡ y aquellos que la acompañasen, creerían
que se llevabil al muerto á la tumba de los Sander. Y, sin dada, abatiriase ante las IJliradas de
admiraci6n q ne pesaran sobre ella, cuando el que
marchase delante del ataúd se encaminara hacia
una fosa obscura. Por mb que estuviesen en el
cementerio, un murmuUo correría por entre las
apretadas fila,._ &lt;lPor qné no entierun al niño
e11 la tamba de Jos Sander?&gt; Y se recordarían los
vagos rumores que circularon en otro tiempo.
cAlgo había de verd,.d en e lo&gt;, se diría. Y a.ntes
de que hnbieran vuelto del eutierro, ella sería
j11zcada y co11denada. Pero era menesterqueluese allá: era este, aunqne d11doso, el único medio
de salv;ación. Precisaba que se mostrase y tuviera u11a fu tranqnila. Qnizb entonces creerÚJl lo
que dijera para explic¡r el caso.
El marido tambitn vendrá á la iglesia. Lo ha
arreglado todo; ha invitado á sus conocidos, encugó el féretro y decid,ió ya quién lo llevaría.
No aparece ya rudo ni cruel, ahora qne ha impue,to su voluntad.
El domingo, después de los oficios, se forma el
cortrjo ante la akaidía rural. Los que llevan el
féretro pusléronse las blancas bandas. Todos los
notables de Lerllm e~tán aní, así como gran par•
te de la demás gente de la parroquia. Mientras
que Ja procesión se organiza, dijtrase que Ebba
Sander semeja an crimi.nal que se aproxima al
lugar del suplicio, Quisiera prepararles; pero ni
una sola palabra b1ota de sus labio,. Es incapaz
de hablar cuerdamente y con calma. Todo lo que
podría hacer, sería echarse á llorar. No se atreve
siquiera áabrir la boca, por miedo de qae un grito
de horror se la escape. Las campanas empiezan á
doblar en el campanario: el cortejo se mueve. IY
nadie siquiera piensa lo que va á snceder! ;,Por
qué no ha dicho algo? Si no fuera por el esfuerzo que hace para conten1:rse, In gritada que no
acompañaran al m'Uerto al cementerio. ¿Qué significa un mnerto? ¿Es menester que ella se pier·
da por un muerto? lQaé. le lleven, donde q11ie
ran, menos allí! ¿Pero cómo impedirles que entrell? Ideas incoherentes bullen en su cerebro.. .
Se han vbto rastros de lobos en el cementerio. . .
Se puede atrapar una enfermedad ..... Quisiera
asustarles como á chiquillos. No sabe dónde han
cavado la fosa del pequeñuelo. Puo lo sabrá
bien pronto ....
Cna.ndo el enlietto peuetró en el C&amp;Jllposanto.
ella dejó errar sus ojos por el campo de nieve

pero no vió senda algUDa, ni sepulcro, nada más
que nna ÍIIJDllculada llanun blanca, El cortejo
se encamhió hacia la capilla. Lle,náronla todos á
rebosar, y dió comienzo el se"icio fúnebre. No
se trató siquiera de irá la tumba de los Sander.
Nadie sabría, pues, que el niño, cuyo último sne•
ño había sido bendecido, no seda depositado ja•
más en la cripta de la familia. Si Ebba Sander
lo hubiera pensado, no habría sido aturdida por
el espanto; no habría tenido llll solo instaute de
angustia. &lt;En la primavera-pensó,-cuando sea
puesto el ataúd en la fosa, únicamente el sepulturero se hallará, sin duda, presente&gt;. Estaba salvada, y estalló en lágrimas. Todos la mirabaa
con piedad. c¡Qué dolorl-decían.-¡Es terrible!&gt;
Pero ella tan sólo llora~a con el llanto de quien
ha escapado de la vergüenza y del peligro C!ortal.

•*•

Dos ó tres días después del entierro, hallábase
sentada en el sitio ordwario, en el comedor, y
eo tanto que el crepúsculo desceadía, dióse cuenta de gue suspiraba por algo. Era la hora enqae
el niño acostumbraba correr y juguetear á Sil lado. Ebba aprestaba d oído, como para escuchar
los débiles pasos. Y, de pronto, tembló y se dijo:
cPero, sieudo que ya est-' muerto, muerto . .. . &gt;
Al día siguiente, al crepúsculo, eocontrábase
también sentada en eJ mismo lugar, y la propia
sensación de espera la opri:mja el corazón. Y todas las tardes el propio deseo la torturó, cada
vez más angustioso . Extendióse c:-0mo la luz primaveral, hasta reinar, como elh, en todas las horas del día y de la noche.
Natnralmente, un chicuelo nacido eu tales con•
dicíones, no podía haber sido amado en extremo,
m11erto ó vivo. Dnnnte la existencia de él, la
madre habíase ocupado tan sólo de recobrará su
marido, y la presencia del niño no podía ser, en
manera ali;ana, agradable al herrero. Era me11est.,r, en la medida de lo p-0sible, tenerle aparte; y
á meu11do el pobrecillo ainlió que estorbaba. La
majer que traicionara sn deber, a11siaba demostrar al esposo que valía algo, á pes.ar de todo, y
vigilaba y activaba el trabajo en la cocina y en
el obrador. ¿Dónde encontrar un sitfo para el pequeño en existencia semejante?
Ahora evoca ella cómo sus ojos sabían implorar, suplicar. Por la noche, pedfala que se qne•
dan junto á su camita; la decía que tenía miedo
de las tinieblas. Pero ella einpieza á vislumbrar
q'Ue tal proceder no era más que un fingimiento
para reten,e rla. Se acuerda cómo lncbaba él contra el sueño, y comprende que si permanecía despierto, era únicamen1e con el propósito de sentir
por más tiempo la caricia de su mano sobre las
s11yas. (Ab, con todo y su corla edad, qué astuto
eral Empleaba s11 inteHgeucia toda para obtener
un poco de sn amor. Es admirable cómo los niños pueden ainar asL Lo comprendió cuando el
suyo vivfa. A decir verdad, es hasta ahora que
el amor maternal despierta. Es hasta ahora que
ella se siente orgullosa y encantada de la belleza
de su hijo. D11rante lugos instantes sudia con
sus grandes ojos misteriosos. Jamb había sido
rubicUDdo y regordete, sino pálido y delicado,
pero extrañamente bello¡y, á medida que el tiempa pasa, más bello le parece. iLos niíios so11 ,
pues, lo que la tierra ofrece de más precioso! ¡Decir que hay tantos hombrecitos que tienden la
mano á todo el mundo, y creen qae todo el m110
do es bueao; hombrecitos que no miran si un

rostro es feo ó hermoso, y gue de tan buena gana
besan al uno como al otro, acarician igualmente
á los viejos, á los jóvenes, á los ricos, á los pobres, y que, sin embargo, son hombus!
Cada día la parece estar más cerca del peqneiio. Anhelaría que viviese¡ pero se pregunta si
estaría entonces tan próxima á él como hoy lo
está. Por momentos, la idea de que no le ha hecho feliz la desespera: cPor eso le perdI&gt;-se di·
ce.-Mas en raras ocasiones su tristeza reviste
esta forma dolorosa. La tristeza que tanto temiera en otro tiempo, no es lo que supoofa. La triste2a es vivir y revivir el pasado. La tristeza es
penetrar en el sér íntimo del hijo desaparecido,
comprenderle al fin. Y semejante pena u para
ella un tesoro.
Pero teme, sobre todo, que el tiempo borre su
imagen. No posee de él ningún retrato. Qniz-'
sus facciones se iráo disipando en su memoria.
Diariamente, sentada ante la 'VeDtana, hace la
prueba y se i11terroga: c¿Le veo? ¿Le veo claramente?• Y en tanto que las scn.anas del invierno pasan Ulla tras de otra, piensa en la primavera, e11 la primavera durante la cual habrán de retirarle de la capilla mortuoria y le depositadn
en la tierra, de manera que pueda ir á sn tumba
y hablarle. Le pondrán del lado del Oeste, donde
los vientos son más tibios, Adomal'á ella ~11 lápida con rosas. Sueña también en poner en terno
al sepulcro un andén y floridos setos, á ,fiD de
qui:darse allí largas horas.
Los que Jlllda sepan y crean qne el nüio yace
e11 la cripta de la familia, se asombrar; n al verla
embellecer y cuidar un sepulcro extraño y permanecer alH largo tiempo. c',Qllé decirles? ¿No
seda mejor encamina,r se á aquélla, depositar un
ramillete, detenerse un instante, y luego, en la
ocasión primera, deslizarse hacia el humilde sepulcro? S1, esto será lo que haga. El niño se contenbrá, no hay duda, con la lloreoifa que le guar•
de . . . . Pero no será así como ella logre entrar en
comunión con el diminuto sér querido. Sabrá en•
tonces que su niño por él enrojece. Comprenderá
qué terrible vergüenz-a significó para ella al venir al mn.ndo. Y esto es, justamente, lo que quiere evitarle. Es indispensable que comprenda qae
el ansia de poseerle la hizo puar por encima de
todo ..... .

..

"

Y el invierno cedr. La primavera se esboza,
Bajo la sábana de nieve qne se fnndr, la tierra
comienza -' surgir. Será menester esperar alrededor de dos 6 tres semanas antes de que venga el
completo deshielo; pero, en suma, cerca11a está 1~
hora de qne los muertos salgan de la capilla.
Ebba Sander lo desea con nn deseo más y más ardiente.
¿Ve todavía á sn hijo? La figurilla, distinta en
el invierno, se ha tornado á la primavera, indecisa. La experiencia que renueva cotidianamente, aumenta su desesperación. Urge, á cualquier
precio, que ella pueda srntarse jauto á la 1nmba
para estar cerca de él, para verle, para amarle.
¡Oh! ¿cuálldo estará en tierra? No tiene más que
un sér en el mundo á quien amar: él. Es precisp
que le vea, que Je vea durante toda su vida. Sus
vacilaciones, sus temores, se han desvanec,i do,
arrastrados por el deseo de su alma. Ama y no
puede vivir sin sn muerto. No tendrá ~n adelante miramientos más que para él .. .
Cuando el franco deshielo llegó; cnan~o las

-

�MUERTE ABORDO

tumbas y las eminencias de terreno del cementerio reaparecieron¡ cuando los corazo11es de las
cruces de hierro empezaron de nuevo su tintineo¡ cuando la tierra, en fin, se abrió al paso del
diminuto féretro, ya estaba construida la cruz
que había de colocarse en el sepulcro, Era negra
y llevaba escritas sobre sus dos brazos, en letras
blancas, utas palabras: c.Aquf yace mi hijo. Ebba
Saoder&gt;. No le importa la opinión del mando.
Es todo vanidad. Tan sólo ana cosa interesa: que
pueda ella, sin disfraz, venir á llorar á la tumba
de su hijo.

Hacia trelota horas que oangtbamos 3lo que el mts Ugero viento
hubiese Interrumpido la c1.lma del
mar. El vapor balanceab1. cul 1111·
perceptJblemeote sobre la Inmensa
extensión del océano. y tripu lantes
Y pasaferos llevtbamos contento y

SELMA LAG.E.RLOF.

(Traducción especial p ara «El Mundo Ilustrado.,..}

El Tiro de Pichón
El club de Tiro de Picb6n ha decidido
celebrar periódicamente fiestas deporti VR~,
en las que se ejercite el varonil deporte de
tiro, con el objeto de levantar la :;lfici6n
entre nosotros por esa clase de juegos que
son tan propios de los caract-eres varoniles.
Iniciada esta idea por los miembros de
la Junta. directiva del citado Centro, fué
acogida con grao entusiasmo y se decidi6
llevarla á la práctica en seguida.
El jueves de la semana que termina hoy,
se efectuó la primera de estas reuniones
deportivas, declaradas reglamentarias por
el Club, y durante ella reinó gran entusiasmo y se hicieron muy buenos tiros.
Poco después de les tres de la tarde di6
principio la fiesta deportiva, en la cual tomaron parte active may distinguidas personas de nuestra mejor sociedarl, quienes
abatieron durante la tarde más de doscien·
tos pichones. e distinguieron notablemen•
te, por la certeza de sus tiros, el señor H.
Thoier y el señor don Frumencio Gavito,
quienes se hicieron acreedores á una mención especial.
Después de que los miembros del club
lucieron sus relevantes dotes de portivas
se sirvi6 el té en pequeñas mesitas; la fies:
ta se prolong6 hasta las siete y media de
la noche.

TIRANDO AL. PICHON

Entre la selecta concurrencia recordamos á las siguientes personas:
Señoras: Catalina Cuevas de Escand6n,
Elena Portillo y Cuevas de Lerdo y Sanz,
señora de Kuma Horigoutchi, señora de
Romero Dusmet, señora de ilvn, señora
Pizerro, María anz de Cervantes, A.na
Rubio de Iturbide, Lorenza Brániff de Bormejillo, Marquesa de Moh.enando, Dolores
Rubio de Fernández Castell6, Carmen
Iturbide de Romero Vargas, Elena Amor
de Brániff, Elena Licéaga de Reyes; señoritas Mercedes Cue vas, Concbita Rubio y
Obreg6n, Concepci6n Biester y Pardo,
Concbita Pardo y algunas otras que sentimos no recordar.
eñores Daque de Montpensier, Príncipe de A.uerspberg, Tbomás Bránitf Kuma Horigoutcbi, Encarg ado de e;ocios
del Jap6n; José de Romero Dusru; 't, Se-

cretario de la Legaci6n de E spaña; Juan
Lerdo y anz, Manuel P érez Bolde, Lic.
José Lozano y Echeverría, L ucien de Merignac, H. Tbonier , 1I. Rocb, Eduardo
Iturbide, Manuel Romero Vargas, Agustín chultz, Antonio Escand6n y Cuevas,
Gastavo Pizarro, Joaquín Ga rcía Pimentel. Isidoro de la Torrf', Frumencio G avito, Pedrh Cervantes, I g nacio y Fernando
A.lgara y Romero de Terreros, Alvaro F ernández del Valle, Lic. Rafael Pardo, Enrique Silva, Alex de la Arena, Luis de alamanca, D. Reyes y alg unos ot ros.

paz ea nuestras almas.
Llenos los c.marotes, sólo pudo darse A una iofellz mujer que
cuidaba un pequtíluelo enfermo,
uo1. tlend1. Improvisada con toldos
sobre cuble1ta, y sobre la cual permanecieron madre 6 hijo durante
la travesta, El nlilo lloraba lastimosamente, atormentado por los
dolores que no podJa explicar, y la
mujer, sollozante, lo contemplaba
con esa mirada de lofinJta ternura
que las madres tienen para sus
hijos.
Ea los viajes por mar se Intima
muy f:lcllmeote, y unos Á otros se
ayudan los compal'ieros, formbdose unida y numerosa lamllla . .Esto hizo Que cuantos lbamos en el
buque ofreciéramos nuutros amdltos 4 la triste viajera, cuya pena
en algo pudimos amenguar.
A media noche desencadenóse la
tempestad. El barco se mecla con
raptdfslmos vaivenes, tllcando sus
borJes la alborot1.da superficie del
mar; rechfoaban las fardas simulando desesperadu quejas; el rayo, con sus rtsptandores y sus
truenos, sitiaba la nave y se hundla entre l•s oceAnlca~ espumas·
la fuerte lluvia azotaba nuestr~
barco y el viento zumbaba lúgu•
bremeote; los marineros apareclao
'/ desapareclan 4 la eflmera luz de

La Unión Universal de Estudiantes
Con objeto de ar bitrar se recu r os, &lt;La
Unión U niver al de E tudiantc &gt; organ izó
una fiesta deportiva, la cual tu\"O efecto el
á bado 11 de los corri entes.
H ubo en ella tiro de sable y fl orete, box,
patines .Y otras manifestaciones deportin1s.
La fiesta, además de re ponder ú u fi n,
r¡ ue fué f' l de reunir fondo ·, fué tnLJ.'" brillante, tanto desde el punto de vi to deportivo como desde e1 social.

1os relámpagos, pudiéndoseles ver ata-

readlilmos en sus maniobras singulares:

se escuchaban entre la balumba de aque-

l la ton11enta las voces enérgicas del e.pitio y el ruido de las c.denas de proa á
pot&gt;a, arrastradas por los tripulantes .. .
Recordé ea tales momentos 6 la desdichada mujer que, bajo Improvisada tienda
de lona, velabl. por su pequello hijo enfermo. Un sentimiento generoso se apo·
deró de mi corazón, ¡ vistiéndome 6 toda
prisa, me dispuse correr en ayuda de
aquella compaftera.
- ¡Sefforal .... --dlje asomando mi cabeza por la abertura de entrada é Introduciendo una linterna que habla llevado. A
la luz de ésta pude presenciar un doloroslslmo especttculo. La madre, de rodillas
haciendo descansar en su regazo la cabe~
cita de su hljo (muerto, cootemplab1. con
mirada llena de Infinita ternura al amor
de sus amores, al sér que constituyera
todo su consuelo. toda su ventura . ... La
Inconsolable mujer pronuncia b1. maqui•
01.lmeote las frases de una oración· escuché apenas el ''hlgase tu volunta'd" de
los desdlcbados, de los que hao ptrdldo
cuanto teolao.
NI una flor, ot un rezo de los otros, ni
ao cirio que alumbrase el vuelo de aquella almlt1. blanca .. . .
Afaer1., el r1.yo deslumbrador, el formidable trueno, el rellocbo de tu Jarcias, el
ruido de las ca.denas, las voces del cat&gt;l·
tto y los bramidos es pantosos del océano ....
MAN UEL ROSELLO Y ORIOL.

El Club .. Víbora"
Yarios aficionado al deporte pode t1·e
se han reunido para formar un clt1b, cllyO
objeto e de. ar rollar la a6ci6n por la marcha, )R. carrera y todo los deportes en lo
que figure, como factor esencial, el pie humano.
La mayoría de los miembro del nuevo dub lo son también de la &lt; ociaci6n
Cri tiana de J 6venes&gt;, y en el local de es ta agr~pación están haciendo las pruebas
nece arias para la elecci6n de lo miembro del club y al mismo tiempo para la
1
educación de ellos.

UN ASALTO OE SOX EN LA ,.IESTA DI/! L.OS ESTUDIANTES
1.A SEL.t!OTA CONCVRRE NC IA EN EL. STAND

ll!L. CLU8 "VISOltA"

UN OAMPEON DCL PATIN

�1a gloria de lo

La Segunda Travesía de La Mancha en!Aeroplano
De Calais á Douvrea en Cuarenta y
Llevada á cabo la trave,ía &lt;le La :Mancha á bordo de un aeroplano por Luis Bleriot, obterúdo el feliz resultado de ir de Francia á
Inglaterra por la vía de lo aires, parecfa que la tentativa de imitar
á Bleriot no seducía mucho á los hombres voladores.
En vista de esto, M. Ruinart, hombre rico .r además,ext1il.vaeante,
tuvo la idea de e tablecer un premio d doce mil quinientos francos
para quien atravesara nuevamente La Mancha ea aeroplano; pero á
c:mdici6o de que fuera un sábado 6 un domingo.
antiago de Le- eps aviador joven :r ambicioso, decidió ganar el
premio ofrecido, para lo cual empren&lt;li6 el vuelo y lo llevó á feJiz
término el sábado 21 de Mayo del :presento año.
Aull/'lue nuevo en el dominio de los aire , Lr cps se ha hecho
notable por la seguridad de sus vu los .V pur el valor .v atrcvfo11ento
r¡ue muestra en ellos.
Vamos á dará conocerá. nuestt·os lectores l1LS peripecias del dajP,
tal como nos las comunican los periódico e pcciali tas.
El 20 de Mayo último, Lessep partici I ó á sus omigo~ y á la
preo a que al día siguiente intenlarfa ganar el l)l'emio Ruinart. En
vista &lt;le eslo, e hicieron lo prnparuti1'0 , y c:omo el aviador había
señalado para el viaje las primeras horas de la maiíana, desde las tre
todo el m1mdo estuvo alerta.
A esa hora, el e· ,mandante y los marinos del cont.-atorpedero
«Escopette&gt; llicieron un viaje de exploración mal' afuera, .v dijeron
que el viento era demasiado fuerte para intentar la travesía. ó. esa ho1·u. Y empezó una esp~ra. de doce horas, durante las cuales e hicieron ex:¡;&gt;lo1'l\Ciones cada tres, para ver el e._tudo del viento.
A las nueYe de la m,ñana e &lt;lesat,c&gt; una tempestad, .v después de
ella, el tiempo se tranquilizó completamente.
A la una de la tarde el comanchlnte del «E copette&gt; dijo que el
viento se mostraba propicio para el viaje: se empezaron en seguida

D01

'1

Minutos

EL MOTOR LISTO PARA PARTR
EL FOTOGRAFO ESPERANDO &amp;.A L.LE•

GAOA OE LESSEPtS

EL AVIADOR LESSEPS. CONVERSANOO CON M. RUINAl:T,
OONAOOR DEL PREMIO OOUVRES-CALP IS

los preparativos. Se ensa.y6 el motor el cual funcionó perf ctacnente; e retiró al p1íbllco que e torbaba, y á las t res r cun.ronbt minutos de la tarde el avjador ;e levantó por los aires, y
después de haber descl'ito un círculo ;,01· encima de las cabezas
de lo circun. taotes, e di1·i.$ti6 ho.c:iu. h co ta ingl Sil.
Una vez partido ol aviador, empez6 la ansiedad por rrcib1r
noticia-. de él en In costa francesa, ansiedad que duró uno cincuenta cninutos al cabo de los cuales se supo que había llegado
con toda felicidad á Inglaterra y había tocado tierra en Margaret Bay, sin novedad.
En la costa de Douvres la a·1siedad duró mucho más tiempo,
pue se esperaba á Lesseps de de las cuatro de la mañana, en el
apuesto de que partiría de la costa francesa alrededor de las
tres.

Después de las felicitaciones de estilo ,\'
ele las congratulaciones de lo amigos, Lesep xplic6 el por q_ué de u de cen. o
lejos del lugar propuesto: la bruma r el
viento le habían extraviado; hizo un yfaje
sobre ln.s nubes, á ~etecientos cincuenta LD tros sobre eJ mar, y sin más ~uía que el
ol · en estas condicione no era muy :f:íci 1
seguir un camino trazndo de antemano obre eJ uelo.
Illtbfa .Ya pasado el lugar de descenso de
Bleriot cuando vió la costa por entr un
claro de las nubes: descendió un poco 1 arareconocer el termuo, y cuando halló un lu- ·
g,11· apropiado, de, cendió, Lo repetimos, con
la seguridad de un pájaro.
In ·peccionado su motor y su aparato genera], lo encontró todo en perfecto estado,
en vi. tn ele lo cual decidió hacer u regreso 11 Francia á vuelo. El viento y el estado
&lt;le In. temperatura no se lo permitió, ,v de pué · de esperar hasta la mañana siguiente,
tuvo que confo1-marse con volver con u
aparato á bordo del cEscopette&gt;, resignado
ante las circunstancias, pero no atisfecho,
pues se 1'1"DPOne hacer el viaje redondo 11

vuelo. y lo intentará ten luego como lo permitan las cin:ua tancia .
eguramente que el día qne hagA e o, y

LA PA~TIOA DE CAl.AIS

no hay duda de que lo hará, su hazaíia será en verdad glorio a; pero el no haberlo hecho hoy, no disminuye en un punto

Apareció la luz del día, y los que esperaban ver en el horizonte el deseado aeroplano, empezaron á de espe1,il.rse. Doce horas dul'Ó su impac1encia, y por fin cerca de las cuatro u liL tarde, Y después de haber ufri.do un sinnt1mero de alucinaciones.
se oyó el ruido del motor .Y a.pareció eu lo aire C'l monopln.no
do Le sep.

LLEGADA

oe L.ESSEPS A "SAINT &amp;IARGARETBAY"

El fotógrafo de &lt;La Yie au Grand Air&gt;, peri6dico e. pecialista, esperaba á Le eps acostado obr la picura que conme
mora. el descenso de Bleri t, piedra que tiene fa fo,·ma de la proyección de monoplano obre el suele, .V desde allí nfocaba. su
rñmnrn en esp ra de la aparición.
Cuando se dioron cuenta de la pr enci:~ del aeroplano, s,:
notó que estaba demasiado alto .v que no ele cendurfa ourc el
lugar consagrado, como Jo prometió.
~ntonces, los que esperaban, subieron en un automóvil ·s e.mpezo una carrera entre el aeroplano y el motor t,•rrestre. Hubo
necesidad de correr á. toda velocidad, de escalar pendientes CJl.c;i
inaccesibles, Y al fin e Jleg6 al lugar del deseen o, ca. i en los
mismos momentos en que Le seps tocaba tierra con la suavidad
de un pájaro que detiene u vuelo.

hecho, y e La · crnpre~a, llevada á cabo á la primera tentativa y con
toda felicJdRd, coloca á Lesseps entre los
avü1.dores de primera. fila eu el mundo del
deporte del aire. Todo,; los que vieron de
qué manera se portó durante su vuelo, tie·
nen la seguridad de que el día que e lo
pl'oponga, hará el viaje de ida y regreso.
Pura terminar daremos alguno de los
datos reJati vo · al atrevido ria je: empezó
éste á las tres y cuarenta minutos de la tarde del día 21 de Mayo de 1910; se hizo á
unn altura media de seteci oto cincuenta
m tros, y con una velocidad merua, de setenta kilómetro por liorn. La duración del
viaj · foé de cuarenta .Y dos minutos; por
lo tanto, terminó 1í la cuatro y veintidó
minutos de la tarde.
El viaje de regreso, hechó á bordo del
&lt;Escopette&gt;, se emprendió á los nueve de
la. maliaaa del vei□ Lldó de Mayo y terminó á las diez y media de la mañaoa..
Los ingleses que •egún se dice, piensan
elevar un monumento á Bleriot en el pun
t-0 de su descenso, debían eJevar otro, aun
cuando fuera má · humilde, al atrevido ,Y
vaJero o Lessep .

Con esta es hi egunda \' &lt;'Z que se nlrnviesa el canal de La Mancha en aeroplano,
partiendo de Francia para llegal' á lnglnterra. 'i cumple Lesseps su prom a de
hacer el viaje redondo en aeroplano, ,v todo hace creer qne lo cumplirá, parece que
el principio de lo viajes aéreos, de cnrácter práctico, será sobro el canal d La Mancha. entre Frnncia ó Inglaterra.
Si tenemos en cuenta el enorme trá!ico
comercial que ha,y entre las do grandes
naciones, con un poco de bllena voluntad
un poco de irnaginaci6n, !qué enormes pr~,\'octos se pueden levant.ar sobre la base de
e tos primeros viajes aéreo l
l ué hermo o u~ño para un lib1·epensnclorl lcon qué gusto !o vería realizado! Pero no erá nada difícil qu los gobiernos
do Francia y do-Inglaterra hallen la manera de establecer una policfa aérea, y en
este caso el ueño luibrá caído por su base
los f caros contrabandista irán á la cárcel de la. mi ma manera que van ahora los
que humildernetJLe ejercen u ltteratfro oficio á flor de tierra.

't

EL REGRESO A CALAIS

�El ''Día de la ·Bandera'' de los Estados Unidos

El ''Día de la Bandera'' de los Estados Unidos

•

El martes de la semana que acaba de
-pasar, el capítulo &lt;Benjamín Franklin&gt;, de
la asociación de &lt;Hija de la Re,·olucí6n
Americana&gt;, celebró en México el an1ver'sario de la proclamación de la bandera de
llts barras y las estrell11s en los Estado
nidos.
La coremonia organizada para este objeto faé muy olemne. 'e eligió como loc:1 l
el &lt;hall&gt; &lt;le! hotel de &lt;Geueve.&gt;, el cual se
hallaba severa y Mtístieamente adornado.
Presidió la fie ta la regente del capítulo
señora G. M. Gnither, quien tomó asiento
en un sitial que estaba adornado con un.a
bandera americana, lo mismo que la mesa
de honor.
Después que se hubo cumpliuo coa el
ritual del día, empezó la conmemorad6n
especial.
La eñora C. H . 11. y Agramonte I yó
una historia muy interesante, acerca de 111.
manera como rué hecha la pfünera bandera americ:rna á inici:lth·a del grno libertador Wá hioulon, la que sólo1 tenía trece
estrellas en ~u campo, y de cómo han ido
aumentando las estrellas basta llegar al
gran número c¡ue llena hoy el campo aznl
de la hermosa enseña.
Este aumento de estrellas resume la historja de la grao naci6n que, de un conjunto de trece E iados. ha llegado á la enormo
extensión territorial que a lcanz:li actual
mente, exten ·i6n que cor1e ponde á la influencia poderoso. que ejerce en todo el
mundo.
De pué de la lectura de este trabajo, se
leyeron las comuaicac ones recibidas del
señor ero brtjador de los Estados Unidos .Y
del señor c6nsu l general.
El dfa de la bandera se observa en toda
la extensión de los Estados O-nidos y en toda partes donde hay un ciudadano ameri·
cano; pero no se considera oficialmente como un día de fiesta, y por esta razón no se
enarb0la.n las banderas en los edi6cios públfoos.
Terminado el programa de la ceremon ia
oficial, las señoras miembros del capítulo
se reuniet·on en fie ta social: se Lomó el té
en pequeñas mesitas y se formó lo que en
inglés se llama lunch de dos. Las me as se
hallaban adornadas con flores y lazo de los
colores de la bandera americana.
Asi t ieron á la ceremonia y á la fiesta
social, las siguientes damas miembros del
capítulo: eñoras G. M. Ga:ther, G. Il. M.
y Agramoote, Joseph R. Scales, F. . IIamilton, Thomas Mitcbel,
. M. Suárez
Dr. Florence R. Haile, Arthur Martfoez,
Charles McCullougb, Daniel J. Bohan,
G rovel' Hammett William R McKenna y
Emile Leauiaud,

•
RESURRECCION

AqueTia misa de media noche debfa quedar en la memoria de Neklicdoff como uno
de los más suaves é indelebles recuerdos.
Cuando, después de una larga caminata
por entre las tiniebla , que 6lo de cuando
en cuando se il uminaban con la blancura
de la nieve, llegó al atrio de la iglesia, la
ceremonia había ya empezado.
Había gran número de fieles. A la derecha estaban lo aldeano ; ancianos con
los trajes cosidos por sus propias mano ,
em ueltas y apretada las piernas por tiras de Henzo blanquísimo; jóvenes vestidos

DetTás de la mujer del propietario estaba !arfa Paulovna, con un traje de tornasol lila, .V Katiuscha, con
un ,~estido blanco, un ointur6n azul y un lazo rojo en
su pelo negro. Todo era l ello, alegre, solemne: el pope
que llevaba el manto de plata al picado de áureas cruce ;
el sacri. tnn con la estola recamada de oro y plata; el
canto alegre de los coros, el g sto con que el pope levantaba el candelabro de t r e brazos, bendiciendo íÍ los
asi tentes, y el modo como ésto lo interrumpían á cada
instante, diciendo: &lt;iCristo ha resucitado! ¡Cristo ha resucitado!&gt; 'l'o&lt;lo era bello; pero más bella que todo,
Katin~che., con su traje blanco y el cinturón azul y el
lazo rojo entre las negras trenzas y los ojo.s que le centelleaban de alegría.
eklmdoff estaba seguro de que, i,in volverse, 111 ,..-efo,
y tuvo una pl'Lleba de ello cuando, al pasar por su lado
para aproximarse al altar, le susurr6:
-La tía. ha dich ) que habrá cena. después de la segunda misa.
Ln joven sintió subir la sangre al rostro, como siemp re que veía á eklindofl', y onriente y feliz, repu. o,
fijando su ojos negros en los suyos:
- Ya lo sé.
Durante el intervalo que medió entré la p rimera y la
egunda misa, Kekli ndoff salió de la iglesia. La multitud
e ahría. á u paso y lo saludaba. reverentemente: algunos le reconocían; otros preguntaban : &lt;tQuién es1 &gt;
Bajo el atrio los me:.diO'OS le rodearon : les distribuyó
las monedas que llevaba en el bol iUo y bajó las gradas.
Katiuscha lo vi6 en eguida entre la multitud, y su
rostro brilló de alegría. 'e paró un instante , on María
Paulovna para dar limo&amp;na á los pobres. Uno de éstos,
un desdichado que t nía la nal'iz roída por una llaga
asquerosa, se acercó á ella.. Kat i uscha busc6 algunas
monrdas, se las di6, r luego, sin el más leve signo de
repugnancia, cambió con él los tres besos. /;u mira.da
encontró la de eklindo.ff y pareció preguntarle:
-tHago bien en besará este infeliz?
- Oh, sí adorada mía!-pareci6 responderle él;-haces bien; todo eso es hermoso .Y yo te amo.
Las dos mujeres bajaron las gradas y eklindoff se
aproximó á ellas. .r o tenía intención de felicita rles las
buenas pascuas; pero anhelaba estar cerca de ellas.
-Ori to ha resucitado,-dijo Marfa Paulovna, y después de enjugarse los labio~, bf'sÓ al joven.
-Es ,erdad, El ha re ucitado,-replic6 Neklindoff de-

CELE.SRACION DEL " DIA OE LA BANDERA , EN MEX/CO,

volviendo los besos. Luego
chó u:ia mirada nKatiuscha,
que ~e ruborizó y e acercó.
-Cristo ha resucitado, Dimitri franovitch.
-En verdad ha resucitado.
e besaron do veces; después se pararon, como -preguntándose si lo besos debían
ser tres; de repente se decidier on, se besaron por lercera vez .Y sonrieron.
-tNo. volvéis á la iglesia?
- No, Dimitri Ivanovitcb,
- replicó la muckacba, l'espirando á plenos 1)Ulmones
como despi:.és de una fatiga
agradable y mir{indolo con
ojOJ obedientes, puro y enamorados.
Cuando un hombre y una
mujer e aman, llega siempre
un mqmento en que el amor
ascien(le á tal altu ra, que no
tiene nada de cálculo ni de
sen ualidad y las dos almas
se confunden en una sola. Este era el momento que eklindoff habfa conocido en aquella
hora de Pascua.

JORGE WÁ RTIGTO
PRIMEfl PRES/03NTE OE LOS ESTADOS UNIDOS E INICIADOR DE LA BANDERA
01! LAS BARRAS Y DE LAS ESTRELLAS

de pafio nuevo con fajas de vivos colores
en IR. cintu ra y Iotas altas A la izquierda, la aldeanas con pañuelos de ·eda roja
en la cabeza, co1·µiños de ter ciopelo con
manga rojas y sa.ras verdes, azulei ·, encarnadas, escoce as, con zapato nuevos;
las viejas se habían colocado modestamente en el fondo, con sus pañolitos blancos y
su ayas grise. : entre ellas, muchacho con
los trapitos de cristiana.-1· y los cabello lleno de pomada.
Los hombres se persignaban muchas veces· las mujeres, y en especial las ancianas, fijaban sus ojos descolorido en el ico11.() rodeado de cirio· ardiendo, se daban
golpe en la frente, en e l pecho y el vientre con todo los dedo reunidos y murmurando una plegaria en voz baja, tan
pronto se inclinaban hacia delante con reverente corrformación, como se dejaban
caer de rodillas. Los niITos imitaban á los

mayores, y su plegaria era más fervorosa
cuando sentían pesar. obre ellos la mirada.
de sus pad1·e .
E l /coriosfr,8s (l) re. plandecía como un
ascua de oro, nla luz de innumerables cirios }' de un gran candelabro. De los dos
coros que acompañaban lois rem , surgía
un canto alegre, y con los mugidos de lo
bajos se confundían las notas agudísima
de lo niíio .
eklindoff pasó adelante y iué al centro
de la iglesia donde estaba la ari tocracia.
Había allí un pro¡;ietario con la mujer y el
niño ve tido de marinero, un stanovoi, un
empleado de telégrafos, un me,r cader con
altas botas y el sta1·01strt (2) con u medalla.
(l) Altar cuajado de im!ge_oes !Jacrae.
(2) Hombre elegido por los aldeanos para
cuidar de los intereses de i. iglesia

,

t¡5
11/!SA 011'/!CTIVA 0/!L CAPITULO ''Bl!NJAIIIN FRANKLIN"

�usa Castellana ~
La Música
Alemana

Es el rumoe de hirviente catarata
Que en lo abismos su cristales quiebra·
Del lúgubre cañ6n el e tampido:
El sublime fragor de la tormeola;
El colérico grito de los mares
&lt;Cansados de luchar con su cadena &gt;;
El acerado cboqu de las armas·
Del bélico clal'ín la voz ¡ruerrora;
El gigante concierto de los mundos;
El són valiente de la tropa 6pica,
Y el ritmo eterno annónico r ,g-rand10 o
De la máquina inmensa de la tierra.
Italiana

E el rumor del beso apasionado;
Del aura los dulcísimos poemas:
Las notas qu del lago se levantan
En las nol!hes azules y serenas;
La canción de los silfo á las flores;
De las arpas Je oro la cadencia ·
El lay! desgarrador del moribundo;
El canto seductor de las sirenas;
El uspiro amoroso de las vírgcnc ;
Oe las aves en.nora 1as endechn ,
Y las mil armonías de lo bosques
Que los espacio infinitos rmcl)lan.
Francesa

Es el rumor ardiente de la orgía;
La barca.rola rítmica y ligera
Que las náyades canton reco tadas
En sus esquifes de coral .í perla ;
El canto del amor y los plac res;
El crujido &lt;le] Taso .Y de la seda:
El &lt;allegro&gt; monótono que en~ona
La bola de marfil en la ruleta·
Las sonrosada S' alegres carcaja.dns
De Paul de Kock; la voz de las gri eta
Las famosas canciones del Berán,g-et·,
Y el cboque de tus copas d Bohemia.

POMO 'A.

Sombras .Amadas

El aire está lleno de ·ombms amadas
que en el día duermen.,· en la noche velan;
que pasan, que giran,
que escuchan, que miran
q ne al panle no otros. recuerdan y anhelan.
, on ombra amada de muerto. que vue!(ven,
lo qu hemos soñado, lo que hornos querido;
un eterno imperio
que vjrn en misterio;
toda la arboleda vi ta desde el nido.
La paz del ilencio, la voz ele la noche
con melancolía ele fulgor de e trella,
vierte en nue tro oído
u dulce onido ..... .
IY babia nuestro pro]Jio corazón Pn ella .
iTriste - remembranzas ele cosas que fuecómo r percuten en el corw.ónl. ... (ron,
Vibran insinuantes ....
Faltan los cantnnte~:
pero elernacnent uena la canción.
~

**

Ya los ruiseííore cn_ntan: el sol torna.
De nuevo lassomlmls amadas se a]myentan.
Las lucl,as ,orace ,
las g lorías fugac&lt;&gt;.
ele nu&lt;'\"O sonríen. d nuc,'o atormenlan.
Otra vez el sol c:on su luz nlumbrn
Yanos oropeles, torpes aml&gt;•c·ioncs:
la fah,a. alegría
que huirá con el día
volYicndo las ombms á los cora;mnes.
!Ro. a del ilencio, que a1·oma.s la noche'.
Abreme el encanto de tu ob curidacl,
s en los procelosos
mare. engaITosos,
mué tram la pla,ras de la cternidn.d.
Rr

ARDO

J. CATARir EU.

~L, DOLrOR
¿Por q_ué el recuerdo de los tri tes dfas
acude más frecuente á la memoria.
que el de pasados goces .Y alegrías,
por m:ís que derramaron luz de gloria?

¿El pobre corazón ,va está habituac.lo
iRosa del silencio, que aromas la noche!
Cánsada del largo revuelo del día,
como mat·iposa
que en la flor se posa,
á tus soledades viene el alma mía.
Silencio nocturno, misterio :1pacible,
en t i me detengo y á ti me coofío;
en tu blanda calma
se expansiona el alma,
como por los campos se dilata el 1-ío.
iempre en lo más hondo demi sér tr IIHo
y, al cesar del día luces .r rumores,
como bu ca el niño
brazos de cariño,
instintivamente vuelyo iÍ tt1s amore .

á lo abrojos de la humana vidrt

y ve q ne su~ 0 son s el bien, prestodo,
qne, en cuanto liega, anuncia la partida.
1

Yo lo creo, y me explico aquella extmña,
penosa fruición que el alma siente,
evocando el dolor que con más aña
tronchóle en flor su dicha más sonriente.
Iloy pienso en un dolor, dolor no mfo
por no caber en la potencia. huma.ca;
y aunque hace tiempo se sufri6, aún frío
y horror mortal. de su reonerdo emana.
Era una tarJe de esplendente cielo;
calma aplastante en el e pacio había,

y abajo un pueblo ·on furioso anhelo
al G61gota sus ¡ asos dirigfa.

Un Ilombre &lt;inconocible&gt; caminaba,
carO'l:l,ndo enorme Cl'UZ á duras pena ,
y
pueblo, entre alaridot lo escoltaba
lanzando risas de de precio llenas.
El Hombre staba condenado á muerte
,y en la cruz por E l mi mo conducida;
el pueblo al l'e0 ultraja .r so dirierLe
y v.i al alvario á recoger sn vida.

el

Y allí, fijo en la cruz, lo e'to.v miraodo,
lijo en la cruz clavada en e a altura.
-;\'liro, ~- veo al Dolor que va avonzando
con su copa repleta. de amargura.
Aún la puede apurar aún e tá vivo
1 Hombre tle la cruz, aún tiene aliento
para sufril' amante y compasivo,
,v á los hombres salvar con u tormento.
Media tarde ... ilencio repentino
en la agitada multitud se nota.
.. Trhmfó el I&gt;olor ... y sigue su camino ...
L-a. vida, mpero, de e u muerte brota.
Jo ·f.;
OEL \'ENEGA V.

*

LOS PALADINES
iEn el alto peñón rudo .V mu go ·o
divisába e el nido
como el altivo peosamiel,to humano
. obre la calva frente de los iglos!
iEI águila llegó pi gó las ala ,
y ol cobijar sus hijos,
o.vó en el fondo del abrupto monte
del le6u hambriento el hórrido rugido:
corn , ht voz de la montaña enorme
saliendo de las fauces del abismo!
iEI león miró sobre la. cima, el águila
que cobijaba el nido;
. ubió trepando las desnudas rocas
cuando afilaba el águila, su pico,
y entonces fué b lucha de las liera
la lucha de la fuerza y del instinto;
la Iucba de la · alas y la garras
al borde inexpugnable del abismo!
iLa bestia hirsuta }eyantó su brazo
sobl'e el pájaro altivo;
y al de cargar la ira de u cólera,
mostró los diente de marfil pulido;
pero e capando el ave de aquel golpe,
6jó en la arteria de la tiera el pica,,
ra gó, ¡y en sangre se bañó la. rociL!
el león cayó rendido,
:-; oyeron las montaiia secular. s
tltr&lt;'na&lt;lor y desgarrante grito:
como el lamento de la tierra toda;
como la voz doliente del abismo!
lOh poeta·: Oriente ~e colora
con la. brillante luz que de pedimo
iEn la gigantes Iuc:has con la fnerza
no unge la victoria con su nimbo:
como somos la alas del derecho,
no podemos ser nunca los vencidos !

M.

PlMENTEL ÜORONEL.

l
'

.
.
.

.
.

El CoKieno del Ctntumit de S~lm.aan.-Pei,ito Arriolay la Orq11Hll del C1nsemt01io
N años hizo, el día 8 de los corrienes, que vioo al mundo el espíritu
atormentado de Roberto Sch6mann,
en la pequeña ciudad de Zwickau.
Fecha memorable en los anaJes dd arte, no po•
día pasar inadvertida para cuantos aman Jo bello y lo grande, representados en la magia incomparable de la música. Roberto Schtímann ocupó
un tam alto p11csto cu su tiempo, y sigue aúo
ejerciendo y ejercerá por h1engos años tao
poderosa inff11encia, que el aniversario
de su nacimieuto ha sido celebrado con
devoción en todo el mnndo. El maestro
admirable de los &lt;lieder&gt;, que supo fijar
profundamente en poemas de una nitidez
y delicadeza maravillosas los infinitos e,tados de alma, las sensaoiones, dnde la
neb11losa y doliente hasta la melancólicamente ris11eiia. es ahora quid., en nuestros
tiempos de refinada agitación, de nervio •
sa sutileza, mejor comprendido y segara•
mente mb gustado que en la época en que
vi ri6, Schúman11, con s11 genio, ba dado
orientaciones nuevas al arte¡ hizo de la
música un preciso instrumento de anilisis
psicológico, y, á la manera que Beetbovcn.
encerró en páginas inolvidables las grandes
torb11lencias dd alma humana, elevadas al
grado épico, él sintetizó en breves poemas
las pequeñas emociones, las complicadas
singularidades de D11.estros nervios, el clarosc11ro de nuestra vida anímica, la fugitiVil línea, el tenue, el fugitivo rasgo de
n11estras ansias sentimentales.
¿Cómo no admirade? ¿Cómo no amule
y comprenderle si le sentimos palpitar al
unísono con nuestros corazoni::s¡ si las &lt;es
fumlll11ras&gt; de nuestros sentimientos que
no acertamos á definir, él las revela á
nuestros ojos?
Scbúmann es, quizá, el más moderno de
los músicos. F11é 11n precursor del alma moderna. Di.ficilmen.te encontramos q11ien
mejor la pinte y la sienta. En la música
de piano, subre todo, su originalidad potente y su facultad de penetrar en lo m,b
íntimo, en lo mb recóndito del mundo espiritual•
se ostentan con ullil claridild asombrosa. S11s
&lt;Scenes migoonnes&gt;, la cKreisleriana&gt;, los dos
cCaraavales&gt;, y en especial sus clieder&gt;, e;i los
que, sobre una poesía establecida, cnó una poesía nueva y muy saya, son maestras de sutil, de
fina.penetración psicológica, que qaedar,n en la
literatura musical como perdurables modelos.

La idea del director del Conservatorio de celebrar 11na velada conmemorativil del centena.río
de Schúmann, ha sido, p11es, dado el culto que se
tiene por al autor del cFausto&gt;, de aquellas que
responden á un deseo colectivo, á 11na necesidad
ambiente. ·
Tuvo lugar dicha velada en el teatro anexo al
plantel, y, confesémoslo, el programa que Jacom•
ponia~faé espléndido.:Lo;deumpdi.von alg11nos

fulgores, En las postrimerías de la vida, el genio
de Schúmann.
A fas &lt;Variaciones&gt; á dos pianos, confiadas á
la señorita Ana María Charles y al señor Carlos
Lo,z.ano, sifnieron dos números del cFaasto&gt;: la
eEscena en el jardín&gt; y &lt;Ante la madre dolorosa&gt;,
cantados por los profesores sefior Roberto Marín
y señora Antonia Ochoa de Miranda. Luminoso~.
de un exquisito colorido son estos dos fragmentos del gran poema schumanoiano, en los
q11e el pensamiento de Goethe encontró un
felicísimo iotérprete.
cLa tarde&gt;, la &lt;Romanza&gt; en fa sostenido
y &lt;A mi novia&gt;, precedieron al admirable
estudio sobre la &lt;Psicología de la vida de
Schúmann&gt;, de Camilo Ma11clair, en que d
critico francés hilce un bello retrato mora J
del creador de &lt;El Paraíso y la Peri&gt;. A
ciertas damas y jóvenes concurrentes pareció bastante largo y poco divertido el tal
estadio. No hay que ceosnrarles, sin embargo: es muy común aqa.J, en México, el
creer que se va, en conmemoraciones artísticas de esta íodole, á esc11cbar romanzas
sentimentales de Tosti, comiendo pasteliUos: tcnestión de no fijarse en los pro,:ra•
mas!
La &lt;Sonata&gt; para piano y violín, tocada
por los señoresRocabruna y Perches· siete
&lt;Heder&gt;, q11e cantó la señorita Sofía Camacho, y el &lt;Qninteto&gt; en mi bemol mayor,
lleno de emoción y de ternura, abundante
e11 dolorosas frases, dieron fin á esta velada con la que el primer plantel de cduca,dón musical de México rindió 11n tri
buto á la memoria del il11stre maestro.
lt

••

S.:hámann
de nuestros más conocidos artistas, y puede con•
siderarse como una amplia síntesis de las diversas fases de la obra del maestro.
Uoa impresió11 sobre Schúmaon, del señor don
R11bén M Campos, inició la velada, y á continua•
cióa la orqnesta del Conservatorio eje&lt;ul6 la
obertura del &lt;Milnfredo&gt;, obra una de las más
intensas, en la que irradió con sus más vivos

La personalidad artística del piaq ista ni•
ño ha tenido ocasión de afirmarse nna vez
más en su tercer recital, efectuado el do
mingo en cl&lt;Culón~.
Al excelente concurso de la orq aesta del
Conservatorio debemos el haber escuchado
á Pepito Arriola en el magistral &lt;Concierto&gt; en mí bemol de Liszt. Obra de ejecución diUcil, á fa par q11e erizada de escollos en la interpretación, fué de pra.eba para el
infantil artista. Y en ella tria11f6, ,;11 vacilaciones ni titubeos.
Eu la parte de piano solo del programa, Pepito
ArrioJa gustó especialmente en cEI Cu-cú&gt; de
Daqurn, y en cLa Toccata&gt; de su maestro Jonás.
MAESE PEDRO.

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AJEDREZ

~

Problema núm. 6, por H. J. M,

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NUJIPCilAIL

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11
NEGRAS

11

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11

BLANCAS

Las blaoc.u jncgao y dao mate co tres jugadas

Solución al problema número 4,
por H. D'O. Bernard
1RXA
2RXA

Si el nt&gt;gro juega 1
2

/)

NEGRAS

BLANCAS
1P5A
2T4R
3 T 4 T R (mate).
R X

C

A 4 A y 3 T 2 'l' R (mate).

Sí el nt&gt;gro j11ega 1 R 6 C
2

A 5 C y 3 T 3 R (mate) .

Han mandado olución exacta. los señores J. G. Gutiérrez Topete y Alfonso del
Río, de México; A.l'turo J. Merino Cervante , de Toluca; doctor Ernesto Escalona,
de Naolinco y Olallo Rubio, d~ Cananea.

~

" **

Niños Roberto y Lucrecia Torres,
quienes celebraron su primera. comunión recientemente

Partidfi. jugada en el campeonato de
Pensylvannia entre los eñores . F. Whitaker· y W. .A. Ruth.

DEFE

~

NEGRAS
Señor Rat~

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20

Rnroca lado D

21

C

2

T

(1} Las negras han escogido una línea de
defensa inferio1· por ser inconveniente en
la práctica cambiar el Alfil pol' el Caballo,
lo qu , n este ca o, se ven p1·eci adas á
hacer.
(2) o hay nada en el ataque que justifique la entrega del Pe6r.. del AJ61; y menos
aún cuando las Bla.ncas tan fácilmente pueden llevar su Alfil á d render al Rey.
(3) El primer movimiento de una gran
combina.ci6n, contra el cual las 'egras no
pueden oponer J'esistencía.

22 P 5 D
?J T cuma 'r R

22

D4A

24D5R
25 D 2 C

23 C (2D) casilla A
24C2D
25 P 4 A

26 T casilla C D

26 D

2

27 P X P

27 A

xe

R
29 R
2

x

2

T
(ja4ue).

28 e X P (taque ).
29 T R casilla R

A

R

~A X P
31 R ca•llla A

~C X P
31 D casilla T

;¡2 T 7 T

32 P 4 'f

Uo bonito ma•e en tres jugad.as comenzando por

33 D 8 e (jaque) D X D. 34 T X D (jaque) C X T.
35 T 7 A (mate ).

~

Nuestros Concursos Semanarios
En muchas y repetidas cartas, nue tros
sub criptores nos ba.n pedido que empleemos el lugar que hasta ahora hemos dedicado á nue tros c&lt;;&gt;ncursos semanarios, en
algún otro asunto, pues juzgan que los
coocm·sos son cue ti6n tTivial y no creen
que sea diana de ocupar lugar tan preferente en una revista de la importancia de
l1t nue tra.
Esperábamos que esta eccióo ería del
agrado de nuestros lectores, y las muchas
soluciones que recibimos á los primeros
concurso y lns consultas que suscitaron el

segundo y tercero, nos hicieron creer que
habfamo acertado en nuestra suposición;
pe.ro en vi ta de las cartas á que antes hacemos referencia, y en Yista, además, de
la necesidad que hemos tenido de declarar
desierto lo dos últimos concursos por falta de concurrentes, pue· al tercero y al
cuarto sólo hemo r ecibido una olucióo á
cada uno, nos creemos en la obligación de
. uprimir los concur os y dedicar I espacio
á informaci6n gráfica, que t iene más interés para nuestros lectores, ó á otros
asuntos que, seguramf'nte, estarán má de
acuerdo con nuestro proorama.
No sucede lo mi mo, afortunadamente,
con nue tra ecci6n de ajedrez, la cual cuenta cada día con mayor número de adeptos.
Hállase al frente de ella perona muy entendida, que se esmero por dar gusto y, al
mismo tiempo ilustrar en el juego á los
aficionados, y como apta y muy capaz de
elJo, esperamos, y de hecho está ucediendo, que la secci6D sea cada día más favorecida.

Señor• Bertn de In Pezn de V!llllseñor y Señor Snlvndor Villnseiior
-j

Orto de Amor
No sé qué beatitud , qaé delfcloso
desmayo de mis brlos se apodera;
dulce y arrobador, triste y sabroso,
que gusto y que eustar yo no quisiera.

Ou no quisiera, porque es faerza ahora
declr que no soy duello de mi mismo;
que al hethlzado corazón devora
yo no s6qué lofaotll romaotlclsmo.

Escacho á todas horas un sonoro
rumor que de lo aJto por mi suena;
estoy en medlo de un celeste coro,
que con sus voces de piedad me llena.

Cierro los ojos y doquiera veo
floridos bosques. A su fresca sombra
danzan ninfas al són del Hlmeoeo,

Capaz me siento de olvidar la lojana,
de perdonar al que maldad me ba hecho,
que enporóse mi. mundana furia,
y la misericordia está en mi pecho.

Siento que se deshacen mls agravios,

y están mis ojos de una Imagen presos;
me estremezco de amor por unos labios

vlrgenes de blasfemias y de besos.

ii

~====~~~

Las luchas de la vlrta, qae entristecen,
sin turbar por mi esplrltu resbalan;
mis suellos A judloes se pareeen:
eomo un perfume arrobador exhaJa.n.

y del verdor se duermen ea la alfombra,

"' """'

¿Qu6ha pasado por mi? ¿Quéaladeseda
rozó mi frente, entusiasmó mi vida?
Besó el ala y se faé 1 pero se queda
el alma A su recuerao agradecida.

Hay una tierna ldealHad, hay una

mufer que de adorar nunca me canso;
radiante cual la lumbre de la l una

cuando riela del rlo en el remanso.

¿Y una sola mufer ha convertido
mi orgullo y mi soberbia eo mansedumbre?
Yo te bendigo, Amor, porque has podido
hacer verá un viviente endurecido
del astro de la fe Ja hermosa lumbre.
S. QUESADA TORRES.

�fraces simbólicos. Pero la incoaformidad humana
no cesa de lamentarse en todo y por ~odo de lo 9-ue
lerodea·si se asisteácualqu.iera reuu16n femen1~,
aede o'irse, desde luego, un coro de lamentac10~es eoel cual ~e protesta contra las fa]~as estr~chas que casi no permiten dar un paso bbremen e
ni b~jar del carraajr, ni subir una escalera¡ ~e los
&lt;jaqaets&gt; cortos que dan aspecto de militares
retirados· de los sombreros enormes Y pesados,
semejant~s á canastas invertidas, esca!andras de
h11%0S ó cascos de e:s-pJoradores, se dirá que ya
resulta imposible el uso de los paraguas Y sombrilla~ con tales sombreros, pues al~unos sobr~pasau los límites de aquellos admnúculos, sw

CRONICA
A temporada en el campo, du·
raote los meses de primavera
~ y estío, despoja á la sociedad
de muchas familias distinguidas, cuya ausencia es muy
notada e.11 los centros de reunión y de diversiones. La
mirada busca casi de un modo involuntario, en
los palcos de 0los teatros y en las aveuidas de los

amplitud, que parecen inspiradas en ideas de
economía por el gasto elevado de las :ricas telas
con que se confeccionan, y de la ostentación refi.nada de los lujosos adornos con los cuales se
intenta equilibrar la escasez del ¡!énero; pero
ese sutil rebuscamiento no indica sino un profano criterio de la armonía y estética. Por últi•
mo. todas las opiniones se inclinarán á creer que
el &lt;estado de cosas&gt; relativo á las modas, no
puede continuar así mucho tiempo. y se ensaya•
rá una reacción, usando faldas más razonables
eu su amplitud, cjaquets&gt; de largo normal, sombreros más pequeños y elegantes, y para trajes
de ceremonia, faldas de oorte menos estrecho,

mdinal y del enaaoto siempre nuevo que el ca.m po ofrece á sus devotos y ad?&gt;-iradores..
Las caballos piafan y se agitan i_u::~nosame~te,
ansiosos por disfrotar de la v~rtig1f:losa "'f hbre
carrera; ladran los perros ftvontos disponié~do•
se para seguir á sus amos en la grata excursión¡
los pájaros cantan desde las ramas con ~n gozo
dulce y constante, que penetra a] espíritu contagiándolo de esa pura aleg_ría, y _los abiertos _horizontes parecen hacer :Oº 1mper!oso l~ama1n1ento á aquellos que les miran á distancia, prome•
tiéndoles alguna sorpresa deliciosa cuando lleguen á esos limites azulados que se confunden
en una vaga transparencia h1mJnosa.
y la marcha se emprende llevando por guía á
la esperanza· á la bella engañadora tanh:l.bil para
hacerse cree~ de la pobre humanidad siempre
sedienta de ideales . ... Los caminos se recorren
con avidez¡ las perspectiva~ se alejan cada v_ez
tnb como una cortina de nieblas que retrocediera ai in.flujo de un mágico conjuro¡ las lejanías
permanecen inaccesibles, semejantes al &lt;derno é
intangible ideal&gt;. Al fin el desaliento detiene el
paso de los viajeros, haciéndolos retroceder p~r
la misma ruta por la cual creyeron llegar al_ límite de su ambición¡ al regreso se alarga la distancia que al partir se hizo tan corta, y los rayos
del sol caen despiadadamente sobre las cabezas
inclinadas y los rostros melanc6licos.... Así es l 1
vida leotoras mías¡ lcoárttas esperanzas no han
burl~do casi al tocar la cima dorada de un ensueño! ¡cuántas perspectivas de dicha, lejanas sí,
pero al parecer no inaccesibles del todo, uos han
obligado á gastar inútilmente nuestras en':rgfa~I
Mas al fin de la jornada, cuando el cansancio del
alma avisa que es imposible continuar Ja fatigo
sa exploración, entonces se emprende la vuelta
hacia el hogu tranquilo y siem_p~e fiel, en _donde
las dulces alecciones de famiha nos dicen al
oído aq aellas palabras intensamente tristes que
dice el duque Job en su~ &lt;Enlutadas&gt;: «Ven con
nosotras vamos á casa&gt; .... Y allí, á la luz de la
1:1.mpara'que alumbra el saloncito íntimo, y cerca
de la mesa de labor, pensamo,, lectoras mías, en
«muertos buenos y en ingratos vivos&gt;, mientras
afuera en el bosque desierto y silencioso, otros
viajer¿s corren, anhelantes é ilusionados, por la
misma rata engañosa del ensueño.
públicos paseos, algunos hermosos rostros conocidos que se tiene ya costumbre de contemplar
con verdadero placer.
.
.
P.:ro esos bellos rostros y esu graciosas siluetas han ido ahora á engalanar los grandes _apo·
sentos y los solitarios jardines de las quintas
veraniegas; la fuente ~e mármol, bord~ada por
claveles y violetas, refte1a en la supcrfic1_e de sus
dormidas aguas el lindo rost, o peo~abvo qu_e
contempla el cielo azol en aquel espe¡o tranq1U•
Jo el cual solamente despierta coando las a_las
d~ una tnariposa ó de una inquieta golondnua
vienen á rozar el luminoso crista], rompiéndolo
en fragmentos resplandecientes y deslumbrado•
res. Más allá, en la calzada de froadoses árboles,
el grupo de jinetes y de amazonas ~e pone _en
mucha alegremeute para gozar de la fresca brisa

•*•
Nuestras modas actuales nos hacen probar un
vaga sensación de descontento Y, sin embargo
mis queridas lectoras, por niogún ~otivo volveríamos á aceptar los modelos de traJes Y sombreros que se usaron en tiempos pasados, no solamente porque esos retrocesos de la Moda necesitan d.e siglos, más bien que de aíios, para v:olver á presentarse en el mundo ele~ante, s11!0
porque en las confecciones se ha de¡ado sen~r,
lo mismo que en todos los adelantos de la vida
moderna, un impulso marcado hacia la belleza
estética en la forma, y por m:i~ q~e se aseg~re lo
contrario, hay verdadera inspiración artística en
algonas creaciones de trajes, los cuales hubieran
sido tomados, hace pocos años, como .locuras ~e
raotasía, buenas únicamente para losbatles dedis•

cuyos pliegues flotantes y de hermosa flexibilidad, permitan la ¡!racia de todas las posturas y
ademanes. Se confeccionarán esos trajes en telas
suaves y adaptables, acaso deliciosamente tornasoladas, para qae el triunfo del movimiento se
verifique en toda su extensión, haciéndolas brillar con variados matices al contacto de la luz
artificial. ... En fin, a..n mundo de proyecto y de
variadas reformas brotarán en los rebeldes cere ·
bros femeninos, y tales reuniones seráu más bo•
lliciosas y agitadas qne cualquier centro político¡ pero,de todo este mar tempestuoso, ¿qué resta i las pocas horas? . .. . nada, lectoras mías: una
mansa conformidad, un secreto placer de usar
todas esas extravagancias tan graciosas y elegantes, de las cuales se acaba de protestar con tanto
calor y en el fuero interno de cada señora la convkción más perfecta de que en medio de las audaces creaciones actuales, hay un sello de arte
muy marcado, como decíamos antes, y como lo
reco.11ocen las mismas damas al dar una última
mirada de satisfacción á su doiletto delante del
espejo, que le dice en voz baja: ceres bella&gt;.
MARGARITA.

contar con la justa indignación de los transeún•
tes, que se ven obligados á bajarse de la baDqueta y echarse á nado por el arroyo para dejar el
"paso libre á las voluminosas siluetas femeninas¡
y se levantará una elegíaca distrtación sobre las
morti6cantes reclamaciones que permiten hacer
los señores en teatros y espectáculos, diciendo
con voz l!rave y amen.azadora: c¡E,os sombre
ros!&gt; . . . . Y en seguida, la humillaut~ y ridícula sumisión con que las damas tieoro qne ceder
al despótico clamoreo, despojándose de sus som•
breros y descompouiendo de DJl DJodo absolut_o
los artísticos y difíciles peinados. cuya complicación no es comprendida por aquellos caballeros eril(entes y malhumorados . También se elevarán quejas contra las faldas de !os tr.a jes de
etiqueta, tan estrechas, cortas y meiqainas en

('

Labores Femeniles
Nuestras lectoras verán en esta p.ágina varioi.
objetos lindos y elegantes, propios para ntilirtad
y ornato de u.11 gabinete ó saloncito de hacer música.
Las personas devotas de este incomparable arte, el más espiritual que se conoce, dedican,
generalmente, algÚJl aposento de su casa conveoie.11temente aislado, ya sea para estudiar ó bien
para deleitarse oyendo exquisitos trozos musicales.
Parece inútil añadir cuánto gusto, refinamiento
y confort puede desplegarse en esta habitación,
á la cual denominan algunas personas muy jusbmente &lt;santuario del arte&gt;.
Siendo, pues, tan general el gusto por la músi•
ca, creemos que mnchas de nuestras lectoras
verán satisfechos sus deseos con estos modelos,
lo cual será para nosotros muy satisfactorio.
El primero es un cubreteclado de piano ó de
armónium. Está hecho en seda gris perla ó azul
azufre. La cinta que representa la pauta, se bace
con un aplicación de seda blanca, limitada con
un cordón de punto atrás, bordado de seda ne·
gra. También puede ser simplemente de ponto
atrás.
Las golondrinas se bordan con seda en los col ores propios del plumaje de tan poéticos pajarillos. El follaje y las flores se hacen de sedas
verdes en varios tonos, rosa -y azul.
La orilla se recorta en ondas con festón de seda.Vemos después un. pandero hecho en tela de
moliJlo y bordado también con sedas de colores.
A la orilla lleva una guarnición hecha de cordón
azoJ pálido y bellotas de oro, Un listón azul,
anudado en dos graciosos la.zos, sirve para colgar
ede lindo y decorativo objeto en la pared.
El tercer modelo nos muestra una bolsa ó funda, propia para guardar la cartera en que se llevan las piezas de música, las batutas, etcétera.
Está hecha de igual seda á la que se emplee para
el cubreteclado, bordada con sedas de colores
suaves y cuentas con lentejuelas de oro. Un listón anudado del mismo modo que el del pandero, sirve para colgar esta bolsa en la pared, la
cual es á la vez un objeto de ornato y de utilidad.
El ouarto modelo representa un marco doble
para retratos. hecho en moaré ó piel de seda y

bordado de estilo &lt;roco•
co&gt;. El color de la seda
es el mismo que hemos
indicado para los otros
objetos¡ pero puede ha·
cerse también, enrosaan·
tiguo, marfil ó verde Nilo.
Los lazos de listón que
vemos en el dibujo, se
hacen con galón de oro
ó con listón cuyo tono
armonice con el color de
la tela en que está hecho el marco. El follaje
se hace con seda verde
resedá en varios tonos, y
las Dores, azules y rosa.
El quinto grabado es
un modelo de pantalla ó
veladora. Esta se hace
también de seda gris per
la ó azul, bordada en el
mismo aristocrático estilo &lt;rococo&gt;. La tela se
corta un poco acampanada. Una varilla circular le da forma en la parle superior, y la fija á la
bombilla por medio d,:
ganchos de metal. En la
parte inferior también
es conveniente que lleve
un alambre metido entre el forro y el género
Dicho forro puede ser de pongé.
Por último, vemos un cojín de la misma s~da,
bordado con un dibujo que representa grandes
margaritas colocadas en a.11a cesta, la cual aparece pendiente de un listón que se pasa por gran•
des ojales hechos en la seda, y terminando en un
grao lazo colocado en una esquina del cojín.
Todos estos objet os dan un aspecto delicioso
al aposento en que se coloquen, y creemos que
si nuestras lectoras decoran su salón con ello~,
no quedarán descontentas.
No es menos precioso el briJJaote porque caiga en un basurero, ni menos vil el poi vo que el
viento levanta basta las nubes.

......

El que seduce á un juei con el prestigio de so
elocuencia, es tan culpable como el que lo compra con su Cortan.a .

�FoT. FÉLIX, DE PARis.-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"

THE. - Oonfeccíonado en 6nísima batista bordada. La falda lleva e;n el borde una ancha franja de
muselina completamente cubierta de grue os bordado~. La orilla del e cote y de las manga , lo mismo que el cíntur6n, on de
seda liberty color de frc a.
TRA,JE DE PA EO CAMPE

FoT. FÉLIX, DE P ARis. -EsPECIAL PARA

11

EL MUNDO ILUSTRADO"

TRAJE DE BEUNIO .-Hecho en eda liberty azul acero. Falda lisa, cubierta de tul negro bordado de metales antio-uos. El
corpiño luce l'icas aplicaciones de encaje veladas por tul negro. En la orilla de las mangas y del ligero escote, lleva ':'bordados
iguales á los de la falda.

�El Mundo Ilustrado

"Las Pequenas
- Cansas.•••."

RALAS DAMAS

[:ClrlSULT
TINTURA INOFENSIVA

Az:ncena: Dov á usted una fórmula pa_ra teñir
el pelo de c:astaiio obscuro: Se hace hcuir un
gramo de •ulfato de fierro en sesenta gr.amos de
vino rojo. Con este líquido se humedece bien el
cabello dos vece~ por sema11a, y se obtiene, de
este modo, no h..rmoso color castaño.
-Eo cuanto al modo de usar la leche autdéli ·
ca, e, el signieutc: Se pone esa substancia sobre
el rostro todas las noches antes de acostarse, y
en la mañana hay q11e lavarse con agua tibia,
mezclada con ne poco de almidón para evitar
que la piel •e irnte por el efecto enérgico de dicu snb,tanci•, la cual quita efectivamente ]as
peca, por algúu tiempo, y cuando vuelven á sa·
lir, e • preciso vol v"r :6. aplidrsela.
Corro:spondo asa amable salado CO.J toda mi
simpalfa y atecto

MODELO

Ja.anita: Doy á nstcd el modelo qne desea de
1r•jc para oiiia de doce á trece aiios. Está ador-

RESPUESTA DIFICIL

Un ,uraano: E• muy complicada la situación
de u,ted y. por tanto. no es fácil da.r lc una respuesta clara y precisa¡ sin embargo, de 110 modo
general puedo decirle que, seg6n opiniones au·
torizadas, la mis segara promesa de infelicidad
en el matrimonio es la diferencia de caracteres.
Usted parece ser apasionado, vehemente y fran•
co; sn prometida es tranquila, llemática y reservada; asted no pnede identificarse con un tempeTameuto de ese género, ni ella tampoco podría,
á pesar de los esfuerzos qnc haga impnlsada por
el cariño, identificarse con usted, y bajo estas
bases, ¿cómo encentra.rían la dich• al nnir sus
destinos?
Sin embargo, el amor snele obrar milagros y
usted debe, á mi entender, intentar uoo de esos
prodlgios, hablando á su novia con toda franqueza y coergia, maniíe1Undole cuál es Ja conducta
que desea ver en ella, las pruebas de cariño que
anbcla recibir de so parte, eligiendo, natnr•lmentc, demodracioaes tiernas pero honestas, pncs
una señorita juiciosa n1111ca debe doblegarse ¡\
caprichos indebidos qne pnedan degradar ni en
lo mb pequeño sn dignidad, indicándole cnálcs
son los desvíos que más desagradan á usted; en
aua palabra, pidiendo á su coruón el heroico,
pero necesario sacrificio de vencer sus inclinaciones y cadcter para realizar así esa mágica y
bella transformación que obra el verdadero amor,
haciendo de dos vidas una sola; una sola para
goz:ar, sufrir, vivir y morir, compenetrados en
una indestructible y dichosa unión.
Deseo que sns investigaciones ten)?an el éxito
más feliz.
VARIAS RESPUESTAS

Un subscriptor: Pncde asted obseqniar á su
prometida con no artístico joyero de metal, porcelana ó tafilete; un juego de té ó algún objeto de
lujo y buen gnsto, el cnal sea útil á la señorita
para adorno de su tocador.
-Las manchas de la cara se quitan asando jn¡go de limón, mezclado co11 agua de rosas y glicc•
.rina.
-La caíd• del cabello suele quitarse peinándose diariamente ·con extracto de quina roja, al
cual se le pone alcohol puro.

•~ profesa an amor tan grande, sobre algunas bases ha de haber comenzado esa imprc.sión, V as-

ted mismo d~clara qae. en cíecto,habocsas bases.
Y hoy no sabe cómo libcrtusc de ese conzón
enamorado, el cual ha puebto en asted toda esperanza de ser feliz. Nada hay tan erad y peligroso para las almas femeninas como el cfliro, ese
j uguetco amoroso. en el que mnchas vidas venturosas han perdido sa alegría, y usted quid jugó
de esa manera y ahora no sabe cómo reparar el
mal que ha canuclo, Solamente puede haber un
remedio, aunque por cierto es poC"o piadoso; sín
embargo, sn eficacia es indndable: escriba usted
una carta :6. esa señorita, en la cual se muestre
noble y leal , pidiéndole una disculpa por haberle
dado esas indiscretas pruebas de an amor nunca
sentido por usted y confesándole claramente el
afecto que nsted profesa á su novia. Esta condact.a no le hará perder la estimación de sn amig,,
y ella recobrará la tranquilidad qae tanto necc•
sita un corazón dcspnés de las penas amorosas
por las cuales ha pasado.
Dispense asted la franqueza con qac le contesto y reciba mi gratitud por su bondad para j azgarme.

'De 'Bla11q111"ta .AI gara á Fi/f Castro.
"Atónita, querida Fifl, tu carta me ha deja.do atónita. ¿Conque también h&amp;y tempestades en esos apacibles rincones de
provincia? 1Y nosotras que los coosidert•
bamos como refugios a.brigados del viento, donde la. vida se deslizaba m&amp;ru1a y
sin accidentes, puramente vegetativa .. . 1
Razón tuvo quJeo dijo que nuestros enemigos mu temibles somos nosotras mlsmu. Amas-son tus palabras-con un
amor criminal. un amor vedado, y a punto de rodar por la pendiente, lovocas
nuestra antigua amistad, te agarras t ella
como a uoa tabla de salvación y me pides
consejo.
¿Aca.so pued.o dártelo? ¿Acaso lo segulrts si te lo doy . . .. ? Amas, dices, con
locura; pues si amas locamoote estb perdida; perdida hoy, 6 manana, ó pasado
tal vez, pero perdida al fin é Irremisible•
me1te.
Y no veo, pobre de mi, cuAles son esos
1ra1u/1s medios que td invocas, los gta11des m1dios de que echar mano en el tra11ce supremo; no, querida F1fl, oo; eo la vi·
da, cuando el amor es grande, todo absolutamente todo lo demb se empequenece,
y no hay grandes recursos contra grandes
pasiones, el las pasiones deJulaa de serlo; son siempre causas muy pequen as las
que producen efectos grandes, ya lo dijo
el refrán.
Y por si acaso te es ficll tropezar con
una de esas pequeilas u.usas, yo, en vez
de dar consejos que tú oo bas de seguir,
voy t contarte un Incidente de mi vida;
¡que también sobre ella han sople.do con
furia los huracanes. . . 1
Me cas6 un al!o antes qoe h1, al cumplir los dieciocho, lo cual foé ya un In•
meoso disparate. Estaba enamorada de
mi marido ó crela estarlo; ¿quién no ha
creldo amar a los dleclocho allos? ¿Pero
es que t esa edad se nos puede exigir, en
sana lóctca, uo profundo conocimiento de
la vida y una Inmutable fijeza de Ideas?
¿No debla prohibirse que una persona tan
joven como yo eotrecara ciegamente su
cue'lº• su alma, su vida entera, en una
eda en que todavta no se ha contrastado
nuestro propio carácter, en que aün no se
bao definido por completo costos y aspiraciones, eo que aún no ban cristalizado
dentro de nuestro sér, pasiones y sentim.teotos .... ?
MI marido me adoraba; era todo un seflor de arrogante ficura, altiva. 6 impecable; an conquistador cuyas b11e11as fortu•
11as oo tenlao número, uo c/ubman Impenitente, rico y desocupado, tirador de pichón, Jugador de polo; todo uo senor,
repito, todo un sel'ior de cuarenta y tres

allos.

11ado con bieses de seda liberty, botones forrados
en la misma seda y camisola de encaje ligero.
DIFICULTAD MATRIMONIAL

Dionisia: El as11nto q11e asted me consulta no
admite tratarse con poca franqueza; así pues, le
rnego qac disculpe mi sincerid;ad para contestule, pau acaso pueda ofenderle. Si asted se casó
por interés, deseando, como claramente confiesa,
gozar de una posición brillante y de todos los
placeres qne el lujo proporciona, no es justo negar •hora á so esposo las delicadas manifestaciones de cariño que él solicita, solamente porque
es un anciano poco agradable á usted, y demoslrarl. nn desvío tan ofensivo y hnmillante á fin
de retirarlo de sn intimidad,
La majer que veude sa afcdo debe, al meaos,
tener la bncna fe de uu comerciante, el cual está
oblig_ado i entregar la mercancía cayo precio ha
recibido ya y no engaiiaral comprador, reteniendo inj11slamente el objeto que obtnvo por sn di•
ncro, ó enviándole otro falsi6cado. El amor no se
fabrica volnntariameotc, es cierto, pero el afecto
que prodace la estimación y gratitud, bien puede
hacer la dicha de un esposo digno de ser querido y respetado como me parece el d~ usted.
Nuevamente le ruego que discnlpe mi c:icccsiva
fraoqncza para contestarle; pero oo hubiera podido hacerlo de otra manera.
UNA OPINI0N

Armando: ¿Desea usted saber mi hnmilde opinión 7 Pnes bien, se Ja daré sinceramente. Me
parece que si la señorita á qaicn usted se refiere

¿Soorles al leer su edad? P11es ella acabó de cautivarme. 1Llbrárame Dios de 110
Jovencito de esos, tlmldos y atontados,
que empezaban a revolotear sin maffa por
los salones . ... 1 Yo querla un homltfl, un
hombre de mundo.
Y con 61 me casé; fol feliz al principio,
ya lo creol 1Un vlaJecito por Francia é
nglaterra, que yo no cooocta, y después
dos meses en los lacos de ltalla, cuyas
aguas azules reflejaron mil veces nuestra
luna de miel, siempre en creciente . . . 1
MI marido ejercla sobre mi verdadera
fascinación¡ era amable, cariñoso y tierno,
me hablaba 4e amor con el tono triste y
desengat11do de una larga experiencia que
me hacia llorar; ¿y guapo . . . . . ? ¡oh, las
mujeres le mirabe.o con el nbllJo del ojo;
aicuoas se volvlan para verle más á sus
anchas, como al persoo ■ Je de aquella novela de Prévost que leimos Juntas; yo estaba orgullosa, orgullosa .... 1
M.e adoraba, te digo; yo era pua él un
Juguete precioso, una chiquilla muy mona
y muy buena, alou.dllla á ratos, rlsuen,
siempre, á quien Iba iniciando poco t poto
en los grandes misterios de 111 vida .. . . 1
Y fué uoa lástima que no viniera al
mundo uu terc,ro (lcoo qué ansia lo deseaba yo!), para atu con más sólido lazo
los hilos de 110 amor que por ley divioa
babia de durar eternamente ... .
Volvimos A Madrid¡ las costumbres de
mi sefformarldo fueron cambiando de una
manera lenta y progresiva; comenzó por
acompaffarme meaos¡· cootlnuó por acom·
pal'iarme poco; conc oyó por oo acompal'iarme nada.
Volvió t su club, á sus partidas de caza, l. sus correrlas en automóvil; se acostaba á las tantas, me besaba eo la frente
(t mi, que le esperaba y fiogla dormir) .
se Iba á su enarto . ... Yo su fria y lloraba.
Asl pasaron meses, asl transcurrieron
anos.
Al principio protesté y fué Inútil; después me rebelé y perdl el tiempo; ¡apagada por siempre la antorcha de Himeneo . . !
Crel morirme, pero no me morl; me ful
acostumbrando, óyelo bien, querida, me
ful acostumbrando; hlce examen de cooclentla y me quedé aterrada: mi senor ma-

¡

México, J 11-nio 15 de 1910.
A parlado 194.
Muy seiior mfo:
Tengo el gnsto de poner en conocimiento de
usted que, por escritura p6blica firmada en esta
ciudad el dí.a primero del corriente, ante el señor
notario don Salvador León, he asociado á mis
negocios á mi hijo Albuto Pellandini, formando
una sociedad mercantil, en nombre colectivo, que
girará bajo la razón social de
cCLAUDIO PELLANDINI E HJJO&gt;.
Todo el activo y pasivo de mi negociación, de
esta Capital y de la sucnrsal de Gnadalajara, pa•
san, respectivamente, á favor y á cargo de la nueva sociedad¡ y con motivo de la constitución de
ést., el señor don Alberto Larroqne desde hoy
cesa de ser mi apoderado.
Espero que á la sociedad dispensará asted la
misma confiauza que á mí; y snplicáodole ac sir"ª tomar nota de nuestras firmas sociales, me
snbsC'l'ibo sn atto. S. S.
C PELLANDINL

Vino Nutritivo de Somatosa
DEL DOCTOR J. M. SOLARI

SUPERIOR Á LOS VINOS DE PEPTONA
Y EXTRACTO DE CARNE
DE VENTA EN EL ALMACEN DE DROGAS DE

J. UIHLEIN, SUCESORES
Calle del Coliseo Nuevo Núm. 3
M~XIGO
rldo oo me importaba ya; además, su ficura, su arrogante figura, decala, se Iba vol·
viendo viejo .. ..
Yo frecuentaba el mundo, porque en
algo babia de entretenerme y el mundo
me recibla con todos los honores; la falsa
modestia, ¿para qué?; era guapa, alta, es•
be1ta, rubia; mis ofos eran grandes y
azules; en fin, tú me conoces, ¿verdad que
he sido goapa?
Los hombres me rodeaban; los mismos
que de soltera no me hicieron el menor
caso, me recitaban ahora madrigales y se
declaraban enamorados; ¡lo que atrae el
fruto aJellO sin peligros al responsabilidades ... . 1
Yo, ea el fondo, segula siendo buena: 111
el fondo, entiéndelo bien; me rela coa to·
dos y á todos alentaba, sio slogularlzarme
con ninguno.
Pero . pero conocl a Rafael Alcázar.
No recuerdo dónde, ni recuerdo quién
me lo presentó; ea cambio, sé que desde
el primer momento simpatizamos. Era un
hombre Infinitamente peligroso; parecla
COMPRENDASE
bien la importancia capital
de la nueva y ESPECIALISIIA
acción del Odol. Mientras
que: todos los demis denH•
frJcos no obran sino dnrante el corto momento de la
limpieza de la boca, el Odol,
por el contrario, sigue ejcr•
cicndo su acción antísépti•
ca por espacio de horas
enteras, ó sea por mncho
tiempo después de esta operación, El Odol penetra en
los huecos de los dientes,
empapa las encías y muco•
sas de la boca, y este depósito de antiséptico es el que
obra DURANTE ALGUNAS HORAS.
Estanot.bilísima propiedad
del Odol produce la completa y scgnra asepsia de 1•
boca (esto es la ausencia de
fermentación y putrefaccióo ), y por consiguiente la
salud -y la. conservación de
la dentadnra, y en ésta, su
acción segura, estriba la superioridad del Odol sobre
todos los dentífricos conocidos.

bueno, era un cómico superior l. to4• ponderación; eso lo apreodl más tude y, naturalmente, á costa ml1.
Alegre en su tristeza (llevaba, decla él,
un profando dolor en el alma), pintoresco
y gráfico en el decir, atildado y c,&gt;rrecto en
sus maneras, u.utlvaba por su ingenio,
ca.utlvaba por la mirada profunda, un poco adormecida, de sus ojos necros; cautivaba también por la Innata elegancia de
sus manos, blancas y cuidada.s como las
de ODA diosa.
Congenlamos en todo· eoteodla la vida
como yo; tenfamos Iguales aficiones, gustos ld6ntlcos, unas mismas simpatlas,
uoa misma mane.ri. de sentir, eso era ya
ao peligro, que nada bay en e mundo tan
peligroso, Flfl querida, como una persona
con quien tropiezas a todas horas y con
qulen est•s tan identificada, que no paedes uber á punto 6Jo si es ella ó eres td
la que piensa ....
¿Querrás creer que ese hombre no hablo nunca de amor? Ello fué, sin embargo, tal y como lo cuento. No me hablaba

r

de amor; pero yo sabia perfectamente que
me bacta el amor, y encontré su conducta
tan original y de buen tono, que tentada
estuve de darle las gracias por no decirme uoa cosa que yo lela en 61 sin la menor necesidad de olrsela.
Ese era todo el pelicro, el más grande;
contra los que á tontas y a locas te confiesan su amor en pdbllco o en privado
hay siempre defensa; desgradada de ti
si tropiezas constantemente con uo hombre que td crees que te adora, 1pero que
no lo dlcel La curiosidad, la vanldad femenina, entran en Juego y empieza.o las concesiones que nadie te ha pedido .. . ¡tú
eres mujer como yo y sabrts comprenderme!
Nos velamos en todas partes: eo los
teatros, en los tés de Fulana, en ca.sa de
Zutana, eo los bailes de las Embajadas, y
hablábamos tanto, tanto, que las gentes
murmuraban ya, sin razones posltl,as
para ello.
De repente, 1zasl ocho dlas de eclipse y
mis amigos maretndome:

�El Mundo Ilustrado
-------~- - - - - -- - - - - -- - - - - - - - - - -- - -- - - - -- -- - -- -- -- -- - - -- -- - -----~

TODOS LOS MÉDICOS

están de acuerdo en que la sangre es la causa p-rimordial de enfermedad ó de
salud en el cuerpo humano. Si la sangre es pura, el individuo es fuerte y saludable; si la .sangre está impuru ó enferma, entonces hay enfermedad ó decadencia en el sistema entero.
Et reumatismo es estrictamente una enfermedad de la sangre, causada
poT exceso de ácido thico. Las úlceras, llagas, pústulas, barros ó granos de la
cara, etc., delatan la impureza de la sangre. Las afecciones catarrales deben
tratarse por medio de la sangre, para obtener resultados permanentes. Para
curarse, para sentirse uno fuerte, alegre y vigoroso, la persona debe estar dotada de sangre buena, pura, limpia y en abundancia. La sangre no puede limpiarse ó purificarse ámenos que no se devuelva á )os rifíone~ su perdida actividad. Sangre impura significa hígado y rinones obetruídos, inactivos, y como
resultado, se notan estas condiciones y síntomas: dolor en la espalda, nerviosidad, afecciones de la vejiga y vías urinarias y las molestias consiguientes.
Hay un remedio simple, casero puede decirse, para estos males y á continuación damos la receta para prepararlo:
Jarabe corupuesto de hipofosfitos. .. . .. ......... 45 gramos
Jarabe compuesto de zarzaparrilla.. .......... .. 60 ,.
Extracto compuesto vegetal arvelina . . . . . . . . . . . 15 ,,
Mézclese todo en una botella, sacudiéndose bien al tomar cada dosis. Tómese una cucharada de las de té ó café, después de cada comida y también al
acostarse, ó see unas tres ó cuatro veces al día. Los ingredientes indicados
pueden comprarse en cualquier droguería ó farmacia y no cuestan mucho. En
esta receta tienen los lectores de este periódico, un simple á la vez que poderoso y eficaz remedio pera toda clase de enfermedades de la sangre, de los ri·
nones y de la vejiga, que tiene que aliviar el reumatismo y las afecciones cata·
rrales, substituyendo la sensación de flojedad, cansancio y malestar general,
por otra de fuerza, vigor y salud.

Pare, los ancla.nos, personas delicadas,
Inválidos y débiles en ,reneul, la Leche
.Malteada de Rorllc.k les i,rol)()rclona alimento sano y 8'\ecu&amp;do. Es leche pura y
abundante en nata, combinada con extracto malteado de trlito, fácil de prepa.rar y de dJ¡erlr, Muy superior como bebl•
da de mesa. al caté, t6 y chocol~te. y reemplaza. ventajosamente á la leche cor.riente
de vaca, que muchas veces contiene lm•
pu.res•s Que oca.stona.n disturbios dlgestl•
vos. Nose acepte otra que la de "Hor•
llck." Fe.bricen tes: llorllck's Malted Mllk
Oo.- Rsctnes, W!s., U. s. A,
~ '-'les: YINCENIY BJfOS. A,u1Ut
aí.,. 1236. l&amp;a, D. F.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

d• la oan F. Woltf y Son recuerda la fragancia ■ uave d• la■ ro••• de Peral ■ .

CURAN
toda clase de H.ujos purulentos en menos
tiempo que ningún olro preparado similar.
Nos referimos á los MEtlLOIDES. Se p resentan en pequeilas cápsulas faciles de
tomar y que no ocasionan molestias ni
estrechez. Mejores que las inyecciones,
que el sándalo y la copaiba. Los Metiloides curan rápida y permnnentemente. Su
precio es razonable.
Se venden en todas las Boticas.

UNIMEffl liENEAU

Solo 'IOPZCO
NlmpluaDdO al
......, tlD dolor DI

-.-.....__

c.t.141 dol polo, cara
rapld• 1 oeirur&amp; ••

laiColena.~
...,_.........1c..-i..
8-ftlai'fO 1 ~

11ft ,am.ojorablt.

Pa,ta.ti&amp;, Rile Sl.llonori J todu Farmacia

-¡Graclas t Dios que se puede hablar
con usted! ¿Qu6 ha sido de Rafael Aletzar .... ?
-¡Que dure la ausencia .... 1
-¡Que oo vuelva .... 1
El ¡¡rlmer di&amp; me extr&amp;ffó no verle, el
segundo sufrl; el tercero pensé en escribirle; el cuarto quise bascule y abrazar•
me t su cuello ....
Apareció el octav-o; traté de estar severa
y estun rldlcula.
-¡Al fin se dl¡oa usted honrarme con
sa gra.ta presencla . . . .1 ¡SI yo no fuera
tao bondadosa .. ! Porque, amigo, "quien
fué t Savllla .... "
Replicó burlón:
-1B1hl ¡Como no tengo silla qae perder .. . !
-1Y como tampoco le lmporta t usted
perderla .... 1
Me miró en slleoclo.
-¿De veras-dijo-me ha echado usted
de menos ... . ?
Y sonrió Incrédulo.
No supe qué decir; le hubiera pegado;
dos estllpldas ltgrt.mas salieron de mis
ojos ....
-He tenido mJI cosas que hacer-atladló, como quien c:oenta algo sin lmportancla.- He traldo t Madrid toda mi galerta
de cuadros de ExtremadUJ&amp;, y estoy loco
tratando de Instalarla en casa; tbleo podla
usted ayudarme; necesito una cabeza femenina que organice aquello, y como vivo
solo ... . 1
-¡Ah, entonces maftana mismo voy
allll
- Muchas gradas-contestó muy for.
mal;- t las once la espero; ¿es temprano .. .. ?
- ¿Pero cree usted en serlo que voy t
ir A su casa .. .. ?
-Naturalmente; ¿qu6 tiene de particular .... ?
Yo no salla de mi asombro.
-Me parece que la cosa no es muy
corriente ....
-¿P.ir qué no, Déjese usted de tonterlas; yo no me cómo los nllios crudos . ..
Hasta ma.i'lana .... A 11.S once.
Me besó la mano y desapareció.
No, querida F1fl, no sall de c:asa¡ y tuve tentaciones, pero logré vencerlas.
Al dla siguiente, t cosa de las cinco
Maria. BerJa (la condesa de Berja, ya sa~
bes) entró en mi gabinete. donde yo lela....
ó trataba de leer.
Me contó un slo fin de cosas, me distrajo, me hizo reir, y me preguntó A quemarropa:
- ¿Cómo van tu.s asuntos ... . ?
- ¿Mis asuntos . ... ?
-SI, tu jlirJ con Rafael AlcAiar: DO te
asombres, lo sabe todo el mundo, y bien
puedes coottrmelo ... .
- Es que yo no ... .
-Vamos, Blanc:a, no digas tonterlas ....
-Repito que no hay nada, no bay nada
nl babrA nada,
-Mira, si es verdad me alegro. Anoche estaba él en el Real coqueteando con
Luisa Torres, y no faltó quien se compadedera de la Pobre Blanca . ...
Oebl ahogula, pero me contuve.

-Por mi ya puede coqueteu con quien
le dé la gana.
Me mlró loslnuante.
-Blanquita, ¿de verdad no estts enamorada .. . ?
-¡Claro que no . .. . !-grité,
Se echó t reir como una loca.
-Mira-me dijo.
Volvl la c:abeza; allt arriba, en lo mts
alto de una ela1t r1 monlslma, un maf!eco
lapooés, Sachsuma, con 110 aire simiesco,
las manos apoyadas en el vientre y su
enorme bota rasga.da de oreja t oreja, se
rela de un modo Insultante .. . .
-¿Qa6 Quieres decir . .. . ? - mnrmuré
atónita.
-¡Mira, mira cómo se rle .. .. y mira
cómo merlo yo .... 1 tAdlós, querida!
Me quedé atontada, fija la vista en aquel
!dolo grotesco.
-¿De qué se relrt el muy lmbécll .. . . ?pensé furiosa. - 1Vaya-murmuré - me
vuelvo local
Entró Rafael Alcbu.
-¿Me da usted una taza de té, am.l¡a
mla? ¿Estt usted sois?
-No; sola, no.
-¡Abl ¿Esti en su casa su marido?
-MI marido no estt, pero estt usted ...
· -¡Ohl-dljo.-"La soledad de dos en
comp&amp;ffl1." 10ué cerca estamos, al parecer, y, sin embargo, qué lejos .... !
Aproximó su silla.
-A bien que usted trata de acortar
las distancias.
Sonrió enlgmttlco; sirvieron el té; nos
quedamos solos.
-iMe permite asted que fume?
-Como usted quiera.
Encendió un cigarrillo turco, y con voz
triste:
-¿Por qué se porta usted tan mal conmigo? Lo de ayer, por e¡emplo, no ba estado bien . . Yo neces taba ana mano,
una dlvloa mano de mujer que gulue la
mla, y usted me la rehusa ... .
La tomó y ya no me atrevl t rehustrsela; se sentó j,mto t mi.
-¿Acaso es absolutamente necesario
que yo descubra al fin un secreto qae
pensaba guudar .. ? ¿Acaso usted no
sabe que la adoro . ... ?
MI cabeza ardla, mi pulso temblaba,
ere! m.ortrme... Rodeó mi talle con su
brazo.
-¡SI, la adoro t usted· pero usted se
empella en no comprenderlo . . .. y podlamos ser tan flUces .. .. 1
Seotl que un hillto abrasador buscaba
mi boca; cerré los ojos, y no encontraba
palabras coo qué responder ni me atrev1a
A moverme .... cuando un ruido, que yo
oo podría precisar, me sacó del atolladero.
¿Faé rumor de cristal que vibra, lle ventana que se cierra de ¡olpe, de cuerda de
plano que salta . .. . ? Lo Ignoro; recuerdo,
si, que me puse en ple y volvl la cabeza.
No vi nada; miento, mlsolos tropezaron
los llel !dolo Japonés, que allt arriba, con
so aire slmlesto, sus manos apoyadas en
el vientre y su enorme boca, ras¡ada de
ore)a t oreja, se rela desvergonzado, Insolente y clnlco ....
Búrlate cuanto quieras porque el caso es estdpldo; le miré fiÍamente, sonrel
yo también, sentl ver&amp;üenza, y quedó roto
el encanto de la dulce entrevista ....
Ya ves, F1fl querida, cómo causas pequel!as son capaces de producir grandes
efectos.
Y ahora, entérate bien; si encuentras
como yo un mufleco capas lle salvarte,
culdale mucho. El mio se rompió, por
desgracia, pero de haber durado (no lo
cuentes t 01clle. es un secreto) 1cómo se
hubiera reldo de ml1 poco después .. . . 1
¡Cómo se hubiera reloo .. mientras yo lloraba .. .. !
Y eso es precisamente lo que no autere
que te suceda, tu buena amlga.-'Bla11ea."
MANUEL DE MENDIVI L.

lJna h!rrnusa

mata de pelo
es una corona
de gloria par:.
el hombre ó la
mujer.
Una

señora e-Scribo
desde Londrés:
"El Vigor del CabeUo del Dr. Ayer
ha hecho muchísimo
bien á mi cabello, que
crece ahora espeso,
lustroso y suave, !'
cuando está trenza,
d o tiene 55 pulgadas
\.. de largo. El Vigor
'}J del Cabello delDr.

&lt;:

Ayer deberían
usarlo todas aquellas personas que
i1,,..

cuidan de su apariencia."

También puede usted poseer una
corona de gloria tal, siguiendo este
ejemplo y usando el

Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
.Limpia toda la caspa de la cabeza y
hace crecer el cabello rico y abundante.
No mancha el cabello.
Pregunte usted á su médico lo que
opina del Vigor del Cabello del
Dr. Ayer.

El Mundo Ilustrado

El !!Verdadero
Mérito
Si Ud. tiene jaqueca 6 neuralgia, Ud. quiere aliviarse, y aliviarse pronto. Las Píldora~
Contra-dolor del Dr. Miles alivian el dolor en unos cuantos
minutos, pero ~ su verdadero
mérito consiste en que no dejan
malos efectos posteriores. Por
lo mismo, no hay mejor remedio
para dolores que las Píldoras
Contra-dolor del Dr. Miles.
"He usado en el
seno de mi fa..mllla
laa Plldorae del
Dr. Miles Contra.dolor desde hace
unos do■ allos y las
hallo 11er uno de los
me.jorea remedios
que he conserva.do
en los 22 alias que
tengo de poseer una
amllla. Nunca me
lega la noticia de
que alguien padezca
un dolor sin que al
punto no le reco•
mtende las Píldora.a
del Dr.
•• ~tr.-dolor y A menudo
yo ml.amo 11e lu ar porque 1tempre la.a
llevo conmtao.
■fluí Pfidora.s siempre
me han a_yuaa.do Y, en oonaeouenola, la11
recomiendo cada ves Que ee ofrece, puea
que realmente ouran como ee dice y no
dejan. maloa efl!CtoL" a L. PELLBIB
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su adm1s ón en los Hospitales
de Parta, explican la boga de
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del toe■dor : Cuidados de la
Booa á que purifica, de los
Cabellos cuya caída detiene.

Loclo11e■ de laa Crlu, Cui:
dado• !nt.lmoa, etc

los Nombres de tu Niciones

que el primer poblado que encontruon
estaba coustruido sobre pllarotes, enmedio de un lago, y les recordaba. la ciudad
de Venecia..

w

No hay chico que no sepa por qué se
da el nombre de Amétfca al nuevo continente¡ pero, en cambio, hay muchos
_pa{ses cuyo nombre tiene un origen 6
un sipificado que muchos lgnorau.
Austria lignifica •tierra oriental•, y se
Bl amor, lo piutoresco y exótico, que
llamó asl por hallarse al Bate de los doel romanticismo despertó en las literaminios de Carlomagno.
El Brasil se llamó, primitivamente, turas de la Europa occldente.1-laa 6ni•país del brasU. por le. gran cantidad de . cas literaturas mundiales entonces-ha
madera llamada •palo de Campeche•, que sido fecundo en resultados. SI de una
se cría en aquellaa regionea y que los parte di6 origen á la inveuci6n de artiñciosos y socorridos moldes de •color
portugueses llamaban, por au color rojo
•palo de brasa• 6 •braait..
' locala-le. :Qspaña de Hll&amp;'o y de Mu68et,
la
Turqu(a de Tbéophlle Gautier, la RuCeil,n quiere decir •tierra de los leosia de Byron, la Persia de Thomas Moones,.
Chile significa •el pata fno•. Su nom- re, basta dar eu el Japóu de Pierre Loti
y la Nueva España de Jean I,orraln-eu
bre es de otfge11 Indio.
Dinamarca equivale 4 •selva de los da- cambio sucltó las reconstrucciones fieles y laboriosas, cuyo tipo es la Cartago
neses•.
Bl nombre de Bgipto creese que sir- de Flanbert. n1 exotismo de mejor ley
nifica •tierra del buitre•, porque el bui- ha preferido las tradacclonea á laa fa1sificaciouea1 la visión directa á la fant4stitre era el ave .Hl'fada del dios Horns.
Sin embargo, este nombre es de origen ca., el Japon de Lafcadio Hearn y la Inrrlero. Los prlm.ltlvoa lo llam.a ban dia de Klpling á cualesquiera ficciones
•Kem• 6 •pals nerro•, por ser su terreno a.siíticas de parnasianos ó naturalistas·
t habiendo recibido, a I nacer, el influl~
muy obscuro.
Inglaterra qu,iere decir •tierra de los del redescubrimiento de Grecia, realizaanrles 6 de los anrlos•. •Anglea• signi- do por el genio alemán, influyó á su vez
en la relvi.udlcaclón de la ltdad Media y
fica herbajeros.
Fraucia. es lo mismo que •tierra de los el triuufo del regionalismo, dejando como 11edimento definitivo un interés perhombrea francos 6 Ubres•.
BI nombre alemú de Al e man i a manente, aunque de intensidad varia.ble,
••Dentschland• slg11ifica •tierra de la por toda revelación de vld1111 y mundos diversos de los habitua.lmente regente.,
Guatemala ee corrupclóu de W1 nom- presentados en las literaturas que todabre Indio primitivo, que aipifica •árbol vía sirven como norma.doras en los paises de civlli.zacl6n europe.a.
podrido•.
A veces, el gusto por lo exótico proHa!U equivale 4 •tierra eacabrosa•.
Holanda. significa •pala cubierto de duce el paradójico efecto de renovar ó
despertar el amor á laP letras antiguas;
bosques•.
que uf como Racine alegaba en defensa
Ir)anda quiere decir •tierra del remoto de su tragedia turca la diste.ncie. como
Occtdente•, porque antiguamente marcade antigüedad, invirtiendo
ba el 11mite extremo occidental de la equivalente
los términos algunos lectores coutempoEuropa conocida..
cuya educación clásica y bíblica.
.Ja¡:,6n es nombre derivado del chino y ráneos,
sido escasa 6 nula, saborean los poesi,guilica •reino del sol naciente•. Los ha
mas
homéricos,
las acrisoladas verJa1&gt;0ueses dan á su patria el nombre de sionea francesaa en
de Leconte de Lisie, ó
•Nlppom, que tiene el mismo sipifi- las profecta.a hebraicas,
en la 4spen tracado.
ducción eapañola de Ciprlano de Va.leMéxico equivale 4 •tierra de Mextilt
ra, con el mismo encanto de rareza que
Mextil era el nombre del dios de la ¡ue: descubren
en el •Tarass Boulba. del rurra de 108 aztecas.
so
Go¡-ol ó en loa •Rubayata• del persa
Paraguay era una palabra india que,
Khayam, Desde luqo, semejante
según se cree, si¡nificaba •tierra de las Omar
pllllto de viata-•punto de vista pinto·
avea acu4tlcas,.
reaco• podría titu14rsele, que prefiere
Del verdadero origen del nombre de en
la •Iliada• la descripción de 18-ll arPerú hay varias opiniones: pero casi to- mas
de Aquilea i. la despedida de Andas l!' detfvan de los nombrea 1!erú, Pe- drómaca,
en la •Odisea» loa primer08
lú, 1!1~6., que eran loa de un indl.o, de uu graciosos movimientos
de Ni11Bica al
do y &lt;ie u11a comarca.
encuentro de Ulises con Telémaco, el
Portugal recibió eate nombre del puer- punto
de
vista,
en
suma,
representa,
to de marque llame.mos Oporto y que en si con la dlstinci6n de unque
persousje platiempo de los romanos era un importan· t6nico, el Erneato de Oacar
en el
te centro de comercio llamado •Portus diUogo sobre •La cr1tica y elWilde
arte•- im·
Cale•.
plica una !alea coacepci6n eetética, cuPru~la sigulfica •tierra de loa vecinos•. ya
in.fluencia a61o pnede de.rnos desnaRusta quiere decil' -tierra de los reme- t111:'8lizaclones
de las é¡:,ocas clásicas, coros•. Este uombre data del siglo XVII. mola crisoelefantina.
Alejandrfa de Ple·
Antes se llamaba Moscovla dicha nación
rre Louya y la rrotesca Roma neroniana
por Moscow, su capital. Los vik.ill¡-11° de
Sienklewicz ( contra las cuales habrá
bajo el mando di: Rurik, se eatableclero:ii
erl¡-ir siempre la severa Alejandría
en la aagrada ciudad de Novgorod, y, que
de
Kingsley y la selecta Roma imperial
gradualmente, se apoderaron del gobier- de Walter
Peter) y modas ídtiles como
no central. &amp;tos eran llamados •Russh la momentánea
boga poética de las seupor los eslavos, y;desde el tiempo de Rn- doc]ásica.s trl vialidades
siglo X VIII, pulrik 1:mpezó á darse al pata el nombre de
venzadas le. VÍllpera por los románticos
Rusta.
Pero
si
es
cierto
que
el
ponto de vis~
&amp;cocia se supone que equivale 4 •tie- 111'8 alto es el que no, descubre
lasig11irra de los aborfgenes•.
Suiza recibió el nombre de uno de sus ficació11 espirilual y profunda del arte
lo es que el gusto de lo pinto'.
principales caJ1tones (Schw:f%) que, 4 su también
reaco y lo care.cteñstico, al dirigir su
vez, tomó la deuominaclón de su pueblo preferencias
hacia las descripciones y
principal.
imágenes (por ejemplo, á lea reden·
Suecia. significa •tierra del pueblo 11111
temente
popularizadas
expresiones de
Svea•. Los suecos llaman á su país Sve- los poemas homéricos, los
•clichés, disrlge 6 •reino del pueblo Svea•.
de cada personaje) ha dado n ueTnrqu{a equivale 4 •tierra de ladro- tintivos
va vida •totah 4 las antiguas obras denes•.
que pueden subsistir íntegras
Hay muchos que dicen que el uombre mostrando
de Uruguay significa •tierra de la cola tanto por su Interés hu.meno como por
todos sus mil detalles acceaotfos, contra
del ave•, y que se aplicó á esta región el
pen8Rr de los que, como Gayan, tepor la rran c1111cada llamada Salto Gran- miau
que el tiempo las redujera á uuos
de, que se extie11de como la cola de un cuantos
pasajes de nniversal é inagota.
ave.
ble sugestión.
Venezuela es uu dimi11utlvo de Venecia, y se lo aplicaron los españoles porPEDRO H ENRIQUEZ URERA..

El Exotismo

i

ANTES DE l'&lt;&gt;DER
atilizarlos, es menester extraer el
fierro ú oro de la piedra mineral.
Lo mismo puede decirse del aceite de hígado de bacalao puro.
Sus virtudes no se encuentran en
sus materias grasosas y mucho
ménos en su asqueroso sabor y
olor. Sus efectos sobre los nervios, la repugnancia con que lo
recibe el estómago, son más que
suficientes para contrarestar, en
la mayoría do las gentes, sus
buenos efectos como medicina, y
eso sin tomar en cuenta que es
de dificil digestión. Sin embargo, siempre hemos tenido motivo para creer, que envuelto en
los element os que componen el
aceite de bacalao, se encontraban
propiedades curativas del más alto valor. Pero fué necesario separarlas de su nauseabunda matriz
en que estaban combinados, y esto es lo que con grán éxito se ha
efectuado en la elaboración de la

PREPARACION de WAMPOLB
en cuyo eficaz remedio, tan sabroso como la miel, tenemos toda
la esencia del Aceite de Bacalao
puro, combinada con Jarabe do
Ilipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
Estos ingredientes, constituyen
un reconstructor de tejidos, bn
purificador de la sangre, y un reconstituyente general incomparable. Ante este remedio, la enfermedad se retira con una eficacia
y rapidez, 'l_ue asombra á los facultativor tanto como deleita á
los enfermos. En los casos de
E scrófula, Diarrea. Crónica, .Afecciones Pulmonares, jamás deja de
proporcionar un alivio y curar.
"El Dr. N. Ramirez Arellano,
Profesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice: La
Preparación de Wampole ea doblemente eficaz en las Alecciones Pulmonares, por la acción de
los principios nutritivos del aceite de bí~ado de bacalao." Na.die snfre un desengaflo con esta.
De venta en todas las Boticas.

LAS PILDORAS AZTECAS

.,. de o. MO'LLER. Sucesor.
""

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EL APIOL DE LOS

gruJORETy IIJMOLLE
Cura /u Dalorss,R1tardos
Supraslonas da 'º' Msnstruas
IEIUIII,lll,U-¡:¡¡;¡;;,.,P11rl1,7 tHu r111•,

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sl!C'EIIIVO

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,ert MJ 1Hler1nle1. ¡¡flJAISf lllfNII
LAS "PILDORAS AZTECAS" DC ANTES,

6 "MARAYlllAS AITICAS" DE HOY.
. . . . •• ~Uu 4• lat.a fm_...•M UIOgraflad••
D• monoram• •• el tendo on■ lu lelra•
G. Y. ••iNluactaa. ~ la tapa, •I ltu'- 4• u
u ~ Ukita 1 1.. palabru
Tl■n.-:

a.

l&gt;Uet&gt;fl/lUH 4' kU ( a l a ~Ral
LAe IPA.. MA lA~.

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JIIAStJlVll.t1'AS AZTECAS

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CA,.• f.. r • r •~ Odl tm,,.... H pape,I Clt -4:a 1 A,

tle•• &amp;J p•• •• ft:raut. d.■I b.nuor Wll....u..,., &amp;-v.- ít
Te41ecomo anl&amp;S. 111ás la palabra "Mararillas" !O
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�El Mundo Ilustrado

LA FLEMA BRITANICA

La Salud Trae Consigo

La Felicidad.
La mala salud es la causa
de los sufrimientos y no proporciona ningún placer. Toda
mujer que padece algún desarreglo de sus órganos femeninos
se puede convertir en vigorosa
y hermosa con el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia R
Pinkham. A continuación publicamos la carta que escribe á la Sra. Pinkham, la Sra. Rhona
McCoy de Gran Caimán, East End, Antillas Inglesas:

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"Por muchos años fuí víetima de la menstruación dolorosa, sintiendo un fuerte dolor através de mis espaldas y
caderas; y habiéndome ;recomendado una amiga el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham como ensayo, me
decidí á escribirle primero y pedir su consejo. Inmediatamente principié á tomar el Compuesto Vegetal y
desde que acabé la novena botella no me siento nada.
Un millón de gracias por lo que me ha hecho á mí y
no fallaré en recomendarlo á las mujeres que padecen."
A la venta en todas las farmacias.
Preparado en los Laboratorios de

LYDIA E. PINKBAM l\lEDI0INE CO., Lyun, Mau., E. U,

de

A,

Vl•Jaba por Inglaterra con un srmp,uco Joven e11yo apellldo he olvidado; sólo

recuerdo su nombre: Evarlsto. Aunque
por pura bolgazanerla nunca baya escrito
alg;o, te he considerado siempre como uno
de los m'5 preciosos lronlstas de la época. Solamente que, en vez de traducir su
lronfa en pequel!os papeles, la "vlv!a," lo
cual vale mis acaso, y la mezclaba i las
contingencias cotidianas que nada perdlan en ello .... Pues bien, cierto dla que
tomamos el tren para Ir i visitar no sé
qué castillo de los subLllblos londinenses,
me sentl de repente dominado en el vagón por Invencible nostalgla. Crel tener
que hacer participe de ella i Evarlsto, para sacudir un poco su Jovialidad habitual,
cuyo contraste con ml propio esplln me
exasperaba singularmente aquella tarde.
-.Mira, pues, un momento, le dije en
una lengua que sólo nosotros comprendla.mos (el francés vulgar), mira esas caras Impasibles de todos esos iugleses que
nos rodean, y su flema Insular te sirva de
ejemplo y te Incite á moderar tu locuaci
dail. No se conocen unos i otros y no
sienten deseo alguno de conocerse. Cada
uno piensa sólo en el objeto de su viaje
sin haber dirigido la palabra i sus vecinos, porq11e los Ingleses tienen horror i
gestos vanos y á palabras Inútiles.
-¡Sigue charlando! me respondió Evarlsto con elerta Intención. Pero no creo en
la flema brlUnlca mis que en la tlestra
espal!ola. 1Vamosl ¿Quieres apostar que,
si yo Intervengo, antes de la siguiente
estación, donde por lo demás balaremos,
es decir, antes de velnte minutos, toda
esa gente se habrá relacionado Y no tratará de dlslmular las emociones que voy
á suscitar en ellos?
-¡Vaya con la plcardlal contesté. Es
evidente que si tos injurias groseramente, si slmul■9 un ataque de epilepsia, o si
tocas el timbre de alarma ... .
-Nada de esto, dijo Evarlsto. Me contentaré, pues Ignoro su lengua y ellos
me respooder,o en la misma forma, con
una pequef!a pantomima apropiada; y te
respooao de que dentro de un cuarto de
hora todo el vagón estará en completo
desorden.
-¡Agradable perspectiva!
-En fin, ¿\I ó no? !Apuestas cinco pesos? Comprender,s que con el calor ,;¡ue
hace no trabajaré por tu linda cara.
Por pereu, y porque se calló, antes
que oor curiosidad, contesté.
-Vayan los cinco pesos.
Y me arrellané en mi rincón .
Andábamos ya desde cinco minutos. y
nuestros vecinos no nos hablan todavla
prestado la mis pequd!a atención.
Sin querer parecer Interesado en su
broma, no dejaba de vigilará mi Evarlsto con el rabillo del
Conservó, al prlnc plo, la más rlglda
Inmovilidad.
Después, de repente, como herido por
angustiosa inquietud, se Irguió de un
brinco y se puso á practicar en todos sus
bolsillos registros mlnuclosos y de los
m,s febriles. Por todas partes pasó su
mano: saco, chaleco, pantalón. Sacó, uno
tras otro, los objetos más disparatados:
un cuchillo de treinta y ocho hoJas, una
monedera sospethosamente chata, un paJ'luelo de mano, una colección de lápices
multicolores, una Ug;a con cintas. . .
Sea lo que fuere, los viajeros concluyeron por seguir todos sus gestos con
atentll&gt;o, y un ngo altruismo se despertó
en ellos. 1Eal no c.abla duda de que ese
desdichado Joven habla perdido una car·
tera repleta de valores. Era de seguro algún cobrador i quien un consumado ratero acababa de desvalijar. EmpezAbaose 6
cambiar miradas llenas de desconfianza.
Mientras taoto, Evarlsto volvió á seo•
tarse con aire desesperado.
Una vieja miss no pudo contenerse y
le Interrogó ....
El se contentó con significar. por gestos, su Ignorancia de la lengua Inglesa, y
se encerró en un doloroso sllenclo.
1Nuestros compalleros de viaje no le
lmltaronl Lor comentarlos continuaron.
Comprendl que se compadeclao de la pobre victima.
Pero Evarlsto se habla levantado nuevamente y siempre por stffas Imploró el
concurso de los viajeros para ayudarle á
levantar los acolchados de los esca nos:
Se levantaron todos como un soto hombre. Toda esa gente, poco AOtes impasible, se puso alegremente ti la obra, se revolvieron los acolchados. Un sel!or complaciente se puso en cucllllas y encendió
fósforos para alumbrar debajo de los asientos. Yo mismo. buen artista, y también
porque mi lodlfereocla hubiera parecido
sospechosa, me puse al lado de los de-

ºIº·

Productos mara.
vilJosos ,ara suavi.
zar,blanquearyater.
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade•
ro nombre.
........ In,,..__ ...11.,.
J . 81MON,

r.i.uso. Bor. IIU.aoru

e LLIFLO RE
I

"

P.ua11

f LOA 0( BELL ElA
POLVOS ADHERE
NT[ S
tl t
1

1 '.i .1l

"EL MUNDO ILUSTRADO"

\1

~

ES EL MEJOR SEMANARIO.DE LA BEPUBLIOA MEXIOANA

más.

Os parecerá acaso superfluo Insistir en
q11e uo se encontró nada.
Evar!sto, vuelto i caerse sobre el asiento, hacia gala en su tara, por lo demil.s
oaruralmente movible como un trompo,
de todas las expresiones de la desesperación. Con una espontaneidad queme conmovió, el senor complaciente, abrió su
valija y nos exbtbló el contenido. Su ejemplo fué Inmediata.mente seguido y nuestro
vagón se trocó en un momento en una
ropavejerla.
Con toda su mlmlca, Evarlsto protestó
contra esta exhibición. tAb, por cierto
nunca la menor sospecha habla rozado su
alma! Su actitud desesperada, pero digna, atestiguaba basta en la desgracia su
legitima fiereza de viajar con tao perfectos caballeros, y sus miradas sólo expresaban una gratitud eoteroeclda. Por tercera vez se puso de pie y solicitó con
gestos el permiso de retirar so saco para
asegurarse de si el objeto no se babia,
por casuandad, resbalado por alll. Podéis
suponer qué emoción levantó semejante
petición. Por último, se consultaron entre
ellos y después de corta del!btración, el
caballero complaciente tradujo la decisión
general y significó i Evarlsto que, en vista de la gravedad del caso, podrla permltlrsele todo. Lifrimas de reconocimiento brillaron en los ojos de Ev■rlsto.
Apacible y sonriente hlio lo que habla
anunciado, mleotras que las misses finglan admirar el paisaje.
Una desgraciada sel!orlta de unos doce
al!os de edad, habiendo arriesgado una
mirada entre sus dedos, recibió, Incontinenti, de su madre uua corrección que la
hlio gritar, no sin motivo, y llevó el desorden á su colmo.
Evarlsto sacudió su saco con melanco.
lla. Por fin, ante el fracaso de sus averl·
guaclones, tomó el partido de resignarse
y de ponerse otra vez el saco. Volvió A
sentarse, y con la cabua entre tas manos,
afectó no pensar mis sino en las consecuencias terribles de su pérdida.
Mientras tanto, la estación se acercaba y
yo empecé á preguntar, no sin alguna cu.
rlosldad, cómo Ev■rlsto se arreglarta una
retirada honrosa. Huelga decir que babia
llegado A ser héroe de nuestro vagón, por
lo demis, muy cambiado. Todos nuestros
compal!eros de viaje, que se coooclan ya,
no hablaban sino de él, y adiviné su unánime pesar de Ignorar nuestra lengua,
que les hubiera permitido prodigar al desd!cbado muchacho los cons11elos Indispensables.
El treo d!smlnula su marcha, y est,bamos por entrar en el andén, cuando Eurlsto sacó su sombrero de paja para secar
su frente llena de sudor y de angustia. Y
de repente todas las facciones C1e su rostro expresaron u n a dlcba Indecible,
mientras miró al fondo de su sombrero
boca arriba sobre sos rodillas.
El vagón entero dló voces de alivio. El
objeto habla sido hallado. Por fin se Iba
á ver ese objeto, esa alhaja, ese paquete
de billetes ce banco, cuya pérdida babia
enloquecido al pobre Joven basta el punto
de privarle del sentimiento del "cant" y
de la ''respectabU!ty." Todas las frentes
estaban tendidas hacia el sombrero misterioso. Pero Evarlsto economizaba sus
efectos, cuando el tren se detuvo, y después de haber dirigido á toda la asistencia estremecida de curiosidad una soorl.
sa amistosa y circular, se rtecldló, portio,
i levantar el borde Interior de su sombrero, de donde sacó, con precauciones minuciosas y lentas, un pequelio copo de algodón .... que se Introdujo en la oreja de la
derecha.
Nuestra agilidad nos permitió salvar
al andén, antes que nuestros compañeros
de vla¡e hubiesen manifestado sus sentimientos. Pero la "flema británica" no
salló tan ganADclosa.
Y, á fe, no lamenté mls cinco pesos ....
mtxlme cuando volvl á gan,rselos A Evarlsto, al dla siguiente, en un bonito "p&lt;&gt;ker á seis."
R. CURNONSKI.

VA.LIOSO HALLAZGO.
El Sr. Don Jaime J aramillo di
Sons6n, Colombia, cuenta lo siguienU
que le pas6 cuando paseaba por la
calle, y s ~ él, encontr6 lo que lf
salv6 la vida. Dice: "Tenía yo una
:fuerta dispepsia que me tenía inú.til
para trabajar: paseaba yo por la calle
Y 1!1-e en~ontré una hoja de papel, la
alce y v1 un retrato de un individuo
que se había curado con las Píldoras de
Vida del Dr. Ross. Inmediatamente
las compré y las tomé, y la curaci6n
fuó casi instantánea."

eLmunoo
ILUSTRADO

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>El Mundo Ilustrado

Epilepsia y
Ataques
"Mi hijo se curó de un caso
muy rebelde de ataques epilépticos por ·medio de la Nervina
del Dr. Milés."
SRA. D. BAKER, Cleveland, O.
"Mi hijita qll'e sufría terriblemente del Baile de S. Vito, está
completamente bien después de
tomar la Nervina del Dr. Miles
por solo cuatro meses.''

un ■ casita con terraza 11. la Italiana se levantaba debajo de los pinos.
oscurecla. A lo lejos, la llan11r11 que se
entrevela a través de las ramas se Jaspeaba de sombras viciadas. Los gorriones
voceaban en los árboles. Una brisa más
fresca desho jaba sobre los cabellos de la
s,nora Blancard los pétalos de una rosa.
Cnplnón voh'ló la cabeza atraldo por el
vuelo de eHu hojitas claras. Miró tam·
bién ! la mujtr; ella se apoyaba contra
él, las facclones animadas, la mirada sabllmente dlstralda, los lablos semlablertos como para m•Jor aspirar esa brisa sabrosa. La liiz naca.rada del crepúsculo
parecla acariciarla, ASI lluml11ada , la antigua modista era casi bella y Creplnón
la encontró hermosa rn alto grado. EnroJedóse ado más, pretrxtó labora avanza·
da, pidió el permiso de retirarse. La ulio·
ralo acomp• l'ló hasta la verja y, d!ndole
la mano: ''No olvide que me ha prometldo
volver A verme," Creplnón, tan en su
conr11slón, no recordó haber hecho seme·
)ante promesa.

.

SRA. C. G. BENNETT,
Alma, Mich.
Epilepsia, Ataques, Baile ,:le S.
Vito etc., son enfermedades puramente nerviosas. Ellas han sido
curadas en tantos casos por la
Nervina del Dr. Miles, que es
muy razonable deducir que también á Ud. le hará provecho. En
casos demasiado severos su uso
persistente ha causado alivio que
,·ale infinitamente más que la
medicina. La mejor evidencia
que Ud. puede tener es escribir
á los la han usado.
De venta en todae la ■ Botica
Preparada por

MII,ES MEDICAL OO.,
Elkhart, E. de Indiana, Eotados Unldoa.

tener en su jardincito rosas Iguales; y
mientras prepauba la frase que dirigirla
• la modista para obtener de ella esos In•
jertos tan deseal!os, tocó resueltamente
el timbre. Gorrionn asustados se echaron• volar. Una peque!!• criada se adelantó ,¡, detrás de ella, la ~ eíiora Blan•
Ct.rd. "¡Oh, el,senor Crepln6ol 1Ooé ,gra"dable sorpresa!" Celestino drjó caer so
sombrero y, ensenando su bastón: "Discúlpeme, dijo, tengo las manos tao otu•
padas."

Se sentaron debajo de un castafto, Los
Iris p,lldos se mluban en un estanaue
sus flores delicadas, los caminos bordados de boj costeaban bosqueclllos de lilas.
Entre las ramas ~a destacaba el delo.
Una nube parecta flotar aJU e-0mo un dsne
dormido.
Creplnón ml,6 obstinadamente la punta
de su calzado acharolado de los domingos
y trazaba figuras geométrl:as en eJ suelo.
¿No era todavla demasiado temprano pi•
ra explicar el verddero motivo de su visita y la seliora Btancard no lo Juzgarla
demasiado Interesado?
La seftora sonrela. Bajo sus cabellos
rublos, H cara un poco llena, tenla el
aterciopelado de una íruta madura. Llevaba con honor sus cuarenta primaveras y
hacia valer á cada movimiento, pues
Creplnón no le desagradaba, los encantos
de su fresca y consoladora madurez. Un
cálido perfume de verbena llegaba basta
el rentista. Eorofecl6se. se levantó y quiso despedirse. •·No antu de haber dado
una vuelta por la propiedad ." Y Ja senora
Btancard, cogiendo con autoridad el brazo
del senor Celestino, lo arrastró hacia el
Jardln florido, donde zumbaban los Insectos. En la extremidad del olivar plateado,

IJN BUEN PADRE DE FA:-MILIA.
"~omo testimonio de gratitud á lo~
fab ncn.ntes de las afamadas Píldora5
de Vida del Dr. Ross, y en beneficio
del pr6jimo, digo que he usado éstas
ea mi familia en casos de intennítentes
rebeldes con complicaciones de v6mitos
Y mucho dolor de cabeza en que otras
~edicinas habían fallado. Habiéndome
sido recomendadas estas famosas Píldoru de Iloss, se las dí á tomar i\ lo&amp;
tniembros de mi familia y hoy tozan de
• 'l"l'.octa 1alud."
__ - ~

•*
E§a noche A todo el Club de los Célibes
llamó la atención la cara á la vez despierta y dl;tralda de su presidente.
Pasaron los dlas, pero no 1, lnQolttud
de los Independientes, pues Cele~tino ya

EL PERFUME ROSE DE CIDRAZ

El tiempo que debemos dormir
La cantidad di: sueño necesaria para la coo~uvación de Ja sah,d p11cde
determinarse solamente por expcríencia personal. Napoleón pasaba largos
periodos de actividad durmiendo solamente c11alro horas cada Docbe. Por
término medio, una persona en bar:na salud tiene suficíente con siete "J media ú ocho horas, y en algunos casos con nueve horas de s11eño.
El .sudlo es corto t inquieto cuando el individuo es pobre de uogre 6
cuando ésta es impura. Generalmente se cree que, usando ciertos arlknlos
de alimentación, la sangre se enriquece, lo cual en teoría es correcto; pero
si los riñones no h1ncionan bien por estar obstruido~ 6 debí litados, no importa lo que se coma 6 se bcb:i, el enfermo no sentirá mejoría, y al contrario empeorará cada dfa. Poner los riñones en orden e•, pues, el primer paso
¡¡ecesario para purificar primero y enriquecer despnts la sangre y para que
se duerma bien y que el sueño refresque y fortalezca. Actualmente se usa
mucho la siguiente receta para entonar y dar vigor á los riñones y para purificar y enriquecer la sangre:
Extracto compuesto vegetal Arveli.Da.. . . .•. . . • . . 1S gramos
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla ... . . .... . ..... 60 gr.unos
Jan be compuesto de Hipofosfitos..... . .. .. . . . . . 45 gramos
Estos ingredientes se obtienen en cnalqniu botica 6 drognuía y los
metcla noo mismo en sn casa. Se toma una cucharadita después de cada comida y al poco rato ó á la media hora un vaso de agua,

de la casa F. Wolff y Son recuerda la fragancia 1uave de las
a• ■

ro-

de Pe rala.

no Iba ó casi no Iba al cdé. E0tpe:aron
las sospechas y comenuroo ! murmurar
las lenguas. ¿Estarla enfermo r ¿No tendrla dinero? ¿Se lla)lrla en,morado? ¡Creplnón enamondol Esta palabra provocó
gran hlltrldad.
¡Ah, por cierto! Celestino habla. cambiado mucho. El. tao alegre antes, se hastiaba. Languldecla, esto era visible. Ator·
mentallo por un le:ual deseo de volver á
verá la sef'.iora Blancard, se pre;lpltaba
de repente hacia la verja, creyendo olr sus
pasos; pero cuando, por uoa casuallJad,
ella pasaba por frente de su casa, se ocul·
taba tollo avergonzado. Apenas babia
desaparecido , ya sentla vivos deseos de
verla nuevamente. Entonces evocaba el
peQuetio pabellón blanco debaJo de lus
pinos y el demasiado corto paseo en el
olivar Inundado de sol. crela sentir .~obre
Sll brazo el ptSO delicioso de Solla Blancard, que en M se apoyaba muellemente.
A~I, Celestino, habiendo perdido la raz
de su alma, vaciaba ha~ta el fondo la co-

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.,...,1.,._

''°''""

•ON C L.

I••

r ••"1.ft'T.I.. 'º· .. VEN!-'(

pa del amor envenenado por su ¡ropfa
timldtz. Dtspué;, brusc11mente,
esta
timidez sucedió 1101 audacia desmesurad•. C,lestlno prtteodl6 volver! visitar
en seguida á la Sf 11 &gt;r&amp; Blaocard. Stntla
aue la vida se le habla hecho Imposible
sin esa multr cuya Imagen deseable domln11ba sus ensuenos. Volvió, pues,• su
casa. "JOhl-exclamaba frente •l rosal
de la antigua modista- pasión á la Jardloerla, ¡adónde me has llendol 1S1 no
hubiera deseado tener tus injertos, no
llamarla, estas horas por segunda vez
frtnte á esta vtrjal"
La mi ~masenora Blancard vino A abrirle. Ll sombra del sombrero hacia mis
Joven sus facciones . Acogió ! C replnón
con una sonrisa tierna, y él ~inUó el rlacer de un nll!o. Q uedó alll, sin decir p•labra, absorto por la revelación de una fellcldad que h1sta entonces no habla siquiera sospechado. Ambos se dlrlglan
hacia el banco debajo del castalio. Grandes libélulas h•clan centellar al sol sus
alas tran~parentes. La s el!ora Blancard
tomó el bnzo de Crepln6o, quien murmuró:
- 1Qué bien se esté. ac¡ull
- Vtnga con mayor frecuencia.
- No me atrevo.
- ¿Y s i se lo pidiera?
A~I conversaron largo rato, olvidando
I• hora . íelie@S de estar Juntos '/ sorprtndldos de haber podl.1o vivir tantos dlas
el uno sin el otro.
Al momento de partir y franquear la
verja, la sefiora Blaocard cortó una rosa
que dló ! Creplnón .
- Usted ama las flores, creo, dijo ella
son.ri endo.
- 1S1,amolasflores l ¡Ah , sefloral Ypensando en su primera visita, agregó con
voz aue la emoción hacia temblar:
- 1El lnJerto, el I njertol
- ¿Có1110 el inJerto1 ¿Qué lnjert&lt;i?
- El lnJe1to de s u rosal.
- ¿Da rol rosal ? No comprendo lo que
usted estA lliclendo .
- Es cierto, le debo una coofesl0n.
Entonces, como un ,lumno sorprendido
en ralta y con voz tan débil que I a u nora Blancard lo entendla apenas, Creplnón
continuó:
- CUando vine por primera vez, era con
la Intención de pedirle algunos loJertos
de este rosal; pero dupués la he visto
'1 · ······ ·
- Y me habló de otra cosa, agregó la

sel!ora Blaocard que, tranqulllzada y safüfecha , cerró lentau1ente la verja, mientras que Celestlno. confuso, desapareció
en la noche.
Pocos dlas m!s tarde el Club de los CElibes supo, con la renuncla de su presidente, la noticia del enlace del si!lor C repinón con la srñora viuda Sofla Bl ■ nctrd,
Después de haberse llado lectura á esta
grave corounlcaclóo, el decano concluyó
tristemente:
- Y, sin embargo, era un buen mu•
chacho.
JEAN RENOTARD.

OE

L•o,_P_tA-"-·-p-"-"'.s• - - - - -

De provecho á la madre y al hlfo
DarantRel oerfododelalactancla, cu1m•
do la mudretlene Q.Ue alimentar su nlflo
1 la vez Q.ue aumentarse ella t"mbléu,
uolcamente debe tomar a.lJmentos oue
se,.n capaces dP prrdaclrle leche apropio.da 011,re. !OS delicados llrg11nos dl¡:esiivos
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EL VERSO
El verso es perla. No bao de ser los
Yersos como la rosa centifolla: toda llena
lle boj as , sino c;omo el JHmln de Malabar:
muy c~1gado de esencles. La hoJa deb11
ser nlt1da, pe1fomant11, sólld1, tersa . Ca•
da vasillo suyo ba de ser un vaso de aro•
mas . El verso, por dondequiera que se
quiebre, ha de dar luz y pelfume.
J O SE MARTI.

w

Dice N •poleón: "en el mundo no hay
mts que dos podtres: el sable y el talento. Entiendo por talento, ó capacidad In·
telectual, las Instituciones civiles y rell·
glosas . . A la larga la fuerza es vencida
por el talento."

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SIEMPRE LA VERDAD.
."Cuando está Ud. en duda dt
ga. la verdad." Fué un experi,
mentado y viejo diplomático eJ
(jUtl así dijo á lln principiante en
la carrera. La mentira p11ede
pasar en algunas cosas pero 11.0
en los negocios. El fraude y eng3:no á menudo son ventajosos
mientras se ocllltan; pero tarde
ó temprano se descúbrirán, y entonces viene el fracaso. y el castigo. Lo mejor y más seguro es
el decir la verdad en todo tiem.
po, pues de esta manera s&amp;
hace uno de amigos constantes
y de una reputación qr.e siempre vale cien centavos por peso
donde quiera que uno ofrezca e:
-~-'"'1 "S en venta. Estamos en situac. ~ élfl afirmar modestamente, que SObito: esta bese descw
sa la u.ni versal popt:bridad de '··
PREPARACION de WAMPOLB
El público ha descubierto que
esta medicina es exactamente l.~
que pretende ser, y que produoo
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
~ /¡l\ dado á conocer su natt::~
ra~eza.. PJ tan sabrosa como k,
~101 y co~~eM t.odos los principios nutntivos y curGtivos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, combinados con Jarabe de
Ilipofoslitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
Estos elementos forman una combinación de suprema excelencty méritos medicinales. Ningu;
remedio ha tenido tal éxito en
los casos de Influenza, Pérdida
de Carnes, Debilidad y Mal Estado de los rervios, así como todas las afecciones que proceden
de Sangre Impura. "El Sr. D.&gt;.
Porfirio Parra, Profesor de Medicina en México, dice: La. Preparación de Wampole está compuesta de los principios nutritivo_s del Aceite de Bacalao, Malta,
H1pofosfitos y Cerezo Silvestre.
En las personas debilitadas esta
medicina me ha servido perfectamente." En todas las Boticas.

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DOMINGO

LUNES
13

MARTES

MIERCOLES

VIERNES
17

18

...e&gt;-f,t4º"•e.1-.,.,. -el eut\11
- \\-d'~"~,_~
f~.._(,,
-----=-

VARILLAS CURVAS

U.ia criada vieja la servia, dAnJola dt
beber y haciendo que, de cuando en cuando, comiera un poco de fiambre. ¿Qué ocu.
rrla en el fondo de aquella alma desesperada? Nadie lo supo jam•s . porque la cui•
tada no volvió a hablar. ¿Pensaba en los
muertos? ¿So!laba sin Idea fija? Q~izá su
pensamiento aoul11do utaba lmmóvil como
el agua sin contente.
12
Durante · q11lnce anos permaneció de
( 29 de mu y 49 D. P . ) Santos Juan de aquel modo, muda e inmóvil.
Llegó la guerra, y t primeros de Dlclem•
Facundo, confeaor; Basllldl~, Clrlno,
Nabor, Naza,io, márlin11, y Onolre A.na• bre los prusianos penetraron en Cormell.
Me acuerdo como si foe,a ay•r. Helaba
coreta. Oficio y misa del vrimH santo:
rito doble y ornamento blanco; se con- de un modo horrible. Estaba yo Inmóvil
memoran la dominica y los aantos márti- en un sillón, t consecuencia de un ataque
res. !to la bas{lica de Guadalupe visita de gota, cuando ol el ruido pesado y rltde los siete altarts y función de la a.r- mlco de sus pasos. Les vi pasar detde mi
nntana.
chidíócesls de Yucatán.
Desfilaban sin cesar, todos Iguales, con
eso, movimientos de monigote que les son
peculiares. Yo alojé dlu y siete. A la loca le tocaron doce, entre ellos un comandante, que era 110 verdadero borracho,
violento y adusto.
Durante los primeros dlas no ocurrió
nada de partlculu. Hablan dicho al co( F. S.) Sao Antonio de Padua, conle- mandante que so huéspeda estaba ente,.
~or. Función titular en la11 parroquia&amp; de ma, y poco le Importaba. Pero al no ver
San Alltonio Tometlán yS1n Antonlc. de nunca t so huéspeda 1e Irritó: se le dlJo
las Huertas, y solemne eu Sao Juan de que Ignoraban qué enfermedad tenla, y
Dios y otras varias i&amp;'lesiaa.
que hacl4 quince allos no se movla de I•
cama. No Jo creyó, sin duda, é Imaginó
que la pobre demente permaoecla en ca• El Ilmo. Sr. D. En,iqae O. de Lama para no ver t los utranjeros, para no
mad,id, Gobernador del Estado
hablarles ni rozarse c:oo ellos.
Exigió que la senora le recibiera. Le hl·
de Colima, México, fofo,.
cleron entrar en su cuarto. Pidió c:oo tono
14
adusto y estropeando al francés:
ma al Dr. Hartman
-Senora, le ruego que se levante y que
Sao Basilio Mapo, obispo confesor, baje para que la veamos.
de los buenos reaultados obte:
padre y doctor de la l¡r;lesla grle&amp;'a, y San
Ella volvl6 hacia el militar los ojos va•
Elíseo, profeta.
clos . sin expresión y no replicó.
niJos de la Pe-1a-na
Cuart(! creciente eu Virro, á l1111 9 ho-No tolerar6 Insolencias. SI no se lera, 42 mtuutoa 52 Sf&amp;'UDdos de la mafia. vant a uste/1 de grado, se levant11rt pcr
Colima, México.
na.-Calor.
fuerza; yo hallaré medio de hacerla pa•
sear.
Seilor doctor S. B. Hartman.
No hizo la Infeliz ni un ademin y perColumbuCJ, Ohlo, E. U. de A.
maneció Inmóvil, como si nada hubiera
visto.
Muy
apreciable sefior:-Slrva la.
El comandante se enlurecla, creyendo
ver en aquel silencio una prueba de su• presente para manltestar á usted
15
premo desprecio. y alladló:-SI DO bllja que habiendo usado su medicamen.
to &lt;La Peruna.&gt; para combatir alusted mallana . . ..
La S1nttsima Madre del Divino Pas•
Al dla siguiente, la vieja criada, deses• gunas de las eo!ermedades para
tor, trash,dada de la dominica -primera perada, quiso vestiría; pero la loca empe- cuya curr.clón es preparada., he obde Mayo. Santos Vito, Modesto y Cres• zó t chlllar, forcejeando. El oficial subió tenido los mejores resultados, por
cencla, mártires.
rápidamente. La vieja se echó t sus plan- cuyo motivo no dudo en recomenConjunción de la Luna y J(ipiter, f. las tas gritando:
darla, especialmente como muy efi7 hora. 19 minutos de la mañaoa.
-No quiere, srnor, no quiere. Perdóoe- caz para su objeto.
la usted; 1es t ao desgraciada!
Me es grato repetirme .de usted
El soldado estaba turbado, no atrevltn•
dose, t pesar de su cólera, , hacetla saAfectfs1mo atento y s. S.
J UEVES
car de su cama por sus subordinados.
ENRIQUE 0 . DE L AMA DRID.
Pero de pronto se echó , reir y dló algunas órdenes en alemto.
16
Pronto se vló salir un destacamento qae HAY una lo1loldad efe simples pa.
declmlentos causados direct.aSantos Juan Francisco Rerls, AureJla. sostenla un colchón, como si llenseo en
no, obispo, confesores, y Ludrarda, vlr- él un herido. En aquella cama la loca per• mente por la variación del ~lempo.
manecta Indiferente, tranquila, silenciocen .
Estos generalmente son más se.
sa, pues la dejaban estar acostada. Un veros en el excesivo calor del verahombre que Iba detrts llevaba un llo con
no y el Intenso !rfo del Invierno;
vestidos de mujer.
pero se presentan en todas las es·
El oficial dijo, frotiodose las manos:
-Ya veremos ahora si puede usted ves- taclones.
tirse sola y dar un paselto.
Sea resfriado ó tos catarro de la
A~uel corteJo se alejó en dirección al cabeza ó mal de los intestinos del
bosque de lmauvllle.
La Santísima Madre del Amor HermoDos horas después los soldados volvle· higa.do ó los rlllones, la causa. es
casi siempre la misma.
so, trasladada del 31 de Mayo. Santos ron solos.
El mal tiempo afecta. la membra&amp;Ianuel, Sabc.1, Ismael é Isauro, dikoLa loca no pareció mis. ¿Qué hablan
no, m,rtires.
hecho de ella? ¿Dónde la llevaron? No se na mucosa. de 1:&gt;s órganos, y el resupo Jamis.
sultado es alguna de estas enferme,

SABADO

pura 6 con agua, dJ.alpa

e!

CON

-

,?&gt;V

A NTEFÉLICA 6 CANDi S

HIGIENI-CO

Cleopatra . . . . . . .. . . . . . . ... ........... $
Odette .. .. .. . .. .. .. .. . .. .. .. .... . .... $
Ophelie .... .......................... $
Al1•c1.a .. ..•.... . . .. ... ... .... . .•....• . $

LA--;:;-HB

Calendario de la Sernafl a

coaltar sapontnA
Le Beur

su admisión en los Bospltalee
de Parl•, explican la boga de
ese producto para lodos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca A que purifica, de los
Cabellos cuya caida detiene,
Lociones de laa Crlu, Cut,

dado■ llltimos, etc
1H u ~ rH 411, IIU f•l,tfltJ,UÚIMI
11:N LAe P'A"MACIA...

.uute 1,-tillMI .GarlN ilVLUDl
~p
f.
-..to.,

da.des.
La Peruna ha llegado á ser hoy
el auxl1 lo de miles de hogares, para.
La nieve cala sin tregua, de nothe y de padecimientos de este género.
tila, cubriendo campos y bosques con una

•••

mortaja de blaoc.a y hela4a espuma. Los
Santos Ciriaco y P~ula, hermanos; lobos aullaban Junto 4 las puertas del pue•
Marcos y Marceliano, mirtiru.
blo.
No me abandonaba el pensamiento de
aquella mujer desaparecida. DI muchos
pasos cerca de las autoridades prusla•
nas, para ver si consegula alguna noticia.
Por poco no me fusilaron.
Llegó la primavera. El ejército de ocuMiren-dijo el senor Mathleo d' Eudo- pación se retiró. La casa de mi vecina
llo,-las heladas me recuerdan una an6c• continuó cerr11da. Hierbales y musgos ere•
clu en los patios y en las a venid u del
dota siniestra de la guerra.
Creo que conocen ustedes mis propie- jar4lo.
La vieja alada murió 4oraote el Invierdades del arrabal de Cormell. Las babi·
taba cuando llegaron aqut los J&gt;ruslaoos. no. Nad(e pensaba ya en aquel suceso:
Tenla por vecma una especie de loca, sólo yo recordaba de continuo.
¿QJ6 hicieron de aquella mujer? ¿Hacuyo cerebro se trastornó t Impulsos de
rtpetldas desgracias. A los ,velntfcioco brla huido al través del bosQue1 ¿La baaños perdió en un mes , su padre, , su brlan recogido en algún p11oto y eovltdola t algQo manicomio, sin poder obtem1rf4o y á su hijo recléo nacido.
Cuando la muerte entra en una casa, ner lodlc.aclón alguna de ella? 1Nadal
vuelve casi siempre Inmediatamente A N"iogóo Indicio disipaba mis dudas, Pero
el tiempo calmó la angustia que aquel reella, como si conociera la puerta.
La lofellz{ abrumada por el dolor, en· cuerdo me producla.
Al otono siguiente, las becadas pasaron
rermó y del ró seis semanas. Después,
como si un caosaocJ.o tranquilo hubiera t millares; y como 1a gota me daba uaa
sucedido , aq11ella crisis violenta, quedó tregua, me llegué al bosQue. Habla matasin movimiento, sin comer apenas, mo- do ya tres ó cuatro aves picudas, cuando
viendo solamente los ojos. Cuando la derrlb6 una q_ue cayó en un foso lleno de
querlao hacer lenntar, gritaba como si la ramas. Tuve que baJar t él , para recoger
mataran. DeJAroola, pues, tendida, y ónl- la pieza. La hallé Junto t una calave,a .
cameote la sacaban de la cama para asear Bruscamente, el recuerdo de la loca su1gló
en mi ml!.IDorla. Muchos otros, sin du&lt;1a,
y volver los colchones.

La Loca

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos ta•
maños, de $1.00 y $2.00 bo-

teUa.
habrlan expirado en el bosque durante
aquel ano terrible; ptro no sé por f!Ué estab11 seguro, segurlslmo de que babia ballatlo el cráneo ae la loféliz maniaca.
De pronto adlvlo6 y comprendl todo.
La abandonaron en el bosque desierto y
frto, sobre el colchón; y ella, fiel t su Idea
fija , se dejó morir b•Jo la espesa y ligera
pelusa de las nieves, sin moverse sfn
U~bra~
'
Luego, los lobos la habrlan devora4o.
Y los pájaros hicieron 5US nidos con la
lana de su cama destrozada .
Guardé aquel triste despojo. Yh1govotos de continuo para que nuestros hijos
no vean nunca los horrores de la guerra.
GUY DE MAUPASSANT.

�UNDO LUSTRADO

0Rf\ND58 ftLMROENE8 DE NOVE,Df\DE8

EL CENTRO
MERCANTIL
s.
e1A .. sues.
RE)BERT Y

R egistrado como articulo d e eQgun da clase en 3 de Noviembre de 1894. -I m preso en papel d e la.s Fá.brJcas d e San R afa.el.

Año XVII-Tomo II

.

México, 12 de Junio de 1910

LOS MAS GRANDES Y MEJOR SURTIDOS EN LA REPUBLICA

UlllMAS NOVfDADtS IN BlUS4S YfAlDAS
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Número 7

�DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se pablica seau,riammte ptr la
C0MPARIA

EDITORA NACIONAL, S. A.

Presidecte,
LIC. JOSÉ LUIS REQUENA

en el viejo rinconcito que en otras 11.oridas esta•
ciones conocieran, y huir después, á los primeros
fríos, piando joviale~, hacia regiones de amor Y
de sol
El campanario es bello porque se alza airoso¡
es armonioso porque canta¡ es bueno porque acoge ...... ¿Qaién no ha sentido la poesía del campanario?

Directo? Geceral.
LIC. ERNESTO CHAVERO
Gerente,
MANUEL S. PALACIO
OlrlCINAS:

4~ CaH: de H1u:nboldt nv.mero 52. Mé:l:ico, D. F.
Apartado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 485
PREOOS DE SIJBSCRIPCION (PAGO ADELANTADO):
Rn la ciudad, por mes . . . . $ 1.00
Rn los Bstados, por trimestre .
3-75
:Sn el eztranjero, por trimestre • 4 So
NÚME:RO SUELTOS:
Bn la capital • •
w
Bu los Bstados .
0 .•15
0. 50
Ru el extranjero
O.!,O
Atrasados . . .

'o.

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

EN UN VIEJO CAMPANARIO
OS campanarios tienen una secreta
poesía. ¿Qd poeta no ha cantado
la poesía de los campanarios?
Ya sean pequefios 6 grandes, humildes 6 suntuosos¡ ya se yergan sobre el mar de azoteas de la ciudad
ó en la plazoleta herbosa y solea•
da de los pueblos, siempre despiertan en el espíritu no sé qué bellas asociaciones de id~s. 03
hacen levantar los ojos, y en mudo éxtasu ante ellos, que bordan su silueta en el az:ul, surge en el ánimo la vaga aspiración de la grandeza
ó del recogimiento,
El campanario, con su alegre repicar, saluda
en las maiianas á los que en brazos del sneiio se
entregaron. Es su vibración metálica, cristalina,
la que hendiendo el aire transparente, impregnado dt frescura, se introduce e.11. las calladas estancias y á los dormidos despierta. La canción
de las campanas resuena en las calles de la ciu•
dad, uniendo su alegria á la alegría del sol naciente. Y las pu.e rtas se abren, y el arroyo se anima, y los madrugadores VM y vienen, sintiéndose ligeros, respirando á todo pulmón en el ambiente puro, dnlcificado por laarmon{a del bronce y de la luz.
El campanario, en los pueblos, en esos apartados villorrios adonde todavía no ha penetrado
la fiebre de la actividad moderna, da el toque de
oración cuando la tarde declina, cuando de los
campos solitarios se eleva l• canción del labrie•
go de vuelta al hogar, yen los cornles se escucha
el mngir blando de las bestias saciadas, y las callejuelas, envueltas en la penumbra crepuscular,
parecen sumirse en mlstica apacibilidad y quieto
silencio,
Las palomas blancas, las azules palomas sin
dueño, se acogen al campanario cuando por el
gavilán se ven perseguidas. Allf duermen arrullándose¡ alH hacen sus nidos al amor de las cor•
nisas ó en las fauces de milenarios trasgos, y en
el nido se agitan los críos cuando la madre, en el
rosado pico, les trae el grano de las sementeras.
Morada predilecta es también de las golondrinas, raudas aves bienvenidas, el poético campanario. A la primavera las veréis llegar con entrecortado, con zigzagueante vuelo, y establecerse

Pero si fresca poesía y poesía luminosa y vivieote dernmau los campanarios de pueblos Y
ciudades, poesía mística, melancólíca poesía esparcen en torno los campanarios de las raiaas.
En uno muy viejo estuve una semana hace.
La tarde era lluviosa y en el pequeño valle,
rodeado de la inmensa vegetación de pinos, sobre
la raina inmensa del monasterio carmelita, ne•
gruzco y mudo, el campanario tenla para mis
ojos un secreto encanto, el encinto de lo pasado
y ya muerto, el encanto del despojo que perdura
comedio de la fiesta de la naturaleza que se renueva.
Aquel stlvático y opulento bosque, comúumen·
te llamado Dnierto de los Leones, parecía ador•
mecerse en el comienzo de la tarde, bajo la luz
acerada que descendía del cielo nuboso, bajo la
lluvia que sobre las hojas murmuraba dnlcemen•
te. Y el campanario, del cual los argentinos
sones escaparon muchos años ha, comolasgolon•
.drinas, tenía entonces, empapado de Huvia, mos•
trando sus desgastadas piedras, diminuto, cuadra•
do, y, si.u. embargo, airoso, una íntima poesía que
convidaba á subir i él para palparla, para sentirla en silencio, ó dejando tan sólo hablar á la voz
de un místico, de fray Luis ..... .
Y hacia él trepamos, luego de atravesar largos
pasillos orlados de vacías celdas; silenciosos pa•
tíos con fuent.e s mudas y una vieja escalera de
caracol, refugio de murciélagos, de peldaños desgastados, de redondas claraboyas por las que pe•
netraba la claridad lívida de la tarde, media do•
cena de amigos que en ezcuraión al Desierto habíamos ido.
¡Cómo se siente la fuerza que hace siglos t11Tiera la idea mística que impulsó á un grupo de
ascetas á rdugiarse en el fondo de aquel lejano
paraje, ávidos de contemplación y de silencio!
Admirados veíamos á nuestros pies la muralla
derruida que antafio circundase el monasterio¡
el todavía hermoso huerto abandonado, ahora
convertido en terreno de cultivo que limitan si•
métricas cercas de alambre con púas; las capillas
desmanteladas¡ los patios, y en derredor, inva•
diéndolo todo, cubriéndolo todo, la selva adormida á la lluvia, infinitamente verde, que ascendía
hasta la cima de los vecinos montes.
Una sen.saci6u rau.dosa, un deseo de paz tran•
quila, nos infundían los árboles y las ruinas.
Y de boca de un amigo salieron los versos del
místico cuyo recuerdo avivara cu nuestra mente
el huerto distante:

Mil varios pensamientos
Mi alma en un instante revolvlo,

Cercada de tormentos,
De pena y agon(a,
Buscando aTgún descanso y alegrla ....

•••
El poeta siguió cantando. Aqnellos sus versos
tenían la virtud de elevarse en el relígioso ámbito, como una plegaria. Al fin cesó. Y más tarde, de retorno á la ciudad, cuando, caballeros en
flacos rocines nos internamos en el sendero del
bosque, la visión del campanario ruinoso, saturado de íntima poesía, hubo de perdurar en la
memoria por mucho, lohl por largo tiempo . . ..
CAJ1:tos Go11zÁLEZ PEIIA.

El Nuevo Cuauhtemoc

tes de precipitar el desenlace arrojándose al faego,' bu,ca uaa piedra, se sienta cu el!~ y espera
impasible qae el faego veagl á red11c1rlo á ce-

~=-

A prensa diaria nos ha dado
noticia de uno de los rasgos
más notables de heroísmo y,
sobre todo, de estoicismo que
pueda registrar la historia
humana.
El escenario de ese sublime episodio no ha podido ser más modesto ni
más humilde el protagonista del tremendo drama¡ pero la tragedja, en si misma, es grandiosa y
digna, por todos conceptos, de pasar á la historia.
Una choza se incendia. Sitiado por el fuego,
envuelto en humaredas y en llamas se encuen•
tra un. niño de poca edad. Va i perecer. De pronto un hombre del pueblo, su padre, se lanza á la
hornaza. Como uoa salamandra se agita y busca entre las llamas¡ los vapores lo asfiJ:ian, la
humareda lo ciega, las chispas lo envuelven, las
llamas lameu su cuerpo; la muerte, siniestn y
ávida, esgrime ya su guadaña sobre aquel héror.
El, en medio del peligro, respirando, como los
dragones, fuego, chispeante su pupila al igual de
la lumbre en que hurga y escudriña, desprecia la
muerte, é insensible al dolor de sus quemaduras,
no piensa sino en encontrar al recién nacido y
salvar su vida .
Durante breves instantes, que parecen siglos,
aquel padre heroico busca á su hijo; acaba por
encontrarlo, lo toma en brazos, vuelve triunfan·
te á atravesar la hornaza y salva la vida de la
criatura.
Hasta aquí el hecho, bien que estupendo y dig,
no de toda loa, encuentra muchos similares en la
historia del amor paterno y los encuentra también en la epopeya del deber profesional y de la
filantropía humana.
No uno, innumerables padres, y también mu•
chas madres, han afrontado el fuego, se han lan·
zado i las aguas procelosas, han escalado cimas
abruptas y descecdido á abismos insondables en
busca de sus hijos y para salvarlos de la muerte.
Se sabe también de muchos bomberos que, en
cumplimiento de su noble misión, han salvado
vidas ajenas con inminente peligro de la propia.
Nnestro héroe de Nacozari no es otra cosa que
un suicida sublime que ofrece en holocausto su
vida para salvar centenares de otras.
Pero el episodio que comentamos es doblemente épico. Salvado su hijo, el hombre se engríe
con su triunfo. Juzga acaso que el íuego lo respeta ó lo teme. O tal vu, enardecido con la lucha en qne acaba de obtener el triunfo, quiere
reiterarla, renovarla, darse de nuevo la volup•
tuosidad de combatir y de vencer y vuelve á la
hornaza á diiputarle los despojos de su escaso
haber.

.

P.ira lltgar á ese grado ~e estoicismo, para mi1.'ar con ta.o épico desprecio á la maerle, se nece•
sita ser descendü:nte de Cnauhtemoc.
A,{ soa los hijos de nuestra raza.
Cuando el impttlso generoso los mueve. van
intrépidos á las má, cruentas luchas y á los mb
dolorosos sacrificios. Afrontan el hambre, la sed,

h desnudez, b. bala homicida, el veneno sutil, el
ol~aje encrespado, el fae¡!o devastad~r.
D~ enmedio de su letargo, los despiertan al ~~­
ro{smo la p~tria, la familia, la amist~d, la d~b1h•
dad amenazada, la jasticia escarnec1~a, el ideal
pisoteado. AuimAdos de esos s~bhmcs sent_1•
mientos se agigantan ante el peligro, se prodaj!rn aut~ el amago, se enfrenbn y desafían á la
muerte.
Y caando ya vencidos, inermes, á merced del
enemigo no paeden lacb.ar ni tienen esperanza

En este segundo combate la fortuna lo abando•
na. El fuego, que ha hecho progresos, ha acabado
por debilitar toda la construcción: un muro se.
derrumba y cierra el paso al héroe, que queda,
desde ese momento, encerrado en nn horno candente, sin salida posible.
¡Momentos angustiosos que hacen encanecer á
los espectadores! El vencedor de hace n.n momento es ya un vencido. El fuego le ha acorralado v hace presa en él como para .vengarse de la
derrota que acaba de sufrir.
1No hay salvación posible! Murallas inaccesibles é incandescentes alrededor¡ obstruido el camino por tizones ardientes y desmesurados y
por piedras enrojecidas, aquel hombre está ya
condenado á morir.
Así lo comprende. Pero en vez de sentir terror.
en vez de pedir auxilio, de pretender abrirse pa•
so, de perder la cabeza en el delirio de la muertecercana y de la as6J:ia creciente, aquel hombre
de bronce, estoico, sublime, acaso sonriente, mira al.rededor, busca la última tabla del naufngio
en aquel mar de luego, y al no encontrarla, seguro de la más cruel de las desapariciones, en ver
de blasfemar, de mesarse los cabellos ya humean-

' ñore don Franci co L. de la Barra, don .Jo~é Y. Ljmantour, doñ Rnm én
Corral, don Enririue C. Urce! y don Federico Gamboa,
condecorado con la orden japonesa
del Drag6n.

de vencer,entonces, como Morelos, como 10~ampo
ó como Caauhtemoc,ofrecen su pecho á as balas
h,micidu ó sus carnes á las lenguas devoradoras
d,d fae¡!o.
Nosotros tenemos abolengo de héroes¡ estamos
llamados á tener una sucesión de próceres Y de
trabajadores.
Caa.udo se tiene por abaelo á Caau~temoc, se
acaba por tener como nieto á Wá.shangton 6 i
Porfirio Diaz.
DR. M. FLORES.

�-

Nll:JZA ~AZTEI-1LANK ff'.
-

•

VISIONES ROMANTICAS

I
Por los muertos canales de mi vida
con tus ojos enfermos do turquesa,
pasabas en tu góndola florida
como convaleciente Dogaresa.
Blonda de sol tu palidez latina,
con tu mano enjoyada de zafiros
arrancando á la vieja mandolina
músicas vaporosas cual suspiros.

Y ú sus compases cuatro negros mudos,
como cuatro románticos dolores,
con sus brazos potentes y desnudos
empujaban la góndola que era,
bajo un sudario de fragantes fior&lt;'s,
como el sepulcro de la Prünavera.

V

ENVIO
Para tu vanidad de golondrina
que ama la aristocracia de las gemas,
6. compás de mi vieja mandolina
compuse estos románticos poemas.
Para velar á tu pudor rendido
y desnudo s,1 Amor. la frágil_pluma
estos velos de ensueños bn teJ1do
con el vellón más blanco de la e,,puma.
Corno adoras lo inútil y lo leve
do la esperanza y del amor, te envío
estos versos tan frágiles, cual una
guirnalda de amplios cálices de nieve
colma!ios basta el borde de rocío
y atados con un ra~·o &lt;le la lun11.
Ft&lt;A~CJ,

co

V1LLAE .PE A,

II
Sobre las rosas de tu desconsuelo
corrieron palideces de agonía,
mientras algo en tus ojos y en el cielo
como un vago crepúsculo moría.
Besabll la marmórea escalinata
la onda con un temblor de algo que muere,
y en la. tarde fugaz la serenata
era un ronco dolor de miserere.
Desgarrando sus velos de cautiYas
á la gótica flor de las ojivas,
se asomaron mis sueños para verte
sobre un florido tálamo dormida,
cruzar como el fantasmn de la Muerte
por los muertos canales de mi vida.
JI[

Cual rosac; de diamantes, en tu caja
sus más puras estrellas clavó el ciclo,
y te prestó la noche su mortaja
de obscuro y silencioso terciopelo.

Y con sus dedos finos y sedeños,
cuando pasaste bajo mis balcones,
sobre ti deshojaron mis ensueños
sus más blancas guirnaldas de canciones;
mientras curvados los remeros mudos.
con sus brazos potentes y desnudos
empujaban la góndola de flores
hacia el misterio del canal más alto,
como cuatro románticos dolores
que un nocturno cincel talló en basalto.

IV
¡Oh, ju\'eotud perdida: tú eres CHl
visión que de la tarde á los fulgore~
crJ.1Zll. como una. joven Dogaresa
muerta sobre una góndola de flores!
Por los muertos canales de mi invierno
aún to miro pasar .v oigo tu canto •
como un recuerdo inmemorial y eterno
que se esfuma en las nieblas de mi l11rnto.
Cuatro negros dolores te acompniínn;
las estrellas románticas se bañan
para verte en las ondas de zatiro,

y el viento de la noche alza una. not1,
temblorosa y fugaz como un suspiro
a l agitar tu mandolina rota.

A LA JUVENTUD
EN UNA OISTRIBUCION DE PREMIOS ESCOLARES

Levanta ¡oh juvcutud! la noble frente,
cierra el volumen árido y abstruso
donde, en eternos símbolo,, el sabio,
tras de largo estudiar, su cieucia puso;
a pacta de la mente, enardecida
al caldeante f aego de la idea,
los austeros problemas de la vida,
que tu espíritu audaz enseñorea;
por breve espacio olvida
que la meditación solemne y grave
es la dueña de siempre, hosca y saüada,
que apresta la ocasióo, tuerce la llave
y á la conquista temeraria ayuda¡
sal un momento del recinto aug11~to
en donde la verdad-Palas que adoraste tortura á la par que te da l(nsto,
y acude al fes ti val sencillo y justo
con qae h Patria premia
la labor de las testas pensadoras.
Tú, juventud, tú guardas inextin!a
fe de alcanzar las cumbres ideales
q ae tras doradu brumas entrevi~te¡
lanzas tu corazón á los raed.des
del entusiasmo súbito, y de.cinf.l.
llamas á la ilnsión que te conquiste.
Por la ngión grandiosa de los sueños,
tu pensamiento irreductible y ágil
huye ligero de la frente frágil
y con alas condóricas avanza,
vuelo tras vuelo, á nuevos horizontes,
donde, en careo de nubes, la esperanza,
complaciente y risueña, ante tus ojos
cruza fugaz porque veloz la siga,,
y ni siente pe~ar ni finge enojos
cuando, Ja fatigadas sns cuadrigas,
indolente á las dulces seducciones
conviertes en despojos,
desdeñados por ti , sus galardonHI
¿Dónde trazó jam:l.s lo incognosciblc
el circulo de sombras q11e el luciente
dedo de tu compás no ensanche 11unca?
De tu 'Vis.i ón la poderosa lente,
clavando la impasible
mirada de cíclope omnipole.n!e,
á la luz que el acaso le depara,

dispersa las tinieblas del pasado,
contempla lo presente cara á cara,
y en su arrebato osado,
¿qnitn la reprimirá de que dirija
sus golpes de titán contra la puerta
del porvenir terrífico y obscuro,
y abra de vez en cnando una rendija
por la que atisbJ. la región desierta
del seno tenebroso del foturo?
Tu ambición, Jnventnd, no sólo tiende
sn altivo vuelo al mundo de lo grande
y perdurablemente allí contiende;
ávida de algo más, presto desciende,
y con empeño utoico,
para descanso de su viaje heroico
nneva labor, infatigable, emprende.
¿Qot esconde, entonces, la dorada espiga,
la leve bruma, el agua rumorosa,
la sombra hostil, la claridad amiga,
que no busque, y no indague, y no persiga
tu admiración intrépida y cnriosa?
Aun en la oculta sima mist«:rio5a
que se ahonda en tu espíritu, penetras
como de nn cráter al profu11do abismo,
y trasladas á número y á letras
la pulsación del pensamiento mismo.
Largu generaciones de inmor1ales
que á las conquistas del saber volaron
y hubieron de pisar sns litorales,
el oro acumulado en sns reales
á tu noble codicia abandonaron.
Y del libro, del sabio, de lu fuentes
de la natnraleza inagotada
los eflnvios perennes y latentes
snelen b1ñu las juveniles frentes
con su deslumbradora llamarada .. ..

EL COMETA DE HALLEY
ENTRO de muy pocos días el
cometa de Halley dej ará de
ser visible á la simple vista
y solamente podrá ser ob•
servado con un anteojo. Más
larde será necesario el em•
pico de nn poderoso telesco·
pío para poder distinguirlo; despaé,, la placa
fotográfica será la única qae conseguirá sorprenderlo en su camino y , al fin, el cometa se perderá
c11 los abismos del infinito para no volver huta
1986. cuando todos los q11e esto lean esttn ya re•
ducidos á polvo. Probablemente nuestros hijos
habrán muerto también, y serio nuestros nietos
los que disfruten del espect;lculo del com.eta de
Halley en su próximo regreso.
Edmundo Hdley, astrónomo inglés, comparan·
do los elementos de los cometas aparecidos en
1S31, en 1607 y en 1682, vió qne eran muy semejantes, y aplicando á este cometa las leyes de la
gravitación uninrsal, descubiertas por su amigo
y colega I,aac Newton, -y aplicando tambitn al
mismo astro las leyes de Képler, descubiertas
cincuenta aií.os antes, predijo que el cometa de
1682 había de regresar en 1758 ó en 1759, atriba•
yendo la irregularidad del periodo á la acción
perturbadora de los grandes planetas encontrados
en su largo -trayecto. La órbita fut calculada por
Clairaut, según el método de Newton, y el pronóstico de Halley se cumplió, pues el cometa
iné visto, á la simple vista, por Messier, el 21 de
Enero de 1759 y pasó por el perihelio el 12 de
Marzo del mismo año. ¡Tan hermoso trinnfo del
cálculo matemático causó la admiración nniver•
sal é hizo prorrnmpir en alabiln:us hacia Halley
y Newton!

Y la Patria lo ve, la Patri.a goza,
la Patria aplaude en tus primeros triunfos
los claros y propicios
vislumbras de nna lnz que la alboroza;
y á lll revelación de los auspicios
que su grandeza y esplendor augura ,
la fe de qne obtendréis marores bienes
inflama con solícita ternura
colocando un laurel en vntslras sienes.
Si, la Pauia lo ve, porque la Patria
no es la creación de n.n entcsiasmo loco
qne el moderno saber burla y expatria,
ni ensueño metafísico tampoco
en la penumbra del trror forjado:
es elemento anímico, envolvente
organismo social; es el puñado
de inteligencias núbiles que han dado
todas las j uventudes, felizmente!
¡A.h! no extingáis la milagrosa llama ....
¡Cuando un sol en el tter centellu,
treme el espacio, se condensan mundos,
el gran mar de la vida se derrama
y en l os cerebros fuertes y fecundos
fulguradora enciéndese la ideal
iOh. Juventud, la P.1tria te reclama:
vuelve con ardimiento á la tarea!
B~ LBINO DÁVALOS.

ASPECTO DEL COMETA CE HALLl!Y A LAS 4 H.
30. M, DEL 12 DE MAYO DE t9t0

D¿spné~ de la aparición de 1759, se calculó el
regreso del cometa para el aüo de 1835 y la pre•
dicción se cumplió, pnes el as!ro comenzó á ser
vi1ible, á la simple vista, el 23 de Septiembre y
pasó por el perihelio el 16 de N,3viembre del
mismo año de 35.
Desde entonces se predijo qne el cometa de
Halley regresaría en el año de 1910. Los distin•
gnidos calculadores, Felipe H. CowelJ y Ao.•
drts C. D. Crommelin, del Real Ol&gt;servatoriq de
Greenw icb, calcularon los elemeotos y efeméri•
des del cometa para su actual retorno, quedando
fijildo el paso por el perihelio para el 19 de Abril
de 1910.
Las efemtrides fneron calculadas con precisión
ian notable, que en la madrugada del 12 de Septiembre de 1909, el profesor Ma:a:imiliuio Wolf,
director del Observatorio de la Universidad de
Heidelberg, logró fotogra6ar el cometadeHalley,
teniendo el telescopio fotogr,fico dirigido á los
pies de la constelación de los Gemelos, cerca de
los límites de Orión, precisamente por donde las
-e femtrid es señalaban q 11e el cometa debfa encontrarse.
En Diciembre de 1909 el vfajero celute co-

EL COMETA CE HALLEY OBSERVADO A LA S IMPLE V ISTA, A LAS 7 H. 30 N •
CE LA NOCHE DEL SABIIDO 21 DE MAYO DE 1910

menzó á ser observado con pequeños telesccpios.
Yo empect á observarlo con un anteojo c-Zeiss&gt;,
de 80 milímetros, el día 19 de Enero de 1910, y
segul observándolo, !iempre que las nubes no me
lo impidieron, hasta el día 26 de Ftbrero. En to·
do este tiempo, el cometa lavo el aspecto de una
débil nebulosidad con una pequeña condensación
en el centro.
El 25 de Marzo el cometa estnvo en conjuoción
con el Sol y había interés por ob1ervarlo en la
madrugada, al Oriente, después de esa fecha.
Hasta el 8 de Abril fné observado desde el Ob,
servatorio del Clbo de Baena Esperanza, A frica
del Su. Et 11 en la mañana fné obstrvado en
Wáshington y en Valparaí so.
En el Valle de .Mtxico empezó á ser visible, á
la simple vis ta, el miércoles 20 de Abril , pues
antes d mal estado del tiempo no lo había permitido. La cauda se distinguía muy bien, según
una línea inclinada al SW. 1Q11éadmi rable t rans•
formación ! ¡Cómo la fuerza repulsiva del Sol
había obligado á una parte de la masa del c omt•
ta á hnir en sentido contrario y á formar una ca•
dena de corpúsculos electrizados, verdaderos
ciones&gt; celestes!
El j11tvu 12 de Mayo, el celeste viajero nos
dió nna gran sorpresa. Sn cauda, de 32 grados de
largo, se extendía desde la estrella número 58 de
los Peces hasta ltl altura de la est rella «-Zeta&gt; del
Pegaso.
La cauda s iguió desarrollálldcse más y más , y
el día 18 de Mayo se extendía desde la constela·
ción de Aries hasta la Vh Láctea en los límites
del asterismo llamado &lt;Escudo de Sobieski&gt;.
El tránsito del núcleo del cometa de H.a! ley
por el disco del Sol se verificó á la hora indica•
da por el cUcalo; pero la Tierra uo quedó en•
vuelta en la canda debido á que ésta. no se hallaba en la dirección del &lt;radio vector&gt;, ó sea de la
linea recta llevada del centro del Sol al cent ro
del núcleo del astro cabelludo.

E l 20 de :r.tayo pudo ya ser v isto el cometa al
O.::cidcntr, despnts de la puesta del Sol. El s.l.ba•
do 2S lo observt en Coyoacán en muy bnenas con•
dic:iones a tmosférica~, y á puar de la intensa luz
de la Luna, el cometa lució su hermosa vestidu•
ra. rodeado por las bri llantes estrellas cSitio&gt;,
cPcocyon&gt;, &lt;Póll ux&gt;, ~c1sto r&gt;, &lt;Menkalinan&gt;y la
&lt;Cabra&gt;. Muy cerca del horizonte, •Betelguese&gt;
lanzaba sus roj izos rdl~jos.

Causó scn:presa general que la canda del come•

de las estrellas número 29 y número 30 del cSex•
tante•. El brillo del núcleo era igual al de la estrella ero&gt; del c Lcón Mayor&gt;, qne es de cuarta
magnih1d.

ta se hnbiera observado al Oriente en la madru•
g,¡da del día 19 después del tdn~ito. Srgún la
hipótesis del señor H . C. Wilson, astrónomo norteameriCllllo, ese fenómeno se dcbib á qae los
grandes cometas tienen, eu lo general , tres can•
das: u.ni rectilínea, formada por los gases menos
ligeros, hidrógeno y helio¡ U.Da curvilínea, for•
mada por carbn.ros de hidrógeno, y oh-a encorva•
da hacia atrb, formada de vapores pesados de
sodio y de hierro.

El núcleo del comet a se encontraba muy cerca
de la estrella cgamma&gt;, de los &lt;Genu:los&gt;, y la
canda llegaba hasta la cabeza de la &lt;Hidra&gt;.
E l día 2 del presente mes se pado ver el cometa entre 9 y 10 de la noche en l a constelación
del &lt;Sextante&gt;; la canda se dirigía hacia cJúpi•
ter&gt; y el núcleo brillaba como una estrell a de ter•
cera magcilud, El m ié rcoles 8, en tre 8 h. 30 m. y
9 h , observé al cometa, á l a ~i mpl e vista, cerca

ASPECTO TELESCO P/ CO DEL COMETA
DE HALLEY

A.provechemos estos ú lt imos d{as para dirigir
uca última m irada al cometa de Halley, pnes
cuando regresr, en 1986, ya habremos desapa.r eci•
do de este mísero planel~.
México, Junio 9 de 1910.

Luis G. L i!:611.

�Una Nueva Iglesia en la Colonia de la· Bolsa

Una Nueva Iglesia en la Colonia de la Bolsa
Pare. celebrar la 6este. del ag rado Corr z6n de Jesús en su día, que este año ce.·
y 6 el 3 del corriente, la iglesia cat6lica.
decidi6 la erecci6n de un nuevo templo de·
dice.do al alíador, coye. primera. pied ra
d ebería. ser colocada, y de hecho lo f oé, el
ci tado día 3.
Como emplazamiento para el nuevo templo, se escogió un sitio que ha sido siempre nombrado por sus escándalos y que t iene fama de ser el más desordenado de la
ciudad: le.coloniade la Bolsa. De esta me.nora se hará patente la infloencia del templo en aquel barrio y se procura la envan·
gelizaci6n de los habitantes de aquella po·
pulosa región.
e quiso que la ceremonia de la coloce.ci6n de 1a. primera piedra tuviere. solemni·
dad, y se invit6 á ella á Su eñoría Don
José Mora y del Río, Arzobispo de "México, quien tovo á su cargo la parte principal de las fiestas, asi~tido por el reverendo
señor Andrade, prebendado de la Basílica
de Guadalupe, bajo cuya j urisdicción se
halla la colonia.
Existe en ésta una antigua capilla con
paredes de madera, y en ella se celebró la
misa solemne, en la que estuvo como asistente u eñoría Monseñor l\,fora.
Después de la misa solemne se procedi6
á la ceremonia de la colocaci6n, la cual f ué
colebrade. por el citado señor Arzobispo.
Apadrinaron el acto el señor Don Francisco Moreno, prefecto político de la ciudad de Guadalupe Ri &lt;lRlgo; el doctor Villa-

AMOR DE MADRE

MONSER OR MORA BENDCE LA PRIMER PfeDR4

grán y otras personas cuyos nombres sentimos no recordar.
Para los habitantes de la colonia fué el
día 3 de gran regocijo, tanto por la fest ividad religiosa, como por la verbena q ue
con ese pretexto se organiz6 en las afueras
del templo.
Nuestro fot6g rafo logr6 algunas muy be-

llas instantáneas de la ceremonia, con las
cuales il ustramos estas líneas.

LA VIRTUD CLAUSTRAL

El paganismo inventó la fábula de un
niño alado :v ciego que, armado de flechas, e complacía en arrojarlas para atravesar los cornzone. . nngraba la herida de
la ent raña y de la pena nacfa el amor.
Más poético y divino que el pagano í mbolo es el misterio de la maternidad , de
ese amor sublime nacido también de un
g1-an dolor: un oplo del espírittl inmortal
desciende del cielo y e encarna en el seno
de la mujer cuya ensibi lidad comienza á
padecer, y cuya alma comienza á amar la
misma caus!l de la tor tura.
El amor humano con todo s u volupt uoo afán, suele mudare 6 extingu irse. Parece grande porque
egoí-ta; mas i se
intent a destruirle, resulte. pequeño, invisible como el átomo.
To a í el entrañable divino amor de la
madre, que tiene la maravillosa propiedad
del infinito. Cualquiera q ue ea el númer o
de los hijos, á todos .v á cada uno les toca
por entero. E como el Universo: sin centro y sin orillas. E el único amor que en
ht tierra e acerca al inmen o amor de lo
ciclo.
L o corazones amantes se unen ; pero no
se funden. Por los intersticios de la unión
e fil t ran el ha tío, la infidelidad y el olvido.
La fealdad, el vicio, el crimen, la ingra-

PADRINOS DE l.A OEREMONIA De COl.OOACION De LA PRI MERA PI ED/liA
0

titud mi ma del hjjo, no hacen mella en el
cor azón de una madr e, porque ltt idea de
ju ticia. desaparece en ella al primer g rito
del ér á quien acaba de dar vida.
De de ese momento la humanidad no
exi te si no es para admirar á su hijo, en
quien se reúnen todas las perfeccione de
ta:creaci6n; y cuando por pri~era vez le

S1bemos que lo bueno y lo malo crecen lnseparable111ente mezclados en este mundo; y el conocimiento de
lo bueno se halla tan envuelto y entretejido con el conocimiento de lo malo y tienen apariencias tan engeftosas, qu.e separar el uno del otro es una tarea tan dlflclf
colllo la de Psiquis, cuando tuvo la Incesante labor lle
escoger y clasificar las sell!lllas para que no se revol•
vieran mts. Por gustar la corteza de una manzana vino
4 este mundo el conoclllllento de lo bueno y de lo malo
como dos gemelos adheridos el uno al otro. Y tal vez
la suerte de A 1'n fué conocer el bien y el mal, es decir,
conocer el bien por el mal. En el estado actual de la
humanidad, qué pureza habrla para abstenerse del
conocimiento del mal, qué sabldurla para escogerlo?
Q.iien puede aprender y analizar elvklo con todas sus
t~otaclones y rn¡anosos placeres, y • oesar de esto
puede refrenarse y distinguir y aun prtferlr lo que es
mejor, ese es un heroico y verdadero cristiano. No
puedo alabar esa virtud fugltva y claustral, virtud inejertltada, que no conoce el alre libre, que no sale nunca A ver Asu adversar io, que evita la carrera rndonde
se lucha por la corona iomortal-que no se gana sin
empolvarse y asolearse,- Por cierto que no traemos A
este mundo la lnocencl•, sino más bien la impurtza~
lo que nos purifica es la prueba y , para que é~ta exista,
es preciso un adversario. Por eso aquella virtud que
no es m4s que un chicuelo que cootempla lo malo y no
sabe hasta lo ~ltlmo que promete el vicio A sus secuaces
antes de rechazarlo, es una vhtud vacla, Ilegitima; su
blancura es una blancura enfermiza; y por este motivo
nuestro sabio y serlo poeta Spéncer (á quien no me
atrevo A considerar como mejor maestro que Scoto 6
Aquino) cuando de~cribe la verdadera temperancia en
la persona de Guion, lo presenta conducido por un
peregrino y viajando 6 través de la cuva de Mammon
y de las arboledas de los goces terrenales para que el
vea y conozca y, al mismo tiempo, se abstenga. SI él
conoclmleoto y la visión del vicio son tan necesarlos para constituir la virtud humana y para que se confirme
la verdad con el examen del error¿cómo podrlamos con
más seguridad y con menos peligro explorar tas regiones del pftado y de la falsedad, si no leyéramos toda
clase de libros y no escucháramos toda clase de raciocinios? Y esta ventaja puede obtenerse leyendo toda
clase de libros.
LA CEREMON/4 DE LA COLCCACION

JOH

h\lLTON

brinda su pecl1o~que mana amor y ·vida,
le da también u alma toda entera.
L a materniclnd es la divinización de la
mujer por extraordinario dolor sin lágrimas. Es la iniciaci6n en el cele tial deleite
del sacrificio, el súbito desbordamiento en
el alma de una misericordia infinita.

.B. PERAZA.

~

GUC~TO
(E!SJ.I.LO· i USO)

QlfUPO Dll f'lllf80NA8 QUI/! "1fW91!NCf0 LA 01/!ffll!/tlONIA

Era una alta cumbre al final de un pueblecito de gente trabajadora. Todos los habitantes miraban aquella altura con encan. to y orgullo porque los viajeros que pasaban por el pueblo la vi itaban.
Cubiertas de verde serba las ladera tenían me.tices divinos y por e e mo aico encantador se llegaba á la altura; de allí d ivisába e el panorama. admirable. Los campe ' ino sentían veneraci6n hacia la loma,
orgullo del pueblecito.
na tarde lleg6 un caballero en un coche al pueblo. Venía á fabricar un chalet
en la alta cumbre. enía aquel caballero á
encerrar allí su dolor- in e peranza ni
consuelo.-Y había escogido aquel lugar
solitario para sufrir en paz. Aquello era
un símbolo.
sí lo pensaron los campesinos que vieron al fin que en el mundo el
que llega á la altura de la fortnnn. y del
poder, no puede alcanzar la felfoidad.

�TREN

DE LU.JO

OBRE la Unea de Nin, la gran vía
de los trenes de lujo qa.e de Lon•
dres y París llevan á la Costa Azul
á todos los que g11stan de la vida
intensa: los vencedores y los vencidos, los millo•
narios inútiles, los aventureros, los cosmopolitas, los enfermos aforti,¡ia_dos, ta.1 cual poeta, Y,
hasta si se quiere, algunos amantes que van ha•
cía el sol y hacia la ilnsió!l·
En an vagón-salón, adornado con flores raras,

Ella.-Sí. ... macho.
El.-¿El movimiento del tren . ... ?
Ella -Quizá¡ estoy cansada de permanecer en
la misma postura.
El.-(Vivamente) . No te muevas.
Ella.-¡Ay, bien sabes que no puedo! .... Llama
_ para que me ayadtll un poco; eso me dad. algún
alivio.
El.-¡Te lo han proh'bidotantolos médicos!
Ella.-lAh, tus médicos!... . . ¿Por ventura han

el y ella sa encaminan también
pre.surosamente á
esa costa de alegrías y dclágrimas,
Ella, de una be11 e za espléndida•
pero de una belleza
cuyo brillo aguda
enfermedad ha atenuado desde hace tiempo, há·
liase tendida sobre 11n lecho, en mitad del vagón,
Inmóvil, brillantes los ojos de ftebre, muy pá1ida
bajo la aureola de sus cabellos negros csparcidos
sobre la almohada, mira, i través de los cristales
empañados por el frío, los paisajes, las estaciones, las ciudades que pasan en fantástica cabalgata.
El, sentado junto á ella, conserva en las suyas
una de sus manos, y sigue con inquietud en el
rostro de la amada las impresiones de tristeza y
de dolor, En el rodante salón flota una tibia al •
mósfcra, en la que el perfume de las rosas se mezcla al olor insípido de] yodoformo.
El.-(Advirtiendo que una arruga contrae la
frente de la enferma). ,Sufres?

detellido mi parálisis? . .. . ¿La ban siquiera alí viado? . . .. ¡No!. .. . Sienfo este fr fo de
hielo que sube sieDlpre, que avanza ....
(Día vendrá e11 que me haya invadido por
completo!. . ..
El.-( Enloquecido) . ¡Pero, no, q nerida!....
(Hace él señ al de que se acerquen á dos criados que e$U,n en un extremo del vagón. Ambos
con infinitas precauciones, levantan ligeramente
á la joven y colocan sobte la sábana, C0ll:lo una
cosa oinerla, su brazo inerte en el que la sangre
no circula ya).
El.-(Cuando los domésticos se han retirado).
¿Estás mejor?
Elb.- Parece . ... si . . . al menos por algullos
minutos; gracias . . .. (Suspirand. ). iAb, cómo es
difícil, c6010 es dificil sufrir!. ...
El.-(Afiigido), ¡Si imaginaras mi tristeza al
verme inútil aquí, á tu lado, cuudo siento el
deseo de tentar lo imposible . ... y la desesperación de no conseguir nada .. .. Jcada!. ... La ciencia es ioipotente; impotente la riqueza contra esta
fuerza ciega, ~st6.pida, de la enfermedad. ¡La impotencia!... ¡Con cuánto gusto daría yo mi vida por conseguir algo! ... . !Es para volverse loco!
EUa.-1Vamos, Pedro!. .. .
El.-¡Ah! No pretendas ahora h•blarme de valor: tus pobres ojos tristes desmcntil'ian lo que tu
boca dijera.
Ella.-Es que este viaje m.; hace evocar el del
año pasado . ... !El pasado, tan lejano para todas
las cosas que viven, y, sin embargo, tan próximo!
. .. . No es un.a visión del recuerdo, es la realidad
de ayer la que veo, la que toco, la que me hace
daño . .. .
El.-(Soñando). Sí . .. como ahora, partimos
en Diciembre ... •
Jtlla.- .... ¡Y también en un vagón IÍÓrídoÍ.-...

Pero las ros as no mentían entonces . . .. rra dfa
de fiesta. . . ¿Te acuerdas? Se me tenía por demasiado linda¡ me echaban en cara un brillo de
elega.ncia que les parecía insolente, se me reprochaba mi buena salud, y partimos como iJlscnsa·
tos, como locos, arrastnd.os por la maravillosa
aventura. Para conquistarme, para ser mío, habías
roto con todas las leyes del mundo, abandonan•
do á tu mujer y á tu hijo . . . .
El.-iBilhl Algunos millones les dejé ....
Ella.- ,.. ¡Libres de prejuicioP, de trabas íbamos
hacia lo desconocido, hacia el porvenir que nrgfa
fulgurante, puesto que tú me hadan sdíar un sueño de amor y de oro!. . . . (Bien mío, no existe
un solo día de nuestra vida tn común que 110
haya ~ido marcado por una bondad luya. ¡Qué
existencia hubieras sabido darme allá, en el pafs
del sol y de la dicha! . .. . No c:reo que hubiera
habido nunca criatura más feliz . . ..
El.- .. .. ¡Más adorada!. . ..
Ella.-S( , más profundamente adorada que yu
(Tras de una pausa). Me acuerdo de nuestra vílla
de Roqaebr11ne, con sus jardines, con su.s terrazas, con sus naranjales, con sus setos de eterna
verd11ra y, en derredor, la colina de oli•os descendiendo hll!.ta el mllr .... ¡Cómo se me 6gara
ver todo aquello!. ... 1Q11é exqnisitas, inolvida•
bles horas p:isamos allá!
El.-(Con amargun). ¡Horas mny bellas ... ,que
es menester pagul
EllL - ( Prosiguiendo ensuáíioranza). Desputs,
nuestro regreso á París, con la gran sorpresa que
me preparaste .. .
El.-¿EI hotel de los Campos Elíseos?
Ella.- Sí, el espléndido hotel, el dorado nido en
el que yo no tenía más que entrar, en donde todo me aguardaba ..... ¡Y alU, como enRoquebrune, continuando, embriagadora, nuestra vida de
placeres, de fiestas y de besos!. .. . Y, de pronto,
en pleno deslumbramiento de goces, la horrible
noche .. . .
El.-¡La desgraciada. noche! (Con alterada. voz)
Después de una comida que diéramos á los amigos¡ después de nuestra última comida .... ¡Esta•
bas entonces tan idealmente bella que, una vez
solos, para regocijo de mis ojos, te pedí que permanecieras un instante más junto á mí, sólo para
mil. . .. De rodillas, como ante una aparición divina, te miraba .... te adoraba . . .. en éxtasis!. .. .
Luego . . .. ¡Ah, me parece revivir este ;nstante de
horror!. .. . Tas labios, tu rostro súbitamente descompuesto ... el ataque de parálisis .... tus po·
bres brazos, tu cuerpo ....
EUa.-1Todo inmovili:tado para siempre!
EI.- No lo digas ....
Ella.-Sí, sí, no creo en los milagros y sí en el
castigo.
El.-¿No es, pues, entonces, UD derecho el de

amar?
Ella.-No, cuando no se es libre .... Otros tenían ]os derechos. Y, después de todo, una pa·
sión de tal manera por encima de todo lo que es
humano, una pasión como la nuestra, no llega jamás á ser perdonada por los hombres. Dios mismo siente celos de ella. No quien: ver ásascriatnras alcanzar aquí el paraíso . ... y las hiere en
plena alegría, en plena voluptuosidad .... ¡y hit•
re tanto más holldo cuanto más hermoso faé el
ensaeñol
El.-Sio embargo, es el buen Dios.
Ella.- ( Resignándose). Quizá soy injusta , egoís•
ta, y ello no está bien . . .. cuando se va á mori r.
El.-¿Morlr?
Ella.-¿Acaso no vale más eso que vi•ir cnfer•
ma, que perder poco á poco tu a.mor . . .. hasta
tu simple afecto? ... . ¡Ser fa harto penosa la caída
del ídolo!
El.-Pero, ¿cómo puedes tú pensar . .. . 1
Ella.- ¡Es fatal , pero es, mi querido Pedro! Te
lo repito: te creo muy bueno¡ aun indiferente,
tendrías para mí la: voluntad de ser piadoso. ¡Mas

Ella.-Me diste la perla rosa una tarde, 1uia noche más bien, en que comimo•
juntos. __
E l.-Al vol ver de Montecarlo.
Ella.-Loszatiros representan nuestro día de Niza .. . . ¿Te acuerdas? . . . . .. Y las
perlas, mis dos collares, todos los aderezos soll de nuestro regreso á París, Cuan·
do llegamos al hotel, en cada pieza que me hiciste visitu había un estuche!. .. . ¡Qué
locuras hiciste por mU
EI.-INo muchas, puesto que no son posiblesyal (A fectuoso) , Temo que te fatigue el hablar. ¿Q11ieres dorm ir?... SI, sí, un poquito; por lo menos cerrar los ojos,
reposar ... . .. Me quedaré aquí. .. .
(Largo silencio se interpone entre ambos, mienfras q ue el ngón conti n6.a su marcha desenfrenada en la noche que avanza, sombría, profunda, qne torna opacos por
la humedad los espejos del salón ).
Ella.-( Abriendo los ojos al experimentar un traqueo brusco del tren). !Pedro!.. ... . !No te veo!. ... 1Pedrol. .. ¿E~t1'8 ahí? ... .
EI.-Sí, querida, sf, aquí esloy, , t a lado.
E lla.-iTengo miedo! ... He dormitado un poco .... ¿En qoé piensas, tan á obsc11ras'?
El.-(Sorprendído) /,Yo? . En nada ...
Ella,-Sí, sí, pensabas ...... yo sé en qué¡ acabo de tener un sueño horr ible¡ es
porque tú pensabas en eso,
El. -¡,En qué?
Ella.-1Yo estaba maerta, y le veía en nuestra casa de París, en la que tú me has
dado .. Te veía con tu mnjer, con tu hijo . , . ... Te habían perdonado .... Charla•
bais ... Tú estabas comedio de ello,, sonriente, feliz ... . . .
EL-Pero si no es verdad¡ en nada penuba yo . ... . .
Ella.-(Nerviosa)J lÚ_J~
EI.-Lo ... .. .
Ellll.-(Deteniéndole). 1No, no .... calla .. . , jurarías á pesar de todo¡ .. .. me amas
aún demasiado .... Pero lo sé, fué eso, era eso ... . Mañana cuando qo esté ya aquí.. . .
¿Ves, no respondes?
EI.-IAyl ¿qué quieres qae replique? . . .. Todo eso que me dices me apena¡ es
injusto, muy injusto acusarme, después de todo lo que he hecho .... ¡Faiste tú
misma, y un minuto hace, la que me lo recordó ..... .
Ella.-(A media voz). Perdóll . . .. ¡Si tú supieras lo triste que es sentir cl propio
infortunio!. . . . no poder nada, nada ... . ¡P,:rdón!
(Las lámparas cléclricas, súbitamente encendidu, 11eoan de vi va claridad el
talón).
Ella.- 1Todavía luz!. ... ¡Todavíal
(Los &amp;riados traen otras lámparas, encienden Ju bujías, y , con su profusión de
flores, el vagón iluminado semeja un feérico palacio rodante ó una capilla ardiente),
El.-i.Qaieres que llame á Donati?
Ella.-SL
(Pedro se dirige á un compartimento vecino, en:basca del célebre mú•ico que
trajera consigo á precio de oro en este viaje, con la esperanza de que su d i vino arco
pudiese dará la enferma un poco de calma y de olvido. Bien pronto, en medio de
á los treinta años, no se ama por m11cbo tiempo un alma . . . . sin
la ruidosa trepidación del tren, que añade á la másica un extraño acompañamiento,
cuerpo!. ... lQnién sabe si, en el curso de estos tres meses, una
se eleva el canto profundo de an violoncello en el andante de Ja cCopa del Rey de
ilusión ya ... . ?
Tbnli&gt;, de Díaz. La aoberbja melodía, de tan punzante intensidad doloros,, ejercita
El.-(No muy vivamente) . ¡No, no, te lo asegn.ro.
su acción poco á poco sobre los nervios de la joven, de los párpados de la cual,
Ella.-No importa, con. tal de que yo me vaya antes de q11e
casi cerrados, brotan lágrima., , que corren más brillutes que los diamantes de sus
acaezca, (Ella le mira como para leer en el fondo desu al ma;
luego, entrecerrando los párpados). ¿Dónde estamos?
sortijas).
El.-(Vencido por la emoción, llorando también la gran miseria del dolor humaEl. -(Yendo á la portezuela ). Supongo que hemos pasado y a
no). ¡Cómo la felicidad es bre•e, amada mía!
por Lyón.
Ella,-¿Cuándo saldremos de esta niebh, de este frío? ¡El
Ella.-(Con un sollozo) ¡Mi pobre Pedro!• . . .. .
tren. no anda!. . . . ¡Ab, el sol de Menton, de VilleTrancbe ; del c1-·
(Añte el poste 537 a·a giiaidabarrera - mrlleit, el rápido de lujo, &lt;:oil---nis ilumi- ·
bo Martín!. ... Quiero volverá mirar, en carruaje, todos esos - nados carros, con las chimeneas de su máquilla que prq_yectan sobre ]as ráfagas de
lagares de nuestra d icha . ... ¿Verdad que me llevarás?
vapor lucecillas rojas, pasa rápido como hancán )'.
El.-¿En cocbe? ... .Pero, si los médicos ... .
Marlica.-(Entrando, luego de haber dado' eJ cambio á aa am11jer). ¿No has visto
Ella.-Déjalos, te repito qne no les necesito más¡ quiero lleese vagón iluminado, María?.. . . . Había en él Dores, mlisical ... ¡Lo que se bailar á,
narme el corazón de recuerdos .... (Con una sonrisa triste) ¡Ne•
ahí dentro!. . . . . . ;Desdicha, cuando se piensa.. . .. 1 ¡Vaya si hay afortaoados en la
cesitaré de una gran provisióll allá , en el otro lado!
vida !
(El, sin respo11.der, ht v11elto á sentarst, la ha cog ido lamaLa mujer.- (Exuberante de salud). ¿Aforl11Dados? .. .. iQné sabes tú!
no, y envag11ecido el espíritu, j ugnetea maquinalmente con sus
Marliea.-¡Caramba , cuando todo se pued, pagar! ... .
dedos fl.lcos y c¡rgados de sortijas).
La m11jer.- ¿Y cuando se puede comer?. . . . . . . Vamos, lts que todavía te ocupas
Ella.-Se c11enta que las piedras pueden también enfermar
de ideas socialistas? . ... Aquí está la sopa .. . . . una buena olla de caldo: ¡Déjate de
y morir. Mira ... ¿no enc11entras que las mías brillan menos?....
baclas l ¿T,enes ham bre?
Todos estos aniUos v inluon de ti .... y tienen su h istoria. El
Mulieu.-(Sentándose, á tiempo que da , obre la mesa UD paiíctuo formi dable )
trébol de diamantes . .. .
¡Oh, vaya si la teogol
El. -¡Mi primer regalo!
M IGUEL P.AO VlNS.
E!la,-Sí, el primero . . . . Lo, rnbíes datan de nuestra pHti•
d.t el aiio 6.ltimo . . . .
( Trad. esp. para e El M undo llas/rado&gt;)
Et.-¡Y lll esmeulda, d e Í u llegada. á Roquebrunel

�Los funerales de fduardo

LOS FUNERALES DE EDUARDO Vil

vn

EGURAMENTE que eu la
historia del mundo llin·
gún soberano ha tenido
ta.u suntuosos funerales
como (los de su majestad Ednardo
VII, los cuales fWlerales se efectuaron el 20 de MilyO último.
A las nueve de la ma:íi.alla del cita·
do d{a, la misma cnreiia de cafión
que había servido tres dfas antes para trasladar el cuerpo dd monarca á
la capilla de We.s tminster, se colocó
á la puerta de ella para esperar el
precioso depósito. La procesión se
abrió con una escolta de coraceros¡
en seguida iba el féretro sobre la cu•
reña de cafión y detrás de él el caballo de armas del difunto monarca,
completamente enjaezado y llevando
en los estribos de la montara las botas vacías del rey, colocadas con las
puntas hacia atrás. Un criado, en
traje escocts, llevaba el perro favori
to de;Eduardo, un terrier.
LOS REYE'S A OASAl.1.0 DETRAS DEI. FERETRO

LOS SOBERANOS EN El. CORTE.JO FIJNEBRE EN WESTMINSTER

Un momento después, la campana
de la abadía anunció que el cortejo
real había salido de Bncgkinham,
donde se había reunido para jUDtar•
se á la procesión íúo.ebre.
Esta partió de Westminster á las
nueve y media de la mañana.
En primer lugar iban los destaca•
mentos de todos los ouerpos distin•
gllidos del ejército del imperio¡ los
destacamentos de los ejércitos ex•
tr.mj i:ros, los generales, los al miran•
tes, etc.
Ea. seguida se abría el cortejo pro•
pi.amente dicho, encabezado por el
duque de Norfolk, mariscal de la
corle. El féretro real, con la corona
encima, en la que brillaban las joyas
de la reaten; el caballo y el perro
del rey y luego un grapo im onentc,
formado por casi todos los soberanos
del mundo.
Iban como signe: e11 primer lugar,
Jorge V de Inglaterra, el nuevo monarca¡ á su derecha, el emperador de
Alemania en traje de mariscal de
campo, y al otro lado el duque de
Cocioaught¡ segnían los reyes de No-

ruega, de Grecia, de España, el Zar
de los búl¡!aro,, el rey de Dinamarca, el de Portugal, el de los belgas v
luego los príncipes como sigue: el
heredero del trono de Tnrquía, el ar•
chiduqueFrancisco Femando de Aus·
tria, el gran duque Miguel, hermano
de Zar de Rnsia, el prúicipe Fushimi, el duque de Aosta, el Sparta y
1u1 falange de grandes de la tierra.
Después de este cortejo ecuestre
iban ocho carrozas de la corte, con•
ducieudo á la reina viuda, á su her•
man.a la emperatriz viuda de Rusia,
á la reina María, á las princesas real~s y á las misiones extranjeras.
Todas las calles por donde debía
pasar la procesión estaban pintadas
de rojo y con esta pintu.r a se había
ocultado los letreros de las casas co·
mercia.les. El cortejo .ldelantó paso á
paso por entre una multitud muy
respetuosa, hasta la estación de Paddíngton, principio de la línea de ferrocarril que conduce á Wúidsor.
En este lugar se desarrollai:on las
escenas finales. Cien ma;ínoscondujeron el féretro hasta la Jglesia del

cid~tc que conmovió á en.autos 1 :presenciaron: .I;a reina viuda vió al caballo del rey, que
estaba listo para segnir el ferétro' de su amo, y 1 ')!asó la u.ano por la crio. ea. señal de cariño.
&gt;
Este ademán íné observado por el perro que acompañaba al caballo, como ya dijimos an•
tes, Y not~do qn.e para tl no tenía caricias b. so~erana, se levantó sobre las patas traseras
Y le llamó la atención hacia éL La reina derramó abundantes lágrimas Y acarició al fiel
perro, que tautos recuerdos signi6ca. ahora par.- la soberana viada.

'.;El. REY olORQ~ V

castillo V lo depositaron-eu el centro de ella, sobre la
misma cureña de cañóo. en -qae~fné colocado cu Londres.
El oficio fué muy breve. Luego que terminó éste, el
rey Jorge desplegó el estandarte real sobre el cadáver
de su padre.
Por medio de un mecanismo especial se hizo deseen•
der por un escoül1ón el cadáver á la cripta, á la vista
de los presentes¡ sólo quedó un agujero á cuya orilla
pronUllció el arzobispo de Canterblll'Y la última bendición.
Para terminar, el heraldo de la ordell de la Liga pro•
na '\Ció, con voz solemne, un saludo 6 Edaardo VII y
cu seguida aclamó al nuevo rey e11 la forma consagrada: c¡Dios guarde al rey!&gt;

.•..

Al salir el cortejo de Westminster,-se registró un in-,

-

• 11!1. FERETRO REAi.. EN l.A SALA DEI. TRONO

Las fotografías que acompañan estas lineas nos fueron remitidas por nuestro corresponsal en Europa, el señor don B~njamfo B.irrios.

PAGINA ESCOGIDA

l.A",/fEINA VtlJDA EN SIJ OA.RRQZA

l.OS OSISPOff REC~Bl~ ~DO l!!I. OADAVER Ef! WINOSOR

El alm1l' esel conjauto de cnalidades que el individuo
posee. Entonces soo las cual.,idades las que hacen nuestra
personalidad intensa 6 insignificant~ El atractivo irre•
sistible que tienen algunos seres, es el reflejo de las no-bles cu.a lidades de su inte~igencia y de su corazón, De
ahí los errores de la vi~.
·
Y á veces-cosa rara - existen simpatías entre perso•
nas desemejantes en absoluto. Pero no es,. no puede ser
dnradera esa impresión rápida, que al encontrarse los car ader es comp1etamé nte diferentes; sé coiiviertcó"éu í nd i-~
fef~c ~a,. }'._ ~ "..e: !'~ ~-~ ~~s_pre_ci~ J_~d_i!!·

�(. ' .~~.,.--~ ~J.....
.!. ·_;,..~

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.

1ientras más tiempo transcurre más
se anima la temporada de base-hall de
yerano.
La novena. unidas del club "Mascarones ' no ban podido ser derrotadas
hn.sta ahora por ningún otro club, y ca i
se les con idera invencibles á estas fechas.
El juego efecliua.do el domingo último
en ol terreno dd "Ma ca rones'' fué muy
. en ·acion11.l porque en él tomaron parte
los dos clubs má fuertes: el "Colón· y
el " fascarone . ·
Todos los aficionados al deporte e!&gt;taban pendientes de este juego, pues era
la última oportunidad que se oresentaba

,:

'.

•

~·:

·-~........
Pepito Arrlola.- Su temperamento artistlco.-Su porvenir.

PRIIIElfA=NOVENA DEI. ''MASCARONES"

•

..~

para medir la fuerza del invencible "Mascarones."
La suerte y la habilidad estuvieron una
vez más del lado del " fa carone , ' y su
contrario fué derrotado como lo habían sido los anteriores.
En vista de lo éxito obtenidos, se piensa reorganizar el temible g rupo de jugadores para que tome parte en los jueao de la
SEGUNDA NOVENA

IJNA ESOf!NA DURANTE EI..JUl!GO DEI. VI.TIMO DOMINGO

Jiga mayor, los cuales ban de tener lu:,rar
en el invierno próiimo.
o sería remoto que el "Mascarones"
triunfa.rn. en la liga mayor como ha triun•
fado on lo jueg de In temporada. de verano, y en so caso ganaría la copa de campeona.to ofrecida por "El Imparcial,' la que
se halla actualmente en poder del "Junior,'
otro el ub originado en el colegio de " ·M i carones.
De e ta manera el lnstituto Científico acionnl cimentaría la rama d portiva (lUe tan ju. tamPnto tiene ndq1Jirida.

Tt!RCt!RA NOVENA~DE.i.OS INVENO/BI.E.S

EPI TO Arriola se ha pre•
;~nta~o en México.
Las d-ificultades que
de ordiJl1rJo tiene el
piaoista pa-ra imponer
se en uno ó dos conciertos, se han acrecen•
tado en el 'caso de este
niño. Ha tropezado, por
uoa pule, cou la ine peía de reporteros que ocasionalmente ejercen la crónica,
y en cuyo meollo no cabe la
concepción de un f~11ómeno
fuera de lo vulgar y corriente
(el de un chiquillo que domina la téc11ica pianíslica, por
ejemplo); y , por la olr•, con
el lugar comú11, con la idea
hecha albergada en la mente
del público, de que uo oiiío
no puede ser más que nu principiante sin grandes dote•, inc&amp;paz de comprometerse en
empeños artísticos de cuantía.
No hay, sin embuto, qut:
c:h.ar á ellos, á reporteros y á
público, la culpa de todo. Se
ha abusado tan extrcmadamen• ·
te de los &lt;niños prodigios&gt;; se
encuentra tan manoseado este
nombre; se le ha explotado tan·
to en circos y barracas de sal•
timbancos, que no debe extra•
ñamos el que alguien, cuando
oiga hablar de niños de esa
laya, tucrn el gesto y sonría
escéptico.
No obstantt, en el caso de
Pepito Arriola no puede aplicarse el concepto preestablecido acerca de los &lt;niños prodigios&gt;¡ y es torpe, y es absurdo
y es necio el lanzar censuras
gratuitas, que no se apoyan,
que no pueden apoyarse en
nada real y efectivo, , propósito del arte de este nifio, que
es U11 arte serio, muy por en•
cima ¡oh, inñn.itamente! del
criterio de esos rastacueros que ·
Yan al teatro á juzgar la obra
estética, como irían á las comisarías á recoger listas de con•
signados.
Pepito Arriola es un artista, sólo que nn artista fuera de la edad un tanto avanzada ó madura en que acostumbramos ver á 1011 artistas¡ y co
mo tal es menester considerarle y juzgulc,
Nuestro convencimiento se impone, nuesh-o
gesto hostil y nuestra sonrisa escéptica tienen
que deuparecer cu~do le vemos sentusc en el
piano y ejecutar, sin una falta, sin perder una
not.a, sin equi•ocar un tiempo ni desnaturalizar
un inatiz, obras que son de prueba para pianilltas: Beethoven, Bach, Schúmann, Ch.opin ....
Los incrédulos han inclinado la frente, y-vistose en el extremo de confesar que no se trata
aquf de una mixtificación; que la fama de que
este niíio Tiene precedido no foé g¡u¡ada porque
sí, y que s1 el mb severo críticosometc·su labor
á un anilisis, tendrá que convenir, con ellos, en
que es realmente un fenómeno extraño, pero
i;ierto, el de este chiquillo que á la edad en que

otros apenas empiezan á leer bien música, ya se
atreve victorioso con programas que hadan pensar á un grande concertista.
El triunfo, puc,, de Ptpito Arriola , aunque
erizado de ob1táculos, debe tenerse ya por completo. Sus pequeñas mano~, corriendo por el le•
ciado, han sabido despertar entusiasmos.

* **

No pod/a str de otro modo. En el pianista ni •

cenario del &lt;Colón&gt; de aquel niño pálido, ner•
vioso, de larga cabellera castafia, de mirada viva,
con su blusa y pantalón blancos y los azules calcetines que dejaban al aire las morenas pantorri,
llu, nadie suponía que ejecutase como Jo hizo
la Sonata op, 53 de B~clhoven, conocida por el
nombre de cLa Aarora&gt;. Atacó decidido el A/legro eon brfo; foé ingeo110 y sencillo en el Ada•
gio molto, y por extrcmojgit en d Alegre/to y en
el Presfísimo.
De sus condiciones de intéa •
prctc dió muestras á conti•
n'Oación en cuatro Preludios
de Cbopio, y en el Scherzo el
si bemol del mismo autor, tao.
hondamente sentido, tan mclancólican.ente dicho, que sólo
merced á una intuición genia
nos explicamos que un niño
que ape11as ha vivido, sea ca•
paz de interpretar, sin desvirtuarlo, este poema de dolor y
de sufrimiento.
El Preludio en re bemol de
Racbmanindl, el Waram y el
Vogel als Prophet de Schúmann,
y el Sueño de amor, de Llszt,
sinicron después para re-.clarnos otras fases que como intérprete posee Pepito Arriola;
y, finalmente, ta Rupsodia número 6 de L isz.t puso de relieve su habilidad técnica, su virtuosismo de manos.

•••

,.EPITO ARR/O1..A

ño, á más de un temperamento admirable, hay
una orientación perfectamente encaminada, en la
que se reconoce la enseñanza de sus buenos maestros, d~ Alberto Jonas, principalmenlt, el discípulo del gran Antonio Rubinstcin, que tuvo á su
cargo la educación musical del chicu-clo.
La escuela que se ad vier te en Pepito es de
irreprochable severidad clásica¡ todo en él csiá.
muy bien, desde la manera de sentarse ante el
teclado, hasta la colocación de las manos. Sabe,
además, decir con justeza cuanto toca; la frase
musical brota fluida, lím pida bajo SJIS dedos, sin
confusión alguna, sin vacilacioDes, sin tergiversación de tiempos ni de carácter. Y ello es tanto
mis sorprendente y poderoso para convencernos
de la disciplina music,J del pequeño, cuanto
que todo lo ejecuta de memoria, sin conservar el
papel.
En su primer concierto, la aparición en el es•

Un segundo concierw, el ve•
rific:ado el domingo, en el que
tocó la Fantasía y Fuga de
Bach-Liszt; Yarios preludios,
el Nocturno en si natllral inayor
y la Polonesa en la bemol de
Chopin; el Estudio en sol mayor y Prés du Bc:rceuse de
Moszkowsky, y la Campanella
de Liszt, han acabado de definir la personalidad del ní.iio.
Esta puede resumirse I así:
Pepito Arriola es un artista ya
hecho, á pesar de sus pocos
años; pero susceptible, 6 más
bien dicho, seguro de mejoramiento con el estudio y elticm•
pe, sobre todo con el tiempo¡
ejecuta con apego á los cánones,
y su interpretación es ejemplo extraño de preco•
cidad. Tropieza, en razón de su edad, con dos
ob&amp;tácnlos: el de no tener la fuerza física ~ecesaria pa.r a que s11 pulsación sea vigorosa, y ~l de
que por gnnde que nos parez:ca esa su precocidad y fieles sus intcrpretaciones,aún no alc,nza,
ni con mucho, como intérprete, la altura de los
maestros.
El ánimo se asombra pe asando en lo q uc será
este niño en el porvenir, cuando los afios hayan
dado fuerza á sus manos, á sos nervios 1111a mayor sensibilidad, y á su certbro una concepción
clara de lo que es el alma humana en su tránsito
por la vida.
M AESE PKDRO.

�AJEDREZ

LA GITANA

Problema núm. 5 . por A. W D a n ie l
" .El Com e t "'"

Voy á hablaros de una mujer muy linda. Se
llama cLa GitaJla&gt;, Como todos •osotros la ·conoctis, tal vez os interese UJlJ)Óco mi relato.
Yo logré la dicha de serle presentado en-un
baile de gala. F11é en el Casino alem,n. Un-sua•
ve són de violines vibraba eu el espacio, y .i loa
acordes voluptuosos del vals, todas las damas y
damitas ele¡lantes de nuestra sociedad, lujosas,
ricamente ataviadas se deslizaban raudas sobre
el mármol del piso, Todo era ensueño y delicadeza en el amplío salón, radiante de luz, la que
cabrilleaba temblorosamente sobre las facl!!tas de
las piedras fü1as y refulgía intensa en la luna
clan. de los espejos. . . .
·
No u, por tanto, esta li11da mujer, á lo que yo
he llamado "La Gitana" una de esas frívolas CO•
mediantas, ora ya deseo vneltas, ya recatadas, que
fingen amores, tns de las candilejas de un escenario, con otros compafieros de farsa: esta bella
· se'i ion, cuyo brazo bnscó el apoyo del mío al
recorrer, en lento ambular, toda li. longitud ell:•
tensa del salón, es una duna gentil, distinguida y llljosa, admirada en los altos cfrC11los sócla•
les¡ y sus adorables piececitos, qne yo contemplé
• en silencio, sólo han hollado el terciopelo de la
carretela, reclinada en la cual pasea todas las tar·
des alrededor del prado y á lo largo de "La Ave•
nida del Golfo" durante esa dulce hora del ere•
púscnlo propicia al sueño.
Mas si, como aseguan tantos graves sefiores,
hay unos mondos ultntelúricos donde las almas
esperan pacientemente durante siglos, que Nuestro Señor les ordene volar hacia esta tierra, para
infnndirle movimiento coordínai!do á los hom•
bres que van naciendo, y se admite, como es lógico, junt.o con la tll:istencia de e,e otro _mnJJdo,
la posibilidad de un trutnequi: ep la d1strib11ción de esas almas, esta bella y noble señora, á
pesar de su altivo gesto de distin~ón, debió ~aber abierto sus lindos ojos negros en una tribu
gitana, porque sus menudos pies, di: baiJarina
célebre, estaban predestiuados á danzar ligero~,
entre aclamaciones y vítores, sobre el tablado de
los teatros de Enropa.
Yo tuve la indiscreción de confesarle todo es•
to. Y cLa Gitana&gt; rió con una risa fnnca. Vi
unos dientes muy blancos, unas encías muy !º"
jas unos labios muy finos. El seno turgente, 1n•
ci~dor, alzósele con una leve veheme11ci,. Y_ le
brillaron los ojos, ojos uegros, muy negros, 010s
de fiebre, ojos de iluminada. Y como si mis ir~ses hubiesen servido de conjuro .i toda una sene
de antigus y soHtarias ideas y ocultos anheles
irrealizables, cLa Gitana&gt;, tras de la risa, se pu•

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Cerrado el segundo •oncur,,o de la i-c ric,
primero olfnbético, el domingo 1ílt imo, n
el presente mí.mero publicamos la solucí6n
(}ue á nuestro jnicio es Jn, más ac rtada :r
de acuerdo con las condiciones propue ta . .

iAh! bello, cult,o Chopin, dí: ¿E s fugaz
gloria 1

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Abandona

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BLANCAS

Las blancas juegan y darn malt en d os j ugadas

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(1). ConPL\ R hnhi ratenidounafoert-1 defensa contra. el alaque c¡_ue ,·iene.
(2). El ata&lt;¡ue ele las blanca e' un mocl ,.
lo de vigorosa macstl'Ía. Uatla jugada es la
pr&lt;Ci~a .v rápidamente destruye la rcsi ten cía del enemigo.
(3). Con este :}T lo tres m ovimientos siguientes se demuestra cómo un jueo-o puede "'1' terminado pronto cuando á un mac t ro SP le prl' cntaoportnnidad para hacerlo.

e

f
g

Apertura del Peón de la Dama
BLANCAS

S.B•r C.pablaatt

NEGRAS

Hemos recibido olución exacta al problema ntímero 3, del seiíor Olallo Hubio. de
Uanan a, 'onora.
La solución del problema número 4: In
publicaremos en el p róximo número para
dar lugar tÍ reci bi r la ele losnficionados que
radican en los Estado~.

Suicr J.fle

1 P4D
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NtRA BARSl!RI, QVtl!N Ol!L.EBRO Ut.TIMI.IIENTl!
SV l'RIMERA OOMUNION

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1 vez

E ta solud6n nos fué enviada por la 'O·
ñorita A na González, que vive en la casa
númet'o 142 de la calle del l 5 de 1fa.vo, en
M onterrey. A su di po i i6n se halla, en
nu tra. oficínas, el premio ofrecido.

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Una

,
-2 veces
1 .,
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~-

siempre riendo con una risa de niña, sin conocer
el dolor de amar, dando l. todos el bien de su
alegría y derrochando, con el caudal de sus ri•
sueñas inconsciencias, los caudales múltiples de
sus admiradores.
¿N1111ca os habtis euco.ntrado en u11 caso
logo? ¿Jamás, al hablar con un amigo, al discre•
tar co11 una mujer, sentistei.s que sus almas vivían por fuerza una vida distinta á la qne debieran?
Yo contemplaba absorto á &lt;La Gitanas&gt;. ¿Cómo
pudo verificarse este trastrueque? ;,Qué cuerpo
de bailarina, de esas que van á disgusto errantes
por el mundo, suspirando por un.a vida tranquila de hogar, llevad en rehenes el alma de esta
bella señora, tan bella, tan aristocrática, tan social que yo he llamado cLa Gitana?&gt;
-Basta de soiiar disparates, me dijo suspirando, y al decirlo se alisó el cabello, corto y muy
negro, que en 1111 peinado á lo Cleo de Merode
le caía sobre la frente. Y se puso en pie. Al tra·
vts del vestido percibí toda la secreta perfección
de su escultnn.
De nttevo entramos en el salón. La música del
vals era amorosa y snave. Yo post mi mano so•
bre la cintura grácil de «La Gitana&gt;. La atraje ha•
cía mí dnlccment,, Bailamos. El seno henchido,
turgente, ebúrneo, ascendía y declinaba en un
ritmo plá.cido, tan próll:imo á mí, que s11 perfume se mezclaba al aroma sutil de las violetas de
mi ojal. Ibamos dando vueltas cada vez más am•
plías. ¡Divino vals de ensneño que puso en mi
alma un poco de locura! Bailamos, IQd gentil,
qut divinamente valsaba esta bella mujer, toda
aristocracia, que á pesar de su abolengo noble
debió haber nacido gitana y bailarina!

,.

,,

1

•&gt;

SRA, QUAOAI.UPE Vll.l.Al.BA DE QRANOI! Y SR. CARL.05 QRANOI:, CUYO MATftlMON/0 SE EFECTUO
RECIENTEMENTE EN SAN 1.UIS POTOSI

so un poco triste. Yo la escaché snspinr. Y yo
sentl estremecerse sn brazo junto al mío,
Nos sentamos. El balcón daba al &lt;Parque&gt;.
Veíamos sus árboles, tus luces.
Y así, bajo el cielo lleno de estrella,, &lt;La Gitana&gt; vistió con frasi:s discretas sus locos en·
sueños.
Yo había adivinado sus ocultas ansias. Ella,
indudablemente, en lugar de nacer altiva seliora,
debió haber sido gitaoa y bailarina.
-¿Ama usted esa vida7
-¡Oh, la adoro! lla adot"Ol-exclamó uuiendo
las mauos en nu rápido gesto y enlomando sus
lindos ojos negros.
¡Oh sil «La Gitana&gt; que muestra con coquetería, por los salones elega11tes, sus ricos broales¡
que asiste-siempre desde un palco de platea-á
todas las representaciones de gala¡ que conC11tte
á todos los paseos¡ que es adorada respetuosa•
mente-no muy respetuosamente-por todos los
hombres y envidiada, en silencio, por todas las
mujeres, vive, co,no ella misma ell:pone, triste y
enferma, al lado de su esposo; prisionera de las
etiquetas mttndanas¡ deseosa siempre de huir ha·
cia la alegre vida de la farándula y recorrer el
muudo, entre aclamaciones y aplausos, danaando
ligera, al són de los crótalos, sobre sus pies pequeños de bailarina.
&lt;La Gitana&gt; ama esa vida errante, Le gt1Staría
ir de una ciudad en otra, despertando, .i su paso,
amores, pero sin corresponder de corazón á ningún cariño¡ siempre libre¡ pendiente sólo de lucir linda¡ cada vez con un nuevo traje y, en todo
tiempo, elegante y bellL Y así, desenvuelta, jovial, desprcocnpada, ser como una encarnación
de la divina locura. Triunfar en los escenarios.
Sobresalir e11 los paseos. Las muos llmas de
brilla11tes. El esbelto y air050 cuerpo, ceñido fi.
uamente. Siempre stttil, voluble, ligera, dichosa;

.,

1
J

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TEATROS
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P artida jugada en Scw York, en el club
&lt;Rice&gt; de ajedrez en el match parn el campeonato del Ernpi rc , 'tate, entre los seiíor es Capttblanca y ,Tnffe.

usa.da !J \·cces
,, 1 vez

Saltimbanqui &gt;, opereta estrenada en el teatro &lt;Lírico&gt;
el ábado 1íltimo

L FRAu MAltSRAt.,

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r:,,11ti-♦""!IF,,l•--•---r.. 11ti-,;;e,.~•":iiítlr,~•--•~.►.--a-.:..1►.--♦~lt!--a~•-•~.►.- -.or..lt!-,.~•'""dCt::~11ti-..,,--Y.i1J:--•~~-~~.►......--,..~~

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eCa cJJ(ujer en el &lt;Xc9ar

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ñoras para d isminuir el tam, iio de d ichas prendas. Las faldas de los trajes sastre son ah~ra m~y
variadas; unas se estrechan en la parte 1.Dfcnor
por una banda lisa, dos ó más, ~alocadas en forma de angostas draperías, recogidas en los la_dos
por graciosos &lt;roches&gt;, y estas bandas, fruncidas
liJ!eramente, fijan la amplilod de la fal da ~u un
corte ceñido y estrecho, que reclama uoa silueta
fina , esbelta y delicada.
.
. •
Muy característicos son los traJ_es cuyo dtbUJO
semeja un pequeño tablero de aJedru; los hay
en todas las telas: tussor, crespón de China,
cllemiras y lanas inglesas. La falda , de corte casi
recto se adorna con draperías y franjas de la
mism'a tela, colocad.a en sesgo; el &lt;jaquel&gt;, de estilo
csmokwg:t, con los faldones bastante cortos-relati-.amente á los que se usan ahora, pues antes
se llamarían semilargos-y con la nota elegante
y decorati-.a de las solapas hrcbas !º satin negro y abiertas en formas de chal, su1 cuello, Y
adornadas con profusión de soutacbes ó galón, y
á veces los dos unidos en hábil y armonioso conjnotq. Damos á nnutras lectoras un liud~ mode·
Jo de dichos trajes; está hecho en cachemira azul
violeta, adornado con botones forrados en la mis-

Crónica
A lluvia In v11elto á vis itarnos; se a111111cia dis•
cretamente en los triste• crepúiculos de la
mtñ ,na, con so gotear
¡unndo y mouóto::no sobre los cdstales del cerrado baleó o. P.i.rece decirnos con su apaJ!ado
murm11llo: &lt;abridme. uo
temiis; traigo la frescura
y lozanía á los campo~,
el dorado tono á los lrntos que sólo yo puedo
madurar, y á vosotras os traigo la dulce Y J!ensati va m.!lancoHa de los días uablados; verud á
la ventaoa paril ver lit lluvia y soñu•. Al oir este tb.uumiento, dejamos las delicia.s_del desca:n·
so, y descorriendo las pesadas &lt;:_orhna~, enviamos un silencioso saludo á la mauana gns, que se
lavanta envueltilen so mwtode nieblas color de
humo. Y al contemplar l.l triste perspecti n , evo •
camos los · recuerdos vagos y poéticos á los coales deuam.os detener en su vuelo f11~itivo, s11pli cándoles que nos hagan breve compañia¡ pero en
esos din brumosos no quieren descansar en los
tibios nidos de los corazone•, porque hasta allí
sienten frío · huyen pre,arosos como J!aviotas
asustadu, y 1l0s vemos perderse en las leji1.11Ías
plomizas del velado horizonte¡ aca,o -.an b~sCllndo el sol resplandeciente y el cielo tranqa&amp;l_o
de los países cálidos, p11es los recuerdos senh·
mentales no gastan del frío oi de la duda , q~e
tiene t.anb semcj.anza coa esas nubes melaucóhcas de los días lloviosos.
E11tonces viene la mansa y pasiva contempla·

ca:

cióo á nuestro pe11samiento¡ ¡cuántas ideas nos
asaltan y cuántas reflexiones brotan al contacto
de las cosas exteriores! Lu gotas caen con apagado rumor sobre la tierra sedienta y sobre los
árboles ansiosos de recibir esta caricia hin nece•
saria á so vida .. ... ... Así también es la ternura ,
para hs almu, ¿no es cierto, h:ctoru mías? Las
hojas y las ramas recobran el matiz brillante de
verde esmeralda que sólo el agua puede devolverles, quitándoles la capa de pol-.o gris, con la
coa! el i11vierno y los huracanes les habhn cubierto. Y esta gozosa vuelta á la vida nos rec11erda la intensa alegría con que el corazón recibe el advenimiento de una dicha que se j11zgaba perdida ó nunca alcanzada. Hay algo de solemne, misterioso y deñniti-.o en esos instantes
s11premos1 en que la luz de una mirada, la suavidad de u11a sonrisa 6 el tono irresistible de una
voz q11erida 1 disipan, como por encanto, antiguas
tristtus, enviando claridades de sol primaveral
hasta el fondo sombrío de las almas solas y tristes, obÍigándolas á reconciliarse con la vida.
Y mientras pensaba en estas mara-.illosas resurrecciones, un peq ueiio pájaro, ( riolento y ent11mecicw, vino á distraerme con el espectácnlo
conmovedor de su ab.indooo¡ golpeaba acoogojado los cristales con las alas, llamaba á sus compañuos con -.oz quejumbrosa y suplicante¡ la
llovía caía lentamente y sin piedad sobre el pobrecillo viajero extra-.iado; ¿quién podría ayo·
darlo? .. . . . . . De impro"YihO se escuchó un trino
alegre y sonoro que bajó de la frondosa copa de
110 árbol -.ecino¡ el abandonado levantó so inquieta cabecita, y los lucientes ojillos se iluminaron con repentina alegría : había -.isto á una
golondrina que lo llamaba compasiva y tierna,
para compartir el abri¡(o de la misma rama y el
banquete inesperado de unos granos recoj!idos
por la pródiga avecilla aquella mañana. Y el pájaro, errante y cansado, voló de prisa á buscar el
calor de ese corazón generoso ..... . Las gotas de
agua siguen bajando del cielo entenebrecido por
la espesa bruma, y nuestro pensamiento continúa
recordando cómo la piedad sensitiva con que se
conforta á las almas solas y tristes, es la mis dulce y poderosa. de todas las piedades.

•*•
Las necesidades de la vida diaria enea.entran
ua recurso utilísimo en los trajes sastre¡ así es
que, con toda justicia las damas les conceden uoa
marcada preferencia y les dedican su particular
atención.
s~ nota, eu dichos trajes, una tendencia muy
bien definida hacia los &lt;jaquP.ts:t cortos; todas las
grandes casas de confección tratan de imponerlos, lo coal parece muy lógico en el momento de
entrar á Ja estación calurosa; pero ...... ,quién
podrá resistir la súplica de algunas damas elegantes, que indican á sus modistas el deseo de
alar_l!ar el &lt;jaquel &gt; del modelo siquiera un palmo
mb'f Y este deseo tiene su r.azón de ser, pues la
distinción y la severa gracia de los &lt;redingots&gt; y
&lt;jaq uets• largos es i11dudable, por lo cual queda
perfectamente explicada la resistencia de las se-

LGON tiempo hada que nuestras lectoras no -.cían, en esta
página, nada rela1ivo al ornato de la cocina y del comedor¡ pero como hemos recibido algunas cartas en las coales nos manifiestan el deseo
que tienen de obleneralgnnos modelosútilesá ue
respecto, obsequiamos hoy, con mucho gust o, sus
indicaciones. En electo, lectoras mías, una
de lu más indispensables atencione.s de
una buena ama de casa, debe ser procurar
que reine en el comedor un discreto refinamiento y buen gasto, así como uoa esmerada limpieza, arrtg lo y habilidad culioa•
ria en la cocina, pues no solamente dtbe
considerarse e~te asunto como placer, sino
como una absoluta necesidad de higiene.
Rabiatemos ahora de nt1estros grabados,
á fin de explicarlos á nuestras lectoras. El
primero repr116enta on ángulo de cociua,
dejando ~eral cocinero y á la doncella con
sus trajes propios. El del cocinero está
confeccionado en telil de lino. La blusa y
fa gana en colores claros, de preferencia
blancos. El pao1al6n es de tela obscura á
cuadros. El traje de la doncella es tamb1tn
de tela de lino ó percal negro, azul marino, café ó coalqniera otro color obscuro.
El delantal es de gtuero grneso, ya sea de
lino ó de algodón, blanco, adornado con
bordados de color y deshilados ó tiras bor•
dadas. En el peinado lace uoa cofia de
batista y tiras bordadas con dos grandes
cintas flotantes que caen por la espalda.

U no de ellos está adornado con bordado i oglé~
y el otro luce hermosos b .)rdados, hechos con se ·
das la vables de color, s d iscretos.
Los dos modelos son sumamente elegantes y
constituirán un verdadero adorno en la mesa
donde se coloquen.
M.uy grato nos será saber que nuestras lectoras
han encontrado de su gosto estos modelos y q ne
b1a obtenido con ellos a lguna util idad

PUR E DE GAZAPO

Se cortan tres gaza pos en dos pedaz os cada uno
y se brasean en &lt;consommé&gt; de cau. Se dejan enfriar y se hace la salsa y el puré como se ha dicho para el puré de lebrato.
Observacioo. -Se puede h acer tambi én el puré
de aves y de caza con las aves y las piezas de caza que vuelvan de l a mesa.

Haz bien
Muchas veces oigo quejarse de desengañ os á los que dedican gran parte de sos
~Canes á la propaganda de las ideas de regeneración social. Tropiezan á cada paso
con la ignorancia, con la mala fe, con la in•
,:ratitud y con la dtficultad de convencer á
la mayoría. Se desesperan de obtener escaos result.idos; Iras largos y enormes esfuerzos, al)!onos se desalientan y abando•
nan la lucha . .. . .. Yo tambié n he t enido
de~alientos y he sido herido por todos esos
tropiezos. P.:ro mi experi encia propia y la
Hidoria-qoe es la experiencia de los demás-me han ensr ñ ado que todo ello es
mu y humano, que si empre ha ocurrido así,
que todos los reformadores han luchado
con los mismos inconvenientes y que, sin
embargo, la humanidad ha realizado gran•
des progresos. Cuando he com prrndido eso ,
lJe rmpezado á tener paciencia, á esperar y
á no parecerme pequeña nwgnna ventaja,
ningún triunfo, niogaua conquista, por inferiores que á primera -.ista resultasen.comparados con la energía gastada en conseguirlos.
H.: aprendido que los grandes hechos socides se form-.n uí, lentamente, paso á paso, y que nada bay despreciable en el con-

En el armario y en la pequeña mesa vemos diftrenles pa ñ os de cocin1. y una bolPURE DE AVE

mate.la, con angostas franjas y presillas de terciopelo en tono más obsct1ro, y en el cuello una
ancha corbata de seda flexible del mi.mo color.
La falda se estrecha cu la parte in ferior por una
de esas bandas citadas -ya á nuestras lectoras.
Parece que las telas con dibt1jo -.an á tener
gran favor entre las demás¡ comieozao á introdn•
cirse las cachemiras de ese estilo, y la muselina
de seda labrada va á ser nua de las más privilegiadas á ese respecto. Eo1re éstas últimas, se -.eo
verdaderos primore~ de fantasía, pues unas tienen dibujos de colores muy suaves y casi es f11mados; otras ostentan un ornato claro y preciso,
formando contraste con el color del foudo. Las
blusas confeccionadas en muselina de seda con
dibujo increíblemente ligero y denanecido, son
encantadora~, y cuando se colocan en el canesú
ó camisola, lisas y sin pliegue que las haga poco
trasparentes, dan un efecto delicioso. Si la tela
está fuertemente impresa, se le cubre con otra
muselina de sc;da de un solo matiz, lo cual ofrece
un conjunto muy liudo. También el crespón de
China se usa con dibujo semejante á esas hermosas cachemiras de las Indias, ., ol foolard casi
siempre es con lunares de diferente color al del
fondo , como •erán nnestr.as lectoras en ese elegante modelo de traje para carreras, heliotropo y
blanco, que sin duda será de su agrado por su
elegante sencillrz.
MARGARITA.

sa para traer provisiones, hechos ambos objetos
en dril, y adornados con uoa franja de teLl en
colores "Yi vos y bordados de trencilla 6 cadena.
En el moro del frente está colocada una peque•
ña alacena, propia para guardar viandas ó platillos sin que dejen de nntilarse, pues tiene una
cortina de la misma tela, confeccionada con los
mismos bordados que lacen los paños y la bolsa, la cual , sin quitarle elaire, la protege del polvo y de las moscas.
E\te modelo de cocina con su prqueña est-nb,
armario y tablero para botes y cucharas, es mt1 y
sencillo y fácil de obtenerse eu cualquiera casa.
Los ateos dos modelos nos muestran un camino de mesa y dos centroF, que también pueden
utilizarse como servilletas para té.
El camino está hecho eu &lt;granitb ó etamina,
adornado con encaje de bolillos, un
deshilado angosto y pequeñas florecilla
bordadas con sedas lavables de colores
suaves y, si u posible. procurando que
armonicen con los colores de la -.ajilla.
Este camino, como verán nuestras lectores, es sumamente f.idl de hacerse, y
reúne á su sencillez un aspecto muy
hermoso -y original.
Los centros son del mismo género del
camino, pudiendo también hacerse en
tela lisa y sin dibujo.

Se brasean dos pollos con cconsommé:t de ave;
cuando están cocidos, se de jan enfriar. Se cuela
el caldo por el cedazo de cerda y se desengrasa
perfectamente.
Se reduce y se a fü1de una cocbarada de &lt;veloutb doble, de la reducci ón que quede. Se reducen
juntos la s11bstaucia y el &lt;velouté:t, lo cual debe
dar una salsa &lt;,uprcme&gt; muy consistente.
Cuando los pollos están fríot, se les quita la
carne, limpiándola de pellejos y de grasa, se pica y se machaca, añadiéndole la salsa. Se cuela
por el cedazo de tela y se pone en ti baño de
maría.
PURE DE LEBRATO
Se corta en coa tro pedazos un lebrato y se re•
boga en manteca, aiiadiéodole un cuartillo de
vino tinto de Borgoña y dos cuartillos de &lt;con•
sommé&gt; de caza. Se cocee á fuego lento. Cuando
la liebre está cocida, se cuela el caldo y se desengrasa; se reduce á la mitad, se añaden dos cuartillos de salsa española y se reduce de nuevo has ta
que espese mocho. Se cuela por el cedazo de tela.
Se le quita á la liebre la carne, limpiándola de
pellejos.
Se pica, se machaca y se le añade salsa española, colándola despots por el cedazo de tela y se
guarda.

tiooo caminar de las ideas. Me he con vencido de
que lo fundamental en la prcpagaoda es el acto
de fe que realizamos todos los días, creyendo
que aquello que predicamos, no obstante ser hoy
rechazado por mochos, sed, en lo fotarn, el credo
de la mayoría, ti credo de la humanidad toda, y
que esa fe en el porvenir de nuestras ideas se
va comunicando á los demás y es lo qae constituye la fuerza de las doctrinas y de los partidos.
Eso en cuanto á los deseogaíios que proporciona la ingratitud de aquellos mismos á quienes
queremos salvar, digo que no sólo no deben extrañarnos, sino que es preciso conlar con ellos
como cosa inevitable, segura. Quien tenga amor
propio y tan escaso amor al ideal que d choque
con la ingr.ititud-hlja, muchas veces, de la ignorancja, no de la malicia-pueda hacerle retroceder 6 renegar de lo hecho, ese q ue no se haga
portaestandarte de ninguna reforma.
Hay que hacer el bien á pesar de los ingratos,
sabiendo qae exislen, v resignarnos á que nuestros afanes sean olvidados y menos'li're•
ciados por los mismos que los aprovechan. El desquite de los que obran así
consiste en ver que, si 110 nombre se borra de la memoria de los otros su obra
triun fa, y los que les pagaron ~on desprecios ó rebeldíu personales, vi-.en de
los frotas de h s semil las que ellos sembraron.
R .IFAEL A LTA MI RA .

�FoT. FÉLIX, DE PARÍS.- ESPECIAL PARA "E L MUNDO ILUSTRADO"
FOT, FÉLIX, DE PARÍS.-

ESPECIAL PARA

"EL MUNDO

ILUSTRADO"

RAILE.-Ilecho en velo de seda azul pálido. La falda luc urn1 ancha gunruición de tu ( borch do con t ubillos
de cristal y plata ~- doble obre:falda en forma de úngul , adomadu con tlcc()S do cuentas y tubillo · d cri'. tlll y plata. La
TRAJE DE

parte uperior del cnc'r po y la mangas son d e Lul bord ado.

•

TRA.lE DE GARDEN- t&gt;ARTY.- Hecho en fi~ ísima bat ista 6 muselina bordada, y guarnecido con encoje de B rllselas. ' obrefal&lt;l~ corta por. el fren te Y alargada por &lt;letra . El c uer po está casi cubier to por anchns hombrera.e; de batista bordada con
encaJe en la orilh1, las cual
e cruzan por el frente y a n por detrás sobre Lma gran banda de )j t6n libert_y.
'

�El Mundo Ilustrado

Apuntes para una Novela

RA.LAS 0RMRS

[)JNSULT

AMISTAD INCOGNITA

UN OBSEQUIO

Diana: ¿Aú.n se acuerda usted de mí, querida
amiga? Pensaba que me había olvidado porque
la felicidad es un poco u:clusivista; pero asted
no pertenece á la raza vulgar, cuyo distintivo
propio es el egoísmo; por esto vi, co11 verdadero
gusto, su carta fechada en el hermoso puerto de
Gaaymas.
Decididamente Fernando manifiesta su gasto
por el mar y por la soledad para absorber él solo
todo el corazóo de so rabia adorada. Pero ruego
á usted, mi incorregible é impetuosa rebelde, qae
no vuelva á tener esos arrebatos peligrosos, enoj.iodose con sa esposo solamente porque en la
conversación intima con una anciana tía le llamó
á asted cmi mujer&gt; y no cmi señora&gt;, como usted
cree que debió hacerlo. No es ana ofensa uj 11D&amp;
libertad inconveniente la qae tuvo Fernando al
hablar de ese modc, mucho más si se toma en
cuenta su carácter serio, franco y poco afecto á
fórmulas supedla.as, sus sencillas costumbres de
militar que ha vivido lejos de los círc11los socia·
les y la pcrsooa de sa familia á qaien se dirigfa
en esa conversación que dió por resultado an
enojo tan iojasto por parte de Diana, mi irrefle
xible y caprichosa amiga, á quien deseo mayor
prud, ncia y todo bien.

Rostand : Desearía yo indicarle ua objdo lindo
y útil para bac:er el obseqaio de que me habla;
pero sería preciso, ante todo, conocer el gasto de
esa interesante desconocida que tanto preocupa
á asted.
Sin embargo, á las seiioritas en general les gasta tener en su tocador hermosos floreros, en los
• cuales colocan las rosas, violetas y peJ1Samientos
qae su amigo del alma les envía con frecuencia;
así, pues, le aconsejo q ae elija unos artísticos y
elegantes vasos de porcelaua, cristal 6 metal antiguo para el regalo qae desea hacer á la dueña
de su corazón, por la caal siente lo qae todos han
sentido, como asted dice muy bien.
-Doy á usted ana fórmula para hacer lapo•
mada qae desea: Vaselina, cincuenta gramos¡
manteca, cincuenta gr.1.mos; benzonaftol, cuatro
gramos¡ tintara concentrada de vainilla, diez
gramos, y esencia de Portagal, un gramo, Se funden en el bailo de maria la manteca y la vaselina, y cuando la mezcla comienza á enCriarse, se
le añaden las demás substancias.
MATRIMONIO

Amelía-: Siendo tan reciente el luto qac ustedes tienen, la ceremonia del matrimonio de sa
hermana debe verllicarse temprano, cuando más
á las ocho 6 nue.-e de la mañana, y asistiendo
solamente las personas de la familia y algunas
otras de absoluta- intimidad.

CONSEJO
MODELO DE TRAJE

Ana Maria: En esta sección ver! usted el mo•
delo para traje de lato que se sirvió pedirme,
Puede usted coofecciooarlo en velo ó cachemira
ligera. Preferí darle un traje de calle porque acaso le sea de mh utilidad que uno de baile, teatro
6 reunión¡ pero si usted desea alguno de éstos,
puede escribirme nuevamente y con macho gllllto se lo proporcionaré.
RESPUESTA

Si la música que se toque en dicha ceremonia
es religiosa y ejecutada en el órgano 6 en el armónium, no se opone á las reglas del duelo; únicamente es preciso elegir el género de composi•
clones, pues si fueran profanas, resulta.dan muy
impropias CD el caso de que se trata.
En cuanto al traje conveniente para ir á la
itJ.esia, pueden ustedes servirse del modelo de
traje qae tengo el guto de ofrecerles en esta
sección. Para seiions de alguna edad es más ele·
gante la toca 6 el sombrero pequeño.
AVISO

María Guadalupe: Escribí á t1sted por correo
hace varios dias; espero que ya recibida mi respuesta,

Amorosa: Lo qae usted siente, mi querida y
sencilla amiguita, son los primeros síntomas del
amor, pues así como el sol anuncia sn salida por
la claridad vag11 y opalina de la aurora, así el
amor se presenta, casi siempre, precedido de la
ilusión.
Si el j oven de que usted me habla es all caballero correcto, honrado y su porvenir está bien
definido, no encuentro ningún inconveniente en
que usted corresponda á su amor, y deseo para
los dos un hermoso día de ventura, cuyo dorado
crepúsculo no tenga 6u.
- Me parece muy bie.n que haya lllltcd elegido
un traje rosa, pnes las morenas se ven muy lin•
das vestidas de ese color. Los adornos pueden
ser de aplicaciones de encaje. si la tela es ligera
y angostos bieses de seda liberty rosa.
ORNATO DEL LECHO

Una admiradora: Las fundas de qac u.s ted me
habla debt:11 ser iguales"- la colcha; pero también
se asan de géocro fino como cambray 6 nansú,
adornados de encajes valencianos ó de bolillos.
Tengo mucho gusto en contestará sas preguntas y . por tanfo, no debe asted apenarse de diriglrmdas cuando lo traga á bien.

Lucrecia: Muy apenada estoy co11 la descripción que me hace usted de su molesta enferme•
dad. No encuentro otra solución si oo es la de
consultar con algún otro médico acreditado, pan
ver si éste le indica an tratamiento que la mejo·
re, como he visto ya en casos semejantes al de
usted, por lo cual no debe desanimarse ni temer
la imposibilidad de adquirir an pronto alivio
que muy sinceramente le deseo.
UNA OPINION

Lupe: Ante todo le agradezco sinceramente la
amabilidad con que me juzga, y hoyteogo el gusto de contestar á su pregunta. No hay ningún inconveniente, seí(ún yo creo, en vender el libro
que dejó á usted como herencia sa tío, mucho
más teniendo en cuenta el objeto tan loable al
cual destina el prodllcto de la venta. Para consega.ir ésta, procure usted dirigirse á algún abogado
que pueda interesarse por obtener dicho libro.
COSTUMBRES DE SOCIEDAD

Aralia: Cuando las relaciones amorosas te.rmi•
nan, existe la costumbre de devolverse mutuamente los obsequios que se han hecho entre si
los novios¡ así, pues, me parece indispensable, en
el caso de usted, que le envíe íntegra la caja de
papel y sobres, aunque su contenido se haya gas•
tado en parte escribiéndole á él. De este modo
verá en usted una conducta digna y delicada en
extremo.

1ARGARITA.

Acluando cierto dla como funcion ario
judicial en un acto de desahucio, me en•
cootré una libre la escrita, que l)Or curiosidad Jet
Itn ella estaba et sl¡¡ultnte Te!ato. que
bien pudiera se1 vir como argumento par a una novele :
•Pasaron d{as, meses, años y n~iraroo
, quince los que, unidos por amoroso lazo. permanPcimos Lacrecia y yo.
Privaciones y abundancias, tristeus y
alegrías, todo lo que ofrece esta misera•
ble vida, oo fueron e-ansa de que en tucrecla. notara nunca la m!s ligera va1 iacióa.
Siempre se mantuvo igual aquella ma
jer.
Pospoofa risueña ! todas horas sus
irustos, su bienestar y sa salud, por satisracer mls mb extravagantes caprichos.

•••

Así, sin que el cielo eAplendoroso de
mi dicha fuera nublado, llegó! nuestro
bogar el fruto de aquel amor que tan
cerca de la vida celestial nos habfa llevado.

•••

Uaa tarde ¡triste día! recib{ aviso ea
la oñciaa de que •algo grave■ ocurda en
mi casa.

•
••

El anriga del coche en que iba seguro
estoy de que me juzgó l)Or loco.
- ¡Corre! ;Arrea!- le gritaba &amp;ia cesar.
¡Qué calma la de aquel caballo! y 1qu~
lt"jos ae bada la casa!. . . .

•••

Luego recorrl, siempre á pie, ta jornada, porque la encuentro tau corta! . . .

•••

Pero no adelantemos los sncesos . . , .

*••

Cuando llegué, mi Lucrecia se revolcaba eo la cama, quej!ndose sin cesar.
Cord hacia ella, que se m~ abalanza
coa los brazos abiertos, y me dice:
•Creí que ao vendrfaa á tiempo; me
muero ... . Toma esta carta y júrame que
has de hacer lo que eat, escrito ea su
sobre ■ •

¿Cómo no jurárselo?
Cuando se lo prometf, aprisionó fuertemente mi cuerpo al suyo, besó mis labios coa un beso largo, ardiente, y cayó
de espaldas.

*•*

Ya no respiraba . . ..
Sus ojos dulcísimos ya no veían .. ..

•
**

•Te hablo as! para que no me perdonen.
•No soy digna de ello.
•E scucha. Marcial :
•Ea los días de mi desva:fo le amaba
más que nunca.
•Ni uu solo momento te apartaste de
mi mente.
•Cal, á conciencia de lo que hada; caf
iJOrque quise, por mala.
•Cuando caí, sentí asco de mí y no pu·
do el ar repentim iento que Eentta i.ntes
de ultrajarte, detenerme.
•D esde entonces mi vida fué horrible.
•~11Bcaba &amp;i a cesar C88tigo justo á mi
acción.
•Y lo enconbé haciéndote sufrir en el
largo perfodo que ha de transcurrir des
de el dla de mi muerte hasta el en que
leas esto ; porque tu cariño, el recuerdo
d., mi fin trágico y laii dudas Que por el
m.istulo de esta carta experime.ntes, habrán de torturar tu corazón.

Aquel beso último, que por lo apasionado trajo á mi mente el recuerdo del
primero en que se juntaron nuestros labios, se llevó para siempre la paz de rui
espíritu.

•
••

na aquella estancia lóbrega, ea que
fugaz se deslizó mi dicha, junto á aquel
lecho bendito, ¡cuántas veces, teniendo
la carta aquella entre mis manos , luché
coa el de.eo de conocer el m ister io que
sin cesar rue torturaba! . . . .
Pero le habfa jurado cumplir lo que en
el sobre estaba escritu, y que decía:
•Marcial : Esta carta ha de ser leída 1
por ti delante de nuestro hijo, el día que
él cumpla tos veinte años•.
1
Contando los minutos pasaron días, 1
meses, años, y llegó el ea q ue nuestro :
hijo alcau16 la edad señalada.

.
••

J. M M ORALES.

Qalen ame la luz, debe sallrde la mina;
quien saelle para sus hijos una patria Ubre, que aprenda A ser lndependlente.Z11macois.

**•la prostituclóo, ofenEl que se entrega,

de al mismo tiempo l. la moler corrompld•
y A la mujer pura.-Hans W meKtf'.

Stf'lora de ta Torre, llegada recientemente de Europa y América, predice lo pasado,
presente y porvenir por procedJmle.ntos
completamente nuevos, con grandes éxl•
tos procedentes de Egipto y Asia.
Hace toda clase ele consultas¡ horas: de
9 á x2a, m. y de 2 6 7 p. m.

2a. de Victoria, 42, bajos.

LA CREMA ROSADA

Adelina Patti

Usada por todas las grandes artistas y las damas aristócratas, es la mejor prepara•
cióo, entre todas las de su clase,

¡
1

Quia ce años a¡usrdé impacleute ....
i1.-'uánto sufrí eu ellos! . . . .

..

••

•/\si, mis remordimientos por lo que
hice y lo que ideo, serán mayores.
•Y lueiro, cuando llegue el momento
en que sepas esto, ¿qué sentimientos agitarán tu alma?
•¿No serla aalural que se despierte ea
ti y ea mi hijo, odio para mi?
• Y entonces, después de esos quince
años que he de pasar en la otra vida,
crueles, horribles, renacerán mlls fuertes
mis congojas, porque serán mayores las
que les proporciono coa la recordación
que aquí les hago.
•Te amo macho, Marcial, para que mi
arrepentimiento se conforme ocultando
mi maldad.
•Necesito que cuando tu espirita vaya
á juntarse con el mío allá en las regiones desconocidas, lo haga henchido de
dolor.
•Ya entonces el mfo no podrá sufdr
mlis, y merecetá tu perdóa.-l.UCllECIA•.

Amaneda . . . .
1
Los claros del sol no evitaban que aún
se distinguiera el cielo estrellado, y ya
caminábamos silenciosos mi h ijo y yo,
hacia uo lugu apartado.
1
Cuando Uegamoa le di á leer el sobre
y coa voz temblorosa me dijo:
-Hoy cumplo esa edad ; ¿vamos á leer
la carta?
-S{-le respondí.
Y zafando cnidadosameote una ciah
azul que presciataba el sobre, lo rompimos y la e:ztrajimos.
Decía:
•Marcial: Tú no eres el ¡,adre de nues·
tro hijo.
•¡Cuánto te hará sufrir cata revelación!
¿Verdad?
•iPobre hijo mfol ¡Qué porvenir más
triste te deparo!
•Pero eso es lo que yo ansfo.
•Que sufran ustedes mucho.

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�El Mundo Ilus tr ado

El Mundo llustrado

de Azahar Diez Doctores
El
Ramo
El Remedio Para Las
Dijeron
Mujeres Enfermas.
• •
que monna
CUENTO

El Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham es positivamente
u na cura para todas las dolencias de
las mujeres, tales como : males de los
ovarios. inflamación, ulceración, caida
6 desviación de la ma1riz y us consiguientes dolores de espaldas y debilidad espinal, adaptándose con particulnridad en el ' cambio de vida"
de la mujer.
Ha curado mas casos de leucorrea
6 flores blancas que cualquier otro
reme&lt;lio jamas descubierto en el
mu ndo. Disuelve y hace desaparecer
los tumores uterinos cuando empiezan á desarrollarse.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
Los s1ntomas debilitantes, que causan dolor y peso en la cabeza se aliviarán
enseguida, curándose de una vez con esta medicina. E n cualquit!f ca;;o siempre
ohra de acuerdo con los 6rganos genitales de la mujer. Corrije las menstruaciones im,gulares, penosas ó suprimidas, debilidad estomacal, indigestión,
hinchazón 6 hemorra¡,ria uterinas, la postración nerviosa , los dolores de cabeza.
ó debilidad general. T a mbién es muy eficaz para los vahídos, desmayos, languidez 6 flojedad excesiva, el mal humor. el abatimiento ó dejadez, la. irritabilidad, excitabilidad, debilidad nerviosa, desvelo 6 insomnio. flato, melaucolía
6 tristeza y dolores de espaldas. T odos esos son síntomas de D ebilidad
Femenil 6 de algún desarreglo del útero.
Para ~ personas de a111/J1J.r .re:rD.r que padezcan de los riñones el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham es sin rival
A la venta en todas las farmacias.
Preparado en los Laboratorios de

LTDIA E. PINKHAM MEDJOINE CO., Lynn, l\lass., E. U. de A.

Lolita, que era una nllla angelical, acabó
"E n 1903 escribimos á Uds
de vestir s u mulleca al lado de Luf1,lto y
Je pronto, con el candor de sus nueve con referencia á mi esposo que
allos. musitó:
-F.tlta el ramo de ,zahar.
sufria del corazón. Diez doctores
Lufs1to, que tenla un ano m,s que Lollta, contemplaba con sus ojos azules, dijeron que iba á morir. Uds.
grandes y pensatfvos la hermosura de nos prescribieron el Remedio del
aquella mu lleca de ca,tón vestida de nov ia.
Pnmero pasó sus manitas blancas por el Dr. Miles para el cora.zón en
tra)e de raso; drspué~ por el velo de encaJ•; al lin, las hundió gozoso entre los combinación con j la Nervina.
áureos rizos de aquella sonrosada frente,
que parecla hecha de carne para pensar, Así.J o hicimos, y el alivio fué
qulz6.s, qulds, en é l. ..
palpable desde el principio.• Se
loa á hablar·¡ pero Lollta dijo en aquel
tn1,tante con bu Uclo:
alivió algún tiempo después, y
- MJ malleca quiere llorar .... Mira qué
triste e1,ta porque no tiene un ramo de flo- aun cuando su trabajo es pesado,
res de esas que se ponen las novias.
se siente completamente bien.
Lutsito respoo41ó gentilmente:
-Yo te lo conseguiré.
Tengo gusto en participar á Uds.
- ¿Cómo?
- Se lo pediré a mi abuelita; le diré que esto como agradecimiento."
me lo compre, que es para tu mulleca.
SRA. X. S. EDWARDS,
-¿Me lo traes mallana, cuando vengas
A togar conmigo? .. ..
Wilncr, Ga.
- SI, mallana, s i la abuelita no me lleva
a dormir.
Esto prueba lo que el Reme-Yo no me acuesto nunca hasta las
dio del Dr. Miles para el coradoce de la noche.
-¿Y qué haces hasta esa hora?
zón .es capaz de hacer. Consiga
-Desando á la mulleca; la ballo y mientras la hallo, canto. A veces parece que Ud. un pomo y tómelo de
no tiene sueno . ...
acuerdo con las direcciones. No
-¡Ctarol 1Cómo va t tener sueno si la
aturdes con tus gritos y la metes en agua importa si solo es debilidad del
ftlal ¿Te gustarla A ti que antes de Irte á corazón ó dificultad or~ánica, de
la cama te hicieran lo mismo?
todos modos le bcncñcsará.
- Yo no soy de cartón: soy de carne.
- Y la mulleca no es de carne: es de
De venta en todu lu Botfcu
cartón .
Preparado por
-¿Se morirá por eso?
-Las munecas no se mueren, se rom•
peo . . ..
La abuela de Lulslto, que estaba de visita en casa de los papás de Lola, apare• UcJl&amp;rt. E. de Indiana, Estadoe Unlci..
ció por la puerta del salón, donde se bailaban ésta y aquél, Interrumpiéndoles
con ternura su dulce dJalogo. Y besando
á Louta y dando la mano • Lalslto, que
no querla Irse y bajó haciendo pucheros
las escaleras, tomó con él un automóvil
ciue la esperaba y partió ... .

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ANIMIA
l'DlBI\E&amp;, DIIB?LIJIAD
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•
••

Era una noche otollal de Infinita triste•

za, A lo largo de la calle de Callao las lu-

ces de los focos eléctricos reverbeubao
llvldas; los coches y tranvlas ensordeclan
con su ajetreo, crudo dos e veloces en el
fragor trepidante de la carrera. De trecho
en uecbo habla sombras, envolviendo las
"tollettes" de muteres mag:nlficas que
pasaban apresur'ldameote, nnas á ple,
arrezagándose con sobriedad elegante,
otras recostadas sobre el coJln oriental de
sus veblculos, luclendo entre terciopelos
el misterio esplendoroso de su carne
blanca.
Las manos de la abuelita, aquellas manos ab1.clales de la venerable anciana,
entretallaron por la cintura á Luis que Iba
asomado &amp; la veotanllla del automóvil.
-Ven acá . . .. ven acá- exclamó la vlejecita;- sléotate, que ha.ce frl.o ...
El nlllo no respondló, cumpliendo por primera vez, sumiso t las órdenes de su
abuela. Pero en seguida rompió á hablar
como un loro.
- Abuelita ¿sabes? .. . . Lollta tiene una
muJleca muy linda con un trate de novia y
me ha dicho que la !len un ramo de azahar. ¿Quieres comprhmelo ... Anda, sé
buena, yo te qulero mucho, mucho . . . .
Ambos unieron sus rostros en un beso
Inmenso ... La cara de ella, surc1da por
arrugas de melancolla, se sintió arrebolada por una aurora de eterna juventud.
Aquel beso faé el beso de la Infancia lozana á la vetez marchita, el b!so de lo senecto á lo nuevo, un beso de tradición
un beso de raza, un beso de vtda.
•
Y, acariciando al ntno, dof'la Romana
marmuró:
-Ahora vamos a comer y en segulJa á
dormir. Malla.na hay que levantarse temprano para Irá rezar á la Virgen por tu
papá y mamá. Ahora v• á hacer un ano
que murieron en aquel maldito treo. ¡Dios
mio, aué desgracia tao grande! . . .
Do ria Roman1, al recordar aonella catástrofe ferroviaria de Parls a Berlln, por
donde vl•Jaban sus seres mtl.s queridos,
sintió humedecerse sus oJos con la caricia
candente de una emoción suprema.
También Lulsito lloró.

..
••

Al dia siguiente, la abuelita y su nieto
•neron á la iglesia de Las Catalinas, si•

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principalmente para las afecciones de los r i.üone's y de la v ejiga, que s e manifiestan por dolor en la espalda, dolores reumáticos en las coyunt uras, sensibilidad en las caderas 6 en la iogle, micción frecuente 6 irritad a, v értigos,
hinchazón debajo de Jos ojos y otros síntomas precurs ores del t r m i ble 1J1al
de Bright y de la d iabetes. Las virtudes de los hipofos6tos como tónicos
genualei. son bien conocidas, y todos Silbemos que para purificar y enriquecer la sangre no hay nada que supere á la zarzaparrilla. La A rvelina es 1111
gran diurético. Entona los r iñones, para que estos i mportantes órga nos desempeñ en sns fnu.cionu debidament e y se eviten los males fodicados. La receta es como signe:
Jarabe compuesto de Hípolosfitos... .. .. . ... • . . . . 4S gramos
Jarabe: compu.e sto de Zarzaparrilla. . . . . .• • . • . . • • . 60 gramos

Extracto compuesto vegetal Arvelina. . . . .. . . . . . .

15 gramos

Se obtienen los ingndientes en cualq uier botica buena, y u.no m ismo
los mezcla en su propia casa. Se toma media cucharada de la mezcla d espués
de cada comida y al acostarse. Conviene tomu· agua en abundancia, especialmente cuando se notan sfotomas de padecimi en to en los riñones.
to•ndose frente il un altar que parecta
arder en la luz vlvlslma de los respl•ndo•
res que Irradiaban las velas encendidas y
los pequeños focos eléctricos colocados en
las paredes y el techo. Una qaletod mlstica y profunda- la quietud confortante de
los santuarlos- lovadta el s,grado recinto, envuelto en la penumbra sobre la cual
cala , á Intervalos, por un -,entanuco entreabierto, un rayo ele sol argentino. En
el altar, entre varias lm•genes de santos
cuyo nombre ha populanzado el culto, estaba la Vlrgtn llamada del Carmen, vestida con un traje de seda recamado de
lenteloelas y de piedras preciosas.
Luls lto y su abuelita se arrodlllaron en
dos reclinatorios de ébano dispuestos pa•
ra sos oraciones. Estaban Junto A una
capilla cerrada por una verla de hierro, de
estilo casi medloeval. Por alll revolaban
las almas en pena, como• una cita céllca
de un Dante divino. Dona Romana rezó
mucho; rezó con amor, rezó con dolor, rezó con fervor. Luisito permanccla absorto, fascinado por algo Que vela en la hermosura excelsa de I• Virgen.
Se levantAron, y mientras la abuelita
dlstrala su atención contemplando una
est11ltura que servia de emblema y coronaba una pila bautismal. et nlno, sllenciosamente, escaló las gradas del altar
lltgando hasta tos ples de la Imagen que
tenla en sus manos piadosas un manojo
de flores, por entre las caales asomaba
un pequello ramo de anhar, Y avanzó,
y avanzó estremeciéndose ,. ..
- Ya es mio-se dijo.
Y se lo echó al bolsillo con adem•n de•
cldldo, arrogante, hasta en su misma Inocencia , sacrllego.

....

En la noche de aquel dla, Luis1to, llevado otra vez por su abuela, toé al ver á
Lollta, Quien acababa de reanudar sus
· juegos lofaotlles con fU adorada muf'l eca .
Lollta, llena de Impaciencia, al ve.r a
Lulsito preguntó:
- ¿Me has traldo el ramo de azahar?
-SI.
- l A ver, á ver?
-Toma.
-¡Qué lindo, qué llodol

Viendo el ramo de azahar Lollta no se
acordó de preodérselo e n el pecho de la
mulleca. Sólo pensó en Lulsito y , poco al
poco, y Jugando y jugando, llegó á sentir
deseos de vestirse ella de novia para casarse con él. ...
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ANtCOOTA Df LfOPOLDO 11
Eo uno de sus frecuentes viajes á Puls,
el hoy difunto rey de los belgas, Leopoldo
11, ss paseaba completamente soto por el
parque de Moneeaux.
En un arriate llamó su atención una
flor rara y se adelanto A cogerla; pero lamedfah.mente apareció ua guarda que,
coo la amabilidad acostumbrada entre al·
gunos Individuos de sa caerpo, Je dilo:
-1Eh .... salga usted de ahl, fogfés de
patas largas . ... 1 tao sabe usted que está
prohibido pisar el césped?
El rey, A quien hizo mu~ha gracia la
&amp;~entura, se Iba A marchar, cuando el
guarda, mlrAndole, le dijo que crela conocer aquella cara.
-Es muy posible-repuso S. M.,-y
para que no vuelva A dt'SplotArsele el Inglés de patas largas, aquf tleoe usted mi
retrato.
y le dló una moneda belga de cinco
francos, en la cual estaba grabado el basto real.

.Acunreln
Entre las dos torres de la vieja Catedral, donde crecen las solitarias siemprevivas, una c:lgiltlla dormita silenciosa.
Abajo, las calles solariegas y estre·
chas, con sus aotlgoas casas de piedra
y sus anchos balcones de hierro.
Allá lejos .... tras las collnas, se hunde
el FOI como una hostia de luz ...
En la dulce languidez de la tarde, el al.
re es fresco y huele á moahlla ....
De pronto suenan las campanas del vetusto campanario, las campaa11.s broncas
y tu de pfal'ildero són.
La tlgüella escucha atenta, sacude las
alas perezosa, alarga el cuello, y vuela¡
vuela descendiendo oblicuamente como s
bajara A detenerse sobre la f Jente de la
plaza. donde las mujeres llenan de agua
sus cántaros de barro. Luego, el ave describe ua amplio circulo, y trazando espirales lentamente, se eleva en el espacio ....
Y aquella clgüetla de largo cuello, de
alas aogostlls y puatllgudas, y de patas

EL DEBER DEL HOMBRE.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer
es un t6nico maravilloso. Limpia,
depura y enriquece
la sangre, expeliendo todos los
venenos del sistema y comunicando vigor á los
nervios. Tomándola

La Sangre es Enriquecida
Los Músculos son Fortalecidos
Los Nervios Vigorizados
V la Salud Restablecida
La zarzaparrilla es sólo uno de una
docena de ingredientes de que está compuesto esto maravilloso remedio, cada
uno de los cuales ejerce una acción especial en la. obra restauradora de esta.
medicina. Esto no puede decirs6 de
otras Zarzaparrillas, pues sólo es verdad de la Zarzaparrilla del Dr.

Ayer.

No se deje usted persuadir ó engañar
por alguien que coo urgencia le reco•
mieode otra Zarzaparrilla de la que
nada sepa. Procúrese usted la legltl•
ma Zarzaparrilla 11 del DR. A VER."
( N" contiene alcohol)
Cada f'rruco oat.enla la /Órmula en la
.,.otu..lata. 1~reounte 11sted ,Í 3u Wd1co 1n
qt1c opina de la Zar:aparrilla del D•••
dy~r.

elDR.J.O.AYEB y CIA.,_
El Sr. Don Vicente Galindo, de San PreparlldaPor
Lowelt, Mue., E. u. de .A.
Pablo, Papantla, Ver., México, hablando de las famosas Píldoras de
luen,as y f11ntas, parece una cru.1 de plaVida del Dr. Ross, dice: "Creo mi deta, una cruz que el huracAn hubiese arreber manifestarles que bace miÍs de doce
batado • fa iglesia .
meses tnvo conocimiento de sus PíldoEo lll calle, unll vieja que camina sacudida por el viento, se santigua al toque de
ras de Vida, y desde entonces he estado
oración, y, rtzongaodo, rezoagaodo, se
usándolas en mi persona y familia,
alela . . . .
siendo suR resultados siempre invariaY el ave, en el bello palsafe de aquel
bles é infalibles; advirtiéndoles que ancreoú.culo, es también como una caprichosa
·c1gaena pintada en la acuarela de un
teriormente era yo partidario de otras
biombo chino.
preparaciones; pero desde que usé las
Y después, cuando las sombras arropan
dldorns de Vida del Dr. Ross no las
los carcomidos torreones de fa Iglesia, que
semejan dos fantasmas en la ooche, la cf.
cambio por la-. primeras, por 11'!1: éstas
ga:na desciende, pósase pensativa cerca
superiores.
• un grifo de hierro, y alll, con el cuello
"Sirva la presente como tesl imonio
encogido y una pata bafo el ala, esponja
do mi gralilud, recomendando á mis
su blaoqulsfmo plumaje, y simula una al•
ha magnolia entre la ruinosa arquitectura
111nigos y por.;onas que no hag-nn uso
de la vlejll catedral.
Je of r:is prepnrnciones que no sean J11p
RAFAEL ANGEL TROVO.
e-1P11rio1111dn." Pildorns del Dr. Ilesa!''

DIVINIA

~

r---._,_._;;,.:;:;7.;._

El perfume exqulaltof ...___,,_.-..
que ha conqulatado en
muy poco tiempo el fa• •
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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