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                    <text>Registrado como articulo de 2~ clase, e-1 26 de Febrero de 1914.

Segunda Epoca.

,

.

Sábado 4 de Abril de 1914. ·

Tomo 1.-Núm.- 7.

�INDICADOR

"Arte y Letras"
Se publica todos lo, sáb,: ios por la

Cía. PerlodístiGa MexiGana. S. A.
DIRRCTOR:

J. M COELLAR.
GERENTE:

MIGUEL LANGAR ICA.
OFI CINAS:
3~ Riucooada d~ Sao Diego 41.
Teléfonos:
M"x 20-85 Nt! ri.-Eric. 14-51.
Apartado postal 45 bis .
MEXTCO , D. F .
PRECIOS
Ejemplares sueltos . . . . . . . . . . . 20 cs.
S ubscripción. trimestre .. . .... 2 50
Extranj •ro. trimestre. . .. . . ... 5.00
con excepción de Est;¡dns Unidos y Cu•
ba, en donde regirá d mismo precio
que para la República.
NO GIRAMOS

TODO PEDIDO DEBERA VENIR
CON SU IM PORTE.

No se devuelven originales.

PRONUNCIAMIENTO
Los estimables colegas coti•
dianos dicen que el Conservatorio ;\acional de Música y Arre
Dramático, según su última y
pomposa deiügnación oficial. va
a convocar a una junta de ''filólogos, literatos y actores" cuyos
nombres figuran en listas de
'' respetabilísimas autoridades:"
para que discutan acerca de la
manera como debe pronunciarse
el español en las clases de declr.mación del establecimiento.
, Yo no soy, ni presumo de ser,
ninguna de las tres cosas: ni mucho menos autoridad en nada : y
por esto tengo la seguridad de
que mi hum ilde nombre no ha de
figurar en esas honrosísimas listas, ni he de ser de los elegidos
que levanten su vm: en medio
de tan respetable y severo auditorio. Por lo tanto puedo entretenerme en charlar con mis bondadosos lectores, ya que sé q ue
mi opinión no ha de hacer variar en un ápice la de los autorizados varones que in tegren las
juntas oficiales.
A primera vista parecerá que
ya que se trata de pronunciar el
español, no habría más que pronunciarlo como lo pronuncian
lo,;; españoleé. Dt: esta manera

se respetaría la tradición del idioma que, desde antes de ser importado a la América, es decir,
hace unos cuatro siglos o poco
más. se ha pro"unciado en la
península ibéric,, como se pronuncia ahora: se respetaría la memoria de los que nos hicieron el
obsequio de uno de los idiomas
más bellos del mundo y se conseguiría la uniformidad del habla española en tocl.o el mundo.
Pero ante estas al parecer razones, se leva 11tan otros •antos
inconvenientes: porque si bien es
cierto que ahora se pronuncia el
español en casi toda España si bilando la s, linguo-dentando la
z, haciendo otro tanto con la c
y desdoblando el sonido líquido
de la 11, no siempre ha sucedido
así, y si queremos co nservar las
tradiciones de l lenguaje, estaría
más pue to en razón que los españoles pronunciaran como nosotros y los andal uces, ya q ue así
se pronunció el castellano hasta
hace mu •\' poco más de cuatro siglos; s in que sepamos por q ué
prevaleció la pron unciación actual 5obre la usada a ntiguamente: así e, que la tradición no e:;
razón en favor de la pronunciación castellana de ahora, y es
muy prcbable q ue muchos de los
conquistadores de la Nueva España ha) an pronunciado como
aprendieron de ellos los indios.
En cuanto a la uniformidad
de l hab!a española. tampcco se
consegniría mucho, pues que los
neolatinos, que no pronunciamos
de acuerdo con Castilla. somos
una inmensa mavoría ,. lo más
prubahle es que l~O todos quisiéramos adoptar h pronunciación
castellana, caso de que ella se
adoptara en la clase de declamación de nuestro conservatorio. Y
si a los neolat rnos de América
sumamos los muchos provincianos de la mis111a Es paña que no
están de acuerdo con el modo de
pronunciar en Casti lla, tendremos que no se habría u niformado nada; y ya que los castellanos
son tan pocos, harían mejor en
pronunciar como nosotros, lo cual
es más facil que hacerlo como
ellos, y así se acabaría la carencia de uniformidad de pronunciación.
Por otra partP.: creemos que se
✓,

trata de fundar una escuela nacional de declamación, y una de
sus características serfa la manera de pronunciar, peculiar de
nosotros, con nuestro canto propio y nuestra acentuación y c:-intidad que también son enteramente distintas de las de los castellanos r ancios.
El art ículo de donde hemos tomado los datos de la próxima junta dice que Fernando Díaz de
Mendoza acusó a un nuestro
comp::i.triota de haber perdido la
"música del idioma" por sumanera de pronunciar. Me fijo en
la opinión de Díaz de Mendoza
porque es director hoi1orario,
consorte, de nuestra escuela de
dec lamación, pero no me parece
que la música del idioma la haya
perdido nuestro compatriota por
su manera de pronunciar s1110
que, como digo a1Jtes, tenemos
nosotrcs los mexicanos nuestro
acento, nuestro canto y nuestra
cantidad propias, lo que hace
que la música del id ioma español, como nosotros lo hablamos.
sea distinta de la que le imprimen los castelÍanos, pero el que
la música esté cambiada no quiere decir q ue se haya perdido, y
el mismo derecho que t iene el señor de Mendoza para que no le
guste nuestra música tenemos nosotros para que no nos guste la
de los castellanos.
Ahora, hay que hacer seguramente una salvedad : todo lo dicho es para el caso de q ue se qu ier?. fundar una escuela nacional
de declamación; pero si se quiere q ue los alumnos de nue~trq
conservatorio reciten el "Desdén con Pl Desdén," "El Vergonzoso en Palacio" u otras obras
del teatro clásico español, seguramente que tendrán que procu rar q ue su pronunciación se acerque todo lo q ue sea posible a la
de lo.; que vivieren en Castilla
cuando se escribieron esas obras,
por más que, ele ninguna manera, llegaran a una música tan
bella como la que oímos de boca
de la compañía Guerrero-Díaz
de Mendoza en sus deliciosas
temporadas, porque no es la pronu nciación la sola causa de la
música del idioma.

J. M . C.

La arquitectura árabe

en Toledo
(Fragmento)

La arquitectura árabe parece la hiji del sueño ?,e
un creyente dormido después de una batalla a la
sombra de uua palmera Sólo la religió n, que cou
tao brillantes colores pinta las huríes del paraíso y
sus embriagadoras delicias, pudo reunir las confusas
ideas de mil diferentes estilos y entretejerlos en la
forma de uo encaje. Sus gentiles creaciones no son
más que una hermosa página del libro de su legis•
lador poeta, escrita con alabastro y estuco en las
paredes de uua mezquita o eu las tarbeas de un al,
jama.
La Religión del Crucificado tradujo el Apocalipsis y las fantásticas visiones de los eremitas. La luz
y las sombras, la sencilla parábola y el oscuro misterio se dan la mano ea ese poema místico del sacer•
dote, interpretado por el arte, al que la Edad Media
prestó sus severas y melancólicas tintas.
Ni Roma ni Bizaucio tuvieron uua arquitectura
absolutamente original y completa: sus obras fuerou
modificaciones, no creaciones, porque como dejamos
dicho, sólo oua nueva religión puede crear una nue•
va sociedad, y sólo ea esta hay poder de imaginación suficiente a concebir uo nuevo arte. Roma no
fué más que el espirito de Grecia encarnado en un
grao pueblo. y Bizaocio el cadáver galvanizado del
Imperio, eslabón que en la cadena de los siglos unió
por algunos instantes el mundo que desaparecía con
el que se levantaba.
He aqui por qué dijimos que derrocada eu nues•
tra Península la raza del Narte por la del Oriente.
el desarrollo de la religión había hecho del desarro•
llo del ª!te una oecesjdad. ~I secreto impulso que
lo empujaba a su dest100 existía, pues, en la coocieo•
cia del ingenio ismaelita; pero aun se encontraba
muy distante del té rmino de su carrera, por lo que
ea los primeros pasos se limitó a satisfacer sus oece•
sidades por medio de la imitación.
En este puoJo, como fácilmente se comprende,
comenzó la primera época de las tres principales eu
que puede dividirse la historia de la arquitectura
muslímica toledana, época que a su vez puede divi•
dirse en dos períodos, uno de imitación, y otro de
lucha entre la idea original y la influencia extraña
de los diferentes géneros arquitectónicos que se
amalgamaron entre si para crear el nuevo estilo y
que d~ró en Tole~o casi tanto tiempo cuanto p~rmaoec1ó aquella crndad ea poder de los infieles.
Pocas son las muestras que nos quedan hoy de
ambos período,;, pues habiendo desaparecido lagrau•
d~ "aljama" o al_c ázar de los reyes moros, como asimismo la mezquita mayor, sobre los cimientos de la
cual Fernando el Santo levantó la iglesia primada
sus obras de mayor importancia y por lo tanto la~
más dignas de estudio, se hallan fuera del alcance
de !1uestra crit~ca. Sin embargo, basta examinar la
anhgua mezquita que es hoy capilla del " Cristo de
la Luz," la iglesia de " Santa María la Blanca " la
de "Sao Román," y algunos otros restos de la a;qui,
lectura_ de los árabes toledanos, para poder señalar,
hast_a ~1erto punto coa exatitud, los caracteres que
la d1stiogueo.
. Obsérvanse en ella restos de las·coostruccioaes g6,
tlcas, como_ capiteles y fustes de columnas empleados
en _las fábricas, que para atender a sus primeras ne,
ces1dades, erigieron los sectarios de Mahoma después

La Virgen de la Rosa.-Escultura centra l de la puerta
llamada de la "Chapiaeria:" fachada norte
de la Catedral de Toledo.

�de conquistada la cindad (1). La forma
de los templos guarda, por lo regular
bastante analogía con las de las basili·
cas cristianas, hallándose compartidas
en naves como éstas, y comenzando en
( 1) Téngase presente que por cons·
tracciones gótica~ entendemosaquí las
debidas a los godos, y no las del género
ojival, a las que algunos designan im·
propiamente con el nombre de góticas.

la cabecera algucas ~eces con ábside.
Los arcos que soportan las techumbres
de las naves son redondos o de berra•
duras, observándose asimismo, hasta en
las construcciones más primitivas, el
empleo ae los arcos dúplices en la or·
namentación de los muros, Los fustes
:le las columnas que sostienen las ar•
querías de estos edificios, son unas ve•
ces de mármol y otras de ladrillo y ar,
gamasa; pero siempre gruesos y pesados.

La forma octógona, que en alguncs de
ellos se observa, es uno de los caracte·
res distintivos de este período. Los ara•
bescos o adornos del gusto árahe con
que embell11cían sus obras, son escasos,
toscos y casi siempre imitación o copia
adulterada de los adornos propios de
los órdenes de arquitectura que habían
visto al pasar, triunfadores de los pue·
blos que amarraron a su yugo.. . . . . . .
G USTAVO

A.

MEXICO ARTISTICO V MONUMENTAL
r

BECQUER.

Altar Mayor del templo de San Francisco Acatepec, Cho~Ja, Puebla.-Fot. Kahlo.
füc ulturas laterales de la puerta de la "Chapineria" de la Catedral de Toledo.

�~==--~_.:=E=L=I=D=I=O=T=Á==;

(§L
-Qae me traigan a ese hombre, dijo
el rey de Prusia.
-Aquí está, Sire.
Y el idiota entró.

Hubo momento de silencio. Como si
faeran manos vivas, los ojos del rey es ·
carbaban, indagaban, recorrían al cau ·
tivo de pies a cabeza. Detrás de él se
mantenían nguidos dos ayudas de cam·

po, y en el muro un reloj. hacía esca•
rrir sus segundos ..... .
-Ah, dijo el rey.
Y con sus ojos pareció tomar la cabe•
za del espía.
Era asquerosa, erizad, de cabellos
húmedos, con dos ojos llenos de podre·
dumbre, que daban ganas a lo; soldados
de vaciar con los pulgares o agujerear
con un alfiler. Aquello no era una ca•
beza; mas parecía una bola de queso
con una abertura por donde se es~apa·
ba algo líquido; como los restos de nea
alma ahogada ...... Aquello era muy
triste.
- Y decís qu~ este hombre ...... Ha•

Por Jorge D'E ■ parbée .

blad francés delante de él, señores, de·
cfs que .... ?
-Que no es idiota como lo simula,
Sire, y que vuestra majestad puede in•
terrc garlo perfectamente.
-Entonces, dijo el rey, eres tú qnien
se escapó de las manos de mis granade,
ros en la noche del 19. Tu traías ins·
tracciones para el señor de Chavert...
Extendió la mano y tomó un papel

qne mostró. El hombre continuaba mi·
rando al suelo.
-Sí, dijo un ayuda de campo, quiere
también hacer creer que es sordo y ma·
do. Es ne hombre habil.
El que había hablado así empujó -.1
espía por el hombro. El idiota miró al
prusiano y se puso a reír .... Daba lás·
tima verlo.
-Precisaré, dijo el rey. Aquí tengo
una carh que me advierte de tu misión.
Estás descubierto. No bagas el necio.
Habla.
El hombre no se movió.
Hacia algG.n rato que un viejo gene•
ral, que s.e había levantado de su asien·

to, observaba al idiota. Era un g111ie·
ral de cabeza blauca, un pel'SOJlaj e. Se
aproximó.
- Os reconozco, señor marqués!
El pobre hombre no oyó. Balanceó
su cabeza y de s11 boca esc¡¡-rrió un poci&gt;
de baba. Se oyó al reloj que dejaba
resbalar los &amp;egUDdos, aquello er-.- muy
triste.
El rey dijo:
-"Vos" tratabais de prevenir al se·
ñor de Chevert, acantonado cerca de
Achem, para que llevara consigo un
caerpo formado por los regimientos de
Navarra, de Aubernia, de caarenta com·
pañías de granaderos.••.•..
El idiota se paso a persegnir a una
moscas con el pié. El zapato cayó pe•
sadamente sobre el pavimento.
- , ..... y de dos brigadas de caba•
Hería, para marchar contra Halberts•
tadt. No es así, "señor"?
El reloj respondió . . .•..
Entonces el general de la cabeza pe·
luda dijo:
-Estoy segare, Sire, de que este hom·
bre es el marqués Antonio de Kerves•
cop de Coadilo, un gran señor en Bre·
taña. Otros dos hermanos militan en el
ejército de Cheverty. como él, los tres
son valientes, se les tiene por "buenos
ideadores de golpes." El 19 tenía barba
y hoy no la tiene, pero es la única di•
ferencia.
--Os reconozco, dijo el viejo. Un gl'n•
tilhombre cuida de su dentadura. Abrid
la boca.
El harapo h11mano no se dió por ton•
tendido. Llamaron al g1'lltladern1)rusia·
no qae estaba de guardia en la puerta.
Este se acercó al idiota, lo cogió por el
caello y le hizo abrir l.a l,oca por fuerza:
los dientes eran sarrosos llenos de
lepra y fétidos. Esta sucie&amp;d hizo en•
rojecer al vieio:
-Es fuerte! Es fuerte! repitió.
El miserable adelantó un paso y tom6
una silla. La cogió del respaldo y la
levantó por el aire, pero seguramente
que ignoraba su eso, la dejó nuevamen·
te. Después fraució el entrecejo y se
arrau ·ó una pestaña, con furia.

-Es fuerte! es muy fuerte, repetía
el v,iejo oso.
La escena impresionó a los ayudas
de cámara que eran jóvenes. Se pusie·
ron pálidos y uno je ellos su iurró:
-Realmente está enfermo, no hay
más que verlo para darse cuenta.
El idiota seguía sus expresiones, y
fué el único momento en que pareció
animarse un poco. Pero inmediatamen•
te desapareció toda huella de razón.
Movía pesadamente la cabeza con aq11e•
)los pelos qae le daban aspecto de puer•
co espín, y morvoso, horrible, parecía
despedir de s{ un sabor de miseria in•
meoaa .. .• Aq.uello era muy triste.
-No hablará, dijo alguien.
El rey sintió compasión.
-No reconozco en "eso" ninguna
baella de aristocracia. No hay que vio•
lentarse, general. El espía francés nos
ha hecho mucho daño, pero si por des·
gracia fuéramos a condenar a un ino•

El rey, disgustado, se volvió a mirar
por la ventana; los oficiales Jo imita·
ron: el idiota en el colmo de la impu·
dicia, se orinaba de pié en su sitio . ...
El rey quiso salir, pero el oso, testara•
do, le retuvo.
-Sirel todo se confabula para enga•
ñarosl No salgaisl No salgais, os lo rue •
gol Yo también dudo; pero la duda, co·
mo dicen vuestros poetas, es más que
la convicción; es la verdad que se ha
dejado atrás, os conjuro, este hombr11
es un impostor. Estádesempeñandouna
admirable comedia!

Este es un hombre de corte y no habrá
tenido tiempo ....
p.,ro la piel del idiota, bajo sos gui,
ñapos estaba llena de suciedad. E l vie•
jo frotó. Había tal porquería que tomó
un cortaplnmas para limpiarse las
uñas:
-Es la primera vez que se engaña
al oso, dijo. Sire, pido que • e!te hom·
bre permanezca donde está y mientras
tendré el honor de solicitar una corta
conversación con vuestra MajPstad.
-Seguidme, contestó el rey.
Y)alieron.

-Porque hay que confesar que sois
un actor admirable, señor, dijo diri•
giéndose al idiota.

o o o

cente ... .. .

Los jóvenes oficiales se inclinaron en
señal de acatamiento. El viejo oso, en
el fondo del salón se apoyó en el muro
para pensar. Con los puños cerrados
estrechamente, repetía a cada momeo·
to: Es fuerte, es muy fuerte .... Repen·
tinamente tomó una de sus pistolas, pa·
só detrás del idiota y se ta descargó a
la aliara de los riñones, por la espal·
da, sin bala, pero tan llena de pólvora
qae el fuego llegó hasta el techo. El
enfermo no movió uno sólo de sus
músculos, ni siquiera el hilo que unía su
boca pestilente con el piso. El rey se
echó a reír:
-Y bien, ¿estáis ahora convencido ?
Creis que este hombre es efectivamen•
te sordo?
El viejo se sintió poseído de un.a ra•
bia feroz, su cara se puso verde. El
odio le mordía el corazón y se oían sus
palpitaciones mezcladas al ruido del
reloj. Hubo ana pausa larga.
-Vaya! dijo el rey fatigado, todas
esas experiencias no darán ningún re,
saltado. Estoy convencido de que tene•
mos delante a un pobre idiota vagaban•
do. lQaién lo aprehendió?
-El oficial Kohn de los búsa res ama•
rillos, Majestad, un oficial muy pers,
picaz.
-Tanto peor. Ahí tenéis una cabeza
qae jamás ha sido ci.paz de pensar na,
da. Es una alma muerta. No da más
muestras de vida que un estremeci•
miento en los brazos y en las piernas,
un poco de babeo, una vitia miserable.
Por lo demás.... . •

- Sin embargo, dijo el rey, todo pa·
rece probar .... Este hombre perdido,
este desgraciado, sucio hasta la podre•
dumbre . .... .
El viejo arrancó de golpe el cuello
del pobre hombre. Cayó un guiñapo. Se
decía entre dientes:
-He tenido una idea. Voy a ver ....
Hay que tomar todas las precauciones

La voz del viejo gruñía:
-Os juro, Sire, que no me equivoco!
-Eso no es más que un capricho ....
-No! no! Suplico a vuestra Majestad
qae espere, quedan aun otros medios,
uno sobre todo.
- l Cual ?
-Y bien, Sire, estamos delante de la
tenacidad de un francés, no obtendremos nada de él si así se lo ha propuesto.

�Conocéis a esa raza heroica, pero tao
espootfoea, tao futil. ...
Gira roo en la esquina de no corredor.
Las voces se perdieron y sólo se perci,
bió un susurro; después, al cabo de un
corto espacio, el rodar de un carruaje,
precipitado, El coche trajo a alguieo,y
el rey y el oso entraron de nuevo a la
sala donde esperaba el idiota.
Excepto el monarca, sentado iodoleo·
temeote en su silla, todo el mundo mi•
raba al enfermo, y la iocrednlidad del
rey se iba infiltrando poco a poco en
los secretarios, los oficiales y basta al
granadero que estaba de centinela en
la puerta. Durante la ausencia de los
dos grandes persooajes el miserable ha·
bía golpeado la silla, babia llorado, reí•
do y hecho toda clase de incongruencias. Se asustó con una plur1a de ave
que estaba en un tintero. Pero se le
babia retenido por la fuerza en medio
de la sala, y, allí, olvidando todo, volvia
a dejar caer su cabeza y a dejar correr
sn baba iomnoda. Sµ vista cansaba una
grao lástima.

una dama de Halbertstad, antigua dama
de compañia de la reina Lecsioska, que
conoce perfectamente las caras de toda
la corte de Francia. La be hecho venir, y si vuestra Majestad lo permite,
la baremos entrar para qne reconozca
al marqués.
-Que entre.
Dos alguaciles empujaron una pner•
ta, y la "trampa" entró dnlce y distio•
gui]a, sin hacer ruido, con pasos feli•

volaba se detuvo en ese instante como
si quisiera ser testigo de la escena.. ...
La mujer pasó rosando al enfermo, vaciló, lanzó un grito y cayó . .•. Esto fué
más fuerte que todo. El idiota ' dió una
grao impresión a su rostro:
- ."Sírvase asted aceptar mi brazo,
seña" ...... .

Aquí se detuvo.
o o o

DOS.

-Señora, preguntó el rey, conocéis
a ese francés?
La alemana miró al idiota muy ateo·
lamente.
-No, Sire
-Muy bien, dijo el oso, ya os baremos llamar. Servíos salir por la "otra
puerta."
Para ello había que atravesar toqa
la sala y pasar junto al prisionero. El
reloj señalaba las tres. Una mosca que

-Sire, dijo el ie11eral, vamos a con·
fundir a este hombre. En Versailles
tiene fama de ser un hombre de "bue•
na fortuna." Así dicen ellos Hay aquí

Lo que siguió es indescriptible, ~e
produjo un tumulto. El rey se levantó
pálido como muerto .... La mujer de·
sapareció.
- Alguien dijo: franceses ligeros. ...
Hubo un ruido de conteras de fusi•
les y de marcha de soldados, una lucha
en el patio, y !lD medio de todo la voz
del señor de Kervescop de Coadilo que
gritó c lara y tonante:
-Viva el rey de Francia!
En seguida se oyó una descarga de
fusileria; veinte balas que hicieron
blanco en aquel inmenso corazón.
-Así !os cojemos a todos, gruñó el
oso.

El 1ovieroo en Holaoda.-Campesioa holandesa
lavando ropa en un agujero hecho en la nieve
en un lego helado.

Los ríos y canales holandeses convertidos
en cal zadas y caminos con
la nieve.

(Traducido especialmente para AR
TE Y LETRAS.

¿POR QUE? • • •
A ELLA
Para" ARTE Y LETRAS."
¿Por qué, mi dulce amiga, somos necios
Ocultando los dos nuestros amores? ..... .
¿Por qué fingimos bárbaros desprecios?
¿Por qué fingimos bárbaros rencores? ....
Nos amamos los dos, los dos sufrimos
Viendo marchitas nuestras flores bellas,
Y en nuestras almas el amor sentimos
Que deja hond,s e imborrables huellas.
Me quieres l no es verdad? .... Cuando me miras
He notado que riendo palideces,
Y alguien me ha dicho que por mi suspiras
De la noche en las tristes lobregueces. ·
Que hablas de mi cuando no estoy contigo,
Que me recuerdas cuando el mal te agobia,
Y que me llamas ·•apreciable amigo"
Por ocultarles tu pasión de novia!

Y yo también te adoro, también siento
Al verte, que mi rostro se demuda,
Y el pobre corazón late contento
Haciéndome olvidar mi pena aguda. •

La maravillosa instalación de tubos neumáticos de la oficina central de Correos de Lcndres que será puesta al
servicio público dentro de pocos días.

Y yo tamoiéo, cuando se aleja el dia
De la noche esq1,1ivaodo el negro manto
Exclamo con pasión: "¡Amada mía!
l Por qué no vienes si te adoro t~to .. _. ... ?"
Ya lo ves, nuestras almas destrozadas
Por la ley del deber, sienten lo mismo
Y al recordarnos lloran contristada~
Y se adoran los dos en el mutismo.
¿Por qué, entonces, vivimos separados
.Si de amor insaciable ellas se muer'eo ?....
¿Por qué, entonces, vivimos· alejados
Si -esas almas ·son nuestras y se- quieren. : .. ?
Miraflores, Marzo de 1914,
A. B. ALVAREZ.

La familia Real bo!.i.odesa, aprovechando el rigor
del invierno pasado dedicándose ,. patica.r.

lln curioso modelo dt! bcte pescador iornmer¡!ible que
se está estud1acdo en los muelles de We!t-Mister.

�r;;p=-=-=--=--=========================-.=.=_==_:?~~&gt;'4
~

Do~ore~
L1 religión ha consagrado no día
pua la conmemoración d&amp;l dolor de la
Virgen María al pié de la cruz en que
espiraba el Redentor del mundo; ha se·
ñalado como punto de meditacióo aquel
trance terrible, aquella escena desga·
rradora, eo que el más grande de los
dolores iba a ser objeto de coito para
la cristiandad enternecida. Pero la
cristiandad se ha .:nidada bien poco de
la tradición y del espíritu de las cere•
monias, y ha visto venir el día de tao
triste aniversario, pensando en todo, meaos eo el dolor de la Virgen, hasta lle•
gar a convertir el viernes de dolores eo
viernes de placeres.
A medida que el mundo avanza, la
h~maoidad marca más y más su ten·
deocia al placer, y parece ya cooveo·
cid.a de oue no ha nacido para otra co•
sa. En los avances del progreso no se
hao desarrollado eo la misma propor·
cióo las costumbres austeras y los placeres; y esta tendencia a divertirse es
tau poderosa, que sacrifica desde las
tradiciones má.s respeta bles hasta la
simple lógica de los aniversarios.
Parecía natural que al civilizarse las
sociedades, tom•ran el debido incre·
meato y perfección, así las costumbres
que reconocen uoa tradición doliente
y fúnebre, como las que tienen un ori·
gen de festejo y alegría. Era natural
esperar que el ineludible dolor por los
muertos, de que nadie está exento, for,
mara, como movidos por el mismo re•
sorte, grupos y grupos de dolientes,
preoc.opados con la memoria de sus
muertos y que eo día señalado fuesen
consecuentes consigo mismos, coo los
finados y con el sentido común. Era na·
toral esperar que los fieles.católicos eo
su habitual iotraosigeocia coo los de•
má.s cultos, lo fueran con el carácter
y esp!ritu geouíno de los aniversarios;
era natural, era lógico y ageoo de toda
falsa interpretación, encontrar· hoy a la
cristiandad, en uoa conmemoración re•
petida hace diez y ouev~ siglos, entre•
gada a la contemplación de un asunto
tan serio, tao triste, tan conmovedor y
tao luctuoso, ocupada por lo tanto en
prácticas y ceremonias, ya no sólo per•
fecciooadas y engrandecidas eo virtud
de la civilización creciente de las so·
ciedades, sino en an¡,.logía siquiera con
el carácter del acontecimiento que se
recuerda.
Pero oi los muertos, ni los dolores de
la Virgen, oi los dogmas más sagrados,
ni las ·tradiciones más veneradas basta•
ria ouoc~ a destruír el predominio que

•

entre la gente tiene el deseo de gozar
y de divertirse.
Si los ecos de Carmen y la Mascota
hao llegado ya, por los repetidos, a los
habitantes de alguno de los planetas de
ou ~siro sistema, se hao de ver eo apu ·
ros para saber cuándo lloramos y cuán•
do nos reímos eo la tierra.
-Compañero, dirá algún habitante de
Marte: están tocando eo la tierra la
Mascota. ¿Por qué será?
~Ha de ser el circo.
-Otra vez la Mascota, compañero.
-Ha de ser el aniversario de alguna matanza.
-Otra vez.
-Han d~ estar llorando por los
muertos.
-Otra vez y más recio.
-No tenga usted cuidado, compañe•
ro; se bao de estar acordando del te•
rrible dolor de la Virgen al pié de la
Crnz.-Hoy es para ellos Viernes de
Dolores.

--Y esto que estamos viendo ¿es la
fiesta como se celebra eo su origen o es
uua degeneración?
-Eso. Hace no siglo, por ejemplo es•
ta era uoa solemnidad puramente reli•
gio.a. Casi no había familia eo México
que no pusiera eo su casa ·'altar de do•
lores," el cual consistía en poner una
imá.geo de la Virgen de Dolores sobre
unas gradas, y a sus pies no sólo mu·
chas flores, sino trastos y objetos de ba,
rro, cuya superficie cubierta con semi•
llas germinadas, verdegueaba, simboli·
zaodo fa entrada de la primavera, la
época de la siembra cuya suerte se en,
comendaba a la Virgen.
En uoa especie de oración agtícola
uo simbolismo en que había mucko de
patriarcal y de sencillo, porque la
ofrenda era humilde, iogénua y sigui•
ficativa; habfa necesidad de cultivar
con veinte o más días de anticipación
aquellos sembrados en pequeño qne
iban a constituir un adorno agreste y
de muy distinto género y acaso más
grato a Dios que los blandones de oro.
Ahora bien, como casi todas las fa,
milias mexicanas necésitaban proveer•
se de flores en la mañana del viernes
la demanda era superior al producto y
cada madre de familia, persuadida,
tierna y profundamente de so deber religioso de poner cuantas flore&amp; pudiera
a los pies de la Virgen dolorosa eo el
día eo que la cristiandad recordaba las

mortales :1-0gostias dela madre.de Dios;
la madf'e de familia repito, llena el alma con aquel recuerdo coo que edifi•
c ~ba y enternecía a sus hijos, al raya!'
el al b.t eo desabillé d~ mañana, sin la•
zos ni cinta,, sino cubierta con un tá,
palo negro, se apresuraba a esperar a
la orilla del canal a las indias io.tro,
doctoras de flores. Asf podía compratl
mochas flores a poco precio, y apenas
hacía su provisión, regresaba al hogar
doméstico, en donde toda la familia es·
taba ocupada eo poner el altar.
-De manera, repuso el otro babi•
tante de Marte, que hace no siglo esa
sociedad era todavía religiosa!
-Sí, COJlservaba costwnbreS más pu•
ras, y lo~ jóvenes y los viejos, y los oi~
ños y las mamá.s, eran en ese dfa exclu•
sivameote sacristanes en honor de la Vir•
geo.
-Cómo degeneró esa costumbre?
-Es mn,y sencillo. Algunas mamás
empezaron a llevar a sus hijas; lo cual
sabido por los opvios de éstas, llevó a
la orilla del canal a los primeros con•
currentes qi:e oo iban a comprar flc,res;
a los novios siguieron los qne oo tenían
sino queriaa novia, y a estos últimos
siguieron los que ao querían novias ni
flores, sino echar flores a las novias1 El
amor sustituía a la devoció n, las mueha·
chas ~e compooian, la¡ mamás tenían
necesidad de peinarse y los pollos se
enseñorearon del paseo de las flores.
Algún coronel de cuerpo, místico profano, tuvo eo mal hora la inspiración
de mandar música, y aquella silencio·
sa, elocuente y piadosa colecta de flores,
ha venido a parar en lo qui' está usted
viendo,
-(Oh témpora, oh mores!
Exclamó eo no aparte,
Muy tieso y muy sereno,
(Q ne era poeta y bueno)
Aquel sugeto del planeta Marte.
Comprendo por qué arte
Hao llegacjo a adunar allá eo la tierra
Carmen, y la Traviata, y la Masoota
Y Barreiro, y las niñas y las flore!
A la solemnidad santa y devota
De la Madre inmortal de los Dolores.
Los dos habitantes de Matte se fueron a acostar, porqu.e con el aspaviento
del poeta s~ les descompuso el t.elescopio.
FACUNDO
(JosÉ T .

DE

C uÉLLAR).

1

Las campanas que lloran

La justicia de los hombres es compa·
rabie a eSI\S. vacilantes antorchas que
en las noclles tempestuosas los espuma,
dores de playas inclina sobre la puo•
za.ole miseria. de los desperdicios del
mar: un. perfil se destaca, uo contorno
sale de fa sombra; pero nunca se divisa
et' conjunto. sobre todo, nunca la cabe•
za callada qel escollo, motivo y causa
del naufragio, aparece eo el horizonte.
La 1oz es muy pobre!
La mañana del r&lt;:&gt; de enero de 1905,
Que era domingo, toda la pequeña aldea
de Sauveterre cuchicheaba como abejas
al desountar el día.
Atado al flanco de un cootrafaert~
pireueo, desde donde se domina como
ua convidado a la mesa, el mantel ro,
bio de un valle, esta Aldea no posee
ruás que no espacio horizontal: la pl:iza
de la Iglesia, las callejuelas empedra,
das en forma de escalera a lo largo de
las cuales cascadeao riachuelos de las
agttas de las casas, qae de~cieodeo rá·
pidas y caprichosas hacia los campos.
Es pues, en la plaza de la Iglesia don•

de se reunen los aldeanos eo la~ horas desgracia! gime no abuelo, en cuyo rostro
enjuto de bronce se demuestra al es•
dominicales y. en la tarde los fervieo•
pauto.
tes adoradores del jne_go de pelota.
-Si acontece uua desgracia, tanto
Aquella mañana, dos grupos se ·ha•
bfao formarlo Que discut1ao con pa~ióo; peor para los que la hayan querido, re,
ciertas palabr:1s repetidas se distiognfan plicó Juan Bonich, cuyo oído era muy
entre la multitud: "Campano, campa- fioo, no obstante su empleo.
Al rededor de los .dos rivales, los al,
oié." la campana, el cámpanero.
En su dialecto uo anciano explicaba. · ,deanos permanecieron silenciosos Como
~Desde que la pobre Magdalena que todos los de su raza. prudentes, som ·
eo paz de•cause, y que am_ílba tantQ lo~ bríos; pero rara. vez violentos, respetan
la cólera de los demás, y aun.ca ioter•
"Aogeln~," ha dejado una "!'el{ta de- 300
franco~ para el campanero,,se hace oe- vienen eo una querella; esperan, gta,zoci • de P.stado cuando otro ocupa el ves, abstraldos, y sólo su piedad, des,
empleo. Todos los muchachos de la Al· pdrtada por la miseria del vencido, los
dea se disputan el lugar, y aquel que hace salir de su.inercia.
El nuevo campanero se introduce por
se despide oo le quiere abandonar.
-Sin embargo, replicó uoa voz. el la puerta del campanario, abierto con
Sr. Cura tiene razón de quitar a Juan la llave co_ofi,ida la víspera, por el anBouich que ya cumplió el año. Lleva ciano pastor. Mientras que en su seguj •
yá tres veces, que borracho, ha hecho miento Juan Bonicb se desliza eo la
tocar las campanas como condenados estrecha abertura, uoa joven se lanza
sobre él.
ele! infierno:
Vestida de negro con su capuchón de
-Ah! está el nuevo camoooero, Lui,
sillo, el Daonch (el inocente). El otro le franela roja que encierra su rostro y
sigue ... . .. Señr¡rl va a suceder alguna sus espaldas, estaba sombría y ardieo 1e .

�se podia comparar a un tizón de noble
fresno, ardiendo aún en su extremidad;
y su alma, que pareda también sombrla
y ardiente, flotaba sobre su rostro. Ro·
gaba, ordenaba.
-No irás más lejos, Bouichl
- Ya es tarde! ·
-No sabía que te amaba •.... .
-Si me hubieses hablado antes, en
lugar de hacerte seguir por ese Luisillo, no habría yo vaciado tantas veces el
vaso. Ya lo ves, un hombre que sufre
como yo, bebe o·se mata,
-Pero aliora?.. : . Suplica la joven c¡le
la capucha roja.'
- l Ahora?. ..... He perdido mi sitio
allá arriba, Voy a procurar recuperar·
lo. Soy µobre, bien lo sabes. Esos 300
francos nos hubieran ayudado a vivir.
Adiós!
Y se lanzó.
Las camp:i.nas -Eran tres, arregladas
según su talla,:__se dest:i:caban sobre el
cielo, solamente prote11das por un te·
chito de doble colgadizo parecido a un
pabellón. Alrededor de ellas, el campa,
nero disponía de una estrecha galeria.
Antes que el n_uevo campanero hubie·
ra podido desatar la cuerda de la cam~
paña máyor, Juan.Bouich surgió cerca
de él.
.
-Déjame tocar hoy en la mañana, pa ·
ra mostrar a la aldea de lo que soy ca·
paz.
-Hola! Y·darte el empleo!
,-Te dejaré tos 300 francos de este
..;
ano . .... .
-Crees que podré comprar sio dine·
ro tos pañuelos de seda y lqs capucho·
aes que desea la bella Anita?
-Necio! Crees que porque ella te
ha hablado dos domingos, va a ser tu
esposa? Es a mí a quien ama!
-Mientes!
- Pues bien, mira!
Se inclinaron hacia la multitud; entre
tas ropas negras de les aociaoos flamea·
ba la capucha roja de la hermosa niña,
cuyas manos desesperadas se tendían
hacia los dos rivales; más alto, más
claro, más vibrante que las otras se
c~cuthaba su vo.z que subía hasta el

campanario como uoa · abeja de agudo
dardo.
-Juan! Juan! Baja, déjalo, oo lo
creas, mi.ente! Veo, Juaol
-Escuchas? dijo el hombre triunfan·
te a so rival.
-Entonces crees que tú te c..sarás
coa elia? i..o voy a impedir. Me voy a
matar! ·
·
·
-Vete al diablo!
-Me voy a m_a tar: Tendrás empapá-.
dás tus manos de sangre y todas se ale·
jarán de ti ocultando su frente ruboro•
sa bajo so capucha. '
·
Saltó hacia la balaustrada opuesta a
la multitud, del lado en que la Iglesia
dominaba un abismo rocallo~o, ioexo·
rabie. En ~egoimiento de ac¡.uél que
quería morir, Juan se lanzó. Lo asió
con sus robustos brazor, estrechándolo
y empujándolo bacía la vieja escalera
para salvarlo, En su lucha salvaje, apa·
recian algunos momentos a los ojos de
la espantada multitud; ya en el fondo
la escalera resonaban los zuecos de
aqoetlos que se aproximaban .••...
Entonces aquel que, para huir de Id
traición del amor, soñaba en el abrazo
del abismo, mordía como un furioso el
rostro del enemigo; un instante libre ya
de ·su· rival desfallecido, se lanzó al
abismo.
·
Juan Boich Je vió da:r vueltas, chocar
con un ruido sordo contra el techo de
la Iglesia, rebotar .abajo ya inerte sobre
las primeras rocas, como uo haz de le·
ña que los montañeses lanzan a lo lar·
go de los rápidos resbaladeros.
El campanero dió un grito de espao•
to; medio loco ahullaba como ahullao
los perros a la muerte eo las noches de
luna; con su frente ensangrentada chocaba contra las campanas sensibles que
cantaban himnos extraños como en los
días de sus borracheras.
Producían, esas campanas, tales sonidos que parecían veladas de crespón;
esa frente humana, martirizada por la
locura y el sufrimiento, les arrancaba
ooa queja parecida a aquella que les
arranca los pájaros nocturnos cuaorlo,
ciegos por el sol se estrellan dolorido3

ue

contra el aéreo bronce. Aquella maña•
oa el dolor homaoo se traducía por las
vibraciones del bronce suspendido en
la torre del campanario; los más frenéticos movimientos de este dolor despertaban sos acentos más apasionados; y
eo el costado de las . campanas .se des·
!izaba, roja y pura como. gemas, la san·
gre del hombre.
1
Los aldeanos asaltaron al campaoe•
ro:
-Tú lo has matado! Tú lo has mata•
do!
-El se ha matado, yo os lo digo, él_
se ha matado!
-Nosotros te hemos visto! 1:, tenías •·
entre tas brazos! Uo instante, el campanero se asió cooti-~_las campanas, re·
belde, temible. A sus pies, surgían de
la escalera como dt un respiradero, el
odio, el furor, la crueldad humana; pero ante él. el cielo de aurora exteodia
su aogélic;:a paz; el ho_mbre parecía
apoyarse sobre él, bañado en su lu;i::
era el hombre eterno, cautivo de la fa·
talidad, mientras que su sueño le de!ig·
oaba horizontes imposibles.
Y el campaÓero resistía.
De pronto, detrás de los rostros que
se destacaban en la penumbra de la
e~calera, distinguió como una llamarada roja; entre todos los gritos, recogió
ese grito proferido 'p or una voz de mu•

ARTE MODERNO MEXICANO

jer.

-Miserable! tú lobas matado!
Sus furores, su valor mismo, se troca,
roo eo una laxitud infinita. Se abando·
nó la multitud deseocadeoada.
De este crimen pasiooal, fué salvado
por su defensor del cadalso: pero el
bello joven pirineo empleará largo tiempo en la degradante labor de los prisio•
neros, se eocalleceráo sus manos que
nunca enrojecieron la sangre de los
hombres, sino solamente la púrpura de
las auroras eo la cima tle los campana,
rios armoniosos.
ISABEL SANDY.
(Tradujo Enrique Barberi.)
Ilostraciooes de Carlos Neve,

Cabeza de estudio, por Julio Ruelas.

�íl

LO

I N E V I T A B ~L E

Para ARTE Y LETRAS
Lo recuerdas? ...... Yo dec!a: tú me
amas, tú me quieres, más no eres para
mil. . .... Yo p,nsaba, meditaba, y este
triste desenlace, y este epilogo dolien •
te Jo esperaba yo de ti.
.
Tú llorabas, te enfadabas, y mirándome a los ojos: en qué piensas? no me
quieres? ..... . sollozabas con amor. Y
devuelto yo a la vida por tu voz dulce
y querida, mi~ visiones ahuyentaba y
olvidaba mi dolor .
Pero sabes qué pensaba esas tardes
en que juntos por el parque al pasear,
me mirabas mudo y triste, con afanes
silenciosos, con anhelos de llorar? ....
Yo pensaba en este instante, lo espera•
ba, Jo temia, y aún sabiendo que eras
mia, siendo dueño de tu amor, desenla·
ce inevitable! tras los velos de lo arcano, lo miraba yo cercano con pavura y
con horror.
Y aunque al múndo proceloso desa·
fiara yo orgu lioso de tu espléndida belleza. lev'lutando la cabeza con desde·
nes y altivez, allá dentro de mi pecho,
como vendaba! deshecho, las pastones
batallaban, y a mi oido mu1muraban:
es para otro, tuya no esl ..... .
Lo ~ecuerdas? ...... Esa tarde! Tarde obscura, triste y fria cual sonrisa de
desdén! Td en el piano, tristemente,
preludiabas quedamente un nocturno
de Chopin. Yo, sentado junto al piano,
te escuchaba silencioso, contemplando

perezoso empañarse los cri~tales por 1~
lluvia, que finguiendo caprichosas esp1•
rales, daba un tinte de tristeza . a la
lánguida belleza del crepúsculo mver·
nal; en el aire se aspiraba la am~rgura
del ambiente, y la clámide plomiza de
los cielos, arrojaba su luz ténue y enfermiza, que medrosa penetraba por el
amplio ventanal.
Al contacto raudo y leve de tus ma·
nos marfilinas,-pajaritas de la nieve
-sollozaba triste el piano, con acento
casi humano, melancólico de amor; Y
las notas arrancadas a sus cuerdas do,
minadas, en el aire se agitaban c_omo
grandes mariposas, que volando ~1steriosas, el espíritu llenaban de tristeza
y de dolor.
Más de pronto, repentina, suspendis·
te la harmonía; la divina sinfonía tuvo
un brusco terminar; y cerrando el ne·
gro piano, con los ojos empañados, con
anhelos de llorar, a mi lado te sectas·
te, y a mi oído murmuraste, temblorosa de pasión: es muy triste! ...... yo no
quiero recordar esa canción! ...... que
siento algo aquí en el pecho, que no
puede por estrecho encerrar el corazón! . .. ... Y tu rubia cabecita, ~oña•
dora y amorosa, apoyaste tembloro5\ en
mi pecho varonil. Y lloramos, lo re·
cuerdas? ...... y muy juntos sollozamos,
y eu el llanto desahogamos el espíritu
febril.
Y la noche con sus sombras sorprendiónos siempre juntos, mientras los bri·

llantes puntos de las luces taciturnas,
se encendían en las nocturnas calles dé
la gran ciudad; y soñamos con la dich_a
de una vida siempre bella, como el brillo de una estrella, lejos de la humani ~
dad .....
Pero no! ..•. Todo era sueño, vano in•
tenlo, loco empeño de un momento de
pasión. El final lleg~ implacable, _dolo•
roso, inevitable, realidad y no 5cc1ón.
Yo te amaba intensamente, con amor
lánguido y suave, un amor íntimo, ardiente, que no puedes comprender. Tú
pensaba!&gt; que me amabas, y coptenta,
sonriente, existfas para el presente, y ..1
amarme te engañabas, me engañabas sid
saber.
Pero yo lo comprendía! Tu carácter
siempre alegre, y mi atroz melancol!a,
no podían juntos vivir; lo miraba yo en
tus ojos, lo esperaba, lo sentía y al pea•
sarlo cada día me espantaba el porve•
nirl
Ya lo ves! Era forzoso! Este triste
desenlace, implacable, doloroso, termi•
nó nuestra ilusión. Tú quedaste inilife·
rente, yo sin fé, sin luz, doliente; tú pea•
sando en lo futuro, yo pensando en lo
presente y llorando mi pasión 1
Y aunque pasen meses y años, y aun,
que premies mis, anhelos_ co~ te_rribles
desengaños y te nas de m1 aflicción, tu
recuer:l.o en mi memoria vivirá lleno
de gloria, y el amarte eternamente será
el único consuelo de mi pobre corazón!
Y olvidado de este
mundo.sumergido en Jo
profundo de mi p,ma y
mi dolor, sueño, eter•
no visionario, en la di•
cha, hoy imposible, de
morir en la penumbra
y el misterio de esa es·
taocia, embriagado en
la fragancia de tu boca,
-flor de Abril,-con
tus ojos en mis ojos y
tu rubia. cabecita a-po·
yada sin sonrojos en
mi pecho varonil; y en·
tr'l tanto en el ambien 1
te, melancólicas vagan·
do las dolientes, suaves
notas del Nocturno de
dolor, y la lluvia en los
c ristales azotando per·
sistente, murmurando
quedamente su mocó·
lego de amor!. . ... .
FERNANDO DE F UENTES

}R.

Ecce Horno.

•

El Presidente de la República en la ceremonia de rt:c1ba su nombramiento como pre,idente honorario de la Aso•
ciación del Colegio Militar, y entregar a esa corporación la bandera de la gloriosa brigada del gen,:ral
Anaya, la cual ceremonia se efectuó en Chapultepec el domingo p ...5ado.

Misa de alba
Del reloj de la igleJia destartalada y vieja,
Qae duerme bajo el palio de unos altos arbustos
Se esc.apan uno a uno cinco toques r, bustos
Que se antojan el triste prolongar de una queja.
Qu~da vibrando el toque, se desvanece y deja
En m1 débil memoria, mil recuerdos vetustos,
Todos ellos amargos, todos ellos adustos,
Con aduztez de horrible rememoranza añeja .
La campana del templo llama a misa a los fieles,
El sacristán bosteza dentro de gruesa manta;
El noble sacerdote con un dulzor de mieles
Pónese albo ropaje; el clavicordio canta.
A lo lejos se escucbc1 el ladrar de lebreles
Y un fulgor ilumina tosca imágen de santa ..••
CARLOS ORTIZ.

Crue,ifixus
Es la hora del dolor. Naturaleza
Enmudece cual campo funerario;
Y un hálito de muerte y de tristeza
Envuelve la tragedia del calvario.
La imbécil multitud que con fiere za
Condenara al sublime visionario
Beoda de placer y de vileza.
Contempla, indiferente, el victimario.
El mártir en la cruz, doliente y triste,
La horrible prueba con valor resiste;
Consuma la expiación de nuestros males;
Un murmullo se eleva de sus labios
Y olvidando, piadoso, sus agraviQ!i,
Expira el Redentor de los mortales ... .
LEOPOLDO ZINCUNEGUI TERCERO.

�los señores Oficiales de ese
crucero ibero don José Gon•
zález Hontoria y don Juan
Pastor Tomasetti quienes, fue•
Los marinos del Crucero "Carlos V" ron objeto de muy delicadas
Señores Comandante Don Salvador Bu· atenciones por parte de oues·
higas Abad, Tercer Comandante, Agus· tra sociedad.
Entre los agasajos que reci,
tía Medioa y Cibils, Alférez de Navío
Don Ramón Vieroa Belaodo, Teniente bieron los señores marinos se
de Navío José Margado y Antón y Doc• encuentra el banquete que
tor 29 Médico del Cuerpo J. Antón qne ofrecieron en céntrico res•
como anteriormente ioformó uno de taurant el martes último los
nuestros redactores en su crónica social señores Enrique Zavala, Prefaeroo grandemente agasajados por el sidente del Casino Español,
Honorable Ayuntamiento Metropolita- Edoardo Noriega Vicepresi •
no por el Primer Magistrado de la Na• dente Je este Centro Ibero,
ción Sr. Gral. Victoriano Huerta y por don Eduardo Moreno Goozá·
la S ~cretaría de Estado y del Despa- lez, Cónsul General del Rey
cho de Relaciones Exteriores, regresa• de España en nuestro pa!s
roo a Veracruz el sábado último acomv y los señores Adolfo Prieto,
pañados lde comisiones del H. Ayuota· Manuel Fernández Teruel,
miento y de la Secretaría de Estado ex· Benito Zavala, Ramón Cenv
teno y Juan Ramón de la Ve•
presada,.
.
.
El señor Comandante, Buh1gas Abad ga.
Este banquete que fué en
a¡tasajó a estas comisiones a bordo del
"Carlos V " con un banquete que fué extremo ameno, concurrieron
servido el último domingo y al que con• distinguidos subditos de S.M.
corrieron las primeras autoridades del el Rey Alfonso XIII.
Gratamente impresionados
H . Veracruz y lai, principales familias
de los agasajos con que diver·
radicadas en ese puerto.
samente fueron honrados los
marinos españoles durante su
o o o
permaneocil en México re•
gresaron al crucero "Car•
En la semana que concluye visitaron los V."
la capital, sin caráctér oficial lo:. Seño·
res Marqués de Magras, Segundo Co·
000
mandac;te del Crucero "Carlos V" y

De sociedad

j'

BELLEZAS SONORENSEs.-Señoritas hijas del Sr.
Gral. D. Francisco G Sadido. Fot. Palacios,

Escenas sorprendidas por Lupercio durante la audición de
los orfeones populares efectuatio el domingo último
en la alameda de Santa Marfa.

'

La señorita Teresa Alvarez, hoy señora de Buzzo, y su corte de amor.,.-Enlace Alvarez·Buzzo.

La última "Poule,' del " Coapan Pi•
geon Club" fué disputa¡la el domingo
aoterior en terrenos de i a Hacienda de
Coapa.
A la fiesta concurrieron como invita·
d.is distinguidas familias de nuestra so•
ciedad que almorzaron eh el Couutry
Club y por la tarde se di'rigieron al lu•
gar de la cita en dicha hacienda,
La sesión dió principio a las cuatro
y el concurso fué grandemente interesante saliendo vencedor de él en pri ·
mer término el señor Delfín Algara
quien no sólo logró mantener la venta•
ja sobre sus competidores sino que les
superó según el cómputo hecho al final
del juego en el que el señor Delfín Al,
gara quedó en primer término con diez

y nueve pichtines, el segundo puesto lo
obtuvo el señor Antonio Villalva con
diez y siete pichones, el tercero el señor
Joaquín Garda con diez y seis, el cuar•
to el señor Antonio Alvarez y Gómez
de la Cortina con trece y el quinto el
señor Manuel Martínez Arauna con
doce.
Al concluir el torneo se adjudicó la
copa de plata como premio al señor Del·
fin Algara siendo encargada de entre·
gar el premio por su triunfo la señcrita
Loreto García.
Grandes felictaciones recibió de la
selecta concurrencia el mencionado se·
ñor Algara.
Al concluir el torneo las familias in·
vitadas a él fueron obsequiadas con un

ameno baile·y con un lunch champagne
servido oportunamente.
Entre la selecta concurrencia que
asistió a la fiesta se encontraban las fa·
milias de don Francisco de Landa y
E ~candón, del General don Carlos Rincón Gallardo, señor don Luis Vizcarra
e bija señorita Luz Vizcarra y García
Terne!, don Eduardo Itutbide, Sr., Go·
bernador del Distrito Federal, don
Eduardo Iturbide, Jr , señor Duque de
Huete, licenciado Luis Ferntndez Cas•
tellot y señora, don José de Jes11s Plie•
go y señora, don Jorge Gómez de Pa•
rada y Buck, señora Marquesa del
Apartado, don Arturo Braniff y señora
y don Antonio Alvarez Rul.
EL DUQUE

DE

SANTO DOMINGO.

�,------"'1DIDH1ammu111Rl•lll.alllllll•t11lffllllUl.llil•llllllllllWIIIIIIIUIDlllll_ll!HaDIIIII_IUIDIIUIIIIDIIIIUWUllllblDIIIIIIIIHDIIIOllllllffllllllllllllll'\

¡

El Sport y la Fotografía

1

\i1Frn1rm111rn••1•BHIIIIIIIIUUIIIIUIIIIWUIAIIIIUIIRIIIIUIHllllllDlllallllllllllllllfflllUl'IIUIIUlllllllllltllllllllUIIIIIIIIIUIIIHDIIIIDm1111111mm1mm111111111mn11n•1111111D111HIHIIIIW,

La educasióo física, que entre ooso•
tros es vista con grao desdén, a pesar
de los esfuerzos hechos por el elemento
oficia 1, en la mayo ría de los países ci,
vilizados es objeto de cuidados especiales, pues se comprende que el porvenir
de la raza depeode en gran parte de
la buena educacióo füica de sus iodi•
viduos.
Es proverbial el cuidado que eo Sue,
cia se tiene para la gimn.istica esca·
lar y la educación por medio de mo·
vimientos físicos, y las exhibiciones de

ca. Al principio se pensó en utilizar
para '3llo el cinematógrafo, y dió muy
buenos resultados, pero lo costoso deprocedimieoto y lo bromoso de la ios·
talación hizo que se desechara el cine•
matógrafo, y ahora se hace uso de diversas exposiciones instantá.neas reco•
gidas en la misma placa; el resultado
obtenido es como el que muestran los
grabados adjuntos, que representan los
movimientos de un jugador de lawnteanis. Ademá.s de la utilidad que estas
fotografías tienen desde el punto de vista

gimnasia sueca, son óotables en todo el

deportivo, son muy bellas, pucls dan idea

mundo.

de algún baile fantá.stico.

Francia, por su parte, se preocupa

desde hace algún tiempo por la educa•

A este procedimiento se le ha dado
q1Je asoman la pá.tina de sus bronces
por entre el triunfo
primaveral de las bojas.

el nombre de crooofotograf!a.

ción deportiva y sus atletas bao figurado
con veotaja en los juegos olímpicos de
los últimos años,

El parque todo,
de ordinario recogí•
do en la quietud de
sus verdores húme,
dos y sus avenidas
majestuosas, se con•
movió profundamen•
te.

·A este respecto, las revistas europeas
recientes nos dan cueota de un invento
fotográ.fico que es:á. dando magofficos
resultados para corregir los movimien•
tos viciosos de los alumoos de gimoá.sti

Grup? de médicos y prac1icaotes del hospital Juarez que
10auguraroo el domiogo último las &lt;courts&gt; de
tenois, en terrenos del propio hospital.
Los primeros jugadores.

Crónicas del Momento
La Caída del Gigante
Estudios de los movimieotos de un jugador de Tennis por medio de la cronofotografía.

La ventisca, azotando con furia la
ciudad, -arrancó de raíz uno de los gran•
des árboles que sombreabpn la Alameda, ese jardín metrdpolitaoo con rinco•
nes griegos y snenidad de esculturas

El coloso, aotes de
caer, tuvo un crujido
formidable: toda la
labor de los siglos
derribase en uo mi·
nuto de ira de la
Naturaleza.

El gigaote se de·
feodió. El troceo se·
cular abatióse bajo
el soplo del hura•
cá.n como el torso de un hércules ma•
niatado. La lucha fué larga. Segundos
como. años pasaron aotes de que el patriarca de la antigua selva cayera para
no levantarse má.s .. .... Sin duda, aote
el ataque terrible, el pobre viejo-sereno como el dios de una mitología bá.rbara-reconcentró todas sus fuerzas de
resistencia en sus ya caducas ra'fces.
Hasta lo má.s hondo llegó el temblor de
muerte. Hasta las últimas fibras ha de

bab?r repercutido el grito de las pri,
meras ramas desgdj'ldas. Y, como el
postrer destello de una profuoda voluo•
tad de vivir, las ancianas raíces debía·
ron de asirse, de apegarse desesperadamente a la tierra madre, donde no
en vano se hundieran como brazos múl•
tiples para alzar en los aires la marávillosa arquitectura de los troncos, de
las cortezas, de las ramas y los folla,
jes ......
No foé el rayo que fulmina, como el
mensajero de una veoganza celeste. No
fué tampoco el hierro homicida. Faé
el viento, fué la ood.. iovisible, pérfida
como su hermana la onda del mar. Fué
la misma ~ue arrulló los mejores sue,
ñas del gigante, cuando en su copa florecieron las savias y cantaron los pá.ja,
ros. Fué la misma que, en la Primavera, sirvió de lazo amorOS(! para la ince•
saote procreación de la especie. Fué
la que llevó el poleo, el ¿anta, el ritmo
de los amores mU'dos .. . .. .
Elta fué, convertida en buiacá.o. Ella,
la má.s pérfida. . . .
•
Cuando le faltó todo punto de resis•
tencia, en un instante de infiaita an•
gu~tia, el coloso se vino a tierra. Prime,
ro cayó p~adamente. Cayó con majes,
tad de anciano monarca a quien una
mano alevosa hiriera por la espalda.
Después, rotas sus últimas adherencias,
su caída fué algo tremeodo, rápido, cuyo estrépito despertó lejanos ecos olvidados.

�Lu~gos años, for·
mando siglos, barrie,
ron el polvo. Muchos
orgullos, convertidos en
ramas enhiestas y flo.
ridas, abatieron la fren·
te. Y, tras un violento
grito de dolor, elgigan•
te quedó inmóvil. En
seguida sólo reinó la
furia de la ventisca
dentro de un silencio
pavoroso y atónito que
se había hecho en de·
rredor ..••
En varios metrosa la
redonda, el gigante
abrió un claro que le
sirviera de tumba Ar·
bustos y plantas y árbo·
les jóvenes fueron des•
trozados por la calda
del abuelo .
Y a1Ín muerto y ven•
cido estaba orgulloso.
Era el orgullo de un
guerrero antiguo derri·
bado con todo y su co·
raza. Tenla el aspecto
de uoa divinidad ve·
tusta y primitiva a
quien, para darle muer,
te, hubo necesidad de
que los Hados enemi·
ges se valieran de la
fuerza incontrastable
de uo Elemento.
Ahora, las hachas pa•
cientes abrirán las eo•
trañas del cafdo. Eo el
hogar chisporroteará,
haciéndose lenguas de
vívido fuego, el cuerpo
generoso y fecundo.
¡Ah. y cuántos aohelos,
cuántas cancioues,coá o·
tos ritmos dormidos en
las fibras más recóodi•
tas del viejo tronco vo·
larán con la peqoeña
columna de _humo azul
que, ea la tarde apa•
cible, veremos salir de
la cocina doméstical.., .

Colón, que a su vez, ha mandado bascar lo
mejorcito que queda en calidad de Schnei•
der-Canets y Wikers femeninos. El Mexicano
se ha dirigido a una " Agencia de detecti•
ves'' para que lo tengan al tanto de lo que

Fotografía artística

[ Teatrales]
IBueoa estuvo la semana qne trans,
currió, en punto a estrenos! ¡pero
bueoal tal parece que las Empre•
sas de los principales teatros de la Ca ,
pita! se propusieron " tirar a loco" al
respetable p6blico, y le sirvieron a gui•
sa de estrenos uoas obritas dignas de
arder en un candil. 1Clarol la tempora·
da actual está feof cieodo, y ¿para qoé
preocuparse del cartel de la 6hima se•
maoa? lya veremcs lo que cada Empre·
sa se trae en su respectivo ba61 para la
Pascoa, la ¡:róxima "saison" en la que
la competencia vendrá formidable, tan ·
to pra los teatros de drama, como para
los de zarzuela. El Principal ya empla•
za sus baterlas formidables, frente al

C ARLOS \VYLD Ü SPIXA.

A,lrededores de Ixtapalapa, por

J. C

Tovar.

&lt;El Premio Nobel.&gt; por la Compañía del ddeal &gt;- F ots. Tostado

�pretenda estrenar el Ideal, y
éste con sus aga.ex:ridas bues,
tes al .mando de Barbaloca ..
(a) Massaktoff, se prepara a
iofiigir una seria derrota al
coliseo de la calle de Donce•
les. 1Sólo el grao Beristáio se
ríe! bien sabe el popular ac•
tor qne para él no hay coro.
petencia posible, y que su
teatro Apolo es iovulnerablel
Amparo Pérez y Coocba Bus,
tamante rno dos formidables
"block- baoses," doode se es,
trellan todos los balioes y to·
das las metrallas, inclusive la
de Elizoodo-Gascón, habidas
y po.r haber. Y ahora entremos en mat.e ria.

o o o
El Mexicano y el Ideal, es·

Esceoas de &lt;Los Lugareños,&gt; estreno del sábado en el &lt;Colón.&gt;-Fots. Tostado,

treoaron el mismo día, siguiendo la ao·
tipática y lameotable competeocia, ioiciada desde que se abrió el segundo
de los teatros citados, uoa obrilla de
Aroiches y Abati, qne hacía tiempo
dormía el sueño, no de los justos, sino
de los pecadores, eo olvidada tuml:a;
pero las manos sacrílegas de Barba,
loca, y después las oo menos sacrílégas
de Joaquín Coss, exbumaroo aquel cadáver, y Lo presenta roo en calidad de
•·muerto fresco" sobre la escena del
Ideal y del Mexicano. "El Premio Nobel" se titula el huésped de nltratum•
ba, y la obra es con seguridad de lo
peor que bao producido los celebrados
y festivos autores españoles. No hare·
mos crítica porque a la verdad no vale
la pena, y bastante hicieron sus iotérpretes para sacar avante la comedia,
" gran éxito de risa," como han dado en
llamar en el Mexicano y el Ideal a cual·
qoier "vaudeville" o "pochade," lleva·
da a la escena española, y presentada,
en tra:lucciones no muy católicas que
digamos.
En esta obra, los Sres. Aroiches y
Abati, que en otras producciones han
revelado ser autores cómicos de prime,
ra, en esta vez, hasta como "científicos"
hao quedado a la altura del barro; por•
que verán'. ustedes .... Todo el argumen•
to de la comedia reposa en un diptero,
uoa mosca, la terrible "tsetsé," la " Glossioa morsicans," de los naturalistas, y
no la "Glocinia palpabil," como la lla,
mao en la obra; pnes bien esa mosca,origioaria del Africa Ceotral, y más
particnlarmeote :le la región del Zambeze,-y cuya picadura, mortal para al•
gnnos aoimales domésticos, es entera,

0

El notable "sportman" Mr. Yuog, ven·
cedoren el torneo de Golf del Cono•
try Club, eu varias actitudes
durante el campeonato.
Fots. del Sr. J. Tagle
y Aguilar.

mente inofensiva para el hombre y las
fieras, nos la presentan los autores, co•
mo el agente de la enfermedad del sue•
ño lo cual no es veriad, y no siendo
verdad, toda la trama de la obra se vie•
ne abajo.
'
Por lo demás, la pieza citada no vale
ni la pena de hacer una crftica en r e•
gla, como aotes dijimos, y lo que desea·
mos es, únicamente, que vuelva a di;frutar de su tranquilo sueño, siu inte\,
vención de "tsetsé,' alguna, y así la de·
jea basta la consumación de los siglos,
Amén.

Y ahora viene a cuento insistir con
las empresas sns.odichas, para que abandonen por on mome.oto ese repertorio
imposible, que no les trae ni gloria .oi
provecho, que cansa, fatiga a los acto•
res y coyas obras viene a durar lo que
las rosas r;lel poeta •••• "l'éspace d'un
matio." ¿ Por qué aferrarse a. la idea de
no dar al público de la Capital más que
obras españolas, cuaodo es bien sabido
que nuestro público aplaude también
con entusiasmo las obras de los teatros
francés, italiano, alemán e inglés? en la
Capital de Fraocia)e cuentan los éxi
tos por centenares, y si bien es verdad
que mochas de las obras que allá se es
trenau, son un manjar demasiado faer·
te para los suavísimos paladares de la
sociedad metropolitana-que sin embargo lo saborean con fruición cuando lo
cantan en adobo extranjero,-también
es verdad qoe muchas que pueden ser
representadas por las compañías del
Mexicaoo y el Ideal, para así dar algu·
na tregua a las obras españolas Pero
ya sabemos que esto será predicar en
desierto ...... y se nos figura que esa
repugnancia hacia las obras citadas, no
tiene más motivo que el temor de los
artistas de hallarse en un medio com•
pletamente distinto del medio hispano,
y no poder con esa carga, que a veces es
enorme, ya que para interpretar ese re•
pertorio, se necesitan facultades excep·
cionales y un talento para amoldarse a
ese medio, que mny pocos artistas lo
poseenl
o o o
El Principal también llevó a cabo

�una exhumación, aunque más reciente.
El Sr. Gascón, quien por fortuna goe•
dó ya solamente como director de or·
questa, puso en esceoa dos zarzuelas
ñoñas y sio interés, que ya se hablan es·
tfenado en el Lírico cuando la Empre•
sa Gascón-Pastor tenla el monopolio do
la zarzuela en la metrópoli. "El Ban•
dedo de la cuarta" foé uno de los es trenos (?) y "La Novia del torero" el
otro. "El Baodedo" es una inocentada,
sin música y sin gracia y que sólo se
salva de la chamusquina, merced a un
recurso de que echaron mano los auto•
res al fioal: la Marcha Real española,
que provoca el eotosiasmo tao to de ibe·
ros como de hijos del pa{s, y además, el
aparato de ooa misa de campaña y uoa
boda en el campamento todo Jo restan·
te, "pal gato." La otra obra no tiene ni
siquiera la visualidad de la primera, y
pasa sin un solo aplauso, por más que
Maria Caballé baga basta lo indecible
por sacar avante un papel, que no es
para ella, porque es de tiple caotaottl y
Marfa no es más que tiple cómica. En
el Lírico Je repartieron la obra, porque
Jo qoe importaba era sacar las entradas
de sábado y domiogo, así se reveotara
la artista, Jo cual teofa sin cuidado a la
Empresa; pero Marfa Caballé debió
negarse a hacer la reprise, ya que en

el Principal hab{a tiple caotaote que la
representara.
Marfa no debe cantar sus obras, por•
que la "tesitura" de so voz es central,
y para cantar eo otra "tesitura" mucho
m.is aguda, tiene que hacer graodes es•
fuerzas que necesariamente '.la perjudi•
can, y que coo el tiempo, llegarían a
romperle la voz. La temporada actual,
fioalizar.l. mañana, y el S.l.bado de Glo,
ria, volver.i a abrir sus puertas la Cate•
dral del género chico, con uoa Compa•
ñfa de lo mejor que se ha visto:de mu•
chos añosa esta parte. Carmen Caossade
y Consuelo Vizcalno se presentarán en
este d{a, y la "Uoióo Teatral" comen•
zará a funcionar desde esta fecha, con
los triooviros Manuel Sierra Méodez,
Berardo Valdés y Miguel Gotiérrez.
Con seguridad que la "Unión" hará una
espléndida temporada, como son los
sinceros votos de este cronista.

ooo
El Colón, por no ir a la zaga del
Priucipal, también sacó de su sepulcro,
a una venerable zarzuela. "El Barqui·
lleto" qoe hizo antaño las delicias de
ooestrol padres, y po~o fn escena no
remiendo de "El Aldeano Al~gre" de

Leo Fall, con el titulo de los "Los Lu·
gareños," segundo que se perpetra en
en la desdichada opereta, pues el otro
remiendo, con el tftolo de "Los Campe·
sinos" se estrenó en el Teatro Llrico,
hace bastante tiempo.
o o o
También la Empresa del Colón se
prepara, y hace todo lo posible por a lle.
garse buenos elementos para la próxima
temporada, elemeotos q_oe bieo los ne·
cesita a fé, porque con los actJales, de
jaudo aparte a la Morrou¡¡oita, y a Ti.
rado no puede irse a parte alguna. Se
babia de qoe Carmen Segarra, a quien
~ubstitu} ó en el Principal Adelioa Iris,
va al Colón, as! como también Alfredo
Serazzi; también se dice que Aogela
Garcfa Blanco, la tiple que actuó en
Arbeu, y el maestro Buratti, formar.in
parte de la Compañia, ...• . pero basta
que las Empresas no publiquen sus res,
pectivos elencos oar'a se sabr.l. de fijo.
El campo de la lucha está abierto . ... .
la ver a quienes les to:a represeotar a
los federales y qoieoes a losvillistasl ¡Jo
que se necesita es un general Velascol
¿eo coál de las fuerzas cooteodieotes
surgirá?
ALBERTO MICHEI .

ZAMORA
Ciudad dos veces bella, giróo del parafso,
Guarida de palomas, espejo de piedad,
Auoque de ti lejaoo teoerme el cielo quiso
El me grabó el recuerdo de mi natal ciudad.
Y, si mis pobres cantos aun no bao resonado
Para eosalzar tos glorias, ofrenda a tu beldad;
Nooca te olvido, ouoca. que tú eres el dechado
De que mi musa siempre los tiotes ba copiado
Coo que bordó mis cantos en so primera edad.
Ciudad que te reclioas eo lecho de esmeraldas,
De montes y colioas a las ameoas faldas;
Y en hebras cristalioas destreoza a tus espaldas
El Duero cariñoso su límpido caudal.
No tieoes que inculparme si yo be callado
Tos glorias y bellezas, dulce tesoro,

Qae yo tomé to oombre coaodo be cantado,
Y en U pienso coostaote si río o lloro.
Ciodad bendita;
Y estáo en mi memoria, tu maoso vieoto,
Qae a sus fragantes alas to seno agita,
De zafiro escogido tu firmamento,
T os torres soberanas y aquel acento
Que de sus santos bronces se precipita.
Sí, mi pobre memoria guarda en su seno
T u recuerdo sagrado de luces lleno,
Como en áspera concha se deposita
Radiante y nacarada la margarita.
T u valle cuan hermoso, si verdes los trigales
Oodeao al impulso del céfiro gentil,

�Cimbrando sus espigas de granos colosales
En juegos bulliciosos las tardes del Abril.
Los verdes campos n yan caminos y veredas
Los unos descubiertos cual tiras de marfil,
Los otros señalados de rectas arboledas;
Y las carretas rústicas de campesinas ruedas
Por ellos van y viene con rechinar sutil.
En donde. espesa a trechos del campo la verdura
Del monte en los repechos o bien en la llanura
Alzan sus ronos techos, en los que el sol fulgura
Las granjas y sns muros de n!tido blancor.
Después las mieses fiogen en Junio ardieote
Un mar do forma el viento doradas olas,
Que adornan, coronando su rubia frente
De espuma purpurina, las amapolas.
Sobre las eras
Trillan la parva de oro, bella esperanza,
En círculo corriendo yeguas cerradas;
Vibra el gañán el látigo, sus gritos lanza,
Y gritos y chasquidos en lontananza
Va :lilataodo al que por las praderas.
Otros con blancos bieldos la parva avientan,
Cuando en torno las· auras leves alientan,
Y el acervo creciente se cae el grano,
Mientras lleva las pajas el aire vano.
El Duero desarrolla sus líquidos cristales,
1
Al Sur del valle espléndida en que mi cuna fué, ·
So margen encrespando de verdes carrizales,
Regando la campiña que en su redor se vé,
Riquisimos helechos, enebros de tupido
Ramaje al borde crecen, y a su fibroso pie
Las lianas y los musgos tapices han tejido.
Y cuelgan las alondras las redes de su nido
En las tendidas ramas ocultas donde sé.
Conozco yo los saltos, las blondas que de espuma
Al río hace en los saltos, cuando al caer consuma
Su estrépito, en basaltos y guijas y la bruma
Que esparce, y los encajes, que borda su cristal.
El canto, que armonizan sus avecillas
Con el eco del h?,cha, qu!'" el árbol hiende.
Tal vez crugir haciendo ramas y astillas,

Es música, que mi alma sabe y eotieode,
Al idioma del Duero,
Ya cuando corre manso, ya cuando truena
Al pie de la mootaña, lo sé yo entero:
Comprendo lo que dice cuando resuena,
No ignoro lo que dice coando en la arena
Juega con piedrecillas dulce y parlero.
Yo vi su humilde origen en la montaña,
Yo segní su corrieote, que el bosque baña,
Y le vi turbio y quieto bajo la puente,
Que en Zamora se enarca por su corriente.
Al pie de las altísimas montañas, eo la eterna
Robleda, que enverdece su bella inmensida d ,
Subsiste la vacada, que lánguida se interna
Buscando de sos frondas la cara opacidad,
En mi ciudad las calles, las torres, los tejados
Conservan los recuerdos de mi primera edad;
Y sos aleros pueblan, de mi ánimo escapados
Los dulces pensamientos ,m grata libertad.
Aún la campana dice su frase vocinglera
Del templo, en que yo hice la comunión primera.
Levántase felice la. casa en que viviera
Mi paternal familia, en la que yo nací.
Aun son las ventanas todas y son sus puertas
Bajo de las pestañas de sus tejados
Pupilas amorosas que están abiertas
Para mirarme en ellas seres pasados.
Las barranquillas,

,.UIIIIIIIIIIIUIIIIIIIIIIIIIIIUlllllllllUIIIUIIIIIIIIUIUUIIDIIIUIDIUIW-IIIIIIIIIIUIIIIUlllallllUlallllllllHll•IIIIIIIIIIIIIIRIIIIUlalllll--llllllllllWDUIIIIWIIIIIDIIIWIIURIIIIIIIIIIIHllf\

1 Páginas Femeninas 1
\ii 111UUUUUIIIIIIUIIIIUaUlllllllllllllllllnu111n111w11nnu1111mu1wnnm11111MJ1111111111iam•111U111111DIIIDIIDIUllllllllllfflllHIIIIIIIIIDllllllllllllllllllllllllmllDDIDJIDIJllfllffHllllllllllll.lllfflUIIU,
La moda actual aos ofrece deliciosos
caprichos en formas de sombrero.
Basta detenerse ante las vitrioas de
las grandes casas que comercian en
ellos para apreciar la variedad infinita
de los estilos. Y si visitamos el departa,
mento correspondiente, y logramos ver
algunos de los modelos legítimos, el en•
canto es mayor. Las delicadas pajas co·
mieazao a hacer su aparición ; las form~s de tágala, los panamás en forma
adaptada para las damas; la cerda, la
paja de seda, etc., se combinan de mil
modos, así como los colores, y tenernos
también las combinaciones de paja y
tela, para la media estación.
Sumamente chic son las tocas de flo·
res Un rnodelo delicioso, enteramente
orimaveral y muy propio para joven
dama, es el que tiene la copa cubierta
de violetas y adornado en torno con ali,

tas blancas q ae se inclinan hacia afue·
ra, y dan oo aire de flor a.l sombrero.
Ua pequeño plisado de cbiffoo rodPa
la forma contra el cabello, suavizando
las líneas del rostro y dáodole un as·
pecto aun más juvenil.
Otro modelo semejante al anterior,
está formado de pensamientos, y en vez
de alas, tiene adornos de encaje alam•
brado; es muy propio para señora de
cierta edad Aunque a la verdac1, ya no
hay estas distinciones; casi todas las rnu·
jeres son francamente jóvenes, o frao·
cameate de edad; y la moda permite
los colores claros aun a las mujeres de
sesenta años, si saben llevarlos sobria·
mente.
,
En materia de adornos para sombre,
ro, se ven de todos estilos. Las exqaisi•
tas aigrettes, cuyo oso está prohibido
en los E5tados Unidos, bailan campo

abierto en México, vioieodoeo los som·
breros colocadas de mil modos Ya se
yergue al frente de la forma con cierta
gracia provocativa; ya se levanta a un
lado y cae al otro con un dejo lánguido
e indiferente; ya cubre la copadelsom ·
brero o bien se baila sobriamente posa,
da debajo del ala.
Los adornos tloral~s están siendo em•
pleados por algonas de las modistas más
renombradas, y se veo algunos turban ·
tes muy elegantes para calle, adornados
con guirnaldas.
Mochos de lo, sombreros de última
moda en e5te tiempo tienen '.la copa de
seda b,rnizada imitando el acabado de
los antiguos cbintz ingleses y de otras
telas antiguas.
Este efecto barnizado está muy de
moda y se hará notar más cuando esté

Donde salté de niño con mis iguales.
Y zanjan por el m~dio tus callecitas,
Tas banquetas de lozas bien desiguales,
En que libré mis juegos primaverales.
Son nidal de v~nturas las más sencillas.
Y mi alma en todas partes va recogieudo
Memorias qne ha dejado, vivas latiendo,
Como en tos charcos bollen las mariposas,
Para de amor echarte mirtos y rosas.
ATENOGENES SEGALE

Distinguidas toiletes, fin de estación, de los salones de Nueva York.

�más entrada la estación. En algunos
ateliers de París se exhiben algunas
formas adornadas con ramilletes de flo·
res barnizadas, frutas y aao algunas
verdorss.
Los sombreros cubiertos de tela es•
tán haciendo también su aparición. En
estos modelos ooevos, la copa no está
cubierta de terciopelo ni seda lisa; sino
que lo está con seda de listas, a cna·
dros o en estilo pompeyano; el ala del
sombrero está hecha de paja de seda
siguiendo el dibujo de la copa. Los
adornos de estos sombreros son en forma de lanza, dando un aire provocati,
vo al conjunto, y colocados en ángulos
peligrosos ya sea a los lados, al frente
o en la parte de atrás.
Las plumás de avestruz signen sien·
do muy empleadas, y sin duda serán
eladorno por excelencia para esta es·
ación, Se veo en forma de pompones,
flecos aigrettes en forma de alas, y en
todos los colores. además de emplearse
en negro y blanco, solas o combinadas.

por el continente. En .;ambio, en ~ew
York y demás ciudades norteamenca•
nas, predomina la forma francesa, es•
trecha, alargada y qoe induda_blemen!e
tiene an sello especia.) de aristocracia
como JlO Jo tiene ningún otro estilo de
calzado. Aquí, en México, también vemos adoptada la horma francesa por las
elegantes, y a toda hora del día se ven
pies bonitos, pequeños, calzados con la
zapatilla o el choclo francés, de punta
alargada, terminando. en un corte cua·
drado muy pequeño.
En New York este calzado con el ta•
eón alto reina durante el dla, pero por
la noche, en los thés danzantes, en los
bailes de importancia y aún en alguo~s
recepciones, se observa que la zapati~
lla sin tacón comienza a aparecer. Un
profesor de baile ruso, M. Chalif, que
e~tá dando clases a las señoritas del
grao mundo neoyo1kioo, no permite qne
sus discípulas bailen con zapatos de ta•
eón, sino que ha insistido en que adop·
ten la zapatilla rusa, para que puedan
bailar con gracia y facilidad. Estas za•
patillas de baile son de satin, de suela

DELIA.
Ultimas modelos de sombrero.

La moda en el calzado
Quién creería que en París, el calza•
do para calle actualmente de moda, es
el de forma americana? Así es, sin em·
bargo; todas las elegantes, las mujeres
que dan el tono, están usando la punta
corta, redonda, levantada, que antes sólo usaban las americanas que viajaban

enteramente planas, y de punta cuadra•
da, enteramente iguales a las que la
celebrada bailarina rusa, Mlle. Pavlowa,
usa para sus danzas típicas de la es•
lepa.
Entre paréntesis, diremos que el cal•
zado de charol está llevándose por las
elegantes, a todas horas del día, antes
de anochecer. La zapatilla aceptada
para llevarla por la noche, es la de satín del color del traje, o bien de tela
de oro o plata. _Las medias de esta~ ~e•
las, de un precio fabuloso, son dehc10·
sas.
Las zapatillas de terciopelo ya no es•
tán de moda, excepto para llevarlas con
trajes claros para las comidas sencillas.

Mujeres Célebres
La Reina Hortensia ( 1783-1837 )

quear el cabello, pero de ordinario lo
convierten en áspe,o, y al poco tiempo
recobra su color, quedando en partes
manchado. El tiempo traerá le sin duda
las canas que tanto desea, y ojalá que
no sean las penas Ja~ que cubran de nie·
ve su cabeza.
MIMI se qoeja amargamente de qoe
so rostro, antes de tersura de raso, está
ahora afeado por espinillas y barros.
Ante todo, amable lectora, procure
Ud. tomar bastante agua entre las co•
midas: De igoal manera que el agoa
limpia exteriormente, lava interiormen·
te, arrastrando las impurezas que de
otro modo causan irritaciones, las que
se manifiestan por la aparición de esos
' pequeños puntos rojizos, que a veces
contienen pus. Haga uso de la siguiente
fórmula:
Polvo de talco ... ....• , media onza.
Oxido de Zinc...•..... dos dracmas.
Alcanfor pulverizado .. veinte granos.
Se mezclan muy bien estas substan•
cías y se les agrega bastante almidón
cernido para formar on polvo fino y
suave que debe tamizarse.
Por la noche después de lavarse con
agua tibia, y secarse muy bien con un
lienzo fino, aplíquese este polvo en
aboodaocia; a la mañana siguiente, lá•
vese con a11ua tibia en la qoe ponga
unas cuantas gotas de tintura de benjuí.
Con gusto daré a RosA la dirección
de una profesora de bordado que podrá
enseñarle el estilo recoco, as! como d
bordado de igual vista por ambos lados,
si se sirve enviarme sobre rotulado y
timbrado.
DELIA.

DELIA.
Correspondencia con las lectoras
de "Arte y Letras"

. ESTHER desea una receta para cubrir
de canas su cabeza. Amigui!a mía, mu•
cho agradezco sus amables frases; y
contestando a su pregunta le diré que Dos modelos de sombrillas pua verano.
hay algunas preparaciones para blan-

El día 10 de Abril de 1783, mientras
estaba en la Ma1tioica so aborrecible
esposo, Alejandro de Beauharoais, Jo·
sefina de Beauharoas dió a luz una hem·
bra a la cual pi:so por nombres: Horteosia•Eugeoia. Con todo y ser dicha
niña de so sangre, el Sr. áe Beaubar,
oais Jo dudaba y así intimó a su mujer
la orden de recogerse en un convento,
orden que ésta desobedeció . Empero,
dos años más tarde, al separarse los dos
incompatibles esposos, Josefina ~e eoce·
rró en la abadía de Paotbémoot con su
hija. No permaneció allí mucho tiempo
ya que se trasladó primero a Footaioe·
bleau, y loego, en 1787, por razones
desconocidas, a la Martini ca, IIEVándne
a Htlrteosia. Ambas estaban de vuelta
en el año de 1790. La Revolutión hizo
de Josefina ooa viada y de Hortensia
ooa huérfana. Ya se sabe c:ómo Josefina
no permaneció viuda-habiéndole cabi•
do la suerte de encontrarse con el jo•
veo general Bonaparte con quien se
cafó. Ocurrió que el padre político de
Hortensia resultó para ella no verda·
dero padre. Con todo, fué cbofiada a la
señora Campan, ex-dama de compa ñía
de Maria Aotooieta, en cuya casa hubo
de quedarse hasta cumplir !os die z y
siete años. Se despidió de la señora
Campan para entrar bruscamente en la
sociedad amena y bulliciosa que rodea•
ba a la mujer del Primer Cónsul. La
jovencita era muy simpática, bien edu·
cada, fina y de genio ama ble. La estancia en el palacio de las Tullerías y el
veraneo en La Malmaisoo-hacieoda
que acababa de comprar su madre-no
tenían nada de desa gradable. Josefina
se desvivía por t1::oer reunidos en so
morada a te dos los familiares de so glo•
riorn marido: artistas y hombres de ta•
lento Jo mismo que hombres ·valerosos.
Horten3ia irradiaba entre ellos con
un brillo muy personal, al e1tremo de
inspirar violentas pasiones. La de Du•
roe, especialmente, estuvo a punto de
obtener victoria. Entre taotolJosefioa ha·
bieodo advertido alguna animadversión
par:i con ella por parte de los miem·
brcs de la familia de Booaparte, oó
anhelaba sino estrechar más y más los
lazos que la unían a so marido. Es de
creer por lo tanto que ella no fué ex·
traña al proyecto qoe, en 1801, formó
el Primer Cónsul de casar a Hortensia
con Luis Booaparte, el cual, de caracter
extravagante, descontentadizo, recelo·
so, se resistió a ello en un principio,
concluyendo por enamorarse de la jo•
veo. La quería de verdad, a pe3ar de
cuanto dijo más tarde, cuando, el día
4 de Enero de 1802, se celebró lacere·
monia oopcial, por de pronto ante el
alcalde y más tarde con el ministerio
del cardenal legado Caprara. Dióse la
bendición nupcial a los dos novios en
ooa casa de la calle de la Victoire•
Murat que hacía las veces de testigo,

Elegantísimo traje de recepción de les más distinguidos salones neoyo1kioos.
teniendo la oportunidad de acordarse
de que no estaba casado con Carolina
más que por lo civil,-ya hacía unos
dos año~--aprovechó, incontinenti, la
ocasión para hacer bendecir su unión
por el mismo cardenal.
Lois se apresuró a llevarse a su jo•
veo mujer a su propia hacienda de
Bailloo. La luna de miel fué de poca
duración; Luis que más bien era seoti·
mental. no supo hacerse bienquisto de
su espesa: una de susprimerasocurreo•

cias fué el de referirle lo que en la
corte se susurraba de su suegra.
Por cierto no eran muy halagilE ñas
las' tales murmuraciones .. Dióse cuenta
muy pronto, la pobre Hortensia, áe que
sus caracteres no se avenían Los acoo·
tecimieotos por Jo demás no habían de
desmentir sus aprensiones. Con todo,
el dia 10 de Octubre del mismo año le
nacía un hijo, Napohóo·Ca rlcs, al cual
daba un hermano dos años después: Na•
poleón•Luis.

•

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Pedro Méndez y Méndez.

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VOCALES:
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Julio Franck.
ComsARJO: Manuel Auza. ABOGADO CONSULTOR: Lic. Manuel Septién.
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Ing. Emilio R. Osorio, Ing. Ricardo L ópez Guerrero, Ing. Baltasar Fernández Cué.
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de la Repíiblica y deseando que todos nuestros lectores p~edan gozar de la oferta que en ní1meros pasados hicimos de obsequiar seis preciosas novelas ilustradas
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por seis mese~, hemos decidido ampliar el plazo para recibir las solicitudes hasta
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y deberán ser hechas antes del 31 de Mayo próximo pa-

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....

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Regiitrado como artlcalo de

Segunda Epoca.

2~

clase, el 26 de Febrero de 1914.

Sábado 28 de Marzo de 1914.

Tomo 1.-Núm. 6.

Hermo9a fotografia de niña, por M . Loza .

�I DICADO!&lt;

''Arte y Letras''
S, poblica. todos lo, sá.b'iios por l.t

Cia. rerlodistlGa MexlGana. S. A.
OfRl!CTOR :

J.

M coe:LLAR.
GERENTE:

MlGUEL LANGA.RICA.

OFICINAS:
3'- Riaconida de Sao Dit&gt;go 41 .
TelHono•:
Mcx. 20-85 eri.-Eric. 14-51.
Apartado po,tal 45 bis.
MEXICO, D. F.
PRECIO
Ejemplares sueltos . . . . .. . . . . . . 20 es
Subscripción, trimestre ... - ... 2 so
Extraojero, trimestre..... . . ·:. 5.00
con excepción de Estados Unidos y Coba, ea donde regir~ el mismo precio
que para h1 Rep6bhca,

NO GIRAMOS
TODO P-EDIDO DEBER.\ Vfa lR
CON SU IMPORTE.

No e devuelven orlglnales.

MarGhita el alma....
Desde el día que se efectuó en

la Alameda la primera audición
de los orfeone popularef: he
venido musitando dentro de mí
v tratando de poner en orden
mi impresiones , los pen amientos de::pertados por e a primera
manifestación del arte del pueblo.
na frase. sobre todo, ha re\'Olotea&lt;lo n mi cer bro como
una de esas moscas tenaces y
capri ho as que se quitan de un
!'-itio p:ua venir a picarnos en
otro, y no dejarno descansar
una vez que nos han tomado
por su cuenta.
Cuando oí safü de aquellas tre
mil bo as el lamento con que se
inició la primera canción: 'mar•
chita el alma .... " entí en ella
como la expre ión de la inmen a
tri teza nacional. Pen ando en
ella después, mientras más he
pensado, más e ha afirmado en mí
la idea de que por boca de aquel
grupo hablaba el alma de nue -

tra µobre raza tri s te
abatida.
Recuerdo haber leído en un
cronista americano, no recuerdo
quien que el puehlo de la \mérica Latina e el pueblo de la
tristeza; co1Uparaba el e critor.
cubano. según me parece, las
fiesta~ que había presenciado en
Europa con las que ha ía vi to
en nuestros países y conclufa
que en las nuestras falta esa alegría sana y jocunda que se nota
en todas partes donde e juntan
lo pueblos euro¡:eos; nue~tras
comitivas parecen entierro . • en
nuestras multitudes se nota un
sello de austeridad como i fuera un grupo de penitentes en vez
de un pueblo que celebra su
alegría .
Y si de las manifestaciones
ropulare venimo a la personales, el caso es aún peor; siempre, dentro de cada uno de nosotros hay un decepcionado. Ya
ea una ilusión no realizada: ya
un desengaño o la rebelión constante contra las leyes naturales,
que nos parecen fatalmente dura para nosotros hay algo que
nos hace llevar en el rostro huellas de una profunda melancolía.
.'e dirfa que todo el mundo está
exento dtl todo los males que
nos afligen, y que !-olo en nuestros países hay moti vo para estar deseando siempre la vida del
claustro.

Y nuestra tristeza es étnica;
ya lo~ padre que vinieron a la
conquista extrañaban en nuestro!'
antepasados el poco espíritu y
e é fatalismo característico del
indio formado por una mezcla de
resignación con uo mucho de fanatismo. &lt;Estos naturales. de•
cían, on t;,n miserables que no
son capaces de mirar por sí, y
de esto se valen los encomendero para explotar los.&gt; Han pasado cuatro siglos y estos naturales siguen siendo Jo mismo· nunca hemos sido capaces de mirar
por nosotros y los mestizos y lo
encomendero
iguen haciend~
con nosotros lo qut quieren.
El mismo Motecuzoma que do ,
bló la cabeza ante Jo que creyét
enviados por un ser superior, es
el que sigue asistiendo contra su
voluntad a ceremonias que nunca ba comprendido unas llama-

da cívicas ,. otras religiosas, y
ere ·endo q;e son cosas superiores · porque a í se le hace saber
sin decirle el por qué.
Lo mi~·mo que en otro tiempo
\'ÍÓ con estoicismo a los Zumárraga Las
asa destruír lo.
templos de sus tlioses y aniquilar las huellas de su grandio!'o
arte: durante cuatro siglos ha
asisrido al ani ¡uilamiento de sus
ideales y aspiraciones, ha !-entido romper dfa a día las fibras
más recónditas de su corazón
sin exhalar una sóla queja y,
como dice la canción: &lt;sin la
e peranza de alcanzar amor.:&gt;
Oice Manuel Ponce, el poeta,
qae nunca le h, impresionado
una can ión como cuando la ba
oído de bo a de un o de e os trabajadores que regresan a us hogare por lo tarde, de pué de
un rudo día de fatiga en el que
han rendido todo lo que su sluerzo les permite para recibir
n recompen a la remota -eguridad de ,•ivir al día siguiente, en
el que se repetirá la misma tarea sin recompeni;a y sin esperanza. La luz del crepú culo el
pa o tardo de la carreta y la melancolía del peón condenado a
la Yida eterna de desesperanzado, eso e,;; lo que ha parecido a
Ponce la not~ característica d
la cMci6n me icana.
Y así es, si la música de un
pueblo ha de reflejar el modo de
ser y d pen!;ar de ese pueblo,
11ue,tra cancione siempre expre arán los doloro o. y resignados sentimientos de uno que está
va aco,tumbrado a pasar por el
;nundo llevando:

---:~-=-=-======---.=========
~-========~=======Y2.MJ"'~
\./1MY'

El galante ejercicio del
más noble de los deberes,

r ft ido el !t: coltnlo yeohri el r.
Portillo y RojaF, cfreció el bacqutte
crozáodcse con tao faDblo motivo, brin.
dis que fueroo cerrados con broche de
oro, por la elocuente palabra del vete•
rano ltbo de mar eEpañol Sr. omandaote Bohigas:

el de la hospitalidad, ha
dado m.ir~n. esta sema•
na, a oua serie de fiestas,
ea booOT de los marinos
españoles, que bill'án época en los fastos socia,
les.
Toda nuestra "élite,"
contribuyó con su preseocia a realzar una maoi•
festaci6o de cordialidad,
de simpalfa, de rau, en
noa palabra, evocadora
de añejos vfnculos oo me•
nos firmes y efectivos, por
:listaotes, que eternos y
duraderos como consagra•
dos por Ja sa11ci60 histó·
rica de tiempos pretéritos.

"El saludo que es traigo de España
es de profoodo afecto

des y foertes. Cuando México baya llegado a 1a: cumbre de la graodeza y de
la prosperidad, ¡coo coánto orgullo dirá.
España al mundo: HE AB1 A MI Bl·
JAI SE~ORE : i\'IVA MEXICOI"
Uoa ráfaga de seotimieoto, boodo y
humano, abatió por nn instaote todas
las cabezas sellando los poco bá gozo•
sos labios; hubiérase dicho que ese al•
go invisible qoe parece ceroirse por
sobre todas Jas má\ altas y espirituales
manifestaciones bomaoas, agitaba, aJ
coomoverlos, los corazones todos. 1Mo•
meato angosto e inoenarrablel

Visitas a nuestros mu·
seos, agasajos de todo gé•
oero, y fio.-lmente el ban·
quete protocolar de la cor,
lesía oficial, be ahí a
graades rasgos, la síntesis
de la hospitalidad djspeosada, que habrá de dejar
Los Marioos Esp~iioles en la Lega,
ción de España.

•

Muchita el alrna, tdste el peosamieolr&gt;
Mu,tia la faz, herido el coruón.

,l. M.C.

Señor comandaute Salvador Bnhijas,
jefe del crucero español &lt;Emperador Carlos V,&gt; huésped de
nuestra ciudad.

España desea

vuestra ventora ; desea que féais gra11•

grato e imperP.cedero recuerdo en el
hidalgo ánimo de nuestros huéspedes,
los marinos españoles.
Deruquemos ooa plomada al banqne·
te de Sao Angel.
Lucia el salóo priocipa I de la re·
nombrada "posada" elegantísimo ador•
no floral compue~to de roMs y lirios;
pasión y pureza ea amistoso consorcio
simbóUco.
U oa nota que llamó poderosamente
la aleación, oota de arte, foé la con·
lección de los "menús" primorosamen·
te piolados a la acuarela por aventajados rusclpulos del Museo acional.
Delicada exquisitez del coltísimo y
caballeroso Subsecretario de Relacio,
aes, Sr. Esten Ruiz, quieo sio duda
qniso que el di vio o Arte, no fDera ver·
gonzosamente eclipsado por Penta•
groel.

Y es que co,odo eo pleno aqibiente
uistocrático y refinado, el de oeslro
alto mundo social, en torno de flores
deshojadas y al vapor de la digestión

El ~aestro Do~ Viceote Mañas, que
d16 un conc1erto el sábado úlliD"o.

�de delicados manjares y excelentes cal•
dos, surge y vibra como relámpago ilu•
minando profooda sima, la idea de la
patria .... no bay de fijo alma que no
sienta el fulgor s11blime del patrjotismo que regaló a la P.itrill legiones de
héroes.
Y la madre era la que hablaba a la
hija ......
Perdona pues, bella lectora, que el
Cronista olvide por un día, uno sólo. el
bimno de to gracia y belleza; tu último
volante "dernier cri," el "hlTÍ 11 o el so•
berbio "plissé" de tu falda; la estela.
perfumada en fin, que a tu paso de
Diosa, por el dorado marco de ioefa·
bles elegaocia.s, señala la. huella exqui •
sita de tu femi nidad omnímoda y triun•
fadora ..... .

E1..

CABAL1..ERO o;;L VERDE

G

MUERTO VOLUNTARIO
===---

ni:. •

Srita. Artemisa Etizoodo, distiogoida
pianista que dió uo recital el
miércoles pasado.

Crepúsculo
Para "Arte y Letras. ·

Sobre un lecho de aubes de oro y plata.
El sol va agooizaodo lentamente,
Maachaodo la tristeza del Poniente
Coa reflejos sangrientos de escarlata.
Su láogoida y oocluroa se.reoata
Un roise:iior modolaqoedamente,
En taoto que a la lacra en el Oriente
Uoa platead~ claridad delata.
Se oyen lejanas voces de mujeres
Que entonan uaa copla de quereres
Hay on ambiente de melaocolía.
Ea la calma apacible del sendero
Un mendigo salmodia plañidero:
"Una limosna, por aota. Marfal''
F . DE FUE TES

El perro.-Uoo de los más simpaticos

Por Francois Coppée, de la Academia Francesa.
.----::;:;;

Había conocido al poeta Luis Miraz
íotimameote. en otros tiempos, ea el
"barrio latino" cuando los dos comfamos eo ooa cremeda de la calle del
Sena, cuya palr:ioa era una vieja pofa,
ca a quien hablamos bautizado con el
nombre de la princesa Cbocolaw~ka, e.o
rai6o de la iollleosa cremera coa cho•
cola.te que exhibfa diariamente en la
ventana de su tienda. En caso de ne•
ce~idad, se podía comer en su cas.a por
diez sueldos can "dos de pan," un "or•
dioario de treinta céotimcs" y uo "ne•
grito." (un cubierto y café).
Los muy delicados se gastaban un
sueldo m.1.s para tener el derecho de
servilleta.
Fuera de alguncs jóvenes, que esta•
bao en vías de tener talento, les clien•
tes habituales de la cremerfa eran com·
patriotas pobres de la patrona, que ba•
bíaa tenido ejércil1&gt;s a sos órdenes. Ha•
b[a uno, particolarmeote, ju,ponrnte ;y
melancolico, viejecillo de ba1ba blanca
cuya levita, scmbrero y betas eran 110
poema de miseria, y a qoien los otrcs
polacos veíao con deferencia npecial
porque habla sido dictador durante tres
días.
Ea casa de la prillcesa CbocoJ¡w~ka
conocf también a un loco muy original
que se ganaba. la vida dando lecciones
de alemán y que declaraba haberse
convertido a la religión budista. Sobre
la chimenea del cuarto miserable en
que vivla con uoa modista del mercado
de Sao Germán, teofa un Boda de jade,
bastante hermoso. que contemplaba su
ombligo con sus ojos hipnotizados y se
tenía los dedos de los pies con las manos. El profesor de alemán senlla la
mayor veneración por ti fdolo, pero
cuando llegaba el dfa de pagar la reo·
ta, se ve! .. obligado, coa frecuencia a
lle11arlo al Moote de Piedad Cuando
tal sucedía, se le vefa sumergido en el
más profundo pesar, y no salía de él
sino basta que babia podido reparar su
acto sacrflego, en el cual, a pesar de
lodo, repe1ía cada mes.
Luis Miraz, tenía los ojos sombríos,
color _pálido y los cabellos en guedeJas propios de todos los jóvenes que lle·
gao en los trenes de tercera en bo~ca
de la gloria; que gastan más ea pelró·
leo para so lámpara que en biftés, y
que, provistos de uoa grao cantidad de
maouscritos, han lauiado a Parfs, des:ie
cualquier colina de los alrededores el
clási~o desafío _de Rastigoac. En aqoellos tiempos, m1 cabellera, bastante me•
rovingia, eo_grasaba el cuello de mi le•
vita. Estábamos hechos uno para el
otro, y Miraz acabó por llevarme pron•

:1

caprichos femeninos.

.,,

to a su coarto alto de la calle de los
Cuiltro Vientos, ea el que me hiz.o in·
gorgitar de golpe dos mil alejandrinos.
Debo cooiesar seriamente qoe eran
ver os encantadores, llenos de jover.tod y
de una i.nspiraci6n prima eral. teolan el
perfume de las primera.s lilas, y los
"Pájuos libres," Htuln de esta recolección de poeslas que Miraz publicó poco
después de habérmelos ltído, coosen,a1 án oo sitio al lado de los poetas de un
solo libro, del Daodet de las "Amoro•
sas," por ejemplo.
Porqué Mira z oo volt ió a hacer versos.
Aguilucho cafdode las alturas, foé a dar
a Moatmartre y, doraoote mucbo tiempo,
nos perdimos de vista. Después empecé
a eocootrar su nombre enlosperi6dicos
y revistas calzan.do los hermosos cueo•
tos que bao hecho se reputación. Pasa•
ron cioco años, y al fio lo volvI a e ocon•
trar en la oficina de on petiódico eo el
que yo colaboraba.

abrigado por o.oa. levita a la última
moda.
-Ahora ya no nos separaremos ¿ ver•
dad? me dijo eo tooo de antiguo camara•
da,pasáodome el brazo por debjo del mio
y llevándome hacia el bonlevard doode
o o o
el sol de abril doraba las primeras hojas
de los plátanos.
• os causó no gran placer el volver·
Pasemos el grao día. Agotamos lo9
nos a encontrar, y d~pués de las prime, ¿Te acuerdas? Te acuerdas de los hoe·
ras exclaim1ciooes: Jhombrel eres tú .. : .
ves al plato qoesabfana paja? Te acuer·
etc . nos quedamos mirando fijamente a das de los espantosos arroces de leche
a los bjos, sacodiéndonos efnsivameote de la priocesa Chocolawaska 1 y de la
las manos y mostráodollos con alegria melancolla del viejo dictador ? y del
nuestros dientes que eo otro titimpo ha• profesor que ecviaba al empeño a so dios
bian mordido tantas veces et mismo filete cada mes? En .fin, que habían pasado
duro. El no había cambiado; oi siquiera los malos días El había stguido de le,
babia sacrificado sus cabellos largos, jos, y apla.cdiendo mis éxitos; yo conocía
los cuales se arreglaba coa gracio~o mo- los suyos, pero ignoraba que estuviera
v imiento de cabeza como el de los ca, casado con una mujer a quien adoraba y
bailas cuaudo se pei:oan. ólo qlieteoía que tuviera oca hija, una niñita. que
el color claro y los ojos traoqujlos de era oc "liado amorcito."
un hombre feliz y su cuerpo estaba
-Ven a verlas, comerás eo casa.

�Lo dejé hacer y me llevó a la Qa iata
de Ternes ea la que ocupaba un "cha•
let" bajo los -a'.tboles. Todo, daba la
bienveaida al visitante ; apenas se babia
pasado la reja. venia un perro hacieodo
6.estas y moviendo la cola.
-Alto Gavrocbel Va a easuciart.e.
Al mido de la campanilla, la señora
Miraz babia aparecido a la poertl lle ·
vaodo ea brazos a so niñita; la primera
me pareció una rubia mny bella y biea
fortDada bajo su peinador azul.
-Haz poner un cubierto más .... es
un viejo amigo.
Y el padre feliz, cooservaodo su som•
brero ea la cabeza y llevando ea sus
bra:i:os a la chiquilla, me mostraba en·

tusiasmado su casita : el comedor ador•
nado coa alegre locerfa ; el g,abioete de
~studio Jleoo de libros, con su hermosa
veotaoa abierta al campo de tal mane•
ra que uoa raclla de viento acababa de
cubrir de flores las prueb!IS de imprenta que h1b[a. sobre la mesa.
-JQué diablo! esto no es mb que uo
priocipio; todavía hace poco tiempo
qoe bac(amo3 copias a tres céatimos la
linea.
Y mieotras que yo me extasiaba coo•
templaodo oo árbol de Judea cargado
de flores, Mi raz había cambiado de
traje; se habla puesto sn bata de traba·
jo, calndo sus babuchas, y. sumergHo
eo uo cómodo sillón se eotreteufa en

hacer saltar a la oiñitl eotrd sus bra·
zm. "Arriba! A.rrib1I "
o recuerdo hlber recibido nuoca
uoa seasacióo tllo completa de la fe lici·
dad. Comimos alegremente; dos buenos
platillos y nada más, una comida de
confianza ea la qo.e cada quien se ser·
vfa sal y pimienta.. La bella señora de
Miraz presidfa con su sonrisa luminosa,.
teniendo a sn lado, eo una sillita para
niños, a su liada oeoita. orgullo de la
casa. Hablaba poco, pero su mirada,
inteligente y dulce, segofa nuestra coa ·
versacióD pa.radógica de gentes de le•
tras, de bueo bomor, y, despoéi de los
postrell tomó una de las rosas qoe ador·
nab1n la mesa y la colocó entre sos ca,

belloii ; era la mujer silenciosa que con•
viene a un pensador de bueoa cep.!.
Tomamos el café ea el gabinete de
trabajo; la sala estaba aú.o por o1mue•
blar, y se pensaba hacerlo coa lo qne
ganara mi amigo con sa novela que es
taba próxima a aparecer. Como la noelle estaba fresca, hicimos un fuego de
jarilla, y, mientras que Miraz y yo fu .
m~bamos, haciendo recuerdos del 1iem·
po viejo, la señora d~ la casa, coa su
hiji Elena en las Todillas, la hacía rezar no Padre uestro y un Ave Marfa,
que ella repella calentando voluptuosa•
mente sos pi,s desnudos en la fhma.
o o o
Nos volvimos a ver; al principio con

frecuencia, despoés meaos, la difícil vi•
da de la literatura nos llevaba a cada
aoo por diferente lado. Pasaron los
años. os eocootrábamos a veces por la.
calle y nos estrechábamos las manos.
"¿ Qué tal ? Todo bien, gracias." Y pas!·
bamos de largo. Más tarde empecé
a extrañar el nombre de Miraz en
los periódicos y en las revist11.S, !Hombre feliz I me dccla, se permite el lujo
de descaosar; y esta idea era corrobo,
rada por el dicbo corrieote de que mi
amigo tenia una regular fortuoa.
Al fio, el Otoño pasado. recibt noticias de qoe estabagravemeote enfermo.
Segaia viviendo ea Te roes, pero ese
dia sombrío de oviembre parecía que
la casita teofa frfo : se veta como desa_m•
parada ea medio de los árboles desnu •
dos de verdnra; me pareció vieja, des·
tarlalada, como todas las cosas que se
ha ddjado de ver por mocho tiempo.
El perro seguramente habría muerto,
porque no ladró al oír el ruido de la
campanilla oi el de la puerta que ablf
para eutrar eu el jard!o, cubierto de
ojas seca.s.
La señora Miraz estaba ausente, y
Elena faé quien salió a recibirme; era
oaa joven de catorce a ños, de a.specto
nlvaje. Me abrió el gabio tte de traba·
j de so padre, landodome al mismo
tie mp:&gt; una mirada de iiescoofiaoza, ia•
quiera y tímida.
Me encontré a Miraz encogido f n
una silla baja frente a la chimenea, en·
bierto coa una bata de viejo; coa me·
cbones grises en la cabellera; y ec la
mano seca y Ma qne me tendió com•
preodí que el hombre estaba acabado.
tCosa horrible! me produjo el asp~cto
de roioa qae hallábamos en otro ti~m,
po ea los pobres clientes polacos de la
cremería.
-lQoé hay viejo; no te sientes bieo?
-Perdido, respondió con oca horri•
ble soarisa. Me muero del pecho como
personaje de no quinto acto de mela·
dnma Como cuando aparece el buen
méaico, toma el pnbo a la primera da•
ma y dice, moviendo la cabeza: "la
agonía se aproxima. .. .. " La difereocia
es qne conmigo la agoola se prolooga:
parece qne oo q11iere acabarl . ... Fo·
ma, continuó, oo ma molesta el humo
del cigarro. Esto lo dijo porque vió que
arrojaba la colilla demasiado gr;inde;
levíoo uoacce.so de tos que parecía un
gemido.
fraté de consolaTlo coa palabras de
aliento. Le hablaba teniendo su mano
eotre las m!as y dándole palmadas en
el hombro, pero yo mismo oía mis palabras sonar huecas, como cuaoC!lo se
tiene la conciencia de qoe se está mio·
liendo, y Miraz, parecía compadecerme
por mis es[uerzos ioútiJes.
Me cal!é.
-Mira, me dijo señalando sa mesa
de trab.jo; abi tienes los ú.tiles, hace
seis meses que me si.:oto incapaz de
escribir.
Era verdad, oada me pareció tan si•
Diestro como aquel amontooamiento de
ipapeles cubiertos de tierra. En un pla,
to babia unas plomas de ave llenas de
tiata seca y semej1oles a esos trofeos

de flores que conservan e·n sus cuattos
los viejos luchadores.
Hice nea ooeva tentativa para reauimarlo. Morir ! A su edad! , o, hombre(
egurameote que no se cuidaba bien.
Debia ir al Mediad!&amp;, darse un baoqae~
te de Sol. Ya que podía, debía hacerlo.
¿No era casi rico ?
Pero me corló la palabra colocando
su mano sobre mi brazo.
- Escucha, me dijo con gravedad, oo
oos vemos con frecuencia, pero tú eres
mi más viejo, quizás mi mejor amigo ..
Me lo has probado con la ploma eD la
mano .... Pnes bien! quiero bacerte uoa
cooftdeacia que guardarás para ti exclusivamente, salvo eo el caso que qoie•
ras servirte de ella para descorazonar
a. los jóvenes escritores
que te pida.o la aprobación de su~ maooscritos, lo coa] es siempre uoa acción digna
de alaban za .... Sf, be
teoido grandes éxitos.
Se me ha pagado a frao,
co la línea. En ese ca •
jóo hay papeles verdes,
azules y amarillos de
los qoe se corla un po•
cocada mes, y que re•
presentan tres o coa,
tro mil francos de reo •
la. "Es· raro en la pro·
fesi6a ; y para hacn
esta pobre economía be debido prac1i,
car las feroces virtudes de los hurgue•
ses; be tenido que rebosar uaa Joya a
mi esposa, un vestido a mi bija ...... Al
fio, ya tengo ese díuero, ... Coa frecueo•
cía me decia : Si muero, dejoasegorado
su pao : será una dote para Elena ... . y
me seotla contento, y me sealia orgullo•
sol .... Por qu~ conozco las historias de
nuestras viudas y ,le nuestros b.uérfa,
nos .... Las limosnas dd mioisterio, los
puestos de tabaco ea provincias . . . . . y
• si la hija es inteligente y bonita como
la mía, el a.migo d,ll padre que le acon•

seja que entre al teatro y qoe acaba por
hacerla su . ... ¡Rayo del cielol ... esooo
será. Pero para ello es necesario que yo
ya oo viva más. La enfermedad cuesta
muycaro,y ya ha sido necesario vender
dos o tres papeles de esos coa cu pones qce
es1áo en el caj6o. Para ir al Mediodía,
como tú dices, para ir a hacer papel de
lagartija a Canees o a Meoton, habrfa
que acabar con otro, y acabarla por oo
quedar ninguno si me empeño en vivir
otros seis o siete años, ahora que ya no
poedo ni siqoiera b cer copias ... . Por
fortona no hay temor de eso .... Pero l:&gt;
que he sufrido desde que oo puedo es·
cribir y siento ese puñado de orodismi,
ouir bajo mis ma.oos como la "Piel de
Zapa" de B1Jzac, es espantoso .... Abo·

ra me;comprendes 1verdad ? '1 J i\ oo·me
aconsejarás qne me cuide ... . Vete y si
sabes todavía, ve a rogar a Dios que me
eovfe prooto a los eoterradores.

o o o
Q11ioce rlías después caminábamos
treinta amigos detrás de la c11roza que
co_oduc!a al cementerio los re~tos de
M1raz. Había nevado la víspera, y el
doctor Aroould, el viejo corredor de ta•
ll~res de piotor, el amigo y médico del
d1Caoto, me dec1a con voz ape gijda y
camioaodo a mi lado:

-Banal, pero terri ble el coo1ras·
te .... Un entierro eo 1iempo de oeva
da ...... Negro sobre blanco . ... . . o
d;i.n ganas de burlarse del "Eotierro
del pob re" del difunto Vigaeroo . ...
Por fin, llegamos a la. orilla de la fo·
sa. El sitio y el momento eran lúgu•
bres, Bajo oa cielo sucio los árboles
mecían al viento sus penachos de nie·
ve. Los asistentes forma.bao circulo y
contemplaban a los eoterradores qoe
baja.bao el féretro a la tamba . Cerca
del acólito, el cura esperaba, señalando
su libro con el dedo ; y, con su sombrero debajo del brazo, el orador de la
Sociedad de las Geotes de Letras te·
nía ya ea la maoo el ftlogio fú.oebre
que acababa de escribir, con ayuda de
ua amigo, ea la esquina de la mesa de
un café
Repeotioamente, en el momento en
qoe el sacerdote empezaba sus oraciones ea latí o, el doctor Aroould me to·
mó del brazo y acercó su boca a mi
oreja.
-l Sabe usted que se ma.tó ? me dijo
en voz baja.
Lo miré estupefacto. Pero él (De mos•
tró coa el dedo el grupo que formaban
Eleoa y la señora Miraz quienes se es•
trecbabao trágicamente debajo de sus
velos negros, y contiauó:
-Por ellas!. ..... Sí, hace siete meiif7s _que arrojaba al fnego todas las me•
dicinas y cometía toda clase de imprudencias a sabieodu .. .. .. Me lo confesó antes de morir ... .. . Yo me hacia
c ruces de verlo empeorar, cua11do me
prometía hacerlo vivir unos tres año1
coa su creosota ..... Al .lia, el otro dia
q_ue heló tanto, dejó abierta de propó•
sito la ventana y cogió el catarro que
lo mató ...... Sf, para dejar pan a esas
pobres mujeresl .. .... El cura ao se da
cuenta de que va a rezar a un sofoida.
Pero vaya, el buen Miraz debe estar ea
el cielo de los valientes ...• Esta muerte
por partes vale mucho más que el paso
del puente de Arcolal. . ..
(Ttadocido especialmente para ARTE Y LETRAS )

,

�El Maestro Pooce en su estudio.

NOTAS. DEL REPORTERO
-----------------.-

Las audiciones populares en México.•--Una entrevista con Manuel M. Ponce
Socedió hace algunos dias que, yen·
do por esas calles, en pos del reporte
vespertino, tropecé de manos a boca
con un airado sujeto que roe detuvo súbitamente:
-Ha visto usted qué barbaridad? Un
periodista anónimo ataca sc;,lapadamen·
te al profesor Beristain, quien ha organizado los conciertos corales en la
Alameia, con el laudable propósito de
acrecentar el buen gusto musical del
público. Y asienta en u.o diario, que si
la dirección fué deficiente, que si el si,
tio fué inadecuado, que si las voces de
los varones no foeron percibidas ..... .
¿qué le parece a usted?
o le respoocli más que con una forzarla so11.risa, que lo mismo podía sig·
nificar,-estamos conformes en un todo,-que, no lo estamos, pero no quie•
ro objetar nada . Porque, en efecto, yo
consideré mentalmente el caso y eo
verdad no he encontrado lo de la bar,
baridad.
-Es que la critica para la, mayorla,
es sinónimo do mordacidad y al ju:gar
una obra o ua hecho cualesquiera, es
ya obligación del censor prepararse para un ataque. Con esa predisposición
basta Jos ·elogios ineludibles aparecen
soltados a regañadientes ...•
Y a poco andar, na. coaocido mío,
del cuerpo de inspectores de la eose•
ñan:,;a de la música, me dijo:
-Qué tal, eh? Asistió usted a la au·
dicióo? Le gustó el conjunto? Resultó
muy Incido, ¿verdad? Ohl el trabajo
que nos costó. Figú rese usted ....
Tampo:o le contesté sino que con el
mismo gesto que, sfo duda, le dejó sa·
tisfecho. Sin embargo, sentí más tarde, e! remC&gt;rdimieot9 de pC&gt; haber sido

sincero . La sinceridad debe ponerse
por encima de todo.
1 responder, no
tnve 1in cuenta aquello de que si Fnla.•
no me da su parecer, 09 quiere decir
más sino qae Fnlaao piensa conmigo o
distinto de Jo que yQ pienso. La. mentalidad de cada individuo es algo así como su propia fisonomía: puede parecer•
se a uno, puede tener rasgos de muchos. Exacto a él no se hallará otro
ejemplar. Compararle, pues, ao será
definirle; juzgarle no siempre será ,eo•
tenderle; estudiarle, no querrá decir
interpretarle.
Y, entonces, ocurrióme ir en busca
de uoa opinión soria, la del mae~tro
Pooce, por ejemplo. Ysiguiendo el im•
pulso de la cs&gt;stumbre, el repórter acudió a la entrevista.
¿Qué iba a pregontarle? Tantos asuo•
tos de arte puede resolver Ponce ....
En resúmeo, n.o sabfa sobre lo que iba
a tratar el consabido interrogatorio,,
pero caminé hacia la casa del maestro.
Recordaba con placer, la conferen·
cia que el propio Ponce dió e.u la libreda General, hace tiempo, acerca de la
caocióo popular; el arreglo que de
onestras canciones ha hecho, con no•
table mira,, para imp,:merlas al mondo.
Recordaba después, las palabras violentas del transeunte irascible que acaba,
ba de comunicarme su indig11.ación sin
yo quererlo. Recordaba . . ..
No podria. expresar con el humano
le.oguaje,~poderoEo para exteriorizar
la vida intelectual y mudo cuando se
quiere usar de él como mensajero de
nuestras emociones, sentimientos y todas
las maoifest:,ciooes de nuestra vidaafectiva,-porque si hay una Lógica que

dirige y .norma la inteligencia, no se
escribe aún la que dirija y norme el
corazón.
El repórter, conservaba, asimismo,
impresiones moy hondas del concierto
y estimaba en su sigoi.ficacióu cultural
la iniciativa,-no importa de quien.y su trascendencia. El arte popular
constituye nuestra tradición, nuestra
vida, nuestra patria . Toda tendencia a
su divulgac;óo es obra edificante, pa·
triótica. México podrá al fin tener perw
sooalidad en el muDdo ar!fstico ...•
A la hora crepuscular, llegué a casa
del maestro. El estaba allí y me recibió
Juego, amablemente. Su simpático cuar,
to de estudio, donde aot6jase encontrar
ua dejo de idealismo que recibe a los
visitantes briodándoles sencilla. y fran•
ca amistad, parece oscurecido más por
la sombra de la verde cortina de ,los
balcones que por el ocaso del sol, cu•
yos rayos s::pierden ..•. Noesel cuar·
to descuidado de un soltero, no, es el
soñado coarto del bohemio. Falta la hacendosa mano femenina gue todo lo
embellece. pero ello no obstante el am•
biente es de encantadora poesía.
En una. sala contigua, Pooce inicia a
sus discípulos en el divino arte de la
m6sica.
La entrevista tiene que desarrollarse
brevemente porque el maestro va. a salir a noa junta de profesores eo el Con·
servatorio.
-Y bien, maestro ..... .
_¿Mis impresiones al escuchar las
canciones mexicaoas cantadas en la
Alameda1 Inolvidables. Creo que difí,
cilmente podré tener otras más intensas.
EJ alma popular se exhalaba como 011

l!'ran perlnme y \alaba entre el polvo
de oro del sol, en la magnificencia de la
maiía.na explendorosa .... Era impresío·
nante aquel unisono formidable. Hom•
bres, mujere , niños, todos cantaban los
cantos de su patria, esos bellos cantos
que coa todo amor be recogido e ioten·
lado esterilizar lo más notablemeote
que me ha sido posible; pero Jtri,te de
m[l esta modesta labor la ha juJgado
como uo sacrilegio, cierto director ... .
-Descuide usted, es una fraseiita,
Y, volviendo al tema . le pareció a Ud
de6cieote la dirección 1
-[Deficiencias e.u la direcc-ióo de
los coros ? ~o las bobo. En laejecucióo,
tal Yez; muy 11xcusabJes, en todo caso,
dad_o el cortí•j~o plazo en qoe e oro
gan1zó la aud1c1ón y se estudiaron las
ca.ocioaes Creo que en un mes, más o
menos, fué hecho todo esto.
-:-A propósito del arte popular, ¿qoé
opina usted del establecimiento dtl tea·
tro gratuito entre nosotros?
Para que el teatro pueda ser algo. más que amable adolador del pó•
bhco, sólo hay un medio: hacerle independiente del público. Y esto sólo puede lograrse en el teatro del pueblo, en
el teatro gratuito. 1Y quién ni ga que
en 011 estado sabiamecte,-por tanto
artísticamecte,-goberoado el teatro'
~e~iera ser fuccióo oñcial como la jus:
ocia y como la enseñania? Eo aquel
estado ideal, el teatro, más que un es•
pectiiculo, sería tribDna, cátedra, libro,
serla templo donde el pueblo que sufre
y trabaja apreaderfa sin esfuerzo y sio
pena con las , más bellas palabras las
mh nobles verdades. ¿Seríao algaoa
vez petigrosas esas verdades? La. verdad DO es peligrosa nuaca.
o se alar·
me nadie porqae el artista paeda conmo-rer a la muchednmbre con ona ver,
dad peligrosa. Dejad a toda protesta a
toda queja, a todo aohelo, qoe habl~n
alto. La qoeja no dicha, la protesta
ahogada, sou las que despoés estallan
soctalmeote. cY por quién mejor puede
hablar el alma del pnt blo que por la
voz de los poetas? El teatro popular hecho por los poetas !....
. -Y, al menos, maestro, esa es la me·
Jor maoera de acrecrotar el buen gub•
to fflU5ica I del público?
lododablemeote que sí. Espero que
no ~asará m_ucho tiempo sin que se or•
gamcen coa1uotos vocales entre el ilus,
trado )'. eolusii.sta grapo estudiao&amp;il, en
las sociedades mutualhtas ele. Seda la
gracde ilusión realizada. '
. -Naturalmente que México co ha
tmpue st0 al moodo escuela musical al•
guna?
-México no ha podido impoaer al
mua d o musical niaguaa escoel por•
qce; · · · 00 la te oía Lo único t!pico que
podia ha~eroos dado persoal\Jidad en
el extra.o¡ero, eran los cactos y bailes
p~pulares, que sólo bace uoos cuactos
anos han comenzado a explotarse. Ten•
Rº fe tio la belleza de nuestras melodías
Y creo que,armonizáudolas no hlemeote

y construyendo con ellas obras siaC6nicas, de cámara o piaolsticas, llegaremcs
a imponerlas ea el repertorio de los
grandes Cflnciertos.
-Qué felicidad! Y hasta ahora, d6n•
d.e se hao tocado con mejor éxito las
producciones mexicanas?
-Et v'lis de Joventino Rosas, ''Sobre
las Olas" se ba tocado con éxito ea
mucbas grandes ciudades europeas. Sin
embargo, allá se cree que es un vals
alemán o e pañol! En Bolonia y eo
Berlm. lo ot íocar algo na vez y al pre ·
guotar a las personas que se eacontra•
han cerca de mí, si sabia.o quien era
el autor de ese vals, ninguoa supo de•
círmelo.
-Pero usted ..... .
-Ahl claro está. Yo lo dije, orgullo•
so y satisfecho. Eo otras partes, Jo han

publicado como composicióo de otro
auto.r. De las otras composicion,-s de
m_ex1canos aunque más importantes y
dignas de ser conocida~, oioguna ba
causado la popularidad del vals de
Rosas.

. El maestro Ponce tuvo una deferencia para ARTE Y LETRAS, retarda.u•
do su salida a la calle. Pero a peur
de todo, el repórter advirtió la impA,
ciencia reflejada en la Actitud del
maes.tro y jus!ameote decidió dar por
tet'mmada la 1cteresante entrevista Ha•
blábamos do la conferencia que dió
Ponce acerca de la ca.ncióa popular.
-Usted dijo que la forma melódica.
de las canciones es de origen italiaoo
lc6mo explicáruoslo?
'

-Desde luego la naturaleza de la
melodía , so desarrollo y sos giros !0n
italianos, muy difereDtes por cierto, de
la francesa o la española actuales Siem ·
pre he pensado qoe nuestras canciones
datan del siglo • VII[, cuando la música
italiana babfa alcaDzado innegable pre•
poaderancia sobre las otras escuelas.
Peri, Caccini, Mooteverde, Sculatli,
Carissin11i, Marce lo, Puccioi, Cimerosa,
etc., ejercieroo una icftuencia a.vasa•
lladora sobre los compositonis de su
época. Esa iofloeocia se rdl• jó en el
medio musical de Espaiía y por coosi·
goienle, entre nosotros Aunque la forma melódka de nuestros cautospooula·
res sea de arígea italiano, ha. sufrido
modi6caciones, ha pasado pcr ouestras
tristezas, y por nuestros dolores, se ba
cooverHdo finalmente ea la expresión

de cuestra alma oaciocal.
•Y, lla barbaridad de que hablaba el
a,r.,do su1eto? Ya lo veis, DO ba apare•
cido por ningún lado,
Be aquí, cómo la geate gusta siempre
d~ murmurar del pr6jmo siosa.be r nada
01 ce-nacer a nadie. 1El periodista tuvo
razón al hacer las observacióoes que
creyó oportunas ? Si. Y con ello di.6
b_nen ejemplo, porque lo hizo desapasionadamente y coo buenas iateociones.
Por lo demás, no cabe decir que
"Darío'' atacó solamente al profesor
Beri.st~in. Si oo ~rmó el reporte que
escnb16, fué dt b1do a la orgaoización
d~ la prensa eot:re oosotros; organiza•
c16n que, por cierto, merecerá una nota
aparte.
Mariano D. DE üRDANJVJA.

�ARTE MODERNO MEXICANO

--==========.=:====:==-- ~-~-

=::::::::::---::::::::::=La=E=SG=ue==la=d=e=l=a=
Vid=a
calidad 0atun1l del juego. Porque el
juego en los niños no es, como muchas
zoote se mira tao limpio que se ll~ga madres lo creen, uo simple entreteni•
basta experimentar cierta iadefioible mieoto, oo hábito o ooa costumbre. Es
seosdci6o de vacuida.d-isomos tan poca algo más: una necesidad imperiosa del
cosa ea medio de la Naturalenl - los cuer po y el alma. El oiiio necesita dd
parqoes metropolitanos están general· la ilusión Necesita forjarse un mundo
mente silenciosos. ::,io embargo, el ra· propio, a so alca oce y arbitrio. El camaje de los árboles se ha cu~ierto ballo de palo, la pelota y el barco de
de no verde tao tierno, tao delicado, hojalata que navega en el estanque esque los ojos descaaqan en él como sobre tá.o encargados de despertar a la joven
inteligencia y encauzada hacia las fualgo lleno de bondad y esperanza ....
También los seaderos estáo floridos Y turas actividades viriles.
Las existencias que principian viven
por ellos cruzó, pródigas las maaos
puras y ceñida la plaota coa la san· para ~í solas y en su imagiuaci6o po•
dalia de o ro, el badi\ Pcimivera. P re- seen el muado eotero. Esto es como oaa
guntádselo si 06 a los rosales reverde~ previsión de la Naturaleza. De ahí que
cidos o a las escasas parejas romáati· el nil:io no se queje nunca de aburrimiento cuando cualquier obj..to o cual•
cas que, muy tempraoo, vaa a p_asearse
quier animal excita so coriosidad y
por el jardio ..... .
alimenta su imaginación. Yo recuerdo
Pero, a pesar de todo, los parques
que, de chico, me pasaba las horas
metropolitanos oo se veo alegres ea
muertas siguiendo el curso de noa horlas mañaoas de sol. Yo be ido a leer el
miga que, arrastrando ooa ala de mosperiódico sobre uo banco de la aveoi·
ca, subía la empinada cuesta de algú n
da y lo be visto.
t ronco de árbol ..... .
Es que a los parques de México casi
Pobre del niño que se aburre porque
aovan niños Los hijos de la clase ele,
no en coeotra libertad para sos juef!os.
vada de la sociedad juega.o poco. Al Si se inves!igasen las causa; de muchas
decir esto no me refiero a esos juegos mutilaciones, de muchas lacras morales
serios, obligados, a que se eotregao los y de muchas deformidades psíquicas
niños ricos bajo la mirada !evera de que hacen de un hombre un ser incomla iostitocriz. Esos juegos son trbtes.
pleto, naturalmente incapaz de sentir y
Ea ellos, los niños adoptan uo aire comprender el bien de la vida, babr[a
de personas mayores qoe están cum• que recorrir al análisis de la iohncia,
plieodo no deber.
ea cuya diafanidad espiritual se bosLa hermanita mayor bojea un álbum queja toda la vida fu tora ....
de estampas porqu 2 la institutriz oo le
No se le puede quizás hacer a un ai.
permite mezclarse ea las diversiones ño un mal mayor que impedir las fran·
violeotas de sus compañeros hombres, cas manifestaciones de sns energías por
y é~tos no legran nunca correr y saltar medio del juego. A la larga.esta presión
a gusto, siempre cohibidos bajo las eter• incesante sobre la vida que crece viene
nas prohibiciones de la &lt;señorita:&gt;
a deformar el carácter, como si sobre
-Cuidado con correr mocho, porque un pecho bumaoo se ajustase un corsé
te hará daño. Nada de saltos oí gritos férreo.
porque se lo digo a mamá y hoy no ha•
Pero el juego debe de ser franco, vi·
brá pasteles de los que tanto te gustan ...· goroso y hasta violento. Debe preparar
Coa esto se mata el encanto y la Jipara las luchas dt!I mundo. Y no impor·
En e~tas m~a.nas de marzo, ea que

eJ azo) del cielo is tao puro Y el bori-

Boctto para un cuadro, por Leandro lzaguirro.

~~

ta que el niño, derrame un peco de su
saogre por haberse golpeado la freotP,
un pie o no brazo . ..... E~a saogre es
beodita. La saogre que se pierde así es
sangre fecunda para e.l porvenir.
Cuentan los biógrafos de Octavio Mi,•
beau un rasgo cara:terístico del gran
Escritor. Mirbeau era un chic•&gt; pelirro•
jo y fuerte. Sus padres le dejaban en
absolnta libertad de jugar. Y la diver,
sióo favorita del muchacho consistía en
salir a la carretera y echarse entre las
patasde los caballos que tiraban de los
coches, 1610 por el placer de salvarse
gracias a la agilidad de sus miembrcs
y al valor de so coraiól'.
cQuiéo se fxtraEará ahora de que
Mir beao sea todo un r obusto intelectual? Ese placer singular que algunos
aíiios $Íeoteu ante el peligro; esa ser e•
nidad coa que se exponen a un rie~go
cualqoiera no hay qoe considerarla co,
mo una mala inclinaci6o del carácter
que se borra a palos o regaiios, porque
es, por el contrario, una virtud.
Eo cambio, a mí me da tristeza la vi,
si6o de los niños que no juegan. Por
la calle veo pasar muchas veces a esos
seres pálidos, cuyos r izos sedtños caeo
sobre el cuello delgado y débil como el
tallo de algooas plantas que crecen en
los logares húmedos y sombtfos.
¡ Ah, la tristeza de esos ojos que ya
sufren males oscuros sin tener todavía la conciencia del dolor! Pobres ma•
oecitas exaoglies que rechazan con te·
dio los juguetes y qoe só!o se tienden
hacia las golosinas refinadas y caras!
Esos niiios no deben de haber jugado
nanea. Ea c:¡mbio, los chicos astrosos
de la calle, esos qoe en las plazas públicas se persignen anos a otros, y se
golpean y riñen y se apedrean para aca•
bar rompiendo ea risas, tieoen aate sf
la promesa de la vida, qoe es toda movimiento, peligro, acción e iocoosciencia

CARLOS WYLD OSPINA

�EL BESO
Para ARTE Y LETRAS.
Noche de lona lleoa, que la sombra siouosa
1Je altos aleros recorta, silenciosa,
Sobre el eoguijarrado de la estrecha calleja
All'.e el nicho de un Cristo, arde uoa caodileja
A lo lejos se escucha el eco acompasado
D: uoos pasos. La esqoioa traspone u_n emboz1do.

PAISAJES NACIONALES.-EI rfo Blaoco, cercaoias de Orizaba.-Partida de campo, a orill.as del Río.Ferrpcarril en la bacienJa de TuxpaoRo, Ver - Poeblo de Ixtazoquitláo , a orillas del rio Blanco.

Sin el amor,
Sin el amor que es nido,
Es sonrisa, y gemido,
Y luz y flor,
Debajo de tu ri:ja
Esta noche se queja
Viene a exhal;ir
Si qoieres ser dicho.u,
Abréle presurosa,
¡Déjalo entrar! ... .. .

La pluma del birrete ondea sobre el cielo
Y la larga tiz:&gt;aa ahueca el ferreruelo.

Por detrás de los hierros se ba aoierto la vidriera
Y ea ella ha aparecido una dama hechicera.

Es cierto mozo noble, calavera y valiente,
Qu~ a cierta. dama hermosa adora locamente

Llamando dulcemente uoa mano se asoma,
Que ea la densa penumbra parece una paloma

Y viene ea esta noch.:, bajo la luz de plata
D,:, la luna, a su reja, a darle serenata.

Feliz, para besarla, avanza el caballero,
¡pero en medio se pone su triste compañero!

Pero un rival existe del loco enamorado,
Eo quien nunca pensara, aunque lo lleva al lado.

Y la mano del mozo, crispada de pavura
Eo vano de su espada busca la empolladura.

Es u~a alta figura, seca, triste y huraña
Envuelta en un sodario y armada de goadaiia.

La muerte. seca y fria, soorfo desdeñosa,
Y se acerca a la. reji, donde aguarda la hermosa,

Ante la plateresca reja di! su tormento
El galán se detiene con so acompañamiento,

Qlle está pálida, y moda, y transida de pena,
Coa la frente ioclioida como mustia azucena.

Y acordando el laúd, que p:irece que llora,
De esta manera canta, coa voz fascinadora:

A mirarla detiénese, con sioiestro embeleso,
Y después con su boca sin labios, le da oo beso.

La vida es triste cosa,
Es muerta mariposa

TO IO REY Y SOTO,
Ilostraciooes de Carlos Neve,

�Wff
~

Fiesta infantil

LA CITA
Para "Arte y Letras"

en su ntleva era.
La calle donde vive Margot es luga,
rectilioea, ancha; las orillas de las b.1nquetas están bordeadas de frondosos
truenos en flor; el snelo-lleno de are·
nilla azul-es tarso, combado :suavem,en•
t,e para recoger los hilillos atgentinos
de la novia en dos Lreozas que se a!on•
gin murmuradoras por los ca?os:; las
casas en impecable ringla se aleJan, eo•
viando a nnestta mirada la caricia. de su
hermosura modesta y limpia; la a.He e~
umbría, poética: hay traosparenc_ia, p~rfnme, frescura: hay armonia; s1leoc10,
gu.letud .....•
Matgot stá ahora sen1ada cerca del
b,lc6o. ¿Qoé tendrá Margot7 lpor qué
estará sentada coll tanto desmayo? ¿por
qué su cabecita busca apoyo en la columna :admirable de so brazo? 1por qné
e.otoroa los ojos? ¿por qoé suspira? (Pa·
rece qoe 11oral... ,¿Qué tendrá Margot?
¿ La habrá regañado so mamá ? ó, no;
la tristeza que ocasiona un reg~ño no
es tilo hermosa, tao dolcemeote atrActiva: ea la. tristeza ael reg.ll'lo observa,
mos algo de retador, de inconformidad,
de cólera. de prosaismo y la tristeza
que ahora embarga a Margal es tierna,
tranquila, ~osoñadora.
.
.
Mugot 10.dudablemeote tíeoe oov10;
yo oonca be observado esas melaocolias
ea. la mojer qjo novio; h1ego, podemos,
16gícameote deducir que la causa de
esa inefable tristeza es ••.... tQoiéo se•
rá. el afortunado, gal.l.nr ¿Será bnen
mozo? o, por esos ioexplicables capri·
chos que tienen las mujeres, ¿será chi·
quilin, fea, petulante, hablador y ~onto?
Y, si ,es boen mozo ¿será delicado,
6el, sioceramente amoroso, eoostaote y
bueno?
M,,.got está triste porque Rodrigo oo
es puntual a .la cita; ya Slln las seis,
(Una hora de retraso es falta enorme,
imperdonable en un amante).
¿Porgué no vendrá Rodrigo? piensa
angustiada Margot ...... ¡Coa.oto tar•
dal ... . Quizá esté enfermo, quizá lo re,
tendrán los deberes de su orofesióo,
quid . ... ¿Será posible? est.§yamnerto,
herido .... quizá ya oo me quiere! ....
Y al cruzar estos terribles peosarnieo•

tos por su cerebro brevemente enloque·
cido, suspira profuodamente, abre los
ojos espantados y extie.ode temblorosos
sus bracilos como para retener al Ama,
do qoe la traiciona o que agoniza.
(Cómo sufre, a veces, la bella mitad
de nuestra existencia, cómo se hiere
inúrilmeote ceo acerbos pensamientos
por nuestra culpa(
Ahf viene Rodrigo, precipitado, son·
riente, pidiendo coa los ojos h 11medeci•
dos de alegría, perdón. Es alto, gallar,
do, de tez apifiooada, ojos verdes,gran•
d.es, -50mbrosarnente profundos y trans ·
pareotes en el mirar; tiene eo la nariz
una elegante jiba que aristocratiza su
rostro; el bigote es pequefio; sedoso y
oegrtsimo; sus labios ao tanto gruesos
resaltan rojos; viste ceo seccilla ele·
gaocia y de su perrona se desprende uo
pertume inodoro de limpieza y de atrae·
cióo
¡Perdóname Nena! No me riñas sio
antes olrme ...... Pero oo puedo ex·
plicarte la causa de mi tardanza sioo
te sonries ...... Y la Nena, sin poderlo
evitar lució eo celeroso relámpago la
blancura de sus dientes uniformes.
-iYa te escucho ...... y ser~ ioexo·
rabie( le cootesta Margot, ameoazá.odo•
lo coo la mano abierta.
,....Verás. Despoés de comer y sio per ·
der tiempo me senté al escritorio pan.
terminar la conferencia sobre la bisto·
ria de la Literatura Mexica.oa, y mieo,
tra, avaozab"i. eo mi escrito, detenía.me
a cada paso dicié.ndome: es suficiente,
la Nena me espera; pero ¿cómo dejar
eo el tictero estil bella apreciación, es,
ta justa alab;i.oza, este !lirnil lumioosa·
mente aclaratorio? Y prosegoia contem,
plándote entre mis ideas critica:s y prometiéndome a cada momento dejar la.
pluma En esto estaba, cuando táu, tán,
táo ...... las cicco de la tarde, hora de
nnestril cita ....
~Y cuando termines de escribir to
coofsreocia me I• leerás?
-IQa.é b11eoa eres, eoal
-Si supieras cuánto safro pcr lf, si
supieras Rodrigo que el menor, el má~
pequeñito de tus actos de desvlo es su,
ficiente para p"&gt;oerme triste..... . o
me h1gas sufrir, Rodrigo, no es justo.
Rodri~o. enternecido por la manse•
dumbre in6nita que Margo! puso en sus
palabras, la tomó de sos me.nos y saca,

diéodoselas coa blandura, le contestó
arreb~tado:
-IPerdóoame, cbulita, perd6namel ..
-Ceo la condición de no volver a
cometer la misma falta éeh l
Mar¡¡ot está encantadora, mejor di ·
cho, Margot tieoe otro eocanto : está
alrgre Sus ojos garzos chi1pean, el
arrebol da a sus mejillas un tinte sutil,
sus labios naos, bermejos no dejan de
soorei r, sus manos gordezuelas oo sa•
beo estarse q11ietas y el torrente crista•
lino de sos palabras se difluye por el
ambiente.
M ugot es feliz. Las horas hao pasa·
do sin darse cueota: para ella no hubo
crepdsculo, oo hubo transellntes, no
hubo nada: oi cielo, ni árboles, ni ca·
lle.
Son las ocho de la noche.
-Adiós, Nena, mañana nos veremos.
-Adi&amp;, Rodrigo ... . .• no vengas tar·
de
Margot ligeramente cansada, ceo ese
dulce ca.osa.ocio que la alegria pone eo
nuestro sér, se retiriS a su recámara
a.lumbrada por uaa luz verd~. téuue,
ensoñadora, y sin desandarse se recostó
pensando eo Rodrigo; despué, de re,
producir las escenas de esa tarde y de
insistir sobre ciertos detalles eco gozo·
sa terqued.ad, soñ6 despierta, se vió ca•
mi.oar j1111to a él cogidos de la mane.,
por el sendero de un bosqoe rumoro~o.
perfumado, lleno de cantos liodisimos
de aves y de silencios profundos ea los
que se columbra la dicha. Se seolia
venturosa, mny venturosa y su respira,
cióo se ib1 tornando lenta hasta que
por 60 quedó dormida.
Rodrigo, ya en la Capital. se fué eo
b'l~ca de sus amigos para disipar
ar·
diente joveoted eo cafés-coaciertos al
lado de livianas heteras.

su

A la señorita
Coocepci1n L6pez Puga,
Afectuosamente.
MIGUEL A. CEVALLOS.

iñ.Js que tomiroa p.irte eo la fü,sta efoctaada el domingo pl.sado ea el colegio de :-iaa José, de Tacaba ya.

�Fotografía artística

DEPORTES.-Un baeo tiro.-Asish,ntes a la segunda sesión del torneo de tiro al pichón, efectuada
el sábado pa!!ado.-Hoy se decidirá este toroeo.-Fots. Lupercio.

J\ guadcr d_e Querétaro, estudio por Kablo,

�cords establecidos, los cuales son anu•
lados al dfa siguiente por hechos aún

má.s extr;,.ordioarics.
Y ea e te Loroeo del domioi::I del aire
los alem nes llevan la victoria. en los
últim:&gt;s tiempos Eo primer lugu hay
qoe mencionar los hermosos y atre11i-

Una gran coleGGión de
Budas

cuevas, y parecen provenir de despojos

dos vi1jes del aviador :oeifler, los
cuales hao sid, sobrepasados por Lao-

de los templO! de Sbao daraote la in•
Lo1 recient es viajeJ de los artistllS

kilómetros en poco más de catorce bo,

fraocesu que, como I.oti y B!soa.rd se

ellos se baJlab.1oagrupad0! sio orden ni

ras, sin escala y a alturas eotre los

hao dedica.do a. admirar con toda su

cooeierto,

doscientos mettos y los mil quinientos;

alma a los pais•s orintales, bA d~do un

doode se hallaron no erao templO!I.

e.&lt;to deja muy atrás al record dt los

ooevo impulso al orieotalismo europeo,

La colección se compon de al11:ooas

avi'ldores fraoceses.
P.:ro ese record alemá.o foé sorpren·

seguramente las cae'l'as

que solo estaba adormecido, y que tao

estatuas colosales, ae otras de ,m enor ta•

poco oecuita pira despertar de sus le·

maño, y de algana-s pieza, pequeñasqoe

K ul Iogold, quieo sal ió de Mulbouse y

targos fr Jcueotes, p!ro solo apareo tes.

pueceo ex - votos dedica , os a los dioses

aterri.i6 cerca de veinticuatro horas

La peregrioacióo de Loti a los templos

p::ir sos devoto•.

después en Muoicb, despuéi de haber

de

dido pocos dí 1s despuéi por otro al emán

hecho un recorrido de mil setecientos

Los úhi mos tiempos se bao di~tiogui•
do por las proezas gL1e los dcmioado·

de, M. Hanisoo foeroo encootradcs en

vasi6o de lo3 birmioes; la mayor fa de

ger, quien recorrió mil cuatrocientos

El aYiador alemán Langer.

Los Bodas que forman la colección

En esta págioa ver.fo nuestros Je 10•

ogkor y los hermoscs dibujos traf

dos de la !odia ~or Be~oard bao produ·

res alguoos de los interesantes ejempla-

cido la reci ente reacción orieotali~ta

res rec gidos por el sabio orieotalista

Coir•o se ve los laurot de la a.via.
bos esféricos con uo recorddo de dos cióo, que por muchos año estovieronen

eo Earopa.

en so reciente viajP.

mil quioieotos kilómetros. y a los pocos Francia, se han trasladado del otro Jaco

b in de llf'gar aes b_all11mos :ta relacióo

lrilómetro!.
No es todo; el areooauta Hago 'K~o·
leosehin_acreedor el record de losglo•

El aviador Berl iner.

res ee la atmósfera bao llevatlo a cabo.
Los c,btegramu del vif'jo muodo nos

días el iogeoiero BJrlioer se lo quitó del Rio, doode pirece que perma oece-

dao cuenta, ca5i a diario, de noevos re ·

con

°

0

recorri1o de dos mil setecientos

Eo los periódicos rraoce5es qne a ca,

r:1.o por algún ti:mpo.

y

de an viaje empreodifo por M Harri ·
wa, coo el úaico obj~to de estudiar el
a:i:

e de los hirma.aes, viaje que ha dado

lo~ mejores frot,s, puesto qae el viajero
ha tra[dt) co1Jsigo una colección de Ba,
das que dao uoa idea exacta del arte
tirmao, y qae permite estodia rlo en
casa, In cna.l es más cómcdo qne tener
que emprender el viaje, m11y costoso. y

Juan Ors, cayendo coo salva-vidas de trecieotcs mttros de altura.-l!I aviador frllocés Parmelio, atravesando
el Moot-Blanc en aeroplano.

oo siempre corona.do por el baen éxi,
to.

�Teatrales

Al11maos del maestro José Bielleto que orgauizaron un concierto
en so hoaor el sábado pasado.- rita. Leocor Gardcilo,
qoieo ejecutó en el Arpa la balada de Haselmao en
la velada efectuada el sábado pasado en la
escuela nacional de Iagenieros.
Fots. Lupercio.

a María Caballé qoe
cootin11 rá
bacieJJdo
gala de su gracia espa•
iiola, y !ojalá asf sea)
a la encantadora Cle,
mtiotioa Morfo qoieo
Sucedió al 60 Jo que
lucirá de ooevo !ti her,
tenia que suceder ....
moso palmito, so ele,
La Compañia de Ope•
gaocia y sos dotes de ti•
retas Vienesa~, que en
ple genérica. Y Poncho
otro tiempo atrajo al
Castillo, Miguel V1Jla,
público de la Metróporreal y el grao Gavi!ali, y colmaba la sala
oes, forma rán uoa tri•
del Arbeu lOD lleoos
nidad que "puede qae
rebosantes, tuvo que
mejor oo la b.aiga,"
darse por vencida aote
Alarcón y Carrillo se•
la reprochable e&amp;qoive z
ráo los tenores de la
del púhlico, de este
cMi Mi1ma Cara&gt;, estreno dd sá bido eo el teatro Mexicano
faráodola, Gil Rljy y
bueo público qm, fríFots, Tostado.
vo lo y novelero como
León, los barítonos,
pocos, desdeiló so an·
Marco y Heras los bates favorito espectáculo; lo olvidó como blia, cera bueoo., y cátate que para la
jos, y de segundas tiples, 1oo b.1•
el oiño olvida el juguete que fuera su temporada de Pascua, teodremos 110 el blemosl lo mejor de lo que las dos
eocanto, y lo arroja a uo riocóo cuaodo teatro de la calle de Bollvar, uoa ComCompañías tieoeo eo us resptcli•
ya oo tuvo atractivo para él, coaodo ha pañía como oo la hobieroo soñado ano•
vos ba6les. estarán eo el Coliseo de la
visto ya lo que &lt;teoía adentro&gt; .... Pero ca los más descooteotadizos y e1igeotes tanda, amén de la insustituible Etelvi,
Barardo Valdés y Miguel Gutiérrtz son aficiooadns al género de los couplets, na, ayudada en sus trabajos por otra
dos luchadores indomables, a la vez las cpata{tas,&gt; y los taogos y sos coogé- artisla de buena cepa, Agustina Qoiles.
que dos fiaos oegociaotes ... ... &lt;/ o oeres. Y si Dios nos presta vida y sa- Será Gerente Represe.ataote Berardo
qoieres ya opereta.s, se dijeron cío lud, veremos desfilar por el remozado Valdés, Director artístico y de escena
pello&gt; . .... . ¡pues bien, se a.c abaron hs esceoario-porque lo vao a C'lnstruir Miguel Gutiérrez, garantía verdadera
operetas! ... . . . ¿te pirras pot el género de ooevo, como tambiéo se vao a pooer
de que las obras estará.o poe&amp;tas como
chico? pues te daremos género cbicol&gt; butacas ooevas-a Carmeo Caussade, Dios manda, y oo como ahora, en las
y dicho y hecho, comeo.iaroo los cpour•
la de la voz de plata, a Consuelo Viz•
pecadoras manos de Gascpo, qae se ba
parlers,&gt; coa ouestro rougaote y atil· cafao, la pizpireta y graciosa tiple cócreído un dirtctor, cuando oo sabe oi
dado amigo Manuel Sierra Méodez, le mica, a Mimf Derba, quien seguirá 111- mover siquiera aoa figura!
plaotearoo el negocio, vió el Empresa· cieodo su bellísima figura y el cristali•
Y ya que del Principal hablamos, pa•
rio del Principal que, como dice la Bi·
oo ch.erro de su voz, no eocauz .. da aún, saremos como sobre ascuas al referir-

�ocs al estreoo del sábado pasado, ooa
De fodole altamente drall)ática, la
"leyeoda" tomada de uoa "leyenda" de
leyenda, para qoe hubiese obtenido oo
Becqoer, según rezaban los programas,
éxito, debió ser muy bien ensayada,
Hbro de Manoel Mañón y música de Ramuy bien puesta en escena y muy coifael Ordoñez, y que foé u.o verdadero
dada por autores, director de escena y
degagtre. Desde luego, y a fuer de ero·
director de orquesta. Nada de eso bu•
oista1 veridicos, diremos que la obra
bo; faltaron ensayos. casi nadie se sa•
citada no era original, y no debió ser
b!a el papel, la direccióu escénica des·
enviada al concurso de zarzuelas que
cnidadlsima y nnla en ocasiones, como
abrió la finada Empresa Teatral Mexi ·
en la marcha del segundo cuadro, doo•
caoa, pues la citada obra se estre.oó en
de la escena está vacia doraote cioco
el Teatro Alcázar de esta Capital, hará
mioutos que dora la marcha, cuando a
on afio poco más o menos, bajo el títolo
cualquiera se le ocurre lleoar aquella.
de "La Promesa;" Mañón le modi6có
con uo desfile pata evitar la moooto•
el primer cuadro, al ser retirada la
________
oia. La indomeotaria corrió parejas
obra después de tres o cuatro represen•
con la interpretación y total, qoe el
taciones que foé lo que du-ró en cartel,
.
.
.
publico protestó y la obra termi1l6 en,
y la envió al .concurso bajo el nuevó LOS VlEJOS .Caracteriz~c1ones artísticas por tre burletas y ccholeos&gt;may comprimi·
oombre de "Bhnca."
los actores Catalá y Palacios, Fots. Tostado. dos por Jo demás, gracias a la presea•

cía de ooestro Primer Ma•
gistrado, quieo ocupaba
una platea , "Blanca" des·
pués de dos representacio·
nes, pasó a mejor vida de
la que le dieron sus autores, y duerme en paz, co.n
la mano fa era de la tomba,
como en la leyenda, y co,
mo nnaprotesta moda.con·
tra los responsables de su
fallecimiento.
El mismosába.do se "re·
prisC:í" '·La Alegria del
Amor,"
admirablemente
decorada por los hermanes
Tarazooa, perfectamente
vestida. y puesta en esce na por Gascón,-qoién co·
pió lo que Eduardo Pastor
hizo en el Lírico coaodo
se representó la obra,-y
por Areo a quién se le de·
ben los bailes, los movi·
mientes y las evoluciones.
Maria Caballé, como en
Llrico, perfectameole
bien, cantando y haciendo
su personaje de Margo! a
las mil maravillas, y el
modesto te oor C 1rrillo lo•
ciendo su bella voz lo•
cbaodo con su poca expe·

e!

y

Escenas de &lt;La Revolución Mexicana&gt;, interpretada con éxito desde
el ~bado en el IdeaJ.-El autor ovacionado.- Fots. Tostado.

riencia en las tablas, aunque sallen•
do airos0 de la.prue •
ba.
También debutó
en el viejo Coliseo,
la f(Uapa b1ilarioa
Adelina Irii, con el
indispensable "Ve·
ous Salón" que es la
única pieza que la
bella tiple tieoe de
repertorio, JLá'ltima
grande es que la
bella valenciaoa oi
cante ni baile, por·
que sin e!IB. figuTa y
ese coerpo que po·
see, seria una tiple
impagable si la na·
turaleza. le hubiese
concedido ooa poca
de voi y algo de es,
tudio en el a1tede la
declamación; pero
es joven todav(a y
poede llegar, si ob•
serva, si estudia, y
tiene no buen direo•
tor qoe la guíe.
o o o
El Teatro 1'4e-

�xicao.n, ·estrenó ona comedia en dos
actos, "En Familia," de Jnsúa y Her•
n4:ndez Catt, que foé del agra•
&lt;lo del numeroso público qoe asistió
a la "premiére" de la obra. Es ooa co·
media muy bien di:1.logada, ioteresanle,
con chiste, de buena cepa ysitllacínnes
cómicas perfectamente traldas, v en la
que la heroica faé Prndeocía Griffell,
quien estuvo sencillameote admirable
ioterpretaodo su
cmiña. Ell se llevó
todas las palmas del auditorio, y moy
merecidas por so innegable talento, su
ductilidad pasmosa . y la verdad coo que
e ncarna todos sos persooajM, por lamanera que los ha.bla y los presenta. Va•
yan las linceras felicitaciones mías a
unirse a todas aquellas q oe la aplaod ida
actriz recibió en esa nocbe de cootinuados trionfos para ella. Losdtim:h arfütas
coadyovaroo al bueo cooiooto, especial•
meote Emila Otazo, en so papel de
L~oc:w.ia A!va , ~utio y Cervaotes,quieo
ya forma parte de la Compañia, y eo
este teat ro que faé el de sus trinofos escéaicO'I 11,I ladn de uuestra su pirada pri·
mera actriz, Virgioia Fábregas!
o

O O

'
El ldeel cubrió s11a, estreno sabatioo,
coa noa obra mexicana .... íya era tíem-

por orfginal de un novel escritor, La•
dislao Lópe:i: 'egrete. Parece que esta
es la primera producción su a que va
a la. escena, y si es a5f, n.o le escatimamos los elogios J los parabienes,
po.rque cuáotos quisieran baber acabado como él empieza ahora. ' 'La Ne•
volncióo Mexicaoa" se titula lal pie·
za, y a fé que el autor ba sabido
sortear las dificultades y riesgos de tal
empresa, con n.o lino y no talento bien
siDgnlares, sobre lod.o cuando oo tiene
esa experiencia que solo se adqoiere a
fuerza de constancia y de amor al arte.
Porqoe tratar en el teatro de esa rebe,
lión que nos consume desde hace tres
aüOs, que agota las fnerzas vivas de la
ación, que h1,,ce que corran 1orreotes
de Sangre por los yermos campos de la
República, y rfos de di.oero, robado por
manos crhn,nales yque vaadepo itarse
en los Bancos Norte mericanos, para
convertir después a bandidos eo millo•
narios era noa empresa erizada de difi~
cultades y de peHgros: y sio embar¡.!o,
Lópe:t Negrete ~upo safü· con bien de
ella, y el público lo colmó da aplausos
y las dianas resonaron en sn honor, y so
triuofo de autor dramático quedó sao·
ciooado.
Claro que la obra adolece en ocasioaes de defectos debidos a laíoexperieo,

cia del autor ; que los finales de los ac•
tos Jebieron ser más cuidados para que
resultarao más teatrales, y que algunos
tipos como el del Geoeral Tormenta,
oo soo muy reales que digam.os; ptro
todo esto es "peccata minuta," 5j se lie·
ne e.o cuenta que es obra de un autor
primerizo y que sería mucha exigencia
pretender que de uoa ploma no aveza·
da e ún a los escarceos dramáticcs, hu•
hiera surgido noa obra oo perfecta,
porque ninguna lo es, ion uoa obra en
la que las cualidadesbubieseo superado
a los defectos, De todas maoer¡¡s, feli,
citamos al novel autor y que esta hoja
de laurel sea la primera de las que,
con el tiempo, tengan que formar eo
toroo de sus ~ieoes la corona del tri ao,
fo definitivo. Sobre todo que no se en·
vanezca, qne oo se crea uo gran autor
por este primer acierto; que después la
dolor ,sa fXperiencia viene a derrombar
mocb~s ilu~iooes y a desvanecer mu•
cbo~ ensueños de gloria y de triunfos
escéoicosl

En tierra Bíblica

ALBERTO MlCHEL.

fl

T.

c:::::::::::::::::::::::::::: :::::: : : :J

El stñor Lic. Don

emesio García Nar.. oj , presidiel'dJ Id ceremonia inaugural de los cursos de la Escuela,
de Altos Estudios el loaes último,

Pescadores jndfos pesca.oda para la cuaresma, en la misma forma ea que lo bacía.o sus aotepasados
b3ce veiote siglos.

�Páginas Femeninas

PRIMAVERA
Composición recitada en los Salones del Casino Español
Para ARTE Y LETRA

Porque es Ella la Señora, la que tie ne el poderío
De volver a los que sienten el iofieroo del haslfo
A la vida más hermosa de esperanzas y de amor.

Entre las últimas importaciones de
corpiños y blusas, se observa que do·
minan la1 telas trausparentes de todas
clases y 11stilos.
Las blusas m.l.s costosas son las de
encaje verdadero: hao revivido mncbos
dibujos antiguos de appliqaé, asi como
el haatilly y fi.nos e0c1jes italianos y

de hilo. En los últimos modelos se veo
blusas hechas todas de encaje, así como
aquellas en que los plisados forman nn
adorno importante. Una blnsa de pan•
to y cbiffoo, tiene tres pli5a.dos arregla·
dos graciosamente sobre el delantero,
bajando desde los hombros. El encaje
y el ponto se emplean mucho para ha•

cer y simalar las chaquetillas cortas y
los boleros, así como 1-as bertas y los
kimonos. Las mangas largas too ODa
novedad, y los plisados cayendo sobre
los dedos dao un aire cnrioso a los cor,
piños. U na nota que se está usando ma ·
cho es la de colocar un listóo de moiré
o satin negro sobre el puño, sujeto con

l

VI
La sonriente Primavera, en su góndola de rosas.
Coronarla de jazmines y caléndulas hermosas
Ha llegado saludando cortejada por el sol.
La floresta la recibe con su traje de sultana
Y le ofrece los perfumes que prodiga la ma6ana
Cuando surge de las sombras entre gasas de arrebol.

n
Desde el fondo de la selva los alegres trovadores,
Con el júbilo solemne con que cantan sus amores,
La ovacionan entonando tiernos himnos en su honor;
Y la brisa con suspiros, las palomas con plegaria.s,
Los riachuelos con murmurios y los céfiros cou arias,
Harmonizan cada nota que regala el ruiseñor.

Es la Maga de aturno qne al impulso de su anhelo
Brotan lirios juoto al lago y fulgores en el cielo
Que como iris se reflejan en las fuentes de crhtil ;
Y al rasga r so alcazar de oro las crisálidas preciosas,
Con miríficos matices aparecen mariposas
Corooaodo ea raudo giro los penachos del rosal.
VII

En los ceib ; seculares las orquídeas reverdecen
Y desptegan b oderolas que se agitao y se mecen
Con )os besos perfumados del alisio tropical.
Canta el mirlo ent:-e el ramaje embriagado de contento
Y eo sus notas se res¡:ira tao sublime sentimiento
Q oc extuiada vuela el alma a la cumbre de lo ideal.

III
Vlll
Hasta el mar con los rumores di, su oleaje turbulento
Que palpita y se levanta con las rá~aga.s del viento
Arroj',.odo algas y espuma al espacio s10 cesar,
Le dedican barcarolas que repiten las ondinas,
La Sirena solitaria y eJ orfeón de golondrinas
Cuando empieza a caer la tarde y la luna a fulgurar.

IV

Todo es luz, todo alegria ... Las estrellas rutilantes
Forman grupos caprichosos d~ prismáticos diamantes
ue derraman desde el cielo una suave claridad ;
y basta el aura de la noche tiene tanto de elocuente,
(J ae el espfritu se alienta y con ánimo se siente
De elevarse en ua suspiro a la excelsa inmensidad .

IX
¡Oh preciosa P rimaveral ¿Quién no siente al saludarla
El deseo que con sus flores se le teja una ~uiroalda
alpicada con las perlas de la escarcha matinal?
¿Quiéooo la ama,qoien no admira so grandeza seductora?
¿ Quién no sabe que por ella es más diáfana la aurora.,
Más expléodido el p1.isaj, y má1 rico el floresta!?

¡Preparemos ramilletes! Hay que dar la bienvenida
la reina de lo bello por el cielo bendecida
Que decora con sus galas cuanto encierra la creación;
Y ante el trono donde se halla majestuosa y deslumbrante
Entonemos con sonoro y grandioso concertante
El TE DEUM coa qae le rinde homenaje el corazón.

V

En s11 honor, en la pradera, tienen grandes festivales
Las alondras cuyos trinos soo supremos manantiales
D:, cadeocias sublimadas que se elevan al Creador ;

MIS VERSOS
A la Srita. C.1rmen V.l.zquez.
Aqni están, como pétalos dispersos
por 11eodabal de amargos sinsabores,
aquí están melancólicos mis versos
de tristezas nostálgicas y amores!
So11 como lagos limpidos y tersos
do se refl ejan todos mis dolores,
conocen las escarchas y los cierzos
y del sol asfixiante los ardores!
Y así como las aves encantadas
que eo primavera, mansas, sin sonrojos,
se bañan en la;; linfas de la foente,
Asf qniero qne dalces y calladas,
y penetrando por tus garzos ojos,
se baiien mis estrofas en to meote.
F. de FUENTES, Jr.

FR .\ CISCO V. LANA.
Orizaba, Marxo

21

de

1914

..,1

NOCTURNO IV
A mi ilnstre amigo
el esclarecido ingeniero, Salvador José Aya·
oegni.
Pálida ante la lámpara sombrfa
sobre lecho de flores rec!iitada,
como lona de estrellas coronada
¡Entre fúlgidas nubes parecía!. ...
Virgeo del mar sobre la espuma fría,
por las nocturnas oodas columpiada,
era ua aogel eo oJeblas de arbolada
qne en sus sueños de amor se sonreía.
¡Cuán bella!...Con el seno palpitante .. .
con los obscnros párpados temblando ... .
desnuda .. .el cuerpo en )asilad movien•
(do ....
!Ay, no le bnrles de to loco amante!
Por ti--.en las noches yo velé, llorando ...
!Por tf-en missaeños moriré sonriendo.
ERNESTO PARRES.

hebillas o moños muy peqneiios.
Los encajes crudos es1áo ocu·
pando an lugar muy especial ea
la confección de las blusas, contrastando con negro, bla.nco o
crema.
A estas blusas se da uo toque
especial por medio de los forros
de color rosa muy suave; y es in·
dudable que esta manera de combinar las telas trae uo aire de jo•
veotnd y frescura al que muy po•
cas mujeres pueden resistir. Con
frecueociael fondo ro~a de la blo•
Grnpo de sombreros de Primavera, para todas las caras y para todos los gustos. saaparece eo el escote, ya sea ea

�un plisado pequllño, formaodocamisola
sobre la que abre la blusa: otras veces,
voltea sobre· fa blusa misma formando
el cuello y los puños. Tambiéo se veo
medallones de tela rosa. bor·
dada de blanco o el' colores
muy suaves, colocados como
adoroo en los delauteros de
de las blusas de encaje crudo
o crema.
Los puotos lisos y bordados
también se llevan mucho,
combinados con otras telas
como el cbiffoo, el tol o el
crepe Iiso. La dem;.oda de los
puotos anches, bordados au~

meota cooslaolemente, y ona de las últimas novedades es uo punto para toilette. con uo motivo de flores eo bro,
cado de seda.

Las blusas o corpifios de eucaje y
pooto negros, tienen un aire de distinción especial. Se llevan ceo faldas de
salía mate o co.n las de paño arrasado.
Los mo:lelos de blusas de
primsr orden realmente son de
liciosos: DO bay oada vulgar en
ellos; cada uno tiene su originalidad propia.y está libre de
las reglas formale~. El efecto
general es el de uoa comodi•
dad y flexibilidad graciosas,
q ne se iotensifican por el es
cote y cuello muy bajo, vuel•
to; las sisas muy ancha~ y ba·
jaodo basta la cintura, y la

lineil calda del hombro. Lalíoea de
ciotura es ba.staote alta en alganas
de estas blusas, en tanto que eo:otras es
normal.
El úoico detaje ajustado de
estas blosas, es el puño. Los
puños, largos o aogostos suje•
tao bien, la muñeca; pero los
plisados que cabreo la mano
casi por completo, soo muy
variados en estilo. La linea
de cuello es invariablemoote
baja, en form~ de V o de
U, o bien, cuadrada; y aca•
ba con cuellos parados, vol•

teados o planos de infinita vari ,dad.
Los cuellos trauspareotes parados
sea sostenidos con alambre, o sio este:

El modelo del medio está des•
tillado a hacer lucir el primero•
so chal de encaje antiguo con
que se cubre, es uo tejido hecho
en un c:onv·eoto de monjas fran•
cesas, hace cerca de treinta años.
-El modelo de la izqoierda es
oa hermoso traje para señorita,
y el de la derecha no traje para
recepción, con 110 corpiíi.o de
color pálido, en contraste cou
una sobre falda de terciopelo de
color fnel te.
Elegi111tes modelos de trajes para calle.

predominan y parece que disputan la
popularidl.d a los plisados y ruches.
Li forma de bolero está delineada
p,r m ~dio d3 tel• cootrastaa •
te, y 110 ocl.sione;, por medio
de un color contrast nte. Es•
tos estilos dan iºª variedad
exquisita a las lineas del cor·
piño, que a fé, se bacía ya
necesaria. Los efecto, de cha·
leco también permiten mocha
vatiación, y se a'.:laptan a las
necesidades del cuerpo de
e ldll una, permitieodo alar-

�ga.r o acortar el lalle, eoaocharlo o re•
ducirlo.
Otro detalle may curioso en los nue•
vos modelos, son las bcmbreru. :81 furor por los estilos y colo.ces orieutales
no disminuye, y ahora se satisface por
medio de los bordados cbincs y persas
aplicados dí creta111ente sobre blanco,
crem,. o crudo y a veces, sobre los cor·
piños de encaje y po.o.lo negro, con un
efecto sorprendenle.
El peptum coolinú domina.oda tam•
biéti, en estilos sencillos o capricbo5os,
y en todos tamaños.
Un lindo modeJo de blusa es de en·
caje de hilo cortada en eslilo kimono,
y lleVll do dos alforus en los hombros,
que bajan basta el codo, dendo ampli•
1Ud a la. maoga ~ojeta al pui'io por UDa
serie de alforzas pequeñilas. El corito
est;l corta do en V, adornado con un cue•
llo plisadD, de los hombros a la espalda,
sujeto por una franja blanca que baja
por el centro del delaoterc, sajelando
a ambos lados un plisado igual al del
cuello. El ciolnr6o sobe eo forma de
pico y t. tá ;.idoroado en toda la paTte
superior con el pfüado.
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sin nece~idad de construir co to, as tuberías ( oleoductos ) una \"ez que
hav:in brotado lo pozos.
Por la confianza que merece a los ~ccionistas el Consejo de Administración, formado por per&lt;:onalidnde. intachable "de reconocida competencia.
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Por todos ei;to motivos no. permítimo acon ejar al público.
que cuanto antes se suscriban a la. acciones de esta ompañía que
todavía e c-otizan al precio de

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AR TE Y LETH. S abrió n rn niim ro próximo p~ado un coucurso de belleza femenina,
el cual s regirá por las siguientes base :
1ª·.-El concurso durará abierto do meses: es decir, hasta el 31 de mayo de
de la noche.

191.j.

Avenida San FranGisco 2, Jardín Guardiola.
Teléfono Ericsson 82-20.
Apartado t360

a la doce

2ª. Todos los lectores de ARTE Y LETRA odrán enviar, bajo cu ierta dirigida a &lt;Concurso de
lleza&gt; de ARTE Y LETRA , Apart?do 4.:; bis, éxico, D. F .. el ncmbre de la eñorita que en su concepto sea acreedora a un pr mio por su belleza. acompañando, sí lo estima
conveniente, u voto con el retrato de la señorita agraciada, e] cual se publicará en las páginas
de nuestro semanario que dedicaremos a ello.
3ª .-Cada semana se pub! icará el cómputo de, los ,·otos recibirlos y las foto raf ías que los
acompañen.
4&lt;!-,-. RT

Y LETR

minente Geó-

CONSEJO DE ADMINISTRACION:
PRE: IDE ' TE;

J.

Miguel Guadalajara.

Voc u: :
Carvajal Ing. antiago · féndez y
éndez, Tomás Rivera,
Julio Franck.
[anuel Auza. AllOGADO CONSULTOR: Lic. Manuel eptién.

Federico Gamboa, Lic. Francisco

concederá tre premios cuyo carácter e anunciará oportunamente.

5¡¡.-EI re. ultado del concurso se publicará en un núm ro especial de nuestra re\ista a la
semana siguiente d la clausura del concurso.
En nuestras oficinas se resolv rá toda duda que ocurra sobre estas bases, así como
dar án
todos los informes ue se timen a cefarios por nuestros lectores.

ECRETARlO· TE ORE.RO:

Pedro 1éndez y Méndez.

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L' PLENTE :

L,c. Antonio de la Peña y Reye , Dr . Fernando Zárra1ra, Lic. Isauro Bustamante Lucindo Carriles
Ing. Emilio R. Osario Ing. Ricardo L6pez Guerrero, Ing. Baltasar Fern1ández Cué.
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>R ~gi-11rado como artículo dd 2' clase, e l 26 de Febrero tie 1914.

Segunda fpoGa.

Sábado 21 de Marzo de 1914.

Tomo 1.-Núm. 5.

La genial artista Lyda Borelli que está obteniendo ruidosos triunfos
Interpretando p~llculas oinematográficaa .

�IN DICADOR

"Arte y Letras"

s~ publica todos los sáb..áos por la
Cia. Perlodístl&amp;a Mexi&amp;aná, S. A.
DIRl!CTOR:

J. M COEL LAR.
GERENTE:

MIGUE L LANGARICA.

OFICINAS:
3~ Rioc\Jnadi\ de Sao Diego 41.
Teléfonos :

Mex. 20-85 Neri.-Eric. I4-5r.
Ap;irt;ido postal 45 b is .
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E j; mplares sue ltos . . . . .. . . . . . . 20 c,
S ub~cripcióo, trime~tre .... . .. 2 50
ExtranjJ ro, tr imestre.... . ..... 5.00
con excepción de Eshdos Unidos y Cu•
ba, en d ootle rt&gt;girá el mismo precio
q ue para l:t República .
NO GIRAMOS
T ODO PEDIDO DEBERA VENIR
CON SU IM PORTE.

No se devuelven originales.

CAMPESTRE
Ayer que salí a pasear por los
campos topé con una lindísima
muchacha oue e~taba tendida
sobre los mismos campos.
Se hallaba sobre la ladera de
una montaña que tenía un suave
_declive; su cabeza estaba más
baja que sm pies. Tenía los cabellos de un color bermejo tirando a rojizo, y en la postura c11
que estaba, se extendían sobre
la ladera como si escurrieran por
ella e iban a dar ha~ta la orilla
de u n arroyo que corría al pie
de fa montaña.
Su cara era un óvalo perfecto,
tenía ojos g-randes y claros, nariz recta no muy· afilada; boca
grande y carn osa y una barbilla
agusada: muy poca ceja, entrecejo arn µl io y pestaña corta, muy
ig-ual y no muy poblada: la cabeza era sostenida por un cuello
largo y esbeltc}.: cabeza y cuello
recordaban los hermosos retratos
ele los pintores del renacimiento
italiano.
Sus ojos estaban abiertos v fi jos en el azul del cielo; par.ecía
::orno que trataba de dar descan!&gt;O a ,;u cerebro después de un
trabajo agobiador, y veía al infinito sin mirar nada.

Lo que más me :-;orpre:1dió fué
su indumentaria; era una túnica
sembrada toda de ramos de plantas floridas, ·con una labor de flores en el cuello, · y ligeramente
reñida la cintura con una guía
de flores también. E I desorden
de sus ropas dejaba ver la e1eliciosa forma del arranque de sus
piernas y u11 par de piecesitos
que parecían do~ hermosos lirios
b lancos. ligeramente sonrosados
por las fatigas de un viaje largo.
Con ~u mano izquierda sosteni-l ;.lgunos pliegm•s de su túnicaén los cu des p:irecía haber
llevado algo, y la derecha que
caía a lo largo de su cuerpo con•
servaba una contracción que pare::ía indicar que hahía repartido
puños de alguna cosa durante
larl-(o rato: aquella contracción
de su mano derecha y la postura
de la izquierda, que indicaba
tamhién una actitud sostenida durante al~ún tiempo,en vez de c:,usarle dolor parecían ser para el la
un deleite. Todo en ella hacia
notar que, satisfecha de una labor grata, descansaba con la conciencia del deber cumplido y la
satistacción de un deseo contenido por mucho tiempo.
Me acerqué de pun tilhs para
no hacer rnido y poder contemplar más de cerca aquella belleza: estaba tan embelP-sada en la
contemplación del infinito que no
se dió cuenta de mi proximidad .
Una vez q ue estuve ce¡ca, mi
sorpresa no tuvo iímites por que
me dí cuen ta de q ue aquella cara no me era desconocida: la había visto en alg-una parte. ¿ pero
dónde?' No había ~ido en el tranvía, porque las ciudades g-eneralmente no producen tipos tan
puros: no era ninguna de las vecinas del pueblo. porque el corte
de su cara era enteramente exótico en él. ¿Dónde la había visto?
En fuerza de mirarla me pareció que se animaba. pero sill moverse. Sus cabellos quP- al principio había visto inmóvilts sobre
la ladera, ahora me parecían
animados de un movimiento de
descenso hacia el arroy, : cada
uno de e!los era como un sutil
hilo de agua que bajaba por la
ladera llevando consigo las flo-

res que primero me parecieron
como adorno del peinado: una
vez que el caurlal líquido llegaha
al pie de la montaña seguía el
cauce de la corriente y luego parecía ascender por los flancos y
extenderse por los prados, salpicando sus flores por todos ellos;
aquella cabellera no tenía fin,
todo lo abarcaba y todo lo cubría
con aquellas flores que i e multiplicaban sin cesar .
Viendo, empecé a mirar; mis
ojos, acomodados al ambiente y
la distancia, comenzaron a distinguir por los c,impos la huella
de los piecesitos lindísimos de
la muchacha; además &lt;le la hueila leve del pié, e l cam no se
marcaba por la profusión de flores arrojadas a un lado y otro:
esto me explicó la postura qll c
co'lServahan las manos de mi
preciosa medio-conocid,1. Todo
aquello me hizo recapacitar y de
recuerdo en recuerdo vine a caer
en la cuenta de que aquella muchacha tan linda era n;i.da menos que la Primavera del cuadro
de Botticelli. Era el veinte de
marzo y todo estaba explicado.
Cuando me volví para cerciorarme de la verdad de mi haHazgo la muchacha había desaparecido: el arroyo cubría todo el
campo y subía por todas las laderas, y en el sitio en que había
estado tendida descansando de
8 11 trabajo había un lirio, una
azucena y un rosal.
Volví a casa siguiendo la huella florida de los pies de lirio:
aspiré los vientos que habían levantado el pecho de azllcenas. y
contemplé extasiado los arreboles
que se habían reflejado en a4uellas mejillas de rosa. Cuando entré en mi pobre biblioteca f í a
consultar mis obras de Botl icell1;
no me cu po duda de que había
topado con· la creación maestra
del pintor florentino .
Hojeando mi libro tuve otro
hallazgo fel iz: entre lo, ver~os
que se supone inspiraron aSandro
me encontré los dos bellísimos
que apunto:
Beo veoga Primavera
Che voul l'uom s'ioamor i.

T. M . C.

P uebla y de la señora Mercedes
- • Güe-reña de Hernández.
Cerca de las cinco de la tarde
los salones del viejo castillo se
abrieron dando cabida como an•
tes dije a lo que existe d,i más
relieve en nuestra sociedad.
En el salón de recepciones la
señora 1Emilia Aguila de H uerta
con su gentil hlja la señorita:Ele,
na hizo los honores con refinada distinción y elegancia a sus
huéspedes.
Los novios firmaron las act~
de sos presentaciones religiosa y
civil ante'-el señor Presbítero Ma•
tute y ante el señor J uez Licenciado J osé Bernardino Nava,
habiendo sido apadrinados en la
ceremonia eclesiástica por• los
señores Teniente Coronel Car,
los Aguila, Mayor Jorge Huerta,

Banquete campestre ofrecido por los empleados del Ministerio de Comuoicaciones, al secretario del ramo, Lic. Jos,
M . Lozano, el sábado pasado en Xochimilco. con motivo de su onomástico.-Concurreotes a la fiesta.

DE SOCIEDAD
A una brillante fiesta de sociedad, a la
que tuve el alto honor de asistir, debo
referirme en primer término; es:esta la
efectuada la tarde del miércoles último
e!l el viejo Alcázar de Chapultepec, re•
s1deocia oficial del P rimer Magistrado
de la Nación, General Victoriano Huer•
ta y de su esposa la señora E milia Agui,
la de Huerta.

La fie&amp;ta a que aludo en la que se
reuoió lo más granado de nue!tra socie,
dad, así como las familias del H. Cuerpo
~ iplomático acreditado ante nuestro go·
b1erno tuvo el doble motivo de la soi,
rée que mensualmente ofrece a sus re •
laciones la esposa de nuestro P rimer
Mandatario y el acto de las presentaciones canónica y civil del mayflr Víctor
Huerta, hijo del Stñor P residente de
la República, y A}'odante de su Estado
Mayor, con la señorita Concepción Her ,
nández, bija del señor General Juan A.
Hernández, Gcberaador del Estaco de

Licenciado José _Maria Luján, Subse• ,
cretario de Gobernación e Ingeniero
Manuel Hernández hermano de la no•
via.
Como testigos de la p resentación ci,
vil firmaron el acta ea compañía de los
novios las señoras Emilia Aguila de
Huerta, madre del pretendiente, Mer•
cedes Güereña de H emández, madre
de la oovia, y los señores General de
División Victoriano Huerta, General
Juan A. Heroández, Goberoador de
P oebla, represeotado por e l señor Li•
cenciado Nemesio Gard a Naranjo, Se•

�cretario de Estado y
del Despacho da
Iostrucción Pública
y Bellas ·Artes y los
caballeros que apadrinaron a los futu,
ros cónyuges en la
ceremonia religiosa.
Al concluir el acto
civil, el Primer Ma,
gistrado de la Nación y la señora
Aguila de Huerta
condujeron a sus invitados a una de las
galerías del alcázar

ART.E MODERNO MEXICANO

o o o

Un número de la parte deportiva de la fiesta campestre en Xochimilco.
Señorita vencedora en el concurso de sombreros adornados. Fots. Lupercio.
El enlace Hnerla- Hernández que sin
en donde fué dispuesto un lunch- cham·
disputa será un gran acontecimiento
pague.
En tono paternal y a la hora del cham• social se efectuará a mediados del en•
pagne el señor Presidente habló, acon• trante Abril en uno de los más aristo•
sejando sabiamente y alentando para la cráticos templos d a la metrópoli.
lucha en ol futuro hogar de los novios,
El cariñoso brindis del señor Presi •
o o o
dente fné recibido con calurosoi. aplausos.
El Excelentísimo Señor Alexaudre
En la soirée la orquesta típica Lerdo
y la Banda de Estado Mayor Especial, de Stalewsky, Enviado Extraordinario
alternativamente estuvieron tocando se• y Ministro Plenipotenciario de Rusia
lectas pieza.s musicales y amenos trozos acreditado ante nuestro Gobierno, ha
· regresado en esta semana de su viaje
de baile.
Dado el poco espacio de que dispon• · de placer por Guadalajara y Chapala,
go, omito la lista de l:1. selecta concu- en donde fué objeto de múltiples aten·
rrencia de esta soireé, básteme tan sólo ciones de los principales fnncionarios
decir que, independientemente de las de esos lugares así como de las princi,
familias de nuestros principales funcio- pales familias radicadas en esas capi•
narios públicos y del H. Cuerpo Diplo• tales.
mático, concurrieron a ella las principales de nuestra sociedad.

Eu la Hacienda de Coapa se verificó
el sábado último un Torneo de Pichón
en el que los caballeros se distinguie•
ron por so habilidad en este elegante
deporte.
La tirada de pichones principió a las
tres y media y fué muy interesante la
sesión, de cuyo cómputo, hecho al final,
correspondió el primer logar al señor
Delfín Algara, el segando fué conquis•
tado por el señor Antonio Villalba y el
tercero por el señor Antonio Alvarez y
Gómez de la Cortina,
Los icvitados a esta fiesta, al concluir
la tirada, fueron conducidos por los
dueños de la finca, al salón comedor de
la Hacienda, en donde se sirvió un téchampagne.
Hoy se repetirá el torneo en el que
se seguirán disputando la copa de plata
que se adjudicará al vencedor.
o o o
La brillante soirée primera nota de
esta crónica me impide el placer de re•
ferirme por falta de espacio a algunas
notas de las que haré mención en mi
próxima crónica.
EL

D UQUE DE S ANTO D OMINGO.

ge;
CABEZA DE ESTUDIO AL_CARBON , POR EMILIANO VALADEZ.

�En el estudio de las facultades y
tendencias de los móviles primarios del
alma humar.a, los frenólogos han des·
preciado una propensión que a pesar
de existir como inclinación radic:al,
primordial e irreductible, fué también
ignorada por todos los moralistas que
precedieron a los frenólogos. La arrogan•
cia de nuestra razón es lo que nos ha
hecho ignorarla. Si hemos permitido
que su existencia se esconda a nueHra
vista es solo por falta de creencias, por
falta de fé, ya sea fé en la revElación,
¡ a sea fé en la Kabala. Nunca se ha pre,
sentado la idea a nuestro cerebro en ra•
zón de su carácter surerogatorio; e~ta
tendencia, esta propensión, no respon·
día a ninguna d., nuestras necesidades;
por lo tanto nada nos obligaba a considerarla como "necesaria;" aunque a veces
la noción de este "móvil primo" se nos
apareciera por la fnerza de las circuns·
tancias, no sabíamos como había de fi.
gurar para lc,s fines, t,mpcrdts o eter·
nos rte la humanidad. Nose puede negar
que la frenología, como casi todas las
ciencias de carácter metafísico, bao sido
organizadas "a priori". El hombre que
razona sobre la inteligencia o la razón
-más que el que se limita a observar,
- se esfuerza por imaginarse todos los
ñesigoios de Dios, y dictarle planes.
Una vei que ha penetrado a todo su sa·
bor los puntos de vista de Jebová, se
entrega a hacer sistemas acerca de la
naturaleza clel espíritu hasta que se pier·
rte de vista. En frenología, por ejemplo,
determinamos, en primer lugar, lo cual
es de todo punto natural; que la Frovi,
deoci" tuvo intención de que el hombre
comiera. Hemos atribuído al hombre un
órgano de alimtiotabilidad, y ese es el
fuete de que se ~irve Dios para hacerlo
comer, quiera que no quiera. Nuestro
segundo d~scubrimi,mto fué quA Po traba
en los designios de Dios que el br mbre
propagara su especie, y, a rer glóo segui·
do encontramos un centro de la afecti•
vidad Lo mismo hemos becbo para la
combatividad, para la idealidad, para
la casualidad, para la coostruc1ividad,
a cada ó.rgaoo le hemos encontrado una
teodenc 1a, un instinto o una facult,d
puramente intelectual. Y, en esta repar·
tición de los principios de la. actividad
huma na, los discípulos de Spurzheim (1)
con razóo o sin ella, no bao hecho más
que seguir las b uellas de sus prodeceso•
res, determinando cada punto por derluccióo, siguiendo la idea de un destino
humano preconcebido. y tomando como
base los fines del Creador.
Hubiera sido más prudente y más se•

•

(1) Uaode los ap6stol~s de la Creoologí~.

guro fundar esta clasificación, (ya que
se siente la necesidad de clasificar), en
el hecho de que algunos actos son fa.
miliares al hombre y otros excepciona•
les, nada más que excepcionales; en
vez de decir que la Divinidad prescribe el complimieoto de estos actos. Si
nos vemos obligados a renunciar a
comprender a D;os en sus obras visi•
bles ¿qué podremos b;,cer cuando se
trata de los iosood"bles designios que
~•acen vivir a las criaturas? Si tenemos
que renunciar a penetrar en sus obras
objetivas ¿cómo queremos penetrar en
sus disposiciones subjetivas y en las hses de su creación ?
Si los frenólogos hubieran empleado
la inducción, el método "a posteriori."
hubieran sido conducido, a ,dmiiir e,•
mo principio innato y primordial de la
actividad humana alguna cosa paradó·
gica que podemos llamar la "pen·ersi,
dad," a falta de otro nombre que la
caracterice mejor. En el sentido en que
yo la entiendo, es, en efecto, un móvil
..sio motivo," un motivo "no motivado."

A su instigación obramos sin objeto

comprensible; o bien -ya que estas pa·
labras parecerán incompreosibles,-se
puede modificar la propo5ición hasta
jarle esta forma: A su instigación obra•
mos por el sólo motivo "que no debe·
riamos obrar." Teóricamente no hay
razón más irracional. Pero en la prác·
tica es de las más poderosas. Algooos
espíritus, en determinadas circunstancias, son incapaces de resistirla. El he•
cho de qne yo respiro no es para mí
más cierto que lo que voy a enunciar:
la certidumbre de que algo es malo o
reprobado es a menudo la úoica e irresistible "fuerza" que nos empuja a ha·
cerio. Y esta tendencia opresiva de ha•
cer el mal por el sólo amor al mal no
sufre el análisis ni 11 descomposición
ea elementos ulteriores. Es un móvil ra•
dical, elemental, primordial.
Seguramente que se me dirá que si
nuestra persistencia para obrar en de•
terminado sentido proviene de sentir,
nos que esta persistencia es culpable,
nuestra conducta en tal caso no es más
que una modalidad de nuestros hábitos
de "combativid1d" frenológica. Pero

de una plumada vatnos a demosttar la
falsedad de tal suposición. La comba•
tividad frenológica tiene como base
esencial la necesidad de defensa. Es
nutistra salvaguardia contra la iniqui•
dad. Su principio interesa nuestro bie•
nestar de tal manera que paralelamente
con su desarrollo se aumenta el deseo
del bienestar. De ésto se desprende que
el deseo del bienestar debería crecer
paralelamente con todo principio que
fuera una alteración de la compatibili·
dad Pero en el caso qu~ yo he llamado
"perversidad," r.o solo no es el senti·
miento del bienestar el que se pone en
juego, sino ctro totalmente contrario.
Una investigación de nuestra propia
conciencia es, después de todo, la me·
jor refutación del sofisma en cuestión.
Quienquiera que interrogue en confian·
.za su alma y la explore a fondo no po•
drá negar la naturaleza absolutamente
radical de la tendencia de que se trata.
No es menos evidente que ioccmprensible. No hay un solo ser humano que,
en un momento de su vida,
no se baya sentido atormen•
tado por el deseo ardiente·
de &lt;taotalizar&gt; (1) a su audi·
tor por medio de circunlo,
qoios. El que babia a cencien·
cia de que desagrada, tiene
la mejor intención de agra•
dar; comuomente es conciso,
claro; siente en su lengua la
expresión más lacónica, la
que no espera más que ser
pronunciada. Está obligado a
violeotar~e para no decirla;
de buena gana evitaría el dis·
gusto qoe va a causar a quien
le escucha. Sin embargo, sa•
be que por medio de parénte·
sis y circunloquios va a cau·
sar ese disgosto, v esa idea
basta para qoe sienta la pro•
pensión que se convierte en
designio; el designio en deseo
y el deseo en necesidad irre·
sistible. Y, con grao senti·
miento de sí mismo, a pesar
de todo lo que pueda sobre·
venir, tiene que cumplir con
su tendencia.
o o o
Nos ballamcs en presencia de una labor árd ua q u e tenemos que lle·
var a cabo a la mayor breveda1. No ig,
noramos que el retardo en ella nos se·
ría desaitroso. Es la crisis capital Ele
nuestra existencia; como un tcqoe de
corneta nos llama imperiosamente a la
acción. Ardemos en impaciencia por
emprender la obra, y la idea de sus
gloriosas consecuencias basta para eoar·
decer nuestra alma. Es indispensable
qoe la obra se comience el mismo día,

~1 ) Este _verbo es favorito de Poe que
quiere decir con él renovar el suplicio
de Tántalo, ofreciendo al ioterlccutor
la palabra con que ha de sati!facer su
cor!osidad para retirársela después. Es
un Ju.ego de qqe gusta mucho el autor
americano, como se verá en este mismo
t;:ueoto,

y, sin embargo, aplal::amos su ejecuclón
para el día siguiente.' ¿Por qué? No po·
demos contestar más que lo siguiente:
es que sentimos que esto será "perver·
so," para emplear la palabra sin expli•
car su significado. Llega el día siguien·
te, y con él una angustia mayor que nos
empuja al cumplimiento de nuestro de·
ber; pero al mismo tiempo que crece
esta angustia, surge un desPo anónimo
y terrífico, casi insondable, uo deseo in•
saciable de agravar aún nuestro retardo.
Cada momento que pasa aumenta algo
a ese deseo. Disponemos de una última
hora para trabaji.r. Nos estremecemos
bajo la violencia del combate que coloca
frente a frente dentro de nosotros lo de•
Soido y lo no definido; la realidad y la
sombra. Pero una vez que el combate
ha llegado a este punto, ya no hay du,
da de que triunfará la sombra y es va•
na toda lucha. Suena le campana; es la
señal dti nuestra dicha fenecida. Es
también el canto de Cbanteclair que
viene a disipar la sombra que nos ha

no es más que boa idea, pero boa ldeá
espantosa; una idea que biela hasta la
médula de los hoesos, y que insinúa las
salvajes delicias del horror. Es simple•
mente el pensamiento de lo que se seo•
tirá al caer de semejante altura. Y es,
ta caída, este aniquilamiento súbito;
por el sólo hecho de que encarnan la
más atroz y la más horrible, entre las
más horribles y atroces visiones de
muerte y de dolor que se hayan e fre•
cido basta entonces a nuestra imagioacióo,-por ese sólo motivo lo deseamos
arditmtemente desde ese instante. Y el
hecho de qoe nuestro buen sentir nos
separe violentamente de ese bordo,
&lt;ese hecho mismo,&gt; nos lleva a él eco
más impetuosidad. No hay en todo el
mundo pasión más demoniaca y o:ás
ardiente que la de un hombre que, en·
locada al borde de oo abismo, sueña
caer en él Entretener tales pensamien·
tos, aunque se,an por un sólo instante,
es la perdición segura, porque la refle xión nos urge pa1a que abandone•
mos el peligro, v "eso basta" para que
no seamos capaces de huírlo. Si no te•
oemos el brazo de un amigo qoe nos
detenga, o nos hacemos un esfuerzo
brusco para arrojarnos hacia atrás, nos
precipitamos y nos destrozamos en el
foDdo.
Analizando estas acciones y otras se•
mejaotes, concluímos que provienen so·
lamente de la "perversidad." Sentimos
que no deberíamos llevarlas a cabo, y
que esa es la única razón por la que
las ejecutamos. Más acá y más allá de
'e si razón no se pueden encontrar prio•
cipios inteligibles, y bien podríamos
considerar esta perversidad como una
sujestión directa del Rey de los Iofier·
nos, sino hubiera sucedido alguna vez
que ha dado logar a obrar en el sentí·
do del bien.

o o o
Todo lo que acabo de decir tao ex•
teoso es para responder, basta cieno
grado a nuestra pregonta; explicar a
usted por qué estoy aquí y darle a ce,•
nacer lo que en rigor puede parecer el
mctivo de las cadenas eco que estoy
cargado y de mi presencia en esta ce 1,
poseído. Se va, quedamos libres. Ha da de sentenciado.
reaparecijo nuestra antigua energía.
Sin las explicaciones anteriores, o no
"En lo de adelante" trabajaremos así• · me hubiera usted comprendido, o me
duameote. Pero ay! Ya es demasiado hubiera tomado por un loco, como la
tarde!
mayoría de los que me escuchan, Mien•
Estamos de pié al bordo de no pre· tras que ahora, ya está usted en estado
cipicio. Sentimos el abismo y nos seo· de comprenderme y saber que soy una
timos molestos y en peligro. Nuestro de las múltiples víctimas del Demonio
primer movimiento trata de alejarnos, de la P-erversidad.
pero sin motivo plausible, no nos reti·
No es posible que baya un acto pre•
ramos. Por grados, poco a poco, oues• meditado con más delit&gt;eración. Duran•
tro aturdimiento y nuestro vértigo y te semanas, durante meses, pe~é y calnuestro horror se coodenrno P.n la nu- culé las diferentes maneras de cometer
be obscura de un sentimiento sin nom• mi asesinato. Deseché una multitud de
bre. Por grados más intangibles aún, proyectos sólo porqoe eooerraban una
esta nube toma una forma, como el va· ligera posibilidad de descubrirme. Un
por sob:e la botella de donde se esca• día, por fin, leyendo unas memorias en
pa el genio de las Mil y Una Noches. franc és, caí sobre la relación de una
Pero de nuestra nube a la orilla del enfermedad mortal contraída por una
abismo se desprende una forma cada dama en razón de haber estado en un
vez más tangible y mucho más temible coarto donde ardió una bujía envene•
que todos los genios y todos los demo• nada por accidente. En seguida tsta
nios de todos los cue~tos; sin embargo, idea se aferró en mi imaginación. Sabía

�que mi víctima tenía costumbre de leer
en la cama, y sabía además, que su
enarto era exiguo y mal aereado. Pero
para qué be de entretener a usted con
detalles fútiles oi coa la relación de las
estratagemas facilfsimas de que me valí
para sub,tituir la vela de su cuarto con
una preparada por mi. Al dia siguieote
por la mañana se bailó a la persona
muerta ea su cama, y la decisión del
jefe de policía fué: "muerta por la vi•
sita de Dios."
Yo heredé sus bi,oes, y tojo marchó.
sin tropiezo para mi durante varios años.
Ni uoasola vez pasó por mi cerebro la
idea de que se me pudiera descubrir.
Había hecho desaparecer con el mayor
cuidado los restos de la bujía fatal. No
había dejado uo solo hilo por el que se
me pudiera convencer o siquiera acusar de la comisión de un asesinato. No
se puede usted figurar la satisfacción
que se extendía por mi c~ando me daba
cuenta de mi estado de seguridad per,
fecta. Durante mucho tiempo me babi ·
toé a complacer con este sentimiento
Me procuraba más goces reales que
todas las veotaj 'IS materiales obtenidas
Poco a poco, llegó un momento en
que este placer S3 convirtió, por grados
insensibles en un pensamiento obsesio,
nante que me fatigaba por lo mismo que
me obsecaba. Apenas si me dejaba un
momento .de reposo, Hay ratos ea que
las orejas, o más bien la memoria, se
sienten invadidas por una especie de
susurro de abeja en medio del cual se
oye uo trozo de ópera o de canción. El
enervamiento es terrible, aunque la par,
te musical sea verdaderamente hermosa
y de algúo valor. Así es como acabé por
pasarme el tiempo meditando constan·
temente sobre mi seguridad. y llegué a
modular en voz baja esta frase: "N.:i
teogo nada que. temer."
Un día que me paseaba por las calles
me sucedió hallarme repentinamente
pronunciando estas sílabas rutinarias
casi en voz alta. Con una volubilidad
febricitante, las profería ea una forma
nueva: No tengo nada que temer; no
tengo nada que temer,- a menos que co·
metieran la bestialidaddedenunciarme,

Apenas hube pronunciado estas pala•
bras cuando sentí un frío glacial que
recorrió todo mi cuerpo y me llegó hasta
el corazón. Había llegado a tener algu,
nas experiencias ea. estos ataques de
perversidad, cuya naturaleza he inten•
tado analizar en vano, y no recordaba
haberme podido sustraer de ellos en nin·
gúo caso.
Y he aquí que esta autosugestión ocasional,- la posibilidad de cometer la locura de denunciarme solo,-parecía
confrontarme con la wmbra de mi víc·
tima y me atraía hacia a la muerte.
Al principio me esforcé por desha·

cerme de esa pesadilla. Me puse a éa•
minar vertiginosamente,-más de prisa,
-más de prisa aún,.....,y acabé por co•
rrer.
Sentía un deseo enloquecedor de
gritar a grito abierto. Cada paso nue·
vo de mi pensamiento hacía pesar s:ibre mí nuevos terrores. Porque me da·
ba cuenta ay! de que ''pensar" en las
circunstancias en que se hallaba, era
estar perdido. Precipité mi carrera.
Como loco caminaba por las calles y
saltaba en medio de la multitud. Al fin
los traoseuotes se alarmaron y corrie•
roo en mi seguimiento. "Entonces"
seoti que mi destino se había cumpli ·
do. Si hubiera podido arrancarme la
leogua, lo hubiera hecho.
Pero sonó ea mis orejas una voz ru •
da, y una mano aún más ruda se posó
ea mi hombro. Me volví y traté de re•
cobrar mi aliento. En un momento pa·
sé por todos los horrores de la sofoca·
ción; me volví sordo y ciego, insensato, y me pareció como que uo deme·
nio aplicaba la palma de su mano ea
mi espalda.
.
El secreto guardado por tanto tiem ·
po, desbordó de mi alma.
Parece que hablé con una voz llena
de sf.'guridad, coa una acentuación
enérgica y coa precipitación sacudida
como si temiera alguna ioterropcióo,
ea el curso de lo que iba declarando.
Mi declaración fué breve pero capital,
y me convirtió ea presa del verdugo y
del infierno.
Cuando hube dicho todo lo CJ.De se
necesitaba para convencer a mis jue•
ces de la verdad de mi dicho, cai de
cara contra la tierra, desvanecido.
Y no tengo más que decir. Ni para
qué había de decir más? Ahora me
bailo en esta prisión y cargado de ca,
denas.
Mañana. Mañana se me libertará .
Pero, ¿de qué manera?
Traducido de los &lt;Cuentos Ex·
traordinarios&gt; especialmente pa•
ra ARTE Y LETRAS.

•
MEXlCO AATISTICO Y MONUMENTAL,-TtmplodeSanta Rosa, Que1étaro.

Fot. Kahlo,

�b

·s
, e.casara,'....

EL

·e ,

¿ uan d?
o....

~\=============.::
¡

;.

Para &lt;Arte y Letras.&gt;

Eran las diez de la mañana y aún
,permanecía acostado. Había pasado la
noche emborronando cuartillas y co·
'piando manuscritos que Elías, un judío
avaro y déspota como todo buen semita,
le pagaba a vil precio.
Todos los días se le veía pasar por el
puente de Alejandro III, eocamioaodo
sos pasos a la zahurda que Elías había
1coovertido ea despacho y habitación.
Ali! permanecía unos momentos (los
precisos para recibir su miserable sa•
)ario) delante del judío, que medio se•
pultado ea l¡,. heteróclita masa de sus
cachivaches, lo miraba coa insistencia,
esperando descubrir eo so cliente, un
filón que pudiera explotar coa prove·
cho, filón que, magüer en embrión, comenzaba a dar sus primeros frutos ....
Reclinado con indolencia ea el am·
puta.do mueble que le servía de mesa,
de vez ea cuando fijaba su mirada, triste y dolorida como su ulcerado corazóo,
en la borrosa silueta de Sao Garmáo
•l'Auxerrois que desde su desando bel,
vedere conius1mente distioguía; un boa•
do suspiro ha salido de su pecho; ins•
tivamente coge la pluma, pero déjala
caer en se~uida con marcado desa·
liento ....
El Sr. Martín, aciudalado propieta•
rio de Normaodia, de paso en Pdrís,
organizó en su elegante residencia de
la Chaussée d'Aotín, un sarao en ho,
nor de su hija, que lejos de manifestar
el entusiasmo que semejante fiesta de·
bía despertarle, permanecía indiferente
1 a todo cuanto a ~u alrededor pasaba;
' su pensamiento vagaba por el "fau·
b.&gt;urg" St. Aotoine, por el que cierta tar·
· de de Otoño, paseando con su padre, se
encontró de improviso con un joven de
1
mirar dulce y tierno, fisonomía un tan·
to demacrada, su tez pálida hacía os•
teosible contraste con el marco, que a
, su apacible fis:ioomía, formaba su negro
· y reluciente pelo.
· - AÍ ver a la joven, purpúreos rosetones
colorearon un tanto sos mejillas; a su
vez, ella experimentó inefable turbación

a la vista de su modo admirador que
púsose a mirarla, como miramos una
estrella en la lóbrega noche de nuestra
desgr;.cia: su corazón habla quedado
prendido en las negras guedejas de
Olimpia, que tal llamábase ella; creyó
gu_star el delicioso néctar de amorosas
caricias, pero no, eso era un sueño: cómo
atreverse él, vate oscuro sin porvenir y
sin pasado, do tener un apellido que
ofrecerla, a dirigir su mirada a una es·
fera tan distante de la suya. No, eso es
imposible, se dijo, y ahogando la voz de:
su corazón retrocedió hasta su humilde
morada, donde al llegar derramó lagri·
mas de sangre; la imágen de Olimpia;
coa indelebles rasgos trazada en su alma,
no podía borrarla; sobre vaporosa nube
de ilusión se le aparecía, y él, t n su
erótico delirio, imaginándose que lo lla·
maba, cerraba 3US ojos; la fiebre lo
abrumaba, el nombre de Olimpia hro·
taba incensantemeoto de sus labios; con·
fusos sonetos que afuerza de ser repeti •
d"s había acabado por aprenderlos, en
caótica mezcla revoloteaban por su do·
lorido cerebro; estrujábase con rabia
el enmarañado pelo,tratando inútilmen·
te de calmar su agitacióo; decididamente
no podía olvi,iarJa y para evitarse el
tormento de esas lamentaciones que ni
por asomo lograb'ln aliviarle, salió a dar
un paseo por toda la orilla del Sena;
ofrecid so ardorosa faz a las caricias
del viento que por estar un tanto hela•
do, acabó por disipar su alucinación
poco a poco; andaba maquinalmente,
sin conciencia de sos actos; el eifaerzo
que hizo para abogar la insensata pasión
que ea su pecho florecía, le dejó abru·
mado, sin aliento, y el destrozado cora•
zón destilando amargos reproches contra.
su suerte q ne le vedaba como a un ser
indigno, el derecho de aspirar a ser fe,
liz, única ambición de los seres en quie·
oes la desgracia ha clavado sus acera·
das garras.
Cuando el silencio de la media noche
era más profundo; cuando había terminado la lucha por la vida diaria; cuan·
to turbaban a intervalos la paz sepulcral del infinito los estridentc1s grazoi ·
dos de las rapaces nocturnas, que rau•

das cruzan el cielo semejando apoca.
lípticas visiones, nuestro joven se detuvo
rendido en el muelle de las Flores, en
el cual levántase imponente el Tribu·
nal de Comercio, que Mario veía iodis·
tiotameote a través de la leve y sutil
calígine que del Sena se desprendía;
as! que hubo reparado un poco sus ago•
ladas fuerzas, se encaminó a su mise•
rabie guardilla de la roe de l'Harpe...
El baile había terminado y el Sr. Mar•
tía, en unión de su bija despedía afable·
mente a los últimos convidados, que se
apresuraban a retirarse, r~p~rando con
apacible sueño las fatigas de la "sofrée"
que tao gratos recuerdos le dejara.
Solo Olimpia, abominando del con•
lento que disfruhba la concurrencia
trataba de librarse del malestar que le
aguijoneaba, pero después de varios es·
fuerzas se convenció de que no logra,
ría coa facilidad olvidar a Mario, así
como éste no conseguía borrar la imágeo de O limpia ..... .
El sol penetrando ioqiscretamente
en la alcoba de la joven, habíala sor,
prendido casi sepultada en la albura
de sa mullido lecho, pero con ostensi •
bles muestras de haber pasado la noche
en desesperante vigilia; sus sienes ardían, sus ojos estaban encendidos y des
pedían apagadas miradas; cuando coa
vacilante mano logró entreabrir la em plomada celosía y recibir las carici.s
del aire fresco de la mañana, en medio
de ahogados sollozos proouociab.i d
nombre de Mario, al propio tiemp'.l
q ne éste, bacien io un postrer esfuerzo
para dominar su excitación, enviaba a
su amada en apasionado beso, su des•
garrado corazón . .... .
Ved a los de~graciados jóvenes, nacides quizás el uno para el otro, pero
el destino coa implac'lble mano, acaba
de separarlos para siempre. No importa! S us almas vivirán unidas ....
MIGUEL GUTIERREZ R.
(Tamerláo.)
México, Marzo

10

de

1914.

La señora condesa de Mirabelle, que •'Cara;" pero una belleza que una rei,
tenia el delirio de casar a todo el mun•
na envidiaría.
do, no obstante de lo muy desgraciada
- No importa! había pensado la se•
que fué en su matrimonio, (quién sabe ñora de Mirabelle, es rico, y lo esencial
sj .ésta fuera la causa,) se fijó en que es que se case!
Oliverio Dujardio, comensal de su casa,
Se bailaba en los salones; cómplice
era una persona enteramente refracta, la luna, llevaba la poesía de su claridad
ria a toda idea de unión matrimonial. en el estrecho jardín donde la señorita
Era tiempq perdido, nada conmovía Lucila, como la más grande de las ca•
a Oliverio, a pesar de su más exquisita soalidades, se encontraba delante del
diplomacia. Los unos después de los señor Dnjardin.
otros, más tarde o más temprano, escu,
Después de algunas vacilaciones, la
chaban sus consejos y caían en sus com, niña dijo que le encantaba la melancobinaciones admirablemente preparadas; lía de los sauces, y él que detestaba a
y .esto hacia crecer su desesperacióo. los peces rojos; después arries¡(ó algu•
No _acertaba a comprender que un gua· nos cumplimientos sobre la belleza de
po Joven, como lo era Oliverio, de la joven quien· de pronto, conmovida,
treinta y cinco años, no se fijara en al· quiso vencer de pronto.
guna de las numerosas y lindas mucha•
-Mirad, dijo ella, con un hermoso
cbas que invitaba a sus soirés de in•
claror de luna, y bajo la sombra de un
vieron.
sauce, quiero que se me diga la frase
Oliverio había bailado con rubias inmortal: "Os amo!"
sentimentales, coa morenas nerviosas,
El nada respondió, ofreció su brazo
conversado con rosas de tez fresca y condujo a la Señorita Lucila al lado de
como los pétalos de las rosas pálidas, su mamá.
coa señoritas convenientemente dota•
El matrimonio había fallado!
das, y que se entregaban todavía a las
Oliverio Dujardin tuvo una explicatravesuriJlas de colegio, con viudas con· cióc co? !ª Se~ora de Mirabelle, que
soladas y verliginosaruente ricas, coa, era su v1eJa amiga.
en fio, pobres muchachas que solo po·
Expuso sus ideas sobre la manera de
dian dar a su marido el encanto de su expresar el amor:
jnveotud.
-Teogo horror, dijo, a esas palabras
Bastante rico, Oliverio había notado necia_s a que se está obligado a pro•
que estas últimas eran coa frecuencia nnnc1ar cuando se ama Parece recor·
las más codiciables, y un día contra· dar una página de novela. Esto es ririaodo a medias el deseo de la señora d~~nlo,_ señora, en nuestra época de ciMirabelle, que gustaba de unir fortunas v1hzac1ón y progreso, decir con los
iguales, pareció impresionarse de una ojos en blanco, como un actor: "¡Os
cierta Lucila, que no tenía más que su amo!" No, me veo ya de rodillas delao•

te de mi novia, y mi mano sc,bre el co·
razón declamando o murmurando. "!Os
amo!" Esa frase ampulosa es la excla·
mación de amores fogosos, un eco de
hermosura sentimental; pero la niña
más tonta se reiría en mis narices, se·
ñora I Seamos de nuestros tiempos, eso
esl Y dejemos las frases viejas que no
tienen corso en la vida actual, a los
novelistas y a los dramaturgos. Expre·
semos nuestro amor de una manera
más nueva, menos anticuada. Se pne•

den decir tantas cosas sín el sempiterno: "¡O; amol" Se puede decir . .... .
se puede decir ...... Qué ~é yo! ..... .
Jamás me he encontrado en ese caso
...... Pero, caramba Jme creo capaz
de improvisar mil declaraciones tan
concisas, tao precisas y . .. .. . mucho
más originales, si el diablo quisiera
que algún día tuviese la menor idea
del matrimcoio l. .....
Después de este discurso · Ja Señora
de Mirabelle creyó deber renunciar al
matrimonio del Señot Dnjardin· decididamente no era para el ca.,so! '
Y sin embargo ... .
¡Se casará! .... Cuándo? ..... .
o o o
La condesa tenía razón, pensaba que
si Oliverio permanecía tan "incasable,"
era porque ninguna de sus invitadas
había producido en él una viva impre•
sióo, y creía en el amor infinito y es·
pootáoeo que se declara como un incendio inextinguible en el corazón del
hombre, y que _la chispa de una mira·
da basta a encender.
El invierno conclu'a. Sólo un baile
faltaba, y la señora Mirabelle pretendía
buscar nuevas bailacloras, cuando recibió la visita de una joven viuda, la señora
Elena de Claves, qu'e· era una amiga de
la infancia de Oliverio. Evidentemente,
el deseo de contraer·ouevas nupcias la
lle\·aba a la casa de la condesa. Y aquella acababa de hablarle extensamente
del Señor Dujardin,-cuanao anunciaron
su llegada.
Sorprendido de pronto por su en·
cuentro, Oliverio declaró muy sin cera•
mente que estaba en'cantado de volver
a ver, siempre tao bella, 'a la niñita con
quien en otros tiempos, jugaba al aro
en el Parque Mooceau.
iTan bella! Elena, en efecto, era adorable. Tenia una tez blanca y rosada
de !~bia, con cabellos negros y finos,
dehc1osamente ondulados bajo un coqueto sombrero. Su boca era pequeña
y roja, y su perfil de líneas puras, ¡:orno
el de _las estát~as griegas. Bajo largas
pestanas sus OJOS eran de color de cie•
lo. No vest!a de luto, porque hacía coa•
tro años que había perdido a un espo-

�so con quien se habla unido, más bien
por razón que por amor. Su toilette era
de las más elegantes. Y, hasta el mo ·
mento de despedirse, Oliverio no cesó
de mirar a la joven
apacible y espiritual.
Cuando se levan·
16 para marcharse:
-Y vos, Oliverio.
dijo, no pemáis en
casaros?
-No he pensado
en ello todavía, respondió.
-Mil veces teoéis ,
razón si no habéis a,
mado, agregó Elena.
Perspicaz, la Sra.
de Mirabelle, creyó
el momento de re·
novar la tentativa
del jardín.Tantas ve·
ces le había dado
resultado ....
La noche del bai•
le, Oliverio, un poco
nervioso fué uno de
los primeros en lle·
gar. Elena no esta ·
ba ali! todavía. Se
instaló ce.rea de la
puerta pan .ser el
primero en saludar•
la.
No hay que eoga,
ñarse a si mismo, es•
taba locamente impresiooadql Esa lio,
da Elena, era la mn: .
jer deseada!.... Pero
no la amaría como
en las novelas o en
las óperas cómicas.
No le diría palabras
ociosas y mancilla·
das por generacio•
oes de borregos de
Pannrgio,tratáodola
como el primero del
rebaño que baló:
"¡Yo · os amo!" Lo
comprendería sin
recurrir a tal frase 1
Entró Elena.
Desembarazada de
su abrigo de pieles,
apareció con una ra,
diante toilette de
baile, con una dia•
dema en el ca bello.
A la claridad de
las lámparas donde
el cristal se irizaba,
parecía más bermo,
sa aún. Y la luz
a zulada de sus ojos
impedía que lucie•
ran los diamantes
que resplandecían
sobre su frente.
No quiso bailar desde luego con Oli·
verio quien, turbado,- celoso ya, tal vez
-po, no verla en los brazos de otro, se
retiró al jardín.
Se sentó en un banco, bajo el sauce
que daba sombra a la fuente. En. un
cielo lleno de estrellas, la luna camina·

ba, ocultfodose ca prichosameote ei;tre
las nubes. Era el mes de marzo y el aire
estaba lleno de efluvios primaverales.

-Es muy inconveniente venir a so·
ñar a la luz de la luna, completamente
solo, y bajo un sauce llorón, cuando se
os espera con ansia!
Elena sonrió.
-Pero, ¿qué te•
oéis? Sufrís quizás.
Coo•tionó ella.
-SI .... 06....yo....
-Hablad, amigo
mío.

-Aquí 06, no,
aquí nól
-Porqué? ......
El asuotoestan gra,
ve?
-Sí, muy grave! .
Ya os explicaré ....
otra vez . .. ...,
-Me asustáis; y
os suplico. . . • soy
una antigua amiga,
y bien podéis coow
fiarme. . . . . . decid,
me de qué prÓvieoe
esa turbación ..... .
-Nó, no puedo,
yo quisiera deci•
ros ...... ¡Oh, Ele·
na, Elena .. •. qui•
siera deciros ..... Pe·
ro 06, no puedo!...
-Es un gran se•
creto? .... . .
-Sí. ... yo ....
- Teméis una in•
discreción ?
-,Elena! ..••
-Vamos! ..... . .
Valor!. .....
-Os burlarlais! ...
-Por qué? ....
-N6, no puedo!
No sé qué me pa•
sa esta noche ...•
pero no encuentro
palabras •••... no sé
lo que quiero de•
cirl ... ,
-Ensayad!
El le tomó Jalma•
no. Temblaba. Ella
sonreía, aproximán·
dole su sonrisa ...·.
-Pues bien, dijo
ella, vamos al salón!
-Oh, 06, Elena.
Todavía nó!
-No comprendo!
- Yo .... ..
-Decid. ·
- Yo os ......
-Qué ?
""Nól
-Ah!
El llevó fogosa•
mente su mano a sus
labios.
- Os amo!

Entró Adolfo por los salones del aris•
tocrático Círculo y fué a hundir su ju•
veotud mustia y entristecida en el mu·
llido diván de terciopelo rojo que pri•
mero se ofrendó a sus carnes flacas.
La eterna nube que entenebrecía su faz
varonil desde hacía un año ~ra más es•
pesa que nunca, Su indolencia distio•
g~ida de muchacho elegante dejaba
atisbar una vida de condiciones rle amar,ruisimas penas. Lleg6,e a él Culos y
le abrai6 cariñoso murmugeaodo al
nido.
-Te estás matando, Adolfo, y no me•

rece esa mujer que te diagnostiquen una
tuberculosis.
- -Elena es una diosa de bermcsura;
ademá~ tiene el entendimiento rebri·
liante perforador de no geoio. ¡Ya vez
si a un genio y a una diosa puede sa·
cri6carse una existe ocia desdichada!
-Y una fortuna opulenta.
-iBah ..•• 1 i El dinero! tEI miserable
dinero!
-Que sirve pua ornar con perlas un
seno suave y caliente qne alguien bese;
para disfrutar uo automóvil que se trague las leguas que la separen de una
quinta coquetona y misteriosa donde los
amores ardan; que ...•

-!Carlos .... 1 ¡Con cien mil demo•
oios! /Te haz propuesto asesinarme o
quieres que mate nuestra amistad de un
balazo? ¿Qué pruebas tienes? ¿ Dónde
viste lo q11e calumnias?
-Cálmate, amigo dé mi alma. Yo no
ví nada. Es má~, sé que basta hoy Ele,
na no ha elegido el dueffQ de sus gracias enloquecedoras. Pero me consta
que mañana, o el mes que viene, o ·den•
tro de un año tus bienes serán el marco
dorado de r.us idolatrías. Y estimo que
no has de ser tú quien los disfrute, pues
,a l paso que vas no duras una semaoa.
Por eso quiero convencerte, para que

Y la señora de Mirabelle había trino,
fado!
El froufrou de un vestido de seda ...
y una mano pequeña se posó sobre la
espalda de Oliverio.

AMADEE DE CHABRIERE.
(Tradujo Enrique Barberi.)

Retrato de boda y coite de amor d~l S':lñor don Jos~ Eoriquez y la señorica c .~talina Muiioz, de.la sociedad
distingntda de Irapuato.-Fot. Alcántara.

�cuides tu salud, para que anudes tu gua! como uo cielo oortefio, si bien lu minoso y embriagador algunas veces'
bolsa.
-1Es may tarde ya! !Estoy arruinado! como ese firmamento cuando eo él rie
so sol blaoqaecioo y tibio.
-tLo presumía,majádero!
Adolfo se entregó con ardores im·
-Me quedan diez mil pesetas de la
liquidación de mis últimos títulos, y hoy ponderables a la adoración envidiada
la he ofrecido una sortija que me cues· de Elena y la sacrificó so tranquilidad
ta seis mil. Está definitivamente enca· y su salud y sus bienes.
Porque era caprichosa y exigente,
prichada por ella .
....._¡Qué disparate! ¡Qué loco eres! ¡Y insaciable. Poco a poco el papel ddl
cuántos miles de duros te ha costado ese Estado que Adolfo poseía trocóse eo
a~bajas de soberana riqueza, en trajes
extravio!
-Bien empleados van. Total, medio fi'iltuosos para escena, en coches, en
caballos. El galán llegó a perder hasta
millóo de pese1as, 1No es machu!
la últim:i brizma de su fortuna
-Tu fortuna.
-Ya sé que te arruioo-deciale ella
--Mi vid~ la hubiera dado cien veces.
-Y a todo esto ¿de corrtSpoudeocia cJo encantadora coqueteria;-pe_ro oo
te importe, asi lograrás qoe sea tuya.
ni uo mimo, oi no buen gesto?
.
, ¡Carlos! Elena será mi mujer. ¡Ve No quiero uo millonario que me com·
tú si a la que Ea de llevar mi nombre pre, que me atroje eo cara ·su plata
humillante, que roe arranque del teatro.
puedo prostituirla por anticipado 1
- l Pero ese lo conseguirás alguna ¡Qpl l El teatro! ¡Mi supremo delirio!
l Verdad q11e tú me dejarás- eo el tea••
vez, criatura?
,-Esta noche misma. Me espera en tro?
Y Adolfo reía con el alma toda abita
su hotel; hoy oo canta. Ha citajo a sus
amigos para oot1ciarles su próximo eo· de dichas y deseaba concluir con pres·
lace. La sortij, será el regalo de pet-i· teza so caudal y notaba la electrización
de aquella mirada quemadora rozándoción o cosa por el estilo.
-Bien, bien; te daré la eohorabae,1 le todos sus nervios sensitivos.
oa, mañana.
-supongo que vendrás conmigo.
Ill
-Iré.
Llegaron Adolfo y su amigo una hora
II
antes qae los invitados. Habiaselo en•
cugado Elena. Pasaron al gabioetito
Elena de Andaiza poseía desde que intimo, confidencial. La cubana deslle!JÓ a Madrid toda la admiración del lumbradora de hermosura que Tealza•
grao mundo cortesano, to:io el delirio b"a una bata de encajes morenos, seotá•
senil de cien viejos aristócratas, toda base al lado de su madre, una anciana
la adoración frenética de mil jóvenes que mostraba eo las líneas rotas de su
superficiales, L'l negrura de sus creo· faz añosa, trazos de espléndida belleza
chas y de sos ojos destellaba excitado, ya lejana
Adolfo iba trasporando placer; Caroes mortificadoras; la gentileza de su
cuerpo, que ondulaba como el de un los, receloso, tenía miedo, mucho mie,
crótalo, producía calofrios traqueado, do por su amigo. Tomó la palabra ella
res eo todas las vértebras masculinas. con cadencias dulcísimas, despaciosa,
Adolfo la idolatró desde que hubo de ioteociooada.
-Querido Adolfo, ya sabes que esta
Vdr sus carnes pálidas de americana y
escachar so voz dulcísima de arcángel. noche tomo rumbo para otros destinos,
Acabab1 Elena de llegar de so país Ante~ de hacerlo he querido hablarte
natal y traía de Cuba la belleza pravo• con dos testigos de presencia tao gratJS
cativa, incitante y morena :le las hijas para mí como Carlos, tu íntimo y cari·
de Pinar del Río. Caotábase "!ida" y fioso amigo mío, y mi madre que por
constituyó el éxito de la noche la nue· serlo lo es todo para su hija.
-Empiezas con rara ceremoniava soprano q11e electrizó el regio coli·
seo cno sus gracias, con sos melodías. añadió Adolfo-,Va a ser ioteresaote
Dcisde aquel momento foé Elena la y larga la conferencia?
-Las dos cosas Larga e interesante.
flor ambicionada del má, espléndido
jardía de bellezas. Pero firme, roque· ¿Tendrán ustedes paciencia?
- iOhl Siendo usted quien habla ....
ña, abroquelada eo uaa coquetería lo·
mioosa y talentuda, oo hobo quien pu· -agregó Carlos con galantería.
Ioclioóse la dama y prosiguió:
'diera adornar su lista de victori1s don•
-Quiero hacer uo poco de historia
juaoescas con el nombre eocaotadoc
mía para que me conozcas, ' Adolfo.
de la artista deliciosa.
Pooíaula eo sns m1oos riquens fas- Quiero rememorar detalles que de la
taos3s, ofrecíaola nombres de'levaota• tuya me contaron para que los ratifiques
d.&gt; rango, trenes y p•hcios esperaban si son ciertos. Apenas recuerdo nada de
su deseo de posesión. Elena cruzaba mi existencia fastuosa Duróme muy po·
con altivo desdén de emperatriz roma- cos años. Cioco teo:lría cuando comen•
na sobre la joyante alfombra que ten• cé a ver lágrimas coostaote~ y dolorfsi•
diao al paso de so hermosura y de so mas eo los ojos de mi pobre madre,
cuando noté que cada dia sacaban de
talento.
Sólo hubo un hombre por quien sin, mi casa una joya, uo cuadro de válor,
tió debilidades y terour.-s, a quien mi· un mueble costoso. El último fué el
ró con amor, a quien habló con acento piano, ¿verdad, mamá? Desde entonces
apasionado. Sólo Adolfo obtuvo de la no he vuelto a escuchar-te las dulcísi•
tirana de todos los enamorados cuanto mas melodías de Grieg. Tras del piano
ella d .ba, que era bien poco y desi· querido, el hambre. As!, así, el hambre.

El oo comer, el oo cenar. Habla muer·
to mi padre eo la Habana y sobre los
bienes cuantiosos de su herencia, que
debieron ser míos ea una mitad a lo
menos, hizo presa la justicia porc(Jae al,
guieo les reclamaba con mejor derecho.
Mi padre oo era el marido de mi madre. Y ya sabes, Adolfo, una cosa más,
que oo es muy grata ciertamente.
-Nada me importa. Tu amor, que
es mi vida entera, hará que sancione
cuanto escuche.
-Mi pobrec ita mamá luchó heróica,
mente con la miseric1 y pudo vencerla y
hasta lograr que muy reputados maes·
tros fueran educando e~ta mi voz que
dicen deliciJsa y ella coosiderab, co•
mo nuestro único porveoir. Para lo•
grarlo padeció meoesterts y privacio·
oes,
-..IY vergüeozasl-afiadió sordameo·
te la vieja.
-Cuando tuve despiertos mis seoti·
dos me esteré de qoieo nos arrebató
unos bienes que nos perteoedao, era
tutor de uo pequeñuelo sin uso de ra•
zóa y por tanto irrespoosable. Eotou•
ces, á mis veinte años tendría él veioti•
cinco. Le escribi largo, muy largo, contándole nuestra historia tristísima.
Le pedía oo ya la herencia que nos
arrebató, sioo anos miserables dineros
para cooclnir mis estudios. La .cootes·
tacióo fné grosera e injuriosa. El oo da·
ria nada a la querida de su padre, él
oo sacrificarla oi una peseta por aque·
lla hija de cien padres. JCaoallal
-iEleoal
-JNo, Elena oo. Luisa!
-1Laisal ¡Luisa!
Adolfo tenía la amarillenta palidez
de uo cadáver. Puesto eo pie se tambaleaba ebrio, con reflejos de locura
ea sus ojos desmesuradamente abiertos.
-!Luisa! ¿Eres tú?
-Si, miserable, sov yo. La hija de
cien padres que sti ha vengado de tu
latrocinio arruioáodote.
Tu hermana eo una ceotésima parte
a lo menos, que te desprecia y que para darte h última prueba de so odio te
llama y te dice: Dentro de cuarenta y
ocho horas estaré casada con Mr. Wil,
man, elbbajador de la Argentina eo
París.
-1Meutiral Antes te ahol(o.
,......¿ Por qué? l Podremos casarnos tu y
yo siendo hijos del mismo padre?
S:ibre Jo¡ brazos de Carlos d.drrum•
bóse el cuerpo agotado d~ su amigo.
- Mi coche espera a usted-agregó
Eleoa,- mis criados le ayudarán a tras•
ladar hasta allí el cuerpo desvanecido
de mi hermano.
-E•tá bien, señorita-dijo Carlc~.y es lástima que todos sus adoradores
no h•yao presenciado esta escena, para
que se hubiese cooveocido de que es
posible que un cuerpo tao hermoso
anide ao espíritu tao repognante.

Terrible erupGion volGániGa
en el Jopón

Una calle en la ciud2d de Kógoshima.~La
colcmoa de fuego y hamo eo Sakurashima.

El golfo de Kagothima y sus co~tas
acaban de ser destruidos, si oo eo su
totalidad, sí en uoa grao extensión, por
la erupción de uo volcán que apareció
repeo,ioameole eo la isla Sakurasbioa,
que se halla a la eotrada del golfo,
El ,cootecimieoto ha tenido todas las
proporciones de au desa~tre ; tres ciu•
rhdes hao sido inundadas con lava y sus
habitantes han tenido que refugiarse
,o la tierra firme o perecer; afortuaa•
d~meole la isla está separada del con•

tioPot_e sólo por dos estrechos canales,
y debido a etto grao parte de la pobla·
cióo se pudo rdugiar.
Las t:érdidas materiales hao sido de
grao considera cióo.
Los bosques que rodeaban la mootav
ñ, hao sido ioceodiados, y la ciudad de
Kagosbim.a, cé.Jebre por su .fábrica de
porcelanas, ha sido ameoazada ~eria·
meote.
Como en todas las grandes &lt;"atástro,
fes, se hao registrado actos de grao be·

roicida~ ; el telegrafisra de la ciudad de
Kag~sh1ma permaneció eo su pueMo eo
?Jed10 ~e las cenizas del volcán y del
1~ceodm de su oficina, t.asta que pereció eo su puesto.
Par~ colmo de males, despaés de la
erupción se produjo au alza de la ma•
r~a que destruyó lo q_Qe. noh.bfa pu-e•
c1do ba¡o la lava o el fafgo.
. Las fotografi~s que accmpañau e~tas
h~eas dan una idea de la terrible magnitud de la catástrofe.

JESUS R. COLOMA.

'

~
fiabitaotes de la ciudad de Sokura5bima, asistit odo aterrados a la catástrok

�El Gobernador del Distrito Federal vi,itando el Mercado de San Juao. en el que se haráo graodes refvrmas próximamente.

se a bate, se doblega, y huye y se estremece,
y róm.pese ea girooes al pie de la montaña!

P.ra ARTE Y LETRAS

Y al snspirar del viento, :, .1 son de la secreta
voz suave de Natura, así dijo el poeta:

Bañados ea la noche los dos nos eocootramos,
sintiendo en nuestras almas la sensación que integra
todo lo presentido, todo Jo que ignoramos,
el temor a la sombra con su pupila negra.

1

...... . .... .... ........ ...... .... .... ..... ....... .
~

Oyemel . . .. No me esquives! .. . . Tengo ansias de la
(muerte!
de la muerte en tus brazos, aspirando tu aliento!. ... ..
Ven!. . . Desecha temores!. . .Cumplamos nuestra su1:rtt:I
Dame tus labios, flores de amor, estoy sediento!. ...
Rompe el ob,curo velo de las preocupaciones
vulgares!. . .. Ya la sombra nos cubre y nos ampara!
Mira como sontÍe en sus fulguraciones
Venus en orto!. . . .Nada, mi vida, nos separa!. ...

Aquí, los dos muy juntos, tus manos en mis manos,
en taoto!que en los cielos la luz muere del día.
vas a ju;arme, amada, por J)ios y sus. arcanos,
que siempre has de adorarme, que siempre has de ser
·
(mía!
Seránhs fiel testigo, celos, de tu acento,
,,1 sol q~e ardieute ~ete de~ de,,la llaoura1
y escuchl.ráo tu -d'ulce y ef&amp;rno ¡ur;i.meoto
los árbojes. de{ f&gt;os"'que, las aves de la altura.
¡
Y para que tus gestos seau nobles, sobennos,
y tus palabras teogao más ínclita grandeza,
añadirás al nombre de Dios y sus ~rcanos,
el siempre augusto nombre de la Naturaleza.

Ha muerto el soll La ooc:Je lo ha vencido! .. . Parece
que la sombra, espantada de su tremenda haz«ña,

.,.

Ven, amada, a mis brazos. la hora nos convida!
quizá tras la llanura el sol aúo nos aguarde!
Venl i . . . Haremos un beso de toda nuestra viJaJ
y juntos moriremos al expirar la tude!.'.. •.·.

- -- - - - McÍi¡o el poeta, y al suspira~clvieoto,
en un ;9~_so:_perdióse la nota de_ ,;u acento! . .... .
FERNANDO DE FUENTES, Jr.
F otografía artística.-Un corredor del ex- hospital Morelos; estudio de Antonio Garduño,

�,•11111111111111t11i.t•1111a•1m1111111unm1nw111111111111n1NIUHlllltlllllllHHIIIIUOIIUD-IDlll11811UlllllllHIIIIIIIIIUIIUIIUIIIIHNU•1m1111D111111mnnnmamwm1nn1h11nuu11mm11111111111umm1111111"\

1 La manufactura de los Gobeliñ-0s ·en la exposicion internacional 1
1
de Lyon
1

•
•

A Través de la Alsacia Pintoresca

\IIIIWUUIIIIDIIIIUIIIHIUIIIUIIHllllllllllllllUlllllllilUIIIIWIIIIUUIUHRUIIU:11111111111111111mnnamlllUIIIIIIIIIIUlfflllUIIIIIJIIIIUlllllllllllllllnlnu1mu1111111u1m11111111m11:11m1m11111nmmmnunmmnun•H1Uwwi

.•

Son indudablemente sos ciudades y
sus pueblos de los más antiguos de Eu-

La parte impt rtaote que tomar:!. en
la pn5xima txposicién de Lycn la fá
brica oaciooal de tapices gobelioos, ha

éstes figura el famoso Arco-iris del úl·
timo autor, reputado como un modelo

das que se remontan a épocas que difí•

en so clase.

cilmente se encuentran en otras partes,

atraído la atención de todo e1 mundo

Entre la colección de tapices, clási·

una vez ll'ás hacia eia labcr artistica
que tao bien ha sabido ccoservar Frao·

cos, de los que guardan las tradiciones
de la fábrica, se presentarán el oaci,

cia como patrimonio de la oaci óo.

miento de Venus, de Jcrdaeos: María

ropa; por todas partes se bailan leyen

y el ambiente arcaico que se respira en
ellas difícilmente es igualado.
Uoa vez que se abandona el pueble,
cilio de Porrentroy, en la frontera de

de Médic is, dt 1 cuadro de Rubeos; Ve•

U oa parte que srturameote llamará

Suiza, se entra en pleno país al ;aciano
y se cruza por peodientes abruptas, sen•
deros rocallosos y pasages difíciles hasta
que se llega al valle que se extiende
entre Ferette y Mulbouse.
Lo~primero que se ofrece a la enrio,
Lechera alsaciana.

Sillón dibuja:Jo p:&gt;r Bracquemor.t.

sidad del viajero es el pueblo de Hirtz•
pach, delicioso en medio de su ~senci.

Generalmente los viajeros que van a

Eotce las obras de coocepcióo mo
deroa que figurarán en la e:r.posicióo,
citaremos como prominentes los tapices
llamad&lt;ls Duque de Berry, de Cormoo;
el Salu1o a París, de Willete; las Bo•
das de P~iquis, de Gorguet; la Historia
de Otros Tiempos, de Tapicier, y la
Diana de Mme. Cazio.

Una calle antigua.

llez; cerca corre el Ill_en medio de on

Si qoeremos contrastes · podemos ir

Europa se fijan poco en Alsacia y en_ lecho de piedras bordeaoda por prade,

en seguida a Molhoose, la gran ciudad

Loreoa; parece que el recuerdo de so

ras que lleva hasta Sonoenberg. Esta

fndostrial, para lfe'gar a la cual pasa·

separación de Francia resta mocho del
deseo de conocer esas bellas provincias
qoe, a pesar de todo, son bellísimas y de

pequeña ciudad es la preferida de los mos por los sitios más berrr-osos del va•
amantes de la naturaleza, sos aguas tie- lle del Thurr. Las fotografías adjuntas,
nen fama medicinal y sos truch.as hacen tomadas durante on viaje por esos pa·

no sabor pintoresco muy marcado.

la delicia de los pescadores.

rajes, invitan a repetir la excursión.

Tiene so historia también, según las
leyendas locales; por el siglo XI la re,

Los salones de Cberet y de Bracque·
moot, que se iniciaron ea Tarín y en

gióo fué visitada por Sao Hogo, abad,

Gante, se verán completos en Lyoo; en

de Clumy, y más tarde on rnooge alemán
llamado Moran, hizo gnades bienes al

&lt;L'l.s Ninfeas&gt;, de
Chudio Mooet.

L1s obrero3 traba¡'l.o:fo
en los telares.

la atención, porque si goifi
uoa nueva etapa del
gobelino, es la sección

valle el coa! fué dedicado a su nombre
después de su muerte, la cual fué en
olor de santidad.

ous en el baño y ..,A nor y

Ci\

Cbap!lle, y un precioso

Según los documentos del archivo de

oota-

biombo llama:lo la Músi·
ca, por Boocher.

ble5 de lo5 pintores im-

Tal es el rnv:o con que

el año 1444 y reconstruida después por
el prior Martín Granta En el astado ac,

presioo istas y di visiooistas
moddroos
Entre ellos fü¡urará de

figurará en la exposición
de Lyoo la artí ,ri ca fá1ri·

toal la iglesi ~, a pesar de oo parecer

moderna en
gurarán

la que fi

cuadros

San Moran, so iglesia fué destruida en

muy antigua, es muy digua da visitarse

ca de los Gobelioos, glo-

por su campanario gótico de doblo pi•

ria del arte francés.

,una manera muy notable

so y sos oerva1oras que descansan so-

el cuadro de las Ninfeas
de Cl~udio Mooet, que h~
d ldo origen a uoa discu-

Una calle eo la alta Alsacia.

si fo entre artistas por la
-r..reza de su eje'"ucióo y

ele su concepción

El &lt;Arcc-iril» de Bracquemoot.

bre confolas moy hermosas,

•• • • • • •

Lago de Guebwiller.

• ••

�En cuanto a Prudencia, huel •
ga el elogio.
Su reconocida ductilidad artís•
tica y su gran "conciencia" ponen a la privilegiada actriz fue•
ra del campo de la crítica, que
para ella sólo reserva el mere•
cido elogio.
En suma, "Los Leales" esoora,
eso sí, sentimental y cursi hasta
la pared de enfrente,. . . . . . pero
que durará eu el cartel del Me·
xicano.

Grupo de marinos del acoraz3do japonés &lt;Itzumo&gt; que visita actualmente nuestra capital.

Teatrales

Personajes de &lt;El puñao de rosas&gt;, representado en el teatro Llave, de Orizaba, por personas
de la $OCitdad distioguida de la localidad.

Nada de nuevo ni no.table, arroja
esta semana el balance teatral.
El estreno de "Los Leales" en el Me•
xicano, ba constituído, sin embargo, no•
la artística, digna de tomarse en cuenta,
merced a la excelente interpretación,
que por parte de los actores de aquel
coliseo, mereció la última prcducción
de los celebrados Hermanos Quintero.
La Castillito, deliciosa iogéoua, que
ha adelantado muchísimo, mereció los
honores del proscenio, por su labor
irreprochable.
Bordó materialmente 'Su simpático
papel.
Muy bien Cos, hecho todo un filósofo
quioteriaoo, y sin los desplantes de "ac,
tor mimado," a que por desgracia nos
tiene harto acostumbrados.

Cuestión de psicología.
¿Quién duda de que el pú ·
blico, no sea un niño grande al
que todavía le gustan los jugue•
tes?
o o o

"La Piedra Azul" en el Principal.-Ade,
lioa Iris, la futura debutante. Fots. Tost.

"La Piedra Azul" o el "Mirto Azul.''
que también de este modo pudiera apellidarse la quisicosa teatral, muy prt•
pia de la buena boca del público, fácil,
estrenada en el Colóu, gastó.
Y con ello está dicho todo.
Porque verdadero "mirlo azul," re·
sulta en estos difíciles y calamito~os
tiempos, eso de sostener un género al
que ha muerto-y a mano airada,-su
misma abundancia y disparatado tino.
Humorada que se estrenara en el
"Cómico de Madrid,"sólo como tal pue•
de admitirse, ya que la música, que en

�m ,teri 1 "humorí,ti·
ca" es lo "único que
puede hacer dígeri•
ble" una tontería,
mejor o peor escrita,
resalta deplorable,
y con ciertas remi·
oisceocias tan sospPChcsas, que a la
vista ~alta su procedencia "non sane·
ta."
Verdad que tratáo•
dose de romao,as
arábigas, cualquier
"arabesco" musical,
por endebleqoe•ea,
1 irve de deliciosa hu
morada, ya que no
de rncaje-a una
ídem.
Y claro es, el ho
oorable... . . pues al
son que le tccao bai•
la!
Que es todo lo que
se le puede pe·
dir. .
oo o
"La Señorita del

Almacén" arrrglo
hispaoe-fraocés de
una comedia que
tuvo relativo éxito en
París de Francia,
no ha despertado en•
tusiasmos en oues·
tro público burgués
hasta dejárselo de
~obra, pero amante
también del seotime11talismo crudo,
de ese que no re•
quiere _afeites oí
carmín, para llegar
recto al corazón.
"Lo. Señorita del
Almacén," que real•
mente tiene situaciones ''vaudevilles•
cas," de mucha gra·
cía, retrata un aspecto real e iotere,
sante de cierta modalidad de la vida
parisina, coosti1uída
por el numerosísimo
m o o do comercial
"petit carneree" que
es en Francia, casi
una casta.

jo la frívola urdimbre de una come•
dia, con honores de "vaudeville," pu•
do el público asomarse a las pequeñas
miserias de ese "mundu" que consume
su vida y energías en la lobreguez del
mostrador, donde el autor hace pene•
trar donosamente el amor que alegra
la vida y lo embellece todo, con su so•
• berano influjo capaz de remover la
fría aridez matemática del " debe y ha,
ber," superior cristalización del egoísmo humano, siempre atento a la sobli·
me satisfacción del despojo.
Y ya que hasta filosofamos, viene
aqoí,_como anillo en el dedo, echar on
coarto a espadas, en Jo qoe atañe al
teatro francés entre nosotros.
No bles espírittis han tratado de aclimatarlo aquí, con desfavorable resol,
tado las más de las veces.
Yo creo, (sé que alguien y aún mu,

En París, gustó y
con razóo, pues ba-

Barreiro y Maria Luisa Villegas en "La Señorita
del Alniacéo.-Fots. Tostado.
"Los Leales," obra de los Quintero estrenada el sábado en el Mexicano. Fots. Tostado.

ches, opinarán en contrario) que en punto a "exotismo," corre Da•
rejas con el que, en ciertos y determinados c:'asos, reviste el teatro
español, sin que a nadie por esto, se le ocurra motejarle.
Lo que sucede es, que el t~atro francés invariablemente, tiende a
reflejar estados psicológicos, mas o menos profundos, mientras que
el español se contenta con volcar, en su paleta, mucho color, quizás
demasiado, y por sobre el color, sentimiento verdadero o fdso, es
lo de menos, pero sentimiento al fin, que hace vibrar nuestra ima,
ginación ya que no conmueve realmente nuestra alma.
He abi, porque el primero se rechaza, y el segando se tolera a
falta de otro mejor.
Pero digresiones a un lado, digamos dos palabras acerca de la
interpretación de "La Señorita del Almacén."
En el Mexicano, fuera de un apreciable actor que haciendo de
casero "alegre y correntón" estovo infumable, todo bicho (perdón
señores del margen) "parfait."
Prudencia, por on milagro de arte, se nos llegó a antojar una
mozuela avispada, hermosa, y buena, capaz de prender en la amorosa
red al casquivano y presuntuoso abogadillo en ciernes.
Ces, admirable, en su papel de comert.iante, "curagé" atento a
la prosperidad del negocio y del ingénito egoísmo ancestral.
Mutio, discretísimo en el suyo,
Lástima de que este actor, juzgue como meta del divino arte del
fingir, la corrección más exquisita, vecioa al estancamiento, por ce•
sación del impulso natural a que su talento y grao sentido común Je
arrastran.

�Lo que sí obstirva el~crooista, es que
En el Ideal la representación de "La
Señorita del: Almacén" dejó bas~nte cada día se aleja más y más el público
del Ideal, y cuando el río suena es por·
que desear
Yo creo que aquella familia artística, que •... ..
G. DEL R.
está también algo "dejada" de la mano
de Dios.
~
María Luisa, parisién de la Reforma,
olvida la verdadera proporción de las
cosas, e invierte tan deplorablemente
los términos, que a ratos, a pesar de su
innegable talento, recuerda a la actriz
La bellísima y genial artista Lyda
de arrabal.
Borelli, la eminente actriz que tao gra·
tos recuerdos dejara en México en ague,
O de "carpa" como aquí se dice.
¿Cómo explicar este singular retro• lla famosa temporada del Teatro Ar•
· ben, está obteniendo ruidosos triunfos
ceso?
en casi todas las ciudades de Europa,
interpretando magistralmente pelfculas
"Chi lo sá ...... "

Lyda Borelll triunfa torno artista de
Cinematógrafo

de la casa "Gloria" de Milano, Italia.
Cuentan las crónicas europeas, que
jamái habíase visto en artistas femeoi•
nas de cinematógrafo, una mujer intérprete que la bella Lyda Borelli y que
nunca contemplaron los públicos más
elegancia en el vestir, que la que está
desplegando la elegante artista. De sos
centenares de trajes, se habla en todos
los periódicos y se hace ascender a
uaa fabulosa suma el costo de su guardarropa, único en su género por el lo·
jo y por el buen gusto con que está
formado
Lyda Borelli entre las películas que
ha interpretado, se distingue notable·
mente en una titulada "El Recuerdo
del Otro," muchas de cuyas escenas se
desarrollan en la poética y encantadora
Venecia.

Pc!rdura aún tu espirito remoto
En la desolación del arco roto
Y en la tristeza de la nave trunca ....
Yo renacer haré tus altas glorial.
Levantaré del polvo las historias
De tus tiempos gloriosos ...• Todavfa
Cruzan el gran salqn los sueños viejos,
Que empañan un momento la sombría
Luna de los fantásticos espejos ....
11

Entre altos muros
Ciudad Colonial
Antigua Guatemala

Alma de la vetusta ciudad mía,
Hecha de realidades y de cuentos,
De leyendas que viven todavía
Y de ya derruídos monumentos,

Audic;ióo de los orfeones populares efectuada el domingo en la Alameda.--Aspecto de las bandas -Las masas corales.

•

Tu prestigio ancestral no pasa nunca:

I[[

Gigantescas iglesias tutelares,
Por mohos y por líquenes cubiertas,
Que proyectan sos sombras seculares
Sobre el pavor de las plazuelas muer•
(tas.

Sonoras campanas del convento
Que alzan al cielo su argentino alarde.
Campanas siempre dulces en la tarde
Y cuyo hondo clamor tiembla en el
(viento ....

Cementerios que ya ninguno cuida,
De árboles que se antojan esqueletos
Al viajero que cruza la perdida
Senda que se abre entre silvestres se·
(tos

Campanas tao antiguas que ya apenas
Se oyen sonar a d.estemplados hierros,
En esas plazas de penumbra llenas,
Refagio de mendigos y de perros.

Soledades que angustian las miradas;
Encrucijadas siempre tenebrosas
De trágicas consejas, relatadas

!Cómo sollozan todas las campanas
El Aogelus, dolientes y lejanas
Con ecos de nostalgias infinitas,

Por viejecitas ciegas y temblosas,
Que gustan de evocar distantes cosas
En la paz familiar de las veladas.

Mientras, bajo el crepúsculo murieote,
Murmuran la Oración, calladamente,
Los labios de las buénas viejecitas!

�1V
Me enamora el silencio y esa clara
Paz de los grandes patios coove.ntuales•
Coo su alberca y sus árboles frutales,
Cual plantados allf tan sólo para
Que, al frescor otoñal de sos umbrías,
Algúo fraile filósofo anotara
Gruesos infolios de escritura rara,
Cargados de sutiles teologías.

•
Y, al foodo, uoa calleja eo que no pasa
Nadie . . .. -una calleja medioeval.
Hondo anhelo me asalta, algunas veces,
Ante el claustro cercado de verdura
Y dto celeste paz por los cipreses,
De hacer mi vida misteriosa y quieta,
Y morir abrazado a n-i locura,

Como Juao de Segovia, aoacoreta.

vn
Nada iguala a esa paz sin más ruido
Que de algúo bronce. el familiar tañido
Muriendo leotameote en la espesura ... • La episcopal maosión de ancha portada,
Coo escudos tallados eo la piedra,
En
el patio uoa fuente abandonada
Nada como esa paz, cuaodo en lasquieY
al
tejado asomándose la yedra,
(tas
Aguas de aquella alberca verdi oscura
Los árboles recor~an sus siluetas . . ..
V

l&lt;oba la lui a la plazuela oscura,
Llena de emanaciones salitrosas.
Y en que, bajo una paz de sepultura,
Duermen su sueño secular las cosas

Vagando del cooveoto entre las ruioas,
En el hoodo abaodooo de mí mismo,
Sufro, oyendo piar las golondrinas,
De un cerebral y arcano misticismo.

Nadie penetra a los salones viejos
Ni cruza por los patios de azulejos
Del antiguo palacio abandonado ..... .

Todo mi ensueño va tras la Leyenda,
Cuyas sombras augustas reverencie'.
Y así divago por la vieja senda,
B1jo la gran congoja del silencio .. . :

Sólo de vez en cuan:lo, en la alta no(che,
Ante la puerta se detiene un coche
Y baja de él un clérigo enlutado .. ..

¿Qué me rodea? Muros, grises muros
Por cuyas grietas trepa la reseda;
Negros cipreses de perfilles duros;
Uoa fuente que siempre está vacía ....
1Y la tarde, lleoaodo la arboleda
De yo no acierto qué melancolía !
VI
Uoa plaza minúscula y tranquila.
De golondrinas vuelos fugitivos.
Y uo co.nveoto negruzco ante una fila
De árboles pensativos ..... .
U o sol de primavera que traspasa
De la ojiva el policromo cristal.

Se abre luego la puerta del convento
Y piérdese en la calle retorcida
Un hábito talar que pliega el viento

VIII
El claustro de ventanas ojivales,
Negruzcos muros, acha ladas puertas,
Corredores sin fio, celdas desiertas
En que resuenan ecos sepulcrales,
Da a la paz de callejas silenciosas,
En que guardan secretos del pasado
Desde el severo pórtico labrado
Hasta la yerba humilde de las losas.. ..
De vez en cuando, entre esa paz os·
(cura
En que el rumor se extingue de la vida,
Se oye crujir mohosa cerradura;

l
tf

IX

Un jardín conventual que entre sus
(mures
Guarda añora ozas de los tiempos viejos.
Agua que corre sin rumor .... Oscuros.
Callejones . . .. Es!aoques como espejos.

'\

Pá:as femeninas

j

e~

Variadi~imos son los efectos que se

observan actualmente en la moda, que
al parecer se declara por lo más pinto·
resco en telas, tejidos, colores y dibujos.
La cuestión de si la falda debe estar
abierta o no, preocnpa muy poco a los
círculos donde se agitan todas las cues,
tiooes importantes de la moda; el problema que en la actualida:l concentra

la atención es el de la silueta: l debe
ésta ser recta, o tener la forma de flor
invertida?
Sabemos qué clase de telas debemos
comprar para los trajes de verano; taro,
biéo tenemos ideas ya definidas acerca
Ge la clase de adornos que se usarán ;
pero cuando se trata de si los rizados

Asilo de un asceta consumido
En las meditaciones silenciosas.
Dulce rincón de amor, rincón de olvido
En que hay perfumes de reseda y rosas.
Oh, sombrío jardí n abandonado
¿Qué misterios encierras del Pasado
Y en tí el dolor qué huella dejó impresa?
Sólo la fuente, la vetusta fuente
Lanza su queja trémula y doliente
Que se alarga .. se alarga .. y nunca cesa

X
Amo el deshabitado mon~sterio,
Eo donde no se escucha más ruido
Que el del agua que charla ·en el mis•
(te.rio
Del huerto, entre cipreses escondido.
Amo la angustia de las desoladas
Celdas y de las lóbregas capillas;
La vejez de las tapias, exornadas
Por el amor de azules campanillas.....
Y en las amables tardes otoñales,
Llenas del soave olor de los rosales,
Bajo la paz que baja de los cielos,
Pienso que son mis versos, solamente,
Un tranquilo rumor de agua corriente
Sobre lecho de verdes terciopelos ....
CARLOS WYLD OSPINA.
Febrero, rgr 4.

J

•

Precioso manto de seda color moqmo obscuro con adornos de skuogs; auoque su aspecto lo hace invernal,
es muy propio para l«s primeras noches primaverales. en las que sienten aún rachas frías,
Manto de taf,itta· en matices verdes y azules: de estilo antiguo, de la época de los
Luises de Francia.

�•

Adornos de cabeza y trajes ideados últimamente en Parfs
en relación c.;n la boga del tango argentino.

deben ir en el borde inferior de la fa¡.
da subiendo estilo tirabuzón hasta la
cintura, o si se bao de colocar en gru~
po en la parte inferior de aquella, de•
jando lisas las caderas o viceversa ....
pues entonces, no sabemrs nada.
Las notas que nos lle¡¡ao de París
causan verdadera c.oofusióo, pues sólo
sabemos que se llevarán pouffs, rizados,
acordonados, faldas estrechas, faldas
amplias, pero oo bay un estilo que esté
marcado como domioaote.
Al menos sabemos que la moda para
el verano ~erá pintoresca en Pxtremo,
que las telas son fascinadoras, tanto en
tejido como eo material, color y dibujos.
Empleando un proceso de deducción,
hallamos que los sacos cortos estarán
muy en boga, he chos de taffeta, popeli•
na o crepé, pues se llevarán mucho pa•
ra calle con las toilettes claras. Entre
los modelos más graciosos que se están
exhibiendo, hay uno de ratina brochada
color oro viejo, de corte redondo en

cho en trajes de este estilo; pero las pe ·
queñitas debE'o evitarlo absolutamente.
Una de las grandfaimas ventajas de
la moda actual es que oermite libre
elección entre sus variados estilos, de
manera que no hay mujer, aun cuando
no sea muy bien formada, que no pueda, empleando un poco de talento y
g usto, vestirse elegantemente, ocu_ltar
sus imperfP.cciones físicas, y dar relieve
a sus "puntes" buenos.
o o o
Trajes y adornos para oiños de seis a
ocho años, cuyas características son
la sencillez y la personalidad.
todo el borde inferior, que a la espalda
c•e diez centímetros abajo de la ciotu·
ra · lle.va un cuello de encaje blanco,
redondo. y puños 'mosquetero, también
de encaje; y del borde inferior, sale un
encaje blanco ligeramente plegado, a
igual nivel en torno de las caderas, espalda y delantero.
Los sacos sueltos, con cinturón colo•
cacfo casi a la altura de las rodilJas, es•
tán muy de moda también, v las moje·
res de estatura arrogante, se lucen mu-

·Ea una soirée danzante, que tuvo luJ!~r oo ha muchos dias, una jovencita
Jlt,vaba un deliciorn traje de organdí
blancc; la falda esta ha cubierta de vo·
Jan tes de diez centímetros de ancho,
bordeados con enea je negro finísimo.
El corpiño t'loia las mangas cubiertas
de volantes, mi,mtras uu volante en for·
rna de chal cubría el busto, cayendo
sobre los hombros y bajando hasta el .
codo. El escote, a la Vir¡¡eo, estaba bor•
deado por encaje negro. Un cinturón
de satín bordado, se anudaba en el
delantero, cayendo hast"' la rodilla, y
terminando en flecos.

Los bordados a mano en los trajes
ocupan un Jugar importante, y las revistas parisinas nos traen noticia de un
traje sensacional visto en el Café de
París. Era de taffeta azul con chispas
rosa y bordado con ramitos de rosas.
El borde inferior de la falda caía
sobre un plisado de tisú de plata bajo
el que se adivinaba una falda de encaje
riquísimo.
Los paniers a la polonesa eran de
crepé color de rosa, forrados de chiffón
azul y bordeados con cordón de hilo de
plata. Los puffs de los paniers eran de
considerable dimensión, tanto a los la•
dos como a la espalda. El corpiño, muy
ajustado, formaba pico en el delantero,
abajo de la cintura; el escote, muy pro•
nunciado, se abría sobre una camisola
de tisú de plata. Naturalmente una toi•
lette semejante no quiere decir que este
estilo dominará, pero cuando una de las
mujeres que establecen la moda, lleva
a logar tan público, un traje semejante,
esto significa que habrá algunas e.legan,
tes audaces que se decidan a usarlo. Y
cuando tanto se ha hablado de resucitar
los estilos Incroyable, Directorio, Pri,
mer Tmperio, etc., no hay que sorpren•
derse de que la moda dé un golf&gt;e aire-

vido presentando un traje de
antaño, que parece reminiscencia de las soirées del carnaval.
Pronto habrán llegado los
modelos más recientes para
nuestras grandes casas de con·
fecciones, y entonces podrá
observarse de un modo más
claro cual sea la decisión de,
ñoitiva de la moda.
DELIA.

Concurso de Belleza Femenina de

Arte y Letras
Nuestro semanario, como lo anunció en su número anterior,
abre un concurso de belleza femenina, en el que podrán tomar parte
todas las mujeres de la República, que se juzguen con títulos para
ello.
Desde la publicación de este número se reciben retratos en nuestras oficinas, durante dos meses.
Búsquense detalles en nuestra próxima edición,

�COMPAÑIA PETROLERA

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"La Casa que se fundó con este nombre."

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ALFONSO XIII

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En papeles blanco y orozúz.
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EL BUEN TONO, S. A.

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, Grandes Premios: París 1900.-St. Louis Mo. l_9o4
Proveedores de la Real Casa de Espana.

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E. PUGIBET Director General.-México, D. F.
Fíjese Ud. en el plano, cuyas flechas marcan la magnífica ubicación de nuestros terrenos, todos con vía fluvial navegable•

No necesitamos constru ir oleoductos
Nuestras acciones valen UN PESO y por lo tanto están al alcance de todas las fortunas.
Pidan datos e i nformes a nuestras oficinas:

AVENIDA SAN FRANCISCO 2, Jardín de Guardiola. - Tel. Ericsson 8220. - Apartado 1360.
C ONSEJ O DE AD Ml NISTR ACl ON:

Presidente: Pedro Méndez y Méndez.-Secret ..rio-Tesorero: J. Miguel Guadalajara.-Vocales: Federico Gamboa, Lic.
F rauéisco S. Carvajal, Ing. Santiago Méndez y Ménde1., Tomás Rivera, Julio Franck.-Comisario: Manuel Auza.-Abogado
Consultor: Lic. Manuel Septién.-Vocales Snpleotes: Lic. Aotonio de la Peña y Reyes, Dr. Fernando Zárraga, Lic. Isau·
ro Bustamante, Lucindo Carriles, lag. Emilio R. Osario, Ing. Ricardo López Guerrero, Iog B.altasar Fernández Cué -Comisario Suplente: Ignacio Raudón Asúnsolo.

�Compañía Mexicana de Petróleo

LA ESPERANZA, '' S. A.
MEXICO, D. F.
Av. Isabel la Católica Núm. 24, Edificio La Mexicana, Departamento 6
El Consejo d~ Administración de la Compañía Mexicana de Petróleo &lt;La Esperanza.&gt; S. A., en
sesión del día 11 de este me~, acordó que el suscrito Secretario hiciera al p(1blico las declaraciones siguientes:
La Compañía tiene como uno de sus objetos, la exploración de cuantos terrenos petrolíferos ha
adquirido y convenga adquirir en propiedad o en arrendamiento, y la perloración inmediata y activa,
de pozos en aquéllos que por el dictamen técnico ofrezcan mayores probabilidades de éxito. Evidentemente que el negocio emprendido por la Compañía, está sujeto, como todo~ los de su clase, a las eventualiaades propias de esta clase de explotaciones, y por lo mismo, estarían en pugna con la honradez,
declaraciones que otra cosa dijeran. Pero para asegurar, dentro de toda humana previsión , que los esfuerzos y sacrificios de les accionistas no han de quedar frustrados, ha tomado. y seguirá tomando,
todas las medidas que aseguren el acierto en las exploraciones, pudie ndo estar seguros los acc 1011istas,
de que no se decretará gasto alguno, s in previo y ddenido examen que lo justifique. De~ea el Consejo de Administración, se advierta al público que se trata de un negocio nuevo, cuyo funcionamiento
se está organizando, y que, por lo mismo, el valor de las acciones puestas a disrosición de éste. va a
invertirse en su TOTALIDAD, en Ja exploración de terrenos petrolíferos y PERFORACION de pozos, que, por lo~ informes periciales, presentan hala¡radoras esperanzas de producir el petróleo en no
lejano tiempo. La proximidad de los terrenos de la Compañía a los }.!randes foco;; de producción de
petróleo, permite presumir que el éxito de sus trabajo3 no será inferior al de otrae; Compañías que tienen ya pozos en plena producción. Por tanto, la subscripción de acciones no es, en definitiva. más que
la participación en una empresa interesante y seria, y no el ofrecimiento de una ill\·ersión de inmediatos heneficios. El Consejo de Administración, para garantía gd público, ha dispuesto:
!.-Publicar un folleto de informes periciales. Son éstos tan satisfactorios, que desde luego, y sin esperarse a la colocación total de acciones, va a procederse, con el producto del capital pagado, a
la perforación de los primeros pozos, bajo la dirección técnica del Ingeniero don Ezequiel Ordóñez, reputado como uno de los primeros geólogos de México.
11.-Se pondrán por ahora únicamente QUINIENTAS MIL ACClO:'llES a disposición del p(1hlico,
porque, a juicio del Consejo, el negocio no exige, por ahora. mayores efectivos. EL PRODU CTv
DE AQUELLAS ACClO~ES, UNIDO AL TOTAL DE LAS PAGADORAS SUSCRITAS
POR LOS ORGANIZADORES, se invertirá, de acuerdo con las ec;t pulaciones expresas de la
escritura social, en la compra de nuevos terrenos, y en arrendamientos; adquisición de maquinaria y tanques, construcción de almacenes. perforaciones y, en una palabra, en cuanto fuere necesario para el desarrollo del negocio.
III.-El capital ya efectivo aportado por los organizadores, está depositado en Instituciones Bancarias de reputación y solidez, para apl icarlo oportunamente a los objetos a que es á destinado. Lo
mismo se ha hecho y se hará con el producto de la subscripción ofrecida al público.
IV .-El señor Gerente don Alonso de Regil está facultado para la realización de la'- acciones ofrecidas
al público y para dar a éste toda clase de informes. La posición que tienen e,i los negocios de México los miembros del Consejo de Administración, y los demás organizadores de la Compañía, es
una garantía de que.los intereses de los accionistas serán protegidos con el celo que se debe a los
intereses sociales.
México,

14

de Marzo de

1914.

E::-,JRJQUE TORRES TORIJA.-Secretario.

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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Re.{i~traio co11&gt; artículo de

Segunda Epoca.

2~

clase, el

26

de Febrero de r9r4.

Sábado 14 de Marzo de 1914.

,

• Arb fotográfico, Es .udio por Muñana.

Tomo 1.-Núm. 4.

�INDICADOR

''Arte y Letras"
S, publica tod-lS los sáb,dos por la

Cía. PerlodístiGa Mex!Gana, S. A.
DIRECTOR:

J. M. COELLAR.
GERENTE:

MlGUEL LANGARICA.

OFICINAS:
3~ RiocJoada de Sao Diego 41.
Teléfonos:

Neri -Eric. 14-51.
A;,utado postal 45 bis.
MEXICO. D. F.
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Ej~mplares sut!ltos . . . .. . . . . . . 20 es
Sub,cripcióo, trim•stre .•... .. 2 . 50
Extranj~ro, trimestre......... 5.00
con excepción d"' E,tadns U oidos y Cnba, eo donde regirá el mismo precio
que para '" República,
NO GIRAMOS
TODO PEDIDO DEBERA VENIR
, CON SU IMPORTE.
Mdx 20-85

No se devuelven originales.

EL .ECLIPSE
En los momentos en que escribo, la luna está eclipsada.
Este acontecimiento, que tantas veces se ha repetido durante
mi vida, en esta vez me llena de
espanto; siento como si toda la
sangre de la raza india que corre
p©r mis venas, y que forma una
mayoría absoluta en mi caudal
sangµíneo, poseída por los terrores ancestrales, tuviera miedo
sin saber de qué.
La pálida Selene de los poetas
griegos, la que tan tas noches bellas me ha dado, en mi juventud
como en la madurez de la vida,
se convierte en el dios Tezcatlipoca; sufre la terrible lucha con
su hermana la tierra, en la que
seguramente ha de salir vencida
y en la que aumentará las manchas que recibió cuando opacaron su faz con el golpe del conejo simbólico de la teogonía astronómica de mis antecesores.
Y el sufrimiento del ~ios de
mis mayores me hace sufrir, y
como la fe de los hijos de Huitzilopochtli ha sido matada en mí
por las enseñanzas de los descendientes del rubio Quetzalcoatl,
· que vinieron del Oriente para
destruir a los -míos, no me queda
ya d consuelo de ayudar a Tez,1)

..

catlipoca con mis gritos y mis
lamentos; el dios se quedará sin
mi ayuda en la lucha, y yo me
quedaré con el espíritu contristado porque ya no soy bastante
indio para ayudar al dios de mi8
mayores, ni he dejado de serlo
lo bastante para no temer las
consecuencias desastrosas del
combate.
En mi mente flotan las ideas
del cono de sombra proyectado
por la tierra, de la posición relativa de lo~ astros, de todas las
nociones adquiridas en los libros
de astronomía de los europeos,
las que tantas veces me han
ayudado a ver impasible a la luna llena oscurecerse y desaparecer tras el velo de sombras que
cubre su cara; pero ahora recurro a ellas en vano, siento miedo a pesar de todo.
La suave luz amarillenta del
principio de ocultación me pareció luz de muerte; cuando Ta mitad de la luna hubo desaparecido
se me figuró que no había de verla
más, y, ahora que solo se ve un
globo rojizo, me parece la realización de las amenazas que hace
San Juan a Herodes en la "Salomé" de Osear '\11/ilde.
"La lana se pondrá roja: las estrellas
caerán sobre la tierra, y el rey de la
tierra sentirá pavor."

La luna está roja, tiene color
de sangre; las estrellas aún no
empiezan a caer, oero nada me
asegura de que no caerán dentro
de un momento,y yo,que siempre
me he considerado como ser superior en la tierra, como hombre
pensante, siento pavor sin saber
de qué.
La lluvia de la tarde me había
dejado muy gratas ideas; la Primavera con todas sus bellezas
vino a mi mente en seguida.
Veía los campos verdes y húmedos y.ya en mi imaginación había forjado paisajes C"lntemplados durante paseos que tuvieran
como pretexto la llegada de la
Estación de la~ flores; pero en
la noche la lluvia suave de la tarde se cci'nvirtió en pedrizca torrencial: el ruido de los granizos
comenzó a hacerme mal e'fecto y
el eclipse acabó de restar energías
a íni ánimo.
Hoy cayó la primera pedrizca

del año; el domingo ví un cadáver y hoy he visto otro; la luna
tiene color de sangre; Tezcatlipoca está vencido en su lucha con
la tierra; mi sangre de indio me
dice que todo esto presagia algo
malo. ¿ Qué será? qué p0drá ser?
Quie11 sabe; mi eterno optimismo
me falla por la primera vez y creo
que no es difícil que sucedan
desgracias cuando han ocurrido
ecliises.
Y mientras ¿qué hace el ser civilizado que yo sentía dentro de
mí hasta hace poco más de una
hora? Duerme arrullado por algo que no sé si es una alucinación de los nervios o si realmen·
te significa un retroceso a los
terrores ancestrales de mis antepasados. La poca sangre europea que llevo en las venas parece que se ha recogido al cerebro
para ayudarlo un poco en este
cataclismo, y ha dejado a la sangre india que se enseñoree del
corazón y que sacuda al sistema
nervioso como sacudió el de los
fieles hijos de Tezcatlipoca.
o o o

Ha pasado el medio del eclipse; la sangre que·fluyó a la cabeza me dice que dentro de poco
rato volveré a ver a la luna en
todo su esplendor; no se ha perdido, y, durante las noches primaverales, tendré otra vez el pretexto de ella para largos paseos
por el campo humedecido por las
lluvias. Quizás la vista del satélite en su mayor brillo desvanezca los terrores sentidos durante
la ocultación; tal vez la vista del
campo inundado por la argentada claridad me haga olvidarme
de la raza y de sus teogonías,
pero de cualquier modo; ya sea
por predisposición nerviosa, ya
por heredismos ancestrales, esta
noche me he .c;entido profundamente indio: he asistido con terror supersticioso a la lucha de
los dioses, he tenido miedo del
eclipse como lo tenían mis antecesores los ,indios cuando desde
este mismo valle contemplaban
a Tezcatlipoca aumentando las
manchas que le cau.;ó en el rostro el conejo que sus hérmanos
envidiosos le arrojaron a la cara.

J. M . •e!,

-- {~..~~~/~~

De Sociedad
En la preseote semaoa, segunda de
-la cuaresma, mis amables lectores habrán podido advertir qi.izá por esa razón, que nuestro movimieoto sccial va
declinando.
o o o
Como supuse y de ello di cuenta en
mi anterior cróoica el Exceleo1ísimo
Señor Paul Lefaivre, Eoviado Extraer•
oinario y Ministro Pleoipooteociario
de Fraocia acreditado ante nuestra
cancillería salió el jueves último para
Europa gozando de un período de vacaciones que su Gobierno le ha conferí•
do y que pasará en la Capital de la Re•
pública Francesa.
El Excelentísimo Señor Lefaivre,
que duraote su permanencia en nuestro país ha cooquistado grandes y onmerosas relaciones ha podido atesti,
guar el aprecio y el cariño con que
cuenta eotre ellas por los agasajos de
que ha sido objeto aotes de partir.
Al Círculo Francés le cabe el hoaor
de haber dado un banquete de despedí•
da el sábado último en sus elegantes
salones al distinguido diplomático.
En el hermoso comedor de estecentro de reunión fué servido 61 banquete
a las nueve y eotre los distinguidos co•
mensales que concurrieron a él se en·
contraban además del invitado de honor los miembros más prominentes de
la Colonia Francesa, radicada aquí.
Una cariñosa despedida en el andén
del Mexicano tributaron al ExcelenlÍ•
simo Señor Lefaivre y a su digaa consorte sus amigos; la Excelentísima Señora de Lefaivre fué regalada con fragantes flores.

oo o
Nuestro. Gobierno teniendo en cuenta los largos años de servicios que a la
nación ha prestado el distinguido galeno
señor doctor Eduardo Licéaga lo ha
pensionado.
Para festejar el acertado acuerdo de
la Secretaría de Gobernación los seño,
res vocales del Consejo Superior de
Salubridad, en el que por largos años
fué presidente el señor doctor Licéaga
le ofrecieron un banquete el domingo
ocho en el Tívoli del Elíseo.

000

Los stñores corresponsales de peri6•
dicos extrangeros que actnalmente son
nuestros huéspedes, fueron obsequiados
por el stñor Presidente de la Repúbli·
ca, General don Victoriano Huerta con
un té- cbampagoe que• fué servido en el
hermoso comedor de palacio.
Los agasajádos quedaron altamente
complacidos de las distiociones de que
fueron objeto de nuestro primer man,
datario.

Damas Y caballeros que tomaron pa~te en el con~ierto efectuado el sábado último en la Sala Reethoven
a beneficio de la Asociación Cristiaoa de Jóvenes.
•

�hacienda de Coa•
pa el lunes últi·
mo los señores
De!ffo Algara,
arquitecto Eori•
qoe Feroáodez
Castelló, Maouel
Mart.ioez Arau·
na, Rafael Aldu·
cío yotrosdistio•
guidos sportmeo .
Este deporte
qoe hacia tie~po oo se prach·
caba eo México,
ha sido puesto
nuevamente eo
mo1a y se harán
El Eiccmo señor Ministro de Bitaocia, ro~eado por los promioeotes c~llalleros de la colonia
diversas ponles
fr.i.ocesa que le ofrecieron uo banquete de despedida.
de las que t:Sla·
remos informando oporcunameote.
o o o

oo o

De su viaje de placer por Guadalaja ·
ra regresó en esta semana el Exceleo·
tlsimo señor Kolo~ao .Káoia. d~ Káoya
Enviado Extraord1oano y 1ho1stro Ple·
dipoteociario de Austria-.Huogcia aote
ooestro Gobierno.
D11ra,:ite su permaoeocia eo 1~ capital
e J.i.lisco el Diplomático Austriaco fué
ortesmeote obsequiado por las aotori•
ades de ese Estado y por la mejor so·
tjiedad de abí, y por la de Cbapala.

Para Europa ha saliJo el señOt' Sal·
vador Cordero, miembro distiogui.io de
nuestra sociedad y q 11e hará un largo
viaje por las principales capitales de
ese continente.
El caballero en mención durante so
permanencia por esos palses será oues·
trn corresponsal y oos enviará. notas
ilustradas, oportooameote, de. 1~ má.s
001able que acontezca eo so v1a¡e.

l

o o o
1

J Un i¡:rupo de

o o o

fotimo1 amigos del se•
qor Teniente Coconel Jorge Hnerta
ofreció una fiesta campestre en el De·
sJerto de los Leones al referido militar
¡¡ara celebrar la distioció.1 que el go·
qieroo le ba hecho ?torg~~dole 11 con·
decoración del Mérito Militar.
o o o
Muy reñi•fos y aoim"dos faer&lt;'o los
partidos qne ti luoes último jugaron en
el Frontón de la
residencia Bra·
oiff - Garameodi
ea la calle de
Lafragua, y en
las que tomaron
parte las señori •
tas Ar cocha,
Monteverde, Ituc
bide, de la Ve·
gay López Ne·
grete v los seño·
res Torres Pe•
rooa, B &amp; 1o es,
Gotiérrez, Bra·
oiff y su:01ga,

Divenas ~ropaciooes recreativas y
alguoo; salones de nuestra sociedad cla·
ráo en la próxima p~scua brillantes
fitstas qoe me proporciooaráofel p'acer
de amenizar esta sección.
Sr. D. Salvador Cordero,
quien acaba de emprender un
viaje rombo a Europa

EL Dur,¡t:E DE SANTO Do,11NGO.

o o o
Para hacer ti· Et"señor Presidente de ta República y caballero• corresponsales de pe!iódicosextraojeros que asistieron
ro de pichón se
a la recepción oftecida por el Primer Magistrado.
•
reunieron en la

Sueños de amor....
en la mar

leocio. Las aguas recobr:i.o
la serenidad y duermen, sue,
ñao ......

······ ................... .
Cantan las ~ireoas en la
mar. Las aguas, oyeo traoqui·
las los cantos.
Las olas forman baladas de
amor.
Un silencio .. . .. .
El Vendaval en la mar sien•
t;,. so dominio; la soberbia rte.
Las aguas se agigantan.
Las olas forman concierto
de amor. Vuelve de nuevo
el silencio, la calma. Las
aguas duermen.

Lloran las sirenas eo la
mar. Las aguas bao enmode•
cido. Las escarchas del in•
vieroo las congelan. Las olas
gimeo, eomndeceo, lloran ....
Fenecimiento de amor.
Cantos ..... Risas....... Llo•
res ....
MENTOLIUM.
México, Febrero de 1914.

I ... ········ ·· ····
..........
Ríen las sirenas ea la mar.
Las aguas murmuran dulce•
mente. También ríen.
Las olas suspiran tristes...
pero simulando so dolor, son•
ríen. La Armonía del Amor.
Un ruido ..... .
El huracán bravío, se de•
sala. Las aguas tiemblan. Pa•
vor, oobarrones y negruras
siniestros apodéraase del si•

Las revoluciones oaceo dti
cansas ba )adíes y pooeo en
juego grandes iotereses.,-LA.
COUR.
o o o
Lo falseado puede corre•
girse; lo envilecido, envileci-

Arte Moderno .Mexlcano.-Jarrones decorados,
creación de don Josá Tovar.

do se queda - HAUSSONVI,

LLE.

�-

LA CASA DE LOS RELOJES

Por ~na Catalina Green

ciooes entre aquellas dos mujeres, me
Esperaba bailarme a noa enferma esa cara daban señales tan patentes de inclinaban a concederle mucha. Vao
terror,
que
toda
la
simpatla
que
al
prio·
postrada eo .cama, y me la hallé seota•
ustedes a ver basta dónde tecla razón.
da. Era noa mujer oo~able; se seo· cipio seoti por mi cliente se cambió por
Arabela Menda había sido dotada en
uo
sentimiento
muy
cercano
a
la
aver·
tia sn ioflneocia desde el momento eo
su juveotad d1 no grao poder de fascina•
que se entraba eo ~n cuarto. No era sióo.
ció o, del cual vemos que aú11 conservaba
Eo medio de mi estupor oí la voz de la mucho. Por lo tanto tµvo mochos adojoven oi bella, y seguramente que ono•
señora
Postletbwaite
que
se
diri¡ía
a
ca babia sido lo último; oo parecia do·
raclores, eotre ellos los hermanos F raok
tada de uoa p,rsoualidad. d, grao fuer· la oiña, "poedes irte," dijo, pero coo tal y Andrés Postlethwaite. Este último era
za flsica, pero se compreodia desde tono de orden que yo ere! qoe la débil el mayor, el má! bello y ,il más r ico; su
luego que sn voluntad era ley, y que criatura iba a salir volando del enarto. nombre aún se recuerda en relación con
estaba acostumbrada a que lo fuera. No sucedió asi: anoqne no había -perdi · grandes empresas de la América del Sni';
Pose!a el poder, qoe muy pocas perso· do nada de la expresión de su rostro, pero ella prefirió a Fraok.
oas tieoeo, de imponer obediencia e no se movió de su sitio, dirigió sus ojos
Todo el mundo estaba de acuerdo eo
imponerla coo gracia. Era de esas per· hacia a mi en solicitud de ayuda, iodu• que ella tenia uo gran cariño por su
sooas que coo una mueca eocadeoao dablemeote, y eo seguida mostró tales espeso, pero nn cariño celoso y antori·
voluntades y coo noa sonrisa corazones. síntomas de desfallecimiento que tuve
Estaba sola, o al menos lo ere{ al eo· que recibirla eo mis brazos
trar. S,otada eo noa silla de alto res• para que oo cayera al suelo.
paldo, y tenia a la mano todo lo que Al recibirla oí su respira·
pudiera oecesit;1r de urgencia ; me miró ción; oo era fatigosi,.. Yo seo·
y, con nni dt sus sonrisas me indicó d que babia caído entre los
uo asiento, que yo ocupé eo seguida. hitos de una tragedia que no
Al priocipio temi que su parálisis le me babia de ser muy fácil pe•
impidiera hablar, paro pronto el sooi· netrar.
-Parece sentirse muy mal
do de su voz me sic6 de mi equivoca·
cióo. Su voz y su manera de hablar me iosioné al volverme para bus·
confirmaron en mis ideas; era suave pe· car no sofá d.inde recostarla.
-Está perdida!
ro penetrante, firme y coo uo marcado
Esta~ palabras fueron di•
e irresistible tono de mando. Lo que di·
jo oo significaba oada, fueron los cum• chas eo un 1000 de c:oomise,
plidos de estilo, pero dichos de tal ma• ración que estuvo muy tejos
oera que se antojaba que loJ volviera a de cooveocerme .
-Está tao mala como yo,
d'.lcir para tent:r el gusto de oírlos oue•
y si oo es que más, continuó
vamente.
Yo babia ido para el arreglo de ne• la señora Postlethwaite. Por
gocios, y pasados los cumplidos entra• eso fué por lo que hice la
observación final, que nunca
mos de lleno eo materia.
crei que llegara á sus oidos.
Durante las horas que precedieron a
No la deje usted eo al sofá;
mi visita, babia adquirido algunos io• voy a llamar a una de mis enformes acerca de ella, así es que cnao·
do, despné, de algunos legados de poca fermeras.
Entró noa mujer de cara
significación se trató de que testara el muy poco inteligente y se lle·
grueso de su inmensa fortuna y ella me vó a la niña; el silencio ,te mi
habló de nombres de algunas personas, cliente me llamó la atención
me atreví a decir, eo medio de mi mis•
de nuevo hacia ella.
ma admiración: "Pero es que usted tie•
-Estoy esperando, me di
oe noa parienta joven. ¿No pieosa usted jo; y sin volver a hacer meo•
incluirla eo esta reparticíóo de sus cióo de lo que acababa de
tario, y como él, por su parte, era do•
bienes?"
ocurrir, seguimos entregados a uues ro de carácter, se produjeron algooas
Pasó uo rato eo silencio; después es•
tros negocios.
escenas desagcadables entre los dos,
hozó noa sonrisa que pareció más bien
Gracias a la claridad de las instruc• pero oiognua de ellas llegó a no serio
uoa mueca, y dijo:
ciones de la señora y el perfecto orden
-"La joven pariente de qnieo habla eo que tenia sus asuntos, pude cumplir rompimiento.
Después del nacimiento de su único
usted se halla eo este mismo enarto.
mi tarea sio dar muestras de mi turba• hijo se ootó un brusco cambio en las
Sabe que oo tengo ioteoción de dejarle ción ioterior.:Dispnso íntegramente has• relaciones matrimooiales q ne se eo·
nada. Y ano di ria que oo hay probabi · ta de su último peso siu causarme la mí• friaron basta llegar casi a noa separa·
lidades de que llegue a necesitar de oima molestia; pero esto no impidió que
cióo efectiva.
algo."
yo sintiera dentro de mí la urgente ne•
El hermano mayor permaneció sol·
La última frase fué apenas susurrada, cesidad de hallar alguna solución a aqne• tero, pero oo dió muestras de ese amor
pero tengo la cooviccióo de que fué Jlo tao raro que había ocurrido en mi fracasado ae los solterones; por el con•
oída basta el rincón del cuarto hacia el presencia.
trario; el Rey del Perú, como le llama·
cual me hizo volver la cabeza un lijero
¿Cuál era la importancia que tenia la bao eo el mnodo de los :negocios, pro·
ruido, y eo el que vi la cara de una niña
escer.a que acababa de presenciar? Los curó crear a su hermano y a su cuña,
de cuya presencia oo q1e habla dado
da una. renta de coosideracióu.
cuenta basta eotooces. Los rasgos de antecedentes que yo tenla de las rela•

~hora empieza lo que oo ncilo en
calificar como algo extraño. Los dos
hermanos se bailaban juntos cuando
ocn~rió el ac.cidente que les privó de
la vida al mismo tiempo. Se envió a
llamar a la señora, quieo llegó a la po·
sada ª d~o:ie se les condujo, irnos
cuantos minutos antes de que expira,
ran. Fraok murió primero y su berma·
00 m~y pocos mi~utos después; detalle
que ueoe mncha1mportaocia al c~oocer la última voluntad de éste.
E~ efecto, esta voluntad estaba con·
ceb1da en los siguientes términos: toda
su fortuna la legaba eo favor de su
hf=rmaoo, pero previendo el ca~o de que
no le sobreviviera, disponía que si es•
t o_sncedfa, toda su fortuna pasara a

manos de la viuda; como ya sabemos
que ~l hermano murió poco antes que
él mismo, de esta maoera la señora he•
redó y tuvo !Duchos millones. Cuando
se trató de e1ecntar erta voluntad
llegó al conocimiento de los motiv se
que tuvo el. matrimonio de los señor~!
Po~tletbwa ite para no ser eoterameote
fehz. Al contraer matrimooio Fra k
?º era soltero sino viudo y con lloa bi,
¡a'...y este hecho, que fné revelado a 1
~enora al _oac!miento de su hijo, produ~
JO el 1:n~nam1ento notable de que todos se dieron caer.ta; la señora no ~ólo
n_o l?erdonó nunca a su esposo sino ne
s1ahó un odio irrecoociliable 'contr~ la

inocente niña que oo tenía oiognna ria el documento para su firma a la ma •
culpa eo la. falta cometida.
yor brevedad .
. Más tarde mostró alguna considera,
-SI, me dijo, aún puedo hacer mi
c1ón por la memoria de su marido y firma ~¡ se .lleva cuidadosamente el pa,
llevó a la niña a vivir con ella, cuando p~l ba¡o m1 mano; procure usted vol"er
s~po que el.bermaoo de su esposo había mientras conservo fuerza suficiente pa·
vivido también ignorante de la existen· ra hacerlo.
cia de la hija de Fraok. Pero no por
E speraba que al pasa, por los corre•
h~berla 1!.:vado a la casa mostró el mi· dores y es~aleras de la casa. encootra,
01m~ ~anuo para ella: todo so empeño ría " alguien que me pudiera sumiois•
se d mgía a su propio hijo, que parecía trar datos .acerca de la dueña de ella,
muy fuerte y muy saco.
per~ la cna_da que me acompañó no
Esta apariencia, como otras muchas
1osp1raba 01ngnna confianza, y aparte
era engañosa, y, al llegar a las siet~ de ella solo encontré a un anciano que
años de su edad, el niño murió dejando escncba?a coo tal dedicación el paso de
a su !f!adre eu medio de la mayor de· uo relo¡ de péndulo, que 00 me sentf
solac1óo.
coo ácimo de distraerlo. Sin embargo
Los que sabían que el niño era el be· era una figura muy digna de atencióo'
redero aparente y al volverme para verlo nuevament~
de la fortnoa dd me di cneota de que el reloj frente al
su tío, y que esa qne se bailaba no era el único en la
fortuna babia ido obscura ga.lerfa. F ácilmente pude coo·
a parar a manos t~r hasta: cinco, Y esta circunstancia me
de li señora de hizo tal impresión, que olvidé casi la
uoa manera ac· qn_e me había producido mi visita a IA
cidental, espera· senora.
Aotes de salir de la ciudad rumbo a
han que, muerto
el niño, la seño• la m~ consulté al doctor de la casa de
ra llam:\ría a la la senora Postletbwaite acerca de la
hija de su Psposo enfermedad de la niña; era uno de
a ocupar el sitio esos doc!ores q ne todo lo toma o por el
que la Natnrale· lado fácil Y que no SI' preocupan por
za le babia de· nada; lo único que obtuve de él fué
signado. Nada que se ocuparía con más atención
de esto sucedió, del caso.
_!,a coofereocia en que presenté a la
y cuando la pa·
rálisis hizo que senora su testameeto ya ndactado y en
las riquezas fue• orden oo t~vo nada de notable; cuando
rao casi noa hube termmade la lectura y ella firmó
burla en sos ma• a~t~ los testigos, dió señales de no grao
nos; la señora se ahv10.
P~ro antes de salir de la casa tuve
mostró verdade•
ramente ensaña, mc.h~~s para reforzar mis sospechas.
da contra la po, El v1e¡ec_1to estaba nuevamente freote
bre oiña y la hi- ª. su relo¡ 1 lo escuchaba con grao ateo•
zo el blanco de c1ón cuando salf; esta vez me decidf a
todas sus amarr preguntarle por la !alud de b. niña y
con . esa i?teoción me dirigf a él. Se
guras.
volvió a m1; en sus ojos había noa mi•
¿y la oiña? radª.?,la?ca como de esta.toa; me con,
lCómo pasaba teS tó. O,ga usted, solo dice "Nol" "Nol"
los tristes dfas de creo que no llegará a decir otr~ co·
...
esta desastrosa san
vida? Con una
_Le miré c_ou estupefacción y después
resignación q ue miré el reloJ; este no teofa nada nota·
era la maravi• ble, per~ el pobre vitjo estaba idiota.
lla de todos los
A! s~hr ?e la casa l,usqué por si aca·
q.ne la conocían. so d1st1ogu1a la cara de la niña por al•
J•más escapó ~ut°a parte, y mis esfuerzos no fueron
uoa sola mnrmu• i~ rnctnosos, la ví eo uoa veotaoa vi·
_
ración de sos la• gilaodo la calda de alguna cosa blaoca
bios Siempre se que acababa de dejar caer. Recogf esa
mostró soHcita en el cuidado de·!
cosa y vi que era una pieza de tela
ferma, quien la domioaba Jo ;. en- blanca con esta ioscripci·óo· "N q •
.
•
o n1e•
que dominaba todo cnaotd babi ismo r.o monr, pero moriré seguramente
la casa.
a en
si·····: " N ~ tuvo tiempo O 00 pudo
000
coo_cln1r la idea, la cual seguramente
tenia que completar alguna otra perso•
Tales fneron los detalles que h' .
roo que ·
·
1c1e•
señora t m! primera entrevista coa la na Y esto a la mayor brevedad.
mí
uv1era tanta importancia para b Me pn~e a pensar y solo hallé el nomti~f que los a~ootecimieotos de su úl, re de Violeta Strange, de quien se ha•
fund parte me impresionaran tan pro• ~laba .como de una especialista para
ameot~. La actitud de la señora IDveshgar casos obscuros como e¡ que
Postletbwa1te hacia su v' t' d
me preocupaba.
e.o mí algo más profnod;~~~a laf~:~~~
Las. primeras investigaciones de Vio·
c~mpreodiendo la i&amp;tlexibi• ie!a dieron los mismos resultados que
me d e. car cter de la atormentadora
mis observaciones; sui:o q ne la señora
ominé y pude ofrecerle que lleva'. se bacía obedecer sin restricción de

f¡~:~'l~ro

�oioguoa clase; supo que la hija del es·
poso de la señora se dejaría morir si
tal era la voluntad de su dominadora,
y supo que el viejecito que escachaba
los relojes era la única persona de la
casa que podía dar la clave del teoe•
broso caso.
A obtener asa clave dedicó todos sus
esfuerzos. Siguió al viejecito durante
sus visitas a los reloj.is y siempre le
oyó decir lo mismo; los primeros relo·
jds que veía le decían que ''Sí;" pero
el último, el grande que S13 bailaba al
pié de la escalera le decía que No! Vio•
leta, tras mucho observar comprendió
que el día que este reloj dijcira que
"Sí" habría hallado la clave del se·
creto.
Un día el viejecito hizo su visita co·
mo de costumbre; todos los relojes le

dije_roo que "Sí," y al llegar al grande
al que se bailaba al pié de la escalera,
este, mismo afirmó a su vez; todos le di•
jeroo que "Sí." El aociaoo no se dió
cueota de que el péndulo no se movía
ni de que las manecillas no cambiaban
de lugar; si se hubiera 6j~do en esto
hubiera visto al mismo ti empo la figura
de Violeta que salía de dentro de la ca•
ja del péndulo. Sin darse cuenta de
oad 1, sólo dijo en tono de alivio: ''.Al
fin llegó la hora, aún el reloj que ella
tanto quiere ha dicho que Sí; hay que
decir todo."
En tal estado de cosas fué fácil para
Violeh recoger la confesión del anciano.
Por ella supo que este había sufrido,
como todo el muo1o, la fatal influencia
de la dueña de la casa, y que bajo ella

se había: convertido en'.cómplices de los
más horribles crímenes.
La señora conocía el testamento de
su hermano político, y para entrar en
posesióo de los millones iomediatameo·
te, mientras que nadie la veía, colocó
la mano sobre la boca de su marido y
le privó de la respiración hasta dejarlo
muerto; este crimen fué presenciado por
el anciano, que había sido tutor de Fraok;
pero el inmenso cariño que sentía por
la señora y el dominio de esta sobre él
hizo que oo dijera nada. Desde eotoo•
ces quedó ligado a ella para toda la
vida.
Cuando regresaron a la casa se dió
cuenta de que el reloj del pié de la es·
calera estaba parado a la misma hora
en que hab(a muerto Fraok; lo recor•
daba muy bien, erañ las cuatro y dos
mioqtos. Por más que se trató de hacer
andar el reloj, no se consiguió nada y
continuó apuntando aquella hora como
un eterno acusador. La señora se dió
cuenta de ello una vez, pero lo olvidó
al empezar la enfermedad que llevó a
la tumba a su hijo.
. "Después de la muerte de Ricardo, el
reloj anduvo, pero yo lo detuve para
llamarle la atención: esto dió un resultado, pero fué terrible, por que esa mis·
ma noche sufrió su primer ataque de
parálisis y desde entonces empeora cada
día.
"Y lo más terrible es
que esto me hizo deseo·
brir otro crimen de la mu•
jer a quien adoro. Desde
que empezó su enferme•
dad mandaba todos los
:lías una taza de fresas con
crema a la hija de su es,
poso y procuraba que ouo.
ca le faltara; yo era el en•
cargailo de llevársela. No,
té Que la niña las tcmaba
con repugoanéia y cuando
me informé con ella me
dijo que las fresas estaban
envenenadas; lo quise re,
prochar a la culpable, pe·
ro ella me desarmó per,
mitiéodome besar su ma•
no: desde entonces había
estado esperando que los
relojes me permitieran de·
cir los horrores de esta ca•
sa, pero no me lo habían
permitido sino hasta abo•
ra. ,Ella mató a su esposo
y está matando a la niña
por su odio a lo que juz·
¡za una falta irreparable
de Fraok."
o o o

Cuando Violeta ene poso en conoci•
miento el resultado de sus iuvestigacio •
oes, comprendí que habla que sacar a
la pobre niña del circulo de hierro que
la tenía oprimida y a ello encaminé to,
da mi persuación. Me costó mucho tra·
bajo, pero con la ayuda del doctor con•
seguí al fin su cooseotimieoto.
Llegó el día de su libertad, y la sacá·
btmos de la casa cuando, al pasar por
la puerta del cuarto de la señora, vimos
a la paralítica que h1bía dejado su silla
para reclamar a su presa.
Yo entonces le hice ver que le era
más conveniente dejarnos obrar, porque
de lo contrario quizás lo sintiera.
Ella reunió sus últimas fuerzas y Ha·
mó a su viejo cómplice: ¡Humpheryl
1Humphreyl pero el pobre anciano ha•
bía muerto aquella misma mañana cuao ·
do el reloj de la escalera marcaba las
cuatro y dos minutos.
Cuando la señora oyó proouociar esa
hora cayó pesadamente en los brazos
de su eof11rmera laozaodo uoa sonora
carcaj1da.
(A.rregh,do del ioglés espedalmeote
para ARTE Y LETRAS).

Los Campesinos

Como divioidades
1rllactas a través de las edades,
Que, en el variar del tiempo indefinido
Perpttuáls la faena y el vestido;
Que cortáis, eo las luchas afanosas,
Coa la ley soberaoa de las cosas;
Que tenéis, eo las manos, la medida
Dd ritmo inalterable de la vida:
Toscos, sombrios, férreos, iospiradcs,
Hechos a sembrar trigo, resignados
A la fatalidad de los destinos,
Yo os evoco eo mi verso, campesinos.
JI

Vi ~jos padres, patriarcas
De los pueblos de todas las comarcas;
Seculares abuelos
De todo el mundo y todts sus ac.helos;
Serenos geoitores
De conquistados y conquistadores;
Que es, en vuestra vigilia:

Teda la Humani-iail vuestra fami li~:
JCampEsioosl. .. El himno que os dedico
Nació poema y torna villancico:
Glorificaros quise y, fatalmP.ote,
No laurel, hesospongo en vuestra frente.
Quise eoramaros puertas y ventanas
Y lloro, eo el albor de vuestras cana~:
Quise el gesto evocar de vuestrc bra zo
Y os busco, con cariños, el regazo;
Llegué,auda z,basta vuestros ciiser, m s
Y oo me voy sin vu estras beodi cioots.
Que, al veres, he sentido
Resplandecer mi amcr st bre mi oh ido,
Y la copa del árbol con su~ flores
Su nidos y sus pájaros cantores, •
Obscuros campesiocs infelices,
Ha temblado, peosando en sus rafees....
Y ccn aroma que pasai:do lento
H a recogido el vieoto,
La copa ha sido,eoloaltodelaSierra.
Lengua de las ternuras d~ la tierra...

m
Campesinos abuelos:
Por todos vuestros nietos pequeñuelos,
Por tc dos los que un día
Se partieron de vuestra compañía,
Y les visteis perderse por las seodas
Hacia el logro de todas las leyendas,
Y vieron, al partirse, que morfa
Deshecho en vuestras lágrimas el dfa,
Y allá quedaron lejos
De la saota tutela de sus viejos;
Y fundaron ciudades
Con los nombres de vuestras hered;des;
Y en lo ignoto de vagos hemisferios
Levantaron imperios;
Y tuvieron enseñas y estaoilartes
Y crearon las artes;
Yo, dolientes ancianos,
Os beso las arrug2s de las manos,
Y traigo a la quietud de estas cabañas
Uo poco ele! a rdor de ses entrañas·
Y levanto mi voz en la vigilia; '

�Campos de trigo, abarcas de pastores,
Poniendo en ella un dejo de familia:
Carretas bien colmadas,
y, en el propio artificio de mi canto, ·
Husos
de vieja, espigas hacinadas.
Hago latir vuestro recuerdo santo,
Un
segador,
al sol, todo tostado,
Que a dos rimas va uncido mi dictado
Como uncido a dos bueyes vuestro arado. y un cavador tras él todo encorvado;
Un pajar al arrimo de unas eras;
Molineras
hablando a espigaderas ....
IV
Parda figura del pastor, que escueta,
Pones sobre la tarde tu silueta,
O andas, sonando a maravilla el paso,
En el encantamiento del ocaso:
Saber de tí quisiera
El arte sin manera
Con que esculpe, a la tarde sosegada,
Tu cuchillo no retablo en tu cayada.
Y una cayada haría,
y toda, á mi sabor, la poblaría...
Brazos de sembradores,

Y, ya en lo alto, al curvarse la cayada
Para empuñar el triuofo en la empuñada,
Pámpanos, uvas, abundancia eximia,
¡ rodo el otoño y toda la vendimia!. ...
En la curva dorada,
Una vendimiador:i. recostada,
Ceñida la basqniña
Con sarmientos de viña,
Color de lirio y mcscatel las venas
Ea la carne nevada de azucenas,
Y, en los dos senos puros,

~--==::----~¡

Dos granitos malbares muy duros., . •. •
Y esta cayada mia,
Como un cetro en las manos la pondría,
Camp sioos abui-:lo~,
De aqoel de vuestros oietos pequeñuelos,
Aun no nacido, aun por venir, que, un
Cuando llegu11 a sazón la profecía, (día,
Justo, acabando todo cautiverio,
Haga del mundo un fraternal Imperio;
Y, de nuestros afanes,
Harina muela a los futuros penes:
y muestre, dando fin a toda guerra,
Que habéis hecho una Madre de la tierra,

Sor Purificación -~

0

EDUARDO MARQUINA.
Ilustraciones de Saturnino Herrán.

La cúpula añil del cielo, veíase abu·
llooada por blanquísimas nub3s; el sol,
pró:ligo en poner su esmalte de oro en
todas partes, se deshacía en coofdti
áoreo al atravesar tos limone1os del
judiacillo; prendía collar de perlas al
tazón de la fontana; enrojec&lt;a al clavel; ponía. tintes de marfil ea el nardo,
congestionaban a la bugambilia y ru ·
bJrizaba a la rosa; su luz intensa y ce•
gidora, se detenía ea las columaas ca•
ticbadas para hacerlas rasaltar má;
blancas y más limpias.
A to tejos, vibró la campana mayor
de la Cate:lral, anunciando a ta ciuda.:l
el medio día ; luego, campanas y ca.m·
panitas, por diferentes rumbos, también
dieron al aire sus locas vibraciones, y,
por último, pausadamente, la esquila
r\e Regina turbó con metálicos sonidos
la. paz augusta del Hospital Béi,tegoi.
Con el sombrero de paja eu la mano,
i aclioado sobre un raspado bastó o, con
traje limpio, pero raído; pobre, pero
elegante; con una mueca disfrazada de
s'Joris-.; coa una sonrisa que encobríil
el dolor, subió por las escaleras añosas,
rumbo a la dirección, Alfonso Lujáo,
i nploraodo un lecho para su cuerpo,
un remedio para sus males y uo coa•
suelo para su alma.
Sobre uo camastro d~ fierro, cubier•
11 hasta el cuello por las mantas, yacía
in'llóvil. C'la la vista chvada en un
ponto, Alfonso, el pobre vencido. Ni!.da
le distraia: quejidos, suspiros, lamen•
tos, imprecaciones, tosiduras, garras·
p ,o,, to:lo, todJ ese aparato del Sufri·
miento, hijo de la Enfermedad y her•
m1.oo de la Muerte; nada le b1cía camhi ,r de postura oi volver la vistl a
otro sitio: su1 verdes ojos estab,n sere·
nos com'l los m ,res gélidos del Poto;
s51o de vez en vez, y poco a poco, el
pírp1do los limpiaba de una lágrima
que volvi1 a brotar coa tenacidad de
recuerdo amado.
Peasab1 y meditaba eo qué había
e111pleado su; treinta años. Niñez huérfana del dulzor de unos labios mater•
nos; su instrucción primaria al._:o deficiente, ea un colegio católico; la eotra·
da eo la Preparatoria; el deslumbra·
miento de su juventud; la decisión de
abandonar los estudios para ir a ofreo•
du sus energías ante una máquina de
escribir y una prensa de copiar; des·
pués, la fecha esperada, el día que
cumplió veintiún años, cuando ya ea
posesión de su fortuna, creyó un orgo•
tlo tener coche; deleite, teoer amigos
a quienes invitar en las éaotioas; sa•
tisfaccióa, poseer una mujer con los
labios cansados de tanto besar, corazón
duro por no haber amado a nadie, y
cerebro ducho para endulzar las cari·
cias coa peticiones de dinero y jura•
meatos de amor. Su juventud, cegada
por tanta luz artificial, se fué a estre•

llar contra la arista tres veces filosa de
la Ptostitacióa, que hiere, envilece y
mata. Luego, pJr la im1gioacióo del
enfermo, dcisfilaroa todas sus aventuras: sus amores coo la tiple de moda,
su pasión por aquella rubia, como haz
de trigo; el ansia de beber ajenjo, mu
cho ajenjo, cuando lo olvidó la "co·
cotte" de más cartel; los propó,itos de
enmienda cuando, eo el Café ColóJ,
tuvo una hemoptisis: el retorno a los
amigos para correr má; aventuras; des·
pués, la pobreza, el asalto a los amigos
pidiéndoles una peseta,que íntegra tdr·
minaba eo el mostrador de una canti·
na; la muerte de su padre, allá, en Ta·
basca; ei alejlmieoto de los amigos de
antaño; el desprecio de las mujerei
que fueron sus amantes; sus primeros
accesos de tos eo una banca de la Ala•
m~da; los días sin sol y sin dinero, pe·
ro coa ham )re y con frío ..... , Todo,
todo llegaba presuroso a su memoria;
los recuerdos veoíao armados con da·
gas floreotioas y antes de llegar a su
cerebro, pasaban por su corazón, para
desgarrarlo sin piedad...... Por fin,
el sueño refrescó la ardorosa frente,
harta de sufrir el sordo golpear de las
ideas.
Sor Parificación estaba. eac:lrg ,da
de cuidar al enfermo. La monjita, diligeote, desde que la aurora nacía sobre las montañas, entre e;pumas roH•
d 1s y velos azula-los, hasta que P) sol
agonizaba, tambiéo sobre los monte,,
ea medio de una h1g11era saogrieoll,
daba a Alfonso las cucharadas con
ahinco maternal; cuidct.dosa, contaba
las gotas; muy seria, pooia las ioyec•
ciooes y, am ,ate, lo ayudaba a iocor•
pararse para que tom1se el consomé,
poniendo su maoecita blanca debajo
d, la barba del enfermo, a fiu de que
no se cayera ni una gota del odorante
y nutricio jugo
Una tarde, a la h:ira del "Aogelos,"
cuando las monjitas salia.o de la capilla, Sor Purificación se acercó a la cama de Alfonso y, solícita, preguotóle
si deseaba algo.
-Sí, hermana; deseo coa toda mi al•
ma conocer el amor que ustedes sienten por su Esposo el Señor. Que se me
explique la manera que tienen de in•
terpretar el sentimiento "amor," que
toda la humanidad cree llevar eo el
corazóa. lQaiere usted, hermana?
,-Lo que usted me pide, como soy
tonta, quizá no pueda expliculo, pn•
que hay asuntos que no se razoaaa,
i tan altos y sublimes sool
-Un esfuerzo, hermana; bág1me la
caridad de decirme lo que es para us•
tedes el amor.
--Creo yo, que amor es deseu todo
bien a la persona amada, es querer que
la bendición de Dios caiga sobre el es•
pirita del amado para que lo baga bue-

no ; es olvidarse de lo que son ouest ro-s
cuerpos para peasar en lo que son
nue,tras almas; y 011ac1, ni antes de pro·
fes 1r, cuando estaba en el mundo, he
sentido el amor de otra manera.
,....H 1rmaoa, yo vengo del muodo y
nunca be sabido amar así. Mi pobre al·
ma cree, como Reoao, que el amor es
uaa voz lejana de un mundo que quie•
re existir.
......,Voz lejana, no. Sin duda, la niñez
de usted se vió santificada por las ple•
garias de uaa madre. A no dudarlo,
usted vió, cuando hizo sus prime ras
travesur.is, lágrimas en los ojos mater·
nos, y hoy, ya hombre, al cometer una
m ,ta acción, escucha muy adentro, sin
que u ;ted baga caso, una voz, la con·
ciencia, que le dice que eso está mal
hecho, y esa voz que usted nunca oyó,
era la de su madrecita que desde lo
alto del cielo le aconsejaba. ¿Verdad
que no es voz lejana para los boeoo,
la que viene del cielo? Usttd dice que
es de un mundo que quiere existir. No
está bien dicho: ese mundo existe en el
alma de t()fo el que es bueno y sigue
la línea rech durante los actos de s11
vid,, de todo el que se impone el sa·
gca:lo ddber de obrar bien, no con la
esperanza de obtener una recompensa,
sino ·con la satisfacción de ver su con·
cieocia tao pura como un· lirio que na·
ciera en la tumba del Divino Maestr'l.
E,e mondo existe, créame usted, her,
m100.
Alfooso sentía hondo y lloraba que•
do. Su alma, nuoca arrullada por este
evangelio de amor, sintió estremeci
mientes de resu1reccióo con sólo oír la
dulce voz de la hermana; su alma idolatrab1 ya el alma de la monjil l. P or
vez primera la miró a la cara. L'&gt;s úl•
timos rayos d-il sol, como escultor anciano que arranca al mármol los se•
cretas de la línea, bañaron la blanra
figura de Sor Parificación. La oívea
frente corría parejas con la nieve into,
cada; cejas como arcos góticos; oj ,s
azules, colllo si Dios, a rese1va de dar·
le todo el cielo, le hubiera adelantado
dos fragmentos; las mejillas blancas y
rosadtS, r.i.yo de sol sobre volcán, péta·
lo de rosa en leche; nariz agoileñ~ ;
boca roja como corola de clavet;,.y el
rostro todo, rodeado por blaoca toca, y
to:io el cuerpo, encubierto por blanco
hábito. Y la im1gioación de Alfonso
creia que ese nardo gigantesco era 1,
hostia que Dios, el Dios del amor. le
enviaba pua que comulgase y creyera
ea el Evangelio salmodiado por los di,
vinos labios de Sor Purificación.
En el silencio poblado de mil ruidos
de la ooche, se oye el pasar de las ho•
jas de un breviario, que lee, puesta de
hinojos ante no Crucifijo, Sor Purifi•
cacióo. Con temblor de beso, las ora,
ciones florecen eo los labios de ta moo-

�ja; pero su imagiaación corre, at1a a
riesgo de enlodarse, sobre la vida de
Alfonso, contada por él mismo bac1,
unas noches. Su voluniad, que ha profesado, la obliga a quedarse hincada;
pero su imaginación, libre de Ja5 trabas coaventaales, llega hasta la boca
del eafermo y le da un beso, qaizás de
amor, quizás de consolación, quizás de
aliento ... Alfonso está despierto, con
los ojos brillantes, las ojeras marcad{·
simas, los pómalos levemente rosados,
los Jal:ios cianóticos, J..s mejillas perladas ....
-Sor Parificación: voy a morir; no
tiene derecho a vivir más qaien ha vi•
vido tanto y de tan mala manera. Muero lejos de todos los que creyeron
amarme y a quienes creí amar; alejado de lo&amp; qae se llamaron mis amigos;
abandonado de las que juraron por
siemPre y para siempre estar a mi lado; conforme de toda conformidad con
mi fin, me arrepiento de lo malo qae
hice y sieato haber hecho tau poco
bueno. La felicidad se parece a esa
estrella qae desde aquí veo; alumbra
sin calentar; la luz que tiene no es pro·
pia; es mentira que hay felicidad ; lo
que existe es una tregua en el dolor.
Hermana, todos los momeatos que en
mi borrascosa vida creí de dicha, lrs

daría gastoso en este instante porque
usted no me creyera p.irverso. ¿Ver·
dad qne no soy malo? ¿Verdad que
paedo amar at1n como usted dice?
¿Verdad que mi amor no puede ni debe manchar el alma de usted? ¿Ver•
dad que la pasión que por tí siento es
tan blanca como la hostia, tan grande
como tu Dios, tan firme como tu credo 1
Te juro que esta es la primera vez que
mi alma se riza coa los temblores de
no amor verdadero; en mi vida pasada
creí haber amado; más no fné así: el
iaterés en todas sus manifestaciones,
el descuido del alma y la satisfacción
morbosa de los sentidos. A tí, Sor Pu,
rificación, te quie~ coa amor de amor,
coa devoción, con pureza: tt1 eres el
único ser que me ha hablildo al alma;
pide a Dios por el hombre qne te amó
sin pecado y agradeció la pureza de
tus consej'os ...... este exceso de vid1
que siento ahora, este ahinco de vivir,
no sé si me lo dará tu amor o me lo
dará la Mnerte que sieoto acercarse
con pasos sigilosos .... SI, ideal en mi
existencia, adoracióa en mi ag Jnía, mi
vida se extingue .... Voy a morir, a en•
tregarme al sueño sin sueños .... no, a
despertar en los brazos de mi madre,
para tener a quien contar Jo mucho
que te aaoré .... Sor Purificación ....

me llevo ta alma pua no estar sólo ....
La hermana tiró el breviario, sintió
qae por sus venas corría to-to el fuego
de los trópicos, y que en su alma se
anidaban todas las pasiones sicilianas.
Su Dios, el Dios baeno y misericordio·
so, le arrancaba con mano despiadada
al t1uico ser que babia hecho l~tir con
más fuerza su corazón, el ser que la
babia hecho olvidarse de sus blaacos
hábitos, para palpar su carne fresca,
sedieata de vida; el ser que babia be·
cho que ella, Sor Purificación, en las
altas horas de la noche, h 1ras en que
los enfermos empeoran y las conciencia~ débiles declinan, se enfrentase coa
su Dios, exi~iéodole la vida que le es•
catimabao los muros conventuales, mu·
ros que había tra~puesto. no por su vo,
luotad, en lo que esta palabra encierra
de grandioso, sino por falta de energla
para oponerse a las añejas creencias
paternales.
Con mimo, atrajo la cabeza del cadá,er contra los florones de marfiil y
seda de sus pechos, y lo besó mucho,
mucho, en la boc1, como querieodo en
so fiebre erótica, que la boca del amado, ea eco amoroso, le contestara sus
beso~, llenos de pasión y desbordantes
de idolatrfa ..... .
GILBERTO F. AGUILAR.

Asistentes a la velada efectuada en la escuela de Comercio el sáb1do pasado para conmemorar el srgundo
aniversario de la muerte del profesor don Eduardo Noriega.

PAMAS DI ST I NGU I DAS,-Srita, Nacha Villaseñor, de lasociedad de Guadalajara ciudad doade coa•
traerf matrimoaio próximameate.
•

�,

1

A

ll!IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIUalllll_ _. . . . . , . _ _ _ _ _ _

cm•-ffl'III~

La Ultima Tarde

Y continuamos en nuestra charla, ha~
blando mucho, de tantas cosas, cuan
tiene amor, y había palabras qne resol·
taban entrecortadas por los su~piros,
por los suspiros que se escapaban a
nuestro mando •..• y nos callamos la cau·
sa de ellos ...... y en derredor siempre
flotaba, cual mariposa de negras alas,
el pensamiento: ¿por cuánto tiempo se•
rá la ausencia? ¿ por cuánto tiempo tan
gran dolor?

i

l.wuwoio1mm111111111u11iw11mn11111n1111w111m11wmmu1111n11mnna11wi11111111U111111111111E1lllllPPWW"IP•1mU1111IIKIIIIIUIIIIIB__.IIIIIIUIII_;
Especial para ARTE

Y

LETRAS

Tarde de Marzo de grises tonos; luz
mortecina de sol veladopor nubes blancas; viento que agita las ramas secas,
viento que arrastra por los senderos de
los jardines a la hojarasca. ¿Por qué las
hojas amarillentas gimen tan triste?
¿qué es lo que dicen? ¿qué es lo que
hablan cuando caminan sobre la arena?
¡Es un misterio su grave charla ...... !
Allí cercano de aquel paraje; una
estación y un tren en calma.
Así el paisaje; el parque sólo, sin luz
de oro, muertas las flores ...... ¡más
qué importaba, si nuestras almas juntas
estaban1 ¿ no son propicias a los amores
las tardes todas? ¿a qué los brillos de
un sol de fuego si las pupilas de nuestra amada no le retratan ...... ? la qué
las rosas y los claveles si no hay sus la·
bios que las osculen, si falta ella para
adornarla ...... ?
Y es causa bella que las nostalgi ,s
que siempre vienen en tardes grises, no
me acogieran, y es causa que se abu•

yentaran mis sinsabores; todo tan sólo
por sus miradas, por sus palabras, por
sus encantos .... 1siempre las flores da·
ráu perfume! ¡siempre Cupido !erá mo•
narcal

damos de aquesta tierra .... .. ¡Oh la
sublime, divina influencia del rey amor!
1I[

IV

Un gran suspiro, luego nn silencio,
despué, sonidos qoe se repiten con rit•
mo igual, notas diversas de un canto
-Cuánto me quieres?-,preguota ella, extraño .... es traducción de ruido, que
en las calderas forma el vapor : es el
y de su pecho vuela un suspiro.
-Cuánto .... 1 pues ya lo sabes mi que llega de la estación; el tren en cal·
dulce vida ...... ayer te dije, quererte ma que tan silente se habla mostrado,
hace el anuncio ele su partida, lanza un
mucho, hoy te aseguro quererte más.
gemido de despedida, suena la esquila,
--.De todas veras?
-Y a qué mentirte ? si oo podría, si el tren se vá ....
Aquí volvimos de nuestro sueño, aquel
esto que hablo lo estoy sintiendo; eoga·
ño fuera que te contara: pues no te tañido nos despertó, y cuando perdidos
quiero; engaño, que el alma entera des· en la distancia los ruidos todos: de fre·
nos y de vapor, sólo un gemido ya muy
mentiría.
lejano el tren lanzó; nos encontramos
...... ....
... ... ..... . con
las miradas y silenciosos tristes
De ahí seguimos en esa charla tan quedamos ....•.
Al fin sus labios de grana, abrió:
dulce y bella que nadie entiende tan
-Mañana ... . me dijo quedo.
sólo aqoellcs que cierto se aman; ha•
- Calla mi cielo-le interrumpí-IDO
blamos de porvenires todos risueños,
forjamos viajes, dijimos cosas que por me tortures! mañana ya ~é que así. . . .
sencillas aquf se callan, y así vagando el tren su marcha imperturbable prose·
por los espacios de la ilusión, nos olvi• guirá, mañana con él te irás ..•... ya sé

L1s nubes grises seguían velando la
lu7. del sol. .....
Las bojas amarillentas cantaban con
triste son . ....

II

Yo contemplaba con embeleso sus
ojos negros, sus rizos brunos que se agi,
t~ban merced al viento, y yo pensaba:
s1 con la ausencia, de su cariño me deja
huérfano, si en la distancia me brinda
olvido, seré cual boja que seca rneda,
que el viento lleva de aquí hacia allá ,
que el viento lle.a .... y nunca sabe, a
donde irá.

······ ·· ·····

DOMINGO GARCIA DE LEON.
(Angelina Domo di Gorce).
G1an1jaato, Marzo 6 de· 1914.

El señor coronel don
Ramón Corona, gober•
oador del Distrito, y la
señora sn esposa, en la
ceremonia del &lt;día de
árboles&gt;, en Tacubaya,
el domingo último.

El Ministro de Instrucción Ptíblica presidiendo la ceremonia de dedicación del Aula "Dr. Miguel Jime0 e ,.
en la escuela de Medicina.
z

que sólo despoés ven•
dré aquí a este sitio, y
en todas partes do nuestras voces las confun·
dimos, eo todas partes
te buscaré. . . . 1y todo
en vano princesa mla..!
ipues tú muy lejos, mis
grandes quejas, mi fiel
reclamo tú no Jo oirás!
Pero hoy no quiero
que el pensamiento de
tu_ partida ncs ponga
tristes, ¡seamos felices!
que nuestros sueños
inte~rumpidos prosigan
su 1cpulso grato, que
no pensemos en esta
tarde más que en que•
rernos . . . • (querernos
sie'Dprel
- Y ya partiendo. me
olvidarás?
-N unc a mi vija
nunca, jamú.
'
•

•

•

•

•

•• •

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

♦ ••

El temp~oe:e·sao Lorenzo _dnraote las solemnes honras ítíoebres al señor coronel O'Shau·
g Y, padre de su senorfa el encargado de Negocios de los Estados Uuidos .

�•

Para ella

mes tranquila eo el ataúd! he aquí· el de!tino
de la humanidad •..• . .
Justos decretos de Dios: ¡estáis ejecuta·
dos!. ... Leyes inmutables de la naturaleza:
¡estáis cumplidas!. . .. Muerte despiadada: ¡tu
voraz apetito está satisfecho! ..• Hija de Adán:
has recibido tu fatal herencia, hija desterra·
da del cielo: ¡has llegado a tu patria!. ... ¡Rosa feliz! tus despojos vao pronto a ser aleja,
dos de nuestro lado; pero tu alma bajará a
menudo a visitar este planeta, que fué el ho•
gar de tu nacimiento y adonde pasastes unos
años de feliz infancia .... Rosita, ya la tierra
reclama, su presa, y en tu rostro inocente, es·
tán marcadas las señalll\s de tu orígen.
¡Adiós! partes ya, para la helada morada de
los muertos, tus purísimos despojos, irán a confundirse con el polvo infecto de algún criminal
¡ay! ¿por qné oo tienen mejor destino los res
tos de la inocencia?... ... .... .
A. A. MARTINEZ

7

Dicen que fa púrpura de tus
labios iguala a la de los claveles,
y dicen también qu~ caail~o son•
ries a ella van a hbar •la dulce
miei de uo amor sublime, la ma•
riposa de mis ensueños .. ·•. ..
Mentira ...• mentira, murmu·
ra!, y en el azul misterioso de
tus pupilas. cruza como eo l~s
espacios siderales, con la rap1·

dez de un rehimpago, uoa mirada ar,
dienta.
Pones en duda mis palabras, tienes
razón, pero tú no sabes, tú ignoras que
tienen su orígen en mi alma, santuario
en el que resplandece tu imágen . •
De noche c11aodo · no se es::ucha el
más leve rumor, y el suave murmullo
de la fuente confia a la soledad sus
líricas canciones, me parece qoe vibra
como una sonata el cristal armonioso
de tu voz.
Me incorporo silenci~sameote en mi
lecho, creo que estás cerca de mí, y
temeroso, casi coa miedo, inundando
el espíritu de · dicha tiendo los brazos
al espacio.
Si alguna vez reclinas la frente sobre
los lirios diminutos de tus manos y
percibes que los bucles de tu cabellera
se agitan a impulsos del viento piensa
querida priocesita, que no hay tal, que
son las caricias de mis besos invisibles
caandc tú cantabas los versos azules
de mi alma.

"Rosa ha Muerto"

ERNESTO PARH ES.

Los primeros juegos del torneo de cricket, jugadcs el domingo pasado en terrenos
del &lt;Reforma Athletic Club&gt;

!Rosal Qué mal te sienta ahora ese
nombre, tu lívido semblante lejos de
tener J?Urpúreo color de rosa, desafía
en palidez a los cirios que alumbran
tu féretro.

¡Rosa! que apenas alean·
zó su capullo a abrirse
;:;::;.....
para recibir una gota de
la púpu ra sangre redentora
del Salvador y se cerró
luego, para no abrirse sino ea los collados eternos.
{Rosal ¡qué rápida pasó
tu escena en este mundo! G..raciosas actitudes y momentos sorprendidos por
¡¡i.yer dormías sonriendo
la cámara d~rante el juego de tennis del do·
en la cuna, y ahora duer·
mingo _en terrenos del &lt;Reforma.&gt;

lb

�Algo que Podríamos Imitar

~

1

L--~-~~------7

J

Mieotras que entre nosotros parece
que la alegría y el placer de la vida
social hao muerto de una manera defi•
oitiva y para siempre, de los países de
más allá de las fronteras nos llegao ooticias de que aún se puede ser alegre
en pleno siglo XX, y de que la serie•
dad de los negocios no está reñida con
la alegría de la vida de· sociedad.
De Bostoo y de Philadelphia, las dos
ciudades más puritanas de allende el
Hravo, nos hao dado ocasión para pu,
blicar en·esta plana_los originales tta·

graciosa manera que también indican
los grabados. No damos los _nombres de
las personas que figuran en los grupos
porque sospechamos que nuestros lfc·
lores no tendrán muchos amigos entre
la sociedad de Boston, y como la idea
nuestra es sólo de presentar algo que
imitado por nosotros nos podría sacar
de la inercia social en que nos hallamos, presentamos la idea de la celebra•
jes de fantasía que~ aparecen en ella, ción de bailes periódicos de ' fantasía
portados por los principales hombres de · por los principales centros de reunión,
negocios y sus seño~as . e_sposas 'de la con lo cual ganaría mucho el puen gusto.

El perro

cuanto más raros y más extravagantes
mejor.

No es para nadie un secreto que uno
de los caprichos más poco razonados. y
por lo mismo más inveterados de las
damas • la moda, es el de poseer perros,

Este capricho dió origen hace unos
siete años a una nueva raza de perros
que se llama &lt;sealyham terrier&gt;. Un
señor capitán del ejército ioglés, cuya
señora era seguramente de grandes exi•
geucias, se puso a estudiar la manera

de crear una raza nueva para dar gus·
to a su señora, y creó la especie mencionada cuyas características son ..... .
pero para qué menciooarlas; a la vhta
estáo en esta página que reproduce los
perros más famosos de esta raza, que
son propiedad de damas de la alta so;
ciedad londinense.

�ARTE MODERNO EXTRANJERO

Escuela de Arte decorativo, anexa
a la Escuela Nacional de Bellas
Artes.-Clase de dibujo y pintura, a cargo del señor Ramos Mar•
tin~z.-Clase de escultura, a car·
go del señor don José Tovar .Estudio de los profesores.

Se abren temblando al misterioso beso
De tibia primavera.
Confiada entregó a su aleve dueño
Las primicias de su alma enamorada
Ajena de traiciones;
Más ¡ayl al despertar del grato sueño
Se encontró la infeliz abandonada,
Sin honor ni ilusiones...

•

Ella era ...
PA RA &lt;ARTE Y LETRAS&gt;

Ella era la tímida avecilla
Q ae ensaya en la arbolada solitaria
El inexperto vuelo:
Le dió sus galas la niñez sencilla,
Su alma era luz, su voz nna plegaria
Y su mirada UQ cielo.

Dalce cadena de inocentes gocfs
F11é su existencia que llenó de encanto
L:i pródiga fortuna;
Sus penas, nubecillas que veloces
Surcan del aire el zafirino manto .
Sin dejar huella alguna,
Su corazón nn dla·a los amores
Se entreabrió con el cándido embeleso
De la pasión primera,
Como a l,1 aurora las nacientes flores

Cuando el invierno su brumoso manto
Sobre la tierra desolada extiende
Como fúnebre velo,
Y la avecilla 10terrumpiendo el canto
Hacia otra playa hospitalaria tiende
El afanoso vuelo,
Ella también huyó desengañada:
Los ángeles de Dios arrebataron
Al celestial palacio;
Pero al subir a la eternal morada,
En el fango del mundo se quedaron
Sos alas de topacio.
LA_CATEDRAL DE REIMS, NOTABLE DIBUJO A PUNTA SECA.

ERNESTO PARRES.

�,.
paran la atención de cronistas y rep6r·
ficciones representan. Los traje~, ters en la presente semana. &lt;La Morelos afeites, los colores Y los pet • ,:a de plata&gt; en el primero, &lt;La Embos•
nadas heLcen qne tal o cual ac·
tera&gt; en el segundo, y &lt;Baldomero Pator que en la calle es un perfec• chón&gt; en el tercero, por m~s _que esta
to caballero tome el aspecto de
última obra no puede coost!t~•r nn es·
un rofian O de un criminal_; la treno ya que en el teatro Lmco Y du·
dama distinguida se conv111:te rante' la temporada de la Empresa Ga~en una mujer del pueblo Y la !u· cón-Pastor. se llevó a la escena, no
ventud se desvanece para deJar
mutilada como ahora, sino en los dos
su sitio a la ancianidad; por más
qu~ a veces se da el caso con• actos de que consta.
&lt;La Morera de plata&gt; no es más que
trario.
Para que nuestros lectores la comedia francesa de Pierre Dec~ur,
teugan una idea ue lo que es~o_s celle, titulada &lt;La R n; du S~nuer&gt;
vertida al cast ellano por,un escritor e~
significan, y debido a lf amabth· pañ , llam~do José Ign1cio de Albertl.
1
dad de los actores de ,á campa·

. ta 1 como son. -Lls delicadas labo·
María Luisa Villegas y B1rre1ro
•
res del peluquero.

Teatrales
EL MUNDO DE LA AFICION
LA PELUCA

ñía del teatro Ideal Y a su peluquero, pod~mos prese~tar algu·
oas de \as transformaciones que
la peluca hace sufr_ir a María
Luisa Villegas, la primera _dama,
y al correcto dandy Barre1ro.
o e o

Cuando los asistentes al teatro se di·
vierten con las ficciones que los acto•
res les presentan en la escena, no se
dan cullnta de los trabajos que esas

Tres han sido los estrenos que
en el Mexicano, el Ideal Y el
Principal respectivamente, ocu·

Y esa comedia, que en
fraccés es un verdadero
encanto, ha perdido enor·
memeote con la adapta·
ción al idioma de Cervan•
tes; tal vt:z por ese prurito
de los arregladores de es•
pañolizar los caracteres
netamente franceses, tal
vez por el afán de agregar
en ocasiones algo de la
propia cosecha, el caso es
que las traducciones que
nos llegan de allende los
mares, llevan en ellas ese
gran defecto. Si no fuera
porque, a veces también,
se les conserva a los personajes sus nombres genuinos, se diria que lo que
el auditorio escucha, no es
más que una de tantas
comedias españolas, que
pasan sin gloria ni pena.
En &lt;La Morera de plata&gt;
que tiene dos actos muy
bellos, el segundo y el ter•
cero, en contra¡:osición
con el primero que es lán·
guido y un sí es, no es pe•
sado, loshonoresdel triun,
fo fueron seguramente pa·
ra la aplaudida actriz
Prudencia Grifell, quien
en su difícil papel de Ca,
talina, demostró una vez
más su innegable talento,
y sus especiales condicio•

\

ces de primera actriz, que
se identifican con todos
los caarcteres y con todos
los personajes, así sean es•
pañoles, franceses o italianos. 1Esa es una verdadera
actriz, como también lo era
y lo es nnestra Virginia Fá·
bregas! (vayan las sinceras
felicitaciones de este cronista para la distinguida
primera dama de la com•
pañía del Mexicano. Hay
que hacer una especial
mención de la hermosa
Matilde Cires Sánchez,
en quien día con d(a se
notan los .adelantos, y el
rápido desarrollo de sus
facultades escénicas. Los
demás artistas perfecta,
mente, y el público satisfecho y sin escatimar sus
aplausos a los intérpretes
de la obra de Pierre Décourcelle.
o o o

Diferentes aspectos de María LuiEa, debidos a la pelnca.

&lt;La Embustera&gt; es otra
alta comedia de Alfonso
Daudet, llevada a la l'scena por el mismo escritor,
y traducida- ¡oh cieloslpor Ricardo Collantes,
desconocido para nosotros,
por más que malas len·
guas aseguren por ahí, que

�tras d, Pse oonbre se
oculta el de un actor que
recorre actualmente la le•
gua, con todos sus riesgos
y amargnras. Al Ideal to•
có en suerte represen1ar
dicha cbra, en la que Ma·
ría Luisa Villegas rayó a
gran altura en su tipo de
Maria Delocbe, y que en
la escena de muerte. fal •
sa y rebuscada por lo demás, tuvo momentos muy
felices, como se lo demos,
tró el público aplaudiéndola a rabiar Dora Vita,
arcbi- simpática y muy artista, también se llevó las
palmas del auditorio, y en
fin, que el éxito de la
obra fué más allá de lo
que se esperaba. Que sea
para bien.
oo o
Por el Principal la co..

sa anda pero que perfec,
lamente; con la separación del Sr. de Capella,
tal parece que se le quitó
al teatro del Coliseo la
mala pata que tenía, pues
desde entonces, y tam•
bién desde que se estrenó
la tan &lt;lebatida &lt;Condenación de D. Juanl\, el público se dijo: &lt;Allá voy

El actor Barreiro desfigurado con diferentes pelucas,

yo!&gt; y efectivamente ocche a noche llena las loca·
lidades del vetusto teatro,
con grao safüfaccióo de
la Empresa, en coya rubi·
cunda y risueña faz, aso•
ma la sonrisa del triurfo.
Y si a ésto se agrega que
tres artistas de los más
queridos del público me•
tropolit..oo, han iogresado
a sus antiguos lares; que
· Paco Gavilanes, Etelvioa
Rodríguez y Tacho Otero,
han vuelto a deleitar a los
morenos, y que las obras,
con ese refuerzo conside·
rabie, tienen ya el realce
que les fa!,aba no es de
extrañar que la sala se
llene y el resultado se tra•
duzca en la taquilla, en
forma de billetes de to·
dos los Bancos y a veces
de algunos vergonzantes
tostones que caen por allí
por una mera casualidad.
Y para colmo de dichas,
el célebre maestro b•turro,
el ioclito Rafael Gascón,
el de los pasos dobles, que
cambian de títulos según
caen las pesas, se ha en·
cargado de la Gerencia del
negocio, y actualmente, de
la Dirección de escena,.por
más que esto último pa·rez•
ca mentira.•T RIQUITRAQU~,

MEXICO PINTORESCO.-Paisa¡e.en las ce.rcanía~ de San Angel; fot. Almagro.

�,DIDIIIIWIIDIUIIIIBIIIIIUIIIOIIIUIIIIIDIIIIIIOIIIIIUIIIDIUDIIIIIIIIIIIIIIIIIIIUlllllllUIIIIIUIIIUIHIIIIIIIUIIIIUUIUIIIJIIIIIIOIIIIIUIIIIIIIIUIIIIIIIIIIIIIRIIIIIIIIUDIIIDIUDIIIIUllllllflllllllllllDIUUlllllilDIIIIIIUIIUIIIIIIIIIIIIUIIIIIIIIIIIII"\

1 Páginas .Femeninas 1
~IIIDIIIIIIIIIIIIIIIIIIRIIIIIIIIIIDIIIUIIIIIUDIIIRIIIIUHnm111nmU11U1n1a111nommm111111111•111IIIIIIIUUllllll1D011111011m111111U110D11mn11uum1111111111m111mm11ummm11D1mmn1111D111U111■1111811111UIDIIIIII,,,

· Los encajes de todos estilos ocupan
un lugar especial en la moda actual.
Esto no sigoifica que sólo los encajes
costosos, los que estáa cornpreadidos en

la lista de encajes "verdaderos," sean
los favoritos: porque iafinidad de variedades artísticas y con dibujos modernos, los encajes trapeadosysombreados,

se emplean en el arte de vestir moder•
no con resaltados positivamente encan·
!adores.
No solamente se les emplea en trajes

B uey de mitológica estirpe preclara,
Que ya no levantas la testa triunfal:
¿Qué hay en tus silencios juato al agua
(clara,
El heno aromoso y la pnra sal?
Brillo vespertino
Tienen tus pupilas de lenta !'lirada
Q ue sahen Jo inútil de toda ¡ornada
Y Jo estéril de todo camiao ....
? :·
\

1

~

A tu paso hay hervores d~si~mbra,
En la tierra virgen cae la s1m1eote.
Y tu vas enigmáticamente
Con tu simple existencia sin hembra .....

El Buey del Camino

Cruje la carrfta.
El boyero aznza tu paso re~acio,
y, bajo el ocaso de suave _violeta, .
Sigues el camino, despac10, despacio...

\

A J. M.

C OÉLLAR.

Es grande y nervudo castrado y cobari
(de
Húmedas de gula se veu sus_ naric_es,
y en el agua turbia de bUS o¡os gnses
Toda su trhteza le dejó la tarde.
En el tibio'establo, junto al cubo lleao,
Cuando al SC:1 crepita la tierra desnuda
Filósofo cfnico, digiere su hen'l
y espanta las moscas eco su cola roda....
Secular y simple, tu melancolía ..
y tu pena oscura son mucho más viejas
Que esta nuestra humana tristera sombría
Ancestral resumen de penas complejas.

CARLOS WYLDOSPINA.
o o o

Perseguidor de Ensueños
Peregrino errante busca en su camino
A una sombra vaga, y su vida tiene
Locas espenanzas, (Pebre peregrino(
Palacios de hadas, jardines risueños,
Lagos azalados, princesas cautivas; _
Eso mira entonces sus dulces ensnenos.

Y como algún príncipe de un cueato de

•
(ea canto
Quiere aprisionar en sus macos férrtas
Dragones y tusgos, y hacer brotar llanto
De las viejas brujas que un día hicieron
Transformar en ave suave y trioadora
A la bella aquella que sus ojos vieron.
Peregrino loco, no v~ que la vid~
En sus amargaras pnocesas no t1e1;1e
Ni brujas, ni trasgos; pero s{ es temida.
Por sus amarguras y sus decepciones
Que al que sueña agotan con sus des•
(venturas
y sus desencantos, crudos aquilones,
Peregrino errante, sigue su camino
Buscando p~ncesas, dragones bus~aado
Que matar un día . JPobre peregrmol
JESUS S. SOTO.
Méx. Febrero de r914,
Grupo de elegantes trajes y abrigos para recepción según los últimos modelos parisienses.

�hechos completamente de
encaje, sino que se combi•
nao deliciosameute con
otras telas al grado que
puede decirse que no hay
toilette en que no entre el
encaje como parte importante, ya sea adoroaodo el
corpiño, va sea constituyendo una forma de la falda o formando túnica.
Bajo el nombre de en•
cajes sombreados están los
encajes de punto más mo·
dernos; y muchos de los
trajes de lencería se con•
feccionan con este gracia•
so encaje.
Tanto el punto bordado
como los volantes de en•
caje de punto se emplean
en los trajes primaverales,
y en algunos modelos de
los "ateliers" más elegan•
tes, se veo adornos de piel.
Parece que esta combina•
cióo segoirá de moda por
algunos meses; aunque el
empleo de las franjas de

teniendo por fondo satín verde oilo; la falda tiene el delantero
alforzado transversalmente, de la cintura hasta más abajo de la
rodilla, lo que permite que los lades formen paoiers. En el bor,
de interior, la falda lleva un bordado en óvalos, y es muy estrecha, siendo amplia en las caderas. Una sobre-falda caé hasta la
rodilla en pliegues ligeros, estando cortada circular, y sobre ésta
caé otra en forma de peplum. El cinturón es muy ancho, subieo•
do en forma de pico, casi hasta el escote. El corpiño es de punto
alforzado en los hombros, y las mangas llfgao hasta el codo. Una
franja de piel adorna el escote, la sisa, que baja hasta la cintura,
y la bocamanga, donde sujeta un volante
de encaje en ondas. El cinturón lleva
un bordado de cuentas en rosa, amarillo
y verde.
Los bordados de cuentas se usan mu,
cho para los adornos de- boleros, sacos
de punto, blusas y túnicas de punto.
Un lindo saco novedad, de los que
acaba de presentar un renombrado mo·
disto, es de punto color de topo, y tiene
un artfstico dibujo decorado en cuentas
de cristal rosa y azul. El bordado cubre
toda la espalda, y se extiende sobre las
mangas y el delantero, que está sujeto
por medio de cordón desedarosayazul
del que penden borlas de cuentas ver·
des, azules, rosa y color de topo. Un
cordón de seda rosa y azul bordea el
saco.
Se lleva con un traje de tafeta color
de topo, cuya distinción principal es el
adorno: un ruche de tafeta rosa muy
plegado, y que sirve para delinear la
sobrefalda, drapeada muy curiosamente,
formando grandes paoiers, y sujeta en la
cintura por una banda ancha, que lleva
un cabuchóo de cuentas en el delante·
ro, haciendo juego con las que se emplearon para bordar el saco.
La falda es muy amplia, drapeada ar•
tísticamaote para obtener la silueta estrecha en la parte inferior, sin restringir
el paso. Lleva balillas en el borde iofe•
rior, para caer ajustada.
Este estilo de falda es muy cómodo
para los tés- danzantes, pues permite to·
dos los movimientos del baile, sin mo•
lestar, y conserva siempre el estilo ajos•
tado que tao de moda es.

piel se modificará mucho debido a la introducción hecha por
algunos modistos, de los flecos de ploma de avestruz, u otra
clase de pluma, como adornos de algunas toilettes exquisi•
tas.
No cabe duda que estos adornos de pluma son suaves y ar•
mooiosos pues se les dan tintes delicadísimos y se combinan
admirablemente con el chiffóo, el crepé de chine y otras telas
suaves y brillantes.
Un delicioso modelo está hecho de punto bordado con seda,

Hermoso adorno de cabeza llamado &lt;savage.&gt;
Traje para baile en tul claro.-Sencillo y
elegante peinado para dama joven.

Otro traje de soirieé está hecho de charmeuse
vude pálido, en el estilo del primer imperio; una
mJja qae _algun:is IDJ~istos predice~ será muy
u;adapróx1m 1m~ote. Sto embargo, quizá no d 11 re
mucho tiempo, porque lleva muy pocos adornos
y drapeados.
El modelo lleva un1 graciosa chaqueta de chif·
fon blanco b:irdado con cuentas blancas, deco·
r~do_con i~;~rciones y ondas de encaje de un
-d1bu¡o bellrnm:i. L1, mangas, de cbiffoo, caen
desde los hombros hasta la rodilla, doblando al
centro de la esp.llda, donde están sujetas por un
nudo de brocado de oro.
El delantero de la chaqueta está cortado en
-dos ondas que ca.en sobre el pecho, arriba de la
cintura y dasd3 el escote, un plisa.do de chiffoo
cae suelto hista la rodilla., donde se anuda. terminando ea una borla de cuentas blancas.
. Entre los accesorios de toilette hay muchos muy
1oteresaotes.
L:is c::irdones y las hebillas, las borlas y los ca·
bochones p.irBceo representar los detatles más
ouevo, de los adornos, con excepción de los bor,
dado, y lo, encajes con eahebrados metálicos 'de
dit&gt;uj J es:¡ uisito y maravilloso tejido.
'
Lo, plisados de encaje, alambrados para man•
tenerlos erecto;. son una de las novedades para
lo, ca ello;, así ;como los encajes para puñcs y
adorno de escote,
dobles, en negro y
blanco, en negro y
rosa y otras combi•
naciones.

1
J

DELIA.

PARA EMBELLE·
CER EL ROSTRO

He aquí una excelente fórmula pa·
ra hacer en casa una
buena crema para
el rostro, teniendo
la seguridad de que
no cootieaesubstao·
cias nocivas: 50 gra·
mos de aceite de
almendras dulces
cincuenta gramos d~
agua. de rosas, doce
gramos de esperma
Y doce gramos de
cera blanca. En una
vasija se pone la
cera con la esperma, y se funde en
baño maría, sin de•
jar que hierva.
Cuando estos dos
ingredientes están
perfectamente des·
leíd_os, se agrega1 el
aceite, que se ha·
brá cuidado de ca•
leota.r al baño maria; se bate la mezcla bien con una
espátula de madera
0 de hueso; después
se agrega paulati•
oameote el agua de
rosa, muy despacio,

para que se asimile bien,
y sin dejar de batir; se es·
curre el agua que sobre, y
se pone la crema en tarros
de cristal.
SOPA DE JITOMATE
,
Se cuecen diez o doce
j itomates medianos, durante 20 o 25 minutos, se cuelan
por una coladera fina, se sazonan con cebolla molida
sal, pimienta y paprica. Se cuece medio litro de Jech~
en el perol doble, y cuando está hirviendo, se le agre·
gao dos _cucharadas de harina desleída en una poca de
leche fna. Se agregan dos cucharaditas de maotec¡uilla. Se bateo dos o tres yemas en una sopera se vierte
la _leche sobre l~s ii!omates, y luego éstos en' la sopera
cu1d~ndo de batu: vigorosamente para que no se cuajen
~e sirve muy caliente, con crackers o pan ' tostado, y
s1 se desea, se le puede agregar peregil picado fino.
Ultimes y raros modelos franceses.

DELIA.

�Gonsultas para las
damas
\

En el presente número tenemos el gusto de ofrecer a
las lectoras de ARTE v LETRAS
una sección de Consultas en
la que se contestarán todas las
pertinentes, a juicio de la señorita encargada de la sección femenina.
Diríjanse las consultas a
&lt;Delia,&gt; Apartado 45 bis. México. D. F.

ALHAJAS
Compro, Vendo y.Cambio
dando a ganar dinero a mis
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Infórmese Ud. como!
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"Al Todo de Ocasión."
San Francisco 37.

• Ccmpro Caro y Vrndo Barato.

México, D. F.

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Av. Bolívar 23. (Antes Coliseo

t)

MEXICO , D . f •

ARTE Y- LETRAS
Abre un Concurso de

ALFONSO XIII

Belleza Femenina en

En papeles blanco y orozúz.
Marca reformada de cigarros de

1

- toda ·1a Re-p ública -

1-

EL BUEN. TO NO, S. A.
Grandes Premios: París 1900.-St. Louis Mo. 1904
Proveedores de la Real Casa de España.

E. PUGIBET Director General.-México, D. F.
1

Véanse las bases en el próximo número

'

�•

Compañía Petrolera Cu~htemoc, S. A.
Capital Social Autorizµcto $750.000 ;
MEXICO , D. F.1

GO~SEJO DE ADMINISTRAGION
PRESrnEXTE: Señor D . Pedro
Méndez y Méndez (Secretario de
la Compañía Mexicana de Luz
y Fuerza Motriz, S . A,)
SECRETARIO-TESORERO; Señor
Gral. D. J. Miguel Guadai:ijara
(Jefe del Departamento de Cuenta y Administración de la Secretaría de Guerra. )
VOCALES "PROPIETARIOS: Señor
D. Federico Gamboa (Ex-Minist ro de Relaciones Exteriores y
Representante Diplomático en
var ios países) , lng. D . Santiago Méndez (Ing. Consultor de
las Líneas acionales), Lic. D.
F rancisco S. Carvajal (Magistrado de la Suprema Corte de
justicia de la Nación), D. Tomás Rivero y D . Ju lio Frank
(Comerciantes).
\, OCAi. ES SunEKTES: Sr. Lic.
D. Antonio de la Peña y Reyes,
Dr. D. Fernando Zárra¡¿a, L ic.
D. Isauro Bustamante, D. L ucindo Carriles, Ing. D. Emilio
R. Osorio, Ing. D. Ricardo López Guerrero, I ng. D . Baltasar
Fernández Cué.
Co~1,sAR10 PRor1ETA1'tO: Sr.
D . Miguel Auza (Contador del
Banco Nacional de Mexico) .
C0)IISARIO SUPLENTE: Sr. D .
I gnacio Raudón Asúnsolo ( del
Banco de Londres y !\'léxico) .
ARoCAl&gt;0 Co:-su 1.To1c Lic.
Manuel Septién.

La Compañía Petrolera Cuauh
temoc, S . A., es seguramente
la que más garantía ofrece a sus
accionistas, tanto por la ubicación de sus terrenos situados en
la zona petrolera más rica de la
República, cuanto

porgue su

Consejo de Administración está
compuesto de perso:us honórabilL;imas, de sobra conocidas en
el mundo de los negocios.

rara toda Glasede INFORMES y FOLLETOS, diríjasea la OfiGina de la Compañía.

Avenida San Francisco, 2, Jardín Guardiola.
Teléfono EriGSSOíl 82-20.

Aparta do t360.

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>���R ~gistrado com'l artículo de 2~ 'clase, el 26 de Febrero de 1914.

Sábado 7 de Marzo de 1914.

Segunda EpoGa.

Tomo 1.-Núm. 3.

FONDO

fERNNiD,O DIAZ RAMtREZ
Fotografía de Arte por Smart, Guad .

•

�INUlCADOK

"Arte y Letras''
Se publica todos los sáb..dos por la

Cía. rerlodístlGa MexlGana, s. A.
DIRRCTOR:

J.

M. COE LLAR.
GERENTE:

MIGUEL LA.NGARlCA.

l

OFICINAS:
Rioc?oida. de Sao Dieg'l ,¡r.

Teléfonos:
Mex. 20-85 Neri.-Eric. 14-51.
Apartado po,tal 45 bis.
MEXICO, D. F .

PRECIOS
Ejemplares sueltos . . . . .. . . . . . . 20 cs.
Subscripcióo, trimestre . .. .... 2.50
Eltlraojero, trimestre.. . . . . . .. 5 .00
con excepción de E~hdos Uoidos y Cuba, en doode regirá el mismo precio
qne para la República,
NO GIRAMOS

TODO PEDIDO DEBERA. VE~lR
CON SU tMPORTE.

No se devuelven originales.

Por la Cuaresma......
A una alma buena.
El santo tiempo escogido por la
iglesia para la oración y el recogimiento, como preparación de la
semana en que se recuerda la
muerte de Cristo, ha venido asacudir en este año de una manera dolorosamente tierna mi viejo espíritu de pecador empedernido e impenitente.
El recuerdo de la reciente muerte de los séres más queridos me
ha llevado a rememorar los días
en que en su compañía iba al
templo y frente al ara santa, oraba pidiendo: al principio el q1m plimiento de algún capricho infantil: mác; tarde la satisfacción
de algún deseo de la juventud o el
perdón de alguna falta que en
aquellos tiempos me parecía casi
monstruosa.
Tirando del hilo del tiempo,
vino después la escuela con sus

nociones de ciencia, y más tarde
la lógica con sus inflex ibles conclusiones y sus fríos razonamientos, y me apartaron del ara y del
oratorio para llevarme a las especulaciones de la escuela positivista que ahora trata de condenar,
quizá sin mucha razón, el elemento oficial educativo. La transformación fué radical; el misticismo
de los primeros años y la fé de
los buenos padres desapareció
para dar lugar a las consideraciones de cáracter lógico. De allí el
rechaz tr toda idea que estuviera
reñida con las inflexibles leyes de
la naturaleza; de allí el aceptar
solamente lo que se pudi~ra pesar
y medir; de allí el declarar indigno
del criterio humano todo lo que
no fuera evidente a la luz de los
principios científicos.
o oo
Han pasado los años y los hilos hlancos cubren mi cabeza en
una abundancia alarmante; el
hielo del tiempo parece querer
aplacar la vehemencia de las
ideas, y, serenamente, lleg:i. el
tiempo de pensar en lo que se
ha hecho.
'
¿ A dónde nos ha llevado la
consideración de lado puramente científico de la vida? ¿Qué
grado de bienestar puede proporcionarnos la existencia pisada lejos del idealismo?
El alma, estrujada por la inflexibilidad de los procedimientos lógicos, protesta sangrando
contra esos conocimientos que
un tiempo creyó que eran la clave del mundo, y que, después
de los años, le han dejado tan
ignorante como antes y le han
quitado las inmensas satisfacciones que le proporcionaron sus
ratos pasados en éxtasis ante la
imagen de un ídolo cualquiera
en voluntaria cesión de facultades y potencias, sin más idea .
que Ta adoración sublime, sin

pensar en otra co:,a que en ser
enteramente el juguete del ídolo
adorado.
Pero, ¿cuál de las dos satisf acciones es más justa y má-; legítima? la de abandonarse en el éxtasis místico en brazos del ser
hecho superior por una volición
e:5pontánea, o la de dominar todos los acontecimientos de la vida y sujetarlos a las leyes inflexibles del peso y la medida?
El orgullo humano se siente
seguramente más satisfecho con
lo segundo, pero la diosa razón
al fin llega a ceder y convencerse de que no ha servido de nada
a su~ devotos.
El recuerdo del santo tiempo
de la cuaresma ha hecho nacer
en mí estas ideas; ya que es tiempo de meditar, meditemos, y si
de es te naufragio de la razón sobrenada algo. hay que ver si aún
es tiempo de hacer nueva ruta
con ese algo que queda.
¿ Es posible reconsrruír un alma lacerad'\? ¿ Ace;¡tará !'uevamente d yugo de que huyó en
otro tiempo? ¿ Caída la estatua
de la diosa razón se p::,dría erigir
nuevamente en su lugar uno de
los antiguos ídolos?
I ,a proximidad de la catástrofe
no nos deja pensar; pa~a la solución de estas cuestiones, que debe de hacerse en el terreno de la
vida práctica, se necesita una
ayuda y esa sólo puedes darla tú,
alm:i. buena que has substituído
el afecto de los séres muertos.
Vamos de la mano a la vida
nueva; ojalá sepas encarnar el
recuerdo de los buenos padres
que me llevaban frente al ara
santa para pedir el perdón de
muchas faltas que quizás todavía
no sean irreparables.

J. M.C.

de su esposa la Excelentísima. Señora. de
Lie.
El Diplomático ea
mención lleva varios
años como Ministro de
Noruega en nuestro
pafs y·Hoto él como la
Exceleotfsima ::,eñora
. de Lie gozan de g.randes y merecidas simpa-·
tías en nuestros círcu ·
los sociales, por lo que,
la partida de dichos
señores ha sido gene·
ralmente sentida
'
Los Excelentlsimos
Señores de Lie han podido ju•tificar el aprecio que se le tiene en
Sociedad con el cari·
ñoso adiós Ge que fueron objeto al partir a
bordo del ferrocarril
Mexicano con de5tino
a Veracruz, en donde
se embarcarán rumbo
a la Habaoa.
000

En onestros círculos
diplomáticos sociales se
habla coa pena de la
pró1ima partida del
Excelentísimo Señor
Panl Lefaivre, Enviado .Extraordinario y
Ministro Plenipotenciario de Francia, ante
nuestro Gobierno, y de
su e~pma la Exctltn·

Crónica Social
La Dirección de este artístico
semanario con bondad que mucho estim_o se ba servido designarme en su redaccióo como su
crooista social.
El hooor que disfruto dirigiéorlome ál ilustrado público de
ARTE Y LETRAS oo roe hace
olvidar lo muy delicada de la
misión con qne se me ha honrado; por tanto ruego a mis amables lectores, reconociendo como reconozco mi iosuficiencia
en mi labor, para la que si tengo grandes anhelos de trabajar
su indulgencia.
'
Esta sección atenderá de pre·
ferencia semaoariamente los sucesos que en nuestra sociedad
descuellan y para ello mucho
agradeceré y conmigo ARTE y
LETRAS que se nos avise oportunamente de las fiestas qqe en
nuestra sociedad se preparen a.
efecto de respooder al fin que
nos proponemos.

ººº
S:gún c?stumbre periódica
los d1plomát1cos acreditados an•
te nuestra cancillería disfrutan
de unas vacaciones y para hacer
uso de ellas salió el miércoles de
esta semana por la vía de Veracruz el Excelentísimo Señor Michael Lie, Enviado Extraordina•
río y Ministro ·Plenipotenciario
de Su Majestad, Haakon VII,
Rey de Noruega, en compañfa

J

.

Profesoras y alumnas del. curso Devavry, qn: tema.roe parte en la llefta
tnfaotil del domingo.

�tísima Señora de Lefaivre quienes el
jueves de la entrante semana saldrán
para Veracruz en donde se embarca·
rán a bordo de un trasatlántico fran·
cés.
El Excelrntísimo señor Lefaivre sale para Francia a donde va a pasar un
cor~o período de vacaciones.
o o o
Los aristocráticos salones del Auto·
móvil- Club qoe hace algún tiempo bao
dado indicios de muy poca vida social
se abrieron el domiogo último en oca•
sión de un almuerzo qoe en honor de
un grupo de sus relaciones ofrecieron

Al coocluir el servicio los comeosa·
les regresa roo a las terrazas en dood e
fué sostenida uoa ameoa "causarie;" se
sirvió el té a las ci oco de la tarde.
Hemos sido ioformados que este al•
muerzo será el preludio de diversas
fiestas que daráo albergue deotro de
breve tiempo en los salones de este
aristocrático centro de reunión a la
elite de nuestra sociedad.
o o o

Uo testimonio de adelanto indiscuti·
ble y de grao progreso intelectual presenciamos con positivo placer el domiogo último en la fiesta que CJfreció el

"Cours Devavry" en honor de distinguidas familias de nuestra sociedad.
A la fiesta que se vió presidida por
el Excelentísimo señor Paul Lefaivre,
I' aviado Extraordinario y Ministro Ple·
oipottnciario de Francia, coocurriecon
las principales familias de la Colonia
francesa residente en nuestra metró,
poli.
o o o
El cable ha tra!do a su Señoda Nel·
son O'Sbaugnessy, Encargado de N~gocios ad- ioterim de los Estados Uo1dos de América ante nuestro Gobierno
la penosa nueva del fallecimiento del
padre del referido diplomá·
tico señor James F. O'Sbaog-·
oessy, quien victima de pul•
mooía falleció en Nueva Yo1 k
en la Colonia que lleva el nom·
bre del finado, el miércoles último a las seis de la mañana.
En tao penoso trance Su
Señorfa O'Sbaugnessy ha re,
cibido de oue~tra sodedad
las pruebas de la grande e~timacióo que en ella ba sabido
conquistarse el diplomático
norteamericano.
En sufragio del alma del
finado se verificaron hoy en
la mañana unas solemnes bon•
ras fúnebre, en el Templo
de San Loreozo, que se vieron concurridas por el H.
Cuerpo Diplomático res(deo•
te aquí y por altos fuoc1ona,
rios de nuestro Gobierno.
EL D UQUE DE STO . D OMINGO.

~~~

~¡=;e=!,'~:?"""'=~=§___=~==

a medio día los matrimonios
de losseñores Licenciado Luis
Fernáodez Castelló, Arturo J.
Braniff, Arquitecto Enrique
Fernáodez Castelló y las es•
posas de estos caballeros, se·
ñoras Dolores Miranda de
Fernández Castelló, María
Garamendi de Braoiff, y María Meodía de Feroández Cas•
tel16.
Los anfitriones después de
una amena charla en las terrazas del Club en la que se
sirvieron los "Cock - Tails"
pasuon a so~ invitados al lu·
joso salón comedor en el que
foé servido el almuerzo.
Para este servicio se dispusieron diversas mesas co•
quetamente adornadas con ramilletes de violetas y en torno de las que tomaron asieo·
to los convidados al almuer·

--

~

Caballeros que tomaron parte en el Cross Couotry organizado por el Club Hípico
loternacional para el domingo pasado.-- Fots. Tagle y Agúilar.

.ZJ.

DAMAS DISTINGUlDAS.- Srita. Luz Viicarra y García Teruel.

�r0if

Vieja Lir-a Mexicana

~

Vicente Riva Palacio
Dvl
~=============~======================)[Ji
LA FLOR
una

l~

I
De la mont1ña en el abrupto flanco,
Lircitando el barranco
Por donde turbio, atronador, hirviente.
Revolviendo entre rocas y entre brumas,
Se despeña el torrente
Arrojando con furia sus espumas.
II
Acantilado muro se levanta
Con altitud que espanta,
Coronado de robles y de encinas,
En donde tiPnden húmedo su velo
Las nieblas matutinas
Con la prirnera luz que b1ña el cielo.
II I

BJrd•n soberbio manto a su grandeza
El musgo y la malen,
Y los punzantes cactus, y atrevidcs
Ar bastos, que las rocas aferrandc
Se inclinan suspendidos,
El espant;iso abismo sombreando.

IV
El agua del torr.ente evaporada,
Retorna condensada
En anchas venas o menud~s gotas
Por la rugcsa falda del g:gante,
Y en las quiebras ignc.tas
s~ pi ~rde misteriosa y murmurante,
V

Como lacia melena en los crestones,
Los tupi dos foi tones
Lánguidos flotan a merced dd viento,
0,cil,ndo eu cbnstante y rumoroso
Y vaJo movimiento
Scbre la frente altiva dei coloso.

VI
Levantan incansables tejedoras
Las plantas trepadoras
Su verde malla en la pendiente hreña
Y se agrupan el hongo y el helecho, ·
D&lt;l la desnuda peña
Luchando pJr asir el bord~ e~trecho.

VII
Al abrigo del sol crece y florea
La fragante orquidea
Y es de aquella montaña la espesura
Fantástica cortina recamada
De flores y verdura
Al alcance no más de la mirada.

VIII
Por la flo rida senda pedregosa
De la cañada umbrosa
Que al pié de la montaña se estrechaba,
En fresca tarde de apacible día
Feliz atravesaba
En juvenil y alegre compañía.

IX
Dd aquella sierra en los peñascos bue·
(cos.
D~~pertaban los ecos,

Con el duro trotar de sus corceles,
Lucida cabalgata de amazonas ·
Servidas de donceles,
Animosas, galla,das, jugnetonas.
X
Ya saltaban osadas y ligeras,
De robustas palmeras
Los abatidos troncos seculares;
Ya bnscaban la sombra de lustrosos
Crujientes platanare~,
O de frescos naranjos olorosos.

XI
IoquiP.tos, jadeantes, fatigados,
Y de sudor bañados
Lns !Z"nerosos brutos gorbetean,
Y al viento arrojio eo ligeras plumas,
De sus fauces Que humean
Lucientes y blanquísimas espuma~.

XII
Sob•P. un ¡zarbr&gt;so y trntarlor overo
Que relincha altanero
S icudieodo su crin lueoiza. y ~P.dn~a,
Entre aQuel bello j!ruoo iba María,
La virgen pudorosa
Por quien de amor mi pecho se eor.Pn·
(dia.

XIII
Era Psbelta y flexiblP. Su cabeza
Con noble gentileza
Coronaban uodo~os sus cabello~, .
Negrns, finos, profusos y brillao tes,
Y de sus r jos bellos
Lampos de luz brota bao deslumbra1Jte~.

XTV
La amaba yo con la pasi6o primera;
Con mi existencia eater a
llo'l hora de su ~mor pagado habría;
Pero ell'l altiva ~iempre y dei &lt;leñosa,
s~vera repumia
De mi edad la corriente tormPot·sa.

XV
Coot,.mplaorlo la hirviente catarata
La: geotit cabalgata
'
S'l detiene, y se escucba entre las rocas
El rnmor de las vocP.s argentinas
De aquellas liadas bocas
Como el parlar da alegres goloodrioa~.

XVI
Mas ne pronto eo la oeña acantilada
Con rápida mirada
'
Descubre entre la~ quiebras mi María
Roja. espléndida flor Que altiva cree~
Y al hombre desafía
Desde la iomeosaalturaeo que se mece.

XVII
iCoo qué iofa.otil candor, con oué ioo•
(ceocia,
Expresó la impaciencia
Qae le causaba contemplar tao lejos
Aquella fl'lr, mira.orfo su hermosura
A los libios refl,ijos
Del sol que penetraba eo la espEsural

xvm
No puile resistir, seo•í coovulfo

Con repentino impulso
Agitarse mi sér; el pensamiento
Se incendió coa el fuego de
idea,
Y dijo mi ardimiento:
&lt;Suya será esa flor, pues la desea.&gt;

XIX
Antes que alguno mi ioteocióo com,
(prenda,
Con la flexible rienda
De mi corcel d~s;:,ierto el noble brío;
Y puj.i.nte se mueve y se eocab rita
Y eo las aguas del do
Saltando el peñascal se precipita

XX
Entre sordos rumores coofur.didos
Llegan a mis oídos
Ecos de angustia y grito; de quebr.ioto
Qae oresuroscs a llamarme vienen
·
Y oi me dan e~paoto;
Ni me hacen v.1cilar, oi me detienen.

XXI
Fuerte, ligero, audaz y apasionado,
Con el pecho inflamado
De aquella edad pcr el intenso fuego,
De ilusiones y amor llena la mente,
Atravesaba ciego
Las encrespadas olas del torrente.

XXII
El prtro vigorcso hiende el agua;
Como de ardiente fragua
Es su aliento agitado. L'I onda fiera
Espomante Je envuelve hasta la silla;
Pero su esfuerzo impera
Y el borde alcanza de la opuesta orilla.

XXIII
Salto de mi caballo, y diligente
Por la áspera pendiente
Q1e mi osa:la intención to roa eo es-::al~,
As1lt0 con valor el alt:i muro
Eo donde el pié resbala,
Y el apoyo eo el br.izo es inseguro

XXIV
Co.110 el reptil que eo antro pavoroso
Se arrastra cautelorn,
A,í avanzaba yo . Ya :ifspreodida
Escaoaba una piedra de mi mano,
Ya eotngaba mi vida
Al seco matorral, fragil y vano.

XXV
Sobre ~¡ musgo mi planta se escurría;
En inútil porfía.
Me aprisionaban eo flexibles lazcs
Trepadoras iio fin y enredaderas,
Y al hacerlas pedazos
Se llevaban tras sí rocas enteras.

XXVI
A veces con esfuerzo sobrehumano
Y teniendo mi mano
A punzadora yerba mal sujeta,
Pugnab1 por hallar, inútilmente,
El relieve o la grieta
Eo la pulida faz de la pendiente.

XXVII
Era supremo triunfo la conquista

xxxvm·

De la tajante arista,
Que duro pedernal me presentaba,
Y ofreciéndome apoyo pasajero
Mis carnes destrozaba
Con sus cortes más fioo3 que de acero.

De la callada brisa el dulce beso
Sobre mi frente impreso
Calmó la fiebre, me sentí dichoso,
Y radiante 'de amor y de alegría
Me inlioé presuroso
Buscando con la vista a mi María.

XXVIII
Con negras alas de cambiantes rojos,
Azotando mis ojos
El vértigo asomó; ya oo vda
El abismo a mis pies; pero terrible
Su aliento me eovolvia
Atrayéndome mudo, irresistible.

XXXIX
Donde yo le dejé, cerca del río
Inmóvil y sombrío
Me contemplaba el grupo fijam'lote,
Y ella, lejos de ali(, puesta de hinojos,
Ioclioaba la frente,
Con las manos cubriéndose los ojos.

XXIX
Y ví nubes sangrientas, y ví estrellas
Rutilantes y bellas
Cruzando eo oscurísimas regiones;
Y escuchaba tañidos de campanas,
Y regir de aquilones,
Y conciertos de músicas lejanas.

XL

¡Ella por mí temblando y solitaria
Alzaba su plegaria!
Yo oo puedo decir qué sentimiento

Movió mi"corazóo: fué de ventura,
O fué remordimiento
v
Al contemplar su pena y su amargura.

XLI
Ligero como el tigre perseguido
Dejo el peñón erguido ..:.,
Encuentro mi corcel, salto fla !itlla
Y cruzando el torrente. en la cañada,
Doblando una rodilla,
Le presento la flo r a mi adorada,

XLII
Ella se acerca pálida, me mira,
Se estremece, suspira,
Y luego apasionada, como loca,
La flor de entre mis manos arrebata
Se la lleva a la bocil
"'
Y eo llanto de ternura se desata:'

XXX
Parecía.me sentir que de su asiento
Con rudo movimiento
Quebrando las cadenas de granito,
Se arrancaba ligera la montaña,
Cruzando el infinito
Con torpe vuelo eo lentitud extraña.

XXXI
Sentí helarse mi sangre; de pavura
Crugir mi dentadura,
Y eo mi cerebro el soplo de la muerte.
Dejé de respirar ; cerré los ojos
Y me detuve inerte,
Como eo mullido lecho, eo Jo.; abrojos

XXXII
¿ Pasé inmóvil una hora o un instante?
Lo ignoro; delirante
Seguí subiendo Todo parecía
A mi vista cambiar; por Jo~ cantiles
Precipitada huía
La repugnante tropa de reptiles.

XXXIII
Se animaban los cactus· erizados
S us dardos acerados
Procuraban herirme. Rencorosas
Me lanzaban fosfóricas miradas
Víboras espantosas,
Eo las oscuras grutas refugiadas.

XXXIV
Hirviente muchedumbre me rodea
De insectos, que hormiguea
Bajo la yerba, o se alza eo de&amp;Sa nube
Y con formas diversas y biz\l:rl\\;
Sobre mi cuerpo sube,
~ ·
Clavando sus harpooes o sus giJ:.ras!

XXXV

.

Sangrando voy, y a detener me obliga
Mi empefio; la fatiga,
Eterno aquel camino me parece .. '.. ·,
Alzo la vista .... y miro que colgando -~
Cerca de mí se mece
, ..
La codiciada flor que voy buscando.

XXXVI
Renace mi vigor, vuelve el aliento;
Con rudo movimiento
Me adelaot9 salvando la distancia
Que me se¡iara de la flor, y ufano
Con soberbia arrogancia
Tiendo sobre ella la sangrienta mano.

XXXVII
Y al contemplarme así sobre la altura
•
Con extraña locura ·
• Sentí de la barbarie el atavismo,
, , . ., Y or¡¡ulloso lancé como un ultraje
,
Sobre el profundo abismo
,. ~El. estriderit~ grito del salvaje.

~

NUPCIAL-El señor don Trinidad Villa y sus hijos: la señora Mercedes Villa·
de Armandís y Alejandro Armandís miembros distinguidos de la colonia
italiana que contrajeron matrimonio el domingo pasado.

�C uando Daniel Charmy se encontró
en el andén de la estación de Tours,
una emoción le embargó el espiritu, y
sin embargo, ningún recuerdo dcloro•
so le venía a la mente, por el contrario, recordaba haber pasado allí los
mejores días de su infancia, Un momento antes se regocijaba al pensar
que iba a ver el jardin florido del tío
B eojamín, cuya risa sonora llenaba la
casa donde antaño, turbulento cole·
gial, pasaba algunas semanas de vaca•
cienes.
Qué lejano estába ese tiempo feliz
de indolencia y alegria!
Y asi como así, habían transcurrido
quince años, llevándose en su huida,
tantas ilusiones queridas!
Sí, Daniel experimentaba ahora otra
felicidad! Amaba profundamente a la
joveo esposa que le había dado dos
adorables bebés, y sabía que estaba
bieu correspondido su cariño. Y qué

de más encantador que la eot(ada ·en
la noche, en esa a trr ósferá de amor
de su bogar, donde cuatro bracitos se
extendían hacia él?
Es cierto que en la época de las vaca·
cienes escolares, cuando llegaba a esa
misma estación, donde lo esoeraba rn
tío Benjamín y la tía Julieta, no cono·
cía los sinsabores de los negocios, ig·
noraba la áspera lucha de la vida, y si
no podía rizarse el bigote, al menos no
tenía ninguno de esos hilos blancos
que ya, a los treinta, se mezclabao en·
tre sus cabellos negros,
Pero Daniel era ftlósofo.
-Vaya I Vaya! Acaso voy a llori·
quear como uoa viuda sentimental?....
Mi primavera ha muerto, viva es estío!

los elegantes uniformes de los oficiales
de caballería. A lo largo del puente
que atraviesa el Loire, admiró la grao
corriente bordada de oro con sus verdes islótes y sus bancos de arena ama•
rilla Saludó a sus viejos conocidos, fe·
liz de volverlos a ver; salu¡ló a las to·
rres majestuosas de la antigua catedral,
como babia saludado a la entrada del
puente, a las estatuas de Rabel.iis y de
Descartes, erigidas enmedio de las pe·
qutñas plazas.
Tuvo entonces la impresión delicio·
sa que muy poco tiempo había transcu·
rrido desde su último viaje. ¡Tan le·
janol
Nada había cam~iado,
Hasta el cochero que lo conducía,
recordaba b,berlo visto ya, era el mis·
moque un domingo el tío Beojamío,
babia contratado, en aquel puente, pa·
ra conducirlos a San Av ertino, donde
fumó ~u pri!ller cigarrillo.

:..

M EXICO ARTISTICO Y MONU rYI ENTAL,-Facbada de la Colegiata de O~otlán, Tlaxcala.-Fot. Kahlo.

Y brincó a un carruaje .. ..
Le pareció qu" la ciuñad lo recibía
con cariño. La calle Nacional estiba
alumbrada oor uo sol radiante, y esa
claridad sol u resaltat' a la alegria de

�Fu~ uua verdadera nesta en 1.i casa
del tío; tfa Jnlieta lo abrazó materoal·
mente, no sió haberle reproch,ido su
presencia inesperada, sin un aviso, sin
un telegrama que anunciara su llegada.
Explicó que la ldea de detenerse al·
gunas horas en Tours, le vino al mar·
char en el tren rápido tomado en Burdeos para, después del arreglo de ne
gocios, regresar a París, por lo cual les
avisaba que partfa la misma noche.
-Sea, pero entretanto, dijo el tío
Beojamfo, voy a la cueva a traer una
botella añeja de vino blanco.
En el jardín, bajo un pabellón cubierto de yedra, Daniel saboreaba el vino
espumoso.
-Saboréalo, muchacho, es del paf, 1
Daniel quiso visitar todas las piezas
de la casa. Ningún objeto había cambiaio de sitio. Los mismos trofeos estaban en la antecámara; cascos prusianos y armas, recuerdos de la guerra de
1870; sobre la chimenea del comedor,
dos fusiles alemanes, y asf todo igual.
Despqés d~ la afectuosa alegria del
desayuno, al pasearse el jov110 por el
jardlo, experimentó otra vez la emoción punzante qoe había sentido al
descender del tren.
Levantó los ojos hacia la habitación
vecina, blanca entre la verdura del
parque, y largo tiempo, so mirada se
detuvo en las persianas cerradas de la
ventana más próx·ima al jardín de 50
tío. Su corazón se estremeció. Como en
no sueño, vió aparee~ a una joven de
tinte mate, grandes ojos de azabache y
una boca parecida a las rosas rojas que
trepaban por el moro.
Tenía dieciseis años, como él.
Sobre sus negros cabellos llevaba una
mantilla blanca. Todo ea ella había al·
go de deliciosamente español. liba b
niña a arrojar a los pies del galán uoa
escala de seda, como en las novelas andaluzas?
No, era una carta que cala cerca de
Daniel, quien se apresuraba a recol(er,
la y la niña cerraba la ventana después
de haber enviado un beso con la punta
de sus dedos.
Ayl ahora, todo aquello no era más
que un recuerdo exquisito y dolora,
so .. , ... Las persianas permaneclan ce,
rradas!

ooo
Qué había sido de ella, de esa liada
Aogela que contestaba así a sos cartas
apasionadas de colegiala?
Sin dada se había casado. Sería uoa
buena madre de f•milia adorando a su
marido, y cubriendo de caricias a sos
bebés adorados. Harfa ya tiempo que el
joven Daniel Cbarmy habría desaparecido de su memoria l

Eocaot,1,dor idilio de los primeros
amores de niños!
Y mil recuerdos ardieotes se agolparon en el peusamiento del joven; la de·
cluacióo de amor a sos pies, bajo la
sombra de no gran castaño del parque
vecino; las fl-,res cambiadas, besadas y
guardadas tanto tiempo ea uo cofr1:,
cito; la canción sentimental de Angela
escuchada con adoración en una noche
de luna; el paseo matinal alrededor de
la fuente donde el agoa se estrellaba
sobre las rocas esperando que unas maoecitas abrieran la ventana para diri ·
gicle un saludo, y más tarde un beso;
después, las cartas, las confidencias, las
promesas recibidas y el pesar de la despedida! ....
Se acordó de pronto de otro detalle:
durante los últimos días de vacaciones
pasados en la casa del tlo Bsnjamfo, la
madre de Aogela se habla apercibido
que la joven lanzaba cartas al jardín
vecino, y los dos jóvenes hablan convenido ocultar en lo de adelante sos cartas
en el agujero de un muro, detrás de una
piedra, que se quitaba fácilmente.
D&lt;1niel quiso ver el escondrijo. Abrió
la puerta del jardln. El vetusto muro,
donde ooa viña vírgen se enlazaba trepadora con la yedra, no babia sido re·
parado. Encontró fácilmente la piedra
que habla marcado coa qoa 'A" y la
reti~.
•
Ea el fondo del agujero, entre dos
pequeños caracoles, que hablan formado
alll so nido de amor, vió un papel amarillento. Sioti6 que su corazón se le
escapaba del pe::bo.
Lo desdobló.
Era una carta de Aogela que leyó
temblando:
"Mi querido Daniel:

"Hace cinco añosqueno vienesa Tour
y yo no lene-o noticias tuyas, mis padre
están disgustados coa tu tío; pero como
sé que vendrás algún dfa y que pensarás
ir a nuestro escondrijo ..111 encontrarás
uoa carta
"Sé que es imposible que meolvides,
porque has prometido amarme toda. la
vida. Yo te amaré siempre. Y si la desgracia hiciera qoe no nos pudiéramos
unir, moriré, te lo joro.
"Te envío todo mi corazón y todos
mis besos.
'
.

AN GEl.A.

ARTE MODERNO MEXICANO

11

-!Qaé haces ah!, muchacho? Exclamó el tío. después de buscar a su sobrino durante algunos minutos.
El joven se ·eojogó las lágrimas, es,
coodió vivamente la carta en la bolsa•
y con voz entrecortada por la emoicón'
solo pudo balbutir:
-Sí. ... es que .... sencillamente me
paséaba ..... .
-Ven a beber una espléndida botella
de vino añejo, después te acompañaré a
la estación; puesto que no quieres perm;¡.necer aquf por más tiempo.
Se aproximaba en efecto . la hora ea
que Daniel debía tomar el tren y que
casi babia olvidado, _de manera que precipitó los "'adioses," besó a la tia Jolieta y se llevó del brazo al tío.
Hasta la estación, respondía maqui•
nalmente a las interrogaciones del tío
Benjamfo.
Una pregunta le quemaba los labios.
Eu fin, ya en el andén, se decidió
bruscamente:
-lY la Srita. Aogela, qué ha sido de
ella?
- i Ab,I no sa_bes, respondió el t!o ... .
Murió, el año pasido, pobre joven! ... .
So padre la obligó a casarse, seis meses antes, con on macbacbo, a quien no
amaba, según parece . .... .
- i Muerta! Repitió 'Daniel, muerta!
Un escalofrío sacudió su cuerpo, y
añadió:
_¿y de qué murió, sabe Ud .... ?
-No, según se dice, lcis médicos no
han podido explicarlo.
Y, soltando uoa gran carcajada, añadió el tío:
Bien que os besabais los dos a ocoltis,
eh? .... Ah, bribonazo! .... Cosas de la
edad .... Los enamorados .... !
En ese momento los empleados gritaban:
Viajeros para Paris, al tren!
Y el treo partió, llevándose a Daniel
con el alma entristecida, hácia su hogar, hácia so felicidad!
AMADEA DE CHA.BRIERE.
Ilustraciones de Alfonso Garduño.

ose; ose; wc, wc;,_q c; ose; wc;
fütudio a lápiz por Germán Gedovius,

�ARTE MODERNISTA

El Papelero
Qué tarde tan triste. Llueve. El agua
al caer en el Hospital Juárez donde
estoy de guardia, recita una siniestra
melopea rimada con el conjunto de
aye, doloridos, suspiros lastimeros e
imprecaciones lancinantes. No es el
agua que brota en la fuente como flo·
rete de cristal, florete que por no poder
llegar basta el cielo aturqnezado, se
quiebra en el mármol blanco del tazón,
c:&gt;n ruido cantarioo; no es tampoco t"l
rugido del mar con sus olas recortadas
que llevan de playa a playa aderezos
de perlas y pnñados de ópalos; no es el
suwe murmurio del agua que acaricia
el 1ostro de la niña cuando muy de ma·
ñ \Da se entrega al· aseo de su persona.
Nó, el ruido de la lluvia, esta tarde incoloro y triste, como vida sin amor, es
melancólico, suena a oración, a con~ejo,
a suspiro; ca.en la.s gotas sobre las bojas
de los árboles con ruido seco, como li·
bro que se cierra, se escooden en el
pasto de los praditos, brincan en la so·
perficie negruzca de la fueote, desbo ·
j ,e una que otra rosa y limpian los tris·
tones focos de luz. El cielo, cual in·
menso ópalo se \·é con vehs sangrien·
1as generadas por el rayo; rachas de
aire 1&gt;rende0 lamentos en los árboles y
calosfrío en mi cuerpo.
Qué imponente es, a esta hora crepuscular el tlospital Juárez. Los medios to·
nos en que naufraga t:I edificio, borran
de él todos los afeites y todas las compos·
toras que le ha hecho la higiene, y sur·
ge, cou. negrura de retablo antiguo, el
convento de San Pablo; por los corre·

fl.

dores anchos y enladrillados, se desliza
la leyenda, la adusta matrona hija dd la
historia, sobrina de la imaginación y
nieta de la ignorancia.
Tres campanadas me anuncian la lle
gada de un herido. Ec la "camilla" de
lámina, socia por la sangre de mochos
lesionados, se baila un niño muy pálido,
con el pelo hirsuto, los ojos entreabier·
!os, la respiración anbelaJte, los brazos
cruzados sobre el pecho y las dos pier·
nas horriblemente trituradas. Me inclino
sobre él para auscultarle el corazón:
apenas si late, como pajarito herido que
ya no puede volar. Lo suben a la Sala
de Operaciones. Nos preparamos para
operarlo.
Y mientras se arreglan los instrumen·
tos, nos cuenta que por vender un pe·
riódico, corrió para subirse a on tren,
al brincar cayó y las ruedas le destrozaron las piernas. Todo esto narrado
con voz débil, subrayado con suspiros,
con acotaciones lagrimeantes ....
-Doctorcito, córteme nada más una
pierna, déjeme la otra para que ayuda·
do con un bastón pueda seguir corrien·
do por las calles para vender los periódicos; si no b1ce usted esto 1quién
va a llevar "centavos" a mi mamá y a
mis hermanos, quién dará para los ci·
garros de mi pidre que está encausado en Belem?
Sobre la blancura de las compresas
esteri (izadas los instrumentos qoirúrgi
cos brillaban siniestramente .. , . . .. de
pronto, al sentir el niño la embriaguez
del anestésico, se incorporó y con voz

que jamás olvidaré, dijo:-Doctorcito•
en la bolsa de mi blusa, tengo unas co•
sas que quiero apretar contra mi cora ·
zón: el retrato de mi mamá, el que le
hicieron de frente y de perfil cuando
estuvo presa y una estampita que me
regaló el padre de la iglesia de la Soledad.
Una enfermera fué porloqoe el niño
pedía y cuando le tuvo en sus manos,
se le inundó el rostro de gozo y se
durmió profundamente bajo la acción
del anestésico . ...
Terminada la operación lo llevaron
a so cama y al filo de la media noche
murió. Fuí a verlo: parecía dormido;
en la corola de so boca se hallaba la
sonrisa, como perfume en la corola de
una flor. Me acerqué a él y le dí uo
beso; mis lágrimas sirvieron de morta•
j, a este capullito de bumani:lad que
fué vencido en la lucha por la vida; a
este niño qne no obstante qne carecia
de principios adoraba a su mamá y creía
en Dios; a esta existencia en botón, que
perdió una pierna:pero ganó dos alas,
y con ellas se fué al cielo., ....

Salbmé retibiendo la cab'eza de San Juaii Ba\llilla·, ilu5frati6n di! Allbh)' Btlito~Tt)I p'a'lla fa 1.-M.,n.ll t.i:á Uo\.arW,11.~.

�LOS ZUECOS DE ORO
(Traducido para "Arte y Letras")

•

Al recibir la invitación para ir con
su señora madre, a ' partir la torta de
Reyes a la casa de la Sra. de Bourguet,
Paolioa Avelaoe, había reprimido uo
estremecimiento de júbilo. Esperaba en·
cootrar allí a uoo de sus compañeros de
baile favoritos, al pintor paisajista Roberto Bailleul, por quien ella seo tia uoa
secreta iocliDacióo, y ya eo la soirée,
se decepcionó tanto más de Do verloeo
ella, cuanto que, entre los fracs que se
apresuraron a rendirla sus hcmeoajes,
se h1lló precisameote:coo ReDé Derisle,
aquel joven abogado de aspecto de• cigüeña, atornillado eo su cuello postizo,
quien la horripilaba tanto por la afee·
tacióo de sus modales, y de quien la
dueña de la casa le había hecho eo va•
rias ocasiones el panegírico, pa oegírico
que había acabado por despertar sos
recelos.
Y eo efecto, la bueoaseñoradeBour·
guet tenía eo la cabeza el proyecto de
casarla coo aquel mequetrefe, hijo
de uoa de sus antiguas amigas. Y era
solo por uoa cuestión de óptica .... Mme.
Bourguet veía que la rubia esbeltez de
Paulioa, se pcdla unir perfectamente
con la sosa elegancia de aquel zancudo,
y que uo individuo de grave fisoaomía
oo se vería mal al lado de uoa moza rle
rostro risueño. Y si ella había fijado el
día de su reuaióo para el 6 de Enero
era porque la rifa de la torta de Reyes
le iQa a dar uoa ocasión enteramente
favorable para la realización de sos deseos.
¿ Acaso, cuando en uoa fiesta así, un
"rey" escoje a su "reina", el participio
de esa realeza no equivale por parte
del "monarca" a uoa pequeña demostracióo de simpatfa hacia aquella a quien
corona?
La Sra. de Bourguet había pues em·
plazado sus baterias. Habla mandado
hacer a su pastelero, d,os iomeo~as tortas,- eo cada uaa de las cuales, se ocultaba, 'ln vez de la haba tradicional, uo
pequeño zueco de oro, del tamaño de uo
dije,-que se rifarían separadamente,
uno entre las
señoritas,
y el otro
entre
:
•
.. •·
•
'
... . n. -

los jóveoes. Aquel a qnieo la suerte favoreciera con uoo de los zuecos, no po·
dría tomar como reina, sino a aquella a
quien el otro zueco tocara también en
suerte. Naturalmeote que los dos trozos
de la torta, aunque presentados bajo la
máscara de la más ciega imparcialidad,
estarían arreglados de tal modo, que el
azar favorecería justamente a la pareja
que ella deseaba unir. Y en fin, para
más seguridad, habla puesto al corriente
de todo esto ai'iiropio interesado, y solo
restaba que so hermosa compañera ca·
yese eo aquella red que le estai,a ya
teodida.
A las diez, casi todos los invitados es·
tabau presentes en la~reuoióo, y la soi·
rée comenzó por piezas de canto muy
aplaudidas. Y cuando hacia la media
noche. al penetrar al comedor para pro·
ceder a la rifa de las tortas de Reyes,
taoto los jóvenes como las señoritas, supieron las cooveociooes dictadas por la
dueña de la casa, confiados todcs en
la sinceridad de la operación, desearon
para si, las complacencias de la suerte.
Solo Paulina pareció oo tomar interés
en el resollado de la rifa. No estando
su piotor, a quién le eovidiaría,1a corona? notaba además que la Sra. Bour~oet
se ocupaba demasiado de ella, y que
Recé Derisle oo' le quitaba ojo; y de·
cidida a cuidarse, juró que haría todo
lo posible para descorazonar, llegado el
caso, al molesto abogado.
Larifacomeozóporlatortadestioada
a las señoritas. Seccionada• eo tantos
trozos como candidatas había a aquella
realeza efímera, la torta fué cubierta por
uo lieozo, bajo el cual la Sra. Bourguet,
que se babia constituido eo instrumento
de la casualidad, se encargaba de alean·
zar coo mano claodestioá·las porciones
que uoa grave matrona "d e blancos ca•
bellos designaba para entregarlas a las
que ella misma señalaba. Y a Pauliaa le
tocó su turno para recibir su triáogolo
de'.torta,'y al recibirlo y llevarlo a la boca,
notó por la resistencia que sus dientes
hallaron, que la suerte la había elegido
como reina, y enrojeció de emoción.
Pre:C&lt;
"i§a~e.nt~ !\! qt~ó·el\t~~~o.d_e
la sala,
• ·•
i

. ...
t .'

su zaacudo parecía observarla con in·
sisteacia. y eatooces ella tomó oca reso·
lucióa, la de'. tragarse la "haba ;" más al
hacerlo, vaciló. Al contacto de la leogua,
aquella pequeña cosa dura, cuya forma
y naturaleza le eran desconocidas. le
pareció sospechosa, y sobre todo dema•
siado puntiaguda por uoo de sos extremes, para que ella se arriesgase, sin
saber qué era, a ofrecerle uaa hospitalidad tao iotima; y entonces, volviéadose
de espaldas un iostaate, hizo deslizar
aquel objeto misterioso, y muy diestramente, por la abertura del descote, lugar
donde oiaguao, can toda seguridad irfa
a buscarlo.
¡Ya era tiempo) porque en torco de
la mesa, los ajes se interroga bao con cu•
riosidad. A Paulina le pareció que todas
las miradas se fijaban en ella, y eso la
intimidó de tal modo, que creyó iba a
traicionarse,
-Y bien señoritas, preguntó la Sra.
Bourguet, quién de Uds. tiene el haba?
Todo el mundo se miró, más ccmo
nadie respondía:
-iVamosl quién? aquiéo le ha tocado?
iasistió la dueña de la casa, y dirigiéo•
dose a Paulina, añadió;
-lNo foé a U"I. Pau lioa1
-No, señora.
-1 Está Ud. segura?
- ICiertameotel respoadió la interpelada, y añadió con el rubor en el
rostro:
-Porqué razón la he de tener yo,
más bien que cualquiera otra?

'

nas reales, y no se me llama para la
distribución 1
Al oír so voz, Paulina tuvo oo estremecimiento de alegría. Todos los rostros se volvieroo, y la Sra. de Bourguet,
se volvió también. Y como se halló, por
decirlo a5i, cara a cara con el recién
llegado, y teniendo ella en su mano enguantada el trozo de torta que iba a
entregar justameate a so protegido, el
joven arfüta, creyeodo que aquel trozo
era el que la dueña de la casa le destinaba, lo tomó alegremeote, exclamaodo:
- Coo todo gusto, señora .... muchas
gracjasl
Inmediatamente se puso a coruer su
trc-zo de torta, y un instante después,
con toda delicadeza, con la soarisa en
los labios, y el ademán cómico de oo
prestidigitador que mostrara un objeto
escamoteado, eosE ñó a la concurrencia,
y en la punta de sus dedos, el pequeño
zueco de oro, que le habfa tocado en
suerte. Y ooa misma exclamación estalló:
iEII ifoé él! al Sr. L. de Bailleul le
ha toc¡ado la corona real 1
iLa Sra. Boorguet se habfa quedado
estupefacta .... y el infeliz de Recé . . .
1calculeo Udes!
Sin embargo, a la alga zua general,
sucedió un sileacio impresioaaate. Cada una de las ºjóvenes se preguntaba
con quién de ellas aquel simpático mo·

oarca iba a compatir su reino. Roberto
no creyó vacilar por más tiempo ....
¿acaso los ojos de Pauliaa no le estaban
dictando cual era su deber ?
Pero sus rivales se ioterposieroo.
¡No! de oioguna manera! exclamaron,
no hay derecho para escoger por si mis·
mo ...... y Ud. no podrá escoger como
reioa más que a la señorita que presente el otro zueco ..... .
Pauliaa palideció de cólera. ¿Para
qué se había ctragado&gt; su baba? ¿cómo
rectific:1r ahora su mentira ? sólo sos
ojos hablaban por ella, y los desdicha•
dos hablaron también que su elocuencia acabó por localizar las sospechas.
Sus amigas fueron implacables.
-!Vamos! puesto qae tú lo tienes, para qué obsticarte?
Pero ella se mantuvo en so primera
aegativa, y entonces, aate aquella acti•
tod que Roberto era el primero en no
comprender, la Sra. de Bourguet, que
disimulaba mal su desped:o, dió nervio•
sameote la orden para que se sirvieran
los refrescos. Toda la concurrencia volvió al salón y el baile continuó.
Y cuando en el primer paso de las
cuadrillas, la; señoritas, inclinadas hacia adelaote, separaban los J:&gt;razos al
darse las manos para formar la ccadeaa de señoras&gt; un objeto brillante, me·
audito, se escapó de repeate del descote de Paulina, iy cual ao fué su coofu-

sióo al r.:conocer su pequeño zueco de
oro! Reoé se precipitó para recogerlo,
pero Roberto se interpuso. Lo5 baila;
dores se pararon súbitamente, y todo el
muado creyó por un instante que el
asunto iba acabar muy mal. Se hizo algún escáadalo por aquello, y por finala Sra. de Avelaoe, horrible01eate a ver.
goozada abandonó el baile con su hija.
Pero al siguiente día, ella recibiópara la Srita. Pauliaa-uo soberbio zue·
co de flores,-de parte del joven artista,y al cual iba preoclido uo pequeño zue·
co de oro, acerca de cuyo sigaificado
nadie pudo equivocarse.

ººº
Actualmente, Paulina y Roberto, lle·
van cada uno, en forma de cd;je&gt; uoo
de los zuecos de las chabas&gt; que sirvie•
roo para precipitar so dicha. Y trátese
de los zuecos o de los que lo llevan
todo el mondo está de acuerdo en re,
conocer que la parejita es sencillamente
ideal!
PAUL BONHOMME.
Alberto Michel. (Tradujo.)

"Arte y Letras" y
"LallustraGión Semanal"
El público puede solicitar estos periódic~s en los siguientes puatos del
extrao¡ero:
FRANCIA.-Paris. Hachette y Cía.
III, rue Reaumur.
INGLATERRA.-Londres. J. Barriere y Cía. 17, Green Street. Leicester
S~uare, Loodoo W. C.
ESPA~A.-.Madrid. IViceote Alvanz. Puesto de periódicos de la Cervece,ía de Candela~. Puerta del Sol.

La respuesta era lógica; pero a l mis·
mo tiempo tao descoacertaote, que la
Sra. Boorguet, se dijo para su coleto:
-Eatoaces, ¿qué le ha pasado al zueco de oro 1 Y en espera de que apare·
ciP.se, se procedió a la rifa de la otra
torta.
De repente, apareció eo la puerta
uaa cara alegre que figuró ilumioar la
sala con su si!llpática expresión. El pin•
tor Roberto Bailleul, el compañero fa.
vorito de baile de Paulina, acababa de
llegar.
-iCómol exclamó, con su franqueza
de costurnbre,-se rifan aquf las coro-

~1 Secretario de G:&gt;beraacióo presidiendo la fiesta iaaugoral del mercado "General V. Huerta" en Ixtapalapa el domiago
pasado ,..-El mercado ioaugurado.

�Rápida
(Para &lt;Arte y Letras.&gt;)
Aquel bohemio hur~ño, llegado de
una lej,ina provincia al medio asfixian·
t&lt;l di, la metrópoli con uu fardo de
desencantos prematuros y pesimismos,
frutos de ingratas filosoffas, fué siempre
ua ri,traido en el "bar" doadi, una juv&lt;lntud literaria cantaba a la vida y al
amor con la mente llt,aa d&lt;l ilusiones y
el estómago beacb1do de cerveza.
Aquel exótico ao parecía traer re•
cuerdos de parajes agrestes, de oxígenos vivifica.ates y hembras llenas :le
vida, bdcbas para el amor provinciano,
que esperan tras de la rej-lea uaa calle
solitaria, húmtlda por la última lluvia y
olorosa a los jardines que bordean las
tapias. Ni las frágiles figulinas metro•
pohtaaas que cruua el b.illici&lt;lso bule•
v.i.r e 1auadan los talleres y oficinas coa
la fiebre modc:1rai,ta del "time is money," lograron arrancar a su lira un
madrigal, uaa ofrenda de su juventud
a lo, oj.::,s qae fasdaan y a
los labio que mienten amor
con ddid-,so fingimiento.
Para él la muene era "la.
amar! ...," la dulce prometida
de uoa ansi•da y eterna no ·
che de araor, la piadosa eaa·
mor..da dti beso~ de hielo y
ropaje impregnado coa el
fr!o de las tumbas y el olvido;
a "i,lla" sólo pdec!a atisbar
en el fondo de las· copas de
ajiiajo y ea el dd1rio de las
drogas coa que emponzoñaba
su s,rngre . . .. . .
Y "ella" llegó al 60: a cu,
brir coa su vt:lo glacial
.qu~l cue rpO coosum1do

por el vicio; a cerrar aquellos ojos apa,
gados, .quizá por no haber reflejado
nunca el jubiloso brillo de la vida; a
poner ea aquella boca de rictus escép,
tico una primera y última sonrisa: la de
1nchador- que alcanza el bien soñado.
En el vasto cementerio, en la tierra
que cubre el ataúd del huraño bohemio,
han brotado flores qne abren sus coro·
las al fuego del sol y al frescor de las
brisas.
-Mira, dijo el poeta romántico que
me acompañaba p&lt;lr la Necrópolis, la
ofrenda que la amistad y el amor han
negado a nuestro sombrío contertulio,
la ha prorligado a manos llenas la natu•
raleza. Odió en la vida todo lo que sig·
nifica lozaoia, Primavera, y sus huesos
dao a la tierra vigor y exuberancia;
ne¡!Ó sus peosamieotos al amor y a la
alegría, y hoy ootre flores coa sus reslos corroídos ¿ Serán e~tas mismas flores las ideas j uv.,niles que gnardó hasta
la tumba, con iacrt:ible egoísmo, y bro·
tan a la luz como reivindicación del
pasado ?
OCTAVIO SIELCKEN.

Desesperanzas
Para "Arte y Letras".
En sn nneva vida.
Mi siempre amada:
La última noche que nos vimos, tus
ojos negros, de no negro ioteoso de a bis•
mo, se fijaron en mí láognidameote, lle·
cando dd ilusiones el pensamiento mío;
y en ese insta0te, en un espasmo de
duelo in60ito, !emblándome el corazón
se llenó mi espíritu de ens0eños.
tOb, ensneños sublimes de mi mente,
que jamás han de realizarse!
Dc!sde mi niñez te amé, tal vez con
capricho de niño, pero si, con la pureza
con que deben amarse los ángeles e0 el
cielo. Entonces era para tí tu mejor
amigo, tu hermano, ¡qué sé yól (Es casi
imposible dar una defioicióo exacta de
lo que es el amor, y más cuaodo aún es
niño! ¡Cómo han cambiado las cosas!
Mi amor onoca es inmutable; si des·
pués de muerto Je plugie.e a mi alma
convertirse en flor, vendría a perfumar•

briagador timbre de tu voz, po ·que
tú, inaccesible, me repudiarás por
iotu.icióo. Pienso todo esto y sufro,
coa tristeza infinita, escondiendo
en lo más profundo de mi alma
este amor temiendo que, al contacto
coo el mundo se profane. De mis
labios no brota oi una queja, ni uo
snspiro, ni de . mis ojos una lágrima
doliente; me mantengo firme sobre
el cráter de un volcán o vago por
senda dolorosa LOO ua dolor pro·
fuodísimo eo el alma y eo la faz
u na sonrisa.
Prtlc1so es, sin embargo, que te
cnente una a una m,s tristezas. Por
eso te! escribo Mi corazón te bus,
Mesa y asistentes al banqnete efectuado el miércoles pasado en el T1voli del Eliseo.
ca eternamente; como el 01ño a la
madre, comoel pájaro so nido.
Y cuando coosi 1ero que a e~te amor en ella van mis idea~ en tropel, desor·
tan exclnsivo como tnmt:nso, no hay UD deoadas, sin htlvdoarlas una a una, coeco qne le responda, siento como si se mo brotao de mi mente, atropelláo~
me revelase algo más terrible que la dese e0 sn pugoa por salir todd.s a un
desesperación. Y sin embargo, me con• tiempo.
(Para &lt;Arte y Letras.&gt;)
formo, no imploro, !lloro en sileociol
Aquella noche una impresión terri•
Somos como dos puertos separados por
ble se apoderó de mi alma, como uno
El castillo se ilumina.,
el inmenso mar, el viento va hacia tí.
de _esos grandes abismos en que el
de la luna al resplandor;
¿No escuchas a la caída de la tarde ,e0
mundo
entero
desaparece
bajo
la
pre·
y el doncel que se aproxima,
el crepúsculo, a esa hora solem0e, di·
viene pensando en su amor;
viaa y soñadora, un gemido que parece sión de un pe0samieoto único, de un
recuerdo o del fuego intenso de una
ya la hermosa.castellana,
una plegaria? Es mi alma que llora sus mirada; aquella nocbe un imán irresis·
al oir dulce canción,
desjicbas. Pero ese viento que siempre
tibie me atraía hacia tí. ¡Cuánto te
asómase a la ventana,
va hacia tl, jamás retorna, es i0variable.
amé en el corto espacio de un instany saluda al trovador;
¿Verdad qne no hay uoo sólo capaz de ~¡
.
la luna en eie momento,
mayores sacrificios, y de más aboega•
tras las nubes se ocultó;
cióo y sinceridad que yo?
Mi alma está de lnto, un grao vado
y un beso en alas del viento,
Cuando los grandes literatos. maes· se apodera de mi espirito, atrozmente
dulcemente resonó,
tres insignes de las Letras, hablan del ideal, caminando con mi fiel compañe•
Juego . .. . uo grito pavoroso
Amor. me parecen ridiculos y hasta ig· ra, la pálida eoformita, siempre sólo,
y un gemido de .dolor.
noraotes; como si ese pequeñito dios siempre triste: La Neurosis.
vendado me hubiese coofiado, sólo a
mí, sns secretos.. 1As! te qnierol
M. LOPEZ CALDERON.
MANUEL LOZANO BERNAL.
Allá va mi carta, mensajera del do•
Jor y las tristezas infinitas,· motivada
por la última nocbi: ea que nos vimos;
Pcebla.
México, 3 de Marzo de r914.

Mect1oeval

Artistas que tomaron parte en el con·
cierto efectuado el lunes último, en el
que se ejecutaron las obras del Sr.
Efrain Pérez, discípulo de com- ·
posición del maestro Carrillo.
te, muriendo nuevamente, al calor sobre
tu pecho. Es tuya mi alma, tuyo mi es•
píritu, mi ser completo; ante ti me pos·
tro en aaoracióo ferviente: eres mi
Diosa.
Puedo permitirme as~gurar que te
amo más infinitameute de lo que tú pu•
dieras imagnar, porque tu peosamien·
to, tu modo de ser y tu espíritu se bao
reunidosolo en ti para cautivarme.
Mi felicidad fuiste tú ; por eso estoy
melaocólico y triste, porque ya no me
amas, porque el fuego de tu lámpara se
ha extinguido.
Comprendo que para ti soy un ausen•
te que jamás ha de volver; no cadáver
olvidado en tumba fría; el olvido; que
ya ouuca m;is volver6aescucb~r el em•

�La EvoluGión de la Raza
Humana.
Uno de los problemas que más han
preocupado a los antropologistas e s 1 a
evolución del tipo hu·
Todas las noches se les veia juntos
paseando bajo las sombras de los árboles del Luxemburgo, cerca del Pala•
cío de Maria de Médicis; el uno ha·
biaba con vehemencia; el otro respon•
dia con más calma, con una voz clara;
y las palabras de libertad, de repúbli·
ca, :ie esperanzas, florecfan sin cesar
en sus labios.
Uno era de la Champagne, el ctro
de la Artois. Habían hecho juntos sus
estudios en el Liceo Luis el Grande;
y juntos, ahora, seguían los cursos de
la Facultad de Derecho.
Parecían muy ocupados de los altos
destinos de la Nación, para pensar en
el amor, aunque fuera parte integrante
de su edad. Sin embargo, interrumpie•
ron su conversación cuando llfgaban
cerca del arbol jnoto al cual una ma·
má cnidaba de sus dos hijas, casi niñas
todavfa. Sus corazones babfao palpita·
do al mismo tiempo, cuando, por casualidad, las doi lindas criaturas les
dirigían a su paso, una inocente son•
risa.
Se llamaban Lucila y Adela Duples•
sis; y los dos amigos: Camilo Desmoulios y Maximiliano Robespierre.
Lucila era una joven pequeñita, pe•
ro rubia y graciosa; Camilo experimen·
tó por ella una ternura absoluta; desde
entonces fueron dos sus ideales: Lucila
y la Libertad.
El joven Abogado carecía de pleitos,
era feo, de esa "fealdad espiritual que
agrada" como ha dicho alguien: la boca
era sarcástica, la sonrisa picaresca, la
frente grande, hermosa, los ojos fogosos, negros, ardientes.
Estaba poco de acuerdo, sin duda,
con los sueños de la romántica Lucila,
y de pronto ella no experimentó nin·
gúo sentimiento por él.
Pero la popularidad de Camilo em·
pezaba a nacer ya, lo que exaltó el
alma generosa de la niña, que llegó a
amarlo,
Camilo pidió la mano de Lucila al
señor Duplessis, antiguo empleado en
el Registro de Hacienda, enriquecido
a fuerza de trabajo. Las ideas revolucionarias de Camilo asustaron al buen
hombre, y rehusó catfgóricameote
aceptar a un yerno tan subversivo.
Durante tres años, gracias a la tierna complicidad de la señora Duples~is, Lucila y Camilo se amaron en se·
creta.
"Oh, tú, que estás en el fondo de mi
corazón, escribía la rubia niña a su bien
amado: tú a quien no oso amar, o mejor
dicho, a quien no oso decir que amo,
me crees insensible! Oh, cruell me juz·
gas por tu corazón, '. y ese corazón po•

dría unirse a un ser insensible? Sí deseo
mejor que tu me olvides! Quién de los
dos ha sufrido más? No quiero confesármelo a mí misma. Lo que siento por
ti, no pretendo disfrazarlo. Sufres, me
dices. Oh! yo sufro más aún, tu rostro
está sin cesar en mi pensamiento, no me
abandona, te busco defectos, los en·
cneotro, y los amo. Dime por qué todos
estos combates? Por qué hago de todo
un misterio, basta a mi misma madre?
Quisiera que lo supiera, que lo adivinara, pero no me atrevo a decírselo"
Por fío, la voluntad paterna cedió a
los consejos de la señora Duplessis y
a las lágrimas de la ciña.
En 1790, cuando Camilo estaba en
todo el expleodor de su renombrada
ju\•eotud, el antiguo empleado le conce·
dió la mauo de Lucila.
"Hoy, 11 de diciembre llego, por fío,
al colmo de mis deseos, e.i;cribía él tam·
biéo a sus padres con un juvenil ardor.
La felicidad para mí se hizo esperar
largo tiempo, pero ha llegado, y soy fe.
liz, tanto, como se puede ser sobre la
tierra. Esta encantadora Lucila de que
tanto os be hablado va a ser ~ esposa,
sus padres han dado su pe1 miso, y ella
no me rechaza".
El matrimonio se celebró en presen·
cía de los testigos, Robespierre, Pétion,
Brissot, Mercier, etc. El nuevo hogar se
estableció en la casa de la Cámara de
Comercio, donde habitaba Danton. Lu·
cila participaba de las ideas de su marido, de sus esperanzas, de sus ensueño~.
En cuanto a Camilo, cualquiera que
fuese el amor por su mujer, el gozo de
verse feliz, amado, de tener un hogar,
una compañera, continuaba luchando
en la furiosa pelea r,~volucionaria.
Lucila iba a ser madre, y esa nueva
felicidad le hizo olvidar los deberes de
la vida polftica, cuidaba sin cesar a su
e~posa, impaciente de tener un hijo, el
fruto de so grande, de su inmortal
amor. Y ese hijo vino al mundo el 6
de julio de 1792. El pequeño Horacio
figuró en la primera acta del estado
civil de la Villa de París; fué el pri·
mer niño que se presentó en el altar
de la Patria.
No obstante que la joven madre par·
ticipaba de los entusiasmos de su mari·
do, si bien es cierto que lo seguía de
corazón, también lo es, con frecuentes
emociones y, algunas veces con terrores reales.
Camilo ausente de su bogar no olvida•
ba nunca a su mujer, le escribía -para
tranquizarla, cartas como esta:
"Mi buena Lucila, no llores. No me
atrevo a hablarte del niño, de miedo de
hacer venir las lágrimas a tos ojos. Son

las once de la noche, te escribo para
que mañana recibas mi carta. Me voy
a acostar, pero sin que tú pases tu bra·
zo al rededor de mi cuello. Voy a pre•
parar mi discurw. Adiós, n:i aogel bue•
no, besa por mí a Darooa (Sra. Duplessis) y a Horacio."
Robespierre había pedido la mano de
Adela al Sr. Duplessis; pero éste se la
rehusó, sin esperanza de modificar su
decisión, esta vez; la vida agitada de
Camilo era una lección para este bu,gués tranquilo y apacible.
El antiguo condiscípulo de Camilo
experimentó con este hecho cierta herida de amor propio. Fué la primera
nnbe en la ami~tad sincera que nnía a
los dos jóvenes desde el Colegio. Las
divergencias de opiniones abrieron en·
tre ellos una fosa de odio político. Maximiliano Robespierre decretó el arresto
de Camilo Desmoulins.
A la hora penosa en que Camilo lloraba la muerte de su padre, que acaba·
da de saber, escuchó ruido de pasos y
sonido de fusiles. Se estremeció y dijo
simplemente _a su querida Lucila:
- Vienen a aprehenderme(
Ella lo escuchaba, lo miraba, casi sin
sentido, sentía volverse leca. No podía
creer en su separacióe. Camilo besó al
niño que dormfa en su cuna, y después
con toda efusión y durante mucho
tiempo, e~trecbó :contra su pecho a ~u
mujer adorada, que sollo2aba;suslabics
se unieron en un beso ardiente de lá•
grimas, su último beso.
Camilo fué encerrado en la prisión
del Luxemburgo; a través de la reja de
su calabozo veía ub rincón de aquel
jardín que había visto nacer su amor
por Lucila y que le recordaba una
multitud de añoranzas. Pasaba días y
noches escribiendo a su mujer, a Ro•
bespierre, o bien pensando en su que,
rido Horacio. No podía comer, solo
probaba la sopa que le enviaba su Lucila.
-"Mándame, le escribfa, tu pelo y
tu retrato."
Cuando le venía un momento de sutño,
era para pensar en ella.
"Hace un momento que te veía en
sueños, besaba simultáneamente a les
dos, a tí y a Darona, que estaba en
nuestra casa, pero nuestro bijo había
perdido un ojo por un golpe que había
recibido y el :!olor de este accidente
me despertó. Me he vuelto a ver en mi
calabozo, era ya casi de día. He llora•
do, o mejor dicho, he sollozado gritando
en mi tumba: Lucila, Lucila, querida
Lucila, ¿dónde estas?"
Cuando conoció la determinación del
tribunal revolucionario, cuando supo su

mano a través de los
tiempos; dada la teoría de Darwing que
afirma que el hombre
desciende del mono,
la presentación de los
tipos por los que ha
pasado el hombre es
de mucha importancia· para la historia
evolutiva de la humanidad desde el punto
de vista físico.
La !'emejanza o diferencia que existe entre el mono y los tipos
presentados viene a
apoyar o contradecir
la teoría darwiniana,
y su observación es

de la mayor importancia desde el punto
de vista citado.

Cuatro aspectos del hombre en su estado primitivo.

condenación a muerte,suscartas fueron Ante la guillotina recobró su calma y algunas horas, voy a reunirme a mi
más tiernas, más víbrantes, ¡cuánto do- murmuró con un tono amargo:
Camilo!
lor expresabrnl
-Así debe concluír el primer após,
Heroína del amor conyugal, era es·
"Adiós, Lulú, mi vida, mi alma, mi tol de la Libertad.
posa antes de ser madre. Su hijo Ho,
divinidad sobre la tierra, te dejo buenos
Y señalando la guedeja rubia de los racio vivía, Camilo había muerto. Sólo
amigos, todo lo que hay de hombres cabellos de Lucila, que estrechaba en· pensaba en el ausente. Sabía que el
virtuosos y sencillos. Adiós, Lucila, mi tr11 sus manos desde la Couserjeda:
niño no quedaba solo, aunque huérfaLucila, mi querida Lucila. Adiós, Ho,-Enviad estos cabellos a la madre no ; su abuela, la señora Duplessis, le
racio; siento huir ante mí la corriente de mi esposa! Oh, mi pobte Lucilal serviría de madre.
de la vida. Veo todavía a Lucila, la veo, dijo todavía.
Para ir al cadalso, Lncila se atavió
a mi bien amada, a mi Lucila; misma,
Se le colocó bajo la cuchilla y rodó como una nevia. Sonreía junto a la
nos atadas te abrazan y mi cabeza se- su cabeza.
muerte, y su rostro apenas pálido, nim•
par~da tija ,,todavía sobre tí sus ojos
Lucila fué arrestada después. Espe• bada por la aureola de los mártires,
moribundos.
reflejaba la felicidad de unirse-por
Lucila, en el colmo de su dolor había raba. su sentencia con una fiebre gene, toda una eternidad-,al hombre sincero
procurado, aunque en vano, llegar basta rosa.
a quien ella había amado tanto.
Robespierre para enternecerlo_._E~ªª . .•-:-:=9J~.,__ggkol ..t'Xc.ll\lnÓ..&amp;Jl-ªlldQ. le...lu.é~ .·. ........... ,
• ·•
podía salvar a Camilo··c1e fa muerte. preseatado el veredicto.-Dentro de
EUG. BREZOL.

�Una nueva Compañía Petrolera

TEATRALES
&lt;La Condenación de Don Juan&gt; fué
por 60 estrenada en el Teatro Principal
en la noche del miércoles 25 i;le Febrero, y su representación ha sido causa de
que cronistas, críticos, reporters,autores,
amigos y uno que otro zoilo perfecta·
mente desconocido por lo demás, hayan
echado su cuarto a espadas y pluma eo
ristre, hayan arremetido coota la pieza,
la que, en verdad, no se esperaba tama·
ña honra. La mayor parte de las crític~s
hao sido justas, sensatas y razooadísima~,
por más que casi todas hayan aconsejado
al libretista lo que hubiese dtbido de
hacer, en lugar de lo que hizo. Esto es
muy cómodo, una vez conocida la obra,
porque es claro que veinte cerebros concebirán veinte ideas distintas; pero la
dificultad estriba en que a un solo cerebro le venga esa idea, que la des..rro ·
lle, que le dé forma teatral, que la
lleve a la escena, y que se la interpreten debidamente. En lo que todos los
críticos están de acuerdo, es en .que el
libro está algo descuidado y en ocasio.

oes es hasta vulgar. El libretista también
lo cree asi, por más que quizá pueda
servirle de disculpa que la obra se escribió en ocho horas por la premura del
tiempo, que así fué al jurado, que asi se
llevó a la escena sin que hubiera alguna
voz franca y leal que hicies.a notar al
libretista el defecto capital de la obra,
que a haber sido así, el libreto se hubiese corregido en sus deficiencias, y no
hubiera resultado, (únicamente en el
cuadro primero, como es la verdad)algo
fuera de tono, y descuidado en su prosa.
Pero sea de ello lo que fuere,&lt;La Con-

deoacióo de D. Juan&gt; obtuvo un éxito
lisonjero en la noche de su &lt;premiére&gt;,
éxito musical sobre todo, pues el maes·
tro Vigil escribió una partitura nota bi ·
lísima, inspirada, rica en armonización,
soberbiamente instrumentada y admirablemente dirigida por él mismo. El pró·
Iogo, sobre todo, es una página musical,
que no se desdeñaría en firmar cual·
quiera de los grandes músicos coolemporáoeos, y el resto de la partitura,
accesij&gt;le para el público a la vez que
sabiamente escrita. electrizó al auditorio,
qlfieo aplaudió sin reservas,--caso úoi•
co-todos los once números de que
consta la obra Losartistasse esmeraron
en la interpretación, y todos, especial•
rneote Clementina Morio en su Kalidja,
y Gil Rey en el_legendario personaje de
Zorrilla, obtuvieron la aproqacióo del
público. Los hermanos Tara zona pintaron un decorado s'Jberbio, en el que
resultó la Catedral del prólogo, y el lugar de los castigos, del último cuadro.
Las representaciones de &lt;La Condena,
cióu de D. Juan&gt; .se hao contado por
llenos, y creemos no equivocarnos al

Orgaoizadores:de la Compañia: Señor Manuel Centurión, Señor Manuel Gutiérrez Escal .. da, Señor Jubo han, k, S, ñur
·
Carlos Reseodi y Señor Lic. Manuel Septiéo.

;e.".';&gt;

~

.

- ·~ ;,f'~

l

~~~w,¡•·~~~-~~

----

•

.,

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•n•-X

11JM1t

Personaje11 de "El Tenorio Sam" último éxito en el Principal
CboS'ejc de Administración de la Comp1ñfa Petrolera Cuauhtemoc. en su 6Psh in 1Ugural, efectuada el sábado pasado en su
edifit:io de la aoti'.gua plazuela de Guardiola.

�que el asunto se
prestaba admi- rablemente para
ello, en vez de
ser una pieza de
género chico. Pero hay que ad•
vertir qne el con·
curso era preci•
samente par a
obras de género
chiéo, y qne nna
obra que hubiera
sido escrita como
algunos críticos
lo han aconseja•
do, tal vez habría
s i d o rechazada
por el jurado, por
no llenar las con•
dicionei reqne·
ridas. Ciertoque
el asunto es be•
llo; pero su des•
arrollo req ni e •
re, no las me•

asegurar que la obra alcanzará uo gran
número de aquellas, puesto que la obra
es cada vez más gostaóa por el público
y sn bella música mejor comprendida y
apreciada.
Se le ha motejado al libretista que la
idea de la obra, novedosa y original, no
se haya desarrollado con más alteza de
miras, y no hubiera sido un poema, ya

~
I .

didas estrechas y restrin ·
gidas de uoa pieza en un
acto, sino las dimensiones
de una verdadera opere·
ta, para qne tanto el libre·
tista como el compositor
tengan un campo extenso
y amplio, en el qne sus
ideas puedan volar sin
trabas ni sujeciones. Hay
que tomar la obra tal co·
mo es, de género chico,
ennoblecido sí; pero escri·
ta en ese medio especial
de las piezas en no acto,
y sujeta al cartabón de determinadas dimensiones.
Hubo un pseud0-cronis•
ta, ibe·ro por más · señas
y perfectamente desconocido por añadidura, que
se indignó por la profana·
ción ,Fometida.. por- el . Ji ~
hretista, en·su' sentir, ha-·
cia la {igura de D. Miguel
de Mañara, sjn pensar en
su provincialismo español"gratter le russe et · voús
verr~ le ,cn~aque"-que
Escena y
el propio Zorrilla fué el
,
primero en profanar la -me~oria. ~ e
Mañara en un malísimo drama: escrito
en peores versos. !Hasta corsar_io llámó
al libretista! ¡y pensar en qne tod9s esos
desahogos del ignorado cronista, desabo:

•
Una escena de "Sacrificios" de Benaveote, estreno del sábado en el Mexicano.

sabatino con una obra de
Jacinto Benavente, titula·
da "Sacrificios" qne se
escribió hace la friolera
de unos doce años. La Em presa quiso ·dar al público
gato por liebre; pero el
buen público qne no es
tan lerdo en ocasiones, di,
jo para su sayo: "I Conque
un estreno, eh?" y ''Sacrificios" pasó por la escena
del Mexicano sín pena ni
gloria, y sin dejar huella en
el ánimo del auditorio.
Bien es verdad que es una
obra que como casi todas
las de Benavente, y ci•
taré entre otras "El Nido
Ajeno," "La Comida de
las Fieras,"la misma "Mal·
querida" etc., son obras
más bien psicológicas, en
las que los personajes hablan de nna manera que no
es natural por lo enfático,
y ~e pierden en disquisiciones filosóficas, que des·
virtúan completamente el
personaje de los estrenos del sábadc, en el Ideal
carácter de los mismos.
gos _e1dll_reza~os a los autores m~~jc~_nos , No sé si habré dich~ una heregía de
que escrt~en ~ara el Te_atro _P r!nc_1pal, esas que no tienen nombre, pero ese es
tiene~ ~omo causa los OJOS de una bella . el efecto qi:e siempre me ha producido
hplel
·
.
el teatí:o beóaventino, con excepciones •
El teatro Mexicano cubrió su estreno contadfsiñia~•. E:ntre las que cuento li

�hermosísim~ comedia "Los loteresell Creados." "Sacrificios" adolece de ese
defecto, quizá más que otras obras del
celebrado autor, y se ~omprende desde
el momeoto en que dicha obra, se es,
cribió como ya dije, hace uoos doce
años, y lleva en ella el estilo propio de
quien la produjo, estilo que actualmente se h'i quintesenciado, y ha Jado a
D. Jacinto uno de los primeros lugares
del teatro español contemporáneo.
La ioterpretacióo fué excelente por
parte de Prudencia _Griffell, d~ Emil!a
del Castillo, de Mullo, y de R1vas, sin
que los demás desentoaaran del con·
junto; pero Jo dicho "Sacrificios" no
será una de esas obras que lleven mu·
cho público al coliseo de la calle d'l
Donceles, ni mucho dinero a las taqui ·
llas. ¿Por qué razón la Empresa CossMaurent no llev.i. a la escena obras de
los teatros francés e italiano, tan gus·
tadas de nuestro público, en vez de exhumar vejeces y de recurrir a piezas
que tras de no dar un_ resu(tado práctico, fatig~n a los aru,tas 10fructuosamente? No sabemos-por qué causatan•
to la Empresa del "Mexicano" como la del "Ideal" le hacen ascos a
las producciones que n:&gt; son españolas,
la del "Ideal" meoos que la del "Me•
xicano," cuando en las obras de toS'
teatros francés, italiano y altnfán, se
encuentran verdaderas joyas literarias,
piezas de gran intensidad dramática, y
obras de éxito asegurado. l Por qué el
público metropoli~a~o ha de estar siempre sujeto a ver umcamente obras del
repertorio españoll porque a cambio
de una "Malquerida,"·de una "Celia en
los infiernos,'.' de "Como buitres" nos-

'llega cada pieza que Dios teca a jui·
ciol ¡Con decir que en España, aparte
de las obras citadas, agregando"El Lobo" de Dicenta, solamente ¡dos! han
tenido éxito. "El Orgullo de Albacete"
que es francesa , y " Las Píldoras de
Hércules" que ¡también es francesa!
¡Y a eso se ha reducido la produción
española en el invierno pasado!
o o o
En el Ideal se estrenaron dos obras
a falta de una, obras de dos actos, la
una titulada "La caída de las hójas" de
Alfonso B. Alfare, autor desconocido
hasta ahora, y "La Catástrofe de Bur•
gos" juguete cómico de Antonio Case·
ro. La primera es una baila comedia,
muy bien escrita, por más que el titnlo
no vaya muy de acuerdo con el argu •
mento de la obra En ella se distioguió
como siempre María Luisa Villegas,
quien interpretó el personaje de .Sole•
dad a las mil maravillas, y se veía pero
que muy guapa! En "La Catástrofe de
Burgos" nuestro inconmensurable amigo Luis Barreiro tuvo otra opo1tunidad
para hacer lucir su talento de actor có·

mito, tal,nto que ri: ba: deiarrollado
de~de que ha encontrado un campo propicio para ello. Los demás artistas peI'
fectamente y el buen público, feliz y
contento, riendo hasta desquijararse con
las cómicas peripec ia s de la obra, en
la que en verdad Antonio Casero hace
derroche :le gracia ydecomicidad. ¡Se
concce que Casero la escribió en no
momento de excelente humor!
o o o
En el Principal ha habido una espe•
cie de "razzia" entre los artistas, por
motivos que al cronista no le toca decir.
Han dejado de pertenecer a la Compañía el que era Director Artístico y Representante, Capella; también Miguel
\Vimer se ha separado, lo cual es de
se.ntirse, pues pierde la Empresa un
buen Director de escena, a quien se
dice por ahí que substituirá Romualdo
Tirado; también Teresita Calvó se va,
en seguimiento de Ca¡:,ella, y se habla
de otras remocioots más que aún per·
maneceo en el secreto, por lo meaos
en los momeo tos en que finaliza esta
crónica.
TRIQUITRAQUE.

''Revista de armas''
Al Capitán de La Vigerie,

Eo el regimiento que marchaba, se
oyó el mando del Coronel;
-(Alto!
Y, b&amp;.jando su espada, añadió:
-Señores de Aquitania, a vuestros
alojamieotosl
Sed gentes sociales, diligentes, corte•
se. y galantes. Honrad al bello sexo,
aceptad sin murmuraciones la asistencia que se as dé, pero respetad las co•
secbas y dejad en paz a los ancianos.
Mochilas a tierr.11 Arreglad vuestros
caballos aquí mismo y andad sobre un
pie, teniendo mucho cuidado con lo
que hagáis. Los uaiformes deberán estar cepillados al toque de diaca. Mañana se emprenderá una marcha forza•
da.
No pudiendo ya más a causa de la
fatiga, el Regimiento de Aquitaoia en
el que todos tenían los pies ampollados
de marchar, vaciló como si estuvieran
ebrios, y comenzaron las murmuracio•
nes.
-(Abajo!
-Descanso! Descanso!
-lDe dóode sale este Marqués?
- Es muy fácil mandar "Adelante,"
cuando se va a caballo!
- Al potrero ese borrico.
- iAbajol
-Ya van diez días que no hacemos
más que marchar y marchar!
-Sabe él lo que se dice de nosotros
en el Ejército?

-Y todo por su culpa!
~Para malpasarla, en el Regimiento
de Aquit~oia.
-Los soldados blancos, sobre los
flancos.
-Ya no queremos a este Coronel!
-Basta de paseo! Abajo! Muera!
Mneral murmuraron numerosas voces.
Los Ofü:iales, pequeños nobles, no
osabao moverse ; pero los amotinados
lograron poner de su parte a los Sargentos. Poco a poco, fueron quedando
hileras huecas en las Compañías; después no se veían yi sino Escuadras desligadas, alineamientos rotos. El Regimiento se disgregaba.
-Señor de Belcourt, dijo el Marqués, queréis hacer llamar a los Oficiales?
Y cuando todos estuvieron reuoi·
dos:
~ Deatro de una hora se tocará
&lt;Reunión&gt; ...•..
Todos escuchaban bel.idos de estupor.
- Voy a pasar revista. Mañana se librará un comb ..te. Es pues de absoluta
urgencia, dado que el señor Mariscal
de Sajonia nos lo recomienda, que se
vigile con toda escrupulosidad el estado de armameoto. Durante la revista
cada soldado deberá tener cargado su
fusil-"cargado"-habéis oído bien, señores? así lo deseo-la pólvora para
cebar, en el polvorín y la cartacnera
con las balas unidas a la bandolera.
Desmontó el caballo, el
que entregóa su lacayo y
dijo:
-Hasta muy pronto, señores.
Los Oficiales se inclina•
roa, y él les volvió el sa- .
ludo como si estuvieran en
la corte, y se alejó atrave·
sando, firme y sereno, por
entre los grupos de hom•
bres enervados.
o o o

NOTA DE ARTE.-Detalle y
conjunto del recital _de arpas
organizad_o por la señora Es,
meralda Cervantes de Gross
man y sus discípulas, y efeé•
tuado el sábado de la semana
pasada.

•

No bien hubo entrado
en su tienda, cuando re•
nació el ruido, contiouado,
tumultoso, ruido con sedimentos de rabia, un viento
de tempestad en el que
trascendía el olor a insulto, y a veces a q aeja, uoa
marejada que le arrojaba
sus hierbas sucias, sus pie•
dras tristes.
Poco después entró un
oficial y tímidamente dijo:
-Señor Coronel, sabe
usted 1.. • •

El Marqués volvió la cabeza son·
rieoclo.
-Eh! Eso es precisamente lo que
me desagrada; no sé, y quisiera saber.
Pero como os conozco de gran talento·
veaid, ilustradme,
'
El mapa de Namar estab.1 extendido
sobre la mesa; y al decir Jo anterior,
colocó sobre él un dedo que no tem·
biaba.
-Pero ...... dijo el Oficial estupe·
facto.
. E! Coronel lo observó. Y, tranquilo,
s1gu1endo con la uña la orilla derecha
del Meuse:
- Hay aquí una obra de &lt;Redientes&gt;,
en la qae nuestra artillería ha abierto
una brecha. Yo aconsejaría al Conde
de Clermont y al señor de Lowendal
que son quienes dirigen Este sitio, que
mañana la atacaran aún cnando el camino cubierto no haya sido tomado.
Vos que opináis?
Es aventurado.... balbotió el Capi·
táo . Pero oo se trata de eso . . .. Oís... ?
El Oficial volvió la cabeza hacia la
puerta, temiendo por el Coronel.
,.....Aventurado? Fues el medio me J&gt;a·
rece sumamente sencillo. No hay más
que deslizarse con los granaderos . . ..
Guardó silencio an momento, fija la
vista en el mapa; en tanto que a lo Je·
jos se escuchaban los gritos de: Muera!
Muera! Después añadió:- ..•. los gra•

�naderos de mi Regimiento-Aquitania
es soberbio Regimiento-a lo largo del
río siguiendo el rivazo y prolongándose a derecha del camino cubierto ....
Los rumores lejanos se hacían más
perceptibles cada vez. El Marqués le•
vantó la cabeza y continuó:
- .... y como el enemigo debe de
pensar con entera confianza •.....
- Muera! Muera!
- ... qne no osariamos nunca ata·
car esa brecha ..... .
-Muera! Muera! Muera el Coronel!
- .... sin haberlo rc:chazado previa·
mente del camino cubierto.
-Ois?
--Oiré cuando hayáis hablado, señor
Capitán. Qué pensais de mi proyecto?
Pero el Oficial no respondió. Una
congoja inmensa le anudaba la lengua,
y su cabeza se volvía instintivamente
a los gritos que se escuchaban.
Levantó el dedo ..... .
-Comprendo, dijo el Coronel,
mis hombres se preparan.
En esos momentos, otros dos
Oficiales penetraron a la tienda
atropelladamente:
- Deberla castigaros, señores
por forzar mi puerta, dijo el Mar·
qués.
-Mi Coronel, una conspira·
ción.. ..
.
-El Marqués, cortándoles la
palabra, dijo en tono de broma:
-Esta agitación hace honor al
Ejército. Conspira contra el ene•
migo.
Las voces se precipitaban:
-Acabamos de saber en t-s·
te momento .. que ha sido desig•
nado un hombre por la suerte .....
- .... No se sabe quien sea!
El Marqués se acercó a la
puerta.
-Por favor ..... . dijo uno de
los Capitanes.
- Mi Coronel, no salga Ud!
Pero el Coronel estaba sOfdo.
A caballo ya, galopaba hacia el
campo.
• - ..•. Un griterio enorme salió
a su encuentro.
000

Al momento se formó el RegimieLlo
en lfnea, y comenzó la revista.
Las Compañías vestían de blaocc,
con las mochilas de lona blanca, her·
mosas con sus uniformes cruzados de
vueltas azul pálido, sus medias de se·
da fina, calzado de tacón alto, y les
faldones vueltos hacia atrás com&lt;&gt; co•
las de ave. Era un Regimiento presumido, cuidado de si mismo, que debía
de encantar a las balas.
- El Marqués va a hacerse matar!
murmuró un Oficial.
,-En tres años está es la segunda
vez que este Regimiento se insut&gt;ordi·
na, ,--dijo un cadete. Hubiera hecho
mejor quedándose en la Corte.
-Estos hombres son unos locos. De
qué se queja el Regimiento? Tiene un

-Abrid vuestro polvorin. .
El polvorin estaba atestado de pól·
vora.
--Vuestro saco de balas.
El saco estaba lleno.
Tercera Compañia. Dos filas de ojos
brillantes, vacios como si fueran de vi·
drio. No era una alma la que levan·
taba los pechos; menos que un aliento,
de la vida muerta.
El Marqoés tocó una espada.
-Vuestra funda de bayoneta ?
--Está en reparación.
A otro:
-Vuestra banderola debe de pasar
debajo del quinto botón.
A otro todavia:
- Esas vueltas no están bien, es nece·
sario coser las puntas.
Con el extremo de su bastón golpfó
repetidas veces el tocado de un hombre
diciéndole:
-Tenéis el galón descosido;
no me agradan los descuidos.
El granadero dió un grao paso
atrás, pues, el Marqués se limitó a
observarlo; y las miradas de es·
tos dos hombres al cruzarse produjeron llamas.
- Ah! dijo únicamente el mi·
dado.
Bruscamente apuntó el cañón
de su arma al pecho del Mar•
qués El alma del Regimiento fu.
riosa, subió en los airts como on
soplo; y antes de que los Oficia•
les hubieran acudido, el pedernal produjo una chispa, pero el
disparo no sálió.
- Amigo mío . ..... dijo el co•
ronel.
Completamente- despreocupa·
do, como si no hubiera pasado
nada de particular, con un dedo
sobre el bastón, ni siquiera se
había movido, una claridad sobrenatural folguraba en sus ojos.
Y con el mayor desenfado aña•
dió:
-Dos días de encierro. por
tener vuestras·armas en mal es•
tado.
Y lentamente, giró, dió la es·
palda a la tropa que conducía al
preso y pasó impávido frente
al Regimiento.
&lt;GEORGE D' ESPARBÉS.
El interpelado hizo correr su c;.1 lu•
chera a la derecha.
Traducción de
El bastón, en las manos del Marqués,
:ENRIQUE FLORES ALATORRE
se balanceaba alegremente, sostenido
entre el íodice y el anular constelado de
espléndidos anillos. De improviso se
levantó a la alturá de una mala cabeza:
-Vuestra fornitura está llena de polvo, dijo el Coronel,
El hombre contuvo el aliento.
El Marqués designó a un Sargento
que portaba una pica:
- Vuestros tirantes están desgarrados.
Para qué os sirven las mujeres? señor
Sargento .
~
El portador de la pica enrojeció hasta
la raíz del cabello, pero no contestó
nada.
El Coronel que parecía buscar a al·
guien, se dirigió a otros:

Coronel admirable. Mirad, mirad su
sangre fria.
-1Qué imprudencia! No hay que
dar·un paso en falso, pero al menor
geste ....
El Coronel echó pié a tierra, se des•
armó de su espada, tomó un bastón
barnizado, flexible, con puño de porce·
lana de Sajonia en el que estaban gravadas sos armas, y se dirigió al primer
hombre de la fila. Era un viejo pálido
que lo miraba suplicante. Pasó delante
de él.
Irreprochables, los primeros hombres
no alentaban. En sus cerebros no tenia
vida ninguna idea. Sus rasgos eran do·
ros, respirando aires de lejanos hori·
zontes ....
-Vuestra cartuchera está mal colo·
cada, maestro, dijo el Coronel a un sol•
dado.

¡i1w1UHUUIHIIUIIIIIIIIIIIIIIIDIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIUDIIIUIIIIIIUIIIIIIIIIIIIIIIIUIIIIWUIIIUIIIIIIIIIIIIUIUUIIIIIIUIIIIIIIIIIUIUIUIIIIDIIIIIUl)llffllll1DllllllllllllllllllUIUDllmn11111u11m111111111111n1111111111111111,.

1 Páginas Femeriinas

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\a1111UIIUIIIIIOUIIIIDIIIIIIIIIIUIIIIUIIIIDUIIIIIIIIIIIIIIUUIIIIIIIIIIIIBIIDDIIIIIIIIIIIIIWIIUIIDIIIIIIIIIWIIIBRWDIIIIIIIUIIIIOIIIIIUIIIUIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIUIIIIIIIUIIIIIIIIIIIIIUIIIDlllfflfflllQJUIIDIIIDfflllOIIIIIIIIDIIIIIDllllllllllUU.I

Como de ordinario, los teatros son
los primeros en dar idea, aunque exa•
gerada, de los modelos que adoptarán
las elegantes para la estación venidera.
E~ el Theatre de r Athenée, se repre·

faldas están modeladas al estilo de los
pantalones bombachos de los turcos, y
sin embargo, son muy diferentes de és· i
tos. En la parte superir, la faldaesam- ·,
1
plia, en la lfoea de cintura; luego cae,t'.

senta actualmente una obra llamada &lt;El
Tango,&gt; y las actrices llevan trajes ma·
ravillosos con sorprendentes efectos
en drapea.do, colores, etc. Todas las toilettes de las principales actrices salen
del atelier de Poiret, asi como los efectos escénicos, los muebles, cortinajes Gracioso grupo de modelos primavera·
y tafices. A primera vista, los trajes
les para sombreros, en los cuales
parecen muy sencillos, pero si se les
forma la nota dcminante su alobserva cuidadosamente, se nota que ·
tura, que en algunos casi
tienen un1 característica desusada: las
llega a la exageración.

recta aparentemente, y se enangosta
hacia el bordé inferior, hasta que pare•
ce es imposible andar cuando se lleva
puesta. Pero se descubre que está sujeta en la orilla, y que hay dos aberturas

por las que pasan los' pies. Estas abe r•
turas son apenas perceptibles, y sólo
rara vez se veo.
Estas faldas se hacen de telas muy
variadas, las modistas emplean pues el
chiffon, los satines, los encajes, la sarga
y muchas otras telas pesadas. Las faldas de telas vaporosas están, en aparieo·
cia, volteadas hacia adentro en la parte
inferior, y sujetas en el forro, de manera
que caen muy suavemente y de un modo indefinido en torno de ! los pies. Las
faldas de sarga y otras:! telas pesadas
requieren más cuidado y; presentan ma•

�..
falda ; pero el corpiiio es una
combinación de bolero y
chaquetiila a la espalda, muy
desusada, pero muy gracias,.,
Se ajusta flojamente al cuer•
po y tiene la cintura muy al•
ta: y a la espalda y a los la·
dos, lleva faldellin alambrado
en el bord~ inferior, de modo
que cae en pliegues regulares o sobre las tolderas. Al
frente, el bolero va abierto
sobre un cinturón muy an·
cho de satín negro. y dejando
ver la camisola de tul con bo·
tones de piedras semi-pre·
ciosas. El bolero y el falde·
lliu están forrados de la mis·
m'I. tela quo:'I la falda.
Todas las toilettes de soi•
rée que se veo en esta obra,
son deliciosas. Hay una de
chiffoo crema, con fondo de

yor dificultad para quedar arr;gladas
perfectamente, porque deben tener el
acabado estilo sastre y lineas severas. Sin
embargo, se forran también, y el forro
en vez de ser de satioette o seda, es de
chifon, unas veces del color de la tela,
otras del tono brillante que
haga contraste con el material
empleado en la falda.
Uno de estos trajes estilo
sastre, está hecho de sarga
azul oscnro. La falda cae
recta y, amplia en las cade·
ras, se estrecha excesivamen·
te hacia los tobillos. Se alza
diez ceotimetros del suelo, y
está abierta a los lados unos
ciuco centímetros, lo que no
es demasiado El forro, cuan·
do se le ve, es de chiffon es·
tampado teniendo el fondo es•
carlata con ramos muy tupi•
dos de flores azules, amarillas
y hojas negras.
Esta toilette no tiene sobre

Elegante traje p.ira recepción, falda de
terciopelo bordado, escarlata, y de•
!anta! de terciopelo blanco; ki,
mono también blanco.

Traje propio para té o recepción ves,
perlina. Sobre-falda de taffeta y
falda de tul ; kimono de color
claro.

Original traje de calle hecho en
crepé azul, adornado con bo
tones del mismo color.

Trajes y artículos para el recién nacido.

�la parte superior, y se gradúan al tono
coral hacia la cintura. El cinturón es
de terciopelo color coral.
Se hacen mil comentarios acerca de
estas faldas introducidas por Poiret y
muchos de los &lt;modistos&gt; de más re•
nombre predicen que tendrán éxito de
poca duración, pues son demasiado
extrañas y extremadas para que sean
aceptadas generalmente. Pero estas mis·
mas observaciones se hicieron sobre la
falda llamada &lt;micaret(&gt; que también

chiffcn coral. La falda fs
larga_y lleva uca cauda
pequeña que solo mide, a
la e~palda. diez cectíme·
Iros. Los pies pasan por
aberturas estrechas que
apenas permiten que pase el pie. Sobre
esta falda de chiffon va ura túnica de
cuentas que se gradúan en color. siendo
· coral en la cintura, y terminando en tono
iridiscente en el borde que llega a la
rodilla.
El corpiño es de chiffón crema en la
parte superior, y las mangas también
son de esta tela. De les hombros caen
hilos de cuentas que rno iridiscentes en

a ninguna otra mo·
da o estilo, cre~do
por otros modistos;
y auoqoe sus crea·
cienes no sean dura•
derasy con frecuen•
cia son demasiado
estrambóticas para
ser aceptadas, siem·
pre llaman la aten•
ción, provocan las
críticas.y mantienen
el nombre de Poiret
ante el público.
Muchos de los modistos q ue hace lar·
.go tiempo tienen es,
-r.tb'l'!reida su fama
en París, 'Consideran
a P&lt;iiret como un
charlatán, y afirman
que no es un artista, pero lo cierto es
que no hay otro
que pueda campa·
rársele como anuo·
ciaote hábil y capaz,
Hermofa plana de artíoulos de uso y de to·
que sabe llamar la
cador para las damas
atención de todo P ...
rís y del mundo en·
tero.
fué preS€ ntada por este
El bolero, que había eftado anunatelier, y que ha hecho fu· ciándose, ha llegado ya, y parece que
ror Esta falda, con su ex· permanecerá latgo tiempo, 'pues esgra·
t~aña forma acompañada, cioso, cómodo y fácil. Hay una decena
alambrada en el borde in· de variedades en su corte, y se le con·
ferior de la túnica, sus fec:ciooa, no como parte del traje, sino
recogidos y pliegues y otras como, uo abrigo que puede llevarse eco
rarezas, fué declarada &lt;im·
posiblt&gt; y casi todos los
modistos se pronunciaron
contra su adopción. Pero
a pesar del ridículo con
que fué recibida
del d~sdé:i de los
creadores de modas, la falda &lt;mio atete&gt;
es Ja que.ha teuido mayor_ éxito.!. el que
se ha prolongado por vau_o~ anos y. se
usa aún, y en toda probab1hdadsegu1rá
usándose por otra temporada, a lo me
nos.
Hay una cosa de la que se puede _es•
tar seguro: cu'afquier estilo o mod_a 1m·
plantado por Poiret no será seme¡aote•

y

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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