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~:======~
omBCTOBI

.A.DMINISTn.&amp;.DOB1

A, hteb.an Abella,
'&lt;"===== ~
Alfo II.-N9 23

TOMO IV

11

MEXICOl"Año, $6,00; Semestrei $1,00; Número suelto, $0,50, - UTRANJfRO: Año, 24 francos; Semeslrei 12

AÑO NUEV

.i

Capillt Alfo._

I

1

1

N año más!

Nos
hemos despedido, no sin
cierta tristeza del año
que ha expirado y vemos ya en nuestro almanaque la primera
hoja, la primera página del año que empieza.
''Feliz año nuevo"
dicen las tarjetas de
felicitación que nos envían nuestros amigos,
y al leer esta frase, tan
gastada, que enlama- f
yoría no produce ya li
impresión ninguna, no podemos
menos de meditar un poco y pensar si en realidad nos traerá alguna dicha el año que nace.
-Por muchas que sean nuestras penas, hay siempre en el
fondo de nuestra alma alguna
esperanza de felicidad, algo así
como un rayo de luz que algunos
ven muy cerca, c~si al alcance
de la mano, en tanto que para
otros está lejos, muy lejos; pe-

B ~ ~ -..~ - -

ro, cerca o lejos, para·
todos existe, para todos brilla.
Al mirar la aurora
del año nuevo, parece
como que esa luz surge con más claridad,
y contemplándola con
los ojos del alma, soñamos, espernmo::. y_ue
en este año, habrá de
trocarse en realidad
esa esperanza.
No es i usto recordar
aquí con cruel excepticismo las .des-ilusiones
que otros anos nuevos" nos han traído. P ensemos,
esperemos que éste nos traiga
felicidades, que nos ofrezca una
vida sonriente.
Para nuestros lectores, -para
los amables lectores de COSMOS
Magazine, así lo deseamos de todas
veras. Que el amanecer de este
año, sea para ellos el despertar
de n n año de ventura, que sus
ilu~iones se realicen, que la vida
les sea grata. ¡Feliz año nuevo!
...

\

1

\.

1

''

-

�WOODROW WILSON

•

""' .

Woodrow Wilson, dictador

I

Por el Dr. LUIS LARA PARDO

I

quienes todavía piensan que
el Gobierno de los Estados
Unidos representa la más avan·
zada y perfecta forma de gobierno democrático, el solo título de es·
tas líneas resulta una herejía. ¿ Cómo es
posible, se dirán, que en el país de la Jj.
bertad, la cuna del gobierno republicano en su moderna forma y después de
un siglo de funcionamiento de esta organización política avanzada, pueda florecer aquí una dictadura? ¿No se nos ha
dicho que éstas son frutos de otros climas, de otros suelos, de las embriona·
rías y deformes democracias latinas de
América?
·
Y sin embargo, W oodrow Wilson es
un dictador. No lo es a la manera de los
nuestros, que pasan sobre las formas lo
mismo que sobre los principios, grandes
o pequeños, fundamentales o secunda·
rios; que reprimen a fuerza de sable la
opinión pública, disuelven a cañonazos
congresos, legislaturas, ayuntamientos;
derrocan ruidosamente autoridades; aprisionan y fusilan caudillos.
Woodrow Wilson es dictador a lamanera yankee .
La fórmula americana · ha sido siem·
pre el gobierno por un partido, la cual
no es ciertamente la más avanzada, que
ARA

I

se realiza únicamente cuando todos los
intereses, grandes o pequeños, tienen
representación, voz, participio en el fun·
cionamiento gubernamentar: La democracia americana se ha detenido-en
cuanto se refiere al organismo nacionalen la etapa del gobierno por un grupo
que se supone representante de los inte·
reses de la mayoría, y que hace abstrae·
ción completa de la minoría restante.
Pero aun dentro de esta fórmula misma, el gobierno de Wilson ofrece una
anomalía curiosa. En las elecciones que
lo llevaron al poder la votación fué co·
mo sigue:
Wilson, demócrata . .. ... 6.293. 120
Taft, republicano . . . . .... 3 .485.082
Roosevelt, progresista
(facción de los republicanos) ...... . ........ 4. n9.582
Debs, socialista. . .. . . . .. 901.839
Otros candidatos. . . . . . . . 235.000

-'l

Es decir: que de un total de más de
15 millones de votos, Wilson recibió

únicamente algo más de seis millones, o
sea casi un 40% de los votos.
La victoria de Wilson se debió, indu·
dablemente, a la desorganización de los
republicanos que se dividieron . en dos
facciones, una en favor de Roosevelt y

I
Recibido a última hora este trabajo de nuestro estimado amigo y colaborador el Dr. Luis/"-~ 1_.
I;ara Pardo, retiramos nuestro artículo sobre La Políti'ca del Dallar, que insertaremos en el número
~
próximo, para dar cabida al del Sr. Lara Pardo, de suma actualidad en estos momentos.
'•

la otra de Taft. Entre ambas recibieron de Taft: «El país está en plena prosperi·
más de 7 millone~ y medio de votos, o dad, no quíere experimentos aduanales
sea un millón y cuarto más que Wilson. peligrosos». Y ~n la esquina inmediata
Por la misma causa, agravada con el el orador socialista vociferaba con igual
anticuado sistema electoral en vigor, los crudeza contra las dos grandes facciones
demócratas quedaron dominando en el de la burgues:a opresora; pero también
Congreso. Así resulta que los siete y vanamente: el socialismo político no
medio millones de votantes republica • prospera donde el oro corre a raudales y
nos, conservadores y progresistas, no es la ambición suprema de "todos.
tienen más que 144 diputados y 45 seEntre los mismos demócratas, los hanadores, mientras los seii millones de bía de diversos matices, y Wilson era
votantes demócratas están representados elemento radicalismo. No era popular.
por 49 senadores y 291 diputados, y el Prueba de ello es que al comenzar lavomillón de socialistas, que representa un tación en la asamblea nacional democrá·
8% de la población total, no tiene repre· tica, recibió menos votos que Champ
sentación alguna en el Congreso.
Clark, el brillante corifeo parlamenta·
El presente gcbierno de los Estados rio, hábil político que desde hacía vaUnidos es, pues, un gobierno de la mi- rios años mantenía en alto la bandera
noría demócrata, impuesto por una serie del democratismo en la Cámara de dipude circunstancias fortuitas. Todavía, tados. Pocas convenciones ha habido en
Woodrow Wilson representa unafacción que la votación sea más reñida. Los
dentro de esa minoría. Wilson encarna· delegados en sesión permanente, sooor·
ba, en la campaña electoral reciente, taron 46 votaciones y la mayoría espe·
ciertos principios radicales, teóricamen· raba que de un momento a otro surgiera
te muy avanzados pero, como todos los un candidato de transacción.
principios avanzados, fuera del alcance
Fué sólo al declarar Bryan casi abierdel gran público.
tamente que se apartarían, él y sus muDestacábase en•su plataforma la cues· chos amigos personales, sino se nom·
tión aduana!. Cierto, ciertísimo que la braba a Wilson, cuando finalmante la
tarifa proteccionista es un im,trumento convención cedió, temero,c;a de un fraca·
de injusticia para despojar al público en so más tremendo y desastroso del que
beneficio de una clase. Pero una de las había ocurrido días antes en la convenclases beneficiadas es la de los agricul • ción republicana.
tares. La otra, la industrial, pregonaba
Así entró Wilson a la Presidencia.
que sin la protección aduana! se vería
En el poder ha desplegado dominado·
obligada a reducir los salarios. El agri- ra influencia, más que ni:igún otro presicultor se veía, pues, amenazado de com- dente, más que Jackson y t!Roosevelt,
petencia extranjera y el obrero tenía la sobre las cámaras ·legisladoras. Confiado
consecuencia inmediata, la única tangi- en su influencia personal, que considera
ble para él: la disminución de los sala- decisiva, introdujo desde luego una inonos.
vación: la de entrar en comunicación
Contra estos sentimientos, y en medio personal y directa con los miembros de
de la prosperidad general, nada podían ambas cámaras, presentándose él mismo
los discursos académicos. las estadísti · en los salones del opulento capitolio, ya
cas comparati vas, las argumentaciones sea a leer sus mensajes, ya a conferende los oradores. Los administradores de ciar privadamente con las comisiones. La
la campaña electoral quisieron emplear tibia oposición de.los desconcertados re·
un sistema objetivo Abriernri. una.expo- publicanos y progresistas, llama irónicasición con el pavoroso título de «El cuar- mente a sus mensajes, «discursos de la ·
to de los horrores», donde intentaban corona», µor la intención de subrayarlos
demostrar que sin 12. tarifa proteccionis- y reforzarlos con todo el prestigio persota ciertos artículos bajarían de precio. nal del ] efe del Estado.
No llamó la atención. La gente entraba,
El congreso, como en nuestras dictaduveía aquello y salía escéptica, y pocos ras, murmura, cuchichea, apenas esboza
pasos adelante tropezaba con el gran le- gestos de impaciencia, y al fin se some·
trero, el arma verdaderamente efectiva te. La supuesta independencia de los

�COSMOS

poderes preconizada por la constitución, oposición que en ciertas localidades des·
piertan las medidas radicales, extraordi·
no existe; no puede existir. Detrás de la
narias, tiránicas de Mr. vVilson. Tal
ley suµrema están los reglamentos parlaaconteció con algunas cláusulas de la
mentarios, hábilmente hechos para concentrar el dominio de las cámaras en tarifa reciente, y lo mismo ocurre ahora,
unos cuantos hombres. Bajo el régimen más intensamente, con la reforma bancaria. Diputados y senadores ha habido
republicano, era el presidente el «SpPa·
ker», quien dominaba gracias al regla- que, recibiendo notificaciones explícitas
de sus resp ctivos distritos, exigiéndoles
mento y al control de una comisión encarla oposición a ciertas medidas, so pena
gada de preparar los detalles del prograde perder la esperanza de reelección, se
ma parlamentario. El di1mtado Cannon
decidan a oponerse con tenacidad. Confu é a!-Í durante mucho., años el «Czar d,-1
tra éstos, el dictador Wilson esgrime
congreso». El · mismo viejo parlamenta·
una arma poderosa, el llamado caucus, y
rio acaba de decir con mucha gracia: «Mt
un argumento escolar, sofístico desde el
llamaron Czar del ct&gt;ngreso, pero a decir
punto de vista general, pero efectivo des·
verdad. Woodrow Wilson me ha dejado
de el punto de vista político- «Nosotros,
pequeñito».
dice Wilson, venimos al poder por la
Es que Wilson ha abandonado resuel- fuerza de un partido, debemos, pues,
tamente los viejo3 métodos por los cua - obrar como partido y no individualmenles la infüiencia presidencial se ejercía te»,-nueva forma de expresar lo que
indirecta, reservada, discretamente sobre Luis XIV dijo en galana y original for·
el congreso, respetando en lo posible las ma: el Estado soy yo. El caucus es una
fórmas prescritas por el principio funda- conferencia de partido, que se efectúa
mental de la división de poderes. vVilson entre los diputados o senadores de una
proclama ahora que siendo éste un go- misma designación política, ya sea en
bierno de partidos, el dominio absoluto público o en secreto, y en la cual to·
corresponde al jefe· del partido.
dos se comprometen solemnemente a so·
¿ Cómo puede hacerlo en este país, que meterse de antemano a las decisiones de
se supone libérrimo? El medio es muy la mayoría, aun en contra de sus convicsencillo: por la distribución de em¡.,leos. ciones personales. Gracias a esta triquiEl presidente, en conformidad con la ley, ñuela ha podido Wodrow \i\Tilson domiy a veces sin este requisito, dispone de nar en absoluto en el Congreso. La
un número muy considerable de empleos mayoría, especialmente en el senado, es
que de propósito se han dejado fuera de tan exigua, que la deserción de cuatro o
lo que se llama el «Servicio Civil», o sea cinco demócratas daría al traste con el
el escalafón sujeto a reglamento especial. programa Wilsoniano. Espíritu eminen·
A esos empleos que . forman el botín de temente dominador, Wilson no ha repa·
toda campaña presidencial, se les da el rado en recurrir a medios casi pueriles,
nombre de patronag-e, y se distribuyen para imponer su voluntad al congreso.
invariablemete por conducto de los dipu· Ha impedido que las cámaras se clausutados y senadores, que a su vez los em· ren temporalmente par.a las vacaciones
plean para favorecer a los iefés de parti· de Navidad; ha mantenido ambas cámado, en sus respecti.:os dist~itos. Es claro ras abiertas continuamente, en sesión
que el patronag-e no se da a ciegas, sino extraordinaria primero, y en ordinaria
que va directamente a los adictos. ¿ Có· ahora, como para castigar la rebeldía &lt;le
mo podría un diputado o un senador que los republicanos, que han de ser sus
por la mañana ha estado en la Casa naturales opositores y de unos cuantos
Blanca implorando lugares en el presu- demócratas cuya influencia en las localipuesto, pa"ra sus electores, ir en la tarde dades de origen, peligra por ciertos rasa votar en contra de cualquier medida gos de la legislación bancaria pendiente.
que Wils · n recomiende por medio de su
Y así va la farándula. Así se mueve
reconocido portavoz, el diputado Under· este mecanismo político que, visto a distancia, nos deslumbra con sus oropeles y
wood?
Hay casos, sin embargo, en que los nos aturde con ~us fanfarrias de libertad
beneficios del patronag-e no compensan la y de justicia.

NOTAS EXTRANJERAS
Por MANUEL MUZQUIZ BLANCO

Las mujeres Y el Sport

Las lectoras, y también algunos lecto·
res de los que nos bravucone~ por esas
eminismo tiene manifestaciones calles de Dios, sentirán un cierto calos -.
menos esca_ndalosas Y menos peligrosas frío de horror al leer que estas señoritas .
-para las mo~.,.,,,.-=-=---.__,___
hicieron 1:1 na 1•
centes cuando
-,,,:ff
•
..
/
'
ascenc'íón de
más de cuatro
mil metros ,
La ascenci6n
fué en el J ung·
frau, en uno de
los sitios más
peligrosos que
se conocen; y
e llas, sor¡: d"'·
do, la sa ~ 0
sel, ;;as, smo
lo tJ .cho, see dos corala C)
El f

~:,nte,

co~o
ter sue copian
a c~~olario de
to, f casaron
cecitr e~taban
ti ero o del otro
lugar, ~l vivir
como gimnas tas, como nadadoras y como alpinistas,
en los grandes
concursosmundiales.

Una de las más atrevidas proezas del alpinismo femenino.

Esta página nos muestra a dos .óve1
nes a I emanas, entregadas a un peligroso
deporte: el del Alpinismo.

de S•
guía lcÍo de
más de u\ncie·
gedia del los
nismo.
la
Como la r
jer siga fot

, . en los peligros y el
taleciendo
e
espmtu
cuerpo en los
deportes, mala la van a pasar los hombres del siglo próximo.

�COSMOS
CRONICA EXl'RANJERA

Del Canal de Panamá

I

¡

El jalifa de Tetuán, acompañado de su séquito, saliendo de la Mezquita
después de celebrar la Pascua del carnero.
'

,

'

t

De la exposición panameña, cuyos trabajos acaban
de inaugurarse, saben ya
bastante nuestros lectores
por las frecuentes informaciones periodísticas .
Hoy damos en esta pági na dos interesantes fotof;ra·
fías de aquellos I ugares:
una del momento en que el
Presidente de la República
de Panamá inaugura solemEl Presidente de la República de Panamá, inaugurando los
nemente los trabajos de
oficialmente los trabajos de construcción de la
construcción de la Exposi Exposición Nacional.
ción Nacional y otra del dique Gamboa, que el Presidente Wilson, desde .su palacio de Was- ma de alta política, y bajo cada una de
hington, hizo volar.
estas novelas amorosas, que tienen por
La importancia mundial de este faro, escenario los palacios reales y las playas
que mano de hombre ha abierto para que de moda, suele haber todo un «caso» diunan sus aguas los océanos, da intere- plomático resuelto gracias a la carita in·
santísima actualidad a todo lo referente génua de una princesa rubia y a la sana la Exposición de Panamá.
gre ardorosa de un príncipe galán. Pero
aquí ha habido algo más para que la voluble atención europea no abandone a la
Boda de Príncipes
real pareja: la notoriedad del padre de la
Después de muchas semanas, las re- desposada, ese Kaiser de bigotes altivos
vistas europeas aparecen llenas de infor- de soldado de Flandes y de espíritu libémaciones gráficas sobre el enlace de la rrimo y audaz, y sobre todo, que la boda
princesa Victoria Luisa, hija del Kaiser, de estos príncipes jóvenes no ha salido
con el Príncipe de Cumberland.
toda del misterio de las cancillerías, sino
Estas bodas principescas siempre son también, un poquitillo, o un mucho, seacontecimientos de resonancia en la bue- gún las gentes, del misterio de dos corana Europa tradicionalista, como que en zones.
cada una se resuelve más de un probleSe enamoraron sencillamente, como
dos burgueses que copian
.,~ cartas del Epistolario de
los Amantes, y se casaron
por eso, porque e~taban
enamorados el uno del otro
y no les venía mal vivir
juntos.
Así que, si al Palacio de
Brunswick, donde encie·
r:.ran su vida amorosa los
nuevos soberanos, no va la
razón de Estado a deformar
la pureza de su amor, los
príncipes serán felices, en
pleno alcázar, como dos
campesinos enamorados bajo el techo de paja de una
Dique Gamboa, que hizo volar el Presidente Wilson,
cabaña.
desde su Palacio de Washington.

�LA EXPOSICION UNIVERSAL DE PANAMA

La Exposición

de Panama y

Universal

el Pacifico
Por N.O. GUILLE

El Palacio de fiestas, capaz para

~

la extensa llanura que
media entre el Presidio y el puesto militar
de Fort Mason, en las
or illas de la pintores·
ca bahía de San Francisco, en la parte in·
terna y muy cerca de
su Puerta de Oro, y limitada al Sur por
el vistoso anfiteatro de la parte alta de
la ciu dad, vese ya surgir la que ha de
ser en 1915 la ciudad mágica de los pa·
lacios de la 'g randiosa Exposición Uni •
versal de Panamá y el Pacífico, cuya
magnificencia ha de ser digna del gran
acontecimiento que está llamada a con-

10,000

los lectores que se propongan gozar en
1915 de un espectáculo nunca visto y di fícil de repetirse, que ha de formar épo·
ca en los anales de la historia de los
acontecimien tos mundiales, y que al
mismo tiempo sea para los que no puedan por sí mismos admirarlo una repro·
ducción tan exacta, que les permita go·
zar en su imaginación desde su residencia, de todo cuanto ha de realizar se en
San Francisco, desde el 20 de Febrero
a l 4 de Diciembre de r9r5.
Y para que no ocurra en la futura lo
que en muchas de las pasadas exposi·
ciones ha suce'.iido,que el día de su aper tura muchos de los más importantes de partamentos se han exhibido incompletos
y no pocos de los más hermosos detalles
sin concluir, todas las disposiciones necesarias están tomadas para que el faus to día de la solemne inauguración, la
ciudad nueva de los regios palacios dP.
la Puerta de O ro, se presente ante e l
mundo ataviada por completo con todos
sus maravillosos adornos y soberbias ga l as, de tal forma que las mi riadas de vi ·
s itantes que vengan a gozar de la alegre

'

espectadores.

memorar la apertura del Canal de Panamá, la obra maestra de la Ingeniería
moderna, soberbio y saliente corona·
miento de todos los adelantos y maravillas del presente s iglo .
Aunque los trabajos en mayor escala
sólo han comenzado hace muy poco
tiempo la actividad que se nota ya en
toda la esplanada de la futura exposición, sobre ser interesante en su estado
actual, demuestra con toda evidencia que
en el plazo previamente fijado de mediados de Julio del año próximo venidero
de 1914, han de quedar concluidos todos
los proyectos estudiados y detallada·
mente realizados por una comisión de lo

El Patio de Festejos, una de las obras arquitectónicas más bellas de la Exposición.

1289

Una de las torres que marcarán la entrada
al Patio de las Palmas.

~ás selecto entre los arquitectos, ingemeros, constructores, artistas y organ izadores de la gran feria mundial, que
hace más de un año vienen trabajando
en ellos y que por sus interesan tes y
~cabados bocetos, permiten prever, con
igual certeza cual si se tratara de una
construcción ya en pie, lo que será una
v:e.z terminada la inmensa .c0lonia 1nter,
nacional, la esplendente exhibición de
todos los adelantos y perfeccionamien·
tos de la humanidad, albergados en sunt~osos edificios de gigantescas proporciones y belleza sin igual.
Dejando para otros artículos subsiguientes detallar cada una de las difer~n~es secciones de la Exposición, nos
limitaremos en este compendioso avance
a dar una idea general de su distri bu·
c ión, de su importancia y de su organización, que rermita concebir noción
exacta de su conjunto y sirva como de
ír_idice sumario de las futuras descripc10nes, a modo de guía antici pada para

El Patio de las Palmas mirando al Sur hacia
el Palacio de Horticultura.

�!290

r

COSMOS

fastuosidad de la apertura, encuentren y
puedan admirar la Exposición sin la más
mínima deficiencia.
Los terrenos destinados a la celebra ción de la feria del mundo alcanzan una
superficie de próximamente 250 hectá·
reas, con un frente sobre la bahía de
unos cinco kilómetros por un fondo de
un kilómetro y medio, más una parte de
la jurisdicción del Presidio y otra, al lado opuesto, al Sur de Fort Mason. Este
vasto emplazamiento estará dividido,
por decirlo así, en tres grandes secciones. Formará la parte central de la
Exposición un inmenso rectángulo
constituido por los palacios de las
exhibiciones de Agricultura, Artes Liberales, Manufacturas y
Medios de Transporte, los
cuatro que encerrarán el
gran patio central de di-

primeramente dichos de Agricultura y
Artes Liberales al lado opuesto.
La fachada Norte del patio de honor
estará abierta a la bahía por una amplia
avenjda, en cuya entrada se halJará la
columna colosal del Esfuerzo Humano;
la fachada Sur del mismo patio conten ·
drá el alarde arquitectónico más notable
y atrevido de la Expo~ición, la gigantesca torre del Palacio de la Administración, de 122 metros de altura, que, dominando todo el conjunto, será un prodigio de arquitectura, con una ornamentación de estatuaria, frisos, columna·
tas, frescos y mosaicos del mayor mérito y exceucional riqueza, coronada
por un inmenso y artístico grupo
de figuras sosteniendo un g lobo colo~al, símbolo del mundo. A ambos lados del patio
' central darán acceso a los

El hermoso Palacio de Ho_rtÍC\lltura, que será en su mayor parte de cristal,

ti

mensiones iguales a la Plaza de San Pedro de Roma, que será el Patio de Honor, denominado el Patio del Sol y de
las Estrellas, cuyo tema arquitectónico
será la unión de Oriente con Occidente
a través del Canal de Panamá. Otros
dos grandes patios laterales, encerrados
así mismo dentro del gran rectángulo
central, serán, el del Este el Patio de
los Festejos, rodeado por los palacios de
Minería y Metalurgia e Industrias Varias, al Este, y los ya enumerados de
Transportes y Manufacturas al lado
opuesto; y el Patio del Oeste o de las
Cuatro Estaciones, que limitarán en su
parte occidental los palacios de Educación y Productos Alimenticios, con los

patios del Este y del Oeste dos regios
arcos triunfales, mayores que el del mismo nombre existente en París, cuya arcada medirá 30 metros de altura, y que
por sus preciosos bajorrelieves y bella
estatuaria simbolizarán respectivamente
el Oriente y el Occidente.
Al Norte del gran rectángulo central
de los ocho palacios enumerados se ex·
tenderá una vasta esplanada, a modo de
&lt;parterre&gt;, de 90 metros de anchura,
desde donde podrán contemplarse las
fiestas marítimas, como las revistas na·
vales, las regatas y los fuegos artificiales acuáticos. Esta esplanada estará limitada al Este .por los desembarcaderos
de los Ferris de la Exposición y por el

LA EXPOSICION UNIVERSAL DE PANAMA

1291

puerto especial para los servicios de la una reproducción de las célebres y granmisma, y del lado Oeste por otro puerto diosas termas de Adriano y Caracalla de
destinado a los yates, el cual dará fren- la antigua Roma. Al Sur de la sala de
te a otro gran «'parterre&gt;, cuyo lado oc- máquinas estará el Palacio de los Autocidental limitará el hermoso y caracte- móviles, así mismo de grandes dimenrístico edificio de los Condados de Cali- siones y cuya arquitectura y tema de orfornia, construido según el estilo de las namentación serán una apoteosis del
antiguas misiones.
triunfo colosal del hombre sobre la tieAl Sur del rectángulo central se ex- rra, con un extenso friso en bajorrelieve
tenderá un inmenso jardín tropical en el representando la historia de los medios
que estarán emplazados, al Este el Pa- de transporte, desde la vetusta carreta
lacio de Fiestas,
hasta el moder·
con una inmensa
nísimo automósala capaz para
vil. Detrás de es·
contener cómo·
tos dos palacios
dament~ más de
estará el recinto
diez mil espectade las llamadas
dores, y al Oesconcesiones y el
te el Palacio de
de los recreos y
H ortic u I tura,
divertimientos,
grandiosa consdonde el más
trucción de crisexigente en contal, cuya enorme
t rar á cuantos ·
cúpula, brillanmedios de solado a los reflejos
zarse puedaimadel sol, o a los
ginar, estando
esplendores de
,
esta parte de la
la profusa ilumi;.. ,Jt:xposición en el
nación noctur·
'~v·extremo Este de
. .,..
na, será una de
sus terre0os, prelas notas más ricisamente al Sur
sueñas de la Ex·
de Fort Mason
posición. A la
y dándole accesalida de los dos
so inmediato la
patios interiores
gran avenida
del Este y del
Vanness, una de
Oeste dando aclas principales
ceso al jardín
víasdeSanFran·
tropical del Sur,
, cisco para con habrá otros dos
&lt;lucir a la ciupatios, que con
d_ad de los palasendas torres
cios.
italianas y suor·
El ala Oeste
Arco de triunfo del lado Este del gran Patio de Honor.
namentación cade la Exposición
racterística se·
estará ocupada
rán dos verdaderas maraviÚas de arqui. por el Palacio de Bellas Artes, edifitectura y vegetación.
cio de forma semicircular, al frente de
Completarán este grand ioso cuerpo cuya fachada principal habrá un incentral de la Exposición las dos alas la- menso estanque con grandes grupos de
terales, conteniendo la del Este el gi • estatuaria y plantas acuáticas. Detrás de
gantesco Palacio de Máquinas, el mayor este palacio, bordeando una gran avenide los edificios de madera construidos da así mismo semicircular, en la parte
hasta el día, ya casi totalmente en pie al más próxima a la bahía estarán los papresente, que mide 320 metros de longi · bellones_ de .los estados de la U nión y
tud por 120 de anchura y 40 de alto, y más hacia tierra los de las naciones excuya suntuosa arquitectura romana será tranjeras, que constituirán en conjunto

I

�LA EXPOSICION UNIVERSAL DE PANAMA

COSMOS

duda alguna la más grandiosa de cuantas han tenido lugar hasta el día, para
cuya celebración se ha destinado lo cifra
fabulosa de cincuenta millones de dólares.
Aparte de la Exposición se construirá
en el centro cívico de San Francisco un
suntuoso &lt;Auditorium» destinado a gran·
des fiestas musicales y a los congresos
mundiales ele todo género que han de celebrarse en 19 r 5, cuyo costo será de un
millón de dólares.
No ha de ser posible que exista quien
no sienta interés por esta gran fiesta del
mundo y por presenciar todas las cele·
braciones que han de formar su nutrido
y atractivo programa, en el que no ha·
brá de faltar nada de cuanto pueda ima •
ginarse en todos y cada uno de los ramos

1293

del saber, de la industria, de las artes,
de los deportes, de las diversiones, atrae·
tivos y curiosidades. Y como la Exposi·
ción será tan compendiosa que lo abar·
cará todo y al par tan metódica que lo
exhibirá todo con el debido orden rela tivo y una completa progresión escalo·
nada; y los palacios de la nueva ciudad
de la Puerta de Oro, además de ser un
portento de arquitectura, de pintura, de
escultura, serán con sus patios y jardines otro portento de jardinería y esta·
tuaria, con su grandiosa, nueva y sor·
prendente iluminación; formarán todos
juntos una verdadera y viviente encielo·
pedía, la mejor y más completa de las
bibliotecas donde poder encontrar todas
las enseñanzas de la vida, presentadas
de un modo insustituiblemente sugestivo.

El Palacio de los Autom9viles, uno de los mayores edificios que se construyen.

gran camp0 de maniobras del Presidio,
donde tendrán lugar las revistas milita·
res de que formarán parte tropa.s de to·
das las naciones en competencia, com·
pletarán el ala occidental del vastí~i~o
emplazamiento de la futura Expos1c1ón
Unive~sal de Panamá y el Pacífico, que
como puede verse por el resumen que ~e
su distribución queda hecho, será srn

un barrio verdaderamente regÍO de resi·
dencias señoriales. Más lejos Y ~e la
parte del mar tendrá su e,mplaza~uento
la exposición de ganadena y ammal~s
domésticos, que ocupará una superficie
de m'ás de ocho hectáreas y será la más
comµleta que se ha.ya presentado en to·
das las exposisiones. Y finalmente, un
campo de aviación, un hipódromo y el

BIBLIOGI~A:B'IA
Sistemas Modern()S se titula una importante revista que en la actualidad está
publicando la casa Max Otto. Hemos
recibido el cuarto número de esta publicación y con gusto celehramos esta oportunidad que nos permite hacer mención
de ella. Sistemas Modernos abunda en
lecturas de gran interés para los hombres
de negocios, y esperamos que éstos le
"'presten la atención que se merece.
Entre los artículos que contiene el número a que hacemos mención, hay uno
titulado La Iniciativa en el empleado, escrito a propósito de una interesante car·
ta del Sr. Alberto R. Thomson. Este
artículo encierra observaciones de posi •
tiva importancia.
~

**

Acusamos igualmente recibo de las si-

El gigantesco Palacio de Máquinas será una reproducción de las célebres Termas
de Adríano y Caralla,

\

guientes pub! icaciones, de las que no ha·
cemos comentario especial por ser ya bien
conocidas del público.
Gakuto, importante magazine que se
publica en Tokío; América, revista de
Nueva York; Mercurio, magazine de Nueva Orleans; Cuba y América, de la Habana; Boletín Oficial de la Secretaría de
Relaciones Exteriores, número correspondiente a septiembre, con abundancia de
datos; Revista Dental, de la Habana;
Renacimiento, notable publicación de
Buenos Aires, y Revista Comercial, de
Sevilla.

***
Nebulosas, libro de poesías, original
del señor Atenedoro Gámez. A última
hora hemos recibido esta publicación.
Algo diremos de ella en nuestro próximo
número.

�En la _Catedral

de Colonia
NOTAS DE VIAJE

L

alegres campanas de Colonia
despiertan al viajero español con
un halago que evoca la patria: el cam·
paneo de la Catedral, del Seminario, de
veinte iglesias más, suena a Avila, a
Toledo, a León la romántica; suena a
teinos viejos, a ca1les silenciosas, a plazas donde nace la hierba, a canónigos
graves que van al coro. Es domingo; el
viajero, alegre como un pájaro, entra en
la Catedral. Entonces está henchida con
el canto solemne del Credo católico: las
voces de los niños de coro salmodian el
gozoso artículo de la resurrección: Y reAS

sucitó al tercer día, seg-ún las Escrituras:
y luego,: i Yascendzó a los cielvs! congozo sobreagudo, que engendra en el alma
una emoción hacia lo alto, perfumada,
leve, como nube de incienso. Eritre las
hoja.s de cardo y roble que están enguirnaldando las ojivas, hay una indudable
palpitación jugosa;, rojos, oros y azules
se estremecen en los ventanales heridos
por las voces pueriles; la Catedral ente·
ra vibra con el coro; y el Oficio, como
una melodía, se desenvuelve lentamente
en curvas de río, movientes y ondulantes; aún suavizadas por el oro viejo so·
bre el morado de los ornamentos en este
tiempo de penitencia. Luego, el silen·
cio; el pueblo fiel desciende con runrun
de abeja las escalinatas, sale a la plaza
bañada en sol primaveral; la Catedral se

ha quedado sola; en la honda y alta nave se va entrando el silencio; y entonces
se oye el rumor de fuera, la ciudad que
vive, el viento que se enreda en el encaje de arbotantes, pináculos, torres y
cresterías, como el rui~o del mar ... idel
mar! Y el viajero solitario se siente dentro del templo maravilloso como en una
nave, traído y llevado sobre las aguas;
sí, en los ventanales se pintan sombras como de vela; mirando a lo alto fijamente, los nervios que se enclavijan en los
rosetones como manos cruzadas para la
oración, los haces de columnas, los muros que se adivinan frágiles, parecen ondular y mecerse. La ilusión de los ojos
lleva al alma dentro de la nave mística y
allí la enclava en arrogante gesto de
buen navegador, firme, ¿ sobre la roca?
¿sobre las olas?; de to.dos modos, bien
cerca del trajín de las aguas, adivinando espumas que no ve, aspirando bocanadas de un aire nuevo y fresco, de una
fragancia abrileña y salina, formando a
compás del imaginario vaivén, mientras
los labios rezan y las manos se juntan,
pensamientos con olas en los que va toda la gaya policromía de los rayos de
sol que han pasado por los ventanales y
que ahora se destrenzan sobre las piedras grises.

G.

MARTÍNEZ SIERRA,

�LA OPERA EN MEXICO

LA OPERA EN MEXICO

~11
,
1f fft
1

vetusto Coliseo, que en más
de una ocasión,' ha abierto sus
~ puertas para dar paso a la troupe de artistas, que de allende los mares,
nos han traído, con el prestigio de su
nombre, su exquisito arte, pregonando
así, y de un modo elocuente, la cultura
artística de la vieja Europ3., alberga por
hoy a un grupo de artistas mexicanos,
que sin más anhelo que el de laborar en
pro de nuestro incipiente arte racional, ni
más ambiciones que rendir culto ferviente a los maestros que han inmortalizado
su nombre, como Verdi, Bellini, Donizzeti, Puccini, etc ., se
han congregado en homogénea compañía
que preside la distinguida cantante vera·
cruzana María M. de
la Fraga, quien, pri·
mero en el Teatro Colón, y ahora en el Arbeu, ha escuchado el
aplauso del público,
que ve en ella, no ya
una esperanza, sino
una verdadera gloria
del teatro nacional, ya
que posee todas las
José G.
cualidades que para
ser una cantante de
primo carie/o exijen los cánones del arte.
La lucha para ascender por la escala
del triunfo en un medio tan difícil como
el nuestro, tiene que ser formidable, y el
que sale avante de la prueba, debe ostentar en sus sienes el galardón de la Vic·
to ria.
María de la Fraga es una artista a
quien, aun los públicos más exigentes de
Europa, consagrarían. En «Lucia de Lamermour» luce los prodigios de su garL

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ganta, y en el famoso «rondo», de esta
obra, lleno de dificultades, como es bien
sabido, demuestra sus excepcionales facultades, al grado de que, el público, sin
hacer comparaciones que siempre resultan odiosas, juzga que no desmerf'ce de
los cantantes que, como la genial Luisa
Tetrazzini, lo han enloquecido cantando
ese bellísimo «spartito».
María de la Fraga ha hecho una verdadera creación de «Sonámbula». En
«Rigoleto» ha conquistado uno de sus
triunfos más seguros, y en el «Baile de
Máscaras» ha hecho
tales prodigios, que
sus éxitos anteriores,
con haber sido tan
bien ganados; han empalidecido, pues la interpretación del bello
«sµartito» Verdiano,
~uperó a los anterio·
res,
La Compañía de
Opera cuya labor brevemente reseñamos
dejando para plumas
más idóneas la difí·
cil tarea de hacer la
verdadera crónica, ha
merecido la protección del culto MinisAragón.
tro de Instrucción Pú·
blica y Bellas Artes, Lic. D. Nemesio
García Naranjo, quien no obstante_ las
árduas labores que pesan sobre él, con·
sagra, como buen artista que es, sus horas de recreo, a dar al espíritu breve
solaz. Que:
«Jo spirito ama l'arte
como gli ucceli Je fiori».
El señor Lic. García Naranjo, no obstante las aflictivas circunstancias por que

1297

ciendo cuanto de noble, cuanto
de alto habíamos conquistado!
Debe también mencionar el
reseñador, los nombre5 de dos
artistas que, por manera exquisita h~n. .. cooperado para
que la Compañía de Opera de
Arbeu, continúe en su alta labor de cultura: el elocuente tri·
buno D. José María Lozano
actual Ministro de Comunica:
ciones, Y honra del Parlamen·
to mexicano, y su Secretario
Particular, el reputado v ta·
lentoso poeta D. RafaeÍ Ló·
pez, cuyas jqyas literarias han
en.gal~nado casi todas las pu.
bhcac1ones literarias de América, y cuyo astro brilla esplend~~te, ocupando preferente
sitio en la literatura nacional.
.·-· DPl grupo d/ artistas mexicanos que la Co'mpañía de ~e.
ra ha admitido en su seno, fy
que han me.reciclo ya las paj·
mas del tnunfo, mencionaremos a las señoritas Soledad
·;:::;;;~~a~;;i Abaunza, Adriana
Delgado y María
Luisa Espinosa
...
-'
que se pre!'entó en
«Aida» últimamenMaría de la Fraga
te, y cuyas facultases, si bien aún no
desarrolladas, sí muv
la patria adolorida y
estimables,
y en cre'ensangrentada atra"cendo
si
continúa
deviesa, ha tenido el
dicándose
con
fervor
noble rasgo de con.
a tan noble arte.
ceder una modesta
El barítono Servín,
subvención a la
que
en tiempo relati·
Compañía de la Sra.
vamente
corto ha hede fa Fraga, y cual
cho
brillante
carrera y
nuevo Mecenas, ha
cuya
irreprochable
escontribuido así, a la
cuela
de
canto,fuéjusvez que a llevar un
tamente elogiada duauxilio oportuno pa.
rante
su presentación
ra estimular a esa
en
el
«Renato» del
pléyade de artistas
Máscaras&gt; ·
«Bai
:e
de
nacionales, que se
Silva, Lejarazu y An:
afanan por rendí r
gel R. Esquivel, éscul~o a I arte, por ( , , f'
te, ~rtista de gran porª.mrnor.ar la angus ~
·•
vemr por su correcta
ha nac10nal, que, co--,;;. ·~ •,,- dicción, bellísima y
m o un a inmensa
, , angelina Isunza.
fresca
voz y excepciomar.cha, va envilenales facultades para

o

2

�COSMOS

1298

LA OPERA EN MEXICO

1299

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Alfredo Martínez Vieyra.

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Eduardo Lejarazu.

Edmundo Anaya.

Angel Fernández Ferreiro.

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David Silva.

Luis G. Saldaña.
José Servín.

Angel Esquive!.

�COSMOS

1300

Director de la Orquesta ensa·
yó tan difícil como hermoso
spartito a los que lo interpreta·
ron. Hay que oír esta obra.
No hemos podido aún apre·
ciar la labor del tenor Martínez Vieyra, ya que no se ha
decidido a presentarse formalmente en escena; pero diré de
él lo que posee bella,aunquepequeña voz.
Mendoza López, que debutó
en «Rigoleto», posee bella voz.
Sería aventurado decir más
acerca de este novel cantante.
Cumplió discretamente con su
, parte de «Ducca de Mantua»
en la obra Verdiana, y aunque
dejó entrever sus facultades

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LA OPERA EN MEXICO

María Luisa Espinosa

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la escena, le han valido un enorme éxito en su difícil papel de
Amonar en «Aida», han coope·
rado con su labor a los triunfos
de la Compañía.
Un cumplido elogio merece el
estudioso maestro Aragón, a
quien se debe, en primer térmi
no, el éxito artístico de la Com·
pañía, ya que veclzio /upo de la
escena, sabe instrumentar y con·
certar con rapidez y acierto las
obras que son representadas por
los noveles artistas. El infati gable maestro Aragón es, segura·
mente, uno de los más valiosos
elementos con que cuenta el cuadro de artistas de Arbeu, y a él
corresponde,. por modo muy es·
pecial, el aplauso que el ¡.iúblico
les tributa. La hábil batuta del
maestro Aragón ha salvado en
más de una vez, de amarga y segura caída, a los debutantes; y
para hacer de él un cumplido elogio, diré que «LacKemé&gt;, la última ópera cantada en Arbeu, constituyó un éxito artístico enorme,
.debido a la dedicación con que el

Soledad Abaunza.

para la escena, juzgo prematuro . todo
1u1c10. Sí cabe decir que es uno de los
tenores que más promete en el cuadro de
Arbeu. ,
El te11or Anaya es el más versado en
achaques escénicos. Tiene poca voz, pero conoce los recursos del bel canto y se
aprovecha de ellos para salir avante. No
siempre lo logra, aunque su labor es muy
aceptable. En el «Baile de Máscaras» se
esforzó por agradar y lo consiguió. y
cuen.ta que, el tercer acto, tiene escollos 1rr.rnchos escollos! En su «Radamés»
de «A1da» logró impresionar mejor. Tien~ defectos gráves que la práctica corregirá.
El bajo Saldaña posee una extensa y
bella voz. Su dicción es defectuosa, ad¿.

1301

Ieee como todo principiante, de notables
defectos. Es un cantante sin embargo
'
que s1. persevera, llegará á' triunfar.
De los elementos secundarios de la
Compañía, sólo diré lo que de los pájar?s de la leyenda «Cantaron lo que ·s u·
pieron y volaron lo que pudieron».
El Empresario, señor de la Fraga, es
un ~mateur q.ue con un deinterés sui-glnerzs en los tiempos que corren,- sostiene
la temporada con merma de sus intereses·
pero.ampliamente queda compensado cod
el triunfo dé la Sra. de la Fraga, su esposa, que honra el arte nacional y que
en época, quizás no remota, figurará en~
tre los artistas de primer orden en el
mundo del arte.

�pronto nuevos y envidiables triunfos.

EL GENERO CHICO

*** '

L.

zarzu~la ligera,
que tiene gran
número de partidarios
y que las más veces produce buenos éxitos a
las empresas, a los artistas y a l-0s autores,
lleva ahora buen público a algunos de los teatros de la metrópoli.
En el Colón ha tri un·
fado nuevamente y en
toda línea Chole Alva·
rez, que hoy como antes, es la mimada del
público. Un buen amigo nuestro elogiaba en
días pasados la voz de
la señora Alvarez; alguien mostró a I g un a
sorpresfl,. Chole Alvarez había escuchado
siempre nutridos aplausos conquistados en
buena lid por su gracia,
por su magnífica figura y por su talento pa·
ra interpretar los papeles que en cada ol5ra le
correspondían; pero su
voz no había sido motivo de grandes elo·
gios. Y sin embargo,
nuestro amigo tiene razón: Soledad Alvarez
canta bien, tiene facultades, y si éstas no se
habían mostrado ampliamente antes, culpa
era sin duda de la falta
de estudio; ahora, la
señora Al varez ha a delan tado grar.dementeen
este punto y su voz merece citarse ya entre
las de las arti:;tas que
figur~n como buenas
cantantes en el género
ligero. Si continúa estudiando y si hace esfuerzos por cultivar
más sus aptitudes, probable es que alcance

En el Principal, la
señora Segarra,· la Morin y Mimí Derba se
reparten noche a noche
los aplausos. Las obras
que se han puesto en
\. escena en estos últimos
\ días han tenido en su
mayor parte buen éxi \ to. Celebramos decir, al
"¡) tocar este punto, que
? entre los estrenos que
han conquistado palmas, hay algunos de
autores mexicanos, los
que nos han presentado
producciones, que si no
son precisamente obras
de arte, sí reunen los
requisitos indis pensables que marcan los cánones del «género chico» para obtener l_a
aprobación del público.
«El Colegio Militar» y
«La Cuarta posada»
entran en el número de
esas obras. En ellas
tenemos que elogiar,
entre otras cosas, el
acierto en los tipos mexicanos. Casi todos están bien hechos. Los
autores muestran un
buen espíritu de observación que les ha
permitido aprovechar
la parte cómica de esos
tipos, para dar la necesaria gracia a las obras
estrenadas .

A

***

Sra. Soledad Alvarez

En el Lírico obtiene
también buen éxito el
aludido género de zar·
zuela. Los artistas forman un cuadro que por
su homogeneidad merece elogios. De este teatro hablaremos algo
más extensamente en
nuestro próximo nú·
mero.

La Temparada de Opera
en el Teatro Real de Madrid
Despedid3 de Zacconi

1

.,.;

:

fr .os.

periódicos que nos llegan de
Madrid hablan con entusiasmo
del gran éxito obtenido por la Compañía
de Oµera Italiana que en estas últimas
semanas ha venido actuando en el Real.
El público, el selecto, el que ama la
buena música, el que busca el verdadero
arte; ha estado-allí noche a noche, admirando la labor de lo::. inteligentes artistas
y deleitándose en escucha r los números
de- las óperas más notables del repertorio
alemán, así como del italiano.
Entre los artistas que han obtenido
mayor é)..ito en esta vez en el Real, hay
que citar especialmente a la señorita Ana
Fitziu, de la que hacen las revistas ma·
drileñas grandes elogios, recomendándola como exquisita soprano; la señorita
Tere~a Burchi, que reúne delicada voz y
gran bellt-za; la señorita Teresa Tellae·
· che, notable como contralto ; la Campiña,
cuya presencia es siempre saludada con
aplausos, la señorita M,,ría Murillo, mezzo·soprano de orígen español, lo mismo
que' la señorita Luz de Rugama, prime·
r3 soprano de la Com pañía.
La dirección de escena ha merecido, a
la par que los artis tas, muy calurosos
elogios, ya por el acierto con que ha llevado a la vida del teatrq cada una de las
obras que se han ofrecido, ya por el lujo
y la propiedad con que ha n sido presen·
tadas.
Juntamente- con estas líneas, publica·
mos algunás. fótogfafías ·ae ·1as· ñotables
artistas que hemos venido citando.

~

La despedida de Zacconi
El gran acto¡; italiano, al decir de una
puhlicación europea, abandonará el teatro para siempre. El alejamiento de Za·
cconi del mundo teatral, será sin duda
grandemente sentido por todos los amantes del arte, y especialmente por aquellos
que tuvieron oportunidad de conocer y
aplaudir al eximio actor. La revista de
donde tomamos esta nota, al comentarla,
dice lo siguiente:
«Se da por cierto que Zacconi, des·
pués de una ex:::ursión por América.
abandonará el teatro. Son, pues, si es·
ta noticia se confirma, sus · act1.1ales representaciones en la Comedia las últimas
en que le admiraremos, y dejarán en
nuestro ánimo el profundo dolor de lo
irreparable, la intensa sensación de lo que
perdemos par~ siempre, bien seguros de
que con la retirada de Zacconi no volve·
remos a sentir estas grandes conmocio·
nes del espíritu que el a rte genialísimo
del actor italiano despertó en nosotros.
No recuerdo entre todos los artistas que
he tenido ocasión de ver, otro que le haya superado en tan ,perfecta y asombrosa I
conjunción de verdad, de arte, de meca·
nismo y de matices; de cuantos elementos, en fin, colaboran de modo eficaz para que la expresión del gesto y de lapa·
labra en el comediante sea convincente , ,
yedl~ en _Za~conj: no 4a_y U!!_ solo momento que no viva en toda su vibración
el per~onaje cuyo~ sentimientos. y pasio•

�COSMOS/
-EL 'ifEATRO EN EL EXTRANJERO

Srita. Fidela Campiña, Primera soprano.

del rayo sobre las cumbres, es· de una
fiereza salvaje, dE; pasional ímpetu, pero
sin gritos ni modalidades de latiguillo;
en Almas solitarias-icon qué gusto le
volveríamos a ver en esta obra!-la voz
de Zacconi da por contraste, la serena
impresión de un lago, la melancolía de
un jardín c,toñal; es reposadá, quieta, de
Srita. Teresa Tellaeche, Primera contralto.

nes exterioriza, aislándose de toda influencia ajena, siempre dentro del papel,
posesionado, identificado, en situ ·ci6n,
con alma y cuerpo. Su voz, de amplia
gama, tiene en Otelo la violencia de la
tempestad, ruge y estalla, en un desbordamiento de torrente; tiene la grandeza

Srita. Ana Fitziu, Primera soprano,

Srita. Luz de Rugama, Prim~ra soprano.

Srita. Teresina Burchi, Primera soprano.

Srita. María Murillo, Primera mezzo-soprano.

�COSMOS

un~ persÜasión íntima, tal como debe¡re· ·galante, ·dulce, como-hecha a -las mie~es
fleiar aqu&lt;:&gt;l ánimo de hondo recogimiento del poema.
*
su actitud de resignado fatalismo a todo
* de
* Zacconi, el tea·
Con la separación
impulso de una voluntad yacente; recortro
pierde
uno
de
sus
más grandes artisdad la voz de Zacconi en el deliciosb y
tas.
En
cambio,
el
notable
actor se pro·
agridulce Cántico de cánticos, de Cavalo·
porcionará
el
placer
del
dtscanso,
en
tti, digno de la pluma de un Eca de
Queiros. La voz de Zacconi es tersa, lu- verdad merecido después de una labor
mi~osa, de una refinada espiritualidad, de tantos años.

EN EL .EXTRANJERO

t

AS carreras de caballos no cabe
M d ·¿duda de que van arraigando en
a n • Basta con ver lo animado
que está el Hipódromo l~s tar1e~ en que se celebran. Las
ul~1mas tesultaron muy bonitas ,
e interesantes, pues en cada
una de las cinco que se corrieron r~sul~ó muy bien hecha la
CO!lJbmac1ón de caballos por
lo que los aficionados ~ las
a~~e~tas veíanse en situación
dihc!l de acertar con el ganador. Sarbalakio I I volvió
/ ·~ r,;.,por ~us perdidos laureles, ··~
venc1endo a sus competidores 41ert, Orag-e Il'I y
Aran;uez; pero, en honor de .
la verdad, ganó la carrera el jinete de Sa1·b~lakio, D. Celedo- r
· : ,,
n1,o Febrel, que lo lle,
vo como un verdadero
.
profesor· Vendimiada .
ganó en la segunda t¡
,
.

Romero, por Jo bien que llevó la
carrera. Y, por último, la cuadra
del conde de la Cimera venció en
la final con Fripon III¡
por muy poco, pues Floria_n V estuvo a punto de
qmtarle el premio,
Ju_góse un interesante
partido de joot· ball de
los eliminatorios pa;a el
campeonato de España
Los equipos del Athleti~
Y del Madrid lucharon
Componían el primero Ira:
susta-Smit, Pérez -Arango, Mandiola, Aspe, Muguruza, Del Monte, Caruncho Y Quirós. y el se·
gundo Cárcer Irureta,Bernabeu· Rositzky, Machimbarrena, Castell·Rodríguez, Armas, Vickerss ·
taf, Prast y Aranguren
El Madrid ganó, apuntán~
d?se dos g-oals, por
:arrera. Lo bonito de
n.rnguno de los contra.
esta fué que los nueve ¡
nos; pero, en justicia
caballos que corrieron '
:.
hay que consignar qu;
sali_eron en pelotón y ·
\. I f4;t'
todos jugaron muv
casi en pelotón entra- · ~V'°"(J"
""' t ,Ir.
'
!
.
bien, mas la fortuu;
ronmuy
en lafrecuente
meta, cosa
,.
f1 1t''1,
00
~ ue. todo lo décide, s;
en ;', /";''-;
.
J h'
t
mchnó algo de parte
;.sernet
ipódromos.
, . ' ~.., • , , ~
d~ los vencedores. En
la terceraGanó
ca-· - t_ --~
- -· Bilbao jugaron el mi~ :~er~, dla cuarta fué
, \" ,, ,·-:_ 1
mo día, Y para dicho ·
t
uci
lucha en·
'\ 1i, '
!
c_ampeonato, el Athle;e Arbiter Y Bustes
·
f
I
tlc de Bilbao y Ja Real
rown; P_erdió éste,
• \/1 . i ,f
Sociedad de San SePero lo~ mteligentes
El ciclista Osear
~' / j If
bastián, venciendo ésaplaudieron
. ._ L b
'' i
cia al ··
coniusti n;d~ªe~cpri~:;~~!~
J
ta por tres g-oals por
rnontab ¡rnDete que lo m10 en la carrera s.
,'&lt;::"....
•~.......- uno,. y el equipo del
a,
· Manuel Sebastian-.Madrid.
Racmg Club contra

f .j

CONMOVEDORA FIESTA INFANTIL
Nuestro colega La Ilustración Smz.anal organizó el día de Navidad una deli·
cada fiesta en el Teatro Mexicano a fin d!'l celebrar dignamente la clausura del Con· '
curso Infantil que, con buen éxito llevó á cabo.
Patrocinó esta fiesta la respetable señora Esperanza Alcacer de Capilla, y el
programa que se. desarrolló fué de lo más agradable. Entre los nómnos de este
programa, son dignos de mención el discµrso pronunciado por el conocido escritor
don Gilberto F. Aguilar; la recitación de, «Fusiles y Muñecas» por el niño Carlos
Barri9s Gómez; la distribución de premios a los niños vencedores en el concurso, y
el reparto de juguetes que, para celebrar la Navidad, hizo el niño ] oaquín Antonio
Capilla,
d
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·
· ·
·
·
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S ~n~~mos no po er e~_t.~~ - ernos ampliamente en esta nota ~or escnb1rla yaeo¡
momentos en que está próximo a entrar en prensa nuestro ·magazme y carecer poi
lo mi mo de espacio suficiente para dar cabida a una crónica en forma.

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·J

-~·~·&amp;

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ª

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ª

A

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�1308

COSMOS

el de Irún, que quedaron empatados a
dos g-oals.
El raid ciclista San Sebastián • Madrid
tu o su final en la tarde del domingo 16.
Un gentío inmenso situóse en el kilómetro 4 de la carretera de la Coruña, donde
estaba el jurado de llf'gada, para presendar la entrada de los corredores. Con
poquísima diferencia de tiempo, casi se·
gundos, entraron en la meta Osear Le·
blanc, Fuentes y Antón, por el indicado
orden, siendo recibidos por la concurrencia con una gran ovación; poco después
llegó Soto.
La afición al ciclismo no está en España todo lo desarrollada que en otras
naciones, donde es la bicicleta el medio
de locomoción generalmente empleado por
todos, desde el acomodadísimo burgués
al simple menestral.. Quizá sea la causa
el estado en que se encuentran aquellas
carreteras, poco transitables para esta
clase de máquinas, y bien valía la pena
de hacer algo para favorecer el desarrollo de este sport, utilísimo y práctico co-

mo el que más, siquiera sea el más mo·
desto de ellos.
Francia cuida de los deportes corno pocas naciones del mundo; bien es verdad
que la industria gana muchísimos millones al año al amparo de ellos. Y al mis·
mo tiempo que fomenta el sport, se cuida
de que la industria prospere. Ejemplo
práctico es el concurso que ha abierto el
périódico Auto, con el título «Progreso
a realizar. ¿ Cuál será el progreso más
interesante, más sensacional que podrá
llevarse actualmente al automóvil?:. Es·
ta es la cuestión que somete al público y
que el público va a -tratar de resolver.
No cabe duda que el concurso no puede
ser ni más práctico ni más interesante. '.
Toledo y Avila tuvieron unas simpáti·
cas fiestas con motivo de tomar la prome·
sa a los boy scouts, de dichas capitales; de
Madrid fueron a presenciarlas, entre otros
los señores Iradier y García Molinas.

¡

I
1

RUBRYK.

UN REGALO PRACTICO
Bajo el título de «Almanaque para las familias, 1914&gt;, la casa de Farbenfa·
briken vorm. Friedr. Bayer &amp; Co., de Elberff'ld y Leverkusen , Alemania, una de
las primeras de la Industria Química del mundo, reparte un calendario ilustrado'
muy práctico, que, por su presentación y contenido interesante, despertará segura·
mente el interés de todos sus lectores,
Además del calendario. el almanaque contiene espacio para apuntes, cliver•
sas novelitas, cuentos ilustrados, poesías, chistes, etc., etc., reuniendo así lo inte·
resante a lo útil y práctico.
Los representantes de la casa «Bayer&gt;, los señores Fedo, Ritter y Cía.,
Apartado 92, de ésta, facilitarán un ejemplar a todos aquellos de nuestros lectore
que lo pidan. Como se dispone sólo de una cierta cantidad de estos calendarios,
tienen más seguridad de obtenerlo los que lo pidan a vuelta de correo.

¿Puede haber "Partidos" donde no hay competidores?

�13ro

COSMOS

despierta ni ante el pelígro más inminen- totalidad de los aficionados reconocemos,
te, lo cual hemos podido apreciar cuantos es inadmisible, es ilógico, es necio, quelo hemos visto torear y de ahí que ni rer establecer partidos, cuando no cabe
por asomos pierda la serenidad y pueda establecer comparaciones en la ejecución
ser siempre dueño de sí mismo, habian- de una misma suerte del toreo consuma·
do, en su propio instinto, libre de toda da por uno y otro de los diestros citainfluencia nerviosa, una salvación que dos. Ko hay gradación posible en ello,
porque nadiP. puede decir cuál verónica,
muchas veces es inexplicable
Por esa diametral diferencia entre am- cuál navarra, cuál pase del mismo génebos diestros, pero nadie negará que Gao- ro, es mejor, pues que uno y otro conna es un manojo de nervios siempre suman esos lances con igual maestría,
prontos a revelarse en forma clara, no es pero con distintos métodos.
No cabe más que una opinión, un paradmisible que se quiera establecer com·
tido
que proclaman unánimemente, que
paración entre ellos.
Cada uno en el sistema que su tempe· los dos diestros son dos fenómenos, dos
ramento les hzi hecho adoptar, son dos mónstruos en el" arte de lidiar toros, pefenómenos que, como las corrientes de ro con características distintas que ale· '
agua dulce y agua salada, podrán mu- jan todo punto de comparación.
Sería llevar al ridículo la cuestión, en
chas veces caminar juntos y con igual
el
fondo de esas divisiones asomara la I
pujanza, pero sin revolverse, sin amalroñosa
oreja, el jumento de una patriogamarse el uno con el otro.
El día que Gaona pretendiera invadir tería tonta y vergonzosa, que daría muy
el terreno que tan absolutamente domina pobre idea de los aficionados mexicanos,
Belmonte, no alcanzaría sino un fracaso que no sabían ver toros oí apreciar la
seguro y otro tanto sucedería a Belmon- verdadera labor de los diestros, que es a
te si quisiera violentar sus facultades lo que el aficionado verdad, debe acudir
innatas y tratara de apelar al arte afili- a una plaza de toros.
granado de su colega.
DON PACO.
Por esto, que la generalidad, si no la

LO QOE HA MlJE(¿ ro
Mientras yo contemplaba sus .-.onro3os,
,.
.
una tarde, mi novia me decía:
«jamás ha de olvidarte tu María~
Y clavaba sus ojos en mis ojos.
De ese amor, sólo quedan los despojos
dulces recuerdos para el alma mía:
•
sus cartas Y sus flores, las que un día
besó el capullo de sus labios rojos.

.............................. .
Huyeron para siempre esos amor~~.' .. . .... .
han quedado las cartas y las flores

'

cubiertas por el polvo de l olvido,
y hoy que evoco el pasado • Y que desp1erto
.
todos esos recuerdos, he aprendido
ique es muy triste pensar en lo que ha muerto!
G . GALVÁN y GONZÁLEZ.

�EL REY, EL PINTOR Y EL RETRATO

r3r3

-¡No quiero recibir a nadie!-dijo e
blancas, de amapolas y margaritas que en
ellos florecían.
maestro a Melzi.-¿Me entiendes? ....
¡A nadie, absolutamente! Dí que estoy
Por encima de la torre más alta del castillo real·de A1nboise, un estandarte borda- enfermo.
do de plateadas flores de lis flotaba anunY, rápidamente, corre al fondó del ta]ler,
llevando impresa en el semblante la ansíeciando la presencia del rey.
Leonardo, al contemplar el pavoroso ho- .dad que le domina, y cubre con- un velo un
rizonte de la Turena, se acordaba de aque- admirable retrato de mujer, de sonrisa exlla lejana Lombardía donde había soñado, traña ......
Melzi regresa con los brazos en alto, los
imaginado y sufrido tanto.
Las aguas del Loire le r@cordaban la co- ojos brillantes y con mezcla de respeto y
rriente del Adda y la tranquilidad de sus alegría, exclama:
riberas, cuyas sinuosidades azuladas con
-¡Maestro, es el Rey.!
tan exquisito
Francisco I,
seguido de nuarte había sameroso acombido trasladar
pañamiento de
al fondo de alguno de sus
poetas y de nobles, entra en
cuadros.
el estudio, raSin poder
Hoy, que según nos dice la prensa de i_nfor·
mación ha sido recuperada por el Gohter!)O
explicarse el
diante de aleFroncés la famosa obra tle Leonardo de Vm·
. gría y de supor qué, enci. nos ha parecido oportuno publicar el pre·
sen te artículo que en gran oar te se refiere al
contraba en el
gestiva cortemagnífico cuadro que desapareció hace más de
paisaje fransía.
dos años del Museo del Louvre,
El viejo arcés un resurgir de juventista intenta
tud, de bondaarrodillarse
contraídos, revelaba toda la amargura y el
dosa y sana
ante el joven
desencanto de un alma dolorida por las mualegría, en essoberano, pechas desilusiones experimentadas en su vi·
ro éste se lo
te germinar
da de artista insuperable. Con su rostro páde la Naturaimpide con un
lido, su voz grave y sus lentos gestos, Leo·
leza, como demovimiento
nardo tenía el aspecto de un alquimista qt:e
casi filial, y le
coración aproha encontrado la piedra filosofal y que, a su
piada para el
abraza llamánpesar, ,sigue en la investigación.de algo que
renacimiento
dole •su pasatisfaga sus insaciables deseos de progrede una nación.
dre», según
so hacia el ideal y de dominación de lo real.
El maestro
costumbre obTal se mostraba en esta primaveral masentía deseos
se;:vada desde
ñana del año de 1517, como nosotros podede trabajar, y
su primera enmos verle, hoy día aún, leyendo los mara·
dirigiéndose a
trevista.
villosos párrafos donde él mismo se retrasu fiel FranEl vencedor
ta, sirviéndose &lt;le un espejo para describir
cisco Melzi, le
de· Marignan,
los rasgos característicos de su fisonomía,
ordenó colocael apuesto caautorretrato que se conserva en las colec·
se sobre un capitán, armado
ciones de la BiIDlioteca de Turín.
ballete su cuacaballero por
AlgmJas de las máximas consignadas en . dro de San
Ballardo en el
sus interesantes manuscritos afluyen a su I Juan Bautista.
mismo campo
memoria y medita, una vez más, sobre
Apenas hade batalla, conEl gran Leonardo de Vinci.
ellas. El alma del artista debe ser semejanbía comenzado
taba, por ente a un espejo, que refleja con exactitud tosu trabajo para
tonces, veintidos los objetos, todos los movimientos, to:
la terminación de esta figura misteriosa trés años, y era, no tan sólo el rey de
dos los colores, pues ella, como el espejo,
del adolescente precursor, sonriente ante Francia sino que también el príncipe de la
vive impasible, resplandeciente y pura.
las delicias de la tierra y que no por eso juventud ..... .
L'ingegno dell'pittore voul essere a simili- dejaba de señalar al Cielo, como in.dicando
-Micer Leonardo, hace mucho tiempo
tudine del specchio. Los sentidos pertenedónde se encuentra la verdadera felicidad, que no he tenido el placer de veros. ¿Hacen a las cosas terrestres: sensi soho tese oyeron fuertes golpes en la puerta del
rrestri; la ragione sta fuor di quelli, quan- castillo. Al mismo tiempo alegres voces y béis hecho alguna otra obra maestra?
-Casi nada, señor. Pobre de mí, estoy
do contemplq; la razón es celestial cuando
risas juveniles turbaron el augusto silencio continuamente enfermo. Ya soy viejo ...
contempla.
que envolvía la señorial mansión, haciendo
-¡Qué exageración!
El Sol se eleva serenamente iluminando
revolotear por encima de los altos espinos
las riberas del Loire y sus verdes prados,
que rodeaban el patio del castillo una banEl rey observó que mie&amp;tras hablaba, e
salpicados de multitud de manchas rojas y
dada de palomas.
pintor se esforzaba en 'alejar la vista de los

El Rey, el Pintor Y'el Retrato

un día de la primavera del año
1517. Micer Leonardo, natural de
.J ~ Vinci, Toscana, pintor, escultor, arquitecta, ingeniero, mecánico y filósofo, en
el apogeo de su fama, trabajaba en su magnífico estudio del castillo del Cloux, cerca
de la villa de Amboise, entre Tours y Blois:
Esta linda residencia, de ladrjllos rosa y
blancas piedras, fué en otro tiempo habitada por el armero del difunto rey Luis XII, y
pertenecía ento:i.ces al inmortal autor de la
Cena y de la Virgen de las rocat, por donación del nuevo rey de Francia, Francisco I,
vencedor de los suizos, aliado de los venecianos, entusiasta admirador de las mu·
jeres, gran amigo de los poetas y protector
de las Bellas Artes.
Leonardo de Vinci, aunque por esta época contaba solamente sesenta y seis años,
· tenía el aspecto de un anciano achacoso,
cansado de la vida, y que, resignado con
su suerte espera con calma el momento de
abandonarla.
Sus conocimientos en todos los ramos del
saber le colocaban en primera línea entre
los hombres de su tiempo, y, a pesar de
esto, su espíritu se abismaba frecuentemente en dolorosa reflexión al considerar
lo limitado del entendimiento humano. He
aquí el motivo por el cual, con frecuencia,
una nube de melancolía velaba la brillantez
de sus ojos, profundamente hundidos en
las órbitas, a la sombra de sus espesas y
largas pestañas.
La expresión de sus labios, ligeramente

E
!

RA

I

3

�COSMOS

visitantes de un cuadro cubierto por com-¡Hace diez años!
pleto con un velo.
-¿Y se conserva aún tan bella?
-Qué es eso?
-La Gioconda ha muerto, señor.
-¡Oh! poca cosa, señor .... Un antiguo
-¡Por Dios! señores- exclamaba el rey
retrato. Yo creo que vuestra majestad lo caballero, volviéndose a su acompañamien·
conoce.
to de poetas y cortesanos-yo deseo que
-¡Qué importa! Veámoslo. Vuestros cua- ella viva y quiero que la Gioconda, resucidros, maestro, son tan maravillosos, que tada gracias al genio del maestro Leonar·
cuanto más se les ve la admiración au- do, sea el principal adorno de nuestro samenta.
lón de fiestas. Sin damas una reunión de
Un poeta del acompañamiento del rey, artistas es como una primavera sin flores.
Mellín de ~aint Gelais, como buen cortesa- No es suficiente ver allí príncipes, grandes
no, se dirigió
capitanes, genhacia el cuatiles hombres
dro, y rápidae individuos
mente levantó
del consejo y
el velo que lo
oirles hablar
cubría ..... Un
de guerra, del
rostro de muEstado, de la
jer apareció secaza... Todas
mejante a una
estas converrevelación disacionesllegan
vina.
a cansar al poLeonardo
co tiempo. Suinclinó la cabecede todo lo
za con gran
contrario
desaliento. El
cuando son las
rey sentóse en
damas las enun sillón y concarga das de
templó aquella
amenizar la
magistral figufiesta.
ra largo tiemY prosipo.
guiendo su
El silencio
proposición
fué solemne;
con la elocuennadie se atrecia y el encanto
vió a despegar
natural que
los labios. Una
tanto le distinespecie de heguía, dijo con
chizo había imviveza:
puesto silencio
-Maestro
a esta reunión
Leonardo,•
de jóvenes alecuando se va
gres y bullicioa la guerra o
sos.
se emprende
-Maestro,
un viaje peli.
-exclamó por
groso, lo más
fin el rey, con
ambicionado
singular acenpor un hidalgo
to de gravees llevar un redad,-sin discuerdo de su
La
célebre
«Gioconda~.
puta, esta es la
dama. Las hermujer más admosas hacen a
mirable que he visto en mi vida ... -¿Quién los nobles de mi corte tan fuertes como
es ella?
sus espadas.
-Monna Lisa... Es napolitana, de una
Yo quiero que todas las damas francesas
nobilísima familia. Su padre se llamaba An- puedan parecerse a esta Gioconda, que es matonio Geraldini. .. Casó con Francisco del ravillosamente espiritual. Saggia e cortese,
Giocondo, noble florentino, viejo ya... de nella sua grandezza ... Maestro, os daré cuanbastante más edad que ella... En su país la . to queráis, pero deseo adquirir 12 Gioconda.
lam·a n la Gioconda.
-Señor, mis propósitos son no separar·
-¿Cuándo la habéis pintado?
me de ese retrato...

EL REY, EL PINTOR Y EL RETRATO ·

-Mañana enviaré por la Gioconda, a
cambio de un presente real que será digno
de ella y de vos. Cuatro mil e.seudos de oro
por lo pronto...
-¡Oh! señor, vuestra majestad sabe que
no soy ambicioso, y que sólo por la gloria
trabajo.
-Justamente; maestro. La gloria os la
dará la Gioconda; será la admiración de
cuantos puedan contemplarla en mi palacio. ¡Oh! estad tranquilo, maestro Leonar-

1315

do, e,scogeré un sitio digno de ella; ~ere
quien la conserve para que la posteridad
pueda admirarla.
.
Cuando el rey abandonó el castillo, Leonardo de Vinci miró por última vez su
Gioconda. Se sintió inconsola~le hasta su
muerte. El deseo de terminar su San Juan
Bautista le sostuvo algún tiempo aún, y se
.extinguió dulcemeñte aquella vida el 2 de
Mayo de 1519, después de dictar su testamento ante el notario Bereau de Amboise.

•

AGRADECIMIENTO

A los Periódicos que publicaron el sumario de COSMOS del mes de Diciembre
de 1913: El Correo de Sonora, de Guaymas, Son.; El Paréntesis, deOrizaba, Ver.;
La Fraternidad, de San Luis Potosí, S. L. P.; La Vanguardia, de Celaya, Gto.;
Heraldo de Occidente, de Mazatlán, Sin.; El Heraldo, de Morelia, Mich.; El Día,
de Irapuato, Gto.; Verdad y Justicia, de Zamora, Mich.; El Centinela, de Morelia,
Mich.

I

1

�CUENTO DE REYES

Por ENRIQUE MENENDEZ PELA YO

l

os dos niños eran a cual más
gracioso y hechicero.
Luis llevaba a Carmen un
año, y Carmen a Luis un dedo
de estatura. Así que cuando Luis quería
presumir de mayor, su hermana no se
apuraba gran cosa, porque si él re~lmente lo era, ella en cambio lo parecía: total
igual, como decía la niña echando atrás
con picaresco mohín su hermosa melena.
Como digo, los dos eran muy guapos.
El muchacho tenía los ojos grandes, osados, y negro también el pelo, el cual llevaba rapado como un romano, en señal
de austeridad y desprecio del mundo. La
niña, puesta al sol, era rubia y le brillaban como oro los ricillos de la frente y
la parte alta de la melena: en la penumbra, su pelo castaño casi llegaba a negro,
y al sol y a la sombra era una monada
de chiquilla.
El parecía, con aquella mirada altiva
y aquel aire apuesto, querer mandar sobre todo un imperio, y así lo tenía pensado para cuando fuera grande. Ella,
para entonces, se contentaría con mandar en su casa, que es el más grande imperio del mundo.
Cuandos los chiquillos se dirigían a pa-

seo, custodiados por la vieja criada que
ya había zagaleado a su madre, pues mis
dos personajes florecieron en un tiempo
en que aún no había hayas, Luisito lle·
vaha un aire un poquillo pedante y Carmen otro un poco meditabundo. Así habían de ser luego en la vida.
Luis parecía un sabio; pero, bien mirado, no lo era: ella sí que lo era, aunque no lo parecía. El trataba de humillarla, y hacíala burla, porque en su
colegio se daba una Geografía atroz de
grande y la de la niña parecía un catecismo. Carmen le cedía de buen grado
todos los laureles reservados al saber, y
se limitaba la pobre a imponerle su san·
tísima voluntad siempre que jugaban.
El cómo sucedía esto no se sabe, pero lo
cierto es que el gran geógrafo jugaba a
las muñecas y a las casas, y dejaba dormir en su lecho de cartón más de tres
docenas de soldados de diferentes armas.
La rubita, en fin, empezaba a mostrar
aquel sexto sentido que un diputado an·
daluz echaba de menos en su señoría, y
es el de hacerse carl[o.
Claro está que Luisito no sabía nada
de estos misterios, pues de otro modo no
se hubiera visto quizás en la ridícula situación que he de contar para afrenta del
sexo.
Era la víspera de los Reyes. Rezadas
sus oraciones con toda la formalidad que
podía exigirse en tal noche, dormían ya
los niños, cuando un ligero ruido, que
venía del gabinete inmediato, sacó a
Luis de su sueño. Mas como, a par con
el ruido, entraba por las junturas de la
portiére el resplandor de una luz, fuése
aplacando el miedo que en un principio
sintió y haciendo Jugar a la curiosidad.
Prestó, pues, atención, y, no bastán·
dale toda la que ponía, ni tampoco alar·

gar el ·cuello, para averiguar la causa de
aquel rumor, al fin se atrevió a saltar
cautelosamente de la cama y a aplicar la
cara, toda hecha ojos, a la rendija de las
cortinas.
iSanto cielo, lo que vió! Había para
morirse: había al menos, y no sé cuál es
peor, para renegar de la vida. Una persona, en cuyo magestuoso contorno Luis
reconoció pronto el de su madre, iba sacando cosas ,de una gran cesta que la
criada vieia sostenía con ambas manos.
Después, cubriéndose la
boca con una punta de
la toquilla, la señora iba sacando todo
aquello al balcón y
colocán&lt;;iolo en
el suelo ... .
iAl balcón,
donde él y su
hermana habían dejado sus
zapatos!
En el rostro
soñoliento del
pobre Luis se
pintó el asombro, casi el te·
rror . . .. ¿ Conque no eran
l os Re yes?
¿conqu_e los
adorados soberanos, en cuya
l argueza él
creía a puño
cerrado, eran unos impostores que se daban tono a costa del bolsillo de su ma •
dre? ¿Conque no venían a media no.:he,
uno negro y dos btancos, ni cabalgaban
por los aires, ni tenían tal almacén de
juguetes? ... . !Oh rabia!
Y Luisito se volvió a la cama, a ocultar su vergüenza entre las sábanas y¿ lo diré, Dios santo? -a llorar, a llorar
aquella ilusión desvanecida.
Hasta que al cabo de un rato pensó
que todavía, en medio de sus tristezas,
le reservaba el destino su dedada de
miel, el último goce: contar el chasco a
su hermana, despertarla en aquel mismo
instante; para privarla de aquella ilusión
tan acariciada. iOh niño precoz, capaz
ya de toda la generosidad de un hombre!
Llamó, pues, en voz baja:-lCarmen!

1317

-Y la niña contestó en seiuida. No
dormía
-Calla,-dijo a su hermano-que te
'
van a sentir.
_¿Quiénes? ¿ Los Reyes?-preguntó
él con un terrible tono de ironía.
-NC?, hombre; mamá, que está sacando los juguetes.
AquPllo era ya demasiado. !Carmen
sabía que los juguetes no venían de manos de los Reyes! iEs decir que él era
tonto, to~to de remate, puesto que su
hermana, que tenía un año menos
que él y estudiaba en una Geografía de cuatro páginas, encontraba muy natural que los regalos
aquellos se compraran en
la tienda!
_¿ Pero tú lo sabías?
- preguntó a Carmen estu·
pe facto.
~-Y a hace dos años.
-iY no decías nada!
-Tonto ¿no
ves que enton·
ces no nos hubieran vuelto a
poner jugue·
tes?
Luis calló,
asombrado de
tanta sabiduría. Pasados
unos momen·
tos, expresó de
este modo la
síntesis de sus pensamientos:
-Yo no vuelvo a creer nada de lo que
me digan.
· Casi al mismo tiempo exclamaba ella:
-iQué buena es mamá! ¿verdad,
Luis?
He aquí cómo un mismo suceso puede
dar origen a bien distintos comentarios.
Y, pensando en lo buena que era su
madre, comenzaba a dormirse plácidamente la niña, en tanto que Luis, luchando también con el sueño, murmura- .
ha entre dientes:
-iLos Reyes! .... !Buenos están los
Reyes! .... Oye, Cirrmen: yo soy republicano. ¿y tú?
-Vaya,-dijo Carmen,-calla y déjame dormir. Verás mañana qué rico caballo te ha traído Melchorcito . ...

�LA VIDA EN LOS CAMPOS

Por PEPE ROJAS

Carta Octava (x)

INTERESANTE NARRACION DE CARLOS.-COMO SE PORTABAN. LOS REBELDES EN
SUS CAMPAMENTOS.-PEPE ROJAS LLEVA A SU FAMILIA A LA CAPITAL.
LA CAIDA DE CIUDAD JUAREZ.-APRECIACIONES SOBRE EL
EX-PRESIDENTE GENERAL DIAZ.

~ º!~udí muy de mañana a vi·

~ T o habla ofreddo a Cados
de informarme del estado de
. sus heridas y de lo que había dicho el médico procuré
alejar a su pobre mujer, y me habló así
el herido:
-Don José de mi alma, su merced no
sabe lo que va a pasar si la gente de C.
.M. logra entrar en Las Tres Estrellas.
La mayoría de los que vienen con él son
peones poblanos y de la sierra, que se
pasan la vida en una borrachera conti •
n.ua.
Los que nos escapamos de aquí por
temor a lo que el Prefecto hiciera con
nosotros, si caía en sus manos la lista
d·e los apuntados, llegamos a las faldas
de la Malinche y en un jacal hallamos a
la J esusa, que es la que venía por el
parque que compraba Moisés, y ella nos
dejó en una cañada mientras avisaba al
Jefe de la fuerza y al barbero.
~

Má¡; de dos horas estuvimos allí muertos de frío y de hambre, y casi de ma drugada sentimos acercarse varios hombres con la Jesusa y nos . dijeron que los
siguiéramos. Todos venían ar!nados y
algunos con dos fusiles, pero no sólo no
nos dieron ármas sino que nos pusieron
en medio de ellos como si fuéramos presos. Aquello nos dió que pensar y más
cuando nos dimos cuenta de que todos
estaban borrachos.
Al fin, casi de día.claro nos dieron el .
«alto&gt; desde unas breñas y después de
reconocer a los que nos conducían nos
dejaron pasar por un barranco y a poco
estábamos en el cuartel general del Jefe
de aquella fuerza.
El «general&gt; no se había levantado y
fueron en l;&gt;usca. del coronel Moisés que
llegó todavía con la cruda de la borrachera que había cogido la noche 'ante·
rior.
Nos recibió con mucho aparato, nos
habló muy fuerte porque éramos poc~s y

Véanse las anteriores publicadas en los números de Mayo a Diciembre de 1913.

1319

a Dionisio, después de sacudirlo de la nos de un capitán llamado Juan Órtíz
camisa, porque le habló de tú, como que mandaba unos treinta hombres, y
siempre, por poco lo manda arrestado, casi otras tantas mujeres entre las que
perdonándolo con la condición de que en figuraban cuatro o cinco que formaban
lo sucesivo todos le daríamos el trata- su serrallo y lo servían de criadas por
miedo a los golpes que les daba con el
miento de coronel.
Al fin dispuso que nos dieran un poco menor pretexto.
café y . un plato de frijoles y nos envió ! Las mujeres servían no sólo para
con un capitán que se hizo cargo de ,preparar las tortillas y hacer el rannuestra instrucción en el manejo de los cho en latas de petróleo sino para car·
fusilE:s. El jefe que nos di6 tenía a su gar el petate, las mantas y los trastos
cargo catorce hombres y de éstos tomó de cocinar. A nosotros, como no había
los fusiles para que hiciéramos la ins· fusiles, ni teníamos so/daderas que nos
trucción. En menos de media hora, y hicieran de comer, nos encargaron de
despu_és de maltratarnos mucho porq~e las seis mulas que cargaban el parque y
no entendíamos pronto, nos declaró lis- de ayudar a las.mujeres que tenía para
tos para incorporarnos a la fuerza, pero su servicio el capitán .Ortíz.
Todos estábamos resueltos a escaparsin más armas que machetes viejos, hasnos en la primera ocasión pero se nos
ta que hubiera fusiles. ·
.
Mientras nos presentaban al Jefe no5 vigilaba como a presos y nos hubieran
dejaron en un caserón medio derribado y alcanzado antes de llegar a las avanzalos cabos nos obligaron a barrer los pa· das.
tios, traer agua del barranco para los
Entre la gente se decía que muy proncaballos y otros servicios d~mésticos.
to «caeríamo.s» sobre Las Tres Estrellas;
Cerca de medio día sonó una corneta que Moisés era el que iba a mandar la
y todos corrieron a coger los fusiles for- expedición, pero mi &lt;capitán&gt; estaba
mándose en el patio. Era que se acerca- empeñado en ~er de la partida a lo que
ba el &lt;general&gt; el cual entró rodeado de se oponía el barbero.
diez o doce jefes más, con muchas canaPor la noche, y mientras lavaba yo
nas, pistolas y sables de toda!:&gt; formas los trastos de la casa pregunté a una jo·
y tamaños. Er:a el estado mayor del &lt;ge- ven de las que servían al capitán, por
neral&gt; y entre éste venía el barbero.
qué reñían éstP. y el barbero.
Nos hicieron formar, y Moisés nos
La infeliz me hizo señas de que callapresentótal jefe y a los que lo acampa· ra y cuando se alejaron las demás me
ñaban.
dijo entre lágrimas que el lépero de su
El «general&gt; nos habló con mejor modo hombre el capitán, quería venir a Las
que el barbero; se enteró de si nos ha- Tres Estrel/as,-aquí Carlos me miró y
bían dado el desayuno, y ordenó que se no sabía cómo contin1,1ar.
-Vamos,-le dije,-¿qué interés tenía
nos incorporara a la fuerza de Moisés,
pero éste se negó a ello alegando que aquel malvado en ser de los que nos
éramos muy &lt;parejéros&gt; e indiGa°:do al asaltaran?
_¿ Qué quiere su merced que· le diga,
&lt;general&gt; que mejor nos repartier~ en l~s
compañías. El muy perro no hah1a olv1· si a mí «mero~ me dió espanto oirlo?
¡\.q uel sin vergüenza es pe raba poderse .
dado la confianza de Dionisio que no lo
· llevar a la niña Rosa, y el barbero no
llamó «coronel&gt;.
El &lt;general&gt; se encogió de hombros y quería que lo acompañara, según él deel mismo Moisés nos fué llamando Y en cía porque no quería que se les hiciera
grupos de dos o tres nos ei¿tregó como daño· a ustedes,· pero la mujer aquella
borregos a los cabos y sargentos de ca· me dijo que en sus borracheras, su hombre y el barbero ya se habían dado de:
da grupo.
·
Todos estábamos arrepentidos · de ha- golpes por quién se llevaría a Rosita.
Aunq1,1e esperaba esta infamia, te di~
bernos unido a aquella partida de faci·
nerosos que ciaban un trato infame a los go, Manolo, que sentí mi frente cubrirse
revolucionarios y a nosotros nos toma· de sudor frío; una nube pasó por mis.
ojos y sin poderlo evitar apreté el hraw, .
ron como criados.
Dionisio, yo y Pancho caímos en ma- de Carlos preguntándole:

�1320

COSMOS
LA VIDA EN LOS CAMPOS

-Y ese hombre está todavía con Moisés?
-No, don José,-me dijo Carlos,-el
maldito fué de los primeros que murieron en el asalto.
Según he sabido, por las mujeres, con·
tra las órdenes del «general» se adelantó
a Moisés y atacó la casa de la Adminis-

estaban en Córdoba y esto causó mucha
alegría entre las infelices esclavas del
lépero de mi capitán, que cada vez que
volyía con alguna nueva presa maltrataba a las que tenía y aun me dijeron que
las vendía o las cambiaba a ohos tan
infames como él.
El día que vinieron al asalto acompa·

Don José de mi alma, su merced n@ sabe lo que va a pasar.

tración, para que mientras su gente se
entretenía saqueando la tienda, él con
los que tenía dispuestos para ésto, se
proponían subir a la casa y hacer allí
otro tanto llevándose desde luego a la
niña Rosa.
Cuando ya se habían venido para acá,
Moisés por un lado y mi capitán por
otro, se supo en el campo que las· niñas

~- - J

ñaban al barbero, que era el jefe de la
expedición, u~os 300 hombres, aunque
no todos iban armados, y el plan era
atacar el trapiche para qlie mientras
acudían en su socorro los rurales y la
gente de la finca, otro grupo manda·
do por el mismo Moisés atacara la Hacienda.
Según decían los que llegaron derro·

fados con el barbero, la culpa del fracaso fué sólo de mi capitán que sin estar
&lt;le acuerdo con nadie se lanzó al asalto
de la Administración con tan mala suer·
te que .fué de los primeros que fueron
heridos y luego el mulo que montaba lo
.arrastró colgado del estribo hasta hacerlo pedazos entre las piedras del barranco.
Recordando los incidentes del asalto,
no me cupo duda de que fué el viejo que
vimos llegar por el puente y que herido
él y el mulo que montaba nos horrorizó
ver a la caballería correr desbocada
arra~trando entre las breñas al ginete
basta caer muerto en la vega.
Carlos continuó así su narración:
La llegada del barbero y .el resto de
su gente al cuartel general causó una
especie de motín, porque el fgeneral» in·
sultó a Moisés y lo llamó cobarde; algunos de los jefes que acompañaban al
barbero lo acusaron también de torpe y
pusilánime y poco faltó para·que entre
todos no lo hubieran acabado a golpes.
Moisés se defendía culpando del de·
sastre a mi capitán por haberse adelantado, y al fin después de muchos gritos
mi compañía, hombres y mujeres, fué
entregada al sargento, nombrado capitán para esto, y que se hizo cargo de
hombres y mujeres en el acto.
Aquella noche y con motivo de haberse hecq,¡;¡ cargo de mi compañía el sar·
gento, i! celebró una orgía escandalosa
y mientras yo cuidaba' la comida que es·
taban haciendo las mujeres 'del nuevo
capitán, se me acercó la que me había
hablado el día antes de las atrocidades
y porquerías del capitán Ortíz y me propuso fugarnos cuando saliera la campa·
ñía de nuevo para Las Tres Estrellas
que se proponía atacar el mismo «general&gt; con toda su fuerza.
La infeliz me dijo que ella había sido
raptada de una hacienda del Estado de
Tlaxcala por el capitán Ortíz, que mató
a uno de sus hermanos que la defendía;
que la había hecho su querida y que por
nada lo sería ahora del sargento nom •
brado capitán aquel mismo día.
Yo callaba por temor a que fuera al·
guna acechanza aquello, pero tanto lloró
la pobre mujer que la dije que lo pensaría.
Después de media noche y cuando ya
habíamos comido las sobras de la orgía,

1321

y nos habían dado aguardiente en abun-

dancia, casi todos los de la compañía
estaban tirados por el suelo borrachos,
cuandó sonaron gritos en el jacal que
servía de cuartel al nuevo ~apitán y a
poco salió la mujerque me había habllado y corrió hacia donde estábamos algu·
nos lavando. los peroles de la comida,
refugiándose entre nosotros. Detrás venía el capitán con un cuchillo en la mano, la mujer se agarró a mi camisa y yo
no hice sino abrir los brazos para defenderla cuando sentí un golpe en la cabeza que me hizo caer y otro en la rodilla.
Aquel bárbaro me hubiera rematado sin
la intervención de las demás mujeres y
algunos de 'la compañía que calmaron al
capitán y se · lo llevaron, dejándome a
cuidado de Dionisio y Pancho,
De la mujer no supe lo que fué, y
cuando me quise incorporar sentí que
me caía la sangre de la frent~ y de la
rodilla, donde había recibido µna puñalada. La única cura que me pudieron
hacer fué atarme· una tira de manta a la
pierna y otra en la cabeza. Muy de ma. ñana me dijeron que la fuerza safía para
otro sitio, pero no para Las Tr&lt;s Estre·
!las, porque se había recibido un soplo
de que. rurales y soldados de la federa·
ción se aproximaban por el lado de Córdoba.
En efecto, a poco comenzaron a formarse grupos o compañías y se fueron
alejando por varios rumbos, Para medio
día todos se habían alejado y yo quedé
en el jacal donde me habían metido la
noche antes sin haber tomado ni agua
desde que me hirió aquel canalla.
Apremiado· por la sed, que me devoraba, quise moverme y no pude hacerlo
porque la pierna se me había hinchado y
no podía levantarme.
' A rastra salí a la puerta y no ví a na·
die. Todos se habían marchado y sólo
se veía algunas humaredas donde se
coHsumían restos de leña de haber cocinado el desayuno·.
Grité y nadie me contestó: con mil trabajos llegué a donde estaba la lumbre y
en una lata vacía, de petróleo, hallé un
poco de agua sucia que me calmó la sed,
y allí m~smo quedé privado por la calentura que me quemaba la frente.
Todo el día lo pasé entre privado y
medio despierto y ví llegar la noche sin

�COSMOS

Detrás venía el Capitán con un cuchillo.,··

que nadie asomara por aquel barranco.
Al caer la tarde pude andar un poco, pero volví a quedar privado.
Los ladridos de un perro me despertaron y ví c rca de mí un bulto que se di0

rigía al jat~l que había servido de cuartel
a mi capitán .
,
Hice un esfuerzo y grité pidiendo SO"'
corro.
El primero que llegó · a donde estaba

LA VIDA EN LOS CAMPOS

1323

tirado fué el perro, que era el mismo otra, había ido a buscarl9 para pqderse
que seguía a mi compañía, y a poco la pagar el tren hasta Puebla donde pensapobre mujer causa indirecta de mi he· ba hallar algún pariente.
rida.
El perro la había seguido y a esta ca- .
. Me reconoció y, llorando, me dijo que sualidad debí yo el no morinpe allí sin
al fin se había escapado del poder de auxilio.
aquella gente, y que había regresado al
Agradecida a lo que suponía que hice
campamento para recoger algo que tenía por ella, cuando la perseguía el capitán,
enterrado. Le pedí que no me dejara mo- me ofreció ayudarme a buscar algún jarirme allí como uu perro, y la pobre mu- cal.habitado y dejarme allí.
jer me ofreció hacer lo que pudiera, por
Para esto me buscó un palo en el que
que ella también tenía que huir antes de me apoyaba, y a media noche emprendique la buscaran, si la echaban de menos. mos la marcha para buscar el camino de
Me dió un trago de · aguardiente, me Córdoba.
lavó la frente, de la sangre que tenía
Ella no quería llegar a ninguna parte
seca, y me ayudó a ponerme en pie habitada, · y lo único que conseguí fué
aunque con grandes dolores.
que me dejara a la vista de un jacal en
Agarrado a ella, fuimos al jacal que el que se veía luz, para que al salir, en la
había ocupado el capitán, y en el corral mañana, la gente que lo habitara, pudieque había a su espalda escarbó en varios ra yo gritarles y que me socorrieran.
lugares y sacó un atado que contenía Antes de dejarme me dió un billete de
una pistola de escuadra. varia cajas de cinco pesos, varias monedas de cobre y
parque para la misma y algunos paquetes un cuchillo, por si tenía que defenderme.
que contenían alhajas, un reloj, monedas
No había traspuesto la loma que subía,
y billetes.
•
cuando comenzó a clarear el día y salió
Me confesó que aquello era suyo y al- del jacal una mujer. Grité y la mujer me
go de otra compañera de cautiverio; que vió; entró ·a su casa y volvió á salir con
lo habían reunido quitándolo a los muer- un hombre y una niña que vinieron a mi
tos que habían registrado en el asalto de encuentro.
una hacienda.
Aquella pobre gente me preguntó de
Luego me. explicó cómo había escadónde
venía; les confesé que era peón
pado.
de Las Tres Estretlas; que me habían
Aquella mañana habían salido para arrastrado los revolucionarios y que me
internar!e en el estado de Puebla, pero habían dejado herido en el camino.
a poco de salir habían llegado varios soMe pareció que no me creían, pero tan•
plos de que los rurales los seguían , y el to les supliqué que acabaron por llevar•
q-general~ dispuso que se dispersaran para me a su jacal, me dieron café y tortillas,
reunirse en un punto de Puebla, dentro y les rogué que me hicieran llevar a cualde una semana: que su compañía se ha· quier parte para que me curaran la
bía dispersado y ella había tenido que pierna.
seguir al nuevo capitán cori otra de . sus
Ellos también temían que se presentaqueridas, y que al medio día habían he- ran los de C. M., y no querían llevarme
cho alto en un barranco, donde habían a Córdoba a presentarme al Prefecto,
comido, pero que el capitán había bebido por miedo a los líos de la justicfa, por lo
más de la cuenta y se había quedado que todo lo que pude conseguir fué que
dormido, como casi todos los que lo se- por dos pesos para el que me trajera a
guían. Ella y la otra mujer, con el pre- · 1a cañada de Las Tres Esrtellas y un
textp de buscar agua para beber se ha- tostón para la' muchacha, me dejaran en
bían alejado poco a poco y se habían un lugar cercano a la Hacienda y la niña
internado en el monte, ocultándose hasta le trajera a mi mujer un papel que yo le
que se hizo noche.
daría.
La otra se había ido para buscar el
Así se hizo y ya sabe su merced lo de·
camino de Huatusco, donde tenía fami- más.
lia, y ella iba a ver el modo de llegar a
Aquel buen hombre y su hija me traje· Córdoba, pero como tenía enterrado aquel ron has.ta El Rancho de los Pericos
dinero, y sabía dónde estaba el de la desde allí vino la niña a la hacienda ;,

�I 324

COSMOS

LA VIDA EN LOS CAMPOS

que me había dicho Carlos, pero a pesar
de todo, aquella misma tarde se hicieron
los preparativos para la marcha a la Capital.
Los peones escaseaban más cada día,
porquP sobre los que se fueron con el
barbero, algunas familias después del
asalto se habían despedido para refugiarse en la cabecera del cantón.
Al siguiente día se envió a Córdoba el
equipaje, y en la tarde salimos toda la
familia para esa Capital, dejando la ha·
cienda a cargo del Administrador y del
Padre Rafael que no quiso por nada dejar la escuela.
Tú recordarás los días en que llegamos
a esa. Fué en los primeros de Mayo de
1911, y después de dejar instalada la fa.
milia en tu casa, yo regresé a Las Tres
Estrellas para estar al cuidado de la cosecha.
Para tranquilizar a fas mujeres ofrecí
y así lo hice, quedarme todas la·s noche~
en c. donde suponían se gozaría de más
seguridad.
·
Del barbero y su gente no volvimos a
saber, y así pasó la primera quincena de
Mayo. Las noticias que se recibían del
Norte eran cada día más malas para el
gobierno del general Díaz, y cuando se
supo la caída de Ciudad J uárez fué cuando yo fui a esa para estar al lado de la

familia en los acontecimientos que se esperaban ya de un día a otro.
En esos últimos días que estuve en
esa, fué cuando tuve la honra de ser recibido por el general D. Porfirio, y sus
declaraciones en aquella noche memorable serán objeto de mi próxima carta.
En estos momentos y cuando se ve el
peligro que corre México, de tener una
complicación con los Estados Unidos, es
cuando se puede apreciar el patriotismo
y la abnegación de aquel hombre supe·
rior por el que •tú sabes que yo he tenido
y tengo verdadera veneración.
Hemos discutido y hablado tanto sobre lo que tú 'llan:iabas dictadura,· tiranía
y otras calificaciones por el estilo, que
ahora que el tiempo me ha dado la razón
me propongo recordarte aquella visita
que me causó tan honda impresión y cuyos detalles tengo siempre en la memo·
ria.
Quizá en mi próxima cometa algu na
indiscresión, pero la bondad del anciano
caudíllo y la de los amigos y parientes
que estaban presentes aquella noche,
perd?narán a este viejo cualquier impru·
dencia que ya no puede empeorar la si·
'tuación.
,
. Hacienda de Las Tres Estrellas, Noviembre de 1913.
PEl"E ROJAS •

•

Aquella pobre gente me pregÚnt6 ....

&lt;lió con mi mujer que me mandó decir
que al siguiente día iría por mí; entonces
le dejó a su merced los chamacos y fué
a buscarme, pero cuando 'llegó ya tenía
yo la pierna tan mala que tuvimos que
quedarnos en el mesón del rancho dos
días, hasta que anoche logramos que me
pudiera sostener en· un burro que nos alquilaron y en él llegamos a la. solana, de
donde Cristobal me trajo a la hacienda.
Ahora, ya sabe su merced lo que pasa.
Moisés y el cgeneral&gt; C. M. no dejan de

pensar en el asalto a la hacienda, y yo
le pido por lo que más quiera su merced,
que mande las niñas a Córdoba o mejor
a México y que también se vaya usted
con ellas y toda la familia.
La relación de Carlos me acahó de re·
solver a enviar la familia a México, aun·
que aquella tarde volvió el Prefecto y
me dijo que fuerzas de la Federación se·
guían muy de cerca a C. M. y el barbe·
ro y que ya los habían obligado a dis·
persarse. Esto venía de acuerdo con lo

1325

'

•

�ARTE MODERNO

ARTE MODERNO

DARIO DE REGOYOS
Continuamos en est~ número la sec• ción de arte contemporáneo, que en números anteriores hemos empezado.
A Darío de Regoyos, exquisito pintor
hispano, de:iicamos la primera parte de
esta sección, reproduciendo al efecto un
bellísimo fragmento de un estudio en
extremo interesante debido a la pluma
de un notable crítico de arte, cuya fir·
ma encontrarán nuestros lectores al pie
del propio artículo.

L
.

o que conviene observar en la pintu-

·ra contemporánea, sea española o
eJ ~ ~ extranjera, son las manifestaciones
nuevas; lo que importa estudiar son los artistas que van en búsqueda de un camino
que no sea el trillado. A esos pertenece,
.sin duda alguna, Darío de Rogoyos: su obra·
personal, inesperada y sincera,-es de las
merecedoras de toda suerte de atención. Se
ha desviado de la veneranda rutina; ha de1Tibado antiguas barreras; ha luchado, y
aún sigue luchando, ¿pero no es esa lucha
necesidad inexorable, y anuncio de la victoria definitiva? Sus lienzos, que por su noveciad, sorprendieron al público _timorato
hace algunos años, no le aturden ahora tanfo. Al autor no le preocupa esto: en el recogimiento y la soledad, distante de los
aplausos que ya empiezan a oírse y de las
griterías que van apagándose, se da cuenta
de su fuerza. Por lo demás, nadie como él
odia y desprecia el reclamo; huye desde
mucho tiempo de la baraúnda de las ~posiciones, donde su pintura no tiene nada
que hacer. Con tal que pueda trabajar incesantemente, queda satisfecho.
Por raro que desde luego parezca, la obra

de Darío de Regoyos constituye la verdadera tradición de la pintura: bajo las apariencías de un novador, damos con un clásico.
Siguiendo el ejemplo de los maestros, bus·
ca no lo que éstos hicieron, sino cómo Jo
hicieron. Parece haber meditado y puesto
en práctica aquel admirable precepto de
Puvis de Chavannes, que dice: «De _los
maestros han de imitarse las virtudes; no
las formas». Efectivamente: no se trata de
contemplar la naturaleza a través de las
producciones de nuestros antepasai:los, según los cuadros de los museos, cuyos colores alteraron el tiempo y los barnices ennegrecidos y mugrientos.
·
Al arte de sus predecesores añadió Darío
de Regoyos su personalidad un poco intran·
sigente, su temperamento suavemente obstinado, su observación violenta, y, al mismo
tiempo, ingénua, aplicada casi exclusiva·
mente al aire libre. Huelga, en efecto, decirlo: no es Regoyos de los que en su taller
van buscando, a favor de ropajes cuidadosamente arreglados, una claridad rara, una .
disposición agradable, para conseguir la
aprobación de los aficionados y suscitar sus
. aplausos. Huye de la habilidad, de la des·

trez~ de ~~ pincelada, de la complacencia en algunos apuntes biográficos acerca del pinla e1.ec~c10n, que fueron tan del agrado de to~
.
los imitadores de Fortuny. Se diría que
· N~ció Darío de ;Regoyos en Rivadesella,
P?r el contrario, quiere mostrarse poco há: en
tierra de Asturias. A los veinte años en
b1I Y aun torpe; para reaccionar de los.jue- 1877,
fué a Madrid, donde entró en la 'Esgos de J~s .acróbatas y los exagerados fue- cuela Superior de Pintura, Eséulturay Gragos ª:b~1e1ales del autor de La Vicaría y bado, y en el taller del paisista Carlos de
'
sus d1sc1pulos.
~a~~s, quien principió, en la Península, a
Darío de Regoyos tildado de violento por dmgi~
alumnos por la vía fecunda del
af.gun?s, es, en rigor, un sincero. Su vi- estud10sus
de
la
No sabemos sifué
~10n, J.u~t~ y sana, de los seres y las cosas, ese pr~f~sor, naturaleza.
de
orígen
flamenco,
le
1mpos1b1hta en su obra el uso de moldes re- aconseJo marchara a ·estudiar a quien
Bélgica.
buscados, de convénciones sempiternamenP~ro, en 1879, después de permanacer dos
te empl~~as. Su estu?i~ de la luz, del tono an~s en ~adrid, atravesó Francia, y fijó su
real, ~UJetale a,proced1mientos nuevos: Lo
repetimos; esta Regoyos convencido de esa res1~~nc1a.en Bruselas, donde muy pronto
verdad, demasiado olvidada, de que inútil se d10 a conocer, logrando la consideración
unos ~uan~os jóvenes pintores enamoraes volver a empezar lo que ha sido hecho, de
dos
del a1re hbre y de la libertad: Formó
de repetir 1o que ya se hizo.
parte, desde la fundación, del grupo del
En ocaEssor, cusiones 1e
yas expoecharon
siciones,
en cara
presto orque sus
ganizadas
cuadros
no pasaquedaban
ronporaldemasiato al púd o abreblico inteviados. Es
1i gen te,
un error.
suscitanPocos pindo no potores buscas concaron la
troversias
sutileza de
y discula expresiones. Al
sión, tanpoco tiemto como
po, varios
él. En sus.
lienzos,
de los del
los porEss.or, enmenores
contr¡rndo
yuxtaanticuapuestos y
REGOYOS.
das las
Salida de las lanchas.
fundidos
ideas de
algunos
dan por resultante una síntesis. El hecho
~art1eul~r, anecdótico, tiene la importan- ~ompaneros, constituyeron otra asociación
cia extr1ctamente indispensable. Si repro- mtegrada por veinte mi~mbros, a la cuai
d!,lce escenas de la vida rural o urbana por eso llam~ron Le~ Vzn¡¿t. Darío de Resiempre. ane~a en el c0njunto al ser hu: goyoJ ~ el pmtor _griego Pantazis, fueron
mano o 1rrac1onal. De ahí que se vea en lps um~~s extranJeros admitidos en esa
sus obras, l?ºr lo general, que el homb;e es a~rup~c10n. No era absolutamente necesa~enos cautivador que la naturaleza exte- rio ser d~ ''.Los Veinte» para tomar parte en
rior. Además, a fuerza de querer el artista las expo~1c10nes que celebraban. Pero lo!;
abandonar ~ todo trance las formas consa- ot~os ar~istas que en éstas figuraron,-los
gradas, la figura humana adquiere en sus mas emmentes maestros del arte moderno
Ptnturas algo de primitivo, de bárbaro de en el v~rdadero sentid,) de la palabra: De:
una ~bsoluta simplificación. Esta des~ada gas, W1sthler, Mal}et,_ Renoir, Sisley, Pissasenc111ez 1 siempre origipal y atrevida, hace rro, etc.!-fueron mVItados. Las exposicioque la~ f(guras alcancen, a veces; innegable nr reahzada~ durant~ diez años, de 1883 a
grand10s1dad: ~¡ car~cter forjado en la rú- 1. ~3, favorecieron eficazmente la propagaen Flandes de las ideas sobre arte modeza, y la apariencia de lo por concluir. Pe- c10n
derno.
ro, antes de proseguir, ¿no fuera útil dar
En 1890 salió Darío de Regoyos de Bélgi-

�ARTE MODERNO

COSMOS

ca para regresar a España. Desde Bruselas,
habíase llegado a Holanda, a Inglaterra,
y viajado por Francia. En París se entusiasmó con las obras de Millet, Corot, Rousseau, Díaz y Puvis de Cbavannes, y aumentó su admiración hacia las de Manet,
Degas, Monet, Renoir, Pissarro, etc., de
quienes, según hemos ya manifestado, había visto algunas producciones en las exposiciones de «Los Veinte•; en Bruselas.
Desconocidos durante muchos años, empezaban esos
maestros a ser
mu y apreciados.. Su trato
con los pintbres franceses,
sus relaciones
con los jefes
de las escuelas
modernas,
ejercieron en
Regoyos una
influencia muy
provechosa.
Su paleta, un
poco negra en
los lienzos pintados en Bélgica, se ilumina al contacto
de Pissarro; su
colorido se matiza merced a
Renoir. Al
igual que esos
maestros,
aprende a expresar el movimiento de
los seres y de
las cosas al resplandor de la
luz; el aspecto
de un rincón
frondoso, de
los árboles y
de 1 agua, según la hora del
día; el ardor
más o menos
. intenso del sol,
Mezquita de San
REGOYOS.
según las nubes, etc.
«Hombre humilde y errante•, como le llama Juan de la Encina, uno de sus críticos,
pasa Darío de Regoyos su vida, des'de que
volvió a su patria, andando cie un lado a
otro: va donde le atrae su capricho pictórico. Recorre Castilla, ·Andalucía; hoJ está
en Navarra, mañana pasa el Bidasoa y permanece unas semanas en el Bearn o en las

Landas. Ultimamente se instaló en el bonito pueblo de las Arenas, cerca de Bilbao.
¿Hasta cuándo? Nadie, ni él, puede decirlo,
Hombre humilde-nadie más sencillo-y
errante, puede ser que se marche mañana.
Interpreta su país, de Cádiz a Irún, de modo incomparable. En sus correrías por España, parecen las provincias vascongadas
haberle sujetado y conmovido más que las
restantes de la península, todas aún tan distintas e interesantes. En ese privilegiado
rincón que se
halla entre el
Bidasoa y el
N ervión, ha
descubierto
sus más notables motivos,
sus asuntos
más expresivos «El otro
día, - escribía
a un amigo
desde Madrid,
donde se hallaba de paso,
-estuve en el
Pardo y entre
aquellos árboles que h-an
crecido mu·
cho, no pensé·
en Goya, ni en
sus majas, ni
en Velázquez,
ni en sus princesas que algún día pasa·
ron por allí en
litera; pensé
en un pedacito
de campo verde de Guipúzcoa o Vizcaya,
y que, entre
caseríos, bajo
un cielo gris,
me dejaran pacer como las
vacas.» - «Na·
ció mi arte en
las provincias
Millán de la Gogulla, Rioja.
vascongadas»,
añadía Regoyos. No nos debemos, por consiguiente, sor·
prender de que haya observado y copiado
con.atractivo tan especial y tan particular, las
cumbres eternamente coronadas de nieve de
los Pireneos cantábricos, cuyas líneas rectas
u onduladas, desarróllanse en un cielo purí·
simo y resplandeciente; de que siga con amo·
rosa atención la carrera de la sombra en

r329

las arrugas de las montañas, el temblor del se esfuman entre claridades tr¡rnsparenviento en las frondosidades de los robles tes.
de las hayas, de los abetos y de los casta~
Evoca a menudo el pintor la hora del meños agrupados en aquellas pendientes.
diodía, y separa entonces con crudeza los
En ese país bienaventurado, presenta objetos .sin me~ias tintas, iluminados por
amenudo la naturaleza una energía áspera un sol implacable que cae perpendiculary montaraz. No son siempre las sierras mente, :y suprime las sombras. De algunos
amables y ris~eñas. Darío de Regoyos in- de sus henzos emana tan intenso calor una
terpreta con igual fortuna, la tristeza de impresión tan fuerte de ahogo, que dirías(! .
sus cimas, el ruido de sus torrentes la des- carecen de aire. -«Mejor, -exclamaría Deolación de
'
gas, -es in:-,= = •..
sus valles
. l útil la atdurante los
mósfora•.
largos inLo sabeviernos
mos;
no le
fríos y bruimportan
a
mosos. Sus
Regoyoslas
árboles,con
convenciohojas odesnes de compojados de
posición,
el
ellas, coequil.i brio
rresponden
de líneas.
perfectaNo le inmente al tequieta
ni le
rreno donperturba
de están
nada un priplantados;
mer térmisus ca bano enterañas, sus camente
recseríos aletilíneo, regres o trispresen tati~
.tes, viejos o
vo de un
recién edicampo de
(icados; sus
coles o de
chozas y
patatas,
de
sus alqueunas planrías, risuetasde maíz,
ñas o mede un muro
lancólicas,
' . de cascajo.
viejas o flaNo elige su
mantes, son
visión,
la
la prolonrecibe. La
gación neejecució·n
cesaria,
incisiva
y
obligada del
áspera de
suelo que
D arí o de
ocupan y
Regoyos,
que aprisiopresta a los
na sus ciobjetos un
miento s.
relieve no
Sus cielos
REGovos ·
. Convento de la Madre de Dios, Córdoba.
exento de
se presensequedad;
tan ligeros, profundos, respirables; o tiem- por ~sto, desde cerca, son frecuentemente
blan cargados de l&gt;orrascoso calor· o se sus l!enzos rugosos. ¿Qué importa? A dise~pacían en nubes prensadas cuandb sopla tancia c_onveniente, vibran; y por. ellos, coviento, o se deshacen en aguacero. Sus rre el aire, se propaga el sol, se volatiliza la
campos, según las regiones, las estaciones luz.
del año, y las circunstancias, son amarillos
San sus paisajes o marinas perfectos
verdes, r9jos, violáceos; saturados de agu~ trasuntos de la naturaleza: el sincero, foro convertidos en carrizales; sus lejanías va- mal y absoluto estudio de la realidad los
po_rosas o firmes, sus peñas ásperas se dota de emoción inolvidable. Las dimensioerigen en medio de sombras siniestras o nes, que f!.º buscó el artista con particular

..

I

4

�1330

cos~os

;

ARTE MODERNO

1331
empeño, son adecuadas a los lugares, al tremadura», «La procesión de Fuenterra•
método con que fueron estudiados. La jus- bía», «Carretera de Miranda», «Al salir de
vicción, tan ingénuo .y docto al mismo tiemintensidad con que se trata que se manifiestedad de los valores, la exquisita sensibili· los toros en San Sebastián», «En la orilla de
po, tan desligado de convenciones de docdad de las líneas, lo indeterminado de su un río guipuzcoano». No olvidemos unas
trina, de en_señanzas oficiales, es hijo (ya lo te la impresión que el actor recibiera y que
deseó reflejar sin paliativo, mediante' acorclaridad les dan una importancia sin par. cuantas vistas de un pueblo castellano con
hemos mamfestado) del arte de los admira- de relación de colores.
Alcanza el artista a expresar lo dramático a su iglesia maciza, especie de fortaleza, sus
bles maestros españoles del siglo XVII;
Esas obras tienen por tal circunstancia la
fuerza de sencitlez, de sinceridad y de vo- altas murallas, sus casuchas arruinada~ y
tiene el mismo sentimiento del colorido· cá·
!untad, para ver únicamente lo que se debe sus campos estudiados en . diversos aspee- , !ido: el propio amor a las harmonías lumi- cualidad de aparentar cosas· vistas rápidaver. Fué Darío de Regoyos de los primeros tos: por la mañana, al mediodía, por la nonosas. Al igual que sus antepasados, quiere mente, y rápidamente anotadas para conservar íntegra toda la fuerza expresiva que
en nuestra época que sintió y tradujo la ex- che. ¿No ha pintado Monet diez o quince
el autor ver en la nnturaleza, únicamente lo
presión plástica de la luz sobre los objetos fachadas de la cat~dral de Ruán, a distintas
que tiene verdadera importancia, expresar de súbito hiriera al artista. Quizá sea ésta
que ilumina, en los espacios que llena; y horas del día?
solamente lo esencial, lo definitivo· no in- una de las facetas más particulares del tatambién ha sentido y traducido la descoloHablemos ya de los dibujos de Darío de
sistir más' que en lo imprescindible.' Conoce ~ento d~ Darío ~e. Regoyos, que acierta a
1mpres10narse fac1lmente, y sabe traducir
ración que produce esa misma luz.
Regoyos, notas rápidas y expresivas. Los
la importancia capital de los sacrificios. Co·
con
no menor facilidad la impresión que le
Quizá piensa, con Pissai;ro y los demás más representan tipos característicos y esmo sus antecesores, trata de alcanzar la produjo,
ya un violento contraste de luz ya
pintore; franceses a quienes hubo un mo- cenas si~ificativas de las regiones donde
verdad, y de expresarla sin omisión ni añala suavidad del misterio' que esfuma s:res
mento que se les calificó de iritransigenfes, pasó. De_ los más sencillos, a veces avivadidura.
y eosas.
que la luz es amarilla y la sombra morada · ~dos con ligeros toques de pastel o de agu,aToda clase de innovaciones, dicho se esCon solo pasar revista a .las obras suyas
quizá abuda, red u·
tá, desconcierta. Lo que viene contra las ql:e re~roducimos, es dable comprobarlo.
sa tal vez
cense esos
costumbres, la rutina, el medio ordinario dé D1vers1ones populares y ceremonias relidel anarandibujos a
pensar o de vivir, es una mortificación para· giosas, paisajes y marinas se ve que adquiej ad o . Sin
unas cuangran
número. Por eso flecesitan los aficio- ren valor de arte en la producción pictórica
e m bar g o,
tas lín~as
dados, el público, algún tiempo oara enten- que las evocan, gracias a la emoción con
conviene
nada mas;
der la obra de Darío de Regoyos, para ad- que fueron ".istas. He ahí, pues, cuanto
decir en su
pero siem·
vertir que es un adelantamiento la evolu- no~ ha _sugerido_ la labor, ya copiosa, del
p r e ,s o n
favor, que
·ción que notamos en sus obras. Muchos así artista mdepend1ente, que da el ejemplo de
casi únicaesas !meas
lo entienden: con el tiempo serán cuantos haber mantenido en toda ocasión sus conmente usa
buscadas y
se interesan por las cosas de arte.
queridas.
vicciones, ~ de marchar resueltamente por
esas coloraPasando la mirada por los grabados que' dond~ considera que no contradice su perciones en la
Luego que
acompañan estas líneas, cabe formar con- s.onahdad. Resultado de la convicción que
interpretalogró la excepto de parte de la extraordinaria labor fiene de que su credo artístico podrá no ser
ción de los
presión que
realizada por Darío de Re{!oyos. Merced a s_ustentado por los demás, pero que, en reacam p os
se propuso,
ellos se verá la diversidad de los temas que hd~d,. es .el que cua~ra a su idiosincrasia
burgaleses,
s e detiene
le ~an interesado, y cómo la vida inmediata arhshca, ~on _la. mul~1tud de pinturas suyas
el artista en
cuyas t in.
fue la que le atrajo a reproducirla en sus lien- en qu~ ~a mdlVlduahdad del pintor es bien
tas son unisu l a b o r.
zos: El artista es como un paseante que se categoncamente puesta de manifiesto. Ser
¿Por qué
formemendeb~ne un momento para gozar de un es- personal, y mantener la personalidad aun a
t e a m a ri·
insiste más?
pectaculo popular o de un efect€&gt; transitorio costa de sinsabores, ha sido lo que se ha
Has. Le so- .
Otras líneas
de la naturaleza. Por esto sus cuadros ad- impuesto el artista a todo trance. .
bra, en este
serían in·
quieren u11 sello distintivo, que nace de la
caso, la raútiles, qui·
PABLO LAFOND.
zón. En las
zá perjudi·
c om p o s i ·
ci
a
1
e
s;
el
REGovos.
El Manzanares y el Guadarrama.
, .
ciones donu n 1c o re·
d e impera
sultado fue·
la figura humana, siempre muestra Darío ra hacer fatigoso el dibujo sin ventaja algu·
de Regoyos su simpatía por los humildes y na. Dicen lo que han de decir, y basta. Son
los pobres. Es el pueblo el que sírvele ca- esas obras de Regoyos, vistas de montes,
si exclusivamente de modelo.
playas, escenas de campo, interiores de ta·
Señalemos, de paso, algunos lienzos de~ bernas, carros con bueyes uncidos, episodios
artista: «Una calle de. Burgos», »El monte de procesiones, regresos de romerías, tipos
de Haya», «Un pueblo vascongado»,-cua- de pescadores o de pescadoras, de aldeanos,
dros que figuraron, durante el invierno de de campesinas, de ancianos mendincantes,
1906, en una exposición de la galería Druet, de viejas mujeres vascongadas, tan arruga·
de París, con otras impresiones de Castilla das Y hechas una pasa que, según observa el
y del país vascongado,-«El baile del anti- escritor belga Emilio Verhaeren, parecen
guo San Sebastián», «El día de difuntos», haber asistido a la agonía de Cristo. De se·
«El Tajo de Ronda», «Otoño•,-exhibidosen mejantes dibujos está lleno el libro que, e?
una exposición bilbaína formada de dn- colaboración con este último literato, pubh·
cuenta obras de Regoyos y efectuada en có Regoyos con el título: España negra.
Noviembre de 1909. «El túnel de Pancor·
Llegó el momento de resumir. El arte de
bo», «La Sierra de Béjar», •Mercado en Ex- Darío de Regoyos, tan sincero, de tanta con·

..

�E L ARTE EN L A AR G E NT INA

1333

es· en elogio del artista, es tambi én en , desprestig io del públ ico .

EL . ARTE·.EN. LA ARGENTINA
NOTAS DE BUE.NOS Al.RES
POR R. LEGUIZMON

q:E xtasis», cua dro de O. P into. ·

~~u-._.;y...,.NA

emoción del paisaje, sauce que se inclina hacia un regazo in·
poético y penetrante; una visible, el álamo suspirante, la fro nda,
sensación pagana .delco- la senda, el lago; elementos y aspectos de
lor; un espíritu , enamo· la poesía abandonada de los parques. ....
radodel al•
Octavio Pinto es un ena·
ma de las
morado de la belleza místicosas; un poeta que pinta
ca de las cosas, un poeta
y un pintor que sueña ....
que sabe interpretar con fi.
Adolescente que al entu·
delidad y evocar con emo;
siasmo juvt&gt;nil une la disci·
ción. De ahí que haya en
plina serena de su· arte,
sus telas un alma, vigorosa
\ a pesar de la debi lidad emo·
Octavio Pinto, el meritorio
I
artista de Córdoba, ha reacional en que se en vuelve.
lizado ya una obra bella i
En el actual Salón de Be·
que vale tanto por lo que
llas Artes, ha expuesto Pin·
represen ta como por lo q ne
to tres hermosas telas que
augura. Un viaje místico a \,
han merecido el aplauso de
Bolivia-el misticismo de \
los entendidos , despertan·
las almas intensas frente a \
do emociones dig nas del
la naturaleza abrupta y de- ,
ideal que interpreta. Pinto,
solada--inspir6 a Pinto te·
destinado a grandes éxitos,
las luminosas y dibujos,
afirma con ello su persona·
sombríos valles sonrientes,
lidad.
paisajes roqueños, cielos
fantásticos, ruinas seculaO. Pinto.
res. Largas horas de medi.tación y ensueño en sus jarEn el salón W itcomb ha
dines cordobeses, comunicaron a sus expuesto una serie de obras interesantísi·
apuntes ese ambiente melancólico de la mas el pintor don José A. Merediz, quien
belleza µensativa .... Porque Octavio regresa al país después de lárgos años de
Pinto es tan poeta con la pluma como con ausencia.
el pinceL Y sus temas predilectos son la
Merediz ha hecho 'al go más que pintar,
fuente que llora no se sabe qué pena, el llegan do, a dar forma concreta al ensue·

ño. Sus telas, de 'm odesta
proporción, caneen tra n
enorme suma de idealidad
artística, r1egando a dar la
sensación de lo perfecto.
Educado ep la observa·
ción de los grandes maestros ha disciplinado s u es·
píritu, y así, en vez de perder su tiempo en vulgares
ensayos, ha ll t&gt;gado en su
. primera exposición a la
obra casi perfecta, . por lo
menos en los paisaj~s, a los
que ha sabido dar toda la
sorprenden te vitalidad de
recias obras construidas.
El juicio más perfecto
que sobre Merediz se ha heeho, consta en el prólogo
de su catálogo, debido al
gran crítico Charles Murice y que bien merecería re producirse si no fuese ya
suficientemente conocido.
Es de lamentar que ha·
hiendo obtenido los aplau- J
sos más entusiastas de la
crítica, el público se haya
mostrado un tanto rehacio
para sus obras. E~to, que

El 21 del corriente se inauguró el II Salón Nacional de
Bell as Artes que nos merecerá detenido estudio en el próximo número, debiendo lin1itarn os por hoy a consignar que
. é l señala un relativo adelanto, d igno de atención.
Figuran en las siete rnlas
337 obras.
L os artistas nacionales que
se pre.;entan a concurso en el
salón, son 109; los demás son
extranjeros o b ien están fut ra ·
Je concurso por haber sido ya
premiados.

&lt;Muchacha de Sevilla&gt;. oor José M. Merediz .

�ESCRITORAS MEXICANAS

Por ALBA HE~~ER..A V OGAZON

Chinería.

\~~~s~AJO el póttico de frágil potcelana que re·

~

1335

plomo sobre los arrozales blondos, derrama sus rayos
múltiples como lluvia de chispas, espolvoreando fa tie·
rra de oro fino, coloreando el follaje y las flores con to·
dos los tintes prismáticos. Sus rojizos rayos, al deslizar·
se sobre la vegetación van suavizándose, apagándose,
disolviéndose en estelas luminosas que vaporizan lfü
lejanías, y prestan a las perspectivas infinitas una brumosa vaguedad opalina. Sobre los regueros de jazmi
nes, -nieve arornática,-las mariposas tornasoladas, lfü
abejas de corseletes bruñidos, chupan almíbar; enjam
bres de verdes moscas revolotean en el jaspe de laf
fuentes, a.traviesan el aire trazando fosforecentes zigzags con el metálico brillo de sus alas. En el ramaje enmarañado desenvuelven los faisanes sus plumas de ex·
quisita seda, que r~medan flores fabulosas. Agítanse ,
al viento, con una música argentina, las campanillas de
plata suspendidas a las torres a~udas, al tejado frágil, ..,,,·../. ,
a las f!echa~ _de al~bastro Y. nacar que florecen en ) ~
":':\i
aquel cielo VlVldo, cielo de Oriente....
..
)t:J'
Y Dui-nai, la misteriosa y tímida, la diminuta prince- •"),;:.
sa de los párpados oblicuos y los piececillos de bebé,
.:
acurrucada bajo el pórtico imperial, improvisa baladas
al ritmo del «Yakú», y apura incontables tazas de té
amargo ....

Abanico ~uis XV.

corta la albeante silueta de sus 1orrecillas
Un rincón de parque. Los castaños rozan con su ··( 1
en un cielo de .Oriente; acum¡cada entre
manto de follaje el banco de mármol a relieves com- ~}-' L' , .·i,, .
~~J,~~~ cojines de sedas policro,mas, golpea ~aden·
plicad~s y mi.tol~gicos, dopde descansa, y se ol~ida _en ?º"\/\'::"'\
k
ciosamente en el «Yaku»-tamborc11lo de
alambicado fhrtaJe, una marquesa Watteau. F1gur1lla
: ... · ;
~
ébano ynácar,-lamisterio§aDui-nai, una
decorativa y galante; encantadora cabeza empolvada,
., ,;,/~
chuchería de ámbar vivo, con párpados de forma oblícua,
rostro fino, espiritual, claros ojos ·picarescos, sonrisa
' )'-,
y piececitos de bebé. -Una túnica de brocado azul, bordaimpertinente y voluntariosa. El talle menudo se dibu/ -.:':.;,'.,"'''
da de rosas se adhiere a las formas de la adolescente, que
ja, bajo el corpiño de damasco; exageran las caderas
ostenta e~ ~l monumental peinado el más exquisito museo
los «panniers» voluminosos, y los piececillos, forrados
de alfileres, dijes, horquillas,-bara~ijas artísticas de oro
en chapines de raso a g-randes tacones, se adelantan
.
y carey, consteladas de piedras pre~1osas.
coquetamente fuera de la falda. Una mano, revestida
A su alrededor, primorosos atnbu_tos. Un b~Qmbo _de
de blanco mitón, juguetea con el bastoncillo de marfil,
sándalo y raso, decorado con incrustaciones de ~acar e m·
la otra sostiene la indolente y risueña cabeza, apoyado
mensos dragones-erizados de corales; en el pavimento, esel codo en el brazo monumental el.el banco.
terillas finísimas que armonizan, en sus colores, c0n las
A sus pies, en el tapiz del fino musgo que sirve de
fantásticas pinturas e inscripc(ones de la~ paredes. Un~
mesilla labrada como un enca¡e, ofrece te amargo en m1· engaste a un redondel de agua estancada y verdosa,
el indispensable galancete de peluca blanca y pantalón
núscul~s tazas y en bandejitas de muñeca, pastillas de
gengibre y n¡lumb\~; un tibor de lerho~a. porcelan_a se corto, teniend'o en sus manos afeminadas, llenas de
desborda en profus1on de pl~nta~ estr~mbohcas. L~ 1ma· oyuelos, una mandolina frágil, engalanada con cintajos de brillantes tintes: el rostro imberbe de muñeco
~-::::;:::,. gir~.ación o~iental h1:.conceb1do 1mpos.1bles coloracwnes:
de porcelana, estirado por una somisHla lánguida . ...
~ linos purpureos, temdos de sangre, cnsan_temas enormes,
~ centifolias, ·bermejas, verdes y az~les, mmensas rosas
En la sombra mate de una enramada espera una Ji.
~ quiméricªf~n'\nétalos de todos matices .... En el aposen· tera fastuosa, guarda~a por dos · pajes galonfados,
· 411 '/J1 to interjói' ' m.Jylf~isible, resplandece sobre un altar de Alamedas de tilos se extienden en todas direcciones, -;,.
~' t /' ~1il viejt un Budha gig~ntesco, cubierto de_oro; b~illan
van a perderse a lo lejos en bosquecillos, en floresh, ; io~·~ngos plateados que sirven para acompan~r l.as ~nvo· tas, en pabellones de incomparable verdor. En el cen- ,:"
, '.t acíones, y los braserillos de bronce exhalan su mc1enso tro de una glorieta luminosa se divisa una hermosa
,
. ,¡i+ . . v~i'tl. Del techo se desprenden algunos adornos raros,
fuente con g-rupo de tritones esculpido sobre el zócat;,: '''/. :!}) ,,·
, 1;', .. ?' ~'{~!.~folm~tálicos, farolas d1 porcelana pintada, caracoles y lo: el agua brilla con burbujas espumosas, asciende
.~
. 'G.·
~ ''f:·:·'.._· J)aJaros monstruosos....
,
.
en flechazo plate.ado hacia el cielo teñido de rosa, y
..,,--/,... : ····:~·-~ •.. .. ,,.:: · · Las ventanas, con batientes de s;mdalo, domman l?ers· recae con lluvia de gotitas chispeantes que remeda
/
·i.,., ;f.-:·::.: ·:.. -~'.';"·. . ·: peetivasde.arbóledas y plantaciones, descubren hor1zon, catarata de pedrerías... Y en el fondo, las tórres del se·
· ,,,.,...
les de cielo azul, azul vívido. ... El sol candente cayendo a
ñorial castillo, cubiertas de yedra, románticas, pintorescas, doradas divinamente por el
último golpe de sol vespertino . ...

*

,,

\

�COSMOS

Mayólica
Un oasis. El plumaje abrasado de _algu~~; c:~:re:i:g~:
sombra al árabe 9-ue, demdasmdo exh~~f¡f Erota de las peñas
vivificante, agomza cerca e un mana
.
n hueco
el líquido fresco Y delicioso pa_rad enchar~~~~a~~ojas; el hi·
roduciendo, al
de la tierra bordeado de tamar!n os Y ane
lo diamantino se desprende, vivo Y/b!f~!sica un argencaer en la charca tra~sparente, una e 1 onios~ que llega
tino chapoteo, un ntorndelo t!nu'doy d~Íbeduinb sediento.
rebro con imágecomo1caricia enloquece ora a o1
Ese claro rumor de agua trastorna su cernes ojos que han
nes fulgurantes; ante sus obscuros { enbr'llantes Y ardoroconservado el estupor de l?s arep~ es nllamarada del sol
sos el anhelo de los oasis eden~cos, la rtarias desfilan
ine~orable, en las vastas extens10nes so \ d recuerdos
perspectivas de espl~ndores con_fusos, !1a:avillosos ara:
-mitad visiones dealucmado_. · · · MmarJtess fuentes d~ mobescos de filigrana, mezqmtas marmor;::- ~ silenciosos resaico hundidas e~ el ver~or 3e /ºs hd l~s lentiscos, ~ultitiros floridos baJo la bove a. resca \umo aromático que
colora claridad de h~rem,kesp~ales del y las cazoletas doracomo · 1a vaga
ascienden de las «ch1bouc as» e cora

~;~~~~~

~~~~~ie~~i:,i~:r~e;br~~~~~r~ct~!f!ne~~;fe~ de~
:~
su fantasía finge ~l aguda rmdt~exy~~~º~;rrmlllo pastoril,
'
d
la ·oración, . . .
ella un monotono ntmo e. ama la voz triste del «muezzm» conv?can o ·ª
d 1 s huerLe habla ese ~uido cristalino _de la cm~!d
;al~eras y
tos de ensueno, de los surhdo~~5" q
rficie a manera
lentiscos, extendidos sobre su d1afana supe
de sombras bienhechoras. . . . . .
1 . 1 sus enormes ojos
y el árabe moribundo levanta a c1e o toda una vieja
negros donde se desarrol\_confusa:er:: sus tonalidades
leyenda oriental, con s~s c ispazos \en~da por el opio y
diversas, su voluptuosidad acre,enve
el harsich.

;!l:~~~

LA REALIDAD QUE VUELVE
Por EDUARDO TOLEDO Y TOLEDO

~

UANDO la alondra remontaba el
~vuelo, y el ruiseñor lanzaba sus lechuzas de cocorbada nariz y boca hunprimeros t·rinos en la floresta cercana; dida, asíduas concurrentes, se habían
cuando el Sol, envolviendo en olas de agregado casadas aún garridas y mozas
fuego los elevados picos de la sierra, ha- casaderas. Todas dirigían miradas al
cía cambiar en brillantísimos colores las mismo punto: las viejas con expresión
gotas de rocío que titilaban en las hier- codiciosa, las casadas con lástima, las
becillas del valle, y la campana de la más jóvenes con asombro. Aquel día su
iglesia saludaba al alba con su lengua conversación fué un cuchicheo del que
de bronce, las viejas vecinas del lugarejo, sólo llegaron a mis oídos palabras sueltocadas las cabezas con negra mantelli- tas y exclamaciones admirativas como las
na y luciendo el refajo granate,marchaban siguientes: &lt;iMuy hermosa! iVaya qué
presurosas al templo para oír la primera lujo! iEJ coche es mejor que el del señor
misa y congregarse a la salida bajo los Abispo que vino el año pasado!&gt; Y con
álamos de la plaza a comentar los suce.· estos y otros comentarios, fuéronse dessos del día anterior o murmurar de los parramando por las sucias cailejuelaE de
ausentes. Y como en el pueblecillo nun • dos en dos y de tres en tres, volviendo
ca ocurría nada, dicho está que la mur- todas la cabeza hacia el castillo. Sólo
muración era el pacto cotidiauo de aque- una quedó en la plaza con la mirada fija,
luciendo unos brazos tostados y robusllas buenas almas. .
Desde mi ventana oía su charla gárru- tos, las .manos enlazadas por detrás de
la y sempiterna, sus voces estridentes su lindo cuello, entreabierta la boca y los
como el ruido de la caña que se rompe, ojos soñadores. &lt;iGuapa y rical-excla •
su tos de catarrosas incurables, Las oía . mó-iMaña, qué suerte!&gt; Y por sus mejil~as, frescas y rojas, res~alaban dos lásiempre, aunque jamás las escuchaba. grimas
.
iTenía su convesación tan pocos atracIndudablemente
ocurría algo extra·
tivos! Para ellas el cura era un egoistón,
ordinario
y
yo
que
nunca
me ocupaba de
el médico un ignorante y el alcalde un
bribón de tomo y lomo: ni había ver- ·10 que en torno mío sucedía, sentí tregüenza .e n ~l pueblo, ni paz en las fami • mendas ansias de enterarme, deseo irrelias, · ni h.o nor eo las personas. i Eran sistible de saber. Esperé, pues, la eva·
poración de aquellas lágrimas (que a
unas pobrecillas_aquellas abuelas]
Un_ii. • ))laña.na ·.del mes de Mayo, el nadie gusta ser. sorprendido en sus in~
al}uela~re '.a~tu.vo~más. concurrido; a ·las timidades), y llamé a la muchacha.
· Todo lo supe, ningún detalle I eséapó

�COSMOS

de mi curiosidad. Aquel extraordinario
movimiento de comadres tenía por causa
la llegada de una forastera; la castellana
feliz de aquel castillo,orgul~o del pueblo,
de carcomidas almenas Y ruinosas torres,

LA REALIDAD QUE VUELVE

radas. Testigo mudo de una edad sen;ii·
bárbara que pasó para no volver, serviale la hiedra de verdugo y las aves no:·
turnas le afrentaban. Sabía de memon~
la tradición -romántica, la popular leyen

1341

escuchar suspiros ténues y rumurosas ricabeza y entreabierta la. boca para dejar
sas a través de los ventanales.
pasar libre un suspiro muy hondo. Y al
] amás pudo soñar la fantasía lugar
terminar su relación y despedirse, obse·
tan pintoresco, ribera tan poética como
sionada por su idea, deslumbrado su polaen que el castillo se asentaba; aquel embre cerebro por las magnificencias que
plazamiento se debía, sin duda, más que
había visto, se alejó repitiendo: iMaña,
a un ceñudo guerrero medioeval, al ca- qué suerte!
pricho de una altiva matrona de blanca
Confieso que lq charla de aquella mu·
tez y ojos de terciopelo.
chacha me había interesado. La joven
En el fondo del valle el río, serpean te,
castellana poseía, sin duda, un poder
canta amores saltando las piedrezuelas
atrayente extraordinario, pues, aun sin
que oponen .a su paso. obstáculos sin núconocerla, mi pensamiento iba hacia ella,
mero, y esmalta con su espuma las oriy al caer de la tarde, dirigí mi paseo a
llas bordeadas de flor~s y arbustos; en la
la mansíón feliz que daba albergue a bevertiente de la sierra una vegetación lleza tan ponderada.
bravía cubre con verde manto las grandes
En vano pasé y torné a pasar miran·
qutbraduras del terreno, el aire embalsado las estrechas ojivas que rompían l_a
mado enerva los sentidos, y, saturada el
monotonía de los rojizos torreone$; inútil1
alma de tanta placidez y de tanta belleza,
mente escudriñé el patío de honor a tra·
vuela por el espacio buscando un Infinito,
vés de la espesa enram~da, y entré en
aún más allá, otro mundo exento de amarJ
mi
casa contrariado y mohino por no haguras.
ber podido contemplar el elegante busto
¿Quién pintará aquel valle alumbrado de la desconocida dama.
por los purísim0s cambiantes de un cielo
Sorpresa inenarrable me produjo la
que se enciende en violeta y se torna en
lectura de una esquela timbrada que hacarmín, y luego en oro, y, más tarde, en
llé sobre mi mesa. El señor conde me
cataratas de luz, de blanca luz, ema·
rogaba que fuese por su casa al día sinadas de un sol espléndido y radiante
guiente para ver a su hija y rncargarm~
que asciende erí el cenit ahuyentando los de dirigir su curación.
ténues vapores que, cual sutil cendal,
iFiguráos mi asombro!
cubre las crestas de los montes?
Llegó a la hora fijada: creo innecesaiTodo allí convidaba a vivir! iTodo rio encareceros mi puntualidad.
era bello!
De noble faz y arrogante catadllra, muy
Nunca el señor se había dignado visi •
cuidada la barba encanécida,ojos inquietar la hacienda, cuidadosamente restautos y escrutadores, sombreados por esperada, en su interior. Conocíanle las gensas cejas, afable y reposado al hablar: tal
tes del país por las muchas limosnas que era el conde.
hacía en su nombre el señor cura,cuando
Visitáhale ya de muchos años un maes·
el invierno paralizaba los trabajos y el
cierzo enervaba los cuerpos: sabían que tro mío muy querido que, al conocer el
era un Creso; sabían que era bueno. Es- pueblo a donde iba, le habló de mi exis·
tencia en él convaleciendo de una afee·
to bastaba.
' Por eso, al tener noticia de su llegada,, cjón pasada, Como ·son los maestros pahabíanse agitado y, olvidando su exis- dres cariñosísimos, que ven reproducir
tencia vegetativa, todas las conversacio- en otro cerebro cultivado por ellos, las
nes convergían a él y todas las miradas ideas que cuidadosamente sembraron, habl6 de mí, como los padres hablan de sus
eran para su castillo.
hijos.
Ved por qué fuí llamado.-Ya sé
A«ompañaba al señor una hija muy
me
dijo
el conde--que mi hija está hejoven,
alhajada
como
una
princesa
y
her·
Por sus mejillas, frescas y rojas, resbalaron dos lágrimas.
mosa como un ángel. Era el padre un rida de muerte, que la Ciencia es impoanciano que inspiraba respeto; la don- tente y sus f'SÍUerzos inútiles para domi·
·
t
s
y
en
nar esta enfermedad temible que siega
da
de
aquellas
rumas
pm
oresca
'
.en las que los buhos Y los murciélagos
cella un sér que inspiraba cariño.
la callada noche, recorriendo las fro~das
en flor millares de existencias; pero usted
encontraban refugio ~de su agrado. .
Nada más sabía la pelirrubia moza que
Ya conocía el castillo. Su severa s1l_ue- perfumadas, perdido entre los frutec1d~ se quedó en la plaza con la mirada fija, puede levantar su espíritu, ocultar a sus
ta recortándose en el fon.do &lt;le UD: c1el.o árboles que rodeaban al coloso, torna~ luciendo unos brazos tostados y robustos, ojos la sima que ""ante sus plantas se
.az'ul cobalto, atraía casi siempre mis m1- el pE;nsamiento hacia el pasa:do Y ere a con las manos enlazadas por detrás de la abre, hacerla confiar en una curación
tanto más deseada cuanto es ~ás imposi-

¡

'

)

(

.1

�I342

COSMOS

· LA REALIDAD QUE VUELVE

ble; eso sí, doctor, eso lo ~spero, e_so -~s precioso mohín-Mi enfermedad es poca
¡de, sí·' pero ahora
me s1eato
todo lo que le pido. Yo cre1 que m1 h1¡a cosa:
.
t
nimosa en este nncón encan. ase salvaría de ese estigma fatal _d~ la fa- fuerte
milia de su madre Y la hice via¡ar y la do de un verdadero paraíso. 1Usted co~
he instruido: háblele usted, en con~ecuen- sus consejos Y su ciencia me devolver
cia. Ya que no pueda ser el médico que la salud perdida! ¿Qué hermosa es la .s~cura, sea usted, al menos, el sacerdote que lud, verdad? Seis mese_s llev~
suphc10
constante; medicina, m~ecc1on, a .casa
consuela,
•
.
¿cómo olvidar aquella tarde plácida Y_ tempranito, ni bailes, nt teatros. 1Qué
.
. table es el maestro de usted ....
serena? ¿ Cómo no recordar a~uella figu- msopor
d t d t Me
ra no soñada, a tal extremo impresa en Y cuánto le quierq a pesar e o o. 'd
ha promet1 o
mi retina que
'"""""&gt;F__...,.-,75'"sJ:sJ 1 .que aquí me
aún hoy,
1
t \ pondría sana
cuando ce·
/ . y robusta corrando los
ojos evoca mi
mo esas mu·
(
chachotas de
memoria, se
piel curtida
me presenta
por el viento
como entony el sol, que
ces la ví?
, se levantan
Alta, morecon la aurora
na, delgada
mas no flaca,
y cruzane:5t~s
campos ág1·
de ojos inmenles éomo corsos, de sereno
zas. ¿Tam mirar, de dibién usted me
minuta boca
lo asegura?
que plegaba
Bueno, confío
una triste
en su palabra.
sonrisa, de
iEstar sana ...
mano breve Y
que dicha! iSi
de piel exanusted su piera!
güe y transparente, se
He tenido mis
apareció a mis
desalientos,
mis horas de
ojos cubierta
desmayo: he
con lujosa bacreído que iba
ta granate de
a morir; he
crespón,
soñado que
adornada con
me veía enencajes y gasas. La nevuelta en un
d, con la mirada fija e'f el ~spacio.'.. cual si ante ella
vestido blan·
gra ca.b ellera
.... que o flotara la visión de la dicha sonada
rizada, ro·
co, fría, inerte cubierta
deando su
, d
frente como marco de ébano,, hacia is- de azahares y.rosas, regada ~or lágrimas
tacar en las mejillas el carmm de la e- ardientes de mi padre, aunque yo n~ que·
ría morirme, no; no quería. La e~1ste~~rfPobre niña! iPobre planta agostada cia es muy dulce Y muy amable. 1Sen_a
~
• 1
una injusticia del cielo malograr una v1·
en plena florescencia.
da
apenas comenzada!
Brotó la simpatía entre nosotros como
surge el relámpago en las nube~. El con- . Después de un brev:e silenc~o, ?uran:
de sonrió satisfecho Y al poco tiempo n~s te el que parecía reflex10nar, anad1ó dul
dejó en la terraza charlando como ami- cemente:
-Yo no he gustado eso que debe s~r
gos antiguos.
.
-IBah!-me dijo la joven haciendo un placer extraño, razón y finalidad de la v1·

?e

;:1
.1

r343

da de los seres y de los mundos: la ley
versos más gallardos y al músico sus me de lo creado.
lodías más sentidas.
-Ya la veo-continuó con voz··solemYo ví en Venecia surcar el gran canal
ne y elevando sus ojos al firmamento, velado por encajes de mágico dibujo.,-yo la una góndola blanca, en la que iban dos
veo en la fl0r que se balancea extremeci- jóvenes mirándose de cerca y hablando
da al soplo de la brisa; en el cristal de embebecidos, sin fijarse en la canturia
escarcha, que se fu:ide al contacto de un del remero, y, al contemplarlos, sentí en
rayo de sol; en el cabrilleo de los astros, mis párpados el ,fuego de una lágri'ma.
que allá en la altura parpadean siguien· De pie, en una azotea seviHana, poblada
do el curso ignorado que les señala una de jazmines y claveles, una mujer, detez
mano invisible y poderosa; en la ola ri- morena y de rasgados ojos árabes, agitazada de espuma, que corre humilde a des- ba, sonriendo, su p'añuelo blanco, mivanecerse en la menuda arena, vencida rando a alguien que por la. angosta casu arrogancia. Yo la he visto en la abe- llejuela se alejaba. Hé ahí, me di je, una
ja, que construye su celda y alimenta sus mujer feliz .... , y sentí en el fondo del
alma no ser ella.
•
ninfas; en el sanguinario felino, que amaPero todo en el mundo llega, doctor.
manta a sus cachorros; en el arrullo triste y armonioso de la paloma, siempre En el reloj del tiempo ha de sonar la hoamante, Y·hasta en la dura ~oca, que se ra de mi dicha y entonces no envidiaré a
trueca en cristal, fundida por el beso ar- las náyades que juguetean bajo las ondas,
diente de la madre tierra. La atracción, ni a las ninfas, por quien las flores lan •
guidecen, ni a la gentil pareja de Vene el amor. iEsa es la ley eterna!
cia,
ni a la hermosa morena de la florida
Amo a mi padre; amo el recuerdo de
azotea
sevillana. iYo seré algún día la
aquella santa mujer, mi madre, apenas
conocida; me deleitan mis · libros y me heroína de una novela viviente; yo tenarroba la música y la contemplación del dré también quien murmure en mi oído
mundo me fascina; pero hay algo en mi dulces endechas de amor inextinguible!
Cesó de hablar la hermosa joven, sin
alma que no sé definir, un anhelo constante de adormecer mi espíritu en un duda fatigada, y quedó con la mirada fija
éxtasis que ine transporta no sé a dónde, en el espacio, cual si ante ella flotara la
visión de la dicha soñada.
olvidada de mí misma y de la realidad
Yo veía agitarse su pecho con movique me rodea: un ensueño cuajado de se·mientos
desiguales 'y moverse sus labios
res, increador y de emociones no sentisi
hablasen
aún, cuando de pronto
como
das, que se resuelve en llanto y me cauhizo una inspiración penosa, estallando
sa placer y amargura a la par.
una tos ronca y sofocante, de corta
¿Qué ansío? ¿ Qué deseo? iYo misma en
duración.
·
no lo sé! En mis ensueños vanos ora soy
Apartó de su boca el' pañuelo, de· fina
la nereida, que en el fondo de la rizada
linfa murmura con su lengua de cristal batista, y me mostró, temblando, una
mancha de rojo rutilante.
cánticos misteriosos; ora la encantada
-¿Qué es eso?-pregunté torpemente
ninfa, por quien suspiran en el bosque azorado.
• la's flores y las brisas; ya creo ser la da·.
Y ella, con voz llorosa, rebosando
ma de belleza no igualada, a cuyos pies
amargura, me contestó.
se postran rendidos guerreros invenci-Nada, doctor. iLa realidad que
bles; ya la musa, que inspira al poeta sus vuelve!

�LA MUJER ESPAHOLA EN LOS TOROS

__.

LA MUJER ESP ANOLA EN LOS TOROS
Por A. DE MIRABAL

1

'.1

1345

pines, Y enmarcando
I~ cara-donde sus
OJOS negros destellan·
-'-a las blondas leves
de la mantilla de encajes, o entre los madroños rojos del tocado de las manolas del
2 de Mayo.
Va a los toros, Com o aquellas nobles
darn~s ante cuya prese11c1a los currutacos
dE:-1 808 daban lecciones de toreo; como
aquella Amaranta
enamorada de Pepe·
.Hillo, como aquellas
bravas chisperas que
f-e burlaban de l rey
Las majas del siglo XX. Presidiendo el desfile. ¿osé, la rnujer•.espanola de hoy, tiene un
.
.
rinconcito
de su espíde miles de seres que ríen, charlan, grin·,tu dest1 nado al aloJ· amiento d e su entutan, alboro!an_, asaltando los coches Y
s1.asmo ~::ir los toros, Y cuando va al ten futos Y aqm tenéis el interminable desfid_1do, ávida d~ presenciar la nces Y valene de los amantes del espectáculo viril
tlas. temeranas,-ioh pobre m d
(ue por unas horas, han olvidado todo tran¡era , ót'
o a ex) ex ica!-se aferra a su tocado
O que no sea la corrida.
~sfan&lt;:_I Y pasa envuelta eu los plifgues
Para la fie~ta d'el valor, de la belleza
e panolón bordado de flores, y adorna
Y de 1~ gracia, puede decirse que he- !as crenchas de su pe lo con claveles ro·
~os de1ad_o todo nuestro españolismo clá- ]OS.
sico:. para ese momento de tmoción, de
i Pero cómo observar a nuestra mujer
g~ntileza y de tragedia, se puede asegu rar que hemos hecho
reserva de lo único
que nadie ha podido
arrebatarnos todavía:
para este instante de
luz,. de alegría y de
·pasión, i bien demos·
trado está! es para
cuando conservamos
1?do lo que es exclu·
s.1vo de la España cas-

he aquí: que desde la víspera, y constituye la protesta la salsa de la
cuando un día de corrida se vida.
aproxima, y la corrida es de
***
tronío, se respira en este Ma·
¿No conocéis el cuadro soberanamen·
drid, en la villa jaranera y reidora, el
te típico y colorista de un día de toros
ambiente de la torería.
Nos inunda de su luz el sol: hace ca· en Madrid? ¿No imagináis por ventura
lor: nos sentimos invadidos de esa laxitud típica que llamamos galvana; y sólo
nos sacude un tanto
la pasión que hemos de poner en las
discusiones taurófi ·
las, mantenid~s agri tos en las terrazas
de los cafés, de estos
cafés que en plena
calle de Alcalá son
nuestro centro d e
reunión y de parada.
En las esquinas
destacan entre los
colores nacionales,
los nombres de los
maestros, de los Ji·
tiza.
diadores que cautiY es ahora, cuando
van y exaltan a la
Las majas del siglo XX. Entrando a la plaza.
nu~stra mujer, esta
afición; por las ca.
tnu3er española garlles, vocean los vend
'
dedores el programa oficial de la fiesta ccn esas tardes primaverales y esplendentes bosa fi
nombre, pelo y lámina de los toros que en que el centro de la ciudad vibra, y e te ~ na, e te~ maavalancha, el paso de los carruajes qu g Yt'l orena, pálida y
han de correrse; y en las expendedurías de
se dirigen al circo?
en 1 , aparece como
boletos la cola se impacienta y protesta,
Pues aquí tenéis el conjunto mági Carmen, vestida de
que el protestar de algo es muy e$pañol
·
Sedas, calcada de cha-

Las majas del siglo XX. En el tendido .

�COSMO~

en las gradas del circo, en el antepecho
de los palcos, o allá en los confines de la
barrera?
No. Cuando la mtíjer española descu·
bre toda su psiGología, es después de la
fiesta.
Terminó el espectáculo.
Flotando en el aire, apagados, mudos,
imperceptibles, adivinados o recordados
má'l bien en la imaginación, están aún
los ecos de los aplausos y de los vítores
que estallaron en la plaza. Retiñen sus
oídos los acordes flamencos ·y jaraneros
de los pasodobles bulliciosos: quedan aún
guardados en sus pupilas los lances de
sobresalto y de emoción: late todavía su
corazón con acalo,ramientos de m1 ansia
incomprensible: y desfilan. ante su memo·
ria todos los accidentes de la lidia: las
músicas del paseo; los airones flotantes
en los tricornios de los alguacilillos; el
toro; la sangre; la ovación.
TiF&gt;nen aún presente-como si aún lo
vieran -todo el aspecto de la plaza, y
contemplan el fulgurar de la plata, los
colores egregios de los trajes de luces,
el revolar de las flámulas rojas, el cabrilleo del acero que esgrimía el matador,
la mancha carmín con que la sangre pintó la arena. Y como una .corona de alegría, aquel círculo polícromo de los pañolones tendidos· sobre la barandilla de
los palcos, con los largos flecos d.e seda
colgando trémulos como sutiles hilos de
luz.
¿ Regresa gozosa nuestra mujer del
circo? Trae alegría sí, pero P.S una ale-

gría melancólica. Basta mirarla para
comprenderla. Reclinada en 'los cojines
de su coche, tendida en la calesa o en el
auto, en el desfile lento de tanto altar Je
belleza, se la contempla sonriente, pero
sus ojos, miran con un cansado mirar de
calentura.
Regresan fati~adas, torturadas. Sus
cuerpos femeninos, sus leves cuerpos su·
tiles, sufrieron estremecimientos nervio·
sos continuos durante la tarde. Muchas
veces, las breves blancas manos enguantadas, se aferrraron al abanico, mientras
su alma sintió horror: la caída aparatosa
&lt;le un picador; el' riesgo de un torero; la
misma muerte de un caballo, sacudió su
sensibilidad y las conmovió honda.mente.
Y aún dura la impresión terrible: aún
tiemblan bajo el raso crujiente de la blusa; aún sus labios conservan el ardor, la
palidez y la contracción, y aunque ríen,
y en sus gargantas desnudas oscilan los
collares de perlas, su risa obedece al impulso de una extraña inquietud, la inquietud hija de la presencia del peligro
pasado.
Pero le añoran. Piensan en cuándo será el día en que han de tornar al circo
otra vez; cuándo ha de volver la mantilla de encaje a orlar la caca gitana y los
claveles a ser adorno del pecho, rendi·
dos y aromados junto al descote, y cuándo también, a su paso por entre los gru·
pos de vuf'lta de la plaza, han de oír los
férvidos elogios a su hermosura, elogios
que e~tán faltos tan sólo de una capa
g-rana, que se tienda a sus pies para que
pase la maja. . . . . .
·

LAS TRAGEDIAS DEL MAR
Nada más interesante y conmovedor que la lucha del hombre con los elementos, yen este concepto, ocupa el primer lugar el reto dirigido a los vientos, las olas, los escollos. y las tem·
pestades por el audaz marino que se aventur.a en el piélago, despreciando los peligros
que sin cesar amagan su existencia. En esta dramática relación se traza a grandes
rasgos la historia de las catástrofes más célebres ocurridas desde la antigüedad
para terminar con la que será inolvidable por sus aterradoras proporciones.

I

roble y n .. deado de triple co·
raza debía. tener el pecho quien
por vez primera se entregó en
frágil leño al sañudo piélago ...
decía Horacio, doliéndose del arrojo de
los mortales, para quienes nada hay que
les sea arduo. Acongojábase ei poeta venusino por un corto viaje de su amigo
Virgilio, desde Ostia a Atenas, y al pensar en ello ofreceríanse tal vez a su memoria las reminiscencias de la Odisea,
cuando el poderoso Neptuno, echando
mano al tridente, conturbaba el Ponto y
hacía que ba¡o las horrendas olas zozobrara la balsa en que Ulises navegaba
en demanda de su patria tierra.
Mas nada podía detener en su temerario empeño a los hombres que, afanosos
de riquezas, se confiaban a los vientos y
los remos para que los llevaran a lejanas
costas donde trocar por oro y preciosas
esencias, plantas, pieles y marfil, las telas, los vasos y las armas que Fenicia y
Grecia fabricaban.
En vano era que los dioses irritados
enviaran terribles tempestades contra los
insensatos que así provocaban su cólera,
intentando arrancarles, como Prometeo
el del fuego, el dominio del agua; podía
más la codicia que el temor, y mientras
las naves griegas llegaban conJ~sónala
Cólquida, y con Ulises a las mismas coumnas de Hércules, los capitanes feni •
E

cios osaban adelantarse aún más allá pa·
ra navegar al Norte hasta las tenebrosas
islas de los caledenios, y al Sur basta
las costas donde hierven por tl!l calor las
aguas.
Tragábase el mar millares de naves
cuando cruzaban éstas por los escollos
acroceráunicos, cuando desafiando las
horribles vorág-ines de Caribdis y de Es·
cila, osaban lanzarse del mar [ónico al
Tirreno, cuando cruzaban desde la fértil
ribera italiana a las áridas Sirtes, cuando se aventuraban por el Ponto Euxino
y penetraban hasta el país de los rudos
cimerianos; no habían de faltar hombres
que desafiaran todos los azares del piéla·
g-o mientras brillasen en el cielo las es·
trellas que guiab2n a los pilotos, los astros serenos desde donde Cástor y Pólux
señalaban su ruta a los navegantes.
El mar era sagrado para los helenos;
los dioses protectores de Grecia impedirían que fuese profanada · por los bárbaros; mil doscientos siete naves persas, al
mando de Jerjes, entre ellas las más veleras de Fenicia y de Sidón, aparecían
henchidas de guerreros ante las costas
del Peloponeso; interrogada la Pitonisa
de Delfos, contestaba a los helenos que
dirigieran sus ruegos a los vientos; hiciéronse sacrificios a Bóreas, a Oricia y
Tyax, y desatada por ellos horrenda
tempestad, estrelláronse contra las rocas

�COSMOS

LAS TRAGEDIAS DEL MAH.
r349

rocaciones, especialmente la del' Carmelas naves del rey Jerjes, hundiéronse las pás del acrecentamiento naval, pagábalo, .Y cuan?º los náuf~agos consegu_í~n bernadc r de Cuba, Pánfilo d.e Narvaez.
más, y durante tres días y tres noches se, naturalmente, mayor tributo a los enJ~IIr con vida dt!l_ terrible trance, dm- De aquellos es pan to,os desastres nos
lucharon las trirremes persas contra el furecidos elementos. La navegación n~ianse e? procesión a los san~uanos, queda fehaciente testimonio en los Nauhuracán, perdiéndose con ellas sinnúme· · contaba ni de mucho entonces con 1oJlonde de1aban como recuerdo piadosas .frag'io.r de Alva1· Ntítiez, Cabeza de Vaca,
ro de hombres y riquezas .
auxilios' que habían d~ prestar ~osterior~in~uras o ex·votos, barq uichu~los, o bien · que logró salvarse con tres o cuatro es.
Surcaban después de un extremo a otro mente la brújula y los progresos dE la ashac1an celebrar solemnes ofic10s, aparte pañoles más, después de haber visto desel mar Latino las navés cartaginesas, tronomía y de la meteorología.
~e ~uand_o 1evantah~n nuevos templos o · aparecer en el seno de las olas a cente·
egipcias y romanas, y sólo podría titunnquec1a.n con valiosos presentes a los nares de sus desventurados compañeros,
larse dueño de su imperio el pueblo que
y no hay ciertamente aventuras que en
***
ue ya existían.
más poderoso fuese por mar. Sangrien·
A esos votos se debe la soberbia cate· punto a maravillosas excedan a las de
tos combates sostuvieron en sus aguas
Inmensos adelantos alcanzó la marin ral de Mallorca, cuya erección prometió aquellos navegantes. Arrojados por la
las escuadras ,de la República del Tíber ya desde los primeros tiempos de 1 ·rey don Jain:ie I, el Conquistador, al tempestad a: las costas de la Florida,
y la República del Africa; no pocas ga • Edad Media. Fué aquella la época d erse sorprendid_o por una horrenda tem· reaparecieron Alvar Núñez y sus compaleras naufragaron, insaciables siempre las grandes expediciones mercantiles, o stad al encamrnarse-desde Salou a la ñeros, al caho de nueve años, en la ribelos monstruos del abismo.
ganizadas por las ciudades hanseáticas l~ de ~que! nombre, Y se debe ta~bién ra del Pacífico, después de haber cruzaY aún no bastaba que los vientos y las del inmenso tráfico de Venecia Génov 1gles1a llamada de Santa Mana del do por infinidad de pueblos salvajes, coolas destruyeran las naves; ardían tam- y Barcelona de las exploraciones de ilagro, en Tarrag::&gt;nR, cuando de regre· nocido todo linaje de tormrntos y atra •
bién éstas
'
Africa po de aquella expedición, y ya a la vista vesado, sin darse cuenta de que fuera un
por el fue-- -.. ,tif'i
los portu la antigua ciudaJ romana, sobrevino caudaloso río, las bocas del· Mississ·ippi.
De un naufragio debemos hablar· aho·
go griego o
~ ··
g u e s e s ro temporal que amenazaba con el to·
por los esNunca ha I naufragio de las naves, hasta que de ra, siguiendo el orden cronológico, que
pejos ustobían surca úbito, Y como milagrosamente, se sere· constituyó para España uno de los :más
rios, inven·
do los ma 6 el cielo, recobraron su calma las em· espantosos desastres de su historia; :nos
ció n de 1
res tanta ravecidas olas y pudieron así librarse referimos a la inmensa pérdida de la que
se llamó la Invencible Armada, destinada
sabio Arembarca e la ~uerte los conquistadores.
a abatir el poderío inglés.
químides.
ciones,
Habíaacucomo lo
Nunca había surcado hasta entonces el
marinos s
mulado la
Océano más formidable flota: 152 naves,
* **
c 1 en c I a
mostraban
decir que el mar es igual a bordo de las cuales iban 22 . 000 hom~
egipcia y
temerari o ra todos y sirve de tumba, lo mismo a bres. Anunciada su formación desde ha·
griega in·
como nun s más poderosos reyes, que a los más cía larguísimo tiempo, diose tiempo al
ca, oc u mil des pescadores. Pocos naufragios, enemigo para que se preparara, para Jo
menso número de li •
r rían es sde este punto de vista, en la Edad cual, entre otras, apeló, - j dato curioso!
bros en la
pan toso derna, son más trágicos que el de la -a la publicación de un periódico, el
ilustre ciunaufragio derosa escuadra con que el Emperador Engiish Mercury, el primero que aparedad funda·
que daba rlos V se aprestaba a la conquista de ció en la Gran Bretaña, destinado a man·
da por Alelugar a qu gel. Desembarcadas ya las tropas, le- tener encendido el entusiasmo patrio.
jandro pa·
Neptuno manda a los elementos que sepulten en el mar la nave
los pueblo ntose un furioso Nordeste que hizo
Felipe II y con él toda'España funda·
ra hacerla
de Ulises. (Tapiz del Escorial]
más casti ocar las naves unas contra otras o las ron las más risueñas esperanzas en el
capital del
gados su 'zo estrellar contra las rocas de la cos· resultado de la expedición, olvidando
mundo; abrig1base en su arsenal la es· pusiesen la existencia de seres maléficos,; Andrés Doria, contra cuyo parecer se que en todo tiempo nos había sido concuadra romana, que conducía a Julio Cé- como las sirenas delos antiguos. Eran pér bía llevado a cabo la empresa, asegu- trario el mar; nadie quería acordarse del
sar, pronto rendido a los sortilegios de la · fidas hada e, como la cantada por Enriqú ba no haber atravesado en su larga vi
desastre de Carlos V en Argel, de otro
serpiente del Nilo; los alejandrinos se Heine·cuando naufragó la escuacra de de marino, tormenta tan horrorosa. desastre ccurrido al duque de Medinacedispusieron a defender a su legítimo rey, rey Haroldo en ' los mares del Norte; eran eembarcaron por fin los soldadas en las li en Trípoli, de la escuadra entera que
Tolomeo; corría peligro de caer en sus terribles gigantes de poderosa fuerza, co· as naves que no fueron destruidas, y no muchos años antes había quedado semanos la escuadra y César mandó entre· mo aquel Adamástor, convertido en Cab nuevo en alta mar, otra borrasca com· pultada, al vol ver de los Países Bajos,
garla a las llamas; grande fué el peligro, Tormentario por Tetis para librarse de tó la obra nefasta, log-rando a duras en el fondo del abismo, y con ella la coy tuvo que salvarse él mismo a nado, sus amorosos requerimientos.
nas ganar tierra el Emperador, y con lección de maravillosas pinturas recogi·
sosteniendo con la siniestra mano un roLos marinos cristianos invocaron con· Hernán Cortés, conquistador de Mé- da por Carlos V en Ilalia y Flandes.
llo de papiros: eran los Comentarios, y tra las tempestades la intervención de co, que formaba parte, aunque obscu. Esa expedición de la .Invencible, fué
así quedó destruida la escuadra cesaris- 'cielo, y se hizo costumbre prometer do· tnente, de la expedición.
.sm embargo, una sucesión de reveses.
ta, sacrificada al hechizo de Cleopatra.
naciones, penitencias y otros votos para Luctuosa como pocas fué a su vez la Ya al poco tiempo de salir fué la escuaCayó Roma y levantáronse nuevqs alcanzar de la misericordia divina el sal· rn_ada que, bajo aquel mismo reinado, dra, puesta bajo el mando del ir.epto duim¡::e1 ic s; conquistas y comercio exigíanvamento. Impetrábase, sobre todo, el so· hzara a las costas de la Florida el go- que de Medina·Sidonia,' desbaratada por
mayores aumentos de buques, y a com ·corro de la Virgen, bajo sus distintas ad·
un huracán, a la altura del cabo Finiste1

.

�COSMOS

re. Refugiáronse las na ves en la Coruña y reanudaron su marcha a las tres semanas; los pilotos equivocaron el rumb i
y la escuadra fué de aquí para allá, sin
saberse dónde se encontraba.
Debía la Invencible recalar en Dunquerque, donde esperaba Alejando Far
nesio con 25.000 veteranos, pero la navegación era lentísima, y parn esperar a
los buques rezagados se le ocurrió al de
Medina-Sidonia anclar cerca de Calais,
No conocía la costa; a media noche hubo
grande alarma a causa de haber lanzado
los ingleses unos brulotes que cayeron en
medio de la escuadra; cortaron los capi·
tanes las amarras para evitar el peligro y
salvar&lt;:e en alta mar, pero con la obscuridad y la precipitación de las maniobras
chocaron unas galeras con otras; por fin
se pudo continuar la marcha, hostilizados los pesados buques españoies por las
embarcaciones inglesas, y al llegar a las
bocas del Escalda fuéronse a pique algunos de ellos por efecto del venda val.
Habíanse perdido hasta entonces quince galeras y 5.000 hombres, y MedinaSidonia dió orden de retirada. HuyPndo
la ex Invencible de la persecución de los
ingleses, remontase nada menos que hasta el grupo de la:s islas Oreadas, al Norte de la Gran Bretaña, y bajó luego por
el Oeste; la tempestad arrojó contra las
costas de Irlanda a diez y siete ~alerns.
Otros buques se estrellaron contra la&lt;:
costas de Escocia, y cuando por fin consiguió la expedición llegar de vuelta a
Santander, sólo contaba con 56 galeras.
El mar se había tragado el resto d e la
I,wenci/Jle. Oquendo, que se había sal vado, de igual manera que Lope de Ve
ga, se suicidó; Medina-Sidonia se ence·
rró e11 su casa, y Felipe II se consoló' fi.
Josóficamente del desastre con aquella
frase tantas veces .sacada a colación en
las historias.
De aquella desdichada expedición queda un singular recuerdo: el nombre de
Calvados, dado a un departamento francés del canal de la Mancha, por haber
aparecido en aqueltas playas un trozo de
la popa de una galera española con dicha
inscripción ( probablemente mal interpretada, pues dirfa, tal vez, Calvador) .'
Otro resto, a lo que se supone, es u11 galeón que se hundió cerca de Tubermory,
a cuyo bordo parece iba el dinero para

I

los gastos de /,i Invencible. Está cubier
to pur varios metros de agua y dos o tres
de limo y se está trabajando actualmente
para ponerlo a flote. Hasta la fecha se
han extraído algunas bandejas de plata,
una cajita con escudos y ducados, un
mortero de bronce, y !cosa singular!, dos
enormes campanas. Abríga~·e la seguri·
dad de que en el castillo de proa debe
habn grandes arcas llenas de oro y plata acuñada, destinadas a las compras de
víverrs y·a las pagas de las tripulaciones. Será cierto o no, pero se ha constituido para rescatar tales tescros una 50ciedad que cuenta con muchos accionistas.
Triunfante Inglaterra en el dominio de
los mares, --sobre los españoles, portuguese~, holandeses y franceses,-fué natural que tuviera que deplorar más nau fragios que las demás naciones. ya que
contaba con mayor número de buques y
emprendía navegaciones a todos I os
océanos del mundo, aparte de lo cual ya
se pudo dar por sentado, desde entonce~.
que lo&lt;; marinos ingle~es, harto orgullosos de su poderío marítimo, que l¡s ha ·
cía prorrumpir en el famoso himno: Rule
Britanni,z over waves (manda Britania
sobre las olas), eran los que pagaban con
más frecuentes catástrofts su patriótica
presur.ción
España, en cambio, apenas si tenía
marina, mas aun a~í, tan contraria se
mostraba la suerte que ni aún se libraba n
de las más lamentables contingencias los
pocos buques que habían quedado.
Alboreaba el siglo XVIII cuando esta·
liaba la guerra llamada de Sucesión. Esta·
han las costas españolas bloqueadas por
las escuadras anglo-holandesac;, y con la
amiga y aliada Francia esperaba España
con ansia unos galeones, cargados de
cie,,tos de millones y de preciosas mercan·
cías, que procedentes · de América, y al
mando del conde de Velasco, debían des·
embarcar en Cádiz.
El almirante francés Cbateau-Renault
salió de Brest, con una escuadra de
quince velero~. para escoltar el convoy,
al cual encontró en Canarias; pero )os
anglo· holandeses, muy superiores en nú
mero, descubrieron los galeones, J¡,s
persiguieron y no tuvieron más I emedio
Velasco y Chateau·Renault que meter
se en Vigo, cuya bahía fortificaron, des·

LAS TRAGEDIAS DEL MAR

1351

p11és de cerrarla con cadenas. Pero el inglés no se
&lt;lió por burlado; atacó los
galeones españoles y las
fragatas francesas, después
de romper las cadenas, y
Velasco entonces, viéndo!'e
perdido. prefirió echar a pique sus barcos, con t.::idos
los tesoros que llevaban, antes de que cayeran en p::&lt;ler del enemigo.
Y desde entonces han si·
do en gran número las empresas constituí das par a
«explotar&gt; los galeones de
Vigo, por más que hasta el
presente el mar no parece
La escuadra catalano-aragooesa de Jaime I el Conquistador,
dispuesto a soltar su preluchando con la tempestad a la vista de Tarragona.
sa, que representa una for·
tuna nacional.
.
Citemos ahora entre los naufragios ba a caballo eFl el mar y llegaba nadanmás dramáticos del siglo XVIII el del do hasta la emb,¡ucación.
barco Saint Geran ( 1744), en el cual se
Bien cono:idos son los naufragios de
inspi ró Bernardino de Saint Pierre para las fragatas francesas Astrolabio y Bníe:-crib1r Pa/Jlo y Virg'iniz; el buque cho· iula, que al mantio de La Perouse emcó contra unos arrecifes, cerca de la isla prendieron el viaje de circunnavegación
de Francia (hoy Reunión) y se hundió, del globo (1783); nada se supo de su pacon muerte de más de cien personas; en radero, transcurrido el plazo en que se
1752 se incendiaba y naufragaba la fra- esperaba recibir noticias, y en su consegata de guerra Príncipe, cerca de la cos· cuencia se dispuso fueran en su busca
ta del Brasil, pereciendo gran número varias expediciones, hasta qufl en 1826
supo el capitán inglés Dillon que las dos
de tripulantes y soldados; en 1763 nau
fragaba en la playa de bahía de la Ta- fragatas habían naufragado en la isla de
bla (cabo de Buena Esperanza) el barco Vanibro.
Más dramático que ninguno de lo~ anholandés Jong-- Tliomas, dándose el caso
singular de haber sido salvados muchos teriores fué, sin embargo, el naufragio
marineros por un soldado que se lanza· de la fragata de guerra Medusa, en 1816,
inmortalizado por Geri·
cault en su famoso cua
dro y popularizado por
Euge nio Sue en su nove·
la La Sala111a11dra . El
buque, que se dirigía al
Senegal, estaba bajo el
.....
mando de un tal M. Duroys de Chaumareys, antiguo teniente de navío
antes de la Revolución,
y emigrado durante veinticinco años, que pasó
sitmpre en tierra. Tan
ignoran te como ligero, se
asesoraba de un oficial
Salida del Tita11ic de Southampton para Nue\'a York, en
su primero y último viaje.
extranjero llarr.ado Ri·

�1352

COSMOS

chefort, para no dejar traslucir por
completo su .ineptitud. Ello fué que por
su terquedad e impericia el barco fué
a chocar contra los bajos del banco de
Arguin; no bas.tando las seis canoas de
a bordo para contener a los 400 hombres de la ~ffdusa, con~'truyóse una balsa que tenía 20 metros de largo por 7
de ancho; lo que ocurrió luego fué espantoso: quedaron en la fragata 17 hombres, - condenados a morir; las seis canoas, una de las cuales ocupaba Chau·
mareys con su familia, remolcaron al
principio la balsa, pero no tardaron en
largarse cada una por su cuenta.
Como la balsa llevaba mucho peso,
hubo que arrojar· al agua muchos barriles de harina, con lo cual las provisiones quedaron reducidas a un saco de galleta mojada, seis barricas de vino y dos
de agua. Sobr~vino por la noche una ho·
rrible tempestad, y se cayeron al mar
más de veinte hombres; La noche siguiente fné más espantosa aún, y cuantos no
podían colocarse en el centro de la balsa
caían al agua; era tan1:o el hacinamiento
en dicho ·sitio, que muchos hombres murieron asfixiados bajo el peso de los
otro&lt;;; los soldados y marineros, desfa.
llecidos de hambre y sedientos., se embo·
rracharon y se rebelaron contralos oficiales, trabándose un combate horrible en el
que perecieron sesenta homhxes, Sólo
sobrevivfan otros sesenta y comenzaron
las escenas de canibalismo; siendo comí ·
dos los cadáveres. Al cuarto día hubo
doce muertos más; por la noche repitióse la matanza; y sólo quedaban vivos
treinta náufragos, heridQs en su mayo·
ría y la mitad locos. Se acordó arrojar
al mar· a los· heridos y enfermos, entre
los cuales se hallaba la &lt;::antinera, y todos fueron pa5to de los tiburones. Al cabo de algunos días un buque francés recogió a los· náufragos, reducidos a quince
por la muerte.
Envióse una goleta pa°ra socorrer a
los 17 desgraciados que· habían sido
ab:¡'n donados a bordo de la Medusa, y ·
sólo se encontraron tres; los que habían
huído con las canoas, se salvaron casi
todos, Chaumareys fué llamado a Francia; se le expulsó de la armada y fué
castiiado a tres años de casti"llo.
No volvió a registrarse ningún r.aufragio de las espantosas proporciones del

susodicho hasta 1824, en que ocurrió el
incendio y pérdida .de la fragata inglesa
Kent, con 524 soldados, marineros y pasajeros a bordo. Hallábase el buque a la
altura de Penmarck, alejado 80 millas
de tierra, cuando se inflamó una barrica
de aguardiente, en la bodega, a causa
de haberse desfondado y acercádose a
ella un oficial con un farol. Perecieron
muchos en el entrepuente, sofocados por
el humo, y ya se daban todos por perdi·
dos cuando afortunadamente acertó a
pasar el brick Ca111bria, de 200 toneladas, que acudió en auxilio. El salva·
mento se llevó a cabo de una manera admirable, a tenor de la ley del mar; pri ·
mero las mujeres y los niños, después
los soldados, luego los marineros y por
fin los oficiales y el capitán. Lo maravilloso fué que cupieran cerca de 600 persc)Ilas a bordo del Cambria.
Recordemos ahora, entre muchisimos
otros menos importantes, el naufragio
de la fragata inglesa Anfítrite (1833), a
la vista del puertO' de Boloña (Francia),
con m·uerte de las mujeres y niños que
cor.duda, como deportados, a Sydney, y
de la mayoría de la t, ipulación; de la
corbeta de guerra francesa Mame, en la
costa de Argelia (1841), con 'muerte de
52 hombres; de la goleta, también de
guerra francesa, Doris, que zozobró en
el canal de Brest (1845), ahogándose 35
marineros; de la fragata Semillante, de
jg-uales condiciones, ida a pique en las
Bo.cas de Bo.vifacio (1855), con cerca de
300 víctimas, soldados destinados a Crimea; del vapor inglés London en el gol ·
fo de Vizcaya ( 1866), en cuya catástro·
fe perecieron más de 50 personas; del
vapor Northfleet. pasado por ojo, cerca
de Douvres, por un buque desconocido;
conducía emig-rantes: observóse riguro·
samente la ley del mar, por la rnergía
del capitán, y perecieron más de 300
personas; del trasatlántico Atlántic, que
navegando de Liverpool a Nueva York
(Abril de 1873) chocó contra las rocas
del Mar, cerca de Halifax (Canadá),
pereciendo en el naufragio 547 de los
976 pasajeros y tripulantes que llevaba;
por cierto qne, según otras versiones, no
fueron dichas rocas, sino un icebe,-!f el
causante de la catástrofe; del acorazado
alemán Grosur· Kurfúrst, embestido en
unas evoluciones practicadas en el mar

LAS TRAGEDIAS DEL MAR

I

353

&lt;iel Norte por el también aco
razado Kcenz°lf Willtelm; se abo·
.garon 269 marinos 1879); del
vapor mercante inglés Teu·
Jón, estrellado contra unas rocas cerca de Aguilhas (cabo
de Buena Esperanza), en el
-cual murieron 260 pasajeros
y marineros.

e

**•
Llegamos y a a nuestros
días y pJr desgracia son harto
numerosas las catástrofes deque tendremos que hacer menMontaña
ción, aun refiriéndonos tan sólo a las más trágicas.
Fecha luctuosa para España es la del
IO de Marzo de 1895:en este díanau·
fragó, sin dejar rastro, sin quedar el

Posición que tomó el Titánic al hundirse
en el mar. La maquinaria del coloso
produjo en aquel supremo instante
un estruendo tan horrísono que
pudo oírse a muchos kilómetros.

de hielo flotando en el inar junto a las costas
de Terranova.

más leve vestigio de cómo se produjo la
desgracia, el crucero Reina Re!{ente, que
regresaba de Tánger a Cádiz. Supúsose
que, arrollado por el temporal y agrava.
da su situación por su carencia de con·
diciones marineras, habíase hundido en
el mar, en los bajos de la Aceitera. Todos ·perecieron: má:; de 400 personas.
El ·mismo año se perdió, frente a Lov:estof, el vapor alemán Elba, con pérdida de 400 vidas; en 1896 naufragó a
la vista de Ushaut el vapor inglés Drum
mond Castle, del cual siniestro resultaron
unos 250 muertos; en 1898 chocaba el
vapor correo trasatlántico francés Bot/1"·
![ogne con un iceber!f y se iba a pique y
morían 500 de las parsonas que llevaba
a: bordo.
En 1902 el vapor inglés Re![u/urabordaba de noche, a la altura de Dungeness, el vapor español Enero v lo echa'·
b_a a pique, ahogándose toda "ta tripulación, menos dos marineros.
Horrible_ fué el naufragio del vapor
norte americano S/(lcttm, a su salida de
Nueva York (1904). Conducía gran nú ·
mero. d:- _niños de. las escuelas _municipales; rn1c1óse un incendio que hizo estallar las calderas y perecieron ahogadas
más de 500 personas.
El 4 de Agosto de 1906, frente a las
costas de Cartagena, embarrancaba en
los bajos de las Hormigas el trasat~ántico italiano Sirio. L levaba 900 pasa¡eros, con la marinería, y perecieron
más de 250. El pailebot Joven Mijuel
al mando de D. Vicente Bohigas, salvó
más de 300.

�1354

COSMOS

En 1907 se iba a pique en la'&gt; rompientes de Hood, en Holanda, el vapor
Berlín, ahogándose 140 personas. Al año
siguiente se perdía en el Bajo Podrido
( Coruña) el vapor pesquero Unión, ahogándcse toda la tripulación menos un
grumete, y en el transcurso de Octubre
se hundía en el antepuerto de Esmirna el
vapor Stambul, pereciendo ahogados 145
pasajeros.
En 1910 naufraga entre Punta Arenas
y Coronel (Argentina) el vapor Lima,
que conducía 282 pasajeros, de los que
se ahogaron muchos, y vuela el acorazado francés Jena, con gran número de
víctimas. El 17 de Enero de 1911, en
ag-uas de Kiel, se va a pique el submari,
no alemán U. J*; el 25 de Septiembre,
en Tolón, volaba el acorazado Liberté,
ocasionando la pérdida de más de 300
vidas.
Sería interminable esta rapidísima enu-·
meración si tuviéramos que dar cuenta,
no de todos, sino tan sólo de los más importantes siniestros ocurridos, siendo de
notar la relativa frecuencia con q ne tienen que lamentarse terribles siniestros
en los buques de las armadas; recordemos el terrible hundimiento del acorazado inglés Camperdown, a causa de una
mala maniobra ordenada por el almirante, en aguas de Levante, y el de la propia clase Serpcnt, en la costa del Ferrol,
con pérdida de 300 vidas, y tantos otros
de buques pertenecientes a distintas nacionalidades.
No haremos ahora más que mencionar,
de paso, el gran número de naufragios
ocurridos en las 'regiones polares, todos
ellos verdadernmente _horrib!es, pero estaba reservado a nuestros días registrar
la mayor catástrofe conocida: tal es la
del Titánic, el buque de mayor tonelaje
construído hasta el presente: 46,382, con
cabida para 3,500 personas.
Llevaba instaladas en su interior cuantas comodidades podía exigir el más refinado con./ort: gimnasio, tennis, baños
ele vapor y eléctricof, piscina, café turco,
café ruso, biblioteca de 30,000 vols., salones de baile; obra maestra, en una palabra, de la arquitectura nava.J. Podía
anclar, con sus máquinas de triple expaus,ón y de turbinas, 25,5 n,1dos por
hora. Medía 291 metros de eslora por '3 0
de mangn, y 30,70 de puntal, desde la

quilla al camarote del capitán. Estaba
destinado a hacer el servicio de Sout·
hampton a Nueva York, empleando para
ello tan sólo 4 días y horas.
Había salido de Southampton, para
emprender su primer viaje, el día 10 de
Abril de 1912 y llevaba a bordo 2, 358
personas. Eran las once y cuarenta de
la noche del 14, domingo, y hallábase a
300 millas de Terranova cuando chocó el
Titánic con un iceberg de los que tanto
abundan en aquel paraje, llamado por lo
mismo &lt;el cementerio del Océano.»
En un principio no se dió importancia
a lo ocurrido y los pasajeros creyeron
que se trataba de un incidente sin consecuencias, tanto qne hasta al cabo de
diez minutos no dió orden el capitán
Smith de pedir auxilio por la telegrafía
sin hilos. Lbimóse a los pasajeros que
dormían, pues había otros despiertos en
el salón de recepciones, donde una música tocaba alegres piezas; se proveyó de
sal va vidas a los hombres y se procedió
al salvamento en los botes, comenzando
por las mujeres y los.niños, segú.n la ley
del mar. Dos horas y veinticinco minutos después del choque, hundióse en el
mar la inmensa mole. Desgraciadanie11te, con tanto lujo y tantas comodidades
no llevaba el Titánic el número preciso
de botes, de manera que sólo se pudieron
salvar 723, o sea el 30 por 100, perecien·
do 1,635 personas.
La demanda de socorro enviada por la
telegrafía sin hilos fué recibida por algu
nos vapores que se hallaban a bastantes
millas de distancia; los supervivientes
fueron recogidos por el vapor Carpatlu'a,
que llegó al lugar de la catástrofe al cabo de cuatro horas. Aunque es natural
se produjura algún desorden, es innega·
ble se procedió, en generar, con admirable serenidad y se cumplió la «ley del
mar.»
Cuén tam:e detalles verdaderamente macabros: de un puerto vecino salió un b,w
co cargado de ataúdes para el lugar del
desastre; muchos de los náufrag-os. pro·
vistos de salvavidas, que lograron flotar,
perecieron helados en muy pocas horas.
pues la noche, clara y calmosa, sin una
ola que rizara la nítida superficie del mar,
era intensamente fría.
No parece que a pesar de los admira·
bles actos de sacrificio realizados se pro·

LAS TRAGEDIAS DEL MAR

cediera con todo como hubiera debido
procederse; muchas canoas, capaces pa ra ochenta personas, sólo llevaban veinticinco, sin que se prestara auxilio a los
que con desesperados gritos lo pedían.
Censuróse que con fines mercantiles, y
para batir el record de la velocidad se
navegara tan al Norte, desatendiendose

•

•I

1355

la advertencia, oportunamente recibida,
de que se acercaban bancos de hit lo. Como a bordo iban muchos millonarios,
las riquezas desaparecidas son inmensas.
Murieron todos los pobres maquinistas~;
fogoneros, .a quienes no se dió avirn cli,
la catástrofe que por instantes se avecinaba.

�PAISAJES CUBANOS

p AISAJES CUBANOS

LA PESCA TRAGIOA
POR E JUARDO ZAMACOIS

al romper barre la corriente mundial del G~lfla aurora, unas veces a Stream, corriente formidable, peregrina
las seis otras a las sie- de todas las latitudes, que pare~e llevar
te seg~n la estación, consigo alguna recóndita inquietud del
sa'le de la bahía de la planeta: U na vez allí, el vaporcillo se
. . ,
Habana el remolcador detiene, Y sobre el albo~oto de aquellas
que arrastra mar adentro la gigantesca olas andariegas, los tnpulantes de la
.gabarra donde los carros encargados de gabarra a bren unas compu:rtas: Y el
la limpieza fueron amontonando, durante agua invade rápidamente el mtenor del
,el lento transcurso de
enorme lanchón, venla noche, los detritus
- ciclo bajo pesadumbre
.de la capital.
tanta; éste va tumbánEl vaporcillo avandose hasta que, de
za intrépido, repi·
pronto, el promont~tiendo ante las olas,
rio de basuras, vest1.con su movimiento de
fl generosamente de
popa a proa, una. es· '
oro por el sol, se re;;;pecie de .voluntano~a .
quebraja y descon_:afirmación, y su chicierta, pierde su equimenea humeante tralibrio y cae al mar; la
za un brochazo blancaída es terminante,
-co en la alegría azul
a plomo. Después el
Echando el anzuelo.
de la mañana. Tras
remolcador, d a n do
él, a corta distancia,
una airos! mPdia vuelva la ga b arra: apare~e medio hundi- ta, emprende el regreso a la bahía, Y l~ ga.da, como jadeante, baJo. el p1:so. de las barra, completamente deslastrada, bn nea
basuras que el sol n~c1ente _P)nta de alegre Ygrotesca sobre las aguas,con u.na
amarillo: y aquellas 111n:1und1cias for- alegría de animal que vuelve del trabaJo.
man una pirámide de vanos metros de
Las ¡~mundicias quedan allí vaheando
altitud, un a modo de pe~ón flotante, al sol un aliento de muerte, Y poco a po-cachazudo, entre la inmensidad verdosa co van dispersándose, azotada~ por la
del Océano Y la canción esplendor~sa, impaciencia nerviosa del oleaie y del
hecha con añil Y diama:1tes, del cielo viento· algunas desaparecen pronto en el
tropical.
abism~· las demás, arrastradas por las
El remolcador camina algunos mo· ondas filantes, derivan hacia .el Nort;,
mentos paralelamente a la costa,.xende- tendiendo sobre el mar un cammo pesh·
reza luego su rumbo hacia el sitio que fero, de muchós kilómetros.
IARIAMENTE,

1357

ces el cristal de las
aguas tranquilas, de·
jaban tras sí un rastro de espumas; se
hundían, volvían a la
superficie, trastorna do¡; por el regocijo de
su digestión; algunos
se a pro xi m a b a n a
nuestro esquife, cua_l
si adivinasen que alli
también había un a
presa. Inclinados sobre la borda los veíamos pasar suspendi. dos en la penumbra.
El tiburón, fatigado, se deja izar.
verdean te del abismo,
con
sus cabezas achaLos tiburones no faltan nunca a este
copioso festín; llegan en legiones, y allí tadas y enormes, el formidable timón de
es donde los marineros, conocedores de su cola y sus grandes aletas pectorales. '
dotadas de supremo vigor. La muerte nos
sus mañas, acuden a pescarlos.
rondaba,
y esto me producía la exquisita
Allá también fuimos nosotros, embar·
emoción
de
terror que inspiran las sicados en un botecillo de doce pies de es· mas.
lora. Eramos cinco. Arriase la vela, y ·
situados a barlovento para evitar las · Al decir de los pescadores familiarizaemanaciones malsanas de las basuras, dos con ellos, los había de muchas clacomenzamos a preparar los anzuelos. El ses: zorros, cornudos, dientuzos, pintacalor no molestaba aún; la brisa maña- rrojos, alecrines, cabezas de batea ....
1:era, fresca, retozona, peinaba con sus etcétera, toda una nomenclatura gráfica.
y colorista, que seguramente no figura
ágiles dedos la crestería espumeante de
en
ningún tratado de Historia Natural.
las olas; lejos, a una distancia mayor de
Los
anzuelos, cebados con doradas
seis millas, aparecían los bélicos perfiles
del Morro y de la Cabaña, y más allá, carnazas, flotaban a una profundidad de
hacia poniente, el pintoresco caserío ha- quince o veinte metros, y aquellas carnabanero, tendido gozosamente a lo largo zas, irizadas extrañamente por la luz, tenían la alegría triunfal de las esmeralde la plaza, bajo la magnificencia relidas.
Los marineros nos aconsejaban:
giosa del sol.
-Cuando
un tiburón &lt;pica&gt; hay que
Un silencio absoluto rodeaba nuestra
barquilla; pe'1ueña,
blanca, frágil, mecién·
&lt;lose rítmicamente SO·
bre el abismo como
una cuna . .Los terribles escualos, reyes
del mar Caribe, a cuya v.::iracidad va uni •
da una fiera leyenda
de sangre, voltigea·
ban a nuestro alrededor como revolcándose entre los montones
de basura: sus aletas
dorsales, b~uñidas por
la lu~, al cortar velo·
El momento más dramático de la lucha.

�COSMOS

«darle cordel&gt;, porque el animal, al sen· tras sí; luego, apenas sentimos que aquel
tirse herido, se hunde instantáneamente, primer impulso de fuga cesaba, todos, a
y es inútil y temerario sujetarlo. Y aña- la vez, empezamos a recobrar el cordel,
el enemigo, trastornado por el dolor,
dían:
-Son muchos los pescadores que por volvía a la superficie; el botecillo, sin
no hacerlo así fueron precipitados al embargo, oscilaba rudamente bajo el esfuerzo de nuestros pies. Ya el tiburón
mar .... y no volvieron.
Estas historias t'rágicas, sin gritos, estaba muy cerca, y sus aletas yacían
desarrolladas en el silencio-silencio de abiertas, en gesto de súplica, cuando
infinito-del Océano, exacerbaban mi reaccionó; la claridad diurna le había
inquietud. Arrodillados sobre las bordas despertado. Dió un coletazo formidable
temblequeantes del bote, todos mirába- y tornó a hundirse. Lo dejamos ir. Así,
mos hacia el abismo, el alma entera cobardemente, permitiéndole marchan e
puesta en las carnazas verdEs y brillan- unas veces y tirando de él otras, consetes. Los escualos se acercaban a ellas, guimos fatigarlo.
Miré a mis compañeros: les hallé graalejábanse lentamente, volvían de m1evo,
ves,
los labios contraídos, el ceño adus·
fluctuando quizás entre su glotonería
to, cual si
inexhausta
aquel due·
y el presen
lo a muer1:imiento de
te verdadeun peligro.
ro compro·
Nadie hametiese su
blaba a
dignidad;
bordo. Los
mascullamontones
banlos maúltimos
rineros pa·
de basura,
labras
inarrastrasultantes,
dos por el
y con el
.Golf-Stre·
dorso de
am, dessus
manos
apare ci e·
velludas
ron en el
restañahorizonte;
Arni.ncando los dientes a la presa.
ban el su·
el viento
dor que
se había
«echado»; cegaba la luz; abrasaba el sol; empapaban sus frentes. Era algo primiya no se veía la costa; una luminosidad tivo, sanguinario, evocador de los comindescriptible, genuinamente tropical, bates del hombre ancestral.
flotaba sobre la superficie reverberadora,
Mucho tiempo duró la pelea. Al cabo,
con reverberación furiosa del Océano dor- merced a terribles esfuerz9s, el animal
fué izado casi a la altura de la borda. El
mido.
Transcurrió otra hora, de angustiosa drama iba a tocar a desenlazarse. Mien·
espera; los tiburones no se iban, pero tras todos, agarrados al cordel del an·
tampoco parecían propicios al ataque. zuelo, resistíamos los esfuerzos de la
¿ Q ué extraño recelo agitaba sus cerebros víctima, un marinero levantó entre sus
brazos nervudos una barra de hierro,
obscuros? ....
De pronto, uno de ellos, el más gran· aguzada en forma de lanza, y esgrimiénde, se decidió; yo le ví' acercarse veloz· dola cual si fuera un arpón, la clavó en
mente, dar una media vuelta que puso el cráneo del escualo. Hubo un chirriar
en un instante al sol la blancura de su de huesos rotos, pero el hierro entró
vientre, y cómo en su bocaza, defendida apenas; el segundo y el tercer golpe tam·
por una triple fila de dientes, se apaga- bién fueron infructuosos. Loco de dolor,
ba la luz verde de la carnaza mortal. el tiburón se defendía, amenazando
Inmediatamente el animal se hundió; arrastrar el liviano bote tras sí, y su co·
más de cien metros de cuerda se llevó la azotaba furiosamente las aguas, levan·

PAISAJES CUBANOS

tando remolinos_ espumosos; todos estábamos empapa?os en agua Y sudor, anhelantes. congestionados bajo el sol, que
ech;iba sobre nuestras espaldas su abrazo de fuego.
La barra d~ hierro, al fin, perforó los
huesos dt.l a111mal, que quedó suspendido ~e ella como &lt;le una mén~ula. Otro
~annero, entre tanto, le rompía los
d_1e~tes con u_n~ maza. Pero los extremec1m1entos ago_mcos del tiburón son temibles; _era preciso desarmarle. Salieron a
reluc;1r los cuchillos y, en un santiamén
le cortamos la cola Y las aletas, de don~
de .aseguran los chinos que se obtiene un
cal do excelente.
No olvidaré nunca la expresión de
aquel]~ cabezota enorme, en cuya bocaza
d~sq~1Jara~a por los golpes Y en sus
o¡os m,móviles, amarillentos, la mQerte
extend1a su majestad lívida. Después, la

r359

presa, viva aún, se hundió en el abismo.
Enardecidos por el buen éxito del com bate, prepararnos de nuevo los anzuelos
Y esperamos . . La sutrte tornó a favore '.
cernos; cobramos otra pieza.
A las tres de la tarde, tras nueve horas de lucha, vol víamos a tierra tosta·
dos _por el sol. Y la agria reverb~ración
manna. El viento cantaba en la hincha·
da ve.lcJ, y el bote inclinábase gallardo
sol:,.re una de s~s bandas; las ag uas murmu¡eaban apacibles bajo el timón
Todos íbamos contentos, cual s.i aquellas escenas de sangre hub iesen servido
de recreo a esa fiera que los h h
aun l
á
om res,
os m ~ mansos, llevan dentro. y es
que, repartida como se halla nuestra naturaleza entre las emociones antagóni •
cas d~l ~mor y la Muerte, no sabemosqué
nos d1v1erte más: si un placer o un peligro.

�BELLEZAS DE NUESTRO PAIS

GUANA_JU·A TO
\

·i'

,·5~ k2!1 N numeros a~terior,es_ hemos 1e·

~ "'

dicado algunas pagma~ a cm·
dades de tal importancia como
..
Guadalajara, Veracruz Yotras.
Hoy vamos a ofrecer a nuestros
~¡, lectores algunos breves apun·
.' tes sobre Guanajuato, que e.n nuestro concepto, es una de la~ c1?dades
más pintorescas de la repubhca.
Las calles en extremo acciden~~a.s, la
elegancia de un buen número de ed1f1c10s y
los variados sitios de recreo co!1.que cuenta Guanajuato dan moti~o suf1_c;ente para
que el viajero sienta ~na 1mpres10n altamente grata al visitar la cmdad.
'."l .i

Encuéntrase situada esta ciudad en la_parte O de la sierra de su nombre y la m1s!l;a
sier;a parece que comunica a la poblac10n
toda su natural belleza. Entre la~ fotografías que publicamos con este articulo hay
algunas que dan perfecta idea del ~specto
poético de la ciudad a que nos referimos.

más elegantes de la ·república. Este teatro
es relativamente de construcción moderna
y ha merecido calurosos elogios de las personas más competentes que han visitado
Guanajuato.
Los templos dela Valenciana y de la Compañía son igualmente de citarse come edi·
ficios de severa y magnífica arquitectura.
Debemos así mismo recordar la fachada
del templo de San Diego que es una artística obra y los templos de San Clemente y de
Tepetapa.
Otras construcciones hay que !laman con
· justicia la atención del viajero, y no las ano-

¡;

1361

castillo. Mem·orable también es el Méson de
S. Pedro, como los son los barreños dados
en la cañada del Marfil para hacer daño al
ejército de Calleja cuando iba a er.trar por
esa vía al Colegio del Estado.
Como sitios históricos visitados siempre
por loe «touristas» que llegan a Guanajuato,
debemos mencionar igualmente la Casa de
Moneda, el Fuerte o Cima del Cerro de San
Miguel; los terrenos de Cuevas y Puenteci·
llas y las casas donde se alojaron Humbold,
Juárez y Maximiliano.
Cuenta Guanaju1110 con algunos monumentos públicos levantados en distintas épo-

..

Como obras dignas de
atención especial por su
a r q u i t ectuta, son ~e
mencionarse el Palacio
d1.,.e""'1......,,c=-o-n-g-re_s_o_,-:q-:-·u'·e corresponde p~rfecta·
mentente a su objeto Y el te~tro Juarez, fa·
moso por ser uno de los mas hermosos y
EDIFICIOS
NO TABLES

,

,..

Palacio del Congreso.

!amos por falta de espacio; pero en las ilus- cas. Los principales que podemos citar son
traciones que en estas mismas páginas publicamos, podrán darse cabal cuenta nues- los dedicados a Hidalgo y a la Paz, obras escultóricas modernas que relativamente no
tros lectores de lo que omitimos.
carecen de mérito.
Entre los edificios y sitios históricos que tiene
Guanajuato, ha y q u e
mencionar en primer
:-,te-rm-1,...·n-·o_e_l_f-.a-m_o_.so castillo de Granaditas,
memorable por haberse desarrollado en él
uno de los más conocidos episodios de los
albores de nuestra Independencia. Más adelante, damos algunos datos acerca de este
LUGARES
HISTORICOS

Por su especial bel!eza son dignos de visitarse álgu~os sitios, tales
__ ______. como la hermosa Presa
de Ja Olla, la de la Esperanza, y los jard_i·
nes públicos cultivados con mucho esmero.
Las presas de la Olla y de la Esperanza,
además de su importancia como obras ele
utilidad pública, ofrecen a la población beLUGARES
PINTORESCOS

Panorama Oriente.
6

�1362

COSMOS
BELLEZAS DE NUESTRO PAIS

llísimos sitios de recreo que las familias saben aprovechar acudiendo a ellos los días
festivos y organizando muy gratos paseos.
La buena sociedad de

LA SOCIEDAD
Guanajuato es digna,
GUANAJUAT,ENSE por todos conceptos,de

gran aprecio. Formada por personas de positiva cultura y de
exquisita educación constituye la mejor belleza de la pintoresca capital. La clase media es así mismo altamente estimable. En
ella se encuentran hombres de verdadero
valer por su intelec- ·
tualidad, por sus amplios conocimientos y
por · su laboriosidad
reconocida. Las damas guanajuatenses
son en extremo simpáticas; la belleza ha
sido pródiga con ellas;
reunen todas delicadas dotes y no pocas
virtudes.
La clase popular es
también muy digna
de estimación. Gente
laboriosa y honrada,
dedica su vida al trabajo de las minas o al
de la agricultura.
1_ _.:___ _ _--J

Escenario del Teatro Jnárez.

cialmente montañ9so; pasan por este Dü:trito los ríos .de Guanajuato, de Molineros y
otros de.menor'importancia; se habla en é
el castellano y el otomí; los productos agrícolas no son muy abundantes por ser las
tierras de mala calidad con excepción de las
vegas de los ríos; en cambio, las minas han
sido y son de altísima importancia, y pasnn
de 100 las que están en explotación, pertenecientes a los minerales de la La Luz,·Ovejera, Puertecito, Santa Ana, Valenciana, Cata, Mellado, Rayas, Santa Rosa, La Fragua,
Sirena, Peregrina y otras; la industria de la
gente pobre es la de
la loza vidriada y ccrriente; en cuanto a
los demás establecimientos industriales,
son los comunes; en
la cañada de Pastita,
abajo de la Presa de
Mata, está situada la
Planta de la Fuerza
electro-motriz del Río
Duero, transportada a
Guanajuato por una
línea de 169 kilómetros de longitud; el comercio es bastante activo; cuenta el Distrito
con varias vías de comunicación, si eHdo
las principales las del
Ferrocarril Central y
de San Gregario; hay
vías telegráficas y telefónicas que lo ligan
con el resto del Estado y d~ la República.

Continuamos el presente artículo con algunas noticias de interés geográfico, manifestando antes de
seguir adelante, que
la mayor parte de los
DATOS HISTORICOS
datos que constan en
estas líneas, los hemos tomado del DicLa reg-ión que hoy
Tipos de Gnanajuato.
cionario de Geografía,
Una aguadora.
forma el Estado de
Historia y Biografía
Guanajuato, tuvo por
primitivos pobladores
Mexicanas, original de los Sres. Alberto Leduc, doctor Luis Lara Pardo y Carlos Rou- a los otomíes.No hay noticia de otra raza más
magnac, autoridades dignas de alta estima antigua en este territorio. Losotomíes estuvieren en guerra casi continua con las tribus
Por todos conceptos.
comarcanas, especialmente con los tarascos
y los mexica, resultando unas veces venceEl distrito de Guana- dores y otras vencidos. A la llegada de los
DATOS
juato tiene una extensión españoles la región estaba aún habitada por
GEOGRAFICOS de 288 kilómetros cua- los otomíes. Existía entonces en Yuriria~,...._~---' drados y cuenta con .... púndaro una población éle seis mil indios
~.3()(j habitantes, distribuidos en la ciudad,
gobernados por un cacique que después de
minerales, congregaciones, hacien- su conversión al cristianismo se llamó D
denas los
y ranchos; ocupa la parte O. de la Siede Sesa. Los primeros españoles que
rra de Guanajuato, que pertenece al Distri- Alonso·
to en su casi totalidad y es por lo tanto esen- penetraron a Territorio de Guanajuato fueron los conquistadores de Acámbaro, a las

�IJP4

COSMOS

órdenes del cacique D. Nicolás Montañez de
San Luis, por el año de 1526. En 1531 penetró Nuño de Guzmán por Pénjamo hasta
las inmediaciones de Guanajuato, agregando esos territorios a sus conquistas. Los
otomíes opusieron gran resistencia a los españoles y fueron víctimas de crueldades sin
cuento, hasta que se retiraron a las montañas. D. Vasco de Quiroga, obispo de Michoacán, fué quien primero se &lt;lió a~recorrer
esa región fundando pueblos y atrayéndose
a los indios, que habían huido de los españoles. En 1598 el general D. Rodrigo del
Río hizo las paces, a nombre del rey, con

BELLEZAS DE NUESTRO PAIS

mo que en toda la Nueva España, el régimen municipal, estando los pueblos de Guanajuato sujetos al alcalde mayor de Celaya.
En 1785, bajo el gobierno de Felipe VI, se
dividié el territorio de Nueva España en
doce intendencias, una de las cuales fué
Guanajuato, siendo la cabecera la ciudad de
este. nombre. Consumada la independencia,
la constitución de 1824 dividió el país" en 19
Estados, uno de ellos el de Guanajuato, cuya jurisdicción era casi la misma q~e la de
la antigua intendencia. Durante los gobiernos centrales así como bajo el gobierno de
Maximiliano, Guanajuato fué uno de los

Pre~a de la Olla.

Estatua de la Paz.

las tribus indias, obligándose a darles sustento y vestido, a cambio de que ellos se sometieran. Este trato valió al general el hábito de Santiag-o que le fué conferido por el
monarca español. Por los años. de 1599 a
1603 se formaron los pueblos principales de
esa región, reduciéndose a congregaciones
los indios errantes. El virrey D. Gaspar de
Zúñiga y Acevedo ~ombró un comisionado
que escogió los lugares para fijar las cabe.ceras, y desde entonces quedaron definitivamente establecidas las ciudade~ villas y pueblos que hoy existen. Durante los
gobiernos de los monarcas españoles Carlos
1, Felipe II y Felipe IJI, se observó, lo mis-

más ricos departamentos. La constitución
de 1857 dejó al Estado su antiguo territorio,
segregándole Contepec y Santa Ana Maya,
que pasaron a Michoaéán; en cambio, Sierra Gorda, que había pasado a jurisdicción
de Michoacán volvió a Guanajuato. La intendencia de este nombre y después el Estado han ocupado sitio prominente en la
historia de la Independencia, de la Reforma
y de la Intervención. En territorio guanajuatense se han registrado 2C5 hechos de
armas desde la conquista hasta nuestros
días, siendo las silluientes las de 'mayor
importancia: 1526: Expediciones de D. Nicolás Montañez y Toma de Acimbaro; 4 de

Presa de Es;:ieranza,

�COSMOS
BELLEZAS DE NUESTRO PAIS

Octubre de 1528, batalla: de Nuño de Guz::- guerra de Reforma -se libraron muy sanmán contra tarascos y huachichiles, des- grientos combates en el Estado, siendo
pués de la cual fué atormentado y muerto los principales: la de Salamanca, ganada
el caudillo Tzintzicha o Caltzontzin; 17 de por Osollo contra Parrodi el 10 de Marzo
Julio de 1766, pronunciamiento en Guana- de 1858; la de Tierrasblancas, que perdió el
juato contra las alcabalas, al grito de "Viva general Mejía; la de la Magdalena donde
el rey y muera el mal gobierno!"; 28 de quedó mutilado el general Osollo; la ocúpaSeptiembre de 1810, Hidalgo, después del ción de Guanajuato por Zuazua el 28 de Fegrito de Dolores, que fué dado también en brero de 1859; la ocupación de la misma
territorio Guanajuatense, ataca la capital de ciudad por Miramón el 25 de Julio del misla intendencia y tras desesperada resis- mo año; la batalla de Silao el 19 de Noviemtencia se apodera de la ciudad; 28 de No- bre; la de Estancia de las Vacas en 18 del
viémbre de 1810, Allende se retira de Gua- mismo mes; la se¡runda batalla de Silao en
najunto y Calleja y Flon, se apoderan de que Miramón fué completamente derrotado,
la ciudad, cometienel 10 de Agosto del
da· atrocidades inaumismo año y en la
di t.n; Campañas del
cual pereció el genefamoso guerrillero
ral reaccionario FranAlbino García de 1811
cis.co Pacheco. Juárez
a 1813; Pronunciaestableció por .unos
miento en favor del
días su gobierno en
plan de la Acordada
Guanajuato, de do!:de
en 23 de Enero de
se retiró el 12 de Fe1829; Batalla del Gabrero de 1858. La sanllinero, el 13 de Sepción de· las leyes de
tiembre de 1832; BaReforma se efectuó en
talla d~ Guanajuato,
el
Estado en 6 de Sepentre Bustamante, fetiembre de 1860. La
derálísta,y Arista, proguerra de inter"Yennunciado por «relición comenzó en el
gión y fueros», el 9 de
Estado con la entrada
Agosto de 1833; el 11
de los ·franceses, el 8
del mismo mes, nuede Diciembre de 1862.
vo combate en Silao,
Las batallas principaterminando con la deles en este período
rrota cle Arista; Profueron: la del general
nunciamiento del geBazaine contra Toroneral Paredes, secunManuel en Valle de
dando el de Jarauta,
-Santiago,el 30 de Ene·
el 5 de Septiembre de
ro de 1864. Acción de
1847; PronunciamienYuriria contra los co·
to de Pacheco en Guaroneles
republicanos
najuato, por el estaRonda y Hernández, y
blecí miento en México
muerte del coronel
de una monarquía con
Hernández el 16 de
príncipe extranjero;
Tipos de Guanajuato.
Aguador.
Agosto de 1864. Toma
e1 8 de Enero de 1848,
d e Guanajuato por
ocupación de GuanaRincón
y An·
juato por los generales Doblado y Paredes tillón el 19 de Enero de 1867.Gallardo
El mismo día
y el padre Jarauta que se había pronuncia- tomaron Salamanca Franco y Bermúdez, y
do contra el tratado de Guadalupe; la ciu- en la noche · derrotó Bermúdez al coro·
dad fué recobrada el 18 de Julio de 1848 por ne! Jesús Rodríguez, el último jefe impe·
los generales Bustamante y Lombardini; rialista
que en el Estado quedaba. Batalla
dos pronunciamientos de Leonardo Márquez de Las Capillitas,
contra el jefe imperialista
en Sierra Gorda, en 1848; Pronunciamiento Castillo,
que
había
salido de Querétaro a
del general Draga en San Miguel, en favor proteger a Miramón después
que éste fué
dpl plan del Hospicio de Guadalajara, el 27 derrotado en San Jacinto pordeEscobedo;
en
de Octubre de 1852. La revolución de Ayu- este combate pereció el general republica·
tla se inició en el Estado'· con la entrada a no Herrera y Cairo. Hubo además, multi·
Salamanoa de D. Vicente Ramírez. El jura- tud de encuentros de menor importancia,
mento de la constitución rn efectuó en el pues el Estado fué campo de actividad de
Estado el 24 de Marzo de 1857. Dur~nty la muchas guerrillas y contraguerrillas en esa

Tune! Porfirio Díaz {entrada.)

Castillo de Granaditas.

•,

"' .

�1368

COSMOS

época. Al triunfo de la causa republicana, D. Bartolo Alvarez, cronista; D. Benigno
el primer gobernador constitucional fué D. Bustam¡¡nte, ingeniero y gobernante; D.
León Guzmán. La ciudad de Guanajuato es Carlos Montes de Oca, gobernante; D. Cade origen antiquísimo. Su nombre en taras- si miro Chowell, que murió heroicamente en
co y según Septien y Marmolejo, fué pues- la guerra de independencia; D. Francisco
to por los tarascos a ese lugar, por haber Robles, fundador de la casa de Moneda: el
encontrado er.. lo que hoy se llama el Cerro general Francisco Pacheco; D. Francisco de
del Meco, dos piedras en figura de ranas. La P. Liceaga, médico; D. Francisco González
ciudad se conoció como posesión de los es- Cos, poeta; D. José Ignacio Bartoloche, mapañoles en 1534, en que fué dado el terreno temático; D. José M. Bustamante, naturaal soldado conquistador Rodrig-o de Váz- list?; D. José Ignacio Alvarez, historiádor;
qu.ez, por eLvirrey D. Antonio de Mendoza. , · D. J.osé. M. Cos, insurgente; D. José María
Comenzó a poblarse por los años de 1548 a Chico, insurg-ente; el historiador del mismo
1550, cuan lo fueron descubiertas las bo- nombre; D. Juan Valle, poeta ciego; D. Juan
nanzas de San BernaAntonio de Riaño,
bé ·y Rayas. En 1658
que era intendente al
el virrey D. Francisco
proclamarse la independencia y que mu·
Fernández de la Cueva, duque de Alburrió en la defensa de
querque, mandó al
Granaditas; D. Lucas
Lic. D. Antonio de LaAlamán, historiador y
ra y Mogrovejo, para
político; D. Luis Roque estableciera el
bles Pezuela, ingenie·
Real de Minas. Guaro; el general Manuel
naj uato, como se ha
Robles Pezuela; D.
dicho, desempeñó
Octavio Muñoz Ledo,
muy importante papel
abqgado y gobernan·
durante l~ guerra de
te; D. Pedro Lascuala independencia. Era
rain y Retana, fundauna de las poblaciones
dor de! Colegio del Esen que se encontraban
tado; D. Pedro Reg-il,
ramas de la conspiraorad0r notable; D. Ra·
ción acaudillada por
fael Dávalos, ingenie·
Hidalgo. Fué la priro, que sirvió a la cau·
sa de la independen·
mera ciudad de que se
apoderaron I o s incia, D. Manuel de Sar·
surgentes, y .fué teadan et a, filántropo.
tro de las matanzas
Fueron también hijos
ordenadas más tarde
notables del Estado:
por Calleja y Flon.
D. Manuel Muñoz Le·
Fué asiento del godo, D. Manuel Silíceo
bierno federal durany D. José M. lzquier·
te la .g-uerra de Refordo, jurisconsultos; el
ma. Fué visitada tamgeneral Francisco Z.
bién por ~aximiliano
Mena; D. Francisco
durante su gobierno.
Ramírez, limosnero
En el año de 1905 su- Tipos de Guanajuato.
Barretero.
mayor de Maximilia·
frió una terrible inunno; D. Francisco Onta·
daci&lt;5n que ocasionó muchas víctimas y pér- ñón y D. Francisco Carrillo, que murieron
didas muy considerables, para cuyo alivio se fusilados durante la guerra de intervención;
hizo una colecta. nacional. Para impedir que D. José María de Jesús Diez Sollano, primer
tales calamidades se repitieran, el gobierno obispo; D. Tomás Barón y Morales, segundo
del Estado construyó un gran túnel, llamado' obispo; el general Octavio Rosado; el Lic.
«Porfirio Díaz», el cual se concluyó en Mayo Antonio García, ministro de Comonfort; el
de 1908. Entre las personas más notables Lic. José Linares, ministro de Maximiliano;
que vieron la primera luz en Guanajuato, se los generales Miguel Echegaray y Luis Y
citan: D. Andrés Prudencio de la Fuente, li- Pedro Cortázar; el Lic. Genaro Raygosa; el
terato; D. Antonio Obreg-ón y Alcocer, mi- arquitecto D. Francisco Eduardo Tres Gue·
nero; D. Antonio Obregón y Barre, mine- rras, D. Manuel Bocaneg-ra, haciendista Y
ro; D. Antonio Pérez Gálvez, minero; D. gobernante; D. Rómulo Betancourt, obispO
Antonio Bibriesca, abogado y gobernante; de Campeche; el general D. Doroteo Vera
D. ·Albino Torres, abogado y gobernante; Quintana; D. Vicente Fernández, químico;

BELLEZAS DE NUESTRO PAIS

D. Antonio Morán, que fué plenipotenciario
de Maximiliano para tratar negocios de la
iglesia con Monseñor Meglia, nuncio apostólico; el Lic. Manuel Lizardi, abogado; el
Dr. José M. Luis Mora, historiador y diplomático; D. Antonio Taboada, muerto heroicamente en la guerra de intervención; D.
Manuel Doblado, diplomático. muy distinguido, autor del convenio de la Soledad; el
sabio jesuita D. Pedro José Márquez; Doña
Beatriz de Tapia, que cedió a los indios de
Apaseo grandes extensiones de terrenos
regados; los tres guerrilleros ·insurgentes
Ortiz, Encarnación, Francisco y Matías; D.
Ignacio Allende y D. Juan y D. Ignacio Aldama; el general insürgente D. Tomás Moreno; el general · Florentino Antillón. Muchos otros nombres podrían citarse, pues
Guanajuato ha sido fecundo en personas notables.
Hicimos alusión al principio de este artículo del
histórico castillo de Gra--,.-.,.,.,,.,~--, naditas. Refiriéndose a
este edificio dicen lo siguiente los autores
que antes hemos mencionado:
En este edificio construido en la ciudad
de Guanajuato, se desarrollaron episodios
~uy interesantes durante los primeros tiempos de la guerra de independencia. Fué tomado por las fuerzas de Hidalgo el 28 de
Septiembre de 1810. Al acercarse Hidalgo,
el intendente Riaño trató de hacer de la
Alhóndig-a uno de los puntos de defensa de
la ciudad. Rechazada por Riaño la propuesta de rendición hecha por Hidalgo, comenzó
el ataque. Los independientes rodearon completamente la..fortaleza, a la que se llegaba

j

CASTILLO DE
GRANADITAS

1369

por una empinada cuesta en la cual se había improvisado una trinchera. Defendía
esta trinchera Gilberto Riaño, el hijo del intendente, en tanto que otra trinchera, en la
calle de los Pocitos, estaba defendida por
el capitán Pedro Telmo Primo. El intendente, que se encontraba en la alhóndiga, vió
que la trinchera de los Pocitos estaba en
grave peligro y salió a reforzarla. Al regresar a su puesto, recibió una bala en un oj0,
que le causó la muerte. Este suceso introdujo gran confusión y desconcierto entre
los ~efensores de la fortaleza, pues algunos·
se disputaban el mando, Una gran multitud
de independientes, desde las azoteas y cuestas vecinas arrojaban gran cantidad de piedras sobre los defensores que se encontraban en las azoteas de la alhóndiga. Por fin
los defensores de las trincheras, agobiados
por el número, se retiraron a la fortaleza,
en la que se encerraron. Los defensores de
esta hacían fuego nutridísimo sobre los asaltanteJ, .quienes no c~jaban, sin embargo.
. Por ultimo, y tras diversas tentativas infructuosas, un joven operario de la mina de
Mellado llamado Mariano y a quien llamaban •el Píprla», se puso una losa en la espalda y llegó a la puerta del castillo, a la que
puso fuego. Por allí se precipitaron 1as masas enfurecidas de insurgentes,. y la matanza fué indescriptible. r:sta matanza tuvo repetición poco después, cuando Calleja y Flon
se apoderaron de Guanajuato, el 25 de Noviembre de 1810. El castillo de Granaditas
es también notable porque en sus cuatro
ángulos fueron colocadas en jaulas de hierro, las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, y allí permáneeieron hasta
1821, en que fueron trasladadas a la ermita
de San Sebastián. ·

�LORD NORTHCLIFFE
50. ooo

LORD NORTH~LIFFE
cualquier lado que se Eve~ing- Ncws, considerado por los invuelva la vista, lo m'is- gleses como el primer periódico de la
mo en el campo de la tarde; el Londot/, Mag-azine, etc.
.
política que en el de las
Para dar una idea de la obra gigantesca
letras, se buscará en va- de este rey del periodismo basta decir
no una personalidad que que los perió.dicos fundados por él repre·
pueda compararsE: con Alfredo Harms· sentan un capital de más de 250 millones
worth. En su especie, digám0slo así, es de pesetas; que en conjunto distribuyen
un hombre sin par. Hay .monarcas que diariamente cinco millones de ejemplares
pueden dictar su voy que los ingresos de
luntad a millones de
la empresa asciensúbditos, pero sólo
den a medio millón
existe un hombre en
por día, sin contar la
el mundo que todas
publicidad.
las mañanas puede
Estos datos queencauzar las opiniodarían incompletos
nes de varios millosi no abordás~mos el
nes de conciudadalado industrial de la
nos.
empresa. Hace seis
Este hombre exaños, Lord N orth •
t r ao r din ario, es
cliffe, cuyos periódiHarmsworth, Lord
cos consumían ya 25'
Northcliffe. Propiemillones de pesetas
tario del Times, el
en papel, decidió ser
más influyente de los
su propio . proveedor
periódicos del mun de tan capital artído entero, ha funda·
culo y rápido· en el
do hasta medio cenejecutar como en el
tenar de publicacio·
concebir, compró en
nes c o ti d i a nas o
el centro de la isla
periódicos de reputaLord Northcliffe.
de Terranova 5.500
ción mundial mukilómetros cuadrachos de ellos: el Daily Mail, el díario dos de selvas vírgenes, pobladas de osos,
de más circulación de las · islas Britá- lobos y castores. Antes de transcurrir
nicas; el Dai!y Mirror, el más impor· cuatro años, Lord N orthcliffe inaugura tante de los diarios ilustrados, con una ba en el corazón de aquellas selvas inex·
tirada normal de ochoc"ientos cincuenta ploradas una fábrica modelo de pasta de
mil ejemplares y que en ocasiones memo- papel, la más grande del mundo; 25.000
rab'es ha llegado a l~ estupenda cifra de caballos de vapor movían las máquinas
dos ¡¡¡iliones y medio de números; el que cada veinticuatro horas devoraban

1371

árboles para devolverlos conver250.000 pesetas para el vuelo Londrestidos en pulpa o µ&amp;sta de papel, o sea un
Manch.-ster, otra suma igual para el circonsumo anual de 16 millones de troncuito aéreo de la Gran Bretaña, dos glocos y una producción de 48.000 tonelariosos trofeos que se llevaron los france·
dac; dt-&gt; µulpa de madera y 60.000 de pa ~es Paulham y Beaumont, y 250.000
pel pre~to para pasar a las 111áquinas de
pesetas más que ofrece ahora al primer
1mµnm1r.
aviador que cruce e l At lántico.
Mientras se formaba la fábrica mons¿A qué edad siIJtió despertarse su votruo, un ejército de obreros edificaba en
sus inmediaciones una ciudad capaz para cación, el rriayor propietario de peri 6dicc,s del mundo? iA los catorce año,! Pero
3.000 habitantes-el efectivo del perso110 se crea que a aquella edad soñaba denal de la empresa-y un segundo ejército
butar como repórter o en algún modesto
construía 33 kilómetros de línea férrea
rincón
de la Redacción dP. u11 periódi co,
µara µoner la ciudad y la fábrica en co·
110. Quería ya dir igir. El ún ico cargo
municación con el puerto má,, próximo. ·
que le convenía era el ele director y puSimultáneamente el infatigable perio·
blicó un periód ico semanal dedicado a
dista cons.truía en Gravesend, en la dessus compañeros de colegio, manuscrito
embocadura del Támesis una fábrica caal principio y má.; tarde impreso.
paz de transformar en papel la pasta d€
Estos comienzos de Alfredo Harms· .
Terranova, a razón- de 5.000 toneladas
worth, el que más adelante había de osmensuales. Para completar su ohra, para
tentar el título de Lord Northcliffe, deverse libre de co·ncursos. extraños, pamuec;tran las cualidades que habfan de
ra ser completamente dueño de sí mismo
conducirle ¡;l é¡ito: la intrepidez de las
no le faltaba sino fabricarse la tinta de
imprenta, cuyo consumo importaba más ideas, el contagío del optimismo, el arte
de conc;icer a su público y de apoyarse
de un millón al año, y no tai-dó•n crear
en
palancas útiles para ponerle en movila fábrica necesaria, acabando así )a evo- miento.
lución del formidali&gt;le organismo hacia la
Aquel su primer periódico, The Schoot
independencia absoluta.
Mag-azine fué un éxito y hasta publicó
Este hombre cuya carrera se distingue
por una serie casi constante de triunfos, y numerosos extraor~inarios, pero el periodismo no gustaba a la familia de Alfredo.
que ha enriquecido a todos los que le han
Sus
padres querían dedicarle a la abogaseguido en sus empresas, ha creado, sin
pno
un editor le ofreció la dirección
cía,
embargo, con deliberado propósito un
de un periódico escolar y la aceptó. A los
periódico cuya posesión no le envidiarán
diez y siete años ganaba cinco mil pesenunca los creadons de negocios iun periót8s como director. A los veintidós años
dico para ciegos impreso en caracteres
quiso volar con sus pro pia!'. alas y funBraille! El gran industrial que gasta 40
dó un periódico ~emana! A nswcts, con
millones en-hacer surgir una fábrica del
arreglo a un plan nuevo. No poseía más
seno de una selva virgen se complace en
capital que nueve mil duros escasos y los
publicar, con pérdida, un semanario que
permite a unos cuantos mitlan:s de ciegos aventuró en la empresa. Si fracasaba,
era su ruina completa, pero el éxito sicomunicarse con el mundo exterior!
g.uió sonriéndole. A las pocas semanas
Mecenas'de la aviación, cuyo porvenir
presintió, ha contribuido en gr .. n mane· vendía cien mil ejemplares, y a pesar de
todas las imitaciones y competencias,
ra a sus progresos organizando concurAnswcrs sigue publicándose y vendién
sos dotados de premios tentadores: &lt;lose muy bien.

�LA TRIBU YAQºUI DE SONORA
1 373

LA TRIBU Y AQlTI DE SONORA
.
.

En la contienel maderismo en
da fratricida que
Sonora, comba·
ha ensangrentatió al lado del
do I os campos
hoy General D.
de Sonora,ha toLuis Medina
mado una ·parte
Barrón, de quien
muy activa la
era compadre y
tribu Yaqui degran amigo.
mostrando una
Por ser de ac·
vez más su catualidad publi·
rácter altivo y
camos algunas
y su espíritu intípicas escenas
domable y guede dicha tribu,
rrero que. ha daque desde tiem·
do origen !t tanpo inmemorial,
tas leyendas.
por atavismo,
En la batalla
sitmpre ha sido
que se libró en
em migo irreconSanta Rosa, los
ciliable del Yori
días 9, IO y II
(blanco) .como
de Mayo del pre- 1
llama despecti
sente año, los
vamente al que
indios yaquis
no Ps de su raza.
combatieron ru El ya qui es de
damente,habiencarácter reser·
do perecido muvado, por no de·
e h os de ellos,
cir hosco, cruel y
junto eón su jefe
vengativo y por
el indio Luis
luengos años ha
Soldado yaqui.
Bule, el cual tecausado en este
nía el grado de
Estado de Sono·
Mayor, que le fué conferido por el Go- ra multitud de depredaciones en vidas é
bie'rno del General don Porfirio Díaz.
intere«es.
M. A. LóPEZ,
Luis Bule, era un yáqui de valor temerario, que durante la campaña contra
Guaymas, Sonora, Méxicc,

Indi~ yaquí lava.ndo su ropa.

Rebeldes yaquís penetrand o en Hermosíllo.

�1374

COSMOS

;~~~~IQN

:![e~TiFr~~
Po,. f.

J. BROCA

HORNO ELECTRICO PARA LA PREPARACION DE LOS METALES
PARTIENDO DE LOS MINERA.LES

E

r. r

Yaquis de la escolta de Luis Bule.

r ' STE horno,- ideado por G. von
el Ll
Schatzl, 1' cuya descripción tomamos de una impJrtantísima revista téc·
nica alemana, conviene para la producción directa de los metales partiendo de
los minerales (zinc, antimonio, etc.) pa·
ra la preparación del acero ordinario o
de aceros especiales, para lá producción
de aleaciones muy ricas; destinadas a la
preparación de aceros especiales, y, fi.
nalmente, para la calcinación de la mag.
nesita y otras substancias análogas.

Consiste este horno en un anillo hue·
co, 2, con revestimiento básico y que
puede girar en torno de un eje horizon·
ti!, 1; este anillo se halla provisto de
una serie de electrodos, 3, dispuestos en
todas las circunferencfas y conectados
entre sí por contactos; esos electrodos se
hallan formados por carbones, o por car·
bones y armaduras metálicas, cuando no
son de acero de forma de bloques, cilin·
dros, etc.; por- otra parte, dos o varios
electrodos de forma de vástagos, 10, pe-

14

India yaqui á la puerta de su choza.

Flg. 1.-Corte vertical del horno,
perpendicularmente al tje.

Flg. 2 -Corle transvtrsal del horno
sistema Schatzt

�1376

COSMOS

netran en el espacio hueco exi~tentE: en angular está el agujero ~e colada, 15:
el interior del anillo: están dispuestos que sirve para la evacuación de Ja~ es
oblícuamente con relación a1 eje _del hor- carias y, mediante un ligero mov1m1ento
no; mediante cremalleras, acc1ónan.los de rotación impreso al horno, para la codirectamente los aparatos de regula:1ón lada del metal fundido.
adomática, 12; pueden estar acoplados
Puestos los electrodos 10 en ~ircui~o,
en paralelo o en serie.
y no estándola los electrqdos g1ratonos
El horno anular lleva una corona den- 3, se forma un arco eléctrico en.tre los
tada, 4, por medio de la cual puede h~- extremos de los electrodos 10 y la supercérsele girar. Los electrodos, 3, que g1· ficie de la carga, y se produce una ~ran
ran con el anillo, están' conectados ª. la cantidad de calor superficial. La cornen·
canalización eléctrica por una lámma te pasa entonces d~ uno de los electro·
que forma muelle.
..
dos 10 al otro, a través de la carga fun·
Delante del anillo que forma el horno, dida.
hay un zócalo, 8, que se puede hacer
Si se pone en circuito 13.s dos. clases de
avanzar o retroceder sobre ~ue~as, 6, electrodos, 3 y ro, se obtiene una producpor medio de una varilla helicoidal, 7; ción de calórico en gran masa, en forma
este zócalo lleva una parte cilíndrica, ?• de abanico, por cambiar contínuamente
que forma saliente y. cuya superficie la dirección de la corriente con la rota·
opuesta al canal de fus1?n posee un re· ción del horno anular.·
vestimiento ácido, y cierra esta canal
Esto ·permite adal:)tar el, sis~ema de
cuando se hace rodar el zócalo con el
tratamiento
a las condiciones existentes,
horno. Los dos electrodos, 10, de ~orma
la
estructura
de la materi,a qu~ s~ tra·
a
de varilla, atraviesan la parte saliente,
ta de fundir, ahorrar energia _el ectnca Y
•
Entre
esos
electrodos
es~á
la
tolva
de
9
carga, 13, cerrada por n:ied10 de 1;1na ta- realizar una gran homogeneidad en la
pa y que sirve para la mtrod_ucc16n del carga.
Se puede construir ese horno de manemineraL La pared, 9, lleva igualmente
un tubo de salida, 14, colocado entre los ra que el zócalc quede fijo, y provi_sto de
dispositivos de regulación, 12. En un un dispositivo hidráulico que permita repunto conveniente de la pared del horno . peler el horno anular.

--

INDUSTRIA

IN.V ENTO NOTABLE

..

UNA REVOLUCION EN LA INDUSTRIA TEXTIL
DE NUESTRO CORRESPONSAL EN MADRID

I

fabricante español, el Sr. Ca·
s_ablanca, cuya representación los procedimientos mecánicos empleatiene el senador Sr. Rahola, dos para lograr los fines aludidos, cuál
acaba de hacer un invento no· es la rueca (conocida ya desde los tiemtabilísimo, merced al cual la fabricación pos bíblicos) no hemos sabido salir del
de tejidos, ha adquirido una simplifica- perjuicio de llegar a aquel grado de fi·
nura, más que, también como la rueca,
ción admirable.
por
sucesivos estirajes repetidos cuantas
Hasta hoy, y aun hoy, descansa toda
veces sean menester.
la teoría
del hilado,
N u es (o sea la
tros trenes
formación
de estirade un hílo
je, actuande longitud
do de má·
indefinida
quina en
por la reumáquina,
nión de vacombinánrias fibras
dose con
de longitud
ellas sucelimitada)
sivas soen el prinbre pos icipio fun ·
ciones de
damen tal
unas misde lograr
mas fibras
como ope·•
sobre las
ración prePresentación oficial del mecanismo.
otras, ¿qué
via el tores sino la
imitación
cido entre sí de varias fibras, su paraleli··
zación completa, por deslizamiento de de los variados movimientos de los deunas en contacto con las demás, conjun- dos, de ambas manos, al actuar en la ruetamente con el estirado del manojo ini- ca; para lograr la metó~ica paralelizacial, con ellas formado, hasta detenerse ción de las fibras, al mismo tiempo que
al grado de finura requerido. Y tal vez el adelgazamiento del &lt;embrión» de hilo
que con las mismas inicialmente formaabstraídos, de generación en generación, remos?
Por el origen de donde se derivan todos
La manen~ de actuar de estos trenes,
N

7

�COSMOS

INDUSTRIA

,~en!e uno, ya que los otros quedan suses bien conocida para que podamos dis- cíes coincidentes, la protege, interposi •
t1_tuJ1dos
por la doble tela sin fin de «finas
de
la
&lt;i:mecha&gt;
entre
estas
dos
aprición
pensarnos de describirlos con mayor deta·
pieb es»
· ·
sionándola
suavemente,
durante
parte
de
cuya pos1c16n
aparece ocultar
d
.
'
lle; pero si se ha de hacer notar la falta
aJo unas adecuadas envolventes de
de semejanza entre el procedimiento me· la trayectoria que recorre llevada por el
p ~ncha, debidamente empavonada u
cánico y el manual don~ estriba la di- mismo movimiento conjunto de aquéllas,
del
que
ha
de
participar
desde
luego,
daoxidada
al fu~go, que dan al cor.junto un
ficultad por hallar cuantos procedimienaspecto
.
senc11lo, limpio Y elegante al
su
completo
contacto
con
ambas;
es
do
tos de simplificación se ha intentado.
mismo tiempo.
Para que las fibras puedan deslizarse decir, sigue su camino toda la agrupaE-s verdaderamente notable ob
entre ellas mismas, con nuestro procedi- ción de fibras conducidas, bajo la tu\ela
cómo 1
fi b
servar
de
su
envolvente
a
su
idéntica
velocidad,
d
1
ó a~
~as . salen correctamente
miento de hoy, es preciso que no les fa!·
/ c mo o alo1am1ento que se les prote el apoyo mientras lo verifiquen, y é~te que es, desde luego, completamente uni·
1ga, durante parte del trayecto ue
se lo regateamos de tal modo al ofrecer- forme y regular. · Las fibras viajan así,
les
separa de la bobina de alimentaci¿n
podríamos
decir,
materinlmente
«acosta·
les como a tales solo puntos de tangenp~ra
presentarse al único cilindro que la~
en
toda
su
longitud,
entre
aquellas
das&gt;
cia con las generatrices de escasos cilindros,que si no contásemos, con que, entre des superficies, sin que entre éstas se a s_orbe en cantidad Proporcional a la re·
ellas, por solo éontacto se auxilian y se ejerza una opresión t~ l que pueda dificu l- ~acuJn entre las velocidades tange~ciales de
sfe y 1e las «finas fieles&gt;' en forma de
sostienen con relativa facilidad, aquel des· tar en ningún caso el deslizamiento de las
te
as sm fin . ~s evidente que según 'sea
si
una
o
varias
de
ellas,
por
ejem
µlo,
fibras
lizamiento sería· tanto menos impractica·
·sufriesen esta reclamación de velocidades
,
ble, cuanto
una trae · sultará la reclam21ción entre el' a,51 red fib
,
numero
menos fueción exter·
e ra~ atra1das por «el cilindro Y las
seelnúme·
na.
~ro;or~10nadas por !as telas alimentadoro de fibras
La hila· as as1 re~ultará la relación entre el núque inte·
tura mo · mero del hilo producido y la de la mecha,
grasen el
derna,
tal
haz,en ela·
como
segu·
boración.
ramente la
Y aquí
ha soñado
del invento
el señor
del Sr. Ca·
Casablan·
sablanca .
ca, y talco·
El Sr.
mo la ve,
Casablan·
al adver·
ca, no les
tirse de los
regatea Joq
resultados
puntos de
de la reali·
apoyo, no
dad, con ·
las obliga •
sistirá e
Banquete en honor del inventor.
a ha e er
los proce·
equilibrios
de un cilindro a otro, sino, antes muy al dimientos, por ahora, de nuestras actua·
contrari.o, quando por las operaciones les máquinas, en cuanto tienden a li111
previas, ya conocidas, considera el haz piar las fibras, a disgnl{adas y a paralt
o manojo de fibras inicial (del que se pro· /izarlas en parte, pero ya desde aquí, n
pone alcanzar el hilo de la numeración o más preocupación, que ·la de obtener e
firmeza requerida) relativamente parali- torcido definitivo y directo en las máqui
z&lt;1do, es decir, presentándose la longitud nas de hilatura propiamente•dichas, de
de aquéllos en el mismo sentido del eje · bidamente reformadas, ya sean éstas d
ideal del hilo, interpone el haz, «mec:ha&gt; uso de anillo, sean aun las legendaria
•
o cinta procedente del rodete, uso o bote ·solfacthings.
Aparentemente y sin examinar en d
donde esté dispuesto, entre d9s superfi·
talle,
la máquina inventada por el señ
cies en contactQ y en movimiento, de.fi·
na piel, que fo.rman parte o están, mej0r Casablanca, no ofrece en su aspecto n
dicho, dispuestas a manera de tela sin da que la distinga de las conocidas, pe
fin, coincidentes (durante su movimiento no es difícil, al extremar un poco
«unísono&gt; y en el mismo sentido) por atención, advertir que faltan los cili
una de sus caras. Las caras o superfi- dros rayados; es decir, se percibe iínic

f

1 379

l1az o cinta suministrada en igualdad de
tiempo.
E~ta rel~ción cuando presi;nciamos el
func10nam1ento del notable invento .
, · 1 , Y 110 ad vertimos
' era
del núm · 80 al num
1
en a producción, así obtenida def t
alguno que alterase en ·Jo más ~, . eclo
bondad d 1
immo a
.
e a mecha de su procedencia
siendo
_velocidad de los husos la nor~
mal practica en estos casos, de unas
7, 200 vueltas por minuto Y el ,
d
numero
del anill
I do, o corre or, el corrientemente
emp ~a o para la obtención de núm
de hílo, similares.
eros
t D~shecho ya el encanto.producido por
an rnesperada sorpresa queda , .
t l
•
umcamen. e e. vehemente deseo de obtener una
exp_licac16n clara, en el terreno técnico
rac1o_nal, sobre lo sometido a observac'óY.
Y qmzá con anterioridad habríase juz~á~
do como un. cuento de hadas, ya que otras
veces yo mismo pude haberme planteado
:!e¡~obl~ma Y proc!-lré siempre distraere mismo por Juzgarlo ·inverosímil.

!ª

�SECCION HISTORICA

SECCION HISTORICA

Los Apellidos Españoles
POR F. PRIETO KEMPER

En virtud de la conversión al cristiaapellido, o nombre hereditario
de familia, es de creación rela- nismo, se contrajo el hábito de tomar el
tivamente moderna, pues ape- nombre del santo patrón bajo el cual se
nas data de fines del siglo XII colocaba la persona que recibía el bauo principios del XIII, según los autores tismo, de lo que a poco se siguió un
que merecen mayor crédito. La historia caos inextricable, pues sucedió necesade los primeros pueblos orientales, tales· riamente que había muchas personas
como los persas, los asirios, los babilo· que llevaban el nombre del mismo santo
nios, los fenicios, los egipcios, etc., no patrón, y entonces se pensó seriamente
nos ofrece ninguna huella de nombres de en poner remedio al mal, creando los
familia, aunque algunas veces encontrn- nombres propios herediiarios, o sean los
mos entre ellos nombres de raza y de di- apellidos, y se adoptaron primero en las
nastías, derivados del autor verdadero o clases elevadas, según la condición de
supuesto de la raza. Entre los hebreos cada cual.
cada individuo no llevaba más de un
Al estudiar los apellidos españoles, lo
nombre, casi siempre significativo, y los mismo que los de cualquiera otro país
diferenciaban de sus homónimos aña • europeo, er.contramos que todos ellos
diendo a su nombre la expresión de «hi- reconocen principalmente uno de estos
jo de fulano o zutano», es decir el del cinco orígenes: el del bautismo (nombre
padre. El primer nombre de familia que de santo patrón), el de localidades, el
encontramos en ese pueblo es el de los de alguna dignidad u oficio, el de alguMacabeos, dos siglos antes de Cristo.
na ocupación, o el de algún apodo.
Los. griegos llevaban también un solo
Como ejemplo de lo.i nombres bautis·
nombre. Entre los latinos vemos que en males tenemos algunos que se han tras·
los primeros tiempos llevaban nada más tnitido y se conservan puros, como Raque un nombre, como Romulus, Remus, fael, Lucas, Gabriel, Manuel, y otros
Fastulus, etc., pero después usaron dos varios, y muchos a los que se ha agre·
y hasta tres.
gado desinencia patronímica, como es,
En los tiempos antiguos de la Galia ez. oz, etc., que significan «hijo de».
y de la Germania se sirviP.ron, para desigEntre esas desinencias tenemos las
nar a los hombres y a las agregaciones celto·hispánicas ES, como en Valdés,
de individuos, de palabras característi- hijo de Waldo; IS, como Peris, hijo de
cas que expresaban el rango, el carác- Pero, síncopa de Pedro. Las desinenter, los defectos y los vicios de aquellos cias modernas, éuscaras, o ibéricas, co·
a quienes eran aplicados. Otro tanto pa- mo EZ, de un uso muy generalizado, y
só en la Península Ibérica, sistema que que encontramos en Ibañez, hijo de
puede llamarse universa! y que hasta en Iban, o mejor de I van, según se escrilas tribus salvajes del Nuevo Mundo es- bía antes el nombre de Juan. Ibañez y
tá en vigor en nuestros días.
Juanes son el mismo apellido, y signifi -

• •

L

.

can hijo de Juan. Tenemos la desinencia
contracta en Z, como en Bonifaz, hijo
de Bonifacio; en IZ, como en Ruiz, hijo
de Rui, derivado de Rodrigo; en OZ,
como en Muñoz, hijo de ~fonio; en UZ,
como en Ferrúz, hijo de Ferrando, corruptela de Fernando.
Entre las desinencias patronímicas vas·
cuences debemos citar una en ENA, que
encontramos en Michelena, Miguelena,
Miquelena, que es el mismo apellido,
procedentes de Michael, hoy Miguel; y
la desinencia en ANA, que encontramos
en Lorenzana, hijo de Lorenzo.
Portugal, Castilla, Aragón, Zaragoza,
Salamanca, etc., son apellidos geográficos, como bien claro se ve.
Conde, Duque, Príncipe son apelati •
vos procedentes de dignidades políticas
y nobiliarias; como Coror,el, Capitán,
Alférez, lo sqn de militares; Monje, de
dignidad religiosa; Escribano y Abogado, de profesiones; Labrador, Carretero,
Carpintero, de ocupaciones privadas.
Muchos apellidos se derivan de obje·
tos, cosas o substancias, como Platas,
Fierro, de minerales; Olmos, Peral, Manzano, Robles, ~ebollar, Rebolledo, Naranjo, Piña, Romero, etc., de origen ve·
getal. Toro, Vaca, Becerro, Conejo, Gato, Aguilar, Aguilera, Gavilán, etc.,' son
tomados de animales. Parrillas, Espada, nombres de utensilios.
Hay apellidos que denotan parentesco, como Sobrino, Nieto.
Otros proceden de adjetivos, como
Gallardo, Hermoso, que den"tan belle·
za; como Calvo, que denota defecto; como Blanco, Prieto, Rojo, Rubio, Moreno, que denotan colores; como Redondo,
Cuadro, Cuadrado, que denotan formas;
u ordinales, como Segundo.
Tenemos muchos apellidos que se deri van de apodos, como Cabeza de Vaca,

y probablemente Delgado, Mantecón,
Culebra y otros de animales ya citados
tienen ese origen.
Comunes son también entre nosotros
los apellidos tomados de edificios, como
Iglesias, Casas, Cabañas, Palacios; o de
parte· de esos edificios, como Torres,
Puertas, Cuadras, etc .. aunque no lo son
tanto como los patronímicos antes men ·
cionados, principalmente los acabados
en ez, como López, Pérez, Gómez, Jiménez, Gutiérrez, Sánchez, etc., que son
los que se encuentran con mayor frecuencia.
Es muy común creer que la partícula
de antepuesta al apellido es signo de nobleza, lo que en muchos casos es erróneo. Así cuando se trató de Fulano del
Río, no quiso designarse más que a un
Fulano que vivía cerca del río, y es como si se dijera: «Fulano, ese que está
cerca o junto al río&gt;. Otro tanto pasa con
de la Puente, del Valle, del Monte de la
Sierra, del Molino.
Hay entre nosotros una costumbre que
de seguro hemos tomado de los latinos,
y que mucho llama la atención de los extranjeros, sobre todo a los &lt;le la raza anglo-sajona, y es la de añadir al apellido
paterno el materno, lo que muchas veces se hace cuando padre e hijo llevan el
mismo nombre bautismal, evitando añadir «Junior&gt; o «hijo&gt;, apéndice que tiene su razón de ser mientras hijo y padre
viven, y que deja de estar justificado
cuando el progenitor desaparece.
Eso es, en realidad, un homenaje que
se rinde a la madre, y revela la alta estima en que la tenemos los de la raza es·
pañola, estimación que bien se merece,
porque, sin agraviar a las mujeres de las
demás naciones, puede asegurarse que
muy pocas de ellas, si es que hay algunas. están a la altura de estas a quienes
debemos el ser.

'

�LITERATURA
pique, porque no quiero que se burle ese
morros d'haba de mí. .. Por vélo debajo de
mí, daría ... cuanto me pedisen ... ¿Le parece a usté que le ofrezcamos una cantidá al

juez?
EL ABOGADO (horrorizado).-Por Dios,
baje Ud. la voz .... Si el juez supiera que
ha pasado por la mente de Ud. tal pensamiento ....
EL RATOLÍN.-No es pensamiento, es dicisi6n. Estoy dicidido.
EL ABOGADO.-iNü haga Ud. tal! ... Mire
usted que es el juez más recto que he visto.
Ni la política, ni el deseo de ascender en su
carrera, ni las dádivas, pesan bastante en

FESTIVA

LA RATOLINA.-Quc un Ratolín no recu-

la nunca ....

EL RATOLÍN.-Es ve,-da. ¡Pus alante!
LA RATOLINA.-Usté cumpla su obligación y ganamos el pleito . ...
EL RATOLíN.-¡Y ganamos!. ..
EL ABOGADO.-Será la primera causa injusta que defenderé... Pero a sabiendas de
que es porque van a sentenciarla en contra...
LA RATOLINA.-¿Apuesta usté una docena de perdices a que ganamos el pleito y a
que lo ganamos por comprar al juez?...
EL ABOGADO. -Apostadas, pero, por
Dios, hablen del juez, en ese sentido, de
modo que nadie lo oiga ...

LAS PERDICES
CUENTO BATURRO EN DOS ACTOS
:Por ENRIQUE GONZALEZ FIOL

PERSONAJES
EL ABOGADO. EL RATOLÍN, cacique de un lugar6n; hombre testarudo, amigo.ele pleitos y arbi·
trario en extremo. LA RATOLINA, su mujer, más lista que una ardilla.
:(..a acción en la cabeza de un partido judicial, en casa del ABOGADO.

ACTO PRIMERO

•

EL ABOGADO.-Les hablo a Uds. con to- primera instancia, lo van a perder también ..
da lealtad. En veinte años de ejercicio de Desistiend&lt;! se ahorrarán gastos y pisgusmi profesión no me remuerde la conciencia tos ....
de haber engañado, a sabiendas, a ningún
LA RATOLINA.-¡Ah! ¿Y se va asalir con.
cliente mío ....
la suya el sastras del contrario? No, en
EL RATOLÍN (aparte).-(Sí, sí... Cuénta- mis días.
selo a tu abuela, que a mí... ¡Ya comeríais
EL RATOLÍN.-De modo que usté se dice
vusotros los abogaus si no engañáseis!. .. )
abogo.u y amigo mío, y m' aconseja que no·
EL ABOGADO.-Y si no he engañado a alante un paso más.... y que me deje chanadie ....
far por el contrario, y que consienta en ser
LA RATOLINA.-(Porque no habrás po- la burla del lugar... Y luego en vísperas de
día .... )
elecciones ya no se acordará usté de la lealEL ABOGADO.-Menos había de engañar tá... Al contrario, t6o será pidirme que ha~ UJ., que es amigo mío muy querido, y ga trapacerías para sacar diputau al candiJefe de nuestros correligionarios en su pue- dato que usté apadrine ...
blo, como yo lo soy de los de este distrito.
EL ABOGADO (un poco corrido).-CréaEL RATOLÍN (atajándole).-Giieno, y del me Ud. que si yo viese un medio de echarle
pleito, ¿qué me dice usté?
la zancadilla a la parte contraria, lo pondría
EL ABOGADO.-Pues a eso iba. Después en práctica en seguida. Pero.... aunque lo
de estudiado el asunto y de haber ahondado encontrara, el juez que tenemos lo echaría
en su entraña, yo les aconsejo a ustedes a pique todo. Es más listo que el hambre.
que se conformen con haberlo perdido en
EL RATOLÍN.-Mire usté, yo no litigo por
el Juzgado municipal, porque aquí, en el de lo que valga la tierra, sino por tesón, por

su ánimo para hacerle inclinar el fiel de la
balanza hacia el lado que no le marque su
conciencia. Es incorruptible.
EL RATOLÍN.-Ya será menos ....
EL ABOGADO.-Mire Ud. si le conozco...
Si _le hicieran Uds. semejante propuesta, en
primer lugar es posible que ~alieran por el
balcón, pero si salían por la puerta, es seguro que era para perder el pleito, aunque
tuvieran Uds. la razón que no tienen, aunque en justicia debieran Uds. ganarlo. Aun
asistiéndoles el derecho, perderían Uds. el
pleito .. ..
LA RATOLINA.-iAh! ¿Sí?... Pus alanle
con los faroles. : ..
EL RATOLÍN (que empezaba a ceder).
-Qué ices tú?

ACTO SEGUNDO
EL RATOLÍN. (Entra sonriendo socarronamwte en el despacho del Abogado).¿Lo ve usté, so cobarde? ¿Ve usté como himos ganau el pleito? Ha perdiu usté una

docena de perdices.
EL ABOGADO.-Lo que no veo es CÓ·
mo hemos ganado. . . . ¡Sentencia más. injusta!. ...
LA RATOLINA.- ¿Pus sabe usté por qué
himos ganau?

.

EL ABOGADO.-Ya he dicho que no . . 1
LA RATOLINA.-Pus no haciéndole caso

a usté.
EL ABOGADO.-¿Cómo? .
EL RATOLÍN.-Hay muchos modos de
,¡

�COSMOS

hacer que un juez listo y honrau deje de
serlo y ha~a una injusticia.
,
LA RATOLINA.-¿No nos dec1a usté que
aunque tuviésemos la razón, el juez sería
capaz de sc:1tenciar en contra nuestra si
tratábamos de comprálo con regalos o con
dinero?

docena de perdices y las mandé con un propio y una esquelica al juez. La esqueiica
decía que sabidores los firmantes de que Je
gustaban mucho las perdices y de que no
podía comerlas siempre que le apetecían,
por tener mucha familia, le mandábamos
aquéllas pa que, sentenciara en favor de los

Mt:'DA""5 DE

\. ,O')f&lt;\05
r .,

f legancias Semeniles

,

t

Por fa marquesa Rosalinba

:1
Rt

¡•~-- .~

I __""_

I

Ro nuevo debe_ría traernos m~das nuevas ....
pero, en realidad, no es as1. Las innovaciones corresponden a los cambios de es·
tación, y por esto, al empezar el invierno
se iniciaron los nuevo's modelos, que ya conocen
mis buenas lectoras, tanto porque en crónica anterior hablamos suficientemente de ellos, cuanto por·
que estando ya la mayor •parte de la nuevas creaciones parisienses en pleno uso entre nosotras, nada
podría decir que no fuera ya sabido.
Respecto a lo que venga después, a la moda que
en breve substituirá a la del momento, ¿quién puede
ave11turarse ~ anuncíarla, pronosticando las ideas
Que habrán de lanzar los artistas de la elegancia
en los trajes .... ?

.....
EL ABOGADO. -Y así es de celoso de su
honorabilidad...
EL RATOLÍN.-Pus, ¿quié usté saber, de
una vez, por qué himos ganau? Por una
docena de perdices que le mandamos aye_r
al juez incorrutible y celoso de su honon-

lidá.
. EL ABOGADO.-¿Es posible?
LA RATOLINA.-Fué idea mía. Cogí la

firmantes, y le prometíamos otras tantas si
venía a gusto nuestro la sentencia...
EL ABOGADO.-¡Parece imposible!
LA RATOLINA,-Pus es muy fácil .... Es
que, en la esquela, mi mariu no firmó con
su nombre y apellidos ...
EL ABOGADO.-Pues, ¿con cuáles?
LA RATOLI~A.-¡Con los del contrario!

Es verdad que la moda tiene en .Ja actualidad
tendencias marcadas que fijan el camino de los modistos; bien sabemos que éstos pretenden a todo
trance imponer determinadas líneas a la «silueta»;
pero también sabemos que no siempre las creaciones .
que se aceptélj por los grandes almacenes de modas
tienen aceptación entre las damas, y que por lo
mismo, aunque haya una tendencia especial entre
los modistos, no se puede ac;egurar nada respecto a
las modas que surgirán en breve.
De desearse es que, como hasta ahora, las. seño·
ras que estiman en primer término su dignidad, re·
ch~cen toda innovación que tienda a crear usos en
pugna con el decoro. Si esto se sigue haciendo, la
moda realzará la femenil belleza sin que la virtud
tenga que· huir avergonzada.

.... .

·,

o • . .

•·

..

�COSMOS

1386

gunas cartitas de subs·
criptoras de
los estados,
que me piden
descripciones
de trajes pro·
pios de la es·
tación.
Constituye
un hermoso
modelo un tra·
je estilo sastre, con el
cuerpo en for·
ma de blusa,
con escote s i·
mu lado, muy
abierto por el
frente. Los
vivos de este
escote son de
mus e 1 in a
bl anca d ra -

~~~i\f EL

cierra por detrás con un gran lazo y lar·
gas bandas. Una camelia blanca coloca·
da en el frente produce un bello efecto
de color. La fa lda, sencillísima, se junta
en la cintura y está c_ruzada por dos
grandes flecos de encajes de Ale.neón q_ue
cuelgan de una cinta de muselma f;ns.
Este traje E-S propio únicamente para
salir por la mañana y cuando el tiem
po es bonancible.
En cuanto
a abrigos, Cl·
taré uno de
terciopelo de
brocado, en
forma de ki·
mono, Se cru·
za por el fren·
te, y está dra·
peado sobre
la cadera izquierda, don·
de se asegura.
El cuello y la
espalda apa·
recen cubier·
tos con una fi.
nísima piel de
zorro.

***

1

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Abrigos para salida de noche.

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~ j'. ~

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Respecto a
la moda en los
niños, poco
ha variado en
estos últimos
meses, salvo en
aquello que exige
imperiosamente la
estación. Los tra·

1

~:~~tpa::

~;~ i ~t

::n:as son ajustadas, largas y sin abertl~·
ños muy pequeños,
ras. Un cinturón del mismo género •del vesti·
f6,
vienen ahora muy
do se drapea en la cintura, cayendo graci'osa' ·
abrigadores ,. sin que
mente por detrás. La falda cruzada por de·
esto sea motivo para
9
·• que pierdan su· natural
lante,está ribeteada en las orillas y muy li·
geramente drapeada.
amplitud y soltura, a fin
Otro traje muy gracioso puedo citar y r'l
~
de que las criaturitas
es como sigue: de muselina gris de seda
puedan m~ver~e des~hogada·
y encajes de Alencón, al estilo «segundo '"""-\_
Il:e~te y este~ a_s1 en me1orns con·
imperio&gt;. El cuerpo de fichú se cruza al
"
d1c1ones de h1g1ene.
frente y está guarnecido con un fleco
Los abrigos más en boga para
plegado. La manga corta, drapeada sen- los niños son los de terciopelo, los de
cillamente, termina en un cinturón a astracán,' y como de lujo, los de pieles .
pliegues de tafetán &lt;hojas de rosa&gt;, que
Véanse los modelos en estas páginas,

i

./f , ,

)!

EL ESCRITORIO

I

ha de ser el escritorio de
El escritorio es, en suma, el mármol
una dama? ¿Para qué se ha de sobre el cual los antiguos señalaban con
~
emplear?
piedra blanca o con piedra negra sus
A estas dos preguntas senci- días, según que fueren éstos buenos o
llas e indiscretas hemos
malos.
de responder, sin omitir
Práctico y cómodo es el &lt;bu.
detalle alguno, para comreau&gt;, ya sea americano, ya de
pletar el estudio de esa
fantasía, &lt;secretaire» o «bon exis tencia compleja y laheur du jour». En todo caso va
boriosa que es la de la verprovisto de cajoncitos que se
dadera dueña de la casa.
cierran con llave, y que están
El escritorio podría redivididos interiormente en va·
ducirse a ser una mesita
rios compartimientos, que facide estilo, sobre la que se
I itan la clasificación de los diencontrara todo lo necesaversos documentos.
rio para escribir: un di·
Para apoyar los pies, dispónminuto tintero y una
ga,e un cojín grande, de pluleve pluma, o para
ma, forrado de viejopaño de
mayor sencillez, un
Beauvais, de colores apagados.
moderno estilógra El escritorio se complemen·
fo, papel, sobres,
ta
con uno de esos minúsculos
lacres, etc . . Na
bargueños modernos que se
da extraordinario,
cierran por sí mismos, y que
pero sí todo lo inforrados de cuero de Rusia
dispensable para la
constituyen un adorno, y al
cuotidiana labor
mi~mo tiempo son utilísique durante algu·
mos para conservar las
nos minutos nos recartas
que han de estar
tiene, absortas, soal abrigo de toda
bre las cifras de
indiscreción.
nuestras cuentas, o
Sobre el escrito,
sobreloscuadernos
Cuerpo para traje de mañana.
1 io se coloca una
de memorias y sogtuesa plancha de
bre la correspondencia privada, que son cristal, cuyo objeto es .el de proteger la
los íntimos confidentes de nuestras pe- madera o el cuero contra las manchas de
nas o de nuestras alegrías.
tinta o de agua. Luego, va guarneciénÓMO

�1388

ELEGANCIAS FEMENINAS

COSMOS

&lt;lose el mueble con las cien indispensa· ocasiones, para quien· puede hacerlo, rebles monadas que constituyen el comple- &lt;lactar sus memorias.
to ajuar del escritor: las tablillas de pie¿ Cuál 'es la verdadera elegancia del
dra blanca o de pizarra, sobre las cuales
papel · de cartas? ....
se apunta una indicación o unas
La ··moda cambia con
señas, provisionalmente, aguartanta frecuencia, que
dando a tener tiempo de pasarlas
bien puede ocurrir que
al cuaderno que les corresponde;
la actual, en el momenel tintero doble, en el que hay tin~ to de escribir estas lí •
ta de dos colores, azul y negra; el
neas, sea ya vieja cuanpesacartas; una bandeja estrecha
do ellas se den a la puy alargada, sobre la que se reciblicidad. Ya sea de co·
ben las tarjetas y las éartas; un
lor de marfil o blanco,
platillo especial para los lápices;
..
ya grueso y fuerte, o
un caballete en miniatura _Para l~s ,~·;::.
delicado y transparenmangos de pluma; la triple caJa
te, de tela o de perga •
p~ra los sellos; el c?frecito inge·f
mino, ha de lleyar siem •
111osameF1te construido en que /:"··
pre un signo perpetuo,
se guardan los papeles de cartas%/ '&gt;
algo personal e invay las tarjetas; el «bloc&gt;
?i'
riable que le preste una
de telegramas; el «né·
··
distinción única. Ini·
cessaire del lacre, con
ciales, anagrama o disu lamparilla, su lacre
visa, han de conservar·
en bolitas, su cucharilla '
se siempre. El sobre no
de plata, y su sello con
debe llevar inicial ni
iniciales o con divisa.
anagrama de ninguna
En el interior ·del esclase, y ha de ser de un
critorio hay una pequematiz perfectamente
ña biblioteca, en donde
único y unitorme.
se ordenan las di versas
Ya sabemos la clase
al{endas; la de las cuende
papel que hemos de
tas de la casa; la de las
usar. Pensemos ahora
cuentas particulares; el
en lo que sobre él hemos de
carnet de las visitas,cla·
escribir,
y en el modo de essificadas por días de recribirlo.
cepción; el' libro de señas, por orden ·
Hay cartas difíciles de esalfabético; los indicadores de calles,
hibir por muy diversas raetcétera ....
. zones. U na correspondencia
No' faltarán el reloj artísco y el bú·
reducida a dos o tres· oca caro de cristal para las flores, detalles
siones solemnes, aniversaque cómpletarán este conjunto armorios, nacimientos, pésames,
nioso, que constituyen la paz y el desprimero de año, felicitacio·
canso necesarios para nuestras horas
nes, etcétera .. . , no tiene na·
de trabajo.
da de divertido. Pero, sin embargo, y a p,esar de su falta
¿cuát'ha de ser este trabajo? ....
de amenidad, siempre hay
Comparar los ingresos con los gasmedio de . llevarla a cabo
tos, esforzándose el establecer el equievitando el empleo de esa .selibrio del presupuesto; escribir las
rie de fórmulas y de lugares
cartas; anotar impresiones serias de
comunes, que hacen de tales
lectura; anotar los hechos más im·
cartas verdaderos pecados li·
p1rtantes de la vida de la familia; coterarios .
piar recetas escogidas; clasificar las
Modelo
del doctor; examinar los trabajos que para invierno.
Esto no quiere decir que
hacen los niños en su colegio o bajo
caigamos en el defecto conla tutela de sus profesores..... Y en trario de pretender escribir cartas mo·

1389

I

La moda en los
niños revela el
buen gusto de las
-madres de fami-

lia
Véase lo que
acerca de esta parta de la moda decimos en nuestra
crónica.

/]J·

Un modelo original para traje de calle.

delos, empleando palabras e imágenes
co~pletamente nuevas, y creando por
decirlo así un estilo epistolar exclusi-

Tres elegantes modelos para niños.

vament~ ,nuestro. Se correría el riesgo
d~ s~r nd1cula,. Y esto es aú n peor que ser
tnv1al. Lo meJor es que, en la redac-

�1390

COSMOS

ci6n de tales cartas, dejemos hablar ex·
clusvame nte a nuestro coraz6n, Y escribamos sencillamente, aquellas frases
que puestas en la contingencia _d~ hal~l~r,
en lugar de estar en la de escribir, dinamos, sintiéndolas.
.
Hay una circun~tancia que ~1empre
atribuimos a la casualidad, y que a pesar de ella se nos hace habitual, Y e_s la
costumbre de no responder jamás a t1_empo las cartas que recibimos. Ko escnb~mos jamás las conocidas frases de «Sm
tiempo para más ... » «Para no perder el
correo .. ,}) «Como me abruman hoy las
ocupaciones .. _}) «Se me acaba e_l pape!·· ,l\
y otras ingc nuidades por el estilo .. Diga:
mos la verdad de nuestro descmdo,_ ~·
tenemos con la persona a quien nos dmgimos suficiente confianza para hacerlo

así, Y de otro modo no digamos nada.
Pero huyamos de los embustes que, des·
de el momento en que por adelantad.o no
encuentra crédito, equi"'.alen ~n cierto
modo a una falta de cons1derac16n.
Las cartas pueden clasificarse en dos
grupos: cartas de amigas Y cartas de
cumplido. A unos y otras heroos de responder sin dilaci6n.
Para terminar. ¿En d6nde hem?s de
colocar el escritorio? ... En el nnc6n
más apartado y más tranquilo de nuestro interior.
Si disponemos de una habita~i6n, se
coloca en ella; y si no, el «boud_o1r» es el
lugar más indicado para refugiarnos en
nuestros momentos de labor, de cálculo
y de estudio.

Las más bonitas y sólidas
pompas de jabón
rARA que las pompas de jabón puedan

resistir cerca de dos días sin desha·
J
cerse, basta que preparéis la siguiente solución: doce onzas-tened en cu~nta
que una onza tiene cerca de 28 gramos-de
agua, mezclada con seis o siete onzas de
glicerina, y tres de polvos de jabón de los
que se emplean para afeitarse.
Con esta solución, sin fatigarse mucho el
cerebro, podréis consegu\r verdaderas maravillas.
Inflad una pompa y dejadla caer sobre un
platillo de cristal en el que hayáis vertido
un poco de vinagre con sosa común.
La bolita quedará como suspendida sobre
el plato y parecerá que se sostiene sin ningún apoyo.
Podréis también cubrir un plato, o
cualquier otro recipiente, con una pompa
que os dará la impresión de una tapadera.
~tCon un poco de práctica se puede hacer
pasar en el recipiente y atravesando las
pompas de jabón pequeños objetos y, finalmente, introducir una vela encendida.
Para obtener imitaciones de perlas o de
cabezas de alfileres basta la siguiente solu-

ción: Procuraos una varita de celuloide y
dos onzas de vinagre fuerte; introducid la
varita de celuloide en una botella que tenga
el cuello largo, vertiendo en ella el vinagre
mezélado con polvos de jabón.
Dejad que repose la mixtura por un día o
dos, lo que necesite el celuloide para disolverse. Si la solución resulta blanca es que
es demasiado líquida. Para ser eficaz la
mezcla tendrá que ser espesa, gomosa.
Para hacer la pompa usad el mismo canutillo de que os hayáis servido en las otras
pruebas, teniendo mucho cuidado de no
exagerar sus dimensiones.
Disolviéndoles en cola de pescado con
amoniaco obtendréis fácilmente la imitación
de las perlas.
Cuando se•usen soluciones a base de celuloide es preciso tener cuidado de no acercar el recipiente a ninguna ~lama, porque el
celuloide es muy inflamable.
He aquí, pues, un gracioso entretenimiemto, que sin peligro alguno puede ocupar
vuestros ocios.
Y sobre lo sencillo del descubrimiento
añadid que no os proporciona g-asto alg-uno.

�GUILLERMO

1393

GUILLERMO
VALS PARA PIANO
Especial para COSMOS

Por LUIS ORTIZ

al

.7'.r/;,

l-lna ve.,r,

!/

s

8

�PARA LOS AGRICULTORES

VITALIDAD DE LAS SEMILLAS
tiempo durante el cual
las semillas de hortalizas
conservan su vitalidad es
variable, dependiendo en
primer lugar de su composición química; segun·
do, de las condiciones climatológicas ba- ,
jo las cuales se cosecharon; tercero, de la
mayor o menor humedad del aire en que
fueron almacenadas y cuarto,· de la propia ventilación de los sacos o paquetes.
En climas cálidos donde el aire es muy
húmedo, a veces, semillas perfectamente
frescas pierden su vitalidad al fin del
primer año, mientras que en secciones
secas y en latitudes altas, pueden, con
poca5 excepciones, usarse con toda seguridad en la segunda estación. La causa
primaría, sin embargo, de la diferencia
en período de duración de las fuerzas de
desarrollo de la semilla, depende principalmente de la diferencia en su composición química.
L

Prueba de .Semillas
Cuando se desea determinar la vitali •
dad de una semilla, debe hacerse siem·
pre la prueba contando lotes de un ciento de semillas, tales como son, buenas,
malas, e indiferentes: todavía es mejor,
tomar varios lotes de un ciento de semillas de cada variedad, para que un lote
pueda servir para probar el otro. En to·
dos; estos casos, el experimentador debe
tener una muestra de otro lote de la misma variedad de semilla que haya adquirido por un conducto distinto, del cual

ya conoce la verdadera vitalidad: éste
servirá como un medio o standard para
juzgar la exactitud de la prueba. La
prueba de vitalidad se puede hacer de
varias maneras, siendo la más segura la
de la tierra; una tierra areno-arcillosa en
macetas anchas o en bandejas, bien colocadas respecto al calor y humedad, o,
todavía mejor, la semilla sembrada en la
tierra en un invernáculo.
Otro método de probar semillas es ha·
ciéndolas germinar en telas de franela
suspendida sobre bateas con agua, con
la que la franela se humedece por atrae·
ción capilar. Por este procedimiento, se
puede hacer también una prueba, excepto para la berenjena, pimienta y otras
semillas que requieran calor, pero la
prueba con franela es engañosa, pues
muchas semillas germinarán, aunque no
podrán hacer mayor desarrollo por fal·
ta de fuerza vital, Tales semillas con
la prueba de franela se consideran como
buenas, mientras que en la prueba de la
tierra no ocurrirá así, pues nunca apare·
cerían sobre la superficie, siendo demasiado débiles para forzar su camino a
través del suelo.
Una prueba parecida a la de la franela
se puede hacer colocando las semillas
entre dos pedazos de algodón, cada uno
de una pulgada de grueso por tres o cuatro pulgadas de ancho, los que se conservan constantemente húmedos y cerca de
una estufa o al sol, para que el agua no
se ponga fría. Las semillas en las que
predomina el aceite, como las de coles,
coliflores y nabos, deben tener, cuando

r395

se _cosechen al principio, si se hace esto
condiciones de excesiva humedad bajo
baJo condiciones secas y están bien lim·
las cuales se coge y cura, y la humedad
pias, una vitalidad por término medio de
ochenta a noventa y cinco por ciento, El absorbida durante el viaje por el Océano.
La lechuga, escarola, apio y tomate,
segundo año el porcentaje baja a setenta
y ochenta por.ciento; el tercer año a se- como son semillas difíciles de separar las
senta y setenta por ciento y así en la es- buenas de las malas, rara vez tienen una
cala descendente a nada, después de sie- vitalidad d~ más de 80%. La lechuga y
escarola, sm embargo, conservan bien la
te u ocho años.
. Las semillas de zanahoria, perejil, es- cualidad germinatíva, bajando no más
prnaca o chirivía se afectan mucho por de 10% por año, por tres o cuatro años,
las condiciones en que se recog-en, y con después de lo cual bajan rápidamente a
respecto a la limpieza o separación de la nada. El apio y el tomate tienen menos
semiJla buena de la mala, después de fuerza vital.
_Los guisantes, cogidos a mano y bien
la tnlla. El primer año germinan de 70
a 80%; el segundo año de 50 a 60%· el cribados deben tener una vitalidad el
tercer año de 40 a 30% y el cuarto ;ño primer año, si se cogen en tiempo seco,
se pueden considerar sin valor.
de 95%, el segundo año 80%, el tercer
E l pepino, melón calabaza y sandía año 60%, después de los cuales se echa·
re~uieren mucho cuidado al coger la se- rán a perder tan rápidamente que no
milla y lavarla, para impedir que brote tendrán valor. Las habichuelas se dañan
dura~te el procedimiento, y, cuando es· más fácilmente que los guisantes, pues
tán bien lavadas y secas, tienen el pri • maduran más tarde y en tiempo menos
mer año una vitalidad de 80 a 90%; el favorable para que se sequen, y están en
segundo año de 70 a 75%; el tercer año una vaina muy jugosa. Las habichuelas
de 60 a 70%, disminuyendo más en un d~ vaina (amarilla) son muy delicadas,
pero cuando se cogen en buenas condiperíodo de cinco a seis años .
~a semilla de pimienta, berenjena y ciones y a mano, tendrán una vitalidad
quimbombó es muy débil en fuerza vital de 90 a 95%. Sin embargo se deterioran
Y _rara. vez muestra más de 70% de ger- rápidamente a 80% el seguno año, a 60%
minación el primer año y con frecuencia el tercer año y el cuarto a 65%.
el segundo año la mitad o menos. La seUn pequeño porcentaje de vitalidad
milla de remolacha, que contiene de tres en semillas europeas o americanas n~
a cinco gérmenes en cada cápsula con indica necesariamente edad, sino,' fre·
f:ecuencia desarrollará 300 brotes ~o r un cuen~e~ente, que la semilla maduró bajo
ciento de semillas, pero después de un cond1cwnes no favorables. Ningún properíodo de cuatro años el porcentaje de d~ct?r de semilla podría garantizar la
vitalidad bajará a un 25%. Las semillas vitalidad de la semilla vencida por él,
de cebolla y puerro producidas en Amé- pues no puede regular las condiciones de
rica varían de 70 a 90% en vitalidad el la siembra con respecto a la naturaleza
primer año, bajando a 60% el segundo y del suelo, preparación del mismo, condiª. 30% el tercero. Estas semillas produ- ción ~nterior, abono que se le ha aplicacidas en Inglaterra y Francia cuando se do, tiempo y modo de sembrar, inmuniimportan, rara vez tienen un~ vitalidad dad de las moscas y larvas al tiempo de
de dos terceras partes del porcentaje a"e brotar, condiciones de humedad y tempe·
la americana. Frecuentemente se ha vis- ratura.
to que la mejor semilla de puerro inglesa
Aunque la v ital idad es de mucha imha mostrado una vitalidad de 25%. El
portancia, todavía es mayor la pureza.
rábano, si es de procedencia americana,
La falta de vitalidad es muchas veces
tendrá una vi talidad de 90 a 95% el prÍ·
debido a al~una condición desfavorable,
mer año, y disminuirá ro% por cuatro o
pues un agricultor frecuentemente obtiecinco años. Si es de Europa, rara vez
ne éxito mientras que otro no, con semitiene más de 70% de vitalidad el primer
lla tomada del mismo saco. Además una
año, con frecuencia no más de 50%, y el
vitalidad pequeñ~ de una semilla r~cién
segundo año frecuentemente baja a 25%,
cosechada, el resultado de condiciones
Y algunas veces menos, por razón de las
climatológicas, está fuera del poder hu-

�COSMOS

mano, y, de vez en cuando, hay que
aceptar, tanto por el productor de semilla como por el comerciante y agricultor,
semilla de vitalidad defectuosa. No sucede así con la impureza, pues, si una
semilla se muestra que no tiene vitalidad, se puede hacer una nueva compra y

repetir otra vez la siembra a los pocos
días; pero la semilla impura es más en·
gañosa, pues después se ve que la aten·
ción y el trabajo que se le han dado han
sido inútiles. De los dos males, la falta
de vitalidad o la semilla impura, el primero es el menor.
•

Páginas Cómicas

El Vfojante de
Muñecas

,O

¿.;;:.
~

}.,._.,-~·-:s

• x:

-Acuérdate, Julio, que en esta maleta llevas
las caaezas de mayor tamaño para el vagón.

-Vamos a preparar la combinación antes de
que llegue algún viajero.

-iMuy bien! Ya tenemos dispuestas las cabezas más gordas; ahora sólo fa lta colocarlas debida·
mente para que pasemos la noche de la mejor manera posible ....

�COSMOS

LOS DINAMITEROS RUSOS
AVENTURAS DE JOSÉ ROULETABILLE

NOVELA DE GASTON LEROUX
Traducción especial para "COSMOS'', de María L. Tapia.
-¡Vaya, ya están ustedes bien abrigaditas, y creo que no habrán de sentir en lo más mínimo los
rigores de la temperatura! ..

-¡A otro departamento, caballeros! En éste no hay sitio ni quietud bastante para conciliar el sueño .. ¡ya lo están ustedes viendo!

( CONTINUACIÓN)

Ya fuera, el repórter trató de traquilizarse, de recobrar un tanto su sangre
fría. Era posible que hubiera sido mortal su error!. ... Vaya! cómo dudarlo ya
ahora? .... El arseniato de sosa conti111taba . ... Hizo un esfuerzo sobrehumano
para vencer momentáneamente el horror
que le causaba pensar: la muerte de Mi·
guel Nikolaievitch fué indebida, era inocente! .... y para no pensar sino en las
co nsecuencias inmediatas que era necesario evitar .... si se quería evitar alguna
nueva catástrofe ... . Ah! el asesino no
de~cansaba! .... Y ahora, qué tarea! . . ..
qué hecatombe si hubiera logrado triun·
far!. ... Hubieran muerto irremisiblemente el gent&gt;ral, Matrena Petrovna, Na tacha
'Y él Rouletabille! (Este casi se hubiera
alegrado de que triunfase, por lo que a
sí mismo le concernía) ... . y .... y Kou Priane! Koupriane que había quedado de
Venir a almorzar . . .. qué golpe el de los
nihilistas! . ... era espléndid0! . ... monu·
mental!. ... Roulttabille comprendía ahora por qué no habían vacilado en envenenar a todo el mundo a la vez: Koupriane
estaba entre ellos/, ...
Miguel Nikolaievitch hubiera quedado
\rengado!

El golpe había fallado esa vez, pero
ahora, qué cosas no eran de esperarse?
Desde el momento en que Miguel Nikolaievitch no había sido culpable, tal como él se lo ltabía imaginado, Rouletabille
caía en un abismo insondable.
A dónde ir? Desde bacía algunos ins·
tan tes daba vueltas alrededor de la Rotonda que sirve de paseo a este barrio y
que es el más bello adorno de Aptiekarski-pereoulok. Daba vueltas sin saber a
qué atenerse, sin parar, sin que viera ni
comprendiera nada. Como un caballo
asmático da de vueltas con sus caballos
de madera, así giraba con su pensamiento que parecía igualmente de madera.
Cuando se golpeó la frente le pareció
que tocaba una bola de boj. Rouletabille
no parecía ser ya Rouletabille.

XIII

Las bombas vivientes.
Por verdadera casualidad-pues la casual idad parecía guiar sus pasos-regre- .
s6 a la datcha. El desorden era allí general. La guardia había sido duplicad:i.
Llamados los amigos del general por

�COSMOS

Trebassof mismo, éstos acudieron a vi·
sitar a los dos envenenados, llenando la
casa con sus alabanzas y protestas de
cariño. Entretanto un doctorcillo del po·
puloso barrio de Vassili Ostrow, llevado
por la policía había venido a tranquili·
)izarlos a todos. La policía no logró ha·
llar en sus domicilios a los médicos de
cabecera del general, pero anunciaba que
vendrían dentro de poco tiempo dos cele·
bridades médicas a quienes habían lla·
mado. Mientras tanto habían llevado a
aquel doctorcillo que era alegre y char·
latán como una urraca. Sin e.mbargo,
mucho que hacer le había dado Matrena
Petrovna, que se vió tan mala que su
esposo Feodor Feodorovitch temblaba
aún .... &lt;por la primera vez de su vida&gt;,
según afirmaba el excelente Iván Petra·
vitch.
El repórter no pudo menos de asom·
brarse al no ver a Natacha ni en el cuarto de Matrena ni en el del general Trebassof. Preguntó a Matrena dónde estaba
su hijastra y Matrena le miró con rostro
de espanto. Cuando se hallaron solos le
dijo:
--No lo sé, no sabemos en dónde es·
tará. Casi inmediatamente después de
que salísteis desapareció y no la hemos
vuelto a ver. El General preguntó por
ella repetidas ocasiones y me he visto
obligada a responderle que Koupriane
quiso que le acompañara para poner en
claro con él ciertos detalles necesarios de
todo lo que ha pasado ....
-Pues no está con Koupriane,-dijo
Roi.Jletabille.
-Dónde estará? Esta desaparición es
más que extraña por tratarse del estado
en que nos hallamos .... en que está su
padre .... Dios míol Pero dejadme, hijo
mío .... me ahogo .... me sofoco! ...
Rouletabille hizo que viniera el doctor
y salió del cuarto. Había venido con la
intención de Yisitar pieza por pieza, pedazo por pedazo, para darse cuenta de lapo·
sibilidad de penetrar a ella por algún lu·
gar que él no hubiera descubierto aún! ...
lugar por el cual se hubiera deslizado el
que había continuado paseándose por la
datcha con el veneno. Pero he aquí que
un hecho nuevo se presentaba ante él y
cuya importancia superaba a la de todo
lo demás: la desaparición de Natacha.
Ah! cómo maldijo su ignorancia de la

lengua rusa .... y luego que ninguno de
aquellos hombres de Koupriane sabía ni
una jota de francés. Al fin logró averi·
guar algo con Ermolai. El intendente
había visto un momento a Natacha, fue·
ra de la reja, mirando hacia el camino a
derecha e izquierda .... y luego, lo llamaron de orden del gen~ral y no pudo ave·
riguar nada más .... Fué todo lo que el
repórter pudo comprender más de los
ademanes que de las palabras de Er·
molai.
Lo malo era que el crepúsculo era ya
tan osuro, que le hubiera sido imposible
al repórter seguir la ligera pista de Na·
tacha. Pero era cierto que la joven se
había marchado en un momento semejan·
te? Inmediatamente después del inciden·
te del veneno? Aun antes de saber si su
padre y su madrasta estaban ya fuera de
peligro? Si Natacha era inocente, como
quería creerlo él, esta actitud era prodigiosamente incomprensible pues no era
posible que ignorara la joven que las
sospechas de Koupriane iban a quedar
singularmente fortalecidas después de
esto. El repórter tenía gran interés en
verla inmediatamente, el más !{rande inte·
rés por todos, sobre todo ahora que los
nihilistas parecían precipitar su:; atenta·
dos, el más grande interés por ella y por
él que estaba i!{ual111ente amenazado de
muerte, para entenderse con ella para re·
novarle la proposición que le hiciera al·
gunos minutos antes del envenamiento y
de cuya proposición ella no quiso ni oír
hablar por compasión hacia él o por des·
confianza. Dónde estaba Na tacha? Pen·
só que era fácil que hubiera tratado de
regresar a ver a Annouchka, y creyó te·
ner razones suficientes para pensar en és·
to, ya sea que ella fuese inocente o cul·
pablP.. Pero en dónde se hallaba An·
nouchka? Quién hubiera podido decirle?
Gounsowski tal vez? Rouletabille subió
a un isvo que pasaba vacío de regreso de
la Punta y dió la dirección particular
de Gounsowski. Ni siquiera le esperaba
seguramente .... Pero se equivocó, por·
que le esperaba. Había pasado algún
tiempo después de que hubo terminado
de comer.
Gounsowski y su esposa jugaban una
partida de damas a la luz de una Iámpa·
ra. Rouletabille apenas hubo entrado al
salón, reconoció el cráneo luciente del

LOS DINAMITEROS RUSOS

terrible .hon:ibre. Gounsowski vino en su
b?sca, mclmándose, muy cortés Y ten- vió un peón :liciendo:-Me permitís; me
tocaba Jugar y no quiero perder este juediéndole sus manos regordetas. Le pre· go.
•
sentó a la señora Gounsowski que vestía
Roulstabille
se
atrevió
a poner su mauna bata de seda negra aderezada con
no
,sobre
el
puño
grasoso
y peludo que
mu~has alhajas. Tenía la tez manchada saha de la manga.
Y OJos magníficos; desbordaba como su
:-Ou~ acabáis de decir? Cómo hubié·
e~poso, gras~:-Se os esperaba, señor,- ra1s
podido prever?
dl]o ella haciendo monerías tímidamente
:-Porque es preciso preverlo todo, -·reY con el encanto de una dama un poco
m~dura pero que procura hacerse la chi, plicó Gounsowski ofreciéndole cigarros
quita. y como el joven repórter contes- hay que preverlo todo desde el moment~
en .que Mataiew Iza sido substituido :Por
tara excusándose:-Ohl si sabemos que Przemkof.
es usted. persona muy ocupada, señor
-Y q~é ?-preguntó con inquietud
Rouletab!lle; mi esposo no me habla sino
Rouletab11Ie recordando la escena del
de ~~s! Sabíamo~ de antemano que acabana1s por venir ~ visitarlo. Siempre fuete en la capilla de los gardavois.
ac~ban fodos por venir a una invitación de . -Pues que este Priemkof, aquí para
vu marzdo!-~oncluyó ella con su sonrisa mte! nos-y se inclinó ligeramente hacia
e.I ?ido del repórter-no vale pan,. la poY su tono de importancia.
R.ou(etabille al escuchar la última fra- h~1a de Koupriane más que Mataiew
se smt1~ un extremecimiento. Sintió mie· mismo .. . . es muy peligroso .... también.
do, tenia que confesarlo, ante aquellas Cuando supe que reemplazaba a Mataiew
dos figuras atrozmente banales Y en el en la datcha .de las Islas, me figuré todas
· fondo de aquel horrible saloncito bur- esas ~e~grac1as .... Mas como ello no es
de m1 mcumbencia, verdad? Koupriane
gués.
pu~o
haberme dicho: «Ocupaos de lo que
La mujer añadió:
os
tmport~!.
· · · &gt; Hice demasiado cuan-Pero debéis haber cenado muy mal
a causa del enoioso asunto de la casa dei do le prev!ne contra las bombas vivientes.
general Trebassof? Pasad, vamos al co- ~e. han sido anunciadas por el mismo
md1cador que nos hizo aprehender a
medor, Paiaost l
-Ah! estáis enterada? .... -interrogó aquel!as dos bombas vivientes (mujeres,
sabéis) que se dirigían al
Rouletabille.-Pero no, no, gracias, no p~r si no
tnbuna~
m1htar
·de Cronstadt después de
apetezco nada! Sabéis, pues lo que ha
la rebelión de la flota. Recordadle esto
pasado?
'
porque Je hará reflexionar, en verdad. y~
~Si hubiéseis venido a comer, tal vez no
soy
un buen hombre; sé que habla él
lzub~~ra Pasado nada absolutamente, sabéis?
muy
mal de mí; pero yo no se lo deseo·
-;-d1Jo con tranquilidad Gounsowski vol·
viendo-~ tomar asiento sobre sus mulli- para mí está el interés del Imperio ant~
dos coi.mes y poniéndose a contemplar y sobre toda~ las cosas. Yo no trataría
por encima de sus anteojos la partida de con. vos de ninguna de estas cosas si no
supiera que el Czar os honra con su fa.
d~mas que habían interrumpido, y añavor. Por ello os he invitado a cenar. Al
dr?:-En fin, hay que felicitar a Koucenar, se charla. Pero no habéis venido!
pnane ~or no haberse dejado dominar
Y en t~nto que vos cenábais por allí y
por el miedo!
Para Gounsowski no había nada que q?e Pnemkof vigilaba la datcha, ha sucedido «ese enojoso incidente&gt; de que os
le preocupara sino Koupriane! La vida o
hablaba
ha poco la señora Gounsowski
muerte de Trebassof le importaban a la
Rouletabille,
a pesar de las insinuacio:
verdad, bien poco. Tan sólo los pa'sos Y
nes
~e
la
señora
de Gounsowski no había
hechos del prefecto de policía tenían el
querido
tomar
asiento;
arrebató brutald~n de conmoverlo. Dió orden a una
mente la tabaquera de las manos del . f
c~iada que pasaba a la sazón por aquella
pieza sm producir más ruido que una de la Okrana, mientras éste le ofrecía c/;a~
~ombra, de que aproximase a la mesa de rros ... detalle de hospitalidad que, cuanJuego _otra más pequeña conteniendo za- do menos por el momento, le exasperaba
kousk1s Y botellas de champagne, y mo- de una ~anera atroz; porque lo que el
otro dec1a no venía sino a aumentar

!~

�COSMOS

LOS DINAMITEROS RUSOS
1403

las tinieblas en que se debatía desde
algunas horas antes. No comprendía
bien más que una cosa: y era que un individuo llamado Priemkof, del q_ue jamás
oyera hablar antes, y lo mismo que Mataiew, contribuía a la pérdida del general
y estaban gozando de la confianza de
Koupriane para la vigilancia de la datcha de las Islas. Pero era necesario adv~rtir de ello a Koupriane inmediata·
mente.
-Pero cómo es posible que no lo ha·
yáis hecho ya, vos mismo, señor Goun·
sowski? Por qué habéis esperado hasta
hablarme a mí? Esto es inexplicable!
-Permitidme! permitidme!-dijo el
otro sonriendo beatíficamente detrás de
sus espejuelos,-no es lo mismo ....
-No, no; no es la misma cosa ....
-apoyó la dama del vestido negro y de
las brillantes alhajas,-hablamos de esto
entre amigos, cenando .... cenando, 5Í. ••
y a un amigo que no es de la policía ....
Nosotros no denunciamos a nadie .. ..
-Es preciso recomendaros que seais
razonable .... pero sentáos-insisti6 una
vez más Gounsowski encendiendo su puro ... . -sed razonable! Acaban de envenenarlo y van a tomar un poco de tiem· .
po para respirar antes de intentar otra
cosa! . ... Y luego, ese veneno me hace
pensar en que acaso han renunciado a
las bombas vivientes .... Por otra parte,
lo que ha de suceder sucede, no es verdad?
-Sí, sí-asintió la gruesa señora-la
policía nunca ha impedido que se realice
lo que ha de suceder; pero hablemos de
Priemkof, confidencialmente, se entien·
de, entre amigos ...•
-Cierto, y aun hay que deciros toda·
vía-murmuró indolentementeGounsowski-que vale más no hacer conocer a
Koupriane que por mí habéis obtenido
estos datos, porque entonces, fijáos bien,
él no os creería, o más bien dicho, no me
creería. . . . He aquí por qué hemos to
mado el pretexto de una comida o de fumar un cigarro; entretanto, nosotros ha·
blamos de una cosa o de otra y vos ha réis de nuestras palabras el uso que os
acomode. . . . Pero para que conserven su
valor, os repito, es necesario, de todo
punto necesario, que os calléis el origen!
-Dici~ndo esto, a través de sus lentes,
Gounsowski quemaba con su mirada a

Rouletabille y era la primera vez que el
rep6rter veía bien aquella mirada; nunca
hubiera sospechado en ella tanto fue·
gol. ... -Priemkof-continuó en voz baja Gounsowski, mientras tosía, escupiendo en .su pañuelo de cuadros de color, ha sido empleado mío y nos hemos sepa·
rado no muy de acuerdo, por culpa suya,
hay que decirlo. Después ha obtenido la
confianza de Koupriane, diciendo horro·
res de nosotros.
-Oh! pero todo lo que ha dicho no
son sino historias, habladurías de cria·
dos .... -agregó la grue!'a dama, haciendo girar los grandes y negros ojos furiosos, magníficos -Habladurías de las
cuales se nos ha hecho justicia en la corte ciertamente .... La señora Daquin, la
esposa del primer cocinero de Su Majesjestad, a quien conocéis indudablemente,
y el sobrino de la segunda dama de honor de la emperatriz, que está en muy
buenas relaciones con su tía nos lo han
dicho; cuentos de criados que hubieran
podido desacreditarnos y que no han
producido ningún efecto en el ánimo de
Su Majestad, por quien daríamos la vida,
os Lo juro! Pues bien, ya comprendéis
por qué con sólo que vayáis a decir a
Koupriane: &lt;Gaspadin Gounsovski me
ha hablado mal de Priemkof!&gt; no querría escuchar ni una palabra más y sin
embargo, Priemkof está en el complot de
las bombas vivientes .... es todo lo que
os puedo decir .... Al menos estaba en
él cuando no se había puesto aún en juego el veneno; aquí para ínter nos, eso
del veneno es de admirar; .no parece provenir de fuera de casa, en tanto que las
bombas sí, tal como he tenido el gusto
de decíroslo antes, y Priemkof anda en
él!
-Sí, sí-afirmó la señora Gounsouwski-está obligado a andar en él! También
se han contado a su respecto historias
de criados; todos pueden, como él mismo, hacer circular cuentos de esa naturaleza, la cosa no es difícil. . . . Priemkof
está obligado, no tiene más remedio q ue
dar garantías, que marchar con todas las
ge.ntes de Annouchka.
-Koupriane, ese queripo Koupriane,
-interrumpió Gounsowski, turbado li geramente al oír a su mujer pronun..:iar
el nombre de Annouchka-Koupriane
debería comprender que esta vez es de

todo punto indispensable para p . k f
que el asunt
d
nem o
creéis en ella todavía!
.
to
o que e coronado por el éxi- sowski confidencialment;-repl1c6, Goun, pues de lo contrario p · k
e¡. el o1do, con
definitivamente Perdido'
rtem o.f está horrible tono burlón
repórter en la escale que izo saltar al
. -Priemkof se da ~uent d
ra.
fectamenter
a e ello pery ahora era Priemk ff
.
las copas~p::tf&lt;.° la _señora llenando después de Mataiewl pº .. : .l. Pnemkof
arec1a e al ·
es todo cuanto os oupnane no lo_ sabe, que i'ba a tener que ,combaf
J,oven
bastante? L d á podemos decir! Es todos los revoluc·
.
no solo a
.
,
1onanos
sm
criados ..· .. o em s son habladurías de po11c1a rusa
AG
? a to d a a
a K
. .. .
ounsovsk1 mism '
. oupnane, a todos !
p
o ....
Sí! en verdad sí era dem .
a9uello para Roul;tabille· as1ado todo c1so atacar primeram~~t~ · er~ era pre1
b1!le estaba harto! Ah' '.. . . Rouleta- a ese Priemkof Y á
ba mas activo,
Q ,
sus ombas vivien
cnados Y de bomba : ~sos cue:itos de tes
extrañas
t
·
·
·
·
ue
. d oras eran aq 11. ' ern·b! es Y a t erro-·
mes esas hist . s v1v1entes; esos chis· nza
· '
onas susurrad
mterior de modestos b
as en aquel hilismo Y de la pul~ ,as aventuras del niº 1c1a
rusa I K
·
vincia ·
·.
. urgueses de pro- Gounsowski emple
b
. oupnane y
.
' esas combrnac1ones poJít:co
r
a an a un h b
pesar de saber que h h'
om re a
~~acas, de las cuales sólo aparee.fa ef
los revolucionarios Y a ia pertene~ido a
grotesco, en tan to que el l d
.
• que era amigo de
ble, el de prisión, el de Sib .· a o tern- ellos; el nihilismo por
labozos h
er 1a, el de ca- ra ba como uno de J su parte' con~1.d e·
, orcas, desapariciones dest'
rros, muertes
. .
'
ie- breque pertenecía ~sj:uyo~ ~-aquel bomcelosamene oru~~rtJtnos, bp~rmanecía tan que éste hallábase e 1 polic1~; de modo
.
, an ien guard d
n a necesidad d ·
e JU ·
a o gar a dos cartas traba.
que Jamás se hablaba de él' T d
eso era el colmo de lo horribl o e, todo por la policía v otras Jando unas veces
por los revoluciobuen puro y &lt;una co .
e. entre un narios· de una.y d
'
e otra p t t ·
ñor Rouletabille
pita de am~ete, se· mostrarse
satisfech
ar ~ eo1an que
.
os, suced1e1a 1
pagnel
&gt; y
~a que no.tomáis cham- suce d iera,
porque
a
él
le
. o que
d
. .. . . .
u necesario beber ant
t' era preciso dar
~ e partir, brindar a la salud de I d es garantías ' da, "rrara
, 11 zas a unos
t
nos de I
os ueSo1amente Jos imbe' . 1
Y o ros.
vez á a casa, prometerles el volver una
ct es como G· 6
d e¡a b an coger, o acababa
ap _n se
que~ s, cuantas veces lo desearan ya
tados por Azef a I
n por ser e1ecu.
uerza
de
to
letabill:aps:destdaba abierta para él. Rou- un, Pnemkof, jugando a dos rpezas; pero
0
.
arse cuenta de q
b
cartas, ten abierta para todo el m
ue esta a dna la fortuna de . .
v1v1r largo f
nara todo
undo .. · para todos .. un Gounsowski morirí
i:mpo, Y
.,
s aquellos que tenían unad 1
c1on que hac
e a- en su Jecho con tod I a tranqu ilamente
1
dío al
Er, a gu::io que enviar a presi- religión.
os os socorros de la
.' a muerte o al olvido N'
vo1 en las escaleras
... t ~n gardaSin embarg-o,
JOl'enes Y sinceros
.
etener el ,
o en los pórticos para
co,·a~&lt;-O·
.
nes recu bzertos
d. ,.] ·
.
impetu de los visitantes
.
.
e atna11ttla son l,
d.
.
anza os
: ::tl;:b;/n la c~sa de Gounsowskí ~~~ misteriosamente e!l ¡,
ruso . no sabenª r1.ª!'r1.ºz noche del misre r
un ª':11go, Y él estaba siem- terio
•
'
{J)/ e van
1
importa poco, pues ellos no .
' . mas ,es
odí~
ªs;;:~~r d~u::i~ier servicio, se en una explosión de ti:
piden szno morir
Acom -6 ¡
bombas vivientes/
zo y de amor: son las
a; Roul~~:bil~e ~~pórter hasta la escalede A
i a a atreverse a hablaruand O nnouchka
¡
' para 11 egar a Natacha
*A* *t' k .
e otro le d · · d
'
En
el
extremo
de
ular sonrisa:
IJo e repente con sinRouletabille se apari61e arski-pereulok,
el carruaje de Koup . para de¡ar pasar
pbropósi to, seg-uís creyendo en Nata
que sal' d I
~~au~?
· casa d1?.1 padrecito Alnane
.
ia
e a
-Creeré en el!, ,
.
cibir
al
joven
hizo
d
;x1s,
el
cual
al
aperondi6
ª. ,iasta monrl-le resal mismo t' e ener el coche, grionfieso con énfasis Rouletabil le;-pero tándole
. 1
iempo que . d . ,
que en este· momento no sé dó • vio entamente a la da t eha.
:,e trig1a
Pue da estar
n
-Viitlad en;o·n~~s la bahía de la L z (I) Proceso de la rebelió d
. . . . y ve d
d .
ac1t
nes en Cronstadt d 011 d n e las guarni'cioOI
a ec1rme mañana si tlos Juvenes
..,
cuyos' ,1, , e fueron arrestadas

:r

~t·

t'

~;:~r

er)

¡;!

'

pec1ios eran bombas.

�COSMOS

LOS DINAMITEROS RUSOS

ci~Se ha marchado de nuevo, Excelen·
todo a su alrededor. Hablaban del tiem-Cómo?
po que había hecho, de la dulzura de la
xis?
·
esta
S'r P
h
'd
1
éd'
Sí -respondió Koupnane-y h bía
noche y de la dulzura del crepúsculo, ha1.
ero
a
tra1
o
ya
a
os
m
1
•
'
. d 1 Todo lo que os a
blaban de la sombra bajo los abedules y
cos .... . .
v~z os he cog1
había previsto ha suKoupriane oprimió hasta romperlos, los otros árboles, de golfos radiantes de
d1c~o, 1todo cu~n o tenéis noticias de los
los puños de Rouletabille:
ced1do Y vos·····
a muy
luces de oro, de la frescura de las olas y
.
A
pósito una cos
-Los
médicos
están
ahíl
..
..
de
la suavidad de la primavera del Norenf~rmos?
prbo de e~contrar a Kister
curiosa .. · · aca O
-Pero la generala está mejor,-conti- te; hablaban de todo eso, mientras Kouen la avenida Nevsky.
nuó Ermolai que nada comprendía de priane murmuraba: «iAsesinos!&gt; Sin em-El médico?
aquella emoción;-el General va a reci- bargo era necesario tomar una resolución
,
d los médicos de Trebassof,
birlos, yo mismo los conduciré a donde y esto era lo terrible: un movimiento fal -S1, uno e
, d a uno de
está
la barinial ... .
so, una torpeza sería un aviso para los
en busca del cual he eny1_aó o de traerlo
-Dónde están? . .. .
. .
t es con la m1s1 n
otros y todo saltaría! Era probable que,
mis inspec or ,
compañero de
bajo la levita llevasen bombas, era se·
-Esperan en el salón ....
.
l d t ha as1 como a su
a a a c '
L. hk f Pues bien,
-Oh! Excelencia, sangre fría! sangre guro; aquellos dos hombree; eran dos bom·
c~t~e~to~l n1º:1t~~n ~fdo ~~isados; ni slifría y tal vez no esté todo perdido .... bas vivientes/ Su pecho, al respirar debía
-suplicó el repórter.
m ,e
,
1 ue ha pasado en a
hacer subir y bajar la muerte y su cora •
quiera sab1an º. ~ pues al inspector.
R ou Ieta b'll
K oupnane
·
d es 1·izan zón apoyábase ya en la explosión!
I e y
se
datcha, no han vis od que ha.ya enconhábilmente en el jardín; Ermolai le si·
Arriba se oía un rápido remover de
Tengo la esper~nza \tro doctor y que
gue.
muebles,
pasos y murmullos de voces;
trado en el cammo ª. lo haya enviado a
-Ahí?-pregunta Koupriane.
en vista de la urgencia
las sombras pasaban detrás de los vi·
-Ahí,-contesta Ermolai.
drios iluminados. Rápidamente Koupriala quinta.
d'ó
-~toz. toz.
Desde el sitio donde se hallan, a tra· ne interrogó a Ermolai, quien le hizo saEs lo que ha sucedido-resp?\1
letab11le ~l ~och~ro.gritó Koupriane.
vés de la galería pueden ver a los su pues- ber que los amigos del General estaban
Rouletabi!le, que. se habbía~gp~e:~o :~~::~
-Estáis ocol. cos si llegamos como tos médicos.
con él aún. En cuanto a los dos médicos
Estaremos o •
d ¡ t la
·
t áhdo - 5 m em
'
"d
men e p
. balleros no hayan s1 o
-Nosotros vamos a a .é an ar
Estos están sentados en dos sillones no hacía ni dos minutos que habían lle·
que esos dos ca
h hecho saber en la locos!··
En tanto que st hay una uno al lado del otro, en un sitio de lasa- gado; el doctor de Vassili Ostrow había"dos pues se a
T
prevem
,
d 1 General re- cattst~\~~d
11
· · una sola .... una sola l.... la desde donde pueden verlo todo en las se marchado pronto, diciendo que nada
datcha que los docto;::ba: en su casa, pro. 00 ere·~~~ perderla .... lleguem~s piezas y en una parte del jardín que quequedaba que hacer desde el momento que
bassof no se encon
isado a otros dos y si . qu tranquilamente, como ami· da frente a ellos y desde donde pueden
dos celebridades de la Facultad médica
vuestros agentes han ª:tro se presenta- despacio ~b~n que el general está fuera oírlo todo. Una ventana que se hubiera
se encontraban ahí; sin embargo, a pesar
q ue de un momento a
gos q~e s
abierto sobre su cabeza en el piso supe· de tal celebridad, aquellos dos cabal/e·
rian.
.
habilidad que tenemos rior habría hecho llegar hasta ellos su ros dieron dos nombres que nadie con0Koupriane sobresaltase. .
h n de pe igr,o._
-La umca protes que los supuestos ruido; no podía sorprendérseles por nin- cía. Koupriane pensó entonces que el tal
. Litchkof Y K1ster no .ª
-Pero s1
... 1
Kister, quien es l~ de llega~an osa no debía estar tao gún lado y en cambio ellos podían ver tal doctor era indudablemente un cóm ·
abandado su dom1c1hoL.itchkof me lo ha
médicos!····
ca hubiera terminado! todas las puertas. Hablaban tranquila· plice. Lo más urgente era prevenir a las
acaba de encontrar ª. .fi é t ?
a
~unto
porque
~dido por lo del veneno, mente, en voz baja, natural y mirando personas que se encontraban arriba con
afirmado! .... Qué s1gn1 ca. s -~. Roule·
Pnemko~:/º?re
sión por los cabellos, haciá el frente; parecían jóvenes. Uno de el General, pues el peligro más inminente
0
0
1
-Podríais decirme-:-pros1g~1 e-cómo
habrá
habrá encontrado tao ellos tenía el rostro pálido, dulce y son- estaba en que alguno bajara a buscar a
tabille, que s~ntía ,.vemr qe~i;~ rabéis enP:ro fe izme; e sus médicos¡
riente y largos cabellos dorados; el otro, los médicos para conducirlos cerca de los
se llama ese mspe~tor a 'd'
?
v1olentamen e a
d 11
a los me icos.
I datchal En el un rostro anguloso, fisonomía grave, in- enfermos, o que el General mismo descargapd~
-Hemos l(egadoda d a vuestro co~ flexible, nariz de águila y usaba lentes; cendiera. Evidentemente, ellos no espe·
- nemekofª,mua: hombre en quien puenombre del cielo or en~ los caballos; si los dos vestían largas levitas negras ce· raban sino eso, esperaban morir casi en
do tener la mayor confianza.
chero q~e detenfa aqu~ la villa seremos rradas sobre sus pechos tranquilos.
sus brazos, estar seguros esta vez de que
:!&lt; * *
los médicos. est n Y~~s a matar al Gene• Koupriane y el repórter, seguidos de no se les escaparía! Koupriane ordenó a
Ermolai, marchaban con grandes pre· Ermolai que subiera a la galería y que
. d K priane vuela hacia nosotros quienes va
El carrua¡e e ou d' ha llegado, Y
ral!
cauciones, avanzando sobre la yerba del dirigiéndose muy naturalmente a ellos
I I last La noche tar ia
as s .r el desierto camino, parece que
-Tenéis razón!····
d ye! iardín; ocultos por la escalera de madera desde el dintel del salón, les dijera muy
solos, po
.
llegar a las estrellas;
y Koupriane, moderando su ar b~:tias Que cond1:1cía a la galería y por la florida naturalmente también, muy naturalmenlos caballos quieren llos es ligero como . de su cochero, y éste el_ de su~os de rampa, hall~banse cerca de ellos lo b~s- te, que iba a ver si ya podía acompañarel coche detrá5 1d~c~ero inclinado s~~re hacen detener el car~ua¡e no leJ E mol · tan te para oir lo que hablaban, Koupna· los cerca de la barinia; una vez que suuna plum.a, y e c brazos como si qms1e· datcha casi silenciosamente.
r
ne prestó el oído, ávido de las palabras biera advertiría a los de arriba que nada
ellos, extiende los
,
Ahl hermosa avanza.
·
t
ro
1
s
en
el
vac10.
·
'
de
los dos ¡'óvenes que hubieran podido debían hacer hasta que Koupriane se prera 1anzar o
d
z acurruca·
-Dónde está Priemkof?- m er
er ricos de días que vivir y que morirían sentara; después, Ermolai bajaría dicien·
che 1 hermosa noche e pa '
.d d
~~ a l~s bordes del Neva, cuya serem a Koupriane,
de tan horrible muerte, destruyéndolo do a los dos señores: &lt;Dentro de un minuto si no os es molesto .... &gt;
· t o al padre Ale-Qué tal! habéis vis

ºt

vienen a turbar aquellos fogosos caballos
lanzados al galopp~ · k ft
un hombre
O
Priemkof! nem • • • • •
d
deGounsowski l debí sospec.har, d!~P:;~
-murmura con rabia Koupnane b'll . ·
de Rouleta I e.
de las 1explicaciones
llegaremos a t'iemp o?
PeVro d~ep~~sdentro del carruaje exitan·
an
· ando a los caballos:
do al coc~e~, a~im Más pronto, dourak.'
-Scartl can···· 1 bombas vivien·
~legart\:ánntee~ ~~;alf¡~ 0 antes de lle·
tes·?···· Aht he ahí Elaguín!
ga5r ·
de ·orilla a orilla como si no hu·
a
sostener su carrtra
~iera puentes pare~ oído atento, parecen
insensata. Con .ó el ruido de las bom~sperar
la explosit nliar de un momento a
b
s que van1 a ·es
ón que sarcásticamen t e_se
otro, la exp osi
de la noche hipócrita
prepara ebn ~l r~~ía mirada de las estre·
y dulce, a¡o
Has. De/sron~t(detente)-ordena Rou·

ª

Ít¡~

ª

ª

·

ª

f ·,

ª

ª

~~

~ ~~

ª

�COSMOS

1406

d. ó hasta su pabellón
Ermolai retroce .1
1 ostensiy se dirigió tranquila, n?rmla ~rena del
h 'endo crug1r a
blemente, ac1
.
pasos llenos de
d
b ·0 sus tnmes
sen ero aJ
al ería. era un homnaturalidad, hasta lag d'ó .y además te. r nte·' compren
l
.
1
bre rnte ige
f , extraordinaria, a
nía una sangre . na rtante intendente
sangre fría de un \~:~a tranquilidad sud~ campo. Con e~e la galería, pasó ante
b1ó la escalera . l
alabras que de·
el salón, pronunct\tsi~o. Las sombras,
bía Y subió al pnmt p s quedaron inmóa través de las ve~ ~na los rumores cesaviles de pronto Y .º os 'do sobre el pi·
lvió a 01rse rm
.
.
ron; no vo.
. do y aquel s(1b1to siso, ni nn ligero rm d '
éd.icos levantalencio hizo que los hos ~eO'O cruzáronse
ran la cabeza al tele ºm' bio"' repentino en
. adas· ague ca
.
sus
mir del· piso
. supeno
· r era peligroso.
las cosas
Koupriane murmuró:
- Torpes!

h b'
pañeros a tan
El General Y su\1co~l saber que se
recibido el golpe; s ?
pronta a explo·
hallaban so?re un\m1~~· felimente Er1
tar, les habia ~~ra ~ªen 'seguida dicien·
.
rec10 casi
mable sonrisa de
mola1 reapa
do a los doctores con a
criado de buena casa:
. no os es
-Un minuto, caballeros, s1
molesto.. . .
'lidad con naturaliy esto, con tranqu1
'
dad admirables.
. ..
.,
abellón para dmg1rse
Volv10 a su P t ban Koupriane Y
después a donde .es ªdo sobre el pasto;
Rouletab!lle, camt~:í: muy dueño de sí,
Rouletab1lle, muy K ' · ne estaba ner·
·10 como oupna
tan
tran9-m
. t o, decía al prefecto de po·
vioso
e mqu1e
licía:
.
ronto. Para mí,
-Es preciso obrar "! P n a sospechar
esos dos señores
plan?
alguna cosa. , · ·
,
, 1 que acaba de ocurnrseme,
-:-.He aqu1 .º e -haremos decender al
-d110 Koupnan '
de servicio haGeneral por. ladesf:1:::a por la ventana
ciéndole s~hr e
cha con ayuda de
del salonc1to de Nata Matrena Petrovna
una sábana. Luego, !los mientras se havendrá a hablar cdo:1he para distraerlos
1
d
•
e os he ic o,
ce o qu
1 se pone fuera e pe
mientras el G~~er~atrena baja al jardín.,
ligro· en segm ª
·
los fus1·
'
y llama
a m is .hombres qutenes
larán desde leios.

;;~::z:n

LOS DINAMITEROS RUSOS

_y la casa salta y con e11 os los ami·

gos del g'.nern!

11Os también escapa,

I
alera dee serv1c10
· · y que hsal-Que
rntenten
por ª. ese,
rás del General...
ay
ten al i::i.rdm detl
· cosa'· y decir que·
ua qmer
que ensayar e 'b
al alcance de mi
tengo a esos bn ones

rn,ólve&lt;l
de ponec en p,ác-Vuestco plan"º;' e la pue&lt;ta del
tica si?o en el~a~o h: q~ue da al salón,

ª ac1

salonc1to de
esté cerrada.

'
veo desde aquí .... !

-Est~terra~~~ :el obrador, a donde

-Y si ª ~ue
á i ualmente c;_er.tada
y eso
da la escalerilla,
g no podéis verlo.
I Ión est
sobre e sa
..d. '1 Ob ador está abierta 1
-La puerta e
r
-dijo Ermolai. ó
juramento pero
.
idalanz
se repuso.
1
Koupriane
un .
casi
en segu
-La
2:eneraIa, a l bajar a hablar es,

~

cerrará la pue~ta. di'o el repórter;- su
f¡
e despertar
-Imposible.
J
á m ás que nun·
Ca'
· ... anz'.3Deiadme
ob ra r , tengo un plan.
desean
s
-Cuál?
el tiempo sino de ejecutar·
l O puedo d ecir;
-No tengo
· ''os médicos han
lo, no os
Sólo que es pre·
,
esperado demasiad~.·
están todos; que
ciso que suba ª onñe como si fuera un

d~

Ennolai me acompa
familiar .d~ la ~a;;~!
.
-Subire c~ os vean sospecharán sien·
-En cuan cto de policía.
do vos el
iesde el moment~ que vean
-Vamo · ningún inconvemente padra
que no tengo
á que na a
tarme a ellos, cre~r n
or
pr~sra más deben imagmarse que
sé.
~a p~sado tengo que estar aqut.
lo qu~ céis mal.
el
-Ea
s mi' deber' tengo que
· t estar
te 1 con
G
I hasta el último ms an ·
1
enera b'Il
alzó los hombros ante
Roulei~1
eo heroísmo, pero no se de·
aquel pe %rostir· era necesario qu.e su
tuvo a disc1;1 r¡ en práctica inmediata•
plan se0 p~sie minutos después no ha·
mente: cmc;ontón de ruinas, de muer·
bría smo.~n n la datcha de las Islas.,

~~e

t

~

tos Y ~"~b~f,: sin embacgo, pen~a~e'.•
R~u ef
te tranquilo. En pnncipi~,
ad~ira~~~1~o que iba a morir; la
habi~
. de salvación que le queda
ca
hip
!~~ts
s.ang~e
ha, res1 ia Por completo
.6 y enenla su
pac1enc1a
fría durante la acc1 n

~

unt:

de las bombas vivientes .... Tendrían
' un poco d e pac1enc1a.
·
· ?
aun

vocaba: cuando se levantaba para poner
en práctica su pensamiento, el enviado
Rouletabille; eo el momeoto en que el
de Koupriane, Ermolai, lúgubre y misgrupo llegaba a la escalera de la galería.
terioso llegó hasta ella, al fijar en él su
el intendente, repitiendo su lección dijo mirada, lo había comprendido todo; las
en voz alta:
bombas vivientes se hallaban en Ja casa!
-Oh, el General os espera, ExcelenMientras Ermolai hablaba, un profuncia! Me ha re~omendado que os hiciera
do terror se apoderaba de todos, el golsubic inmediatameote a donde se halla;
ya se encuentrn bien lo mismo que la pe había sido terrible! .... Al principio,
ella misma, Matrena Petrovna, envuelta
barinia,
en la bata de casa de Feodor, en la cual
Cuando todos estuvieron en la galería
violentamente se había envuelto, daba
agregó:
la idea de una loca, tal era el espanto
-La generala va a recibir ahora misque se veía en su cara. Cuando Ermomo también a estos señores, que podrán lai salió, el General que sabía que ella
comprobar que ya está fuera de peligro.
no temblaba sino por él, quiso tranqui lizarla y en medio de un espantoso siY pasaron los tres saludando vaga- lencio había redordado en algunas palamente, Koupriane y Rouletabille, a los
bras lo inútil de las pasadas tentativas,
dos gaspadines que se distinguían en el
pero ella movía la cabeza, movía la cafondo del salón. El momento
K
· era decisi·
beza y temblaba, temblaba de miedo por
va;
y al reconocer a oupnane los dos él, mientras lo contemplaba, sintiéndose
nihilistas podían, como Jo pensara el re·
morir porque nada podía intentar, allí
pórter, creerse descubiertos y precipitar
arriba de las bombas vivientes, sino a
la catástrofe. Sin embargo, Ermolai, esperar a que estallaran!
Koupriane y Rouletabille subieron la esEn cuanto a los amigos del General
calera del primer piso como autómatas,
todos
eran presa de un extraordinario
sin poder mirar detrás de sí, pero te·
pánico, sus piernas temblaban y por un
miéndolo todo, creyendo a cada momen·
to oír un estruendo formidable .... Na· instante sintiéronse incapaces de moverda se movió.
se. El alegre consejero del imperio, I van
Petrovitch, ya no pensaba en sus cban ·
Ermolai, por orden de Rouletabille,
zas y la atroz perspectiva de qrla mezcla
bajó inmediatamente con la indiferencia
desagradable» que iba a producirse den ·
y tranquilidad de antes, y ellos se entro de poco, lo tenía menos alegre que
contraron en el cuarto de la generala:
todo el mundo estaba allí, era una asam- en los hermosos días pasados en casa de
Cubat. Y el pobre Tadeo Tchichinikof
hlea de espectros.
,
,
.
estaba más blanco que la nieve que cuHe aqu1 lo que hab1a pasado arnba bre los campos de la vieja Lituania en
mientras se desarrollaban los anteriores la época de las cazas de invierno; uno
acontecimientos : Si los médicos se en- más que no volvería otra vez a la «tiacon traban todavía en la sala, si no se les ga&gt; y que no haría por su culpa cañohabía recibido inmediatamente, en una near los establecimientos de los farmaPalabra, si la catástrofe se retardaba céuticos por los j&gt;rúta.f.fs enamorados del
hasta entofolces, era una vez más a Ma- matchai .. .. Atanasia Georgevitch mistrena Petrovna a quien se debía, a su mo no estaba muy satisfecho y su buen
amor siempre en acecho, a su instinto semblante había desaparecido, como si
superior de perra de guarda. Aquellos
su estómago no pudiera digerir su últi ·
dos médicos, de los cn:tles ignoraba el
mo gastronómico bocado, pero esto en
nombre, que !legaban tan tarde, y la pre. realidad, no era sino la primera impre.
j cipitada partida del locuaz doctorcillo de sión que siempre es emocionante; no se
V~s!ili Ostrnw, todo en fü,, no la trnn- puede saber así, de pronto, que se tiene
Qu1l1zaban; antes de deJarlos subir a que morir, que se va a morir en una
do~de estaba el General, había decidido mezcla des:igradable, sin que el corazón
baiar ella misma a donde se hallaban pa- deje de latir un instante; las palabras de
ra sondearles y he aquí que no se equj. Ermolai, pues, cambiaron en estatuas de
cera a aquellos amables gaspadines; pe.
Ermolai precedía a Koupriane y a

�ANUNCIOS
1408

COSMOS

de él su alta talla, sin duda a travé~ del
a poco los corazones am!g~s vol·
, el que todos se arroiarar.
ro· poco
piso, propoma
uestos a romperse
n a comenzar sus mov1m1entos
.
.
d •
v1ero
dos Y las palabras volvieron a por la ventana, exp
triste conseJero.d. e
acosmlpabªr:s para discutir lo!: medios de a lgún miembro. El
1 t0·
su
.
·
table ' en clar6 este proyec t odabsolutamente
ondrían al alsa1vac1"6n con mcoherenc1a no
·
ba a t
es
en
cayen
o,
se
P
'd
mvoca
a, pu
los nihilistas, que atra1 os
tanto que Matrena Petrovna
.
d ba a
la Virgen María mientras_. ayu a ble cancel d7d a la ventana harían de ell~s
1 ov1·
Por e ru1 o
Feodor Feodorovitch a cemrst ~ut s\n
adines con un so o m
polvo
de
gasp
T
h'
h'
'kof
que
no en·
de ordenanza y a abrocharse.e cm u~f '
. t Tadeo c ic 1111
el
General
quería
monr
de
um
orm1en
o.
haba
toda
la
culpa
a
pues
contraba nada, ec
1· ' de no ha·
.
los de la po 1c1a
me.
· f
a salvarlos· por
Atanasio Georgevitch con los o¡os ue- Koupnane y a
ber
inventado
algo
par
d las órbitas Y el torso enc?r.v~do, qué no se apoderaban de 1os m'h"listas?
~
á).
~~moe si quisiera oculta~ a los ~1
( Continuar ·
que se encontraban prec1samen e e

ht~~j~

ESTO ES ORO
Así nos dicen varios de los mineros que han adquirido el libro

LOS SISTEMAS DE

CIANURACION
APLICADOS A LA
EXPLOTACION DE MINERALES DE ORO Y PLATA
POR

MANUEL MA TEOS ORTIZ
La opinión de los que conocen esta obra ha justificado el prólogo que
figura al frente del libro y que dice así:
''Como secretos de los dioses, revelados solamente a los elegidos: como palabra sagrada que conocen no
más los iniciados; como manifestaciones diabólicas, compradas al precio de la uanquilidad del alma en una
vida ultraterrestre: así fueron tenidos y conservados durante largos siglos los conocimientos relativos a la extracción
de los metales
fiar,
ampliamente
y con preciosos,
élaridad. Que este libro, que con satisfacción lanzamos al público, se propone ruono~ra·
Y la Química, el hada bienhechora de los tiempos modernos, la ,1ue avara de dominio intelectual. pasa.
como efluvio de Primavera, susurrand o secretos al oído del experimentador; la que ha gustado de encubrirse
por mucho tiempo con el bizarro y aterrorizante ropaje del hechicero y del preparador de 1ósigos, y alojádose
con extraña preferencia en la altura de la torre conventual o en el sótano del castillo nobilia, io: el hada maripo.
seante que inspirara encontrar entre espirales de gases, re burbujear de líquidos y crepitar de hornos, la Piedra
filQsofal y el Elixir de larga vida, fué la creadora del periodo misterioso qae apuntamos. Necesitóse del genio
gigantesco de los Lavoisier y de los Berthellot, de los Dumas y de los Boussingault. Para que la volubl~ diosa se
desposara con el humano anhelo. Desde entonces, a la claridad radiante de una aurora de regenernción. el
espíritu científico descorrió el velo del misterio y arrebatando de su alto sitio a la Magia y a la Alquimia. fué a
darles sitio en el augusto ten1plo de la Historia.
.
._
Una raza fuerte, descendiente, en su origen, de la culta 'Inglaterra: la misma que ahora lo es de ,odas
los países civilizados del Planeta y que tanto intensificara, desde muy temprano, el luchar por su existencia,
destacó de entre las conquistas de la Química, las que se refieren a la extracción de los metales preciosos, para
hacer con ellas un solo cuerpo de investigación,- de doctrina. Los primitivos resultados de su labor. si bie11
mediocres, satisficieron en mucho sus necesidades inmediatas, y el beneplácito por esta satisfacción identificó
a la raza con el deseo de posesión sin límites de esos metales, al calor de la ambición y del e~oísmo con , ue
1
convino en caracterizarse desde luego. Absorbió la savia de su propio suelo: agotó la~ riquezas maravillosas
de California; fué a Alasb sobre gruesa alfombra de cadáveres a extraer tesoros fabulosos; ha extendirlo una
red asfixiante de líneas protectoras de fundos mineros por sobre las ricas !Urgencias de la libre América y con
su genio emprendedor sin miedo acabaría por realizar sus sueños de posesionarse de todo el oro del planeta
para satisfacer su ansb de dominio mundial. si los medios fáciles y baratos de-explotación minera continuaran
siendo
hermosaundesecreto,
Castilla.densamente velado por las dificultades que el idioma inglés ofre¡;e a los pueblos del habla
La Metalurgia de los metales preciosos, especialmente del oro s ele la plata. ha avanzado prodigiosamente, al grado de confiarse a las propias fuerzas de la naturaleza, casi por entero, la obra de extracción.
Dar a conocer uno de los sistemas metalúrgicos. el llamado de Cianuraci,ín, el más moderno y ventajoso
bajo todos conceptos. es el objeto de esta obra. que encarecemos al estudio de los hombres de capital y de aqu~llos que desearen obtener pingües salarios, poniendo al ~ervicio de las R'rand~s empresas mineras las firmes
enseñanzas relativas a dicho sistema, que con indiscutible facilidad se adquirirán en este trabajo.
Nuestra Casa Editora, más que obra comercial. hace obra patriótica al patrocinar la difusión de los
numerosos y muy útiles conocimientos debidos a la práctica larga e inteligente 4ue en importantes haciendas
de beneficio ha efectuado el Sr, '.Wateos. autor de este libro.
Nuestra Casa Editora, s i no contara con el apuntado timbre de satisfacción. añadiría que es ella la
Primera
que en
M~xico,
y quizá en el Continente Americano, da a luz libros dj! la índole y del supremo alcance
del
presente,
esc,·itos
en castella110.
No nos detendremos a analizar la obra del Sr. Mateos. l3&amp;ste,í los dos hechos apuntados para hacer su
presentación. El público se convencerá de que por la claridad de exposición y por el acertado plan con que Jia
sido concebida, podría ponerse en manos de un escolar.
Ojalá no nos equivoquemos al creer que con ella prestamos un eminente servicio a la riqueza pública
de los pueblos hispanoamericanos. Quedarían. así, compensados los esfuerzos que se ha impúesto. ·•
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                <text>Revista mensual con información ilustrada de la República y el mundo. Incluye notas sobre música, poesía, deportes, bibliografía, diplomacia, agricultura recomendaciones para el hogar, sección femenina e infantil.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>(

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mstanc1a a ca1 es, ¡ue e
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particulladret y e~as cu;1:e:~os judi~iales -Arancel á que deben arreglarse los agentes de
aranc~ e ººº{ªnis/de esus honorarios en. los juicios ó contratos en que intervengan.-Arannegoc1os pdar; e, co ~ t
los Corredores titulados de la plaza da México, para el cobro de
cel á que e. e-ranAsu¡e a~se a el pago de honorarios á los agentes de la Secretaría de Fornen·
par Arancel para el cobro de derechos de inscripción en el Gran Resus honoRranos.d ~~nce,
1
t~ en el ª~º ~ d ~e~ia.,- R pública -Arancel para el pago de honorarios á los agentes de
g1stro de la, ~cp~~ a ent~ e: eleramo d~ terrenos baldíos.-Tarifa para el cobro de expedila Secretaria e . om t t les Arancel de honorarios para los ingenieros civiles y arquitec·
ción de constancias ca as ra ·l
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t ·
tos -Arancel de notarios para el distrito y terrttorios federal.es.-A~ex_o a arancep e ~oda~os.
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Por MANUEL LEON SANCHEZ.

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Por DESIDERIO MARCOS.
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HERMOSA COMPOSICION POETICA INEDIT A

Por D. FRANCISCO A. DE ICAZA

EL ANIVERSARIO DEL DESCUBRIMIENTO
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Cuestiones Sociales. Desde Espana, por A.
de Miraba!.
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Don Miguel Hidalgo y Costilla. (1 grabado.)
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Don Agustín de Iturbide, por el Lic.
Francisco Traslosheros. (1 grabado.)
Chapultepec. Sde Septiembre.
Fiestas Españolas:
Covadonga. (3 grabados. )
Los Festejos Vascos. (3 grabados. )
Crónica Local. (4 grabados.)
Crónica Extranjera. (2 gra?ados. )
A la Ciudad Luz, por el Lic. Eduardo J. Co··
rrea. ( 3 grabados.)
Dos brillantes notas de arte. (2 grabados.)
El arte en España. (3 grabados.) ·
Benavente, por Manuel S. Cuesta. (1 grabado.)
Sport, por A. Garrido Al faro. ( 3 grabados.)
Sport en el Extranjero. (1 grabado)
El Camino Triste, por Eduardo J. Cor.rea.
La Vida en los Campos, por Pepe Ro;as. (3
grabados.)
Obras Sociales por M. S. C. ( r grabado.)
México Moder~o. El Palacio Legislativo en
Construcción. {15 grabados.)
Oro Tropical, por Bernardo Mallen (2 gra·
bados.)
Sección de artes gráficas, por Eduardo L .
Chávarri. (8 grabados.)
Sección Histórica. De la Crónica del Rey
Teodoro. (x grabado.)
Don Pedro de Al varado. ( r grabado.)
Siguiendo. las huellas de Guillermo Tell, por
Evangelma.
.
Teodora, por el Marqués de San Francisco.
[6 grabados.]
,
.
El Proscrito, por D. José Lopez Portillo y Ro·
jas. [3 grabados.]
La Cirujía en la Guerra.
PácSina Festiva. [6 grabados.)
Se;ción Científica. Electricidad, por San·
tiago López Tapi_as . [8 gra~ados.]
Elegancias Femeniles. ~rómca de la moda,
por la Marquesa Rosahnda. [6 grabados.]
Dentro de Casa. [3 grabados.l
.
Para los Agricultores, por H. R. Lew1s. (4
grabados.]
Los Dinamiteros Rusos. Novela de Gastón
Leroux. [r grabado.]

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FEBRIFUGO
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Apetito, Convalecencias, ' Calenturas.
Entre los millares de testimonios de
aprobación con que á diario se ve honrada y favorecida la QUINA LAROCHE, y
que nos sería imposible reproducir aquí,
citaremos el siguiente:

"Si el médico que os asiste es también amigo
vuestro, lo primero que hará es recomendaros la
QUINA-LAROCHE". -PoLAlRE, del Teatro
des Folies-Bergeres.
EXIJASE EN LAS FARMACIAS
LA VERDADERA

.QUINA LAROCHE
APODERADOS GENERALES:

OUOENHEIM &amp;
BALARESQUE,
APAR'!'ADO 605. MEXICO
DEPOSITO GENERAL:

20 RUE DES FOSSES ST. JACQUES,
PARIS.
Favor de mencionar COSMOS al hacer 1us pedido,.

Manuel Le~n Sánc~ez
ADllINISTH..&amp;.DOB1

tJRGRZJN( Me:NSURL
Registrado como artículo de

A!lo II.-N9 19

11

Mtx1co, D. F.,

2'1-

clase el 9 de Febrero de

SEPTIEMBRE DE

1912

A, Esteban Abella,

't-=====~

1913

ToMo IV

MUIC01 Año, $6,00¡ Semestre, $3,00J NOmero suelto, $0,50, - HlflANJfA01 Año, 24 francos¡ Semestre, 12 francos¡ Homero suelto, 2f¡anm

LA ·POLITICA DEL DOLLAR
OTRA DERROTA DEL DOLLAR.-DOCUMENTO HISTORICO.
PODRA PERDERSE TODO MENOS EL HONOR.
VISITA INOPORTUNA.
Por Manuel León Sánchez.

1

dos meses, cuando uos ocupamos del empréstito subscrito
en Europa entre banqueros franceses é ingleses, consideramos
aquella operación como la primera derrota del dollar por la libra esterlina:
Algún buen amigo nos dijo que era un
sueño nuestro, pero los acontecimientos
que se están desarrollando creo que aca·
barán por darnos la razón.
La influencia de los Estados Unidos
ha sufrido el primer golpe en México,
donde primero se ha hecho una operación
de crédito importante sin tomar para nada en cuenta la simpatía ó antipatía del
Gobierno de Washington, y sin esperar
el reconocimiento del actual Gobierno
por el de los Estados Unidos.
Los americanos, que todavía aspiran á
la conquista ó absorción de las repúblicas latinas, presentaban hasta hace poco
el siguiente dilema:
&lt;Sin empréstito no dominará el gobierno la revolución.
El empréstito no se hará sin que el Go·
bierno del General H ue1 ta sea reconocí·
do por el de Washington .
&lt;Luego la paz y el mismo Gobierno
actual de México están á discreción de
los Estados Unidos.&gt;
ACE

Pero el empréstito se hizo, los compromisos apremiantes del Gobierno de Méxi·
co fueron cubiertos con la primera emisión, los ingresos normales de la República han permitido al Gobierno cubrir
sus compromisos, y organizar un ejército
numeroso que ha dado rudos golpes á la
revolución en el Norte y al zapatismo en
Morelos, donde los últimos restos del
bandidaje se baten á la desesperada en
los límites del Estado de Guerrero, acorralados por numerosas fuerzas federales.
Estos hechos debieron convencer al
Presidente Wilson de que con su recono ·
cimiento y sin él, México seguirá su labor pacificadora, acabará con la revolución y restableterá sus comunicaciones
en todo el país, y podrá explotar sus ri·
quezas como se hacía antes de que esta·
liara el movimiento revolucionario que
encabezó el Sr. Madero, y que sostuvie·
ron los trust y los agiotistas americanos,
pero con una terquedad impropia de los
hombres de estado, sigue dando largas al
asunto, provocando ir:cidentes enojosos.
De la' política ambigua que se viene siguiendo con México, dará una idea clarí·
sima el hecho de que el embajador Wil·
son, al que la prensa ha criticado más de
una vez por su poco afecto hacia México,

�LA POLITICA DEL DOLLAR
COSMOS

ha acabado por merecer las felicitaciones
del primer Magistrado de la República
por su actitud ante el gobierno de \Vas·
hington, á donde fué llamado para que
informara sobre la situación de la República.
Es decir, que mientras ni los informes
del Embajador logran convencer al Presidente \Vilson de la conveniencia de reconocer al gobierno actual, aquél envía
primero á un Sr. del Valle, cuya antipatía por México es sobradamente conocida, para que lo informe, y quizá para que
celebrara alguna conferencia con el Ge·
ne.ral Huerta, que tuvo el talento de no
recibirlo, y recientemente, y ya con ca·
rácter casi oficial, al ex-Gobernador del
Estado de Minessota, Mr. J. Lind, obligando al Sr. Presidente de la República
á hacer una declaración oficial cuyo texto
la historia se encargará de grabar con letras de oro.
Toda la prensa la ha reproducido comentándola con grandes elogios para el
General Huerta y deseamos que quede
honrando las páginas de Cosr.rns.
La declaración fué hecha la noche del
6 del pasado y entregada en la Embajada de los Estados Unidos aquella misma
noche, comunicándola á la vez á toda la
prensa que la publicó el día 7 y que dice así:
\

&lt;Por orden del señor Presidente de la República, declaro como
encargado ad interim de la Secretaría de Relaciones Exteriores,
que si el ex-Gobernador Lind, en·
viado del señor Presidente Wil·
son, no trae sus credenciales en
debida forma y con ellas el reconocimiento del Gobierno de la
República Mexicana, no será grata su presencia en el país.
El Secretario de Relacion~s,
.A[anuel Garza Aldape.&gt;

Después de contratado el empréstito
en Europa, operación que calificamos como la primera derrota del dollar en México, se impone llamará esta declaración
la segunda derrota pero no en el campo
financiero sino en el diplomático.
La nota de la Secretaría de Relacio-

nes de México dice claramente cuál es la
política que se propone seguir el General Huerta,
México hará todo lo posible por evitar un rompimiento con los Estados Unidos, dará á todos sus actos el sello de la
legalidad y el tono que exigen las relaciones internacionales, pero defenderá su
dignidad, rechazará la tutela vergonzosa
que ha pesado hasta ahora sobre México
y que tan desastrosos resultados ha dado en Guatemala y Nicaragua.
No nos hacemos ilusiones sobre el apoyo efectivo ni siquiP-ra moral que puedan
prestar á México los demás países latí·
nos, y menos el Japón, con cuya ayuda
sueñan algunos mexicanos con la mayor
buena fe. La pasividad con que vieron
las repúblicas sudamericanas el atropello y de!&gt;pojo de Colombia no nos permite esperar otra cosa de la política suici •
da que pueden seguir en el &lt;caso de México&gt;. En cuanto al Japón, aunque la lucha entre el Imperio dtl Sol Naciente y
la Unión Americana sigue encarnizada
en el terreno de la diplomacia, y no tiene
otra solución que la guerra, para determinar quién se lleva la supremacía so·
bre el Océano Pacífico, ese rompimiento
no se ve próximo. Los dos colosos temen las consecuencias de una ruptura,
antes de estar seguros de su victoria.
Los Estados U nidos tienen antes que
resolver graves asuntos interiores, que
aún no ha planteado el partido demócra·
ta, y que han de causar serios trastornos
en su régimen interior; el Japón, á pe- •
sar de su triunfo sobre la poderosa Ru·
sia, no obtuvo los beneficios «pecuniarios&gt; á que tenía derecho, precisamente
por la intromisión de los Estados Unidos, que se abrogaron una intervención
interesada para evitar que su futuro enemigo se hiciera del nervio de la guerra,
El dinero, y el Japón, con la tenacidad
de los pueblos asiáticos aceptó la paz,
que le era ya casi necesaria, pero sigue
su trabajo para hacerse tanto ó más fuerte que su enemigo. Cuando lo sea, y lo
será sin duda, a bordará el problema pa •
ra expulsar de Asia y Oceanía á los americanos y hacerse dueño absoluto de los
destinos de Oriente, pero hasta entonces
no se aventurará en una alianza con Mé·
xico ni con ninguna otra potencia.
Las simpatías de México por el pueblo

japonés son evidentes. En la lucha inevitable que han de sostener el Japón y
los Estados Unidos, México ha de jugar
un papel muy importante, y así lo decíamos hace más de un año, pidiendo
entonces á los político&lt;; mexicanos que se
previnieran á tiempo para no hacer en
esa guerra el triste&gt; papel que tocó á
Corea en la del Japón con Rusia; la situación no ha cambiado, ha adelantado
algo y se han estrechado las distancias
entre los dos pueblos rivales, pero todas
las simpatías de México por el Japón y todas las manifestaciones de los japoneses
para precipitar la guerra con los Estados
Unidos, no sacarán al Mikado de su camino por el que va á la guerra, pero cuan·
do sea tiempo y esté en condiciones de
aplastar á su rival.
En estos momentos, si México se viera arrastrado a la guerra con los Esta·
dos U nidos, se vería solo, tan solo como
se~ió Colombia despojada del Estado
de Panamá; el Japón vería desde sus lejanas playas la lucha de un pueblo
heróico con su futuro enemigo, se aprovecharía de esta ocasión para estudiar á
su rival, para medir sus elementos de
guerra, y sus simpatías estarían con los
mexicanos, pero sus barcos y sus tropas
no vendrían á apoyar al débil contra el
fuerte. Eso no se hace en política, porque la política no tiene entrañas y el
egoísmo más absoluto es la norma de las
relaciones internacionales.
Sin embargo, con todos estos antece·
dentes, á conciencia de que una guerra
de México con el coloso del Norte sería
desastrosa para México: llegando hasta
á aceptar la posibilidad de que algunos
malos mexicanos se aprovecharan de esta guerra inícua para lograr su triunfo
sobre el actual Gobierno, por patriotismo, por decoro, por la honra de la raza
es preciso sostener la actitud del General Huerta, dejando á un lado todo lo
que haya sido, todo lo que sea, todo lo
que pueda ser como soldado, como político, como hombre, para no mirar en él
en estos momentos supremos sino la en·
carnación de la nacionalidad, de la patria y hasta de la raza.
CosMos no ha sido ni ha de ser un ma·
gazine político, y por esta razón no tratamos este asunto relacionándolo con el
viaje del General Félix Díaz al Japón, ni

77r

con la conveniencia ó inconveniencia de
efectuar las elecciones presidenciales en
la fecha de la convocatoria; todo esto es
secundario ante el problema planteado
por la actitud de los Estados U nido~ ha
cia México, y debemos confesar con sinceridad que la del General Huerta es
todo lo correcta, todo lo viril y todo lo
enérgica que exigen las circunstancias.
Las luchas civiles, las diferencias de
criterio en los programas políticos, las
ambiciones de todos y cada uno de los
políticos, tienen que callar ante el peligro común, porque la agresión, si viniera de los Estados Unidos, no sería contra el General Huerta ni contra otro
cualquiera que ocupara la Presidencia
de la República, sería cont, a la nación,
contra la patria, contra la integridad na·
cional, y para defenderla, todos los mexicanos, todos los que conserven una gota
de sangre latina, tienen el deber de ofre·
cerla para el sacrificio ó para la victoria.
Los que no lo hicieran serían se&gt;ñalados
por la posteridad con el infamante nombre de traidores á su patria, á su !&gt;angre
y á su raza.
Todavía quisiéramos creer que el inoportuno viaje del último emisario del
Presidente \i\Tilson, en vez de precipitar
la ruptura de México con los Estados
Unidos pudiera evitar la lucha. Nos
consta que en la Unión Americana los
que desean y provocan esta lucha son
una minoría miserable é interesada que
aspira á hacer negocios durante la guerra, y á la que no conviene que se termine la actual, y que verían con gusto que
se llegara á la de los Estados Unidos
con México, pero aunque en pequeño número son por desgracia poderosos; son los
malditos Trust, con los que todavía no
se ha enfrentado el actual Presidente de
los Estados U nidos, y que dueños de los
altos cargos en la política americana durante veinte años poseen todavía grandes
influencias en los directores de la política de Washington.
De todos modos, la situación ha llegado
á un punto en que no es posible que se
prolongue más y esperamos que para el
próximo artículo sobre este tf'ma se habrá
despejado la incógnita que envuelve la
visita del emisario del Presidente Wilson.
México, Agosto de r9r3.
MANUEL LEÓN SÁNCHEZ.

�CUESTIONES SOCIALES

DESDE ESPAÑA
EL SOCIALISMO ESPAÑOL GOBIERNA EN ESPARA.

SU BRAZO EJECUTOR ES EL PROPIO GOBIERNO.

MADRID, 27 DE JUNIO DE 1913.
CORRESPONDENCIA ESPECIAL PARA "COSMOS."

en México comien- cabeza,-clases medias, -el tronco, -y .
ce á apasionar el impul· clases populares-los pies.
Suprimid éstos y no podrá moverse,
so que pueda tener la
oropaganda societaria, de cortar la cabeza y no podrá pensar; la
que fué precursor el pro- igualdad es imposible, y de todos es nepio Madero ( q. e. p. d.) cesario el orden y el consuno para la vi·
con las predicas iones hechas al pueblo en da y propiedad de la república.
Los socialistas de entonces congregasu propaganda revolucionaria, puede ir
de España , el ejemplo práctico de lo que dos en aquel mitin del Foro, parecieron
el socialismo persigue y significa y de la quedar convencidos, pero los de hoy no
honda perturbación que puede causar en entienden de tales razonamientos y con
un país el ideal societario de un iguali- sus anhelos de reivindicación lo pertur·
ban todo.
tarismo utópico y absurdo.
Tal sucede en España donde el sociaNo es nuevo el socialismo, Con este
nombre aparecido en la corriente de la vi- lismo es de lo menos razonable que existe.
Bebe! en Alemania, en el famoso conda moderna, traía consigo la vejez de siglos, y fué en la Roma republicana mode- greso del socialismo internacional, decla·
lo de las sociedades del mundo con sus ex- ró que los socialistas alemanes aun haplendores y con su ruina, donde hizo su ciendo profesión de pacifismo, no impeaparición encarnando en las aspiracio- dirían jamás que el país alemán defennes de la gleba á quien el :filósofo colmó diera sus derechos y prerrogativas por
y aplacó con aquel su razonar gráfica- las armas. Los socialistas españoles ante la guerra actual que se realiza en Mamente expuesto.
¿ Creéis vosotros que sería posible la rruecos,-buena ó mala-pero guerra que
existencia de un hombre, que no tuviera hay que seguir porque una vez empezada
más que cabeza? ¿Creéis que sería posi- es preciso terminarla con prestigio, no
ble la vida de un sér que sólo tuviera cesan de crear dificultades y poner obs·
tronco? ¿ Creeriáis fácil la concepción de táculos al gobiernó para desenvolverla.
¿Es que se van á repetir las vergüenun hombre que no tuviera más que pies?
Pues así son los pueblos. Para vivir zas de 1909? ¿ Es que se ha de hacer co·
precisa de tener cabeza, tronco y pies, y mo ocurre, que salgan los soldados deasí la sociedad tiene siempre de estar , primidos y vitoreando á la República porcompuesta de clases aristocráticas - la que es la monarquía la que existe en es·
U ANDO

te momento en que se ventila la guerra?
¿ Es que puede ser tolerable una campaña
francamente hostil á la acción militar?
Los elementos de orden de España, á
quienes disgusta también y apena la san·
gre y el oro que el país derrama en Ma •
rruecos, claman contra la acción socialista que amenazando con disturbios, no
deja que de una vez salga de la metrópoli el contingente militar de fuerzas con
que sería fácil emprender una acción decisiva, eficaz, entre otras cosas porque acabaría la sangría suelta, y es lo más doloroso que el gobierno aun á vuelta de
anunciar la necesidad de enviar al Riff
20.000 hombres más que son precisos,
los tenga que enviar con cuentagotas para
que los señores socialistas no se alteren.
¿Quién gobierna? Al parecer el Conde
d_e Romanones; en realidad Pablo Iglesias.
En otro pueblo ~el gobierno empeñado
en una acción militar, ante todo y sobre
todo liquidaría como fuere la campaña
sin temor á nada. Aquí salen los batallones a escondidas, embarcando en estaciones cercanas á Madrid en vez de hacerlo en Madrid mismo, por lo cual la
prensa radical le pregunta todos los días
¿Hay pánico?
·
En otro país la acción persistente y el
mitin constante.contra la'guerra quedaría
prohibido. Aquí ¿cómo se ha de impedir
la libre emisión del pensamiento y la li·
bre definición de las ideas?
Y se cometen injusticias. Porque los
socialistas piden que vayan á la guerra
todos, van hasta los que pagaron sus redención militar con el nombre de cuota.
De lo que resulta que siendo preciso
para la campaña hombres y dinero, hay
ciudadanos que sólo ponen una cosa y
otros que ponen las do5.
Y el socialismo avanza. Huelgas que
mataa la industria; revueltas que parali
zan la vida de las ciudades, con el pan
nuestro de cada día.
Esta, esa ciudad de Barcelona que ni
un solo día en el año deja de haber alguna huelga en pie.
Los centros mineros pasan por la misma calamidad que mata las explotaciones. Y en tanto el gobierno-que confie·
saque las propagandas son anarquistas
Y sindicalistas-los tolera y permite en

773

nombre de una libertad insensata. !Bien ·
la paga!
Y eso ahora, que el día en que estallen
las huelgas agrarias como la planteada
há poco en Jerez, y el socialismo exten·
dido por los campos se insurreccione y
provoque ¿qué va á ocurrir?
Porque aquí, con un grado de cultura
-cultura negativa pero cultura al finmayor que el de México, un plante general desencadenaría una revolución hon •
rosa. Es hoy, y la vida de los gobiernos
está dedicada á legislar para las clases
proletarias y á satisfacer todas sus aspiraciones .
Hay que hacer tal cosa, dicen los socialistas. Y el gobierno legisla; no lo
concede todo, pero sí algo.
Hay que derogar tal ley. Y el gobierno la deroga. No totalmente pero sí en
parte. Y de concesión en concesión y to·
do esto en nombre de la libertad y de la
democracia, va paso á paso el socialismo
haciendo su voluntad, como si en Espa·
ña nó hubiera más clases que las obreras
á quienes atender en sus justas reclama·
ciones.
Hay latente en España, de un modo
permanente y visible, una indisciplina á
cuya contención tienen que dedicar los
gobiernos toda su atención con necesaria
preferencia. Y este estado latente de indisciplina le ha traído á la vida pública
el socialismo.
¿ Cuáles son sus aspiraciones concre·
tas? Pues sencillamente, mandar igual
que el patrono. Constituír una hurgue·
sía nacional íntegra. Suprimir las clases.
Hay obreros en los grandes centros fa.
briles, que no tienen para el patrono ni
el menor asomo de respeto ni la más leve
consideración.
En una fábrica presencié yo este hecho pequeño, pero bien significativo.
Llegó el dueño, y nadie le saludó.
Acostumbrado yo á otros procederes,
dije á un obrero c3n quien estaba:
-Aquí viene el patrono.
-Déjele Ud , que ya saludará si quiere. A él que es el que viene es al que le
toca saludar.
Esto que es una minucia, como sínto·
ma, es grave. Todos iguales-quiere decir-y nosotros los obreros más fuertes
que el amo. Lo he de confesar. Parte de
culpa la tienen las clases directoras, que

�COSMOS

774

Y no hay que dejar tampoco que pase
no cumplen en España con su ve~dadera
el tiempo. La defensa se ha d: hacer con
misión. Lejos de ejercer una acción prooportunidad. Un día que se pierda pue·
tectora Y tutelar sobre sus obreros, s_e han
de ser fatal para el futuro.
limitado á practicar el bárbaro aforismo:
Y es cuestión de patriotismo. Porque
«Me sirves, te pago, y estamos en paz.»
así como en la sociedad industrial es la
A lo que el obrero contesta:
empresa la que de director.a p_asa á ~er
«Tu capital. está comprometido Y de- dirigicla, cuando la organización sociapende de mi trabajo; pues ó me _das lo lista está hecha en otro orden más amque yo pida, ó te fracaso el negocio con plio en el orden de la sociedad civil, es
un paro cuando me parezca opo~tuno.»
el Estado el que de director pasa á s~r
y el patrono vive es~lav~, y tiene, .que juguete del socialismo, cuando la orgamsaludar á sus obreros s1 quiere que estos zación societaria se extiende en forma de
le dirijan la palabra.
poder ejercer su tiranía.
.
Y si la tiranía Je los cultos es insopor·
Hace poco leía yo unas hojitas que se
editan en México exhortan~o á las cla~es table si la tiranía de la levita abruma
directoras á ejercer y practicar la acción aun l imada por el trato social, iqué no
abrumará la tiranía de la blusa!
social.
Es oportuno el consejo, y hay que aproA. DE MIRABAL.
vecharle.

......

DON MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA

1

BI BLIOGRAFIA
Rev

ista Bimestre Cubana.-Con g~sto acus~~os recib~ de! núme-

.. te á Mayo Junio de esta 1mportant1s1ma publicación que
ro correspona1en
· C b
El '
d'ri en los stñores don Fernando Ortiz y don Ramiro a rer~.
numer~ a1udido trae interesantes trabajos originales de don Andr~s G onzf~z
Ortiz y on 1ose ,
n Vida! Morales y Morales, don Fernando
,
Bl aneo, do
de la Torre. Agradecemos sinceramente e1 env10.

·,

' lI

0

AGRADECl MIENTO.

A nuestros colegas: La ~atria y L' Echo Francaise, de Méxi:::o; El Herald;,
de Monterrey, N. L.; El Regional, de Guad~laiara, Jal:; ~a !;e,~a,X e
Monterre ' N. L.; El Heraldo, de Morelia, M1ch .; El' Bien octa ' e a~
la a, ve7.; El Grito del Pueblo, de Orizaba, Ve'..; El Dia, de Irapuato, Gto. ·
Ei Cosmopolita, de Al ice, Tex.; y La Vanguardia, de Ce~aya, Gto., les damos
las más cumplidas gracias por la atención que ?ªn tenido para con nosotros,
reproduciendo el sumario de COSMOS del numero de Agosto.

I

pueblo se dispone á conmemo·
rar el aniversario de nuestra independencia con el entusiasmo
grande que únicamente reserva
para desahogarlo en esta su festividad
favorita.
Es, en efecto, nuestro pueblo, poco
dado á ruidosas manifestaciones tan co·
munes en otros pueblos que aprovechan
cualquier motivo para la algazara populachera. En los últimos tiempos hemos
tenido oportunidad de observarlo con
más detenimiento á propósito de la in·
tensa lucha política que viene desarro·
liándose. Las promesas de los partidos
ó personas que se disputan el poder y
que frecuentemente organizan manifes·
taciones públicas no han logrado sacudirlo en la medida que todos esperábamos; más que un pueblo joven, sin experiencia, fácilmente alucinable, parece un
pueblo agobiado por los desengaños, un
pueblo convencido de que no vale soñar
en la vida, porque ésta impone irreme·
diables límites á todo lo que se aventura
á salir del reino de la quimera para moverse en la realidad.
Pero llega la gloriosa fecha en que
Hidalgo y Allende, de común acuerdo,
juzgaron llegada la hora de emancipar á
la colonia de la metrópoli, y todos sus
dormidos entusiasmos é indomables energías, despiertan vigorosas. Y vemos, entonces, nuestras avenidas principales,
~ongestionadas de una multitud que arde
en patrio entusiasmo y lo desahoga con
entusiastas vivas á sus héroes.
La figura más amada de nuestro pueb_lo es el Cura Hidalgo, el hombre glorioso que, á la edad en que todos procu·
L

ramos el descanso, se lanza á la pelea,
sin importarle las molestias ni los peligros, por conducir á su pueblo á la conquista de la independencia.
Don Miguel Hidalgo y Costilla, el modesto Cura de Dolores, no pudo gozar
en vida el triunfo de sus ideales amados,
pero su alma buena, su alma grande, de
creyente y de patriota, ha de sentirse satisfecha ante las muestras de gratitud de
su pueblo muy amado.
No fué el caudillo de la guerra de
nuestra independencia un caudillo vul •
gar á quien la ocasión, más que los pro·
pios méritos, sirviera para encumbrarlo,
En la tranquila vida de pastor de almas
que llevava en Dolores, &lt;lió palpables
muestras de su claro talento y exquisitez
de sentimientos. Las horas que dejábanle libres su sagrado ministerio supo siempre aprovecharlas en bien de su rebaño
procurando instruirlo en varias indus·
trias como las de fabricar loza, ladrillo,
tejidos¡ estableció curtidurías, extendió
el cultivo de la vid, propagó el de las
moreras para la alimentación de los gu •
sanos de seda; enseñó á los indios á tocar diversos instrumentos de cuerda y
viento llegando á organizar una aceptable
orquesta, é hizo, en fin, otras muchas
cosas que dicen mucho en favor de su
cultura y de su amor al pueblo por cuya
emancipación soñaba.
Bien merece, pues, quien dedicó su
talento, sus energías y su vida al pueblo, que éste Je guarde predilecto y fervoroso culto, reservándole todos sus entusiasmos para demostrarle que la gratitud germina potente en nuestros corazones.

�COSMOS

l

DON AGUSTIN I)E ITURBIDE
JUSTISIMA REPARACION
Por el Lic. FRANCISCO TRASLOSHEROS.

1

de poco, dentro de ocho
años solamente, el tiempo, en
su rápida carrera, nos traerá
la aurora centenaria de aquella
otra gloriosísima en que todo un pueblo,
ébrio de entusiasmo, recibió en la capi·
tal, entre vítores y aclamaciones, al in·
mortal libertador Iturbide, que a la cabeza del Ejército Trigarante y después
de una rápida y felicísima campaña,
acababa no de romper, sino de desatar
los lazos que unieran al Virreinato con
la Metrópoli.
Pero itriste y doloroso es decirlo!, cien
años parece que no han bastado todavía
para calmar las rasiones, para desbara·
tar los torpes prejuicios acumulados, para sosegar las conciencias conturbadas,
y para hacer que el sol de la verdad,
rompiendo las nieblas del error, nimbe
con su imperecedora lumbre las sienes
del héroe y del mártir que nos dió libertad e independencia.
En esos cien años hemos labrado mu·
chas dudosas reputaciones, hemos levantado sobre el pedestal de mármol o de
b.ronce muchos falsos ídolos, hemos quemado ante ellos mucho incienso: sólo la
ilustre víctima de Padilla no tiene un
monumento que perpetúe su gloria y su
recuerdo; sólo Iturbide permanece olvidado merced a una ingratitud que nos
degrada y nos afrenta ante los pueblos
cultos y atrae sobre nosotros la cólera de
Dios.
Porque, si como dijo Riva Palacio, &lt;el
pueblo que pone las manos sobre la ca·
beza de su libertador, es taR culpable
como el hijo que atenta contra la vida de
su padre, porque hay sobre los ir.tereses
políticos de las r.aciones una virtud que
es superior a todas las virtude8-, que es
la gratitud&gt; ¿ cuánto más culpable será
el pueblo que no trata de reparar en
cuanto cabe el crímen cometido por me·

El confesionario y algunos objetos usados por el cura Hidalgo.

ENTRO

dio de un solemne homenaje de amor y
de agradecimiento?
Iturbide fué un arrojado y valiente
militar; Iturbide fué un hábil político
que supo llevar a término, con beneplácito general y sin efusión casi de sangre,
la ya comprometida causa de la independencia; Iturbide fué un corazón noble y
generoso que supo sacrificar sus justas y
legítimas ambiciones en aras de lapa·
tría, pero Iturbide tuvo un mérito superior a todos los o_tros méritos, el de ha·
ber dado a México libertad y vida soberana.
Ante ese mérito, que nadie ni nada
podrá jamás arrebatarle, deben callar la
envidia y la maledicencia, deben guardar
silencio las pasiones de partido, debemos
disculpar nosotros las faltas en que como hombre ha·y a podido incurrir, porque
es nuestro padre y los defectos de los
padres se cubren con el manto de la más
tierna y más piadosa veneración filial.
Pocos serán los héroes y los libertado·
res de que las naciones suelen ufanar·
se, que no los hayan tenido, pero a la
luz de su gloria desaparecen como las
manchas del sol, y en nada amenguan el
fervoroso entusiasmo que por ellos se
experimenta, ni entibian ni disminuyen
_las alabanzas y loores que se les tri bman.
Bien está que veneremos y ensalcemos
la memoria de Hidalgo, Morelos y Matamoros, y de los demás heróicos paladines de la patria, pero saquemos también
de la tumba del olvido el nombre de Iturbide, rehabilitemos su memoria, pues
mientras eso no sea, mientras no le ha·
gamos la justicia que merece, subsistirá
un hueco en el libro de oro de la independencia nacional, que nadie puede lle·
nar sino quien fué el verdadero consumador de ella.
Ningún tiempo más a propósito que el
presente para llevar a cabo esa grande

�COSMOS

Jh ~ 1f)CQJ ~ ~ ®f?) C~Y~
~ @~

Don Agustín de Iturbide.

obra de reparación, tanto porque se halla tan cercana la fecha memorable, cuanto por las terribles amenazas que pesan
hoy sobre nuestra vacilante nacionali,
dad .
Fortalezcamos el amor a la libertad y

a la patria, con el glorioso ejemplo de
los que sacrificaron el bienestar y la vid
por ella. Si tenemos hambre y sed d
justicia, como a diario proclamamos,
hagámosla ante todo al consumador d
la independencia nacional.

©~IP1IlIEinl~~~

La gloriosa defensa del Castillo de que no pierde de vista su pasado en gran
Chapultepec, atacada en 1847 por lastro· parte legendario. Tal vez no esté muy
pas del general Scott, será conmemo· lejano el día en que Francia vuelva de
rada este año con mayor estusiasmo si nuevo á luchar con los teutones, segura,
~unque la derroten, de su victoria, porcabe que en años anteriores.
El monumen to levantado á la memo- que vive fresco en ella el recuerdo de sus
ria de los niños que supieron con gesto preclaros hijos.
Cuando Napoleón era el terror de Euheróico desprenderse de la vida, cuando
ropa,
España se atrevió con él, no conmás risueña, cuando más amable se nos
tando
para combatirlo con más poderío
muestra, para ofrendársela á la Patria,
se verá cubierto por las flores que la gra- que la conciencia de sus energías aprentitud nacional se encarga de renovar dido en el ejemplo de sus antepasados
que jamás se entretuvieron, para acome·
anualmente.
ter una empresa, en medir los peligros .
El culto por los héroes es una de las
Hay que mirar hacia atrás para darmanifes taciones más vigorosas de la vitanos cuenta de quiénes somos .
lidad de un pueblo.
La historia es maestra de grandes enSi llegáis á saber de algún país que señanzas. Por ella sabemos que otra ra carezca de figuras heróicas, aunque sean za superior á la nuestra en elementos
legendarias, bien podéis asegurar que es materiales, pudo llegar hasta el corazón
un pueblo moribund o.
de nuestra Patria; pero sabemos también
Algunos pensadores modernos, influen- que el camino que recorrió no fué de
ciados por el materialismo aue caracteriza flores; que debió su triunfo más que
á nues tro siglo, han llegado á afirmar que iil esfuerzo de su brazo, á las miserias de
los pueblos deben caminar con la vista fija la política. Sabemos que en el Molino del
en el porvenir, despreciando el pasado, Rey un puñado de patriotas detuvo el
cuyas deslumbrantes glorias suelen de- impetuoso avance de los invasores sobre
tenerlos en el cami.no del progreso.
el Castillo de Cbapultepec, y que éste
El consejo nos parece pésimo . Borrar aunque fué tomado, sólo sirvió al enemide nuestra memoria los episodios en que go para que admirase en sus ruinas el
tesón heróico de un pueblo que se muesnuestros antepasados tomaron parte de
mostrando al ejecutarlos las virtudes de tra dispuesto á vender muy cara su inla raza, equivale á pretender que no nos dependencia.
La memoría de aquellos niños que no
conozcamos, que anulemos por completo
midieron el peligro, que no escucharon
nuestra personalidad.
Si Grecia no supiera su historia no se otra voz que la del deber, precisamente
hubiera enfrentado en nuestros días con aprendido en el ejemplo de nuestros an·
Turquía. En el mismo caso se encuentra tepasados, deb~ confortarnos, debe ani marnos á esperar con serena confianza
ltalia.
Alemania se atrevió con Francia por- los sucesos que el porvenir nos reserve.

�FIESTAS ESPANOLAS

I·

Presidente: don J acinro Alvarez.
Como en años anteriores, los españo·
les se proponen conmemorar solemne·
Vicepresidente: don Severo Sobrino.
mente la gloriosa epopeya de Covadon·
Secretario: don Mariano Fernández.
ga, considerada muy justamente por to·
Tesorero: don Arsenio Fernández.
Lamentamos no publicar los nombres
dos los historiadores como el principio
del fin del dominio musulmán en la Pe- del resto de los miembros que la constituyen, pero la índole de nuestro magazi·
nínsula Ibérica.
En la madre patria no goza esta festi- ne nos lo impide por la falta de espacio.
vidad histórico-religiosa de la populaEntre los festejos acordados para este
ridad· que entre nosotros. Casi puede año figuran como los más interesantes:
asegurarse que con excepción de Astu- una gran función de teatro; una fiesta de
rias, el resto de las provincias no la ce· sport vasco en el Frontón Nacional; una
lebra. Débese este lamentable olvido, solemne festividad religiosa en Santo_
más que a otra cosa a lo lejano que que· Domingo, ocupando la cátedra sagrada
da el episodio de la victoria de don Pe- el Padre don Basilio Laca; una corrid~
layo, con relación al otro, no menos glo- de toros; las típicas romerías y los jue·
rioso de la rendición de Granada, pues gos florales. Estos últimos serán presidisabido es que del primero al segundo, dos por el señor Ministro de Fomento don
mediaron' ocho siglos de contínuo bata- Manuel Garza Aldape, y fungirá como
llar, y ocurrieron durante el transcurso mantenedor el Sr. Lic. Ramos Pedrueza.
Un número hay que no es repetición
de los mismos tales y tan heróicos he·
chos que en realidad apurado había de de los llevados á cabo en años anterioverse quien tratase de avalorarlos para res. Nos referimos á la romería interna·
decidir cuál debía señalarse como el más · cional que tienen en proyecto los orgaá propósito para encarnar el titánico es· nizadores, y en la que tomarán parte ele·
fuerzo llevado á cabo por los españoles mentos de todas las colonias extranjeras,
en pró de la independencia y la religión. repartiéndose los fondos que se recauden
Un reducido número de astures tuvo por partes iguales entre las distintas cahace algunos años la feliz idea de con- sas de beneficencia establecidas en la
gregarse para celebrar familiarmente el Capital, incluyendo las mexicanas.
aniversario de la Batalla de Covadonga.
La Colonia Española no ha de ver deComo la región dominante entre la Co· fraudadas las esperanzas depositadas en
lonia Española es la Asturiana, la fiesta los· miembros que actualmente constituaquélla, en un principio familiar, fué ad- yen la Junta Española de Covadonga.
quiriendo enormes proporciones acaban- La preside un hombre joven que tiene
do por adjudicársela la Colonia toda, sobcadamente acreditada su Jaboriosi·
quitándola el sello de regionalismo que dad, inteligencia y honndez logrando
la distinguía para español izarla.
en poco tiempo, relativamente, conquisTodas las juntas nombradas anual· tar un puesto distinguido entre sus conmente para la organización de los feste- nacionales. Y como en el mismo caso se
jos de Covadonga, han procurado riva- encuentran los que colaboran con él, nalizar en iniciativas que contribuyaq al da extraño sería que el óvolo de los que
mayor explendor de las mismas. La de se divierten sirva para remediar necesieste año, nombrada por absoluta unani- dades y enjugar lágrimas, en mayor
midad, quedó constituída como sigue:
proporción que otros años. Así sea.

DIRECTIVA DE LA JÜNTA ESPAÑOLA

•

·~R.LIC..

MANUElGARZA ALDA~E

DE COVADON6A

�LA FIESTA DE SAN IGNACIO

1

1

* LOS f~ST~JOS VASGOS /*
Como en años anteriores, los vascos
han conmemorado solemnemente la festividad de su santo patrón, el ilustre
fundador dt la preclara Compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola.
Organizáronse con dicho objeto festejos religiosos y profanos que fueron presenciados por le, más selecto de la culta
Colonia Española y de nuestra distinguida sociedad.
La función religiosa celebróse en San
Francisco, luciendo este hermoso templo
una severa y artística decoración de flores y cortinajes. Ofició el señor Presbítero D. Luis Sánchez, á quien ayudaron
en las ceremonias del altar varios alum nos del Seminario Conciliar.
'El sermón estuvo á cargo del Reverendo Padre Jesuita D. Ricardo Cardón,
quien con elocuente y fácil palabra hizo
el panegírico del santo Fundador exponiendo en galanoS' períodos, llenos de
color y de luz, la vida azarosa de aquel
aguerrido soldado que comenzó dedican·
, do su esfuerzo á la defensa de bienes terrenos para acabar por divitJa inspira·
ción, dedicándolos al servicio de Dios.
El Padre Carrión fué merecidamente
felicitado por su brillante pieza de oratoria sagrada.
Como en años anteriores, la parte mu
sical estuvo á cargo del Reverendo Padre D. Liborio Barandica, cuya compe·
tencia es sobradamente conocida entre
nosotros. El conjunto coral y musical
logrado, fué sencillamente admirable. Se
cantó la misa de Rousseau, intercalán ·
dose en los Kiries y en el Gloria un ad·
mirable é inspiradísimo trozo de Saint
Saenz.
La orquesta se componía de los mejo·
res elementos del Conservatorio, estando
el órgano á cargo del maestro J ordá.
Entre los cantantes se encontraban los
señores Arturo Roldán, José Torres
Ovando, Castañeda, Eduardo Lejarazo,
Anastasia Guerrero, Adalberto Vera,

Juan González Becerra, López Gontis,
Mondragón, Daniel García.
Entre los filarmónicos estaban los señores Salcedo, Vélez, Porfirio Rocha,
Arturo Rocha, Marcos Rocha y Marino
Hernández.
Se oyeron también las armonías del
arpa tocada por la señora Esmeralda
Cervantes de Grossman.
El señor Torres Ovando cantó nn «O
Salutaris», de Rousseau.
Asistieron á esta memorable solemnidad, entre otras distinguidas personas
que recordamos, el limo, Señor Arzobispo, doctor don José Mora y del Río; el
Excelentísimo señor Ministro de España, señor Cólogan y Cólogan; la esposa del señor Ministro de Francia, y las
familias Córdoba, Costes, Silveti, lrigoyen, Zavaleta, Mendizábal, Astivia,
Castaño, Elcoro, E tchegaray, Arcaraz,
Redondo, Salles, Magdalena, Sordo Noriega, Aguilar Candás, Ortiz, Ortiz
Córdoba, de la Borbolla, de la Portilla, Lesama, Pedregal, del Villar, Rivera, Reguera.
Atentamente recibían á las personas
invitadas, los ~eñores Víctor Magdalena,
Silvestre Silveti, Alfonso Solsaya, Juan
lrigoyen, José Castaño, Vicente Pérez
Abascal y algunos otros señores.
La romería organizada por los vascos,
resultó animada, siendo también muy
selectas las personas invitadas que concurrieron.
Ofrecemos á nuestros lectores algunas
ilustraciones de la función celebrada en
San Francisco, y los retratos de D. F lorencia Córdoba, D. José Arteche, y don
Víctor Magdalena, á quienes se debe en
gran parte el esplendor alcanzado este
año en los festejos organizados por la
digna, laboriosa é inteligente Colonia
Vascongada que tan alto sabe poner en·
tre nosotros el nombre de la Madre Pa-

tria.

Don Víctor Magdaleno, Don :e:1orencio Córdoba y Don ~osé Arteche,
miembros promrnentes del Centro Vasco. ,.

�I

J

784

COSMOS

l

1 1

.-

CRONICA LOCAL

1
Las fiestas en el Santuario
de Nuestra Sefiora
de los Angeles.
La tradicional verbena de los Angeles
celebrose este año con manifiesta desani·
mación. No falta quien discurra que dlo
se debe á que estas fiestas eminentemen·

clases sociales están afectadas por los
estragos de la guerra fraticida y ya sea
porque hayan perdido un deudo, ya porque lo tengan en el campo de fa lucha, ó
ya porque la miseria anda en vísperas
de llamar á nuestras puertas, lo cierto
es, repito, que todos tenemos algún motivo que nos mueva más al retiro que al
bullicio.
No obstante, algo se vió en la verbena
que sirviera, cuando menos, para reme•
morar el dichoso pasado.

U no de los tí picos puestos de la verbena.

Salida de la concurrencia que asistió á la fiesta de los vascos en San Francisco
·
Interior del Templo.

te populares están llamadas á des¡3.parecer. El cronista no abunda en esa opinión, y si bien reconoce que la concurrrencia de puestos y curiosos no ha correspondido á las esperanz.as, achácalo
más que á decadencia á las anormales
circunstancias porque atraviesa el país,
que no deja en los espíritus mucho lugar
para albergue del contento. Todas las

L o que faltó de animación á la fiesta
profana tuvo de explendorosa la solemnidad religiosa efectuada en honor de
Nuestra Señora de los Angeles en el
Santuario dedicado á ella en esta ciu dad.
Para dar una idea de la enorme cantidad de fieles que acudieron á rendir tributo de amante devoción, baste saber

�-

COSMOS

786

que comulgaron algo
más de dos mil personas.
En la misa solemne
ofició el canónigo
Lic. don José G . Huitrón, estando el sermón á cargo del padre
jesuita Francisco Bei·
ras, que desempeñó
admirablemente su
cometido en la cátedra
sagrada.
El éxito de la festividad religiosa débese
en gran parte al H.everendo Padre Garcidueñas, encargado del
Santuario, quien ha
trabajado con verdadero celo apostólico
por mantener vivo el
fervor de los feligreses
que radican por las
cercanías del simpático templo.

CRONICA LOCAL

.,

La Militarización

bierno implantando el
descanso dominical
obligatorio .
Los grabados con
que ilustramos esta
página muestran dos
curiosas escenas de
instrucción militar
sorprendida'&gt; oportu·
namen te por nuestro
fotógrafo.
No es el cronista
partidario de militarizaciones de ninguna
clase; pero en tanto
que la humanidad no
progrese lo suficiente
oara aue todos los
pueblos abandonen el
fusil para empuñar el
timón del redentor
arado, forzoso es prepararse para repeler
á la fuerza con la
fuerza.

Simpático pelotón de traviesos muchachos recibiendo instrucción militar.

de México.

La lucha incesante
sostenida entre hermanos de distintos cre·
dos políticos que se
empeñan en dilucidar
con las armas la fuerza de razón que los
mantiene alejados de
Altar mayor del Santuario de Nuestra Señora de los Angeles.
la deseada fraterni • ·
dad, y, sobre todo, el
Todas las escuelas dependientes de las
temor nada infundado de un probable
esferas
oficiales han sido sometidas al réatentado contra nuestra amada independencia, está haciendo indiscutiblemente gimen militar, y aunque la medida ennecesaria la militarización de la Repú- contró alguna oposición en un principio,
fué tan débi l, dicho sea en honor de
blica .
El gobierno es tá preparando poco á nuestro patriotismo, que bien pronto
poco al pueblo para en un momento quedó regularizada la instrucción militar
dado disponer de los elementos necesa- en los planteles educativos.
No bastando esto, se invitó á in struirrios para la defensa del territorio ó de
nuestros amados hogares, ya que, á se en el ejercicio de las armas al pueblo
la sombra de todas las revoluciones, en en general, respondiendo con entusiasmo
todos los países se desarrolla d han· al llamamiento los obreros y los dependidaje, que acecha la oportunidad para dientes de comercio, demostrando con
lesionar intereses y ultrajar reputacio· ello estos últimos su gratitud por la humanitaria medida adoptada por el go·
nes,
Un grupo de futuros gener a l~s .

�-

U¡

CRONICA EXTRANJERA
La bélica, continúa siendo la nota do·
minan te.
Cierto que los cables de última hora
nos anuncian que ha sido firmada la paz
entre los pueblos balkánicos, pero en los
momentos de dar al taller estas cuartillas, el cronista no ve claro en este embrollado asunto, entre otras razones,
porque estima que es una paz prendida
con alfileres, y porque,· Turquía, que no
se resigna á la pérdida total de los territorios que ante la fuerza cedió á los aliados contra ella, aprovechándose del desorden, se apoderó, sin resistencia, de
Adrianópolis, negándose ahora á devol·
verla.
En el tratado de paz que Grecia y Rumanía firmaron con Bulgaria, hay una
cláusula por medio de la cual ésta última nación se compromete á reconquistar
á Adrianópolis poniendo para ello en
pie de guerra un ejército compuesto de
cinco divisiones. Las potencias, por su
parte, han notificado ya al gobierno de
la Sublime Puerta, que debe respetar lo
estipulado en Londres, evacuando cuanto antes los territorios que han sido nuevamente invadidos por sus tropas . Co·
nocedora Turqúía del miedo que entre
sí se tienen las potencias, lo más seguro será .q ue acoja la petición con el más
turco de los desdenes, quedándose due·
ña y señora de los territorios ocupados,
si llega á serle propicia la suerte de· las
armas.

***

En orden de importancia sigue la debatida cuestión de Marruecos, en cuya
solución se hallan muy empeñadas Francia y España.

***

Las huelgas constituyen otro asunto
de capital interés para las naciones de

CRONICA EXTRANJERA

Europa. No pasa día sin que el problema social provoque huelgas colosales,
que, por regla general, degeneran en
sangrientas colisiones entre los huelguistas y los encargados de mantener el orden público .. Barcelona es en estos momentos teatro de una de esas huelgas cuya magnitud llevan la zozobra y el es·
panto al ánimo mejor templado. La bella capital del industrioso Condado, en·
cuéntrase, quizás, en vísperas de volver
á sufrir todos los horrores de la semana
trágica de infeliz recordación, por los
actos de salvajismo durante ella registrados y por las fatales consecuencias
que trajo. Quiera Dios iluminar á patro"
nos y obreros para que, cétiiendo ambos
algo de lo que aquéllos niegan y éstos
piden, se resuelva pacíficamente este r
problema que amenaza con la miseria y
el luto en multitud de hogares , que esperan la felicidad del trabajo.

***
Ha vuelto á ser de actualidad la simpática figura del ex· Rey de Portugal, Don
Manuel.
Dos hechos contribuyen á ello pode·
rosamente. El primero es la revuelta que
acaba de estallar en Lisboa y algunos
otros puntos de Portugal, promovida,
según se asegura, por sus partidarios
que desean instaurarlo en el trono.
Las noticias que se reciben indican
que el movimiento tiene grandes ramificaciones no siendo difícil que la flamante
república sea derrocada _por los monárquicos antes de que pueda celebrar su
tercer aniversario de implantada.
Nuestra misión no es la de juzgar, pero no podemos por me.nos de llamar la
atención sobre el actual movimiento mo·
nárquico porque, dadas las simpatías con
que cuenta en todas las clases sociales

El Príncipe Guillermo de Hohenzollern, padre de la novia .- La ex-Reina Amelía, madre del novio.
Princesa Augusta Victoria de Hohenzollern -Ex-Rey Manuel.

de Portugal, indica claramente que no
gobernaron tan mal los reyes cuando tres
años de república sólo han servido para
desprestigiar á ésta .
El otro hecho se refiere al concertado
enlace de D. Manuel con la Princesa Au-

gusta Victoria de Hohenzollern Sigma·
ringen.
Nació la princesa en Potsdam, el 19
de Octubre de 1890. La rama, de familia
á que pertenece es católica y está empa·
rentada con la casa real de Alemania,

�790

COSMOS

con la de Murat, de Francia, con las casas reinantes de Bélgica y Rumania y
con la del gran ducado de Baden.
Es hija del Príncipe Guillermo y de
la Princesa María Teresa de BorbónCicilia, y nieta del Príncipe Leopoldo y
de la Princesa Antonia, infantes de Portugal.
El ex· Rey D. Manuel, pJr su parte,
nada tiene que envidiarle en abolengo á
su prometida. Es hijo del Rey D. Car·
los y de la Reina Doña Amelía, estando
emparentado con las familias reinantes
en Italia, Austria, España, Dinamarca,
etcétera.
Con motivo de tanto parentesco se rP.·
cuerda la frase del Rry Christian de Dinamarca, quien afirmab2. que él era el
suegro de toda Europa, para aplicarla á
don Manuel, de quien se:puede afirmar

que, con su matrimonio, vendrá á ser el
sobrino de toda Europa.
El matrimonio civil y religioso ha debido efectuarse en los primeros días del
mes en curso, no revistiendo gran explendor por el luto que la tragedia de
Lisboa dejó eternamente en las almas de
don Manuel y de su augusta madre.

**•

Por:e1 Lic. EDUARDO J. CORREA.

Cerramos estas volanderas impresiones con una breve alusión al solemne ceremonial celebrado bajo la presidencia
del Zar de Rusia, con motivo de la inauguración de un suntuoso templo cons·
truído en Cronstant á iniciativa y expensas de la marina rusa.
Como podrán ver nuestros lectores, el
templo es una verdadera joya del arte
arquitectónico moscovita.

DE UN LIBRO EN PREPARACIÓN.

Nueva iglesia que la marina ha hecho construir en Cronstadt, y ha inaugurado recientemente
el Z;.r. Es uno de los templos más suntuosos de Rusia y una verdadera joya
de arte moscovita.

pareja la que hacían, en el grupo de acólitos del Colegio del Sagrado Corazón, Luis y
Marcelo, rubio, pálido,
de grandes ojos azules
que parecían desmayarse en la sombra
violada de las oieras, el primero, y moreno, fuerte, con dos ascuas en las pupilas y dos cerezas en los carrillos, el se·
gundo, Físicamente formaban un c.ontraste, y, sin embargo, constituían un
hermoso par de monagos, con sus sotanas rojas y los roquetes encarrujados y
albeantes, recogidos por la banda de seda, y ostentando sobre el pecho el escapulario del Apostolado, un escudo de
llamas como coraza contra el incendio de
las pasiones mundanas.
Luis tenía la distinción de la elegancia, el sello de su aristocrático abolengo,
cierta displicencia que parecía reflejar
un cansancio hereditario y reclamar los
blandos asientos del automóvil para
arrastrar una vida inútil. Era rico, y por
moda, por excentricidades, había sido
puesto de interno, porque a los potentados a menudo les estorbau los hijos en la·
casa.
Marcelo debía su plaza en el Colegio a
la caridad de una beca, con que quisieron
premiar el talento clarísimo y el tesón
notorio del muchacho, que sano y activo
conquistaba medallas y diplomas, en tanto su joven madre, viuda, se consolaba
en la soledad de la vivienda-mientras
la máquina de coser cantaba la canción
de la miseria, al hacer la obra de munición para la fábrica-recordando al hijo
ALLARDA

adorado que le prometía risueños m1rajes de bienestar en lo futuro.
A pesar de la diferencia de clases, que
suele ser obstáculo para la fraternidad
infantil, Luis y Marcelo se querían, como si la debilidad del primero hubiese
bmcado la fuerza del segundo contra las
malas pasadas de los compañeros de clase o de división, que gustaban de ensañarse en la enfermiza flaqueza del aristócrata alumno, cuya pulcritud y distinción se veían en aprietos ante el empuje
brutal de las diabluras de los escolares.
Así fué cómo cada día estrechóse más el
.afecto entre uno y otro, y la amistad que
naciera al pie del altar, entre las volutas
del incienso y los cánticos sagrados, ante el Padre común que lo mismo estre·
cha contra su corazón al prócer de la riqueza que al desheredado de la fortuna,
se robusteció en el aula y el patio de
juegos, dándose el ejemplo qe que.el pobre diera al rico algo que no podía obtener con su dinero: la protección de la
fuerza y la destreza.
Una vez Luis quiso retratarse con
Marcelo, originando, por distintas consideraciones, un conflicto en los hogares
de ambos, pues mientras los padres del
primero no dejaron de experimentar cierta repugnancia por Jo que creyeron insensato capricho de su hijo, fruto aquélla de los prejuicios de clase, para la
pobre viuda fué un.a.hago, al pensar en
el deslucido papel que Marcelo haría con
su trajecito humilde, que en cada pes·
punte llevaba un sacrificio y en cada zurcido una lágrima, junto a las elegancias
de Luis. Si por una parte experimentab;i

�COSMOS

792

A LA CIUDAD LUZ

·,'

-¿ Sabes ?-le dijo-me voy á Europa.
-¿Allá vas á pasar tus vacaciones?

el halago de la distinción concedida a su
hijo, por otra sentía la resign_ada, pero
dolorosa humillación del amor 1mpt tente
ante la tiranía de la pobreza.
El caso fué a dar hasta el recibidor
del Colegio, sometido al sabio consejo
del P. Rector, quien con su prudencia
supo insensiblemente calmar los repar_os
del orgullo linajudo de la madre de Luis,
y las resistencias del humilde orgullo de
la de Marcelo, conformando las dos vanidades, la activa y la pasiva, con una fácil conciliación.
-Se retratarán los niños con sus vestiduras de acólitos, -dijo el Padre Ricardo.-iForman tan encantadora pareja
y da tal gusto mirarlos en la capilla!.. ..

Y así se hizo, yendo la fotografía a
perderse o a rodar por el palacio donde
vivían los fastuosos señores Díez de Yelasco mientras que en la vivienda de la
viud; de Pérez fué adorno y reliquia,co-.
locada en modesto cuadro, y afianzada
con el lujo de unos viejos listones deslavados, al pie de la imagen de la Inmacu·
lada, patrona de aquel hogar.

II
Un día todo era agitación y alborozo
en el Colegio, donde sólo la campanita
del Padre vigilante lograba poner silen·
cio en aquel rumor de colmena en maña·

na de septiembre. Era la fiesta de premios
y la salida a vacaciones, de manera que
en tanto los alumnos aprovechados sentían el placer del triunfo y charlaban sobre el número y la calidad de las recompensas que esperaban recibir, todos son·
reían ante la cercana promesa del holgar
dP. unos días, el regreso de muchos a la
provinciana casa solariega, y la visión
luminosa de correrías por el campo lleno
de sol, donde el otoño comenzaría a hacer rodar las hojas secas.
Pasó la fiesta con sus deslumbramientos; la despedida, recitada por Marcelo
con avasalladora emoción, puso lágrimas
en muchos ojos, principalmente en los de
aquellos que no volverían, como charla·
tanas golondrinas, al viejo y amado plantel de amplios corredores y patios ll1mos
de luz; se renovaron las protestas de fidelidad á la Virgen Madre, al pie de su
imagen colmada de flores en los cultos
de mayo y alumbrada con lámparas vo·
tivas en los días de exámenes, y vino el
instante de la salida, la ruidosa algara·
bía en que se mezclaban las felicitacio·
nes afectuosas y las invitaciones cordiales, los gritos de júbilo y las promesas
epis.tolares, las paternales recomendaciones de los mae:;tros y la tristeza de los
sollozos .... Una explosión de vida que
haría pocos momentos después más hondas la quietud y soledad del Cole?;io.
En un ángulo de la portería, Marcelo
arreglaba el cargamento de sus premios,
cuando Luis llegó radiante de alegría,
con un extraño fulgor de gloria en la meláncolía de sus ojos azules. .
· -¿ Sabes ?-le dijo-me voy a Europa.
- ¿Allá vas a pasar tus vacaciones?
-No; madre me acaba de decir que en
París continuaré mis estudios.
-¿De modo que no nos volveremos a
ver?
En la voz de Marcelo, entrecortada,
palpitaba un gran dolor.
-Puede ser que dentro de algunos años
cuando vuelva de la ciudad luz,-le con testó Luis, con la frívola alegría del viaje, que ahogaba todo impulso de pena.
-Pues ..... adiós ... , .. No olvides a
nuestra Madre, ni nuestra c;ipilla, ni a
mí ....
Y estrechó en un abrazo fuerte y sincero al camarada, como si quisiera li •
brarlo de probables peligros, detenerlo

793

unos momentos más en aquel ambiente,
de paz defendiéndolo del mundo, mien·
tras el llanto le ponía un nudo en la garganta y una cortina de niebla en las pupilas.
Luis, impaciente; se deshizo de los
brazos que habían sido su defensa y su
amparo, y contento, regocijado, repartiendo sonrisas y prodigando despedidas,
se dirigió a su auto.
Soñaba ya ir rumbo a la ciudad luz, a
la sentina inmunda apostrofada por Nú·
ñez de Arce.
Marcelo, con la intensa amargura del
primer desengaño, acudió a su madre, y
con ella salió para atravesar la angelo·
politana ciudad, a llegar hasta la vivienda destartalada y ruinosa, perdida
en el lejano arrabal, pensando en París,
en Luis, y sintiendo más honda la melancolía de los versos de despedida a la
Santisima Virgen, que casi inconsciente·
mente modificaba:
4:iOh Madre del amor y la pureza,
acuérdate .... de Luis!&gt;

III
Han pasado veinte años.
Marcelo es un triunfador. Concluída
su instrucción preparatoria en el Colegio
del Sagrado Corazón, vino a Méjico a
hacer los cursos de medicina, coronando
su carrera con un examen brillan te, que
le abrió las puertas del magisterio y lo
llevó a los sillones de las academias. Al
lado de las eminencias del día, entró en
el rifión de la sociedad metropolitana,
adquiriendo bien pronto reputación por
lo firme de su pulso en la cirugía, y lo
certero de su observación para el diag •
nóstico.
Cuando ya su nombre se mecía dulcemente en alas de la fama, viajó por el extranjero, dedicado por completo a la cien·
cia, visitando hospitales, asistiendo a las
clínicas de los profesores más eminentes
y reforzando su práctica en los grandes
sanatorios. Y al volver al país, más apto
para la lucha, los éxitos profesionales,
por un fenómeno de frecuente, de casi indispensable repetición en nuestra sociología, lo llevaron a los encumbramientos
políticos que no buscaba, dando a su
nombre aureola más brillante.

�795

A LA CIUDAD LUZ

7~4

COSMOS

Julia, la abnegada y virtuosa costure·
ra de Puebla, es ya la distinguida seña·
ra viuda de Pérez, que habita en un palacio, gasta lujoso tren y .... prodiga
caridades recordando lejanos infortunios.
En el estudio de Marcelo, encuadrada
ahora en rico marco, se ve la Inmacula da que en la mísera vivienda fuera consuelo y esperanza; y en la alcoba de la
cristiana madre luce, sin los listones deslavados, la fotografía de los monaguillos,
de su hijo y de Luis, de aquel Luis pálido y el,-,gante a quien no han vuelto a ver.
Es una mañana acuosa de junio y la
gran urbe está envuelta en cortinas de
canutillo bajo la campana de cristal de
un cielo opaco. Desde la terraza del consultorio de Marcelo se ve que un blanquísimo turbante cubre las crestas del Ajusco, como si hubiese desaparecido de los
límites del valle a fuerza de alzarse al
cielo. De la calle llegan los rumores de la
ciudad perezosa que despierta, mezclándose al ruido de los caminones, el silbato
de los trenes eléctricos y el tiple ar,udo
de los papeleros que venden los diarios
matutinos.
El portero anuncia que en la calle se
ha registrado un accidente. Un ebrio que
sale de la cantina cercana, resbala y cae
en los momentos en que un carro de
transportes pasa, dejando en el arroyo,
sobre el fango, un hilo de sangre que se
mezcla en el agua que corre, y un hom·
bre agonizante.
Julia inquiere si aun vive, y sale desalada a buscarle los remedios espirituales,
en tanto que Marcelo se apresura a cerciorarse la gravedad del caso.
A pocos momentos, previo aviso y Ji·
cencia de la comisaría, el herido entra
en el sanatorio de Marce lo. ¿ Quién será
el infeliz? Nadie pudo identificarlo en la
calle; en la taberna no lo conocían. Un
desconocido a quien se le acabó el dinero y se le subió el vino y hubo de echársele a empellones al hacer la limpieza del
día.
El estado de inconsciencia del enfermo impidió los servicios del sacerdote.
Después de aseado y puesto en el le·
cho, libre del traje harapiento y sucio,
sin la sangre de las heridas ni el lodo de
la calle, parecía el herido adquirir un
aire de señorial porte. La epidermis sua,·e, el blanco color y el cabello sedoso

de un oro pálido parecían denunciar el
blasón de un origen distinguido.
IV
El machacamiento había sido brutal,
y aunque la gTavedad no desaparecía, al
quinto día el paciente pareció salir de la
inconsciencia en que estaba. Abrió los
ojos, recorrió con ellos todo el aposento, y como si hallara grata la sensa·
ción de la luz que entra:ba a raudales,
los cerró como para abismarse en una
contemplación interior de lo blanco, para volver a abrirlos y entregarse al mis
mo solaz.
l\1arcelo se sintió complacido de aquel
síntoma de mejoría, que era augurio de
victoria, y en los ojos azules del herido,
en aquella mirada lánguida de suaves
desfallecimientos, creyó sorprender la
huella de otras pupilas claras, vistas no
sabía dónde; pero que aun parecían bri·
llar entre la niebla de sus recuerdos.
Díjolo así a su madre, y ésta redobló
sus atenciones por el paciente y puso mayor fervor en sus oraciones, pidiéndole a
Dios, no la salud de aquél, que eso no
demanda obstinadamente un cristiano,
sino la vida espiritual de aq•1ella alma
en peligro.
Una tarde el herido salió del sopor de
muerte en que había yacido. Pidió algo
a su enfermera y de su garganta podían
salir ya las que;as del dolor o el suspiro
dulcísimo del bienestar. Súpolo Julia, y
a la mañana siguiente constituyóse jun·
to al lecho del enfermo, esperando con
solicitud de hermana la ocasión de llevarle al sacerdote. Cuando aquél, después de algunas horas de sueño reparador, abrió los ojos volviéndolos en su
derredor, Julia experimentó la misma
sorpresa de su hijo. Ella había visto
también aquellas pupilas, y, rápida como el rayo, hilando ideas, una dolorosa
sospecha se prendió en su espíritu.
Dirigió algunas frases de consuelo al
herido; le ofreció la pócima y el alimento; le hizo cambiar de postura en el lecho para proporcionarle descanso; lo confortó hablándole de esperanzas y dejó
caer en el desierto de aquella alma, como frescuras de oasis, los nombres de
Dios y de la Virgen santa.

El enfermo respondió algo, con reticencias en que, sin embargo, palpitaba
la emoción, y como Julia temiese fatigarlo y deseara, por otra parte, ir a su
alcoba a robustecer la sospecha que co·
mo relámpago había surgido e iluminado con fulgores cárdenos los limbos de
su memoria, lo dejó reposar un poco, dirigiéndose a sus habitaciones.
Tomó la vieja fotografía que en la cabecera de su lecho ocupaba el sitio de
honor. Se fijó con detenimiento en Luis,
observólo con minuciosidad, hizo una
comparación de rasgos fisonómicos ....
y la sospecha tomó cuerpo.
Acudió con Marcelo luego, llevando
consigo el retrato.
- Si vieras lo que pienso ... .
- ¿Qué, madre?
-Que el herido es Luis, tu condiscíp ulo de Puebla.
- No es posible,-dijo soltando el li·
bro que tenía en la mano.
-iVaya que lo esl Mira ....
Y le mostró el retrato.
Marcelo lo examinó con la misma fijeza que gu madre, y después de un momento, haciendo un signo negativo con
la cabeza, aunque también la sospecha
había germinado en su alma, lo volvió a
su madre.
-No; son suposiciones de usted; poco
queda en el hombre de los lineamientos
del niño y aun del adolescente. El enfermo no es un desconocido para mí; ¿ pero
Luis? .... En tal estado .... No, no
-Es sencillo aclararlo; le pregunta·
remos su nombre.
Está bien; pero hágalo con discreción,
procurando evitar una emoción que le
sería perjudicial, porque determinaría
un choque en su cerebro lesionado.
Y después, como reflexiQnando un poco, agregó:
-Mejor lo intentaré yo en la visita.
Cerró el libro, de1ándolo sobre la mesa atestada de revistas y folletos, dirigiéndose hacia el enfermo.
Al acncarse á la cama experimentó
una extraña emoción. iSi su madre estaría en lo cierto! Porque aquel joven prematuramente viejo, en cuyo organismo
los vicios habían dejado todos los estig·
mas, podía ser Luis. A pesar del abandono, aquel enfermo era persona distinguida.

Examinólo con mayor esmero, y como
su lucidez fuera notoria, aunque la gra •
vedad subsistía, comenzó a practicar un
sondeo hábil en i:.quel espíritu, poniendo
las mieles de la insinuación en la frase.

V
De nada recordaba ni sabía el herido
dónde se encontraba. Vaga, confusamente, tenía memoria de haber sentido
un dolor muy agudo en la cabeza, como
si se la hubiesen abierto en dos con un
estilete. Después se vió en aquel salón
tan blanco y tan luminoso.
Marcelo le preguntó si abusaba del
alcohol.
-Sí,-le contestó con amargo dejo de
tristeza.-No puedo dejar de beber·, de
aturdirme. iEl ajenjo!. .. Maldito ajen·
jo! Pero no puedo.. . . En París contraje el hábito. París .... -repitió a media voz, como abismándose en un ensueño.
_¿ En París ?-recalcó Marcelo-co·
mo si no hubiese oído bien.
-Sí, fuí muy joven, me mandaron a
estudiar. iNo lo hubieran hecho! ....
No cabía duda; Julia tenía razón. Sin
poderse dominar ya, el doctor le preguntó yendo al fondo de su investigación:
_¿No estuvo usted en Puebla en el Co·
legio de los Padres Jesuítas? ¿No se
acuerda de mí?
El herido abrió los ojos con asombro,
clavándolos en su interlocutor fijamente,
mientras se llevaba la mano derecha a la
cabeza y con la otra se apretaba el corazón.
- Sí, sí. ... Pero ¿quién es usted? .. .
En el Sagrado Corazón ... allá estuve .. .
hace mucho, mucho .... cuando era rico
y bueno . . ... .
Y los ojos azules se le llenaron de lá •
grimas.
-iLuis! iLuisl-le gritó Marcelo¿ Te acuerdas de nuestra última despedida?
«iOh Madre del amor y la pureza,
acuérdate de mí!&gt;
-Sí .... , sí ... . , ¿tú? . . . ¿tú? ..... .
-iMarcelo!
-iMarcelol
Y haciendo un supremo, un inaudito
esfuerzo, quiso incorporarse para echar-

�A LA CIUDAD LUZ

COSMOS

•
/

·run
[.J

confortarlo; pero Luis se exaltaba más
en el ansia de un desbordamiento fraternal que le permitiera, por el caude de las
lágrimas, el desahogo de la des,rracia
que lo mataba.
1 -Agoté todos los placeres-decía;manché los lirios de mi pureza; arrastré
' por el fango el nombre de mis padres;
I
me olvidé de Dios ....
La ocasión era p'ropicia.
-Pero Dios no se olvida de tí-le
contestó Marcelo;- cálmate, no te fati·
gues, no ahondes tus heridas.. . . ¿ Te
acuerdas del Padre Ricardo, del Padre
Rector? Pues aquí está, hecho un viejecito, consumido en su labor evangélica.
IY tanto que te quería!. . .. ¿Quieres
verlo? Lo mandaré llamar. Y le dará
gran gusto volverte a ver, y le contarás
todo, y te confortará con su virtud y su
experiencia.
En las pupilas opacas de Luis, donde
la muerte iba poniendo sus sombras, hubo un resplandor de alegría.
-Sí, ruégale que venga; dile que estoy arrepentido .... , que me voy a mo·
rir .. .. , que quiero que me perdone .. , .
-Está bien; pero antes tomas tu me·
dicina y descansas un poco para que te
repongas.
-No, que venga pronto.
-Vendrá luego; pero toma, que te hará provecho. Anda, por nuestros anti·
guos tiempos de colegiales.
Dócilmente apuró la tizana, un sedante
que lo tranquilizó, permitiéndole, a poco
tiempo, el bienhechor reposo del sueño.

No pudo enderezarse; pero Marcelo, echándose al lecho, Jo estrechó en un abrazo intensísimo y...•

se en brazos del amigo de la infancia, de
su defensor de otros tiempos, que ahora
lo defendía también disputándoselo a la
muerte.
No pudo enderezarse; pero Marcelo,
echándose al lecho, lo estrechó en un
abrazo intensísimo y fraternal, abrazo
de reconquista, de salvamento, en tanto
que los sollozos, mezcla indefinible de
pena y júbilo, turbaban en la amplia sala
el silencio de la mañana lluviosa y triste.

VI
El enfermo fué cambiado a las habitaciones de doíla Julia, que le cedió su cama, en cuya cabecera el retrato de Luis

y Marcelo ocupaba otra vez el sitio de .
honor.
La emoción había hecho daño a Luis,
quien después de una breve postración
quería hablar, desahogarse con Marcelo,
desalojar un poco el fardo de sus triste·
zas.
-Soy muy desgraciado .... -empeza·
ha queriendo relatar la historia de sus
desventuras.
Pero su amigo le imponía silencio, temiendo otra crisis nerviosa.
-i Oh!, si yo te contara .... Y quiero
contarte. . . . parn que me desprecies ....
como me desprecian todos .... iSoy un
perdido!
Marcelo volvía a tratar de callarlo y

VII
Las últimas luces de la tarde, que moría envuelta en nieblas, sin dejar un ocre
en el ocaso ni encender una estrella en el
oriente, arrebujada en un manto de infinita melancolía, tendía sus tapices leonados en el aposento, reflejando en la pared
los follajes del jardín, cuando el Padre
Ricardo entraba a la pieza del enfermo.
Estaba muy grave; pero la excitación
nerviosa lo sacudía y parecía sostenerle
la vida. Confundiéronse por un momen·
to la cabeza blanca del anciano sacerdote Y un mechón rubio de la del hnido,
e.scapado de entre el vendaje, y por algún
tiempo no se escucharon sino el rumor
de la voz vacilante del penitente, que so-

797

Hozaba mucho, y el de la unciosa del Padre Rector, derramando sobre el alma de
Luis las inefables dulzuras del consuelo.
Los instantes eran preciosos; el enfermo se agravaba.
Bien pronto en la alcoba se improvisó
un altar; se trajeron rosas en abundancia; se colocó la imagen del Divino Crucificado y las argentinas vibraciones de
la campanilla anunciaban poco después
la visita del Rey de reyes, del misericordioso Señor que venía a rescatar el alma
del joven colegial que tantas veces en su
infancia lo había aposentado en su cora'""
zón, donde después crecieran las ortigas
de los vicios.
-Sí creo . ... , sí creo .... , sí creo. . ,
-clamaba Luis lloroso, con voz donde
palpitaba el arrepentimiento.
La hostia santa fué puesta en sus labios ....
Por breves instantes quedóse sumergido en una paz inefable; sus ojos eran
ríos de lágrimas, que corrían silenciosas,
plácidas ....
Entonces Marcelo, arn,dillado junto a
la cama, se puso a ofrecerle la comunión, repitiéndole .con emoción hondfsi·
ma las oraciones del devocionario que en
el Colegio rezaban; las mismas que con
el amor y la felicidad más grandes reci·
taran en una florida mañana de mayo,
en la fiesta inolvidable de la primera re·
cepción del Pan eucarístico ....
Luis y todos lloraban tranquilamente,
con ese l'lanto de gloria que es trasunto
de la eterna dicha.
Repentinamente Luis quiso incorporarse.
"-Me muero-dijo;-perdónenme
perdón ....
No acabó de pronunciar la frase.
El P. Rector se puso a encomendarle
el alma.
Marcelo le cerró piadosamente los ojos;
puso en sus manos el Cristo, que se le había soltado de ellas en el último instante,
y las flores que habían perfumad0 el altar
sirvieron de ofrenda al difunto ....
Marcelo sentía un gran dolor; pero no
tan hondo ni tan dilacerante como el de
la despedida en el Colegio del Sagrado
Corazón ....
Ahora el viaje de Luis no era a París.,,
Era a la única, a la verdadera Ciudad
Lus.

�Dos brillantes notas de arte
CARLOS LOZANO

I

UANDO en nuestro ambiente, tan
poco propicio en la actualidad
~\J.)',1
para el florecimiento del arte,
' &gt; ~ hay una nota de poesía, natural es que despierte en nosotros el adormecido entusiasmo y que nos apresure·
mos á as!l)irar el perfume de belleza.
Estas ideas han acudido á mi mente
en los días en que Carlos Lozano, el eximio pianista, dijo su «adiós~ á la sociedad mexicana, ofreciéndole en delicadí ·
simo concierto admirables interpretaciones de las más hermosas obras de
Rubinstein, Tschikowsky, Chopin y de·
más maestros de inmortal renombre.
El concierto de despedida de Lozano
mereció con justicia calurosos elogios no
sólo de los apasionados de la buena mú·
sica, sino de toda la selecta concurrencia
que asistió á la velada.
Cada uno de los números del .progra·
ma obtuvo nutridos aplausos, especialmente los estudios y nocturnos en do
menor de Chopin y la encantadora Balada de la Rosa, del proµio autor, obras de
indescriptible belleza, que interpretó Lo
zano de manera exquisita, haciendo gustar á la concurrencia entera de la dulce
poesía de esa música sublime, que fué
escuchada con arrobamiento.
Con notable habilidad ejecutó el estu •
dioso artista algunos números de Bach y
Rubinstein, los que cito de manera esµecial, porque permitieron aureciar la amplia instrucción musical de Lozano, que
venció con faci-lidad grande, los difíciles

escollos de que esas creaciones están
bordadas.

•

* *saturado de armoEn aquel ambiente
nías que flotaban como un delicioso per·
fume, , se escucharon los bellísimos ver·
sos de Urbina, llenos de inspiración,
pletóricos de sentimiento, encantadora
forma de poesía que se unió dulcemente
á la que habían evocado las delicadas
obras musicales. Urbina escuchó una vez
más los aplausos que arranca el entusiasmo sincero, aplausos espontáneos, los
más gratos, los más nobles.
ALBA HERRERA Y OGAZON
Cuando aún estaba fresco en nuestra
memoria el recuerdo de la despedida de
Lozano, llegó á nuestra mesa de redac·
ción la nota del concierto preparado por
la distinguida pianista mexicana señorita
Alba Herrera y Ogazón.
Es muy probable que, cuando el presente número de CGSMOS esté circulando,
el recital pianístico á que aludimos se
haya verificado y en él haya obtenido la
señorita Ogazón un nuevo éxito. Sufi·
cientemente conocida es la expresada señorita entre los amantes de la buena
mus1ca, quienes en diversas ocasio·
nes han tenido oportunidad de aplaudir y elogiar con toda justicia á la aven·
tajada ejecutante.
El programa elegido por la señorita
Ogazón para el recital á que nos referimos, fué formado con verdadero tino,
pues se eligieron obras de autores que
armonizan admirablemente. ·

�&gt;

800

COSMOS

5RITA. ALBA HERRERA yOGAZON
I lllllllllllllll\llllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll\111111111111111111111Tllllllllllilllll\

EL ARTE EN ESI?AÑA

I

Fernández Arias, que
ha logrado hacer popular su
seudónimo «El Duende de la
Colegiata&gt;, empleado pa·
ra calzar sus brillantes trabajos reporteriles, ha estrenado en Buenos Aires
una comedia titulada Cuando se Ama,que
BELARDO

seos, parece ser que al triunfo del infatigable abogado, diplomático, dramaturgo
y periodista, contribuyó en gran parte la
admirable labor artística de una genial
artista muy querida del culto público que
á diario llena las localidades del Teatro
Odeón.

Margarita Xirgú, genial actriz que ha estrenado con éxito clamoroso en el
teatro Odeón, de Buenos Aires, una hermosa comedia titulada «Cuand0
se ama ... &gt;, original del ilustre abogado y periodista don Adelardo
Fernández Arias, «Duende de la Colegiata&gt;.

si hemos de creer las crónicas que de
aquellas lejanas tierras hermana!' nos
llegan, ha obtenido un éxito envidiable.
Prescindiendo de los méritos de la
O~ra, que esto algún día hemos de apreciarlo por nosotros mismos, viéndola en
la escena de algunos de nuestros coli-

Llámase ella Margarita Xirgú. A juzgar por el retrato que con gusto publica·
mos á su gran talento artístico, prego·
nado por los críticos en la materia, une
los encantos de un rostro apaciblemente
bello,
, y un cuerpo de hermosura po~o comun.
2

�COSMOS

802

Encuéntrase en España, donde se propone reverdecer los laureles conquista- ,.
dos en las repúblicas latino-americanas,
la notable y bella actriz Josefina Roca.
Inaugurará su tarea escénica en cuanto
descanse de la ruda lahor llevada á cabo
recientemente. Ignórase si ingresará en
alguna de las compañíás que actúan en
los primeros coliseos de la Villa y Cor~e,
ó si emprenderá. una tourné por las pnncipales capitales de provincias.

I'
11

11

1~

BENAVENTE
Srita. Filomena Manzanedo y García
Que ha obtenido Diploma de hono: en la clase
de arpa del Conservatorio.

\

1,

'\
Josefina Roca
Actriz que ha regresado á España después de una
brillante campaña artística por América,

Entre las alumnas de la clase de arpa
del Conservatorio de Madrid, ha logrado
obtener el diploma de honor la bellísi~a
señorita Filomena Manzanedo y Garc1a,
quien posee un exquisito temperame1_1t~
artístico, y un dominio supremo del d~fr
cil instrumento á que dedica sus energias
y talento.
La señorita Manzanedo lleva camino
de llegar á ser una verdadera estrella de
su arte.

I

ilustre periodista alemán que
hace pocos días descansaba en
Madrid del viaje'que por España
había hecho, me decía con un tono de profunda lástima por nuestro país:
-Lo que más me ha extrañado es que
España es el pueblo que menos se honra
á sí mismo.
En todos los países se dá el easo lógico y natural de que los ciudadanos crean
que lo suyo es lo mejor y lo defiendan á
capa y espada. En España por el contrario; la mayoría de las gentes se dedica á
la murmuración de lo español y hace la
apología del extranjero. lEs carácter?
Pues si es carácter bien puede decirse
que es un carácter desgraciado, y puede
afirmarse que los que así obran son injustos además, porque en España fuera de
su administración y de sus gobiernos, todo es bueno y algunas cosas mejores que
en las demás partes.
Y como este periodista alemán, como
este redactor de La Gaceta de Culonia es
literato, me habló de literatura para decirme que ni en la novela, ni en el periodismo, ni en el teatro, tenemos nada que
envidiará los que gozan de fama mundial
Por obras á las que igualan muchas de
las que en España se editan, publican y
represen tan.
N

Yo me acordé de Benavente, cuyo teatro es el teatro más nuevo de la Europa
actual y me acordé de Benavente que es
el autor mod'erno más genial y más completo de cuantos se asoman á la escena
para llevar á ella la crítica social mejor
hecha de cuantas se conocen, aun cuando alguna vez haya descendido al halago
de las masas olvidando momentáneamente los prestigios del arte.
Desde los tiempos de Arist6faness acá
-dijo una vez Galdós-pocos han igualado á Benavente en gracia dialogal: pocos como él poseen el secreto de infiltrar
en las cosas dulces, el amargor fino y tónico: y el de combinar con hábil alquimia
la miel y el veneno de la palabra humana.
No hace mucho visitaba yo en su casa
á Benavente para charlar con él de sus
principios teatrales, de sus inspiraciones
y de su técnica.
_¿Me quiere Ud. confesar hoy?-me
dijo.-Pues bien, no me niego. Como los
penitentes jóvenes que tienen cierto te·
mor vergonzoso de declarar un pecado,
yo le diré á Ud. &lt;t"Sonsáqueme padre&gt;.
No hay para q,ué decir que yo le sonsaqué cuanto pude, para formar idea de
la idiosincracia del literato. Y la idiosin •
cracia de Benavente que tantos críticos
han buscado, sondeando sus obras, com-

�T EN EL EXTRANJERO

COSMOS

'1

I~
1

1

1.

l

parándolas con todo lo conservado en las
bibliotecas, y tirando de erudición en per·
secusión de analogías me· la expuso él en
dos palabras.
Principio teatral de una obra: la sinceridad, que es el principio á juicio único
para obrar con toda moral y con toda
verdad.
Inspiraciones: las que le ofrece la rea·
lidad social con todos sus vicios y todas
sus virtudes porque la virtud existe, aunque sea como las violetas, escondidas y
tapadas por los macizos de las flores del
mal, egregias de color, exuberantes de
pétalos; perversamente y puramente aromadas.
Técnica de su t=atro: la naturalidad;
la exacta copia de la vida; sin falsear su
carácter, sin violentar una situación, dejando que las cosas sean como son y como existen.
Y de hoy el triunfo del escritor y ' del
analista, porque es el teatro de Benavente équé se ve que no nos sea conocido y
familiar aunque en ello no hayamos la
atención hasta que al verlo en la escena
no vayamos evocando sucesos y episodios
que son nuestra vida misma?
Frecuentáis el gran mundo y véis su
fotografía en el teatro de Benavente.
Presenciáis la representación de Lo cursi, conocéis los personajes de uno de
Vliestro trato y admiráis la fidelidad de
la pintura.
Eso sí, es la vida real, es la murmura1
ción despiadada, el colofón que ponéis á
las observaciones hechas porque la flor
del mal os ocultó-poco analistas-el per·
fume de la violeta escondida. Al terminar la farsa benaventiana se os queda
impresa la moraleja final del artista: &lt;Lo
bueno, nunca es cursi&gt;.
Y no digamos de la convicción que se
saca después de escuchar Los Intereses
Creados.
¿ Cómo no? ¿ Por qué no ha de existir
la poesía aun en medio de la vil impure·
za del positivismo social?
&lt;Crea intereses y no amistades&gt;, dice
Crispín sentenciosamente .
&lt;Hi dinero, mi dinero&gt;, clama el usurero.
&lt;Cambiemos la coma en el párrafo y
todo quedará expresado á satisfacción&gt;,
dice el representante de la justicia, venal é indigno.

Pero cuando el ambiente ahoga, el epi,
sodio del amor arrullándose en el jardín
lo purifica todo.
Es lo que reúne en Por las nubes, esa
frívolamente expresada tragedia de la
clase media.
Privaciones, anhelos, miseria disfraza
da, todo lo malo en fin, desaparece
conjuro del amor maternal, el más pur
de los amores.
-¿y por qué escribió Ud. esa diatrib
que se titula Los malhechores del bien?
hube de preguntarle á Benavente.
Es éste, en efecto, á mi juicio, el ma
yor lunar de su obra literaria. Zaherir
damas que ejercen la caridad exagerand
sus fines espirituales en términos en qu
quedan convertidos en atropellos á 1
conciencia individual.
Ben:1.vente me dijo: &lt;Yo no he querid
zaherir más que á esas personas que
título de hacer obras caritativas quiere
dirigir hasta los impulsos del corazón d
los que socorren.
La explicación no fué satisfactoria
Porque yo me pregu11to á mí mismo: lN
es natural que el que socorra, ansíe so,
correr de modo preferente á los suyos,
los que como él sientan y piensen?
Esta obra fué la obra brindada p
Benavente á la galería que recibe el bi
de manos de justos y asociaciones, á 1
que criticó el dramaturgo quizás llevad
de una impresión pasional inspirada
una excepción única.
lPor qué, cómo si nó, pudo hablar a
quien después tan hermosamente escri
bió ese poema maravilloso de La Fuer
Bruta, para demostrar que sólo los fu
tes de espíritu, los que por amor á Di
y á su prójimo se sacrifican son los fuer
tes de la vida?
Pero en fin, Benavente bien puede s
objeto de disculpa. ¿Porqué no? Su te
dencia general es la inclinación al bie
Es artista y como artista le enamora
bien y la belleza. Ha perseguido la v
dad y á través de los años la ha encon
trado en la fe de los débiles, que tien
la fortaleza del amor, como la herma
de la caridad, que conforta al hercúl
Freg cuando maltrecho y roto y venci
llora en el hospital la pérdida de su fue
za bruta.
MANUEL

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EDUCACION FISICA DE LA MUJER EN ALEMANIA.

Di versos ejercicios practicados en el real gimnasio · de Spandau.

�COSMOS

SPORT EN EL EXTRANJERO

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Pero cuando el ambietq,cional ~match d
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secusión de analogías me•la expuso él en lo purifica todo'.
no por la resis A
dos palabras.
Es lo que reúne en Por 1,paces los luch m
Principio teatral de una obra: la since- frívolamente expresada tr,
ridad, que es el principio á juicio único clase media.
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para obrar con toda moral y con toda
Privaciones,
anhelos,
miS;ninó,
ovacio
verdad.
da, todo lo malo en fin, dos boxeador
Inspiraciones: las que le ofrece la rea- conjuro del amor maternal,ecta escuela p
lidad social con todos sus vicios y todas de los amores.
ra el quite
sus virtudes porque la virtud existe, aun-¿y por qué escribió
el ataque.
que sea como las violetas, escondidas y que se titula Los malhechor
Por pun
tapadas por los macizos de las flores del hube de preguntarle á Bena tos, venc'
mal, egregias de color, exuberantes de
Es éste, en efecto, á mi ju. Risconi q
pétalos; perversamente y puramente aro- yor lunar de su obra literaria. ,.n. su peeo
madas.
damas que ejercen la caridad exagenamp
Técnica de su t3atro: la naturalidad; sus fines espirituales en términos en bie
la exacta copia de la vida; sin falsear su quedan convertidos en atropellos á
carácter, sin violentar una situación, de· conciencia individual.
jando que las cosas sean como son y coBen:ivente me dijo: &lt;Yo no he querido
mo existen.
zaherir más que á esas personas que á .
Y de hoy el triunfo del escritor y · del título de hacer obras caritativas quieren
analista, porgue es el teatro de Benaven- dirigir hasta los impulsos del corazón d
te ¿qué se ve que no nos sea conocido y los que socorren.
familiar aunque en ello no hayamos la
La explicación no fué satisfactori
atención hasta que al verlo en la escena Porque yo me pregunto á mí mismo: l N
no vayamos evocando sucesos y episodios es natural que el que socorra, ansíe s
que son nuestra vida misma?
correr de modo preferente á los suyos
Frecuentáis el gran mundo y véis su los que como él sientan y piensen? 1 OU
fotografía en el teatro de Benavente.
Esta obra fué la obra brindada JtUrt
Presenciáis la representación de Lo cur- Benavente á la galería que recibe el bi¡
si, conocéis los personajes de uno de de manos de justos y asociaciones, á J m
v1,1estro trato y admiráis la fidelidad de que criticó el dramaturgo quizás llevd.
la pintura.
de una impresión pasional inspirada·
Eso sí, es la vida real, es la murmura- una excepción única.
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ción despiadada, el colofón que ponéis á
¿Por qué, cómo si nó, pudo hablafa, !'&amp;
las observaciones hechas porque la flor quien después tan hermosamente ehta
del mal os ocultó-poco analistas-el per· bió ese poema maravilloso de La FtfJ atl
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impresa la moraleja final del artista: &lt;Lo y á su prójimo se sacrifican son Jquien
bueno, nunca es cursi&gt;.
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Y no digamos de la convicción que se
Pero en fin, Benavente bien ptr del p
saca después de escuchar Los Intereses objeto de disculpa. ¿Porqué no· greco-r
Creados.
ciencia general es la inclinacióio realme
¿ Cómo no? ¿ Por qué no ha de existir Es artista y como artista le e
la poesía aun en medio de la vil irhpure- bien y la belleza. Ha persegrá á ser·
za del positivismo social?
dad y á través de los años laSU gran
&lt;Crea intereses y no amistades&gt;, dice trado en la fe de los débiles/CCionar
Crispín sentenciosamente.
la fortaleza del amor, como rpetencir'
&lt;Hi dinero, mi dinero&gt;, clama el usu- de la caridad, que conforta1os atle1f
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Freg cuando maltrecho y rr'
&lt;Cambiemos la coma en el párrafo y llora en el hospital la pérdi.a franr
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J.

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MANUE7

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EDUCACION FISICA DE LA MUJER EN ALEMANIA.

Dil'ersos ejercicios practicados en el real gimnasio · de Spandau.

�EL
CAMINO
Par PEPE ROJAS.

RESUMEN DE LAS CARTAS ANTERIORES

Caminito triste, caminito largo,
camino que todos habremos de hacer,
icómo á recorrerte
se niegan mis pies!
Ahora marchamos tras la pobre caja
donde va el amigo que se adelantó,
y del camposanto de volver tenemos
al dejarlo solo, al decirle adiós.
Pero aunque volvamos, nos duele el alma
pensar en que nunca lo veremos ya,
que se queda solo, metido en la tierra,
bajo del olvido v en la soledad.
Y así meditamo; que mañana iremos
dentro de una caja, rumbo al panteón,
y nos sobresalta, como un calosfrío,
el pensar cada uno: fru ándo seré yo? ..

Primera carta. "Pepe Rojas" es un luchador que ha logrado con su perseverancia é inteli·
gencia poseer una hacienda denominada Las Tres Estrellas, la que por efecto de las luchas intes·
tinas de Venezuela, país donde radicaba, fué destruída. Pepe Rojas hace con vivos colores el
relato del combate que originó su ruina, decidiéndolo á abandonar aquel país tan querido para él,
viniendo á radicarse á la República Mexicana, que por entonces gozaba fama de ser una de las na·
ciones más prósperas de América. Con los restos que pudo salvar de su capital, compró algunos te·
rrenos en el Estado de Veracruz, á los que, en recuerdo del feliz pasado bautizó con el nombre de su
hacienda primitiva.
Segunda carta. -Se hace el relato de los trabajos emprendidos así en la casa-hacienda, como
en los plantíos y trapiche. Se menciona el efecto producido en los pacíficos campesinos por las prédicas socialistas de Madero, cuyo hecho sugiere á Pepe Rojas el propósito de hacer un ensayo de
socialismo en Las Tres Estrellas. Ruega á los "cabecillas" que le alborotan su gente que estudien
y le presenten un pr:&gt;yecto; pero como pasados algunos días lo único que parece claro es que ninguno
logra ponerse de acuerdo en traducir lo que pretenden, Pepe Rojas se compromete á presentar un
proyecto de ensayo de socialismo. promesa que cumple, sometiendo sus ideas á la aprobación del Pre·
fecto y del cura . Al primero pareciole el proyecto una locura; al segundo le agradó, quedando acor·
dado que con ligeras modificaciones se presente el documento á la consideración de los peones que
para el efecto debían reunirse en el salón de la escuela.
Tercera carta-Ante escasa concurrencia de peones, pues la mayor parte optó por asistir á
una exhibición cinematográfica, leyó "Pepe Rojas " su proyecto de colonización. dirigiéndoles después la palabra para aclarar conceptos y recomendarles que meditasen lo que les brindaba, por en·
tender él que los ponía en el camino de la prosperidad. Los peones se reservaron opinar hasta con·
sultar con el barbero del lugar. que, entre ellos, gozaba de algún prestigio como hombre leído y
entendido en materias de redención social. Pepe Rojas celebra también una entrevista con el
barbero, quedando penosamente impresionado de las ideas disolventes de aquél. En apoyo de su des·
cabellada tesis el barbero citaba la autorizada opinión de un catalán que había pasado por la Hacienda, envenenando con sus prédicas el espíritu sencillc de los campesinos.

¿ Cuándo en el olvido de la casa grande,
pasto de las larvas, me abandonarán,
para que los ojos que por mí lloraron
á los pocos meses no me lloren ya? .•.
Caminito triste, caminito largo,
camino que todos habremos de hacer,
aunque triste, siempre
que te bagan mis pies!
Que serás más triste, que serás más largo,
cuando ya me vaya para no volver,
cuando para hacerte
no sirvan mis pies!

J.

EDUARDO~

CORREA.

Carta cuarta (1)

LA MALA SEMILLA.-EL PLAN DE UN APOSTOL ANARQUISTA.FUGA DEL BARBERO.-REUNION TUMULTUOSA.LOS PROCEDIMIENTOS DEL PREFECTO.
Hacienda de Las Tres Estrellas, Agosto 1913.
Cuando salimos de la escuela todavía
estaba funcionando el cinematógrafo en
la explanada y nos fuímos José y yo en
busca de las Rosas que, rodeadas de al-

gunas amigas y un enjambre de chiquillos, se di vertían con las aventuras de Max
Linder.
La luna vino á terminar antes de tiem·

Véanse las anteriores públicadas en los números de Mayo, Junio y Julio de 1913.

�8r2

COSMOS

LA VIDA EN LOS CAMPOS

Hallamos al barbero tendido en un camastro, con la cabeza entrapajada y la ropa en desorden .

po el espectáculo, y ios peones y sus fa.
milias fueron desfilando mientras nosotros llegábamos á la casa morisca don·
de nos esperaba la cenacompuesta de tamales y nuestro sabroso gazpacho.
Sin duda en el camino hacia la casa
José impuso á su madre y á Rosita de lo
sucedido en la escuela, con motivo de la
lectura de mi proyecto de colonización,
porque noté cierta tristeza en toda la fa.
milia y creí que debía darles alguna ex
plicación que volviera la alegría á sus
rostros.
Tuve que referirles en detalle lo ocu·
rrido; el temor ó la desconfianza de los
peones para emprender el cultivo por su
cuenta; la salida de tono de Moisés y sus
descabelladas teorías anarquistas; la fu.
ga del apóstol Paul con los fondos del
Club socialista de C. y el arranque del
P. Rafael iniciando la futura colonia con
la subcripción de un lote para la escuela
y otro para la familia del tío Oceguera.
Cuando nos disponíamos á retirarnos
á descansar llamaron á la puerta y entró
desolada la mujer del barbero Moisés, que
entre lágrimas y sollozos nos dijo que su
marido había qegado á la casa con la cabeza chorreando sangre, que lo había cu-

rado como podía pero que se había priva·
do y temía que se muriera.

En el acto salimos para la barbería Jo·
sé y yo mientras las Rosas le buscaban á
la pobre mujer vendas y algunas medi·
cinas del caso.
Hallamos al barbero tendido en un ca·
mastro, con la cabeza entrapajada y la
ropa en desorden. Había recobrado el
conocimiento y se quejaba llevándose las
man?s á la cabeza y á las espaldas, en
medio de grandes lamentos.
Cuando nos vió entrar se tapó la cabeza con la frazada y cesó de quejarse.
Antes de que pudiéramos int~rrogar al
herido llegó su mujer con las vendas y
medicamentos que le habían dado en la
casa, y nos habló así:
-Señor, esto lo esperaba yo cualquier
día. Moisés es bueno, toda la peonáda
lo quería, pero desde que estuvo aquí
ese demonio de Sr. Paul y se apuntó él y
algunos peones en lo del Club, adonde
iban por las noches á oir los sermones
del Paul y otros, que luego se escaparon
con los centavos de los socios, la maldición de Dios cayó sobre este jacal y los
peones le tomaron ojeriza á Moisés por

-Don José, aquí nos tiene Ud., sin más amparo que el de Dios y su merced.

que el Paul se llevó el dinero y no han
conseg-uido nada.
-Mira Remedios-dijo el barbero pre·
tendiej.do incorporarse en el lecho,-no
le ecltes al Sr. Paul porque aquél era un
hombre, y la culpa de lo que pasa la tienen otros que no han cumplido su pa·
labra.
- Bueno-dije yo para cortar aquella
discusión inútil y abreviar la curación
del pobre hombre.-¿ Qué ha pasado?
¿Quién te ha herido?
-Pues nada, D. José, que cuando salimos de la escuela nos pusimos de pa·
lal;iras con Perico, José Luz, y otros; que
el Sr. Anastasia quiso mediar; que yo le
dije que era un tal y que aquí lo que ha·
cía falta era un hombre como el Sr. Paul
para arreglar eso del reparto de las tie·
rras. Y por esto no más Perico me arreó
con un palo, yo contesté, pero todos cayeron sobre mí y me han molido á palos

y patadas. Sin Anastasia y su hijo creo
que me rematan.
José, mientras tanto, lo reconocía con
cuidado ; le lavaba un pitJ.u'ete que tenía
en la frente, y salvo alguna complicación
interna que no esperaba, se convencía de
que no tenía sino una paliza soberana,
las narices como un ji tomate y aquel rasguño en la frente que no era cosa de cui •
dado.
Quise que se avisara por teléfono á la
cabecera del cantón , pero Moisés se opu·
so tenazmente, diciendo que eso no era de
hombres, que él vería lo que tenía que hacer cuando se levantara y que por todos
los Santos no dijéramos al Prefecto lo
que había pasado.
Un antiespamódico lo calmó y lavada
y curada la herida de la frente lo dejamos
con su mujer y sus hijos, que lloraban en
un rincón.
Yo salí muy preocupado y abatido. El

�COSMOS
LA VIDA EN LOS CAMPOS

primer fruto de mi ensayo social había
sido aquella riña y quizá el comienzo de
una serie de otras semejantes.
Antes de llegar á la casa oímos voces
y ruido hacia el jacal del barbero pero
cesaron muy pronto y supusimos alguna
reyerta doméstica entre Moisés y su mujer por habernos llamado.
Hablé por teléfono con el Prefecto dándole cuenta de lo sucedido, aunque quitándole importancia á lo de la riña y éste me ofreció venir al siguiente día, aunque á mis ru~gos accedió á no mandar en
el acto por los rijosos y el her ido.
Pasé la noche inquieto y desvelado.
Antes de que saliera el sol bajé á la plazoleta y lo primero que ví fué á la mujer del barbero acurrucada junto á la
puerta y rodeada de sus pequeñuelos.
Apenas me vió vino á mi encuentro y
mostrándome á sus hijitos me dijo:
-D. José, aquí nos tiene Ud, sin más
amparo que el de Dios y su merced.
-Vamos, Hemedios,-dije á la pobre
mujer haciéndola pasará la cocina de la
hacienda,-cálmate y dí qué ocurre.
-Pues, qué quiere su merced, que apenitas salió U d. anoche con el niño José,
Moisés se levantó, tiró de la frasada y
cogiendo la bolsa de las navajas y la escopeta se fué para el monte diciéndome
que ~o lo veríamos hasta que triunfara
la revolución. Ni mis lágrimas, ni las de
estos hijos de Dios lo ablandaron y allá
se fué quejándose y echando contra todos
por lo que él dice que es servilismo.
Aquella fuga me preocupó mucho. Hacía días que se hablaba de la partida de
un tal C. M. que andaba por los alrede·
dores del cerro de la Malinche y procuré
saber si Moisés estaría de acuerdo con
los alzados.
Pronto salí de dudas. La infeliz Remedios entre las explicaciones e:¡ue me
daba sobre la fuga de Moisés me dijo que
hacía pocas noches había estado en la
hacienda, y en su jacal, un hombre que
habló mucho con el barbero y que á ella
y á los cliamacos los habían enviado á la
tienda por papel y sobres, pero que cuando volvieron ya se había marchado el
forastero.
María Rosa y Rosita habían bajado ya
de sus habitaciones y consolaron á Re·
medios llevándola para las dependencias interiores. Muy preocupado con aque·

llos incidentes me dirigí en busca del
P. Rafael, mi auxiliar y consejero, al
que no hallé en la escuela, pero la maestra me dijo que había venido en su busca el viejo Anastasio y se habían marchado con dirección á la tienda.
Allá me encaminé, y antes de entrar oí
ruido de voces. Al presentarme en la
puerta del salón de la panadería, anexa
á la tienda, callaron todos y ví al P. Rafael y al viejo Anastasia rodeados de vein·
te ó treinta peones que yo suponía que
estarían en el campo ó en el trapiche.
En pocas palabras me enteró el P. Ra·
fael de Jo que sucedía. La noche pasa·
da, y al salir de la reunión en la escuela,
el barbero había expuesto á los peones
su plan de reparto de la hacienda, según
las teorías del apóstol Paul, el catalán
que se fugó con los reales del Club de C.
y en el que se asignaba á cada cual su
misión, no de trabajar la tierra, sino de
inspectores, capataces, guardas, etc. Al
Administrador lo substituiría el famoso
Paul; de la tienda se haría cargo el barbe·
ro que fiaría todo lo que pt'dieran los asociados y yo con la familia nos podíamos irá
donde quisiéramos para que los asociados
(¿ ?) nos enviaran cada año la parte del
producto de la hacienda, como uno de
tantos socios.
Hay que hacer la justicia de que el
discurso del barbero fué acogido con bro·
mas y cuchufletas por la mayoría de los
peones aunque algunos permanecieron ca·
liados y cuatro ó cinco hallaron la cosa
muy bien y se postularon en el acto pa·
ra capataces é inspectores.
Moisés llamó serviles á los que A,rie·
ron de sus teorías; se agr ió la cuestión y
acabó en una zambra de palos cuyos re·
sultados vimos en las costillas y la cabe·
za del Moisés socialista.
Pero la semilla del catalán, sembrada
por el barbero, había fructificado en una
sola noche y á los cuatro ó cinco que se
adhirieron á las teorías del rapabarbas
se habían sumado ya los indiferentes de
la noche anterior y éstos eran ya los que
en la mañana se habían congregado en
la tienda, en vez de ir al trabajo, para
ponerse de acuerdo en la forma de pe·
dirme la ejecución del proyecto del señor
Paul.
El viejo Anastasia supo lo que sucedía
y avisó al P . Rafael que se presentó en

la reunión y que hacía rato procuraba
hacer comprender á aquellos infelices lo
disparatado de aquel plan de rapiña.
Hasta algunos que habían ido en busca
d:-1 barbero, y no lo hallaron en su jacal
íll encontraron por ninguna parte á su
mujer ni los chiqBillos, habían supuesto
ya que por orden mía ó de acuerdo con
el Prefecto los habían llevado presos á
la cabecera del cantón.
El P. Rafael tenía esperanzas de con·
vencer á los peones, pero antes de bajar
á la tienda con el viejo Anastasia había
avisado al Prefecto por teléfono y éste le
había dicho qúe en el acto salía para Las
Tres Estrdlas con algunos rurales.
·Est? aca~ó p~r consternarme porque
conocia á m1 amigo el Prefecto de C. y
me espantaba la idea de que hallara á
aquellos infelices en abierta rebelión é
hicier~ alguna de las suyas, como había
sucedido pocos meses antes en la cabecera del Distrito.
Aunque Anastasio, con su garrote en
la mano no quería separarse de mi lado
lo obligué á que subiera á la casa y re~
gresara trayendo á la mujer y á los hijos
del barbero y yo les dije á los peones
que nombraran una comisión de dos ó
tr~s de ellos y me dijeran qué deseaban.
Tiempo perdido. Aunque me alejé del
salón y esperé en el pórtico de la tienda
largo rato, ni salía la comisión ni cesaba
el murmullo de la discusión con el P. Rafael, al que yo veía agotando su oratoria
rodeado de los peones.
'

Laó en esto Anastasio con la mujer
Yl~ijos del barbero y entré con ellos
al salón.
. La presencia de la mujer y los chiquitines de Moisés desconcertó á aquella
gente.
.-Vamos, Remedios,-dije á ésta,di á los amigos de tu marido qué ha sido
de Moisés.
. -Y que quiere su merced que yo les
diga, pues que el niño José Jo curó, que
YO le estaba preparando las hojas con las
got~s que me envió señá Rosa cuando
~01sés tiró de la frazada y escapó deJándonos en un mar de llanto.
:-Ya estáis viendo,-les dije.-Anoche no quise que se avisara al Prefecto·
esperaba que hoy haríais las paces pe:
ro MOISés
·
'
se ha fugado sin razón algu-

815

na, y Dios quiera que acabe aquí esta
algarada.
Lo urgente ahora es que acabemos
pronto, porque pudiera llegar el Prefecto, como otras veces, y no quisiera que
se (mterara de lo sucedido.
-Tiene razón el señor José,-dijo un
mocetón de seis pies, llamado Cristóbal
Narro-y dirigiéndose al P. Rafael agregó:-El. padre sabe lo que aquí pasa, y ya
que M01sés nos deja, después de habernos hecho perder el día, lo que queremos
es que no se hable más del reparto, y su
merced verá lo que puede hacer por nos·
otros, porque cualquier día vuelve Moi·
sés con sus amigotes los de C. y nos da
un mal rato.
~a mayoría asintió á la proposición de
Cristóbal y sin esperar las explicaciones
del P. Rafael les dije que volvieran en
el acto al trabajo, que no había descuen·
to por el medio día perdido y que tampoco abandonaba el proyecto del reparto,
que estudiaríamos mejor. Lo urgente para mí era que se disolviera la reunión
antes que llegara el Prefecto con sus rurales.
-Bueno,,- dijo Cristóbal, - pues el
padre nos dirá luego lo que disponga su
merced y yo me voy á la umbría donde
dejé el ganado y pueden haberse corrido á la milpa; y aprPtándose el jarano de
un manazo salió á largas zancadas de la
tienda.
En pocos momentos se desocupó lasala Y.qued~mos sólo el P. Rafael y yo con
la vista fiJa en el camino por el que avanzaba ya una nube de polvo de la que se
destacó pronto un pelotón de rurales rodeando al Prefecto.
-Por Dios, padre,-dije al venerable
sacerdote antes que llegaran los ruralesni una palabra que pueda perjudicar á
los peones. Moisés se fué, nosotros no
sabemos quién lo maltrató y pelillos á la
mar,-y sin cambiar una oalabra más salimos al camino y al encuentro del Prefecto.
-Buenos días,-nos dijo éste apeáod?~~ del caballo;-con que su ensayo sociahs~a le &lt;lió el primer disgusto. ¿Qué
ledecia yo, D. José, ?-agregó,-que usted no conoce á mi gente, pero ahorita
me llevo al raspabarbas y los rijosos para que con su maüsser ayuden al Gobierno á acabar con otros léperos como ellos.

�.
'

8r6

COSMOS
LA VIDA EN LOS CAMPOS

..

lo pasará mal de barbero en un batallón,
y cuando vean qué éste y media docena
más los consignamss á las armas, los demás entrarán en razón y para el otro centenario tendrá U d. acasión de hacer su
famoso reparto de tierras.
Caminando hacia la hacienda procuré
convencer al Prefecto de que yo ignoraba dónde se habría refugiado el barbero
después que lo dejamos. curado, así co·
mo quienes .lo habrían golpeado, y por todos los medios procuré disuadirlo de su
propósito de llevarse consignados á los
de la riña.
La frente del Prefecto se iba arrugando Y aunque al llegar á Las Tres Estrellas, saludó muy afectuoso á María Rosa Y á mi hija Rosita, en cuanto queda·
mos solos y apercibió á la mujer del barbero en la explanada, regando unas ma·
cetas, me dijo bruscamente:
-No perdamos el tiempo, allí veo á la
mujer de Moisés y ésta nos va á decir
dónde está su hombre,-y dirigiéndose á

817

la infeliz mujer le dijo sin rodeos: -Me
vas á decir ahorita á donde se fué anoche
t~ hombr~, por que si lo encuentro sin que
tu me lo digas lo pasará peor,-y sin espe.
rar la re~puesta .de Remedios dijo al viejo .
Anastas10, que nos había seguido á al·
guna distancia.
-Favor de llegarse al molino y decir
al cabo que venga aquí con dos rurales
más.
La pobre mujer se esforzaba por convencer al Prefecto de que no sabía la
dirección que hubiera tomado su marido
pero el Prefecto insistía y en cuanto lle-'
~aron los rural~s les ordenó que acampanaran á Remed10s al jacal del barbero é
hicieran un cateo minucioso.
En mi próxima te diré el resultado de
aquel cateo_y los sucesos que se desarro·
llaron en la hacienda poco después.
Tuyo siempre.
PEPE ROJAS.

l
1

_. ._J
-Y sin cambiar uua palabra, nos salimos al camino y al encuentro del Prefecto.

-Nada de eso, D. Miguel,-dije al
Prefecto,-Moisés parece 1ue riñó con
algunos por copas más ó menos de chin·
,rre pero anoche mismo se fué de la hacienda, quizá á recorrer su clientela, y
nadie sabe quiénes fueron los agresores.
Dado el carácter impulsivo del Prefecto temí que conociera mi intención de
salvar de la consignación con que amenazaba á los rijosos, se expresara como
solía hacerlo y acabara por llevarse al
primero que cogiera, si no le entregaban
á los de la riña, pero por primera vez lo
ví prudente y volviéndose á los seis rurales que lo acompañaban les dijo:
-Esperarme en el molino: pedir una

pastura para los animales y allí os buscaré pronto.
Cuando quedamos solos con el P. Ra·
fael me habló así:
-Don José, ha hecho Ud. una tonte·
ría, que puede costarle muy cara, y toda·
vía quiere evitarme el que lo ayude á en·
mendarla.
El barbero está de acuerdo con la ga·
villa de C. M.; les sirve de espía por es·
tos rumbos y si no le saneo á Ud. su
peonada, llevándomelo con los cuatro lé•
peros que se ha conquistado, el día me·
nos pensado se le levanta toda la peona-.
da y nadie evita aquí una mala obra.
Entrégueme, pues, á Moisés, que no

�OBRAS SOCJALES
;.2)=,,'.."?0~~1

piritual, el punto de parada clel j0rnalero?
Y como no está fuera de lo posible, lo
han procurado y lo están consiguiendo á
'uerza de voluntad, de sacrificio y de cons-

j¿

~:'.~f,

19\~;;:ité Femenino de Higiene Popular
constituyó y al constituírse fundó varios
remios anuales, por «iistritos, para preiar á las mujeres de obreros que más limia tengan su casa; á los que mejor aseaos tengan sus hijos; á los que con más inerés cuiden de su propia persona, y como
ujeres que conocen bien los modos de
gradar con la sencillez y la limpieza, el
xito fué inmediato al esfuerzo hecho para
onseguirle.
Todos los años y cada año con mayor soemnidad se hace el reparto de profusión
e premios, no pequeños en la cuantía, y
,
.
mo la emulación es contagfosa, y más paOR el entusiasmo y por la firmeza
en que com;1~t~ .esta, lab,or que pu la virtud entre estas mujeres del pueblo
en sus ideales, de la notable es- d~¿Qu.e.
c~!Jf1car~e .de I?}tnotica, a mas de hum pañol tan buenas, el ejemplo de las precritora española D~ Sofía Casa.
.
iadas cunde por los bar;rios, tanto más
nova-cuyo retrato en justo ho- mtaria Y cr1süana.
E~ ~enc1llo, en p~em1ar con d?nahvos .uanto que va aparejado con la fama de
menaje acompaña á estas líneas de admira- metahco
1
y ob~eq!-110s de otra 1:dole e mpias y de mujeres de su casa, que lleción-viene funci0nando en Wadrid, una en- nentemente
practica, todas l~s v1rtudes van las que obtienen los premios.
tidad altamente sim·
la muJer cas~ra? q El refrán tan español de que «la mujer
pática que se titula
al embellecimien mpuesta quita al marids&gt; de otra puerta»
« Comité Femenino
de! hogar obrero coda un resultado positivo, y esto se ve en el
de Higiene Popular»
~as vol.untad se d rrepentimiento de los muchos que antes
y en el cual figuran
d1q~e. e'.Ver?dad q ran visita de confianza en las pulquerías
numerosas damas de
es Erboso.
. lo dejan de ser. Y es consolador oír á las
la aristocracia maO
rero, .sumh..1 mas del Comité Femenino de Higiene
drileña que colaboen la pen~na, 1 Popular dar cuenta de sus inspecciones.
ran fervientemente
del ~sca~o Jorna , r Están satisfechísimas: Las señoras visiá los fines que tal
duc1d~ a la falta tan respectivamente la demarcación que
institución se proatracciones que 'enen asignada. Entran en las casas de los
pone.
cen d~l abandono obreros, fraternizan con sus mujeres, obLa obra, como
la mh~J~r, de la es . sequian á los niños, y durante la visita se
obra social, es digna
s~ igiene en 1 enteran de todo.
'
de los mayores enrend~d ~el
lec
Com&lt;j
para
recibir
á
tales
amigas,
tan elecemios, y por estar
es~mSUCIO
ª .0
gantes,
no
se
puede
presentar
la
casa
de
dedicada al elemendec1r
1
to proletario excluhijos, el obrero,
sivamente, es digna
fin, á quien ni el e
también de las macanto de la vida
yores alabanzas.
familia parece que
Estas damas maes dado; huye de
drilefias, que entre
casa, le hastía el b
sus grandes y bellas
gar y busca en
cualidades, ponen la
taberna-lo que
de ser altamente case llama pulquería
ritativas y bondadoó en el club soci
sas, están realizando
D~ Sofía Casanova
tario, la expansi'
con el sostenimiento Alma del Comité Femenino de Higiene Popular. que de otra sue
de dicha entidad una
pudiera hallar en
labor en extremo meritoria, y están lo- seno de la pequeña sociedad doméstica.
grando poco á poco una honda modifica¿No habría medio de evitar esto? se b
ción en las costumbres populares, con preguntado las damas madrileñas. ¿No
palpable ventaja para la vida del trabajador podría lograr el estíinulo en la mujer ~
y, lo que es más hermoso, para la salud de trabajador para hacer del hogar proletal'l
los hijos del trabajador.
el lugar de descanso, el sitio de refugio
1

EL COMITE FEMENINO DE HIGIENE POPULAR

1

ª

819

cualquier modo, las mujeres obreras se esmeran en la presentación de sus hijos que
han de ser besados y acariciados por las visitantes, y se esmeran en su propia persona. Todo este ambiente grato de aseo y de
pulcritud, lo halla el obrero al regreso de
su trabajo, y como el tener sobre las rodillas á un niño y más siendo hijo, tan lavado, tan peinadito, tan limpio, y como el estar en la casa tan enjabelgada, tan fresca, y
como el tener ante sí á la compañera de la
vida, tan cuidada y tan pulcra, halaga, el
hombre se recrea en su hogar y en el hogar se queda.
¿Quién lo duda?
Pero hay otro beneficio más: otro beneficio trascendental. Y es que con esto, ¡cómo se achican y se anulan las diferencias
de clase!
La mujer del obrero, no es la inferior,
es la amiga de las señoras que la visitan.
Con ellas departe, con ellas trata, con ellas
habla, y de ellas va tomando poco á poco
los modales, las palabras, el arte de conversar con amabilidad, operándose al propio tiempo que un cambio en la educación,
otro cambio en los sentimientos, porque de
cerca, ino son orgullosas las dainas que lo
parecen cuando se las ve lejos y en coche!
¡Y cuánto conviene esta fraternidad para
anular la bárbara lucha de clases que al
obrero se le infiltra en nombre de un socialismo utópico!
Es simpática como véis esta institución
de higiene popular. Simpática y meritoria.
Y es una obra de caridad, aunque no sea
más que el afecto y el amor que crea en el
ánimo del proletario, que al recibir la visita de quienes tienen superior categoría social, se ve tratado con respeto, con cariño,
con fraternidad, co;no lo que es, como hermano y como amigo.
M.S. C.

�MEXICO MODERNO

PALACIO LEGISLATIVO fEDERA L

MEXICO MODERNO
EL PALACIO LEGISLATIVO EN CONSTRUCION

A los muchos grandiosos edificios, así
En los trabajos de construcción ha tooficiales como particulares, que ya cuen- mado gran parte, distinguiéndose por su
ta nuestra metrópoli, habrá que agregar, celo en que se activasen lo más posible,el
en su día, uno más que,
Inspector General de
Obras Públicas, Sr. D.
por su magnificencia, ha
de 'llamar poderosamente
Gilberto Montiel Estrala atención de propios y
da.
La mayoría de los inextraños. Nos referimos
al futuro Palacio Legisgenieros que han interlativo, cuyas obras covenido en las obras efectuadas hasta el presente
menzadas en el año fiscal
de 1899 á 1900, sé hallan
momento, son extr:1njeros, entre los que recordesgraciadamente en
suspenso, debido á las
damos á los señores Joranormales circun~tange Wolff, Herri Toullon
cias porque atraviesa la
y c;iilberto Begene, quienes especificaron por
República.
medio de contratos los
A la exquisita amabitrabajos que habían de
lidad del Sr. D. Rafael
ejecutar.
Vázq uez, subsecretario
· En calidad de ayudande la Dirección de Obras
tes de la Inspección GePúblicas, debemos los
neral de Obras Púi;.¡cas,
datos que ofrecemos á
prestaron también exce·
nuestros lectores para
documentar los grabalentes servicios los sedos, que también publiñores Ingenieros Abracamos, dando así una
ham Chávez, Manuel
Galindo, Arquitecto R.
idea bastante aproximada de lo que será el
Roques de Lara y dibuPalacio cuando pueda
jantes Adolfo Amezcua
ser inaugurado.
y Emilio Llanote.
Actualmente, lo mismo
El autor del proyecto
que en el Teatro Nacioy director de las obras,
es el Sr. Ingeniero Don
nal, sólo se llevan á cabo
Emilio Benard, quien
obras de constrvación,
encontró un inteligente
estando encargado de
y activo colaborador en
dirigirlas, el señor Ingeel subdirector señor
niero D. Arturo Pani.
E-1 costo total de las
Arquitecto D · Maixime Cariátide ele! entablamento del piristilo
Roisin.
La Elocuenda
obras está presupuesta·

Plano del primer piFo.

821

�822

COSMOS

MEXICO MODERNO

Fachada principal.

Perspectiva de la fachada principal.

Vista de la parte Central de la fachada principal.

Perspectiva de la esquina Sureste.

�COSMOS

MEXICO MODERNO

Vista general en perspectiva.

Detalle de la Cqpula.

Fragmento del Frontón de la fachada principal.

�COSMOS
MEXICO MODERNO

Esquinas dt las fachadas lateral-norte y posterior
Detalle del Vestíbulo,

�COSMOS

Gran· Escalera.

MEXICO MODERNO

Sala de los pasos perdidos y cúpula.

�COSMOS

MEXICO MODERNO

831

do en la suma de diez y ocho
millones de pesos. Lo gastado
hasta ahora importa precisamente la mitad de lo calculado.
Como verán nuestros lectores por los frabados adjuntos,
la fachada principal y la pers·
pecti va de la esquina sureste,
son de una belleza arquitectó·
nica admirable, así en el con·
junto como en el detalle.
Corona al suntuoso edificio
una hermosa cúpula decorada
en su interior y exterior con
irreprochable gusto artístico,
y rematada por un águila de
grandes proporciones.
En general, la decoración
del edificio puede calificarse
de admirable. Entre otros detalles, decorativos merecen á
nuestro juicio, particular mención el vestíbulo, el frontón
de la fachada principal, un
grupo del ático la juventud,
otro del de la edad viril y las
cariátides de los entablamentos
de los peristilos . El Trabajo,
La Paz, La Ley, La Elocuencia, La Fuerza y La Verdad .
El conjunto logrado en el
salón de sesiones es digno de
toda ponderación, mereciendo
también consignarse el paso
cubierto para coches, la gran
escalera, la sala de pasos per·
didos y el vestíbulo de la misma; el Pórtico Jónico y el
balcón de la gran escalera.
Cerramos estas breves lí-neas descriptivas, confiando
en que la voz del patriotismo
llegará á imponerse trayéndonos la anhelada paz, y con
ella los elementos necesarios
para que puedan reanudarse
las obras de este palacio que
ha de ser uno de los que con
más legítimo orgullo mostremos al curioso viajero.

Interior de la Cámara ele Diputados.

Cariátide del entablamento del piristilo, La Paz.

�ORO TROPICAL

\'

ORo TRoPICA'. L.
.

RIQUEZAS DE MEXICO
Por BERNARDO MALLEN.
( CONTINUACIÓN),

He tomado como punto de partida, pa·
ra comparar, un lugar céntrico de p1 oducción de plátano en nuestro país, y
este lugar puede ser la Estación del Hu·
le, del ferrocarril de Veracruz al Istmo,
que se halla entre Córdoba y Santa Lu·
crecía .
¿No resultan verdaderamente monstruosas las cuotas que cobran nuestros
ferrocarriles ante las que cobran los fe.
rrocarriles americanos, según lo demues·
tran las cifras comparativas expuestas?
Y todavía más injustific"adas tendrán
que parecer e~as cuotas, si se reflexiona
que ellas gravitan sobre un producto ali·
menticio necesario á nuestro pueblo; so·
bre un pro:lucto alimenticio que puede
llegar á prestar los más útiles servicios
l á la nación salvando en todo tiempo al
pueblo del hambre, vocablo fatídico que
jamás ·v olverá á oírse pronunciar en Mé·
xico si ese fruto providencial se pone al
!( alcance de nuestras clases desheredadas
.,... de la gran Mtsa Central; donde habitan
más de 10.000.000 de seres humanos que

tienen derecho á que se atienda á su subsistencia por virtud de esa suprema ley
de conservación, que es la primera ley
que conoció el hombre al aparecer éste
sobre la tierra.
&lt;Primero ~s comer que ser cristiano~,
dice un proloquio antiguo. Demos de comer al pueblo primero y antes qne todo,
y habremos cumplido la más ingente ley
de la naturaleza.
Y sobre todo, sacudámonos de la tutela afrentosa que nos hemos impuesto de
importar maíz del extranjero cuando, como ya lo he dicho, tenemos en la propia
casa un producto para llenar sobrada·
mente las necesidades de nuestra población.
Por ahí han debido empezar nuestros
anhelos de libertad y ·soberanía; por ahí
ha debido manifestarse el patriotismo
verdadero.
Bastarse á sí mismo es el orgullo del
hombre libre.
Tal orgullo s'erá digno de un pueblo
que se sienta suficiente para depender de
sus propias aptitudes.
La independencia económica trae aparejada la independencia política.
, Es irrisorio pensar que un pueblo sea
libre y árbitro único de sus destinos, si
ese pueblo no dispone siquiera de lo indispensable' para atender á la vida de
sus ciudadanos.

***
Jalisco tiene en su propio suelo una
magnífica región para el cultivo del banano, la que se encuentra entre Manzanillo y San Bias.
El que traza estas notas visitó hace
tres años el Valle de Banderas, en don·
d~ una Compañía Americana está hac~endo grandes siembras y quedó mara·
v11Iado del vigor y lozanía que presen·
taban los platanares que vió cerca de las
Peñas; un puerto de excelente fondeadero Y en cuyas aguas profundas podrían
anclar las escuadras de todas las naciones. Jalis-::o, sin embargo, nada ha hecho para desarrollar ese cultivo en sus
reg!ones costeñas que tiene relegadas ·al
olvido, existiendo, como existe allí, una
gran riqueza que explotar.
CUn ferrocarril entre Guadalajara y
hamela 6 las Peñas sacaría del olvido

833

aquellas regiones y ] alisco tendría un
magnífico puerto propio para su comercio exterior.

Et plátano considerado como artículo
de exportación.
He tratado hasta aquí del plátano como producto alimenticio llamado á ren·
dir grandes servicios á la Nación substituyendo oportunamente al maíz, cuando
este grano no sea suficiente para llenar
las exigencias nacionales; y aun en todo
tiempo si se logra hacerlo de uso pppular.
Ahora trataré la cuestión bajo el pun·
to de vista comercial.

***
México tiene á sus puertas el mercado
más grande del mundo para la venta de
ese valioso producto del trópico.
Los Estados Unidos del· Norte ha sido la nación que ha comprendido antes
que ninguna otra, sus altas propiedades,
y, práctico por excelencia como es el
norteamericano, lo ha adaptado importándolo á su país en tan grandes cantidades como la producción de los países
exportadores lo permite.
•
Inglaterra ha seguido en ese moví·
miento á los Estados Unidos importándolo de sus Colonias, y ahora Alemani~
está tratando de importarlo del Africa y
de los países del Sur. Francia se mueve
en igual sentido. Holanda rebaja los impuestos aduanales de tres florines que
tenía impuestos sobre el banano á un
florín; las Cámaras Comerciales de Holanda no quedan conformes con esa re·
ducción y piden al Gobierno que lo declare libre de todo impuesto de importación, alegando que debe ser considerado
como producto alimenticio popular de primera clase.
Nd tardarán las demás naciones de
Europa, Austria· Hungría, Rusia, Italia, Bélgica, Suiza, Suecia, Noruega, etcétera, en imitar el ejemplo de aquellas
naciones, y 600 . 000.000 de habitantes
que pueblan el continente europeo serán
consumidores de un artículo que México
puede producir y exportar en muchos millones de toneladas.
3

�COSMOS
ORO TROPICAL

Pero México si quiere ser práctico ene! desarrollo de su comercio internacional debe comenzar por atender el mer·
cad'o que tiene á su lado, el vecino; _allí
donde se consume el banano en cantt~ades enormes; allí donde el cons_u~o 1rá
creciendo coino crece y se multiplica la
población de esa nación gigante, los E~tados Unidos, que hace na?a más un siglo tenía 5 .000 .000 de habitantes y ahora cifra en los 100.000.000.
.
Andando el tiempo los Estados U ntdos se verán habitados por una pobla •
ción igual á la de E~ropa'. pues el
Terr'itorio de los Estados Umdos es solamente 500 .ooo kilómetros cuadrados
menor que el de Europa, que mide una
extensión superficial de ro. ooo. ooo de
kilómetros cuadrados.
Y si tendemos la mirada más allá, al
, Dominio del Canadá, cuyo territorio es
casi tan extenso como el de los Estados
Unidos, la población que habitará esas
dos naciones será superior en mucho á la
que actualmente puebla el antiguo continente.
iQué porvenir más brillan~e para los
productos tropicales de Méx1~0 que _se
halla en la vecindad de esas dos naciones, ya grandes en el presente y colosa·
les en el futuro!

Países

Belice ....• , ... .
Canadá (1), . . . . . . . . .. •
Costa Rica .......... ,,
Guatemala ..... .
Honduras ..... . , ..• , ..
Nicaragua .... .
Panamá ........... .
México ....... , · ... · · ·
Jamaica ... . ... · ·····
Barbados ........... .
Trinidad . . , ....... .
Tobago...... ···: .. ··)
Otras islas ........ .
Cuba ............ ,. , ·
Islas Danesas ..... , , · ·
,, Francesas .... • ...
Santo Domingo ... , ... .
Colombia ........... .
G~ Danesa . . .......• ,

1

TOTALES.,, ·.

(,) Reimportación á los E. U. A.

El consumo del banano en los Esta·
dos Unidos ha sido en 1911, esto es, ha:
ce un año, de 44.699.222 racimos que
representan un valor de $14.375.075 6
sean$ 28.750. 150 plata.
El Canadá consumió por valor oro
$ 1 .409.095. en 1910, ó sean$ 2.998.790
plata.
Las dos naciones de la América del
Norte consumieron en ·junto cerca de
$ 32.000.000 que fueron á compr~r á l~s
países del Sur pasand? por alt? a Méx~co, el vecino, que pudiera sentirse lastl·
mado en su orgullo y en sus intereses y
decir á esas dos naciones: No vayáis á
los países del Sur á comprar un artículo
que México, vuestro vecino, puede vende·
ros de me;or calidad y más barato. Com·
pradlo á México. Os ahorráis lo. mitad del
camino. El flete os costará muclio menos.
Economizaréis tiempo y dinero. ·
Así debiera hablar el patriotismo me·
xicano y $ 30.000.000 anuales nos ven·
drían de ese comercio que nos hemos de·
jado arrebatar por los países del Sur que
han sabido aprovecharse de nuestra negligencia para hacerlo en beneficio de su
riqueza.
Véanse las importaciones que han he·
cho los Estados U nidos en 1908 y 19u:
19()8

1911

19()8

1911

Racimos

Racim0s

Dólares

Dólares

703.600
1.595
7.872 ,000
679.000
5.337 .240
944 .ooo
3.269 .246
120 .219

549.060
9.626
7.387 .700
1.458 .500
6.901 .895
.z. 139. 732
4.043 .000
584 842

177.775
2.353
2.910.332
172.080
1,647. 540
200.8Bo
836.312
19 .4II

137.495
7.660
2.785.758
363.690
2.039.472
395.612
1.784.495
II6.700

13.189 .840

15. 322 . 867

3.750.098

4.564.68c

2.477 .543

636
2.670.200
17.000

875.272

II7
897.314
5.100

637. 328
1.729. 070
42.707

509.308
2.540.583
564.273

313.908
468.199
17.051

252.928
887.928
136. 126

-----

- - -

-----

37.003.388

44.699.222

II.391. 2II

14. 375.075

En mi libro intittJlado En dónde está
nuestra riqueza, publicado el año de
1908, apareció México con sólo $ 10,884
dólare,;; en la importación de los Estados
Unidos correspondientes al año anterior.
De 1907 á 19n esa cantidad hl.crecido
á $116. 700 dólares, y en el año corriente excederá de $ 750.000 dólares exportados casi en su totalidad de Tabasco,
si la exportacion es de 3.000.000 de racimos, como se calcula.
Si Campeche, Veracruz, Tamaulipas,
Chiapas, Michoacán, Oaxaca, Guerrero,
Puertos de México á N. Orleans

Tampico .. . ........ 1. 281
Tuxpan .. ., ........ 1. 335
Veracruz ....•••.•••• 1.401
Al varado............ 1. 416
Puerto México ...... 1 . 410
Frontera. . . . . . . . . . I. 30 5
Laguna del Carmen .. r .281

kms.
..
,,
,,
,,
,,
,,

kms.
,,
,,
,,

Diferencia á fa·
vor de México

Puertos del Sur á N. Orleans

Livingston, Gua t. ......... 1. 680
Puerto Cortés, Hond ....... 1. 650
Puerto Limón, C. R ........ 2 . 295
Colón, Pan .............. .. 2. 400
Cartagena, Col. ........... 2. 550
Barranquilla, Col..... . . . . 2. 550
Santa Marta, Col.., •...... 2.565

Puertos de México á Galveston

Tampico.... . ....... 825
Tuxpan...... .. • .. .. 930
Veracruz. .. .. .. . .. . 1 095
Al varado ........... I. 125
Puerto México ... . .. 1. 194
Frontera ........... 1. 158
Laguna del Carmen .. r 675

Colima, Jalisco, Tepic y Sinaloa se hubieran movido como Tabasco, México
aparecería en las estadísticas americanas
de 19u con algunos millones de ciólares,
rivalizando con los países lejanos del Sur.
Pero veamos á qué distancia se encuentran esos países de Nueva Orleans
y Galveston, por ejemplo, y los nuestros
del Golfo (distancia en kilómetros), para que se comprenda la ventajosa situación geográfica en que nos hallamos colocados para disputarles ese comercio.

kms,
399
,,
315
,,
894
,,
984
,,
r. 140
,,
l , 245
r.283

He citado únicamente los puertos del
Seno Mexicano que pueden ser exportad?res de banano y algunos de los principales del Sur, pero con estos ejemplos
Queda demostrado que estamos en mejores condiciones geográficas que aquellos
países para hacer ese comercio con los
Estados U nidos.

***
Una zona de las más feraces que existe P.n México, en la que se encuentran
comprendidas las Huastecas Veracruza·
na, la Hidalguense, la Potosina y la de
Tamaulipas, al Sur de Tampico, queda
todavía á menes tiempo de la frontera
d~l Norte para hacer nuestras exporta·
c1ones de plátano á la nación vecina, una
Vez que sea terminada la vía férrea que
se construye entre Veracruz y Matamoros, En menos de 24 horas los productos de esa riquísima región podrán ser
transportados al mercado consumidor .

.,
,,

Diferencia á fa·
vor de México

Puertos del Sur á Galveston

Livingston ............... . I. 8 r 5
Puerto Cortés . .. . . ....... 1. 785
Puerto Limón. . . .. ... .. . 2. 44.5
Colón . . . . . . . . . . . . . .. . .•.. 2 . 580
Cartagena. . . . . . . •.... . ... 2 . 760
Barranquilla .......•• . .. • •2. 760
Santa Marta ..•.......•. 2.790

kms.
"
,,
,,

kms.
,,
,,
,,
,,
,,

990
855
r . 355
1 . 455
1.566
1.602
1.614

kms.
,,
,,
,,
,,
,,
,,

¿ No se ocurre á cualquiera la idea de
que, si en México cosecháramos el banano para venderlo á nuestros vecinos, éstos no irían á los lejanos países del Sur
á proveerse de él? éSerían nuestros ve·
cinos tan candorosos, tan niños, de andar más camino y hacer mayores gastos,
pudiendo abastecerse de él en nuestros
puertos del Golfo que sólo se hallan á
unas cuantas horas de los suyos?
Evidentemente que no.
Ellos son buenos calculadores, ellos
son buenos comerciantes y donde pue·
den ahorrar un centavo, donde pueden
ec~nomizar tiempo y obtener ventajas,
ah1 van.
Por otra parte, nuestro producto será
estimado y será mejor pagado en los Estados Unidos que el de los países del
Sur, por estas razones:
1~ Porque la distancia es menor ;
2~ Porque tendrá me:iores gastos de
transporte; y
3~ Porque, estando más cerca del !ller-

�cos~os

ORO TROPICAL

cado consumidor, podrá ser cortado en
estado de sazón completa, casi maduro,
lo que le dará mejor sabor; sabor que no
puede tener el cortado verde, como tiene
que serlo el que importan de los países
del Sur por razón de la distancüt de 5 y
7 días que tardan los vapores en su travesía á los puertos americanos citados.
!Qué facil sería para nosotros, en México, disputar á los países del Sur ese
comercio! 30.000.000 de pesos se derra·
marían anualmente en nuestros Estados
del litoral del Golfo y del Pacífico.
El Oeste ameri~ano, California, Nevada, Oregón, Arizona, Nuevo México,
Colorado, Ydaho, Dacota, Montana y
Territorio de \i\T ashington son abastecidos por los países del Sur, necesitando 5
y 7 días para transportar el banano á
Nueva Orleans desde Honduras, Nicaragua ó Costa Rica. En Nueva Orleans
lo toman los ferrocarriles que lo llevan á
los Estados del lejano Oeste, empleando
8 y 10 días más, de manera que no menos
de 15 ó 20 días demora en el viaje; mientras que de nuestros puertos del Pacífico,
Acapulco, Manzanillo, Las Peñas, Cha·
mela, San Bias y Mazatlán, en travesía
directa, no había más de 5 y 7 días á San
Francisco, Cal., y unos cinco más de
vía férrea á los Estados del Oeste citados.
De Las Peñas, hermoso puerto que
tiene Jalisco abandonado, relegado al olvido más completo, y de San Bias, per·
teneciente al Territorio de Tepic, se están haciendo algunas exportaciones por
Cllmpañías americanas para .San Pedro,
puerto inmediato á los Angeles, Cal., población de 400. ooo almas que como to·
das las del Oeste, van á los países del
Sur á proveerse de un artículo que la
costa mexicana del Pacífico pudiera venderles en toda la cantidad que la demanda lo exigiera.

Descargando un carro en el mercado.

El año de 1909, cuándo el que escribe
estas notas recorría los Estados de la
República laborando en la campaña que
todavía hoy viene haciendo, gestionó del
Ministerio de Fomento que ayudara á los
Gobiernos de Colima y Sinaloa con el
Pago de fletes de vapores y ferrocarriles
de 50.000 vástagos de plátano &lt;Roatan»
Que aquellos Gobiernos comprarían en
Tabasco para propagar su cultivo en dichos Estados, logrando que sus gestio-

837

nes fueran atendidas. Cuatro años han
pasado y ya deberían Colima y Sinaloa
estar exportando esa fruta para pagar
las manzanas, las peras, los duraznos,
las uvas, las ciruelas, las cerezas, las
nueces y demás frutas que reciben de California. No la exportan y pagan en buen
oro lo que deberían pagar con otras fru·
tas, porque oro es lo que oro vale. ¿Es
por ventura inferior nuestro plátano,
nuestra piña, nuestro aguacate, nuestro
mamey, el mango de Manila, el chico·
zapote, la chirimoya, la anona y tantas
frutas que se cosechan en nuestros cli·
mas tropicales, á las que nos vienen de
la América del Norte? ¿ Por qué no pa·
gar mercancía con mercancía, si tan buena es la nuestra como la de ellos? ¿Por
qué no hacer valer nuestros productos,
por qué no darles la estimación que merecen?

***
El plátano para la exportación es in·
cuestionablemente el &lt;Roatan». Esta es
la variedad que tiene puerta abierta en
los mercados de América y Europa.
¿Por qué se da la preferencia á esa
variedad?
1;¡. Porque la experiencia ha demostrado que es la más resistente para madurar y, por lo tanto, la que soporta más
tiempo los viajes.
2;¡. Porque, por lo mismo que dilata
bastantes días para madurar, da tiempo
á los detallistas para realizarla; y
3l). Porque los racimos son más grandes y contienen mayor número de plátanos que cualquiera otra clase, con excepción del &lt;Manzano», del &lt;Enano» y
quizá de alguna otra, pero cuyas clases
no tienen aceptación comercial, aunque
sean de gusto más delicado, como efectivamente lo tienen, á no dudarlo.
He podido comprobar la resistencia
del «Roatán», antes de llegar á su total
madurez, de la siguiente manera:
El Dr. D. Nicandro L. Melo, que tiene una de las más extensas plantaciones
de «Roatán» en Tabasco, en su hacienda «Malulco~, hizo venir á la ca pital de
México un racimo empacado en un huacal de madera ( que no es necesario).
Ese racimo fué c;:ortado el 16 de Septiembre de 1912 y llegó á México el día 22

�COSMOS

del propio mes. Estuvo en el huacal hasta el día 29, de donde fué sacado para
exhibirlo en uno de los aparadores de la
Droguería de la Palma, de los señores
Johanssen Félix y Cía., situada en el número 39 de la esquina de la Avenida de
San Francisco y Calle 3~ de Motolinía.
Ahí permaneció orho días, despertando
la curiosidad de los millares de transeun·
tes que recorren á diario la aristocrática
avenida. Después lo tuve en observación hasta el 13 de Octubre en que llegó
á su completa madurez. De manera que
duró en perfecto estado desde el 16 de
Septiembre en que fué cortado en la ha·
cienda de«Maluco&gt;hasta el 13 de Octubre
siguiente, esto es, 28 días; tiempo suficiente para, que pudiera dar la vuelta al
mundo.

***
Para que haya exportación de plátano
mexicano y que éste alcance altos pre·
cios, es i'ndispensable que haya una gran
producción. Que un solo individuo ó una
sola compañía cosechen bastante fruta
para dar carga completa á un vapor que
contenga capacidad para 15.000 racimos,
mínimum de carga que transportan las
embarcaciones fruteras.
Si un solo individuo 6 compañía no
pueden cosechar ese número de racimos
en determinado paraje, será necesaria la

cooperación de varios plantadores que
reunan entre todos la cantidad suficien,
te para abarrotar un vapor entero, pues
de otra manera no habrá compradores,
no habrá lugar á la exportación . Así han
logrado. los cosecheros de Tabasco esta·
blecer ese comercio con los Estados U ni·
dos, comenzando hace seis años por car·
gar un pequeño vapor frutero, hasta lle·
gar á darla á diez y seis que ahora están
haciendo el tráfico mensualmente entre
Frontera y Nueva Orlean~. Principiaron
los tabasqueños por vender el racimo á
30 centavos y hoy lo venden á 60.
Dentro de muy poco tiempo el racimo
de plátano en Tabasco no se venderá
menos de 75 y 80 centavos, cuando los
cosecheros cancelen sus contratos con las
compañías americanas y la producción
haya aumentado para que las compañías
alemanas y francesas, que están deseosas de establecer ese comercio con nues·
tro país, manden sus vapores á cargarlo.
En Costa Rica el racimo de &lt;Roatán&gt;se
paga' desde hace muchos años á 75 cen·
tavbs. ¿Porqué en nuestros puertos del
Golfo que se hallan más cerca del mer·
cado consumidor, los Estados Unidos,
no ha de alcanzar ese precio?
Ese mismo precio alcanzará el que se
exporte de Puerto México, de Veracruz,
de Tuxpan, de Tampico y de todos los
demás sitios en que se hagan embarques.

(Continuará).

Ivo

PASCUAL .

Rebaño al sol.

SECCION DE ARTES GR~L\FICAS
Deseando publicar en esta sección las
notas de arte de mayor interés que llegan
h.asta n~s?tros, reproducimos .;.quí una fini~1ma critica sobre dos exposiciones espanolas.

./

BARCELONA.

E

J ·~ ~ N el S~l6n Parés ah.rió la . tanda de
. . expos1ones don Dommgo Soler y Gi~· qu~en. expuso u~a colección muy nutrida
e pa1saJes y de vistas ciudadanas. En to~os esto~ ~uadros al óleo hacía el artista gade facilidad en el mecanismo y de frescura ~n el colorido. Es la producción de un
estudioso que brinda la esoontaneidad de
una paleta jugosa. Coincidió con esa en
di propio local, la exhibición de caricat~ras
el senor Grau, quien reunió una serie de

ellas, donde el in~~nio trav~eso que retozab~ en las compos1c10nes tema siempre público agolpado contemplándolas.
~xpuso después don Julio Moisés, joven
art1~ta natura! ~e Tortosa, pero que ha estu~1ado en Cad1z. Los retratos que constituian lo más sobresaliente de su exhibición
!lam~ron poderos;,imente la atención de los
mtehg-entes y artistas por las condiciones
extraordinarias que revelaban: sÓlidez en la
for~a, buen gusto, una paleta rica, una ejecuc1on honrada.
También hizo una exposición en el Salón.

�COSMOS

Ivo

SECCION DE ARTES GRAFICAS

Ivo PASCUAL .
PASCUAL

Parés don Alejandro de Riquer. Reunió un
buen contingente de pinturas al óleo, amables, pintorescas, halagadoras de la mirada.
Entre ellas. sobresalían varios paisajes anegados en una atmósfera diáfana.
En el Fayans Catalá una paisista poseedor de una personalidad bien definida, don
Enrique Galwey, organizó una exposición
de las que forman época. Junto á obras recientes expuso otras de fecha anterior, con
lo que permitía formarse concepto de la
evolución sufrid~ por el artista desde la época en que, estando en boga la escuela olotina, atraían de modo especial Vayreda á los
que se dedicaban á la pinturade paisaje . El
logro de sí mismo, exento de toda suerte de
influencias, dió por consecuencia multitud
de obras en las cuales se nos presenta el señor Galwey con vigorosa individualidad como pintor de la Naturaleza. Pasa largas
temporadas en el campo y su estudio constante del n~tural le ha dotado de una gran
solidez y le priva de caer en la manera.
Lucha -descontento de sí mismo; insiste una
y otra vez hasta que halla que la obra responde por entero á lo que pretendió evocar.
Así se deja arrastrar por la facilidad de eje-

Verano.

cución, y con estar adueñado del procedí·
miento como pocos, no es por éste con lo
que desea vencer, sino con la impresión qué
sus cuadros produzcan en el ánimo del espectador. Encinares y robledales, llanos
alfombrados de verdura y canteras mostrando sus destrozadas entrañas eran temas
abundantes en la actual exposición. Mas lo
que en ella despertaba el entusiasmo hacia
el artista era la elocuencia de sus cielos,
donde esponjábanse nubes rotundas, ma·
gestuosas, principales, magníficas. La vi·
sión del cielo era en esos paisajes tan im·
portante, que puede decirse que constituía
lo sustantivo.
Pla de Llerona y Nubols tempesta acreditan ese particular. En el primero, el cielo es de una verdad sorprendente: las nubes
tamizan la luz del sol y dejan en penumb~
trechos de la planicie salpicada de arboll'
llos. En el otro paisaje, aparece la tierra et
ponjosa de humedad, después de una teDI'
pestad violenta; mientras arriba las nubes
empujadas por el viento corren velozmente.
Este interés por los espectáculos celestes Jo
sienten también algunos pintores escandint
vos; pero en nuestro artista adquieren ta

Día gris.

~reeminencia, que se diría que hablan para t~r~,mos Rech Moxina. En suma: una expoe.1con un vigor por otros no advertido. El s1c10n
que ~evesña doble interés: acreditar
cielo, cuanto esto ocurre, es el tema el pro- la personalidad
artística del autor, y ver el
tagonista
'
camino por
ante el cual fi.'ir'P·""',=""·".'.".""t;""""~ -........,...........~ -.......~"",......"""'"!"'""--.....,. él
recorrido
lo demás se
desde gu~
nos antoja ' •
comenzos1muy secunguiendo las
dario. De
huellas de
e~~ exposiJoaquín
c1on menVayreda, el
cionarepaisista
olomos, adetino, de que
más, Efecte
en breve va
de !luna.
á ser coloTrussols
cado el busentrada de
to en márfosch, Nomol en el
vembr.e,Cajardín del
mí de Sant
Palacio de
Roch y PeBellas Ar.drera Gates. Ahora
rriga. Por
que se gloel conjunto
rificaal preaterciopela- ·
cusor, era
una oportudo de su
nidad enarmonía ci- ANTONIO DE FERRATER,
En e::l taller.
contrarse
0•

�COSMOS

con el resultado conseguido por quien,
partiendo de la escuela de la que aquél
era el maestro por todos respetado, se ha
colocado en primera línea entre los paisistas, llegando á la consecución de una
personalidad bien definida. En su día dedicaremos al señor Galwey un estudio detenido de su ~ roducción, por todos conceptos digna de ser conocida. En el mismo Fayans Catalá tuvo expuestos don Ivo Pascual veinticuatro telas, algunas de las cuales reproducimos acompañando estas líneas.
Estas pinturas, de
colorido algo sordo por lo general,
se muestran con
esa patina que
avejenta les cuadros antes de lo
que fuera de desear. Esto ofrece
el ineonveniente
de alcanzar que
los espectácculos
naturales se nos
presenten en esos
lienzos tal cual
por los ojos nos
entran en la realidad, y, también
opone· la dificultad de establecer
entre ellos el contrastre correspondiente á la hora del día que se
pretende evocar.
De ahí que entre
todos los cuadros
que el autor exhibía se destacara
Rebaño al sol, el
de más sabor de
impresion del natural, el más expon táneo y vibrante.
A este movimiento de pro- JuLio MoisÉS.
ducción que se
nota en Barcelona, corresponde también el
del mercado, pues se advierte un aumento de
adquisiciones, de lo que hay que felicitdrse,
pues redundará, sin duda alguna, en mayores alientos en los artistas para emprender
obras de importancia.
Terminada esa exposición celebró la suya
el señor Andreu, donde cabían admirar esmaltes, acuarelas, aguadas y dibujos. Entre
los primeros figuraba una obra en sus comienzos: parte de un inmenso relieve repujado en cobre para más tarde esmaltarlo.

Las acuarelas y aguadas en su mayoría estaban pintadas arbitrariamente y sólo con
el propósito de obtener un efecto de color
que cautivara. En una ejecución desenvuelta y en la evocación de seres y ambientes
donde lo pintoresco y la nota de elegancia
triunfaban, estribaba lo singular de estas
pinturas.
En la Casa Esteva don Antonio de Ferra·
ter reunió varias pinturas suyas, las más de
ellas estudios de paisaje, ejecutados dentro
de la manera peculiar de este artista.
Se anuncian
otras exposiciones: una de pin·
turas de don Juan
Llimona, y otras
del señor Aragay.
En el Museo de
Reproducciones
y de Arte decora·
tivo ha sido reu·
nida la colección
de tejidos que
pertenece á los
herederos de don
José Paseó y Mensa, la cual inventariada por laJun·
ta de Museos,
propone ésta que
sea adquirida por
la ciudad de Bar·
celo na, dado el in·
terés de consulta
que reviste para
la industria textil
La colección áque
nos referimos
consta de tejidos.
damascos, terciopelo, brocateles.
estampados, a~
fombras y bordados, ascendiendo
á mil ciento el nú·
mero de ejempl~·
res. El grupo mas
Retrato.
nutrido es el de
los tejidos, pues
la forman unos seiscientos ejemplares; el de
damascos lo constituyen ciento veintitre~
el de terciopelos contiene sólo de los siglos
XV y XVI, sesenta y seis; el de brocateles.
setenta y cuatro¡ el de estampados se red.
ce á treinta y ocho¡ el de alfombras se Jim~
ta á nueve ejemplares, y el de bordado
innegablemente el de mayor importancia,
cuarenta y ocho. La Junta de Museos
recabado de los herederos del señor Pa
el derecho de opción, por el término
cuatro meses, y ha expuesto esa colecciÓII

SECCION DE ARTES GRAFICAS

di".'ersas tendencias que en un principio so·hc!taron su atención. Tal es el caso de Valls.
fnmeramente ofrecía el artista gran seme
Janza con la manera de Sorolla· era natural·
Valls fué discípulo de aquel m~estro. Aho:
ra no falta quien vea en el nuevo estilo de
Valls cierta tendencia al de Anglada. Pero
es e~ caso que Valls apenas ha salido de Val~nc,a y no ha .estudiado á Anglada. Lo que
SI hay de positivo en estas pinturas que nos
ocupan es un profundo sentimiento levantino, un alma val~ncfana sincera, presentada
c_on una gallard1a mcompatible, por un artista que es sumamente joven, casi un muchacho. Y es natural que así suceda: Valls
es un temperamento de poeta, y es un enamorado de su país. Por eso sus cuadros no
~p~recen. como un alarde de virtuosismo co10nst,a, smo como un acto de amor.
As1 se nos presenta el sugestivo Flor de
tarongers, en donde no vemos esa «llauraora» convencional que pintaron tantos· artistas Y 9ue ha ido á decorar todos los cromos
de C~J,as de nar:anja,,sino que vemos una imP:es1on valenciana a la vez delicadísima y
v•gorosa: es aquell':l flor, ciertamente, la

]ULIO MOISÉS.

Retrato,

P~ra ver si Barcelona LC0nsideraba de interes para su industria retenerla.
Se está, pues, en un momento en que nada puede aventurarse. Sólo la Cámara industrial ha tomado el acuerdo de dar cuan}º e~, sus facultades esté para que dicha co~cc1on no salga de Barcelona. Algunos parrculares han anunciado que contribuirán á
a sub~c~ipción. Falta ver lo que resuelven
e~ defm1hva la Diputación y el Ayuntamiento.

VALENCIA
t Un joven artista,. trabajador si los hay, un
bÍmperamento refinado, un colorista notae de veras, es el pintor valenciano Er~ebto Valls, ya conocido en Barcelona por
a er celebrado una ~,xposi~ión en el Sa16, ~ Pa_rés, que le vaho elog10s de artistas
e inteligentes. Sus admirables cualidades
~parecen cada vez más acusadas, más indiviuales, Yello es la mejor prueba de su valer:
:es reJ!res~nta la evolución sincera, lógid ' en virtud de la cual un joven pintor va
estacando su propia personalidad entre las

E.

VALLS.

Flor del naranjo.

muter que viv~ en nuestros huertos de naranJos:. Valls dice que se han de pintar así
las ffi}!Jeres de la. Ribera florida Oa Ribera
del J u~ar), pue~ viven entre azahar y jazmín,
es decir, que viven en «huertos», no en «jar-

�COSMOS

dines». Y este ma- ,-·
tiz de las palabras ( .
es el que nos explica el por qué del
alma valenciana, y
nos hace ver cómo
la ha sabido sentir
Valls, expresándola á maravilla en
los lienzos que ha
pintado. Los títulos de los cuadros
indican expresivamente lo que sintiera el artista al
concebirlos, y
muestran el sentimiento poético con
que los realizó.
Puede afirmarse
que entre los jóvenes artistas de Valencia, nadie ha sabido encontrar la
sonrisa de nuestr~
huerta como la encuentra Valls en
sus cuadros de mujeres: así el sugestivo título Colomes
de l'horta nos hace
ver las muchachas
E v ALLs.
que llevan flores
acaso para ofrendarlas á la Virgen de Valencia (aquí la llaman «Mare deis Desamparats»), y sin duda van á juntarse en las
Clavariesas las que cuidan cada año la
Virgen en sus modestas casas, entre flores
y suavidades del corazón. Dos contrastes
vigorosos hay en un mismo asunto presentado de muy diferente modo: el admirable
cuadro La f ont del escut, una valiente nota

l

de color, verdadera sorpresa de técnica colorista, y la
alegre, «bien valenciana», escena de

La f ont de les doncelles, cuyo am-

biente de huerta,
cuyo espíritu popular (en la acepción
más noble) aparece
interpretado con
absoluta felicidad
pol" el artista.
Así, Valls, lo mismo en esta clase de
obras que en los
cuadros de naturaleza, presenta una
versión de nuestro
país absolutamente
sentida, con pode·
rosa poesía y con
(¡I
;
gran sinceridad.
Además, sor·
prende esta expo·
sición .de obras de
Valls por sus acuarelas, género de I
que no había dado
á conocer hasta hoy
Colomes de L'Horta.
ninguna muestra,
y en donde se presenta mostrándonos una manera francaf'y
una intensidad luminosa extraordinarias.
Las escenas de nuestro puerto revelan la
exquisita sensibilidad de retina de Valls,
y constituyen un nuevo testimonio de
su temperamento, cada vez más emanci·
pado.
EDUARDO L. CHÁVARRI.

SECCION HISTORICA

DE LA CRONICA DEL REY TEODORO
I

la crónica del Rey
Teodoro,que en el quinto año de su reinado, se
vió la tierra asolada por
las mayores desgracias.
No sólo los campos,fértiles hasta entonces, dejaron de rendir
sus frutos, sino que se sintieron fuertes
terremotos, y se manifestaron otros fenómenos aterradores. Los pájaros huyeron
de sus nidos, y perecieron las flores de
los jardines.
Todo esto se tuvo por castigo del cie·
lo, y el Rey Teodoro expidió una proclama en que exhortaba á todos sus súbdi •
tos á que impetraran la divina clemencia
para apartar tan terribles males; pero el
castigo siguió por mucho tiempo. La
gente se moría á centenares, víctima del
hambre y de la sed, y se desarrolló es·
pantosa peste.
Vivía á la sazón, retirado de la Ciudad, en un paraje solitario, cierto ermi·
taño tenido por santo, tal era la austeridad de su vida y tal el número de mila·
gros que, aseguraban todos, se hacían
por su intercesión.
Determinó el Rey Teodoro consultar
al santo varón, y se encaminó solo y sin
ceremonia alguna, á la cueva en donde
moraba el ermitaño.
-iSalve, oh Rey!-exclamó éste al
verlo.
- l Cómo sabéis que soy el Rey?- pre·
guntó el monarca asombrado.
ARRA

-Yo todo lo sé,-dijo el ermitaño.
- Pues si todo lo sabéis, decidme por
qué nos envía el cielo castigo tan horrendo. ¿Qué pecado ha cometido mi pueblo
que es visitado por males tan terribles?
-¿Qué mayor pecado que la ingrati·
tud ?-exclamó el sa.n to.-Hace siglos
que Dios envía sus beneficios sobre la
tierra, y ¿qué hemos hecho en agradecí·
miento? . ... iOfenderle! ..... Por eso y
con justicia nos castiga . Mas hacedle una
ofrenda digna de él, oh Rey, y todos estos males desaparecerán.
- Así será,-aseguró el monarca, y expidió otra proclama, en la cual exhortaba á cada uno de sus súbditos á que hi·
cíera una ofrenda.

II
Beatríz, hija única del Rey Teodoro,
era tan linda como virtuosa. Se asemejaba su tez á la camelia, y sus ojos al nítido azul del cielo de primavera. Oro parecía su cabello y sus dientes perlas. ] amás se había visto en el mundo mujer más
hermosa ni más buena. Cuando nació,
(cuenta la crónica), se oyeron en el espacio ciertos aleteos como de ángeles, y
voces que en dulce armonía entonaban el
«Gloria in Excelsis&gt;.
Idolatraba el Rey á su hija, viendo en
ella la imagen de la reina, que había fa.
llecido al darla á luz, y á quien había
amado tiernamente. Cuando las desgracias sobrevinieron, entristecióse la prin •
cesa, pues dolíale el alma ver tanta gente morir y tanta sufrir cosas tan penosas.

�COSMOS

SECCION HISTORICA

Además, los pájaros y las flores eran su
encanto, y ya no las había. Los prados
y jardines estaban desnudos y silencio·
sos.

Pero tampoco se alejaron los males, y
dijo el santo:
-No habéis ofrecido lo suficiente.
-¿ Qué más que mi vida ?-preguntó
el monarca.
III
-Bien sabéis que hay algo que vale
más.
Al publicarse la proclama del Rey TeoY el Rey Teodoro, arrodillándose, exdoro, reuniose una gran suma de dinero,y
determinó el Rey erigir con ella un sun- clamó:
-iDios mío, os ofrezco la vida de mi
tuoso templo expiatorio, mas el ermitaño
hija! La amo con el amor más grande
le dijo:
-No queráis comprar á Dios con di- que puede haber en el mundo; por eso mi
sacrificio es grande y digno de vuestra
nero. Ofrecedle más aún .
divina clemencia.
Y el Rey exclamó:
Y Dios oyó su oración y llevó á Bea·
-iDios mío, tomad todos mis bienes!
Pero prosiguió el castigo, y el ermita· tríz á su seno. La muerte de la princesa
ño dijo:
fué como un sueño. Inmediatamente se
retiró el castigo que había asolado al rei-Ofrecedle más aún.
-Señor, os ofrezco mi corona. Con· no; la tierra &lt;lió una vez más sus preciotiene las siete esmeraldas más grandes sos frutos, el cielo su rocío; los jardines
del mundo, miles de peri, s las circundan se cuajaron de las más lindas flores, y
los pájaros cantaron alegremente entre
y sus rubíes no tienen tasa.
los árboles.
Pero el ermitaño le dijo:
:;-No queráis comprar á Dios con joMientas el Rey Teodoro oraba al lado
yas. Ofrecedle más aún.
del cuerpo de su hija, el alma de la prinY viendo que el casti~o en vez de dis- cesa voló al cielo, y (cuenta la crónica)
minuír, aumentaba cada día, exclamó el se oyeron en el espacio aleteos de ángeRey, lleno de amargura:
les y voces armoniosas que cantaban dul
- iSeñor, tomad mi vida!
cemente: &lt;Gloria in Excelsis».

Mientras el Rey Teodoro oraba ....

. ·!

�DON ·PEDRO DE ALVARADO
/

~ON

Pedro de Alvarado es una de

liJi..s las figuras más salientes de la con-

quista de México.
Formando parte de la expedición de
] uan Grijalba descubrió la península Yucateca, cuya costa siguieron explorando
así como las de Tabasco hasta llegar á
Veracruz, desde cuyo punto fué comisio·
nado para dar cuenta á Vélez de '!os descubrimientos hechos.
Encargado Cortés de organizar una
expedición que completase los descubrimientos y llevara á cabo la conquista de
las nuevas tierras encontradas, Don Pedro de Alvarado fué de los primeros en
alistarse bajo las órdenes del famoso conquistador extremeño.
Al varado se adelantó al resta de la le·
· gión de Cortés, desembarcando en Cozumel dos días antes. En este punto, des·
obedeciendo las órdenes que tenía recibidas de tratar con dulzura á los habi·
tantes, respetáttdoles sus vidaséintereses.
Alvarado permitió que sus hombres se
apoderasen de algunos valiosos objetos
del templo, haciendo prisioneros, además,
á los dos únicos indios que encontró en el
pueblo, pues el resto se retiró á los bos •
ques cercanos en espera de la actitud que
determinasen tomar los españoles.
Al llegar Cortés y enterarse de lo su cedido, reprendió duramente ante toda la
tropa á su capitán, devolviendo en el acto la libertad á los prisioneros, quienes
fueron comisionados para llevar á sus
compañoros no sólo los objetos robados
al templo sino otros ricos presentes que
Cortés enviaba á los caciques como prueba de sus sentimientos de amistad para
con los naturales del país, acto que le
grangeó el amor de aquellos sencillos indios.
No fué ésta la única ocasión en que
Al varado mereció ser duramente amonestado por Cortés. Su carácter violento y
en absoluto falto de prudencia le obligaron á cometer actos de crueldad que es·

torbaron en mucho la obra de pacífica
conquista puesta en práctica por Cortés.
De no haber sido por el temerario va·
lor de que &lt;lió constantes prue1&gt;as y por
la lealtad sin tacha con que sirvió á Cortés, seguramente éste hubiese procurado
alejarlo de su lado. En gran parte, si no
en toda, á él debió Cortés las amarguras
de la Noche Triste, pues su bárbara disposición de asesinar á la nobleza azteca
creyéndola complicada en una conspiración, los mexicanos no se hubiesen le·
ventado en armas contra los españoles.
Al enterarse Cortés de aquel infausto su·
ceso, dijo á Pedro de Alvarado estas palabras textuales:
&lt;Habéis obrado muy mal; vuestro proceder ha estado en pugna con la justicia,
y habéis procedido en todo con inconcebible ligereza&gt;, Después le volvió airado
la espalda alejándose sin esperar la ré·
plica.
En los terribles y angustiosos días de
continuo combatir que antecedieron á la
retirada de Cortés, fué cuando se registró el salto famoso que dió su nombre á
una calle de la metrópoli. En efecto, viendose Alvarado perdido, á punto de caer
prisionero, sirviéndose de la lanza como
garrocha, sal"vó la orilla del canal que le
interceptaba el paso, logrando ponerse á
salvo en mfdio de la admiración que su
agilidad produjo en sus enemigos, quie·
nes lo llamaron el hijo del Sol.
Alvarado conquistó á Guatemala siendo el fundador de esta ciudad.
Murió Alvarado al pretender sofocar
una sublevación de los indios, no herido
en combate, sino aplastado por el caballo despeñado de uno de sus soldados,
que se desbarrancó arras tan do en su caída al intrépido capitán de los aguerridos
conquistadores.
La esposa de Alvarado, tardó poco en
seguirlo á la tumba víctima de un gran
terremoto registrado en Venezuela donde
residía.

Don Pedro de Alvarado
Caballero de Santiago, uno de los esforzados conquistadores de México y fundador
de Guatemala. Su retrato se conserva en la capital de aquella nación
'
habiendo sido renovado en 1854.

�SIGUIENDO LAS HUELLAS DE GUILLERMO TELL

y rocalla, en medio de un bosque tupido
y enmarañado, hasta llegar á la solitaria
capilla, situada en la orilla del lago co
mo un asilo contra las tormentas de éste
Y las del alma.

SIGUIENDO LAS HUELLAS DE GUILLERMO TELL
Un sol de verano, ardiente y luminoso, baña esplendorosamente
el lago de los Cuatro Cantones; sus aguas adquieren
una tonalidad verde, intensa como
la de los mares bulliciosos de Bockli n; en cambio el verdor de las
montañas parece tenue y risueño.
Las faldas de los cerros, sembradas
de pasto y cruzadas por caminos
rectes perfectamente trazados, se
ven cual un campo de terciopelo
verde aprisionado con cintas de
raso blanco. Desde la hermosa terraza del Gran Hotel de Brunnen contem·
piamos este paisaje delicioso y emocionante de color y de vida.
Bajando por un bosquecillo de pinos
que embalsama el aire ligero y tenue, que
aspiramos con delicia, llegamos al camino
que conduce á la capilla de Guillermo
Tell, llamado Axenstrasse. Un coche nos
lleva á todo correr; pronto nos encontramos en el gran túnel abierto en la roca;
no es el túnel lóbrego que solemos
ver en las vías que atraviesan los trenes, en los cuales es necesario cerrar las
ventanillas del coche para no asfixiarse con el humo de la locomotora; el de
Axeneck no se parece al famoso del Simplón que maravilla á los viajeros, pero
que á nosotros, con su obscuridad sofocante, nos hace pensar en un .camino infernal conducente á las entrañas de la
tierra, en pos del fuego perpetuo. Y mientras recorremos este agujero sofocante,

perdemos la no·
ción del aire, de
la luz, de la vida,
y sentimos una
muerte anticipada
dentro de una fosa . iCuán distinto
es el túnel de la Axenstrasse, blanco é inmaculado, en el que la fuerza motriz de los ferrocariles no ha
dejado su rastro pestilente y sucio!
Grandes boquerones abiertos á cortas distancias permiten que penetre
la luz, diríanse las entradas de
grutas naturales del monte que conducen á un claustro medioeval, solemne, pero sin tristeza. Desde estas grandes ventanas sin hojas, abiertas
en la roca del cerro, se contempla el lago,
que expira no muy lejos, y en la orilla
opuesta los pintorescos pueblecitos de
Bauen é Isleten. El hermoso valle de
Uri se abre delante de Axenstrasse, cé·
lebre porque fué el teatro del heroísmo
de Guillermo Tell, el famoso tirador, al
que Schiller ha hecho popular. Este be·
llo camino, abierto en la falda de la mon·
taña, conduce á Fluelen, puerto del Can·
tón de U ri, y mide tres leguas de ex·
tensión. U na muralla cortada como las
que' coronan las fortalezas lo protege de
la pendiente. Visto de lejos diríase una
faja de acero que aprisionase la mon·
taña.
Entre Brunnen y Fluelen se encuentra
la Tellsplatte, capilla erigida á la memo·
ria del valiente ballestero.
Desde el Axenstrasse se desciende por
una rústica escalera formada con troncos

Cuentan que en ese lugar escapó Gui
llermo Tell de la barca de Guessler un
día en que la tempestad se había desen·
cadenado con tal ímpetu, que sus ondas,
generalmente suaves, se levantaban fu.
riosas como las del mar.
Aún se ignora si Guillermo Tell salvó
milagrosamente de la barca debido á una
oleada que lo arrojó á la orilla ó á su estrategia de piloto, pues que logró, engañando á la tripulación, dirigirla hacia

tierra . Es lo cierto que cuando Guessler
or~enó á uno de sus marinos que persiguiese al prófugo, éste ya había desaparecido en la espesura del monte.
Uno de los hijos del sabio Mateo publicó en 1760 un extracto de un escritor
danés del siglo XII, llamado Saxo Gramaticus, el cual contaba la historia de la
manzana Y de la flecha, atribuyéndola á
un Rey de Dinamarca; no obstante esta
publicación, jamás en Suiza se ha puesto
en duda la existencia del héroe montañés
á cuya historia se liga estrechamente ei
rayo más ~rillante de la libertad de su
patria.
EVANGELINA.

�TEODORA
Por EL MARQUES DE SAN FRANCISCO.

m

UINIENTOS años después de la En-

carnación del Salvador del Mundo, presentaba la capital del Imperio de Oriente, Constantinopla,
el espectáculo más extraño que pueda imaginarse, abigarrado conjunto de las ideas y
razas más opuestas: el lujo asiático con la
barbarie, el poder absoluto con la anarquía.
Siendo una de las características de aquella
extraña sociedad la pasión desmedida por
los espectáculos del circo, patricios y plebeyos, sacerdotes y civiles, -todo Bizancio, en una palabra-acudían al coliseo y
hacían de los guiadores de carros sus ídolos favoritos. Con este motivo formáronse
acérrimos partidos, divididos en Verdes y
Azules, según el color de la túnica de sus ·
ídolos cirquenses y disputábase á menudo
acaloradamente sobre los repectivos méritos de los artistas. Tanta importancia tenía
el hipódromo, que hallábase unido al palacio imperial por una galería para que el
Emperador, sin salir de éste, pudiera acudir á la tribuna regia de aquél.
Uno de los domadores de osos del coliseo, llamado Acacios, fué padre de Teodora, cuya fortuna fué una de las más prodigiosas de que la historia hace mérito, llegando á ser Emperatriz de Oriente, célebre
tanto por su belleza cuanto por, su energía
y valor, mayores en cierta ocasión que los
de los hombres. Su vida, que parece más
bien novela que historia, ha originado notables obras en la pintura y en el teatro,

habiendo sido un sorprendente conjunto de
los mayores contrastes de la humana naturaleza; miserias y grandezas, intrigas y revoluciones, dramas y venganzas sucediéndose en ella con extraña rapidez.
Cuando Acacios murió, su viuda, mujer
práctica, educó á sus tres hijas, Comito,
Teodosia y Anastasia, para el teatro, y al
ver que la mayor obtenía grandes triunfos,
quiso la segunda seguir el ejemplo de su
hermana.
A juzgar por lo que de ella ha guardado
la tradición, era Teodora baja de cuerpo,
graciosa, de suma palidez y aspecto melancólico, pero lo que más atraía de su rostro
eran las dos ascuas que tenía por ojos. Además de su belleza, poseía Teodora una rara
inteligencia y un atractivo personal como
pocas figuras de la historia.
Fué, pues, actriz, ó mejor dicho danzante, porque era su papel principal tomar parte en las pantomimas y cuadros plásticos
del hipódromo. Después de no pocas peri·
pecias, pasó á Africa en condiciones nada
halagüeñas, dP.sprovista de todo lo necesario, y con grandes fatigas y miserias llegó á
Alejandría, el primer puerto del mundo de
entonces y al mismo tiempo la ciudad mística por excelencia. Rodeada del desierto,
mansión de ascetas y ermitas, influyó tan·
to aquel ambiente en el ánimo de Teodora,
que arrepintióse de sus devaneos y decidió
abrazar una vida más cristiana. Poco duró,
sin embargo, su conversión, puesto que,

Teodora, Emperatriz de Bizancio,
Cuadro de Benjamín Constand1.

�854

COSMLS

impulsada pJr su alma apasionada, abandonóJel Eaipto y encaminóse á Antioquía, en
donde alcanzó nuevos triunfos en el teatro,
llevando una vida nada ejemplar, por cierto. Parece que con el éxito obtenido en la
escena alentó su espíritu grandes ambicio·
nes, co:no si el destino le dejara entrever el
grandioso porvenir que había de ser suyo.
Regresó á Bizancio y, cansada una vez
más de su vida errante, establecióse tranquilamente en una modesta casa, ocupándose preferentemente en hilar en la rueca.
Contaba enton~es solamente veintidós años
de edad, y sus atractivos e:,taban en suma-

dióle el título de Basileus y dispuso que
fuese ungido con toda pompa en la Basílica
de Santa 8ofía. A su lado recibió Teodora
la unción sagrada, vestida de púrpura con
un manto bordado de oro, el cabello entremezclado con hilos de perlas y piedras preciosas, la diadema infperial resplandeciendo
sobre sus sienes. Después de la solemne coronación, salieron de la iglesia los emperadores y dirigiéronse con pompa bizantina
al hipódromo para recibir el homenaje de
sus súbditos. Entonces sí fué completo
el triunfo de Teodora, al ver postrados á
sus plantas de reina á todos aquellos que

"Entonces sí fué completo el triunfo de Teodora ... .

yor apogeo.. Un día a.c~rtó á pasar por la
modesta vivienda Justmiano, heredero presunto del trono, sobrino del Emperador
Justino. Prendóse el Príncipe de Teodora
de tal manera, que al esp~rcirse la nueva
por toda la Capital, asegurose que era debido á sortilegio, sin comprenderse que no
era más que efecto del atractivo y grande
voluntad de la actriz. Perdidamente enamorado consiguió Justiniano que se derogaran::iÍas leyes que impedían su casamiento
con 'una comedianta y desposóse con Teodora.
Poco después, el viejo soberano, cansado
de ceñir él sólo la corona, decidió asociarse
con su sobrino en el gobierno y al efecto

antaño sólo la aplaudieran como comedianta.
El 19 de Agosto de 527 falleció Justino, y
al ascender el trono de Constantino con su
esposo, Teodora hallóse dueña del más bello y poderoso imperio de la tierra.
El palacio imperial de Bizancio era una
masa enorme y espléndida. Situado sobre
una colina, entre el hipódromo y el mar,
comprendía en su vasto recinto una multitud de construcciones diversas: salones inmensos, baños, circos y hasta cuarteles y
conventos, con hermosas terrazas, desde
las cuales se divisaba el más bello panorama que imaginarse pueda, con la Iglesia de
Santa Sofía, el mar y la costa de Asia, el

TEODORA

cuerno de oro y los mil atractivos de aquella encantada comarca. Era este palacio como una ciudad aparte, uniéndose los diverS?S edifici~s de que se componía, por med10 de patios, terrazas, galerías, arcadas y
escalinatas,
con
marmóreos
pavimentos'
.
.,.
.
con neos mosaicos y pinturas, con todo
aquel lujo, en fin, que se ha hecho proverbial; sus bosquecillos de limoneros y cipreses y sus floridos jardines se extendían hasta la orilla del mar. Habitábanlo más de diez
mil personas, entre gentileshombres de la
cámara imperial, cubicularios, encargados

agradáronle siempre las ceremonias intrincadas, é hizo las de la corte más solenmei¡ y
aparatosas que antes, sintiendo viva exultación, seguramente, al ver á todos aquellos que antaño la contemplaran con desdén, pcstrarse humildes á sus plantas. Delante de ella, como delante de Justiniano
los personajes de la más elevada alcurni~
tenían q1;1e prostern~r~e ha~ta el suelo y besar la orilla de las tumcas imperiales. Teodora gozaba en recibir á los reyes bárbaros, á los iberos y á los hunos con aparatosas ceremomas, colmarlos de obsequios y

El Palacio Imperial de Bizancio.

de la mesa y del guardarropa, silenciarios
para i~poner silencio en la regia mansión,
guardias, heraldos, soldados, ujieres, damas .... un mundo.
. En el centro de este laberinto, yacía el
gmeceo, entre cipreses y rosas, peiblado de
damas y servidoras; y en él disfrutaba Teodora de todo el lujo y del enorme poder con
que estaba investida. Gran atención prestaba la Emperatriz á su belleza, y procuraba
conservar la frescura de su rostro, prolongando su sueño en interminables siestas;
yestía t~ajes magníficos y adornábase con
Inapreciables joyas; su mesa estaba servida
exquisitamente, numerosas esclavas obe·
decían su menor antojo ....
Quizá debido á su antigua vida de teatro,

855

I

demostrarles de mil maneras cuán grande
era su poder.
. Y no se crea que por su bajo origen era
mcapaz de desempeñar su importante papel.
Al contrario, mil circunstancias difíciles
s~po vencer y prestar importantes servicios al Imper10. Cuando estalló un motín
llamado en la historia la Sedición de Nika'
cuyo origen tuvo lu~ar en el Circo pero qu~
pronto se extendió a toda la Ciudad el trono de Justiniano hubiérase derru~bado á
no ser por la Emperatriz que en esa ocasión, . más que en ninguna otra, demostró
ser digna de la corona que ceñía. El domingo 11 de Enero de 532, asistía el Emperador, como de costumbre, á los juegos del

�COSMOS

TEODORA
voraba el incendio era objeto del más desen- abrían sangrientas brechas entre la masa de
frenado saqueo. Seis días llevaba la sedi- los alzados. E_stos, aturdidos, espantados,
ción, cuando Justiniano intentó poner coto
P~9curaban hmr, !?ero. la misma aglomeraal desastre y, al efecto, ordenó que se abrie- c10n de sus parbdar10s se lo impedía, de
sen las grandes puertas de bronce que da- manera que en el circo reinó una escena de
ban acceso al hipódromo, y haciendo uso sangre y muerte que sólo terminó cuando
de la galería secreta, presentóse en la tri- el sol bajó á su sepulcro rojo, y las sombras
buna imperial con los Evangelios en la ma- de la noche tendieron un velo sobre los
no y juró perdonar á los sediciosos si depo- cincuenta mil cadáveres que yacían en la
nían su bélica actitud. Pero fué recibido con arena del circo.
denuestos y burlas, llamándosele «mentiroY así fué que pudo dominarse la insuso, perjuro, ladrón». Cayó una lluvia de rrección, gracias á la decisión y arrojo de
piedras sobre los Emperadores y no hubo Teodora, cuya opinión desde ese momento
más remedio que efectuar una retirada. Con dominó en
co~sej?· Justiniano, po,r su
toda prisa, por los jardines que se exten- parte, le ced10, mas bien que compartio las
dían hasta el mar, se alistaron unos barco~, riendas del gobierno, y como estaba dotada
cargándolos
de una clara incon el tesoro
teligencia y
imperial y J usdon de mando
tiniano resolá la vez que de
vió emprender
una fuerza de
la fuga, pero
voluntad inantes de hacerquebrantable,
lo quiso celeel gobierno de
brar un último
Teodora
fué
consejo,al cual
fuerte y eficaz.
asistieron sus
Durante veinfieles Mundo,
tiún años, rigió
Belisario,
los
destinos de
Constanciolo,
Bizancio á su
algunos chamantojo, domibelanes y sernando en todos
vidores y tamlos ramos: en
bién Teodora.
la iglesia, en la
Sólo ella perpolítica, en la
maneciera indiplomacia. A
mutable dusu capricho harante esta trácía y deshacía
gica jornada.
patriarcas y
Justiniano y su corte.
No había proministros, geferido palabra,
Mosaico que se conserva en Constantinopla
nerales y cory de repente,
tesanos,
venen medio del silencio, púsose de pie, é indignada con la cobardía del Emperador y c!en?o á sus _enemigos á la vez que favoresus Ministros, los apostrofó con las siguien- ~ia a ~us adictos. pesgraciado aquel que
1~cuma en su en9Jo; s~ vengaba de él sin
tes palabras:
piedad. Boutzes fue arroJado á un calabozo
«Aun cuando no hubiera más remedio que en donde padeció por el resto de su misehuir, yo no huiría. Los que han ceñido la rable vida¡ Teodosio, un Senador fué atado
corona no deben sobrevivir su pérdida. á. una escalera, siéndole imposible el camMientras viva, se me llamará Emperatriz. biar de postura, hasta que enloqueció ....
Si tú quieres huír, César, puedes hacerlo:
Teeidora, Empetatriz de Bizancio murió
tienes barcos, dinero, todo preparado; el el 29 de Junio de 548, víctima d; cáncer
mar es tuyo. Yo no huiré, pues tengo para Parecía que dormía, revestida con su man~
mí que la púrpura es muy bella mortaja».
to de púrpura, sobre un lecho dorado en
Al oír tan fogosas palabras, volvieron en me?io_de numeroJa~ antorchas, y de n~bes
sí Justiniano y sus consejeros, y decidieron de mcienso. Por ultnna vez desfiló todo Biemprender de nuevo la lucha por encima de zancio ante la Emperatriz muerta, y al últilos escombros de la ciudad. Empezó la ba- mo, los prínciJ?e~ y Justiniano, éste anegado
talla en el Hipódromo, desde cuyas alturas, en lla~to, opr1m1do por el dolor. Traía para
do111:inadas por Belisario y Mundo, cayó una
la muJer que tant? am~ra una túnica de púrlluvia de flechas sobre la plebe, mientras pura y oro y ricas Joyas para adornarla
otros fieles, con sus enormes espadas, en su postrer sueño. Y el cadáver de Jp

~!

...... agradáronle siempre las ceremonias .....

hipódromo; la plebe estaba excitada, p1:1es
en los días anteriores habíanse cometido
varios asesinatos y los Verdes culpaban á
Calopodios, Gran Chambelán de Palacio.
Al o::upar éste su sitio en el circo, dejó oí~;
se un murmullo de descontento que crec10
hasta convertirse en rugido de amenazas, y
el Emperador ordenó á un heraldo que impusiera silencio é invitara al pueblo á exponer su queja. Al principio respetaron
bastante al Monarca, pero, cobrando confiaaza, empezaron á lanzar cargos contra
grandes personajes de la Corte, por haberlos excluído de los cargos palatinos y del
gobierno. En esto los Azules excitáronse
también, y entablóse una escandalosa b::italla de denuestos é" insultos que no pudo
contener la presencia del monarca, llegando
á grado tal que decidieron los Verdes abandonar el hipódromo en presencia de J ustiniano, el mayor desacato á la 'imperial majestad. Las autoridad~s, queriendo rep~imir
el motín en sus comienzos, aprehendieron
á varios y los ahorcaron ó degollaron, pero
con tan poco acierto, que uno de los ajusti-

ciados pertenecía al partido de los Azules,
y esto ocasionó que ambas facciones se alzaran en contra del gobierno.
El Emperador, queriendo-demostrar energía, ordeRÓ el día 15 á los soldados bárbaros de su guardia, bajo el mando de Belisario, que se arrojasen sobre los sediciosos,
pero, desgraciadamente, encontráronse los
feroces mercenarios con los sacerdotes que
salían de Santa Soña portando las Sagradas
Reliquias con el objeto de apaciguar los ánimos, y arrojáronse sobre ellos. El pueblo
de Bizancio juró vengar tan grande sacrilegio. Azoteas y ventanas llenáronse de gente,
y cayó una lluvia de piedras y tejas sobre
los soldados, quienes se vieron obligados á
replegarse hacia Palacio.
Ebrio con su terri,ble victoria,el pueblo incendió los edificios públicos y el voraz elemento devastó durante tres días la populosa
ciudad, reduciendoá cenizas más dela cuarta parte, y quedando amontonados por todos
lados numerosos cadáveres y heridos. Mas
no por eso cesaba la batalla, sino que seguía
tan encarnizada como antes y lo que no de-

�COSMOS

antigua comedianta ostentó en su lecho
de muerte soberbias galas, que eran c~1;10
un reflejo de aquel lujo que fuera su pas10n.
Cuando los Chambelanes levantaro11: el
féretro, el Gran Maestro d,e Qeremomas,
con solemne acento, exclamo:
«¡Salid, Basilisa, el Rey de los reyes, el
Señor de los señores te llama!» .
y se organizó el fúneb~~ corteJo; atravesó el palacio de oro y salto al grande espacio fuera de sus muros, en donde un gentío 'enorme lo esperaba, anegado en llanto.
Los cánticos sagrados se entremezclaron

con los ayes de dolor, los sollozos de la
multitud con el son d~ las t_rompas de plata, mientras los despoJos enJoya~os de Te?dora caminaban lentamente hac1~ la Iglesia
de los Santos Apóstoles, cuyas bo_vedas habían de cobijar el lecho de su sueno postrero: digno sepulcro, en verdad,. para aquel)~
mujer que del tablado de un c1r~o ascen~w
á los dorados salones d~l Palacio Im~ena!
de Bizancio, de los desie~tos del Afl'!Ca
los jardines de cipreses y limoneros q~e se
extendían hasta beber las aguas del Bosforo dorado.

Por D. José López Portillo y Rojas.

ª

Dibujos de J. Olvera .

comido opíparamente y estábamos en la
hora del café. Saboreábamos el néctar delicioso
en diáfanas tacitas de
China, y tomábamos á
pequeños sorbos el coñac servido en copas de fino cristal. Feliciano, mi amigo
y anfitrión, había libado con alguna
abundancia los ricos vinos de su mesa, é
íbase tornando á cada instante más lo·
cuaz y comunicativo, La volubilidad y
falta de reserva de su lenguaje me hubieran sorprendido en cualquiera otra ocasión, pues mi obsequioso comensal era
de suyo silenciorn y huraño; pero no me
causaron entonces la menor extrañeza, por
ABIAMOS

que yo también sentía la cabeza algo mareada por las diversas excelencias, ya sólidas, ya líquidas del banquete.
Fné el matrimonio el tema principal
de nuestra conversación.
Defendía yo la venerable institución,
&lt;magnum sacramentum&gt;, pintando sus
inefable~ ternuras. sus tranquilos goces
y sus glorias purísimas; y con igual arrebato combatía la él, solterón empederni •
do, que había pasado la edad de los
treinta y cinco sin. haber llevado á su
opulenta mansión una dulce compañera
que la llenase con su encanto, con su
voz, con el exquisito y embriagador perfume de su alma.
Feliciano se había reído á mandíbula

...... Estábamos en la hora del café . ..•. .

�860

,

COSMOS

batiente de lo que llamaba &lt;mi romanticismo y mi poesía&gt;; había descrito con
horripilantes y negros rasgos diferentes
escenas de infidelidad conyugal por él
mismo presenciadas, y había conclui~o
por decirme que hablaba yo con encom10
del asunto, porque me había tocado en
suerte una excelente esposa; pero que
era el mío un caso excepcional que no
podía establecer regla, supuesto que por
un matrimonio dichoso, había centena·
res de uniones desventuradas. Por de
contado que, al tiempo de exponer tales
teorías, ensalzaba hiperbólicamente las
ventajas del celibato, engreído con la
plena libertad que le proporcionaba .Y
con la falta de penas y el perfecto eq m •
librio de espíritu en que le permitía vivir sin enfermedades de la esposa ni de
los' hijos, ni llanto de chicuelos, ni estré:
pito de juegos infantiles en la casa, m
libros rotos, ni tinteros volcados en el
escritorio, ni otros muchos inconvenientes, que afeaba y abultaba su exaltada
imaginación de viejo egoísta. Sobre to·
dos estos puntos se había empeñado el
debate, que había sido reñidísimo, y al
fin de tres horas de certamen, cada cual
había quedado en sus posiciones respec·
tivas, sin ceder un solo palmo de terre·
no como sucede á la contínua en tales
'
.
casos. iCuál no sería, por tanto, m1 sor·
presa cuando, después de un rato de silencio, le oí exclamar suspirando:
-Y sin embargo, hubiera podido ser
tan dichoso!
-Cómo!-le dije,-¿ pues no lo eres,
no dices que lo eres?
-Hombre,-repuso,-no eches á perder mi confidencia, ni pretendas cantar
victoria sobre mí porque te revelo uno de
los secretos de mi corazón. El debate
está cerrado, y conste que no he llevado
en él la peor parte. Ahora se trata de
otra cosa. Calla el filósofo y habla el
hombre.
-Ni una palabra, pues, sobre el in·
victo filósofo, -agregué riendo, - y tome
la palabra el hombre, fuera de toda discusión.
Bebió Feliciano de un sorbo la henchida copa que tenía delante, y repitió la
misma frase que tanto me había sorprendido.
-iHubiera podido ser tan dichoso!
-Me tienes en ascuas por saber cuál

EL PROSCRITO

fué el obstáculo que te impidió llegar
hasta la dicha.
-¡cuál había de ser sino yo mismo!
-No comprendo.
-Voy á explicártelo.

lI
_¿Conoces á mi prima Sara?-conti·
nuó después de un momento de vacila·
ción.
_¿ La esposa de Manuel?
-La misma, ¿qué te parece?
-Encantadora.
-Pues esa mujer pudo ser mía; me
quiso con delirio.
-iEs pos.ible!-exclamé estupefact?·
-Sara y yo crecimos juntos, pros1·
guió. La frecuencia del trato, nuestro parentesco, y acaso su buen corazón, la inclinaron á ser tierna y bondadosa con·
migo desde la niñez. Por .mi debi!idad
física y por el escaso atractivo de m1 per·
sona, me hicieron sufrir mucho mis com·
pañeros de infancia: me mal!ratab~n, ~e
pegaban y se burlaban de m1 con mcre1 •
ble ferocidad. Sara me defendía de ellos
en todas ocasiones, y con el poder que le
daban la robustez de su salud, la exube·
rancia de su belleza y el esplendor de su
gracia, me cubría con égida invulnerable.
Así pasamos la infancia: yo acostumbrado á su cariño y á su protección, y hecha ella á quererme y á cuidarme por
costumbre inmemorial. Llegó la juventud, y con ella la embriaguez de la vida,
el deseo de lo desconocido, la sed de goces, el vago ensueño de la felicidad: ~o·
do contenido y sintetizado en el suspiro
amoroso, que hondo y prolongado se es·
capaba de mi pecho.
Como las mariposas se lanzan tras la
llama, así voló mi corazón tras la hermo·
sura y lleno de emoción caí de rodillas
ante' diferentes beldades pidiéndoles mer·
cedes de amor, caridad de miradas Y
sonrisas; pero ellas no se apiadaban de
mis ruegos, desoían mis quejas, y se
reían de mis actitudes reverentes, que
deben haberles parecido cómicas. Fui en
mi juventud el galán más desventura~o
de que puedes tener noticia. El traba¡o
fué que se propagase la de mis malas
fortunas: el conocimiento de mi mala es·
trella amorosa acabó de echar á perder
mis empresas . No hay cosa que incite

86r

más á las hermosas á menospreciar á un Sara más dulce y compasiva, más cari·
galán, que el saber ha sido desdeñado ñosa y buena para mí, como si hubiera
por las otras señoras de sus pensamien· querido á fuerza de finezas hacerme
tos. Ellas, que son tan dulces y tan echar en olvido tantas humillaciones.
buenas, gozan aumentando la aflicción Era la confidente de mis desventuras, á
del afligido, contra lo' que sería de justi- ella se lo comunicaba todo, ante ella excia; mientras que, por el contrario, se halaba mis quejas y me plañía amargadejan avasallar por el hombre feliz en mente de mis infortunios; y Sara, grave
lides galantes. Basta un guiño de los y pensativa, prestaba oído á mis diarias
ojos de Don Juan, para que se consuman elegías, y me consolaba haciéndome conde amor y
cebri risue·
vayan tras
ñas espe·
su carro,
ranzas
de
como hu·
felicidad.
mildes esY solía terclavas.
minar
sus
Observa·
consejos
baSaramis·
con el si·
penas y
guiente esmis derrotribillo:
tas y se do-Ya velía de ellas
rás
cómo
muy de vecualquier
ras. Cada
día descuvez que llebres á la
gaba a sus
mujer
que
oídos algute
quiere.
nos de mis
Tanto refrecuentes
pitió
lafrafracasos,
se,queaca·
enardecí abó por pise su áni·
car m1 cumo, defenriosidad.
día mi cau--¿Quién
sa con vees
ella?hemencia,
le preguny afeaba
taba con
por todo
frecuencia.
extremo la
- Bús·
conducta
cala y la
de las jóvehallarásnes que no
me
responme habían
día.
amado. En
-Creo
su concep"Era Sara una joven deliciosa, llena de vida y alegría ..... . "
quenoexis·
to, era mi
te, he naalma tan noble y tan generoso mi corazón, cido con mal sino, nadie me quiereque merecía yo, no el amor de cualquie· replicaba desconsolado.
ra rapazuela del lugar, sino el de una
-Eres tonto, tonto de remate,-concluía:
encopetada princesa ó el de una reina -ibúscala y verás cómo la encuentras!
coronada; y sólo explicaba el desvío fe-Caí al fin en la cuenta de que era ella
menil que me petseguía, por la frivolidad quien me amaba, y á poco de preguntár·
increíble de los caracteres y la ligereza selo, me lo confesó sin reticencias. ¿ Creeincalificable de los pensamientos en la ras acaso que me sentí satisfecho de mi
sociedad contemporánea. A medida que conquista? Pues no señor, no quedé sase m~Jtiplicaban mis fiascos, tornábase tisfecho.

1

�862

COS:MOS

iQué cosa más natural, que el que me enamorado en escena, me desdeñara y
quisiera mi primai Eramos casi herma- me echaría en olvido. Eran tales y de nanos, y tenía por obligación el quererme. turaleza tan extravagante mis penas,que
Obtener la correspondencia amorosa de hubiera sujetado de buen agrado á Sara
una persona de mi familia y de mi casa, á la prueba de la tentación, como el «Cu·
no tenía nada de extraordinario, iAllí sí rioso Impertinente&gt;, si hubiera podido
que podía hacer de las mías; pero, lo que hacerlo; pero como no alcanzaba á din·
era más lejos, fuera de las paredes do· poner de los medios nectsarios para so·
mésticas, eso sí que no! No podía sertir· meterla á un crisol tan poderoso, propúme orgulloso de la aventura. Por otra seme observar una línea de conducta que
parte, los amores caseros carecían de diese á conocer á las claras, que no era
atractivos para mí. A la hora que se me para mí aquella ventura una cosa del
antojaba veía á Sara y hablaba con ella; otro mundo. ¿ Penetraba Sara mis pen·
no tenía para qué rondar su casa, ni era samientos, y todo lo sufría por exceso de
racional pelar la pava por la ventana. De abnegación; ó bien no comprendía la ruineste modo, resultaban deslucidos mis dad de mis ideas y por eso continuaba
amores, sin notoriedad ni resonancia, y queriéndome? No sabré decirlo eón cer·
yo necesitaba la ostentación exterior, tPza, pues lo que pasaba en su alma por
grande y ruidosa, para que viesen las aquel entonces, ha seguido siendo un
necias que me habían desairado, que sin misterio para mí; pero se me antoja que
su pan se hacían las migas, y que no las miraba claramente las crisis de mi men·
necesitaba para nada.
guado amor propio, y que por exceso de
No me permitía mi obcecación reparar bondad, de compasión mejor dicho, paen la inmensidad de mi victoria. Era Sa· saba por alto mis miserias psicológicas.
ra por entonces una joven deliciosa, lle· Nadie me quita de la cabeza que se ha·
na de vida y alegría. Tenía unos ojazos bía propuesto redimirme de ellas á fuer·
de pestañas rizadas y negras que daban za de generosidad y de cariño.
Hallábanse así las cosas, cuando vino
miedo, unas mejillas tan lozanas como
rosas que acabasen de romper el botón, un acontecimiento ines¡.Jerado á poner
y una boquita primorosa, semejante á punto á situación tan anómala. Dióse
granada entreabierta. Su gracia y su una tertulia por aquellos días en la casa
agudeza eran proverbiales; la seriedad de de unos parientes, y Sara y yo concurrí·
su carácter y la solidez de su juicio ha- mos á la fiesta, Nunca olvidaré la belleza
bíanle valido la reputación de discreta; de mi prima aquella noche desventurada.
era celebrada por todas partes; volvían· Cubierta de blondas y encajes y adorna·
se á ella todas las miradas; imponía si· da con flores, no parecía una mujer, sino
lencio, respeto y admiración por donde una visión del cielo.
-Todo lo hago por tí-me había dicho
quiera que aparecía. Pero siendo tan leal
y sincera, no daba ocasión para que na- antes de la fiesta: -por tí quiero ser her·
die la requiriese de amores. Vivía con- masa, sólo por tí deseo todas las perfec·
sagrada al afecto que me tenía y al tier· ciones. Mi mayor anhelo es que me quie·
no afán de envolverme en los esplendo- ras y estés satisfecho de tu Sara.
res de su aureola. Pero ese mismo res·
-Cuando lo recuerdo-gimió Feliciano
peto con que era vista, esa como venera· llevándose á los ojos el pañuelo-siento
ción que la rodeaba, me sonrojaba en que me ahogan los sollozos. Entonces
vez de halagarme, porque me hacían estaba ciego de vanidad y de soberbia, y
pensar que era tan ruín y desdichada mi no pude apreciar la infinita dulzura de
suerte, que sólo me había otorgad© el aquel corazón. iQuién me diera remon·
amor de una mujer olvidada de todos, tar el curso de los años y volver á tejer
poco solicitada y disputada por los otros con mano hábil y experta la tela de mi
. hombres. No tenía rivales, y me decía vida.
en mi insensatez, que Sara, se había co·
Bajó por un momento la frente, y pa·
gido á mí como al único asidero que le reció abismarse en los recuerdos de su
quedaba: y que á no ser por esa circuns- juventud.
tancia, acaso no me hubiera aceptado ó
-El genio maléfico que me dominaba
bien que, en presentándose algún otro -continuó á poco-hízome ver con irri·

EL PROSCRITO

863

"Lo dicho: la cedo al que la quiera",

tación aquellos espler,dores. Humillábame pensar que. mi prima me amase por
lástima, y sentirme como protegido por
ella; y me ,venían ímpetus de decirle que
no la quena y que para nada necesitaba
s_us_ favores. Sin atreverme á tanto, me
limité á darme humos de indiferente durante aquella noche, bailando poco con
e_lla, é invirtiendo la mayor parte del
hempo en vagar por los salones charlar
con los amigos y tomar copa;, Entre
tanto, me seguía ella con los ojos por tod~s partes, y solía aparecérseme en la
misma sala del refresco con diferentes
prete~tos para verme é impedir que me
excediese en la bebida. Su solicitud bas·
tó para que me empeñase en hacer más
frecuentes libaciones, á manera de los
niños mimados á quienes la prohibición
de hacer alguna cosa, les sirve de espue~a para poner por obra lo vedado. Y acaé por perder el seso, y por entregarme
al torren te de torpe:. deseos.
R~c;uerdo confusamente que, como á la
media noche, estando sentado ante una
mesa. carg~da de botellas, en compañía
de mis amigos, movieron éstos conversa-

ci6n acerca de mi prima, y me felicitaron
por ha her obtenido su amor tesoro el
más codiciado de los que pudiera apetecer el hombre más soñador y romántico.
-A este Feliciano-dijo uno de ellos
-le ha s~cedido lo que le hubiese pasado al cam1.na~te que habiendo pedido en
vano hospitalidad á las chozas, hubiese
acabado por ser recibido en un palacio
donde se le hubiese sentado en el trono;
se le hubiese puesto un cetro en las manos. No lo quisieron las feas, y le ha dado su corazón la mujer más encantadora
que se ha conocido.
-~ombre,-salt6 otro,-¿de qué arte
te vahste para seducirla? Ha de haberte
costado mucho trabajo. Es seguro que
?ªs hecho uso de algún sortilegio, Dime,
lhas firmado algún pacto con el diablo?
Me estremecí de eólera al oír aquellas
fr~se~, que manifestaban á las claras ia
rum idea que de mí tenían mis amigos y
la pobre figura que hacía yo junto á mi
pnma. Enloquecí, no supe lo que hice·
sólo recuer&lt;lo que descorrí ante aquello~
pr~fanos ~l velo de mi vida, y tomé empeno en prntar á Sara como la primera·

�COSMOS

mente enamorada de mí, solicitadora de
mis atenciones, y anhelosa de que mis
ojos se fijasen en ella. Se me figuraba
que de ese modo adquiría á los de mis
amigos las grandiosas proporciones de un
conquistador, amado sin esperanza, inspirador de pasiones gratuitas, y capaz de
causar tempestades y terremotos en el
mundo femenino. Recuerdo también confusamente que mi auditorio, que comen·
zó por mostrarse asombrado, gustó · sobremanera de mi confidencia. Algunos
de los oyentes se rieron so pretexto de
que les hacían gracias mis donaires, y
otros me dirigieron preguntas arteras,
con el objeto de obligarme á llevar el re·
lato hasta su término. Empero ninguna
frase, m la más atrevida de todas las
que declamé durante aquella larga peroración, causó el efecto de mis palabras
finales, que fueron como el &lt;clou d'or»
de mi discurso. Para articularlas levanté
· la cabeza, ahuequé la voz, y dirigí en
torno una mirada soberbia:
-La caballerosidad,-dije,-me obliga á sostener mis amores; pero maldito
lo que me preocupo por Sara.
-Eso no··-exclamó uno de los circunstantes:-te tiene sorbido el seso.
-Mentira,- repliqué;-la cedería al
que la quisiera.
_¿ De verás ?-preguntaron v¡¡.rias voces.
-Lo dicho; la cedo al que la quiera.
No bien hube pronunciado estas palabras, oí cerca de mí el &lt;frú frú» de un
traje de seda. Volví la cabeza, y alcancé
á ver por la puerta una forma femenil
que se alejaba á toda prisa. ¿Era mi
prima? ¿ Me había oído?
Como si se hubiera desgarrado un velo que hubiese tenido en los ojos, adquirí en aquel instante la clara percepción
de lo mucho que valía Sara, y de la grandeza de mi desolación en el caso de que
ella me abandonara, La torpeza de mi
cerebro desapareció como por encanto, y
con extraña lucidez comprendí lo vergonzoso de mi proceder. Sentí que el corazón
se me desgarraba, que me saltaban las sienes y que una angustia horrible se apoderaba de mi pecho. Me levanté bruscamente y corrí desalado en busca de Sara. Iba
dispuesto á darle una satisfacción pú •
blica, á caer de rodillas ante ella y á besarle, si era preciso, los pies para obte

EL PROSCRITO

ner su perdón: pero no pude hallarla en
ninguna parte. En vano crucé por los
salones y por las alcobas y escudriñé los
rincones todos de la casa. Al cabo de in·
quirir largo tiempo, díjome el portero
que la había visto salir sola, tomar asiento en su coche y alejarse de la casa.
No dormí toda esa noche pensando en
lo que había pasado, y penetrado de la
convicción de que había abierto entre
Sara y yo un abismo insondable. A ratos me serenaba, imaginándome que tal
vez no me hubiera oído mi prima; y me
decía á mí mismo que no había razón pa·
ra apenarme de aquel modo, y que mis
sobresaltos no reconocían más origen que
el de mis vanas aprensiones.
Pero al día siguiente, cuando ví á Sa·
ra, me convencí de que todo estaba per·
dido. Aunque triste, ojerosa y con visibles muestras de haber llorado, me reci·
bió con glacial indiferencia, y no profirió una sola queja.
_¿Que tienes?-le dije-¿por qué me
tratas con tanta frialdad?
-N ada,-repuso, -no tengo nada.
_¿Acaso no me quieres ya ?-insistí.
-Nunca te he querido,-repuso.-Lo
que he sentido y siento por tí, es ... lástima ...

111
Hondamente penetraron en mi corazón
aquellas palabras, y guardé por varios
días vivo en el pecho el rencor que me
produjeron; pero al fin perdieron gradualmente su fuerza, y acabé por persua·
dirme de que habían sido dictadas por el
enojo, y de que no eran más que el velo
doloroso de una herida profunda. Alimenté algún tiempo la ilusión de vencer
aquella resistencia por medio de ruego3,
pues reputaba imposible que la mujer
que me había querido tanto, pudies;e
apartarse de mí para siempre. Como de
continuo sucede en tales casos, mi afecto
por mi prima había ido creciendo á com·
pás de su desvío, y había acabado por
tornarse en la adversidad una especie de
delirio, una pasión desbordada, una obsesión de todos los momentos. Pno no
hubo querella, ni plegaria, ni postración
suplicatoria que la moviesen á compa·
sión: inflexible y altiva, soberbia y ren·
corosa, no volvió á oírme, ni á verme, ni

á cur_ar de mí en lo más mínimo. Alma
d~ hierro en cuerpo de mujer, fué para
mi tan dura como la roca.
Los años pasaron de esta suerte rog~ndo Y~ Y resistien~o ella, basta' que
fui adqumendo la tnste convicción de
que su desamor era irrevocable, eterno
su abandono. Desde nuestra ruptura comenzaron á arremolinarse en torno de
ella entusiastas adoradores, que le formaba_n corte humilde Y devotísima. Mucho t1ei:npo fué indiferente á tan rendidos
obsequios, pero al cabo recibió con agrado los corteses homenajes del más fino Y
ª_Pues~o d: sus caballeros. y devoré en
sile.nc10 m1 despecho, Y ví con desespe·
ración que .º~ro mortal dichoso llegase á
ocupar el sitio que ella me había destinad? en su corazón. Sin derecho para exi·
g!r c?sa alguna, vime relegado al último
~eri:1mo del cuadro, como los sacerdotes
indignos, que son lanzados de los altares
donde c~lebraban sacros misterios, para
confunchrse con la multitud de los espectadores. . ..
•
y recibí de su mano el golpe mortal
cuando. coronada de azahares Y vestida
con traJe tan blanco como su pureza, dió
á su amado la mano de esposa bajo el
~urea cúpula del templo, en medio de
imponentes ceremonias, y de una atmósfera .saturada de perfumes, armonías Y
sus~1ros. Desde entonces sentí que me
~ona, que acababa para mí la verdadera
vida, y .que el resto de mi peregrinación
por la tierra, no era más que un viaje
penoso á trav~s de la obscuridad, de la
soledad y del s11en 7i~ .. En vano he procurado renovar el 1d1ho de mis amores
consa~rando mi adoración á otras muje·
res; nt me ha sido posible quererlas ni
encontrar otra que me quiera como aq'uélla, Y me comprenda, Y me perdone. Todo concluyó para mí de$de entonces.

865

La tri~teza de mis pensamientos Y el
~partam1ento_de mi vida me han conver·
t1do en un miserable misántropo. En nada creo, nada aguardo Y me río de todo;
pero cuando veo á Sara al lado de su esposo, Y presencio el cuadro de su ventura conyu~al, me siento acometido de mortales conJogas, pensando que tanta paz
t~nta belleza y tanta dicha habían sido des:
tinadas para que yo las disfrutase. i Cuántas veces de pie en el umbral de su puerta, ~e derramado llanto, al oir su acento
musical elevarse como canto en medio del
co.ro de las voces ·de sus hijos, Y oprimiéndome ~l corazón con ambas manos
me he sentido el más infeliz de los hom:
b~e.s! Me figuro semejante á Otelo, que
v1eJo y negro, fué amado por Desdémona, Y la m~tS, destruyendo su felicidad
con mano insensata.
P7ro,-concluyó Feliciano-estoy bien
castigado.
y ocultó la cara entre las manos, lleno de dolor.
IV

Cuan~o terminó la narración, sentí que
me asfixiaba en aquel palacio. Me dí pri~a para.volver~ mi hogar, Y al llegará
el, respiré con inmensa delicia. Es verdad qu_e no había en mi casa ricos tapices, l~¡osos artesonados, cuadros preciosos, n1 muebles Luis XV; pero irradiaba
luz de contento Y estaba llena de risas y alegres voces. Necesitaba descanso, Y: lo hallé al lado. de los seres más
q~en~os de !!1¡ corazón. El acento de
mis ~1ernos h1¡os sonó en mis oídos como
un himno celestial; fueron para mí sus
besos aquella noche más dulces que nunca, ~ ~uando sus manitas sonrosadas me
acan~1aron! me pareció que la bendición
de D~os ba¡aba sobre mi frente.

4

�LA CIRUGIA EN LA GUERRA

LA CIRUGIA EN LA GUERRA
Dada la importancia del estudio que sobre la
cirugía en el campo de hatcalla. ~~i!ei'i~fé!'f~
Monprofit encargado por 1a ruz
. 1
d d' . ''r la organización de sus hospt!a es
~~ S~ló,~i~~. el Sr. D. Luis L~dert y ~ul. m1e.mbro prominente de la Cruz Ro1a ~ex,c_a a, hbj?
traducir el artículo que á contt_nuad, P\rl'

61

camos con el ánimo de qu_e,, en vista . e os

•

llantes resultados obtemdos ~n One{!te. se¡
adoptado.por el valeroso .E1ércu_o. MeJUcano e
u~o del paquete de curación md1v1dual.

I

Modo de emplear el paquete
puede afirmar una vez más,
de curación individual.
después de la experiencia que
acaba de hacerse en los Balka·
Nunca se puede dar dema_siada imp?r·
nes que con una buena orga •
nización, co~ una' preparación cuid~dosa tancia á la rápida protección aséph~a
y metódica, los ejércitos pueden evitar~ que puede y debe ser hecha en los :pn·
meros momentos que siguen á la hen~a,
sus heridos la mayor parte de las com
plicaciones que han sid~ la causa de la por la aplicaci_ón. c~idadosa Y metód1c~
muerte de tantos desgraciados en las an- de la curación md1v1dual, que cada sol
dado lleva conszio en un ejército nzodern~.
tiguas guerras.
.
Es muy importante hacer. que el pu
Es perfectamente posible reducir la
mortalidad de los heridos de guerra en blico mz'htar, se penetre de_ la idea de que
una proporción considera):&gt;le. Para est~ el soldado que descuida, p1~r~e ó destru·
ye su curación individual, imita exacta·
se necesita ciertamente dmer? y mate
rial, pero antes que nada precisa un per- mente al pasajero que, encontrando en
sonal instruido exactame?te sobre lo que su camarote un cinturón salva-vzdas lo
debe hacer, personal bien ensayado Y col{iera y tirara al mar.
El número de las heridas que en_ la remuy dedicado á sus deberes.
ciente
guerra balkánica han debido _la
El primero y principal elemen~o de los
progresos actnales en el tratam1e~to de conservación de un miemb~-o ~ ~a sal7•aci~n
los heridos de guerra, es la curac!ón de de la vida á la curación mdzvzdual, es inla herida lucha lo, más pronto p~szble so- calculable.
No se sabe con certeza Jo que pasó
bre el campo de batalla ó no le!os, curación tan rigurosamente aséptica como del lado turco, pero según Jo que pude
sea posible, por medio del paquete d~ cu- averiguar, visitando cierto número de es·
ración individual, llevado por el mismo tos heridos en Salónica, Y otros puntos,
herido, acompañado del empleo pruden- leyendo las relaciones de nuestro.5 cole·
gas que ejercieron en Constantmopla,
·
te de la tintura de yodo.
E

867

sobre todo, por la carta que recibí del
doctor Depage, quien dirigía allí la Cruz res, heridas transversales ó antero·pos·
Roja Belga, me parece que el empleo de teriores, el tórax, con perforación de los
la curación individual ha sido en el lado pulmones, perforaciones del abdómen,
otomano, ó reducido ó defectuoso, pues con heridas del estómago, del intestino,
el resultado de las heridas en Constanti· de la vejiga, heridas transversales del
heridas transversales del cráneo,
nopla no fué nada parecido al que se ob- cuello,
etc., etc.
servó del lado de los aliados. Del lado
U na condición esencial para la curade los griegos y servios he aquí lo que
ración, es la abstención completa de tohe visto:
Esta curación estaba en buen estado da maniobra de exploración, de busca de
catheterismo, y con mayor razón de taal momento de necesita-rse.
ponamie.nto en los trayectos de los pro·
Todos los soldados habían sido ins- yectiles.
truidos sobre la necesidad de emplearla
Toda operación que no es absolutaen caso de caer heridos
mente
necesaria está contraindicada so·
El empleo y la utilidad de la curación
bre el campo de batalla.
individual hablan sido enseñados á lastro·
Como dijo Rapp con tanta razón, hace
Pas por el cuerpo de sanidad.
ya
mucho tiempo: &lt;el puesto de socorros
Durante las marchas, los médicos y ofi.
debe
ser un taller de embalaje aséptico y
ciales habían instruído sobre el punto á
una oficina de expediciones hacia la relos reclutas y reservistas.
taguardia&gt;.
A la hora del combate, el empleo de la
La cirugía militar moderna debe ser,
curación individual fué absolutamente
sobre todo, una cirugía de vigilancia y
general.
Los que se abstuvieron 'de hacerlo fue- expectativa. Los felices resultados de la
ron excepciones. Los heridos, contra lo abstención se han mostrado claramente
que se había temido, se curaron ellos en esta guerra, y han confinado los principios que fueron tan bien expuestos por
mismos en muchos casos.
En el resto, la curación fué aplicada Mr. Delorne, en su discurso de apertura
por los médicos, los camilleros, algún del último Congreso Francés de Cirugía.
vecino ó el oficial que se encontraba más Todos deben persuadirse que los ejérci·
cerca del herido. La aplicación de la tin- tos modernos pueden &lt;con una buena
tura de yodo fué general y &lt;lió los mejo- preparación&gt;, disminuir en considerables
proporciones la mortalidad de los herires resultados, salvo en algunos casos dos.
en que causó eritema.
La asepsia, aplicada sobre el campo
En un encuentro que tuvo lugar cerca de batalla por medio de la curación in·
de Bitolj (Monastir), un cirujano servio dividua!, ha dado sus pruebas una vez
dice haber recibido 800 heridos, todos más. Las heridas, bien protegidas desde
los cuales, ó casi todos, habían sido cu- el principio, se curan fácil y rápidarados sobre el lugar mismo del combate mente.
y al muy poco tiempo de recibir las heEl paquete de la curación individual
ridas. Los hombres sabían que con la
francés
ha dado muy buenos resultados
curación individual no se hacían un ven- con los griegos.
daje como el que se practica frecuente·
Con los servios y búlgaros, la curamente con un pañuelo más ó menos sución
holandesa de Vtermohlen ha dado
cio. Comprendían, por el contrario, que
pruebas
de sus excelentes cualidades:
se hacían una curación que podía salvarasepsia, aplicación simple y fácil.
les la vida, como se las salvó efectiva·
&lt;Entre menos se hace, mejor se hace&gt;,
mente en la inmensa mayoría de los caha dicho con toda razón el médico milisos.
tar Tavel.
Hemos visto, en efecto, bajo la in·
fluencia de la curación individual, efecLa Tintura de Yodo.
tuarse curaciones increíbles.
Largos trayectos á través de los miemEste antiséptico ha representado un
bros, perforaciones de las grandes copapel
principal en la guerra balkánica, y
yunturas ó de las extremidades articula•
el doctor La Fort, á su vuelta á Servia,

�868

COSMOS

pudo afirmar que la abstención en presencia del proyectil y la aplicaciórt de
tintura de yodo sobre las heridas, han
procurado un verdadero triunfo á la cirugía militar. Algunas veces, sin embargo, se ha observado la aparición de pústulas después de aplicar el yodo. Esto
tiene por causa dos razones diferentes,
fáciles de remediar aun en el campo de
batalla.
En primer lugar, se necesita tener
&lt;tintura de yodo fresca&gt;. Esto es esen •
cial; pues en cuanto el yodo entra en
contacto con el alcohol comienzan las
reacciones y se forman ácidos cáusticos,
que son la causa de la pustulaci6n. Podría ser también que hubiera otros ácidos, debidos á la mala calidad de ciertos
alcoholes. El remedio es muy sencillo.
El alcohol será de buena calidad, y sólo
se utilizará tintura reciente. Los médi •
cos y enfermeros militares han encontrado, como sus compañeros civiles, los medios que permiten prepararla instantáneamente.
Basta para esto tener el yodo finamente pulverizado, que se disuelva rápidamente en el alcohol. Este se obtiene
también por medio del agua que precipi ·

ta al yodo disuelto en las tintur~s, procedimiento que permite utilizar el yodo
de las tinturas viejas
Hay una precaución esmcial que no
debe olvidarse. La tintura de yodo del
nuevo codex es realmente demasiado
enérgica, está al décimo y esto es exagerado. La del antiguo codex está todavía
demasiado cargada; nuestra tintura de
yodo hecha cada mañana en el Hotel
Dieu para las necesidades diarias, con·
tiene un gramo de yodo para quince centímetros cúbicos de alcohol á 95 grados.
Es suficiente y en estas condiciones po·
demos afirmar por experiencia que ni las
epidermis más delicadas sufrirán. Sin
embargo, no hay que olvidar que en es·
tas tinturas el alcohol y el yodo se evaporan en proporciones desiguales de manera que una tintura inocente puede,
después de algunas horas de haberse
concentrado, volverse peligrosa.
Hago presente que el número de complicaciones graves ha sido muy reducido,
á tal punto que se han podido contar los
casos de tétanos, erisipela é infecciones
purulentas, y el resumen oficial ha pro·
hado en definitiva una proporción de
mortalidad relativamen~e baja.

UNA PLANCHA

Don Jacobo Tordesillas
es el rey de las anillas.

Una en seguida la atrapa,
pero la otra se le escapa.

1
Hace diversas flexiones
para ensanchar los pulmones.

Después se esponja y se ensancha
á fin de hacer una plancha.

Y trabajos muy flor idos
con los brazos extendidos.

Se equivoca de repente,
Y la hace divinamente.

�SECCION CIENTIFICA
@:l

SECCION CIENTIFICA
- DI""-=---===--

ELECTRICIDAD
IMANES DE CAMPO DE DINAMOS Y MOTORES
Por SANTIAGO LOPEZ TAPIAS.

I

las lecciones elementales de flujo se divide también en dos mitades,
electricidad se supone, en ge· pasando cada una por una de las dos sec·
1,.~
neral, para mayor claridad, que ciones del yugo: y como que cada mitad
c....~
el imán de campo de un dina - de este yugo dividido lleva solamente la
mo ó de un motor tiene solamente dos mitad del flujo, en sección transversal no
polos. Sin embargo, en la práctica todos es sino la mitad de la del yugo sencillo
los motores y dinamos de moderna cons- de los tipos 1 y 2.
Si entre los dos polos del imán bipolar
trucción, salvo las máquinas de reducidas dimensiones y algunos modelos es· y á igual distancia de cada uno, se añapedales, apropiados ádeterminadas con- den dos nuevos polos con los núcleos codiciones, son del tipo «multipolar&gt;, ósea rrespondientes, se obtiene el imán de
de más de dos polos.
En realidad, un imán no puede nunca
tener más de dos polos propiamente dichos; pero pueden combinarse varios imanes para formar un conjunto que obre como un solo imán con cuatro, seis, ocho
ó cualquier otro número par de polos.
Los esquemas 2 á 5 inclusive mues·
tran el desarrollo del moderno imán de
cuatro polos, cuyo origen fué el primiti·
vo tipo de imán de forma de herradura
(fig. 1). La única diferencia que existe
entre el tipo r y el tipo 2, consiste en que
las partes del imán alrededor de las cua·
les están desarrollados los hilos de las
Fig. 1-lmán de campo bipolar con núcleos
bobinas, ó sea los núcleos del imán, esverticales.
tán en posición vertical en el uno y horizontal en el otro. Si se di vide el yugo
'del imán 2 en dos partes, quedando la cuatro polos que representa la figura 4.
una por encima del devanador y la otra En este tipo el yugo constituído por el
marco exterior debe ser cuadrado, para
por debajo, se obtiene el tipo 3.
que,
enfrente de cada uno de sus lados,
En estos tres tipos de imanes, el centro del paso del flujo magnético, ó de las pueda colocarse uno de los cuatro polos.
líneas de fuerza, está indicado por las lí- Por el examen del imán cuadripolar, es·
quema 4, puede observarse que el yugo y
neas punteadas.
Es de notar que, en tod0s los casos, el los núcleos de cada uno de los imanes
flujo que atraviesa el núcleo de la arma- son mucho más delgados que en el imán
dura se divide en dos corrientes, separa- bipolar. Lo mismo ocurre con el núcleo
das por el orificio del eje. En el tipo 3 el de la armadura. La reducción del espeN

sor ~e los núcleos de los imanes no lleva
consigo la reducción correspondiente en
el peso total del aparato, porque el número de estos núcleos es doble. Pero la

sección del núcleo de cada imán deberá
ser doble, ó sea de 1 5 pulgadas cuadradas
Y la del núcleo del devanado que ha d;
llevar 600:ºº? líneas, con la densidad
, - - - - - - - - - - - ; ; - - - - - - - - md1cada, será de 7 pulgadas
Y media: (Es de notar que, en
'
........
la ~ráchca, la densidad magnética no suele ser la misma
en todas las partes del circuit~, aunque en el presente
eJemplo se supone que lo es
para mayor sencillez).
'
En la máquina de cuatro
polos, con un flujo total de
.
,
1,200!000 líneas, el flujo qne
F1g. z.-Imán de campo bipolar con núcleos horizont I
atraviesa caaa espacio de aire
a es.
y cada par de imanes será de
, 600.000 líneas. Este 'flujo de
reducción del espesor del yugod Y el núc!eo del devanado resulta de una diminu- 600.000 !meas se divide en dos corrientes
líneas cada una en el yugo Y
c1_ón casi proporcional del peso de estas de
en el nucleo del devanado
p_iezas, lo que constituye una de las prinEn la máquina bipolar el flujo en el yucipales ventajas de la
construcción multipolar.

,,,--------------------- --

3ºº·?ºº

Relacz'ón entre d número
de Polos y la sección
transversal.

Un razonamiento sencillo permite comprender
por qué el aumento del
'-- ---------------"'¡
número de polos hac~
,_ - - - - --·- &gt;..._._ - - - - - - .
posible la reducción del
espesor del yugo y de
Fig. 3.-Imán bipolar con juego
Fig. 4. - Desarrollo cuadripolar
los núcleos de los imaurdido.
del imán, fig. 3.
nes.
Supongamos que el flujo magnético to·
tal que pas~ por el núcleo de cada imán go Y en l?s cauces del devanado era de
600.000 !!neas; en el caso presente es de
de la máqu~na multipolar (fig. 3) sea de
lmeas; por consiguiente la sec·
1?200.000 !meas de fuerza Y que la dencrón
transversal
del yugo podrá reducirsidad magnética sea de
--se á 3%' pulgadas en vez de
80. ooo líneas por pulgada
7 ~; la sección del devana.
cuadrada (6 cm.2 25) en el
do
podr~ quedar igualmen!ugo, en los núcleos de los
te_
reducida
á la mitad. Lo
imanes Y en el núcleo del
mismo ocurre con los núdevanado. El flujo se divicleos de los imanes, que
de en el yugo en dos collevan 600.000 líneas en vez
rrientes, llevando cada
de I, 200.000: la sección de
una, de un polo al otro
cad~ uno de ellos podrá re600.?ºº líneas de fu~rza: l~
ducirse á 7 ~ pulgadas, en
sección transversal del yu.
vez
de 15.
go. deberá ser, por consiEl esquema 4, trazado
gmen te, de 7 ~ pulgadas
cuadradas ( 46 cm.2 S8). La Fig. 5.-T!po moderno, con yu· para hacer aparecer con ma.
go circular.
yor claridad la transición de

3?º·ººº

�872

COSMOS

la·máquina bipolar á la máquina cuadri· porciones con que aparecen los esque·
polar, no representa un tipo de construc- mas.
ción hábilmente adaptado; en efecto, en
Dada la reducción de las secciones
la práctica las máquinas cuadripolares se transversales y, por consiguiente, del
construyen generalmente con yu!l;o de peso de las máquinas al aumentar el número de polos, parece que debería resul·
forma circular (fig. 5).
El razonamiento anterior sobre la re· tar ventajoso construir todos los motores
lación que existe entre el número de po- y dinamos con gran número de polos, á
fin de ahorrar ma·
los y la sección de
terial. Hay, sin
los cauces magembargo, otras
néticos, se aplica
circunstancias
igualmente á los
que
deben ser te·
dinamos y á los
nidas
en cuenta,
motores que tie·
aparte del peso,
nen más de cuatro
y éstas hacen que
polos. Siendo
el
tipo bipolar ó
iguales las condicuadripolar
sea,
ciones de rendi •
miento, velocidad Fig. 6.-Máquina de seis Fig. 7.-Máquina de ocho en general, prepolos, equivalente al
polos, equivalente al ferible al tipo muly densidad magimán
fig.
5.
imán fig. 6.
tipolar cuando la
nética, las seccio
ligereza es una
nes de una máquina de seis polos son la tercera parte de las condición esencial del aparato, para realide una máquina bipolar, ó las dos terceras zar una conmutación más perfecta ó para
partes de las de una máquina de ~uatro obtener mayores facilidades en el montaje
polos; las secciones de una máquma de y repar;aciones del devanado. Por una ú
ocho polos son equivalen tes á la cuarta otra de estas razones, fas máquinas de
parte de las de una máquina. bipolar, ó grandes dimen· iones se construyen en
á la mitad de las de una máquma de cua· general con seis ú ocho polos.
tro polos, ó finalmente, á las tres cu~rtas
Distribución de las .fuerzas de mag-ne·
partes de las de una máquina de seis po·
los. Los esquemas 6 y 7, trazados á la
tización.
misma escala que los anteriores, permi·
El modo más sencillo de hacer com·
ten una exacta comparación de las pro·
prender
las relaciones magnéticas que
porciones de los yugos de los imanes !
de los núcleos de los devanados con d1· existen entre los varios núcleos de una
ferentes números de polos. En todos es- máquina de varios polos, consiste, sin
tos esquemas, las diferencias de sección duda, en decir que el devanado de cada
transversal se hallan representadas por imán desarrolla un flujo en el núcleo que
el mayor 6 menor espesor visible de las rodea el t:spacio de aire correspondiente,
piezas. Por ejemplo, en la figura 4 el yu· el yugo, hacia la izquierda y la derecha,
hasta la mitad del intervalo
go aparece dos veces más
que
lo separa del núcleo
estrecho que en la figura 3,
inmediato
y la parte corres·
para indicar que su sección
pondiente
del núcleo del
transversal es . dos veces
devanado.
Por
ejemplo, pa·
menor. Sin embargo, no
ra hacerse cargo de la dissuele ser así en la realidad;
tribución de las fuerzas
cuanto mayor es el número
magnéticas en una máquina
de polos, más corta es la
cuadripolar, deberá uno
máquina, medida en el senimaginarse este aparato
tido del eje, sin que las
cortado
en cuatro porciones
diferencias en el espesor del
iguales
(fig.
8), magnetizayugo, del núcleo del deva·
das
cada
una
por el imán
nado y de los núcleos de los Fig 8.-Distribucióo de las
que
forma
parte
de ella.
imanes, alcancen las profuerzas magnéticas.

CRONICA DE LA MODA
Por «La Marquesa Rosalinda&gt;

·-

·'

á su fin la encantado- "seíioritas de nuestra buena sociedad no
ra estación de las flores, los han admitido. Mucho nos presumi·
y muy &lt;'p ronto el otoño mos· que la tal moda corra la misma suerpondrá' sus amarillentos te que cupo á la famosa &lt;falda pantalón&gt;,
matices en nuestros cam- que rechazada de plano por la sociedad
pos y jardines. La nue- honorable, sólo sirvió para tema de burva estación nos traerá sin duda nuevas las.
formas de elegancias en los trajes femeniles y podremos comentar una vez más
***
el arte de los modistos parisienses que,
de seguro, estarán ya trabajando activaHabíamos escrito las anteriores líneas,
mente, buscando innovaciones, cambian- cuando, al buscar asuntos que comunicar
do ideas, trazando dibujos y eligiendo á nuestras lectoras, encontramos en una
colores á fin de lanzar modelos más 6 me· notable _rev_ista parisiense algo que conno:; atrevidos.
~rma, s1qu1era sea en parte, nuestras
Los de fin de estación, pecan en mu· idea!'.
cho por ese atrevimiento, especialmente
&lt;Los ~onfeccionadores, dice esa revisaquellos en que la nota dominante apa- ~a, se d:Jan ar:astrar por la fiebre de la
r7ce en la forma de la falda que, reco- mnovac1ón, é mcurren en exageraciones
gida~ un lado y por la parte inferior, que nos cho&lt;;an. Pero pronto vuelven las
permite ver algo más que el calzado. Muy cosas á su mvel normal, se corrigen los
pocos modelos hemos visto de esa forma e_rrores, Y buen gusto de la mujer rea·
y celebramos infinito que hasta ahora no liza una cuidadosa selección entre los mo·
hayan sido aceptados. En nuestro con- d_elos qu~ se le ofrecen, dan&lt;lo carta de
cepto, la elegancia femenina no debe cmdada~ia tan sólo á los que merecen la
traspasar nunca los límites de la decen • aprobación general.
cía y sobre todo de lo que la moralidad ............................. . .....
permite. Enhorabuena que se creen fi.
Como era de esperar, no nos hemos ligurines que permitan á las damas ves- brado este año de tales equivocaciones
tir elegantemente, pero, por ningún conY e~ las carreras de primavera, hemo~
cepto debe admitirse que, en el afán de po~1do contemplar modelos que sólo mebuscar originalidad y atractivo, se recu· rec1an un completo é inmediato olvido
rra á la implantación de modas indeco~n, efecto, aparecieron excentricidade~
rosas. A este género pertenece la que hendiculasi capaces tan sólo de descompomos indicado antes, y repetimos, la hener la &lt;silueta&gt; y de perjudicar la figura
mos visto en contados modelos de los más perfecta&gt;.
que traen algunos periódicos de modas
Tiene razón la cronista. Ridículas son
francesas, pero las respetables señoras y
muchas de esas modas, y algunas de ellas .
OCA

:1

�ELEGANCIAS FEMENINAS

COSMOS

no solamente pecan de ridículas, sino que
lo que es peor, resultan inmorales y por
lo tanto, son totalmente
inadmisibles.

* **
Entre los figurines que
ofrecemos hoy á nuestras
lectoras, aparece un grupo
de modelos de «cinturas»,
tomados con cuidadosa selección entre aquellos que
más predominan y que son
de mejor gusto.
La forma de la cintura ha
sido motivo de especial estudio de las casas creadoras de modas, y como puede verse en los modelos que
publicamos, las ideas son
muy variadas y hay para
todos los gustos.
Estas formas de cinturas
son perfectamente aplica bles á blusas y «levitas»,
habiendo para estas últimas
verdaderas novedades.

***
No nos hemos olvidado
en esta vez de los trabajos
para bebés. Los niñ:&gt;s tienen derecho también á su
nota de elegancia, siempré
que ésta no se exagere al
grado de causar molestia á
los pequeños. Presentamos
hoy algunos figurincitos
entre los cuales, las mamás
encontrarán sin duda algunos que han de gustarles,
Los trajecitos para los
niños 5e distinguen, como es natural, por su
sencillez y sobre todo
por los cortesquepermiten la
suficiente
holgura para que los
bebés se
sientan cómodos y no
Traje de calle, creación parisiense.

Elegante traje de noche.

se les prive de la conveniente libertad en
sus movimirntos. Esto, ante todo, es un
precepto de higiene, y ya se
sabe que la higiene en los
niños es algo que las señoras mamás no deben descuidar nunca.

***
Iba á dar por terminada
esta crónica sin hablar nada respecto á los sombreros. Pido excusas por este
olvido, y aunque sea sólo
brevemente, diré algo de lo
que sé á propósito de tan
interesante prenda feme·
nin a.
Sigue predominando la
forma pequeña y las variaciones introducidas por la
moda no modifican sino las
líneas, que demasiado indecisas y @n extremo variadas, no permiten fijar regla
alguna.
En cuanto á los adornos,
se llevan todos los que son
compatibles con la estación, entre los que son de
notar por su exquisita elegancia, los «paraísos&gt; y
I JS «airones&gt; que, según
afirma una escritora de modas, dan la nota de la elegancia colocándose en lo
alto del sombrero, cayendo
hacia atrás y sujetándose
al borde vuelto del ala.
Esta idea tiene gran
aceptación por que sienta
muy bien á toda clase de
caras y armoniza con la
mayor parte de trajes de
calle.

•

**
seleccionado

Hemos
con
gran cuidado los figurines
de modas y modelos de sombreros que á continuación
presentamos á nuestras lec·
toras, y estamos seguros
que todos y cada uno de
ellos serán de su agrado.

�876

COSMOS

Modelos de cinturas.

ELEGANCIAS FEME:NINAS

�878

COSMOS

ELEGANCIAS FEME NIN AS

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ombreros.

Ultima(formas d~ p~r1mavera.

· •••••

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•¿ • • • . •

.

�una habitación. Nos parece oportuno reproducir en este número de COSMOS un
modelo de comedor moderno, cuyos muebles, al estilo alemán, son de gran senci·
llez y elegancia. Nuestros lectores verán
en él seguramente todo lo que el gusto
más refinado puede exigir.

Uno de los principales factores para el
buen aspecto de una casa, es la sencillez.
Cada día van simplificándose los motivos
&lt;lecorativos en todos los estilos, y es señal de burn gusto el suprimir la mayor
parte de los intrincados adornos que antiguamente se creían indispensables en

/

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Don Pedro de Alvarado
Caballero de Santiago, uno de los esforzados
.
de Guatemala. Su retrato se conserva e~ºfqu1st~d~r~s de México y fundador
habiendo sido renovado enª tsap1ta e aquella nación,
54.

�PARA LOS AGRICULTORES

•I

. 1es para 1a producción
Factores esencia
lucrativa de huevos
Por H. R. LEWIS.

D
í que se debe continuar con cualsiguiente sistema de alie aqu . •
té dando buenos re·
mentación para la pro· quier ración que es
da probarse al.
1 sultados, hasta que pue
.
tal
ducción de huevos es e
una otra de un modo exl:&gt;~nmen •
resultado de experimen· g El siguiente es el amas110 seco quei5e
tos llevados á ca~o en la
I Estado de New J erser, )'. as
Estación Experimental usa en e
. que se md1can
d New Jersey. En el uso de raciones s.uplemeJ?,ótana~pleta de las ga·
d I E t do e
a la ahmentac1 n co
. .
.
~as ponedoras durante el mv1erno, 1un:
e s a
. ó debe entenderse que
estab úyotra
ra~,ó nn,me1. ~r ' pues con
tal rae,
· razas to co n las mod'1ficaciones que son nece
no
a
.
ondiciones
diversas,
. para la alimentación de verano.
diferent~s Y baJ~
den la alimentación. sanas
se necesitará vane a
SIJO SECO
L

fif

duos de semillas gelatinosas por el glu·
ten en la misma proporción, para apre·
surar el desarrollo de plumas. Tan pronto como las aves se pongan en pasto
verde, se puede omitir gradualmente la
alfalfa; también se reducen poco á poco
los desperdicios de carne, cuando las
aves estén en campo libre, pues entonces
pueden encontrar insectos y larvas. La
cantidad en que pueda disminuirse el anterior amasijo durante el verano, dependerá del carácter y extensión del campo
que las aves tengan durante ese tiempo.
El anterior amasijo seco está indicado
especialmente para la alimentación de
Wbite Leghorns. En donde se tienen razas más grandes tales como Plymouth,
Rocks ó Wyandottes, especialmente ga·
llinas de uno ó dos años, la tendencia será criar un exceso de gordura. Bajo estas condiciones es mejor disminuir la
cantidad de amasijo que coman, dejando
abierta la tolva sólo durante la tarde,
obligando á las aves de este modo, á tra-

Clase de Alimento

Salvado de tri~o...
Acemite de trigo.· · · ·
Avena molida. · · · · ·
Harina de maíz .•...
Harina de gluten .. · ·
Desperdicios de carne.
Alfalfa picada.· · · · · ·
Total.········
Promedio por libra ..

Cantidad Cantidad por
Medida
P
por
Lbs,eso Cuartillos

200
200
200
100
roo
roo

roo
I,000

380
240
200
95
So
86
200
r.381
1.38

Materia
Seca

176.0
176.0
178.0
89.0
92.0
89.3
92.0
892.3
.892

Ceniza 6
Matería
Mineral

Proteína

u.6

24.2
25.6
18.4
7.9
25.8
66.2
n.o

n.6

6.o
1.5

.8
4.1
7.4
39.o
.039

Re,aci6n Nutritiva, 1-3.02

.
'ó
Téngase siempre
este a masii'
. o delante
tolvas de ahmentac1 n
de lasáat~es, t:s tolvas usadas deben ser
d á fin de que una
autom ,ca.
lo suficiente gran es

r79.r
.179

Hidrocarbonatos Más
Grasa x 2%

Cantidad Cantidad por
por Peso
Medida
Lbs.
Cuartillos

90.6
121.4
u3.6
7t1.4
65.6
31.r
42.3
541.0
.54r

Ceaiza 6
Materia
Mineral

176.0
88.o
89 .0
46.0
22.3

lI.6
3.8
3.0
.4

200
100
100
50
25

380
120
roo
40
22

Total. ...... .
Promedio por libra ..

475

661
421.3
19.8
r. 18
.887
.04
Relación Nutritiva, 1-3.22

I.O

Proteína

Hidrocarbo.
natos Más
Grasa x 23{

24.2
12.8
9.2
12.9
16.5

90.6
6o .7
56.8
32.8
&amp;.o

$3.20
1.75
I.65
.85
·75

75.6
.158

243 .9
.5c3

$8.20
$ .017

Costo

TABLA No. J. MEZCLA No. 2. Ración para escarbar

Trigo ............ .
Avena cortada ..... .

$3.20
3,50
Total. ... . ... .
3.3o Promedio por libra ..
1.65
1.70
3,oO
1.60

-$17.95

!\'latería
Seca

Sall'ado de trigo .. .
Acemite de trigo .. .
Avena molida ...... .
Harina de gluten ... .
Desperdicios de carne

Clase de alimento
Costo

bajar más en la busca del grano tritura·
do que se le echa entre la paja.
La modificación del anterior amasijo,
(Véase Tabla No. 2) es muy económica
para la alimentación de verano, el cam·
bio de una á otra se hace gradualmente,
tan pronto como las aves estén en cam·
po libre con bastante forraje natural.
Como suplemento al amasijo seco, se
da la siguiente ración entre la paja, de
todo el grano, todas las mañanas, tánto
en verano como en invierno, á las nueve.
(Véase Tabla No. 3) . Su objeto princi·
pal, además de su valor nutritivo, es inducir al ejercicio. Como unas cinco libras
de esta ración se dan á cada cien aves en
el suelo del gallinero ó bajo algún cobertizo, en donde la paja esté seca y haya
protección de los vientos fríos.
A las 4 ó 5 de la tarde, dependiendo
de la estación, se da una ración de noche,
compuesta de granos enteros y granos
triturados, á razón de ro libras por cada
100 aves. (Véase Tabla No. 4.)

TABLA No. 2. MEZCLA No.•. A. Amasijo seco para Verano
Clase de alimento

J

.
MEZCLA No. l. AMA
TABLA No. l.

883

Cantidad Cantidad por
por Peso
Medida
Lbs.
Cuartillos

·roo
100

53
98

200

15r

Materia
Seca

90
89

Cenfaa 6
Materia
Mineral

I.8
3.0

179
4.8
.755
.839
.024
Relación Nutritfra, 1-6.6

proteína

Hidrocarbonatos más
Grasa x 2X

10.2
9.2

73.0
56.8

$2 . 20
r.93

19.4

129.8
·49

$4.13
$ .0206

.097

Costo

TABLA No. 4. MEZCLA .No. J. Ración para la noche

Cfase de alimento

$ .018

Maíz triturado ..... .
Trigo ............ ..
Avena cortada ..... .
Alforfón ...... . .... .

vez llenas, dure n por lo menos de una á
dos semanas.
d es
Total ....... .
Durante la estación de l~ mu a, si· Promedio por libra ..
. nte sustituír la harma de r~
convente

Cantidad Cantitlad Por
por Peso
Medida
Lbs.
Cuartillos

200

roo
roo

100

500

120
53
98
66

Materia
Seca

Ceniza 6
Materia
Mineral

Proteína

178
90
89
87

Hidrocarbo,
natos Más
-Grasa x 2X

• 3.0
r.8
3 o
2,0

15.8
10.2
9.2
7.7

152.8
73.0
56 .3
53.3

$3.30
2.20
2,00
2 .00

42.9
.085

335.9
.671

$9. 43
$ .018

337
444
9 8
.674
.888
.019
Relación Nutritiva, 14.8,

Costo

�COSMOS

PARA LOS AGRICULTORES

na germinada en las bandejas, ó lo
que ellas puedan comer rápidamente. La
avena no se puede dar con exceso, pues
es laxante y causaría diarrea.

Alimento suculento para el
Verano

La conservación de las aves en un estado sano, es lo más importante de todo.

Se notará que esta manera de alimen •
tar da á las a ves los materiales con ve·
nientes para suministrar calor al cuerpo
durante la noche. La anterior ración está
indicada para aves White Leghorns;
cuando se alimentan aves más grandes,
es conveniente quitar la mitad del maíz
triturado y substituír la cebada en vez
del alforfón. Durante los meses de verano, una ración de noche, de partes
iguales de maíz triturado, trigo, avena y
cebada suministrarán los elementos necesitados; las cantidades que se han de
dar, dependen de la extensión del campo
y condición en que se encuentre.
U na regla buena en la alimentación de
la ración de noche es dar todo lo que las
aves puedan comer, ó algo más á fin de
que quede un poco para por la mañana.
Un buen alimentador de aves irá de vez
en cuando á ver las aves por la noche,
cuando están en las
perchas, y tocará sus
buches. Si éstos no están llenos en las prime·
ras horas de la noche,
debe deducir ó quP. las
gallinas ponedoras no
obtienen bastante alimento, ó que ellas han
perdido su apetito. En
uno ú otro caso hay
que corregir inmediatamente el defecto.
Una ventaja especial
del sistema de amasijo
seco descrito anterior,
mente, es qtie á cada
ave se le deja que pro·
porcione su ración se ·
gún sus necesidades
particulares y gustos.
Si á veinte aves de
Leghorn
peso medio se les da

la anterior ración, recibirán durante
los meses de invierno las siguientes substancias nutritivas por día:
Lbs.

Proteína

8.o

I.I

Hidrocarbonatos
Más Grasa x 2~

Costo

Para el avicultor que se ve obligado
por falta de espacio ú otras causas á tener confinadas sus aves durante el verano, se verá que es muy conveniente dividir en dos el corral que se les da y hacer
la rotación de plantas, dejando que las
aves se alimenten primero en un corral y
después en el otro. Sembrando plantas
convenientes, como guisantes y avena,

885

Venta de Huevos
A fin de obtener el mayor lucro por su
producto, es esencial que el avicultor es tudie las condiciones y exigencias del
mercado. Casi todos los mercados lo
mismo la venta al por menor que al por
mayor, pagarán un premio por un artículo garantizado como extrictamente fres·
co, t~mbién por productos que están clasificados según el tamaño y color, y son
de figura uniforme. En algunos casos es
conveniente usar las cajas de una do~ena, y clasificando y garantizando los huevos en donde se producen, el avicultor,
con una extensa producción puede crear
pronto una demanda por esta marca par1

$0.14

La alimentación de algún material susuculento, además de esta ración, nunca
será recomendada con exceso.
Se ha visto que el siguiente método de
avena germinada da los mejores resultados. La avena se debe remojar en agua
á una tempera tura de 60 á 70° F. por 48
horas, en cubos ó tinas de hierro gal va·
nizado, y durante este procedimiento de
remojo, se le añadirá de cinco á diez gotas de formalina para matar las esporas
de mohos y asegurar un alimento limpio
y dulce. Después de remojarla se extiende, como una pulgada
de espesor, en bandejas, las cuales se colo·
can en una percha de
germinar, siete en cada
una, estando las ban·
dejas diez pulgadas
aparte, y se conservan
á una temperatura de
60 á 80 grados.
A los siete ó diez
días, dependiendo de la
temperatura,habrá desarrollado brotes de
unas tres ó cuatro pul·
g:idas de largo y una
raíz abultada, siendo
todo muy tierno y su·
culento. Las aves la
comerán con a videz. A
cada ave se da diariamente como una pulga·
da cuadrada de la ave·
blanca.

Grupo de Buff Plymouth Rocks.

guisantes y cebada, alforfón, mijo, cow ticular, que le asegurará un buen mercapeas, y á fin de verano, plantas tales co- do á precios relativamente altos, compamo el yero, trebo! rojo y trigo ó centeno, rados con las cotizaciones generales del
las aves tendrán un suministro de ali· mercado.
mento verde, durante el verano y en la
Sumario
primavera. Si se deja que estas plantas
se desarrollen de cuatro á seis pulgadas
La producción de huevos para el merantes que se deje entrar á las aves, no cado, está alcanzando constantemente
se endurecerán ni las aves se las come- mayores proporciones cada año. Los facrán en un día, sino que suministrarán el tores que deben recibir consideración en
mejor alimento verde por unas cuatro se· esta rama de la industria de aves y ayumanas ó mientras se está desarrollando dar á o~tener una producción mayor en
otr8. planta. Este método no sólo sumi · la estación del año en que hay mejores
nistra el alimento verde en la forma más precios.
barata y mejor, sino también purifica el
La selección dE: una raza buena, la que
corral y conserva á las gallinas en una sea más á propósito para las exigencias
~ondición limpia y sana, lo que es muy del °;lercado, la cual en plantas de pro·
importante cuando se da á un lote de ducc1ón grande debe ser Leghorns Blanaves un terreno limitado.
cas de una sola cresta.

�886

COSMOS

La práctica de un cuidadoso aparea·
miento Y cría cada año para obtener un
producto sano y vigoroso para futuras
ponedoras.
La constante selección por vigor desde
el nacimiento al desarrollo comple_to y la
eliminación de todas las aves débiles .
La conservación de las aves en un es·
tado sano, fomentando un desarrollo contínuo, dándoles bastante tecre~o, sombra
y alimento ve~de en abundancia..
_
La incubación de los pollos baio con
diciones apro{liadas y la cría de ellos en
grandes grupos.
.
Proveer un gallinero conveniente, ~l
que debe ser del tipo de frente. de corh·
na abierto, con bastante luz, aire, espacio para ejercicio, prote~ción contra el
frío y:los vientos, carencia de hum~dad,
y al mismo tiempo qu~ sea económ.i coen
construcción y convenieute para el que
cuida)as aves.

La práctica de medid~s ~igiénicas, es·
pecialmente durante el invierno, c~ando
las aves están más encerradas, rociando
el interior del gallinero de vez en cuando
con una solución desinfectante com·
pleta.
.
Suministrar á las aves una suficiente
cantidad de alimento apropiado. El mejor sistema de alimentación es el de ama·
sijo seco en tolva, con grano entero Y
triturado, echado en la paja que está en
el suelo.
.
Proveer un suministro continuo de ah:
mento suculento (remolachas, coles o
avena germinada).
. .
El estudio de las condiciones del mercado á fin de obtener los mejores precios
para los huevos pr~ducidos.
.
El hacer un continuo y detenido estudio del negocio como negocio, é inte~tar
poner en práctica el mét.odo n:ás eficiente y económico de maneJo posible .

LOS DINAMITEROS RUSOS

AVENTURAS DE JOSÉ ROULETABILLE

NOVELA DE GASTON LEROUX
Traducción especial para "COSMOS", de María L. Tapia.

( CONTINUACIÓN)
\

/

Gallinero para

200

gallinas.

Desde que había salvado á las granduquesitas, la policía tenía orden de dejarla
hacer en libertad . Tenía conceptos terribles en contra del gobierno, Aquellos que
reían de sus propósitos anti-gobiernistas
y que no eran de la policía desaparecían
de la circulación. Ni aun sus mismos
amigos osaban pedir noticias de ellas; se
sospechaba tan sólo que estuvieran trabajando en algún lugar cercano á las mi·
nas, al otro lado de los Urales. Anno·
uchka tenía, cuando la revolución, un
hermano que era mecánico del ferrocarril de Kazan-Moscow. El tal Volkous·
ki era uno de los más temibles trabajadores del comité de las huelgas; se le vigilaba. Estalló la revolución y llevó á
cabo, ayudado por su hermana, uno de
esos hechos formidables que hacen pasar
como héroes á la memoria de la más le·
iana posteridad á sus actores. Terminada su obra maestra fueron aprehendidos
por I.os soldados de Trebassof y fueron
condenados á muerte los dos. Ejecutaron primero á Volkouski, la hermana espera ya su turno cuando llegó un oficial,

al galope de su caballo é hizo que se levantaran los fusiles. El czar, informado, acababa de enviar telegráficamente
la orden de gracia. Tras de esta historia
ella desapareció . Se creyó que había partido para alguna gira á través de Euro·
pa, tal como acostumbraba hacerlas,
puesto que además de que hablaba todas
las lenguas europeas, era una verdadera
bohemia. Y después, he aquí que reapa.
recía radiante de gloria y explendor en
Krestowsky. Sin embargo era seguro que
no olvidaba á su hermano. Los maliciosos pensaban que si el gobierno y la policía se mostraban tan magnánimos con
ella era porque teníales buena cuenta.
La vida de Annouchka á la luz del día
les enseñaba más que sus peregrinaciones
ocultas. En este orden de ideas los bajos policías de que se rodeaba el jefe de la Okrana de San Petersburgo,
el famoso Gonsowski, cambiaban entre
ellos sonrisas de inteligencia y pusieron
á Annouchka el poco noble sobrenombre
de papel mata-nu;scas.
Rouletabille debía estar muy al co-

�888

COSMOS

. t e de todas esas particularidades
rnen
no le
concernientes á Annochka, po~que
asombraban absolutamente. nt la gran
curiosidad y la fuerte emoción que ella
ocasionaba. Desde el lugar en que. él es·
taba colocado no se veía sino un rinconcito de la escena, y se paraba so?r7 la
punta de los pies para poder perc~b1r a
la cantante cuando sintió que alguien le
tiraba del ~aco. Se volvió y ha!Jó que
era el jocoso abogado, muy co.noc1do por
su expléndido apetito, Atanas10 Geo~gevitch, en compañía del al:gre con~eJero
del imperio, I van Petrov1t~h, quien le
hizo la ~eña de que descendiera:
-Venid. Tenemos un palco.
Rouletabille no se hizó de rogar, )'. poco después estaha instalado en la pnm;·
ra fila df' un palco, desde do,nd~ pod1a
ver á la vez la escena Y el P1:bhco. En
aquel momento acababa de ba¡arse el t;·
Ión después de la primera parte del m1mero de Annouchka. U nos segundo~ de~pués venía á reunírseles Tadeo Tch1chm·
kof, ~l robusto comercian~e en maderas,
ue llegaba de entre bastidores.
q -Acabo de estar con la b~lla Onoto
que se estaba poniendo las m~d1as, ~nun'6 1 Lituano con una ampha son'.tsa de
c1 'sfacción.
e
·
piernast.
iy vaya s1. tiene
t
sa
t
'
?
L
¿Qué me contáis de nuevo
o q.ue es la
muchacha está que salta con motivo del
éxito de Annoucka.
d
_¿y quién te hizo entrar al cua.rto e
1 bella Onoto ?-preguntó Atanas10.
a -Pues Gounsowski mismo. Le es muy
adicto ya lo sabes.
-iCómo! Pues que tú tratas á Goun·
sowski?
,
•
-Palabra, amigos mios, que me pa
· ·
un mal conoc1m1ento
.. · · Me hapres·
;:~~ un pequeño servicio e_l ~ño pasado
a fé,
en B a kou.... Buen conoc1m1ento,
.
ú
para los momentos de perturbaciones p •
blicas. · · ·
61
h
-Trabajas, pues, en el petr eo a O·
ra?-Un
· · · · poco de todo· · · · para g ª narse la
'd
tengo un ,pequeño pozo allá .. ·:
v1
· una gran cosa .... Y u na .cas10h at no· · es
t a, .una casa muy pequeñita para m1 co·
mercio. · · ·
d
-Qué acaparador es este Tadeo,-;- eclaró Atanasio Georgevitch, al mismo
.
o que le hacía sonar el muslo pore
t.1emp
un formidable golpe dado con su enorm

mano.-Gounsowski ha venido en persona á vigilar el debut de Annouc.hka, ver·
dad? Solamente que para despistar_, e~tra al cuarto de la Onoto, el muy pillo.
-iVamos! Si tú crees que se preocupa
esta
por eso .. . , ¿sabes con quién cena
.
noche? .... Con Annouchka, amigo, y estamos invitados.
_¿ Cómo es eso ?-preguntó el alegre
. ., . .
consejero del imperio.
-Parece que fué Gounsows~1 qu~en
hizo al Ministro que tomara la dec1s16n
de permitir el &lt;número&gt; de Annouchka,
afirmándole que él respondía de todo;
nada más que ha exigido de Annouchka,
como recompensa, que acep~ara cenar
con él la noche de su reapanc1_6n.~
-¿ y Annoucka, ha consentido.
-Era la condición, según parece ....
Por lo demás, se asegura que Annou~hka Y él r,ongenian mal . . .. Gounsowsk1 le
ha prestado buenos servicios á ella. Se
asegura que está enamorado.
.
-Pues tiene todo el aspecto de. un ven
dedor de paraguas, -dijo Atanas10 Geor·
gevitch.
.
- Tan de cerca así le has visto, pues?
-preguntó I van.
-Sí, he comido en su cas~, Y conste
que no lo digo por vanagloriarme, pa·
Jabra.
., á
-Es lo que me ha dicho,-volv10
decir Tadeo.-Cuando supo que estába·
'untos me dijo: &lt;Llevadle, es un
mos J
'
•
simpático
muchacho
que tiene
un sober:
bio apetito. Llevad a~emás, á ese quendo señor Ivan Petrov1tch y a todos vuestros amigos, Mientras más locos haya,
nos reiremos más.&gt;
-Oh! Yo no he comido en su cas~,
gruñó Atanasio, sino .P?rque él ha quen·
do prestarme un serv1c10.
-Pero por lo visto á ese hombre Je
gusta prestar servicios á tod~ el mundo.
-hizo observar I van Petrov1tch.
-Mi palabra que sí. ¡y tieae que s:r
así!-añadió Atanasi?.-Cómo queréis
que pueda existir un Jefe de la Okrana,
si no presta servicios á todo el mundo ...
á todo el mundo, amigos míos, creedme·
lo Y además &lt;con el vaso en la mano.~
Es preciso que un jefe de la Okrana este
bien con todo el mundo y s1;1 padre, c~·
mo dijo el alegre. La Fon~ame (conocia
á sus autores), si es que tiene en algo su

LOS DINAMITEROS RUSOS

889

puesto sobre esta tierra. Me habéis comagregó Ivan.-Tenía un deseo tal, que
prendido, cverdad? iJa,ja!
valió la cólera de Feodor Feodorovitch
le
Enorme risa de Atanasio encantado de
y
las
rudas represiones de Matrena en
su &lt;esprit&gt; muy francés, miraba á Rou·
mi
presencia
. Pero lo que una hija quieletabille para saber si es que el joven
re
lo
quiere
Dios.
Y así sea.
apreciaba toda la sal de la conversación
-Realmente,-se
ve que Ivan Petro·
de Atanasio Georgevitch; pero Rouletavitch
tiene
razón.-dijo
Atana,io.-La
bille estaba ocupadísimo en descubrir
muchacha
ha
estado
muy
inquieta desde
allá abajo, en el fondo de una platea, un
que
leyó
que
Annouchka
iba á debutar
perfil muy envuelto en una mantilla de
en
Krestowsky,
y
recuerdo
que dijo que
encaje negro, á la española, y ni siquiemorirc;e
sin
antes
volver á
no
había
de
ra con una sonrisa conciente, contestó á
ver á esta gran artista.
las gracias de Atanasio,
-Su padre se ha visto obligado casi
-Vaya, vaya! sois unos niños .... sí,
golpearla,-afirmó
Ivan,-y creo que
á
unos niños .... Creéis que un jefe de la
ha
hecho
bien.
Es
seguro
que ella se ha
policía secreta,-agregó el abogado baentendido
con
Boris
y con los padres de
jando la cabeza en medio de sus amigos, él.
-debe ser un ogro .... Pues bien, no ...
-Oh! Es indudable que Feodor igno·
Hace falta en ese caro puesto de confiaii.
ra
que su hija ha venido á aplaudir á la
za, un cordero. Me entendéis bien, un
cordero. . . . Gounsowski es tierno como heroina de la estación de Kazan. Sin em·
bargo, es feo, á fe míal-dijo aún Ataun cordero. He comido con él una vez, y nasio.
.
es un cordero muy lleno de grasa; y tie-Hay que recordar que Natacha es
ne un aspecto grasoso. Estoy seguro de
que si lo abrieran no encontrarían más una estudiante,-insinuó Tadeo movienque grasa. Cuando se le da la mano, se do la cabeza. -U na verdadera estudiansiente la misma impresión que si se to- te; y desgracias semejantes hay en la accara sebo. iPalabraJ Y cuando come, tualidad en casi todas las familias. Re·
mueve sus grandes mofletes grasosos. Es cuerdo precisamento ahora, á propósito
{:alvo y su cráneo parece de manteca. de lo que dijo I van hace poco, que ella
Habla con mucha dulzura y mirándoos suplicó delante de mí á Miguel Korsa con ojos de carnero que pidiera la ubre kof que no dejara de informarla del día
en que cantara Annouchka. Mejor dicho,
de su madre.
le dijo que ella quería hablar con esta
-Pero, qué veo J. ... Si es Natacha,- artista, si era posible; le hizo burla
murmuraron los labios del joven repor- delante c'e mí, pero Miguel como to·
ter.
dos, no sabe oponerse á nada de lo que
-De veras, es Natacha. Natacha mis- ella quiere y es él quien mejor colocado
ma,-exclamó Ivan Petrovitch, quien se está que nadie para acercarse áAnnouchhabía calado sus espejuelos de oro para ka. No hay que olvidar que fué él quien
ver mejor lo que miraba el joven perio- llegó á tiempo trayendo el perdón pan,.
dista francés .-iAh! tan bella joven, ha- esa 111ujer· demonio; ella no puede habercía mucho tiempo que tenía ganas de ver lo olvidado naturalmente, si es que ama
á su Annouchka.
la vida.
-Cómo, Natacha? .... Pues sí Nata·
-Quien conozca á Miguel Nikolaie·
cha ... Natacha en persona,-dijeron los
vitch
sabe que no ha hecho más que cumdemás.-Viene con los padres de Boris
plir con su deber, opinó doctoralmente
Mourazof.
-Pero Boris no viene con ello&amp;, -dijo Atanasia Georgevitch. No hubiera dado
un paso de más para salvar á Annouchburlón Tadeo Tchichnikof.
ka.
Y ahora, no compremetería su carre-Eh! Ko debe andar lejos. Si estu·
ra
exhibiéndose
en la casa de una mujer
viera aquí,hubiera visto ya á Miguel Korá
quien
no
cesan
de vigilar los agentes
sakof, pues parece que se vigilan el uno
de Gounsowski y que por algo ha adquial otro ... .
rido el sobre-nombre de papel mata-mos_¿Cómo ha abandonado al General? cas.
Ella decía que no quería salir más.
-De modo que esta noche vamos á ce-Excepto para ver á Annouchka,nar con la Annouchka?-dijo Ivan.

�.Sgo

COSMOS

Pero no es lo mismo .... No es lo mismo .... A nosotros nos ha invitado el pro·
pio Gounsowski; no hay que olvidarlo
por si algún día nos envuelven en cuen·
tos, viejecitos,-dijo Tadeo.
-En verdad, Tadeo, yo acepto la invitación del hoF10rable jefe de nuestra
admirable Okrana porque no quiero ha·
cerle una ofensa .... Antes, ya he comido con él .... Con sentarme frente á él
en su mesa, hago de cuenta que le correspondo á su cortesía. ¿Qué opinas tú
de eso?
-Puesto que ya has comido tú en su
casa. dinos qué clase de persona es,aparte de lo de la grasa,-interrogó el curiosísimo consejero del imperio. Se han di·
cho de él tantas cqsas; pero tantas!. ...
Es en verdad un hombre con quien es
preferible estar bien que mal. Yo también acepto su invitación, ¿cómo la he de
rehusar?
En cuanto á mí, -explicó el abogado,
-cuando quiso prestarme un servicio no
lo conocía aún . ... Jamás me había acercado á él. Un agente de la policía secreta vino por orden suya á invitarme y me
pareció que hacía mal no aceptando, tal
como acabas de opinar, I van Petrovitch.
Cuando llegué á su casa, me pareció que
entraba yo en una fortaleza. Pero qué,
si aquello parecía la casa de un comerciante en paraguas .... En aquella antecámara había por todas partes paraguas
y zaJ!)atos de hule. Cierto que era un día
lluviosísimo. Lo que me admiró fué que
no hubiera ni nn gardavoi provisto de
un buen revólver en aquella antesala. No
había más que un pequeño y tímido
schwitzar que me quitó el paraguas mur·
murando muchos &lt;bariuo~ (señor)., y ha·
-ciendo mil i::iclinaciones. Me hizo atrá •
vesar en muchas piezas sin hallar en todo el trayecto ni un solo guarda, formando todas ellas la casa habitación de
un buen burgués sencillo y tranquilo.
Comimos con la señora Gounsowski quien
parece de sebo también, y con tres ó cua ·
tro caballeros más á quienes no había
visto jamás por parte alguna. Nos sirvió
un solo criado. Al llegar á los postres,
Gounsowski me llamó aparte para decir·
me que hacía yo mal, pero muy mal en
lt'ti!{ar de ese modo. Quise que me expli·
cara lo que él entendía por eso, y tomándome la mano entre las suyas muy sua·

LOS DINAMITEROS RUSOS

891

ves, me repitió: No, no, es preciso no
de buscarles ningún perjuicio, y siempre
u~os se fi!furan que han sido mt'}or ser- de su coche. Me detuve y me explicó que
lz'ti!{ar así; y no le pude sacar ni una pa·
labra más. Por lo demás, yo había corovzdos qu_e los ~11-os. Todo el secreto de su cochero era tártaro Y que habiendo
prendido y os juro que desde ese día,
ésto, amigos mios, todo el secreto reside notado éste que en el camino allá adelante_ estaba un Armenio no se le había ocuprocuré deshacerme de ciertas digresioen esto. éQué opináis?
·
rn1o
nada mejor que lanzar á toda venes inútiles en los litigios que yo seguía
-Los demás respondieron:
locidad el carruaje contra el A
.
. ;-Vaya, vaya! con este buen Gou~ows. H b'
rmemo.
y que no habían hecho más que formara ia pasado encima de él y Je h b'
me una reputación de hombre de ideas
k1 ..... Con que la conoce
Ah
debemos aceptar su cena. Asistiendo
· · · · · • pues
An- aplastado los riñones pero había ~o;~
lI'bres en 1os pen'ód'icos. E sto no se que·
daba para mi edad. Vaya con este amigo
n.ouchka no ha de dejar de tener sus atrac- una rueda del coche. ( Roul~tabille se extreme~e po!que ac¡aba de notar una miraGounsowski! Mientras tomábamos el cati vos la reunión.
~ Seño~es, - preguntó Rouletabille ~ª de rntehgencia entre el príncipe Gafé, me atreví a preguntarle que si no le
quien continuaba haciendo descubrimien- litch Y Natacha que está inclinada sobre
parecfa que el país atravesaba por tiem·
tos ~ntre los asister.tes,-conocéis á aquel e( a~tepecho del palco) ... Así vues, ofrepos muy rudos. Me respondió que había
o~cial que está sentado allá en la extre- ~1 m1 coche á Gounsowsky Y. llegamos
tenido, en efecto, un poco de trabajo (según dijo textualmente), y que esperaba
m1dad de aquella fila de lunetas. Mirad, Juntos á Bakou, no sin que antes Gouns~wsky, q.ue. como dice Atanasia Georgeel que se levanta.
con impaciencia el mes de Mayo para ir
m~}'. bien, gusta siempre de presv1tch
á descansar á una modesta propiedad
-Ese! Es el p~íncipe Galitch, uno que
tar
serv1c1os
á todo el mundo reco
que rodeada de un jardincito tenía en los
fué de los más neos señores de Tierra dara á
h
'
mensu
coc
e~o tártaro que dejara ya
alrededores de Asnieres, cerca de París.
Negra. A_ctualmente está casi arruinado.
-Grac1.~s, señores, basta ya, ¡0 co· en paz al Armenio. (El príncipe Galitch
!Ah! Cómo nos reímos los caballeros des·
el momento en que la orquesta ataca
conocidos y yo cuando nos dijo con sus nazco, -dl]o Rouletabille sentándose Y en
l a entrada del número que va á
.
labios de grasa: &lt;he tenido un poco de Ira· tratando _de dominar su emoción.
tamb', d A
segmr,
ien
e
nnouchka,
aprovechando
e}
bajo&gt; . Pero él se quedó imposible. Cuan·
-Se dice que es gran admirador de
due
todas
las
miradas
están
concentrado habló de su casa de campo, la Señora Annouchka, se atrevió á decir Tadeo.
as en el telón que no tarda en levartarde Gounsowski suspiró ante la idea de Hace un r_no~ento salía de su camarino.
una próxima felicidad campestre. Pensar
-:-El p~mc1pe se ha arruinado con las se, se para Y pasa cerca de la platea de
en el mes de Mayo equivalía á que aflu· mu3eres! mformó Atanasia Georgevitch Natacha. Esta vez, ni siquiera ha visto á
yeran á sus ojos las lágrimas. El marido que presumía de no ignorar nada de la Natacha, pero Rouletabille está seguro
de que sus· labios han proferido algunas
y la mujer se miraron con verdadera ter· crónica galante del imperio.
palabras
~n el preciso momento en
nura. Ni siquiera pareció pasarles por
- Ha salud
.
a do t am b'é
I n á Gounsowspasaba baJo la platea) ,
que
la imaginación el que mañana ó pas¡¡,do, ky,-contrnuó Tadeo.
Tadeo continúa:
antes de que pudieran disfrutar de la so-Pasa en toda la corte como una ma~Habéis de saber que en Bakou mi
ñada felicidad campestre, podía encon- la cab_eza. Creo que ya ha ido á hacer
casita es una de las primeras, antes de
trárseles medio muertos en su propia ca· ·una gira por las tierras de Tolstoi.
llegar
al muelle. Tengo en ella algunos
sa. No, indudablemente que no. Estaban
-; Bah? Gounsowsky debe haber hecho
e~pleados
armenios. Al llegar frente á
seguros de que iban á pasar sus buenas algu~ s~ñalado servicio á este imprudenvacaciones, y nada parecía inquietarles, t~ pr~nc1pe!-concluyó Atanasio. Pues ni mi casa me sorprende grandemente lo
Gounsowski ha hecho tantas y tan bue• tu ~1smo, Tadeo, nos has dicho lo que que v:oó. Una¡ tropa con un cañón, sícon
nas obras, que no tiene malquerientes el hacia_s con Gounsowsky en Bakou! (Rou- un can _n, pa abra! dirigido hacia mi cab
pobre Por lo demás, habréis obsevado letab11le no pierde una sola palabra de sa, oficiales Y un fmsta.f que ord
mis viejos y buenos amigos, que nunca lo que se ~abla en derredor suyo, pero c(on to'1a tranquilidad: &lt;Apunten! Fuee~:,!
Roulet:i,b!lle hace en ese momento ot;o
se hace ningún daño á los señores jefes tal!1poco pierde de vista el perfil oculto
descubn~iento,
dos, tres descubrimiende la policía secreta? i Nunca! Asesinan ~aJo I~ m_antilla ?egra á la española ni á
á los policías, á los prefectos de policía, se pnnc1pe Gahtch, su enemigo perso· tos. De pié, detrás del palco que acupa
á los ministros, á los grandes-duques, Y nal (Perfume de la dama de ne!{ro). que Natacha está una persona que no le
rece
desconocida
al
joven
repórter
pa
aun á personalidades de más alcurnia, reaparece, según su opinión, en un · moallá, en las lunetas de cerca de la 0
pero nunca, jamás se ataca á los jefes de mento de lo más crítico).
ta,
un poco m~s atrás de la platea, otras
la policía secreta ... . Pueden pasearse -Regresaba yo de Balakani en d ·•
dos caras que reconoce por haberlas vis.·
con toda tranquilidad por las calles ó en· ky, refería Tadeo Tchichnikof y estro~
to en'Llas escaleras al irá ver á K oupna.
tre bastidores en _Krestowsky, ó respir~r Ya m~y cerca de Bakou, despu,és de ~/
ne.
'
o
que
sirv;
tener
buena
memoria
en santa paz el aire puro del campo su1 her visto los restos de mi pozo incend'
zo, finlandés ó hasta parisiense .... Aq do por los Tártaros cuando me en •a· para las fisonomias ! Rouletabille no ig ,
1 té
.
'
,con- nora ya que cuando menos aquella no•
como allt, á los unos como á los otros,
r en el camino á Gounsowsky q ·
· ·
,
co
d
.
men
h an prestad o tantos serv1c10s que ios u
n os amigos suyos estaba muy apu· che, no es él el único que vigila á Natacomo los otros, aquí y allá, no se ocup rado por la ruptura de una de las ruedas cha): Al escuchar lo que decía el Pristaf
termrnaba rápidamente Tadeo , ya po d e1s
,. '

·;q~;{

�cos~os
figuraros que salté del droj~i. Recurrí al
comisario de policía. Me hizo breve~en·
te una explicación que yo ~ompren_d1 con
igual brevedad: durante m1 ausencia_, uno
de mis empleados armenios había t1ra~o
sobre un tártaro que pasaba Y lo babia
matado. Informado del hecho, el ~ober·
nador dió órdenes al pristaf de c~nonear
mi casa, caramba! como ya hab1an p~ocedido con algunas otras. Me precipité
hacia mi coche donde Sf' encontraba Go·
unsowskv y le dije en dos palabras de lo
se trataba. Me respondió ~ue no era de
su incumbencia el intervenir en esa eno·
josa historia Y que no m~ quedaba más
que entenderme con el przsta.f_: &lt;Dadle un
buen nachai, cien rublos y deJará vuest~a
casa tranquila!&gt; Fuí á hablar con el pns
ta.f llamándolo aparte; y el hombre me
respondió que tenía vo~untad e~ serme
agradable pero que debta cumphr ab~olutamente' la orden recibida de cañonear
mi casa. Fuí á contará Gounsowsk~_lo
que se me había respondido, Y me d:Jo:
Decidle que haga girar la boca del canó~
de modo que cañonéen la casa del bo~1·
cario de enfrente y podrá. dar como disculpa la de que se haequ1vocado. Yo hablaré esta tarde con el gobe,rnador. Regresé á ver al prista.f y logre que v~ltea·
ran el cañón; cañonearon la cas~ de. far:
macéutico Y me salvé de la ruma de m1
casa por medio de cien rublos ...... Go·
unsowsky' este buen señor que parece
ser todo de grasa y que se as~meJ~ á un
comerciante en paraguas, me rnsp1ró to·
do el agradecimiento que l~ reservo en el
fondo del corazón, me entiendes, Atanasia Georgevitch?
-Y qué reputación tiene en la corte el
tal príncipe Galitch,-preguntó Ro~letabille.,
- ·Oh!-dijeron todos riendo,_-desde
que se supo que había ido á las tierras de
Tolstoi, no se le recibe más en, la c?r~e!
__ y sus opiniones?·· · · · · Que opmiones tienes? ... · · ·
-Pues cualquiera las conece, hoy que
las opiniones de todo el mundo so~ tan
confusas que nada se sabe! Nadie las
d ..
sabe!
-Ivan Petrovitch 110:
-Ante algunos pasa por ser _muy atrevido .... y .... muy compr~m~tido · · · •
_y no le inquieta?-ms1stió Rouleta
hille.

-Bah!-dijo el alegre consej:ro del
imperio. Es él el que causa in9U1etud ...
-Tadeo se agachó para decirle:
-Se cuenta que no puede tocársele por·
que lo apoyan; Y que lo apoyan porq~e
conoce los secretos de un gran personaJe
de la corte y ... sería un escándalo! ....
un verdadero escándal?! · · · · · · .
-Calla, Tadeo! ~ mte~rump16 rudamente Atanasio Georgev1t~h.: .. Cómo
se conoce que llegas de provmc1a,. pues~o
que eres tan charlatán .... pero s1 continúas yo te abandono .. · , · ·
.
-Tienes razón Atanasio Geor~evltch,
cállate la boca, Tadeo, -aconse16 lvan
Petrovitch.
Los charlatanes guardaron silencio,
pues el telón se elevó. Entre l~s c~ncurrentes parece que se hablaba m~stenosa·
mente de la segunda parte del nume!o de
Annouchka, pero nadie podía decu d~
qué se iba á componer y, de hecho, fue
muy sencillo. Tras el torbellino de danzas Y de coros y de todo el_ esplendor de
que estaba rodeada, apareció Annouchka
vestida con el traje de una pobre aldeana
rusa en una decoración de e~tepa Y de
miseria Y no hizo más que vem_r con toda
sencillez á arrodillarse en medio de la es·
cena, juntar las manos Y cantar su o~a.ón de la tarde. Annouchka estab.a sin·
~~larmente bella. Su aguileña n~nz cu·
yas ventanas se agitab~n po.r S? Jadean·
te respiración, el atrevido d1bu1~ ds sus.
negras cejas, su mirada _alternativam:n·
te tierna, amenazante, siempre extrana,
la palidez de sus mejillas muy contorne~·
das Y toda la expre~ión de su fi_sonomia
hacían traición á la mdependen9a de ~us
ideas, á la espontaneidad, la resoluc!ón
y sobre todo la pasión suya. S_u oración
fué apasionada. Tenía una adm1rab~e ~oz
de contralto que levantaba al publico
desde las primeras notas. Tuvo una m~·
nera de pedir á Dios el pan dE: cada ~ta
para todos aquellos que hab1t~n. la m·
mensa tierra rusa .... el pan ~uotid1ano de
la carne y del espíritu; que h~zo brotarlas
lágrimas á los ojos de los &lt;;1rcunstant:~'.
cualquiera que fuese el partido á que p
terrecieran. 'Í cuando su última nota vo·
16 sobre la estepa infinita, . y se levant~
para entrar á su miserable ~sba, los br~.
vos interminables le trad~J~ron frenétla
camente la emoción prod1g1osa de un
concurrencia delirante. El pequeño Rou·

LOS DINAMITEROS RUSOS

letabille que si es verdad que no entendía
las palabras, comprendía muy bien el
sentido de aquella súplica, lloraba. Todo
el mundo hacía lo mismo. l van Petro·
vitch, Atanasio Georgevitch y Tadeo
Tchichnikof estabad de pie y aplaudían
con pies y manos como lo hubieran hecho
los más entusiastas jóvenes . Los estudiantes, cuyo grupo se reconocía desde
luego por el uniforme obscuro orlado de
verde, lanzabafl gritos de loco. Y de
pronto se elevaron los primeros ritmos
del himno nacional. Hubo al principio
cierta vacilación, una fluctuación; pero
duró muy poco tiempo. Aquellos que habían temido una contra manifestación
compreadieron que podían fundirse las
esperanzas de todos en una oración por
el czar y todos se pusieron de pie con las
cabezas descubiertas y el Rod/e Tsara
Krari subi6, unánime, hasta las estrellas.

su cabeza, puesto que no se veía nada
más de su rostro; además, este lugar del
jardín era bastante sombrío. Los guardianes vigilaban estrictamente. No pudo
acercarse á Natacha todo lo que él hubiera querido, y sin embargo se deslizaba
como una serpiente entre los grupos. Ya
no le separaban de Natacha más que
cuatro 6 cinco personas, cuando se produjo una oleada. Era Annouchka al salir la que la ocasionaba. La aclamaron á
grandes voces: «Annouchka! Annouchka ! .... &gt; Rouletabille se arrodilló y en
cuatro pies llegó á meter la cabeza. en el
espacio reservado á los agentes á la salida de Annouchka. Esta cubierta por
una regia capa roja, se precipitó tomada
del brazo de un hombre, á quien Rouletabille reconoció inmediatamente; era el
príncipe Galitch. Se les conocía los deseos que tenían de escapar á los estrujones de la multitud. Ello no obstó para
Aun á través de sus lágrimas, el joven que Annouchka al pasar cerca de Nata·
repórter no había cesado de observar á cha suspendiese su marcha un momento
Natacha. Esta se había medio levanta· -movimiento que no pasó desapercihÍdo
do y desfalleciente se apoyaba sobre el para Rouletabille-y volviéndose hacia
borde del antepecho. Su boca entreabier- ella le dijese esta sola palabra: Carac/10.
ta repetía interminable un nombre que Luego continuó su camino. Rouletabille
Rouletabille no entendía, pero que adi- se estiró, atropelló á algunas personas al
vinaba, era: Annouchka! Annouchka . ... notar que había perdido á Natacha. La
&lt;D~sdichada&gt;, murmuró Rouletabille, y buscó aún, corrió á la salida y llegó al
aprovechándose del enternecimiento ge· tiempo en que subía al coche con la fa·
neral salió de su palco sin que nadie lo milia Mourazof. El carruaje se 2.lejó ránotara. Dió la vuelta al público y se di- pidamente por el lado de Elaguin, hacia
rigió á donde estaba Natacha, á quien la datcha de las Islas. El joven permatanto buscaba desde por la mañana. El neció allí reflexionando durante breves
público, que pedía en vano que Annoch- instantes. Tuvo un ademán que pareció
ka repitiera su oración, comenzaba á significar que abandonaba al destino el
dispersarse, y el repórter, durante algu- curso de las cosas. &lt;En el fondo, dijo,
nos instantes á pesar suyo, fué arrastra· puede que sea mejor así&gt;. Y luego hado por aquella oleada humana. Cuando blándose á sí mismo añadió: «Ahora, mulleg6 hasta el palco no hizo más que no- chacho, vamos á cenar! ....
tar la desaparición de Natacha y de la
Volvió sobre sus pasos y se halló bien
familia' que la acompañaba. Volvió la
pronto
ante la deslumbrante luz del rescara á todos lados sin hallar lo que busLa más cordial alegría era la
taurant.
caba, y como un insensato salió y se puso á correr por todas las callecillas, reina de la reunión, ya que por todas
cuando una idea le devolvió repentina- partes se bebía champagne. Los oficiales
mente toda su sangre fría. Preguntó por de pie y con un vaso en la mano se saludónde estaba la salida de los cuartos de daban de mesa á mesa, enviándose mil
los artistas, y apenas se la hubieron se- cumplidos con una gracia casi femenil.
Se escuchó el alegre rumor de una voz
ñalado, á ella se dirigió precipitadamenque
reconoció como la de I van Petrote. No se había equivocado. En la primera fila del público todo, que esperaba vitch. Los tres camaradas estaban sen·
la salida de Annouchka, reconoció á Na- tados ante una botella de champagne que
tacha en la mantilla negra que envolvía '&gt;e enfriaba dentro de la heladera y to·
maban unos pastelillos en tanto llegaba

�COSMOS

la hora de cenar, para Jo cual no faltaba
mucho.
. .
¡ ·
Rouletabille aceptó Jovialmente a .mvitación y los siguió, cu~ndo un &lt;ma,tre
d'hotel&gt; vino á advertir á Tadeo qu.e
preguntaban por los señores e~ un ga?1·
nete particular. Subieron al p~n~1er pis~
y se les hizo entrar á un amphs1mo ga
binete cuyo gran balcón daba á la sal~
del te~tro de invierno, vacío en aque.
momento. Pero había ya personas .dentro del gabinete; ante una mesa cubierta
de un servicio deslumbrador, Gounsowski hacía todos los honores ..
Los recibió como un cna1o, c?n ~~
frente baja, la sonrisa obseqmosa, mch
nándose repetidas veces ~ cad~ pres~ntación. Atanasio Jo babia casi descrito
modelándolo en sebo; pero este sebo estaba aún amarillo. Bajo la ~ncha frente
apenas si se percibían los OJOS qué ªPª:
redan y desaparecían de pronto como s1
se les cogiera incurriendo. en algu~a falta
tras los anteojos negros siemp~e d_1spu_estos á caerse á causa de la mc!mac1ó.n
muy acentuada de esta cabeza vil de liberto tímido, pero todo poderoso,.
Cuando hablaba con su .voces11la de
falsete, con un pliegue deba¡o de la ba~ba cayendo sobre el plastrón que cubn.a
la 'camisa, tenía continuamente un movimiento de la mano derecha: el pulgar y
el índice separados para re.tener á cada
momento sus gruesos anteo¡os á lo largo
de su nariz breve Y tosca; y este ademán
contribuía á ocultarle.
Tras de él se destacaba la . alta Y delgada silueta del príncipe Gahtch. Gounsowski parecía ser el mayordomo vergonzoso, lleno de vicio.s,. rufián y ladr~n,
criado apropiado á rec1b1~ lo.s punta~1és
de esta señoría. El prmc1pe Gahtch
asistía como invitado de A~nouchka,
'en no había aceptado el arriesgarse á
qui
.
-ada
entrar en esta guarida sm? acompa~
de tres ó cuatro de su~ a_m1gos, ofic.1ale!
que no necesitaban asistirá esta &lt;soirée
para ser vigilados por la Okrana, á. pesar de su alta alcurnia. Gouns?ws~1 .les
h bía visto llegar con una sonnsa s1mest:a Y les había prodigado tod~s las a.tenciones ·de su cortesía sin lím_1tes, m1en •
tras podía ofrecerles algo me1or.
.
Amaba á Annouchka; era suficiente
haber descubierto la fealdad glauca. de
su mirada por encima de sus anteo¡os,

LOS DINAMITEROS RUSOS

ando contemplaba á la artista,, pa~a
~~~prender los sentimientos qu~ le agt•
taban cuando estaba en presencia de a
fo:ida hija de la Tiera Negra.
.
Annouchka estaba sentada al estilo
oriental sobre el can~pé que estab\~o;·
tra el muro detrás de la mesa. No ¡a a
su atención en nadie. Su rostro expresaba muy alto desprecio, se ost~ntaba hos·
til. Se dejaba acariciar indiferente }os
maravillosos cabellos negros que caian
en dos trenzas sobre sus hombros, por
las perfumadas manos de la bella O_noto,
quien al oírla aquella noch~ por pnmer~
vez entusiasmada, no babia podido me
nos' de ir y arrojarse en sus brazcs, den·
tro de su camerino. La bella Onoto era
también una artista y el mal h~m~r. que
le hu hiera ocasionado en u~ prmc1p10 el
éxito de Annouchka lo babia ven~1do la
emoción que le produjera la oración de
la tarde ante la pobre Isba.
..
-Ven á cenar conmigo-le d110 An·
nouchka.
,
t d
_¿ Con quién ?-le hab1a pregun a o
la artista española. .
-Con Gounsowski.
-Jamás!
·
-Ven, anda; me ayudarás á pagar m1
deuda Y quizá te sea útil. Gusta de ser
útil á todo el mundo.
,
Decididamente no comprendia nada la
bella Onoto en este p~ís en donde. lo~
más encarnizados enemigos cen~ban ¡un
tos Se decidió al fin á acompana.rla I?ás
qu~ por nada, porque nunca babia visto
en el mundo trenzas más bellas que las
de Annouchka y era adoradora de las
lindas cabelleras·
.
Rouletabille había sido acaparado. in·
mediatamente por el prín~ipe Gahtch~
quien conduciéndolo á un nncón le ha
bía dicho:
Qué es lo que hacéis aquí?
el
-Qué, os molesto ?-le preguntó
joven.
.
d
•
El otro tuvo una sonrisa e gran se
ñor que se divertía:
.
-Como todavía juzgo que es tiempo:agregó éste-crnédmelo, deberíais partir,
abandonar este país. Qué no os lo han
advertido ya?
-Sí-responaió el repÓr t er.-Y ta m·
bién vos podíais eludir vuestra recomen·
dación. ·
.
Id
y diciendo esto le volvió la espa a.

-'¿

-Pero, qué veo! Es el francesito de
la villa Trebassof-comenzó á decir la iréis á parar vos mismo? Os deseo sinvoz de falsete de Gounsowski, tendiéndo- ceramente buena suerte; pero la espero
le una silla al joven y suplicándole que poco para vos. Tened presente que si estomara asiento entre él y Atanasio Geor- tá en mi mano. el ayudaros, lo he de hagevitch, quien estaba haciendo ya los cer con toda buena voluntad. Me encanta ser. servicial y no querría ni por un
honores á los zakouskis.
-Buenas noches, señor Rouletabille, momento que la fueseis á pasar mal!
-Sois muy amable, señor mío, se li-dijo con hermosa y grave voz Annouchka.
mitó á contestarle Rouletabille y pidió
más champagne.
Rouletabille respondió al saludo:
Repetidas ocasiones había dirigido la
-Me felicito de estar entre conocidos
palabra Gounsowski á Annouchka que
-dijo sin desconcertarse.
Y dirigió un muy simpático cumplido apenas si probaba lo que le servían y
á Annouchka, quien lo correspondió en- apenas si contestaba con monosílabos.
El le dijo brusca-mente:
viándole un beso.
-Sabéis quién ha sido la que más os
-Rouletabille!-exclamó la bella Onoto;-pero es este pequeño el del Misterio aplaudió ésta noche?
-IItol-dijo con indiferencia Annoudel Cu.ir/o Amarz'l/o/
chka.
-En persona.
-La hija del General Trebassof!
· _¿ Qué viene á hacer aquí?
-Hombre,
es verdad, palabral-ex-Ha venido para salvar la vida al clamó Ivan Petrovitch.
General Trebassof, -dijo conteniendo la
-Sí! Sí! Natacha estaba allí!-añarisa GouJ.ilsowski.-A juzgar por ello es
dieron los comensales de la villa de Treun jovencito que vale lo que pesa.
bassof.
-La policía lo sabe todo-replicó
-A mí me ha parecido verla llorar,
fríamente RouletabiJie, que escuchara lo
-dijo
anterior. Y pidió que se le sirviera cham- chka. Rouletabille fijándose en Annoupagne, él, que no bebía en la vida.
-Pero Annouchka contestó en tono
Y el champagne comenzó á hacer sus glacial:
efectos. Mientras Tadeo y los oficiales
-No la conozco.
se referían historias de Bakou ó cumpli-Es
una lástima que tehga padre...
mentaban con las damas, Gounsowski,
-dijo
entre
dientes el príncipe Galitch.
que había agotado su buen humor, se
-Príncipe,
no tratemos de política! ó
inclinaba hacia Rouletabille y le daba,
permitidme
al
menos que vaya á entrecasi con unción, consejos paternales:
gar mi renuncia,-dijo Goun¡,owski ....
-Os habéis metido, jovencito, en una á vuestra salud Annouchka.
noble tarea, que es tanto más difícil
-A la vuestra, Gounsowski! Pero no
cuanto que el' General Trebassof está vayáis
á hacer tal cosa.
condenado no solamente por sus enemi-Por
qué?--preguntó Tadeo Tchichgos, sino además y sobre todo por la z'g-.
nikof con acentuada mala intención.
ñorancia de Koupriane. Me comprendéis
-Pues porque es muy útil al gobierbien? Koupriane es un buen amigo y es no!exclamo I van Petrovitch.
persona á quien estimo bastante: es bue-No
l-replicó Annouchka ... , -será
no, valiente en la guerra, pero no daría á los revolucionarios
.
yo por él un kopeck como policía. Se
Todos prorrumpieron en sonoras cármezcla, desde hace alg-ún tiempo, en los
asuntos de la policía secreta, tiene su cajadas. Gounsowski tuvo que detener
okrana de la cual no quiero expresarme con ademán precipitado sus anteojos que
le deslizaban al reír con todas sus gamal. Nos· divierte. Por otra parte, pare- se
nas.
ce ser una moda nueva; cada quien y to-Eso dicen! Y ello ccnstituye mi
do el mundo quiere ahora tener su poli- fuerza!
cía secreta. Y como prueba: vos mismo,
-Es su propio agente provocadorliovencito, qué hacéis aquí? Venís como
declaró Atanasio con una enorme carca·
repórter? No: como policía! A dónde va- jada.
tnos á parar con todo ésto y á dónde
-Su sistema es excelente,-gruñó el

�ANUNCIOS

896

COSMOS

príncipe. -Como está bien con todo el
mundo. todo el mundo es de la policía
sin saberlo.
-Se aice .... ah! ah! ... se dice ....
ah! ah! (Atanasio iba á ahogarse con un
pedazo de pan que mojaba en su sopa)
.... se dice que hizo instrumentos suyos
á todos los bribones y hasta los mendi·
gos que merodeaban por la Iglesia de
Kasan .... se dice! . , ..
Y por ese tema, se lanzaron en historias de kouliganes ( pillos) y ladrones
callejeros que después de las perturbaciones políticas, habían invadido San
Petersburgo y de los cuales no se podían
deshacer sino con generosidad.
Atanasio Georgevitch decía:
-Hay kouliganes qce deberíaii inven·
tarse si no existieran. Uno de ellos detuvo á una joven delante de la estación
de Varsovia. La joven asustada no hizo
más que tenderle su porta- monedas conteniendo dos rublos y medio. El kouligane se limitó á tomar todo el dinero:
«Dios mío,-exclamó la joven,-no voy
á poder tomar mi tren!-Cuánto os hace
falta ?-preguntó el kouligane.-Sesenta
kopecks! Sesenta kopecksl-Y por qué
no me lo decíais! .... &gt; Y el bandido
guardóse los dos rublos, tomó la pieza
de cincuenta kopecks, añadió diez kopecks que sacó de su bolsa y tendió los
sesent.J. kopecks á la joven.
-A mí me' ha pasado algo mejor todavía, hace dos inviernos; en Moscow
-dijo la bella Onoto.-Al salir de pati~
nar fuí detenida por un pillo que me dijo: &lt;Dadme veinte kopecks.&gt; Estaba de
tal modo asustada que no acertaba yo á
abrir mi bolsa de manó: «Más aprisa&gt;
-exclamó.-Por fin le dí los veinte kopecks y dije: &lt;Ahora besadme la mano.&gt;
Y no tuve más remedio que besársela
porque en la otra tenía listo un puñal.
-Oh! se sienten más fuertes con su
cuchillo!-dijoTadeo.-Una noche al sa·
lir de Gastini Dvor me detiene uno de
ellos y me pone en la punta de la nariz
un magnífico cuchillo de cocina. «Es
vuestro por un rublo cincuenta!&gt; Ya podéis figuraros que se lo compré inmediatamente! E hice un brillante negocio
porque valía lo menos tres rublos. A
vuestra salud, bella Onoto!
-Lo que es yo no salgo sin mi revól-

ver ,-dijo Atanasio. - Es lo más prudente. Lo digo delante de la policía. Prefiero ser detenido por los gardavois que
desplumado por los rateros.
-Si no encuentra uno en donde comprar un revólver,-declaró Iván Petro·
vitch.-No existen los armeros, según
1
parece.
Gounsowki aseguró sus anteojos sobre
la naríz, se frotó sus gordas manos y
dijo:
-Sí hay, en la casa de mi cerrajero.
La prueba es que ayer en la pequeña
Kanioucbe, mi cerrajero, que se llama
Schmidt entró al almacén de la esquina
y propuso un revólver al patrón. Lesa-·
có una &lt;Browning&gt;: «Es una arma de
completa seguridad, que es muy certera
y cuyo funcionamiento es de los más
sencillos&gt;. Y al decir ésto el cerrajer.o
hizo funcionar el revólver y le metió una
bala en el vientre al pobre dueño del al·
macén. Este murió pero no sin antes
comprar el revólver y decirle al bandido:
&lt;Teníais razón. Es una arma terrible!&gt;
Y después de eso, expiró.
Todos los demás rieron. Hallaron buena su historia. Decididamente este condenado de Gounsowski tiene algo siempre con que hacer reír. ¿ Cómo no ha de
ser uno su amigo? Annouchka se había
dignado sonreír, y Gounsowski, agra·
decido, le tendía la mano como un pordiosero. La joven le tocó con la punta
de los dedos como si hubiera depositado una moneda de veinte kopeks en la
mano de un pilluelo, casi con asco. De
pronto se abrieron las puertas dando
acceso á !as bohemias. Todo aquel moreno tropel invadió la pieza. Todas las no·
ches, hombres y mujeres, con sus trajes
populares venían del viejo Derevnia don·
de vivían todos en una antigua comuni·
dad patriarcal, !&gt;egún las costumbres in·
variables de muchos siglos ha; se dise·
minaban por los centros de placer, los
restaurants de moda, de donde sacaban
buen botín, pues era considerado como
un lujo más el hacerlos cantar al final de
las cenas, y no dejaban nunca de darles
dinero, por poco que se considerase uno
de la sociedad rica y poco que estimase
uno su reputación.

de bienestar
. indecible pue&lt;len proporc·1onarse aquell
que aO
dquieren
DO L la costumbre de en¡' uagarse 1a bocaos
co;l ODOL~or las noches al tiempo de acostarse.
impreg~a las membranas mucosas
de la boca. Al respirar pasa el aire sobre estas membranas odolizadas Y adquiere
una frescura a~radable que produce
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