<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/browse?collection=137&amp;output=omeka-xml&amp;page=2" accessDate="2026-06-11T11:04:40-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>2</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>104</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="1835" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="713">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1835/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._606._Agosto._0002011703.ocr.pdf</src>
        <authentication>defe823b01d569f3e860b7205838c4a1</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="74006">
                    <text>. itrtélClOt)
Ftí~t1ea
ARO XII

BARCELONA 7 DE AGOSTO DE 1893 ~ - - - - - - -

NÚM. 606

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BI-BLIOTECA ÜNIVERSAL ILUSTRADA

PASEO MATUTINO, dibujo de A. Ma.rold

�506

LA

ILUSTlUCIÓN ÁRTÍST1CA

NúMERO
f

606

La muerte de Maupassaht parece dar fundamento feras de hidrógeno, después de habernos mostrado en
á la escuela materialista para muchos de sus sofismas, la esfera social todo esto, convirtió á lo pasado sus ojos,
consistentes en hacer ae la fisiología una psicología, y nos evocó, en cuadros históricos de una verdad madando al cuerpo y á sus humores la sustantividad que ravillosa, conseguida por una incomparable prestilos espiritualistas reconocemos en el alma y en sus fa- digitación literaria, el Egipto de los penitentes y la
cultades. Porque tuvo en sús familias varios locos el Cartago de los fenicios, cual pudiera uh espiritualiscuitado y ha muerto de locura él también, los mate- ta de tomo y lomo hacerlo en ideales fantásticas rerialistas le sacan al caso la punta y dicen cómo pre- surrecciones de la Religión y de la Historia.
Texto. -Murmttraciones eúropeas, por Emilio Castelar. -_La cisa reconocer la herencia, fisiológico principio en
Pero ni las Tentaciones de San Antonio ni la figuE xposición 1111iversal de Chicago, por M. A. - Lo que vi de
la Co111u11a de J'arls, por Archibaldo Forbes. - Miscelánea. que fundara Zola una sucesión de novelas, aprendi- ra de Salambó se cuentan como verdaderas obras
- Nuestros grabad(¡s. - Anie (continuación), novela por Héc· das su mayor parte, con todo el naturalismo que quie- del arte naturalista; cuéntanse la ya mencionada
tor Malot, con ilustraciones de Emilio Bayard. -,5&amp;cc16~ ran darle sus admiradores, en volúmenes donde ha Martame Bovary favorecida del público, y la menos
CIENTÍFICA: ElpuertQnuevo de Tdnez. -/1 buque µ1bman·
colocado sus tipos, verdaderos casos curiosos de pa- favorecida que ésta y titulada Educación sentimen110 de la 111ari11a italiana. - Momdas de hierro.
.
tología y de clínica, parecidos á los fenóme1_1os ex- tal. De aquí partieron los Goncourts y Zola. LlamaGrabados. - Paseo 111{1t11tino, dibujo de A. Marold. - Gui- puestos en las ferias y á las excepciones acotadas á ránme los lectores caviloso; mas yo digo que allá en
do de Maupassa11t. - La catástrofe de Anzuola, dos grabados. cada página en las obras reconocidas de texto por la superior antigüedad clásica, cuando aparecen las
- La E xposición universal de Chicago, tres grabados. - Fu·
si/amiento de los gm erales Clemente Thomas y Julio Leco1'.,. los consejos directores en instrucción pública del naturalistas producciones de Aristófanes sucediendo
te. - Archibaldo Forbes. - Efectos de tma bomba. - Una his- estudio facultativo y legal de la medicina. Cierto que al idealismo del Prometeo y del Edipo, las artes grietoria de amor, cuadro de A. Johnson. - Aquel que ,w haya las condiciones fisiológicas propias de nuestro cuer- gas de la palabra y del cincel acaban como se acapecado que arroj e la primera piedra..• , cuadro de Rembrandt. po se transmiten por la generación y por la sangre ba la literatura latina en cuanto suceden á las Geor- Fig. r. Draga utilizada para la construcción del puerto de
Túnez. - Fig. 2. Nuevo puerto de Túnez. - Plano del nuevo á los sucesores y herederos; pero falso, completamen- gias de Virgilio Las cenas de Frimalción. El poema de
puerto de Túnez. - Perfil del canal de dicho puerto. - H er- te falso, que se transmitan las virtudes más íntimas y Lucrecio, inmediatamente anterior al siglo de oro y
111a11as de la Can·dad, cuadro de- Joaquin Agrasot (Exposi- las facultades más preciosas del alma, cuya personal á los maestros clásicos, no puede compararse con las
ción internacional de Bellas Artes de 1892).
obras naturalistas antiguas por una razón muy obvia:
........ ......,................, ...,........., .............,......,......,....,.,.............,.........,......,......,......,..,.•., sustantividad queda en la persona poseedora de todas
ellas sin transmisión posible á los venideros. El talen- porque si bien nos canta la Naturaleza, y la Naturato no se hereda, exclama el sentido común. Y en con- leza sin dioses, aquejado del sentido pesimista y maMURMURACIONES EUROPEAS
firmación de esto mostradme un Demóstenes que terialista conque lo contagiaran las asoladoras guerras
POR DON EMILIO CASTRLAR
haya subseguido al orador inmortal, como me mos- civiles, verdadera epidemia moral, pertenece á la meGuido de Maupassant. - Su vida y su muerte. - Progenitores y tráis un rico que ha heredado la riqueza y un epilép- tafísica, y no conozco nada tan opuesto á la exprecaracteres de la escuela naturalista. - Balzac. - I•laubert. tico que ha heredado la epilepsia de sus progenito- sión escueta y á la exactitud matemática y á la fotoJ\fadame Bovary -Aparición de Goncourt y de Zola. -El na- res y abuelos. El alma está en sí; es por sí misma; grafía servil del realismo como la filosofía. Por eso
turalismo en las letras clásicas. - El naturalismo en las letras
españolas. -Trabajos de Maupassant. - Duelos por su &lt;les- posee una.libertad no permitida en el cuerpo, sujeto hele yo dicho siempre á la incomparable pintora del
gracia y por su muerte. - Supersticiones de la escuela realis- á las leyes físicas y químicas; forja la idea que no San Francisco de Asís, mi amiga Emilia Pardo Bata. - Conclusión.
puede confundirse con secreción alguna del cerebro; zán, genial de suyo en el pensamiento y en el cony después de haber pasado por el tiempo sintiendo y cepto profundos, como varia y rica en el copioso y
El malogro de un escritor tan adaptado al gusto pensando, imperecedera y espiritual, se vuelve á la amplio estilo literario é histórico, que ni ella ni los
contemporáneo, así por sus calidades como por sus etérea luz de donde ha dimanado ó venido y entra predecesores por ella buscados en las letras patrias
defectos, cual este infeliz Maupassant, de lauros es- en la eternidad con Dios.
pertenecen al realismo, sino en cuanto pertenece la
pontáneos ceñido en sus mocedades y acabado denPero sea de todo esto lo que quiera, Guido de fidelidad con que los cuerpos ascetas de nuestros
tro de triste manicomio cuando frisaba ya con la ple- Maupassant pertenece á la teoría naturalista, susten- escultores piadosos se hallan tomados de la vida, y
tada por una escuela en la cual entran muchos dog- los Rinconetes y Cortadillos de nuestros libros picamas de pura convención y muchas pasiones de pura rescos del natural, y del vulgo los ocurrentes graciosos
secta. El estético y el filósofo de tal escuela, en mi en el Castigo sin venganza y en el Tetrarca de Jerusentir, fué Hipólito Taine, quien presentaba como un salén. La raza hispánica es una raza creyente, una
acabado modeló al autor de la Cartuja de Parma, no- raza espiritualista, una raza de idealismo-connatural,
velista y viajero de mucha observación en su criterio, á su complexión, una raza de aventuras increíbles,
pero de poco fuste en su estilo. Mas el pontífice una raza que lejos de someterse á la realidad, quieuniversalmente proclamado de la iglesia se llama re con empeño esclarecerla y derretirla en su pensaBalzac, quien, poeta y pensador al mismo tiempo, miento, como quiere dominarla por esa incontrastable
ha dado en sus novelas, sugeridas por un criterio ex- voluntad que venció Asia y descubrió América.
perimental de primer orden y realzadas por una coGuido debe pasar por el gran miniaturista y 'el
pia de ideas extraordinaria, el arquetipo de las pro- gran acuarelista de su familia espiritual y de su esducciones realistas y los ejemplares componentes de cuela literaria. En cuentos fáciles y narraciones coruna liturgia literaria, elevada entre los naturalistas ya tas ha llegado á maestro, como esos artífices que popor larga serie de trabajos y esfuerzos continuados á nen un retrato de preciosa ejecución sobre una cajita
tradición casi religiosa y á símbolo casi .horaciano, de oloroso rapé. Pero esto en él es lo artificioso y
como entre los clásicos las poéticas consagradas por hecho adrede, como el encargo de un maestro en rela reverencia de los maestros y por la sucesión de los tórica para un premio de curso. Lo que principal&amp;iglos. Observador en la Fisiología del matrimonio, mente al artista embarga y ocupa en su obra es vivir.
filósofo en la Busca de lo absoluto, tragico en el Tío La vida le inunda y en la vida se baña con un placer
Goriot, tierno y sentimental en el Lirio del Valle, que podríamos llamar verdaderamente físico, como el
GUIDO DE MAUPASSANT
fantaseador y fantaseador originalísimo en la Piel de que tiene cada ser animado cuando se apropia la
Zapa, no puede negársele una sede primera en el co- parte de creación que le corresponde, por sus órganitud ó madurez de su vida, se presta tanto al dolor y legio casi augural de los gloriosos franceses que han nos de nutrición y de respiración, los cuales á una le
al lloro y al duelo, que el gran sollozo despedido por honrado las letras y las ciencias en esta nuestra fe- aportan el jugo y savia de la Naturaleza y lo transmula prensa parisiense á la muerte suya, resuena por su cundísima edad, y cuyos nombres pasaron á todas las tan en 1a substancia propia de cada cual. Escritor
intensidad natural en todas partes y penetra con sus edades como bellísimos ornamentos de nuestro pla- instintivo no cultivara la frase, y antes la dirá como
acentos acerbos todos los corazones. ¡Ah! Desde la neta y honra inextinguible de nuestra especie. ·
le brota en la pluma y en la lengua, con una esponhora en que, dentro del espaci9 infinito', presidida
Quizás hubiera quedado solo y sin discípulos ni taneidad sólo domada por los ejercicios de copia del
por el tiempo eterno, sólo queda una materia inerte escuela, cual esos colosos hundidos en las arenas del mundo, enseñados por Flaubert, como enseña un
con unas leyes implacables, materia fría de suyo ante desierto como una petrificación de los tiempos p_re- maestro de dibujo á sus escolares sumisos el arte de
todas las penas y á todos los clamores sorda, leyes téritos, á los cuales rodea una soledad que realza reproducir con sus negros lápices el natural expuesto
indiferentes al daño que hace su propio cumplimien- mucho su magnitud, si Balzac no tuviera por heredero ante sus ojos. Así franco, así vivo, así exento de conto, no hay sino darse con el cráneo en las sólidas pa- Flaubert, Flaubert no tuviera por heredero Goncourt venciones, así en una ignorancia de nuestros tormenredes de nuestra cárcel y declararnos esclavos de la y Zola, Zola no tuviera por continuador Maupassant, tosos ideales y de nuestras inquietudes políticas, que
fuerza bruta, huérfanos de la Divina Providencia. No sin 'que mentemos á Champfleury ni á Sthendal por le han hecho con razón y verdad el tipo de artista
hay para qué levantar los brazos al vacío, ni para qué no haber obtenido universal ronombre y no haber más ingenuo y natural que hay dentro del naturalisdirigir oraciones al silencio, ni para qué cincelar por suscitado ni los entusiasmos ni los vejámenes de mo compuesto por tantas y tan artificiales é inverosímedio de las virtudes propias alma y cuerpo imper- sus célebres coviandantes por las sendas naturalistas. miles componendas. No le creo lector de nuestros
fectos; la nada nos corona y el atavismo nos forma Hijo de un gan cirujano, y de competencia quirúrgi- escritores del género picaresco, que piden para ser
con los estiércoles y los detritus de las sepulturas, ca también por el medio donde se criara y por la comprendidos en nuestro Lazarillo ó en nuestro Taporque no hay un Dios en el universo, ni hay la más educación que recibiera, Flaubert agarra los tipos cm1o un. conocimiento de la lengua patria muy supemínima libertad en el hombre, compuestos de mate- de sus novelas naturalistas en la realidad, y desvis- rior al que tienen la mayoría de los españoles; mas sí
ria todos y regidos por el destino ciego, acompañado tiéndolos de todo ropaje que no sea su propia piel, lo creo un copista muy afortunado de aquella obra
de la fuerza bruta. Cuando se profesan tales repulsi- los extiende á una en el gabinete anatómico de su francesa, más española que todas nuestras obras junvos dogmas de las escuelas positivistas al uso, aumén- observación, y escalpelándolos vivos, apasionadísi- tas, el Gil Bias de Santillana. Lo que principalmente
tase por sí el espanto de la muerte y sus horrores, en mos, abrasados en los ardores de su sangre, sácales de nuestros realistas ha cogido el escritor malogrado
términos que una conclusión y acabamiento de tal las entrañas calientes y palpitantes todavía, mostrán- es la salud, la robustez, la verdad. Muy enfermizos,
género, una metamorfosis de quien ha sido alma con dolas al público en una desnudez que no consiente por criados en estufas y por emperradísimos en plaidea é inspiración en menos que bestia, en residuo la universal malí.cía de nuestros contemporáneos, ñer á diario los desequilibrios de nuestra humanidad,
propio para el abono, como cualquier despojo ó excre- y que sólo disculpan la impecabilidad del para{50 y desequilibrios mayores á medida que más alto se ascencia de la vida más vulgar y ordinaria, cerrando la inocencia del salvaje. No tan profundo pensador ciende, nuestros artistas y literatos pedían quien los
todo motivo de oración y toda esperanza de inmorta- como Balzac, pero mayor y más eximio estilista, des- contrastase y Maupassant los contrastó por su conlidad, hace al hombre ¡ay! el más infeliz de los seres pués de haber escrito .Madame. Bovary para decirnos formidad con las fatalidades irredimibles y por su incriados y al universo el más atormentador de los ·ca- por qué se ahogan en atmó&amp;fera de oxígeno aquellos genua y candorosa sinceridad. Así jubilante y jubilolabozos pasibles,
seres nacidos para respirar como los peces en atmós- so en sus comienzos; pero al fin cambió. Los asedios

NúMERO

606

5o7

LA ILUSTRACIÓN ARTiSTICA

de ia demencia se madivina: el genio por lo
nifestaron en desarreglos
menos es el más inhude nervios, y los desarremano de los martirios.
glos de nervios le pusieEl poeta se apodera de
ron en trances de muerlas montañas, de los mate continua y diaria. Por
res, de la luz, de las eseso indudablemente una
trellas, de los soles, para
de sus obras más altas
convertirlo todo en ideas
es aquella conocida con
dentro del horno abrasael título de Pedroy Juan,
dor de una suicida insen la cual está profunpiración. El poeta tritudamente sentido el mal
ra la creación para mocongénito á la humaniler en ella los colores de
dad que lleva señalada
sus cuadros. Pero no pueen su frente la marca
de intentar tal trabajo
del Destino.
titánico sin destrozarse
¡Poeta, pobre poeta!
completamente. No se
Indudablemente los
puede atravesar el fuego
hombres no saben cuán
sin abrasarse; no se pueimposibles las grandes
de subir á las alturas del
cualidades sin los corresaire sin asfixiarse; no se
pondientes defectos. No
puede acercar el cuerpo
saben que toda virtud
á la nube tonante sin re-.
extraordinaria, que todo
cibir en tan fácil conducmérito sobresaliente, nator de la electricidad los
cen de un desequilibrio
latigazos de las asesinas
entre las facultades hucentellas. Esos privilemanas. No saben que
giados seres, que suben
así como los órganos de
desde la tierra tan alto y
los animales corresponque llegan á convertirse
den á sus destinos en la
en espíritus puros como
creación, las facultades LA CATÁSTROFE DE ANZUOLA. - El coche truck de r. ª y 2.•, de donde sacaron los tres primeros muertos. En segundo término
los ángeles de la teolose ve el caserío de Isturioz convertido en hospital provisionar(de fotografia remitida por D. L. de Regil, de Bilbao)
eximias de los genios cogía católica, tendiendo
rresponden á sus destidesde los escollos del
nos en la sociedad y en la historia. Preguntadle á epiléptico del sistema nervioso; que tal potencia inte- mal sobre los humanos naufragios el faro de ideas reDios por qué no canta el águila como el ruiseñor. Pre- lectual, extremada de suyo hasta pesar los astros en cogidas por generaciones de generaciones, han te11iguntadle por qué no tiene el caballo la fiereza del toro. su balanza, traer la luz de Sirio á vuestras manos y do que alimentar el resplandor alzado de la lámpaNo queremos tampoco persuadirnos á considerar describir los límites de la humana razón, se ha con- ra de su cerebro, han tenido que alimentarlo con lácuántas fatalidades nos abruman dentro y fuera del seguido á costa de una esterilidad en la vida del todo grimas de sus ojos y sangre de sus corazones.
organismo. Yo, espiritualista, declaro que se halla, irremediable y de una impotencia eterna en el c.erMadrid, 20 de julio de 18g3.
como dije arriba, en el alma el talento. Pero no soy po, paralizado para las facultades productoras por la
tan ciego que desconozca la influencia del cuerpo sublime fecundidad del pensamiento y del espíritu.
sobre el alma, no; antes la reconozco y la proclamo. Pero todo esto para mí, toda la tristeza producida
Así comprendo se diga que todo talento sobrehuma- por la posesión del genio sobrenatural en las almas LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO
no resulta una enfermedad en cualquier entraña. primeras y mayores, únicamente me demuestra lo diComprendo se diga que tal ópera encantadora y tal vino de su origen y lo eterno de su duración en otro
Descritos en anteriores artículos los principales
melodía dulcísima, las cuales os transportan al mun- mundo mejor. No creáis en la impasibilidad marmó- edificios de esta Exposición, conviene ahora dar una
do sobrenatural de los ensueños, se generaron por rea de inertes y frías estatuas que han querido á sí ligera idea de algunas de las secciones en que se diuna triste aneurisma; que tal poema, capaz de sugeri- darse Goethe y Rossini; no creáis en esa indiferencia vide y que pueden calificarse, tanto de exhibiciones,
ros los más sublimes efectos, se trazó con pluma em- olímpica con que han penetrado desde las tormen- cuanto de espectáculos de recreo para los visitantes.
papada en hiel; que tal obra, cuyas huellas nunca se tas del mundo eri los cielos de la inmortalidad, como
La principal de ellas es la que lleva el nombre de
borran del espíritu y del planeta, devoró á su creador; si aquí en la tierra fuesen ya de piedra pentélica y no «Midway Plaisance,» la cual es en realidad una anque tal discurso, destinado á despertar toda una ge- de esta carne que abrasa nuestros huesos y en nues- churosa calle ó avenida que se extiende desde Jackneración, resultó al sacudimiento de un ataque casi tras venas hierve. El genio es una enfermedad casi son Park hasta el Parque de Washington, teniendo á

l

••'J·~ ·

. -'\-~''

~\M?i

~~).7'

(

.

~t~~ ~

.

'

.

LA CATÁSTROFE DE ANZUOLA. - Vista del estado del tren á'la manaña siguiente del descarrilamiento. Los vagones derribados junto á la vía son el coche buffet

la brigada de la Empresa aparece subiendo el último coche de 3.• hecho perlazos (de fotografia remitida por D. L. de Regil, de Bilbao)

y el truck de

J. ª

y 2.ª ;

�508

LA ILUSTRACIÓN 1\RTÍSTICA

N úMERO

606

fueron de admirar en la s~cción española de la Ex- papel imporlantísimo, algunos empresarios concibieron la buena idea de poner en el centro del palacio
posición de Barcelona.
Sin perjuicio de ocuparnos oportunamente de sillones de esos, con los cuales se puede subir á la
nuestra sección en la de Chicago, dedicaremos aho- cubierta del mismo, á una altura de 80 metros: el
ra algunos párrafos á las instalaciones prim:ramente medio que para ello se utiliza es una especie de an·
terminadas allí, y entre ellas las de Austria ·y Ale- damiaje de acero, de construcción elegante, por el
cual ascienden los sillones mencionados. La primera
mania.
El día en que la Exposición se inauguró, el p~la- impresión que produce el ver ascender y descender
cio de la Industria aparecía poco menos que desier- rápidamente esos aparatos por entre los barrotes
to. La mayor parte de las sec- y montantes de aquella torre al descubierto es de teciones extranjeras estaban to- mor; pero los americanos están ,acostumbrados á tadavía por montar, y aun en la les instalaciones atrevidas y los empresarios de esta
misma sección americana había especie de ascensores hacen un magnífico negocio.
verdaderos montones de cajas Durante todo el día vense pasear por la cubierta del
y cajones cerrados. Sólo dos gigantesco edificio multitud de personas, que vistas
secciones constituían una ex- desde abajo parecen hormigas, y la verdad es que
cepción: la alemana, y sobre to- cuando el calor aprieta ningún sitio ofrece más endo la austriaca, contigua á cantos que aquel paseo aéreo, en donde se disfruta de
aquélla, que formaba un her- un fresco agradabilísimo y desde donde se descubre
moso oasis en medio de aquel un bellísimo panorama. También tiene grandes endesierto de cajas y andamios. cantos el ascenso y el descenso verticales mientras
El espacio destinado á esa sec- se está en el interior del palacio, pues durante ellos
ción no es tan grande como el se descubren á vista de pájaro las distintas secciones
'
que ocupa su vecina, por la ra- de los diversos países y se comprende tal como real' 1 .1-1
i:'
zón de que Hungría ha sido la mente es la grandiosidad del recinto en que tantas
.'·,111
' lli
única, entre todas las naciones maravillas se han reunido.
'·
civilizadas del globo, que nada
Pero hay que advertir que todos los espectáculos
1
ha enviado á la Feria del Mun- anejos á este gran certamen, todos los pasatiempos,
do, y aun por parte de los indus- todas las curiosidades y todas las comodidades que
' \i
triales austriacos hay muchísi- se ofrecen al público exigen un suplemento de gastos,
mos, entre los más renombra- que por lo general son elevados, y la prensa ameridos, que no han concurrido al cana, y en especial la de Nueva York, que no mira
certamen de J ackson Park, con con buenos ojos la preferencia dada en esta ocasión
gran sentimiento de los admi- á su próspera rival Chicago, los ponen muy de relieve.
radores de la industria artística
Fíjanse principalmente los periódicos de la Unión
austriaca, que tiene en América en que mientras los gastos de la primera Exposición
CABALLO NORMANDO COLOSAL, escultura situada delante del Palacio de Agricullura
un mercado importante.
americana sólo ascendieron á ocho millones de dode la Exposición universal de Chicago
La artística fachada de Ia llars, en la de Chicago se han despilfarrado de un
sección austriaca con sus ele- modo criminal (son sus palabras) treinta y dos mizas humanas con sus vari~dos trajes y sus costum- vatios y hermosos pabellones, álzase al lado de la llones, y esta cantidad enorme ha de salir en gran
bres particulares, y en que el curioso á quien no in- alemana, menos monumental, menos grandiosa que parte del bolsillo de los visitantes. Como prueba de
teresen las artes y las ciencias que en otros recintos ella, pero quizás más elegante: lo mismo puede decir- ello indican que el elevado precio á que se han contienen su asiento, puede distraerse agradablemente se de los objetos expuestos. La gran industria está cedido á los contratistas algunos privilegios obligan á
más pobremente representada en la austriaca que en éstos á elevar los que exigen al público, y, por ejemuno ó más días.
Entre sus exhibiciones figuran aldeas de muchas la alemana, en cambio tiene más brillante represen- plo, los sillones rotatorios que en la Exposición de Firegiones del globo, siendo aquí, como en la última tación la industria artística. ¿Quién no conoce los ladelfia costaban cincuenta centavos por hora y ade
Exposición universal de París, la calle del Cairo la bellísimos productos de las fábricas de cristal de Bo- más dos dollars de depósito de alquiler, en Chicago
que más llama la atención por su verdad: la arquitec- hemia, los primorosos trabajos en cuero, bronce, es- cuestan setenta y cinco centavos y seis dollars respectura egipcio-árabe de sus construcciones, tan nueva malte, marfil y nácar con los cuales los austriacos se tivamente. En esta última Exposición se hace pagar el
en Norte-América, las pinturas de la vida de aquel han colocado, desde hace tiempo, muy por encima agua para beber, cosa que jamás sucedió en aquélla.
país, y sobre todo la muchedumbre que circula, de los mismos franceses, y los innumerab!es géneros En Filadelfia había sillas, bancos, etc., en todos los
compuesta de derviches, comerciantes, alquiladores llamados de galantería ó de fantasía, esa especialidad edificios y jardines de su Exposición; en Chicago el
de camellos y asnos, chiquillos y mujeres veladas, austriaca que tanta salida tiene en los mercados de que esté cansado y desee sentarse ha de hacerlo en
todo el mundo? ¿Quién no ha visto los elegantes el suelo ó pagar una silla.
excitan altamente la curiosidad de los yankees.
Las aldeas irlandesa, japonesa y austriaca son de las muebles de madera encorvada que se han conquistaNo dejan tampoco los expresados periódicos de
do puesto preferente en todos los países del globo? hacer resaltar la diferencia entre los precios que rique más llaman la atención.
En el teatro turco se representan piezas, pantomi- Muebles de estos los hay en la India como en Africa, gieron, no ya en las fondas y casas de huéspedes, sino
mas y juegos lo mismo que en Constantinopla; en el en la América del Sur como en ]as Indias orientales; en los restaurants del interior de la Exposición de FiArgelino se aplauden las danzas características del son allí los muebles favoritos
y hasta en el Oeste americano
Norte de Africa.
Por el paseo se encuentran armenios, turcos con están cada día más en uso. Lo
sus armas peculiares, indios y hasta algunas de las propio acontece con la cristaleamazonas del Dahomey, hoy más que nunca admira- ría de Bohemia que adorna las
das á causa de la celebridad adquirida en su recien- mesas de todos los americanos ,
ricos.
. te guerra con Francia.
Pocas secciones de la ExpoTodos estos pueblos de origen extranjero han ido
á la Exposición so pretexto de dar una idea de la sición son más visitadas por la
vida y costumbres que observan en sus respectivos gente elegante que la sección
países, pero en realidad para sacar dinero á los saga- austriaca, y los muchísimos obces americanos; tanto es así, que la primera palabra jetos de fantasía y de escrito·
inglesa que todos aprenden es «money;» palabra que rio, carteras, marcos para cuadros, estuches, monederos, peles parece resumir en sí todo el idioma.
El «Ferris Wheel» ó Columpio de Ferris, rival de tacas, boquillas y otros objetos
la Torre Eiffel de París, considerado como una ver- de espuma, etc., etc., encuendadera maravilla de atrevimiento y de mecánica, se tran numerosos compradores.
halla situado en el extremo de Midway Plaisance. De
Pero también bajo otros conél nos ocuparemos en el próximo número con el de- ceptos tiene Austria notable retenimiento que merece.
presentación en Jackson Park:
Además de esta sección, exclusivamente destinada en el palacio de Bellas Artes
al recreo del público, puede éste hallar continuas son muy admirados los cuadros
distracciones contemplando las obrás de arte aisla- de los pintores vieneses; en el
das de que está salpicada la Exposición. Entre ellas Midway Plaisance hay cafés y
hay dos que detienen especialmente á los visitantes: cervecerías vienesas, y el notael toro y el caballo normando, ambos de tamaño co- bilísimo fragmento de la AntiTORO COLOSAL, escultura situada delante del Palacio de Agricultura
losal, que se hallan delante del palacio de Agricul- gua Viena, procedente de la
de la Exposición universal de Chicngo
tura. Los grabados que incluímos en este número Exposición teatral celebrada
dan idea de lo que son estas esculturas y de sus pro- el año pasado en la capital de
porciones, comparadas con las de las personas que Austria, constituye una de las principales curiosida- ladelfia, comparados con los de la de Chicago, los
junto á ellas están fotografiadas.
des de J ackson Park.
cuales son infinitamente superiores, llegando á califiSi, prescindiendo ahora de la calidad de los objeEn el fondo del grabado que de esta sección pu- car á los dueños con los adjetivos más duros.
tos expuestos por las diferentes naciones en los res- blicamos está indicado por medio de unos cuantos
Por estas razones, á pesar de sus maravillas y de
pectivos palacios, nos fijamos en el gusto artístico, rasgos ligeros una construcción notable. El techo del los innegables atractivos que ofrece, el éxito de la Exen el efecto que producen á la vista las instalaciones palacio de la Industria es uno de los mejores puntos posición actual es dudoso, como es problemático
y que tanto contribuye en estos certámenes á atraer de vista desde los cuales puede contemplarse toda la que sus organizadores se reintegren de los treinta y
al público, debe confesarse que no en todas ha pre- Exposición y la grandiosa ciudad del lago Míchigan, dos millones de duros invertidos en ella.
sidido el arte, la gracia y la originalidad que tanto y como los sillones con ruedas desempeñan allí un
M. A.

uno y otro lado diferentes y entretenidos pasatiempos, como teatros orientales, colecciones zoológicas,
jardinillos con cervecerías, etc., los unos presentados
por contratistas, los otros construídos por los gobiernos europeos.
Aquello es una verdadera Babel en la que se oyen
todos los idiomas del mundo y resuenan todos los
instrumentos conocidos, en especial las gaitas escocesas; en que es dado contemplar las diversas ra-

EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO.--LA SECCIÓN AUSTRIA0A EN EL PALACIO DE MANUFACTURAS,

dibujo orüñna.1 de E. Limmer

�LA

510
LO QUE VI DE LA COMUNA DE PARIS (1)

I
Había terminado la guerra franco-alemana, Y al
mismo tiempo mi cometido de corresponsal de un
gran periódico, por lo cual marché á Londres a1)resuradamente pa·
ra ocuparme en
escribir un libro
en el que narraba
cuanto había presenciado en aquella tremenda
lucha.
Trabajaba diez
..,,,.
horas diarias en
mi tarea, y teníala ya muy adelantada cuando -Ocurrió el movimiento de la Comuna
':, ~ de París.
El director del
Dat'ly News llegó
precipitadamente
á mi casa, y habiéndome instado vivamente para que marchara
á París pues era inminente allí una crisis, salí de
Landre~ el 19 de mayo para trasladarme á la capital francesa, y después de tropezar con varias dificultades que me hicieron perder algún tiempo, conseguí por fin penetrar en ella, recorriendo á pie el
trayecto desde la estación de San Dionisia.
París tenía un no sé qué de sombrío, pero reinaban
la tranquilidad y el orden. Sin embargo, aunque eran
las primeras horas de la mañana, no se oía. e~ tañido
de ninguna campana de los templos, percibién1ose
en cambio claramente en aquella mañana de primavera el lejano cañoneo de las baterías de Versalles
por el Oeste y el Sudoeste del recinto. •
~
- Eso es de Issy, díjome tranquilamente la duena
del kiosco de la esquina de la plaza de la Opera,
mientras me vendía un diario.
Preguntéla cómo podía distinguir el sonido de los
cañones de Issy del de las baterías del Bosque de
Boloña.
- Advierta usted, contestó, que hace ya muchos
días que oigo esa deliciosa música, y que por lo tanto
he llegado á ser entendida en la materia. El cañoneo
de Issy es más penetrante y claro, porq~e. el fuerte
está en una altura y nada entorpece la emisión de los
sonidos· mientras que éstos se embotan en el Bosque
á causa' de los numerosos troncos de árboles, sin contar que el sonido ha de elevarse además sobre el recinto, el viaducto del camino de hierro y la colina de
Passy.
._
La mujer hablaba con tanta calma y tranqmhdad
como si se tratase del tiempo, y si he de ser franco,
añadiré que cuanta gente andaba por allí manifestaba
la misma indiferencia. Ciertamente, nada indicaba
que los de Versalles caerían sobre los comunistas
antes de que se pusiera el sol de aquel sábado.
Yo tenía en París un caballo que había dejado allí
desde los días del armisticio; era el mismo con que
pasé por la puerta de San Ouen para entrar el primero en París después de la capitulación, y recordaba que los hambrientos habitantes de Belleville habían mirado al robusto cuadrúpedo con ojos de codicia. Encontré el caballo muy pronto, pero á la puerta
de la cuadra hallábase un centinela: la Comuna bahía exigido la entrega del animal, mas el encargado
de cuidarle se resistió con el pretexto de que pertenecía á un extranjero, y para zanjar por el pronto la
cuestión se puso dicho centinela hasta que las autoridades resolviesen lo que se debía hacer. El soldado
no quiso permitirme entrar en la cuadra, ni m~nos
consintió en que me llevase el caballo, y á m1 vez
debí dejar la cuestión pendiente.
Desde allí encaminéme al ministerio de la Guerra
de la Comuna, situado en la parte Sud del río, y allí
encontré la persona que necesitaba, la cual me presentó á un caballero que era el segundo jefe de Estado Mayor. Díjele que deseaba un pase para presen( 1) Terminada la interesante serie de articules en que la
distinguida escritora señora Pardo Bazán ha hecho un detenido
estudio de los :;ucesos más culminantes de la Revolución france.a de I 789, damos hoy principio á otra serie debida á la plu•
ma de M. Archibaldo Forbes, en la cual, como testigo de vista
é imparcial de los hechos, describe los ocurridos durante las
sangrientas luchas de la Comuna de París, de esa nueva revolu·
ci6n que, aunque casi á un siglo de distancia, viene á ser C?m·
plemento de la primera, razón que nos ha inducido á publicar
los articulos de M. Forbes á continuación de los de nuestra
compatriota.

.

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ciar las operaciones militares en calidad de corresponsal; saludóme inclinando la cabeza, y volviéndose
hacia un teniente le mandó escribir la orden. El oficial comenzó á extenderla al punto, preguntándome
si la quería para ver las operaciones exteriores ó interiores, á lo cual contesté que deseaba un salvoconducto para ir á todas partes y verlo todo. El subjefe, Lefébre Tonciér, firmó al punto y díjome que
si alguna vez necesitaba cualquier informe ó noticia,
podría recurrir á él. Con esto saludóme cortésmente
y me despedí. Creo que aquel fué el último pase firmado por la autoridad comunista.
El general Dombror.-ski, último de los muchos generalísimos de la Comuna, hacía día y medió, poco
más ó menos, que ejercíá el mando. Se me indicó
que su cuartel general se hallaba al Oeste, en el castillo de la Muette, detrás del recinto y junto á la estación de la vía férrea de Passy. Sin perder momento
me dirigí á la parada de coches de la plaza de la Concordia y dije al primer auriga que deseaba ir al
castillo. «No puede ser, caballero, contestó, porque
tengo hijos.))
Otro cochero, menos tímido, avínose á conducirme
hasta la entrada de la calle Mayor de Passy, y convenido el precio, emprendió la marcha.
Al pasar por el puente de J ena la batería comunista, situada en el Trocadero, rompió el fuego, y el
Monte Valeriana contestó al punto. Dos ó tres de
esas bombas cayeron á la puerta de una tienda, y una
de ellas partió la columna de un farol cerca de nosotros. Al ver esto, mi cochero hizo retroceder el vehículc, y por poco le vuelca en su apresuramiento
para alejarse cuanto antes de aquella vecindad tan
peligrosa.
No tenia más remedio que apearme é ir á pie por
la calle Mayor. Aquí no había apenas gente, pero en
cambio vi un considerable número de agujeros abiertos por las bombas; varios guardias nacionales, algunos individuos de marina y de tiradores habfanse alojado en las casas y paseaban perezosamente de un
lado á otro. No observé señales de temor en ninguna
parte, aunque las bombas caían de continuo en las
inmediaeiones. Al llegar á la extremidad de la calle
torcí á la derecha para pasar por una puerta grande
que daba entrada á una avenida de árboles, al fin de
la cual elevábase el castillo de la Muette.
Dombrowski me recibió cordialmente, ofreciéndome desde luego permiso para agregarme á su Estado
Mayor, en el caso de aceptar yo la posición tal como
se presentaba.
- Estamos aquí algo comprometidos, dijo, sonriendo y encogiéndose de hombros, porque el fuego es
bastante formal y continuo.
Dombrowski era hombre de unos cinco pies y cuatro pulgadas de estatura, muy aseado al parecer y
vestía uniforme obscuro con pocos adornos. Su rostro tenía cierta expresión inteligente y la mirada era
penetrante. A primera vista, cualquiera hubiera simpatizado con él; pero contábanse cosas muy negras

NúMERO

606

El general Dombrowski comía, leía y hablaba al
mismo tiempo; mas apenas era posible oir su voz á
causa del estruendo de la artillería y el silbido de las
bombas. Manifestó mucha ansiedad al preguntarme
si yo podría indicarle algo sobre las probabilidades
de una intervención alemana, y por lo que dijo me
pareció que le habría satisfecho esta última solución
del problema.
Estábamos comiendo la ensalada, cuando de pronto entró el comandante de un batallón, con el rostro
ennegrecido por 1~ pólvora y al parecer muy agitado.
Dijo que las tropas de Versalles penetraban yA en el
recinto por la puerta de Billancourt, que él había defendido hasta entonces con su gente; que el fuego de
artillería de Issy era tan vivo, que sus fuerzas debieron buscar un refugio; y que cuando las tropas de
Versalles llegaron en son de ataque, fué preciso salir
á descubierto para contestar al fuego del enemigo.
En el mismo instante, añadió, las bombas menudearon de tal manera y causando tal estrago, que el co)llandante hubo de retroceder con su tropa, acercándose entonces las fuerzas de Versalles á la puerta,
que ahorá se hallaba en su poder. Entre los soldados
del comandante cundió el pánico, y aunque trató de
reunirlos, dándoles sablazos de plano, no había conseguido nada; de modo que su batallón acababa de
abandonar definitivamente el recinto.
Las tropas de Versalles, dijo para terminar, estaban
concentrándose en considerable número para reforzar á los que habían tomado la puerta de Billancourt.
Dombrowski esperó á que el oficial concluyera su
relato; entonces alargóle un vaso de vino, sonriendo,
y comenzó~ comer su ensalada con mucha serenidad,
aunque algo pensativo, hasta que al fin levantó la
cabeza.
- Envíese á buscar al ministerio 'de Marina, dijo,
una batería de siete cañones; y que vengan los tiradores montados de ... (no entendí el nombre que dijo).
Los batallones de la guardia nacional irán donde se
les designe, para lo cual han de estar preparados á
las siete. Yo mismo dirigiré el ataque.
·
Debo advertir aquí que el ministerio de Marina se
hallaba convertido en arsenal, y para que. se forme
idea del estado de cosas en aquellos días, baste decir
que el oficial á quien Dombrowski dictó la orden,
polaco como él, ignoraba cuál era el edificio destinado al ministerio de Marina. Cuando se le indicó, hizo la observación dé que tal vez no le fuera dado obtener toda una batería.
- Pues traiga usted lo que pueda, contestó Dombrowski, dos, tres ó cuatro cañones, ó los que le sea
posible adquirir. ¡Vamos, en marcha y obedecer!
Esta era la fórmula acostumbrada de aquel pequeño dictador, que no carecía de genio y energía. La
voz de mando era magnífica, y hubiérase dicho al
verle y oirle que estaba muy acostumbrado á dictar
órdenes.
Mientras que Dombrowski comía los postres, con-

Fusilamiento de los generales Clemente Thomas y J ulio Lecomte, en Montmartre, el 18 de marzo de 1871

de su historia. Llevaba bigote y perilla, y tenía costumbre de estirarse esta última cuando hablaba. No
conocía el idioma inglés, pero sí el alemán, y bastante bien. Su Estado Mayor se componía de . ocho ó
diez oficiales, los más de ellos jóvenes, que parecían
tomar muy en serio sus ocupaciones, y sin duda éstas no les dejaban tiempo para pensar también un
poco en el agua y el jabón.

sistentes en unas ciruelas, entró precipitadamente
otro comandante para dar una queja.
- General, dijo, me censuran porque tengo un
Estado Mayor muy numeroso, y he recibido orden
de venir á traeros el parte.
El general tomó el papel y leyólo con atención.
- ¡Un comandante con diez oficiales!, exclamó.
¿Cómo puede ser esto?

N ú ~IERO

606

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

511

El parque del pero dijo que la fortificación exterior se podía con•
castillo de la servar muy bien.
A mí no me pareció grave obstáculo para ho~Muette baja en
bres
resueltos á tomar aquel punto ó perder sus visuaves pendientes basta el recin- das, y que era además muy co~venie,nte para las
to enfrente de fuerzas de Versalles, que no estanai: as1 tan expuesPassy, pero no se tas. Más al Sud, por _la puerta de Btllancourt, el_ repodía ver éste á cinto no valía gran cosa y ningún hombre hu~H~ra
causa del folla- necesitado alas para introducirse allí: esta opm1ón
je; más allá había mía se confirmó cuando me hallaba con Dombrowsun claro y des- ki, al recibir éstt, como ya he dicho, un parte anunpués las densas ciando que los de Versalles habían tomado la puerta.
Era más peligroso que divertido permanecer en el
espesuras d el
Bosque de Bolo· observatorio y tardé muy poco en bajar. Dombrows·
ña, detrás de las ki, espada en mano, daba en aquel momento tres órcuales extendíase denes á la vez, y detúvose para pregun_tarme qué me
el lecho del gran parecía la perspectiva que acababa de ver. Contestélago. De aquella le que en conciencia debía decirle que no era nada
franja de bosque tranquilizadora para los federales.
-Ahora estoy dando una orden, repuso D?m•
salían de vez en
cuando peque- browski, por la cual sabrá que abandono el recmto
ñas columnas de desde la puerta de Auteuil hasta el río. Si usted es
humo, proceden- militar debe reconocer el hecho de que nuestra pértes de cañones dida del fuerte Issy nos impide conservar esa parte
aislados, pero no de la fortificación continua de que hablo. Hace ya
vi ninguna bate· algunos días que he previsto la necesidad de hacer lo
ría montada. Más que ahora pongo por obra, y he procurado una ~elejos humeaban gunda línea defensiva, cuyo contorno señala el viatambién á inter- ducto de la vía férrea; es tan fuerte como el recinto,
valos las carabi- y más fácil de conservar. Si los de Versalles se han
nas de los tirado· apoderado de esa puerta, su posición no les servirá
res de Versalles, gran cosa. De todos modos, quiero darles algo que
situados allí se- hacer, y esta misma noche me propongo ataca~los. guramente para Es probable que retrocedan, perdiendo su conquista,
cazar los federa- en cual caso deberán comenzar de nuevo mañana.
les que estaban Sin embargo, no voy á batirme con la formal i~tenen el recinto y ción de recobrar esa condenada parte del recinto,
en las otras avan- como lo demostrará la orden que acabo de dar para
zadas que había que se publique; ahora quiero luchar un poco_ por
enfrente de Passy mera afición, pues todos mis compañeros, lo mismo
y de Auteuil. A que yo, están animados de un espíritu batallador y
cierta distancia agrádales batirse, sobre todo cuando yo los dirijo.
No me fué posible determinar con precisión ende la puerta de
Passy, los comu- tonces, ni podía hacerlo ahora tampoco, si las palanistas hacían ju- bras de Dombrowski eran una mera bravata ó si
gar una batería aquel hombrecillo hablaba en serio. Como quiera que
de continuo con sea, prometióme que no marcharía sin mí, y en efecbastante buen to, al poco rato recibí un recado urgente del general,
efecto. Aquella diciéndome que iba á marchar al punto.
posición no había
Encontré al hombrécil!o montado en un caballo
sido muy maltra· de gran alzada que hacía muchas corbetas en aquel
tada, pero se hu- instante, lo cual me hizo pensar en el mío, que aún
ARCHJBALDO FORBlS
biera podido to- estaría descansando en la cuadra con su centinela de
mar por asalto vista. Habíanse recibido ya varios partes del jefe coY levantando el brazo con expresión indignada, sin gran dificultad, á no ser por un bastión cons- munista que ocupaba Point du Jour, pidiendo inmetruido durante el sitio de los prusianos. La puerta de diatos socorros, pues los que defendían allí las posiañadió:
·
- ¡Ved ciudadano comandante, aquí estoy yo, que Auteuil y el recinto hallábanse convertidos en una ciones se veían muy acosados. El cañoneo y 'el fuego
soy el ge~eral, y no tengo á mis órden~s ~ás que ruina. Dombrowski no pudo menos de reconocerlo, de fusilería desde el Sena hasta la puerta de Neuilly
nueve hombres mientras que usted necesita diez! ¡Le
concedo tan sóio un secretario; retírese y obedezca!
El bueno del comandante salió sin decir más palabra.
.
Las bombas seguían cayendo. Dombrowski m~
dijo que el castillo de la Muette pertenecía á un amigo de Thiers y que por lo tanto, aunque se sabía
que era su ~uartel general, habíanse dado órdenes
para no maltratarlo mucho. A esto diré tan sólo q~e
si se hacían esfuerzos para respetar aquella pro~1edad, los artilleros de Versalles eran muy malos tiradores pues una bomba atravesó la pared de cerca, y
otra ~hocó en la esquina de la casa con tal fuerza
que yo creí que había penetra?º por la pared. Dombrowski era hombre de nervios muy fuertes y _tenía
perfectamente aleccionados á sus oficiales. Cuando
estalló aquella bomba el general es_taba h_ablándome,
y yo hice un movimiento; pero _él, inmóvil ~orno una
roca, siguió hablando con la misma naturalidad. Los
oficiales que estaban sentados alr~dedor de_ la ~esa
no hicieron más caso de la explosión que s1 hubiese
caído allí una pelota. Un asistente estaba llenan~o
mi taza de café, y su pulso no se alteró en 1? mas
mínimo: aquel hombre debía tener los nervio? de
hierro. Ignoro hasta.qu~ punto llegaría la seremdad
é intrepidez de los md1V1duos del Estado Mayor en
otras partes, pero los que form~ban el de Dombrowski eran un modelo en este sentido.
El ayudante del general me condujo al tejado,
donde había un observatorio; la escalera y las habitaciones del piso superior hallábanse muy maltratadas por las bombas, á p:sar de la_ amistad que M.
Thiers profesaba al dueno del castillo; y en cua~t? al
observatorio, construído con tablas, estaba acnbillado de balazos de los fusiles Chassepot. Apenas asomé la cabeza imprudentemente, atraje tal granizada
de proyectiles, que no me dió vergüenza retirl!,rme
Electos de una bomba
con mucha precipitación.

�AQUEL QUE NO HAY A PECADO QUE ARROJE LA PRIMERA PIEDRA... , cua dro de R e mbrandt, existente en la colecci6n del duque Marwouft

-......,

�NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

eran cada vez más vivos á medida que avanzábamos·
por la calle de Mozart; las baterías de Versalles tronaban estrepitosamente, y aunque hubiesen quedado montados algunos cañones en el recinto, no habría
sido posible contestar á su nutrido fuego de pesados
proyectiles.
ARCHIBALDO FORBES

( Conti,mará)

Bellas Artes. -Con el nombre de :Exposición libre de
Bellas Artes de Berlln se ha inaugurado una exposición en la
cual fi~u ran las obras rechazadas por el jurado de admisión del
gran certamen artístico que actualmente se celebra en aquella
ciudad, y al lado de ellas otras muchas que no pudieron ser rechazadas por la sencilla razón de que no fueron presentadas
oportunamente. Examinan'do las obras expuestas se ve - al decir de una revista artística alemana - que, c,o n muy escasas ex·
cepciones, quizás con una sola, el jurado ha procedido con en·
tera imparcialidad, pues de las obras expuestas como rechaza·
das bien pocas llenan las más elementales exigencias artisticas.
Las únicas excepciones de esta afirmación son un cuadro de
Meckel, un boceto de monumento de Klein y dos pasteles de
Munch. Uno de estos últimos fo ha considerado la crítica como
lo mejor que hasta ahora haya producido ese notable pintor
berlinés; el boceto de Klein obtuvo el primer premio en el concurso celebrado hace poco en Stuttgart para erigir un monumento al emperador Guillermo. En cuanto al cuadro de Meck&lt;:l, con no ser de lo mejor por este artista producido, es notable de todas maneras y hoy inspira á los berlineses mayor interés, pues por causa del mismo puede decirse que se ha suicidado no ha mucho su autor. Creemos que han de intere~ar á
nuestros lectores algunos detalles de este suceso que vamos á
referir. El difunto artista proyectaba exponer en el Salón Schulte, de_ Berlln, una colección de cuadros suyos, lo que no llegó
á realizar, entrando luego en tratos con el comité de la Exposición de Bellas Artes para exponerla en ese certamen, pero se
le dijo que el jurado escogerla cinco obras suyas de entre las
que creyese oportuno remitirle. Meckel envió cuadros de los
c_uales fué rechazado uno, el que ahora figura en la Exposición
libre: los otros cuatro fueron colocados en sitios que el pintor
juzgó poco á propósito para que produjeran el debido efecto.
Los 3:migos de Meckel creen que éste, cuyo temperamento era
excesivamente nervioso, comenzó á preocuparse de la injusticia
con él cometida que le impedia gozar del gran triunfo en que
él co_nfiaba, y no pudiendo resistir esa impresión se suicidó de
un p1stoletaz~- Este suceso ha conmovido profundamente á la
sociedad berlmesa, donde Meckel gozaba de grande y merecida fama.
Volviendo á la Exposición lib:e, diremos para terminar que
los críticos berlineses opinan unánimemente que sus organizadores no han conseguido el efecto que se proponian y que
su Salón dista muchísimo de parecerse al q_ue en otro tiempo
formaron en París los refmés del Salón oficial.
- El escultor Pablo Dubois ha sido nombrado director de la
Academia de Artes plásticas de París.
- El escultor de Karlsruhe, Volz, ha terminado y expuesto al
públi~o el modelo del sepulcro que ha de encerrar los restos
del difunto pr!ncipe Luis Guillermo de Baden. El monumento
representa al príncipe tendido en el lecho mortuorio, puesto
sobre un sarcófago ricamente adornado, y será colocado en el
mausole~ que se ha de erigir en el jardín de los Faisanes, junto
al palac1? ducal de aquella ciudad, según los planos del difunto ~ranc1sco Bar. El mausoleo, que será de estilo gótico y cos·
tara 750.000 pesetas, quedará terminado en el presente año.
- Para la Galería Nacional de Berlin han sido adquiridos
cuatro cuadros al óleo de H. Muhlig, Luis Herzog, Luis Dill
Y O. Frenzel, tres acuarelas de L. Dettmann, una figura de
bronce de J. Gotz, una figura de madera de Jorge Busch y el
modelo en yeso de El esmltor, de Fernando Lepke: todas estas obras forman parte de la exposición que actualmente se celebra en la capital de Alemania.
- Durante el primer mes en que ha permanecido abierta, se
han. ~espachado 300.000 entradas de pago para visitar la Ex·
pos1c1ón ele Bellas Artes de Berlín, habiéndose recaudado la
cantidad de 125.000 pesetas. El número de obras vendidas es
extraordinario, según dicen los periódicos alemanes, y el éxito
de la lotería organizada por la Asociación de Artistas berlineses
h~ superado á todas las esperanzas: el número de billetes vend1~os ha ascendido á la cifra de 70.000; los tres primeros pre·
m1_os eran de 8. 750, 6. 2 50 y 3. 750 pesetas y coro prendían: el
pnmero tres cuadros al óleo, el,segundo tres cuadros al óleo,
una acuarela y una estatua de marmol, y el tercero tres cuadros
al óleo y una estatua de bronce.
_El J ura~o ha resuelto no conceder más que tres grandes y
seis pequ~nas med~llas de oro y algunas menciones honorificas.
- El pmtor berlmés Pablo Meyerheim ha regalado al Gabinete de qrabados, de Dresde, 36 estudios de su padre Eduard_o, fallecido e!1 1~79, que en su tiempo gozó de gran reputación _por sus d1buJos &lt;le la vida popular de Berlín. El mismo
Gabmete ha_ re~ibido por donación testamentaria algunos cen·
tenares de d1buJos y pruebas de grabados que constituyen la
labor artística completa del dibujante y grabador de Dresde
~ugusto Mauricio Retzsch (1779-1857), muy famoso en su
tiempo.
- A mediados de noviembre próximo se verificará en Dusseld_orf una gran fiesta artística organizada por la asociación cono·
c1da con el nombre de Malkasten. La Feria del Mundo que se
c~lebra act~almente en la gran ciudad norteamericana ha ins·
puado _al pmtor Seyppel, encargado de la organización de aquélla, la 1dea de una parodia de la gran Exposición universal. Conocidos el ingenio y la esplendidez de los artistas que forman
el lrlalkasten, fácil es imaginar lo que será esa fiesta que promete superará cuantas dicha asociación ha llevado á cabo has·
ta ahora y en la cual habrá también su Salón internacional de
Bellas Artes, que siempre ha sido una de las partes más interesantes y curiosas de esa clase de festejos.
Barcelona. Salón Parés. - Miralles ha tenido expuesto estos
~ías un cua?rito de aspecto agradable y de un asunto de actua·
hdad, propio de la estación en que nos hallamos. U na familia

correctamente elegante disfrutando de las delicias del campo,
un pequeñuelo retozandC1 con su mamá alegremente sobre el
césped, elegantes señoritas, lacayos, un coche al fondo, etc.;
todo pintado, si no concienzudamente, con hábil facilidad y que
atrae las miradas del espectador.
Un joven, Sr. Tejada, que esgrime sus primeras armas en
p{1blico, ha presentado un cuadro de regular tamaño que publicaremos en breve y que á vuelta de deficiencias propias de
quien empieza á andar el camino del arte, manifiesta cualidades dignas de estímulo, sobre todo por la sinceridad con que las
aplica. Puede decirse que la obra está bien concebida, mejor •
que ejecutada, tanto en la unidad total como en ciertos detalles; pero asi y todo, es muestra de que al seguir aplicando la
observación atenta del natural, como demuestra el autor en su
primer cuadro, verá por completo colmadas sus aspiraciones de
artista.
Exposición general de Bellas Artes de 1894. - El ayunta·
miento constitucional de esta ciudad ha publicado ya la convocatoria para la segunda exposición que ha de celebrarse en
el mes de abril del año próximo venidero, ateniéndose á lo
acordado por la corporación anteriormente. En breve aparecerá el Reglamento propuesto por la Comisión organizadora.
Nuestros más calurosos plácemes á nuestro ayuntamiento
por el interés con que procura corresponder á lo que exige la
cultura de Barcelona y desean cuantos en materias de arte se
ocupan por su profesión ó aficiones.

Teatros. - Parls. - En Folies Dramatiques se ha estrenado
con buen éxito un vaudeville en tres actos de Busnach, titulado C!iquette, con lindísima música del maestro Varney.
Londres. - En Covent Garden han terminado las representaciones wagnerianas en alemán, habiéndose puesto en escena
Los maestros cantores y Siegfri'ed, que fueron muy aplaudidas,
sobre todo la última. En el propio teatro se han estrenado las
óperas Amy Robsart y Veiled Prophet. La primera, de Isidoro
de Lara, revela un gran progreso con respecto á la última del
mismo autor, The Light of Asia, y en ella se destaca más la
personalidad del compositor que, aunque influido por la música de Massenet, entra casi de lleno en el procedimiento de
Wagner; el libreto, obra de Harris y Milliet, e¡;tá tomado de
una novela de \Valter Scott; la ejecución fué muy notable por
parte de Mme. Calvé y de los Sres. Alvarez y Lasalle. La se·
gunda, Veiled Prophet, es del compositor Stanford, qu~ la escribi6 en 1877 y fué estrenada en alemán, en.Hannóver en 1881,
habiendo sufrido desde entonces varias modificaciones: el libreto, de Mr. Barday Squire, está basado en la primera leyen·
da del poema de Tomás Moore, Lalla Roock, titulada El velado profeta de Khorasán. La i;¡otable compañía dramática inglesa
que dirige el eminente actor Enrique Irving y que actuaba en el
Lyceum, se dispone á hacer una tournée por los Estados U nidos, en donde trabajará en San Francisco, Portland, Tacoma,
Sea(tle, Minneapolis, Saint Paul, Chicago, Nueva York, Boston, Filadelfia y Wáshington, poniendo en escena Becket, Enrique VIII, Et mercader de Venecia, Luis XI, 0/ivia, Carlos
/ y algunas otras de las mejores obras del repertorio inglés.
Madrid. - En los jardines del Buen Retiro ha comenzado
sus representaciones una compañía de ópera bajo la dirección
del maestro Camaló, que ha puesto en escena con buen éxito
Lucia, Fausto, Favorita y Hugonotes. En el Príncipe Alfonso
se ha estrenado con aplauso una zarzuela de espectáculo en dos
actos, Los volttlltarios, de Fiacro Y rayzoz, música del maestro
Jiménez.
Barcelona. - En Novedades ha terminado la temporada que
tan brillantemente ha sostenido por espacio de dos meses la
excelente compañía del Sr. Mario, habiendo estrenado últimamente con buen éxito La huelga de hijos, comedia de D. Enrique Gaspar, de argumento interesante y escrita con la galanura, la gracia y la difícil sencillez que son la característica del
autor de La levita, y habiéndose celebrado los beneficios del
Sr. Cepillo, que tantos y tan merecidos triunfos ha obtenido en
la presente temporada, y del Sr. Mario, el actor mimado de
nuestro público: uno y otro lograron entusiastas ovaciones. En
el Eldorado actúa una muy aceptable compañía de ópera dirigida por el ma,:slro Goula (hijo), que ha puesto en escena con
buen éxito La Hebrea, La Favorita, La Africana, El Trovador
y Los Hugonotes.
Necrología. - Han fallecido recientemente:
El Excmo. Sr. D. Enrique Enríquez y García, conde de las
Quemadas, teniente general del ejército español, ex comandante general de Alabarderos, condecorado por valiosos servicios
prestados en tiempo de paz y de guerra con las grandes cruces
de San Hermenegildo, Mérito Militar é Isabel la Católica.
El barón de Bauer, general de artillería ~ustriaco, ex ministro de la Guerra, comandante general de Viena, que se distinguió extraordinariamente en las campañas contra I talia de
1859 y 1866.
Carlos Federico Burkhard, notable sanscritista austriaco, el
primer filólogo que emprendió el estudio del idioma cachemir,
una de las lenguas de la India septentrional.
Francisco Duchinski, historiador polaco.
Carlos English, contraalmirante de la armada y uno de los
oficiales más distinguidos de la marina norteamericana.
Antonio Ghislanzoni, célebre poeta y libretista italiano, autor
del libreto de Aida y de muchos otros en número de sesenta
por lo menos.
Roberto Montgomery, excelente pintor marinista holandés.
Francisco Nissel, poeta dramático austriaco que gozaba de
gran popularidad especialmente entre el público vienés.
Dr. Juan Rae, distinguido médico inglés, famoso explorador
de las regiones árticas que visitó por vez primera en 1846 y en
las cuales descubrió importantes territorios, autor de innumerables trabajos científicos que publicó la Royal Geographical
Society, de Londres.

Paseo matutino, dibujo de A. Marold. - Cuéntase Marold entre los primeros dibujantes franceses y las principales revistas que en la vecina República se publican dispútanse sus trabajos; su firma es conocida de los lectores de LA

606

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA, que han podido admirar sus preciosos dibujos en algunas novelas ilustradas que publicamos, y es·
to nos releva de insistir en lo que vale el tan justamente renombrado artista. Paseo matutino es una página bellísima en la
que el invierno se ofrece á nuestros ojos en toda su desnudez y
con el tinte melancólico que constituye lo que pudiéramos lla·
mar nota poética de la estación cruda: la figura de mujer que
anima el triste paisaje tiene ese sello elegante que revela á la
parisiense y que pocos saben reproducir con tanta gracia y fide·
lidad como Marold.

* **
La catástrofe de Anzuola (de fotog~fia). - Entre
las varias versiones que han circulado acerca del terrible desc¡milamiento ocurrido en Anzuola, en la línea férrea de Durango á Zumárraga, el día 14 de julio último, tiénese por más
e_xacta la que supone que la rotura de uno de los topes del último vagón motivó el descarrilamiento de éste, que inclinándose á un lado cayó en un precipicio de unos 30 metros de declive, arrastrando consigo a otros cinco coches más. La catástrofe
ocurrió á poco de salir el tren del apeadero de Anzuola, en un
sitio en donde existe una curva de unos 100 metros de radio:
los tres últimos vagones quedaron hechos astillas y de ellos
fueron sacados el mayor número de heridos y contusos; el coche buffet sólo dió media vuelta y quedó á unos tres metros de
la vía, sufriendo •los que en él iban sólo ligeras contusiones; el
coche truck se detuvo á causa de haber tropezado uno de sus
extremos con una chavola, falleciendo tres de las personas que
en él iban, entre ellas D . Pedro U ruchurtú, alcalde de Deusto.
El número de heridos graves, algunos de los cuales fallecieron
poco después, y leves fué considerable. Los vecinos de Anzuola
con el ayuntamiento á la cabeza, los aldeanos de los caseríos
inmediatos, las autoridades y vecinos de Vergara, los padres
dominicos, los médicos de las poblaciones cercanas, todos acudieron inmediatamente al sitio de la catástrofe, prestando gran·
des servicios á los heridos y rivalizando en celo para asistirlos.
El caserío de Isturioz, que se ve en nuestros grabados, quedó
convertido en hospital de sangre. Tales son los principales de·
talles del terrible suceso, uno de tantos que con demasiada frecuencia ocurren en nuestras líneas férreas y que ni siquiera
pueden atenuarse, como acontece en la mayoría de los que en
el extranjero acaecen, por el movimiento extraordinario de las
líneas ni por la velocidad vertiginosa de los trenes, circunstancias que no concurren en nuestros ferrocarriles. Las vistas que
publicamos están tomadas de fotografias que ha tenido la amabilidad de remitimos D. L. de Regil, de Bilbao, á quien damos las gracias por su atención.
•

*
**
Aquel que no haya pecado que arroje la primera piedra... , cuadro de Rembrandt. -Tantas veces hemos tenido ocasión de ocuparnos del gran artista !lamen·
co, que cuanto dijéramos ahora sería necesariamente repetición
de lo que en otros números de LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA
hemos consignado. Además, en la historia del arte hay figuras
que con sólo nombrarlas se alaban: cuando se oye pronunciar
los nombres de Velázquez, Murillo, Rafael, Ticiano, Rubens,
Ribera, Rembrandt y tantos otros, inmediatamente la memoria
asocia á ellos las páginas más gloriosas de los anales de la pintura. ¿A qué, pues, hablar detalladamente de una obra deter·
minada de alguno de ellos? ¿A qué reproducir una y otra vez los
elogios que han llegado á hacerse lugares comunes tratándose
de tales maestros? Limitémonos, por consiguiente, á ofrecer á
nuestros lectores el magnífico grabado de Baude que tan cabal
idea da del cuadro en que Rembrandt representa una de las
escenas del Nuevo Testamento, aquella en que, en presencia
de la mujer adúltera y de los que la acusaban, pronunció Jesús
las sublimes palabras de caridad y de perdón que la humanidad
debiera tener siempre presentes y que por desgracia han sido
en todo tiempo punto menos que completamente olvidadas.

*
* *
Una historia de amor cuadro de A. Johnson.
- No de otra cosa que de una historia de amor puede tratar el
libro que con tanto interés lee la joven del notable cuadro de
Johnson: véase la atención que presta á la lectura, estúdiese la
expresión de su rostro, y tratándose como se trata de una muchacha en la edad de las ilusiones, cuando sus oídos apenas es·
tán acostumbradoS' á esas frases que tan dulcemente suenan en
boca del rendido amante y cuando quizás sus labios no han
pronunciado todavía una palabra de amorosa correspondencia
que el rubor mantiene en el corazón aprisionada, se comprenderá que aquella atención y la expresión aquella sólo pueden
obedecer á una causa, á la identificación de su lectora con el
asunto del libro leído, y esa identificación en el presente caso
y por lo que dejamos dicho únicamente se explica tratándose
de la historia de unos amores.

Sixto, separando con una mano las hojas del helecho y aproximando con la otra el candelero al cristal, trató de ver el interior del dormitorio

*

**
Las hermanas de la Caridad, cuadro de J oaquin Agrasot (Exposición internacional de Bellas Artes
de 1892). - Esas heroínas que el mundo conoce con la denominación de Hermanas de la Caridad, y que cual verdaderos ángeles consagran su existencia al alivio de las dolencias que afligen á la humanidad, han hallado siempre escritores y artistas
que las enaltezcan, que canten sus virtudes ó pinten su abne·
gación. Si así no fuera, si la humanidad no patentizara su reconocimiento por quien por ella se sacrifica, exponiendo su vida en los campos de batalla ó aspirando los deletéreos miasmas
hospitalarios, merecería la calificación de ingrata. Agrasot, que
como verdadero artista siente y discurre, ha tratado de representar á las hermanas de la Caridad en uno de los más interesantes escenarios do ejercen acción y prodigan sus cuidados, en
el hospital, logrando producir una bellísima composición que
cautiva por el sello de verdad que en ella ha impreso.

Recomendamos el verdadero Hierro Bravais,
adoptado en los Hospitales de París y que prescriben los médicos, contra la Anemia, Clorosis
y Debilidad; dando á la piel del bello sexo el
sonrosado y aterciopelado que tanto se desea.
Es el mejor de todos los tónicos y reconstituyentes. No produce estreñimiento, ni diarrea,
teniendo además la superioridad sobre los ferrugínosos de no fatigar nunca el estómago.

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT, - ILUSTRACIONES DE EMILIO BAY ARD

(CONTINUACIÓN)

En la partida que Sixto deseaba comenzar, para aprovecharse de aquella ráfaga
de viento favorable que parecía haber comenzado á soplar, era indispensable que
conservarse todo esto y que no estuviese ni un momento bajo la influencia ni
del cerebro sobrexcitado, ni del estómago ahito; por consiguiente, comió poco
y bebió menos, á pesar de la insistencia del barón, cuya amabilidad y cuyas
burlas, pues de la una y de las otras echó mano, resultaron igualmente inútiles
para apartar á Sixto de su propósito de sobriedad.
·
Cuando los comensales se trasladaron desde el comedor á la sala, Sixto no se
apresuró para acercarse á las mesas de juego, que estaban preparadas ya; para
el baccarrat una grande y dos pequeñas para el ecarté: el joven quería escoger el
momento oportuno y no incurrir en la locu(a de los que corriendo detrás del
dinero se lanzan ciegamente á la lucha. Se proponía bajar á la arena con paso

firme .Y seguro; ya que un rato de suerte le había permitido recuperar trescientos luises, debía manejarse con aquella cantidad para ver si ganaba sus cuarenta
mil francos; pero sin comprometerse nunca.
Como, pensando todo esto, permaneciese Sixto en el hueco de una ventana
Arjuzanx se le acercó diciendo:
'
- ¿No me quieres dar el desquite?
- A ti es á quien corresponde dármelo.
- Estoy á tus órdenes.
- En seguida; permfteme fumar un cigarro.
Cuando acabó el cigarro se aproximó Sixto á la mesa del baccarrat, pero no se
se~tó; quería conservarse de refresco para su partida con Arjuzanx; además tuvo
miedo de agotar su buena suerte en jugadas insignificantes, figurándose por su-

�NúMERO 606

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

516

perstición de jugador que no podía contar con la fortuna para mucho tiempo y
que no debía exigir á su suerte una serie muy larga de golpes favorables; cuando
lograse unos pocos, sabría detenerse en el camino.
Por último quedó desocupada una mesa de ecarté, Sixto hiz~ una seña_a! barón, y quiso, por aquella vez, tener él mismo las cartas que habian de dec1d1r en
aquella lucha.
.
- ¿Cuánto?, preguntó Arjuzanx sentándose enfrente de Sixto.
- ¿Te parece bien que juguemos cien luises?
- Perfectamente.
Jugando aquella cantidad Sixto se creía prudente, porque no era prob~ble que
de las tres partidas que aquella puesta le permitía jugar con sus ganancias, perdiese las tres; podría defenderse caso de que la suerte se le mos:r1se adversa, y
en un momento cualquiera tropezar con la serie en que fundab1 sus esperanzas.
Al tomar las cartas se convenció Sixto, y este convencimiento le produjo gran
alegría, de que sus manos no temblaban y de que era completamente dueño de
su corazón y de su cabeza: veía, sabía y juzgaba lo que estaba hacien~oArjuzanx, al contrario, parecía conmovido, y mirándole con atención se veía
claramente que no era el mismo de otras veces; su tranquilidad, su indiferencia
característica habían desaparecido y se advertía en sus ojos negros un resplandor que les prestaba una expresión de dureza que Sixto no había observado
nunca.
Pero no eran aquellos momentos á propósito para entregarse á observaciones
de esa índole; Sixto deb ía consagrar su atención toda, entera y por completo á
su juego y al del adversario.
La fortuna, lejos de volverse contra él, prosiguió siéndole propicia.
- ¿Doblamos?, preguntó Arjuzanx.
- Por de contado; ¿no está dicho?
- Dicho queda de una vez para siempre.
- Para siempre, por lo menos hasta que nos pongamos de acuerdo para concluir este convenio.
- No reñiremos.
Poco á poco habían levantado sus cartas.
- ¿Pido?, preguntó Arjuzanx.
- Yo no quiero.
Arjuzanx tenía un juego malísimo; el de Sixto no podía ser mejor.
- No vas á tardar mucho tiempo en ganar los cuarenta mil francos perdidos,
dijo Arjuzanx.
- No me disgustaría.
- Ya ves cómo he hecho perfectamente en obligarte á comer conmigo.
Algunos de los convidados, cuando vieron que Sixto y el barón se sentaban
á la mesa de ecarté, abandonaron el baccarrat, que se arrastraba miserablemente,
y formaron corro en torno de los dos amigos, contemplándolos atentos y silenciosos.
Arjuzanx ganó entonces tres puntos, lo cual le hizo decir:
- Comienzo á defenderme.
Sin embargo, perdió la partida; pero ganó la siguiente y volvieron á comenzar
con una puesta de cien luises que también ganó.
- ¿Vamos á la dobla?, preguntó.
Sixto vaciló un instante; se preguntó á sí mismo si no estaría agotada ya su
vena; pero como había hecho cuatro puntos contra cinco se figuró que la fortuna fluctuaba aún y que le sería posible retenerla un momento.
- Sí, contestó.
También entonces hizo cuatro puntos contra cinco; pero esta vez ya no vaciló; estaba ya en descubierto y era·necesario por lo menos quedar en paz; ya que
Arjuzanx aceptaba el juego á la dobla, todo se reducía á seguir hasta que ganase
una vez; cuando esto sucediera se detendría y no volvería á tocar una carta; era
irracional, imposible, absurdo, contrario á todas las reglas admitir que esto no
sucedería alguna vez; ¡no es el juego una báscula dispuesta con arreglo á leyes,
inmutable!
- Adelante, dijo; lo mismo siempre.
Entonces se apiñaron todos en torno de los dos jugadores; pero ninguno les
hablaba, ni les preguntaba directamente, solamente por medio de ojeadas expresivas y miradas rápidas se cambiaban allí impresiones.
Sixto advirtió con sorpresa que por el cuello le caían gotas de sudor, lo cual
le produjo desasosiego; era evidente que no dominaba ya sus nervios; sin embargo, no tuvo fuerza bastante para aprovechar esta observación; estaba seguro de
que la emoción no había de quitarle su perspicacia.
Por lo menos sí le privó de su atrevimiento; por prudencia, por excesiva precaución pidió cartas y las dió cuando habría debido rehusarlas y jugar con valentía.
Después de haber perdido con aquel sistema tres partidas seguidas, resolvió
c~mbiar; no era la mala suerte lo que le hacía perder, era su torpeza y era también la calma de Arjuzanx, atento siempre á defenderse y á utilizar los·descuidos del adversario, sin que lo importante de la partida influyera lo más mínimo
en su ánimo. ¿No podría yo, se preguntaba Sixto con ansiedad, tener esa misma
calma por unos minutos, por algunos segundos que acaso serían suficientes?
Pero el cambio de método no determinó cambio de suerte; muy al contrario,
si antes había cometido errores por excesiva timidez, siguió cometiéndolos por
exagerados atrevimientos. Y cada vez que perdía exclamaba:
- Adelante; siempre lo mismo.
Los que seguían atentamente las peripecias de aquel duelo podían notar en
el tono con que la frase misma era pronunciada diferencias que decían mucho
sobre el estado de ánimo en que Sixto se hallaba; al propio tiempo su rostro y
sus manos habían perdido por completo el color.
' En la medida misma en que la puesta iba creciendo se modificaba también
1~. actitud de los espectadores; habían comenzado por mirar aquella lucha con
cierta curiosidad reconcentrada y silenciosa; al llegar al punto en que estaba, esc~pábanse de vez en cuando exclamaciones sordas, gestos, que producían en
S1x~o mayor sobrexcitación, porque cuando todos, todos unánimemente, se maravillaban de aquella desdicha, era evidente que ya no podía durar mucho;.un
solo momento de fortuna y se desquitaba de lo perdido aquella noche. No esperaba á más.
. Aún jugó otras dos partidas y las dos con igual desgracia; y como Sixto repitiese la frase «Adelante; lo mismo siempre.» Arjuzanx nada dijo; era la primera vez que no respondía á la frase de Sixto con la palabra «Perfectamente.»
El barón guardó silencio durante algunos segundos; después apoyando ambas

I

manos en la mesa, se levantó, y mirando fijamente á Sixto, preguntó con voz
muy seca y muy dura:
- ¿Cómo siempre lo mismo?
- ¿No está convenido que doblamos siempre?
- Convenido está, mientras no variemos el convenio.
A estas palabras siguió otro rato de silencio, al cabo del cual continuó diciendo el barón en él mismo' tono duro y claro:
- Y me parece que ha llegado el caso de variar. ¿Cómo estamos ahora?
Contó las fichas colocadas delante de sus cartas.
- Llevo ganadas siete partidas. ¿No es cierto?
- Sí, contestó Sixto, casi ahogándose.
- Hemos puesto, al empezar, cien luises; los cnales se han convertido, jugaodo á ia dobla, en cuatro mil francos; después en ocho mil; luego en dieciséis mil;
á la otra partida en treinta y dos mil; á la siguiente en sesenta y cuatro mil; á la
impediata en ciento vientiocho mil, y por último, en esta en doscientos cincuenta y seis mil; así estamos ahora.
Al llegar aquí el barón se detuvo y con la mirada pareció tomar á sus convidados por testigos de la exactitud de su cuenta, que había hecho sin vacilación
alguna; pero nadie pensó en asentir con el gesto, ni aun con la mirada, pues
cada cual seguía con interés el drama que, en presencia de todos, se desarrollaba y que todos comprendían y sentían que era espantoso, aunque ignorasen cómo había nacido y qué desenlace tendría.
- ¿Estamos jugando como niños ó como hombres?, continuó diciendo Arjuzanx.
Sixto no respondió; veía entonces cómo y cuánto se había equivocado sobre
las intenciones de Arjuzanx, que lejos de procurar que se desquitase de la pérdida de sus cuarenta mil francos no había tenido otro propósito que obligarle á
perder una cantidad mucho más considerable; al propio tiempo se fijaba en un
hecho, insignificante al parecer, pero que en aquellas circunstancias era decisivo:
el cuidado que Arjuzanx ponía en no hablarle á él directamente y sobre todo
en no tutearlo.
El barón prosiguió:
- Si nuestro dinero no está encima de la mesa, encima de la mesa está nuestra palabra; y puedo jugar cien mil francos y aun doscientos cincuenta y seis
mil francos bajo mi palabra, pero no quinientos doce mil que acaso exceda el
compromiso á que se pueda atender.
Calló Arjuzanx; los circunstantes evitaron cuidadosamente cruzar entre sí miradas en que pudiesen ser traducidas sus impresiones; no faltaron amigos prudentes que, por si acaso, se alejaron de la mesa de juego, bien que sin abandonar la sala: la Vigne no fué de éstos; muy al contrario, había quedado libre un
sitio al lado de su compañero y se apresuró á ocuparlo.
Pero nada indicaba que Sixto pudiese dejarse arrebatar por la ira hasta el
extremo de producir escándalo; antes bien, su actitud pareció la de un hombre
que hubiese recibido en la cabeza un golpe terrible.
Esto no obstante, transcurridos algunos segundos, se levantó y dijo:
- Es evidente que no tengo aquí esos doscientos cincuenta y seis mil francos.
- ¿Pero no está admitido entre hombres honrados que se concedan veinticuatro horas para pagar deudas de juego?

IX
Cuando Sixto se encontró en la acera de la calle sintió que alguien le cogía
del brazo; volvióse bruscamente; era la Vigne, que le preguntaba con interés:
- Pero ¿cómo has caído en ese lazo?
- ¡Ah! No lo sé...
- ¿No has comprendido que Arjuzanx iba á cosa hecha?
- Sí; demasiado tarde.
-¿Volvemos á casa?
Sixto no respondió.
- ¿Quieres que tomemos un coche?
- No, quiero estar solo; necesito andar.
- Pues te bajas del coche cuando lleguemos á Bayona.
- ¿No me dejarás en paz, hombre?
- Dispensa...
Sixto, á pesar de su trastorno, comprendió que había tratado mal á su compañero y se apresuró á decirle:
.
.
- Ten seguridad, amigo mío, de qtie te he agradecido la espontaneidad con
que te has puesto al lado mío cuando el barón hablaba.
- Era natural.
- Has creído que podría surgir una disputa; no podía ser, porque Arjuzanx
estaba en su derecho y yo no tenía razón alguna. Gracias.
Y al decir esto, Sixto tendía la mano á su amigo.
La Vigne, sin embargo, no se movía.
Pero no había dado tres pasos cuando se detuvo y dijo en voz alta:
-La Vigne.
Este se apresuró á colocarse al lado de Sixto.
- Toma, dijo entonces el capitán entregándole dos fajos de billetes de Banco.
- ¿Qué es esto?
- Cuarenta mil francos que te suplico me guardes; como te propones ir en
carruaje van más seguros en tu poder que irían en el mío; me los entregarás
mañana.
Dicho esto, el capitán dejó á su amigo en medio de la calle y la Vigne observó, con gran extrañeza, que Sixto en lugar de dirigirse hacia Bayona tomaba
el camino diametralmente opuesto, como si se propusiera ganar la playa de los
Bascos.
Esta era en efecto la intención de Sixto; su resolución estaba definitivamente
adoptada: pensaba arrojarse al mar desde lo alto del peñasco negro y cubierto
de espuma que se levanta verticalmente en medio de la. playa.
Con este propósito bajó por las calles desiertas de la ciudad hacia el Puerto
Viejo; más que andar, corría, y en en su carrera precipitada ni advertía siquiera
que azotaba su rostro el viento frío que soplaba furiosamente con un ruido siniestro que dominaba los roncos mugidos de la marea alta.
La idea del suicidio había surgido en el ánimo del capitán cuando el barón
pronunciaba esta frase: «Aunque nuestro dinero no está encima de la mesa, encima está nuestra palabra.» Sixto comprendía perfectamente que su hopor estaba comprometido; solamente poseía su existencia para pagar su deuda; la daba.

NúMERO 606

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Había el joven pasado ya los baños del Puerto Viejo y adquirió la certidumbre que la pleamar no debía de retrasarse mucho; tuando se arrojase desde el
peñasco, le recibirían las olas y le arrastrarían inmediatamente.
Sixto pensaba en su muerte sin ninguna debilidad; t-odo habría concluído;
concluído para él, concluído para los suyos, á quienes Sixto no arruinaría al
arruinarse.
Pero al pensar en los suyos, al pensar en su mujer se estremeció. ¡Ah! Al morir no sacrificaba solamente su vida, sacrificaba al mismo tiempo la felicidad de
la esposa adorada. ¡Qué desesperación, qué catástrofe, qué vacío para Anie! Solamente dos meses llevaba de casada. ¡La pobre era tan dichosa en lo presente!
¡Formaba tan hermosos proyectos para lo porvenir! ¡Y no volvía á verle! ¡Y él,
él no la había besado por última vez!..
Sixto se detuvo; vaciló unos instantes y después retrocedió para tomar el camino de Bayona. Tenía veinticuatro horas de que disponer todavía; por lo menos faltaba algún tiempo hasta la mañana siguiente en que se supiera lo que había sucedido.
¡Cuántas veces había recorrido el joven con su mujer, ambos á caballo, aquel
camino mismo que ahora seguía Sixto á pie, solo, en las tinieblas de la noche!
La evocación de estos recuerdos tuvo benéfico influjo en los pensamientos del
capitán, porque le arrancó por un momento de las angustias del hoy y del ;mañana para trasladarle al pasado, tan lleno de recuerdos dulces ó apasionados,
tiernos ó alegres.
Muy cerca estaba de Bayona cuando en medio del silencio de la noche oyó
dar las dos en el campanario de la catedral; en lugar de penetrar en la población, pasó á lo largo de las fortificaciones y bajó hasta el paseo de las Marinas.
Aquella noche su casa estaba completamente á obscuras; Anie no le había
esperado. Sixto abrió las puertas procurando no producir ruido y encendió una
bujía que estaba preparada en la meseta de la escalera.
Al llegar á la puerta de sus habitaciones se aproximó con mucho cuidado,
estuvo escuchando algunos instantes y nada oyó; indudablemente Anie se había
dormido. Entonces, en vez de penetrar en aquel cuarto, levantó con grandes
· precauciones el picaporte de la puerta de su despacho, entró en éste y volvió á
cerrar la puerta con mucho silencio.
Enc.ima de la chimenea y en el tabique de separación entre la alcoba y el
despacho existía una ventana que cerraba un cristal hermoso, cubierto con un
transparente medio bajado á la sazón; la ménsula de la chimenea, común á las
dos habitaciones, hallábase adornada en la parte que correspondía á la alcoba
con una escultura pequeña en el centro y dos lámparas á los lados, y la parte correspondiente al despacho con un jarrón, en el cual había plantado un helecho
y dos candelabros.
Sixto, separando con una mano las hojas del helecho y aproximando con la
otra el candelero al cristal, trató de ver el interior del dormitorio. Por de pronto
sus miradas se perdieron en la obscuridad; pero después, formando con la mano una especie de pantalla que proyectaba hacia adelante la luz de la bujía, vis·
lumbró en el lecho, frente á él mismo, la cabeza de Anie que se destacaba so.bre la blancura de la almohada.
Anie no se movía, no le llamaba; era evidente, por lo tanto, que dormía. Esta
seguridad le consolaba; podía disponer de algún tiempo.
Durante las dos horas empleadas en recorrer el camino de Biarritz á Bayona,
Sixto no había pensado únicamente en su mujer; había formado un plan cuya
ejecución resultaba más hacedera con aquel sueño; no quería sólo el joven besar
por última vez á su esposa, de quien iba á separarse para siempre, deseaba además que Anie tuviese y conservase sus pensamientos últimos; sentóse, pues, á
su mesa, colocada delante de la chimenea, y comenzó á escribir:
«Tus presentimientos no te engañaban: convertido, no comprendo por qué,
en enemigo nuestro, tuyo, mío, ha querido vengarse de ti, de mí; ciego, arrastrado, loco he jugado y he perdido doscientos cincuenta y seis mil francos, además
de lo que había perdido anteriormente. Al recobrar la razón he reflexio,1ado; he
visto la situación como se ven las cosas en la soledad y de noche, de un modo
claro, evidente, sin ilusión ni mentira; de esta convicción fría, serena, ha resultado la determinación - que es objeto de esta carta: - dart~ un adiós. Un
adiós, un adiós, hermosa y querida. Anie. ¡Ah, sí, querida, muy querida! Más
ahora que en los días de felicidad ... Voy á dejarte para morir. Pero el morir no
es lo que me entristece y espanta; lo que me aflige es romper para siempre nuestra dulce vida de amor; no ver más á mi Anie, y además dejar á su corazón la
duda de si habrá sido adorada como debía serlo, como oreía serlo. ¿Comprende·
rá mi Anie que quiero desaparecer porque la amo con toda mi alma, mucho más
que·á mí mismo, y prefiero - procurando lo que es mejor para ella - saber que
será viuda trágicamente, antes que esposa empequeñecida por un marido sin
honra?
»No puedo pagar mi deuda y no quiero pedir nada á tu padre, á quien esta
pérdida arruinaría. No queda, pues, otro remedio que separarme de ti, arrancarme yo mismo de tus brazos, con el pensamiento de que te dejo casi íntegra la
fortuna, desde ahora más tuya que antes, que te permitirá vivir independiente
y orgullosa.
»¿Comprendes ahora que mi amor es tal cual tú podías desearlo, y que al
morir no te abandono?
»Piensa, por el contrario, que próximo á ti, mezclada y confundida mi vida
con la tuya, me he ratificado con más fuerza en esta determinación de no volver
á verte y de dejarte que vivas sin mí en la flor de tu juventud y de tu hermosura.
»Solamente he pensado en tu tranquilidad y he dado al olvido cuán breves
fueron nuestras horas de amor. He puesto en olvido también que una mujer
adorada se me escapa de los brazos en los primeras emociones de nuestras existencias fundidas en una sola, y que ebrio de amor por ti, me separo de ti,
sollozando, hecho pedazos el corazón y soñando en la eternidad de mi amor,
cuando para mi amor no hay mañana.»

bajando ambas manos, entre las cuales había hundido su cabeza, volvió á tomar la carta, la puso en un sobre, en el que escribió el nombre de Anie, y la colocó en el sitio más visible de la mesa.
Aún no había terminado: con mucho silencio, tomando mil precauciones,
abrió uno de los cajones de su mesa, cerrado con llave; buscó después algo en
aquel cajón, procurando que no crujiesen los papeles que en él había; sacó el
testamento de Saint-Cl1risteau; después, prendiéndole fuego con la luz de la bujía, lo arrojó á la chimenea, donde el documento ardió del todo, produciendo
una llama que iluminó todo el despacho, desde el piso hasta el techo.
Con esto, cuanto Sixto había determinado estaba hecho; ya podía ir al lado
de su mujer; iban á dar las cuatro, todavía le quedaban tres horas de existir
para ella.
Cuando Sixto entró en el dormitorio, Anie levantó la cabeza y dijo como despertándose:
- ¡Hola! ¿Ya estás aquí?
Sixto se acercó al lecho, se inclinó hacia su mujer, y dándole un beso muy
tierno y muy prolongado dijo:
.
- Es necesario que no te enojes conmigo, me he retrasado... , ya te explicaré...
- Pero si no estoy enojada contigo.
Si el capitán hubiese estado más tranquilo habría notado indudablemente que
la voz de Anie temblaba demasiado para ser la de una persona que acaba de
d_espertarse; pero la emoción que le dominaba no le permitía hacer observac10nes.
La verdad era que Anie no se había despertado entonces, porque no estaba
dormida.
Al recibir el telegrama de su marido cuando le esperaba para comer, experimentó una conmoción violentísima, desproporcionada al parecer si se la comparaba con la causa insignificante que la había producido.
¿Por qué se quedaba Sixto en casa del barón? ¿Cómo olvidaba la promesa de
volver inmediatamente? Y, lo que era más grave todavía, ¿cómo no pensaba en
que después de los temores manifestados por su Anie aquel telegrama iba á sumergirla en la inquietud y en la angustia?
Era aquella la primera vez que Sixto dejaba de cumplir una palabra que hubiese dado á su mujer y la segunda que no la acompañaba en la comida, y siempre por el barón. ¿Qué le anunciaba aquella intimidad que ponía miedo en su
ánimo?
Anie no pudo comer y muy temprano subió á sus habitaciones, figurándose
que para esperar estaría allí mejor que en ninguna otra parte. Entonces comenzó
á calcular la hora probable de que volviese su marido, y de sus cálculos ·obtuvo
la consecuencia de que Sixto volvería entre diez y once.
Para matar el tiempo la joven tomó un libro y procuró leer; pero las líneas
bailaban delante de sus ojos y Anie no consiguió entender lo que leía. Si conti-

Casi inmediatamente entró Sixto en la alcoba y se dirigió al lecho

nuaba de esta manera los minutos iban á ser eternos. Envolviéndose en un abrigo salió.á la galería para contemplar el movimiento del río. La noche era triste
y sombría; ni en las aguas, ni en la tierra, ni en el cielo vió nada que ocupase su
espíritu y le arrebatara hasta el país de los ensueños, en que el tiempo se desliza
sin saber cómo.
Transcurrido algún tiempo Anie volvió á su libro, después lo cambió por otro
X
que acaso tendría más interés; pero no tardó mucho en dejarlo como había deSixto había escrito con precipitación y sin detenerse una sola vez; concluída jado el primero; tornó á la galería, allí trató de adivinar lo que no podía ver;
su carta la leyó, y entonces tuvo un minuto de desfallecimiento. ¡Cuánto la que- volvió á sus habitaciones, bajó al piso entresuelo para limpiar un fanal que de
ría! Y sin embargo, por culpa suya, locamente, neciamente la arrojaba á la des· pronto necesitaba limpieza; rompió dos juguetes de porcelana; se enojó mucho
esperación cuando le habría bastado dejar que se deslizase por sí sola su exis- por su torpeza y subió otra vez á su cuarto, donde se arrojó medio tendida en
tencia para hacerla feli1.
un sillón: allí permaneció de este modo hasta las diez.
Su propia indignación contra él mismo le sacó de aquel estado de debilidad;
( Co11cl11irá)

�NúMERO 606

L A 1LustilAc1ÓN ÁRtfstrcA

518

servicio de los buques consignados á la Goleta. Dificultades gravísimas ofrecía abrir un canal en lecho
tan fangoso, y para lograrlo ha sido preciso practicar
EL PUERTO NUEVO DE TÚNEZ
obras de extraordinaria importancia. Empezóse por
Nadie pone ya en duda la importancia de Túnez. clavar grandes estacas, hundiéndolas á 8 y 9 metros
Los 130.000 habitantes que contiene conviértenla en de profundidad para poder formar las orillas del cauna de las más populosas ciudades árabes, y su situa- nal, que miden 9 kilómetros de longitud. Realizada
· SECCIÓN CIENTÍFICA

Fig. I. Draga utilizada para la construcci6n del puerto de Túnez. -Terraplén formado por la extracci6n del fango

ción en un golfo, cual la antigua Cartago, conviértela
también en un centro comercial. Por desgracia, puede
decirse que no ha tenido puerto hasta nuestros días,
y no ha podido, por lo tanto, gozar de las ventajas
que en otro caso hubieran reportado á la ciudad africana incalculables beneficios. Situada en las riberas
del lago Bahira, sepárala del mar un arenoso istmo,
llamado Lido, en el que se levanta la histórica fortaleza llamada la Goleta. El lago presenta una superficie de 7.ooo hectáreas, más de 10 kilómetros de ancho
y una circunferencia aproximada de 36 kilómetros,
variando la profundidad entre 60 centímetros y un
metro, ya que es el vertedero de los albañales de Túnez, y los depósitos que éstos forman elevan su fondo constantemente.
A la infección de las aguas del lago hay que agregar la
imposibilidad que existe para que los buques 4e alto
bordo puedan penetrar en él, puesto que sirviendo de·
punto de unión entre el lago y el mar un estrecho canal
de 2 5 metros de ancho, sólo es dable recorrerlo á las
barcas y buques de poco tonelaje. No es posible calcular el número de operaciones y transbordos que han
de sufrir las mercancías destinadas á Túnez, que, por
otra parte, tampoco pueden desembarcarse en la Goleta. Los grandes vapores vense obligados á anclar á
1.200 ó 1.500' metros de la playa, debiendo utilizarse
grandes lanchas pai:ª el transbordo de los viajeros y de
las mercancías. Cierto es que al llegará la Goleta puede hacerse uso de la'vía férrea para dirigirse á Túnez,
ó bien de las barcas que lentamente se encaminan á la
capital, pero preciso es tener en cuenta que el precio
de transporte desde Túnez á la Goleta devenga algunas veces 60 francos por tonelada y que las barcas
encallan con frecuencia en el fango del canal ó del
lago. Tal estado de cosas hacíase insoportable para
el comercio, imposibilitando por completo las transacciones. De ahí que se celebrara un convenio á fi.
nes de 1881 entre el gobierno del Bey y la Sociedad
de Construcción de Batignolles, renunciando al poco
tiempo ésta á la concesión, pero encargándose de la
construcción por cuenta del Estado. El presupuesto de
tan importante obra fijóse en 12 millones de francos.
La creación del puerto puede considerarse ya como un hecho. Si nos fijamos en el grabado que reproduce el plano, se podrá apreciar desde luego la
economía del proyecto. Un antepuerto constituído por
un canal que cruza el mar, de 7 metros de fondo,
r.200 de longitud y 100 de ancho, corta el istmo arenoso del Lido y se prolonga por medio de otro canal en curva. R ecorridas estas distancias, ó sean los
dos canales, rodeados de rocas, conforme reproduce
nuestro grabado, penétrase en el lago. Para ello ha
sido preciso dejará la derecha y hacia el Norte un
pequeño lago de 6 hectáreas y de 2'80 metros de
profundidad, rodeado de muelles, que se destinará al

sobre el mismo lago, quitando espacio á las aguas.
En la actualidad hanse construído únicamente muelles provisionales de madera, no habiéndose todavía
resuelto la forma que han de afectar las construcciones definitivas.
Estimamos tan útil como conveniente para completar estas indicaciones consignar algunos guarismos respecto de la suma de trabajo que representa la
construcción de este puerto. Ha sido preciso remover una cantidad enorme de tierras y emplear grandes masas de materiales, como madera, piedras, cal,
etc. Hanse extraído cerca de cinco miliones de metros cúbicos de escombros, que en su tercera parte ha
sido preciso transportar á más de 20 kilómetros. Para
el dragado y extracción del légamo, la Sociedad de
Batignolles ha debido construir innumerables piezas
y aparatos de todas clases, lo mismo para la fabricación y colocación de los bloques artificiales, que para
fijar las grandes estacas, etc. El material para el dragado estaba circunscrito especialmente á una draga provista de largo conducto que vertía los escombros á
90 metros de distancia. Otra draga podía combinar•
se con otras de bomba para arrojarlos por otros tubos hasta 400 metros. Todo este material se expidió
desde París para Túnez en julio de 1888.
Por lo expuesto, vese que los trabajos se han ejecutado con admirable rapidez, siendo justo agregar
que el material ha respondido perfectamente á las necesidades de la construcción sin que haya sido nece·
sario practicar grandes reparaciones.
En agosto de 1890 terminaron las obras en el Lido, los muelles del lago en mayo del mismo año, y
erl' agosto de r 891 las de la sección del Norte.. Du ·
rante todo este período de tiempo, las dragas funcionaron sin interrupción, empleándose 700 operarios
en su servicio. El puerto terminóse por completo el
día 14 de enero del mismo año, y como quiera que
en el contrato fijóse la fecha de entrega en julio del
año próximo, resulta que la Sociedad ha cumplido
con sobrada antelación el compromiso contraído.
Gracias á ello podrá Túnez aprovecharse pronto de
su nueva situación marítima. Gran número de buques han entrado ya en los lagos y todo hace esperar
que el comercio de aquella ciudad experiméntará
nuevo y poderoso impulso.

esta operación, pudieron las dragas funcionar hasta lograr que el perfil de este canal igualara al de Suez,
de manera que los buques puedan cruzarlo sin el
menor entorpecimiento. Las dos compuertas hállanse
á 160 metros una de otra, no ocupando el perfil del
canal más que una parte de este espacio. Los taludes
DANIEL BELLA
forman una pendiente muy suave. Gran parte del lé(De La Nat11re)
gamo que extraen las dragas deposítase al otro lado
de las compuertas, de manera que forma amplios
terraplenes que en lo porvenir servirán de asiento al
doble bulevard que se proyecta construir entre la GoEL BUQUE SUBMARINO DE LA MARINA ITALIANA
leta y Túnez. En uno de nuestros grabados vese la
forma en que se acumula el légamo al salir de la draLa navegación submarina tiene para la marina miga, y en otro reprodúcese una fotografía, tomada des- litar excepcional importancia. Este problema, puesto

NúMERO 606

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

tantes de los ministros de
vamento de objetos prela Guerra y de Marina. La
ciosos sumergidos, pu:- i·-~OLFE OE JÚNI~
d iendo ser al propio
maquinaria, instalada en el
. ··~:-:~~-.. ,..-l ¡
EL BAHIRA OU LAC DE TUNJS
interior del buque, facilítale
tiempo un poderoso ins··&lt;.,;,,Á'l /:-"'= ~
los medios para marchar,
trumento ó máquina de
,..~ ·•• • ______ j_______________ ..._____________ long_uturl.otal,dt l'ou.-~9! no82'!'~----···----............... ___ _
guerra.
maniobrar, sumergirse ó as_C,o,l J4.zfr1...•.•• -----------·-t.m:::'.~-----.. ---- -------------------· ·--.. ---~
cetjder á la superficie de
las aguas con la mayor faGaralje
***
cilidad. El casco hállase
provisto de varios lentes
MONEDAS DE HIERRO
que permiten á la tripulaPlano del nuevo puerto de Túnez
ción, no sólo examinar la
Los Mois, tribus semi- '
ruta que sigue el submaribárbaras que ocupan un
no, sino que también percibir los objetos sumergidos también marchar y maniobrará voluntad. Varias fue- vasto territorio al Sudeste de Cambridge, de cuyo
que se desee extraer del fondo del mar, á cuyo efecto ron las pruebas que se verificaron para comprobar reino dependen, saben extraer los minerales de hierro
está dotado de unos á modo de arpones que pueden la bondad del aparato, y una de ellas consistió en y forjan las armas é instrumentos de que se sirven.
manejarse desde el interior. M. Bolsamello ha basa- arrojar al mar grandes piezas de fundición que fue- Dan al hierro la forma de pequeños lingotes, que
do su invento en la ley del peso específico de los ron extraídas por los arpones del submarino, mane- constituyen la única moneda para los cambios y trancuerpos esféricos, que, como se sabe, soportan, cuan- jados desde el interior de éste.
sacciones comerciales.
do están sumergidos, una presión débil distribuída
Esta moneda especial sólo circula en la región del
Algunos ingenieros que presenciaron los ensayos,
por igual en toda su superficie. La forma especial á bordo del buque afirman unánimemente que el gran lago de Attapen.
que afecta este buque permítele sumergirse á mayor submarino está perfectamente adaptado para el salCierta analogía existe con la moneda utilizada por
profundidad que á los demás submarinos conocidos.
los habitantes del archipiélago de las Palaos, que,
Los ensayos practicados, según afirma el recomo se sabe, emplean grandes piedras para
dactor corresponsal de la United Service Gasus, transacciones. Estas piedras afectan la
zette, han sido completamente satisfactorios,
forma circular, con un agujero en el centro,
aun los llevados á cabo estando la mar gruesa
variando su diámetro entre veinte centímetros
y picada, ya que el buque se ha sumergido y
y un metro.
vuelto á la superficie con la mayor facilidad.
La hélice de que se halla dotado permítele
Perfil del canal del puerto de Túnez
(De La Nature)

~~r1-+-....___...

----

-

LilT .&amp;IITiPdLIQOS -

LECHE ANTEF É L

,,n •

arabe de.._,191
'PII\. • t· ld contra las diversas
a e Afeccionesd1ICorazon,

J G

El mas ,ttcazcontra
d1 los la
F,rru,tnosos
Anemia, Clorosis,
de la lan1re,
Debilidad, etc.

o

(,~ 'Oe

~

Hydropesias,
Toses nerviosas; ·
Bronquitis, Asma, etc.

Emplead.o con el m~ior exito

GELIS&amp;CONTÉ

E

HEIDSTATICO el mu PODEROSO

que se conoce, en poclon o

1~ ;16•O UtJ:11U!l!Ja;~i:~;~E~!:

ESTOMAGO
PASTILLAS y POLVOS
PATERSON
ea BISIIUTBO J J,IAGNESIA

Reeomendado1 contra lu :&amp;lfloolones del Ellt6mago, Falta de Apetito , Dtgeattones labo•
rt-■, Aoedtas, Vómitos, Eruotoe, y C611ooa;
regularizan lu Funcione■ del Ea16ma110 y
de loa lnteetlnoa.
,
E,1,1, .. ti rotulo 1 •rm• dt , . FAYARD.
&amp;.dh. DETIUN, Farmaoeu~
en PAIU8

ARRUGAS PRECOCES
(•
EFLORESCENCIAS
.,e
ROJECES
o•

º"~,-.. et,,_oütll \liP~

~~

.'i

,t

~

~:c~~:~:i

éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

LA SAGRADA BIBLIA

DaptJslto ,n todas 1a1 Farmacias

á. 1 O céntimos de peseta l a

EDICIÓN ILUSTRADA

entrega de 16 paginas
~

Se envfan prospectos ~ quien los solicite
dirigiéndose 4 loa Sres. Montaner y Simón, editores

Kedalla de Oro de la Sad de F1• de Paria detienen las perdtdas:LABEL ONYE y C'•, 99, Calle de"Abouklr, Paria, y en todas las farmacias.

ENFERMEDADES

&gt;o

Catarros,MaJ de garganta, Bronquitis0 Resfriados, Romadizos,
de los Reumatismos, Dolores,
Lumbagos, etc., 30 años del mejor

Apro&amp;adu por 1&amp; Academia de Medicina de Parls.

""got•
""'ª VJ Grageas de
•
.,..

~

Soberano remedio para rápida curacton de las Afecciones del pecho,

'n Ode
:rageasalLaetatodeHlurr

Ea,e~ncl■llltl

•

■•ldú•
•tu, 1111,a
PECAS, LENTEJAS, TEZ ASOLEADA
,o 8ARPULLIDOB, TEZ BARROSA e

··············~················
f:ioºRlf'J\!!I
GOTA
i
GARGANTA 1
del§'
:
:::REUMATISMOS 1
VOZ y BOCA

♦

PASTILLAS DE DETHAN

Recomendadas contra los Malea de la Glll'IJUta,
Extlnclonea de la Voz, lnflamaolonee de la
Boca, Efeotoe pernlo10808 del Jleroorio, Irt•
taolon gue pr oduce el Tabaoo, J IJ)8Cialmenle
' los Snn PREDICADOR.ES, .&amp;BOGilOS,
PROFESORES 'T CANTOl\ER para racililar la
emioton de la To■.-PallCIIO : 12 Rur.u.

ll~r m II rotulo a firma

•

Especifico probado de la QOTA y REUMATISMOS, calma los dolores •
)os mas fuertes. Accion pronta y segura en todos los periodos del acceso.
•
F . COMAR é RIJO, 28, Rue Salnt-Claude, PARIS

.. ..............................
♦

V E NTA POR M E NO R . - EN TO C AS LAS F ARM A C I AS

(

v OROG U ERI AS ♦

Jarabe Laroze

Adh. :DETBAN, Farmaoeutloo en P.AlUS.

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de 40 años, el Jarabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las 17ll!itritis, gastraljias, dolore■
Y retortijones de estóm ago, estreñimient os r ebeldes, para facilitar
la ~ges~on y para regularizar todas las funciones del estómago y de
los mtestmos.

CARNE y QUINA

VINOA1iíu'ii;;-001NA

JARABE

T CON TODOS LOS JIBINCJPIOI tnmlITIVOS SOLUBLBS DB U CARNE
·4'Aa..U '1 g1111u t son los elementos que entran en la COIJIPOllicton de este potente
Nparador de las tuerzas vitales, de este leni8eaate per eaeeleaeia. De un eu.sto sumamente agradable, es soberano contra la .Anemia 1 el .A1'0Mmttnto en las Calfflt
'1 Con11al4cencúU1 contra las Dta"ea, y las .Afeccú&gt;nel del B1tomago 7Ios ,ntut,no, """'

Fig.

2.

Cuando se trua de despertar el apettto, asegurar las digestiones, reparar las tuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia 7 Iaa epldemtaa provocadai por los calores, no se conoce nada.ffllperlor al Yla• de tlliaa de .t.reud.
,Pqr ma.vor. a P~ en casa de 1. FERR:t,Farmauutico, 10!, rue Richelieu, Sucaor de.OODD

Nuevo puerto de Túnez, con la vis'.a del doble terraplén

,

de Túnez, en la extremidad del canal, en que se distingue el terraplén á que nos referimos detrás del
buque que figura anclado en primer término. Hase
provisto también á Túnez de un lago de 12 hectáreas, abierto también en fangoso fondo, que alcanza
una profundidad de 6'80 metros en la baja mar. En
tres de sus lados existen amplios muelles construídos

que tal resulta, después de haber sido estudiado en
Francia, Inglaterra, Rusia y España, llama actualmente la atención en Italia.
En Civitta-Vecchia se ha ensayado oficialmente un
buque submarino inventado por el ingeniero italiano
Bolsamello, al que ha titulado Bala náutica, en razón de su forma esférica. Al acto asistieron represen-

OB VBNDB BN TODAS LAS PIUl(ClP.lLU llOTl&lt;a&amp;

11

.EXIJAS[ i!~
'

1

ARDUO

o

'

;

al

Broniuro.de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon ,
la epilepsia, hist éria, migraña, baile de S•-Vito, insom nios, convulsiones y tos de los niños durante la denticion; en una palabra, todas
las afecciones n erviosas.

Fábrica, Espediciones : J.-P. LAROZE

t, roe des Lions-SI-Panl, l Paris.

Deposito en todas las prlnclp,i.les Boticas y Drogueriaa

PITE EPIUTOIRE DUSSER

dt.alnl~ hasta lu RAICES el VELLO del roatro de Ju damu (Barba, Blcote, ele.), 1111
IIID¡uo ptlicro pan el calll. SO Año. de :á:dto,ymillaru de tatlmoniolpnntbu 11 duela
•e eata pn,aradea. (S. fflde 11 •Jaa,__.,a
J ea 1/2 taJaa pan el blptt Uftn). Pin
........ -,16Nltl l'JZ.J FUB&amp; Dv• • · · · '·rul •..J,•l\oUMall,Padil,

la ..,.._

�520

L A ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

HERMANAS DE LA CARIDAD,

N úMERO

606

cuadro de J oaquín Agrasot (Exposición internacional de Bellas Artes de 189 2)

Las casas extranjeras que deseen anunciarse en LA ILUSTRACION ARTÍSTIOA diríjanse para. informes á. los Sres. A. Lorette, Rue Oa.uma.rtin,
núm. 61, Paris.-Las casas españolas pueden hacerlo en la. oficina. de publicidad de los Sres. Calvet y Ria.lp, Paseo de Gracia., núm. 21

GRANO DE LINO TARIN ,~~~tc,~~s

E8TRERIMIENT08, CÓLICOS, -Lac&amp;J&amp;: 1 fr.

-

80,

Lu

Penonu qu conocen lu

MEDIOAOION TÓNIOA

1t1lDADES d•IEBra~·
\..,~
--u~,,

Pepsina Boudault
Aprobada por la AC.&amp;DEIIA DE IEDICIU

PREMIO DEL INSTITUTO AL 0' CORVISART, EN 1856
llhdalla, •n las E1po1lclone1 lnlunaclonale, de

PAIIIS - LYOI - VIEIIA - PIIIWELPBU • PARIS
186'7

1812

11 SIIPUJ.

1878

ls;s

con EL ■ATOR tino

11'

fJ.

18i8

DISPEPSIAS
CABTRITIS - CASTRALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
IFALTA DE APETITO

PILDORASt~DEHAUT

PILDORAS ,~JARABE

DE PARIS

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan. No temen el asco ni el causancio, porque, contra lo que sucede con
los demas purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenos alimentos
y bebidas fortificantes, cual el vino, el caltJ,
el U. Cada cual escoge, para purgarse, la
bora y la comida gue mas le convienen,
sevun sus ocupaciones. Como el causan
cio que la purga ocasiona queda completamenleanuladopor el efecto de la
buena alimentacion empleada,ono
se decide fácilmente II volver
•'11 enipeHr cuantas veces

DE

BLANCARD
~f.,.. ,\.~'' ,,.., ~\,, ~-.."'
..~ "'"'"t' 1)-~~ t'"""' ?-'"\\~~-· •..,.
Con ioduro de Hierro inalterable ·

Exijase la firma y el sello
de garantia.

sea neces~o. ·'

PARIS
40, rue Bonaparte, 40

• OT&amp;OI D&amp;IOIJ&gt;QII OS U. DfGIITkJll

IIAIO LA FORKA DE

ELIIIR. · de PEPSINA BOUDAULT
VINO • • de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT
PARIS! Pharmacie COLLAS, 8, rae Daupblne
fl ffl 101 prlnc(J)&lt;IIII (&lt;l"""CÍOI,

,~

ªº"

,
AP:rOL
de 101 ore. JORET &amp; HOMOLLE
El APIOL cura los do/ore,, retr110,, aup,..
tlonu tJe l11 •pocu, ast comv las_p_lrdldu,
Pero confrecuencta es falsificado. El APIOL

T
TODOS tos ,aneamos ft'1JTB1TIVOS DB u CARNE
Cl.&amp;an, BIF.aa• y fllD.&amp; t Dles añoa de extto continuado y las afirmaciones de
todas las eminencias médicas prellban que esta aaociaclon áe i,,. Clarae, el Bierre y la
•ulaa constituye el reparaáor mas energtco que se conoce para curar : la Clordnj, la
1.ndmta, las .lletLSt~ dok&gt;ros111, el Jlmpowectmtento y la .Alteracton 41 l/J Sangre,
el Raqum,mo, laa .Afecd(ma eiscro{Ulola, y escorbutk:al, etc. .El "'•• •effaCla•N c1e
.&amp;raud es, en efecto, el IÍJllCO que reune toáo lo que entona y fortalece los organos,
re¡¡utarl%a cooraena y aumenta constáerablemcnte las tuerzas ó lnfWláe a la aan¡re
empobrecida y áescolorláa : el Y(Qor, la Coloracwn y la llMr(JúJ 01141,

verdadero1..ún1co eficaz, es el de los inven-

J&gt;oru.ror,eaPw, eo wade J. FBRRÉ,Farmauutico, tM, rueRichelieu, Sausorl!dJlOUD.

rara wm. m, ru,111nu, PWJ

EIIJASE .:0::' lROUD

tores, los urt• .JO!\ET y BOl[OLLE,
MEDA tLAS E,p• Unir1• LONDRE8188Z •PA R/81889

a vmma BN TOD.lS LAS PRINCIP~ BOTl&lt;aS

,Querido enftrmo. -Frese Vd. &amp; mi /arta exper/eocla,
haga uao de nuettros 8RAN0Sde 8ALUD,pu111 ello,
le curar&amp;n de 10 eon1t1pacron, le darfo apetito ., 11
derolrer&amp;n el sueño y la alegr/1. - A11 rtrir&amp; Vd,
muoho, año,, a,srrucando siempre de una buena ,alud.
Y

11

VELOUTINE FAY
·

.

El mejor y mas célebre polvo de tocador
1

POLVODEARROZEXTRA
prepara.do con bismuto .
por Ch. l'a:y, pertuIDJsta
9, Bue de la Pm, F ARIS

~uedan reservados los derechos de propiedad artfstica y literana
llldP, DB MONTANER Y S IMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48401">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48403">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48404">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48405">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48406">
              <text>606</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48407">
              <text> Agosto</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48408">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48424">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48402">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 606, Agosto 7</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48409">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48410">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48411">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48412">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48413">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48414">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48415">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48416">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48417">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48418">
                <text>1893-08-07</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48419">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48420">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48421">
                <text>2011703</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48422">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48423">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48425">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48426">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48427">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2188">
        <name>Bellas Artes</name>
      </tag>
      <tag tagId="7562">
        <name>Buque submarino</name>
      </tag>
      <tag tagId="7560">
        <name>Comuna de París</name>
      </tag>
      <tag tagId="7306">
        <name>Emilio Castelar</name>
      </tag>
      <tag tagId="7559">
        <name>Exposición Universal de Chicago</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7561">
        <name>Puerto Nuevo de Túnez</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1834" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="712">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1834/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._605._Julio._0002011726.ocr.pdf</src>
        <authentication>cabd7267614d1e88f29822e3744e671f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="74005">
                    <text>•

itrt&amp;C101)

Ftí~t1ea
ARO XII

- - - - - - ~ BARCELONA 31

DE JULIO DE 1893 ,..,_ _ _ _ __

N ÚM. 605

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA ÜNIVERSAL ILUSTRADA

DESPUÉS DEL BAILE

copia del cuadro del pintor polaco Holewinski

�•
LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

490

NúMERO

605

Del cual no dan idea estos simples. hechos. El ver- indomable frente á frente de otra voluntad más indo. &lt;ladero drama trasciende 3/ va tllás allá de los mismos; mable toa'avíal Y además de esto, una imaginación
Texto. - «La loca de la casa,&gt; drama tk D. 'Benito Pérez Gal- el verdadero drama se encuentra sólo en dos carac- ardentísima, que se inflama y se apasiona por to~o lo
dós, por J. Yxart. - Los edificios de la Exposición universal
extraordinario y arriesgado, por todo lo excepcional
de Cliicago, por M. A. - RecuerdoJ del centenario rojo. Luis teres: Cruz y Victoria. Todo está en ellos, todo absoy sublime, como es para Victoria salvar á su padre
lutamente.
Basta
observar
dos
cosas.
Perez
Galdós
ha
XVII. VIII. El trdnsito. IX. Post 11Zortem, por Emilia
Pardo Bazán. - Miscelánea. - Nuestros grabados. - Anie (con- colocado la acción en Cataluña y entre catalanes. con el sacrificio de su cuerpo, entregado á un homtinuaci6n), novela por Héctor Malot. -SECCIÓN CIENTÍFI· Pues bien: representada la obra en Barcelona, ningún bre zafio y cerril, y domesticar, vencer, salvar á ese
CA: Varios. - Libros enviados á esta Redacci6n por autores
espectador, que yo sepa, echó de menos la carencia mismo hombre, trayéndole al espiritualismo yá la vida.
6 editores.
•
Grabados. - Despu!s del baile, cuadro de Hcilewinski. - Los de colorido local. Se prescindió en absoluto de esta ¡El drama así planteado, en lo que tiene de concreto,
edificios de la Exposición de Ckicago, seis grabados. - ¿Qui parte. Moneadas y Malavellas lo mismo pueden ser es bello é interesantísimo; en lo que tiene de simbó11Ze querrd't, cuadro de E. de Blaas. - Facsímile tk un cartel catalanes que de otra región de España, pero nadie lico, de representativo de ideas, es más interesante
que los ciudadanos franceses fijaron al exterior de ms casas y
todavía, es grandioso; tiene inmensurables proporcio{Jn guardia nacionalf rands en I 793. - E11Zigrantes dirigi!11· se fijó en que abortara el designio del autor. Todos
nes, y sin dejar de ser muy teatral, muy interesant_e y
teníamos
los
ojos
en
Cruz,
y
no
tampoco
por
catadose al embarcadero, cuadro de Luis de Engelen. - Boya eléc·
trica en el puerto de Nueva York. -Nuevo zoo-cauterio de lán, que tampoco lo es del todo, sino por ser él quien claro para el que se atenga á su armazón extenor,
M. Brenot. -Triciclo acuático y terrestre. - Las Santas Mtt- es. Por otra parte, ni la misma quiebra de Moneada crece y se agiganta en la imaginación, y se halla muy
jeres, bajo relieve de Rafael Belliazzi.
ni el episodio basado en un antiguo crédito de la por epcima, pero muy por encima de cuanto nos dió
,•••••••••1•u••,1•u•••"•'"'•"•,.••"•''"º'•''•l'••"•r•,"•r,,•••••u••••••.-••,._•..,,r,,•,,,.,,.,,,.,,.,,,•.,...... ,.,,....
marquesa interesan realmente, si no es con relación á el teatro español moderno, hasta ahora.
Pero este combate colosal y dramático de Cruz y
la recia batalla espiritual de Cruz y Victoria. Lo reLA LOCA DE LA CASA
Victoria como personajes y de Cruz y Victoria como
pito:
el
drama
está
exclusivamente
en
ellos.
Hay
que
DRAMA DE D. BENITO PÉREZ GALDÓS
ver, pues, antes que todo, quién es Victoria y quién ideas, tan admirablemente planteado en la exposiEmpezaré por contar en breves palabras el argu- es Cruz. Conocidos estos personajes, la obra adquiere ción, ¿qué forma, qué desarrollo, qué desenlace tiemento. Después de todo, aunque n:i,uy usado, este es toda su potencia y su altura: la contienda en que se ne? En otros términos: planteado el drama, ¿el drama
el medio más seguro para obtener la mayor claridad empeñarán, aparece de pronto como guerra de gi- resulta? Esta es toda la cuestión que suscita La loca
de la casa. Y esta cuestión está, resuelta en pocas pagantes.
Cruz es, en primer lugar, el hombre de tosca y hu- labras. El drama resulta mientras dura su planteamilde cuna que se elevó por su solo esfuerzo. Cruz es miento, mientras se prepara la batalla; pero el drama
pueblo; menos que pueblo, es plebe que se ha enri- se achica, se empequeñece y cae, en cuanto se trata ya
quecido. Con esto, Cruz es además una voluntad, una de construir sobre aquel plano, en cuanto empieza ya
voluntad enérgica, vigorosa, indomable, en cuerpo aquella batalla. Los dos actos primeros son hermosos,
hercúleo y robusto; es una fuerza, una fuerza natural: son magistrales; los dos actos últimos son muy inferiola naturaleza misma. Armado, como dice él mismo, res, una verdadera equivocación. En los dos actos pri •
«de sus brazos forzudos, de su voluntad poderosa, meros el pensamiento se nos aparece luminoso, grande
de su corta inteligencia,» arrancó á las entrañas de y trascendental, y en cierto modo poemático, tal como
la tierra, allá en California, el oro y la plata, esto hemos intentado presentarlo. En los dos actos últies, el poder social. Avaro, codicioso, con la ciega mos, aquel pensamiento pierde sus proporciones, se
y desapoderada pasión de poseer, - como todos los atenúa, se desvanece; es más: queda contradicho en
que se han enriquecido por si mismos, - aquella varios pasajes, hasta el punto de suscitar la sospecha
ruda voluntad y aquella su fuerza natural se con- de que hemos visto en la exposición más de lo que
vierten en el mismo espíritu de la propiedad y de la contiene.
Tres pasajes hay en la primera y excelente parte
posesión. Cruz, que es el hombre primitivo por su
rudeza, es el fundador de civilizaciones por su amor de la obra, que son de un efecto dramático poderoso.
á la propiedad. Y este amor reviste todas las formas El primero, la presentación de Cruz. Es una escena
del egoísmo brutal. El mismo lo dice también: «há- preciosa aquella en que Cruz, rodeado de la familia de
llome amasado con la sangre del egoísmo, de aquel los Moneadas y de los Malavellas, recuerda cándidaegoísmo que echó los cimientos de la riqueza y la mente su humilde pasado de bestia de carga, y expocivilización. » Cruz es un espenceriano: descono- ne, no sin altivez y con ruda franqueza, su presente
ce ... es más ... aborrece la compasión. Uno de los de hombre poderoso y bravío, su credo de energía y
artículos de su ley es no dar nada graciosamente: fuerza, opuesto al de los enclenques se,ioritos de ca«El que no puede ó no sabe ganarlo, que se mue- rrera y á los aristócratas tronados y famélicos. Esta
ra y deje el puesto á quien sepa trabajar. No de- exposición atrae: las rudas y hermosas frases de
be evitarse la muerte del que no puede vivir.» ¡La Cruz sacuden los nervios y aceleran el curso de la
compasión! La compasión es la lepra de las socie- sangre con un placer algo más vivo que el de la muedades caducas, y trae consigo la mendicidad, la lle y ripiosa rima ó los párrafos acicalados ó sonoros.
vagancia, el incumplimiento de las leyes, el perdón Lo propio puede decirse del carácter de Cruz: interesa
de los criminales, la elevación de los tontos, el espe- y se impone. El espectador más distraído siente que
rarlo todo de las recomendaciones. Con esto, Cruz se halla ante una nueva especie de hombres, dispuesta
ni tiene religión ni de donde le venga. No cree en á renovar, á transformar, á destruir ó regenerar hasta el
MARÍA GUERRERO en el papel de Victoria en La loca de la casa
otra virtud que el trabajo, ni en otros milagros que los fondo una civilización que se acaba, la cual no ende la constancia en el mismo. Su única honradez, tiende aún á Cruz, y se espanta y protesta por boca de
en las revistas dramáticas. La experiencia no me en- cumplir lo pactado; mirar su palabra como un Evan- aquellas solteronas místicas, de a'luellas rancias marseñó hasta ahora otro mejor.
gelio. Tal es el hombre apareciendo en la casa de quesas con sus créditos antiguos, de aquellos homEl argumento de La loca de la casa, por lo que se Moneada en quiebra, como un nuevo ser en medio de bres de carrera, cerebrales y cavilosos, llenos de teorefiere á los simples hechos, cabe en pocas lineas. La nuestra sociedad caduca, en quiebra también: ¡por un rías, pero extenuados de cuerpo. El cuadro es bello
escena, en Cataluña y en una casa-torre de lós Mon- lado, un primitivo, en fuerza de su barbarie y crude- y admirablemente trazado.
eadas. Moneada es un comerciante, hasta entonces za de palabras!: por otro lado, un tipo novísimo de
Otro le aventaja, en mi sentir, y sin duda en el senriquísimo y poderoso, que al empezar la acción está una civilización avanzada, en fuerza de representar la tir de la mayoría de los espectadores: la aparición de
arruinado. De aquí la angustia y trastorno consiguien- apoteosis de la voluntad individual y del trabajo mo- Victoria: ¡una verdadera aparición en el sentido caste en la familia y entre los amigos. La familia del derno, armado para la lucha con el mayor poder de tizo y propio de la palabra! Allá al final del último
banquero se compone de una hermana solterona y selección: ¡la fuerza sin la caridad!
acto, cuando Gabriela ya rer.hazó indignada la vellubeata y de dos hijas: Gabriela, que va á casar con el
Veamos ahora á Victoria. Victoria es el polo opues- df manaza de Cruz; cuando con esto abortó la conjuhijo de la marquesa de Malavella, y Victoria, ausen- to, la antítesis y el contraste con Cruz, en todo y ración familiar, mejor intencionada que bien condu·
te, novicia del Socorro. Los amigos son dicha mar- por todo. Victoria es la nata y la flor de esa civiliza- cida; cuando el mismo Cruz, herido en su amor proquesa, con sus dos hijos Jaime y Daniel, y algún otro ción refinadísima y ya caduca, que viene á derribar pio, ruge y aulla y clama por la fatal ruina de la casa,
personaje secundario. Indicada en las primeras esce- y á vigorizar Cruz con su barbarie. Victoria, joven, y el infeliz Moneada dobla por fin la cerviz al peso de
nas la situación de Moneada, sale otro personaje: José bella, de educación esmeradísima, dispuesta á consa- su desventura, aplastado en el sillón de su bufete á la
Cruz. Ese Cruz es un hijo de un antiguo criado de la grarse á Dios, al amor espiritual y divino, á la cari- vista del espectador... , entonces... entonces se destaca
casa. Se fué á América de simple jornalero y vuelve dad, al amor humano, divino todavía, pues no se de aquel fondo sombrío una visión risueña, luminosa,
hecho un Creso, un potentado, aunque tan bruto y comprende sino por amor á Dios en la criatura; Vic- ideal. Es Victoria, la novicia del Socorro, con su hábitan cerril como siempre. Pero á fuer de advenedizo, toria es todo lo opuesto á Cruz: es el alma, enfrente to de inmaculada blancura y su blanca toca que en cuaha concebido la idea de todos ellos, llámense Napo- de la fuerza ciega; es el espíritu, ante la naturaleza; dra el candoroso rostro. Resalta del fondo y avanza,
~ón ó Pepe Cruz: la de entroncar con sus antiguos es la educación, la instrucción, la elevación intelec- apacible, silenciosa, de puntillas, cándida y sonriendo
amos. Prendado de Gabriela, aspira á hacerla suya. tual de siglos enteros de trabajo, refinando la espe- como una colegiala. Lleva una palma de Ramos, una
Una conjuración de la tía solterona y del segundo de cie hasta la mayor espiritualidad, enfrente de la aspe- palma de triunfo en la mano; en la cintura, el rosario
la casa favorece este proyecto, que salvarla de la des- reza bárbara del hombre que empieza á vivir; es la y la cruz. Se acerca á su padre, le arranca de su pehonra á Moneada con la fortuna de Cruz. Pero Ga- abdicación de si propio, en contraste con el egoísmo; sadilla abrumadora. «¿No me esperabas?.. Mira lo
briela no tiene alma para tamaño sacrificio. Quien es la compasión, la.caridad ardiente, universal, abra- que te traigo... ¡Para mañana, domingo de Ramos!,.))
ha de consumarlo es Victoria. ¡Victoria, vuelta del con- zándolo todo, vivificándolo todo, sosteniéndolo todo, Y á la vista de su hija y del palmito, el desdichado
vento por unos días, enterada d~l tremendo conflicto, enfrente de la fuerza brutal que intenta expurgar, se- rompe á llorar y besa las manos de su hija. Por su
concibe el aventurado designio de sustituirá su her- leccionar, arrasar por alcanzar la perfección. Es la imaginación ha cruzado como un relámpago una
mana, y ofrecerse en holocausto al monstruo, re- doctrina de Cristo, opuesta á la doctrina de los mo- idea dulce y amarga á un tiempo, graciosa é irónica
der.tor de la familia! Cruz acepta de buen grado y se dernos filósofos darwinistas y evolucionistas.
á la vez. En su aflicción suprema, ¿qué significa la
realiza la boda. Una vez realizada, se empeña la luPero entre Cruz y Victoria, tan opuestos en todo, llegada de su hija con una palma de triunfo? ¿Es símcha entre los dos caracteres opuestos de Cruz y Vic- hay un lazo de unión, un parentesco y semejanza. bolo de inesperado cambio en su malaventura? ¿Es
toria, y en la batalla queda derrotado Cruz, vencido Si Cruz es fuerte y obstinado, Victoria también lo es. contraste irónico, como tantos ofrece la vida en los
por el amor paternal, por la tierna esperanza de ser Si Cruz tiene los músculos de acero, Victoria tiene grandes trances? Esto puede decir el viejo Moneada
padre. En este punto termina el drama.
de acero los grandes resortes d el alma. ¡Una voluntad con su llanto. Pero el espectador ve más: ve aqueila

NúMERO

605

49 1

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

SUMARIO

·~' ··.

~

- \
'':
•,,•~

...

('

-'

:-.

;

'-

~-~..

\.

EXPOSICIÓN oe: CHICAG(l, - Palacio de Bellas Artes

de los cuales todos tienen igual derecho á la existenmisma coincidencia, aquel mismo contraste y algo re más relieve dramático, y vuelve á palpitar - como cia: porque la humanidad ya no puede volver á ser
he
dicho
la
lucha
de
aquellos
dos
caracteres,
el
púmás. No aparece la monja en vano. Ella será la docomo Victoria, la mística y tierna doncella clorótica,
madora de Cruz; ella será la caridad y el amor, opues- blico siente de nuevo el poderoso interés de todo el ardiendo únicamente en amor por los humildes y los
tos á la fuerza y á la brutalidad. Y el aplauso estalla problema planteado.
Por desgracia, aquí acaba este interés, aquí acaba enfermos, ni puede ser como Cruz, hirsuto y d~spi~ante aquel grupo, ante aquel toque ideal, aquella nodado gorila, sin otra cualidad que la fuerza m mas
ta suavísima y cándida: ¡la silueta de una mujer de este problema: la lucha entre Victoria y Cruz, la fuer- virtud que el trabajo. Soñaba, repito, con una renívea blancura con la cimbreante palma en la mano! za y el espíritu, la brutalidad de un positivismo enérconciliación, una fusión, una
¡Hay pocos finales de acto
compenetración conyugal tan bellos, tan conmovedores,
duo t"n carne una - de la caritan sintéticos y comprensivos
dad y la virilidad, del trabajo
de ideas, como aquel final!
moderno y del misticismo anPero ya enterada de lo ocutiguo; lo soñaba todo, todo ...
rrido, ya conocedora del camenos aquellos dos últimos
rácter de Cruz, le asalta á
actos.
Victoria, la loca de la casa, la
He insinuado que todo en
idea del sacrificio; estremece
ellos se desvía y empequeñece:
todo su ser «la chispa de las
es la verdad. La enérgica von:soluciones supremas.» Ella
luntad de ambos protagonisserá quien salve á su padre,
tas se trueca en testarudez de
casándose con Cruz; ella será
esposos mal avenidos; su muquien dome á éste. ¡Cómo
tuo propósito de atraerse y
aparece la idea, cómo hurga,
amarse, en alevoso designio de
cómo labra, cómo se apodera
dominarse y ser molestos. La
de la voluntad, cómo por fin
comprensible ansia de posese realiza abordando de frensión de Cruz toma las formas
te y cuerpo á cuerpo la cuesde la mezquina avaricia, de la
tión con Cruz: esto es lo que
codicia al céntimo. En cuanto
se desarrolla en una serie de
aquellos dos héroes se casan,
escenas admirables del acto
quedan reducidos á las prosegundo, rematadas por aquel
l!.XPOSICIÓN DE CHICAG0. - Palacio del Gobierno de los Estados Unidos
porciones de dos burgueses orprecioso diálogo de Victoria y
dinarios. Cruz, sobre todo, nos
Cruz, el primer combate, donde se siente ya, con la fiera oposición de dos volun· gico y la mansedumbre de un amor ardiente. Yo no da tales chascos, que acabamos por desconocerle por
completo. Le creímos primero ingente y hermosa retades poderosas, la atracción secreta 9ue han de se~- sé imaginar en qué forma concreta y teatral había de
presentación del hombre nuevo, del hombre del tracontinuar
la
batalla,
ni
qué
pensamiento
debía
infetir mutuamente aquellos dos seres.¡Rica labor de ps1bajo, del obrero que entra por fin en el escenario del
rirse
de
ella.
No
sé
si
era
bien
que
triunfase
Cruz
ó
cólogo, que acaso ya no interesa tanto al espectador
vulgar, y que la critica necia y n~ticieril n_i compre~- que venciese Victoria. Soñaba, sí, vagamente, con mundo y mira de alto abajo á los hombrecillos de
de ni siente, vengándose de su 1gnoranc1a con atn- una reconciliación, una síntesis; porque la verdad es carrera, á la aristocracia podrida. Y luego resulta
buir á pedantería el placer sincerísimo y vivo de los que á estas alturas, sólo amplias, grandes, g~ne_r~sas que, por codicia y sólo por codicia, deja que se le
más atentos! No obstante, cuando esta labor adquie- síntesis caben ya tratándose de tan hondos pnnc1p1os, encare uno de aquellos hombrecillos y le grite en

EXPOSICIÓN DE CHICAG0. - Palacio de las Pesquerías

�LA ÍLustRAcIÓN ARTÍSTICA'
sus barbas: «¡yo soy un hombre como túl, » y le arroje á la cara el talón de una deuda. Desconocemos
á Cruz: le teníamos por codicioso en grande, no por
avariento en pequeño; sobre todo, no le teníamos
por vil ni por cobarde. En otro episodio nos causa mayor sorpresa. Imaginábamos que era el hombre nuevo en el modo de poseer, manejar y sentir, si
cabe decirlo, la riqueza material; no pensábamos que
fuera el burgués, el burgués explotador que se queda
atrás entre nuestra civilización, por pequeñez de miras.
Esto creímos, y con asombro, por lo inesperado, vemos
que Victoria le dice que ella quiere meter mano en su
gaveta para repartir lo atesorado, «¡para nivelar, para
nivelar! » D e modo que la socialista es la religiosa, es
la monjita. Y nuestro interés, nuestra curiosidad por
toda idea moderna, se vuelve de pronto de Cruz á
Victoria: ¡hétenos despistados! ¡Por último, por último... desencanto y sorpresa mayores! Hemos creído
que al autor, como á nosotros, Cruz le era simpático,
extremadamente simpático; hemos creído que le imaginaba, si no todo el bien social, por lo menos una parte del bien social: el trabajo y la autohomía de la VO·
Juntad. ¡Pues no! La obra termina con esta frase de
Victoria: «;Tú eres el mal! Pero ¿qué haríamos los
buenos si no tuviéramos por fin el domeñarte?» Esta
declaración, aun viniendo de Victoria, trastorna todas
mis ideas concebidas. Esta victoria completa de la religiosa, de la espiritualidad, no me satisface; me destruye la obra. Me parece ... ¡lo diré!.. , me parece una
concesión al público vulgar, ya que la idea no tiene,
no puede tener perfecta congruencia con el resto del
drama ni con las ideas del autor.
Y aquí termino. ¿Me es necesario resumir? No.
Creo que, á despecho de mi inhabilidad, se habrá
visto perfectamente lo que he dicho: que el drama se
alza cien codos por encima de lo que se escribe y
piensa en España. Pérez Galdós conserva su alta primacía de ser el más profundo pensador de todos los
escritores contemporáneos españoles y muestra en los
dos primeros actos un arte de maestro delicadísimo.
Pero al lado de esto, ó las exigencias del público, ó
la dificultad de hallar una forma dramática á la segunda parte de la obra, dejan ésta interrumpida y como pendiente y sin acabar. La loca de la casa no es
como Realidad, obra completa, obra extraordinaria.

J.

YXART

LOS EDIFICIOS
DE LA EXPOSIC.IÓN UNIVERSAL DE CHICAGO

V
Al encaminarse desde la parte Sur del recinto de
la Exposición á la que enlaza la del Norte y del centro y en el sitio en que la laguna interior se pone en
comunicación por medio de caprichosos canales con
el lago Míchigan, hay otros dos edificios situados en
la prolongación del eje principal del palacio de Manufacturas y Artes liberales que ya dejamos descrito:
estos edificios son el palacio de las Pesquerías y el
del Gobierno de los Estados Unidos.
El primero está destinado, como su nombre lo indica, á la exhibición de cuanto se relaciona con las
industrias marinas y en especial la de la pesca, y ha
sido construído por el arquitecto H . Ives Cobb, de
Chicago. Situado á la orilla de uno de los citados ca-

CHICAGO. -

Capitel en el Palacio de las Pesquerías

nales, dos elegantes puentes lo ponen en comunicación con la parte Sur de la Exposición, y más directamente con el palacio del Gobierno, que se levanta
en la otra orilla.
Fórmalo un gran cuerpo de edificio central con
pabellones poligonales á ambos lados de verdadera
originalidad y de estilo románico español, pabellones

que se enlazan al edificio principal por medio de galerías de planta curvilínea. En el centro de la nave que
constituye dicho cuerpo de edificio se alza una gran
torre circular cuya altura es igual á la anchura de la
nave, ósea de 80 pies, la cual lleva en los extremos de
dos diámetros que se cruzan en ángulo recto cuatro torrecillas poligonales del mejor gusto, y que contienen

CHICAGO. -

Capitel en el Palacio de las Pesquerías

NúMERO

605

cepto cuadraría mejor á un palacio de mucha mayor
extensión.
Otro tanto sucede respecto de l_os pabellones angulares, sobrado bajos para su anchura. En suma,
todo es aquí sólido, macizo, pero de escaso gusto é
inspirado en un estilo práctico más bien que artístico.
El interior está mejor distribuído y por sus espacio·
sas naves y galerías, iluminadas con inteligencia por
medio de grandes claraboyas y de ventanas laterales,
permite la desahoga-da colocación de los objeto~ expuestos y la libre circulación de los visitantes.
Exento de los defectos que hemos indicado respecto del edificio anterior aparece el palacio de Bellas Artes, pues sus condiciones arquitectónicas reunen á la esbeltez el buen gusto. H állase situado en
la parte septentrional de Jackson Park, siendo el último edificio que eontiene la Exposición por este lado,
y le rodean los pequeños pabellones levantados por
los diferentes Estados de la Unión así como por algunos gobiernos extranjeros. Consta sólo de planta
baja, cuya fachada principal da asimismo á un gran
estanque, al que se baja por una anchurosa escalinata: aunque construído en estilo jónico, su arquitecto,
M. Atwood, ha sabido imprimirle cierto sello de rara
originalidad contemporánea.
Sus dimensiones son 200 metros por 100, y está
constituído por una gran nave y un crucero que se
cortan en la parte central y en cuya intersección hay
una cúpula de 35 metros de diámetro por 42 de altura. Dos pabellones anejos, situados á derecha é izquierda del cuerpo principal del edificio y unidos á él
por medio de galerías, están destinados á diferentes
exhibiciones artísticas.

en su interior escaleras por las cuales se puede salir
á un balconaje exterior. La altura total de la torre
central, que remata en una airosa linterna, es de
150 pies.
La entrada de este palacio no presenta el carácter
monumental de las de los otros; al contrario, es sencilla y adecuada al carácter general del edificio
y la flanquean dos torrecillas cuadrangulares
rematadas en tejadillos piramidales. La techumbre de este palacio es de tejas doradas,
como dorada es una parte de la pared, á pesar de lo cual el edificio no ofrece el aspecto
chillón que podría suponerse.
La ornamentación es apropiada al objeto
del edificio: así los capiteles de las columnas
de los arcos como los frisos y demás partes
arquitectónicas que las admiten, llevan esculpidas formas de la fauna y flora marinas,
como peces de todas clases, cangrejos, langostas, serpientes acuáticas, ranas, tortugas
é infinidad de algas de gran longitud que
forman elegantes entrelazos y combinaciones.
Enfrente de ese edificio y, según queda
indicado, en la orilla opuesta del canal, se
alza el palacio del Gobierno de los Estados
Unidos, cuya traza es debida al arquitecto
W. J. Edbrooke. Hállanse en él expuestas
las colecciones oficiales de los diferentes departamentos del Gobierno, como Guerra,
Agricultura, Gobernación, Correos, etc. El
departamento de Marina, con su exposición
naval, ha exigido la construcción de una sección accesoria, y en el lago se ve un modelo
exacto de un acorazado de primera clase
completamente equipado. En el espacio que
media entre el edificio y el mismo lago hay
pabellones destinados á hospital de marina,
á aparatos y ejercicios diarios de una estación de salvamento, á un observatorio naval,
á una sección de faros, y por último se ha
establecido también un campamento de tropas regulares de los Estados Unidos.
El palacio del Gobierno, construído con
materiales del Estado de Wáshingthon, ocupa un área de 73 metros por 4 7 y da una
idea curiosa de la arquit(lctura extraña y
nueva de este joven y poderoso país. Además
de las contribuciones particulares, el Estado
CIIICAGO. - Interior de la rotonda del Palacio de Bellas Artes
ha invertido 260.000 pesetas en el trazado de
los planos y construcción de este edificio y
proporcionado más de cien mil dollars para las colecLa rotonda que remata en la citada cúpula es una
ciones de su exposición.
de las partes más elegantes y mejor entendidas del
Pero el conjunto general del edificio, aunque cu- interior de este edificio. De planta octagonal, pone
rioso, ó mejor dicho, vistoso y construído con exce- en comunicación al crucero con las naves por elevalentes materiales y á pesar de haber presidido en dos arcos que recuerdan los de la Tribuna del Palaél una cuidadosa mano de obra, carece de esas cua- cio de los Uffizi de Florencia, arcos en los cuales se
lidades de elegancia y belleza que se echan de ver destacan dos colummas que sostienen una cornisa á
. en los otros. Representa en el' lo largo de la imposta, habiendo sobre ella algunas
con pocas excepc10nes,
arquitecto talento de organización, pero no ingenio estatuas. Otras puestas sobre pedestales ocupan el esartístico: Su masa e~ pesada, las líneas no guardan pacio que media entre los arcos. El friso de donde
las debidas proporc10nes, y hasta la ornamentación arranca la cúpula lleva estampados los nombres de los
es pobre. No cabe negar que ofrece cierto carácter artistas más famosos de todas las épocas y naciones,
monumental; pero dadas sus dimensiones, mucho y la ornamentación general de esta rotonda es de la
más reducidas que las de otros palacios de esta mis- mayor propiedad y buen gusto, pudiendo calificarse
ma Exposición, échase desde Juego de ver que la cú- de pieza principal de este palacio.
pula central es desproporcionada para el resto del
No hay otro, por su conjunto y sus detalles, q_ue
edificio, l? propio que la puerta principal, con su mejor merezca la distinción de que se le conserve
cuerpo saliente y su elevado arco, que en nuestro con- después de cerrada la Exposición. - M. A.

¿QUÉ ME QUERRÁ?, cuadro de E. de Blaas

•

�494

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N~MERO

605

,
UNITE

INDIVISIBILIT

,DE LA
REPUBLIQlJE
LIBERTE
ÉGALITÉ
'RATERNI~

Facsímile de una carta de Robespierre dirigida en nombre de la comisión de Salvación pública al ejército
en 26 de octubre de 1793

cido una hora ó más sin poder apartar la vista del
cadáver, de la carita serena, descolorida, de los vidriados ojos azules, donde todavía brillaba un reflejo de celeste gozo. Y añadía el custodio de Luis XVII
que en aquella solemne hora «ofreció á Dios no
apartarse nunca de la virtud.»
IX. -

495

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

605

vo conforme y votó el perpetuo encierro - ó sea la
muerte - de Luis Carlos.
Parece que por entonces el estado de salud del
niño era menos desastroso: un poco de matiz rosado
volvía á sus demacradas mejillas. Un día del mes de
enero, en que hacía mucho viento, llenóse su prisión
del humo de la estufa, y Gomin aprovechó esta circunstancia para suplicar al comisario de servicio - un
tal Careaux - que permitiese al preso bajar al cuarto
de los custodios. Así se hizo, y Luis Carlos, por vez

custodio Lasne le recordase, para animarle y distraerle, el regimiento del Real Delfln, añadiendo que andando el tiempo el coronel había de ser digno de los
LUIS XVII
soldados, el niño miró alrededor, y con ojos brillanVIII. - EL TRÁNSITO
tes y en voz sonora exclamó: «¿Me has visto tú con
mi espada?»
El nuevo custodio del rey niño, Laurent, iba canLargo tiempo desoyó la Convención el aviso de
sándose, lo mismo que se había cansado Simón, de
los custodios, que pedían un ~édico para el niño.
la soledad y fastidio del encierro, por lo cual y merPor fin, el 6 de mayo, como advirtiesen que el niced á ciertos secretos hilos que por extraordinario suño expiraba, vino el sabio Desault, el cual dijo sin
pieron los realistas manejar con -arte,
rebozo que se había tai;dado demasiafué nombrado adjunto de Laurent el
do en llamarle, y que el niño sucumpacífico y excelente Gomin, á quien
bía al marasmo y al agotamiento, contantas pruebas de compasión debió el
secuencia del género de vida á que se
cautivo. A este Gomin, y á Lasne, que
le sujetaba. Esto mismo lo repitió
fué á su vez adjunto de Gomin cuando
donde pudo, gruñendo que mal podía
Laurent cesó en el cargo, se depen los
dar remedios de botica á quien nece. pormenores de los últimos días de
sitaba el aire del campo y la libertad.
Luis XVII, que han disipado las somUn comisario preguntó cierto día al
bras de misterio en que la Revolución
viejo facultativo: «¿El muchacho no
quiso envolver fin tan triste.
tiene remedio?- Yo lo temo, contestó
Porque no se crea que, aplacado el
Desault, pero hay en el mundo gentes
Terror, estaba conjurado su sangriento
que lo esperan. » Estas fueron las últifantasma, ni que la Convención daba
mas palabras de Desault en la torre
por nulo el antiguo plan de suprimir
del Temple, y de las últimas en el
al vástago del «último tirano.» Los
mundo, pues á los dos días, preguntanprocedimientos se habían suavizado
do Lasne y Gomin por qué no volvía
algo; los propósitos eran idénticos. La
el médico, les respondió otro comisaConvención y el Comité sabían que el
rio: «No le esperen; ayer se murió.»
niño estaba sentenciado; un convenDefunción súbita i extraña, atribuída
cional había dicho en plena sesión,
por el vulgo al veneno.
refiriéndose á Luis XVII: iEse chico
Pelletan, médico del Hospital, reemno llegará á la mayor edad.» No obsplazó á Desault. Como se indignase en
tante, como lá. vida és tenaz y reflorevoz alta, al ver que molestaban al ence, sospechábase que el niño, por mefermito con atroces rechinamientos de
dio del aire puro, de la alimentación
cerrojos, el niño, siempre fijo en el
. substanciosa y variada, del movimiento
pensamiento de que allí cerca padecía
y del juego, aún podía vencer la anemia
su madre, suplicó acongojado: «No
y las escrófulas y salvarse. Por eso peralce usted la voz: nos puede oir ella y
sistieron en los rigores del encierro, de
enterarse de mi mal.» Por orden del
la privación de ejercicio, del sustento
médico fué trasladado á una estancia
escaso y malo, consistente en un poco
más ventilada y clara, de más sol. «Esde carne cocida, negruzca y repulsiva,
tará usted contento aquí», indicó el
unas lentejas insípidas y un pan más
custodio. El niño le echó una de sus
duro que las piedras. Contra estas
expresivas y profundas miradas. «¡Siemcrueldades nada pudo la excelente vopre solo!, dijo muy bajo. ¡Mi madre en
luntad de Gomin ni de Lasne, siemla otra torre!»
pre recelosos además, de compromeEran los dolores del moribundo harterse, de hacerse sospechosos y de ser
to recios, á causa de la hinchazón
reemplazados por gente de peores ende las articuladones, y Gornin acertó
trañas, que agravase los sufrimientos
á decirle: « Me aflige verle á usted pade la criatura enferma. «Había en su
decer tanto. - Consuélese usted, rescarita, dice Gomin, un sello de dolor
pondió el chico, que no padeceré
y muerte que partía el alma.»
siempre. »
Al tercer día de desempeñar su carEn efecto, acercábase ya la gran
go Gomin, no pudiendo dar al preso
consoladora, la muerte que liberta, recomida regeneradora, trájole cuatro
dime y baña el espíritu en paz divina.
tiestos floridos. Le recompensó de su
La víctima no podía resistir más: sus
buena acción el mágico efecto que
fuerzas se habían agotado. Fueron sus
causaron. El niño llegaba á sí las floúltimos instantes tan poéticos, que el
res, las olía, las palpaba, las besaba.
Shakespeare que escribiese la tragedia
Al fin, sus ojos secos volvierop á hudel inocente rey niño nada tendría
Facsímile de un cartel que los ciudadanos franceses fijaron al exterior de sus casas para dar
medecerse con rocío bienhechor: por
que inventar ni que añadir, ni podría
testimonio de su republicanismo y librarse de persecuciones
vez primera desde que le habían desencontrar más bellas palabras, sueño
enterrado, Luis Carlos vertió una lágrimás patético y dulce. De puro hermoma. Fué_ s~ acción d~ gracias muda y elocuente; primera, salió de sus cuatro paredes y comió en com- so parece inverosímil, aunque es la estricta verdad.
porque SI bien no es cierto que Luis Carlos guarda- pañía de otras personas. Era la comida mucho mejor
Viéndole amo~orrado é inerte sobre la almoh~da,
se silencio absoluto (como afirma la leyenda), desde que la suya, y hasta había una torta de frangipán con preguntóle Gomm: «¿Está usted peor?» Y el mño,
la fatal declaración contra su madre, era realmente azúcar molido. El niño, al pronto, mostraba apetito con gran dulzura: «Estoy mal, per-o menos que antes:
difícil sacarle una palabra del cuerpo.
excelente; pero la dureza de Careaux, sus palabras ¡como la música es tan preciosa!» Ya se comprende
Lo que más admira al que lee los fastos de la Re- agrias y una frase que exhaló sobre la «inutilidad de que ninguna música, ni siquiera el más leve ruido, se
volución, es ver á una familia real - en épocas de la vida del chiquillo» le quitaron inmediatamente las escuchaba en la sombría torre. Gomin, admirado, intanto prestigio para las monarquías - entregada al ganas: ni comió más, ni siquiera quiso probar la tor- terrogó: «¿Dónde oye usted esa música? - ¡Allá en lo
suplic~o, sin que los demás reyes de Europ~ com- ta. «La dejé porque era de aquel hombre, » confesó alto! - ¿Hace mucho?- Desde que está usted de roprendiesen todo el alcance del hecho y se manejasen al día siguiente. Diríase que desde entonces el niño dillas. ¿Cómo no la oye usted? ¡Escuche, escuche!»
resuelta y eficazmente para salvarla. En cinco ó sintió realmente lo inútil de su amarga vida. Detúvo- Y con ojos de éxtasis, con el alma ya fuera del cuerseis años que duró la humillación y desaparición casi se la convalecencia; reapareció la fiebre, y los tumores po, el niño se echaba de la cama. De pronto se estrecompleta de la familia de Luis xv¡, ¿se comprende de las muñecas y las rodillas se abultaron.
meció y con arrebato inexplicable dijo, abriendo los
que España, Austria y los Borbones italianos no puPoco tiempo después, como Gomin propusiese al brazos: «¡Entre tantas voces he conocido la de
diesen coger en medio á Francia y aplastarla como á niño una partida de damas, él se levantó, y, cosa ra- mamá!»
una nuez? No es mi propósito insistir en el aspecto ra, fué derecho á su guardián, mientras con el dedo
¡Visión venturosa, final admirable de una existenexterior del drama que refiero: sólo me importa de él señalabaála puerta. «¡No se puede!,» respondió ape- cia en la cual, sobre torturas nunca imaginadas y aselo concerniente al débil ser que ya se acerca al fin nado el custodio; y el niño, echando fuego por los chanzas nunca vistas, sobrenadó fuerte, puro, sublide sus dolores. Y por eso he de contar que, á princi- ojos, murmuraba: «¡Quiero verla una vez; verla una me, intacto, un sentimiento, un amor, una pasión
pios del año 1795, la propuesta del rey de España, vez sola, antes de morir!» Seguía ignorando la suerte sin límites: la del hijo por la madre - corno había soque ofrecía reconocer la República si le entregaban de su madre; creía que estaba aún allí, á dos pasos de brenadado la de la madre por el hijo!
al hijo de Luis XVI para ponerle á la cabeza de un él, llorando por él. Viendo que Gomin no accedía,
No fueron, sin embargo, las últimas palabras de la
Estado independiente, empeoró la situación del pri- echóse desesperado sobre la cama, sollozando y gritan• criatura. A Lasne, que había subido á relevar á Gosionero, bien ajeno á que en España se le quería ha- do con tal fuerza, que Gomin, para contenerle, tuvo min, le preguntó blandamente: «¿Habrá oído esa
cer rey de Navarra y Bearne. Cambaceres exclamó que decirle: «¡No querrá usted que me condenen á música mi hermana? ¡Ojalá!» Y al mismo tiempo las
en la Convención: «Ningún riesgo hay en tener pre- muerte!» El niño, al oír esto, calló ... y el llanto vol- pupilas del agonizante se clavaron en la ventana:
sos á los individuos de la familia Capeto: en expul- vió al corazón de donde salía. Poco después excla- hizo un movimiento de inmenso júbilo, y volviéndosarlos lo hay muy grande. Casi siempre la expulsión mó mirando á Gomin: «¡A quién habré yo hecho se á Lasne, murmuró: «Tengo que decirte una code los tiranos prepara su restauración, y si Roma hu- daño!»
sa ... » Prestó oído el custodio ... y sólo advirtió un
biese puesto á buen recaudo á los Tarquinos, no tenHacia el mes de abril, aquel corderillo moribundo débil suspiro ... el postrero.
dría que combatirlos después.» La Convención estu- tuvo un lindo arranque, digno de ser notado. Como su
Lasne, años después, declaró que había permaneRECUERDOS DEL CENTENARIO ROJO

NúMERO

POST MORTE\l

Diríase que, al expirar el rey niño, las iras de la
revolución habían de aplacarse y dejar en paz sus extenuados restos, su cuerpo demacrado y consumido y
su cabeza abrumada de dolores inconcebibles. No
fué así. Hasta en la fosa veremos cómo llevó adelante la revolución su terrible consigna: deshacerse de
Luis XVII. Otros personajes expiaron delitos, errores,
faltas: Luis XVII expió el haber nacido. Existir fué
su crimen, y no existir, ni aun en la tumba, el castigo á que le condenaron.
Dispúsose la autopsia del niño así que se comprobó su muerte. Los facultativos registraron aquel pobre
cadáver, cuya descripción anatómica horroriza, como
horroriza la narración de premeditado y alevoso asesinato. En efecto, según declararon los médicos, todos
los órganos y vísceras del niño - cerebro, corazón,
hígado, estómago - revelaban salud y complexión
robustísima: lo que le había matado era el marasmo,
y la tuberculosis que de él se engendrara. Sin las privaciones, las torturas y la refinada combinación de
dos procedimientos espantosos - el martirio y la miseria, - la criatura hubiese vivido dilatados años, sana
y fuerte. La enfermedad se la derramaron en los labios, cual se derrama un frasco de ponzoña.
Cuando se supo la muerte del que el pueblo seguía
llamando delfln , formáronse grupos alrededor del
Temple. Una mujer con el pelo suelto y un haz de
flores marchitas en la mano, quiso forzar la puerta y
entrar á contemplar el cadáver. Lloraba, gritaba y repetía: «¡Quiero volverá ver al niño! Un día, en su
jardín de las Tullerías, me dió estas flores, y se las
he de poner sobre la caja.»
La Convención y el gobierno revolucionario, desde
el primer momento, aspiraron á quitar toda importancia al suceso. «Es un hecho insignificante,» repitióse
en las esferas del poder. «Que se le entierre sin ruido ni aparato,» añadieron. Tal fué el misterio y la
aparente indiferencia que envolvió esta muerte, que
hasta hace bien pocos años se negó que existiese el
acta de defunción de Luis XVII, obscurecida en los
archivos del Hotel de Ville. Cuando tendieron al niño
en el ata:íd - era el miércoles ro de junio de 1795 un comisario de los que allí se encontraban, movido
de piedad al ver el cuerpo desnudo, ofreció su pañuelo para envolverle la cabeza. Clavaron el ataúd
de pino; envolviéronlo en raído paño negro, y lo sacaron, antes -de anocher, á las siete de la tarde. Al
salir el féretro, el custodio Gomin dijo al empleado
que le seguía: «Ya no hace falta cerrar la puerta de
hierro.» Pasaba la fúnebre comitiva por la calle de
Popincourt, á tiempo que varios chiquillos del pueblo,
al saber el nombre del que llevaban á enterrar, seco-

locaron en fila y se descubrieron respetuosamente.
Estaba dispuesta la última morada de Luis XVII
(luego veremos cómo no fué última) en el cementerio de Santa Margarita, modesta y vieja parroquia no
muy distante del Temple. Abierta ya la fosa en el
rincón de la izquierda, fué depuesto en ella el ataúd,
y cubriéndole la tierra, no quedó señal visible del lugar en que descansaban los restos del rey niño. Como
en el sepulcro de Cristo, se dejaron allí centinelas,
á fin de que los adictos no viniesen de noche á sustraer el cadáver.
Desde el punto mismo de 1a inhumación , y á
pesar de estas precauciones, empiezan á espesarse las
tinieblas y á reinar la incertidumbre y el misterio.
Mientras Lasne afirma que Luis Carlos fué sepultado en una hoya abierta ex profeso, el bedel y el sepulturero de Santa Margarita aseguran que le enterraron en la fosa común; pero que ellos (habiendo
tenido cuidado de hacer en el ataúd una señal con
tiza), á la tercera noche, cuando ya cesó de estar vigilado el cementerio, desenterraron la caja, se cercioraron de que en ella yacía un niño con el cráneo
abierto por el escalpelo, y le enterraron en lugar
aparte, marcado con signos que permitían reconocerle. El enterrador, al proceder así, calculaba que andando el tiempo cambiaría de faz la política, y una
restauración probable le recompensaría por haber
reservado el cuerpo de Luis XVII.
Contrasta esta afirmación con la del general conde
de Audigné, el cual asegura que el cadáver del rey
niño fué sepultado al pie del torreón del Temple, y
que él mismo presenció cómo por casualidad se descubrieron, removiendo el foso, los restos, envueltos en
cal viva, é imposibles de confundir, por el tamaño del
esqueleto, grande para niño y chico para hombre, y
por las imborrables huellas de la autopsia que conservaba el cráneo.
Sin embargo, ni la versión del sepulturero ni la del
conde parecen adoptadas por la historia. Otra versión
más verosímil, más conforme á la revolucionaria eónsigna de suprintt'r á Luis Carlos, de borrar, si posible
fuese, hasta su nombre de la memoria humana, es la
que ha prevalecido, envolviendo definitivamente en
sombras el último destino del mártir del Temple.
Según declaró en 1816 Luis Antonio Charpentier,
jardinero mayor del Luxemburgo, el 25 de Prairial
del año m fué llamado por el comité de su sección,
y allí se le ordenó que volviese de noche, acompañado de sus dependientes provistos de azadones y palas.
Concurrieron puntualmente á la cita (no se jugaba entonces con la autoridad), y un miembro del comité, ciñendo su faja tricolor, les llevó, primero en coche y
luego á pie, sin pronunciar palabra, al cementerio de
Clamart. Allí se les mandó cavar una hoya de seis pies
de largo y tres de ancho. Hiciéronlo con el mismo extraño silencio, y acabada casi la hoya, vieron abrirse la
puerta del campo santo, y bajarse de un coche otros
tres hombres con faja tricolor, que traían consigo un
féretro no muy grande. Colocado el féretro en la nueva fosa, se ordenó á los jardineros colmarla: hecho
lo cual, se dispuso que pisasen el terruño é hiciesen

desaparecer el menor vestigio de la obra. En seguida,
y sobre la misma tierra que ya cubría el ataúd, se les
advirtió á los obreros que ¡ay de ellos si dejaban rezumar el secreto!: la indiscreción costaría la cabeza al
que la cometiese. Repartiéronse asignados á los trabajadores, y uno de los de la faja tricolor_ dijo_ rie~do
á sus colegas: «Trabajo le mando á Capetillo si qmere
reunirse con su familia.»
Cuando la restauración se dedicó á la piadosa tarea
de rebuscar y exhumar los restos de la famil!a re~l
para ofrecerles digna sepultura, lo contradi~ton?
de las versiones que al niño se referían, la casi evidencia de que la revolución había adoptado sus precauciones trasladando á Luis XVII de Santa Margarita á Clamart y acaso de Clamart á otro punto,
y las chanzonetas de la prensa de oposición, que satirizaba pesquisas cuyo fruto pudo ser honrar por
restos de María Antonieta los de alguna ignorada víctima de la guillotina, concurrieron á impedir que
se indagase activamente el paradero del cadáver
del niño. Y de aquí resultó lo que era natural que
resultase. .. Negóse la realidad de la muerte de
Luis XVII, y por consiguiente la legitimidad de
Luis XVIII. Surgieron los falsos Luises, los impostores que tanto han dado qué decir y qué soñar.
Hay en el sentimiento monárquico exaltado un
matiz de romanticismo que no se ha estudiado lo
bastante. Merced á este sentimiento ( que podemos
clasificar entre los del orden estético) el respeto á una
institución se convierte en culto á un individuo, al
cual reviste de todas las perfecciones ideales en cuerpo y alma. Un rey amado tiene que ser guapo, animoso, noble, digno, ora santo (como nuestro Fernando), ora mártir (como Ricardo Corazón de León
y Luis XVII). Pues bien: si la imaginación pre!endiese agrupar en una sola persona todas las cuah_dades y circunstancias que exaltan el amor, el entusiasmo y la abnegación absoluta, no llegaría á formar
tipo tan completo como el de Luis XVII. He~mo_sura que atrae; niñez que enternece; carácter regio bien
demostrado en tan corta edad; un amor filial que
vertía sangre por mil heridas; un infortunio que no
puede hallar términos de comparación en ningún infortunio humano... , todo se reunió en Luis Carlos
de Borbón para encender hasta el fanatismo la devoción de sus partidarios. Si Luis XVIII llegó á ocupar
el trono de hecho, Luis XVII, el crucificado del
Temple, se captó los coraz,ones. Cuéntase ?e un jefe
chuan, que al pegar fuego a las ropas untaaas de pez

~=~

. ""'_:.•
_.,_:..i..,..,

~"--·
' -

Un guardia nacional francés dirigiéndose al cuerpo de guardia,
Copiado del Diario de la tonurde Fra,ujort (1793)

de un niño hijo de un republicano, le dijo rechinando los dientes: «Por Monseñor el Delfín.» Si el rasgo
parece salvaje, citaremos otro, el del realista oficial
de marina fusilado en Quiberón, y en cuyo pecho
encontróse un relicario chico, que encerraba una rosa

�EMIGRANTES DIRIGIÉNDOSE AL EMBARCADERO, CUADRO DE LUIS DE ENGELEN

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍTISCA

seca y este rótulo: «Regalada por Monseñor Luis,
Delfín de Fran&lt;;:ia.»
No: á Luis XVIII, hermano del rey, no se le podía
adorar como al niño infeliz, esperanza, delicia y dolor
de la patria. Y la revolución, al suprimirle cadáver
como le había suprimido vivo, no hizo sino abrir las
puertas de la leyenda, fomentar el mesiani~mo legitimista, dar cuerpo á la novela de una evasión secretísima, de una huída al extranjero, y más tarde, de
una reaparición de Luis XVII.
Leyendas como esta pululan en la historia: desde
Barbarroja dejando crecer en profunda caverna su
barba centenaria, y Arttís oculto bajo tétrica forma
de cuervo, hasta los falsos Demetrios de Rusia y los
falsos don Sebastianes de Portugal, el pueblo se ha
empeñado en arrebatar á la muerte á los soberanos
que amó; y si - como en el caso del niño Demetrio
y en el de Luis XVII - r~dea cierta penumbra los
últimos instantes y el sepeho de los héroes, la leyenda brota espontáneamente, cual flor azul nutrida con
las lágrimas y regada por las tristes lluvias que empapan la solitaria é ignorada fosa ...
El no haberse encontrado los restos del niño; la
oposición del gobierno restaurador á que se buscasen;
ciertas palabras y acciones de Madama Royale, hermana de Luis XVII y después duquesa de Angulema,
fueron otros tantos pilares en que descansó la imposfura. No apareció un solo Luis XVII : surgieron tres
ó cuatro. Sobre todo uno de ellos, el famoso relojero
Naundorff, fué para muchos realistas acérrimos el
verdadero cautivo del Temple, el niño rey. Ni le faltaron historiadores que sostuvieron sus afirmaciones,
ni testigos que las robustecieran. No ha mucho que
la prensa frai:icesa habló largamente de Naundorff y
su familia, y al leer los artículos que entonces se publicaron, dudas y zozobras y curiosidades sin fin agitaban el espíritu, cautivo de la historia singular de
aquel nuevo Gabriel de Espinosa, cuyos labios sellaba
voluntario silencio. Mas si la imaginación pretende
echarse á volar, la historia seria, documental, enemiga
de lo extraordinario y lo maravilloso, únicamente nos
dice que Luis XVII falleció en el Temple y fué inhumado en Santa Margarita. - El mejor comentario á su
destino serían las palabras que Esquilo pone en boca
de Prometeo encadenado.
«¡Oh deidad veneranda de mi madre! ¡Oh éter, que
haces girar la luz común para todos! Viéndome estáis
cuán sin justicia padezco.))
EMILIA

p ARDO BAZÁN

Juan Bautista, que se atribuye al famoso esc~ltor alemán Tilman Riemenschneider.
- En la capilla de la abadia de Boppard (Prusia rhenana)
se han encontrado varias y excelentes pinturas murales del siglo XIII: estas pinturas, que representaban asuntos religiosos,
habían sido cubiertas por varias capas de cal, habiéndose dispuesto que se proceda á su completa restauración.
- En Nantes se ha inaugurado la estatua que aquella población ha erigido á su hijo adoptivo, el ilustre doctor Angel
Guepin, el autor de la famosa Historia de Nantes y el fundador
del dispensario oftalmológico gratuito. La estatua es obra del
escultor Carlos Le Bourg y en el zócalo se ha grabado la admirable divisa que fué la norma de la vida de Guepin: Att.r plus
desherit!s, le plus d' amour (A los más necesitados, la mayor
suma de amor).
- Para la Galería de Pinturas del Instituto Stadel de Francfort en el Mein han sido adquiridos en la subasta de la colección Bohm cuatro cuadros, que son: Ma11ana en las 111011tal1as
del Rhin, ele Pedro Becker; La antigua coc/1erla, de A. Burger; Sant(l Maria Magdalena en la ma11ana de Pasllla, de E.
de Steinle y un retrato de niño de Felipe Rumpf.
- Se ha.inaugurado en Munich la E xposición anual de la
Sociedad de Artistas, en la que figuran 2.000 obras. De las naciones extranjeras la que está mejor representada es Inglaterra,
siguiendo Juego Bélgica, H olanda, Espru1a, Italia y Francia,
esta última con iJfla porción de hermosas esculturas.
En la propia ciudad actívanse los trabajos para inaugurar
cuanto antes la exposición de los secesionistas á la cual se sabe
que concurrirán muchos y muy notables artistas extranjeros.
- El compositor francés Eugenio de Henbay está escribiendo actualmente la m(1sica para una ópera cuyo libreto le ha dado el célebre poeta Francisco Copée, tomándolo de su mama
El violinista de Cre111011a.
Barcelona. - Salón Parés. - Importante y variada fué la exposición de estos últimos días. Ribera presentó:una media figura de mujer, elegante, fina de color y de sólida ejecución, como
suya; Tamburini, una cabecita pintada con jugosa frescura;
otra Graner, de un campesino, viva, sobre uno ele esos fondos
indecisos peculiares á este artista, y B. Casas, una cabecita
también discretamente estudiada.
U rgell sobresalía con una marina, de conjunto armonioso,
impresionado de luz y de acentuación total más decidida que
en muchas de sus obras anteriores.
Francisco Miralles, recién llegado de París, figuró con un retrato hábilmente ejecutado del Dr. Liciaga, y con una escena,
pintada con la brillantez que él acostumbra, de nuestro Paseo
de Gracia.
La fundición de Federico Masriera brillaba de una manera
notable en el salón, así por el valor artístico de los modelos,
como por las excelentes condiciones de reproducción en las
obras expuestas; el grupo de Campeny, Bisonte atacado por
u ,ws lobos, obra vaciada en bronce por encargo de un aficionado
yankee, pondrá en buen Jugar en el otro continente, tanto á
nuestra escuela de escultura cuanto á la fundición artistica barcelonesa.
Si las dificultades vencidas con verdadera maestría en la fundición de un grupo como el expuesto, por su estructura y dimensiones merece los plácemes más sinceros, no deben esca·
timarse tampoco al busto de Carlos III, de Mena, hábilmente
reproducido á cera perdida con exquisita limpieza, ni al retrato
de señora, obra modelada años atrás por el malogrado Nobas.

Teatros. - El comité constituído para las representaciones
de ópera que se han de dar en Gotha anuncia que el 27 de este mes se cantará Medea, ele Cherubini; el 29 Caperucita roja,
de Boildieu, y el 30 y 31 las óperas premiadas en el concurso
de que en otro número dimos cuenta, Evanthia, de Pablo U mlauft, y La Rosa de Pontevedra, ele José Forster.
- En el teatro Real de la Opera, rle Berlín, se ha estrenado
una ópera en cuatro actos, El gitano, de Ricardo Stieblitz, cuya
partitura revela en su autor grandes conocimientos en la instrumentación y contiene bellísimas melodías. La ópera ha sido
muy aplaudida.
Parls. - En el teatro de Aplicación se han estrenado: Le nez
d' tm ,wtaire, graciosa comedia en dos actos tomada de la no·
vela del mismo titulo de Edmundo Abont, y La poudre aux
moineau.r, una y otra de un joven y distinguido escritor, M.
Carlos Esquier. En el Ambigú ha tenido gran éxito un intere·
sanie drama en cinco actos y once cuadros de M. Pablo Mahalin, titulado Valmy.
Londres. -Se ha estrenado con muy buen éxito en Covent
Garden la 6pera de Mascagni, / Rantzau, dirigida por su autor:
éste ha recibido de la reina Victoria unainvita_ción para que dirija en el palacio de Wlndsor una representación en la que en
presencia de la familia real se P?ndr~ en es~ena Cavalleriarusticana y el segundo acto de L amigo Fritz, que cantarán la
señora Melba y los Sres. de Lucia y nuestro paisano el aplaudido tenor Viñas.
Barcelona. - Las principales compañías dramáticas que actuaban en nuestra capital han terminado sus tareas después de
haber hecho una fructífera campaña. La del Sr. Vico, que actuaba en el Eldorado, ha marchado de ovación en ovación, especialmente en las funciones dadas á beneficio del galán joven
D. Antonio Perrín y de aquel distinguido actor; pero la que el
público le tributó la noche de su despedida ha excedido á toda
ponderación y á cuanto hasta el presente se ha visto en Barcelona. En el mismo teatro empezará á actuar una compañía de
ópera italiana bajo la dirección del maestro Goula (hijol. En Novedades ha sido también cariñosamente despedida la compañía
dirigida por D. Emilio Mario, después de haber reproducido
en esta capital el interesante drama La Dolores, admirablemente escrito por el Sr.' Feliu y Codina, en el cual ha obtenido
un señalado triunfo la señorita Guerrero, y estrenado el precioso drama del Sr. Pérez Galdós, L a loca de la casa, y la comedia de D. Miguel Echegaray, A bogar-contra si mismo, uno y
otra con brillante éxito. En el Lírico terminó sus compromisos
la compañía dirigida por los Sres. Rosell y Ruiz de Arana, que
por espacio de algunos meses ha hecho las delicias de los aficionados al género cómico de buena ley. La zarzuela Abe/ardo
y Elo{sa, estrenada en el Tlvo}i, ha dado escaslsimo resultado;
en cambio La telefonista, arreglo del francés por D. Salvador
Granés, con bella música de Serpette, está proporcionando
muy buenas entradas, á pesar de sus chistes de color algo más
que subido.

Bellas Artes. -A fines de septiembre se celebrará en Nuremberga un congreso de historia de las Bellas Artes: el comité organizador, compuesto de los artistas profesores Holtzinger,
F . Craus, C. de Lutzow y Oechelhauser, invita á todos los representantes de las sociedades artlstico-cientificas, de los mu·
seos, etc., y proyecta celebrar en aquella ciudad una exposición
de obras de arte propiedad de particulares.
- El Parlamento de Baden ha votado la suma de 500.000
pesetas para añadir á la Galería de Bellas Artes de Karlsruhe
dos salas destinadas á pintura y dos á escultura: al propio
tiempo que estas obras se terminará la ornamentación pictórica de la escalera del edificio. Los dos grandes lienzos de pared
y las lunetas que han dejado libres los frescos de Mauricio de
Schwind se cubrirán con cuadros que han sido ya encargados
al pintor Gleichanf.
- El escultor francés Mercié ha terminado ya el modelo del
monumento á Meissonier que en la próxima primavera ha de
inaugurarse en los jardines del Louvre: el artista presenta al
famoso pintor vestido con su blusa y sentado en un sill6n en
actitud meditabunda y con la paleta en la mano, tal como se
le encontraba en su taller cuando estaba trabajando.
- Las autoridades municipales de Wiesbaden han tomado
recientemente los acuerdos necesarios para proceder al embellecimiento de la nueva Casa Consistorial. En el salón de sesiones se colocarán dos grandes lienzos que representarán el
asalto de las murallas romanas de la ciudad por los germanos
y la entrada del emperador Guillermo en Wiesbaden después
de descubrir el monumento de Niederwald. En el salón de fiestas se pondrán los retratos del emperador y de la emperatriz
actuales, de Guillermo I, de F ederico, dd emperador Adolfo
de Nassan y del gran duque Adolfo de Luxemburgo y figuras
alegóricas de la Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.
- El pintor A. de Heyden ha terminado el friso del salón de
la Casa Consistorial de Berlin, que consta, como en otra ocasión dijimos, de veinte escenas de la vida berlinesa: las últimamente pintadas son un café en un jardín público, un mercado
rle los que semanalmente se celebraban en aquella capital, la
extinción de un incendio y la llegada del despacho anunc\ando
la victoria de 2 de septiembre de 1870, fecha de la batalla de
Sedán. Para completar la ornamentación faltan doce retratos
de otros tantos berlineses célebres de la época en que se construyó el edificio, que se colocarán en las lunetas de aquel salón.
- L'l asociación de acuarelistas alemanes celebra actualmente en Dresde una exposición en la que figuran notables obras
Necrología. - Han fallecido recientemente:
de Stahl, Herrmann, Skarbina, Banlzer, Fritz, Bartels y
Maximiliano Hantken, director del Instituto de PaleontoloKampf.
- En el campanario de la iglesia parroquial de 1-fassfurt gia de Budapest, fundador de la Sociedad Geológica de aque(Franconia) se ha descubierto una estatua de madera de San lla ciudad é individuo de la Academia Húngara.

Nú~IERO

605

Santiago María G. de Crussol, duque de Uzés, individuo de
una de las familias más nobles de Francia, que habla recientemente emprendido un viaje de exploración al Africa central, en
donde ha muerto.
Doctor Nils Gustavo Kjellberg, profesor de Psiquiatría de la
Universidad de Upsalay uno de los más célebres frenópatasde
Suecia.
Guy de Maupassant, renombrado escritor é inspirado poeta
francés, autor de hermosas poesías, novelas y cuentos y colaborador de los principales diarios y revistas de París.
Gabriel Balar!, director del Conservatorio del Liceo de Barcelona, notable compositor, autor de muchas y aplaudidas zarzuelas, sinfonías, romanzas y piezas de concierto y de baile.
Don J uan T~tau, distinguido economista y ministro de Hacienda en tiempo de la república española.
•
Don Alejandro Rodríguez Arias, teniente general del ejérci·
to español : tomó parte en la guerra de Santo Domingo, en la
campaña de Cuba, en la guerra carlista y ha fallecido desempeñando el mando superior de la isla de Cuba.
Otón Bach, director del Mozarteum de Salzburgo, director
de la Sociedad de Filarmónicos de Viena, compositor de óperas y de piezas sinfónicas, religiosas y de música di camera.
Enrique Schaumann, pintor alemán de género y de animales, presidente de la Asociación Artística de Stuttgart.
Juan Schindler, notable escultor ornamentista vienés.

Después del baile, cuadro de Holewinski -

Fuente de emociones es un baile para toda joven, jy más si la
joven es linda como la que pinta Holewinski: á él acude llena
de ilusiones, animada por el deseo de ver al que supo conseguir su cariño ó por la esperanza de encontrar allí quien sepa
hacerse dueño de los tesoros de amor que su pecho encierra, y
de él regresa unas veces con una ilusión más, otras con una
esperanza menos, ya inundada el alma de inefables delicias, ya
traspasado el corazón por punzantes desen~ños. La beldad del
cuadro que reproducimos no ha reco~do a buen seguro en el
baile tan amargo fruto: su cuerpo mas que del cansancio material se reposa de esa dulce fatiga que nace de unas horas de
placer no turbadas por el más pequeño desasosiego, y en su rostro se revelan el bienestar que producen el deseo satisfecho y
la pasión correspondida, la tranquilidad que engendra 1:J. confianza en el bien amado, la voluptuosidad que despiertan el recuer·
do del lícito goce saboreado y la seguridad del próximo logro
de un ferviente anhelo.

¿Qué me querrá?, cuadro de E. de Blaas. - La faja
de canal que corre en la parte inferior del cuadro de Blaas es
un indicio de que la obra está inspirada en la que con razón se
llama perla del Adriático, pero más_ c?nvincente que este indicio es la prueba plena que nos summ1stra la figura que en ella
destaca. Cualquiera que haya visitado Venecia y recuerde el
tipo de la veneciana de la clase baja, no podrá engañarse respecto de la procedencia de la heroína del lienzo que nos ocupa:
en muchas partes se encuentran cuerpos esbeltos, formas esculturales cabelleras espléndidas que en negros rizos se desbordan
sobre 1~ frente y las espaldas; pero lo que sólo en Venecia se
encuentra son esos ojos llenos de luz que atraen y esas miradas
todo fuego que abrasan. No cabe duela: es veneciana esa muchacha que se pregunta ¿Qué me querrá? Pues ¿qué ha de querer de ella - decimos nosotros - sino decirle una vez más que la
adora hacerla partícipe de sus proyectos y ele sus esperanzas,
arran~rle nuevas promesas amorosas, y quizás, aprovechándose de la soledad del sitio, robar á sus labios uno de esos besos
en que se condensa todo el proceso de una pasión? ¿Acertamos
al contestar en estos términos? Estamos seguros de ello, y si
nuestra convicción vacilara nos afirmaría en ella la expresión de
esa hermosa cara en donde más que la pregunta leemos las
respuestas que dejamos escritas.
E migrantes dirigíéndose al embarcadero, cuadro de Luis de Engelen. - No hace aún muchos años,
la emigración á América se alimentaba de los que no contentos con el bienestar, modesto, sí,. pero bienestar al fin, de que
disfrutaban en su patria, ibanse á lejanas tierras en busca de
mayor fortuna; hoy no es el afán del oro el que impulsa á los
emigrantes, es el hambre, la necesidad_ de procu~arse en otros
continentes el pedazo de pan que su tierra les ruega. Antes se
abandonaba el hogar con la esperanza de volver rico al rincón en
donde se nació; ahora el que emigra sabe que su peor desgracia
ha de ser el regresar, porque el regreso significa que la miseria
de allá devuelve al emigrante al país de donde la miseria de acá
lo arrojara. Así el espectáculo de un embarque de emigrantes
tiene mucho de lúgubre, y aun cuando entre tantos infelices no
falta quien intente engañar con falsas muestras de regocijo el
dolor propio y el ajeno, todos en el fondo llevan clavado en su
pecho el mismo puñal, la casi seguridad de que abandonan su
ingrata patria para siempre, la certeza de que allende los mares les espera luna vida de sacrificios sin la esperanza de un
porvenir risueño; saben que no van á enriquecerse, sino á vivir,
y ¡dichosos aún los que vivir puedan I Sugiérenos estas tristes
reflexiones el magnífico lienzo de Engelen, e~a composición
grandiosa que además de ser una obra acabadísima desde el
punto de vista técnico, tiene todo el vigor, todo el relieve, todo
el sentimiento rle la realidad magistralmente presentada por un
artista que además de ver, observar y reproducir de un modo
maravilloso, siente hondo y sabe hacer vibrar en los demás las
mismas fibras que en su corazón se agitaron.

Las Sant as Mujeres, bajo relieve de Rafael
Belliazzi. - Belliazzi es uno de los escultores napolitanos más
renombrados y á su cincel se deben los principales monumentos que son hermoso adorno de Ja antigua capital de las dos Sicilias. Recientemente ha termirf.ldo un bellísimo sepulcro que
en el cementerio de Nápoles ha de encerrar los restos mortales
del gran patriota y célebre escritor italiano F rancisco de San·
tis. Destinado á un panteón del propio cementerio está terminando el bajo relieve que reproducimos, y en el cual se advierten tantas excelencias de composición y de ejecución que ellas
por s( solas bastan para justificar la fama de .que disfruta el
artista.

'Nú11IERO

605

LA ILU STRACI ÓN ARTÍSTICA

499

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT, - ILUSTRACIONES DE EMIL I O BAYARD
(CONTINUACIÓN)

- Es posible que haya hecho bien, efectivamente; pero en lo que he hecho
mal ha sido en no detenerme á tiempo.
- Y ¿quién tiene la seguridad de detenerse á tiempo?
- Todas las borracheras son iguales; llega un momento en el que ya no sabe
uno lo que hace; en que el hombre se convierte en juguete de impulsos misteriosos, á los cuales obedece teniendo la convicción clara y perfecta de que procede como un miserable dejándose arrastrar por tales impulsos. Esto me ha
ocurrido, lo cual no atenúa en nada mi responsabilidad ni mi culpa.
A1 día siguiente, no por la mañana como quería Anie, sino por la tarde, luego
que Sixto se vió libre, partieron él y Anie en carruaje para Ourteau, adonde
llegaron al anochecer. Barincq, que volvía en aquel mismo momento á su casa,
llegó justamente á tiempo para dar la mano á su hija al bajar ésta del carruaje
que los había conducido.
- ¡Qué sorpresa tan agradable!, dijo Barincq besando tiernamente á su hija.
¿Qué os trae por acá?
- Vamos á decírtelo así que esté mamá para oirlo.
- Pero, en fin, estáis buenos, eso es lo esencial, y vais á comer con nosotros.
Manuel, vete inmediatamente á la cocina y di que los señoritos co'men con nosotros. Precisamente he reservado esta mañana un hermosísimo salmón para enviároslo.
Barincq había dado el brazo á su hija.
- Y el negocio que os trae ¿no se puede explicar sino delante de tu madre?
- Creo que es lo mejor.
- Entonces, vamos á buscarla en seguida.
Ambos entraron en el salón donde se hallaba la señora de Barincq, cortando
á la luz de la lámpara con una plegadera las hojas de una revista que seguramente no leería nunca, pero á la cual estaba suscrita porque le parecía esto muy
propio de una propietaria de un castillo.
-Anie, dijo Barincq al entrar, tiene que decirnos algo importante.
Ya no era posible retroceder; Anie, pues, comenzó sin detenerse:
- Sí; un contratiempo que anoche ocurrió á mi marido.
- ¡Un contratiempo!, dijeron simultáneamente los esposos Barincq.
- Sí; en una reunión en casa de Arjuzanx le comprometieron á que jugase y
perdió ...
- Sesenta y cinco mil francos, dijo Sixto terminando la frase de Anie.
- ¡Sesenta y cinco mil francos!, gritó la señora de Barincq, de cuyas manos
cayeron al suelo la revista y la plegadera.
- Que venimos á pedirte, papá, dijo Anie mirando á su padre.
- Sí, respondió Barincq en tono franco y sencillo; vosotros no podéis pagar
esa cantidad. t
- Y las deudas de juego, dijo Anie, se pagan á las veinticuatro horas.
- Es verdad.
Desde que se verificó el matrimonio de Sixto y de Anie, la señora de Barincq,
al ser testigo de la felicidad de su hija, habíase dulcificado mucho con respecto á
su yerno, al cual solamente llamaba la buena señora «querido Valentín, mi buen
- ¡ Sesenta y ocho mil francos!, gritó la señora de Barincq
yerno y hasta mi hijo;}) pero la pérdida de sesenta y cinco mil francos la trastornó.
- ¿Cómo, señor mío, gritó, usted se permite perder sesenta y cinco mil
principio en el rostro de su mujer y que la obligaba á fruncir las cejas y á apretar los dientes, se desvaneció; aún no había terminado Sixto su relación cuando francos?
- ¡Ay! Sí, mamá.
Anie se acercó á él, lo abrazó y lo besó apasionadamente, gritando:
- Y ¿cómo ha perdido usted esos sesenta y cinco mil francos?
- ¿Y por eso me has dado un susto tan espantoso?
- El cómo importa poco, interrumpió Anie.
- Pues qué, ¿no es nada esto?
- Al contrario, importa muchísimo. ¿Conque es decir, que es usted jugador,
- ¿Qué importa?
caballerito?
- Es preciso pagar.
- El perder casualmente una cantidad al juego no es ser jugador, replicó Anie.
- Buen:&gt;, pues pagarás. ¿No puedes tomar sesenta y cinco mil francos sobre
Sin contestar á su hija, la señora de Barincq se levantó, se acercó á su esposo
tu fortuna sin que esto resulte una catástrofe?
Al oir estas palabras el semblante sombrío del capitán comenzó á serenarse. y le dijo:
- ¡Ya lo ves! Has ·casado á mi hija con un jugador.
- Entonces, replicó sonriéndose, no hay más que tomar esos sesenta y cinco
- Pero, amiga mía .. .
mil francos de la caja.
- No te dirijo censuras, no te acrimino, demasiado cruelmente pagas ahora
- No hay sino pedírselos á mi padre, lo cual haré mañana mismo por lamatu culpa. ¡Pobre padre! Para ese fin tú has sacrificado á nuestra hija.
ñana.
Después, volviéndose repentinamente hacia su yerno, le dijo:
- Lo cual haremos, replicó Sixto; bastante haces con tomar parte en esta
- ¿Cómo no ha tenido usted la lealtad de prevenirnos de que tenía usted el
enojosa gestión, cuya responsabilidad debía llevar yo solo.
Arregladas las cosas de este modo, podía ya la joven hacer una pregunta que vicio del juego?
- Pero, mamá, interrumpió Anie, Valentín no tiene ese vicio; hace doce
tenía hacía un rato en la punta de la lengua y que ahora no podría parecer á
años que no ha tocado una carta.
Sixto expresión de queja ó de censura.
- Pero cuando la toca nos cuesta muy caro.
- Pero ¿cómo has perdido esa suma?
Barincq creyó que aquellas palabras le permitían poner término á una escena
- ¿Cómo? ¡Ah!
que para él era tanto más injusta, cuanto más veces se decía á sí mismo en voz
Anie vaciló unos instantes y por último dijo:
baja que Sixto tenía derecho perfecto á perder lo que era suyo.
- ¿Eres jugador?
- Ahora sólo se trata de pagar, dijo.
- Lo he sido en dos épocas: á los quince años en el colegio; á los veinte en
Pero su mujer no se dejó atajar la palabra.
Saint Cyr. A los quince años perdí en cierta ocasión ciento veinte francos jugan- No trato de acriminará Sixto, replicó; pero vuelvo á decir que cuando un
do á la dobla contra Arjuzanx. Figúrate lo que eran ciento veinte francos para
mí que solamente poseía veinte sueldos que me daban cada semana, y qué emo- hombre trata de formar parte de una familia, debe en conciencia confesar sus
ción experimentaría yo; por fortuna Arjuzanx me dió siempre el desquite yaca- vicios ...
- Pero, mamá, Valentín no tiene vicios.
bé por quedar en paz. Andando el tiempo también jugué en Saint Cyr y perdí
- Tal vez será virtud eso de jugar. Pues sigo creyendo y diré siempre que
mil doscientos francos, los cuales durante mucho tiempo han pesado con horrible
pesadumbre sobre mi concioocia. Desde entonces no he vuelto á tocar una car- cuando un hombre logra la fortuna inesperada ... , sí, señor, inesperada por muta, y de esto hace ya doce años. ¿Cómo he podido dejarme arrastrar otra vez, chos conceptos, de ser escogido por una señorita perfecta y de entrar en una
siendo así que ni me gusta el juego ni me gustan los jugadores? No lo sé; ha si- familia ... en una familia también perfecta, debe considerarse suficientemente
do un vértigo. Además, debo confesártelo, ya que nada te oculto, algunas burlas honrado y suficientemente dichoso para no buscar distracciones fuera de casa ...
En tanto que la señora de Barincq decía todo esto con vehemencia extraque, aun siendo dirigidas á de la Vigne, me pareció que pasaban por encima de
ordinaria, Anie mirat,a á su marido, que inmóvil, sereno al parecer, pero muy
la cabeza de éste para llegar hasta mí.
pálido, no decía una palabra; Anie, interrumpiendo á su madre, dijo á Sixto:
- Entonces, dijo Anie, has hecho bien.

Anie conocía perfectamente á su marido; existía entre ella y él e?trechísima
y completa comunidad de ideas, de sentimientos, p~ra que la expres1ó.n d~l ~ostro de Sixto no la impresionase hondamente; Anie, a pesar suyo, mstmtlvamente, formuló en voz alta la pregunta que, sin ella darse cuenta, había subido
desde su corazón á sus labios.
- ¿Qué tienes? ¿Qué ha pasado? ¿Qué te ha sucedido?
- Voy á decírtelo ahora; subamos.
En realidad esto era preferible; se ahorraban el embarazo y la tarea de preparar el golpe.
.
Una vez en su habitación Sixto refirió á su mujer, en muy pocas y muy rápidas palabras, todo lo que en casa de Arjuzanx había sucedido: su pérdida Y la
suma á que esa pérdida ascendía.
Conforme iba hablando veía Sixto que la expresión de angustia dibujada al

��LA I LUS'fRACIÓN ARTÍSTICA

502

LAS BOYAS ELÉCTRICAS DEL PUERTO DE NUEVA YORK
Acaba de hacerse en los Estados Unidos una interesante aplicación de las boyas eléctricas que han si· do colocadas por el Light-House Board en uno de

Y ya que nos ocupamos de los cables, no creemos
ocioso hacer algunas indicaciones respecto de los cables defendidos por una sencilla envoltura. Precisa
examinarlos de vez en cuando para corregir las averías que en ellos ocasionan las anclas de los buques ó
por las dragas que determinan nudos cual los que se
forman en las cuerdas de cáñamo. De ahí que se produzca la fractura de la cubierta protectriz y en su consecuencia circuitos y extinciones. Ha sido, pues, preciso proteger los cables por una doble cubierta de
mucha consistencia, envolviendo el todo de un compuesto asfáltico, residuos bituminosos de petróleo disueltos en sulfuro de carbono.

NúMERO 605
sición. El misterio que envuelve tantas regiones del
continente africano fué causa para que M . de Uzés,
animado de nobles propósitos, lo escogiera para la
realización de su atrevida empresa. Al efecto, organizó la expedición, tomando á Brazzaville como punto
de partida; pero la insurrección de los árabes contra
el nuevo Estado del Congo obligóle á retroceder,
ante la imposibilidad de franquear la ruta que había
de conducirle á los grandes lagos. A esta circunstancia se debe que el jefe de la expedición ofreciera su
apoyo y el de sus compañeros al agente frapcés del
Alto Oubangui, para castigar á los asesinos del explorador M. de Poumayrac. La campaña fué dura y
penosa, y el duque de Uzés, ya atacado de una afección especial que cubre las piernas de dolorosísimas
úlceras, vióse obligado á retirarse. Ya en Abidas la
disentería atacó á la mayor parte de los expedicionarios, y M. Jullien, uno de los compañeros del duque,
en un lastimoso estado de extenuación, dirigióse hacia la costa para recobrar algunas fuerzas y reembarcarse para su país. A los pocos días se recrudeció la
enfermedad que afligía á M. Uzés, quien e mprendió
el camino de Loango para embarcarse allí en un buque portugués. La muerte sorprendió al valeroso joven, que apenas contaba veinticuatro años, precisamente la víspera de embarcarse para su país, en donde el clima natal y los cuidados de su familia hubieran, quizás, d eterminado el restablecimiento de su
salud.

ZOO·CAUTERIO PARA LA CIRUGÍA VETERINARIA

Fig. r. Boya eléctrica del puerto de Nueva York. Montaje de una lámpara

los canales de entrada del puerto de Nueva York. La
utilidad de esta clase de boyas es incontestable, especialmente en las regiones brumosas; mas es empresa en extremo dificultosa y delicada, ya por los cuidados que exige su colocación, la seguridad de los cables y la duración de las lámparas, expuestas, como es
consiguiente, á los violentos choques de los témpanos de hielo y á los bruscos enfriamientos. La punta de Sandy Hook,
,. 1
d
h .
1d
f
~,ii,1.::,,
en don e se a msta a o un aro y
: ..,, :..~,5 _, • •
un aparato de señales de alarma, ha
:
r:1
sido convertida en el centro produc:,:. ,, ·-j•1.s1
tor de la corriente que se transmite
~
03
á siete boyas, de las cuales cuatro
!,
'
---;J11 · "
son rojas y tres blancas: seis de ella~
~·
están dispuestas para indicar la di~ º·" ·-;('"
rección del Gedney Channel y la res~ º·" ...:·¡,,,.
tante para la del South West Spit: ;
1
Conforme vamos á demostrar, la ins- ;;
~
talación ha sido bastante complicada. "'
Las boyas de que se trata son flo•·•• •··· '· ••
tantes, y como quiera que en el sitio
donde se hallan instaladas no existe
gran fondo, inclínanse algunas veces
---13,50
en la forma que representa la figura x.
Afectan la forma de un largo cilin~!
dro de madera de cedro (fig. 2), ha--~'?'
biéndose adoptado esta clase de madera no sólo porque. es la más á propósito para \ esistir los choques de Fig. 2. Detalle de
los buques, sino también porque es la boya eléc·
la que mejor flota y permite sostener trica.
las lámparas á la mayor altura posible sobre el nivel del agua. Desde el puente de un
buque de regular tonelaje distínguese la luz blanca de
la boya á distancia de cinco millas náuticas; cuanto á
la luz roja, que como se sabe tiene menos fuerza, vese
desde dos millas y media. Cada una de estas boyas
mide quince metros de longitud: habiéndose observado ciue al cabo de los seis meses pierden gran parte de su flotabilidad, se las reemplaza ó sustituye á la
terminación de cada semestre. No creemos necesario
hacer notar que todas las boyas están sujetas por su
parte inferior por medio de un disco de metal cuyo
peso es equivalente á 2.268 kilogramos. Una profunda
entalladura practicada en el mástil permite alojar el
cable que termina en la lámpara, entalladura cuidadosamente tapada y calafateada. Respecto del cable
interior hállase unido al exterior de modo que pueda
evitar los desperfectos ocasionados por las rozaduras.
Las boyas del Gedney Channel están dispuestas por
series de tres, de manera que los tres cables de las
boyas rojas, por ejemplo, se unen en una caja de junción sumergida cerca de la última, desde donde van á
parar á la instalación central de Sandy Hook.

~1

~1

Delicada empresa ha sido la de la elección de las
lámparas incande,scentes que debían emplearse, con
mayor motivo cuando ha debido renunciarse á las
lámparas de arco. Al empezar el servicio, ó sea en un
período que abraza desde noviembre de 1888 hasta
septiembre de 1891, empleóse el tipo comercial ordinario de las lámparas de cien bujías; pero la temperatura que se desarrollaba era tan elevada, que á los
veinte minutos de funcionar calentábase el cristal de
tal manera que no era posible tocarlo, y en invierno
el agua helada al mojarlo producía la rotura, á pesar
de la tela metálica protectora. Fué preciso adoptar la
lámpara de 127 milímetros, que alumbra más y es de
¡nayor duración, conforme lo demuestra el hecho de
que durante ocho meses de invierno sólo han debido
reemplazarse 29 ó 30 lámparas, una de las cuales ha
alumbrado por espacio de 2.407 horas en las eondiciones más desfavorables. Para evitar el inconveniente de las heladas se ha recurrido al medio de hacer
funcionar la dinamo de Sandy Hook antes de ponerse el sol, con cuyo procedimiento se consigue que se
funda el hielo que se forma en invierno en las lámparas.
La estación generatriz posee dos máquinas de cilindro vertical que desarrollan una fuerza de ocho á
diez caballos, y dos ~inamos Edisson que producen
respectivamente 165 volts y 29 amperes, de los que absorben las boyas y el faro de Sandy Hook 156 volts
y 29 amperes. El cable triple sumergido mide 8 kilómetros y otros 8 kilómetros el conductor sencillo.
Al efectuarse los primeros ensayos de este sistema
de boyas surgieron dudas acerca de su importancia.
Hoy todos se felicitan de los lisonjeros resultados obtenidos. La prueba más convincente de Ja eficacia y
buenos servicios que prestan estas boyas demuéstrala el considerable m\mero de buques que frecuentan
el canal, tanto de día como de noche.
Es una nueva ventaja que deben todos agradecer
á la electricidad.
•
DANIEL BELLÉT .
(De La Natttre)

EL DUQUE DE UZÉS

La triste noticia del fallecimiento del duque de
Uzés, que había emprendido un importante viaje d e
exploración en el territorio africano, ha impresionado dolorosamente. Con verdadero interés, no exento
de simpatía, fijábase el público en el joven explorador que prefirió arrostrar los peligtos que había de
ofrecerle un viaje de tal índole y la gloria que reportan los descubrimientos, á las comodidades de que
podía disfrutar en París, gracias á su jerarquía y po-

Es generalmente conocido el termo-cauterio Paquelín, destinado hoy para las aplicaciones de las
puntas de fuego. Mas vistos los inconvenientes que
algunas veces ofrece, á pesar de su indiscutible importancia, hasta el extremo de convertirlo en delicado y peligroso, propúsose M . Brenot perfeccionarlo
de manera que pudiera adoptarse especialmente para
las aplicaciones de la cirugía veterinaria. En el instrumento del doctor Paque lín, una corriente de aire
á través de la bencina contenida en un frasco se carboriza, trasladándose á una punta de platino, que se
somete á la acción de una lámpara de alcohol. Arde
el vapor de la bencina y la incandescencia se mantiene indefinidamente por medio de la corriente de aire,
que se precipita 6 modera á voluntad del operador.
Estas operaciones resultan perfectas cuando se practican con absoluta tranquilidad en un gabinete; p ero
preciso es tener en cuenta que los veterinarios vense
obligados, casi siempre, á operar en una granja, en
una cuadra ó en un patio, al aire libre y con la circunstancia agravante de t ener que ajustarse á todos
los movimientos del caballo sometido á tal tortura;
resultando, por lo tanto, difícil el empleo del instrumento.
El aparato que conviene, pues, aplicar debe constar
de una sola pieza, dotado además de un medio que
permita calentarlo automáticamente, sin el auxilio
de la lámpara de alcohol. He aquí cómo el citado
M. Brenot ha resuelto el problema. El instrumento
compónese de un mango carburador A (véase el grabado) sobre el que se atornilla una pequeña cubeta C,
á la que sigue el tubo F d el instrumento, que termina
en una rosca que sujeta la punta E. E l tubo de entrada, provisto de una llave B, se bifurca al entrar en
el mango, atravesando
uno de sus conductos
la sección A, y termina en el puntoF, adonde conduce el aire.
Cuanto al otro, se abre
en la referida sección
A, conduciendo el
aire, que al recorrer
por toda su longitud
cárgase de vapores al
e
pasar por unas esponjas empapadas de esencia que se hallan colocadas en el mango del
instrumento. Las dos
corrientes se reunen
A
en el punto F y se d irigen unidas á la punta del aparato.
La calefacción se
practica sencillamente, bastando para loN ue\·o zoo-cauterio de M. Brenot
grarla hacer maniobrar
el tornillo H que cierra un conducto lateral que termina en la pieza E,
provista de los tubos necesarios, de modo que el aire
carburado, inflamado por tal medio, quema la punta

L\

NúMERO 605

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

exteriormente. Cuando ésta alcanza un rojo
vivo, ciérrase el tornillo H, y por un mecanismo fácil de comprender, la corriente refresca
la parte interior de la punta, caliéntala simultáneamente y transporta la incandescencia á su
extremidad.
Es muy conveniente regular y clasificar la
carburación del aire, y á este efecto presta señalados servicios el tornillo B, ya que según
sea su posición abre más ó menos las dos partes del tubo bifurcado, y permite el paso del
aire más ó menos carburado, hasta llegar á la
saturación.
La cubeta C sirve para facilitar la carga del
mango.
La punta no es la única forma de las quemaduras que se J?ractican, puesto que en algunos casos es P:~ciso cauterizar grandes superficies, por cuyo motivo hállase provisto el
-:'·, A~·
aparato de varios juegos que afectan distintas
/
.
DJET.
formas y dimensiones.
Bajo diversas aplicaciones de relativa utiliTriciclo acuático y terrestre
dad préstase el nuevo aparato al fotograbado,
por cuyo motivo creemos que será justamente apreciado por todos aquellos que de él pueden ob- nes de francos, reduciéndose á siete millones en el
año último. En Inglaterra fabrícanse anualmente
tener beneficiosos resultados.
130.000 velocípedos, y Coventry ocupa en esta industria
á 15.000 obreros. Calcúlase que en la vecina na***
ción existen 300.000 velocepidistas. En 1892 la prefectura de París expidió doce.mil permisos de circuIMPORTANCIA DE LA INDUSTRIA DEDICADA Á LA
lación, sin que esta cifra signifique el número exacto
CONSTRUCCIÓN DE VELOCÍPEDOS
de aparatos existentes en la capital de Francia, que
Digna es de llamar la atención la importancia y des- se supone ascienden á 30.000. Bélgica posee también
arrollo que ha alcanzado esta modernísima industria muchos millares, y en España va aumentando cada
en el breve espacio de algunos años. En Francia ele- día la afición á esta clase de sport.
vóse en 1891 el valor de los velocípedos, ya montados
ó desmontados, á la respetable suma de doce millo1

arabede:Oigitalde
LABELONYE

J G

Lu

Penoau q1e coaoeen Ju

PILDORAS~~DEHAUT

Empleado con el mejor exito

D E PARIS

ZJO titubeaZJ en purgarse, cuando lo
llecesitan. No temeZJ el asco Di el cautaZJcio, porque, contra lo que sucede con
l os demas purgaZJtes, este ZJO obra bien
sb:lo cuaZJdo se toma con bueZJosalimentos
y bebidast oniJiCSJJtes, cual el vizlo, el cafá,
el U. Cada cual escoge, para purgarse, la
bora y l a comida !lue mas le convl enea,
se/T'U1 su ocupaciones. Como el cause
cio que la purga ocasiona queda com-

Debilidad, etc.

GARGANTA
VOZ y BOCA

Aprobada, por la Academia de Nedlcloa de rarfr.

rgoti·.,.
""'ª vJ eragaas de queHE1omnco
,, en ,ooERoao
se conoce,
pocton o

E

pletamente anuladopor el electo de la
bueZJa alimenUtcioZJ empleada,uno
se decide fácilmente II volver
11 empeHr cuantas ve¡;es
sea necesario. •

PASTILLAS DE DETHAN

1111

fli{eilliH~:ll]~ftJ#J:1

8
~

TERRESTRE

,u1 I ■tulih CH 11,1, •utJ,I
CAS, LENTEJAS, TEZ ASOLE
SARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECúC.ES
EFLORESCENCIAS
R OJECES

contra las diversas
Afecciones dalCorazon,
Hydropesias,
Toses nerviosas¡
Bronquitis, Asma, etc.

GELIS&amp;CONTÉ

•• la lugrt,

Y

El inventor Mr. Thore J. Olsen, de Chicago, ha proyectado y construído recientemente
un sencillo triciclo que funciona á voluntad,
lo mismo en tierrá firme que sobre la superficie de las aguas. Nuestro grabado representa
este curioso aparato, que consiste en dos barcas gemelas, íntimamente unidas y colocadas
entre las tres ruedas de que se halla dotado el
aparato. La manivela que hace maniobrar las
ruedas desempeña el mismo oficio en tierra
que en el agua, de manera que el triciclo flota ó se desliza indistintamente.
Cuando se trata de hacer funcionar el triciclo en el agua, las barcas gemelas sostienen el
aparato y el velocipedista hace maniobrar las
ruedas que, provistas de pequeñas paletas, convierten el aparato en un buque impulsado
por igual medio que los primitivos buques de
vapor.
En tierra es idéntica la acción del velocipedista: el aparato conviértese en un triciclo ordinario y las barcas quedan suspendidas á veinte centímetros del plano terreno. Este aparato se recomienda por su perfecta estabilidad, de manera que el
inventor, que, como es de suponer, ha logrado adquirir gran práctica en su manejo, hácele funcionar seguidamente en tierra, en los lagos y en los ríos, sin tomarse la molestia de variar el sillín. La única prevención
que es preciso adoptar, consiste en que la entrada en
un· río, lago, etc., no sea violenta, y que el triciclo se
deslice por una pendiente suave y sin accidentes. Las
barcas gemelas son de tela alquitranada, sumamente
livianas, y el mecanismo del aparato es tan simple
como práctico. Así lo afirman los revisteros americanos.

:z:'&amp;ge&amp;SaIL8Ct8t0d8u·18ffQ d6

El ma, ,ttcazcontra
di'º' la
F1rrutfno101
Anemia, Clorosls,
E■p1bnicl11l1ntl

TRICICLO ACUÁTICO

Reoomeodadas contra los Males de la Garganta
Extinciones de la Voz, I nilamaolones de 1á
,Booa, Efeotoa pernicl0808 del !lllercarlo Irttaclon gue produce el Tabaco, y special'™lole
á los Son PREDICADORES, ABOGADOS,
PROFESORES y CANTORES para facihla? la
emtoton de la voz.-Pucio: 12 Ruua.
lhngtr en el rotulo a ttrma
Adh. DETHAN , Farmaoeutloo en PAlUS

1
~;~;;~:. ~aºc~~m~C:~

•·- - ••-•-•··· fé.cll el labor del parto y
Medalla de OrodelaS•4 deF1• dePari1 dettt n,n lasper(ttdas.fl
LABELONYE y C'•, 99, Calle de Aboukir, Paria, y en todas las farmacias.

DlCCIONARIO ENCICLOPEDICO

H ISPANO-AMERICANO
Edición profusamente ilnstrada con miles de pequeños grabados intercalados en el texto y tirados
apartf!, que reproducen las diferentes espedes de fos- reinos animal, vegetal y mineral¡ los instrumentos
y ~par:itos aplicados rtc1cntemente á las c.icncias, agricultura, artes é industnas; retratos de los persona1es que m:is se han distmguido t:n todos los ramos del saber humano; planos de ciudades· mapas
geográficos coloridos; copias exactas de los cuadros y demás obras de arte más célebres de 1:xias las

épocas

MONTANEA Y SIMON, EDl'rORES·

~,o

~ttf.l9ADES deJE8To4i
\'t.~
-n-

Pepsina Boudault
! prohah por la !UDEII! DE I EDICIII!

PREMIODEL INSTITUTO AL D' CORVISART, EN 1856

CARNE HIERRO y QUINA
El Alimento mas torti!cante llllido a los Tónicos mu reparadores.

Mtdallu en laa E1po1leion11 laternaclonalea dt

PUJS • LYOR • VIENA • PIILADrLPHU • PARIS
1867

1872

1873

187a

ma

U DP.LS4 CON IL ■tTO&amp; b.JTO D LAa

VINO FERRUGINOSO ARDUO

DISPEP SIAS
0 A8TRIT 18 - OAST RALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PE NOSAS
FALTA DE APETITO

T CO!f TODOS LOS PaINCIPIOS tronJTIVOS DB U CARNE
C,.&amp;all'B, BIElla• y •IIIJll.1.1 Dles años de extto continuado y las a11.rmac1onea de
todas las eminenciu médicas preuba.n que esta &amp;11oCJ&amp;e1ou de la O■l'lle, t&lt;I B ien-• y la
ala&amp; conautuye el repara4or maa eni:rgtco que se conoce p&amp;ra curar : la
la
flfflt'4, las JlfflltnuJC'liHIU dolorolal, el Hmpobr«'m~to y la .Alteracwn tü la sanJre
el Raqu'1"1M, laa .Af«db'Aa eiscro/Ulol&lt;U Y eacor&amp;utlau, etc. El I i a• l"e rructaHe dé
'.I.Nall ea, en erecto, el único que relllle todo lo que entona y fortalece los organoa
regulariza coordena y aumenta considerablemente 1aa tuerzas 6 lnlUlldtl a la
empobrecida y desoolortda : el VCQor, la Coloracw. '1 la 6 Mrg'4 ott11l.

ELIXIR, · dePEPSINA BOUDAULT
VINO · · do PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, do PEPSINA BOUDAULT

Por N11or, e11 Paria, en casa de J. FBW,Fannu.entico, tot, rue Richelieu, Snusor de AROUD.

PJJIIS, Pbarmaaie COLLAS, 8, rae Duphlae

e~

aanve

·

SS VKNDI BN T OD.tJI LAS P81NCIP4LBS BOTIC.U

,EXIJASE 11:

0
~

1

'I O'r&amp;OI DIIOUINII DI L4 DIGIITI«.

BUO U FORll.\ DE

Y "' lal priftcinok,

ARDUO

PATE EPILATOIRE DUSSER
•

·

irL HIERRO

BBAVAIS

r•~reseota exactamente el bimo
contenido en la economía. E1perimentado por los principales metlicos del
munrlo, pasa inmediatamente en la
•~ngre, no ocasiona estreftimiento no
fatiga el estómago, no eunegrece 'los
dientes. lómm.,,11tegota111ud1co1id1
!iijm la lerdldlll lima.

.

De Venta en todas tas Farmacias.
Porlla¡or: 40 ! 42,r, St-Lazare, PariJ,

'ª'"""'"'°'•

d~truye hasta lu RAICl!S el YELl,.O del rostro de las damas (Barba, Blgott. ele.), 11D
peligro para el col!J. 50 A.iioa d e É~lto,) millaN'.s de tesUmonio1 garanUzan la eficacia
de eata preparacion, (S, vende en oaJ••~Ban la harba, J en 1/2 01J11 para el blgott ligen,), Para
loa bmos, emplée!, e! 'f!J'Jjj l'flB.r11o .DV SSER, i, ruo ,1,,,1,,1\ou■eoau, Pl119. .

lllDguD

�LA !LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N úMERO

605

en Madrid y Barcelona á 15
pesetas y á 16' 50 en las res·
tantes provincias y en Ultramar.

LIBROS
11:NVU.008 A ESTA REDACCIÓN

por autores ó editores
EL CASTILLO DE BUR·
&lt;:os, por Ed11a,·do de Oliver·
Copons. - Las ciencias histó·
ricas llevan hoy un rumbo
distinto del que hasta hace
pocosiguie.ron, y abandonan·
do el antiguo sistema des·
envuélvense en monografías·,
en estudios parciales de una
época, de una naci6n, de una
personalidad determinadas.
Nadie puede desconocer el
progreso que este procedimiento significa y las venta·
jas que tal método entraña,
pues dados los incesantes
estudios y los continuos
descubrimientos es imposi·
ble, si la obra ha de resultar
' buena, que un solo hombre
escriba una historia univer·
sal, ni casi la de una na·
ción. A este pensamiento
obedece el libro que nos
ocupa, y sin vacilar afirmamos que su autor, el distin·
guido capitán de artillerla
Sr. Oliver-Copons, ha lle·
nado perfectamente la misión que el moderno historiógrafo d ebe proponerse.
La iadole de esta sección nos
impide entrar en detalles
acerca de esta obra, en la
que la historia del castillo de
Burgos aparece íntimamente
enlazada con la de la ciudad que á su pie se asienta y que por su
importancia durante la Edad media mereció el dictado de Ca·
beza de Castilla: por esta razón sólo diremos que es una mono·
grafía interesantísima que abarca la historia del castillo y ciudad famosos desde fines del siglo IX hasta nuestros dias, toma·

UNA VISITA AL Musito
BIBLIOTECA BALAGUER,
por A. García Llansó. Cuantos visiten el hermoso
Museo Biblioteca Balaguer
que en la pintoresca ciudad
de Villanueva y (ieltrú ha
levantado el desprendimiento patriótico del catalán por
tantos conceptos ilustre, el
Excmo. Sr. D. Víctor Bala·
guer, han de agradecer á
nuestro compañero de redacción Sr. García Llans6 el
lrabajp que ha realizado en
el folleto que nos ocupa, y
que, como su titulo indica,
es al par que una guia un
interesante recuerdo de la
visita hecha. En él pasa revista con ilustrado criterio
de las distintas secciones de
que consta el Museo Biblioteca, haciendo resaltar las
muchas bellezas y los mu·
chos objetos notables que
encierra, en cuyo examen re·
vela el autor su erudición y
conocimientos artísticos. F.!
folleto lleva bonitas ilustra·
ciones de Joaquin Diéguez y
se vende al precio de una
peseta.
LAS SANTAS MUJERES, bajo relieve de Rafael Belliazzi
da de las verdaderas fuentes adonde debe el historiador acudir,
y que está escrita con la sobn edad que tan bien cuadra á la obra
histórica y con una elegancia de estilo que revelan al literato de
buena cepa. El libro, que lleva preciosas ilustraciones de Barrio,
Cortés, Gil y Pedrero y que está impreso con gran lujo, se vende

OR, tragicomedia en tres
actos y en verso, origi1ial de
Frederich Soler Hubert. - El éxito que cuando poco ha se estrenó obtuvo esta nueva obra del inspirado y fecundo drama•
maturgo catalán Sr. Soler, nos releva de entrar en el examen
de esta tragicomedia, que publicada en un tomo elegantemente
impreso se vende al precio de 2 pesetas.

Las casas extranjeras que deseen anunciarse en LA ILUSTRACION ARTÍSTICA diríjanse para informes á. los Sres. A. Lorette, Rue Caumartin
núm. 61, Paris.-Las casas españolas pueden hacerlo en la oficina. de publicidad de los Sres. Ca.lvet y Rialp, Paseo de Gracia, núm. 21

ENFERMEDADES

ESTOMAGO
PASTILLAS y POLVOS
PATERSON
BISMUTHO 1 MAG!'iESIA
01D

Recomendados contra la.a Afeoolones del Estb·
mago, Falta de Apetito, Dlgeatlonea !abo·
rtosas, Acedias, V6mltoa, Eructos, y C6llooe:
regularlmn las Funciones del Eat6mago y
de los Inteetlnoa.
E1ltlrt11 a/rotulo I fnn1 ~, l . FAYARO•
.&amp;dh. DE'l'HAN, FannaoeuUoo eu P.UUS

..............................

:¡:ic,oR.\!!I
GOTA :
~\;~=REUMATISMOS ¡
del~

♦

•

Especffico probado de la GOTA J REU■ATIS■OS, calma los dolores ♦
los mas fuertes. Accion pronta J segura en todos los periodos del acceso.
•

P. COIIAR ' HIJO, 28, Rus Balnt-Claude, PARIS
♦ VENTA POR MENOR,-EN TODAS LAS F'ARMACIAS v DROQUERIAS ♦

...............................
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Desde hace mas de ,o años, el Jarabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las f1astritis, gastraljias, dolare■
y retortijones de estómago, estreñimientos rebeldes, para facilitar
la digestion y para regularizar todas las funciones del estómago y de
los intestinos.

Soberano remedio para rápid'a cuÍ'a•
cion de las Afecciones del pecho,
Catarros,Mal de garganta, Bronquitis, Resfriados, Romadizos,
de los Reumatismos, Dolores,
Lumbagos, etc., 30 año:; del mejor
éxito atestiguan la eftCaeia de este

JA.R.A.BE

a1Bro:muro de Potasio

poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de París.

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

D1pó~lto en totlas tas Farmacias

Es P-1 remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon,
la epilepsia, histéria, migraña, baile de S •-Vito, insomnios, con•
vulsiones y tos de los niños durante la denticion; en una palabra, todas
las afecciones nerviosas.

C Fáhrica, Espediciones: J.-P. LAROZE &amp; c•e, !, ruedes Lions-St-Paol, AParis.
Deposito en todas las principales Boticas y Droguerias

CARNE y QUINA

11 Allmento mas reparador, unido al TóDioo IDaS ener¡ico.

, Querido enfermo. -Fíese Vd. , mi /arta eiper/fnc/a,
1 haga uao de nuestro&amp;9RANOSde SALUO, pue, el/Ot
lo ourará11 de ,u con,t1paclon, le darán apetito 1 lo
derolrer•n e/ ,ueño y la 1/egr/a. - A11 r,r/rl Vd.
mucho, año,, d11frut1ndo 111mpre de una buena talud.

VINO 'ARDUO CON QUINA

TCON TODOS LOS PB.lNCil'IOS NUTJUTIVOS SOLUBLBS I&gt;B U CARNE
·c,.1an y QIJIIW.u son los elementos que entran en la composlclon de est.e potente
reparador de las fuerzas vitales, de este 10 ..&amp;itte•n&amp;e po.. eaceleneia. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la .Anemta y el .Apocamtento, en las Calentura,
'1 ConvaleceneilU1 contra las DíaN"eas y las .Afecctona del Estoma(lo y los tntesttnos.
Cuando se traia de despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las fuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias provocadas por los calores, no se conoce nada supei'ior al l'ino de vuiaa de &amp; ..oud.
R&lt;r!' ffl4for. en Paria, en casa de J. FERRt, Farmaceulico, 10!, rue Richelieu, Suceaor deAROUD.
',

8B VBNDB BN TODAS LAS PRINCIPALBS BoTIQA&amp;

EXlJASE •1~ ri: 1 ARDUO
0

PREPARACION
ESPECIA~

para com~atir
con lxtto
ESTREN IMIENTOS
COLICOS
IRRITACIONES
ENFERMEDADES
DEL HIGADO
Y DE LA VEJIGA

'

Jarabe Laroze

APEL WL

I

GRANO DE LINO TARIN
Farm·acéutico, place des Petits-Peres, 9, PARIS
E:cijarse 1118

Clljll8 de hoja de lula
·
, ·
Una cucharada
,
por la manana
y otra por la tarde
'J'## en Ja cuarta parte
-.., .,de un vaso
En toda, de agua 6 de leche
• . ..

la,
farmacia,

LA CAJA: 1FR.30

MBDICACIO!I ANAZ.GZSICA '

it Soluci2n
1
®"omprimidos t

i EXA(GINA 1
i! BLANCARD i!
JAQUECAS

i5
6
6
6

COREA

¡

REUMATISMOS

j

DOLORES

6,

!
6

6
6
6

t

NEVRALGICOS,
DENTARIOS,
0.
MUSCULARES,
UTERINOS. O
El mas actluo, el mas 6
inofenstuo y et mas
poderoso me//icamento
CONTRA EL DOLOR I

t
6
6

6-éi:.r¡¡:¡.c;:e-l

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
IMP, DB MONTANBI. Y S IMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48374">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48376">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48377">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48378">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48379">
              <text>605</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48380">
              <text> Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48381">
              <text>31</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48397">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48375">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 605, Julio 31</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48382">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48383">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48384">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48385">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48386">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48387">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48388">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48389">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48390">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48391">
                <text>1893-07-31</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48392">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48393">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48394">
                <text>2011726</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48395">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48396">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48398">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48399">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48400">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2188">
        <name>Bellas Artes</name>
      </tag>
      <tag tagId="7556">
        <name>Benito Pérez Galdós</name>
      </tag>
      <tag tagId="7557">
        <name>Boyas eléctricas</name>
      </tag>
      <tag tagId="7545">
        <name>Centenario Rojo</name>
      </tag>
      <tag tagId="7538">
        <name>Chicago</name>
      </tag>
      <tag tagId="6474">
        <name>Edificios</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7558">
        <name>Triciclo acuático y terrestre</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1833" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="711">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1833/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._604._Julio._0002011721.ocr.pdf</src>
        <authentication>b6d074f5bf34118a52344e2d06af9d91</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="74004">
                    <text>·' -~ÍrtélC101)
.
11tí~t1ea
ARO XII

BARCELONA 24 DE JULIO DE 1893 ~ - - - - - -

FLORES CAMPESTRES, cuadro de G. Bellei

NÚM. 604

�474

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

604

brá hasta principios del próximo mes de agosto el brazos, que como la cabeza están modelados de modo
nombre del escultor á quien el Jurado allí nombrado exquisito, semejan dos asas. Por otro lado, la estatua
al efecto haya concedido la ejecución del primero de está modelada y proporcionada para ser vista á mulos monumentos dichos. La expectación, pues, es cha menor altura, resultando por virtud de esto que
grande, porque se han cruzado recomendaciones im- aparece mezquina la cabeza y corta en general la
portantes entre la capital de la metrópoli y la capital figura. El plegado de los paños del vestido es duro,
filipina; y el que más y el que menos pretende, por demasiado duro.
virtud de sus influencias, que los veinte mil duros que
Por lo que respecta al parecido, Benlliure debió
Texto. - Crónica de Arte, por R. Balsa de la Vega. -Los edise abonan por el monumento sean el premio de sus inspirarse en los retratos que de la reina pintara Loficios de la Exposición de Chicago, por M. A. - Recuerdos del
pez, recién llegada á España, cuando todavía era muy
ce11tenan·orojo.L11isXfllf. VI. Emparedado. VII. Termi- afanes.
Algunos de los proyectos me son conocidos. Nin- joven y no se había desarrollado en lodo su esplendor, por Emilia Pardo Bazán. - Nuestros grabados. -Anie
(continuación), novela por Héctor Malot, con ilustraciones guno, á mi juicio, revela nada nuevo; pero en cambio dor la belleza de la princesa de la casa de Parma.
La parte arquitectónica del monumento tiene un
de Emilio Bayard. - S!!CCIÓN CIKNT!FICA: Un motor senci· tienen casi todos una condición que Clarín dice no
!lo. - Aparato de salvamento y de extinción de incendios. - existe en la obra de arte; esta condición es la de ser marcado sabor del estilo ornamental del imperio. DesNuevo b11q11e inmmergible. - Ret"olección de la canela en discretos. No puede decirse (hablo de los proyectos de este punto de vista, y teniendo en cuenta que por
Thanh-Haoa (Tonkln). - El vegetal más grande del globo. que conozco, como presumirán mis lectores) que se los días en que María Cristina se unió al Deseado tal
Grabados. -Flores campestres, cuadro de G. Bellei. - Los distingue uno solo, apartándose de lo corriente, de lo era el gusto dominante, el arquitecto Sr. Aguado
edificios de la E xposición universal de Chicago, seis grabados. visto. Parece que todos los escultores se han puesto acertó. El segundo cuerpo sobre todo recuerda la
- San Cristóbal, cuadro de Pedro Stackiewicz. - Tipo de 1m de acuerdo para interpretar las figuras de Legazpi y traza de un gran número de relojes de bronce de la
•acobi110; El de/fin en m encierro en el Temple; Facs!milede del P. Urdaneta. Poco más ó menos la disposición citada época, que, como dicho segundo cuerpo, afecdos grabados de la época de la Revol~ción francesa, cuatro del grupo y la actitud de las estatuas es una misma. tan un trozo de fuste de columna que termina en
grabados correspondientes á Reetterdos del centenario rojo. Respecto del segundo concurso, ó sea el convoca- cornisa y arranca de una faja, formada de cabezas
Victima inocente, cuadro de D. Carr: - En el ba,10, cuadro do por la Diputación provincial de Oviedo para ele- de león, frutos y flores; simbolizando la abundande Fred Morgan. - Fig. I. Termomotor Iske. - Fig. 2. Ter· var una estatua en Covadonga á Pelayo, desde ahora cia, etc., etc., de la regencia de María Cristina. El primomotor Mitchell. -Aparato de salvamento y extinción de puedo adelantar la noticia, sin que esto sea ejercer de mer cuerpo es octagonal y almohadillado.
incendios. -A la salud de.la novia, cuadro de Joaquín Agra· profeta, que dará gran juego y que volverán á recruLos escudos y demás ornamentación de la parte
sol (Exposición internacional de Bellas Artes de 1892).
decerse las luchas y las polémicas que se suscitaron arquitectónica del monumento están ejecutados con
.__,...,............""..........,............................,.......................,......,......, .......,."'......,......., ......,.recientemente con motivo de los concursos abiertos gran primor. Los dos bajos relieves en bronce reprepara decorar el nuevo edificio de la Biblioteca de esta sentando el Convenio de Vergara y el acto de entreCRÓNICA DE ARTE
Corte.
gar la reina el Estatuto, por la altura á que están coConcurren á este certamen bastantes más esculto· locados es punto menos que imposible poderlos
Con la subida de la columna termométrica, que al- res que al primero; y entre los que asisten, cuéntase apreciar; sin embargo, se advierte en ellos acertada
canzó á la sombra en algunos días de la pasada se- á un académico de la de San Fernando. Además crée- distribución de los grupos, y esa facilidad de factura
mana á los 36 grados centígrados, coincidió la mar· se, con bastante fundamento para ello, que el premio que es privilegio exclusivo de Benlliure.
cha de bastantes pintores en busca de fresco, de pai· está concedido ya en Oviedo á un escultor hijo de
En general el monumento tiende demasiado á la
sajes menos áridos y abrasados que los que rodean aquella provincia; pero como la Academia de Bellas indeterminación, á causa de su traza circular. La visesta villa y corte, de otros modelos que no sean los Artes es la llamada á juzgar los bocetos y proyectos ta no reposa y el primer golpe de vista es bastante
eternos neutros de aquí, los cuales así remedan la al· que se presentan, pues está declarado como lugar y poco simpático; mirado con más detenimiento resuldeana como la más elegante y picaresca de las cocottes monumento nacional Covadonga, y aquella corpora- ta más agradable, y lo perfectamente construído y laque pasean sus gracias por el Retiro, bien un canfaor ción, según tengo entendido, está bastante quejosa brado de los detalles concluye por hacer simpática
de cara angulosa y mortecinas mejillas ó un caballero de la provincial que abrió el concurso por no h'aber esta obra. Pero lo deplorable es sin duda alguna la alde coleto y chambergo.
estimado convenientemente ésta que la Academia re- tura del monumento. O sobra pedestal ó falta estatua.
En Madrid, pues, quedan los artistas á los que la dactase las bases del certamen, es probable que el Desde el natural punto de vista, la efigie de la reina
índole de sus trabajos no les permite abandonar sus dictamen del cuerpo consultivo esté muy lejos de sa- no puede apreciarse, ·y resulta mezquina á pesar de
estudios. Domínguez, por ejemplo, empeñado en gran- tisfacer los deseos de aquellos (si es cierta la especie) sus tres metros de talla.
des obras decorativas, no abandonará esta villa sino que pretenden favorecer á determinado escultor.
para irá San Esteban de Pravia (Asturias) á colocar
Pero una nueva complicación viene á enredar más
en el palacio que en el lugar del Pito edificaron los el asunto y á enardecer los ánimos. Si es cierto que
Sres. de Selgas un techo que debía haber pintado el un académico toma también parte en el concurso, sus
Balart se ha ocupado hace pocos días del cuadro
malogrado Plasencia. Por cierto que de esta obra, colegas tienen que proceder con arreglo á la real or- de Villegas La muerte del torero, á propósito de la
como aconteció con las del ilustre muerto, tendrán den dictada por el Sr. Linares Rivas, y por lo tanto exposición que de este lienzo y del de La Dogaresa
los lectores de LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA conoci- inhibirse de conocer en dicho concurso, ó caso de hizo en Roma el célebre artista español, antes de remiento muy pronto.
que saliese premiado el boceto del académico proce- mitirlos á Munich, donde actualmente figuran ó deY como á Domínguez, le sucede que no podrá sa- der á nuevo examen.
ben figurar en la Exposición de Bellas Artes que en
lir de Madrid á Arroyo, el catedrático de Historia y
Es verdad que el nombre del autor del modelo este mes se celebra en la ciudad artística por excelenTeoría del Arte de la Escuela superior de Pintura, que resulte agraciado no se puede saber oficialmente cia de Alemania.
Escultura y Grabado, quien está pintando un gran hasta que se abra el sobre; pero lo que me ocurre á
Lenguas se han hecho los periódicos italianos de
lienzo en el que representa al profeta Ezequiel predi- mí, les ocurre á todos aquellos que de arte se preocu- estos cuadros, que dan como obras prodigiosas. El
ciendo la resurrección de la carne; asunto verdadera· pan y que por lo tanto viven en este pequeño mundo: entusiasmo allí en Roma despertado con la exhibimente cuajado de escollos y que entra de lleno en el que sabemos de quiénes son todos y cada uno de los ción de las últimas producciones de Villegas fué tan
campo del más exaitado misticismo cristiano de los modelos que se han visto ya en Oviedo y que se ve· grande, que más de un diario de la Ciudad Eterna
siglos medios, creadores de la celebérrima pintura rán aquí cuando pasen las vacaciones. Además, no es instó al gobierno para. que adquiriese El triunfo de
mural La danza de la muerte.
difícil ni mucho menos sacar por el hilo el ovillo de lci Dogaresa, á pesar de que el precio que el artista
Otro de los pintores que tampoco saldrá, como ve- la paternidad de las obras; es decir con esto, que puso á su obra representa una fortuna.
nía haciéndolo durante los veranes á pintar en Astu- aquí conocemos perfectamente la manera y el estilo
Mi querido y respetable amigo D. Federico Balart,
rias tipos, paisajes y costumbres de allí, es Cecilio de los artistas, especialmente de los que manejan el en un artículo que publicó en El Imparcial corresPlá. Trabajos de índole decorativa y varios otros en- palillo y el barro, y claro está que el incógnito des· pondiente al lunes 10 del mes que corre, se lamenta de
cargos urgentes le retienen en la corte este año; pero, aparece para los académicos lo mismito que para los que La muerte del torero, cuadro eminentemente esen cambio, Moreno Carbonero está en un hotel de que no lo son; y esto sabido, ocurre preguntar: ¿qué pañol por el asunto y por la paleta, pueda ser adquiMálaga pintando costumbres del país andaluz; Soro- determinación tomará la ilustre corporación de la rido por una nación extranjera. Al mismo tiempo se
Ha salió para Valencia, donde piensa residir hasta los calle de Alcalá?
hace eco mi respetable amigo del rumor circulado
primeros días de noviembre; Martínez Cubells visita·
por Madrid respecto á la posibilidad de poderse adrá la ciudad de los Paleólogos, la vieja Bizancio; Cuquirir para nuestro Museo del Prado el lienzo en
tanda está en Avila, donde se dedica á trabajar en dos
cuestión, por cuanto el artista se avendría fácilmente
cuadros que se titularán Cristo y las golondnºnas y
El día 25 del pasado mes de junio se inauguró la á hacer una rebaja considerable en el precio, por el
Locura ó santidad; Ferrant marcha á Galicia á pasar estatua erigida en esta corte y emplazapa en el cruce placer de que su obra no saliese de su patria.
los días estivales en una casa de recreo cercana á la de las calles de Felipe IV y de Moreto á Doña MaYo puedo afirmar, pero de una manera terminante,
Coruña, y varios otros artistas se distribuyen por las ría Cristina de Borbón.
que Villegas aceptaría las proposiciones que el goprovincias del Mediodía y del Norte de España.
En otro lugar he dicho que Mariano ~enlliure me- bierno español le hiciese para la compra de La
recía la más entusiasta enhorabuena por la estatua de muerte del torero; claro está, que siempre que estas
la Historia, que aparece sentada en un pedestal sa- condiciones fuesen razonables, como por ejemplo,
liente del primer cuerpo del monumento.
rebajar el cincuenta por ciento del precio en que lo
Bastantes escultores hállanse al presente atravesanEs esta figura una de las más primorosamente mode- daría á otra nación ó á un particular cualquiera.
do uno de los períodos peores que hay en la vida ar- ladas que ha producido Benlliure. Movida con majesPero ¡buenos están los tiempos para comprar cosas
tística, el de la incertidumbre.
tad soberana, elegante y severa la actitud, colocados imétilesl Cuando para escatimar unos cuantos miles
Mis lectores saben ya que hace algún tiempo se con arte exquisito los paños, la estatua de la Historia de pesetas, se trata de la acumulación de enseñanzas
convocó á dos concursos, uno para elevar en Manila será siempre tenida como una de las producciones que, como la de Historia y Teoría del Arte, que por
un monumtmto á Legazpi y al P. Urdaneta, otro para que honran el genio del escultor valenciano. ¡Quién iniciativa del actual ministro de Fomento deben eserigir una estatua á Pelayo en Covadonga. A ambos pudiera decir otro tanto de la efigie de la cuarta es- tablecerse en los Institutos, necesitan un personal
concursos acudieron gran número de artistas, algunos posa de Fernando VII!
que sepa hacer demostraciones gráficas, medio el
premiados con medallas de oro en Exposiciones naYo no sé en qué pensaría mi querido amigo Ma- más indicado para obtener verdaderos resultados,
cionales y que alcanzaron la adjudicación de impor- riano cuando modeló esta figura. Le dió á los brazos ¿cómo vamos á pedir la gollería de que venga á nuestantes obras escultóricas en concursos recientemente el mismo movimiento, y le colocó las manos á la tro museo nacional una joya de la pintura contempocelebrados.
misma altura y en la misma posición; la izquierda co· ránea?
Dada la distancia que hay entre Madrid y la capi- giendo la cola del largo vestido de corte, la derecha
R. BALSA DE LA VEr.A
tal de las islas Filipinas, es casi seguro que no se sa- empuñando un rollo de papeles. En esta forma los
14 de julio de 1893

NúMERO

604

475

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Vista general del Palacio cte Transportes

La nave central es la más anchurosa y su altura
proporcionada á los objetos expuestos, que requieren
considerable espacio vertical, y á uno y otro lado, de
IV
ella hay dos galerías, por donde pueden c~rrer veh1cu·
El palacio de Transportes está situado en el extre- los y cuantos medios de tran~porte por tierra y agua
mo Sudoeste de J ackson Park, entre los de Agricul- ha sido posible colocar y clas1fic~r allí. Cada galería,
tura y de Minas, y dado el objeto para que está des· lo propio que la nave, están cubiertas con dobles te·
tinado, muy próximo á las
vías férreas.
Como es de suponer, la
mayor parte de este edificio
se ha construído de un modo
adecuado á exhibir en él
cuanto constituye la historia
de la locomoción humana,
desde el cochecito de niños
hasta las grandes locomotoras y los inmensos y elegantísimos vagones Pulman, que
son una especialidad notable
de los ferrocarriles de los Estados U nidos. A este fin contiene espaciosas naves, por
las que corren rieles que se
/
cruzan en ángulos rectos y
Vista general del Palacio &lt;le Horticultura
constituyen una serie de vías
férreas, entre las cuales que- ,
.
da espacio suficiente para la mas desahogada circu- chumbres de clarabóyas, siendo la techumbre de la
segunda bastante más alta que las de las primeras,
lación.
.
di
El área de que disponían los_ ~rqm~e~t~s A er Y de suerte que en los lados se han podido abrir _granSullivan o.e Chicago, les ha perm1ndo d1v1dir su cons- des vidrieras semicirculares que iluminan suficientetrucciód en· varias secciones á lo largo Y ~ lo ancho mente el interior del edificio.
La fachaha de éste es sencilla y de amplias propory darla un desarrollo de 960 por 256 p1:s, ó s_ea
ciones,
corriendo á todo fo largo qe ella espaciosos
293 metros por 78, aparte de otros pequenos edifiventanajes
análogos á los del techo de la nave central.
cios accesorios.
LOS EDIFICIOS
DE LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAG0

Estos ventanajes, las entradas, la ?rnamentación Y el
perfil general del edificio le comumcan un aspect? de
templo americano moderno, que adolece de cierta
monotonía.
Lo más notable en cuanto á construcción y traza
es la entrada principal, á la que los arquitectos han
dado el nombre de «Puerta de Oro.» I nspirándose en
los pórticos de algunos monumentos de la India, como
el de la gran mezquita de Delhin, ó del Tadhj-Mahal de
Agra, han construído una entrada principal, que consiste
en un pabellón rectangular de
grandes proporciones, en cuyo centro se abre un elevado
arco de medio punto de considerable diámetro, arco cuya
abertura va disminuyendo interiormente merced á una serie de otros arcos de menor
diámetro hasta quedar reducida la puerta á dimensiones
~
'
'
regulares, pero que parecen
pequeñas en comparación del
gran desarrollo de la arcada
principal.
Todo este pabellón está cubierto de bajos relieves
y arabescos de estilo más ó menos puro, representando los primeros los diferentes medios de locomoción usados desde la antigüedad hasta nuestros días.
.A uno y otro lado de esta entrada campean sobre ligeras terrazas dos elegantes y pequeños pabellones ó
kioscos que son reproducción exacta de algunos dejados por los emperadores mogoles en la India.

~~-=--= -

l'uerta de Oro en el Palacio &lt;le Transpc,rtes

. -',

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

•

NúMERO 604

NÚMERO

604

LA

!LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

477

En la misma fachada y á ambos lados hny dos
jo de la mujer, y llamado, por
puertas de menores :dimensiones, con arquitrabes
abreviar, simplemente «Palacio
historiados y flanqueadas de pedestales que soporó Pabellón de las Mujeres»,
tan grupos de estatuas apropiadas al edificio, de las
consiste en que es producto de
cuales podrá formarse una idea por la del guardaun certamen abierto entre las
aguja que reprodujimos en nuestro número anterior.
de los Estados U nidos. Toda
El palacio de Transportes, en su conjunto, no es de
composición arquitectónica, lo
los que más llaman la atención desde el punto de
propio que cualquiera obra de
vista artístico; pero está perfectamente apropiado
arte, personifica más 6 menos
para su destino especial.
las cualidades d• quien la traLos arquitectos Jenney y Mundie, de Chicago, á
za ó ejecuta, y por ello en esta
quienes se confió la construcción del palacio de Horconstrucción se revela el caticultura, han podido disponer para ello de un herrácter femenil de quien ha
moso emplazamiento con un frente de r.ooo pies que
ideado su plan. La vencedora
mira á la laguna, y formar jardines ornamentales y
en este concurso ha sido la separterres entre esa larga fachada y la orilla del agua.
ñorita Sofía G. Hayden, discíLa traza de este edificio consiste principalmente en
pula de la escuela de Arquitecuna serie de galerías de 50 á 70 pies de anchura, cutura del Instituto tecnológico
biertas de cristales y acondicionadas de modo que
de Massachusets, establecida
contienen elegantes jardines, los cuales reciben la neen Bastan.
cesaria luz solar, á cuyo fin sólo se les ha dado zz
Aunque el edificio se diftpies de altura. Como esta altura es solamente la terrencia bastante de sus colosacera parte de la de los edificios adyacentes y era meles vecinos, y en muchos detanester que el conjunto de este palacio no dejara de
lles se echa de ver el sexo del
estar en relación con ellos, los arquitectos lo han conarquitecto, no por eso deja de
seguido agregando á los extremos N orle y Sur dos
ocupar un lugar digno y meripabellooes de elegante estilo florentino, de 50 pies
torio en Jackson Park, pues
de altura, y divididos en dos pisos, en los cuales no
además de estar perfectamente
solamente se han colocado colecciones y modelos de
acjecuado á su objeto, se adbotánica y horticultura, sino también espaciosos resvierte en él delicadeza y elegantaurants con vista á los jardines.
cia en el trazado, ingeniosos
Un tercer pabellón situado en el centro de la fa.
detalles y cierto sentimiento
chada, que sirve de entrada principal al edificio, está
que podría calificarse de graen conexión con una cúpula central de 180 pies de
ciosa timidez, pero combinada
diámetro y cuya techumbre es de cristales. Estepacon posesión notoria y eviden •
bellón, como se ve en el grabado, está dividido en
te de los conocimientos técnitres partes; la de en medio tiene un elegante pórtico,
cos que distinguen á la autora.
y las de los lados rematan en cúpulas más bajas que
Esta ha debido tener en
la central, armonizando con ella. El pórtico es un
cuenta al combinar su plano
elevado arco triunfal, con un vestíbulo profusamente
que le era forzoso distribuirlo
decorado con esculturas y bajos relieves, entre ellos
de modo que estuviese conveel que representa «El sueño de las flores, )) composinientemente distribufda una
ción graciosa y bien entendida, cuya reproducción
exposición general de las obras
damos en este mismo número. Los dos pequeños
de la mujer bajo sus diferentes
pabellones cuadrados que, según acabamos de decir,
aspectos, industrial, artístico,
flanquean este arco, están asimismo adornados con
educativo y social. Obedecienbajos relieves de estilo veneciano. En esta parte del
do á es~1 necesidad, ha incluíedificio, lo propio que en toda la fachada, predomina
Grupo escult6rico del Palado de f-fqrtlcuhurá ~Ué representa el sueño de las flores
do en él departamentos para
el orden jónico, pero en mucha mayor escala, y el
exhibir cuanto se relaciona con
cornisamento del pórtico lleva un friso bastante más
todas sus condiciones perfectamente á su objeto, y las obras caritativas, en las que tan principal parte
ancho que el de los pabellones angulares y enriqueciaunque su traza se diferencia bastante de la arquitec- toma el bello sexo, un modelo de hospital y de jardín
do con bellas labores escultóricas, copia de las aplitura, más severa, por decirlo así, de los edificios que de recreo para niños, una exposición retrospectiva,
cadas por los maestros italianos en los monumentos
lo
rodean, no carece de la gracia y dignidad que de- salas de varias dimensiones para congresos mujeriles,
de la época de los Césares.
ben acompañar á toda obra de arte de esta natu- otras para conferencias, bibliotecas y oficinas. Todos
El resto de la fachada, asimismo decorado, aun- raleza.
estos departamentos estan contenidos en un área
que la ornamentación responde _más bien al gusto
En este palacio debe haber siempre exposiciones de 400 pies de largo por zoo de ancho, contigua por
el Norte al palacio de Horticultura y en el eje de
Midway Pleasance.
La laguna que da frente á este palacio forma una
bahía de más de 400 pies de ancho, en el centro de
la cual hay un desembarcadero, cuya escalinata ;va á
parar á una terraza que conduce á la puerta principal
del edificio.
Este, según acabamos de decir, contiene una serie
de departamentos, todos los cuales convergen á un
gran liall 6 salón central, cubierto de cristales y por
tanto profusamente iluminado. Los departamentos
1

Palacio de las Artes de la Mujer

del Renacimiento veneciano, -está dividido en grandes ventanajes semicirculares que ocupan casi toda
la altura de aquélla, separados por pilastras de orden jónico. La ornamentación del friso consiste en
amorcillos, guirnaldas de flores y festones, que atestiguan abundantemente el ameno carácter de los objetos y producciones de la naturaleza á cuya exhibición
está destinado el edificio. En dicha ornamentación
los arquitectos se han inspirado discretamente en el
ejemplo dejado por el Sansovino en la Biblioteca de
San Marcos de Venecia, ejemplo que debe haber
ejercido gran influencia en la disposición que han
adoptado para el coronamiento, característico de este
elegante edificio, con balaustradas y bellos remates,
en vanos de los cuales se destacan elevadas astas en
las que ondean gallardetes y oriflamas de vivos colo·
res, los cuales contribuyen á aumentar el aspecto alegre de la construcción que nos ocupa.
En suma, el palacio de Horticultura responde por

florales al aire libre, y en su
interior hay varios estanques reservados para las
nínfeas y &lt;lemas especies
acuáticas, así como gran•
des espacios destinados lo
mismo para las plantas comunes que para las excentricidades de la flora ·cultivada.
La parte escultórica y
ornamental de este edificio
ha sido confiada al escultor
Loredo Taft, de Chicago.
Lo que desde luego llama
la atención y excita el interés al contemplar un nuevo edificio de esta Exposición, el destinado al traba-

...

'1:.
,,-~
:v,¡r;.

~

•

:;:;,"i;i1t/ • (

-

):,1
--

· --.:,

'

~,

;.,,
+

!,/.1·

.:..

-,:-~-;¡_i.- .

SAN CRISTÓBAL, cuadro de Pedro Stackiewicz

..:11

.

·,l'!:~

-•_;,n:7

,!!':í?
Cúpula central y p6rtico del Palacio de Horticultura

están divididos en dos pisos, rodeado el superior de
alerías ue dan al salón central, como l?s ~rc~s que
g le ha~er alrededor de los antiguos pat10s italianos.
~:nto las habitaciones del primer piso como las del
segundo reciben luz del salón central y de las grandes
veT1tanas que dan á la fachada.
.
La arte exterior del palacio de las Mu¡eres recuerdi el estilo de las anti~uas villas ó suntuosas
quintas del Renacimiento italiano. Entre un pabellón
central y dos angulares corre_ en la planta ba¡a una
espaciosa galería porticada, nuentra~ el _piso supenor1
al o reentrante y dejando por cons!gmente una azote~ formada por la techumbre de dicha galería, crsiste en un lienzo de pared con grandes ventanas. a

entrada central se compone de tres arcos semejantes
á los de la galería, y sobre ellos hay una c_olumnata
de orden corintio coronada por un _fronttsp1c10 adornado de bajos relieves y en conexión con la azotea
á qué nos hemos referido.
El mismo estilo se ha adoptado en los pabellones
angulares y en las entradas latera}es, los cual~s en
lugar de columnas tienen anchas pilastras y estan coronados por una balaustrada, en algunos de cuyos
pedestales campean altas estatuas.
.
. ·El carácter general de este pabellón es, ~or decirlo
así más bien lírico que épico; pudiendo a pesar de
est~ asegurarse que el palacio de la! Mujeres o~upa
dignamente su puesto en la Exposición con cierta

gracia modesta en armonía con su uso y con la índole de su autora.
.
.
Después de una competencia, en extremo enca_rmzada, entre los escultores del bello _sexo de la Umón,
se otorgó la ejecución del frortt1Sp1c10 de la entrada
principal y la de las estatu~s y _esculturas que _adornan
el resto del edificio y los ¡ardmes á la se~onta Ahce
Rideont, de San Francisco de Cahforma. Huelga
asegurar que estas esculturas son otros tantos emblemas del gran trabajo de la mujer en el mundo, y que
la crítica no puede menos de reconocer en ellas todas
las nobles y poéticas cualidades de arte de que siempre ha dado pruebas.
M.A.

�478

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

RECUERDOS DEL CENTENARIO ROJO

~:,n;~

Nú.MERO 604

~i:'!~f;;!~~:~~;~~:i~r~~~:

~~:~!;j~-~sd~}af
LUIS XVII
to~ no menos !magmarios y absurdos. El roe .miento era sencillo: se escribía la delación p 1 ~_d1
Vl.-EMPAREDADO
beodo, se le cogía la mano y se le 11 b' y a nmo,
firmase. El carácter de letra de la fir:v: d:_para que
La parte más ardua y delicada d 1
do por la..república á Simón estab: c~n~a;yJ/fan~a- lata sobradame_nte esta violencia.
Entre los historiógrafos de Luis XVII
ma del ~JJO había arrastrado á la guilloti~a , ·,
r~!%unos
aseveran que, obligado por la fuer~
dJf' cub1er~ de ignominia y saturada de hiel ªFa~:;s o concluir la obra, suprimiendo la frá ·1 . .
.ª a rmar papeles cuyo contenido no entencuya prolongación alentaba el heroísmog~ e~1st~nc1a día, pero cuyo sentido y objeto presentía
confusa y dolorosamente el niño no te .
rrectos vendeanos. N o era empresa q e os ·msu·
d tr fi
'
·
mengran derroche de habilidad. sólo e . í ~e requmese o º. a ~rma para protestar, se· encerró en
~edla víscera que !la mamo; corazó~\ªdi~~~ ~n p~:~ un s1le~c10 absoluto. Ni amenazas ni ali.ª sue1e encontrar albergue
un · d
. zas pudieron sacarle de aquel mutismo, ~ltis1mo guijarro Simó
ía' a l;lle ra, un durís1- mo baluarte de la desesperación Es
r
• , en eiecrocidad
:
n p~rec revestido de cuanta fe- to, .1a ~~la bra manifestación suprema
de
la
.
re~mere el ofic10 dt: matar lentamente á
c:1atura; sm embargo, su condición de ser er una soc1ab1hd~d; nos pone en contacto con nuestros semeJantes y hasta con los irracionales·
~;ntei ~a ~rcie humana constituía un obstá~ul~er:~ a) perro, al caballo, al pájaro favorito le de:
nsa º: a tropezó la consigna de los jacobinos
ca~os palabras cariñosas, y nos oyen nos
dl~n~I~:~ryl~g~is~~~sóendhabía_ llegado~ aburri~se entienden
á su manera.
y
· ry ¡·nos corresponden
._
.
e su mconceb1ble p ¡ p ero e¡ m1e
iz
mno
podía
creer
que
se
haQue en un momento de frenesí ó de bo
h ape .
dan e
t
rrac era pue- bía _aca~ado ya el género humano hasta
I
la ant~;~f~~sí~ ~~::r~;:r~~ifuidades y _llegar hasta los mac1onales que aman al hombri
ue
mieron el cor;zón de l
. os que gmsaron y co- s?lo quedaban en el mundo las hiena~.~\s
. .
a princesa de La b JI
significa que un día tras otro ,
m a e, no hienas no se les habla.
prolongar el martirio de
y~ sdangre fría sea factible
Aquel!a actitu~ pasiva, aquella sumisión
la h
.
. un ser m efenso. En honra de aquel ~1ño petrificado, encogido, inmóvil
de l~~:~;f;fde; ~;et~º r~conocerque las heces añejas en un rmcón de su cárcel, no daban tela al
des~alleció ante la afr~:a :rf:.º~;i;1~áuseas. Si~ón zapatero-verdugo. No había ni pretexto pamu3er del zapatero, ya desde el prime;u~í~a~::t;~ r~ las acostu~bradas mofas, para los cotidianos puntapiés. Lo único que sacó de su

~~~ae~ ~u tosca y _pólebeya alma había algo que se pa.
a compas1 n. No se sabe que ha a
d .
dicho
palabras
brutales
a'
p
.
.
.
y
pega
o ni
p
• ns1onerito.
uede sospecharse que la misma ferocidad de Si
mÓn procedía del ted·
1
·
y del deseo d
JO que e causaba el encierro

~a~~:.s~i:~:~~~

desconsolada
p;~;t~I ::n~~r~{í~i
re~e, Fºr raro ~aso _apiadado del niño, indica6a á Si:
m n a convemenc1a de tratarle más b .
el zapatero contestó vendiéndose· «Yo s~~:qnamehnte,
y por qué lo ha 0 O
.·
ue ago
prisa.»
g . tro en m1 lugar se daría más
no~~;a /ntretenr su fastidio creciente, Simón de
ellas lnt;~fe~;ge~s r~~\1.~s demás m~nicipales, ~ en
do ya. Otro solaz del
Y d~pravadeclarase nuevament
su a umno
ya la habían degolla~~.n~n~º~~it~u
;ir~r:

ay~iut~:~~:cqi~~
s;~f:~

479

LA I LUSTRACIÓN A1nisTICA

VII. -TERMIDOR
el espinazo está derecho, la sangre rebosa hierro, el
músculo adquiere solidez de mármol, los ojos brillan,
Espanta ciertamente pensar en los sufrimientos fílas mejillas atezadas adquieren arrebol de manzana sicos del niño emparedado, pero estremecen más
sanjuanera, la boca ríe, y el incesante juego delata la aún los morales. Porque en criatura tan delicada,
necesidad de expansión y el equilibrio de la s~lud. sensible y afectuosa, con edad suficiente para perciPues bien: antes que la medicina racional investigase bir todos los horrores del abandono y la miseria, y
el modo de fortalecer á los niños débiles, la revolu· sin la edad que se requeriría para luchar con la sición había averiguado el
otro término del problema, tuación y dominarla en lo posible, el estado del ánió sea el modo de acabar mo debió de ser infinitamente más lastimoso que el
sin ruido ni violencia con del cuerpo.
El adulto abrumado por la desdicha á veces la
un niño de naturaleza priconsidera
expiatoria; la explica por antecedentes. Pevilegiada - tan privilegiada
ro
¡qué
misterio
tan inconcebible para la débil razón
que había resistido al método pedagógico de Simón. de un niño el de aquel martirio siempre creciente y
- Lo que no habían hecho cada día más intolerable! Sin duda que cuando Luis
los golpes, los denuestos, XVII palpitaba en las garras del zapatero Simón, de·
el alcohol, la depresión bió de creerse el más infeliz de los humanos. ¡Quién
moral y la tortura flsica, lo le diría que en la fétida tumba donde le encerraron
podían hacer el lento enve- echaría de menos -y así tuvo que suceder - los punnenamiento del aire respi- tapiés del zapatero jacobino!
Hay en nuestra historia un episodio que recuerdo
rable, la privación de luz,
la roezón de la melancolía involuntariamente, mientras escribo la tristísima vida
y del tedio, los fantasmas del hijo de Luis XVI. Es el suplicio del santo niño
de la soledad, y la escró- de la Guardia, aquella tierna criaturita á quien los
fula segura, infalible, la judíos hicieron padecer las torturas y ultrajes de la
escrófula que disuelve las Pasión de Jesús, y que la Iglesia cuenta entre sus glocarnes y convierte en pus riosos mártires. El crucificado de la Edad media, en
los sudores y bascas de su agonía, seguramente fué
el licor de las venas.
Están conformes ID' pe- más dichoso que el emparedado del siglo xvm. Su
dagogos modernos en que pasión fué más corta: su espíritu no llegó á desfalleel castigo llamado del cz,ar- cer, pues veía abrirse los cielos y ofa los cánticos de
to obscuro es peligrosfsimo los ángeles. Pero en la interminable subida al calvacuando se aplica á niños rio de Luis XVII, ni el entusiasmo embriagador de
nerviosos, sen si bles, que la fe pudo ofrecerá sus desecados labios el brebaje
padecen de miedos y es- de adormidera que embota el dolor.
¿Qué pensaría la desdichada criatura en la profunpantos. Cuatro horas de
didad
de su nicho? ¿Qué diálogo entabló con el Dios
,uarlo obscuro pueden deen
quien
le habían enseñado á creer desde la cuna,
positar en el tierno cerebro
los gérmenes de la demen- del cual nadie le hablaba en los años del suplicio, y
cia. La revolución senten- cuya eternidad única afirmó un dfa enérgicamente
ció á Luis Carlos de Bar- bajo el látigo de Simón? ¿Cómo rezó, cómo se resigbón á cuarto obscuro per• nó aquel inocente? ¿Por qué fenómeno de reflexión
petuo; entregó á aquella prematura, como fruto madurado á deshora por el
criatura al terror indefini- infortunio, germinó en él el acerado estoicismo que
ble, emparedándolo vivo y le veremos demostrar, y á la vez el ansia infinita de
dejándole á solas con las la muerte libertadora?
Hubo días en que hasta el mezquino sustento, el
tinieblas, el silencio y la fetidez de su lúgubre prisión.
Mientras el rey niño se pudría sobre la paja de su ca-:- .--.
mastro, en la plaza pública
Facs!mile de un grabado de la época de la Revoluci6n que representa á un ciudadano fran\., '. ·..
'funcionaba á más y mejor
cés buscando la libertad, la igualdad y la fratemidad que se burlan de él; y mientras se
la
guillotina,
con
tal
activiesfuerza en vano por lograr su intento, esta expuesto á encontrarse en brazos de la muerte.
dad que fué necesario presentar una moción para
digo calabozo, debiera decir tumba, porque Luis XVII que se evitase que los perros vagabundos acudiesen
no fué encerrado, sino emparedado allí. En efecto, la todos los días á abrevarse de la sangre que formaba
puerta quedó, no cerrada, sino condenada por medio un lago al pie del patíbulo. Sin embargo, al lado del
de fortísimos clavos y sólidas barras de hierro: á la al- martirio del niño, la guillotina apenas infunde hotura de una cancilla fué serrada la madera y sustituí- rror. Muerte al fin rápida, no cabe equipararla á la
da por reja espesa y doble. Una especie de torno, agonía pausada, sorda, continua, del inocente.
En la perpetua penumbra en que vegetaba Luis
segurfsimo también, servía para presentar al cautivo
el alimento. Por allí devolvía él los platos vacíos y la XVII, casi no podía saber cuándo era de noche. Saropa sucia. La única y dudosa claridad que penetra- bíalo porque una voz dura y bronca le gritaba, á cierba en la tumba de Luis XVII era la de ahumado ta hora, que se acostase. No se le prescribía ocupareverbero colgado frente á la reja por la parte exte- ción alguna: se lt: había privado de libros, de jurior. Un tubo de calorífero, pasando por entre la reja, guetes, de utensilios; tenía una escoba para barrertenía por oficio calentar el encierro. Lo malo es que se el cuarto, pero sus brazos enflaquecidos ya carelos encargados de encender el calorífero, unos días cían de fuerzas para manejarla: las inmundicias se
no lo encendían porque se les olvidaba, y otros lo amontonaban, el ambiente era de pútrida sentina, y el
cargaban hasta tal extremo, que el niño estuvo á prisionero respiraba letales miasmas que emponzoñaban su pulmón. Los restos de la miserable comida, los
punto de perecer asfixiado.
Así quedó establecida la situación de Luis XVII. mendrugos de pan abandonados, atraían á las ratas,
Soledad, obscuridad é incomunicación absoluta; ni que ya pululaban en el calabozo y que de noche comuna voz, ni un rostro de hombre: manos desconoci- partían el lecho del pobre emparedado, mordiéndole
das que depositan en el reborde del torno una escu- cruelmente cuando no tenía fuerza para rechazarlas.
dilla: sombras que pasan y ni se distinguen de la pe- Arañas asquerosas, descolgándose de la pared, caían
numbra de la mazmorra. - Por singular coinciden- sobre el escuálido rostro: el frío de sus patas sutiles
cia ó por refinado ingenio de los atormentadores, le hada estremecerse al principio; después ya ni inLuis XVII estrenó su sarcófago el aniversario de la tentaba sacudirse el repugnante insecto. El cuerpecillo y la cabellera del preso eran nido de sucios padegollación de Luis XVI: el 21 de enero de 1794.
Una de las positivas adquisiciones científicas de rásitos: la miseria se comía al nieto de San Luis. El
nuestra edad es la higiene de la niñez. El cultivo de niño ya ni lloraba; las lágrimas se habían agotado en
la tierna planta humana ha hecho progresos admira- los ojos casi ciegos por la adaptación á la obscuridad Facs!mile de un grabado de la época que representa á Rohesbles, y hoy sabemos que el niño, para criarse fuerte, y por tanto como lloraran en otros días. No podía
pierre ejecutando FOr su propia mano al verdugo, después
alegre, robusto y lleno de inteligencia, necesita ejer- andar: lleno de llagas cani:erosas y tumores fríos, se
de haber hecho guillotinar á todos los franceses.
arrastraba
á
la
reja
cuando
las
voces
injuriosas
de
los
cicio, oxígeno, gimnasia, luz, el estimulante poderoso
del calor solar, el tónico vigoroso de las auras salo- inspectores le llamaban para cerciorarse de que ((no pan y agua del calabozo, faltó á Luis XVII. ¿Descuibres en que el mar parece ofrecer á nuestros pulmo- se había evadido el lobezno.» Y sin embargo, aún no do ó refinamiento de barbarie? No se sabe; lo cierto
nes su vitalidad generadora y su bullente energía. venía la muerte ...
Sabia providencia fué la de demoler el Temple; es que cuando no le echaban su pitanza, el niño no
Hoy se coge a un niño empobrecido, raquítico, exporque
manchaba a Francia yeclipsaba cuanto pudo la pedía: ni un gemido salía del hediondo zaquizamí.
hausto, de piernas como hilos y pesada cabezota, de
tener
de
beneficioso el regimen nuevo aquel calabozo, La queja y el llanto de las criaturas son una muestra
tejidos blanduchos y huesos inconsistentes, y se le
aquel
cubil,
a(luel in pace de la Inquisición revolu- de espontaneidad y vida: para que el niño calle telleva al sanatorio, enclavado en la playa, oreado por
niendo hambre y miedo, pensad qué espantosa de ·
áspera brisa que huele á yodo, y á los pocos meses cionaria, donde se consumió Luis XVII.

va á luchar contra la soledad.» Había en el Temple un
cuarto obscuro, donde se alojaran anteriormente Clery
y la mujer de Simón. Semiprivado de ventanas que dejasen pasar el aire puro y la luz del cielo, pues solo tenía unos ventanucos que se cerraron y obstruyeron ad
lwc, el que iba á ser calabozo del niño recibía por un
caño las pestíferas emanaciones de los retretes. Cuando

Tipo de un jacobino (1)
(Copia de un dibujo de la época)

El delfín en su encierro en el Temple

N úMERO 604

de los canarios - cuyo gorjeo alarmó á la
república.
. La conspiración de los canarios produJ0 el efecto de reanimar los dormidos
furores de Simón contra su esclavito.
De aquel último período de autoridad
del zapatero son los rasgos más crueles
e_ntre los que nos ha conservado la historia. El arrastrar al niño por los cabellos
sobre las baldosas; el lanzarle contra la
pared; el echarle á rodar de un puntillón, y luego ya en el suelo molerle á
coces; el despertarle de noche á las altas horas, en invierno, soltá~dole un
cubo de agu~ fría sobre el pecho y la
cara; el sacudirle zapatazos con grosero
zapato claveteado; el estirarle las orejas
hasta arrancárselas, fueron arbitrios de
aqu_el hombre cansado ya de su misión,
sed1ent_o de ~olver á la calle, al club y á
1~ voc1ferac1ones de la asonada, é impaciente por despachar.
Y no pudo. La vida es terca: nadie
calcula la suma de dolores y martirios
qu~ _es capaz de resistir un niño de exqmsita org~nización y cortísima edad.
~ revolución conoció que era preciso
mve~tar otros medios: Simón se declaró
. ..
vencido, y el 5 de enero de l 794 hizo
d1m1S1ón ?e su car~o, optando por el de «consejero
gener~l,» mcompat1ble con el puesto bien retribuído
qte d1sfruta_ba en el Temple. Dice al llegar aquí un
~t~nte b1ógr~o del re~ niño: ~&lt;La miseria incalcua e e la opres1ó~ que Simón e3ercfa, no es más ue
el p_rólogo del suphc10 de Luis XVII. Falta lo ~ás
terrible: hasta ahora el niño luchó con el hombre; pero

atonía áJ la• criatura
prisionera
fué e1 mc1
. 'd
los
•
.
ente que
., r;,v~ uc10nan?s triunfantes llamaron la conspiraczon e os c~na7:ws. He aquí en qué consistió la fa
;osa fonsp1rac1ó?. Existía en el guardamuebles dei
1emp ~ un canana mecánico, que volaba sacudía las
a as Y asta cantaba una canción realista'. Dos ó tres
emplea~~s del Temple, compadecidos del abatimien~o delHnmo, recabaron de Simón que le diese el páJaro. ubo que componerlo
a
· .
sionero lo ec·b·ó
'.Y Y compuesto, el pnr i J con entusiasmo; pero al conven- abf::to En la ~arte anterior de la gorra se ve bordado un o·o
dad cu y de~aJo la palabra Surveilla11ce, emblema de la so~~cerse d e que no era un pájaro de
d d
hacerle caso· no lo • ó . .
ver a , cesó de cos) d/~sa~~!~t~s Seo~lamtban {e/adores (vigilantes 6 síndi.
. mir s1qu1era. Entonces, Meunier
que en secreto se interesaba por el niño le t a·
' d:n! cqouneolcler comol~iem~~oed¿¡e:lu~ ~~el~: j:~~b~neis~1tq~~:
p
eva en a mano derech · ·¡¡
cuantos canarios de verdad entre ellos' r JO u~os tocar
á rebato á la p ·
ª s,gm ca que está pronto á
do
1
• .
'
uno ensenagar
á
la
patria
E 1nmera sospecha_ de peligro que pueda amaY ~ . ave ~e?t1l triunfó de la melancolía de Luis
están escritas las fuc~!t~~e¡es dqu~ \~en~ en la mano izquierda
arios. ,tan fac1l es el consuelo en la niñezl I
de 1792. En el cinturón 4 e JU 10 'fe i789 Y 10 de agosto
ra~l1s ál ~ve Y el niño, estaban todo el día ·ju;!~: mismo
un gran sable Po se ven dos pistolas, y pendiente del
y a ag n ose. Poco había de durar aquel consuelo cos de madera del ca·m r _calza[¡do élleva los caracter!sticos zue-

f

e'

pesmo ranc s.

''

�VÍCTIMA INOCENTE, cuadro de •D. Carr

EN EL BAÑO, cuadro de Fred Morgan

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA
presión sufrirá su atribulado espíritu. Hay detalles
que dudo si debo recordar, porque acaso su exagerado horror los hace inverosímiles. En seis meses el
niño sólo se mudó dos veces la ropa interior; y como
ya las fuerzas le faltaban, acabó por no desnudarse
sus harapos, y por no poder andar el pasillo que conducía á la letrina del calabozo. Un marmitón de las
cocinas del Temple, que miró al través de la reja con
curiosidad de ver al prisionerito, apartó horrorizado
.la faz. «¡En ese cuarto no hay cosa que no rebulla!»
exclamó, viendo el confuso hormigueo, el corretear
de ratones, arañas y avechuchos. Lo único que no rebullía era el preso, tendido en la cama, rendido á la
modorra y al ensueño febril. Como ningún lamento
salía del fondo de aquella tumba, lo más doloroso
de esta tragedia sólo puede suponerse, no referirse.
Mientras la inteligencia del niño se extinguía y su
cuerpo se pudría lentamente, fuera del Temple poquísimas p&lt;:!rsonas conocían su verdadera situación y
el género de muerte á que se le conden~ba. Sabían
el hecho del cautiverio, no el modo. Hágase esta justicia á una nación entera: los Chaumette y los Hebert, los terroristas y los bebedores de sangre, que
ostentaban á la faz del mundo, con afectación y alarde teatral, la guillotina, ocultaron el atentado siniestro en la sombra y el sigilo que sirven de manto
al crimen, y los que no calaban el espesor de los viejos muros contemporáneos de Felipe el Hermoso,
pudieron ignorar aquella iniquidad suprema. Verdad que el Terror, en su período álgido de homicida
demencia, oprimía á París: que las proscripciones
arreciaban: que nadie se atrevía ni á respirar: que el
amigo temblaba á la denuncia del amigo, el padre á
la del hijo: que, para coronar la obra, los dueños de
la nación «decretaban la alegría,» y declaraban que
á los aristócratas se les conocía en la cara larga y tétrica.
•
No podía ya prolongarse estado tal de violencia y
susto. Vino Termidor, y Barras estableció situación
más tolerable sobre las cortadas cabezas de Robespierre, Couthon, Hanriot, Saint Just y demás fieras con rostro humano. En la misma hornada que
Robespierre, en la propia carreta, al lado del incorruptible, iba el zapatero Simón, el verdugo de Luis
Carlos. Cuando pasaba la carreta por la calle de San
Honorato, una señora joven, linda, de dulce expresión, lanzóse sobre Robespierre que ya casi no podía
oir (porque tenía rota la mandíbula y un ojo saltado
del pistoletazo con que quiso precaver el patíbulo), y
en tono sañudo le gritó: «¡Monstruo, desciende al infierno cargado con la maldición de todas las madres!»
¿Pensaría aquella dama en el rey niño?
Sea como quiera, Termidor iba á repercutir en los
muros del Temple -Tenía por entonces Barras un
amigo, criollo de la Martinica, llamado Laurent. Ardiente republicano, joven aún, culto y afable, Laurent
alimentaba vehementísima pasión por las flores y la
jardinería. Afición tan pacífica y dulce, que agrada
pensar que Luis XVII - otro aficionado á la floricultura - va á caer en manos de Laurent, nombrado por
Barras, el 11 de Termidor, custodio de los hi.fos del
Tirano.
No podía sospechar Laurent, al entrar en el Temple y dirigirse, en ejercicio de sus funciones, á la prisión de Luis XVII, que iba á hacerse cargo de un
espectro. Al mirar por la reja; al advertir el olor á cementerio que salía del cubil; al oir la voz extinta de
la criatura, que á la pregunta «¿Capeta, estás ahí?,»
contestaba un si imperceptible, el corazón del mozo
republicano tembló en el pecho. Muchos años después de tan lastimosa escena, confesaba Laurent que
al verá Luis XVII «había pensado en Dios.»
El custodio se &lt;lió prisa á reclamar, á enterar al
Comité de salud pública del estado del niño. Acudieron los comisarios y mandaron forzar la reja y abrir
la puerta. Hízose así, no sin ruda labor, y la tumba
del emparedado quedó franca, y pudo verse al Job
infantil, tendido en su lecho, ó por mejor decir, en el
asqueroso conjunto de harapos que de lecho le servía. Pudo verse su carita lívida, sus ojos extraviados,
su cabeza que parecía una gusanera, sus miembros
deformados por las escrófulas y sus llagas ulceradas
y cruentas. Ni el abrirse la reja, ni el caso extraordinario de entrar en su tumba seres humanos, sacó de
su marasmo al rey niño. Apenas se volvió, mirando
de reojo á los que se inclinaban sobre él transidos de
espanto. Al lado de su cama vieron los comisionados
intacta la pitanza del prisionero. «¿Por qué no comes?,» preguntaron compadecidos. Luis XVII callaba. Un comisionado viejo, en tono afectuoso, insistió:
«¿Por qué no has comido?» Y el niño, sin levantar
la cabeza, con glacial serenidad respondió: «Porque
quiero morir.)) Ya no pudieron sacarle otra palabra.
¡Tenía nueve años! Y por la senda de espinas había llegado á aquel propósito de hombre, de hombre

mártir, de hombre héroe: sin lágrimas, sin quejas, sin
protesta alguna, Luis XVII quería morir.
Diríase que palabras tan profundamente tristes no
pueden ser sobrepujadas en amargura. Sin embargo, pronunció después otras más hondas, más trágicas aún.
Es el caso que, desde la bienhechora visita de la
comisión, la suerte de 1~ criatura había cambiado. No
se le volvió á emparedar: á la reja sustituyó una puers
ta: cárcel, no sepulcro. Oreada, barrida y limpia, la
cárcel se hizo habitable. Al desenterrado se le &lt;lió el
refrigerio del baño, el puro goce de la fresca ropa
blanca, los cuidados del médico que le curaba las úlceras, el aseo del pelo cortado y bien peinado, el honor de un traje fino y decoroso. Y apenas el niño se
convenció de que ya estaba fuera del pudridero y
que Laurent le mostraba compasión, se desató su
lengua muda hasta entonces y preguntó con sincerísimo asombro: «¿Pero por qué me cuida usted á mí?»
¿No es cierto que esta frase es todavía más triste que
el «quiero morir» de la estoica víctima?
Bajo el poder benigno de Laurent fueron otorgadas al niño algunas alegrías que nunca pensó probar
más. Alegrías que cualquier gurriato descalzo disfruta
á toda hora, pero que á Luis XVII se le habían vedado, al sentenciarle á perecer enterrado vivo. Un
paseo por la plataforma de la torre; un poco de aire
libre y directo; la vista de un árbol; el canto de un pajarillo posado entre sus ramas ... ¡para el prisionero
qué fiesta! Otro día no fué un ave canora, sino un
regimiento estrepitoso, con sus tambores y cornetas,
sus pífanos y sus banderas desplegadas. La criatura
postrada y de agobiado espinazo, enderézase de repente; leve carmín tiñe sus pálidas mejillas... Un escalofrío de placer le recuerda quizás sus aficiones
militares, el brillante regimiento del Real De/fin ...
¿Dónde estarían los soldados de aquel regimiento?
¿Dónde los adictos suizos, los fieles guardias de corps,
los elegantes hidalgos de las antesalas de Versalles?
¡Si pudiese saber cuántas arrogantes cabezas habían
caído en el cesto fatal!
En las almenas de la torre, entre las grietas de los
sillares vetustos, brotaban amarillentos y ahilados unos
alhelíes silvestres, unas esparcidas matas de jaramago.
Las pupilas del niño fueron á posarse en las mezquinas
flores, con ansia que Laurent comprendió. Una seña
del custodio autorizó al prisionerito para cogerlas.
Fué arrancando una por una, y sus dedos flacos las
.agruparon como en forma de ramillete. Poco después
bajaba la escalera de la torre, y se paraba ante una
puertecilla del tercer piso. Allí, con inexplicable expresión en la mirada, soltó sobre el umbral sus flores y las contempló en silencio; después inclinando la
cabeza permaneció inmóvil. «¡Te equivocas, Carlos!,
observó Laurent: esa no es tu puerta.» «No me equivoco,» respondió el niño, que siguió bajando las escaleras. - La puerta donde Luis Carlos había soltado el haz de flores, correspondía á la prisión de su
madre ...
Es de notar que Luis XVII sabía la ejecución
de su padre, pero la de su madre la ignoraba. Nadie
- ¡extraña compasión, ó no menos sorprendente cautela! - le había dicho que María Antonieta é Isabel
de Francia no pertenecían ya al mundo de los vivos.
El huérfano podía suponer que aún le sería dado ver
el rostro de su madre. Siempre que, pensativo y silencioso, fijaba en Laurent las azules y lánguidas pupilas, su ojeada no expresaba otra cosa: era una interrogación, era un ruego, era un llamamiento á lo que
todo hombre debe tener de común con la humanidad: la santa piedad filial. Pero Laurent enmudecía,
y los labios del niño jamás se entreabrieron para dar
paso á las palabras de que estaba lleno su lacerado
corazón.
Con la fuerza de voluntad que presta el. martirio,
calló, y sólo aquel ramillete carcelario de pobres alhelíes reveló lo más íntimo de su pensamiento.

NúMEl{O

604-

que entre plantas silvestres ha trazado el habil!simo pincel de
Bellei, y en todas ellas se verá resplandecer una hermosura natural que no han bastardeado los afeites ni las exigencias de la
moda, y una plenitud ele vida no debilitada por las malsanas influencias de un medio ambiente en que difícilmente se conserva
la salud del cuerpo y en que con tanta facilidad se quebranta la
salud del alma. Es un cuadro, un bellísimo juguete, podríamos
decir, lleno de vigor y lozanía, en el que las plantas sirven ele
elegante marco á los bustos de cuatro muchachas no menos lindas y frescas que la vegetación que las rodea.

•••
San Cristóbal, cuadro de Pedro Satackiewicz.
- Conocido es el episodio de la vida ele San Cristóbal que en
su precioso lienzo reproduce el pintor ruso Stackiewicz, y fuerza
es confesar que el artista ha sabido expresarlo con un vigor
extraordinario. En las dos figuras del cuadro, aun prescindiendo de la técnica magistral con que están dibujadas, siéntese toda la grandeza de la escena¡ la de Jesús es delicada y graciosa
y, sin embargo, adivinase en ella al Ser sobrenatural, de origen
divino; la del Santo revela por modo admirable la sorpresa del
hombre vigoroso que siente sobre si un peso infinitamente superior al que el cuerpo del niño podía hacer suponer, y el esfuerzo que tiene que realizar para atravesar el río con su pre·
ciosa carga. Las agitadas aguas de tinte sombrío y el tenebroso
firmamento cruzado por fulgorosos relámpagos contribuyen poderosamente á hacer resaltar el interesante grupo sobre el cual
parece difundirse una luz misteriosa que contrasta con las negruras que lo circundan.

•

* •

Victima inocente, cuadro de D. Oarr. -Tiene la
sociedad grandes injusticias y una de ellas es la que de una manera tan sentida nos ofrece el notable pintor inglés Carr. Esa
pobre mujer que lleva en brazos á un tierno infante y conduce
de la mano á una niña de corta edad, es objeto de las injurias y
de los sarcasmos de sus convecinos que vengan en ella el crimen cometido por su esposo en un momento de obcecación,
quizás impulsado por el hambre. El mundo es implacable y las
pequeñas poblaciones suelen ser, en casos como el de este cuadro, refinadamente crueles: pocos ven en la infeliz esposa á la
madre afligida que, privada de todo recurso, tiene no obstante
que atenderá la subsistencia de sus hijos; casi todas miran en
ella no m~s que á la compañera del criminal, para quien la cárcel será castigo insignificante comparado con el dolor que ha
de producirle el pensar en el abandono en que por su culpa
quedan los suyos. Sin embargo, en la mujer del lienzo de Carr
se advierte cierta serenidad que conforta; parece como que, despreciada y abandonada por los hombres, siéntese sostenida por
una fuerza interna que le hace confiar en Aquel que, perdonando á los culpables, se apiada siempre de las víctimas inocentes.
Las demás figuras de este lienzo que aparecen en segundo término no están menos bien trazadas, así la del rudo campesino
que amenaza con el puño cerrado á la infeliz madre, como las
de las vecinas que con desdeñosa compasión la miran y se entregan á nada caritativos comentarios.

**•
En el baño, cuadro de Fred Morgan. - Como tantos otros, es éste uno de los asuntos que más veces han servicio
de tema á los pintores, y por lo mismo necesitase gran talento
artístico para que la obra en él inspirada no resulte vulgar ó no
traiga á la memoria olra análoga. Que el cuadro de Fred Morgnn no es una vulgaridad, que el artista ha demostrado excepcionales dotes al pintar una escena cien veces tratada, cosas son
q_ue á la vista saltan, y no es preciso un gran esfuerzo para aprec_1ar en lo que valen las dos figuras que ocupan casi todo el
henzo, esa madre cuyo semblante revela la más cariñosa solicitud y ese niño que lucha entre el temor y el deseo de refrescar
su cuerpecito en las límpidas aguas, mirando á éstas con ojos
en los cuales se lee la esperanza de un placer ansiado, pero al
mismo tiempo agarrándose tímidamente á la que amorosamente lo sostiene, cual si temiera que el mar ha de arrancarlo para
siempre de sus brazos.

•

* •

A la. salud de la novia, cuadro de Joaquín

Agrasot (Exposición internacional de .Bellas Artes ele 1892).

- Recientemente reunimos en un solo número las producciones
~ás notables de este excelente pintor valenciano, y con tal motivo rendimosle el justo tributo de nuestra admiración por sus
rele~antes cualidades, apuntando algunas noticias respecto de
s~ vida artistica y de su significación. Agrasot rinde especialís1mo culto al país que le vió nacer, y si bien ha producido cuadros de género notabilísimos, sus más geniales obras hállanse
inspiradas, quizás, en las escenas y costumbres de la región valenciana, que sabe interpretar magistralmente. A la salud de la
novia pertenece á esta clase, y basta examinar el lienzo para
aquilatar las cualida&lt;l~s que atesora el maestro y su perfecto
conocimiento de la animada escena y de los tipos que ha tratado de representar.
Al contemplar esta escena, cuantos hayan estado en ese hermoso verjel de España que se llama la huerta de Valencia no
EMILIA PARDO BAZÁN
podrán menos de convenir que abunda en colorido loen!, que
esas jóvenes son genuinamente valencianas, los hombres fieles
trasuntos de los naturales de aquel país, el patio de la alquería
con su indispensable emparrado reproducción exacta de los
que allí se encuentran en todas partes, los trajes sobre manera
apropiados, y la escena, llena de animación y movimiento, caracterfstica de las costumbres valencianas.
Varios lienzos remitió Agrasot á la Exposición de Bellas
Artes de 1892, y si bien no babia de hallar en ella la confirmación de sus méritos, el honroso cargo de Jurado que en ella
desempeñó privóle, sin duda, de agregar un triunfo más á los
Flores campestres, cuadro de G. Bellei. - No ya obtenidos.
suelen ser las más bellas las flores que en.los jardines se crian
á fuerza de cuidados; en el campo, en el bosque crecen florecillas que por sus colores, por su aroma y por ~u rara estructura Recomendamos el verdadero Hierro Bravais,
son encanto de los sentidos. Y lo que con las flores acontece adoptado en los Hospitales de París y que pressucede también con los niños ycon las jóvenes: en las ciudades, criben los médicos, contra la Anemia, Clorosis
en los salones, donde el artificio suple tantas veces á la natu- y D~bilidad; dand9 á la piel del bello sexo el
raleza, encuéntranse, es cierto, bellezas que cautivan, pero que sonrosado y aterc10pelado que tanto se desea.
por lo general carecen ele ese sello especial que sólo el aire res- Es el m~ior de todos los tónicos y reconstituyentes. No produce estreñimiento, ni diarrea,
pirado en toda su pureza, el sol absorbido en toda su intensidad teniendo
la. superioridad sobre los feimprimen en la humana criatura. Contémplense las cuatro caras rruginososademás
de no fatigar nunca el estómago.

t.!":

, .:,...~1

-. :

_ Pues entonces, acepta lo que te ofrezco. ¿No es mejor que me tengas á mi por acreedor único?

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT, -ILUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD
(CON1'1NUACIÓN )

Para llevar á cabo la entrega del testameoto había, _no obstante, una gran dificultad ante la que Barinq paró inde~iso por algún tiempo. .
L mejor era seguramente que S1xto hallase, por casualidad, aquel testamen~o en el escritorio de Gastón, como Barincq lo había encontrado; per? p~ra
·r esto era necesario comenzar por poner el testamento en el escr¡tono,
consegUlla llave no se hallaba en poder de Banncq,
.
- 1·izable;
este med'10 era mea
O
y com
. .
d'
d ¡
,
.11
f é reciso por cons1gmente, apelará otro me 10.to av a mas senc1 o.
.
u E~ la ta;de de cierto domingo, cuando Sixto regresaba á. B~yona ~on Ame
UaJ·e Barincq, fingiendo como pudo la más absoluta md1ferencia, entreenó ácarr
' un legaJO
· de pape1es, d'1c1"éndo1e:
su yerno
g _ Toma esos papales que he hallado revolviendo libros.
.
_ y ¿qué quieres que hagamos con esto, papá?, le preguntó Ame.

- Eso no te importa; son papeles que sólo conciernen á Sixto y que éste
leerá con gusto, según creo, cuando tenga algún rato desocupado.
- Pues ¿qué son?, dijo Sixto.
•. ,
.
.
•
- Es la colección de las cartas que has escrito a Gastón desde la infancia hasta su muerte. Hay también varias cuentas y _facturas. Todo _eso se encontró al
hacer el inventario en un cajón que por lo visto es_tab_a ded1ca~o á cosas tuyas.
No se tomó nota de ello por tratarse de papeles sm 1mportanc1a. Hace ya mucho tiempo que debí dártelos y lo olvidaba siempre.
. .
.
Todo esto fué° dicho con tranquilidad completa y con md1ferenc1a absoluta;
después Barincq se despidió de. sus hijos y volvió al ca~~illo.
.
Pero á la mañana siguiente fué á almor~a_r con sus h1Jos, anhelando saber s1
Sixto había abierto el paquete; intacto lo v1ó en la mesa de su yerno.

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- ¡Calla! ¿Tu marido no ha abierto ese legajo?
- El pobre, cuando vuelve á casa viene tan fatigado y tan harto de los papelotes que el general le hace leer y escribir, que siente verdadero horror á los
papeles.
- Me parece, no obstante, que no hace bien en dejarse arrastrar por esa antipatía; al fin y al cabo, en ese legajo de cartas se halla toda su juventud.
- Se lo diré.
El viernes, cuando volvió Barincq pretextando cualquier cosa, porque no tenía costumbre de ir á Bayona dos veces en la misma semana, el paquete seguía
lo mismo, intacto.
Barincq esperó hasta el domingo, pero ni su hija ni Sixto hablaron del paquete; nada nuevo había sucedido por consiguiente.
Sólo diez días después ocurrió que una tarde en que hacía mal tiempo, volvió Sixto á casa antes que su mujer, á quien ocupó el fatigoso encadenamiento
de visitas que debía devolver y para cuya contabilidad habría sido necesario
una teneduría de libros; solo en la casa hasta que Anie volviese, y no teniendo
cosa mejor en que ocuparse el yerno de Barincq, abrió el legajo.
No tenían para Sixto gran interés aquellas cartas, las primeras de las cuales
había olvidado por completo y estaban escritas con lenguaje infantil, algo contenido por el respeto que aquel á quien iban dirigidas le imponía.
Dejándolas á un lado tomó Sixto el paquete de cuentas, el cual por las cifras
de las facturas no dejaba de ser curioso. :Aquello era Jo que habían gastado por
él; Jo que él había costado.
Examinaba el capitán aquellas cuentas, unas en pos de otras, cuando se fijó
su mirada en una hoja de papel sellado escrita de puño y letra del Sr. SaintChristeau.
¿Qué era aquello?
Sixto leyó.
Aquello era ... el testamento del Sr. Saint-Christeau; aquel testamento que
Sixto conocía; el que debía ser hallado al practicarse el inventario y que había
escapado á las pesquisas de Revenacq, porque no se habrían examinado aquellas facturas una por una para clasificarlas, y la hoja de papel se habría deslizado entre dos papeles insignificantes.
Antes de que Sixto hubiese logrado reponerse de su sorpresa entró Anie, y
como de costumbre, se fué rápidamente hacia su marido para darle un beso.
- Calla, le dijo riéndose, ¿al cabo te has decidido á leer esos papeles?
Pero aún no había terminado su pregunta, cuando la expresión del rostro de
Sixto la dejó sorprendida.
- ¿Qué tienes?, preguntó. ¿Qué tienes? ¡Dios mío!
Sixto, entregando á su esposa el documento, respondió:
- Mira lo que he encontrado entre esos papeles; léelo.
- Pero este es el testamento de mi tío Gastón, exclamó Anie no bien hubo
leído las primeras palabras.
-Lee, lee.
Anie concluyó la lectura, y entonces mirándole preguntó á su marido con voz
temblorosa:
- Y ¿qué piensas hacer?
- Pues ¿qué quieres que haga?, respondió con sencillez Sixto. ¿Puedes imaginar siquiera que voy á servirme de este documento para molestar á tu padre
que se considera tan feliz con ser propietario de Ourteau? ¿Para quién trabaja?
Para n?sotros. ¿A quién da las rentas? A nosotros. No, no; este testamento que,
te lo digo francamente, me alegro de haber encontrado por un sentimiento de
gratitud hacia el Sr. Saint-Christeau, no saldrá nunca de este cajón en que voy
á enc~rrarle y tu padre ignorará siempre que ese papel existe.
Ame echó los brazos al cuello de Sixto y le besó nerviosamente derramando
un mar de lágrimas.
- Pero, preguntó Sixto, ¿qué pensabas de mí?
- Lloro de orgullo.

IV
De cuando en cuando Sixto hablaba á su mujer del barón· unas veces había
ido Arjuzanx á visitarle, otra vez se habían encontrado por c~sualidad; de todas
maneras y con gran disgusto de Anie, aquellas relaciones continuaban y no tenían trazas de concluir.
Un día, Sixto, con embarazo que no Je fué posible disimular, dijo á su esposa
que el barón había alquilado en Biarritz una posesión de las que por toda aquella comarca se llaman villas y que había convidado á estrenarla á él y á varios
amigos, entre ellos de la Vigne.
- ¿Has aceptado?
- Puedo excusarme todavía con cualquier pretexto.
- ¿Por qué habías de excusarte?
- Si te desagrada.
- Siempre es desagradable para mí no tenerte á mi lado; pero no soy tan ridícula que ~retenda secuestr~rte, y~ que me censuran porque te monopolizo.
- No te importe lo que digan m lo que dejen de decir.
. - Sí, amigo mío, es necesario que me importe; no debo pretender que seas
d1ch~so s~lamente con mi ~ariño; estoy obligada además á procurar que tu vida
esté a cubierto de toda crítica. Con tus compañeros de armas nadie está más
expuesto que tú á murmuraciones caprichosas. ¿No estáis todos vaciados en el
mismo molde? Ves, ves á comer con el Sr. de Arjuzanx y diviértete como los
otros. Realll_lente lo que más m~ desagrada en esto no es el que tú vayas á casa
del barón, sino que te verás obligado un día ú otro á devolverle este convite.
- Entonces lo mejor es no ir.
- Eso es difícil.
- Y ¿qué hacemos?
· - Pues nada; vas, como Jo has prometido, y no hay que hablar más. Reconozco Y confieso que no tengo razón; me lo digo y me lo repito á mí misma; pero
por muc?os esfuerzos que yo haga no puedo acostumbrarme á la idea de que
e?tre ArJuzanx y nosotros se establezcan relaciones. Como pretendiente me inspiraba _antes ~na repulsión invencible cuyo resultado fué una resuelta negativa:
pues b1~n; te Juro que el hombre continúa siéndome antipático.
- ¿Tienes del barón algún motivo de queja?
- N~, por desgracia; si lo tuviese, todo estaba arreglado.
. -:- ArJuzanx es orgullorn y delicado. Si tü lo tratas con cierta reserva, no insistirá en visitarnos.

NúMERO

604

- El papel que me corresponde no es muy agradable.
- En mi posición es imposible que yo lo tome á mi cargo; parecería un
celoso.
- Un celoso vencedor. En fin, ve por esta vez á esa casa. Después ya resolveremos más despacio lo que nos parezca mejor. Te aseguro desde ahora que mis
sentimientos con respecto al barón no han de modificarse nunca, y nada puede
imaginarse más enojoso que las relaciones sostenidas con personas que no nos
inspiran ni simpatías ni confianza. Cuando os veo á ti y á él, tan diferente el
uno del otro, no puedo menos de preguntarme cómo habéis podido ser amigos
en el colegio.
Aunque Sixto amaba demasiado á Anie, para que pensase en nada de otro
modo que ella, creyó que, por esta vez, era excesiva la severidad de la jóven;
n?, Arjuzanx no era tan antipático como decía Anie; era iracundo, sí, señor;
v10lento, algo terco, perseverante en sus odios; todo esto era verdad; pero nada
de esto llegaba al extremo de que el barón fuese molesto ni ridículo.
Anie, si hubiese podido adoptar libremente una resolución, no habría permitido á Sixto que aceptase el convite del barón; habría buscado, y de seguro
habría encontrado, la manera de que Sixto rehusase, sin que pareciese que era
ella la que le obligaba á rehusar; pero justamente en aquella ocasión Anie carecía de esa libertad: solamente el nombre de uno de los convidados por Arjuzanx había privado á la joven de su libertad y la obligaba á sellar los labios.
En ~a época en que Sixto visitaba, como novio ya admitido, á Anie, en sus conversaciones de enamorados por los jardines de Ourteau, había querido ella que
su esposo futuro le explicase bien lo que era y cómo era la sociedad en que había de entrar al verificarse el matrimonio, como en una especie de compañerismo forzado; cuáles eran sus costumbres, sus usos, sus inclinaciones, sus vicios,
sus_ridiculeces, sus buenas cualidades, sus virtudes; de aquellas largas conversaciones sobre ese asunto había obtenido Anie una enseñanza que se proponía
no poner en olvido nunca.
Había entre los oficiales de la guarnición uno, el subteniente la Vigne, que
estaba casado con una muchacha de la ciudad; muchacha cuyo padre acababa
de labrarse una fortuna enorme en el comercio y en la clarificación de petróleo.
La joven, educada en el convento más aristocrático de Burdeos, dió en la manía de las vanidades mundanas, vanidades á las que por carácter y por temperamento s_e inclinaba naturalmente; y cuando tornó á Bayona, al hogar honrado,
pero humilde y burgués, de su familia, no quiso aceptar por marido á un hombre de negocios y que pudiese tener relaciones mercantiles con su padre.
Por eso, luego que la educanda del convento aristocrático estuvo en posesión
de la herencia de su madre, presentóse como pretendiente un oficialito buen
mozo, que á su vistoso uniforme y á su profesión honrosa siempre unía el prestigio de un nombre, ó para hablar con más exactitud, de la apariencia de un
nombre, Rucho! de la Vigne. El nombre habíalo recibido de su padre, propietario rural de los más modestos; la apariencia del nombre debíalo á los frailes
que lo habían educado. «¿Cómo es eso?, Je habían dicho cuando se presentó
como alumno en el colegio. ¿Ruchot? ¿Ruchot solamente? Es indispensable añadir algo á ese apellido. ¿El padre de usted poseerá cualquier cosa? - Sí, tiene
una viña. - Pues perfectamente. Desde hoy nombraremos á usted Ruchot de la
Vtiia; bien así como nombramos Moutón del Prado, Jannot del Vado, Petit de
la Bolsa, etc., á varios de sus condiscípulos; esto es de efecto excelente en los
cuadros de matrícula, y después, andando los tiempos, puede servir para lograr
un buen matrimonio.»
Efectivamente, esto le había servido para casarse con la hija del comerciante
en petróleos refinados; señorita que jamás hubiera consentido en ser la señora
de Ruchot á secas, y que se sentía halagada cuando la anunciaban como señora
de la Vi'gne. Es cierto que en los asientos de la Alcaldía habían suprimido, sin
apelación, el de la Vigne, pero en el registro parroquial se lo habían otorgado
generosamente, y hay que advertir que la iglesia estaba llena de gente y que en
la Alcaldía no había nadie.
Convertida ya en la señora de la Vigne la recién casada concedía siempre capitalísima importancia á su nobleza; si sus ropas blancas, sus vajillas, sus carruajes, sus alhajas no llevaban bordadas ó dibujadas las armas de la casa, tenían
adornos y emblemas que desde lejos semejaban armas de nobleza y que para la
hija del comerciante en petróleos lo eran en efecto. Al comprarse un oficial del
ejército creyó buenamente la señora de la Vigne que había comprado, con él,
todo el regimiento y toda la oficialidad de la plaza, general inclusive. Cuando
decía á su marido: «¿No es ese un oficial de tu regimiento,?» parecía como si
hablase de alguno que le perteneciera del todo y á quien podía exigir por derecho propio deferencia y agradecimiento.
Las historias que acerca de este matrimonio corrían por la ciudad eran numerosas y divertidísimas todas y aún las alegraban más los camaradas del señor
de la Vigne, á quien regocijaba tanto como la vanidad de la mujer la esclavitud
del marido, verdadero perrillo atado á quien su mujer sacaba continuamente á
pasear y que no tenía derecho á dar un paso, ni á pronunciar una palabra, ni á
gastar un céntimo sin obtener previamente la autorización de su esposa.
Anie, que también se había casado con un oficial pobre, habíase prometido á
sí misma no incurrir en tales ridiculeces y procurar que ninguno de sus actos
pudiese evocar el recuerdo de las exigencias de la señora de la Vigne ó dar motivo á comparaciones que por la semejanza de su posición respectiva habrían
sido muy fáciles. De sobra sabía Anie que estaba exenta de esa vanidad; pero
como amaba de verdad á su esposo, ¿conseguiría prescindir de exigencias matrimoniales á las que su amante corazón pudiera arrastrarla?
El problema tenía para Anie gravedad y la ocasionaba inquietud; por eso
cuando Sixto hubo pronunciado el nombre de su camarada de la Vigne, dijo,
sin vacilar un instante solo: «Es preciso aceptar.»

V
. Cuando Sixto llegó á casa de Arjuzanx empezaba á ser tarde, y todos los convidados se hallaban reunidos en el salón principal de la villa, cuyas ventanas
daban al mar; estaban allí algunos propietari9s de las cercanías, rusos, españoles Y además los compañeros de armas de quienes el barón había hablado á
Sixto.
- Creíamos, dijo uno cuando vió entrar al marido de Anie creíamos que no
vendrías.
•
'
- ¿Por qué razón?
- ¡En luna de miel!

NúMERO

604

LA ILUSTRACI ÓN ARTÍSTICA

billetes dominaban los murmullos vagos é indefinidos: «J uego, van, no va más.
- Una cosa es miel y otra cosa es liga. .
.
.
.
.
E l banquete se había dispuesto con el evidente propó~1to de deiar _buen re- Cartas: un cinco, un nueve.»
¿Se dejó arrastrar el esposo de Anie por el am_or propio? ¿Cedió _al poder de
cuerdo en los convidados y conquistarlos para otros co~v1tes; los maniares servidos procedían todos de los puntos que de e~los rec1?ían fama: p_ollas de 1~ la magia del juego? ¿Fué impulsado por la sugestión de aquell~s rmdos ~el oro
hech_o es que, aun. no hab1_an paBresse, hortalizas de las Landas cogidas en las tierras mismas de ArJuzanx, Jote y de los billetes? Sea de esto_ lo que fu~re,
gras de Nancy; en cuanto á vinos el anfitrión hizo gustará sus comensales las sado diez minutos cuando S1xto volvía a la 1mprov1sada sala de Juego y Jugaba
cincuenta luises, que tuvo la suerte de ganar.
,
.
mejores marcas, auténticas todas.
.
Hasta entonces había juga_do de pie; sin darse_ c,uenta de lo q~e hacia, casi
Lo que no pareció de primera clase fué la conversación, constanteme_nte sostenida en el terreno de lo ftítil é insubstancial; como aquellos companeros de maquinalmente, acercó una silla y se sentó: el cap1tan estaba cogido por el enmesa á quienes la casualidad había reunido no tenían ideas C?munes, ~¡ c_os- granaje de aquella máquina.
Entonces se apoderó de Si~to la embriaguez del ju~go, le arrebató del todo y
tumbres análogas, ni relaciones de ninguna clase, hablaron del clima de Biamtz,
anul6
su entendimiento lo mismo que su voluntad; deJÓ de ser hombre para ser
después de la temperatura y de la playa y de las cas~s de campo d~ aquellos alúnica
y
exclusivamente jugador; fuera del juego ya no existía absolutamente narededores y de los habitantes de sus casas, y por último de los casinos.
. .
.
.
.
- Es muy agradable y muy conveniente que haya dos casi_nos; cuando el con- da para el joven.
De una partida en otras el juego adqumó pronto proporciones febnles_, verticurrente ha quedado completamente limpio en uno, puede 1r en busca del desginosas; Sixto, en un momento de arrebato, c?menzó á t~llar, ,ganó, perdió, vol~~~
.
Arjuzanx no era, sin embargo, de esa opinión; en su co~cepto el Juego n~ vió á ganar y tornó á perder, y después. de vanas ~lter~at1vas a _la una _de, la mapodía ser verdadero entretenimiento sino entre buenos am1g~s; solam~~te as1 drugada estaba debiendo: cuarenta mil fran~os a ~quzanx, cmco mil a de la
podía jugarse con tranquilidad, seguro de no s~r engañado y sm expos1c1ón de Vtgne, veinte mil á los otros; to~al sesenta y cmco mil francos, repre~entados por
sentarse al lado de alguna persona de esas á qmenes no g.ueramos_ saludar cuan- tarjetas en las cuales había escrito con lápiz lo que á cada uno deb1~.
Entonces Arjuzanx llevó á Sixto á su despacho, y cuando estuvieron solos
do nos las encontramos por la calle; si, además de estos mconvementes, era nele
dijo:
.
. .
. . .
- f
cesario vigilar atentamente al banquero para ver si intentaba algún pego ó algún
- Si quieres pagar lo que debes pongo á t~ d1spos1c1ón vemt1cmco m1 1 ransalto y no perder de vista á los puntos por si se proponían levantar algunos
muertos, convertíase al juego en un trabajo ímprobo y desagradable, que s?la- cos. Hay entre esos jugadores algunos e_xtranJ~ros que no te conocen: acaso te
mente podían aceptar los que buscaban en él un modo como otro cualqmera convendría saldar tus cuentas con ellos mmed1atamente.
- La verdad es que Jo celebraría.
.
,
de ganarse la vida.
- Pues entonces, acepta lo que te ofrezco. _¿No es meJor q~e m~ tengas á n;i1
- Así, pues, caballeros, dijo el barón para concluir, si alguna vez por la tarde
ó por la noche tienen ustedes el capricho de tallar algunos centenares de fran- por acreedor único? Entre nosotros esto no tiene consecuencias; tu me pagaras
cos, consideren como real y verdaderamente suya est:i casa; ténganla desde ahora cuando quieras.
como un círculo del que todos nosotros somos socios y al cual pueden ustedes
VI
traer á sus amigos.
La comida aun siendo como efectivamente lo fué, muy abundante, concluyó
Desde el muelle vió Sixto la luz de una lámpara en el cuarto de su mujer, y
al cabo; trasl~dáronse los' convidados al salón; fumaron allí exquisitos habano~
mientras contemplaban el mar; pero ni el reflejo de la lucha sobre las olas! m al ruido que produjo para abrir la verja apareció Anie en la galería.
E l capitán llegaba pensando que su mujer estaría ya ~cos~ada y que prob~los resplandores de la luz giratoria de Saint-Martí?, resplandores que con isoblemente
la encontraría dormida, lo cual aplazaría las explicaciones hasta el d1a
cronismo inalterable nacían y morían en las profundidades azuladas de la ~oche,
eran espectáculos á propósito para llamar por mucho tiempo la atenc1ón de siguiente; pero no, Anie le esperaba y la confesión había de comenzar en seguida.
aquellos jóvenes no muy contemplativos.
.
Mientras Sixto atravesaba el jardín, había desaparecido la luz del cuarto de
Atín se hallaban á medio consumir los cigarros cuando ya los conv1dados del
barón se miraban con aire vago é inquieto unos á otros como preguntándose Anie, y cuando penetró en el vestíbulo ya encontró en él á su esposa que con
cariñoso interés le contemplaba.
mutuamente:
- ¿Estabas ya impaciente?
. ,
.
.
.
- ¿Y qué vamos á hacer ahora?
. .
Anie había oído con mucha frecuencia a su madre decir al Sr. Banncq: «AmiUno de los convidados, recordando entonces el ofrec1m1ento de Arjuzanx,
go mío, no trato de dirigirte censuras,» no podía, por lo tanto, incurrir en el
dió contestación á esta pregunta, preguntando á su vez:
- ¿No podríamos jugar un rato?
Diez voces apoyaron la proposición simultáneamente.
.
.
- Sólo pido á ustedes, dijo entonces el Sr. de Arjuzanx, el tiempo nec~san~
para quitar la mesa; estaremos en el comedor mejor que aquí; además enviaré a
buscar barajas porque no las tengo.
,
Un cuarto de hora después los jugadores se hallaban sentados a la mesa en
que habían comido y el banquero decía:
-No va más.
Sixto, de la Vtgne y otro de los comensales habían permanecido en el salón
y allí continuaban charlando; Arjuzanx se acercó á ellos y preguntó:
- ¿No jugáis vosotros?
- Voy en seguida, respondió de la Vtgne.
- ¿Y tú, Sixto?
- No; no juego.
- Sin embargo, antes jugabas.
- ¡Bah! En el colegio.
- Y en Saint-Cyr también, dijo de la Vigne.
.
- Sí, he jugado, replicó Sixto, cuan_do el gan~r ó el pe_rder cien francos m~
crispaba los nervios, apresuraba_ los lattdos de m1 ~orazón, mund~ba de sudo~ m1
frente; pero ahora ¿qué i~pres1ón ha de producirme la ganancia ó la pérdida?
- ¿Y las emociones del Juego?, preguntó el barón.
. .
, .
- No deseo procurármelas; muy al contrario, estoy dec1d1do a evitarlas.
- Lo cual significa que no estás seguro de ti mismo.
- ¿Quién puede estarlo?
·
.
- Si no has traído dinero, dijo insistiendo Arjuzanx, mi bolsa está á tu dispo•
sición, y á la de usted también, Sr. de la Vtgne.
- Acepto veinticinco luises, dijo de la Vigne en un tono que demostraba lo
desprovisto de su bolsillo.
La Vtgne, luego que el barón le entregó la cantidad solicitada, se trasladó
apresuradamen~e al c?medor, convertí?º ~n sala de ~uego.
_
_ He ahí, dijo ArJuzanx en tono irómco y un s1 es no es desdenoso, una
prueba de que la señora de la Vtgne ata muy corto á su marido.
Sixto no contestó, pero transcurridos apenas dos minutos se aproximó á la
mesa y apuntó diez luises á una carta.
El capitán ganó; dejó su puesta y lo que había ganado y ganó por segunda
vez· repitió la operación y volvió á ganar.
Éntonces recogió sus mil seiscientos francos y tornó al salón muy sorpre~dido al advertir que había experimentado una emoción que no podía ser explicada por ganancia tan insignificante.
,
•Cosa extraña en verdad! En el tiempo que habían durado aquellos tres golpe~ á una carta, había experimentado los mismos estremecimientos, las angusDesde el muelle vi6 Sixto la luz de una lámpara. en el cuarto ele su mujer, y al ruido que
tias mismas que tan hondamente le perturbaban cuando niño en el colegio Y
produjo para abrir la verja apnreci6 Anie en la galeria
cuando joven en la escuela de Saint-Cyr.
¡Cuánta razón había tenido al decir á Arjuzanx que nadie estaba seguro de sí
mismo!
desacierto de las mujeres que alardean de su indul&amp;encia;, mien_t!as bajaba la
_ ¿Por qué no habf~ de marcharme? .
.
.
escalera había procurado poner en sus ojos la expresión mas cannosa y en sus
Pero la misma verguenza mal entendida que le había obligado á poner diez labios Ja más dulce sonrisa; pero cuando á los rayos de la luz que _en la mano
luises á una carta le detuvo. ¿Qué se diría de él?
llevaba vió la joven el rostro alterado de su esposo, aquella expresión de tranEncendi6 un cigarro y comenzó á fumar aproximándose á una ventana; pero
hasta la ventana en que fumaba Sixto llegaban, para mezclarse con el ronco quilidad y de alegría desapareció.
- ¿Qué tenía Sixto?
murmullo de la marea, los ruidos del comedor; de cuan,do en cuando la voz del
(Continuará)
banquero ó de los puntos, el chocar de las monedas &lt;de oro y el crujir de los

:1

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

UN MOTOR SENCILLO

Sabido es que la técnica moderna tiende á convertir directamente, hasta donde sea posible, el calor en
trabajo; pero el camino generalmente seguido para

Fig. r. Termomotor Iske

llegar á este resultado dista mucho de acercarse al
ideal concebido. En la máquina de vapor el procedimiento es complicado y largo y la utilización de la
energía, por ende, poco satisfactoria desde aquel ~nto de vista. Grandes motores que conviertan directa,
mente el calor en energía no existen, como no existen motores que directamente transformen el calor en
fuerza eléctrica: la columna térmica no ha logrado
hasta ahora ser utilizada sino en modelos relativamente pequeños y no ha sido posible por este medio directo conseguir un efecto de utilidad en cierto modo
favorable.
Crookes adoptó un método especial para transformar directamente en trabajo mecánico los rayos de
calor y de luz, y demostró por vez primera con su radiómetro que era posible sin auxilio extraño alguno
conseguir la transformación continua del calor en trabajo; pero el radiómetro ó molino de luz nunca podrá
ser utilizado en gran escala: la sola circunstancia de
que ese aparato sólo funciona en un espacio completamente vacío de aire basta para que sea inútil para
grandes aplicaciones.
Una senda enteramente nueva y en extremo interesante para nosotros han emprendido en estos últimos años ,el inglés Francisco· Mitchell y el americano Iske: ambos, aunque independiente uno de otro,
han concebido y estudiado el mismo pensamiento y
han llegado por consiguiente á construir dos aparatos
muy parecidos hasta en su forma.
Empezaremos por ocuparnos someramente del
principio del aparato de Iske, conocido desde 1888.
Muchos de nuestros lectores conocerán un instrumento que los físicos denominan krioforo, y que consiste en dos esferas de cristal unidas entre sf por un
tubo de la misma materia encorvado: una de las esferas está llena de éter y en la otra y en el tubo se ha
hecho el vacío. Si calentamos, por poco que sea, una
esfera del aparato, la fuerza expansiva del éter aumenta de tal manera que toda la masa del líquido pasa
rápidamente á la otra esfera, sucediendo lo propio
cuando se enfría aquélla. Iske ha unido entre sí varios
d e estos krioforos formando con ellos una rueda tal
como representa nuestro grabado (fig. 1 ): cada dos
esferas de las que forman la periferia de esta rueda
están unidas por medio de un tubo de cristal que
llega casi hasta el fondo y está encorvado en su extremo en la misma dirección en todas las esferas. Debajo de esta rueda, compuesta de seis krioforos, hay un
foco de calórico formado por una lámpara de alcohol
cuya chimenea envuelve la parte inferior de la rueda.
Si suponemos ef líquido distribuído en cada krioforo
de la rueda tal como el grabado representa, aquélla
rodará en el sentido que la , flecha indica hasta que
las esferas llenas se encontrarán en la parte inferior del
aparato: una vez en esta posición, la llama de la lámpara calentará las esferas y la fuerza expansiva del
vapor de éter llevará el líquido hasta las esferas supe-

riores por medio del sistema de tubos, con lo cual se
modificará el centro de gr~vedad~de la_ rue~a, produciéndose una nueva rotación en la d1recc1ón de la
flecha. La curvatura del extremo del tubo dentro de
las esferas se explica fácilmente, pues gracias á ella se
consigue mayor efecto de aprovechamiento 6, en otras
palabras1 para que cada esfera al abandonar el contacto de la lámpara pueda quedar completamente vacía. La sensibilidad de ese aparato es tal que cualquier calor, por pequeño que sea, es suficiente para
producir una enérgica rotación de la rueda; así, por
ejemplo, el aparato se mueve con sólo que se le exponga un rato á los rayos del sol.
La figura 2 representa el aparato Mitchell, cuya estructura interior no hemos de describir, bastando
consignar que no se diferencia esencialmente del ter•
momotor Iske y únicamente el número de secciones de la rueda que contienen el líquido es mucho
mayor.
Si estudiamos atentamente el proceso que en tales
aparatos se desarrolla, veremos que en realidad se
produce en ellos directamente el movimiento por la
acción del calor. En efecto, á medida que el calor
llega á una de las esferas, aumenta la fuerza expansiva del vapor en el interior de la misma contenido,
con lo que se produce la ascensión del líquido, y durante ésta la fuerza expansiva del vapor disminuye, lo
cual, como es sabido, equivale á un consumo de calórico. El motor e~ en cierto modo prototipo, por cuanto produce direc4tmente movimientos rotatorios y no
exige por ende maquinaria alguna para convertir en
rotatorio un movimiento horizontal.
No cabe afirmar ni negar la posibilidad de que se
utilice en gran e~cala el principio en que se fundan
los dos motores qescritos; pero este aprovechamiento
no parece invero&amp;ímil si se tiene en cuenta que este
mecanismo no exige ningún aP.arato de enfriamiento,
ni condensador al~~no, ni ningún aparato complicado
que ocasione muc;hos rozamientos.
Por lo que hac~ al motor Mitchell, ya ha sido aplicado en instalaciqnes para la ventilación.

NúMERO 604
/ El buque hállase completamente cubierto de un tejído_ finísimo, á ~xcepción . de u~ ori_ficio 6 agujero
1
abierto en la cubierta, destmado a aloJar el cuerpo del
atrevido argonauta. El buque, cuyo velamen consiste
en d_os mesanas del . tamaño ?e un delanta~, llénase
de aire para hacerlo _1~sumerg1bl~. La matena de q~e
está construfdo facilita muchísimo su ;desmontaJe,
plegándole y desplegándole con suma facilidad.
La travesía entre Bouvres y Bulogne se ha efectuado felizment~- El teniente M. de Sayce ha podido
vencer, provisto de un remo de doble paleta., las corrientes Y. la marea, em~leando ~~torce horas, sin te;
ner nec~s1da~ d_e re~ur~1r al auxil_10 _del buqu~ que a
corta d1stanc1a iba s1gmendo al d1mmuto esqmfe, que
levantado por las olas, ofrecía el aspecto 6 la apa·
riencia de un sencilllo juguete.
Agrega la revista de donde tomamos esta noticia
que el buque miniatura no embarcó ni una sola gota
de agua durante el trayecto recorrido, de donde resulta que es impermeable é insumergible.

i

RECOLECCIÓN DE LA CANELA EN THANH•HOA
(TONKIN)

La canela de Thanh-Hoa, llamada canela real, es
tan estimada de los annamitas, que un pedacito de
esta aromática corteza ofrecida á un mandarín con-

(Del Promethem)

APARATO DE SALVAMENTO Y DE EXTINCIÓN
DE INCENDIOS

La instalación que presenta nuestro grabado es un
aparato á la vez de salvamento y de extinción de incendios, inventado por el aCJ.ericano Mr. Pauly. Todo
él se apoya en up armatoste afirmado sobre un carro,
y consiste princjpalmente en una serie de escaleras
que encajan una~ en otras y que por medio de un arco dentado pueqen ser colocadas en la posición necesaria.
En lo alto d~ cada escalera hay una plataforma
que se apoya eq la escalera principal. Las escaleras
sueltas constituyen una comunicación cómoda con la
calle, sirven para conducir las mangueras al punto
preciso y son un medio para escapar del peligro del
fuego.
Aparato de salvamento y extinción de incendios
En cada plataforma hay un cabrestante, gracias al
cual puede establecerse una comunicación entre
aquélla y el edificio incendiado, merced á cajas de sidérase por éste como un regalo de excepcional imsalvamento colgadas de cuerdas, las cuales también portancia.
pueden utilizarse para llevar agua á la casa que es
La recolección verifícase en la época en que la sapasto de las llamas.
via derrama torrentes de vida por todo el árbol, que
después de cortado despójasele de la corteza por com(Del Scientijic Americain)
pleto, sin perdonar las más delgadas ramas, y envuelta cuidadosamente con sus hojas entiérranla durante
*
**
cuatro 6 cinco días, al cabo de los cuales córtanla
en pedazos regulares de 40 centímetros de longitud,
NUEVO BUQUE INSUMERGIBLE
que colocan de manera que se sequen sin recibir los
El teniente M. de Sayce, de Bristre, ha atravesado rayos del sol, ya bajo cobertizos de ramaje 6 en el
recientemente el Paso de Calais en un. buque-minia- interior del mismo bosque.
tura insumergible, que tal es la calificación que ha · Contra lo que se ha supuesto, esta 'plant~ no' se
cultiva por los naturales, quienes limítanse á obtener
los beneficios que les proporciona, arriesgándose á
penetrar en los inhabitados é intrincados bosques
que cubren los montes Muongo ó algunas regiones ó
comarcas pertenecientes al Annam. Esta clase de árboles alcanzan una altura de ocho á diez metros, no
excediendo de cuarenta centímetros el tronco.
A modo de tributo, cada cantón debe entregar al
rey cierta cantidad de canela anualmente. De ahí que
cuando un indígena descubre uno de estos árboles
tiene el deber de ponerlo inmediatamente en conocimiento del alcalde del pueblo, quien á su vez lo participa al Quang-phu (subgobernador) y éste al TongFig'. 2. Termon;otor Mitchell
doc (gobernador de la provincia), que se apresura
también á dar cuenta del hallazgo á la corte de Hué.
merecido el invento del valeroso oficial. El peso del E l Quang-phu designa acto continuo algunos homesquife no excede, de 15 kjlogramos, siendo sus di: bres para que custodien el árbol yse establezcan junmensiones 2'55 metros de lqngitud por 0'80 de ancho. to á él, cuya vigilancia no abandonan hasta el preciso

LA

NúMERO 604
momento en que tiene lugar la r~colección, en pr;•
sencia del citado Quang-phu, 6_ bien del m_andarm
enviado para fiscalizar la operación. La totalidad de
la recolección debe remitirse al monarca, ~ue á pesar
de las severísimas disposiciones por él d1cta?asi no
puede evitar, sin embargo, que las rem~sas ?1smmuyan, mermadas por las sisas de los func10nanos p~co
escrupulosos que están encargados de su conducción
y custodia.
.
Las minuciosas precauciones tomadas por la corte
de Hué y las reglas establecidas para ~egularizar la
recolección de la canela y su conservación en los al·
macenes reales, bastan para demostrar la estima en
que se tiene y que por lo tanto n~º, ~s uno de. los artículos de comercio. Las pequems1mas cantidades,
que con dificultad pueden adquirirse, procedentes todas ellas de fraudes ó sustracciones cometidas por los
naturales véndense á precios elevadísimos. Un trozo
de corte,; de cuarenta centímetros de longitud por
tres de diámetro véndese á ochenta francos.
Severísimas son las penas que se imponen~ los_ defraudadores 1 citándose entre ellas la decap1tac1ón,
que alcanza hasta á los altos fu~cionarios. Y tal es así,
que hace pocos años fué decapitado el Quang-phu de
Phu-tó (provincia de Thanh-_Hoa) por haber~e descu·
bierto que ocultaba una cantidad de tan preciado producto.
.
Cierto es, sin embargo, que algunos indígenas, especialmente los que residen en las comarcas montañosas, llegan á apropia_rse algún árbol, sólo de ellos
conocido; mas es preciso que adopten muchas pre·

I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

cauciones para no ser descubiertos, ocultándolo hasta á sus más íntimos aiuigos.
Algunos annamitas, temero~os de los grandes castigos que les amenazan, conviértense muchas veces
en falsificadores.
.
Al efecto provéense de una pequeña cantidad
de canela re;l que someten á la eb~llición mez~lada
con pedacitos de otra corteza. d~ igual 6 seme1ante
apariencia y que por tal proced1m1~nto satúrase de 1~
verdadera canela, despidiendo el mismo aroma y casi
el mismo sabor.
Los annamitas utilizan la canela para la prepara·
ción de substancias medicamentosas, en:ipleándola
también, al igual qu~ nosotros, como cordial.

EL VEGETAL MÁS GRANDE DEL GLOBO

Hasta hace cuarenta y cinco años, el boabab,

Adansonia digitata, era el árbol más grande entre los
conocidos. Citábanse algunos ejemplares cuyo tronco medía ocho metros de diámetro, y aun hoy con·
sidérase á este árbol, verdaderamente colosal, como
el elefante de los vegetales. Es~o ~o obstan!e y por más
que se creía que ~o podía ex~stir ~ompetidor al _boabab hase descubierto en Cahforma otro árbol g1~antesdo, el We!lingtonia, Wasingtonia, Sequoia gtgantea, ya que se le. conoce con lo~ tres nom?res, cuyo
tronco alcanza diez metros de diámetro y ciento vemticinco de altura.

La mayor de estas conífera~ existe á cincuenta millas de Vesalia. Su tronco tiene cuarenta y cuatro
pies ingleses de diámetro, 6 sean cat?rce me~ros
aproximadamente. Su altura excede de ciento tremta
metros.
.
Hace veinte años descubriéronse en Australia algunos Eucaliptus gigantes; pero el m~yor d~ ellos,
ó sea el Eucaliptus sequans, no llega~a a la mitad d_e
las dimensiones del Sequoia; y preciso es c~nvemr
que tiene bien merecid? ~u nombre de dommador,
puesto que reina y se d1stmgue sobre los de su mismo género.
Mas aunque los ár~oles que citamos alc~nzan tan
considerables dimensiones que dan lugar a suponer
que determinan un lín:_üte, e;iste~ otros vegetales más
gigantescos. N ~s refen_mos a las lianas, algunas de las
cuales miden ciento cmcuenta metros de ancho. Para
conservar ejemplares_ de tan extra?rdinarios, ~egetales
han establecido los mgleses un mteresant1S1mo mu·
seo en la isla de Ceilán, en el que existen lianas ~ariadísimas cuyas dimensiones exceden de las que indicamos.
.
Otra planta existe, la higu~ra de_ las Pagodas, Fz·
cus z',zdica ó religiosa, cuyas danens10nes sorprenden.
y como cita final, aparte de las algas y los sargazos,
cuya longitud alcanza muchos_ kilómeti:os, según afirma Trouessart, haremos mención especial de un colosal bananero que se levanta en los alrededores d~ la
ciudad de Broach (India inglesa), cuya copa mide
seiscientos metros de circunferencia.
(De La Nat11re)

-

---

LAIT .l.fflPdLIQDI -

LECHE .ANTEFÉL
... . . . . . . . . . . .. ,111,a

• •t·a l de AfeccionesdelCorazon,
contra la.s diversas
arab 9 deD 191

J

Hydropeslas,
Toses nerviosas;
Bronquitis, Asma, et.e,

Empleado con et mejor exito

El mas ,ttcazcontra
di los
F1rl'flllno1os
la

GrageasalLaetatodeHierrode

Anemia, Clorosis,
Ellpul'ICl■lllto

GELIS&amp;CONTÉ

de la lugre,

Debilidad, etc.

.

Aprobacfu por 1&amp; Aoacfemfa efe lledlclaa de Parl, .

HE1osm1ca ,1 .... PODEROSO
8rageas a8 que
eonooe, en poclon O
en tnjecclon lpodermlca.
~M:II ft) t1 !M1ti efr::;~: ::~~~r,:ª;

:l'~OtJ.:C.Q f

E

1~13.¡u u a
lledalla de

0rodelaSaddeF1•deParia

,e

APEL WL
Soberano remedio para rápida cura•
cton de las Afeccione■ del pecho,

Catarroa,Mal de garganta, Bron•
quitis, Resfriados, Romadizos,
de los Reumatlamoa, Dolore■ p
Lumbagos, etc., 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomend3:do por
los primeros médicos de Pans.

LA SAGRADA BIBLIA

D1ptJ1lto ,n todas /a, Farmacias

á 1 O céntimos de peseta la
~

'
dirigiéndooc i loo Sres. Mootaocr y Simón, editores

.............................:

oºR\VJ\!!I
GOTA
:
~~~!f!!iiPREUMATISMOS •

i: :J de! ¡§'
GARGANTA
y
ESTOMAGO
PASTILLAS POLVOS
ENFERMEDADES

VOZ

BOCA

PASTILLAS DE DETHAN

Recomendadas contra loa lllales de la Garganta,
En!nolones de la Vos, Innamaolonea de la
Booa, Efeotoa pernlo1- del •ero~, Ir!•
taolon que produce el Tabaoo, y specialmenle
' l01 Sñn PREDICADOIU:8, ABOG~OB,
PROFESORES y CANTORES pan faeililar la
emloiou de la "t'os.-Pamo : 12 Ruua.
B~r e11 d.rolulo II ttrma
(.
.&amp;.dh. DETBAN, Farmaoeutloo en P.lJUB

Recomendado• contra lu &amp;teoolones del Est6•
mago, Falta de Apetito, Dlgeatlones labo·
r!OllU Aoedlaa, Vómito■, Eruotoe, y 06Uooa¡
regularlu.n las Funolones dol Eet6mago y
de loa IMeatlnoa.
E,1,1, en el rotulo 1 ,,,,.. de , • FAYAR
&amp;dh. DETIUN, Fannaoeutloo en P.UU:S

o.

entrega. de 16 paginas
Se envían prospectos ~ qnicn los solicite

detienen la.Sperdtdas;..

PATERSON
eaa BISMUTBO 1 MAGNESIA

EDICIÓN ILUSTRADA

8

LABELONYE y C'•, 99, Calle deºA boukir, Paria. y en todas las farmacias.

y

8, LENTEJAS, TEZ ASOL
SABPULLID081 TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
~o
EFLORESCENCIAS
_.
ROJECES
~

o

♦

•

'

Especifico probado de la GOTA y REUMATISM98, calma los dolores •
los mas fuertes. Accion pronla y segura en todos los periodos del acceso.
•
F. COMAR é HIJO, 28, Rue Saint,..Claude, PARIS

•

...............................
•

VENTA POR MENOR.-EN TODAS LAS FARMACIAS v DROQUERIAS

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Desde hace mas de ,oaños, el 1 arabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastritis, gastraljlas, dol!)~el
y retortijones de estómago, estreñimiento~ rebeldes, para facilitar
la digestion y para regula.rizar todas las funciones del estómago y de

CARNE y QUINA

11 ~ato mu repador, IIDido al T6Dloo mu euez¡icG.

VINO ARDUO CON QUINA
T CON TODOS LOS l'IUNCIPlOS fflJTBITIVOS 80LtJBLBS DJI U

•c.1a.u 1

0AME

elementoa que entran en la comi,ostcton de este Potente
reparador de las ruerzas vttales, de este feí1i8ea■w ••• eaeele■el.a. De UD ~lo 1111ente agradable, es soberano comra la J.nemfll '1 el .4.J)()CMntfflto, en las Cillenltmll
~
, contra las J)l(Srreiu y las Afe«IMlu del B11MMQ0 7 loe lnte,tlnol.
17~
cuando se tral&amp; de despertar el apeUto, asegwv las dlgeattones1 _reparar las ·ruerzu,
ennquecer 11 8allgre, entonar el organismo y precaver la anemia '1 .1a1 eptdemlu lll'OVO■
cadal par loa calores, no se conoce nada 111penor al Yl■e de glliila de &amp;reac.
¡,q,, 1114'°'• en Paria_,~ eua de J. FEW,farmaceutico, 10!, rue Bicllelieu, SIICIIOr de.AllOtm.
,_,,

011111.&amp;1 son 101

s VBMDB BM TODAS LU PIUMQIPALU JIO'ncu&amp;

11
:

EXIJASE :i: ARDUO
0

1

•

los intestinos.

JARABE

a1Bro:muro de .P otasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AIARGAS
Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del ~orazon,
la epilepsia, bistéria, migraña, baile de -~•-Vito, insomnios, con•
TUlsiones y tos de los nilios durante la dentic1on;. en una palabra, todas
las afecciones nerviosas,

Fíbrir.a, Espediciones: J.-P. i.AROZE

!, ruedes Lions-Sl-Panl, l Paris.

Deposito en todas las principales Boticas y Drogaerlu

PATE EPILATOIRE DU.SER

deslruJe huta tu RAICl!S el VBLl.0 del r-Ollro de lu damu (Barba, Bigote, ~• ~ID
1a ca a
¡
a el cutli. 50 ~o■ ·4e·:tstto1'fmlllarea de teatlmonlo1 garan
(S,.'ftlld,e °'Jll,JM.l'Í la t,arti~, ,t en lfl 01)81 para eRI blgo~~~

~ =~cfo11.

~

101 llrazoe, emp!Ú!~ c!"l!lli~tUBA »vss"ER, l, rue J ..J•• ou1&amp;eau,

�LA ILUSTRAC!ÓN ARTÍSTICA

Á LA SALUD DE LA NOVIA,

N ú MERO

cuadro de Joaquln Agrasot (Exposición internacional de Bellas Artes de

604

1892)

L:1.B casas extranjeras que deseen anuncia.rae en LA ILUSTRACION ARTÍSTICA diríjanse para informes áloe Sres. A. Lorette, Rue Caumartin
núm. 61, Paría.-Las casas españolas pueden hacerlo en la oficina de publicidad de loe Sres. Calvet y Rialp, Paseo de Gracia, núm. 21

GRANO DE LINO TARIN F1~~i~1s
ESTRERIMIENTOS, CÓLICOS. - La caja: 1 fr. 30,

1111.DADES del EBro.h
\.._,~

,.410

--¾--

D • •t•. •t•t•. •t•t•t• •t•t•t•t•t•t•t•t•
MEIJIOACION 'l'ÓNIOA

PILDORAS vº·JARABE
DE

-BLANCAR·D

Pepsina Boudault
!p?ohada por lt füDEI!! DE IEDIC!IU

PREMIO DEL INSTITUTO AL O' CORVISART, EN 1858
Méaauu •n lu Eipo1loloo11 lnternaclonaleo de

P!BIS - LTOI - TIEIU - PBIUDELPBU - P!RIS
1867

lffi

1873

1876

1878

H IKPLI-'. COK SL 11.t YOI. il.lTO U LJ.1

DISPEPSIAS
QASTRITIS - QASTRALQIAS
DIQESTION LENTAS Y PENOSAS
FAI.TA DE APETITO
Y OTl.01 DIIOI.Dll.-SI DI LA DIGIITIO.

BAJO LA FORIIA. DE

ELIXIR, · de PEPSINA BOUDAUtT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT
, PARJS, Pharmacia COLLAS, 8, ne Daaplúne
ll

•n la1 principal&lt;, farmacia,.

APJ:OL

'de los o•'• JORET &amp; HOMOLlE
El API0I. cura los do/ore,, retr1101,

1upre-

1/one1 de /11 Zpocu, ast como las 11lrdld11.

Pero con frecuencia es falsiflcado. El AP10 L
verdaderot..único eficaz, es el de los tnvento•es, los .ult• JORE'l' y BOIIOLLE.
MEDA LLA8 Exp•Un/r1•LONDRE8188Z·PA R/81889

fu'"BBUIT, 158,ru .. Blnll,PWS

CARNE HIERRO y QUINA

ll .Allmento uw to•te unido a los

'r6Dioo■ mu reparadores..

VINO FERRUGIN.OSO ARDUO

T COK TODOS LOS HINCIPIOS Ktl'BITIVOS DB U CABNE
~.&amp;llll'S, . .me y_ •11111.a.1 Dies añoa de exfto continuado y las aflrmactone, de
todu las emtneneiU médfcaa preuban¡que esta uoc:Jaclon de la {)arae, el Hierro y la
constituye el reparador mas enenrtco que se conoce para curar : la Clorów , la
A.lltffl'4, las J l e , u t ~ aoll&gt;t'olai, el Jlmpo"l&gt;f'edm#mto y la ..tlteracwn ae la Sangre,
el Raqu"f.lmo, las J.fecCWIIU e.scro~lolal y ucorbutw:as, etc. El Wiao rerract ■Ho de
Aroall ea, en efecto, el único que reune &amp;odo lo que entona y fortalece los organoa,
Nl8111~1 coordena y aumenta considerablemente las tuerzas ó tn!un&lt;le a la aan¡re
empobrecida y descolorida : el Yt,or, la Color"'°" y la Btterq'4 Oftiu.

•111aa

p,,,.11,11or, e11 Paria, en casa de J. FERU, farmaceutico, 10!, rue Richelieu, Sucesor 4e AROUD.
D VDDJ: BN TOD.&amp;.S L.lS PAINCIP.u.BS BOTIW.S

.EXIJAS~ e1i: =: 1 ARDUO
0

Querido enfermo. - Fíese Vd. 4 mi larga experiencia,
1 haga uso de nuestros QRANOS de SALUD, pues ello■
/e curarán de su const1paclon, fe darán, (lpetito 1 /1
derolrer4n el sueño 1 la 1/eg ria. - A" r1rirá Vd,
muchos años, d11frut&amp;ndo siempre de una bu~na ialud,

1

m
!J~RA
VELOUTIN,E FAY PDL?~P!A.~RS!
Ch.
El mejor y mas célebre polvo de tocador

por

J'ay, perfumista

9,Rue1ielaPaix,PARIS_

Quedan reservados los derechos de propiedad artls_tica y literaria · blP, DB MONTANBJI. Y S IMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48347">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48349">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48350">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48351">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48352">
              <text>604</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48353">
              <text> Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48354">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48370">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48348">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 604, Julio 24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48355">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48356">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48357">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48358">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48359">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48360">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48361">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48362">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48363">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48364">
                <text>1893-07-24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48365">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48366">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48367">
                <text>2011721</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48368">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48369">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48371">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48372">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48373">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7555">
        <name>Aparato de salvamento y extinción de incendios</name>
      </tag>
      <tag tagId="7545">
        <name>Centenario Rojo</name>
      </tag>
      <tag tagId="7538">
        <name>Chicago</name>
      </tag>
      <tag tagId="7444">
        <name>Crónica de arte</name>
      </tag>
      <tag tagId="6474">
        <name>Edificios</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7554">
        <name>Motor sencillo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1832" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="710">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1832/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._603._Julio._0002011714.ocr.pdf</src>
        <authentication>c3fdc94ab86d1d28fd56b244c333f618</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="74003">
                    <text>-~trtaClOt)

12tí~t1ea
A~o XII

BARCELONA 17 DE JULIO DE 1893 ,... _ _ _ _ __

N ÚM. 603

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

NOBLEZA, escultura de Eusebio Arnau
( Sal6n Parés)

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

poeta que ha llenado con su gloria la mitad primera
del siglo.
Entre estas mujeres inmortales contaba Quinet á
la mencionada condesa de Guiccioli por una de las
más bellas formas que ha podido revestir la inspiración sobre nuestra tierra. Y así aquella mujer, que
había encontrado al poeta en la mitad de su camino,
Texto. -/¡furnmradones europeas, por Emilio Castelar. -Los cuando la desesperación le hervía más rugiente en el
edificios de la Exposición de Chicago, por M. A. - RtcuerdJJs pecho, cuando la fe se le apagaba casi con la vida, y

NúMERO 603 .

NúMERO 603

459

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

rir un corazón solitario, la esperáis indiferente. No tenéis con quien compartir ni penas ni alegrías. El alma que, partida en dos, se agranda hasta lo infinito,
en el egoísmo se encoge y seca á la manera de esas
frutas caídas verdes del árbol. Cuando las fuertes

emociones de un corazón varonil, cuando las rudezas
de un carácter que ha peleado mucho no están por
la sonrisa de una mujer querida, templadas, toman
algo
de salvaje, como los campos abandonados de
del ctnltnan·o rojo. L"is XVII. fl. ÍA obra sin nombre, por le sonriera como sonríe la luna entre los nubarrones
Emilia Pardo Bazán. - La ,n,r: dt hie"o, por Manuel Amor de la tempestad, y le calmara con sus lágrimas como cultivo. Después de la tempestad no hay calma; después de la noche no hay aurora; después de la duda
Meilán. -Nuestros grabados. -Anie (continuación). - SEC·
la lluvia el hirviente Océano, y le sugiriera versos se- no hay fe; después del dolor no hay consuelo. Una
CIÓN CIKNTÍFICA : Varios.
Grabados. -Nobleza, escultura de Eusebio Arnau. - ústtli• renos cuya dulzura entró en la miel más sobrosa que vida sin amor es un cielo sin astros. Miss Chaworth,
.fidos de la E.xposició,i de Chicago, cinco grabados. - Los guarda el universo espiritual de las artes, y le moabandonando á Byron, acaso le cortó las alas con las
tk·oraUJdos e Vidon"a&gt; y cCamperdown&gt; y rtlratodtlvicealmiviera con empeño á acciones inmortales como la lu- cuales s.e hubiera remontado al cielo, y lo dejó entrerante Tryon. -El dt/fln; El tajJaltro Simóll; Atarla Auto·
flitla ante el tn·b"nal rtv0b4CUnario; E1uierrode Alar/a An- cha por la emancipación de los griegos, cuyo recuer- gado á sus propias pasiones y á la soledad de su penlom'tla e1i la Come,:ferla. - Flores dt invierno, dibujo de Fran· do queda entre los heroísmos y los sacrificios mayo- samiento, entre los torbellinos del mundo. Antes de
cisco Maura. - La can-tra d pie, bajo relieve de Mariano Ben· res de la historia, aquella mujer es una de esas sublilliure. -A11/011io Vito. - Figuras I y 2. Vaciado de una im· mes musas que pasan cantando, como :una bandada partirse quiso verla el poeta. En efecto, tuvo valor
para arrostrar la mirada de aquella mujer, feliz en
presión de un cuerpo humano sobre una masa de mortero. La t.slatua dtl dlebre aslró1101110 Arago. -Distracción, escul- de blancas aves místicas, sobre los horrores y las tris- otros brazos que no eran los brazos de su primer
tura de Venancio Vallmitjana.
tezas del mundo. Yo creí siempre que la condesa de amante. Pisándose el corazón y las entrañas, penetró
.., .. ,,. .,.,.,.••••.......... •••••"•••••••••••••-.,.•••••.. ••••• .. •••••"••-,, ... ,.....,r .,-..r,.-..r ,. ... ,-.,...,..,...,..,.._.
Guiccioli, después de haber sonreído á Byron en Ve- en aquella estancia que había creído destinada de sunecia, después de haberle llevado á Ravena, después yo á ser templo de su felicidad. La rubia cabeza se
'
de haber paseado con él melancólicamente á las ori- inclinó para saludarle. Las miradas de los dos amanMURMURACIONES EUROPEAS
llas del Amo, bajo los pinos verdinegros de Pisa, tes, separados para siempre, se encontraron en aquel
POR DON EMILIO CASTKLAR
había muerto al día siguiente de la muerte del poeta
Aficiones de París á las literatui-as extranjeras. - Libros varios sobre la tierra de Grecia. ¿Qué podía hacer ya en el supremo adiós. Byron le dijo que su único deseo era
acerca de diversos pueblos. -Traducciones y comentarios de mundo? ¿A qué vivir, cuando jamás volveríaá ver en la felicidad de su amiga y que se iba contento viéndola feliz; que sentía un gran dolor, pero que ante
estas traducciones. -La Doro/ta, de Lope. - Un libro de
Rabbé sobre las mujeres predilectas de Byron. - La condesa la tierra el ruiseñor misterioso que á su lado cantara todo y sobre todo sentía una amistad infinita por ella,
Cuiccioli como historiadora de su amante. - La primer novia y transmitiera estos cantos, no al aire vago, cuyos hasta el punto de ser capaz de amar á su esposo porde Byron. - Lady La.mb. - Casamiento de Byron. - Reflexio- giros los repiten y los disipan en la brevedad de un
que amaba con pasión á la predilecta de su alma, prines. -Conclusión.
instante, sino á la gloria, dispensadora de la inmor- mer aurora del amor en su recuerdo. Cuando veía
talidad? No podía yo pensar que la muerte hubiera
No podría hoy argüirse á la gente literaria france- arrastrado á Byron y perdonado á la condesa. Creí al hijo de aquella su primera novia, el cual apenas
contaba entonces dos años; cuando descubría en su
sa de menosprecio por las literaturas ajenas. A diaque sus almas se hallaban confundidas hasta el punrio se publican testimonios de una consideración ra- to de vivir ambas de una misma vida y en un mismo fisonomía rasgos de la fisonomía del padre, su cora·
yana en culto. Las traducciones menudean y nuestros cielo, como esos astros de una constelación que ja- zón se partía de celos en mil pedazos; pero cuando
lo observaba más y veía los ojos de su madre, lo esgrandes literatos no se quedan á la zaga. Emilia Parmás se ven separados y que desde el principio de los
do Bazán, Gaspar N úñez de Arce, José Echegaray, tiempos se contemplan mutuamente en la inmensi- trechaba contra su corazón y lo besaba hasta sofocarlo.
Benito Pérez Galdós, Juan Valera, Manuel Tamayo,
dad del espacio con amorosa mirada. Eloísa no huHay dos mujeres que han dejado en el ama de ByArmando Palacio Valdés y otros muchos no me debiera pasado á la posteridad, no, de haber tenido
jarán por embustero en esta incontestable aserción otro pensamiento que el pensamiento de Abelardo. ron inextinguible huella. Hay dqs pasiones que han
sido la clave de su destino; pasión adúltera la una,
mía. Durante los últimos meses un erudito acaba de
Para vivir en todos los tiempos ha necesitado morir pasión legítima la otra; desgraciadas ambas, causas
publicar la Doro/ea, el drama-novela de Lope, tan
en el charco de sus lágrimas, sobre las piedras frías generadoras de todos sus infortunios. Carolina Lamb
gustado por nosotros, drama cuyos retruécanos de
del claustro, viuda inmortal del filósofo. Su corazón es la primera que emponwñó sus días. Hija de una
dicción y cuyas alusiones á las letras y ciencias de
vive tanto como la ciencia de su amante, porque el de las principales familias inglesas, educada para las
aquella edad parecían hacer de él un libro únicamen- corazón de Eloísa encerró lo infinito por al amor,
letras, de nervioso temperamento, de imaginación exalte gustoso á nuestro paladar español. No cabe duda:
como encerró lo infinito el pensamiento de Abelar- tadísima, su amor á las lecturas romancescas, su entu~
la literatura y la lengua hispanas van saliendo de
do por la inspiración y el mciocinio. La violencia y siasmo por la poesía exacerbaron casi todas sus paaquella sistemática elipsis en que las tuvieron los
el odio los separaron; pero ahora sus huesos duer- siones, prestándole invencible inclinación por las avenprimeros escritores franceses á principios del siglo
men juntos, confundidos dentro de su sepulcro, en turas. Fluye corriente ponzoñosa siempre del error
corriente. No se comprendería hoy un libro semejanel calor eterno de la llama que los animó durante la que consiste en no trazar la línea divisoria entre el
te al clásico de Chateaubriand que, dedicado á mosvida. ¿Pero qué ha hecho la condesa de Guiccioli? mundo de la poesía y el mundo de la realidad. Aquetrar la supremacía de las artes y letras cristianas soHa vivido. Y no sólo ha vivido, sino que se ha casa- lla joven era, pues, una heroína de novela. El maribre las artes y letras antiguas, ignorase por completo do con un marqués rico y senador de Francia, con el
do suyo no parecía idóneo á contrastar estas exaltaautor como quien escribió el Afágico Prodigioso, y
marqués de Boissy. Y no sólo se ha casado, sino que
no mentase para corroborar sus tesis obras tan excel- viuda de éste ha escrito un libro sobre Byron en dos ciones de una fantasía lanzada como continuo cohete
incendiario en medio de las realidades prosaicas de la
sas como las obras españolas. Mas ahora, los ojos
gruesos volúmenes, inspirados por óptima intención, vida. Pero aquel matrimonio fué algún tiempo feliz.
del espíritu francés van convirtiéndose hacia nosotros
pero enojosos como toda difusa apología. He recoy el pensamiento suyo concentrándose con verdadera rrido las mil doscientas páginas de sus dos volúme- Ora proviniese su felicidad de mutuo amor, ora de
reflexión en el pensamiento nuestro. Bien es verdad nes, sin encontrar ni una nueva noticia, ni un rayo que ninguna ocasión había encendido la fantasía de
que igual ó mayor atención prestan los franceses á de inspiración. El cielo no ha querido concedérsela Carolina, lo cierto es que sus días se deslizaban tranquilamente en la paz doméslica. La joven lefa sus estodas las literaturas extrañas. Compréndolo muy bien,
á esta marquesa rica, senadora, patricia, que cubre critos á una sociedad reunida en espaciosa bibliotetratándose de las letras rusas, por la estrecha y corcon flores de luciente seda el esqueleto de su amandial alianza establecida entre Rusia y Francia con te. La condesa faltó á su primer marido por Byron. ca, y aquellas ocupaciones llenaban su vida, y aquellos aplausos satisfacían su ambición. Ningún matrianudadísimos lazos, á causa de la comunidad en sus
Esta falta sólo podía tener una excusa: la eternidad
intereses frente á Germanía. Mas es incompr~nsible de su amor. ¿Cómo ha llevado la condesa Guiccioli monio más feliz en Londres que este matrimonio.
Pero cierta noche se encontraron Byron y Carolina
para mí, si no lo explico por devoción al mérito de
su luto eterno? Llamándose la marquesa de Boissy; en casa de Lady Jersey. La joven se sintió herida súlas literaturas extranjeras, el empeño con que traduy muerto este cuitado, escribiendo un libro voluminocen y comentan hoy obras de pueblos tan ajenos á so, inacabable, sobre Byron, libro que es un apolo- bitamente por aquella mirada de poeta. Ella, que tansus intereses como los pueblos escandinavos. Así co- gético enfadoso, cuando debiera ser la poesía lírica tas veces pintara el amor, no lo había sentido hasta
nozco tres volúmenes compactos sobre los dramas escapándose de un alma enamorada. Yo estoy seguro aquel momento de perdición. Las fantasías de sus
de Ibsen. ¿Qué más? Después de Alemania y Rusia que otro libro escribiera si en su viudez moral se en- novelas se cristalizaron en una pasión que vino á ser
no hay pueblos tan reñidos como Francia é Inglate- cierra, si arrastra el luto hasta que Dios la hubiera toda su alma, toda su existencia. El magnetismo porra. En Egipto, en Túnez, en Marruecos, en Terra- llamado, si va á buscar para tejer una corona al poe- deroso que poseía como un talismán aquel genio
nova, en Cochinchina, en Madagascar se cogen á ta las bien olientes violetas del cementerio de Pisa, extraordinario, la atrajo invenciblemente. Las fuertes
manos llenas los conflictos anglo-franceses y no pasa en vez de buscar las flores de trapo de los salones pa- alas de Caroli,1a quedaron pegadas al corazón de Byron. Ya desde aquel momento no hubo para ella ni
día sin que las revistas isleñas publiquen cálculos so- risienses, que sólo huelen á perfumería.
arte ni poesía; mundo, cielo, idea, vida, fueron para
bre un espantoso choque de las dos naciones rivales.
Byron fué desgraciadísimo en su primer amor; y
Y sin embargo, Francia sigue prestando preferente de tan capital desgracia, como de una raíz venenosa, el amor. No la había seducido; la había fascinado.
atención á las letras inglesas. Un escritor tan com- provienen todas cuantas han amargado su vida. El Sin respirar, sin pensar, dirigfase hacía aquella pasión,
petente como Rabbé me ha rejuvenecido, ponién- amor, sólo el amor pudo haber creado para Byron en cuyos círculos caliginosos iba á dejar la felicidad,
dome á la vista, en volumen recentísimo, lecturas un mundo de felicidad y esperanza. Pero el amor más la honra y la existencia. El mundo le ofrecía toda
de mis mocedades tan amadas como las historias intenso de su vida, el primer amor verdaderamente suerte de atractivos, la riqueza sus tesoros de placer,
y tradiciones respecto de los amores del gran Byron, grave de su corazón no encontró la correspondencia la sociedad su respeto, las letras su miel y no su acíá quien todos admiramos, de moros, con verdadera que acaso fuera su eterna felicidad. ¡Amar y no ser bar, el matrimonio su santa serenidad, tres hermosos
y constante admiración. Así he devorado aquellas amado! ¿Concebís mayor tormento? El corazón soli- hijos ese amor que debe rebosar en el corazón de una
páginas consagradas á un argumento de suyo dramá- tario sólo engendra serpientes como el desierto. Na- madre; y todo lo olvidó por su loca pasión. Nada
tico, en que los golpes de su corazón desordenado, die se cura de vuestra vida, ni se interesa por vues- vió, de nada se acordó; ninguna batalla sostuvo con
pero amantísimo, forjan y cincelan hermosas figuras, tra suerte. Los más bellos pensamientos caen por su su propia conciencia, á ningún remordimiento pleg6
las cuales parecen idealizadas y mentidas. Con decir propio peso en el abismo del alma, pues no tenéis á su voluntad; la honra y hasta el pudor huyeron arrancómo yo me tragué un dfa los dos volúmenes publi- quien comunicarlos, y la hieren y la destrozan. Po- cados por aquel rayo que se desprendió rápidamente
cados por la condesa Guiccioli respecto de Byron, déis salir de vuestra casa sin que nadie os detenga y de un cielo sereno. Carolina creyó en aquella noche
ambos pesadísimos y abrumadores, paréceme inútil volver sin que nadie os aguarde. Como la salud es que desde toda una eternidad había sido predestinadecir el deleite con que habré recogido las amenas vuestra solamente, la exponéis al primer peligro, la da para Byron, y que lanzarse en, sus brazos era tan
páginas de ~abbé sobre las mujeres preferidas por el jugáis á la primera carta. Como la muerte ha de he- natural á su ser como á los cuerpos inertes buscar su
centro de gravedad. El fatalismo sirve siempre para

·1,__~

::---

EXPOSICIÓN DE CHICAGO. -

disculpar la voluntad ante la conciencia. Pero no se
contentó con revelarse á su amado, se reveló al mundo. La historia no recuerda un suicidio semejant~ ~e
Ja honra. Nombre de su esposo, gloria de su fam1ha,
amor de sus hijos, los instintos más poderosos del alma todo fué arrojado á las llamas de la pasión con
est;épito, llamando loca furiosamente al mundo para
mostrar el crimen, y riéndose de la tonante .v~z de
Dios, que debía reson~ ~n su alma con la sm1estra
resonancia del remord1m1ento.
Esto no podía continuar así. Hubiera corrido Byron gravísimos peligros por una mu¡er amada, pero
no por una mujer de quien ~ólo gustó un instante.
Cuando se disgustó de la pasión, se refugió en lamoral. Escribíale cartas bruscas, recordando muchas veces brutalmente á Carolina sus deberes de esposa Y
de madre. Encarecíale todos los peligros que ambos
corrían por sus imprudencias y la _necesidad de acabar con aquella situación a~gusllosa. Carohna, en
cambio, se imaginaba señora del corazón_ de Byron Y
defendía tal propiedad y señorío con v10lenc1a. Celábale, seguíale á todas partes. No hay para qué referir ni ponderar las infidehdades de Byron. Cier\a
noche recibe en su casa á una dama. Apenas babia
entrado,. cuando aparece á la puerta un P?stillón que
rápidamente se metamorfosea en una muJer. Era Carolina B)'ron mismo califica este suceso de cEscena
del F~ublas.&gt; No tenía remedio. Igual empeño en
ambos: en él por romper aquella pa~ión y en ella l_)Or
conservarla. No había respeto social que Ca'.olina
no atropellase para atraerse el amor, la compasión al
menos del hombre fatal á quien había entregado su
alma. Sácanla cierta noche á bailar en .uno de los
más brillantes saraos de Londres. Y tímida, ruborosa, dirígese al poeta para pedj¡le permiso. Sin duda
recordaba los lamentos de Byron cuando se que¡aba
en sus primeros versos de q?e profanos brazo,s entrelazaban en rápido vals la cintura de su Mana. Pe~o
Byron responde bruscamente que er~ inúlll pedir
permiso á quien no tenía m derecho m voluntad d~
ejercer sobre ella ningún dominio. Entonces Caro(•·
na se exalta, grita, se retuerc~ de dolor en ~resen~ta
de todo el mundo, ni más m menos que s1 est~v1eran solos. La malignidad general se reía del glorioso
poeta perseguido incesantemente por aquella loca pasión. Miles de aventureros se acercaban á la 'pobre
desdeñada, deshonrada, ofreciéndole su amor Y una
venganza. Carolina dijo á uno d~ ell~s que no le ~maba • pero que ofrecía entregarse a él s1 provocaba a un
d~elo á lord Byron y lo mataba. En todo esto veía
Byron la exaltación de una _fantasía desordenada;
pero en realidad era la exaltación de un corazón enamorado. Esas locuras eran pruebas de amor, pru:~as
de celos, pruebas de que su pasión_tocaba en delmo.
Un día no pudo sufrir más, y decidió vo)ver á casa
del poeta, echarse á sus pies, bañarle en lagrimas las
manos pedirle su amor ó pedirle la muerte, menos
temibl~ viniendo de sus manos que aquel prolongado
martirio. Entró en la habitación, en aquella habitación á la cual se hubiera reducido ¡,or toda una eternidad con tal de tener á su lado el mgrato. No había
nadie. Carolina se gozó en recorrer todo el salón, y

--- ---

.

Palacio de Mineria

en registrar todos los . muebles con eia tenacidad pasada, que era su torcedor presente; por todo porvecon que las almas apasionadas se unen a cuantos ob- nir el desprecio del mundo y el torce_dor de la conjetos alimentan su pasión. Reclinóse en los almoha- ciencia · por toda esperanza el tnste olvido y la muerte:
dones donde Byron se reclinaba. Sentóse en la silla una enfermedad moral, seguida de una enfermedad fídonde se sentaba Byron. De pronto vió sobre la me- sica, la postró pronto en el perdurable desmayo de un
sa el libro favorito de su amante. Enternecida por los abatimiento que debía prolongarse hasta el sepulcro.
recuerdos, embriagada por el aroma que se despren- Un día, el poeta, á quien aquella mujer había descrito
día de aquellas páginas queridas, cogió un lápiz, lo besó, lo humedeció en
aquel beso, y luego trazó, dejando
caer allí mismo algunas lágrimas, esta
súplica de aquel corazón destrozado:
«1R,m,111b,rme! ¡Acuérdate de mí!
Byron, que estaba decidido á no

conmoverse, vió en el ruego una amenaza. Cogió febrilmente su pluma, y
trazó estas palabras que le envió bajo
un sobre: «¡Acordarme de ti! Hasta
que el Leteo no se haya sorbido el
ardoroso torrente de tu vida, el remordimiento y la vergüenza resonarán en
tus oídos, y te perseguirán como un
delirio en la fiebre. ¡Acordarme de ti!
Sí no lo dudes; me acordaré. Y también se acordará tu marido. Ni uno
ni otro te olvidaremos. Para él fuiste
una adúltera y para mí fuiste un demonio.&gt; Caso cruel éste. Carolina sintió la herida y juró vengarse. El amor
se convirtió en odio. No pudo esgrimir un puñal, y esgrimió una pluma.
Llenó de veneno su tintero, y lo volcó
sobre el nombre de Byron. Reveló al
universo su propia vergüenza. Enseñó
á la sociedad su seno adúltero, como
Agrípina su vientre desnudo cuando
fueron á matarla despiadadamente los
esbirros de su hijo. En seguida la sociedad entera huyó de su lado por no
envenenarse con aquella peste moral
que despedía su alma. Glenarvon se
llamaba el libro de su venganza, y en
él describía á Byron como el genio
del mal, con la seducción y con la
perversidad de la serpiente que perdió la primera mujer. Olvidaba que en
aquel caso Byron no había sido seductor sino seducido. Fué adúltera
Caroli~a, pero pagó caro su adulterio.
Envejecida en la juventud; desgraciada en el seno de un hogar espléndido;
maldecida de la sociedad donde tanto
había brillado; enterrada viva con un
marido que era su juez y unos hijos
que eran su castigo; miserable en su
riqueza estéril; infamada por sus pr?pias obras literarias, con cuyo fehz
éxito se divulgaba más y más su deshonor y su vergüenza; llorosa siempre
y siempre delirante, pero sin alcanzar
la compasión; por vida la fiebre, por
consuelo el recuerdo de una felicidad

CHICAGO. -

Estatua de B. Franklin en el Palacio de Electricidad

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMÉRO 603

El palacio de Minas y de Minería está situado
La más amplia escala de los frentes septentrional
muy cerca y al Oeste del de Electricidad, paralela- y meridional y su carácter más monumental han su1 1
mente á él y viene á tener próximamente las mismas gerido al arquitecto la idea de ocupar cada uno de
.\ 1
dimensiones. El arquitecto Beman, de Chicago, á los siete espacios ó divisiones susodichas con un gran
!, • 1
1
quien se confió su construcción, ha adoptado para su arco; estando los de los pabellones angulares cerra'¡ f 11
traza un estilo que participa algo del Renacimiento dos con vidrieras, y los intermedios abiertos con dos
ii!i
francés, en el que predomina un espíritu práctico, galerías; la central, que constituye la entrada, tiene
¡, /
pero sin caprichos y sin sacrificar ninguna cualidad naturalmente un elevado pórtico sobre el cual corre
,' I .
esencial del arte.
1 '
un historiado cornisamento que sustenta un frontis·1
Las dimensiones de este palacio son 700 pies en picio en el que descuellan algunas de_ las esculturas
:
su mayor longitud y 350 en su anchura máxima. El mencionadas.
plano general de este edificio, cuyo interior debería
Este pórtico, aunque elegantemente decorado, no
estar ocupado por grandes masas de minerales debí - interrumpe la armonía con el resto del edificio; sus
&lt;lamente clasificados y por máquinas y artefactos de proporciones son adecuadas al conjunto de la fachatodo género de los que se usan en la explotación de da, echándose de ver que M. Beman ha sacrificado
las minas, y requería gran espacio y bastante altura, ha á este conjunto la esbeltez que sin duda se propuso
sido trazado por el arquitecto con notable inteligen- dar en un principio á la entrada principal del palacia y prescindiendo en lo posible de columnas que cio. No la coronan estatuas, como en las de otros paentorpecieran más ó menos las instalaciones, aunque, lacios, sino simplemente dos banderas á uno y otro
como fácilmente se comprenderá, ha apelado á ellas lado que ondean sobre bonitos zócalos.
para sostener la techumbre y las galerías laterales, las
Los pabellones de los extremos terminan en bajas
cuales tienen 60 pies de anchura y están alumbradas cúpulas que rematan á su vez en linternas circulares.
con grandes claraboyas. A estas
galerías se sube por espaciosas
escaleras.
' ~ . ·,..Q.1, ,,..~fl• \1,
El hierro ha sido el principal
material que ha entrado en la
~.., .., 1
'
~~~]
'"-' :&gt;.
..... .;, .
. ,. ,-,~.,tt,
', '
construcción de este palacio, so·
r ¿,~~~
·1
bre todo en su parte interior, ha'
-=~
'
biéndose invertido en junto más
'1' 1
de 700.000 kilogramos de él.
. \.\
Una de las dificultades con
que tropezaba M. Beman era la
de aplicar á este edificio una ar\
quitectura que, sin dejar de ser
1
más ó menos adecuada á las demás construcciones que lo rodean, pues ya hemos dicho que
\
todos los arquitectos que han to'
- -~~ . !{J ¡,.,. - mado parte en esta exposición
' \ \ .··.
---=- _;,,
han procurado armonizar las líneas
generales de sus respectivas
Estatua de un guardaagujas en el Palacio de Transportes
obras, se adaptase al destino que
(Se des.cribirá en el próximo número)
se había de dar al palacio de que
tratamos.
como un malvado, murió en Grecia como un héroe.
M. Beman ha salido airoso de
Su última voluntad pidió el depósito de sus cenizas este difícil empeño, y haciendo que su ?bra guardara
en la patria ingrata que no había querido honrarse relación, tanto en su distribución intenor cuanto en
con su genio. Carolina salió casualmente á tomar un el aspecto exterior, con los productos, toscos y rudos,
rayo de sol á la verja de su quinta. Aquel rayo de por decirlo así, que debían exhibirse en aq~élla, ha
sol buscaba al través de las nieblas el ataúd del ge- levantado un edificio, sólido, robusto y macizo, que
nio, amante de la luz. En aquel mismo minuto pasa- para cuantos no tienen en cuenta la idea que ha insban por el camino, por la puerta del castillo, ante la pirado su traza puede parecer un tanto desprovisto
verja donde Carolina estaba, pasaban hacia la tierra de elegancia y de belleza.
eterna, hacia el descanso eterno, los huesos de ByLa estructura interior con su elevada techumbre
ron, aquellos huesos que cuando irradiaban la vida está naturalmente en conexión con las fachadas, en
abrasaron en deseos impuros el seno de la solitaria las que campean gruesos estribos ó pilastras, que pacastellana. Un féretro los encerraba; un paño fúne- recen construídas de recia mampostería.
bre los cubría; un perro acompañaba el féretro, danEl edificio tiene cuatro fachadas, una de las cuales,
do lastimeros aullidos. Carolina lanzó un grito desga- la del Sur, da á la gran plaza de la Exposición y la
rrador, y cayó al suelo. Su familia la alzó para llevar- opuesta al lago Míchigan, adornadas ambas de esculla consigo á su cama. No volvió jamás á levantarse. turas y atributos relativos á las diferentes industrias
De aquella cama pasó á la tumba. El casamiento de que tienen conexión con la explotación minera y
Byron fué la mayor de sus desgracias. Pero no con- otros puramente artísticos ó simbólicos. Como mues•.
tinuemos. Hablaré otro día sobre tal asunto. Heme tra de estas esculturas, incluímos un grabado que re.
demasiado extendido ahora. Con Dios. Hasta la pró- presenta la estatua de la diosa de la Fortuna, la dio,...,..._;::;-.~~·.....__.- - "1
xima quincena.
sa de los mineros.
Tanto una como otra fachada tienen grandes aber·
Madrid, 30 de junio de 1893
•• ,,.,,.•.,., •.•., •• ,.....,,.,••••, •••.•• ,•••••. , ......,.,¡•1,,,,, .•••••, ......,....,,,.,,••,,.,,.•,..,,.,...,,.,,..,,.,...,,.......
turas ó divisiones, de las cuales la central y las de
Estatua de )a diosa de la Fortuna
los extremos están construídas en forma de pabellones,
LOS EDIFICIOS
la primera de 80 pies de anchura, cual corresponde á
la entrada principal del edificio, y las segundas de
A fin de obtener la correspondencia necesaria enDE LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO
60 pies, dimensión correspondiente á las galerías que tre las masas monumentales que forman los extre111
van á parará ellos. El espacio que media entre cada mos del edificio y la parte longitudinal inferior de los
Siguiendo el orden que nos hemos trazado para la abertura, ó mejor dicho la separación entre una y otros lienzos con sus nueve aberturas en los lados
descripción de estos edificios, toca ahora ocupar- otra la constituyen, como dejamos dicho, robustas pi- oriental y occidental del mismo edificio, el arquitecnos del palacio destinado á la exposición de cuanto- lastras de mampostería que sirven de pedestal á un to ha creído necesario establecer en la abertura cense relaciona con la industria minera, tan importante cornisamento, al parecer demasiado severo en com- tral de cada uno de estos lados una distribución proporcionada, repitiendo la traza de los pabellones angulares con su alto cornisamento y coronándolos
con un frontispicio, pero tratando el arco central como una entrada secundaria.
El arquitecto Beman no se ha atenido á observar
en el conjunto de este palacio el estilo clásico con
toda precisión, y á decir verdad, en el desarrollo de
las fachadas ha aplicado necesariamente un carácter
moderno. Con todo, obsérvase en ellas la influencia
del ejemplo de los grandes cornisamentos de modillones de los palacios italianos del siglo xv1, así como
una porción de detalles de la mejor época de la arqui. Frontón central del Palacio de Agricultura
tectura italiana, mezclados con los más elegantes caprichos del moderno Renacimiento francés, y hasta
en el modo de tratar las balaustradas y repisas de sus
en los Estados Unidos, en muchas de cuyas comar- paración con los de otros edificios del grupo y el loggia y en el orden dórico que las sostienen se nocas es la industria por excelencia. Por esto se le ha cual sustenta zócalos en los que hay empotradas ele- tan ciertas reminiscencias de la ornamentación de la
concedido una parte tan principal en aquel certamen. gantes astas-banderas,
Roma de los Césares. - M. A.

,

¡

-~

1-.

~

.;
'tl

..
o

'tl

o

.D
-d

-o

·¡:;

r{,

l~t

:,

.,s:,
O'

.,o

¡:

A

"":::
2

;a.,
~

.;
._,

'O"

"
.,"
~
.,
'tl
.,
:,

U)

..

~

H

~

ª"
o "O
E-t A

o "
"' ",::~

8
H
p. o

H

í:a:1

A
í:a:1

..o
.,
..
o
....,

&gt;-.

E-&lt;

ti)

Pi 2
E-t ,::
rn "
·¡¡
&lt;
rn -¡;.,
í:a:1
A ·s:"

..

H .;
'tl
í:a:1

o

s-;;

~
1

l...
K

~
;,

(3
o

'tl

"..
"o
N

.."

~

1

-~

.:,¡

"
~
o

'tl

..o~
""

~

�LA
RECUERDOS DEL CENTENARIO ROJO
LUIS XVII
V. -

LA OBRA SIN NOMBRE

Hay en la historia iniquidades á las cuales sólo se
puede aplicar la profunda frase de las brujas de Macbeth: deed vithout name, obra sin nombre, por honra
de nuestra especie, en el lenguaje humano. Simón,

lujSTRAcióN ARTÍSTtcA

cuerpo y duplicado la grasa de sus tejidos, con malsana y antinatural obesidad. Tal vez e~ el vaso d~
"'.inazo, que al pronto repugnara á sus dehcados sentidos encontró algún día el olvido de las penas y el
sueflo de las maternales caricias... , y por eso admitió
aquel degradante consuelo, como .ª?mitiría más g~stoso el de morir. La zapatera utilizaba al reyec1to
haciéndole fregar, barrer, servir á la mesa, limpiarla
el calzado y traerla el calentador; y en los viles menesteres á que se le dedicaba, poco á poco desaparecían la espontaneidad y la gracia de la gentil criatura,
dejando en su lugar el aplanamiento del mísero idiota.
Su madre, entretanto, depuesta toda altivez, vencida por sentimientos que suprimen el orgullo, pedía
de rodillas que la permitiesen ver á su niño un instante, sólo un instante, aunque no le pudiese abrazar. Convencida de que nunca se lo otorgarían, acudió á una estratagema. Con paciencia de reclusa,
aguzando mucho la vista y el ingenio, advirtió que la
era posible ver cruzar al niño por la escalera del guardarropa. «El único goce de mi madre, dice Madama
Royale, era ver pasar á mi hermano por una rendi·
ja.» El paso del niño era una chispa solamente, pero
chispa que bastaba para calentar é iluminar el corazón de la madre. Muchos días no obtenía ni ese fu.
gitivo bien: entonces la prisión era más dura, más
negro el porvenir.
El martes 30 de julio se contó en el número de
los días en que María Antonieta pudo ver á su hijo.
¡Nunca le viera! Al través de la rendija ensanchada
por ávida mano, •distinguió claramente á Luis. Llevaba el gorro frigio y la carmañola, y Simón le seguía

NúMERO

603

NúMERO

603

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Simón quiso obligar á su alumno á que gritase ¡Viva la RepúbliGa!; pero ni puñadas ni amenaza~ de
muerte bastaron á lograrlo. «Haga usted lo que quiera,
dijo el niño, ¡yo no doy ese viva!» Y tal fué su aspee. to y tal su mirada al expresarse así, que Simón, s~byugado, retrocedió exclamando: «Informaré al gob1erdo de vuestra conducta.» Era la primera vez que no
tuteaba al lobezno.
Pocos días después Simón presentó, al niño una
canción obscena contra su madre y le mandó cantarla. «¡Nunca!, » exclamó el inocente, que sin comprender la torpeza sintió claramente el ultraje. Simón, furioso, le arrojó á la cabeza un morrillo de la
chimenea; si el golpe da dos líneas más arriba, parte
la sien de Luis. ¡Cuántos dolores le ahorraría!
Seguro de que nada conseguiría por la viol~ncia,
pues el niño había resuelto dejarse matar, Simón
adoptó el método que sabemos: embrutecer á la criatura con vino, hambre y comida. Cuando nublaron
su razón los vapores del alcohol, no fué difícil lograr
que cantase todo lo que se le antojaba á su carcelero. Ya salían de los labios lívidos la Carmaiiola y
Madama Veto, las coplas callejeras húmedas de sangriento fango. Y no obstante, es tan difícil asfixiar
un alma, es tal la persistencia del carácter individual, que habiéndose sabido entonces en París las
victorias del ejército realista en la Vendea, y preguntándole Simón á su discípulo qué haría si los vendeanos le libertasen, aún contestó regiamente: &lt;&lt;¡Te perdonaría!»
Era urgente, sin embargo, acabar de pisotear el ~llo de la suave flor. El acusador público, Fouquier

de palabras que salen sin ton ni
son; hablaba poco, pero 1~ ~~e
hablaba hacíalo con recto JUICIO
y claro ingenio. Había en su
acento un tinte de melancolía
que cautivaba; de cuando en
cuando, un iuerte suspiro brotado
de lo más hondo de su corazón
hacía que su semblante se ensombreciera un momento; entonces
no parecía sino que por sus profundos y negros ojos desfilaba un
cortejo de penitas y amarguras:
Bastián no era feliz del todo m
mucho menos.
¡Bien lo sabía la ingrata Mercedes, aquella á quien tanto amaba!
Era esta una muchacha de hasta diez y nueve años de edad, morena, de rasgados ojos, negr?.s
como el abismo; de rosadas meJ1llas, de sedosa y negra cabellera,
de cintura breve y flexible, alto
seno, cuerpo escultural y menudo
pie. Cuando pasaba arrogante y
llena de majestad, derramando
sal y cautivando corazones con
su porte de diosa por delante de
la fragua de Bastián, éste sentía
de stfüito que oleadas de fuego
subían á su rostro, que sus ojos
se nublaban ... y daba más fuertes
martillazos al enrojecido hierro,
hacía saltar innumerables chispas
doradas y rojas, y cantaba, cantaba para distraer sus penas:
¡Qué torpe y qué ciega
es esa justicia,
que no ve que tus ojos traidores
así me asesinan!

El delfín Luis Carlos Capelo
María Antonieta ante el tribunal revolucionario que la conden6 á la guillotina

el preceptor de Luis XVII, que tenía ya recibida la
consigna que sabemos, iba á recibir otra de mayor
alcance y sentido... Respecto á esta consigna, los cronistas, careciendo de datos positivos, proceden por sutiles deducciones, como el juez que, sin prueba testifical, llega á adquirir, coordinando indicios, una
convicción moral robustísima. Sábese que el 21 de
septiembre - días antes de iniciarse el proceso de la
reina, - dirigióse al Temple el siniestro Hebert, y encerróse con Simón en el aposento más retirado de la
torre. La conferenc;ia duró largo rato. Generalmente
las visitas de los diputados y de los individuos del
Consejo municipal se traducían en alguna modificación del régimen interior del Temple, algún aumento
de precauciones, algún nuevo vejamen á los prisioneros: esta vez no fué así: nada se cambió, ni se pudo
inferir qué objeto llevaba la visita. De los muros espesos y sombríos, de la cerrada estancia donde platicaron Hebert y Simón, sólo transpiraron dos palabras vulgarísimas, pero que dados los acontecimientos pueden encerrar tremendo sentido. «Hasta pronto,&gt; había dicho Hebert, en tono significativo, al
separarse de Simón.
¿Qué órdenes fueron las de Hebert al zapatero maratista?
No podían ser las de maltratar con ferocidad sañuda al prisionero, porque ese sistema ya venía practicándolo Simón celosamente, sin que hiciese falta
excitarle á cumplir su oficio de atormentador.
Había vestido á su alumno la librea del Tenor: la
carmafiola · roja y el gorro frigio. El rey niño hizo al
gorro decidida resistencia. Fué la única humillación
que no quiso aceptar. Golpeado, amenazado de muerte, no se encasquetó el sangriento gorro. «Déjale,
Simón, exclamó la esposa del zapatero. Ya se convencerá.» Era muy cierto que había de convencerse,
y la arpía encontró el medio: rapó á punta de tijera
los admirables bucles rubios, aquella corona natural
que parecía aureola mística de la ungida cabeza, aquel
nimbo de seda y oro, delicia de una madre; y como
sus antecesores los reyes merovingios, hizo en Luis
Capeto la afrenta de la decalvación lo que no hicieran los golpes: la vergüenza le puso el gorro frigio.
«¡Hola, Capeto, eres jacobino ya!,» gritó el ayo.
Diariamente aprendía Luis Carlos, entre puntapiés
y risotadas, las innobles coplas del arroyo y las fúnebres chanzonetas del patíbulo. Para mejor desorganizar su inteligencia y anularle, dejábanle sin alimento
largas horas, y cuando ya 'el hambre le espoleaba con
su impulso ciego, le presentaban comida abundante
y vino y aguardiente en vez de agua. Estimulado por
la sed, iba acostumbrándose á la bebida, y tan dañoso régimen había detenido el crecimiento de su

Facsímile de la firma de Luis XVII y de la del zapatero Sim6n, puestas al pie de la declaraci6n que este (,!timo le oblig6 á escribir
contra su madre. (Consérvase en el archivo nacional de París.)

acosándole con dicterios, patadas y blasfemias. Igno- Tinville, se quejaba á la Convención de no hallar
raba hasta entonces la madre en qué manos había cargos que formular para la acusación de la reina.
caído Luis; temía, pero también esperaba. Aquella Una diputación del Consejo general se traslada al
vista dió en tierra por segunda vez con la constancia
y la fortaleza de un ánimo varonil. «¡Las lágrimas de
mi hijo me han goteado sobre el corazón!,» exclamó
dejándose caer sobre su camastro de prisionera. «¡Dios
se ha retirado de mí: no puedo ni rezar!,» añadió repitiendo sin pensarlo una gran frase trágica de Shakespeare. «¡Dios mío!, secreteó por la noche Madama Royale á su tía Isabel: ¡qué triste, pero qué triste ha estado hoy mamá todo el día!» Pocos después - el 2 de
agosto - venían á sacar á la reina del Temple, á separarla de lo único que la restaba - su hermana y su hija
- y trasladarla á la Conserjería, de donde sólo había
de salir para el cadalso. Al cruzar la poterna del
Temple, la frente de María Antonieta, poco avezada
á inclinarse, chocó con la piedra. La preguntaron si
se había hecho mal. «Ya no hay cosa que pueda hacerme mal,» respondió la madre que había visto á
su hijo temblando y aleteando entre las garras de
Simón.
Repito que ciertos pormenores de este drama no se
creerían si no constasen en documentos. El mismo
día que sacaron á la madre del Temple, Chaumette
envía juguetes al rey niño. ¡Extraña blandura y mimo extraño, si no supiésemos que entre tales juguetes figuraba una guillotina para descabezar pajarillos!
Un municipal de guardia en el Temple mostró pertenecer á la humanidad, quemando el horrible juguete antes que llegase á manos de Luis.
Al resolver el fin de María Antonieta, la revolución, que aún guardaba ciertas formas, quería fundar
en algo el holocausto de la reina: en algo que la infamase de raíz, haciendo su memoria perpetuamente
execrable. A tal propósito respondían las instrucciones reservadísimas de Hebert á Simón. La obra sin
nombre era conseguir que la mancha eterna de María Antonieta se la arrojase á la faz el hijo más idólatra, el niño más prendado de su madre, la más respetuosa y tierna criatura, Luis XVII.
La empresa no era fácil ciertamente. Leyendo sus
hechos y dichos, asombra el carácter y el heroísmo
que reveló el niño de ocho años para defender su co·
razón y su dignidad filial.
Con motivo de la fiesta cívica del ro de agosto,
Ji;l zapatero Sim6n, guardián del delfin

j

Temple: Sim6n, avisado de anterna.no, había tenido
á su esclavo treinta y seis horas sin probar alimento
ni beber; la mañana del día señalado, en cambio, le
hartó de manjares regados con aguardiente. El niño, ebrio y casi inerte, es interrogado: se le hace res·
ponder á gusto de la comisión; su mano trémula firma la declaración infame en que se acusa á la madre
de abominaciones que la pluma no puede estampar... ,
y la infeliz criatura recae sobre su jergón, donde inconsciente y aletargado duerme el plúmbeo sueño de
la embriaguez.
Cuando el espantoso documento fué leído en presencia de su madre y ante el tribunal revolucionario,
preguntaron á María Antonieta si tenía algo_que alegar para vindicarse. Ella alzó la cabeza, y maJestuosamente, sin cólera, miró al acusador, á los jueces y después convirtió la mirada al público que asistía á los
debates. «¿Hay aquí alguna madre?, preguntó en voz
fuerte y clara ¡Pues á ella apelo!» Brotó en 1~ sala
un murmullo de indignación y piedad; y Robesp1erre,
apenas supo este incidente sublime y hor~endo, rompió con el tenedor el plato - es de advertir que estaba almorzando -y gritó: «¡Imbécil de Hebert! ¡Ha he·
cho de una Mesalina una Agripina, y le ha dado á la
austriaca, en su última hora, todo el prestigio de la
compasión!»
Condenada á la guillotina, en la madrugada del
mismo día en que subió la fatal escalera,. María Antonieta escribió extensa carta de despedida á su cuñada Madama Isabel. En ella. se lee el siguiente párrafo: «Tengo que hablarte de una cosa que me oprime el corazón: me refiero al niño, que sin duda te ha
causado un disgusto terrible. Perdónale, he:~ana
mía del alma. Acuérdate de que es muy pequemto, y
es bien fácil hacer que un niño diga todo lo que se
le quiera hacer decir, y más si no lo comprende. Día
vendrá en que se haga cargo... ))
.
Aquella misma mañana, en el Temple, S1:nón y su
mujer habían h echo una apuesta. La zapatera no
creía que fuesen capaces de guillotinar á la r~ina d~
Francia: el zapatero estaba seguro de que s1 la guillotinarían, por ser cosa resuelta de a~temano Y
sangría indispensable á la salud de la nación. Sostuvo cada cual su parecer y apostaron unos cuartillos
de aguardiente. P~cas ho~~s ~espués, _segada ya _la ca·
beza de la reina Simón d1JO a su muJer: «Perdiste la
apuesta: tienes 'que pagarla.» Oyólo el niño, y con
sencilla curiosidad preguntó qué apuesta era aquella
ganada por Simón. &lt;!No· te importa, gruñó ,e~ ayo;
pero estáte calladito y obede&lt;;e, que t~. tocara tu parte de lo que se apostó.» Y as1 fué. TraJose el agua_rdiente¡ sentáronse los carceleros á la mesa; encendió

- ¿Sabes lo que se mienta por
el pueblo, Bastiancillo? ¿A que no?
su pipa Sim6n, y escanciando al niño una copa le
- Qué es ello?, preguntó el herrero sin alzar la
hizo beber y brindar por las ganancias. El niño, sin vista del bruñido yunque.
sospecharlo, brindaba por la degollación de su madre.
- Que Mercedes se casa.
Paréceme que no
exageré al titular este
episodio de la vida de
Luis XVII obra sin
nombre, de esas que estremecen de horror á
los siglos venideros.
EMILIA PARDO BAZÁN

LACRUZ DE HIERRO
Dando fuertes martillazos sobre un hierro
hecho ascua y sujeto
por negra tenaza, pasábase Bastián el santo
día en un rincón de la
herrería y no lejos de la
fragua, atento á mirar
las innumerables estrellas de fuego que al golpe del martillo brotaban del pedazo de enrojecido hierro que sobre el yunque se apoyaba.
Era Bastián uno de
los más arrogantes
mancebos que vió nacer jamás el cielo de
Córdoba transparente y
purísimo; alto, moreno,
de fuerte musculatura,
de grandes y brillantes
ojazos negros, de negrísima y naturalmente rizada cabellera, labios
carnosos, espaciosa
frente, anchas patillas
y aguileña nariz. En el
conjunto de su persona
toda había un no sé
qué de majestuoso y de
grande que atraía; ~u
conversación era agradable; no era su boca
manantial inagotable

Encierro de la reina María Antonieta en la Conserjería, de donde sali6 para el cadalso

�~

OBRAS MAESTRAS DEL ARTE CONTEMPORÁNEO

LA CARRERA A PIE, bajo relieve de Mariano Benlliure
Parte de friso destinado á decorar un . gabinete del opulento capitalista americano l\Iarqu:m;l

�LA
¿Con Benito?
- Con Benito.
- Siempre me lo había_figurao. Él la quiere y ella
le ama. ¡Pues na, que D10s los haga muy dichosos
que ella se lo merece y él!..
'
Y Bastián quedó inmóvil, con la tenaza y el hierro
sobre el yunque, así como el martillo, en cuyo mang_o apoyó s~ braz~, permaneciendo el herrero larguísimo espac10 de tiempo como abismado en negros y
dolorosos pensamientos.
Después se puso á trabajar con nuevo y más grande afán, con más ahinco de cada
vez, cantando, cantando siempre
aquella copla, fiel trasunto de sus
pensamientos.

Y llegó el día señalado para la
boda de Mercedes. Todo en casa
de ésta era alegría, bulla, animación, algazara, bromas y bailoteo.
Aquí, un vejete más alegrillo que
de costumbre, suelta un pellizco
por lo bajo á alguna graciosa mozuela que le dirige una mirada capaz de incendiar el hielo y de pulverizar las piedras; más allá, en un
corro, unos cuantos jóvenes, vaso
en mano, cantan qu~ se las pelan
alzando infernal jolgorio; allí, un
estudiante recién salido de las
aulas universitarias arenga al pueblo-rey, ensalzando las excelencias
del estado matrimonial y declarando guerra á muerte á célibes y
solterones, mientras con el rabillo
del ojo hace maliciosos guiños á
una morena que le escucha embelesada; en una silla sentado, puestos los pies en los palitroques y
encorvado el cuerpo, un airoso
mancebo rasguea en las cuerdas
de la guitarra hasta casi petrificarse las yemas de los dedos, mientras canta una copli!Ja que á los
novios sábeles á gloria; éstos bailan envueltos en el torbellino de
los danzantes, que no desperdician la ocasión de estrechar una
cintura breve y sentir en sus mejillas el calor de otro aliento, y en
sus ojos las miradas abrasadoras
de otros ojos que los fascinan y
marean.
El padre de Mercedes charla
con unos convidados, viejos y lealísimos amigos; y la madre, entretanto, en un corro de vecinas, escucha con cierta delicia y saborea con refinada fruici~n los felic_es augur~os de las comadres. Su hija será
feliz, ¡pero sm ella, sm su madre!
A este solo pensamiento, los ojos se le anublan y
llora ... porque su hija, porque su Mercedes va á ser
dichosa en brazos del hombre amado ...

***
Ter~jnó el bullicio\ la jarana y la alegría.
Ret1raronse los novios á la alcoba nupcial, hecha
u~a taza de pl~ta según lo blanquísima y pulcra. Med10 lelo el n?v10, contempla con amorosos ojos á su
Mercedes mientras ésta siente subir á su rostro todo
el fuego que arde en su pecho ...
De pronto Benito fija su mirada en ia cabecera del
lecho, donde se destaca una negra cruz de hierro1 admirablemente rematada, obra de tan fina labor que
no hay ya más que pedir en justicia.
- ¡Buena cruz!, dice Benito rompiendo el silencio.
- Es regalo de Bastián, dice la novia sin atreverse
á alzar los ojos del suelo.
·
- ¿Sabes que me llamó la atención no verle esta
noc~
·
- Habrá tenido que hacer.
. - En esta~ ocasiones no hay quehaceres. Pues
mna, el regalillo no es malo en verdad. Cuando le
vea, ¡nova á ser apretón de manos el que le voy á dar!

***
Pero _cuando lo vió fué á la noche siguiente, yendo cammo de casa de Mercedes el bienaventurado
Benito.
Verle y querer abrazarle fué todo obra de un momento, pero le impuso el fosco semblante del herrero. Sólo se atrevió á decirle:
- Gracias por el regalo, Bastián.
Este, por toda respuesta, sacó de su bolsillo una

ILUSTRACIÓN ARTÍST!CA

NúMERO

enorme navaja 9-ue brilló un momento como sierpe
de plata en medio de la densa obscuridad de la noche·
lanzó Benito -~n gemido agudo y penetrante, y poc~
despué~ Bas~1a~ cerraba la navaja bañada en sangre
y _s~ aleJaba md1ferente, como si nada hubiera hecho,
d1c1endo:
- Debí hacer lo mismo con ella y antes de la bo··,pero nunca es tarde para la venganza. ¿Qué me
importa ya todo cuanto hay sobre la tierra si ella no
ha de ser mía?
Aquella misma noche, el cuerpo inerte de Benito

?ª·

603

nozca algu~a debilidad, y esta que acabamos de indicar ha sido la de Vico.
_Poco más de treinta añ~s hace _que ofrec!6 ~ este mismo pú·
blico de Barcelona las aun vacilantes pnm1cias de su arte·
hoy, _a! cabo de tant? tiempo y en el momento de emprende; .
su Viaje á Buenos ~1res, s~ despide de él dejándole el grato
recuerdo de_ su ~em~ a_rtlshco á_ la vez que el sentimiento de
una separación _mdetimda. En Justa ~eciprocidad, los barceloneses le despiden con frases de canño y atror.adores aplauS?S que repercutirán sin duda en todos los países de la América española.

Jfl&lt;?res de invierno, dibujo
or1gmal de Francisco Maura.
- No forma parte Francisco Maura del
. .
.
grupo de esos modernos pintores que se
yacía sin vida sobr~ el _lecho mortuorio; á sus pies hm1tan á reproducir la naturaleza ó el modelo que eligen con la
lloraba desolada la mfeliz Mercedes y á su cabecera p~s?1osa facili?ad de la cáma~a fotográfica. Comprende' que la
destacábase negro y tristón el regalo de boda la cruz m1s1ón del artista no puede m debe ajustarse únicamente á la
exactitud de la ejecución; otro ha de ser su objetivo y más elede hierro.
'
vados sus propósitos. Maura tiene el temperamento de vercladero artista, y como tal siente y discu_rre, escogiendo para sus
MANUEL AMOR MEILÁN
producciones asuntos que revelan la vida Intima de la sociedad
"'''•""'.....,.......... ,.........,••••••,.••.••,.............,....,., ....,.1,,,.,., ••,.•.••••••.•••, ....,.,......,.•••••,.......
en que vi~imos. \'.ivo está _todavía el recuerdo de su precioso
cuadro Sin traba;o, premiado en la Exposición nacional de
1890: Flores de inviemo, aun siendo un mero dibujo perteneNUESTROS GRABADOS
ce al mismo género y resulta no menos sentido.
'
La _carrera á pie, bajo relieve de Mariano

La c~rta, _pero brillantfsima campaña que está llevando á ca- ~enlliure. - La antigüedad, es~a fuente perenne de inspirabo este mspuado actor en el teatro del Eldorado, antes de embarcarse para América, nos ha inducido á publicar su retrato
reproducci~n fiel de una reciente fotografía.
'
Entre el mcomparable actor, única gloria hoy de nuestra escena en el g~nero ?ramático, y el p_úblico barcelonés, media,
c_omo ha me~1ado s1empr~, una comente de simpatía que justifica la e~ecc1ón q~e e! pnmero ha hecho de nuestra ciu"dad pa·
ra despedme t~am1t?nament~ de la escena española y las espontfneas y rmdosis1mas ovaciones que el segundo diariamente
le tnbuta.
Ve~dad es que Vico se encuentra en el apogeo de su talento
artishco y que en todas las o~ras que en esta breve temporada
ha p~esto en ~scena ~a tra~aJad~ con fe, con entusiasmo, sin
desalientos, sm escat_im~r m un atom~ de sus probadas fuerzas
y avasallando al aud1tono con su admirable expresión, con sus
sorp~ende~tes deta!le? y con sus asombrosos recursos escénic?s, 1mpos1bles de 1m1tar, ~or ser siempre hijos de la inspiración del momento y poqulsm1as veces de un detenido estudio
de los efectos.
Y esta fe, est_e e~tusiasmo, este esfue~zo del genial actor son
!anto i:nás mentonos cuanto que trabaJa bajo la desagradable
11npres1ón de dos adversas circunstancias: el dolor de tener que
separa~se de su buena esposa Y,de sus hijos, á los que profesa
un canño q~e raya e~ 1do!atna, y el recelo, instintivo en él
de toda la v!da, fatld1~0 é mv~ncible, de cruzar en un barco
el Océano; circunstancia la pnmera que le ha hecho ir constante~ente acompañado de su numerosa familia en todas sus
excursiones art)st1cas, al paso que la_ s~gunda le ha obligado á
desechar repetidas veces las propos1c10nes más ventajosas de
cuantas se han podido hacer á un artista.
Apenas hay hombre notable en la historia del que no se co-

603

LA

1LUS'l'RACION ÁRTÍST!CA

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT, - ILUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD
I
(CONTINUACIÓN)

Nobleza, escultura de Eusebio Arnau (Salón
Parés) . - No trató Eusebio Arnau al
modela_r el notabilísimo busto que reproduc1mo~ de representar plásticamente la genuma personificación de la nobleza de la sangre. Otra aspiración fué
la del artista, tan elevada cual el arte
que con tanto aprovechamiento cultiva.
La nobleza del espíritu inspiró al jove~ ~scultor, y preciso es confesar que
s~ ultima producción, cual todas las que
eJecuta el artista inspirado por cuanto
lo eleva y engrandece, es verdaderamente genial. .Modelada con tanta gallardía como facilidad, bastaría la obra
de Arnau para acreditarle de distinguid~ escultor, si otras de no menores
alientos no le huliieran dado ya á conocer como uno de los más discretos escultores catalanes.
El. desas~re del «Victoria.&gt;_
El vice.almirante Jori;re Tryon.
- Conocida por todos es en estos momentos la. h~rr~ro_sa catástrofe que el
dia 22 d~ JUn,io ultimo ocurrió en aguas
?el Med1ter~aneo mientras la escuadra
mglesa mamo?raba delante de Trípoli:
un_a fa!~ maniobra del buque almirante
Vutona hizole chocar con el Camperdown, sufriendo en el choque tal ave·
ria que á los pocos minutos hundlase en
el mar,arrastrando consigo poco menos
de 400 hombres. El Victoria fué construido en Newcastle y lanzado al agua en
1890: su desplazamiento era de rn.
470
toneladas y su maquinaria desarrollaba
una fuerza de 14-000 caballos siendo su
velocidad máxima de 27 mili~ y cuarto
por hora: tenia 340 pies de eslora y 70
de manga. El grueso de su coraza variaba entre 16 y 18 pulgadas: iba artillado
con dos cañones de retrocarga de 111
tonela~as, uno de 29 y una porción de
otras p1~ de menor calibre, y su coste tot~l, mclusas maquinaria y artillerfa,
se estimaba en 817.841 libras esterlinas
(20.446.025 pesetas). El vicealmirante
Tryon contaba sesenta y un años: entró
en la marina inglesa en 1848, y en la
toma de Sebastopol, en la guerra de Crime~ en la campaña de Abisinia, en Australia y, en sum_a, dondequiera que se
h~lló prestó valiosos servicios á su pa
t~1a: s~ valerosa muerte fué digna de su
vida e;emplar de marino.

ANTONIO VICO

NóMERO

ción, ~a dado nuevamente al gema! escultor Mariano Benlliure
matenal para una creación a_dmirable. La escena no puede ser
m_á, sencilla: el espectador llene delante de si un segmento del
Circo; avanzan á la carrera y en compacto grupo los corredores
que, doblado ya el extremo de la espina, se precipitan hacia la
meta. En el fondo, amplias graderías llenas de gente, en el centro de las cuales descuella el palco imperial. Clásico el asunto, re_sulta también clásica la manera con que lo ha tratado
Benlliure: en los menores detalles de la composición luce la verdad estética más absoluta, la que no tiene necesidad de deseen·
der al verismo trivial ni al repugnante naturalismo. Mariano
Benlliure ha hecho es~e baj~ relieve P?r encargo de un americano muchas veces m11lonano que qmere decorar un gabinete
de su palaci_o con obra~ de ~ytton, Alma Tadema y de nuestr? compatnota. El ba;o relie~e que publicamos es parte del
foso que debe completar Benlliure con obras sucesivas.

. Distracción, escultura de Venancio VallmitJana. - ~n esta ,época en que la mayor parte de los escultores
vense obligados a luchar _á brazo partid_o con el tanto por ciento, _trocando alguno~, _obligado~ por la imperiosa ley de la necesidad, su noble _m1s1ón de a~hstas_ por la de meros ejecutores,
grato n?s es cons_1~nar qu_e aun existe entre ellos quien, como
Venanc10 VallmllJana, m se doblega ni sucumbe. Maestro de
la m~yorla de los j?venes escultores que tanto honran á nuestra ciudad, ha sabido siempre ajustarse á las corrientes de la
época. _De ahi que á la vez que de su taller de la Rambla de
Catal~na salen obras de carácter verdaderamente clásico, cual
La Piedad, produzca también esas preclosas escu lturas de salas ó grupos tan notables como el que damos á conocer á nuestros lectores, sorprendido por el artista en cualquier rincón de
Barcelona, en la playa 6 en la campiña.

- Reciba usted mi felicitación, señorita; es usted la primera novia de cuantas he visto
que se halle dispuesta á la hora fijada

Anie, del brazo de su marido, iba de unas mesas á otras - ya sin su velo, dirigiendo á todos, ya algunas palabras afectuosas, ya una dulce sonrisa: El
elemento. militar habíase agrupado en una parte de la tienda, de la que había
tqmado posesión. Allí sucedía todo lo contrario de lo que ocurrió en la reunión
de pésame de la famila, reunión en la cual todos recibieron á Sixto muy fríamente: en esta ocasión fué con Anie con quien se guardó visible reserva. Tan
evidente fué esa reserva, y sobre todo en las señoras, que el capitán juzgó necesario explicar á su mujer lo que motivaba aquella actitud.
- Si supieses, le dijo, cómo y cuánto envidian las muchachas pobres á las
señoritas que se casan ...
- No acabo de creerlo.
-¿No crees tampoco que la señor.i ta Laurencia Haoraca, la hija mayor de mi
jefe, es la única entre ellas que tiene un sombrero de Lebel y un traje de París?
Las otras cuatro no traen sino imitaciones hechas por ellas mismas: labor casera.
- Eso está á la vista, pero no me parece que esa sea razón suficiente para que
yo me vista ó deje de vestirme de la misma manera. ¿Te figuras que no he conocido en otros tiempos esos recursos de muchacha pobre? Pues yo no tenía
modelos de Lebel para imitarlos.
Pasando de unas mesas á otras llegaron los recién casados á una en rededor
de la cual estaban sentados el barón y algunas jóvenes de la comarca. Como
el Sr. de Arjuzanx había ido directamente á la iglesia, todavía no se habían visto
él y Anie. Hubo entonces un rato de silencio bastante embarazoso, al cual puso
término Arjuzanx felicitando á Anie y estrechando la mano á su amigo.
Todos experimentaron al separarse una sensación muy semejante á la de quien
se quita gran peso de encima, si bien ninguno quiso manifestarla.
- ¿Sabías ya que el barón estaba de vuelta?, preguntó Anie á su marido.
-No.
- Yo tampoco.
Una hora después, mientras la mayor parte de los convidados se paseaban
por el jardín, Anie, que volvía de despedir á sus padres, á quienes había acompañado hasta la verja, se halló frente á frente con Arjuzanx, que se dirigió resueltamente hacia ella.
Fingía el barón mucha calma y completa indiferencia; era fácil, no obstante,
adivinar que su sonrisa forzada velaba una emoción profunda.
El barón saludó á Anie y le dijo:
-Amaba á usted tanto, tanto, que ni sus desdenes han podido matar mi amor;
amaré á usted siempre y nunca amaré á otra.
Antes que Anie volviese de su sorpresa el barón se había alejado.
TERCERA PARTE

Como el templo y la alcaldía, situados frente por frente, se hallan á menos de
trescientos metros del castillo, se había acordado que, en el caso de hacer buen
tiempo, no se utilizarían los carruajes para trayecto tan corto. Cuando la comitiva hubo llegado á la plaza encontró allí á los doce boro beros del pueblo en hilera, y la charanga saludó á los novios con las notas de una marcha.
En aquella iglesia, demasiado pequeña, no se habían visto nunea tantos uniformes; los rayos del sol, pasando con toda libertad por las ventanas sin cristales,
hacían brillar el oro de los galones y de las charreteras con resplandores que
llegaron á deslumbrar al cura, hombre de carácter sencillo y tímido, el cual en
vez de decir las palabras que desde mucho tiempo antes tenía preparadas para
esta ceremonia, se limitó á leer, casi deletreándola, la alocución que le servía
para todos sus feligreses.
En realidad, aunque el señor cura hubiese estrenado con toda la unción apetecible y por él apetecida su discurso inédito, no habría conseguido que la concurrencia (acerca de cuya religiosidad no cabía Ja más leve sombra de duda) le
escuchase; los allí congregados no tenían oídos, tenían ojos solamente, y en las
miradas concentraban todos sus sentidos en aquel momento.
Entre los militares ninguno conocía á la novia; muchos parientes de los Barincq veían entonces á Sixto por primera vez. Todos, por consiguiente, los miraban1 los estudiaban, les pasaban revista con extremada curiosidad; los militares
calculaban la fortuna de la mujer; los parientes pensaban en el porvenir del
marido.
- No reunirán menos de ciento cincuenta mil francos de renta.
- ¿Es de veras? Entonces tendrán un palacio en París.
- Y de todas maneras darán bailes en Bayona.
No eran menos variados los comentarios en lo que respecta á las condiciones
físicas de la novia: indudablemente Anie era algo bisoja; no sería extraño que
acabase en tísica; era seguro que se teñía el pelo;_ ~o podía decirse que su traje
fuese muy rico, eso no; pero sí tenía un gusto pans1~nse re_almente escandaloso.
Sixto que hasta entonces había pasado por el oficial meior mozo y más guapo
de Bay~na tenía todo el aspecto de un hombre humillado.
- ¡Es m~y natural! Al fin y al cabo se ha vendido...
_ .
La sacristía era demasiado pequeña para tan numeroso acompanamtento, razón por la cual se había resuelto que todos pasasen al castillo y qu~ no hubiese,
como suele haber en estas solemnidades, dos categorías de convidados: unos
que comiesen y otros que viesen comer. .
.
Barincq cifraba todo su orgullo de prop1etano en aquel lunch, coml?uesto ~xclusivamente de productos de su finca: salmones pescados en sus viveros, Jamones de su ganado de cerda, faisanes de su corral, caza de sus sotos, flores y
frutas de su jardín y de sus estufas.
.
.
.
El banquete tuvo, para hablar con verdad, meJOr acogida que ~os_ no~Ios; hubo unanimidad de pareceres en declararle mu~ b~eno, no muy d1stmgmdo, eso
no; pero de calidad excelente, lo cual no es difícil para las personas que no saben lo que gastan.

I
Cerca del mar, cuyas brisas quebradas por las dunas refrescan la temperatura, en la confluencia de un riachuelo y de un hermoso río, justamente en el
punto mismo en que éste forma una curva elegante y airosa, rodeada por paisajes verdes y opulentos, como son los de Normandía, frente de una extensa llanura cuya lontananza se pierde de vista en valle extensísimo, sería Bayona una
de las más lindas ciudades del Mediodía si no la afeasen sus fortificaciones.
Para no estar enjaulados entre esas fortificaciones dichosas, cuya moda pasó
hace ya mucho tiempo, los habitantes á quienes no es absolutamente necesario
vivir en el interior de la ciudad han, labrado viviendas en la carretera de España, en el valle de Nives, siguiendo la corriente del Adour, frente por frente de
un hermosísimo paseo flanqueado por corpulentos árboles y al que llaman las

Calles Marinas.
Justamente una de esas casas era la que Barincq había escogido para sus hijos; no era de las más ricas, pero sí cie las más elegantes; por su aspecto parecía
una quinta con su arimez festoneado por plantas trepadoras; en medio de un
jardín de árboles constantemente verdes, de magnolias gigantescas, con altozanas de que surgía espesísima vegetación digna de las pampas. Dos plazoletas del
jardín habían sido destinadas á juegos de agilidad y destreza y una habitación
del piso bajo á billar.
Los recién casados recibían una vez á la semana: en ese día instalaban en el
comedor un ambigú en que había de cuantos productos daban las feracísimas
tierras de Ourteau y que justificaba los ciento cincuenta mil francos de renta que
se atribuían al matrimonio y hasta los doscientos mt"l que algunos estómagos agradecidos se sentían dispuestos á reconocerle.
¿Se debía eso al ambigú? ¿Se debía á los atractivos de Anie? ¿Consistía todo
sencillamente en que los recién casados formaban ya parte de la familia militar?
La verdad del caso es que Anie había sido aceptada como una gloria para todos,
-Tenemos á la señora de Saint-Christeau, decían, y creían haberlo dicho todo.
Como suele verse á menudo en el mundo de la milicia, habíase unido el nombre de la mujer al del marido, sin que pensase nadie en discutir esto, porque
todos lo tenían á gala.
Y aun agradecían más á Anie que hubiese aristocratizado al capitán, porque
la joven concedía muy poca importancia á eso, y no pensó nunca en aprovechar
su nacimiento para formar, como el vulgo dice, rancho aparte con las de otras
señoras linajudas (de las que anteponen el de á su apellido) de la guarnición.
Los jueves de los Saint-Christeau estaban tan animados, tan concurridos que
comparadas con ellos las recepciones de la generala parecían tristes; en más de
una ocasión hubo quien insinuase á la recién casada que debería organizar otra
re.unión semanal para los domingos.
Anie, sin embargo, consideró que un día á la semana era muy suficiente como
tributo al compañerismo.

�LA Iu1srn.Ac1óN ARrisrtCA

NUMERO

603

Además los domingos estaba ya acordado que pertenecían á sus padres y á
cua~do ya _era posible formar una idea de lo que el cuadro sería, llegaban las
Ourteau, y l~s demás días á su marido, á la intimidad, al amor.
ma111festac1ones de admiración y de asombro.
Aunque S1xto se hallaba sometido á un servicio muy asiduo al lado del gene- ¿Sabes, de~ía el capitán muy á menudo, que hay días en que deploro que
ral, que ya no podía escribir absolutamente nada y que en muchas ocasiones
no tengas necesidad de vender tus cuadros?
guardaba _cama duran~e semanas enteras y no salía de sus habitaciones sino para
- Pues yo no lo deploro por varias razones: la primera y principal porque tal
caer rendido ~n una silla, abrumado por el esfuerzo que había realizado á toda
vez
_las ofertas d~ los compradores no estarían á la altura de tus elogios.
co:ta, tenía, _sm embargo, algun~s horas de libertad ~or la mañana y por la tarS1xto no admitía semejante hipótesis.
de, horas felices en las que pod1an ser uno de otro sm que nadie llegase á coloDesp?és de un_ ~at,o de conversación ó de un paseo por el jardín visitaban su
carse entre ellos.
caballeriza
Y se dmgian al comed?r. D~spués de comer, si hacía. buen tiempo,
Por la mañana muy temprano paseaban á caballo. Anie durante unos días
daban
un
~aseo
por el ~ue~le, ó bien, si no estaba muy seguro, tomaban asiento
pasados en casa de una amiga, recibió unas cuantas leccio~es de equitación y
aun cuando _no era una amazona perfecta, se ~enía bien á caballo, y su agilid~d en la galena de s? hab1tac1ón, que da~a vista al río; allí, sentados muy cerca
natural, su ligereza, su osadía, su destreza, umdas á los consejos de Sixto com- uno de otro, contmuaban su conversación, contemplando el movimiento del
Adour; cuando llegaba la hora de la marea distraíalos el variado espectáculo de
pletaban la obra.
'
S;guían los jinetes las orillas del Adour hasta la valiza de B/anc-Pignon; allí l~s vapores que llegaban con sus faroles encendidos, el remolcador que encenp~rnan sus caballos al ~alope, sobre la arena blanca sembrada de piedrecillas ~1ª su máquma para sacar de la barra algún buque de vela, y así se deslizaba el
rops; atravesaban l?s pmares que cantaban sus canciones dulcemente tristes y tl_empo, como en perpetuo encanto, sin que ni Anie ni Sixto tuviesen conciencon sus aro_mas resinosas perfumaban el ambiente hasta el semáforo ó hasta el cia de las h?ras que pas~ban. De pronto, en medio del profundo silencio de la
noche, elevabase un rugido sordo que iba creciendo rápidamente.
lago de Ch1berta.
- ¡El expreso de París!
Desarrollábanse ante ellos horizontes sin límites, y á sus pies morían suavemenEra,
en efecto, el tren descendente que bajaba á toda máquina de la llanura de
te la~ olas en la_arena, cuando no tomaban por asalto la playa lanzando al viento
las
Landas;
muy luego llegaba á Boucan; veíase después el farol de la locomo~l bnllante polvillo de sus blancas espumas que azotaban los rostros de ambos
Jmetes .. Entonces con un movimiento simultáneo que obedecía á un común tora que _par,ecía llegar á precipitarse sobre ellos; poco después pasaba, su rapidez d1s~mma poco á poco antes de desaparecer en la estación.
pensamiento _det~níanse A?ie y Sixto para mirar en lontananza las blancas velas
Iban a dar las once; había terminado aquel día.
de un barco mclmado hacia la verde superficie del mar ó el penacho de humo
que se elevaba ~esde un· vapor próximo á desaparecer en el azulado horizonte,
II
allá donde el cielo y el mar parecen .una sola y misma cosa. Después, continuan_do ~u paseo, seguían la grada ó bien los peñascos de la costa hasta el faro
Y ... sin embargo, en _aqu~l cielo tan sereno, t~n límpido, aparecían dos punde ~1amtz, y ya no pasaban de allí porque evitaban adrede el entrar en la potos
negros: el uno, que mqmetaba vagamente á la hija; el otro que atormentaba
blación; regresaban á casa por camin_os en los que veían más probabilidades de al padre.
'
estar solos y de prolongar por más_ tiempo su conversación. Ocurría casi siemCu,an~o
el
día
mism~
d~
la
boda
oyó
Anie
al
Sr.
de
Arjuzanx
decirle que la
pre que á fuerza de c~arlar y de mirarse en el viaje de ida, se habían retrasado
am~na
siempre
y
que
~ nmguna o_tra ~maría, la confusión y la sorpresa de la
un poco y era necesario apre~urar~e al_ vol~er para recobrar el tiempo perdido;
la ho~a se acer~aba; apenas s1 el mfehz Sixto tendría el tiempo necesario para recién casada ha_bían sido extraordmanas. Mucho rato permaneció como aturdicambiar de traJ~ antes d~ pre~entarse al general, que furioso consigo mismo y da_y fué nece~ano_ un gran esf?erzo ~e su volu_ntad para que se presentase, tran·
c?ntra lfs _de?Ja~ por la m~cc1ón forzosa ~ que es,ta~a condenado, no permitía qm!a en apariencia, á su mando y a los convidados. Pero la impresión que en
111 la mas ms1g_111ficante sena! de barro 111 los mas imperceptibles granillos de Ame habían producido las _palabras d~l barón ~o se desvanecía por completo; si
cuando estaba al lado de S1xto se olvidaba Ame de Arjuzanx cuando quedaba
polvo en el umforme.
sola
volvía á verlo, recordaba la palidez de aquel rostro, el fu;go de aquella mi·
-:: ¿Cómo puede ~st~d trabajar si se queda usted ya derrengado desde por la
manana? Eso prescmd1endo de que huele usted á mar de una manera insopor- rada, el temblfr de aquellos labios cuando decían: «Amaré á usted siempre y
nunca amaré a º!ra » ¿Por qué había pronunciado el barón aquellas palabras?
table.
¿Con
qué pr?pós1to? ¿Habían s~do exp~esión _espontánea de su dolor? ¿Las ha(?ler á mar era ~na falta que el general no habría perdonado si no hubiese
temdo ~anta necesidad de Sixto; pero al menos aquella falta era casi la única bía_pronunc1ado1 por el contrario, con mtenc1ón determinada? Anie habría ne·
ces1tado contar a su marido aquella escena; pero no se atrevía temerosa de disque el Jefe le echaba en cara.
gustarlo,
Yademás porque todo lo que se referla al barón, su recuerdo su nom- Es un oficial muy inteligente, muy brillante, de aspecto distinguido siempre sabrá colocarse á la altura de las comisiones que se le confíen sean l~s que ?re, era muy _desagradable p~~a Anie. Cuando, transcurrido algún tieO-:po, vió la
Joven g~e ArJuza~ no los v1s1taba, como ella temió en un principio, comenzó á
fueren, pero huele á mar.
'
Grave falta era esta para quien, ~orno ~¡ general ocurría, solamente olía á ca- tranqmhzarse; _era mdudable que el _barón hab~a dicho aquellas palabras impul•
sado por _lo v10lent? de la contrariedad sufnda; las había dicho sin saber que
taplasmas, cuando no á láudano ó a menJurges y potingues desagradables.
9tras ve~es en lugar de montar á caballo, lo cual siempre ocasionaba alguna las decía, mvol~ntanamente, y Anie se compadecía de él. ¡Pobre muchacho!
Esta compasión no había ido muy lejos, eso no· habíase mezclado no obsfatiga á A~1~, se embarcaban en una }ancha amarrada siempre delante de su
casa1 y segun la marea, ó _navegaban no abajo con el reflujo, ó remontaban la tante, con ~lgunos dejos de simpatía: Anie no podía' aborrecerá un hodibre por~orne~1te con las olas; Ame se sentaba al timón, Sixto tomaba los remos, y así que ,la ?ub1era ~mado, porque la amase todavía, sobre todo cuando ese ltm0r no
hab1a sido obsta.culo para que ell~ se cas:1ra co~ _Sixt?- Pero éste, poco tiempo
iban
1 sm cansarse
b , mucho hasta, que. los movimientos de la alta ó la ba·a
-J marea desrués,_ que todos los días daba a su muJer not1c1as circunstanciadas de cuanto
os tor?a ~n a casa: en e_s~s d1as S1x~o, según su general, olía á cieno.
Ordmanamente el ca~itan volvía a casa pocos minutos después de las once h~~ia m1ent!as estaban separados, le contó que había recibido en la oficina la
para almorzar, y en el hndo comedor, muy adornado de flores delante de la v~s1ta de ArJuzanx; Y. c_omo ~nie se_ ma~ifestase muy sorprendida, el capitán mamesa ya puesta encontraba á su mujer que, vestida y arreglada para recibirle le mfestó que aquella v1s1ta tema exphcac1ón sencilla y natural en la intención de
esperaba. El almuerz,o lo servía ~na linda criada que entraba y salía y un m~zo demost:arl~ qu~ no le ~~ardaba rencor por s~ derrota; su presencia en la boda
de comedor que sub1a de la cocma los platos; Anie y Sixto podían hablar libre- Y:1 fué s1gmficat1va; la ~1s1ta de ahora 1~ era mas todavía. ¿Cómo responder á esto
m~nte, y cuan?º de~de lo más recó~dito de su alma salía á sus labios un senti- sm conta~lo to_do? Ame dudó por un mstante; después resolvió decididamente
~1ento demasiado t1er~o para ser bien expresado con palabras humanas, expre- guardar s1lenc10._ Al fin y al cabo, tal vez tuviese razón Sixto, y en este caso hasab~nlo_ con un beso. Cuando las alegrías del presente y la confianza en el por- bí~n de ser cons1der~das aquellas palabra~ pronunciadas el día de la boda por
vemr, s1e~pre sereno, les llenaban el alma, siempre tenían, corno todos los que ArJuzanx como el gnto de un dolor demasiado cruel para dominarlo. Sin embargo, por mucho que Anie se ~ijo á sí misma en este sentido, no se tranquilizó por
han padecido mucho, recuerdos de angustias pasadas.
completo, Y cuando, poco tiempo después, le habló Sixto de una segunda visita
- ¿Quién me hubiera dicho?..
del ~arón, despué~ d~ ~tra, comenzó á preguntarse qué amenaza se ocultaría
- ¿Cómo había yo de creer?..
_ Pocos minu~os antes de la una era menester que se separasen; Anie acampa- debaJO _de aquella mtim1dad por Arjuzanx con insistencia procurada.
Es cierto que ~l barón no _se habí~ presentado en casa de Anie y de Sixto;
naba á_ su mando hasta la verja del jardín, y ocultos por una espesura se besaban
pero
¿qué debena hacer la Joven s1 alguna vez los visitaba el camarada de su
por_ ú,ltima ~ez, pero no se abandonaban todavía: después de haber partido el esposo?
cap1tan, Amy le seg~ía con los ojos hasta que caballo y caballero desaparecían
. Est~ pre~unta, 9ue A~ie se dirigía á sí misma muchas veces, le ocasionaba
baJo la Puerta Marma.
cierta
mqmetud, mdefimda, vaga, ~ero persisten~e. La joven deseaba tranquili·
Permanecía entonces Anie al~uno_s minutos como aturdida y desorientada·
después, par~ ocupar en algo el tiempo que le parecía interminable, subía á s~ da~ para ella y más aún para su mando; pero era imposible la tranquilidad si netaller Y trabaJª?ª un par de ~oras. Como allí no tenía los mismos asuntos que cesitaba defenderse contra uno que la amenazase con amor eterno. Anie estaba
para_ sus estud10s le proporcionaba en Ourteau el Gave con sus vegetaciones muy seg~ra de_ no dejarse conmover nunca por semejante amor, pero comprencapnchosas, su~ bosques, sus praderas, Anie copiaba lo que tenía á la vista· el día,al mismo_ tiempo que sería para ella molesto, enojoso, insoportable. La simaspecto de la na con la_ marea alta, el movimiento de las lanchas pescador¡s ó pati~ 9ue Ame había sentido al principio por el amante desdeñado se trocó en
~e buques, aquellas colmas verdes sembradas de arboledas de peñascos de ca- hostih~ad ~ontra el enamorado perseverante. ¿Por qué no la dejaba en paz?
Las mqu1et?des del p_adre, aunque eran de muy diferente naturaleza, no dejasitas blancas con tejados rojos que bajan desde las llanura; de las Landa'.s hasta
ban de tener 1mportanc1a y de molestarle.
las plateadas aguas del tranquilo río.
Cuando _qued_ó convencido que_Sixto y ~n_ie se casasen, creyó Barincq que
. Para los que ~st~n acostumbrados, como Anie lo estaba, á la luz pálida del
cielo ?e Pa~1s, lo ~as sorprendente á medida que descienden hacia el Mediodía a9uel_ matnmomo pondría acabamiento defi111t1vo á la intranquilidad de su cones mtens1dad, siempre en aumento, del brillo de los objetos· la comarca del ciencia, Yque el t~stamento de Gastón, ese testamento que tan á menudo, en las
Lo1re parece más ciar~; la Gironda más clara todavía; el Adou(. á ciertas horas noches de ~nsomm?, le pesab~ C?n pesadumbr_e _inme~?a como horrorosa pesadideslumbra. Lo qu~ Ame procuraba reproducir en sus cuadros era esa luz dulce lla, quedana_ reducido a una ms1gmficante y l1V1ana líoja de papel. Realizada la
vaporosa q~e no tiene lo claro ni lo áspero del verdadero Mediodía; cuando caí¡ boda, ¿qué importaba aquel testamento? Que Sixto disfrutase de la fortuna de
como _heredero de éste ó como marido de Anie, ¿no era de hecho exacla ~arde Ame abandonaba su caballete. Vestíase entonces con apresuramiento y Gastón
tamente lo mismo?
'
'
salia á devolver alguna_ de las numerosas visitas que recibía los jueves, arreglánPrecisament_e impulsado por esa idea, estimulado por esa esperanza había
doselas de mod~ que siempre estaba en casa cuando volvía á ella su marido.
Desd~ aquel mst~nte se pertenecían por completo uno á otro; la consigna pro~urado realizar aquella boda; habíalo procurado con empeño y lo vió con indecible alegríai considerándose dichoso; pensaba haber alcanzado con esto1 no
era tern:imante: nadie, absolutamente nadie y bajo ningún pretexto podía moles- solamente
la dicha de su Ame
· Y¡a de s·1xto, smo
· su prop10
• reposo su sat1sfac.
tarles 111 llegar hasta ellos.
.
c1ón personal.
'
Por de pr?nto Sixto subía al taller para examinar Jo que Anie había hecho
¡Qué dulce consuelo!
duran~e el dia; c~ando el e~tudio no estaba más que esbozado se limitaba á obcontra lo que Barincq esperaba, aquel consuelo dulce no resultó en la
servaciones sm 1mportanc1a; pero cuando la obra iba tomando vida y color,
rea I a tal cual el padre de Anie se lo imaginara en sus meditaciones, y aque-

!ª

~-~ºd

NúMERO 603

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

lla hoja de papel que creyó ligera como una pluma, comenzaba á ser tan pesada
como antes ó más que antes. No experimentaba ya aquellas alucinaciones, aquel
sentimiento de ansiedad, de opresión, de angustia, aquellos sudores de muerte
que acompañaban á su remordimiento cuando, de sus razones fútiles, había decidido que Sixto no tenía derecho alguno á la fortuna de Gastón; pero de todas
maneras, el peso de aquel papelillo volvía á ser demasiado grande para dificultar
las digestiones de Barincq.
Consistía esto muy principalmente en que cuanto más iba conociendo á Sixto tanto más profundamente se convencía de que, en efecto, era hijo de Gastón;
era en todo y por todo un retrato suyo.
Siempre que Gastón, cuando se hallaba sentado á la mesa, quería decir algo
interesante á los que estaban en su rededor, comenzaba invariablemente - sin
echarlo de ver ni darse cuenta de sus movimientos - por separar á derecha y á
izquierda las copas que delante de sí tenía, dejando aquel sitio de la mesa completamente despejado: Sixto hacía lo mismo, tan exactamente lo mismo, que
cuando se le veía parecía que se estaba viendo á Gastón: ¿no era esto muy significativo?
Gastón al reírse levantaba las mejillas y el labio superior, con lo que resulta·
ba la nariz corno recortada: la expresión del rostro de Sixto, cuando se reía, era
exactamente la misma.
Por último, siempre que Gastón discutía acompañaba sus razonamientos con
movimiento de la mano, movimiento que le era peculiar: accionaba primeramente con el dedo pulgar; poco después agregaba al pulgar el índice, y por último
reforzaba á los dos el de en medio que, al parecer, venía á completar la demás
acción; Gastón hacía esto metódicamente, con el orden mismo que no variaba
nunca y que en ningún caso se invertía: pues bien; Sixto repetía idénticos movimientos y en el mismo orden.
·
¿Qué probaban todas es1s semejanzas? Probaban hasta la evidencia que Sixto
las había heredado de su padre y que por lo tanto constituían un acta de reco·
nacimiento más convincente que cuantas hubiesen podido levantar todos los al·
caldes y todos los notarios del mundo.
Y siendo esto así, Gastón, que tan á menudo había tenido á su lado á Sixto,
no había podido seguramente cerrar los ojos á la evidencia, ni rechazar la abso·
!uta, la completa certidumbre de que aquel niño, que era una copia fiel y exacta
de su rostro, de sus maneras, de sus costumbres, era y n·o podía menos de ser
su hijo.
Que hubiese dudado de la fidelidad de su querida, era muy probable; pero
dudar de su paterpidad, no Je habría sido posible.
El hecho de retirar el testamento de manos de Revenacq no tenía, por consiguiente, no podía tener el significado que Barincq y el notario le daban equivocadamente; era seguro, segurísimo, que Gastón no había pensado ni por un
momento en desheredar á su hijo, ni en hacer, entre su hijo y sus herederos legales, particiones que en nada se fundaban sino en caprichos de la imaginación
dominaba por el cálculo del interés personal y por las sugestiones del egoísmo.
En realidad las razones que Gastón había tenido para recoger su testamento
no eran conocidas; pero solamente en esto había obscuridad: sobre todos los
demás puntos se había hecho la luz, y tan clara, que ningún hombre honrado,
después de leer el testamento, podría dudar ni un solo minuto en afirmar que
Six-to era el heredero único de Gastón.
Y él, Barincq, él que en todas las circunstancias de su vida solamente había
obedecido á los mandatos de su conciencia, ¿podría regatear y dudar en lo que
no dudaría ningún hombre honrado?
Si nada tenía que echarse en cara, ¿por qué su conciencia, siempre su amiga,
protestaba con tanta violencia después del matrimonio de Anie y de Sixto?
Era necesario reconocer y confesar que aquella boda no había sido otra cosa
que un expediente inspirado por el sofisma y el subterfugio.
.
¿De qué podía quejarse Sixto si de un modo ó de otro venía á disfrutar la
fortuna de su padre? ¿No era exactamente lo mismo que la disfrute como heredero de Gastón ó como marido de Anie?
No, señor, no; no era lo mismo; si el capitán Sixto no se que)aba e~a porque
desconocía la existencia del testamento; pero quien como Banncq s1 la conocía, ¿era posible que rechazara sus escrúpulos y dijese con serenidad que nada
tenía por qué avergonzarse?
Para esto habría sido absolutamente preciso que en el contrato de boda Barincq se hubiese despojado, en favor de Sixto, de toda la fortuna de ~astón. Y
haciéndolo así, ¿habría dado á su yerno algo que á éste no perteneciera? Pero
como no lo había hecho así, como las cosas se habían arreglado de otro modo,
siempre que Sixto daba las gracias, por cualquier _nuevo regalo, á su suegr~,
éste se ruborizaba, porque ... ¿acaso aquella generosidad suya no era una restitución?
Como Barincq continuaba engolfado y perdido en medio de estas cavilaciones sin resolver nada, inclinándose hoy á una decisión, inclinán~ose al d~a siguiente á otra, fué necesario que realizase una visita_ para que p~s1ese térm_mo á
sus vacilaciones· fué esta visita la de uno de sus parientes, su pnmo Pedeb1dou,
con quien habí¡ tenido en sus años juveniles relaciones de buena, amistad y que
posteriormente había mediado muchas veces entre él y Gastón a fin de reconciliarlos.
•
.
. .
Este Pedebidou, que tenía la primera casa de conservas ahment1c1as de Orther y de Bayona, pasaba por muy rico, y Barincq lo tenía en ese concepto;
pero á las primeras palabras que se cruzaron entre ellos en aquella entrevista,
pudo convencerse de que en aquel momento no era ~ico Pedebidou. ,
.
- Querido primo, dijo Pedebidou sin embarazo m cor~edad, ~e~go a pedirte
8o.ooo francos que necesito imprescindiblemente para mis venc1m1entos.

era, no, libre, ni dueño de su fortuna; al firmar no comprometía su firma, sino
la de Sixto.
- ¿Sabes dijo sin saber cómo salir de aquel atolladero, sabes que si hubiese
yo prestad; todo lo que, desde que estoy en el país, me han pedido, no me
quedaría gran cosa?
- ¿Cuánto has prestado?
-Nada.
- Entonces te queda todo.
-Pero...
- Por último, ¿puedes ó no puedes hacer lo que te pido?
,
Reinó entonces un rato de silencio, cruel para ambos, pero acaso mas c~uel
para el que no se atrevía á contestar que para el que espera?ª la co~testac1Ó~Pero Pedebidou era hombre resuelto y de los que obedec1an al pnmer moVI·
miento: se levantó, pues, y dijo á Barincq:
- Está bien; eres un mal rico; deploro, lo deploro con toda mi alma haberte
puesto en el caso de demostrarlo; nunca hubiese yo creído esto de un hombre
que ha sido pobre como lo has sido tú.
- Te juro que no puedo.
- Tu fortuna te pertenece.
- No; pertenece á mi hija.
-Adiós.
Barincq pasó una noche terrible; al día siguiente partió para Bayona en el
primer tren, y al llegar corrió á la casa de comercio de su primo. Al entrar en
el despacho en que Pedebidou, completamente _solo, despachaba el correo, le
dijo:
- Vengo á traerte mi firma.
Al oir aquellas palabras Pedebidou se levantó precipitadamente, corrió á Ba·
rincq y le abrazó.
- Haz que preparen el documento, dijo Barincq, equivocándose acerca de las
causas de aquella emoción.
- No puedes, no podrás imaginar nunca lo que tu generosidad me conmue·
ve; pero es ya tarde, querido amigo mío; ahora no puedo aceptar tu firma.
- ¿La rehusas ahora?
-Ayer pude pedírtela porque estaba seguro de que tu dinero no corría nin·
gún riesgo; hoy, sabiendo, como sé, que lo perderías, no puedo aceptarla; ac~bo de recibir noticias de otras quiebras; todo ha concluído para mí, estoy arru1·
nado.
Aunque aquella noticia fué muy dolorosa para Barincq, éste reconoció, ave:·
gonzándose en lo más recóndito de su alma, que tan inesperada solución le aliviaba de un enorme peso.
- ¡Pobre amigo mío, le dijo, pobre compañero!
Y durante algunos minutos hablaron ambos de aquel desastre.
Pero cuando Barincq estuvo fuera de aquella casa, cuando se halló solo en la
calle, reconoció con estupor que había sido otra vez un mal rico, según le había
llamado su primo.
¡Oh! Estaba decidido á n~ serlo por mucho tiempo.

III
Era menester que el testamento fuese entregado á Sixto y que la fortuna que
en virtud de ese documento le pertenecía pasara por completo á sus manos.
El reposo, la dignidad, la honradez de Barincq lo exigían.
Además, por muy heroica que á primera vista pareciese esa restitución&gt; no era

-- ¿Tú?
·
·
·
'b"l"
'
¡Así es el comercio! Algunas qmebras
extra~Jeras
1mpos1
1,1tan, hace ma_s
de dos meses, la aceptación de mis giros, y ademas tengo contraidos compromisos de alguna importancia.
. ..
_ Pero, chico, yo no tengo 80.000 francos: la boda de m1 h1p,_ los gastos de
-Amaba á usted tanto, tanto, que ni sus des\!enes han podido matar mi amor...
su instalación, lo que me cuest~n las obras que hago en esta propiedad ...
- No te pido tu dinero; te pido solamente tu firma. ·
- Firmar es pagar.
. , . .
.
.
- Conmigo no. Ven á casa, allí exammar~s mis hbros; la s1tuac1ón en que me tanto en realidad; que la fortuna de Gastón continuase en poder de Barincq 6
que pasara á ser propiedad de su yerno, siempre sería Anie quien la disfrutase,
hallo es de apuro pasajero, pero está muy leJOS de ser desesperada.
Barincq estaba trastornado; si hubiera sido.dueño ab?oluto d~ ~u fortuna ha- porque Sixto, tal cual Barincq le conocía, no era capaz de malgastarla ó de•
bría dado, sin vacilar, la firma que su campanero y pan,ente solicitaba ~on tan- rrocharla.
ta franqueza y en la seguridad de que no podrían rehusarsela; pero Banncq no
( Continuará)

�470

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 603

año pasado una abertura que daba acceso á dos pequeños subterráneos, situados uno junto á otro, y á ESTATUA DE ARAGO EN EL OBSERVATORIO DE PARÍS
los cuales se llegaba por dos escaleras laterales. ConEn 1886, con ocasión de celebrarse el centenario
tínuáronse las excavaciones, y el arquitecto encargado del nacimiento de Arago, las personas que se habían
de los trabajos tuvo la suerte de descubrir primero encargado de organizar esta solemnidad creyeron que
tres tumbas vacías y luego otra de grandes dímensío- los homenaje~ que se habían tributado en provincias
~es, que databa del siglo XI y que contenía gran can- al eminente astrónomo no eran bastantes para lo que
LA IMPRESIÓN DE RESTOS HUMANOS EN SCHLESTADT tidad de restos de objetos varios y entre ellos un éste merecía, y resolvieron perpetuar el recuerdo de
bloque de mortero que llamó poderosamente la aten- aquel grande hombre erigiéndole por suscripción naCreemos que nuestros lectores leerán con interés ción del arquitecto, pues creyó ver en él la impresión
cional una estatua en París, delante del Observatorio
e! relato _de un importante descubrimiento arqueoló- de un cuerpo humano.
.
que tanto había ilustrado con sus importantísimos
gico realizado durante los trabajos de restauración de
Hízose un vaciado, y grande fué la impresión, la trabajos.
emoci?n casi, que experimentaron cuantos vieron que
A este efecto constituyóse un comité presidido por
el vaciado era un busto de mujer tal como lo reprodu- el almirante Mouchez: este sabio director del Obsercen los grabados (figs. 1 y 2) que publicamos. ¿Quién vatorio ocupóse con gran actividad y entusiasmo en
era aquella muerta de fisonomía tranquila y dulce y recoger las suscripciones y en solicitarlas haciendo
cuyas facciones melancólicas llevan impreso el sello valer los grandes servicios que Arago durante su herde una nobleza evidente? Tal ha sido el problema mosa carrera prestó á la ciencia y á su patria.
que desde entonces ha preocupado á los arqueólogos:
«Su vida, decía el almirante Mouchez en la circualgunos han querido ver en ella á Hildegarda, pero lar que se redactó para fomentar la suscripción, es
pronto esta creencia hubo de quedar destruída por demasiado conocida por todos para que sea necesario
cont~adicciones cronológicas irrefutables, y hoy se recordar al presente otra cosa que los principales rasadmite, y con razón, que el precioso hallazgo se re- gos de la misma.
fiere más bien á la hija de la condesa Hildegarda, su muy amada Adelaida, como
la llamaba en la carta de fundación. De
todos modos, á juzgar por las huellas que
en el molde ha dejado un tejido de admirable finura, de nipe sin duda, el cuerpo
debía pertenecer á una persona muy distinguida y dada á las prácticas religiosas,
pues no se nota ninguna señal de joya.
A fines del siglo x1, una epidemia de
peste negra asoló la Alsacia, y la historia
pret~~de que Hildegarda, lo mismo que
su htJO _Conra~o y que su hija Adelaida,
sucumbieron a la terrible enfermedad:
esta circunstancia explicaría el procedí
miento de inhumación profiláctico que se
adoptó para sepultar el cadáver, y sin embargo el rostro de éste no revela la menor
Fig. 1. Vaciado tomado de una impresión de un cuerpo
h~rnano sobre un~ masa de mortero, del siglo XI, descuhuella de sufrimiento físico. De este debierto en una cnpta sepulcral de la iglesia de Saintetalle podría deducirse que Adelaída padeFoy, en Schlestadt (Alsacia). Vista de frente.
ciendo quizás de otra enfermedad'1 falleció extenuada por la fatiga y por el dolor
la ig!esia de Sainte-Foy ,· e.n Schlestadt (Alsacia.). de haber perdido á su madre y á su herSamte-Foy de Schlestadt, construcción romana mano, y que los sobrevivientes, presa de
muy notable, debe su. origen á la condesa Hildegar- terror, la enterraron como á una apestada,
da, madre de Otón, obispo de Estrassburgo y bisabue- conservando de este modo lo que ~hora
1~ del famoso emperador Federico Barbarroja: esta constituye un importante descubrimiento.
piadosa dama había hecho construir en 1087 debajo
Ahora bien: ¿cómo se explica que una
del antecoro una reproducción del Santo Sepulcro de capa de mortero basto haya podido conJerusalén, de las mismas dimensiones que éste con servar huellas en algunos puntos casi milo c~al atrajo á aquel lugar una muchedumbre d~ pe- croscópicas? Según opinión del canónigo
regrmos cada vez mayor. Sin embargo, el fervor de Dacheux (1) (el sabio presidente de la
éstos acabó_ por ~nfríarse, y si el recuerdo de la cripta Sociedad para la conservación de los monuno nos hubiese sido conservado por el antiguo autor mentos históricos de A/sacia, á cuya amaBeatus Rhenanus, muy pronto habría sido dada al bilidad debo la mayor parte de los datos
olvido porque fué cegada en época indeterminada consignados y las fotografías que los dos
pero seg_ur;imente ~osteríor f_ la época en que Rhena~ grabados reproducen), la cal que contenía
nus escnb1a. La misma bas1hca antigua, cuya restau- el mortero filtrándose á través de la arena
y del casquijo se endureció rápidamente
sobre el cuerpo, y la masa entera acabó
por formar un solo bloque y cuando el cadaver se descompuso quedó el molde
guardando intacta, durante siglos, la imagen del cuerpo que en él se había incrustado.
El sepelio debió hacerse muy precipiLa estatua del célebre astrónomo Arago, inaugurada en París
tadamente, pues la cabeza inclinada ligeen rr de junio de 1893
ramente sobre el hombro derecho parece
haber cedido al peso del casquijo y de los escombros
»Por una excepción única en los fastos del Instituto,
con que á toda prisa debieron cubrir el cadáver. El Arago fué nombrado á los 23 años individuo de la
lado izquierdo ha sufrido: el ojo se halla hundido en ~cademia de Ciencias, al regresar de una importantísu órbita, la mejilla, la oreja y los cabellos están algo
s1112a y mu~ afortunada expedición geodésica por Eschafados y la nariz ligeramente deprimida hacia la pana y las islas Baleares, en donde durante tres años
derecha. En cambio, el lado derecho, el cuello y Ji su vida hallóse muchas veces comprometida en cirgarganta han sido respetados. El pecho aparece cu- cunstancias criticas, nacidas de los acontecimientos y
bierto por una camiseta de punto de lana cuyas ma- de las guerras de aquella época. Los servicios prestallas se dibujan perfectamente.
dos, sus raras facultades, su notable elocuencia le vaDesgraciadamente falta la parte inferior del cuerpo lieron en 183oel nombramiento de secretario perpetuo
que fué destruída por la piqueta de los demoledores'. de aquella corporación, y desde aquel alto puesto no
á lo sumo si los fragmentos del molde nos revelan la cesó hasta el fin de su vida de ejercer la más podeexistencia de huellas de telas de extremada finura una
r?sa y bienhechora influencia en el progreso de las
y más bastas otras.
c1enc1as, ya por sus propios descubrimientos, ya por la
Lo repito: el aspecto de esta mujer, salida casi viva
f~cunda y ~enerosa co_operaci?n que prestó a los prinde su tumba después de ocho largos siglos, produce c1p~les sabios de su tie~po, a quienes alentaba y sosJ
una emoción fácil de comprender, y sirviéndome de
tema con toda su autoridad. A él se debe especiallas mismas palabras del canónigo E&gt;acheux, terminaré
mente el descubrimiento del principio fundamental
diciendo: «No es una obra de arte lo que á nuestra de la telegrafía eléctrica y él fué también quien hizo
Fig. 2. El mismo vaciado visto de perfil
vi~ta se ofrec.e, sino la misma naturaleza con la exvotar ~~r las ~ámaras como diputado su aplicación
presión viva de un ser real.))
al servicio público cuando el gobierno pretendía reserración ~ompleta se ordenó hace muy pocos años, hubo
varse el uso exclusivo de la misma como del antiguo
CLEMENTE DREYFUS
de sufnr durante los ocho sigl9s de existencia varias
telé~rafo Ch~ppe. Profundamente liberal y consagrado
transformac~ones más ó menos bárbaras.
(I) L. Dacheu~, Sai11te-Foyde Schlestadt. S11 Santo iSep11l- al bien público, Arago utilizó toda su influencia en la
Removiendo el suelo de la iglesia se encontró el c:·oy sus tumbas. Estrassburgo, 1893,'
Cámara de diputados y en el Consejo municipal de
1

NúMERO 603

47 1

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

París, del que fué muchos años presidente, para hacer
adoptar todas las medidas favorables al mejoramiento
moral y material de las clases populares en los diversos ramos del servicio, como la instrucción pública,
la higiene, la vialidad, el saneamiento de la ciudad. A
él se debe, entre otros, el pozo artesiano de Grenelle
que nunca se habría terminado sin su perseverante voluntad.
» Dotado del espíritu y de la pasión por la vulgarización de las ciencias, creó y siguió durante veinticinco
años el admirable curso de astronomía popular que
tanta gloria &lt;lió al Observatorio de París y á su ilustre
director. A él se debe también la publicidad de las sesiones del Instituto y de las actas de las mismas. »
Este llamamiento &lt;lió grandes resultados, y el día 11
de junio último se verificó la inauguración de la estatua de Arago, en presencia del ministro de Instrucción
pública, del hijo de Arago, actualmente embajador de
Francia en Berna, del director del Observatorio y de
representantes de autoridades y corporaciones.
La estatua ha sido modelada por el escultor M. Oliva, que falleció poco después de terminarla, y fundida
en bronce por Durenne: Arago está de pie, mirando
al Observatorio, envuelto en una capa que recoge con
la mano izquierda, y con la mano derecha levantada
y los dedos estirados en ademán de demostración:

tiene á sus pies un instrumento astronómico. La estatua se alza sobre un gran pedestal de piedra en el
cual se lee la siguiente inscripción: Francisco Arago, 1786-1853. Suscripción nacional.
El monumento esta situado delante de la verja del
jardín del Observatorio, en la plaza que se extiende en
el ángulo que forman el boulevard Arago y la calle
Faubourg Saint-Jacques. Edificado en la línea de la
avenida central del jardín, el monumento resulta estar
en el meridiano de París, como la de Verrier, colocada al otro lado del Observatorio.
GASTÓN T1SSANDIER

(De La Nature)

CUIDADOS QUE DEBE~ PRESTARSE Á LOS LESIONADOS
POR LAS DESCARGAS ELÉCTRICAS

El doctor Assmann ha publicado recientemente en
el Das Welter un curiosísimo estudio acerca del tratamiento que debe aplicarse á los que por desgracia
sufren lesiones, más ó menos graves, por efecto de
las descargas eléctricas. Según el sabio doctor, son
diversos los efectos producidos por las descargas,
conforme lo demuestran los numerosos e&gt;-'!)erimentos

comprobados, puesto que de ellos se desprende que
no es única la fuerza, sino varias, subdivididas en múltiples ramificaciones. La fotografía ha venido á demostrar que al resplandor vivísimo del relámpago sucédense otros más débiles que surgen en diversas direcciones. De este antecedente puede inferirse que la
potencia de los últimos resplandores es menor que la
del producido por la corriente principal.
El doctor Assmann cita en su interesante trabajo
un accidente ocurrido en los alrededores de Berlín
durante el verano de 1891: hallábase un pelotón de
soldados haciendo el ejercicio y sobre ellos prodújose una fuerte descarga eléctrica. El oficial y un trompeta cayeron exánimes, volviendo á la vida el primero al :cabo de algunos momentos, no así el infeliz
trompeta, que quedó tendido sobre el césped, muerto, inanimado. Repuesto el oficial, dispuso se aplicara á su subordinado el método de respiración artificial que con tanto éxito se utiliza con los ahogados.
El éxito coronó tan humanitarios esfuerzos, recobrando el trompeta la vida. El doctor Assmann supone
que si este tratamiento pudiera ensayarse en los campos de batalla con los combatientes derribados por
las explosiones de la pólvora y á los que se considera
como muertos, recobrarían la vida cual aconteció con
el soldado que se refiere.

¡1tllllll·ALIEBPf&gt;'Rts
78, Faub. Saint-D
disl_ean casi INSTA NTAN EA ME N-TE los Acce~ s. ~.,, ~ AR ts ..,.....os•
DE A SMA. Y TODAS LAS SUFOCAGIONES.
• za. F 4

_...._

~

-

UIT .IJITÍPRÍtlQUI -

LECHE ANTEFÉL
,mt aadlt1 •qu, t111,t
CAS , LENTE.1.U, TEZ AllO
SARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARROGAS PRECOCES
'09
EFLOREBCENCIAB

ENFERMEDADES

&gt;

ESTOMAGO
PASTILLAS y POLVOS

110.JECEB

i

PATERSON
oa BISIIUTHO MAGNESIA
J

~
adoa conlra laa A.leoolonea del Eatb·
mago, Falta de Apetito, Dlg eetlonea labo•
rto,,u, Aoedias, V6mitoe, Eruotoe, y C61Jooe;
regularl&amp;an lae Funolonee del Eatómago y
de loa 1 -tlnoe,
E.t1Jr .. el rotulo a f l'IIII dt l . FAYARD.
&amp;dh. DETIIAM, F--aUoo en P.&amp;JUII

LA SAGRADA BIBLIA
EDICIÓN ILUSTRADA

á 1 O cén t imos de pes eta l a

entreg~ agi.nas

m,

Querido enfermo. - Fiase ~d. I
larga e,per,enc,a,
1 haga uao de n"ostros GRANOS de SALúD """' 11101
le curarln de
eon1t1pao1ón, le darán apetito J' e
derofrerln el 1ueño y la alegria. - A11 r,r,rA Vd,
11Juoho1 año1, a11fr"Cando siempre de una buena •&amp;J•il.

GRANO DE LINOTARI NF~~~l~s
ESTRElillMIENTOS, CÓLICOS. -

,u

La caja: 1 fr. so

CARNE y QUINA

ll ~ento mu rep.-ador, anido al '1'6Dioo 11111 enqicl.

VINO ARDUO CON QUINA

T CON TODOS LOS PBINCIPlOS fflJTlllTIVOS SOLUBLBS DB U CARNE
c,.1an: y QIJl!U t son los elementos qu~ entran en la comJ)Ost&lt;;1on de este 1&gt;0tente
reparador de las fuerzas vitales, de este fon1aeaa&amp;e por eaeefe■e1a. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la .Anemta y el .Apocamtento, en las Calentura,
1 ConvaJecenctas contra las ])tarreas y las .Afecctonu del Bstoma(lo Y los ,nte," no,·
cuando se traía de despert.ar el apeUto, asegurar las digestiones, reparar las !uel'%18,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver.la anemla_y las epldemlaa provocadaa por los calores, no se conoce nada superior al l'mo de ou•- de Aroud.
.P()'I' m~or. en Paria, en casa de J. FERRt, Farmaceutico, 10!, rue Richeliea. Sucaor dlABOUD.
8B VllNDB BN TODAS U.S PlllNCIPALBS BoT1C4&amp;

EXIJASE 11i!ºAr': 1 ARO UD

J

Hydropesias,
Toses nerviosas;
Bronquitis, Asma, etc.

Empleado con el me.ior exito

GrageasalLactatodeHierrode
Anemia, Clorosis,
GELIS&amp;CONTÉ
Empobrecimiento de la Sangre,
El m~s eficazcontra
de los la.
Ferruginosos

Aprobadas por la Academia de Medicina de Parls.

•
G
d HEIOSTATICO el mas PODEROSO
r90t1na
y rageas e que se conoce, en pocion o

E

,.¡~..,,..ffl,...~•'!'ffll'l~l,l"'lr'I

en injecclon lpodermlca.
Las Grageas hacen mas
fácil el labor del par,to y

~·{ªllil~r;J:1•U~J:t,,a
l-~'-~
___ H,¾ - ___,• .. .

'

i

GARGANTA t
voz y BOCA

'

PASTILLAS DE DETHAN

''

Recomeodadaa
101 Malee de la Garganta,
Enln
clonee deeon\ra
la Vos,
lDflamaolonee de la
Booa, Eleotoe pern!0lOIIOB del llercarto, Il'l·
itaolon
101 Snra
CA.DORES,
5 ue PREDI
pr odaoe
el Tabaco, ilOG.&amp;..0O8,
J ,pecialmenle
PROFESORES y CANTORES para facthlar l.&amp;
emloion de la VOL-PIIGIO ; 12 Ra.u.u;
BanQfr en d rotulo G fll'fll(I
&amp;dh. J&gt;ETBA.N, Farmaoea tloo en P.uwi

MZDICACIOII ANAZ.GÍSICA

.Soluc~n
@omprimidos

i
!

6
Soberano remedio para rápida cura~1on de las Afecciones del pecho,

Catarros,Mal de garganta, Bronquitis, Resfri ados, Romadizos,
de los Reumatismos, Dolores.
Lumbagos, etc., 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Par1s.

Osp6slto sn todas ta1 Farmacias

Medalla de Orodela SªddeF1•deParis detienen las perdidas•.
LABELONYE y c1•, 991Calle deºAbouklr, Parls, y en todas las farmacias.

PATE EPILATOIRE DUSSER

¡
t

EXALGINA '
BLA NeARD ,
D E

OE

'

•

'

'

¡

• •t· l d contra las diversas
arab e deI)191
a e AfeccionesdalCorazon,

De bilidad, etc.

~ envlan prospectos t quien los solicite
dirigiéndOS&lt; á los Sres Montaner y Simón, editores

JAQUECAS
COREA

t

REUMATISMOS '

W

NEVRALGICOS,

¡

DOLORES

6

DENTARIOS,

6 inofensloo y et mas 6
6 poderoso medicamento 6
6 CONTRA EL DOLOR I
6............

1

destruye basta las RAICt:8 el VELLO del rostro de lu damas (Barba, Bigote, etc.), 1111
IIÍDgun pellgro para el cutia. 50 .&amp;iio■ de Ílxlto,,~ millares de teslimonio1 garantizan la eflcada
de esta preparacion. (S. •ende en aaJ■t, para la barba, y en 1/2 01)11 para el bigott ligero), Para
loa braios, empléeE~ c!,,l!lLl.f..QB l!J, .D'USBEJR, 1, rue J .•J.•Rou■nau, P art1o

�472

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

603

DISTRACCIÓN, escultura de Venancio Vallmitjana

Las casas extranjeras que deseen anunciarse en LA ILUBTRACION .AR¡TÍBTICA diríjanse para informes á los Sres. A. Lorette, Rue Caumartin
núm. 61, Paris.-Las casas español~ pueden hacerlo en la oficina de publicidad de los Sres. Calvet y Rialp, Paseo de Gracia, núm. 21

:••: oº..~s····¡¡
.......
~\
GOTA :
~

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de 40 años, el Jarabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los,;nédicos para la curacion de Jas qastritis, gastraljias, dolore■
y retortiJones de estómago, estreninuentos rebeldes, para facilitar
la ~ges~on y para regularizar todas las funciones del estómago y de
los mtestmos.
JARA.BE

a1Bro1nuro de Potasio

: '.:j del@:
♦

•

. : :

Especifico probado de la GOTA y REUMATISMOS, calma los dolores ♦
los mas fuertes. Accion pronta y segura en todos los periodos del acceso.
•
F . COMAR é HIJO, 28, Rue Salnt--Claude, PARIS

...............................
♦

VENTA POR MENOR, -EN TODAS LAS FARMACIAS Y DROGUERIAS

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

la epilepsia, histéria, migraña, baile de S•-Vito, insomnios, con!
vulsiones y tos de los nilios durante la denticion; en una palabra, todaa
las a1ecciones nerviosas.

~

\ ...

!, rne des Lions-St-Panl, a Paris.

Deposito en todas las principales Boticas y Drogueriaa

~

~~
~~

I ¡¡
t::$1
I

CARNE HIERRO y QUINA

11 Alimento

llliS f o ~

Wlido a los T6Dicoa mu reparadores.

VINO FERRUGINOSO AROUD
T

CON' TODOS LOS PlINCIPIOS KUTlllTIVOS DB

U CARNE

~

EL HIERRO

BBAVAIS

Por mayor,eo Parit, en casa de J. FERRÉ, Farmaceutico, 10!, rue Richelieu, Suusor4e AROUD

Por Mayor: 40 !42,r. St-Lazare, PariJ.

EXIJASE e1~~ 1 ARO UD

~,,

!probada por la JC!DEIIJ DE IEDICIBJ

PREMIO DEL INSTITUTO AL D' CORVISART, EN 1856
lledallu en 1&amp;1 l!xpo1lclonu lnternaclonaleo de

P.UlS • LYOR • YlEIIJ • PBlUDELPBIJ • P.lRlS
Mm

1873

1878

II UfL&amp;A. CON IL ■ATOI j11TO U

el Raquttt.imo, l.is A.feccwnes e.cro{Ulosas Y e.icor/Jutleas, etc. El l'i■• l"errustaoH dé
.&amp;roud es, en erecto, el único que reune lodo lo que entona y fortalece loa organos
regularlzal coordena y aumenta considerablemente las tuerzas ó Infunde a la aan¡¡e
empobrec da y descolorida : el Y'Por, la coloracwn y la Bnergta 11,t4l.
'

--§--

Pepsina Boudault
1867

representa exactamente el hierro
contenido en la economia. Experimentado por los principales médicos del
mundo, pasa inmediatamente en la
sa~gre, no ocasiona estreñimiento, no
f~t1ga el estómago, no ennegrece los
dientes. T61mnmt1gota1 eacad&amp;eo1id&amp;.
bljm la Terdadera larca.

Cl.11.a1111:, an:aao y 91J111.11 Diez años de exlto contlnuado y las afirmaciones de
todas las eminencias médicas preutJan que esta asoc1acion do la Canae, el Hierre y la
Ouiaa couaU Luyo el reparador mas encrgtco que se conoce para curar : la Clorósú, la
lnemta, las Jlen1truaciJ&gt;nu (ll)lorOJas, el Jlmpo/lreamtfflto y la A.lteracton ae la Sangre

U V&amp;MDi BN TODAS LAS PRINCIPA.LBS BOTICAS

♦

/r-----------,
~\,&amp;tDADESde1E1ro,i

Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon

Fáhria, Espedidones: J.-P. LAROZE

!~REUMATISMOS •

De Venta en todas las Farmacias.

1178

U&amp;

DISPEPSIAS
OASTRITIS - OA8TRALOIA8
DIOESTION LENTAS y PENOSAS
·
FALTA DE APETITO
'I OTIOI DIIO&amp;l)&amp;IUI bl 1.4 0I0IITIOII

BUO LA FORII.\ DE

ELIXIR. · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA 1011.DAULT
POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT
PW~, PIW'macie COLLAS, 8, rae Duphiae
~Ji._ _ _ _ _ _ _;;.._¡ j
SI "' la1 prl"c(pak, '"""""''"•

-----------~----------~--Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
IMP, DB MONTANER Y SIMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48320">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48322">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48323">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48324">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48325">
              <text>603</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48326">
              <text> Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48327">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48343">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48321">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 603, Julio 17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48328">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48329">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48330">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48331">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48332">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48333">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48334">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48335">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48336">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48337">
                <text>1893-07-17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48338">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48339">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48340">
                <text>2011714</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48341">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48342">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48344">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48345">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48346">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7552">
        <name>Antonio Vico</name>
      </tag>
      <tag tagId="7545">
        <name>Centenario Rojo</name>
      </tag>
      <tag tagId="7538">
        <name>Chicago</name>
      </tag>
      <tag tagId="7553">
        <name>Descargas eléctricas</name>
      </tag>
      <tag tagId="6474">
        <name>Edificios</name>
      </tag>
      <tag tagId="7306">
        <name>Emilio Castelar</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1831" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="709">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1831/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._602._Julio._0002011707.ocr.pdf</src>
        <authentication>cdf590c6b935a80899c3e2432bf8ef01</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="74002">
                    <text>0~1rtélC10t)

12tí~t1ea
A~o XII

BARCELONA 10 DE JULIO DE 1893

NÚM. 602

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

¡DJll ÉLl..1 cuadro de W. ~l;,erg

�LA ILUSTRACI ÓN

ARTÍSTICA

NúMERO 6 0 2

troversia. apasionadísima. La trascendencia del arte,
es decir, el arte docente, el arte moralizando, el arte
haciendo política ó religión, el arte socialista, ha sido
puesto sobre el tapete cien veces y en las cien veces
se riñeron batallas descomunales. Proudhón mirando
con recelo á los artistas, como dice Zola en Mis odios,
creyendo que debía admitirlos en su ciudad modelo,
por no desperdiciar ninguna fuerza para el logro del
Texto. - Verdades y mmtiras, por R Balsa de la Vega. - Re·
eterno ideal del perfeccionamiento de la humanidad
cuerdos del centenario rojo. L1,is XVII. Ifl. La comigna de
la revolucúfo, por Emilia Pardo Bazán. - Los edificios de la
y prononiéndose hacer del arte un medio.educativo,
Exposició,i tmiversal de Chicago, por M. A. - Didlogos maobligando
al artista á prescindir del mismo, para entn'tenses. En la porterla de la Dirección general de ***, por
trar en la cifra de trabajadores que obedecen á las
A. Danvila Jaldero. - Afisceldnea. - Nuestros grabados. órdenes de una filosofía y de un orden social que
A,iie (continuación), novela original por IIéctor Malot. SECCIÓN CIKNTIFICA. Varios. - Libros enviados á esta Repretende poseer la fórmula de la J ust1cia y de la Modacción.
·
ralidad; Proudhón diciendo que diez mil ciudadanos
Grabados. - ;De 111.• , cuadro de W. Amberg. - G11illoti,i
que han aprendido dibujo tienen una fuerza de oripresenta á la Convemión el 111odelo de la guillotina, cuadro de
ginalidad, una potencia artística, etc., etc., está muy
J. C. IIerterich. -l,1arat; llfuerlede Afarat; Carlota Con/ay.
- Los edifaios de la Exposición universal de Chicago, ocho
distante de influir, como han afirmado muchas gentes,
grabados. - Instalación de la Real Fdbrica de porcelanas de
en el criterio estético y en el trascendentalismo artísSajonia y SeaiJn alemana en el Palacio de la Industria de
tico preconizado por Pi y Margall.
la Exposición de Chicago, dos dibujos de E. Limmer. - Et
Pi y Margall mira el arte, mejor dicho, la obra
igorrote Tayabdn, dos grabados. - Et monaftdllo, estatua de
Manuel Fuxá (Salón Parés).
artística, desde un punto de vista diametralmente
opuesto al estético de Proudhón. Para el gran pensador francés, la forma en sus relaciones más ínti·
VERDADES Y MENTIRAS
mas con la verdad, con la Naturaleza, le preocupa
muy poco, mejor dicho, no le preocupa nada; lo
El ilustre hombre público Sr. Pi y Margall dió á
esencial es la idea, la fuerza dogmática de la idea:
mediados del mes que termina mañana una confepara Pi y Margall, sin que yo niegue que le concerencia en el Ateneo de Madrid, sirviéndole de tema
de á la idea desarrollada en el lienzo ó en el márpara exponer sus doctrinas acerca de las Bellas Ar***
Dando de lado á la primera parte, por cuanto en mol mayor importancia cuanto más directamente
tes el Carácter y fin del arte.
A pesar del calor sofocante que se sentía en la cáte- ella solamente se hizo historia, en la segunda hay una ataña al progreso y á los ideales sociales, sin embardra de la docta casa de la calle del Prado, la concu- afirmación que yo creo irrebatible: la de que, teniendo go, está muy lejos de creer que el cuadro que tan
rrencia era muy numerosa, y á más de numerosa, de para la realización plástica de la obra de arte la vista sólo evoca un sentimiento, un afecto, una emoción,
la más· culta é inteligente con que cuenta la capital tija en la Naturaleza, no por eso puede aceptarse una sensación puramente pasional, puramente sujetide España. Políticos, artistas, literatos, hombres de como buena aquella que es copia servil de un tipo va, sea obra inferior, ni mucho menos; Pi y Margall
ciencia formaban el auditorio del ilustre autor de aislado ó de un motivo cualquiera. Contra tal idea es un entusiasta de Delaroche, uno de los artistas
protestaron después de la conferencia muchos artis- menos apegados al arte trascendental y un poeta del
Las Nacionalidades.
Todos sabemos con qué claridad discurre y teoriza tas y críticos, argumentando que tal fórmula des- drama del Calvario, un pintor casi místico.
No han entendido los que le !!amaron proudhoniael Sr. Pi; todos sabemos cuán grandes son sus cono- truye el realismo llevando al pintor como al escultor
cimientos artísticos, cuán depurado su gusto, y ade- á fijar de nuevo un canon de la belleza cual lo hicie- no lo que Pi con claridad y concisión pasmosa exmás ninguno de los allí congregados ignoraba que el ran los griegos, además de enmendar la plana á la puso como consecuencia de las dos primeras partes
conferenciante es el autor de una Historia dtl Arte Naturaleza, por el mismo Pi y Margall señalada como de su oración. El trascendentalismo del pensador
federal se limita á recabar del arte que atento al meque la estrechez de criterio de un gobierno reaccio- el modelo que debe copiarse.
Distingamos. Entre los griegos se tendía á buscar dio social é intelectool en que vive, vea y presienta,
nario remitió al índice, salvándose únicamente de la
razzia unos cuantos ejemplares del primer tomo. una sola fórmula de la belleza humana, aquella que como vió y presintió en otros días y en otras socieDesde entonces - ya van de esto algunas docenas de dentro de la raza purificada por la selección, dispues- dades. Claro está que al afirmar que ( 1) «si hoy rinaños, - Pi y Margall apenas si se ocupara especial- ta por las mismas leyes, había concebido el genio den el pintor y el poeta culto preferente á. la forma,
mente del arte (al menos que yo sepa); y he aquí la heleno. Por otro lado, nadie desconoce que informa- lo rendirán á la idea muy pronto,» es en cierto modo
razón del por qué se esperaba con verdadera curiosi- ba en esa idea de la belleza antropomórfica un espíritu concederle al arte una ingerencia de cuantía en la
religioso, si humano, no por eso menos hierático, que propagación de los ideales que hoy se inician y por
dad la conferencia de que me ocupo.
Bien sabido tenía yo que las ideas del conferen- obligaba á una homogeneidad grande al artista. Hoy los que luchan en determinadas clases de la sociedad;
ciante habían de ser motivo de discusiones acalora- también buscando la belleza por caminos más anchos pero no por esto prescinde de lo que el arte es ni
das. Terminada la conferencia, se comentaban por y desde otro punto de vista, si es imprescindible el desconoce cuál fué y seguirá siendo su misión primelos pasillos y salones del Ateneo las afirmativas del estudio de la Naturaleza y del hombre, no por eso ra, puesto que, así en su conferencia como en la obra
orador, y ciertamente que no eran los menos los que para alcanzar á producir lo bello es menester definir- que cito, dijo: «El arte y la poesía han sido siempre
las combatían en nombre de los novísimos ideales que lo concretamente por medio de una fórmula plástica. la expresión del sentimiento: concurrirán con la ciende Francia nos vienen. Pero pude hacer una observa- Dentro de la filosófica, que dice que la belleza no re- cia, como jamás concurrieron á realizar nuestros desción curiosísima, y esta observación fué que no hubo side en el individuo y sí en la especie, cabe hasta el tinos.»
Pero ¿qué otra cosa hicieron los artistas de todos
dos censores que estuviesen de acuerdo ni que su- individualismo; pero, entendámonos, en lo que restiempos, sino reflejar la cultura, el medio social, las
piesen cuáles eran ó cuáles son, mejor dicho, los no- pecta á la interpretación y al sentimiento.
No faltaría más sino que porque sf, por razones tendencias que en el orden intelectivo, así en lo que
vísimos ideales en nombre de los que combatían las
de un orden completamente extraño á lo que el arte se relacionaba con la política y la religión, como con
doctrinas expuestas por Pi y Margall.
es y significa y le está encomendado, por razones de las evoluciones estéticas que fueron paulatinamente
*
una tendencia científica, cual las de la ciencia analí- sucediéndose y variando el punto de vista y el con**
Pi y Margall es un convencido del trascendenta- tica de los modernos fisiólogos y psicólogos, convir- cepto de la plástica? El Renacimiento, volviendo por
lismo del arte. No voy ahora á examinar si es ó no tieran pintores y escultores, como gran parte de los los fueros de la belleza de la forma, tuvo, sin embaradmisible ese trascendentalismo en los extremos que novelistas contemporáneos sus plumas, los pinceles ó go, en todos sus grandes artistas otros tantos caracteres
el conferenciante indicó en su oración; lo haré más los palillos en bisturís de disección ó en podadera.de que la interpretaron según su personallsima manera
adelante: me limitaré primero á dar una ligera idea nada. Pero desgraciadamente creen hoy los más de de sentir; y aun dedicando á la forma los esfuerzo~
de las expuestas por el jefe de los federales españoles. esos, tocados de la manía del arte-ciencia, que el ar- gigantescos de que fueron capaces Miguel Angel,
Comenzó afirmando que el arte es una necesidad tista no puede considerarse tal si hace selección al- Leonardo de Vine~ Rafael, Cellini, y en fin, la pléespiritual innata en el hombre. Para probar esta afir- guna, si no describe con el coloró con el barro las de- yade de maestros inmortales de los siglos xv y XVI
mación hizo una ligera reseña histótica del desarro- formidades y las macas del individuo, como analiza el que contaron Italia en primer término y después Esllo que adquirió, así como de su carácter, en los histólogo hasta aquellas células que se escapan á. la paña y Alemania, nadie puede desconocer cómo inpueblos de la antigüedad, no olvidándose de llamar la simple inspección ocular. ¿Qué importa la emoción fluyó en la obra de aquellos hombres superiores la
atención del auditorio respecto de aquellas razas que estética provocada por la belleza de la línea, por la corriente intelectual en la filosofía, en la política y en
por influencia del clima en que viven son más aptas misteriosa y armónica combinación del color, por la la religión por que atravesaba Europa. Y así como al
para sentir la emoción estética y darle forma plástica, escena idílica ó trágica, por el drama, por la pasión, mirar las Sibilas de la Sixtina y las estatuas que deponiendo como ejemplo el indio americano, creador por la virtud, por el vicio mismo, si todo esto está coran el sepulcro del :Médicis, ó la misma del Pensade un arte característico y genuino, especialmente representado con tipos que no son sintéticos de una tivo ó la reposada de Moisés, se advierte claramente
en aquellas regiones de América donde el clima es raza, sino ejemplares de neuróticos, ó de gañanes ese influjo de que hablo, pues parecen leerse en
templado. Dirigió después una ojeada rápida al ca- exhaustos de toda condición de belleza? ¡Oh, el rea- aquellas frentes sombrías las exaltaciones del gibelino y las ideas del filósofo que se desliza de influenrácter que aquella entidad tuvo en la Caldea, en la lismo!..
Me preguntarán ¿qué entiendo por belleza?, y yo á cias ortodoxas, sin que por esto padeciesen en lo más
Asiria, en el Egipto y en la India. Mencionó brevemente la metamorfosis sublime sufrida por el arte mi vez pregunto ¿qué entienden por realismo y por mínimo los entusiasmos del artista por la forma, así
en Grecia y después en Roma y la absorción que de naturalismo? Yo creo que la sensación agradable ó hoy pueden ser perfectamente admitidas dentro del
la escultura y de la pintura hizo la arquitectura, sobre repulsiva que causa la vista de un objeto es la que arte las obras que reflejan las grandes luchas sociaindica lo bello ó lo que no lo es. ¿Contestarán á lo les, como se pintan y describen la tempestad y la
todo la cristiana.
La segunda parte del discurso la dedicó el Sr. Pi que yo pregunto para que sepamos si están autoriza- calma, el día espléndido de sol y el triste y obscuro
á definir la teoría del arte. Recaba para la Naturaleza dos los que chillaban contra la afirmativa de la se- del invierno.
el lugar supremo, en lo que atañe á la realización gunda parte de la conferencia de Pi, para hablar como
R. BALSA DE LA VEGA
plástica de la obra pictórica y escultórica, y apunta lo hadan?
la selección como necesidad para la síntesis de la be29 ele J unio ele 1893
lleza y del tipo.
La tercera parte de la conferencia fué la más perPara mí la tercera parte de la oración del autor de
(1) Las luchas de nuestros dlas: Francisco Pi y Margall,
sonal, esto es, en la que expuso sus ideas respecto Las fuellas de nuestros dias es la que se presta á con- páginas 435 y 36.
de la trascendencia que el arte debe tener en el desenvolvimiento de la cultura de los pueblos y en el
mejoramiento, por tanto, de la especie humana.
Ofreció como ejemplo varias obras de artistas célebres, entre aquéllas, el lienzo de Owerveck, que representa á un esclavo tendiendo á Cristo sus manos
ceñidas por la ergástula de la esclavitud. «Nada - dijo
poco más ó menos - son ante el sentimiento ni ante
las ideas redentoras de los modernos tiempos los
cuadros del eximio pintor reusense Fortuny, porque
en ninguno, aparte de las brillanteces del color y de
la factura, existe motivo moral que los haga perdurables; aconteciéndole lo mismo, salvo tres ó cuatro
cuadros, á la obra entera de Meissonier. Por esto
creo que el cuadro Una huelga de mineros en Vizcaya,
de Cutanda, exhibido en la Exposición internacional
de Bellas Artes últimamente celebrada en Madrid,
tiene una importancia grandísima, y quedará como
obra de la pintura contemporánea digna de ser tenida
en cuenta por los artistas, como la tendencia necesaria
del arte, el cual ha respondido siempre al medio social en que se produjo.»
Esto, salvo la mayor amplitud de las consecuencias filosóficas y sociales y la mayor cantidad de
ejemplos que ofreció, amén de la claridad y del método expositivo del orador, es lo que en síntesis dijo en
su conferencia el Sr. Pi y Margall.

N ú MERO 602

LA

443

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

volaba. Al fin concluyeron: ¡qué'remedio! &lt;!Acuérdate
de Dios y de mí,&gt; dijo la reina al dar el último beso
al hijo á quien no había de acariciar más. «Nd pases
cuidado, exclamó un municipal, el chico estará atendido: la nación es grande y generosa.» Cerróse la
puerta, y entonces la madre, en _c~nvulsivo espasm?,
se arrojó sobre la cama vacía y t1b1a aún, y la mordió
y se mordió las manos entre rugidos. Ahora que no
estaban allí los verdugos bien podía ser mujer y ma, dre y fiera. Se había colmado la medida, y la hiel
rebosaba. El Terror, al cortar la cabeza á María Antonieta, ya no la hizo daño,
porque primero la había
sacado del pecho el corazón al robarla el hijo.
El «preceptor» que
aguardaba á Luis XVII
- en el mismo departamento del torreón que había ocupado su padre era el famos!simo zapatero
cuya celebridad eclipsa á
la de los sayones de la
torre de Londres, inspiradores de la musa de Sha·
kespeare. En efecto, el papel de aquellos sayones se
redujo á sacar los ojos ó
estrangular. Antonio Simón estaba encargado de
una comisión más delica·
da, de mayor refinamiento: cegar un espíritu y asfixiar un alma.
De oficio zapatero de
viejo, viudo, habíase casado Simón en segundas
nupcias con una criada de
servir que tenía algunos
ahorrillos, y estaba la fea
pareja en los primeros meses de luna de miel y deseando sucesión cuando
estalló la tormenta revolucionaria. Simón, en su
barrio, pasaba por hombre
de apacible índole; las modistillas del barrio gasta·
ban bromas con él; los
vecinos le otorgaban la
estimación que merece el
artesano honrado. Y en
este concepto de buen
GUILLOTIN PRKSKNTA Á LA CONVE NCIÓN EL MODBLO DE LA GUILLOTINA, cuadro de J. c. Herterich
hombre inofensivo hubiese vivido y muerto el zapatero Simón, si el volcán
ple. El arma contra Luis XVII fueron á su vez estos había evasión posible: los unos servirían de rehenes no le convierte, de piedra y escoria, en lava encendida. Los antropólogos que estudian el fenómeno
supuestos intentos de los Girondinos. Temía la revo- contra los otros.
El 1.0 de julio de 1793 decretó la Convención que moral de las revoluciones, atribuyen cambios como
lución - y no sin fundamento - que la piedad y la humanidad, dormidas, despertasen á los ecos del llanto el niño Capelo fuese separado de su madre y encerra- el de la personalidad de Simón á un contagio epidéde un niño. A aquel niño no le podían hacer subir do en la prisión más segura del Temple: Resolvióse mico, que en el hombre civilizado resucita el salvalas gradas de la guillotim: sólo cabía deshacerse de también dar á Capeto &lt;un preceptor.» A las diez de je primordial, el homicida oculto, que como el fuego
él. Vamos á ver lo difícil que es deshacerse de una la noche del 3 de julio, el niño dormía en una cama bajo la ceniza, sólo espera la chispa que lo reanime.
criatura; cuán larga serie de esfuerws, qué suma de que, á falta de cortinas, resguardaba de la luz un pa- Taine, en sus estudios sobre la Revolución, recoferocidad se necesita para extinguir la savia vital de ñolón de la reina. Esta y su cuñada zurcían las usa- noce los efectos de la embriaguez del poder en un
un tierno y florido arbusto. Cuanto voy á referir es das ropas. Madama Royale lefa en una Semana plebeyo - embriaguez que hace al criminal por oca·
rigurosamente histórico, probado por medio ~~ do- Santa. Oyen rechinar los cerrojos, ábrese la puerta y sión. - Al zapatero de viejo tenía que emborracharle
cumentos, que recogieron con devoto esmero diligen- entran seis municipales. Al oír la orden de que son verse dueño absoluto de un niño, que era el rey de
tes investigadores, al penetrar, antorcha en mano, en portadores, María Antonieta se incorpora, ·pálida y Francia.
casi fuera de tino. «¡Señores, por compasión! ¡El niño
Simón se había señalado como celoso jacobino,
la fúnebre sima del Temple.
Para empezar el suplicio del niño, lo primero que me necesita; no es posible separarle de mí!» Por pri- amigo y seidij de Marat. La mujer de Simón también
se necesitaba era separarle de su madre, con qmen mera vez acaso, las rodillas de la altiva princesa se prestara servicios á la patria, curando á los marsellevivía desde la muerte del rey. Guillotinar á la reina doblan: la madre no conoce el orgullo: sólo sabe que ses heridos en la jornada del 10 de agosto. Cuando
era cosa resuelta ya; pero mientras tuviese un soplo de á su hijo se le arrebatan, y su fiel corazón adivina se trató de buscar ayo para Capeto, Robespierre y
vida, la madre cubriría á su hijo con su cuerpo y le para qué. «Venga el chiquillo, ó nos le lledefendería como una leona: había que arrancárselo vamos por fuerza.» Despierto al ruido Luis,
N, O
sin dilación. Otro motivo impulsaba á tan cruel me- se cogía llorando al cuello de su madre, y
dida: la conspiración (verdadera, no imaginaria, cual ella, con insensata y sublime resolución, se
la de los Girondinos) tramada por el barón de Batz ponía delante, abría los brazos y quería recon objeto de libertar á la reina y á su hijo el delfín sistir, ó que la matasen allí mismo. «¡Vaya
un alboroto por nada!, dijo un municipal; y
Luis Carlos.
R ÉP U BLI QUE
FRAN&lt;;•AISE.
Este barón de Batz, muy determinado y aventu- á nuestros hijos nos les están acuchillando
=-i•&gt;-&lt;-rero era el mismo que el día de la ejecución de en la frontera tus amigos!» Esta acusación
Lui~ XVI se apostara en una ca!le, en ~ompañía d~ hizo que prevaleciese la reina sobre la maotros tres hombres valerosos, y diera el gnto de c¡Am- dre. «Mi hijo aún no tiene edad de servir á
mo! ¡Salvemos al rey!» Nadie repitió el grito, y dos la patria: cuando sea mayor gozará en con.,e
de los conjurados fueron hech?s trizas: otros do~ des- sagrarla su vida.»
Después de haber implorado en vano la
~ inscrit .sur. le tabieau des habitans de la Commune de tir,i
aparecieron como si les hubiese tragado la tierra.
limosna
de
unas
horas
más,
las
tres
mujeres,
Batz fué de los desaparecidos. Oculto en París, reBruxelies N'0
n est domicilié , t u ~ .,d
suelto á burlar él solo al gobierno terrorista, se pier- sucumbiendo á la fuerza, pidieron el favor de
H
de la cuenta de las tramas que tejió desde su escon- vestir por última vez al muchacho, lo cual
Ítttion N.o/Jj.,g6 d,.J:¡, oos
hicieron
entre
lágrimas
y
ternezas,
tardando
lo
drijo: la revolución ~legó á cobrarle miedo: ~edid~s
~
severísimas fueron dictadas contra él: púsose a precio más posible, disputando al rigor de los raptosu cabeza. Riéndose de tantas precauciones, Batz lo- res un minuto, un segundo, del tiempo que
Facsimile de una cédula p&lt;-rsnnnl

gró entrar disfrazado en el Temple. En combinac!ón
RECUERDOS DEL CENTENARIO ROJO
con un municipal realista, preparó disfraces, combmó
horas y tiró líneas para hacer evadirse á las tres muLUIS XVII
jeres y al niño. Hubo que iniciar á mucha gente en
IV. - LA CONSIGNA DE LA REVOLUCIÓN
el secreto de la empresa: transpiró, y se desgració; no
pudo probarse, ni siquiera pudo ser atrapado Batz;
El arma para destruir á los Girondinos fué la acu- pero el rumor de la conjura dió la voz de alarma, y
sación de conspirar con objeto de restaurar la monar- el gobierno revolucionario comprendió al punto que,
quía constitucional sacando á Luis XVII del Tem- una vez aislados los miembros de la familia real, no

..

!

¡/~·

47t11'4,on
ff

..

......

�444
Marat, unánimes, recomendaron al excelente descamisado Simón. Encerróse con su alumno, del cual le
estaba prohibido separarse un negro de uña, y desde
aquel instante la pareja empezó acumplir su oficio
religiosamente.
La primera noche no hubo fuerzas humanas que
hiciesen acostarse al niño. Por espacio de dos días

Copia de un retrato original
de Boza (abril de 1793)

MARAT. -

LA

ÍLUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Sucedió que á los tres ó cuatro días de haber sido
entregado Luis á Simón, esparcióse por París la noticia de haberse evadido el prisionerito. Alrededor
del Temple se formaron grupos compactos y amenazadores pidiendo que saliese el niño; en vista de lo
cual y de la agitación creciente de las secciones, una
comisión del Comité de seguridad dirigióse al Temple con el fin de cerciorarse públicamente
de que no nabía tal evasión. Hicieron salir al niño al jardín de la cárcel, y apenas se vió en él la criatura, lanzando gritos que desgarrarían el corazón más duro,
empezó á llamar á su madre. «¡Silencio,
Capeto!» El niño, en vez de obedecer, decía á los guardias, señalando á Simón:
«¡Ni quieren ni pueden enseñarme la ley
que ordena que me separen de mamá!»
Tal vez el pobre niño esperaba que su madre le oyese gritar y se asomase á la ventana y ver así su adorado rostro.
Entre los miembros de la comisión se
contaba aquel Drouet que, reconociendo
á Luis XVI en su fuga, fué causa de que
se le detuviese: aquel de quien dijo en
otra solemne ocasión María Antonieta:

NúMERO 602
Toda labor se perfecciona con el ejercicio, y el genio se revela en las ocasiones; Simón fué épico, en
cuanto verdugo. Denostar y pegar á un niño, y niño
nacido en las gradas del trono, es sin duda cruel;
pero las humillaciones morales quebrantan más
que las físicas, y Simón adivinó esta verdad psicológica.
El día 13 de julio fué asesinado Marat en el baño
por Carlota Corday. Simón se contaba en el número
de los idólatras del gran terrorista, y su· muerte le
causó doloroso estupor y después una ira ciega, de
las de puño cerrado, que necesitan para desahogarse
herir, golpear, deshacer alguna cosa. Mandó traer
vino y aguardiente; se exaltó más con la bebida: encendió la pipa, y empujando al rey niño, le dijo sacudiéndole la cabeza y echándola de acá para allá á
bofetones: «iVívora, ya no te quito ese luto que llevas!
Ahora lo llevarás por Marat, el amigo del pueblo. ¡Sí,
Capeto vestirá luto por Marat!»Y en efecto, Luis XVII
vistió de negro por Marat; así su luto de huérfano se
convirtió en hopa de ignominia.
Arreciaban los malos tratamientos, y á los quince
días de educación el cuerpo del mártir estaba acardenalado y dolorido. Al saberse la derrota del ejército republicano cerca de Saumur, Simón llamó á su
alumno. «Tus amigos nos degüellan.
¡Toma, toma! »
Y arrastró á la
criatura por el pelo, llevándole de
una habitación á
otra á empellones. El niño lloraba; lloraba, sí, porque el dolor era
mucho, y más la
vergüenza y pena
de verse así tratado; pero lloraba
bajito: Simón no
conseguía arrancarle gritos por
más que hacía. Y
lo que sofocaba la
queja en la garganta del angelito
de ocho años era
sólo una idea: la
de que sus gritos
podían, al través
de la pared, llegar hasta el encierro de su madre y herirla en

rehusó el alimento y apenas
mordisqueó un
mendrugo de
pan. Con indignada frase pedía que le enseñasen la ley en
virtud de la
cual se puede
separar á una
madre de su hijo. No apartando sus ojos de
la puerta, se le
iba la mirada
adonde tenía el
corazón: donde se había quedado la madre.
No se quejaba,
pero á veces
una lágrima MUERTE Di MARAT, asesinado mientras estaba en el baño por Carlota Corday en 13 julio 1793
gruesa caía de
sus azules ojos.
Por fin venció la naturaleza, y consintió acostarse y co- «¿Por qué vuelve hoy el hombre de Vamer algo, pero en silencio. «¿Eres mudo, Capeto?,:» rennes? ¡Sin duda porque es día de difunpreguntó el ayo. «Me callo porque tengo demasiadas tos!» El fatídico Drouet llamó á Simón
cosas que decir,» contestó el chico. «¡Aristócrata! y se encerraron en un aposento. La con¡Ignorante! ¡Ya te enseñaré yo las ideas nuevas!»
versación que pasó entre los del ComiPronto comenzó Simón á poner en práctica su sis- té y el ayo de Luis XVII no se hubiese
tema de pedagogía, y el rey niño hizo conocimiento sabido nunca, á no ser por el secretario
con la humillación del castigo corporal. Nunca su del Comité, Senar, que asistió á ella, mumadre ni su padre habían tenido que emplear para rió roído de remordimientos y se conferegir su educación y su viveza más que el dulce só de ella al morir, como de un crimen.
freno del cariño y la ligera severidad del tono de voz.
«Ciudadanos, ¿qué hago del lobezno?,
«No debía usted pegarme, decía Luis á su dueño, preguntó á los sombríos terroristas Simón.
porque tiene usted más fuerza que yo. - ¡Bestia!, con- El es muy altan~ro y muy insolente, pero
testaba Simón. ¡Estoy aquí para hacer de ti lo que se yo sabré cortarle el revesino. Lo que no
me antoje! ¡Viva la igualdad!»
respondo es de que no reviente. Pero
Es forzoso decir - porque la verdad es lo primero quisiera que me dije:;eis de una vez lo
en asuntos que atañen á la historia - que Simón, al que se piensa hacer con él. ¿Deportarle?
aceptar el cargo de preceptor del lobezno, no había - No. - ¿Matarle? - No. - ¿Darle jicaracalado hasta el tenebroso fondo de los propósitos y zo? - No. -¿Entonces? - ¡Deshacerse de
deseos del gobierno revolucionario. Tomando al pie él/,)) contestó el implacable perseguidor
de la letra las enfáticas frases que entonces se estila- del padre, pronunciando con fría calma
ban, creía que su misión estaba reducida á «hacer la sentencia del hijo.
CARLOTA CORDAV, ilSesina de Marat
del hijo de Tarquino un hijo de Bruto,» es decir, á
Simón debió de respirar anchamenconvertir á Luis XVII en republicano, demagogo, te: ya estaba al tanto de la consigna; ni
descamisado y maratista. Para este fin servía todo: rastro de duda le podía quedar. Y no obstante, con el alma. Todav/n le quedaba mucho que hacer y que
chanzas y golpes, exhortaciones é injurias, risas y pun- ser tan horrenda la tarea, aún había de encomen- trabajar á Simón.
tapiés. Capeto sería un buen patriota ó se lo llevaría dársele otra peor: deshacerse de un niño es menos
el diablo. Pero el Comité de seguridad cazaba más lar- inicuo que forzar sus inocentes labios á que hagan
EMILIA PARDO BAZÁN
go que el tozudo zapatero.
temblar de espanto á la naturaleza.
(Continuará)

LA

NúMERO 602

445

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

l\ -~
:7:.7~

\~"l
~·1.,,
r 411.

- .- ..

?•

.
)

•..
Palacio de la Electricidad

aunque presenta cierta amalgama, obedece sin em- la ganadería y que son análogos á los que descuellan
bargo á un plan.
sobre los pabellones angulares.
DE LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO
Las cuatro fachadas de este palacio constan de un
El conjunto exterior de este palacio es del mejor
pabellón central y de otros pabellones en los ángulos, efecto; sólo tiene un piso, y por una escalera monuII
separados aquél y éstos por grandes lienzos de pared, mental se sube á un colosal salón de reunión en el
Dijimos en el artículo anterior que la gran plaza ó ó mejor dicho, galerías. En ellas predonima el orden que caben desahogadamente 15.000 personas senpatio de honor de la Exposición estaba limitada al corintio, muy enriquecido con diferentes adornos. El tadas.
Sur por los palacios de Máquinas y de Agricultura, pórtico principal tiene columnas de 50 pies de altura
El palacio de Manufacturas y Artes liberales ocusin basas ó pedestales, las cua- pa un espacio de treinta acres ósea quince hectáreas
les soportan un entablamento próximamente. Su forma es rectangular y la sala
de ro pies de alto. Este pórtico central está cubierta por una nave de cristal de ochenda á una anchurosa terraza, des- ta metros de altura que tiene á uno y otro lado galede la cual se ve todo el frente rías de más de un kilómetro de longitud.
Norte, que lleva un majestuoso
Los habitantes de Chicago dicen con orgullo que
estilabato en cada uno de los este palacio es dos veces mayor que la iglesia de San
lienzos de pared, los cuales es- Pedro en Roma y tres veces más espacioso que el
tán coronados con jarrones y Coliseo: en el cual sólo cabían 80.000 personas, mienestatuas y á cada extremo co- tras que por toda la longitud de este edificio pueden
lumnas rostrales. Las columnas circular 150.000.
del pórtico ó pabellón central
El arquitecto de este palacio es M. Jorge B. Post,
son ocho, y las de los ángulos de Nueva York, y le ha aplicado el estilo corintio. En
cuatro en cada frente principal. el centro de las arcadas que constituyen la fachada
Entre el pórtico central y los principal ha levantado una especie de arco triunfal,
pabellones angulares corren es- en el que se notan reminiscencias de los de Constanpaciosas é historiadas galerías tino y de Trajano en Roma: sobre los tres arcos ó
que vienen á ser otras tantas puertas que constituyen esta entrada corre un cornicolumnatas, en las que se ha se- samento con un alto ático, y las cuatro columnas coguido el estilo arquitectónico de rintias que en ella campean, de 65 pies de elevación,
la Roma imperial.
soportan grupos escultóricos, de los que, así como
El propósito de los arquitec- de varios del palacio de Agricultura, damos en nuestos era levantar un templo á Ce- tros grabados una muestra.
res en esta exhibición de proEl palacio de la Electricidad, construído por los
ductos del suelo. Para ello han arquitectos Van Brunt y Howe de Kansas City, es
hecho un soberbio vestíbulo que uno de los más bellos de esta Exposición. Sus proda á una rotonda rematada en porciones son II 5 por 2 30 metros, y está formado por
-....,
una cúpula; ro~. ---una serie de columtonda que tiene
nas de orden corin78 pies de diámeGran p6rtico central del Palacio de Agricultura
tio de 13 metros de
tro por 129 de alaltura por 1•,15 de
tura, y también
circunferencia; el cory entre uno y otro quedaba otro patio menor. El se- de orden corintio, como la fachada
nisamento que sostiegundo de dichos edificios tiene una fachada al Norte exterior, y rodeada de diez y seis
ne es ligero y de agrade este patio y otra al Sur, que da al dep~rtamento grandes code Substancias alimenticias, ambas de 800 pies de l?n· lumnas , desgitud, mientras que la del Oeste, de 500, ~s f~ontenza tacándose en
al patio menor, y la de~ Este al lago M1ch1gan. Su el centro la esárea, sin incluir los aneJOS, ocupa nueve a~res_ y me- tatua de la midio ó sea un espacio casi igual al cuerpo prmc1pal de tológica diosa.
la Galería de Máquinas, de la que ya h~mos tratado. Varias pintuLos arquitectos McKim, Mead y Wh1te, de Nueva ras alegóricas
York, han trazado el plano del palacio de Agricultu~a completan esta
dejando en el centro de esta área un gran espacio hermosa pieza.
A uno y otro
cuadrado, al que van á parar cruzándose dos altas
naves, acompañadas á uno y otro lado de galerías de lado del pórdos pisos, cubiertas de gr~ndes claraboy~s para alum- tico hay dos
brar bien el espacio intenor. Lo que mas en cuenta pequeñas islas
han tenido los arquitectos al trazar la estructura _g~- del mismo orneral de este edificio ha sido el interés de la exhibi- den, terminación agrícola, posponiendo á este interés ~l efecto das en un átiinterior arquitectónico, aun cuando ~ d~c1r verdad co en el que
han obtenido este efecto con la grand1os1dad. de l~s campean algunaves, por las cuales puede circular el púbh~o s_m nos grupos esconfusión y examinando desahogadamente y s10: dis- cultóricos, retracciones los objetos expuestos en ellas. La c'.as1fica- pres entando
C'ÍÓn de los productos ha sido '.ac~litada tamb1é_n por alegorías de la
Grupo alegórico en el Palacio de Agricullura
la disposición general del ed1fic10, y el con1unto, agricultura ó
LOS EDIFICIOS

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 602

NúMERO 602

LA

447

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

dable armonía. En los cuatro ángulos del edificio
hay pabellones por el estilo de los acrópolis de Grecia y rematados en una torre de 42 metros de altura.
El interior de este palacio está cruzado por naves
longitudinales y transversales, cuatro de las cuales
~an á l~s puertas que lleva cada fachada. En el pórtico prmc1pal descuella, sobre elevada pilastra, una
estatua colosal de Benjamín Franklin en actitud de
remontar su famosa cometa, y en el friso del inmenso
nicho formado alrededor y detrás de ella se lee el célebre verso de Turgot: Eripuit ere/o fulmen sceptrum-

que tyrannis.
En el frontón y en los lados de este arco hay esculturas representando las dos principales industrias

Vista general del Palacio de Artes liberales y Manufacturas

r

/J

I;.

1'

. 1:\

"(

~-~·:?-,?}
11.tíf,\Y,.1?-,&lt;', ,, · "Id,
l&lt;..~- c,j- -1 8,L·
t""7"iL.r-&lt;lhY:-'.'·qt.';l..11í'-M---•~T

r .

U na de las doce estatuas que. representan los signos del Zodíaco,
en el Palacio de Agricultura

que ha engendrado la electricidad, la luz eléctrica y
el telégrafo, y en varios medallones se leen los nombres de Morse y Va:il, inventores americanos del telégrafo eléctrico.
M. A.
DIÁLOGOS MATRITENSES
EN LA PORTERÍA DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE

***

- ¡Hola, doña Virtudes! ¿Qué la trae á usted por
acá? Usted siempre tan guapoJ:a y tan ...
- Vamos, Sr. D. Telesforo, no sea usted guasón,
que ya no soy ninguna niña.
- No digo yo que sea usted una niña, pero es usted un jamoncito en dulce, que ya, ya.
- ¡Ay, mi Sr. D. Telesforo, ese pillastre de Alberto me ha de matar! Dígame usted, ¿ha venido hoy
á la oficina?

- Ahora lo veremos... Mire usted, la capa y el som- ".'irtudes, y no se sofoque, que si ese pillastre se mubrero están en la percha; pero á él no se le ve: tal nera, no l_e faltaría á usted quien la quisiera!..
vez no haya venido.
- Gracias, D. T elesforo, no se puede decir de este
- ¡Pero si no hubiera venido no estarían ahí la ca- agua no beberé, y en fin ... hasta otro rato.
pa y el hongo! ·
·
- No se fíe usted de eso, doña Virtudes, porque
***
hace un mes estuvieron esos avíos colgando de la
percha una semana entera, día y noche, y échele
- Diga usted, buen hombre...
usted un galgo á Alberto; como que se había ido á
- El buen_ hombre será usted, tío paleto.
tomar la mona.á Vicálvaro; y el jefe del negociado . - Vaya, dispense usía que no le hamos querío desle decía al mequetrefe del director: «el auxiliar don zncomodar.
Alberto Pindola es el más trabajador de la casa y
- ¿Qué querían ustedes?
habrá que ascenderle,&gt;&gt; y le ascendieron; ¡vaya si le
- Semos ;l ~lcal~e y el síndico de Fuente-Novilla.
ascendieron!
- Y á m1 p1m, 01 que fuera el Nuncio.
- Bastante trabajo me costó; que el jefe del perso- Hamos vento á .A-Iadril.. ·
nal D. Gervasio, ya sabe usted que estaba muy en con- Bi~n podíai:t ustedes haberse limpiado las patas
tra; pero al fin, como yo conozco estas cosas de ofi- que estan ensuciando la alfombra.
cinas...
- Usía perdone, pero hamos corrío tanto hasta to- Sí, sí; ya sé que es usted práctica.
par con el condenao 111enisterio...
- ¡Hombre, pues si yo no lo soy habiendo nacido
- Pues aquí no se admite la gente que viene á es-en la Caja de Depósitos!·
torbar; conque...
- ¿En la caja nació usted?
- Pus venimos á ver al menistro.
- Eso es un decir; no nací en la propia caja, pero
- S. E. no recibe.
soy hija de un tenedor segundo de la clase de terce- Es que el caso es urgente...
ros, auxiliar de la de quintos.
- ¡Caramba con los tíos, si creerán ustedes que
-¡Ya!
S. E. recibe á todo el mundo!
- P ues mire usted, D. Telesforo, ese pillo de Albertito me tiene con la mar de cuidado, porque ayer
por la tarde quedó en que vendría á las once por mí
para llevarme á la Alhambra; y ¡que si quieres!.. Hasta la hora presente no le he visto
el pelo. Anoche, según dice el Imparcial, se tiró un joven desde el
viaducto, y yo digo: puede que sea
Alberto...
- ¡Ca, no, señora! Si anoche á
la una estuvo conmigo en el café
de las Antillas echando unas carambolitas. Por cierto que entre el
portero de abajo y yo le ganamos
tres pesetas que valía el consumo
que habíamos hecho. Me dijo que
se iba de culebra.
- ¡Ay Dios.. , de culebra! Pues
entonces ya no dudo que le veré
pronto, porque vendrá á pedirme
dinero.
- No se lo dé usted.
- ¡Jestís, hijo!, ¿y había de dejarle en la inopia? Es capaz de tirarse al canal.
- (No se perdería nada.)
- Me voy en seguida á casa, no
sea cosa que haya vuelto, y si no
me encuentra agarra lo primero que
~·t"C...,.,., l'b')"'-""'•'f~t""~,...~1.'¡--'7-:..:.,w,\,,,_~ ve y lo lleva á empeñar.
- ¡Vaya usted con Dios, doña
Detalle de la fuente del Progreso triunfante de América

- El caso es que si hoy mesmo no se toma una determinación ...
- La determinación que han de tomar ustedes es
la de largarse en seguida de aquí. ¿Están ustedes
sordos?
- ¡Señor!..
- ¡No hay señor que valga!
- Considere su merced que
semos unos labriegos que no sabemos explicarnos, aunque bien
pagamos la contrebuciún... Usted
podría decirnos el modo de...
- Yo no soy maestro de escuela, pero en fin ... les daré un consejo. Vayan ustedes y agárrense
al cabezón del diputado de su
distrito, única manera de no hacer el paso... Y ahora ¡largo, á la
calle; que si no, llamo una pare·
ja!.. ¡Pobres diablos, por fin se
fueron! ¡Qué sería de estos infelices si uno no fuera tan caritativo
y tan ... bien criado!

- Vamos, que está usted hecho un camaleón, que
según dicen los filósofos viven de la atmósfera.
- ¡Oh portero sublime y monumental, qué com·
paraciones tan oportunas y de tan buen gusto! El día
que sea repuesto le he de convidar á usted tomar
unas tintas de Valdepeñas que hasta allá.
- Y diga usted1 ¿eso va á ser pronto?

a

***
- ¿Voy bien por aquí al despacho del señor director?
- Sí, señora; pero ahora no se
le puede ver, porque la entrada
del público no es hasta...
- Oiga, tío panoli, ¿se ha figurado usted que porque llevo mantón soy una cesanta7
- No, hija, ¡qué me he de figurar! Lo que yo pienso es que tiene usted un palmito q ue da la
hora.
- Pues mire usted, lo mismo
le parece al señor director; conque...
-¡Ya!
- Vaya usted corriendo á decirle que está aquí Florentina.
- Voy, voy, aunque lo mejor
será que entre usted de rondón,
porque usted, según se ve, pertenece al Gobierno.

***
-Mi querido, respetable y
amabilísimo portero de mi alma
y de mis entrañas.
- ¡Hombre, que siempre ha de
andar usted haciendo payasadas,
que parece un perro sabio!
- ¿Y qué quiere usted que haga el hombre que como yo está
en el estado más?..
- ¿Interesante?
- ¡Ca, hombre, qué interesante ni qué calabazas, si hace más
de ocho días que no ha entrado
alimento cálido en mi estómago!

- Pues á eso venía justamente, á saber si mi solicitud ha sido ya informada por el negociado.
- Mire usted, el oficial encargado de eso hace una
semana que está enfermo de una indigestión, el auxiliar se ha ido á Cuenca á una boda y el escribiente
no viene á la oficina porque está en casa del diputado que le sacó el destino, poniendo en limpio una
tanda de versos, dedicados á don
Antonio.
- ¡Vamos, ya! De modo que
en realidad el que se ha puesto
malo, el que se ha ido á Cuenca
y el que le escribe versos á don
Antonio soy yo, que no puedo
conseguir que ese maldito memorial se despache, y entretanto
ni como, ni bebo, ni fumo, ni
nada.
- ¡Ps, ahí verá usted!
- Sí, á usted le importa poco,
viejo orangután.
- Oiga usted, ¿qué es eso de
orangután, so tío? ¡A mí nadie me
pone motes!
- No se exalte usted, mi señor
D. Telesforo; orangután es... una
palabra que en los ministerios
extranjeros quiere decir veterano, hombre antiguo en las prácticas administrativas.
- Vamos, eso ya tiene otra
cara.
- ¡Toma!¿Pues creía usted que
yo iba á propasarme con el iris
de mi estómago, el salvador de
mi expediente y el portero más
amable de Madrid?
- ¡Bueno, bueno! Ya sé lo que
usted quiere...
- ¿Lo sabe usted? ¡Oh talento!
¡Oh penetración!
- Usted querrá que le diga
dos palabras al oficial para que ...
vamos... ¿eh?
- ¡Justo, justo!
.
- ¡Pues... no me da la gana!
- Paciencia. (No sé cómo no
le doy dos puñadas en esa cara
de mochuelo... ) Otro día estará
usted de mejor humor y tendrá
la amabilidad de recomendarme.
- Bien puede ser.
- A los pies de usted, Sr. don
Telesforo. (¡Que no te tragara el
suelo, pedazo de barbara!) Adiós.
- (¿Qué será eso de orangu·
tán? Yo he oído ya esa palabra.
Se lo preguntaré á Albertito, que
ha estudiado para bibliotecario y
debe saberlo. ¡Orangután!)

***
Estatua de la Abundancia (Palacio de Agricultura)

-¡Alberto, eh, chico, Albertito!

�'
l

:~ill

EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CIDCAGO: INSTALACIÓN DE LA REAL FÁBRICA DE PORCELANAS DE SAJONIA, dibujo origine.! de E. Llmmer

EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO: SECCIÓN ALEMANA EN EL PALACIO DE LA INDUSTRIA, dibujo original de E . L!mmer

�450

LA

- No tengo dinero, conque no se canse usted en
llamarme.
- Oye un momento.
- Es tarde y tengo que hacer arriba.
- Si no es para pedirte nada; al contrario, quería
decirte que doña Virtudes ha estado aquí.
- Bueno, ¿y qué?
- Que se ha quejado de tu conducta.
- Total, nada. Adiós.
-¡Ven acá, hombre!
- ¿Va usted á recordarme que le debo un pico?
- No, hombre; únicamente quería saber qué significa eso de orangután.
- Pues orangután es una cosa así... como un hombre que... ; en fin, orangután es un camama sin vergüenza... , como usted, pongo por caso.
- ¡Ah, pillo! Ya me la pagarás.
- Eso quisiera yo, pagar...; pero no hay de qué.

- ¡Caballero, no se puede pasar; S. ·E. no recibe! ..
He dicho que no se puede. entrar. Las órdenes son
terminantes.
- ¡Es usted un estúpido! ¡Soy el general Mochila!
¡Bárbaro! Se acordará usted de su imprudencia. ¡Badulaque!
.
,.
- Perdone Vuecencia Ilustrísima y Reverendísima.
Como está esto tan obscuro, no he tenido el honor
de ver... ¡Dios todopoderoso, ten misericordia de mí!
A. DANVILA JALDERO

Bellas Artes. - En la Galería Graflon se celebrará en el
próximo año una exposición de belleza, que consistirá en una colección de retratos de mujeres de irreprochable hermosura de
todos los tiempos.
- En Chicago se ha inaugurado un monumento que la colonia alemana de aquella ciudad ha erigido á la memoria del poeta alemán Federico Reuter: la estatua de bronce de éste, modelada por Engelmann, de Munich, y fundida por Lenz en Nuremberga, se alza sobre un pedestal adornado con relieves que
reproducen escenas de las obras del poeta. En breve se erigirá
en la propia capital un monumento á Goethe.
- De entre los cuadros que figuran en la actual Exposición
de Bellas Artes que se celebra en Berlin han sido adquiridos
para la Galería de Pinturas de Dresde los siguientes: Pietá,
de M:aximiliano Klinger; un Paisaje 1wruego, de Cristián _Kroh;
Zorro y liebre, de Andrés Liljefors, y un Estudio, de Ale¡andro
Ilarrison.
- En breve se inaugurará en el Museo Wallraf-Richartz de
Colonia el departamento nuevamente instalado para las obras
de la antigua escuela colonesa: consta de tres salas, y en la disposición de las mismas ha revelado el director Aldenhoven tan
buen gusto como inteligencia en la limpia, restau~ación y colocación de los cuadros, algunos de los cuales ban sido devueltos
á su forma primitiva, presentándose al espectador como retablos
encerrados entre artísticas molduras.
- En el salón Schulte, de Berlin, se ha expuesto una colección
de 25 cuadros al óleo y pasteles de Lenbach, entre los cuales
llaman la atención los retratos de Gladstone, Bulow, Begas, al
óleo, y los del príncipe Bismarck y del general Moltke, al pastel.
- Por Real decreto se ha dispuesto en Bélgica que se celebre
este año en Bruselas una gran Exposición internacional de BC;llas Artes de obras de artistas vivos de todos los países. El ministro del Interior y de Enseñanza pública está encargado de
la dirección de esas grandiosas exposiciones que generalmente
se celebran allí cada tres años: la recientemente decretada se
inaugurará en el próximo agosto.
- La exposición de caricaturas proyectada en Milán parece
que será pronto un hecho: este original certamen promovido
por el conocido actor Cayetano Sbodio permitirá estudiar todo
el arte gráfico satírico y cómico y el desenvolvimiento de la caricatura. En esta interesante exposición tomarán parte probablemente los principales humoristas y cómicos de todos los paises
que han sido invitados al efecto.
·
- En Baden-Baden se ha inaugurado con asistencia del gran
duque una exposición de Bellas Artes que ha sido dirigida por
Teodoro Schell y en la cual figu ran obras de los primeros pintores alemanes, entre ellos, Andrés y Oswaldo Achenbach,
Baisch, Bockelmann, Gude, Herkomer, Kaulbo.ch, Keller, Makart, Gabriel Max, Schonleber, Uhde y Vantier. Además de
los pintores contemporáneos figuran en la exposición excelentes
obras de algunos antiguos maestros.
- El dia 28 de junio, y en celebración del aniversario de la
coronación de la reina de Inglaterra, descubrióse en el J ardin
de Kensington y con asistencia de S. M., una estatua de la
soberana, modelada por la princesa Luisa, esposa del marqués
de Lorne.
- El emperador de Alemania ha adquirido el cuadro de
Bohrd Primera batalla naval sostenida por et electorado de
Branáelmrgo, en 1676, que figura en la exposición anual de
Bellas Artes de Berlín.
- La Asociación de Industrias artísticas, de Pforzheim, ha organizado una notable exposición de joyería que ofrece un cua·
dro casi completo de:la industria de aquella población asi como
de los trabajos de la Escuela de Industrias artísticas. En grandes
grupos están expuestos también los productos que se exportan á
distintos países, las reproducciones de antiguos modelos y además de cuanto á la orfebrería propiamente dicha se refiere, los
procedimientos para trabajar las piedras preciosas.
Barcelona. - Salón Par(s. - Varias y de distintos artistas son
las obras nuevas de la última semana expuestas en este local:

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

dos retratos, ejecutados con la destreza que tiene acreditada
Marti y Alsina, del doctor Mascaró y de su señora; un agradable y luminoso cuadrito de Roig y Soler, pintoresco detalle de
una de nuestras poblaciones rurales; un estudio de hombre del
joven pintor Werhle; la vista de unos jardines, de Trian y Planell, de entonación algo dura; y unos dibujos y estudios al óleo
de caballos, vigorosamente trazados por Roig, llenan, junto con
unos tapices decorativos de Alsina, el testero de preferencia.
Dipt,tación Provincial. -Acaba de demostrar esta corporación una vez más que el edificio que ocupa corresponde por su
aspecto y buen gusto en todos los detalles á lo que debieran
ser todas las dependencias oficiales, cosa rara por desgracia. La
colocación de las nuevas puertas en la entrada principal con la
monumental reja que la remata ha completado el hermoso á la
par que severo aspecto del vestibulo, restituido á su verdadero
estado cuando la restauración realizada por el malogrado arquitecto Prats. Tanto el proyecto del actual arquitecto provincial,
Sr. Oliveras, como la ejecución en las partes de carpintero y
cerrajero, merecen el más caluroso aplauso: demuestra el pri·
mero las excelentes cualidades que posee como artista y constructor, y prueban los otros cuánto pueden producir nuestras
artes industriales, si corporaciones y particulares imitan el ejem·
plo de nuestra provincial, produciendo una obra de arte al responder á la simple necesidad de cerrar un portal.
Teatros. - En el teatro Adolfo Ernst, de Berlín, se ha estrenado con muy buen éxito una opereta titulada Papá suegro:
el libro está tomado de una novelita francesa; la m(1sica, de Alfredo Strasser y Maximiliano de Weinzierl, es be!Hsima y en
algunos n(1meros verdaderamente notable.
- El drama musical de Cirilo Kistler, Kunihiláa, que con
tan gran éxito se estrenó hace poco en Wurzburgo, volverá á
representarse en aquella ciudad con motivo de la asamblea de
profesores que allí ha de celebrarse. Para ello se cuenta ya con
el fondo de garantía necesario; las representaciones comenza· ·
rán el dla 30 del presente mes.
- En el teatro Edén, de Milán, se ha estrenado con gran
éxito un nuevo baile de Manzayone, titulado La, fiesta de las
rosas.
Parzs. - El Circulo Funambulesco ha dado en el teatro de
Aplicación una representación de una pantomima en un acto,
La, revanche áe Marguerite, de León Gandillot, que es una es·
pecie de traducción libre ó parodia de Fausto hecha con mucha
gracia. La Sociedad de grandes audiciones musicales de Fran·
cia ba dado en la Opera Cómica una representación de dos obras
del siglo pasado, Les deux avares, ópera bufa de Fenouillot de
Falbare, música de Gretry, y Le Deserteur, ópera cómica en
tres actos, de Sedaine, música de Monsigny, una y otra poco
notables. En la Gran Opera se prepara para la próxima temporada una ópera de la compositora Augusta Holmes, titulada
La, montafla negra, cuya representación durará tres noches.
ú11dres. - En Covent Garden se han cantado Lohengrin,
Faust y El buque fantas111a: la compañía de ópera alemana ha
comenzado sus representaciones con Tristán t lsoláa. En Drury Lane la compañia de la Comedia Francesa sigue contando
por triunfos las representaciones, habiendo puesto últimamente
en escena Mademoiselle de la Seigliere, Le Depit a111Q1ereux,
Fron-Frou, Les femmes savantes, La, Joie fait peur, Le Afonde
oil /' on s' emmie, CEdipe, Roi, Denise y L' Autografje. En la
Alhambra se ha estrenado un baile de gran espectáculo, titula·
do Fiáelia.
Barcelona. -Tan inmensas como merecidas son las ovaciones
tributadas al Sr. Vico en el Eldorado: todo el mundo sab~ de
lo que es capaz el primero de nuestros actores cuando quiere, y
con decir que en estos días ha querido siempre y de veras, se
comprenderá á qué altura habrá rayado en todas las obras que
ha puesto en escena. Las representaciones se cuentan por llenos y el entusiasmo del público excede de toda ponderación,
recompensando con continuos aplausos y aclamaciones la pri·
morosa labor del gran artista. En Novedades se ha celebrado
el beneficio de la señorita Guerrero, estrella de primera maf
nitud en el cielo del arte dramático español, habiéndole el puco reiterado con este motivo las muestras de su admiración y
simpatía, que se tradujeron en una ovación entusiasta. En el
propio teatro se ha estrenado con gran éxito la hermosa pro·
ducción del Sr. Pérez Galdós, La, loca de la casa, que fué un
nuevo triunfo para la señorita Guerrero y valió muchos aplausos á todos los artistas de la excelente compañia que dirige el
Sr. Mario y muy especialmente el Sr. Cepillo que raya á gran
altura en el papel de Cmz. Las ovaciones tributadas al Sr. Pérez Galdós, que ha venido para asistir á las primeras represen·
taciones de su preciosa obra, han sido de las más entusiastas
y unánimes que en el teatro hemos presenciado. ,En el Lirico,
donde tantos aplausos ha conquistado la compañía dirigida por
los Sres. Rosell y Ruiz de Arana, se ha celebrado el beneficio
del primero de estos actores: sabido lo mucho que vale el señor Rosell y las justas simpatías y el cariño que nuestro público le profesa, no hay que decir que la ovación que se le tributó
fué tan grande como merecida.

N ecrologia. - Han fallecido recientemente:
Francisco Erkel, notable compositor, fundador de la ópera
nacional húngara, director de orquesta del Teatro Nacional de
la Opera, de Budapest, y director de la Academia de M_úsica.
Guillermo Cotton Oowell, uno de los viajeros ingleses que
acompañaron á Livingstone en sus viajes de exploración en el
continente africano.
Carlos Schlesinger, notable pintor de género y paisajista de
Dusseldorf.
Federico Guillermo de Winterfeldt, notable paisajista de
Dusseldorf.
Ana Paulowna Barikoff, escritora y poetisa rusa.
Hermán Baumgarten, notable historiógrafo y publicista alemán, profeso~ de Historia y de Literatura en la Universidad de
Strasburgo.
Guillermo Scholz, notable caricaturista alemán, dibujante del
periódico satirico berlinés Klaáderadatsch.
Juan Schrammel, músico austriaco, el más popular de los
compositores vieneses.
Guillermo Zulzer, profesor de la facultad de Medicina de la
Universidad de Berlin, célebre higienista y fundador de la Aso·
ciación alemana para la Estadistica médica.
Sir Jorge Tyron, vicealmirante de la armada inglesa que ha
fallecido en el desastre del Victoria: tomó parte en la guerra
de Crimea y en la campaña de Australia, fué secretario del Almirantazgo y á él se debe la notable organización de las reservas navales de Inglaterra.
Carlos Hartfelder, profesor del Gimnasio de Heidelberg, sabio escritor especialmente consagrado á la historia del huma-

NúMERO 602
nismo, muy conocido por sus trabajos sobre Melanchton y sobre la historia de la guerra de los aldeanos en el Suroeste de
Alemania.
Juan Malcolm de Poltalloch, coleccionista artístico de fama
europea que habla logrado reunir la colección de croquis y dibujos de antiguos maestros más importante :de cuantas existen
en poder de particulares.
Alberto Schulz, escritor conocido con el seudónimo de San
Marte, ilustre germanista y autor de muchos é importantes
trabajos sobre las literaturas alemana, francesa y polaca dur¡¡.nte la Edad media.
Miguel Peter, profesor de la facultad de Medicina de París,
director de una de las más importantes clínicas ch! aquella capital, individuo de la Academia de Medicina, del Comité consultivo de Higiene y de la mayor parte de sociedades cientificas francesas, comendador de la Legión de Honor y una de las
mayores celebridades médicas contemporáneas.
M. Lacressonniere, renombrado artista dramático francés
que durante cincuenta años recorrió con gran aplauso los prin•
cipales teatros de París y creó los primeros papeles en las mejores obras de ilustres autores.
Sir J ohon Iludson, teniente general inglés que logró gran
renombre en las campañas de l'ersia (1856 y 1857), de la India, de Abisinia y del Afghanistán: al morir era general en jefe del ejército de Bombay.

¡De él!.., cuadro de W. Amberg. - Este título lo dice todo. ¿Qué más explicación necesita el cuadro que reproducimos? ¡De ti! ¿Quién puede ser este él más que el novio ausente de la joven que se entretiene en recoger flores campestres,
buscando en los placeres de la naturaleza un lenitivo á su añoranza? El pintor, que tan simpático asunto ha sabido concebir
para su lienzo, no ha estado menos feliz en la ejecución del
mismo: aquellas espléndidas arboledas que en el fondo destacan, el espeso grupo de arbustos silvestres que en primer término se distingue y las figuras que animan la encantadora escena constituyen un conjunto poéticamente compuesto y hábilmente detallado y hacen del cuadro de Amberg una de esas
obras en las que la vista se recrea y se deleita el alma.

•
••
Exposición Universal de Chicago. Instalación
de la Real Fábrica de porcelanas de Sajonia. Sección alemana en el Palacio de la Industria,
dibujos de E . L immer. - La sección alemana del Palacio de la Industria en la Feria del Mundo es una de las más
pintorescas y á la vez más grandiosa de la Exposición. En anteriores certámenes universales, los alemanes se hablan preocupado poco de la !?arte decorativa; pero comprendiendo que
hoy el elemento estéhco entra por mucho en tales manifestaciones y que tanto como la bondad de los productos merece atención especial la manera de presentarlos, han hecho en Chicago
verdadero alarde de lujo y grandiosidad. Afortunadamente para
ellos, algunos de los objetos enviados para ser expuestos son
por si solos elementos bastantes para conseguir el efecto deseado: díganlo, si no, el colosal grupo de la Germanía del célebre
escultor Begas, que se ve en el centro y en l¡i par te superior ele
nuestro grabado, y la magnífica verja construida por la casa
Armbruster, de Francfort, que separa el vestibulo de honor de
la sección alemana de la gran avenida del Palacio de la Industria. En dicho vestlliulo hay una porción de instalaciones artisticamente dispuestas que contribuyen al embellecimiento del
local y forman un conjunto armónico que cautiva.
Entre las principales instalaciones alemanas merece mención
preferente la de la Real Fábrica de porcelanas de Sajonia, situada en lugar demasiado poco visible detrás del vestíbulo de
honor. :1\1uchos y muy hermosos son los objetos que la constituyen, destacando por encima de los demás dos objetos, uno
por su belleza artística y otro por su valor: es el primero un
joyero estimado en 10.000 pesetas, de ébano con preciosas aplicaciones de porcelana que represent:;n asuntos alegóricos y están hechas por el procedimiento inalterable de sobreposición
de pastas; el segundo es un espejo para tocador con su consola,
todo de porcelana y con magníficos adornos de flores, cuyo valor es de 20. ooo pesetas.
El número de expositores alemanes en Chicago es de 6.000.

•

* •
El monaguillo, estatua de Manuel Fuxá (Salón
Parés). - Laboriosamente y por su propio esfuerzo ha logrado
este artista, en un período relativamente breve, que su nombre
figure entre el de los más discretos escultores catalanes. La
s~cesión de sus triun~os ~n e~posicion':s y concursos ha patentizado su valfa y sus md1scubbles cuahdades para el cultivo de
este dificil arte. Varias de sus obras figuran en los Museos de
la nación ó embellecen en monumentos algunas ciudades de la
penins~la. Fuxá, po~ su tempe~amento, ha nacido para el gran
arte, sm que á pesar de ello deJe de dar muestra de su genialidad en esas obras que caracteriza la escultura moderna, distintivas por la intención que.revelan. Tal sucede con Et monaguillo que reproducimos, en el que hay que admirar tanto el amplio modelado como su natural actitud, perfectamente entendida y estudiada, sorprendida tal vez por el artista con tan feliz
acierto, que avalora la obra de tal manera que la convierte en
una de gé~ero tan_ importante como las que aplaudimos de
nuestros primeros pmtores.

Recomendamos el verdadero Hierro Bravals, adop-,
tado en los Hospitales de Par!s y que prescriben 101
médicos, contra la Anemia, Clorost1 y Debilidad; dando
l la piel del bello sexo el sonrosado y aterciopelado
que tanto se desea. Es el meJor de todos lo• ,tón1co1
y reconstituyentes. No produce estreñtmJento, il1 d1ar·
rea, teniendo además la superioridad sobre todos 1011
ferruginosos de no fatigar nunca el estóma¡o.

... y á las seis y cuarto llegaba el enamorado á la verja del castillo, donde encontraba siempre á Anie esperándole

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MAL01'. - ILUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD
(CONTINUACIÓN)

Sixto conocía demasiado al barón de Arjuza~~ para que pudiese esperar q?e
estas explicaciones serían acogidas con tranqmhdad co~pleta; ~ero por lo mismo que le conocía, ó creía conoc~rl?, no sospechó_ m por ~m mst~nte que de
todo esto pudiese resultar un romp1m1ento de su ant1~ua amista~, ?1 menos aún
. sto personal entre ambos·, claro es que ArJuzanx
sentina
desagrado,
un d1sgu
.
,
d · ,
quizá cólera, de seguro mortificación de amo~ prop10; pero a eso se re_ ucm1
todo: pasado algún tiempo Arjuzanx sería el pr!me~o en recon,ocer que :'1xto, al
obrar de aquel modo y al darle aquellas e~phcac10n~s, habia procedido con
lealtad y que era neces~rio som~terse á las c1rc~n~ta\1c_1as. .
. ,
Sixto, después de b1~n med1t~~o t,odo, esc~1b1ó a su am igo ArJuzanx anunciándole que al día sigmente le v1S1tana en Se1gn~s para hablarle de un asunto
de interés y de importancia, y suplicándole que si_el día y la hora de la entrevista no eran de su agrado le hiciese el favor de senalar otros.

Como ningún aviso en contrario hubiese llegado hasta la mañana del día siguiente á manos de Sixto, éste, algo sorprendido de que Arjuzanx no le hubiese
escrito dos líneas siquiera solamente para decirle que le esperaba, tomó el tren
para Seignos, muy seguro de que allí encontraría al barón; quedó, po~ consiguiente, muy sorprendido cuando un jardinero á quien preguntó por el amo le respondió que no estaba en el castillo.
- ¿Dónde está?
- No lo sé; pero el señor Toulourene se lo dirá á usted.
Y en efecto, Toulourene, el atleta de circo á quien Ai-juzanx había recogido
en el castillo para trabajar con él, en apariencia y realmente por caridad desempeñaba, en cierto modo, funciones de mayordomo del castillo, y en concepto de tal debía de saber algo de lo que otros criados ignoraban.
No fué la ausencia del barón lo único extraño que encontró el capitán; cuan-

�LA

45 2

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

do se dirigía al castillo advirtió asimismo la falta de numerosos obreros que
desde hacía ya tiempo trabajaban afanosamente en la finca y en sus inmediaciones para transformarla en albergue digno de Anie, cuando ésta quisiese habitarla. Veíanse por acá y por acullá herramientas ab:tndonadas, instrumentos
arrinconados, andamios á medio construir, paseos no acabados, porque el movimiento de trabajadores había cesado por completo.
Sixto se aproximó al castillo, tiró muchas veces de la campanilla y transcurriendo bastante tiempo apareció por allí una criada, la cual repitió la respuesta
del jardinero: el señor barón no está en el castillo.
- ¿Y el señor Toulourene?
- ¡Ah! Verá usted... El señor Toulourene está en la cocina aderezando una
asadura de cordero, y cuando está en esa ocupación no es posible molestarlo.
- Corriente; dijo el capitán, pues iré á verlo á la cocina.
Ante un fogón soberbio para carbón vegetal, del que se desprendían numerosas y brillantes chispas, estaba en la espaciosa cocina Toulourene, ceñidas sus
anchas caderas de Hércules con amplio delantal blanco, presidiendo con la gravedad que el caso requería el aliño de la consabida asadura, blandiendo, como
signo de su autoridad, el cucharón de madera; de pronto y como al dar una
vuelta viese Toulourene al capitán, llevóse maquinalmente el cucharón á la cabeza para saludarlo á lo militar y se apresuró á decir:
- ¡Oh! Capitán, dispense usted.
-¿De qué ó por qué?
- De haberle recibido aquí; pero verá usted lo que pasa: soy extraordinariamente aficionado á la asadura, y en estos lugares no saben prepararla; aquí la
fríen con manteca, siendo así que debe freirse con aceite, y como estoy solo me
preparo una al estilo de mi país.
- ¿Está usted solo en el castillo?
- Sí, mi capitán. El barón está viajando.
- ¿Desde cuándo?
- Desde el viernes.
- ¿Por mucho tiempo?
- No lo sé; y como usted, mi capitán, es tan amigo del señor b:trón, ya puedo decirle que esto me atormenta.
- ¿Pues y eso?
Antes de contestar Toulourene echó como media botella de vino blanco en
la cacerola, y dijo al propio tiempo:
- Es menester que esto se fría á fuego muy vivo; después mientras se cuece
puedo contar á usted lo ocurrido. ¿Quiere usted que vayamos al saloncillo?
-Aquí estamos perfectamente.
- Pues bien: el viernes, cuando yo y el señor barón estábamos trabajando, le
trajeron una carta; la lee, palidece su semblante, sus manos comienzan á temblar. No era necesario ser muy listo para comprender que en aquella carta le
daban una mala noticia. Sin decirle una palabra me alejé de allí para no molestarle. Dos horas después, ¿á que no se figura usted lo que supe? Apuesto algo
bueno á que usted se sorprende cuando lo sepa, como me sorprendió: que había
dado orden á todos los obreros de suspender todos los trabajos aquella misma
tarde y de dejarlos tal como estuviesen. ¿Qué significa esto? Ya comprende usted que no me ocurrió, ni por asomo, la idea de preguntárselo. Además, aunque
me hubiese ocurrido no habría podido preguntar porque no me dió tiempo para
hacerlo; hizo que me llamasen, y cuando acudí adonde él estaba me dijo que se
proponía viajar; le pregunté, como siempre, adónde le enviaríamos su correspondencia; á esto me respondió que se la guardase aquí. Cinco minutos después
montó en su velocípedo, y cátalo viajando con una cara más larga que la que se
le puso cuando leía la dichosa carta. ¿Dónde está? Desde el viernes estamos sin
noticias suyas. Si usted puede decirme lo que esto significa y lo que debo hacer se lo agradecería muy de veras. Por todas partes me asedian y me marean á
preguntas; apenas me atrevo á salir.
Sixto comprendió perfectamente lo sucedido: al recibir la carta en que se le
comunicaba la negativa de Anie, el barón había dado orden para que se interrumpiesen. los trabajos que solamente hacía para recibirá su mujer, y se había
alejado furioso, lleno de desesperación y en todo caso en estado muy violento;
pero eran éstas explicaciones que no había necesidad de dar al Sr. Toulourene, el cual, por su parte, hacía cuanto estaba en su mano para consolarse.
Realmente Sixto habría preferido tener una entrevista y explicación con el
barón; pero como el ausentarse de aquel modo demostraba muy claramente renunciar á toda esperanza, necesario era aceptar la situación tal cual aquella partida la dejaba: no era ya la mano de una señorita comprometida la que Sixto
iba á solicitar, sino la de una señorita sin compromiso alguno. Si..'CtO escribiría á
Arjuzanx explicándole bien todo esto, con lealtad y con franqueza.
Así, pues, en vez de regresar á Bayona, el capitán tomó el tren de Puyoo y
desde allí se trasladó en carruaje á casa de Revenacq, el cual inmediatamente
y muy halagado por el buen éxito de sus negociaciones, se dirigió con el capitán al castillo.
XIII
Cuando Barincq, después de acompañar á Sixto y al notario hasta la puerta
del castillo para despedirlos allí, volvió á su habitación, estaba en ella su mujer,
que le esperaba ansiosa.
- ¿Qué te han dicho Revenacq y ese joven?, preguntó con vivacidad febril.
Aunque Barincq esperaba esta pregunta y se había preparado con tiempo para darle contestación, no respondió inmediatamente.
- ¿Se trata de un testamento nuevo?
- Nada de eso.
- ¿Entonces?..
- Vas á quedarte sorprendida ... , y me parece que también satisfecha.
- Sorprendida ya estoy; satisfecha ¿por qué?
En este momento {\.nie, presintiendo que su padre podría necesitarla, se presentó en el cuarto.
- Aquí llega justamente Anie, dijo el Sr. Barincq respirando con más libertad, y celebro que llegue porque lo que tengo que deciros es para ella tan interesante como para nosotros; acaso más que para nosotros, por grande que sea
nuestro cariño.
Echando de ver que su padre medía sus palabras sin atreverse á decirlo todo,
Anie, más resuelta que el Sr. Barincq y decidida á poner término oreve á la
situación, le preguntó resueltamente:

NúMERO 602

- ¿El capitán ha venido á pedirte mi mano?
- ¡Anie!, gritó sofocada su madre.
- Precisamente.
- Pero ¿es posible?, vociferó la señora de Barincq.
Después de haber roto el fuego con tal decisión, Anie quiso tomar parte activa en la batalla, y prosiguió diciendo:
- Si el capitán no me hubiese creído en relaciones serias con el Sr. de Arj uzanx, hace ya mucho tiempo que la habría pedido.
- ¿Te lo ha dicho él?, preguntó temblando de enojo la señora de Barincq.
- No podía decírmelo porque es amigo del Sr. de Arjuzanx.
- Pues ¿entonces?..
- ¿Es necesario decir las cosas para que se comprendan?
- ¿Es decir, que os habéis entendido?
- Ya lo estás viendo.
Al oir estas palabras de su hija la señora de Barincq se dejó caer como desvanecida en un sillón próximo, diciendo entre sollozos:
- ¡Desgraciados! ¡Desgraciados de nosotros!
Anie se acercó á su madre y abrazándola tiernamente le dijo:
- ¡Desgraciados!, ¿por qué? ¿Quién es desgraciado de nosotros? ¿Yo? No he
experimentado jamás tan profunda alegría ni felicidad más completa. ¿M1 padre?
No me parece que sus ojos expresen tristeza ni disgusto. ¿T~?..
- Sí, yo, yo que ahora mismo dudo si estoy soñando ó si me he vuelto l?c,a.
- Pero, madre, ¿qué puedes pedir á un yerno que no lo halles en el ca~Ht~n
Sixto? Es buen mozo, ¿verdad? ¿No es verdad también que !iene manera~ d~stmguidas, aire elegante y que es bondadoso sin parecer 1ébt!? ¿No. es asimismo
hombre de talento? No solamente en lo que se refiere a su profesión - que eso
su carrera lo demuestra, - sino en muchas otras cosas: no es Sixto un oficial de
esos que no saben otra cosa que llevar airosamente el uniforme; es un alma que
comprende y sabe y siente.
- Pero ¿y su nacimiento?
-Te figurabas que iba á solicitar mi mano algún príncipe...
- No hablo de títulos... , hablo de una familia.
Barincq, que hasta entonces había dejado á su hija que sostuviese la ~iscusión, seguro como estaba de que la sostendría con mas autoridad que él mismo,
quiso apoyarla y comenzó preguntando:
- Y si el capitán fuese hijo de Gastón, este origen ¿no sería el mejor para
nosotros?
- Ese origen no podrá hacer que el capitán Sixto no sea bastardo, ni basta
para conseguir que tenga familia.
,
- Pues bien: mejor que mejor, replicó Anie con gran viveza; si no tiene familia nos pertenecerá más por completo; no necesitaré pelear con el suegro, con
la suegra, como parientes más ó menos hostiles. Nosotros lo seremos todo para
él; tú serás su madre. ¿Te parece poco?
La señora de Barincq, sin responder una palabra, permaneció largo rato clavando en su hija una mirada, en la cual había tanta indignación como enojo;
después, dirigiéndose á su marido, le preguntó:
- ¿Qué has contestado á esos señores?
- Que era necesario, antes de resolver, que consultase tu voluntad y la de
Anie principalmente.
- Menos mal; á Dios gracias tenemos tiempo todavía.
La pobre señora se equivocaba completamente en esto; Anie no la dejó el
tiempo con que creía contar para apercibirse á la resistencia y discurrir - ya que
no era capaz de improvisarla~ en el momento - razones á las cuales no hubiese
contestación. ¡Caso extraño! No fué la hija quien permaneció cohibida ante la
madre; fué ésta la que se dejó convencer por su hija, y se quedó estupefacta del
todo cuando cayó en la cuenta de que había dicho sí, siendo así que había intentado decir no.
Todavía fué mayor el asombro de la señora de Barincq cuando, decidido ya
el matrimonio y fijado el día en que había de celebrarse, se llegó al caso de redactar el contrato: pues ¿no se empeñaba su marido en hacer por Sixto más de
lo que había prometido al barón de Arjuzanx?
- Pero ¿pretendes arruinarnos?, le preguntaba. ¿Quieres que nos quedemos
sin nada absolutamente?
- Y ¿por qué no?
- ¿Para dárselo á un yerno que nada tiene?
- Precisamente porque no tlene nada debemos darle esa compensación.
- Pero eso es una verdadera locura.
-Todo se reduce á que nosotros nos retiremos; lo damos todo á nuestra hija.
·- No; no se lo damos á nuestra hija, se lo damos á nuestro yerno. ¡Pues si
parece enteramente que piensas en él más que en Anie! ¿Qué te ha hecho? ¿Qué
es para ti ese hombre? Vamos, te digo que hay para que una se vuelva loca.
Y como Ilarincq estaba muy dispuesto á dividir su fortuna en dos partes
iguales, una para él mismo y la otra para el capitán, lo cual, según su conciencia, era estrictamente lo justo, en vista de la resistencia obstinada de su mujer
vióse constreñido á moderar esos generosos impulsos, que en realidad eran una
reparación voluntaria,
- Firmemos ahora un contrato conveniente y regular, dijo la señora de Barincq. Después, cuando haya pasado algún tiempo, cuando veamos lo que es y
lo que vale este marido, que entre tú y tu hija me imponéis, ya le daremos lo
que merezca. ¿Por qué poner nuestra fortuna en su mano? Los militares son
por regla general derrochadores; no veo, no se me alcanza el interés que pueda
haber en que le pongamos en condición de arruinarse si le da ese capricho; dale
todo lo que quieras y todo lo que sea necesario ó agradable, pero como tal dádiva; como cosa debida y suya, nada más que lo justo y lo decoroso.
Como en puridad importaba muy poco la forma en que se llevase á cabo la
restitución que Barincq procuraba, no quiso éste insistir. Sixto iba á tener su
parte en la fortuna de Gastón; lo esencial era eso. El padre de Anie estaba muy
lejos de pensar que Sixto fuera hombre capaz de arruinarse; pero al cabo y al fin
fl lenguaje de su mujer era, en aquella ocasión, bastante prudente y demasiado
sensato para no tomarle en consideración y aceptarle.
Otro de los temas que discutieron muy acaloradamente fué el ceremonial de
la boda. Barincq, con motivo de estar aún tan reciente el fallecimiento de su
hermano Gastón, quería celebrar aquel matrimonio sin ostentación alguna; la indispensable bendición nupcial y después un almuerzo para la familia y los tes·
tigos le parecía muy suficiente; pero la señora no transigía con ceremonial tan
modesto; si su hija hubiese dado su mano al barón, esa sencillez habría sido una

NúMERO 602

LA

453

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

prueba inequívoca de buen gusto; pero casandose con el capitán Sixto, con un
Sr. D. Valentín Sixto á secas, parecería que se trataba de realizar el casamiento á cencerros tapados, y esto no era conveniente; se necesitaba, por el contrario, conducirse de tal modo y con tal publicidad que se impusiese silencio á
las lenguas maldicientes y aun aprovechar las solemnidades de aquella fiesta
para tomar arraigo en el país. Ya habrían pasado para entonces los seis ~eses
de luto riguroso, y ninguna dificultad había en que las puertas del castillo se
abriesen á numerosos convidados. Veinte años antes podría haber bastado dar
un almuerzo y un baile campestre á los invitados; pero como había ya pasado
la moda de esas diversiones cursis, se hacía indispensable preparar un lunch,
servido en mesitas instaladas en un espacioso pabellón que se levantaría para
el caso en el jardín; esto permitía invitar á mayor número de personas: los parientes, los deudos, los afines de la familia de Saint-Christeau, y al igual modo
á los oficiales de la guarnición de Bayona, compañeros de Sixto.
.
Nada menos se necesitó que un período de seis semanas para los preparatl ·
vos: el equipo, los trajes encargados á París, trajes que una oficiala de la_ primour vino á probar á Ourteau, y la instalación en el castillo de unas habitac10nes
independientes para los novios, que al propio tiempo pusieron casa en Bay?na.
La instalación en el castillo fué también objeto de controversia entre Banncq_
y su esposa; Barincq, consecuente en sus propósitos de restituir_ á S~xto lo q_ue ~
Sixto pertenecía, obstinábase en dejar á Sixto y á Anie las habitac10nes prmcipales, es decir, las que había ocupado Gastón y las que ocup_aban ahora los padres de la joven; pero la señora de Barincq no aceptó en manera alguna ese
arreglo, que consideraba como un desarreglo.
- Pero qué, preguntó indignada, ¿no somos nadie en nuestra casa?
- Ya verás ... ¡á nuestra edad!
En este particular Anie se puso resueltamente del lado de su madre, y el señor Barincq hubo de ceder; se convino, pues, en que se arreglaría para los recién casados el piso segundo, al cual Barincq quería trasladarse. Pero ya que no
pudo darles la habitación que había pensado, hizo hincapié en lo que respectaba
al mobiliario, y escogió, para colocarlo en la casa de sus hijos, todo ·10 que en el
castillo encontró que tuviera un valor como obra de arte ó interés como recuerdo. En el despacho de Sixto el retrato y el escritorio de Gastón; en el tocador
de Anie una soberbia alfombra turca; dióle además una librería magnífica de
dos cuerpos y cuatro anaqueles de nogal tallado _del tie~po de Enr_ique II; en
esa librería había colocado Barincq buena colección de hbros escogidos con las
más primorosas encuadernaciones; por último, á la alcoba nupcial hizo que llevasen hermosas colgaduras bordadas en plata y en oro, un grandi?so lecho con baldaquín del siglo xv11 con adornos, cortinajes y paflón de terciopelo labrado por
insigne fabricante de Génova.
Como Anie, lo mismo que Sixto, se opusiesen á que Barincq ~esn:iantelase de
aquella manera todo el castillo para adornar regiamente las habitac10nes que se
les habían destinado, despojando las demás piezas ~e cuanto d~~ante una larga
serie de años había sido acumulado allí por herencias de familia, el padre de
Anie hubo de confesarles el fin que se proponía al realizar aquel trabajo. .
- Quiero, les dijo sonriendo cariñosamente, construir para vos?tros un ~ido
que sea, en vuestra memoria, á modo de un relicario digno de A~ie y de S1x~o,
de vuestra juventud, de vuestra ternura. Corno los deberes ~r?fesionales de _S1xto y sobre todo las exigencias del general no han de permit1ros que llevéis ~
cabo un viaje de novios - lo cual, si he de hablaros co~ fran9ueza, no me_ aflige, porque los tales viajes de novios, so capa de buscar aislamiento y de hmr de
testigos importunos, no son en realidad otra cosa que la manera torpe y mole~ta de asociar á recuerdos dulsísimos otros que parecen profanarlos y que nos pnven si algún día deseamos hacerlo de encerrarnos en la memoria de días tan
' - entiendo que el día de vuestra
'
felices,
boda debemos_pasarlo todo aqm, y que
en estas habitaciones vuestras debe terminar; para eso Justamente las estoy preparando. De sobra sé que en tal día los padres impo_rtu~an, y por es~a ~az~n tengo determinado que mi mujer y yo nos iremos á Biarntz, adonde 1réis a buscarnos al día siguiente ó al otro ó cuando os ac~mode hacer)o. De este modo
tendréis la más absoluta libertad en esta habitación que ha sido la de vuestros
abuelos: la cadena no habrá tenido solución de continuidad, y andando el tiempo vuestros hijos harán lo que hacéis vosotros, pues el castillo no ha de salir de
la familia.
En el transcurso de aquellas seis semanas Sixto fué diariamente al castillo,
recorriendo á caballo los treinta kilómetros que hay entre Bay?na Y Ourteau;
las combinaciones de trenes no le permitían utilizar el ferroc~rnl. A las cuatro
menos cinco minutos el asistente del capitán tenía parf éste ~ispuesto un ca_ballo; á las cuatro en punto se ponía en ~archa ~ixto, y a l~s seis y cuarto ó seis y
veinte minutos llegaba el enamorado a la vefJa. del castillo, donde enc_ontraba
siempre á Anie esperándole. El portero t?m~b3: el caballo para condumio, á la
cuadra, donde debía descansar hasta el d1a s1gmente, pues para el regreso a Bayona montaba el oficial otra cabalgadura; y entonces, .P?r el hermoso paseo-qu~
sigue la orilla del Gave, los dos novios, charlando, m1randose uno á otro, se dirigían lentamente al castillo.
.
.
,El paisaje er~ maravilloso; pero no eran de esas maravillas de lo que los JÓ·
venes hablaban· charlaban á media voz de ellos, nada más que de ellos, de su
felicidad presen'te, de sus bienandanzas futuras. Si alguna v~z Sixto se refería ~l
hermoso paisaje que ante su vista se presentaba, era paraelog1ar el talento ~e An1e
que Jo había representado en cuadros admira_bles. Anie objetaba que S1xto ~ra
juez demasiado parcial; pero sobre este particular no hab1a nunca avenencia.
Si:Xto admiraba realmente á Anie, que efectivamente había desarro~lado en aquellos meses sus aficiones y qu!! á los ojos del capitán era una artista consumada; nada le parecía más original ni más personal que aquellos cuadros de su
novia.
d' ·
: La primera vez que la señora de Barincq o~6 hablar de }as VJS1ta_s ia~ws
ofrecidas por el capitán, habíase mostrado muy mcré~ula; dec1a que tremta kilómetros de ida y otros treinta de vuelta eran sesenta k!lómetros, ~ que no tard~rían en parecerle demasiados; ~ero c~and? se conve~ció de que m los sesenta ~i;
lómetros, ni el calor, ni la lluvia_ ~ab1an si~o parte a que se ~Iterara en_ l,o mas
mínimo la regularidad de las visitas de Sixto, comenzó á m1rar al cap1tan_ ~on
mejores ojos y hasta á sospechar que podría haber en él ~lguna buen~ con~ición
que ella no había visto; por eso cuando hablaba con Ame de_su nov10 so_ha respetarle su frase predilecta, la frase qu~ en concepto d_e la senora de Barmcq lo
resumía y compendiaba todo: «Decididamente e: un Joven 1'.luy correcto.»
.
y para que fuese más correcto aún tenía la senora de ~ann_cq m_uf bue~ cmdado de que Manuela no descuidase la pieza que estaba a la disposición de éste,

y en la cual, al llegar, se arreglaba un poco y para marchar volvía á ponerse el
empolvado uniforme.
,
..
Pero esto que parecía correcto en Ourteau, parecia en Bayona, entre los militares, algo exagerado.
,.
- ¿Puede concebirse mayor dislate? ¡Exponerse á reventar dos hermosJS1mos
caballos por u:1a tontuela! ¡V:alientes ejerci~i?s se p'.opina el hombre!
.
Para los compañeros de Sixto aquellos v1a1es de ida y vuelta eran_ ~n exceso,
para las mujeres y las hijas de los compañeros eran una verdadera n~iculez. ,
- ¿No sabe usted que el capitán Sixt? se echa al cuerpo sesenta kilómetros a
caballo todos los días para ver á su novia y volver á Bayona por la noche?
- ¿Y el general permite eso?
- ¡El pobre general tiene tanta necesidad de Sixto! ..
- La verdad es que ... ¡En fin! Estas muchachas ricas son tan exigentes. Me
parece que si la novia del capitán tuviese u~ poquito de tacto _con:prenderí~ que
cuando se compra, pagándolo bien, un mando, no es nece~an,o m c~nvemente
pregonar que se puede obligarle á que haga cuanto se antoJe a la novia.
- ¿I rá usted á la boda?
,
.
.
- Quizá; para verlo nada mas... , porque promete ser muy divertido el espectáculo.
Mientras llegaba el día de asis_tir á la b~da, na~ie dejaba de instalarse un poco antes de las cuatro en el cammo de Samt-Pala1s, so pretexto de dar un buen
paseo desde la puerta de Mourseroll~ hasta San Pedro de_ Irube, p~ro, en realidad con el fin único de ver pasar á Sixto, el cual apenas si respondia a los que
le saludaban, preocupado como iba en equilibrar su pa~o sobre la cabalgadura y
en animarla simultáneamente con la mano y con las piernas para que fuese menos fatigosa su marcha.
- ¡Imbécil!
..
Las madres que habían recibido educación sólida no dejaban de utilizar la
moraleja que se desprendía de aquello, es á saber: que en este mundo pícaro el
dinero todo lo puede.
El día de la boda llegó al fin, y contra lo que había pronosticado la seño:a de
Barincq, la cual no cesaba de repetir á t?das horas que ~u fatal estrel)a les Jugaría cualquier mala pasada, todo estuvo dispuesto: los ~raJ~S de la no_via y lo,s de
la madre la instalación de la casa de Bayona, las habitac10nes destmadas a los
novios e~ Ourteau, la tienda espaciosa, el soberbio lunch, hasta el tiempo que,
según los augurios de la señora de Barincq no podía ser sino execrable, era hermosísimo.
Habíase conseguido que los convidados tuviesen carruajes á su disposición.
En Puyoo había landós para recoger á los que viniesen por las líneas de Dax y
de Orther al apearse del tren; en Bayona faetones de gran capacidad guiados
por cocheros y postillón, cuyas libreas ostentaban anchos galones plateados, y
cuyos sombreros, adornados con vistosas cintas, parecían simbolizar la alegría
de la fiesta.
La ceremonia estaba señalada para las once y media; cinco minutos a~tes de
la hora señalada entró en el salón el general, que era uno de los testigos de
Sixto; vestía de uniforme de gala .Y se presentó acompañado por su mujer y por
sus cinco hijas; Anie salió inmediatamente á su encuentro.
.
- Reciba usted, dijo cariñosamente el anciano contemplando á Ame bajo el

El portero tomaba el caballo para conducirlo á la cuadra; y entonces los &lt;los novios,
charlando, mirándose uno á otro, se dirigían al castillo

velo de desposada que cubría de arriba abajo su magnífico vestido de raso, reciba usted mi felicitación, señorita; es usted la primera novia de cuantas he visto
que se halle dispuesta á la hora fija~a.
.
.
..
- Es que sin duda, respondió Ame sonnendo, tengo vocación militar.

(Continttará)

�454

LA
SECCIÓN CIENTÍFICA

ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

NÚMERO 602

bong, hoja con dos filos, punta roma y mango de con clavos en los enlaces; todos los materiales que
asta de búfalo, y asimismo el arco y la lanza. Comen eligen para la edificación son gruesos y fuertes, asenLOS IGORROTES
la raíz del létaro y carnes de jal:1filíes y venados. Al- tándolos muchas veces sobre piedra, y cercando con
gunos son antropófagos.
frecuencia los solares y campos ó sementeras con
Generalmente se designa con este nombre á los
Los igorrotes sometidos al gobierno español son muros de la misma especie.
habitantes del interior de Luzón, que viven en los más dóciles y trabajadores, viven con relativa comoTal es el pueblo á que pertenece el individuo cumontes de la gran cordillera del Caraballo y en sus didad y se alimentan mejor. Cultivan tabaco y ejer- yos retratos publicamos, copias de fotografías tomaramificaciones y vertientes, en las provincias de Pan- cen diversas industrias, como la fabricación de telas das por el distinguido teniente de Estado Mayor afee'gasinán, Unión,· ambos Ilocos, Abra, Nueva Vizcaya, y cuerdas con las cortezas filamentosas de algunos to á la capitanía general de Filipinas; D. Luis Roig
Cagayán y distritos de Bontoc, Benguet y Lepanto. árboles, la de cestos y tampipis con cañas y bejucos, de Lluis, á quien damos las más expre~vas gracias
la de ollas y cuacos (pipas) con barro y la de cuchi- por la atención que para nosotros ha tenido enviánllos y puntas de lam,as con. hierro. También funden donos aquéllas para LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA.
el oro que recogen entre las arenas de sus ríos.
E l igorrote Tayabán es natural de la ranchería de
Estos salvajes no entierran al que entre ellos falle- Bucquiaván (comandancia político-militar de Bontoe)
ce hasta ver consumida en orgías toda su hacienda, y constituye un ejemplar notable de su raza por ser
ocurriendo á veces que tan bárbaros festines han du- contadísimos los igorrotes que tengan barba y bigote.
rado un mes, sin que turbasen su gozo las emanadoEn la actualidad extingue condena en la cárcel
nes infectas del descompuesto cadáver. En sus lutos pública de Vigan: el delito (si es que cabe calificar
usan el color blanco, como los chinos (Montero Vi- de delito el hecho por él cometido) por que fué condal, El ArchipiUago Filipino). D. Manuel Scheidna- denado á seis años de prisión es el siguiente: dos ingel ( Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, dios le robaron un carabao y asesinaron á un hijo
tomo XII), refiriéndose á los igorrotes que pueblan suyo que quiso impedir el robo. Tayabán para ven; .
los distritos de Benguet y Lepanto y las comarcas li- gar la muerte de éste fué en busca de los asesinos,
mít-rofes, afirma que no pueden suponerse una fami- matólos y cortándoles las cabezas púsolas en un ceslia aparte de la del indio filipino, porque así lo reve- ~o de bejuco, cargado con el cual se presentó algolan, en primer término, sus condiciones físicas y bernador, y mostrándole aquellos restos ensangrentaotras de carácter y lugar que hacen comprender in- dos díjole que podían hacer de él lo que quisieran,
mediatamente que son tan sólo naturales en estado pues estaba satisfecho por haber vengado á su hijo.
casi salvaje, y dice casi en atención á que no puede
Aun desconociendo, como desconocemos, los decalificarse como tal el hombre que se diferencia sim- _talles del suceso, nos parece que si Tayabán hubiese
plemente del que titulamos civilizado por haber ó no comparecido ante un jurado de padres, á estas horas
recibido las aguas del bautismo cristiano.
podría llorar en libertad sobre la tumba de su hijo
Estos igorrotes viven, en general, sometidos á la inicuamente asesinado. - X.
autoridad que representa en aquellas localidades el
gobierno de España, acatan las órdenes emanadas de
la misma, aprecian en mucho sus derechos, cumpliendo ordinariamente los deberes que hasta hoy les
LA DISTANCIA DE LAS PLÉYADES
han sido impuestos.
El delito común no impera en sus pueblos y ranMiss A. Clerke es una astrónoma distinguida que
cherías, oyéndose rara vez hablar de asesinatos ó ro- ha tratado diversos asun tos con habilidad consumaEl igorrote Tayabán, de la ranchería de Bucquiaván
bos de consideración; el estado social en que viven da. Recientemente ha hecho un trabajo sobre la dis(Islas Filipinas)
no es en mod9 algu(De fotografia remitida por D. Luis Roig de Lluis)
no depravante, porque
respetan los principios
morales de la familia
Blumartritt ( Las razas t'ndígenas de .Filipinas, Re- como padres, esposos,
vista de geografia comercial, t. III, 1890) hace obser- hermanos; la herencia
var que con el nombre de igolot designaban los pri- de bienes y la propiemeros cronistas á los infieles que habitaban las cer- dad adquirida con el
canías del monte de Santo Tomás. Más tarde se ex- trabajo; prestan su
tendió esa denominación á todos los infieles de ca- concurso personal á
rácter sanguinario de la cordillera central y septen- los trabajos comunatrional de Luzón. En la época moderna se aplica les, así como los auxierróneamente este nombre como denominación gené- lios que les exigen parica ó colectiva de todos los infieles paganos y salva- ra distintos servicios,
jes, ocasionándose así gran confusión en la nomen- retribuidos con arreclatura etnográfica del país. Así se habla de igorrotes glo á los aranceles; elide Mindanao, igorrotes de Buhi, etc.
gen por sí sus manAun los extranjeros empiezan á adoptar esa mala d_a fa rios municipales
costumbre de la prensa y literatura peninsular y fili- con la autoridad de la
pina.
provincia; aceptan el
Según las indicaciones del doctor Hans Me ¡er, establecimiento de espertenece el nombre etnográfico igorrote solame, te á cuelas; satisfacen á la
los valientes infieles que pueblan Benguet y Le- Hacienda pública su
panto.
tributo, aunque muy
Son de la raza malaya. Hablan un idioma ,1ue se exiguo; comercian con
divide en cuatro dialectos. El dialecto inibaloi, que los pueblos cristianos;
se habla en las ranchería5 de la cuenca del río Agno trabajan en los campos
(Benguet); el cancanai, que se habla en la parte Nor- para adquirir su susoeste de Benguet; el llamado catasán, en las ra nche- tento; carecen de insrías de Lepanto, situadas en las llanuras y tierra baja tintos guerreros ó sandel río de Abra, y el último dialecto (suflín), que ha- guinarios, circunstanblan los igorrotes del monte Datá y sus cercanías.
cia tan común en el
Son hombres fornidos, corpulentos y bien configu- modo de ser de los harados. E l color de su piel es moreno verdusco y co- bitantes salvajes; pro- .
brizo. T ienen el cabello lacio, grueso y de un negro fesan singular afición
brillante; los ojos grandes, rasgados; los pómulos de á que sus cuestiones ó
la cara muy prominentes. Visten una clase de calzon- pleitos sean dirimidos
cillo llamado baaé, de corteza de árbol. Suelen tam- ó substanciados porla
bién llevar una manta sobre los hombros, atada por ley, nunca por la fuerdos puntas en el pecho, la cual no abandonan hasta za, y no se hallan, por
que se rompe.
último, ni aun desproLas mujeres usan una especie de almilla abierta vistos del pudor en la
por el pecho, y de la cintura hasta las rodillas van apariencia pública y
c ubiertas por la corteza de un árbol ó por alguna tela aun en gran parte de
ordinaria. Hombres y mujeres llevan pendientes de sus actos íntimos.
metal, y algunos usan brazaletes y ajorcas de moneEl igorrote Tayabán, de la rancher!a de Bucquiaván (Islas Filipinas),
Sus viviendas no
das de cobre en los brazos y piernas.
(De fotograffa remitida por D. Luis Roig de Lluis)
son, cual se ha supuesSe pintan el pecho y los brazos con el tizón de un to muchas veces, simárbol nombrado saleng, cuyo color es indeleble; la ples chozas ó cuevas de refugio y abrigo; al contancia de las Pléyades, del cual entresacamos las si·
figura que generalmente copian es la del sol.
trario, aunque por lo común son muy sucias y más guientes ideas principales.
Viven en rancherías, fabricándose casas de bambú. que sucias negras (debido á que no dan escape ver·
.En 1839 Bessel midió las distancias relativas de
La forma de éstas es piramidal; carecen de ventanas, tical á los humos), la construcción es más sólida,
y sus dindines ó tabiques, de caña ó madera, apare- capaz y de mayor resistencia y duración que las del las Pléyades y su posición exacta en la bóveda celescen ennegrecidos por el humo de las teas resinosas indio. Utilizan siempre al efecto buenas maderas, per- te. Este trabajo fué continuado en 1884 y 1885 por
con que se alumbran. Su arma más usual es el tali- fectamente curadas y labradas; • forman la t rabazón el doctor Elkin. A través de la distancia de cuarenta
y cinco años que separa esas dos operaciones, ha sido

LA

N úMERO 6 02
posible comprobar que las principales estr~llas del
grupo verifican un movimiento marcado hacia el Sureste y que es probable que las nebulosidades que en
medio de ellas se ven participan del mismo.
Asimismo se ha comprobado que un pequeño grupo de estrellas de octava y novena magnitud que se
ve al propio tiempo que las Pléyades en lo~ telescopios permanece inmóvil mientras las del pnmer grupo se deslizan·por del~nte _de ellas, de suerte que ~sas
pequeñas estrellas estan situadas en las profundidades del cielo, mucho más lejos que las P léyade~, y
permitirán que éstas proporcionen medidas exactas
de su cambio de lugar.
Por de pronto, lo más probable es que el movimiento de la estrella principal de las Pléyades, la conocid:1 con el nombre de Alción, con las estrellas vecinas del ampo que la siguen, no es más que aparente
y no puect°e ser debido probablemente á otra cosa que
á la traslación de nuestro sistema solar en el espacio, ni ser sino la proyección de nuestro movimiento
sobre la bóveda celeste.

455

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Siendo esto así y admitiendo, como se ha propuesto, una velocidad de 25 kilómetros por s~gundo p~ra
nuestro !.OI, debe deducirse que el pa~alaJe de 1?-lción
es de o",013, es decir, que se necesitan doscientos
cincuenta años para que su luz llegue hasta nosotros
recorriendo 300.000 kilómetros por s~gundo.
Este resultado tiene una importancia enor~e, po_rque en primer lugar nos da una idea_ de l,a distancia
de ciertas nebulosas las que acompanan a las Pléyades, cuando ningun~ nebulosa ha P?dido prestarse á
tal medición porque nunca ha podido comprobarse
un cambio de lugar en ninguna de e_ll_as.
Además, según todas las probab1hdades, las Pléyades están unidas á la Vía Láctea, de la c~al forma~
parte, y por tanto sería aquélla una evaluación aproximada de la distancia á que pueden encontrarse las
demás porciones de esta curio?ª zona ce~este.
Finalmente, de las observac10nes de miss Clerke se
desprende que las nebulosas que componen el hermoso grupo de las Pléyades están incomparablemente
más cerca de nosotros que hs demás.

DESECACIÓN DEL PANTANO DE KANKA.KEE
DE LOS ESTADOS UNIDOS

El pantano de Kankakee ocupa una superficie de
160.000 hectáreas, está situado en el Estado de Indiana al Sureste de Chicago, y por él pasa una porción de líneas férreas. El punto más elevado del pantano se encuentra en las cercanías de South Bend,
junto á la cual están las fuentes del río ~ankakee,
que atraviesa ese pantano en toda su longitud, 128
kilómetros. El río Kankakee desemboca, al Suroeste
de Chicago, en el río Desplaines, que á su vez desemboca en el lago Míchigan. Entre South Bend y Memence, los dos puntos extremos del pantano, el Ka~kakee presenta por lo menos 2.000 curvas, y la longitud total entre estos dos puntos, siguiendo el thalweg
del Kankakee, es de 386 kilómetros.
.
Para desecar ese pantano se proyecta constrmr u~
canal que recogerá las aguas de los p~queños ríos tributarios del Kankakee y que tendra la anchura de
8'230 metros en el fondo y la profundidad de 1'830.

·
·
Las casas extraDJeras
que d eseen anunciarse
en LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA dir íjanse para informes

á,

los Sres. A. Lorette, Rue Caumartin

núm. 61, P arís. -Las casas españolas pueden h acerlo en la oficina de publicidad de los Sres. Calvet Y Rialp, Paseo de Gracia, n úm. 21

VELO UTI N E FAY
El mejor y mas célebre polvo de tocador

POLVO DE ARROZ EXTRA
prepara.do con bismuto .

por Ch. J'ay, perfumista
9.Ruede!aPaix,PARIS

.............
-

LAIT .IJITt Pd LIQOB -

LECHE ANTEFÉL

arabede:Cigitalde

Soberano remedio para rápida curacion de las Afecciones del pecho,
Catarros,Mal de garganta,B~onquitis , R esfriados, R omadizos,
de los R euma tismos, Dolores,
Lumbagos, etc., 30 añor. del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros ~ de Paris.

Depósito en todas las Farmacias

J

LABELONYE
Empleado con el mejor exito

,m t .............. 1111,a
CAi , LElffElAI, TEZ ASO
8ARPUJ.LIDOS, TEZ IIAJUIO

contra las diversas

Afecciones dal Corazon,
·Hydropesias,
Tosea nerviosas;
Bronquitis, Asma, etc,

ARRUGAS PRECOCES

•~ EFL~~:g::CIAa

GrageasalLactatodeBierrode
GELIS&amp;CONTÉ

El ma, ,ncazcontra
di'º' la
F1rruz{no101
Anemia, Clorosis, .
Eapabracl■llltl da la lugre,
Debilidad, etc.

GRANO DE LI NOTARINF~iKic~~s
1

EST RERIMIENTOS, CÓLIC OS.

Apro&amp;adu por 11 Academia de Jlediclna de Part, .

. y aragaas de queHEIOSTATICO
al ... PODEROSO
rgotina
se conoce, en pocion
.,.;:r._...,..,..••""•l'lli'I""••"' en lnJecclon lpodermlca.

E

LA SAGRADA BIBLIA

ó

'~¡{ijI}iHU:JIUftJ fj1 ll fM1f¡sefria::~: ::~~~r~ª;

EDICIÓN ILUSTRADA

á. 1 O cén timos de peseta la
entre g a de 1 6 p á ginas

Medalla de OrodelaS•4 deF1•deParia dettenen lasperdtdas.~
LABELONYE y CI•, 99, Calle de Aboulcir, P1rl1, y en todas las farmacias.

..................
¡····
...
·":
! c,oR8.
; ~\11 GOTA :
: ,'.:i del
♦

•

~

Se env!an prospectos i quien los solicite
dirigi!ndosc 4 los Sres. Montaner y Simón, editores

ENFERMEDADES

GARGANTA
ESTOMAGO
VOZ y BOCA
PASTILLAS y POLVOS
.,..REUMATISMOS:
PASTILLAS DE DETHAN

Es ecffico robado de la GOTA y REUIIATISll~S, calma los dolores ♦
los nias fuert~s. Accion pronta y segura en todos los periodos del acceso.
•
♦

F COIIAR 6 BJJO 28, Rae Saln~Claude, PARIB

...............................
♦

- La caja: 1 fr. 30.

VENTA POR ME.NOR. -EN TODAS LAS FARMACIAS v DROOUERIAS

PATERSON
eoa BISMUTDO y MAGNESIA

Recomendados contra lu Ateoolones del Estó•
mago, Falta de Apet ito, Digestiones laboriosas, Acedias, Vómi tos, Eruct os, y C6llooe;
regularwm las Funclonee del Estómago y
de loa Inteatlnoa.
E,1, 1, 111 ., rotulo • lfrm• dt ,. FA rARD.
a.dh. DETBAN, Fal'Dlaoeutloo mi PAJUa

Recomendadas conlra los Males de la Garganta,
Extinciones de la Voz, I nflamaciones de la
B oca, Efeotoa perniciosos del Mercurio, Irltacion que p r oduce el T abaco, y specialmenle
á los Sñrs PREDICADORES, ABOGADOS,
PROFES ORES y CANTORES para facilitar la
emioion de la v oz.-P••cio: 12 Ruua.
Erct(ltr en el rotulo a firma
Adh. DETHAN, Farmaoeutioo en PARJS

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de 40 años, el Jarabe Laroze _s~ prescribe ~on éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastntis, gastral1ias, dol~~e•
y r etorti jones de estómago, estreñimiento~ rebeldes, para facilltar
la digestion y para regularizar todas las funciones del estómago y de
los intestinos.
JA.R.A.BE

a1Brom.uro de Pota.s io
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Es P.l remedio mas eficaz para combi!-tir las enfel'!]led~des del ~orazon,
la e Úe sia, hist ér ia, migraña, b aile de -~•-Vito, insomnios, convul~on~s y tos de los niños durante la dentic1on; en una palabra, toda■
las afecoiones nerviosas.

CARNE y QUINA

VINOAROü'O;;;-ÓÜINA

T CON TODOS LOS PJlINctPIOS KtmlITIVOS SOLtJBLBS DB U CARNE
c,.1a.u y om11.u son los elementos que entran en la comoostc1on de este ootente
reparador de las fuerzas vitales, de este fenl■eaate per eaeele■ela. De un rusto sumamente agradable, es soberano contra la .tnemta y el .tf)OCMnúnto, en las Calentura,
~ COlll!IÜ4Cl11CÚU¡ contra las l&gt;1Mrl/U y las Á(éec1o'llel del Hlt&lt;&gt;IM(IO y los
cuando se tma de despertar el apetito, asea,uv las digestiones, reparar las tuerzas,
~ecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemia, lll'OTOcadai por los calores, no se conoce nada supenor al Yl■• de Oaüaa de Anad.
.PM' fflGJ,IOf'. en Paria, en casa de 1. FEW, Farmaeeutlco, 10!, l'lle Bicllelieu, &amp;c.or dtABOUD,

fábrica, Espediciones: J.-P. LAROZE &amp; c1e, !, roe des Lions-St-Panl, i Paris,
·D eposito en todas las principales Boticas y Droguerlas

USIER
PITE EPILATOIRE
·
1

,nte,""°'·

8B VIMDB KM TODAS X.U Pllll(OlPALU

1

JIOTIQA&amp;

EXIJAS[ ' J!º= ARDUO
1

destrnye hu ta Ju RAICES el VELLO del rostro de Ju da.mu (Buba, Blfole, ele.), 11111
IIÍll¡Un peli¡ro pm el t11tll. 50 Año■ de :álllto,ymillares de leltlmolliol ganntlwl la .,atada
de eata pn,ancioL (Se ,eade III NJll,J P la buba, 1 ea 1/2 oaJ11 para el biple U,en),•Pn

............. ti l!ild J'OB.&amp;. »v■••·· l , rue J ,..J,•BOUMau. PUS.

�LA

NúMERO 602

ÍLUSTRACIÓN ARTÍSTlCA

combatir el llamado iberismo. En la demostración de
sus tesis da muestras el Sr. Accacio Rosa de grandísimos conocimientos históricos y sociológicos que le
colocan, á pesar de sus pocos años, á envidiable altura como pensador y publicista. Lleva el libro un nota·
ble prólogo del eminente politico y escritor lusitano
Serpa Pimentel é inleresarttes cartas del conde de Ca·
sal Ribeiro, Azcárate, Oliveira l\lartins, Labra, Alves
Mendes, F. de Antón y Tomás Ribeiro sobre el iberismo: ha sido impreso en Lisboa (tipografía de Silva,
ruado Telhal, 8 a 12) y se vende á 6oo reis.

LIBROS ENVIADOS A ESTA REDACCION
POR AUTORES Ó EDITORES
LA ESPAÑA MODERNA - Muy notable es el ní1mero de esta revista correspondiente al mes actual, que
acabamos de recibir. Contiene, entre otros, importantísimos trabajos firmados por Claretie, Sardou, Pontmartin, Lubbock, Lombroso, Posada, Asensio, Caro,
Fernández Duro, Sturmalof, Villegas y Castelar, quien
en un largo articulo se ocupa del estado actual de la
politica española, explicando la evolución del posibilismo.
La E spana J,foderna envía un tomo de muestra gra·
tis á quien lo pida por escrito al Administrador, Cues·
ta de Santo Domingo, 16, Madrid.

•••
POESfAS V FÁBULAS, por Ramón de Campoamor.
- El solo nombre de este poeta es la mejor garantia
de la bondad de los dos lomos de poesias y fábulas
que ha publicado la Biblioteca Se/uta, que edita en
Valencia D. Pascual Aguilar. Cuanto dijéramos en alabanza de las inspiradas composiciones que aquéllos
contienen serla una redundancia tratándose del autor
de los Pequeflos Poemas. Los dos tomos se venden al
precio de 50 céntimos de peseta cada uno en las principales librerías.

•••
LA CRIMINOLOGfA, por R. Garofalo. - Lombroso
en el estudio sobre &lt;Las nuevas teorlas del Derecho
Penal,&gt; dice que La Crimi1lolog{a, de Garofalo, es la
obra más importante y más completa dada á luz por
los partidarios de la nueva escuela, la indispensable á
los abogados y magistrados y la única que reconstituye el Derecho penal por el método experimefltal. Efectivamente, los capítulos dedicados al estudio del delito
natural, el delito según los juristas, la anomalia del
criminal, la influencia de la educación sobre los instintos criminales, las influencias económicas, la ley de
adaptación, la critica del sistema penal, las leyes protectoras del delito y otros, son de primer orden, y tanto si se les estudia en el aspecto jurídico, como en el
aspecto médico, constituyen un cuerpo de doctrina de
verdadera influencia en los tribunales. La obra, que
ha sido editada J?Or La Espa11a Moderna, está además
muy bien traducida.por D. Pedro Dorado Montero, ca·
tedrático de .Derecho penal en la Universidad de Salamanca, é impresa con todo lujo, y forma un hermoso volumen en folio que se vende á 10 pesetas en las
principales librerías.

•
••
Nov(SIM·A L!tGISLACtÓN DEL IMPUESTO DK DK·
RECHOS REALES V TRANSMISIÓN DE BIENES, fer
D. Josl ltf. • .Ros Biosra. - Contiene este libro todas las
disposiciones vigentes desde 1. º de octubre de 18g2
debidamente concordadas y anotadas, una introducción
con las condiciones económicas, precedentes y resumen
histórico del impuesto, una recapitulación de plazos que
importa conocer al contribuyente, las funciones de los
centros oficiales, formularios de los principales expe·
dientes á que da lugar el Reglamento y un apéndice
con el Real Decreto de 4 de abril de 1893 y la Real
Orden de 14 de los mismos mes y año reglamentando el impuesto de 0'10 por 100 sobre transmisiones
de efectos públicos. Por lo dicho se comprende la importancia de esta compilación cuidadosamente hecha
por el Sr. Ros Biosca, doctor en Administración, del
cuerpo de abogados del Estado por oposición y del llus·
tre Colegio de Valencia. La obra ha sido editada por
D. Pascual Aguilar y se vende en las principales librerías á 2'50 pesetas.

•
••

PRO PATRIA. - El segundo número de esta importante revista contiene notables trabajos de Emilio Vilanova, Serrano Fatigatti, Balaguer, Leonce Cazaubon, Marco, Feliu y Codina, P. A. Torres, Campoamor, Dicenta, Sánchez Pérez, M. del Palacio, Vital
Aza, Núñez de Arce, Llorente, Zahonero, Pedrell, A.
García Llans6, Güell y Mercader, un interesante Afemorándum y el número 2 del Boletln de la Biblioteta
Afuseo Balaguer. Suscrlbese á esta revista en la Redacción y Administración (Aribau, 30, Barcelona).

•••
EL CÓDIGO I NDUSTRIAL, por Pedro Estasb1. -So·
bre este importante tema, sobre el e:;plritu que ha de
presidir en este ramo de la legislación de nuestro pals
y bases sobre que debiera de,cansar, versó el discurso
de recepción recientemente pronunciado en la Academia de Derecho de esta ciudad ¡&gt;0r el distinguido
abogado, escritor y publicista Sr. Estasén. Dedicado
desde sus juveniles años á estos asuntos, que como pocos conoce á fondo, trata el Sr. Estasén en su discurso
esa materia de una manera magistral, señalando los vicios de que nuestra legislación en punto á industria
adolece, y propone reformas y remedios que de ser aplicados, de fijo darian nueva vida á esa importantísima
rama de nuestra producción nacional. Avaloran el discurso un estilo elegante y una gran claridad de concepto y de exposición.

•••
A NOSSA INDEPENDENCIA E o IBERISMO, fer A a acio Rosa. - El pensamiento que informa esta obra e,
demostrar por medio de la historia desde las más remo•
tas edades que la nacionalidad portuguesa por su formación, por su sucesivo desenvolvimiento al través de
las vicisitudes de la civilización en que hubo de intervenir y por su estado presente es una nacionalidad per·
fecta y en estado de no poder desaparecer ó fundirse
con otra nacionalidad, y dentro de este orden de ideas

EL &amp;IONAGUILLO, estatua de Manuel Fuxá (Salón Parés)

APJ:OL
de los O'.. JORET &amp; HOIOLLE

---MEDIOAOION TÓNICA

El APIOL cnra loa do/ore,, retr1101, 1up,elfone1 tJe 111 apoou, as1 como las r,lrdldu,
Pero con rrecuenc1a es falsIBcado. El ,. PIOL
verdadero. ünlco eficaz, es el de los inventores, los Drt• JORET y BOKOLLE.

PILDORAS Y JARABE
DE

BLANCARD

MEDALLAS Exp,.Unt,1,. LON DRE8188Z-PA R/81889

rarawu,, tst,net111n11,Pil11

~,o

it1t.9ADESde1Esro,,,,
\~~
--uV

Pepsina Boudault
Ap!obada por la füDEIU DE IEDICINA

PREMIO DEL INSTITUTO AL D' CORVISART, EH 1856

CARNE HIERRO y QUINA

Medallu en las Expoalciooes tnternaclooalea de

11 Alimento aw co:::lcan1e UDÍdo a los 'l'ómcoa mu reparadora.

HRIS - LTOI • VIENA • PBIUDELPBIA • PARIS

VINO FERRUGINOSO ARDUO

1u:roa txtTO d LU
DISPEPSIAS
OASTRITIS - CASTRALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO

lllm

T COK TODOS LOS PI.DCCIPIOS M1Tl'alT1VOS DB U CARNE
Dtes aflos de ento cont1nuac10 y las &amp;11rmae1one1 de
toc1u la8 eminen01U médicas preuban que esta UOCJICion de la Carae, tl Hierre y la
9•1- oouaUluye el reparador mu ent nrlco que ee conoce para curar : la Cwrósü, la
.tlltlllfa, las Jlt111t~ dolorolal, el lmpollreamle'llto y la .tltwacwn tJ.e la Sangre,
el R/1/lVctllfllO, las .tfeccwflU escro(luolal Y ucort,ut1Clu, etc. El l&gt;'la• rerructa•H de
Ar••• ea, en erecto, el ÚJllCO que reune todo lo que entona y fortalece los organos,
regularlsa ooordena y aumenta conalderablemen~ las tuerua 6 lnfWldll a I&amp; 81DV9
empobroofoa y descolorida : el V(qo,-, la Colol'IICW1t Y la lltterqús lrlt111.

c,.uan, ..F.11■• 1 ,IJD&amp;I

pqr Ntor,e11 Paria, en casa de J. FBRll, Farmat.entico, 10!, rue Richelien, Sucesor 4e AROUD.
D VDD&amp; BN TODAS U..S PIUNClP.ll.BS BOTl&lt;as

EXIJASE

11

i:o:=

1

ARDUO

lffi

1873

1876

1878

11 IMPL&amp;l OO!f IL

Y OTl.01 l&gt;IIOllDINII DI LA DIOIITIOW

BAJO LA. FORII.\ DE

ELIXIR, · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT
, PABIS, Pharmacie COLLAS, 8, rae Daupbine
11 tn la1 pri•clpale, farmacia,,

Quedan reservados los derechos de propiedad artlstica y literaria
b4P, DB MONTANB&amp; Y SU.tÓ1'

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48293">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48295">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48296">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48297">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48298">
              <text>602</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48299">
              <text> Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48300">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48316">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48294">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 602, Julio 10</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48301">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48302">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48303">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48304">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48305">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48306">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48307">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48308">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48309">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48310">
                <text>1893-07-10</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48311">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48312">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48313">
                <text>2011707</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48314">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48315">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48317">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48318">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48319">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2188">
        <name>Bellas Artes</name>
      </tag>
      <tag tagId="7545">
        <name>Centenario Rojo</name>
      </tag>
      <tag tagId="7538">
        <name>Chicago</name>
      </tag>
      <tag tagId="7520">
        <name>Diálogos Matritenses</name>
      </tag>
      <tag tagId="6474">
        <name>Edificios</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7551">
        <name>Igorrotes</name>
      </tag>
      <tag tagId="7477">
        <name>Verdades y mentiras</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1830" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="708">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1830/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._601._Julio._0002011700.ocr.pdf</src>
        <authentication>6d37a4bffd1bcc220bb2e61e3a2fdb96</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="74001">
                    <text>a~trt~C10t)

i - -:.:. , 12tí ~t1 e a
A&amp;o XII

BARCELONA 3 DE JULIO DE 1893

NÚM. 6o r

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

{'

SUMARIO

Texto. - Murmuraciones europeas, por Emilio Castelar. - Recuerdos
del ce11te11ario rojo, Luis X VII. fil. Subida al trono, por Em1lta
Pardo Bazán. - Los edificios de la Exposición universal de C!z.ica¡;-o_,
por M. A. - Rectijica.:ión. - illiscel,ínea. -Nuestros g:rabados. -A~z!e
(continuación), novela por Hétor Malot, con ilustraciones de Em1ho
Bayard. - Espiritismo recreatjvo, por M. Otero Acevedo. - S!!.CCJÓN
CJENTIFICA: Aprovec!z.m11iento de ta catarata delNiágara como fuerza
motriz. - El primer tranvla eléctrico en Asia,

Grabados. -La trapera, copia de un cuadro de Consuelo Fould. Robespierre. - Sello de la Rep1íblica francesa (1792.1804). - Luis X VI
en la linterna. - Grabado de una hoja volante de la época en que se
abolie.on en Francia los títulos nobiliarios y las condecoraciones. 1793. La.fiesta de la diosa Razón en París, cuadro de Coessín de la
Tolle. - Vista general del patio de honor; Palacio de la Administra·
ción; Fachada del Palacio de Agricttlh,ra; Galería de máquinas;
Fuente simbólica del Progreso triunfante de América; Pórtico de co•
,mmicación entre la Galería de máquinas y el Palacio de Agriwltura,
seis grabados de la Exposición universal de Chicago. -Leyenda del
desierto, cuadro de M. Du Mond. - La adivina, cuadro de F. Vinea.
- Catara/a del Niágara. Instalación en la orilla canadiense. - Edad
dichosa, cuadro de O. Beggrov•Hartmann.

MURMURACIONES EUROPEAS
POR DON l!.MILIO CASTELAR

El movimiento de unión entre la Iglesia griega y la Iglesia católica ini•
ciado por León XIII. - Necesidad de oponerse al egoísmo de las sec·
tas y de los pueblos. - Admirable método de León XIII. - Los estra·
gos del materialismo. - El Congreso Eucarístico de Jerusalén. - Su
importancia. - Su tendencia. - Desarrollo histórico de la Iglesia grie•
ga. - Otros asuntos. - Homenajes á Ramón Berenguer III en Catalu·
ña. - Los tiempos medioevales. - Gloria del héroe por haber con sus
hazañas contribuido á la unidad nacional. - Conclusión.

El movimiento religioso, conducido ahora con excepcio·
nal seguridad en los fines y circunspección en los medios
por León XIII al fin y objeto de acercar en todo lo posible
dos mundos como el heleno y el romano, cuyos sendos espíritus comulgaran por siglos en la misma Iglesia y tuvieran
un solo común ideal, pasma y maravilla hoy á cuantos de
cerca lo consideran y estudian. Parece imposible que mien·
tras la industria transforma y transmuta en los inventos de
máquinas, como las locomotoras y los telégrafos, todas las
resistencias opuestas por el tiempo y por el espacio á las
actividades varias del hombre, y une á éste con cadenas
tan invisibles pero tan indisolubles como las que atan el
planeta nuestro al cielo y al sol, dos factores de unidad co·
roo el comercio y el culto, traten, cual tratan en muchos
pueblos ufanados con su civilización, de aislar los productos tras las prohibiciones económicas y los espíritus tras las
sectas fanáticas, promoviendo apartamientos contradictorios
con la unidad á que tienden el hombre y el Universo, muy
seguros de hallar en la cumbre de lo creado y de lo increado
á Dios. Parece imposible que aticen pueblos tenidos por sabios y cultos la intolerancia y promuevan el aislamiento ge·
neral. No asf León XIII, cada día más empeñado en aplicar su divino ministerio al procomún de las gentes y en
recordar á las almas cristianas la consubstancialidad en la
-misma esencia y la identidad así de sus orígenes como de
sus finalidades celestes. Quien desconozca toda la trascendencia de los actos provenientes del Pastor insigne, á cuya
palabra deben tantas enseñanzas inspiradísimas los tiempos
y los pueblos de ahora, bien puede asegurarse que descono•
ce la vida moderna y no sabe cómo la sobrecarga y agobia
el peso de lo pasado, por las Encíclicas pontificias convertido en impulsor novísimo de la humana libertad y del huma·
no progreso. Monumentos éstas de teología y de política
tienden á calmar los ánimos y dicen que una civilización
como la cristiana, poseedora por el Evangelio de revelacio•
nes sobrehumanas, debe proclamar la reconciliación universal, no de otra suerte que hace la Iglesia católica en sus santos ritos, cuando al consumir el sacerdote la hostia se oyen

LA TRAPERA, copia de un cuadro de Consuelo Fould
grabado por Kahdemann

...

�LA ltustRActóN ARTÍSTICA

NúMERO 601

resonar entre los cánticos que recuerdan el sacrificio del mero símbolo, no puede, no, desconocerse que recuerdos gloriosos; aquellas tradiciones heleno-lati·
de Cristo y el órgano que acompaña el Agnus Dei y dogma ninguno, fuera del dogma de la divinidad en nas, puestas como una franja de perlas en las costas, y
el abrazo que se dan los celebrantes, palabras angé- Cristo, ha quedado tan subsistente dentro de las co- aquel espíritu celta de las montañas privan tanto en
muniones cristianas, quizá porque ninguno represen- todos los corazones patriotas é iluminan tanto las inlicas de perpetua y divina paz.
ta
como éste la idea supraesencial del cristianismo, teligencias nacionales, que ningún español deja de
Lo más admirable y lo más admirado en los pro·
cedimientos y obras de nuestro Papa es la unión de la difusión de Dios en la Humanidad por medio del considerarlas corno factores esencialís1rnos á nuestra
una desmesurada grandeza en el fin, apenas compren-. divino sacrificio de Cristo y en el hombre por medio grande y gloriosa nacionalidad, tan hermosa y santisible por el entendimiento, con una mesuradfsima de una institución como la Cena en que todos co- ficada por cuanto fué antaño, corno llena de santas
calma en el proceder, tardo é imperturbable, y con mulgamos y creemos. Aquí está la fuerza perdurable esperanzas por lo que será en el tiempo y en el espauna inflexible lógica del método, sólo comparable del cristianismo, aquí; en pedir el asentimiento á la cio, iluminados por su grandioso espjritu, uno, como
por sus vigorosos enlaces y series á los principios creencia, y no al raciocinio; en guardar perpetuamen · el espíritu divino de quien procede, por toda una
matemáticos. Nada de alardeos apantosos, nada de te aquel carácter sobrehumano de religión, que recu- eternidad.
Pero Cataluña, lo rnismó que todas las tierras eufantasías contraproducentes, nada de improvisacio- rre á la intuición y á la fe, únicas alas con las cuales
nes bruscas, nada de impremeditadas violencias; to- podemos penetrar y sostenernos en los dogmas de la ropeas, ha pasado por períodos terribles en su desdo en la obra suya está previsto con su anticipación Iglesia, que resplandecen á una con tanta mayor ver- arrollo y ha visto épocas nefastas en su historia, sudebida, calculado con su exactitud correspondiente, dad cuanto más rodeados están de misterios, como friendo enfermedades agudas y semejantes á las que
puesto por obra en su sazón oportuna, cumplido y resplandecen los astros de la noche con tanta mayor pasa el cuerpo humano en su juventud y en su inconsumado con una inteligencia perfecta del objeto luz cuanto más rodeados estáñ de sombras. Por eso fancia. Los tiempos de Ramón Berenguer se pueden
y una medida graduada del obstáculo, sin que lo im- León XIII, al expedir esa especie de místicos emba- admirar como se admira la flora gigante y la fauna
posible se intente, ni se perdone medio alguno de jadores al Congreso de Jerusalén, por manera ningu- titanesca de los períodos geológicos antiguos, pero
superar lo que parece á ojos profanos insuperable ó na los ha enviado para que razonen como se razona no se pueden evocar para retrollevarnos á ellos sin
invencible, cuando resulta racional y hacedero. Ad- en las academias científicas y para que discutan co- que la conciencia humana se subleve y se detenga el
virtiendo hechos que nuestros ojos no advierten, los mo se discute ahora en el Parlamento y en la univer- progreso universal. Digan cuanto quieran los románpone á servicio 4f propósitos que nuestras inteligen- sidad por los políticos y por los sabios; halos enviado ticos enamorados de la Edad media, ni moralmente
cias no adivinan. ¿Quién pudiera creer que de un para elevar sobre todo la creencia indispensable á pueden compararse aquellos tiempos con los nuestros
hecho como la Asamblea eucarística de Jerusalén todos, si hemos de contrastar con esfuerzo y con ver- y aquella barbarie y aquella servidumbre con las lipudiera deducirse un sistema como el empleado con dad los estragos asoladores de una creencia opuesta bertades modernas y con los humanos derechos. Las
habilidad suma por León XIII ahora, con el intento en todo á la conciencia, y hemos de entrever con los ambiciones de una Errnesinda, que se granjea el rade acercar en todo lo posible al mundo latino el ojos del alma ese ideal invisible rodeando el mundo yo de la excomunión para blandirlo contra sus promundo griego y preparar el cumplimiento de un de- visible como lo eterno del tiempo y lo infinito del es- pios pupilos, y que vende por cien mil sueldos los doseo tan vivo como el que por todos los espíritus supe- pacio rodean á todos los planetas y contienen toda minios condales al mismo legítimo posesor á quien
se los había robado; el parricidio perpetrado en la
riores en el mundo griego y en el mundo romano na- la vida.
Y no puede negarse la existencia de una corriente pobre Almodis por Pedro Ramón que quiere teñir su
ce hacia la unión de sus dos iglesias?
La verdad es que todos nos sentimos á una en es- conciliadora entre las Iglesias orientales y la Iglesia púrpura en la sangre caliente de los suyos; la inmolata contemporánea civilización abrumados por la in- católica, muy honda, porque nada tan difícil de cam- ción fratricida de Abe! tan dulce como el Cap d'
mensa pesadumbre de una filosofía desoladora, que biar como la superficie y apariencia de una sociedad, eslohs, muerto á hierro por los secuaces de su crimisuprime toda idealidad y nos reduce á prisioneros aunque se cambien sus tuétanos, y nada tan frecuen- nal hermano; aquellas costumbres, que sancionaban
dentro de la materia bruta y bajo el fatalismo incons- te como que se acaben las ideas y no se acaben las todos los malos usos feudales y hacían de l! horca,
ciente. La verdad es que un mismo soplo asolador costumhres y las tradiciones engendradas por _esas donde pataleaba el pechero, la cumbre y cima de una
apaga el sol divino en la inmensidad y aniquila el ideas, como se apagan los soles apartadísimos cuan- sociedad entera; las cesiones de territorios al Papa,
humano derecho en las almas. La misma doctrina do aún tenemos los rayos, enviados por su disco á como le fué cedida Tarragona, y á órdenes entre militares y religiosas, como los templarios, dicen cuán esque nos notifica nuestra orfandad, privándonos de nuestro bajo mundo, en la retina.
La historia del pensamiento resulta ya la historia tremecicfo se hallaba el suelo señorial de aquella tienuestro Padre celestial y de su providencia para entregarnos á la esclavitud y confundirnos con las bes- del planeta. Y por eso hemos de creer que la idea rra y cuán poco transparente y cuán poco respirable
tias, nos notifica una esclavitud irremediable, porque lanzada por los emisarios de Roma en el Congreso parecía un aire cubierto con tan espesas sombras y
los eslabones de nuestra cadena se hallan enlazados de Jerusalén es una muy necesitada del tiempo y de cargado de tan deletéreos miasmas. ¿Qué diríais si
con la serie de todos los seres y el horizonte visible todas las largas contenidas en períodos prolongadísi- hubiera hoy compañías de vengadores, presididas
de nuestra vida reducido á hundirnos por un aniqui- mos, no ya para triunfos, para ponerse, digámoslo por el obispo de Vich, como las existentes entonces;
lamiento irremisible de nuestro ser en el silencio y así, de pie, y echarse á marchar con alguna seguri- y retos, como los retos de Quera! y de Folk al conde
en el vacío de la nada. Contra esta doctrina, que á dad por sus naturales caminos. Jamás comprendere- fratricida delante del rey D. Alfonso VI en Toledo?
todos invade y todo lo cambia, realmente no se halla mos una idea colectiva ó social en el espíritu como No hay que desconocerlo, no hay por lo menos que
ningún antídoto como el propuesto por León XIII no hayamos visto antes su desarrollo en el espacio. olvi~arlo: la grandeza del conde Ramón Berenguer III
al elevar ante nuestros ojos de carne los santuarios Jamás podremos calcular y medir los obstáculos que prQv1ene de lo mucho que combatió á su tiempo y de
donde se consagran todos los ideales y mostrarnos ha encontrado un progreso en los tiempos futuros, los triunfos que consiguió sobre aquellos monstruos
con su sacro índice las arcas que flotan llenas de pro- como no sepamos los obstáculos que haya encontra- sociales cuyo concepto quiere hoy restaurar una sisdo en los tiempos pretéritos. Viendo cómo se apar- temática y constante apología de la Edad media, que
mesas y esperanzas en este diluvio de lágrimas.
taron la Iglesia de Oriente y la Iglesia de Occidente; oculta so una hipócrita capa de amor al progreso los
cómo se unieron en breve período para volverse á más desatentados planes de retrogradación que puedesunir de nuevo; cómo han vivido separadas, no sin dan caber en la humana inteligencia. Quien, corno él,
observar que mientras la Iglesia griega se ha roto en juntó á Cataluña Provenza; quien se alzó en virtud y
Pocas asambleas tan oportunas cual el Congreso cien comuniones más ó menos nacionales, la Iglesia por obra de su autoridad y supremacía eminentes
eucarístico de Jerusalén, últimamente celebrado, y católica se ha conservado en su incontrastable uni- con el Condado de Besalú; quien supo castigar á los
pocos sucesos tan importantes cual la presencia en dad, y mientras la Iglesia griega no ha tenido más Señores de Carcasona y adherir á su diadema un brisu seno de cardenales romanos, oídos por todos los que retroceder en el viejo continente asiático, la llante como la Cerdaña; quien segó y echó por tierra
asistentes con atención y saludados con reverencia. Iglesia católica se dilata y extiende por el joven los castillos de Ampurias; quien reconquistó á Ibiza
Tres ciudades brillan á una con brillo excepcional continente americano, quizás midamos la desmedida y hendió en Mallorca la primer brecha por donde haen la historia del cristianismo: la Jerusalén de los grandeza del proyecto de León XIII. Pero el asunto bía de penetrar un siglo más tarde con gloria y poApóstoles, la Alejandría de los Padres, la Roma de es largo y lo dejaremos para otro día.
derío el conquistador; quien preparó la unión entre
los Papas. La primera trajo el código moral de Moicatalanes y aragoneses hasta lograr formaran un solo
sés, las dos últimas trajeron los pensamientos metafíEstado bajo el cetro de su heredero y sucesor, tan
sicos del Pireo y el organismo político del Foro á la
sólo acepta los homenajes de cuantos lo reverenciaiglesia universal. Jerusalén amplió el Decálogo en sus
mos por sus esfuerzos en pro de la grande común pa·
enseñanzas evangélicas; Alejand.ría la metafísica en su
Una ceremonia barcelonesa nos ha interesado mu- tria y ponemos su nombre imperecedero entre las esTrinidad cristiana; Roma el derecho en sus cánones cho en los días últimos: la traslación del despojo trellas de primera magnitud que lucen y esplenden
inmortales. Ningún sitio, ninguno, para Congreso mortal de Ramón Berenguer el Grande á un monas- hoy en el cielo de nuestro espíritu nacional. ¡Profanos
eucarístico semejante al sacro donde Cristo celebró terio, en los anales del arte y del suelo patrios tan á su culto, indignos de su gloria, traidores á su rela cena é instituyó la Eucaristía. Ningún dogma co- importante como el monasterio de. Ripoll. Cataluña cuerdo, enemigos de su obra todos los que han lanmo el dogma eucarístico, por lo universalizado hasta trae al acervo común de nuestra vida levaduras tales zado en vociferaciones reprobables gritos de triste
en los cismáticos que han roto la unidad del mundo de gloria y de poesía, que componen un recuerdo desacato á la tierra una, cimentada sobre los huesos
cristiano y en los herejes que se han alzado en armas gloriosísimo de lo pasado y una esperanza bien cierta del héroe, y quieren deshacer lo hecho por esfuerzos
por medio del sofisma contra la Iglesia universal y or- de grandezas mayores en lo porvenir. Aquellas costas como los suyos, que no pueden contrastarse y que
todoxa.
donde comenzara la reconquista del mar Mediterrá- han fortificado los siglos en su eternal curso y la his·
Ya sabemos que la verdad católica se halla en el neo convertido en lago árabe so la catástrofe de Gua• toria con su soberana sanción! Así digo ahora, en me·
dogma de la presencia real y de la transubstanciación dalete y alboreara la primer aurora del saber náutico dio de tantas locuras, que no podrán jamás prevale·
del pan en la carne y del vino en la sangre de Cristo, y astronómico cristianos; aquellas ciudades en que cer, pero que pueden quizás perturbar, lo mismo que
según lo explicó San Pablo en sus epístolas á los efe- una poesía digna de ponerse junto á poesía proven- decía cuando, no clamores sin fuerza ni sentido ó
sio~ y á los corintios ó lo declaró el cuarto concilio zal irradiaba su júbilo por todas partes y henchía el manifestaciones aparatosas y de puro teatro, estreme·
lateranense presidido por Inocencio 111 en 12 r 5 y lo aire con las resonancias de versos y laudes; aquellas cimiento del suelo y tempestades del aire traían á los
confirmó el concilio de Trento; pero ya se admita montañas, como el Montseny cubierto de nieves y el más enteros corazones desmayos y desesperación: yo,
la idea del sacrificio bíblico presentado por Cristo á Montserrat dentado á manera de una gótica corona ante todo y sobre todo, quiero ser español; y dondesu Padre celestial en la hora de ofrecerse, nuevo compuesta por metales preciosos; aquellas leyendas, quiera me presente, mi voz lanzará un solo grito, un
Isaac, él mismo en holocausto; ya la práctica griega corriendo al pie de cada santuario como rico manan- grito de reconciliación entre todos aquellos que haqu~ prefiere al pan ázimo el pan de levadura y distri- tial de aguas vivas que fortalece los espíritus y los blan mi lengua y son mi sangre: «¡Viva nuestra
buye á los laicos el cáliz; ya el principio de la comu- ánimos; aquellos puertos, de los cuales han salido las España!»
nicación predicado por Lutero, ó el de la conmemo- naves cuyas quillas dejaron en Parthenope y en Pa•
ración por Calvino y sus discípulos, ó el zuingleísta lermo y en Bizancio tantas estelas de inextinguibles
"Madrid, 17 ele junio de 1893

NúMERO 601

LA ltuSTRActóN ARTÍSTICA

forme á_su temperamento, si no la acompañasen terrores bien fundados y miserias y vejámenes infinitos.
Se
conservan los temas trazados en aquel período por
LUIS XVII
el delfín, y en ellos puede verse cuán hermoso carác111. - SUBIDA AL TRONO
ter de letra y excelente ortografía adquirió bajo la enseñanza de su padre.
Desde el ingreso en el Temple, la familia real no
Mientras los prisioneros se entregaban á tan pacíes ya sino víctima atada de pies y manos y en po- ficas tareas, la marea de la revolución, lejos de aplader de la fiera. La resistencia - siempre endeble y carse con li detención de la familia real, se embravecía y rugía más que nunca. La razón es
fácil de comprender: la revolución tenía
entonces sobrado motivo para recelarlo
todo de la intervención extranjera y de
la venganza de los monárquicos. En el
duelo á muerte entre la revolución y la
monarquía, mientras ésta cejó, cedió y
transigió siempre, aquélla llegó á sus
fines con la audacia, la violencia y la
intransigencia sistemática. Hasta el cautiverio de Luis XVI había vivido de
asonad~s: desde que tuvo seguro al rey,
se creció en su indomable y feroz energía, y organizó el Terror, que realmente
principia en las jornadas de septiembre.
¡Terroricemos! fué la consigna. Y el Terror empezó por llevar á las puertas del
Temple la cabeza de la princesa de
Lamballe, con el pelo empolvado y rizado_ ~espués de haber sido degollada, y
ex1g1r que saliese María Antonieta ádar
un beso á su amiga en los morados labios. Aquel día de abominación el delfín, siempre tan animoso, se o~ultó en
un rincón obscuro y dió suelta al llanto:
RECUERDOS DEL CENTENARIO ROJO

hijo: les veía, pero no la fué permitido, cuando el
príncipe enfermó de enfriamiento, asistirle ni pasar
las noches á su cabecera. Poco después también
cayó malo el fiel servidor Clery, único que restaba
al monarca; y como en tales circunstancias las espumas frívolas de la etiqueta habían sido aventadas
por el soplo del dolor y de la caridad, el delfín se
convirtió en enfermero de su antiguo ayuda de cámara, y le sirvió la tisana y le secó el sudor de la calentura. Un día madama Isabel entregó al niño cierto remedio para Clery. «Dáselo en seguida que venga.» Era muy tarde, las once de la noche, cuando
Clery entró en el cuarto del niño, acostado hacía horas. «¡Pst, Clery!, exclamó la criatura. Toma, tengo
esto para dártelo ...; y mira, ya era tiempo de que vinieras; se me han cerrado muchas veces los ojos. »
«Los míos, dice Clery al referir el caso, se humede·
cieron.»
Acercábase el momento de procesar á Luis XVI,
fórmula jurídica que pareció indispensable para agregar á los ingentes montones de cabezas cortadas la
del nieto de San Luis. La familia tenía, más que presentimiento, convicción de todo lo que les iba á suceder á los mayores - porque del inaudito suplicio
del delfín no cabía idea en mente humana, y en ese
punto la realidad estaba llamada á dejarse atrás los
mayores desvaríos que puede engendrar el miedo en
el corazón de una madre. - El día en que vinieron á
buscará
Luis XVI para conducirle á la Convención,
.
mientras en todos los barrios de París sonaba el estruendo de la generala, el niño, inconsciente de lo que
sucedía, instó á su padre á fin de jugar con él la acostumbrada partida de siam. Luis Carlos tuvo mala suerte: J?erdió todas_ las jugadas, y no pudo pasar de diez
Yseis tantos. «Siempre que tengo este número dieciséis
he de perder,» exclamó algo enojada la criatura. El
rey nada respondió á la fatídica frase. Momentos desp~és le arrebataban á su hijo y se lo llevaban á la
rema, porque al acusado no le era lícito conservar
tan dulce compañía. Fué uno de los contados momentos en que se desmintieron la resignación y la
calma de Luis XVI. Dejó caer la cabeza en las manos, dando señales de aflicción profunda.
No ~ra dudoso el resultado del proceso: la suerte
de Lms XVI estaba fijada de antemano. Tal vez la
única ~?rtura inesperada para el reo fué la de quitarle
á_su h1Jo. Con lo demás contaba, y quizás le sorpren•
d1ó no perecer de un modo más cruel· mechado á
sablazos, como la princesa de LarnbaÍle. Se guar·

ROBESPIERRE

tímida - ha terminado: principia el mar·
tirio.
Separados de los pocos fieles servidores
que en los primeros momentos se les había
permitido conservar en la prisión, los reyes
de Francia conocieron que ni rastro de es·
peranza les era dable acariciar, y armán·
&lt;lose de resignación, organizaron el método de vida
menos_ dañoso á la salud y á la educación de los po·
~r~s ~1ño~ encerrad?s. H~y que rendir tributo de justlCia a Lms XVI y a Mana Antonieta reconociendo
que, si en el trono le faltó á él la en~rgía y la virilidad, á ella la prudencia y el arte de ganar corazones
en la adversidad y ante el patíbulo descubrieron (1~
mis~o que las había des~ubierto la Estuarda) otras
cualidades hu~anas y regias que obligan al respeto
Y. reclaman 1~ simpatía Y, la admiración. Esta depuración y elevación del caracter p~r el infortunio, la notaremos hasta en el delfín, calificado por su madre
en curioso escrito de «vivo, ligero, violento é indiscreto,» y que tal serenidad, formalidad moderación
y discreción probó en los días de su cal~ario.
Mucho afligió al niño el verse separado de su aya
m~dama de Tourzel, á la cual estaba apegadísimo'.
V:1én~ole priva~o de aya~ preceptor, su padre se dedicó a l_a educaci?n de Luis Carlos. Los gustos serios,
el espínt~ metódico y burgués de Luis XVI, y las ideas
ped~gógicas á lo Juan Jacobo que, por infiltración insensible, habían penetrado en el cerebro del cristianísi~? rey, le hací~n ~pto para el cargo de educador de su
h1Jo. En el solitario torreón nada le distraía de su tarea, ~ las lecciones del príncipe se sucedían con reg~landad y ~ucho fruto, dadas las notables disposic10nes del discípulo. Después del repaso leían juntos
á Bernardino de Saint Pierre y algunas novelas del
géner~ moral y sentimental tan en moda á la sazón.
Este sistema de vida regularizada idílica y patriarcal
hubiese sido muy grata al rnona:ca y del todo con-

SELLO DE LA REPÓBLICA FRANCESA

(I792 . 13o4)

llanto incesante, sin gritos, sin
sollozos - ¡llanto de persona mayor, ~ue _se hace cargo y no puede m qmere ser consolada!
Después de asegurarlos en el
DU PROCES .. V E RB AL
Temple, la revolución soñaba
que podían serle arrebatados los
prisioneros; reforzaba los fosos
elevaba las paredes, enrejaba la~
ventanas de la Bastilla del Te·
Du
-~ ~
rror. _Dn albañil jar.obino que
179 2.
trabaJaba en las obras, dijo un
día orgullosamente al delfín:
I ,'A N Q u A T R I E M E n E L A L I n E R r t.
«Lobezno, la santa libertad nos
ha hecho á todos libres é iguales. - Ig~ales ?º digo que no,
respondió el mño mirando alrededor; pero libres ... , vamos,
que aquí cuesta trabajillo reconocerlo.»
En tanto que la infeliz familia
pudo sufrir reunida, sus males
fueron tolerables; pero ya la revolución ensayaba en su presa
la i?humana ~ortura de las separac10nes, poniendo entre los que
se amaban, no el obstáculo de
la distancia, sino el de una padel decreto d ¡ A
bl N •
red Y algunas puertas de hierro. Facsímile
do por Lecointe Pu r:v:a snm ea. ac1onal de IO ele agosto de 1792. Escrito y firma•
A María Antonieta la habían
L'Assemblée 110,/i11;era ~;s
1~l~eCátna~. Le roi est suspcndu, if reste o/aapartado de su marido y de su hcnes. La Asamblea
..
Y) que a suspenso en sus funciones y en re110111 b a á

EXTRA IT

DE L'ASSEMB LÉ E NATI ON ALE.

ge.

s,~~;,~:-~::;

r r, 1os m1ms1ros.

m

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 601

"'

•

.
daron
ciertas formas, resto de aquel respeto sobrede sus hijos, de no salhumano que la monarquía infundiera en otro tiemvarse sino con ellos.
po; y Luis XVI tuvo - por singular excepción - el priBorre el dedo severo
vilegio de confesarse y comulgar antes de subir al
de la historia, ante escadalso, el de hacer testamento, el de despedirse de
te recuerdo, toda man!m familia y el de ir en coche al suplicio. El testacha, toda sombra, hasmento contenía dos párrafos dedicados al delfín, y en
ta la más leve, de la
los cuales le encargaba que si tenía la desgracia de
frente de la austriaca.
llegar á ser rey, prescindiese de la venganza. No era
En momentos como
retórica de última hora, ni teatral aparato de generolos que entonces atrasidad para lograr fines políticos de ultratumba: en los
vesaba Francia, los
dos párrafos hablaban sinceramente el cristiano y el
pueblos están más que
hombre de bien: lo prueba este hecho, referido por
nunca sometidos á los
madama Royale. «Mi padre, al despedirse de nosmiedos pueriles de la
otros para siempre, nos obligó á prometer que no
superstición. Poco desvengaríamos su muerte nunca. Por más que estaba
pués de las derrotas
muy seguro de que teníamos por sagrada su última
del ejército republicavoluntad, los tiernos años de mi hermanito le indujeno comenzaron á diron á desear imprimírsela en la imaginación con mafundirse y á comentaryor fuerza. Tomándole en sus rodillas, le habló así:
se las añejas profecías
- Hijo mío, has oído bien lo que acabo de decir; pero
contenidas en un licomo el juramento es todavía más sagrado que la probrote del siglo xv, olmesa, júrame, alzando la mano, que cumplirás el úlvidado entre el polvo
timo deseo de tu padre. - Mi hermano obedeció, desde las bibliotecasyque
haciéndose en lágrimas.» No había de llegar nunca
surgían amenazadoras
la hora de que el hombre recordase el juramento del
en período tan azaroniño; porque si al hacer caer la cabeza de Luis XVI
so. Decía expresamenla revolución sólo consiguió que el rey de Francia se
te el augur N ostradallamase Luis XVII, la conciencia de que el retoño
mus: Juvenis captivnpodía sustituir al tronco inspiró, desde el mismo puntus qui· recuperabit coto de morir el padre, la firme y deliberada resolución
ronam lilii.. ,fundatus,
de que el retoño se marchitase antes de verse condestruet jilios Bruti.
vertido en árbol.
No cabía nada más
No son los crímenes más negros los que se comeclaro: e 1 muchacho
ten en el arrebatado y ciego frenesí de la pasión: el
prisionero que cuando
cálculo frío dicta á la perversidad atentados más esrecobrase la corona
peluznantes. ¿Qué son los degüellos de septiembre;
flordelisada destruiría
qué los célebres chapuzones; qué los calentones de
á los hijos de Bruto, no
Bretaña y la Vendea; qué la guillotina, al lado del
podía ser más que
drama mudo que iba á desarrollarse en el Temple; al
lobezno del Temple.
lado del duelo entre un niño de ocho años y la revoLa sección de Finist
lución resuelta á suprimirle, pero siñ ruido y sin efurre pedía á las dem '
LUIS XVI EN LA LINTERNA
sión de sangre?
secciones de París qu
Mientras en las provincias del Oeste, en el ejército Grabado satlrico de la ~poca, en el que se quiere representar al rey como ahorcado en el farol de se uniesen á ella pa
la plaza de la Gréve, donde el pueblo amotinado habla ahorcado á algunos aristócratas. - Copia
del príncipe de Condé, en las Cortes de Cerdeña,
pedirá la Convenció
de un dibujo anónimo de la época.
Austria, España, Prusia y Rusia y hasta en los Estaque «adoptase med.
dos Unidos resonaba alta aclamación saludando á
das eficaces á fin d
«Luis XVII, rey de Francia y de Navarra,» sobre el mente las últimas chispas de la esperanza, que nunca impedir que el hijo del tirano llegase á suceder á s
Temple descendía im ángel de túnica negra, de ros- muere: imposible que no soñasen los cautivos la eva- padre.»
sión, la libertad y la vi·
Con todo eso, si en el duelo á muerte entablad
da. Por otra parte, .el viejo entre la Montaña y la Gironda vence la última, ot
tronco secular de la mo- hubiese sido la suerte de lo que restaba de la fa
narquía, aunque segado milia real. Por su daño, Robespierre y Dantón, dá
por el hacha, tenía hon- &lt;lose un abrazo fatal, concertaron la pérdida de 1
das raíces en el suelo: Girondinos, únicos que conservaban en su alma u
existía mucha gente dis- chispa de humanidad y en su mente el ideal clási
puesta á morir para sal· de una república fuerte, pura, virtuosa al modo r
var, ó intentarlo sólo, á mano, sensible y hasta piadosa, justa en su vengan
los prisioneros del to- pero sin verdugos ni crueldades dignas de las hi
rreón. La compasión de nas. ¡Quién le dijera al rey ,niño que sus únicas
un republicano converso, débiles probabilidades de salvación estaban cifrad
Toulan, secundada por en el grupo de convencionales, enemigos de la dem
la adhesión de un hidal- gogia sanguinaria, adversarios del Terror, que por
Te mis gardle á m,e, je ne parle á persomie. j e me fie á vous, je viendrai
go, Jarjayes, fueron base Terror iban á caer vencidos! El arresto de los Giro
de un complot atrevido y dinos &lt;lió la señal de que la criatura inocente fu
Facsímile de un billete escrito en el Temple con la punta rle un alfiler, en un pedacito de
habilísimo, según el cual atada al poste, y comenzasen las pruebas del torme
papel, por Maria Antoniela y dirigido al conde de Rougeville. - Éxistente en el archivo
la reina y madama Isa- to, la flagelación y la larga agonía.
nacional de París.
bel debían burlar la vigilancia de sus guardianes,
EMILIA PARDO BAZÁN
tro pálido y triste, de llorosos ojos, portador del cáliz vestidas de hombre y cubiertas con amplias carma(Continuará)
más amargo que se ha ofrecido' nunca á mártir algu- 11olas, y los niños disno, excepto al del Huerto de los Olivos ... , y el ángel frazados de ayudantes
se sentaba al lado de la camita.del rey niño prisionero. del lamparista que dia•
Víctor Rugo, en una oda bellfsima, describió á la riamente arreglaba los
criatura inconsciente de haber reinado. Yo creo, á quinqués en e l Tem·
pesar de la patética ficción de Víctor Rugo, que el ple. Pero las victorias
inteligente niño ya comprendía demasiado bien, por del ejército austriaco,
su desgracia. Cuando redoblaban los tambores para excitando los ánimos en
llevar al patíbulo á su padre, Luis Carlos, despren- París, hicieron redoblar
diéndose tle los brazos de su madre, empezó á abra- la vigilancia alrededor
zar las rodillas de los municipales gritando: «Déjen- del torreón; el éxito del
me pasar; por Dios, déjenme pasar. - ¿Adónde quie- complot pendía de cirres ir?,» le preguntaban casi enternecidos. «¡A hablar cunstancias pequeñas,
al pueblo, para que no mate á papá! ¡A hablar al que se daban hoy y no
pueblo! - Venturoso su hermano, el que de pequeñito mañana; y estas cirmurió!,» decía la reina aquella misma noche, así que cunstancias, que permivió al niño caer rendido de sueño en la cama. Razón tirían salvar á la reina y
tenía la madre en envidiar para el menor la suerte del á Madama Isabel, immayor. «¡Hijo mío,le dijo al día siguiente, hay que pen- pedían absolutamente
sar mucho en Dios! - Sí, mamá, ya pienso en Dios... ; la evasión más difícil, la
pero cuando pienso en Dios, á quien veo siempre es de los niños. Todas las
instancias de los adictos
á mi padre.»
Tuvo la viuda de Luis XVI, pasados los primeros conspiradores se estremomentos, suficiente valor para consagrarse á la edu- llaron contra el firme
cación de su hijo. Era, sin embargo, imposible que propósito de María AnGrabado de una hoja volante de la época en que se abolieron los títulos nobiliarios y las
tan entera resignación hubiese apagado completa- tonieta de no separarse condecoraciones, las cuales deb!an entregarse en la secretaria del respectivo ayuntamieP

t1l

C)

op,
~

...
al

(!)

'O
al

o

µ

Á

(!)

s;:s
C)

o

'O
al

...o
Á

&amp;¡
(!)

al

...o

(!)-

E-i

...t1l
(!)

o.......
o
~

'ti

Á

al
al

(!)

o

o

o

H

(!)

~

'ti

z

o
~

E-&lt;

C)

&lt;r!

~

z~

u

..,.:¡
~

t1l

;:s

uS

'H

~

~

zí:i:l
z
-o
N

&lt;11
~

&lt;il
U2
o
H

A

&lt;il
~

í:i:l

A

&lt;il

E-i

U2

í:i:l

H

!;et

&lt;11

~
1

(1)
O)

t--

.-1

�LA I LUSTRACI ÓN

430

NúMERO 601

ARTÍSTICA

•

NúMERÓ 601

LA

ÍLUStRACIÓN' ARTÍSTICA
t

Vista general ele la gEan plaza 6 patio ele honor 411~ díl frente al lago Mlchlgan

LOS EDIFICIOS
DE LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL
DE CHICAG0

I
Resuelta.en 9 de abril de 1890
la celebración de la Exposición
universal columbiana y aprobado por el Congreso de los Estados Unidos en 25 del mismo
mes el bill concediendo á Chicago el honor de realizar esta grande empresa, nombróse una comisión de ingenieros y arquitectos con el encargo de escoger el
sitio más á propósito para ello,
comisión á la que se dió el título
de Terrenos y Construcciones.
Lo importante era encontrar
una extensión de terreno, dentro
de los límites de Chicago ó en
sus cercanías, en la cual se pudiera construir desahogadamente una serie de edificios que ocuparan por lo menos un área la
mitad mayor que los de la última Exposición universal de París; á la que pudieran llegar fácil
y económicamente los visitantes
y el material; que no estuviera
entorpecida por vías férreas, calles, acequias ni cementerios ni
con casas ú otros edificios más ó
menos aislados que pudieran entorpecer la adquisición del terreno, y prepararlo para el acondicionamiento de todo lo necesario para la Exposición.
Después de muchas pesquisas
dióse por fin con el terreno en
que ésta se ha construído, de unos
500 acres de superficie á 6 ó 7
millas al Sur de la parte central
de la ciudad, con una longitud
de milla y media á la orilla del
lago y una anchura de tres cuartos de milla. Este terreno era
conveniente por muchos conceptos, pero era pantanoso en otros
sitios, cubierto de dunas ó médanos arenosos en
otros y expuesto á la frecuente invasión de las aguas
del lago. Pero la perspectiva que desde él se descubría, la conveniencia de utilizar estas mismas aguas
para em~ellecer con estanques, lagunas é islas artifi-

Palacio de la Administraci6n

ciales el recinto de la Exposición y las facilidades
que para desarrollar la vegetación de jardines, ~rados, etc., proporcionaban, fueron causa_s que aconsejaron la adopción de aquel emplaza~mento, y la c~misión, con la energía que caracteriza á los amen-

Fachada del Norte del Palacio de Agricultura

canos, puso manos á la obra, y
aquel terreno erial y quebrado
quedó pronto convertido en un
hermoso y dilatado parque, á
propósito para el objeto á que se
le destinaba.
En enero de 1891 reunióse la
comisión de arquitectos, con objeto de decidir sobre dos puntos
principales: si las trazas y obras
de los nuevos edificios habían de
correr bajo una sola dirección, y
sobre el número y carácter de los
que debían construirse.
Con respecto al primer punto
acordóse que cada edificio fuese
levantado por diferente arquitecto, aunque en su conjunto con
arreglo al plan presentado por
los Sres. Root, Olmsted y Codman y en cuanto al segundo se
ado;tó la distribución siguiente:
La parte Norte estaría ocupa•
da en su parte central por el Palacio de Bellas Artes, con los pabellones del Estado al Norte y al
Oeste, mientras que los de los
gobiernos extranjeros lo estarían
al Este, enfrente del lago, y en
caso necesario, en el P/aisance,
espacio de terreno de seiscientos pies de anchura, situado en·
tre las calles 59 y 60, el cual forma un bulevar que da entrada á
la Exposición por el Oeste. En
este espacio se reservaban también emplazamientos para la ins·
talación de modelos de aldeas y
de grupos de pabellones en que
se representara lo más característico de la vida doméstica é industrial de remotos países.
La parte central estaría formada por la laguna, extensión de
agua irregular y artificial que de·
bía rodear varias islas, la mayor
de las cuales, de 1. 700 pies de
largo por 200 á 500 de ancho,
contendría bosquecillos, parte. rres, con kioscos y pabellones
rústicos en sus orillas. En las otras orillas de esta laguna descollarían el palacio de Transportes, el de
Horticultura con sus jardines, el de las Artes de la
Mujer, el de Manufacturas y Artes liberales y el Pabellón de los Estados Unidos. Junto á los capricho-

nacimiento. ma importante que M. Hunt consideraba como de
Ateniéndo- gran influencia para el efecto arquitectónico de la
se á este ti- construcción y lo ha resuelto inspirándose en el ejempo ha p10- plo del histórico Panteón de Roma y abriendo una
yectado en claraboya de 50 pies de anchura en la parte superior
el cruce de de la cúpula.
los dos ejes
El efecto que produce en el ánimo del visitante
un alto sa- este soberbio vestíbulo es grande, pero mayor lo es
lón octago- el que resulta cuando al salir de él por la avenida
nal, de 120 opuesta contempla el patio de honor con todos los
pies de diá- edificios que lo rodean. Con oll!eto de que la concumetro, cu- rrencia al entrar ó salir en ellos ó al circular alredebierto por tlor de la plaza pudiera preservarse de los rayos del
Galería de Máquinas
dos casque- sol, el extenso cuadrilátero está cerrado por una serie
tes octago- de galerías como los ambulatorios romanos ó los stoa
sos can~lizos que se desprendieran de esta laguna se nales, estando ocupado el espacio que media entre de los griegos, las cuales forman parte de los palacios
construirían, por un lado, el edificio del Estado del ambos por galerías, vestíbulos, elevadores y escale- de Máquinas, de Agricultura y de Artes liberales.
Illinois, el de las Pesquerías y el del Gobierno de los ras. En los lados diagonales contrapuestos del octáEnfrente del grupo formado por estos palacios se
~s!ados :Unidos, y por otro los palacios de la Expo- gono ha construfdo cuatro pabellones, en los cuales ve un estanque de 350 pies de ancho por 1.100 de
sición minera y de Electricidad.
están las diferentes oficinas de la administración, y largo, rodeado de azoteas y lleno de plantas y flores,
Además la laguna estaría en comunicación por que guardan proporción con los demás edificios del balaustradas, columnas rostrales, jarrones y estatuas.
otr~ serie de canales y estanques con la gran plaza ó mismo patio, teniendo 60 pies de altura. Sobre los Por unas anchas escalinatas se baja á este estanque
patio de honor de
la Exposición,
cuadrilátero regular de 700 por
2.000 pies ingleses, casi igual en
dimensión al de
la última Exposición de París. A
esta gran plaza se
podría llegar lo
mismo por agua
desde el lago Míchigan que por
tierra, merced á
un sistema de vías
férreas que desembocasen al Este y
terminaran cerca
del palacio de la
Administración ,
el cual debería
construirse de modo que sirviera de
entrada monumental de la Exposición. Al apearse del tren y trasponiendo este
pórtico, el visitante encontraría á la
derecha ó sea al
Sur las galerías de
Máqu inas y de
Agricultura; á la
izquierda los ya
mencionados palacios de Minas,
Electricidad y Artes liberales, y enfrente, al Este, el
Fuente simuólica del Progreso triunfante de_América
lago Míchigan. El
centro de estepatio contendría un vasto estanque artificial que forma cuatro pabellones clescuella una hermosa galería de del cual se desprenden canales cruzados.por puentes
parte del sistema acuático del Parque. En conexión columnas rematada en grupos de estatuas de bronce, monumentales. En su margen más próxima á los edicon este estanque, un ancho canal, con terrazas en elevándose á gran altura sobre esta galería la cúpula ficios y en el eje del patio hay otro pequeño estanque
sus márgenes y cruzado por elegantes puentes, daría ó domo central á 275 pies de altura. Enriquecida circular, al nivel de la terraza superior, flanqueado
paso á otro patio más pequeño situado entre las gale- con adornos escultóricos, entre los que predominan por dos elevadas columnas que rematan en águilas
rías de Máquinas y Agricultura, patio que contendría los dorados, esta hermosa cúpula se destaca sobre los con las alas desplegadas: en su centro se destaca una
una columnata con un arco triunfal en el centro, el demás edificios de la Exposición, indicando desde galera antigua de bronce, de 60 pies de longitud, con
cual da paso al depart1mento de Substancias alimen- lejos á los visitantes la situación de su monumental ocho colosales remeras representando las Artes y las
ticias y constituye la p1rte más meridional de la Ex· entrada. Su elevación exterior excede en 42 pies á la Ciencias; á proa una estatua de la Fama; á popa otra
cúpula de los Inválidos
·
posición.
Tal fué el plan trazado en un principio y ejecuta- de París, en 45 á la del
do después con ligeras modificaciones, y hoy todos Panteón de la misma ciulos edificios mencionados se elevan ya eri el recinto dad y en 57 á la del Capitolio de Wáshington, é
del majestuoso certamen universal.
Los iremos describiendo sucesivamente, empezan- interiormente tiene 15
do por el que se destaca en primer término del patio pies más que la de los
de honor, cuyo aspecto general representa uno de Inválidos, ro más que el
nuestros grabados, por el palacio de la Administra· Capitolio, es igual al Panción. Confiada su construcción al arquitecto Hunt, y teón de París y 20 pies
ocupando un área que mide 260 pies por cada (ado, más baja que la cúpula
lo ha dividido su constructor en cuatro partes igua- de San Pablo de Londres.
les por dos grandes aveni~as que se_cruzai:i en ángu- En cuanto á diámetro,
lo recto, con objeto de edificar al mismo t1~n_ipo que aventaja á todas ellas, y
un palacio una entrada digna de la Expos1c1ón, por por este concepto sólo
lo cual la avenida del Oeste llega por una parte á las tiene 20 pies menos que
líneas férreas que en aquélla desembocan y por otra la de la iglesia ~e San
en un magnífico vestíbulo desde el cual se pasa al Pedro en Roma.
El método de iluminapatio de honor.
.
.
Estas condiciones han sugendo á M. Hunt la idea ción de tan espacioso sade construir una especie de templo cívico basado en lón de un modo propio y
el modo de las catedrales de gran cúpula del Re- adecuado era un problePórtico de comunicaci6n entre la Galería de Máquinas y el Palacio de Agricultura

�)

'C
I

)

Á

o

::a

::1

Q

;I
i'

~

a!

(1)

CD

....A

o
~

~

::1

'C

6

~l.1l

'O

l.1l

o

~

í:t1

p.
(1)

::1

o

'(/).

~f

í:t1

H

H

A

¡..:¡
í:t1

A
&lt;lj

A

z
í:t1
~

í:t1
¡..:¡

z
~

~

&lt;lj
¡..:¡

�LA

434

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 601

del Tiempo, y sentada en un trono sostenido por án- portancia contenido en uno de los artículos ~edica- mera representación asistieron el príncipe de Gales y sus hijos.
También se encuentra en Londres el ilustre compositor Boito,
geles, otra personificando la América. Ocho correos dos á la E xposición histórico-europea, de Madnd.
en cuyo honor se prepara un.a representación e~traordinaria ?e
preceden la embarcación montados en caballos ma·
Mejistóftles. Terminado el ciclo de representaciones wagnena·
(Sr. Director de LA ILU STRACIÓN ARTISTICA,
rinos. Entre estas figuras y un semicírculo formado
nas en italiano, comenzarán en seguida las alemanas con la de
la ópera Tristán é Isolda. En Haymarket se ha representado
»Barcelona.
por delfines brotan surtidores que forman un vistoso
con grandísimo éxito. el drama ,de l bsen, El enemigo del pueblo.
juego de aguas. En la parte exterior de este estanque
»Muy Sr. mio, de mi consideración y aprecio: H~ leido en el En Drury Lane continúa actuando con gran aplauso la compa·
aparece una estatua colosal de la República, y á uno ní1m
596 del periódico que tan acertadamente dmge, y en su ñía de la Comedia francesa. En el Príncipe de Gales se ha es·
y otro lado de ella una doble columnata semejante á interesante artículo referente á la Exposición histórico-europea, trenado la ópera cómica Pobre Jonatkán, arreglo del alemán
la de la plaza de San Pedro en Roma que, formando de Madrid, la noticia de que ha remitido á la misma la Aca· hecho por Mr. Brookfield; la música es del maestro Millocker,
pero para la adaptación inglesa ha escrito el Sr. Albé;Jiz algulos tres lados de un square, cierra la gran plaza ó pa- demia de la Historia, para que sea exhibida al lado de 1ant~ nos
números llenos de gracia y de deliciosas melodías: la obra
preciosidades, la primera impresión de las obr~s his:Ón•
tio de honor hacia el lago. De las dos alas de esta otras
cas del cardenal obispo de Gerona D . Juan Mar~nt, primer ha sido muy aplaudida.
columnata, una está destinada para salón de con- general y compa11ero de Cristóbal Colón m las Antillas..
Barcelona. - Continúan funcionando en Novedades la ccm·
»El respeto á la verdad histórica me induce á rectificar.las pañía del Sr. Mario, que logra cada día nuevos éxitos con las
ciertos, y la otra para casino ó salón de espera de los
aseveraciones contenidas en la referida noticia por confundirse representaciones de .l',faria11a, y la que dirigen los Sres. Rosell
pasajeros que vayan en bote.
en ella tiempos, hechos y personas, sin duda por la premura con y Ruiz de Arana en el L!rico, en donde se ha celebrado el be·
El palacio de las Artes mecánicas, más conocido que
neficio de la aplaudida actriz señora Pino. En el Eldorado ha·
cierto~ escritos se confeccionan.
.
con el nombre de Galería de Máquinas, ocupa un
&gt;El cardenal obispo de Gerona D. Juan Marg~nt y Mol_es, brá comenzado, cuando este número ~e reparta, la serie ~e refrente de 842 pies en el lado meridional del gran pa- canciller de Aragón con el rey D. Juan II. y meJor co~oc1do presentaciones que el eminente actor Sr. Vico ha organizado
tio y 500 de profundidad, ocupando nueve y medio bajo el seudónimo de el Genmdmse, falleció en Roma a 5 :le antes de emprender su excursión por América.
noviembre de 1484, á los 8o años de edad, y fué enterrado, se·
acres de superficie. Contiguo á este edificio hay un gím
d P. Diago, en la iglesia de Santa Maria del Pópolo. .
Necrología. - Han fallecido recientemente:
anejo de 550 pies de largo, de 6 1/ , acr~s adiciona»~r tanto, no fué posible que acompañara á Colón en nm•
Edwin Booth, eminente actor norte-americano, uno de los
les, para las máquinas de mayor volumen. El in- guno de sus viajes, puesto que e1 primero de ést_?S se empren- mejores intérpretes del teatro de Shakespeare.
.
terior de esta galería es perfectamente adecuado al dió el 3 de agosto de 1492, esto es, unos o~ho anos desp~é.s de Jacobo Karlowitsch Grot, vicepresidente de la Academia de
muerte; por otra parte, jamás perteneció al estado '!uhtar, Ciencias de San Petersburgo, gran conocedor de las literaturas
objeto á que se la destina, á pesar de haber tenido su
por más que su temperamento fuese harto guerrero, segun dan eslava y escandinava.
que vencer los arquitectos muchas dificultades loca- á entender las crónicas de su tiempo.
.
les. Forma tres grandes naves, cuya techumbre de
&gt;Quien verdaderamente pasó en compañia ~el inmortal Co•
cristales está sostenida por robustas columnas de hie- 16n á las Antillas en el segundo viaje que part1_ó d:.l puerto ?e
rro, y está atravesada en el centro por un crucero de Barcelona fué el capitán Mosen Pedro Margant, h1J.º. ~e Lu_1s,
que había si&lt;lo gobernador de la Cámara Real de S_1c1ba. Cnóla misma anchura que cada una de las naves. Su se
Mosen Pedro desde sus tiernos años con el príncipe que más
exterior es elegante y majestuoso, aun cuando los tarde fué el célebre rey D. Fernando el Católico.
.
»Entusiasmado, como otros muchos, con los entonces rec1:n•
constructóres del edificio han debido armonizar sus
líneas con las de los palacios contiguos y por consi- tes descubrimientos, se embarcó con el gr~nde_ hombre, quien
luego le distinguió con particular estimación. Este fué el
guiente no han tenido toda la libertad que deseaban desde
primer general que mandó las armas espa~olas_ en el Nuevo
en la traza. Compónese este exterior de dos series de Mundo, y no el venerable cardenal, para quien sin duda el car• La trapera, cuadro de Consuelo Fould. - Con la
cesta á la espalda y el gancho en la mano y cubierto el cuerpo
galerías terminadas en cada ángulo en pabellones y go militar no hubiera ofrecido novedad.
.
.
de miserables vestidos, á los que poco tienen que envidiar los
&gt;Si
se
desearan
mayores
detalles,
en
esa
c1Udac,
empono
~el
cortadas en el centro de las dos fachadas por dos
trapos que con tanto afán recoge, trabaja la pobre muchacha
saber del comercio de la in&lt;lustria y de la cultura, es fac1li· á las horas en que las demás descansan, buscando su sustento
pórticos que sirven de entrada, el del Norte da frente simo hallarlos en su; riqu!simos archivos y bibliote~ y tal vez
en lo que los demás desperdician. De cuando en cuando el ha•
al palacio de la Administración y el del Este al de también en manos de algunos individu~s de la fam1ha. .
llazgo de algún objeto menos insignificante que los que por re·
Agricultura. El espacio intermedio entre los pabello»Ruego á usted, Sr. Director, me dispense la n:iolesh~ ~ue gla general. &lt;le! montón entresaca, cáusa_le una al~gria_ que no
nes y las entradas está porticado, pero estos pórticos pueda originarle, y haciéndole franca oferta de mis serv1c1os, pudo imagmar el que al montón lo arrOJara. ¡Cosi va i/111011do!
¡Cuántos - como dijo nuestro gran poeta dramático - harían aleó galerías se hallan divididos en dos pisos que corres· queda de usted afmo. s. s. q. s. m. b.
grías de las tristezas de otros! ¡ Para cuántos es regocijo lo que
ponden con el interior y ofrecen algún parecido con
&gt;FRANCISCO MARGARIT
para muchos hastío! Pero dejando aparte estas consideraciones,
la famosa columnata del Louvre, teniendo cada didigamos que La trapera, de Consuelo Fould, sorprendida en
&gt;Málaga, 14 de junio de 1893.&gt;
visión del piso superior 23 columnas de 27 ½ pies de
el momento de tener uno de aquellos hallazgos excepcionales,
está perfectamente observada, arrancada de la vida real, llena
altura á lo largo de las fachadas y 9 hacia el fin de
de vida y de expresión y ofrece en punto á ejecución un conellas. El inferior lleva arcadas que forman un ambujunto de primores que acreditan á su autora de artista de gran
latorio y están embellecidas con esculturas y relieves
valía.
que representan escenas del descubrimiento de América y pinturas en que se ven repetidos los retratos
Leyenda en el desierto, cuadro de Du Mond.
- Cuenta una tradición árabe que un gran jeque, Ben Abdul,
de Colón y de los Reyes Católicos así como las ar•
distinguía especialmente entre sus esclavas á una joven egipcia
mas de España.
Bellas Artes. - Para la nueva Pinacoteca de Munich ha y aun acariciaba el proy~cto de no~brar por suces~r suyo al
Los pabellones que hay en las entradas rematan sido
adquirido el cuadro de Favretto Vendedo: ~e estatuas_ ve- hijo que de la misma tema. Mas los ilustres de la tnbu rechaen dos torreciJJas, para cuyo trazado han tenido á la 11eciano, y para la Galería de Munster un. pa1saJe de Ennque zaron tal sucesión é indujeron á Ben Abdul á pedir en matrimonio á la hija de un jeque del desierto. Seguido de gran co·
vista los arquitectos los ejemplos dejados por los es- Deichter, que representa un brezal wesúaho.
Barcelona. -Salón Parés. - Exponen esta semana los berma- mitiva abandonó aquél su patria llevando en su séquito á la
pañoles en las iglesias construídas por ellos en Ménos Gelabert un servicio de altar, que con destino á una de las egipcia y á su hijo: una noche oyó una voz misteriosa que le
jico y que terminan en linternas octagonales de tres capillas
de la restaurada iglesia del monasterio de Ri~ll pro- decía que abandonara á la esclava y al niño para el propio bien
cuerpos, enriquecidas con balaustradas y estatuas. En yectó el joven arquitecto D. Francisco Rogent; obra eJecutada de éstos y asl lo hizo; de modo que al despertar la infeliz mu·
la entrada del Norte los arquitectos han construido concienzudamente por los artífices al interpretar el concepto de jer hall6se sola con el niño en la inmensidad del desierto, sin
un templete de planta semicircular, sostenido por co- su autor, &lt;le a~pecto severo y suntuoso y en perfecta armo.n!_a más provisiones que los restos de la última cena y un cántaro
de agua. Tres días permaneció en tan desesperada situación re·
lumnas de orden corintio, sobre las cuales, intercala- con el estilo románico del histórico monumento, símbolo ong1- corriendo
en todas direcciones aquella llanura sin límites, sin
nal de la nacionalidad catalana.
das en una balaustrada, descansan los pedestales de
U na tela de Barrau, primorosamente pintada, un estudio de un árbol, sin una gota de agua ~on que apagar la abrasadora
grandes estatuas. La entrada oriental tiene otro pór- mujer, ha merecido el aplauso general del público; de ent?na- sed de su hijo. Al fin el pobre mño cayó sm fuerzas y la madre
tico análago, y los pabellones de los ángulos termi- ción finísima, en su conjunto tienen los detalles todos la calidad contempló con espanto una bandada ele aves de rapiña que en
rápido vuelo se acercaban para hacer presa•en aquel cuerpo ex·
nan en redondas cúpulas con pequeñas y elegantes que les corresponde, con acentuación decidida y justa. Prueba ánime;
uno de ellos, un buitre gigantesco, comenzó á describir
con esta obra Barrau que no se duerme en ~us la,ureles_y q_ue
linternas.
cumple como bueno estudiando con constancia y a conc1:n.c1a. clrculos cada vez más estrechos alrededor del que parecla ca•
El conjunto de este edificio cautiva y agrada y es
Salón de «La Van.l{'ltardia.» -Algunos facsímiles de ongma· dáver, y la madre, cay7ndo de rodillas y horrorizada, _prorrum·
uno los que más llaman la atención en la Exposición. les ejecutados por distintos artistas españoles que ilustran la pió en desesperados gntos para ahuyentar al feroz ammal. De
Antes de ocuparnos del palacio de Agricultura, el obra de M. Fuster, La amare/a y sus aplicaciones y una serie repente oyóse una voz q,1e decía: «v~~lvete y encontrarás con
fotografias instantáneas reproduciendo las &lt;listintas estacio· 9ué apagar tu sed: dad~ beberá tu ~)Jº ~ ~~da temas; cobra
cual se halla al Este del de Máquinas y con su her- de
nes de la linea de San Juan de las Abadesas á la llegada del animo y prosigue tu cannno, que tu h1¡0 vmra y será padre de
mosa fachada cierra por el Sur la gran plaza, convie- tren que condujo los restos del gran Berenguer ~I_I á Vich y á un pueblo.» Asi habló la voz en el desierto y la profecla se
ne decir algo acerca de la traza del patio menor que, Ripoll, adornan las paredes del local de expos1c1ones del po• cumplió.
Tal es la leyenda en que se se ha inspirado el pintor Du Mond,
.
junto con la parte Sur del canal principal del estan- pular diario, tan concurrido t?&lt;los los día~.
Exposición de Indume11tar1a retrospectiva. - Los estudiosos, y después de conocida se aprecia en tod,o_ su valor la ver_dad
que, une los dos edificios. Las terrazas que hay en- los artistas y el público en general se interesan cad:i vez más con que ha sido interpretado tan dramahco as~nto y el vigor
frente de ellos, unidas por un puente echado sobre el por los verda?eros tesoros que e~ t~las y trajes, _en muebles,.en con que ha sabido darle forma el renombrado artista francés.
canal, y el cierre meridional de este patio, forman á pinturas, en Joyas y en otros mulhples accesorios del vestido
modo de un eslabón que enlaza los dos edificios, uni- femenino y masculino contienen las numerosas instalaciones La adivina, cuadro de F. Vinea. - De grande y meen la planta baja del palacio de Bellas Artes. A excep- recida reputación goza en el mundo artlstico el pintor florentidos además por dos galerías parecidas á la columna- situadas
ción de la escena que se está terminando, una visita en un sa• no cuyo es el cuadro que reproducimos: su especialidad son las
ta de la de Máquinas y aun á la fachada del Museo lón y con trajes de estilo Luis XV, puede decirse que la expo· escenas alegres de la vida militar y cortesana, principalmente
de Pinturas de Madrid. Esta elegante construcción sición está completamente organizada.
de la época de los Luises XIV y X V de Francia, y en este género ha producido y produce verdaderas joyas que los aficionaestá flanqueada por dos pabellones de gusto español
Teatros. - El intendente del teatro de la Corle, de Stutt- dos se disputan. Sobresalen en todos sus lienzos la elegancia,
sin pilastras y que vienen á ser como alas del edificio
proyecta para el próximo invierno la representación de la minuciosidad, la corrección, la armonía de los distintos ele·
principal. Uno de ellos está destinado á restaurant y gart,
un ciclo de producciones de Shakespeare &lt;lurante quince noches. meatos de que se vale para sus composiciones, y de ello se pue·
el otro á reuniones ó congresos. Entre uno y otro
En el propio teatro ha comenzado la serie de obras ejempla- de convencer cualquiera que atentamente examine La adivina,
corre un bello peristilo y sobre cada cual hay una res con la ópera Fidelio, de Beethoven.
escena admirablemente tratarla, en la que todas las figuras y
- Mascagni ha terminado su ópera Ratclif¡, cuya partitura basta los más insignificantes accesorios llevan impreso un sello
bonita torrecilla coronada por un mirador circular.
ha remitido ya al teatro Real de la Opera, de Berlín, en don· de distinción, que es la característica de Vinea.
En medio de la columnata hay un arco triunfal, y de
se pondrá en escena en la' próxima temporada.
delante del edificio y en el canal una fuente ·con un
- La serie de representaciones wagnerianas que desde el 13
Edad dichosa, cuadro de O. Beggrov-Hartalto obelisco rodeado de leones echados.
de agosto hasta 29 de ,eptiembre se darán en el teatro de la mann. - ¿Quién más feliz que ese rapazuelo que apovecbando

M. A.
..,,.,,.,,,.,, .••••• ,.,...,,., ••• ,1.,,••,1.,, •••1.,,•• ,..........,•• ,••••••••••••••.•• ,., ••••,•• ,•••••• ,.....,,.,, •. ,_.,, •• ,,.......

RECTIFICACIÓN
Hemos recibido de D. Francisco Margarit, de Málaga, la siguiente carta que con gusto publicamos
porque. en ella se rectifica un dato histórico de im-

Corte, de Munich, ha quedado fijada por el orden siguiente:
El anillo del Niebcltmgo se cantará en los días 20, 21, 23 y 25
de agosto, 3, 4, 6 y 8 de septiembre; Las hadas, en 13 y 27 de
agosto y IO de septiembre; El kola11dés volante ( El buquefantasma), en 15 de agosto y 12 de septiembre; Tankauser, en 11
de agosto y 1, 14 y 19 de septiembre; Los maestros cantores,
en 17 de agosto y 21 de septiembre; y Tristdn é Isolda, en 29
de agosto y I 7 de septiembre.
Londres. - Actualmente se encuentra en aquella capital el
maestro Mascagni, que ha sido objeto de grandes ovaciones dirigiendo en Coven Garden su ópera El amigo Fritz, á cuya pri•

un descuido ha podido introducirse en provista despensa en
donde n,. inquietado por nadie puede á sus anchas hacer estra·
gos en las confituras y en la fruta que sólo muy de tarde en
tarde y en ración limitada normalmente saborea? El pequeño
placer que su travesura le proporciona es para él goce grandísimo y aquel momento será sin duda uno de los más felices de
la historia de su niñez. Del artista que tan admirablemente ha
sabido sorprenderle nada hemos de decir; su obra, además de
intachable desde el punto de vista técnico, es altamente simpática; la expresión de la cara del mucnacho dice más que _todos
los elogios que al cuadro pudiéramos dedicar.
.

NÚMERO 601

LA

435

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT -ILUSTRACION ES DE EMILIO BAYARD

(CONTINUACIÓN)

- ¿Qué decían?
- Nada concreto; pero precisamente esa misma vaguedad de las conversaciones es lo que me ha producido inquietud y recelos. En cuanto al capitán, lo
cierto es que me ha sucedido todo lo contrario: empiezo á conocerle ,desde un
punto de vista que aumenta mis simpatías hacia él y las transforma en una estimación razonable y seria.

ñorita le recibiera con los brazos abiertos. Nada habría en esto que se pareciese
á un ofrecimiento que ni tú quieres ni yo consentiría; hay solamente una indicación que las personas ricas deben y pueden hacer á las que no lo son. ¿Ves en
esto algo que no te agrade?
Anie, en lugar de responder á su padre, preguntó:
- ¿Y el Sr. de Arjuzanx?
- Le escribiré que nuestros proyectos no pueden realizarse como esperábamos.
- ¿Como esperabais ... él y tú?
-Eso es.
•
- ¿No tienes alguna parte en este rompimiento?
- Ya arreglaré las cosas de modo que me alcance alguna responsabilidad.
- Corriente; pero toma para ti la parte más pequeña y déjame la mayor; así
obrarás en justicia. Y quiero además que en lugar de visitar á Revenacq y escribir después al Sr. de Arjuzanx, empieces por escribir á éste y ver después á
Revenacq. Conozco á Sixto Jo bastante para estar convencida de que éste no
se presentará nunca á rivalizar con su amigo. Si presta oídos á esas indicaciones
del Sr. Revenacq será de seguro cuando tenga pruebas de que las pretensiones
de su amigo no han sido admitidas,
-Tienes razón; voy á escribir inmediatamente al barón y dejo llara mañana
mi visita al notario.
- ¿Y estás ya conforme con mamá?
-Todavía no; cuento contigo para convencerla.
- Ya sabes que para ella el barón reune todas las buenas condiciones: nacimiento, distinción, gallardía y otras muchas, sin contar con su riqueza.
- Tu madre desea únicamente q~e seas feliz, y cuando adquiera el convencimiento de que no amarás nunca al Sr. de Arjuzanx, cederá.
- Haré lo que quieras; pero ya que vamos á repartirnos la responsabilidad,
repartamos también las dificultades; yo procuraré conseguir que mamá renuncie á un casamiento que desea con entusiasmo; alcanza tú que mamli. acepte el
que deseas.
- Y tú ¿no lo deseas también?
Anie se acercó á su padre con los ojos bajos y aire compungido y contestó
en son de malsana humildad:
- Una hija obediente no tiene nunca otra voluntad que la de su padre.

XI
... llevóse maquinalmente el cucharón :í la cabeza para saludarlo á lo militar...

- Y ¿cómo ha sido eso?, preguntó Anie con su viveza característica.
- Leyendo sus cartas á Gastón. Esta correspondencia, que principia cuando
de muchacho entra en el colegio de Pau y continúa sin interrupción hasta estos
años últimos, ha sido conservada por tu tío; la hemos encontrado en el inventario y la he leído toda. Es una confesión, ó por mejor decir - pues en ella
no hay confesión de ninguna falta, - un diario que comprende toda su juventud.
Ningún informe, ninguna noticia podrían sustituir á las noticias y á los informes
que él mismo da en esas cartas; en ellas puede seguírsele paso á paso y se le ve
transformarse lentamente en el hombre que ha llegado á ser de corazón noble,
de carácter entero, recto, leal, á quien la mancha de su desgraciado nacimiento
no ha consegado rebajar, sino por el contrario, ennoblecer; en fin, el tipo del
esposo que un padre experimentado y conocedor del mundo escogería entre todos para su hija.
Mientras Barincq hablaba sonrióse Anie sin imaginar que la satisfacción expresada por su rostro era una confesión elocuentísima.
- Es decir, que esas cartas..., dijo maquinalmente por decir algo y por el gusto de hablar de Sixto.
- Esas cartas son un panegírico, tanto más interesante cuanto más cierto es
que están escritas sin premeditación y al día. ¿Sabes lo que pensaba yo cuando
las leía?
-Di.
- Me preguntaba yo á mí mismo cómo tu tío no habría pensado en que os
casaríais, con lo cual se armonizaba todo, su cariño al capitán y sus deberes para
con nosotros.
- Mi tío no ha manifestado ese deseo.
- Verdad; no Jo ha manifestado. Pero lo que Gastón :no hizo, por razones
que ignoramos ó acaso también porque la muerte le sorprendió, yuedo yo hacerlo. Si mi hermano tenía deberes para con nosotros, para contigo, para conmigo, yo, por mi parte, creo tenerlos para con el capitán, que real y verdaderamente algún derecho tiene á esta fortuna que hemos. here_dado ... , _aunque no
fuese otro que el que da el cariño común: vuestro matnmomo armomzaría todos
esos derechos y todos esos deberes y además aseguraría tu dicha. Ya comprendes por qué me has proporcionado tanta alegría al manifestar con franqueza tus
sentimientos.
-¿Y ahora?
- ¿Cómo ahora?
- Quiero decir ¿qué pretendes hacer?
- Voy á casa de Revenacq, que es amigo y consejero del capitán.
- Pero Revenacq no puede ofrecer mi mano á ,Sixto.
. .
- Claro que no; pero sí p~ede hacerle.saber_ cuales son _mis 1de~s con respecto á este asunto; y con habilidad y con ?1scre_c1ón c~nse~mr que Sixto comprenda cómo si él quisiera casarse con una linda Joven a quien conoce y que ha podido apreciar, no necesitaría sino agradará esa muchac?a, lograr qu~ _ella le quisiera, para que, prescindiendo de la escasa fortuna del Joven, la familia de la se-

Mientras Barincq preparaba el borrador de su carta al Sr. de Arjur.anx, Anie
declaraba á su madre que después de un detenido y maduro examen de conciencia no podía resignarse á ser esposa del barón.
Las primeras palabras que Anie pronunció acerca de esto produjeron en la
señora de Barincq extrañeza; la extrañeza se convirtió en asombro, y el asombro
se transformó al cabo en indignación y en cólera, que terminaron en un mar•de
lágrimas y en un diluvio de quejas. Era la más desdichada de las mujeres. Nadie hacía caso de lo que ella más deseaba. No hallando con quien desahogar su
ira, pretendió echar á su marido la culpa de todo.
- Tu padre; sí, señora, tu padre con sus historias necias y sus recelos sin fundamento y sus inquietudes sin causa ha logrado cambiar tus sentimientos con
respecto al Sr. de Arjuzanx.
Anie defendió á su padre y respondió que precisamente sus sentimientos con
respecto al barón no habían cambiado: eran en aquel momento exactamente los
mismos que cuando por primera vez se le habló de aquel matrimonio. El señor
de Arjuzanx era del todo indiferente para ella, que no consentiría jamás en ser
mujer de un hombre á quien no amase; Anie no amaba al Sr. de Arjuzanx, no
le amaría nunca; sobre tste punto había consultado á su corazón, no ya una vez
sola, sino más de veinte y aun más de ciento, y su corazón le había contestado
siempre lo mismo; y no habiéndose de llevar á cabo aquella boda, era conveniente romper cuanto antes aquellas relaciones que habían durado más de lo
necesario y que prolongándose más podrían llegará ser hasta perjudiciales. Pero
al no aceptar la mano del barón no renunciaba en modo alguno á casarse; era
preciso, por Jo tanto, que andando el tiempo nadie necesitase averiguar qué había ocurrido entre el Sr. de Arjuzanx y ella y el porqué no se habían casado.
De todos los razonamientos empleados por Anie, este último fué el que pareció á su madre más justo y de más fuerza; la señora de Barincq se había acostumbrado en sus largos años de desgracia á vivir únicamente con el pensamiento
en lo futuro; las seguridades de su presente no habían bastado para habituarla
á prescindir de él; el rompimiento de Anie con el barón no era el rompimiento
con el matrimonio, y era posible y hasta probable y hasta verosímil que su hija
encontrase un partido mejor aún que aquel al cual renunciaba: ¿no podría el barón ser reemplazado por un príncipe? ¿Por qué al hidalguillo no había de susti
tuir un noble de la alcurnia más elevada?
Entonces la señora de Barincq se calmó; tanto que ella misma quiso dictar la
carta para el barón: era conveniente sobre todo huir de explicaciones difíciles y
concretarse á decir, con toda la cortesía posible, que no hallándose su hija resuelta
á casarse at1n, se hacía indispensable suspender aquellas entrevistas que podían
tener inconvenientes.
Anie y su padre se miraron, preguntándose mutuamente si debían aprovechar
aquel momento para iniciar la segunda parte del problema; pero ni el padre se
atrevió ni la hija tampoco; ya era bastante haber conseguido que la madre renunciase al b1rón; tan importante y tan satisfactorio les pareció aquel resultado,
que consideraron prudente contentarse, por ahora, con esto; andando el tiempo
se procuraría hacer que fuese aceptado el capitán; ambos comprendían perfectamente que valdría más dar para la ruptura motivo distinto del que la señora de
Barincq proponía, en vez de fundarlo en la voluntad de Anie de no casarse por

�436

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

entonces; pero al decir esto habría sido preciso entrar en explicaciones ante las
cuales hija y padre retrocedieron.
Cuando estuvo escrita la carta, la señora de Barincq la leyó dos veces; después, cuando se disponía á ponerla en el sobre, la agitó repetidamente entre los
dedos, y mirando á su hija le preguntó:
- ¿Quieres que la enviemos?
- Claro.
- Pues hágase tu voluntad, ¡y quiera Dios que sea para tu bien! ¡Quién sabe
si el que ha de reemplazar al barón valdrá lo que él vale!
Estas palabras solemnes no impresionaron ni á la hija ni al padre; ambos sabían cuánto más valía que el barón el que debía reemplazarle.
Al día sigui~nte por la mañana y cuando se abría el desp~cho entraba Barincq en la notaría de su amigo Revenacq. Cuando el notano oyó hablar ?e
rompimiento con el barón no manifestó sorpresa alguna, antes por el contrano,
elijo á su amigo sonriéndose:
- Te confieso que lo esperaba.
- ¿Y por qué lo esperabas?
- Porque el Sr. de Arjazanx no era el marido que convenía á tu hija.
- ¿Y no me has dicho nada?
- Debías echarlo de ver tu solo; era mejor así.
•
- ¿Echar de ver qué?
- Lo que todo el mundo decía.
- Pero ¿qué decía todo el mundo? Más de veinte veces he pretend\do p'.ofundizar el significado de algunas palabras enigmáticas ó de alguna~ r~ticencias
extrañas y nadie ha querido respo_nderme. Ahora, cuando las negoc1ac1ones matrimoniales se han roto, ¿quieres hablarme con franqueza?
- Se asombraban todos de que consintieras en dar una niña linda como Anie,
discreta, de sentimientos elevados, de entendimiento distinguido á un hombre
corno el barón, que no posee precisamente condiciones parecidas á esas, sino
más bien otras contrarias é ellas.
- ¿Pero qué le censuran?
- Que va en velocípedo á París; que se exhibe en traje de gimnasta en las barracas de las ferias; que vive en intimidad con la Hércules del circo ecuestre.
-¡Ya!
- En Bayona y en Orther no hablaban de otra cosa.
- En Bayona y en Orther son severos.
- Te burlas, á fuer de parisiense escéptico; pero por muy ridículas que te parezcan estas preocupaciones provincianas, ¿crees que un hombre q~e no ti_ene
más ocupación ni otras aficiones que distinguirse en la~ luchas del circo, bnllar
en el sport, es marido á propósito para una joven de entendimiento como tu
hija? ¿Qué puntos de contacto ves entre ellos? Ten por seguro, amigo mío, que
los provincianos no somos tan estólidos como los parisienses se figuran.
- Indudablemente tienes razón, porque á mi hija no le ha gustado Arjuzanx.
- Me parece que ha procedido con cordura, y en lo que á ella se refiere no
me causa extrañeza.
- La verdad es que Anje desea en su marido cualidades muy distintas de las
que el Sr. de Arjuzanx reune; sólo que un marido con las condiciones que ella
exige me parece muy difícil de hallar.
Hubo entonces algunos instantes de silencio; de pronto el notario, acariciándose la barba con la mano, dijo, como si hablara consigo mismo:
- Eso depende .. .
- ¿De qué depende?
- De las cualidades exigidas.
- ¡Oh! Condiciones solamente morales é intelectuales, y físicas también, porque es necesario, ante todo, que el marido sea del gusto de Anie.
- Es muy natural. ¿De manera que la fortuna no entra para nada en vuestras
exigencias?.. ¿Ni el nacimiento?
-Para nada.
- ¿Y la posición social?
- Eso es ya distinto
- Es decir, ¿que aceptarías por yerno á un hombre de buenas prendas person:i.les, que tuviese un buen porvenir aunque careciese de fortuna y hasta de apellido ilustre?
- ¿Piensas en persona determinada?
Barincq y Revenacq se miraron durante largo tiempo sin decir una palabra,
pero hablándose franca y lealmente con los ojos; por último, el notario rompió
aquel silencio para contestar sencillamente:
- Sí.
-¿Quién?
-Advierte que no estoy encargado por nadie de iniciar negociaciones y que
hablo pura y simplemente como un camarada, como un buen amigo .. , amigo
t~yo en primer lugar y luego amigo de tu hija, que me inspira simpatías muy
smceras.
-Habla.
- ¿No te disgustarás conmigo?
- Dime el nombre del candidato.
- Sixto.
Con mucha timidez y mirando con visible inquietud al rostro de su antiguo
compañero había pronunciado Revenacq aquel nombre, pero al oirlo Barincq
tendió con toda franqueza la mano á su amigo y le contestó:
- He venido justamente para hablarte de Sixto.
- Yo te habría hablado hace ya mucho tiempo del capitán, si no me hubiera
detenido la creencia de que tenías compromisos serios con el Sr de Arjuzanx.
- Estamos con respecto á Sixto en situación muy delicada, porque le hemos
privado de una fortuna que él debía considerar como suya.
- En la misma situación, poco más ó menos, estaría Sixto con respecto á vosotros si Gastón no hubiese destruído su testamento.
- De manera que, en puridad, esa fortuna pertenece á nosotros y á él: conque
una alianza entre nosotros lo armonizaría todo.
- Muchas veces me he preguntado, sinceramente te lo confieso, cómo no te
habría ocurrido esa idea; verdad es que no conoces á Sixto como yo lo conozco
y no puedes saber lo que vale.
-Acabo de saberlo leyendo las cartas de Sixto á Gastón, aquellas cartas que
encontraste en el inventario. La lectura de esas cartas me ha inspirado verdade·
ra estimación hacia Sixto.
- ¿No es verdad que es muy buen muchacho?

Nú.MERO 601

-También he leído las cartas de su madre, y no acierto á explicarme cómo
Sixto podía ser hijo de aquella mala pécora.
- Si es, en efecto, hijo de Gastón, esta circunstancia lo explica todo.
- Eso, eso justamente es lo que he pensado; y todas esas cosas, el carácter de
Sixto, su probable parentesco, el asunto de la herencia, han hecho que nazca
en mí la idea de ese matrimonio, esa idea ha tomado cuerpo y consistencia y se
ha arraigado en mi alma, y por esta razón he querido someterla á tu claro juicio
para pedirte primeramente consejo y después auxilio en caso de necesidad.
Porque aunque yo esté, como en efecto lo estoy, dispuesto á aceptarle por yerno,
no sé si él pensará en contraer matrimonio, y aun puesto caso de que lo pensase,
ya comprendes que no puedo ofrecerle mi hija.
- Mi verdadera amistad hacia ti y hacia Sixto te garantiza de antemano que
soy por completo adicto á él y á ti. Y te lo digo francamente, dadas vuestras situaciones respectivas, me parece que no has podido escoger mejor intermediario. A tu pregunta de si el capitán Sixto piensa en casarse puedo contestar sin
vacilaciones afirmativamente. Sixto se casará cuando encuentre la mujer que desea; si ha permanecido soltero hasta ahora es porque no ha encontrado todavía á
esa mujer. No le han faltado ocasiones para hacerlo, cosa que no debe causarte
extrañeza, si tienes presente que siendo buen mozo, oficial brillante, heredero
presunto de Gastón, reunía muchas condiciones para ser un yerno y un marido
muy apetecible. Es cierto que ahora la condición de la herencia no existe; pero
aun así el capitán está muy lejos de ser una proporción despreciable. Ahora
mismo se le presentan dos buenos partidos.
-¡Ah!
- Sixto no está muy inclinado á aceptar ni la una ni la otra proposición; y es
seguro que entre Anie y cualquiera de las otras dos no titubearía.
- ¿Estás seguro?
- Sin ningún genero de duda: tú mismo vas á juzgar ahora. U na de las jóvenes que le proponen es la mayor de las señoritas de Haoraca; y sean cuales fuesen la deferencia de Sixto hacia su general, su adhesión, su respeto á su jefe,
á quien estima y quiere, no podrán nunca decidirle á ser el marido de una mujer sin un céntimo, de hermosura discutible, de carácter no muy agradable y
que, para remate de fiesta, tiene una madre imposible y cuatro hermanas que
probablemente, andando el tiempo, habrían de quedará cargo suyo; esto sería
un verdadero suicidio. Realizable quizá cuando Sixto era el heredero probable
de Gastón, este proyecto quedó reducido á la categoría de una locura desde el
momento mismo en que el inventario demostró que el testamento en que se fundaban esperanzas razonables no existía, y para que la familia Haoraca no haya
renunciado á sus propósitos es necesario que los servicios prestados por Sixto al
general sean tantos y tales que den motivo para considerarlo capaz de cualquier sacrificio. Lo que voy á decirte no lo sé por Sixto, que es muy discreto y muy reservado; lo sé por la mujer del jefe de Estado mayor del general: es una señora,
prima nuestra, y que por el cargo de su marido está en condiciones muy favorables para saber lo que ocurre en la familia de Haoraca. A pesar de sus apa·
riencias de vigor y de robustez, el pobre general está perdido de reuma y de
bronquitis hasta el extremo de pasarse tosiendo diez de los doce meses del año.
Si esto fuese público, aunque el general no tiene más que sesenta y dos años
se le dejaría de cuartel, y entonces ¿qué sería de sus cinco hijas casaderas? _Por
esta razón todo el empeño de la familia es ocultar la verdad á fin de que s1 no
consigue el valetudinario jefe ascender á teniente general, conserve el puesto
y la categoría que hoy tiene hasta cumplir los sesenta y ?in?o años. Par~ _lograr
este resultado todos los medios parecen buenos, y los artificios y las hab1hdades
que emplean darían risa, si no fuese porque dan lástima. Sixto, que es muy
muy buen muchacho y de carácter extraordinariamente dócil y bondadoso, se
asoció á esta campaña, y si en las maniobras militares verificadas últimamente,
maniobras en las que el general no ha sido más que un inválido, se han salvado
las apariencias, al capitán Sixto se ha debido. Sixto ha realizado verda?eros_milagros, de los cuales te dará idea aproximada un solo hecho: ha aprendido Sixto
á imitar la letra de su jefe, y cuando éste ha de escribir de su puño y letra una
carta, la escribe Sixto, por ser en la casa muy frecuente que el general no pueda utilizar sus manos retorcidas y engarabatadas por los crueles dolores del
reuma.
- ¡Buen muchacho!
- Ya comprendes lo afortunado que será quien consiga tener por yerno á
ese excelente joven; pero por muy animoso que sea no ha de echarse al cuello
la cuerda del oficial pobre. Claro es que Sixto no se casará con la señorita
Haoraca, como tampoco se casará con la señorita Libou_rg, la otra novia q~e le
proponen. Esta pertenece á la categoría de las ricas, y prec1sa!11ente por sus nquezas, procedentes de dos quiebras del padre, no la ~cepta. S1xto; de ~anera _que
la chica se verá precisada á contentarse con un h1dalgmllo del Rmlan; h1dalguillo cuyos únicos méritos son conducir imágenes y reliquias de santos en la
procesión de Saint-Ceornin, ser santero honorario. en Lourdes ~ ten~r una larguísima nariz, que justifica, si se quiere, la pretensión del prop1etano de descender, de una hija bastarda de Luis XV.
- Comprendo que la señorita Libourg prefiriese al capit~n.
- Y debes comprender asimismo que á ésta y á la señonta Haaraca prefiere
Sixto tu hija; de todos modos, pronto sabremos con fijeza á qué atenernos,
porque pienso ir á Bayona mañana mismo.

•

Xll
Cuando Sixto, después de haber escuchado durante un cuarto ~e ~ora largo
las explicaciones algo laberínticas del notario, comprendió lo que s1gmficaban _Y
adónde iban tales discursos, principió por encastillarse en la respuesta que Ame
había previsto.
- No quiero ser rival del barón, que es amigo mío.
- ¿Tiene usted algo más que oponer á lo que le he dicho?
-Nada más.
- La señorita Anie, ¿parece á usted agradable?
- Me parece hechicera por todos estilos
- Entonces no se pare ustd en escrú:iulos para los cuales no hay fundamento:
no será usted rival del barón, porque i\nie ha rehusado las proposiciones de
éste.
;
- ¡Ah! ¿Las ha rehusado? ¿No quiere casarse con el Sr. de Arjuz:mx? ¿Pues y
eso? ¿Por qué?

N ú.MERO 60 1

L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Todo esto había sido dicho con una viveza que llamó la atención de Revenacq;
evidentemente aquel asunto interesaba á Sixto.
- No he recibido, contestó el notario, las confidencias de esa señorita, que
ignora por completo el paso que ahora doy. No puedo, por lo tanro, responder
de una manera categórica á las preguntas que usted me dirige. Pero de lo que
me ha dicho mi amigo el Sr. Barincq, deduzco que, por unas ó por otras razones,
el barón no ha conseguido agradar á Anie; así las cosas, la familia no considera
conveniente prolongar más relaciones que el mundo podría interpretar mal, se·
gún su costumbre. Además esas relaciones habían comenzado bajo la condición
de sin perjuicio, según la frase usual entre nosotros. Cuando el Sr. de Arjuzanx
expuso á mi amigo Barincq los deseos que abrigaba de ·casarse con Anie, ésta
respondió que en aquel momento no podía aceptar por esposo al barón porque en realidad no lo conocía; pero no queriendo contrariará sus padres, á quienes vencía la idea de tan ventajoso enlace, se prestó á tratar al barón, como éste
deseaba; si con el trato y el conocimiento sus disposiciones con respecto á su
pretendiente variaban de un modo favorable para él, lo aceptaría por marido; en
caso contrario lo desengañaría con franqueza. A lo que parece, los sentimientos
de la señorita Barincq con respecto á Arjuzanx no han variado. ¿No le parece á
usted que la situación es perfectamente clara? •
- Es muy clara verdaderamente.
- Ahora, ¿por qué el barón no ha conseguido ser amado? Lo ignoro; usted
que es tan su amigo puede mejor que yo contestará esa pregunta.
- ¿Es posible acaso saber por qué se ama ó por qué no se ama? Precisamente
porque soy camarada y buen amigo del Sr. de Arjupnx me parece que reune
cuantas condiciones ha menester un hombre para ser amado.
- En este caso, y suponiendo que la amistad no haya cegado á usted, el no
haber conseguido que esa señorita le ame puede consistir en que exista alguna
razón para que la hija de mi amigo Barincq sea insensible á los méritos del señor
Arjuzanx. Esta es otra pregunta á la que no puedo contestar; yo, pobre notario,
debo concretarme á los hechos. Ahora bien: los que me han impulsado á buscar
á usted para hablarle de todo esto pueden reducirse á tres, son á saber: 1.0 Ba·
rincq siente por usted simpatías y le profesa estimación. 2. 0 Mi amigo concede
muy poca importancia ála fortuna del que haya de ser su yerno. Y 3.0 El repetido
Sr. Barincq se conceptúa como obligado á continuar, ó si se quiere prolongar, desde cierto punto de vista la existencia de su hermano mayor, que en paz descanse;
entiendo por lo tanto que es obligación suya realizar, en cuanto de él dependa,
las intenciones y cumplir los compromisos de Gastón. Dicho·lo dicho, y sin insistir sobre ello, porque esa insistencia acaso estaría ya fuera de mis deberes profesionales, dejo á usted solo para que reflexione acerca del asunto. Cuando ha ya
usted pensado maduramente y con el necesario detenimiento, escríbame, ó vaya
usted á Ourteau; esto me parece que será mejor aún, porque si le ocurría á usted
alguna observación ó necesitaba indicar cualquier reparo podría yo contestarle
de viva voz inmediatamente: fui amigo y consejero de Gastón; soy a~imismo
amigo y consejero de Barincq; profeso á usted amistad verdadera: si entiende
usted que en estas circunstancias mis consejos pueden serle útiles, los pongo á
su disposición por completo y sin reserva alguna.
Revenacq, después de haber pronunciado esas palabras, &lt;lió por terminada la
entrevista y se despidió del capitán; para comienzo de las negociaciones había
hecho bastante. Aunque, según su propia expresión, fuese Revenacl1 im pobre
notario, comprendía perfectamente que al dejar como sin intención que con sus
palabras se tradujera la insensibilidad de Anie con respecto á los méritos del
barón, había planteado en el corazón de Sixto un problema muy interesante y
para cuya solución convenía al joven la soledad. Para la pregunta formulada por
el notario no existía, no podía existir más que una contestación: - «El corazón de
Anie tenía ya dueño.» - De esta contestación al deseo de averiguar quién era
ese dueño, no había más que un paso ... ; no era razonable suponer que ese intrépido y brillante oficial de dragones había de vacilar para darlo.
Lo que el notario había previsto se realizó punto por punto: el capitán Sixto,
al hallarse completamente solo, echó de ver que aquella conversación le había
interesado; que en su espíritu existía turbación extraordinaria, imposible de definir y que era al propio tiempo dulce y dolorosa.
- ¿Pero qué? ¿Aquella joven hermosísima podría?.. ¿Y por qué no? ¿Qué razón
había para que él no hubiese producido en ella la impresión misma que ella produjo en él cuando por primera vez se vieron en la arenosa playa de Biarritz?
Cua"ndo Sixto debía razonablemente contener su vuelo ante la consideración de
Arjuzanx enamorado de Anie, ésta había sido absolutamente libre para soñar y
hasta para decidir desde entonces mismo acerca de su destino. ¿Podía acaso Sixto, en sus condiciones de soldado sin fortuna, con un origen que era una •!13ancha,
sin familia, sin relaciones, sin apoyo en el mundo, entablar lucha, compe~1r con un
rival como el barón? Eso habría sido, más que una locura, una estupidez. Las
muchachas ricas no son para oficiales de tales condiciones. ¿Qué habría podido ofrecer Sixto á la señorita Barincq? Su existencia fué siempre bastante cruel
con el capitán para que ésta ignorase que no podía ofrecer nada.~º. le quedaba,
pues, más camino que el de obscurecerse, dejar al barón el yrmc1_pal papel y
aceptar el secundario de confidente, y esto fué l_o que_ el cap1t~n _hizo. Por eso
había visto nacer acrecentarse el amor de su amigo ArJuzanx, s1gu1ó paso á paso
su desarrollo y estudió alternativamente los entusiasmos y las inquietudes! lasco~fianzas y los temores, permaneciendo constantemente en segundo térmmo, canñoso y atento con Anie, pero nada más, y aun casi siempre un poco reserv~do.
Pero ¿por qué Anie, que no tenía para proceder de esa manera las mismas
razones no podía haber escuchado únicamente los impulsos de su corazón? Su
fortuna' le permitía hacer en este particular lo que quisiese; amará quien la agradase, y la autoridad dulce, pero evidente, que sobre sus padre~ ejercía le aseguraba por anticipado que nunca, por ninguna razón sería contranada en sus deseos.
Cuando después de algunas horas pasadas al lado de Anie se habían _Presentado esas ideas á la imaginación de Sixto, habíalas rechazado éste, enoJándose
contra sí mismo por lo que consideraba como fatuidad; _per? en este momento
no eran ya esas suposiciones castillos en el aire, no eran 1lus10nes vanas de enamorado; tenían por base dos hechos reales y verdaderos: el rompimiento con Arjuzanx y el paso que el notario había dado. Indu~ablemen~e Revenacq_hablaba
sinceramente al decir que no recibía las confidencias de Ame y que ésta ignoraba
por completo las gestiones iniciadas por el notario; pero ~ra indudable también
que aquellas negociaciones se iniciaban con la aqmescencia del padre, el cual de
seguro no las hubies~ consentido si_~ la cert~za absoluta de qu~ no sería en
ningún caso desautonzado por su h1Ja, Las simpatías y la atra?c1ón del pa~re
eran también un hecho. Existía además otro hecho que era, s1 cabe, más s1g-

nificativo y de mayor importancia: el des_eo de ~ar_incq de__prolo~gar la vid~ de su
hermano mayor, realizando dentro de ciertos hm1tes las mtenc1ones del difunto.
Sixto medía á pasos la habitación; deteníase de pronto, tornaba á sus pasos y
repetía maquinalmente palabras entrecortadas:
- Casarse ... esta niña hechicera ... casarse ... ¡casarse! Estas 1palabras que al
casamiento se referían eran las que más á menudo sonaban en sus oídos, como
el estribillo de la canción que el corazón inconscientemente entonaba.
¡Qué cambio de existencia el suyo!
En otro tiempo, cuando Sixto se creía heredero de Gastón había soñado un
porvenir con hogar, con familia, con todo lo que habla echado de menos en su
juventud; si el capitán no había r_ealizado -~les ensueños tan pronto como :nhelaba consistió en que no se lo qmso permitir Gastón, el cual formó empen_o en
hallar por sí mismo la mujer que á Sixto ~uería dar, la cual debía reumr tal
conjunto de bellas prendas que no era posible tomarla al acaso; era absolutamente preciso buscar y esperar. Pero mientras Gastón buscaba y esperaba, la
muerte, que no espera, llegó, y aquel testamento de cuy~s principales disposici~nes tenía conocimiento Sixto, no fué hallado: desde la nqueza segura que permitía todas las esperanzas y autorizaba todas las ambiciones, el capitán había caído
en la miseria. Sin embargo, aquella caída con haber sido muy terrible no logró
anonadarlo. Es verdad que en ciertos instantes el joven había sentido impulso
de protesta y estuvo próximo á lanzar palabras de ir~ y de queja: ¿qué había
hecho él para ser víctima de tan rudo golpe? Pero Sixto n~era hombre capaz
de doblegarse ante la mano q~e lo golpeaba, ni podía ~ntregars~ sin consuelo
á la desgracia. No podía ser smo soldado; aún s~ co_ns1deraba dichoso por_que
podía serlo; inmediatamente, abandonan_d,o la habitación ,cómod:t y hasta luJOSa
que las liberalidades de Gastón le perm1t1an ocupar, habia alqmlado un cuarto
modesto habíale amueblado con sencillez llevando allí las cosas de su pertenencia ; acomodó su existencia nueva á su sueldo de capitán. Llevó á cabo to•
das estas variaciones dignamente, sin queja, sin jactancia, como sin rubor ya que
no sin pena; resolvió someterse y amoldarse á la vida del oficial pobre; a~í y
todo, aún sería la suya menos triste que la de muchos compañeros; pues Sixto
no tenía deudas 11Í pensaba contraerlas nunca.
Y cuando tales proyectos formaba, cuando principiaba á realizarlos, he aquí
de repente que el notario con una sola palabra ª?re á _los _ojos del capitá? las
puertas que juzgaba para él cerradas de una existencia dichosa; aquella J0ven
tan linda, en quien Sixto había debido acostumbrarse á ver y á tratar corno la
esposa de otro, podía ser la suya.
- Pero ¿es verdad esto? ¿Es verdad esto?
Y Sixto se reía en tanto que continuaba midiendo su habitación, cuyo entarimado piso crujía bajo los pasos precipitados del joven.
¡Reflexionar! ¡Bah!.. El notario no lo dejaba, como dijo, entregado á sus reflexiones, sino entregado á la alegría.
.
.
Sin embargo, cuando hubo pasado la perturbación de los pnmeros momentos y Sixto comenzó á tr~nquilizarse un ,Poco, ~rese~tóse á la i~aginaci?n del
capitán el recuerdo de Aquzanx, no causandole mqu1etud, pero s1 produciéndole alguna molestia. Si Arjuzanx hubiera sido desconocido ó indiferente para Six•
to, no habría éste pensado en él siquiera; hubiéralo considerado como u~o de
tantos pretendientes desahuciados que andan por esos mundos y que mngún
cuidado le daban. Pero con Arjuzanx era cosa muy diferente: eran compañeros,
amigos y casi casi podría decirse que Sixto era para el barón el confidente de
esos adiores· :sta circunstancia última, sobre todo, colocaba al capitán en situación especi¡lísima, que era indispensable descifrar con claridad, con franqueza,
de modo que no quedase sombra de duda, ni resquicio por donde, andando el
tiempo, pudiesen tener entrada las quejas, las censuras ó los reproches.

Para lograr esto convenía que mediase entre ambos una explicación y que
apareciese muy claro y muy evidente que Sixto no se presentaba en concepto
de rival, con el propósito de disputar á su amigo, á su camarada, la mano de
Anie; si el capitán solicitaba casarse con la señorita de Barincq hacíalo porque
esa señorita era completamente libre; si se adelantaba á ocupar puesto en primera fila después de haber permanecido mucho tiempo casi oculto en la pe•
numbra de los últimos términos, era porque aquel puesto de primera fila estaba
desocupado.
(Continuará)

�LA
ESPIRITISMO RECREATIVO
A mi ilustrado amigo D.

J. P. Capdevielle

No es posible, si no se frecuenta cierta clase de
círculos, formarse idea de la importancia grandísima
que tienen en la vida social de Madrid las ciencias
ocultas, en sus prácticas todas, desde las más inocentes y triviales, á las más peligrosas y trascendentes.
La encopetada dama consulta á la sonámbula para
ligar al amante; el bolsista somete los cálculos numéricos á las comunicaciones espiritistas; la pobre
mujer busca loca en el libro de San Cipriano y en los
movimientos de la varita adivinatoria ó del péndulo
explorador tesoros que fueron escondidos en tiempos

\
Figura

1.•

de la dominación árabe, y después, de la invasión
napoleónica, y en todos dase la credulidad más uniforme, que desde este punto de vista las diferencias
sociales se borran y se agrupan los individuos en un
solo montón, encadenados por la atracción de lo maravilloso y el amor innato á lo sobrenatural.
Las barajas, los trípodes, los sortilegios, los maleficios - ligaduras, anudamientos, levantamiento de
figuritas, enclavamiento, etc., - los filtros y tajismanes, las cédulas y nóminas, los ensalmos y am\)letos
- asunto de que me ocuparé por extenso en oc11sión
oportuna - tienen vida tan arraigada, partidario~ tan
decididos, que á no hallarme dedicado á ocupaciones de carácter más positivo y más prosaico acaso,
habria de hacerlo notar aun de los más miopes en
esta clase de asuntos, y quizás hiciese ver también
cómo alguna vez los destinos de esta querida patria
se han decidido por los consejos de las jurguinas de
nuestra época.
Muchos desgraciados sucumben á las pócimas que
han bebido para conseguir la correspondencia á su
amor, y no pocos se ven encerrados en los manicomios víctimas de preparaciones que hacen nacer un
carilio loco; y mueren sin que el médico pueda evitarlo, porque la medicina es impotente, los infelices
á quienes se hace el envoutement por cualquiera de
los procedimientos conocidos - el del lim'ón estrujado con cintas multicolores y anudadas, el del corazón
de ternera atravesado por agujas ó alfileres en días
fijos y en horas determinadas de la noche y siempre
fatídicas y siniestras, ó el de la figurita de cera ó madera, etc., etc.
.
Se cometen asesinatos por las decisiones de una
baraja, y ruedan á la miseria los que confiados en las
videntes realizan viajes costosísimos para desenterrar
tesoros que no aparecen nunca porque el diablo se
divierte en hacerlos cambiar de sitio.
Y es tal la influencia moral que ejercen las respuestas obtenidas por los medios empleados, y tanta

Figura 2.d

la fe con que se siguen las prescripciones, que todo,
aun los asuntos de mayor interés, se pospone cuando
se trata de llevar á cabo ó el consejo de una médium
escribiente - á quien dicta San Agustín ó Napoleón
- ó el tratamiento curativo de una seudo-sonámbula que dice pestes de los médicos y saca del cuerpo, espiritualmente y por acción á distancia desde su
casa á la del pódrido, - según su estilo peculiarísimo,

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- todo el pus que éste tiene en el cuerpo - operación
que necesita muchas horas de trabajo, - ó las prácticas para ganar loterías y honras, obtener amores, ser
dichoso en los asuntos ó dañar á un rival haciendo
nudos en el cordón del hábito de un muerto. Y es de
ver cómo estas embaidoras curan toda clase de enfermedades, empleando indistintamente el cocimiento de las nueve hierbas, emplastos de piel de culebra,
cataplasmas de cebolla, agua cocida con cuarzo y otras
substancias menos inocentes, el perejil americano (la
cicuta) y muchas más venenosas y de peligrosa administración. Sin embargo, lejos de perjudicar estos
abusos, las que de ellos viven tienen clientela numerosísima que paga mucho, porque también, y á cambio, ve satisfechas sus pasiones y deseos; que en ciudades como esta, la lujuria y la concupiscencia son
los grandes móviles de muchas de las acciones humanas.
Conviene notar que no es raro ver á una dama organizando cruzadas contra el vicio, y hablando más
tarde con el demonio, por intermedio de las sabias,
para satisfacer los propios, sin sospechar siquiera que
la Iglesia condena severamente el pecado horrendo
de entregarse al padre de la mentira, al 1110110 de Dios.
Vivimos en pleno siglo xv respecto al valor que
tienen en nuestra sociedad - privadamente, por supuesto, - las prácticas de hechicería en sus aspectos
menos sorprendentes y más vulgares: no domina el
fenómeno psicológico en sus manifestaciones demoniacas, porque otra es la época y otras son las gentes. Los brujos y hechiceros y los teurgos de la Edad
media y del Renacimiento eran artistas, y muchos
sabios, además; las sonámbulas, las echadoras de cartas, las adivinas actuales, en su mayor número, son
individuos adocenados, rutinarios, reedijicaduras de
doncellas, según la frase de Quevedo, que apenas si
conocen algo de botánica en la aplicación á los fenó-

NúMERO 601
cer la consulta y desenvolverlas después, y entonces
alguno de·los lápices se hallará dentro de la cinta si
es afirmativa la respuesta del espíritu.

Figura 4.•

El secreto del fenómeno consiste en la manera de
desenvolver las cintas: hay que procurar al hacerlo
que el extremo que está encima dé una vuelta de
más, ó antes que el otro, en vez de ir los dos á la
par, y después se continúa el desenvolvimiento paralelamente y el lápiz queda suelto (fig. 4.ª).
El número siete, que es el de cilindros empleados,
tiene su importancia, si no para influir en la realidad
del comercio espiritual, por lo menos para el mejor
éxito de la experiencia, porque es lo probable, y así
ocurre, que entre siete cintas, alguna no sea desenvuelta paralelamente desde el primer momento, aunque el operador no se lo proponga.
Cuanto á la utilidad práctica de los tres nudos, es
nula, pero sirve para dar más carácter á la misteriosa
operación, á la par que aumenta la credulidad en la
eficacia del procedimiento de ligar á los espíritus,
atándolos ( 1 ) .
Para anular la influencia de los espíritus no hay necesidad de conjuros: basta que una vez envueltas las
cintas, se cosan sus extremos para que nunca el lápiz
cambie de sitio, y se pruebe cómo en este caso el poder de los seres de ultratumba es menor que el de
tres puntadas.

M.

LA

NúMERO 601
no de Siam, el p rimer
tranvía eléctrico instalado
en Asia.
Esta línea, de cinco·
kilómetros de longitud,
funciona con fábrica central, alambre aéreo, tro·
lley y retorno por los ríe·
les, como todos los tranvías americanos. Para las
calderas que dan vapor á
los motores que áccionan
las dinamos se emplea
comocombustible la leña,
muy abundante en aquel
país. Los generadores
eléctricos son del sistema
Brush y los motores del
sistema Short. Los coches
están lujosamente jluminados por cinco lámparas
incandescentes de diez y
seis bujías, montadas en
tensión entre sí y en derivación entre los rieles y
el trolley (500 volts), y
pueden alcanzar una velocidad de 32 kilómetros
por hora, aunque en el
servicio normal no pasan
de 24. Por la noche, aquellos coches brillantemente iluminados que se mueven sin caballos y sin ruido excitan en alto grado
la curiosidad de los orien-

tales y aun de algunos
europeos que no habían
visto nunca un tranvía
movido eléctricamente.

LA COCINA ELÉCTRICA

PATE EPILATOIRE U.SER
1

Entre los procedimientos usados por determinadas
personas para consultar los espíritus, figura uno sencillo y maravilloso á la vez:
Se necesitan siete - número simbólico - cilindros-de madera - que pueden ser lápices comunes de Faber, - y número igual de cintas ó tiras cortadas de
una tela cualquiera, de un centímetro de ancho y
cuarenta de largo.
Se toma uno cualquiera de los siete cilindros y se
acabalga en él una cinta, por la mitad de su longitud, poco más ó menos (fig. 1.ª); después se arrolla
toda la cinta en el cilindro ó lápiz, cuidando de que
las dos mitades vayan unidas (fig. 2.ª) y se sujeta el
rollo con un hilo para que no se deshaga. Se repite
la operación con los siete lápices, y una vez así dispuestos se colocan sobre una cinta de media vara de
longitud, en la que se han hecho tres nudos, simbólicos también, con la cual se atan formando un haz;
encima de él se pone la mano izquierda, al mismo
tiempo que se invoca mentalmente un espíritu en el
que se tenga fe; se le pide protección y ayuda, y se
le ruega - mentalmente siempre - que responda á la
demanda.
Una vez terminadas la invocación y consulta se
retira la mano, se desata la cinta de los tres nudos,
se rompe el hilo que sujeta la que envuelve á cada
lápiz y se desarrolla una á una. Si la respuesta es afirmativa, alguno de los lápices debe hallarse libre de
la cinta (fig. 3.ª); si, por el contrario, el espíritu dice
que no, todos los lápices permanecerán dentro de
sus cintas respectivas como en la figura 1.ª
(El que quiera apreciar el efecto, que haga la experiencia antes de continuar leyendo.)
Puede verificarse todo el trabajo á la inversa: doblar las cintas por la mitad y arrollarlas en los cilindros como lo indica la figura 3.ª; envolverlas hasta
terminar y atarlas como en la operáción anterior; ha-

destruye hasta Ju RAl~EB el VELLO del rostro de Ju damas (Buba, Bigote, etc.), 111
llinguo peligro pan el eolia. 50 .&amp;ñoa de Íl:itlto, 1millares de teatlmonioagmoliwl la ellcacla
d&amp; esta preparacioo. (Sf Yellde eo 11Ja1, ~ la barba, y en 1/2 oaJa1 para el blgott 'ligero)! Pul
IOI brazos, emplée!1 e! •l!l..lJI. t'UH.14 DUl!ISER, l , rue J ..J .-Rouaaeau. Parla.

~-

SECCIÓN CIENTiFICA
APROVECHAMIENTO DE LA CATARATA DEL NIÁGARA
COMO FUERZA MOTRIZ

Completando el artículo que publicamos en el número anterior, diremos algo acerca de la instalación
montada en la orilla canadiense y que está destinada
á proveer de fuerza á la ciudad de Búfalo.
Esta instalación, como puede verse en nuestro
grabado, difiere de las que hay establecidas en la orilla americana. En éstas las turbinas están colocadas
á la salida del canal, en donde el agua tiene todavía
una velocidad moderada, y la galería de desagüe desemboca en la orilla más abajo de la catarata.
En la margen canadiense, por el contrario, el agua
tomada más arriba de la catarata cae verticalmente
por un tubo de gran profundidad sobre unas ruedas
hidráulicas del sistema Pelton, y desde aquí y por una
galería horizontal á un banco de rocas situado á mitad de altura de la catarata, por donde se verifica el
desagüe.
Las ruedas hidráulicas ponen en movimiento una
serie de dinamos Ferranti.
La instalación que se ve en la parte superior del
grabado sirve para colocar las máquinas y es retirada
una vez colocadas éstas.

J G

Lu .

PILDORASt~DEHAUT

u·

:t'Q99QSaIL8Ct8t0d8 )8rf0 d8

El mas encazcontra
de los la
Ferruginosos
Anemia, Clorosis,
Empobreclmi1nto de la Sangre,
Debilidad, etc.

·

•··-

GRANO OE LINO TARIN

F1R~~c~~s
La caja: 1 fr.

-

- • -•

-■- •

•

LA SAGRADA BIBLIA

HEIOSUTICO
al mas PODE~OSO
que
se conoce,
en poc1on o

~ª~~~m:~
fácil el labor del parto y

EDICIÓN ILUSTRADA

e~~nj;~~!~~s

á. 1 O céntimos de peseta la
entrega de 16 paginas

Medalla de Oro de la S*" de F1ª deParie detienen las perdidas:.
0
LABELONYE y CI•, 99, Calle de Aboukír, Paria, y en t odas las farmacias.

~

Se envlan prospectos ~ quien los solicite
dirigiéndose ,l. los Sres. Montaner y Sim6n, editaros

DICCIONARIO ENCICLOPEDICO

HISPANO-AMERICANO
Edicion profusamente ilustrada con miles de peque5os grabádos Intercalad?• en el te~to y tirados
apartt:, ctue reproducep las diferentes especies de fos reinos animal, vegetal y mineral; los mstrumentos
y apar.1tos aplicados recientemente a las ciencias, agricultura, artes é industnaa1 retrat~s de los perso..
naj1:s que más se han distinguido en todos los ramos del saber hutnano; planos de cmdades; mapas

gcograficos coloridos; copias exactas de los cn•dros y demAs obras ae arte mis célebre, de tod•s las
époc..

..

~,11tDADES del EBro..,
\ ~
__._.

~,,

Pep·sina Boudault
Aprobada por la füDEIJA DE IEDICIIU

CARNE
HIERRO
y QUINA
11 Alimento
fo~
a
T6Dicoa mu reparadonr.
11W

IIIÚdO

101

VINO FERRUGINOSO ARDUO

T COK TODOS LOS PlUNCIPIOS KtJTJUTIVOS DB U CABNB
I Diez añoa de exito continuado y 1aa afirmaciones 4e
tódas las eminencias médicas preuban que esta asociaclon de la ()arae, el ■lel'l'e y la
•uina conaUtuye el reparador maa eneri'lco que se conoce para curar : la Clordsú, la

c,.1an. m..-:aao y ••111u

Afttm1a las . l l e m t ~ dolorosa,, el Jlmpollrectmíento Y la .d.lteracton a, 14 Sangr,,
el RaqÚltúmo, las .dfe c ~ escro(Ulola, Y u cor/Jut1cas, etc. El l'i•• lrerract■•.. de
Areud es en erecto, et único que reune todo lo que entona y fortalece los organoe,
regulariza• coordena y aumenta considerablemente las tuerzas ó Infunde a la a&amp;DiI'O

empobrecida y descolorida : el Vigor, la Coloracwn_ y la 8Mrg"! 01~111.
po,
en Paria, en casa de J. FERRÉ, Farmaceuüco, 10!, rue Richeheu. Sucesor 4e AROUD,

""''º'•

p ~DB .BN TODAS LAS PaINClP.t.LBS BOTICllS

EXIJASE ..:= 1 ARDUO

80.

Aprobadas por la Aoadem/a de Medicina de Paris.

[3¡JfioiUt!J:t•Uft]t¡,a
•

ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

ESTREf;l lMIENTOS, CÓLICOS. -

GELIS&amp;CONTE

""'got1·
""'ª vJ Grageas de
•
..,

E

SARPULLIDOS, TEZ BAallO

~.

Hydropesias;
Toses nerviosas;
Bronquitis, Asma, etc.

Empleado con el m~jor exito

Dlt. PAAIS

.no titubean en purgar,e, cuando lo
.necesitan. No temen el a,co Di el causancio, porque, contra lo que sucede c!'n
los demas purgS11tes, este no obra bien
BÍllo cuando se toma con bueno, alimentos
y bebidas forti!icllJltes, cual el vi1lo, el cal6,
el t6. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida 9'Ue mas le convienen,
segun sus ocupac1one1. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamenteanuladoporelefectodela
buena alimentacion empleada,u.no
,e decide fácilmente á volver
á empenrcuan~, v•ces
sea necesario.

EL PRIMER TRANVÍA ELÉCTRICO EN ASIA

(1) En cierto modo este experimento no es sino una aplicación de un juego de física recreativa, conocido de antiguo y
que describe Jerónimo Cortés en su obra Fisonomía y varios
secretos de naturaleea (Valladolid. Viuda é hijos de Santarén.
Año 1788, pág. 116).
«Tomas tres cedulillas de papel iguales en anchura y desiguales en longitud y en color, y junta todas tres, que estén
iguales al cabo y arróllalas hasta el otro cabo: ahora tómalas á
desplegar y hallarás que la cedulilla de en medio se pasó arriba
y la que estaba encima se puso en medio; cosa digna de ser no·
tada, cuya causa no sólo nace del arrollar las cedulillas susodichas, sino que principalmente se toma al desenvolverlas. Y advierte que unas veces sucede lo dicho y otras veces no, y pro·
cede de la postura de las cedulillas y aun del modo ele cogerlas.»

fffl I aadah CIOI lfll, tblpa
8, LEl'ITE.l'A8, TEZ ASO

arabede.._,l
!pi\·
· l de AfeccionesdelCorazon,
contra las diversas
9l·t Q

MONTANEA Y SIMON, EDITORES

La tracción eléctrica penetra en todas partes: recientemente se ha inaugurado en Bangkok, en el reí-

---

LüT !NTtPdLIQUK -

LECHE ANTEF.ÉL

OTERO ACEVEDO

Jenoua (U coatm lu
menos anímicos, y que ignoran en absoluto el manejo
de las fuerzas orgánicas que existen en el cuerpo humano.

El club eléctrico de
San Luis (Estados U nidos) hace tlna propaganda elegante en favor de la
cocina eléctrica, habiendo dado recientemente
una sesión experimental
á la que asistió gran concurrencia de caballeros y
señoras, que admiraron
especialmente los hornos
eléctricos &lt;1ue ofrecen sobre los de carbón y gas
ordinarios la ventaja de
una limpieza absoluta y
de una radiación térmica
insensible, pues el calor
se desarrolla dentro y no
fuera de ellos. En estos
hornos se cocieron carnes, pan, tortas, patatas,
etcétera, y se preparó el
te y el café, todo ello en
la sala de recepción para
mayor entretenimiento
de los invitados.

Aprovechamiento de la catarata del Niágara como fuerza motriz. - Instalación en la orilla canadiense

,,.,•,. 1•••••••••••••••,1•,,•,,,.,,.,,,.,1•,,..,,.1,••,,•••••,1•••••••••••••••••••••••••••"•1•••"•••••••,1•••••••••••••r,,~,r,1•

Figura 3.•

439

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

PREMIO DEL INSTITUTO AL D'CORVISART, EN 1856
lltdallu en laa Expo1lolonu lnlernaelonalu de

P!IIIS • LYOR • TIEIU • PBIUDELPBIJ. • PJ.RIS
1867

• 187i

18;3

1876

l8i8

H I.UU4 00~ IL ■ATO&amp; ts1ro 11B U&amp;

DISPEPSIAS
OASTRITIS - 0ASTRAL01A8
DIQiSTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
1' OT&amp;ol DIIOI.DIRII DS U. DIOIITIOII

BAJO LA F ORK.\ DE

ELIXIR, · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
PO~VOS, de PEPSINA IOUDAULT
PUi~, Pharmaoie COLLAS, 8, nie Daapltlae
r m la, prlnclpole, 'ª"""'""''·

,

~,

....

~
~~

I ¡;¡
I
1

11. Ml.11110

BBlVAIS

rei,reaenla mctameoll al hierro
cooteoldo eo la economía. Elperimeolado por 101 , r1oc1palea médico, del

mando, pua lomedlallmeote ea la
IIDJrt, no oeulooa ealre6imlenlo. oo

l'ltlca el Nldmaso, no 1nnerreca loa
dienlelo Tl1111rnilllplt.a1111Uet1li4.
hlJ111 la ftrW111 lw.
,·

D• Venta 1n todu /11 F1rm10/11.
'" 1&amp;¡11: 40142,r, lt,Luare, Paril.

�LA

440

NÚMERO 601

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

EDAD DICHOSA,

cuadro de 0 . Beggrov-Hartmann

Las casas extranjeras que deseen anunciarse en LA ILUSTRACION ARTÍSTICA diríjanse para informes á. los Sres. A. Lorette, Rue Caumartin
núm. 61, Paris.-Las casas españolas pueden hacerlo en la oficina de publicidad de los Sres. Calvet y Rialp, Paseo de Gracia, núm. 21

...............................

ENFERMEDADES

f1.JoºR\tiJ\l!I
GOTA
!
del@' ~~
-=REUMATISMOS 1

ESTOMAGO
PASTILLAS y POLVOS
PATERSON
• BISJIUTBO y MAGNESIA

11-'ados contra lu .IJeoolon• del Eat6·
mago, Falta de ApeUto, Dlge■Uon• labo•
riOOIU, Aoedlu, VOmlt.oe, Eruotoe, y COllooe;
regularlsan la• Funclon• del Eatbmago y
de lo■ In&amp;eeUno■•
E111/r III ti rotulo I ffllll dt ./, FA YA lt O.
&amp;.dh. DETB.t.N, Fannaoeutloo 11D PUIII

♦ Especifico probado de la GOTA y Rl:U■ATl8■09, calma los dolores ♦
• los mas fuertes. Accion pronta y segura en todos los periodos del acce¡o.
•
P, COIIAII , RIJO, 28, Rae lalnt--ctoade, PARII

...............................
♦

VENTA P'OFI MENOR.-EN TODAS LAS l"ARMACIAS y DROQUERIAS

♦

Desde hace mas de 40 años, el Jarabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastritis, gastraljias dolore■
Y re~ortij_ones de estómag_o, estreñimientos rebeldes, para facilitar
la ~1ges~on y para regularizar todas las funciones del estómago y do
los mtilstmos.
JARABE

a1Brom.uro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Fábrica, Espediciones: J.-P. LAROZE &amp; c1e, !, rne des Lions-St-Paul, i Paris.

Boca, Efeoto■ pernioio■o■ del Keroarlo, Irl•
taclon jlle prod.uoe el Tabaco, J speeialmen..
, los Snn PREDICADORES ilOG.u&gt;OS,
PROFESORES y Cün'ORE8 para (aefüw la
cnlolcm de la 't'OL- l'umO . 12 lbu.u.

Jl~r m II rot#lo • /INIIII
&amp;dh. DETIIAN, Farmaoeutloo en P ~

it

DE CORTEZAC DE NARANJAS AMARGAS

r,

PASTILLAS DE DETHAN

lllicomendadu contra 101 llal• de la Garganta,
Extlnolon• de la Vos, Inflamaclonee de la

'

Jarabe Laroze

Es P.l remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon
la epilepsia, histéria, migraña, baile de S•·Vito, insomnios, con!
vulsiones y tos de los niños duranl.e la denticion; en una palabra, todas
las afecciones nerviosas,

GARGANTA
VOZ y BOCA

Querido enfermo. - Flese Vd. 4 mi /a rta u perleno/11
1 hat • uao de nuestro, 6RANOS de SALUD. put, er/01

ll Alimento mu reparador, anido al T6Dioo mas enqicl.

VINO AROUD,coN QUINA

T CON TODO9 LO9 PBmOIPIOS lnJTmTIVOS SOLUBLBS DB U CARNE
4'.lan y vm1u I aon los elementos que entran en la com:DOslcton de este potente

reparador de las fuerzas vitales, de este foniaea■Mi por eaeefe■eia. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la .Anemia y el ..t1)0Camtmto, en las Calentura,
1 Con11a/4cenct/U1contra las l)tarreas y las Afeccwnu del .B1toma110 y los ,nte,ttno,.
Cuando se traia de despertar el apeUlo, asegurar las dlgesUones, reparar las tuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organtsmo y precaver la anemia y las epldemiaa provocadu por los calores, no se conoce nada eupei1or al l'l■o de gaüaa de &amp;roull.
.P01' fflCIVOI'• en Paria, en ~sa de J. FERRt, Farmaceutlco, 10!, rue Ricllelieu. &amp;celor dd1\01J]).
8B VB?IDB BN TODAS LAS PaINClPALKS IIOTIQU.

EXIJASE e1i:

0
~~'

AROU~

.Soluc~n

@omprimidos

¡ EXA~~INA
¡BLANCARD ,

le ourarAn de ,u eon1t1p101ón, /e dar~n apetito J e
derolrerin el 1ueño f la 1letrl1. - Aa, rmrA Vd.
cucho, 1ño1, a11rrut1ndo s,empre de una buena 11/ud.

JAQUECAS
COREA

Deposito en todas las principales Boticas y Droguerias

CARNE 9QUINA

MBDICACION ANAZ.GÍSICA

REUMATISMOS

APEL WL

DOLORES
NEVRALGICOS,
DENTARIOS,
MUSCULARES,
UTERINOS.

Soberano remedio para rápida cura•
cioll de las Afecciones del pecho,

Catarros,Mal de garganta, Bronquitis, Resfriados, Romadizos,
de los Reumatismos, Dolores,
Lumbagos, etc., 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paria.

A..

•

El mas acttoo, si mas
tnofensloo y et mas
poderoso medicamento

6

!
6

6
6 CONTRA EL DOLOR ..a..
6...........

¡

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
blP, DB MONTANB!l Y SUIÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48266">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48268">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48269">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48270">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48271">
              <text>601</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48272">
              <text> Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48273">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48289">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48267">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 601, Julio 3</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48274">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48275">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48276">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48277">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48278">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48279">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48280">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48281">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48282">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48283">
                <text>1893-07-03</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48284">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48285">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48286">
                <text>2011700</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48287">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48288">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48290">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48291">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48292">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7548">
        <name>Catarata del Niágara</name>
      </tag>
      <tag tagId="7545">
        <name>Centenario Rojo</name>
      </tag>
      <tag tagId="7538">
        <name>Chicago</name>
      </tag>
      <tag tagId="7550">
        <name>Cocina eléctrica</name>
      </tag>
      <tag tagId="6474">
        <name>Edificios</name>
      </tag>
      <tag tagId="7306">
        <name>Emilio Castelar</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1829" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="707">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1829/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._600._Junio._0002011723.ocr.pdf</src>
        <authentication>82420291e45073b1c88fd0f6db7d8667</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="74000">
                    <text>-._,trtélClOt)11tí~t1ea
A&amp;o XII

BARCELONA 26 DE JUNIO DE 1893

..._ _ _ _ _ __

r

UN MOMENTO DE DESCANSO, cuadro del renonibrado artista Adolfo Menzel

NúM.

600

�LA

ltUS1'RACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 600

Camino de la sierra es una tablita de Moreno
tico de arte Sr. Comas y Blanco, niña como de unos
once años, de rubia cabellera, vestida de terciopelo Carbonero, luminosísima. Campesina asturiana, obra
negro con un gran cuello de encaje blanco y apoya• de Tomás García Sampedro, el discípulo predilecto
da la mano derecha en la cabeza de un gigantesco del fallecido maestro Plasencia, recuerda la solidez y
perro danés. El fondo de este cuadro es de una so- corrección de líneas de las estatuas clásicas, y es al
briedad grande, y la tonalidad general hace recordar mismo tiempo fidelísima interpretación del tipo astula del Cómico de Velázquez. La nena no es más que riano. Campesino es un tipo, realmente típico, de Navana,_pintado por Bertodano, discípulo también de
Texto. - Crónica de arte, por R. Balsa de la Vega. - Los vi• el busto de la hija . del artista, niñita de dos ó tres Plasencia. Nueva modelo, un cuadro de género, bien
años,
de
pálida
coloración,
de
ojos
obscuros,
de
cacios de Nicanor, por('-· Sánchez Pérez. - Oma111entació11, por
Eduardo de Palacio . - Recuerdos del centenario rojo, por bello corto, sedoso y ligeramente bronceado, tiene dispuesto, un tanto negro de color, per9 muy agradaEmilia Pardo Bazán. - Mo,mmento al Pf!re Las Casas, por por fondo un almohadón color de oro viejo. Todo ble y entonado: su autor, Cecilio Plá, no tuvo neceLuis Parcia. -Nuestros grabados. - Miscelánea. -Anie (con· cuanto se diga en elogio de la verdad con que está sidad, para buscar el asunto, de moverse de su estutinuaci6n). - SECCIÓN CIENTfFICA. - bis restos del conde de
pintado este retrato, de suyo dificilísimo por la im- dio. El lugar de la escena es el taller del discípulo de
Barcelona Ramón Berenguer III el Grande.
Grabados. - [/n momento de descamo, cuadro de A. Menzel. posibilidad de obligar al infantil modelo á que no se Sala, y la Nueva modelo con su sombrerito de paja y
Mo111m1e11to m l1onor al Padre Las Casas, obra de A. Que· mueva, será justicia no más. La cabecita de la nena mostrando la punta de sus pies pequeños y bien calrol. - Los restos de Ra111ó11 Berenguer III, dos grabados. - está dibujada, modelada y colorida de un modo ma- zados, recostada en un diván, mientras el pintor sin
Vendedora de flores m Florencia, cuadro de F. Andreotti. soltar la paleta le propone el ajuste y las condiciones
Da11tó11. - Mirabeau. - Guadet. - El Temple, dos grabados. - ravilloso, y la ejecución es de una simplicidad desesEn la espesura del bosque, cuªdro de F. Andreotti. - M. F. perante. Sorolla, inconscientemente, predice con el á que debe sujetarse para posser, es una modelo nueva
Roybet, pintor francés. - La catarata del Niágara, tres gra- retrato de su hija el non plus ultra de lo que ha de efectivamente, aun cuando lleve ya trabajando hace
bados. - Estudio, cuadro de M. Felíu D' Lemus.
hacer. Yo que- le he felicitado desde otro lugar, le alg:.1n tiempo.
.. ,1••••••l''r,
Claro está que hay otros cuadros debidos á artisrenuevo desde las columnas de LA ILUSTRACIÓN AR·
tas cuya notoriedad es grande; pero sería pedirme un
TÍSTICA
el
testimonio
de
mi
admiración
sincera.
CRÓNICA DE ARTE
El tercer retrato que Sorolla exhibe éstá hecho en sacrificio superior á las fuerzas de mi voluntad menCuando esta Crónica vea la luz en las páginas de condiciones pésimas. Muerto el eminente repúblico tarlos y verme obligado á decir lo que siento de aqueLA !LUSTRACIÓN, la Exposición del Círculo diE Be- D. Cristino Martos, el pintor valenciano tuvo que llas obras. Para mí es indudable que las vacilaciones
hacer la efigie del orador demócrata representándo- y las diferentes tendencias de las escuelas modernas
llas Artes contará algunos días de clausura.
le
vivo. A pesar de esto, el parecido es indiscutible, han ocasionado honda perturbación en muchos de
Triste en verdad ha sido también esta jornada para
esos artistas, así como el amaneramiento ahogó la
los artistas. De las seiscientas treinta y seis obras ex- y el color, aun cuando un tanto sucio, es castizo.
Sala exhibe también dos retratos: el de su parien- personalidad y la espontaneidad de otros. Paso, pues,
puestas, fueron vendidas doce. Las entradas de pago
han dado un promedio diario de setenta á noventa te el pintor Plácido Francés, y el de D. José Eche- de largo, por esta vez, por delante de esas firmas, y
pesetas. Con una tarjeta entraba una familia entera, garay. Como interpretado el carácter de la persona, deteniéndome ante los paisajes y marinas que figuran
con niñeras y ama de cría inclusive. Los jueves, días el primero es superior al segundo; como alarde de en esta exposición, diré dos palabras de los lienzos
de concierto, la concurrencia era casi nula. Madrid color y de facilidad de ejecución, el segundo es su- del género que más dignos me parecen de ser apuntiene la cuarta parte de habitantes que París, y en perior al primero. Ambos son hermosísimos de pale- tados.
Estudio del Pinar de Cercedilla es un paisaje de
París se han recaudado por entradas á la Exposición ta, pero el de Echegaray especialmente es de una
Beruete,
sólidamente pintado y justo de color. De
tan
buena
casta
y
de
tal
finura,
que
dudo
mucho
de
de las principales obras de Meissonier, cuando este
Casimiro Sainz hay varios paisajes y estudios, los cuapintor vivía y en los ocho días que estuvo abierta, que Sala haya hecho nada más acertado.
En esta Exposición los retratos es el género pictó- les no hacen medrar una línea más la talla del infordoscientos mil y pico de francos, la cuarta parte son
rico
que aporta obras de verdadero valor. A los re- tunado paisajista santanderino; y aun alguno de esos
cincuenta mil, es decir, cuarenta y seis mil y pico de
pesetas más que lo recaudado en treinta días por el tratos citados deben agregarse el del pintor Sensi, estudios me parece que podría discutirse su paterniobra de D. Federico Madrazo; el del Dr. D. L. C. dad; sin embargo, el mejor de los cuadros de Sainz
Círculo de Bellas Artes.
¡Bonito negocio! ¡¡Negocio rodondo!! Ante este re- de Raimundo; el del maestro Bretón, pintado por es el que se titula Río Manzanares. Del sevillano Rosultado no se me ocurre más que hacerme la reflexión Plá, y el de Mr. M., hecho ar pastel por Mr. Mathias. dríguez figura un paisaje, cuya nota de color es muy
El insigne director de nuestro Museo nacional de fina. De Gartner hay un Estudio, perfectamente disiguiente: O somos unos pobrecitos que no podemos
pinturas,
asistiendo á este certamen con el retrato de bujado y con mucha luz, del río Tajo en Toledo; y
distraer una peseta para damos la satisfacción de espaciar el espíritu contemplando obras de arte, ó es- su colega el italiano Sensi, parece como que quiere de Martínez Abades una marina Remolque, cuyas
tamos en ilustración, en educación intelectual, á la indicar á los pintores jóvenes que se dedican á culti- aguas, aun cuando un poco «espesas,» están sin emvar este género de pintura que las dos primeras con- bargo bien movidas.
altura de los pieles rojas.
Antes de terminar este artículo quiero salvar un
No cabe venir con sofismas, asegurando que el ma- diciones esencialísimas para llegar á dominarlo son
olvido
involuntario. Benlliure (D. José) presenta, ó
un
dibujo
correcto
y
un
sentimiento
de
la
fisonomía
rasmo que hoy lo invade todo en nuestra patria, mapresentan
por lo menos en su nombre, un cuadrito
moral
del
retratado,
tan
grande
como
la
fidelidad
de
rasmo que yo he reconocido y afirmado que existe,
en estas mismas columnas, es el que &lt;lió tan tristes re· la imagen externa. La cabeza de Sensi pintada por de muy pequeñas dimensiones, pintado con la fransultados para los artistas que exhibieron sus obras D. Federico Madrazo reune esas dos cualidades en queza con que puede pintarse por un maestro un
en esta Exposición y en la internacional de Bellas un grado eminente: en tan alto grado, que hace des- cuadro de gran tamaño, de color brillante y jugoso,
Artes. Que esa indiferencia existe, ¿quién lo dudará;? aparecer la impresión cenicienta del color con que que representa á unos soldados del siglo xv11 y á unos
mercaderes. Este cuadrito tiene detalles primorosos,
pero que sea total, que alcance á todas las clases so- está colorido este retrato.
Más jugoso de color y fresco es el que Raimundo como por ejemplo el brocal de un pozo que se ve en
ciales, aun á aquellas que pretenden de cultas, de
directoras del movimiento intelectual español, no Madrazo expone. De gran parecido, tocado con una primer término. Saint Aubin exhibe tres cuadritos,
puedo creerlo; sería tanto como creer verdad que Afri- facilidad pasmosa, pese á los desdibujos que en él se también microscópicos, dos de ellos, De visita y En
advierten, este retrato indica claramente que es de la un ventorro, graciosos y picarescos. De Mélida (don
ca comienza en los Pirineos.
Yo creo que esta indiferencia es obra de la es- misma mano que la que pintó el celebradísimo de la Enrique, fallecido hace pocos meses) La comunión de
las monjas y Una maja.
casísima atención y del poco cuidado que los go- que fué esposa del gran Fortuny.
Réstame solamente decir algo de la sección de esPlá hizo un retrato serio y sobrio del autor de Fray
biernos han tenido y dedicaron á la enseñanza. En
cultura.
Entre los bustos retratos hay tres, uno de
España el hombre de ciencia, como el político, como Garín; y además de sobrio y serio, bueno de color y
ellos
notable,
obra de Susillo; el retratado es D. Aubien
dispuesto.
Mr.
Mathias
ha
probado
que
con
el
el literato, como el mismo artista, carecen de toda
noción é idea de lo que es la belleza, de lo que el pastel se puede obtener el mismo vigor de clarobs- gusto Comas (padre). De Vancells hay también otro
arte significa, del valor que, dentro de la constante curo y la misma jugosidad que con las pinturas al busto retrato, digno de especial mención por lo bien
modelado; y de Galán otro, muy parecido.
evolución hacia el ideal de una perfección posible, óleo, amén de que sabe dibujar.
Gandarias presenta varias estatuas, sobresaliendo
Después de éstos, los demás retratos pintados extuvo, tiene y habrá de tener el arte. Todos los días
la
sedente del P. Feijoo. Alcoverro ha mandado vahibidos
en
la
exposición
del
Círculo
de
Bellas
Artes,
hablo con gentes que por su significación en la polírias
estatuillas del género de los bibelots, modeladas
si
algunos
muy
discretos,
no
rebasan
los
límites
de
lo
tica, en las ciencias, en todo orden en fin del saber
y movidas con gracia. Amutio una cabeza en bajo
debieron apreciar y sentir las manifestaciones artísti- vulgar y corriente.
Rendez-vous es un cuadrito de costumbres del siglo relieve representando á Ofelia. Lo demás no descuecas, pero no es así; estoy esperando á que alguna de
esas personas á quienes me refiero, no solamente sean pasado, que, con la media figura titulada Flor de es- lla por ningún concepto.
El arquitecto Mélida llevó el proyecto de un Mo·
capaces de dar su opinión con conocimiento de cau- tufa y Un resbalón, Estudio de naranjos, Camino de
numento
al pueblo de Madrid, verdadero héroe del Dos
la
sierra,
Campesina
asturiana,
Campesino
y
M,eva
sa, sino que me digan que saben distinguir una acuarela de un óleo, para apuntar su nombre con piedra modelo, forma lo interesante de la pintura de género de Mayo. De este modelo diré tan sólo que tiene una
y costumbres. Rendez-vous y Flor de estufa son obras figura, por cierto lo principal, porque con ella repreblanca.
de
Emilio Sala. El primero es una monería; el segun• senta al pueblo madrileño, que yo califiqué en otro
He aquí la razón que yo creo encontrar, discurriendo acerca de esta indiferencia de que vengo hablan- do, además de su delicada factura, de su finura y de lugar de hallazgo feliz; es un clit'spero, machete ·en
do, para no admitir ninguna otra causa, como la efi- ser un alarde de color, es un feliz hallazgo. Amalga- mano, defendiéndose .de dos águilas.
Y doy por terminada la revista de esta exposición,
ciente en absoluto, de los fracasos de nuestras Expo· mar la candidez de la jovencita con la picaresca cosiciones. Por eso he de alabar - alguna vez había de quetería de la mujer que sabe cuánto vale su belleza, lamentando sinceramente la ausencia de toda originalidad, de entusiasmo, de respeto al arte, que se obser - el proyecto del Sr. Moret de incluir en el nue- esto es lo que logró Sala en su Flor de estufa.
serva
en estas exposiciones últimas aquí celebradas.
Para
provocar
ensueños
voluptuosos,
ahí
está
aquevo plan de enseñanza la de la Historia y Teoría del
arte, aun cuando crea yo que dicha asignatura no lla hermosa y arrogante valenciana que, como el cura, He visto paisajes de pintores que yo diputé no hace
puede enseñarse en la forma que pretende el minis- se incorpora para ir en socorro del monaguillo, el muchos años como paisajistas que llegarían á sucetro de Fomento, por razones que expondré en mejor cual, incensario en mano, da un resbalón en las gra- der dignamente al maestro Hais, á Casimiro, á Ferdas ,del presbiterio de la iglesia, donde están ador- nández, que revelan cómo yo me equivoqué. El amaocasión.
Y dejando ahora lucubraciones, voy á hacer la re- nando para la fiesta la imagen de la Virgen. El res- neramiento, la tranquilla, el escaso ó ningún respeto
seña de esta Exposición del Círculo de Bellas Artes. balón de Sorolla (!) es un cuadrito picaresco, gracio- que les merece la verdad: he aquí las actuales condiHe hablado en. otro artículo de los retratos de So- so, que tiene trozos pintados como Sorolla sabe hacer- ciones demostradas al presente por esos artistas á
rolla. En efecto, de los tres retratos que expone el lo. Estudio de naranjos es el otro cuadrito del mismo quienes en un principio creí tales. Y en el mismo
autor de ¡Otra Margarita!, dos son obras maestras. artista, en el que la luz del sol de Valencia está brio- caso se encuentran otros que no son paisajistas, que
Isabelita y Thor y La nena pueden adjetivarse de samente interpretada. Este cuadro lo adquirió la rei- tienen medallas de oro y de plata por cuadros de
todo género.
obras maestras. El primero representa á la hija del crí· na regente.

LA

NúMERO 600

41 I

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

•"1♦••,t-.1•0,t•,1•••"•l'••••,1•1,••••••••••••••••••••1•••"•l'l,"ol'•,"olº•••••l'•••••••••'••l•,,•,,1•u•o,,.,o•o,

MONUMENTO QUB EN HONOR DB~ PADRE LAS CASAS HA DE ERIGIRSE EN MÉXICO, obra de Agustln Querol,
eJecutado por encargo del gobierno méxicano

Confieso que me equivoqué; pero lo grave es que
á esos artistas ya no los salva nadie de su prematura
decadencia.
Y conste que prometían como prometen los talentos con muestras de un valor innegable.
R. BALSA DE LA VEGA
..,., •••• , •••••• , ••••••, ...... , ••, ...................., .................... , ••••••, ......, •••• ,.,, ............, ........ ,J.,,..,1,,.

LOS VICIOS DE NICANOR
Pregu?taba, no hace ~ucho tiempo, un ingenioso
y agudísimo autor de epigramas: ¿Dónde entierran á
l~s malos? Movíale á dirigir esa pregunta, que no ha
sido contestada todavía, la circunstancia de hallar en
todos los epitafios grabados sobre lápidas mortuorias
de un cementerio encomios de los finados. Este había sido funcionario inteligente y probo; aquél patriota consecuente y d~?idido; el de más allá, honrado y
buen padre de fa':nha; el de más acá, hijo cariñoso y
amante; la de amba, esposa fiel y virtuosísima· la de
abajo, madre amorosa y sin igual. .. , y así su~esivamente. Tenía mucha razón el poeta satírico: debe de
haber una necrópolis particular en la que duerman
el sueño eterno los que fueron en vida malos ciudadanos, esposas desleales ó hijos desnaturalizados.
Verdad es - y esto casi era innecesario advertirlo que por algo llamamos á la hora de la muerte la
~ora de las alabanzas; de las alabanzas ajenas, se entiende, porque la hora de las alabanzas propias llega
muc~o ant~s, aunque diga el vulgo que la alabanza
propia envilece; pues también dice el vulgo aquello de:
Vivimos en un mundo
tan miserable,
que si uno no se alaba
no hay quien Jo al~be.

Cad~ c~al, según su discreción y á la medida de su
entend1m1ento, busca la manera de alabarse, sin que
las alabanzas parezc~n ~abanzas; pero son muy pocos
los que_ logran enganar a sus oyentes. Hay, por ejemplo, quienes llaman sus vicios á lo que la generalidad
d_e l~s hombres tienen por virtudes, y así suelen decu sm empacho: «Tengo el feo vicio de hablar siempre con ruda franqueza;» «Sé .que peco de des~tento, pero á t~do a~tepongo la verdad;» «Confieso
a ustedes, con s!ncendad! que so_y tonto,de capirote;
pero las desgracias de mis enemigos mas encarnizados m_e enternecen,» y frases por el estilo, en las cuales el mteresado finge tenerse en concepto de rudo
de descortés ó. de tonto, para decir que es franco'.
veraz ó compasivo; habla de sus defectos, rudeza, descortesía.Y tontuna, para que entiendan todos que tiene las VIrtudes de la franqueza, de la veracidad y de
la filan tropfa.
~icanor, much~cho muy dispue!to, y no peor ni
meJor que cualqmera otro muchacho, no pertenecía
al número ~e los que hablan de sus vicios para enum~rar sus virtudes; pero tenía también un procedimiento, que podríamos denominar de eliminación
para hac~r su propio elogio á todas horas. Se habla~
~a,
eJemplo, en presencia suya de un jugador y
s1 ~ad1e habl~ba del jugador, hacía él que la conv~rsac1ón fuese a _parará ese tema, y Nicanor defendía
con vehemencia al aficionado á tirar de la oreja á
Jorge. Con tal calor lo defendía y con tanto entusiasmo, que to~os acabábamos por creerle abogado en
causa pro,P1a; alguno de sus más íntimos le decía entonces dan~ole cariñosas palmaditas en el hombro:
«V~mos, N~canor, confiese usted que también es algo
afic10nado a verlas venir.»
«Eso sí que no, respondía invariablemente Nicanor, el ~ual esperaba esta carga y aun la preparaba si
era preciso; eso sí que no; tengo mil defectos, un mi-

Pº:

llar de defec~os. (no decía cuáles, por supuesto), pero
ese no; en m1 vida he jugado y aborrezco de corazón
el tapete verde.» Y explicaba luego que si había tomado con calor la de'.ensa de los jugadores, era porque gustaba ~e ser mdulgente en la vida de otro
para que también hallara indulgencia la suya. Con taÍ
respue_sta y con se~ejante aclaración, quedaba sentado: pnmero, que N1c~nor odiaba el juego; y en segundo lugar, que era indulgente con las imperfecciones de sus prójimos.
Pues se hablaba otro día de un avaro y se agotaba
contra él todo el vocabulario de los denuestos; y Nicanor, _co_mo de costumbre, se convertía en paladín
del acnmmado.
«Vay~, decía uno á quien el calor de la disputa
enardec1a un po~o, confiese usted que también tiene algo de avariento, y no seguiremos haciéndole
cargos.»
_«¡Oh!, eso sí que no, respondía (como siempre)
N1canor; soy hombre, tengo como todos mis defectos; m~s defectos que otros; acaso más que todos;
pero bien sabe Dios y bien saben los que me conocen
un poc?, q~e no tengo ese de la avaricia. Muy al
c?ntrano, si de algo peco es de ser manirroto y pródigo.» Y s~gún su costumbre, agregaba que era de
los que odian el pecado y compadecen al pecadorque er~ p~eciso l?erdonar para ser perdonado, com~
ya se mdica sabiamente en la oración dominical y
otras cosas por el estilo.
'
Y: .. «hoy como ayer, mañana como hoy y siempre igual.»
Nicanor afirmaba, si le suponían vengativo, que tenla t_odos los defectos del mundo, menos ese; porque
precisamente nunc_a fué rencoroso, y no sólo perdonaba _las ofens~s, smo que hasta las olvidaba; lo cual,
por cierto (dec1a él) le había perjudicado muchas veces; y cuando se le tildaba de soberbio, replicaba

�LA

412

sonriendo que, por fortuna, entre los muchos defec- baratos, y se vió en la lista de platos de alguno de los
tos que él tenía no estaba el de la soberbia, porque citados establecimientos:
«Golondrina embalsamada, con champt'gnons.»
justamente era el más humilde de los hombres; y si
«Salmi de golondrina soltera.»
alguno sospechaba que fuese perezoso, juraba él y
«Golondrina oriental al XerésJ&gt;
perjuraba que entre sus infinitos vicios no podía con-

LOS R&amp;STOS DE RAMÓN BERENGUER III EL GRAND&amp; EN LA CAPILLA ARDIENTE INSTALADA EN EL SALÓN DE CIENTO
DE LAS CASAS CONSISTORIALES DE ESTA CIUDAD

tarse el de la pereza, porque justamente á ser laborioso y activo no le ganaba nadie.
De este modo que, según queda dicho, era ni más
ni menos un procedimiento de eliminación, venía á
resultar que Nicanor carecía de defectos.
El, eso es otra cosa, confesaba humildemente que
tenía muchos y que le pesaba el tenerlos; pero nunca
supo nadie cuáles fueron; lo que sí se sabía es que
poseía todas las virtudes.
Se sabía, vamos al decir, porque Nicanor lo decía,
no por otra cosa.
Qué, ¿no conocen ustedes por ahí á muchos Nicanores?
A.

SÁNCHEZ PÉREZ

NúMERO 600

ltUSTRACIÓN ARTÍSTICA

(de fotografia de los Sres. Pauli y Bartrina)

Por rara excepción pidió alguno de estos platos tal
cual parroquiano, pero desistía de clavarle el di~nte
al notar la dureza del pájaro.
- ¿Qué carne es esta?, preguntaba horrorizado.
Y el camarero, ya instruido en el asunto, respondía:
- Una carne deliciosa; como no están ustedes
acostumbrados á comer bien, cuando se les da un
plato delicado protestan. Lo mismo ocurrió días pasados con otro señor, también del abono, que se le
dió cabeza de jabalí á la Pompadour y se empeñó en
que era apócrifa.
- ¿Apócrifa?
- Sí, antigua, vamos.
-¡Ya!
- Era el animal de la familia del amo, puede decirse, porque le había cazado el yerno.,

NúMERO 600

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

el boulevard y en los teatros verdaderamente comprometidas.
Un transeunte ó un espectador, según viera en la
calle ó en el teatro á cualquiera de las modelos, la
apuntaba con el bastón y voceaba:
-¡Pum!
- ¡Ay!, solía exclamar asustada la señorita-figurín.
Y el cazador improvisado añadía:
- ¡No es á usted, hija, es al pájaro!
- ¿Es de usted?, le preguntaba otro.
- ¡Adiós, golondrina!, le decía otro, de pasada.
La empresa era superior á las fuerzas de un modisto y hubo de desistir.
Las señoras amenazaron al inventor, así como á
sus imitadores, con retirarles la protección que les
dispensaban.
Y se salvaron las golondrinas, gracias á tan ilustres
protectoras.
El modisto inventor protestó en secreto.
¡Haber invertido un capital en golondrinas y no
poder aprovechar ni las plumas!
Entonces pensó en «otros pájaros.»
En los titís.
- Esos cuadrumanos, se dijo, usan rabo largo y
son aprovechables.
Y el modisto inventó ese plumero en forma de interrogación, que habrán visto ustedes en los sombreros de las señoras.
Son rabos de titi, enroscados en parte.
Parecen ganchos para colgar á las que los llevan,
vestidas y calzadas, en perchas ó roperos, conforme
entran en casa.
La interrogación está muy bien aplicada en la
mujer.
Se ve que el modisto es hombre de ingenio agudo.
En el sombrero de alguna muchacha casadera, en
expectativa de colocación, significa:
- ¿Cuándo encontraré á ese7
Ese es un novio que vaya para marido.
En el sombrero de una buena moza:
- ¿Valgo ó no valgo?
En el de una jamona sin trichina:
- ¿No es verdad que todavía estoy de buen ver?
En el de una viuda que se propone reincidir:
- ¿Quién quiere ser el difunto segundo, como dicen
en los repartos de algunos dramas caballero primero,

caballero segundo?
En el sombrero de alguna romántica, imitación de
las de 1830 á 40:
- ¿Me amasó me intoxico á migo misma?
En el de la esposa de un diputado á máquina, recién salido ó recién sacado por primera vez, á fuerza
de puños:
- ¿No conocen ustedes á mi esposo? ¿Ese que se
sienta el tercero á la derecha y dice «sí» ó «no» con
tanta elocuencia?

ORNAMENTACIÓN
Lo habrán leído ustedes en los diarios noticieros.
Se ha observado que este año no hay golondrinas
ó que vienen retrasadas.
De esto deducen varios observadores que estamos
amenazados de epidemia.
Otros, también observadores, opinan que esas avecillas misteriosas y errantes no vienen á Madrid por
falta de ropa de invierno.
Esto lo aseguran ciertos golondrinos sorprendidos
por el calor in fraganti ropa de abrigo.
Para las modistas y modistos de sombreros de señora, en París, no es un misterio la falta de las inocentes golondrinas.
Hasta hoy las habían respetado todos los pueblos.
Las gentes de campo las miraban con cariño por
la tradición y aun las ofrecían lugar seguro para que
establecieran sus nidos.
Pero un modisto parisiense, un genio de sombreros
para señora, pensó que sería adorno de suma novedad la golondrina y encargó á varios puntos que las
cazaran.
Pocos días después llegaban á París remesas de las
tiernas avecillas.
Las señoras aristocráticas, con esa delicadeza de
sentimientos que enaltece á la mujer en casi todos
los países, rechazaban los sombreros con golondrinas.
- ¡Es una infamia!, decían unas.
- No los usaremos, afirmaban otras.
Y los modistos se vieron obligados á regalar somFURGÓN DESTINADO Á CONDUCIR Á RIPOLL LOS RESTOS DE RAMÓN BERENGUER EL GRANDE
breros á varias señoritas modelos.
(de fotografia de los Sres. Pauli y Bartrina)
Modelos en el vestir, se entiende.
Y ni aun así lograron aceptación entre las señoras
de veras.
- ¿El yerno del jabalí había cazado al amo? ·
Bien mirado, la pluma corresponde á la forma de
Pero el destrozo se había consumado.
- No, señor; el yerno del amo había cazado al algunos sombreros.
Centenares de avecillas habían sucumbido en la jabalí.
Parecen hostiones de Málaga.
cacería.
Las señoritas de muestra que usaron durante alDecían y aún sostienen varios señores que la for·
El modisto inventor las ofreció á los restaurants gunos días sombreros con golondrinas, se veían en ma poética está llamada á desaparecer,

VENDEDORA DE FLORl!S EN FLORENCIA,

Esos sombreros y esas plumas contradicen tal opinión,
Con esos sombreros algunas jóvenes parecen pastorcitas de la Arcadia ó de la Alcarria.
Otras parecen pastores.
Esos plumeros de rabo de mico también recuerdan los tiempos primitivos.
La edad de oro.
Por cierto que !a edad de oro debe ser la de los
cincuenta años; puesto que los consortes regios cele-

cuadro de F. Andreotti

bran á los cincuenta años de casados sus bodas de
oro.
. ~llo es que con esos sombreros y esas plumas van
d1c1endo las muchachas á los transeuntes:
- Adiós, Batilo.
- Piensa en mí, Filemón.
- Te adoro, ¡oh Teótimo!
- Cabe la fuente te espero, Caralampio: ven con
el caramillo.
Las señoras mayores parecen con esos sombreros

y esas plumas de garabato chinas de nacimiento ó
por convicción.
Esas no son plumas, son espárragos cabizbajos.
¿Y las charreteras?
Viendo á ciertas señoras de suyo varoniles con
esas hombreras1 se siente cierto respeto y así como
ganas de decirles:
- Adiós, veterano.
EDUARDO DE PALACIO

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

mans, donde la comitiva hizo noche, concilió el sueño Luis Carlos, pero fué para sufrir angustiosa pesaLUIS XVII
dilla: vióse perdido, con. su madre de la mano, en un
bosque profundo y sombrío, donde los centenarios
!l. -DE LA FUGA AL CAUTIVERIO
árboles, elevando al cielo sus copas, acrecentaban el
No entraré en detalles de la célebre huída á Va- horror con la densa obscuridad. De las tinieblas sarennes, sobrado conocida, mil veces narrada: en la lía, aullando, una manada de lobos, famélicos, amacomedia dramática de la frustrada evasión real, sólo rillentos, de ojos de brasa; y las hambrientas fieras,
lanzándose sobre la madre y el hijo, se aprestaban á
devorarles. ¡Dantesca visión, formada por el espanto
en la tierna fantasía de un niño! Algo muy parecido
refiere en la Divina Comedia Ugolino, al contar el
sueño terrible que desgarró para el preso en la torre de Pisa el velo de lo futuro. ¡Quién pensaría que
la pesadilla del delfín, con ser tan horrenda, se que·
dase atrás de lo que había de ser la realidad! Porque
al delfín le devoraron en efecto los lobos del sombrío bosque, pero le devoraron solo, después de arrancarle del regazo materno.
El mismo sueño se repitió la primer noche que,
de vuelta de Varennes, pasó la familia real en las Tullerías. Luis Carlos volvió á verse cercado de lobos y
de carniceros tigres. Cuando lo refirió en alta voz, al
RECUERDOS DEL CENTENARIO ROJO

OANTÓN.

De un dibujo de Santiago Luis David
(1748-1825)

me interesa ahora - y es bastante - lo que se
rdiere al delfín.
Cuando, discutida la empresa, hecho el
plan y llegado el momento de ponerlo por
obra, hubo que despertar al delfín para disfrazarle de Aglae, ni?ia menor de la baronesa
de Korff, la reina le dijo á fin de darle ánimos: «Levántate, que nos vamos á una plaza
donde mandarás tu regimiento.» El niño
adormilado sacudió instantáneamente el sueño y se echó de su camita. «¡Andando! ¡Vengan mis botas y mi sable!» Y cuando se hubo visto con el ropón y la cofia del femenil
disfraz, dijo á su hermana Madama Royale:
«se me figura que vamos á representar alguna
pieza.» Pero al subir al coche, como fuese
preciso guardar el más absoluto silencio, y
Madama Isabel sin querer pisase fuertemente al delfín, éste no dejó escapar ni leve quejido.
Sorprendidos y descubiertos en Varennes,
obligados á volver hacia París sin dilación
alguna los reales viajeros, el delfín con su
disfraz mujeril y su divina belleza atraía las
miradas, casi la indulgencia, de la hostil y
frenética muchedumbre. «Carlos, le dijo por
lo bajo su hermana, ya ves como no era cuestión de representar. - Hace tiempo que Jo
comprendí,» respondió al mismo diapasón la criatura.
Penoso é intolerable sobre toda ponderación fué
el viaje de regreso, entre nubes de polvo, bajo un sol
de fuego y escoltado el carruaje de camino de los reyes por una horda que engrosa~a, como los ríos, recogiendo á su paso gente y más gente, el ejército informe de los aldeanos armados de hoces, garrotes y sables mohosos. El delfín se resintió: postróle una fiebre
altísima; pero las súplicas de su madre no pudieron
lograr que le concediesen algún descanso, y hubo que
seguir, con el niño enfermo, en brazos de las damas
que reprimían los sollozos. Al acercarse ya áParís, los
comisionados de la Asamblea Nacional se metieron
en el coche regio, y hubo una persona más para tener en las rodillas al enfermito, ya repuesto casi. Era
el diputado Barnave, que entró en la carroza adusto
republicano y salió de ella monárquico, vencido, transformado por la desventura y la interesante dignidad
de una mujer y la gracia dulcísima de un rapazuelo. Al ver hume?ecidos por el llanto los preciosos
ojos donde sólo debía brillar el júbilo de la inocencia, Barnave sintió ablandarse sus entrañas; al sentir
en sus rodillas el peso sagrado del cuerpo del niño,
le amó lo bastante para ofrecerle la vida. ¡Tanta fuerza posee la infinita debilidad de la infancia!
La calentura del delfín provenía de las terribles impresiones de aquel viaje, que al pronto le había parecido una divertida comedia. En la aldeílla de Dor-

NúMERO 600

bien sabe el aire libre! ¡Qué lástima me dan los que
están siempre encerrados!»
Su inteligencia se desarrollaba de un modo sorprendente, lo cual no nos extrañará si recordamos
que, al hacerle la autopsia, los médicos habían de
declarar no haber visto nunca, en niño de tal edad,
cerebro tan pesado y grande. Su educación se completaba con lecciones bien graduadas y estudios serios, y su penetración extremada se revelaba en mil
dichos, ya agudos, ya hondos. Habíanle dado, en
premio á su aplicación, una armadura chiquita; y
un día quiso armarse con ella de punta en blanco,
para sorprender á su preceptor. «¿Qué nombre tomas,
Carlos?,» le preguntó su madre. «El del caballero
Bayardo. - ¿Y por qué? - Porque quiero ser como él,
sin miedo ni mancilla.» Su héroe favorito en la historia era Escipión. Le trajeron á enseñar su escudo,
conservado en un museo, y volando el delfín fué á
buscar su sablecito y lo frotó contra el escudo. «¿Qué
es eso, monseñor?, » preguntó el abate Barthelemy,
portador de la antigualla. «Que froto mi sable contra
el escudo de un grande hombre, para que se me pegue algo, » respondió el niño.
El aniversario del viaje á Varennes
lo celebró el pueblo invadiendo las
Tullerfas y haciendo beber á la realeza, en pocas horas, un cáliz colmado
de hieles de ultraje y humillación. Por
vez primera fué colocado sobre los rubios cabellos del delfín el gorro frigio,
que había de servirle en el Temple de
corona de espinas. Las turbas desfilaron ante la mesa que, débil valla, protegía la vida de los niños, á quienes
hasta sin querer pudo despachurrar
aquel aluvión humano. Era el día en
que, desde la terraza, el oficial de artillería que después fué Napoleón el
Grande y que presenciaba las escandalosas escenas, montó en cólera y
rugió: «¡Lástima no poder barrer esa
canalla á cañonazos!» Temblorosa y
transida de miedo la reina, acaba por
guarecerse con el delfín en un escondrijo practicado en el hueco de la pared. El niño, comprendiendo la necesidad de callar, enmudece y retiene
hasta el soplo de la respiración. Pasado el inminente peligro, los miembros
de una diputación de la Asamblea
Nacional se entretienen en hacer pre-

El célebre tribuno MIRABEAU

despertar, los allí presentes se miraron en silencio. No encontraban palabras para desmentir el ensueño, no ya profético, sino meramente simbólico del niño que, al mostrarle
su madre á la guardia nacional como iba semi-sofocado de calor, exclamando: «Vean,
señores, mi pobre hijo se ahoga, » había oído
brotar de entre la muchedumbre esta feroz
respuesta: «Aguarda, que ya os ahogaremos
de otro modo. »
El año que sigue á la fuga de Varennes
transcurre en engañosa quietud: diríase que
dormita la Revolución, para despertarse más
vigorosa y sañuda. Aunque vigilada de cerca
en las Tullerías, goza relativa calma la familia real. Un hecho singular caracterizó aquel
período de bonanza en que Robespierre, desalentado, pudo decir: «Amigos, todo se ha perdido.» Y fué que, dando vueltas á la manera
de derrocar la monarquía, se pensó en que abdicase
Luis XVI y recayese la corona en el delfín. Para sembrar en el pueblo la idea, gentes asalariadas gritaban
en el male~ó~ de las_ Tullerías al ver al delfín: «¡Viva
nuestro reyecito!» Bien cara había de pagar el reyecito, cuando lo fué, la funesta herencia de la corona.
Hoy, que sabemos lo que esperaba á Luis Carlos no
podemos menos de encontrar patética su exclama~ión
cuando por primera vez, desde la vuelta de Varennes, se permitió bajar á su jardín: «Mamá, dijo, ¡qué

uno de los jefes girondinos

guntas al delfín, asombrados de su comprensión clara y viva. Un diputado, á propósito de historia, inte·
rroga al príncipe sobre la jornada de Saint Barthele·
my. «¿Por qué evocar tal recuerdo?, » observa otro diputado más discreto y prudente: «Aquí no hay ningún_ Carlos IX. - Ni ninguna Catalina de Médicis,»
r~phcó pronta~ente el delfín, entre los aplausos, las
nsas y los elog10s de todos los diputados.
. Desde.~quellas horas de amargura, en la concien·
c1a del mno, que alcanzaba ya la edad señalada por

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

El Temple en el último tercio del siglo xvm. (Copia de un dibujo de F. '.llolfbauer.)

!t

GUADET,

LA

NúMERO 600

la Iglesia para el uso de la razón, se hizo luz: luz lívida como la del relámpago. Comprendió la lucha, y
que no llevaban la mejor parte en ella los seres queridos. Sintió las angustias del náufrago, cuando sólo
debiera sentir el descuido y la imprevisión del que
todos protegen y aman. Percibió que tenía enemigos,
y que, tan tierno, tan lindo, tan amable, se le odiaba.
¿Por qué? Eso sí que no lo comprendía... El caso es
que se le odiaba. Un día dijo en voz baja al marqués
de Villeneuve, enseñándole cierto juguete, una liebre
que tocaba el tambor: «Esta liebre redobla por el rey:
es una liebre realista; pero no lo diga usted á nadie,
porque me la matarían!»
Sintiendo que cada vez se abría más aterrador el
abismo, los reyes intentaron ganar á su causa á algunos de los hombres que mayor ascendientes ejercían
en la opinión, y como antaño á Mirabeau, hicieron
secretas proposiciones á Dantón y á Guadet. Guadet
no se dejó ganar: lejos de eso, fué de los que más
adelante votaron la muerte de Luis XVI. Sin embargo, su alma de bronce tuvo un instante de enternecimiento, uno solo; y éste lo causó la vista del delfín,
profundamente dormido en su camita. María Antonieta alumbraba: Guadet contempló aquel sueño angelical, y una nube de tristeza y lástima veló su frente. «¡Qué tranquilo duerme!,» murmuró el republicano. «¡Pobre niño!,» suspiró la reina, y · cambiaron
una mirada. Guadet, conmovido, tomó la manita del
delfín que colgaba fuera del embozo, y la besó con
los mismos labios que habían de enviar á la guillotina al padre.
.
Atropellábanse los sucesos; no estaba ya en mano
de los hombres contener la ola desencadenada. Acercábase el formidable día 10 de agosto de 1792, fecha
roja si las hay. El 9, convencido de la inminencia de
un ataque del pueblo, que pedía á voces el destronamiento á la Asamblea, el rey había preparado la defensa de las Tullerías; pero conociendo su acostumbrada humanidad, su repugnancia al derramamiento
de sangre, era previsto que esta defensa seda fórmula vana y estéril. María Antonieta, sola y sin otro consejero que su energía, hubiese resistido mejor el embate. No le era lícito á la valerosa mujer más que
presenciar y compartir el riesgo. Al despedirse del
delfín, la noche del 9, no pudo reprimirse, y las lágrimas de la madre bafiaron las frescas mejillas del niño. «Mamá, ¿por qué lloras hoy al darme las noches?
Todo el mundo anda asustado... No me acuesto. Acuéstate; hijo, yo estaré cerquita...,» respondió la
reina. ¡Sueño bien corto el de Luis Carlos! A media
noche comenzaron á tocar al arma: el eco pavoroso
del cañón, el redoble de los tambores y ese indefinible y trágico rumor oceánico que levanta la multitud
inmensa en marcha contra algo ó contra alguien. A la
primera é indecisa luz del amanecer, despiertan aprisa al delfín, y su madre le toma en brazos. «Mamá,
¿van á hacerle daño á papá? No puede ser: ¡si es tan
bueno!» La reina lleva al delfín á la galería mayor

del castillo, en que unos doscientos ó trescientos
hijosdalgo, resueltos á morir con sus reyes, se agrupan silenciosos. Al ver al niño, gritos de entusiasmo
pueblan el aire: cien manos febriles se apoderan de
Luis Carlos, y á guisa de viviente bandera lo alzan
sobre las cabezas destinadas á rodar bien pronto de
los hombros.
Viendo la imposibilidad de resistir al torrente, el
rey se decide á buscar asilo en la Asamblea Nacional. Para atravesar el encrespado gentío y no ser despedazados, un granadero coge al delfín, lo
levanta en vilo, y le
pasa cual otro San
Cristóbal. «No tengas
miedo. - No, por mí
no... contesta el delfín; por papá sí: que
no le maten!~ El granadero se adelanta, y,
entrando antes que
nadie en la Asamblea,
deja al niño sobre la
mesa presidencial. Las
lágrimas de la criatura
enternecen por un instante á los espectadores de las tribunas, y
merced á ese impulso
compasivo se le permite á Luis Carlos refugiarse en el seno de
su madre.
Con ella se agazapó
(es la única palabra
exacta, pues allí no se
podía estar de pie) en
aquella tribuna del
Logógrajo, que fué como el balcón del Pretorio en la larguísima
pasión de la familia
real. Entre llanto y
estremecimientos profundos, el niño oyó
pedir la cabeza de su
padre; oyó el decreto
que privaba de toda
autoridad á Luis XVI;
y prestando mejor el
oído, hasta pudo escuchar el nombre de
Luis XVII, que por
vez primera resonó en
aquellas dolorosas horas... Los que, mal informados ó atrasados
de noticias creían po-

sible aún sostener la monarquía como forma de gobierno,
se agarraron á la candidatura
del niño que, azorado como
paloma entre las uñas del halcón, quebrantado además de
sueño, calor y cansancio, se
amodorraba ya sobre el hombro materno... En aquellos instantes en que se decidían los
destinos de su raza y el suyo
propio, la criatura tenía una
preocupación viva y honda: saber qué habría sido de su perrillo .Moufjlet, perdido y acaso despachurrado en el tumulto.
Tres días mortales permaneció la familia real, de día en
la tribuna, de noche en unas
angostas celdas del antiguo
convento habilitado para las
sesiones de la Asamblea. Carecían de ropa, y el delfín no hubiese podido mudarse á no ser
por la generosidad de la embajadora de Inglaterra, la condesa de Gower Sutherland, que
por tener un hijo de la misma
edad que el delfín, pudo socorrerle. Mientras la Asamblea
deliberaba, disponíase la prisión de la familia real y hórrido sepulcro del delfín; el viejo
torreón donde un tiempo moraron los caballeros de la Orden del T e mple-otra gran
tragedia de la historia. - El 13
de agosto, al anochecer, Luis XVI, su mujer, su hermana, sus hijos y servidumbre cruzaban los umbrales
del Temple, iluminado por fuera con democráticas
lamparillas, por dentro aristocráticamente con centenares de bujías. El delfín, rendido, agotadas sus fuerzas, dormíase en las rodillas de su aya Madama de
Tourzel, porque cama no la tenía at1n. Fuera, la multitud ebria de vino y sangre bailaba la carmañola;
dentro, los prisioneros se extendían en las duras camas, y cerrando los ojos, á obscuras, rezaban al Dios

LUIS XVI EN EL TEMPLE,

dibujo de Carneray

�OBRAS NOTABLES DE LA PINTURA MODERNA

EN

LA

ESPESURA DEL BOSQUE,

CUADRO DE

F.

ANDREOTTI

�LA
vengador é irritado que v1S1ta la iniquidad de los
padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.
EMILIA PARDO BAZÁN

(Continuará)

MONUMENTO AL PADRE LAS CASAS
PROYECTO DE DON AGUSTÍN QUEROL

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Las Casas que constituirá indudablemente una de las joyas más
preciadas de la Nueva España. Méjico, honrando á tan ilustre
sacerdote honra por ende á Querol, del mismo modo que Querol honra á España con su prodigiosa labor artfstica.
,
Cinco metros deberán tener las figuras de este grupo que ser_a
vaciado en bronce; obra colosal como iniciada por el presidente de la República mejicana, general Porfirio Diaz, ú~ico
hombre que hasta la fecha ha sabido apartar áaquella floreciente nación de las luchas fratricidas para conducirla á la paz más
duradera y provechosa, á esa paz benéfica y fecunda que hace
pensar en los héroes é impul5'.1 el d~sarrollo de _las ideas saluda·
bles por medio de las mamfestac1ones artísticas. El general
Dfaz pensando de este modo resulta aún más grande que en el
movimiento regenerador de Fuxtepec.
Pero alguien más merece igualmente nuestro aplauso: le_mere·
ce y muy sincero el representante de aquel país en M_adncl, general Riva Palacio, quien recibió el encargo d 7 pract1c~r aquella idea en nuestra patria, y su provechosa 10gerenc1a en el
asunto nos recuerda una frase del gran Rubens cuando era enviado especial de su pais en Inglaterra. Pint~ba el gran au~or
de Ei descendimiento en los momentos de ocio, cuando gestwnaba cerca de aquel gobierno, y en uno de eso~ instantes .u!1
personaje llegó á visitarle quedándose sorprendido de la agilidad artística del enviado: c¡Hombre!, dijo, ¿conque es usted
pintor á ratos? - No, señor, contestó el célebre flamen~o, á _ralos soy diplomático.&gt; Si esta frase no envuelve mort1ficac1ón
alguna para un embajador tan hábil y distin~ido com? el seño~
Riva Palacio, téngase por aplicada, en ~I bien entend11o que s1
no es un pintor como Rubens es tan arhsta como el primero en
cuanto á la literatura y á otras artes se refiere.
· Un enviado de semejante magnitud es capaz, no ya de establecer una corriente de simpat!a entre los ingratos elementos
del estado social, sino que también puede d~jar unida )?ara
siempre la idea absoluta del arte entre dos naciones que ~1en·
san y sienten con la misma cabeza y el mismo corazón. EJemplo elocuente de esta verdad ese! monumento al Padre Las Ca·
sas cuyas lineas generales acabamos de diseñar.

Se ha dicho, con razón mil veces comprobada en la historia,
que el tiempo se venga de quien no cuenta con él, pues á través
de los siglos todo se justifica, y aun de esas mismas justificaciones suelen surgir gigantescas personalidades cuyas virtudes había
obscurecido la envidia ó desfigurado la animosidad personal y
mezquina de los hombres. Y de esa afirmación viene á darnos
gallarda muestra el movimiento de simpatfa y admiración iniciado en todos los paises hispano-americanos hacia la patria común y hacia sus hijos insignes que hace tantos siglos realizaron
la empresa extraordinaria de conquistar para la vida del espiritu y de la civilización aquellos pueblos prehistóricos, sumidos
hasta entonces en la más lamentable obscuridad. Venganza te·
rrible que el tiempo realiza ahora contra los falsificadores de la
historia.
Mientras en casi toda la América se levantan estatuas al insigne navegante genovés y á los hombres que después trataron
de conservar sus conquistas por medio de la bondad y el amor,
Méjico se prepara á erigir otro monumento al hombre acaso
más eminente de la España maternalmente conquistadora: al
nunca bien ponderado Fray Bartolomé de Las Casas, quien por
sus virtudes supo merecer el honroso dictado de &lt;Padre de los
americanos.})
Y la realización de esta idea, apoyada con decidido empeño
y ardoroso entusiasmo por el presidente de aquella Rep(1blica,
general D. Porfirio Díaz, ha sido confiada á nuestro insigne esLuts PARDO
cultor D. Agustín Querol, quien ya ha ejecutado y remitido los
......,..,..,,.,,......,......,..............................,.., ,,.,...........,...........,.,.,,.,,,., .......,..........,..,...
modelos de su grandioso proyecto.
Si entráramos en el terreno de las consideraciones relativas
á la asociación de ideas podría decirse que el monumento en
NUESTROS GRABADOS
cuestión, destinado á honrar las virtudes de un hombre tan
discutido en todos los tiempos como el Padre Las Casas, no
M. Roybet, pintor francés ·premiado con la
podría tener intérprete más apropiado, enérgico y glorioso que medalla
de honor en el Salón de Paris de 1893.
el Sr. Querol, que desde los comienzos de su carrera ha sabido - Dos cuadros tiene expuestos este artista en el actual Salón
romper los convencionalismos del arte, como ahora rompe, pa- de los Campos Eliseos de París; uno de ellos, grandioso, colora honra suya, el presidente Díaz los convencionalismos de la
historia.
El Padre Las Casas, obispo de Chiapas, como dice elocuentemente en un notable artículo el general Riva Palacios, embajador ele Méjico en España, «fué el representante de todos aquellos misioneros ó abogados que combatfan incesantemente, reclamando libertad y buen trato para los indios; porque el obispo era el adversario más poderoso de los codiciosos encomenderos y de los malos gobernantes de Nueva España, que miraban como letra muerta las benéficas y repetidas disposiciones de
los monarcas españoles en favor de los indios; y Las Casas, ni
se Limitaba á la denuncia del abuso, ni se contentaba con la
estéril queja. Indicaba el remedio, anatematizaba la conversión
violenta, reprobaba la conquista armada, y usando de sus facultades como obispo, prohibfa á su clero que absolviesen en el
tribunal de la penitencia á los que tuvieran indios esclavos; y
seguro de la verdad y de la justicia de su doctrina, tan intransigente y seve~o se mostraba, que par~ él se convertía ~~ enemigo cualquier gobernante que tuviese la menor deb1bdad ó
condescendencia con los que infringían aquellas leyes.»
Tan exacto es este retrato, tan vivo su color y tan cierto y
ajustado a la verdad psicológica del personaje, que hacemos
nuestras esas palabras para explicar mejor la obra del Sr. Que·
rol. Como se ve, Fray Bartolomé de Las Casas era lo que hemos dado en llamar un carácter, era una gran personalidad den·
tro del orden riguroso de las ideas elevadas, presentfa la marcha de los Estados del porvenir, y de ese modo por intuición
maravillosa resulta precursor de una escuela socialista tan honrosa para la humanidad como la que establece en primer térmi.no el derecho de gentes.
' \

..

* **

La gloriosa figura de este fraile extraordinario ha sido interpretada por el Sr. Querol dentro de la linea enérgica y movida
tan peculiar á esa especie de neoclasicismo que constituye por
sí la gran personalidad artistica del escultor tortosino. Las Casas se levanta sobre un ancho pedestal adornado con las águilas
mejicanas, en el centro de un basamento de ampllsimas escalinatas; lleva la frente alta y la mano izquierda enhiesta empu ·
ñando la cruz redentora, mientras con la derecha recoge sus
hábitos hacia atrás para cubrir con ellos el cuerpo desnudo de
una indígena que, abrazada á su indio y llevando en los brazos
el hijo amado, se amparan todos de aquellas santas vestiduras.
Tiene esta composición además un detalle filosófico: mientras
los indios se acogen atemorizados, el niño juega con una flecha
desprendida del carcax de su padre, nota de carácter profético
indicada con la encantadora sencillez de la inocencia.
El grupo está tan admirablemente sentido y comprendido, que
por todos sus puntos de vista ofrece las arrogancias y gallardfas
del arte cuando se apodera de una idea grandiosa; y para que
resulte perfecta la arifionla entre el concepto psfquico y el des·
arrollo plástico de esa idea, parece que aquel campeón de la fe
y la justicia defiende en tan critico momento con su pecho y en
nombre de la hidalguía castellana los fueros del débil contra el
fuerte y con la cruz y en nombre del cielo los derechos del nue·
vo ciudadano.
El Sr. Querol, acostumbrado á triunfar en Europa, quiere y
debe triunfar igualmente en América; el artista que vence siem·
pre en los concursos, el que ha sabido conquistar con aplauso
unánime medallas dé oro en todos los certámenes internacionales verificados durante los últimos años en Munich, Berlfn, París, Madrid y Barcelona, el que supo despertar en España el
genio adormecido de Alonso Cano con su célebre escultura La
Tradición y levantar del moribundo clasicismo rutinario deses·
perada protesta iniciando una verdadera revolución artística con
su grandioso frontón de la Biblioteca y Museos nacionales de
Madrid, se presenta ahora en esta nueva obra tan enérgico y
arrogante que amenaza invadir el Nuevo Mundo con las her·
mosisimas producciones de su indisputable talento. Si no era
bastante el monumento á Colón que ha de erigirse en Guatemala ó el de los bomberos de la Habana muertos gloriosamente en el cumplimiento de su deber, ha modelada el del Padre

NúMERO

600

, ..

LA I LUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

Vendedora de flores en Florencia. - En la espesura del bosque, cuadros de F. Andreotti. De distinto género estos cuadros, ambos justifican la fama de que
hace tiempo goza su autor en el mundo del arte. Así la figura de
la hermosa florista de nuestros tiempos, como la enamorada pa·
reja del pasado siglo, están dibujadas con tanta espontaneidad
como corrección y llevan impreso el sello de vida que sólo el
genio puede infundir en la producción artfstica; y tanto la cesta de flores de la una, como el bosque frondoso en el cual ha
ido á refugiarse la otra buscando para sus amores asilo oculto á
indiscretas miradas, están estudiados con cariño y ejecutados
con mano maestra y revelan cuán familiar es al pintor el cono•
cimiento de la naturaleza en sus diversas manifestaciones.

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT. - I LUSTRACIONES DE EM I LIO BAYARD

!CONTINUACIÓN)

Estudio, cuadro de Manuel Felíu D' Lemus. :--

Varias veces nos hemos ocupado con verdadera complacencia
de las obras de este joven y distinguido pintor, que ofrece la
particularidad de que cada una de ellas significa un progreso y
revela sus aptitudes para el cultivo del arte que con _tanto entusiasmo emprendiera. Desde Et banco de la_ Parroqm~, que t~ta admiración causó, cada nueva producción ha temdo el pnvilegio de llamar la atención de los inteligentes. Hoy, en los
Salones de Parfs, abiertos actualmente, figuran expuestas algunas obras de Feliu. Esta circunstancia demuestra la valfa del artista, á quien felicitamos por sus progresos y aplaudimos por su
indiscutible mérito.

Bellas Artes. - En la Fine Art Society, de Londres, ha
expuesto el célebre caricaturista inglés Mr. Linley Sambourne
300 dibujos en su mayor parte originales de las caricaturas poHticas publicadas en el Ptmch desde r888.
- Se ha inaugurado en Berlin una Exposición de Bellas Ar·
tes, Iilire, organizada por numerosos artistas cuyos envfos han
sido rechazados por el jurado de la gran Exposición berlinesa,
la que pudiéramos llamar oficial: entre estas obras figuran la
estatua ecuestre del emperador Guillermo destinada á la ciudad
de Stuttgart, obra de Maximiliano Klein, que fué premiada en
público certamen.
- El emperador de Austria, protector decidido de las bellas
artes, ha adquirido en la última exposición celebrada en Viena
once cuadros al óleo de Ameseder, Blaas, Sckhardt, Friedlan·
der, Ilampel, Ilamza, Kaufmann, Kochanowski, Reichert,
Russ y Zewy y una acuarela de Bernt.

Teatros. - En el teatro Real de la Opera, de Berlín, se
ha cantado recientemente Falsta.fl, de Verdi, por la misma
compañía que estrenó la ópera en la Scala de Milán, excepción
hecha de Maure), á quien sustituyó nuestro compatriota el señor
Blanchart, que fué muy aplaudido. La obra gustó, pero no pro·
dujo entusiasmo.
En el propio teatro se estrenará en octubre la 6pera de Ruliinstein Nerón.
París. - En el Odeón se ha celebrado el centenario de Corneille con una representación extraordinaria, cuyo programa se
compuso de un acto del llfenteur, la tragedia Horado y un
apropósito en un acto y en verso ele G. A. Guerin, titulado La
mort de Comeille, cuadro de gran vigor dramático y muy bien
escrito. De los últimos estrenos del teatro Libre, sólo obtuvo
buen éxito una pieza en un acto de E. Bourgeois, llfarige d' argent, comedia de costumbres rurales del género realista. En Folies Dramatiques se ha estrenado con buen éxito un mimo-drama
en tres actos y un prólogo, de Blanchard de la Bretesche, titulado /ean llfayeux.
.úndres. - En Covent Garden se han cantado: Carmen, La
hebrea, .ús pescadores de perlas, Fattsl y La Favorita, habiendo sido el mayor éxito en todas esas óperas para Mme. Calvé
en el papel de Carmen. En el Albert Hall y en Saint James
Hall han dado conciertos Adelina Patti y Sarasate respectiva·
mente, habiendo logrado una y otro grandes ovaciones. En el Drury Lane actúa la notabilfsima compañia de la Comedia Francesa,
que ha puesto en escena Les Plaideurs, de Racine; Le malade
' ~~', ~
imaginaire, de Moliere; Un pere prodigrie, Pat le Glaive, De' . ~~'
nise, Les effrontés, Le Fitibustier, Gringoire, Le fendre de
'"-,'
111. Poirier y Les precieuses ridiwles. En el Lyric sigue cose'·
chando entusiastas aplausos la eminente Duse que, entre otras
''·
obras, ha representado La casa de muflecas, de Ibsen.
'
Barcelona. - En Novedades se ha estrenado con gran éxito el
drama en tres actos de D. José Echegaray El poder de la im·
potencia: el ilustre dramaturgo asistió á él, asf como á las reM. F. ROYBET, pintor rancés
presentaciones extraordinarias de su precioso drama Mariana,
premiado con la medalla de honor en el 'salón de París de 1893 habiéndole tributado el público entusiastas ovaciones. En el Líri·
co se ha veriticado el beneficio del notable primer actor señor
Ruiz de Arana, que tantas y tan justas simpatías se ha conquissal se titula Carlos el Temerario en Nesle, y representa la ma· tado en Barcelona: la función fué una serie de éxitos lan gran·
tadza ordenada por el duque en la catedral de aquella villa, en des como merecidos.
donde se hablan refugiado los habitantes huyendo de los bor·
N ecroloma. - Han fallecido recientemente:
gañeses· el otro, titulado Galanteo, ha sido unánimemente conCarlos Jose de Hefele, obispo de :aottemburgo (Wurtemsiderad¿ como una joya, y de él nada decimos porque en breve
podrán admirarlo nuestros lectores en las páginas de LA ILUS- berg) y antes profesor de la facultad de Teología católica de
TRACIÓN ARTÍSTICA. Desde el primer momento, la opinión Tubingen, ilustre historiador eclesiástico.
Juan Pedro Holst, célebre poeta y novelista dinamarqués.
pública designó como digno de la mayor recomp_ensa al autor
Otón Kauffman, notable pintor berlinés, retratista, de hisde esos lienzos, y el Jurado, en efecto, ha concedido la medalla
de honor á M. Roybet, cuyo retrato publicamos en esta página. toria y de género.
Julio Scholtz, famoso pintor de historia, profesor de la AcaUn momento de descanso, cuadro de Adolfo demia de Bellas Artes de Dresde, autor de cuadros de gran va·
Menzel. - El cuadro que hoy reproducimos del gran pintor Ha! en~e eUos ·d~I ciclo de pinturas murales que representan
berlinés se aparta por completo del género á que preferente- ep1sod10s de la vida del duque Alberto existente en el palacio
'
mente se ha dedicado el gran ilustrador de la historia de Fede- Alberto, de Meissen.
Carlos Sem~r, profesor de Zoología y de Anatomía comparico el Grande, y constituye una nota de observación y de estudio que entra de lleno en ta escuela del realismo y aun del im- rada d«; la Umversidad de Wurgburgo y director del Instituto
presionismo modernos. Pero ¡cuánta diferencia entre la obra de ?&lt;&gt;o16gico-Zootómico, ilustre sabio y \&gt;iajero, autor de muchas é
Menzel y las de aquellos que entienden que la impre~ión debe 1mportantes obras de Zoología.
traducirse en manchas borrosas, en figuras desdibu¡adas; en
una palabra, cuánta diferencia entre la naturalidad del cuadro
Recomendarnos el verdadero Hierro Bravats. adopque nos ocupa y esas exageraciones y extravagancias que algutado en los Hospitales de Parle y que prescr!Oen los
nos pretenden hacer pasar por última expresión del arte! Ninmodlcos, contra la Anemia, Cloroals y Debilidad¡ dando
guna de las cualidades técnicas que lada obra de arte para ser
á la piel del bello sexo el sonrosado y aterciopelado
realmente tal debe tener falta en la del ilustre pintor, que á pe·
que tanto se desea. Es el meJor: de todos loa tónico•
sar de sus setenta y ocho años siente y ejecuta como en sus me'f reconst1tu1entes. No produce estreñlm1ento, ni diarjores tiempos y es una de las personalidades más salientes del
rea, teniendo además la superioridad sobre todos loa
ferruginosos de no ratl¡ar nunca el estóma¡o.
mundo artístico contemporáneo.

~~',

N úMERO 600

Solamente en algunas que otras palabras se lamentaba la madre de Sixto de á la lectura, sobre todo á la lectura de novelas, había podido tomar todo aqueJo triste de aquel su nuevo género de vida, apartada de su hermana, lejos de su llo como original y hasta inédito y contentarse. Tal cual era, nada tenía de
país, viviendo en una casa aislada donde tendría por únicas distracciones el es- inverosímil que Leontine le adorase con toda su alma.
Pero con lo que no podía contentarse seguramente era con las explicaciones
pectáculo de los trenes al pasar el puente y la vista de las lanchas del río que,
ora subían, ora bajaban, siguiendo el movimiento de las mareas· pero todo esto relativas á Arturo Bum; la carta que seguía á las ya mencionadas lo demostraba
era un sacrificio que ella hacía á su amor sin lamentarlo.
'
por su papel ~n gastado en los dobleces qu; había sido nec~sa~io suj;tarlos co?
En la carta siguiente ya aparecían las quejas más determinadas: ¿quién le ha- tiras de. los pliegos de sellos de correos: ¡cuantas veces habna sido leido y rele1bría dicho que se vería obligada á ocultarse en un arrabal de aquella gran pobla- do, estudiado y analizado, desdoblado y vuelto á doblar para encontrarse en
ción, con nombre supuesto, y que la recompensa de su ternura y de su confianza aquel estado!
«¿Te parece, ídolo de mi corazón, que si tuviese yo algo que reprocharme te
habría confesado nunca que había encontrado á Arturo? ¿Te parece acaso que
si hubiese yo querido negar ese encuentro no habría podido hacerlo de manera
que quedases convenci?o de que _na~a de eso había pasad?? No ofrecía esto
ninguna dificultad. ¿Quién me hab1a visto? Un hombre en qmen no podías tener
completa confianza. Podría yo haber negado su testimonio; haberte dicho que
no salí de casa aquel día. Y tengo el orgullo de creer que entre el dicho suyo y
el mío no hubieras vacilado. Pero eso hubiera sido un engaño, una bajeza, una
cosa indigna de mí, indigna de mi amor; habría sido sospechar de ti, cosa que
nunca he hecho, cosa que jamás haré, porque no quiero rebajarme á mí misma
á tus ojos, ni puedo rebajarte á ti en mí corazón.
»Por eso cuando con el rostro turbado, sombríos los ojos, temblorosa la voz
de angustia ó de cólera - me parece que de las dos cosas - me preguntaste:
¿has visto al Sr. Bum?, te respondí: lo he visto; y te expliqué cómo había ocurrido aquel encuentro que se debió á la casualidad únicamente.
»Y no obstante, á pesar de mis explicaciones tan leales como claras, comprendo muy bien que al separarnos ibas enojado conmigo, y lo que es más triste todavía, inquieto y desgraciado. No quiero que esto suceda, amado de mi alma;
no quiero que dudes de mí, de mí que te adoro; no quiero que los celos te atormenten; harto has de sufrir ya sólo con nuestra separación. Por eso, después de
la horrible noche que acabo de pasar desesperándome y llorando por haberte
causado un disgusto, he querido que mi primer pensamiento, al levantarme esta
mañana, sea para tranquilizarte repitiéndote lo que ya te he dicho; me parece
que cuando veas en orden lo que pienso decirte en esta carta, si es que consigo
ordenar mis ideas, reconocerás que en este deplorable encuentro nada hay que
pueda disgustarte.
»Como ya te he dicho, yo había salido para dar una vueltecilla por el muelle.
En esto hice mal, lo confieso; debí permanecer en casa. Pero ¡qué quieres? Tener por única distracci6n la de mirar cómo pasan los trenes ó las barcas llega
á ser fastidioso, y tener por único ejercicio el de dar vueltas en un jardín del
tamaño de una servilleta acaba por marear. En fin, que yo había salido, y maquinalmente, sin saber lo que hacía, sin darme cuenta de la distancia había llegado al extremo del puente, donde me detuve contemplando el movimiento de
los buques anclados en la ría, á los cuales la marea alta imprimía movimiento
alrededor de las anclas; de pronto noté que alguien se había detenido detrás de
mí, á muy poca distancia, y que me miraba fijamente. Ya comprendes lo que
¡Querida hija mial ¡Anic de mi alma!¡ Adorada niña!
esto me asustaría. Entonces, sin volver siquiera la vista, procuré seguir mi camino; pero una mano me cogió dulcemente por el brazo y al mismo tiempo oí
la voz de un hombre que con acento inglés me decía: «¿Le doy á usted miedo,
sería aquella existencia miserable de joven deshonrada? ¿Con aceptarla solamen- señorita?» Era Arturo. Dime tú si á pesar de mis deseos de huir de él podía ente no estaba dando la mayor prueba de amor que podía darse? ¿Obtendría alguna tonces hacerlo. Me dijo que venía de Arcachón, donde ha permanecido desde
vez justo pago á aquel sacrificio? Lo único que al presente deseaba era que sus sa- que salió de Peyrehorade, y que regresaba á la estación de la Bastida para tornar
crificios sirviesen por lo menos para calmar la manía celosa con que le daba tor- el tren de París. Por mi parte no le dije ni una palabra, pensando que Arturo
mento.
s~ de:ipediría deján?ome sola. Pues nada de eso; como había llegado con antiLas cartas siguientes se referían también á este tema de los celos, pero de c1pac1ón, calculó, sm duda, que el charlar un rato conmigo era un modo como
una manera vaga y que nada nuevo decía: Gastón estaba celoso de Arturo Bum, cualquiera otro, de hacer tiempo.
'
aquel inglés joven que había habitado en la hostería de las herman~s Du'.ourcq,
» ~n este momento, sin duda, _pasó por allí la persona que te ha dicho que
y Leontine se obstinaba en desvanecer aquellos celos. Ella había visto siempre me v1ó con Arturo; no pudo ser smo en este momento, porque no estuvimos haen Arturo Bum un huésped como todos los demás; si algún sentimiento le ha- blando más que unos ocho ó diez minutos. Te confieso que en aquellos instanbía inspirado era lástima. ¿Cómo no había de compadecer:Íe
un pobre mu- tes no tenía yo conciencia del tiempo, porque estaba angustiada. Cuando Artuchacho condenado á muerte y que pasaba días ent~ros amqmla_do por sus do- ro manifestó la sorpresa que le causaba encontrarme en Burdeos, siendo así que
lores? Además, ¿cómo ninguna mujer podía sent1r am?r hacia , un en'.e~mo me creí~ en la Champagn~, no s~pe qué responderle, así como tampoco sabía
que tenía su cuerpo convertido en un estuche de farmacia? ¿Pod1a ~dm1t!rse, qué decirle cuando me miraba fiJamente; porque bien comprendía yo que mi
razonablemente, que Leontine fuese tan ciega ó tan loca q~e prefiriese a ,un estado era ya muy visible, como l_o eran también. mi confusión y mi vergüenza.
hombre joven, sano, vigoroso, dotado de todas las buenas cuahd~des que hac1an Aquellos momentos de conversación que se consideran como un crimen comeirresistible á Gastón un pobre inválido fastidioso siempre cubierto de unturas tido por mí fueron, sin embargo, muy horribles. Por último, Arturo se alejó de
, hasta
y emplastos, que olía' á enfermedad y á' quien las.l criadas de la ho~tena,.
mí miránd~me con aire de lástima, que no era ciertamente para darme valor, y
las más serviciales y dispuestas, se resistían á c~1dar? Arturo hab1a salido de yo re~resé a casa reprochándome duramente por aquella malhadada salida, aunPtyrehorade al mismo tiempo que Leontine se mstalaba en :13~rdeos, esto era que sm prever todas sus consecuencias.
verdad; pero ¿qué importaba? En el caso de que en ef~cto existies~ entre ellos
»He ahí la verdad, ídolo de mi corazón, toda la verdad, tal cual te la he dicho
co~plicidad, ¿no Je habría sido fácil á Leontine persuadir á Arturo a que se con- ya francamente, ta~ cual te la repito para tranquilizarte, para devolverte la calma
duJera de modo que no despertara sospechas? ¿Se comprendía, cuando era ma- y sobre ,todo para impedirte que dudes de mí. Pregunta á tu conciencia misma,
yor su interés, tanto por ella como por su hijo, en _no provocar esas sospechas, amor m10, y estoy segura de que su voz te responderá que no tienes derecho á
que cometiese Leontine una imprudencia tan estú~1da como torpe?
desconfiar de tu Leontine. Escúchala, escucha también á tu razón, la cual te dirá
Seguían á estas otras doce cartas escritas en el m1s11:o tono; su lectura ,demo~- que sería yo la ~ás estúpida ó la más loca de las mujeres si te engañase. ¿Me
traba que en el transcurso de muchas semanas Leonhne s_olamente hab1a es,cn- tiene~ por est_úp1da? ¿Crees que estoy loca? Loca de amor sí lo soy; loca de amor
to á Gastón para defenderse, y que á pesar de todo el enoJ0 de éste, no ced1a á por b lo he sido desde la primera vez que te vi y lo seré hasta la hora de mi
los r_azonamientos de la joven. Cuando Leontine no abogaba e~ ~efensa de su muerte. Porque tu~e _la ,debilidad de escucharte, porque accedí á tus ruegos,
fidelidad, engolfábase en protestas de ternura, en las cuales se adivmaba que _ha- porque _no pude resistir a la hermosura de tus ojos, al fuego de tu pasión, á tu
~ía tomado por modelo .Afanon Lescattt, si bien Leontine, C?mo muchacha poco elegancia, a tu nobleza, á todo eso que te presta tantos encantos y tal prestigio,
ilustrada, copiaba servilmente á este modelo: «Te juro,_quend? Gastón, que eres ~pu~des creer que me habría yo entre ad? de la misma manera á cualquier otro?
el ídolo de mi alma y que nadie hay en el mundo sino tú á qmen yo pueda amar ,Oh. No; en el mun~o no hay para m19mas que un solo Gastón, y éste no puede
d~ la manera que te amo. Te adoro: parte de ese. prin~ipio, amado mío, y no achacarme como dehto que yo no haya sabido resistirle.
pienses en ninguna otra cosa.}) Gastón, muy aficionado a la caza, pero muy poco
»Pensar que Arturo Bum pueda ser á mis ojos algo más que un hombre del

?e

�420

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMER0 600

todo indiferente, es creerme capaz de la más ruin y la más cobarde de las felo- destruirlos, solamente contestaba á todos con la consabida frase «te amo: parte
nías. Pues qué, ¿si yo hubiese querido á ese pobre muchacho, y hasta si única- de ese principio, cree en mi amor.» Y siempre lo mismo.
Después del legajo en que se contenían las cartas de la madre pasó Barincq
mente él me hubiese querido, hubiese tenido ojos para ti?, ¿habría yo consentido
en escucharte?, ¿me hubiera entregado á ti como lo he hecho? Arturo es huérfano, á examinar el paquete en que estaban reunidas las del hijo. Limitóse á pasar ráes rico, no depende de nadie; ni de su familia, ni de la sociedad, ni de nada; pidamente la vista por las primeras cartas de aquel legajo, escritas con ese caamada yo por él, fácil me habría sido, estando como está efectivamente enfermo rácter de letra infantil del que empieza á emborronar papel, y no dió principio á
y necesitando cuidados ... , hablo, por supuesto, del caso de que él estuviese ena- una lectura seria hasta que llegaron aquellas en las cuales podía adivinarse cóm?
poco á poco el niño se convertía en joven; muy pronto adquirió el convencimorado de mí.
»¿Tienes un solo indicio, una prueba cualquiera, sea la que fuere, para sos- miento de que si en vez de tratarse de esclarecer un asunto de paternidad se
pechar que alguna vez haya hecho yo estos cálculos? Te lo pregunto, y para que hubiera querido resolver. dudas acerca de la maternidad, Barincq 110 habría admitido nunca que aquel muchacho, todo sencillez y rectitud, de .corazón tierno
me respondas apelo á tus recuerdos.
»Cuando tú y yo nos conocimos, ¿viste en mí el aspecto de una muchacha y al propio tiempo discreto y reservado en sus expansiones, pudiera ser hijo de
subyugada por algún sentimiento tierno, por algún amor, por un compromiso 6, una coqueta, cada una de cuyas palabras denunciaba un engaño. Tal se mostraen fin, por proyectos cualesquiera? ¿líe opuesto nunca la menor resistencia á lo ba el colegial, tal era después el soldado - con la naturales variaciones de mayor
que has querido de mí? ¿No he sido entre tus manos tan flexible, tan dócil á firmeza y de más seriedad que dan los años;- tanta y tan franca sinceridad hatodos tus deseos como podía serlo una joven completamente libre de toda de- bía en aquella especie de confesión no interrumpida desde los dieciocho hasta
los treinta años, que se veía como si se hubiera seguido hora por hora, paso á
pendencia.
»No digo esto por haberme entregado á ti por completo, porque al hacerlo paso el desenvolvimiento de aquel espíritu, el despertar de sus ideas, la formade este modo obedecí á mi amor tanto como al tuyo; me refiero á todo lo de- ción de su carácter y de sus sentimientos, la tendencia de su corazón juvenil á
los ensueños primeramente, después á la meditación y por último á las realidamás, á lo sucedido después del momento en que fuí completamente tuya.
»Cuando quisiste que ocultase yo mi estado interesante, ¿opuse alguna resis- des de la existencia.
Resultó entonces que aquella lectura comenzada con la esperanza y el protencia? Y sin embargo, me parece que yo tenía derecho á levantar la voz y á
pósito
de que perjudicara al capitán, muy lejos de perjudicarle le favorecía;
decirte que siendo yo una muchacha honrada tenías con respecto á mí contraí·
das obligaciones de ho¡nbre honrado. ¿He hecho esto? No. Me dijiste que era siendo, como en efecto era, tan poco parecido á su madre, ¿de quién podía hanecesario contemporizar con tu padre y con las leyes de la sociedad á que per· ber recibido las hermosas cualidades que revelaba en cada una de sus cartas
teneces; que era conveniente esperar, sin apresurarse y sin violencias que todo sino de su padre?
Y para quien conociese á Gastón parecía que en efecto él era su padre.
lo empeorarían; y sin resistencia, aunque no sin dolor, sin avergonzarme, sin
mostrar disgusto, he aceptado lo que proponías.
»Has creído que me convenía separarme de mi hermana y abandonar mi caX
sa para veI)ir á ocultarme en este sitio; te he obedecido sin hacerte observación
alguna, aunque desde un principio vi con claridad el género de existencia que
No era esta la primera vez que advertía Barincq que .las personas hónradas
me imponías: lejos de ti, de quien estoy separada; lejos de los míos, á" quienes
tropiezan
en su vida con dificultades y obstáculos que no detienen nunca á los
no veo nunca; presa, abandonada, sola con mis pensamientos que, como yo roe
pillos.
Barincq,
si hubiese sido un tunante habría destruído sin vacilar y sin que
figuraba, no pueden ser alegres.
»¿Habría yo aceptado todo esto si ese Sr. Bum no fuese para mí del todo in- su conciencia le remordiese aquel testamento y en nada habría variado su situación; pero siendo hombre honrado no podía emplear un medio que, para
diferente?
»No he visto nunca sino á ti, solamente he pensado en cuál sería la mayor hacer la fortuna de su familia, causaría su propia desgracia envenenando para
siempre su existencia. El padre de Anie se conocía á sí mismo y sabía perfectaprueba de amor que pudiera yo darte.
. »Para decírtelo todo, para ser completamente franca y leal, agregaré que tam- mente que no.le era posible soportar sobre su conciencia tan terrible peso, que
bién he pensado en nuestro hijo y en que tú le pagarías á él lo que por ti hago. si le permitía dormir le atormentarla cruelmente al despertar; todas las sutilezas
»Nada puede serme tan doloroso como la creencia de que dudas de mí, de de sus razonamientos nada valían contra aquel pedazo de papel en virtud del
que me juzgas desleal y culpable, y es necesario que yo te ame como te amo, cual y con arreglo al código el capitán Sixto era el heredero de Gastón; mien·
que sea tu esclava, una propiedad tuya, para que lo sufra sin revelarme; pero, al tras no hubiese restituído aquella fortuna á su sobrino, que era en realidad su
fin y al cabo, por muy doloroso que esto sea, cuando me ofendes con tus sospe• legítimo propietario, Barincq no podía prometerse ni tranquilidad ni reposo.
Esto era la verdad; todo Jo demás solamente se fundaba en sofismas dictados
chas no pierdo mi valor, porque sé perfectamente que he de conseguir que varíen
por
el egoísmo 6 sugeridos por el interés personal. Barincq estaba perfectamentus sentimientos, como sé que lo único malo que hay en tí es tu carácter inquieto y celoso. Eres así, y contra eso no puedo nada; tu espíritu siempre suspicaz te convencido de que, á vivir solo, ese interés personal no se habría obstinado
te arrebata, y entonces nada puede detenerte, ni la razón, ni la verosimilitud, ni con tanto empeño en inspirarle mentidas argumentaciones, las cuales sólo tela justicia, hasta que la voz de tu corazón habla para demostrarte el error en nían fuerza por lo que podían influir en el bienestar de su mujer y de su hija.
Obtenida como resultado definitivo de sus reflexiones esta conclusión, el deque has incurrido.
ber
de Barincq estaba perfectamente definido: volver á su casa, tomar el testa»Pero si, ahora que te conozco bien, puedo dispensarte esas dudas, no quie·
mento
de Gastón y llevárselo á Revenacq.
ro que ellas rocen siquiera la frente de nuestro hijo; no quiero que le contemSin embargo, nada de esto hizo y no le faltaron razones para aplazar el sacriples con ese aire anhelante y sombrío con que miras á su madre mientras imagi~as las cosas más insensatas y más absurdas; por mi hijo no vacilaría yo en sa- ficio: por lo que respecta al capitán ninguna prisa había, y unos cuantos días de
~nficarlo todo y á todo estoy dispuesta; por mi hijo tendrás en mí la mujer n:iás más 6 de menos importaban poco; en lo relativo á su familia, Barincq no podía
ni debía, siri preparación, descargar aquel terrible golpe que sumergiría á su
tierna, más humilde, más adicta y más fiel mientras me dure la existencia.
»Entre ~l y tú no cabe que existan dudas de ningún género; sólo te corres- mujer en la desesperación y rompería el matrimonio de Anie: hasta él mismo
ponde decir: soy su padre, le debo la ternura, los cuidados y el amor paternales. necesitaba reflexionar todavía, orientarse en aquel laberinto de contradicciones
»Por nuestro hijo es por quien te escribo esta carta interminable, no por mí, en que luchaba. No era asunto aquel en que fuese posible ni razonable resolver
que á pesar de todo, no creo necesario defender mi causa; causa tan buena que con precipitación 6 ligereza.
Los días se deslizaban largos y agitados; las noches parecían aún más agitaen este_ mismo ~omento - estoy completamente segura - sólo piensas en hacerme olvidar el d1sguto que me has causado. Puedes estar tranquilo, no ha de ser- das y más largas. Pero ¿qué puede el tiempo en lo que no depende de nuestra
te difícil conseguir esto; te bastaría venir á verme para encontrarme la misma voluntad? Desgraciadamente la situación no podía variar en tanto que Barincq
no se resolviese, bien á destruir el testamento, bien á entregárselo á Revenacq,
que he sido y sere siempre.
y por lo tanto los tormentos, las inquietudes, las angustias de Barincq seguían •
»Tu enamorada
siendo lo que eran, lo mismo que sus remordimientos y su impotencia para aca))LEONTINE. ))
llarlos.
Tal estado de cosas no había .podido prolon~arse sin llamar la atención de la
Barincq había leído las cartas precedentes con toda la rapidez que permitía
señora
de Barincq y de su hija, y como á todas las preguntas de éstas había
su letra no muy clara; de esta última, por el contrario, pesó á conciencia cada
contestado Barincq siempre que nada tenía, que no estaba enfermo, la madre y
frase, cada palabra, y cuando llegó al final volvió á comenzarla de nuevo.
Pero por muy atentamente que la leyó no pudo encontrar en ella nada que la hija habían consultado entre sí sobre lo que podría motivar aquel inexplicaya no conociese, sino indicaciones acerca del carácter y la naturaleza de Leon- ble cambio de carácter, y se fijaron en l:t sospecha de que pudiese producirlo el
casamiento de Anie.
tine; iridicaciones que, á la verdad, justificaban cualquier sospecha.
- Tu padre te quiere demasiado y no puede acostumbrarse á la idea de que
A pesar de sus protestas de amor y de sus juramentos, aparecía muy claro
dentro
de poco tiempo habrás dejado de existir para nosotros.
que aquella coquetilla de pueblo había procedido con Arturo Bum y con Gas- No dejaré de existir para vosotros; pero aunque llegase el momento en que
tón de tal manera que á los dos les contentase, escribiendo probablemente al
uno l~s mismas cartas que escribía al otro, y sin saber ella misma á ciencia cier- fuese preciso separarnos, sé perfectamente que en su cariño hallaría fuerzas bas:
ta cual de ellos era el verdadero «ídolo de su corazón,» si no es que lo fuesen tantes para aceptar este sacrificio si estaba convencido de que lo hacía por m1
felicidad. Sólo que sería necesario que esta convicción estuviese fuertemente
ambos á un tiempo.
Si era así efectivamente, y todo parecía indicarlo, comprendíase muy bien arraigada, y acaso no lo esté lo bastante para no dejar sitio á sus inquietudes.
- Con un hombre como el barón, ¿qué inquietudes quieres que tenga?
por qué incertidumbres habría pasado Gastón y cuáles habrían sido las sospe- Si yo las supiese habríamos salido de dudas.
chas de aquel hombre perdidamente enamorado de Leontine; pero si durante
- Le preguntaré.
toda su vida había luchado Gastón con esas dudas terribles, siendo así que se
La ocasión era demasiado buena cuando la señora de Barincq preguntó sobre
encontraba en mejor situación que nadie para resolver con acierto aquel problema de s~ paternidad, ¿no era una locura imaginar que al cabo de treinta años esto á su marido para que éste dejase de aprovecharla, explicando las preocupodría nadie ver con claridad allí donde Gastón se había perdido entre tinie- paciones que no le era posible negar y preparando al mismo tiempo la ruptura
blas? ¿Y no era mayor locura aún pretender la solución de tan dificultoso pro- de sus proyectos matrimoniales.
- Aun cuando ninguna queja precisa tengo del barón, te confieso que no
blema si~ más datos que aquellas cartas? Aun cuando se las leyese y se las reacaba
de gustarme.
leyese mil veces, como sin duda las habría leído Gastón, las cartas no revelarían
- ¿Y por qué no me has hablado de eso?
el secreto que no habían revelado treinta años antes· la lectura de aquellos do- Precisamente porque ninguna queja determinada y concreta podía expocumentos ~aba pie para todas las inducciones y pa;a todas las hipótesis, pero
ner;
he creído que era inútil disgustarte si, como espero, nada encuentro desfa•
no proporcionarían certidumbre alguna si las últimas cartas no eran más signivorable al barón.
ficativas que las primeras.
- Y entonces, ¿por qué te disgustas tú?
Y no lo eran efectivamente; en todas se defendía Leontine de las sospechas y
- Porque anhelo saber algo que no averiguo.
de los celos de Gastón con las mismas protestas insubstanciales y vagas; en nin- ¿Qué quieres saber?
guna de ellas abordaba frente á frente los motivos de queja de su amante para

NúMERO 600

421

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- Lo que quieren decir las gentes cuando hablan de él, 6 para expresarme
con más exactitud, lo que no quieren decir; ¿no te has fijado en las reticencias
con que se habla siempre del barón?
- Reticencias ... me parece mucho.
- Corriente, la palabra importa poco: ¿á qué vienen esas manifestaciones de
admiración cortés cuando del barón se habla? ¿Cómo se explica el silencio con
que son acogidas nuestras palabras siempre que damos á entender que lo aceptaríamos con gusto por yerno si fuese del agrado de nuestra hija?
-Envidias.
- Es posible; pero no es seguro.
- Pues si no es envidia, ¿qué es?
- Justamente de averiguar eso se trata. Y ahí tienes por qué deseo que no
con?ideres como cosa hecha este matrimonio que, al cabo y al fin, podría no
realizarse.
- No has de querer romperle por tan poca cosa.
- N? por cierto; pero vislumbro como cosa posible el rompimiento, si ...
-¿S1 .. . qué?
- Si encuentro lo que busco. Y todo esto, como tú comprendes, justifica mis
preocupaciones.
- Pero, en resumen, ¿qué es lo que buscas?
- La manera d_e ver claro Jo que me parece obscuro; de precisar con exactitud
lo que es vago é mcomprensible.
- El barón es un caballero.
- Lo creo así.
- Un hombre de bien.
- Estoy seguro.
- ¿Pues entonces?
- Caballero cumplido y hombre honrado puede, no obstante ser un mal marido; la responsabilidad de un padre que casa á su hija es dema~iado grave para
que se deje nada al acaso.
- Te alarmas sin motivo.
- ¿Y qué sabes de eso? Con el mismo fundamento podría yo decirte que por
tu parte te empeñas sin razón en ver las cosas tales como las deseas; si este matrimonio puede realizarse, también está en lo posible que no se realice.
- Se realizará.
- No puedes desearlo más que yo.
- Sería la mayor de las locuras tomar seriamente rumores y sospechas sin
fundamento; nada hay, nada puede haber que desfavorezca al barón· todo eso
q_ue tú j~z~as re~ic_encias es sol~mente, como antes te he dicho, no ;ospechas,
smo env1d1a; envidia en los amigos del barón porque Anie le lleva una buena
dote; envidia en nuestros amigos porque él le trae el título de baronesa.
Barincq esperaba aquella resistencia y no prosiguió discutiendo; dado el primer paso, podía cuando lo considerase conveniente reanudar la conversación
sobre aquel rompimiento y conseguir que poco á poco el ánimo de la señora de
B_ari_ncq se familiarizase con aquella idea hasta admitir la posibilidad del rompn'mento.
. Con A~ie procedió Barincq de la misma manera, pero la acogida que Anie
dispensó a las palabras veladas de su padre no se pareció en nada á la que su
madre las había dispensado.
. - Si hay en este matrimonio algo que te disguste 6 te inspire recelos, dijo la
Joven á su padre, lo mejor será que renunciemos á él inmediatamente.
- ¿No lo sentirías, hija de mi alma?
. -Abso~u!ament~ nada, puedes creerme; cuando me dijiste que el Sr. de ArJUzanx solicitaba m1 mano, te respondí que ni me alegraba ni me entristecía el
saberlo; ahora me encuentro como entonces; me parece haberte dicho también
después de un examen de conciencia, que no hallaba en mí sino la indiferenci¡
más absoluta con respecto al barón, y aunque desde aquel día el Sr. de Arjuzanx
y yo nos hemos hablado cinco veces, en nada he cambiado desde entonces. En
tales ~ondicione~ soy de opinión de.qu:, si este matrimonio no te ofrece ya las
v~nta1as que cre1ste hallar en él y prmc1palmente una completa seguridad, conviene romper antes que llevar las cosas más lejos.
- ¿Y de veras esto no te afligiría?
- ¡Cómo había de afligirme si no estoy segura aún de que aceptase la mano
del barón!
- ¿Eso quiere decir que vuestras conferencias en Biarritz no han dado resultado alguno?
- Sí, habrían producido el resultado de aburrirme extraordinariamente si no
se ,hubiesen _verificado á la ori)la del mar, lo cual era una distracción, y si ademas no hubiesen estado amemzadas por el capitán.
- ¡Ah! El capitán ...
El tono con que Barincq dijo estas palabras llamó la atención de Anie que le
preguntó:
'
- ¿~or qué te sorprende lo que digo?
Bannc9 seguía mirándola, y mirándola sin responder estuvo un buen rato
transcurndo el cual dijo:
'
- Estoy preguntándome si concedes al capitán méritos que niegas al barón.
- ~o hay Pª:ª qué establecer comparaciones entre uno y otro.
Barmcq volvió á guardar silenci~; Anie :iuedó sorprendida al ver que las manos d: su padre temblaban como s1 el anciano estuviese dominado por profunda
emoción.
- ¿Qué tienes?, preguntó.
Barincq n? contestó y comenzó á pasear con la cabeza alta, los ojos brillantes .Y los _l_ab1os temblorosos. De pronto deteniéndose en su paseo delante de
Ame le di10:
-:-- T~ reflexión con respecto al capitán me ha sugerido una idea; idea que me
obhga a rogarte que respondas con entera franqueza á una pregunta mía.
- ¿Tan ?rave es esa pregunta que de esa manera te conmueve?
- La mas grave que en e_stos momentos puede haber para ti y para mí.
- Entonces pregúntame mmediatamente.
- Si el capitán Sixto hubiese solicitado tu mano, ¿habrías contestado lo que
contestas al barón?
- Pero ... papá...
- Te ruego, t_e suplico, querida Anie, que seas franca con tu padre; no sabes
qué consecuencias puede tener la respuesta que ahora te pido.
: ~ueno;_pues te confieso, para repetir tus mismas palabras, que concedo al
cap1tan méntos que en el barón no encuentro.

- ¿Y esos méritos habrían sido á tus ojos bastantes para que, á pesar de lo
anómalo de su nacimiento y á pesar de lo escaso de su fortuna, le aceptases por
marido?
- Precisamente porque, gracias á la herencia de mi tío, no necesito tener en
cuenta la fortuna, me habría gustado escoger mi marido prescindiendo en absoluto de toda cuestión de intereses; no rechazarle porque fuese pobre, no aceptarle porque fuese rico.
·
- ¿Y lo del nacimiento?
- Eso ya es otra cosa: no es posible negar que en el mundo el barón de Arjuzanx, cuyos antepasados ocupaban elevados cargos en la corte del rey Enrique
tiene posición muy diferente de la del capitán SLxto.
'
- ¿De manera que por este reparo habrías rechazado al capitán?
- No digo eso: digo que yo habría deplorado que el capitán no tuviese el
nombre del barón; pero deploro infinitamente más, por otros muchos conceptos, que el barón no sea el capitán.
- ¡Ah! ¡Querida hija!
- Me has dicho que te hable con franqueza.
Barincq estrechaba entre sus brazos á la joven y no cesaba de besarla diciéndole al mismo tiempo:
- ¡Querida hija mía! ¡Anie de mi alma! ¡Adorada niña!
- ¿El capitán ha pedido mi mano?
-No.
-¡Ah!
- Pero eso no importa.
. - ¿No ha de importa:?; es lo más importante. ¿Cómo y por qué me has dirigido esas preguntas? S1 te he contestado como has oído es porque me hiciste
creer que el capitán solicitaba ser mi esposo.
Anie se desprendió entonces de los brazos de su padre y se aproximó á una
ventana para ocultar su turbación. Barincq llegó silenciosamente hasta su hija y
tocándola con la mano en el hombro le dijo con ternura:
'
- No supongas en mí intenciones que estaban muy lejos de mi pensamiento·
te aseguro que en estos instantes nada podía serme más grato que eso que aca~
bas de decirme.
Ef~ctivamente en más de un?- oc~sión había vislumbrado Barincq, si bien
con cierta vaguedad, que el matnmomo de Anie con Sixto podría ser el término
d~ las dudas, de los temores y de las zozobras que le angustiaban. Por este medio se arreglaba todo de la mejor manera posible: Anie no perdía la fortuna de
su tío y Sixto heredaba á su padre, armonizándose perfectamente los derechos
de ambos: no más luchas, no más sacrificios ni de unos ni de otros· no más dudas sobre la validez del testamento ni acerca de la paternidad de Gastón· Sixto
gozaría la fortuna, no en concepto de hijo ni como heredero de Gastó~ sino
como marido de Anie, y ésta por su parte no la disfrutaría en su calidad de sobrina del testador, sino como esposa del capitán.
~i Ba:incg no
había fijado e~ eslll: idea cuando la idea había cruzado por
su 1magmac16n; s1 no había querido m aun examinarla cuando á pesar de los
esfuerzos q~e hacía para desv~ne~e:la tornaba á ,fijarse en su e;píritu, era porque la consideraba desde un prmc1p10 como un calculo ruin como una vergonzosa e?peculación de su concienc~a próxima á perderse. ¿No ~ería aquello vender
á su h11a? ¿No sería pagar al prec10 de la vida y de la felicidad de Anie el sosiego ~ 1~ fort~na de todos? P~r~ cuando espontáneamente y sin realizar ningtín
sacnfic10 Ame weferf~ el cap1~n al barón,, las. circunstancias variaban por completo: en c~sar a su h1Ja co.~ Sixto no ha_b1a m cálculo ruin ni vergonzosa especulación; sm ven?er ~ su h11a venc~a Banncq la insuperable dificultad del testamento y al prop10 tiempo se reahzaba u¡i reparto equitativo de la fortuna de
Gastón entre las personas que, por diferentes títulos, tenían derecho á disfrutarla. Y no solamente se consegu~ esto, s\no que también se aseguraba la felicidad
de los contr?-yen_tes. ¿Qué me1or mando p~día desearse parf Anie que aquel
b?en mozo, 1?tehgente, franco, leal, ante qmen se abría el mas brillante porvemr? ¿Qué m?Jer había d: encontrar Sixto que con Anie pudiera ser comparada?
Estas refleXIones produ1eron el arrebato de alegría que experimentó Barincq al
advertir que Anie se anticipaba á los deseos que él no se había atrevido á formular.
- Me has hablado con franqueza porque te gusta Sixto y también sabes que
tú le agradas.
- Pero no sé nada de eso, dijo Anie volviéndose hacia su padre.
- No lo sab~s, pero sí lo sabes, estoy seguro; el capitán no te lo ha dicho,
pero eso no gmta para que tú estés se_gur:a de que te quiere; ninguna mu·
chac_ha se eqmvoca en esto. Esto es lo prmc1pal; lo demás ya es de poca importancia.
- ¿Y qué quieres?
- Quiero que te case_s con el capitán, ya que es de tu agrado.
- Pero, pap~, demasiado _sabes que las jóvenes no solicitan en matrimonio á
los ho~bres, smo al contrario, han de ser solicitadas.
- S1 el bar?n no te gusta y el capitán sí, como hay por otras mil razones
grandes venta1as en_que ese matrimonio se realice, hemos de aunar esfuerzos de
todos para consegmrlo.
- Si~ embargo, yo no -~e d: rogarle que se case conmigo.
. - NI se trata ~e eso, h1¡a mia; lo que se necesita primeramente es que desahucies al Sr. de ArJuzanx.
- Eso es mur fácil y estoy dispuesta para hacerlo cuando me lo digas. Solamente por no disgustarte había yo aceptado estas entrevistas. Ahora quieres que
cesen, pues te ob,edezco todavía con más gusto. Suceda lo que suceda, te aseguro gue no :chare ?e menos al Sr. de Arjuzanx. No me ha inspirado nunca ni
a~tipatía m repulsión, eso no; ro~ es indiferente nada más; pero esta indiferencia no m~ parece que s~a lo suficiente para casarse; para amigo, me parece bien;
para mando, no. Por m1 parte puedes dar por hecho lo que deseas. Pero me
alegraría sab~r por qué razón te parecía muy bien para yerno hace un mes y por
qué no lo qmeres ahora.
. ~arincq paró un momento como no sabiendo qué contestar y su hija sigui
d1c1endo:
'
- ¿~? era entonces ese barón lo mismo que es ahora? Y por Jo que respecta
al cap~tan, ¿has sabido algo que le favorezca?
Barmcq había !enido tiempo de recobrarse un poco y respondió:
- He oído vanas veces hablar sobre el Sr. de Arjuzanx de una manera que
no me ha gustado.

s:

(Continuará)

�LA I LUSTRACIÓN

4 22

APROVECHAMIENTO DE LA CATARATA DEL NIÁGARA
COMO FUERZA MOTRIZ

En distintas ocasiones hemos dado noticias acerca
del aprovechamiento de la catarata del Niágara como
fuerza motriz: en el presente artículo vamos á com-

a. -=-g

~~-~

----

~a : - -

-·
:~~
~

Fig.

I.

-

7""':.-:

.=_.
i'

-

~ ~-;,~A,.

tJll

CE,t..,.,_~. .
P~d#r•rtl

,,.,,..

Plano de las instalaciones para el aprovechamiento de
la catarata del Niágara como fuerza motriz

pletarlas publicando algunos detalles técnicos de tan
grandiosa empresa.
La Niagara Falls Power Company ha obtenido
del gobierno de los Estadós Unidos permiso para tomar en la orilla americana una fuerza de 250.000 caballos, y como la fuerza total del agua que por la catarata se precipita se calcula que es de 16 millones de
caballos y la citada Compañía sólo se propone aprovechar 100.000, lo que se toma apenas puede afectar
á aquella fuerza y por ende en nada perjudicará la
belleza del espectáculo que ofrece aquel prodigioso
salto de agua.
Lo primero que importaba era regular la orilla en
el punto donde la toma había de instalarse, más arriba de la catarata americana, y para ello la sociedad
concesionaria construyó un dique de tres kilómetros
de largo (fig. 1 ), gracias al cual se formó un puerto
espacioso que es á la vez el punto de arranque del
canal. Además construyó un camino que pone en comunicación las fábricas que han de levantarse con el
puerto y con los ferrocarriles que pasan por el antiguo pu'ente colgante. La casa de las tlirbinas está situada más arriba de la catarata al extremo del canal,
es decir, al contrario de lo que se hizo en la pri~era
instalación modesta de 1874, en la que las turbmas
estaban en la orilla del Niágara debajo de la catarata
y á la salida del canal antiguo que tenía un kilómetro
de largo, habiéndose adoptado esta modificación porque con la disposición anterior el aprovechamiento
de la fuerza es escaso.
En la actualidad se trabaja en el canal entre el
puerto y las turbinas (fig. 2) y en la galería entre és-

'

ARTÍSTICA

turbinas al río cerca del nuevo puente colgante tiene
una · 1ongitud de 2.250 metros y una sección de 31.
Los trabajadores encontraron al principio arcilla de
poca consistencia, por lo que esta parte de la galería
debió ser revestida de muro; mucho más abajo apareció exclusivamente la piedra caliza. La parte inferior de la galería será cubierta de planchas de hierro
para evitar que el agua en su violenta corriente desgaste la piedra.
La materia explosiva empleada en las minas es la
forcita.
Como hemos dicho, esa instalación se encuentra
situada en la orilla derecha, la americana, del río;
pero como la sociedad concesionarja piensa llevar la
fuerza á Búffalo y la distancia resulta mucho más corta por la orilla izquierda, ha obtenido del gobierno
del Canadá autorización para construir en ésta una
obra de 25.000 caballos de fuerza(C en la fig. 1). La
distancia hasta Búffalo es de 122 kilómetros y se calcula que podrá suministrarse á aquella ciudad fuerza
eléctrica por el precio de 42'50 pesetas anuales por
caballo. La construcción de la obra en la orilla canadiense no ha comenzado todavía.
Las instalaciones hasta ahora construídas para apro'\'t!Char la fuerza de la catarata del Niágara son dos:
una de la sociedad citada (fig. 1, B) y un molino de
papel (fig. 1, P). La Compañía facilita á sus abonados, á su elección, ó bien simplemente la fuerza hidráulica, ó esta fuerza convertida en electricidad. La
instalación B puede producir una fuerza de 20.000
caballos, pero por de pronto no se han instalado allí
más que dos turbinas Fournayron de 5.000 caballos
cada una que han de dar 300 vueltas por minuto y
necesitan 16'6 metros cúbicos de agua por segundo.

que consta; segundo, aumentar las condiciones acústicas del teléfono; tercero, que su instalación ofrezca
comodidad al servirse de él, y cuarto, que no sea
costoso.
Su colocación. - En dos tablas, de veinte centímetros de ancho por cuarenta de alto, van colocados
los aparatos; constando una del teléfono y el casquillo de empalme, y la otra del timbre y del relais.
Aumentar las condiciones aaísticas. - Las tablas ó
platinas referidas están unidas por yuxtaposición, y
en las caras interiores van practicadas las ranuras ó
cajas convenientes para los hilos, con objeto de que
no impidan la unión de las citadas platinas y se evite todo cruce ó contacto. Verticalmente encajan las
platinas en una peana, saliendo por la parte inferior
los hilos, y practicados taladros en la mesa en que
se ha de colocar, no es posible haya el menor cruce
de aquéllos.
Fijadas las platinas, por medio de dos escuadras
de hierro, á la peana, y ésta, por dos tornillos, al tablero de la mesa, se halla todo el sistema sobre madera y completamente separado de objetos que embeban la tensión de los sonidos, y además contribuye
la mesa, sohre la que se halla fijo, al aumento de las
condiciones acústicas, puesto que, siendo la madera
buena conductora del sonido y haciendo las veces de
caja sonora, quedan aumentadas las del teléfono.
Que su instalación ofrezca comodidad al servirse de
él. - Teniendo presente que estos aparatos son servidos por empleados de Telégrafos, y que por un mismo individuo se han de manejar el teléfono y el telégrafo, si éstos se hallan distantes ó en condiciones
que al funcionar con uno de ellos no se pueda atender al otro, resulta, no sólo molesto, sino que el me-

LA

N ú MERO 600
FABRICACIÓN DEL HIELO

La fabricación del hielo es una industria moderna
cuya importancia aumenta de día en día, tanto q.ue
no parece lejano el momento en que la explotación
del hielo natural será sólo una excepción ó un simple recuerdo del pasado.
.
.
Como ejemplo de una fábnca d~ hielo ?e ex~epcional importancia puede citarse la instalación frigorífica de Brooklyn, montada por la &lt;;o~pañía !':ick,
de Waynesboro (Pensil~ania). Sus ~d1fic1os se d1v1den
en cuatro partes: la pnmera contiene dos generadores de vapor de una fuerza de roo cab~llos y sus a~cesorios· la segunda es una construcción de tres pisos con' un aparato de destilación y el. condens~dor
de amoníaco que sirve para la producción del_hiel~;
la tercera, la más importante, tie~e una máquma_ frigorífica, tipo Eclipse, y dos depósitos de congelación,
y la cuarta se compone de un almacén para conser-

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

var el hielo. Los depósitos de congelación son ~e
balastro, de 13'50 metros de largo por II de a~clio
y 1 &lt;22 de profundidad, y cada uno de ellos con~1ene
4 80 moldes de 1'02 x 0'56 x 0'28 m~tros, que m~en
para formar cada uno un pan de hielo de 135 kilogramos.
La máquina Eclipse tiene dos compr~~ores de
amoníaco verticales, de 0'508 metros
d1ametro Y
0'915 de recorrido, _mo_vido_
s por u~ c1lmdr~ de vapor horizontal de d1stnb_uc1ón Corhss, de o 812 d~
diámetro y 915 de recorrido. Con 40 vu_eltas por minuto, esta máquina produce la congelación de 60 toneladas cada 24 horas.
.
Una condición esencialísima para que el hielo tenga buen aspecto y sea sano es que se emplee agua
absolutamente pura, para lo cual se adoptan en esa
fábrica especiales precauciones. ~l vapor que se _escapa de la máquina y una cantidad de vapor vivo
que se toma en los generadores son conducidos al

?~

condensador de que ya hemos hablado, en dond~ el
vapor se condensa, quedando sep~radas mecánicamente las materias grasas que ~ud1era contene~. El
agua destilada se filtra por med10 de carbón ammal
que le quita todo olor y sabor, y luego se enfría en
un serpentín y se vuelve á filtrar en un filtro de carbón antes de que llegue á los depósitos en donde se
guarda para emplearla después en la fabricación del
hielo.
Además, antes de introducjrla en los moldes se
la filtra de nuevo con esponJaS, de suerte que por
todos estos procedimientos se obtiene un agua muy
pura.
.
. h
Encima de los depósitos de congelación ay un
carretoncito que mecánicamente tom~ dos moldes á
la vez y los lleva á un aparato especial que saca los
panes de hielo.
.
,
Esta fábrica puede producir de 60 a 90 toneladas
de hielo diarias.

.
•
Las casas ex.traDJeras
que deseen anunciarse
en LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA diríjanse para informes á los Sres. A . Lorette, Rue Caumartin
, 61, P arís. -Las casas españolas pueden hacer lo en la oficina de publicida d de los Sres. Calvet Y Ria lp, P aseo de Gracia, núm. 21
num.

_,...._
-

U.IT ! IITÉPDÍLIQUI -

LECHE ANTEFÍ:L
pon 1 ■-fl en 1111, ildp1
CAB , LENTEJAS, TEZ ASOL
SARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES

'P\.: • t ld contra. la.s diversas
arab 9 de.AJj,91
a e Afecclonesd1ICorazon,

Soberano remedio para rápida cura•
cion de las Afeocionea del pecho,
Catarros,Mal de garganta,BroD•
quitis, Resfrladoa, Romadisos,
de los Reumatismos. Doloreaf
Lumbagos, etc., 30 aftos del mejor
é:vto atestiguan la eficacia de este
poderoso denntivo recomendado por
los primeros médicos de París.

D1pds1to ,n todas ta, Farmacias

J

Empleado con el mejor e:rito

El ma, ,llcazcontra
di lo, la
F1rrulf{no101
Anemia, Cloroals,
E■pobncl■lllte ~• la laq11,
Debilidad, etc.

o

EFL~~~=~=CIAS

Hydropeslas,
Toses nerviosas;
Bronquitis, Asma, etc.

Grageasa1Laetatode8iarrode
GEL!S&amp;CONTÉ

APJ:OL
de los D'.. JORET &amp; HOMOLLE

Aprobada, por la Academia de Medicina de far /1.

• y 8rqaas de queHEIOST&amp;TICli
,1 ■u PODEROSO
rgot 1na
se conoce, en pocion o

E

El APIOL cura los dolare,, rtlruo,, IUP,..
1/on11 de tu Bpoou, ast como las f)lrdldu.

Pero conrrecuencta es talaiflcado.E! APIOL
verdadero1..ún1co eficaz, es el de los Inventores, los u• JORET y BOXOLLE.

P"Pil~~•PIPIPIPIP-•'!"•~. .~11"' en lnjecclon lpodermlca.

1auu1111~rt1:Il]~~J!Jª
r1a

efrz-::~; ~:f~~r~ª;

fM17is
Medalla de Oro de la Sad de de Paria dettenen las p erdtdas. fl
LABELONYE y CI•, 99, Calle de Abouklr, Parla, y en tod;i.s las farmacias.

IIEDALI.AB E1p• Unir"" LO/tDRE8188Z•PAIHl1ffl

fartlllllT, 151,Rlilllnll,PWJ

...............................

Fig. 2. Aprovechamiento de la catarata del Niágara como tuerza motriz. Los trabajos en el canal

Las máquinas dinamos, de 2.500 caballos cada una,
están directamente acopladas al eje de las turbinas.
En el mismo edificio se ha instalado ya el motor hidráulico para la ciudad fabril que ha comenzado á
construirse.
El molino de papel está situado, como
se ve en la fig. 1, junto á la instalación
de la electricidad y tiene derecho á utilizar una fuerza de 6.000 caballos por el
precio de 42'50 pesetas anuales por caballo.
Es indudable que muy pronto se harán
nuevas instalaciones para utilizar aquel
económico manantial de fuerza: por lo
que toca á la conducción de la fuerza
á larga distancia, prescindiendo de lo
que á Búffalo se refiere, todo lo demás está solamente en el papel, especialmente
en lo relativo á Chicago; pero dada la
prodigiosa actividad de los americanos en
punto á electrotécnica, todas estas y otras
instalaciones análogas no tardarán en ser
un hecho.
(Del Prometheus)

Fig. 3. Aprovechamiento de la catarata del Niágara como uerza motriz.
·
Túnel de desagüe

tas y la orilla (fig. 3). El canal de derivación tiene
una lon&amp;itud de 600 metros, una anchura de 50 y una
profu~d1?ad de 4, de modo que conducirá á la casa
de maqumas una cantidad de agua extraordinaria. La
galería que ha de devolver el a·gua procedente de las

NúMERO 600

UNA REFORMA EN EL SISTEMA TELEFÓNICO

El jefe de Comunicaciones de Medinasidonia, D. Conrado Moro, ha inventado una reforma para los aparatos telefónicos que, á
juzgar por lo que leemos en un periódico técnico, está llamada á tener muy buen éxito.
El objeto primordial de este sistema es: primero,
colocar en un reducido espacio los tres aparatos de

jor funcionario contrae responsabilidad por no contestar oportunamente.
Con este sistema se puede muy bien desempeñar
sin molestias ambos servicios y por un solo funcionario, pues colocado sobre la misma mesa de aparatos y en la parte izquierda, delante de la rueda envolvente y tan próximo al individuo como lo desee,
no ofrece inconveniente ninguno y se puede con sencillez funcionar por telégrafo y hablar por el teléfono
sin que haya que molestarse para nada.
Que no sea costoso. - Consta el aparato de dos platinas de madera y una peana, perfectamente pulimentadas y barnizadas, y de dos molduras .que cubren el
enchufe de las platinas en la peana. Como adorno
lleva cuatro clavos de madera colocados en los extremos de la parte superior, y por tfüimo un remate de
talla. Todo esto, incluyendo su colocación, podrá valer veinticinco pesetas, y aún se puede lograr mucha
más economía concretándose sólo á la· idea del sistema y haciendo abstracción de la parte de adorno.
Recopiladas las indicaciones hechas, resulta que
no ofrece obstáculo en la mesa; que es un objeto
t'ítil y de adorno; que hace á los teléfonos mucho
más sonoros que los colocados en el muro; que es
cómodo y ventajoso para prestar ambos servicios, y
que su coste es insignificante comparado con los
ideados de pupitre, que es á los que sustituye.
El sistema del Sr. Moro ha sido ensayado con muy
buenos resultados y sometido á la consideración y
estudio de la Dirección general; siendo de esperar
que, una vez comprobadas sus ventajas sobre todos
los demás hasta ahora empleados, se adoptará en todas las instalaciones telegráficas.;
CONRADO MORO

GOTA !
¡: ~oR•\~11
,:REUMATISMOS : ESTOMAGO
ENFERMEDADES

:¡del@' ~ ; : :

♦

•

Especifico probado de la GOTA y REU■ATl9■99, calma los dolores ♦
los mas fuertes. Accion pronta y segura en todos los periodos del acceso.
•
F COMAR ti HIJO, 38, Rae Salnt--Claude, PARIS
v DROQUERIAS

♦

...............................
♦

VENTA POR ME.NOR.-EN TODAS LAS FARMACIAS

· PASTILLAS y POLVOS

PATERSON
BISMUTBO MAGNESIA
J

OGD

Recomendados contra tu Afeoolonea del Eat6·
mago, Falta de Apetito , Dlge■tlonea !abo•
rl0111111, .&amp;oedi,a,V6mltoa, Eruotoa, y C6llooe;
regularizan la■ Panolonea del Estómago y
de loa lnteatlnoa.
Er/flr111 elrotu/o I ft1111 de l . FAYARO.
&amp;dh. DBTBAN, Farmaoeuuoo 8D PAlWI

GARGANTA
VOZ y BOCA.
PASTILLAS DE DETHAN

Recomendadu contra 101 Xalea de la Guvmta,
Extlnolonea de la Vos, lnflamaotonea ele la
Booa, Eteotoe pernloloeoe del Xeroarlo, lrt•
taolon que produoe el Tabaoo, J l)IIOi&amp;IMtt
' lot Sñn PREDICADORES, ilOGADoa,
PROFESORES y caNTORE8 para faeilll&amp;r la

emioton de la

voa.-Paac110 : 12 lb.u.u,

JJ,x¡µr en ll rotulo 4 /lf'fll4
1
Adh. DETJIAN, Farmaoeutloo en p.uuj·

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de 40 años, el l arabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastritis, gastraljias, dolore■
y retortijones de estómago, estreñimientos rebeldes, para facilitar
la digestion y para regularizar todas las funciones del estómago y de
los iDtestinos.
___________
·
JA.R.A.BE

a1Bro:muro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AIARGAS

Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon,
la epilepsia, histéria, migraña, baile de .S.••Vito, insomnios, con•
vulsiones y tos de los nilios durante la dentic1on; en una palabra, todas
1aa afecciones nerviosas.

Fábria, Espediciooes : J.-P. LAROZE

t, roe des Lioos-St-Paol, l Paril.

Deposito en todas las principales Boticas y Drogueriaa

CARNE y QUINA

Bl .Alimento mu reparador, llllido al TóDico 11111 ener¡ico.

VINO ARDUO CON QUINA
T CON TODOS LOS PB.fflCIPIOS fflJTll.lTIVOS SOLtJBLBS DB U CA.ME

7 g1111u I son loa elemenlol que entran en la composicton de este po\ente
reparador de las tuerzas vtl&amp;les, de este
pe• eHele••la. De un rusto sumamente agradable, es soberano contra la .lnnnta '1 el .ll)OC4mflnto, en las Calent1Wrll
1 COfl1'allCencúU¡ con~ra las .DúJrrelU y laa Á.{ecc1MIU del Blt0ffl4QOy loe ,nt"""°'·
cuando se trua de despertar el apetno, ase,urar las d!geattones reparar las tuerzas,
enriquecer la l!&amp;llgre, entonar el organismo y precaver la anemia 7 1JA8 eptdemtu lll'OTOCld&amp;i por los calores, no se conoce nada 111penor al YI•• de gaiaa de .t.reull.
CJ.t.a.•B

t•rll••••Ce

.Por fflCS.UOf'.. ea Paria.., en casa de J. FERú, Farmaceutieo, iot, rue Richelien, &amp;iceaar deAl\OUD,
•

,

PITE EPIUTOIRE DUSSER

llll \'DDB KM TODAS L.A.S PllINOIPALU IIOTla.&amp;

EXIJASE 1!º=' ARDUO
11

destruye hasta tu RAICES el VELLO del rostro de las damas (B~rba, Bigote, etc.), 11111
llingun peligro para el cutiJ. 50 .&amp;iio■ de Z:itlto, ymillares de teaUmo0101prantha_n la ~ftucla
de a ta preparadon. (Se .ende en ..JU,J'Hl la buba, 7 ea 1/2 01)11 para el bl¡ote hgen,). Para
lot brual, •pi6eleel i'I.LiFOB&amp; DVBBER, l , rueJ••J,.l\ouaaeau.Parll.

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N úMERO 600
que los contenía por desenfrenada turba, quedaron durante tres d!as abandonados en el claustro,
siendo al fin recogidos por el médico D. Eudaldo Raguer, de cuyas manos pasaron en 1838 al
Archivo de la Corona de Aragón, gracias á las
gestiones del eminente historiador D. Próspero
de Bofarull, una de nuestras glorias más leg!timas y al que puede considerarse como fundador
del tesoro inapreciable que se conserva en el antiguo palacio de los condes de Barcelona y que
es la admiración de cuantos sabios nacionales y
extranjeros visitan nuestra ciudad.
Terminada casi la restauración del monasterio
de Ripoll, natural era que esos restos alli volvieran
y al efecto orden6se la traslación á aquel cenobio,
ceremonia que se verificó el domingo 11 del actual, habiéndose concedido por el gobierno de
S. M. honores regios al cadáver del gran conde
que encerrado en una urna de nogal quedó ex·
puesto durante algunas horas en el Salón de Ciento de nuestras Casas Consistoriales, convertido
en capilla ardiente.
A poco más de las once organiz6se la comitiva,
de la que formaban parte todas las autoridades,
corporaciones, los obispos de Tarragona, Vich y
Seo de Urge!, numerosas representaciones del
clero, de los gremios y sociedades y gran número de invitados dirigiéndose á la catedral, en donde se ~ntaron solemnes responsos, y desde alli á
la estación del Norte. La carrera, cubierta por
fuer~as de la guarnición, presentaba pintoresco
Y ammado aspecto por la inmensa muchedumbre que contemplaba el paso del cortejo. Llega·
do éste al arco de Triunfo, disparáronse las salvas de o~denanza, desfilaron todas las tropas ante el capitán general y se disolvió la comitiva, no
quedando e!1 ésta más que las autoridades y personas especialmente delegadas para acompañar
hasta rupon los restos del conde Berenguer, los
cuales. fueron colocados en un furgón del tren
real dispuesto para la traslación.
En todas las estaciones por donde pas6 el tren
real esperaban las autoridades, clero y fuerzas
de somatenes y guardia civil, que tributaron al
cadáver los honores correspondientes. En Vich
los res~os de Ramón Berenguer fueron llevados
procesionalmente á la catedral en donde se celebró al siguiente día un sole~ne oficio, siendo
?espués ~onducidos de nuevo al tren que los deJÓ en Ripoll, en cuya iglesia de San Eudaldo
han. quedado depositados hasta que se inaugure
06c1almente el monasterio, que será en breve.
Asl quedará nuevamente cumplida la voluntad
de Ramón Berenguer el Grande, á cuya memoria
ha rendido, con motivo de la ceremonia descrita,
el merecido tributo de veneración la ciudad que
tanta gloria alcanzó en su inolvidable reinado.

LOS RESTOS DEL CONDE DE BARCELONA
RAMÓN BERRNGUER III EL GRANDE

(Véanse los grabados de la página 412)
Entre las más brillantes páginas de la historia
catalana figuran en primer término las que ocupa el reinado de Ramón Berenguer III el Grande. Nacido en I082, la muerte violenta de su pndre Ramón Berenguer II, cap d' eslopes, púsole
bajo la tutela de su lío Berenguer Ramón II el
Fratricida, demostrando desde sus más juveniles
años en las campañas contra Tarragona y contra
Tortosa ser digno por su valor y su caballerosidad de ocupar un solio que hablan honrado con
tantas proezas sus valerosos antepasados.
Declarado traidor, fratricida y alevoso por el
tribunal de Alfonso VI de Cru;tilla, desaparece
Berenguer Ramón II y entra en posesión del trono condal Ramón Berenguer en rn96.
Relatar sus hazañas desde aquel momento exigirla mucho mayor espacio que el de que podemos disponer; de aquf la necesidad en que nos
vemos de enumerarlas someramente.
Peleó contra los árabes en Zaragoza, contribuyendo poderosamente á la destrucción de aquel
emirato; venció á los árabes de Urge! y Balaguer; conquistó los condados de Carcasona y Rasez, que ya fueran ~ su casa; marchó sobre las
Baleares, nido entonces de piratas, y se apoderó
&lt;le Palma y de todas las islas, que luego hubo de
abandonar al saber que los árabes de Tortosa y
Valencia amenazaban á Barcelona; tomó la ciudad de Lérida y más tarde la de Tortosa, llegando, según se cree, hasta Valencia, y en una palabra, en los treinta y cuatro años de su reinado
no cesó de pelear contra los infieles, á quienes
venció siempre y de quienes sólo fué vencido en
la batalla de Corbins.
El ilustre historiador D. Modesto Lafuente
dice, al hablar de Ramón Berenguer III el Grande, que lué &lt;el conquistador de Mallorca, el que
echó los cimientos de la marina catalana y dió
el primer impulso al desarrollo de su industria y
comercio, el que en tan revueltos tiempos se había hecho respetar de las naciones extranjeras é
impuesto duras condiciones á sus naves, el que
había tra!do á Cataluña un tráfico, una civilización y una literatura que habla de !)roducir un
cambio benéfico en su estado social.&gt;
Los restos de Ramón Berenguer III fueron
depositados, segím disposición testamentaria del
gran conde, en los claustros del monasterio de
Santa Maria, de rupoll, siendo en 18o3 trasladados al interior de la iglesia, en donde permanecieron hasta 1835. Sacados entonces de la urna

F.STUDIO,

a

cuadro de Manuel Fclíu D' Lemus

t

t

t

■ t ■ t ■ t ■ t ■ t ■ t ■ ■ t.■ t ■ ■ t ■ t ■ ■ t ■ t ■ t ■ t ■ t ■ t ■ t ■

Farmllcéulico, place des Petits-Peres, 9, PARIS

PILDORAS vJARABE

l'REPARACION
ESPECIAL

con l.rtlo

BLANCARD

, -Querido enfirmo. - Flese Vd. • mi l•rt• uw/tflCII.
1hita u10 de nuestros 8RA#OSdt SALUD, pue, tllot
lt curar•~• 1u con1t1p1clon, le dirb 1petlto 1 le
dero/rer•n ti 1ueño 1 11 1/efr/1. - A11 rwirj Vd.
muoho, 1ño1, d11frut1ndo 11emprt de una buena 1a/ud,

..~ f/,tJ\,t,,.\\

,,..,

.....~~

Exija se l a firma y el sello
d e gar a ntia,

- ~\,,

\\1/,,.{)i

Erijar1e la,

coja., de hoja de lata

.

.

•

Una cucharada
por la manana

ESTRENIIIUTOS

y otra por l a tarde
COLICOS
~
1l en la cuarta parte
I RRITACIONES
~... ,~
de uo vaso
ENF ERMEDADES En todru deagoa6delecbe
DEL H IGADO
/a,
Y DE LA VEJIGA farmacia,
LA CAJA: 1FR. 30

Con ioduro de H i erro inalterable

,\.~'''

••

para com~alir

DE

~._,..

I

GRANO DE LINO TARIN

MEDIOAOION TÓNICA

~~~t,\\

?-"'~~\C•• o'$&gt;•

11'\IADES del EBro,,;
"'~
--+~,,

PARIS

40, rue Bonaparte, 40

Pepsina Boudault
Apnba4a por la AC&amp;DEIU DE BDitlU

PREMIODELINSTITUTOAL D' CDRVISART, EH 1856

CARNE HIERRO y QUINA

Mtdal111 en 111 E1po1lclone• lntunaclona leo de

PUIS - LTOI - nm - PIDWELPRU - P!RIS

ll Allmmto mas l o ~ llllido I los 'l'6Dicoa mu reparadores.

1867

VINO FERRUGINOSO ARDUO
T COK TODOS LOS HINCIPIOS KtlTBITtVOS DB U CABNE

•

"=' ARDUO

p VDDB BN TODA.S L.lS PlUNClP.u.BS BOTlla.S

EXIJASE

1873

1876

"t OT&amp;0t DIIORl&gt;lllll

D■ LA

DIGIITJO.

BAJO LA FOR•.\ DE

RIIIR, . de PEPSIR.l BOUDAULT
VINO • • de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA. BOUDAULT
PARIS! Pharmacfe COLLAS, 8, m D111ph!De
I' ffl la1 pri•c(pal11 (Clrffl&lt;14:'4r,

VELOUTINE FAY
El mejor y mas célebre polvo de tocador

·

,-

POL?!p!!o~,RS~m!~TRA
11

por Ch. J'ay, perfumista
.9, Ruede la Paix, P ARIS

Quedan reservarlos los derechos de propiedad arl!stica y literaria

hn•,

l873

DISPEPSIAS
OASTRITIS - QASTRALOIAS
DIQESTION LENTAS Y PENOSAS
•F ALTA DE APETITO

c,.aan, ■n:aao y_ tlllll.&amp;t Dles años de extto continuado y las a1lrmaclonc11 de

todas las emlnenctaa médícaa preuban que esta aaoclaclon de la (larne, el Kierro y 11
--1- conatltuye el reparf4or mu en~rg!co que se conoce para curar : la Clordlü, 11
.l11t111'4 las Jlen1t~ aozo,,osa,, el Hmpol&gt;rectmtento y la .Alteracwn de 14 Sangre,
el RO([Úm1mo Jaa .Afeccw'IIU escrorumiu Y escorbutícas, cte. &amp;l l'I• • rerrast••" de
.&amp;reu4 es en' eredo el único que reune todo lo que entona y fortalece loa organoa,
regulariza' coordena~y aumenta conslderalllemcnte las tuerzas ó ln!unde a 11 S11111'8
empobroofoa y descolorida : el Ytgor, la t:owracw,s Y la Bnergw tntlll,
po, Mfor m Plril, encasa de J. FERÚ, Farmaunlieo, tot, rue Richelieu, Sucesor 4e ARO UD.

lffl

U &amp;WPt.1.A COR 1:t ■lTOt 111:IJTO IJf U a

['B MONTANBR Y

Su,óJ(

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48239">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48241">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48242">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48243">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48244">
              <text>600</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48245">
              <text> Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48246">
              <text>26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48262">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48240">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 600, Junio 26</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48247">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48248">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48249">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48250">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48251">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48252">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48253">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48254">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48255">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48256">
                <text>1893-06-26</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48257">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48258">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48259">
                <text>2011723</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48260">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48261">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48263">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48264">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48265">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2188">
        <name>Bellas Artes</name>
      </tag>
      <tag tagId="7548">
        <name>Catarata del Niágara</name>
      </tag>
      <tag tagId="7545">
        <name>Centenario Rojo</name>
      </tag>
      <tag tagId="7444">
        <name>Crónica de arte</name>
      </tag>
      <tag tagId="7549">
        <name>Fabricación del hielo</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7547">
        <name>Los vicios de Nicanor</name>
      </tag>
      <tag tagId="7354">
        <name>Ornamentación</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1828" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="706">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1828/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._599._Junio._0002011716.ocr.pdf</src>
        <authentication>c288dffdb609b5935691c54f97dd4d81</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73999">
                    <text>,,

aitrtélC10t)

11tí~t1ea
A:&amp;o XII

BARCELONA 19 DE JUNIO DE 1893 .._, _ _ _ __

EL ARTISTA ENFERMO1 cuadro de E. Ravel .

NúM. 599

�394

11

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMEllO

599

los que ahora se discu~en y an_alizan en el mundo_ ci- dar la suma de labor que nos ha correspondido y des·
vilizado. Véase, pues, s1 es posible que en una nación aparecer mañana.» En ot!o párrafo sigue diciendo ,á
donde se mira con completa indiferencia lo que fué este propósito: «Nada eXJste par~ los pueblos mas
motivo de violentas crisis, pueda despertar interés al- nocivo que la ilusión, ~orque suprime e\ esfuerzo, nos
guno lo que tan s?lo en ocasiones _en que hubo_ de ciega y es tan sólo vamdad de los débiles.. Un homaliarse con la política, como en la mitad de este siglo bre que trabaja es buen?· Estoy convencido por lo
cuando los prohombres del partido progresista hicie- que á mí atañe que la úmca fe que pued~ salvar~os
Texto. - Verdades JI mentiras, por R. Balsa de la Vega. - Ex- ron de los cuadros de Cano, Gisbert, Casado, Sans, es creer en la eficacia del esfuerzo cumplido. Es inposición de Chicago. Ceremonia de la inauguración, por A. - etcétera, bandera de combate, fué mirado con relati- dudable que soñar con la eternidad es el más bello
Remerdos del cmtmario rojo. Lt,is X VII. l. Preludios, pri· vo interés, y aun éste reflejo.
de los sueños, pero al hombre_ honrado le basta con
me~ artículo de una serie que bajo dicho titulo ha escrito do·
No; no es posible que el debate entre las diferen- haber pasado por la tie:ra hac1end~ su _obra.»
iia Emilia Pardo Bazán. -El pozo de la verdad (conclusión),
No diré yo, como el ilustrado arllcuhsta de u~ pepor Luis M. de Larra. - llfisalá11ea. - Nuestros gralxuios. - tes escuelas filosóficas que hoy sostienen las teorías
Anie (continuación), novela por Héctor Malot, con ilustra- estéticas modernas pueda ser comprendido y apre- riódico conservador madrileño, que las afirmac10nes
ciones de Emilio Bayard. -SECCIÓN CIENTfFtCA: JII011u- ciado aquí, donde el marasmo en todos sus aspectos de Zola caerán por su base cuando las generaciones
111enlos budistas m el extremo Onente. Las estatuas J1acmtes
venideras las analicen; ni tampoco afirmaré tan de
de Buda, por Alberto Tissandier. - Corona solar, por J. Vi- impera; y no repercutiendo aquí los ecos de la discusión, no es posible que los artistas puedan enterarse lleno como el citado articulista que contra las dichas
not. - Libros recibidos.
ni apreciar 'el valor de las evoluciones estéticas que afirmaciones positivistas de Zola protesta la intuiGrabados. - El artista mfermo, cuadro de E. Ravel. - Des· en los demás países donde hay un átomo de activi· ción religiosa de todas las conciencias, aun la de
puls del baile, cuadro de Román Ribera (Exposición Parés).
aquellas más perturbadas por el error. Para mí yerra
-El rey Luis XVI, la reina JI el delfín.- To111adela Basli· dad intelectual se realizan en estos momentos. Porque
en sus apotegmas Zola y se equivoca de me~io ~ meel
artista,
como
el
hombre
de
ciencia,
han
menester
lla el 14 de julio de 1789. - Obras 110/ables de la pinh,ra mo·
derna: Hunos cargando contra el enemigo, copia del cuadro para producir con arreglo á las exigencias de la cul- dio el articulista de La Epoca, que es el arttcuhsta á
de U. Checa, grabado por F. Weigand. -La familia real tura y del gusto de su época que el medio social en quien me refiero. Zola reconoce que existe una reacregresando á París. - Las mujeres de París encami11á11dose á
que viven evollK:.ione, se mueva, sienta y esté en dis- ción formidable, que él cree momentánea, contra la
Versal/es el 5 de octubre de 1789. - Precioso hallazgo, cuadro
ntimiento pretende ~ ha prede W. Claudius. -Desembarco de los i,ifantes dolla Eulalia posición, por fuerza de actividad, de presentir. Hom• ingerencia que en el se_
JI D. A 11to11io m San Juan de Puerto Rico. - Cere111011ia de la bres de ciencia, literatos, artistas, producen según la tendido ejercer la ciencia. Zola cree que el ideal huinauguración de la Expcsicidn universal de Clzicago, i•eriji- influencia del medio en que viven y se nutren sus in- mano está cifrado en destruir todo ideal, ensalzando
cada ti día 1. 0 de mayo. Aspecto de la plaza de la Exposicióu,
para ello la ciencia y el arte positivistas. Zola además
dibujo de E. Limmer. - Figuras I y 2. Estatuas yacentes de teligencias. Por eso, deplorando la decadencia artísafirma
que el hombre debe darse por satisfecho con
tica
que
acusan
cada
vez
más
hondamente
nuestras
Buda en Birmania y en Pollonarúa (ele fotograí1a). - ¿Cu,íl
es la más bonita?, copia de una fotografia de Otón Scharf.
Exposiciones de Bellas Artes, deploro con más amar- haber pasado su vida trabajando, &lt;haciendo ~u obra,»
gura aún el estado de insensibilidad, rayano con el no dando cabida en su mente á ensueños m amores
embrutecimiento, en que á juzgar por nuestra obra espirituales de ninguna especie.
Verdaderamente que es singular la coincidencia
VERDADES Y MENTIRAS
científica, literaria y artística impera en la sociedad
en que el cristianismo, por Zola tildado de- religión
española en general.
Muchos é interesantes son los acontecimientos
Bien puede hablar Zola en banquetes como el que muerta, y el positivismo del autor de Nana, vienen
acaecidos en el mes que termina mañana. Y aun presidió hace días en París, y dirigirse á la juventud á ser como la afirmación de una negación de la vida
cuando algunos tengan carácter político, no por eso francesa que le escuchaba, para fijar, según su crite· en ambas doctrinas. El cristianismo mira á este munpueden dejarse sin comentarios perfectamente perti- rio estético, el carácter que á su entender debe tener do como á un valle de destierro, en el cual el homnentes al arte.
la obra de arte; pues aun cuando creo firmemente bre no debe amar nada, antes al contrario, rechazar
Lo acontecido en las Cortes durante la primera mi- que no es la Francia de hoy la que ha de impulsar á la naturaleza cuando ésta se manifiesta en nosotros
tad del actual mes de mayo viene á patentizar de una por nuevos derroteros á las artes plásticas, tónica y por medio de las pasiones y de los deseos; el cristiamanera clara y terminante cómo la lucha por ideales literaria, por razones ya expuestas varias veces en es- nismo hace que en lugar de admirar la naturaleza, y
más ó menos casuísticos lleva aparejada la indiferen· tas columnas, sin embargo, bien sabido tengo cómo de gozar con sus bellezas, y de extasiarnos con sú
cia popular y la más grande de las inopias, la moral, la nación vecina estima y aprecia su abolengo inte- contemplación, y de amar sus encantos, y de arrullar
por parte de aquellos que, resistiéndose á la imposi- lectual y cuánto le preocupa no cejar en luchas de nuestra alma como nuestros sentidos con las voluptuosas caricias de la brisa, de los aromas, de la fresción evolucionista, en cualquier sentido, recurren á esta índole, pues cejar en ellas significa morir.
toda clase de artes, sean ó no legales, para defender
Y en honor de la verdad, declaro que el discurso cura de la umbría, del beso robado á unos ojos que
sistemas amenazados de muerte por la fuerza expan- de Zola, reproducido íntegro por los periódicos más no han visto todavía más rosas que las de quince
siva de otros sistemas que parecen encajar hoy, allí importantes de Francia y comentado y en parte abriles, ciñamos nuestro cuerpo de cilicio y miremos
donde ayer no encuadraban. Y la indiferencia general transcrito por los de Inglaterra, Austria y Alemania como pecado toda sensación de voluptuosidad, todo
con que fué mirada la batalla parlamentaria y las es- y por algunos españoles, es uno de esos documentos lazo que nos ate á la tierra: el positivismo de Zola
casas protestas con que fué censurada la conducta que analizaré y estudiaré siempre y que debe estar arrancándonos de esas sensaciones dulcísimas, de esos
seguida por el mayor número prueban asimismo có- guardado en el más á mano de los estantes de las bi- éxtasis del amor, de esos goces que no por indetermo, aun reconociéndose por la generalidad de las gen- bliotecas de los hombres estudiosos y de los artistas. minados son menos efectivos, cuando la imaginación
tes el abuso que por razón de la fuerza numérica hizo Claro está que no obtendrán las afirmaciones que el se siente subyugada por ese algo que flota en la nieel gobierno de su poder, viene á probar una vez más autor de La Terre hace en el discurso á que me refie- bla, en los rayos solares, en las brumas oceánicas,
que ha pasado el tiempo de las luchas por ideas que ro la aquiescencia de muchas gentes, y si estas gen· como flotaba, según la Biblia, el espíritu de Dios sono tienen otros fundamentos que los de un empiris- tes pertenecen á la escuela idealista es seguro el ana· bre las aguas; ese positismo, digo, es tan mortal, es
mo, el cual, aceptado en otros días en que era preci- tema contra Zola y sus teorías; pero cuantos lean im- tan aniquilador como la intransigencia cristiana; porso para oponerlo á las imposiciones de lo arbitrario, parcialmente la oración del pontífice máximo del na- que si la vida no tiene otra razón de ser que el trahoy ya no puede aceptarlo una sociedad á quien el turalismo francés, habrán de concederle una profun• bajo encomendado á cada uno de nosotros, y hecha
positivismo en todo orden de cosas impulsa por el didad de pensamiento y una claridad de exposición la labor nuestra desaparición es el premio, ¡vive Dios
camino de lo práctico.
tan sólo comparables al convencimiento que demues- que para tal cosa no han menester esos mismos homSin embargo, además de que, en efecto, la indife- tra tener en la bondad de sus ideas el célebre nove- bres de la ciencia positivista quebrarse los cascos en
averiguar solucione~ de ninguna especie!
rencia que en materias políticas se viene advirtiendo lista.
¡Oh, no! La justicia no es la felicidad ni mucho
en nuestra patria reconoce por causa el que las escueZola dice en su discurso que atravesamos una crilas actualmente en lucha no pueden aportar la canti- sis por parecernos que la ciencia que acababa de menos. Aparte de que el concepto de la felicidad y
dad de savia ne,cesaria para regenerar y vivificar fuer- arruinar el viejo mundo debía reconstruir el moder- de la justicia, como el del idealismo y del positiviszas agotadas en el orden intelectual y aun en el ma- no inmediatamente según el modelo que teníamos de mo, varía y se modifica según varían y se transforman
terial, por carecer esas escuelas de soluciones y de la justicia y de la felicidad; y que transcurridos vein- las sociedades; por lo tanto, al ideal perseguido por
criterio en lo que atañe á cuanto no esté dentro del te, cincuenta, quizá cien años, se ha visto que la jus- el positivismo habrá de sucederle lo que al ideal socampo de acción - cada día más pequeño - de la po· ticia no reina y que la felicidad no ha venido; y los cial predicado por Cristo, se modificará; pero aparte
lítica, sin embargo, repito, no puede negarse cuán esperanzados de ayer han sentido cruel impaciencia, de esto, digo que el mismo Zola apunta un fenómeno
grande es el estado de aniquilamiento, de marasmo se han visto desilusionados, y ahora niegan que pue· por él observado en las exposiciones de Bellas Artes,
físico y moral, en que por razones históricas ha caído da llegarse á la ciudad feliz por el camino del cono- que es la respuesta más elocuente dada á sus doctriEspaña. Y este aniquilamiento y marasmo efectivos cimiento. De aquí que se haya iniciado esa reacción nas, en cuanto éstas tienen de dogmáticas, de inse advierte precisamente con ocasión de ponerse so· mística y que se alce ese clamoreo reaccionario con- flexibles. «Ayer, después de quince años, me ha parebre el tapete algo de aquello que en días no lejanos tra el positivismo de la ciencia; clamoreo que parece cido notar - dice refiriéndose á los cuadros que están
todavía produjo gravísimos trastornos, los cuales mo- decir: ¡Basta de verdad!.. Dadnos la quimera. Sólo hechos al aire libre y en. la mitad del campo y al sol
dificaron de un modo grande la vida política y social reposaremos cuando podamos soñar con lo que no - que en medio de la fresca limpidez de las obras
de nuestra patria.
existe, abismándonos en lo desconocido, que es don- expuestas, se levantaba cierta especie de bruma mísNadie negará que las cuestiones políticas han apa· de las flores místicas se abren embriagándonos y ale- tica.)
sionado hondamente á los españoles, y por lo t'.l.Ilto targando nuestros sentidos con su perfume, hacién¡Oh! Si no se levantase esa especie de bruma místino puede negarse tampoco que un temperamento no donos insensibles á los sufrimientos.
ca, sería cosa de renegar del artista, preocupado tan
se modifica jamás tan en absoluto que llegue á mosPero esto para Zola nos es más que un desfalleci- sólo con la copia servil- de la forma, cual puede hatrarse insensible á lo que le emocionó hasta produ- miento momentáneo, 'pues «la fe no resucita, ni de cerla la fotografía. El misticismo que sorprende hoy
cirle crisis pasionales violentas, sin una causa que las religiones muertas cabe hacer más que mitologías.» el artista en el campo como en el mar, existe: ¡como
perturbe hondamente el organismo. Pues bien: si las Cree que no es posible que la juventud acepte la fe que es el espíritu de que hablo más arriba, ese algo
ideas políticas y la lucha de esas ideas son hoy segui- que muchos pastores de almas le proponen ardiente· inexplicable que nos emociona!; lo que hay es que
das ó miradas con interés tan escaso como acaba de mente, pues no son á propósito para aceptar tal cosa en Francia tomaron el rábano por las hojas y achademostrarse en la reciente batalla parlamentaria, cal- los tiempos de turbación en que vivimos. La única caron al cristianismo lo que el cristianismo no ha
cúlese el grado de marasmo en que el temperamento fe posible es la fe en el trabajo, y el autor de La producido¡ Francia ya no significa todo el mundo innacional habrá caído respecto de las artes y de las obra dice á este propósito lo siguiente: «El trabajo telectual; si no, ahí están Alemania, Austria, Inglateletras y la gravedad de la postración en que yacen las es la única ley del mundo, el regulador que conduce rra y Rusia para rectificar.
fuerzas todas de la patria. Véase, pues, si es posible la materia orgánica hacia su desconocido fin. La vida
la adopción por convencimiento y sentimiento por no tiene otra significación ni otra razón de ser; cada
R. BALSA DE LA VEGA
parte de nuestros artistas de ideal alguno estético de uno de nosotros no hace más que aparecer hoy para
30 dt' mayo &lt;le tS93

NúMERO

599

LA

395

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

EXPOSICIÓN DE CHICAGO
CEREMONIA DE LA INAUGURACI ÓN

Como en todas las exposiciones universales ha sucedido siempre, la inauguración de la de Chic~go verificóse sin que estuvieran ni con mucho terminadas
todas las obras é instalaciones. Y sin embargo, cuantos á este acto asistieron no pudieron menos de admirar el colosal esfuerzo que representa haber levantado en el inmenso espacio pantanoso que pomposa·
mente denominan aquellos ciudadanos Jackson Park,
más de cien grandiosos edificios que por sí solos
ocupan una superficie igual á toda el área del terr~no que llegó á llenarse por la mayor de las exposiciones universales hasta hoy organizadas: la de París
de 1889.
La ceremonia de la inauguración, que se verificó
el día 1-º de mayo, fué un espectáculo imponente.
En la gran plaza de la Exposición, cuya superficie es
de una milla inglesa cuadrada, habíase levantado la
tribuna presidencial: delante de ésta alzábanse tres
elevados mástiles que sostenían doradas reproducciones de las tres carabelas con que Colón descubrió
el Nuevo Mundo; en el fondo, el magnífico edificio
de la Dirección, coronado por hermosa ciípula; en·
frente de éste y corriendo á lo largo del lago Míchigan, una columnata; á. la izquierda, el palacio 9e la
Electricidad y una fachada del de la Industria, el
edificio mayor del mundo; á. la derecha, la Galería de
maquinas y-el palacio de la Agricultura; en el centro,
el gran estanque poblado de estatuas, fuentes y gru·
pos plásticos y surcado por góndolas venecianas con·
&lt;lucidas por italianos con el pintoresco traje de la
antigua República del Adriático, y llenando este inmenso espacio una multitud de trescientas mil per·
sonas procedentes de todas las partes del mundo,
allí congregada para aclamar al presidente de b
gran república y á los ilustres huéspedes de la nación
norte-americana, y en primer término á D. Cristóbal
Colón de la Cerda, duque de Veragua, descendiente
del descubridor de América.
A las once, Mr. Cleveland ocupó la tribuna, teniendo ·á su lado al duque de Veragua, á los altos
funcionarios de la Exposición, al gobernador del Illinois, al burgomaestre de Chicago, á los ministros y
á otros elevados personajes: la aparición del presidente fué saludada con estruendosos aplausos y ví·
tores, y en seguida la orquesta de Teodoro Thomas
ejecutó la grandiosa marcha de Colón. Después que
el reverendo Milburn hubo rezado una larga p!egaria
y una señora leído una poesía alusiva al acto de Croffut y la orquesta tocado la sinfonía de Rienzi, adelan·
t6se Mr. Davis, director general de la Exposición, y
pronunció un discurso, haciendo á grandes rasgos la
historia de ésta y dando las gracias á todos los que
le habían ayudado en la realización de la empresa y
muy especialmente á los gobiernos extranjeros. Siguió á éste el discurso de Mr. Cleveland, quien con
voz potente y reposada comenzó por felicitarse de los
sorprendentes resultados del genio y de la actividad
americanos¡ saludó con entusiasmo á los que desde
remotos países habían acudido á honrar con su presencia ese· homenaje á la fiesta de la paz, del trabajo
y de la civilización, en la que un pueblo joven, vigo·
roso é independiente ofrecía al mundo entero las
muestras de su progreso, representado no tanto por
los grandiosos edificios de Jackson Park y los productos en ellos acumulados, como por la posesión de
un gobierno popular cuya grandeza admira todo el
orbe: «Hemos reunido, dijo, multitud de cosas bellas
y títiles; pero también hemos formado hombres que
pueden gobernase á sí mismos. )) El presidente terminó su oración con las siguientes palabras: «Fijémo·
nos bien en la significación que en el fondo entraña
la ceremonia que estamos verificando: que la impre·
sión de este momento no se borre nunca de nuestra
memoria; y así como al oprimir este botón se pon·
drán en movimiento todas las máquinas que dan vir.la á esta Exposición, ¡ojalá que nuestras esperanzas
y nuestros trabajos puedan servir para despertar fuer·
zas que contribuyan al bienestar, á la dignidad y á la
libertad de la humanidad entera!»
Dichas estas palabras, Mr. Cleveland oprimió el
hotón eléctrico que tenía delante, y como por ensalmo ondearon en el aire millares de banderas y gallardetes, echáronse á volar verdaderas nubes de palomas, descorrióse el velo que cubría la estatua de la
República levantada en el lago, soltaron sus juegos
las fuentes y atronaron el espacio las sirenas de los
vapores, las campanas y los cañonazos, mientras la
orquesta entonaba el himno Aleluya y el himno nacional americano entre las ensordecedoras aclamaciones de la inmensa muchedumbre.
Tal ha sido la ceremonia de la inauguración del
certamen universal colombiano, que como todo lo

DESPUés DEL BAILE, cuadro de Román Ribera
(Exposición Parés)

que en aquel pueblo se hace ha re,·estido caracteres
de grandiosidad sin ejemplo.
Muchas son las deficiencias que aún se notan en
la Exposición, pero así y todo ésta promete superará
todas cuantas se han celebrado hasta el presente y
sobrepujar las esperanzas que hayan podido formarse
los que más ciega fe tienen en la poderosa virtualidad
de los norte-americanos.
Hasta ahora el éxito económico no ha correspondido á lo que se había esperado: justo es, empero,
decir que en las orillas del Míchigan se han dejado
sentir hasta hace poco los últimos rigores del invier-

no, que los árboles apenas tienen hojas, que los céspedes están aún pelados y que la lluvia ó el viento y
el frío contribuyen á hacer poco grata la estancia en
la Exposición. Esto no obstante, no hay que ser pesimista: durante los meses de junio á septiembre acu·
dirán allí sin duda alguna de toda América y de varios
puntos de Europa innumerables muchedumbres.
Y la verdad es que no faltan en la TVorldfair
atractivos en los que durante un mes por lo menos
podrá entretenerse el forastero que concurra á la
Exposición Universal de Chicago.

A.

�LA tLUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

NúMERO

599

corte más suave y armonioso, ni muy ancha ni muy de entre sus flores y sus juegos para arrojarle al tumul•
larga, la alumbran como astros dos ojos grandísimos to el día de la toma de la Bastilla - 14 de julio de 1789.
(que eran azules, con tupidas pestañas obscuras). La - El motín impetuoso que precedió á las sangrientas
LUIS XVII
boca, llena, delicada y turgente como el fruto del jornadas fué á estrellarse contra los muros del palal. - PRELUDIOS
guindo, sonríe abriendo en la cándida mejilla el ho- cio real, y Luis XVI no tuvo más remedio que salir
En las grandes catástrofes de la historia, donde yuelo encantador característico de la niñez. El pelo, al balcón, en compañía de su mujer y de sus hijos.
sucumben millares de víctimas sacrificadas al furor de ceniciento y ondeado, que era orgullo de la reina, cae Sin duda la linda cabeza del delfín contribuyó á
las pasiones ó á la fatalidad de los acontecimientos, en gracioso desorden sobre la garganta de cisne - la arrancar á las turbas victoriosos vivas y aclamaciones
la enorme suma de dolor que representa la hecatom- garganta de María Antonieta, larga y torneada, perfec- - que bien pronto habían de trocarse en gritos de
be casi embota nuestra sensibilidad; porque somos ta y altiva. - En la barbilla se abre otro hoyuelo gentil. muerte. - Desde la toma de la Bastilla iníciase la
La tez se adivina blanca, fresca, del emigración: los que presienten y adivinan, se apresumatiz del raso nacarado que era en- ran á ponerse en salvo; pero los reyes son los únicos
tonces tan de moda. La estatura de que no pueden apelar á ese recurso, y débiles, impoLuis Carlos fué siempre alta á pro- tentes, desorientados, llenos de confusión y de zozoporción de la edad; el cuerpo, dere- bra, permanecen en su lugar, arrostrando el riesgo.
El 17 de julio ruge otra vez la tormenta; el rey sale
cho y gallardo; el andar, noble y señoril; la expresión, bondadosa; la con dirección á París y deja á su familia temblando
acogida, digna y afable; el carácter, en Versalles; el delfín no cesa de ir y venir á las venvivo, generoso y resuelto, con gran tanas, y corriendo hacia su madre, la dice palabras
dosis de pundonor; el entendimien- que había de repetir en la fecha fatal del 10 de agosto, claro; yen suma, las prendas físi- to: «Mamá, ya va á volver papá. No tengas miedo:
cas y la condición moral cual con- papá es muy bueno y nadie le hará daño.» El anunviene á un reyecito, esperanza de cio del niño se cumplió: el rey volvió sano y salvo, y
su pueblo y honor de su raza... ¡Ra- hasta vitoreado aquel día.
za infeliz!
Por primera vez, el 5 de octubre, cayó sobre VerCuando la muerte de su hermano salles el pueblo de París. Los desastres de la mala
elevó á Luis Carlos á tan alto pues- administración, el precario estado de la hacienda ptíto, el horizonte de la monarquía iba blica, el hambre y la carestía de las subsistencias forobscureciéndose cada vez más, y maron y precipitaron á aquella horda - la verdadera
María Antonieta, vuelta en sí, cura- horda de la Revolución, guiada por mujeres furioda de las ligerezas y aturdimientos sas, exaltada por canciones cínicas y sanguinarias, esdel período juvenil, ya no era la ale- poleada por la embriaguez, armada con hachas, cugre y burlona delfina ni la brillante chillos y la terrible pica, cuyo natural remate era la
reina amiga de bailes, mascaradas y cabeza cortada. - Por primera vez también el delfín
óperas, sino la mujer á quien amaga es despertado á las altas horas, sacado del lecho, vesel infortunio y que toma por lo serio tido aprisa y llevado fuera de su aposento para resla vida, y la madre inquieta que tiem- guardarle del peligro. ¡En cuántas ocasiones había de
bla ante las sombras de lo porvenir. volver á interrumpir el santo sueño de la criatura el
No es extraño que se convirtiese en mismo terror, y cuántas había de ver á su cabecera
institutriz del adorado hijo. Esta in- las caras pálidas, los ojos preñados de lágrimas, los
novación casi revolucionaria, á lo dedos puestos sobre la boca ordenando silencio!
Juan J acobo, de un delfín educado «Tengo hambre,» decía el niño. «Hay que esperar
por la reina, cimentó el cariño apa- á que pase el tumulto, hijo mío,» contestaba la reina,
sionado entre la madre y el hijo - secándose los ojos con un pañuelo. Los amotinados
cariño providencialmente dispuesto piden que se asome al balcón la reina, la cual se asocomo para refinar el suplicio de la ma con sus hijos de la mano. «¡Fuera niños!,» gritan
madre en el Temple. - Todas las los furiosos, temiendo ablandarse, como el 14 de jumañanas madrugaba el delfín, y ba- lio, ante la cándida beldad de Luis Carlos y su herjando á los jardines de Versalles co- mana. La reina, que nada tenía de cobarde, salió
gía un precioso ramo y corría á de- sola, arrogante, impávida; y el pueblo, dominado
jarlo sobre el tocador de la reina, nuevamente, aplaudió.
para que ésta lo encontrase al desLa oleada del motín arrastraba hacia París á la fapertar. Luego le ocurrió al niño que milia real, y la muchedumbre armada escoltaba las calas flores le gustarían á su madre mu- rrozas. Al rer aquellas siniestras cataduras, al oir aquecho más si él mismo las cultivase; y llas voces vinosas, aquellas horribles blasfemias, aquecon esta idea se dedicó á cavar y llas cabezas cortadas que adornan las picas, el de1fín,
(Facsímile de un grabado hecho por los hermanos Klauber en Augsburgo)
regar, ejercicio que desarrolló sus sentado en las rodillas de su madre, alza la frente y
fuerzas y &lt;lió á sus mejillas el car- pregunta atónito: «¿Es este el pueblo, mamá? ¿No dimín de la salud.
cen que yo debo quererle muchor» Sin que el niño obtan finitos, tan limitados, tan pequeños, que lo vasto
Su gracia, su tacto cortesano, asombroso en tan tuviese la exp.licación que deseaba (¡qué de enigmas
nos abruma y lo genérico nos es punto menos que pequeña criatura; su esindiferente. Para sentir preciso es que reconcentre- pontaneidad, su rectimos el interés, y para sentir profunda y trágicamente tud natural, su ingenuo
la revolución del pasado siglo, que consagremos ese hechizo, prendaban á
interés al más débil, al más inocente, al más puro los que le veían de
de los mártires; al que, cordero sin mancilla, sufrió cerca; mas las monepasión y muerte por los pecados de todos, y expió rías de los niños reales,
los crímenes y los yerros de su raza con torturas que celebradas si corren
recuerdan las de los hijuelos de Ugolino en la maldita vientos prósperos, patorre. Madres que leáis la historia de Luis XVII de san inadvertidas cuanFr:incia y no lloréis..., ¿lloráis por algo en este mundo? do graves cuidados hieAntes de referiros cómo padeció el que no fué lla- ren el alma y nubes nemado rey sino en los obscuros bosques de la Vendea gras encapotan el cielo.
ó en las esquivas gándaras bretonas, evocaré rápida- Algunas frases ingeniomente los primeros y dulces tiempos de su corta vida, sas y algunos rasgos boque duró diez años, dos meses y doce días, empe- nitos del delfín ha conzando el domingo de Pascua, 27 de marzo de 1785, servado, no obstante, la
y acabando el 25 de Prairial, año tercero de la Re- crónica de tan aciagos
pública, ósea el 10 de junio de 1795.
días. U na vez que el
La popularidad que disfrutaba Luis XVI en los niño cogió á un pajecicomienzos de su reinado, hizo que fuese acogido con llo una flauta, y para haextremos de alegría loca, no sólo el nacimiento de su cerle rabiar la escondió
primogénito, el delfín Luis José Javier Francisco, sino entre los mirtos del jarel del segundogénito, Luis Carlos, que al venir al dín, por no castigar á
mundo recibió el título de duque de Normandía, pro- Luis Carlos castigaron
vincia monárquica hasta la abnegación, según demos- á su perrillo favorito,
tró después. Tuvo el delfín Luis José la gran suerte Mozifjlet. Sublevóse la
de morirse á los ocho años de edad, y el terrible peso ingénita lealtad del delde la sucesión al ya combatido trono recayó sobre el fín, y solicitó pasar al
hermanito menor, que al ser reconocido delfín con- cuarto obscuro á ocupar
taba cuatro años, y llamaba la atención y cautivaba el sitio del perro. Adelos corazones por el resplandor de su quenfüica be- más, llamó al paje, y pilleza.
diéndole excusas, le deEl retrato que contemplo, dibujado y grabado por volvió la flauta.
La revolución sacó
Regnault según una miniatura de Dumont, representa un niño de inYerosfmil hermosura. Su faz, del por primera vez al niño
Toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, -De un grabado en cobre de Duplessis-Bertau,c
RECUERDOS DEL CENTENARIO ROJO

A

z

&lt;

e,
¡,;¡

&gt;
.-

o

o

~

~
lil

p,:

H

z
lil
~

o

p..

o
A

&lt;lj

&lt;
&lt;

~

e,

lil
8

z

o
o
o
A

"1

pi:

&lt;

u

¡,;¡
~

u

z :&gt;
o r,:¡

&lt;lj

~o

o

rn

A

o

zp

en

&lt;G
~

P=l

o

111

A
pi:

&lt;

::,
u
~

¡,;¡
A

&lt;
p..

o
(.)

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

599

se que en el nervioso, impresionable y exquisito organismo d&lt;!l delfín existía algo que puede llamarse
previsión del tremendo destino que se le preparaba.
Su alegría y viveza se apagaban por momentos al soplo de auras fúnebres, de estremecimientos inde~nibles. Un día, como cogiese
para distraerse un tomo de
El amigo de los mitos, de Berquín, y le abriese á bulto, saltó del sofá, con lo~ ojos preñados de llanto, y entregando el libro á su preceptqr el
abate de Avaux, exclamó consternado: «¡Válgame Dios! Mira por dónde he abierto: ¡por
la historia de El prisionerito!
También se sabe que, hallándose en su jardín el niño
y habiendo solicitado desde
fuera una mujer que pidiese
al rey para ella ciertas mercedes, la solicitante añadió:
«Monseñor, si consigo esta
gracia, me creeré tan feliz como una reina.)) El delfín, levantándose y mirando á la
mujer, contestó en tono r~flexivo: «¡Feliz como una re1•
na! Yo conozco una que no
hace más que llorar en todo
el día. »
Y era verdad. Las demasías
provocadas por la fiesta de la
federación; la imposición del
capellán juramentado á familia tan católica como la de
Luis XVI; los reiterados ultrajes; el tumulto siempre ru·
giendo á las puertas de palacio· la vigilancia injuriosa; los
vergonzosos pactos con Mirabeau; las cuelgas de aristócratas en los faroles; las quemas de castillos; los mil sucesos que se precipitaban, parecían colmar la medida de la
aflicción y humillación d~l
trono - aun cuando lo vemdero se encargó de demosLa familia real regresando á París (Copia de un dibujo ele la época)
trar que aquello era tortas y
pan pintado, y que con las
amarguras de tales días puInstaláronse los reyes en las Tullerías, palacio des- les que eran despojo de la Bastilla. Al entregar al dieran fabricar regocijos los cautivos dd Temple.. habitado y desmantelado desde hacía mucho tiempo. niño el siniestro juguete, le recitaron la siguiente es- En suma la situación bastaba y sobraba para Just1fi'
.
«¡Qué feo es esto, mamá!,» exclamó al pisarlo el del- trofa:
car el complot
de hufda al extranJero,
que secretafín. «Hijo mío, respondió su madre, Luis XIV vivió
mente empezó á tramarse hacia mayo de 1791. Ya ve&lt;Lo que de la nación terror ha sido
aquí y no se quejaba: no hemos de ser más exigentes
remos en los sucesivos artículos lo que fué del delmira en lindo juguete convertido.
que él.»
fín en los azarosos días del fracaso de Varennes.
Cuando juegues con él, en la memoria
Un rayo de bonanza lució para la monarquía cuanten del pueblo el amor y la victoria, l)
do la Asamblea Nacional, habiendo venido á felicifü11LIA PARDO BAZÁN
tar al rey, quiso saludar al heredero del trono y le
Cuentan que el regalo no agradó al delfín, que lo
aclamó enternecida. Las esperanzas y los odios em- guardó en un armario y no quiso verlo jamás. En
NOTA. - El anterior artículo es el primero de una
pezaban a condensarse alrededor de la criatura: mu- cuanto al regimiento del Real .Delfln, representante serie que para LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA ha escrit?
chos que desaprobaban á Luis XVI sin condenar al de la opinión monárquico-liberal, poco tardaron los la ilustre escritora señora Pardo Bazán y que publitrono, indicaban la posibilidad de una abdicación; y radicales en ridiculizarle y procurar que se disolviese. caremos sin interrupción en los números sucesivos,
el rey, para aquietar los ánimos, anunciaba en plena Apod_áro_nlo Rea~ Bombón, y los padres, miedosos, ilustrándolos con preciosos grabados de la época.
Asamblea, en febrero de 1790, que educaba á su hi- supnm1eron aquella
jo constitucionalmente, para el nuevo orden de cosas. guardia nacional de chi«Ved á mi hijo, decía el mismo día la reina á la co- quillos.
misión de la Asamblea: quiero enseñarle desde un
Al cultivar su jardinprincipio á respetar las libertades públicas.»
cito, sucedíale al delfín
Mientras se buscaba en su debilidad antemural que, por la empalizada
contra la Revoluc~ón, el niño, privado.de los inmen- que lo separaba de la
sos parques de Versalles, salía los jueves á jugar al parte no reservada de
huerto de la marquesa de Lede, y recobraba sus afi- las Tullerías, le hablaciones á la floricultura en el diminuto jardín que den- sen muchas personas, le
tro de las Tullerías le otorgaban. Allí criaba conejos, pidiesen limosna infiniregaba y plantaba rosales. ¡Melancólicos destinos los tos pobres, y flores mil
de este jardín, situado á la extremidad de la terraza, bellas paseantes. Las floá orillas del agua! Así como Luis XVI se lo dió al res las ofrecía con risa
delfín para su recreo, Napoleón lo destinó al del rey halagüeña y la cortesade Roma, Carlos X al del duque de Burdeos, Luis nía del más cumplido gaFelipe al del conde de París!
lán; las limosnas, con el
Otra gran distracción del niño fué la creación del calor de un corazoncito
regimiento de muchachos, que tomó el nombre de que ya rebosa compaReal Delfín. Es de advertir que Luis Carlos adoraba, sión y regia munificencomo la mayor parte de los chicos, el aparato militar. cia. Los niños pobres,
Cuando el regimiento de Flandes pasó por Versalles, enfermos y descalzos, coLas mujeres de París encaminándose á Versalles el 5 de octubre ele 1789
el delfín se empeñó en saludarle. «Pero ¿qué les vas mo por misterioso pre(Copia de un grabado de la época)
á_decir_tú á esos señores?,» preguntaba la reina. «Ya sentimiento le atraían.
d1scu~nré. )) Entró la oficialidad, y el delfín dijo á los Cierto día el rey vió á su
de pnmera fila: «¡Cuánto me alegro de estar entre us- hijo contando los escudos que guard~ba en un cofre.
No dudamos de que nuestros suscriptores han de
tedes! La lástima es que como soy tan chico no les «¿Esas tenemos, Carlos?,» murmuró risueño el padre. ver con gusto esta publicación, en la que el interés
Yeo á todos.» De pronto, reparando en un oficial «¿Ya cuentas la hucha como los avaros?» «Papá, res- especial de los hechos adquiere tloble atractivo cuanmuy alto: «Cójame usted en brazos, le suplicó, y pondió la criatura, es para los niños expósitos. Me dan do los relata la insigne publicista á la que tantas joyas
así veré á todos estos señores.» Calcúlese su alegría mucha pena. ¡Si vieras qué desgraciados son!» Diría- debe nuestra literatura. - N. de la R.

semejantes habían de preocuparle después!), llegó la
comitiva á las puertas de París, y las mujeres que la
seguían gritaban á las que salían á los balcones: «Se
acabó el hambre. Nos traemos al panadero, á lapanadera y al mocito de la tahona.»

cuando se hubo encontrado al frente de un regimiento que ostentaba engreído el nombre de Real
.Delfln. Fueron los oficiales de este regimiento quienes presentaron á Luis Carlos un regalo de trágica
memoria: el dominó hecho por Palloy con mármo-

NúMERO

NúMERO

LA

599

399

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ro.º Satisfacción general y cada mochuelo á su olivo.
Nota. - Se prohiben las pedradas públicas y los navajazos particulares.

EL POZO DE LA VERDAD
( Conclusi,J11)

Y al Sr. Dulcamara hay que hacerle
justicia. No se anduvo por las ramas, sino
que á este quiero y á este también, hizo
cada regalo que cantaba el credo. Sortijas, pendientes, collares y guardapelos para las mozas, relojes, alfileres, cadenas y
botones para los mozos, y gemelos para
el alcalde, y cálices y patenas para el cura,
y espátulas para el boticario, y unas disci •
plínas nuevas para el maestro de escuela.
Vamos, que aquel gran señor era un arca
sin fondo, y!~ chica iba á ser de seguro la
mujer más dichosa de la tierra.
Conquistadas así todas las voluntades,
inútil es decir que se tomó á pechos por
el pueblo entero la boda de la hija del tío
Vencejo, y éste, ostigado por unos y por
otros, prometió que el día del casamiento
habría tortas y pan pintado para todos los
pobres, y agua de limón y cebada para la
clase media, y corderos y cabritos para
concejales y caciques.
Y llegó el día... terrible para Bias y magnífico para convidados y convidadores.
¡Qué gresca! ¡Qué alboroto! Para que se
vea sí se había hecho la cosa en grande,
conviene examinar la lista de festejos.

¡El hombre propone y Dios dispone!
¿Quién había de creer que el programa no
llegaría á cumplirse? Cuando se acabó el
jaleo de las cucañas, que era el número
3.0 , y todo el mundo se dirigió á la iglesia
para presenciar la ceremonia del casamiento y la misa, sonó un trompetazo fenomenal que hizo poner los pelos de punta hasta á los calvos, y aparecieron en la plaza,
frente á la parroquia, el mozo Blas con su
traje humilde de costumbre y una señora
caprichosamente vestida con una vara de
acebuche en una mano y un espejito en la
otra.
- ¡Alto todo el mundo!, dijo el alcalde.
¿Qué barbaridad es esa, y qué quiere decir ese trompetazo?
- Eso quiere decir, exclamó en voz alta la mujer d~I espejo, que aquí 'todo es
farsa y mentira, y que yo no paso por
ello, y que aquí va á haber hoy una depópulo bárbaro.
- Si lo del bárbaro lo dice usted por
mí, á la cárcel en seguida y poca conversa. ción. Y eso, lo de farsa, explíquese usted
si quiere que nos entendamos.
- A eso voy. Toca, muchacho, y óiganPROGRAMA de las fiestas que se han de celeme todos.
brar el día ... del tal... tal, etc., en el
Bias obedeció á la señora, y aplicando á
gran pueblo de tal... por cual... con 1110su boca la trompeta que llevaba en la mativo de la boda de Anita, la hifa del tío
no, atizó otro trompetazo que debió oírse
Vcllcefo, con el gran Sr. .Dulcamara, indos leguas en contorno y que aturdió otra
ventor sublime, taumaturgo eximio, quívez á los presentes. ¡Vaya una trompeta y
111ico conspicuo y astrólogo ecuestre ...
unos pulmones!
- ¡Nos va á dejar sordos si toca otra
r. 0 Guitarras, bandurrias y castañetas
vez!, dijeron todos tapándose los oídos.
público.
'
- ¡Boca abajo todo el mundo!, prosi2. 0
Baile general en la plaza.
guió la Verdad. Todos los regalos de ese
Pll.KCIOSO HALLAZGO, cuadro de \V, Claudius
3.º Cucañas con chorizos, jamón, meseñor Dulcamara son falsos y no valen
dios duros y otros embutidos.
un comino; todos sus títulos son men4.º Misa solemne de un cura solo, con sermón,
7.° Comida, merendona y borrachera universal. tira... ; todas sus drogas, agua de la fuente y polcampanas, organillo y bendición papal.
8. 0 Una vaca enmaromada para los aficionados á vos de Segovia ... ; todo su dinero, perros est~ñados!
5. 0 Ochavos y cacahuets para la infancia.
cuernos.
El tío Vencejo no es un ricacho decente, smo un
6. 0 Procesión del bendito San Zoilo, con alelu·
9. 0 Retirada de los novios para ventilar sus usurero indecoroso; el maestro de escuela no sabe
yas y panecillos del Santo, de color de rosa.
asuntos.
escribir con ortografía, el alcalde es un bruto que

D&amp;SE~IBARCO DE LOS INFANTES D.• EULALIA y D. ANTONIO EN SAN J UAN DE PUERTO Rico
(De otografía de Feliciano Alonso, remitida por D. Marcelino García)

�CEREMONIA DE LA INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO, VERIFICADA EL DiA

1.0

DE MAYO. ASPECTO DE LA PLAZA DE LA EXPOSICIÓN, nrnu;o

DE

E.

LrnMER

�•

NúMERO

LA ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

402
sólo sabe volcar el puchero en las elecciones, el cura
no sabe latín, el boticario da polvos de almidón en
vez de magnesia y vende quinina fabricada con polvos
de espárragos: aquí todos son unos farsantes, embusteros, y van á verlo en seguida.
.
En efecto, dirigió el espejito hacia la concurrencia,
y todo el mundo apareció á los ojos de los demás tal
como era y no como parecía. ¡Qué espectáculo! Hombres y mujeres, todos ... comenzaron á gritar ~iciendo: «¡Yo soy un hipócrita!» «¡Yo soy un bnbón!»
«¡Yo engaño á mi mujer!» «¡Yo desobedezco á mi
padre!» «¡Yo se la pego á mi marido!» «¡Yo no tengo un cuarto!» «¡Yo soy un ladrón!» etc., etc., y cuanto más gritaban más se separaban unos de otros.
E l gran Dulcamara no sabía dónde esconderse, y
Anita diciendo: «Soy una mema,» y Bias exclamando: «Soy un asno, » se abrazaron y echa_ron á corr~r
de1 prado, escapando por aquellos tngos. ¡PareJa
feliz!
Mientras el alboroto seguía en aumentq, los maridos engañados arrancaban del moño a sus cónyuges
extraviadas; los electores aporreaban al alcalde; unos
gritaban: «¡ Al ladron!,» otros «¡Al asesino!,» y todo
era destrucción, ruina y estrago, mientras la Verdad,
con el espejo en la mano, lanzaba rayos de aquel
cristal sobre todos los habitantes del pueblo.
Rendidos, aporreados y con un palmo de lengua
fuera de la boca, se miraron unos a otros, y lo cierto
es que no parecían seres humanos, sino fieras escapadas de los bosques. ¡Qué de sangre, de arañazos, de
cardenales, de torniscones, de repelones y de calvicies prematuras! ¿Y todo por qué? Y sobre todo ¿por
quién? Por una mujerzuela de tres al cuarto, por
aquel tipo estrambótico y extranjero, sola, sin defensa, sin guardia civil, ni carabineros, ni fuerza pública
de ningún género...
- ¡A ella! ¡A ella!, gritaron todos. ¡Fuera la bruja! ¡Fuera la tonta! ¡Aquí todo era paz y bienandanza
y tranquilidad! ¡Acabar con ella!
Y dicho y hecho: ella se .defendía con el espejito;
pero una pedrada del boticario hizo saltar el cristal
en mil pedazos, y allí fué ella... Entre todos le arrancaron el mueblecillo, le hicieron añicos el vestido, la
insultaron, la arrastraron hacia el pozo y la tiraron á
él de cabeza. Sobre su cuerpo hecho añicos tiraron
cuantas piedras, ladrillos y peñascos encontraron á
mano, hasta que éstos llegaron al brocal; y para que
jamás volviera á salir de aquella tumba la pobre mujer, siguieron amontonando peñascos y construyeron
una torre mas grande que la de Babel.
Desde entonces no ha vuelto á reaparecer la Ver·
dad sobre la tierra, y Dulcamara se pasea triunfante
en su carricoche por todos los países del planeta.
LUIS

M.

DE LARRA

B ellas Artes. - La Asociación Art!stica Suiza ha comenzado el viaje circular de su exposición de Bellas Artes por las
ciudades de Basilea, Winterthur, Schaffhausen, Zurich, Glaris,
Constanza, Berna y Saint Gall, en donde terminará el d!a 26
de octubre. Consta sólo de 212 obras, aunque este número es
probable que aumente en Zurich. De los expositores, la mitad
son suizos y el resto alemanes, italianos, franceses y españoles.
Entre los cuadros al óleo sobresalen los de los suizos Rossis,
Menta, Steffans, Muheim, Sandreuter, Rudisuhli, Meyer, Vollmy, Schenker, Balmer y Delfs y los de las señoritas Amaos y
Erlach; entre las acuarelas llama en primer término la atención
el Callt() de corQ, de José Benlliure.
- Los arquitectos muniquenses Seild, IIanberiaser y Romeis
están trabajando actualmente en los proyectos de reconstrucción
del Museo Nacional. _
- En el Salón Neumann, de Munich, se ha verificado una
exposición de importantes cuadros de Achenbach, Wenglein,
Lehnbach, Kaulbach, Díez y otro~: llaman en primer término
la atención un paisaje bávaro de Leibl wn la figura del pintor
en traje de caza; una Travíata, de Gabriel Max; un precioso interior, de Uhde, y un hermoso asunto de la vida popular vene·
ciana, del malogrado Favretto. También figuran en ella cuadros
de IIerkomer, Corot, Webbs y otros pintores extranjeros.
- Federico Roeber, el célebre pintor de historia de Dusseldorf, ha terminado un ciclo de once cuadros, tres de ellos de
grandes dimensiones, que representan la desaparición de los
dioses del Norte y la aparición del Cristianismo en la tierra. Este ciclo es una de las obras más notables que el arte haya realizado en nuestros tiempo&amp;, y en su ejecución ha rayado á gran
altura :;u ilustre autor, quien ha consagrado largos años de trabajo á esta obra que ha ejecutado por encargo de un acaudalado _µersonaje, entusiasta por el arte y decidido protector de Jo:;
artistas.
En la propia ciudad de Dusseldorf ha terminado el profesor
Pedro J anssen el gran cuadro correspondiente á la fundación
que un habitante de aquella ciudad, Carlos Weiler, ardiente
patriota y entusiasta aficionado á las bellas artes, instituyó con
destino á la Galería Municipal cuando en 1888 se celebró el
sexto centenario de la concesión del derecho de ciudad á Du~seldorf. El cuadro representa la batalla de Worringen, librad.i.
en 5 de junio de 1288, después de la cual el conde Adolfo de
Berg otorgó aquella concesión agradecido á los servicios que

Jo~ de Dusseldorf le prestaron en aquel combate; la pintura del
célebre artista es una obra maestra y dicho cuadro será probablemente expuesto en BerHn y en Munich.
.
- En celebración de las bodas de plata de los reyes ele !taha
el Consejo municipal de Venecia ha instituido una fu~dación de
100.0CX&gt; liras (pesetas) cuyos intereses de dos años, importan·
tes 10 OCX&gt;, se destinarán al mejor cuadro presentad? en las ex·
posiciones que se celebrarán cada dos años. La _Caia d~ Ahorros de la propia ciudad ha instituído para el mismo obieto un
segundo premio de 5.0CX&gt; liras.
..
. .
- La Reina Regente ha adqumdo en la Expos1c1ón d~l
Círculo de Bellas Artes últimamente celebrada en Madnd
los siguientes cuadros: Estudi/) de naranjQs, . de Sorolla; Un
cQ111pás de espera, de Parada y Sant!n; una manna, de _la Torr;;
un paisaje, de U rgell, y Cesta de viQ/etas, de la señonta Mana
Rodríguez Ribera.
.
.
Barcelona. - Salón Parés. - Un retrato, un cuadnto que rn·
teresa -é impresiona vivamente; un cieg? anciano y desvali_do
acompañado por una niña de rostro angehcal, y algunos estudios
de paisaje obras del joven pintor J unyent, ocupan buena parte
del testerd preferente, demostrando con ellas cualidades sólidas
de estudio y un progreso evidente.
De Agrasot son un~ esc_ena val1;~ciana, c~adro de costumbres, ejecutado con mmuc1osa hab1hdad, al igual de otro con
personajes del siglo xvu.
.
Un paisaje, de Morera, no recuerda por cierto á otros cuadros del aventajado disc!pulo de Maes, as! como unos bebedores, de J uncosa, recuerdan demasiado á los de Graner, y no por
cierto por la pincelada sólida y jugosa de éste.
.
De Ribas hay una calle ele un pueblo de Mallorca, cuadnto
agradable, luminoso y finamente ejecutado, y Llombart expone
la figura de un peregrino, curioso tipo que no ha ,_mucho rec~rría las calles de nuestra ciudad con gran regoc1JO de los ch1·
quillos traviesos y alborotadores, estudio hecho con sobriedad
y firmeza, aunque de luz un tanto apagada.
, .
Un pergamino policromado, de Flos y Calca!, habilmente
ejecutado, completaban el número de las obras nuevas de la
últim~ semana.
Salón de «úi Vanguardia. 'ti - U na gran parte del catálogo
ilustrado de la notabilísima colección Spitzer, últimamente vendida en Parls, algunos de cuyos ejemplares hanse disputado
con empeño los principales Museos del mundo, llenaban las
paredes de este local, y el público pudo contemplar, colocadas
en grandes tableros, las hojas de pruebas fotot!picas reproducien·
do muchas de las verdaderas riquezas que atesoró en todas las
manifestaciones de las artes industriales y decorativas el afamano coleccionador vienés.
Expusición de i1ld11111e11taria retrospectiva. - Importante por
muchos conceptos, rica é interesante hasta para el público profano en achaques de arqueologla y de sutilezas art!sticas, es esta exposición organizada por la Asociación Arqueológica de
nuestra ciudad, que se organizó el domingo I I del actual y de
la que se ocupará LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA con la extensión que se merece.
T eatros. - En el teatro de la Corte, de Karlsruhe, se ha estrenado con aplauso una ópera del maestro de capilla de aque·
Jla corte Félix l\fottl, titulada Príucipe y cantQr, que está escrita en el estilo wagneriano y revela gran talento en su autor.
- En el teatro de la Corte, de Viena, se ha estrenac!o la última ópera de Verdi, Falstafj, cantada por los mismos que la estrenaron en la Scala de Milán: á ¡Jesar de que el precio de las
localidades era triple del ordinario para las dos representaciones extraordinarias que de la ópera se dieron, el teatro estuvo
lleno, habiendo concurrido varios individuos de la familia imperial. El éxito ha sido inmenso, sobre todo en el segundo acto
y en el segundo cuadro del tercero: todos los artistas fueron muy
aplaudidos, especialmente Maure!, que hubo de repetir (cosa
casi nunca vista en aquel teatro) el aria Qua11d'ero paggi().
- La ópera Cornil/ Sclmt, libreto de Illica y música de Sma·
reglia, estrenada en el teatro Nacional Bohemio, de Praga, ha
tenido un éxito extraordinario: la música es digna de un gran
maestro y se distingue por su expresión, por su unidad y por su
brillante instrumentación.
- En el teatro Balbo, de Turin, se ha estrenado con buen
éxito la ópera en un acto del maestro español Sr. Llanos, Cris-

599

E l artista en fermo, cuadro de E . R avel .• Largo
tiempo habla trabajado en el cuadro que constituye el centro
de sus amores y de sus esperanzas de artista, cuando la enfermedad le obligó á dejar los pinceles: harto se ve que si su mano descansa su pensamiento trabaja sin cesar, representándole
en imagen clara lo que debia ser su pintura una vez acabada y
aun haciendo resonar en sus o!dos los aplausos que su contem·
plación habla de arrancará los inteligentes. ¡Cuántas ilusiones á
punto de desvanecerse! Y sin embargo, el artista enfermo aún
confía, aún sueña con recobrar la salud para terminar su obra;
el esposo, el padre, todav!a espera que los dos pedazos de su
alma que en su desgracia le acompañan no han de quedar desamparados cuando más sonriente se les ofrecía la existencia. Estas son las impresiones que el hermoso cuadro de Ravel nos
produce, y si tal efecto causa en nosotros ese lienzo, inútil es
encarecer la valía que en nuestro concepto tiene.

*
* *
D espu és del baile, c u adro de R omán Ribera
(Salón Parés). -Al ocuparnos con algún detenimiento de las
obras que constituyen la décima Exposición Parés, celebrada
en diciembre del año último, hicimos observar, no sólo la valia
é importancia de los dos cuadros presentados por Román Ribera, sino también el empeño ren.lizado por este distinguido ar·
lista, que quiso demostrar su dominio de la paleta, su pericia
en el empleo del color.
El cuadro que reproducimos es una preciosa producción ajustada psiquica y plásticamente á los modernos conceptos, á las
nuevas corrientes; pero á pesar de ello, no puede confundirse,
tiene el carácter, nótase el sello de la personalidad artistica del
elegante y distinguido autor de CQup d' a!if, de la Salida de
bJi/e y de L' art dans fe marasme.

*
••
Hun os car gan do contra el enemigo, c u adro
de U lpian o C heca. - Muy joven todavía obtuvo el señor
Checa una medalla de primera clase en la Exposición de Bellas
Artes celebrada en Madrid en 1887 por su h~rmoso cuadro La
invasión de /Qs bárbaros, ~ue entonces reprodujimos. Cuantas esperanzas hiciera concebir en aquella ocasión nuestro distinguido
compatriota han sido superadas por los brillantes triunfos ob·
tenidos en su gloriosa carrera, y uno de los cuales le ha valido
el lienzo que hoy reproducimos, en el que la grandiosidad de
la composición corresponde á la magnitud del hecho representado, y las innumerables figuras que en ella entran formando inmenso grupo cuyos últimos términos se pierden á Jo lejos
en be!Hsima perspectiva, son por sus actitudes, por la ferocidad de sus semblantes, por el salvajismo de su.impetuosa carrera, retratos fieles de aquellos bárbaros que á las órdenes del
azote de .Dios llevaron la desolación y la ruina á los dos imperios
romanos.

*
* *

P recioso hallazgo, cuadro de W . Claudius. El amor á la ciencia llega á ser en ciertos hombres una verdadera obsesión, y cuando el estudio ó la casualidad les pone en
posesión de algo desconocido no trocaran el hallazgo por la
gloria ganada por un general en la más reñida y trascendental
batalla. U no de estos seres es indudablemente el del cuadro
que reproducimos, botánico entusiasta y empedernido á juzgar
por las trazas, que acaba de dar con un ejemplar raro, precioso.
¡Singular contraste! De fijo que aquella florecilla que con tanto
cariño examina ha sido mil veces despreciada por la niña que
tóbal C/)lón.
curiosa Je contempla y pisoteada por los patos al cuidado de ella
Barcewna. - En Novedades la compañia que tan admirable- confiados,
mente dirige el Sr. Mario ha estrenado con gran éxito el hermoso drama en tres actos de D. José Echegaray, Mariana.
***
En el L!rico la excelente compañia á cuyo frente están los tan
justamente aplaudidos Sres. Ruiz de Arana y Rosell sigue haD esemb arco d e !.os infan tes D oña E ulalia y
ciendo las delicias del público, habiéndose verificado en él re· D . Antonio en San Juan de Puerto Rico. - Ducientemente el beneficio de la señora Valverde, que obtuvo, rante su viaje á Chicago, adonde llevan la representación oficomo siempre, tantas ovaciones como piezas representó. En el cial de España, los infantes Doña Eulalia y D. Antonio detu ·
Tívoli siguen las representaciones de .Afiss Helyet y se anuncia viéronse algunas horas en la capital de la isla de Puerto Rico.
el próximo estreno de la zarzuela del maestro Serpette úi te- La población estaba espléndidamente engalanada, los edificios
lefanista, arreglada á la escena española por el Sr. Granés.
ostentaban colgaduras y otras decoraciones y en las calles hab!anse levantado magn!ficos arcos de triunfo dedicados á los
Necr ología. - Han fallecido recientemente:
ilustres viajeros por el ejército, los voluntarios, el Casino EsIIiginio Gentile, profesor de H istoria antigua de la U niver· pañol y el comercio. Llegados los infantes al palacio del gosidad de Pavfa, muy conocido por sus estudios sobre historia bernador presenciaron desde a!H el desfile de las tropas y vo·
romana y por su obra sobre la historia del arte griego y del ar- luntarios que cubrlan la carrera, y en seguida se verificó la re·
te romano.
cepci6n oficial, á la que asistió todo lo más selecto de la socieJuan Manuel Florescu,general y hombre de Estado rumano, dad portorriqueña. Después del banquete que en su honor se
ex ministro de la Guerra y ex presidente del Consejo de mi- dió en la Casa Consistorial, trasladáronse doña Eulalia y don
nistros.
Antonio á la magnífica quinta que el gobernador tiene en Río
P. Guttmann, director del Hospital Moabit, de Berlín, di· Piedras, y á su regreso pasaron al Reina Cristi11a, en donde
rector del Anuario para médicQs prácticos.
obsequiaron con un banquete á las autoridades y personas no,
Hermann Marius, profesor de Pedagogía y Didáctica de la tables de la ciudad, y después de presenciar los fuegos é ilumiUniversidad de Leipzig, autor de varias obras importantes, naciones de la bahía á las once y media, prosiguieron su viaje á
entre ellas E stttdiQs de fa 11at11raleza: bosquejQs de BQtdnica y la Habana. La fotografía que reproducimos y que representa el
z(){)/()g/a.
acto de desembarcar los infantes en San Juan de Puerto Rico
Antonio Ritter Schmerling, ilustre hombre de Estado aus- nos ha siclo remitida por nuestro corresponsal D. Marcelino
triaco, autor de la Constitución de febrero de 1861, ex minis- García, á quien damos desde aqul las gracias por su envio.
tro y presidente del ministerio imperial, ex presidente del Tribunal Supremo, miembro vitalicio de la Cámara de los Señores
*
**
y durante algt'm tiempo presiclente de la misma.
Carlos Voillemot, pintor de género francés.
¿Cuál es l a más bonita?, copia de una fotografia de
Carlos Pritchard, presidente de la Real Sociedad Astronó- Otún Scharf. - Cuando el aparato fotográfico está en manos de
mica de Inglaterra, profesor de Astronomia en la Universidad quien siente el arte, sus producciones pueden revestir carácter
de Oxford y uno de los primeros matemáticos contemporáneos. artístico, y de ello son buena prueba las de que nos ocupamos
D. Juan Vilanova y Piera, eminente ge61ogo y naturalista, al hablar de la exposición recientemente celebrada en el Atec:1.tedrático de Paleontolog!a en la Universidad de Madrid, in- neo Barcelonés, las muchas que todos los dlas figuran en los
dividuo de varias Academias cient!ficas nacionales y extran· escaparates de nuestros fotógrafos y las que continuamente vejeras.
mos procedentes del extranjero. La reproducción que hoy ofreIlmo. Sr. D. Manuel Gómez Salazar, arzobispo de Burgos, cemos á nuestros lectores, cualquiera la tomara por copia de
teólogo eminente que dejó bien sentada su fama de tal en el hermoso cuadro de eximio autor: tanto es el sentimiento artísConcilio Vaticano.
tico que respira.

- ¿Qui~res que l.i enviemos?

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT.-ILUSTRACIONES DE EMILIO IL\YARD

(CONTINUACIÓN)

Un día, convencido de que el capitán Sixto era hijo suyo, ha~ía otorgado su
testamento para depositarlo en la notaría de Revenacq; en el ámmo de Gastón
exi~tía entonces completa cer_tidumbre, y por consiguiente su ?~ber ~ra pon~r en
olvido al hermano para acordarse solamente del hijo; la ley c1V1l qmere _Y d1spon~ que el hijo ilegítimo solamente sea hijo a medias, y en esto obedeció el leg1slador a consideraciones puramente sociales; pero _la ley. nat,u:al procede por
razones mucho más humanas; para ésta un hijo, legítimo ó 1le~1t1I?~, es un htJO,
Y un h~rm~no no es más que un hermano; en virtud de est~ prmc1p10, el hermano ~ab1a sido sacrificado al hijo, y esto era perfectamente _Justo. Pero andando
el tte~npo, un mes antes de morir, aquella fe en su patermdad, quebrantada en
el á111mo de Gastón por causas que permanecían aún o,cultas, aca_bó por d~svanccerse del todo, y entonces el hijo, que ya no era mas que un Joven hacia el

cual Gastón se sentía atraído sin razón alguna, había tenido que ceder el sitio
de preferencia al hermano, y el testamento fué entonces retirado de la notaría de
Revenacq.
Indudablemente todo esto no pasaba de la categoría de una suposición, pero
le daba mucha fuerza la circunstancia de haber sido hallado el testamento no
en el cajón que contenía los demas papeles de la familia, no en el que est;ban
las cartas de Leontine Dufourcq y del capitán, sino en otro en el cual solamente había papeles insignificantes.
Si Ga?tón hubiese considerado aquello como el acta de su última voluntad,
¿era pos1b~e que lo hubiese arrinconado de aquel modo? ¿No era lo natural, por
el c_ontrano, que una vez retirado aquel documento de casa de Revenacq Ju
hubiese guardado cuidadosamente en sitio seguro?

�LA

•

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

599

que examinaba la validez de aquel testamento. Si aquel documento en vez de
instituir como heredero al capitán Sixto hubiera declarado c¡ue heredaba Anic
toda la fortuna del tío, ¿cómo lo hubiese juzgado Tiarincq? ¿Creería de igual modo
que evidentemente aquel papel no tenía valor alguno? O bien sin llegar hasta
esto, que parecía un poco excesivo, ¿qué pensaría Revenacq si hubiera sido él
quien hubiese descubierto aquel testamento perdido?; notario de Gastón, consejero suyo y hasta cierto punto su confidente, y por todas estas razones en situación de estimar con más acierto que ninguna otra persona los móviles que le
habían dictado y los que habían obligado después al testador á recogerlo de la
notaría y á relegarlo después al olvido con otros papeles insignificantes, ¿lo declararía nulo? En una palabra: las deducciones obtenidas por una conciencia
imparcial y desapasionada, ¿serían las mismas que las obtenidas por él, á quien
no era posible, aunque con empeño lo procurara, sobreponerse á las consideraciones personales?
El problema era grave, y cuando quedó planteado en su cerebro B1rincq se
sintió profundamente impresionado; perturbóse la tranquilidad de su espíritu, la
serenidad de su conciencia se desvaneció del todo, y lejos de dormir ese sueño
profundo que él esperaba después de una noche pasada en vela, volvió á ser
víctima de las agitaciones y de las perplejidades mismas de la víspera.
Veinte veces, en el curso de aquella noche, decidió Barincq hablar con franqueza y confesárselo todo á Revenacq, aceptando la determinación que el notario considerase justa; pero no bien adoptaba esta resolución que á primera vista
parecía conciliarlo todo, Barincq la abandonaba resueltamente; porque, en último resultado, ¿estaba seguro el padre de Anie de que encontraría en Revenacq,
ni en ningún otro, las condiciones de rectitud, de independencia, de imparcialidad de juicio que por exagerados escrúpulos de conciencia no se reconocía él á
sí mismo en el grado que apetecía? Nada menos que el reposo de todos, su bienVIII
estar, la vida de su mujer, el porvenir de su hija era lo que Barincq iba á poner
en manos de la persona á quien consultase; y ante responsabilidad tan grave y
Solamente cuando despué; de largas meditaciones hubo llegado á esta con- terrible, el padre de Anie tenía el derecho, más aún que el derecho, la obligación
clusión, logró Barincq conciliar un poco el sueño; una hora bastó para calmar la de sentir indecisiones y dudas.
tormenta que tan violentamente había sacudido su espíritu; cuando despertó el
Que decidiese Revenacq con justicia, Barincq no lo .sabía realmente ni con
padre de Anie hallóse con la misma tranquilidad de ánimo, con las mismas fuer- certeza absoluta. Sin duda había muy poderosas razones para considerarlo como
zas y en el estado mismo en que se hallaba todos los días desde su permanencia hombre de honradez y de rectitud; recto y honrado lo había visto siempre Baen Ourteau.
rincq desde que se conocían. Pero al cabo, tanto la honradez como la rectitud
Después de haber dado su paseo matinal por los establos y por la lechería, son condiciones de carácter, no de inteligencia; es posible ser el hombre más
Barincq montó á caballo para ir, como hacía habitualmente, á inspeccionar los ~onrado del mundo, el de mayor ddicadeza para todos los asuntos de la ,·ida, y
trabajos y vigilar á los trab:ijadores; y cuando, en la cumbre de una colina, e l tener, sin embargo, criterio equivocado ó conceptos erróneos. Ahora bien: si Bacurso caprichoso del camino le puso frente á frente de toda la posesión de Our- rincq consultaba con Revenacq este asunto del testamento, apelaba á la inteliteau que, con sus campos, sus prados y sus bosques, se extendía bañada en la gencia del notario, no á su carácter. Era necesario además tener en cuenta que
risueña luz del sol naciente, se encogió de hombros al recordar que, por un mo- las causas determinantes del juicio de Revenacq serían los hábitos de la profemento, había admitido la posibilidad de abandonar todo aquello.
sión, y en esto había un peligro que podía inspirar legítima desconfianza: si Barincq se recusaba como juez á sí mismo por temor de dejarse influir, aun con- ¡Qué locura habría cometido!, y al mismo tiempo ¡qué engaño!
Y sin embargo, Barincq tenía la satisfacción de decirse que si él hubiese tra su voluntad, por las sugestiones del interés propio, ¿no podía y no debía
dado crédito al testamento hubiese realizado aquel abandono por muy terribles temer que Revenacq por su parte cediese á la influencia permanente de su conque las consecuencias de tal acto hubieran sido para él y más todavía para los dición de notario, que le haría ver en ese testamento el hecho material, el acta
suyos; para Anie, cuyo matrimonio, como es natural, fracasaría; y para su mujer, que tenía entre sus manos, más que las intenciones del que la había escrito?
cuyo acento vibrante le parecía oir aún como cuando, pocos días antes, le había
Y sobre esto, á pesar de todas sus divagaciones, Barincq no modificaba su
dicho: «Mientras las cosas vayan bien, también lo iré yo; el día en que el carro juicio; ante todo y sobre todo era necesario tener en cuenta las intenciones de
se tuerza, no podré resistir más sacudidas.))
Gastón, y esas intenciones, cualesquiera que fuesen, habían de tener cumpli¡Cuántas y cuán rudas habrían sido las que acompañasen á su salida del cas- miento.
tillo, que nunca había parecido al padre de Anie más agradable ni más hermoso
Esto era, en realidad, volver al punto de partida y resumir el razonamiento
que en aquellos momentos! Todo aquello que le rodeaba jamás había sido tan que le había llevado á deducir que aquella declaración del 11 de noviembre era
querido ni tan estimado por Barincq como en aquellos momentos en que pen- necesariamente nula; más claro, Barincq se agitaba realmente en el vacío, toda
saba que habría podido verse obligado á dejarlo.
vez que, por escrúpulos de conciencia, rehusaba detenerse en esta conclusión
Barincq había detenido su caballo, y durante mucho tiempo permaneció su- basada en el estudio exacto de los hechos y en la aplicación estricta de las leyes
mergido en una contemplación llena de ternura; después, haciendo un molinete de la lógica.
con el latiguillo que llevaba sujeto á la muñeca con una correa de cuero, conti¿Iba el padre dé Anie á continuar siendo víctima de las angustias que en la
nuó alegremente su camino.
noche anterior le produjeron fiebre, complicada ahora con los escrúpulos que
Nunca se le había visto tan bien dispuesto ni de tan excelente humor como en su ánimo se habían levantado al comprender que podía estar, sin saberlo,
cuando entró en el castillo para almorzar. La señora de Barincq llegaba al mismo influído por su personal interés y por el cariño á la familia?
tiempo muy despacio y con aire dolorido; su esposo la gritó desde lejos en son
Inútilmente se decía Barincq á sí mismo que había buena fe en sus razonade broma:
mientos, entre los cuales sólo admitía los que hallaba perfectamente ajustados
- Vamos, mamá, vamos pronto; tengo mucha hambre. Y sentándose á la mesa á la lógica; en todo caso no podía menos de reconocer y confesar que todos
comenzó á cantar un coro de una zarzuelilla antigua:
ellos estaban fundados, así como la conclusión obtenida, no sobre un hecho,
sino sobre una interpretación de ese hecho; su convicción acerca de que la re«Vamos á la mesa, demos al olvido
tirada del testamento demostraba un cambio en la voluntad de Gastón tenía por
rápidos momentos de amargo pesar;
base una cosa muy verosímil; pero ¡cuánto más fuerte sería esa convicción,
que amor solamente y sólo alegría
cuanto más indestructible, en cualquiera de sus aspectos, si se pudiese descubrir
sitio en el banquete deben ocupar. »
la causa que había producido aquel cambio!
Gastón había querido que el capitán le heredase, porque le creía hijo suyo;
- Que sea muy enhorabuena, dijo la señora de Barincq; prefiero verte así,
después no había querido que le heredase, porque había dudado de esa paternique tal como estabas ayer noche.
dad; esto era lo que simultáneamente decían la verosimilitud, la lógica, la induc- Eso prueba que, á pesar de tu diagnóstico, no era grave mi enfermedad.
- Lo cual no quita para que te haya tenido agitado toda la noche; he oído ción, el razonamiento, todo; ¿pero por qué había dudado Gastón de su paternidesde mi cuarto que te revolvías en la cama tanto y con tanta fuerza, que he es- dad? H e ahí lo que no se sabía y lo que era necesario precisamente averiguar,
tado muchas veces disponiéndome á levantarme para ir á tu lado á ver lo que porque esta averiguación, si era posible realizarla, confirmaría la verosimilitud,
daría fuerza al razonamiento y sería la prueba definitiva y concluyente de los
te sucedía.
cálculos á que Barincq se entregaba hacía cuarenta y ocho horas.
- Estaría haciendo ganas.
En la mañana del día siguiente Barincq abrevió mucho su correría por el
- Corriente; pero no será malo que procures otra vez hacerlas con menor
campo, y á las nueve se apeaba del caballo para entrar en casa de Revenacq; si
ruido.
Todo aquel día conservó Barincq su buen humor y su tranquilidad repitién- alguien estaba en condiciones de guiarle en sus pesquisas, ese era el notario;
pero como Barincq no podía preguntarle con toda franqueza, comenzó charlandose frecuentemente á sí mismo:
- Es evidente que ese testamento no tiene valor alguno; ni lo tiene, ni puede do de diferentes negocios, y solamente en el momento de levantarse para despedirse abordó al objeto verdadero de su visita.
tenerlo.
- Cuando me hablaste del testamento que había otorgado Gastón, que dePero, al cabo, esta misma repetición concluyó obligándole á preguntarse si
cuando un hecho lleva en sí mismo todos los caracteres de la evidencia da con positó en tu notaría y que recogió poco tiempo antes de morir, me dijiste que
esa evidencia misma tanta preocupación: una vez reconociaa y aceptada, todo mi hermano lo habría hecho así, bien para modificar algunas disposiciones de
ha concluído; cuando el sol alumbra, nadie piensa en decirse ni en decir á na- ese testamento, bien para destruirlo.
- En aquellos momentos ambas hipótesis eran admisibles; había razones en
die: «Evidentemente es de día.» ¿No es cosa sabida que la repetición frecuente
de una misma palabra indica, poco más ó menos, el carácter de quien maqui- pro de la una y también las había en pro de la otra; el inventario ha venido á
nalmente la pronuncia y es al mismo tiempo una confesión de sus cuidados y demostrar cuál de ellas era la acertada: la de que Gastón había querido destruir
de sus deseos? Si aquel testamento no tenía realmente valor alguno, ¿por qué el documento.
De aquella retirada había deducido que el testamento no traducía ya fielrepetirse á cada instante que no lo tenía?; repetir no es demostrar.
1
Además era preciso reconocer también que el punto de vista escogido para mente las intenciones de Gastón.
Si
las
hubiese
traducido,
Gastón
no
habría
retirado
de mi casa aquel docujuzgar un acto puede modificar extraordinariamente el valor que á ese acto se
atribuya. No era un extraño, desligado por completo de todo interés personal, el mento.

Aunque algÓ sutil este razonamiento, no carecía de verosimilitud y se fundaba
también en el perfecto conocimiento del carácter de Gastón, que no obraba
nunca ni en nada con ligereza
En realidad podía y hasta debía preguntarse por qué razón si el testador había
recogido aquel documento con el prop.5sito de modificarlo ó destruirlo, se le
encontraba intacto, tal cual había sido redactado en su fo rma primitiva; pero
esta pregunta llevaba en sí misma su contestación tan sencilla como lógica: para
destruir el primer testamento esperaba indudablemente Gastón tener hecho el
segundo, y probablemente, casi con seguridad, en el día mismo en que hubiese
entregado al notario este segundo testamento, expresión de su voluntad, habría
hecho pedazos ó reducido á cenizas el primero.
No lo había hecho así; era verdad que no lo había hecho, toda vez que el
primer testamento existía; pero también era verdad que había querido hacerlo;
cuando de testamentos se trata, á lo que hay que atender preferentemente y en
primer término es á la intención del testador: pues bien; en el caso presente, esa
intención se manifestaba con toda claridad, tanto por el hecho de recoger el
primero de casa del notario, cuanto por la escasa atención concedida desde entonces á aquel papel sin importancia á la sazón.
Cuando heredamos de un pariente muy cercano, á un padre, á una madre, á un
hermano, le sucedemos no solamente en la posesión de su fortuna, sino también
en la realización de sus propósitos y de sus intenciones; en esto principalmente
puede ser considerado corno continuación del testador el heredero.
¿Sería entonces continuar á Gastón, sería realizar sus intenciones considerar
como válido aquel testamento?
Barincq preguntando sinceramente á su conciencia y contestándola de lrnena
fe no lo creía.

NúMERO

599

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- Eso parece evidente.
- Mejor dirías si dijeses que es tan claro como la luz dc:1 sol: un testamento
no contiene lectura suficientemente agradable para explicar que el testador
sienta la necesidad de volver á leerlo de cuando en cuando.
- Desde que hicimos el inventario, ¿no te has preguntado alguna vez las causas que podrían haber cambiado los sentimientos de Gastón relativamente al
capitán?
- No por cierto; ¿para qué? Ningú n interés había en meditar acerca de esos
sentimientos, sino mientras ignorábamos todos si el primitivo testamento había
sido destruído y si encontraríamos otro; ahora que no hemos hallado ni el primero ni el segundo, hemos de admitir que aquellos sentimientos se habían modificado.
, - ¿Pero qué es lo que ha podido producir esa modificación tan completa?
- Ya te lo he d icho en otra ocasión; la causa :ínica que veo es la duda de
Gastón acerca de su paternidad, duda que ha envenenado su existencia.
- ¿Sabes si cuando mi hermano recogió el testamento había sobrevenido algún suceso que confirmase sus dudas y le probase de una manera concluyente
que el capitán no era hijo suyo?
- ¿Cómo quieres que sepa yo eso?
- Podías tener algún indicio que, por vago que entonces fuese, tuviese ahora
su explicación en el hecho realizado.
- Ningún otro indicio tengo sino la turbación de tu hermano cuando vino á
recoger su testamento; pero ignoro completamente sus causas.
- Sin embargo, recuerdo ahora que, cuando hablamos de esto por primera
vez, me diste como explicación algún descubrimiento decisivo que Gastón hubiese hecho por aquella época: algún testimonio, alguna carta.
- Como explicación no, como suposición sí: te dije en efecto que era probable
que las sospechas de Gastón hubieran sido confirmadas en aquellos días por una
carta, por un testimonio, por una prueba cualquiera hallada de pronto y que hubiese venido á demostrarle que el capitán no era su hijo; pero si te dije que esto
había podido suceder, no aseguré que hubiera sucedido, ni pude asegurarlo porque no lo sabía. Cuando se investiga, como yo lo hacía entonces, sobre lo desconocido, es menester haminarlo todo, admitirlo todo, hasta lo absurdo.
- No obstante, me parece que no era absurdo suponer que esas habían sido
las causas determinantes del cambio de sentimientos producido en Gastón con
respecto al que creyó su hijo hasta el día en el cual modificó sus disposiciones
testamentarias.
- No era absurdo efectivamente, antes por el contrario parecía lógico, verosímil y hasta probable. Pero la hipótesis para explicar el cambio verificado en la
voluntad de Gastón hubiese podido en aquel entonces tener su punto de partida en otra parte; en ti, por ejemplo.
-¿En mí?
- Sí por cierto: si Gastón, un mes antes de su muerte, retiró de mi despacho
el testamento otorgado por él muchos años antes, era porque en aquel momento
no expresaba ya sus intenciones.
·
- ¿Verdad que sí?
- Esto es incontestable; pero ¿de qué intenciones se trata? ¿A quién se referían esas intenciones? ¿Al capitán ó á ti? En mis suposiciones he partido de la
creencia de que Gastón había querido variar sus disposiciones testamentarias en
favor del capitán; pero para que el trabajo fuese completo habría sido necesario
tomar después otro punto de partida del todo diferente; por ejemplo, suponer
que tu hermano había querido modificar las disposiciones que, en su testamento, te favorecían ó te perjudicaban.
- ¡Pero es verdad ... ; piensas eso!
- ¿Tú no habías pensado en esto?
- No ... ¡Oh! No.
No ciertamente; Barincq no había pensado en esto; pero ahora todo el edificio que con sus laboriosas meditaciones había levantado, se desplomaba de
repente.
- Sin saber yo con toda exactitud, continuó diciendo el notario, lo que contenía el documento que depositó Gastón en mi notaría y que de ella retiró muchos años después, tuve poderosas razones - y ya te dije cuáles eran - para creer
que el testador instituía heredero al capitán Sixto, y de aquí partía yo para establecer todas las hipótesis de que hemos hablado acerca del cambio de sentimientos de Gastón respecto al cápitán y á la influencia que ese cambio había de
tener en sus disposiciones testamentarias. Pero si admitimos que en el testamento figurasen, además del capitán Sixto algunas otras personas, en un concepto
cualquiera, todas aquellas suposiciones caen por falta de base, nada, absolutamente nada queda de ellas, porque pudo perfectamente ocurrir que al retirar Gastón el testamento se propusiera sólo modificarlo en lo concerniente á esas otras
personas. Así, por ejemplo, si se hubiera tratado de ti, Gastón podría no estar
satisfecho de la manda que te hubiese dejado y recoger.aquel documento, ya
para disminuirla, ya para aumentarla y aun para suprimirla del todo; las tres suposiciones son admisibles, como reconoces sin duda, ¿no es cierto?
- Sí .. . lo reconozco.
.
- No necesito decirte que las hipótesis de disminuir tu manda ó de suprimirla por completo las indico solamente para extremar las cosas. Estoy &amp;eguro, por
el contrario, de que las intenciones de Gastón eran aumentarla; el enojo que sentía contra ti cada vez que pagaba los intereses del capital que te había garantizado, habíase desvanecido una vez saldada aquella cuenta; además de esto, el cariño fraternal había renacido en su corazón con mayor fuerza y con más vida al
propio tiempo que sus energías se debilitaban, y que ante la amenaza de próxima
muerte buscaba Gastón consuelo y alivio en los recuerdos de vuestra infancia•
ves, por lo tanto, cómo las probabilidades de un cambio en sus sentimientos d~
hermano existen lo mismo ni mas ni menos que existen las de un cambio de
sentimientos del padre por el hijo; hubo momentos en que tú no fuiste para
Gastón un herma~o, pu~o h_aberlos ta_mbién en que el capitán no fuese un hijo.
- ¿Pero no te sientes mchnado hacia una parte más que hacia la otra?
- Me parecía innecesario decirte que me inclino á creer en la diminución
del sentimiento paternal y en el aumento del cariño de hermano. Gastón herido
en su cariño de padre por algún descubrimiento decisivo, no teniendo' ya hijo
recor?ó que tenía un h~rmano;_ ten por seguro que si no hubiese ocurrido vuestro d1~~usto no _s~ hub1~se umdo tan vivamente al capitán; bien así como sin
~u _canno al .~apitan, hubiese_ Gastón sentido más pronto la necesidad de unirse
a ti y á tu h,p, á la que hubiese querido como si fuese hija suya. Tan cierto es
todo esto, que c1,1ando, por causas que desconocemos, se debilitó en Gastón el

sentimiento paternal, recogió su testamento y lo destruyó, dejándote así heredero
de su fortuna.
- ¡Cuánto celebraría creerte!
Equivocándose acerca del verdadero sentimiento de esta exclamación, creyó
Revenacq que Barincq expresaba solamente el pesar producido por la duda de
haber recuperado el cariño de su hermano; por eso se apresuró á decirle:
- Si dudas de mí y de mis suposiciones, no puedes dudar de los hechos. El
testamento ha sido destruído, ¿no es verdad? Entonces ¿qué más demostración
quieres?

IX
¡Destruído! Barincq no habría pedido otra cosa; pero no estaba destruído, y
aquella entrevista no hacía sino darle mayor fuerza, porque en lugar de desvanecer ó aclarar las dudas las obscurecía más y complicaba las dificu ltades.
Había sido necesaria una ceguera verdaderamente increíble, que solamente en
el interés personal podía tener explicación, para dar por sentado que Gastón
tuvo que pensar exclusivamente en su hijo al modificar el testamento, cuando
la razón decía que pudo haber pensado en otras personas.
Si en vez de proponerse desheredar á su hijo había querido Gastón desheredar á su hermano, ¿qué valor tenían todas las suposiciones hechas por Barincq
y fundadas en la hipótesis primera? Una sola cosa podría darle fuerza, es á saber, el descubrimiento de una prueba y aun solamente de un indicio de que
Gastón había tenido motivos bastantes para modificar sus sentimientos relativamente al capitán y para cambiar por lo tanto las disposiciones testamentarias
que á él se referían.
Los únicos testimonios que Barincq podía consultar eran las cartas de Leontine Dufourcq á Gastón, así como también las del capitán, halladas cuando se
llevó á cabo el inventario. Hasta aquel día Barincq, contenido por un sentimiento de delicadeza con respecto á la memoria de su hermano, no había abierto aquellos legajos; pero en aquellos momentos, tales escrúpulos debieron ceder
ante la necesidad de averiguar algo. Después del almuerzo guardó en sus bolsillos las cartas, y para tener seguridad de que ni su esposa ni Anie podrían sorprenderle fué á sentarse en el centro de un bosque apartado y solitario, donde
nadie había de pensar en ir á buscarle.
El primer paquete que abrió Barincq fué el de las cartas de Leontine; contenía el legajo unas cuarenta cartas, enumeradas todas de puño y letra de Gastón
por orden de fechas; los dobleces, bastante desgastados, demostraban lo mucho
y muy frecuentemente que aquellas cartas habían sido leídas.
Y sin embargo, necesitó Barincq muy poco tiempo para cerciorarse de que
aquellas cartas, ó al menos la mayor parte de ellas, eran tan insubstanciales y de
tal modo incoherentes que no podía Gastón haberlas leído y releído sólo porque
en hacerlo encontrase contentamiento. Si las había hojeado con tanta frecuencia

r ·

. )"()

'( f ¡

1 \,
..... .

1•.

~

., w .. ,

'·

'--

... fué á sentarse en el centro de un bosque aparta&lt;lfl y solitario donde nadie le busca ria

que dejara desgastado el papel, menester era que Gastón pidiese á las cartas alguna cosa que las cartas no daban realmente.
¿Y qué podía ser eso que Gastón buscaba? ¿El perfume de un amor cuya memoria era todavía grata, ó el esclarecimiento de un misterio que nunca había dejado de atormentarlo?
Esto er~ lo que Barincq necesitaba encontrar, ó por lo menos buscar, pero sin
preocupación, con independencia y serenidad de ánimo, dispuesto á no dejarse
influir más que por la verdad.
La primera carta se refería á la instalación de Leontine en Burdeos, en una
casita del muelle de la Souys, esto es, á muy poca distancia de la estación del
Mediodía, por la cual Gastón iba á la casa y se ausentaba de ella· Leontine se
refería casi exclusivamente á esta vivienda suya, acerca de la cual daba tal copia
de por~~nores que era muy fácil encontrar aquella casita en el supuesto de que
aún eXJst1ese.
(Continuará)

�LA ILUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

una época más moderna, excitan mucho más la cu•
riosidad. M. Roberto Boyle, que ha visitado Birma·
nia, refiere en su libro (4) que vió cerca de Promé,
descendiendo por el Iraurady, una muralla de roca
de más de tres kilómetros de longitud y de cerca de
cien metros de altura, en cuya superficie hay esculpí·
da una serie de figuras de Buda sobrepuestas desde
la base hasta la cumbre de la roca, algunas de las
MONUMENTOS BUDISTAS EN EL EXTREMO ORIENTE
cuales tienen seis metros aproximadamente de alto
LAS ESTATUAS YACENTES DE BUDA
y muchas están pintadas con brillantes colores ó
El imperio de Birmania posee todavía una enor· doradas.
me cantidad de monument0s antiguos cuyo origen,
En Pegu, fundada en 517 ó 573 de nuestra era,
por desgracia, es incierto. Los pueblos de aquel país actualmente capital de la provincia del mismo nom-

Fig. I. Estatua colosal yacente de Buda, en Birmania, 82 metros de longitud (&lt;le fotografía)

no han dejado historia, y las pocas narraciones legendarias conocidas por los indígenas no bastan á esta•
blecer las fechas exactas en que tales monumentos
fueron construídos, y únicamente el gran poema cin·
galés, el Mahavansa, contiene algunos datos impor·
tantes relativos á los mismos. Gracias á ellos se sabe
que Promé, población esencialmente religiosa de
llirmania, había recibido dos misioneros budistas
enviados por el gran rey de la India Azoka, eri el año
433 antes de la era cristiana, y llamados Sona y Ultara, que se establecieron en Suvannabhumi (Birmania) y fueron también á la isla de Ceylán, en donde,
con ayuda de otros misioneros ó theras, convirtieron
á más de cien mil personas. ( 1)
En aquellos remotos tiempos la capital del imperio era Tagung, ciudad situada en las orillas del río
Iraurady, entre las poblaciones de Ava y Bhamo y co·
nocida desde el año 84 7 de nuestra era con el nombre de Pagan. A partir de esta fech~ empieza á conocerse de una manera cierta la historia del país.
La prosperidad de Pagan sólo duró cuatro siglos,
durante los cuales edificáronse muchos monumentos
budistas. En 1272 de nuestra era, el gran empera•
dor chino Kublai Khan invadió con su ejército tártaro Birmania y logró vencer al valiente jefe de ésta,
Nescradin (2), destruyendo casi todo lo que encontró á su paso.
La gloria .y la decadencia de Pagan tienen muchos
puntos de contacto con la suerte de la antigua capi·
tal de Ceylán, Pollonarúa, que tuvo también una
época corta de prosperidad y acabó por ser destruida
por las guerras.
Los monumentos sagrados de Pagan ocupaban
una extensión mayor aún que los de la ciudad cin·
galesa, estaban construidos en un estilo algo diferente del de éstos y les superaba en belleza y riqueza. El
coronel Yule, en su memoria (3) dice que en esas
ruinas extraordinarias se descubren restos de 800 á
1.000 templos. Las ruinas amontonadas debajo de la
espesa vegetación de los junglares se encuentran en
tal estado de deterioro que se hace muy difícil ac·
tualmente estudiarlas.
Los monumentos que se pueden ver en Promé,
en la provicia de Pegu, están mejor conservados, y
los interesantes topes que allí se notan, aunque de
The llfahava11sa, cap. XII, págs. 46 y 48.
Viajes de llfarco Polo, 1269-1295.
(3) Mission to Ava, pág. 30.

(I)

(2)

bre, admírase la magnífica pagoda de Soemadu (el
gran dios de oro), cuya primera fundación se remon•
ta, según las leyendas, á la época en que penetraron
en el país los primeros misioneros budistas: los re·
yes de Pagu ocupáronse siempre en embellecerla y
aumentar su importancia. Tiene unos 100 metros de
altura y presenta, según dicen, el mismo aspecto que
debía tener hace trescientos ó cuatrocientos años (5).

NúMERO

599

bri6se una estatua yacente colosal, que representa á
Buda soñando en su nirvana y que hasta entonces
había permanecido completamente oculta debajo de
la vegetación del bosque. El grabado que reproducimos (fig. 1) representa esa figura extraordinaria, cons·
truída toda de ladrillos. Según M. Boyle tiene esa
estatua 82 metros de longitud por 21 de altura en la
espalda: el mayor R. C. Temple dice que sólo tiene
55 metros de largo por unos 14 de alto.
Las proporciones de este monumento, construido
probablemente en el siglo xv, son elegantes y su con·
junto majestuoso.
Este género de estatuas colosales parece haber sido siempre muy grato para los fieles de la religión
budista; en Birmania, en Siam y en Ceylán encuén·
transe gran número de ellas, pero pocas hay tan gigantescas como la mencionada.
Las estatuas yacentes construidas de ladrillos están generalmente revestidas de una capa decorada
con pinturas brillantes ó doradas. La del reino de
Siam, que se ve en Bangkok, en la pagoda de Xetu·
phon, tiene, según el conde de Beauvoir (6), 50 metros desde la espalda hasta la planta de los pies y es·
tá enteramente dorada: su cabeza s.e encuentra á 25
metros del suelo. Este Buda colosal y de un aspecto
magnífico está echado sobre una azotea dorada que
le sirve de lecho.
En Ceylán pude ver, cuando mi último viaje, en
1890, algunas de esas estatuas yacentes en el templo
de Kalami, célebre lugar de peregrinación situado
cerca de Colombo. El Buda es allí de dimensiones
más modestas, pues sólo tiene. ocho metros de longitud y su túnica está toda ella pintada de un color
amarillo brillante con dorados y va adornada con fi.
Jetes rojos.
Existen también estatuas del mismo género en los
curiosos templos de Aliviya Haré, construidos en las
rocas, cerca de la villa de Matelé: cuando visité aque·
!los lugares, los fieles edificaban uno nuevo. Las estatuas que estos templos contienen, construidas casi
siempre de ladrillo y algunas veces modeladas con
tierra mojada, están ejecutadas muy toscamente. Las
más curiosas están talladas en la misma piedra, y éstas son más antiguas y su estudio ofrece muchísimo
más interés desde el punto de vista del arte que las
otras.
Otra bella estatua yacente es la de Polknarúa (fi.
gura 2): el sitio en que hoy se encuentra está desier·
to y perdido entre espesos junglares, pero se ve que
en otro tiempo formaba parte de un conjunto religioso importante de la ciudad. Ese Buda yacente
de granito tiene 14 metros de longitud: la expresión
de calma y serenidad impresa en su semblante es
not~ble, lo mismo que la actitud general del cuerpo,
cubierto de una túnica de mil pliegues artísticamen·
te esculpidos.

N úMERO

L A ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

599

existe un pequeño santuario subterráneo, en el cual
se ve otra figura de la divinidad, y finalmente, siempre tallada en la misma roca de granito, otra estatua
de Buda sentado en cuclillas sobre un pedestal
adornado con leones fantásticos cuyos detalles escultóricos desaparecen debajo del musgo y de las flores:
la estatua propiamente dicha tiene unos cinco metros
de alto y parece apoyarse sobre el respaldo de una
silla tallada en la roca en alto relieve, cuyos orna·
mentos divididos en tres zonas iguales representan
cabezas de dragones de cuyas bocas salen leones. Coronan el respaldo. algunas pequeñas pagodas sobrepuestas.
De todas estas esculturas citadas la más bella es
indudablemente la del Buda yacente. Estos notables
monumentos, de los cuales habla el Mahavansa, fueron construídos por orden del rey Prakrama Bahu
desde rr54 á u56 de nuestra era.
ALBERTO TISSANDIER

(De La Natzire)

no tiene manchas. Además, merced al maravilloso
método de M. Fizeau, que permite medir el cambio
de sitio de una luz que se aproxima ó se aleja de nosotros, M. Deslandres, en Fundingne del Senegal, nos
dice que este movimiento se advierte en la corona,
puesto que habiendo observado y fotografiado, durante la totalidad del eclipse, las partes luminosas situadas en los extremos de un mismo diámetro solar,
ha comprobado la misma velocidad aproximada de
movimiento que la de los dos bordes del sol. Sobre
estas fotografías se podrán medir exactamente esas velocidades y será completamente confirmada la conse·
cuencia, hoy muy probable, de que la corona solar gi·
ra con el sol del mismo modo que nuestra atmósfera
con la tierra.
De suerte que para explicar la existencia de ese
apéndice del sol no puede ya decirse que se trata de
una simple apariencia.

•

CORONA SOLAR

El sol está rodeado de una especie de atmósfera
luminosa absolutamente invisible en pleno día y que
sólo pueden descubrir los ojos ó los anteojos en los
eclipses totales de aquel astro. Por vez primera Ara·
go, en 1842, llamó la atención sobre este hermoso
fenómeno que desde aquel momento fué estudiado
por los astrónomos. Hase dicho que esta corona del
sol, como se la llama, no tenía existencia real, que
era simplemente un efecto de óptica producido por
el globo luminoso del astro del día. Sin embargo, no
es así, y al hacer esta manifestación nos fundamos en
que esa corona, especie de aureola que rodea al sol,
cambia de forma y de un eclipse á otro no es compa•
rabie consigo misma. Violentamente dilatada, con
radios inmensos en las épocas de máximo de manchas solares, como se ha visto el día 16 de abril últi·
mo, está mucho más tranquila y sus contornos se
presentan más marcados en las épocas en que el sol

J.

VINOT

(De La Nature)

Las casas extranjeras que deseen anunciarse en LA ILUSTRACION ARTÍSTICA diríjanse para informes á los Sres. A. Lorette, Rue Caumartin,
núm. 61, P arís.-Las casas españolas pueden hacerlo en la oficina de publicidad de los Sres. Calvet y Rialp, Paseo de Gracia, núm. 21

ENFERMEDADES

ESTOMAGO
PASTILLAS y POLVOS
' PATERSON
ea

BJSIIUTBO y MAGNESIA
Recomendados contra lu Afeoolonee del Eatb·
mago, Falta de ApeUto, Dlgeatlonee labo•
rloeu, Aoedtaa, VOmltoe, Eruotoa. y COU0011;
regularizan laa Funolonee del EatOmago y
de loa Inteetlnoa.
E1"1r• ti rotulo 1 ,,,.. de l . FArA/1O.
.&amp;.dh. DETIUN, F-u\looen P.&amp;JIJ8

GARGANTA
VOZ y BOCA
PASTILLAS DE DETHAN
Recomendadas contra los Males de la Gar ganta,
Extinciones de la Voz, Inllamaciones de la
Boca. Efectos p ern iciosos del Mercurio Irl•
tacion que p roduce el Tabaco, y spec,a1,:,ente
á los Sñrs PREDICADORES, ABOGADOS,
PROFESORES y CANTORES para facihlar la
emtoion de la voz.-P•~o: 12 Ruus.
E/Dtotr en el rotulo a ttrma
Adh. DETHAN, Farmaoeutioo en P .A1US

..............................

¡f: :p,msREU~~li~os!
♦

•

Especifico probado de la GOTA y REUMATISMOS, calma los dolores ♦
los mas fuertes. Accion pronta y segura en todos los periodos del acceso.
•
F . COMAR é HIJO, 28, Rue Salnt-Claude, PARIS
EN TODA S L A S F A RM A CIAS v D R OGUERI AS

...............................
♦

♦

VENTA POR MENOR. -

--Meo-

LAIT !MT0HIÍLIQUI -

LECHE ANTEFÉ L
■CJWla cea lfU, lisl,a
S , LENTEJAS, TEZ ASOLE
ARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
R OJECES

Jm t

Lu

Penow "9 coDtCe1 lu

PILDORAS~DEHAUT
DE PARIS

no titubean en purgarse, cuando Jo
necesitan. No temen el asco ni el caurancio, porque, contra lo que sucede coa
1~• demas purgantes, este no obra biea
BUJO cuando se toma con buenos alimentos
y bebidas lortilicantes, cual el vino, el cat,,
el té. Cada cual escoge, para purgarse, la
bora y la comida que mas le convienen,
sevun sus ocupacfones. Como el causan
cio que la purga ocasiona queda completamenteanulado por el electo dela
buena alimentacion empleada,uno
se decide fácilmente al volver
·4 empe.ar cuanta• veces
sea necesario. •

(I

tilllDADE8deIE8ro~

\ . .~

--¼--

~,,

Pepsina Boudault

DR. FORGET

contra los Reumas, Tos, Crisis n erviosas
é Insomnios. - El JARABE FORGET es
un calmante célebre, conocido desde 30 años. . En las farmacias y 28, rue Bergere, P arís
(antiguament&lt;; 36, me Vi,·ienne).

I
I

e

PREMIODEL l ~STITUTO AL D' CORVISART, EH 1856
Hitallu en las Expo,lcloou lnter naclon&amp;les de

P.lBIS - LTOI - TU:H - PBIL.lDELPBl.l - P.lRIS
1887

1872

1813

1876

1878

•• aJIJILU. COK IL 11.n oa iXJ.TO D LJ.I

DISPEPSIAS
OASTRITIS - OASTRALOIAS '
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
BAJO LA FORII:.\ DE

DEL

, ~~
¡¡
t:j

.lp!'Obada por la füDEll.l DE IEDICIH

1' OT&amp;OI D&amp;IOU&amp;NII D■ L4 DI0IITJ0a

JARABE

"l ...

ELIXIR- · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT

GRANO DE LINOTARIN F~¡M~~l~s
E8TRERIMIENTOS, CÓLICOS. - La caja: 1 fr.

so.

11. HIERRO

BBlVAIS

repre,eala aactameatt el hierro
coalellldo ea I&amp; ecoaomia. Es:peri.meotado por IOI ,rlncip&amp;lea medico, del
m1111do, pua lnmedl&amp;tameate ea J&amp;
IIIIIJR, ao ocuiolla talreaimlenlo, ao
raurael u lómaco, ao elllU!rrece loa
dielltel. T11u11 Nblt 1'111 11 IIU ce.U..
hlju, la flf~III IUII.
,·
D• V1nt1 •n todu /11 F1rm10/11. ·

hrla711:407'2,r, lt Lu1re, Paria.
0

LA SAGRADA BIBLlA
EDICIÓN ILUST RADA

é. tO oéntirnos d e p eseta l a

entrega de t6 págin a s
Se cn-rian prospcclOI , 1nicn 101 soliate
dirigi~ndosc I los Sru. llontucr y Sim6n, editores

, .P.lBIS, Pharmacie COLLAS, 8, rae Daaphine
11 "' la1 principal., fa,.,,.,,cia,.

arabedeI&gt;igita.lde

CARNE HIERRO y QUINA

ll Alimento uw f o ~ IIDido a los 'róDicoe mu 11paradon,,

Empleado con el mejor Aexito

VINO FERRUGINOSO ARDUO
T COK TODOS LOS PIJNCIPlOS N'tlTJlITIVOS DB U

Ji!il=t~!•)~i1:íl

contra. las diversas
Afecciones del Corazon,
Hydropesias, í
Toses nerviosas;
Bronquitis, Asma, etc.

CABME

•-~~--- IIIIEIUI• y_ •IID.&amp;1 Diez años de ento conUnU&amp;do y las anrmac1one1 de
......., la8 eminencias médfcaa preub&amp;D que esta IIOCilClon de 1&amp; Clarae el Di
1
• • • - oonaULuye el. repar&amp;4or mu• enel'lllco que ee oonoce para curJ • la
.lfltfle'4, las Jlffllt~ dolorollll, el. Jlmpobi'ec1mlfflto J lá J.lteracfon ae la &amp;angre
el Raqu"umo, las J . f ~ escrotwou, Y tWH'lnltft41, etc. &amp;1 l'l■• ll'el'l'llct.■ H• dé
.&amp;nud es, en erecto, el ÚJliCO que reune todo lo que enlona y for1alece 108 organoa

cr=J i!

re¡¡ularlsa coordena

Fig. 2. Estatua yacente de Buda, en Pollonarúa (Ceylán), 14 metros de longitud (de fotografía)

y aumenta conatderablemente lu ruerzaa ó tntuna

I 1a

•

empobredda y descolorida : el Y"1or, la COlor/lCWft 1 la 8,ierg,a "'''"·
e
lllllare
Poruvor.e11 Paria, en casa de J. FBW, Farmauutico, tOt, nae Richelieu, Sucesor a, AllOUD
D VJl!CDII BM TOD.\ll L.\ll PIUMCIP4l.BS BOTIC.\ll

'

,.EXIJASE •:= ARDUO
1

En 1881, practicando los trabajos para el ferro- . Muy ~erca de esta estatua yacente se ve otra de
carril que va de Rangoon al interior del paí~, descu- pie, de siete metros de altura, que representa á Anada, el discípulo favorito de Buda; á poca distancia
(4) A St;mitar¡ Crusade, tite East a11d Auslralasz'a,
(S) History oJ ludian a11d Eastem architect111·e, por Jaime
(6) .fava, Sia111, Ca11tó11. Viaje alrededor del mundo por el
Fergusson.

conde de Beauvoir. París, 1871, pág. 282.

PATE EPILATOIRE U.SER
1

d~tru:,e basta las RAl~ES el YELLO del rostro de las d~as (Barba, Bigote, etc.), sin
11111gun peligro para el cuila. 50 Aiio■ de Í::a:.l to, 1 millares de testimonios garantlzall la eAcacla
de esta preparaclon. (S, &lt;Vende en caju, pan la harba, y en 1/2 oaJ•- para el blgo~-ligero)~ Para
loa bruos, emrlée!~ e! ·! !llil. J'.UH J,;. DUSSER, l , rue J .•J ,•Rou■seau, Paria.

�LA

lLUSTRACIÓN ARTÍSTlCA

NúMERO

con gran esmero y conocimiento, y los
cuadros son muy claros y de sencilla
comprensión, y ha sido levantada durante la administración del licenciado
D. J osé J . Rodríguez, consultando pa•
ra ello sus confeccionadores los censos
de Francia, Bélgica y Chile.

LIBROS ENVIADOS Á ESTA REDACCÍÓN

por autores ó editores

LA REVOLUCIÓN EN EL DERECHO
por Agustln Martlnez Cavero. - Obra
es esta por demás interesante por las
cuestiones que en ella se tratan y por
el criterio radical con que el autor resuelve los problemas con las mismas
relacionados. En el estudio del hom ·
bre, ele la colectividad, del poder, del
Estado, de la familia, de la propiedad
y de la religión expone el Sr. Martlnez
Cavero teorías digr;as de ser meditadas y propone soluciones que si bien
á muchos podrán parecer sobradamente radicales entran perfectamente den·
tro de Ta ciencia sociológica, y es bueno
que se expongan en el terreno especulativo por si algún día las conmociones
sociales hacen que se pongan en práctica. Véndese el libro al precio de 3
pesetas en las principales hbrerfas.

ESPERARltMOS, por D. juan B .
Amorós. - Este es el segundo folleto
que destinado á la propaganda de la
antropocultura ha publicado el profesor oficial de educaci6ri fisica y presidente de la Sociedad Gimnástica espa•
ñola, Sr. Amorós, y en él se contienen
muy atinadas observaciones acerca de
la educación física de los niños. Publicad o en Madrid, véndese al precio de
5 céntimos.
CATÁLOGO GENERAL DE LOS OB·
JETOS QUK LA RE PÚBLICA DE COSTA
RICA F.NVfA Á LA EXPOSICIÓN UN! ·
VERSAL DE CHICAGO, por David J.
Guzmán. - Mucho espacio necesitaría·
mos si hubiéramos de examinar siquiera ligeramente este catálogo: sólo di·
remos de él que comprende 1783 artículos perfectamente clasificados, que
está precedido por una interesante sección de datos estadísticos y geográficos
y lleva como apéndice un notabilísimo
estudio sobre el cultivo de algunas
plantas y árboles industriales susceptibles de explotarse en aquella República. Tocios estos trabajos y estudios son
debidos á D. David J . Guzmán, quien
demuestra con ellos la justicia de l:l
celebridad de que goza en el mundo
americano por su talento y vastos C0·
nocimientos y cuán merecidos tiene los
titulos, honores y distinciones extmn·
jeros que ostenta.

Los APÉN DICES AL CÓDIGO CIVIL,
por D . León Bo11el y Sánchez. - Dedi·
case preferentemente esta revista al estudio de las legislaciones forales en los
preceptos que deben sostenerse en vigor, y e~ la en_trega 9.• que _aca~mos
de recibir comienza la publicación de
las Se11te11cias dictadas por las Salas de
lo Civil de esta Audiencia, que tanto
tiempo hace ansiaban ver publicadas
la mayor parte de los jurisconsultos.
El gobierno ofreció, en el articulo 6.0
de la Ley de Bases de Ir de mayo de
1888, presentar á las Cortes en un_o ó
varios proyectos de ley los apéndices
al Código Civil en los que se contengan las instituciones forales que convenga conservar en cada territorio, y
este trabajo se lo da adelantado el señor Bonel en su revista jurfdica, inspi·
rándose en un criterio de transacción
dil!llO de encomio y con una imparcialidad que honra á quien t~les. teorías
sostiene. Los hombres de ciencia están
llamados á coadyuvar á empresa tan
levantada y útil para todos. Suscríbese
á esta Revista en la Administración
(calle de Fontanella, 44, pral. ) por do·
ce entregas al precio de 9 p esetas en
Ba~celona, 10 en provincias y 15 en
Ultramar. Entrega suelta, una peseta.
CitNSO GKNERAL DK LA REPÓBl.1·
CA DE Co,sTA R1cA. - La Dirección
general de Estadistica de la República
de Costa Rica ha publicado el censo
levantado en 18 de febrero de 1892,
que contiene datos muy interesantes
acerca de la ooblación, religión, profe•
siones, instrucción, agricultura, ganaderla industria, comercio y navega•
ción. ' Es una obra estadística hecha

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace ~as de 40 años, el Jarabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los.~éd1cos para la curac10n de J~s 11astritis, gastraljias, dolore■
y re~orti~ones de est6m ag_
o, estr erum1entos r ebeldes, para facilitar
la diges~1on y para regularizar todas las funciones del estómago y do
los intestmos.
JARABE

a1Brornuro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Es P.l remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon

la epilepsia, hist ér ia, migraña, baile de S•-Vito insomnios con:
vulsiones y tos de los uiños durante la denticion; en 'una palabra 'todas
las afecciones nerviosas.
'

·f ábrica, Es~diciones : J.-P. LAR~ZE.&amp; c !, rnedes Lions-St-Paol, ! Paris.
1e,

Deposito en todas las pr1nc1pales Boticas y Droguer ias

~PEL WL

CARNE y QUINA

1 Soberano remedio para rápida curacion de las Afecciones del pecho,

Catarros,?dal de garganta, Bronquitis, Res fria dos, Romadizos,
de los Reumatismos, Dolores,
Lumba gos, etc., 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

DeptJstto en todas tas Farmacias

LA MONTSERRAT, 1/t)'l't/a (atala11a
por dolla Dolores /Jfo11cerdá de /JlacitÍ. No vacilamos en calificar de joya de la
literatura catalana la novela de costumbres que acaba de publicar la distinguida y laureada escritora Moncerdá de
Maciá. La Montserrat cautiva por su
a.rgumento interesante, que se desarro·
\la en una acción lógica y sencilla, y to•
dos y cada uno de los personajes que
en ella intervienen están magistralmente trazados y estudiados con cariño
del natural, y como seres de la vida real
sien ten, hablan y obran. Realzan to•
das estas bellezas un lenguaje castizo,
un encantador perfume de poesía y de
sentimiento y un espiritu tan catalán,
tan de nuestra tierra, que hace doblemente simpática la obra que nos ocupa
y que no vacilamos en recomendar á
cuantos se interesan por nuestra literatura regional. La Montserrat se vende
á 3 pesetas en las principales librerfas.

¿CUÁL ES LA MÁS BONITA?, copia de una fotografía de Otón Scharf

Jarabe Laroze

Quemlo enfermo. - f tue ~d. á m, larga e1per1encl1,
1 haga uso denues/ros 9RAN0SdeSALU0, puu el/01
le curarán de su const,pac1on, le dario apetito J /1
derolrerán e/ sueño , /a a/egr,a. - A11 mirl Vá.
mucho, años, á11frut1ndo 11empre de u,ia buena salud.

599

El Allmento mas rep~or, unido al Tónico mas ener¡ico.

VINO ARDUO.CON QUINA

T CON TODOS LOS PRINCIPIOS NOTllITlVOS SOLUBLBS DB U CARNE
y QIJI IH I son los elementos que entran en la comooslclon de este potente
reparador de las fuerzas vitales, de este ror&amp;ilie 11ace por e■celea cia. De un gusto sumamente agradal.Jle, es soberano contra la Anemta y el Apocamtento, en las Cale11tura1
y Conva~cencias contra las Diarreas y las .Afeccwnes del Estoma(lo y los tntestt1IO$.
Cuando se trata de despertar el apetllo, asegurar las dlgestlones, reparar las fuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo Y precaver la anemia y las epidemias provocadas por los calores, no su w noce nada superior al l'ine de Quiaa de &amp;roud.
«l.la!'IE

.POf' ma11or~en París, en casa de J. FERRi:, Farmacculico, 1~ , rue Richelieu, Suceaor deAROUD.
SB VBNOB BN TODAS LAS PKL&gt;;CIP.U.88 BOTICAS.

EXIJASE 01~ 6'~ 1 AROUQ
0

'

MEDICACIDN ANALGÉSICA '

1 $olucion

t

i
1EXA~~INA i
f
'

®'omÍirimidos
DE

'

i! BLANCARD ¡!
¡

JAQUECAS
COREA

6

REUMATISMOS

-4lt

DOLORES

41}

6
6
6
6

NEV RALGICOS,
DENTARIOS,
MUSCULARES,
UTERINOS.

¡

6
4I

t0
t!

El mas actloo, et mas •
inofenstoo y el mas
poderoso medicamento
1 CONTRA EL DOLOR ..a..
O PARIS, rue Bonapar te, 40 W

6
6

6
6

6-o-o-e-oe-e-e-e-t
Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48212">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48214">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48215">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48216">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48217">
              <text>599</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48218">
              <text> Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48219">
              <text>19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48235">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48213">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 599, Junio 19</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48220">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48221">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48222">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48223">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48224">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48225">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48226">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48227">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48228">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48229">
                <text>1893-06-19</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48230">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48231">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48232">
                <text>2011716</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48233">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48234">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48236">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48237">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48238">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7545">
        <name>Centenario Rojo</name>
      </tag>
      <tag tagId="1711">
        <name>Corona solar</name>
      </tag>
      <tag tagId="7544">
        <name>Exposición en Chicago</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7546">
        <name>Monumentos Budistas en el Extremo Oriente</name>
      </tag>
      <tag tagId="7477">
        <name>Verdades y mentiras</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1827" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="705">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1827/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._598._Junio._0002011709.ocr.pdf</src>
        <authentication>c31b407e51e640b80355e769ffd65ead</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73998">
                    <text>a,trtélC10t)

11tí~t1ea
A&amp;o XII

BARCELONA 12 DE JUNIO DE 1893 ~ -- - - - - -

ir'.

) 1

1 '.
1

i

r

¡SI NO VENDRÁ!.., dibujo original de J. García Ramos

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍST1CA
como que haya pertenecido á la secta protestante y puéstose agravar las tristezas de aquel alma y malherirla, no sólo por l_:i
1
por razón de Estado en contra y en pugna con la ortodoxia vida privada de ser desarreglado, ll~na de placeres Ycorr~mp •
da
en
toda
clase
de
vicios;
por
sus
hgere~as
en
las
~ceptac1on~s
connatural á su católica familia y á su exaltado pueblo. La causa del trastorno de sus sentidos muy despiertos y de la pérdida del Principado de Asturias, cuando munó el prínc1~ don ~11de su seso muy sólido estuvo en exaltaciones exacerbadas del guel, y de la corona misma castellana, cuando munó la rema
amor connatural á su pecho, recrudecidas por celos, cuya in- Católica; por sus desvíos del rey Fernando, tan experto y c~ntensidad llegó hasta producir en su espfritu y en su ánimo una s1hnado en política; por sus desacatos al Parl~mento de Aragon,
rabiosa demencia. Si á esto se junta que mujer de suyo aman- respetadísimo en el mundo; p~r la extr~niera cohorte qu~ le
tísima se casó con joven cladQ á tocios los placeres, y especial- acompañaba doquier en los. remos espanoles; por, el ammo
Texto. - J;f11rm11raciones europeas, por Emilio Castelar. - La mente á los placeres del amor, se comprenderá como no pudo dado á las inmumerables facciones feudales que todavia coleaban
ciudad de Chicago, por M. A. S. - Temor póstumo, P?r S. contener dentro de los limites racionales su desgracia, la cual aún después de malherido el monstruo; por tantos errores y pe·
López Guijarro. - El pozo de la verdad. Cuento, por Lms M. reventó en los nerviosos desórdenes y en las desatinadas accio- cados como se deslizaban á un tiempo, asi en el hogar como en
de Larra. - ll1iscelá11ea. -Nuestros grabados. -Anie (conti- nes consiguientes á la verdadera locura. Lo robusto de aquel el trono de doña Juana, rompiendo en mil pedazos a~uel coranuación), novela por Héctor Malot, con ilustraciones de su cuerpo, resistente hasta provecta edad al. incendio de una zón, mayor que trono y hogar; un verdadero calvano, d~nde
Emilio Bayard. - SECCIÓN CIENTÍFICA: Los dahomeyanos pru;ión exagerada, confirma la enfermedad atnbuída por el sen· los celos por su amor y los_ recelos por,sus _vasallos de contmu~
en el Campo de Marte, de París. - Libros enviados á esta Re· tido común histórico á la reina. Los mismos pedazos de razón, la sacrificaban en una pasión tanto _mas triste,. cuanto que na
dacción por autores ó editores.
flotando en la tormenta de sus pasiones y en el naufragio de die veía cerca su postrera c?nsolac1ón 6 refugio 1 el seno de la
Grabados. -¡Si 110 vendrá!•. , dibujo original de J. García su alma, dicen cuán desatentada fuera la exaltación que apagó muerte. ¿Creéis que no hab1a bastantes causas a promover_ la
Ramos. - Cinco grabados correspondientes al articulo titula- el brillante luminar de su idea y la sumergió en aquella trom- rematada locura? Pues en el exceso de su amor le so~revmo
do La ciudad de Chicago. - Reconocimiento de 1m vado; ¡Al· ba de afectos homicidas, á cuyo término cayó la infeliz en una á su esposo la muerte.. Quien querí~ para ~l placer la vid~, se
to!.. ; Paso detm río, cuadros de José Cusachs (Exposición especie de 'suicidio del alma, perpetrado á impulsos de la in- murió; y quien de la vida sólo conoc1a la tristeza, quedjse míe•
Parés). - ¡Adiós!, cuadro de Ernesto W. Appleby. - ¡Aban• creíble intensidad de aquella tortura que le infligiera el choque liz en este bajo mundo. Y entonces echó de menos dona Juana
la Loca no solamente las escasas alegrías de su matrimonio, las
domuta!, cuadro de G. Tyrahn. - Los defensores de Zaragoza con el desamor de su amorosa y exaltada naturaleza.
(18og), cuadro de Mauricio Orange (Salón de los Campos
Doña Juana conservó toda la vida el culto más religioso á la penas t;mbién que le hablan taladra~o las si~nes, "J: a~abó de
Ellseos, París, 1893). - La fiesta en casa de los abuelos, cua· memoria de su madre muerta; el amor más entrañable á su pa- hundirse por completo en su desgracia. Contmu6 smtien~o el
dro de Hugo Salmson (Exposición del Ca~po de Marte, dre y el respeto más profundo; los sentimientos propios de la mismo amor y los mismos celos, ~n un desvarío, que la pusieron
Paris). -La .alle de Alcalá después de una corrida de toros, dignidad real en que naciera y se criara dentro de una corte:por fuera de si misma, en congruencia con sus penas, y la embarcuadro de Francisco Maura (Exposición general de Bellas completo imbuida en la idea monárquica, triunfante, tras una garon por medio de aquellos es~antosos horrores, los cuales no
Arles de 1892). - Figuras 1, 2, 3 y 4. Mujeres, músicos yfe- guerra secular con alternativas contrarias, del viejo feudalismo. pueden adivinarse ni medirse smo estando en ella y con ella,
ticheres dahomeyanos (de fotografia). - Una máquina de pin· Asl, en todo con su marido se conformaba, menos en lo tocan- tan infeliz y cuitada.
.
.
Pues un asunto dramático en esencia se desnaturaliza con
tar en la Exposición de Chicago.
te al poder y al derecho vinculados en ella por la hetenci~ recibida de su gloriosa madre Isabel. De todo á veces dejaba facili&lt;lad suma encerrándolo en drama convencional, destinado
disponer, merced á la parálisis en la voluntad y en 1~ inte~gen- más bien á robustecer una tesis que á divertir y recrear un púcia, inertes al extremo de parecerse á un ser matenal pnvado blico. Parody no ha tomado, como debía_, ejemplo y lección.de
MURMURACIONES EUROPEAS
hasta de la existencia vegetativa y petrificado y frio comoluna nuestro gran Tamayo, _poniendo los ases~os c~los de la rema
POR DON EMILIO CASTELAR
estatua funeraria; pero en cuanto le hablaban de algo atenta· en las condiciones de (lempo y de lugar, m~lv1dable~ hast~ en
torio á su regia dignidad, ergulase contra las pretensiones del los dramas históricos menos atentos a las unidades anstotéhcas
Silvela en la Academia Española. - En el teatro francés un rey de Francia cuando exigía le firmara una declaración de y de mayor naturaleza romántica: Enfermo su espíritu de achafragmento de Historia de España. - Errores históricos del feudo firmada ya por su esposo en !acorte francesa; y lo mismo que tan frecuente y grave ahora como _la manía de trabucar el
autor Parody. - Flaquezas literarias. - Tendencias del drama se deshacía del yugo forjado para su cerviz por don Fernando V teatro con la novela, desarrolla la vida de doña Juana en cuacontemporáneo á ser novela. - Los felibres de Montpellier. y por don Felipe, tan amados, que del yugo de los comuneros dros cuyo principio se inicia en la infa~cia de ésta y cuyo fin
- Observaciones acerca de los juegos florales. - El regiona- dispuestos á convertirla en una enseña_ nacional de com~ate al ó término en su muerte. No puede peduse al teatro y su malismo. - Otra ópera de Wagner en la Academia Nacional de extranjero y á sus devastadoras exacciones. La desgracia suya quinaria la realidad viva, un follaje de,bosque, un mar de agua,
Música Francesa. - Conclusión.
no tuvo ningún otro origen sino el amor exaltado á su esposo un relámpago de cielo, un mullido de prado? la ~erd~d en si
y mal correspondido por éste. Si Juana diera con un principe misma. Pero debe pedírsele una grande aprox1mac1ón a lo verNadie con mayores títulos de ingreso en la Corporación en- que de ella se hubiese prendado y sido capaz de quererla como dadero. ¿Quién le ha mandado á Parody alterar la Historia de
cargada &lt;le velar por la conservación de nuestra lengua patria ella quería, en su juicio quedara y quizás fuera por su voluntad manera como la dicha por nosotros arriba? ¿Podría tolerarse,
como el buen amigo mio D. Francisco Silvela, maestro con y por su inteligencia uno de nuestros primeros monarcas. Pero por ejemplo, una tragedia en que César matase á Bruto, en _vez
pluma y palabra en las artes del buen decir castellano. Porque cuando se parte de aqui á :Flandes, á l_os do~inios de su novio, de matar Bruto á César? Nada de huir la verdad en los requeyo al gremio haya pertenecido un tiempo, al gremio de los ora- y arriba, tras deshechas tempestades, impelida de amor mucho rimientos y rebuscas de lo verosímil. Amén de todo esto, entre
dores, no tomará la malicia por vanidad ó ufania de clase y más exaltado que aquel sentido por la reina de Cartago hacia acto y acto puede pasar la eternidad cuando representáis autos
profesión el atribuir á cuantos hablan en público de corrido, el fogitivo Eneas, amor éste concluido por un suicidio, encuén- sacramentales y ponéis en las tablas idealizados arquetipos ó
aunque sea de coro, con propiedad y corrección, el carácter, trase la enamorada castellana con que su novio no tiene prisa de meras personificaciones ó puros símbolos. Puede rejuvenecerse
por derecho propio, de académicos en esta Compañia, donde la abrazarla y la deja sola muchos días bajo nieblas que debían pa· un actor en verdadera comedia de magia. Pero en el drama
nación deposita el poder legislativo encargado de regular con recer á quien llevaba en sus ojos el cielo y el sol de Castilla un corriente y usual ninguna de tales cosas debe pasar, pues los
autoridad universalmente reconocida en los dos mundos hispá· paño funerario. Vense y hacen vida común; pero sin que nun- rigen leyes c;onvencionales, ó costumbres y tradiciones, tan imnicos nuestro hermosísimo idioma. Quien, como Silvela, con ca se pagase amor con amor,:nunca. Juan~, que nec~sita de la periosas y autorizadas como cualquier ley ó fuerza natural. En
maestría soberana pronuncia un discurso de forma literaria é mirada del esposo como de la luz, que respira en su aliento, que el drama de Parody se apunta la tesis de que nunca estuvo loca
ilación lógica, ya en el Foro, ya en el Parlamento, ya en el no quiere la vida sin su compañia, que le adora más á medida doña Juana, y para demostración de tal tesis absurda se la hace
Ateneo, posee un caudal de voces y una copia de frases á las que mayor tiempo á su lado pasa, paséase solitaria y abandonada crecer, desarrollarse, madurar, envejecerse á la vista del púcuales no puede poner pleito quien, dentro de su gabinete re- por su palacio de Gante, sin oir más que los regocijadísimos blico en tres horas. No quiero decir cuántos esfuerzos y artificluído, corrige con reflexión lo incorrecto y rehace con cuidado ecos de festines continuos y de besos adúlteros, destinados á cios, cuántos disfraces y menjurjes, qué número de afeites inlo mal hecho, disponiendo á s1,1 guisa del gran cooperador á todo, trucidar su tierno corazón, amante hasta la demencia, por causa creíbles y de curvaturas diversas hay que pedir á las actrices
del tiempo, quien apremia y embarga los oradores, abandona· y motivo de las mismas infidelidades. que le recrudecían á una para que, sin alterar el personaje, se presenten como niñas en
dos á la electricidad de sus nervios y á los ahorros de su me• con creces incalculables, por sus contrariedades mismas y sus el primer acto, y j6venes en el segundo, y jamonas en el tercero, y provectas en el cuarto, y machuchas en el quinto, y
moria y á los recursos de una espontaneidad milagrosa, los oposiciones, el amor nativo al ingrato esposo.
cuales marraríanle de no poseer con plenitud y en completo
En la familia de los Reyes Católicos se amaban unos á otros viejas casi ochentonas en el epílogo. Los cambios de la piel
dominio el Verbo nacional. Como le dí para su cargo mi voto, en términos tales que los hijos veneraban como dioses á sus pa- tersa con arrugas hondas pasen allá en buen hora, segÍln auxihuélgome diciendo como justificó ilesa mi predilección en su dres y los padres llamaban á sus hijos ángeles. Muerto el here- lios de afeites y toques al revés. Pero aquello que más del alma
discurso, lleno de sal ática, un poco acerba y amarga en oca- dero de la corona, ó sea el infante don Juan, casado con una está próximo, la voz, no puede alterarse de modo alguno á cada
siones por la índole de crítico que le distingue y el sabor hermana de Felipe el Hermoso, quedaron dos derechos inme- cual de los actos, como se altera con facilidad á cada cual de las
volteriano de su ingenio, en el cual atávicamente hay vincu• diatos á la corona, el de la reina de Portugal y el de_.ja reina de edades. Entre un capítulo de novela y otro podéis poner cinlado algo de la Enciclopedia con mucho del último siglo. Con- los Países Bajos. Si la reina de Portugal y su hija hu hieran vi- cuenta y más.años; pero no podéis distribuir ese medio siglo en
testóle mi amigo el Sr. Pidal, en quien se suman á las exce- vido, vinieran al acervo común de la monarquía española este cinco actos. Y no hablemos de tesis tan falsa como la negación
lentes cualidades y aptitudes varias de orador verdadero, otras reine, con sus maravillosas colonias en Asia y Africa y América; de una demencia tan averiguada cual la demencia de doña Juana
no menos eximias de verdadero escritor. La grande abundan· pero como las dos herederas inmediatas murieron, y recibió el y el carácter de filósofa y liberal á la moderna por el autor
cia de su frase y la riqueza ó esplendor de su estilo no em· principado de Asturias, tras la muerte del hermano y del sobri- puesto en una mujer pagadísima de sus poderes y de sus timpecen, por lo que voy viendo, á la concentración del pensa- no de la hermana, la mujer de don Felipe el Hermoso, trajo bres regios. El que unas veces olvidara el nombre ilustre de
miento en su rotunda prosa. Pero el discurso suyo, más bien ésta Flandes, Holanda, el Franco-Condado, los derechos á Bor- sus hijos alzados á los primeros tronos del mundo mientras ella
que de recepción, fué un discurso de vejamen. Encerrándolos goña, las competencias por Lombardía, el ducado de Austria vegetaba tras una celosía en su jaula de Tordesillas; el que otras
en flores muy fragantes, díjole al recién llegado conceptos con todos sus anejos y la eventualidad probable de alzarse, veces repugnase las devociones aprendidas desde la niñez en el
un tanto discordes con el acto cumplido y con la cere\nonia como nuera de un rey de romanos, con el imperio alemán para regazo materno y se resistiese á la comunión y á la misa; el que
celebrada. Silvela pudo recitarle aquella célebre frase·de Nar· su esposo, y quizás para su hijo. ¡ Tristes caprichos de la he- ora se creyera reina y ora cautiva; el que oyese á San Francisco
ciso Serra: «Te he traído de hombre bueno y me has salido rencia! ¡ Cuál otra fuera la suerte de nuestra patria si, en lugar de Borja en sus predicaciones y á los comuneros en sus proclahombre malo.&gt; El jubileo literario, establecido ya por una cos• de haberse por las herencias europeas múltiples disipado en mas, sin al cabo determinarse y decidirse por nadie, (micamentumbre tradicional en las recepciones académicas, deberá ser Europa, se concentrara en nuestra península y exclusivamente te prueba una rematada locura, derogando la falsa tesis de la
siempre jubiloso. No hay para qué decir sino aquello condu- se dirigiera con empeño á nuestra obra intercontinental en el unánime conjuración urdida en cuatro generaciones para volcente á loa del admitido. Silvela recibió las flechas con la re· viejo mundo asiático y en el nuevo mundo americano! Siem- verla loca. Mal drama, muy malo el drama d~ Parody en su
gocijada conformidad de un San Sebastián del Renacimiento, pre dije que fuera una desgracia patria la muerte de los here- fondo; pero, según los competentes, mucho peor todavia en la
que se diría recibe confites en lugar de dardos. Bien es verdad deros del trono portugués y la exaltación de los herederos del forma por encerrar lugares comunes en versos prosaicos. ¡Dios
que, para conformidades forzosas con las de~apacibles censu• trono flamenco. Pero la desgracia mayor fué para la pobre se lo haya perdonado!
ras, no hay como los políticos. Pieles rojas llamamos á ciertos princesa casada por razón de Estado con Felipe el Hermoso.
Mucho tiempo gasté ahora en examinar un drama de argu·
indios; pieles duras deben llamarnos á nosotros los estadistas. Por 1498 los Reyes Católicos debían sospechar ya la mala mento español y poco habrá de quedarme para las otras partes
Como quien toma por mucho tiempo el arsénico en dósis acaba ventura de su hija y las desavenencias en su matrimonio, cuando de mi revista. lnvítanme los felibres del Mediodía en Francia
tragándoselo á libras, quien pasa por la crítica del enemigo á expidieron un fraile llamado Matienzo, prior de Santa Cruz, con reclamos de admiración ·y amistad, jamás harto agradecidiario se queda interiormente tan invulnerable como Aquiles para que se industriara de todo y los industriara en tocio. dos, á participar de una fiesta latina en la ciudad de nuestro
después de haberse bañado en la Estipa sin talón siquiera. Y Decía el fraile, al dia siguiente de haber hablado con doña D. Jaime I, el grande, el inmortal, el reconquistador, el tipo
puesto que á mi cofrade nada le incomodaron las frases de Pi- Juana, estas palabras de un indecible candor á los Reyes más bello de las aragonesas historias, en la ciudad de Mont·
da!, no seamos nosotros más realistas que el rey ni más papis- Católicos: « Está tan gentil, y tan fermosa y gorda, y tan pellier. Pero me perdonarán mis amigos que no acuda. El
tas que el Papa.
preñada, que si Vuestras Altezas la viesen habrían consola- arte de la palabra me abrió en mi juventud todas las puertas
La lengua española nos lleva, como por un lógico y natural ción.» Pero no debió gustar la embajada mucho á don Felipe, y. me las cierra todas en mi vejez. Después de haber condesarrollo, á la historia española. U no de sus incidentes más cuando l\fatienzo &lt;leda en otras:cartas, quejándose de morirse tnbuído con el Verbo, que Dios pusiera en mis labios, á em·
trágicos ha pasado por la escena del teatro francés: los amores, por hambre: «Acá no dan de comer áhombre de mundo,» y ase- presas ~ales como la redenci6n del esclavo y la libertad del
los celos, las demencias de Doña Juana la Loca. Y al pasar ha guraba de mil modos á don Felipe qfle « no tenla encargo de p_ensa!111ento, ¡ah! todo en derredor mío, todo me impone
suscitado cuestiones literarias, de cuyo examen y conocimiento hacer inquisición alguna sobre su vida.» Pero poco debió ade- s1lenc10 forzoso y me pide una consagración de mis últimos
práctico no podemos en manera ninguna librarnos. Parody, lantar cuando el césar Maximiliano se percataba de asistir al bau- años á las contemplaciones y defensas mudas de esta obra,
griego de nacimiento y abolengo creo, francés de naturaliza- tismo del primer nielo que don Felipe había engendrado en doña constr!lida en honor del humano derecho. No yendo al Congre·
ción, estudioso é instruido más que inspirado; maglier su falta Juana; y se iba, con desatención á sus hijos, de Ceca en colodro, so legislativo, en. que !~ patria siempre me tiene guardado un
de fantasía, fantaseó en desordenadísimo drama toda suerte ele rompiendo lanzas y buscando aventuras por tierras de Cleves. P?esto, menos pienso ir á congresos literarios, ni políticos, de
inverosímiles desvaríos al tratar de un personaje y de un pe- Y así como tardaron Felipe y Maximiliano en recibir á la des- ninguna clase. Y desde que yo hablé con los felibres congregariodo tan sabidos como la protagonista y la trama de su obra. posada doña Juana, y tardó este último en besar á su nieto das en Par~s, recib2 á mi amigo_ el eximio poeta Balaguer en
Permitido en las figuras tlpicas de un período poético y fabulo· Carlos V, aím tardaron más Felipe y Juana en recoger, vinien- la Acadenua Espanola, pasó baJO el puente agua sobradlsima y
so, cual Prometeo, la invención, fantaseándoles vida é historias do á Castilla, el Principado de Asturias, recaldo en sus perso- se cam~iaron de un modo radical antiguos afectos. Ha entrado
á su arbitrio; pero no permitido así en los personajes, de suyo nas por la muerte del heredero de Lusitania. Y en todas estas en los jueg_os florales un demonio separatista, de quien yo me
adscritos á una época del dominio de la Historia fija y clara. desvent11ras quien más padecía era el ánimo y el espíritu de aparto hac!en?o cruces, pues m_i condición de viejo español me
Por consecuencia no puede consentirse á un autor decir que ha- doña Juana; perpleja de suyo á la continua entre los deberes veda contnbuu á romper la unidad patria conseguida con tan·
ya el Rey Católico envenenado á su yerno D. Felipe el Her- estrictos de hija y los mal pagados amores á su esposo; lo cual tos e~fuerzos, y mi condición de libei;al fomentar verdaderas
moso; que haya Carlos V maltratado á su madre, de quien llevábala en todas partes á mal llevar y 1~ deshacía poco á poco reacciones, de todo en todo á mi conciencia opuestas. Los dissiempre se curó con filial piedad; que haya sido cautiva In rei- el corazón, trastornándola el seso y perdiéndola para su regio cursos en que nuestros felibres han maldecido no ya la unión
na del malquerer universal y no de su propia infelicidad, así ministerio y sus delicados oficios. Su esposo no hada más que de Ca.¡aluña con España, la de Cataluña con Áragón; los apos......, ......, •••••• , •• , ••••••, ............. , ••~ ... , ......1,..-,., .... ,., ......, ............., ••, ••••••, ............. ......., ••, ••••

LA
tolados de un reaccionario empedernido que quiere volver la
Galicia heroica y española del Puente de San Payo al tiempo de
Don García; los acuerdos tomados en la Coruña contra el go•
bierno y el Congreso nacional por cosa tan baladí como el caro·
bio de una capitanía general que debla importarle un bledo;
el crecimiento de votos cantonales en las Í1ltimas elecciones de
Valencia y Barcelona y Madrid, me ponen un espanto en el
ánimo tan grande, que no quiero ceder á la tentación de lanzar ideas literarias sobre las ciudades que luego me obligarían
á lanzar bombas como aquellas que despedí un día sobre la re·
belde Cartagena. No iré, pues, á la fiesta de los felibres, que si
resulta esencialmente latina, como yo espero de sus patriotas
promovedores, tan ilustres y sabios como buenos ciudadanos,
deben poner este lema en sus rótulos y en sus brindis: «A la
memoria de las tres únicas verdaderas naciones que hay en el
viejo continente, á la unidad de Francia y á la unidad de Italia
y á la unidad de España.»

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

379

El genio práctico de los americanos, y sobre todo la limpieza y aseo del vastfsimo local donde ésta se
de americanos como los de Chicago, no podía menos celebra, habiendo tomado al efecto medidas tan mide sacar partido de una Exposición que esta ciudad nuciosas que hasta ha prohibido terminantemente
disputó á Nueva York, saliendo triunfante de su pre- que dentro de ella se vendieran nueces, avellanas y
tensión. Y este partido lo ha sacado aun antes de otras frutas de cáscara dura sin estar previamente
que se pusiera la primera piedra del primer edificio
de la Gran Fm·a del Mundo, como allí se llama á
esta Exposición. Apenas se tuvo noticia en Chicago
,.,,., .
de que el Congreso de Wáshington le había conce:,o
dido la preferencia Jobre su rival del Atlántico, todos
los valores cotizables en Bolsa, tranvías, gas, cervecerías, fósforos, subieron 10, 15 ó 20 por 100. El valor
de la propiedad urbana ha aumentado de un modo
;
prodigioso, especialmente en los barrios inmediatos
á
la
Exposición,
y
los
propietarios,
siempre
cuidadoMadrid, 30 de Mayo de 1893
sos de sus intereses, han subido los preci0s de alqui••t'1,••,1•u••.••,1•••••,r,.••,1•,,
1.,,,.,,.,.,,,,.,,,,.,.,, .. ,,••••••,.,••,,,, .,.,,, ••••••,,.,.,,,,,1.,,,.,,.,,,...
ler un 20 ó 25 por 100.
. - ,.; i'.í
No por esto debe creerse que todo es prosperidad
LA CIUDAD DE CHICAGO
1 1 ·.
y bienestar en Chicago. Hay, es cierto, algunos mi• 11,· : __ 1
llonarios
rápidamente enriquecidos; el número de faTerminábamos el artículo anterior diciendo que
¡;_11 ··'º
-¡
casi toda la vida de Chicago está concentrada en un milias acomodadas es considerable, merced á la laboespacio limitado que constituye el centro de la CIU- riosidad y energía de sus jefes, que no se desalientan
. ./
por algún revés de fortuna; los obreros están bien
·,1/ 1
-"'
pagados, pues son muchos los que ganan de doce á
. .---..
..
quince pesetas diarias; las mujeres encuentran colocación en las oficinas telegráficas y telefónicas y tamAlemanes desembal:lndo los envíos
bién en las casas de comercio, donde se las emplea
en copiar con máquinas de escribir la correspondencia que otros empleados taquigrafían previamente d_escascaradas, á fin de que los desperdicios no ensuconforme van dictándoles sus principales, poco afi- c!asen el suelo de las calles y paseos de la Exposición.
cionados á manejar la pluma; mas á pesar de todo,
Otra de las medidas tomadas ha sido la de estatambién hay bastante miseria, fácil de explicar en
una población á la que diariamente acuden tantos y blecer de trecho en trecho recipientes para 'echar en
tantos desheredados de la fortuna de todos los paí- ellos los papeles inútiles, llevando tan ad~lante su
ses de América, Europa y Asia en busca de medios s~veridad en e~te punto, _que esos mismos recipientes
de vivir que no encuentran fácilmente á causa de la ttenen unos avisos conmmando con la multa de veinmisma competencia que unos á otros se hacen y de ticinco dollars á los que tiren en otra parte papeles
la abundancia de la oferta, superior á la demanda. Si ó cualquier otro objeto. Los guardias columbianos,
ciertos sótanos húmedos y pestíferos, situados hasta
Operarios regresando de las obras de la Exposición
en el centro de la ciudad, como en Mádison Street,
pudieran narrar la historia de las privaciones de los
dad. Tanto es así, que todos los Bancos se tocan; bas- infelices que en ellos se albergan de noche, se sabría
t~ un cuarto de hora para recorrer las principales que en Chicago, como en todas las grandes poblacio·
tiendas ó almacenes y para encontrar los comerciantes, nes, no todo es ventura y abundancia.
Al dar principio á las obras de la actual Exposiagentes, industriales ó individuos que ejercen las pro•
fesiones de utilidad general. Casa hay en la calle del ción, la curiosidad d e la población estaba excitada
Estado que tiene más de cien gabinetes de médicos en gran manera, de suerte que todos los días se veía
una masa de curiosos, cuya mayoría la formaba la
y otra en la que viven lo menos veinte dentistas.
Como es de presumir, en población tan eminente- gente desocupada á que acabamos de aludir que no
mente industrial y comercial los medios de locomo- bajaría de 8.000 á 10.000, alrededor de Jacks~n Park.
ción. abundan d~ntro de ella, figurando en primer Al anoc~e~e~, hora en que se retiraban los trabajatérmmo los tranvias ó street cars. Las Compaüías 'q ue dores, ongmabase alguna confusión, pues como toda
establecieron las primeras líneas han hecho tan bue- esta masa de gente quería regresará la ciudad al misnos negocios que las acciones emitidas en 1858 á mo tiempo y la distancia es larga, tomábanse los co500 pesetas se vendían en 1886 á 7.500. Un indus- ches de los tranvías por asalto, aglomerándose en
trial compró las de las líneas del Norte y del Oeste ellos los pasajeros de un modo que hasta en el missustituyó la tracción animal por la funicular emitió mo Nueva York se consideraría cruel é intolerable.
.
,
'
nuevas acc10nes a 450 pesetas y en 1888 valían ya las Dondequiera que quedaba un sitio para poner un
del Norte 1.400 y las del Oeste 1.100.
pie ~llí se encaramaba una persona. Y es que allí el
Otros negocios producen allí no menos excelentes público no se guarda consideraciones cuando de utiUn recipiente para echar papeles inútiles
lizar los medios de comunicación se trata. En los
tranvía_s huelga por i~~ecesario el rótulo Lle110, y cuerpo de vigilancia perfectamente ciisciplinado por
cualqmera encuentra sitio en ellos si sabe hacérselo oficiales del ejército, están encargados de hacer cumaun con detrimento de los demás. Todos se quejan; plir estas disposiciones.
todos reclaman la observancia de las ordenanzas muNo vaya, sin embargo, á creerse, en vista de tan
nicipales ~on la mi~a de _que los otros las respeten, exageradas medidas de policía, que tanto la ciudad
pero también con la mtención de no querer individual- como. la Exp?sició_n brillan por su excesiva limpieza.
ment~ someterse á e)las. De aquí que las molestias y La primera ~1ene mucho que e~vidiar por este concuest10nes sean contmuas y el que las compañías ha- cepto á su nval Nueva York y a otras capitales eurogan su agosto.
peas, y la segunda, llena hoy por hoy de lodo y agua
Aun9ue_los obreros ganan los crecidos jornales que
hemos md1~ado, parece que en Chicago no se emplea
en el trabaJo_ manual la_ misma diligencia y afán que
en los negoc10s comerciales y bursátiles, y una de las
causas de que estén tan atrasadas las obras de la
~ .:.:.
Japoneses construyendo su instalación
·.:...:~
Expos_ición,_ aun después de su apertura, consiste en
·-~
la res1stenc1a ~ue. oponen los obreros á trabajar en
resul_t~dos: los te~éfonos han dado hasta 25 por 1oo
horas extraordmanas. Con esta lentitud contrasta la
de ~hvidendo activo, la luz Edisson 12 por 10o, y las
laborio~idad ?e los_de otros países, cuyas instalacioacciones de algunos Bancos duplican y hasta tripli- nes estan casi termmadas.
can su valor.
/;
. Los japoneses llamaron desde un principio la atenPero donde mayores beneficios se alcanzan es en ción, _no sólo por su metódico y constante modo de /~~/,
la prensa. El afán de estar al corriente de las noticias
/.
traba1ar y p~r sus trajes esp~ciales, sino también por
de tod? el_ globo y el de anunciar es tan grande que
el modo partic~lar de construir sus andamiajes, en los
los penód1cos cuentan por muchos millares los susque al contrario de los obreros americanos, que hacriptores. Verdad es que en Chicago tienen una gran
cen abundante•uso de clavos y tornillos, sólo emplean
ventaja con los anuncios, pues no hay costumbre de
cuerdas, de suerte que pueden utilizar indefinidamenfijar carteles en las.esquinas y sitios públicos, y para
te l_os tablones, que aquéllos estropean é inutilizan,
tod~ anuncio, sea de la ~las~ que fuere, hay que re- teniendo que renovarlos continuamente.
::=-~
cumr forzosamente al p~nódrco. Sólo un ejemplo ciLos egipcios, con sus holgados trajes los alemaEgipcios trabajando en el decorado de su instalaci6n
taremos de las ganancias que la prensa obtiene: las
nes, los españoles y los franceses, cuy~ sostenido
acciones de la Tribuna, emitidas á 5.000 pesetas, vabut&gt;n_ humor choca con la seriedad de los yankees,
len hoy 125.000. En .cambio se necesitan cinco mipor todas partes, retrae por tal causa á )os visitantes,
tan:b~én han llamado la atención por su actividad y
llones de francos para la publicación, tal como la en- penc1a. ·
que hasta ahora se presentan en número muchísimo
tienden los americanos, de un periódico como el cimenor de lo qut: esperaban sus organizadores.
Una de las _c?sas 9ue !1:1. tenido especialmente en
tado ó como el Herald.
cuenta la com1s1ón d1rect1va de la Exposición ha sido
0

1:\

, ,, , . , . , ,, . ,

V

••-'"

1~~k't
\,~~ ~

----

M. A. S.

�LA
TEMOR PÓSTUMO
Cuando el secretario del ayuntamiento nos dió la
noticia, la tertulia prorrumpió unánime en exclamaciones de sentimiento y de extrañeza. Formábamos
aquella nocturna tertulia de verano en cierta casa de
cierto nido de flores, vulgo pueblecillo de los montes
de Málaga, una docena de personas entre indígenas
y forasteras, cuya elegancia, limitada por un presupuesto íntimo, á la española, ó sea en déficit, no les

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

exclamamos, al choque de aquella noticia de sensación, como habían exclamado el militar y el progre·
sista: «¡Es posible!»
Y entonces el secretario, que además de ser una
inteligencia que no cabía en aquellas lomas, y además de ser por el derecho inmanente de su gramática pardl! el amo perpetuo de la localidad y el director inamovible de todos sus municipios, era también
casi un literato y un pensador y un orador: entonces,
repito, el secretario respondió ~¡ grito idén~ico de
nuestros corazones diciendo:
- ¡Ah, sí, señores, es
posible, ha sido posible!
Aquí en mi bolsillo tengo el parte, que llamaré
oficial, del fallecimiento
del inolvidable bienhechor mío y de este pueblo, que de be llorarle
mientras conste (el pueblo) en el mapa de la
península. ¡Ah, sí, seño-

RltCONOCl~IIENTO DE UN VADO

permitía irá gozar de los mosquitos de San Sebastián,
ni extenderse hasta los fonduchos de Bayona, y las
llevaba á pasar el estío en aquel ó en otro semejante
oasis, donde además de no hacer el calor de La Caleta, había positivamente menos comercio, lo que era
indudablemente otro alivio.
Tal era al menos la costumbre en los tiempos á
que me refiero; y me refiero á los tiempos de hace
veinticinco años, época en la cual me harán ustedes
la justicia de creer que era yo sumamente joven. Y
sin embargo, la recuerdo como si se tratase de ayer
mañana, ó mucho mejor, puesto que es cosa sabida
que la memoria tiene predilección por las cosas viejas.
Parece la memoria una facultad, como si dijéramos, rumiante, que gusta de saborear y resucitará ló mejor su
alimentación antigua, para adormuse por este medio
de: un carácter providencial y benéfico, que salta á la
vista. No habiendo, en efecto, más arbitrio que recordar las cosas de la vida mientras se está en ella, y estando en ella en tan triste minoría las cosas buenas,
bueno es hacerlo con las posibles atenuaciones. A
diez años de distancia, ¡cuántas barrabasadas, cuántas necedades propias ó ajenas, cometidas ó sufridas,
no le parecen á usted explicables, naturales y hasta
graciosas! Es probado.
Decía, pues, que toda la tertulia, sin distinción de
sexos ni edades, se conmovió visiblemente cuando el
secretario entró y dijo: «Señores, tengo que dar á us. tecles la triste noticia de haber muerto en París nuestro buen amigo D. Frutos Palomares.» Y he dicho
más; he dicho que las exclamaciones no sólo fueron
de sentimiento, sino también de extrañeza, y ahora
añado que de asombro, de ese asombro que acompaña á lo inverosímil, á lo increíble, como la sombra
'al cuerpo cuando hay luz que la proyecte. Leía el capitán de la Guardia civil la entonces infantil y sin
casa propia Correspondencia de Espm1a, y la soltó
diciendo: «¡'Es posible!» Leía D. Severiano, ' liberal
doceañista, ex teniente de la Milicia, La Nación, del
malogrado Rua Figueroa, y la dejó, .y se quitó las
gafas y exclamó también: «¡Es posible!» Y doña Rosa, rica jamona propietaria, todavía fresca, que soste·
nía animado coloquio, sotto voce, con el comisionado
de apremio, que era un guapo mozo de anchas pati·
llas; y la señora del boticario, que, según confesión
propia, se pasaba siempre sus embarazos, que b¡tbían
sido doce, haciendo media, y en aquel momento hacía media también; y la hija mayor del médico, que
era una lindísima tañedora de guitarra, morena y esbelta, con una naricita divinamente respingada y un
precioso hoyuello en la barba, donde yo tenía sepultada toda mi atención; y un corpulento matrimonio
del alto tráfico del Perchel; y su hijo vestido á la inglesa, que á pesar de no tener más que veintitrés años,
había ya estado en Londres; y otro fornido caballerito de la villa, que por el solo hecho de prepararse á
heredar las viñas del rico hacendado su padre, hacía
una competencia terrible á todos los donceles del lugar
en el ánimo, instintiva y precozmente reflexivo, de la
susodicha hija del médico; y en fin, hasta el señor
alcalde, alcalde de real orden, corazón franco, inteligencia virgen, H ércules sencillo, autoridad inconsciente; todos, en una palabra, exclamaron1 ó mejor dicho,

NúMERO

598

el secretario un alto y tomó aliento, buscando con su
mano derecha en su bolsillo algo que la reunión ere·
yó un instante sería el pañuelo que había de enjugar
las lágrimas inmediatamente próximas ~e sus ojo~; y
en su virtud las señoras buscaron también sus lienzos, y los hombres nos preparamos á recibir con el
semblante más compungido posible la inundación.
Mas la sospecha había sido inútil: el secretario se limitó á sacar en sus dedos un cigarrillo, que encendió
en el velón de cuatro mecheros que ardía-sobre la
mesa central, que circunscribíamos, y continuó del
modo siguiente:
- Pero, señores, sucede con el asombro lo que sucede con la infelicidad individual, que por grande
que sea, siempre tiene otra mayor con quien consolarse y compararse, si lo hace de buena fe; sucede con
ciertas estupefacciones de la vida lo que con las cerezas enredadoras, que no se sabe, tirando de una,
cuántas vendrán detrás, ni cuál será la última. Este
asombro vuestro, señores, grande, legítimo, tendrá
quizás la pretensión de ser insuperable. Pues no lo
creáis: todavía os queda por saber algo que ha de
asombraros ·bastante más. Parece mentira ¿eh? Después de conocer esa inesperada, esa prematura, esa
desgarradora desgracia, ¿qué circunstancia puede haber en ella, ni qué agravación, ni qué sorpresa más
triste que su fondo mismo? Oidme, empero, amigos
míos: todos vosotros sabéis que D. Frutos era rico,
riquísimo, millonario de nacimiento, que es como
hay que serlo para no perder el tiempo en llegarlo á
ser. Todos vosotros sabéis su propósito, nunca ocultado, de legar su fortuna á este pueblo de su naturaleza, al sostén y persecución de las mejoras y buenas
obras que este verjel risueño, amor de su corazón, le
debe, y donde no tenía ya pariente alguno con derecho á heredarle abintestato. Pues bien: ¿á quién diréis que D. Frutos deja, siquiera sea usufructuariamente, sus millones? ¿Por quién diréis que esta villa
tiene que esperar aún, Dios sabe cuánto, el día en
que la fortuna de su protector le permita erigirle un
digno monumento? ¡Ah, señores! Una sola sombraJ
ya que no me atreva á decir mancha, tenía la vida de
nuestro gran conciudadano, y esta sola sombra era

jALTO!..

res, es cierto: ayer
hizo doce días que
don Frutos falleció
en su casa de la capital de Francia! Ya
lo veis: también los
colosos caen y se
desmoronan ; también los astros de la
humana bondad se
apagan;no haygranPASO DR UN RÍO,
deza, no hay fortaleza, no hay resistencia, no hay mérito, no hay excepción para esa implacable y pálida
mors encargada por Dios de hacer volver á la nada
cuanto de ella deja salir un momento. Comprendo,
sin embargo, señores, vuestro triste asombro, que
comparto. ¡Quién nos lo había de decir! Aquella juventud i,nalterable, que á pesar de shs cincuenta y
ocho años se mantenía en el albor de una canicie tímida; aquella admirable, simpática, contagiosa alegría de carácter, de aspecto, de conversación; aquel
pozo sin fondo de generosidad; aquel peregrino don
de gentes; aquella especie de modesto Carlos III de
esta población, que le debe su hospital, su escuela,
sus puentes, su alumbrado y hasta las piedras de sus
calles; todo aquello que parecía desafiar victoriosamente al tiempo, á la decadencia, á la ley terrible de
la destrucción, todo aquello es ya polvo vano. Aquel
corazón fuerte y puro, que latió sin descanso para el
bien, ya no late; aquel alma que inflamó siempre el
más hermoso y difícil de los amores, la caridad, el
humanitarismo, ya no está en el plan~ta. Aquel hombre perfecto, en fin, ,icreedor de cuantos le conocieron, porque conocerle y deberle, cada uno en su es·
fera, atenciones irremediables y favores positivos eran
una misma cosa, ya está (permitidme el símil propio
de mi empleo) rindiendo ante el sumo gobernador
de los orbes las cuentas más limpias y más honrosas
que pueden presentarse á la fiscalización del Eterno.
¡Cómo, pues, no he de comprender y de compartir
yo vuestro tristísimo asombro!
Al llegar á este punto de su oración fúnebre hizo

cuadros de José Cusachs (Exposición Parés)

la de un matrimonio infausto. Hace diez años, viviendo D. Frutos en Madrid, recibimos aquí un día los
partes litografiados de su casamiento. Yo mismo escribí la felicitación - respuesta del pueblo en masa;
- yo mismo compré en Málaga, con el producto de
la suscripción local, el tintero de plata, coronado por
una Minerva con casco y todo y adornado con una
inscripción de gratitud pública que le ofrecimos. Pocos meses después, sin embargo, llegó aquí un rumor
alarmante, el rumor de que D. Frutos y su esposa no
se llevaban bien; y este rumor fué creciendo de día
en día, de correo en correo, de noticia en noticia, de
viajero en viajero, hasta el punto de que poco después del primer aniversario de aquel enlace, ya no
era posible dudarlo: el perro y el gato, el agua y el
aceite, el talento y el dinero, el día y la noche, no
son más antagónicos, inconfundibles, incompatibles
y distintos que eran los modos de ser de D. Frutos
y su esposa. Los detalles fueron sucesiva, triste y verídicamente llegando; los pormenores fueron demostrándonos rápida y progresivamente la realidad amarga; todas las guerras civiles pasadas y futuras de la
historia patria podían ser tenidas por verdaderos granos de anís en comparación de la guerra del hogar
Palomares; todos los Dantes Alighieri imaginables
s~rían de una ab_soluta impo_tencia descriptiva para
pmtar con sus vivos y prop10s colores el infierno
constituído imprevisoramente por la unión sacramental de D. Fr~tos y, como dice la filosofía popular, su
parte contraria. Hasta que al fin otro día se supo, su-

¡ADIÓS!, cuadro de Ernesto W. Appleby

�LA
pimos, supieron todos también que el matrimonio se
había separado por mutuo consentimiento y en evitación de mayores y menos incruentos males, y que
D. Frutos, después de haber señalado á la autora de
su infelicidad una pensión regia, se había ido á vivir
á las orillas hospitalarias y confortables del Sena.
Pues bien, señoras y caballeros: la fortuna, la renta
íntegra al menos de los millones de D. Frutos pasa
inmediatamente á esa Eva, á esa Elena, á esa Cleopatra, á esa Cava, á esa señora fatal que lleva su
nombre y que disfruta de su pensión espléndida.
¿Quieren ustedes, antes de entregarse de lleno al colmo del asombro, que reservadamente les lea las dos
cartas, auténticas, fehacientes, incontestables, que me
han traído la compleja, tristísima noticia?
La tertulia contestó como un solo hombre al secretario con un «lea usted, » que fué un poema. Y el
secretario tiró la punta de su cigarrillo, que ya tost~ba los extremos de su índice y pulgar derechos; sa... .;
dos cartas del bolsillo interior izquierdo de su americana, desdobló una de ellas y dijo:
- Esta carta es del viejo y fiel y honrado Julián,
el criado inseparable, factótum, cajero, enfermero y
amigo de D. Frutos, y dice así:

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

dejado de hacer todo el bien que ha estado á mi alcance á todo el que y á todo lo que me ha deparado
ocasión de hacerlo; y segunda, he procurado simultáneamente divertirme y gozar en toda la extensión
de mis facultades. ¿Qué puede, pues, importarme él
volver diez años antes ó después al seno de la cómoda eternidad en que estaba, desde· in principio, y en
que, salvo el breve accidente de una existencia baladí, volveré á estar per sceczda sceculorum7 Conque,
amigo mío, vamos á lo que importa verdaderamente.
Ya sabes como he amado y preferido siempre ese
bello rincón de la tierra en que tú y yo y nuestros
respectivos ascendientes hemos nacido. Mi único pesar verdadero es no contemplarlo al expirar. Pero el
hacerme conducir á él adelantaría unos cuantos días
mi última respiración, según el doctor, y parece que
sería una lástima. ¡Paciencia! Mi único consuelo es
la idea de que haréis transportar oportunamente á él
mis restos, y que algún día formará mi polvo parte
del suyo, de sus árboles, de sus flores, de sus amenidades físicas, puesto que ya conoces como yo, ¡oh
secretario!, la superioridad de la eterna materia sobre
esta otra naturaleza espiritual que nos hace tan infelices y pretenciosos. Hablo de la superioridad plásti·
ca y terrestre, se entiende, porque el espíritu es una
«Sr. D. Nicolás Gálvez (servidor de ustedes). - cosa prestada, que vuelve á su dueño y á su destino
Muy señor mío y de mi respeto: Con el mayor dolor definitivo: ave de paso. 'Pues bien; mira qué contraparticipo á usted el óbito de mi inolvidable amo don sentido: precisamente porque creo en el espíritu y su
Frutos Palomares, á quien se dió ayer cristiana se- alta destinación, es por lo que he dispuesto que mis
pultura en el cementerio del Padre Lachaise, de esta bienes no vayan inmediatamente al poder de ese cocapital, en razón á que su fallecimiento ocurrió en el mt\n, sino que los herede y disfrute, en usufructo y
día de anteayer á las seis de la mañana. Hace cosa hasta su fallecimiento, ¿no adivinas quién? No, de sede ·veinte días que, habiendo mi señor amanecido guro que no lo adivinarás, porque á mí mismo me
con los pies hinchados, hizo venir al médico, consul- cuesta trabajo decirlo ó escribirlo; pero, en fin, sábelo:
tó con él largo rato, y cuando éste salió me llamó y mis rentas van ahora á mi mujer. ¿Te habías olvidado
me dijo: «Buen Julián, perdóname la mala noticia, de que yo tenía una mujer propia?¡ Ha½ías hecho bien
pero has de saber que me voy á morir muy pronto.» en no acordarte, y feliz tú que podías hacerlo! Pues sí;
Yo quise sonreír como quien recibe una broma, pe- á ella va mi renta; á ella, á la única criatura que he
ro no pude. Y el señor continuó: «Mi testamento encontrado insoportable en la tierra; al peor de los
obra hace años en poder del notario M. Tal (es un caracteres, á la peor de las naturalezas morales con
apellido que no sé escribir), y en él dejo asegurada que he tropezado. ¡Y qué tropezón, amigo Nicolás,
la tranquilidad de tu vejez. Déjame tú ahora solo, más estupendo! ¿Te acuerdas? Yo vivía feliz, ó poco
que voy á leer los periódicos. » Y yo le besé la mano menos, cuando se me ocurrió casarme y procurar
y salí. El no volvió á hacerlo de su cuarto, porque no tener, como mi padre y mi abuelo, heredero directo
podía andar. Por último, la noche anterior á su muer- y legítimo. Es la única vez que la rutina me ha subte escribió en el mismo lecho la adjunta carta para yugado. Y luego, te lo diré en confianza, mi señora
usted, que, cumpliendo su voluntad, le remito; y á·las aparentaba ser de soltera todo lo contrario de lo que
cinco y media de la madrugada me mandó abrir el era en el fondo; y además era delgada y se calzaba
balcón del dormitorio, que cae á un jardín, porque muy bien, que son dos condiciones que ha debido
decía que se ahogaba; y cuando entró la claridad tener en primer término toda mujer que se ha prohasta él y vió la copa de los árboles y oyó piar á los puesto gustarme. Y ella se lo propuso y lo consiguió,
gorriones, nos dijo al señor sacerdote, que rezaba y caí, con toda mi malicia y mi experiencia toda, en
junto á su cabecera, y á mí, que estaba á los pies de manos de aquel Sixto V con miriñaque, que tiró la
la cama: «¡Qué hermoso día!» Y quiso señalarnos el muleta apenas se vió dueña de mi casa, y se dedicó
balcón; pero no pudo mover ya su brazo porque le con un ensañamiento que todavía no he comprendiempezaba la agonía. Una media hora después entre- do á hacerme desgraciado, hasta obligarme á optar
gó su alma al Todopoderoso, cuya infinita bondad le entre el suicidio y París. Pues oye, Nicolás: yo creo,
habrá acogido en su seno. - Quedo de usted, señor como he dicho, en el cielo, en la glbria, en la justiD. Nicolás, afectísimo servidor, Q. S. M. B.
cia divina, en la otra vida, y al mismo tiempo creo
que la memoria, esa facultad principalísima del alma,
»Julián Suárez.»
debe fatalmente acompañarnos en ella, y á la vez que
todo eso, creo en lo infinito de la misericordia de
- Y aquí está, en fin, signió el secretario, la carta Dios. Y como quiera que desde que me separé de
de nuestro malogrado amigo, que dice:
mi mujer he tenido á sueldo un dependiente encargado de enterarse y de avisarme si ella pensaba un
«Querido Nicolás: Puesto que según me has dicho día cualquiera en venir á París, para irme yo ese mismás de una vez, mi amistad ha logrado hacer de ti mo día á la China; es decir, como quiera que el úniun hombre, vamos á ver cómo un hombre recibe, co miedo que he sentido en mi peregrinación por el
como quien dice, un cañonazo de disgusto. Voy á valle de lágrimas ha sido, desde que no veo á mi esfallecer, caro secretario, y á escape. La hinchazón de posa, el de volverá verla, y como quiera que Dios puemis extremidades me lo indicó hace días, y el médi- de perdonarla, y á mí también, y reunirnos á entramco me lo acaba de confesar con entera franqueza, á bos en su presencia, y permitir que en 'ella nos recomi ruego. Muero como mi padre y de alguna más nozcamos; y como sé que ni la misma solemnidad
edad, por cierto, que él, que no llegó á los cincuenta. del sitio y del suceso me ha de impedir el disgusto
Cuando yo vi pasar el medio siglo sin el síntoma de volverla á ver, por esto y sólo por esto la dejo el
alarmante de familia, llegué á figurarme que la raza producto vitalicio de cuanto poseo, con la única conhabía en mí cambiado de método y de giro, y creí dición de hacerse ver y cuidar diariamente por los
que la sana influencia de mi buena madre me había tres médicos más afamados de Madrid, á quienes sesalvado de lo que tú, de fijo, llamarás un fin prema- ñalo sendas pingües igualas, y cuyo régimen higiéturo. ¡Ilusión absurda, como. todas las ilusiones! Una nico obligo á mi cónyuge á seguir. ¿Comprendes
de estas mañanas me convencí de que mis pies se ahora, buen Nicolás? Yo no puedo evitar el enconnegaban á sostenerme, y comprendí que se acercaba trarme al fin en otra vida (no me atrevo á llamarla
la hora de mi último paseo. Hazme el favor de no mejor por esta circunstancia) con la pantera moral
sentirlo sino hasta cierto punto, porque si te he de que lleva mi apellido añadido al suyo. Pero puedo
decir la verdad, yo no lo siento gran cosa. En primer retrasarlo algún tiempo, algunos años, que siempre
lugar, ¿cómo sentir lo que no se ha de sentir? Res- serán pocos aunque sean muchos; y á•esto tiendo al
pecto á horrores instintivos, mi naturaleza ha tenido disponer que la ciencia humana me ayude en lo po·
siempre el defecto, si lo es, de no sentir más que uno: sible á conservar su salud y á prolongar su tardanza.
el santo horror á los bribones de todo género. ¡Figú- Ya eres, pues, sabedor, con esta confesión, de mi serate, en su virtud, si es cosa para desesperarse el ir á · creto. No lo divulgues sino en cuanto sea preciso
dejar de ser hombre ! Además, si no he sido como para justificarme con nuestros paisanos; acuérdate de
aquel gran rey que se acostaba triste el.día que no mí siempre 'que puedas; procura que mi sepultura,
había podido realizar una buena acción, he practica- cuando esté en esa, esté en buen sitio, y adiós para
do, sin embargo, en la vida, sistemáticamente, dos siempre. Tu amigo de verdad,
cosas que bastan para determinar á uno para morir
con la posible tranquilidad, á saber: primera, no he
»Frutos Palomares.»

NúMERO

598

El lector me agradecerá, sin duda, que le haga
gracia de los comentarios exhalados por el asombro
máximo de la tertulia al oir la carta de D. Frutos,
cuya copia saqué en el acto. Basta decir que todos
los circunstantes varones declararon fundado y legítimo el temor póstumo de Palomares. Las señoras se
contentaron· con bajar los ojos y callar, que era cuanto podía pedirse.

s.

L ÓPEZ GUIJARRO

-.,¡,.,•,.1••••••••••••.l•,,•,.1•••••.l•o.J'••'••l•,1••,l'••••,l'••'•,1•,, •,,,,.,,,, ,,.,, ,., ._,,,.,.,1,,,,,,1•,.•••t •,1•••''•J'••••.,•

EL POZO DE LA VERDAD
CUENTO

Para los aficionados al color local de los países
donde se desarrollan las escenas interesantes de dramas, cuentos y novelas; para los a111ateurs de la geografía y topografía de los lugares donde se enreda y
desenreda la acción, este cuento debe parecerles insulso y hasta desagradable. La acción pasa en cualquier pueblo de cualquier país; y lo que es más vago
y más anómalo, en cualquier época, en cualquier estación del año y en un día cualquiera de la semana.
Esto puede tener el inconveniente de no interesar
desde el principio á los que sólo adoran la primavera, á los que no encuentran agradable mas que el
país donde nacieron y á los que fuera de la Edad
media no ven siglo á su gusto; pero como yo aseguro á esos lectores exclusivistas que cuanto voy á contarles puede muy bien haber sucedido en el siglo x,,
en el mes de abril y en su propio pueblo, queda destruído aquel inconveniente. Y en cambio voy á evitar á los tolerantes y á los indiferentes la minuciosidad de las descripciones de tiempos y luga~es.
Erase que se era, y va de cuento, una muchacha
de r 7 años, bella como todas las heroínas de dramas,
cuentos y novelas; pura y candorosa como el candor y la pureza mismos, y de claro ingenio, de esbelta figura, de corazón apasionado, de sentimientos
nobles y generosos. En el cuerpo una Venus, en el
alma una santa, en el conjunto una diosa. Y tal maravilla vivía en la aldea de... donde usted quiera,
país ... el que ustedes gusten y época... la que más les
agrade.
No hubiera sido una joven completa si hubiese
carecido de novio. Pero no tengan ustedes cuidado;
era completísima y tenía por lo tanto un novio, que
á ella le parecía el mejor mozo del pueblo y el más
gallardo y el más valiente y el más honrado. Debemos ser justos: no la cegaba el amor como á tantas
otras; el chico merecía ser amado de todas veras, porque así como ella era digna de elogios y alabanzas, él
no la iba en zaga en cara, cualidades y conducta. Tal
para cual, pareja escogidísima, honra de su pueblo y
prueba de que cuando la naturaleza quiere hacer
bien las cosas las hace á la perfección.
Claro es que siendo ambos dignos de una suerte
dichosa, amándose entrañablemente, y poseyendo
hermosura, virtud, sensatez, lealtad y amor, no podían
ser felices en este pícaro mundo. Eso se queda para
los feos, para los pillos y para los tontos: en el planeta terrestre no las gastamos de otro modo, y el que
no se conforme que se vaya á otra parte.
Blas no tenía sobre qué caerse muerto; jornalero
del campo, ó según el lenguaje ilusorio de los pueblos, labrador, ¡qué más quisiera él!, podía contar con
seis reales diarios, cuando trabajaba. Anita era hija
de un usurero... de semillas, de esos ricos, ¡qué más
quisieran también ellos!, que prestan en el invierno
granos para la siembra y recogen en el verano el préstamo con un 25 por roo de ganancia: no en dinero,
sino en cebada, en avena, en algarroba y pocas veces
en trigo. Boda terriblemente desigual, puesto que
podían aspirar á la mano de Anita el secretario del
ayuntamiento, el registrador de la propiedad y el
administrador subalterno de Hacienda.
Bias se atrevió á declarar su amor á Anita al mismo padre de ésta, el tío Vencejo, y fué desahuciado
con grosería y amenazas de garrotazos. Ella lloró á
lágrima viva y se retiró á la bodega á poner el grito
en el cielo... de la misma, él quiso coger el cielo con
las manos y se encaminó á las afueras del pueblo á
quejarse de su suerte. Los alrededores eran como el
pueblo, tristes, secos, sin árboles, sin huertas, sin
agua, de ésta había una fuente única adosada á la
tapia de un convento derruído, y un pozo seco con
una gran piedra encima sobre la que se sentó desesperado el pobre Bias. ¡Y menuda fama que tenía el
pozo! N_ad_ie _le había visto jamás con agua, ni destapado, m SIIv1endo para nada. Decían los más ancianos que en su niñez les habían contado sus respectivos abuelos que aquel pozo era_ muy hondo, tanto
que algunos atrevidos quisieron sondarle y no le encontraron el fondo; que arrojaban á él piedras y cascotes y nunca se escuchaba el término de su caída,

NúMERO

LA I LUSTRACIÓN

598

y que para evitar desgracias, porque el tal
pozo no tenía brocal, decidió un alcalde,
allá en el año de la Nanita, taparle con
una piedra grande y dejarle así por los siglos de los siglos.
Y los siglos habían pasado, y el tiempo
corre que corre, y el pozo quieto que quieto. Blas lloró á voces, se tiró de los pelos,
y por último tuvo una idea diabólica y sublime. Acabar con la vida que no podía
compartir con su adorada Anita, tirarse
al pozo y reventarse en paz y en gracia del
d iablo, que debía ser quien le había inspirado semejante desatino.
Y dicho y hecho: como era forzudo como un Hércules, arremetió con el peñón
que tapaba el pozo, y con unos cuantos
esfuerzos titánicos consiguió moverle de
su sitio lo bastante para dejar al descubierto la cuarta parte de su circunferencia. ¡Horror de los horrores! ¡Qué boca
tan negra! ¡Qué aire tan húmedo y nauseabundo se escapó por la abertura!
¡A la una... , á las dos..., á las tres!.. Y
Bias se tendió en el suelo, meti6 la cabe·za por el hoyo y levantó los pies para tirarse de cabeza...
No había acabado de decir «i Hasta verte, Jesús mío!,» cuando una cosa, que no
sabía él decir lo que era, le &lt;lió un empujón en la testa y le hizo caer á la larga sobre el terreno. Una sombra... , una figura ... , una visión salió del pozo y dejó patitieso de asombro y de terror al pobre
mozo.
¡Pero qué sombra! ¡Si era una mujer, y
de rechupete! ¡Valiente moza! Destrenzado
el cabello rubio, que le caía hasta las corvas, sin ropa de ninguna clase y con un
espejito de oro y acero en su mano derecha. ¡Y qué caderas, y qué brazos, y qué
cara, y qué luz por todo su cuerpo!
- ¿Qué es esto? ¿Quién es usted? ¿De
dónde sale usted en cueros vivos?
Esto dijo Bias ... y punto redondo. Jamás había él visto cosa más rica, ni más seductora,
ni más sorpendente.
- Si eres tú el que ha roto mi encierro, bendito
seas, buen mozo. Hace la mar de siglos que los pícaros hombres, enojados conmigo, porque no los dejaba mentir, ni calumniar, ni adular, ni engañar, ni

¡ABANDONADA !,

ARTÍSTICA

cuadro de G. Tyrahn

fingir, ni estafar, ni falsificar, ni seducir, ni robar, ni
perjudicará nadie, ni desear la mujer del prójimo, me
cogieron entre todos, me tiraron á este pozo, y arrojando sobre mí todas las piedras que encontraron á
mano, tapando la boca con esa peña grande, me dejaron por muerta. Me figuro lo que haurá sido el

LOS DEFENSORES DE ZARAGOZA

mundo desde mi desaparición de él, y lo
horrible que será vivir en la tierra. Pero
como gracias á ti, vuelvo á la luz del día,
otra ;ez seré la reina de la creación y tú
mi ministro.
- ¿Que me quiere usted hacer alguacil?
¿Pues y Eugenio, que es sobrin? del a!calde y ejerce ese cargo hace cinco irnos?
¿Qué piensa usted hacer de él?
- Lo que quiero ante todo es que me
digas quién eres, qué ibas ~ _hacer y qué
gentes viven ahora en este sitio?
Satisfizo Blas lo mejor que pudo la curiosidad de la Verdad, que así dijo llamarse la aparición, y oyó de ésta que desde aquel momento le tomaba bajo su protección· que Anita sería suya per scecula
saculor;m, y que ambos, ricos y felices,
rendirían culto á la Verdad hasta el fin de
sus días. A los ruegos que Blas hizo á la
señora desnuda para que se tapara, por la
pública decencia, puesto que hoy nadie
andaba públicamente en paños tan menores accedió ella, moviendo el espejo, y
en~ontróse vestida con un traje caprichoso, que no sólo no ocultaba sus encan~os,
sino que parecía aumentarlos. Las bot1tas
no tenían tacones, ni el vestido ballenas
ni polisón, ni las mangas hombreras,. ni
los puños botones. Tapada estaba, bien
tapada, y sin embargo, sin saber cómo,
ni uno solo de sus primores esculturales
dejaban de verse y de admirarse. ¡Gran
mujer, gran mujer! Aquellos juegos de
magia tenían absorto y aterrado á Bias;
pero bastaba la promesa de aquel fantasma de que Anita sería su mujer para que
él lo aceptara todo, aunque corriera el
riesgo de irse de patas al infierno por andarse en brujerías.
Mientras, se presentaba en el pueblo
un gran señor dentro de una carretela algo desvencijada, pero tirada por dos pencos blancos, llenos de cascabeles y cintajos, metiendo mucho ruido y dando muchos gritos. Era el célebre doctor Dulcamara, que
traía en su coche todos los e.;pecíficos conocidos y
por conocer para curar cuantas enfermedades afligen
á la humanidad, desde el más sencillo dolor de muelas hasta la difteria mas fulminante. Píldoras, frasquetes, hierbas, minerales, instrumentos quirúrgicos,

(18o9), cuadro de Mauricio Orange (Salón de los Campos Eliseos, Paris, 1893)

�a·

.......-

-

...
-

LA FIESTA EN CASA DE LOS ABUELOS, cuadro de Hugo Salmson (Exposición del Campo de Marte! París)

LA CALLE DE ALCALÁ DESPUÉS DE UNA CORRIDA DE TOROS, cuadro d e Francisco Maura 1..Exposici6n general de Bellas Artes de 1892)

�LA

386
apósitos y vendajes, de todo tenía aquel buen hombre en su coche. ¡Y charlar, y hablar diferentes idiomas, todos incomprensibles para aquellas buenas
gentes, caso de que lo fueran. ¡Pues y manejar dinero! En diferentes sacos decía él, moviéndolos y sonando las monedas ó cosa parecida que contenían,
que había diez y veinte y treinta mil duros, y todo
cuanto se le antojara, pues entre todas sus habilidades descollaba la de haber encontrado la piedra filosofal y saber fabricar oro á su antojo y su capricho.
El tío V encejo era el más admirado de todos los
convecinos al escuchar al gran Dulcamara; y cuando
éste vió á Anita, y se la quedó mirando embebecido,
y se chupó los dedos de gusto sólo con la idea de poseer tan hechicera muchacha, se bajó del coche, eligió
la casa del tío Vencejo por posada, ofreciendo por su
hospedaje el oro y el moro, y allá se fué detrás de la
chica, con coche, caballos, drogas y dinero.
Y no se anduvo en chiquitas, ni siquiera en grandes, sino que á los tres días, después de perseguir inútilmente á Anita por pa-sadizos y rincones, con no
muy santas intenciones, aunque con muy buen fin
para sus pícaros principios, le espetó al padre la petición oficial, después de haberse enterado de que el
tío Vencejo no se dejaba ahorcar, y hacía muy bien,
por doscientas ó trescientas fanegas de grano, ni por
ciento ó doscientos carros de paja, á más de alguna
media de lana con cincuenta onzas de oro limpias de
paja y de polvo.
No fué floja la polvareda que se armó en el pueblo al saberse la noticia. La chica dijo que nones, el
padre que pares, y el novio por poco revienta de un
garrotazo al primer gandul que le vino con el cuento.
Pero con todo y con eso, la cosa fué marchando y
les pareció de perlas á todas las eminencias del pueblo y tratóse de organizar festejos y de disponer bailes y cuantas diversiones populares gratis se pueden
ofrecer por un municipio ilustrado y benéfico á un
populacho cerril y destripaterrones.
- Déjalo y no te ocupes de nada, le decía la Verdad á su amigo Bias cuando éste se quejaba amargamente de la nube que se le venía encima con la boda de su adorada. Yo estoy aquí; déjalos que se entusiasmen y griten y organicen y dispongan. Cuando
llegue la ocasión y todos estén seguros de su triunfo,
yo me presentaré contigo; desenmascararé á todos los
farsantes del país y de fuera de él; pondré las cosas
en su verdadero punto de vista, como son en sí y no
como parecen ser, y tú triunfarás por mi virtud y serás dichoso y en paz y jugando.
- Yo no tengo mucha gana de juego, y en cuanto
á la paz, la habrá muy grande si cumple usted lo que
me promete; pero si no lo realiza, prepárense todos á
la guerra, y guerra sin misericordia, porque yo no lo
dejo así, y desde el tío Vencejo hasta el último monaguillo me la pagan á trancazos. ¡Vaya si me la
pagan!
LUIS

•

M.

DE LARRA

(Co11c/11irJ)

Bellas Artes - La Sociedad de pintores retratistas de
Londres ha celebrado en la Grafton Gallery una exposición en
la cual se admiran entre otras obras las de Carlos Durán, Portaels, Stevens, Roll, Boutet de Mouvel, Bonnat, Millais,
Leighton, Boxall, Whistler, Fildes, Pettie, Shannon, Wortley,
Monat Loudan, Troubetzkoy, Guthrie, Ellis Robert, Ethel
Wright, Roussel, Lavery, Lorrimer, Glazebrook y Collier.
- En la iglesia de San Francesco della Vigna, de Venecia, se
ha descubierto que un cuadro alll existente y de autor no conocido era un Cristo de Giorgione, de 15u; el cuadro está pintado sobre madera y representa al Salvador arrodillado junto
al sepulcro de mármol con una bandera en la mano, á su lado
dos centinelas y en el fondo un paisaje en el cual se alza Castelfranco.
- El Museo Silesiano de Artes plásticas ha recibido como
legado de un magistrado de la ciudad, llamado Friedlander,
una notable colección de cuadros y bronces con la condición
de que el Museo cree un fondo para bolsas de viaje para artistas jóvenes. Entre las obras de esa colección se han escogido
para el museo los cuadros Venus y Amor, de Gabriel Max;
Paisaje de la Alta Italia, de O. Achenbach; Paisaje en d{a de
lluvia, de E. J. Schindler; Familia de gatos, de J. E. Meyerheim; Mondadora de manza11as, de Defregger, y Paisaje, de
E. Schleich y dos bronces de Morean-Vaulhier. El resto de la
colección, que comprende varios cuadros de Achenbach, Zimmermann, Meyerheim, Gussow, Seitz, Crutzner, Haanen, Vinea y otros, será vendido para con su producto constituir aquel
fondo.
. - Según parece, aumentan cada dia en Francia lasquejas molivadas por el abandono en que se tiene al Museo del Louvre.
L. Cardou ha publicado en L' .llvlnement un artículo señalando una serie de cuadros de Rubens, Van Dyck, Terborch,
Metsu y otros pintores flamencos, cuyo estado es deplorable por
falta de una cuidadosa restauración. En cambio por haber sido
mal restauradas han quedado estropeadas las obras maestras de
Ghirlandajo y Gerardo Dox; la suciedad ha desfigurado por

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

completo los cuadros de Rafael, Tiziano, Leonardo de Vinci,
Tiépolo y otros italianos, y también en los cuadros de Corot,
Decamps y Delacroix se notan los efectos de ese inexplicable
descuido.
Barcelona. - Salón Parts. - Entre lll.s obras nuevas expuestas la última semana sobresale por sus dimensiones é importan·
cia un cuadro de Brull, premiado en Madrid recientemente; escena de costumbres bien sentida y feliz de ejecución en los niños
que atentamente y embelesados escuchan un cuento al abuelo,
junto al hogar. Dos retratos, uno de Bernadet y otro de Guar·
diola; tres miniaturas de Aguilar, una de ellas muy recomendable; unos cuadritos de Garnelo, ligeritos, y una paleta exornada con inlinida&lt;l de caprichos pictóricos, por Riquer, junto con
la obra &lt;le Brull llenan por completo el lado preferente del Sa·
lón. Enfrente llama la atención un boceto del maestro Venancio Vallmitjana, proyecto de monumento destinado á conmemorar el heroico sacrificio de los patriotas barceloneses para li•
brar á la ciudad de la dominación francesa al comenzar la guerra de la Independencia, obra sobria y severa y concebida con
grandiosidad.
Un escaparate con varios facsímiles primorosamente ejecutados por la casa Thomas y C.•, de acuarelas de l'radilla, Domingo, Galofre, Villegas, etc.,atrae, y con motivo, las miradas
de los concurrentes y hace el elogio más completo de la obra
que nuestro amigo el Sr. D. M. Fuster acaba de publicar con el
titulo de La acuarela y sm aplicaciones y de la que nos ocupa•
remos como se merece en la sección correspondiente.

Teatros. - En el teatro de la Ciudad, de Leipzig, ha comenzado una serie de once representaciones de otras tantas obras
de Schiller que ha empezadc. en 25 de mayo con Los bandidos
y terminará en 15 de junio con Demetrio y El ca11to de la cam-

pa11a.
- En Londres se ha fundado una Sociedad lbsen para dar
durar.te el presente mes de junio doce representaciones de los
dramas del poeta noruego, entre ellos: El cerro de Ros111ers,

Edda Gabb/er y El arquitecto Solness.
- En el teatro de la Corte, de Weimar, se ha estrenado con
muy buen éxito una gran ópera de Ingeborg de Bronsnrt, titu·
lada Hiame.
- Con gran éxito se ha estrenado en el teatro Real de Copenhague una ópera en tres actos de Julio Bechard, titulada

Frode.
- Espartaco, ópera de Platania, estrenada en el teatro Dal
Verme, de Milán, ha sido recibida con gran aplauso.
París. - En la Opera Cómica se ha estrenado la ópera en dos
actos de Saint-Saens Ph.ryni, cuya música demasiado trivial
no ha logrado gran éxito á pesar de contener algunos números
de original belleza y de estar muy bien instrumentada. En lo.
Bufos Parisienses se ha dado una representación única de un
drama simbólico en cinco actos del poeta belga M. Maeterling,
titulado Peleas y J1,felisa11da, obra obscura, de sencillez infan·
til, fúnebre y de tendencias exageradamente pesimistas que ha
obtenido escaso éxito. En el teatro Libre se ha estrenado una
traducción del drama alemán Los t,jedores, de Gerardo Haupt·
mann, obra eminen'temente socialista, que es una exposición de
las quejas del trabajo contra el capital y de la miseria del obre·
ro, con su obligada huelga, invasión y saqueo de la casa del patrono, etc., etc.; esta obra fué prohibida en Alemania cuando
se estrenó en el teatro Li\.Jre, de Berlín. En el Circo Funambu·
lesco se ha estrenado el drama mímico en tres actos El hulsped, poema de Carré y Hugo~et y m{1_sica de Edmundo ~l.issa: el argumento de la pantomnna es interesante y la mus1ca
en extremo agradable.
Londres. - En Covent Carden ha obtenido un éxito ruidoso
la ópera de Leoncavallo I Pagliacci: en el propio teatro se han
cantado Romeo y Julieta, de Gounod, y Carmen, y se está en·
sayando la ópera de MascagniI Rantzau, que se pondrá en escena bajo la dirección de su autor. En el Gran Teatro se ha es·
trenado coa aplauso'un interesante melodrama de Harvey, titu·
lado Sings of the Nigth. (Cantos de la noche). En el teatro Ly·
ric está consiguiendo ruidosos triunfos la eminente actriz Leo·
nor Duse, á la que los críticos iagles7s dedican_ entusias~as é incondicionales elogios, que hace también extensivos al pnmer ac·
tor Sr. Andó. En Saint James Hall se ha estrenado con buen
éxito un drama de Mr. Pinero, titulado Tlze second Mrs. Tan·
q11eray, en el cual plantea el autor )a tesis de 9ue el matrimo·
nio con un hombre honrado no redime á la muier de pasado borrascoso.
Barcelo11a. - En Novedades la compañía de D. Emilio Mario además de poner en escena las obras de repertorio que tantos' aplausos le valen, ha estrenado con buen éxito la obra de
D. Mariano de Vela Maestre La estrella de los sa/011es. En el
Lírico sigue cosechando merecidos aplausos la excel~nte compañía que bajo la dirección de los Sres. Rosell y Rutz de Ara·
na representa las más _gra7iosas obras de su abundante y sel7c·
to repertorio. En el T1voh se han reanudado las representaciones de Miss Helryet porla misma compañia que con tanto éxito
la estrenó el año pasado.
Necrología. - Han fallecido recientemente:
J acobo Moleschoff, eminente fisiólogo de origen holandés, que
después de haber estudiado y ejercido la medicina e~ Ale_mania
se naturalizó en Italia, donde fué profesor de las umvers1dades
de Turín y Roma y senador; autor de las importantes obras Fisiolog!a de los ali111entos, La cirwlación de la vida y otras.
Antonio Bertolotti, director del archivo del Estado, de Mantua, autor de interesantes obras históricas y art!sticas.
Marcelo Gnyski, escultor polaco.
R. S. Malthe, escultor dinamarqués y conservador del l\Iuseo de escultura de Copenhague.

¡Si no vendrá!, dibujo original de J. García
Ramos. - Tal es el título del dibujo á la pluma que reproducimos y que, como todos los del Sr. García Ramos, es un ver·
dadero cuadro. Cierto es que la región andaluza presta interesantisimos elementos al pintor para dar muestras de ser un buen
dibujante y brillante colorista, pero no lo es menos que el ar·
lista sevillano avalora con su maestría, con su ingenio esos cua·

598

NúMER0

dros de costumbres, en los que otros n_o l,)ªr~rían mientes por
carecer de ese espíritu observador y a~1m1lat1vo que en tan al·
to grado posee nuestro distinguido amigo.
.
..
¡Si 110 vendrá!, inspirado en un asunto asaz sencillo y tnvial,
confirma nuestras apreciaciones. Resulta un cuadro en_el que
hay que observar, aparte de la poética_ intuición &lt;le\ artista, la
corrección y elegancia del dibujo, la eiecuc1ón y el buen gusto
en el fondo en que se destaca la figura.
¡Adiós!, cuadro de Ernesto W . Apple~y.- A~unto es éste que ha sido tratado diferentes veces por ~1stm_gmdos
artistas, como todos aquellos que expre~a~ una ,s1tuac1ón de
ánimo en que predomina la nota ~el senl!m1ent?; pero P?r ~sta
misma razón, por los muchos matices que un m1smosent1m1ento ofrece y por las muy varias impresiones que produce según
sea el punto de vista en que el pintor se coloque, préstase á_ que
cada artista pueda interpretarlo á· su modo, hallando s1em·
pre en él ancho campo en que hacer gallarda muestra de ins·
piración y de talento. Tal acontece con el cuadro que reprodu;
cimos del celebrado pintor inglés Appleby, cuyas bellezas, as1
en la expresiva y profundamente sentida figura, como en el poético paisaje que le sirve de fondo, son tan patentes, que no hemos de esforzarnos en señalarlas.
Reconocimiento de un vado. - ¡Alto!.. - Paso
de un río cuadros de José Cusachs (Exposición
Parés). - Difl~il es representar asuntos 6 tipo~ militares, J?Uesto
que no basta al artista poseer relevant~s cualidades ~ptttudes
pictóricas, necesita conocimientos técmcos y ha!J:er _v1V1do entre
las agrupaciones armadas. De ahí que sea tan hm1tado en todos los países el número de pintores que cultivan con verdadero sentimiento el género militar. En el Sr. Cusachs con~urren
las dos circunstancias. Por eso hállanse avalorados sus henzos
por el sello de verdad que sabe imprimi~le~, cual acontece con
los que reproducimos, recuerdos de (a ulllm~ campaña, en la
que este militar artista hallaba medio y ocasión para recoger
apuntes á la vez que mandaba una batería.

r

Abandonada, cuadro de G. Tyrahn. - ¿Quién al
contemplar la figura de esa joven no ad!vina la existencia ele
uno de esos dramas tan frecuentes que ttenen por actores un
hombre sin corazón y una niña tan enamorada como cándida,
que se entregó confiada á impulsos de un ~mor no correspondido? Al mirarla casi se ven correr sus lágnmas á través del pañuelo con que cubre su rostro y se advierten los sollozos que
levantan su pecho. ¿Qué mejor elogio cabe hacer del bellísimo
cuadro de Tyrahn, en [el cual la parte técnica tan perfectamente ejecutada está á la misma altura que el concepto psíqui·
co tan admirablemente expresado?
Los defensores de Zaragoza (1809), cuadro

de Mauricio Orange. - Representa este cuadro el mo·

mento en que los defensores ele la inmortal ciudad, «agotadas
sus fuerzas, no su valor,» (palabras textuales de un crítico francés al hablar de este cuadro) desfilan delante de las tropas del
mariscal Lannes, arrojando al paso sus armas al pie de los vencedores. Muchos méritos tiene esta pintura, que ha producido
verdadera sensación en el actual Salón de Paris: como composición es grandiosa, clara, bien dispuesta, eminentemente dramá·
tica, y en sus menores detalles revela el talento de su autor, y
como cuadro histórico es exacto y demuestra cabal estudio cid
asunto. Para nosotros los españoles tiene otro mérito no pe·
queño, y es el de la justicia rendida por un francés á uno de los
más vloriosos hechos de nuestra historia moderna: estamos tan
poco acostumbrados á que en Francia se trate seriamente de las
cosas de España, que no podemos menos de agradecer al genial
pintor M. 0range que en su magnífica obra haya pintado á
nuestros héroes tales como fueron fy haya glorificado tan dig·
mente como se merecen á los heroicos defensores de la capital
aragonesa.
La fiesta en casa de los abuelos, cuadro de

Hugo Salmson. - Escenas como ésta, tomadas de la vida
campestre, producen siempre en .el ánimo grato deleite, sobre
todo á los que viviendo en las ciudades podemos apreciar la
diferencia entre nuestras costumbres, artificiosas las más de
ellas, y las costumbres sencillas, tranquilas del campo, entre
el bullicio y la liebre de las urbes y la calma y placidez de las
aldeas, entre la vida agitada de las grandes poblaciones y la
existencia apacible de los campesinos, no preocupados por nues·
Iros cuidados, ni aguijoneados pornuestras ambiciones, ni con·
laminados por nuestros vicios. Por eso nos encanta esa escena
de familia tan bien estudiada y reproducida por el famoso pintor francés Hugo Salmson, cuyo cuadro ha sido uno de los más
justamente admirados en el actual Salón del Campo de Marte,
de Pa rís.
La calle de Alcalá después de una corrida de
toro~, cuadro de Francisco Maura (Exposición internac1on.al de Bellas Artes de 1892). - El abigarrado contraste
que presenta la calle de Alcalá ele la coronada villa en los días
en que tienen lugar las corridas de toros exigiría para describirlo la bien cortada pluma de Mesonero Romanos ó del ma·
l?grad? ~a~ra. Tipos, c~rruajes, t~do ofrece un carácter espec!al, d1stmtJvo, que no llene semeianza ni parecido en po\.Jlac1ón alguna.
Maura, el distinguido pintor palmesano, inspir6se en el animado cuadro que en tal día ofrece la vía más animada de Madrid, produciendo una obra altamente recomendable que en nada desmerece del buen nombre alcanzado por el feliz autor del
cuadro titulado Sin labor.
N~estro grabado n;produce la última obra:de nuestro amigo,
que Justamente llamó la atención de los aficionados é inteligentes en la Exposición internacional de Bellas Artes celebra·
da el próximo pasado año de 1892.
Máquina de pintar en la Exposición de Chicag:o. - Para preservar de la intemperie á los grandísimos edificios ele madera_ de la Exposición colombiana era preciso darles
una ma~o de pm~ura; pero como la aplicación del procedimiento de! pmcel h)1b1era Shio en este caso en extremo difícil, ape·
lóse a la máqmn~ que reproducimos y que no es otra cosa que
un_ c~losal pulvenzador que funciona por medio del aire com·
pnmtdo. Catorce de estas máquinas funcionaron simultánea·
mente en la pi_ntura de lo~ edificio,s, y aunque cada una de ellas
co_nsum~ un cinco por c1_ento 11;as :de color que el procerli·
miento a mano, esta J?érdt~a esta compensada por la ventaja
de que hace un trabajo vemte veces mayor con veinte veces
menos de personal.

NúMERO

598

LA

ILUSTRACIÓN ART ÍSTICA

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT.-ILUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD
!CONTINUACIÓN)

- ¿Es verdad?
I V.
- Me parece que salta á la vista.
Una tarde durante la cual charlaban de estas cosas el Sr. Barincq y su hija á
- Quiero decir que si no te molesta el género de vida que os impongo.
- Me he acostumbrado tan bien y tan pronto á él, que no comprendo cómo la sombra de copudos árboles cuyas raíces humedecían las aguas del Gave,
mientras en rededor de ellos diseminados según sus aficiones merendaban los trateniendo libertad de elección puede escogerse otro.
bajadores y en tanto que los bue_Y~S uncidos_ ya á las carre~s que h~bían de c~rgarse de heno hundían con avanc1a sus hocicos entre las hierbas, vieron de leJOS
á Manuel que se dirigía hacia donde ellos estaban, acompañado por una persona á la cual de pronto no reconocieron.
-Ahí viene Manuel buscándote, dijo Anie.
- ¿Quién viene con él?
-Traje gris, hongo, eso no dice nada; sin embargo, el modo de andar separece al del Sr. de Arjuzanx ... ; sí, es él indudablemente; ¡cuánto sentirá mamá,
cuando vuelva, no haber estado en el castillo para recibirle!
Cuando el barón vió á Barincq y á su hija despidió al criado y se acercó solo.
Anie se había levantado.
- ¿No te vas?
- ¿Por qué había de irme?
- Para que el barón no te sorprenda en ese traje.
- ¿Crees que si me cuidase yo de mi traje trabajaría con tus jornaleros?
Esparcidas por sus cabellos lo mismo que por su blusa de percal azul había
infinidad de hojas de heno; Anie no se tomó el trabajo de sacudirlas.
Cuando entre el padre y la hija y el recién llegado se hubieron cruzado las
usuales palabras de cumplido se sentaron los señores en la hierba.
- ¿Me perdonan ustedes que les haya molestado?, dijo el barón.
- Usted no nos ha molestado en lo más mínimo, contestó Barincq, ni los
brazos de mi hija ni los míos son de absoluta necesidad para recoger y cargar
el heno.
- Pero de todas maneras se ocupan en eso.
- Encuentro sumamente divertido, dijo Anie, jugar á las campesinas.
· - ¿Le gusta á usted el campo, señorita?
-Le adoro.
Esta contestación encantó, al parecer, á Arjuzanx.
La conversación continuó, languideció después; el barón parecía preocupado,
hasta podría decirse aturdido; de todas maneras no mostraba su aplomo y su
desembarazo habituales; entonces Anie bajo pretexto de dar algunas órdenes se
retiró y fué á reunirse con las trabajadoras, que habían vuelto á comenzar sus
tareas.
Durante una hora larga vió Anie á su padre y el barón paseándose por la
pradera; llegaban hasta los jardines, volvían después por el mismo camino, y
Como por máquina, sin conciencia exacta de lo que hacía, examin:ib:t Barincq el testamento...
como el terreno era completamente llano y no había en él ni el arbusto más pequeño, la joven podía seguir perfectamente los ademanes y los movimientos del
barón y de su padre; los del barón eran animados, expresivos, hasta apasiona- ¡Qué diferencia entre nuestra vida de hoy y la de hace algunos meses!
dos; los de su padre expresaban cierta reserva; evidentemente el uno hablaba y
- Estableciendo esta comparación, me he preguntado muchas veces: Los po- escuchaba el otro.
bres seres muy animosos, pero muy desdichados, que aceptaban aquella miseria
Muchas veces, cuando los veía venir ya de vuelta, creyó Anie que aquella lar¿son realmente los mismos que habitan ahora este castillo?
ga conversación tocaba á su término y que el barón se acercaría á despedirse
- No pienses ahora en lo pasado.
de ella; pero siempre Arjuzanx y el Sr. Barincq reanudaban su paseo y prose- ¿Por qué no? ¿No es esta precisamente la mejor manera de estimar las dul- guían su animado diálogo.
zuras de que disfrutamos ahora? No es solamente ahora cuando estoy sentada,
Sin embargo y por fin ambos se dirigieron hacia Anie de manera que ésta
como en este momento, con esa vista incomparable ante los ojos, en medio de esta no podía equivocarse; entonces la joven les salió al encuentro; efectivamente se
hermosa campiña, respirando un aire embalsamado, charlando libremente conti- trataba de la despedida.
go, cuando yo siento todo el encanto de la vida dichosa que este golpe de forCuando el Sr. de Arjuzanx hubo desaparecido al extremo de la pradera,
tuna nos ha proporcionado; también lo experimento cuando tranquila y aislada Barincq dijo á Anie que dejase su horquilla yle acompañase; pero únicamente
trabajo en algún estudio y comparo lo que hago ahora con lo que entonces hacía, cuando no hubo temor á oídos curiosos é indiscretos se decidió Barincq á
y sobre todo cuando pienso en las condiciones en que lo hacía entonces, entre hablar.
las luchas, las rivalidades, las intrigas, las calenturas del taller; si yo te hubiese
- ¿Sabes, dijo, lo que quería el barón?
contado entonces mis humillaciones, mis tristezas, mis días de rabia y de deses- Hablarte de cosas serias si he de juzgar po.r la mímica.
peración, ¡que desgraciado habrías sido!
- Me ha pedido tu mano.
- ¡Pobre niña!
-¡Ah!
- No te digo esto para que me compadezcas y menos ahora que ya ha pasa- ¿No me contestas más que eso?
do el tiempo de las lamentaciones; te lo digo solamente para que comprendas
- Con:io no puedo decirte que esta solicitud me sorprende mucho, ni que me
el punto de vista desde el cual contemplo la felicidad que debemos á la heren- alegra, m que me disgusta, por eso digo ¡ah!, por decir algo.
cia de mi tío. Hago estas comparaciones por ti lo mismo que por mí, comparan- ¿El barón te desagrada?
d? el taller de Julián con lo presente y comparando también la Oficina cosmopo- No; entonces su solicitud me habría entristecido.
ltla donde tenías necesidad de sufrir las majaderías de Belmanieres y el orgullo
-¿Te gusta?
del Sr. Chavertón. ¡Oh! ¡Si tuviésemos que volver tú á tu oficina, mamá á la
- No; entonces la solicitud me habría alegrado.
calle de Abreuvoir, yo á mi taller!
- ¿Pues entonces?
- ¿Quieres callar?
- i::ues entonces, ¿quieres responder á mis preguntas en lugar de que yo con- ¿P_or qué? Nada hay de terrible en imaginar catástrofes que no pueden so- teste a las tuyas?
breve111rnos, y podemos burlarnos de ellas, me parece.
Barincq movió afirmativamente la caLeza.
- Ciertamente.
-Ante todo, dime si habéis hablado de dote.
- Aunque los trabajos que has emprendido no diesen todo lo que tú esperas
- Sí, hemos hablado.
de ellos.
- ¿Con qué dote cuenta el barón?
- Sí lo darán y más aún de lo que yo he anunciado; la experiencia de lo que
- No me lo ha preguntado.
llevo obtenido es garantía segura de lo que obtendremos en pocos años.
- ¿Pero él cuenta con alguna?
- Y aun cuando nos quedásemos como hoy estamos, nada tenemos que temer
- N? creas que el barón quiere casarse contigo por la fortuna; es porque has
de la fortuna; y espero confiadamente que si me caso ...
producido en él profunda impresión; es porque te ama: estoy comunicándote
- ¡Cómo! ¿Si te casas?
sus palabras mismas.
- Espero confiadamente que si me caso tomarás las precauciones necesarias
- Reproduce también las relativas á la cuestión de dote.
para que yo no vuelva á verme en la miseria.
- ¿Pero á qué viene esa desconfianza?
- Puedes estar tranquila.
-A que no quiero _casarme sino con un hombre que me ame y que no bus- Lo estoy; y por eso precisamente me río de esas desventuras y de esas ca- que en nuestr? casamiento un negocio. No quiero que mi fortuna me sirva para
tástrofes puramente imaginarias y novelescas; en la desgracia gustan las novelas pagar un mando.
alegres que acaban bien; en la prosperidad gustan más las novelas tristes.
- PrecisameP.te me parece que el barón es ese marido que tú deseas.

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- Entonces repíteme lo que habéis hablado.
- Si quieres vivir en el campo, su renta, que asciende á unos 40.000 francos,
le permitirá asegurarte una existencia desahogada, ya que no opulenta y brillante. Pero si la vida del campo no te satisface será necesario que te constituyamos una dote, la que á nosotros nos parezca, que te permita hacer frente á los
gastos de la vida parisiense durante tres meses ó seis ó el tiempo que tú misma
fijes en tu presupuesto. Sobre este punto el barón se somete de ante mano á lo
que tú resuelvas ó á lo que resolvamos nosotros. Y ahora te pregunto: ¿es este
el lenguaje del hombre que busca un negocio?
En vez de contestar Anie continuó sus preguntas:
- Desde lejos os he observado en algunos instantes y he visto que el barón
hablaba mucho y que tú escuchabas; sin embargo, ttí también has hablado algo.
- Indudablemente.
- ¿Qué has dicho?
- Que era necesario consultarlo con tu madre y consultarlo también contigo.
- Supongo que eso le habrá parecido muy justo.
- Perfectamente justo. Sin embargo, el barón ha demostrado verdadero empeño, si no precisamente en obtener una contestación inmediata, en arreglar las
cosas de manera que esa contestación sea motivada. Para esto desea el barón
que de vez en cuando vayamos á pasar los domingos á Biarritz, donde le encontraremos como por casualidad y donde él y tú podréis trataros y conoceros.
Solamente entonces, cuando os hayáis conocido, habrá llegado la ocasión de
que tú respondas.
- ¿Y has aceptado esa proposición?
- Si hubiera dependido solamente de mí la habría aceptado porque me parece razonable; Biarritz es uri terreno perfectamente neutral, en el que es fácil
verse y hablarse sin que estas entrevistas, más ó menos casuales, comprometan
á nada para lo porvenir; pero también en esto he pedido tiempo para consultaros á tu madre y á ti. Ya comprendes que yo no podía prometer que iríamos
periódicamente á Biarritz, cuando era posible que desde las primeras palabras
me hubieses dicho que el barón te era antipático.
- No me es antipático; y me inclinó á creer, como tú, que no es la dote lo
que el barón busca en este casamiento.
- ¿Entonces?..
- Nada me parece mejor que eso de ir Biarritz los domingos; pero á condición de que ha de constar perfectamente que esto no me compromete á nada.
Desde que hablamos del Sr. de Arjuzanx estoy haciendo examen de conciencia, y sólo siento hacia él la indiferencia más absoluta. ¿Cambiarán estos sentimientos, que ahora no están ni en su favor ni en contra suya, cuando yo le
conozca mejor? Es posible; pero no lo sé con certeza.
- Dejemos obrar al tiempo.

VII
Durante cuatro domingos consecutivos había visto Anie al barón en Biarrilz;
pero absolutamente en nada habían variado los sentimientos de la joven: Anie
continuaba en la misma indiferenc:a con respecto á Arjuzanx, y cuando sus padres le preguntaban, su respuesta era idéntica siempre:
- Esperemos.
- ¿Qué te desagrada en el barón?
-Nada.
- ¿Pues entonces?
- ¿Por qué no me preguntas qué es lo que en el barón me agrada?
- Bueno; pues te lo pregunto.
- Y yo te contesto lo mismo: nada. En tal situación solamente puedo decir
lo que digo: esperemos.
La señora de Barincq, que anhelaba lo que no es decible la realización de
este casamiento y que veía en el barón un resumen de todas las buenas condiciones, se desesperaba oyendo esas contestaciones y decía repetidamente á su hija:
- ¿Crees que el esperar tanto puede ser agradable para ese pobre joven?
- ¿Y qué voy á hacerle? Si el esperar le disgusta, que se retire.
- Por lo menos ¿no te parece que el barón ha de sentirse mortificado de esa
actitud tuya cuando del asunto hable con el capitán Sixto?
- Supongo que el barón no habrá elegido al capitán Sixto para confidente
de sus proyectos; y si lo ha hecho ·así, tanto peor para él.
¿Aceptaría Anie como marido al barón ó no lo aceptaría? Esto era lo que el
padre y la madre se preguntaban incesantemente; y como al uno lo mismo que
al otro les agradaba sobre manera este casamiento, ambos adoptaron sus disposiciones para el día en que fuese necesario tratar la cuestión de intereses y fijar
la dote.
Una vez que el barón tenía 40. 000 francos de renta, deseaban que su hija
aportase otro tanto; así correspondían al desinterés manifestado por el novio.
Pero si esos 40.000 francos podían s~r pagados fácilmente por anualidades,
esta facilidad solamente podía esperarse cuando las mejoras introducidas en la
explotación de aquélla finca produjesen todo lo que de ellas se esperaba; es decir, cuando las viñas arrancadas estuviesen transformadas completamente en
prados, lo cual exigía cuando menos tres años; entretanto, ¿cómo y dónde hallar
esos 40.000 francos?
Este era el problema que Barincq trataba de resolver buscando sin cesar qué
partes de su hacienda podrían servirle de garantía para contratar un empréstito.
Cierto día en que el padre de Anie se consagraba en su despacho, que había
sido también el de su hermano, á esas investigaciones, sacó los diferentes títulos
de propiedad de las distintas parcelas de terreno que le pertenecían y comenzó
á leerlos con detenimiento.
Como Barincq hubiese abierto completamente uno de los cajones, echó de
ve~ un pliego de papel sellado que sin duda debió de resbalar y caer debajo del
caJón. Tomo aquel papel, y reconociendo á primera vista b letra de su hermano
comenzó á leerlo. En aquel pliego había escritas las líneas siguientes:
«Yo, el abajo firmado, Gastón Félix Manuel Barincq (de Saint-Christeau),
domiciliado en el castillo de Saint-Christeau, ayuntamiento de Ourteau (Pirineos
bajos), declaro que por este mi testamento, expresión de mi última voluntad, deseo dar y legar, como en efecto doy y lego al Sr. D. Valentín Sixto, teniente de
dragones, actualmente de guarnición en Chambery, la propiedad de todos los
bienes muebles é inmuebles que me pertenecieren en el día y hora de mi fallecimiento. A este fin instituyo al ya mencionado Valentín Sixto mi heredero universal. Quiero y entiendo que en esta condición de heredero el repetido Valen-

N úMERO

598

N úMERO

tín Sixto se encargue de pagar á mi hermano Carlos Luis Barincq, residente en
París, en el caso de que él me sobreviva, y á su hija Anie Barincq una renta
anual de 6.000 francos, renta intransferible y no amortizable. Nombro albacea
testamentario al Sr. Revenacq, notario de Ourteau y amigo mío, sin intervención judicial, y espero que dicho señor tendrá la bondad de tom~r á su_ cargo
esa tarea. Tal es mi testamento, cuya ejecución ordeno como manifestación de
mis últimas voluntades.
»Fecho en Ourteau el lunes once de noviembre de mil ochocientos ochenta
y cuatro. Después de su lectura firmo.
GASTÓN BARINCQ.))

Barincq había leído sin interrumpirse, sin respirar, palabra por palabra; pero
desde las primeras, desde el momento mismo en que empezó á comprender, habíase visto obligado á dejar encima del pupitre el pliego de papel; de tal modo
temblaba entre sus dedos. Aquel golpe le anonadaba por completo.
Después de algunos minutos Barincq volvió á empezar la lectura, si bien esta
vez con más lentitud y mayor cuidado:
«Doy y lego al Sr. D. Valentín Sixto ... la propiedad de todos los bienes
muebles é inmuebles que me pertenecieren en el día y hora de mi fallecimiento. »
Evidentemente aquel testamento era el que su hermano Gastón había depositado en la notaría de Revenacq y el que poco tiempo después había recogido;
decíalo así la fecha de una manera incontestable.
Sobre este punto no cabían dudas ni vacilaciones: en un instante determinado, el que señalaba la fecha de aquel documento, Gastón había querido que el
capitán fuese su único heredero, y había dado forma á esa voluntad suya en
aquel papel escrito de su puño y letra.
¿Pero quería lo mismo Gastón pocos meses después7; en el mero hecho
retirar aquel testamento de la notaría, ¿no indicaba que había variado de mtención?
Al recoger y retirar aquel documento Gastón se proponía indudablemente
alguna cosa: ¿qué se proponía?
¿Suprimir el testamento? ¿Modificarlo?
Buscar algo fuera de estas dos hipótesis parecía inútil; era necesari? ~j~i;se en
la una ó en la otra; pero ¿cuál de ellas tenía en favor suyo la veros1m1htud. la
razón, la justicia, y en fin, el conjunto de las diversas condiciones, de las cuales
pudiera resultar un testimonio ó una prueba? Barincq no lo podía discernir en
aquel momento, hallándose como se hallaba turbado, trastornado, completamente fuera de sí mismo.
Como por máquina, sin concienát exacta de lo que hacía, examinaba Barincq
el testamento y leía y tornaba á leer sus párrafos, como si la forma de aquellas
letras ó el fondo de aquellas disposiciones pudieran señalarle el camino que debía seguir.
Pero á pesar de sus esfuerzos no lograba iluminar su espíritu, que saltaba de
una idea á otra sin fijarse en ninguna y volviendo siempre al mismo punto de
partida: ¿por qué Gastón después de haber entregado su testamento á Revenacq lo había recogido? ¿Y poi:. qué después de haberlo recogido no lo había
roto ó no lo había modificado?
A todo esto el tiempo corría sin que Barincq se percatase de ello, y la campana del castillo avisando para comer le sorprendió sin que hubiese encontrado
una contestación á las preguntas que bullían y se agitaban en el cerebro de Barincq.
Era necesario bajar al comedor; el padre de Anie procuró dominarse y dará
su rostro apariencias de tranquilidad para que ni su hija ni su mujer conociesen
la turbación de su ánimo, porque á pesar del desbarajuste y de la confusión que
revolvían sus ideas, veía Barincq de un modo perfectamente claro que no debía
hablar á su familia de aquello sin haber hallado una solución para el problema
que se planteaba.
Guardó, pues, aquel documento en el cajón mismo donde lo había encontrado, si bien tomando la precaución de ocultarlo entre los folios de un acta notarial, y hecho esto se presentó en el comedor, donde su mujer y su hija estaban
esperándolo, bastante sorprendidas con su tardanza; lo ordinario era efectivamente que el Sr. Barincq fuese el primero en sentarse á la mesa, tanto porque
desde su instalación en Ourteau había recobrado el excelente apetito de los
veinte años, cuanto porque las horas de las comidas eran para el anciano las
más agradables de todo el día, las de la charla y la expansión en aquella intimidad de la dicha.
- Iba á subir para avisarte, dijo Anie.
- ¿No tienes apetito hoy?, preguntó la señora de Barincq.
- ¿Por qué no había de tenerlo?
- Esto es lo que te pregunto.
Precisamente por lo mismo que Barincq deseaba parecer tranquilo como todos los días, no cesó de delatar durante el almuerzo su turbación y ~us preocupaciones.
- Indudablemente á ti te sucede algo, dijo la señora de Barincq.
- ¿De dónde sacas eso?
-¿No es verdad Anie?, preguntó la madre, invocando, como hacía siempre,
el testimonio de su hija.
Esta en lugar de responder señaló con una ojeada rápida á los criados que
estaban sirviendo la mesa, y entonces la señora de Barincq comprendió que si
su marido tenía efectivamente alguna preocupación, como ella sospechaba, no
había de hablar de ello en presencia de los criados.
Pero cuando ya levantados los manteles fueron los tres á sentarse á la sombra
de los árboles, donde todas las tardes acostumbraban á tomar el fresco, contemplando el espectáculo siempre nuevo de la puesta del sol con sus efectos de luz
y de sombra sobre las cumbres de los lejanos montes, volvió la señora de Barincq á sus preguntas:
- Y ahora que nadie nos oye, ¿quieres hablar?
- ¿De qué?
- De lo que te preocupa y entristece.
- No me preocupa nada.
- Entonces ¿por qué no estás hoy como otros días?
- A mí me parece que estoy como siempre.
- Bueno, pues á mí me parece lo contrario; no has comido, y ha habido momentos en que te has quedado mirando á las musarañas y de una manera que
quería decir algo. Cuando dos personas han vivido juntas durante más de veinte
años, llegan á conocerse y cada una aprende á leer en los ojos de la otra. Esta

?e

598

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

tarde cuando yo te miraba en la mesa he vuelto á notar en tu cara la misma ex- contestable y sobre esto no podía haber duda, que en un momento determin_apresión de inquietud que tenías con tanta frecuencia en los primeros años de do Gastón había querido que el capitán fuese su heredero; pero ¿quería lo mis.
,
.
nuestro matrimonio, cuando luchabas contra Sauval, sin saber si al otro día iba mo aún poco tiempo antes de morir?
En esto estribaba la dificultad del problema; s1 Gastón no hab1a vanado de
á aplastarte por completo.
modo de pensar, aquel testamento traducía con exactitud su última voluntad y
- ¿Y piensas tú que voy á acordarme ahora de Sauval?
- No; pero no por eso deja de ser verdad que hoy he vuelto á ver en ti aque- era necesario cumplirlo; si por el contrario, Gastón había mudado de parecer,
lla expresión de angustia que demostraba tu rostro cuando te considerabas per- aquel testamento perdía toda su importancia y se reducía á un peda~o de pa~el
inútil que se arroja al cesto, donde permanece como _letra muerta sm que nmdido y deseabas ocultarme tus temores. Por eso te pregunto: ¿qué tienes?
.
.
Barincq no podía ni quería contestar con franqueza; trató, pues, de eludir la guna casualidad pueda devol~erle la vid~.
Si aquel testamento se hubiera descubierto al mvent~n~r.los papeles de Gascontestación diciendo á su esposa:
- Si es que no has visto mal, será que la expresión de mi fisonomía engañe. tón entre los cuales se le había colocado desde un pnnc1p10, esta duda acerca
- Ya que no quieres responder, yo misma voy á decirte de dónde proceden de las intenciones del testador no hubiera surgido en el espíritu de Barincq: se
tus cuidados; veremos si de este modo te decides á hablar: estás inquieto por- encontraba un testamento, y todo inducía á presumir que expresaba la voluntad
que comprendes que tus reformas no dan lo que esperabas y tienes miedo de de su autor lo mismo en la fecha del 11 de noviembre de 1884 que en el instante de su :Uuerte, toda vez que ninguna otra disposición destruía ~i modificaarruinarte. Hace mucho tiempo que yo lo sospechaba. ¿No es verdad?
ba la primera: el 11 de noviembre había querido Gastón que el capitán le here- ¡Oh! Eso no.
dase, y al morir continuaba queriendo lo mismo.
.
.
.
-¿No pierdes?
Pero las cosas habían ocurrido de diferente modo, y siendo la s1tuac1ón com- No, ni mucho menos; los resultados que obtengo exceden con mucho á los
que yo esperaba, y ahí están mis cuentas para probarlo. Estoy en los principios; pletamente distinta no le eran aplicables en manera alguna los indicios que en
puedo sin embargo demostrar hasta la evidencia que las ganancias prometidas aquel razonamiento se fundaban.
Aquel testamento otorgado en la fecha del 11 de noviembre, c~a~do Gast_ó_n
por mí, esto es, un ingreso de trescientos mil francos anuales será obtenido fácilmente el día en que todos los prados estén en explotación. Lo que he conse- tenía - era necesario admitirlo así - excelentes razones para prefenr a su fam1ha
guido hasta hoy lo prueba de una manera incontestable y sin duda posible; con un extraño y escogerle como heredero universal, había sido deposita~o en casa
números tan claros como la luz del sol; no en te0ría, sino prácticamente. Para de Revenacq, donde permaneció muchos años; después, en determmado ?ía,
aquel depósito había sido recogido, sin du?a por ~azo~es excelentes también,
esto me bastarían tres años ... si yo los tuviese.
pues nadie retira su testamento á un notano en quien tiene confianza -y Gas- ¿Cómo si tú los tuvieses?, gritó la señora de Barincq.
Su esposo pretendió corregir, explicar al menos aquellas palabras impruden- tón la tenía completa en Revenacq - para nada, ó para tener el gusto de volver
á leerlo.
tes que se le habían escapado, y contestó afectando indiferencia:
Si era lógico suponer que las excelentes razones en virtud de las cuales_ha?ía
- ¿Quién está seguro del día de mañana?
- ¿Te sientes enfermo?, preguntó la señora de Barincq. ¿Qué tienes? ¿Qué te sido otorgado el testamento del 11 de noviembre se fundaban en la ~o.nv1cc1ón
que Gastón abrigaba indudablemente en aquella época de que el cap1tan era su
duele? ¿Por qué no has llamado al médico?
hijo, ¿no era igualmente lógico admitir que las razones, no menos buenas, que
- No me duele nada; no estoy enferqio.
- Entonces ¿por qué estás inquieto? La enfermedad más grave de todas es la transcurridos algunos años le habían hecho recoger aquel testamento se fundaaprensión. ¡Está bien eso!: nos haces vivir en el campo porque en él te propones ban en graves dudas relativamente á esa paternidad?
En la lucidez del insomnio todo lo que Revenacq le había dicho el día del
hallar la tranquilidad y la salud y vivir vida razonable, como tú dices, y apenas
nos hemos instalado aquí cátate mortificado, sombrío, fuera de ti mismo bajo entierro y después todas las palabras que durante la operación del inventario se
la influencia de preocupaciones y de inquietudes que no quieres ó que no pue- habían cruzado entre el notario, el juez municipal y el escribano, se reprodujeron
des explicar. Desde que estamos casados has hecho que yo me familiarice, por con claridad y precisión para probar la existencia de aquellas dudas y demostrar
.
desgracia nuestra, con esos aspectos de desesperación; pero antes, por lo menos, que al recoger el testamento había la intención de destruirlo.
¿No eran significativos aquellos pesares que habían amargado los últimos años
los comprendía yo y me asociaba á tus penas cuando luchabas contra Sauval ó
cuando padecías bajo la depende~cia de Chaver_tón, sin que me (uese ~o.si_ble de Gastón? ¿No lo eran también sus inquietudes constantes, sus recelos obserenojarme contigo porque no estuvieras alegre; s1 entonces te hubiese ding1do vados por Revenacq? A juicio del notario no habían existido en el asunto vacicargos habrías tenido el derecho de hablarme de tus inquietudes para el día si- laciones; los pesares y las inquietudes que, según sus expresiones mismas, «haguiente. Pero ahora, cuando reconoces y confiesas tú mismo que tus negocios bían envenenado el fin de su existencia» provenían de las dudas de Gastón sobre
están en camino excelente; cuando nos hemos desembarazado de todas nuestras si era él ó no lo era padre del capitán. Si para casi todo el mundo su paterni?ad
contrariedades, de todas nuestras humillaciones; cuando hemos recobrado nues- era indiscutible, no lo era para él; buena prueba era de esto el que no hubiese
tra posición; cuando nada tenemos que hacer sino dejar que se deslice nuestra reconocido ni dado su nombre al que le presentaban como hijo suyo y nunca
existencia; cuando lo presente es tranquilo y lo porvenir está asegurado; cuan- había aceptado como tal.
Indudablemente Gastón había pasado por muy diferentes situaciones de ánido, por último, debíamos limitarnos á gozar dichosos los favores de la fortuna, me parece verdaderamente absurdo aflgirse sin razón alguna ... , solamente mo; fluctuanc,io constantemente entre dos extremos; creyendo un día en su paporque nadie está seguro del día de mañana. Pues si nosotros no lo estamos, ternidad, no creyendo en ella al día siguiente; sintiéndose á pesar de todo atraí¿quién podrá estarlo? Solamente hay una manera de comprometer el porvenir,
precisamente la que tú has escogido: ponerte enfermo. ¿Qué sería de nosotras
si tú nos faltases? ¿A qué se reducirían tus negocios y tus reformas? Eso sería
una verdadera ruina. Y yo, demasiado lo sabes, no tendría fuerzas para sobrellevar este último golpe. No me forjo ilusiones con respecto á mí misma: soy una
pobre mujer muy gastada por los dolores, por las penalidades de la existencia,
por la constante protesta contra las injusticias de la suerte, de las cuales durante tanto tiempo hemos sido víctimas. No podría yo resistir nuevos sacudimientos. Mientras las cosas vayan bien, bien iré yo. El día en que el carro se tuerza
no tendré ni resistencia ni valor para nuevos combates. Procura, pues, no atormentarme, atormentándote á ti mismo, mucho menos hoy que no existe razón
alguna para ello.
.
.
.
.
El Sr. Barincq repitió lo que había dicho: no se consideraba m se creía enfermo, tenía la certeza de no estarlo. Todo lo más se encontraba con alguna
agitación nerviosa que le impedía dormir tranquilam~~te.
,
Barincq, sin embargo y después de haber t~anq1:1lizad_o c~mo ~udo a_su fa.
milia, comenzó.á pensar con más calma en su s1tuac1ón. S1 baJO la 1mpres1ón de
la sorpresa no había podido adoptar una resolución relativamente al testamento
por casualidad encontrado, era necesario de toda necesidad que la adoptase,
pues no podía permanecer indefinidamente en aquella indecisión tan ruin como
cobarde.
Más de uno en su lugar se habría desembarazado sin duda de molestas cavilaciones de un modo tan sencillo como eficaz: nadie conocía la existencia de
aquel testamento· ni un solo testigo había presenciado su hallazgo; todo el mundo se había acostumbrado ya á ver al natural heredero en posesión de su fortuna: una cerilla un poco de humo, un montoncillo de ceniza y todo nabría concluído; nadie 'sabría nunca que el capitán Sixto había sido el heredero de
Gastón.
Nadie, exceptuando á quien quemase aquel p~pel: esto bastaba para que Barincq no admitiese medio tan fácil y sencillo, s1 no provenía de mano qqe no
fuese la suya.
.
.
,
.
..
.
En sus numerosos pleitos había visto Banncq a su adversano utilizar, siempre que era posible, malas arm~s y procedimientos desleales; h':bía visto t~mbién que luchaban y aun le venc1an empleando el fraude, el engano, la mentira,
los documentos falsificados ó suprimidos; nunca se había prestado Barincq á
descender basta ese terreno, por eso se había arruinado; si había perdido su forA las nue\·e se apeaba del caballo para entrar en casa de Rebcnacq
tuna, su honor quedaba inmaculado; y durante veinte años _el testimonio de su
conciencia le había sostenido: era, en efecto, un mal comerciante, pero un homdo por corrientes de cariño y de simpatía hacia aquel niño educado por él y que
bre honrado.
Y el hombre que había sido honrado, que quería serlo _s(empre, no P?d(a re- poseía realmente prendas personales nada comunes, que le hacían digno de ser
ducir á cenizas aquel testamento sino en el caso de adqumr el convenc1m1ento amado aunque se prescindiese de todo sentimiento paternal.
de que su hermano lo había recogido de la notaría de Revenacq porque la dePartiendo de este punto de vista, era facilísimo seguir con la imaginación el
claración en él contenida no expresaba ya sus últimas voluntades.
curso de los sucesos y las fases por que los sentimientos de Gastón habían
Cuando se dice testamento se dice también acta de la voluntad última, y es pasado.
esto de tal modo, que ambas frases son sinónimas en el lenguaje usual: era in(Continuará)

�LA

390

ILUSTRACIÓN AitTÍSTICA

NúMERO

59S

interior del Africa hacia el Océano Atlántico y en parar al vértice: así se presentan los ministros 6 larz's
virtud de la cual del interior han llegado al Senegal del rey Toffa, pero debe tenerse en cuenta que esos
LOS DAHOMEYANOS EN EL CAMPO DE MARTE, DE PARÍS los ulofs y en el Congo francés los pahuinos reem- funcionarios no se parecen por sus atribuciones á los
plazan poco á poco á las razas del Ji·
Nadie ign.ora la existencia del Dahomey, pero po- toral.
cos tienen en Europa idea exacta de esa región afriDesde el punto de vista antropoló- 1
cana. Después de los brillantes hechos de ar:nas de gico, actualmente no se distinguen
las tropas francesas en aquel país, la llegada á la ~a- aún los negros de la costa de los del
.t:•pita! de Francia de caravanas dahomeyanas que vie- interior, ó los minas de los nagos y
nen directamente de su patria y que, por ende, se los dahomeyanos de los mahis. De
presentan á los europeos en su verdadero aspecto y todos ellos haremos un solo retrato,
con sus primitivas costumbres, tendrá la ventaja de por más que los tratantes europeos los
dar á conocer perfectamente los vencidos á sus ven- reconozcan muy bien unos de otros
cedores. Entre esas caravanas una de las más nume- por su fisonomía. Los hombres son
rosas y mejor representadas es indudablemente la q~e por lo regular de hermosa estatura y
actualmente tiene sentados sus reales en el palacio de muséulatura soberbia, como acontece en todas las razas poco civilizade Artes liberales del Campo de Marte.
Varios son los pueblos que habitan el Dahomey y das en las cuales los enfermizos y entodos tienen su representación en el citado palacio. tecos desaparecen sin dejar descendenPor el lado de Togo, al Oeste, los minas tienen por cia: sus proporciones son admirables,
centro Gran-Popo; en el Este, en el reino de Porto sus espaldas anchas, su talle delgado
Novo se encuentran los nagos; el interior está habita- y sus extremidades bastante finas. De
do por los dahomeyanos propiame,nte dichos, que _se aquí la admiración que sienten los
extienden hasta la costa y llegan a Whydah, el prin- viajeros por esas bellas estatuas de
cipal puerto del territorio, y fihalmente en las monta- bronce. Sin embargo, tienen algunos
-1L1fii_t~~ ··
ñas viven los mahis. Los dahómeyanos se han puesto defectos: así por ejemplo, el antebra- ~ ~ - - ~ ~ - - - - - - - - ~ - - - - - - - _ _ _ . .
zo es más largo que en
Fig. 3. Las trompas guerreras de los dahomeyanos del Campo de Marte,
de París (de fotografla)
la raza blanca, como sucede á todos los negros,
y las pantorrillas son pequeñas y muy mm1stros éuropeos, sino que son simplemente servielevadas. En cuanto á la cabeza, tiene dores, guardias municipales, intermediarios entre los
el tipo negro muy pronunciado, el indígenas y lps mercaderes extranjeros.
mismo que en otro tiempo se atribuía
El traje que los dahomeyanos usan en su país coná todos los negros, por más que los siste en una pieza de tela arrollada á la cintura y endel Congo tengan un aspecto que los tre las mujeres debajo de los pechos, excepto las caaproxime más al europeo: frente depri- sadas, que se los tapan. Las gentes de alto rango llemida, nariz chata, labios gruesos, rara van sombrero.
marcadamente prognata, ángulo faLos rasgos dominantes en los dahomeyanos son la
cial de 75 grados y pómulos salientes. incuria y la pereza, pasando días enteros en fumar y
Cuando se ríen enseñan unos dientes jugar á los dados. Tienen gran pasión por la música
largos y prominentes, de los cuales se y el baile: sus danzas consisten simplemente en bacortan en bisel los incisivos medios lanceos laterales acompañados de movimientos de
superiores dejando entré ellos el espa- cabeza y brazos siempre repetidos; las danzas guerrecio de un diente.
ras son un conjunto de movimientos epileptiformes,
La risa anima á menudo su rostro gritos salvajes, actitudes de lucha y mímica de decabestial, pero bondadoso, dotado de esa pitación del enemigo vencido.
movilidad de expresión que caracteriSu música es monótona y la base de ella son los
ia á los pueblos jóvenes y á los niños: tam-tam ó nagos (fig. z) reforzados por el instrumenen su cara no hay más pelos que unos to de los mahis, calabaza hueca rodeada de una red
Fig. I. Mujeres dahomeyanas exhibidas en el Campo de Marte, de París
pocos, rizados y cortos,
(de fotografm)
en la barba.
Su cabeza es dolicoen contacto con los europeos por Whydah, en donde céfala, es decir, prolongada en el senlos portugueses construyeron ya en el siglo xv un tido antera-posterior ( 75°) : la capacifuerte, en el que dejaron algunos representantes: éstos dad craneal es por término medio mase juntaron con los negros, y así se oye hoy llamar con yor que la nuestra, lo cual se explica
los nombres de Souza, Almeida, Andrade y' Albur- teniepdo en cuenta la estatura y la
querque á algunos individuos del tipo negroide. Una fuerza de estos hombres. Este hecho
de estas familias, la de los Souza, estaba bien consi- poqfa causar cierta sorpresa cuando
derada por el rey dahomeyano, el cual le dió el título se ~reía que la inteligencia estaba en
de cha-cha y la encargó de la percepción de los de- raz~n directa del peso def cerebro;
rechos de aduana, de arreglar las diferencias que sur- pere hoy se sabe que aquella cualidad
gieran con los europeos y de vigilar á éstos.
no ~epende sólo de este factor, sino
Estas naciones minas, nagos, dahomeyanos y ma- que también del número y profundihis hablan idiomas ligeramente diferentes uno de dad ~e los pliegues cerebrales.
La piel no es en todos los indiviotro, como el provenzal del francés, y son entre sí
enemigas: todas, sin embargo, pertenecen á la misma duos qe un hermoso negro de ébano,
raza, euea, que tiene muchos puntos de semejanza sino qu~ varía desde el negro rojizo al
con las razas ashanti, fanti y yoruba, sus vecinas. La amarillento y al negro obscuro, y esta
raza euea procede del interior y ha obedecido á la variación no es debida á diferencia de
ley general que empuja actualmente á los pueblos del localidad, sino que todos esos matices
pueden observarse en los
Fig. 4. Feticheres dahomeyanos en e~ Campo de Marte, de Parls
habitantes de una mis(de fotografia)
ma·aldea.
En n i ngún pueblo
existe uniformidad en el color de la de cordeles con muchas vértebras que agitadas viopiel: en las Indias y en una misma ra- lentamente golpean la calabaza, y por cascabeles de
za se encuentran individuos apenas hierro que los músicos golpean con un palo. De cuanmorenos, como los italianos, y otros do en cuando suenan el enorme tam-tam de guerra,
negros, como el nubiano.
que un hombre solo apenas puede llevar, y formidables
Las mujeres sQn graciosas, pero se trompas de guerra hechas con colmillos de elefante (fi·
marchitan muy pronto; en su juven- gura 3).
tud las hay que son bastante agraciadas
Los dahomeyanos son fetichistas y en extremo sucon su fisonomía dulce, tímida y ale- persticiosos: adoran lo mismo lo animado que lo ingre ( fig. 1 ).
animado. Tienen gran veneración por los árboles fe.
Estos pueblos cuidan mucho de tiches y las serpientes. Los que actualmente se ensus personas; las abluciones son coti- cuentran en París sacrifican todos los días gallinas y
dianas y las mujeres coquetas peinan ofrecen granos á unas informes estatuitas de madera.
sus cabellos lanosos y crespos de mo- Los feticheres tienen en aquel pueblo gran importando que queden al descubierto la fren- cia: cubiertos de telas encarnadas, azules y verdes
te, las sienes y la nuca: las mujeres se (fig. 4)_, ejercen la profesión lucrativa de brujo y en
hacen con ellos un moño y los hom- ellos tienen absoluta fe los indígenas: sus reuniones
bres de alta categoría se confeccionan no son otra cosa que bacanales para bailar y emboun peinado complicado que consiste rracharse. Abundan también en el país los musul
Fig. z. Músicos dahomeyanos en el Campo de Marte, de Parls
en rayas múltiples que parten de la manes.
(de fotografla)
circunferencia de la cabeza y van á

NúMERO

SECCIÓN CIENTiFICA

(De La Nature)

LA I LUSTRAClÓN

598

39 1

ARTÍSTlCA

critor Sr. Pons y Massaveu, en los cuales se admira estudi~ aca• asl como por la concienzuda exp_osición de hechos y ~con~ecl•
hado y perfecto del natural, profundo espiritu de observación Y mientos que aportan interesantls11nos antecedentes h1stóncos,
lenguaje sencillo y apropiado á cada asunto, unas veces con embellecidos por su poética forma.
chistes que hacen prorrumpir en carcajadas, otTas con frase~ Y
EL PALLÁS, ARÁ:-1 Y ANDORRA, por f. Avilés Amate. - pensamientos que casi arrancan lágrimas. Véndese en las pnn***
Basta nombrar esas tres comarcas para comprender el interés cipales librerías á 50 céntimos de peseta.
PRO PATRIA. - Con este titulo ha comenzad9 á publicarse en
que ha ele ofrecer la descripción ele un viaje por esos sitios tan
esta ciudad una revista mensual cuyo primer ,n (1mero contiene
pintorescos como poco conocidos; y el interés sube de punto
*
* *
notables trabajos de Balaguer,. Mistral, Millien, Castelar, ~as·
cuando la descripción está hecha en forma tan amena y completa como la que ha sabido darle el distinguido publicista se·
INFORME SOBRE EL AGUA DE LA QUEBRADA VERDE,p~r tenrath, Coroleu, Felíu y Codma, Apeles Mestres, Colombina!
ñor Avilés Arnau, cuyo libro contiene cuantos datos puedan A. E . Salazar y Q. N ewman. - Los directores del Laboratono Bonaventura Güell y Mercader, Balsa de la Vega y Monszkonk1
convenir al turist~, expue,tos de una manera tan agradable que Naval ele Valparaiso han presentado al intendente de aquella y un Memorándum con interesante~ noticias literaria~, teatrale~,
su lectura ha de cautivar aun á los menos aficionados á excur- ciudad este informe en que se analizan las aguas del eslanq~e bibliográficas etc. formando también parte de la nusma el nusiones. Elegantemente editado por los Sres. Pons y Compañía, de Monte Alegre, demostrando la existencia en ellas del bac!lo mero 1. 0 de 1~ s~nda época del boletín de la Biblioteca Mu·
de esta ciudad, véndese el libro al precio ele z pesetas.
tífico cuando la epidemia tifoidea hizo estragos en los barnos seo Balaguer. Pro patria, cuy~ director es nuestro querid~ comque de aquel agua se surten. Los Sres. Salazar y Newman son pañero de redacción D. Antom~ ~arcía Llans6, se pubh~~ en
*
autores de la notable obra Examen de las aguas f&gt;otables, de que cuadernos ele 64 páginas, que iran ilustradas cuando lo ex1Ja la
* *
!ndole ele los trabajos que. en ella se inserten: suscríbese en las
hace algún tiempo nos ocupamos."
RosA DEL VALLE, por :Modesto Her111/ndez villaescusa. principales librerías y en la Admi~istración (Aribau, 3?, Bar·
No es clesconociclo para nuestros lectores el nombre del señor
celona) al precio de 12 pesetas al ano, 6 semestre y 3 tnmestre
*
••
Ilernánclez Villaescusa, de cuyos libros Re.:aredo y la unidad
para la pen!nsula, y 20 al año y 10 semestre para Ultramar y el
católica y La tórtola hen'dd nos ocupamos oportunamente. La
Se:T CONTALLAS DEL TRMPS VRLL, por D. Teodoro Crem. extranjero. Número suelto, 1'50 pesetas. Los productos de esta
última producción de ese distinguido escritor es la novela Rosa -Así se titula la colección de leyendas reunidas en un volu- revista se destinan al fomento de la Biblioteca Museo Balaguer,
del Valle, de argumento interesante, acción bien sostenida y men, artísticamente ilustrado é impreso en Villanueva y Geltrú, de Villanueva y Geltrú.
elegante y castizo lenguaje. Forma un tomo ele cerca de 400 que acaba de publicar, precedido de una carla prólogo del Ex·
páginas y se vende al precio de 2 pesetas en la librería La Hor· celent!simo Sr. D. Víctor Balaguer, el erudito académico de la
• **
miga de Oro, Rambla de Santa Mónica, 10.
Historia D. Teodoro Creus y Corominas. Siete leyendas, inspiNOVELAS GRIRGAS. - NARRACIONES AMRRlCANAS. - Bajo
radas en tradiciones de nuestra región, han bastado al señor la dirección de D. Antonio Rubió y Lluch han comenzado á
*
Creus, no sólo para dar muestra de sus constantes estudios his· publicar los editores de ésta, Durán y Compañia, una Biblio•
* *
tóricos, sino también para revelarse como verdadero poeta, ge- teca Universal Ilustrada cuyos dos primeros tomos son una co•
CAPS Y TREVAS, perJoan Pons y Massaveu. - La Biblioteca nuinamente catalán, persiguiendo levantados ideales y nobles lección de interesantes novelas griegas de Vizyenos, Bikelas,
Popular Catala,za ha repartido el tercer tomo, que es una co- propósitos. El juicio del Aforo, La ftmdació,z de Vi/la,zueva y Eftaliotis, Palamas y Drosinis, muy bien traducidas por el selección de bellísimos cuadros de costumbres, del distinguido es- Geribert lo exco1111micat distinguense por su vigor y galanura, ñor Rubió, y otra de bonitas narraciones americanas de los disLIIlROS. ENVIAJ?OS A ESTA REDACCION
POR AUTORES Ó EDITORES

;

Las casas extranjera s que deseen anunciarse en LA ILUSTRACION ARTÍSTICA diríjanse para informes á los Sres. A. Lorette, Rue Caumartin
núm. 61, París.-Las casas españolas pueden hacerlo en la oficina de publicidad de los Sres. Calvet y Rialp, Paseo de Gracia, núm. 21

PATE EPILATOIRE DUSSER
ENFERMEDADES

GARGANTA
ESTOMAGO
VOZ y BOCA.
PASTILLAS y POLVOS
PATERSON
ea BISIIUTBO MAGNESIA
J

lleeomendJdo, contra las .&amp;Jeoolonea del Elt6·
mago, Falta de Apetito, Digeetionea laboriOIIU, A.oediaa, V6mltoe, Eruotoe, y C6llooa;
regularizan laa Funciones del Eat6mago y
de loe IJMeatinoe.
.
Ert,lr ea el rotulo 1 11'1111 de l . FAYA1'0.
&amp;.dh. DETB&amp;M, Farmaoeutioo llll P.&amp;lll8

PASTILLAS DE DETHAN

Reeomendadu eonlra lOI llalllll de la Garganta,

Enlnclon1111 ele la Vos, In0amaoion1111 de la
Booa, Efect.oe pemioioeoa del Xercarlo, lrt•
taoion 911e procluoe el Tabaoo, y apecialmenle
' loa Son PREDICADORES A.BOGADOS,
PROFESORES y CANTORES ~ ra faeilil&amp;r la
emtolon ele la 'YOL-P UCIO . 12 B.liua.

B~r m d.,rotu/0 4 /ff'fll4

:.

destrure hasta las RAICE9 el VELLO del rostro de las damas (Barba, Bigote, ele.), 1111
lliDgun peligro para el cutis. 50 Años de Í::s.lto, lmillares de testimonioagaran~ la eAcacta
de esta preparacion. (S. "ende en oaJ11, para la barba, y en 1/2 oaJ•• para el blgott Ugero)t PUi
loa bmoa, emplée!, c~!/!lLl. l'U 11,llJ. DVSSER, l , rue J .•J ,-Rouaeeau. Parta.

LA SAGRADA BIBLIA
EDICIÓN ILUSTRADA

á 10 cént imos d e p e seta la

e n t r ega de 18 p á gina s

~

1,:i del 8 j, . ~REUMATISMOS 1
...............................
♦

•

♦

Especifico probado de la GOTA y REUIIIATl9111091 calma los dolores ♦
los mas fuertes. Accion pronta y segura en todos los periodos del acceso.
•
·

F. COMAR é HIJO, 28, Rue Salnt-Claude, PARIS

VENTA POR M E NOR . -EN TODAS LAS FARMACIAS y DROOUERIAS

a

♦

PILDORAS v JARABE
DE

BLANCARD

&gt;

ARRUGAS PREOOCE8
EFL ORESCENCIAS
ROJECES

~

't'I\ • • t· l d
contra las diversas
arab 9 de.._,191
a e AfeccionesdelCorazon,

Emplea.do con el me.jor exito

Hydropesias;
Toses nerviosas;
Bronquitis, Asma, etc.

Fe7!r:;:!o!!~ª!o:::sla Grag easal Lactato de Hierro de
Anemia, Clorosis,
Empobrecimiento de la Sangre,
GELIS&amp;CONTÉ
Debilidad, etc.
V 8r&amp;gllS de NEIOSUTICO al maa PODE~OSO
.
J
que se conoce, en poc1on o
90t 1•..,_a
flll~~~ii-i••••IP'll•~•"li'I"',..~" en lnjecclon ipodermtca.
l~i{Cll}U~h):JIH~J#!1~1 Grageas hacen masy
· - · - - --··-·- - •----···· fácil el

Er

.Aprobadas por Ta Academia de Medicina. de Paris.

L_as

Medalla de

MEDIOAOION TÓNICA

e

Se CD'IWI prospectos A ~uicn loa soliote
dlrigi~dose Alos Sm. Montüet y Si1116n, editora

J
:••:;oº..•R,.:JJ\11
..., .......
GOTA :
Adh. DETBAN, FarmaoeuUoo en PABD

,,ra t lldtl,h cu 1111, ,1s1,a
CAS, LENTEJAS, TEZ ABOLE
SARPULLIDOS, T EZ BARROS

OrodelaSaddeF1ªdeParis

labor del pa1;to
detienen las perdidas:.

LABELONYE y C1•, 99, Calle de"Aboukir, Paris, y en todas las farmacias.

CARNE HIERRO
y QUINA'
Wlido a los Tónicos m.a reparadores.

ll Alimento maa fo~

VINO FERRUGINOSO ARDUO

T COK TODOS LOS PIINCIPlOS NUTllITIVOS DB U CARNE
e&amp;an, B1Eaao y_ ,m11.11 Diez años de ento continuado y las aflrmactone11 de
todas las emlnenclas médicas preubaD que esl.a asociacion de- la carau,, el Dierro y la
••ina
constituye el reparador mas energico que se conoce para curar : la C/ordsu, la
.Antmta, las Jlen.stru/le101la ao1orosa1, el Bmpolwectmtento y la .J.lteracwn ae III Sangre,
el Ra:qutttsmo, las .J.feccúmU acro/'lllosas y ~corbutfcas, etc: El l'i ae F erraciaoq dé
.&amp;.reud es, en erecto, el único que reune todo lo que entoua y fortalece los organos,
regu)ariz~1 coordena y aumenl.a considerablemente las tuerzas ó tntunde a la sanil'8
empobrecida y descolorida : el Vtgor, la Coloracwn y la BMrutts tñtal.
Por Nfor. e11 Paria, en casa de 1. FERRÉ, Farmaceulico, 10!, rue Richeliea, Sucesor deAROUD,
j¡g VBNDK BN TODAS LAS PRINCIPAJ.BS BOTICAS

EXIJASE e1i: =: 1 ARDUO
0

VELOUTINE FAY POL~.!.ª!!!~~
El mejor y mas célebre polvo de tocador

por Ch. J'ay, pertum1sta
9, Bue de la Pm, p ABI S

�LA

39 2

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

1inguidos escritores americanos
A rgiielles, Fernándet Guardia,
Palma, Caicedo, Vázquez, Posada y Fernándcz Medina. Ambos libros están ilustrados el primero por Llimona y el segundo
por U Lrillo y se venden al precio
de una peseta cada uno en la librerí:1 de Arturo Simón, Rambla de Canaletas, 5. La Biblioteca reparte trimestralmente á
los suscriptores una fotocromo·
tipia ele gran tamaño: la p rime·
r:i. repartida es la reproducción
La tarde del domingo, de Baixeras.

598

teca liternria) que se publica en
Madrid ha repartido á los sus·
criptores de ésta un drama original ·suyo en que se plantea un
difícil problema so,cial. Véndese
1
al precio de una peseta.

*••
MRMORTA presentada por los
confinados del penal de Grana·
na en apoyo y solicitación de la
reforma del Código penal. - Es
este un folleto en el cual se estudian varios problemas de la
legislación penal, como el abo·
no de la prisión pre,·entiva, la
proporcionalidad entre la pena
y las consecuencias del delito,
la reincidencia y otras no menosfoteresantes, y se hacen multitu~ de observaciones para de·
mostrar la necesidad ele refor·
mar el C6digo penal. Es un fo.
lleto que merece ser leido por
los que á estudios jurídicos se
dedican y meditado por los que
en el poder pueden remediar los
males que en él se señalan.

•
••
LA ESPAÑA MODERNA. - El
número últimamente recibido de
esta importante revista que pu·
blica en Madrid el S r. Lázaro
contiene notabilísimos trabajos
de Tolstoy, Caro, Claretie, Sofía Gay, Richepin, Mout6n, Tar·
ele, Lombroso, Fernández Duro,
Castelar y Villegas.

...
•

...
*

Lo m:DER, drama en un acto·
y en verso de Simón Alsina y
Clos. - Esta producción ha sido
recientemente estrenada en e 1
teatro Romea, de esta ciudad,
siendo recibida con aplauso. Se
vel)de al precio ele 50 céntimos
de peseta.

EL CANT') DEL CISNP,

por et

conde León Tolstoy. - UN
l.10

IDI·

DURANTE EL SITIO, por

Francisco Copie. - L'\ Colección
de libros escogidos que public.'\
en Madrid el Sr. Lázaro ha puesto á la venta estas dos obras
á cual más interesantes por su
argumento y cuya mejor garantia de bondad son los nombres
ele sus autores: el novelista ruso,
de fama universal, y el no menos célebre poeta francés, de cuya pluma han brotado las in·
comparables l1ttimidades y tantas otras joyas de la moderna
literatura. A Un idilio precede
un hermoso estudio biográfico
y crítito de Copée, escrito por
Julio Claretie; á Et ra11to del
cisne, un estudio del célebre crí•
tico inglés Mateo Arnold sobre
la novela contemporánea. Cada
una de estas obras se vende en
las principales librerias al precio
de 3 pesetas.

•••
Dos HECHOS DR LA HISTORIA

nR :'~:N1AMO, por C. Fra11cisco
Rodr(,:uez Callaga. - Estos dos
hecho,; se refieren uno á la revolución de Ayutla y otro á la guerra de los tres años, y en ambos
tomó parte activa el &lt;tutor del
folleto, que es profesor de Geo·
grafia é 1I istoria en la Escuela
normal ele señoritas del Estado
de Guanajuato (México).

.

• *
THEARA, drama en cinco actos de D. Manuel Lore11zo d'
Ayot. -Eldirectorde la «Biblio·

Una máquina de pintar de la Exposición de Chicago

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Soberano remedio para rápida curacion de las Afecciones del pecho,

Desde hace mas de íO años, el Jarabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastritis, gastraljias, dolore■
y retortijones de estómago, estreñimientos rebeldes, para facilitar
la diges~on y para regularizar todas las funciones del estómago y de
loa mt.estmos.

Catarros,Mal de garganta, Bronquitis, Resfriados, Romadizos,
de los Reumatismos, Dolorest
Lumbagos, etc., 30 años del mejor

JARA.BE

éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

a1Bro1nuro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AIARGAS

Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon,
la epilepsia, histéria, migraña, baile de S•-Vito, insomnios, con~siones y tos de los ni.11.os durante la denticion; en una palabra, todas
1aa afecciones nerviosas.

Píbrir.a, Espediciones: J.-P. LAROZE

Dspóslto ,n todas laJ Farmacias
Querldt enfermo. -Ffese Vd. Ami l1rt1 experiencia,
1 htta u10 de nuestros 6RANOSde SALUO,pue, e/loa
1w ourarfa de ,u con1t1paolon 1 le dtrh apetito 1 /1
1,ro/rerAn •I ,ueño y la aletm. - A11 ririri Yd.
t1uoho1 año,, d11frutando 111m11r1 de una buena 1a/u&lt;S.

!, roe des Lions-St-Paol, i París.

Deposito en todas las princip&amp;les Boticas y Drogueriaa

JARA-BE

. tit1t.DADESde1Esro,i -

\'t.~

-¼--

~,,

Pepsina Boudault
J.prohada por la J.CADEll.l DE IEDICIIU.

PREMIO DEL INSTITUTO AL 0' CORVISART, EN 1856
Medallu en 111 E1po1lcionet lnternaclooates de

PARIS • LYOR • VIENA • PBILADELPBIJ. • PARIS
18C7

llln

18i3

1876

1878

•noa tltTO &amp;N' LAa
DISPEP8148
0ASTRITIS - 0ASTRAL01AS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
•• &amp;JOt.14 COM IL

T 0Tao1 DIIORDINII Da

L,6,

DIOIITroa,,

BAJO LA FORll.l DE

EliXIR, · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT
PJ.BIS, Pharmaoie COLLAS, 8, 1'18 Dauphine
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _. , j
l/ ffl la, princfpolt, faNMcfa, .

DEL

DR. FORGET

con tra los Reumas, Toa, Crisis nerviosas

Lu •

Pe110110 qae conoce• las

PILDORASt!DEHlUT

é Insomnio■• - El JARABE FORGET es
un calmante célebre, conocido d esde 30 a lios. En las farmacias y 28, rue Bergere, Pari■
(antiguamente 36, rue Vivienne).

DE PARIS

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan. No temen el asco ni el causancio, porque, contra lo que sucede con
los demas purgantes, este no obra bien
sillo cuando se toma con buenos alimentos
y bebidasfortificantes, cual el villo, el caté,
el té. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida gue mas le convienen,
segun sus ocupaciones. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamente anulado porel efecto de la
buena alimentacion empleada,uno
se decide lácill1lJJnte á volver
á empezar cuantas v11ces
sea necesario.

gRANO DE LINO TARIN r':.&amp;tt;ffo'üs
IITltdlMIENT08, CÓLICOI. - La oaja: l fr. IO.

APJ:OL
•de los orea JORET &amp; HOMOLLE
El APIOL cura los do/orea, retraso,, 1uprelu Epocas, ast como las p'rdidaa.
Pero con frecuencia es !alslflcado. El AP10 L
vordaderoL.~nlco eficaz, ea el de los Inventores, los U'"' JORET y BOllllOLLE.

1/on11 ife

MEDALLAS Eip• Unir* LON ORESf88Z· PA R/81889

Fll"BBIAKT, 1.50,mdeRinll,PilIS

CARNE y QUINA

El Alimento mu reparador, llllido al '1'6Dicó IIIU mellico.

VINO AROUD CON QUINA
Y CON TODOS LOS l'lUNCIPIOS fflJTRITIVOS SOLUBLBS DB U CARNE

ClAa!WE Y'OIIIIH I son los

elementos que entran en la comoostcton de este ootente
reparador de las ruerzas vitales, de este fonilleaa&amp;e por eHele■eia. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la J.nem'4 y el J.:,,ocamtento, en las Calentura,
¡ Conoalecenctas1contra las Dt4"eas y las J.fece1cnes del BstomaQo y los ,ntutl1W1.
Cuando se trai.a de despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las fuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las eptdemlaa provocad.u por los calores, no se conoce nada superior al l'lao de Qaiaa de &amp;road.
.Po-r ma11or. en Paria, en casa de 1. FERRt, Farmaceutico, 10!, rue Richelieu, Sur.esor dtAROUD.
SB VBNDB BN TODAS LAS P!UNCIPALIIS BoTlQU.

EXIJASE 11 i:ºir~ 1 ARDUO
Quedan reservados los derechos de propiedad artlstica y literaria
lMP.

DR

'MONTANltll V S IMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48185">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48187">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48188">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48189">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48190">
              <text>598</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48191">
              <text> Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48192">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48208">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48186">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 598, Junio 12</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48193">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48194">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48195">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48196">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48197">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48198">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48199">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48200">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48201">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48202">
                <text>1893-06-12</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48203">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48204">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48205">
                <text>2011709</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48206">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48207">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48209">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48210">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48211">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7538">
        <name>Chicago</name>
      </tag>
      <tag tagId="295">
        <name>Cuentos</name>
      </tag>
      <tag tagId="7306">
        <name>Emilio Castelar</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7543">
        <name>Los Dahomeyanos</name>
      </tag>
      <tag tagId="7542">
        <name>Temor Póstumo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1826" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="704">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1826/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._597._Junio._0002011702.ocr.pdf</src>
        <authentication>9611bf345a9b85b80908607a811346de</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73997">
                    <text>r

~trtac100 _
Ftí~t1ea

Afl'o XII

BARCELONA 5 DE JUNIO DE 1893 ~ -- - - - - -

NúM. 597

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA UNIVERSAL ILUSTRADA

""""·
SUMARIO

LA CIUDAD DE CHICAGO

Texto. - La ci11dad de Chicago, por M, A . S. - El regalo,

Lo primero que se ocurre al visitante de esta segunda Exposición universal americana, al presenciar el
extraordinario movimiento y animación que reinan en
torno suyo, es comparar mentalmente lo que es hoy
Chicago con lo que era á principios de este siglo. El
décimonono nos tiene acostumbrados á contemplar
muchas maravillas; pero esta misma costumbre, á fuer
de continuada, hace que no las concedamos toda la
admiración debida. Y sin embargo, admiración y
asombro causa indefectiblemente en el ánimo de
cuantos conocen un poco la historia de esta parte de
América el increíble desarrollo que ha adquirido
Chicago en muy pocos años.
En vano se busca en la historia antigua ni en la
moderna ejemplo de análogo crecimiento. Nínive ó
Babilonia, antiguas capitales de la populosa Persia,
las residencias faraónicas, las ciudades ilustres de
Grecia, Roma con haber sido cabeza del mundo conocido, no pudieron lisonjearse de haber llegado á
su esplendor en tan poco tiempo como Chicago.

por Luis Taboada. - Las máquinas que 110 comen, por Mariano Rubió Bellvé. -Bocetos. La gota de agua, por Juan O-Nei·
lle. -Miscelánea. -Nmstros grabados. - Anie (continuación),
novela por Héctor Malot, ilustraciones de Emilio Bayard,
traducción de A . Sánchez Pérez - SECCIÓN CIE1'TfFICA: Los
progresos de la pisciwltura de sábalo y m propagación artifi·
cial. - Un micrómetro barato.
Grabados. - Exposición universal de Chicago. Mr. Jorge
Davis, director general de la Exposición, en el acto de pro·
mmciar el dismrso inaugural. - Calle del Estado en Chicago.
Los edificios más altos de Chicago, grupo de siete grabados.
- Estudio al óleo, Paisaje, Estudio al carbón, de José L6pez
Tomás. - Patio de la iglesia del Salvador, en Sevilla; Patio
del Generalife, de Granada; Entrada á la fábrica de tabacos
de Sevilla, cuadros de Manuel García Rodríguez. - Panneau
decorativo, de Alejandro Riquer. - Una división de caballeda
pasa11do1m vado, cuadro de José Cusachs. -Los infantes don
Antonio y Do11a Eulalia en Las Palmas. - Patrida, cuadro
de G. E. Moira. -La convaleciente, cuadro de V. Corcas. Figuras r y 2 . Estaciones de piscicultura. - Micrómetro de
M. Poynting, y Esquema explicativo. - El león de Lucerna,
monumento erigido á la memoria de los suizos que murieron
en las Tullerías, defendiendo á Luis XVI, obra de Thor·
waldsen.

Las capitales modernas que, como Londres, París
Viena y Berlín, encierran en su seno millones de habitantes, han tardado algunas centurias en adquirir
su numerosa población y en contar con los monumentos que las ilustran; pero de la ciudad norte-americana puede decirse que ha surgido, corno Minerva
de la cabeza de Júpiter, armada de todas sus condiciones de progreso y poblada como por ensalmo de
su millón y medio de habitantes.
Pobre campamento de indios salvajes, los illinois,
que daban en su leng\Ja al terreno en que hoy se
asienta la ciudad el nombre de Chegag, el cual significa cebolla silvestre, por las muchas que allí se producían, los jesuitas Marquette yJ oliet fueron los primeros europeos que lo pisaron en 1662. En 1670, un explorador francés, Roberto Cavalier de la Salle, lo reconoció, y á consecuencia de este reconocimiento tomaron posesión de él los franceses, construyendo un
fortín. Desposeídos de la comarca por los ingleses,
que á su vez la perdieron cuando la independencia de
los Estados Unidos, se establecieron allí algunos traficantes de pieles que edificaron algunas viviendas,

EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO

Mr. JORGE DAVIS, director general de la Exposición, en el acto de pronunciar el discurso inaugural
(De una foto¡.rrafía instantánea)

1

�LA
pero la colonización del país fué tan lenta que en 1830
sólo tenía 50 habitantes.
Cincuenta habitantes en 1830 y cerca de un millón
y medio sesenta años después; ¿puede concebirse tan
prodigioso incremento? Y cuenta que en los terrenos
de la Chegag de los indios no había minas de oro,
plata ú otros metales que como en Australia y California atrajeran de golpe millares de aventureros.
Esta progresión fué también lenta al princip~o,
pues en 1845 sólo contaba la ciudad 12.000 habitantes; pero la marcha de los indios que poblaban el
país; la apertura del canal que enlaza el valle del río
Mississipí con el del San Lorenzo y que costó
6 500.000 dollars; el establecimiento de la navegación por vapor en el lago Míchigan y en otros lagos
y ríos próximos; las lineas férreas que se han multiplicado alrededor de las ciudades hasta el punto de
haber en ésta 28 compañías; la fiebre de oro que hizo de Chicago el punto de tránsito de cuantos pasa-

las casas llamadas Manhattan Block, que tenían diez
y que han pasado á la categoría de pigmeos en comparación con las que posteriormente se han edificado.
El Templo Masónico está considerado por los inteligentes como uno de los mayores esfuerzos de la
arquitectura é ingeniería americanas. Tiene 22 pisos,
de simetría perfecta, y cuando de noche se encienden los focos eléctricos que hay en su cúspide, parecen, vistos desde la calle, estrellas que se destacan
en el obscuro firmamento.
El edificio de la Sociedad de Templanza de la
Mujer cristiana, llamado vulgarmente Templo de la
Mujer, á causa de haber sido construído con el producto de una suscripción particular, pero de cantidades muy reducidas procedentes de todos los Estados
Unidos, es quizás el más bello de todos. Aunque tiene 14 pisos, es tan proporcionado en su conjunto,
que apenas se nota su enorme altura.
El teatro de la Opera alemana ó Teatro Schiller

CALLE DEL ESTADO EN CHICAG0

ban á California; la feracidad del valle á cuyo extremo está situada; la creciente inmigración europea en
los Estados Unidos, y sobre todo la energía, laboriosidad é iniciativa individual de aquellos habitantes,
son causas todas que han hecho de la ciudad del Illinois, del antiguo campamento indio, una soberbia
población que, ahora hace un año, en mayo de 1892,
tenía 1.438.010 habitantes.
No sabemos dónde llegaría hoy este pasmoso crecimiento, si no lo hubiera contenido el horroroso incendio que el 8 de octubre de 1871 destruyó gran
parte de la ciudad, causando la muerte de más de
200 personas, la desaparición de 17 .450 casas, aunque muchas de ellas de madera, á consecuencia de lo
cual quedaron sin abrigo cerca de 100.000 personas,
el incendio de 672 hectáreas de terreno y pérdidas
por valor de 190 millones de dollars. Si alguna vez
ha tenido aplicación práctica la fábula del ave fénix
renaciendo de sus propias cenizas, en Chicago se tmcuentra, 1¡&gt;ues la ciudad renació muy en breve con
mayor esplendor que antes, con la particularidad de
que á las sencillas casas de madera sustituyeron ele·
gantes edificios de piedra.
De la importancia que hoy tiene esta ciudad en
cuanto á extensión se puede formar una idea sabiendo que su longitud es de 38 kilómetros y su superficie de 46.651 hectáreas, y sin embargo, á pesar de
tan considerable superficie, que tal vez hiciera presumir abundancia y por consiguiente baratura de terrenos, el continuo aumento de pobladores ha hecho
que éstos adquieran precios fabulosos, de suerte que
en los barrios de mayor movimiento, en los que radican los negocios, se paga á dos mil duros el metro
cuadrado.
Como se compranderá, para que una casa produzca el interés relativo al precio del solar y de la construcción, ha de contener gran número de inquilinos
y de aquí esos altísimos edificios de 10, 12, 15, 18 y
hasta 20 pisos, que necesitan forzosamente un ascensor, como todas lo tienen.
Entre estos edificios merecen algunos especial mención, no tanto por el estilo arquitectónico, cuanto por
su descomunal elevación.
Los primeros que se erigieron fuera de las condiciones ordinarias después del horroroso incendio sufrido por la ciudad en 187 r (siendo de advertir que
ya entonces había casas de siete y ocho pisos) fueron

NúMERO

ILUSTRA&lt;!IÓN ARTÍSTICA

es uno de los edificios más altos de Chicago: la bandera que ondea en su techumdre desaparece á veces
entre las nubes.
El palacio de la Bolsa, últimamente reformado,
presenta una fachada notable en esta ciudad de las
construcciones monumentales. Antes de la reforma
tenía siete pisos y ahora se le han añadido otros
siete.
También es notable la casa de Owing, que tiene el
mismo número de pisos.
Una sociedad de capitalistas ha construido en la
calle Dearborn la serie de &lt;;asas llamadas el Manhattan Block, las cuales han ofrecido la particularidad
de que sus pisos se iban alquilando á medida que se
concluían; de suerte que el sexto ó séptimo, por ejemplo, estaban ya habitados, cuando los albañiles trabajaban todavía día y noche en la construcción del piso
superior.
El interior de la Cámara de Comercio nos muestra la disposición y estructura de las casas de que
acabamos de hablar. Es un espacioso salón con cubierta de cristales y galerías alrededor, á las cuales
dan las puertas de las habitaciones. Todo está construído de hierro y piedra y alumbrado por la electricidad. Unos ascensores, situados en los cuatro ángulos, dan acceso á los diferentes pisos.
Entre los demás edificios de Chicago merecen citarse el Palacio de la Ciudad, que tiene 280 pies
de longitud en la calle de Wáshington y 340 en las
de Clark y La Salle, 120 pies de altura y una torre
que llega á 3 76; costó cuatro millones de dollars: la
Casa de Correos y la Aduana, que constituyen un
solo edificio, el cual costó seis millones; el ya antiguo
edificio para Exposiciones, construido en noventa y
seis días, que contiene un salón inmenso, pues tiene
r.ooo pies de largo por 225 de ancho y caben en él
50.000 personas; la Universidad, el Seminario de
Baptistas y Presbiterianos, el colegio de Medicina y
la Academia de Ciencias.
Conviene siempre no olvidar lo que era Chicago
cincuenta años atrás para que parezca punto menos
que increíble el que hoy haya en ella 265 iglesias,
entre éstas una catedral y 44 templos católicos, 36
metodistas, 32 luteranos, y el resto de otras sectas
religiosas; 22 cementerios, más de 200 hoteles, en
cada uno de los cuales pueden hospedarse hasta mil
viajeros, muchos salones de lectura á los que concu-

597

rren anualmente 600.000 personas. No faltan galerías
y museos de Bellas Artes, así como salones públicos,
casi todos de hermosa arquitectura, y entre sus diferentes parques y jardines es digno de mención el de
Lincoln.
Como el río Chicago divide la ciudad en tres partes desiguales, llamadas del Norte, del Sur y del
Oeste, se han construído dos túneles por debajo de
su cauce á fin de que no quedara interrumpida la
comunicación entre esas tres partes cuando los hielos
ú otras causas obstruyeran transiitoriamente la navegación.
En cuanto al movimiento y tráfico de Chicago, algunas cifras relativas á los ferrocarriles permitirán
comprenderlo. Hemos dicho antes que la ciudad
cuenta con veintiocho Compañías ferroviarias, las
cuales poseen 68.ooo kilómetros de líneas. Mil trescientos sesenta trenes entran ó salen diariamente, de
ellos 262 de gran velocidad, y ya es sabido lo que la
velocidad significa en las líneas de los Estados U nidos; 660 trenes de los suburbios, 274 de mercancías
y 164 de ganado, trigo ó madera. Para estas líneas
hay treinta y dos estaciones, que se hallan casi todas
en el centro de la ciudad, de suerte que allí la agitación es enorme.
En competencia con las vías férreas están los transportes por agua, y en 1892 salieron del río de Chicago 9.252 barcos con 4.972.000 toneladas, poco más
ó menos el tráfico de Nueva York con las naciones
extranjeras.
La cifra de las transacciones comerciales se ha elevado en 1892 á 7.500 millones de pesetas: el ganado,
el trigo y la madera son los artículos sobre los que
principalmente se han hecho.
La Bolsa ó Board of Trade de Chicago es sin disputa el principal mercado de cereales del mundo. En un
solo día se puede vender ó comprar en ella toda la
cosecha de una provincia, de un Estado.
Algunos de los almacenes de trigo tienen doce pisos y encierran cantidades prodigiosas de este importante producto.
De fama universal goza esta población en carnes,
y en especial de la de cerdo, que le ha valido el dictado de Porcópolis. Las manipulaciones que exige la
matanza de estos animales han llegado aquí á tal grado de perfección y rapidez, con el auxilio de las máquinas empleadas al efecto, que se pueden matar,
descuartizar y salar fácilmente millares de ellos en
un día.
Los grandes parques de ganado están perfectamente distributdos y acondicionados. En ellos entran diariamente innumerables reses que crían los veinte millones de labradores que de cuarenta años á esta parte han poblado el valle del Mississipí, y que sufrirían grandes pérdidas, por producir mucho más de
lo que en el país se consume, si no encontraran salida
para sus productos. Esta salida se la ofrece Chicago,
adonde centenares de tratantes acuden en busca de
carnes para la exportación.
El labrador ó ganadero envía, pues, sus reses, bue·
yes, carneros ó cerdos, á los parques de Stock Yards
de Chicago, donde siempre encuentra comprador, verificándose las transacciones con una prontitud y sencillez propias de aquellos hombres eminentemente
prácticos, y para quienes, aún más que para los ingleses, el tiempo es dinero.
La importancia que la ciudad de Míchigan ha ad·
quirido en esta clase de negocios se desprende claramente de la siguiente estadística de los animales entrados en los grandes parques durante el pasado año
de 1892:
Bueyes.
Cerdos. .
C'lrneros..
Terneras..
Caballos ..

3

-

·,,,,

3.511.7g6
7. 714.435
2.145.079
197. 576
86.998

Los mataderos no están monopolizados por el Municipio como en casi todas las poblaciones de Europa y América, sino que hay grandes casas particulares que se dedican á la matanza de las reses, siendo
las principales las de Armour, N elson Morris y Swift.
La primera mata anualmente 385.000 bueyes, que le
dejan un beneficio de unos cuatro millones de pesetas, á razón de 10 pesetas por cabeza: además mata
un millón de cerdos.
Pero no se limita á estos dos solos artículos el co·
mercio de Chicago, sino que los abarca todos, aunque en menos extensión, dando lugar á una vida, á
un movimiento que es menester presenciar para com·
prenderlos, tanto más, cuanto que por las condiciones
topográficas de la población, limitada al Este por el
lago, al Sur por !as vías férreas y cruzada al Norte y
al Oeste por el río, casi toda esta vida se concentra
en un espacio centro de la ciudad.

M. A. S.

'

-~

~~-~

'',

..
~

,, .

.. : .

,: .

LOS EDIFICIOS MÁS ALTOS DE CHICAGO
Templo masónico, 22 pisos. - Interior de la Cámara de Comercio. -Teatro Schiller 6 de la Opera alemana. - Casa Owing. - Casas de ?tianhattan, 18 pisos.
Gran hotel del Norte. - Casa de la Sociedad de Templanza de mujeres cristianas

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

597
NúMERO

EL REGALO
- Vaya, decía Gómez á su esposa. El primo no
' nos ha olvidado: ya ves cómo agradece las atenciones que hemos tenido con él.
- Bueno, pero ¿qué dice en su carta?
- Dice que ha llegado perfectamente; que conservará siempre un grato recuerdo de lo bien que le hemos tratado durante su estancia en Madrid, y que en
prueba de gratitud nos remite
por el ferrocarril
un pequeño obsequio.
-¿Y no dice
qué obsequio es?
- No; se conoce que quiere sorprendernos.
-Quizás nos
envíe un 1par de
buenos jamones.
¡Cómo sabe que
yo «soy frenética»
por el jamón!..

Estudio al óleo, de
José López Tomás,

- No; más bien
creo que nos enviará cosa de más importancia. Como él
es comerciante y
tiene verdaderas
maravillas en su
tienda, querrá que poseamos un recuerdo suyo para
toda la vida. ¿Cuánto apuestas á que el cajón contiene una buena vajilla ó un par de jarrones de mérito?
- En fin, pronto saldremos de dudas.
- Eso digo yo. El encargo viene á pequeña velocidad, y por mucho que tarde, dentro de dos ó tres
días lo tenemos en casa.
- Por supuesto, ¿él habrá pagado el porte?
- No, el porte lo pagaremos aquí nosotros. No era
cosa de hacer el regalo y además nos lo pusiera en
casa libre de gastos.
Lo mismo Gómez que su mujer habían obsequiado al primo más de lo que se acostumbra. El había
venido á Madrid á que le vieran un callo, y Gómez
no le permitió que fuese á parar á la fonda. Se lo llevó á su casa, le puso la cama mejor y el cuarto más
bonito, se esmeró en los manjares, le llevó al teatro
dos veces para que oyese cantar á Mesejo y fué, en
suma, el cicerone más amable y el huésped más cariñoso del mundo.
¡Poco contento que estaba el primo!
- Mira, Canuto, lo que haces por mí no lo olvidaré nunca, decía á cada paso. Tú eres un pariente como hay pocos y tu mujer un modelo de señoras de
su casa y una cocinera excelente.
- No hacemos más que nuestro deber, contestaba
Gómez. Vamos, ¿qué quieres almorzar mañana?
- Cualquier cosa.
- No; tú lo has de decir; qu.eremos que el almuerzo sea de tu gusto. ¡No faltaba más!
La pobre esposa de Gómez no salía de la cocina.
Al primo le gustaban extraordinariamente las albóndigas, y ella se pasaba el día picando carne y machacando perejil. Algunas veces se pillaba un dedo con
la mano del almirez; pero todo lo dada por bien dolido á trueque de complacer al forastero, que no cesaba de decir:
- Siento mucho venir á ser gravoso.
- De ninguna manera, contestaba Gómez. Por ti
no hemos alterado nuestras costumbres. Lo que queremos es que estés contento. O somos ó no somos
primos.
Algunas noches la esposa de Canuto decía á éste, .
cuando se metían ambos en la cama:
- La verdad es que tu primo come de una manera horrorosa. ¡Caramba! Pongo medio kilo de carne
sin hueso y se la pone él toda en su plato. ¿Y beber?
¡No es cosa! Cada cuatro días hay que traer media
arroba de vino. ¿Sabes cuánto nos ha durado la última
cuartilla de aceite? Pues desde el sábado acá, echa
la cuenta.

- Bueno, pues hay que conformarse. Se trata de
un primo carnal, á quien no veía desde hace muchos
años. Además, es hombre agradecido y puedes tener
seguro un buen regalo.
Cuando Gómez recibió la carta de su primo y dentro de ella un talón del ferrocarril, se puso alegre como unas Pascuas, porque vió confirmada su sospecha.
-¿Ves? ¿Ves cómo corresponde á nuestros obsequios con un buen regalo?, decía á su esposa. Bueno
es él para no pagar con creces los favores que recibe.
Y desde aquel punto y hora se puso á pensar cómo haría para recoger el cajón y llevárselo á su casa.
- Lo mejor es que lleves contigo un mozo de cuerda, decía su mujer. Llegáis á la estación, preguntáis si
ha venido el encargo, pagas el porte y te vienes á casa
con el mozo.
- ¡Sí, pero vete á saber el día fijo de la llegada!
- Eso te lo dirán en las oficinas.
- D. Canuto se fué por de pronto á la estación
central de la Puerta del Sol y dijo amablemente á un
empleado:
- ¿Sabe usted cuándo llegará un cajón que me manda un primo que tengo en Jadraque?
El empleado, con la amabilidad que caracteriza á
casi todos los dependientes de las Compañías ferroviarias, lanzó
una interjección rabiosa, miró de pies á ca~
beza al bueno de don
Canuto y dijo con
acento de ira reconcentrada:
- ¿Qué sé yo quién

Estudio al carb6n, de José López Tomás

es su primo ni cómo voy á decir á usted cuándo llegará el cajón?
- ¡Hombre, no se ponga usted tan incomodado!
- Me pongo como me da la gana.
-Pero ...
- No estoy en el caso de perder mi tiempo contestando á vaciedades.
Fuése D. Canuto á la estación del Mediodía y allí
ocurrió una escena muy semejante á la de la Central;
pero supo con asombro que los encargos de pequeña
velocidad no tienen día fijo de llegada: lo mismo pueden venir hoy que dentro de quince días.
- Con tal de que llegue á poder de usted dentro
del primer trimestre, no tiene usted derecho á reclamación de ninguna clase, dijo á D. Canuto un empleado que lucía una gorra con siete galones y una
serreta.
- Bueno, pues me iré, contestó Gómez guardando
el talón en el bolsillo.
Y se fué á su casa, donde su mujer le estuvo regañando durante hora y media.
- Todo el mundo se ríe de ti porque no tienes
carácter, decía ella. Has debido dar parte al director
general, porque no es cosa de que tu primo se sacrifique enviándonos un regalo, para que· después se
quede días y días en el camino. ¡Ay, si yo tuviera
pantalones!
- ¿Qué harías?
-Agitarme, protestar, promover un escándalo. La
empresa tiene la obligación de poner un telegrama á
todas las estaciones desde Jadraque acá, preguntando si viene en el tren un cajón dirigido á tu nombre.

Pero ya se ve ... , tú eres muy simple y todo el mundo
abusa de ti.
Gómez iba todos los días á preguntar si había llegado el cajón y siempre obtenía la misma respuesta:
«No se sabe nada.»
Por fin un día le dijeron de malos modos:
- Ya está aquí el dichoso cajón. Cualquiera diría
que le mandan á usted dentro las minas _del Potosí.
- No, señor; pero es recuerdo de un pnmo y tengo
muclio interés en conservarlo. Ustedes, por lo visto,
no respetan los sagrados vínculos· de la sangre.
- Basta de conversación. Puede usted recoger el
bulto cuando guste.
- Pues démelo usted.
- ¿Lo va usted á llevar solo?
- Tiene usted razón: voy en busca de un mozo de
cordel.
Al poco rato regresó Gómez en compañía de un
mozo.
- ¡Ea, ya estoy aquí otra vez!, dijo al empleado.
- Corriente. Venga el talón.
-Aquí está.
El empleado comenzó á hacer números; después,
dirigiéndose á Gómez, dijo:
- Ocho pesetas, once céntimos.
-¿Cómo?
- Que tiene usted que pagar ocho pesetas y once
céntimos de porte.
-¡Caramba!
-¿Qué?
- Que me parece muy caro.
- Eso se lo cuenta usted á la Compañía y al ministro de Fomento.
Gómez sacó dos duros del bolsillo y se los entregó
al empleado, qu~ se puso á examinar las monedas y
á decir que uno de los duros no le gustaba nada, hasta que después de discutir acabó por dar á Gómez la
vuelta.
- ¿Conque estoy ya despachado?, dijo éste.
- No, señor.
-¿Que no?
- Falta el conocimiento de su firma y la cédula de
vecindad.
- ¿El conocimiento?
- Naturalmente. A mí no me consta que sea usted el propio Canuto Gómez, y yo no puedo entregar la caja al primero que se presente.
- Pero ¿y el talón? ¿No es bastante muestra de que
soy el interesado?
-No, señor.
A todo esto el mozo se impacientaba porque decía
que estaba perdiendo ocasión de hacer otros viajes.
Gómez no sabía á quién atender, si al empleado ó al
mozo, hasta que la Providencia le deparó un amigo
que iba á despachar un asunto á la estación, y al ver
á Gómez desesperado firmó el conocimiento y la caja
pasó á manos del destinatario.
- ¡Por fin!, iba diciendo Gómez por el camino que
conducía á su casa.
- ¡Alto!, gritó en aquel momento un vigilante de
consumos. ¿Qué va ahí?
- ¿Dónde?, preguntó el asendereado D. Canuto.
- En ese cajón.
- Pues... no lo sé; es un regalo de un primo que
tengo en Jadraque.
- Hay que abrirlo.
- ¿A quién? ¿Al primo?
- No se burle usted.
- Yo no me burlo.
Uno de los jefes del fielato olió el cajón, lo tomó
al peso, dióle dos ó tres vueltas y dijo por último:
- Vaya usted con Dios. No hay necesidad de
abrirlo.
- Gracias, gracias, murmuró Gómez.
Y después de una larga caminata, llegó á su domicilio. Allí el mozo reclamaba doble precio por su viaje á causa de lo mucho que había tenido que esperar.
Gómez pudo convencerle y dejó el cajón sobre la
mesa enjugándose el rostro con el pañuelo: el sudor
le caía á chorros por la frente y tuvo que sentarse
en una silla para respirar.
- ¡Dichoso cajón!, dijo la esposa de Gómez.
- ¡Ay! No lo sabes bien. Creí que no podía traér·
melo á casa. ¡Cuánto inconveniente! ¡Cuánto disgusto!
- Bueno, pues hay que abrirlo, replicó ella.
-A eso voy.
Con ayuda de unas tijeras y un clavo Gómez consiguió destrozar parte de la tapa, no sin magullarse
los dedos más de una vez.
- ¡Ayudame tú, Venancial, decía á lo mejor.
- ¿Cómo quieres que te ayude?
- Mete la tijera por esta rajita mientras yo hago
palanca con el clavo ... ¡-Ajajál Ya parece que va cediendo ... ¡No sueltes la tijeral.. Asf... Más... ¡Gracias
á Dios!

LA

597

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

,,

Mucho celebramos que haya correspondido á un compañero nuestro la gloria de
hallar un mecanismo que está indudablemente llamado á producir una verdadera
revolución industrial.» Y el suelto ve la
luz, y todo el mundo se queda tan frese~
al leerlo, esperando que llegue el turno a
la relación exacta de la circunferencia al
diámetro, para ser hallada de manera análoga por algún matemático de afición.
Es particular esa sencillez con que se
aceptan el movimiento continuo y en general todas las máquinas que no comen,
que no consumen algo, cuando en la filosofía popular de todos los pueblos existe
la conocida historieta del avaro que quería enseñar á un borrico la difícil tarea de
vivir sin comer: ciertamente que lo logró,
¡todo lo logra la constancia!; pero dió la
maldita casualidad de que se muriera el
asno en cuanto dejó de estar en relaciones
frecuentes con la cebada.
En todas las poblaciones, particularmente en las de segunda fila, hay ciertos tipos
absolutamente necesarios: el sabio enciclopédico, que tiene la precisa obligación
de explicar todo lo que á su alrededor sucede y que sus conciudadanos no entienden, y á veces él tampoco; el sabio silencioso, que se supone que lo sabe todo, pero
que se lo reserva; el político que entiende
la mácula de todo lo que pasa y de todo
lo que pasará, así en su pueblo como
en Constantinopla; el boticario con círcu-

PATIO DE LA IGLRSIA DEL SALVADOR, EN SKVILLA

La tapa salió á pedazos y Gómez y su mujer se pusieron á
sacar los papeles que ocultaban el regalo.
- ¿Qué es?, preguntó Gómez con curiosidad vehemente.
Su esposa dejó caer los brazos á lo largo del cuerpo y dijo
con voz desfallécida:
- ¡Qué desgracia! Ha ido á mandarnos lo que no nos gusta.
- ¿Qué es?, volvió á preguntar Gómez.
- ¡Un queso!
Luis T AllOADA
(Prohibida la reproducción.)

LAS MÁQUINAS QUE NO COMEN
En las mesas de redacción de todos los periódicos y en las
cajas de todas las imprentas hay preparado ó compuesto un
suelto que, letra más 6 menos, dice lo que sigue: «Un inteligente
panadero de Cacabelos ha resuelto por fin, después de largos
ensayos, la tan debatida cuestión del movimiento continuo.

PATIO DEL GENERALIFE,
DE GRANADA

ENTRADA Á LA FÁBRICA DE TABACOS DE SIIVILLA,

cuadros;de Manuel García Rodríguez

lo de trastienda, que constituye una cámara elegida por
sufragio restr ingido, etc.
Pues bien: entre estos tipos
indispensables se encuentra
el inventor del movimiento
continuo.
Todos ellos se parecen en
su modo de ser y de pensar
y de obrar, tanto si cultivan
esta inocente afición en el
Polo cuanto en el Ecuador.
Cientíjica111ente pueden clasificarse en varias categorías,
q ue se desprecian mutuamente. Todos ellos saben
que el movimiento continuo
es un absurdo, y si os atrevierais á decirles que lo pretenden os dirían que les insultáis. A veces es cierto: no

�LA

366
buscan la piedra filosofal para hallar simplemente
oro, buscan una montaña filosofal que les dé acuña·
das las monedas de cinco duros ó brillantes del tamaño de un melón; pero el movimiento continuo ...
jamás.

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA.

de la naturaleza. Ahí tienen ustedes la gravedad ¿Se
ha visto jamás una fuerza más barata, más tirada por
los suelos? Pues á aprovecharla tocan. Todo se reduce á hallar un medio de que los cuetpos caigan con·
tinuamente, sin moverse de su sitio. ¿Que es esto di-

MANIFESTACIÓN ARTÍSTICA DEL ATENII.O BARCELONÉS. - PANNEAU DECORATIVO,

Una categoría de inventores del movimiento continuo y de las máquinas que no comen la constituyen
los hidráulicos (!), quienes por medio de ruedas, tubos, bombas, sifones y otros adminículos logran (así
se lo figuran á lo menos) que el agua caída de cierta
altura les dé fuerza suficiente: primero, para mover sus
máquinas útiles; segundo, para elevar la propia agua á
la misma altura de que cayó. Que es, traducido al lenguaje vulgar, como si ustedes con una peseta se fueran al café, tomaran una'taza de ídem, y con la vuelta de la peseta fueran á lo mismo al otro día, y así
sucesivamente, consiguiendo siempre con la vuelta de cada día tener para pagar el del día siguiente,
prosiguiendo hasta el del juicio por la tarde. ¡Un millón, diez millones de tazas de café por una peseta!
¿No les parece á ustedes que son muy pillines los hidráulicos?
Otra casta de descubridores de máquinas que no
comen son los que utilizan las fuerzas permanentes

de Alejandro Riquer

NÚMERO

597

mecánica, porque no saben lo que es, ni de rozamientos, porque dirán que esto no viene al caso.
Cada uno sigue en este mundo el sistema que le
p~rec~ mejor, y ellos son los conspiradores de la
c1enc1a.
El primer período es el del secreto, de la consulta hecha en la sombra y con premeditación y alevosía para que el consultado no comprenda ¡infeliz! que
se trata de dar el pego á la naturaleza, inven:ando
una máquina capaz de hacerle ruborizar por no haber sabido producir lo que un ciudadano, que casi
no sabe las cuatro reglas, ha despachado en un momento de lucidez.
Sigue inmediatamente á éste el período de ejecu- •
ción, que es el crítico de la enfermedad: ejes, ruedas;
engranajes, parches de cartón, arcaduces de hojalata,
el barreño de lavarse los pies, que representa el mar;
la olla de las grandes solemnidades, que hace el papel de depósito superior del agua; un bramante sujeta el árbol roto; todas las clavijas bailan. Y ¿saben
ustedes de qué depende tanta imperfección en los
medios para conseguir tan estupendos fines? Pues
sencillamente de que el gobierno tiene abandonados
sus verdaderos intereses, y no protege á la industria
que, más que fuente, es un Amazonas de riqueza para la nación.
Llega ya el momento decisivo, el desenlace. Los
sacrificios han sido grandes, pero el resultado supe•
rará á todas las esperanzas. El inventor se asoma á
la ventana y ve á lo lejos el ferrocarril: vano esfuerzo
de un pasado que desaparecerá bien pronto. El lo
siente únicamente por las familias de los fogoneros
que quedarán cesantes; pero, ¡cómo ha de ser!, el progreso es fatal.
Ya el herrero ha terminado la construcción de lapolea elíptica, que es la pieza fundamental del sistema, y
el carpintero ha traído los engranajes provisionales que
después servirán para fundir los definitivos: todo está
ya listo. Sólo falta dar un empujón ... Mas ¡oh sorpresa! Hace siete horas que estamos empujando y la
máquina no ha dado siete vueltas cumplidas. ¡Si ese
demonio de gobierno, después de vender las plazas
de toros, hubiese facilitado dinero para hacer las ruedas de aluminio, el aparato resultara más ligero y el
éxito era indudable! ¿Se atrevería alguien á dudar de
la realidad del principio en que se funda?
El escarmiento no viene nunca, y las máquinas
que no comen se imponen. ¿No ven ustedes los molinos de viento y las fábricas situadas á orillas de
los ríos y las máquinas de los relojes, que no consumen nada? ¿Pues por qué no ir más allá? Esta es la
cuestión.
No hay ninguna máquina que no coma. El molino
de viento consume la velocidad, la energía del aire
en movimiento; igual sucede en las máquinas hidráulicas de verdad, y en ambas hay un gran motor, que
es el sol, encargado de agitar el aire y de elevar por
la evaporación el agua, que después de llovida y
salida del manantial ha de hacer funcionar la turbina.
En el reloj es cierto que la gravedad mueve las pesas, pero hace falta que el motor hombre las eleve, y
este motor no funciona si en el hogar del estómago
no se acumula alimento y si no se genera calor en
los pulmones por medio del oxígeno de la respiración.
No hay más que un motor único en la naturaleza capaz de ser aprovechado, que es el calor. Examinad todas las máquinas, desde el humilde borrico
que pasta la hierba que ha crecido por el calor del
sol, hasta la poderosa máquina de vapor que utiliza
la energía del mismo astro acumulada por los árboles de la época carbonífera convertidos en hulla; desde la fuerza eléctrica que mueve el martillo del tim·
bre, originada por el calor que se desprende de una
reacción química, de una combustión de cinc que
tiene lugar en la pila, hasta las poderosísimas que se
utilizan á orillas de la gran catarata del Niágara hechas patentes por la caída de las fabulosas cantidades de agua que el calor ha elevado por evaporación
todas las fuerzas tienen su origen mediato ó inmediato en el calor.
Cuando se trate de alguna que no consuma calor,
que no consuma nada, desconfiad, desconfiad mucho,
que siempre dará la casualidad de que el borrico en·
señado á no comer dejará de existir.

fícil, dicen ustedes? Pues no saben de la misa la media; y si no, para convercerles podría citarles el proyecto de un buque que apareció en un periódico, de
cuyo nombre sería imposible que me olvidara en este
momento, el cual buque navegaba por el mar - la suprema horizontalidad - impulsado continuamente ¡por
la gravedad!
Una tercera clase la forman los cinemáticos. Estos
señores generalmente tienen su origen en medianos
relojeros, que dicen que han llegado á combinar un
MARIANO RUBIÓ y BELLVÉ
sistema de ruedas que, una vez puestas en movimiento, ya no se paran nunca más, aunque las Cortes voten para conseguirlo una ley especial. Forman el tipo
BOCETOS
clásico de la especie, postergado por los otros, que
han introducido el progreso en la materia; y sabido
LA GOTA DE AG UA
es que el progreso se impone hasta en eso... en disQuise ver algo grandé, que por un momento me
paratar.
separase
de lo raquítico y pigmeo que nos rodea y
No luchéis con inventores de cualquiera de estos
géneros, porque es cosa perdida. No les habléis de satura de pequeñez y nos asfixia; porque lo pequeño,

NúMERO

597

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

lo mezquino, como la miseria, no '.da vida y algunas el círculo que ofrecía el objetivo lenticular como cam- zadas se hubieran destruido al grito de caiga el que
po de obserYación. Aquello me produjo la impresión caiga, y hasta la gota gorda, el gran farol que nos
veces mata.
En muchos casos, para ver mejor, es necesario ce- de encontrarme con un mundo nuevo .. . aunque muy alumbra, se hubiera visto precisado á exclamar: ¡Aparrar un poquito los ojos, reconcentrando la pupila: viejo, se entiende; lo nuevo no era más que el haber ga y vámonos/
Si nuestro planeta, este átomo sideral, se sometiese
así también para penetrar más profundamente es pre- fijado mi atención en su existencia.
á un proporcionado aparato miciso reconcentrar el espíritu.
croscópico, ¿qué efecto produPero ni aun así; veía demasiado
ciría? En proporción, exactísimo.
lo que no quería ver, anhelaba
Bajo formas distintas se descuver menos y más al mismo
briría en él... la identidad de la
tiempo.
,
agitación, de una no interrumApliqué un microscopio de
pida aparición y desaparición
gran potencia al examen de
de objetos, de lucha indefinible
una gota de agua, y en aquella
y espantosa á vida y á muerte;
inapreciable porción de materia
millones de millones, trillones y
de nuestro planeta, en aquel
quinquillones de seres animaátomo insignificante de nuestro
dos, imponderable cantidad de
universo, apareció lo grande, lo
inmensamente grande que pueorganismos, incalculable suma
de caber en lo infinitamente pe·
de conglomerable materia, cuanqueño...; que no está definido
to por moléculas pueden abaraún si en lo mayor ó en lo mecarse, desde el embrionario musnor está lo grande.
go á la secular encina, desde el
Había allí una sorprendente
diminuto grano de arena hasta
fauna y una exuberante flora,
la mayor mole del Himalaya.
ambas flotantes en el líquido
Extralimitándome de mi camelemento que parecía burlarse
po de observación, la gota de
UNA DIVISIÓN DE CABALLRRIA PASANDO UN VADO, cuadro de José Cusachs
del óptico aparato, y cuya rápiagua, hube de decirme: exacto,
1De fotografía de Mariano Castells y Vidal)
da y fugaz existencia duraba soni más ni me nos : agitación,
lamente el brevísimo tiempo
vértigo, lucha, vida y muerte en
que aquella gota de agua permanecía sin evaporarse.
La gota de agua, lo que en ella se contenía y lo la gota de agua; muerte, vida, lucha, vértigo, agitaAllí se agitaban y revolvían seres sin cuento, de que en ella acontecía, las luchas que en ella recien- ción en el mundo. Seres microscópicos uniéndose,
extrañas y desconocidas formas, acéfalos, vertebra- temente se agitaban, llevó la imaginación á conside- destrozándose y destruyéndose en aquella reducida
dos, monstruosos todos: restos de vegetación despren- rar esta gran gota de agua más solidificada, que en cantidad del líquido elemento¡ seres microscópicos
didos de troncos sin raíces ó raíces sin troncos, eflo- forma de planeta con otras bolas más ó menos pare- también destrozándose, uniéndose y destruyéndose
rescencias raras, parásitas como de ellas mis¡nas. En cidas ruedan por la inmensidad del espacio, sujeta- en el mundo. Pequeñez y miseria en aquello; en esto,
aquel mundo animado reinaba una lucha indefinible, das todas á las leyes de atracción y equilibrio¡ por- miseria y pequeñez.
se atacaban, se defendían, se unían y separaban con que eso de haberlas lanzado por el espacio sin límiPasé involuntariamente algo más allá: recorriendo
vertiginosa rapidez; instantáneamente procreaban, se tes y, dígase así, abandonadas á su capricho ó al im- un poco el campo de la historia humana y las perireproducían y desaparecían tragados, devorados unos pulso de la materia bruta, no hubiera revelado gran pecias de su modo de ser social, tropezando desde
por otros; agitación y rapidez que no daba tiempo á prudencia de parte del artífice; y con seguridad, nin- luego con alguna de ellas marcadamente notable,
ser examinada ni á formar idea de lo que pasaba en guna conservaría ya su posición y dándose de cabe- por sus condiciones propias y por lo que se ha dado

' \. . _í ._,_,,..~)
L

Í·, \
l

'

l

LAS PALMAS, -ENTRADA DEL, VAPOR &lt;!REINA REGENTE) EN EL PUERTO DE RII.FUGIO CONDUCIENDO Á LOS INFANTES D, ANT ONIO Y DOÑA EULALIA, -SALIDA DE LA CATEDRAL
DE LOS INFANTES D. ANTONIO

y DOÑA. EULALIA. -LLEGADA DE LOS INFANTES Á LA CALLE MAYOR (de fotografias de D. Luis Ojeda y Pérez)

�lli

i:
l!
11

,1:

,.
j11:,
,11,

¡
111

al

t¡,,!,

o
o
"'o

1H,

['

o
I&gt;
(1)

'C

o

-g"'
::s

o

íil.
111

E-t

z

íil
H

11

o

l
¡¡
!I

íil
..:1

i

1111
1:11

o
o

¡1:·

j

¡1·:¡,

,,
l!ii
¡r:
!!!

11!

li'

:·

;,'('

1

ll1l1illl,' . •'

PATRICIA, cuadro de G. E. Moira

, :¡. '

"' ',il'1

�LA

37°
en charlar de ella, como una época y período abominable; por supuesto, no sabiendo de la misa la media... , por ejemplo, el feudalismo.
Veamos, ¿qué cosa fué esa cosa tan detestada? Sencillamente un período de crisis social, laborioso y penoso por cierto como el nuestro, que nadie puede saber si avanzará más de Jo que quieren los echados
adelante, ó si retrocederá más de lo que pretenden
los retrbgrados: aquello no fué más que lo que pudo
y debió ser, una marcación de época entre lo que
desaparecía para hundirse en el sepulcro de Jo pasado y entre Jo que aparecía sin organización despejada, con algunas condiciones recias y duraderas y con
defectos que debían corregirse. Durante aquella perturbación, en la que andaban envueltas y revueltas el
talento y la estupidez, la sabiduría y la ignorancia, el
respeto y el temor, ante el imperio de la razón de la
fuerza, dominaba y preocupaba el instinto de la defensa y de la propia conservación; y para esto sólo se
pensaba en un jefe valeroso y atrevido, y esto causó
el agrupamiento de pequeñas fracciones al pie de los
castillos roqueros ó en recintos fortificados; el jefe,
erigido en señor feudal que contaba con veinte hombres de armas, atacaba á quien disponía de diez; pero
el que reunía cincuenta venda á los dos, quedando
á su vez subyugado á quien se le presentaba con dos-

cientos.

.

¿Qué más da una lucha con veinte lanzas y cincuenta ballestas ó mosquetes, ó una lucha con trescientos mil hombres, cincuenta mil caballos y dos
mil cañones? La esencia de la cosa es idéntica, sólo
cambia la forma, el número y los medios de destrucción; en una y en otra impera el mismo principio, la
razón de la fuerza, Jo que sucedió y sucederá siempre,
la victoria del más fuerte, el vencimiento del más
débil.
Todo se reduce á cuestión de nombre y ocultarlo
bajo distinto aspecto: maldecir aquello y practicar Jo
mismo, hacer creer que Jo de ahora no es lo de entonces. Y lo gracioso es que son muchísimos los que
á marcha martillo asl se lo creen ... ¡Vaya si se lo
creen!

Sucede en esto como en el mundo microscópico
encerrado en la gota de agua. El microbio, el corpúsculo más fuerte destruyendo y devorando al más
débil.
No hacerse ilusiones ni negarlo: las cosas son como son.

Continuamos como en la gota de agua ... , en pleno
feudalismo.
JUAN 0-NEILLE

NúMERO

{LUSTRACIÓN_ ARTÍSTICA

lemente ejecutado de un cuadro titulado Primera cura, de A,
Serr~; El Rosari, escena bien trazada de J. Llombard; una expresiva cabeza, Impren·Jt,, y un paisaje de E. Vila.seca¡ Mi estudio, de J. Carreras; CunOsitat, de A. Pi; En lo terrat, de S.
M. Triadó; Lo tonel, de A. Torres; un estudio y unos apuntes de N. Bonell; ¿Qui hacer?, de A. Cortés; un ca.rlel decorativo de. Pahissa, y ~nos tapices de G. Molina. Un solo expositor,
M. Viader, const.Jtuye la sección de Escultura con seis obras
Niilo tocando /aj/aula, recomendable por muchos conceptos. '
El joven escultor Vallmitjana Abarca ha demostrado una vez
más sus s6lidas cualidades como animalista, en el grupo alegó·
rico de la guerra de la Independencia, c18o8.&gt;
U na colección de retratos debidos al pincel de A. Robert ha
llamado justamente la atención del numeroso público que cotidianamente visita este local. De sólida y brillante hechura
todos ellos y de exacto parecido, cualidad que podían apreciar
los más por tratarse de personas algunas muy conocidas, se re·
comiendan esas obras por su armónico conjunto, su sobriedad
y un sello de distinción que las hace en extremo agradables.
Entre ellas figuraba la reproducción del autor, estudio valiente•
mente pintado.
'
Sa/ó,i de Venias. -Hállanse en este local expuestos los dos
cuadros origen y causa de la dimisión que de la presidencia
del Ateneo presentó el Sr. Vxart, por haber sido rehusados pa·
ra figurar en la presente Manifestación Artlstica. El lie Marti
y Alsina, un desnudo de mujer en el baño, comprueba la técnica experimentada del maestro, como el de Casas, de asunto
y de dimensiones más modestos, afirma las cualidades de frescu·
ra y sinceridad que distinguen á este joven artista.
Sa/ó,i de cla Va11grmrdia.&gt;- Diversos cuadros de autores
modernos adornan su5 paredes: de Cusacbs una descubierta de
caballería, unas flores de Mirabent y un excelente cuadrito de
Franco, un guardia civil á caballo, son los que sobresalen y
atraen con preferencia las miradas de los concurrentes.

597

Apuntes de Sevilla. y de Ore.na.de., cuadros de
Manuel García. Rqdrigue~. - Garda Rodrlgue:z sigue la
escuela del celebrado pmtor sevillano Sánchez Perrier en la
que, sin embargo y sin desdeñar las enseñanzas del m~estro
ha sabido conservar Integra su propia personalidad. Sus obr~
~istfnguense, á pesar de su factura robusta, por su finura y dehcadeza1 ya que este artista, aunque copia exactamente lo que
ve, a.tráele lo que la Natu~alez.a tiene de más hermoso. Es un
v~rdadero poeta, un entusiasta y ferviente admirador de la re.
gión andaluza : )'ª sirven de asunto á sus preciosos cuadros los
obscuros pinares que coronan las cimas de las montañas los
pla!eádos álamos que se retratan en 13.$ aguas de aquel et~rno
verJel, ya los encantadores cármenes granadinQS ó las bellezas
que encierra la morisca sevillana.
L?s cuadros de G~rcía Rodrlguez encantan por su belleza y
cautivan por sus cualidades, ofreciendo la particularidad de po~er figurar, así en un museo, como en el gabinete de aristocrál!.ca dama.
,

~ea.troa. - En el teatro la Fenice, de Venecia, ha tenido un
éxito tan colosal como en Milán, Géno"a y Roma la última
ópera de Verdi, Falstalff. cantada por los mismos artistas que
la estrenaron.
- Desde el 4 al 18 de junio se darán en el teatro de la Corte, de S~utlgart, \!arias representaciones ejemplares, habiéndose escogido para ellas Los hugonotes, de Meyerbeer, Eurümto,
de \Veber, D~" Jua11, de Mozart Fidelio, de Beethoven, y Tan11hauser y El crep1lscu/o de los dioses, de Wagner.
- En Chicago ha dado algunas representaciones de la C/eoJ&gt;alra, de Sardou, la actriz norteamencana Miss Fanny Davenport, de quien dice l.;. prensa de aquélla que si bien no posee
el fuego y la gracia espiritual de Sarah Bemhardt, representa el
papel de protaganista de aquella tragedia con admirable talento y personalidad propia.
-En Nueva York se ha inaugurado un nuevo teatro chino en
donde se representa una obra titulada .ú,ok Q11od (Seis .Reyes),
que dura la friolera de tres semanas, advirtiendo que la representación de cacla noche ocupa cinco horas. Trasladamos la noticia á los que afanosos buscan nuevos moldes para el arte es·
cénico.
Aladrid. - En el Príncipe Alfonso se han cantado Sonámbula,
para beneficio de la señorita Svicher, que obtuvo grandes aplausos, y Roberto il diavolo á beneficio de la señora Labord:l, que
fué aplaudida con entusiasmo en unión de la señorita Ruanova
y de los Sres. Angiolctti y Riera y del maestro Goula.
Baneloua. - En Novedades se ha estrenado un drama en prosa de Angel Guimerá, titulado En Pólvora, vigorosamente con·
cebido y escrito y abundante en escenas de palpitante interés
dramático: el ilustre poeta catalán ha obtenido con esta nueva
producción un nuevo y legitimo triunfo. En el propio teatro ha
debutado con el éxito de siempre la compañia que dirige el señor Mario, habiendo puesto en escena, en la primera noche la
preciosa comedia de Bretón de los Herreros La escuela del :natn'111011io. En el Llrico sigue obteniendo muchos aplausos In
compañia á cuyo frente están los Sres. Rosell y Ruiz de Arana.
Los conciertos dados en este coliseo por el notabillsimo pianis·
ta Sr. Vidiella han proparcionado sendas ovaciones al que es
sin disputa uno de los pnmeros pianistas contemporáneos. También fué muy aplaudido en el concierto que dió en dicho teatro el violoncelista Sr. Pujal, pensionado de nuestro Ayuntamiento en Parls.

Panneau decorativo, de Alejandro de Riquer
(Manifestación Artística del Ateneo Barcelonés). - El bonito
pamua1t de~o~ativo que reprod~ce el grabado que publicamos
encabeza, d1gamoslo as!, la sene de producciones que constitu·
yen la manifestación artística del Ateneo Barcelonés. Riquer
h1 dado_ una nueva prueba_de su buen gusto, puesto que en la
producción á que nos refenmos hállanse hábilmente utilizados
los elementos de ornamentación.
La circunstancia de habernos ocupado con alguna extensión
en el número anterior del certamen celebrado por el Ateneo
nos releva de ocuparnos con mayor detención de la obra dei
Sr. Riquer.

División de ce.be.lleríe. pe.se.ndo un va.do cua-

dro d~ J~aé _Ousacha. -Ni hemos de repetir una ~ezmás
los ~logi~ Juslis1mos_ que ~~ tantas ocasiones hemos dirigido al
ge~tal pmtor de la vida m1htar en Espaí'la, ni casi tenemos ne·
ces1dad de señala! l.as bellezas del cuadro que hoy reproducimos,
hermosa compos1c16n que como todas las de Cusachs cautfra
por_ la verdad y el arte que en ella campean: reproduce un eeisocho de campaña, y en el están tratados de la manera magistral que sabe hacerlo nuestro querido colaborador los hombres,
los caballos y el te!reno, for~ando aquella división de cabo.lleria un grupo háb!lmente dispuesto cuyo último término va á
perderse en el honzonte con un efecto de perspectiva perfectamente enteadido y ejecutado.

Los infantes D. Antonio y Doña. Eule.lie. en

Las Palmas (de fotografi:is de D. Lu;, Ojeda y Pérez). - El

pueblo de Las Palmas, la isla de Gran Canaria. hn demostrado ~ vez ~ás su infatigable adhesión á la madre patria, á la
glono~a nació~ española, recibiendo con demostraciones del
más vivo entusiasmo á los infantes D. Antonio de Orlcans y
~o~a Eulalia de Borb6n, al hacer escala en aquel puerto en su
v!aJe á la E~posici6n_d~ Chicago. El pueblo de Las Pal~as ha
visto en los ilu.stres. v1aJeros una representación del Estado y ha
procurado tes!1momar de modo evidente su profundo afecto,
la madre patr!a y que, aunque aislada en las inmensidades del
(~)céano, conS1dér~ formando parte integrante de la metrópoh, con la que parUopa de sus d1as de gloria 6 de sus desdichas.
-~ dos grabados que publicamos, tomados de fotografías re•
m1t1das por nuestro amigo el inteligente fotógrafo de Las Pal·
mas D .. Luis Ojeda y Pérez, reproducen la llegada al puerto
~e refugio del gran vapor transantlántico Reina Regtnll y lasa•
l!da de la catedral de los infantes, en la que se rezó un solemne
Tedéum, que desde la basHica se dirigieron á su hospedaje
del palacio arzobispal y su paso ¡&gt;&lt;&gt;r la calle Mayor.
Patricia., cuadro de G. E. Moira.. -Entre las varias
5&lt;&gt;?edades artisticas que ex!-5ten en . Londres ocupa uno de lm
pnmeros luga~e~ la denommada _F,~,e- Arl Socitly, cuyas fre·
c~entes expos!c1ones llaman con JUsttc1a la atención de los afi·
c1onados londmenses: en una de las que recientemente ha celebrado figuraba el bellisimo cuadro de Moira, que reproduci•
mos,_ hermoso busto de un dibujo correctísimo, realza.do por una
suavidad de tonos y una naturalidad incomparables.

Bellas Artes. - En Berlín está expuesto actualmente y
llama ¡x&gt;derosamente la atención el magnifico panorama de la
batalla de Rezonville, pintado por Detaille y Neuville, que es
La convaleciente, cuadro de V. Corcas. - Vari
objeto de los más entusiastas elogios por parte de la prensa. ber·
v~s hemos ensalzado como se merece á este notable arti
linesa..
hac1~ndo notar especialmente el sentimiento qúc en sus oh
- Se ha inaugurado la Exposición internacional de la SocieNecrologia..-Han fallecido recientemente:
domma: la que hoy reproducimos supera indudablemente d
dad de graba.dores de Bruselas: las 810 obras en ella reunidas
El Excmo. Sr. D. José Loma, teniente general del ejército de. este punto de vista, á cuantas hasta hoy llevamos d-e él pu
dan perÍecta idea del grado de adelanto á que ha llegado esta español, uno de los militares que con más valor y fortuna com· b.hcadas. l lay en la figura de la joven convaleciente una exp
rama del arte y proceden de artistas belgas, alemanes, france- batieron conlra los carlistas durante la última guerra civil.
s1ón por demás ~certada: en su rostro quedan todavía las hu
ses, ingleses, austriacos, espailoles, holandeses y escandinavos.
Francisco Virella y Casañes, distinguido escritor celebrado llns del mal sufndo y en su cuerpo la lasitud consecuente á u
La condesa de Flandes, que es una excelente grabadora, tiene critico musical y autor de una interesantisima obr;, la ópera prolongada enfermedad. No menos bien tratadas están las figu
expuestos en ella tres bellQS paisajes.
m Barce/o,ra, _que es un trabajo de vasta erudición que habrán ras de las que la ~ru:1 acom¡;,a~ado en su paseo á la '{&gt;laya q
- En Londres se han vendido recientemente dos colecciones de consultar siempre los que quieran estudiar In historia del mo- en el fondo se d1stmgue sirviendo de limite á un paisaje U
de instrumentos de cuerda de Stradivarius que han producido vimiento lírico de nuestra ciudad.
de melancólica poesta.
más de 6o.ooo pesetas: por un violin de 1734 1 es decir, fabricaJorge Victor, príncipe de Waldeck y Pyrmont, conde de Rap·
do por el maestro cuando tenía 90 años, se han pagado 21.500 polstein, señor de ,Hohenack y Gerolsdeck, general de infanEl monumento del león, en Lucerna obra
peset~s, precio que hasta ahora QO habla alcanzado ninguno de teria prusiano.
ThorweJdsen. - Este es indudablemente uno d~ los mo
esos instrumentos.
José Maria Kaiser, notable dibujante, acuarelista y calígrafo ment_os m~ conocidos en todo el mundo y quir.ás de los q
-El gobierno francés ha adquirido para el Museo de Lu· alemán .
más 1_mpr~1onan, no sólo por la idea que presid.i6 á suco
xemburgo el cuadro del pintor alemán Federico Uhde Cristo
Otón Rupprecht, pintor de género muniqucnse.
trucc16n, smo por la admirable _ej_ecución que supo darle el
entre los trabajadores.
Gaspar FedericO Wegener, célebre historiador dinamarqués mos? escultor Thorwaldsen. Engido en honor de los suizos q
- El pintor y poeta ruthenio Carnet Ustjanowic:z ha sido ex histori6grafo y archivero de la Real Casa.
' murieron _en las Tullerfas en las jornadas de 10 de agosto y 2
procesado porque en un cuadro que pint6 para una pequeña paFederico Seismit-Doda, entusiasta patriota italiano, periodis- 3 de_ sep!1embre de 1792 defendiendo á Luis XVI, la escult
rroquia y que representaba á loo pecadores en el infierno puso fi. ta notable y poUtico ilustre que desempeñó dos veces la cartera ha smtetuado por modo admirable el hecho que conmem
guras que tenian ¡,an parecido con ilustres personajes de Gali:zia de Hacienda.
con el león herido de muerte que apoya su cabeza y ampara
y altos funcionanos y nobles polacos. Ustjanowicz pertenece al
Antonio Ciccone, famoso economista italiano, ex ministro de s~ garra el escudo con las flores de lis de los Borbones. La e
anti~o partido ruthenio! enemigo de los polacos, á quienes ya Agricultura y Comercio, autor de importantes obras, entre ellas c1ó'h que produce la vista del monumento abierto en la r
antenormente babia fustigado con la pluma, y esto ha contri- Los pri1tcipios de ecommila política.
sombreado por un grupo de árboles y reflejándose en las
buido más á que se viera en su cuadro la tendencia á denigrar
de un pequeño estanque es inexplicable: precisa haberla sen'
á sus adversarios.
do ~ra co~prenderla. Hoy el monumento eslá amenazado
Barcelona. - Sa/Jn Parés. - El muro de preferencia de este
p~óxnna ruma,. pues el agua h~ ido destruyendo la peña en
local ha sido ocupado por las obras que constituyen la primera.
e~tá labrado; sm embargo, la etudad de Lucerna1 que siente
Exposición anual de la Academia Artistica libre, no hace muc1a él verdadera veneración, ha adoptado las medidas para
cho fundada en esta ciudad, exposición que demuestra con hetar su pérdida y se confia que al fin logrará conservarse
chos que cada dia se extiende la educaci6n artística y que por
hermosa joya artistica que es á la vez elocuente prueba de
consiguiente aumenta el número de los que por profesión ó por
grandes virtudes civicas de los suizos.
sus aficiones simplemente contribuyen al desarrollo de las Be·
Has Artes en beneficio de la cultura general.
Son estas exposiciones sencillas muestras y demostraciones
Recomendamos el verdadero Hierro Brava1s, adop,,
Estudio e.l óleo. -Pe.ifl'!-le. - Estudio e.! carbón,
prácticas de la extensión [que la aptitud artística alcanr.a entre
tado en los Hospitales de Par1s y que l)rescrtben lol
de J ~sé. López Tomás. - Estos tres apuntes del joven pin·
nosotros, y la critica y menos el público no debe buscar en ellas
mcdicos, contra la Anemia, Clorosis y Debllldad; dando
tor ahcantmo Sr. L6pez Tomás revelan notables condiciones paobras trascendentales ni revelaciones inesperadas; son simple•
a la. piel del bello sexo el sonrosado y aterc1opelad
ra el cultivo del arte pict6rico: hay en las figuras el aplomo que
mente hechos que merecen aplauso, si no por los resultados que
que tanto se desea.; Es el melar de todos los tónl
demuestra aprovechado estudio del natural y en el paisaje mu·
Y reconstituyentes. No produce estreñimiento ni d
presentan, porque significan medios para obtenerlos.
cho aire sobre todo ~ucha luz, viénd?se en él perfectamente
rea, teniendo además la superioridad sobre looos
Figuran en la sección de Pintura unas goobras, sobresaliendo
reproducido el espléndido sol que constituye uno de los princiferruginosos de no rau2ar nunca el estóma¡o.
entre ellas dos estudios de Rusiñol y Casas que ocupan prefepales elementos de belleza de nuestras costas mediterráneas.
rente lugar; una tela de regulares dimensiones, bosquejo valien·

r

r

'
A su regreso, no dejaba nunca de seguir la orilla del Gave á la sombra de árbol es corpu 1entos seguro de encont
áA •
yn en un islote del río disponiéndose á
'
.
rar
me, ya en una plazoleta del paseo,
1ornar a 1guna vista del natural
'

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT. - lLU STRAClONES DE EMlLIO BAYARO
CONTINUACIÓN)

Las notas de un cornetín de pistón ¡
.
naban todos los ruidos· era la cha
y os ronquidos de dos serpentones domiy por todas partes se ;eían entesr~n¡,;a _que recorría las calles tocando llamada,
co taurino á beneficio del ~ueblo ~gt~nd:~ hacia la plaza convertida en cirlas Landas, cuya madera reciente~ent: len os estaban ?echos con pinos de
sol de fuego sus últimas got1s de resina e!bzada s~dfágba _baJo los rayos de aquel
cían en la atmósfera olor netrante
orm~ e
nrnas blancas que esparcompletamente primitiva~odo se re!:~)e~entma. La senciHez de la plaza era
tosca; los de preferencia recibían I l a a unos cuantos asientos de madera
frente; á esto se reducla todo· esta
so _poór la espald~, los otros le reciblan de
.
spos1c1 n de los asientos tenla, sin embargo,

¡

gran importancia en aquel país d d 1
hacen aceptar sin vacilación la antfg:a\1::~Y'J sflar;s ~n tan ardientes que

m~~~~ vamos

á ,;li~eJ:~:ente, dijo la señora de Barincq ~'!sta~á~~os:c e~s p~f

_Después de diez minutos todavla busc b 1
evitar su cochura cuando el b ó d
.ª a a madre de Ame. una manera de
podría_ 11,amarse ¡~ tribuna: ast~u~ lae s!2uza~x "¡far~ció en la puerta de lo que
se dmgia hacia ellos, ya no pensó . oral e am)cq observó que Arjuzanx
!estaba.
m en e calor ni en lo que el sol la mo-Ahl está el barón, dijo á Anie.

�LA

37 2
•

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- ¿No contabas ya con encontrarlo?
Después que se hubieron cruzado entre ellos las primeras frases_ de cortesía,
Anie, fiel á su propósito, procuró indicar claramente que no había ido allí para
verle.
- Mi padre, dijo con mucha naturalidad, nos ha_ hablado con tanta fre_cuencia de estas corridas de las Landas, que hemos querido aprovechar esta primera
ocasión que se nos presentaba de ver una sin grandes molestias.

.~ t

'\\\...l' .
{

\,'~1' A
•¡

1

\

., \

~

Con su horquilla en la mano extendía Anie sin quedar nunca rezagada la parte
que le correspondía

- Y han tenido ustedes acierto, respondió el barón, escogiendo esta corrida
de Habas. Creo que la función será interesante; las reses son de sangre y los lidiadores figuran entre los mejores que tenemos: San Juan, Bonifacio, así como
Marín y Daverat, los cuales más que lidiadores son saltadores, pero que de seguro sorprenderán á ustedes por su agilidad y destreza.
- ¿Y hay diferencia entre un lidiador y un saltador?, preguntó la señora de
Barincq.
- El lidiador espera á pie firme á la fiera, la cual se lanza sobre él, y en el
momento en que parece que la vaca va á engancharle con los cuernos, el diestro gira sobre sí mismo y la vaca pasa sin tocarle; el torero la ha separado, ó
mejor dicho, se ha separado á sí mismo del animal. El saltador espera también,
como el otro, á la vaca; pero en lugar de hacer un recorte para hacerse á un lado,
salta por encima de ella. Verán ustedes á Daverat cómo da ese salto con los
pies atados por un pañuelo ó metidos en una boina que el saldador no pierde
al ejecutar la suerte. Por muy interesantes que sean estos saltos con los cuales
se demuestra la elasticidad de los músculos, para nosotros valen menos que un
recorte: el salto es romántico, el recorte clásico.
- ¿Cree usted que el capitán Sixto asistirá á la corrida?, preguntó la señora de
Barincq, á quien estas diferencias entre saltadores y toreros, que ella misma ha
bía preguntado, interesaban poco.
- No lo creo, ó para decir la verdad, no lo sé.
- Sentiré que no asista; hemos tenido el gusto de que comiese con nosotros
un día de la semana pasada; es una persona muy amable.
- Sí, muy buen muchacho, de gran honradez, de mucha probidad y de noble
franqueza.
- Comprendo perfectamente que mi cuñado haya sentido cariño entrañable
hacia él, continuó diciendo la señora de Barincq, que deseaba saber algo acerca de las relaciones entre el capitán y el hombre á quien todos creían padre del
mismo.
Pero el barón, que no quería ser llevado á ese terreno, se limitó á contestar con
una sonrisa insignificante y vaga:
- Sin embargo, por muy grande que una amistad sea no es natural que llegue
á destruir lazos de familia.
El barón continuaba sonriendo.
- Por eso me cuesta trabajo creer que Sixto esperase, como por ahí se dice,
heredar al Sr. de Saint-Christeau.
Como el barón continuase en su silencio, la señora de Barincq, que no era
mujer de renunciará sus proyectos, le preguntó directamente:
- ¿Usted piensa que Sixto haya tenido alguna vez esa esperanza?
- No tengo opinión alguna sobre este asunto. Sixto nunca me ha hablado de
ello. Todo lo que puedo afirmar es que Sixto no tiene gran apego al dinero; si,
como dicen, pudo acariciar algunas esperanzas acerca de eso, de las cuales yo
no sé una palabra, estoy convencido que el renunciar á la herencia le ha importado poco; Sixto es muy superior á esas cosas.
- Me parece, dijo entonces Anie para variar de conversación, que si el Sr. Sixto reune las condiciones que usted le atribuye, es el verdadero tipo del buen
militar.
- Exactamente, señorita, exactamente; sólo que si ese tipo era verdadero ayer,
hoy no lo es ya.
- No lo comprendo bien.

NúMERO

597

- Eso consiste en que no viviendo en el mundo militar no sigue usted los
cambios que desde hace algún tiempo están realizándose ó próximos á realizarse.
Hace algunos años el militar era por lo común desinteresado, indiferente en los
asuntos de dinero; los menos pensaban en el matrimonio; en esa época á que
me refiero, r.se desinterés era uno de los rasgos más característicos del perfecto
soldado, cuyas aspiraciones no se referían á realizar una fortuna. Ahora el matrimonio, que ha venido á ser regla casi general en el ejército, ha modificado mucho estas costumbres. Nuestros oficiales, al verse solicitados por familias ricas y
aun puede decirse perseguidos, han llegado á conceder al dinero una importancia que no le daban ciertamente sus antecesores; y no son pocos los que hoy
cuando se les habla de alguna muchacha bonita, sólo piensan en preguntar: «¿Tiene algo?» La fortuna, introduciéndose en los n:gimientos, ha creado necesidades
y por consiguiente exigencias en las cuales ni siquiera se soña~a hace veinte
años. El capitán Sixto, aunque es muy joven, no pertenece á ese tipo nuevo que
tiende cada vez más á sustituir al antiguo y que no ha de tardar mucho en cambiar por completo el espíritu y las costumbres del ejército; y aunque es sólo capitán de caballería - si bien condecorado, lo cual duplica su valor cotizable, estoy seguro de que si llega á casarse, la fortuna de su novia será para él el dato
de menor importancia.
- Entonces, dijo Anie, ¿ese capitán es un héroe en toda la extensión ue la
palabra?
- Sí, señorita; en toda la extensión de la palabra.
- ¿Es de suponer entonces, dijo la señora de Barincq volviendo á su idea,
que la pérdida de la herencia del Sr. Saint-Christeau le haya disgustado poco?
- Es muy creíble.
Como en aquel momento se presentaban los lidiadores en la plaza, Arjuzanx
se aprovechó de los incidentes de la fiesta para no decir una palabra más sobre
el asunto; la charanga proseguía tocando furiosamente, los cohetes estallaban,
la muchedumbre lanzaba clamores de alegría, no era por consiguiente aquel el
momento oportuno para conversaciones á media voz, y Arjuzanx sólo pensaba
en los toreros, cuyos nombres iba él diciendo á Anie á medida que cada uno de
ellos iba pasando con actitudes teatrales, reposado andar, ademanes graves y
ceremonias cual conviene á las personas que disfrutan del favor de las masas.
¡Cómo aquél, tan elegante y tan gracioso con su traje de terciopelo azul, era zapatero, y el de más allá, de continente tan noble, fabricante de tonel~s!
Inmediatamente después de concluído el desfile comenzó el espectacu!o. Debajo del palco en que se habían colocado los Barincq era precisamente donde
habían sido encerradas las fieras en sendos chiqueros; ábrese una puerta y se
lanza al redondel la primera vaca trotando, impaciente, furiosa, azotándose con
su cola los hundidos flancos; sin vacilar un solo segundo se arroja sobre el primer torero que alcanza á ver; el torero la espera, y cuando el animal ya próximo
al hombre baja la cabeza para ensartarle en sus puntiagudos cuernos, el torero
gira sobre sí mismo dando un recorte y el animal pasa sin tocarle; tan violento
es el impulso y tan impetuoso que las piernas de la vaca se doblan, pero el animál furioso torna á levantarse y se lanza sobre otro torero, después sobre otro
y sobre otro, en medio de los aplausos tributados por el público, lo mismo á la
destreza de los hombres que á la bravura del animal.
El interés de estas corridas está en que el hombre y la fiera se encuentran
frente á frente bajo el pie de una perfecta igualdad: nada de picadores para fatigar al toro¡ nada de chulos con sus banderilleros,para exasperar!~; nada de muleta para aturdirle y prepararle una sorpresa &lt;letras de su seda roJa y resplandeciente· el hombre en esta lucha no tiene más auxiliares que su sangre fría, su
golpe 'ae vista, su valor y su agilidad¡ la fiera no tiene traición alguna que temer· aquello es un duelo, la victoria será del más fuerte.
LÍegó un momento en que el entusiasmo de los lidiadores dismi~uyó; el calor
era insoportable, nubes de tormenta se elevaban del lado del mar sm velar todavía los rayos del sol que caía implacable en la abrasada arena; la fatiga comenzaba á pesar sobre los más animosos, los cuales, precisamente porque no se habían reservado, pensaban ahora sin duda que correspondía trabajar á los otros,
y se detenían para charlar tranquilamente con sus amigas de los palcos, apoyá?dose negligentemente ~n las tablas de la barrera, en vez de colocarse e,n me~10
de la plaza para citar a la fiera. En estos momentos una vaca que hab1a salido
al redondel no encontró á nadie enfrente de ella. Era un animal pequeño, flaco,
nervioso, de piel roja con manchas negras, de vientre ovalado y con las mamas
que habría podido tener una ternera de seis meses; su cabeza fina estaba armada con dos largos cuernos afilados como bayonetas. Al verla la multitud lanzó
al aire clamores que revelaban esperanzas de algo extraordinario.
La vaca no defraudó aquellas esperanzas que sus amigos habían puesto en
ella; viendo á los lidiadores diseminados por acá y por allá á lo largo de la barrera el animal se encaminó hacia el primero que creyó podría alcanzar, y en menos
d~ cuatro segundos había dado la vuelta á la plaza rornpi~n~o las tablas á cornadas y obligando á sus adversarios á escalar los palcos prec1p1tadarnente con gran
regocijo del público, que comenzaba á hacer burla y chacota de aquel sálvese el
que pueda; hecho esto, la vaca tornó á colocarse en el centro de la plaza y comenzó á escarbar la arena que bajo las pezuñas nerviosas de la res volaba en
derredor de ella.
- ¡San Juan! ¡Bonifacio!, vociferaba la multitud; cada uno excitaba al lidiador
de su preferencia.
Pero ninguno pareció dispuesto á bajar al palenque. San Juan miraba á Bonifacio, Bonifacio miraba á Omer y unos á otros se decían:
- Baja tú.
- No, tú.
- Te toca á ti.
- A ti te corresponde.
Contemplando aquella desbandada, Anie comenzó á reírse y exclamó:
- ~ unca he admirado como ahora la agilidad de los habitantes de las Landas.
Aquellas palabras de Anie iban dirigidas á su padre; el barón, sin embargo,
las recogió al vuelo, y saludando á la joven contestó:
- Permítarne usted que salga á la defensa de mis paisanos.
Antes de que Anie hubiese comprendido el sentido de aquellas palabra~ x7
trañas, Arjuzanx, apoyando ambas manos en el antepecho del palco, se precipitó
de un salto á la plaza.
.
.
.
Hubo entonces un movimiento de sorpresa en el público, pero casi al m1smo
tiempo se levantó un inmenso vocerío¡ habíanle reconocido y le aclamaban.
- ¡El barón!
No se trataba ya de un actor ordinario que provocaba á la irritada fiera¡ era

NúMERO

LA

597

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

el barón, á quien conocíil: todo el_ mundo, y la esperanza de ver esta lucha producía en todos extraordinario entusiasmo.
- ¡El barón! ¡El barón!
· ¡ b
Hombres, mujeres, niños, todo el mundo se había lev~ntado y gesticu a a
curioso entusiasmado· Arjuzanx era el foco de todas las miradas; todos los _concurrent~s tenían ento;nados los ojos y abierta la boca esperando lo que iba á
suceder allí.
.
.
El barón había ido á colocarse con rapidez enfrente de la vaca, aunque sm
acercarse mucho á ella para que le fuese posible verla venir; habí~se ab?tonado
y ceñido al talle su chaquet; arrojó después su sombrer? á larga d1stanc1a, Y en
seauida agitando los brazos sobre su cabeza y produciendo con la lengua un
º ' especial, proveeó a' 1a vaca.
chasquido
.
. .
Arrojóse ésta inmediatamente sobre él; la il:tenc~ón era realmente an_s10sa, nadie se atrevía á respirar; en medio de aquel silencio sólo s~ oía el_ rápido ~rotar
de Ja vaca sobre la arena; la vaca llegó¡ el barón no se hab1a 1:10vido y _tema sus
ojos clavados en el animal, el cual bajó la cabeza, el_ barón hizo u~ qmebro admirable y la vaca pasó casi rozándole; p~ro er~ un ammal ya expenment.ado; ~n
vez de abandonarse á su impulso y seguir hacia adelante, se ~chó con v10lencia
hacia un lado y se arrojó nuevamente sobre e~ barón, qu~ hizo un s~gundo recorte y después un ter.cero, siempre con la misma exactitud y la misma seguridad.
.
La fatiga y la indolencia de los lidiadores desapareció como por ~ncanto cuando vieron que el barón saltaba á la pista; simultáneamente casi baJaro~ ~odos al
redondel; citada desde diferentes puntos la vaca, se lanzó sobre ot:os hd1adores,
y el barón pudo subir otra vez al palco para ocupar de nuevo_su asiento cerca de
Anie mientras la muchedumbre le aclamaba con tal estrépito que amenazaba
hundir la plaza á fuerza de patadas y bastonazos...
La señora de Barincq, felicitando al barón, le d1JO:
- ¡Qué susto nos ha dado usted!
. ,
- Deploro no haber tenido el tiempo bas~nte _para advert_1r a ustedes que
ningún peligro corría, dijo el barón con toda_smcendad y sencillamente.
,
En esto un clamor espantoso le interrumpió, la vaca acababa de sorprende~ a
un torero á quien sacudía violentamente enganchado en los ~uernos po_r la faJa¡
los toreros se arrojaron sobre ella y el enganchado cayó en pie y se aleJÓ de allí
cojeando.
.
- Ya ve usted, dijo la señora de Barincq luego que se calmó la emoción, cómo
había peligro.
- Ha sido un torpe.
..
_
- ¿Crees ahora que el Sr. de Arjuzanx desea agradarte?, diJO la senara de Barincq á su hija, cuando terminada la corrida se hallaron instalados en el landó.
- ¿En qué?
- En saltar á la plaza para demostrarte su valentía.
- Eso no me ha gustado.
- ¿Has tenido miedo?
- No lo bastante para no comprender que es indigno de un hombre de su cla•
se exhibirse de esa manera..

373

en un islote del río disponiéndose á tomar alguna vista del natural, á lo que denominaba la joven' sus Corot. Como Anie descansaba aún c~ando su padre sal' del castillo Barincq y su hija se veían entonces por pnmera vez desde la
~~che anterior-' cuando llegaba cerca de ella Barincq, se apeaba del caballo y
Anie se levant~ba de su silla de tijera y se acercaba a su padre para darle un
beso que él la devolvía con cariño.
-¿Has dormido bien?
- ¿Y tú, hija mía?
Después de habt.r atado las bridas del cab~)lo ~ l_a~ ramas de un árbol, deteníase Barincq á contemplar el cuadro de su h1J~, dmg1éndo)e por él, ya observaciones, ya parabienes. A decir verdad, los p~rab1e~es eran siempre muchos ~ás
que las observaciones, pues bastaba que Ame hu ~1ese, puest? mano en cual9mer
cosa para que esa cualquier cosa fuese una maravilla a los OJOS del Sr. Banncq.
Aunque éste estaba acostumbrado á un dib~jo _más exac~o y más sev~ro que el
que agradaba á su hija, decíase el padre á s1 m1s~o que a su edad esta uno fu~ra de juego, en tanto que la joven iba con la c?_mente de la ~poca; él no h~b1a
sido nunca más que un regular artesano y su h1Ja _era una artista verdadera, en
tales condiciones, ¿cómo no había de rechazar Banncq la!¡ dudas y las observaciones que se presentasen á su _espíritu?
.
.
.
- Verdaderamente tienes razón, decía el anciano para acabar¡ la impresión
que se recibe es la misma que has queri~o ~r?ducir.
y volvía á montar á caballo para segmr v1g1lando, ya el envío de manteca 9ue
había sido batida en ausencia suya, ya la remesa de cerdos que no era posible
hacer salir de sus porquerizas ni subir á los carros sin que lanzasen espantosos
gritos á pesar de las precauciones que para llevarlos se adoptaba_n.
,
.
Solamente después de almorzar se encontraba libre el Sr. Ban ncq y pod1a, s1
as{ lo deseaba irse á trabajar con Anie á las eras.
¡Cómo se e~orgullecía el anciano viendo á su hija trabajando animosa sin temor á los rigores del sol ardiente ni á los ult~ajes de 1~-lluvia, tratand~ con afabilidad á los trabajadores, buena con las muJeres, cannosa con los nmos y haciéndose querer de todos!
¡Qué feliz se consideraba_ cuando ~legada la hor~ de merendar se sentaban
ambos á la sombra de un tilo ó al pie de una enema y devoraban, charlando
alegremente, la merienda que les habían llevado del ~astillo: pan y frut~s, ó bien
una tostada de manteca rociada con una copa de vmo blanco del pa1s y agua
fresca.
Aquellos eran los momentos más deliciosos de todo el día - aun entonces,
cuando había tantos buenos, - aquellos de intimidad, de conversación á solas, en
que todo puede decirse en las expansiones de un cariño correspondido.
Hija y padre hablaban largamente de la.:; cosas del ~fa, bastante de lo pasado
y algo de lo porvenir, pero m~cho m_enos de lo.porvemrque de lo pasado, como
personas felices que no necesitan huir de las tristezas de lo que pasa para refugiarse con la imaginación en lo que tal vez ~asará algún día..
.. ,
También solían en aquellos momentos interrogarse Banncq y su h1Ja a sí
mismos: el padre preguntándose si, corno le decí~ su mujer, sería verd~~ que
imponía á Anie fatigas peligrosas para su belleza s1 no para su salud; la h1Ja, es-

V
Anie que todas las mañanas consagraba algunas horas á la pintura, trabajaba
de muy buena gana todas las tardes con su padre; era para la joven una diversión
agradable, entre otras cosas por lo que tenía de nueva, extender el hen~ segado
en los prados ó en los islotes que el Gave formaba dentro de sus propiedades.
Con su horquilla en la mano extendía Anie sin quedar nunca rezagada la parte
que le correspondía, y al caer la tarde, cuando se cargaban los carros con las
hierbas ya secas, llevaba Anie valientemente su montón no menos pesado que el
que llevaban las demás segadoras.
,
.
.
, .
Estas aficiones campestres enojaban a la señora de Banncq, que las cre1a 111cornpatibles con la dignidad de una castellana, así como también creía que el sol
era malsano y peligroso; ¿no es él por ventura causa y origen de todos nuestros
males, de las pícaras insolaciones, de las fluxiones del pecho y de las pecas que
afean el rostro? Para precaverse contra estos peligros tomaba la madre de Anie
toda clase de precauciones; pero sin poder, como ella deseaba, imponérselas á su
hija, la cual si aceptaba sombreros grandes de paja, velos de gasa y guantes que
llegasen hasta el codo, era para abandonarlos á la primera ocasión que se le pre:
sentaba.
Tales gustos y tal desenfado producían, por el contrario, gran satisfacción en
el Sr. Barincq, que desde sus primeros años había gustado con pasión del trabajo del campo, labrando tan pronto como sus brazos habían sido suficientemente
largos para sostener el mango de una herramienta, segando tan pronto como le
había sido lícito tomar una hoz, conduciendo las yuntas de bueyes, montando
á caballo, podando los árboles, haciendo cuando el caso llegaba las cortas en el
monte. ¡Qué delicia para el padre de Anie, después de tantos años de vida oficinesca reducida, ahogada, miserable, encontrarse por último al aire libre en una
atmósfera perfumada por el heno, encantados los ojos con la vista de mil objetos
queridos, sus ganados, sus cosechas; todo esto en un hermoso cuadro de verdura que cerraba en las lejanías el horizonte de la montaña, con el cual había
soñado tantas veces sin esperanza de volver á verlo una sola vez en su vida!
Barincq era el primero que se levantaba en su casa, principiaba su tarea vigilando en los establos la eperación de ordeñar las vacas; después que había
puesto en movimiento á todo el personal, montaba un caballejo de trote suave
y se iba á inspeccionar los trabajos de desmonte que había dispuesto para convertir en prados artificiales las viñas muertas. Esta caminata era larga, no solamente porque Barincq cuidaba mucho de no arriesgarse con su cabalgadura por
caminos dificultosos, sino también porque solía detenerse con frecuencia para
charlar con los aldeanos á quienes veía trabajando en el campo ó á los que con
lentitud caminaban á su lado por algún tiempo. Barincq les dirigía preguntas
afectuosas, les escuchaba con atención: ¿estaban satisfechos de su cosecha?, y
entonces se empeñaban grandes discusiones sobre los procedimientos de cultivo
que los aldeanos empleaban y los que Barincq les aconsejaba para que aumentasen las producciones de sus tierras; no se enojaba nunca cuando chocaba con
las preocupaciones de la rutina, esforzábase por el contrario en conseguir á fuerza de paciencia y de dulzura y con razonamientos al alcance de su auditorio hacerles comprender sus propios intereses y enterarse de sus explicaciones.
A su regreso no dejaba nunca de seguir la orilla del Gave á la sombra de árboles corpulentos, seguro de encontrará Anie, ya en una plazoleta del paseo, ya

... en menos de cuatro segundos di6 la vuelta á la plua rompiendo las tablas á cornadas

tudiando en el rostro de su padre y en el aspecto general del mismo el cambio
radical que en su persona se había producido desde su instalación en Ourteau,
cambio que se manifestaba tanto en su aire de vigor y de bienestar cuanto en la
serenidad de su mirada. Con frecuencia las primeras palabras de Anie cuando
se sentaba cerca de su padre eran un cumplimiento:
- ¿Sabes que estás poniéndote muy joven?
- Como tú estás poniéndote muy hermosa. Pero ¿no es natural que suceda
así? Cuando durante muchos años se ha vivido de una manera absurda que parece hábilmente combinada para devorar en muy poco tiempo la existencia, ¿no
es lógico que al ajustarse á las leyes de la naturaleza, los organismos que no
hayan sufrido averías demasiado graves descansen y recobren poco á poco la
regularidad en sus funciones? He ahí por qué me alegra verte aceptar esos ejercicios un poco violentos y esas fatigas que han faltado en tu juventud; ten por
seguro que la medicina habrá adelantado mucho el día en que recete baños de
sol y prohiba en absoluto los cortinajes y las sombrillas.
- A mí estos ejercicios me divierten.
(Continuará)

�374

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

LOS PROGRESOS DE LA PISCICULTURA
EL SÁBALO Y SU PROPAGACIÓN ARTIFICIAL

Durante los veinte últimos años la piscicultura ha
adquirido en los Estados U nidos un desarrollo sin
precedente en los anales de esta ciencia, análogo al
de la agricultura americana en el mismo período: por

que comprende especies tan interesantes como el
arenque, la sardina, etc., de los que difiere por su
peso (que varía entre cuatro ó cinco kilogramos) y
por sus costumbres, que le colocan en la categoría de
los llamados anadromos, como el salmón, el esperinque, el sollo, etc.; es decir, que remonta del mar á
las corrientes de agua dulce para desovar. Durante el
mes de febrero ó de marzo, según las latitudes y
también según las estaciones, el sábalo abandona el
mar, en donde no se le pesca nunca, para entrar en
los grandes ríos, que á veces remonta hasta muy largas distancias. El período del desove termina generalmente en el mes de junio y los reproductores que
no han sido capturados se dejan arrastrar por la corriente para volver al mar. Las crías permanecen en las

•

Fig. 1. Estación central de piscicullura en Wáshington (Estados Unidos). -A la izquierda, trasvasaci6n de las crfas de
sábalo en las cajas. - A In derechti, recepción de los huevos y trasvasaci6n de los mismos en los aparatos de eclosión. En el fondo, instalación de los aparatos del coronel M. Mac-Donald.

•'
'

su utilidad, por el alcance de sus aplicaciones prácticas, por la originalidad y variedad de sus nuevos
métodos, la piscicultura americana ha llegado á ser,
no sólo una ciencia y un arte, sino también una importante industria.
En 1871 un 'acuerdo del Congreso creó la comisión de las pesquerías de los Estados U nidos ( l1. S.
Fish and Fisheries Commision), encargada de abrir
una información sobre la disminución del producto
de las pesquerías y sobre las causas de esta disminución y al propio tiempo de emprender en las aguas
de los Estados Unidos la propagación de las especies de peces útiles para la alimentación. Gracias al
impulso de esta comisión, presidida primero por un
sabio distinguido, Mr. Baird, de la Smithsonian Institution, y al presente por el coronel M. Mac-Donald,
se ha conseguido el importante desarrollo de la piscicultura.
Hoy la comisión, dotada por el gobierno espléndidamente de los necesarios recursos, posee en distintos puntos de las costas numerosas estaciones de
investigaciones biológicas, una escuadrilla de vapo·
res empleados en las investigaciones zoológicas y utilizados como estaciones flotantes para la propagación de las especies marinas el bacalao, el arenque,
etcétera. Al mismo tiempo, las principales especies
fluviales, el salmón, las diferentes especies de truchas, el sábalo, el corégano americano, la carpa importada de Europa, están distribufdas en todos los
ríos, lagos y estanques de los Estados Unidos por
medio de vagones especiales provistos de cubos, depósitos, etc., para el transporte de los peces jóvenes.
Uno de estos vagones empleado en la distribución
de las crías de sábalo, salmón y carpa ha recorrido
en un año 51.189 kilómetros, ósea unas diez veces
la distancia del Havre á Nueva York.
De todos los peces cuya propagación artificial han
efectuado los americanos, los mejores resultados se
han obtenido con el sábalo, pez que se ha escogido
para repoblar los grandes ríos, no sólo por su valor
alimenticio, sino que ~mbién por su fecundidad,
pues una hembra puede llegar á producir hasta
100.000 huevos, lo cual permite cultivar los huevos
por millones.
Pertenece el sábalo á la familia de los clupeidos,

NúMERO

aguas dulces hasta el otoño y descienden al mar en
octubre ó noviembre, época en que miden de ocho
á diez cent/metros de longitud.
La pesca del sábalo adulto no se verifica, por con·
siguiente, más que durante cuatro meses al año, pero
en este corto período ocupa á numerosos pescadores
y proporciona un contingente precioso á la alimentación.
En otro tiempo abundaba prodigiosamente en todas las aguas que frecuentaba, pero ha ido escasean·
do cada día más á causa de una pesca excesiva y tan·
to más perjudicial cuanto que no se practica, como

597

acabamos de ver, sino en la época de la reprodu
ción. Por esto la propagación artificial, salvando
esta destrucción los huevos de los reproductores ca
turados y enviados al mercado, parece destinada
prestar los mejores servicios para evitar la destrucció
comprobada en todas partes, en las pesquerías, y
constituir la especie en su antigua abundancia.
Desde 1867, un sabio entusiasta, Mr. Seth-Gree
acometió la empresa de aplicar á los sábalos los pr
cedimientos de propagación artificial que hasta entonces sólo habían sido experimentados con la trucha y el salmón. D~spués de haber explorado la corriente del Connecticut para estudiar las condiciones
del desove, observó que los huevos del sábalo necesitan aparatos de eclosión muy diferentes de los empleados para los huevos mucho más voluminosos de
los salmónidos. Esta observación le llevó á construir
cajas rectangulares de 65 centímetros de longitud
por 45 de anchura y otros tantos de profundidad, cerradas en el fondo por una tela metálica muy fi na,
sumergidas en el río é inclinadas en el sentido de la
corriente por medio de flotadores fijados lateralmente, disposición merced á -la cual se agita el agua de
las cajas impidiendo que los huevos se aglomeren y
procurándoles un movimiento continuo favorable á
la incubación. Esta se verifica rápidamente, produciéndose la eclosión á los cuatro días cuando se mantiene la temperatura del agua á 18 grados sobre cero:
entonces queda terminada la operación y hay que
poner en libertad á las crías, pues apenas nacidos los
pececillos y á pesar de llevar aún su vejiga umbilical
nadan con gran velocidad.
Los experimentos de Mr. Seth-Green habían producido ya excelentes resultados cuando la comisión
federal de pesquerías, recientemente creada, decidió
ampliarlas y proseguir en grande escala la propaga·
ción del sábalo. Hoy el sistema de operaciones en
pleno río, empleado primitivamente por Mr. Seth•
Green, ha sido reemplazado por dos grandes estaciones, una cerca de Havre-de-Grace (llfariland) y otra
en Wáshington, en los edificios del antiguo arsenal
La recolección y fecundación de los huevos se efectúan por medio de barcos que se dirigen á los Inga•
res de pesca. Los huevos fecundados, envueltos en
muletón húmedo, son embalados en bastidores reunidos en series por medio de correas y luego expedidos en barco ó ferrocatril á los establecimientos en
donde se obtienen la incubación y eclosión por medio de aparatos que permiten operar en laboratorio
con una seguridad que no podían ofrecer las cajas
flotantes expuestas á la intemperie y á las avenidas
de los TÍOS. Estos aparatos inventados por el coronel
Mac-Donald consisten en botes de cristal de fondo
hemisférico de 20 cent/metros de diámetro por 65 de
alto, cada uno de los cuales puede contener 100.000
huevos (fig. 1). Cuando el agua sometida á presión
entra en el bote por el tubo que va hasta el fondo de
éste, determina en todos sentidos corrientes aseen•
dentes que nacen en el centro del fondo hemisférico
y continúan á lo largo de las paredes para descender
de nuevo á lo largo del tubo central, produciéndose
un movimiento análogo al de la ebullición. Los huevos, algo más densos que el agua, son arrastrados

N úM ERO

LA

597

producto de 1880; en 1886, de 34; en 1887, de 62 , Y
en 1888, de 85.
.
Los mismos trabajos se verifican de algún tiempo
á esta parte en Francia. En 1887, M. Pedro :7mcent,
previo el asentimiento y el concurso del m1?1stro de
Agricultura 1 comenzó algunas invest1gac10nes
que Je permitieron reconocer la parte del Sena
marítimo, cerca de Ellboeuf, donde se encue~tran desoves de sábalos y donde , por cons1·
guiente, podrá i_nstalarse útilmente ui:, establecimiento, expenmentan~o al P'.ºP.IO tiempo la
fecundación y la incubación art1fic1~les. Actual·
mente funciona desde 1890 la estación de SamtPierre-les-Ellboeuf (fig. 2), que aunque más mo·
desta que las americanas, podría con algunas
reformas operar sobre 100 millones de huevos
de sábalo.

por esas corrientes y todos se mueven subiendo late·
ralmente y volviendo á descender al fondo del aparato. Cuando se verifican las eclosiones, los l(eces Jóvenes al agitarse son arrastrados por las cornentes al
acuario colector, del que no pueden escapar porque

***
UN MICRÓMETRO BARATO

Fig.

1.

Micrómetro de M. Poynting

sólo el agua puede pasar por las mallas de la boca
del sifón.
La estación central de \Váshington, una parte de
la cual reproduce la fig. 1, posee una instalació': que
le permite operar en cada estación sobre mas de
100 millones de huevos de sábalo.
Merced á estos trabajos los americanos _han llega·
do á multiplicar el sábal,o_ hasta '? mfimto en los
afluentes del Atlántico y a 111troduc1r en los del Pacífico esa especie antes desconocida en ellos. Algunas cifras oficiales darán idea de los resultados obte·
nidos. En 1885 la cantidad de sábalos pescados ha
presentado un aumento de 2 5 por ciento sobre el

Con ocasión de un trabajo sobre medición
de la densidad de la tierra, M. Poynting ha constru{do un catetómetro cuyos micrómetros. están al alca nce de los más modestos laboratorios.
Los anteojos de aquél llevan un retículo fijo
A
cuyo punto de cruce ocupa su eje óptico: delante del
8
objetivo hay una placa plana de cnstal espeso mon................
tada sobre un eje horizontal y con un índice perpendicular á su plano. La fig. 1 representa el aparato en
conjunto. Una rotación de la placa alrededor de _un
eje mueve un poco _la !magen.. Con este d1spo:1t1vo
Fig. 2 . Esquema explicativo
se mide del modo siguiente: a1ustado el anteo¡o de
modo que el punto P que se mira esté cerca de su
eje óptico AB (fig. 2), se lleva este_ punto al cruce pensatriz no fuese de caras rigurosamente para~elas,
de los hilos con una pequeña rotación de la placa no resultaría de este hecho ningún error apreciable
de cristal y se da vuelta al catetómetro apuntándolo para las observaciones. - C. E. G. ·
á una regla dividida en ~ilímetros. Dos ro~c10ne_s
inversas de la placa llevaran los dos trazos mas vec1(De La. Nature)

---

1

. -.

FACIUTAL\
los SUFRIMIE

TlA"'lI,,,a

---

- un 1.ntn tuat11 LECHE ANTEFÉL
,.,. 1 ...W. •

Ju

PILDOR&amp;S;DEHlUT
DE PAR18

Do titubean en pUl'flane, cuando Jo
Dece.sitan. No tdmen el asco Di el cau•
raDclo, porque, contra lo que acede con
lo, demu purgantff,. estd no obra bien
mlo cuando ,e toma con bueno, alimetol'
1 bebidulortilicanca, cual el nao, el cat4,
el U . Cada cual ~e, para purga,..., la
bora 1 la comida que ma, Je conYiene.11,
segun ,u.r ocupacíone,, Como el caaaaa
c10 que la purga ocutoaa ~ed• com-

plewnentoanllladoporel efectodela

buena alimeneacion empleada,uao
,e decide /.llicil.mente 4 volver

a

•1

contn los Reuma, Toa, Criada Der-riNU
61-mmoa. -El i+RABRl'O:RGBT•
WI calmante c&amp;,l,re, oonocid o d&lt;ode 30 lli&lt;,o. E&gt;a bo !annaciu y :z8, "'• Bvgm, Paria

,

. . . . ,- la WIIIU II DIIID1

11ea1au .......,..... .. 1 1 1 ~....

-

.,.

mu

1171

117'1
.,,.
- - . . . . . - . . . .,..ibne .....

Dl81'11'81Aa
0AffltlT18 - GA8TRALDIA ■

DIDIITIOII LaNTAI y PINOaAa
PALTA DI APITITO

EllllR, . •• PEPSIIU IDUDAULT
VINO · . •• PEPSIIU IOUDAULT
POLVOS, •• PEPSINA IOUDAULT

CARNE HIERRO y QUINA
11.+limento mu r,;a.;.;: llllido a loo Tóa.icoa mu npandor&amp;

VINO FERRUGINOSO ARDUO

T COK TODOS LOS nDICIPIOS 111l'nlTITOI DI t.l ClAUB
tl&amp;JIID, - • 1 •111111.1.1 Dles allol de mio conllDuado 1 las a11rmacloneo de
todu: lu emJ.nenclU mMJcu preubln que esta UOCl&amp;don de la Can.e, eJ 11.iene y la
. . _ 00111Utoye el repandor mu eoend.co que ee conoce ~ curar : la Clot'dní, la
,jMfll.:.S, 11a JIMll'1Ult1oul c&amp;olorolA, el l"'J)01Jna1"Wto 7 la .4.ltertJCWn 41 la S4ft(Jrt,
el .ltlftiUUfJIO la.a -'.(ltX:klul
7 at:orb#tfal.l, etc. El Tia• •eff9SI:.... de
.&amp;n••
ea en' etec&amp;o el ún1co que reune &amp;odo lo que entona 1 tor1&amp;lece loa orpnoe.
"1C1llll'1A' coordena' 1 aumenl&amp; OODalderal&gt;lemenle Ju ruenu I&gt; Inrunde a la IIUllS9

acro""°""

empaiiieclcla 1 cleocolorlcla : 01 vi,o,, la e1 la 11..,.""1 "''"'·
,Por-,r1 a Paria, ea euade J. Flllllt,Fll'IIIICOlltioo, IOI, nellicheiiea. l!ousarde.lllOCD.
p
SM TOD.U LU PIUl(ClPALBS IOTIO.U

EIIJASE ..:= 1 ARDUO

EFL~~=~~º~_I♦
f u- ' ~

Oo,0...... • C'dt\S

~...

. .¡

GRANODELIN OTAR INr'.1\t't:Cl'.:s

PIIEIIO DEL INSTITIJTO AL D'C011'11SART, Ell 1191

(~]6,n,cVi~

vmm•

~,\,&gt;

Pepsina Bondanlt
h.10 U. FORlll DK

JARABE on DR. FORGET

4 IARPULLIDOS. TEI BA.llROIA o
o
ARRUGAS PREOOCEI
f!.fll

1

....,,,

PWI • LTII • mu • PIIWILPIU •

lfll, •111,a

PECAI, LE.NT&amp;IAS, TEZ AAOLEA.D&amp;

111tOADE8M1Elro••

.~

'I ftllOI HIOU&gt;D'II DI U. _,IUflla

Estación de piscicultura de Saint-Pierre-les-Ellboeuf (Sena inferior). Vista de la sala de aparatos

LA

Lu

''""" ....._

aea aecuario.

2,

nos al eje óptico del anteojo, con~iguiéndose así. tres
posiciones de la placa correspondientes al trazo_ inferior al punto de mira y al trazo superior: una s1~ple
regÍa de tres da la posición del punto que se qmere
determinar. Si en un catetómetro se han montado
dos anteojos, podrá medirse de este modo _la distan·
cia vertical de dos puntos, comparar dos mtervalos
de una regla, etc. El índice fijado en la placa lleva
en su extremo una plaquita de cristal c~n un trazo
cuya posición se lee en una división vertical. El ángulo que forma la placa coi. su posición normal lo
da, pues, su tangent~. Las desviaciones de la imagen
se suponen proporcionales á la lectura. Aunque este
procedimiento no es riguros~mente exac~o los errores
son insignificantes y se corrigen automáticamente _por
un conjunto de listones inventado por M. l'o~ntmg,
listones que imprimen en el cristal y en el índice _un
movimiento hábilmente calculado. Esta corrección
puede también efectuarse reemplazando_el trazo recto
del índice por un traro curv11fneo deb1damen_te _cal·
culada. Las medidas obtenidas por este proced1m1ento son diferenciales y en el caso de que la placa com-

··
Lorette,
R ue
Cau21
martin
Las casas extranjeras que des een a nun ciarse en LA IL USTRACI6N ARTtSTICA diríjanse
para ¡ n torme s á. .los
1 Sres
P ~ A.
o de
Gracia,
núm.
núm. 61, Parla. -Las casas españolas pueden h acerlo en la ofloina de pu blicida d de los Sres. Calvet Y Ru1, P,

4i empeaar cuanta, vece&amp;

Fig,

375

!LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

E8TREAIM IENTO8, CÓLICOS. -

n

Hl ■ IIIIO

-la -la

BBlVAIS

ol .....
tnltDldo II la ICODOmia, 1:JJ)lri:matlldo por loo "'""""" midlcot dol
■mulo, pua lmudlab.m1111t a la

Ptrlaf'r:40J421r,11-&amp;.ua,._ Paril,

SO.

·-- - --------·-- -----

LA SAGRADA BIBLIA

_

EDICIÓN ILUITRADA

~ . • oeuiou ll&amp;reliauelto,ao
~llp
- · .. "'
dieálN.olT61t11tulallP&amp;N•IMl•116&amp;.
b)JIN II l,rjaj111.....
,.
Dt Yente '" lodH lu Fum10/u. ·

La caja: 1 fr.

• tO o6ntunoe de peeeta la
entrega de ti p6.ginaa

...... ,...,...., .......

A&gt;fcll 1

'liNS...lla....,711iUa,..,-.

'I'"\ • • t ld
contra las diversas
arab 9 de,._,191
a e AfeccloneaiolCo~azon,

J

Empleado con ei mej or exito

Hydropealaa,
• Toaea ner-vloaaa;
Bronqultla, Asma, et,,,

,/~8;!o~!:ª!o':i!· la Grageaaa!LaetatodeHiarrode
Anemia, Clorosis,

Ea.....l■i.te ~, la ""'"•
Debilidad, etc. '

'E

GELIS&amp;CONTÉ
J. pro/J&amp;du por /1 J.e1d,m/a d• Jl•tllelu d, Pim.

• J Brag818 de queseconoce,enpoclon
NEl81UTICD ,1 ■u PODEUIIó
r90t1:C.a

1i;tBei0~~1:111~ftit+11f ~~~~;~;f

~:~~:~e:;

■edalla de Oro de la S•• de ri. de Paria &lt;útklUn za, Ptrclúlal. ,,
LABELOIIYE y
99, Calle de Abouklr, Parla, y en todas la.s f&amp;rmacla.s,

C'• ,

PITE EPILATOIRE DUSSER =..J:

d.,..,. huta 1u IIAICt:a ~ VELLO d~ "'"" de lu damu (Barba, Blro!a, flt.), 1111
-,U
ti caU,. SO.Año■ 4ebto,Jaillarel de tettiaoaiol pruUa.al&amp;~
4o (lo • NjU, .... la J • l¡t H)H ,.,. ol l&gt;lpl&amp; U,..~ .. .._, ....... ~riliJ'OB&amp;l&gt;V■■ma,1,ne J..J,.B.OUNl.11,•ut.

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

KL LEÓN DE L UCERNA,

GARGANTA
y
ESTOMAGO
VOZ

BOCA

· ·,

PASTILLAS DE DETHAN

-PATERSON

Recomendadu contra lot llalee de la Garganta,
Extlnolonee de la Voz, Inflamaolonee de la
Boca. Efeotoe pernloloaoe del lllleroarlo, Irl·
tacion que produoe el Tabaco, y apeci&amp;Jmenle

~• BJSIIUTBO 7 IIAGNISIA
Reeomendado1 contra lu Afeoolonee del Eat6-

mago, Falta de Apetito, Digestiones laborloeu, Aoed.laa, V6mitoe, Era:otoe, y C611ooe;
regalarizan la_e Fanolon• del Eet.6mago y

i los Sñn PREDICA.DORES, ABOG.A.DOB,
PROFESORES y CANTORES para faeililar la
emioion de la voe.-Puc,o: 12 Ruu1,
_. /la,tqtr en 6' rotulo II ttr-rna
,
.A.dh. DETBAN, Farmaoeutloo en PillS ·

de loe Iuteettnoe.
E1/1lru llrota/o 1 '""' dt l. FAYAltO.
&amp;db. DETIIAN,Farmaoeutloo . . Pilll

.........................

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de 40 años, elJ'arabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los.médicos para la curacion de las s,aetritis, gastraljias, dolore■
Y retortijbnes de estómago, estreñi:nuentos rebeldes, para facilitar
la digestion y para regularizar todas las funciones del estómago y de
los intestinos.
JARABE

Especifico probado de la GOTA y REU■ATIS■OS, calma los dolores •
los mas fuertes. Accion pronta J segura en todos los periodos del acceso.
•

•
•

F. COMAR é RIJO, 28, Rue Salnt-Claude, PARII

•

VENTA POR MENOR.-EN TODAS LAS FARMACIAS V DROQUERIAS •

Es P-1 remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon,
la epilepsia, histéria, migraña, ~aile de S•-Vito, insomnios, convulsiones y tos de los niños durante la denticion; en una palabra, todas
las afecciones nerviosas.

• .,

Querido enfermo. - Fíese Vd a '"' r,,,a e, perienc/1,
1 haga uso de nuestros ORA NOS de SALUD. pue, eí/ot
le curaran de su const,pacIon, fe darAn 1petIto 1 '•
derol,er4n e/ sueño r la alegria. - A11 "'"' Vd.
muchot años, disfrutando 111mpre de una buena salud.

Deposito en todas las principales Boticas y Droguerias

11 .6llmento mu reparador, unido al Tóuico maa ener¡ico.

VINO ARDUO CON QUINA

T CON TODOS LOS Pl\INCJPIOS troTBlTJVOS SOLUBLBS DB U CARNE
elementos que entran en la composle!on de este potente
reparador de las fuerzas vitales, de este for,illcante por eeeeleneia. De un gusto sumamente agradable, es Hoberano contra la Ántmta y el Ápocamtmto, en las Callntura,
1 ConvalecencúU1 contra las Dtaf'1'eas y las J.fecctones del Estomaqo y los tntuttnos.
Cuando se trata de despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las fuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epidemias pro,ocactas por los calores, no se conoce nada superior al l'in• de tui■• de ~roud.
R01' fMJIOf'• en Paria, en casa de J. FERRt, Farmaceutico, tO!, rue Ricbelieu. Sucaor dtAllOUD.
4'.IR!IE y QIIIN.1 t son los

SB VBMDB BN TODAS LAS PRINCIPALES llOTICA&amp;

EXIJASE el ~ &amp;~ 1 ARQUQ

~PEL _WL

!
¡

1

Oepdslto en tottas las Farmacias
,a

---

PARIS, SI, Rue de Selne,

l

JAQUECAS
COREA

'

¡

REUMATISMOS

6

't

DOLORES

6,

41

El mas acttoo, el mas

,.....~.,

Soberano remedio para rápida curacion de las Afecciones del pecho,
Catarros,!dal de garganta,Bronquitis, Resfriados, Romadizos,
de los Reumatismos, Dolores,
Lumbagos, etc., 30 año3 del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

y

1' BLANCARD
'
- · i

·Fábrica, Espediciones: J.-P. LAROZE &amp; C18, !, rne des Lions-S1-Panl, i Paris.

CARNE y QUINA

IIZD1CAC10N ANALGÍSZCA

·• Solucion
t @4omprimidos t

a1Brornuro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

,

ii':i:\11\\lln!!~os!
...............................
i
¡
i EXA(GINA ¡
I

0

597

monumento erigido á la memoria de lo(suizos que murieron en las Tullerías delen&lt;liendo á Luis XVI, obra de Thorwaldsen

ENFERMEDADES

PASTILLAS y POLVOS

NúMERO

6

NEVRALGICOS,
'
DENTARIOS,
41
MUSCULARES, 6
1
'
UTERINOS. 6

6

6 inofenstoo y el mas 6
6 poderoso medicamento d ..
6 CONTRA EL DOLOR W

•-óff"¡MC:..I

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
lMP, DB MONTANKR Y SIMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48158">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48160">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48161">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48162">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48163">
              <text>597</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48164">
              <text> Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48165">
              <text>5</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48181">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48159">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 597, Junio 5</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48166">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48167">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48168">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48169">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48170">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48171">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48172">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48173">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48174">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48175">
                <text>1893-06-05</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48176">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48177">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48178">
                <text>2011702</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48179">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48180">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48182">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48183">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48184">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7385">
        <name>Bocetos</name>
      </tag>
      <tag tagId="7538">
        <name>Chicago</name>
      </tag>
      <tag tagId="2868">
        <name>El regalo</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7539">
        <name>Las máquinas que no comen</name>
      </tag>
      <tag tagId="7541">
        <name>Micrómetro barato</name>
      </tag>
      <tag tagId="7540">
        <name>Piscicultura</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1825" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="703">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1825/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._596._Mayo._0002011725.ocr.pdf</src>
        <authentication>d4d3fdeb65df852e44de322551931f84</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73996">
                    <text>U~ÍftélC10t)
~ ~~.,;,.ili
Aílo XII

BARCELONA 29 DE MAYO

,_,

DE

1893

11tí~t1 ea

~ -------

NúM. 596

Con el presente número se reparte el segundo tomo de AYER, HOY Y MAÑANA

SUMARIO

Texto: -

Murnmraciones europeas, por Emilio Castelar. - Exposición Histórico-europea de Madn·d, por Juan B. Enseñat. - Manifestación artística en el
Ateneo Barcelonés, por M. M. A. -Nt,estros grabados. - Miscelánea. -Anie
(continuaci6n), novela por IIéctor Malot, con ilustraciones de Emilio Bayard.
- SECCIÓN CIENTÍFICA: Los teatros de a11tómatas en Grecia en el siglo JI antes de n11estra era, por E. H. - El titán eléctrico del puerto de Bilbao.
Grabados.-A/ Pardo, estatua en barro cocido de José Alcoverro (Exposi·
ción internacional de Bellas Artes de 18g2). -Dánae, cuadro de J. D. Batten.
-Atmeo Barceloni!s. Manifestación Artística, 1893: doce grabados. -El rey
Alejandro de Servia. -Figuras 1, 2 y 3: tres grabados de la Sección cientlfica.
- El titán eléctrico empleado en los trabajos del nuevo puerto de Bilbao. - La
cartomántica, cuadro de Simón Gómez.

MURMURACIONES EUROPEAS
POR D. F.MILIO CASTELAR

Hechos capitales de la última quincena de abril. - El emperador Guillermo II en
Roma. - Historia de la fundación del sacro imperio romano. - El Panteón y sus
recuerdos. - León XIII y Guillermo II. - León III y Carlomagno. - La visita
en el Vaticano. - Conversaciones probables. - El emperador en varios puntos de
Roma. - Reflexiones. - Conclusión.

A L PARDO, est atua en barro cocido de José Alcoverro

Historiemos los hechos capitales de abril y su quincena última, que
son á saber: las visitas de Guillermo II á Italia y con especialidad
á Roma. Dos aspectos manifiestos nos ofrece cada correría de aquestas: el aspecto artístico y el aspecto político. Su aspecto artístico se
relaciona con el temperamento intelectual de este joven césar, tan
artista, magüer sus propensiones guerreras; y el aspecto político se relaciona con las ideas de este joven césar, tan innovador, magüer su
romántica devoción á lo pasado. La primer visita oficial suya fué al
Panteón de Agripa, donde los restos de Víctor Manuel descansan
bajo la bóveda que sirvió de modelo á todas las rotondas católicas
y por cuya claraboya entran en lo interior de su recinto las lluvias
del aire y los resplandores del horizonte. Pocos edificios tan instructivos para quien interroga desde las alturas de los grandes institutos
históricos á una ·esfinge, tan maestra en provechosas revelaciones
como la historia. El primero en la dignidad que hoy representa Guillermo II, fué Augusto, aquel diestro emperador; y el primer general
de Augusto fué Agripa, quien erigió el Panteón. Desde nuestra ciclópea Tarragona ideó Agripa el monumento que lleva por siglos de
sigbs su esclarecido nombre. Como Augusto levantara un maravilloso templo á la familia de Apolo, Agripa levantó un maravilloso
templo á la familia de Augusto. En su retablo, que diríamos ahora,
campeaba Júpiter vengador castigando á los asesinos de César, y en
las otras capillas todos los dioses del Olimpo antiguo, enlazados
con la genealogía de los príncipes y emperadores cesáreos. Cuando
pisáis el inclinado suelo, esclarecido tan sólo, como ya dije, por un
tragaluz abierto en lo alto, y veis aquellas columnas estriadas de
mármoles egipcios con zócalos de un color y chapiteles de otro color,
á los cuales ha dado el tiempo esmaltes y reverberaciones de piedras
preciosas; cuando convertís á la rotonda los ojos, á la singular bóveda, arquitectónica obra ignorada completamente de los griegos y
parecida por sus colosales proporciones á los enormes monumentos
asiáticos, verdaderamente veis y tocáis, aún hoy, la fuerza del imperio y la majestad augusta de sus tiranos fundadores, que necesitaron
de moles tantas para ver de aplastar la Reptíblica y la libertad romanas. Ninguna de las rotondas construídas más tarde iguala sus
dimensiones. Todas son más altas, pero ninguna mayor. No hablemos de la rotonda del Escorial, que al fin sólo es la rotonda de una
capilla en un monasterio. Pero la rotonda de San Pablo en Londres
tiene de diámetro unos treinta pies menos; la rotonda de Santa Sofía en Constantinopla unos veintisiete pies menos; la rotonda de San
Pedro en Roma tiene unos tres pit:s menos, demostrándose adónde
habían llegado el arte y el poder latinos en los primeros días de
nuestra era. Mas ¡ay! que tal monumeno no se hubiera conservado,
cual se coi:iserva, de no haber admitido en sus espacios las efigies
representativas de los nuevos dogmas sobrepuestos á las mismas divinidades c~sáreas con fuerz~ ii:icontrastable por los extranjeros, por
los persegmdos, por los mart1res, por los plebeyos· como el primero, tras tanto~ siglos de gigantescos esfuerzos, ~ntre los reyes
mo~ernos de !taha, Víctor Manuel, no durmiera en aquel sueño de
glona eterna y en aquel monumento de apoteosis sobrenatural si
?º volaran sus águ\las desde las, ~umbres de los Alpes al Palati~o,
impulsadas por las ideas democrat1cas, que se reunieron y se formularon en un plebiscito del pueblo, decidido á crear y á sostener su

�LA
Italia. Provechosfsima instrucción indudablemente
para Guillermo II esta instabilidad increíble de todo
aquello que parece más victorioso y más fuerte, así co:no este poder del pensamiento que, brotado en un rincón de Palestina, movido por pobres pescadores, en
las catacumbas recluso y en las hogueras como con-

"

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

alcanzada recibía la sanción de los vencidos; escribíase el pacto conocido con el nombre de Carlomagno y asentábanse sobre sus bases férreas todos los
pueblos, de suerte que amanecía un espíritu nuevo en
los horizontes del tiempo y se presentaba una nueva
Europa en los senos del espacio, como si la civiliza-

NúMERO

596

NúMERO

596

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

347

montano, tan poderoso de suyo en el Parlamento
germánico, habrá estado más ó menos solícito el emperador con aquellos cardenales á quienes hirieron
las leyes cesaristas dadas contra la Iglesia en mayo
de setenta y tres y por su ineficacia y por su inutilidad completamente abrogadas á los cuatro lustros de
su promulgación solemne y de sus aplicaciones cruelfsimas: nadie ya en Europa duda ya de que, mientras el Pontífice no ha menester para cosa ninguna
del emperador, ha menester el emperador del Pontífice para que voten los católicos sus leyes militares y
le presten el concurso indispensable á conjurar el socialismo exacerbado por los propios rescriptos imperiales. Así una experiencia de algunos años hale mostrado la necesidad que tiene de no repetir en estas
entrevistas los errores de la primera, fatales todos
ellos á las monarquías, por haber traído la propensión
del poder pontificio, tan trascendenthl é importantísimo, á favor de la democracia, de la libertad y de la
repóblica. Por esta consideración sin duda los aturdimientos del príncipe marino Enrique y el ministro
imperial Herberto Bismarck se han sustituido con la
encantadora presencia de una persona tan dulce y
digna como la esposa del césar, que ha dado á la
segunda entrevista un sello religioso y familiar no
ofrecido por la primera, en que relucían bajo aquellas bóvedas los cascos y resonaban sobre aquellos
pavimentos las hienas del combate y de la conquista.
Lo cierto es que á la cortesía de una parte correspondió la bondad de otra. Y León XIII, á pesar de sus

sunto y extinto, se alza, cuando nadie lo espera, de ción moderna sintiera por modo inconsciente adelanst\bito, avasallador é incontrastable, derribando los tarse con precipitación el feudalismo y quisiese opodioses del privilegio con los dioses de la fuerza y de ner á su anarquía la unidad del imperio latino-germala victoria, para sustituirlos por el hijo hurnildfsirno no con la unidad del Pontificado, puesto sobre las
de un menestral, muerto en la Cruz, el patíbulo de bases territoriales de una civil monarquía. Celebrábalos esclavos.
se la misa de Natividad en San Pedro, cuando el
El cerebro estalla cuando quiere dentro de sí re- Papa, sin darle noticia de su determinación á Cariocoger todas las ideas despedidas por estos sitios his- magno, dirígese á él, que estaba de rodillas ante las
toricos, de una importancia secular, y que parecen aras del sepulcro de los apóstoles, y le pone sobre la
como fragmentos petrificados del sol que se llama cabeza una corona de oro, que remata el traje de pahumano espíritu. Tras la visita de Guillermo II al tricio romano, ya ceñido de antiguo por el rey de los
Panteón, viene otra mucho más trascendente á la vida francos, y que significa la conversión por completo de
europea toda:' la visita de Guillermo II al Vaticano. la eterna ciudad al catolicismo tras ocho siglos de
Parece imposible; pero el joven césar personifica to- continuos y porfiados combates. Acabada esta ceredavía una institución, establecida en el siglo IX de monia, vuélvese al pueblo el Papa, y grita por dos
nuestra era cristiana por el Pontificado en la per- veces la fórmula, que abre la nueva edad del imperio·:
sona de Carlomagno para defender y salvar á la «A Carlos, piísimo, augusto, armado por Dios césar
Roma pontificia de sus salteadores y enemigos. En de romanos, dispensador de la paz y de la vida y de
aquellos pretéritos y apartados tiempos, en el año ól- la victoria.) Y como Samuel á Saól, entre las aclamatimo de la octava centuria, sucedió un hecho impor- ciones del pueblo, entre los cánticos del sacerdocio,
tantísimo. Por la reciente donación de Pipino el Papa entre las nubes del incienso, derrama León III de sus
era ya rey, como Clodoveo lo fuera siglos antes por manos el óleo sacro ungidor sobre la cabeza de Carlounción del Papa. El muy largo reinar de Adriano, rnagno, el cual óleo le imprime á éste una grande au ·
que vivió en el trono papal veintitrés años, &lt;lió á su toridad religiosa, pues el Papa mismo le adora de rofamilia sumo poder en Roma por aquellos días y dillas, como si tuviese algo de divino, y en cambio
constituyó una especie de aristocraci:1 1 quien, al trán- le presenta como en homenaje rica mesa de plata años, con juvenil celeridad salió al :encuentro de su
sito de sus institutos, le sobrevivió en Roma por me- con vasos de oro á la iglesia de San Pedro, una cruz visita; la llevó bajo solios iguales en altura y dimendio de una oligarquía muy contradictoria de suyo con de piedras preciosas á la iglesia de Santa María y siones al suyo; le regaló un mosaico precioso repretodos cuantos no tuvieron los motivos de sentimiento otras muchas dádivas á las demás iglesias, signo se- sentando la magnifica plaza de San Pedro; hizo que
y de consanguinidad que la fundaran y la defendie- guro de sumisión á la Iglesia universal. He aquí se- mostraran á la empera~riz todos los milagros y mararan en el extinto reinado. Encontrábase á la cabeza llado, conclufdo el pacto entre el Papa y el empera- villas de aquel museo sin segundo, y habló una hora
de tal oligarquía un sobrino del Papa difunto, ador- dor. El uno, el Papa, ha entregado el reino de los seguida con el emperador sobre varios negocios,
nado por éste con extraña dignidad altísima, y por longobardos al emperador, y el otro, el emperador, ha mostrándose una vez más que necesita el imperio del
ley natural quiso defenderla contra el sucesor de su entregado al Papa el exarcado de Ravena. Así puede Pontificado y que no necesita el Pontificado del imtío y conservarla por ,todos los medios posibles, aun- decirse con razón que esta alianza de las dos potesta- perio.
Hecha esta visita de una tan grande importancia,
que rayaran en desatentados y criminales. El 25 de des de la Edad media surge de un mo,imiento revoabril, en que cae la fiesta de San Marcos, empe- lucionario contra la monarquía del Norte de Italia y Guillermo pasó el tiempo entre contemplaciones de
zaban las letanías consagradas á bendecir los cam- contra el imperio del Bósforo de Tracia. En este mo- monumentos, banquetes de aparato, revistas de tropos reverdecidos por el soplo de la primavera. Salía mento supremo el germanismo ha recibido su sanción pa. Los documentos oficiales dicen que le pareció de
la procesión de Letrán, y encarninábase á San Lo- religiosa; el Occidente ha encontrado su supremo im- perlas el ejército, y los rumores póblicos que no lo
renzo de Lucina, compuesta por toda la corte pon- perante político; la Italia de las ciudades ha tenido su juzga bastante apercibido á las guerras contemporátificia y presidida por el nuevo Pontífice, caballero escudo contra la Italia de los reyes; el emperador se neas. Grande servicio nos prestaría el ejército italiano
en hacanea dócil. A los pocos momentos de co- ha asociado al Pontífice por medio del reino longo- y se lo prestaría también á la humanidad si las camenzada la procesión, y á corta distancia de Letrán, bardo cedido; el Pontífice se ha asociado al empera- bezas del movimiento bélico dejasen por su causa de
incorporóse con aparente humildad el ambicioso aris- dor por medio de la donación de Pipino aceptada; la correr á la guerra continental. Tiene tantas glorias
tócrata, quien había congregado cerca de allí, en el sublime palabra de Cristo, ordenando dar á Dios lo Italia en artes, en ciencias, en armas, en política, en
campo de Marte, junto al claustro de San Silvestre, que es de Dios y al césar lo que es del césar, dirige industria, en comercio y navegación, en guerras, que
una conjuración, ávida de venganza. Y apenas apare- y regula todos los hechos; y el gran período histórico un descuido de la organización del ejército no podrá
ció el cortejo eclesiástico, cuando salen de su madri- de la Edad media comienza, porque merced á todas dañar á su nombre, sino antes bien acreditarlo de
guera los conjurados, desenvainan los puñales, asal- estas guerras, á todas estas revoluciones y á todos es- incompatible con las fuerzas y las instituciones retrótan la procesión cual si fuera un campamento y un tos movimientos, se ha establecido y se ha organiza- gradas. En las revistas no ha pasado, pues, cosa de
ejército á ellos contrarios, arremeten con el Papa de do la alta institución de los Pontífices en el centro importancia, pero sí en los banquetes. Además de los
todos abandonado, y desarzonándole de su silla y ten- de la moderna Europa, defendida por la espada de embajadores ordinarios y residentes en la capital por
su ministerio y oficio, hanse mandado á Roma embadiéndolo por tierra, lo despojan de sus vestiduras, le los emperadores germánicos.
jadores
extraordinarios, idos con el encargo de saluinfieren muchas heridas, lo arrastran al Monte Celso,
Al ir el representante hoy de la dignidad cesárea
donde con desacato lo aprisionan en calabozo, del entre las filas de muchedumbres compuestas por el dar muy especial y concretamente á los reyes italiacual no saliera sin el ánimo y el arresto de algunos pueblo rey á San Pedro, ¿se acordaría de la escena va- nos por sus bodas de plata. Un archiduque austriacamareros, que lo sacan de prisión semejante y lo ticana en que hace ahora mil años apareció la insti- co, tío carnal de Humberto, por hermano de la sanasilan en el cerco inviolable de San Pedro. León III tución del imperio? ¡Cómo el tiempo eterno lo produ- ta madre de éste; un gran duque ruso, el gran duque
se llama en la genealogía de los Papas el así maltre- ce y lo extingue todo en su actividad incansable! Por Wladimiro; un descendiente directo de los Estuardos
cho. No puede, no, dudarse de que necesitaba del el movimiento ya interrumpido de diez consecutivas ingleses y de los Albas castellanos, mi amigo y comauxilio de un poder coercitivo para vivir el Pontificado. centurias todo se ha transformado. El Papa no tiene pañero de Cortes, el duque de este óltimo nombre,
Y necesitando del auxilio de un poder coercitivo no ya la donacióa de Pipino, bajo sus pies enteramente tan famoso en las historias; otros emisarios de igual
puede dudarse que quien lo ejercía entonces con ma- socavada y destruída por las inundaciones revolucio- ó parecida grandeza y estirpe se han presentado al
yor autoridad y fuerza en el mundo católico era Cario- narias. El emperador se ha borrado el óleo pontificio Quirinal y han tenido por ello en la corte los bono·
magno, rey más ó menos honorario de los francos é im- de la frente y el bautizo católico de la cabeza, conver- res y los obsequios que demandaban lo ilustre y lo
perante más ó menos feliz y más ó menos obedecido tido á la doctrina de un rebelde, que ha sentido en excepcional de sus respectivos ministerios. Hase no·
de tribus alemanas. En Alemania estaba por aquella su alma el odio á Roma de los Arminios y de . los tado cómo perfectamente recibido Alba, seg!ln se le
sazón, y de Alemania lo llamó León III á Roma. Y Gensericos. Los güelfos republicanos tienden á rena- llama por todos, allf donde iba, es decir, en el Quiescuchando este reclamo, fuése con propósito de ce- cer en Italia bajo el ala de las Encíclicas papales y rinal, ha visto, por lo contrario, algún fruncimiento
lebrar allí la Nochebuena del año 800, en la cual en conformidad completa con Francia, mientras toda de cejas y alguna triste adustez de ceño en el Vaticanoche se acaba una y empieza otra edad (capital de la tradición gibelina, tan contraria del poder de los no. Hase notado que solfcita la corte con el archidula Historia europea. Esperábale con anhelo é im- Papas, se personifica en la gloriosísima dinastía de que austriaco, representante de un emperador tan
paciencia León en la tierra Nomentana, donde per- Saboya y se apoya en el imperio alemán. Y á pesar poderoso corno Francisco José y pariente tan cercanoctó Carlomagno, para ·dirigirse por el puente Milrio de todas estas grandes transformaciones, dura y per- no de la real familia, el pueblo le ha recibido con
á San Pedro. Pocas veces ha presenciado aquel sacro dura el poder pontificio en la misma Germanía, co- frialdad, indicativa de lo débil que la triple alianza
espacio, testigo de tantas grandezas, hecho tal como mandada por una dinastía que ha representado la está en el sentimiento póblico y de lo fuerte que está
éste. ¡Ah! El nuevo imperio romano iba en aquel en- fuerza mayor del credo de Ausburgo en la Europa el irredentismo italiano, quien aprovecha toda ocasión
tonces á surgir; la grande autoridad de la Edad media, moderna. Y as( el infiel sultán de Constantinopla ne- de pedir su Trieste y su Trentino. Pero lo más notacentro de las esferas laicas, iba en este minuto supre- cesita del Papa por los armenios católicos, y el cis- do ha sido lo siguiente. Celebrándose la comida ofimo á establecerse; el Oriente y el Occidente católicos, mático czar de Rusia necesita de! Papa por los pola- cial con todos los monarcas y magnates y potentados
en apariencia uno, acercábanse á separación inevita- cos católicos, y la hereje reina de Inglaterra necesita allí reunidos, como Guillermo y Humberto pronunble; tornábase Constantinopla mucho más oriental del Papa por los irlandeses católicos, y necesita de su ciaran sendos gárrulos brindis, expresivos de sus reque hasta entonces lo fuera y mucho más germano- autoridad y de su poder morales también el empera- cíprocas amistades y confirmadores de la triple alian·
latina Roma; vicario de Cristo el Papa, se convertía dor de Alemania, no solamente porque hay millones za, Wladimiro, el representante de Rusia y del czar,
en rey por la reciente dominación territorial de Pi- de católicos entre sus vasallos, sino porque se hallan hase dirigido á la embajadora de Francia, madarne
pino, padre de Carlornagno, y el rey de los francos y en el Pontífice las ; mejores ramas del árbol de su Billot, á su lado sentada, y le ha dicho, con su copa en
de los alemanes elevado á emperador se convertía en genealogía social y los viejos pergaminos del título la mano: «Yo bebo sin frases, pero con todo mi coravicario del Papa; los pueblos germánicos iban dere- de su nobleza histórica. Asf, habrán hablado las dos zón, á la salud de Francia. ) En el minuto en que la
chos á la cultura europea ya, y la conquista por ellos potestades, ó no habrán hablado, del centro ultra- cuadruple alianza con tanto aparato se confirma, sur•
ge á su costado la protesta y se confirma también la

DÁNAE1 cuadro

indeliberada é inconsciente aHanza entre los rusós y
los franceses. Tras esto ónicamente hubo de notable
la peregrinación artística. ¿Dónde más interesante?
Aquellos coros de antiguas estatuas, nunca sobrepu-

jadas; aquellos campanarios y torreones, que representan, como por competencia y porfía, el mundo romano en ruinas y el mundo católico sobrepuesto victorioso á éste sin dejar nunca de imitarlo; aquellos
fragmentos de arcos y acueductos, muy análogos con
los aerolitos del espacio, apagados sobre nuestro
planeta, y que fríos esqueletos de mundos y de soles,
en otro tiempo luminosos y ardientes, reciben de la
primavera sobre sus piedras desnudas ramilletes de
jaramagos y nidos de golondrinas; la rotonda de San
Pedro en lo infinito etéreo y las catacumbas de San
Sebastián y San Calixto en los subterráneos de tinieblas eternas; las vías de sepulcros vacíos convidándoos á pensar en la muerte y las aladas figuras multicolores desprendidas de los frescos del Renacimiento á traeros el sensual beso de la vida exaltada; la

de J. D. Battcn

quinta de Adrlano demostrando en sus escombros en el éter creador, y todo el humano espíritu un descómo había este césar unido en sus ocios y en sus tello desprendido del verbo de Dios. Han dicho los
recreos todas las artes, en sus creencias todos los dio- diarios que, caballero Guillermo en su trotón de gue·
ses, en su filosofía todas las ideas, especie de alejan- rra, lanzado á galope digno de Mazzepa por los pra-

drino embriagado por una gnosis misteriosa oriental;
el espectáculo de aquella corintia linterna marmórea
de Tívoli, en cuyas bases brotan las vívidas resonantes
cascadas, componiendo unísona melodía; el campo de
Anfbal, cerca del retiro de Horacio y cerca también de
aquel Tdsculo en que Cicerón resucitó los ensueños
platónicos sobre la ;nmortalidad del alma; la campiña
romana, desierta como un cementerio que hubiera descompuesto y devorado todos sus cadáveres, pero poblada, corno un templo vivo, de ideas y de recuerdos;
todo cuanto ali( á uno le circunda, evocándole con
tanta viveza y tan de relieve lo pasado, le apercibe y
prepara para lo porvenir, como que las grandezas pretéritas sugieren la esperanza de futuras grandezas,
afirmando que lo infinito está en nosotros, lo eterno
con nosotros, y toda la tierra es un astro sumergido

dos latinos; aspirando en sus narices abiertas el aura
de los Apeninos aromada por el fecundo abril, y siendo en la vertiginosa carrera sobre las hierbas esmaltadísirnas de flores y de rocío como un iris formado
por tantos matices, entonó un himno á Italia y al sol
y al cielo italianos, bendecidos por todos los poetas
en todas las generaciones. Leyendo esta noticia no
pude menos que acordarme de Lutero y del trágico
estro con que Lutero maldecía en su caldeada elocuencia la Roma de los Pontífices. Todo le molestaba en ella, todo, al fundador de la religión profesada por Guillermo II. Imposibilitado, seg!ln su tem·
peramento y por su educación, el monje rebelde y
revolucionario de penetrar en las artes plásticas, no
comprendía la Ciudad Eterna y no adivinaba que su
renacimiento artístico era también, aunque semipaga-

�LA
no, toda una religión. Pero este paganismo resultaba
incomprensible para su inteligencia y abominable
para su corazón. Así todo le molestaba, repito, en
Roma, por no aparecer concordante con el misticismo de su alma la nativa complexión y el interno espíritu de tan sublime ciudad. Aquel Pontífice arrastrado por brillantísimos caballos, que llevaba delante
de sí la Custodia sobre altar y bajo palio más mezquinos que los altares y palios dedicados á la regia pontifical persona, quien se hacía dar la Hostia con una
especie de bastón, para que ni los dedos sacros del
celebrante, ungidos por la transubstanciación, le tocaran en el borde de sus labios, indignábale hasta el
extremo de prorrumpir en la siguiente frase: «Si hay
un infierno, sobre tal infierno está fundada Roma.»
¡Cuán lejos nos hallamos de todos estos rencores! Guillermo, amigo y aliado del rey de Italia, humildísimo
con León XIII y reconociendo su autoridad en la
entrevista del Vaticano, inclinado sobre la tumba de
Víctor Manuel bajo la rotonda del Panteón, peregrino del arte y de la ciencia en los museos y en las
ruinas, henchido de los cánticos y los colores y los
aromás al extremo de bendecir en voces formidables
la capital sacra, mil veces maldecida en apocalípticas
maldiciones por su gente y su patria, después de ha~er ido allí en busca de guerra, se ha encontrado sobre las ruinas sublimes y entre los muertos inmortales con la paz y la reconciliación universal.
•••••,r,,••,1•,1•••t••••••...,......,......••••••••••••••••••·••"•'''•"•i'•,"•l'••"•••••••,1•,,•••••••••••••••••r••·•,1•,,·,,,.

EXPOSICIÓN HISTÓRICO-EUROPEA
DE MADRID

Entre las numerosas preciosidades artísticas y objetos históricos que el cabildo metropolitano de Valencia ha expuesto en la sala VIII, señalaremos varias pinturas de Juan de Juanes; una Sagrada Familia, en tela, de Correggio; un portapaz de Benvenuto
Cellini; las casullas que usó Calixto III en el acto
de la canonización de San Vicente Ferrrer en 1455,
y un instrumento naval con que Alfonso V de Aragón rompió en 1423 las cadenas del puerto de Marsella.
También el ayuntamiento de la ciudad del Turia
ha expuesto, entre otras cosas notables, las banderas
de los antiguos gremios; un busto en relieve del rey
D. Fernando el Católico, hecho en 1490; los fueros
de D. Jaime, con viñetas del valenciano Domingo
Crespi (siglo xv), y las llaves de la ciudad de Valencia, que se entregaban á los reyes cuando se presentaban en ella para jurar los fueros.
El cabildo de ,Barcelona ha presentado cuadros,
relicarios, ornamentos, misales y tapices de extraordinario mérito; un autógrafo del gran Conde y el
crucifijo de mármol que llevó á la conquista de Orán
el cardenal Jiménez de Cisneros.
De Vich se remitieron hermosas cruces procesionales, varios ornamentos religiosos y epístolas de Alminos (siglo xm), y de Gerona un paño bordado que
figura la Creación; una célebre estatua de Carlomagno y otros objetos preciosos.
Tarragona se ha ~imitado á enviar algunos de sus
célebres tapices y cuatro frontones bordados en seda.
Cierto es que son preciosos y de gran mérito.
Las tablas, cálices, sacras y ornamentos del cabildo de León completan las instalaciones de esta sala,
cuyas paredes se hallan cubiertas con ricos tapices
procedentes de las catedrales de Gerona, Tarragona
Santiago y Burgos.
'
El cabildo de esta última ha expuesto en la sala IX, además de otros tapices notables, una custodia gótica de plata sobredorada; libros sagrados en
pergamino; varios cuadros de la escuela flamenca;
una estatua yacente del obispo de Burgos D. Mauricio, en bronce dorado y labrado con esmaltes y pedrería.
Proceden de Huesca las tres urnas de reliquias de
metal esmaltadas que pertenecieron al rey monje Ramiro II, y los siete medallones representando misterios de la vida de la Virgen, regalo de D. Pedro IV
de Aragón.
Entre los curiosos objetos expuestos por el cabildo
de Barbastro sobresalen una cabeza y un brazo de
p~ata en varias partes sobredorada, con piedras prec10sas, o~tentando las armas del canónigo Arroyo, y
una arqmlla de madera cubierta con relieves de hueso, obra notable del siglo xv.
Los cabildos de Osma, Palencia y Calatayud han
presentado preciosas joyas artísticas, ornamentos y
códices; y el de Tarragona ha expuesto, entre otros
o~)jetos históricos, un báculo de concha que perteneció al Rdo. Fr. Diego de Llepes, confesor de Felipe II y de Santa Teresa de J esús; una carta del antipapa Luna y otra auténtica de Sor María de J esús
de Agreda.
Notabilísima es la instalación de los templos me-

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ttópolitanos de Zaragoza, en la cual llaman particularmente la atención los platos y jarros de plata cincelada, procedentes del tesoro de Nuestra Señora del
Pilar y alguno de los cuales se atribuye á Benvenuto
Cellini; la bocina de caza y guerra que perteneció á
Gastón de Foix, vizconde de Bearne, caudillo de los
tercios navarros en la conquista de Zaragoza; tres
grandes lienzos pintados por Andrea Vendinella,
maestro de Alberto Durero; el retablo de altar portátil de D. Fernando de Aragón, abad de Beruela;
trece tapices procedentes en su mayor parte de la
repostería del rey católico D. Fernando, y dos de
los cuales están hechos con cartones de Giotto; tres
paños de raz del rey Asuero y la reina Ester, y una
infinidad de objetos de platería artística, esculturas
en marfil, esmaltes, miniaturas, libros raros y manuscritos históricos.
En la sección de Bibliotecas y Archivos, cuyas vitrinas ocupan la sala X, hallamos el libro de llsatges de Barcelona, Constitutións é capitols de Corté
Consuetuts escrites de Catalunya, hermoso incunable
en vitela, impreso en caracteres góticos, con las capitales hechas á mano, orla iluminada en la primera
hoja del texto y una lámina que representa el acto de
celebración de Cortes; el tratado De Animalibus, de
Alberto Magno, escrito en vitela en el siglo xv, con
más de mil dibujos iluminados, códice enviado por
la Biblioteca universitaria de Granada; la Vita Christi, de Landulfo de Saxonia Cartuxano, traducción de
Fr. Ambrosio Montesinos, primer libro impreso en
Alcalá de Henares en 1502; la Crónica del rey don
Pedro I de Castilla, impresa en Sevilla en 1495, y el
famoso códice de San Juan de los Reyes del siglo xrv, titulado Fonmi Judicum, procedente, como
los dos anteriores, de la Biblioteca provincial de Toledo.
La Real Academia de la Historia ha expuesto la
carta autógrafa de H ernán Cortés; los autógrafos de
Fr. Berna! Buil, primer delegado de Alejandro VI y
comisionado por los Reyes Católicos para acompañar
á Cristóbal Colón en su segundo viaje; la primera impresión de las obras históricas del cardenal obispo de
Gerona, D. Juan Margarit, primer general y compañero de Colón en las Antillas, y la carta del rey de
Portugal D. Juan I á los Reyes Católicos, noticiándoles los buenos sucesos de Vasco de Gama en las
Indias orientales; el gran Relicario del Monasterio de
Piedra, obra maestra del arte suntuario del siglo xv,
que mandó labrar, entallar y dorar el abad D. Martín Ponce.
Largo sería enumerar los códices y documentos
notables que han remitido las Bibliotecas de la Universidad central, de San Isidro, de las facultades de
Medicina, Farmacia y Filosofía y Letras, del Museo
de Ciencias naturales y del Colegio de San Carlos,
que llenan varias vitrinas. Citaremos únicamente las
Cartas originales del cardenal Cisneros á D. Diego
López de Ayala, con dos retratos del autor y un sumario de su vida; uno de los seis ejemplares de la
famosa Bibliti políglota, impresos por mandato del
mismo cardenal en Alcalá de H enares, y los Libros
del saber de Astronomía, de Alfonso X, escrito en
pergamino, con figuras, códice considerado como original del rey Sabio.
También nos falta espacio para indicar lo expuesto por la Biblioteca universitaria de Santiago y el
Archivo general central de Alcalá de H enares, en
cuyas instalaciones figuran los Cartularios Magnos,
las Bulas y Privilegios de la Orden de San Juan de
J erusalén; las Constituciones de la Universidad complutense, dados por su fundador el cardenal Cisneros;
la carta de Felipe II al rey D. Enrique de Portugal,
toda autógrafa, fechada en 24 de agosto de 1579;
238 procesos de los tribunales de la Inquisición de
Ciudad Real, Guadalupe y Toledo, pertenecientes á
las dos últimas décadas del siglo xv, contra judaizantes, donde se pone de relieve el procedimiento inquisitorial de aquel tiempo, que á tan reñidas controversias ha dado margen en ambos mundos por
no haberse consultado ni conocido estas fuentes originales.
Imposible nos es, por exigencias de la brevedad,
enumerar los documentos contenidos en las vitrinas
de los Archivos Histórico-nacional y de Simancas,
y la infinidad de objetos curiosísimos con que ha llenado las salas XI, XII y XIII el Museo Arqueológico nacional. Las colecciones de este Museo y de
los provinciales de Toledo y Valladolid (sala XIV),
Granada, Córdoba, Zaragoza, Tarragona y Lérida
(sala XV bis) merecen un largo y minucioso estudio
que aquí no les podemos consagrar.
En esta última sala figuran los numerosos y notables objetos remitidos por la Comisión Balear, llamando poderosamente la atención un Díptico con las
imágenes del Salvador y de María, que llevaba en
sus viajes el rey D. Martín de Aragón; un Cristo de

NúMERO

596

alabastro; una Virgen atribuída á Correggio; un altar
con numerosas figuras, procedente de la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Palma; diversos retablos de
los siglos xv y xv1; cinco relieves de alabastro; un
sillón abacial calado del siglo xv; varios arcones,
platos de mayólica y otros objetos en extremo interesantes.
En la sala que sirve de vestíbulo, cuelgan de los
muros admirables tapices, pertenecientes á la colección conocida con el nombre de Tapicería de Túnez,
porque representa con sus singularísimos tejidos y
con calidad verdaderamente artística episodios de la
conquista de Túnez en tiempo del emperador Carlos V.
Las ricas preseas que en diferentes ramos del arte
comprenden las salas XV y XVI, proceden de los
reales alcázares, fundaciones del patronato de la corona y del Monasterio del Escorial. Allí están, entre
otras armaduras, la de justa de Carlos V, y otra
ecuestre de Felipe II; el famoso tapiz de las Bodas
del Cordero, en cuya labor exquisita el oro, la seda y
las lanas, de muy variados y ricos matices, hacen de
él espléndida pintura; el retrato de D. Sebastián, que
procede de las Descalzas Reales de Madrid, lo mismo que el de doña Ana de Austria, esposa de Felipe II; los de Felipe IV y su mujer doña Isabel
de Borbón; el del conde-duque de Olivares, hecho
por Velázquez, de cuyo artista es también una mano
admirable, que ostenta un papel; el de Felipe II á
los sesenta y seis años; el famoso retablo en metales
artísticamente labrados que llevaba en sus campañas el emperador Carlos V; el retrato de Isabel la
Católica; el de Felipe el Bueno de Borgoña, famoso
por haber establecido la Orden del Toisón de Oro;
el órgano del citado emperador; el relicario de cristal
de roca que regaló el duque de Mantua á Felipe II;
la maravillosa caja de oro, plata y cristal de roca,
enriquecida con camafeos y piedras preciosas, que la
infanta doña I sabel Clara Eugenia regaló al Escorial;
el escritorio de hierro grabado al agua fuerte con
aplicaciones de bronce artístico que usó Felipe II;
los devocionarios de Juana la Loca y de Isabel la
Católica; la capillita Duomo de Milán, asombroso
trabajo de relieve y adamasquinado; un tomo autógrafo de Santa Teresa de Jesús; el breviario de Carlos V; las dos famosas tablas de Bosco, donde el pincel de esta artista trazó las más fantásticas representaciones; los dos grandes libros de coro del Escorial,
hermosamente iluminados; un tríptico de Juan Van
Eyck; dos bronces de Bernini; el original del libro de
las Cantigas del rey Sabio; el dosel de Carlos V, compuesto de ricos tapices, y la banqueta del gran monarca; el casco férreo de Barbarroja y las espadas
que se dice ser de Boabdil, Cortés y Pizarra, y otros
muchos objetos notables por su mérito artístico y
por su valor histórico.
En las vitrinas de la sala XVII se encuentran
ejemplares únicos de ocho obras curiosas, varios libros que se distinguen principalmente por sus láminas y otros que se presentan como modelos de encuadernaciones de lujo, y diversas Biblias famosas,
como la de Arias Montaner.
La Biblioteca Nacional ha expuesto ciento cincuenta manuscritos en la sala XVIII, consistentes en códices griegos, persas, hebreos y árabes; biblias; obras
litúrgicas y de devoción; obras de Ciencias, Artes,
Historia, Geografía, Literatura y Teatro; mapas, autógrafos y códices notables por la importancia del
texto, ornamentación y encuadernación. Las colecciones de estampas é impresos que ha presentado la
misma Biblioteca son yerdaderamente asombrosas y
constituyen para los hombres de estudio, y particularmente para los bibliófilos, uno de los atracüvos
más poderosos de la Exposición Histórico-europea.
Cubre casi enteramente uno de los muros de esta
sala la magnífica instalación dispuesta por D. José
Estruch, de Barcelona, para mostrar gran número
de piezas selectas de su famosa armería. Comprende
la historia de las armas desde el siglo vm hasta nuestros días, y cada una de sus piezas manifiesta algún
carácter de mucho interés por su rareza, formas,
exorno ó valor histórico, lo mismo que las banderas
y estandartes que realzan el mérito de la instalación.
A los lados de ésta hay dos vitrinas donde el marqués del Castrillo ofrece notabilísimos objetos á la
admiración de inteligentes y profanos en materia de
arte antiguo.
Ocupan la sala XIX las sorprendentes colecciones
de cerámica, joyas de pedrería, arquillas, relicarios,
marfiles, armas, libros, medallas, monedas, vasos, miniaturas, esmaltes, retratos, muebles, tapices, etc., etc ,
presentados por D. Guillermo de Osma, el conde de
Valencia de D. Juan, el general Nogués, D. Pablo
Bosch y D. Juan J. de Escanciano.
La sala XX está igualmente cuajada de preciosidades artísticas expuestas por D. Alberto Salcedo,

NúMERO

LA

596

RIBERAS DEL MANZANARES,

cuadro de J. Nicolau (Album Artístico del Ateneo Barcelonés)

D. Luis de Ezpeleta, conde de Guaqui, condesa viuda de Santiago, marquesa de Molíns, marqués de
Castroserna y otros.
Dos palabras sobre la colección de sellos en cera,
lacre y plomo, así reales como eclesiásticos, municipales y particulares, que ocupan una de las vitrinas
del centro de esta sala. Son rarísimos, si no únicos
ejemplares, los de las antiguas villas de Guadalajara,
Alarcón, Cuenca y Zamora; el de doña María de
Portugal, esposa de Alfonso XI de Castilla, y otros
muchos.
Gran parte de la historia de España y aun de Francia y Holanda en los siglos xv1 y xvu está como
representada al vivo con la serie de retratos expuestos por la señora condesa viuda de Santiago.
Entre los objetos más curiosos de la Exposición
puede citarse el mueble de la marquesa de Molíns,
chapeado interior y exteriormente de marfil, en cuyas
placas un buril hábil é inteligente grabó en Nápoles,
á principios del siglo xvn, cartas geográficas, retratos de reyes, leyendas é inscripciones, vistas de ciudades y adornos variados.
D. Nicolás Duque ha cubierto los cuatro muros y
llenado algunas vitrinas de la sala XXI con una estupenda colección de herrajes de toda clase de puertas
y ventanas, cerraduras, arcas, llamadores, llaves, armas, joyeros, cruces y demás hierros antiguos; todo
dispuesto con gusto y arte sorprendentes.

En la sala XXII figuran las instalaciones de la
Junta provincial de Palencia, de la Universidad compostelana, de la Junta provincial de Zamora, de los
marqueses de Heredia y Falces, de los condes del
Asalto y Esteban Callantes, de los Sres. Gobel, Villaamil, Gómez, Guerrero, Molíns, Rodríguez Rey, Rotonda, Morenes, Ferriz, Paredes y Herrera; entre cuyas instalaciones llaman particularmente la atención
las armas de Boabdil, auténticas, primorosas, casi
únicas por su valor artístico é histórico, dignamente
expuestas en un mueble de estilo árabe, por sus actuales dueños los marqueses de Viana.
En la sala XXIII hay varias colecciones del marqués de Cubas, que admiran el simple curioso, el
arqueólogo y el artista; ricos ornamentos eclesiásticos y un rico órgano de concha, pertenecientes al
duque de Sexto; diversos vasos de Talavera, presentados por el conde de Superunda, y otros objetos de
gran mérito expuestos por los señores marqueses de
Mondéjar, Fernando Alvarez y Manuel Pérez, siendo
de este último el singularísimo clavicordio que ocupa el centro de la estancia y que es uno de los instrumentos más curiosos que ofrece la historia de la
música en el siglo xv11.
El marqués de Monistrol y D. Pedro Bosch han
expuesto en la sala XXIV una serie de magníficos
arcones góticos y del Renacimiento, junto á los cuales figuran otros muebles y diversos objetos de arte
antiguo, pertenecientes á los mismos señores, á doña
Elvira Alvarez, al duque de Sexto, á D. Mariano
R emando, al marqués de Flores Dávila, á D. Luis
Navas y á los condes de San Rafael de Luyanó, de
Superunda y Piorno.
En las salas XXV, XXVI y XXVII se han agrupado las pinturas y grabados de distintas é innumerables
procedencias, formando grandes grupos con toda la
homogeneidad posible para obtener, ya que no un
orden histórico, imposible en su colocación, conjuntos armónicos y que faciliten el estudio.
Tal es, descrita á grandes rasgos, la Exposición
en que inapreciables tesoros del arte, de la ciencia y
de la industria de cuatro siglos nos inician en la vida social, política, militar y eclesiástica de las generaciones que nos han legado los fundamentos de la
civi!ización moderna.
J UAN

B.

ENSEÑAT

MANIFESTACIÓN ARTfSTICA
EN EL ATENEO BARCELONÉS

TIPO

3,¡9

1LUsTRACIÓN ARTÍSTICA

Aunque otro mérito no tuviera, que algunos más
tiene, como veremos, nadie negará á la Exposición
que actualmente se celebra en el Ateneo Barcelonés
el de la oportunidad. Es Barcelona, de algún tiempo
á esta parte, centro importante de producción artística y abundan en ella los aficionados á las bellas artes, aunque por desgracia escaseen los mecenas. Las
exposiciones periódicas en locales como el Salón Parés y otros han contribuido poderosamente á mantener viva y á fomentar esa afición, permitiendo seguir
los progresos de nuestros artistas y dando á conocer
á la generalidad del público las nuevas tendencias
los procedimientos modernos; es decir, estimuland~
á aquéllos y educando el gusto artístico de éste.
Tal movimiento, interesante cuando menos como
HEBREO, dibujo de J osé M. Marqués (Album Artistico) síntoma que permite esperar un próximo renacimien-

to, debía por fuerza reflejarse en un centro que, como el Ateneo Barcelonés, es por su índole y por su
historia compendio de las diversas manifestaciones
de la vida intelectual de nuestra ciudad, y así ha sido, en efecto: reina hoy en aquella sociedad un ambiente por demás propicio á todo cuanto con las bellas artes se relaciona, y de ello fueron elocuente prueba el entusiasmo con que ha poco se acogieron las
notables conferencias del ilustre maestro Pedrell y
del genial pintor escenógrafo Soler y Rovirosa, y el
deseo unánime de los ateneístas de que no se detuviera aquí el impulso con tanto acierto y tan buen
éxito emprendido.
Haciéndose intérprete de estas levantadas aspiraciones, la sección de Bellas Artes concibió la idea de
organizar una manifestación artística, y apenas sometido el pensamiento á la consideración de la Junta
directiva, ésta lo prohijó con verdadero carJño, y acto seguido nombróse la Comisión ejecutiva que en
breve tiempo cumplió á entera satisfacción su cometido, logrando ver reunidas hasta 121 obras de Arquitectura, Escultura, Pintura, Grabado, Litografía,
Fotografía é Industrias Artísticas, pertenecientes á 50
expositores.
Tal es la historia de la Manifestación Artística que
en estos días celebra el Ateneo Barcelonés. Un incidente desagradable ha ocurrido en los últimos momentos del período de organización, y aunque no hemos de ahondar en él, séanos permitido lamentar
ciertas intransigencias poco en armonía con lo que
el elevado concepto del arte exige ó por lo menos
recomienda, y de las cuales han sido víctimas uno de
los pintores cuyo nombre ocupa de antiguo brillantes
páginas en nuestros anales artísticos y uno de los jóvenes que con más bríos y fortuna han luchado en
pro de los modernos ideales en materia de pintura.
Antes de entrar en el examen detallado de la Exposición, juzgamos necesario salir al paso de los que

FASCINACIÓN,

escutura de Campeny (Album Artlstico)

puedan calificarla de deficiente en cantidad y calidad:
quizás no falte quien opine que son pocas en número las obras expuestas, ni quien note la ausencia de
obras de alto vuelo. Estas observaciones, que acaso
estarían muy en su lugar en otra clase de certámenes, huelgan por completo tratándose de la manifestación artística que nos ocupa.
La primera de las bases á tenor de las cuales la
Exposición se ha organizado, disponía que sólo pudieran ser expositores los socios del Ateneo; la octava limitaba á cuatro el nümero de obras de cada expositor en una misma sección, y la undécima excluía
del certamen todas las obras que hubiesen sido expuestas anteriormente en esta capital. Estas circunstancias, unidas á las dimensiones relativamente reducidas de los locales en donde la Exposición debía
celebrarse, explican perfectamente lo que algunos,
ignorando estos antecedentes, pudieran calificar de
deficiencia en cantidad.
En cuanto á la falta de obras de alto vuelo, la
explicación que de ella debe darse no es menos lógica y resulta en el fondo altamente dolorosa. Dejemos á un lado qué es lo que, por obra de alto vuelo,
debe entenderse; prescindamos de toda consideración acerca de si este calificativo puede justificarse
en todos los .casos en que ha sido aplicado, y si por
el contrario son dignas de él obras que no lo han obtenido, y convengamos en que realmente no hay en
la Manifestación Artística del Ateneo lo que ha dado
en llamarse obras de grandes alientos.
Sentado el hecho, que no es un fenómeno aislado,
sino que desde hace tiempo viene reproduciéndose
en cuantas Exposiciones con carácter de regionales
ó nacionales se organizan en España, fácil nos ha de
ser dar con la explicación del mismo.
Raros, rarísimos son en el mundo del arte los casos en que los artistas por espontáneo impulso ejecutan algunas de esas obras, y estos casos sueltos coinciden casi siempre con la posesión de fortunas pingües, como las de Roll, Rochegrosse y otros, que

�350

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

obras de grandes
alientos, después de
haber llevado en penosa peregrinación sus
telas de Ceca en Meca
y de haber apelado á
mil solicitudes y recomendaciones humillantes tendrán que
cederlas - íbamos á
decir abandonarlas por un puñado de pesetas con que ni siquiera se indemnizarán en muchos casos
de los desembolsos
hechos para su ejecución.
En cuanto á los encargos particulares,

ANTIGUO MOLINO,

cuadro de T. Moragas (Exposici6n)

permiten á sus poseedores prescindir de consideraciones que no por ser hijas de necesidades materiales dejan de imponerse con toda su pesadumbre á
los que á la vida intelectual se consagran y en ella
encuentran su sustento. Cierto que no sólo de pan
vive el hombre, pero cierto también que aún no se
ha hallado medio de que sin pan subsista; y al que
del producto de su paleta ó de su cincel vive no se
le puede exigir que consagre algunos años de estudio
y de trabajo á una obra de alto vuelo si no se le da
de antemano la seguridad de que sus trabajos y sus
estudios serán debidamente remunerados.
Casi todos los grandes lienzos que en las Exposiciones extranjeras se han admirado han sido pintados por encargo de centros oficiales ó de particulares, y en los Salones actualmente abiertos en París,
Puvis de Chavannes y Munkaczy han podido producir sensación con sus Homenaje de Víctor .fiugo á
París y Fundación de la nacionalidad húngara, merced á la munificencia del Municipio de la capital de
Francia y del Parlamento de Hungría que tales cuadros les encomendaron.
Léanse los periódicos extranjeros que de bellas
artes se ocupan y asombra el número de concursos
que de continuo se anuncian para decorar grandiosos
edificios públicos ó erigir suntuosos monumentos y
la multitud de trabajos importantes que ilustres pintores, escultores y arquitectos ejecutan por encargo
de los gobiernos, corporaciones y particulares.
¿Y aquí en España? Aquí acontece todo lo contrario: los que envían á las Exposiciones que con carácter oficial se celebran en Madrid cada dos años, pueden aspirar á lo sumo á unos premios mezquinos que
el Ministerio de Fomento concede y que cuesta mil
afanes poder hacer efectivos, y los que prescindiendo
de certámenes oficiales pinten alguna vez una de esas

EL PR fNCIPE TZERTELEFF,

apunte de J. L. Pellicer (Album Artístico)

NÚMERO

596

En la de escultura tiene Campeny una Maja, busto finamente modelado en mármol, L' hirondelle, esbelta figurita de boulevardiere, un caprichoso boceto,
y El preferido, escultura bien sentida y correcta de
líneas. De Montserrat es una estatua en yeso, Primer
intento, verdadera joya por su corrección, vida y naturalidad. González Pellicer expone un Relieve modelado en cera, en el que las numerosas figuras están
hábilmente trazadas y distribuídas y los términos
perfectamente dispuestos, y un Proyectq para repujar
en hierro, de elegante carácter decorativo.
De los cuatro cuadros de Amell Jordá llama la
atención El desayuno, bien concebido y ejecutado
con acertados efectos de luz; Preparativos de fiesta
tiene algunos detalles recomendables: los otros dos,
de composición más laboriosa, resultan inferiores á
éstos.
Sol de invierno y Tarde de agosto en los Pirineos
son dignos de la fama de su autor, Dionisia Baixeras:
las figuras del primero son de encantadora naturalidad y el aire tiene la transparencia de un día despejado de la estación fría; en el' segundo se siente la sofocante pesadez de la atmósfera, presagio de próxima
tormenta que confirman el cielo cubierto de densas
nubes y el hato remolinado buscando refugio bajo
unos peñascos. En el palco y Cabeza de estudio, de
Bernadet, el dibujo es superior al color. Bertrán expone un buen Retrato, dos elegantes Bocetos de pinturas
decorativas y En la playa, apunte recomendable.
Cloe, de Brull, es un buen estudio de desnudo con
un bien entendido contraste de colores; R osario, del
mismo autor, es un busto gracioso y expresivo; en
Triste historia las cabezas están bien estudiadas; A
la votre se recomienda por la expresión.
Cantallops expone una figura discretamente pintada. Estudio, de Buenaventura Casas, tiene algunos
fragmentos recomendables. E xpectación, Estudio y Al

mejor es
no hablar
de ello,
pues salvo
honrosas
pero muy
n
contadas
excepciolr__,___'Gl'1
nes, los que
podrían
ejercer de
Mecenas
resultan,
\
aun tratán.. •r:· · -- _r,-,,,
dose de la
adquisición 1!:STUDIO, de R.
de obras de
Martí y Alsina
arte, co(Album Artistico)
merciantes
de pequeñas miras.
¿Es así como el arte
puede producir esas creaciones que causan asombro? ¿Cabe en estas condiciones exigir al artista obras
de alto vuelo? Hágase atmósfera; promuévaose frecuentes certámenes y concursos importantes, despojándolos de los vicios y
corruptelas que suelen ser
entre nosotros su natural
acompañamiento; concédanse premios valiosos que
LABORE~ DE INVIERNO, cuadro de J. Pin6s (Exposici6n)
adjudique la justicia, no el
favor; estimúlese de veras
á los artistas, y entonces y sólo entonces podrá cen- despertar, de Ramón Casas, son otras tantas figuras
surarse á éstos si en tales certámenes y concursos se pintadas con ese acierto en la observación, segurinota la ausencia de obras de grandes alientos.
dad en la pincelada y 30briedad de efectos que reMientras así no sea, contentémonos con que nues- velan al artista apasionado por el arte y conocedor
tros artistas produzcan bien en los géneros únicos de todos sus recursos: el primero, particularmente,
que en el mercado tienen salida, y admiremos como es un cuadro que más deleita cuanto más se mira.
á héroes á los que por excepción nos permiten de La limosna, de Antonio Coll, es una escena mejor
tarde en tarde admirar algo que se sale de lo vul- observada que sentida y en algunos trozos bien ejegar, de lo corriente, de lo que la falta de estímulo y cutada. Camino presenta cuatro cuadros bien estuprotección ha hecho pasar ya á la categoría de ló- diados y de un colorido muy simpático. Cusí se muesgico.
tra elegante, como siempre, en sus dos figuras, Celos y
Estas consideraciones de carácter general, aplica- Coquetería, dibujadas y pintadas con suma delicadeza.
das al caso particular de la Manifestación Artística
De Garí Torrent son Escuela de náutica y Triste
que nos ocupa, son, á nuestro entender, razones bas- puchero, dos cuadros perfectamente sentidos y comtante poderosas para explicar la ausencia en la Expo- puestos, cuya factura recuerda la de otro expositor, y
sición del Ateneo Barcelonés de esas obras antes re- lo consignamos así en sentido laudatorio, que imitar
feridas que algunos piden siempre que de certámenes lo bueno no es defecto. Anyoransa, de Gay, es una
se trata, que muchos admiran cuando por raro caso nota de sentimiento y de color que impresiona gratase presentan, pero que muy pocos encargan y nadie mente; hay expresión en el rostro y en la actitud de
compra en lo que valen cuando algún artista ha teni- la figura y las telas están pintadas con habilidad: el
do valor bastante para acometerlas por impulso propio efecto sería completo si la cabeza no resultara un tany para ejecutarlas sin ajeno auxilio.
to desproporcionada. Graner, el de los atrevidos efecHechas estas observaciones, que no creemos muy tos de luz, el que ha sabido convertir en materia arfuera de lugar, examinaremos ligeramente y por el or- tística tipos y escenas de todo punto reñidos con la
den del catálogo las obras expuestas.
estética, expone El 1.º de mayo de 1893, Guitarrista,
En la sección de arquitectura no hay sino un ante- Fumador y Cabeza de estudio, hechos con valentía y
proyecto de desembarcadero del Sr. Buigas Monra- profundo estudio del natural, aunque algo confuso el
bá, digno por su grandiosidad del monumento á Co- tercero y convencional de color el cuarto.
lón, del propio autor, al que debía servir de compleTiene expuestos LaLarta tlos cuadros al óleo, Al
mento.
amanecer, escena de playa bien apuntada, y Plaza de

!

t

--

NúMERO

LA l LUSTRACIÓN

596

Centellas, con mucha luz, vida y animación: son del y poesía: el primero, sobre todo, tiene unas figuras inmismo un bonito estudio al pastel y una acuarela, mejorables envueltas en un~ ~tmósfera y _una luz de
Lo nunci, de asunto y tonos simpáticos. Un cuadro efecto sorprendente. Buen vw;c y La po!lrta, de Plade Lapeira produciría mejor efecto si~ la carreta y nella Rodríguez, aunque no carecen, especi~lmente el
los bueyes, de dibujo y colorido descmdados. Larra- primero, de algún trozo reco~endab!e, estan por dega ha impreso en sus dos Apunte~ de Badalona la bajo de otras obras que del mismo pmtor hemos adluz brillante de nuestra costa levantma. Lorenzale se mirado.
Incógnita é Inocencia, de Román Riber_a, son_ dos
presenta elegante y minucioso con sus dos escenas de
primores de incomparable helleza; son !ª vida m1sm_a
Carnaval.
Marqués expone Cabeza de estudio, bien concebida infiltrada en el lienzo con una elegancia y un domiy ejecutada con soltura; Lago Re111olá, de bonito efec- nio de la línea y del color superiores á todo encomio.
to, y Yo no pongo morir, en el que destacan el cura Riquer, en pleno misticism~ en La Anunciación y
y algunos accesorios y para el cual quizá hubiera po· Aurora, cuadros de entonac1ón•suave, nos recuerda
dido encontrarse, dentro de la misma dolora de Cam- su antiguo modo de ser en Gacetilla de la Moda Elepoamor, otro título más en armonía con la situación gante, de correcto dibujo y fino color, y en Tentación.
de las figuras. De Ricardo Martí hay Flores al aire Rusiñol expone dos cuadros bañados en luz esplénlibre, lienzo de grandes dimensiones con profusión dida, en los que se sienten las vibraciones de los rade flores artísticamente amontonadas y pintadas con yos solares de un mediodía estival: Pont, sobre 'l fo:
la maestría que en este género caracteriza á su autor; so es de un efecto admirable, y contemplandolo casi
un buen Retrato, espejo decorativo y un Al111ohadón, se siente la asfixia del calor; Molins de vent, más abocompuesto con exquisita elegancia y primorosamen- cetado que el anterior, es también bellísimo. . .
Plegaria y Vendedora de flores, de Ta~bun_m, llate ejecutado. Más y Fontdevila ha expuesto un pastel,
Flora, trazado con vigor y seguridad y con una ento· man la atención, la primera por su expresión vigorosa
nación suave y armónica, así en la figura, como en las y eminentemente dramática, la segunda por su_ frescuflores que la rodean, como en el fondo sobre que una ra y delicadeza: en ambas se ve la concepc1ó~. del
y otras destacan. Meifrén tiene: La Marne, cuadro poeta y la ejecución del ~rtista de talento. '.fe1X1dor
lleno de poesía; En la playa, grandioso en sus pe- y Torres expone una bonita cabeza de estudi?- To)oqueñas dimensiones; San Vicens, detalle bien obser- sa tiene un poético paisaje, Cercanías de Vtch, pmvado y apuntado del pueblo de este nombre, y el Pont tado con facilidad y embelesante armonía de colo~es:
Saint Miclzel, de graciosa y elegante factura: los cua- suyos son también un gran grupo de flores m~y bien
tro son hermosos por su luz y color. Los tres grupos ejecutadas y un Estudio apuntado con naturalidad.
Calma y Ocaso, de Urgell, anuncian desde luego
de vacas, de Mestre, están bien estudiados. Mirabent
justifica una vez más en sus cuatro lienzos la fama al maestro que no tiene rival en la pintura de esos
de que goza como pintor de flores y frutas, género paisajes impregnados de melancolía que parecen conen que pocos le igualan. Paisaje y llfolt"no antiguo se vidar á la meditación y al reposo: son dos obras protitulan dos bellos cuadros al óleo de Moragas, poéti- fundamente sentidas y admirablemente pintadas. Un
co y de tonos muy acertados
el primero y detallado con rara
habilidad el segundo: merecen
también elogio los estudios de
acuarelas del propio autor.
Los tres trabajos de Nicolau
y Bartomeu están discretamente pintados.
A111or ó miseria (aguada), de
Pellicer, interesa por el asunto
y cautiva por la manera como
el artista ha sabido tratarlo,
desarrollando el tema sobre un
fondo grandioso y dando á todo
el cuadro un tinte triste, mas
no por eso menos luminoso,
que armoniza admirablemente
con el trágico episodio representado. Pinós y Comes expone un busto al pastel pintado
LA CARHTA. - OLOT, dibujo de J. Pin6s (Album Artístico)
con cariño. Labores de invierno,
A través del pla de Llachs y La
porta del barri son las obras presentadas por uno de día de niebla y En el Parque, de U trillo, son bonitas
nuestros primeros ruralistas, Pinós y Palá; en los tres, notas bien observadas y ejecutadas con soltura.
el campo y sus gentes aparecen con toda su belleza
En la sección de dibujo, han presentado: Avila un
interesante
dibujo anatómico y un retrato. Paseó
los originales
del Calendario decorati ·
vo publicado
por la casa
Henrich y
C.ª, en los
que se admi'
ra un gusto
'\
exquisito, un
lápiz fácil y
1
un conoci-r:
miento per,
fecto de la
técnica orna,
' - . \1
~\mental; Pellicer dos dibujos, Entierro
"
de un ciego y
'
'
High Lije,
hechos con
ese dominio
del natural,
de la línea y
del clarobs~
curo que tan
justa celebridad le han
valido, y varios Croquis
de la Guerra

---·

,0

)

)u~-

..,,
\

Ár .~

1.
_ 1·

~~

\~1
~

35 1

ARTÍSTICA

..'
}

\/1/

.~,~~\, ,¡

1

\
,

\
l

1

j

/\

;-~
l!ST UUIO,

\

de A. Más y Fontdevila (Album Artistico)

de Oriente, trazados con una sobriedad y un vigor
que sólo poseen los verdaderos artistas; y Robert y
Surís un Mendigo discretamente apuntado.
En la sección de grabado
expone Nicolau Bartomeu el
Sepz,lcro de D. Fernando Díez,
Abad de San Martín ( Burgos) y una Vista exterior J' detalle del Arco de Santa María de la propia ciudad, ambos
bien ejecutados.
En la sección de fotografía
hay cuatro pruebas ampliadas
de Egozcue del Pozo, de tal
carácter artístico que pudieran
tomarse por reproducciones de
buenos cuadros, y Napoleón
una colección de hermosas
pruebas inalterables al platino,
casi todas retratos de nuestros
primeros pintores, y todas dignas de calificarse de verdaderas
obras de arte.
Tales son á grandes rasgos descritas las obras que
figuran en la Exposición del Ateneo Barcelonés, 9ue
examinada en conjunto ofrece como carácter saltente un sello de independencia en nuestros artistas,
atentos todos y cada uno en tesis general á cumplir
los fines del arte produciendo la emoción estética
con espíritu propio sin preocuparse del procedimiento de los demás.

Digno complemento de la Manifestación Artística
es el Album ilustrado que contiene interesantes trabajos, algunos reproducciones de obras expuestas, de
Buigas, Campeny, Martí y Al_sina, Serr~ y Po_rsons,
Ribera Moragas, Soler y Rov1rosa, Pelhcer, Pmós y
Palá, Cusí, Labarta, Marqués, Felíu, Más y Fontdevila, Garí, Martí y Aguiló, Taml:&gt;urini, Rique:, Bertrán Clausolles, González y Pellicer, -Paseó, Ba1xeras,
Pinós y Comes, Gay, Audouard, Nicolau, Casas, Utrillo y Bernadet, algunos de los cuales reproducimos
en este número.
Los ejemplares del Album Artístico se expend~n
á 5 pesetas los en rústica y á 25 los encuadernados: los primeros contienen un número y los segundos cinco con opción al regalo de 1.000 pesetas ofrecido por el Ateneo para la adquisición de una ó varias obras expuestas y á otros premios equivalentes á
la mitad del producto íntegro de la venta de los á1bums que el Ateneo cede para la adquisición de una
ó varias obras en las mismas condiciones del premio
anterior.
No terminaremos este artículo sin felicitar á la
Junta directiva del Ateneo y á su presidente señor
Yxart por la iniciativa que han tomado en la Manifestación Artística y á la comisión organizadora que
la ha llevado á cabo, haciendo votos por que el ejemplo sea imitado en años sucesivos, con lo que ganará
en importancia aquella corporación y reportarán ventaja los artistas y los aficionados. - A.

�ESTUDIO,

de R. Martí.y Alsina (Album Artístico)

SOL DE INVIERNO,

cuadro de Dionisio Baixeras (Exposición)

PORTAL DE CENTELLAS,

PLRGARIA,

AFICIONADA,

dibujo de R. Ribera (Album Artístico)

cuadro de J. M. Tamburini (Exposición)

EN BÉLGICA,
EL TESTAMENTO DE UN BRUJO,

cuadro de L. Labarta (Album Artístico)

decoración de F. Soler y Rovirosa (Album Artístico)

LA JOTA,

ATENEO BARCELONÉS.•MANIFESTACIÓN ARTfSTICA.-1893

cuadro de J. M. Marqués (Album Artístico)

COQUETERÍA,

cuadro de M. Cusi (Exposición)

acuarela de T. Moragas (Exposición)

,

ATENEO BARCELONÉS. -MANIFESTACIÓN ARTÍSTICA. -1893

�LA

354

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N úMERO

596
N ú MERO

NUESTROS GRABADOS

Al Pardo est atua en barro
cocido de J osé Alcoverro (Ex·
posición internacional de Bellas Artes
de I 892). - Pocos atractivos ofrecen los
alrededores de la coronada villa; sólo
cambian su árida y monótona uniformi•
dad los sitios reales que, como la Casa
de Campo y el Pardo, distfnguense en
medio de aquellas extensas llanuras, co·
mo los oasis en los desiertos africanos.
Allí ha de hallar el artista las galas de
la Naturaleza, arboledas frondosas y
amenos prados. Al Pa rdo, pues, enea·
minase el paisajista que ha modelado
Alcoverro, _pr~visto de su caja de colo·
res y del md1spensable quitasol. Allí
hallará asunto para pintar un bonito
paisaje.
Nuestros lectores conocen ya algunas
de las obras más discretas de este &lt;lis•
tinguido escultor, algunas de las cua•
les coronan monumentos ó embellecen
e?jficios públicos. La que reproducimor,
ªJustase al concepto moderno y es digna de aplauso por su verdad y fácil mo•
delado.

"·

'•····

Dánae, cuadro de J . D. Bat t en. -Atemorizado Acrisio, rey de Ar•
g_o~, ~or un oráculo que le predijo mo·
n.~1a a manos de su nieto, encerró á su
h1Ja Dánae en una torre para evitar
que hasta ell~ llegara hombre alguno;
mas no le valif ~u precaución, y de los
amores de J up1ter con aquélla nació
Perseo, quien fué encerrado con su ma•
?re en un cofre que Acrisio mandó arro•
Jar_ al mar y q~e las olas depositaron en
la isla de ~enfa, donde madre é hijo
fueron acogidos por el rey Dictia. Tal
es la. leyen?a ~itológica, uno de cuyos
pasa¡es ha mspuado el hermoso lienzo
que reproducimos y que llamó podero•
samente la atención en la New Gallery
de Londres, donde ha· estado reciente•
mente expuesto.

El r,ey Aleja ndro de Servia.

-El d1:1 13 del próximo pasado abril y
:11 t_ermm~r un banquete al cual había
mv1tado a los regentes y á los minis·
tros, el rey Alejandro de Servia decla·
ró á unos y otros que su misión habla
terminado, puesto que desde aquel roo•
momento se declaraba mayor de edad. Dirigióse luego á los
cuarteles, acompañado de los nuevos ministros, siendo aclama·
do p~r el pueblo y _el ejército. Este golpe de Estado, realizado
con singular audacia por un joven de diez y siete años, demues•
tr_a una sa~gre fría 1,oco com{m en un adolescente y ha sido muy
bien acogido por la opinión pública de aquel país, cuya Cáma•
ra no tardará en sancionar el acto llevado a cabo por su mo•
narca.

La _carto~ánt ica, cuadro de Simón Gómez.:f'.ué Simón ~omez un artista dotado de condiciones especialí·
simas,Y que Justam7n_te le distinguieron entre sus compañeros,
colocandole en envidiable lugar al renacer en nuestra ciudad el
calor_artfslico cuyos resultados todos actualmente encarecemos.
De pmcelada robusta, en su pintura, demostraba con ésta que
sus maestros_ fueron los buenos pintores de la Escuela española,
Y pu~de dec1r~e que Gómez representa su influencia hasta nues•
tro~ tiempos, 1_nfluencia que á continuar viviendo el malogrado
arll~ta se hub1_ese manifestado atenuada por la evolución que
la p1~tura realiza en su,s condiciones externas. E l cuadro que
pub_h~mos resume todas las cualidades y aficiones de su autor:
dec1S1Ón en las masas, modelado robusto, dibujo ajustado y bri·
llantez de color dentro de la tonalidad que le era peculiar y que
podernos llamar castellana.
La exposi&lt;;ión de un cuadro en el Salón Parés que en mucho
recuerda al que publicamos presta mayor interés á esa obra del
que fué un artista bajo todos conceptos.
......., ............. , ......, .... ,.• , ••.•.•••, ••••••, •••••• , .... ,., •••••., ......... , ••••••1••·••.J'••'••''"''•''"''•''•'''·''•''••

M I S C EANEA

Teatros . - En el Constanzi de Roma se ha cantado con
é~ito e~t~aordinario la ópera Falstaff:.á la primera representa•
c1ón asistieron los reyes de Italia y todos los pr!ncipes ele la ca•
sa de Sa_boya qu~ se encontraban en aquella capital. El triunfo
de_Verd1 en l_a Cmdad Eterna ha sido completo, habiendo sido
objeto el anciano maestro de grandes distinciones por parte del
rey Humberto y del cabildo de San Pedro del Vaticano.
- En e_l teatro Real de la Opera, de Berlín, se ha celebrado
~ma función en honor de Rubinslein, con asistencia de é,te
ilust~e compositor y pianista, poniéndose en escena una ópera
cómica en un acto, titulada Entre bandidos, y el baile El pámpano! presentado con gran lujo y magnificencia. Ambas pro•
ducc1ones fueron muy aplaudidas.
- En el próximo invierno se representará en el teatro de la
Corte, de Munich, el Falstaff, de Verdi.
París. - En la•Opera Cómica se ha cantado con aplauso ús
pescadores de perlas, de Bizet. Se han estrenado con buen éxito:
en el Vaudeville, Malgré tout, delicado drama en un acto, de
Alfredo Bonsergent; Ce qtt' 011 doit taire, otro interesante drama en un ac_to de M. Arlus, y Anicroche, comedia en un acto,
de M. Souhé; en el Palais Royal, Sous prefet de Chateatt•
Buzard, vnudeville en tres actos, de León Gandillot, en el
que abundan las situaciones cómicas y los quid pro quo propios
del género; en el teatro Libre, un vaudeville en dos actos, Boit•
bottroche, &lt;le Jorge Courteline; en la Comedia Francesa, Reine
Juana, drama en cinco actos y en verso, de M. Parodi, en el
cual la verdad histórica está á la misma altura en que por re•
gla general la encontramos cuando los novelistas ó dramatur•
gos franceses tratan algún asunto de la historia de España. En
la Opera se ha estrenado La Walkiria, de Wagner, que ha ob-

1!.L REY ALEJANDRO DE Sl!.RV IA

tenido un éxito grandioso: los cantantes, la orquesta, la 111ise
en scéne, todos y todo ha estado á la altura de la obra colosal

del incomparable maestro de Baireuth, haciendo las delicias
del público parisiense, que ha aplaudido la ópera con verdadero
entusiasmo.
Londres. - En Drury Lane se ha reproducido la ópera de
Bach, /rmmgarda; en el teatro Terry, la Sociedad del Teatro
Independiente ha representado una tragedia de autor anóni·
mo, titulada Alan' s Wife, que es un conjunto de escenas ho•
rrorosas y de personajes repulsivos que un critico londinense
sintetiza diciendo que en ella no hay ideas y que es sólo un ra·
so de horror físico, ele demencia, ne asesinato y de innoble
muerte. En Coven Garden se han cantado úhengrin y Cava·
lleria rustz~·ana, habiendo sido muy aplaudidas en la primera
Mme. Melba y en la segunda Mme. Calvé y· en ambas nuestro
paisano el tenor Viñas y el maestro Mancinelli. En el Savoy se
ha estrenado Jane Annie, graciosa oprereta de Barrie y Doyle,
con agradable música de Ford, y en la Comedy The great Un•
paid, arreglo al inglés de la graciosa comedia de Brisson, La
famille Pont•Biquet. Próximamente debutaran en el Lyric la
célebre actriz Leonor Duse con La da111a de las ca111elias, y
en Drury Lane la compañía rle la Comedia francesa.
Madrid. - En el Pr!ncipe Alfonso se han cantado Ltterecia
Borgia y La Africana, habiendo sido muy aplaudidos en el
desempeño de la primera las señoras Laborda y Marzoni y los
Sres. Lanfreci y Riera, y en el de la segunda las señoras La·
borda y Ruanova y los Sres. Angioletti, Mestres y Riera, y en
ambas el maestro Goula: para el beneficio de éste se puso en
escena ús Hugonotes, que valieron una ovación al maestro y
muchos aplausos á las señoras Laborda, Ruanova y Blasco y á
los Sres. Angioletti, Lahán, Riera y Verdaguer, artistas espa•
ñoles todos, á la orquesta y á los coros. La comedia musical
en tres actos del maestro Giró, El sombrero de tres picos, eslre•
nada en el propio teatro, ha tenido poco éxito. En la Comedia
sigue cosechando grandes aplausos la compañia de opereta ita·
liana que dirige el Sr. Tani. En Apolo se ha estrenado con mu•
cho éxito una graciosa zarzuela en. un acto, de D. Miguel Eche•
garay, con bellfsima música del maestro Fernández Caballero,
titulada El dilo de la Africana.
Barcelo11a. - La Sociedad de Conciertos de Madrid, dirigida
por el ilustre compositor y director D. Tomas Bretón, ha con·
seguido en el teatro de Novedades ten el Tívoli una serie de
brillantísimos triunfos; las ovaciones se han contado, no ya por
conciertos, sino por piezas, al final de cada una de las cuales
estallaban verdaderas tempestades de aplausos. E l éxito esta
,·ez ha sido tan colosal como lo fué en el otoño de "1891, y no
poclia ser otra cosa dados el exquisito acierto que ha presidido
en la formación de los programas, la maestría con que dirige el
ilustre autor de Los amantes de Teruel y Garin, y la admirable
ejecución de la Sociedad de Conciertos, cuyos profesores me·
recen todos en conjunto y cada uno en particular el dictado de
consumados concertistas. La excelente compañía á cuyo frente
se encuentran los Sres. Rosell y Ruiz de Arana y la señora
Valverde, después de haber hecho las delicias del p{1blico en el
P rincipal se ha trasladado al Lírico; las más escogidas obras
de nuevo repertorio obtienen por parle de esta compañía una
ejecución acabada. En el Eldorado ha tenido un éxito comple·
to la original artista miss Fuller, cuya danza serpentina resulta
un espectáculo nuevr., elegante y de efecto sorprendente. En el
Lirico ha dado cuatro funciones la eminente actriz Sarah Ber·
nhardt, que ha sido en todas ellas calurosa y entusiastamente
aplaudida.

596

355

L A I LUST RAC IÓN ÁRT ÍSTICA

Bellas Artes. - En el salón Schul·
te, de Berlín, se celebra actualmente
una pequeña exposición de carácter in·
ternacional en la que figuran bellísimos
lienzos de Knaus ( Gitanos en el bosque),
Vautier ( El primer vioje de estudio),
Durr, IIang, Canal, Lofftz, Meyer, Oe•
der, Janssen (interior de un café chan·
tant), Koekkoek, Verboeckhoven,
Mauve, Blommers, llfac Ewen y mu•
chos de pintores italianos y españoles,
entre ellos Marchelti, llfadrazo fy Pra•
dilla, quien tiene allí - al decir de un
periódico alemán de donde tomamos la
noticia - tres cuadros, dos de ellos (un
Carnaval üaliauo y un llfercado italia·
110) de una riqueza de colores sorpren•
dente, y el tercero, que es superior á
•.:·-..
los anteriores por su exquisita finura,
representa un jardín con encantadoras
figuras de dos señoras y dos niños. Com·
pletan la exposición dos notables colee•
ciones de obras de Ancarcrona, llenas
de luz, y de Modersohn, que pinta con
preferencia la luz crepuscular.
- El último boletín del Museo Sile·
sio de Artes plásticas, de Breslau, se•
ñala como nuevas adquisiciones hechas
para el mismo un vaciado en yeso de
una esfinge de Behren, el modelo del
busto de Iloffmann de Tallersleben del
monumento erigido en Heligoland, obra
de Schaper, y los cuadros Descanso en
la huida, de Prell; Laguuas de Venecia,
de Schonleber; Paisaje, de Olbricht, y
Aba11do11ada, &lt;le Vautier. Además se
ha enriquecido con varios regalos de
cuadros de Schonleber, Scholz, Hey•
den y Hamacher y multitud de graba·
dos y fotografías comprados.
- El Museo municipal de Dusseldorf
ha adquirido recientemente dos cua.
dros, D1111as de Holanda, de Petersen·
Angeln, y Paisaje de Eslollia, de Boch•
mann. Para el de Koenigsberg se ha
comprado un retrato del príncipe Bis•
marck, obra de Lehnbach, y para el de
Danzig, la Apoteosis del emperador Fe•
derico, de Werner Schuch.
- La comisión encargada del embe•
llecimiento del interior de la Casa Con·
sislorial de Berl!n ha acordado colocar
cuatro figuras de mármol alegóricas
del Comercio, de la Agricultura, de la
Pesca y de la Navegación en otros tantos
nichos del vestíbulo de honor. Además
ha abierto un concurso para la ejecución
de la estatua del barón de Stein que se colocará en un nicho
del corredor.
- La Royal Academy de Londres ha inaugurado la expo•
sición de primavera que, según parece, resulta inferior á la de
los años anteriores. La nota característica en ella es la sensa·
ción, el efectismo, y en este defecto han incurrido artistas ele
tanta nota como Brilon Riviere, Dicksee, Collier, Hacker, Ge·
rome, Nettleship, Chrislie y el mismo presidente de la Acade·
mia, el famoso Leighton. En los paisajes no se nota, por lo ge•
neral, originalidad alguna; mereciendo, sin embargo, elogios
los de Leader, \\'aterlow, Stokes, Thomson y Leas. Entre los
retratos presentados sobresalen los pintados por Stanhop Forbes
y Sargent
- La administración de Bellas Arles, de Dresde, ha adquirí•
do el pastel de Uhde, Cami1w de Emaus. Por encargo de un
particular ha pintado el propio artista El establo de Belén, de
género análogo al anterior.
- Se ha inaugurado en Berlfn la Exposición de Bellas Artes
de la Academia, que contiene 2. 500 obras y cuya impresión gene•
ral es mucho mejor que la que producía la del año pasado. En
ella figuran como grupos in~ependient~~ los secesionistas de
Munich y Dusselelorf y los artistas de\\ e1mar. Además hay en
ella pequeñas exposiciones particulares de algunos pintores.
Necrología. - Han fallecido recientemente:
Luis Giordani, cardenal y arzobispo de Carrara.
Doctor Roberto Hartmann, profesor extraordinario y primer
prosector de Anatomía en la Universidad de Berlín, uno de los
más sabios antropólogos y etnógrafos contemporáneos, autor
de muchas é importantísimas obras cientfficas.
F rancisco Kels, notable pintor paisajista de la escuela de
Dusseldorf.
Juan Addington Symonds, poeta é historiador inglés, autor de
una notable obra en siete tomos sobre el Renacimiento en Italia.
Luis Sepiacci, cardenal, ex catedrático de la Sapieuza. indivi·
duo de las congregaciones de Regulares, de Ritos, de Al;untos
eclesiásticos y ex consultor de la Santa I nquisición romana y
universal.
Dr. Juan Kundrat, catedrático de Anato~fa patológica de
la Universidad de Viena y profesor del Hospital general.
Carlos de Mazade, publicista, político é historiador, uno de
los más elegantes prosistas franceses, colaborador asiduo de la
Revue des deux 111011des, autor de varias obras históricas y ero·
nológicas, individuo de la Academia ele Ciencias.
Eduardo Schmidt Weissenfels, historiador, literato, novelis•
la y poeta alemán.
Beliczay, compositor húngaro y profesor de la Academia de
Budapest.
Bensly, profesor de la Universidad de Cambridge y uno de
los descubridores y descifradores de los nuevos manuscritos si•
rios del Evangelio.
Adolfo Kiessling, profesor de Filología clásica en la Escuela
superior de Estrassburgo, muy conocido en Alemania por sus
traducciones de Horacio y Aristóteles.
Julián I wanowitch Ssimachka, célebre naturalista ruso y au·
tor de una famosa Fauna rusa.
Juan Schnitzler, catedrático de la faculla&lt;l de Medicina de
Viena, director ele la Policlínica general, redactor en jefe de la
«Revista cHnica internacional.»
Pablo Schobelt, notable pinlor de historia y retratista ale·
m:ín, profesor de la Esouela de Artes é Industrias Artísticas
de Breslau.

Arjuzanx, apoya~do ambas manos en el antepecho del palco, se precipitó de un salto á la ¡.,laza

ANIE
NO VE LA POR HÉCTOR l\IALOT. - ILUSTRA C IONES DE EM I LIO BAYARD
(CONTINUACIÓN)

Si~t~ hizo algo más que saludar; cuando llegó frente de ellos dejó escapar un
mov1m1ento en que se demostraba que acababa de reconocer solamente Barincq, y en seguida, separándose de su compañero, se adelantó, sombrero en mano, it1clinando la cabeza ante la señora de Barincq y Anie.
- Ya que la casualidad, dijo, ha hecho que nos encontremos en esta playa,
¿me permite usted que le dirija una pregunta que pensaba hacerle por escrito
uno de estos días?
- Estoy por completo la disposición de usted.
, - Pues vea usted de qué se. trata: en el cuarto que ocupaba yo, cuando iba
a pasar algunos días á Ourteau, hay indudablemente algunos objetos míos: dos

a

a

escopetas de caza, libros, fotografías, ropa blanca y trajes. Hace ya mucho tiemque debía yo haber desocupado aquel cuarto, y le ruego que me perdone si no lo
he hecho todavía.
- Esos objetos no nos estorban en manera alguna.
- Mi disculpa está en una orden de servicio; salí de Bayona poco tiempb
después de morir el Sr. de Saint•Christeau y no he vuelto hasta esta semana;
pero ahora que ya estoy de vuelta puedo enviar buscarlos cuando á usted parezca oportuno.
- Nosotros regresaremos el lunes.
- ¿Le parece á usted bien el martes?

a

�LA

•

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

596

- Perfectamente.
\ cilíndricas con sus cubiertas en forma de apagadores. A decir verdad, no es
- Pues bien: el martes enviaré á mi asistente para empaquetarlos.
aquel precisa_mente el castillo de la miseria t~n _admirablemen~e descrit? por
- Si prefiere usted darme la lista de esos objetos, yo puedo hacer que Manuel Teófilo Gaut1er, pero no le falta más 9ue la ~1sena; en cuanto a lo &lt;lemas, usse los envíe.
ted lo reconocera, los Arjuzanx han sido ternblemente conservadores, porque
- La lista es difícil de formar, sobre todo en lo que respecta á los libros, que en nuestra casa es ~uy P?Co lo que se ha cambiado, desde Luis XIII. Después
están mezclados con los de la biblioteca del castillo, y precisamente en esto de verán ustedes también mis vacas. .
.
.
,
los libros es en lo que Manuel tiene menos competencia.
- ¡Ah!, exclamó la señora de Barmcq. ¿Tiene usted también vacas? ¿Cuar:ta
- ¿El asistente de usted si la tiene?
leche producen por término medio?, continuó preguntando la madre de Ame,
El capitán se sonrió.
que á fuerza de oír hablar siempre de leche, de manteca, de huevos, de vacas,
- No mucha.
de cerdos, de pastos, de maíz, de remolacha, creía haber adqui:ido conocimien·
- ¿Entonces?
ros especiales en esas materias.
- Es evidente la posibilidad de equivocarse; pero de todas maneras, para el
El barón, echándose á reir, respondió: .
.
caso de que esto ocurra, estoy seguro de que las equivocaciones serán de poca
- No se trata de vacas para dar leche, smo de vacas para comdas.
.
importancia y las subsanaré devolviendo los tomos que no me pertenezcan.
- En Ourteau, prosiguió la señora de Barincq, nuestras vacas dan por térmi- Un medio habría para impedir esos errores: el de que usted se tomase el no medio mil quinientos litros de leche._
. .
.
trabajo de ir en persona á Ourteau, proporcionándonos á la señora de Barincq y
- Ustedes están en un terreno muy n eo; yo, por el contrario, vivo en una t1eá mí la satisfacción de recibirle cuando usted tenga por conveniente honrar el rra sumamente pobre, en los confines de las Landas, donde la ª:enosa llanura
castillo.
sólo produce brezos y maleza; pero por muy pobres que sean mis vacas, en lo
El capitán vaciló un momento, mirando á la señora de Barincq y á Anie.
que respecta á dar leche, tienen, sin embargo, bastant~s mér_itos; y si ustedes
- Si usted puede avisarme con tiempo la hora de su llegada, dijo Barincq, quieren ir el domingo á Habas, que está á muy poca d1stanc1a de Ourteau, veenviaré un carruaje para que espere á usted en Puyoo.
rán ustedes lo que mis vacas valen.
La insistencia de Barincq verició las dudas del capitán, que contestó:
- ¿Hay corrida?, preguntó Barincq.
.
- El martes, á las tres y cincuenta y cinco, estaré en la estación de Puyoo.
- Sí, y las vacas que han de correrse proced:n de m1 ganadería. ,
Cuando Sixto, después de haber saludado á la señora de Barincq y á Anie, iba
- Seguramente iremos, dijo la señora de Banncq apresurándose a contestar;
á retirarse Barincq le tendió la mano diciéndole al estrechársela:
nunca hemos visto ni mi hija ni yo esas corridas de las Landas; pero tanto he·
- Has~ el martes. .
'
mos oído hablar de ellas á mi marido, que tenemos curiosidad de conocerlas.
El capitán volvió á reunirse con su compañero.
La conversación se prolongó de esta manera, pasando li~eramente _de un
La señora de Barincq tenía por costumbre preguntar á su hija acerca de to- asunto á otro, hasta la hora de comer; y ya el sol estaba próximo á hundirse en
das las cosas y de todas las personas, y no formaba nunca opinión sino con las el mar, recortando la silueta sombría de la_s rocas de la Atalaya, y ya habían
impresiones que de Anie recibía; por eso tan pronto como el capitán se alejó cesado el movimiento, la animación y el rmdo de la playa, cuando el barón se
algunos pasos preguntó á la joven:
decidió á levantar el campo.
.
.
- ¿Qué te ha parecido? Ahora no dirás que no has podido verle.
Apenas el capitán y su compañero se alejaron, la señora de Banncq, aprox1·
- Me ha parecido muy bien.
mando rápidamente su silla á la de su hija, le dijo:
- ¿Verdad que sí?, dijo Barincq.
- ¿Sabes que es un buen marido?
- ¿Y qué es lo que te parece bien en Sixto?, preguntó de nuevo la madre.
- ¿Quién?, preguntó Anie.
- Pues todo: es guapo, parece hombre de talento, tiene voz simpática y bien
- ¿Quién ha de ser sino el barón de Arjuzanx?
timbrada, sus maneras son naturalmente finas y desembarazadas; su fisonomía
- ¡Vaya! Ya vuelves á tu idea fija de casamiento, dijo Barincq.
.
.
parece respirar rectitud y franqueza: no conozco militares; pero siempre que me
- ¡Oh!, continuó Anie, cuánto te agradecería que no ~ensases en m1 ma_tnhe figurado alguno con arreglo á un tipo ideado por mí, no me lo he figurado ni monio; ya no estamos en Montmartre y no tenemos necesidad de ver un ~ando
de otro modo ni mejor que éste.
posible en cualquier hombre que se acerque á nosotras. Déjame que disfrute
- ¿Estás satisfecha?, preguntó Barincq á su esposa. Si querías un retrato ahí tranquila de esta libertad.
le tienes.
- Corriente; pero yo no puedo cerrar los ojos á la evidencia, y lo evidente
- Cualquiera diría que te ha gustado.
aquí es que has causado viva impresión en Arjuzanx. Esa impresi61~ es la _que le
- ¿Por qué no? Confieso que no solamente me es simpático el capitán, sino ha obligado á solicitar de Sixto que le presentase á nosotros; esa 1mpres16~ es
que hasta le compadezco.
la que le ha hecho no dejar de mirarte mientras ha estado aquí; esa imp:es16~,
- La voz de la sangre.
por último, es la que le ha inspirado los cumplimientos, por cierto muy bien di·
- ¿Y por qué no había de hablar esa voz?
chos, que varias veces te ha dirigido.
- Porque sería menester que estuviese inspirada en la certidumbre, y esa cer- De todo eso á pensar en casarse hay mucha distancia.
tidumbre no existe.
- No tanta como te figuras.
- He ahí precisamente lo que hace que la situación sea más interesante.
La señora de Barincq dejó entonces de hablar á su hija, y volviéndose á su
Anie interrumpió ese diálogo diciendo:
marido le preguntó:
-Ahí vuelven, y me parece que traen intención de acercarse á nosotros.
- ¿Qué fortuna tiene el barón?
-¿Qué puede querer todavía?, preguntó la señora de Barincq.
- No lo sé.
Aún estaban distantes algunos pasos, cuando ambos jóvenes se quitaron si- Y ¿su padre?
multáneamente el sombrero, pero solamente el capitán tomó la palabra para
- Estaba bien, pero su fortuna se hallaba algo comprometida por la mala addecir:
ministración.
- Mi amigo el barón de Arjuzanx desea tener la honra de ser presentado á
- ¿Y la familia?..
.
usted.
- De las más respetables; los Arjuzanx pertenecen á la nobleza más antigua
- He creído, dijo el barón, que mi nombre explicaría y aun, hasta cierto del vizcondado de Tursán; un Arjuzanx fué amigo de Enrique IV, otros muchos
punto, excusaría este deseo.
se han distinguido en la corte como en la guerra.
- ¿Usted es hijo de Honorato?, preguntó Barincq.
- Perfectamente. El domingo iremos á la corrida de Habas y allí es seguro
- Justamente, el condiscípulo de usted en el colegio de Pau, donde yo lo he que volveremos á encontrarlo. Y ya que el capitán Sixto ha de ir el martes á
sido de Valentín; mi padre me ha hablado de usted con tanta frecuencia y en Ourteau ie haremos que nos dé noticias de su compañero.
tales términos, que me he creído obligado á presentar á usted mis respetos, lo
mismo que á la señora y á la señorita de Saint-Christeau.
III
La señora de Barincq se apresuró entonces á ofrecer al barón un asiento; el caAunque la señora de Barincq, estando, como ya lo estaba, en posesión de la
pitán llevó entonces sillas, y ambos jóvenes se sentaron formando corro con la
familia Barincq.
fortuna de su cuñado, nada tuviese que temer del capitán, mirábale siempre CO·
La conversación no tardó en animarse; el barón de Arjuzanx habló de su pa• mo un enemigo; le había llamado bastardo y ladrón de la herencia durante tan·
dre, Barincq de sus recuerdos de colegio. Asiduo y constante concurrente á Bia- to tiempo, que ya no le era fácil renunciar á su prevención contra Sixto, por más
rritz el barón conocía á todo el mundo, y á medida que las bañistas desfilaban que esta prevención no tuviese en la actualidad razón de ser ni fundament?;
ante ellos, ya para entrar en el mar, ya para volver á sus casetas, nombrábalas á para la señora de Barincq el capitán Sixto era siempre el ladrón de la herencia
todas, refiriendo las historias que circulaban acerca de cada una: españolas, ru- á quien por espacio de tantos años había temido y del que tantas veces había
sas, inglesas, americanas, de todas las partes del mundo desfilaron por allí; murmurado.
Esto no obstante, cuando llegó el día de la anunciada visita quiso la señora de
y cuando dejaron de pasar, el barón sacó de un cuadernito una verdadera
colección de pruebas fotográficas obtenidas por medio de una máquina ins- Barincq recibirle ella misma, porque el deseo de adquirir noticias relativamente
tantánea, con la cual sacó allí mismo algunos retratos. Si alguno de los modelos al barón de Arjuzanx hizo que considerase á Valentín bajo distinto aspecto Y
daba motivo á la burla, su fotografía, exagerando la realidad, presentaba aspec- produjo en la madre de Anie un cambio que seguramente ni las observaciones
tos más ridículos todavía: había allí españolas cuyas capas de concha en que se de su marido ni las de su hija, que abogaban ambos en favor del capitán, huenvolvían daban á su conjunto gordura extraordinaria, como había también ru· biesen producido; toda vez que Sixto era útil en lugar de ser peligroso, se había
sas, copiadas en el momento mismo en que salían rápidamente de sus sillas de transformado para la señora de Barincq en un hombre distinto.
manos, de una altura y delgadez inverosímiles.
Por esta razón estuvo tan amable para invitarle á comer, repitió la invitación
con tanta insistencia, encontró tan numerosas razones para imposibilitar una ne•
- Ya veo, dijo Anie, que es muy conveniente ser amiga de usted.
gativa, que el capitán acabó por aceptar el convite, que su situación personal
- Algunas personas no necesitan indulgencia.
A este cumplido correspondió con una sonrisa muy amable la señora de Ba- con respecto á la familia Barincq, situación evidentemente delicada, no le perrincq, que estaba sumamente orgullosa del buen éxito obtenido por su hija.
mitía rehusar tenazmente.
En varias ocasiones el capitán demostró deseos de levantarse; pero el barón,
Aunque por su parte el capitán pudo considerar también á los Barincq como
desentendiéndose por completo de estas indicaciones, pareció como si le hubie- ladrones de su herencia, en estricta justicia no tenía motivo alguno de queja raran clavado á la silla; charlando siempre, mirando á Anie, haciendo que le con- zonable ni contra los padres ni contra 1:1 hija; ni ésta ni aquélla habían hecho
vidasen á visitar Ourteau y suplicando por su parte á los Sres. de Saint-Christea1;1 nada para arrebatarle aquella fortuna que durante mucho tiempo le había perteque le dispensasen la honra de ir á ver su castillo, ya muy antiguo, de Seigno: necido; entre la familia Barincq y el capitán no existió lucha; solamente la fata·
con buenos caballos podía hacerse el viaje en una jornada sin gran fatiga.
lidad había intervenido en todo por obra de misteriosas combinaciones á las
- ¿Ha leído usted el Capitán Fracassa, señorita?, preguntó el barón á Anie. cuales nadie había contribuído; el capitán no podía por consiguiente, á fuer de
- Sí; lo he leído.
hombre razonable y honrado, achacará los Barincq la ,responsabilidad en el he·
- Pues bien: en mi casa señorial encontrará usted seguramente varios puntos cho de haber sido los instrumentos del acaso, 10' mismo que no podía acusarlos
de semejanza con la del barón de Sigognac, aunque sólo sea por sus dos torres como cómplices de la muerte. En realidad Barincq era una bellísima persona

NúMERO

596

LA

357

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- ¿Esa vida debe costar mucho?
que sólo inspiraba simpatías, así como la muchacha e~a. muy graci?sa y más !in·
_ No ¡0 sé; pero seguramente no es tan ruinosa como sost;ner caballos para
da todavía para el capitán, si éste, recorda?do su pos1~16~ de oficial subaltern~ carreras ó jugar; y de todas suertes, _creo que _la for~una de Ar¡uzan~ es más que
sin una peseta, no hubiese procurado dominar l~s sent1m1e~tos de su alm~. As1 suficiente para que pueda él permitirse la sat1sfacc16n de esos caprichos aunque
las cosas, ¿era conveniente encerrarse en un~ act~tud d~ seneda~ que podna ser resulten algo caros y hasta muy caro~; e~to no ser(a una raz?n para detenerle,
tomada como manifestación de encono 6 de mquma? S1xto cons1de~6 esto ~nto porque concede muy poca in:iportanc1a a las cuestiones de dmero.
menos razonable cuanto más cierto era que no sentía con respecto a los Barmcq
La señora de Banncq hubiera hablado de muy buena gan~ del barón durannada de eso; disgustado de que no se hubiese encontrad~ el ~estamento q~e él te toda la comida, procurando enterarse del caract;r de ArJu~anx, d~ sus rela·
conocía, sí lo estuvo y mucho, porq~e no _estaba tan d1vo_rc1a~o de los ~1enes ciones, de su fortuna, de su pasado y de su porvenir_; pero Ame desv1~ de este
mundanos que pudiera sobrellevar 1mpas1ble esta decepción inesperada_, ~ero asunto la conversación y logró mantenerla sobre obJetos que no per1?11tfan volincomodado contra los que recogían aquella fortu~a por der_echo
nac1m1en- ver al barón y sí evitaban que el capitán sospechase ~n el_la algún m~erés en
to, no lo estaba realmente, y por lo tanto no quena que nadie pudiese creer que aquella especie de información acerca de un hombre a qmen había visto una
sí lo estaba.
.
1
sola.
•
A ·
Cuando con el auxilio de Manuel hubo empaquetado lo~ obJetos que e per· vezLa
preocupación del matrimonio la había atormentado tanto tiempo, q~e me
tenecían encontró el capitán al pie de la escalera al Sr. Banncq qu~ le esperaba. se encontraba como una esclava que hubiese acabado de recobrar su libertad.
_ ¿L; parece á usted bien_ que mientra_s _llega la hora de la com~da demos u? La más terrible humillación de sus años juveniles había s(do _precis~ment~ esta
paseo por estos prados? El tiempo es dehc10so; podrá usted ver mis obras Ymis de discutir con su madre sobre si tal hombre ó cual otro a qmen Ame deb1a ver
ganados.
6 había visto sería marido aceptable; si la joven le había gustado, y acerca de la_s
Durante este paseo, que fué largo, porque Barincq se sentía completame?te ventajas 6 inconvenientes qu; ofrecía: Ah?ra, ya qu; la fortuna le da1?a esa h·
dichoso cuando hablaba de cosas por las cuales experimentaba verdader~ pasión bertad, Anie deseaba quitar a su ma_tnmom~ ese cara;ter_ de transacción mer·
y por ¡0 tanto no era conciso en sus explicaciones, el c~pitán no ~vo_ m una so- cantil. Cuando se presentase un mando, la Joven vena s1 le ~ceptaba 6 no. Lo
la vez esa sensación, en la cual podía haber algo ~e tristemente 1rómco, ~~ ver que Anie no quería en manera alguna era adelantarse ella mmna en la presencomo ajena la finca propia mejorada y reformada; 1~dudab)emente la afab1hdad
con que se le recibía era sincera, como lo era_también la simpatía que todos le tación.
Aquella misma noche, después_ de habers: au_sentado el capitán, tuvo con la
demostraban- Sixto veía esto· estaba convencido de ello, y es claro que al sen- señora de Barincq una franca y smcera explicación sobre este asunto.
tarse á !a me~a se encontrab~ en las disposiciones más felices para contestar á
La madre de Anie muy sorprendida de oír á la joven, le preguntó:
las preguntas que con respecto al barón le dirigía la madre de Anie y para con·
- Pues qué, ¿no h~ tomado con mucha frecuencia informes y noticias de altar todo lo que de su condisclpulo sabía.
.
.
gunos
jóvenes sin qu_e tú te enf~dases? .
.
Sixto y el barón se habían conocido en el C?legio de Pau, siendo el uno Y el
- Las circunstancias han vanado. Precisamente porque esto se hizo antes me
otro muy niños, porque ambos eran de una misma eda?- Ya desde mucha~ho
disgusta que lo hagamos ahora. ¿Por ventura lo má~ conve?iente de esta ~er~nmostraba el barón lo que sería el hombre: una sola pasión mostraba, la afición
cia no ha sido el desembarazarnos de los compromisos odiosos de la m1sena?
á los ejercicios de fuerza,_ á toda cla~e_de ejercicios de esa índ?le. En este género
.
de educación babia realizado prod1g1os cuyo recuerdo serviría seguramente Y Ya que poseemos riqueza, déjame que tenga dignidad.
Estas observaciones de Anie no impidieron á la señora de Barmcq perseve~r
por mucho tiempo de ejemplo á los futuros profesores de gimnasia. Era al pro·
é insistir en su propósito de ir el domingo al pueblo de Habas para presenciar
pio tiempo buen muchacho, muy franco, muy leal, muy generoso; solamente te.
nía un defecto, era muy rencoroso; así como sus rasgos de fuerza llegar~n, á ser la corrida.
- Encontrar al Sr. de Arjuzanx no es buscarlo, y ninguna razón tenemos para
proverbiales, así lo fueron también sus v;nganzas. Entr~.el baró~ y ;l cap1tan ha·
bían existido siempre relaciones de_ amistad muy can~osa; Y. s~ bien es verdad huir de él.
- Lo único que deseo es que ese señor no se figure que soy u?a d~ncella gaque mientras ambos estuvieron de internos en el colegio no v1V1eron nu~ca en
nosa de marido, y esto yo me encargo de hacérselo comprender sm deJarle duda
gran intimidad, habían sido siempre muy bu~nos camaradas has~ que ArJuzanx,
á quien sacaron del colegio antes de concluir sus clases, se desp1d16 de él. Des· acerca de mis intenciones.
pués de aquella época no se habían visto en doce años, y sólo volvieron á verse
cuando el capitán fué destinado á Bayona.
.
,
IV
El barón había cumplido de hombre lo que en el coleg10 ~romet1a1 y hoy re~
presentaba seguramente el tipo más_per_fe_cto del ho~~re aficionado a mon,tar a
caballo, á cazar y á toda clase de e1erc1c10s de hab1hdad y de fuer~; tema en
¡ d'
todos éstos tanta superioridad que era verdaderamente famoso,_ dominaba la
Habas, que es una aldea de las Landas, tiei:e no obsta_nte pero 1camente sus
grima y la equitación y boxeaba admirablemente; andaba á pie, sólo Pº: dis- corridas; el domingo de julio en qu~ esas corndas s; ve~1fican de~fila _POr to?os
traerse, doce 6 quince leguas al día, y consideraba como cosa d~ jueg~ el ir de~- los caminos que van á desembocar a la plaza de la 1gles1a procesión mtermma·
de Bayona hasta París en su velocípedo. Sin embargo, ¡0 que mas hab,a contn- ble de coches entre los que están representados todos los géneros de vehículos
· más armas que que .en la comarca se . conocen; á largo
y
buído á labrar su reputac1'6n era ¡a 1uc ha romana, 1a ¡uc ha sin
• de los paseos
. dfestoneados por
, . árboles
~
las manos; lucha en la cual había podido medir sus fuerzas sin desventaja, en el c~b1e~os po~ el follaJe de los cas~nos, los afic10na os que van a pie ?rman
circo Molier, con el célebre Pietro, que está reconocido entre las gentes de la I hilera mt~rminable, cal~dos los pies con alpargatas nuevas, ech~da la boina so·
profesión como el rey de los luchadores. La práctica constante de esos ejerci· bre los o¡os formando visera, cemdo el cuerpo por hermosa faJa encarnada ó
cios y el esfuerzo metódico que exigen habían dado al barón una musculatura
vigorosa que se encuentra muy rara vez entre los hombres de su clase. _Para sos·
tenerse en esta situación tenía Arjuzanx en su castillo un luchador antiguo, pre·
cisamente un hombre del oficio, célebre en otro tiempo, aunque ya retirado, llamado Thoulourenx, y con éste trabajaba todos los días, y para descansar de una
lección larga de lucha 6 de esgrima daba á pie 6 á caballo un paseo de dos ó
tres horas.
La señora de Barincq escuchaba asombrada; tan extraordinaria fué su sorpre·
sa, que interrumpiendo al capitán, le preguntó:
- Esa lucha romana que usted dice, ¿es la que vemos algunas veces en las
ferias?
- Esa es efectiYamente, contestó el capitán, 6 por mejor decir, esa era; porque ahora no está reservada como lo estaba antes á las gentes del oficio, las
cuales solían dar sus representaciones en los circos de la calle Le Pelletier 6 en
las funciones de pueblo en el Mediodía; los aficionados tomaron gusto á esta lu·
cha cuando los ejercicios físicos, desdeñados durante mucho tiempo, volvieron
á tener boga entre nosotros, y Arjuzanx es indudablemente el más notable de es·
tos aficionados.
- He ahí una cosa extraña en un hombre de esa clase.
... - ,.._._
-,r- - No más extraña ciertamente que los ejercicios en el trapecio y los ecues·
tres en el circo en ciertos representantes de la juventud aristocrática. De todas
~ ... ,
maneras, la lucha exige un conjunto de cualidades que no son para desprecia·
das: fuerza, agilidad, destreza, resistencia y otra que puede ser considerada como
intelectual, y que consiste en apreciar oportunamente lo que ha de hé.icerse y lo
que no ha de hacerse en determinado momento.
- H abla usted de la lucha como si usted mismo fuese uno de los rivales del
Sr. de Arjuzanx, dijo Anie.
- No, señorita, hablo sencillamente como un hombre que teniendo precisión
de practicar, por razón de su oficio, algunos ejercicios corporales, puede estimar con justicia el mérito de los que llegan á adquirir superioridad en estos
Sixto se adelant6 sombrero en mano inclinando la cabeza
ejercicios. Además, es un hecho que la lucha romana contribuye mejor que ninante la señora de Barincq y Anie
gún otro á desarrollar la máquina humana para prestarle proporciones armóni·
cas y darle el mayor grado de belleza; mientras que los demás ejercicios destru•
yen, cual más, cual menos, el equilibrio de esas proporciones favoreciendo á un azul; y si bien algunas mujeres se muestran orgullosas porque cubren su cabeza
órgano á expensas y en detrimento de otro; observe usted el tirador, alto de con sombrero de paja, á la moda de París, la mayor parte de ellas tienen su pahombros, el jockey, 6 sencillamente el jinete, de piernas arqueadas, y compárelos ñuelo de seda de colores brillantes, que es la nota característica del país.
usted con los atletas de la antigüedad que han servido de modelos para la esta·
Cuando el landó de la familia Barincq, después de haber atravesado las calles
tuaria y hasta cierto punto la han creado.
del pueblo empavesadas y adornadas con la solemnidad que el caso exigía, se
- Confieso, dijo Anie, que el Apolo de Belvedere y sobre todo el Narciso detuvo delante de la posada La Hermosa P osadera, prodújose entre la mucheme gustan más que el Hércules de Farnesio.
\ &lt;lumbre un movimiento de curiosidad; porque si los carros y aun los carricoches
Todo esto maravillaba á la señora de Barincq, pero no respondía en manera arrastrados por burros eran muy numerosos, la aparición de un landó constituía
alguna á sus preocupaciones de madre; quiso por consiguiente precisar sus pre• en el pueblo un verdadero acontecimiento.
guntas: dirigiéndose, pues, al capitán le dijo:
1
(Co11tin11ará)

?e

:S·

-

~-- -

�LA

1LUSTRACIÓN

ÁRTÍSTÍCA

su danza, terminada la cual el teatro vuelve á su
puesto.»
La organización de los aparatos motores de donde
procedían esos distintos movimientos estaba uniformemente basada en el principio del modo 1e acción
que ejerce un contrapeso cuyo descenso ha sido metódicamente regulado. Veamos, por ejemplo, cuál era el
mecanismo de la marcha del cajón ó carretón (fig. 1).
LOS TEATROS DE AUTÓMATAS EN GRECIA
El cajón ABCD está montado sobre tres ruedas,
EN KL SIGLO II ANTES DE NUESTRA ERA
dos de ellas RR del mismo radio son motoras y están
Los antiguos, que tantas maravillas artísticas y li- fijadas en un eje común: la tercera r, colocada en la
terarias crearon, nos admiran también en materia de parte anterior, sirve simplemente de sustentáculo al
industria, habiéndonos dejado sobre la mayor parte sistema y puede por consiguiente reducirse á un simple disco giratorio. Las tres ruedan sobre rieles cóncavos VV'.
.zv.-· 0.-:.,' -~ 1/.~./ - ,,,...,fo:~===-::~::-:
Alrededor de un carrete fijado en el
~ ::::~~?.=. . ✓eje á igual distancia de las ruedas moto~
¼ ,
ras arróllase un cordón que, mediante
un juego de poleas de retorno pp, termina en un contrapeso de plomo P. Este
contrapeso,
que puede deslizarse por
, . ,··,-·&lt; .
rozamiento suave en el compartimiento
superior en un cilindro vertical TT, descansa sobre una capa M de granos de
mijo ó de mostaza que son á la vez ligeros y escurridizos: en el fondo de este
compartimiento hay un orificio O de
tamaño conveniente que puede abrirse
y cerrarse á voluntad por medio de una
peqúeña compuerta gobernada por un
cordón colocado debajo de la mano del
operador, el cual no tiene que hacer
más que tirar de él cuando quiere que
el carretón se mueva, pues al abrirse la
compuerta el mijo se escapa por N al
compartimiento inferior del tubo, desciende el contrapeso y el teatro anda
suavemente.
Para terminar lo que al teatro móvil
se refiere, diremos que el juego de los
personajes automáticos se obtenía por
medio de un carrete vertical cuyo corFig. 1, Aparato motor &lt;l~l teatro móvil en la antigua Grecia. - ABCD. Secdón motor iba, por medio de un sisteción del cajón móvil. - RR. Ruedas motoras fijadas en un eje común. ma de poleas de retorno, á reunirse hor. Rueda-sustentáculo ósimple ruedecita delantera. - VV'. Vias formadas
con rieles cóncavos. - pp Poleas de retorno. - TT. Cilindro vertical en
rizontalmente con el contrapeso motor.
donde se mueve el contrapeso motor. - P. Contrapeso motor de plomo. En los teatros de autómatas fijos se
M. Capa de mijo ó de mostaza. - O. Orificio por donde caen los granos.
representaban
comedias en varios actos,
- N. Montón de granos caldos en el compartimiento interior del cilindro.
con entreactos y cambios de decoraciones, como en los teatros modernos: su
de las especialidades una porción de trabajos técni- mecanismo se basaba en el mismo principio de la incos que aún pueden consultar con provecho los inge- tervención de un contrapeso motor con descenso renieros modernos, como acontece con la curiosa obra gulado, cuya manera de acción estaba en mejores
de Ht:rón de Alejandría, Los teatros de autómatas.
condiciones que en los teatros móviles porque la suLa estatuaria movible, ó mejor dicho, la industria presión del aparato de ruedas permitía una colocade las muñecas mecánicas vulgarizóse desde muyan- ción más cómoda, aumentando por consiguiente la
tiguo en Egipto, en Grecia y en Italia. Muchos siglos altura dispon ible para el descenso, el volumen del
antes de nuestra era, en los mejores tiempos del arte grano regulador y la duración misma del movimiengriego, algunas figurillas ingeniosamente construídas to. El mijo estaba en ellos reemplazado por arena sedaban interesantes representaciones privadas ó públi- ca, materia más -económica y más duradera que el
cas, á domicilio ó en los teatros de Atenas, en los grano adoptado para el teatro móvil. La representamismos escenarios en donde se representaban las
tragedias de Eurípides.
Los teatros de autómatas descritos por Herón son
de dos clases completamente distintas: unos monoescénicos movibles y otros poliescénicos fijos.
En los primeros el público está sentado formando
círculo alrededor de un recinto central, como en nuestros circos. Un pequeño cajón ó carretón que rueda
sobre una vía circular va pasando por delante de la
primera fila de espectadores: sobre la plataforma del
d
mismo se desarrolla entre los personajes una escena
única sin cambio alguno de decoración.
La representación en boga en el siglo u antes de
nuestra era, fué la de la Apoteosis de Baco, de la que
vamos á hacer un sucinto análisis. En el centro de
la plataforma del cajón alzábase un edículo circular,
p
visible en todo su contorno y cuyo techo cónico sostenían cuatro columnas: en la cima de éste levantáFig. 2. Mecanismo del teatro de autómatas en la antigua Grebase una Victoria sosteniendo en una mano una cocia. - ab. Brazo humano. - cd. Paleta que gira alrededor del
rona. En el centro del edículo está Baco de pie con
eje a. - c. Extremo de la paleta. - K. Clavija ó trinquete de
retención. - P. Contrapeso motor general. - p Pequeño conun tirso en la mano izquierda y una copa en la deretrapeso. - r. Rueda dentada. - /1. Cordón arrollado alrededor
cha; echada á sus pies yace una pantera y apoyadas
del árbol de la rueda.
en las columnas hay varias bacantes. Completan la
escena dos altares situados uno delante y otro detrás
del dios ( fig. 1 ).
ción más célebre que se daba en los teatros fijos era,
Tal es la preparación del espectáculo.
en tiempo de .Herón, La leyenda de Nauplt"us.
«El teatro se pone en marcha, dice Herón. Llega·
En el primer acto el teatro representaba un astido al punto que se quiere, se para y entonces el al- llero: había en la escena doce personajes distribuídos
tar colocado delante de Baco empieza á arder y el en tres grupos, que eran otros tantos griegos ocupatirso del dios mana agua y su copa derrama vino so- dos en construir en la playa de Troya los buques que
bre la pantera: las caras del basamento cúbrense de debían restituirlos á su patria: todos se movían1 unos
coronas y al sonido de los tambores y címbalos las aserraban, otros partían madera, éstos manejaban el
bacantes danzan alrededor del edículo. Cuando cesa martillo, aquéllos el trépano. Pintados sobre la tela
el ruido, Baca y la Victoria giran sobre sí mismos, del fondo todos tenían el brazo derecho movible arse enciende el segundo altar, vuelve á manar agua mado de una herramienta que manejaban vigorosadel tirso y vino de la copa y vuelven las bacantes á mente. Esta oscilación del brazo se obtenía por me-

0; :

1/

NúMERO

596

dio del siguiente procedimiento, descrito muy clara.
mente por Herón.
Nuestra figura 2 representa una palanca ó paleta
e d que oscila y hace oscilar el brazo humano a b alrededor del eje a, gracias al juego continuo de una

&gt;~:Jd"'&lt;_-&lt; -

Fig. 3. Otro mecanismo del teatro de autómatas en la antigua
Grecia. - AB. Rendija abierta en el suelo del fescenario. - C.
Arbol de rotación. - T. Vástago fijado en el árbol y que sostiene la silueta del delfin. - D. Polea. - P . Contrapeso.

rueda dentada r, cuyos dientes sucesivos al apoyarse
en el extremo e de la paleta levantan el brazo de palanca opuesto ad, que luego vuelve á caer, por la acción de un pequeño contrapeso p, sobre el trinquete
de retención ó clavija fija K. La rueda dentada es
movida por el contrapeso general P cuyo cordón h
se arrolla varias veces alrededor del árbol de la rueda.
En el segundo acto se asistfa al lanzamiento y á la
partida de los barcos griegos, y en el tercero se veía
la escuadra en alta mar y algunos delfines saliendo
del agua y volviendo á sumergirse en ella; para obtener este movimiento empleaba Herón el siguiente
procedimiento: «En el piso de la escena practicó hendiduras estrechas y recortó en una planchita delgada
algunos delfines. AB es la hendidura, C un árbol de
rotación en el cual hay el vástago T que sostiene la
figura del delfín y D una polea á la cual se arrolla
una cuerda terminada en el contrapeso P; cuando
éste hace girar la polea el delfín se moverá hundiéndose y volviendo á salir.»
En los restantes actos se ejecutaban juegos pare·
cidos, todos los cuales se basaban en el mismo sistema de contrapesos.

E. H.

NúMERO

596

go. Esta grúa recibe por detrás los bloques que hasta
ella conducen las vagonetas, como se ve en el grabado, y los transporta hasta el
sitio en donde se forman
los paramentos, ejecutándose á brazo el movimiento
vertical. En la cámara cerrada que se ve en la parte posterior del titán hay una dinamo que acciona el movimiento de traslación de la
grúa al mismo tiempo que
el de todo el aparato que,
en caso de mal estado del
mar, se recoge detrás del
muro de abrigo ya construido. Esta misma dinamo gobierna una bomba de agua
y un plano inclinado para
la ascención de las vagonetas en las cuales se cargan
los materiales, piedra arena y cemento necesarios
para la fabricación de la argamasa. Una dinamo receptriz que se ve en la parte
alta y posterior de la cámara cerrada gobierna una
máquina para hacer la argamasa, cilíndrica y hori-

Es este uno de los aparatos más importantes que
se emplean en las obras del nuevo puerto de Bilbao,
y sirve para la construcción del rompeolas.
Este se asienta spbre una base de grandes bloques
apoyados en las rocas del fondo del mar, que sólo sale
un metro del agua durante la marea baja: sobre estos
bloques álzase una mole de doce metros de espesor
que forma el cuerpo de la escollera y sobresale siete
metros en la baja mar y 2'50 en las mareas altas. Por
encima de toda esta construcción corre un muro de
abrigo, de cuatro metros de espesor por tres de altura, coronado por un pequeño parapeto de un metro.
Esta construcción especial es necesaria, dada la violencia del mar en aquellos parajes. El perfil del rompeolas es realmente curioso, pero más interesante y
más original es el titán que para construirlo se utiliza y que nuestro grabado reproduce.
Para asentar sólidamente el cuerpo del rompeolas
sobre los bloques hay que arrojar en sus intervalos
piedras que se cubren de una capa de betún y luego
es preciso colocar la doble serie de bloques que forman
los dos paramentos y llenar el espacio que los separa y
finalmente amoldar en el mismo lugar el muro de abrigo con betún. E l titán asegura del modo más expeditivo la mayor parte de este trabajo y por esto se llama
titán-taller. Este aparato está formado esencialmente
por una gran viga de acero con virotillos, de 32 metros de largo, montada sobre ruedas y que puede circular sobre rieles puestos en la plataforma ya construida
del cuerpo del rompeolas, pudiendo avanzar unos 20
metros fuera de lo construido, para lo cual está equili·
brado por detrás con un contrapeso. Lo que constituye la originalidad principal del sistema es que la
fuerza motriz empleada para este aparato es la electricidad que proporciona una dinamo generatriz establecida en tierra y gobernada por una máquina de
vapor de 40 caballos: el enlace está establecido por
una línea de alambre de cobre, sostenido por postes,
que se prolonga á medida que el trabajo avanza.
Por la parte superior de la viga se desliza una grúa
de 10 toneladas que recibe el movimiento de trasla-ción de una dinamo eléctrica de que hablaremos lue-

d~truye basta las IIAl~E9 el YELLO del roslf? de las damas (Barba, Bigote, ett.), 1111
lllDgun pebgro para el cu tia. 50 Años de Íl:ii:lto, ~ 1DJllares de testimonios garantilan la eftcacla
de esta preparacion, ¡s, ,ende en oeJ11, para la barba, y en 1/2 oaJ•• para el blgott ligero). Para

loa brazos, emplée!, e! o!!ILl. l'Ull&amp; D'U88ER, t , rue J .•J ,•Rouaaeau, P arta.

--................
-

ENFERMEDADES

GARGANTA
ESTOilA.GO
PASTILW P0Ll0S
VOZ y BOCA

PATERSON
• BDUTBO 1

*

EL TITÁN ELÉCTRICO DEL PUERTO DE BILBAO

zontal, que rueda en el piso
inferior del titán: este aparato recibe de las vagonetas
las primeras materias que
transforma en una argamasa excelente ell€ima mismo
del sitio en que ha de emplearse. Al salir de la máquina, esta argamasa es distribuída en los puntos dondehadeser utilizada por medio de un conducto móvil.
Las dos barras verticales
que se ven en el extremo
libre del titán no son necesarias para la estabilidad y
no tienen más objeto que
hacerle tomar apoyo sobre
la fundación inferior y suprimir las vibraciones y balanceos que pueden producir los movimientos de la
grúa y de las vagonetas.
Desde julio de 1892 funciona perfectamente este
aparato que hemos creído
interesante reproducir por
ser una aplicación de la
electricidad que permite un
trabajo sencillo, rápido y
regular.
(De La Nature)

El titán eléctrico empleado en los trabajos del nuevo puerto de Bilbao (de fotografia)

PAtE EPILATOIRE DUSSER

J

**

359

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

■AGRSIA
....._,ldoe OOD&amp;ra lu ...,_lome del z.t6.
mago, Falta de Apetito, Dlge.U.on• labor1-, .&amp;oecUaa, V6mitoe, Era:otoa, y C611-,
regularlun Ju l'unolon• del Eat6mago y
de loe IDINUDoa,
·
En,lrMtlrllt•lo 111'111 dt l . ,ArAIIO.
&amp;dla. DBTll&amp;lf,1"-uoo • P.&amp;llll

PISTILLIS DE DETHAN

LA SAGRADA BIBUA

lla:IQlr ffl el f'Otlllo tJ /tffllt:J
Adh, DETIIAN, Farmaoeutloo en PA!Wi

...............................-

!1:Jo lRfll\i\!II
GOTA
¼
l~
-«JREUMATISMOS 1
0

de peeeta la

I&gt;

entroga de U P'-gina■

AMUQA8 Pat:OOCEI
El'LON:ICERCIU ·
ROIECE8

~

Reoomeodadaa contra los Malea de la Uarg¡mtói,
Enlnclonea de la Voz., IDflamaolonea de la
Boca, EJeotos pernlol~
del llleroarlo I ri•
taolon 911e produce el Tabaoo, J IJ)eCialrileo&amp;e
i loa Son PREDICADORES, A.BOGADOS
PROFEBOI\EB y CANTORES para faetldu !.Í
emioion de la VOL-l'H410 ¡ ta RaAUL

to o6nthnoe

.1.nj,11iL1on· -

, LElffEIAI, TES A110
IAIIPULLIDOI, TEZ IWlRO

EDICIÓN ILUITIIADA

6

L.I.IT

LECHE ANTEF1:L

~

S. aa.iu ,..,.,.._ A.,aa III alldte
fndoM l 1,,. Sra. .llea11Der J Slah, MilDnl

arabedeDigitalde

J

.....,.¡;.,....._
(•l ~ h

■,••~~

1IJ!l
:1:t
:4
-·- - - - ---·-Emplea.do con el me,jor .cexito

contra. la.s diversa.s
Afeccionesd1ICorazon,
Hydropeslas,

Toses nerviosas¡
Bronquitis, Asma, etc,

del

................................
=PILDORAS v~JARABE a
♦

•

Especifico probad? de la GOTA y REU■ATIS■OS, calma los dolores •
los mas fuertes. Acc1on pronta y segura en todos los periodos del acceso.
•

•

VENTA POR MENOR . -EN TODAS LAS FARMACIAS

F . COMAR é HIJO, 28, Rue Saint-Claude, PARIS

v

DROGUERIAS •

MEDIOAOION TÓNICA

DE

BLANCARD

,

CARNE HIERRO 't6Dico■
y QUINA
mu nparador&amp;

11.Allmeuto mu f o ~ 1lllido a los

VINO FERRUGINOSO AROUD

T COK TODOS LOS PIDlCIPIOS NtJ'BITIVOS DB U CAI\NE
~~•
y_ ••mu1 Dles años de ei:tto conUnU&amp;do y las &amp;11rmac1one1 de
.
eminenciaa médrcaa preubin que esta aaociaclon de la «l..._e, el ■ie...,. y ¡
ea,_ constituye el reparador mas enel'llico que se conoce para curar • la Clor6lú la1
Antmta, las JlemtruacU&gt;IIU dQIM'o,a,, el HmpolJrfflmlffllo y 1a .4.lt acfo1' ae
'
el Jlaqutttamo, las J . f ~ ucrotwou, y ucor&amp;ulwiu, etc. El Ti~ Pe.....:■!'::'1é
Areaca es, en erecto, el único que reune todo lo que entona y fort&amp;I
1
regu)arlzbªl coordena y aumenta considerablemente laa tuerzas ó ln!un~
empo rec da y descolorida : el Y~or, la Color/JCW# y la. J/Mrqta 1'ttlll.
_ •.,
Port1,avor,e11Pari,, en euade J. FEW,rannacentico, tO!,raeRicheliea, SucesordeAllOUD

lh~••

:la°1'~2!!

SJI TIOO&gt;II: BN TODAS L4S PJUMQIP.u.BS BOTICAS

EXIJASE .i:: ARDUO
1

VELOUTINE FAY POLJ!p!!.~!Rfm~TRI
.

El mejor~ mas célebre polvo de tocador

por Ch. J'a~,perfumista
9, Rue de la Pal%, P ARIS

'

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

LA CARTOMÁNTICA,

NúMERO

596

cuadro del malogrado pintor Simón Gómez

e.as casas extranjeras que deseen anunciarse en LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA dirija.nse para. informes á los Sres

A. Lorette, Rue Caume.rtin,

núm. 61. Pa.rís.-La.s oaeas eepa.iiolu pueden hacerlo en la odcina. de publicidad de lo• Bree. Oa.lvet y Rialp, Diputación, 358, Barcelona.

Jarabe Laroze

Soberano remedio para rápida cura•
cion de las Afecciones del pecho,

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Catarros,Mal de garganta, Bronquitis Resfriados, Romadizos,
de los Reumatismos. Dolores~
Lumbagos, etc., 30 años del mejor

Desde hace mas de 40 años, el 1arahe Larose se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastritis, gastraljiaa, dolore•
y retortijones de estómago, estreñimientos rebelde■, para facilitar
la digestion y para regularizar todas las funciones del estómago y de
los intestinos.

éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Par1s.

JARA.BE

a1Bro111uro de Potasio

D1ptJs/to ,n tollas lu Farmacia,

DE CORTEZAS DE NARANJAS llARGlS

Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del coruon,
la epilepsia, histéria, migraña, baile de 8•-Vito, insomnios, convulsiones y tos de los nin.os durant.e la denticion; en una palabra, todas
lu afecciones nerviosas.

Jábrit.a, lspediciones : J.-P. LAROZE

Querido enfermo. -Flese Vd. á mi /arta experiencia,
y hat• uao de nuestro, 8RANOSde SALUO,puea el/01
le curarán de ,u con1t1paclon, le darán apetito y le

derolrerin el aueño y la alegria. - As, r1rirá Vd.
muoho, año,, d1tfrutando s,empre de una buena ,alud

1, roe dtJ Lions-St-Panl, i Paria.

Deposito en todas la.a principales Boticas y Droguerlu

AP:IOL .
de los 0'8' JORET &amp; HOMOLLE

~

º 1t1t.9ADESdeJEBroh ..
\ ...,~

--¼---

~,,,

Pepsina Boudault
.&amp;p?Obada por la füDEII.&amp; DE IEDICIIU

PREMIO DEL INSTITUTO AL O' CORVISART, EN 1856
Médallaa &amp;n 1&amp;1 Expoaloionu lnler naolonalu de

P.&amp;RIS - LYOI • VIEIU - PBIUDELPBI.&amp; - P.&amp;RIS
1867

l ffi

1873

1876

11 IIDLll C01' IL J1U.T0I. Í.XJTO

11178

•tt L.U

DISPEPSIAS
QASTRITIS - QASTRALQIAS
DIQESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
'f 0T&amp;.01 D1101.DIN'&amp;I DI U . DI0IITI0II

Lu

Pe1101111 qae coDGcen las

PILDORASt~DEHlUT
DE PARIS

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan. No temen el asco ni el causancio, porque, contra lo que sucede con
los demas purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenos alimentos
y bebidas fortificantes, cual el vino, el café,
el té. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida que mas Je convienen,
segun sus ocupaciones_.. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamente anulado por el efecto de la
buena alimentacion empleada, uno
se decide fácilmente á volver
á empezar cuantas v11ces
sea necesario.

BAJO LA FORMA DE

ELIXIR, · de PEPSINA. BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS. de PEPSINA. BOUDAULT
P.&amp;RIS, Pharmaoie COLLAS, 8, me Dauphiue
11 en la, principales farmacia,.

JARABE

DEL

DR. FORGET

contra los Reumas, Toa, Crisis nerviosas
é Insomnios. - El JARABE FORGET es
un calmante célebre, conoc1d1&gt;desde 30 años. En las farmacias y 28, rue Bergere, París
1(antiguamente 36, rue Vivienne).

\

El APIOL cura los do/ore,, retruo,, aupre•
Pero con!l'ecuenctaes !alsificado.EJ APIOL
verdadero1,.ú_nlco eficaz, es el de los tnven•

1/onu '11 la, llpooa,, as1 como las p6rdfda,,

torea, loa

11'"1

JOl\ET 'T BOl!IOLLE,

rlOA LLAS l1pt1Unlr1• LONDRES1161•PA R/8 f881
rar" IRIUT, mdtRlnll, PWI

no,

I

Farmacéutico, place des Petits-Ptlres, 9, P
PREPARACION
ESPECIAL

para com~atir
con dxilo
ESTRENIMIENTOS

. • •.

.

♦

, ·

'

E:cijarse fu
cajas de hoja de
Una ~charada

por la manana

• y otra por la ta
~
';/'• en la cuarta p
IRRITACIONES
"'• ,••
de un v aoo
ENFERMEDADES En /odas deaguaó del
DEL HIGADO
fa•
Y DE LA VEJIGA farmacia,
LACAJA : 1FR.

eOLICOS

30

CARNEyQÜINA

ll Alimento mu reparador, anido al Tónico 1Daa énqico.

VINO A·ROUD CON QUINA

T CON TODOS LOS P,JUNOIPIOS fflml.ITITOS SOLtJBLBS DB U CARNE
elementos $f118 entran en la compostcton de este potente
teparador de las fuerzas vitales, de este fonilelaate por e1eeleaeia. De un gusto sumamente agradable, es soberai¡o contra la .f.nemta y el .f.poca,ntento, en las Calent11t'III
1' Conoa/4aenctas1 contra las l)tMreas y las .AfeceúYIIU del 11,tomago y los ,ntutino,.
Cuando se trata de despertar el apeUto, asegurar las digest1ones1 reparar las fuerzd,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y la8 epidemias pro'fOo
cadu por los calores, no se conoce nad.a superior al l'iao de gaiaa de .t.reud,
.Por ffl4J,lor. en Pari1, en casa de J. FERRt, Farmaceutico, 10!, rue Richelieu, Sucaor dlA,1\0UD.
4'.l&amp;.ft y om1u I son los

8B VKMDB BN TODAS LAS PI\INOIPALIIS BoTIQU.

EXIJASE •li:o:i: 1 ARQUQ
Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
lMP. DK MONTANKR. Y SIMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48131">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48133">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48134">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48135">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48136">
              <text>596</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48137">
              <text> Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48138">
              <text>29</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48154">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48132">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 596, Mayo 29</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48139">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48140">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48141">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48142">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48143">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48144">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48145">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48146">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48147">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48148">
                <text>1893-05-29</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48149">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48150">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48151">
                <text>2011725</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48152">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48153">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48155">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48156">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48157">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7306">
        <name>Emilio Castelar</name>
      </tag>
      <tag tagId="7528">
        <name>Exposición histórico-Europea</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7536">
        <name>Teatros de autómatas en Grecia</name>
      </tag>
      <tag tagId="7537">
        <name>Titán eléctrico</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1824" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="702">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1824/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._595._Mayo._0002011718.ocr.pdf</src>
        <authentication>3a22a59b03abeba15e6c92d5d30239e1</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73995">
                    <text>~trtélC10t)

tí~t1ea
ARO XII

BARCELONA

22

DE MAYO DE 1893

~ -------

Con el próximo número repartiremos el tomo segundo de AYER, HOY Y MAÑANA

MESALINA, estatua de Vicente Alfano

NúM. 595

�LA

33º

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

595
N úMERO

Texto. - Cró11ica de Arte, por R. Balsa de la Vega. - [111a
entrevista con miss Maud Gomu, por Alberto Brisson. - En
co/aboració11 la Academia Espa11ola y el Afmzicipio de ilfadrid, por A. Sánchez Pérez. - Et sueJ1o de u1ta madre, por
José Roure. - llfiscelá1ua. - Nuestros grabados. - A 11ie (continuación), novela por IIéctor Malot, con ilustraciones de
Emilio Bayard. - SECCIÓN CIENTfFICA: Aducció11 de las
aguas del Avre á París, por Ti3sandier. -Asilo para fJerros
e,¡ Garc/zes. - Libros recibidos.
Grabados. - Afesati11a, estatua de Vicente Al fano. - llfiss
Afaud Gomu,famosa defemora de la causa de los oprimidos
irlandeses, y otros tres grabados de escenas ocurridas en Irlanda. - Sa/ó,i Parls. Exposició,i Casas-R11siJ1ot. Retratos
del pinto, Arcadio Afás y de/grabador Ramó,i Camulas, cuadros &lt;le Santiago Rusiñol; bzLerior al aire libre; Celos; Re·
tratos de la 11i11a Sardá y del Sr. Codi11a, cuadros de Ramón
Casas, grupo de seis grabados. - A11gel, estatua de Enrique
Clarasó. - Afisa de campana celebrada en SanJuan de Puer·
to Rico. - .Desacuerdo y armon{a, cuadro de A. Corelli. - Et
primogt11ito, cuadro de E. Lancerotto. - En peligro inmittente, cuadro de Vicente Cutanda. - Lápida conmemorativa
colocada en el monasterio de la Rábida en las fie,tas del IV
centenario del descubrimiento de América. - Figuras 1, 2 y 3Vistas del recipiente &lt;le las aguas del Avre, del puente de
Luxemburgo y del depósito de dichas aguas. -Asilo para
perros en Garches.

..... ,,.........,............,,......•........, .......................,..............................................................
CRÓNICA DE ARTE

Hoy, día 14 de marzo, doy comienzo á esta Crór.uando precisamente hoy debía estar en las
oficinas editoriales de LA !LUSTRACIÓN ARTÍSTICA.
Pero el hombre propone y los acontecimientos disponen; y ciertamente que no han sido pocos ni sin
interés los ocurridos desde el día 30 del pasado
abril hasta el momento en que trazo estos renglones.
Acontecimientos algunos de ellos que aun cuando
parecen ajenos al arte, no lo son tanto que no merezcan ser tenidos en cuenta como dato irrefragable de
una ley ineludible lá la que están sujetos los movimientos todos de la vida social, especialmente por
aquella parte que corresponde á la de la inteligencia.
Para estudiarlo en Verdades y mentiras dejo ahora
el acontecimiento político que acaba de realizarse en
la cámara de los diputados. En aquella sección analizaré cómo no es posible negar la evidencia de un
estado morboso de la sociedad española principalmente, cuyos síntomas, como los de postración y aniquilamiento de las fuerzas vivas de la patria, han llegado á ser tan alarmantes que tan sólo un nuevo
rumbo impreso por mano vigorosa á la cosa pública,
y en el sentido indicado ó presentido por las ciencias,
la literatura y el arte, esto es, rompiendo los moldes
del eclecticismo, puede arrancar al organismo social
español de este sueño de anémico en que ha caído
hace ya quince años. Limítome, pues, en esta Cró11ica á dar cuenta del movimiento artístico, hoy algo interesante, de Europa y singularmente de Madrid.

nica,

***
Y por Madrid comienzo. Ayer 13 tuvo efecto la
fiesta del vernissage de la Exposición bienal del Círculo de Bellas Artes. Primera vez que aquí se puso en
práctica la costumbre esencialmente parisiense, aun
cuando hoy aceptada por todas las naciones, de hacer una fiesta en- ese día dedicado á barnizar los óleos
y á retocar las esculturas. La cuota marcada para poder entrar en el Palacio de Cristal del Retiro, donde
como en años anteriores la citada sociedad artística
celebra su certamen, era de cinco pesetas; el temporal reinante le quitó brillantez al acto. Cuando la
parte más selecta de la buena sociedad madrileña se
disponía á exhibirse y á dar un vistazo á los trabajos
expuestos, lluvia torrencial inundó las calles y puso
intransitables los paseos del Retiro. He dicho que
«cuando la parte más selecta de la buena sociedad
madrileña» á juzgar por las personas que, desafiando
al aguacero, llegaron hasta el Palacio de Cristal, aristocráticas casi todas. Con este contratiempo, sin embargo, ascendieron á más de ochenta los amateurs que
pagaron las cinco pesetas del billete de entrada.
Hoy se verificó la inauguración oficial y, como
ayer, la lluvia con acompañamiento de truenos y relámpagos hizo que la gente se abstuviera de concurrir.
La importancia de este certamen debe aquilatarse
desde el punto de vista mercantil. Todas ó c:isi torlas las obras que figuran en el catálogo son de las
llamadas de comercio. No quiere decir e3to que carezcan de valor artístico; algunas hay que lo tienen
v muy grande, por ejemplo - y ahora no voy á citar

más que las de Sorolla, - tres retratos y un cuadrito de
cabellete, porque pienso dedicar pronto varios artículos al estudio de la obra expuesta que merezca
ser mencionada; pero cito los retratos Isabelita y
Thor y La nena del autor de ¡Otra Margarita!, porque creo que especialmente el retrato primero podría
firmarlo Carolus Durand y obtener con él un éxito en
el Salón del Campo de Marte. Por lo demás, aun
cuando indudablemente, y como dejo dicho, el carácter de la pintura y de la escultura expuestas, salvo
muy contadas excepciones, es del género puramente
hecho para la venta, no por eso carece de mérito
real y positivo, sobre todo si se tiene en cuenta que
figuran cuadros de Raimundo Madrazo, de Francisco
Domingo, de Alejandro Ferrant, del citado Sorolla,
de Joaquín Araujo, de José Jiménez Aranda, de
Emilio Sala, del infortunado Casimiro Sainz, de Serafín Avendaño, de José Benlliure, de Aureliano Beruete, de Plácido Fran!;_~s, de José Garnelo, de Gartner, de Pablo Gonzalvo,cle Luna Novicio, de Federico Madrazo, de Ricardo Madrazo, de Francisco
Masriera, de Martínez Abades, de·Maura, del difunto
Enrique Mélida, de Jaime Morera, de Muñoz Lucena, de Nogales, de Eugenio Oliva, de Pinazo, de Cecilio Plá, de Modesto Urgell y de otros pintores ya
conocidos de los abonados á LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA.
Y lo que dejo dicho de los cuadros lo digo tam•
bién de las esculturas. En esta sección, este año numerosa, pues ascienden á cerca de cincuenta las obras
del género, figuran como expositores, entre otros: J usto Gandarias, Amutio, Alcoverro, Garnelo (D. Manuel), Arturo Mélida, Suñol, Trilles y Vancells. En
junto las obras catalogadas son 636.
Hasta ahora no puedo emitir juicio concreto acerca de la verdadera importancia que, aun dentro de la
característica de la obra de arte de mercado, pueda
alcanzar el actual certamen del Círculo de Bellas Ar·
tes. En el rápido vistazo que á las obras he dirigido á
la luz de una tarde triste, más que triste tormentosa,
apenas si vislumbré nada nuevo. Me acometió el
cansancio que engendra la vista de un paisaje siempre igual, hoy como ayer, como anteayer y que amenaza no variar mañana. No he visto nada - exceptúo
lo de tres ó cuatro artistas - que revele una personalidad, menos que una personalidad una tendencia nueva, sea ésta la que quiera. Quizás haya influido en
mf, para formar tal juicio, hecho, como digo, á la ligera, la luz, la atmósfera opaca del día, y más que
todo, el estado de cansancio en que me encontraba
física y moralmente por la vigilia á que me obligaron
trabajos de índole puramente periodística y la let:tura de los estudios críticos que de las Exposiciones de
París y Londres vienen haciendo las principales revistas y diarios de las capitales citadas.
Verdaderamente que para orientarse respecto del
rumbo estético y filosófico de las artes plásticas de
estos últimos años del siglo, es menester hacer un
esfuerzo colosal de buena voluntad. Nada tan vago é
inconcreto como el aspecto de la pintura en las naciones latinas 6 llamadas latinas. Yo que creo que en
la república del arte sobran las escuelas; sin embargo,
no olvido que el sentimiento, modificado y sentido
según los temperamentos, es 6 debe ser uno, como lo
fué en la época del Renacimiento, como lo fué en la
enciclopédica, como en la romántica, no para produ
cir con arreglo á las leyes estéticas determinadas por
una filosofía que rija, así para la manifestación é interpretación de la forma, como ,para la expresión de
la idea, sino para indicar un rumbo dentro de la aspiración eterna de las sociedades á procurarse un
ideal, una nueva entidad psíquica siempre adivinada
y siempre oculta á los ojos de nuestra alma y de nues·
tro corazón.
El misticismo parece ser la mandrágora que habrá
de aliviar el arte de los dolores del escepticismo y
de la anemia que le postran hasta parecerá las veces
moribundo. Pero si en Inglaterra y en Alemania y
especialmente en Rusia ese misticismo se determina
ya con bastante precisión en las manifestaciones todas del sentimiento estético, en Francia y en Italia
aparece como una mixtificación desconsoladora. Naciones ambas donde las ideas se forjaron durante siglos, hoy encuéntranse agotadas y extenuadas como
los cerebros de valetudinarios, para quienes las nuevas fórmulas de la vida del día son silogismos de imposible análisis; pero que, resueltos á no darse por
vencidos en la lucha de la cultura, de la labor intelectual, para la cual es necesaria la poderosa ayuda
de un organismo joven, apto para sentir las más pe·
queñas vibraciones psíquicas, pretenden, amalgamando sus viejas teorías y fórmulas con las más afinadas
y sutiles nuevas, seguir al frente del movimiento progresivo del saber y del sentir. Esto lleva á Francia é
Italia á determinar modos y escuelas, cuando precisamente la tendencia hoy es á desligarse de toda fór-

mula. De aquí la exclamación de un crítico francés al
ocuparse de las obras pictóricas que figuran en el Salón del Campo de Marte. «¿Puede decirse - exclama
el aludido crítico - que el Salón del Campo de Marte sea un Salón francés, un Salón nacional como sus
organizadores se complacen en llamarle? Ciertamente que no. La 111,zyor parte de su originalidad y de m
qtractivo es debido al número de artistas extranjeros
que en él exponen ... » «Aparte - prosigue el crítico de unos cuantos artistas que nos hacen honor, la
mayor parte de los expositores francesfcS se distinguen por una banalidad 111onóto11a que se desborda
por el Salón de los Campos Elíseos, como por el de
Marte. Los artistas de las diversas naciones que
concurren, pero especialmente los norteamericanos y
los alemanes, aportan á esta exposición, que nos parece hueca y sin valor, notas de un sabor exótico, impresiones sentidas y recogidas en fuentes que nos
parecen, y que en efecto son, más frescas ... )
Esto dice Pallier, al mismo tiempo que hace de los
franceses, italianos y españoles una misma escuela,
vieja caduca. ¡Ay! Desgraciadamente temo mucho que
llegue á tener razón por lo que respecta á nosotros,
así como la tiene respecto á sus compatriotas.
Tanto al Salón de los Campos Elíseos como al del
Campo de Marte concurren artistas españoles; en
mayor número al primero; de Cataluña la mayor parte. Pallier menciona á Casas y á Rusiñol entre los
que pintan interiores: estos son los únicos compatriotas de quienes leo una alabanza. En cambio, la paliza descargada sobre las costillas de Checa, el celebrado autor de La invasión de los bárbaros, por otros
críticos, el de Le Fígaro y el de Le Temps, es monumental, no por la fuerza de los razonamientos, sino
por el desdén con que le fustigan.
Verdad que no siempre puede acertarse; pero lo
grave aquí es que Checa, como todos los artistas españoles que exponen en los dos Salones de París, no
han salido todavía de un senderito, y de un senderito aprendido, no hallado en fuerza de espontaneidad, por impulso de su propio sentir. Así lo hacen
presente los dos 6 tres críticos que han dedicado
unas líneas á nuestros pintores, mientras se extasían
y se vuelven panegiristas de los alemanes .. ., norteamericanos é ingleses.
Dejo para próximos artículos el analizar cuanto dicen franceses é ingleses de los rumbos del arte mo•
derno; ahora me limitaré á hacer una relación de los
pintores españoles que exponen en el Campo de
Marte. Son éstos Rusiñol, Casas, Pinós, Barrau, Jiménez, Checa, Más, Domingo Muñoz, Gándara y
otros tres catalanes que no recuerdo en este momento; en el Salón de los Elíseos solamente tres 6 cuatro
tienen allí obras, entre ellos Sorolla y el portugués
Souza Pinto.

***
También de Londres llegan noticias no muy halagüeñas para el arte. Cierto que las más pesimistas
son de origen francés; pero sin embargo, algo debe
haber de verdad en el fondo cuando la crítica inglesa tilda de muy débil la última Exposición de la
Real Academia.
Digno de tenerse en cuenta es lo que con motivo
del resultado de esta ei..-posición, donde se admiran
cuadros de los principales maestros y académicos
ingleses, dicen los entendidos en crítica artística; y
apunto como digno de tenerse en cuenta las opiniones emitidas, por cuanto tienden á combatir el ambiente académico, como ambiente donde el arte se
produce con sujeción á distingos, aun cuando en Inglaterra esos distingos sean, en comparación de los
de nuestras Academias, verdaderas expansiones de
un club revolucionario.
Las principales obras expuestas en los salones de
la docta corporación artística londinense pertenecen
á Leigthon, á Orchardson, á Alma-Tadema, á Millais, á Pertuiset, á Buten Riviere, dominando en
más de un cincuenta por ciento el retrato.
De Leigthon el cuadro más importante es verdaderamente dramático y se titula Rispah. Representa
una madre que defiende los cuerpos de sus tres hijos
crucificados contra los ataques de las aves de rapiña;
de Millais, La infancia de Santa Teresa. Vean mis
lectores cómo el arte anda vacilante en busca de algo que no sea solamente materia y determinismo
científico.
El tiempo de los servilistas pasó ya; los émulos de
la máquina fotográfica deben ir pensando en hacer
algo más que en pintar maniquíes con caras de estúpidos.

R. BALSA
15 de mayo de 1893

DE

LA VEGA

595

LA ILUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

33 1

se en parte la dignidad apagar el fuego que estos vecinos caritativos habían
de Irlanda, pero poca enc~ndido junto á aquella infeliz para calentar sus
ventaja ha de reportar ateridos .miembros, de modo tal que la desdichada
de él la miseria que pa- enloqueció repentinamente y di6 á luz un niño muerdece aquel país desgra- to. Y estas escenas ~e repit~n todos los días y en Inciado.
glaterra no hay qm~n l.o ignore, pero nadie se pre- Pero esa miseria, ocupa de ello: los pen6d1cos callan, el Parlamento se
¿es realmente tan atroz hace el sor?º• y esas hermosas damas virtuosas que
como se dice? ¿No habrá fundan sociedades de templanza consienten impasialguna exageración en bles que tales ignominias se cometan. Esas buenas
las descripciones de los señoras no se ocupan, no quieren ocuparse de tales
viajeros?
cosas, pretextando ,que son neg~cios de Estado y que
- Sus narraciones, re- se t.rata de la pohtica de la rema; y ante tan fútiles
plica miss Maud con motivos, t?dos se apartan y bajan la cabeza en señal
acento solemne, están de acatamiento... Por esto he venido á Francia: copor debajo de la verdad. nozco cuán generosa, cuán accesible es á los buenos
Pocos conocen Irlanda; sen~i~ientos, cuán pronta está siempre á volar en
para saber lo que allí aux1ho d~
débiles:. mil veces ha dado de ello prueacontece es preciso pe- b~s, y qms1era que diese una más y que su grito de
netrar, como lo he he- piedad y de indignación hiriendo en el corazón á nuescho yo, á caballo, pues tros ~erdugos les obligase á romper nuestras cadenas.
los carruajes no pueden
Miss Maud pronunci~ este discurso tranquila y paucircular por aquellos ca- sadame?te: su voz no pierde la calma, pero en su mimi nos impracticables, rada brilla una voluntad tenaz ... Al escucharla comen las aldeas aisladas, prendí q~e sabe do.minarse perfectamente, que no
lejos de las ciudades... cometerá 1mprudenc1a, que proseguirá su tarea duranAllí cometen los propie- te mes~s y aun. duran~e ª?ºs enteros sin comprometarios sus más terribles ter su mfl~enc1a con rnút1les provocaciones. Admiré
abominaciones, y las co- esta .ten~c1dad, este valor; pero al propio tiempo que
meten con la mayor adm1rac1ón, sentía dentro de mí cierta inquietud.
tranquilidad del mundo,
- No es natural, me decía, que una señorita bien naciya que nadie ni nada da a~andone su posición en la sociedad renuncie á los
pueden inquietarles: co- goces del matrimonio y á las prerrogativas de su ranmo los hidalgüelos de go, rompa con las preocupaciones de su casta y se
la Edad media, hacen y lance de lle~o á una vida de aventuras. ¿De dónde
deshacen á su antojo, vendrá tan srngular vocación?
matan de hambre y opriInterroguéla en este sentido, sin saber si me conmen á los aldeanos, que testaría y cómo.
en realidad son sus esLa seguridad con que me contestó demostróme
clavos y á quienes arran- que no he sido el primero en preguntarle tales cosas.
can el pan de la boca.
- No soy una profetisa y nada más lejos de mi ániAlgunos de esos infeli- n:1º qu~ renovar las hazañas de Juana de Arco; pero he
ces, para no perecer de sid? c~iada y educada en Irlanda, y usted sabe bien
MISS MAUO GONNE, FAMOSA DEFENSORA DE LA CAUSA DE LOS OPRIMIDOS IRLANDESES
inanición, se ven redu- ~uan ~ntens~s. y dura~eras son las impresiones en la
cidos á comer hierba
UNA ENTREVISTA CON MISS MAUD co1rnE com~ los animales, .Y aun esta hierba, que recogen á mfanc1a rec1b1das. M1 padr.e, oficial del ejército ing.lés, tenía numerosas relaciones entre los propietala onlla ~el. mar, tienen que pagarla, no pudiendo
. Impulsado por vehemente deseo de ofrecer mis cogerla m alimentarse con ella sin la inspección de la nos; con él y á veces sin él ib~ yo á pasar algunas
respetos á m.iss Maud Gonne, á esa joven á. quien policía. JY qué policía! Una policía que respira odio temporadas .en casa de esos amigos que nos recibían
s~ ha denominado la Velleda de lrlanda, á esa seño- Y venganza, compuesta de sectarios tanto más crueles en sus ca~tillos, donde se hacía vida alegre. Un día
n.ta de elevada alcurnia que recorre Europa defen- cuanto que saben que están protegidos por la autori- tenía yo diez y siete años, encaminábame hacia un~
die~d? en todas partes la causa de sus hermanos dad suprema. Renuncio á describir á usted en deta- de aquella~ mansiones situada lejos de Dublfn, en el
corazón mismo de la provincia. Era en pleno invierno
opnmtdos, los irlandeses, encaminéme á la avenida
ll~ tal cú1~mlo de horrores: con mis propios ojos he
de la Grande Armée, donde aquélla habita una casa visto ª!roJar de su casa á un anciano de ciento y Y hacía un frío horrible: al pasar el coche en que iba
por ?elante de una choza arruinada vi á una mujer
c?moda, aunque de aspecto vulgar, amueblada con
tres anos. que no podía pagar el último plazo de su
tendida y desmayada junto á la puerta: bajéme á recierto desord~n, efecto de la vida agitada de la famoarrendamiento; he visto en pleno invierno á los polisa propaga.ndista. En las paredes algunos cuadros; zont~s apoderarse de una mujer encinta, dejarla en coge,rla? l.e ~fce beber un cordial, y cuando hubo vuelto
sobre la ~h1menea fotografías con dedicatorias, retra- la meve dela_nte de su casa, prohibir á los vecinos en s1 dmg1le varias preguntas, á las cuales me contestos recogidos en todos los países, testas rusas, ingle- que la recogieran, bajo pena de ser encarcelados, y tó que no habiendo podido pagar su mísero alquiler
s~s, alem~nas; er. un ángulo de la habitación un
acababa de ser arroJada de su cabaña por el señor
p1a!10 abierto y sobre éste un látigo: unión simbóhca que da idea del modo de ser de la dueña de la casa, que, á no dudarlo, deja el piano
por el ~aballo y el caballo por el piano. En
prese?~1a ~e estos detalles, miss Maud surge
~n m1 1magrna~i6n bajo el aspecto de una muJer fina, enérgica, medio artista, medio centauro, acostumbrada desde su adolescencia á recrearse en las melodías de Schuhmann levantando los _ojos al cielo y á correr por la tierra
cazando ciervos.
. Al fin aparece... y su presencia me causa
cierta sorpresa. Velleda es altísima, mide por
lo menos un metro ochenta y cinco centímetros; no es bella, pero sí interesante. Rodea su
cabeza ~na aureola rubia, espesa, desgreñada;
sus facc1~nes de.notan firmeza,. energía; sus ojos
n?. son v1v~s, m ~etulantes, m burlones, ni espmtuales, m ~pas10nados, sino inteligentes, sonadores, pacientes, místicos. Unase á estos
rasgos una expresión indeterminada, cierto no
sé q~é de va?o y resuelto que hace que las ext~anJeras, saJonas 6. eslavas, sean enigmas vivientes y sus almas rncomprensibles para nosotr?s, y setendrá idea de Ja fisonomía de aquella Joven.
Mis~ Maud me recibe cordialmente, á fuer
de m~Je~ acostumbrada á codearse con literatos
Y penod1stas, estrec.ha con. fuerza mi mano, y
entablamos en se~mda el siguiente diálogo:
-:- Supongo, miss Gonne, que estará usted
satrsfecha, pues parece que el viejo Gladstone
va á colmar sus más caras aspiraciones.
-:- El home rule, me responde miss Maud
ha.c1e!1~0 un gesto con los labios, no es sino un
LA POLICÍA EJERCIRNDO SUS FUNCION&amp;S &amp;N I
pnnc1p10 de concesión: con él puede satisfacerRLANDA, - INCRNDJO D&amp; LA CASA D&amp; UN ARRRNDATARIO

!os

Poll ORDEN DEL PROPIETARIO

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

CASA DERRUÍDA Á GOLPES DE ARIETE POR FALTA DE PAGO DEL ARRENDAMIKNTO

que, además, había dado orden de demoler su pobre
vivienda. Añadióme que hacía dos días que no comía,
y que su ma~ido, un tal Dumán, había ido en busca
de algunas raíces exponiéndose á ser castigado por el
dueño de las fincas. Puse una moneda de oro en su
descarnada mano, y con el corazón oprimido llegué
á casa de mi huésped, resuelta á hablar de aquellos
desgraciados y á pedir para ellos su misericordia.
Pues bien: á mi llegada ¿sabe usted cuáles fueron las
primeras palabras que hirieron mis oídos? El dueño
de la casa, gritando y dando grandes carcajadas. decía: «He ganado mi apuesta: el año pasado le predije á ese mala cabeza de Dumán, mi arrendatario,
que antes de seis meses su mujer pariría en el campo,
y ya la tienen ustedes allí. ¡Que reviente! Esto servirá
de ejemplo á los demás y les enseñará á pagar puntualmente.» Nada repliqué, no quise recoger tan odiosas palabras; pero aquella misma noche hice mi maleta y me alejé de la guarida de aquel monstruo, jurándome á mí misma dedicar todas mis fuerzas á la
liberación de los esclavos irlandeses, consagrar m1
vida entera á esa misión sagrada. Y como
usted ve, hago cuanto de mí depende para
cumplir mi juramento.
Al decir esto miss Maud se sonrió, temiendo quizás que la tomara por una sacerdotisa ó una iluminada, y añadió
luego:
-Además, esto me divierte... ¡La vida
es tan prosaica cuando no se sabe emplearla bien! Y las distracciones ordinarias, los
que se llaman placeres mundanos ¡me inspiran tal indiferencia!... Mi obra, por el
contrario, es de las que apasionan. Todas
las mañanas recibo centenares de cartas
en las cuales se me denuncian abusos ó se
me piden socorros: estoy en comunicación
con nuestros comités de beneficencia que
se encargan de distribuir las cantidades
que yo recojo. Todo cuanto gano, el producto de mis conferencias, de mis cuestaciones, todo va á parar á Irlanda, y cuando voy á aquella pobre tierra el pueblo me
da las gracias, me aclama y me recompensa todas las penalidades sufridas, todos los
esfuerzos realizados, encarnando en mí sus
esperanzas aunque engañándose, por desgracia, respecto de mi autoridad y de mis
medios de acción. Aquí tiene usted, añade
cogiendo un folleto de encima d e un velador, el Boletín oficial de los penitenciarios
de la Gran Bretaña, que me ha costadq
mil trabajos conseguir, pues es un documento reservado únicamente á los ministros: en él hay detalles horripilantes acerca
de la suerte reservada á los irlandeses acusados de haber conspirado contra la reina
y encerrados en el presidio de Portsmouth,
en donde viven hace diez años asimilados

á los criminales de derecho común, obligados á trabajos repugnantes y tratados con una barbarie digna,
cuando más, de la Edad media. Los carceleros, el
director, los vigilantes, todos son ingleses, es decir,
enemigos natos de nuestros cautivos, enemigos de religión y de raza, y todos procuran inventar cada dla
nuevas torturas. ¿Quiere usted un ejemplo como
muestra? Uno de los presos contrajo recientemente,
gracias á la humedad malsana de su calabozo, una
inflamación de oído que degeneró en absceso: el médico introdujo la sonda en el órgano enfermo y el
paciente dió un grito de dolor y dejó escapar estas
palabras: «Tenga usted cuidado, amigo mío, que me
hace daño. » «¿Vuestro amigo?, dijo el doctor furioso,
¿yo vuestro amigo?.. No soy amigo de un traidor.
Aprended á hablar con más modo.» Y con un movimiento brusco le rompió dentro del oído la sonda de
cristal. El desdichado murió á los pocos días después
de horribles sufrimientos... Su asesino obtuvo un ascenso. Esta es la situación de las cosas. Hemos suplicado á Mr. Gladstone que indultase á esos márti-

NúMERO

595

res y permanece sordo á nuestras súplicas. Por
muy dichosos podemos darnos si nuevas víctimas
no van á aumentar el número de los condenados
á aquel infierno...
- Paréceme, miss Maud, que se expresa usted con demasiada franqueza. ¿No teme usted
que á su vez la alcance el resentimiento de los
ministros de la reina y que le hagan sufrir la
misma suerte que á sus compañeros? ¿Se considera usted segura cuando, de regreso de sus viajes, desembarca usted en Irlanda?
- No se atreverían, me contestó miss Maud
dejando brillar en sus ojos una expresión maliciosa, á arrestará una mujer de la alta sociedad,
que á pesar de sus ideas subversivas ha conservado muchas y muy valiosas relaciones. Y á fe
que lo siento, pues la cárcel me envolvería en
una aureola y haría mi popularidad formidable.
Pero aunque me deja en libertad, la policía me
vigila rigurosamente: de ello he tenido recientemente una buena prueba. Tuve, no ha mucho,
aquí en París una cocinera que me había seducido por su aspecto simpático y por el celo é interés con que me servía y que me inspiraba una
confianza absoluta. Pues bien: un día la sorprendí disponiéndose á abrir mis cartas: subí á su
cuarto, y en él encontré papeles, telegramas y
documentos que me demostraron con toda evidencia que aquella joven estaba á sueldo de Inglaterra. Este descubrimiento afl.igióme en gran
manera, pero no me sorprendió...
La noche se nos echaba encima y juzgué
prudente despedirme de miss Maud. á quien pedí permiso para llevarme, como recuerdo de
nuestra entrevista, varias fotografías de su país...
Algunas de ellas están en estas páginas reproducidas. Al contemplar esas ruinas, esas chozas
destruídas por la mano brutal de los propietarios,
esos niños medio desnudos, esas mujeres que vagan sin abrigo tiritando al sentir sobre sus cuerpos
macilentos el aire crudo del Norte, ¿quién no se sentirá conmovido?, ¿en qué corazón no alentarán el odio
implacable hacia los opresores y la más profunda
conmiseración hacia los oprimidos?
ADOLFO BRISSON
,r,,•,,,., ....... , .....,,.,,.,,,,, .............. ,.,, .. ,,., ... ,, ............. ,.,,..............~,••••·••••••·••"•r•,••,1•••"•r1o

EN COLABORACIÓN
LA ACADEMIA ESPAÑOLA Y EL MUNICIPIO MADIHLEÑO

Ó vice versa: el Municipio madrileño y la Academia Española; porque ésta ha completado la obra de
aquél. El Excmo. Ayuntamienlo de la villa y corte ha
dejado que se cierren las puertas del Teatro Espa,iol
antes de hallarse terminada la temporada cómica; la
Academia Espa,iola ha declarado desierto un concur-

SALÓN PARÉS-EXPOSICIÓN CASAS-RUSIÑOL
DESPUÉS: DEL DESPOJO. - LA FAMILIA DKL ARRENDAT.0.RIO LANZADA DK SU HOGAR: LA PUERTA ESTÁ CERRADA
Y NADIE PUEDK PENETRAR EN LA CASA BAJO PRNA DE PRISIÓN

l. RETRATO Dl!L PINTOR ARCADIO MÁS .

4.

5•

RETRATO DEL GR

Ó
ABADOR RAM N CANUDAS,

RETRATO DE LA NIÑA SARDÁ.

-6.

cuadros de Santiago Rusiñol. - 2. INTERIOR
cuadros de Ramón Casas.

RETRATO DEL SR, CODINA,

AL AIRE LIBRE . -

3.

CELOS.

�334

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

595

- Es usted excesivamente modesto, le dijo en cier- ca masa, y después sintiéndose vencida por el dolor
ta ocasión un su amigo que trataba de persuadirle á y el cansancio se desplomó sobre un banco.
- ¿Qué le sucede á usted, buena mujer?, le pregunque fuese alcalde.
tó el jefe de estación que se encaminaba á su desY al reproche afectuoso contestó él:
-No hay tal modestia; en todo caso habría orgu- pacho.
La mujer alzó la cabeza, y mientras resbalaban por
llo. Si no quiero ser alcalde, ni representar al país en
las Cortes, ni tener cargo alguno público, no es por- sus mejillas copiosas lágrimas dijo de un modo inque me considere ya inepto para desempeñar funcio- conexo:
- Mi hijo muriéndose en Bilbao ... Ayer tarde me
nes de soberanía. Presumo que, poco más punto me·
nos, puedo desempeñarlas como tantos otros las des· lo dijeron; he corrido toda la noche. para llegar al
empeñan y aun mejor que algunos. Lo que hay es tren, para ir á abrazar á mi hijo, á acompañarle en su
que necesito de todo mi tiempo para cumplir las obli- agonía. ¡Toda la noche corriendo por los campos, por
gaciones que he adquirido ya y no pienso adquirir los montes ... muchas, muchas leguas, para llegar al
otras nuevas. Si yo creyese que mis amigos ó mis tren, y el tren se ha marchado!
- Vaya, tranquilícese usted, le respondió el jefe,
conciudadanos habían menester de mí, que faltándo·
les mi cooperación en esos puestos iban á resultar dentro de dos horas pasa otro tren para Bilbao, mienperjudicados, preferiría perjudicarme yo; desatendería tras tanto puede usted descansar; eso le hará á usted
mis negocios propios, y allí iría á cuidar los ajenos; bien, y aun si usted pudiera dormir un poco ya Je
pero como hay de sobra quien desea ser alcalde y despertaría yo á tiempo.
- Si la cabeza, señor, me duele, se me rompe la
para mí resultaría el serlo pesadísima carga, comprenó no tengan corazón •
cabeza. Mi pobre hijo muriéndose en el hospital. Ayer
da
usted
que
sería
torpeza
insigne
ó
imperdonable
ó será de bronce ó peña.
niñería contraer deberes cuyo cumplimiento había de me lo dijeron y he corrido, he corrido ...
- Bueno, bueno; procure usted dormir y ya la desY ahora prosiga Pérez Galdós en sus plausibles serme dificultoso. Porque eso sí, el día en que yo
tentativas teatrales; persevere el gran Echegaray en aceptase un puesto de esos, á ocuparlo dignamente pertaremos en el instante oportuno.
El jefe de la estación se dirigió á su despacho y la
trabajar con el mismo. ardor y el entusiasmo mismo consagraría toda mi actividad, toda mí energía, toda
pobre mujer se quedó murmurando:
de sus primeros años, y no abandone Sellés la pluma mi inteligencia.
- ¡Dormir, dormir mientras mi hijo se muere!
A mi juicio, en este caso particular del premio Cor·
con que escribió El nudo gordiano y Las Vengadoras,
Después clavó tercamente la mirada en las dos Jí.
y vuelva á la palestra Leopoldo Cano, que parece ha- tina, los señores académicos han debido, para proceneas de los rieles, los cuales, más felices que ella, se diberse olvidado de los triunfos de La Mariposa y de der juiciosamente, obrar lo mismo.
Negarse en absoluto, terminantemente, á la acep- rigían hacia Bilbao, y pasaron por su frente todas las
La Pasionaria, y no retroceda Felíu y Codina, que
ha logrado la envidiable honra de ser competidor de tación de ese mandato ... , y de no haberlo hecho así, tristezas que desde el día anterior le destrozaban el
Echegaray en el concurso de referencia, y siga dis- de haberlo aceptado, aceptarlo con todas sus conse- alma.
Recordó que hallándose en la cocina de su pocurriendo regocijador juguete el ingenioso Vital Aza, cuencias. Era la obligación de ver representados en el
bre
casa sintió que abrían la puerta. Era el cura del
y sacuda su pereza el celebrado autor de La Levita y teatro las comedias y los dramas, que para ser reprede Las personas decentes, el ya veterano aunque joven sentados los escribieron los respectivos autores; de es- pueblo.
- Felices tardes, Ana María, le dijo.
aún Enrique Gaspar. Que ahí está la Academia Es tudiar atenta y detenidamente las obras teatrales que
- Felices, señor cura.
han
de
entrar
en
concurso;
de
llevar
á
cabo
estudios
pa,iola dispuesta á proclamar con sus fallos que ya
- Pues he salido á dar un paseo como de costumno hay quien escriba para el teatro y que los dramas comparativos entre unas y otras, y dictar después sen·
tencia razonada, para satisfacción del público en ge- bre, y me he dicho: voy á ver cómo sigue esa buena
de ahora no valen un comino.
¡Lucidos quedan á los ojos de propios y de extra- neral, y en particular de los autores no premiados, que Ana María ... Y á propósito, ¿hay noticias del hijo?
- La mujer de José Antonio, que estuvo en Bilños, sobre todo de extraños, los que en esta bendita alguna consideración y algún respecto merecen.
La Academia no se ha creído en la obligación de bao, me dijo que le había visto bueno, gracias á Dios,
tierra se dedican á escribir dramas ó comedias!
El Ayuntamiento de Madrid tiene un teatro y lo hacer nada de eso. Una comisión de su seno - comi- y trabajando como siempre en las canteras. Mil gracierra; la Academia Española recibe el encargo de sión compuesta de no sé cuántos señores - ha exami- cias, señor cura.
- Es que ese trabajo de las canteras ... A mí no me
dar un premio y no quiere darlo.
nado algunas obras; nadie sabe cuántas ni cuáles.
Pero lo más original que hay en esto de la AcadeDespués veinte señores académicos, de los cuales gusta que los chicos de este pueblo vayan á trabajar
mia es que la mayor parte de los señores académicos se sabe por confesión propia que ni tienen noticia al- á las canteras, porque con eso de la dinamita, quiero
ni van al teatro, ni leen comedias, ni saben de lo que guna de las obras estrenadas, ni conocían siquiera decir los barrenos, á lo mejor se descuidan y una
en España se escribe. Un periódico muy popular y muy las escogidas por la comisión hasta que las oyeron leer, piedra ...
- ¡Una piedra!
discretamente escrito, El Heraldo de Madrid, tuvo la han votado que no merecía ninguna el premio.
Sí, mujer de Dios, puede caer una piedra.
feliz ocurrencia de abrir una información académica y
Seamos francos. ¿Existe en tan irregular procedi- ¿Pero mi hijo?
de publicar los resultados de la misma; no voy á re- miento y en tarea tan incompleta garantía de que se
- Yo no hablo de su hijo de usted, sino que suceproducir, ni á extractar siquiera, las conferencias que ven realizados los nobles deseos de los fundadores?No.
den
casos ...
el inteligente redactor de El Heraldo celebró con alEsos fundadores pretendían, y esto se ve muy claro
- ¡Herido mi hijo! ¡Muerto mi hijo!
gunos individuos, más ó menos importantes, de la en las cláusulas de la fundación, proteger la literatu- ¡Pero quién ha dicho tal cosa!
docta corporación; pero sí he de manifestar la extra- ra dramática, estimular á los dramaturgos españoles;
- No, no lo niegue usted, á mi hijo le ha sucediñeza que en mí produjo el convencimiento de que los la Academia, al desempeñar por primera vez funcioseñores académicos, llamados como tales á ser jueces nes de tribunal sentenciador, ha hecho por su parte do una desgracia. ¡Dios mío, Dios mío!
- Vaya, vaya, calma; no es para tanto. Sí, acaban
y fallar en conciencia este litigio literario, solamente precisamente la contrario de lo que estaba encargada
conocían los dramas Mariana y La Dolores por ha- de hacer: ha perjudicado al arte y ha matado (en lo de decirme que ha habido carta de Bilbao y cuentan
berlos oído leer al maestro Barbieri, que ha fama de que de ella depende) el noble estímulo de los escri- que á su hijo de usted ...
-¡Muerto!
excelente lector.
tores.
- ¡Qué muerto, ni qué nada, mujer de Dios; una
De las demás obras, cómicas ó dramáticas, estrePor razones que ahora no expongo, pero que tal
nadas en el lapso de tiempo d eterminado por el fun- vez me permita exponer en otra ocasión, considero herida, un rasguño en un brazo; vamos, sí, una heridador del premio, ni tienen noticias siquiera.
locura esperar de la Academia Española cosa distin- da! ¿Pero adónde va usted?
- ¡A :Bilbao!
Bastó á muchos una sola audición para formar jui- ta. El resultado había de ser necesaria y fatalmente
- ¡Si ya se echa la noche encima!
cio y emitir dictamen. ¡Admiremos su prodigiosa el que ha sido, el que será siempre.
- ¡A Bilbao!
perspicacia y rindamos parias á la maravillosa lucidez
Resultado cuyo deplorable efecto no se atenúa con
- ¡Si tiene usted siete leguas hasta la estación más
la determinación adoptada (después de hecho el dade su entendimiento!
ño) de consultar á la representación del donante del cercana, hasta la estación de Arosa!
- No importa, voy á Bilbao.
Conste, y me importa dejar esto muy bien sentado, premio... No después, sino antes de dictar sentencia,
- ¿Y los tnalos caminos y la obscuridad de la
conste que no soy enemigo de la Academia y mucho debió de haberse hecho esa consulta; aunque, lo repimenos de los académicos; entre -éstos hay algunos á to, lo mejor habría sido no aceptar el encargo que noche?
- ¡Dios me guiará; quiero ver á mi hijo!
quienes de todas veras estimo y aun respeto; de ,las necesariamente había de cumplirse de mala manera
- Espere usted á mañana.
Academias pienso que para nada sirven, pero creo en desprestigio del teatro español y con perjuicio de
- Ni un momento más, señor cura.
también que á nadie estorban; no mereeen, pues, co- los autores que para él escriben.
Y efectivamente, dejando su pobre casa y en ella
mo colectividades, ni mi animadversión, ni mis
al estupefacto sacerdote, había corrido, había corrido
A. SÁNCHEZ PÉREZ
simpatías.
por los campos, por las rpontañas, sin vacilaciones,
Me explico y comprendo perfectamente lo sucedido: los académicos tienen sobre sí demasiadas atenPost-scriptum. Escrito el articulillo precedente, lle- sin miedos, confiada en Dios y con el pensamiento
ciones para que puedan aceptar otras nuevas.
gan á dar más vigor á los razonamientos en él conte- en su hijo, toda la noche, toda la larga noche, con
Muohos de ellos no van ya al teatro porque no se nidos: la concesión hecha (á destiempo y como por dirección á Arosa. Y cuando llegaba anhelante, sulo permiten ni los achaques de la edad, ni sus aficio- iimor de Dios) por la Academia, y el discurso agresi- dorosa, exánime había oído el silbido penetrante de
nes de ahora, ni sus deberes oficiales. Creo, sin em- vo del Sr. Pida!; discurso acerca del que podría de· la locomotora anunciando su marcha, después el crujibargo, que ellos mismos pudieron comprender eso, y cirse mucho y aun acaso se diga... , pero que por hoy do de las enganches, después el resbalar de los vagocomprendiéndolo debían no haber aceptado un en- solamente es dable comentar con un enterado y autos. nes... y entró en la estación cuando el tren salía camino de Bilbao por aquellas dos líneas de los rieles
cargo que, si ha de ser cumplido como Dios manda - Ut supra.
y como los fundadores indudablemente querían, exi- •1'••"••••••••1•,,•,,,,,..,,,,.,•,,f••l"•,•••••••"•l'o,'•,1•,,-,,,,,1•••..•••••..•l"••"•••••••,1•,,•,,1•••"11º••"•1"•,••••••• •.. que ahora contemplaba tercamente. Por allá se había
ido el monstruo de entrañas de hierro que no quiso
ge mucho trabajo y muy detenido estudio.
esperar un instante más á una madre. ¡Y dos larguíEL SUEílO DE UNA MADRE
Conocí, hace ya mucho tiempo - y séame lícito
simas horas aún inmóvil en aquel banco, y allá abajo,
evocar su recuerdo, que viene muy al caso - á un
Aún conmovían el aire las trepidaciones del tren allá lejos su hijo muriéndose!..
buen señor, muy popular en su distrito y que, á pesar
Sentía una opresión en las sienes como si se las sude esa circunstancia, no consintió jamás que su nom- que acababa de salir de la estación de Arosa, cuando·
bre figurase en candidatura para diputado, ni para pálida y jadeante penetró en el andén una mujer po- jetaran con una tenaza de.hierro. Era un dolor á la
senador, ni aun para simple vocal de un comité (la bremente vestida. «¡El tren! ¡El tren!,» dijo con angus- vez pesado y punzante. La fatiga, el cansancio latentia infinita viendo desaparecer achicándose la negruz- te en su cuerpo mientras le animó la impaciencia de
Academia sea sorda).

so de obras dra¡náticas, del cual tienen ya noticia seguramente los lectores de esta lLUS:tRACIÓN. El acto
de los señores académicos es digno complemento del
acto de los señores concejales, y el conjunto edifican·
te que ambos forman dan la razón, con la brutal elocuencia de los hechos, á los que propalan y sostienen
que nuestra literatura dramática se halla en un período de evidente decadencia.
Cuando lectores extranjeros, que suelen estar poco
enterados de lo que por este país ocurre, vean en los
periódicos de Madrid que el Teatro Espmiol (considerado por ellos, por razón del nombre, como teatro
nacional) no puede sostenerse por falta de público, y
que la Academia Espa1iola, autoridad suprema en
asuntos literarios, no ha considerado digna de premio ni una sola obra, ni una sola, de las representa·
das en todos los teatros de España durante dos años,
por fuerza han de compadecernos, y si no nos compadecen será porque

NúMERO

595

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

335

llegar á la estación de Arosa caía ahora por
Buscólas ella afanosa y torpemente en un
todo su ser como una lluvia de plomo. Aqueprofundo bolsillo y se las entregó.
llos pies no eran sus pies, aquellas piernas no
- Bueno: ahora pase usted al otro andén,
eran sus piernas, aquellos brazos no eran sus
porque aquí hay cruce y el tren de usted
brazos; eran pies, piernas y brazos de hierro,
viene por aquella vía y por esta el que baja
pero de hierro dolorido, y no los que ella tede Bilbao.
nía anteriormente de carne y hueso.
La pobre mujer pasó, como el jefe le ordeEn sus ojos, que tantas lágrimas habían denaba, al andén opuesto, no sin dirigir antes
rramado, faltaba algo como la conciencia de
una mirada cariñosa al banco en que había
la visión; es cierto que veían, pero de un mosoñado que abrazaba á su hijo.
do perezoso y vago: ¿era efecto de las lágriPocos momentos después llegó el tren, y
mas. ¿Era sueño? ¿Era desmayo? Quería penella impaciente y nerviosa subió al vagón que
sar en su hijo y no podía; una invencible laxihabía de llevarla á Bilbao.
.
tud la dominaba. ¿Se moriría así? ¿Y si rezaMas á pesar de sus impaciencias el tren no
ra para no dormirse ó para no morir de aquese p,onía en marcha. ¡Claro! Tenía que esperar
lla manera?
al otro, al que bajaba de la capital vizcaína.
Comenzó con torpe labio á murmurar sus
Ya estaba allí; pasó su locomotora como
oraciones. Un padre nuestro, otro aún; pero
un relámpago, aun cuando venía refrenando
¡qué torpeza la suya! Una avemaría para ver
la marcha, y el cuerpo del tren al detenerse
pronto á su hijo. Sí, «Dios te salve María.»
s~ interpuso entre ella y el banco de sus
¡Ah! Su cuerpo, que era como de hierro, se
sueños.
convertía en nube, en aire, en gasa; su labio se
¿Pero cuándo saldrían? Sonó el silbato del
detenía, sus ojos se cerraban, su pensamiento
jefe de estación, después silbó la locomotode,sapar~cía... volaba... Se había dormido, y
ra. ¿Marchaban ya? No, todavía no. ¡Era el
as1 contmuó durante una hora con un sueño
otro, era el otro!
tranquilo y profundo, sin que en sus oídos
Asomóse á la ventanilla para verlo mardespertara un eco ninguno de los mil ruidos
char, pasó el último vagón, quedó libre el esd~ la estacióni despues exhaló un largo suspaci?, _miró _h~cia e! banc~ de sus sueños y
piro, y como s1 saliera del fondo de una cepresmt1ó, ad1V1nó, v1ó medio arrojado en él
rrada nube pasó de las profundidades del sueun joven pálido, con un brazo en cabestrillo
ño absoluto á las regiones de otro sueño más
cara de sufrimiento... Era él, su hijo. ¡Vivía!
consciente y ~esasosegado. Entonces, aunque
¡Y aquella maldita portezuela de su coche
de un modo mcompleto y con las vaguedaque no qutría abrirse, y el tren que iba á
des todavía de la somnolencia, tuvo noción
partir! Ya silbaba la máquina, forcejeó con
de que se hallaba sentada en un banco; ¿pero
ira ... ¡Al_fin! Arrojóse al suelo, gritó: «¡ Hijo!))
dónde? No lo sabía. ¿Estaba sola? Sí. ¿EsperaAlzó el Joven la cabeza y ella con indecible
ba ~ alguno? Sí, esperaba á su hijo. ¿Iba á
acento suplicó:
vemr pronto? Sí, iba á venir pronto. ¿A sen- ¡No te muevas, no te muevas!
tarse en aquel banco? Sí, á sentarse en aquel
Y
aquella infeliz madre que durante una
banco. Extendió los brazos... no había llegalargulsim~
noc~e había corrido por campos y
do todavía. Volvió á dormirse más profundamontes
sm
vacilar una vez, cayóse tres veces
mente y le abrazaba en sueños...
ÁNGEL, estatua de Enrique Clarasó (Salón Parés)
cruzando el cortísimo espacio que la separaba
En la estación resonó en aquel momende su hijo, de aquel banco donde le había
to el agudo sonido del timbre del telégrafo.
abrazado
en sueños... ¡esos sueños proféticos
. Poco desp~és s~lió _el jefe de su despacho, y diri- ¡Ea! Despiértese usted; el tren para Bilbao va á
giéndose hacia la mfehz mujer la sustrajo cruelmen- llegar. Aquí tiene usted el billete de tercera. Su im- de madres con los que Dios fabrica sus realidades
más hermosas!
te de sus hermosos sueños, diciéndole:
porte es cuatro pesetas y media...
JOSÉ DE ROURE

11

SAN JUAN DE PUERTO RICO. - MISA DR CAMPAÑA CELEBRADA E
DE
N LA PLAZA DE ALFONSO XII CON MOTIVO DE LA RRCiEN1(E LLEGADA Á AQUEL PUERTO
LA NAO ((SANTA MARÍA» (de fotografia remitida por D. Marce!ino Gurda)

��338

LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

MISCELÁNEA

Bellas Artes. - El escultor alemán Toberentz se ha encargado ele continuar el monumento á Lutero que ha de erigirse en Berlln y que el difunto escultor Otón dejó sin concluir.
París. - C(Jmo siempre, las salas altas del palacio de la In·
dustria se ven inundadas de cuadros; á pesar de la severidad

en los Campos EUseos; pero en ,cambio lucen en el Campo de
Marte muchas obras de las distintas artes decorativas, como
muebles, esmaltes, cerámica, grabados, vidrios, metalistería,
encuadernaciones, etc., que complementan con sus aplicaciones la Exposición de las Artes Bellas.
Barcelona. Salón Parés. - Ha expuesto Cutanda un boceto,
bien concebido y de hechura briosa y decidida, que impresiona vivamente al espectador, La plataforma de una locomotora,

NúMERO
las producciones al aire libre y la habilísima ejecución ele re•, , ·
tos tan admirablemente ejecutados corno el del distinguido pintor Mas y :Fontdevila, del doliente y malogrado Canudas y de
la preciosa hija de nuestro buen amigo D. Juan Sardá.
.
Plácemes sinceros merecen los dos campeones del modernismo catalán, y no menores su compañero inseparabl~, el discreto escultor Enrique Clarasó, por el ángel que también expuso,
modelado para un monumento ~epulcral. El Salón !~rés, en
donde han sido aceptados los lienzos que han rem11tdo, nos
ofrecerá ocasión para volver á testimoniar á tan inteligentes artist~s la consideración que nos merecen.

ltt

cabeza de un tren probablemente en peligro de un choque con
otro que más que verlo se supone que viene en dirección contraria. Lástima que los accesorios y detalles que debfan contribuir á explicar claramente el peligro, hállense vagamente indicados, por lo cual la obra no obtiene el carácter dramático que
pudo revestir.
Agrasot presentó una figura, señora vestida á la moda del
Imperio, cuadrito agradable por su ejecución fina y detallada;
Solá una escena campestre, bien dibujada y brillante de luz y
el retrato de una señora al aire libre, en un jardín, de entonación acertada, aunque algo gris.
Posteriormente ha ocupado el sitio de preferencia un paisaje
de Vancells, justamente premiado en nuestra Exposición Nacional. Tiene esta obra unidad perfecta y entonación atractiva,
aunque con ligero dejo convencional, pero que en poco desmerece la obra.
Cussachs ha pintado, con las cualidades que le distinguen,
una amazona acompañada de un joven oficial, trotando por las
umbrosas vfas de un parque. Saos Castaño, un cuadrito titulado Interrttj&gt;ción, reminiscencia de otro que figuró en uno de
los pasados Salones de París; y Brull, un busto de señora, de
pincelada algo indecisa.
Alandi, junto con la copia no muy fiel en cuanto al dibujo de
una obra muy celebrada en el Salón el año pasado, se muestra
con un cuadro original, no muy feliz, que en conjunto, y especialmente por la figura principal, recuerda claramente otro del
malogrado Simón Gómez, que publicaremos en el próximo
número.
Salón de «La Vanguardia.&gt; - Llama con justicia la atención
de los concurrentes una chimenea gótica de nogal tallado, obra
del joven escultor Sr. Riera, uno de nuestros artistas que con
más entusiasmo aplica su talento al renacimiento de nuestras
artes decorativas.

(CONTINUACIÓN)

XIV
Después del almuerzo propuso Barincq dar un paseo po~ los ja,rdines y por ~l
parque, pero su mujer declaró que se encontraba m~y fatigada ~ co_nsecuenc1a
de la noche pasada en ferrocarril; además nada hab1a en estos Jardines que la

Desacuerdo y armonía, cuadro de A. Corelli.
- Cada uno de los dos grupos que constituyen la parte esencial
de este cuadro es una nota de sentimiento be!Hsima: en uno
preside la paz, la armonía entre los dos enamorados que como
juntaron sus almas unen sus voces entonando una canción po·
pular; en el otro la discordia ha encendido su tea, aunque á
juzgar por la actitud y la expresión de los dos amantes es de presumir que esa tea se apagará en breve y que volverá á lucir con
más intensidad que antes el iris de bonanza en el cielo rnornentánean1ente empañado por leve nubecilla. El autor de este cuadro ha estado realmante feliz en la manera de presentar esta
idea, armonizando con la sencillez del tema la sobriedad de la
clec:ración y la pobreza de los accesorios de esa cocina de granja.
El primogénito, cuadro de E. Lancerotto. ·

Varios son los cuadros que de Lancerotto hemos publicado,
entre los cuales recordarnos Las dos coquetas, En el balcón y ¿Le
quieres mttcho? De asunto sencillo y perfectamente sentidos todos ellos, estas cualidades, que pudiéramos llamar de fondo,
hállanse siempre realzadas por una ejecución intachable que no
necesita apelar á falsos recursos ni descender á vulgares llane·
zas para producir en el ánimo del que tales obras contempla la
emoción estética y el efecto de la realidad. El primogénito es
otra prueba de nuestros asertos, y tanto por la composición, como por el dibujo, como por la expresión de cada una de las fi.
guras, merece ser considerado como uno de los mejores lienzos
del célebre pintor italiano.

En peligro inminente cuadro de Vicente Cutanda (Salón Parés). - Una. huelga en Viuaya titulábase el

gran lienzo que Cutanda presentó en la Exposición internacional de Bellas Arles. Por él obtuvo un primer premio. Hoy presenta en el Salón Parés otro lienzo de concepto moderno también, cuyo asunto, aunque un tanto complejo, está desarrollado
con notable simplicidad. Trátase de un tren en marcha, cuyo
maquinista observa la aproximación de otro convoy que adelanta en sentido contrario y que ejecuta los mayores esfuerzos,
auxiliado por el fogonero, para aminorar la velocidad y llamar
la atención por medio de las señales. La escen1. desarróllase
en la pequña plataforma que determina la distancia que media
entre el hornillo y el ténder, y tanto las violentas actitudes de
las dos figuras, como las piezas de la locomotora, revelan gran

Necrología. - Han fallecido recientemente.
Sir James Dorner, general inglés, comandante en jefe de
Madrás, que se distinguió notablemente en la guerra china y
en la guerra egipcia de r882 y en la expedición al Nilo de 1885.
Nadj Effendi, famoso historiógrafo y filiólogo turco.
Gustavo Nadaud, poeta, compositor y novelista francés.
Claudio Calthrop, notable pintor in~lés cuyos cuadros han
llamado la atención en las últimas exposiciones de la Royal Acaderny de Londres.

NUESTROS GRABADOS

Mesalina, estatua de Vicente Alfano. - El escultor napolitano Vicente Alfano trata con preferencia los tipos de
la historia de Roma, de la que ha hecho especial estudio. La
estatua que de él reproducirnos y que figuró en una exposición
celebrada recientemente en Nápoles representa á la corrompida
emperatriz, cuando aún el vicio no babia agostado su belleza
plástica, y revela en las correctas Hneas de sus formas, en su actitud y en los pliegues del ropaje á un escultor de verdadero talento que concibe con vigor y ejecuta con espontaneidad y se- LÁPIDA CONMEMORATIVA colocada por los estudiantesespa,1oles
en el monasterio de la Rábida en las fiestas del IV centenario
guridad admirables.
del descubrimiento de América, proyectada por Ricardo Vázquez y ejecutada por Francisco Nicoli ( de fotografía de Diego
Salón Parés (Barcelona), Exposición Casas-RuPérez Ro11,ero, de Huesca).
siñol. - Varias veces en estas columnas nos hemos ocupado
de las obras de Ramón Casas y Santiago Rusiñol, y especialmente de la significación que aquéllas tienen en el movimiento estudio, denotan el temperamento especiallsimo de Cutanda,
evolutivo del arte pictórico en nuestra región y en la influencia que tan perfectamente se identifica con el asunto que trata de
que en él ejerce el modernismo. Esta circunstancia nos releva representar, que en el lienzo á que nos referimos, quizás más
del que en otro caso consideraríamos como deber, ó sea, el dar que en otro alguno, se significa con mayor fuerza la ansiedad
á conocer la personalidad de estos dos pintores, que aunque jó- de los empleados de la máquina por la inminepcia del peligro
venes, han logrado singularizarse. Hemos, pues, de limitarnos que les amenaza.
á consignar que su última exposici6n anual, en la que exhibieron treinta y tres lienzos, revistió mayor importancia cualitativa
Recomendamos el verdadero Hierro Bravats, adoJ&gt;que las anteriores y que todas las producciones fueron una gatado en los Hospitales de Paris y que prescriben los
llarda confirmación de los resultados que pueden obtenerse
médicos, contra la Anemia, Clorosis y Debilidad¡ dando
cuando el artista imprime en su obra el sello de la sinceridad,
á la piel del bello sexo el sonrosado y aterciopelado
utilizando sencillos medios de ejecución. Mayor espacio del que
que tanto se desea. Es el me.Jor ite todos lo, tónico■
podemos disponer exigirla la somera indicación ?e los escollos y y reconstituyentes, No produce estreñimiento, ni diarrea, teniendo ademas la superioridad sobre todos los
dificultades vencidas en la tonalidad, en el ambiente y en el todo armónico de los patios é interiores, en los efectos de luz de ferruginosos de no fatigar nunca el estómago.

339

NOVELA POR HÉCTOR MALOT. - ILUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD

tejos con que la capital de Puerto Rico celebró la llegada de la
nao Santa María figuró una misa de campaña. Verificóse ésta
en la plaza de Alfonso XII, asistiendo á ella diputaciones de
todos los altos cuerpos, prensa, cuerpo consular, y formando el
cuadro las fuerzas del ejercito y voluntarios francas de servicio.
Terminada la mi3a, el alcalde entregó al Sr. Concas, comandante ele la nao, el preci(JSO estandarte regalo de la ciudad, bordado por las señoritas de Penado, y seguidamente se organizó
la procesión cívica para conducir el estandarte á la Sauta Maria, donde fué enarbolado en el palo mesana, mientras la nao
y los cruceros Indio y Fernando el Católico hadan salvas de artillería. La fotografía de que es reproducción nuestro grabado
está tornada en el momento en que el Sr. Concas, enarbolando
el magnifico estandarte, vitoreó al rey, á España y á Puerto
Rico.

del Jurado, ocupa este año la Exposición de Pintura 37 de
aquéllas, lo que constituye un conjunto de pinturas más que suficiente para mareará inteligentes y profanos á pesar del intermedio que pueden proporcionarse los visitantes en el salón de
descanso.
Podemos citar como sobresaliendo entre esa plétora de tela
pintada, un retrato de señora, por Bonnat; el de Francisque
Sarcey en casa de Mme. Brisson, por M. Baschet, y el de Lord
Duffcrin, por Benjamfn Constan; el d1m de la exposición ha
convenido todo el mundo que es la obra del maestro Roybet
( Propos galanls ), quien además tiene otra bien diferente por
asunto y ejecución, Carlos el Temerario m la iglesia deNes/es.
l\lunkacsy ha presentado la pintura decorativa que debe cobijar la tribuna del Parlamento húngaro. Alma-Taderna, el que
hace revivir con verdad asombrosa los romanos de la antigüedad, expone á Heliogábalo ahogando á sus convidados con una
lluvia de rosas.
Todas las personalidades que descuellan en la Escuela francesa y muchas que avaloran otras están representadas en el
tradicional Salón de los Campos Elfseos donde se reparten
anualmente las no menos tradicionales medallas, y en el nuevo
Salón del Campo de Marte, metrópoli del modernismo donde la
fraternidad es más practicada, gracias á la abolición de esas
pueriles recompensas de varias clases, metales y condiciones.
J. P. Laurens llama con justicia la atención con su San Juan
Crisóstomo, obra de concepción original, y la deliciosa escena
del terror, La niila Bonchamp.
El venerable fules Bre/011, con su poes!a sincera, simple y
sentida de la naturaleza; Bouguereau, con sus amores y desnudeces, que no asustan, y Henner, con sus efectos brillantes y
preconcebidos, atraen justamente las miradas del público, co·
mo también las obras de jóvenes como Henri Martín, Collín,
Rochegrose, Geoffroy, Grolleron y otros.
Viejos, ancianos y mozos en el paisaje, si no en la misma importancia que otras veces, brillan individualmente muchos, como Fran9ais, Harpiguies, Zuber, Yon, etc.
De los nuestros llaman la atención Soro\la con el cuadro
El exvoto (publicado en nuestras páginas) y el amigo Meifrén
con sus emigrantes.
La brillantisima Escuela de la Escultura francesa, la primera
de las escuelas artísticas de nuestros tiempos, embellece como
de costumbre la gran nave central del Palacio. Falguiere ha presentado su Poesía heroica y Charpentier el grupo en mármol
de los luchadores: Barrias, una estatua decorativa, La Escultzira y la Naturaleza descubriéndose ante la Ciencia, y Frémiet
un hermoso bronce, Juana d' Are, adolescente.
Larche, una hermosa alegoría, La pradera y el campo: Carlier la figura de Mme. Roland; Bailly, una elocuente demostra¿ión de cómo hasta con el odioso traje actual, el talento y la
inspiración pueden modelar una estatua tan bella como la del
insigne Chevreul.
La caligrafía, de Coutan, el Adiós, de Loiseau, y otros gru·
pos, figuras, relieves, bustos, etc., de Fagel, Saulo, Sicard, Vital-Cornu, etc., completan la escultura francesa.
Entre los escultores extranjeros se distingue Durnbauer, de
Viena, con su grupo de El hambre, vigorosa y ampliamente
ejecutado.
La nota sobresaliente en el Campo de Marte es la grandiosa
1y bella composición del respetable y simpático maestro Puvis
de Chavannes, Homenaje de Víctor Hugo á la ciudad de París,
destinada á la decoración de la nueva Casa Consistorial.
Roll ha resuelto con felicidad las dificultades inherentes á la
reproducción de esas ·empalagosas ceremonias oficiales en la
inmensa tela donde pinta la _celebración del Centenario de 1889
en Versal/es.
Con la fábula de Lafontaine La muerte y el leflador, afirma
de nuevo y por manera poderosa sus excelentes y serias cualidades L' Herrnitte, y hace otro tanto Dagnan Bouveret con
sus retratos y con el cuadro En el bosque.
El misterioso Carriere, con sus escenas íntimas; Carolus Durand, con la briosa pincelada que le es peculiar, presenta sus re·
tratos de aspecto aparatoso y brillante, y al lado de éstos y de
otros maestros la cohorte entera del impresionismo en todos sus
tonos y matices.
La sección ele escultura, sin que falten buen n(1mero de ex·
celentes obras, es, como de costumbre, menos importante que

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ANIE

Misa de campaña celebrada en San Juan de
Puerto Rico con motivo de la llegada de la
nao cSanta María&gt; (de fotografía). -Entre los varios fes-

EN PELIGRO INMINENTE, cuadro de Vicente Cutanda

595

/

Barincq, sin permitirse tocar los papeles, permanec!a detrás del notario (véase la pág. 324)

señora de Barincq no conociese, y los largos paseos que por ellos había dado en
otro tiempo, acompañada por su cuñado cuando ella solicitaba que Gastón hiciese frente á los acreedores de Barincq, habían dejado en su espíritu recuerdos
muy desagradables.
- Yo no estoy cansada, dijo Anie.
- Sobre todo, dijo la señora de Barincq, no animes á tu padre para que haga
locuras ni te pongas de su parte en contra mía.
- ¿Quieres que empecemos por las dependencias?
- Como hemos de verlo todo, principiaremos por donde tú quieras.
Espaciosas eran aquellas dependencias; construídas en una época en que las
construcciones eran baratas, habíase hecho todo en gran escala, y las caballerizas,
las cocheras, los establos, las granjas, habrían sido suficientes para tres ó cuatro
tierras como las de Ourteau; todo esto, aunque en realidad no se utilizaba, estaba perfectamente cuidado y en excelente estado de conservación.
Al salir de los patios que rodean aquellos edificios, atravesaron los jardines y
bajaron á los prados. Para protegerlos contra las crecidas del Gave, cuyo curso
varía á cada inundación, no se cortan nunca los árboles de sus orillas. A pesar
de la solidez de sus raíces, algunos de esos árboles añosos y corpulentos arrancados en las grandes avenidas se han inclinado y están como caídos, constituyendo
así á modo de puentes de follaje que enlazan las riberas ó los islotes formados por
algunos arroyuelos que proceden del río.
- ¡Qué hermoso es esto!, gritó Anie. ¡Qué fresco, qué verde, qué poético! ¿Es
posible realmente adivinar así la naturaleza con la sola intuición del genio? Sí,
es posible: Corot no ha estado nunca aquí y ha pintado este cuadro cien veces.
- ¿Te gusta esto?
- Más que gustarme; me llena de admiración; aquí está todo: hasta el tinte
gris de las lontananzas en una atmósfera límpida, hasta los matices delicados del
conjunto, hasta esa belleza ligera que llega revoloteando hasta el espíritu. Será en
mí un gran atrevimiento, pero desde mañana voy á principiar un estudio.
- Entonces ¿no te propones renunciar á la pintura?
- ¿Ahora? Menos que nunca. En París era &lt;;l.onde, en algunas horas de abatimiento pude tener la idea de renunciar á la pintura cuando yo me preguntaba
á mí misma si tenía talento ó por lo menos esa inteligencia mediana que se necesita para contentar á unos y á otros; á los maestros, á la crítica á los enemigos, ~l público. P_ero ahora ¿qué me importa agradar ó no agrada; con tal que á
mí misma me satisfaga? Solamente cuando se trabaja para el público se inquieta por ese elemento; por uno mismo conoce que no se tiene nunca bastante
n,ada importa por consi~uiente el más ó el rr_ie_nos; se va adelante; ~e trabaja par~
s1, y ~sta es acaso la úmca manera de ser ongmal ó tener personahdad propia.
Am~ tomó el brazo de su p~dre, y abrazándole tiernamente le dijo:
- V1e~e á ser ;sto como s1 yo no encontrase marido; ahora ¿qué es lo que
esto nos 1mportana? Ya comprendes que en lo que respecta al matrimonio no
pienso hoy lo mismo que pensaba en la noc~e de nuestra velada musical; aque1,la noch~ en que tanto te asombraba y te afligía tanto verme decidida á aceptar
a cualqmera, á t_rueque de casarme. ¿Recuerdas que te dije que á los veinte años
una muchacha sm dote era ya solterona, en tanto que la rica aun después de
cumplir veinticuatro ó veinticinco años, es todavía casadera? Ya que por obra y

gracia de una varita milagrosa me he rejuvenecido, y para bastante tiempo, no
necesito apresurarme. Hace un mes que yo solamente podía pensar en casarme
á toda costa· de hoy en adelante cuando piense en el matrimonio solamente me
fijaré en las ~ondiciones personales del ~ari_do, en lo que sea realmente'.} si me
gusta, y si encuentro en él algo de ese pnnc1pe encanta~o con el que sonaba yo
en otro tiempo, te suplicaré que me cases con él, sea 9men fuere.
- Y lo haré así, confiando en el acierto de tu elección.
- Es asunto concluído y que, por mi parte, te deja en completa libertad. Permanezcamos aquí, volvamos á París, para mí es lo mismo; haré lo que quieras.
¿Pero y mamá? Figúrate que desde el momento ~n que se supo que eso de la
herencia era seguro, no hemos hecho otra cosa que buscar cuarto.
- ¡Qué niñería!
.
,
- Y si no quedó apalabrado uno en la ronda de los Itahanos es porque mama
estaba perpleja entre ese y otro que habíamos visto en la calle Real; y has de
perdonarme que te diga que, cuando miro estas cosas desde el mismo punto de
vista de mamá, no me parece que sea del todo una niñería. Mamá es parisiense
y solamente París es de su agrado; lo mismo que tú, por haber nacido en una
aldea, eres aficionado al campo; para ti nada tan hermoso como estas prader~s,
esos campos, esos horizontes y la existencia tranquila del labrador ó del propietario rural; para mamá, nada más dulce que la vista de aquellas calles inmensas,
de aquellos paseos concurridos, de aquellos grandes teatros y en fin de aqu~lla
vida de la ciudad; tú te ahogas en una casa de la cual solamente ocupas un piso,
mamá no respira sino en una habitación baja de techo; tú gozas acostándote á
las nueve de la noche, mamá sólo estaría contenta retirándose al amanecer.
- Pero, hija mía, cuando os propongo que habitemos en Ourteau no pretendo
privaros por completo de París. Si permanecemos aquí ocho ó nueve meses cada
año, podemos perfectamente pasar tres ó cuatro en París. Esta vida llevan algunas familias que no valen menos que nosotros y que así viven contentas sin que
á nadie le parezcan estúpidas. Supongo que no has de negarme la justicia de
confesar que desde que tienes ojos para ver y oídos para oir, nunca me has oído
maldecir ni de mi suerte, ni de la injusticia ·d e los hombres, ni de nadie.
- Es verdad.
- Pero ahora ya puedo decírtelo: hace bastante tiempo sentía yo que mis
fuerzas se agotaban, y más de una vez me pregunté si no caería rendido en el camino; estos últimos veinte años de vida parisiense, de trabajo incesante, de cuidados, de privaciones, sin un día de reposo, sin un minuto de tregua, me han
agotado; yo seguía, no obstante, sólo porque era necesario seguir, por vosotr'1S y
para vosotras; porque antes de pensar en sí mismo piensa uno en los suyos.
Aquí es donde al renacer yo á nueva vida he sentido perfectamente mi abatimiento. Es necesario que concedáis á mi vejez esa existencia natural de que ha
carecido mi edad viril; á esto se reduce lo que os pido.
-¿Y por de contado no ignoras lo que voy á contestarte? ¿Verdad?
-Además no son estas las únicas razones que me obligan á permanecer en
este sitio; tengo otras que, justamente por no ser de carácter personal, tienen
más fuerza. He pensado siempre que la riqueza impone obligaciones á los que
la poseen y que nadie tiene derecho á ser rico sólo para él, únicamente para
proporcionarse bienestar y procurarse placeres. Sin haber hecho nada para merecerlo, viene la fortuna de la noche á la mañana á caer en mis manos: pues
bien; ahora es indispensable y es justo que yo gane esa fortuna, y para esto entiendo que lo mejor es emplear esta riqueza en procurar el mejoramiento y la
felicidad de los vecinos de este país, al cual amo de todo corazón porque en él
he nacido.
Estas palabras de Barinq sorprendieron á Anie, que miró á su padre con admiración no exenta de inquietud. ¿Qué entendía su padre por emplear aquella
fortuna, que llegaba como llovida del cielo, en el mejoramiento de los aldeanos
de Ourteau?
No se habitúa la inteligencia á ver que en el seno de una familia se critica
constantemente al cabeza de la misma, se impugnan sus ideas, se pone en duda
su infalibilidad, se discute su jefatura y se le hace responsable de cuanto malo
sobreviene, sin que algo de esto produzca sus resultados; en este caso se encontraba Anie. ¡Cuántas veces desde su edad más tierna había oído Anie á su madre
hablar al Sr. Barincq en son de profunda lástima!: «no te figures .que trato de dirigirte reproches, pobre amigo.» ¡Cuántas veces también su madre dirigiéndose á
Anie le había dicho: «¡tu pobre padre!» Ni esta compasión ni aquellas discretas
censuras habían hecho que disminuyese en lo más mínimo el tierno cariño que
á su padre profesaba la joven; Anie le quería, sentía por él !«¡pobre padre!» un
cariño tan ardiente, tan profundo como si hubiera sido educada desde muy niña
entre ideas de respetuosa admiración hacia él; pero al fin y á la postre el respeto
era pr_ecisamente lo que faltaba en aquel cariño, que antes parecía el que una madre siente por su hijo que el que una hija debe profesar á su padre; le adoraba
pero no le admiraba; sentíase para con él llena siempre de indulgencia, siempre
dispuesta á compadecerle, á consolarle, pero dispuesta también á juzgar su conducta.
¿En qué nuevas aventuras pensaría lanzarse?
Barincq respondió á las miradas de inquietud que Anie le dirigía.
- Tu tío, ~ijo, había ido poco á poco perdiepdo el cariño á esta finca por razones. ~e vanas clases: enfermedades de las viñas, exigencias de los braceros,
latrocm1os de los colonos; de suerte que el estado de abandono en que la dejaba, después de haberla tenido completamente entre sus manos solamente le
producía una renta de dos por ciento, y aun eso en los años mejo~es. Tu madre
y t~ seríais las primeras en censurarme si continuase yo por tan equivocado
cammo.
- ¿Te he censurado yo alguna vez?
- Ya sé que eres muy buena hija para que te permitieses censurarme· pero al
cabo comprendo también que estaríais en vuestro derecho encontrando desacer-

�340

LA

NúMERO

[LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

tada la continuación de este rstado de cosas, continuación que á todo trance
he de hacer por que desaparezca cuanto antes.
- ¿Quieres arrancar las viñas enfermas?
- Quiero transformar en prados artificiales todas las tier~as á propósito_Pª"': dar
buenos pastos. El heno que hace algunos años se vendía a un franco vemticmco
céntimos el medio hectolitro se vende hoy á cinco francos, y con lo que ha subido la mano de obra en la labor de la viña y del maíz, ahora que los jornaleros

595

sean muy numerosas, tengo esas dependencias que ahora no tienen aplicación v
que para principiar son suficientes; pero no tengo lechería donde almacenar y
conservar la leche y obtener la manteca; pienso construirla aquí en esta altura
precisamente, al abrigo de las inundaciones y en las cercanías de un salto de
agua, circu nstancias ambas muy convenientes si ya no son indispe!1~bles. Efe~tivamente no tengo intención de seguir por la rutina los proced1m1entos antiguos de fabricación de mantecas, es decir, esperará que la nata haya subido á los
tarros y batirla entonces á la usanza antigua; recién ordeñada se vierte la leche
en desnatadoras mecánicas que giran con una velocidad de 7.000 vuellas por
minuto; de este modo se extrae casi instantáneamente la nata, que se bate en
seguida, pasando mecánicamente también esta manteca 3. unos redpientes que
por su disposición especia\ la purgan de algunos residuos de leche; unos aparatillos giratorios la quitan el agua; por último unas máquinas moldeadoras le
prestan solidez y le dan forma. Todo esto, como ves, se lleva acabo sm que
intervengan para nada las manos de obreros más ó menos limpias. La manteca
obtenida de esta manera se vende en Burdeos y en Tolosa; en verano en las
estaciones de aguas: Biarriz, Cauterets, Luchón; en invierno la remito á Parí~.
Pero la manteca no es el único producto utilizable que pienso obtener de mis
vacas.
Anie miró á su padre sonriéndose cariñosamente y le dijo:
- Me parece que estás recitando la fáb11la de la /eclierci v el cántaro de la
leche.
- Precisamente, y ahora llegamos en efecto a\ cochino:
Para ccb::irse el puerco
nos costará muy poco

11

y casi puede decirse que no nos costará nada. Después de haber s~parado la
crema de la leche me quedarán, por lo menos, mi\ doscientos litros de leche sin
crema, y con ésta puedo cebar al ganado de cerda que tendré instalado en pocilgas que me propongo construir en el extremo de este prado y á lo largo de la
carretera, donde estarán completamente aisladas. Con respecto á este ganado de
cerda pienso hacer poco más ó menos lo mismo que con el vacuno; es decir,
que en vez de criar cerdos ingleses de Yorkshire ó de Berkshire, cruzaré estas
razas con la nuestra del Bearne y obtendré cerdos que reunirán las condiciones
de las dos razas. Conoces bien la fama de los jamones de Bayona; en Orthez
hay siempre gran comercio de embutidos; no me sería difícil por consiguiente
vender en buenas condiciones mis cerdos, que cebados con leche serían de su•
perior calidad. Ya ves de qué modo, con mi manteca, mis vacas y mis cerdos
espero obtener de esta finca una renta de más de trescientos mil francos en
lugar de cuarenta mi\ que de algunos años á esta parte produce. Mis calcu\os están ya hechos; y como he tenido que estudiar un negocio de esta misma
naturaleza en \a Oficina cosmopolita, se hallan perfectamente fundados sobre ciPues es muy bonito, dijo Anic con curiosidad mirando las ::iguas :i.lborotadas {véase pág. 325) fras exactas. ¡Cuántas veces, haciendo dibujos para este negocio, he soñado con
su realización y me )le dicho: csi fuese para mí!» Cátate que ahora aquellos ensueños pueden convertirse en realidad y que para conseguir esto nos basta queexigen cada día dos francos de salario, una libra de pan y tres litros de vino, es rerlo.
-¿Pero y e\ dinero?
indiscutible la ventaja que se obtiene produciendo, en lugar de vino mediano,
- Hay en \a herencia valores que pueden venderse y cuyo producto bastará
pastos excelentes; esto es lo que yo quiero conseguir, no para vender mi heno,
para sufragar \os gastos del primer establecimiento; gastos que en realidad no
sino para que pasten mis vacas, para hacer buena manteca y cebar muchos cerson muy importantes: trescientas vacas á 450 francos cada una cuestan 135.000
dos con \os sobrantes de la leche.
francos; construir la lechería y las pocilgas lo mismo que el arreglo de \os estaBarincq \'Olvió á leer la zozobra en la mirada inquieta que Anie le dirigía.
- Vamos, le dijo, comprendo que es necesario explicarte mi plan con todos blos no exigirá más de 60.000 francos; en arrancar las viñas y preparar el terresus pormenores, y que si no lo hago así vas á temer que la herencia de tu tío se no para prados no hemos de gastar más de 40.000; pongamos ahora otros
10.000 para imprevistos y tendremos 245.000 francos, es decir, próximamente
halla comprometida. Sigamos, pues, hasta ese cerrillo desde el cual se domina \a
la renta que estas mejoras ó, si tú lo quieres, estas revoluciones han de produ•
corriente del Gave; allí comprenderás mejor mis explicaciones.
Muy poco tardaron en llegar á un levantamiento poco pronunciado del te- cimas. ¿Crees, Anie, que todo esto merece la pena de ser intentado? ¿Lo
rreno, que cortaba \a pradera y enlazaba las dos colinas por una suave pen- crees?
Anie había visto con tanta frecuencia á su padre combinar cifras y más cifras,
diente.
que no se atrevía 3. formar juicio; advertiase, sin embargo, que los razonamientos
- Observarás, dijo entonces Barincq, que esta altura se encuentra al abrigo
de Barincq habían producido impresión; impresión que se revelaba elocuentede las inundaciones del Gave por terribles que sean y que un canal de derivamente en el tono con que, después de un rato de silencio, contestó á su
ción que le tome desde su base produciría aquí una caída de agua que en efecto se utilizó antiguamente y que hoy está del todo abandonada, pero que sin padre:
- La verdad es que esas cuentas son tentadoras, y si tienes confianza en
gran dificultad podría ponerse en estado de servir. Observado esto, reanudo mis
...
explicaciones. Te he dicho que pienso comenzar arrancando las viñas que nada ellas
-Tengo absoluta seguridad; no hay un solo dato, por insignificante que sea,
producen; pero como para convertir un erial en un buen prado se necesitan por
que haya sido puesto en olvido; gastos, ingresos, todo está fundado sobre bases
lo menos tres años, abonos químicos para devolverle su fertilidad agotada y culsólidas que no permiten duda alguna; los gastos se han calculado con aumento;
tivos preparatorios de avena, mielga y wlla, esto no es trabajo de un día, ya lo
los ingresos, por el contrario, estan supuestos lo más bajos posible. Pero estos
comprendes. Al tiempo mismo que debo cambiar la explotación del terreno necálculos no solamente serán tentadores, como tú dices, para nosotros; pueden
cesito que varíen los ganados que en él pasten. Tu tío pudo, dentro del sistema
serlo también para las gentes que nos rodean, para \os vecinos del país; y justaadoptado por él, contentarse con las razas del país, que son la misma raza eús•
cara más ó menos degenerada, de poco cuerpo, nerviosa, sobria, de piel rubia mente en éstos pensaba yo cuando te hablaba hace poco de \as obligaciones de
los ricos. Hasta ahora nuestros aldeanos solamente han obtenido de la leche de
de trigo, de cuernos largos y poco ·encorvados, como puedes observar en las Vl· sus vacas un producto menos que regular; cuando nuestras máquinas funcionen
casque ahora mismo pasan por debajo de nosotros; esta raza, de gran vivacidad
y nuestros mercados sean seguros, yo mismo les compraré lo que puedan ven•
y de resistencia extraordinaria para el trabajo, da por desgracia poca leche y no
derme y les pagaré á tal precio que no me quede ganancia alguna en el negocio
del todo buena: ahora bien; como lo que yo quiero que las vacas me den, no es que con ellos haga. De esta manera haré circular por el país doscientos ó tresmucho trabajo, sino leche buena, no me es posible conservar éstas.
cientos mil francos al año, los cuales no solamente serán fuente de bienestar
- ¡Qué lástima! ¡Son tan bonitas estas vacas del país!
para todos, sino que poco á poco irán modificando los procedimientos industria-Ateniéndome á la teoría. las reemplazaré con vacas normandas, las cuales
les antiguos que aquí están en uso todavía. En el camino que hemos seguido
consumiendo nuestras hierbas de primera. calidad nos darán, como término me· desde la estación de Puyoo hasta aquí, has tenido ocasión de ver con frecuendio, mis de mil ochocientos litros de leche; y como yo no trato de correr aventu• cia campos semLrados de juncos, helechos y brezos; :;e conservan asi en estado
ras, pienso contentarme con la raza de Lourdes, raza que tiene la gran ventaja salvaje para cortar después \os arbustos y hacer con ellos un abono solamente
de ser del país, lo cual ha de tenerse en cuenta antes que nada, porque es
regular. Cuando el número de vacas aumente por el solo hecho de mi comercio
siempre preferible conservar una raza indígena con sus imperfecciones pero en leche, la cantidad de estiércol aumentará proporcionalmente, y proporcionaltambién con su sobriedad, la facilidad de criarla y su perfecta aclimatación, á mente también 'disminuirá la extensión de los breñales sin cultivo; se les culti•
intentar mejoramientos radicales que en ocasiones terminan desastrosamente. vará porque podremos estercolarlos; de esta manera, enriqueciendo por de pronto
H eme aquí por lo tanto, luego que la transformación del terreno se haya Yerifial aldeano que maneja una hacienda insignificante, no tardaré en enriquecer al
cado, dueño de un rebaño de trescientas vacas que pueden alimentarse perfecta·
país. Ya ves la transformación que me propongo realizar. ¿Comprendes de qué
mente en estas posesiones.
modo1 procurando reali zar nuestra fortuna, podemos realizar la de cuantos nos
- ¿Trescientas vacas?
rodean?
¿No significa esto algo?
- Que pueden darme por término medio cuatrocientos cincuenta mil litros
Anie se había acercado más á su padre, y á medida que éste adelantaba más
de leche al año1 que vienen á ser de mil doscientos á mil trescientos litros en su explicación le había cogido cariñosamente la mano; cuando Barincq calló,
al día.
Anie se puso de puntillas, y echando sus brazos en los hombros de su padre le
- ¿Y qué te propones hacer con ese mar de leche?
- Haré manteca. Precisamente para que te des cuenta exacta de mi proyecto besó al mismo tiempo que le preguntaba:
- ¿Me perdonas?
te he traído hasta aquí. Para albergar á mis vacas, por lo menos mientras no

NúMERO

LA

595

34 1

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- ¿Perdonarte? ¿Qué quieres que yo te perdone?, preguntó Barincq mirando
sorprendido á su hija.
- Si lo supieses no me \o perdonadas.
- Pues entonces ...
- Pues entonces dame tu absolución, á pesar de todo.
-¿No querías habitar en Ourteau?
- Dame la absolución.
-Te la doy.
-Ahora puedes estar tranquilo, te prometo que mamá misma te suplicará
que permanezcamos en el castillo.
SEGUNDA PARTE

I
Anie cumplió su promesa: la señora de Barincq suplicó á su esposo que no
vendiese aquella finca.
En e\ mundo que se respeta es costumbre ahora pasar la mayor parte de\ año
en el _campo; nadie abandona sus posesiones sino en la primavera, cuando París,
1~ mismo que Londres, se halla en e\ apogeo de su esplendor. ¿Por qué no habmn de a1ustarse ellos á esa costumbre que les era tan conveniente? ¿Residir en
París no era lo mismo que condenarse á continuar antiguas costumbres no aco•
modadas ya á su nueva posición, y seguir relaciones que si nunca habían sido
agradables se convertirían ahora en molestas? Muchas visitas aceptables en
la calle de Abreuvoir sedan verdaderamente insoportables en la ronda de
Hausman.
. Estas raz~nes, expuestas una á una con prudencia y habilidad, habían convencido á la senor3; de Banncq, la cu~l, l?asado ya su primer movimiento de protes·
ta, comenza~ a pen~ar, aun prescindiendo de sugestiones extrañas, que la vida
en a_quel castillo tema sus encantos; que era de muy buen tono ir á misa en ca•
rru~Je y muc,ho más hallándose la iglesia á dos pasos del castillo; que era de
~eJor tono aun sen~rse en la 1gles1a en el banco del honor; que era muy divertido, sobre todo, enviar de vez en cuando á los amigos de París un gran salmón
pescado en sus estanques, una buena pierna de sus corderos alcachofas de su
huerta, flo~es de sus estu~as. Sí? aun ~n la época de sus mayor~s apuros, la señora de Banncq se había mgemado s1e~pre para obsequiar á sus amigos con re•
galos modestos: un huevo de sus gallinas unas cuantas violetas 1 un ramo de
lilas de su jardinillo, una labor de sus m~nos, cosas todas que demostraban
su deseo de r~galar, ~hora que sólo necesitaba tomar de lo que en rededor de
ella_ había, podia la senora de Banncq prepararse á sí misma sorpresas que la JisonJearan.
. ¡Qué triunfo. el recibir las cartas. en que se le diesen gracias por sus regalos!
1Y qué satisfacct?n cuando le escnb1ese alguna amiga que antes de probar aquella pierna no sabia, realmente que fuese de recental! Por todas estas cosas aquella
finca que ~roducia tales corderos y daba tales salmones era para la señora de
Banncq mas estimable cada día.
. Obt~nido el consentimiento de la madre de Anie, los trabajos comenzaron
s1multaneamente y con gran prisa por todas partes: grandes arados arrastrados
por d_os yuntas de ro~ustos bueyes del Limousín, arrancaban las ~iñas; las ca·
ballen,.as eran, convertidas en establos; por último, albañiles, carpinteros y pizarreros construia?_ en la pradera. la lechería y las pocilgas.
Aunque las vmas de este pats no han dado nunca sino un vino bastante mal
los ald_~nos de aquella comarca piensan ante todo en ellas; poseer una viña ~;
la an:1b1c1ón del que tiene algún dinero; trabajar en la de un propietario y beber
su vmo es el deseo úmco de los ganapanes que no tienen más hacienda q e ¡
pan __nuestro ,de cada día. Cuando se_vió que principiaba el trabajo de arra:c:r
la vma, produJ_~se en la comarca una impresión de doloroso asombro: era cierto
¿ue ·fquellas vmas nada producían ya; pero ¿no podrían curarse por casualidad
m1_agrosamente? Todo estaba reducido á esperar.
z6 Dt~ose entonces que Gastón, ~l hermano mayor de Barincq, había tenido ran e sob!a cuando acusaba a su hermano menor de ser un tarambana •No
era _necesas10 en efecto estar tocado de la cabeza para fi urarse u
·~
fabncar la manteca con leche recién ordeñada? Si esto n! era loe~,: ":' ~~•~~!~
Y las locuras, como todos saben, en las industrias agrícolas res~l~n mu·
caras.
Y
i Conve~ciós:, pue_s, todo el mundo, y se convenció en seguida, de que 110 pasaran mue os anos sm que aquella finca fuese puesta en venta.
-; ¿Y entonces? Pues entonces cada uno podría tomar un pedazo y todos reali
fnan maravtlla~ en _aquellas, tierras regeneradas por el cultivo de las viñas qu~
os nuevos prop1etanos habnan plantado.

sí s_olos aun faltando el ojo de\ amo; y para evitar otras demoras la señora de
B~rmcq de_claró á su marido que si él no podía acompaña rlas, ella y su hija
man solas a B1arntz.
- No harás eso.
-¿Por qué?
:- Porque no ~as de q~erer privarme del gusto de disfrutar de la alegría de
Ame: Asociarse a la alegna de las personas queridas, ¿no es lo más agradable de
la existencia?
-. Si tanto_ de~eas regocijarte con la alegría de tu hija; ¿por qué no te apresuras a proporc1onarsela?
- El domingo; mejor dicho, el sábado.
. En efocto, el _sábado en una hermosa tarde dulce y templada llegaban los tres
a B1amtz, y Ame del_ brazo de su padre bajaba por la pendiente cubierta de césped suave que termma en aquella hermosa playa; en seguida, y después de haberse detenido un rato para orientarse, se sentaban los tres en la húmeda arena
que la marea al bajar dejaba descubierta.
Era la hor_a del baño, y entre el mar y las casetas de los bañistas advertíase
entonces un mcesante 1r y venir de señoras y de niños en trajes de variados colores entre m~ltitud de curiosos que los contemplaban y cuyas fisonomías exóti•
cas, cuyos traJes, ya _elegante~, ya descuidados, ya vistosos, ya ridículos, ofrecían
un espectáculo casi tan cunoso como el que ellos presenciaban; todo esto fori;n~ba el rumor, _la bata_hola, _la confusión y el voceFÍO de una feria interrumpida
a mtervalos de 1socromsmo malterable por el rompimiento de las olas sobre la
arena.
Pocos minutos hada que estab_an _sentados ali(, cuando dos caballeros jóvenes
cruzaron por delante de ellos dmg1endo distratdamente sus miradas por aquel
revuelto mar de trajes claros y de sombrillas; uno de ellos 1 de buena estatura
buen mozo, de aspecto militar; el otro, más alto, ancho de hombros sob~e lo;
cuales º!tentaba una cabeza demasiado pequeña que hada extrañ¿ contraste
con _su vigorosa musculatura, prestándole cierta semejanza con un atleta griego
vestido á la moderna.
Cuando se_ hubier?n alejado, el Sr. Barincq inclinándose un poco hacia su
muier y su htJa les dtJO:
- El capitán Sixto.
-¿Dónde?
Barincq les señaló como le fué posible.
-¿Cuál de los_dos ~s?, preguntó la señora de Barincq.
- Aquel que tl~ne aues de m1htar; ¿verdad que es buen mozo?
- Me gusta mas el otro, contestó la señora de Barinq.
- Y á ti, hija mía, ¿qué te parece?
-No me he fijado; pero su aspecto no me parece desa•radable.
- ¿Cómo no viene de uniforme?, preguntó la señora de°Barincq.
- Qué sé yo de eso.
- Pues has de saber que en nada se parece á tu hermano.
- No; eso no es verdad; aunque tiene la barba rubia tiene el cabello negro.
-¿Por qué no te ha saludado?, preguntó la señora de Barincq.
- Porque no me ha visto.
- Di mejor que no ha querido verte.
- Ya sa~s, mamá, dijo Anie, que no es costumbre mirar :í las mujeres cuan•
do van vesttdas de luto.

II
t !n, ~ que respecta al_ padre, hallábase ocupado de sol á sol en vigilar á sus.
c~m¿~e o;~,n~~a~rf::n;~qr l?s ~~smondtes, dirigir las construcciones, observar
vianda u
umas, a ma re por su parte estaba ocupadísima en•
5 5 regadlos Y despachando su correspondencia y en cuanto á la hiJ'a ha
,
b iase consagra o por compl t á 1 ·
' ·
·
con rapidez extraordinaria p:~ lot t~:tuyra~bp~saba el t1e_mp_o pordco~siguien~e
u .
d 1
.
,
n ' mayo y Jumo se eshzaron sm
q e ninguno e os tres tuviese conciencia de que pasaban Al
tante el S B ·
'
• guna vez no obsdía d~ su 1r~ga~:1~~qi:~~~v~ el. ;.mpromiso formal que había contraído en el

1~~:~:~i:: J~;~~:~~º1~~~ ªlfn~~~
1

:~~a~~!~ner un nuevo apla~:i:nt~~,~~zj

- Cuando_ pienso que mi hija, á sus años, no ha visto todavía el mar
u
1
~~e:~a1 p:~: ~:~~,¿~en:J~(e~!vga:;sºtos no h_a sido pdosible hallar algunos diasqd:
p
h .
, me mcomo o de veras
-1. ero a sido por culpa m(a? Anie, sé tú juez.
.
Ame pronunciaba su fallo en favor de su padre·
son-y;ºd:op~~."~~~~~n~~!'.ª los años que tengo, ;lgunas semanas más ó menos

- Pero si. es un viaje de menos de hora y media ...
Se resolvió por último qu
·
.
11
y regresarían el lunes· duran~~ ~\!ntras hegabal
la estación, saldrían el domingo
'
ºunas oras os trabajos prodrían marchar por

Me p::irece que estás recitando l:i. fábub de la leclur."'y
, ¡ere
h
... e¡ can1aro d.e,a

él ;e~~:~:ma:~!~a~~~:~s~ luto le habrá exasperado recordándole la herencia que

- Aq~í viene otra vez, dijo Anie.
Ef;cuvamente, los_ dos jóvenes tornaban á pasar por el mismo sitio
ó n~ q~~e~:t~a~~da~:!~ la se1iora de Barincq, vamos :í convencernos d~ si quiere
(Continuará)

�LA I LUSTRACIÓN

34 2

ARTÍSTICA

NóMERO

cuando se concibió el proyecto de aducción que aca- pueda juzgar de la intensidad de esta presión ?astará
ba de terminarse, hizo un cumplido y justo elogio del decir que la diferencia de nivel entre el depósito y el
sucesor del mismo, M. Humblot, inspector general puente es de 70 metros. A cada lado del tubo de conADUCCIÓN DE LAS AGUAS DEL AVRE Á PARÍS
de puentes y calzadas, haciendo extensivo el agrade- ducción hal:iíanse dispuesto tres tomas que producían
El día 30 de marzo último y bajo los auspicios cimiento público á todo el personal municipal de !_as seis magníficos chorros, cuyos efectos disminuía la rede M. Poubelle, prefecto del Sena, y de M. Sauton, aguas.
sistencia del aire, por lo cual sólo se elevaban á una
presidente del Consejo municipal, verificóse la inauDespués de haber resumido las principales circuns- altura de 27 y 30 metros.
tancias en que fueron compradas por
Así ha sido inaugurada la aducción de las aguas
la ciudad de Parjs las aguas del Avre, del Avre á París, cuyas condiciones higiénicas mejoañadió el presidente:
rarán notablemente, gracias á la ejecución de esta obra
«París dispone actualmente de colosal.
•
710.000 metros cnbicos de agua de
GASTÓN TISSANDIER
toda clase por día, ó sea 290 litros
por habitante, al paso que Londres
sólo tiene 155, Edimburgo 180, V iena
ASILO PARA PERROS, EN GARCHES
y Bruselas 100, Berlín 75, y Leipzig
150. En este total las aguas de mananPreciso es reconocer que la clase anglo-sajona se
tial entran por 250.000 metros cúbi- muestra mucho más compasiva con los animales que
cos, ó sea algo más de roo litros por la raza céltica: á imitación de lo que mucho antes hihabitante. El Consejo municipal, sin cieron los ingleses, creáronse en Francia y en otras
embargo, no considera terminada to- naciones las sociedades protectoras de los animales y
davía la obra emprendida desde 1871, en Londres existe hace treinta años un asilo para los
obra que prosigue sin descanso con el perros abandonados, el Dog 's H ome, que es uno d~
concurso del servicio de las aguas.»
los establecimientos benéficos que de más prospenLa ceremonia de la inauguración dad gozan en la capital de la Gran Bretaña, y al cual
terminó con la visita al puente del Se- un amigo de la raza canina ha hecho recientemente
na situado en el extremo Sudoeste del un donativo de mil libras esterlinas. Sus recursos,
bosque de Bolonia. El tubo de trans- que aumentan de año en año, le han permitido recoporte de las aguas, que tiene un me- ger en 1891 15.121 perros abandonados, de los cuatro y medio de diámetro, va al princi- les 3.225 fueron reclamados ó vendidos: además han
Fig. r. Vista del recipiente de las aguas del Avre (de una fotografía)
pio encerrado en una galería de mam- encontrado asilo en él 676 gatos, de ellos 183 colopostería, atraviesa el ferrocarril de los cados allí como pensionistas á costa de sus propietaguración de la llegada á París de las aguas puras del Moulineaux por medio de un puente seguido de arca- rios. Durante el citado año no se presentó un solo
Avre. Los numerosos invitados que habían sido con- das, y luego cruza el Sena por el centro de la jaula me- caso de hidrofobia entre los huéspedes de aquella
vocados á esta fiesta visitaron primero el depósito de tálie:a de un puente construído sobre el río, que es el casa. El establecimiento ha entrado en el trigésimo
Saint-Cloud, que no se llenará de agua hasta que que representa la figura 2. El día de la inauguración segundo año de su existencia, y se calcula en varios
queden terminados los revestimientos interiores. Este se habían fijado en su conducto algunos tubos que millones el número de perros á quienes ha salvado de
depósito se compondrá de tres compartimientos, cada formaron chorros de aspecto imponente: para que se la miseria y de una muerte cruel.
uno de los cuales podrá contener 100.000 metros cúbicos de agua: de los tres sólo hay construído el primero, que está cubierto por ligeras bóvedas preservadas por una capa de tierra que será cubierta de césped,
y sostenidas por seiscientos pilares y ciento setenta y
dos estribos. Este inmenso depósito recibirá el agua
pura, que será conducida á él por un acueducto
de 102 kilómetros, de los cuales 72 han si.do construídos á cielo abierto y 26 en galerías subterráneas,
algunas practicadas á más de 70 metros de profundidad debajo del suelo. Nuestra figura 3 reproduce una
parte del gran depósito, en el cual hay 600 columnas
como las que se ven en el grabado. Los tres orificios
que se d istinguen en la parte superior de éste darán
acceso al agua pura cuando el depósito esté en disposición de recibirla. La figura 1 representa el depósito de llegada tal como hoy funciona, es decir, la
cámara en que termina el acueducto de 102 kilómetros. Las dos planchas metálicas que forman esclusa
son compuertas de parada colocadas en el extremo
de los conductos.
Después de la visita al gran depósito de SaintCloud, el prefecto del Sena pronunció un discurso
en que resumió la historia de las aguas de París:
«Este día será memorable - dijo. - Después del
Dhuis y del Vanne, el Avre viene, á su vez, á rendir
á París el tributo de sus aguas. De hoy en adelante,
nuestra capital, provista de 260.000 metros cúbicos
de agua de manantial diarios, podrá dispensarse de
pedir nada á esas aguas del Sena, tan difamadas hoy
y que durante tantos siglos han bastado para su desenvolvimiento. La distribución de aguas frescas y puras es un beneficio contemporáneo...
»Desde ahora podemos felicitarnos sin reserva alguna por el progreso al presente realizado esperando
los que habéis resuelto proseguir. ¡Qué.contraste entre la alimentación de aguas hace apenas veinte años
y las facilidades hoy conseguidas! El parisiense que
abre su espita de alimentación encuentra muy sencillo ver que mana de él ese líquido que llega á veces
de una distancia de más de 100 kilómetros, y se incomoda si alguna vez el agua no sale tan pura y
abundantP. como de ordinario. Esperemos que á veces pensará en los trabajos gigantescos que ha sido
preciso realizar para proporcionarle ese resultado tan
sencillo en apariencia, en el cuidado vigilante, en la
multiplicidad de maniobras de día y de noche, en la
suma de esfuerzos y de concursos que exige el funcionamiento de ese inmenso material que constituye
el servicio de las aguas de París. Para que de ello
pueda formarse fácilmente idea, bastará que diga que
los tubos públicos de distribución en el interior de
París miden una longitud de 2. 186 kilómetros, es_decir, más que lo que esta capital dista de Varsov~.»
M. Sauton, presidente del Consejo municipal, h1z?
también uso de la palabra. Después de haber _rendido tributo á la memoria de M. Couche, el emmente
Fig, 2. Vista del puente de Luxemburgo que sostiene el tubo de conducción del depósito de 8aint-Cloud, en Par(s,
ingeniero que estaba al frente del servicio de aguas
Aspecto de los chorros de agua que funcionaron el d(a de la inauguración, 30 de marzo de 1893
SECCION CIENTÍFICA

0

r;t

595

N úMERO

LA

595

ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA

343

En Filadelfia se va á
cuidados, pues por fin ha
construir un hospital para
encontrado la directora un
perros que sobrepujará al
guardián apto y honrado.
de igual clase de Berlín en
En el asilo no sólo se recipunto á comodidades y
ben perros sino que se dan
magnificencia: será un moconsejos gratuitos á los
delo en su género, pues
que crían ó tienen enfercontendrá salas de baños,
mos á algunos de esos anisalas de clínica, salas de
males: también se ceden
aislamiento para las enferasilados á los que desean
medades contagiosas, tentenerlos y ofrecen garandrá los más perfectos sistetías de cuidarlos bien. Para
mas de calefacción y alumello el peticionario se insbrado eléctrico y contará
cribe en un registro dando
con la asistencia de los
su nombre y las señas de
más célebres veterinarios,
su domicilio, y una vez toaparte de un escogido permados los oportunos inforsonal administrativo.
mes se le avisa que puede
Finalmente, existe en
pasar á recoger el perro sin
Londres un cementerio esotro requisito que llevar
pecial para perros, en donun collar con el nombre
de las ladies pueden depograbado del nuevo propiesitar en las tumbas de sus
tario del can. Pero á pesar
canes predilectos todas las
de esta cesión, la señorita
demostraciones más fastuoBrassinne no pierde de vissas de su pesar.
ta á los que fueron sus asiEn París se trata de funlados, sino que de cuando
dar un establecimiento
en cuando los visita para
análogo al Dog 's Home
asegurarse de que están en
londinense; esta tentativa,
buenas manos.
empero, no ha partido de
Los gastos de la asociaFig. 3. Vista del depósito de las aguas del Avre (de una fotografia)
la iniciativa de los franceción han ascendido hasses, sino de la de algunas
.
ta 15 de mayo de 1891 á
señoras inglesas que forman parte de la sociedad La- sufriendo al principio grandes decepciones, pues fué 7.976 francos. El número de perros recibidos ha sidies cosmopolitan Association de Londres.
engañada sucesivamente por dos guardianes á quie- do de 252. Los ingresos han sido: donatirns de
Los resultados del primer Dog 's Home de París nes había confiado sus animales. También se decla- Inglaterra, 19. 791 francos; suscripciones de Inglatehan sido reunidos en una memoria, que contiene los ró la hidrofobia entre los habitantes de aquel refugio rra, 298; donativos de Francia, 371'60; suscripciones
datos desde mayo de 1890 á igua~ mes de 1891_. An- provisional, lo que motivó una nueva hecatombe. Fi- de Francia, 52: total, 20.512'60 francos.
tes de 1890 la asociación se dedicó á recoger mfor- nalmente, para colmo de males, nadie quiso alquilar
El grabado de la pág. 344 reproduce parte del asilo.
mes y fondos, y en esa fecha envió á Pa_rís? como habitación á la señorita Brassinne, que se vió obligaAl terminar este artículo que tomamos de La Naagente, una señora francesa que durante vemt1cuatro da á buscar una instalación eri las afueras de París.
ture y al considerar los esfuerzos realizados por la
años había ocupado en Londres un elevado puesto
No fué esta tarea fácil y sólo gracias á un propie- fundadora de ese establecimiento y los cuidados que
en una escuela superior: la señorita Brassinne, que tario favorable á la institución pudo adquirirse una
á sus asilados prodiga, no se nos ocurre otra eosa que
así se llama, se instaló modestamente en París y co- vasta extensión de terreno en Garches, cerca de exclamar: ¡qué excelente hermana de la Caridad humenzó por preocuparse de la suerte de los caballos Montretout, y edificarse una casa. La municipalidad
biera sido la señorita Brassinne si en vez de dedicar
de los coches de plaza y otros vehículos.
y las demás autoridades se han mostrado muy bené- esos esfuerzos y esos cuidados al bienestar de los peLuego se ocupó en recoger los perros y los gatos volas con la señorita Brassinne, y la policía lleva á
rros los hubiese consagrado á la asistencia de los niabandonados durante el riguroso invierno de 1890, menudo al refugio perros que son en él muy bien ños pobres ó de los ancianos desvalidos!
contra las diversas
Jarabe deI)'191'ta lde AfeccionesdalCorazon,

Lu

Peno1u ... eonteea lu

PILDORAS~~DEHAUT
DE PARI S

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan. No temen el Hco Di el cau1ancio, porque, contra lo que sucede con
los dem&amp;B purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenos alimentos
1 bebid&amp;B fortificantes, cual el vino, el cal~,
el &amp;A. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida 9"Ue mas le convienen,
sepn 1us ocupac1one,, Como el cau,an
c10 que la purga ocasiona queda completamente anulado por elefecto de la
buena alimentaciou empleada,uuo
,e decide fácilmente á volver
11 empe.ar cuantas veces
sea necesario.

it1\IADE8u1E1ro4i
-~

11

~,,

Pepsina Bondanlt
..wa ,-1a ,mmu II mmn

PREIIO DEL INSTITUTOAL D'CORYISART, EN IIS8
IINIIIM •

lu Bapoolelo•11 lalenaelonalH ••

PWS - LTII -

mu • PIIWELPlll - HRIS

llffl
1ffl
lffl
1171
---11. ■AIHÚIND ....

DISPIPSIAS
CIA8TRIT18 - CIASTRALCIIAS

DICIISTION LIIITAS Y PIIIOSAS
PALTA DI APITITO
'I ftaOI

DEL

DR. FORGET

contra los R.eumaa, Toa, Crisia nerrioeaa
6 Imonmioa. - El .JAR.ABB l'OBGBT es
un calmante célebre, conocido desde JO allos. En las farmacias y 28, rue Ber11m, Par&amp;
(antiguamente 36, rue Vivienne).

El ma, lfloazeontra
"' "' la
F1rruf{no,o,
Anemia, Clorosla,
~• la lutn,
Debilidad, etc.

rageaaaILluAtatodeu1·errod8

GELIS&amp;CONTÉ

Eapwacl■llltl

~""ª
Er90t
ii;Je1'iiUtJ:t Uftí1Ja ~~~i~:!: ~~~~~c:i
...

Aprobadu por l&amp; Academia de Medíclaa de P&amp;rlt .

y eragaas de

HEIOSUTICD 11 ... PODE181D

que se conoce, en poclon O

1

■edalla de Oro dela S•" deFia de Paria dettenen ltu perdid&lt;u.

DIIO&amp;DD&amp;I .D&amp; LA » l•UTICIII

B.UO U. f'ORK4 DI

JARABE

G

Empleado con el mejor exito

Hydropealas,
Toaea nerviosas;
Bronquitis, Asma, etc,

ELIIIR• · de PEPSIU IOUDAULT
VINO . • •• PEPSII&amp; IOUDAULT
POLVOS, •• PEPSINA IOUDAULT

LABELONYE y C'•, 99, Calle de Abouklr, Parla, y en todas las farmacias.

-

HIIS,,..,._ COLL..1.S,l,raDa..W-

-Mio-

• ... ,., Jl"ffld,,.i., ,."""""'· ....

-

LAIT ! NTiPRiLIQUI -

LECHE ANTEFÉL

CARNE HIERRO y QUINA

El Allm.ento mas fo~le UD.ido a los 'l'óDicoa mu reparadores.

VINO FERRUGINOSO AROUD

T CO!f TODOS LOS DIKCIPIOS ICtJTUTIVOS DB U CAR.NE
. , ~ mm• 1 •IJD&amp;I Dtes añ01 de extto 00ntlnna4o y las afirmactonet de
toéiu las em1nenel&amp;I médicas Preuban que esta aaociaclon de la Cllll'lle, el Bie~ y la
••taa
oonat.ltuye el reparador mu enerirtco que ae conoce para curar : la Clordni la
J.flém'4, las Jleut~ dolorola.t, el .6mpo1&gt;rec1m1mto 11&amp; ..tlteracwn ae la sanire
el RaQum1mo, las . . t f ~ 11crofU/0141 1 11corbutkal, etc. .El 'l'i•• l"errast■-■• dé
.&amp;natl ea, en erecto, el único que reune lodo lo que entona y fortalece los organoa
regulartza coordena y aumenta conaiderablemente lu tuerzas ó lntunde a la Blllffl
empobrecida y descolorida : el Vfqor, la Color11CW11 y la .BttergúJ fl(tlll.
P&lt;&gt;r Mror, e11 Paria, en casa de J. FBW, Farmaceulico, tot, rue Richelien, Sucesor ae AROUD
U VINDB BN TOD.l.S L.l.S PalNCIP.u.BS BOTJQ.l.S

EXIJASE .ii:ºt: AROUD
1

'

,,n t 11eselab t.tl l ftt , llslp
CAB, LENTEJAS, TEZ ASOLE
SARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES
~

n

HIERRO

BBlVAIS

LA SAGRADA BIBLlA
IDICION ll.USTUDA

• ti o6ntilno• de P•••ta la
entrega de ti p6.gi na•

repreunta euctamente el hierro
contenido en la economia. E1perimentado por lo1 principale, médico, del
mundo, pua inmediatamente en la
aancre, Do ocuiona eatrel!imleoto, DO
rau,a el ealómaco, Do eonerrece 101
dlentea. Ti11111 m11tColll t1 wa et■li&amp;.
hi,1111 la T1rlu111 lara&amp;.
.·
O• V1nt, , n tod11 /11 Farm, 0111. ·
P11l1711:4O742,r,St•Luu,, Paril,

le •,lu ptetpen11 i 1alca IN Nllata
61giéa4- i leo S.... M..1&amp;11• y Sia6a, t.Utor•

PITE EPILATOIRE DUSSER

destruye b~ta las RAICE• el YELLO del rostro de las damas (Barba, Bigote, ele.), liD
IWIJUIÍ peiicro para el CQtil. 10 .Aiio■ 4e *uto,ymlllare, de tesllmonl01 prulilu la dcacla
de 111&amp; ,rtflnCl&amp;L ,.. _.. •
Jllrl la lllrba, 1 ea 1/2 Ol)II para el lllpla llfn&gt;~Pan
IOI llraot, emplffle el l'ILIFOB&amp; X&gt;VBB&amp;R, t , rue ,J,•.J,.l\ouaaeau, liarla,

•J••·

�344

LA I LUSTRACIÓN ARTÍs ttc A

N ú MERO

LIBROS
ENVIADOS Á ESTA REDACCIÓN

59S

cuestionario a I S r·. Clemente
Vázquez, considerado hoy como
uno de los primeros maestros
en este juego. Contestación á este cuestionario es el libro que
nos ocupa, de gran interés para
los ajedrecistas y que leerán con
gusto aun lossimples aficionados,
porque además del conocimiento profundo que revela está escrito en forma amena é interesante. El Sr. Clemente Vázquez es también ilustre jurisconsulto, diplomático y literato; su
libro ~e ha impreso en la Habana y se vende en aquella ciudad
á un peso, en el interior de la
isla á ·1 '25 y en el extrnnjeto á
I '50, en casa del autor (Indus•
tria, I 15) y en las principales
librerias.

por a11t1JYes ó editores
L A REJA , 11ovela (!ttdaluza por
Salvador Rueda. - E l solo nombre de Salvador Rt1eda es la mejor garantía de la bondad de esta novela: pocos le igualan en
el conocimiento de aquella hermosa región, joya de nuestra patria; ninguno como él encuentra
en nuestro idioma los tesoros
de color y de vida que derramados en sus versos ó en su prosa
los asemeja á esos cuadros de tonos brillantes donde el sol deslumbra y las flores ostentan sus
variados matices y casi se siente
el calor que los rayos de aquél
despiden y se perdbe el aroma
9ue éstas exhalan. La reja reune
a estas bellezas la de una acción
interesante, hábilmente desarrollada, con personajes trazados
de 1Uano maestra y episodios
descritos con galanura y verdad
asombrosas: forma parte de la
Biblioteca Selecta que en Valencia publica D. Pascual Aguilar
y se vende en las principales librerías al precio de dos reales.
E L AJEDREZ DE MRMORIA,
por Andrls Clemente Vázquez.
- Un notable psicólogo, M. Bine!, director adjunto del )abo·
ratorio de psicología de la Sorbona de París, deseando adquirir para un estudio sobre la memoria datos del proceso mental
de los ajedrecistas que juegan
sin ver el tablero, dirigió un

ASILO

P ARA

PERROS, EN GARCHES (SENA

y

SESIÓN CELEBRADA EN HONOR De: no~A CONCEPCIÓN
ARENAL. - La Real Academia
de Jurisprudeneia y Legislación
de Madrid celebró el 25 de mar·
zo último una sesión necrológica en honor de la eminente pensadora y escritora, cuya reciente muerte lloran la ciencia y las
letras españolas: los interesantisimos trabajos que en ella se leyeron han sido impresos en un
folleto que contiene la memoria
biográfica del Sr. González Rothvos, secretario general de la
Academia, el juicio crítico de
las obras de doña Concepción
Arenal por D. Femando Cos
Gayón y un discurso de D. Antonio Cánovas del Castillo: estos
nombres son la mejor prenda de
la bondad de aquéllos.

OISE) (de fotografía)

(Véase pág. 342)

JAQUECAS
COREA

1arabe Laroze
DE CORTEZAS DE lllRlNJll

APEL W

l ■ IRGII

•
• Soberano remedio para rApida euracioa de la1 Aleocion•• del pecho,

Delde hace mu de • d01, el larue Larou ee pl'elCl'O)e ea hltt , todo• loa mMico1 para la cmuioJl de lu ...tri~ •uvaltlu, ..lona
1 ntonlto11• de ..t6~•• •trelllmlo11toa nbelcloa, Jl:11&amp; faeWIAr
la digNUOII J para re¡ulanlar iodu laa fUJlCÍOJlel del ..\Ollllp J ..

Catarro1,Mal de garganta, Bronquitla, Re1friado•• Romaclizo1,
de 101 Reumatiamo•• Dolorea,
Luml:&gt;ago1, et.e., 30 año1 del mejor
6xito atestiguan la efteaeia de este
poderoso derintiTo reeoIQendado por
101 primero, médico, de Paria.

loa Íll*LinOL .

;IA.R.ABB

a1Bron1uro de Potasio
DE CORTWS DE llRHJlS lllllCAS

DIp611to ,n todaI ta, Farmacia,

Es et remedio mas eftcu para combatir Ju ellfermedades del ooruoa,

migraña, bailo el• .~•- Vito, lnaomnio■, _oo••
nilioa duranw la clenücion. en UD&amp; palabra, tocl.u
1u afocolone■ 11onlo..._

)a epilepsia, hlatéria,
TUl■ione■ y to■ de los

fflrita, ~ - - : 1.-P. UBOZB
Depo■lto

011 todu lao pmclpaJe.

y Droperiu

CARNE ; QUINA

11 +Jtme11to au npnlar. nido al T6moo -

T 001' TODOI 1.01 nmamo1 1'UD1TtTOI IOL1JBLU Da LA Q.UUfB
elemenlol que entran en la com'OOlllclon 4- este potente
11'8pan.4or de lu tuenu Tttalea, de este ter&amp;iae-&amp;e ••• eaeeíe■eia. De un aua1o eulllAmenie l(l'ldable, es eoberano oontra la Anemia '1 el Af/OCllmltnto, e~ Ju Calffltllt'III
~ C O . o ~1 contra las
7 lu A~
del ll1tomaqo y 101 ,ntuttno,
Cuando se tma de despertar el apeUlo, asegurar las digesUones reparar las tuérzu,
emtquecer la sangre, entonar el organismo y precaTer la anemia y Iú epláemlu proToCld&amp;i por loa calorea, DO ae conoce nada superior al l'iae de Quiaa de Areu41.
lt1, 19qor. • Plril.1~ wa deJ. FEW, rarmaceutieo;tot, me Riehellea. Sacelardt.AllODD

:= ARDUO

t m:~!!1:!~~R!~:•*
El

6 inofenstoo y et mas 6
6 poderoso medicamento 6
6 CONTRA EL DOLOR ,.1.

ESTOMAGO
lilTILW J l0Ll0I

.Dúl"""

U VDl&gt;&amp; ll1'I TOD.U L48 PBI.MCIPALU BoTIQU.

..EXIJASE

6~
W
6

NEVRALGICOS,
DENTARIOS,

ENFERMEDADES

· CIALU '1 •111■&amp;1 1011 101

1

DOLORES

....,

VINO ARDUO CON QUINA
11

6
:

REUMATISMOS

6-á..O:ai.:.;.¡

1, ,.. .. r..-1-PRI, 1 PIIIL
Bot.lca■

6
6

•

p

1,,1,

Querido ltlftrmo. -Flese Vd. • mi
eiperlenct,
1 haga u10 de nuestro, GRANOS de SALUD, pue, eltoÍ
le ourarfa de ,u con1tIpao/on le darAn apetito y 1,
derolrerA'!, ·, t 1ueño y t, al¡trt, . - A1/ rir/ri Vd.
rnuoho, , no,, d11frut1ndo 111m11re dt una butna 1&amp;1ud.

PATERSON

::..IUUTio 1 ■AINIIIA
•11&amp; lu A1eN&amp;o-•e1 .....
Palla . . Ai,ellle, J&gt;l1fflloa• laJte.
'Y6mlt.oe, ~
, T.C61'-I

:a-:, MNlu.

~1:'oe_haolowU---..-,
..,.• .,""" •,,.. * ,.,uu,. ,..
•

f

111.~ hnlMRtloo• •am·

Quedan reservados los derechos de propiedad a;tfstica y literaria
I MP, í R MONTAN RR Y SIMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48104">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48106">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48107">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48108">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48109">
              <text>595</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48110">
              <text> Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48111">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48127">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48105">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 595, Mayo 22</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48112">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48113">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48114">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48115">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48116">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48117">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48118">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48119">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48120">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48121">
                <text>1893-05-22</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48122">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48123">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48124">
                <text>2011718</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48125">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48126">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48128">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48129">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48130">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7534">
        <name>Academia Española</name>
      </tag>
      <tag tagId="7535">
        <name>Aducción de las aguas del Avre a París</name>
      </tag>
      <tag tagId="2188">
        <name>Bellas Artes</name>
      </tag>
      <tag tagId="7444">
        <name>Crónica de arte</name>
      </tag>
      <tag tagId="7533">
        <name>Entrevista con Miss Maud Gonne</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1823" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="701">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1823/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._594._Mayo._0002011711.ocr.pdf</src>
        <authentication>2f8b5c1c0b566298185c2714c968d144</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73994">
                    <text>a~trtélC10t)

11tí~t1ea

.t

A~o XII

BARCELONA 15 DE MAYO DE 1893 ~ - - - - - No pudiéndose repartir con el presente número el tomo segundo de AYER, HOY Y MAÑANA,
lo repa.rtirémos con el próximo

,

GRANADINA, dibujo a.fcarbón de Baldomero Ga.lofre

NúM. 594

�LA ILUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

N úMERO

594
NúMERO

1

1111

y tales dificultades generasen u_n malestar profundo, el califato alzarse y reinar sin rivales sobre las tierras
cuya existencia se ha conocido en crisis continuas, y posesiones del afortunado Islam. Sucediera lo que
en elecciones infames, en partidos airados, en protes- sucediera, en aquel minuto nadie podía dar á sus ojos
tas formidables, en retraimientos revolucionarios, en y á sus oídos asenso, porque la realidad parecía in-·
extraños relampagueos que denotaban ·una enferme- verosímil y ficticia de todo punto. Ristich se repusodad interna de aquella monarquía, no ya sin r,e medio más pronto que los demás funcionarios amenazados,
é invocó ante su' monarca el propio derecho y autoconocido, sin alivio posible.
Texto. - Mttrmuraciones éuropeas, por Emilio Castelar. - Ex. ¡ Todo podía creerse que pasara en el desarrollo de ridad constitucionales, volviéndose hacia las gentes
posición Histórico-europea de Madrid, por Juan B. Enseñat.
- Pobres y 111mdigos. Ilustraciones de Graner, por C. y R. - tantos males menos lo que ha pasado, y precisa re- armadas ó de guardia con el fin de que lo sostuvieNtiestros grabados. -Anie (continuación). - SECCIÓN CIBN· cordar con brevedad, para conocer la naturaleza en sen y acatasen, como cumplía en aquella hora supreTIFICA: Varios.
sí con las consecuencias lógicas del hecho. Milano ma y en aquel trance horrible. Pero la tropa estaba
Grabados. - Granadina, dibujo al carbón de Baldomero Gacomprometida en favor del golpe de Estado y en conlofre. - Pam1eatt decorativo en 111adera piro-esculpida, de F. P. y Natalia, tan divorciados, habían querido dejar una
de Tavera. -El derecho de asilo, cuadro de Francisco J. Amé- sombra del poder y autoridad paternales en el pala- tra del regente y de la regencia legales. Así, cuando
rigo. -llfadrid. Exposició11 Histórico-europea, grupo de ocho cio de su corte y en el asma de su hijo, designándole Ristich los llamó á sus órdenes, cuando les dijo que
grabados. - Pobres y mendigos. Jh,strllliones de Gra11er, tres cierto ayo de sumo talento y de mucha ciencia, con la jefatura del Estado y la potestad personal se hallagrabados. - La,jlorista, cuadro de Félix Mestres. - Primeros el encargo expreso de industriar al rey en todos los ban en su persona, cuando les conminó y les arengó
l1omenajes m el Nuevo llftmdo á Colón, cuadro de José Gar·
nelo. - El pobre ciego, qui bim canta ... ; El mejor de la feria, secretos de la política y seguir al niño en todos los persuadiéndoles á obedecer, pusieron los militares
dibujos de J. Garda Ramos. - Italia, estatua modelada por pasos de la vida. Este ayo, de condición ladina y ar- mano en él y lo declararon prisionero. Las cosas fueBegas. - Cuatro grabados de la Seccióii cientfjica. - Recuerdo tera, no logró disimular sus propósitos, pues la regen- ron á punto de no haber medio en lo humano, más
de San Fe//11 de G1iixols, dibujo ele Baldomero Galofre.
cia, presidida por el buen Ristich, le atajó en sus que ó abdicar ó morir. Abdicaron los regentes y
propósitos y decidió cerrar el vado abierto á sus ma- pusieron los ministros la dimisión en manos del moMURMURACIONES EUROPEAS
niobras. Arrojólo del cargo por atentatorio á su au- narca. Este, habiendo seguido en todo las prevencioPOR DON EMILIO CASTELAR
toridad y únicamente le consintió aquellas visitas nes del ayo susodicho, le nombró su primer ministro,
Sucesos de Servia. - Justos recelos. - Natalia y Milano. - Los indispensables al palacio á causa del cariñoso afecto pasañdo así de la tutela que le habían impuesto las
exámenes del rey Alejandro. - Su aprendizaje del derecho. - que mostrara el pupilo por esta especie de tutor par- leyes á la tutela que le acaban de improvisar los paTeatral escena en su palacio de Belgrado. - Conclusión de ticular y privado, en abierta lucha siempre con los dres. ¡Triste cosa esta improvisación! Para nada se
su minoridad. - Estancia tlc la reina Victoria en las orillas
del Amo. - Visita de Guillermo II á los reyes de Italia. - tutores constitucionales y legítimos. Pero se conoce pide madurez y experiencia como para la política.
Consideraciones sobre tal visita. - Los reyes italianos. - Mar- que los regentes llegaron á dormirse sobre las pajas. Gran parte de las desgracias acaecidas á doña Isagarita de Saboya. - Recuerdc,s del tiempo viejo. - El empe• No teniéndolas todas consigo respecto de las relacio- bel II dependieron de haber alcanzado prematurarador Federico. - Conclusión.
nes entre tan misterioso personaje y el rey niño, ig- mente y á deshora el poder real y de haber salido
Cuando miro á Oriente, toda clase de recelos se noraron las conferencias secretas con Milano en A'.le- de la minoridad antes de lo señalado por la Constiagolpan al corazón y al cerebro, por su inconsisten- mania y las conferencias todavía más secretas con tución y por las leyes. La reina Victoria, el primer
cia y por sus propensiones bélicas. Así me sorpren- Alejandro en la propia regia cámara de este instru- monarca constitucional de Inglaterra y aun de Euden y molestan los sucesos de Servia, en los que to- mento, puesto por superiores paternales órdenes en ropa entera, no ha llegado á este alto concepto de sí
dos han visto un paso de tal monarquía oriental hacia sus manos y por él esgrimido con suma destreza. Me- misma y á esta maravillosa neutralidad, que será su
Rusia, en contraste con el paso de Bulgaria en sus diaba el corriente abril cuando tenla el mozo examen gloria eternamente, sino después que pasara de su
últimos proyectos constitucionales hacia el Austria. de derecho. Apuesto, como hijo de Natalia, se impo- primera juventud y tuviera con los ministros torys el
Nadie puede olvidar los dos apotegmas que se deben ne por su gallardía; y como hijo de Milano, maquia- grande altercado histórico sobre su servidumbre y su
saber para imbuirse bien y á fondo en los asuntos vélico, sabe disimular y conspirar con perfidia. Lo palacio. Ante todas estas alteraciones acostumbro yo
orientales. Aquellos pueblos cristianos recién manu- cierto es que su examen de derecho teórico le valió siempre á una conversión de mi pensamiento al tiemmitidos, más que naciones modernas son tribus ar- para prestarse á un formidable atentado al derecho po ya pasado, pues no conozco nada para entrever el
madas, husmeando el combate continuo. Seguros de práctico. Dábase un banquete por la regencia en ce- tiempo por venir.
que por fuerza estallará el combate supremo entre lebridad de haber conseguido el buen discípulo nota
¡Cuál diferencia de Alemania, donde no hay casi
Austria y Rusia, se inscriben á una cada cual de ellos de sobresaliente. Y asistió á este banquete la regencia, poder legislativo, acaparado por el emperador, y de
en las sendas huestes, próximas á irse con cualquier presidida por el confiado y cándido Ristich. Pocas Francia, donde no hay casi poder ejecutivo, acaparamotivo á las manos. Hasta el matrimonio cuya gran- veces la mesa del rey se vió tan extremadamente do por el Congreso!
de autoridad presidía los destinos servios hace poco, concurrida y pocas veces el palacio de Belgrado tan
Pasemos á otro asunto. Mientras los destinos de la
se dividiera de tal suerte que el marido Milano era de esclarecido y de fiesta. Mas, aunque sobrepujaba en nación inglesa por la misma nación se designan y
Austria como era de Rusia la mujer N atalia. Y, por es- mucho el número de convidados á la cifra usual y se dirigen, hoy, al votarse las leyes sobre Irlanda, en
tas preferencias, divorciaron sus almas antes de que veía entre éstos los primeros generales de la corte, una de las mayores ocasiones que habían visto los
separaran sus cuerpos. Natalia, tras esta separación, nada recelaron los regentes, confiadísimos en sus pro- siglos, puede Victoria I gozar abril italiano, desse vino á Biarritz, á la frontera española; y Milano se pias fuerzas y seguros de que los demás estaban tan de las florentinas alturas, que recuerdan el angéliquedó en París. Todo el mundo hablaba, en la tierra pagados de ellos como ellos de sí mismos. Habló el co, abriendo el cielo con su pincel, como con una
comprendida entre las bocas del Bidasoa y las bo- jefe de la regencia, Ristich, á troche y moche sobre llave mágica, y sacando los ángeles, de alas multicocas del Adur, de la esplendente belleza que lucía y todas las cuestiones imaginables, y se dejó decir que lores y ojos extáticos, para que la humanidad los viede la recatadísima existencia que llevaba la infeliz todo se conjuraría volviendo los abstenidos del Par- ra, tal como los presentaban la Fe y la Teología;
Natalia en su retiro, colocado á la vera del camino lamento á la cámara; y en caso de no volver, convo- Vinci, recomponiendo la forma humana con su gede París, muy cerca de Bayona. Y cuando hablaban cando él nuevamente los comicios para ocurrir á las nio, más vasto que aquella su creadora edad; Giotto,
de todo esto, maldecían del soberano que abandona- suplencias é imponiendo por cualquier arte ó modo á trazando en las arenas del Amo con su pastoril cayaba los consejos de una reina inteligente y del mari- los electores la designación de una mayoría ministe- dito los primeros esbozos de la pintura moderna;
do que rehuía los afectos de una mujer bellísima. rial. No contaba con la huéspeda. Sin discutir las Platón, reviviendo en jardines, tan bellos como los de
¿Cuál no sería el asombro de aquellos pueblos, cuan- afirmaciones de Ristich, sin oponer la menor obje- Academo, cuyos plátanos oyeran el Fedón estremedo llega de súbito Milano, visita con brevedad á la ción á sus esperanzas ni mostrar el recelo menor en cidos, cual si pasara por sus hojas nuevo espíritu
mujer abandonada, y luego telegrafía con rapidez á su rostro, el rey pidió permiso á las diez de la noche creador; Miguel Angel, rompiendo los estrechos cenlos cuatro puntos del aire que han puesto los cónyu- para retirarse, y entró desde las habitaciones de re- dales de la penitencia monástica y modelando en el
ges divorciados término al divorcio y convenido en cepción y solemnidad á las habitaciones particulares mármol desbastado por sus cinceles unos cuerpos hula continuación del deshecho connubio? Algo extraño y privadas. Su ausencia dió á las lenguas más suelta, manos, dignos de recibir por su grandeza el espíritu
indudablemente acaecía. Cualquiera que hubiese los y los comensales departieron de política en tono más nuevo y llevar en sus ciclópeas sienes el brillo de un
pasos del rey seguido viera cómo se marchaba in- alto y con mayor franqueza, no retenidos por el res- nuevo ideal, sobre una villa de aromadas florestas que
mediatamente á Germania, y cualquiera que hubiere peto á la majestad regia, imponente siempre, aunque animan la sangre y renuevan la salud; entre dos molos pasos de la reina seguido viera cómo se marcha- resplandezca en un imberbe mozo. Una hora segura- numentos, la iglesia de Fiesole y la rotonda de Santa
ba inmediatamente á Rusia, señales de q_ue iban á mente corriera en tales pasatiempos, cuando se abre María, los cuales parecen dos mundos, en cuyo alresuceder hechos nuevos y extraños. En las naciones de nuevo la puerta del salón por donde se había re- dedor componen como dos marcos el granado rojo y
libres, como Inglaterra, como Helvecia, como Espa- tirado el rey en traje de civil etiqueta y aparece de el olivo negro, cual si fuese todo aquel valle un cumña, no sucede cosa ninguna en política sino por obra nuevo éste con arrogancia en traje de guerra y en plido renacimiento de Grecia. Y mientras puede Vicde leyes muy reales y que traen aparejadas consigo ademán de mando. El examinado de derecho se ha- toria mostrar en aquel edén una olímpica serenidad,
resultancias muy previstas; pero en las naciones de bía convertido en general de ejército. Así notificaba librando sobre un pueblo libre su regia confianza,
tanta indeterminación como Servia, nadie puede sa- con voz entera y resuelto aire cómo se había decla- ¡cuán inquieto se muestra por el suyo, y con qué raber hoy lo que sucederá mañana, de igual suerte que rado mayor de edad y asumido el ejercicio de todos zón, el omnipotente y omnisciente y cuasi divino nieno sabéis allí donde los terremotos predominan si la los poderes concedidos por la Constitución al rey to, á quien llaman Guillermo II, y que lleva todo el
casa por vosotros habitada se mantendrá en sus ci- mayor y tomados en aquel momento supremo por su peso en sus espaldas de un poder absoluto! Nada más
mientos 6 encima se os vendrá con estrépito á la voluntad soberana. Ministros y regentes no querían natural que las visitas hechas por el ilustre y desgramenor oscilación del terreno. Ese mismo rey Mila- creer á sus propios ojos. Parecíales aquello un pro- ciado padre de éste á Italia, siendo príncipe impeno, que ahora para de nuevo en Oriente y reaparece ducto de fascinación hipnótica ó un cuadro de los rial y por ende irresponsable; pero, ¿cómo no las hacon faz nueva, ya se metía en guerra con los vecinos que graban en las retinas y á los vapores del vino y cía el c ircunspecto Guillermo I, á quien llamaremos
sin grande necesidad, y ya daba un golpe de Estado á las neurosis del insomnio. Con efecto, algo allí ha- por antonomasia, como á Carlos V, el emperador
contra la Constitución restricta que había jurado bía que recordaba los palacios del Oriente asiático, grande y genuino; el emperador, digámoslo así, por
guardar y en pro de una Constitución mucho más las escenas del harén musulmán, los combates corte- excelencia? No las hacía, porque al cabo estaba de la
amplia, pero que no demandaba ni siquiera el pue- sanos del antiguo régimen, las arrogancias de los re- calle, alcanzando y extendiendo el sinnúmero de diblo á quien favorecía. Así no es mucho si habiendo yes absolutos. Aquella súbita increíble aparición recor- ficultades que le aguardaban en su triunfal camino.
abdicado la corona é ídose á París perseveraba en la daba en el arte la cena trágica de Ferrara, cuando Y hoy hubiera tenido mayores razones que antes para
intervención de los asuntos servios y traía siempre á aparece la Lucrecia de Víctor Rugo y Donizetti de- no ir. El difícil crítico estado de la Europa oriental,
mal traer la regencia, ya con demandas de dinero, ya mandando venganza del insulto de Venecia; y en el en que aparecen perturbad{simos Bulgaria, Servia y
con demandas de influjo. Los regentes unas veces se niundo, la cena real, en que los abasidas, después de Rumanía; el supremo litigio entre Suecia y Noruega;
hacían los sordos y otras veces se , iban á partido, no haber con toda suerte de manjares y bebidas regala- el marro de la triple alianza que sólo ha producido á
· sin que tales rozamientos trajesen sumas dificultades, do á los omnktdas, descabezáronlos á una para con los italianos dispendios y sinsabores; el recrudeci-

594

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

nadie duda en el mundo. Jlor eso, fuera bien
miento y agravación de las di~cordi_as entre
haber dejado á sí mismos los pueblos de Itairredentistas y austriacos; el tnste n ~sgo de
lia en este momento en que celebran ellos con
reabrir las heridas del Pontífice, cuya mtercetal' júbilo fech_as que creen ~austa~, sin r~corsión moral en el Reichstag es indispensable, si
darles instituciones como el 1mpeno, antiguas
ha de lograr el gobierno alemán la ~otación
causantes de su histórica servidumbre. Harto
de sus leyes militares; el acrec~ntam1ento ~e
ha sufrido Italia en su existencia nacional por
los recelos en Rusia y de los odios en Francia
los dos instintos cosmopolitas de su historia,
que traen aparej~dos ~odos _los ~echos, C?mo
por el pontificado universal y por el im~~rio
la entrevista deb1an d1suad1r al Joven Gmlleruniversal, para que sea oportuno con las v1s1tas
'
.
.
.
mo de tales peregrmaciones temerarias y endel emperador al Quirinal y con las entreviscerrarle dentro de su imperio, aunque sea tan
tas entre Papa y emperador en' el Vaticano refrágil como es todavía el nuevo imperio alecordarle á deshora los martirios seculares, promán, y dentro de su capital, au_nque sea tan
venientes de sus heredadas y atávicas grandetriste como es siempre la serena cmdad de Berzas. Yo recuerdo haber asistido en persona el
lín. Así no puede maravillarse qué haya enconaño sesenta y ocho á la recepción de Margarita
trado acogida cortés pero fría en pueblo tan
y Humberto en Florencia, empavesada y rienbien educado, pero tan entusiasta y caluroso,
te1 ceñida de guirnaldas aromadas, que de día
cual el pueblo romano. Ha ido en la juventud
le daban el aspecto de un jardín continuado, y
del año1 en abril, y en la primavera propia, en
por la noche ceñida de luminarias, que daban
su más florida juventud; ha llevado consigo
á sus armoniosos edificios la transparencia de
una tan digna persona como la madre de s~s
verdaderas moles del más claro ámbar. Yo rehijos y esposa de su corazón, la emperatriz,
cuerdo haber visto á los dos novios en la pleniconocida y respetada universalmente por su_s
tud completa de su felicidad é iluminados por
innumerables virtudes; ha estado en el Qmsu luna de miel. Parecía Margarita una Ofelia
rinal todo el mayor tiempo posible, y todo el
que hubiese resucitado con su corona de flores,
menor tiempo posible ha estado en el Vaticano para ser infeliz, como la Ofelia trágica del
no· le ha consagrado medio mes casi al modrama de Shakespeare, para ser bienaventurana;ca y treinta minutos al Pontífice; ha visitada, y encontrarse, no un Hámlet que la impuldo desde la tumba de Víctor Manuel hasta los
sase al convento y al suicidio, un rey joven y
sitios más caros á los defensores de la indepenamante que le diese su tálamo y su trono. Endencia italiana; y no obstante haber hallado
tonces acompañaba el cortejo de los novios, cuen la corte muy entusiasta recibimiento, sólo
yas bodas de plata hoy celebra Italia, un aleha encentrado en las muchedumbres respeto
mán, el príncipe Federico, de quien sabíamos
y cortesía.
que profesaba las ideas modernas; que propenSuma diferencia entre lo que representa el
día de suyo al régimen parlamentario; que acarey de Italia y lo que representa el emperador
baba de terminar una guerra, en la cual sanciode Alemania. Italia se asienta en la libertad,
nó una victoria fecunda hechos de suyo tan fa.
Germanía en la conquista. El reinado de los
vorables á la humanidad como aquellas dos
Saboyas evoca recuerdos gratísimos como la
manumisiones del Véneto y de Hungría, cuya
emancipación de Venecia y Milán; el reinado
virtud
se ha tocado en todos los hechos inmade los Brandeburgos evoca recuerdos siniesnentes
de los tiempos sucesivos;que conjuraba
tros como el cautiverio de Metz y Estrasburgo.
la política de Meternich en su combate con los
Italia se ha organizado en una monarquía parHapsburgos; que tenía, entre sus representalamentaria, mientras se ha organizado Alemaciones,
ideal tan sublime como la unidad ale·
nia en un imperio cerarista. El principiodeuniPANNEAU DECORATIVO F.N MADERA PIRO·KSCULPIDA, de F. P. de Tavera
mana; sin oírse á su paso el siniestro estruendo
dad mismo se ha fundado interiormente por
(premiado en la Exposición de Industrias Artisticas de Barcelona)
de los hierros puestos sobre Alsacia y Lorena,
procederes bien opuestos, por el concurso y vocomo sin representar el socialismo cesarista,
to de los príncipes, tras una victoria celebrada
en Versalles, ante París bombardeado, la unidad ale- dos por el sufragio popular y expresivos de la volun- la conquista y la fuerza, el armamento universal. Otros
mana; en los comicios del pueblo, tras grandes cruza- tad general, esa unidad italiana, cuya victoria regocijó tiempos aquellos y casi otra Germania. Yo los evoco
das por la libertad y el derecho, con plebiscitos decreta· nuestras mocedades y de cuya conservación definitiva en mi memoria con placer y los celebro con júbilo.

II

EL DERECHO DE ASILO, cuadro de Francisco J. Amérigo (premiado con medalla de oro en la Exposición internacional de 1892)

�316

LA

EXPOSICIÓN HISTÓRICO-EUROPEA
DE MADRID

f

t 11~

Enriquecida con nuevas colecciones durante el
tiempo que ha permanecido cerrada al público, esta
Exposición vuelve á ser de actualidad desde su solemne reapertura, verificada á últimos de abril.
Antes de continuar el estudio de las preciosidades
artísticas que contiene, séanos permitido indicar á
vuela pluma los principales objetos reunidos en la
Exposición Histórico-Etnográfica, que ha venido á
sustituir á la Histórico-Americana, tan celebrada por
cuantos la visitaron el pasado invierno.
La nueva Exposición es la primera que se verifica
en su género, y reviste caracteres de originalidad que
llaman vivamente la atención.
·
Además de las riquezas de prehistoria americana,
que siguen dominando en el certamen con las instalaciones de Guatemala, Perú, Nicaragua, Estados
Unidos, Uruguay y Colombia,· y otras de nuestros
museos, contiene ahora el espléndido edificio de la
nueva Biblioteca maravillas arquitectónicas y curiosidad~s históricas y artísticas del Egipto, el Japón y
la Chma, como también de las civilizaciones oceánic~s; colecciones de fáuna y flora asiáticas y africanas;
e1emplares y reproducciones de la cerámica griega,
romana y etrusca; todo instalado con gusto en salas
lujosamente decoradas con arreglo al estilo más adecuado á los objetos expuestos.
Volviendo á la Exposición Histórico-Europea, y
pro_cediendo por orden de salas, hallamos la segunda
casi enteramente ocupada por parte de la colección
del Sr. marqués de Casa Torres, que es una de las
principales de España por la calidad y el número de
sus armaduras. En el centro aparecen ocho, compuestas de arneses de torneo y de batalla, entre los
cuales_ figura el que perteneció al marqués de Poza,
conocido con el nombre de El cabrzllerQ penitenciado,
porque sufrió castigo en el auto de fe de Valladolid
de 1559, al cual salió con dicha armadura. Sentimos
no disponer de espacio suficiente para enumerar todas
las expuestas por el marqués de Casa Torres, porque
no hay una sola que no sea digna de especial mención por su mérito intrínseco ó por su valor histórico. Citaremos, no obstante, de corrida las nueve
sillas de montar desde el siglo XIV al xvr,' reforzadas
con las correspondientes piezas de armadura, estribo~
y telas antiguas, que ·constituyen por sí solas una colección notable, y los mosquetes, pistoletes, puñales,
dagas, ballestas, mandobles, espadas y otras armas
que manifiestan singular variedad y riqueza en sus
formas y ornamentación.
En una de las vitrinas, entre preciosos objetos artísticos ó arqueológicos, hemos visto un admirable
libro de rezo de principios del siglo xvr, cuajado de
viñetas, orlas y de finísimas miniaturas de la escuela
francesa; y en las paredes de la misma sala hay tres
tapices ~el ~encionado expositor: uno gótico, de
as4nto h1stónco al parecer, y dos referentes á la historia mitológica de Diana, con cenefas de pequeñas
~uraL
.
Con uno de estos tapices forma pendant un notable y gran paño ricamente tejido, perteneciente á la
catedral de Sigüenza. Ostenta las armas del cardenal
Zapata y procede del túmulo que este príncipe eclesiástico regaló á la mencionada catedral. Al pie del
mismo paño corre un precioso fragmento de un rollo
de la Tlwrah, ó Pentateuco hebreo, manuscrito primoroso del siglo XIV, que se dice haber pertenecido
á una antigua sinagoga española.
Las salas tercera y cuarta contienen las instalaciones de Francia y Túnez, de que hemos dado una sucinta idea en nuestro precedente artículo.
La sala quinta es la primera de las seis que se han
llamado de Catedrales, porque en ellas se han acumulado los innumerables tesoros artíst(cos enviados á
la Exposición por las dignidades eclesiltsticas de toda
España y sus colonias.
Lo primero que llama la atención de inteligentes
y eruditos al examinar los objetos expuestos en esta
sala, es la colección de documentos referentes al descubrimiento de América, escogidos en el archivo secreto del Vaticano por Su Santidad León XIII. Están fotolitografiados de los originales y expresan la
signatura y los folios de los registros correspondientes.
En el primero de estos documentos, fechado en
Roma á 20 de Septiembre de 1448, Nicolao V notifica á los obispos islandeses de Skalholt y Rolar que
por parte de todos los habitantes é indígenas de la
isla de Groenlandia, situada en los últimos confines
boreales de Noruega y perteneciente al arzobispado
de Drontheim, ha sabido que hacía treinta años los
piratas de las islas vecinas habían devastado el país,
salvándose únicamente al abrigo de enriscadas mon-

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

tañas nueve iglesias parroquiales de aquella floreciente cristiandad, fundada casi seis siglos antes y evangelizada por el santo rey Olao y puesta bajo el amparo de la Sede Apostólica donde se habían levantado
muchos templos en honor de los santos y erigido
una catedral insigne.
Los exponentes aseguraban que los bárbaros invasores se habían llevado gran muchedumbre de cautivos, de los cuales no pocos, habiendo vuelto á sus desiertos hogares, se ocupaban en reparar tamaña ruina
y restaurar los templos. Por esta razón el Papa da
comisión á los referidos obispos para ordenar sacerdotes y proveer oportunamente de párror,os las iglesias y aun de instituir y consagrar obispo á persona
idónea con acuerdo ó consejo, si fuese asequible, del
metropolitano.
En el segundo documento de la colección de
León XIII, fechado en Roma el 3 de mayo de 1493,
Alejandro VI concede á los Reyes Católicos D. Fernando y doña Isabel los mismos privilegios sobre las
Indias occidentales descubiertas y por descubrir que
estaban otorgados por la Santa Sede á los reyes de
Portugal en la costa occidental del Africa propiamente dicha y de Guinea.
En otra carta de 4 de mayo de 1493, dirigida también á los Reyes Católicos, Alejandro VI alaba el descubrimiento de Cristóhal Colón; y teniendo en cuenta que en una de aquellas remotas islas ha construído
y abastecido una fortaleza, concede á los reyes que,
tirando una línea del polo ártico al antártico sobre el
Océano, distante en latitud al Poniente de las islas
Azores cien leguas, todo lo que se descubra más allá
por el mismo Occidente ha de pertenecer á España
desde el día de Navidad del año 1493.
En una carta de 10 abril de 1507, Julio II recomienda al rey católico D. Fernando de Aragón y Sicilia las personas de D. Bartolomé Colón y del almirante D. Diego, hijo de D. Cristóbal, que van á
verse con S. M.
En el remate de una vitrina central descuella el
retrato de León XIII, en tabla, imitando las pinturas
del tiempo de Alejandro VI, regalado á la reina regente por el Soberano Pontífice y ofrecido por S. M.
para la Exposición.
El Papa ha remitido igualmente dos grandes cartas
geográficas en vitela del antiguo y del nuevo mundo.
Una de éstas es la que hizo en Sevilla, el año 1529,
Diego Ribero, cosmógrafo de S. M., y contiene todo
lo que del mundo se había descubierto hasta entonces. Se divide en dos partes conforme la capitulación
que hicieron los Reyes Católicos de España y el rey
D. Juan de Portugal en Tordesillas en 1494. Al uno
y al otro lado de la línea, conforme á la capitulación,
están los pendones de España y de Portugal, cogiendo éste en América la tierra del Brasil. La otra carta
presenta, entre curiosos detalles, el plano de la ciudad
de Méjico y los retratos iluminados de Motezuma,
Atahualpa y el Preste Juan de las Indias.
El cabildo catedral de Toledo ha expuesto el artístico candelabro ó blandón que figura en uno de los
grabados de este número; una navecilla de plata y
cristal, que se dice perteneció á Doña Juana la Loca;
una mitra de fondo negro, bordada de oro y seda, que
usó el cardenal Cisneros; .un libro escrito en caracteres rabínicos, cuyas 73 hojas del árbol llamado Parrá
van ensartadas en una cuerda; una colección gótica
de concilios, en vitela; un misal mixto toledano, y otros
códices notables. De un muro pende la magnífica
bandera naval desplegada por la flota española en las
aguas de Lepanto.
La preciosa imagen de la Inmaculada que se halla
en el centro de la misma sala quinta, obra del
siglo xvn, es propiedad del Ilmo. Sr. D. J enaro
Mullé de la Cerda, subdelegado general eclesiástico
de la Exposición, como lo son también las dos tablas
del siglo XVI, representando el Nacimiento y la Circuncisión, puestas bajo la bandera de Orán.
El Sr. Martín Gómez ha expuesto un crucifijo,
trabajo artístico de gran mérito, como el tallado en
madera con delicadeza suma que ha presentado el señor D. Manuel Arnal.
La iglesia catedral de Madrid ha expuesto, entre
otras cosas notables, varias custodias, una de ellas
propiedad del ayuntamiento de esta villa, toda de
plata y de estilo del Renacimiento; otra de la Esclavitud de Nuestra Señora de la Almudena, á cuyas expensas se construyó en 1693 en esta corte por el platero D. Manuel Manso. Entre las joyas que se le entregaron al efecto de transformarlas en esta custodia,
enumera el archivo de la Esclavitud dos muy antiguas: una piña de plata y la histórica corona que usó
el día de su coronación en París la reina doña María
Teresa, esposa de Luis XIV é hija de Felipe IV. Tiene unos ochenta centímetros de altura y está cuajada de brillantes y rubíes, descubriéndose á trechos
límpidas esmeraldas; dos ángeles sostienen á los la-

NúMERO

594

dos la S entrelazada con el clavo, símbolo de la esclavitud.
. Hay además, entre otros objetos de gran mérito
artístico y de interés histórico, un cáliz gótico de plata sobredorada con tres escudos, perteneciente al cardenal Jiménez de Cisneros, quien lo regaló á la iglesia magistral; un portapaz, también de plata sobredorada, de estilo gótico, con un relieve, y bajo cuyo
doselete, con esmaltes, se representa el descendimiento de la Cruz con varias inscripciones; una magnífica arqueta de plata repujada, estilo del Renacimiento, propiedad de la parroquia de Santa María;
dos cartas auténticas de Santa Teresa de Jesús y otra
de San Francisco Javier; el códice del siglo xm, escrito por D. Juan Diácono, en que se refieren los
principales milagros de San Isidro Labrador, atribuído por el sabio P. Fidel Fita, en su Madrid histórico,
al célebre Juan Gil de Zamora, doctísimo franciscano
que floreció á mediados de aquel siglo.
Llaman particularmente la atención un cuadro del
divino Morales, donde se figura á San Pedro ante el
Salvador atado á la columna; el pendón ganado por
los cristianos á los moros en la toma de Orán; el cuadro que representa á doña Isabel de Galindo, conocida con el nombre de la Latina, postrada ante la
imagen del Salvador, y el retrato· del cardenal Borja,
atribuído á Velázquez.
Uno de los muros de la sala quinta se halla dividido en dos compartimientos, separados por una greca con adornos arabescos, viéndose en la parte superior un trofeo en que se simboliza el triunfo de la
Cruz sobre la media luna, según el diseño trazado
por el Sr. Mullé de la Cerda y ejecutado en los talleres del Sr. Watteler. Al lado derecho aparece coronando el todo la bandera que el rey de Castilla desplegó en la célebre batalla ganada al gran Miramamolín y á sus huestes en las Navas de Tolosa, y á la
izquierda el pendón-tapiz que daba ingreso á la tienda del caudillo vencido. De la bandera que pertenece
á la catedral de Burgos sólo se conservan las imágenes del Crucificado, de la Virgen y San Juan. El
paño de seda sobre el que se hallan puestas es de
época reciente. El pendón se conserva cual preciosa
reliquia en el Real Monasterio de las Huelgas de
Burgos, á quienes lo donó su fundador el rey don
Alfonso VIII. Es admirable por su belleza y perfecto
estado de conservación.
En la sala inmediata hallamos lo expuesto por los
cabildos de Sigüenza, Valladolid, Astorga, Avila, Salamanca, Segovia, Játiva, Santiago, Mondoñedo y Tuy.
Entre los objetos de Sigüenza merecen citarse: un
crucifijo de marfil, al parecer de escuela española
del siglo xvn; una arqueta de plata, estilo Renacimiento, rematada por un crucifijo de época posterior; varias bandejas de plata repujada; un retablo
pintado sobre madera con revestimiento de hierro,
representando escenas de la vida y martirio de Jesús,
obra de fines del siglo xv; dos trípticos, uno muy
notable, de autor desconocido, y otro también de
gran mérito, pintado por Vanden-Weiden y procedente de la iglesia del Corpus-Christi de Valencia.
El cabildo de Valladolid ha expuesto un precioso
cáliz gótico de plata sobredorada y un magnífico
templete de bronce dorado al fuego con esmaltes,
estilo del Renacimiento.
El de Astorga ha presentado una hermosa cruz
procesional grande, de plata sobredorada, con primorosas labores en filigrana; una curiosa arquita de la
.custodia, de plata sobredorada, guarnecida de afiligranadas labores que presentan varias figuras de los
dioses de la Mitología; dos portapaces de plata, con
variada colección de ornamentos, y una notabilísima
arquilla de los Reyes, de madera guarnecida en su
mayor parte de plata, con alegorías de los Evangelistas y la inscripción de los donantes, el rey D. Alfonso III el Magno y su esposa doña Jimena; obra que
conserva en toda su pureza la tradición del arte visigoqo.
Avila expone, entre otras cosas, un bastón del célebre Tostado y una preciosa colección de ornamentos.
De Salamanca han traído cuatro estatuas de bronce dorado, un tríptico de marfil, una caja gótica de
plata repujada, dos cruces parroquiales góticas de
plata y ricos ornamentos bordados.
En la vitrina del cabildo de Segovia llaman la atención un relicario en forma de templete, de plata y esmaltes; otro en forma de custodia, también de plata,
de estilo del Renacimiento, y varias albas de encaje
muy delicado.
Ocupa el centro de la sala sexta la gran custodiatemplete, de estilo gótico, hecha con la primera plata
que vino de América, y que el papa Alejandro VI,
que la mandó construir, regaló á Játiva, su cuna, de
donde procede.
El cabildo de Santiago ha expuesto, entre otras
cosas muy notables, la preciosa imagen de San Juan

MADRID. EXPOSICIÓN HISTÓRICO-EUROPEA
Candelabro de bronce plateado, de la catedral de Toledo (siglo xv1). -2. Báculo episcopal de Mondoñedo del obispo D. Pelayo II (siglo xm). - 3. Candelero de plata
de la catedral de Sevilla (siglo xvr). -4. Bandeja repujada, llamada de Paiba, de la catedral de Sevilla. - 5. REverso. -6. San Juan Bautista. Estatua de plata dorada y esmaltada (siglo xv)
7, Portapaz compostelano, de azabache (siglo xv), - 8, Cáliz de plata de Lugo. Perteneció al obispo Bahamonde (siglo XY)
1.

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Bautista, de plata dorada y esmalte, cuya reproduc- cumba abandonado de todos, que muera de muerte
ción p,or el grabado aparece en este número; el busto horrible, despu_és de sentir cómo van muriendo dentro
de plata dorada y esmalte, que representa la cabeza de él todas las energías, todas las fuerzas; pero por
de Santa Paulina, hecha por Jorge de Cadeira en el reacción súbita puede escapar al abrazo mortal de
siglo xv1; una primorosa estatuita del Salvador, de la miseria: el trabajo aparta á veces la inerte apariplata, atado á la columna, estilo del Renacimiento; ción de la pobreza. Pero el que apura hasta la hez la
un cuadro que representa la Santísima Virgen dando copa del dolor, el que no puede abrigar esperanzas
el pecho al niño, por la escultora de Felipe IV, Luisa
de Roldán; cuatro preciosas miniaturas que encabezan la Real Ejecutoria librada en la cancillería de
Granada el año 1576 sobre los votos de Santiago;
una cruz procesional de cobre, siglo xv, con esmaltes de Limoges en la manzana; el portapaz cuyo grabado figura hoy en esta revista, joya de azabache, fabricación compostelana del siglo xv; varios relicarios
y cruces procesionales, y un gran tapiz de la colección de la historia de Aquiles, fabricado por Juan
Raes de Bruselas.
El cabildo catedral de Mondoñedo tiene expuestos un báculo (el que figura en nuestro grabado) y
unas sandalias que usó el obispo D. Pelayo II de
Cadeira, cuya residencia duró de u99 á 1218.
Entre las curiosidades presentadas por el cabildo
de Tuy figura un libro en folio, conteniendo los salmos de San Agustín y la convocación de un concilio
celebrado en Braga; con la primera hoja de música
antigua sin pentagrama.
De la catedral y del palacio arzobispal de Sevilla
han venido numerosos objetos de gran valor. Además del hachero de plata y de la bandeja también de
plata repujada llamada de Paiba, representando el sacrificio,de Abraham en el centro, cuyos grabados se
insertan en este número, merecen citarse una cruz de
plata repujada, estilo Renacimiento; un palio de damasco blanco, con cuadros de terciopelo sobrepuestos, bordados en sedas y oro, del siglo xv1; la espada
de hoja calada de San Francisco de Borja; un cáliz de redención, el vencido, el caído, el agónico es el
de plata labrado en Manila á principios del siglo pa- mendigo-pobre. Para ese no hay consuelo, ni amor,
ni caridad; para ese ni el campo tiene flores, ni la
sado, y varios libros corales con finísimas labores.
ciudad
techados, ni la vida primavera, ni tregua y
El cabildo de Badajoz expone una tabla atribuída
al divino Morales que representa la inspiración de descanso el dolor. Y para que el sarcasmo de la suerSan Jerónimo, como asimismo otras dos representan- te sea más grande, á ese no hay quien le compadezca;
do la impresión de las llagas de San Francisco y 'Je- apenas si hay quien le socorra.
No creáis que peca de exagerada la pintura, no. Ya
sús difunto en brazos de su Madre, y una curiosa
sea de los trashumantes, ya de los que jamás se aparcolección de privilegios de D. Alfonso X.
Citaremos, por último, los frontales bordados en tan de la ciudad que les vió nacer, su vida es un
seda y oro, procedentes de la catedral de Córdoba; combate continuo, sin provecho para nadie, como
el libro, procedente de Almería, que contiene las dos no quiera la alta y eterna justicia que sirva de escarjornadas que hizo á las Indias el gobernador Albar- miento esa caída perenne.
Vedle de pie en el centro de la polvorienta carreNúñez Cabeza de Vaca, rubricado en Valladolid
en 1555; las dos estatuas decorativas del altar mayor tera, mirando hacia el horizonte, en cuya indecisa líde la iglesia de Santiago de Murcia; la estatua yacen- nea se pierde el camino, del que no altera la monótona
te del prelado D. Luis de Torres, y las dos pinturas recta ni un recodo, ni un edificio levantado á su orien tabla, siglo xv1, que figuran la Anunciación, por lla. El sol cae sobre la tierra abrasada y reseca, que
el pintor César Arbacia:, expuestas por el cabildo de despide un vaho sofocante. A los lados del camino y
Málaga, y el gran cuadro, pintado en tabla, proce- hasta donde alcanza la vista se extienden eriales indente de la catedral de Santo Domingo, en que se acabables. Ni una hierba brota de las quiebras de
representa la Virgen del Rosario, que ofrece una rosa aquellas rocas negruzcas que parecen calcinadas por
al niño Jesús. A los lados de estas imágenes y con las colosal incendio. El hombre se ha parado, sin alienmanos juntas en actitud de orar, se ven dos figuras to para seguir su marcha. Secas las fauces, anhelosa la
que se suponen ser el hijo del primer almirante don respiración, relajados los músculos, ha caminado desDiego de Colón y su mujer la célebre virreina doña de que amaneció, sin encontrar una sombra, sin tropeMaría de Toledo. Este cuadro fué regalado por los zar con una charca. ¡Y quedan todavía muchas horas
Reyes Católicos al fabricarse la catedral primera de de sol y la línea del horizonte no ondula, ni se corta!
En aquel sitio en que se para hay una piedra miliar.
las Antillas.
Sin saberlo siquiera, sale de la tierra en que nació y
JUAN B. ENSEÑAT
pone por primera vez su planta en otra provincia.
......., •., •••,,.,.,., •••••••••, •••••.,,.,.,,,,.,.,.,,,,.,.,.••.•••••r ..,,,,. ..................., ••••••,.,,., .• ,,, •••••., ••..•.,,.,,
Castilla acaba allí y Aragón empieza. El hombre es
POBRES Y MENDIGOS
ILU STRACIONES DE GRANER

II
Decíamos en el artículo anterior que ni todos los
pobres son mendigos ni todos los mendigos son pobres. Por desgracia, alguna vez se juntan en maridaje horrendo esas dos miserias y el conjunto es entonces desastroso. El infeliz que padece esa doble miseria se halla condenado á no salir de ella jamás. Le
conducen como de la mano á la final irremediable
caída su carácter apocado, su inutilidad para el trabajo regular y continuo ó bien su invencible pereza,
originada por desequilibradas facultades. El mendigo
de raza vive bien; come, duerme bajo techado, tiene
todas sus necesidades satisfechas. Ejerce un oficio
vil; pero suya es la culpa. Perjudica á los pobres; mas
se aprovecha de la ajena compasión en beneficio propio. De fijo que si no tiene atrofiada por completo
su inteligencia á sí mismo debe despreciarse; pero,
holgazanería ó cinismo, resignación ó rebeldía, vive á
costa de los demás y vive satisfecho. El pobre aquel
que jamás ha tendido la mano ni suplicado con la voz
ni implorado con lastimeros aye~; aquel á quien el
orgullo de raza le lleva á morir de hambre en un rincón antes que confesarse vencido, puede ser que su-

de estatura mediana, enjuto de carnes; su rostro, por
extraño capricho de la suerte, es hermoso sobre ponderación. Aquellas faccione~ viriles y regulares, requemadas por el sol, reciben nuevo sello de grandeza
por la negra y abundosa.cabellera que se esparce por
sus robustos hombros y se escapa por debajo de las
anchas alas de un sombrero mugriento. Una capa de
pana parda, con más años que agujeros y manchas,
oculta por completo su vestido. Lleva los pies calza-

NúMERO

594

dos con zapatos remendados cien veces y destrozados.
Así, parado e n aquel sitio, destacándose su arrogante
figura sobre el fondo centelleante del cielo, aparece
como la encarnación de esa raza que puebla la meseta central de España y que es tan fuerte y sobria
como desgraciada. Las correctas facciones y la gallarda apostura del cuerpo atraen; la sórdida miseria
que le cubre y le penetra repele.
El camino lleva á una aldea y en la aldea hay
agua y pan. El hombre sigue el camino, y junto á la
morada de otros hombres, á guisa' de perro vagabundo llena su estómago con las piltrafas que le arrojan,
calma su sed con el agua que para todos corre, reposa el cuerpo, y al día siguiente la polvorienta cinta se
extiende de nuevo ante él, y la sigue y sólo se para
cuando la mira interrumpida por un caserío, por una
aldea, por una ciudad. Y así sigue hasta dar con la
gran urbe. Ha llegado á Barcelona. H a llegado sin
que ni una sola vez haya despertado la ajena compasión. ¿Quién va á tenerla de un hombre joven y robusto que mendiga? Si ha pretendido trabajar, sus
innobles andrajos le han perjudicado; y al tender la
mano, su juventud y fuerza han hecho que la retirara
vacía. Y sin embargo, en aquellas facciones no hay
un solo rasgo que repela, que no respire bondad y
nobleza; aquellos ojos azules miran de frente, sin astucia ni osadía, y en su doble espejo jamás se ha reflejado la turbia luz de las malas pasiones.
Llega á la ciudad cuando obscurece. La serie no interrumpida de sus jornadas larguísimas ha fatigado de
tal modo su cuerpo que apenas puede andar. Ante su
vista hay un laberinto inexplicable de calles. Al azar
enfila una de ellas. Sucias, mal alumbradas y peor
olientes, denuncian á la legua los suburbios de una
gran ciudad. Donde acaba una empieza otra, las tiendas y portales se suceden sin interrupción, la circulación rodada es mayor y más numerosos los transeuntes.
Los far.oles despiden más claridad, y de las tiendas y
escaleras que ahora pasan ante su vista se escapan
también haces de luz que iluminan las fachadas fronteras. El hombre camina sin descanso. Si alguna vez
tiende la mano, nadie le atiende. Ya está en el centro
de la capital. Un barullo que jamás pudiera imaginar

1

reina en la gran calle plantada de árboles entre cuyas
filas se estruja una multiud que marcha apresurada. A
los lados corren coches particulares y públicos de todas formas y tamaños; chasquean los látigos, crujen
las ruedas, lanzan los aurigas roncos gritos de aviso,
y en lo alto fulgura sobre enormes candelabros la
blanca luz eléctrica. Y aquel movimiento no se interrumpe, y los que van á sus casas son sustituídos por
otros, y los carruajes corren desalados sin darse punto de reposo.
El hombre mira todo aquello sin darse cuenta de
nada. Cuanto le rodea es nuevo para él. Ha querido
pararse y le han obligado á continuar su camino.
¿Adónde va? No lo sabe. Y siguiendo aquel laberinto
inacabable pasan las horas, y las tiendas se cierran y
se apagan las luces y los transeuntes son cada vez
más escasos. La fatiga le rinde y se tiende en un rincón obscuro y silencioso. Un sereno le obliga á levantarse, amenazándole con llevarle al gobierno civil.
Y sigue caminando por las calles de aquella ciudad
muerta, y cuando cruza por su vía otro hombre, si se
le acerca para pedirle una limosna, advierte que se
aparta receloso sin contestarle y apresurando el paso.
Y su deambulación por el seno de aquel desierto de
piedra duró hasta el amanecer, en que, á orillas del
mar, lejos de la morada de los hombres, se tendió rendido, y el sueño, que como la muerte nos iguala á todos, cerró sus párpados.
Cuatro ó seis días después de haber llegado á. Barcelona le vi en la casucha de Hostafranchs de que
hablé en mi anterior a¡tículo, y Graner admiró como
yo aquel soberbio ejemplar de mendigo-pobre, cuya
cabeza podía servir de modelo para el más hermoso
de los apóstolP:;,

NúMERO

LA

594

¿Volverá en lo sucesivo á
emprender su peregrinación
á través de campos y ciudades, ó quedará ya para siempre aquí, siendo uno más
de los soldados del ejército
de la miseria? Ni él podría
decirlo. El azar, que ha he·
cho de ese hombre un mendigo, continuará rigiendo
su destino; pero el sello indeleble que imprime la desgracia ha marcado ya su
rostro y ese estigma no se
borra jamás.
No le he preguntado su
historia ni sé cómo empezó su vía crucis horrendo y
repugnante á la par. ¿Se
abatió sobre él la mano de
la desgracia, ó fueron los
vicios los que poco á poco le empujaron á la final
irremediable caída?
Pero si no es posible saber la historia de ese infeliz, todos sabemos cómo el
estrecho abrazo de la miseria empuja á otros desgraciados al suicidio ó á la
mendicidad.
Cuando el taller se cierra, cuando los ahorros se
agotan, cuando en el zaquizamí sin muebles, abrasador en verano, helado en
invierno, los hijos piden
pan, un pan que el trabajo
no puede llevar á sus bocas, cuando llega Nochebuena y no es posible dará
los pequeños el pavo que
les regocija con su tarnasolado plumaje y les nutre
con su carne; cuando la noche de los Reyes, el pobre
zapato, húmedo por el agua
que recogió en las fangosas
charcas de la calle, no puede llenarse de juguetes;
cuando por Pascua no hay
cordero, ni retama, y caramelos por Corpus, ni pan
ni carne nunca; cuando de
aquel agujero en que habitan se desprende un vaho
que ahoga y depaupera el
organismo más robusto,
que ya en lo sucesivo no
podrá crecer y desarrollarse

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

LA FLORISTA, cuadro de Félix Meslres (Exposición Parés)

por los gérmenes morbosos
que lanza al torrente circulatorio; al ver que el castigo tremendo de la pobreza
no solamente hiere á los
fuertes, sino también, y con
mayor razón, á los niños,
entonces ¡oh! entonces es
cuando la locura del suicidio se apodera de los cerebros, ó cuando la pobreza
se convierte en mendicidad. La desgracia se forra
de vicio.
No vaya á creerse que
esto sucede siempre, no.
Así como hay hombres que
jamás han sentido el bendito estímulo de un pensamiento generoso, así como hay plantas que jamás
recibirán los rayos del sol,
así también hay naturalezas que nunca se doblegarán al repugnante oficio de
mendigar el pan de cada
día.
¿Queréis la historia de
uno de esos miserables que
no ha mendigado jamás y
que agoniza en estos momentos en el hospital, abandonado de todos, recibiendo los mercenarios cuidados que en aquel establecimiento se otorgan? Bracero
del campo, si no hubiese
sido por el deber de ir á
servir la patria en las filas
del ejército, y luego más
tarde á defenderla en los
campos de batalla y á derramar después por ella su
sangre, quizá viviría hoy
vida dichosa, si no holgada. Pero le mandaron salir
de su ¡:,ueblo, vistiéronle un
uniforme, lleváronle á. países desconocidos para él, y
cuando al cabo de seis años
de estar en filas le dieron la
licencia en esta ciudad, sus
padres habían muerto, había perdido poco á poco el
hábito del trabajo, y pensó
- pensamiento de loco que aquí le sería más fácil
ganar el pan de cada día.
Por su desgracia se casó.
Era el pobre medio bobali-

PRIMEROS HOMENAJES RN EL NUEVO MUNDO Á COLÓN, cuadro de J osé Garnelo (premiado en la Exposición internacional de 1892)

�EL POBRE CIEGO, QUÉ BIEN CANTA... , dibujo original de J. García Ramos

EL MEJOR DE LA FERIA, dibujo de J. García Ramos

�322

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NÚMERO

594

eón y tuvo que apencar con lo que pudo.
que le enaltece, Baldomero Galofre ha emprendido la dificil tarea de dar á conocer á España de
Su mujer le engañó y de los dos hijos que
una manera tan brillante y espléndida como comtenía y que le llamaban padre, uno realpleta. Hace ya algunos años que viene consagrándomente era suyo. Al mayor costeóle una
se por entero á h, re~liz~ci6n de su colos~I empresa.
carrera un protector de su esposa, y desde
Los dos primeros d1bu¡os que reproducimos, escogidos al azar entre los centenares que guardan sus
el momento en que entró en la pensión
carteras, forman parte de esta obra monumental,
donde le instruían, aquel hijo quedó persuficiente por si sola para constituir la gloria de
dido para el padre. El que quedó á su laquien, como Baldomero Galofre, consagra al arte
do era precisamente el hijo de su mujer,
y á su país los productos _de su ingenio.
.
Panneau decorativo en madera p1roy él, sin embargo de saber que no corría
esculpida, de F . P. de Ta.vera. - En la Exsu sangre por sus venas, le mantuvo y le
posición de Industrias Artísticas, recientemente
vistió.
celebrada en nuestra ciudad, llamó poderosamente
Andaban mal los tiempos para el trabala atencí6n de los visitantes una obra especial!sima, original en el concepto y en la ejecuci6n, á la
jo. Un antiguo comandante suyo le hizo
que modestamente tituló su autor, el distinguido
entrar en la guardia municipal, y así coescultor filipino Sr. Tavera,panmau decorativo en
mo antes sirviera los intereses de la patria
madera piro-esculpida. Difícil es describir tan ingrande, veló ahora por los de la patria
teresante obra, puesto que si bien en ella hallábase determinada como producción escultórica y del
chica. Después de cuatro ó cinco años de
grabado, este último ejecutado por medio de la
permanencia en (&lt;cuerpo,» una disputa
punta de fuego, participaba en su concepto plásticon un cabo le val~ó la licencia. Mozo de
co de los caracteres oriental y occidental. La figu·
una redacción durante tres años, contira de la niña distinguíase, no sólo por la simplicidad de la ejecuci6n, por su limitaci6n de medios,
nuaba ganándose la vida cuando tuvo que
sino también por ajustarse á las estrictas reglas
salir de allí á consecuencia de haber un
del modernismo. En cambio los motivos de deco•
recomendado que solicitaba la plaza.
ración y hasta tal vez su procedimiento, resultaSin dinero y sin trabajo y entrado ya
ba co:nptetamente oriental, elegante y simple,
en años, casi viejo, empezó entonces una
como las producciones artísticas japonesas.
El derecho de asilo, cuadro de Franexistencia horrible para el infeliz. Harto
cisco J. Amérigo (premiado con medalla de
de soportar privaciones, se largó su mujer
oro en la Exposición internacional de 1892. )- Inscon un amante, pensando que, joven copirándose en uno de los privilegios otorgados por
las leyes y sancionado por la costumbre á los temmo era todavía, en otra ciudad podría haplos en los tiempos medios, ha podido el Sr. Améllar mejor acomodo. Por esta vez la ley de
rigo representar el momento en que un desgracialas compensaciones se cumplió y la adúldo 6 criminal sálvase de la horca y del verdugo,
tera murió á los pocos meses. El esposo
amparándose en la religi6n. El laureado autor del
Saqueo de Roma ha sabido interpretar discretatuvo que encargarse del hijo que la suermente tan dificil asunto, pues cada una de las figu•
te le había deparado y la ley reconocídoras que constituyen la escena expresa la situación,
le, y ese hijo, educado en la escuela cadestacándose especialmente la del verdugo.
llejera, convertido en un pillete, ni quería
Derecho de asilo representa un título más á los
que ya posee el distinguido pintor valenciano, para
reconocer la autoridad del que le mantequien cada una de las exposiciones á que concurre
nía, ni había sistema de hacer carrera
significa un triunfo, como lo demuestran las recon él. Al cabo se largó: engendrado por
compensas obtenidas en las celebradas en 1866,
el vicio, era natural que fuera á engrosar
1876, 1887 y 1892.
La florista, cuadro de Félix Mestres
las filas de esos muchachos sin casa ni ho(Exposición Parés). - La consulta, El convite de
gar, sin oficio ni instrucción, que son algo
vera110 y otras obras, cuyos t!tulos no recordamos,
así como el sedimento de nuestra sociehan ido marcando sucesivamente diversas etadad, á la que emponzoñan en justa compas artísticas, distintas fases, reveladoras del temperamento y cualidades del Sr. Mestres. Su últi·
pensación del abandono en que se les
ma producción significa un nuevo y loable empedeja.
ño, el que debieran perseguir la mayoría de nues·
Aquel á quien la ley le había dado por
tros artistas, cual es el ele representar la época en
padre trabajó hasta hace seis meses, excepque vivimos, ya que al hace_rlo suministrarían, ~?n·
forme atinadamente ha dicho un célebre cnllco
tuando algunos intervalos de forzosa huelinglés, materiales para la historia.
ga, como peón albañil. Al cabo cesó el
Justo es confesar que el lienzo es muy recomentrabajo. Desde entonces la miseria volvió
dable, no s61o por la belleza del colorido, sino tamá reclutarlo, y esta vez no ha soltado la
bién por la corrección del trazo.
Primeros homenajes en el Nuevo
presa. Muchas tardes me le he encontraMundo á Cristóbal Colón, cuadro de
do por la calle, derrotado el vestido, inJosé Garnelo (premiado en la Exposición incierto el paso, famélico el rostro, vaga la
ternacional de Bellas Artes de 1892). - Nacido en
mirada. Nunca me había pedido un cénValencia y educado en Sevilla, centros ambos de
famosas escuelas, pudo Gameto inspirarse en las
timo; pero me conjuraba que puesto que
obras notables de sus maestros y recoger en la
aún le quedaban algunas fuerzas le buscasevillana, y especialmente ante los lienzos de Mura alguna colocación que, desgraciadamenrillo, Zurbarán y Valdés, tan provechosas enseñante, no ha estado en mi mano proporciozas, que á ellas debe tanto como á las que pudo co•
sechar en la Academia de Bellas Artes. Sus notanarle. Dábale yo dinero, poco, cada vez
bles lienzos titulados La muerte de Luca,w y La
que le veía, y tenía la seguridad de que
madre de los Gracos, premiados en los certámenes
aquel hombre aceptaba el dinero movido
nacionales señalan no s61o los triunfos del artisde la necesidad, pero haciendo violento
ta sino tar:ibién determinan su primera etapa, ajustada por completo á los preceptos académicos )'. á
esfuerzo sobre sí mismo, ya que, sin darlas corrientes imperantes de la época. El duelo m·
se él cuenta de lo que le pasaba, su carácterrmnpido y La duda, inspirados en el concepto
ter recto y honrado se rebelaba ante la
moderno, revelan al pintor y al artista que, s(n su·
idea de ser socorrido cuando aún le quejetarse á trabas, rinde á la época en que vive el
tributo que se le debe. Un nuevo lauro acaba de
daba fuerza que gastar, energía que conalcanzar en la Exposici6n Internacional de Bellas
sumir en la lucha por la vida.
Artes su gran lienzo titulado Pri111eros homenajes
Un día me contó que le habían arrojaen el Nuevo M1111do á Colón, premiado con meda·
do de la casa donde dormía. Era en pleUa de oro que llam6 poderosamente la atención
por el efe~to de sol, por la acertada agrupaci6n de
no invierno, hace dos meses. Y al'decirme
las figuras y por su correcto dibujo.
que se había quedado sin casa, sin un rinEl pobre ciego, qué _bien cap.ta... - El
cón, limpio ó inmundo, donde tender el
mejor de la feria, dU:&gt;UJOS originales de
cansado y aterido cuerpo, me daba mucha
J. Oarcia Ramos. - Pocos sabrían interpretar
con tanta gallardía como fidelidad tipos, costummás compasión que las tardes que me exbres y modo de ser de cuanto constituye el rincón
plicaba que no había comido. La sonrisa
privilegiado de España que conocemos con la de·
1
t
----------=.:n:_
sardónica con que recibió el poco dinero
nominaci6n de Andalucia, como lo representa el
que podía darle para que se remediara,
discretísimo y genial pintor J. Garda kamos. Cada dibujo de García l{amos es un cuadro, puesto
me causó un escalofrío. ¿Habéis vi;to alITALIA. Estatua de pla(tl 11\ndel11d11 pnt el estultot betllh~s Begas y regalada
que aparte de las cualidades artísticas que revela
guna vez, en la obscuridad, el último desdenota gran estudio y profunda observac(ón.
á los reyes de 1talia pot los etbpetadotes de Alemnnia
tello que lanza una lámpara antes de
Los dos preciosos dibujos que reproducimos forextinguirse? Así aquella sonrisa. Vida que
man parte de la colecci?n de cuadros a_ndaluces que
acaba ó postrera combustión de una partícula de oxí- nocido me apiado y ante ella me descubriera con ha producido este artis,ta, ~I 9ue ~st1m~mos y consideramos co•
geno, lo mismo da; materia al cabo, de igual manera mayor respeto que ante toda grandeza. Agónico ó ya mo uno de nuestros mas d1stmgu1dos pintores.
finalizan las combustiones.
Italia Estatua de plata modelada por el escadáver, padece menos que viviendo, y gozará así,
cultor berlinés Begas y regalada á los r_eyesl e
Desde aquella tarde no he vuelto á verle. Esta vez por fin, el descanso que nunca había conocido.
Italia por los emperadores de Alemania. - on
el abrazo de la miseria ha sido mortal. H ace pocos
motivo de las bodas de plata de los reyes de ! taba, los empera•
c.
y R.
días me dijeron que se moría.
.,...,,........,,., ...,,.,,...,.,,..,,................ ,............. ,.,,.,,.......,......,.,,.,,,.,,.,,,.....,,......,.,,...,..,..., dores de Alemania han regalado á éstos la estatua de plata que
reproducimos: la figura de Italia está representad: por una ma·
Pensando en esta vida, jamás manchada por el vitrona romana admirablemente modelada, empunando con una
cio ó por el delito y que por modo tan desastrado
NUESTROS GRABADOS
mano el escudo con la cruz de Sabaya y con la otra una rama
acabó; pensando que únicamente á la ciega suerte se
de mirto. Esta estatua, que mide 6o centímetros, es de plata
Granadina.
Apuntes
de
viaje.
Recuerdo
de
debe esa desdicha irremedjable, recordando que por San Felíu de Guixols, dibujos de Baldomero con dorados y esmaltes y ha sido'modelada por el famoso esculmiles se cuentan víctimas parecidas á esa que he co- Galofre. - Animado por un entusiasmo patri6tico y artístico tor berlinés Begas,

. NÚMERO

LA

594

32 3

ILUSTRACI ÓN ARTÍSTICA

~

,,
.

.-~ :.:. .!
.

.

-:

'

;·

..

-.....,, ...

. ,,,7,_.~

' ··, "'·'&lt;"",:s:··-, ,__

-·~_:.-_ ;/ ';7___ / . ~~:,::,;&lt;~'
I

'

.....,
..,

'
'-,.

. ·-~.. ,;-i:·

/ ·_~;1~~~.;;~:.( .p··

1'-z_ ··m~

'&lt; ..,:

.

t

............·

' J ~..-•·

.....,,.•.~·,,.••"'

/'

,,,,,

..,/ \

'~.. ,. . . _.

\

•

~::,.;: J

~......

'"-&lt;.,' -

.,
Barincq, como por protesta casi involuntariamente alarg6 la mano al capitán; éste tendi6 la suya y ambos se la estrecharon un instante (véase pág. 309)

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT. - ILUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD
(CONTINUACIÓN)

Hasta muy entrada la noche Barincq continuó soñando; más atrevido en sus
sueños que lo había sido al escribir á su mujer, repetíase incesantemente las últimas palabras de sus primos, y se preguntaba si no era muy posible que Gastón
en la hora de la muerte hubiese querido reparar reconocidos errores.
Toda la noche la pasó Barincq soñando con esto, y por la mañana, á la salida
del sol, se encontraba ya en la pradera como si quisiese tomar posesión de aquellos terrenos que ya consideraba como suyos.
Se ha discutido con frecuencia acerca de los excitantes del espíritu; nada hay
seguramente que mueva con más fuerza la imaginación que la esperanza de una

herencia próxima. Aunque Barincq era, y todos los hechos de su vida lo habían
demostrado, poco avaricioso, no pudo escapar á esta fiebre, y en los tres días
que se deslizaron antes de proceder judicialmente á levantar los sellos viósele por
tarde y por mañana pasear y volverá pasear por los caminos y los senderos de la
finca; las tierras de sembradío serían mejoradas por medio de abonos químicos;
serían arrancadas para transformalas en prados las viñas muertas ó enfermas;
regaría las praderas naturales por medio de compuertas cuyos planos dibujaba
él mismo; iba á ser aquella una transformación científica, 'Y muy poco tiempo
después se habrbn duplicado ó quizás triplicado las rentas producidas por ague-

�LA

I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

lla posesión; la inventiva de Barincq revelábase como nunca inagotable y caprichosa en todo aquello que él desconocía.
El notario Revenacq, para seguir el doble juego que había adoptado, se
puso á la disposición de Barincq á fin de que éste eligiera el día en que había
de procederse al inventario; pero una vez fijado ese día, Revenacq se apresuró á
escribir al capitán Sixto, advirtiéndole que se presentase en el castillo, «sientendía que le interesaba hacerlo.»
A esta comunicación del notario había contestado el capitán manifestándose
sorprendido de que le dirigiesen tal invitación. ¿En qué concepto podía él
presenciar el inventario?, ¿por qué?, ¿á qué fin? Todo esto le parecía incomprensible.
No bien el notario hubo recibido esta carta, se apresuró á llevársela á su antiguo condiscípulo.
- He aquí, le dijo, el medio de que me he valido para preguntar á Sixto si
poseía un testamento, sin dirigirle francamente la pregunta; su contestación
demuestra que no le tiene, y hasta me parece que Valentín ignora del todo que
exista disposición testamentaria; esto ya es algo.
- Ciertamente; pero ni el escritorio ni el pupitre de Gastón nos han revelado
todavía su secreto.
- Nos lo revelarán mañana.
.
En efecto, á las nueve de la mañana del día siguiente, el juez municipal, acompañado por su escribano, se personaba en el castillo con Revenacq para proceder á levantar los sellos y á formar el inventario; y aunque unos y otros debían
de estar, por la larga práctica de su profesión, acorazados contra las emociones,
sentían todos con la misma intensidad impaciencia por ver lo que aquellos papeles encerrados en el despacho de Saint-Christeau iban á revelarles.
¿Contendrían ó no contendrían un testamento en'favor del capitán Sixto?
No fué, sin embargo, por la mesa del escritorio por donde principió á verificarse el interesante inventario: la fórmula judicial exigía que se comenzase por
los títulos; pero como éstos eran de los más sencillos, aquel trabajo preliminar
terminó muy pronto, y pudo el juez por último examinar si los sellos puestos
por él se hallaban intactos: una vez averiguado esto, fué introducida solemnemente la llave en la cerradura del cajón principal.
- Entiendo que de existir testamento, dijo el notario, debe de estar en este
cajón, en el cual encerraba Gastón sus papeles de más importancia.
-Aquí tambien guardaba mi padre los suyos, dijo Barincq.
- Procedamos, pues, á buscar con todo detenimiento, dijo el juez.
Pero por muy atenta y muy detenidamente que lo buscaron, el testamento no
pareció.
Barincq, sin permitirse tocar á los papeles, permanecía detrás del notario, y
con la cabeia inclinada por encima de los hombros de Revenacq seguía ávidamente con la mirada el examen de aquellos papeles; el padre de Anie tenía el
corazón oprimido y los ojos nublados; nadie hacía observaciones inútiles, todos
callaban, solamente el notario pronunciaba de tarde en tarde algunas palabras
para explicar el contenido y la naturaleza de algún documento; cuando ese documento constaba de varias hojas, Revenacq las doblaba una por una, despacio
y metódicamente, como para evitar que dejase de verse cualquier papel oculto
entre las páginas.
Por último llegaron al fondo del cajón.
- Nada, dijo el notario.
- Nada, dijo el juez municipal.
Ambos levantaron entonces sus ojos hacia Barincq y le miraron con una
sonrisa que parecía á un mismo tiempo alentar la esperanza y felicitarle cariñosamente.
- Podría suceder que no hubiese testamento, dijo el notario.
- Sí, podría suceder perfectamente, repitió el juez.
- Principio á creerlo, dijo el secretario, que hasta entonces no se había permitido manifestar su opinión.
- ¿Quieren ustedes registrar los otros cajones?, preguntó Barincq con voz
temblorosa.
- Ciertamente.
El segundo cajón desocupado con idénticas precauciones y con el mismo
meticuloso detenimiento, sólo contenía papeles insignificantes, amontonados
allí por un hombre que tuvo la manía de conservar todas las cuentas que pagaba, lo mismo que cuantas cartas recibía hasta las de menos interés. Igual resultado se obtuvo al registrar el tercer cajón y el cuarto.
- Nada, decía Revenacq con una sonrisa cada vez de mayor satisfacción.
- Nada, repetía el juez municipal.
Y por su parte el secretario repetía también:
- Siempre he creído que no existía testamento.
Si se hubiese atendido á la impaciencia nerviosa de Barincq, aquel examen
se habría llevado á cabo con mayor rapidez; pero Revenacq, que no sabía apresurarse, no dejaba papel alguno en su sitio sin antes haberlo leído, haberlo palpado y haberlo agitado para cerciorarse de que no llevaba adherida ninguna
otra hoja.
- Todo se andará, decía el notario.
Entretanto se había llegado ya al último cajón de la mesa; apenas estuvo
abierto, mostró Revenacq más apresuramiento para sacar los papeles.
- Si existe un testamento, dijo, aquí es donde vamos á encontrarlo.
Efectivamente, aquel cajón parecía pertenecer por completo al capitán; en
muchos legajos estaba escrito el nombre de Valentín de puño y letra de Gastón;
en otro aparecía el nombre de Leontine.
- ¡Atención!, dijo el notario.
Pero su recomendación era ociosa: los ojos de los presentes no se apartaban
de aquel montón de papeles que del cajón había sacado Revenacq.
Este, metódico siempre, comenzó por el legajo que llevaba el nombre de
Leontine: ¿no exigía la lógica que se procediese por este orden, primero la madre, después el hijo?
Cuando se desenvolvió la cubierta, lo primero que se encontró fué una fotografía ya medio borrada y que representaba á una joven.
- Ya ves que era muy bonita, dijo el notario presentando el retrato á Barincq.
- Su hijo se parece mucho á ella, por lo menos en la delicadeza de los
rasgos.
El juez municipal y el secretario no participaron de aquella opinión.
- Prosigamos, dijo Revenacq.

N úMERO

594

Lo que se encontró inmediatamente después fué un gran mechón de cabellos
negros y sedosos, algunas florecillas secas, tan estropeadas, que era imposible reconocerlas; por último varias cartas escritas en papeles de distintos tamaños y
fechadas en Peirehorade, en Burdeos y en Royán.
Cuando el notario tomaba una de aquellas cartas para leerla, Barincq le detuvo diciéndole:
- Me parece que no es indispensable leer estas cartas.
Revenacq miró á Barincq como para discernir qué era lo que motivaba aquella observación: si el deseo de respetar los secretos de su hermano, ó la impaciencia de continuar la busca del testamento.
- Estas cartas pueden ser de un interés capital, dijo, pero reconozco que por
ahora no es urgente enterarnos de ellas; sigamos.
E l legajo que había después contenía cartas del capitán ordenadas por fechas: las primeras aparecían escritas con esa letra grande de niño, letra que con
el tiempo iba disminuyendo y caracterizándose.
- También estas cartas pueden tener interés, dijo el notario, pero también
las veremos en otra ocasión como las de la madre.
Los otros legajos se componían de cuentas, recibos y cartas que probaban •
cómo durante largos años, en el colegio de Pau, en Sainte-Barbe, en Saint-Cyr y
tiempo adelante en en el regimiento, Gastón había sufragado completamente, no
sólo los gastos de educación de Sixto, sino otros de distinta naturaleza; pero en
ninguna parte se halló rastro de testamento ni siquiera de proyecto de testatamento.
- El negocio me parece ultimado, dijo el notario.
- No ha habido, no habrá testamento, dijo el secretario, que ya no vacilaba
en afirmar rotundamente.
- ¿Les parece á ustedes que vayamos á almorzar?, preguntó el juez, á quien
las emociones más hondas no quitaban el apetito.
Aunque durante el almuerzo y en presencia de los criados hubo de guardarse
mucha reserva, alguien dejó escapar varias palabras bastante significativas para
que llegase á la cocina el rumor de que no se había encontrado el testamento, y
entonces la noticia se propagó entre todo el personal del castillo.
Hasta aquel momento la servidumbre, muy convencida de que allí no podía
existir más heredero que el capitán, había tratado á Barincq como á un intruso.
¿Qué hacía en el castillo aquel hermano arruinado? ¿Qué esperaba? ¿Con qué
derecho daba órdenes? ¿Cómo se permitía recorrer aquellas tierras como si fuese el amo? Lo divertido iba á ser verle salir de allf con las orejas gachas.
Cuando se supo que no existía testamento, la situación varió de pronto, y completamente; prodújose un cambio brusco que se manifestó en seguida: en el instante mismo en que se servía el café, un ayuda de '.cámara anciano, que durante
veinte años había sido el confidente de Gastón, colocó encima de la mesa una
botella cubierta de telarañas que denunciaban su venerable antigüedad y hacia
la que el criado manifestaba gran respeto.
- Es Armagnac de 1820, dijo; he pensado que el señor querrá que lo prueben estos caballeros.
Cuando el criado hubo desaparecido del comedor, los tres hombres de ley
cambiaron entre sí una sonrisa que Revenacq tradujo:
«He ahí un rasgo muy significativo: no es ciertamente para que bebamos á
la salud del capitán para lo que Manuel nos ofrece ese aguardiente.»
Cuando se reanudó la operación del inventario quedaron también sin resultado alguno las pesquisas realizadas en la cartera y en el pupitre de Gastón, lo
mismo que las llevadas á cabo en la mesa de noche. A las cinco de la tarde todo
había sido registrado, lo mismo en el despacho que en la alcoba, y ya no había
más habitaciones en que pudiesen existir papeles.
- Decididamente no hay testamento, dijo el notario tendiendo la mano á su
antiguo condiscípulo.
- El Sr. de Saint-Christeau, replicó el juez municipal, sentía gran respeto á las
tradiciones de la familia para que pudiese faltar á ellas.
- Lo cual no impide que haya existido un testamento, replicó el notario.
- ¿No puede haber sido destruido?
- Preciso es que lo haya sido, toda vez que no lo encontramos.
- En el mero hecho de recoger el testamento que le copió á usted, dijo el secretario, demostró el Sr. Saint-Cristeau que ese testamento no traducía ya fielmente sus intenciones.
- Indudablemente.
- Gastón ha querido por consiguiente destruirlo.
- O solamente modificarlo.
- Si solamente de una modificación se hubiese tratado, preséntanse tres hipótesis: primera, que Gastón hubiese confiado á usted ese testamento; segunda,
que se le hubiera entregado al capitán; tercera, que le hubiese guardado él mismo en un cajón de su mesa. Es así que á usted no se le ha confiado, que no se
lo ha entregado al capitán y que no lo encontramos aquí, luego está probado
que no existe; y por lo que á mí se refiere creo firmemente que Gastón, después
de haber destruído el primer testamento, no ha otorgado ningún otro; de todo
lo cual deduzco que en su calidad de único heredero el Sr. Barincq debe ser
puesto en posesión de todos los bienes de su difunto hermano.

XIII
Esperando á. que se llevasen á cabo las formalidades de la toma de posesión,
Barincq, que permanecía en Ourteau, escribió á su mujer y á su hija para que
se reuniesen con él. Cuando Anie y la señora de Barincq llegaron á la estación
de Puyoo encontraron al heredero que las aguardaba con un carruaje para trasladarlas al castillo.
Ambas vestían de luto riguroso, y Anie llevaba por primera vez en su vida un
traje que la favorecía mucho, sin que ella hubiese tenido que incomodarse en
cortarlo ni en coserlo por sí misma después de discutirlo mucho con su madre.
Barincq hizo subir á su familia en el carruaje y se sentó al lado de su hija.
- Vas á ver ahora los P irineos, le dijo.
- Desde que salimos de Dax he columbrado sus siluetas rodeadas de nubes.
- Ahora vas á verlos de cerca, dijo el padre con una especie de recogimiento.
- Valiente negocio, dijo la señora de Barincq.
- Sí, mamá, para mí lo es, contestó Anie.
_
Su padre le dió las gracias con una sonrisa que expresaba toda su satisfacción
por estar de acuerdo con ella.

NÚMERO

594

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

-Aquí tienes el Gave de Pau, dijo Barincq cuando el carruaje entraba en el
puente.
- Pues es muy bonito, dijo Anie con curiosidad mirando las aguas alborotadas.
- Es un río como otro cualquiera, dijo la señora de Barincq, no cambia más
que el nombre.
- Pues precisamente en este caso el nombre retrata la cosa, porque gave procede de cavus, que significa profundo.
- ¿Y esta finca, preguntó la señora de Barincq, cuánto vale ahora?
- No lo sé.
- ¿Cuánto produce?
- Próximamente 40.000 francos.
- ¿Encontraríamos quien la comprase por un millón?
-Lo ignoro.
- ¿Pero no has pensado en esto?
- ¿A santo de qué?
- ¿Cómo á santo de qué?
- ¿Busca uno compradores cuando no se propone vender?
- ¿Pero quieres conservar la finca?
- ¿Creo que no querrás venderla?
- Sin embargo...
- Todo nos obliga á conservarla y á explotarla en bien de nuestros intereses;
si hoy produce una renta de 2 por 100 podemos hacer que llegue á darnos un
10 ó un 12.
La señora de Barincq miró estupefacta á su marido, y después de contemplarle
un instante le dijo:
- No creas que trato de echarte en cara lo pasado, amigo mío; pero me pa·
rece que después de veinte años como los que hemos llevado tengo algún derecho á cambiar de vida.
- Pues qué, ¿el pasar de nuestro zaquizamí de Montmartre al castillo de Ourteau no es un cambio en que hasta hay algo de comedia de magia?
- ¿Pero es en Ourteau donde piensas casará Anie?
- ¿Por qué no?
Hasta entonces Anie nada había dicho; pero á la sazón, lo mismo que siempre
cuando entre sus padres surgía alguna disputa, trató de intervenir y dijo:
- Deseo de todo corazón que no habléis de mi matrimonio y que no se piense
en esto siquiera; lo mejor que para mí tiene esta herencia inesperada es que me
devuelve mi libertad; ahora puedo casarme cuando quiera, con quien quiera y
puedo hasta no casarme si no encuentro el marido que realice ciertas ideas mías
que son hoy muy distintas de lo que eran hace poco tiempo.
- No es este país apartado y perdido donde podrás hallar lo que piensas.
- Te responderé lo mismo que papá: ¿por qué no? Si yo hubiese de ser causa
d: preocupación para vo~otros, estaba bien que hablásemos de eso; pero si precisamente lo que os suphco es que no me tengáis en cuenta para nada.
- ¿Te resignarías á vivir en Ourteau?
-Muy bien.
- ¡Estás loca!
- Cuando una se ha resignado á vivir en la calle del Abreuvoir puede resignarse á todo... á todo lo que no sea Montmartre, principalmente cuando ese
todo consiste en un gran castillo en medio de un país hermoso...
- No le conoces.
- ¡Si estoy en él!
Como su hija había acudido antes en auxil io de Barincq, éste quiso también
ayudar á su hija.
. - ~o que deseo par~ nosot,ros,. dijo, no es una existencia monótona del prop1etano rural que no nene mas d1Stracciones que las de pasarlo bien sin cuidarse de nada y sin pensar en nada; deseo por el pronto que logremos sacar á esta
finca una renta del 10 por 100 cuando menos; y no seguramente c;ruzándome
de brazo~, en tanto qu: las ~osechas que puede producir nacen por casualidad
y se _cult1~an P?r la rutma, smo cons~grándome á ella y prodigándola cuidados,
mtehgenc1a y tiempo. A consecuencia de diferentes causas, Gastón dejaba marchar las cosas; y cuando sus viñas se vieron atacadas de enfermedades, las abandonó; de manera que una gran parte de sus tierras por esta falta imperdonable
de cultivo, se encuentran eriales y nada producen. '
- ¿Pero quieres curar las viñas?
- Quiei:o arrancarlas y transformarlas en prados. Gracias al clima húmedo y
templado Juntamente, gracias asimismo á la naturaleza del terreno nos hallamos
en el país de los pastos, casi, casi como en los más ricos cantones de Normandía. Solamente necesitamos sacar partido de estas circunstancias: arreglar grandes prado~ en que el ganado pueda pastar á sus anchas; fabricar manteca que
s~rá de pn_mera clase, y con la leche sobrante cebar al ganado de cerda; tengo
bien estudiados mis proyectos.
- i Estamos perdidos!, exclamó la señora de Barincq.
- ¿Por qué estamos perdidos?
-; Porque va~ á lanzarte en ideas nuevas y en nuevas invenciones que devoraran la ~erenc1a d_e tu_ hermano; á la verdad no quiero dirigirte reproches, pero
sé, por tnste expenenc1a, cómo se hunde y desaparece una fortuna aun siendo
muy grande, cuando ha de alimentar algún invento.
'
- Ahora no se trata de inventos.
- Ya_sé lo que e_s est~: se comienza por un gasto de veinte francos y no se
acaba m aun con cien mil.
La llegada á )a cima ~e la c~esta fué parte á evitar que la discusión continuase Y aun se agnai:a; Banncq, sm contestar á su mujer, mandó al cochero que
co~ocase ~~ carruaJe atr~vesado en el camino; después, extendiendo la mano para
senalar, d1¡0 hablando a su hija:
- i::e ahí los Pirineos; desde ese último pico que está á tu izquierda hasta
esas c_1mas de la ~erecha todo es el país vasco, el nuestro.
Ame permaneció much_o_ t!empo silenciosa, con la mirada perdida en vagas
~~ofundidades; después dmg1endo los ojos á su padre, le dijo con sonrisa cannosa:
- El no haber visto nada nunca tiene la ventaja de que la primera cosa grand~ Y hermcsa que veo sea nuestro país; te juro que esta impresión que ahora recibo es tan fuerte que no se borrará nunca.
. - ¿No es. verdad que es muy hermoso esto?, preguntó Barincq, á quien la emoción de Ame enorgullecía y halagaba.
'Pero la señora de Barincq interrumpió bruscamente aquellas efusiones.

- ¡Calla! Aquel es nuestro castillo, dijo mostrando el valle al pie de la cuesta
y á la ori!la de aquella cinta de plata que se llama el Gave; debe de ser aquella
fachada roja y blanca.
- Pues tiene realmente aspecto grandioso.
- Sí, desde lejos, contestó la señora de Barincq.
- Y de cerca también, replicó su marido.
- Celebraré mucho verlo pronto, porque tengo hambre.
El carruaje bajó rápidamente la cuesta, y después de haber atravesado el pueblo, donde los vecinos se asomaron á las puertas para verlos pasar, el vehículo
llegó á la puerta de hierro del castillo, puerta que estaba á la sazón abierta de
par en par; la portera anunció la llegada de los amos con un vigoroso toque de
campana.
- ¡Cómo!, preguntó Anie, ¿tocan porque llegamos nosotros?
- Sí, hija mía; esta era la costumbre en tiempo de mi padre y de mi hermano,
y en nada se ha cambiado.
También había la costumbre de que Manuel respondiese á este toque de
campana colocándose en el descansillo di'! la escalera y delante de la puerta de
las habitaciones, y cuando el carruaje se detuvo el criado se adelantó respetuosamente para abrir la puerta.
- ¿Queréis almorzar inmediatamente?, preguntó Barincq.
- ¡Ya lo creo, contestó su mujer, estoy muerta de hambre!
Cuando Anie penetró en el espacioso comedor del castillo, cuyo piso estaba
compuesto de baldosas de mármol blanco y rojo, cuyas paredes aparecían adornadas por finas maderas talladas, y cuando vió la mesa cubierta por admirable
mantelería adamascada de Pau, sobre la cual resplandecían, reflejando los rayos
del sol, los cristales tallados, los saleros, las vinagreras, las salseras de plata, gozó

Sus pasos le llevaron al parque del castillo... (véase pág. 309)

p~r primera ve~ en su vida la i~1presión del lujo en el bienestar, y entonces inclmandose hacia su padre deslizó en su oído y en voz muy baja las siguientes
palabras:
- ¡Qué bonito es tener riqueza!
Lo g~e fué ta~bién muy bonito y sobre todo muy agradable fué el comer con
tranqu1hdad man¡ares excelentes sin precisión de levantarse á cada instante de
la silla para ir, como hacían en el zaquizamí de Montmartre ya á buscar en la
cocina un plato ó un cubierto, ya á llenar en la fuente la bot~lla vacía. Manuel,
d~ frac negi:o y con guantes blancos, servía á la mesa, silencioso, sin apresuramientos y sm tardanzas, con tanta exactitud y tanta corrección que no había
nunca necesidad de pedir nada.
También p~r la primera vez en su vida comprendió Anie los placeres que
puede proporcionar una buena mesa, no en la glotonería, sino en un encadenamiento de goces casi insignificantes y de los cuales la joven no tenía la más remota idea.
- He querido, dijo su padre, que en este primer almuerzo que tomáis en el
castillo, no os sirviesen sino productos de la finca; las alcachofas proceden de la
huerta; los huevos d~l ,corral; este salmón ha sido cogido en nuestras pesquerías;
el pollo que nos serv1ran ahora con salsa blanca ha sido criado aquí· la manteca
y_ la crema d_e esa•salsa proceden de nuestras vacas; este pan esti hecho con
tngo que cultivamos en nuestras tierras, molido en nuestro molino cocido en
nuestros hornos; este vino ha sido cosechado cuando nuestras viñls daban todavía fruto; estas fresas tan frescas y tan hermosas han madurado en nuestras
estufas ...
- ¡Pero esto, interrumpió Anie, es una vida patriarcal!
- La sola existencia lógica; y bajo el reinado de la química en que hemos
entrado, la única sana.
( Co11ti1111ará)

�LA

lLUSTl{AClóN A1n1snca

NúMElW

594

fuerzos laterales producidos por la operación de perl~s evidente &lt;J"(' bs npl icaciones de esta nueva
foración angular. Un cono de velocidad gobernado máquina se extenderán muy pronto á la mecánica de
por una correa procedente de un árbol de transmisión precisión, y que la perforadora universal se empleará
montado sobre la base y provisto de poleas fija y loca siempre que se trate de proceder á una reunión rede un engranaje de correa y de una palanca. Un apa~ sistente y racional de partes metálicas entre sí.
rato de avance automático variable está dispuesto del
modo ordinario con muchas velocidades y un trinquete de interrupción en el volante á mano montado
MÁQUINA PARA HORADAR
en el árbol vertical. En la parte anterior y sobre una APARATO CORTAVIENTO PARA LOS VELOCIPEDISTAS
Esta máquina recientemente introducida en el corredera vertical hay fijada una tabla con un torniLa consideración de la enorme presión que ejerce
mundo de ingenieros constructores, está llamada á llo y un volante á mano para el reglaje vertical: cuaprestar grandísimos servicios y será antes de mucho tro pernos de presión se introducen, por ranuras en T el aire sobre el cuerpo humano en movimiento, de la
limadas, en las correderas. La tabla lleva co- imposibilidad en que éste se encuentra de aumentar
rrederas en T limadas para fijar en ella la pie- sus esfuerzos más allá de un límite muy próximo á ser
za ó un torno.
alcanzado en la actualidad, de la muy importante diLa diferencia esencial que existe entre este minución de fuerza producida por una débil diferenaparato y las horadoras ordinarias es la siguien- cia en el modo de atacar el aire, ha movido á un inte: Mientras que en una máquina ordinaria el ventor, M. Lame, á buscar un medio artificial de disportaherramienta no hace más que girar alre- minuir la resistencia más importante que se opone á
dedor de su eje fijo, en la nueva máquina hay la progresión de los vehículos ligeros, la del aire. Proademás un movimiento lateral de la punta del ducto de sus experimentos ha sido el proa-velo ó cortaladro, regulado por los gálibos que sirven de taviento para los velocipedistas, que consiste en dos
guías. Un árbol hueco da vueltas en un so- alas montadas sobre un marco de alambre en forma
porte á rótula que atraviesa la rueda dentada de dos rectángulos inclinados á unos 50 grados aproxicolocada debajo y que va provisto de un dis- madamente cuyos lados mayores están reunidos por
co que gira libremente sobre su extremidad una charnela (fig. 1 ). El ciclista está como oculto desuperior y que se mantiene apoyado contra un trás de un libro medio abierto cuyo lomo formando
anillo gálibo que lo rodea y puede ser fácil- una delgada arista corta el aire con un mínimo de
mente reemplazado por otro de cualquier gasto de fuerza (fig. 2).
forma.
El armazón se fija por medio de unas pinzas á la
A pesar de esto, el árbol hueco sólo giraría horquilla de la rueda delantera y al guión y se ajusta
alrededor de una posición central si no estu- á la altura conveniente por medio de correderas; para
viese ceñido á la rueda dentada que está enci- darle la anchura necesaria se abren más ó menos las
ma por un bloque movedizo que puede mover- alas: algunos cauchos provistos de ganchos clavan en
se en una corredera recortada en la rueda de él la hoja de celuloide perfectamente transparente,
engranaje y rechazada lejos del centro hacia
el exterior por dos potentes muelles. El límite
de su movimiento hacia el exterior es naturalmente el que está fijado en el gálibo que guía
el disco, el cual en todas sus posiciones está
apoyado contra el gálibo. Otro límite, además
.
.
'
proporciona un pequeño tormllo que se introduce en la rueda dentada y que, una vez puesta en su lugar, vuelve el bloque movedizo á su
posición central.
En el interior del árbol se desliza un portaherramienta que es arrastrado por un espolón
que se desliza y que constituye el verdadero árbol de perforación de la herramienta. Es evidente que haciendo salir ó entrar este árbol la
distancia de su punto al soporte á rótula aum~ntará ó disminuirá y por ende variarán las dimensiones de la curva descrita por su punta.
Ya se comprenderá que este cambio de lugar no hace _avanzar la heramienta, sino que
sólo hace vanar el tamaño del agujero practicado dentro de ciertos límites y que es en extreNueva máquina para horadar, Muestras de los agujeros practicados
mo conveniente para hacer más perfecto este
agujero. Este árbol recibe su movimiento enun aparato indispensable para los constructores de trant~ y salien.te de un tornillo colocado en su parte
máquinas textiles, de material para fábricas de papel, superior, mamobrado por un volante á mano y unide motores de vapor y de máquinas eléctricas, pues do al árbol oscilante por medio de una juntura unipermite abrir agujeros de casi todas las formas, regu- versal. E l movimiento de avance de la máquina se
Fig. 2. Aparato cortaviento en marcha
res, angulosos ó irregulares, semicirculares y redon- produce bajando toda la cabeza con su á rbol oscilandos, sin más que regular el aparato por medio de un te y sus accesorios que son independientes. El avantornillo. La forma de esta máquina es la de una má- ce automático está enlazado con el tornillo vertical y flexible y resistente á la vez. Aunque la superficie de
quina de horadar ordinaria: está dispuesta sobre un con el volante á mano que obra sobre la tuerca de la los planos inclinados es muy reducida, disimula por
bastidor hueco de hierro fundido de una sola pieza cabeza de la perforadora, de modo que el operador completo al velocipedista inclinado en su posición de
que le da la estabilidad necesaria para resistir los es- puede variar, acelerar ó retrasar el avance durante el marcha y sólo deja al descubierto las piernas.
funcionamiento del avance automático
La teoría matemática del cortaviento demuestra
lo cual permite obtener una gran perfec~ que su ángulo de unos 50 grados reduce á la quinta
ción en el interior y un ajuste exacto en parte la resistencia del aire sobre un plano colocado
el fondo del agujero.
detrás del aparato. Si un velocipedista tiene las forOtro gran perfeccionamiento reciente- mas redondeadas, más favorables á la progresión que
.
'
mente mventado, consiste en dar al gali- una superficie plana, en cambio la concavidad que
bo-guía una forma cónica y enlazar este resulta de su posición encorvada y la violencia de sus
gálibo (no el árbol de perforación) al tor- movimientos son causa para él de inferioridad resnillo regulador antes mencionado lo cual pecto de un plano móvil animado de la misma velopermite supri~ir el árbol interior' y hacer cidad, y la resultante de estas acciones permite conel.árbol J?nnc1pal de una sola pieza, ven- siderar como un máximo la diminución de mitad
taJa mamfiesta que da mayor solidez á la del coeficiente de resistencia de un plano. El cortamáquina. Esta disposición permite al ope- viento, pues, haría ganar en teoría la diferencia entre
rador hacer variar la amplitud de la os- una mitad y una quinta parte; pero en la práctica las
cilación durante el avance de la perfora- diversas condiciones atmosféricas, mecánicas ó fisioción, de modo que hoy puede perforarse lógicas disminuirán esta ganancia, dejando, sin emun agujero cónico más ancho en el fondo bargo, una ventaja de cerca de un cuarto ó un quinque en el vértice y rectificarlo de un mo- to, que no deja de ser muy importante.
do completo, dos operaciones que son
En una serie de pruebas efectuadas con viento lienteramente distintas.
gero de bolina, un velocipedista dejándose ir sin tocar
La variedad de for~as de ag~jeros per- los pedales ni el freno por una pendiente de 750 meforados por la máquma es casi infinita y tros con una inclinación que variaba entre 15 y 35 micomprende todas las formas útiles en la límetros por metro, la recorrió en 132 segundos sin
Fig. I. Aparato cortaviento para los velocipedistas. - AA. Brazos superiores del aparato. - SS. Brazos transversales para dar más resistencia al
práctica general. Nuestr~ grab~do repro- aparato y en 106 con él; de modo que en el primer
aparato. - P. Aparato que sujeta el guión. - E. Tuerca á mano. - V. Torduce al lado de la máquma vanos aguje- caso consiguió una velocid&lt;Jd de 20.450 metros por
nillo de presión. - D. Pieza tubular. - GG. Correderas. -MM. Brazos
ros
sencillos, de los cuales el redondo con hora y de 25.450 en el segundo caso. La superioridad
de la montura. - BB. Sustentáculos. - IT. Vástagos inferiores que se
faceta plana parece ser el más aplicable.
del cortaviento hubiera sido aún mayor si el velocipeintroducen en los agujeros t de los pedales.

N úMERO

LA 1LUST RACIÓN

594

AH.TÍSTICA

dista hubiese corrido sobre una pista y con
viento más fuerte, porque siendo en ésta más
débil la resistencia de rodadura permite dominar mejor la acción del viento. En una marcha
á razón de 15 kilómetros por hora, los valores
respectivos de la presión del aire y de la resistencia de rodadura son 0'89 y 2'86 kilogramos:
en este caso el viento no es gran obstáculo; á
20 kilómetros empieza á serlo; á 27 dobla el
tiro. En las grandes velocidades, cuando el
turista, á un paso moderado, marcha contra
el viento de bolina, éste opone un esfuerzo cinco ó siete veces superior á la suma de todas las
demás resistencias.
Como el aire rara vez está en completa calma, la utilidad de la proa se manifiesta en
realidad en las marchas inferiores á 15 kilómetros desde el momento en que la dirección seguida es casi la misma del viento.
Por otra parte, el aparato no es ni feo ni molesto y merece el nombre de mariposa que lleva: pesa menos de 400 gramos y se monta y
El encendedor eléctrico de M.nDelostal
desmonta en dos minutos. La montura se cierra y se coloca en el cuadro de la bicicleta ó en
el guión por medio de las pequeñas correas de que denominado por su inventor el encendedor eléctrico.
está provista: las alas se arrollan y se fijan en el timón. Consiste en una especie de campana provista en su
parte superior de una abertura: una barrita A puesta
*
en esta abertura es, por decirlo así, la pajuela, pues
**
al retirarla del aparato se inflama y la llama que proLA CIENCIA PRÁCTICA
duce dura un cuarto de minuto aproximadamente.
EL ENCENDEDOR ELÉCTRICO
El aparato está en comunicación, por medio de
E l pequeño aparato que nuestro grabado reprodu- dos hilos, con una pila análoga á la que sirve para
ce en su aspecto exterior y en corte vertical ha sido los timbres eléctricos.

PITE -EPILATOIRE DUSSER

La barrita metálica que sirve de pajuela va
provista en su extremo de una parte hueca
perforada llena en su interior de algodón: el
extremo de la misma, que termina en perilla,
está sumergido en el fondo del aparato en un
receptáculo lleno de esencia de petróleo ó de
alcohol adicionado con éter. Al retirar la barrita, ésta determina la producción de una
chispa eléctrica que inflama el algodón empapado en líquido combustible.
La vista del aparato en sección vertical que
reproduce nuestro grabado, permite apreciar
en todos sus detalles los distintos órganos del
mismo.
A representa la pajuela propiamente dicha
que se sumerge en un pozo B, que cierran dos
laminitas de muelle cuando se retira del aparato la pajuela. C es un embudo que se abre
en dos partes para dejar paso á la pajuela: un
pequeño muelle de reloj D forma escobilla y
determina la chispa al contacto de la perilla
inferior de la pajuela. Esta escobilla está sostenida por una columna de cobre aislada que
recibe la corriente por el hilo F: el segundo
hilo está en comunicación con la masa del aparato.
En la parte inferior del sistema se encuentra el
depósito E de líquido combustible que está revestido de rodajas de fieltro con objeto de inmovilizar el
líquido. Un orificio que se encuentra en la parte inferior permite llenar este depósito cuando el líquido
se ha agotado.
(De La Nature)

Mstruye basta las RAl~ES el ,,ELLO del rostro de las damas (Barba, Bigote, etc.), 1111
DJD¡;un peligro~ el cutis. 50 Aiios de Í::ltlto,~millatts de tatimonio1garantiwl la duda
,1. esta preparat1on, {S, vende en oaJ••• para la harha, y en 1/2 oaju para el bigott ligero)'!' Para
lu, ~r..vs, em••lle:• e' !?llil. l'Ull.1/i., DUSSER, 1, rue J .. J.-Rou■aeau, Paria.

......

'El.,»El 11.16 C/~1101111 .,,, •AAIIAL

. ~lil,111 c11I IN8TANTANEAMENTE loa AcceHI.

KASXAYTODAS LAS SUFOCACIOJlf!S

ENFERMEDADES

GARGANTA
ESTOMAGO
P!BTILUI P0LY0S
VOZ y BOCA

J

PASTILLAS DE DETHAN

PATERSON
a IJBJIUTIO IIA&amp;NISIA

Recomendadas contra los Males de la (jarganta,
Extinciones de la Voz, Inflamaciones de la
Boca, Efeotoa pernlcloBOB del Jlercario Jri•
taoion que produoe el Tabaco, y apecial.:iente

J

• • 1Joe _,ra lu ~ n • del Eat6mac,o, Falta de A.pe\lto, Dlge.Uon• l.abo~• .l.oedw,V6mttoe, Eruotoe, y C611ooe;
regularlAD lu l'allaionN del Ea\6mago y
de loe IMNUDol.
fllllr• tlNt•II 1 ,,_. di l. FAYAIO.

DZTll&amp;lf,ranu.auao •

aa,1q,r .m e¡.rotulo a firma
Adh. DETBAN, Farmaoeutloo en P.uwi

•.uua

.............................! oºR•W\!II GOTA !
1:l del c!J~REUMATISMOS •
♦

Especifico probad~ de la GOTA y REUIIATISIIIOS, calma los dolores •
los mas fuertes. Acc1on pronta y se¡;ura en todos los petiodos del acceso,
•
F . COMAR é HIJO, 28, Rue Salnt-Claude, PARIS

...............................
•

VENTA POR MENOR , -EN TODAS LA S FARMA C IA S v DROGUERIAS

•

· MEDICACION TÓNICA

á

' •

-~

EFLORE8CEJICIA8

ROIECES

~

Se ea-riu proapectoa i •alea i. eolidie
4lriglhdok i loo Sra. Mool&amp;Der y Súaoa, eillton,

•

arabedeI&gt;igita.lde

J G

Empleado con el mejor ~exito

EL mas sflcaz ds Los
Fsrrugínosos contra la
Anemia, Clorosis,
Empobrecimiento da la Sangra,

Debilidad, etc.

..~~·,..,......,-..~"'_,..~,,•' r.,,...,........ ~,~....~~
~·\~

rageasal Lactatode u·1errode

GELIS&amp;CONTÉ
Aprobadaa por /a Academia de Medie/na de Par/s.

rgotina y Grageas de que
HEIOSUTICO ti mu PODE~OIO
se conoce, en poc10n o
f4;J6oif:(;J:111~ft1fJa fA.cll
enLa~nj:~~!~~ ~ª~~~m~c:~
el labOr del parto y

E

Kedalla de Oro de la S•d de J!'ia de Paria detienen las perdidas.
LABELONYE y C'•, 99, Calle de.Aboulcir, Parla, y on toila.s la.s farmacias.

CARNE HIERRO y QUINA

BLANCARD
\I

contra las diversas
Afecciones del Corazon,
Hydropesias,
Toses nerviosas¡
Bronquitis, Asma, etc.

il .Alimento mas f o ~ Wlido a los '1'6Dicoa 111&amp;1 reparadores.

Con iodu.ro de Hierro i.D.alterable

Exijase l a firma y el sello
•
de garantia.

v•

de peeeta la
entroga do t6 página.e

DE

,~

~

...

to oéntirnoe

PILDORAS v JARABE

t\\~

, LENT&amp;I.U, TEZ A10
8AIIPULLIDOI, TEZ 1141UlO
ARIIUQAS PIIECOCES

EDICIÓN ILUSTRADA

á loa Sñn PREDICADORES, ABOG.AJ&gt;OS,

PROFESORES y CANTORES pan faeililar la
emtoion de la voz.-PallCllo, 1:l lb.u.11.

1

•

....................

LA SAGRADA BIBLIA

0\'v·'

PARIS
40, rue Bonaparte, 40

VINO FERRUGINOSO ARDUO
T COK TODOS LOS PIINCIPIOS MllTBITIVOS DB U CARNE

•-~~m, IIIEIUIO y ,1mu1 Dtez años de exilo continuado y las a1lrmactonet de

•111-

las eminencias médicas preuban que esta asoclaclon de la Clanae el al
consUtuye el reparador mas enerltlco que se conoce para curJ . la
.lntmla, las J l e m t ~ dolorosa,, el Jlmpollr~mftnto y la J.lteracwn 4e la s '
el RaquttÚ1/lo, las J . f ~ escro(Ulo,a, y escorbutfcas, etc. El l'i•• .l'erractae'!::1é
.A.reud es, en erecto, el untco que reune todo lo que entona y fortalece 1
regulartza1 coorc1ena y aumenta considerablemente las tuerzas ó ln!unc1e ~'taor~2!:
empobrec1c1a y c1escolorlc1a.: el Y(Qor, la Coloracw1t y la BnergúJ tntlll.
-·"
Pormavor,e11 Paril, en asa de J. FERRÉ, Farmacentieo, 10!, rue Richelien Sucesor ele AROUD

e

c:;J;J l:

SB VKNDB BN TOD.U LAS PlUNCIP.lLBS BOTl&lt;aS •

'

EXIJASE •~: AROUD
1

VELQUTl·N.E FAY PDL!!!.~.ª!.~!r:1•
El meJor Y mas célebre polvo de tocad

or

por Ch. J'aay,perfum1sta
9. Bue de la Paix, P ARIS

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

APUNTES DE VIAJE, - RECUERDO DE SAN FELIU DE CUJXOLS,

NúMERO

594

dibujo de Baldomero Galorre

Las oasas extranjeras que deseen anunoi~ en LA ILUSTRACIÓN ART!BTIOA diríjanse para tnformes á los Sres. A, ~_orette, Rue Ca.uma.rtúl¡

oúm. 61, París.-Le.s oe.sas española.a pueden hacerlo en la ofloina de publioide.d de los Sres. Oe.lvet y Rialp, Pe.seo de Gracia, núm. !ll

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de 40 años, el larabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastritis, gastraljias, dolor••
y retortijones de estómago, estreñimientos rebeldes, para facilitar
la digestion y para regularizar todas las fllllciones del estómago y de
los intestinos.
J .AR.A.BE

a1Bro:rnuro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AIAR8AS

Soberano remedio para rápida cura•
cion de las Afecciones del pecho,
Catarros,Mal de garganta, Bronquitis. Resfriados, Romadizos,
de loa Reumatismos. Ddlorea~
Lumbagos, etc., 30 años del mejor
éxlto atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

Oapdslto ,n todas 1a1 Farmacias

Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del coruon,
la epilepsia, his~ria, migraña, baile de S•-Vito, insomnios, convulsiones y tos de los nifios durante la denticion; en una palabra, todu

Querido enfermo. -Flese Vd. 4 mi /arta eiperlenola,
t haR• uao de nuest~ llRANOS de SALUO, pue, e/loa
'e curarán de su conat1p1c/on, /e darAn apetito 1 le
de,ofrerán e/ aueiio 1 la alegria, - Au ririrá Vd,
"luchos años, d11frut1ndo s11mpre de una buena 1a/ud.

1u afecciones nerviosas,

Püria, lspediciones : J.-P. LAROZE

!, roe des Lions-St-Panl, l Paril.

Deposito en todas las prlncl11aJea Boticas y Drogueriu

.,~

.,,,,
Pepsina Boudault
\

JARABE

., illt1ADESd,1Esro.

__._

.&amp;probada p~r la füDtll.&amp; DE IEDICIH

Lu

............... 111

PILDORAS:DEHAUT
DS ..Aflla

1

PUIS - L~0I • TIEIU • PBIUDELPBI.&amp; • PiRIS
1878

1876

1878

•• IIIPL14 CON IL IU,YOa iIITO D LJ.1

DISPEPSIAS
QASTRITIS - QASTRALQIA8
DIQESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO

,,.lamuteualadoporelefecfodela
heaa •llmea&amp;acioñ empleada,aao
,. decide f4cUmen&amp;e 4 volver
' "11 empe11r caaneu rece,

Y OTl.01 DIIOaDll'III DI Li DIOIITIO•

BAJO LA FORlfA. DE

ELIXIR, · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT
, P.&amp;BIS, Pharmaole COLLAS, 8, rue Daaphine
r "' lo, princ(pale, farmacía,,

aeouffu, llo a.ma eJ uco Jú el CIJI•
. .c1o, ,orque, eo11&amp;ra lo qu ra•e eoa
• demu par,,anw, .,,. 110 obra ble•
• • CDIJldOHfomlCODbaeao,1.Umgto,
1 INbidu lortlllcu,_, C1111 el riao, el oa/1,
11 M. Cada nll ~ . para par,,1JW, la
W8 7 lit IOIÚII fU mu le OOJlria-,
........ OClllpldOGM, Como eJ OIUU
. • pe la J'IIIWI ocafoaa qaecfa oo■-

ld'e~alla1 en laa Bipo1lcloon lnternaclooalu de
lffl

DR. FORGET

.. lltutu fD PDl'fUW, aaudo ,.

PREMIO DEL INSTITUTO AL O' CORVISART, EN 1856
1867

DEL

contra los Reumas, Tos, Crisis nerviosas
6 Insomnios. - El .TARA.BE FORGET es
un calmante célebre, conocido desde 30 años. - 1
En las farmacias y 28, rue Bergere, París
(antiguamente 36, rue Vivienne).
1

, ... alCIU.U'io. ,

~RANO DE LINO TARIN rTR~o1ü.a

¡

Hl1Hll1MIE:NTOl1 COLIOOI, -Le oaj1: lfr. M,

.

_

APJ:OL
.de loa Dr" JOBET I HOMOLLE
El APIOL cura loa do/ore,, retruo,, aup,e1/onH '11 /11 Zpocu, asi como las p•rdtd11,
PerP. contrecuencla es !alsillcado. El APtOL

verdadero1...únlco eficaz, es el de los inven•
tores, los u• JOl\ET y BOIIOLLE.
MEDALLAS Eip•Unlr"• LONDRE8188Z •PA R/81889

rara aau.n, t51, m•111n11, PillS

'

CARNE y QUINA

G ümento mu reparador, mudo al T6DioQ mu ener¡ico.

VINO AROUD.coN QUINA

T CON TODOS LOS PRINCIPIOS fflJTlllTIVOS SOL'OBLBS DB U CARNE'
c,.1a.a y 911111&amp; t 110n los elementos que entran en la com'DOSicton de este J)Oten'8
tepVador de las tuerzas Titales, de este fenlaeaa&amp;e per eaeeíeaela. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la .Anemia y el .A1JOCMntfflto, en las Calffltura,
7 C011oalece11Cú1.fLcontra las J&gt;1Mre11,1 y 118 .AfetCWMI del BltOf!laQo y los ,nte,t(no,.
cuando ee tma de despertar el apetito, asegurar 118 digestiones reparar las tuerzas,
~ecer la sangre, entonar el orgániamo y precaver la anemia y í'as epldemlu provocadli por los calores, no se conoce nada supenor al Yta• de gaiaa de .ueud.

i&gt;M' ~or. en Puu, en casa de J. FERÚ, Farmaceutlco, 10!, rue Richelieu, Suceaor deilOUD
:)

8&amp; VBMDB BN TODAS LU PRIMQIP.U.U JIOTJOA&amp;
1

EXI.J_
AS~~•:~=, ARDUO

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
IMP, DB MONTANB.R Y SIMÓN

'

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48077">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48079">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48080">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48081">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48082">
              <text>594</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48083">
              <text> Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48084">
              <text>15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48100">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48078">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 594, Mayo 15</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48085">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48086">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48087">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48088">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48089">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48090">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48091">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48092">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48093">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48094">
                <text>1893-05-15</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48095">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48096">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48097">
                <text>2011711</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48098">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48099">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48101">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48102">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48103">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7306">
        <name>Emilio Castelar</name>
      </tag>
      <tag tagId="7532">
        <name>Encendedor eléctrico</name>
      </tag>
      <tag tagId="7528">
        <name>Exposición histórico-Europea</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7527">
        <name>Graner</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7531">
        <name>Máquina para horadar</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1822" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="700">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1822/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._593._Mayo._0002011704.ocr.pdf</src>
        <authentication>36253b1faeea19e7b634dff16a737e37</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73993">
                    <text>:~trt&amp;C10t)

Ftíit1ea
A:fi:lo XII

BARCELONA 8 DE MAYO

DE 1893

NúM. 593

~ - -- - - - -

Con el próximo número repartiremos á nuestros suscriptores el segundo tomo de la interesantísima obra del notable y castizo escritor
D. Antonio Flores, titulada AYER, HOY Y MAÑANA,
ilustrada con numerosos grabados por D. Nicanor Vázquez y elegantemente encua dernada

'

JUANA DE ARCO CUANDO NI:f:í'A, cuadro de Mme. Demont•Breton, grabado por Baude
(Salón de los Campos Ellseoe, Paris, 1893)

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N'úMÉRO

593
NúMERO

lidad no podían ser más realistas, puesto que tendían el cuidado de extenderlos y elevarlos en sus alas de
á desvanecer las preocupaciones que respecto del oro; á un lado, ·digo, esta inexactitud, puesto que en
privilegio tenía una gran parte del pueblo; privilegios España, como en Italia, países meridionales, las aguque fueron en épocas históricas aceptados en esencia jas de las catedrales góticas, como las elevadas torres
como provenientes de lo indiscutible é inanalizable. de los monumentos del Renacimiento, demuestran
La crítica de los hechos llevó á las inteligencias todo lo contrario, en las naciones que apellidan las
superiores á formular la protesta contra esos idealis- gentes latinas es donde reside precisamente el natuTexto. - Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega, - Po- mos del concepto de la autoridad absoluta en todas ralismo y donde las artes plásticas han sido y son tobres y mendigos. Jlmtraciones de Craner, por G. y R. - Exposición Histórico-europea de Madrid, por J. B. Enseñat. - las esferas; la crítica, es decir, el análisis, el razona- davía menos idealistas, precisamente por razón del
Los niflos 1misicos, por Luis Pardo. - Misceldma. - N11estr9s miento de lo evidente, de lo real. Pues bien: los que ambiente y del origen etnográfico de las r?zas. Y ~~ograba1os, - Anie (continuación). - SECCIÓN CIENTÍFICA: E l siguen defendiendo esa crítica, en lo político tan es- ra pregunto yo: ¿de dónde han venido las doctrinas
viaducto de Pecos, en los E stados Unidos. La cie11cia en el tta- casa de ensueños como hija al fin de las realidades filosóficas racionalistas, á cuyo calor surgió la crítica
tro. La da11za serpe11ti11a por miss Fuller. - Libros recibidos.
Grabados. - Juana de Arco wando ni11a, cuadro de mada· demostradas por los hechos, esos no aceptan la esté- fría y analizadora moderna, la cual á su vez impulsó
me Demont-Breton. - Pobres y mendigos, por Graner, tres tica moderna, aquella que marcha al unísono - no á la ciencia por el camino de la investigación y que
grabados. - Proyecto de 11wm1mm to d Legazpi y Urdallefa, diré si haciendo bien ó mal, pues esta es cuestión ha patentizado el determinismo de las leyes fisiológipor los Sres. Campeny é Iranzo. - Retrato de Cristóbal Colón. para tratada muy despacio - con las realidades del cas? ¿Dónde está el idealismo griego? ¿En sus esta- Relieves del mommzmto erigido al poeta alemdn Sckefeel m
tuas, trasunto fiel de la belleza real? ¿En sus monuKarlsmke, obra de H. Voll':. - La dración, grupo escultórico determinismo científico.
Dos aspectos presenta al examen este criterio de mentos, para cuyas proporciones las del hombre fuede M. Baumbach. - Después de la primera comtmióll, cuadro
de F. Smith. - El viaducto sobre el río Pecos. - La da,zza ser· los idealismos de nuestros políticos avanzados: uno ron base? ¿En Roma, hija espiritual y por lo tanto
penti11a ejecutada por miss Fttller. - ftfr. Tommy Bum ti- perfectamente materialista, otro perfectamente erró- artística de Grecia? ¿En España, donde el sensualisrd11dose desde tma altura de 83 pies.
neo. A propósito del suicidio, cuestión estos días mo oriental por un lado y por otro la influencia del
••, •••••• , •• ,. ............ ,., •••• , .•.••., ...... , ........, ·,, .... .............. ,...... , ••••••,-... ,., ......, ......, ••, •••1, ,, ••••'puesta sobre el tapete por mi querido y respetable Norte, amalgamada con el espíritu naturalista del aramigo D. Federico Balart, se demostró cómo los idea- tista masonero, nos dió un arte mezcla extraña de
VERDADES Y MENTIRAS
listas caen en el vulgar error de achacar al arte, es- sentimientos, alguno casi rayano en la obscenidad? Y
Hipólito Taine necesitó morir para que, aquí en pecialmente al literario (no por decir especialmente si los países brumosos especulando filosóficamente
España, con excepción de aquellos escasísimos afi- debe entenderse que el plástico no entra en la cuen- arrollaron los histerismos de los idealistas, y si los
cionados - pues no pasa de afición lo de dedicarse ta), condiciones pedagógicas de toda especie. De la países del Mediodía produjeron Concepciones como
en esta tierra á estudiar cuanto rebase de cierto or- lectura de las obras de la escuela naturalista deducen las de Murillo, que no tienen de místicas, de ideales
den de ideas al alcance del vulgo - fuese conocido y la consecuencia del escepticismo religioso, de la falta más que cualquiera belleza femenina de la tierra del
de moralidad reinante (yo creo que hay mucha más célebre pintor, ¿por qué razón decir de Taine en son
aun aquilatada hasta cierto punto su obra crítica.
Con este motivo salieron á relucir teorías é ideas, moralidad hoy que hace un siglo), de la relajación de de censura que todo lo atribuía al medio ambiente y
poniéndose de manifiesto cómo piensan y juzgan las costumbres, de desoladoras doctrinas que llevan, á los fenómenos fisiológicos y á las razas?
No, no es el idealismo tal y como lo entienden y lo
nuestros doctos en estas materias crítico-filosóficas, entre otras cosas, al suicidio. Lo mismo dicen del
especialmente en lo que al arte atañe. La eterna cues- cuadro, de la estatua, donde las desnudeces, los asun- quieren y pretenden sentirlo con el eximio analizador
tión de las escuelas idealrstas y de la naturalista ha tos eróticos van derechamente á malear la juventud, de Taine la mayor parte de sus colegas en democrasurgido de nuevo con motivo de los libros de Taine; á encender pasiones relajando las bases todas de la cracia, el idealismo que á marchas forzadas viene sobre
el artista. No; el ambiente de Londres es tan á propó¡y bien sabe Dios cuán difícil me fué sacar algo en familia y de fa moral social.
limpio de lo qu~ á este propósito dijeron autoridades • ¡Oh! Yo protesto enérgicamente contra esas afirma- sito para producir arte como el del Mediodía; mejor
españolas de indiscutible sabiduría y de renombre ciones que delatan el materialismo más hondo, mas dicho, hoy produce arte mejor que el de por aquí; y ese
europeo! Y cuando en fuerza de leer y releer lo dicho crudo que imaginarse puede. Yo no puedo concebir arte es místico como no lo fué el nuestro. Pero aparpor alguna de esas ilustres personalidades, pude al- que la contemplación de una de las más bellas obras te de esto, que es innegable, lo por mí no comprencanzar á penetrarme de algo de lo expuesto, vine á de la naturaleza como es el ser humano, lleve á la dido es el porqué las individualidades que forman en
deducir una consecuencia no muy halagüeña cierta- concupiscencia, al sensualismo brutal. La armonía nuestros partidos políticos avanzados fruncen el cemente para el sentido crítico dominante en España de todas las partes del cuerpo del hombre, la noble- ño ante las novísimas teorías científicas que destru- exceptúo á unas cuantas personalidades, entre ellas za de sus actitudes, la combinación delicada de las yen los idealismos románticos: ante el nuevo rumbo
al ilustre autor de la Historia de las ideas estéticas, - curvas que modelan músculos, nervios y tendones, de las ideas estéticas que marchan en busca de un
y es la de que estamos en la infancia de la especula- la palpitación de la vida física que se siente y pre- espiritualismo - permítaseme la palabra - que no tención filosófico-crítica que ha producido tantas obras siente en toda la admirable maquina humana, y sobre ga por motivo ninguna religión positiva, vislumbrantodo el reflejo de la vida intelectual que centellea en do en la Naturaleza lo que no puede proporcionarle
y tan nuevas de fondo y forma en el extranjero.
Verdaderamente es digno de ser tenido en cuenta los ojos é innunda el rostro, apartan por completo acordadamente con el positivismo actual ningún dogel fenómeno, singularísimo á mi parecer, que se ob- al que verdaderamente ame lo bello de todo senti- ma, ¿por qué nos hablan todavía la balbuciente lengua de aquellos días en que pesaba como losa de seserva cuando tratan de teorías y de escuelas literarias, miento que no pertenezca al alma.
Bien quisiera decir algo, no algo sino algos del ero- pulcro sobre la conciencia la teoría del vapor y la
artísticas, filosóficas y sociológicas gran número de
personalidades de la política española. Mientras en los tismo artístico; y no para condenarle, que nunca me de la electricidad? Esto es lo que no comprendo, esto
_partidos menos avanzados, incluso el carlista, existe perdonaría lo de poner en entredicho á tantos escri- es lo que de fijo no llegará á comprender nadie.
un sentido amplio en lo de apreciar y aun para acep- tores, pintores y escultores griegos, romanos, italianos,
Causa espanto pensar que esas individualidades
tar el moderno concepto estético por lo que á la for- franceses, holandeses, españoles, etc., como cultiva- provenientes de la revolución política y social iniciama pertenece y determinista en lo que corresponde ron ese género, produciendo maravillosas obras; pero da por los enciclopedistas, pudieran algún día imponer
á la idea genérica de la obra de arte, entre los hom- si no puedo extenderme en esta defensa, diré sin em- su criterio en materia de arte. Pintáranse enseñanzas
bres de los partidos avanzados, sin descontar el repu- bargo que á los idealistas, atacando esa manifestación históricas, capítulos de moral, escenas de la Biblia
blicano, la amplitud esa de que hablo apenas si tiene artística, no se les ocurre pensar que tuvo en otros y todo con arreglo á los hieratismos más ortodoxos:
aceptación, descontados media docena de individuos. siglos desarrollo grande, y que hoy, aun cuando en como si pintar ó describir un movimiento pasional,
Para convencerse de esto que afirmo, basta echar un menor escala que entonces, si se cultiva, en nada re- una escena de la vida social con arreglo á la verdad
ligero vistazo á los discursos leídos en las recepcio- basa de los límites marcados por los artistas y escri- plastica y especialmente á la psíquica, tal y como hoy
nes académicas, á los pronunciados en el Ateneo ó tores de otras edades, antes bien parecen los del día aparece esa verdad, que podrá no ser la definitiva,
en el mismo Congreso, y á los trabajos, ya literarios, moralistas al lado de aquéllos. Verdaderamente que. y esto lo doy por seguro, viniese á destruir nada ni á
ya filosóficos y críticos que de importantes demócra- es de un efecto extraño admirar las pastorales grie- moralizar ni á desmoralizar nada tampoco. Todavía
tas ó fusionistas publican las revistas y periódicos gas, á Ovidio, los bajos relieves paganos y las pinturas están esos señores revolucionarios y demócratas en
murales de Pompeya y Herculano, poner en las nu- lo de qul el arte ha de enseñar deleitando. Tomanespañoles.
Debiera ser bagaje obligado de las escuelas políti- bes L'Aminta, JJecamerone, las novelas de nuestra do el rábano latino de utile et dulce por las bojas, todacas avanzadas el que la crítica moderna, las nuevas Zayos, el jardín del amor de Rubens, las Venus y la vía creen que el literato, como el pintor y el escultor,
ciencias experimentales, las exposiciones que en el JJanae del Ticiano, los cuadros de Teniers, etc., etc, están obligados á enseñar como si fuesen maestros
sentido de ¡las ideas sociológicas del día la filosofía y abominar de nuestras mujeres descotadas y de nues- de escuela. Y sobre todo esto, creen cosa vitanda lo
enuncia, aportan al presente á la obra común de la tras novelas realistas y naturalistas.
de no admitir el arte para sus ~anifestaciones, para
El otro aspecto es para mí menos comprensible. cumplir su misión de recrear nuestros sentidos, como
cultura. Concebir un Estado con sufragio universal,
con jurado, con tolerancia de cultos, con libertades Un ilustre escritor y orador insigne estudiando á Tai- de espaciar nuestra alma, como de producir sensaindividuales, en fin, con toda esa suma de libertades ne pretende demostrar que el filósofo francés conci- ciones psíquicas de cualquier orden que éstas sean;
en un tiempo no lejano solamente vislumbradas como bió y desarrolló sus tesis críticas dentro de las desola- enseñanzas de la moral, de la virtud, de las doctrinas
medio redentor de la esclavitud autocrática y hoy ri- doras doctrinas de un fatalismo terrible, negando así religiosas, de las históricas, como únicas y elevadas
giéndonos al cabo, y por otro lado, si no imponién- la influencia que la religión, las doctrinas cristianas, ideas. Y esas gentes se asustan porque el arte, desdolo, porque ya pasó el tiempo de las imposiciones, la innegable existencia de la divinidad, tienen en la conociendo todo casuismo político, religioso, cientípero defendiéndolo por lo menos, el criterio de una obra humana y por ende en el hombre.
fico, filosófico, atiende tan sólo á producir la belleza,
restricción de las ideas estéticas filosóficas y críticas
Yo creo que Taine no era fatalista ni muchísimo hallese donde ésta se halle; que así es bello el amaque no sean idealistas, me parece un colmo, y me menos; era determinista, y esto ya es harina de otro necer de un día de primavera como el caer de una
causaría asombro si no supiera que las escuelas todas costal. Pero aun así, el analizador de la obra de Tai- tarde tempestuosa de invierno; y si hermosa está Mason casuismos más ó menos lógicos, más ó menos ne pretende, dándole en parte la razón al célebre ría Magdalena cuando enjuga con sus cabellos de
aceptables, y manifestaciones psicoló¡fcas de un es- francés, negar que el medio ambiente, al cual Taine oro los pies de Cristo, no por eso estaba menos hertado social, de una cultura dada.
concedía importancia capitalísima, pueda ser á pro- mosa la faz de la pecadora besando á cualquiera de
1
Precisamente la práctica de las libértades políticas pósito para producir la obra plastica, sacando á plaza sus amantes. Sublime lo primero dentro de la moral,
trae aparejada la necesidad de un conocimiento prác- para demostrarlo la atmósfera de Londres.
detestable lo segundo; pero el arte no puede ni debe
tico á su vez de los deberes morales y materiales,
Aparte de lo que asevera el ilustre orador á quien distinguir de estas cosas: lo que menos le importa es
cuyo conocimiento no se alcanza sino por medio de aludo, de -que solamente en los países brumosos, como el hecho en sí; lo que le importa es la belleza plástiuna educación y de un estudio continuos de la reali- el inglés, la arquitectura, por ejemplo, tienda á elevar- ca, la belleza del sentimiento en cuanto expresa un
dad. Y las ideas generadoras de las ,libertades mo- se, tratar¡do así de romper las obscuridades del nebu- estado del ánimo, sea ese sentimiento el que quiera.
dernas, si mientras se emitían podían contarse ó te- loso cielo, mientras en los países del Mediodía, como
nerse como idealismos, ciertamente que por su fina- el griego, los monumentos son bajos, dejando al éter
R. BALSA DE LA VEGÁ

LA

593

1

1,

POBRES Y MENDIGOS
ILUSTRACIONES DE GRANER

I
Cuando arrecia el frío; cuando el rocío se convierte en escarcha en las horas grises de la madrugada
y desciende continua, implacable, espesa la nieve y
caen los pajaros de lo alto de las ramas sobre el suelo
como ellos endurecido, como ellos helado; si dentro
de una habitación alfombrada y donde chispea la leña
en la chimenea ó en una de esas habitaciones más
modestas, pero quizás más alegres, á las que presta
calor el sagrado fuego del hogar doméstico, conjunto
de afecto y mutuos sacrificios que es lo único que
puede hacer amar la vida; si al abrigo del temporal ó
de la ventisca que duplica el frío habéis pensado
alguna vez en los miserables que sienten el doble
hielo de la atmósfera y del estómago vacío y quizá el
más horrendo de la desilusión absoluta, á punto fijo
que esa máscara de la miseria se os aparece cubierta
con los andrajos del mendigo callejero, del que en el
quicio de una puerta ó en mitad del arroyo alarga la
mano y con voz que parece mojada en lágrimas y en
ayes os pide una limosna.
Nada más triste, al parecer, que la suerte de aquel

que en plena vía pública, sin que las sombras de la
noche velen su rostro, que debiera enrojecer de vergüenza al pensar que para nada sirve el alma que
cubre con su carátula, os tiende la mano para que en
ella pongáis una moneda de bronce, la moneda que

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

2

99

esa estufa mortal de los pobres? No. Va á su casa,
donde le espera su mujer, vieja como él, como él nacida en otra provincia, que le ha preparado ya una
buena cena. Despúés de ella toma su taza de ca'fé,
tarde y noche, y se acuesta en cama limpia y mullida en un cuarto segundo provisto de buenos trastos
y donde los parásitos de la miseria no han pululado
jamás.
Por las mañanas ocupa de un modo productivo su
tiempo sirviendo de modelo á varios pintores. Tiene
el buen hombre una cabeza entre venerable y socarrona, luenga barba, y se caracteriza tan bien de pobre
abatido por el infortunio y los años, que aun en la
tela produce el mismo efecto que en la calle y honra
su semoviente piltrafa al pintor que ha tenido inteligencia para escogerle entre ciento.
Un día nos contó su historia. Allá en sus mocedades fué monago de una catedral andaluza y luego
estudió en el seminario. Pero no habla nacido sin
duda para practicar la caridad por activa, sino por
pasiva; colgó los hábitos; se casó. De su antiguo oficio .
quedábanle memorias del latín y voz de tiple, y durante muchos años cantó en el coro de la catedral,
donde arreglara altares y ayudara misa Crecían los
de cualquier modo se gasta ó se tira, la que no em- años y la voz menguaba. Sus hijos no quisieron manpece al ahorro de las piezas blancas, la que muchas tenerle; él no se sintió con vocación para ningún traveces se da por quitar peso al bolsillo repleto; nada bajo y vínose á Barcelona, donde ejerció de portero.
más horrible que esos harapos que mal encubren la
carne, que esos zapatos rotos por cuya punta asoman
dedos cárdenos, que esos visajes que parecen arrancados de una estrofa del Dante hecha plástica por
cincel sobrehumano: el del dolor.
Eso creéis y os equivocáis.
No es esa, no, la miseria que punza y martiriza y
mata; no es ese el dolor que consume y acaba; no
son pobres los mendigos ni son mendigos la mayor
parte de los pobres; no hay que buscar en el arroyo
el hambre: las piltrafas que en él se arrojan mantienen
al perro vagabundo, el bronce que allí se da convertido en moneda acalla todas las miserias y hasta hace
estallar el regüeldo de la hartura por la boca del miserable que hace oficio vil de lo que en un momento
pudo ser necesidad imperiosa. No. No hay que compadecer á los que mendigan, sino á los que ayunan;
no á los que piden, sino á los que lloran; no á los que
gimen á la vista de las gentes, sino á los que allá, en
un rincón, entre las sombras sondean el vacío desolado que dejaron vocaciones erradas, fuerzas perdidas, afectos traicionados y que en la batalla de la
vida combatieron hasta que el cansancio rindió su
vigor ó las heridas paralizaron su brazo ó la sangre
vertida dejó su corazón exangüe!
No vaya á creerse que este estudio va enderezado
contra los mendigos; harto trabajo y harta vergüenza
implica mantenerse de la ajena misericordia. Traté
un día de conocer la vida íntima de los mendigos;
en el taller del pintor meritísimo cuyos son los dibu- El oficio daba poco de sí y se convirtió en mendigo.
jos que avaloran estas líneas, pude conocer algunos; Ese es mejor por lo visto. El verano pasado con sus
pregunté y contestaron. Buenos ó malos, dignos de ahorrillos hizo un viaje á su tierra, viaje de recreo
reprobación ó de lástima, con sus vicios y sus virtu- que duró tres meses. Al terminar su historia pregundes aparecieron ante mis ojos tal y como voy á pre- téle si se acordaba todavía de introitos y Salve regina,
sentároslos. Ni recargo las tintas, ni atenúo la crude- y el hombre tosió un par de veces, sacó el pecho y
za de las líneas. Así son.
con afinación y sin mucho esfuerzo, arrastrando la
voz, entonó un JJies irce magistral. Su rostro se transHele ahí con su barba gris y descuidada, su rostro figuraba; el color, moreno caído, se trocó en rosáceo
enflaquecido, su traje desceñido y derrotado, sin bo- y casi rubicundo, brillaron los ojos, tomaron expresión
tones casi y cubierto de polvo y grasa. Hele ahí en boca y entrecejo, las manos accionaron. La imagen
el quicio de esa puerta, con la mirada vaga, de pie, de uria juventud para siempre perdida pasó sin duda
sin pedir limosna ni alargar la mano, pero reflejando por su imaginación y la interna vida se reflejó en el
tan bien internas angustias, resignación tan grande, semblante. Con la última nota se extinguió la última
miseria tan profunda, que no hay quien, si en él se chispa de los ojos y el mendigo cobró su sueldo, safija y no .tiene vacío el bolsillo no le alargue una mo- ludónos y se marchó, plácido y tranquilo, con la conneda al tiempo de lanzarle una mirada compasiva. ciencia del deber cumplido. Un rasgo final. PregunEn cuanto obscurece se sitúa en el portal y no marcha tándole cómo abandonó en verano su cuerpo de
de allí hasta que el portero cierra las grandes hojas guardia, puesto que en la vía en que lo tiene pasa
de roble y extingue !a luz en esas horas de la noche más gente en verano que en invierno, me contestó
en que los transeuntes son ya escasos, y atrevidos ó con acento de intraducible desprecio:
empujados por el frío los pocos que cruzan la calle,
- ¡En verano zólo pazan lo pobre/
no se entretienen en mirar al centinela de la miseria
Hay otra especialidad en la familia de los mendió les falta valor para sacar la mano del bolsillo si gos. Los que se dedican con preferencia á los mercaacaso le miran. Aquella guardia productiva dura de dos. Dicen ahora que el negocio va mal, muy mal;
de tres á seis horas, según las estaciones; nunca más que los parroquianos escasean, y me afirmaba uno de
tiempo. Luego que termina se verifica una transfor- esa casta que uno de sus favorecedores habituales Je
mación notable en el mendigo. Las piernas se afir- había despedido diciendo que pronto tendría él misman, el tronco se yergue, salen las manos de los mo que pedir limosna. Ese mendigo es un antiguq
bolsillos del pantalón y calan sobre los ojos cansados carretero que se dedica al oficio porque tiene una caun?s ~spejuelos; se anima el rostro y entra en la por- tarata en el ojo derecho y espera (}!,le se le forme en
tena a recoger una capa que le regaló el dueño de la el izquierdo para que se las op~ren ambas á la vez.
casa en cuyo portal recibe limosna; se emboza en ella Sabiendo que al antiguo tiple,le· iba tan bien haciendespués de arreglar el apabullado sombrero, y pen- do centinela en un port¡¡l,. preguntéle por qué no le
san~o mentalmente en lo que ha recogido, marcha imitaba y me contestó casi indignado que aquello era
hacia su casa. ¿Sabéis lo que, ·por término medio le vergonzoso. El se sabrá por qué.
prod~ce la j?rnada? De cuatro á seis pesetas, según
Por ambos mendigos supe la historia y milagros de
propia confesión; doble que el jornal de un bracero. otros adláteres; que milagros son los que hacen fin¿Imagináis que tendrá que engañar el hambre con un giendo enfermedades que no padecen, lisiaduras que
duro mendrugo de pan y una copa de aguardiente, no tienen, miseria que no sienten, podredumbre que

�300

1H

111

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICÁ

NúMERO

593

no les roe. Había no ha muchos años en Barcelona Era un ratón que le caía encima. Otras veces le des· Sánchez Coello, Gaspar Becerra, Francisco Luis Carun hombre que tenía una pierna horriblemente hincha• pertaba la policía que giraba una visita á la guarida; vajal, Francisco Ribalta, Cristóbal Zariñer(a, Pablo
da; parecía que la gangrena iba á acab1r con la parte porque él no se acostaba solo allí: siempre tenía com- de las Roelas, Liaño, Canes, Orrente, Pachecho, Ribera (el Españoleta), Velázquez, Zurbarán, Alonso
dañada y con el cuerpo. Era pura filfa. U no de esos pañeros, ¡y qué compañeros!
Esa, esa es la miseria; la que no se palpa ni se ex- Cano, Pereda, Bella, Murillo, Pedro Núñez, Herrera
mendigos mt explicó que un médico, con achaque de
(el Mozo), Torres, Benavides, Arco, Zuara, y destamirarla, la palpó, apretándola fuertemente. La pierna hibe, sino que se esconde.
Hace unos días estuve recorriendo los suburbios cándose sobre todas estas obras pictóricas el Arco
estalló y saltó en dos trozos. Era de cera pintada.
Esas viudas de encargo, negras lastimosas siluetas de Barcelona en demanda de esos albergues fementi- de triunfo del emperador Maximiliano I, colosal graque de pie horas y horas junto á un lienzo de pared dos donde por diez céntimos se duerme bajo techa- bado en madera sobre dibujos de AJberto jDurero,
mal alumbrada por la luz de los faroles, cubiertas por do. Así como visita los palacios aquel que jamás los colección expuesta por S. A. Imperial el Archiduque
espeso velo, esperan sin solicitarlo el pan de la cari- ha pisado y de su arquitectura y comodidades se ad- Alberto.
mira, así visité esas leoneras de la miseria, tan insLa Academia de Ciencias de Cracovia y el Museo
dad, no son más pobres que los demás mendigos.
Yo he conocido á una muchacha, camarerilla lista tructivas por lo menos como aquéllos. Sólo una voy de Historia natural de Viena han llenado tres ó cuatro vitrinas con numerosos ejemplares de antigüeday no fea, á quien su madre hizo casar con un mendi- á describir.
Está en Hostafranchs, junto á la plaza de los Mis- des americanas; unas referentes á las razas precolomgo ciego. Resistíase la moza alegando que la quería
un oficial carpintero que ganaba buen jornal; la auto- tos, plaza que por sí sola es ya un poema. Fórmanla binas, como cráneos y momias, utensilios de barro,
ra de sus días la convenció diciéndole que el sano se un patio de unos diez metros de lado, en uno de madera, piedra y metales; otras relacionadas con los
podría estropear y que el ciego sabía ya tocar la gui- cuyos rincones se ve un cobertizo. Al final de éste se indígenas de la época del descubrimiento y conquistarra y nunca le faltarían seis ó siete pesetas diarias. advierte una puerta y en el fondo algo así como una ta del Nuevo Mundo.
Llaman particularmente la atención unas curiosas
¿Se ha cumplido la profecía materna? Sólo puedo de- cueva. Se bajan seis escalones y se penetra en el alcir que la maritornes se casó con el ciego y que ahora, bergue. El piso es de tierra sin afirmar. Un vaho de muestras de tejidos con colores propios de las matepor las calles, en tanto que él rasquea fementidas ma- humedad y de miasmas no clarificados, exhalación rías de que se hicieron, ó teñidos con más ó menos
lagueñas alarga ella el clásico plato de plomo en de- de toda pobreza, vaharada de la miseria, quinta esen- brillantez; los vasos de variadas formas en que se remanda del óbolo del transeunte. El matrimonio usa cia de la podredumbre, corta la respiración al pene- producen unas veces líneas de carácter geométrico, y
unos colores que dan gioria y tres ó cuatro arrapiezos trar en aquel antro y encoge los pulmones más robus- otras las más sencillas de la naturaleza animada, sin
que acompañan á los cónyuges demuestran que el tos. Adentro. Una mujer gallega, de la cual es im- excluir la del hombre; las armas y otros objetos de
posible fijar la edad, anfibio cronológico, nos recibe. piedra, así como los adornos del tocado de aquellos
fruto de bendición no les ha sido negado.
En la mendicidad hay clases y hay plazas como en Imagina que somos dependientes del juzgado y nos indígenas y algunos ídolos de substancia y forma ditodos los oficios. Una de ellas es sin duda la de los avisa caritativamente de que el antro está vacío. No versas.
Entre las antigüedades mejicanas más curiosas fi.
pobres que tienen permiso de los curas párrocos para importa. Le explicamos, sin que lo entienda, que
mendigar á las puertas de la iglesia en tanto que du- queremos visitar el local; se ríe estúpidamente y nos guran un álbum de pinturas en hojas de fibras de
rante cuarenta horas está expuesto el pan ázimo, el lo enseña. Hay cuatro compartimientos desiguales. pita, varias miniaturas al óleo y una serie de escenas
Sacramento, en el altar mayor de las distintas parro- Ninguna abertura y por ende ninguna ventilación. cómicas pintadas en pergamino que revelan grandes
quias. Los mendigos que obtienen ese permiso son No existe una sola puerta. Los sexos no se separan. facultades imaginativas junto á escasos talentos de
contados. No todos pueden cobijarse junto al atrio La promiscuidad reina allí como dueña absoluta. En ejecución en sus autores.
El cardenal de Fürstemberg ha enviado algunas
de la iglesia. Entre todos serán pocos los elegidos. el suelo de una de las divisiones están tirados unos
Pero los que lo son pueden contar con una prebenda sacos grasientos llenos de paja. Son almohada, col- medallas con las históricas efigies de Alejandro VI,
magnífica. Los diez ó doce que están en hilera, al chón, manta, lo que se quiera. En las demás divi- Julio II, ca~denales Granvella, Portocarrero, de Tourmarchar á sus casas cuentan con un jornal de ocho ó siones ni esto; el suelo pelado. El inquilino ha de non y Alberto de Austria; una Biblia latina y libro de
diez pesetas - la cifra me ha sido por ellos confesada - proveer á su lecho. En el compartimiento mayor, el meditaciones, del siglo xv; varios códices de pergay la miseria desolada y negra jamás ha sido por ellos de la derecha, caben dos personas tendidas; ¡por las minos iluminados con bellas miniaturas, y dos Aleoranes manuscritos, uno de los cuales está miniado
conocida. No hay oficio que tanto produzca. Obreros noches se amontonan doce!
- ¿No tiene usted miedo - preguntamos á la galle- de la manera más delicada y primorosa que imagitipógrafos que se encargan del mecánico trabajo de
narse pueda.
difundir las verdades á las ciencias arrancadas ó re- ga - de albergar gente desconocida?
- Mi madre se ganaba así la vida y cuando me faM. Guillermo Stellzig, conservador del museo de
veladas por la inspiración; maquinistas que sobre férreas inflexibles cintas hacen volar la locomotora - llece (falleció) yo he continuado ganándola así.
Shonfeld (Bohemia), ha enviado un curiosísLmo reloj
- ¿Y nunca le ha sucedido nada desagradable; de sierra, que marcha automáticamente durante veindueños temporales de mil vidas; - grabadores pacienticuatro horas, descendiendo por su propio peso una
tes que fijan por modo durable las borrables líneas, nunca han tratado de causarle daño?
ninguno consigue lo que los mendigos que á la com- Sólo una vez. Reclamaba yo dos pesetas á un hoja de hierro dentada; un Eucologio con calendario
hombre que había dormido muchas noches aquí sin y pasional, de Martín Lutero, impreso por Hams
pasión ajena demandan el propio bienestar.
pagarme, cuando de repente me miró así-y ponía Lufft en Wittemberg el año 1561, y la (Primera parHasta aquí los mendigos; á los pobres su turno.
Vedle con su cara que parece arrancada de la tela unos ojos horrorosos, - tir6 esta luz de un puñetazo y te de todos los libros y de todas las escrituras del
hombre de Dios, el difunto Dr. Martín Lutero, desde
de Los borrachos de Velázquez, con su traje andrajo- me dió una puñalada dejándome por muerta.
so, con su sonrisa alegre y franca y su aspecto miseEsto lo contaba la patrona con plácida sonrisa, sus 17 á sus 22 años, impresa por la cuarta vez en
rable. Está sentado en el suelo, algo apartado de la como si se tratara de una broma más ó menos pe- Jena por los herederos del difunto Tomás Rebart,
estera que rodea el caballete como temiendo man- sada.
año 15 75.» Este libro es muy raro y se halla en percharla, desabrochada la camisa que muestra el pecho
Salimos. El tranvía de Sans nos condujo á Barce: fecto estado de conservación. La viñeta del frontispirugoso de color de ladrillo - tonos rojos, violáceos y lona, y al saltar en la Rambla de las Flores cuajada cío interesa á la historia del célebre reformador proamarillentos que sólo un pintor de talento es capaz de ellas, aromosa con sus perfumes, llena de luz y de testante. El Salvador!, crucificado, se encuentra en
de reproducir, - alta la cabeza, mirándonos á nosotros mujeres y hombres lujosamente vestidos, aún respirá- medio del grabado. En• el lado izquierdo se ve el
que estamos sentados en sillas y le hacemos charlar. bamos el acre vaho de la cueva horrenda, todavía te- elector Federico el Sabio, de rodillas, con los brazos
Sus ojos chispean de malicia, sus manos se mueven níamos la pupila contraída por las negruras insanas. extendidos y los ojos elevados hacia Jesucristo. A la
rápidamente siguiendo el vuelo de su pensamiento
derecha de la cruz se encuentra Lutero, también arroó el compás de su palabra; no niega ninguno de sus
dillado, orando, las manos juntas y la cara también
G. vR.
vicios ni esconde la aversión que la mendicidad le ..........................................................................,...........................,...................... ,..... vuelta hacia la cruz. Contiene impresas, entre otras
produce.
cosas, sus 95 tesis y su discurso apologético pronunEXPOSICI ÓN HISTÓRICO-EUROPEA
Ese hombre que se sabe de memoria cuantas articiado en el Parlamento de Worms en presencia del
mañas y embelecos usan los mendigos para mover á
emperador Carlos V.
DE MADRID (1 )
compasión, jamás ha usado ninguno de ellos. Duran•
La biblioteca de la Universidad de Viena ha exAUSTR IA
te mucho tiempo trabajó la tierra como labrador, y
puesto una importante colección de libros de geogracuando las fuerzas le faltaron se vino aquí á la gran
fía y la famosa crónica de N uremberg, entre otras
urbe, creyendo que donde se ~ntienen los perros
Rendido á Portugal el tributo de preferencia que obras ornadas de primorosos grabados y varios atlas
callejeros no le faltaría el pan. No se equivocó; pero por tantos conceptos le debíamos, cúmplenos conti- multicolores en extremo curiosos.
cuán duro y cuán amargo lo ha comido. Sabía él ó nuar esta rápida reseña con la enumeración de los
Entre las muchas preciosidades expuestas por la
supo cuando á Barcelona llegó que los papelotes que principales objetos expuestos en las demás secciones biblioteca de la corte imperial y real de Viena, hallase tiran á la calle y los que lastimosamente penden extranjeras de la Exposición que nos ocupa.
rios el Horario de Leonor de Lusitania, consorte del
de las esquinas eran patrimonio de los que primero
Procediendo por orden de salas, ya que el sistema emperador Federico III, con .delicadas miniaturas
los recogen ó los arrancan. Para ejercer tal industria de instalaciones adoptado hace casi imposible el es- (siglo xv); la Descripción, hecha por Joao Texeira, de
no necesitaha permiso ni capitales, y á ella dedicó su tudio de esta Exposición por orden de materias, ha- los puertos marítimos del reino de Portugal, con plaactividad. Cuando el saco estaba lleno lo vaciaba en liamos en primer término la sección austriaca.
nos en colores; la Relación de la ~.onquista y descula tienda de un marchante y éste le daba catorce
No abunda en objetos artísticos ni ofrece á la vis- brimientos que hizo el marqués D. Juan Pizarra en
cuartos por arroba, ¡y las arrobas eran de treinta y ta el llamativo aspecto de otras salas presentadas con demanda de las provincias y reinos que ahora llamaocho libras por lo menos! El honrado industrial que lujo de brillantes adornos, pero encierra interesantes mos Nueva Castilla, y el facsímile fotográfico, en grancompraba sus papeluchos tenía siempre desequilibra- colecciones que los inteligentes han sabido apreciar. de escala, de la célebre Tabula Peutingeriana, fuente
das las balanzas.
Allí están, rodeando los muros cuya parte superior clarísima y abundante de noticias geográficas del orbe
Comía con ello como podía; poco y mal. La cues- revisten ricos tapices de la real casa, los retratos romano.
tión de la cama era más ardua. Pero averiguó que en de Cristóbal Colón y Fernando González de CórdoEl monasterio de Seitenstetten ha expuesto una
la falda de Monjuich había unos.providenciales hor- va, del emperador Carlos V y los Felipes, de Maxi- colección de Biblias y libros de oraciones primorosanos de obra, y allá se iba nuestro hombre á tender su miliano I y Fr. Domingo de Jesús María, de Antonio mente miniados, y un incensario del siglo xv, con
rojiza persona sobre el duro suelo. El saco de los I de Leyva y el conde duque de Olivares, lienzos de adornos artísticos de primer orden; los archivos de
papeles le servía á veces de cobertor, de colchón ó de I muy diverso valor, enviados por la Administración la guerra han enviado algunos mapas, planos y vistas,
funda. Ahora que es un potentado ó poco menos - de los castillos imperial y real de Insbruck y Am- cartas de diferentes personajes históricos y testamen¡ha reunido tres duros! - explica con satisfacción in- bras. Allí están las preciosas pinturas de la colección tos de generales y coroneles españoles que en el siglo
decible que cuando dormía en aquellos cobertizos Albertina, firmadas por los artistas españoles Alonso pasado prestaron servicio- en el ejército imperial, y
muchas veces se había despertado al choque de un
por último, Adolfo Krulis, primer teniente del Insticuerpo blando y pesado y que se movía rá?idamente.
(r) Vénse el n(1m. 581.
tuto geográfico militar¡ figura como expositor de una

NúMERO

593

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

3or

PROYECTO DE MONUMENTO Á LEGAZPI Y URDANl!.TA, EN MAN ILA, ENVIADO AL CONCURSO POR LOS SRl!.S. CAMPENY (ESCULTOR) É IRANZO (ARQUITECTO)

colección de vistas de ciudades de España, copiadas
de la obra topográfica original de Texeira, conservada en la biblioteca de la corte; nueve hojas infolio,
en oro y colores, de&lt;;licadas á la reina María Cristina.
Tales son, en resumen, los objetos más curiosos y
notables de la sección austriaca, cuyas instalaciones
tienen por fondo decorativo tres soberbios tapices
flamencos, uno del siglo xv, tejido de oro, plata, seda
y lana, figurando el nacimiento del Salvador, y dos del

siglo xv1, en seda y lana, que representan en forma Briailles, Petitjean, Ernesto Irroy, Norizet, Enrique
admirable el Triunfo del Tiempo y de la Muerte.
Bailly, Alfonso Gosset, Pablo Simón, Ernesto Brunette, Ed. H ervé y Emilio Dufay, de dicha ciudad;
FRANCIA
objetos expuestos en la sala IV, bajo la inteligente
dirección del abate Trihidez, secretario y delegado de
Es muy rica y notable la colección de ohjetos en- aquel comité en Madrid.
viados á esta Exposición, bajo los auspicios del coEl ayuntamiento de Reims ha remitido un bello
mité de Reims, por el Ayuntamiento, la señora viuda ejemplar del A quatilium ani111alium historice, impreso
de Chamery y .los señores Barón de Chandon, de en Roma en 1554, con rica encuadernación que lleva

�LA

302

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

593
NúMERO

f

1

las armas de su pnm1t1vo dueño el cardenal duque
de Lorena, arzobispo de Reims. El comité de la misma ciudad expone un Libro de horas que perteneció
á Enrique III, un ejemplar de Mottfs de la conversion
de M.**" (París, 1682), con las armas del gran Colbert
en las tapas; y otro de Costumes de la Cité de Reims,
por J. B. Buridan (1665), encuadernado en tafilete,
con escudo; todos muy bien conservados y en extremo
curiosos. Al lado de estos libros figuran un retrato de
J. C. Colbert, por Roberto Nantell, célebre grabador
de Luis XIV, y otro de Madama Maintenon, perte·
neciente á la mencionada viuda de Chamery.
En diferentes vitrinas vemos hermosos cofrecitos,
algunos con pinturas góticas; iluminaciones, estatuitas, grupos esculpidos, diversos objetos de metal,
lámparas, vasos, curiosidades artísticas y cuadros góticos; numerosos é interesantes objetos de plata cincelada de los siglos xvx al xvm; cruces y miniaturas;
telas y bordados; bajos relieves, marfiles, lozas artísticas, cristalería de Bohemia, Vírgenes góticas, en madera y marfil, pinturas de la Edad media; objetos de
estaño artísticos; abanicos del siglo XVII; cálices, cajas esmaltadas y relicarios; un hermoso busto en
bronce, de arte florentino, que representa á un prelado con mitra; tapicería del Renacimiento; pergaminos y manuscritos dig-nos de estudio por sus condiciones paleográficas ó por su valor histórico; alhajas
de gran valor, y otros muchos objetos preciosos que
sería muy prolijo enumerar.
En torno de las masas centrales de la sala de Túnez, que contienen varios códices árabes de que luego hablaremos, se hallan instaladas las vitrinas de
Clermont, Perpignán, Tolón, Tolosa, Bayona, París
y Caen, las cuales encierran objetos artísticos en
gran número de épocas y géneros diversos.
Su instalación ha sido dirigida por los señores
barón de Barghon y Bouchet, comisionados de Clermont-Ferrand, y el marqués de Croizier, delegado
de las demás ciudades de Francia, representadas en
esta sección.
Cubren los muros de la sala francesa una colección
de seis tapices flamencos de la real casa, en oro,
plata, seda y lana, del siglo XVI, que representan la
Avaricia, la Lujuria, la Ira, la Gula, la Envidia y la
Pereza, y otros dos tapices de la misma clase, fabricación y época, pero pertenecientes á colección distinta, que figuran la Soberbia y la Pereza.
TÚNEZ

La excelente y numerosa colección de cuadros fo.
tográficos que se ven en las paredes de _la sala III
constituyen una verdadera historia del arte químicoromano en las regiones de Túnez, desde los primeros
elementos arquitectónicos y manifestaciones escultóricas que se han descubierto en las ruinas de la gran
Cartago, metrópoli y civilizadora de nuestra península.
No obstante la remota antigüedad de algunos de
estos objetos, se puede seguir por medio de la exposición las variaciones nunca bruscas del arte hasta los
monumentos que hoy constituyen templos, palacios,
casas, fortificaciones y demás obras arquitectónicas
del pueblo tunecino.
Para mayor comprensión del público, los diferentes cuadros que contienen numerosas y bien hechas
fotografías tienen la indicación de lo que éstas representan en general, y además están agrupadas metódicamente.
De este modo, en un cuadro se ven las fotografías
de los arcos triunfales, vestigios más ó menos íntegros
de la dominación romana. En otro las de los restos,
que todavía subsisten, de magníficos mausoleos de la
misma época. En cuatro de estas agrupaciones se reproducen gran número de mosaicos paganos y cristianos, y maravillosas estatuitas de barro, recuerdo
perenne del arte que nos legó las figuritas de Tanagra y Agrigento.
Es notable la inscripción romana que en uno de
los cuadros enumera los nombres de varias ciudades
españolas é italianas, designándose la de Cáceres
(Norba), Evora (Ebura), Lisboa (Olisipo) y Mérida
(Emerita), lo cual no es de extrañar porque las relaciones de Lµsitania con Cartago resultan en la primitiva historia de la cristiandad española con la célebre carta de San Cipriano y de su Concilio cartaginense á los fieles. de los obispados de Mérida y de
Astorga á mediados del siglo m . Es+;as relaciones permanecieron vivas durante la época visigoda, como se
ve en la historia de los Padres emeritenses trazada
por Pablo el Diácono.
No faltan restos del arte vandálico y del bizantino, precursor del musulmán, que e~tá representado
ltºr numerosas fotografías, y dejó su marca característica en rústicas moradas esparcidas par los oasis
del desierto, lo mismo que en vistosas portadas, en

torres de suprema elegancia y en magníficas mezquitas.
La época púnica tiene muy selecta representación.
Los raros vestigios de la influencia fenicia en las tierras tunecinas pueden ser examinados con relativa
comodidad y sin duda alguna en estas fotografías.
Por indicaciones de la Real Academia de la Historia han venido al certamen, y están en las vitrinas
centrales de la sala tunecina, importantes códices,
procedentes de la biblioteca de la mezquita mayor
de Túnez, gracias á la benignidad del gobierno de
la regencia y á la intervención del delegado Mr. Sardoux.
U no de estos manuscritos árabes lleva el título de
«La institución completa acerca del conocimiento de
los compañeros (de Mahoma),» por Abu-Omar-Yusuf-Ben-Abdalá, conocido por Aben-Abdelbar el Nameri, natural de Córdoba, muerto en 463 de la hégira (1070). Comprende las biografías de los secuaces
de Mahoma.
Otros dos volúmenes, incompletos, relativos á la
historia de Oriente, figuran en esta curiosa sección.
Se atribuyen á Alabdarí. También es histórico el
tratado atribuído á Abu-Hicha que se expone. Es
un resumen de la vida del pueblo árabe desde Mahoma hasta fines del siglo XII.
Señalaremos, por último, las preciosas lámparas
remitidas por el Museo Imperial de Constantinopla,
aunque sean independientes de la sección que reseñamos. Unas son de vidrio de Venecia ó de Turquía,
y otras de loza del siglo xv,, con interesantes inscripciones turcas y con ornamentación azul sobre fondo
blanco.
Los seis magníficos tapices que decoran los muros
y que presenta la real casa recuerdan, según los entendía el siglo XVI que los produjo, las batallas y
triunfos de Escipión.
JUAN

B.

ENSEÑAT

••••••,•••••.1•.,•••••,.•••••,r ••"••·•••• ..•••"••••••••••• •••••• .. •••..•••••"•••••••••••••••1•,,·,,,,,,.,,, •••••. ,,.,.,,r ,,•••""

LOS Nrn'OS MÚSICOS

I

Angeles en un enorme violoncelo, donde apenas podía
puntualizar graciosamente los compases.
Pero Jacinta todo lo redimía.
Hundía la caja del violín en su precioso cuello de
ángel, oprimiéndola con su sonrosada barbilla; empuñaba el arco, y deslizándole sobre las quejumbrosas
cuerdas arrancaba de aquel envejecido instrumento
un torrente de armonías. Crecía el furor de la inspiración, excitábanse los delicados nervios de la niña, y
á medid¡i que avanzaba la ejecución agigantábanse las
proporciones de la pequeña violinistá.
Entonces perdía la posesión de sí misma; sus movimientos parecían producidos por la demencia; surgía el desaliño en su tocado, y las encendidas mejillas de aquel diminuto geniecillo envolvíanse en una
nube de cabellos de oro, agitados por el mismo aire
que llenaba el espacio de dulcísimas vibraciones.
Aquel aire era el fiel y afortunado mensajero de las
inspiradas notas de la artista.
Cuando terminaba, una salva de aplausos apenas
le dejaba levantar la cabeza. El violín casi siempre
quedaba cubierto de lágrimas, las cuales daban testimonio de esa dulce recreación que sólo disfrutan los
que poseen un alma llena de elevados sentimientos, como la que poseía aquel verdadero portento de belleza.
¡Quién le había de decir que aquellas lágrimas
habían .de ocasionarle la más profunda de todas las
desgracias que le estaban reservadas!..
Pero antes de pasar adelante, conviene explicar algunos antecedentes necesarios á la fidelidad y lógica
sucesión de los hechos que desarrollaron el asunto
de este verídico cuentecillo.
II
Los padres de esta deliciosa compañía, Ambrosio
y Carmen, se habían conocido en una de esas reuniones familiares que tanto y tan injustamente se han
ridiculizado con el nombre de cursis, en las cuales él
era un elemento indispensable, pues picaba en todas
las artes, como él mismo decía, pasando indistintamente del piano á la guitarra, de la guitarra al monólogo y del monólogo á la romanza; pasatiempos
saturados todos en un medio ambiente de delicados
sentimientos, que de algún modo apartan el alma de
la triste realidad que la rodea.
.
Los dos eran pobres, y por lo tanto realizaron un
matrimonio de los llamados por amor, circunstancia
que evidenciaba la bondad de ambos. Pero como·con
el amor á secas, según se dice muy acertadamente,
no se come, desde el siguiente día al de su enlace
comenzó para ellos un verdadero calvario de necesidades y desdichas. Carmen daba lecciones de canto
y de piano, y Ambrosio, amén de sus trabajos buro·
cráticos en una sección del ayuntamiento, se hizo
profesor de muchas cosas, en todas las cuales le soplaba la suerte como Dios quería.
En medio de aquellas tribulaciones nacieron sus
tres hijos. Jacinta fué la única que alcanzó las lecciones artísticas y morales de su madre, pues ésta falleció al dar á luz á la preciosa Angeles.
Por eso la niña mayor instintivamente se creía la
verdadera cabeza de familia, y en tal sentido obraba
siempre aconsejando y guiando con amorosa solicitud á sus queridos hermanitos.
Su padre se anulaba voluntariamente en presencia
de tan misteriosa precocidad, y más aún si tenía en
cuenta que á Jacinta debía el relativo y accidentado
bienestar de su adorada prole.
Ello fué que después de la muerte de Carmen, en
cuya enfermedad se agotaron todos los escasos recursos de su familia, se hizo necesario apelar á un beneficio teatral que iniciaron los amigos de la casa con
objeto de que Ambrosio pudiera desenvolverse en su
penosísima situación. La prensa se ocupó del asunto,
y no faltó revistero ó crítico que inconscientemente
profetizara los triunfos sucesivos de Jacinta. Honra y
provecho fué el resultado de aquel suceso, lo cua1 estimuló al padre y á la hija.
Pocos meses después, y á impulsos de nuevas necesidades, aquella familia iniciaba sus trabajos como
empresa artística en un pueblo inmediato al de su residencia. Desde entonces rodaron, corno antes dije,
por el mundo; y de esa triste lucha por la vida, aplau·
didos aquí, rechazados allí y sufriendo horribles contrariedades en todas partes, crecieron algo más aquellos pequeñuelos, quienes antes de despertar á la vida
consciente de la humanidad, sentían á su manera las
creaciones artísticas, hallándose cada uno con un instrumento entre las manos en donde debían darles la
forma que únicamente por instinto realizaban.

No era en rigor de verdad el padre de los niños
de mi cuento uno de esos vagabundos que van de
pueblo en pueblo y de provincia en provincia luciendo habilidades discutibles, con las que suelen poner
á contribución ó 1~ _ignoran~ia _de sus rústicos espectadores ó la regoc11ada cunos1dad de determinados
elementos populares; no era el comediante ni el acróbata de reducido equipaje y deslucidas galas, que hace
reir con los chistes que arranca de su miseria ó se
hace admirar en los peligros que le inspira su desesperada situación; no era un saltimbanqui al estilo de
todos los demás, sino un hombre de cierta cultura
social, que sin haber sido nunca rico había venido á
menos, como vulgarmente se dice, en su lucha por la
existencia, agotando todos los recursos que le deparaba la fortuna y aceptando con resignación toda
clase de situaciones, siempre que pudiera honradamente dar de comer á sus hijos, á los tres únicos restos de su corazón, de su fe y de su esperanza.
Eran tres verdaderas joyas humanas, que como
todas las prendas de inestimable valor se encerraban
en cuerpos diminutos. Jacinta, Pedro y Angeles; tales eran los nombres de las tres preciosas criaturas.
Huérfanas de madre desde hacía cinco años que
era la edad de la más pequeña, habían rodado ;or el
mundo, según la común expresión, por seguir la inclinación artística de la mayor, que apenas contaba
once veranos; rubia como esta estaéión en la que había nacido, y como ella llena de flores y misteriosas
alegrías. Su hermanito sólo tenía ocho años y era
una monada de precocidad y travesura.
'
Este y la hermana menor poseían multitud de habilidades y ayudaban con sus trabajos á Jacinta que
era la verdadera reina de aquella troupe encantadora
y que ademá~ constitu_ía un ,Portento de intuición ;
cultura artística supenores a todo cuanto pudiera
suponerse en una imaginación infantil.
Tocaba el piano, leía música y recitaba casi magistralmente poesías clásicas .y modernas; pero su expansión favorita era el violín. En aquel instrumento delicioso! encontraba los sonidos más apropiados á las
, delicadezas de su alma.
Siempre que se presentaba en público con aquella
arca santa guardadora de sus más tiernos sentimientos, recordaba la estatua de Reynés. ¡Qué desprecio
tan grande hacia todo_ lo que· estaba en torno suyo!
¡Y qué manera de erguir la cabeza, entornar los ojos
y sacudir graciosamente los dorados rizos de su finíIII
sima·cabellera!..
•
Allí estaban también sus hermanitos compartienHay un pueblo en cierta -provincia, cuyó nombre
do su triunfo y acompañándola; Pedro e11 el piano y no hace al caso, donde han alcanzado gran desarro-·

593

303

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

fancia á la cual, para honra nuestra pertenello las asociaciones filantrópicas; observándomos, ~os vemos obligados á consignar la más
se allí la circunstancia de que las gentes sesolemne protesta en contra de esos _padres
rias toman con el mismo calor y entusiasmo
desnaturalizados, de esos crueles saltimbanlos fines de la Sociedad protectora de animaquis que ponen en horrible tortura á sus hijos
les, que las tendencias y efectos de la de Pro·
antes de que hayan adquirido ~l nat~ral destección de la infancia ó la niñez.
arrollo, persiguiendo la p~c~mmosa idea de
A este pueblo tuvieron la desdicha de lleun lucro vergonzante. Qmzas entretanto que
gar Ambrosio y sus hijos, atraídos por la fama
las tiernas criaturas consumen sus energías,
que gozaban sus habitantes de ser espléndilos explotadores se entregan á las más viciados y bondadosos. Lo habían fiado tod~ al
das concupiscencias.
éxito que allí se prometían, pues repetidas
»Elocuente testimonio de nuestras palabras
contrariedades y sucesivos fracasos les habían
son
las lágrimas vertidas por ·la bellísima é
dejado á las puertas de la miseria, ocasioinocente
niña Jacinta en la función celebr~nando al pobre Ambrosio una aguda enfermeda anoche; ellas constituyen la prueba _e~1dad que resistía á pie firme con verdadero
dente de su desgracia y tal vez de su martmo.
heroísmo.
Su
padre, mientras, acaso andaría gozoso enEn este punto se realizó el suceso de mi
tre bastidores en presencia de la gran entrada
cuento.
que nuestro filantrópic::&gt; público había disAl simple anuncio de los trabajos que hapensado á las lindas criaturas.»
bía de realizar la reducida compañía, se desA ntes de que Ambrosio se enterase de tan
pertó entre. todas las clases una vivísima cu·
inopinada
acusación, le rescindieron el contrariosidad, pues los programas determinaban la
to del teatro, le volvieron la espalda todas las
edad de los artistas de paso que enumeraban
personas de quienes solicitó auxilio, y en veinlas piezas más difíciles de su repertorio.
ticuatro horas quedaron para él cerradas toAcudieron, en efecto, á ver aquel portento.
das las puertas de aquella indignada poblaJacinta estaba febril, excitadísima, y así como
ción.
Cuando sus ojos recorrieron con verdatemerosa ante la idea de tan grande expectadero espanto las líneas del suelto transcrito,
ción; sin embargo, su triunfo fué completo. ·
cayó en cama agravado en su dolencia, para
Ejecutó el primer número del programa
no levantarse nunca, dejando á sus hijos en
con tal maestría y tan prodigiosa inspiración,
la más tristísima orfandad.
que antes de perderse en el espacio el últi1110
El golpe estaba dado. La filantropía h:!bía
sonido de su mágico violín, un aplauso unáobtenido
un triunfo completo y los hijos del
nime, cerrado, de esos que no dejan duda alsaltimbanqui quedaban en libertad para imguna, hizo trepidar el recinto.
RETRATO DE CRISTÓBAL COLÓN, propiedad del duque de Talleyrand
plorar la caridad pública. ,Y con _e fecto, h~La artista, acompañada de sus hermanitos,
bieran tenido que apelar a ella s1 los rendise adelantó al proscenio inclinando la cabeza
con reverencia. La saludaron frenéticamente... ; pero pectadores varió por completo. Parecía que estaban mientos de aquella única función no hubieran a~canzado á cubrir los gastos del entierro de Ambrosio.
bajo la impresión de un drama terrible ...
el público notó que lloraba.
Al otro día un periódico de aquella localidad deEl violín, como siempre, había quedado cubierto
Así es que, con un miserable puñado de pese~s,
cía lo sigu,ien te:
de lágrimas.
la
infeliz Jacinta partió llevándose á sus hermamtos
«En
nombre
de
la
Sociedad
protectora
de
la
InLa actitud entonces de aquellos filantrópicos es0

RELIEVES DEL MONUMENTO ERIGIDO AL POETA ALEMÁN SCHEFFEL EN KARLSRUHE,

obra de H. Volz

�.el
.p

·srn

....o

E
....

.p

1-,

In

írl
G)

'O

o

~
(lj

::s
C)

z·
zD

-o

1-1

)1

o
o

&lt;
~

í:.il

)1

1-1

~

P-4

&lt;

..:1
íil

A

rn

'f:r:l

D
P-4

rn
íil
A

LA ORACIÓN, grupo escultórico de Maximiliano l3aumbach

�306

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N ú MERO

593

NúMERO

593

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

para Madrid en un coche _de tercera ~la~e, antes de pices antiguos llamó la atención :m. regular número de_cuadros a rtista que domina la técnica, que se preocupa del procedimiendar tiempo á que se organizasen suscnpc1ones en su de d istintas escuelas del Renac1m1ento y en la actualidad lle- to, que cuida de la ejecución, y asl sus cuadros res~lta~ aca~nan sus paredes una selección de grabados interesantísimos,
no sólo en el concepto del sentimiento que los msprra, smo
obsequio, que es con lo único que se recompensa en pequeñas muestras de la num~rosa y muy importante c?lección dos
desde el punto de vista dd dibujo y del colorido que. reajzan
este mundo las grandes miserias humanas.
del aficionado Sr. Andreu, Director de El S11ple111e11to, de esta sus bellas composiciones. La figura de Ju~na de Arco que re•
producimos y que es una de las obras mas notables del actual
Aquella prisa fué inconsciente, aunque algunos c~- ciudad.
Salón de lo~ Campos Ellseos, de París, y el_ paisaje so?re el cual
vilosos quisieron adivinar en ella una nueva precociTeatros. - En el teatro U nter den Linden, de Berlí~,. se destaca son la mejor prueba de, cua~lo ~ec1mos; la primera, ~ddad de la pobre niña.
ha estrenado un baile en cuatro cuadros, de H. Regel, mus1ca mirablemente trazada revela a la iluminada, a la que sumida
Los tres se refugiaron en casa de una tía suya, y es de José Bayer, titulado Columbia, especie de viaje por Améri- en místicas meditacio~es presentía su h roica vida y ~u muerte
7 que armoniza c&lt;&gt;n el
fama que desde entonces Jacinta sólo toca el violín ca que termina en Chicago y durante el cual se prese!llan al de mártir; el segundo respira una poesia
cuando siente ganas de llorar, recordando las amoro- espectador, en una mise en sce11e magnifica, las maravillas del estado psicológico de la doncella de Domremy. •
sas caricias y delicadas solicitudes de sus inolvidables Nuevo Mundo.
Proyecto de monumento á Legazpi Y Urda;
- En el teatro de la Corte, de Diesde, se ha estrenado con
padres, á quienes antes de una razonable edad tuvo gran
aplauso una ópern cómica en dos actos, Dos_ rompositores neta, en Manila, obra de l(?S Sr~s. Campeny e
que sustituir sobre la tierra.
ó 11na fiesta ,pastoril m Versailfes, letra de K. Wmkelmaon y Iranzo. - En uno de nuestros anteriores numeras y en la secLUIS PARDO

música de A. Hagen.
.
- En el teatro de la Ciudad, de Elberfeld, ha sido muy
aplaudida una nueva ópera de J orge Rauchenecker, titulada

Ingo.

Bella.s Artes. - La importantísima obra Zaragoza Artls·
tica, Mom1me11tal é Histórica que han publicado en la capital

¡¡,r

111

aragonesa los Sres. D. A. y P. Gascón de Gotor y de la cual
nos hemos ocupado con el elogio que merece en la sección bibliográfica, después d e haber sido premiada con medalla de
plata en la Exposición Histórico-Americana, recientemente ce·
lebrada en Madrid, ha sido enviada por cuenta del gobierno á
la Exposición U ni versal de Chicago, donde no dudamos llamará poderosamente la atención y obtendrá, además del aplauso
de los inteligentes, la recompensa de que tan notable obra es
digna.
- La Soéiedad de Pastelistas franceses ha celebrado en la
Galería Petit, de París, su novena exposición que abunda en
obras notables, sobresaliendo las marinas de Duez, los retratos
y estudios de Thevenot, Adrien Moreau, Yon, Gervex, Elliot,
Rosset-Granger, Blanche, La Touche, Forain, Tissot, Thau·
low, l\fontenard, Lagarde, Nozal, Besoard, ]{oll, Doucet y
Machard.
En la misma Galería Petit hay expuestas también algunas
obras d e la señorita Luisa Abema, verdadero temperamento ar·
tístico, que concibe con gran rapidez y pinta con gran facilidad
y frescura de colorido, pero que adolece del defecto de no acabar del todo sus cuadros al óleo: en cambio sus acuarelas son
preciosas, especialmente las flores.
- La exposición que actualmente celebran eo el Royal Iostitute de Londres los acuarelistas es notabilisima bajo todos
conceptos, así por el número como por la calidad de las obras
expuestas: especial mención merecen los asuntos venecianos
de miss Clara Montalba; Las sirenas, de A. Hopkins; Nox
Aestiva, de E. Radford, y las obras de Cuthbert Righy, E. R.
Rugues, J. Gilbert, A. Hunt, Thorne Waite, Tom Lloyd,
Goodwin, Herkomer, Melville,Johnson, Marshall y otros.
- En la Galería Tooth, de Londres, se han expuesto 1. 152
obras de Meissonier, comprendiéndose en este número cuadros
al óleo, dibujos y estudios del gran artista francés: esta exhibi·
ción es una reproducción en mayor escala de la que recientemetlte se ha celebrado en París.
- Eo la Galería Francesa, de Londres, se han expuesto varios
cuadros de artistas extranjeros, entre los cuales ocu pa el puesto
eminente, al decir de uoa importante revista inglesa, nuestro
ilustre compatriota Pradilla.
- Uoa mano desconocida ha destruído el famoso cuadro de
Tiotoretto, Retrato de 1m noble italiano, que se guardaba en el
palacio ducal de Venecia y estaba valuado en 200.000 pesetas.
- El barón Alberto Franchetti está componiendo otras dos
óperas, La fuente de Ha11dschir y Andrés Chenier, cuyos libre•
tos son de Luis lllica.
Barcelona. - Empezó ya en el Ateneo la recepción de las
obras que figurarán en la !Manifestación Artística próxima á
inaugurarse y que, á juzgar por lo que se dice, corresponderá
á la importancia de nuestro primer centro de cultura.
- La junta técnica de los Museos artísticos municipales
constituyóse hace pocos días y nombró la comisión ejecutiva
que debe proponer el Reglamento y la mejor manera de realizar la seg111.1da Exposición general de Bellas Artes que, bajo
los auspicios y por iniciativa del ayuntamiento, se celebrará el
p róximo venidero mes de abril.
SalónParés. - La falta de espacio nos impidió dar cuenta en
nuestros últimos números de las obras expuestas en el local pre·
dilecto del público barcelonés, y por cierto que merecen honrosa mención las más de ellas.
La_ Virgen de la Laguna se titula un paisaje de grandes di·
mens1ooes que junto coa varios estudios del Escorial y de Gua•
dalajara revelan en su joven autor, Sr. Raurich, cualidades de
observación y de fantasía muy apreciables.
Martí y Alsina presentó una tela con el título de 'L 13osch de
'n Mvra, pintada con el brfo y la gdlardfa que él acostumbra.
Mas y Fontdevila, una bonita escena llena de luz y frescura,
un grupo de mujeres ea el acto de recibir la bendición de las
palmas y ramos de laurel que devotamente sostienen. Perich,
un cuadrito de costumbres, discretamente ejecutado; y el escultor Arnau, una escultura de salón llena de vida y verdad, de ejecución fina y detallada, nueva muestra del talento que distingue á uno ele nuestros buenos escultores.
Posteriormente, Graner y Meifrén han ocupado con varios
cuadros el sitio preferente del salón; el primero con un buen
retrato, una riña de lavanderas junto á un riachuelo, un sober•
bio estudio radiante de luz y de hechura jugosa y decidida, y
un tipo de esos bonachones que tanto conoce el fecundo artis·
ta, tratando de encender su pipa con una cerilla del Monopolio,
tema que constituye un vigoroso estudio de luz artificial. Preséntase Meifrén con cuatro notas, que prueban á cual más cada
una de ellas los reales y positivos progresos que realiza. Son re·
cuerdos del Sena los asuntos, bien concebidos, frescos, luminosos y ampliamente ejecutados.
Cusachs expone una escena de Aamenquería, high lije, puede
decirse; chulos y chulas en extensa pradera trotan apresuradamente, al caer de la tarde y de vuelta del espectáculo nacional,
de seguro. Bien los tipos y el movimiento de los caballos
Salón de «La Vimguardia. »- Sucédense con regularidad en
este local, beneficiando así á la cultura artística de nuestro pú·
blico, las exposiciones de diferentes obras. Después de los ta·

- En el teatro Comunal, de Trieste, ocurrió hace poco con
motivo del estreno del drama de I bsen, Los aparecidos, una escena singular. El público, hondamente impresionarlo por la
obra y por la manera ultrarrealista como la interpretaba el
actor Zaccone, fué presa de violenta excitación; muchas señoras prorrumpieron en grandes voces, otras se d_esmayaron y to·
dos los concurrentes pid.i~ron á gritos que se baiara el telón, como así hubo de hacerse, sin terminar la representación del
drama.
- El ciclo de las representaciones wagnerianas en Munich
empezará el día 11 de agosto con Tamzhauser, ópera á la gue
seguirán el día 13 Las Hadas, el 15 El holandés volante ( El
buque fantasma) y el 17 Los maestros cantores de Mtremberga:
en la, segunda serie de audiciones se pondrán en escena las cuatro partes de la tetralogia El anillo del Niebeftmgo.
.
Londres. - En Drury Lane se han cantado Lohe,z~m, Tro·
valore y Carmen. En Haymarket se ha estrena_dounmteresan·
tísimo drama de Osear Wilde A Womanof110 u11porta11ce {U na
mujer insignificante), que h; promovido grandes discu~iones
entre los críticos londinenses, y en el cua l, al lado de algunos
defectos, hay escenas de primer orden que causan gran sensación: el problema que en el d rama se desarrolla no e~ nuevo,
pero en la manera de resolverlo hay verdadera originalidad. En
la Avenue se ha estrenado un melodrama de J. W. Dain, Tke
Si/ver Shell, cuya acción interesante está inspirada en los e¡,1sodios de una conspiración nihilista.
Madna. - En el P ríncipe Alfonso se ha ~antado La bellafanciulla de Perth, habiendo sidr muy aplauchdos en su ~esemp;·
ño las señoras Svicher y Mazzoni y los Sres. Lanf~ed1, L~ban
y Riera y muy especialmente el maestro Goula. Baio la_ d1rec•
ción de éste ha dado en el propio teatr~ el scgund? concierto la
sociedad Unión Artlstica; todas las piezas obtuvieron grandes
aplausos, especialmente la Gallia, de Gouno~. En Apolo se
ha estrenado con buen éxito Las dos Margaritas, zarzuela en
un acto letra del Sr. Prieto y música del maestro Esteller. En
la Com~dia ha debutado con buen éxito la compañia de ope·
reta italiana que dirige el Sr. Tani.
13arce/011a. - Han terminado las temporadas de ópera d~I
Liceo y del Principal; en el primero se cantó co~ mediano éx1·
to Aida; en el segundo se verificaron las despedidas de l~s te·.
nores De l\fnrchi y Massini J)?niéndose en ~scena _luccza di
Lamermoory Loheugrin respecuvamente, habiendo sido ambos
artistas despedidos con sendas ovaciones. En Novedades se ha
estrenado con excelente exito un interesante d rama en tres actos del Sr. Riera y Bertrán, desarrollado con g!an vig?r dra·
mático, con situaciones de gran efecto y muy bien esenio: en
su desempeño se d istinguieron la señora Mena y los Sres. Tu·
tau y Esteve.

Necrología. - H an fallecido recientemente:

.
, .
José Meli, pintor italiano muy erudito en la h1stona arttstlca
de Sicilia.
Alejandro Manganinos Cervantes, notable po~ta, profesor de
la Universidad y jefe de los liberales de_ Montevideo.
Roberto Dorer excelente escultor smzo, autor de los monumentos nacionale~ de Berna y de Ginebra y de las esculturas
de la fachada lateral del Museo de Berna.
Adolfo Franck eminente filósofo, profesor del Colegio de
Francia individu~ de la Acatlemia de Ciencias morales y polí·
ticas, c~mendador de la Legión de Honor y presidente del Con·
sistorio israelita de París.
·
Manuel González, ex presidente de la República de México.
Carlos Reinhardt, pintor de origen alemán, célebre por sus
cuadros de las lagunas venecianas.
. .
.
Alfredo Mame, propietario de la tan_ con?c1da imprenta y librería religiosa de T ours, en do~~e se 1mpnmí~n la mayor par•
te de los libros de educación religiosa de Franc•~: había fundado poblaciones obreras con cajas rle ahorros, asilos y escuelas Y
era comendador de la Legión de Honor.
Carlos Rizot, notable escritor francés, gran c_onocedor y _admirador de la antigüedad clásica, crítico dramático de Le Stecle
y crítico artístico de la Revue Blene.
. .
Edmundo Kirby Smith, el último general sobrev1v_1e_nte de
los confederados de los Estados del Sur en la guerra CIVIi ame·
ricana de 1861 á 1865
.
Ana Bilinska, pintora polaca, excelente retr~t!sta ~uyas ob~as
fueron universalmente admiradas en la Expos1c1ón mternac10nal de Bellas Artes celebrada en Berlín en 1891.
.
Eduardo Enrique Smith Stanley, conde ~e Derby, ilustre
hombre de Estado inglés, ministro del Exteno~ desde 1866 á
1868 y de 1874 á 1878 y secretario de las Colo01as con Glads·
tone de 1882 á 1885. ·

;.-, .

~\,,

:--\.

ción de Miscelánea nos ocupamos del monumento que hoy reproducimos dedicándole el elogio que en nuestro concepto merecía
y que o~ dudamos confirmará el juicio de nuestros lectores. _El
monumento afecta una forma piramidal: en una base ~ac1za
que descanza sobre una escalinata se ve eo la parte anteno~ la
Fama dictando á la Historia el glori?so hec~o d~ la conquis\a
del archipiélago filipino; en la poster_10r la Fe guiando una fra.
gil embarcación, y á los lados dos tnton_e~, _slmbol_o del mar, _Y
en los ángulóslos escudos de España, F1hpmas, Vizcaya y Gm·
p(1zcoa. Sobre esta base álzase un cuerpo esbelto y sobre éste
se ven las figuras de Legazpi y ?el P. U!_d aneta abrazados ha·
jo el g-Iorioso pendón de Castilla y cob1Jados por )a Cruz, re•
presentación de la idea religiosa que en ellos douuoó al conquistar el importante archipiélago. E l mooumeoto, como se ve,
resulta elegante, majestuo~o, digno ~el hecho que conmemora
y de los héroes que lo realizaron; la 1de~ general que en él_ pre·
side es acertadísima, perfectamente aiustada al pensanl\e~to
de los que proyectan la erección de aquél, y en cuanto á la eiecución, así en conjunto como en su~ detalles, es ~or todo extremo notable y constituye un nuevo timbre de g lona para sus autores, el arquitecto Sr. Iranzo .Y el esc~ltor Sr. Campeny, algunas de cuyas obras han podido admirar nuestros lectores re•
producidas en LA ILUSTRACIÓN ARTfSTICA.

Retrato de Cristóbal Colón, propiedad del duque
de Talleyraod. - Este retrato es obra ?e Sebastián Luc!ano, conocido por el sobrenombre de del P1ombo, famoso pmtor veneciano que contaba veintiún años cuando. murió Colón y que á
los veinticinco había alcanzado gran notoriedad. El retrato pertenece á la galería que en Valenyay posee el duque de Talley•
rand, quien le ha enviado á Chicago después de hacerlo ~estaurar por el hábil artista E. Ch~vreo: el grabado que publicamos
está tomado de una fotografia sacada después de esta restau·
ración.
Relieves del monumento erigido aJ poeta aJemán Scheffel en Karlsruhe, obra de Hermá n
Volz. - Hace poc~ se inauguró en Karlsruhe el monumento
dedicado al gran poeta alemán J osé Vlctor de Scheffel, del que
forman parte los dos hermosos relieves que reproducimos y que
representan escenas de la famosa novela de aquél, Ekkehardo,
esculpidas por el reputado artista 1-Iermán Volz. Son est~s
obras verdaderas maravillas en tan dificil género: las compos1·
ciones están admirablemente estudiadas, la agrupación de los
personajes magistralmente hecha, la actitud y expresión de cada
uno de éstos tienen un vigor dramático y un sello de verdad su·
periores á todo encomio, los térmi~os destácanse clar?s .Y per·
fectamente dispuestos y la perspechva resulta un prod1_g10, pa·
reciendo imposible que con los escasos recursos del relieve hayan podido obtenerse tan sorprendentes efectos.

La oración escultura de Maximiliano Baumbach. - En la Exposición internacional de Bell~s ~rtes cele·
brada en Munich el ruio pasado llamó extraorchnar~amente la
atención este grupo escultórico que representa á una J0Ve? ma·
dre con su niño enfermo en la falda y cruzadas por ~ebaJO del
cuerpo de éste las manos en actitud de orar: en la !mrada que
eleva al cielo se revela todo el dolor, toda la angustia de lama·
dre que teme perderá su hijo, pero al mismo tiempo la confianza en Dios de la mujer piadosa, la esperanza en Aquel que nun·
r.a abandona á los que con fe le inv~a_n-1\'.o menos notable es
la figura del niño, con el rostro casi mantmado, aplomado el
cuerpo, colgantes y como ~in vida piernas y brazos. En suma, ~I
grupo profundamente sentido está modelado con verdad admirable y perfecto conocimiento del desn~do. ?u,autor cuenta ,en
la actualidad treinta y cuatro años; ha sido d1sc1pulo, en Berlm,
de Schaper y de Begas; ha f'lnado medallas de oro e~ las exposiciones de Berlin y Mumch, y en 1892 obtuvo el pnm~r _premio el bocelo que presentó al concurso celebrado para engir un
monumento que representara al emperador Federico III en la
batalla de Worth, obra eo cuya ejecución se ocupa actualmente
el genial escultor.

'...,.i ~ t Yf{L:..
·- - ·-~··:\·~·::

Después de la primera comunión, cuadro d_e
Fritbjof Smith. - Ha terminado en 'el templo la cere~oma

sublime de la primera comunión, y las niñas que por vez pnmera
han recibido el Pan Eucarístico encamínanse á sus casas para
festejar en familia tan solemne día, cuyo recuerdo acompaña al
hombre y á la mujer durante toda su vida, cualesquiera que _sean
las vicisitudes por que haya pasado, porque es el acto q~e é1e~ra
la infancia y abre un nuevo período en la human~ existencia.
Teniendo esto pre_sente, trayendo á nuestra memona aqu~l me·
morable acontecimiento de nuestra niñez, ¡cuán bello, cuan ver·
&lt;ladero resulta el cuadro de Smith ! ¡Cuán bien sentiuas esas in·
fantiles figuras! En sus rostros al par de la impresión grave que
en su corazón dejara la ceremonia imponente, ~e_spla_ndece la
alegría que en toda alma virgen produce la parllc1pac1ón en el
más grande de los misterios de nuestra fe, en el_ q~e pone en
comunicación directa á la mísera criatura con el Divino Reden•
tor. Desde el punto de vista técnico, la obra del reputado pintor alemán e; también un conjunto de bellezas admirablemente
expresadas dentro del más sano naturalismo: en ella se herma•
• nan la poesía y la verdad, elementos indispensables eo toda
manifestación artística.

Mr. Tommy Burn tirándose de~de una a ltura de 83 pies en el Royal Aquarmm de Lon:
dres. - El ejercicio que reproduce nuestro grabado y que esta
actualmente llamando la atención del público londinense, no

Juana de Arco cuando niña, en Domremy, necesita explicación alguna: á simple vista se comprende lo
cuadro de Mme. Demont-Breton. - La característica extraordinario del sallo de Mr. Bum. Este se lanza desde una
rle los cuadros de Mme. Demont-Breton son la sencillez y la plataforma situada junto al techo, y deicribiendo con _su cuerpo
t ernura; en todos se transparenta el alma delicada de una mu- una curva cae en un recipiente lle~o de agua de 18 pies de lar·
:er que siente; pero á b vez que el poeta, muéstrase ea ellos la . go por 9 de ancho y 7 de profundidad.

Delante de ellos caminaba el conductor llevando al hombro una chaqueta, una faja encamada á la cintura, calzados los pies con alpargatas
y con la vara de pincho eo la mano. (Véase pág. 291.)

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT . -I LUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD

(CONTINUACIÓN)

- Admites que esas suposiciones nos interesan lo bastante para justificar mi
pregunta. ¿No es cierto?
- Vaya si lo es; perfectamente cierto.
- Desde hace mucho tiempo me había yo familiarizado con la idea de que
Gastón dejaría toda su fortuna al capitán; pero lo que acabas de decirme me
prueba que las cosas no son tales cuales yo me las había figurado, sobre todo en
lo que se refiere á la paternidad, que yo había creído siempre indudable; las
• condiciones por consiguiente han variado mucho.
- Después de haber ido demasiado lejos en un sentido, no vayas á ir ahora
con rapidez excesiva.en sentido opuesto.

- No iré sino hasta donde tú me digas que vaya. La fortuna ha sido conmigo demasiado cruel para que yo me deje seducir por sus halagos; puedo afirmarte con toda sinceridad que en este momento estoy más comovido por el dolor
que la muerte de mi hermano me produce que preocupado con el pensamiento
de la herencia. Es claro que no ha de serme indiferente una fortuna á la cual
tengo de seguro algunos derechos, aunque solamente sean aquellos á los cuales
renuncié á la muerte de mi padre; P\!ro en estos instantes, hazme la justicia de
creerlo, antes que el heredero soy el hermano.
- Precisamente sobre esos derechos de que hablas se funda una de las hipótesis sentadas por mí cuando me he preguntado por qué razones recogía Gastón

�308

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

su testamento. Puedo decirte con verdad que desde vuestra ruptura no he dejado de hablar de ti con Gastón cuantas veces me ha sido posible. En los primeros años la cosa presentaba dificultades, y ya te he explicado el porqué: la cólera estaba todavía reciente, el rencor se exasperaba con frecuencia por los apuros de dinero y los vencimientos de pagarés. Pero cuando todo quedó pagado,
conforme iban desvaneciéndose los recuerdos de aquellos apuros y de aquellos
pagos, tu nombre iba dejando de producir aquel efecto de exasperará tu hermano; pude pronunciarlo, así como el de tu hija, y pude indicar como inciden-

talmente, sin insistir mucho, por supuesto, lo doloroso que sería que Anie no

,

593
NúMERO

XI
Muy poco después de las diez avisaron al r. Barincq de que los invitados
comenzaban á llegar, por lo que el padre de Anie bajó á las habitaciones del
piso entresuelo.
Habla tenido tiempo suficiente para vestirse, y cuando penetró en el salón
principal no paree/a ya el pobre delineante de la Ojici11&lt;1 cosmopolita dt los ¡,,_

ventores, envejecido y encorbado por veinte años de trabajo incesante y rudo;
su talle se había erguido, su cabeza aparecía elevada, y si en su rostro se advcrt/a por la oblicuidad de las cejas y la inclinación de las comisuras de·los labios
la huella de un sincero dolor, este dolor mismo ennoblecía la figura del Sr. Barincq; ya nada había en él de esas preocupaciones in mediatas, nada de esas
abrumadoras inquietudes del momento; podían leerse en su rostro otros cuidados más dignos y de mayor altura.
Parientes suyos eran casi todos los que le esperaban: primos suyos procedentes del país vasco y del Bearne, los unos de Maulcón y de Saint-Palais, los cuales llevaban todos el apellido Barincq; otros, los de Ortehz, tenían el apellido
Pedebidou. Compañeros muchos años hacía de su infancia, amigos de su juventud, casi todos habían dejado de verle veinticinco 6 treinta años antes, pero to- Sin duda; prefiero detenerme en esta suposición cuanto más cierto es que
dos conoc/an la historia de su vida y de sus luchas. Por eso, cuando habían teme parece consoladora, que honraría la memoria de tu hermano y que al mismo
nido conocimiento por los criados de su llegada al castillo, habían experimentiempo sería favorable para vosotros; pero es menester que convengamos en que
tado cierta inquietud, no solamente en su orgullo de personas de arraigo y bien
esta suposición no es la dnica que puede admitirse. Si tu hermano ha querido
consideradas1 sino también en su prudencia de ricachos interesados, que unos y
modificar su testamento que en su primera forma no resultaba en favor tuyo, lo otros lo eran.
temo, y para añadir en él disposiciones nuevas, para darte á ti y dar á tu hija lo
¿Iría aquel pobre hombre con el traje destrozado ó con los zapatos rotos?
que en justicia os debla, también puede ocurrir que el testamento haya sido moPor otra parte, ¿no estarían expuestos á ser molestados con peticiones de didificado en otro sentido y aun en sentido completamente contrario, como pudo nero?
•
también tu hermano haberlo destruído.
Aquellas quejas y lamentaciones tantas veces repetidas por Gastón durante
-¿Hay en las relaciones de Gastón con el capitán algo en que puedas fundar
los dltimos veinte años no se habían olvidado; y al recordar cómo había sido
la suposición de que el testamento ya no exista?
explotado éste por su hermano, habían formado todos el propósito firme de
-Absolutame;ite nada; antes al contrario, puedo decirte que esas relaciones
mantenerse muy rese¡vados y sobre todo á la defensiva; Barincq era indudablese han hecho más íntimas en los dltimos tiempos, desde que Sixto fué nombramente su primo, sobre esto no cabía duda; era su primo, pero este es parentesdo ayudante del general Harxacá, que ejerce mando en Bayona, circunstanco suficientemente lejano, á Dios gracias, para que no imponga deberes ni comcia que ha permitido al joven venir á Ourteau más á menudo. Diré más: la elec- promisos.
ción de Sixto como ayudante del gobernador militar de Bayona ha sido inspiraProdújose, pues, verdadera sorpresa cuando vieron entrar en el salón á Barincq
da indudablemente por Gastón, que era muy amigo del general.
calzado como todos y no con botas á lo Roberto Macaire. En realidad los balBarincq continuó:
cones de la habitación, discretamente entornados, no dejaban penetrar sino una
- ¿Entonces esa hipótesis de la supresión del testamento es poco veros/mil?
luz algo dudosa, pero la que caía de los montantes era suficiente para mostrar
- Indudablemente; pero no por eso hay que prescindir de ella en absoluto.
que el frac de Barincq era aceptable y sus guantes admisibles. Entonces casi
Te he dicho ya que Gastón habla dudado siempre de su paternidad; esto ha
repentinamente sobrevino un cambio completo de sentimientos; sin que los conhecho que en sus relaciones con el hijo de Leontine Dufourcq haya tenido tu
currentes se hubiesen puesto de acuerdo, ni aun consu\tádose con la mirada,
hermano varias alternativas entre el cariño y la repulsión; en ciertos momentos
todos se adelantaron hácia él, y todas las manos se tendieron para estrechar 1l
manifestábase lleno de ternura hacia el que consideraba como hijo suyo; en otros del hermano del difunto.
sentía verdadero odio contra el que sospechaba que fuese hijo de Arturo Bum.
- ¿Cómo estás?
¿Quién sabe si el día en que me hizo devolverle el testamento estaba Gastón
- ¿Y tu mujer?
en uno de esos instantes en que sent/a horror contra Sixto? Una disposición
-¿No tienes una hija?
moral p~d? haber producido esa antipatía, lo mismo, ni más ni menos, que un
- Tu hija se llama Anie.
descubnnuento decisivo, ya por testimonios personales, ya por cartas, ya por otro
- Has seguido las tradiciones de la familia.
conducto cualquiera al cual hubiese Gastón dado crédito.
- Y el recuerdo de nuestra tierra.
- Me parece, sin embargo, que las relaciones de mi hermano con el capitán
Y vuelta á los apretones de manos.
no permiten sostener esta hipótesis.
Tan completo fué el cambio que, después de haber expresado el sentimiento
- El capitán no ha vuelto al castillo desde que entregué á Gastón aquel tes- por los disgustos surgidos entre los hermanos, se llegó hasta á censurará Gastón
tamento; y en ese día, durante los pocos minutos que tu hermano permaneció por haber perseverado en su encono.
en este despacho - del cual paree/a como si tuviese ganas de salir pronto - le
- Era una de las debilidades de su carácter, dijo cierto Barincq de los de
encontré muy turbado; ya ves que es necesario admitir también esta suposición Maulcón.
•
P?r p9co fundada que parezca, como es necesario admitirlo todo, hasta la posi- Las relaciones de familia deben cimentarse sobre la indulgencia, dijo otro.
bthdad de que Valent/n Sixto llegue de un momento á otro con un testamento
- Y esta indulgencia debe ser recíproca, dijo entonces el mayor de los Peen el bolsillo.
·
debidou.
-No me parece eso inverosímil.
Y como no es solamente la indulgencia el cimiento sobre que deben descan. - De todas maneras, pronto saldremos de dudas. Para mayor seguridad he sar las relaciones de familia, sino que también debe serlo la solidaridad, dos de
dispuesto sellar aquellas habitaciones; levantaremos los sellos dentro de tres
los primos, aquellos que por su edad y por su posición tenían mayor autoridad,
d/as, Y entonces encontraremos el testamento si es que le hay. Entretanto en tu
llamaron aparte á Barincq y lo llevaron para hablar reservadamente á uno de los
calidad de pariente más próximo vas á ser amo y señor en el castillo. En nom- extremos del salón.
bre tuyo lo he dispuesto y arreglado todo, desde el servicio de la iglesia hasta
- ¿Sabes las relaciones que existían entre tu hermano y cierto capitán de
el almuerzo preparado para recibir como conviene á aquellos invitados que por dragones?
ventr d~sde muy lejos nada hubieran encontrado en Ourteau y en especial vues- He visto á Revenacq.
tros panentes de Ortehz, de Maulcón y de Saint-Palais, los cuales seguramente
Ambos
simultáneamente se apoderaron de las manos de Barincq, de la izvan á llegar de un momento á otro.
quierda el uno, de la derecha el otro, y, se las apretaron con fuerza.
- Permíteme que te dé las gracias una vez más; en estas circunstancias tristes
- Que cada uno deje establecidos á sus hijos bastardos, dijo uno de los prihas procedido como un individuo de la familia.
mos, me parece muy justo; censuro á los padres que, en nuestra posición, dejan
- No; sólo he procedido como notario.
en desamparo y abandono á sus hijos naturales para que se conviertan, si son
- Ya no ha y notarios como td.
niños, en granujillas; si son muchachas, en perdidas; pero que para atender á
- En los alrededores de París así se cree, tal vez; pero te aseguro que entre ellos se perjudique á la familia leg/ti,rna, no puedo admitirlo.
nosotros los hay que son buenos am igos de sus clientes. Y ya que to digo esto,
- Eso es lo que nosotros censuramos, dijo el otro.
¿me permites que te diga una palabra más?
- Puedes creer que estamos contigo y te compadecemos.
Revenacq al dirigirá Barincq aquella pregunta, parecía algo embarazado, y al
- Y ten por seguro que cuentas en todo y por todo con nosotros para demosnotarlo su amigo se apresuró á decirle:
trar á ese intrigante el desprecio que nos inspiran sus maniobras.
- Di cu.'.lntas quieras.
Algunos recién llegados interrumpieron esta conversación íntima; fué necesa- Es muy sensible, dijo el notario abriendo uno de los cajones de su mesa rio que Barincq tornase á la chimenea para recibirlos, tenderles la mano y diride despacho: quería deci rte que si para ocupar dignamente tu puesto necesita- girles una palabra.
ses alglín dinero, me tienes á tu disposición.
Era aquella la tercera vez que Barincq asistía en aquel mismo sitio á ese des- Te lo agradezco mucho.
file de parientes, de amigos, de vecinos y de indiferentes que componen un cor- No vaciles en aceptarlo; lo que yo te facilitase ahora podr/a cargarse á las
tejo fúnebre: la primera, por la muerte de su madre, cuando el anciano de hoy
cuentas de testamentaría.
era todav/a niño; la segunda, por el fallecimiento de su padre: entonces estaba
-Tu ofrecimiento me conmueve, querido Revenacq; espero, sin embargo, que Gastón á su derecha; y ahora, por la muerte de éste, hallábase solo: la misma
no necesitaré utilizarlo.
obscuridad, idéndico murmullo de voces ahogadas, la misma tristeza de las co- De todas maneras, no te negarás á que tomemos juntos una taza de café sas en aquel salón en el cual nada habla cambiado y donde retratos viejos y somcon leche; después de haber pasado una hoche en el ferrocarril, has venido á
br/os que parec/an manchas negras sobre fondo verde que Barincq habla vispie desde Puyoo; es preciso que no eches en olvido que la ceremonia concluirá to siempre y que parec/an mirarle como preguntándole algo.
muy tarde.
Entre los que pasaban y le tend/an la mano habla muy pocos de cuyo nomAceptada la taza de café, se empeñó el notario en que el criadilla llevase la bre se acordase el padre de Anie; es cierto que la mayor parte de aquellas fisomaleta de su antiguo camarada.
nomías evocaban ciertas reminiscencias, ¿pero cuáles? Esto era lo que su memo- Si no te acompaño, le dijo, es porque temo ser importuno; una dolorosa ria insegura y perturbada no le decía con la prontitud conveniente.
e~periencia me ha enseñado que muchas veces, casi siempre, los que pretenden
De pronto pareció á Barincq que en aquellos grupos formatjos por acá y por
distraer nuestros dolores sólo consiguen exacerbarlos. Hasta luego.
allá se produc/a un movimiento extraño y que todas las cab,ezas se volvían hacia
pudiera casarse por falta de dote.
- Has procedido como buen amigo; te IÓ agradezco con toda mi alma.
- Procedí como hombre honrado y como notario probo que debe presentar
con claridad á sus clientes todo lo que á sus asuntos se refiera, aun aquello que
los clientes mismos no le pregunten; que debe guiar por buen camino á los que
en él han depositado su confianza procurando en cuanto esté de su parte que
vean lo que es verdadero y lo que es justo. Pues bien: en mi opinión, la justicia
exigía que ni tú ni tu familia os vieseis privados de una herencia sobre la cual
teníais derechos incontestables. ¿Fué para modificar su testamento en este sentido para lo que le recogió tu hermano? Está en lo posible.
- Evidentemente.

11

N úMERO

593

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

un mismo lado· instintivamente los ojos de Barincq siguieron la misma dirección de aquell;s miradas, y vió enton~es que un militar entraba en la sala.
- Es el capitán, dijo uno de los P,n mos.
.
Después de haber dirigido muy raptdamente u_na mirada alrededor suyo, el
capitán se adelantó hacia la chimenea; de gran uniforme, con el sable en el g~ncho para que no arrastrase1 con el casco en el brazo izquierdo, andaba el oficial
sin prestar atención, apare ntemente al menos, á I_as mir~das qu_e caían sobre ~l.
-¿Encuentras algún parecido?, dijo en voz ba¡a el mismo pnmo que le habta
anunciado.
.
.
Pero esta falta de parecido no fué á_los ojos de Banncq tan convmc~nte com,o
el primo pretend/a; además no tuvo tiempo de p~nsaren_ella: el capitán habta
llegado cerca de él, inclinábase ligeramente y ya iba, á rettrarse sm que mn~uno
de los parientes hubiese contestado á su saludo mas q~~ con un ?1ov1m1ento
imperceptible, cuando Barincq, como por protesta casi mvolunta~ia, alargó la
mano aJ capitán, éste tendió la suya y ambos se las estrecharon un mstante.
-¿Le has dado la mano?, dijo uno de los Barmcq cuando el capitán se hubo
alejado.
- Lo mismo que á todos.
-¿No has visto sus garras de plata?
- ¿Qué garras?
- Sus charreteras si te parece más exacto.
- ¿Y qué me importan las charreteras?
Este primo que habla dejado el ejércitó para casarse y que se hallaba muy al
corriente de l¿s usos y costumbres militares, se encog1~ de l~ombros_y contestó:
- No se lleva uniforme de gala al entierro de un amigo, smo sencillamente el
kepis y las hombreras negras. Si el capitán Sixto se ha presentado hoy_ d~ gran
uniforme, ten por seguro que ha sido para publicar sus derechos y decir a voce!i
que pretende ser el hijo de Gastón.
.
,
.
Aunque estas observaciones y sus réplicas se cruzaron a media ~oz,_ no pasaron inadvertidas; y mientras se preguntaban unos lo que po?rían s1gn!fi~a~, obsen:aban otros á Sixto con curiosidad y extrañeza; habíase visto el ~ec1b111~1ento
glacial de los primos y el apretón de manos del hermano, y esta d1ferenc1a habla desorientado á todos. La entrada en el salón del notario Revenacq puso
término á estas preocupaciones. Llegaron después más invitados y P'.onto estuvo el cortejo completo. Ento~ces, co_mo se llenase el ,salón, los que h~bta,n llegado
primero cedieron el puesto a los dlt1mos, saliendo a p~sear po_r el ¡ardm, donde
además de respirar mejor, era posible charlar y discutir más hbrement~. .
- ¿Ha visto usted que el Sr. Barincq ha estrechado la mano al cap1tan S1xto?
- ¿Pero podía no estrechársela?
.
.
- ¡Demonio! Eso depende ~el punto ~e vista que cada un_o esco¡a. ,
,
- Precisamente. Si el capitan es el h1¡0 del Sr. Samt-Chnsteau, sera, pese a
quien pese, sobr!no del Sr. Ba'.incq, y _entonces no hay p~r qué extrañar que éste
tienda la mano a su sobn no; s1 el capitán S1xto no es h1¡0 de Gastón y solamente ha venido para cumplir sus deberes con un hon:ibre qu,e fu é su protector, todavía me parece más dificil que el hermano del difunto a quien se tnbuta ese
homenaje le niegue su mano.
.
,
- ¿Aunque este sobrino se haya hecho legar una fortuna pnvando de ella a la
familia?
- Entonces me parecería que el Sr. Barincq habla sido más hábil.
- Sus primos le han censurado.
- Por el detalle de la hombrera de plata.
Y los que conocían los usos y ceremonias mili~ares se dieron el gusto d~ instruir en esto á los que no lo sabían; esto proporcionó asunto de conversac10nes
hasta que llegó el clero para conducir el cadáver...
-¿Qué sitio iba á ocupar el capitán en la com1t1val
.
Esta fué la pregunta que los curios~s se di~i~ieron mutuament_e; si el uniforme del capitán habla sido una afirmación, el s1t10 que en el corte¡o ocupase po·
d/a ser otra.
·
En tanto que la familia se colocaba para presidir el duelo, el capitán fué á
mezclarse al acaso con la multitud, y entre la multitud permaneció en el templo
sin que nada demostrase en su actitud que el capitán diese á unos sitios _más
importancia que á otros; los parientes ocupaban en, el cor~ un ba_nco cubierto
de negro que, desde tiempo inmemorial, pertenec/a a los Samt-Chnsteau. El capitán durante la fl\nebre ceremonia permaneció en la nave de la 1gles1a confundido con los demás concurrentes.
Pero como estaba Sixto colocado enfrente de aquel banco entre dos columnas inmediatas y como su brillante uniforme se destacaba en medio de tantos
trajes enlutados, siempre que Barincq levantaba los_ ojos encontraba al capitán
delante de él, y entonces no podía menos de examinarle con ~tenc1ón dur~nte
algunos segundos y recordar constantemente aquella observación de su pnmo:
«No tiene ningú n parecido.»
El capitán era menos alto que Gastón, pero poseía elegancia, vigor y buenas
proporciones; lo mismo que Gastón, tenía hermosa cabe~ y nariz griega;_ tenía
por último, como Gastón, el cabello negro. Pero en camb10 de estas seme¡anzas
existlan también muchas diferencias: la barba de Gastón era negra y su color
muy moreno; en cambio el capitán tenía rubia la barba y el color pálido sonrosado; esto era principalmente lo que constituía la diferen~i~ más notable entre
ellos; sin embargo, esta diferencia_ no era tanta que pe~mit1ese aseg~rar, como
el primo habla hecho, que no existía entre ellos parecido alguno; cte'.tamente
Sixto no tenla de Gastón lo bastante para que pudiera deetrse: «es su htJO,) pero
tampoco se hallaba tan alejado de él para que se afirmase que no pod/a existir
parentesco alguno entre ellos; era el uno en su juventud un caballero elegante,
el otro un guapo militar; pertenecía el primero al tipo francamente moreno, el
otro tenía en su persona algo de moreno y algo de rubio; esto era lo que se hallaba de cierto después de detenido examen, lo demás nada significaba, y francamente no era posible sobre tales cimientos fundar ni destruir una genealogía.
Después del incidente del apretón de manos al capitán, una duda preocupaba á Barincq: ¿debla ó no debla convidar á Sixto al al muerzo que habla de verificarse después de la ceremonia? Encontraba razones para justificar la afirmati va; pero las que aconsejaban lo contrario, sobre todo después de las censuras
de sus parientes, no dejaban de ser poderosas. ·
Afortunadamente, en el cementerio, es decir, en el momento en que era necesario decidirse, Revenacq llegó en auxilio de Barincq.
- Como la presencia del capitán en la mesa de la familia habla de ser violenta para vosotros y para él, ¿quieres que me le lleve á casa? Eso os librará á todos
del compromiso.

En realidad el notario habr/a debido decir: «eso nos librará á todos del co~ promiso;» porque su posición en medjo de aquellos herederos presuntos y posibles era también para él en extremo dehcada.
. . .
.
Si la amistad y juntamente un sent1m1enw de JUS!tCta le ,mpul~ban á desear que la herencia de Gastón fuese á su anttguo condi_sclpul?, los. intereses de
su estudio exig/an por el cont"!n0 que heredase el capitán. St _Bann~q heredaba á su hermano conservar/a indudablemente el casttllo y las tierras a: él _ane¡as
para transmitirla~. andando el tiempo, á su hija como ?ienes de la famtha. Por

el contrario el capitán, que no tendría razones de esa mdole para conservar el
castillo y que en cambio las tendrla muy poderosas para deshacerse de él, lo vendería, y esta venta significaba una serie de escnturas y actos y contrat?s pr?ductivos que, en aquellos momentos en los cuales Revenacq se ~ropoma retira~se
de los negocios, acrecentarían muy oportunamente lo~ beneficios de su es~~d10.
En tales condiciones era menester ante todo conducirse con mucha habilidad
entre aquel que podía ser el heredero y aquel que tenía much~s probabilidades
de ser Jegatario; era indispens~ble ~onservar tan_buenas relac10nes con ~l uno
como con el otro; de aqu/ nació la idea del convite, con la cu_al el notano mataba dos pájaros de un tiro: prestaba un servicio á Banncq en c1rcunstanc1as !fl,UY
delicadas, y al mismo tiempo s~ mostra~a. a~ectuoso y corté~ ~en el c~p1ta_n,
á quien de seguro habría resentido el rec1b1m1ento que la famtha le hab1a dispensado.
XII
Era ya muy cerca del anochecer cuando los últimos convidados_abandonaban
el castillo; ninguno de los ¡,rimos de Barincq_ se separó de él sm estrecharle

enérgicamente la mano, mamfestándole vivas simpatías y excelentes deseos.
- Estamos contigo.
- Cuenta con nosotros.
.
- No adm itiré nunca que Gastón haya podido despojarte de una herencia
que por tantos t/tulos te cnrrespond/a.
- En la hora de la muerte se procura reparar las debilidades de la vida.

- No vaciles en aceptarlo; lo que yo te facilitase ahora podrin cargarse á las
cuentas de la testamentaría

- Si Gastón pudo en un momento determinado otorgar el testamento de que
habla Revenacq, es seguro que después lo ha destruído.
- Indudablemente para eso lo recogió, no para otra cosa.
- Cuando quiten los sellos no dejes de avisarnos.

- Por supuesto, nos traerás á tu hija.
- La casaremos en el país.
..
Por último, vióse li bre Barincq y pudo pensar en su famtha y consagrar un
rato á escribirá su mujer una carta ampliando y ~omple_tando s_u telegrama _de
por la mañana; telegrama en el cual solamente habta ~dtdo decií que negocios
importantes lo retenían en ~¡ cast1Bo. En la carta _exphcó el Sr. Banncq_ cuá_les
eran t:sos importantes negocios, y s1 bien no mamfestó las ,e~peranzas nsue~as
de los primos, si &lt;lió conoc~miento á su espos,a de las supos1c10~es del ~otano;
existía un hecho cierto: por el pronto no hab1a testamento. ¿El mventano darla
por resultado encontrar uno? Esto era lo que nadie podía ~~ rmar, ni sospechar
siquiera, si había de apoyar esa sospecha en alguna probab1hdad raz?nable; por
su parte no tenia opinión ni sabía nada; era necesano esperar tres dias.
Cuando Barincq acabó de escribir aquella extensa carta caía la tarde, una de
esas tardes apacibles y hermosas, propias de este pals, donde es frec~ente que la
naturaleza parezca adormecida en un sueño po~tico y sereno. Barmcq no teniendo nada que hacer allí salió, dejando á sus pies que le llevaran donde ellos
quisiesen. .
Sus pasos le llevaron al parque conti~uo al castillo, y allí permaneció el padre
de Anie encontrando cierto melancóhco placer en buscar las plantas que hablan sido amigas suyas en la edad infantil y que. volvía á encontrar ahora tales
cuales eran cincuenta años antes, sin que los jardmeros hubieran modificado en
nada su cultivo.
¡Por qué no habría permanecido allí, al lado de su hermano, que tantas veces
se lo había propuesto! ¡Ah! ¡Si la existencia com_~nzase de n~evo, no incurriría en
la misma locura, no correría en pos de los espe¡tsmos enganosos que le hablan
arrastrado!
.
. ,
Cuando joven había abandonado sm gran pesar aquella_ casa, .J~zgandose llamado á brillantes destinos; ahora ¿podr/a ocupar su antiguo s1t10 ba¡o aq~el
techo y conservarle hasta su muerte? ¡Qué consuelo tan dulce! ¡Qué tranquilo
reposo!
( Conti1111ará)

�N úMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

3 10

El grabado que acompaña á este artículo da perfecta idea de la importancia de esta obra. El viaducto tiene en total entre estribos una longitud de
666'24 metros y está esencialmente constituído por
vigas metálicas, macizas unas y otras formando enrejado, que descansan sobre pilares de acero: la distancia entre el apoyo de los rieles y el agua, ó sea la altura del puente en el punto máximo, es de 98 meEL VIADUCTO DE PECOS, EN LOS ESTADOS UNIDOS
tros sobre el nivel del río, y la elevación alcanza
100'60 metros, contando hasta el fondo del lecho. La
Hoy día, en que el estudio de la resistencia de los anchura de l.:s pilas es de 10'66 metros en su pie, al
materiales es una verdadera ciencia, en que ya no se paso que una de las armaduras laterales, que constiprocede al azar en esta materia, en que los cálculos tuyen las más altas de estas pilas, alcanza 63'5 metros

una presión resultante del viento, calculada en 244
kilogramos por metro cuadrado cuando un tren pasa
por el puente.
He aquí en algunas palabras la composición del ·
tablero, dejando á un lado, como de interés mediano, las porciones de vigas llenas que se ven á la izquierda del dibujo y que forman el viaducto allí donde la altura y longitud son escasas: son treinta y
cuatro traviesas de 10'66 metros cada una. Cuéntanse
luego una viga llena de 16'40 metros, ochO'en entrelazado de 19'80, dos cantilevers de 31, otros dos de
21'30 y por último una viga suspendida de 24'40.
Para colocar las diferentes partes del tablero se
ha utilizado un carromato de hierro con un brázo de
3 7'80 metros de largo que se apoya sobre una base
·circular de r 7'80: este carromato está _formado por
dos vigas paralelas, separadas una de otra por una
distancia de tres metros, que descansan directamente
sobre las vigas mismas del puente, y por dos traviesas que aguantan el conjunto del armatoste. Para asegurar el equilibrio del sistema cuando levantaba las
piezas habíase dispuesto en él un contrapeso de 22.000
kilogramos de rieles. Este aparato llevaba en su puente dos calderas que alimentaban dos máquinas que
gobernaban cuatro cabrias independientes, sin contar
una cabria móvil.
No hay que olvidar que algunas de las piezas que
habían de ser levantadas y colocadas pesaban hasta
ro toneladas. Un solo carromato, siempre el mismo,
sirvió para toda la construcción: primero se utilizó
para construir la mitad oriental de la obra, y luego fué
transportado por ferrocarril recorriendo un trayecto
de 60 kilómetros al otro lado del valle en donde ocupó su lugar en el extremo occidental del viaducto:
allí se colocó la otra mitad y después no se necesitó
más que una prensa hidráulica de 20 toneladas para
juntar las dos partes del tramo suspendido.
Este trabajo gigantesco ha sido ejecutado en tres
meses y medio, con algunos días de interrupción, y
en él se han empleado 67 hombres durante 87 días de
labor, lo cual es poco si se considera que el avance
diario ha sido muy grande. El puente es en suma una
obra notabilísima que honra á M. H. D. Mac Kee,
ingeniero que ha preparado y dirigido toda la construcción por cuenta de la Phoemis Brigde Company.

X., t'ngeniero
(De La Nature)

LA CIENCIA E}{ EL TEATRO
LA D ANZA SERPENTINA EJECUTADA F'OR MISS FULLER

El viaducto sobre el río Pecos en los Estados Unidos. - Ferrocarril del Southern Pacijic

no se basan en rudimerttariag aproximaciones y en
que se sabe perfectamente lo que puede pedirse ar
hierro y al acero, las grar1des construcciones metálicas ya no infunden temor alguno á los constructores,
que las prodigan constantemente en las más atrevidas
formas.
·
Una de estas obras más sorprendentes es el viaducto que ha sido recientemente inaugurado en los
Estados Unidos para la circulación de trenes.
La compañía Soutltern Pacijic Railway habíase
visto obligada, ante el obstáculo que ofrecía el profundo valle del río Pecos (Texas), á dará una de sus
líneas una dirección que alargaba en 18 kilómetros el
trazado, el cual, además, presentaba pendientes muy
pronunciadas y curvas muy violentas. Para evitar tales inconvenientes, decidióse á construir sobre el río
Pecos el puente que nos ocupa, obra notabilísima,
33 metros y medio más larga y 5 y medio más alta
que el famoso puente Kinzua construído en 1882:
se parece mucho al puente Loa, de Bolivia, pero el
tramo mayor de éste sólo tiene 24 metros y su longitud total no excede de 243 metros: las cifras correspondientes al puente de Pecos son, como vamos á
ver, mucho más considerables.

pór encima de la obra de sillería sobre la cual descansan: añadamos que la inclinación dada á esas
obras de sillería es de un sexto. El ancho máximo es
de 4'87, pero esta anchura se reduce á 3'04 entre las
dos caras de una misma viga. En cuanto á la vía es
del tipo normal. El conjunto de este puente representa un peso de metal de 1.828 toneladas de r.ooo kilogramos.
Este peso está sostenido por pilas, de las cuales veintitrés son metálicas, muy diferentes de altura, como se
ve en el dibujo, y todas están fabricadas con barras
de acero-en forma de Z, á excepción de dos que sostienen la porción del viaducto en cantilever. Todas
tienen su fundación de piedra de cantería, y aun para
algunas de ellas que se elevan en el fondo del valle
la fundación ha tenido que ahondarse hasta llegar á
la roca, á nueve y doce metros de profundidad. Digamos, además, que para las dos grandes pilas de
cantilevers lo mismo que para las pilas de la orilla de
estos mismos cantilevers se ha procedido al anclaje á
medida que se construía la sillería de la fundación;
para las demás se ha' soldado la parte metálica al macizo de rocas por medio de cemento Portland. La ·solidez más absoluta está asegurada y se ha previsto

En los Estados U nidos, en Londres, en París, en
Madrid, en suma en todas partes donde se ha exhibido este espectáculo que al publicarse este número
habrá podido apreciar nuestro público en el Eldorado,
ha llamado poderosamente la atención la danza serpentina, por su originalidad, por su elegancia y por
el mágico efecto que produce.
Pero además de estas circunstancias entran por
mucho en la impresión causada las combinaciones
de los curiosos efectos luminosos, que hacen que el
espectáculo pueda ser considerado como una verda:
&lt;lera aplicación de la física á la il~sión teatral.
He aquí cómo ejecuta miss Fuller la danza serpentina.
La sala queda á obsuras, se levanta el telón y aparece el escenario cubierto de colgaduras de terciopelo negro que forman un fondo negro completamente.
Preséntase la joven bailarina vestida con una larga
túnicá de gasa de seda semitransparente, y en seguida
un rayo de luz oxhídrica ilumina la aparición: entonces la artista cogiendo la túnica con ambas manos
imprime á ella movimientos giratorios, dibujando
con los bordes de la misma espirales y hélices con
una rapidez y agilidad maravillosas. En el mismo
momento seis lámparas de luz oxhídrica dirigen sobre la bailarina otros tantos rayos luminosos de gran
intensidad: cuatro de aquéllas están colocadas detrás
de pequeños tragaluces practicados en lo alto y en la
parte inferior del fondo del escenario, y las dos restantes en los proscenios del primer piso, como indica
nuestro grabado.
El objetivo de estas lámparas está provisto de un
disco alrededor del cual hay montados varios cristales dP. colores, de modo que dando vueltas á aquél
puede hacerse brotar de cada lámpara rayos de luz
blanca, azul, encarnada, verde, amarilla, morada, etc.
Cuando la artista recorre el escenario formando con
su túnica espirales graciosas, toma sucesivamente los
colores más variados y más vivos, y los pliegues de
su ligero traje, siempre en moviiniento, aparecen sucesivamente matizados por los más variados tintes:
cuando miss Fuller se sitúa en el foco de dos lámpa-

3II

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

593
ras, su traje es, por
ejemplo, ama rillo por
un lado y encarnado por
otro, y cuando recibe á
la vez la luz de todas
las lámparas, aparece
cubierto de colores múltiples y sin cesar cambiantes, produciendo un
efecto de irisación verdaderament~ mágico.
Miss Fuller ejecuta
una porción de juegos
distintos, pero el que hemos descrito es indudablemente el más notable.
En los otros ejercicios se presenta con diversos trajes, siempre de
gasa de seda: en uno
mueve con sus brazos la
túnica dándole forma de
alas de mariposa, cuyo
vuelo imita en sus rápidos giros en medio de
torrentes de luz que dibujan sobre la tela los
más hermosos colores.
Como se comprenderá, las actitudes de la
artista pueden variar has-

'

La danza serpentina, ejecutada actualmente en el teatro Eldorado ele esta ciudad por la original artista mis(Fuller

MZDICACION ANALGÉSICA

!
¡

it SoluoiJn t
it EXAL1111'
@omprimidos

IBLANCARD ,
DE

1
6
•

!
6
6
6

JAQUECAS
COREA

REUMATISMOS

t

El mas actioo, si mas
lnofenstoo y et. mas
poderoso medicamento

CONTRA EL DOLOR I
•

...a.a.-e-e..e-e-Aa.W
PARIS, rue Bonaparte, 40

"'W"'W W

.................

Pel'IOUI ,ae CODtCn Ju

~Talll&amp;UOIA

V-

·

no ti_tubee en purgarse, cuando lo
nece,itaa. No temen el a,co ni el caurancio, porque, contra lo que ,ucede coa
108 demu purgete,, este no obra bien
Bino cuando ,e toma con baeao, alimento,
1 bebidu IOr&amp;iliCSZJtel, cual el vino, el call,
el U. Cada cual e,coge, para purgarse, la
hora y la comida que ma, le convienen,
segTUJ 1111 ocupacfoae,, Como el cau,an
cio que la purga ocaafona queda completa.mente anuladopor el electo de la
baua alimea&amp;acioa empleada,uao
,e decide lllcilmente II volver
4 empe,ar cuanea, vece,

DIC16N LUITIIADA

J

Fe;~n;t!,!!:ª!o":t!' la
Anemia, Clorosis,
•• la laqr1,
Debilidad, et.e.

DR. FORGET

contra los Reumas, Tos, Crisis nerviosa•

' Insomnio•. - El JARABE FORGET ca
un calmante célebre, conocido desde 30 años, En !as farmacias y 28, r_u _• Ber;llre, Pari•
(antiguamente 36, rue Vmenne),

p VDI&gt;ll BN TOD.lS L.t.S PIUNOIP.A.LBS BOTICWS
11
1

:=

ARDUO

•

t ld

contra las diversas

%'90t 1:z1a J
1

Hydropeslae, cToaea nervloaae;
Bronquitis, A•ma, et.e.

Gra.geasalLaetato Hierro

E■po~r1cl1111111

de

de

GELIS &amp;CONTÉ

J pr obadu por 1&amp; Academia de Jledlclna de Pu t,.

8ragaas d8 que
NEIOSUTICO 11 ... PDDEIIIO
se conoce, en poclon
1

E'ªilftaJo~r-,:1,un1aa ~~f::l: ;~~~e:;

O

■edalla de Oro de la S•4 de Fta de Paria detiemn

LABELONYE y

111&amp;1

, EXIJASE

d'P'\ •

Empleado con el mejor e:rito

CARNE HIERRO y QUINAreparadores.
11 Alimento uw Co~ llllido a los 'l'ónico•

,..

,.

.. . . . ....,.... A• • Jet Mlldll

~ · - ' ... s... Ka-• J . . . . N i -

ara,1;19 e-,191 a, e Afecciones•11Corazon~

AA. Dln'IIA.1', r-aonuoo n P.&amp;JUa

Port141yor,a Paril, en wa de J. FBW, rarmar.eulico, 10!, rae Ricbelieu, Sucesor 4e .lROOD,

La caja: 1 fr. 30.

6. ti o6ntimo• de P•••ta la
entrega do t.l p6.gina•

.....6.,,.,.
,.1a ...
"' ,,_,._:ta..__
,.,,. • _,.,,,. .

==c1~1:1ir1~-:i~1qC:,~~=='; i!38 ~f:J,:.Cundea la ~

,

LA SAGRADA BIBLlA

•.-oano

de

ao,.ca

ESTRERIM IENTOS, CÓLICOS. -

--■•h..■ -lra lNllal• .. l&amp;hrpala
lbnblo&amp;ow U la V•, laflemllldoa• u lá
- - - - - - , _ ._ _ del
lrt•
'9ololl peprocl-el Tüeoe, J .........
i IN 81n PllDICADOJl!!i.. .&amp;aOGADOa
PBOFDOIIEII y C&amp;ln'O,ua pva fMillllr IÍ

T COK TODOS LOS HDCCIPIOS KllnITITOS DB U CARNE
• - ~ ~ m1E11ae y 91JD.&amp;1 Dtes afloa de extto eonUDuado y las a1lrmactones de
wuu las em1nenclll médicas preuban que esta uocJICion
la ()arae, el Hierro y la
. .in&amp; oonatltuye el reparador mu enel'llico que 88 conoce para curar : la Clordlü 1a
.lflimfa, las .lle111t~ dolorolal, el J/mpo/Jredmtento y la J. l teracton ae la Sangre
el .1aQvm11M, las J./ICCW!fa acro/W4UI '1 ac:or&amp;utwiu, etc. &amp;l Yin• PerrastnoH dé
.&amp;na• ea, en erec&amp;o, el ÚDiCO que reune todo lo ~e entona y fortalece los organos

an.oaucaCIIA.I ,

GRANO DE LINO TARIN F~i~l.wl~s

,ea nece,ario. •

VINO FERRUGINOSO ARDUO

nscoau

AMOCIAI

Dlt PARIB

DEL

~

' LElffZI.U, ,... '

PILDORAS~~DEHAUT

6
6
6 JARABE

UIT .&amp;fflftÚIQVI -

LECHE ANTEF1:LI

Lu

f
6 GARGANTA
VOZ y _BOCA
6. PASTILLAS n DETNAN

t
t

---

~-

'.

DOLORES
NEVRALGICOS,
DENTARIOS,
•
MUSCULARES,
UTERINOS. w

S

ta el infinito; pero no insistimos aquí en esos
deta II es coreográficos,
pues sólo hemos querido
llamar la atención sobre
el ingenioso partido que
miss Fuller ha sabido sacar de los efectos de luz.
Antes de terminar haremos observar que los
rayos de luz que se ven
en el grabado resultan
exagerados, puesto que
en la escena distan mucho de verse tan marcadamente; pero el artista
al dibujarlos así ha querido hacer más comprensible la explicación,
sin tratar de dar idea de
los efectos que el grabado no puede reproducir.
El procedimiento empleado por miss Fuller
está llamado á constituir
una nueva fase en los
grandes espectáculos teatrales, y de fijo no ha de
faltar director de escena
que consiga con él maravillosos efectos.

C'•, 991 Calle de Aboul&lt;lr, Parfs, y en

ZtU perdidal. tJ

todas las farmacieJJ.

........................

oºR\9\III
_. •

1f :J del 6 _
♦

•

Especfftco probado de la GOTA J IIKU■ATl■■oe, calma 101 clolort1 ♦
loa mas fuertes. Acclon pronta J leJUra en todo, lo■ perlodoe del acce■o.
P, COII.UI, IIIJO, le, ll. . hlnt-Clla. .e, ltllD

.....................
♦

GOl"A ·

.._....,.BBUl!Tl8108

VENTA ..OR MltNOl'l,-ltN TODA8 LA8 l"Al'IMACIA9 y Dl'IOQUlll'IIAa

�LA

312

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

que entran por mucho agravios de carácter
local nos abstenemos de todo comentario, limitándonos á anunciar el folleto y á agradecer la atención que al enviárnoslo nos han
dispensado sus autores. El folleto ha sido
impreso en la tipografia de La Verdad, Remedios, 10, Gran Canaria.

LIBROS
ENVIADOS Á ESTA REDACCIÓN

por autores ó editores

LA CIUDAD DE PALMA, por E. Estada.
- El levantado deseo de mejorar las condiciones industriales, materiales y sanitarias
de la capital de las Baleares ·ha movido al
autor de este libro á hacer en él un trabajo
en extremo interesante, merecedor de elogio
y de la gratitud de sus conciudadanos. En
esta obra con gran copia de argumentos y de
datos comparativos con ciudades extranjeras,
estudia las causas que se oponen al desarrollo de la industria y al aumento racional de
la poblaci6n, ocupándose con estos motivos
y muy especialmente de las fortifiéaciones
de Palma y del derribo de sus murallas que
el Sr. Estada conceptúa como el principal
obstáculo al mejoramiento de la ciudad. Lle·
va el libro cuatro apéndices (D. Vicente Mur
y su tratado de arquitectura, Algunos ante•
cedentes sobre las fortificaciones de Palma,
Documentos referentes á la fortificaci6n ele
Palma y Condiciones que deben reunir las
viviendas para ser salubres), un interesante
plano de la Civtat de llfallorca dibujado por
el presb!tero Antonio Garan en 1644 y otro
de Palma en la actualidad. :.. El libro ha sido
publicado en elegante edici6n por el editor
D. José Tous (San Francisco, 131 Palma) y
se vende al precio de 4 pesetas.

1

111 t 1

PROLEGÓMENOS DE LA ANTROPOCUL·
TURA, por D. j1tan B . Amorós. - La antropocultura es, según la define el Sr. Amorós,
la ciencia sintética de la .fisiologfa y de la
mecánica y su objeto es cultivar racional·
mente al hombre para llevarle á su mayor
perfecci6n. Dada esta definici6n, se com·
prende la importancia .de la materia cuyos
proleg6menos trata este folleto, que ha sido
impreso en Madrid, tipografla de Alfredo
Alonso (Soldado, 8) y se vende á cinco cen·
timos.

L' ÚLTIMA VOLUNTAT. MALA JUGADA,
Comedias en ttn acto y en verso arregladas del
italiano por Francisco Casanovas, con dibujos del mismo. - Estrenadas ambns producciones con gran éxito en el teatro Romea de
esta ciudad, este es el mejor elogio de las
mismas: las ediciones en estas comedias re·
cientemente publicadas llevan algunos dibujos del propio Sr. Casanovas. Véndese al
precio de una peseta cada una en la librer!a
de D. Francisco Puig y Alfonso (Plaza Nueva, núm. 5).
NUESTROS MILITARES, por Fradera. Veinticuatro cromolitografias componen el
álbum que con el título de Nuestros milita·
res ha publicado el conocido dibujante Fradera, y en todas y cada una de ellas se revela un gran espíritu de observaci6n que ha sabido sorprender con notable verdad algunos
tipos y escenas de la vida militar, buscando
en unos y otros el lado cómico y reproduciéndolos con lápiz fácil y chispeante que
acredita á su autor de notable caricaturista.
H ay en todas las láminas gracia en abundancia y esa espontaneidad y sencillez ,de
ejecución que tan bien sientan al género cultivado por Fradera. Cuantos vean N1testros
militares pasarán de seguro más de un buen
rato. Ed1tado por D. Inocente L6pez, véndese el álbum en las principó.les librerlas al
precio de 1'50 pesetas.

EXPOSICIÓN ELEMENTAL DE LOS PRIN·
CIPIOS FUNDAMENTALES DI!. LA TEORfA
ATÓMIQA, por el doctor G. Denigés. - Co·
nocida es la importancia de la teoria at6mica
que, en su cualidad de lengua cientffica internacional, debe ser la base de toda enseñanza
qulmica, sobre todo en las aplicaciones á las
ciencias biol6gicas y terapéuticas . Sobre esta
materiaescribi6 un interesante folleto el pro·
fesor agregado de la facultad de medicina y
farmacia de Burdeos, el doctor Denigés, que
ha sido vertido al castellano por D. Manuel
A. Delano, socio honorario del Colegio de
farmacéuticos de Madrid é individuo de la
Sociedad Cient!fica de Chile y de la Socie·
dad Química de París. Como puede verse
por el titulo, la traducción está escrita con
la nueva ortografla que en algunos puntos
de la América latina y especialmente en Chi·
le va adquiriendo preponderancia.
LA CAPITAL DE LA PROVINCIA DE CA·
HISTORIA DE UN ESCÁNDALO.
- Los diputados provinciales residentes en
Gran Canaria que para la elecci6n de senadores pasaron á Santa Cruz de Tenerife han
publicado un folleto relatando los sucesos
que con tal motivo acaecieron en la capital
&lt;le Canarins. Como se trata de cuestiones en

¡UN CRIMEN HORROROSO!, por Serafina
Pitarret(!,, - Pieza en un acto que su autor,
oculto bajo el seudónimo de Serafina Pita·
rreta, califica de fruslería cómica y que con
brillante éxito se estrenó en el teatro del Tí·
voli villanovés en la noche del r5 de agosto
de 18901 y fué favorablemente juzgada por
la prensa de Villanueva y Geltrú. Ha sido
impresa en dicha villa en casa de José A.
Milá, Rambla Principal, 41.

N ARIAS.

MR,

TOMMY BURN TIRÁNDOSE DESDE UNA ALTURA DE 83 PIES
11:N 11:L ROYAL AQUARIUM DE LONDRES

Jar.a be Laroze
DE CORT~ZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de ,o años, el .Jarabe Laroze se prescribe con éxito por

todos los médicos para la curacion de las 9astritl1, gastraljias, dolorea
Y retortijones de estómago, estreñi1D1entos rebeldes, para facilitar
la ~ges~on y para regularizar todas las funciones del estómago y de
los mtestinos.

J AR.A.BE

a1Bro:rnuro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AIARSAS

Soberano remedio para rápida cura•
cion de las Afecciones del pecho,

Catarros,Mal de garganta,Bronquitis, Resfriado•, Romadizos,
de los Reumatismos 9 Dolores,
Lumbagos, etc., .. 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

DaptJstto ,n todas ta1 Farmacias

Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon,
la epilepsia, bistéria, migraña, baile de S•-Vito, insomnios, convulsiones y tos de los ni.lios durante la denticion, en una palabra, todas
1aa afecciones nerviosas.
e

1ábrir.a, Espedieiones: J.-P. LAROZE

593

~,till\lADESd•'. ~ITo.t,
411
\\'t
~
•O

Pepsina Bondanlt
!probada por la fü.DEll.l DE IEDICIN.l

PREMIO DELINSTITUTO AL O' CORVISART, EH 1856
Meaanu en tas Expó1leloau Ínternaelonalu de

P.lRIS - LYOII - llEN.l - PBlL.lDELPBl.l • P.lRIS
1867

1872

18i11

1876

11 l lfPLl.l COK &amp;L IU.YOI. t XlTO P

18'i8

LU

DISPEPSIAS
OASTRITIS - OASTRALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
Y OTl.01 DIIOI.DINII DI LA DIGHTtOII

B.UO LA FORKA. DE

ELIXIR- · de PEPSINA BOUDAULT
VINO . · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT

0
!, ruedes Lions-SI-Paal, l Paria.

Deposito en todas las principales Boticas y Droguerfaa

P.lRJS, Pbarmacie COLLAS, 8, rue Daupbine

CARNE y QUINA

y en las pr ittcipalt1 farmacia, .

ll .tllmento mu reparador, unido al Tónico mu enerpr.o.

VINO AROUO CON QUINA

. ENFERMEDADES

ESTOMAGO
. PASTILLAS J POLVOS

T CON TODOS LOS PlltNCJPIOS lCUTlUTITOS SOLUBLBS DB U CARNE
c,.1a.u y 9m1u I son los elementos que entran en la coml)OS!cton de este potente

reparador de las fuerzas vitales, de este feniaea■te per e■eefe■eia. De un gusto sumamente agradable, es soberano contra la Anemta y el Af)OCamlfflto, en las Calentura,
'3 Convalecenctal1 contra las D14rrell.l y las Afeccú&gt;nu del B1tomaqo 1 los ,nte,tfno,
cuando se tma de despertar el apetito, asegurar las digestiones reparar las ruérzu,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y íaii epidemias provocadai por los calores, no se conoce nada superior al l'I•• de galu de .a.reud,
,P(lf' ma.uor. en Paril, en casa de J. FERl\t, Fannaceutico, tO!, rue Ricilelien, Sacaor deAlU&gt;UD
l
SB VENDE &amp;N TODAS LAS PRINOIP,u&amp;i BoTIQU.
•
11
1

EXIJASE i!º&amp;~ ARDUO

PATERSON

• BISIIUTBO y llAGNISIA
~ o , C011tra lu Afeoolonea del Est6·

Querido enfermo.-Ffese Vd. 4 mi larga experiencia,
y haga uso de nuestros 6RANOS de SALUO, pue, ellos
le curarán de au const1paclon, /e darán apetito y le
derolrerán e/ aueño y la alegria. - Aal r1rirá Vd.
mucho, años, d11frutando siempre de una buena aalud.

PATE ·EPILATOIRE DUSSER

.. ..,_. =J:
._ .

mago, Falta de Apetito , Dlgeatione■ lahorlOIIU, Aoadl.as, Vómitos, Eruotoe, y Cóll009;
Ngularlzan lu Fwlolones del EltóJIUlgO y

da loe IIMNUnoa.
E1lllr • al ,otulo a 111111 de l . FAYA/fO,
&amp;db. DffllA!f, Fannaoautioo tlD Pillll

11111a10•• ti v•LLO ... 1'M1n .. la .... (BarM, lllpte, $.). •
calil. H &amp;a. . 4e a.tte,JIIÜYNI de ldtiatlliolprulilu la ekadl
(le _.. • -,..,Jlfl
1 " l/2 11)11 pan el Mpte Hren). Pan

.. 111a

la.,._

.............t1r.1UFeB&amp;DV••mR,t,n1J..J..l\ou-a, Parta.

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria

....

.. IMP, DI ?dONTANBR Y SIMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48050">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48052">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48053">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48054">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48055">
              <text>593</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48056">
              <text> Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48057">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48073">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48051">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 593, Mayo 8</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48058">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48059">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48060">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48061">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48062">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48063">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48064">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48065">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48066">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48067">
                <text>1893-05-08</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48068">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48069">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48070">
                <text>2011704</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48071">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48072">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48074">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48075">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48076">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7311">
        <name>Ciencia en el teatro</name>
      </tag>
      <tag tagId="7530">
        <name>El viaducto de Pecos</name>
      </tag>
      <tag tagId="7528">
        <name>Exposición histórico-Europea</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7527">
        <name>Graner</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7529">
        <name>Niños músicos</name>
      </tag>
      <tag tagId="7477">
        <name>Verdades y mentiras</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1821" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="699">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1821/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._592._Mayo._0002011697.ocr.pdf</src>
        <authentication>bc12932b733ddef6127a99d64a39bfb7</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73992">
                    <text>aitrt~C10f)
11tí~trea
A~o XII

- - - - -- - -~

B ARCELONA

1.º

DE MAYO DE

1893

~ - -- - -- -

:SACO, dibujo de R. Armenise, grabado por Manoastropa,

NúM. 592

�NúMERO

LA 1LUSTRAC1ÓN ARTÍST1CA

59~
NúMERO

avecillas con sus himnos de arpegid!l y gorjeos. La
,verde y ya granada [espiga lleva en sus aristas -gotas
de rocío y en sus raíces pétalos de amapola. Corónanse de flores los arbustos, difundiendo aquella
dulce alegría que siente la casta joven cuando se
ciñe, á impulsos de risueñas ilusiones, la guirnalda
..,....... .
misteriosa de novia en el anhelado día de sus nupTexto. - Murmuraciones e111'opeas, por Emilio Castelar. - La cias. Los seculares árboles, llenos de moho, de líquemuerte del tlo, por Luis Taboada. - Tren de est11dia1ttes, por nes, de festoneantes enredaderas, sacuden sus copas
José de Roure. -Nuestros grabados. -Miscelánea con noti· al airecillo, y dejan caer como una lluvia de oxígeno,
cias de Teatros, Bellas A,·tes y Necrología. -Anie (continua· producida por los primeros besos de la luz, mientras
ción), novelo. por Héctor Malot, con ilustraciones de Emilio
Bayard, traducida por Antonio Sánchez Pére-z. - SECCIÓN las praderas, de varias flores sembradas y enriqueciCIENTIFICA : La cronofotografla. Nuevo método para analizar das, así como dan mieles á las zumbantes abejas, dan
el movimiento de las ciencias flsicas y naturales (conclusión), colores á las tenues y ligeras mariposas. Por aquí el
por E. J. Marey de la Academia de Ciencias. - Libros en· trabajador que canta, llevando su azadón al hombro,
viados á esta Redacción por autores ó editores.
con la jovialidad nacida del descanso en brazos de la
Grabados. - Ba,o, dibujo de R. Armenise, grabado por noche; por allí el pastor que saca el ganado de aprisMancastropa. -Et gallinero; Los palcos por asientos; El an- cos y establos humeantes, despidiendo de sus lanas
fiteatro, tres dibujos de Renato Reinicke. - Vistas de los prin- sanfsimos aromas y de sus esquilas notas varias, tan
cipales sitios, edificios y monumentos de Madrid (de fotogra·
regocijantes como cualquier alegre melodía. Todo
ftas). - La Discreción, alegoría de C. Marr. - El prlncipe
Femando de Bulgaria; La princesa de Parma (de fotografía). convida, pues, todo, al amor: el aleteo, el cántico, el
- Federico el Grande junto al cadáver de Schwerin, copia del vuelo, el resplandor, que diríais esfuerzos constantes
celebrado cuadro de R. \\"arthmuller. - El rey Httmberto I y tenacísimos de la materia por producir y exhalar el
de Italia; La reina llfarga1ita de Italia (de fotografía}. -Fiespíritu, como la flor, que se disipa y se trastrueca en
guras 34, 35, 36, 37 y 38, cinco grabados correspondientes al
artículo de la Sección cie11t!fica, titul,ado La cronofotograffa. aroma. ¡Ay! El principal atractivo de los arpegios en·
tre las aves cambiados, de las miradas por el sol diri-Juegos infantilts, dibujo de D. Panluzzi.
gidas á su esposa la tierra, de los besos dados por los
aguijones de los áureos insectos á las enamoradas
flores; el principal atractivo está en que todos aqueMURMURACIONES EUROPEAS
llos espasmos corresponden á una con los corazones
POR DON EMILIO CASTELAR
henchidos, por los cuales se agolpa y enardece la
sangre hirviente, de igual mane_ra que la corteza de
La prima,·era en Sevilla. - Resurrección de la Naturaleza. - los árboles rejuvenecidos y reengalanados por la savia
Reflexiones. - U na montería en Sierra Morena. - Llegada de
primaveral con tanto exceso de vida.
los invitados. - Encuentro con los nobles señores del coto. .........

El puesto. - Los monteros y las reses. - Hospitalidad. Canto andaluz. - Observaciones. - Conclusión.

No ha sentido el calor vivificante de la primavera
en su cuerpo y no ha experimentado la savia de abril
en sus arterias quien jamás haya en Sevilla estado
por estación como la que ahora impera y corre. Aquellos bordes, así de las acequias como de los caminos,
festoneados á una de flores embellecidas por toda
suerte de matices y olientes á toda clase de aromas;
aquellas palmas, que vibran al beso de los airecillos
y dibujan las diademas de sus orientales cogollos en
el azul de un cielo helénico; aquellos naranjales, nevados de azahar en su copa y erguidos sobre círculos
de azahar descolgados de sus ramas, las cuales pare. cen otros tantos pebeteros, donde la esencia balsámica se condensa en términos de que tal olor no resulta fluido y vago, algo líquido que se bebe como el
hatilus de los harenes y algo sólido que se masca
como las frutas de los paraísos, infundiendo en nuestras fibras una celeste serenidad; aquel enlace de los
árboles más exóticos entre las paredes marmóreas de
los jazmines más misteriosos con las enredaderas y
los rosales más hispánicos; el surtidor de las fuentes
murmurando, tras las cancelas de los patios, adornados por macetillas, en torno de las cuales vagan hermosísimas mujeres coronadas de frescas rosas despidiendo gorjeos de sus arpadísimas gargantas, centellas de sus negros ojos; el esmalte de los alminares
almoravides y almohades cubiertos con sus encajes
de alharacas y ceñidos con sus grecas de azulejos; los
brillantes palacios mudéjares con suelos de ágatas
y techumbres de marfil con oro; los innumerables
campanarios relucientes al centelleo de sus lozas muy
semejantes á mayólicas; el vapor de poesía despedido
hasta por los objetos más prosaicos, cuya vulgaridad
trastruecan en arte puro los recuerdos bellos como los
arreboles de cualquier ocaso andaluz; la mtísica puesta por las canciones entonadas en competencia y
porfía con ruiseñores y alondras ó al son de melodiosas guitarras, por tal manera os poseen y dominan,
que cuando el río suena en un caer de la tarde y los
bosques huelen y la Giralda con la Torre del Oro
brillan y la catedral ostenta sus cresterías entre góticas y platerescas, os creéis transportados á uno de
esos predilectos sitios, invenidos por las mitologías
como islas, dentro de cuyos senos edénicos nunca
penetran el dolor y la muerte.

***
Bien es verdad: por todas partes, bello, bellísimo,
un anochecer ó un amanecer en abril. ¡Qué mañanas!
El cielo, de color de perla en los primeros ínstantes,
al rayar la feliz alborada, tórnase luego de un matiz
rosa, semejante al rubor de la niña enamorada que
oye profundo suspiro de amor. Las crestas de los
montes, sonrosadas por los albores, quiebran la luz
matutina con tan variados reflejos, que parecen, ya
pirámides de coral ó ya rotondas de rubíes. En aquellos iris, cuando acaban de acostarse la luna y la estrella matinal que la sigue, se despiertan las parleras

¡Oh naturaleza! Inmóvil en medio del movimiento, una en medio de la variedad; empapada en el éte,
que la penetra por todos sus poros, y que forma como
su atmósfera, como su espíritu; bajo la sucesión continua de seres orgánicos que cambian y se transforman, permanente de suyo é inmodificable; sujeta
siempre á la muerte, y sin embargo, eterna; sujeta
siempre al límite, y sin embargo, infinita; radiosa en
la inmensidad del espacio y concretada en seres orgánicos; desde los astros, que despiden su luz por las
esferas, á las flores que empapan con sus aromas los
aires; desde los gases impalpables que se desvanecen,
á las sólidas cordilleras que mezclan con sus ventisqueros, donde la nieve blanquea, sus volcanes, donde
reluce el fuego central; desde la nebulosa que lleva
en germen orbes infinitos, á los grandes y gigantescos mundos, ya cansa!Ios de bogar por los espacios;
desde el grano de arena que la onda remueve, á las
últimas estrellas de la Vía Láctea, cuyo resplandor
tarda veinte mil siglos en llegar hasta nosotros, pobres
desterrados adheridos á este pequeño planeta; en
todo este círculo, cuyo centro se halla, como dice la
sabiduría moderna, en todas partes y cuya circunferencia en ninguna, ¡ah! no sucede el aniquilamiento
total ni de una sola molécula; no existe, no, la nada;
sombra de nuestro pensamiento, aprensión de nuestra poquedad, fantasma de nuestros sentidos, idea
sin realidad, que las tristes limitaciones de nuestra
lógica y la incurable imperfección de nuestro lenguaje nos ha obligado á poner en el eterno océano de
la vida. Es verdad que algunos astros se han apagado
en nuestro sistema solar, como faunas y floras enteras han desaparecido en nuestra corteza terrestre;
pero ni se ha extinguido el calor de la vida universal,
ni ha cesado el crecimiento y el progreso de más
perfectos organismos.

Mas no acabaríamos nunca si hubiésemos de agotar estas filosofías. Volvamos de nuevo al campo,
hundiéndonos así en sus aromas como en sus savias.
Y puestos ya, por las inspiraciones de abril, en esta
ocasión de anegarnos dentro de su vida exuberante,
recordemos la Sierra Morena, que acabamos de recorrer y que nos ha olido en sus embriagadoras fragancias al bello lenguaje de Cervantes en aquellos
capítulos del Quijote, donde nos la describe yofrece
con toda la magia de una poesía, dentro de cuyos
senos la ficción y la verdad, no sólo se juntan, se
confunden é identifican. No he presenciado yo allí
penitencias como las del ingenioso hidalgo, pero sí
cacerías que piden para su historia una voz tan elocuente como aquella voz y una pluma tan divina
como aquella pluma del primero entre nuestros prosistas, de quien puso en los desfiladeros de tan aromados montes las .escenas que patentizan los secretos más recónditos y más hond_os de la Naturaleza.
Después de tamaña correría, la noble familia que me

agasajó con tales obsequios pidióme una crónica del
hecho; y aquí está, como la escribí al día siguiente de
tan lisonjero caso, en la madrugada del día 10 mismo
de este mes corriente. Cópiola de seguida y á la letra,
pues guarda las emociones muy frescas y transcribe
con ingenuidad muy franca un color andaluz. Desde
aquí digo que Andalucía es la tierra donde Virgilio
soñó hallarse sus Elíseos, el musulmán encontró sus
edenes y el cristiano recobraría su Paraíso perdido, si no lo buscara en el cielo. Sonarían las.dos de
una espléndida y luminosa tarde, cuando llegamos el
domingo 9 de abril á estos riscos, después de larga
misa con incienso y órgano y aleluyas, en la cual tuve
tiempo de pedir á Dios un premio para el favor de
haberme traído á estas montañas en alas de sus amistosas invitaciones y al reclamo de su fraternal cariño,
mostrado con obsequios sin fin, en que le secundó
una parentela tan larga y numerosa como la descendencia de los antiguos Patriarcas bíblicos, el correligionario de toda la vida y amigo de toda el alma, el
bueno amado Ayala. Cumplido este cJ.escargo de conciencia, monté brioso caballo, capaz por mí de moderar sus ímpetus conociendo mi torpeza en el arte
de cabalgar, y llevarme sobre su lomo cual un cordero de paz y mansedumbre por donde sólo pueden ir
á su sabor águilas y á lo sumo cabras. Cabalgué con
hechizo y encanto sobre praderas vistosas como tapices de Persia y olientes como almizcle de huríes, á
la sombra de las encinas cargadas de polen y rebosantes de savia, entre guirnaldas de florestas como
jardines orientales y coros de ruiseñores despidiendo
cromáticas escalas de sus cuerpecillos abrasados en
el celo y en el amor. Al cabo de un rato que pareció breve á mi cansancio y de un trecho que pareció
corto á mis agujetas por lo hechicero de tantos paisajes, doquier entrevistos, nos encontramos bajo verdes fresnos y á la vera de clarísimo arroyo la incomparable familia de mis amigos los Calvos de León,
entre la cual resaltaba Conchita, ponu belleza y por
su gracia, como una Diana cazadora, con su escopeta
en mano, la trabilla de los perros en derredor, el montero al lado, y tras ella su marido Antonio, sus hermanos Juan y Rafael, parecidos á generales, hechos
y derechos, según la infantería, la caball.ería y estoy
por decir la artillería que aguardaban sus órdenes.
De ágiles músculos, de ojo certero, de gallardo aire,
de una destreza más que aprendida consubstancial á
su cuna y heredada de sus mayores, donde ponen
la vista ponen la bala, y montan como aquellos ascendientes suyos, descubridores de América, que los
indios creían pegados á brutos, capaces por su ligereza de vencer y dejarse atrás el céfiro en persona.

***
Con suma rapidez organizaron el combate. Si me
prometieran hacerlo tan pronto y tan ·bien, era cosa
de pedirles que organizaran el país. Conchita, de incomparable atractivo y tan maestra en esto de agasajar huéspedes, que al cuarto de hora creéis haberla
tratado toda la vida, y Rafael, su hermano, el primer
cazador de Andalucía, me llevaron, caballero en patriarcal borrico, por un matorral de todos los demonios, magüer su fragancia y su belleza, en el cual recordé, muy desprovisto de toda banqueta y muy á
la ligera vestido, cuántas espinas guardan en este
mundo, por culpa de nuestros pecados, las suaves
flores. En un minuto improvisó Rafael fresca grutilla,
muy superior, según su clase, á los discursos que se
suelen improvisar en el Congreso, y mucho más útil.
Allí nos acurrucamos los dos cazadores de veras y
este cazador honorario, recibiendo consigna de silencio, bien difícil por cierto de cumplirse hallándose
allí un hablador sempiterno como yo, gustosísimo de
oir á Concha, cuya voz compite con el coro de las
avecillas circunstantes y cuyo dejo esparce á los cuatro vientos la sal sembrada por María Santísima en
esta su tierra predilecta. Pero callamos cuanto pudimos aspirando los aromas de romero, cantueso, to·
millo y jara, puestos por el florido abril en los transparentes matizados aires.

De súbito los monteros gritan, los perros ladran,
los caracoles suenan, los cencerros repican, y todo
este clásico estruendo extiende por nuestro. cuerpo
los escalofríos del combate. Yo me propuse no tomar
en él parte alguna. Parecíame impropio de quien
tanto predica la paz semejante guerra. Parecíame
mucho más fácil cabalgar sin daño que disparar un
tiro y no caerme de espaldas, como los indios de
América la primera vez que oyeron el estampido de
las armas. Cuanto de cariño me inspiraban las personas de Cónchita y Rafael, tanto de respeto me inspiraban sus dos escopetas. ¡Vamos, confieso mi delito

LA

592

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

EL GALLINERO, dibujo de Renato Reinicke

y proclamo mi pacatez, hubiera preferido á dos fusiles ¡ay! dos quitasol_es. Mis compañeros, bastante listos para conocer m1 medrana, me consolaron diciéndome que aquellos montes se hallaban puestos bajo
estrella muy propicia, y nunca vieron accidente alguno de caza desgraciado. Sonreí con los labios·
pero el susto iba por dentro. Ma~
en seguida olvidélo todo al espectáculo subsiguiente. Abrían senderos entre los matorrales, parecidos
á maniguas, los perros, y volaban,
más que corrían, las perseguidas re·
ses. Un ciervo, cuya piel del r,olor
de canela relucía como un cuero
cordobés al sol, pasó ante nuestra
vista encantada. Tras breves minutos una cierva se presentó cerquita
y á la derecha de nosotros. En
cuanto nos vió, cual si quisiera saludarnos y hasta reconvenimos, se
plantó y nos dirigió una mirada de
sus profundos relucientes ojos, que
trocó en amor á ella todos nuestros
cazadores odios. En mi amiga Concha la naturaleza de dulce mujer se
sobrepuso á la naturaleza de diosa
Diana, é intercedió con su hermano
para que no la matase, pues pare·
cíale con razón impiedad suma exterminar las hembras, fiadoras de
su coto. Rafael, movido por el hospitalario afecto de quien desea mostrar á profano, tan profano como
yo, todas las circunstancias de una montería, disparó
sf, con ánimo de ahuyentar la res y no matarla. Cuando la vimos huir celebramos los tres nuestra misericordia para con ella. Concha me recordaba una poe-

0

sía de Lamartine, describiéndome cómo se plañen y
lloran las siervas heridas cuando se arrastran en su
dolor hasta los manantiales en busca de algún río y
se acuestan sobre las matas como deseosas de morir

nos amorosa, oliendo á idilio. Rafael quiso poner la escopeta en mis
manos y darme la suprema honra
de mostrar cómo aquel animalejo,
si por acaso muriese de un tiro, se
había suicidado á sí mismo, según
decía, en su escasa gramática, un
gran general español, más glorioso
en armas que en letras, el cual sa·
bía de sintaxis lo mismo que yo sé
de disparos. Y perdoné á la cierva.
No bien se había huído ésta cuando
nos anunciaron un jabalí. Llegó con
efecto, mas con tan poco acierto
que retrocedió, dejándonos con un
palmo de narices. ¡Oh poder de la
hermosura! Experimentamos regocijo porque se habían escapado las
ciervas, y contrariedad porque no
había caído el cerdoso jabalí á nuestras plantas. Vino el anochecer y
Rafael me dijo que no había estado
á medida de su deseo la caza. Pero
yo la encontré perfecta, caza de teatral espectáculo, más que de sangre
y humo, cual conviene á la estación.
Heridas, sangre, muerte, compadécens(;! mejor con las nieves del invierno que con las flores del primaveral abril. Todo ahora resucita,
todo en torno nuestro. Cuando la
Iglesia canta la resurrección del Señor, se calienta el
huevo en su nido, el feto en sus entrañas, el fruto en
sus yemas, y no es hora de matar. Así Rafael me hablaba con elocuencia de la veda natural que pone la

LOS PALCOS POR ASIENTOS, dibujo de Renato Reinicke

en paz y devolviendo, sin haber leído el Evangelio, en
quejas dulces y lamidos cariñosos y miradas de amor
el mal que se les ha hecho. En estas íbamos cuando
se apareció otra ciervecilla, no menos bella y no me-

EL ANHTEATRO, dibujo de Renato Reinicke

estación á las cacerías, dado el calor intenso retentivo de los jabalíes en el matorral amodorrados, no
habiendo medios de moverlos, el cual calor fatiga los
perros también hasta imposibilitarlos de correr. Y á
esto añadió uno de los monteros
que la caza emigra de laderas expuestas la sol del mediodía, como
aquella en que nosotros estábamos
apostados, y busca otras más frescas. Y para que cosa ninguna falta·
se á la fiesta, cayó una res, regalada
por D. Juan Calvo á mí, con la cual
pienso en Madrid regalarme, no obstante mis poéticos horrores á las
matanzas, pues así somos los mortales, con más instintos de conservación que conciencia. Subimos por
unas laderas parecidas virgen selva
del Trópico, y recordamos las célebres penitencias de D. Quijote
aquí en Sierra Morena, donde se
quedó con el propósito de ir desen·
cantando á Dulcinea, y se nos ocurrió á todos como no parecía natural que se describiera nuevamente
lo descrito por el inmortal maestro
de nuestras letras y lenguas. Caía 1::.
tarde, cantaban los ruiseñores, las
plantas floridas llovían pétalos sobre
nuestras cabezas y nos enviaban sus
rayos divinos las primeras estrellas

�LA

ÍLUSTRACIÓN ARTfSTlCA

NúMtRO 59:2

de almendras dulces para frotar al tío, que mordía la lecho y á poner en blanco los ojos. Después se llevó
sábana con desesperación diciendo de vez en cuando: las manos al bigote y se arrancó cinco ó seis pelos.
- ¡Esto se va!, dijo por último dirigiéndose á su
- No seas bruto, Eusebio; frota con más suavidad,
que no parece sino que estás barnizando una có- sobrino.
- No diga usted disparates, contestó éste. Cada
moda.
día
está usted mejor y más guapo.
La sobrina, entretanto, había tomado posesión de
- Mentira, replicó el enfermo. Siento que se viene
la casa y daba órdenes á la Micaela, como si todo
la muerte ((tan callando ... »
aquello fuese suyo.
- ¡Jesús, tío!, -añadió la sobrina. No piense usted
- ¡Ay, pobrecito tío!, decía á lo mejor. ¡Qué pena
en cosas tristes.
•
tendría al verse solo!
A todo esto, el tío echaba por la boca una cosa así
- ¿Cómo es eso?, replicaba la doméstica. Pues qué,
¿yo no soy nadie? Sepa usted que, gracias á Dios, no como seda negra, y todo se le volvía arañar las sábanas y morder la colcha y volver los ojos como si fuele ha faltado nada.
- Bueno, pero nosotros somos sobrinos y ha debi- ra á arrancarse por peteneras.
- Se muere, se muere, decía el sobrino á su mudo usted avisarnos, porque para estas ocasiones son
los parientes. ¡Ay, tío de mi corazón! ¡Ay, pobrecito! jer en voz baja.
- Sí; pero es preciso hablarle; debemos de una
Y recorría toda la casa revolviendo los cajones pamanera indirecta indagar si ha hecho testamento, aunra enterarse de lo que había.
- ¿Qué hay en este armario?, preguntaba á lo que de todos modos él no tiene más parientes que
tú ... Anda, pregúntaselo, dijo la sobrina á su marido.
mejor.
- Ejj ... ejj ... ejj ..., hacía el enfermo, lanzando un
- Ropa blanca, respondía la Micaela.
ronquido
especial como si estuviera tocando el cor- ¿Mucha?
netín.
- Bastante.
- Tío, preguntó el sobrino acercándose al lecho
- Pues quiero verla, porque para eso soy pariente
del
moribundo.
del pobrecito. ¿Qué es esto que está tapado con una
- ¿Qué?, contestó el interpelado.
servilleta?
-¿Ha hecho usted testamento?
- Un conejo.
- Sí, dijo el otro con voz apagada.
- Y ¿qué hace aquí este conejo?
Los sobrinos se miraban llenos de satisfacción.
- Se lo había traído al señor por si lo quería.
- Gracias, volvió á decir el sobrino acercándose al
- Ha hecho usted mal. Un enfermo no debe comer nada absolutamente. Guíselo usted cuanto antes moribundo.
- Todo lo dejo arreglado, murmuró éste.
y póngale usted mucha cebolla, que es como lo co-¿Sí?
memos en casa.
- Todo ... Dejo mis bienes ...
-Pero ...
Madrid, 15 de abril de 1893
- ¿A quién?
- No replique usted. Mi esposo y yo nos queda- A la Micaela.
..,.......................,......,......,............................................,......,..............................,...... mos aquí hasta que mejore el tío ó hasta que pase á
mejor vida, que ojalá no suceda nunca, porque le queL UIS T ABOADA
remos muchísimo ...
LA MUERTE DEL TÍO
(Prohibida la reproducción.)
A todo esto D. Trifino se iba agravando poco á
•••· •••••••••••.. ·••••u•••"•l"• •••..•••.. ••••• .. •• ••••••••..•••••••••· .. •••••"•••••••••••••••'' •••••,.•••••••••••••••••••r,,~.,.
D. Trifino, al sentirse enfermo, se puso muy triste, poco y ya no quería hablar, ni ingerir medicinas, ni
porque la idea de la muerte le acongojaba sobre ma- hacer gárgaras, y cada vez que le preguntaban sus soTREN DE ESTUDIANTES
brinos: «¿Quiere usted tomar la cucharada del bismunera.
to?,
»
contestaba
él
con
acento
de
desesperación:
«Lo
- Micaela, dijo á su criada; yo siento lo que nunLos meses anteriores á las vacaciones de Navidad
ca he sentido. Tengo una especie de nudo en el es- que yo quiero es que me dejéis en paz, ¡mamarrachos!» habían sido verdaderamente desastrosos. Las falsifiEl
pobre
delira,
murmuraba
el
sobrino.
tómago que se me sube hasta la garganta. ¿Qué será
- Sí; no tiene sus sentidos cabales, añadía la espo- caciones del amor un poco, otro poco las cenas de
esto?
última hora y bastante más los azares del juego ha- Puede que sea el histérico, contestó la Micaela. sa; porque ya sabes que siempre nos ha querido mucho. bían dejado nuestros estudiantiles bolsillos llenos, sí,
Sí,
sí,
murmuraba
la
Micaela.
Yo también, cuando me sofoco con el aguador, noto
D. Trifino se mejoró de pronto y entonces quiso pero de la más horrible desolación y en el caso de
en la boca una cosa así como engrudo que no me
comer y beber y tocar la guitarra. Los sobrinos pro- exclamar como la Consuelo, de Ayala: &lt;&lt;¡Qué espantodeja parar.
curaban complacerle en todo, bailándole el agua y sa soledad!»
- Pues hazme un poco de manzanilla.
Celebramos consejo para buscar remedio á nuesunos
smahalagándole por cuantos medios tenían á su dispo- Mejor será que le ponga á usted
tros
males, y fué aquél un verdadero Consejo de misición.
pismos.
nistros, porque parece que también cuando éstos se
Mira,
Filomena,
decía
el
marido
á
su
mujer;
D. Trifino se metió en la cama dando diente con
reunen convienen en que falta numerario, y á fuerza
diente y diciendo que se iba á morir de un momento ponte en la cabeza un cucurucho y échale al tío la re- de dar tortura ·á nuestras imaginaciones, encontralación
del
astrólogo
de
El
zapatero
y
el
rey
para
que
á otro.
mos un arbitrio para pasar la fiesta de Navidad en
- Mira, Micaela; ahora se me figura que tengo do- se distraiga. Yo le haré un jueguecito de manos.
compañía
de las respectivas familias, pero haciendo
El tío les miraba con ojos indiferentes y concluía
lor en el hígado.
el
viaje
en
tercera, con merienda para el trayecto no
por decirles:
- ¿En qué hígado?
muy abundante, y sin más que unas pocas pesetas
Valiera
más
que
en
vez
de
hacer
tonterías
os
fue- En el único que tengo ... Anda, frótame en este
libres por barba para las individuales contingencias
lado con un calcetín. Hay que provocar la transpira- rais á vuestra casa á cuidar de los chicos, que estarán,
de la expedición.
como
de
costumbre,
hechos
una
porquería.
ción á toda costa. Cuando hayas frotado bastante,
Eramos cinco muchachos, todos de un mismo pue- Tío, no diga usted eso, ccntestaba la esposa. El
ponme encima una bayeta bien caliente.
blo
- cierta capital del Norte que se gloriaba con
Micaela estuvo siendo durante ocho días el ángel martes, cuando salimos de casa, los estuve lavando á
nuestro nacimiento, - y los cinco, jóvenes, robustos y
todos.
Además,
allí
he
dejado
á
la
niñera
para
que
tutelar de D. Trifino, hasta que un día fué á sacudir
alegres. Dos estudiábamos ó debíamos de estudiar
una alfombra y vió á los sobrinos de su amo que su- los cuide.
leyes; otros dos medicina, y el quinto iba para ingeSí,
sí,
buena
estará
vuestra
casa.
Pero
¿á
qué
habían las escaleras haciendo grandes aspavientos.
niero de caminos, aunque no llevaba camino de serbéis
venido
aquí?
- ¿Conque el tío está malo? ¿Conque es decir que
lo.
Nombramos á éste jefe de la expedición, y el día
- A asistirle á usted. ¿No es usted nuestro tío?
lleva ocho días en la cama y nosotros no lo sabíaconvenido
y á la hora marcada en los itinerarios para
- Lo soy.
mos?, exclamaba el sobrino llevándose las manos á
la salida del correo estábamos en la estación del
Bueno,
pues
tenemos
la
obligación
de
no
abanla cabeza.
Norte dispuestos para el viaje.
- Ha debido usted avisarnos, agrega,ba la sobrina donarlo mientras dure la enfermedad. ¿Quiere usted
Asaltamos un coche de tercera, y ó nadie se atreuna
tacita
de
flor
de
malva?
¿Quiere
usted
que
le
ponenjugándose los ojos en el manguito.
vió ó nadie quiso hacernos compañía. Ello es que
ga
una
cataplasma
en
la
parte
superior
del
bazo?
Y ambos penetraron en la habitación del enfermo
- Vaya; tome usted unas gotitas de éter con este arrancó el tren y llevábamos todo el vagón por nuesdando muestras del más profundo dolor.
terroncito
de azúcar. ¿Le rascamos á usted en la es- tro. El ingeniero nos trazó el plan completo del via- ¡Ay, tío del alma! ¡Qué pena hemos tenido al saje: se empezaría á cenar en Avila, y después de la cepalda?
¿Le
atamos á usted un pañolito á la cabeza?
ber lo que sucede!, exclamaba la sobrina apoyando
na y apuradas unas cuantas botellas de vulgar ValEl
tío
tenía
la
antigua
costumbre
de
cultivar
un
casu mano derecha en la frente de D. Trifino. ¿Qué
depeñas que acompañaban á dos pollos, jamón y
llo
precioso
que
le
había
salido
en
el
dedo
chiquitín
siente usted?
chorizos en la cesta de las provisiones, el que tuviera
del
pie
derecho,
y
en
cuanto
se
sentía
un
poco
mejor
D. Trifino no contestaba; lo que hacía era meterse
sueño dormiría, y los que no, contarían historias ó reen la boca los dos puños y mordérselos silenciosa- llamaba al sobrino para decirle:
zarían el rosario. Pero ... pero todos nos sonreíamos
Oye
tú,
Sinforoso,
ya
que
no
.tienes
nada
que
mente.
incrédulamente
al hablarnos de estas dos ocupacio- ¡Tiiito!, decía el sobrino. ¿Por qué no nos ha hacer, ráspame el callo y ponle encima un poco de
nes,
porque
en
el bolsillo del pecho del gabán del
mandado usted recado? En estas ocasiones la familia algodón en rama.
ingeniero
presunto
se adivinaba una baraja.
El
sobrino,
entonces
cogía
una
navaja,
y
apoderánes la llamada á asistir á los enfermos. ¿Qué? ¿No sa¡Bueno!,
dijo
el
estudiante de medicina número .
dose del pie del enfermo se ponía á rasparle el callo
be usted demasiado que le queremos mucWsimo?
uno, contaremos historias: «Había una vez cierta socon
cariñosa
solicitud.
El enfermo clavó sus ojos en aquel matrimonio
- Micaela, decía entretanto la sobrina de D. Trifi- ta de copas ... »
amante que acudía solícito á asistirle, y dijo después
- ¡Una peseta á la contraria!, respondimos todos.
no, friegue usted con cuidado esos peroles de la cocon voz apagada:
Detúvose el tren en tres ó cuatro estaciones sin
cina,
que
no
me
gusta
ver
las
cosas
descuidadas.
Ma- A ver quién de vosotros me da unas fricciones
ñana ó pasado se muere el tío y todo lo que hay aquí que ningún viajero entrara en nuestro departamento;
en la rabadilla.
pero en la quinta ó sexta, una estación insignificante,
tiene que pasar á nosotros.
.
- Los dos, los dos, gritaron á dúo los esposos.
abrióse la portezuela del coche y subió á éste un inMicaela
no
contestaba;
pero
tampoco
obedecía
las
Y comenzaron á pelearse entre sí sobre quién ha:
órdenes de aquella heredera anticipada, limitándose dividuo de sombrero ancho, capa y botas recias, así
bía de realizar los deseos del paciente.
como un aspecto de campesino admirado ó tratante
Venció el esposo, que era el verdadero sobrino, y á lanzar un gruñido malicioso.
en caballerías; hombre, en suma, de rústico aspecto,
Cierta
noche
triste,
el
tío
comenzó
á
agitarse
en
el
se apresuró á humedecer la mano derecha con aceite

relucientes entre los arreboles del crepúsculo. Y tras ,
este viaje nos asentamos á una bien provista mesa
con un voraz apetito, é hicimos de nuevo la observación hecha en casa de nuestro buen Regino: cómo á
sierras tan altas, aisladísimas casi por la carencia de
caminos, llevan la noble actividad y el profundo afeeto de estos amigos todos los refinamientos de civilización que pueden buscarse allá en la capital de
nuestra cultura contemporánea, en París. Unasorpresa nos aguardaba momentos antes de retirarnos á reparar por el sueño las fuerzas gastadas en día tan
agitado. Rafael cogió la guitarra y nos cantó esas
canciones andaluzas, cuyos melodiosos acentos me
conmueven como lo más hermoso que hayan p~oducido los dos músicos de mi predilección, Mozart y
Bellini. Lo inspirado de la elegiaca letra, lo armonioso del acompañamiento de guitarra que parecía tocar
cen sus cuerdas las cuerdas de nuestro corazón, la
cadencia sublime de aquellas melopeas heleno-semitas que recuerdan los salmos del Profeta y la guzla
del harén, la voz del tenor cantando con una fuerza
de maravillosa expresión y con una profundidad de
sentimiento tales que llegaron hasta lo más sublime
del arte, completaron á una ct;m los recreos producidos por la inspiración los recreos producidos por la
naturaleza. Y díjeme al acostarme, pensando en Dios:
«Pues así como, sin merecerlo, me has traído á estos
rincones de Sierra Morena, también sin merecerlo
me llevarás al Trono de tu gloria celestial, donde me
parece que los echaré de menos; pero ellos, los sitios
recorridos y los' amigos encontrados, no echarán de
menos jamás, yo se lo aseguro, ni mi recuerdo ni mi
agradecimiento.»

VISTAS DE LOS PRINCIPALES SITIOS, EDIFICIOS Y MONUMENTOS DE MADRID. (De totografias.)

�286
que nos dió las «buenas noches» con una voz
regañona, sentóse en un rincón lejos de nosotros y se dispuso, á lo que parecía, á dormir sin hacernos maldito el caso.
No fué grande tampoco el que le hicimos
nosotros, y sin embargo, yo que era el más próximo á él, fijéme - porque la luz del vagón las
alcanzaba en su zona de claridad - en que las
botas de aquel hombre no eran botas de
campo, propias de palurdo ó labrador, sino
botas de caza de señorito que auna en su
calzado la comodidad y la elegancia,· y fijéme
también en que, según las contemplaba con
este pensamiento, el hombre en cuestión dirigiéndome una suspicaz mirada retiró los
pies hacia la línea de sombra.
Ya la impaciencia y el apetito de mis compañeros hablaban de adelantar la hora de la
cena, y el jefe de la expedición, haciéndose lo
bastante de rogar para que resplandeciera la
importancia de su cargo, dió al fin el anhelado permiso.
.
Salieron á luz nuestras provisiones y diéronse nuestras bocas á devorarlas, sin hacer
sitio más que á las bromas con el gaznate casi
lleno proferidas, y que con arte culinario tan
excelente envuelven los alimentos en salsa
de risotadas, la más apetitosa y apetecible
de las salsas conocidas. A fuer de muchachos bien educados, dirigimos cortés invitación á nuestro huésped antes de comenzar
la cena; pero él, correspondiendo con unas
«muchas gracias)&gt; rápidas y secas á nuestra
atención, volvió á sumirse en el misterio ó la
delicia de su real ó figurado sueño.
Olvidámosle por completo, comimos como
se come á aquella edad y en viaje, adelantando al tren con nuestros dientes y sin hacer
más estaciones que las de aquel Valdepeñas
vulgar, es cierto, y plebeyo, pero que á falta
de Burdeos casi nos sabía como si lo fuera.
Terminada la cena nos envolvimos en el
humo de nuestros miserables puros del estanco; pero de pronto el estudiante de medicina número dos, que siempre había blasonado de buen olfato, exclamó con voz terrible:
- ¡Aquí hay uno que nos hace traición!
¡Huelo á cigarro habano!
- ¡Cigarro habano!, respondimos todos,
presentándole nuestros tagarotes.
Examina y juzga, y era verdad que todos
r·
acusaban sin dudas ni distingos su humildísima alcurnia; pero vi que el supuesto ó verdadero campesino arrojó con mano rápida un
cigarro que estaba fumando, subiéndose después hasta los ojos el embozo de la capa.
«¡Un labrador que usa tales botas y fuma
habanos y que no quiere que se le estudien
aquéllas ni se le sorprenda con éstos!.., pensé,
¡Nada, nada, aquí hay gato encerrado!» Mas
como en la vida de los jóvenes todo va de
prisa, la aparición de la consabida baraja
cortó el hilo de mis reflexiones.
Sí, ya estaba la baraja en manos del ingeniero, el cual exclamaba con magistral entonación:
- ¡Ea, muchachos! Si no supiese que sólo
se trataba, dada la escasez de nuestros caudales, de un honesto pasatiempo, no os permitiría tal expansión; pero ¡qué demonio!
aquí es imposible que corra la sangre! . .
¡Tallo cinco pesetas!
Una manta de viaje convenientemente extendida hizo oficios de mesa de juego, y ·el
jefe de la expedición, convertido en banquero, dió comienzo á su faena.
Extendió el vicio sobre nosotros sus tupidas alas negras salpicadas de puntos brillantes como· lágrimas, y nos engolfamos en los azares de
aquella pobrísima partida con la misma emoción que
si se tratara de una brillante jornada en Mónaco ó
Monte-Cario.
Y cuando más distraídos estábamos en nuestras
combinaciones, vimos aparecer por encima de nosotros una mano entre cuyos dedos se asomaba una
peseta, y oímos una voz que decía:
- Si ustedes me lo permiten ...
- Con mucho gusto, respondió el banquero.
La peseta quedó sobre la manta de viaje al lado
de un siete. El nuevo jugador era el misterioso campesino. Levantó la cabeza y le contemplé á mi sabor,
mientras el l;anquero decía «el siete» y doblaba la
peseta.
Era un hombre comq. de cjncuent¡i .años, con la
piel fina, el rostro todo afeitado, pero ¿cómo lo diré?,

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

592
NúMERO

592

LA ILUSTRACIÓN ARTiSTICA

en suma, que el tren volaba y nuestros capz~
tales se deshacían. El campesino, ó lo que
fuera, jugaba con verdadero ardor y con decidida suerte, y á la hora y media ó las dos
horas de juego era dueño absoluto de todas
nuestras haciendas, y aun lo hubiese también
sido de nuestras vidas á jugarlas.
Afortunadamente andábamos ya cerca de
nuestro pueblo, y este pensamiento nos consoló del desastre; pero cuando nos disponíamos á ordenar nuestros bártulos para hacer
más rápido el descenso del tren, el misterioso personaje nos djo:
- Un momento, señores. Yo sé que ustedes son person¡i.s de corazón á las cuales se
les puede decir todo. Deseo, pero deseo vivísimamente como el mejor favor que ustedes pueden dispensarme, que acepten la restitución de lo que les he ganado en el juego...
Un movimiento de protesta nuestro le hizo repetir:
- Es un favor que nunca les agradeceré
bastante y que ustedes ignoran hasta qué
punto me llenará de dicha. Deseo, necesito
restituirles esas pequeñas cantidades. No
vean ustedes en esto una proposición ofensiva, sino por el contrario una obra de piedad
que realizan conmigo. Sean ustedes generor
I
sos y acepten mis ofrecimientos. ¡Qu_e yo
(
pueda siquiera tener ese consuelo en mis adversidades!
Profirió estas palabras con tan sincero y
suplicante acento, que después de mirarnos
asombrados, no tuvimos más remedio que
decirle:
- ¡Bueno, puesto que usted se empeña!..
Y él, llenos de lágrimas los ojos, nos fu~
entregando con temblona mano nuestras miserables pérdidas sin cesar de repetir: «¡Muchas gracias, muchas gracias!»
1
Paró el tren, descendimos en la estación
ansiosos de abrazar á nuestros parientes, y
cuando ya nos alejábamos del coche asomóse él á la ventanilla y nos dijo por última
vez:
- ¡Mil gracias, señores, no lo olvidaré
nunca!
No insisto en apuntar la serie de suposiciones y comentarios que en los sucesivos
días hicimos respecto al misterioso personaje hasta que cierta noche y reunidos en nuestr~ acostumbrada tertulia del casino, el estudiante de medicina número uno, que estaba
leyendo un periódico, dijo de pronto:
- ¡Él era!
.
- ¿Quién?, le preguntamos.
1
- ¡El del tren! Juzgad vosotros.
Y leyó: .
«Quiebra importante. Desgraciadamente
se han confirmado los rumores que corrían
respecto á la quiebra del Banco _de Econ~mías, sociedad donde tantas humildes familias tenían depositados sus ahorros. Es un
hecho también la desaparición del banq11ero
López, director del Banco, de quien se sospecha que saliendo disfrazado de nuestro
país haya ganado el territorio de la _vecina
República. Alguien asegura haberlo visto en
Hendaya, vestido de labrador y con la cara
afeitada. Sea ó no esto verdad, hay que convenir en que la quiebra del Banco de que
era alma el prófugo banquero obedece más
á la desgracia de éste en los múltiples negocios emprendidos para el desarrollo y flore·
cimiento de la sociedad, que á dilapidaciones
ó amaños censurables. Muchas honradas y
LA DISCRECIÓN, alegoría de c. Marr
trabajadoras familias pierden con esta quiebras sus modestos capitales; pero tal vez á la
pena que esto les produzca iguale la del despero sin costumbre de estarlo. Aquella cara había te- afortunado banquero por no poder restituírselos. »
nido constantemente barba y bigote, y si ahora no
- ¡Sí, era él, era él!, exclamamos todos terminada
los tenía era por azar, pero no por hábito. Además ni la lectura del suelto. ¡Lástima de hombre y lástima
el sol ni el aire del campo la habían curtido, y sus de Banco!
ojos eran ojos bien educados, porque también tiene
- Tengo una idea, añadió el ingeniero; por el
educación la mirada, y en sus finos labios flotaba una hombre nada podemos hacer, pero por el Banco sí;
sonrisa de salón, incompatible con toda idea de la- se llamaba Banco de Economías, dadme las vuestras;
branza y vida aldeana.
la sala del crimen está en su período floreciente. ¡HaNada, que el campesino aquel era un caballero gamos una vaca, levantemos el Banco!
disfrazado, pero con una suerte tan horrorosa en el
JOSÉ DE ROURE
juego, que desplumó en un dos por tres al que talla,.,., ......, •. , .•••••, ••• ,,.,.,.,,,,., .• ,.,., •. ,., •••••• , ••..••, .... ,,1,.,.,.,,,1•,.•,.,......, .... ,., .... ,., .... ,., .... ,.• ,.1·,.•,,
ba, siéndole á éste preciso reponer la banca solicitando al efecto mi amistosa ayuda.
NUESTROS GRABADOS
La segunda 'banca desapareció también, y el estudiante número uno se decidió á tallar y fué igualmenBaco, dibujo de R. Armenise. - El ilustre pintor itafono. nos pres_enta el tipo~de Baco, tnodernizado: esa testa de
te desplumado. .
rodeada de pámpanos y racimos, esn sonrisa burlona,
Siguióle el otro de leyes y corrió la misma suerte; anciano
sarcástica, y esos ojos de mirada astuta, más que la representa-

EL. PRÍNCIPE FERNANDO DE BULGARIA

(de fotografía)

LA PRINCESA DE PARM A

un espíritu de observación extraordinario y ma~ej_ando e~ l~piz como un consumado maestro,. consagra Rem1cke _prmc1·
palmente su actividad á reproducir las escenas~ los upos de
Alemania, fijándose sobre todo en las clases medm y alta. _Sus
obras son modelo de verdad, además d: s~rlo de correcc1ó~,
y buena prueba de ello son los tres d1buJOS que r:produc1El gallinero. - Los J&gt;alcos por .af=!ientos. -El an- mos y que expresan perfectamente las distintas. impresiones q~e
fiteatro, dibujos de Renato Remicke. - Dotado de experimentan los que asisten á una representación teatral, segun

ción del hijo de Semell y Júpiter es la rep~o~uccíón de un Baco
de nuestros días y de nuestros pai~es meridionales. ~ comp?·
sición de Armenise es obra artísh~a ~caba~a )'. pu~1era servir
de modelo como corrección de chbu¡o y d1stnbuc16n de clarobscuro.

.l

&lt;

•

(de fotogr:ifía)

las localidades que ocupan: por ellos se ve que en Al_emania,
como aquí, como en todas partes, los verdaderos afic1onad?s,
los que van al teatro por la función, no por_ la co~currenc1~,
los que disfrutan con el espectáculo y aprecian meJor la v_aha
de la obra que se pone en escena son los que l)e~an el galhn,ero, las galerías, es decir, las localid~des de ultima categoria;
pues los que ocupan las ele preferencia hacen por r~gla genera\
dd t~atro un centro de reunión como otro cualquiera, van alh

�OBRAS MAESTRAS DEL ARTE MODERNO

FEDERICO EL GRANDE JUNTO AL CADÁVER DE SCHWERIN, COPIA DEL CELEBRADO CUADRO DE R. WARTHMULLER

�NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA
para ver y ser vistos, para lucir sus galas y criticar las ajenas y
no pocos para charlar mientras los artistas cantan 6 declaman,
sin reparar en la descortesfa que con éstos cometen, ni preo~uparse de los que de buena fe á la representaci6n asisten y tienen perfecto derecho á disfrutar &lt;ll'_ella sin ser interrumpidos.

592

N úMERO

592

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Federico el Grande junto al cadáver de Sohwe· setas para la adquisici6n de un cuadro y 50.000 para la cons·
rin cuadro de R. Warthmuller. - Warthmuller, á pe- trucci6n de una fuente en el patio de la catedral.
sar de su relativa juventud, hace diez años que figura entre los
maestros berlineses que han impreso nueva vida al arte de su
patria. Como Menzel, pinta con predilecci6n los episodios de
la vida de Federico el Grande, pero produce también obras de género en las cuales se ha acreditado
de consumado observador y habilísimo artista, y en
la actualidad reside en París para mejor estudiar en
su fuente el espfritu modernista que informa al arte
de nuestros días. De los muchos y buenos cuadros
hist6ricos de Warthmuller repútase como el mejor el que reproducimos: representa al gran monar·
ca junto al cadáver de Schwerin, uno de sus más
ilustres y queridos generales, muerto en las alturas
de Praga cuando al ver retroceder á los suyos empuñ6 la bandera y se lanz6 sobre el enemigo, arrastrando consigo á los prusianos, que hallaron la vic•
toria donde él perdi6 la vida. La profunda impre·
si6n que este cuadro produce la ha conseguido el
pintor por los medios más sencillos: nada de efectos deslumbrantes, nada de teatral afectaci6n; en
c.'lmbio mucho sentimiento, mucha verdad, que
son los elementos que de veras interesan y conmueven.

Los reyes do Italia. - La astuosa celebra·
ci6n de las bodas de plata de los monarcas italianos tiene hoy fijas en Roma las miradas de Europa. A ella han asistido reyes y emperadores, príncipes de diversas naciones, y en representaci6n de
la reina de España, uno de los magnates más ilustres de nuestra patria, el duque de Alba. Veinticinco años hace que aquellos monarcas contrajeron matrimonio en Turín, el 22 de abril de 1868.
El rey Humberto naci6 el 14 de marzo de 1844
y es hijo de Vfctor Manuel JI, primer rey de Italia,
al cual sucedi6 en enero de 1878. Cas6se con su prima Margarita, nacida en 20 de noviembre de 1851,
é hija (mica del difunto príncipe Fernando de Saboya, duque de Génova, y de Isabel, hija del rey
Juan de Sajonia. Han tenido un solo hiJo, Víctor
Manuel, principe de Nápoles, que hoy cuenta 23
años y es heredero del trono. La reina Margarita
pasa, con raz6n, por una de las mujeres más hermosas de Italia.

- Rubinstein está componiendo actualmente un Oratorio,
Cristo, sobre la letra de Enrique Bulthaupt, cuya audici6n durará dos noches.
- En el Museo Austriaco de Viena se verificará desde I 5 de
mayo hasta fines de agosto una exposici6n de objetos artísticos
antiguos.
- La Sociedad alemana para el fomento de los procedimientos pict6ricos racionales inaugurará en 15 de julio pr6ximo la
exposici6n que tiene proyectada desde 1888 y que comprenderá
cuadros antiguos y n¡odernos, pinturas decorativas, obras de la
plástica y arquitectura polícromas, con especial atenct6n á los
materiales y procedimientos en ellas empleados, sistemas de
restauraci6n y conservaci6n é instrumentos auxiliares y de enseñanza relativos á la técnica de la pintura y de los colores, uten ·
silios, etc. Durante la exposición, que se cerrará el dfa I 5 de
septiembre, la Sociedad celebrará un congreso en el que se
discutirán los asuntos relacionados con el objeto de la misma.
- El compositor Leoncavallo, autor de / Plag/iacci, ha terminado una nueva 6pera, La Boheme, cuyo argumento está tomado de la tan conocida y notable obra de Enrique Murger.
- En Londres se ha inaugurado la vigésima novena exposici6n de la Galería M' Lean : figuran en ella pocas obras, pero
casi todas buenas, sobresaliendo los siguientes cuadros: Federico el Grande y los ojiczales de su escolla rtto11odt1uio el terreno desde lo a/lo de tma colina, de Seiler, digno de ser comparado con
los mejores de Meissonier; La controversia, de G. Kuehl;Jugadores de ajedrez m 1111 café árabe, de Wilda; l,,fujer holandesa, de
Neuhuys; Mercado de flores m Venecia, de Laurenti; una esceen la campiña romana, de Pradilla; un tigre y un le6n, del ruso
Vastagh; varios paisajes, de P. Grahnm, y Un día de viento 111
el canal, bellísima marina de Enrique Moore. l
En la Galería de la Fine Art Society, de la propia ciudad, ha
llamado recientemente la atenci6n una hermosa serie de cuadros
de J orge W~thesbee, inspirados en !a vida campestre en I~glaterra, admirandose en ellos el arm6mco enlace de la naturalidad
con el más delicado sentimiento poético y sobre todo las tonalidades de luz que s6lo se consiguen á fuerza de estudiar la na.
turaleza al aire libre.
- En el sal6n Schulte, de Berlfn, se ha verificado una notable expos1ci6n de obras de maestros antiguos y modernos, entre
las que llaman la atenci6n las de Knaus, Achenbach, Vautier,
Oeder, Munter y sobre todo El ser111ó11 de la 111onta11a, de Gebhardt.

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT, - ILUSTRACIONES DE EMILIO BA YARD
(CONTINUACIÓN)

Como réplica á estas solicitudes del maestro el discípulo había formulado por
su parte otras dos: primera, no pagar á Sauval su participación; segunda, rescindir el contrato celebrado con la fábrica de productos químicos para la provisión
de los mismos. Pero el maestro no quería oír siquiera hablar de esto: una vez
que él empleaba su tiempo y sus conocimientos en el asunto, la participación

Necrología. - Han fallecido recientemente:
El Excmo. Sr. D. Juan Romero Moreno, contraalmirante de
J uegos infantiles, dibujo de D. Pauluzzi, - ¿Quién no ha presenciado alguna escena la armada española y ex ministro de Marina.
parecida á la que este dibujo representa? ¿Quién
no ha siclo testigo de esos juegos infantiles que
son la desesperaci6n de las madres ordenadas y
cuidadosas por el desbarajuste que en el ropero y
1tL REY II UMBE!nO I DE ITALIA (de fotografia)
en el menaje introducen y aun por las bajas 6 desperfectos que en uno y otro ocasionan? Pues bien:
aquellos para quienes el asunto no sea nuevo, no
Vistas de los principales edificios y monu- podrán menos de reconocer con cuánta habilidad ha sabido dibumentos de Madrid. - No teniendo espacio en esta secci6n jarlo Pauluzzi reproduciéndolo con fidelidad digna de alabanza.
para describir detalladamente la lámina que reproducimos, nos
limitaremos á enumerar los sitios, edificios y monumentos que
contiene, citando s6lo algún dato de cada uno. Son: la puerta
MISCELÁNEA
de Toledo, construida por Fernando VII á su vuelta de Francia; la estatua ecuestre de Felipe IV que se eleva en la plaza de
Teatros. - En el Teatro Libre, de Berlín, se ha represen Oriente y que fué esculpida por Tacca, según dibujo de Veláz- tado una comedia de Ernesto Rosner (seuc16nimo bajo el cual
quez; la puerta de Alcalá, erigida para conmemorar la entrada se oculta la esposa de un distinguido abogado de
ele Carlos III en Madrid en 1778; el Congreso de los Diputa· Munich), titulada El crep1lsmlo: en esta obra, sin
dos con su p6rtico corintio, delante del cual se ven dos leones embar~o de resultar un curso completo de cirugia
fundidos con cañones tomados á los moros en la guerra de Afri- oftálmica, interesa en algunas escenas y revela
ca; la plaza Mayor, donde antiguamente se verificaban los autos espfritu de observaci6n y talento dramático.
de fe y se celebraban las fiestas reales, y en cuyo centro se alza
- En el teatro de Viena se ha estrenado con
la estatua de Felipe III; la iglesia de La Latina, que tiene gran aplauso una 6pera c6mica del difunto comanejo un hospital fundado en 1499 por Beatriz Galindo; el Pa- positor checo Smetana, titulada La novia vendida.
lacio Real, imponente y majestuoso edificio, cuya construcci6n
- En el teatro Cario Felice, de Génova, se ha
comenz6 en 1735 por disposici6n de Felipe V; el Hospicio con representado con éxito grandioso la 6pera Falssu fachada hecha por Churriguera; el Ayuntamiento 6 Casa ele taff, de Verdi.
la Villa, edificio del siglo x vn de escaso mérito artístico en
París. - Se han estrenado con buen éxito: en
su exterior; el obelisco del dos de mayo construido en el Prado el Gymnase, L' lwmme á I' oreitle cassle, cuento
en memoria de los mártires de la independencia española; el en tres actos y dos épocas, de Decourcelle y
puente de Toledo, de nueve arcos y 385 pies de largo, y la puer- Mars, tomado de la interesante novela de Edta de San Vicente, que acaba de desmontarse de su sitio y que mundo About; y en el teatro Cluny, Coripzan
fué construida por Sabatini.
contre Corig1ia11, graciosísimo vaudeville en tres
actos, de Rolle y Gascogne.
Madrid. - En el Príncipe Altonso se han can·
La Discreción, alegoría de C. Marr. - El artista
muniquense Marr ha estado felicfsimo en esta composici6n re- tado La Favorita y Emani, habiendo sido muy
presentando á la discreci6n por medio de una matrona envuelta aplaudidos en la primera la señora Franchini y
en amplio manto, que se lleva el dedo á los labios en ade- el tenor Lanfredi y en la segunda la señora Camán de imponer reserva: la lechuza y la nieve son sus simbolos ligaris y el tenor Galli, y en ambas el bajo sey las calaveras que se ven á sus pies significan el silencio de la ñor Riera.
Barce/011a. - En el Principal han tenido gran
tumba.
éxito en La Traviata la señora Boronat y el señor De i\larchi, y en Lucrecia Borgia han sido
El príncipe Fernando de Bulgaria y- su espo- muy aplaudidos la señora Cepeda y el Sr. Masisa. la princesa. de Parma. - El reciente casamiento del ni, especialmente en el dúo final. En el Liceo ha
jefe del ~rincipado de Bulgaria ha sido un acontecimiento que comenzado la temporada de primavera con La
no ha deJado de llamar la atenci6n del mundo político euro- Gioconda, en la que lograron muchos aplausos las
peo: por cu~nto aun en esto _ha sabido aquél emanciparse de señoras Gabi y Borlinetto y los Sres. Moretti y
las influenc1as rusas El príncipe Fernando, nacido en febrero l:'issani y el maestro Marino Mancinelli: en La
el~ 1861 y elegido para ocupar el trono búlgaro en 1887, ha sa- Sonámbula ha obtenido gran ovaci6n la señora
bido afirmar con su poHt.ica su situaci6n en aquel elevado pues- Pacini. En Romea se ha estrenado con buen éxit? que algunos creyeron en un principio insegura y comprome · to una pieza en un acto, Pintura fi de sigle, arret1da. A pesar de las aficiones cientfficas á que por natural ca- glo muy bien hecho del francés por los señores
ráct~r es inclinado, ha demostrado que no carece de las dotes Guasch y Dalmases; y en el Eldorado, con éxito
sufic1~ntes para gobernar un Estado. La elecci6n de esposa ha mediano, Las varas de la justicia, zarzuela en un
obte~1do el beneplácito de su pueblo, por más que la religi6n acto de los Sres. Perrín y Palacios, música del
cat6hca profesada por la elegida haya suscitado algunas objecio- maestro Nieto, hace poco estrenada en Madrid.
nes. Esta es la princesa Maria Luisa de Borb6n, hija de los du- En el Tívoli se ha puesto con gran lujo la zarques de Pru:ma, y por consiguiente de la rama española de los zuela en tres actos Et siglo ,¡ue viene, de Ramos
Horbones, Joven de veintitrés años, apuesta, simpática, instruí- Carri6n y del maestro Caballero, para la cual ha
da Yque por estas cualidades no dejará de captarse las simpatías pintado hermosas decoraciones el Sr. Chía y
del pueblo búlgaro.
•
dibujado elegantes figurines el Sr. Labarta. En
el Circo Barcelonés se ha despedido la compaponcierto al aire libre, cuadro de H. Have- ñía Tani que tantas simpatfas y aplausos se ha
nltI?,. - Cuando una mano experta trata un asunto cuyos per· conquistado en nuestro público.
5?~aJes so? _hermosos niños y escoge para adorno de su composic16n_ be_lhs1mas florecitas campestres y para fondo del cuadro
Bellas Artes. -El segundo premio, de
un pa,saJe en plena luz, necesariamente la obra que produzca 2.000 liras, del concurso Sonzogno, en que gan6 el primero el
habrá de resultar encantadora. Tal sucede con el Co11cierto al compositor Coronaro por su Festa .Marina, ha sido adjudicado
aire libre, de IIavenith, lienzo en el que la idea, las figuras, á la 6pera Don Páez, de Ernesto Bonzi.
- Un comerciante de Brema, llamado Teichmann, ha hecho
los accesorios, el conjunto, todo es simpático, todo impresiona
donaci6n á la Galería Artlstica de aquella ciudad de 12. 500 pedulcemente, todo hace sentir 111 y¡!rcladera emoci6n estética.

Doña Bárbara Lamaclrid, eminente actriz española: había
estrenado, entre otras, El Trovador, de García Gutiérrez ( 1835),
Los aman/es de Tenul y Don A 1/onso el Casto, de Hartzenbusch, esta última con el famoso Í.atorre, y las obras de Zorrilla Cada cual con m ra::ó11, El rey loco, El caballo del rey Don
Sa,uho, La copa de marfil, Dm J11a11 Tmorio y otras. Ha
muerto á los 81 años y hacia muchos que se hallaba retirada rle
la escena.
Martln Pablo Otto, escultor alemán de renombre universal,
autor del monumento, aún no terminado, de Lutero, que ha de
erigirse en Berlfn, de la estatua del emperador Guillermo destinada á Ems, de hermo~os retratos, grupos plásticos, etc.
Mauricio Pappermann, profesor ele dibujo y pintor de la Real
fábrica de porcelanas de Meissen (Alemania) y uno de los mejores artistas de tan importante manufactura.

"-

l..,,,.,
:/,
,.

;f.

.¡j'

:r[.

-~

Barincq, por consiguiente, co'n la malet_a en la mano comenz6 á recorrer el camino
con ammado paso

LA REINA MARGARITA DE ITALIA

(de fotografia)

i\lr. Vicat Colé, uno de los más ilustres paisajistas ingleses,
miembro de la Real Academia de Londres.
Rafael César Garilli, historiador y litera.to italiano, autor,
entre otras obras, de Los problemas sobre Europa, E studios sobre Italia, Los fas/os de Piacm::a.

debía serle pagada; una vez que el contrato se había cerrado, era necesario que
fuese cumplido; si Barincq no entendía una palabra en asuntos comerciales, debía sin embargo saber, como todo hombre honrado, que no es lícito volverse
atrás después de adquirir un compromiso.
Solamente por evitar procedimientos de justicia, de los cuales se asustaba Barincq, había aceptado éste las proposiciones de Sauval, que parecían ofrecerle
una seguridad absoluta; pero ante la doble negativa del maestro, había sido
necesario que se resolviese á pleitar de nuevo; de su matrimonio le había
nacido una hija; Barincq no podía permitir que se la arruinasen, así como
no podía tampoco permitir que la avaricia ó la mala fe de Sauval devorase
la fortuna de su mujer, fortuna ya gravemente comprometida. Barincq había
pedido, por consiguiente, á los !ri?unales el nombramiento de peritos encargados de examinar si el p'.ocedim1en~o de Sauval er~ susceptible de aplicacación industrial, y de certificar que s1 en el laboratono daba resultados admirables, en la práctica no los dab~ d~ ninguna clase; de recono~er, en fin, que no
estando sostenidos esos procedimtentos sobre una base sena y sólida, Jo que
Sauval había vendido á su discípulo no r~presentaba absolutamente nada.
¡Qué asombro y qué indignación experimentó el sabio!
Creía Sauval, sin embargo, haber adoptado todas las precauciones necesarias
no tratando para este asunto con uno de ~sos mercad~res d~ oficio que sólo
compran un descubrimiento con el propósit~ de despojar al mventor; pero lo
terrible es que el mercantilismo parece con~ag1oso, y que el menos aficionado al
comercio, sólo con que en asuntos comerciales se mezcle se transforma en comerciante.
Indudablemente Sauval (casi lo decía él) se había _sacrificado renunciando
sin dificultad á los beneficios que representaban el precio de su trabajo, y sobre
este punto estaba dispuesto á toda clase de concesiones; exi~t_ía, si~ embargo, en
las pretensiones de Barincq otroyu~to sobre el cual su po~1.c1ón. c1entífic~ no le
permitía ni admitir discusión s1qu1~ra, tal era el, de adm1tir_la mtervenc16n de
peritos que en el terreno de la ciencia nunca pod1an ser s~s iguales.
Era menester, lpor consiguiente, que Sauval ,se defendiera y _no tolerase que
su persona el sabio fuese explotado una vez mas por el comerciante.
Habíase' arrastrado lentamente por unos tribunales Y_POr otros y desde una
jurisdicción hasta otra jurisdicción, .Y en tanto que 1~ ~una levantaba ~ ontañas
de papel sellado para explicar detemdamente el tecmcismo de las matenas colorantes á dos francos el pliego¡ mientras que los abogados hablaban, peroraban

y reproducían, cada uno desde su punto de vista, la historia de la química;
mientras los jueces escuchaban ó dormitaban ó juzgaban, obscurecíase la situación comercial de Barincq, el cual cada día que pasaba parecía hundirse un
poco más. Habríale sido menester gran capital para conseguir que su casa siguiese adelante y sostener entretanto sus pleitos, y solamente realizando al
mismo tiempo verdaderos milagros de energía y sacrificios desesperados se
sostenía.
Cuando Barincq vivía por sí mismo, sin auxilios de ninguna clase, rodeado
solamente por las ideas que agitaban su cerebro, había podido abandonar con
indiferencia la mayor parte de su herencia paterna; en sus apuros grandes, acosado por todas partes, medio loco, volvió á Ourteau con el popósito de exponer
á su hermano la situación en que se hallaba y suplicarle que le salvase del naufragio, consintiendo en dar una garantía hipotecaria por la cantidad de ciento
cincuenta mil francos. Aunque la palabra hipoteca sonó de una manera muy
desagradable en los oídos de Gastón, la garantía fué otorgada, aunque no sin
inquietud, sin vacilaciones ni regateos.
- Toda vez que tú, mi hermano menor, tienes necesidad de mí, mi obligación
es acudir en tu ayuda.
Aquellos ciento cincuenta mil francos habían sido una gota de agua en el
mar. Seis meses después de su inversión el acreedor exigía por conducto de alguaciles al fiador el pago de los intereses que el primer deudor no podía satisfacer.
Las relaciones entre los dos hermanos, hasta entonces tan afectuosas, agriáronse con este motivo: ¡un alguacil en el castillo! Aquella era la primera vez que
ocurría un escándalo parecido; la carta que notificaba esto á Barincq había resultado excesivamente dura á pesar del empeño de Gastón en ser comedido.
«¿No has pensado en que el alguacil podría llenar, como ha sucedido, los
huecos del acta con el nombre de uno de mis criados?»
Para suavizar las asperezas de esta situación la señora de Barincq había
pensado trasladarse á Ourteau con su hija; Gastón era al fin y al cabo tío de
Anie, que podía heredar de él; convenía por consiguiente tenerle contento.
Pero la madre de Anie no allanó las dificultades, antes las hizo mayores insistiendo con impertinencia en la generosidad que su marido había demostrado
cuando se trató de repartir la herencia paterna. ¿Cómo había de admitir el primogénito eso de la generosidad si estaba convencido de que su hermano menor
no había hecho otra cosa sino cumplir sencillamente sus obligac~ones?
Cuando transcurridos ocho días la señora de Barincq y su hija abandonaban
el castillo para regresar á París, la ruptura entre los dos hermanos era ya irreparable.
Los pleitos se prolongaron todavía durante diez y ocho meses, al cabo de los
cuales una sentencia definitiva declaraba la nulidad de los privilegios de invención comprados á Sauval; por desgracia era ya demasiado tarde; Barincq había
agotado ya todos sus recursos y no tuvo más remedio que abandonar á sus
acreedores lo poco que le restaba, y solamente á la intervención generosa de
Sauval fué debido que no se le declarase en quiebra.
Un amigo suyo le recogió casi de lástima en la casita de Abreuvoir, y el director de la oficina cosmopolita de los inventores, director que tanto dinero había
ganado con Barincq, le daba la plaza de delineante, retribuida con doscientos
francos al mes de honorarios.

IX
A las seis de la madrugada se detuvo el tren y se apeó Barincq en la estación
de Puyoo; desde allí hasta Ourteau era necesario andar dos leguas en medio del
~am~o. En otros tiempos encontraba Barincq á su llegada un coche que había
1~0 a esperarle, y que después por la carretera, cuya longitud era de unos cuatro
k1tói:netros, le l)evaba al castillo; pero Barincq no había querido pedir este carruaje por medio de telegrama, y lo mal provisto de su bolsa no le permitía tomar uno en la misma estación. Además aquella caminata de dos leguas no le
asustaba, como_ no le asustaba tampoco el camino de travesía, que conocía perfectamente; el tiempo era hermoso y apacible, el sol acababa de salir en un cielo
se~eno, Y después de una noche pasada inmóvil en un vagón, aquel paseo no
depba de tener atractivos; Barincq, por consiguiente, con su maleta en la mano,
comenzó á recorrer el camino con animado paso.
No anduvo mucho tiempo de esta manera; al llegar al puente detúvose para
contemplar las aguas del Gave,. acrecentadas por las nieves derretidas y que cor~ían entre las verdes riberas reflejando los rayos oblicuos del sol naciente; Banncq acababa de dejar su jardín, cuyas lilas apenas si daban señal de brotes, y se
encontraba aquellos árboles corpulentos llenos de follaje festoneando la corriente del Gave, sobre la cual elevábanse las esbeltas torres del antiguo castillo de
Bel\ocq. ¡Qué frescura había en todo aquello, qué belleza y qué gracia! ¡Y para
B_a~mcq, cuán~os recuerdos! Pero lo que más aún que el ruido de las aguas bul(1c1osas Y. el cte~o azulado y la verde arboleda despertó súbitamente en Banncq las 1mpres1ones de sus años juveniles fué la vista de una carreta que llegaba á la sazón por el otro extremo del puente: estaba construida con un tronco
de abeto cuya corteza no había sido quitada todavía y colocado sobre cuatro
ruedas con troncos ?e avellano por rayos; dos bueyes cubiertos con lienzo y encap~chados con terliz azul arrastraban lentamente el vehículo, y delante de ellos
cam_maba el conductor llevando al hombro la chaqueta, una faja encarnada á
la cmtura, calzados los pies con alpargatas y con la vara de pincho en la mano;
para rreservarse _del sol_ habí~ tirado un poco hacia delante su boina, que formaba _as1 una especie de visera sobre sus ojos brillantes y sobre su rostro recién
afeitado.
¡Cuántas veces el mismo Barincq había caminado así delante de esas parejas

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA
de bueyes con la aguijada en la mano produciendo indignación en su hermano,
para el cual no había más entretenimiento que la caza, la pesca y la equitación
y que le echaba en cara sus aficiones de palurdo.
Después de un saludo cambiado con el carretero, continuó Barincq su camino, y en lugar de seguir por la carretera tomó por el antiguo sendero que subía
directamente á la colina.
Ya en otra ocasión había visto en una mañana parecida á aquella los mismos
sitios con los mismos accidentes.
A consecuencia de la presentación de una epidemia, el colegio en que él y su
hermano estudiaban había sido cerrado y los alumnos despedidos. El tren procedente de París había dejado á Gastón y á él en la estación de Puyoo á aquella misma hora. Como nadie estaba prevenido de su regreso, nadie les aguardaba en la estación, y en vez de alquilar allí un carruaje se habían entregado al
placer de lanzarse á la carrera á través de los campos para .sorprender á su pa. dre. Todo permanecía igual en aquel pedazo de campo; y sm embargo, ¡qué de
cambios, cuántas tristezas en la vida de Barincq! Su padre, su hermano... ya no
existían; él vivía aún, pero tan violentamente sacudido por la desgracia, que era
verdaderamente milagroso que no hubiese sido el primero en desaparecer. ¡Cuántos en su Jugar se hubieran desalentado! El mismo habría cedido seguramente á
la desesperación si no hubiese luchado por los suyos. E l auxilio que le llegaba
de ellos habíale sostenido hasta el fin: una sonrisa, una caricia, una palabra de
su hija, su mirada, la música de su voz.
En Jo más elevado de la colina Barincq se detuvo, y dejando su maleta al pie
de un árbol, se sentó en el tronco de un castaño, que tendido sobre la hierba
esperaba á que los caminos es.tuviesen bastante secos para que fuera posible bajarle hasta el taller de aserrar.
Como Barincq sólo había empleado una hora en la subida y no había de emplear más de cuarenta ó cincuenta minutos en la bajada, pudo, sin temor de retrasarse, permanecer allí un momento en reposo y contemplando el espléndido
panorama que se presentaba á su vista.
Poco á poco aquella contemplación de horizontes tan conocidos evocó tristes recuerdos de tiempos felices cuya memoria contrastaba dolorosamente con
las amarguras de ahora: por todas partes el vacío, el silencio, y allá en la espaciosa estancia del primer piso del castillo, en aquella estancia en que él había
nacido, en aquella estancia donde su padre había muerto y que su imaginación
Je representaba con toda exactitud, parecíale ver á su hermano durmiendo para
siempre el último sueño.
Esta evocación que le presentaba á Gastón como si por las ventanas abiertas
le hubiese visto rígido sobre su ataúd, le oprimió el corazón, y alrededor suyo
se nubló todo porque sus ojos se llenaron de lágrimas.
X
Para desechar tan tristes memorias y combatir su melancolía, Barincq recogió
nuevamente la maleta y prosiguió su camino.
Cuando oyó dar las ocho en el reloj de la iglesia llegaba Barincq á las primeras casas del pueblo, entonces Je ocurrió la idea de visitar ante todo al notario Revenacq; era este notario un camarada de colegio y con él hablaría libremente. Si Gastón había hecho testamento en favor de su hijo natural, Revenacq
habría de estar enterado y podía indudablemente darle á conocer las disposiciones en ese documento contenidas.
El carácter de su hermano, impulsado al rencor, de una parte, y de otra el cariño y los cuidados que había manifestado siempre por aquel joven, eran motivos bastantes para sospechar que ese testamento existía; pero al fin y al cabo no
era una ilusión de heredero figurarse que aun instituyendo á su hijo legatario
universal hubiera podido y hubiera debido dejar también algo para Anie. En
realidad la fortuna de que Gastón había disfrutado no era una fortuna adquirida
por su industria personal y aumentada por el propio trabajo, de la cual por lo
tanto pudiera disponer libremente sin necesidad de dar á nadie cuenta de
sus intenciones; no, era una fortuna patrimonial sobre la cual, por consiguiente,
tenían sus herederos naturales cierto derecho, si no legal precisamente, moral sin duda. Pues bien: Gastón tenía un heredero legítimo, que era su hermano, y si podía desheredar á este hermano con arreglo á lo establecido en la
ley, no faltaban tampoco razones en que apoyar esta determinación ni motivos
con que justificarla: rencor, hostilidad y sobre todo convencimiento de que su
legado, si alguno dejaba, sería derrochado; pero ninguna de estas razones, que
á Barincq podían ser aplicadas, existía para Anie, que nada le había hecho, contra la cual Gastón no tenía resentimiento alguno y que además era su sobrina.
En tales condiciones era muy difícil imaginar que Anie no figurase en el testamento con un legado cuálquiera; por pequeño que este legado fuese, para ella
sería la fortuna, y más aún que la fortuna, el único medio de evitar ese desgraciado matrimonio para el cual estaba ya·resignada.
Dos minutos después penetraba en el estudio del notario, donde se encontró
á. un escribientillo que se disponía á barrer la habitación.
- ¿Quiere usted hablar al Sr. Revenacq?, preguntó el chico.
- Sí, amigo mío.
- Voy á buscarle.
Casi en seguida llegó el notario; pero al pronto desconoció á su antiguo camarada, y saludándolo ceremoniosamente dijo:
- Caballero ...
- ¿Es necesario que dé mi nombre?
-¡Tú!
- ¿Muy cambiado á lo que parece?
- Como no has contestado á ninguno de mis telegramas ya no te esperaba,
porque te he enviado dos y además te he escrito...
- No te he respondido porque desde luego pensé venir. ¿Pudiste creer que
dejaría yo enterrará mi pobre Gastón sin darle mi tíltima despedida?
- ¿Y has venido á pie desde la estación de Puyoo?, dijo el notario sin responder directamente á su amigo y mirando la maleta que Barincq había colocado
encima de una silla.
- Ha sido un paseo; mis piernas están todavía fuertes.
- Entremos en mi gabinete.
Después de hacerle sentar en un sillón de palo de cerezo y de sentarse el notario en el más próximo á su mesa de escritorio, continuó el notario:
- ¿Y tú cómo estás? ¿Y la señora Barincq?

NúMERO

592

- Gracias por todo, amigo mío. Por ahora estamos bien; pero háblame de
Gastón; tu telegrama fué para mí lo mismo que un rayo.
- Eso es lo que ha sido para todos esta muerte. Ya hace unos dos años que
la salud de Gastón, salud que hasta entonces había sido excelente, comenzó á
quebrantarse; pero en realidad sin que ese quebrantamiento presentase síntoma
alguno grave, al menos para él ni para nosotros. fresentósele alguna vez un ántrax que se curaba por sí solo y solfa reproducirse y para el cual Gastón no quiso llamar al médico, porque su sistema era, según él decía, que el mejor tratamiento para toda clase de enfermedades era despreciarlas. ¿Es cosa de que se
alarme uno por un divieso? Sin embargo, empezó á estar menos robusto,. menos
vigoroso, menos activo; un esfuerzo cualquiera le fatigaba; renunció á montar
á caballo y muy poco tiempo después hubo de renunciar asimismo á salir
á paseo en carruaje, limitándose á recorrer por un rato corto el parque ó los
jardines del castillo. Al propio tiempo su carácter cambió casi por completo
inclinándose á la melancolía y agriándose de un modo extraordinario; se hizo regañón, áspero y desconfiado. Llamo tu atención sobre este particular porque
necesitaremos probablemente hablar de esto alguna otra vez. Un día se quejó
Gastón de un dolor violentísimo en una pierna y tuvo necesidad de quedarse en
cama. Fué necesario llamar al médico, el cual diagnosticó un absceso interno
para el cual prescribió un tratamiento sencillo de cataplasmas. El absceso curó
y Gastón pudo levantarse; pero es evidente que no estaba restablecido del todo,
había perdido por completo el apetito y no había manera de hacerle conciliar
el sueño. Sin embargo, poco á poco iba notándose mejoría y hasta puede asegurarse que recobró, al parecer, su buena salud; Jo que no volvió á recobrar nunca
fué su buen humor.
- ¿Tenía Gastón razones particulares de disgusto?
- Tal creo; mejor dicho, estoy seguro de que las tenía, si bien nunca me confió nada por completo; verdad es que nu:-ica dijo á nadie nada, ni á mí ni á los
otros. Gastón me honraba con su confianza en todo aquello que se refería á sus
negocios, pero en Jo que respecta á sus sentimientos personales ha sido siemlJre
absolutamente reservado, y en estos últimos tiempos más que nunca; verdad es
que un notario no es un confesor. Pero ya volveremos á hablar de esto. Terminaré lo que hace referencia á su enfermedad y á su muerte. Te he dicho ya que
en el estado general de Gastón' advertíamos todos cierta mejoría; con la llegada
de la primavera había recobrado su afición á pasear y salía diariamente, lo cual
nos hizo esperará todos que transcurrido algún tiempo tomaría nuevamente su
antiguo género de vida; á su edad esto nada tenía de inverosímil. Así las cosas,
anteayer se entró precipitadamente en mi despacho el cochero Estanislao, y me
anunció que se había puesto muy malo; que estaba pálido, sin movimiento, sin
voz y que no había manera de hacerle que volviera en sí. Corrí al castillo. Cuanto en él se hizo resultó inútil. Sin embargo, envié en busca del médico, que no
pudo hacer otra cosa que certificar el fallecimiento, el cual, según la opinión
del facultativo, había sido ocasionado por una hemorragia interna, consecuencia quizás de los ántrax 6 del absceso de la pierna, cuyos humores haciéndose
sólidos habrían podido obstruir una arteria.
- ¿La muerte fué repentina?
- Completamente.
Reinó un instante de silencio, y el notario, conmovido por su relación, no
procuró distraer el dolor de su antiguo condiscípulo. Luego que ambos se hubieron tranquilizado un poco, Revenacq continuó diciendo:
- Te he dicho ya que Gastón se mostró en sus últimos años triste y sombrío;
debo insistir en esto porque el punto es para ti de interés preferente; sin embargo, aunqde mi deseo de aclararlo todo es muy grande, no podré hacerlo porque
en muchas cosas estoy reducido á meras suposiciones; todos los razonamientos
del mundo no pueden sustituirá los hechos, y precisamente los hechos concretos son los que desconozco. Aunque, según te he dicho ya, Gastón no me ha explicado confidencialmente nada que con sus sentimientos se relacionase, las causas de su tristeza y de sus inquietudes no son un misterio para mí: provenían
indudablemente, por una parte, de vuestro rompimiento; por otra, de una duda
que ha envenenado su existencia.
-¿Una duda?
- Sí; la que abrigaba acerca de si el capitán Sixto era efectivamente hijo
suyo ó no lo era.
-¿Cómo?..
- Inmediatamente hablaremos del capitán; concluyamos ahora con lo que se
refiere á ti. Si tu enemistad con tu hermano ha podido ocasionarte tristezas, seguramente no se las ocasionó á él menores, y acaso mayores que las tuyas,
si se tiene en cuenta que tú en esa ruptura de relaciones eras, si así puede decirse, puramente pasivo, mientras que Gastón era activo; tú habías de limitarte
á sobrellevar las consecuencias de aquel estado de cosas, él podía ponerles término, bastando para esto que pronunciase una palabra; vacilando y luchando
constantemente entre si la diría ó no la diría: he sido testigo de esas luchas y
de esas vacilaciones; puedo afirmar que unas y otras le hacían muy desgraciado;
realmente han sido el tormento de sus últimos años.
- ¡Nos habíamos amado tan tiernamente!
- Gastón no dejó de quererte nunca.
,
- ¿Cómo no le conmovieron mis cartas?
.
- Porque en el momento de recibirlas pagaba tu hermano los intereses de
aquella cantidad por la cual te había dado su garantía, y la contrariedad que
aquel gasto le ocasionaba mantuvo su exasperación y su resentimiento.
- Dada su situación, aquel gasto era, sin embargo, de muy poca importancia.
- Es necesario que sepas, y ahora puedo decírtelo, que precisamente cuando
los vencimientos de pagos de los intereses de aquella garantía llegaron, acababa
de perder Gastón una suma de gran entidad en un círculo de Pau; suma que no
pudo pagar sin haber contratado un empréstito. Esto complicó sus negocios y
Gastón se encontró apurado. Todavía lo estuvo mucho más cuando los efectos
~erribles de la filoxera primero y después del mildew destruyeron completamente su cosecha de uva. Otro cualquiera en su lugar habría procurado combatir
aquellas enfermedades de sus viñas; Gastón no quiso hacerlo; habría sido preciso realizar gastos que él, según decía, no estaba en disposición de sufragar por
culpa tuya. La verdad es que tu hermano no creyó nunca en la eficacia de los
remedios empleados en otras partes, y que, por apatía ó por terquedad, dejaba
que las cosas marchasen como esperando que la casualidad le trajese un cambio
cualquiera, y al hacerlo así declinaba toda la responsabilidád sobre los que le
condenaban á permanecer con los brazos cruzados. Así ocurrió que todas sus

NúMERO

592

LA !LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

viñas se perdiesen. ¿Te haces ahora cargo de su situación? ¿Comprendes la violencia de su enojo?
- ¡Ay! Sí la comprendo.
- Como, á pesar de todo, Gastón no podía, teniendo las rentas de que dispuso siempre, estar apurado mucho tiempo, llegó el caso de que sus economías le
permitiesen devolver, no solamente la cantidad por la que había sido fiador tuyo,
sino también la que él había tomado á préstamo para pagar sus deudas de juego.
Esperaba yo esa ocasión con cierta confianza, figurándome que cuando tu recuerdo no fuese evocado en la memoria de Gastón por vencimientos de pagarés, la
reconciliación sería posible; que cuando tu hermano dejase de experimentar
contrariedadts por tu causa, renacería vuestra antigua amistad: sigo creyendo
aún que así habría sucedido si Gastón, completamente aislado, no hubiese podido hallar sincero cariño sino en ti ó ;en tu hija; pero precisamente entonces
hubo alguien que se interpuso entre vosotros y que vino á ser la rémora de aquella reconciliación: ese alguien fué el capitán Valentín Sixto; te dije antes que hablaríamos de él; ha llegado la ocasión de que hablemos.
- Te escucho.
- ¿El capitán es ó no es hijo de tu hermano? Esta es la pregunta que me dirijo á mí mismo todavía, sin poder por mi parte contestar con certeza absoluta,
si bien es verdad que casi todo el mundo responde á ella afirmativamente; pero
como es evidente la duda que sobre este punto abrigaba el mismo Gastón, quien,
sin embargo, debía de tener, como es natural, datos que á todos los demás nos
faltan y razones que todos desconocemos para creer en su paternidad ó dudar
de ella, no puedes extrañar que yo permanezca dudando. Además, acaso sepas
más que yo ó por lo menos tanto como yo en este asunto, porque cuando ese
niño nació estabas en muy buenas relaciones con tu hermano.
- Nada me dijo entonces de la señorita Dufourcq; y andando el tiempo, supe
solamente lo que todo el mundo decía: dos ó tres veces intenté hablar de eso
con Gastón, pero mi hermano eludía el contestarme y procuraba variar de conversación como si aquella le molestara.
- Le molestaba efectivamente porque hacía surgir en su espíritu una duda
que Je atormentó hasta su muerte; diré más, que fué la desesperación de toda
su vida. Hace ahora unos treinta años que conoció Gastón á las señoritas Dufourcq, que habitaban á dos kilómetros próximamente de Peyrehorade, en lo más
elevado de un cerro, en el sitio en que la carretera de Dax entra por la llanura.
Existía allí en otros tiempos una hostería al frente de la cual estaban sus amos,
el padre y la madre de las señoritas Dufourcq. A la muerte de sus padres, las
dos muchachas, que eran inteligentes y que habían recibido cierta instrucción,
tuvieron el talento de comprender el partido que podrían sacar de aquella herencia transformando la hostería en una especie de casa alquilable para enfermos ó
convalecientes que quisiesen disfrutar el clima de Pau en medio del campo y no
en el interior de la ciudad. Ya conoces el sitio.
- Lo conozco y aún recuerdo perfectamente la antigua hostería.
- No tengo que decirte entonces que la situación es inmejorable y las vistas
son excelentes; esto fué lo que atrajo á muchos extranjeros .no menos que la
transformación llevada á cabo por aquellas hermanas laboriosas é inteligentes,
en su hostería, ya vieja, que resultó convertida en habitación muy cómoda, con
buenos muebles, jardines agradables, excelente cocina y esmerado servicio. De
la mayor de estas jóvenes, Clotilde, nada hay que decir; era una persona que
procuraba no llamar hacia sí la atención de nadie y sólo pensaba en arreglar su
casa; por el contrario, de Leontine, la hermana menor, sí hay que decir bastante: coqueta y muy linda; linda hasta el punto de producir gran impresión, coqueta hasta el extremo de no rechazar á ningún hombre. Visitando en casa de las
hermanas Dufourcq á un su amigo que se había establecido allí para cuidar á
su esposa enferma del pecho, conoció tu hermano á Leontine y se enamoró de
ella. Comprendes perfectamente que una muchacha del carácter de Leontine
no rechazaría á un hombre como el Sr. de Saint-Christeau. ¡Qué gloria para ella
contarle entre sus apasionados! Ambos se amaron; cada dos días Gastón hacía
un viaje de treinta kilómetros para saber cómo seguía la esposa de su amigo.
¿Hasta dónde podrían llegar esos amores? ¿Pensó Leontine Dufourcq que acaso
pudiera ser andando el tiempo la esposa de Saint-Christeau? Demasiado era esto
para una muchacha de sus condiciones. Gastón, por su parte, dominado por su
pasión, ¿dió palabra de casamiento á Leontine para obtener el triunfo y derrotar
á un inglés joven, muy rico y enfermo que habitaba en la casa y proponía á
Leontine, según se dijo, que le aceptase por esposo? Lo ignoro, porque me han
enterado de esta historia, si así puede decirse, por fragmentos; un poco éste,
otro poco aquél y en resumen de un modo incompleto y hasta con datos contradictorios. Lo que hay de cierto es que Leontine quedó encinta. ¿Por qué en
aquel momento no se casó Gastón con ella? Probablemente porque desconfió
de .º?tener el c?nsentimiento paterno, que de seguro ni aun se habría atrevido á
solicitar. Almagmas tú el furor de vuestro padre cuando se hubiese enterado de
que su h1¡0 mayor pretendía casarse con la hija de un mesonero?
. - Nuestro padre no hubiese concedido nunca su permiso; habría preferido
mil veces romper con Gastón á pesar de su debilidad_para con el primogénito.
- No se llegó á ese extremo, y si vuestro padre llegó á tener noticias de las relaciones de su hijo con Leontine, es indudable que las consideró solamente como
un amorío sin consecuencias. Además, mucho antes de que el estado de Leontine fuese visible, la joven abandonó su domicilio de Peyrehorade para trasladarse
á_ Burde~s, _donde permaneció oculta algún tiempo; en el país se dijo que Leontme ~ab1a ido á pasar una temp0rada con otra hermana mayor, casada en Champagne. Todas las semanas Gastón iba á Burdeos· en Royán se les encontraba
iuntos.. Al mismo tiempo que_ Leontine salía de 'Peyrehorade, Arturo Burn, el
mglés Joven y enfermo de quien te he hablado antes, dejó también la casa· se
ha dicho que les habían visto á él y á ella en Burdeos; ¿es verdad ó es mentira?
Lo ignoro; pero cualquier cosa puede creerse de una mujer tan coqueta como
ella; para el caso en que no pudiera ser la esposa de Gastón, que era Jo que probablemente Leontine debía preferir, la joven conservaba á su inglés, condenado
á prematura muerte y al que era fácil no disgustar. ¡Cosa extraordinaria! No
fué el enfermo el que falleció, fué la hermosa joven, sana y robusta; un mes
después de haber librado murió casi repentinamente. El niño no había sido reconocido por Gastón, que sin duda se proponía legitimarle por medio del matrimonio cuando pudiese hacerlo. Clotilde, la tía del niño, lo llevó consigo á Peyrehorade y lo educó como su sobrino, si bien diciendo que era hijo de su hermana mayor, la casada en Champagne. Pasaron años, de los cuales nada sé sino
que Gastón iba á ver al niño alguna vez en casa de su tía, y que cuando llegó el
momento de ponerle en el colegio de Pau, tu hermano sufragó los gastos. El

muchacho fué desde un principio un alumno aplicado, estudioso, inteligente y
consiguió ingresar en la escuela de Saint-Cyr con muy buen número. Vistiendo
el uniforme de colegial de Saint-Cyr vino por primera vez al castillo, donde pasó
una gran parte de las vacaciones dedicado á montar á caballo, á la caza y á la
pesca. Para los que no habían olvidado los amores de Gastón con Leontine,
aquella permanencia del muchacho en el castillo fué como el principio del reconocimiento de su hijo por el padre; pues para todo el mundo Valentín era
indudablemente hijo de Gastón; ,nadie dudaba de esa paternidad; y yo mismo,
que hasta entonces había tenido muchas dudas ...
- ¿Y existía algún fundamento para esas dudas?
- Solamente los que resultaban del hecho de no haberle reconocido Gastón;
para mí, sin embargo, eran de bastante peso, porque en un hombre del carácter
de tu hermano era imposible admitir que creyendo hijo suyo á aquel joven no
le diera su nombre; cuando no Jo hacía así, era porque sin duda algo se lo impedía, y no dependiendo él de nadie, este impedimento no podía ser otro que la
desconfianza nacida en el espíritu de Gastón con motivo de las relaciones que
habían existido entre Leontine y Arturo Bum. ¿Qué relaciones habían sido éstas? ¿Inocentes ó culpables? Perspicaz había de ser quien pudiera decirlo al
cabo de veinte años y cuando Leontine y Arturo habían muerto ya llevando á
la tumba su secreto. Como quiera que fuese, Gastón no se atrevía á decidir, toda
vez que no reconoció á aquel hijo, para él dudoso. Interesarse por él, cobrarle
afecto, sí podía hacerlo, y en justicia debo decir que el joven merecía aquel interés; y sin embargo, Gastón, que tanto cariño Je demostraba, no se atrevía á
reconocerle, á darle su nombre, á constituirle en heredero, á considerarle como
continuador de los Saint-Christeau. He visto esos escrúpulos, mejor dicho, los
he adivinado; he asistido á esas luchas que en la conciencia de Gastón libraban
dos deberes igualmente poderosos: de una parte, el que pensaba tener con respecto al joven; de otra, el que le imponía el respeto á su nombre y á su linaje;
te aseguro que eran empeñadas aquellas luchas.
- ¿Pero no llevó á cabo investigaciones? ¿No pudo intentar una información?
- ¡Después de veinte años!.. ¡En un asunto de esta naturaleza!.. Es cierto, sin
embargo, que Gastón debió de reunir todas las noticias que pudiesen darle
alguna luz sobre la materia; pero es cierto también que indudablemente no
han sido demasiado claras cuando no han determinado el reconocimiento de
Sixto. Las cosas continuaron así, sin que ni mi mujer ni yo nos atreviésemos
á decidir si se realizaría ó no se realizaría ese reconocimiento; nos inclinábamos
á negarlo unas veces, lo afirmábamos otras, pero vacilando siempre. Valentín,
cuando salió de la escuela de Saint-Cyr, llegó á ser oficial de dragones, entró
poco tiempo después en la escuela militar, de la cual salió con el número tres.
Gastón, orgulloso de él, tenía constantemente el nombre de Valentín en los labios, y siempre que el joven obtenía una licencia la pasaba en el castillo; un
padre no hubiese manifestado más ternura con su hijo; un hijo no habría sido
más cariñoso con su padre. Sin embargo, precisamente en aquellos momentos
adquirí la certidumbre de que Gastón no le reconocería nunca, y he aquí cómo
se formó esa seguridad en mi espíritu. Te parece mi relación incoherente y
deshilvanada, ¿verdad?
- Me parece perfectamente clara.
- Entonces prosigo. Cierto día Gastón me dió el encargo de redactarle un
modelo de testamento que Gastón mismo había de copiar. Por mucha reserva
que yo tuviese con un cliente suspicaz, temeroso siempre de verse obligado á
decir algo que desease tener reservado, vime en la precisión de dirigirle algunas
preguntas; Gastón me respondió con mucha reserva, encerrándose constantemen en generalidades, y de tal modo hizo esto que en lugar de redactarle un
solo modelo formulé cuatro ó cinco, cada uno de los cuales correspondiese á
los casos que, en mi concepto, á Gastón podían presentársele. Cuatro días después Gastón me trajo su testamento en un sobre cerrado y lacrado con cinco
sellos y me rogó que se lo guardase.
-¿De manera que mi hermano hizo testamento?
- Sí; hizo uno entonces. Pero hace ahora un mes me lo pidió para modificarlo, acaso para destruirlo, y yo no sé si ha hecho otro; lo que hay de cierto es
que yo no soy depositario de ninguno, de suerte que hoy eres el único heredero
legítimo de tu hermano; lo cual, como comprendes, no significa que haya seguridad de que recojas la herencia.
- Comprendo que entre los papeles de Gastón puede hallarse algún testamento.
- Exactamente. Y dicho esto, vuelvo á la convicción que arraigó en mi alma
de que Gastón no reconocería como hijo al capitán el día mismo en que me
encargó que le redactase un testamento. Ésta convicción mía está perfectamente basada en la lógica si no me engaño. Sabes que el hijo natural reconocido
no tiene sobre los bienes de su padre los mismos derechos que el hijo legítimo,
¿no es verdad? En este caso concreto, el capitán, hijo legítimo de Gastón, heredaría toda la fortuna de su padre; hijo natural reconocido, sólo podría heredar la
mitad de esa fortuna, porque el padre deja un hermano, que eres tú. Para que
Sixto pudiera recoger todos los bienes de Gastón era necesario que le hubieran
sid~ lega~os en el testamento, y este testamento en favor suyo solamente sería
posible siendo él un extraño, de ninguna manera siendo un hijo natural reconocido.
- Yo no sabía una palabra de todo eso.
- No es extraño; cuando nuestras leyes tratan de los hijos naturales ó adulterinos_ ó i~cestuosos e~tán llenas de obscuridad, de lagunas, de contradicciones y
defic1enc1as, en medio de las cuales aquellos cuya profesión es interpretar ó
aplicar el código se desenredan muy difícilmente. Así, pues, tu hermano, á mi
juicio, haciendo su testamento renunciaba definitivamente á reconocer como
hijo suyo al capitán Valentín Sixto.
- Y la conclusión de tus razonamientos es que mi hermano tenía empeño en
que toda su fortuna la heredase el capitán Sixto.
- La lógica me llevaba á esa conclusión, efecti,.,amente.
- ¿Sospechas las razones que pudieron mover á mi herm:mo á recoger el testamento?
- Son de muchas clases; pero tanto las unas como las otras descansan sobre
meras suposiciones.
- Y ya que t ú las has examinado y discutido, ¿tienes alguna dificultad en comunicármelas?
- De ning1ín modo,
(Continuará)

�2

94

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

SECCIÓN CIENTÍFICA

NúMERO

592

espacios muy cortos, generalmente
inferiores á una milésima de segunLA CRONOFOTOGRAFÍA
do. El cronofotógrafo se presta perNUEVO MÉTODO PARA ANALIZAR EJ. MOVIMIENTO
fectamente á esta disposición; basta
EN LAS CIKNCIAS FfSICAS Y NATURALl!.S
para
ello colocar el objeto que se ha
( Conc/11sión)
de fotografiar detrás de los discos
El insecto que vuela contra el vidrio ocupa un es- obturadores, los cuales, de esta suerpacio bastante grande en profundidad, y por consi- te, tienen como función única la de
guiente, para que todas las partes de su cuerpo estén cortar el haz de luz concentrada y
claramente representadas, es menester que el objeti- no dejar que llege á la preparación
vo tenga gran profundidad de foco, y precisamente sino durante los cortos instantes de
sucede que la extraordinaria angostura de las hendi- la coincidencia de las ventanas.
duras por las cuales debe pasar la luz en el centro
La figura 36 representa en sus
del objetivo, constituye un excelente diafragma que principales detalles la pieza que se adapta al cron~da al foco más de dos centímetros de profundidad ( 1 ). fotógrafo para analizar los movimientos microscópicos. Una caja de madera, abierta en su parte ce~tral,
X, - FOTOGRAFIAS DE LOS MOVIMIENTOS EN EL CAMPO
se adapta á la parte anterior del aparato del m1s~o
DEL MIGROSCOPIO
modo que las cajas de objetivos ya descritos. Esta ca1a
Los movimientos de los seres microscópicos son lleva delante un objetivo C que sólo sirve para condenextraordinariamente difíciles de seguir: su rapidez es, sar la luz enviada por medio de un heliostato: el foco
de este condensador se forma en la
platina p en el sitio mismo en· donde será colocada la preparación.
Para poner la máquina á punto_ se
regula la posición de la platma
Fig. 36. Pieza especial que se añade al cronofot6grafo para
portaobjeto, primero por medio
estudiar los movimientos de los seres microscópicos
del botón B que gobierna una cremallera, y luego por medio de la considerablemente agrandadas varias vorticelas adhevarita m v que gobierna el tornillo ridas á filamentos de confervas: durante la sucesión de
micrométrico.
las imágenes en ella representadas muchas vorticelas
Se asesta el objetivo microscó- ejecutan movimientos; sµ estilo se contrae y los empico O sobre la preparación, y de- puja oblicuamente hacia abajo y á la derecha. Las fatrás de este objetivo los rayos que ses de este movimiento, demasiado brusco para que el
recogen la imagen atraviesan una ojo pueda percibirlo, pueden seguirse de esta manera:
caja cúbica de metal, y luego con- tomemos como puntos de mira las fibras de confervas
tinuándose
al través de la caja de que se entrecruzan en la preparación, y veremos una
F ig. 34. Disposición teórica de la iluminaci6n empleada para estudiar
madera en el fuelle á éste adapta- fibra transversal cruzada por tres fibras verticales forel vuelo de los insectos
do, llegan por último al cristal opa- mando con ellas compartimientos casi rectangulares;
co de la cámara de las imágenes de en el mayor de estos compartimientos se ven dos vorpor regla general, tan grande que en muchos casos que hemos hablado al describir el cronofotógrafo comticelas provistas de sus estilos contorneadas en espiralos órganos motores son completamente invisibles. pleto.
les. Estas vorticelas se mueven porque puede comproPor esto la traslación de ciertos infusorios tiene alEn un lado de la caja metálica está implqntado obligo misterioso: sólo matando al animal se distinguen cuamente un tubo de microscopio con su ocular. Una barse que de la primera á la última imagen se aproximan gradualmente á la fibra transversal y al ángulo
claramente algunos filamentos vibrátiles ú órganos disposición introdudel mismo género que no podían distinguirse en vida cida por M. N achet
por la rapidez con que se agitan.
permite enviará voProdúcense en el campo del microscopio infini- luntad la imagen,
dad de movimientos curiosísimos cuyo análisis por la sea sobre el cristal
cronofotografía presentaba ciertas dificultades; en pri- opaco, sea al microsmer lugar el agrandamiento considerable de las imá- copio: consiste en el
genes trae consigo una diminución proporcional de empleo de un prisla intensidad de la luz que obra sobre cada punto de ma de reflexión tola placa fotográfica, y en segundo la extraordinaria tal que se pone en
brevedad que hay que dar á los tiempos de exposi- movimiento por meción para obtener imágenes claras de movimientos dio del botón P, oprimuy rápidos. Era, pues, preciso que el objeto que de- miendo el cual se
bía ser fotografiado fuese sometido á un alumbrado adelanta el prisma y
Fig. 37. Representa los movimientos de vorticelas que contraen su estilo en espiral.
muy potente.
La sucesi6n de los movimientos se lee de izquierda á derecha
se dirige la imagen
Pero la acción prolongada de una luz muy concen- de la preparación al
trada y sobre todo la del calor que la acompaña alte- microscopio, al paso que tirando de él se aleja el prisraría muy pronto los pequeños seres que se mueven ma y la imagen va á formarse directamente en el cris- inferior de la derecha del compartimiento en donde
se encuentran (3).
en la preparación microscópica. Para evitar este peli- tal opaco ó en la placa sensible.
Este ejemplo quizás no es uno de los más interegro hemos recurrido al siguiente procedimiento:
Como una vez puesto el experimentador detrás del san~es que pueda escogerse para demostrar las apliaparato, para mi- cac10nes de cronofotografía á los movimientos de los
rar la imagen en seres microscópicos (4); pero nuestros experimentos
el cristal opaco, no han pasado aún del período inicial, y nos proposería imposible nemos continuarlos, con la esperanza de sorprender
buscar los puntos los movimientos de los glóbulos de la sangre en los
interesantes de vasos capilares, los actos íntimos de la contracción
la preparación, de la fibra de los músculos y de las ondas que los reeste reconoci- corren, y finalmente los movimientos de los filamenmiento se hace tos vibrátiles y en general de los órganos que sirven
mirando por el á la locomoción de Los infusorios.
ocular del micros-· Tampoco dudamos de que no sea posible aplicar
copio que una á los seres microscópicos la cronofotografía sobre plalente de correc- ca fija empleando para ello una iluminación oblicua,
ción permite re- del sistema de M. Nachet, que presenta los objetos
gular de manera luminosos sobre fondo obscuro.
que las imágenes
se encuentren
XI. - LA CRONOFOTOGRAFÍA APLICADA Á LAS CIENCIAS
FfSICAS
exactamente á foco en el microsPara terminar esta revista, ya bastante larga, de las
copio y en la plaaplicaciones de la cronofotograffa, sólo diremos unas
ca sensi ble.
F:g. 35. Representa dos tipulas, una inm6vil puesta sobre un cristal, otra que vuela por encima de ella
Estando todo
agitando sus patas de diversos mqdos y dando á su cuerpo inclinaciones variadas. Esta fiaura es un preparado para dor: se engrana éste y se remonta el cilindro y todo está disfra?mento de una larga tira pelicular.
'"
las fotografías so- puesto para que el aparato se ponga en movimiento en cuanto
quede libre el volante. Cuando, pues, se ha comprobado mirando por el microscopio que la preparaci6n está á punto, no hay
.
.
bre
película
en
La luz, muy concentrada, es proyectada sobre la
más que tirar del botón del prisma y soltar el volante para que
mov1m1ento, compruébase por el ocular del microsco- el
aparato se ponga en movimiento y las imágenes queden
preparació.n de una manera intermitente y durante
pio si la postura á foco es exacta y si los movimien- fijadas.
·
tos se producen en el sitio que se desea, y comproba(3) El procedimiento de grabado que ha servido para re•
(1) Nos proponemos modificar las condiciones del experiproducir estas imágenes no se presta á dar la pureza d~ l&lt;1s demento y establecer un sistema de alumbrado de los insectos que do esto, se tira del botón del prisma y se pone el talles que presentaba la preparaci6n y que se encontraba en los
los haya luminosos delante de un campo obscuro. De este mo- aparato en movimiento ( 2 ). La figura 37 representa clisés originales.
do nos encontraremos en las condiciones de la cronofotografia
(4) Hemos obtenido también imágenes ,bastante buenas del
(2) Para poder operar sin auxilio de un ayudante que dé
sobre placa fija, y podrá seguirse con mayor precisi6n las fases,
vueltas al manubrio del juego de ruedas, hemos puesto éste en movimiento de los gl6bulos de la sangre en los vasos capil3res
tan fugaces, del aletazo de un insecto.
y del crecimiento de los cristales arborizados en las soluciones
relaci6n con un cilindro de muelle y con un \'Olante regula· saturadas.

NúMERO

LA

592

pocas palabras para demostrar el part)d~ que puede
sacarse de ella para estudia: _el mov1m1~n.to . en el
mundo inorgánico: la cinemat1ca y la dmam1ca encontrarán un auxiliar poderoso en nuest~o método.
Los memorables experimentos de Galileo, que han
determinado las leyes de la caída de los cuerpos, pueden ser considerados como el punto de partida de 1~
mecánica científica: generalizando estas leyes y aplicándolas á todas las fuerzas que obran _sobre la mat~ria se ha creado la dinámica. Ahora bien: los _mov1;
mientos tan complicados de las ma~~s. sometidas a
diferentes fuerzas, aunque á veces d1f1c1les, d~ determinar por el cálculo, son generalmente de fac!l determinación por el método experimental mediante la
cronofotografía.
.
.
Escojamos, por ejemplo, el experimento de Galileo
sobre las leyes del movimiento de un cu;r_PO que cae
bajo la acción de la gravedad: al gran fis1co de Fl?•
rencia fuéle preciso hacer un grand~ esfuerzo ?e genio
para encontrar el m~dio de reduc!r 1~ veloc1~ad del
movimiento por medio del plano mcln:~ado, sm alterar sus caracteres, y para hacer percept.I ble su aceleración uniforme. Este mismo problema, tratado por
la cronofotografía, puede res?!verse de )a manera más
sencilla, sin ningún dispos1t1vo especial: tómese, al
efecto, una escalera y colóquesela de~ante de un ca?'l·
po obscuro y subido en ella el experimentador, déJe•
se caer un¡ bola pesada y pintada de blanco desde
una regular altura mientras el a~arato cronofotogr~fico recibe las imágenes de la misma s~b:e placa fiJa.
En la figura· 38 se ve la serie de la~ pos1c10nes oc~padas por la bola en cada uno de los mstante? sucesivos
(á cada cuadragésima parte de seg_undo), siendo muy
fácil por medio de una escala métnc_a compara~ entre
sí los espacios recorridos en esas umda~es de tiempo
sucesivas. El experimento, se ha realizad? ~n condiciones bastante rudimentarias pero podna mtroducirse en él toda la precisión deseable.

2

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

95'

transportarse en el aire y ser en él dirigidas. En los
muy numerosos ensayos que hasta ahora se han hecho, los aparatos no han func;iona~o bi~n y á veces se
han roto al caer sin que haya habido tiempo de apreciar el vicio de' su funcionamiento: es~udiadas_ por
medio de la cronofotografía, estas ~áq~m_as hubieran
revelado todos los detalles de sus mov1m1entos y demostrado los defectos que han ocásion~do su caída.
Para todas estas aplicaciones t~n va~1~das, el c_ronofotógrafo no requiere ninguna d1spos1c1ón especial,
salvo algunas veces el cambio de obj_etivo cua_ndo l~s
dimensiones del objeto que se estud1~ y la d1stanc1a
en que se encuentra lo hacen necesano.
Comparando como es natural, la cronofotografía
con las demás formas del método gráfico, le .he_mos
atribuído en muchos casos una g.ran supenondad
sobre éstas: en efecto, nuestro método es más sencillo
cuando se puede recoger sobre una pla~a fija y por
medio de una operación siempre la misma la sucesión de las fases de un fenómeno; es más potente porque aborda los fenómenos de mayor compleJid~d; es
más seguro porque, á la inversa de los ~ro:ed1m1entos
mecánicos de inscripción de los mov1m1entos, nada
toma de la fuerza cuyos efectos estudia sin alterar sus
manifestaciones, y finalmente es más general y creemos haber demostrado con ejemplos bastante numeFig. 38. Fases del movimiento de un cuerpo que cae! estudiadas rosos que se aplica igualmente á las ciencias físicas
por medio del cronofot6grafo sobre placa fip
y á las ciencias naturales.
E. J. MAREY, de la Academia de Ciencias
(De la Revue gemrale des sciences pures et appliquées)

El mismo método podría servir para determinar
las leyes de la resistencia del aire que obra sobre ob•
jetos de formas y densidades distintas.
En la práctica nuestro método ofrec; gr_andes ventajas para registrar la marcha de las maqumas y para
asegurarse de que en su funcionamiento no presentan
algún defecto que no haya podido ser previsto. U na
de las grandes preocupaciones de nuestra época es la
construcción de las máquinas voladoras que puedan

Recomendamos el verdadero Hierro Drava1s, adoptado en los Hospitales de Parls y que prescriben los
medlcos, contra la Anemia, Clorosis y Debllldad ¡ dando
a la piel del bello sexo el sonrosado y aterciopelado
que tanto se desea. Es el meJor de todos los tónicos
y reconstituyentes, No produce estreñimiento, ni diarrea, teniendo además la sliper1or!dad sobre todos los
ferruginosos de no fatigar nunca el estómago.

...........
-

UIT AfflPBÚ.IQDS -

... ................

LECHE ANTEFi:L

ENFERMEDADES

GARGANTA
ESTOMAGO
,
VOZ y BOCA
PASTILLAS y POLVOS
. PATERSON
ea BJSIIUTBO 1 MAGNESIA
Recomendados coolra lu .IJeoolonee del Eat6-

mago, Falta de Apetito, Dlgeatlonee laborlosu, AoedJlls, V&lt;&gt;mltoe, Erootoe, y COllooe;
regularizan lae Funotonee del Eat6mago y
de !oa lnteettnoe.
E1lf/r III el rotulo I frma de I , FA YA RD.
.l.dh. DETIUN, Farmaonttoo eza P.&amp;1119

PASTILLAS DE DETHAN

. _ 1t4a•••lra 1• llal• .. lahrpata,
ZaUnalow U la Vos, IJID•mllOI- d8 la
11-, Efeo\N penaiCIINN del Keromio, ltl•
tao1oD peprod-el Tuue, 1

IPNial-•
'°'"'° • ~ '

...
f 0°Rlflijpi GOTA

6"'9'f' "' ,,
AA. DBTIUK, r-a-uoonP~

1.J deZ 6~._.
BBUl1TI8108
GOTA 11au"!A1'1•peri•OJ•
°'.. ...:
"'º"'
.............................
♦

♦

Especifico pt0bado de la
l
los mas fuertes. Accion pronta y lel11J'a en to ~....

Tei!~~loi. ♦

P QOILUI 6 IIUO, U , R•• llalJI_....,

••
MltNO.. ,-l:N TODA• LA&amp; l"A .. MACIA8
0

Vl:NTA

Y

D"'OOUl:..tA•

• ·t•t•t•t•t• •t•t•t•t• •t•t•t•t•t•t• ••

, LENTU.U, Ta .uo

IDICION ILUITIIADA

6 10 o6nUJno• do po•ota la
entrega do ti p•gina•
S. •-Ña pr....... i 1al• IN MliciM
~ - i loo Sra. M.ntuw 7
Ni-

.

~~
&amp;rl.OR&amp;ICBIICD.U
# ..,__

"°':CU

~~elo6ÚI

~

Sia•••

i III Sin ftlEDICADOll!!i.. ~GAJ&gt;09,
PBOFDOJU:11 -, c.Jn'O- para faeilillr la
~ d e l a TGL-Puu : 12 Jla.ua.

....................
•

LA SAGRADA BIBLlA

_¿

llfl'\ • • t l d contra las diversas ,
ara,b 9 de._,191
a, e. AfeccionesdllCorazon,

J

Empleado con el mejor e:rito

Hydropeslas, tToses nerviosas; ·
Bronquitis, Asma, etc,

'º' Gra.gea.salLaetatodeHierrode

El ma, ,ncazcontra
ds la
Fsrruglno,01
Anemia, Clorosis,

.

Empobreclmllltl ~• la lu1n,
Debilidad, etc.

GELIS&amp;CONTE

Apr obada, por Ta Academia de Jllediclaa de Parls.

• y 8ragaas de queHEIOSUTICO
,1
PODEROSO
rgot 1na
se conoce, en pocion

El!;JH'1iGtt:1 Uftl:Qa
1

L•

■u

ó

~ª~~~mi!:~

enr::snj:~: !~~
f{l.cU el labor del parto y

Medalla de OrodelaS•ddeFiadeParia detienen lasperdtdas, ó

LABELONYE y CI•, 99, Calle de Abouklr, Parla, y en todas las farmacias.

CARNE HIERRO y QUINA

11 .lllment.o mu co•le llllido a los TóDicoa mu reparadora.

VINO FERRUGINOSO ARDUO
T COK TODOS LOS PIJl(CU'lOS IClJTJlITIVOS DB U CABNE

c,.a.an mm• 1 •1JD&amp;t Diez añoe de ei:lto continuado y la8 aflrmt:Clonet de
toéiu las ebllnenclU mMfeaa preub&amp;D que esta uocllCion de la Clame, el B1ern y la
• .._ oonaUtuye el reparador maa enemco que ee conoce para curar : la Clordní, la
1,114m,a las .llfftllf'fUICfolfu dolorolal, el Jlmpobf'eamtenlo 1 lá ..tlteracton ae la Sangre,
el RaqÚm,mo laa ..t(eccwtlU escro(lllolal '1 acorbutkal, etc. El l'I•• li'errast•H• de
Ana• 88
regularlsa '

en' erecto el único que reune todo lo que enwna y fortalece los organoa,
coordena' y aumenta. conslderablemenle las tuerzas 6 Infunde a la aanrre
empabredda y descolorida : el Ylqor, la Coloracúm_ '1 la Btterg~ "'~"'·
.Por uvor,eD Plril, en easa de 1. FEW,Famw:eulíco, 10!, ruefüchelieu, Sucesor 4e AROOD.
tw 1111 V;DD&amp; BN TODAS LAS PIUNCIP.lLBS BOTIQA.S
1

EXIJASE e1~0:: ARDUO

PITE EPILATOIRE DUSSER

destru e basta tas IIAICE9 el VELLO del rottro de las damas (Barba, Bigote, ett.), lla
llÍDg11J peligro para el ~utis. SO A.iio9 d e Éitlto, l millart.s de tesUmooioagaranUj¡° la )eft~
de esta preparacion, (Sf vende en oaJat, para la barba, J en 1/2 oeJaa para et higo~ ger¡.~
)OI bruos, emplée!~C~1eIL.!t'CIHM._DVSS E R, l,rueJ,.J,-1\ou■seau,
•

�-LA I LUSTRACIÓN

NúMERO

ARTÍSTICA

EL RATONCITO, por Jost Miró Folguera. - Aunque así se ti•
tula el libro, Ei rato11cito no es

LIBROS
ENVIADOS Á ESTA REDACCIÓN

más que una de las narraciones
en él coleccionadas por el distinguido periodista y conocido es·
critor Sr. Miró y Folguera. La
índole de esta sección no nos permite ocuparnos extensamente de
ellas como se merecen y como
desearíamos, y nos obliga á sintetizar nuestro juici~ en pocas p.a ·
labras, diciendo que los trabajos
en cuestión revelan al observador profundo, enamorado de la
real ida:!, así en los fenómenos psi·
cológicos que analiza con gran
conocimiento del alma humana,
como de los hechos que describe con verdad admirable; al de·
cidido campeón de los modernos
procedimientos literarios, y al es·
critor castizo y sobrio que e~cuentra para cada idea la frase
justa. Ei rato11dto se vende al
precio de 2 pesetas.

por autores ó editores
Los CATALANES EN LA DE·
FENSA Y RECONQUISTA DE BUE·
NOS AI RES, por R. Mo1111er )'
Sam. - Aunque ausente hace
años de la patria, el Sr. Monner
y Sans no sólo no se olvida de
ella, sino que con su bien cortada
pluma proclama sus glorias y na·
rra las hazañas de sus valerosos
hijos. El folleto que nos ocupa
es un boceto histórico en que se
demuestra la decisiva interven•
ción que tuvieron los catalanes
en los suce~os que se desarrolla·
rbn en la capital argentina cuando los ingleses quisieron apode·
rarse del Río de la Plata en 1806
y 18o7, apoyándose el 'autor en
citas de los historiadores de la
República Argentina y en noticias que pacientemente supo proporcionarse, intercalándolas, con
comentarios que al par que su
amor Cataluña denotan su observación profunda y su impar•
cialidad, y revistiéndolo todo de
la forma castiza y elegante que
caracteriza á todos los trabajos de
nuestro distinguido compatriota.

PoESIES,per j oseplz Lluis l'om
y Gallarza. - El Sr. Pons y Ga-

a

llarza figura con razón entre los
primeros poetas catalanes y des·
de 1867 posee el titulo de Jl.festre
en Gay Saber: hay en todas sus
poesías inspiración y sentimiento
extraordinarios; todas ellas están
escritas con una admirable pure·
za de lenguaje, y en todas vibra
el amor y el entusiasmo por Cataluña y Mallorca. ¿Qué más podemos decir de ellas que no lo
diga elocuentemente por si solo
el nombre de su autor? El edi·
tor D. J osé Tous, de Palma de
Mallorca, ha coleccionado algunas de ellas en un elegante tomo que constituye el tercero de
la N11eva Biblioteca Balear y se
vende al precio tle 2 pesetas.

CUENTOS DE AMOR, por juan
Rieiz de Esparza y Hemá11dez. La lectura de las cinco narraciones que contiene el libro publi·
cado por el escritor mejicano se·
ñor Ruiz de Esparza justifican el
título de Cuentos de amor: hay
en todas ellas verdadero raudal
de sentimiento y de poesía, cuyos
atractivos aumentan los que J?ºr
si solo ofrece el interés dramati·
co, y que acreditan á su autor
de novelista de corazón.

/

~/ !t~// ~~J/f/ ✓ /~·! ·/1/n
1

JUEGOS INFANTILES, dibujo de D. Panluzzi

itl\DlDESu1E1ro4i

~~

. --¾--

. . . . . . . . . . 1u

~,,

PILDORAS~DEHAUT
0• ..Al'II•

•• lftuJ&gt;ea.n en PDl'fll'N, eaudo lo
aecattu. lfo a.mea ,J a,co al •J CU•

. .c10, ,OrfVe, eoatn Jo que ,acede eoa

11,,.
mo eaudo,. toma con llaeao, aumeaco,

...... fff la !UIEIU DI nDICIU

Jo, de.mu PllJ'flll..., .... 110 obra

PREIIO DEL INSTITUTO AL D' CDRYISART, EN 1856

7 l&gt;tbidutortUicaa..., caaJeJnao, ,1oa11,
el ti. Cada naJ t«Ofl, ,ara PllJ'flJW, la
hn 1 la eomlda p• ma le eoat'lell-.
NfU ,u ooapldOGN, Como ti oaaua
. do ta• la JnUVª ocufo111 queda co••

llodallu n 1&amp;1 llspNlelon11 l■tenaelonal11 ••

P&amp;IIS - LTOI - mu • PllllDELPlll • HRIS
.,.

lffl

lffl

lffl,

n. ■nea •uTO • ua
DIIPIPIIAS
OA&amp;TRITIS - OASTRAL01AS
DIO&amp;STION LINTAS Y PENOSAS
PALTA DI APETITO
a

CARNE ; QUINA

~ AJlmuto au repawlar, mio al ~6moo -

Lu

Pepsina Boudault
..,,

592

aua.a&amp; 0011

11etamenteuaJado,oreJ efeMOdela

~-nao&amp;l)IDIDIUDIIUT-

8110 Ll l'OR114 DE

- ,.. DICMll'ÍO, - •

RIIIR• · de PEPSIU BOUDAULT
VINO • • de PEPSII&amp; IOUDAULT
POLVOS, •• PEPSINA IOUDAULT
HIJS, ftumuie COLLAS, l, 1'11 Da.,._
, ... lo, """"....". "'""""""·

~

VINO ARDUO CON QUINA
T 001' TODOI tol nmamOI MtJnfflYOI IOLtJILU H U CAJUfB

e•a... 1••mu110D loe element.OI qu-, entran en la com'IIOllfclon de e■te JIC)lente

tepU'&amp;dor de 1u tuenu nt&amp;les, de este ,_.,... ._.. per Neefe•eia. De un ~lo mawnente a¡radable, es aoberano contra la J.nemúJ J el J.f'OCllm~t o, en Ju Ciünttllt'tll
7 COIJlltU«fflCÚJI¡ contra Ju 1"4"'41 J IU J.fecdUMI del ll1to,naqo 7 loe
Cuando ae tma de despertar el apeUlo, asegurar Ju dige8Uonee reparar Ju tuera,.

•lliaa

8a VUDS 111( TOD.t.S L.tJI PaIKCIPALSII BoTlaU;

EXIJASE 11.:=' ARDUO

N

GRANO DE LINO TARIN

F~~d.W~~~

'"'"""°'·

lllrtquecer la sangre. entonar el o~
o y precuer la anemia y !u eptdemiu Pl'OTOCldal por 101 calores, no ae conoce nada superior al wtae de
de .&amp;na41.
lfw 111qor. • Paria, e1 wa u J. FBW, rarmaceot1co;10t, rae Ríellelieu, S... de001JJ).

nen aum,acacioiJ emp_Ieada,aao
decide ,.ciJmente • volver
.._ empeHr caeca, rece,

....-

JARABE

DEL

DR. FORGET

contra los R_eumas, Tos, Crisis nerviosas
.
é Insommos, - El JARABE FORGET es
ESTRElillMIENTOS, CÓLICOS. -LacaJa: 1 fr. SO un calmante célebre, conocido desde 30 años. En las farmacias y 28, ru&amp; Bergere, París
(antiguamente 36, rue Vivienne).

~---- -- - -- -----1---- - -- - - -- - -- - -

APJ:OL
'de 101 O'.. JORET &amp; HOMOLLE
cura los dolol'tt, l'ttr110, , 1up,e.
Pero con frecuencia es !alsillcado. El APIOL
verdaderot..únlco eficaz, es el de los lnven•
tores, los u ... .JOI\ET y BO]JOLLE.

El APIOL
1/one, '1• ,.,

•poou, as1 como las plNl/du

MEDALLASExp•Unlr1• LO# DRES1182•PAR/11889

fu'"BIIID, 151,mflllnll,PWI

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de 60 aiio1, el 1arabe Larose se prescribe eo• bito por
\odos los médicos para la curacion de las gutrl~ gutraljtaa, dolorea
y retortijonu de utómago, e■treñimlentoa rebelde•, para facilitar
la tµge•~on 1 para re¡ularizar todas las funcione, del "ióma¡o 1 u

•

lol UlteBÜDOI.

JARA.BEi

a1Broniuro de Potasio
DE CORTEZAS DE llRlNJlS lllRClS

Es el remedio mas en.cu para combatir lu enfermedades del eoruon,

la epllepaia, bia\éria, migraña, baile de B•·Vito, insomnio■, coa•
'nluonea y to■ de los niliO!! durante la den\icion¡, en UDa palabra, toclaa

lu afeccione• 11.emona.

' Nrwa, 11,Mieie•: 1.-P. L.lROZB
·

-J ,

. t,

ne• Lielll-Sl-Pall, l Paria.

• Soberano remedio para rápida cÚra•
cion de las Ateooionea del pecho,

Catarros,llal de garganta, Bronquitis, Resfriado■, Romadizos,
de los Reumati■mo■ , Dolores,
Lumbagos, etc., 30 años. del mejor
éxito atestiguan la eficacia ·de este

poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

D1ptJslta ,n talla, ta, Farmacia,

Depollito ea toclU la• pl'lnci¡,alea Bot.lcaa 7 Droperlu

L
OUTI
NE
.
FAY
VE
.

El mejor y mas célebre polvo de tocador

.

Querido enfermo. - Fiase Vd. 4 mi larga experiencia,
y haga uao de nuestros GRANOS de SALUD, pue, ellos
le curarán de au const,pao/on, le darán apetito y le
devolver•n el sueño y la alegria. - A11 rivirá Vd,
muchos años, disfrutando siempre de una buena talud.

POLVO
preparado
DE ARRQZ
con bismuto
EXTRA
por Ch. Fay, perfu~ista

.9, Ruede la Paix, PARIS

Quedan reservados los derechos de propiedad artlstica y literaria

JMP, DI MONTANH Y SIMÓff

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48023">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48025">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48026">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48027">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48028">
              <text>592</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48029">
              <text> Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48030">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48046">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48024">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 592, Mayo 1</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48031">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48032">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48033">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48034">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48035">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48036">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48037">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48038">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48039">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48040">
                <text>1893-05-01</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48041">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48042">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48043">
                <text>2011697</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48044">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48045">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48047">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48048">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48049">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7167">
        <name>Arte moderno</name>
      </tag>
      <tag tagId="2188">
        <name>Bellas Artes</name>
      </tag>
      <tag tagId="7500">
        <name>Cronofotografía</name>
      </tag>
      <tag tagId="7306">
        <name>Emilio Castelar</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7526">
        <name>Tren de estudiantes</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1820" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="698">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1820/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._591._Abril._0002011720.ocr.pdf</src>
        <authentication>58178e1429225b82b943e95c89314b9f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73991">
                    <text>,~trtac100
11tí~t1ea
A:N"o XII

BARCELONA 24 DE ABRIL DE

1893 ~ - - - - - - -

NúM. 59r

Próximamente comenzaremos la publicación de una interesante novela de costumbres contemporáneas
de la distinguida escritora Eva Canel

•

EN EL BAILE, cuadro de Román Ribera (Exposici6n P:ués)

•

�266

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 591

tras no abarque los problemas morales en todos sus
aspectos y desde el punto de vista del sentimiento.
Desde luego la revolución social sería un hecho si,
como las revoluciones de esta índole de todos tiel)lpos, llevase por bandera una teoría ó una doctrina
ética que sirviera de contrapeso á las frías y egoístas
del materialismo científico y á las no menos egoístas
Texto. - Crónúa de Arte, por R. Balsa de la Vega.. -El compost'lor Afassmel, por X. -El remmterio de JJ. Santos, por de la lucha por la existencia. No resolvieron nada
Carlos Frontaum. - Otho,, Cildemeister, burgomaestre JI tra- nunca dentro del complejo orden cósmico las solucio-

la influencia de la obra pagana y del realismo moderno. Luce la estatua de la virtud cardinal desnudos
los brazos y los hombros, la garganta y los pies; la
cabeza también desnuda . parecería á la testa de una
deidad pagana, si no fuera por la fuerza de la unción

NúMERO 591

tán vivos en mi imaginación estoy dos años sin coger l~ pluma, espero a que la
inspiración venga sin forzarla y creo mentalmente la partitura, an.dando por la_ ca-

cristiana Que la anima y caracteriza.

lle, viajando, en el campo, en cualquier parte. Las melodías, la mstrumentac1ón!

el conjunto, todo se -va preparando lentamente por un. esfuerzo m1ster!oso de mt
pensamiento, y cuando la partitura está ya escrita en n:11 cabeza, ~s dectr,. al cabo
de unos dos años, la traslado al papel en menos de sets mese~, sm neces1t~r nunca el piano para comprobar lo que por sí solo se _canta en m1 mente. Y mientras
ejecuto este trabajo de copia no altero en nada mis costumbres: me levanto á las

vida cósmica á un sistema, anula así la infinita varie- Cóbrese el Dolor con un amplio manto de severos
dad de matices de las aspiraciones de las distintas pliegues, y la cabeza de la estatua desaparece en la
Grabados. -E,i elóaile, cuadro ele Román Ribera(Exposici6n colectividades sociales, y sobre todo amarra á un ca- penumbra que forman los bordes del ropaje. En camParés). -El emine,,te compositor fra,uis Julio llfaswut, y El suismo lo más libre, lo más independiente que exis- bio el Afarlirio es una estatua inspirada por el arte
comedor y {fUa del mismo. - Un adivino e,i Afarruuos, cuadro te, el sentimiento y su expresión artística.
pagano; vestida también con amplias ropas talares, rede Catón WoodwiUe. - Pergamino o/rtcido al matstro Vtrdi
Por eso el arte apenas si presta ayuda y atención parte palmas y coronas. Pagana es asimismo la figura
con motivo de la i,1auguració11 del lea/ro de m nombre ttt Garrara. - E sperando el rosan·o, dibujo ele Andrés Parladé. - á la idea nueva; tan sólo mirándola como aspiración del Heroísmo por su traza, cristiana por el movimienAtelaje bJJigaro, dibujo de Alberto Richter. - Parls. lA pla- justa de una colectividad desheredada y desde el to pasional de la cabeza y por su expresión.
:a Clicky, cuadro de F. Miralles. -ÍA cigarra y la hormiga, punto d~ vista del sentimiento, de cuando en cuando
Rodean la base del monumento diez y ocho medacuadro de Enrique Serra. - Figuras 30, 31 1 32 y 33, cuatro el artista le dedica sus pinceles y el literato su pluma;
llones orlados de palmas: representan otros tantos
grabados correspondientes á La cron(Jfatograf!a. -L' hereu y
La pubillela, escu lturas de Celestino Devesa (Exposición pero no más que de cuando en cuando, pues para el héroes de los que conmemora el monumento. Los
arte cuanto tienda á darle fórmulas de un género retratos de los otros diez que faltan para completar
ParésJ.
cualquiera que sea, y muy especialmente si este géne- el mlmero de los veintiocho mártires no pudieron ha............ ,.,,-.,,.,..,,..,,.,,..,,.,,..,..,,..,,.,,':-.._r,,-.,r,,•,,r.,-.!,..,,,,,,..,-.,r,,••,r.,-.,,.,, .. ,,.,r, ... ,,.,, ..
ro se refiere á la vida en su aspecto económico, es cerse por no haber sido posible encontrar sus fotosinónimo de muerte, y el arte como el espíritu es in- graílas.
CRÓNICA DE ARTE
mortal, como el ansia de la perfección que domina
Nuevo mllodo para a1uzlizar el movimiellto de lfU ciencias ffsicas y naturales (continuaci6n).

nido avanmndo y reaccionando por modo incónscien- hondas y delicadas fibras del corazón, despertando
te - con permiso de los que creen que hoy ya no suce- sensaciones y produciendo emociones puras, exentas

de así, - y este continuo flujo y reflujo muéstrase en
los últimos años del siglo actual con más fuerza que
nunca, y no porque hayamos alcanzado un grado de
cultura superior á aquel que habían alcanzado los pueblos de la antigüedad y de la Edad media son me-

nos de temer las consecuencias de estas convulsiones
del espíritu humano en busca del deseado equilibrio
de las fuerzas sociales, necesario para entrar en el
período primero de un estado de relativa perfección;
que si para el tránsito de la sociedad pagana á la
cristiana y de la de los siglos medios á la moderna y,
dentro de ésta, de la de los privilegios á la democrática, hubo de pasarse por el derrumbamiento de una
civilización, por los terrores del año mil, por las guerras religiosas y por la guillotina, hoy también estamos abocados á sufrir una transformación de los organismos sociales que, como todas, habrá de costar
luchas cruentas de toda especie; que no es la muerte
del hombre lo cruento en estos casos, sino la de las
ideas á cuyo calor se formaron y desarrollaron los intereses de los pueblos ..
Sobre la transformación social de que hablo tuvie-

ron una ventaja inmensa las acaecidas; y esta ventaja
consistía en que el ideal transformador, mejor dicho,
que obligaba é inspiraba la transformación, la metamorfosis, estaba claramente determinado, y el implantarlo no ofrecía las dificultades de todo aquello que
por su complejo organismo es imposible apreciar completamente. La revolución social que hoy nos amenaza, apenas si ha logrado resolver una parte del
problema tan grave como es el de ·formar ó estable-

cer un nuevo orden de cosas. Apenas si ahondaron
los iniciadores de las ideas nuevas más de la corteza; nada han dicho respecto de la forma en que se
han de resolver los problemas que afectan á la vida
espiritual' de la humanidad, pues soñar que por gracia de una solución de orden puramente material, y
aun ésta por lo que ataña á una colectividad, pueda

realizarse la transformación, es lo mismo que creer en

«el miticismo cristiano muere como informador de

á

y mi mayor placer lo experimento al volver cuando anochece á casa para disfrutar
de las dulces é íntimas satisfacciones del hogar, porque soy un artista ca~ero, que
sin odiar al mundo no encuentra nada comparable con el calor de l~ familia.
Massenet no asiste nunca á los estrenos de sus obras: él mismo dice que es demasiado nervioso y sentido para exponerse á las emociones de una prim~ra re•
presentación; as( es que se queda en su casa, al lado de su esposa ó trabaJando,
como sucedió cuando el estreno de Manon: aquella misma noche, 11 de octubre
de 1891, compuso algunos fragmentos del baile Car,Jlon, que actualmente se representa con gran aplauso en Viena.
El eminente compositor antes de lograr la posición que hoy ocupa hubo_ de su-

frir grandes amarguras y privaciones, viviendo casi pobremente de sus lecciones.y
de lo que le producían algunas romanzas que componía. Por fin, su tale_nto se abnó
paso y pudo realizar su sueño dorado de ver una de sus óperas, Le ro, de Lal,ore,
puesta en escena espléndidamente en la Gran Opera de París. «¡Ah, esta pnmera
representación en la Academia nacional de música!, exclama Massenet al pensar
en aquel acontecimiento. Cuando recuerdo aquella noche inolvidable, me parece

todavía un sueño.&gt;

Ya está colocada sobre su pedestal la estatua de
María Cristina, obra de Mariano Benlliure. Es esta
estatua una de las más ¡,legantes y bellas producciones del célebre escultoi valenciano; no as( el pedestal, de forma cilíndrica,~do, amazacotado, queparece una colosal linter~ d~ Diógenes ó por lo menos
como la que le pintan al cínico griego.
De la estatua haré la descripción detallada cuando se descubra al publico; por hoy sólo me basta con
añadir á lo dicho que es una gallarda muestra del
valer de Benlliure.

***

la obra artística.» ¡Oh, ciertamente que sí! El mistiHablemos algo del movimiento artístico en Francia.
cismo moderno es más grande, porque reside en la
Mlle. Luisa Abbema celebra este año, como viene
Naturaleza, que lo llena todo.
haciéndolo hace ya algunos y siempre en el mes de
abril, la exposición de sus obras. Es esta artista, cor¡
*
Rosa Bonheur y alguna otra, de las pocas mujeres
**
que tienen una reputación artísti ca de mayor ó mePensaba todo lo anterior viendo el modelo á todo nor importancia, pero justamente adquirida. No se
su tamaño que el escultor Querol ha remitido á Ca- limita á pintar flores y frutas, que parece ser el génerrarra para reproducirlo en mármol del monumento ro obligado de las damas que cultivan el arte de Apeque ha de conmemorar las veintiocho víctimas que en les, sino que también abarca el paisaje, el retrato y la
el cuerpo de bomberos de la Habanacausó el incen- pintura decorativa.
dio acaecido en esta ciudad el 17 de mayo de , 890.
Luis Cardou dice que entre las obras que este año
Cristianísimo es el grupo que va .en lo alto del ci- exhibe Mlle. Abbema hay algunos paisajes en los
tado monumento. La Fe, vendados los ojos, soste- cuales pretendió la artista reproducir las vibraciones
niendo con un brazo el cuerpo de uno de los márti- luminosas de los rayos solares en -los tonos verdes de
res, á pesar de estar de pie y casi en actitud de-empren- un país de primavera, habiendo logrado un éxito. Verder el vuelo en dirección del trono del Altísimo, re- daderamente es un triunfo si como Cardou afirma
cuerda.:; 90 porque se parezca, sino por la idea- el salió bien de su empeño esa señorita. El retrato
grupo que la, escultura cristiana ideó de la Virgen es otro de los géneros á que se dedica esta artista.
con su divino Hijo muerto en los brazos. Y préstale Por último, Mlle. Abbema presenta cuatro panneaux
mayor carácter y parecido el que la Fe, como la Ma- decorativos para el hall del palacio de las mujeres
dre de J esús, están ambas al pie de la cruz. Querol de la Exposición de Chicago. Representan estos pan·
trató de dar á su grupo unción religiosa, altamente 11eaux á A11iérica acogiendo ~á las 11ncio11es y la Vi//(1,
religiosa, y á fe que lo ha conseguido. Casi pudiera, de Paris llevando á Chicago el arte de la 111ujer.

la posibilidad de que pueda existir un pueblo de
autómatas.
con ligeras variantes de indumentaria, hacer una
He aquí cómo el criticismo moderno, hijo de una Pietá de este grupo, bellamente modelado.
cultura refinada, calculadora, al examinar el nuevo
Pero en vano Querol, como todos los que respiramovimiento social, no encontrando en él nada más mos la atmósfera en que se elaboran las ideas estétique soluciones puramente económicas, y éstas limita- cas modernas, ha podido prescindir de dará la simdas en los estrechos moldes de una escuela que tan bólica figura de la Fe un carácter eminentemente reasólo abarca el más pequeño y menos permanente de lista, por lo que á la plástica corresponde, como tamlos medios que para su existencia ha menester un bién á las otras cuatro figuras sedentes qu e sobre el
pueblo culto, lejos de apoyar eficazmente las solucio- pedestal del segundo cuerpo del monumento emplanes socialistas, las opone reparo, sugeridos por la du- zadas si mbolizan el Dolor, el Afarlirio, la Abnegación
da, cuando no por el convencimiento que tiene de y el H erblsmo. En la primera de estas figuras, la Fe,
que hasta ahora está en el período caótico, embrio· es sin embargo en la que más se determina la influennario, el ideal transformador, del cual no saldrá mien- cia de esas ideas estéticas en la escultura mezcla de

cinco en verano y á las seis en invierno me estoy en mi despacho hasta las doce;
almuerzo y salgo para ir al Instituto, ó visitará mis amigos ó á verá mi .editor,

•**

de todo egoísmo, de toda pasión mezquina.
***
Y el arte, convencido de que por el camino de la
Por fin, el ministro de Fomento ha dado la orden
razón fría se va derechamente al enfriamiento y muer- á los escultores de retirar las estatuas de la Bibliotete de todo, así en el orden material como en el ca para que puedan reproducirlas en el mármol. Ya
moral, reacciona y se lanza en busca de idealismos; era tiempo. Veremos si el alcalde sigue el ejemplo
y he aquí la confusión, la vacilación, pues reconoce del Sr. Moret y ordena á su vez la retirada de los moque esos idealismos necesarios han de s'er producto delos de las de Villanueva, Lope de Vega, Fernánde un medio de cultura, y como el actual no la ha dez de Oviedo y 111ando de la Laflita, como aquí se
determinado todavía claramente, búscalos e·n los me- le llama al pobre general de artillería de los Reyes
dios que fueron.
Católicos. Por muchas razones es menester retirar
· Pero no hay duda, el misticismo lleva por ahora dichos modelos, pero una de las principales por ver
la ventaja en esta lucha; el misticismo religioso, el si los alltores de ... esas estatuas vuelven por su buen
cristiano, parece vencer, y sin embargo, una voz des- nombre al labrarlas en el mármol.
conocida, aquella que gritaba junto al Capitolio «los
dioses se van, » se escucha ahora también diciendo:

***
En la Galería Petit están expuestos una porción de
objetos artísticos pertenecientes
la colección de
Mad. Denain, que acaba de ser vendida.
Entre los cuadros notables que posee esta señora
hay un retrato de Rembrandt, pintado por él mismo;
otro retrato de la hija de Velázquez, pintado por el
inmortal autor de la Hilandera, y el retrato de un
fraile, debido al pincel de Rubens. Hay además pinturas de Boucher, de Fragonard y de Oudry, y una
curiosísima de retratos de bailarinas célebres y de

a

A RTfs TICA

cómo compongo y cómo escribo? Comienzo por leer el libreto hasta aprendérmelo de memoria, empapándome bien en el asunto, y cuando todos los perso~a¡es es-

Más hieráticas son las otr¡¡s estatuas, excepción hecha de la que representa á la Abnegación, que es completamente modernísima: una hermana de la Cariductor alemdn, por Juan Fastenrath. - El Tesoro, por Manuel nes de un cani.cter limitado; y si esto se tiene t n
Amor Meilán. - Afisulá,zea. -N1'tsfros gral&gt;ados. - Am'e(con- cuenta hoy, veremos cu:in poco viable se presenta dad. L:r del Dolor es la estatua más genuinamente
cristiana, al modo que entendieron estos simbolistinuaci6n), novela por Héctor Malot, con ilustraciones ,de
Emilio Bayard. - SKCCIÓN CI ENTIFIC": ÍA &lt;ro11ofotograf!a. por ahora la solución socialista que sometiendo la mos litúrgicos los grandes artistas del Renacimiento.

al hombre es perdurable y no cabe por tanto en los
Cumple, antes de decir algo de lo que en el mun- estrechos moldes de una escuela.
do del arte acontece, exponer algunas consideracioExento, pues, el socialismo, como el materialismo
nes acerca de los rumbos que esta entidad en gene- científico, como la frivolidad, de una gran masa soral sigue en los momentos actuales; rumbos inciertos cial, como la política moderna de ese nervio espirique acusan más que nada un estado de carencia com- tual que necesitan las grandes ideas reformadoras
pleta de ideales y una vacilación inmensa, hija á mi para existir en condiciones de vida fuerte, una relientender de la falta de cerebros cuya fuerza imagi- gión con sus metafísicas abstracciones donde puede
nativa se imponga á los casuismos todos que en el mecerse el espíritu y respirar á sus anchas, el arte hoy
orden científico, como en el político-religioso, como vuelve los ojos, bien hacia .el viejo Cristianismo, bien
en el filosófico, invaden el mundo del pensamiento. hacia la Historia, bien hacia la Naturaleza, en busca
Por una ley ineludible, la del equilibrio, las socie- no de fórmulas plásticas, sino en busca de sentimiendades en todo tiempo, al través de los siglos, han ve- to, de idealismos, de algo con que hacer vibrar las

LA I LUSTRACIÓN

Hoy los principales teatros de Europa solicitan sus partituras, y el reciente éxito
de Werther, estrenada en Viena en la anterior temporada y que pronto_ se cantará
en París, es prueba elocuente de que el genio del que un día fué humilde timbalero en el teatro Lírico de la capital de Francia se ha impuesto á los_p_úbhcos más
mtehgentes y vuela resueltamente por las regiones en donde los_pnv1legiados alcanzan la gloria y la inmortalidad. - X.
- ,

EL &amp;M l N&amp;NTB COMPOSITOR FRANCÉS JUl,10 MASSENET

actrices del siglo pasado y del actual. Por último, Mad. Denain había logrado adquirir algunas de las mejores telas de Bonington, uno de
los primeros bucólicos ingleses del siglo xvm,
de Decamps y de Rousseau: de este último el
celebrado Arco Iris.
R. BALSA DE LA VEGA

Abril 14 de 1893-

EL COMPOSITOR MASSENET

.Cuenta actualmente Massenet cincuenta años,
pero conserva en su porte toda ]a viveza, en su
mirada todo el fuego y en sus inspiraciones toda
la frescura de su juventud: cabeza hermosa, ojos
alegres, bigote fino, labios sensuales, cabello
echado hacia atrás y frente espaciosa y admirablemente configurada, tales son los principales

rasgos que caracterizan su fisonomía.
Habita el gran compositor en París el cuarto
piso de una casa de la tranquila calle del General Foy, y su gusto artístico se revela en todos
los detalles del mueblaje y del decorado de las
habitaciones. De éstas sólo mencionaremos el
despacho, el cuarto de trabajo, mejor dicho, en
donde tantas bellezas ha creado la privilegiada
mente de Massenet: cerca de la pared, en plena

luz, la mesa; junto á ella varios estantes con libros de poesía, de historia y algunas novelas, y
en lugar preferente los dos autores predilectos
del maestro, Beaumarchais y Juan J acobo Rous-

seau. En un ángulo, cerca de la ventana, una
biblioteca con cristales, detrás de los que se ven
sólidamente encuadernadas y colocadas por orden cronológico todas las partituras del autor
de El Cid.
¿Y el piano?, se preguntarán nuestros lectores.
Este mueble es precisamente el que no se en-

cuentra en aquella casa, y si algún visitante al
notar esta falta demuestra su extrañeza, no tarda Massenet en decir:
- ¿Y para qué me había de servir un piano?
BastaQte¡ hay por desgracia en la casa: casi en
cada piso uno que no cesa de armar ruido de
dla ni de noche. En cuanto á mí, no le necesito para mis composiciones. ¿Quiere usted saber

LA CASA DB MASSKNBT, - llL COJUDOR

�268

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

591

- Precisamente ahora en todos los avisos de fallebrinos, lo que indica que los t'nconsolables se consolaron en 365 días. Y ya no han vuelto á acordarse del cimientos, insertos en los periódicos, se expresa que
- Calvario, 20, bajo, tiene usted su casa, me dijo muerto, porque en los ocho años siguientes no apare- «falleció después d~ recibir los Santos Sacramentos.»
- Es una excelente costumbre, un cristiano y saD. Santos, despidiéndose de mí en la calle de la ce aviso de funeral, misas ó exequias, etc., etc., por el
Cruz, donde le encontré h otra tarde. Vaya usted alma del riquísimo D. Tadeo, que tantos años estuvo ludable ejemplo y una lección oportuna para los que
amontonando riquezas y viviendo con una economía en vano pretenden descatolizar á la nación católica
por casa y le enseñaré mi cementerio.
por excelencia, que á la religión debe sus mayores
- ¿Qué dice usted?.. ¿Cementerio en un cuarto parecida á la miseria.
glorias.
- Ese es el mundo, amigo D. Santos.
bajo?
- No -crea usted, dijo por último ej amigo RisueAbrió D. Santos otro tomo, el de 1890, y leyó un
- Sí, señor, sí; vaya usted y lo verá.
Y siguió D. Santos su camino, dejándome con las aviso mortuorio en el mes de febrero, en que la afli- ño, que esta copiosa colección de avisos fúnebres es
ganas de saber qué cementerio era el de su casa, y gidísima i·nconsolable viuda del teniente coronel don sólo un entretenimiento... En esta multitud de recon la sospecha de que el hombre no tenía la cabeza José Cintarazo pedía para el alma del bizarro militar cuerdos de las personas que hemos visto entre noslas oraciones de los numerosos amigos y les invitaba otros, cuyas cualidades, buenas ó malas, hemos cosana.
nocido; cuyos triunfos y cuyas derrotas hemos preD. Santos Risueño es un filósofo de medio carác- al entierro.
- Pues en el torno de 1892, en febrero, vea usted senciado, encuentra el espíritu cristiano fortaleza y
ter, ó de medio pelo, solterón independiente, que
también hay solterones que viven en la más humillan- otro aviso en que la misma afligida señora Doña Ca- aliento para esperar con serenidad la hora de mote dependencia, hombre sin vicios ni virtudes, po- talina Ternezas y Pérez y su esposo el coronel don rir. Esta colección se cerrará con el aviso mortuorio
seedor de una modesta rentita segura, con la que Cándido de la Espuela comunican á sus numerosos que en mi testamento dispongo se inserte en La Coatiende á sus necesidades, que no son muchas, por- amigos que ha subido á la gloria su hijo Ricardito, á rrespondencia y que ya tengo redactado... bien que he
que ni viste con lujo, ni gasta una peseta ni media los tres meses de edad. ¿Qué le parece á usted de la dejado en blanco la fecha. Y cuidando mucho de mi
con mujer alguna, obrando en esto como sabio, sin aflicción de la viuda del teniente coronel?.. No tardó salud de alma y cuerpo, y pudiendo vencer las sugestiones de la envidia, no haciendo daño á nadie y llaserlo; ni emplea más de cien céntimos en ver la me- mucho en procurarse el ascenso.
- Esa es una aspiración legítima en lo militar y en mando poco al médico, creo que tardará todavía basjor comedia desde la entrada general, única localidad,
tante la hora de que mi testamentario llene el blanco
según dice, en que naqa distrae de la escena al espec- lo civil.
- Aquí tiene usted en el mismo número dos avi- de la fecha.
tador; ni compra libros, pues lo que quiere leer lo lee
Y con esto me despedí del bueno de Risueño, deen la Biblioteca Nacional; ni admite sablazos de nin- sos fúnebres, de gran tamaño los dos, anunciando fugún amigo; ni da más de catorce reales diarios á la pa- neral en diferentes iglesias por el alma de D. N. Fer- jándole con su ftínebre manía.
trona que, hace muchos años, por esa corta cantidad nández, el acaudalado propietario de cuarenta y tanCARLOS FRONTAURA
le mantiene, le asiste, le lava, le cose, le plancha, le tas casas en Madrid. En uno de estos avisos convida
á las exequias su viuda, con la que casó siendo viu- ,_,,,,,.,,,,.•,,¡o,.••J••••••l•,1•••••••'••"••••••••l'••••,1•••••••'••••••'••'••1•,,•,,1•.,•o,1•.,•1,1• ..••••••••••••••'••'•J'-.
zurce y en todo le sirve con la mayor solicitud.
Es la de D. Santos una de esas beneméritas patro- do; y en el otro, su hija, del primer matrimonio, su
nas - de que no queda en el mundo más que algún hijo político, sus nietos, etc., etc., todos afligidos y
OTHON GILDEMEISTER
rarísimo ejemplar - que disfrutamos en mejores tiem- desconsolados y disputándose la herencia del muerBURGOMAESTRE Y TRADUCTOR ALEMÁN
pos los que ya somos viejos, patronas propiamente to, de la que al fin y á la postre será la mejor parte
dignas de este nombre, que cuando un huésped les para los eminentes letrados y los diligentes curiales
España tiene sus senadores poetas, como el solitario
entraba por el ojo derecho, consagrábanle todos sus que entienden en los pleitos á que ha dado ocasión
de
la casa Santa Teresa en Villanueva y Geltrú, don
esta
embrollada
testamentaría.
En
cuanto
se
resuelva
desvelos, le daban todos los gustos, le perdonaban
todas las faltas, sobre todo la de dinero, y le hacían, definitivamente el litigio, que amenaza durar lo que Víctor Balaguer, cuya trilogía catalana Los Pirineos,
en fin, fácil y alegre la vida en medio de los afanes resta de siglo y el otro, se acabarán los avisos de vertida al alemán, hace hoy las delicias de los Países
Bajos, merced al íntimo comercio literario que existe
honras fúnebres por el rico difunto.
del estudio y la penuria de la bolsa.
- Supongo que se acabarán también los herederos. entre los pueblos germanos. Y en la laboriosa cuanto
No había entonces tantos suicidios como ahora,
- Vea usted este recuerdo piadoso que consagra docta Alemania hay en la persona del doctor Othon
y nadie me quita de la cabeza la idea de que la mutodos
los años el conde del Atomo á la memoria de Gildemeister un burgomaestre traductor de quien se ignificencia de las patronas evitaba que se malograsen en flor preciados ejemplares de la juventud es- su mujer. Todos los años paga los diez duros por el nora si es más alcalde que traductor; pues si Brema le
tudiantil de aquel tiempo venturoso... Pero en otra anuncio del aniversario. ¿Usted no conoció á aque- honra como á su primer ciudadano, á su intachable
burgomaestre, al hombre práctico, al financiero honraocasión dedicaré á las patronas que florecieron en lla mártir?..
- Sí, recuerdo que todo el mundo la compadecía. do que pudiera envidiarnos Madrid, y que parece que
aquella época el epitalamio que merecen.
- Como que el marido, que únicamente se casó se había sumergido sólo en el océano de los números,
D. Santos es un egoísta desocupado que se burla
con
ella por la considerable dote que le llevaba, la en la prosa de la Hacienda, pudiendo aplicarse á él
de todo lo humano, de lo social como de lo político,
de lo militar como de lo civil, y no lee más periódico mató á disgustos, y dicen que también á golpes... To- la oda del poeta de Lacio que dicejuteger vt'tae, sceque La CorreJpondencia de Espaiia, y no repasa este do lo soportó con una abnegación heroica aquella lerisque purus, pero que respetaba también la liberapreciable diario por saber noticias que no le impor- infeliz hasta que no pudo más, y abandonó este mun- tad religiosa y científica y que tenía la tolerancia que
tan un pito, ni por saborear los folletines; lo compra do en que tan dura suerte había sufrido. También desearíamos á los ministros de España, la abnegación
este marido que maltrató á su mujer y no tuvo pie- y la pureza de corazón con que nos entusiasmaba
por los avisos mortuorios.
Así me lo dijo él mismo el día siguiente al de nues- dad de ella invita afligido al entierro, y luego cada Moltke, y que conocía como el que más el arte de la
tro encuentro, que fuí á visitarle ansioso de ver lo año dedica á su víctima, en la cuarta plana del pe- vida, ciñendo su frente la corona de las virtudes cí·
que había prometido enseñarme ó de convencerme riódico popular, un recuerdo de 50 pesetas. ¿Es re- vicas, la modestia, Alemania entera le ama cual estadista y publicista nacional, y el mundo de las letras
mordimiento? ¿Es hipocresía?..
de que había perdido el juicio.
- Y sin embargo, ya sabe usted que el conde del le llama el discreto y genial intérprete de las obras
D. Santos es un coleccionista fúnebre. Así como
Atorno
es una persona muy considerada en Madrid, maestras de los poetas más eminentes, el maestro de
otros reunen sellos de correos, pipas, abanicos, cajas
de fósforos, etc., etc., D. Santos tiene· cortados y pe- aunque se conocen sus malas cualidades y su perver- los traductores que, llegando por virtud de sus excep·
cionales condiciones literarias á identificarse con los
gados avisos mortuorios en las hojas de un libro del sa historia...
autores
clásicos, descansaba en el país fabuloso de
-Así
hay
muchos
...
tamaño del Mayor de los comerciantes y al margen
- Este es el mundo... No todos los criminales Ariosto y en el ciclo del Dante para convertir el mede cada una escribe sus observaciones. Posee diez tomos, tantos como años hace que &lt;lió en tan rara afi- arrastran cadena; los hay sueltos y con muchos tal sólido de su saber en preciosísirnas obras artísticas, deleitándonos con las joyas brillantes de las occión, y verdaderamente, no deja de ser curioso este humos...
tavas reales del autor de Orlando Fztrioso y con los
- ¿Quiere usted ver más muertos?..
cementerio de D. Santos. Allí están todos los muertesoros
misteriosos de la poesía del vate florentino,
- Si he de hablar á usted con ,franqueza, no entos conocidos que en los últimos diez años han figumereciendo
unánime aplauso, por la suma de voluncuentro
demasiado
alegre
el
entretenimiento.
No
nierado en la cuarta plana del periódico noticiero. Allí
los hombres políticos de quienes nadie se acuerda; go, sin embargo, que es curioso este cementerio, y tad civilizadora que revela ofrecer al público aquellas
los invictos generales olvidados por sus enemigos y que la idea de formarlo es sumamente original. Difi- sublimes manifestaciones del genio en una época do·
por sus amigos; los nombres más linajudos; las hermo- culto que haya otro que se ocupe en semejante tra- minada por la prosa, y lograr por su dominio de las
. lenguas en que fueron escritas las hermosas campo·
sas más celebradas; los ricos más espléndidos y los ~~
- Corno no tengo nada que hacer... Y crea usted siciones, y del idioma alemán, verter con toda su puricos más pobres, por avaros; los grandes negociantes ... ; en fin, miles de personas que hemos visto des que me entretiene sobremanera formar mi colección reza, sin que pierda nada el concepto, sin que pierda
aparecer de entre nosotros, precediéndonos en la vi- y consultarla diariamente. Tengo hechas observacio- nada tampoco la frase, las mágicas estrofas de los
nes muy curiosas. Por ejemplo: en diciembre, enero poetas italianos al idioma que cuenta como preciadas
da eterna ...
- Vea usted, me dijo D. Santos abriendo el tomo y febrero es cuando mueren los personajes y los mé- manifestaciones de su valía el Fausto de Goethe, los
de 1883, el primero de su cementerio, y leyendo un dicos, aquellos por exceso de cuidado y éstos por ex- dramas de Schiller y los cantares de Reine.
Interpreta el Sr. Gildemeister tan acertadamente los
aviso mortuorio del tamaño de media plana de La ceso de trabajo. En los mismos meses se produce el
Correspondencia: «El Excmo. Sr. D. Tadeo Pérez y mayor número de vacantes en el Estado mayor del pensamientos y los viste de modo tan elegante y sen·
Pérez, banquero. Falleció el 1.º de enero de 1883. Sus ejército. En verano mueren más casados que en in- cilio, que muy pocas traducciones podrán comparardesconsolados sobrinos, etc.» Por el tamaño del avi- vierno. La clase que menos contingente da á mi ce- se á las suyas, y bien pudiera decirse, sin riesgo de
so puede usted calcular el desconsuelo de los so- menterio es la benemérita de prestamistas sobre alha- equivocación, que en ninguna lengua como en la ale·
jas y ropas en buen uso y sueldos del Estado. Por últi- mana, aparte la original, podrían leerse la Epopeya
brinos.
- En efecto, lo menos les costó mil pesetas el mo, en mi colección sólo se encuentran dos ó tres avi- del maestro Lut's y la Divina Comedia tal como la
sos mortuorios en que no se ha puesto el signo de la idearan y escribieran Ariosto y Dante. Ya cuando
anuncio.
cruz,
y se ha omitido la frase cristiana se sirvan enco- alumno del gimnasio de Brema empezó Gildemeister
- Pues vea usted ahora otro mayor á los ocho
mendarle
á Dios y se indica que el cadáver será con• á traducir la creación atrevida de lord Byron que se
días, anunciando el funeral por el alma de dicho sujeto. En esos ocho días, sabiendo ya probablemente &lt;lucido al cementerio civil, para demostrar que el di- titula Don Juan, y no titubearemos en denomin~rle
· el Sabatier alemán, pues en nuestro concepto es imcada sobrino lo que heredaba, se aumentó su descon- funto no tenía creencias religiosas...
posible llevar el arte de traducir poemas grandiosos
Eso
prueba
que
hay
en
nuestro
país
muy
pocos
suelo. Fíjese usted en que ya no dicen, como en la
primera, «sus desco11solt1dos sobrinos.» Ahora dicen «sus que tengan esa desgracia... y muy pocas familias que á más alto grado de perfección que aquel hijo de
.
inconsolables sobrinos.» ¿No conmueve esto?.. Veamos se atrevan á hacer público alarde de que el padre ó Montpellier en su versión francesa de Fausto.
Gildemeister,
á
quien
con
motivo
de
su
septuagésiel
hijo
ó
el
hermano
que
han
perdido
ha
muerto
impeahora el tomo de 1884. En el aniversario todavía se
mo cumpleaños saludaba Pablo Heyse corno al rey
acuerdan del tío, pero ya dicen únicamente: «Sus so- nitente.
EL CEMENTERIO DE D. SANTOS

UN ADIVINO EN MARRUECOS, dibujo de R. Catón Woodwille

�LA ILUSTRACIÓN

A RTÍSTICA

N úMERO

59 r
N úMERO

de los traductores, es un sucesor dignísimo de los
Schlegel y Gries, y así como el nombre inmortal de
Shakespeare y de Calderón está unido por siempre á
éstos, el del traductor congenia! de Brema vivirá con
Ariosto y con el Dante, con el cisne de Stratford y
con lord Byron, cuyas creaciones artísticas tienen el
mérito de ser siempre nuevas y de dejar percibir más
y variadas bellezas en cada lectura que de ellas se
hace.
Como alcalde de Brema fué Gi!demeister inflexible, al igual del de Zalamea, y como traductor ocupa

distintos como Lamartine, Renán y Zola, un canto de
la patria en el que se confunden. las lágrimas del pueblo, la lozanía de la juventud y el aroma de las flores,
y que tiene una copia verdaderamente dantesca.
Como alcalde brilla Gi!demeister sobre todo en
nuestros días en que los consejeros de Düsseldorf,
denegando una estatua al inimitable Reine, que no
necesita monumentos de cal y canto, siendo sus monumentos El libro de los cantares y otras tantas obras
que alcanzarán más duradera vida que los consejeros
de Düsseldorf, se parecieron á aquellos alcaldes de

.xn

EL T ESOR O
No era que Juan Luis fuese un ambicioso ni mucho menos; buena prueba de ello habíala dado al
pretender á Martina en casamiento. La muchacha no
poseía otros bienes que una honestidad á toda prueba y una belleza tan grande como su honestidad. Y
J uan Luis la amaba con un amor casi más propio
de héroe de novela que de zafio y rudo labriego como él era; amábala entrañablemente, y con todo, re-

Mocccxcu

.flel nome luo

I VS EPPE

E RDI

,n~efoeoo ~ttefice ~i armonie c&gt;ivin~

~i~nore &lt;&gt;el canto
reuei·enle
il

f&gt;UO

cf an·.a ra frf ~iaua

L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

591

de grueso tronco y achaparrado ramaje. Aquel d~bía
ser el sitio con tanta ansia buscado por Juan Luis.
Allí, según la tradición y según el famoso Cipriam'/lo el libro de los tesoros, debía encontrarse uno
de é~tos enterrado desde luengos años atrás, desde
aquellos' tiempos en que por allí anduvieran los moros haciendo sus correrías y llevando á cabo sus rapiñas, cuyos detalles y pormenores conservábanse en
leyendas que se transmitían en toda su .candorosa
pureza de padres á hijos y de abuelos á metos.

Así amaba. Juan Luis .á l\1artina; por esto decía
con frecuencia y con acento de profunda tristeza:
«¡Si yo fuese rico! )) Por esto amando á la muchacha
entrañablemente iba dando largas al asunto del casorio, y por esto, sin ser lo que se llama un ambicioso,
deseaba poseer una fortuna. Todo por y para Martina.

***
Como nunca llueve á gusto de todos y el tiempo
pasa con igual rapidez para los felices que para los
que no lo son, Juan Luis vió un día con espanto llegar el de la boda, aquel día que él pensaba no había
de llegar jamás.
Fué un día triste para él. Encerróse en tan profundo mutismo, que todos, todos en el lugar echaron de
ver la profunda tribulación que lo embargaba. Poco
expansivo con su novia, indiferente á las felicitaciones y á las bromas de dudoso gusto con que convecinos y amigos le acribillaban, era Juan
Luis un ejemplar curiosísimo de la clase de novios en víspera de matrimonio.
Aquella noche no pudo dormir; el
sueño huía de sus párp¡idos con tenacidad más grande cuanto eran más
grandes los llamamientos que él le
hacía.
Cansado al fin de aquella lucha que
le aniquilaba, dominado por su pensa41'
miento eterno, el afán de una fortuna,
~ ,
abandonó las sábanas y con ceñudo
semblante encendió la candileja que
pendía próxima á la cabecera del lecho
y al alcance de su mano.
Vistióse con toda la rapidez que puu,.i'(\,\"~º
do y se lanzó á la calle, bien provisto
--.:,,...;\\,, Wl~de un pesado azadón bruñido por el
ESPERANDO EL ROSARIO, dibujo de Andrés Parladé
uso, dirigiéndose á un pinar que á la
salida del pueblo agitaba sus ramas con
canturías ltígubres é indescifrables, turbando el ma- con que sus ojos se fijaban en el más insignificante
accidente del terreno.
jestuoso y augusto silencio de la noche.
Por fin lanzó un suspiro de satisfacción; había enPrimero con segura planta, luego y á medida que
en el pinar íbase internando con más grande vacila- contrado lo que buscaba, había visto un matorral
ción cada vez, Juan Luis se perdió en aquel intrin- de espinosas zanas que crecían exuberantes y locado laberinto, buscando algo sin duda, según el afán zanas en una pequeña hondonada, al pie de un pino

.nuouo i ea lro

PERGAMINO OFRECIDO AL MAESTRO VltRDI CON MOTIVO DI!. LA I NAUGURACIÓN DEL TEATRO DE SU NOMBRE EN CARRARA

un lugar preferente en la pléyade de eminentes traductores alemanes, en la cual brillan también el doctor francfortés Luis Braumfels, el traductor del Cenijste, el suizo Edmundo Dorer, y el traductor de
Camoens, Guillermo Storck. Desde el tiempo de los
poetas románticos está floreciendo en Alemania el
arte de traducir, que tiene su iniciador en el intérprete de Homero, Juan Enrique Voss, y un maestro consumado en Herder, el traductor del Romancero del
Cid. ¡Qué de veces han sido vertidos al alemán el
padre Homero, los grandes trágicos griegos y Horacio! El rapsoda Guillermo J ordán tradujo no sólo
la Odisea, sino también las tragedias de Sófocles que
habían vertido Donner y Minkwitz y que consiguieron el aplauso de los contemporáneos y la admiración
de la humanidad por ser esencialmente humanos los
personajes de sus tragedias. Manuel Geibel publicó
su Libro de cantares clásicos, y junto con Pablo Reyse su Libro de cantares espmioles, mientras en unión
de Schacl&lt; dió á la estampa el Romancero de los espa1ioles y portugueses, y en compañía del suizo Leuthold
escribió Cinco libros de líricos franceses desde la Revolución hasta 1862. El Oriente tuvo sus traductores en
Federico Rückert, Schack, Daumer y Bodenstedt.
Fernando Freiligrath tradujo poemas americanos y
cantares escoceses; Pablo Heyse interpretaba acertada mente los pensamientos del italiano J osé Giusti, y
Augusto Be~tuch vistió á la alemana la simpática
epopeya del ilustre amigo de Balaguer, Federico Mistral, que se intitula Miréio; pudiéndose aquella creación del sabio de Maillane llamarse el cuadro más acabado de aquella Provenza que amaron ingenios tan

barrio cuya ineptitud ha dado origen al modismo español: «más torpe que un alcalde de barrio,» y como
traductor que sabía lo mismo entonar el lenguaje del
amor, de la pasión y de la hermosura, que manejar la
sátira é imitar los numerosos chistes de Shakespeare, vivirá Gildemeister eternamente en las letras patrias. T iembla su lenguaje cual arpa en manos del
artista.
·
pesde 1890 ,vive el gran alcal~e tradu~tor consagran~ose sól~ a las musas en su hnda casita rodeada
de hiedra y situada en un arrabal de Brema, después
de haber renunciado su cargo que desempeñó desde
el año de 1871. Beatus ille le llamaremos con Horacio.
En 1864 le agració la Universidad de Tubinga con
e! título de doctor honorario.
Nació Otlwn Gildemeister en Brema el 13 de marzo de 1823 como hijo de una antigua familia de patricios.bremenses. De 1842 ~ 45 se dedicó á estudios
filológ1cos en Bonn y Berlm, y en 1845 entró en la
redacción de La Gaceta de Weser, la más importante
de su ciudad natal.
Sus traducciones no son sino los frutos maduros
de su descanso, así c?mo su paisano el médico Qlb.ers aprovechó sus oc10s para hacerse un gran astrónomo, lo cual hizo exclamar al ilustre Bessel: «¡Ojalá
que tuviésemos muchos que trabajasen tanto como
Olbers mientras descansa!))
Los frutos del descanso de Gildemeister son una
cosecha de oro de una vida entera consagrada sólo
al arte.
J UAN FASTENRATH

sistíase á fijar el día de la boda, porque lo que él decía: «¡Si yo fuese rico!»
Y repetimos que no era un ambicioso ni mucho
menos. Juan Luis era uno de los hombres más frugales que se conocían en el pueblo, muy metido en
su casa y poco pagado de las vanidades mundanas;
pero ... ya salió el pero. El pobre muchacho estimaba en alto grado á su novia y parecíale mujer tan
. digna ~e ceñir corona como la ~ás encopetada princes~. S1 por un momento pudiera convertirse Juan
Luis en uno de aquellos héroes legendarios de que
hablaban los romances de los ciegos, en uno de aquellos Bernardos y Amadises que luchaban contra todo
lo posible y hasta con lo imposible por satisfacer el
más fútil é inocente antojo de las damas de sus pensamientos respectivos; á poder Juan Luis convertirse
en uno de aquellos seres privilegiados, embrazaría la
adarga, y lanza al brazo arremetería contra todos los
obstácu~o~ por insuperables que fuesen, para lograr
una pos1c1ón y una fortuna de que creía á Martina
merecedora.
No; él no quería que sµ mujer fuese una bestia de
carga. Para él los trabajos penosos, las rudas faenas,
las cargas insoportables, las labores del campo; para
ella el regalo, la molicie, el hogar, la fo rtuna, la comodidad. El no quería que las manos de su mujer se
encalleciesen con el azadón ó elfoucbio; él no quería
que el sol abrasador ni las crudas heladas desfigurasen aquel rostro de niña, más á propósito para ser
acariciado que para sufrir los rigores de la intemperíe; ni un disgusto, ni un cuidado, ni un afán, nada en
suma que á quebradero de cabeza tuviera semejanza.

AULAJE BÚLGARO, dibujo de Alberto Richter

***
Juan Luis trabajó con ahinco, casi con desesperación. Sudando la gota gorda, como por ahí se dice,
llegó á ahondar hasta una considerable profundidad.
Apartó raíces y guijarros que brillaban como estrellas de oro en medio de las densas negruras de la
noche al ser heridos por el agudo pico del azadón;
pero ¡nada!, ¡el tesoro no aparecía!
Juan Luis, sin embargo, no desesperaba. Larga era la noche y su constancia tan grande como su amor por Martina. Pues ó el tesoro no había de estar
allí, ó él había de encontrarlo.
Y en su tarea continuó cada vez con
más ahinco y cada vez con empeño
más grande, sin que la tierra ingrata
pusiera á sus ojos de relieve el montón
de riquezas con que el pobre enamorado soñara.
Una hora, dos, tres ... Para Juan
Luis pasáronse las de aquella noche
con una celeridad vertiginosa. Absorto
en su faena, no sentía el rodar del tiempo; dijérase que había detenido su aguja con vigorosa fuerza. Y cava que te
cava y ahonda que ahondarás, cuando
Juan Luis pudo pensar en otra cosa
que el tesoro ambicionado, fué cuando
allá á lo lejos vibraron lentas y sonoras las campanas
de la iglesia parroquial, lanzando á los aires sus tañidos que delataban la proximidad del día.
A Juan Luis oprimiósele el corazón. Parecía como que una mano nervuda y traidora se lo estrujaba.
Enjugóse con el dorso de la mano el sudor que co-

�\,- -· :-~ ~ ) ..
'i, '-.

.-, -\

PARÍS.-LA PLAZA CLICHY, cuadro de F. Miralles

LA CIGARRA Y LA HORMIGA, cuadro de Enrique Serra

'\

"

�2

LA

74

rría porrsu frerüe y consultó el horizonte con ávi&lt;lamirada. .Nada pudo percibir. Ante sus ojos sólo se
presentó un azulado velo, tenue, muy tenue, algo así
semejante á una sutilísima humareda que llegase hasta él atravesando la espesa barrera que formaban
troncos y ramajes. Un aire frío y húmedo azotó su
frente ... El alba llegaba y con ella la hora de sus bod¡is,
el instante tanto tiempo temido y ambicionado á la par.
No hubo otro remedio que abdicar, transigir con
sus afanes, con sus ambiciones, con sus esperanzas.
El tesoro se le huía, dejándole entre los brazos otro
tesoro: el de una mujer amante y amada.
Pero esto no bastaba á Juan Luis. Casarse, .. sí...
bueno; pero detrás de ese casorio estaba el calvario
que se ven obligados á recorrer los desheredados de
la suerte. Y no debía ser él solo á cruzar aquella nueva calle de la Amargura. Su Martina también. El destino al unirlos con indisoluble lazo los condenaba á
los dos á un tiempo.
Juan Luis regresºó á su hogar, cariacontecido y
triste. Vistióse, como el caso exigía, sus mejores galas, que sobre él tenían aquel día aspecto de mortaja, y se encaminó á casa de la novia, donde parientes y amigos estaban citados.

Más que enamorado que debiera responder alta
la frente y henchido el pecho de satisfacción á los latinajos del cura, parecía el pob¡e novio un reo que
contestaba al interrogatorio de implacable y despiadado fiscal. Temblaba como un azogado, ibasele un
color y otro se le venía, no acertaba á responder con
oportunidad y como cumplía á las preguntas del carirredondo sacerdote, y cuando éste terminó su misión
haciendo sobre Juan Luis y Martina la señal de la
cruz y bendiciendo sus desposorios, el pobre muchacho sintió que una lágrima escaldaba su mejilla, una
lágrima pesada, tan pesada, que pensó el rapaz que
dejaría en su piel un surco negruzco, un violáceo verdugón.
Retiróse la comitiva y en casa de la novia celebróse con abundante comilona la fie•s ta en medio del
bullicio y algazara acostumbrada en casos tales. Mucho de tajadas de pantrigo rehogadas en dorada
manteca, abundancia de grasiento lomo de cerdo,
sabrosísimo cocido aderezado como á hacerse acostumbra. en los días en que repican gordo, buenos
tragos de vino del Ribero, anchas y redondas fuentes de arroz con leche que era cosa de chuparse los
dedos; 1~ comilona resultó espléndida, pues por lo
que hace al tío Sebastián, el padre de Martina, era
hombre que gozaba justa y merecida fama de hacer las cosas á punto de caramelo cuando á hacerlas
se comprometía ó á ello se encontraba obligado.
Pasó aquel día y o,tro después y después otros. Las
gentes observadoras echaron de ver que muy al contrario de lo que generalmente acontece, en el semblante de Juan Luis, á medida que el tiempo avanzaba, reflejábase una felicidad más intensa. El día de
las bodas fué triste, fuélo menos el siguiente y así los
demás. El hábito ó la costumbre, lejos de producirle
hastío parecía como que llevaba á su alma la ventura que en su rostro se reflejaba como en un espejo.
No parecía sino que veía en sus manos el codiciado tesoro; que aquello que tanto tiempo había apetecido y soñado, iba al fi n á convertirse en realidad.
A todo esto Martina, ni esclava ni señora, ni sierva ni princesa, compartía satisfecha y alegre la parte
que á ella tocaba en los afanes y cuidados del matrimonio. Aquella misma satisfacción y aquella misma
alegría dijérase que la transformaba á ojos vistas hermoseándola y prestándole mayores atractivos á los
de Juan Luis. Nunca con más propie~ad ·pudo hablarse de los nidos de amor. Martina parecía la hembra regocijada y feliz que exhala su ventura en gorjeos y trinos. Juan- Luis contemplábala extasiado, con
la sonrisa en los labios, en silencio, como si se sintiera receloso de romper el encanto de aquella existencia bienaventurada.
Un día pintóse con tan vivo colorido en su semblante aquella felicidad que hacía dos meses le embargaba y que iba siempre en ascendente progresión,
que llegó á ser notada hasta de los más miopes en
materia de amor. Preguntáronle 'algunos la causa que
motivaba aquella alegría en él inusitada, y no vista
desde que comenzó á hablarse de su matrimonio con
Martina.
Juan Luis les contestó:
- ¿No sabéis? He encontrado mi tesoro, y no en
el pinar, sino en mi casa. Se me ha entrado por ella
y tiene todos los rasgos y todos los encantos de Martina. Porque hay que desengañarse: no hay tesoro
más grande en el mundo que una mujer enamorada
. y buena como la mía.
MANUEL AMOR MEILÁN

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

MISCELÁNEA
Bellas Artes. - En el salón Wagner, de Berlín, se ha expuesto la obra que acaba de terminar el ilustre pintor alemán
Adolfo Menzel con destino á la Exposición de Chicago: es un
cuadro al guaclie que sólo mide pocas pulgadas y representa una
escena de la temporada de Baños en Kissingen. Esta diminuta
pintura, al decir de los periódicos artísticos alemanes, es de una
verdad y vida extraordinarias y demuestra que el gran artista, á
pesar de sus sesenta y siete años, conserva en toda su fuerza la
potencia visual, el vigor de concepción y la maestría de ejecución que le han conquistado uno de los primeros puestos en el
mundo del arte.
- La Rose-Croix, de París, ha celebrado su segunda exposición, en la cual al lado de todas las extravagancias de esa seudo
escuela ultra-modernista, hay algunas obras notables que firman
Moreau Neret, Lalire, Bourdelle, H. Delacroix, Cornillier, Rusiere, Bethune, Regamey, Desbontin, Ogier, Jaquin, Rosenkranzt, Chabás y algunos otros.
- En la Galería del Teatro de Aplicación, ele París, la Revtte
Jllustrée ha expuesto 300 originales ·que en sus páginas ha re·
producido y que son debidos á artistas como Marold, Vierge,
Raynouard, J eanniot, Rochegrosse, Myrbach, Besnach, Doucet,
Toudouze, Vogel, Duez, Van Beers, Caran d' Ache, Forain,
Aranda y otros no menos notables.
- No ha resultado cierta la noticia que dimos de que había
fracasado el plan de los secesionistas muniquenses de celebrar
una Exposición en la capital de Baviera. Al contrario de esto,
la Asociación de artistas ha firmado ya un contrato con el arquitecto consejero de la corte, Brand!, mediante el cual éste le
cede por cinco años el magnifico solar q ue posee en una de las
mejores calles de la ciudad y además muchos particulares se han
suscrito para formar el fondo de garantía. E l edificio para la Exposición se construirá según los planos del arquitecto Pfann,
tendrá la forma de un palacio monumental de estilo del Renacimiento y se inaugurará en el próximo junio.
Barcelona. - Hemos tenido el gusto de ver el boceto que los
distinguidos escultor y arquitecto de esta ciudad Sres. Cam·
peny é Iranzu han enviado al concurso abierto en Manila par_a
elevar un monumento á Legazpi. Como próximamente publicaremos una reproducción del mismo, omitimos hoy hacer de
él una descripción y nos limitamos á consignar que la obra de
los mencionados artistas, grandiosa, elegante, verdaderamente
monumental y arústica en su conjunto y en sus menores detalles, sintetiza por modo admirable, no sólo el hecho trascendentalisimo de nuestra historia de unir á la corona de España el
rico archipiélago filipino, sino el espíritu de la época en que
tal acontecimiento se realizara, representado por las figuras de
Legazpi y del padre Urdaneta que coronan el monumento llevando en la mano, el uno la espada y el otro la cruz. La obra
de los Sres. Campeny é Iranzu es merecedora de los mayores
elogios, y de que no exageramos al alabarla podrán convencerse
nuestros lectores cuando la reproduzcamos, que será en breve,
en LA ILUSTRACIÓN A RTÍSTICA.

NúMERO

591

NúMERO

591

LA I L USTRACIÓN ARTÍSTICA

2

75

Guillermo Lu bke, célebre historiador a rtístico a lemán.
Jorge Petre, embajador de Inglaterra en Portugal, uno de
los más distinguidos diplomáticos ingleses.
............., .••••., .•...•, ................. .. ..............., ...... , .• , .... ........., .....,.J1,, •,, t,,1••··•·1••· .. ··········••''•' '

NUESTROS GRABADOS
En el baile, cuadro de Román Ribera (Exposi·
ción Parés). - Elegante y correcto en el trazo y excelente colo·
rista, figura dignamente Román Ribera á la cabeza de nue~t~os
pintores de género. Sea cual fuere el asunto de sus compos1c10nes ó el tipo que reproduce, descúbrese la obra del maestro, la
distinción del artista, adivinase al pintor concienzudo, p11lcro,
sí, porque Ribera sabe pintaradmirablemente borrachos que no
hieden á vino, demi-mondaines que no repugnan, á pesar de
que revelan profundo y fiel estudio del natural. Al dominio de
la linea y del color debe este artista sus legítimos triunfos. De
ah! que todas sus obras se sostienen, á pesar de los años transcurridos y de las corrientes que de continuo determinan nuevos
conceptos y modernas escuelas. De ellas acepta Ribera lo lógico, lo racional, pero sin abandonar el derrotero emprendido,
porque en él se halla sólidamente cimentada su indiscutible
reputación artística y la consideración que por ende merece de
todos los verdaderos amantes del arte.
Un adivino en Marruecos, dibujo de R. Catón
Woodwille. - Este artista inglés trata á maravilla los asuntos orientales; bien lo prueban En el desierto, cuadro que reprodujimos en el número 432 de LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA, y
el precioso dibujo que hoy publicamos, composición sobria, vigorosa, llena de color local, en la que además de la verdad de
los tipos y de la:escena admíranse cualidades técnicas de primer
orden que sin gran esfuerzo se advierten en la perfección con
que están trazadas las figura.~ y dispuesto el fondo y en los
enérgicos toques de luz que producen efectos deslumbradores.
Pergamino ofrecido al maestro Verdi. - En el
número 584 dimos cuenta de la inauguración del politeama
Verdi, de Careara, efectuada en 12 de noviembre llltimo; en el
presente publicamos el pergamino que c9n tal motivo fué regalado al ilustre maestro; imitación de un códice de San Agustin
existente en la Malatestiana de Cesena, contiene el escudo de
Busseto en el florón de la derecha y el de Carrara en el de la
parte inferior; en la G. de Gi1meppe se veá Verdi componien·
do en el clavicor dio. Este pergamino ha sido decorado por G.
Galeati, artista de Mi.ssa, por encargo del propietario del teatro, el ingeniero Scatzella.

Esperando el rosario, dibujo de Andrés Parladé. - E l laureado artista sevillano Sr. Parladé reproduce en
el bonito dibujo que publicamos uno de esos tipos que han desaparecido y que recuerdan la España de nuestros abuelos, tan
magistralmente descrita e n los cuadros del Ayer, del Sr. Flo·
res, recientemente publicado por esta casa editorial. El señor
Parladé ha logrado ya distinguirse notablemente por sus cuadros históricos, conforme lo atestigua la alta recompensa alcanTeatros. - Un nuevo drama del ilustre dramaturgo alemán zada en la Exposición de Berlín por su lienzo titulado El
Ricardo Voss, titulado Jlfalaria, ha sido estrenado con éxito en parlamento de Caspe.
Gotha.
Atelaje búlgaro, dibujo de Alberto Richter. - En el próximo verano se verificarán en Gotha audiciones
Constituye este dibujo un excelente estudio del caballo en una
de cuatro óperas selectas: hasta ahora se han escogido Faust,
de sus marchas más dificiles y tomado de frente, posición que
de Spohr, y Lodoiska, de Cherubini. Además se cantará una
aumenta en alto grado las dificultades por el artista resueltaópera en un acto, para la que se ha abierto un concurso con un
mente afrontadas y hábilmente vencidas. E l lápiz que con tanpremio de 5.000 marcos (6,250 pesetas), instituídopor el duque
ta verdad ha dibujado el Atelaje btilgaro no puede haber sido
E rnesto. La cuarta ópera no ha sido todavía elegida. Cada una
manejado sino porun maestro, como en realidad lo es el artista
de éstas óperas, de las que se darán sólo dos representaciones,
a lemán autor de esta obra.
será dirigida por distinto maestro, siendo los designados para
ello los directores Levi, de Munich; Jahn, de Viena, y Schuch
París. - La plaza Clichy, cuadro de F. Miray Faltis, de Gotha.
·
lles. - Bien puede decirse que pintando escenas parisienses esParís. - Se han estrenado con éxito: en Menus Plaisirs, Le tá en su centro nuestro ilustre paisano y querido colaborador:
docteur Blanc, pantomima ó mimodrama fant~stico en doce París, el emporio de la elegancia, es el medio que como pocos
cuadros de Cátulo Mendes,, con bellisima música de G. Pierné, se presta á ser reproducido por el delicado pincel del que sienpuesto en escena con extraordinario lujo y gran riqueza de de- te en grado superlativo todo lo fino, lo atildado, lo verdaderacoraciones; en el Vaudeville, La Crise, comedia en tres actos mente psc!mt y lo traslada al lienzo con una pulcritud, una
de M. Boniface, escrita con mucha gracia, pero de argumento gracia y un cuidado exquisitos, sin incurrir jamás en nimiedabastante libre, y en el Odeón dos lindas comedias en un acto, des ni convencionalismos. Miralles es realista, rinde fervoroso
Glycere, en verso, de Eugenio Royer, y Le prt! Catelan, en pro- culto á la verdad, pero á la verdad bella; no poetiza los asunsa, de Juan Sigaux.
tos, pero busca los asuntos poéticos, y éstos abundan tanto en
Londres. - En Drury Lane se han cantado Maritana, la ópe- la naturaleza y en la sociedad, digan lo que quieran ciertas esra de Wallace siempre fresca á pesar de su antigüedad y que cuelas, que no se necesita gran esfuerzo para encontrarlos, y
tan popular se ha hecho en la capital inglesa, y L' Hebrea, de en las muchas obras que de él llevamos reproducidas ha deHalevy. En el Príncipe de Gales se ha reproducido, aunque mostrado plenamente que 1k puede ser modernista sin salirse
algo reformados el libreto y la música y con el título de El ani- de los preceptos que la estética impone cuando de obras de ar·
llo mágico, la ópera cómica de nuestro compatriota Albeniz, te se trata. La plaza Clichy ha sido adquirido por el Ayuntaque ha obtenido el mismo éxito que cuando se estrenó en la an- miento de Brest para el Museo Municipal de aquella ciudad.
terior temporada con el título de El ópalo mágico. Este cambio
de nombre obedece á la superstición muy generalizada de que el
La cigarra y la hormiga, cuadro de Enrique
ópalo es una piedra de mala suerte.
Berra. -¿Quién no conoce la fábula en ~ue está inspirado este
Madrid. - En el Principe Alfonso se ha cantado la ópera de cuadro? ¿Quién conociéndola no admirara con nosotros la bellíBellini I puritani, en la que obtuvo muchos aplausos.la seño- sima composición de E nrique Serra, de ese artista catalán de
ra Svicher, y se ha dado el primer concierto de la serie anun- fama europea, que trata todos los géneros con igual maestría y
ciada, habiéndose tributado una ovación al maestro Goula y á acomete con igual fortuna los temas más diversos? La previsola orquesta por él dirigida.
•
ra hormiga y la negligente cigarra están admirablemente reBarcelona. - En el Principal han obtenido muchos aplausos presentadas por la campesina que se apoya en la pala, símbolo
en Rigoletto el tenor Massini y la señora Boronat. Se han es· de su trabajo, y por la harapienta muchacha que aterida de frío
trenado: en Novedades, con gran éxito, Un enemigo del pueblo, y con el acordeón al lado sufre en los rigores del invierno las
drama en cinco actos de lbsen y uno de los mejores del gran consecuencias de su descuido durante el verano. A pesar de
dramaturgo dinamarqués, traducido por los Sres. J ordá y Cos- esto, nos parece notar en el espíritu de esta obra cierto sentita; en Romea, con éxito regular, un drama en tres ac~os, Or, miento de protesta contra el fondo prosaico y desconsolador
de D . Federico Soler, y en el E ldorado, con buen éxito, Las de la fábula, y á decir verdad, bien merece el arte que el famariposas, zarzuela en un acto de los Sres. Perrín y Palacios, bulista personificó en la cigarra alguna más recompensa que
música del maestro Marqués.
las humillantes burlas de la hormiga. E l conjunto del cuadro
es muy simpático y el paisaje de una belleza encantadora.
N serología. - Han fallecido recientemente:
L' hereu y la pubilleta, esculturas de C e les tiBerdan, general norteamericano, inventor del fusil de su
no Devesa (Salón Parés). - Blay, Berga, y Devesa. He aquí
nombre.
Francisco Edmundo Paris, almirante de la a rmada francesa, los nombres de tres jóvenes escultores que en un breve período
actualmente conservador del Museo de Marina, autor de nota· de tiempo han logrado singularizarse, alcanzando triunfos y rebles trabajos y obras que le abrieron las puertas de la Acade- cabando para su pueblo natal, Olot, el hermoso titulo de cenmia de Ciencias, director general del Depósito de mapas y pla- tro artístico de la región gerundense. Inspirándose en cuanto
les rodea, buscando en el estudio del natural las fuentes de su
nos y gran oficial de la Legión de Honor.
Aquiles Apoloni, individuo del Sacro Colegio de Cardenales. enseñanza, conviértense en verdaderos modernistas, ya que se
Alfonso De Candolle, eminente naturalista suizo, profesor que ajustan á la verdad de la forma, sin asimilarse lo que pueda sig.
·
fué de la Academia de Ginebra, con,t inuador de la importante nificar la negación del concepto a rtístico.
L' /zerm y La p11billeta son dos preciosos estudios del Sr, Deobra ele su padre Prodomus systematis natura/is regni vegetabilis y autor de la interesante H istoria de la cienciay de los sabios vesa, en los que se halla retratado fielmente el conocido tipo
del travieso chicuelo y de la niña destinados á heredar, según
de estos dos 1Utimos siglos.
Roberto Caner, famoso escultor alemán, director de los ar- costumbre catalana, las prerrogativas y derechos que han de
convertirlos en jefes de sus hermanos.
tistas alemanes en Roma.

Muy poco tiempo después volvió con aire de triunfo y muy alegre trayendo un huevo en cada mano

AN·I E
NOVE LA PO R H É C TOR MALOT . - ILUSTRACION ES DE EMILI O BAYARD

CONTINUACI ÓN)

- ¿Pero á lo menos te has divertido?
- Yo debería decirte que sí, pero si te lo dijese mentiría.
- ¿Has tenido algún desengaño?
La joven vac iló un momento; no vaciló porque dejase de comprender á qué
clase de ~esengaños aludía su padre, sino porque el contestar con franqueza le
causaba cierto rubor; por tíltimo, Anie sonriéndose á medias contestó:
- Más de diez veces durante la noche ha sido solicitada mi mano.
- P ues entonces ...
- P ues entonces, ¿sabes á quién se dirigían· esas solicitudes?
- P ues está claro, á ti.
- A mí como hij~ tuya, no; á mí como heredera de mi tío, sí. Algunas palabras ~e, mam~ n? bien oídas ó mal interpretadas hicieron creer que la fortuna
de m1 t10 vema a nosotros y cada cual ha querido entrar en turno.

- ¿Y_ si en efecto se ~ealizase eso que las gentes se han figurado?
- ¿Tienes algtín motivo para creerlo?
- Para cree~!? no, no tengo ninguno; para espera rlo sí hay algunos· porque
no/uedodadmitJr qu_e Gastón, á pesar de nuestras desavenencias y disco~dias pas~ as, na a ?ªYª deJado en su testamento para ti, su sobrina de la cual no tenía
mnguna queJa.
'
- ¿Y si no ha hecho testamento?
- ~ntonces no sería una parte de su fortuna la que te correspondiese la hereden amos toda.
,
- Si e~to o~urre yo te aseguro que no será ninguno de mis pretendientes de
t
eS a 1:oc tquien se case conmigo; me han parecido todos hipócritas miserables
Y nehcibosí. 1!1d las palabras pronunciadas esta noche 'p or mamá esto/ segura que
no a r a s1 o tan galanteada.
'

�276

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

591

existía sobre todo el investigador, el soñador: el di~ero ganado no satisfacía su
ambición necesitaba siempre algo más y algo supenor.
VII
Al mo;ir su padre los dos h~rmanos, fiel~s ~ la ~radición de su país! habí~n
arreglado sus asuntos de herencia, no con suiec1ón a la ley de Francia, sino SUJ~Al penetrar en la estación de Orleans, después de una cam\nata de hora Y tándose á los usos y costumbres vascos; es deci~, !espetando el de:echo de ~nmedia á pie y con la maleta en la mano, vió Barincq el tren rápido de Burdeos mogenitura que suprimía en absoluto toda part1c1ón de la ~eren_cia paterna. el
que partía delante de él.
.
,
,
l _ mayor había conservado el castillo con todas las tierras patn11;oma~es; el menor
En otro tiempo siempre que Banncq tornaba desde Pans á su pais nata, to hubo de contentarse con el metálico y los valores que hab1a exist~~t~s 7n la
maba ese tren rápido, esperábale un carruaje en la estación de, Puyoo ~esde la casa· el mayor heredó también el apellido Saint-Christeau, que transm1t_ma a sus
cual se trasladaba á Ourteau en muy poco tiempo Y llega?ª a su destmo C?? hijo~ de legítimo matrimonio; el menor se sati¡¡fizo con llevar el de Banncq,_ que
bastante oportunidad para pasar una noche excelente durmiendo con tranquili- él ilustraría si le era posible. Todo esto se había hecho de perfecta conform;dad
entre ellos, sin discutir un solo momento, como_ convem~ no sol_amente a _l_?S
dad en su cama.
• •
l
' ·d
Las cosas habfan cambiado mucho: ahora, en vez de v1aiar en e tren !ª~1
principios en los cuales habían sido educados, smo también al sincero carmo
viajaba en el mixto; al cómodo compartimiento de primera clase sustltma el ~ue entre ambos hermanos existía. Por lo que se refiere al mayor, ~nco~traba
asiento incómodo del vagón de tercera; en lugar de un coche al apearse en la éste muy natural aquel acomodamiento; en cuanto al menor, que te~1a millones
estación, las piernas.
.
d 1 de francos en la cabeza, claro es que unos cuantos centenares de miles de franSus tiempos felices habían sido los de 1~ juventud, el mal tiempo era el e a cos eran para él una cantidad despreciable.
.
.
vejez, la ruina era la causa de aquel cambio.
.
.
Pero estos imaginarios millones no se habían convertido en rea}es Yefectivos,
Barincq habría podido llevar la existe~cia tranquila del nc~cho de pueblo como Barincq esperaba, porque á medida que él se elevaba dabanle sus _alas
viviendo en su castillo completamente fehz, honrado por sus vccmos, cul~ivando nuevo impulso; sus aficiones científicas se hab~an desarrollado con el tra_ba~o, y
sus tierras, aumentando sus ganados, cosec~an~o sus vinos, po~que ~anncq te- las cosas pequeñas que en u~ principio lo a~as1onaban ~arecía,nle a~ora insigninía mucha afición á las faenas del campo, lo mismo que la habia tenido su her- ficantes ó despreciables. Banncq ID1raba mas alto y aspiraba a realizar m~yores
mano y aun quizá más que él, porque á esas aficion~s com_unes se agregaba en intentos, y en lugar de encerrarse en la reducida esfe:a en que su_ prud~ncia Ysu
el padre de Anie un afán de mejoras qu; nunca_ ~ab1a sentido ?u hermano ~a- ignorancia le habían mantenido durante algunos anos, pret~nd1ó sa)1r d~ ell_a.
yor, hombre más apegado á la rutina y a la trad1c1ón que entusiasta por la cien- Si hasta entonces había conseguido triunfar siendo joven, sin expenenc1a, sin
cia y por el adelantamiento.
·
,
.
más apoyo auxiliar que la osadía de su ignoran~ia, ¿por ~ué no había de loSi su origen hubiera sido distinto, probablement~ habn3: ocurrido esto, Ycom,o grar nuevos triunfos cuando su nombre e:a conocido Y.estimad? ~ cuando adeeran solamente dos hijos, la fortuna paterna repartida por igual entre ellos h~bna más de eso había adquirido él por medio de su trabaJO conocmuentos de que
dejado á los dos bastante ricos para que cada uno por su l~do lle~ase la m_1sma
antes carecía?
.
.
vida: el mayor en la tierra patrimonial; el ~tro e? cualqmer cast1}lo contiguo.
Con gran asombro suyo hubo de reconocer Banncq al poco tiempo lo engaPero aunque su familia había fijado su residencia en Bearn hacia ya muc~o
ñoso de estas ilusiones.
.
.
tiempo, era oriunda del país vasco, y como tal, fiel a las costumbres de aquel pa1s,
¿De dónde se había caído aquel hombre que no proc~d1endo de nmgun~ esdonde el derecho de primogenitura es bastante fuerte para _qu~ se vea con fr~- cuela se figuraba que habían de escucharle por defere~c1a ó porq~e presumi~se
cuencia que los menores no se casan á fin de que la rama principal se robustez- de decir algo interesante? ¿Era algo en el mundo oficial?, ¿De qmén había sid?
ca por la extinción de las otras.
. . .
,
.. .
.
compañero? ¿Quién le recomendaba? Era ~erdad que hab1a ganado bastante diEducados los Barincq en estos pnnc1p1os hab1anse f~mili~nzado con la idea nero con fruslerías. ¡Valiente recomendación!
,
,
.
de que el hermano mayor sería, por decirlo así, la contmuac1ón del pad~e: con
Justamente esas fruslerías le perjudicab~n? y cuanto mas le hab~an producido
la fortuna del padre y en el castillo del padre, y de que el menor se abrma ca- tanto más se volvían en contra de su amb1c1ón. ¿Por qué pret~ndia que se_ conmino en el mundo como Dios le diese á entender. Esto_ era ta~ n~tural, ~an le- tase con él para cosas serias si no ~resentaba _otra recomendación que el ?mero
gítimo para ambos hermanos, que ninguno de los dos, m el_periud1cado ~1 el fa- ganado con invenciones insubstan~1ales? Era 1?duda~le que aquel soberbio prevorecido, habían pensado nunca en sorprende~s~. Para decir_ verdad, sabian am- tendía salirse de su esfera; convema, pues, obhga~le ~ yolver á ella. .
.
bos que existe una ley denominada Código CIVIi, que prohibe estos acomodaCuanto la subida había sido fácil y suave al pn?~1p10, cuando Barmcq camimientos; pero esta ley, buena para las gentes del Norte, no ~enía valor ª:guno en naba, por decirlo así, á la ventura, tanto fué ?1fic!hs1ma Y. ruda c~~ndo pretenel país vasco; y del país vasco eran ellos, no de la Normandia ó la Borgona, como dió ocupar un sitio entre los regulares de la c1enc1a, que s1 no le d1ieron brutaltampoco de Gascuña ó de Bearn.
.
.
.
mente «usted no es de los nuestros,» diéronselo á ent~~der _de muchas maneras;
Además, en esta perspectiva de una e~1stenc1a !ab~nos~, nada había que asus¡Cuántos escaños y cuántos bancos de, ant~s~l~s de min!stenos ha_bía ~e~gas~do.
tase al menor de los hermanos ó contrariase las 111chnac10n;s q,ue en él se_ ha- •A cuántos ujieres importantes hab1a dmg1do sonnsas humildes. ¡Cua ntos
bían manifestado desde la infancia y que en nada se parecian a las del pnmo- ~ozos de oficina le habían despedido con malos modos! .Y cuan?~ despu~s de
génito. En tanto que para éste, fuera de los caball~s, _de la caza Y de 1~ pesca muchos meses de audiencias aplazadas conseguía al cabo ser rec1b1do, ¡cuan~s
nada existía, el menor tenía aptitudes para el tr_abaJO mtelectu~l Y er3: idóneo y cuántas veces un personaje en quien Ba_rincg fundaba sus _esperan~s le habm
también para las labores manuales; aunque no deJaba de ser aficionado a la caza escuchado medio distraído y ponía término a la conf~rencia encogiéndose de
y á la pesca, estas distracciones no 1~ ocupaban po_r completo; el menor ~e los hombros y despidiéndole con estas palabras de compasión: «;Pero, hombre, eso
Barincq leía, dibujaba, aprendía música; en _el ~oleg10 de Pau llenaba sus libros,
que usted propone es una locura!» .
. .
.
sus cuadernos y hasta las paredes_ con sus d1bu)OS, y en Ourteau ?urai:te las vaAl lado de esos indiferentes que m le escu~haban s1qu1~ra había ,también ~1caciones se entretenía en constrmr aparatos ó mstrumentos tan _ingeniosos que gunos más despiertos que le escuchaban con ~nterés excesivo y segu1an con ?lº
maravillaban á su padre y á su hermano, lo mismo que á los vecinos del pueblo avizor sus experimentos; éstos eran más tem1bl_e? que los _otro~, y se lo hab1~n
que los veían.
. .
.
,
.
demostrado muy claramente poniendo con habilidad en e1ecuc1ón aquello mis¿No era esto señal de una dec1d1~a vo~a_c1ón? ¿Por qué no ~ab1a de seguirla? mo que habían cali~cado de irr~~l~zable ó insen~ato.
.
,
.
¿Por qué no aprovechar las felices d1spos1c1ones de que le hab1a dotado la natuCon las reclamacwnes y los ht1g1os puede decirse de Banncq que habia ba¡araleza?
.
do á los infiernos, y desde entonces la existencia del _inventor se ha~ía pasado
A los quince años, durante las v~caci~nes ~el verano, Barincq comp_letamen- esperando en las agencias, visitando ~bogados y_ curiales, conferenc1a~do con
te solo, es decir, sin los consejos m la d1recc1ón de un hombr&lt;; e?tend1do en el procuradores, discutiendo con los pentos; padec1en~o, en fin, cont~an edades,
oficio, auxiliado únicamente por el herrador del pueblo, ~a?1a inventado ~na exasperaciones febriles y tristes_ desalient?s en los tnbunales de Pans y en los
maquinita de vapor que, si bien no valía par~ pres~ar serv1c10 alguno_ práctico, de provincias adonde sus negoc10s le hab1an llevado.
no dejaba de ser por eso extraordinariamente mgemosa Y, re~elaba aptitudes_ extraordinarias para la mecánica. Verdad e~ que aquella maql~ma resulta?ª ve~nte
ó treinta veces más cara que otra de la misma clase constrmda por un mgemero
VIII
mecánico de profesión; pero esto nada tenía de extraño cuando se trataba solamente de un aprendizaje.
. .
Muy raras veces acontece que el espíritu de invención ó de descubnm1ento
A su llegada á París, completamente preocupado po~ 1~ invención de una a,rse particularice: el que es inventor lo es para tod~, para las cosas gr~ndes como cilla luminosa, había ido á consultar con un célebre qmm1co, cuyas obras hab1~
para las pequeñas; lo es espontáneamente, y ~n cierto modo hasta s_m quererlo, estudiado mucho y le inspiraba gran éonfianza y cuyo nombre gozaba_ de prestihecho que se observa principalmente en el inve~tor que defde su JU!entud no gio y de autoridad en la ciencia, Fra~cisco ,Sauval¡ durante ~ucho tiempo ~aha querido ó no ha podido consagrarse exclusivamente a determinados es- rincq bajo la dirección de aquel sab10, habia segu1~0 una sene de expenencias
tudios.
sobr; las primeras materias utilizables para producir el alumbrado dentro del
Esto precisamente había ocurrido á Barincq: el padre en vez de encauzar Y agua· de esto habían nacido relaciones entre ellos, benévolas por parte d_el ~aesdirigir las aptitudes extraordinarias de su ~ijo, h~bíale_ ~ejado complet_amente tro ganoso siempre de se'ducir á la juventu?, respetuosas por parte del d1sc1pulo,
libre· siendo el muchacho como lo era, de igual d1spos1c1ón para el dibuJo, para y c~ando éste tenía algún consejo que pedir ó alguna duda que desvanecer con'
'
la mecánica,
para la música,
¿qué importaba que estud'1ase una c?sa u, o t ra.? sultaba siempre y exclusivamente con Sauval. , .
.
Andando el tiempo ya elegiría él mismo la senda que le agradase mas, Y esta_b~
Este era químico porque su abuelo lo hab1a_ sido ~ s~ padre, también Y ª?efuera de toda duda que con sus felices disposiciones alcanzaría fortuna Yqmza más porque con profundo conocimiento de la vida practica hab1a comprendido
hasta gloria.
.
.
.
.
desde muy joven las ventajas (que para él serían ~provechables) del n~mb;e )J
Sin estudios preliminares que le hubiesen gma~o, s_in relac10nes que le ha- de la autoridad que sus antecesores habían con~~1stado en_ el mundo c1ent1fico
brían sostenido y sin padrinazgo oficial gue le hubiera impulsado,_ el menor de y de colocarse en actitud para heredar la~ pos1c10nes o~c1ale~ que su ª?u~lo Y
los Barincq sólo había encontrado la ruma después_ de _muchos_ anos de lucha, su padre habían ocupado sucesivamente; sm emb~rgo_, aun mas que qmm1c? Y
de tristes desengaños, de sacrificios inútiles, de ag1tac1ón febnl y de costosos más que sabio era si bien él lo negaba con obstmac1ón, hombre de negocios
pleitos.
·
.
.
incomparable, ant~ el cual el doctor más sabio y el abogado más enredador no
Sin embargo, el comenzar de su carrera había s\d~ feliz; durant~ los pnme_ros
eran más que colegiales.
.
años de su permanencia en París todo lo que hab1a inte~tado _habia c?nsegmdo
Escuchando con benevolencia los proyectos y los sueños de B~n?cq, habíale
buen éxito; algunas de sus invenciones, pu~amente prácticas, sin rela~1ón alguna curado prudentemente, ~ero_ con ma?o fi~me y segura, de su amb1c1ón, y c?n 1~
con la ciencia, habían alcanzado aceptación y boga má~ que suficientes para autoridad que su expenenc1a y su s1tuac1?n le pres~aban había proba~o a ~a
que el inventor acariciase la esperanza de ~ue le propor~i?na~ían una renta no rincq que no debía salirse de la índole de mvest1gac10nes en que habia temdo
despreciable en tanto que subsistiese la validez ~e sus pr_1vileg1?S·
la fortuna de obtener buenos resultados.
.
Barincq, por lo tanto, nada tenía que hacer smo continuar hbre~ente por el
«Concrétese usted á la industria, le repetía incesantemente; gane usted dicamino que ante él se abría; era induda~lemente el hombre anunciado ya por nero y ya que usted no tomó desde el principio el camino que_ conduce _al mael niño.
.
giste~io científico, deje usted la ciencia á los maestros. ¡Ah! ¡S1 yo estuviese en
Esto era lo que otro en su lugar hubiera hecho sin duda; pero en Barincq

°,

NÚMERO

591

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

el lugar de usted, si yo tuviese para los negocios el golpe de vista que usted tie·
ne, qué fortunón haría!»
Hacer fortuna, ganar dinero; este era el estribillo constante de su conversación; y si es cierto que las palabras que más frecuentemente brotan en nuestros
labios son las que dan la clave de nuestra naturaleza, oyendo á este químico podía deducirse que era un hombre metalizado. El dinero sobre todo, ante todo y
para todo, con un fin generoso y tierno, cual era el de dar á cada una de sus cinco hijas un millón de dote. El tipo del sabio sencillo, torpe, tímido y un poco
hurón, que no sale de su laboratorio, que desconoce el mundo, que en la plata
ve solamente un metal dúctil y maleable que se funde á los 1.000 grados próximamente, no era en modo alguno el de Sauval que, por el contrario, representaba mejor que ningún otro al sabio amable, elegante, hombre de sociedad, casi
tanto como hombre de negocios, bastante prudente para no dejarse explotar por
los industriales y bastante hábil para explotarlos á ellos empleando procedimientos perfeccionados con que les exprimía hasta la líltima gota de substancia
utilizable.
Sauval había ocupado unas en pos de otras todas las posiciones que el gobierno podía dar: en el Instituto agronómico, en el Conservatorio, en los Gobelinos, en el Museo, en la Escuela central, en el Gobierno civil, en las oficinas
de policía; era además director facultativo de numerosas fábricas de productos
químicos y farmacéuticos, industrias que pagaban de este modo indirecto la influencia de Sauval; sin embargo, como todo esto, por importante que fuesen los
ingresos acumulados, no era lo suficiente para satisfacer su avaricia, ni podía proporcionarle los millones que deseaba, el sabio Sauval los solicitaba de la industria, adquiriendo privilegios de invención en todas las ramas de las ciencias químicas en que hay dinero que ganar, como sucede con la de los abonos y la de
las materias colorantes.
Por de contado que Sauval no explotaba por su cuenta estos privilegios, pues
su situación se lo impedía; pero los cedía á comerciantes, á especuladores á
quienes precisamente esa situación deslumbraba y que se dejaban arrastrar por
la esperanza engañosa de sacar de la nada alguna cosa de valor; bien así como
las víctimas de los alquimistas antiguos esperaban convertir en oro todos los metales. ¿Cómo no habían de sentir el prestigio de este hombre, si él mismo lo
propagaba con toda habilidad, dándose diariamente, según suele decir el vulgo,
bombo en los periódicos? No se trataba de un inventorcillo desdichado, sino de
un sabio cuyos títulos llenaban muchas líneas en los anuarios; no era en un desván donde habían de firmarse las escrituras, sino en un domicilio lujoso que el
Estado proporcionaba.
Aconsejando á Barincq constantemente que procurase ganar dinero, Sauval
no le había propuesto nunca que explotase ninguno de sus numerosos privilegios; pero lo que no decía con franqueza dábalo á entender con delicadas insinuaciones, á las cuales no había posibilidad de sustraerse. Esto no obstante, Barincq, que como verdadero inventor estaba preocupado con sus ideas propias,
ha bíase desentendido durante mucho tiempo de las indicaciones del químico.
¿Para qué comprar descubrimientos ajenos cuando se tiene para vender gran
número de invenciones propias? No era ciertamente de escasez de ideas de lo
que Barincq padecía, sino de impotencia para conseguir que se aceptasen las
suyas.
Sin embargo, á la larga, ya exasperado por la hostilidad que encontraba, ya
desalentado por la resistencia pasiva que los indiferentes le oponíanj ora fatigado en el combate, ora abrumado por la injusticia, Barincq había concluído por
preguntarse si aquellos pensamientos suyos, rechazados por todo el mundo, tenían realmente algún valor; si era posible que por medio de hábiles modificaciones los diese como suyos otro cualquiera, ¿no significaría eso que sus invenciones careciesen de carácter personal? Por último, si ya no obtenía buen resultado en nada, ¿no consistiría esto en que hubiese perdido por completo su fecundidad de inventor? En todo inventor hay un jugador siempre, ¿y qué jugador
no cree supersticiosamente en los caprichos de la fortuna?
Si la de Barincq declinaba, la de Sauval, por el contrario, se consolidaba de
día en día hasta el punto de que Sauval no ponía mano en un negocio que no
le saliese á pedir de boca. En tales condiciones, ¿no sería llevar hasta la ceguera obstinarse en proseguir en aquellas estériles luchas, en vez de aprovechar la
ocasión que se Je presentaba?
Sauval solía hablarle con mucha frecuencia de experimentos realizados hacía
bastante tiempo en su laboratorio, y que cuando diesen todo su resultado serían
para ciertas materias extraídas de la brea del cok lo mismo que el descubrimiento de Lightfott había sido para el negro de anilina. Cierto día en que Barincq
entró en casa de Sauval para consultarle sobre algunos de sus asuntos, se encontró con la novedad de que su maestro tenía expuestas con bastante habilidad
algunas franjas de lienzo teñidas de rojo, de amarillo, de azul y de violeta.
- Veo que estos ejemplares lla man la atención de usted, dijo Sauval, que había seguido las miradas de Barincq; pues todavía habrán de llamarla más cuando usted sepa que estos colores que ya han sufrido la operación de evaporizarse
son para·algunos tan indestructibles como el negro de anilina.
Barincq, sin ser químico de profesión y sin haber estudiado por consiguiente
la especialidad de las materias colorantes, sabía, sin embargo, que aún no se
había conseguido obtener más color indestructible que el negro de anilina y que
los demás colores que se trataba de extraer de las hullas eran de duración efímera. Al decir, pues, que la pintura de aquellas fraojas era tan indestructible
como el negro de anilina, anunciaba Sauval un descubrimiento muy importante,
que estaba llamado á producir una revolución en la industria de los tejidos y á
reportar para su inventor ganancias enormes.
- ¿No cree usted, a migo Barincq, Je dijo Sauval, que habría usted obrado
más cuerdamente siguiendo este sendero práctico que yo indico, con preferencia
á ese que ha conducido á usted á tal infierno de interminables luchas y de combates baldíos? ¡Ah! Si yo en vez de ser un sabio, hijo y nieto de sabio, hubiera
sido un industrial; si en lugar de hallarme atado por mi posición estuviese yo
completamente libre, ¡qué fortuna realizaría! En tanto que voy á dejar que me
ganen por la mano y concluyan por despojarme de lo que es mío algunos truhanes que se burlarán de mí. ¿Por qué no tendré un yerno industrial? Momentos
hay en los cuales, pensando en el porvenir de mis hijas, me pregunto si no falto
á mis deberes de padre no presentando inmediatamente la dimisión de todos
mis cargos para explotar por cuenta propia todos los privilegios de invención que
he obtenido.
Conversación principiada de esta manera había de llegar, y llegó efectivamente, á una proposición concreta y definida.

En lugar de presentar la dimisión de sus cargos, Sauval cedía sus privilegios
de invención á Barincq que, á los ojos del sabio, tenía el gran mérito de no ser
comerciante de profesión, ó lo que es lo mismo, un explotador de la ciencia, y
que por otra parte le inspiraba completa confianza; de esta manera lograba realizar el maestro dos fines muy interesantes: aseguraba la fortuna de sus hijas y
hacía la suerte de un hombre honrado hacia el cual experimentaba estimación y
simpatía. Sauval otorgaba esta cesión en condiciones muy aceptables; cuatrocientos mil francos como valor de los privilegios, y además mientras los privilegios durasen, una participación del diez por ciento en el producto total de las
ventas realizadas; como lo que se había de vender á ciento cincuenta ó á doscientos francos el kilogramo no costaría de f~bricación más que tres ó cuatro, era
fácil calcular desde luego los beneficios.
Barincq no podía menos de sentirse deslumbrado por el brillo de un negocio
que de aquel modo se le presentaba; al mismo tiempo experimentaba en el fondo de su corazón profunda gratitud por la gran prueba de amistad que su maestro le daba; por último, descorazonado por sus fracasos y contrariedades, no pudo
menos de reconocer que sería verdadera locura obstinarse en sus delirios en vez
de aceptar aquellas proposiciones generosas.
Es verdad que para aceptarlas era necesario cumplir las condiciones bajo las
cuales habían sido hechas, y Barincq no se encontraba en este caso; había recibido de su padre doscientos mil francos próximamente, y éste era todo su capital, porque los grandes ingresos que sus inventos anteriores le habían proporcionado hasta la fecha se habían consumido en ensayos de nuevas invenciones
ó habían sido devorados por la curia en numerosos pleitos: ¿cómo era posible
con esos doscientos mil francos solamente pagar los privilegios de invención y
reunir los fondos necesarios para fundar una fábrica y mantenerla funcionando?
Lo que era una dificultad insuperable para Barincq, nada significaba para
Sauval. Fácilmente fueron hallados especuladores, que Sauval buscó y encontró,
los cuales compraron á Barincq todos sus privilegios; muy baratos, eso sí, demasiado baratos, muy por bajo de su valor real y efectivo, el mismo Sauval
convenía en ello; pero era necesario considerar que los compradores pagarían
al contado, circunstancia muy para tenida en cuenta. Al mismo tiempo Sauval
casaría á Barincq con una huérfana cuya dote ascendía á cuatrocientos mil
francos en dinero. Además de esto, prometió conseguir que vendiesen á su protegido en las condiciones más favorables una fábrica de materias colorantes
establecida ya hacía muchos años; de suerte que al mismo tiempo que se establecía y organizaba la fabricación de productos nuevos, creados por los procedimientos de Sauval, podrían continuar la de los antiguos que no fuesen sustituídos por éstos; Sauval prestaría su concurso á esta fabricación, y para pagarle
este concurso se haría extensiva á todas las rentas de la fábrica, así de los
nuevos como de los antiguos productos, su participación de diez por ciento que
antes se ha mencionado. Por último, Sauval obtendría de una fábrica de productos químicos, en la cual estaba interesado, un contrato en virtud del cual el
fabricante se comprometería á entregar durante diez años y á precios más reducidos que los corrientes todas las materias necesarias para la producción de los
colores.
El mismo Sauval tomaba á su cargo la tarea de llevar á feliz término cuanto
emprendía; lo cual consistía, según él mismo aseguraba, en que no entendiendo
una palabra en achaque de negocios, no se ahogaba nunca en los pormenores.
En tres meses los privilegios de Barincq fueron vendidos, sus pleitos abandonados, celebrado su matrimonio y comprada la fábrica, y Barincq se halló en disposición de seguir adelante; la industria de los tintes, caldeada por artículos de
periódicos que Sauval inspiraba ó redactaba por sí mismo, esperaba para aprovecharse de ella la revolución anunciada.
Y efectivamente, Barincq prosiguió su camino; ·pero, ¡cosa extraña!, los experimentos tan concluyentes, tan admirables en el laboratorio de Sauval, no dieron
en la práctica los resultados apetecidos y esperados: si bien el color rojo presentaba cierta solidez, que no era ni con mucho indestructible, como el negro de
anilina, los otros colores eran de duración muy escasa.
Este desengaño terrible no había anonadado á Sauval, ni casi le había conmovido; á las lamentaciones de Barincq había respondido con mucha tranquilidad que era preciso tener calma, porque ya veía claro y aquella decepción no
tenía ninguna importancia. El mismo iba á poner manos á la obra, como debía,
toda vez que se había comprometido á que la fábrica utilizase todos los desarrollos y todos los mejoramientos que sus privilegios lograsen merced á sus investigaciones científicas, y antes de mucho aquel insignificante contratiempo quedaría
remediado; lo veía muy claro. Mientras eso llegaba no había más remedio que
continuar la fabricación de los productos antiguos. Esto salvaba la dificultad de
la situación y probaba lo cuerdamente que había:1 obrado comprando una fábrica antigua en lugar de establecer una nueva que no hubiese tenido parroquia.
Sauval había sido sobre todo previsor en lo que se refería á sus intereses, porque con arreglo.al contrato tenía también participación en el ingreso por ve nta
de productos obtenidos por los procedimientos antiguos. «Un poco dt: paciencia, todo era cuestión de tiempo, el buen éxito estaba asegurado; reducíase todo
á esperar algunos días más, tal vez uno solo.»
Sin embargo, había pasado mucho tiempo sin que aquellos colores llamados
á producir una revolución en la industria se hiciesen duraderos; en la fábrica se
vendía el rojo; nadie compraba el verde, azul ni amarillo; y en tanto que los
perfeccionamientos anunciados se hacían esperar indefinidamente, la fábrica de
productos químicos, cumpliendo su contrato, entregaba diariamente las materias
necesarias para la fabricación de los nuevos colon$ ... que no se fabricaban por
la sencilla razón de que no había quien los comprase.
La confianza que el maestro había inspirado á su discípulo estaba muy quebrantada; el pagar la participación del diez por ciento, el más saneado de los
productos obtenidos en la fábrica por los procedimientos antiguos pasaba á la
caja de Sauval, y el cargarse todos los días en cuenta el importe de diez mil kilogramos de productos químicos, que era necesario vender con pérdida ó bien
arrojar por el balcón á la calle si no se encontraba á quien venderlos, conducía
á una ruina tan cierta como precipitada.
Sin embargo, Sauval, que continuaba sereno en su estoicismo científico y que
seguía viéndolo todo muy claro, proseguía sus investigaciones, repitiendo siempre: «Paciencia, paciencia, esperemos un día mas,\) y transcurrido ese día pedía
otro y después otro y así sucesivamente.
(Continuará)

�NúMERO 59 1
L A ! LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

LA CRONOFOTOGRAFÍA
NUBVO MÉTODO PARA ANALIZAR EL MOVIMIENTO

EN LAS CI ENCIAS FfSJCAS Y NATURALES

( Co11ti1macüJ1i)

Los movimientos muy lentos de ciertos animales
acuáticos, fáciles de estudiar por medio de imágenes
sucesivas, presentan igualmente un gran interés. Na·
da más curioso que asistirá las evoluciones por medio
de las cuales una asleria vuelta de espalda trabaja
para volverá colocarse en su posición natural, lo que
consigue por medio de verdaderos prodigios de equi-

tos, de modo que para hacer perceptibles sus diversas fases es preciso dejar un intervalo de un minuto
entre dos imágenes sucesivas.
Para los movimientos muy pequeños que han de
ser estudiados de cerca se hace necesario apelar á
una disposición especial: con dos cristales embetunados con almáciga ,se forma un acuario de reducidas
dimensiones iguales á las del campo que habrá de cubrir la imagen
y se coloca el animal (un langostín,
por ejemplo) en esa cajita llena de
agua de mar. Si se recogen sobre
película móvil las imágenes sucesivas que se destacan en silueta sobre el fondo luminoso, se obtiene
la serie de los movimientos de los
miembros, como por ejemplo los
de las patas para secundar la respiración. Más adelante describiremos
una disposición análoga para el estudio del vuelo de los insectos.
IX. t. 0

Si se encontraba insuficiente el número de imáge·
nes que haya dado la cronofotografía sobre placa fija,
podría recurrirse al empleo de la película animada
de traslación, con lo cual podrían recogerse hasta se·
senta imágenes por segundo.
Estos estudios sobre el mecanismo del vuelo de
las aves, además del interés que ofrecen desde el pun-

LOCOMOCIÓN AfREA

Vudo de las aves. - El movi-

Fig. 31. Trayectoria del extremo del ala de una corneja. Una lentejuela brillante
pegadn en la segunda remera seguía el trayecto indicado por las pequeñas flechas
curvas. La flecha horitontal que se ve en la parle inferior indica la dirección del
vuelo.

miento de las alas del ave que vuela, mucho más rápido que el de
los miembros de los cuadrúpedos,
escapa casi por completo á la obto de vista fisiológico, conducirán á ciertas aplicacioservación, pudiendo apenas el ojo entrever ciertas
nes prácticas, pues enseñan cómo podrían construir·
actitudes que duran algo más que las otras: estas
se aparatos propios para moverse en el aire. Sabido
fases de los aletazos son las que reproducen los ares que en estos últimos años se ha logrado construir
tistas, los cuales en Eu1opa representan á las aves
pequeñas máquinas que mueven las alas y vuelan á
generalmente con las alas levantadas, al paso que en
la manera que las aves recorriendo un espacio de
el Japón, según una justa observación de M. Muydiez
á veinte metros.
bridge, representan con igual frecuencia la fase de las
Las aves, por otra parte, tienen otro modo de voalas bajas. Pero las actitudes intermedias han permalar llamado vuelo cernido, en el que se deslizan por el.
necido desconocidas hasta que el empleo de la croaire sin batir las alas: este movimiento lo imitan per•
nofotografía ha venido á tradµci r exactamente la sufectamente unos aparatos llamados aeroplanos; pero
cesión de todas ellas.
estas máquinas cuando se mueven en el aire son tan
En el análisis de los movimientos del vuelo es
difíciles de observar como las mismas aves, por lo
preciso, según el objeto que cada cual se proponga,
cual es muy útil recurrir á la cronofotografía para
recibir las imágenes, sea sobre placa fija, sea sobre
apreciar la manera cómo estos movimientos se ejecu•
una tira pelicular animada de traslación.
El primer método se presta á la inscripción de la tan, bien sea cuando el ave bate sus alas, bien sea
trayectoria de la punta del ala de un ave (fig. 31). cuando se cierne.
2.• Vuelo de los insectos. - El vuelo de los insecU na corneja volaba delante de un fondo obscuro lletos difiere esencialmente del de las aves desde el punvando una lentejuela metálica que brillaba á la luz del
to de vista de su mecanismo. Creemos haber demossol. La trayectoria singular descrita en el espacio re·
presenta el movimiento bastan·
te complicado que resulta de la
rotación del ala alrededor de la
articulación escápula-humeral
y de las flexiones y extensión de
los diferentes segmentos del
miembro.
Esta trayectoria ha sido obtenida teniendo abierto cons·
tantemente el objetivo fotográfico, por esto es continua: si se
hubiesen producido admisiones de luz intermitentes se ha·
bría obtenido la misma trayectoria en forma de puntos suce·
sivos, cuyas distancias interme·
Fig. 32. Palomo que vuela: las imágenes están tomadas desde un sitio elevado.
Cronofotografia sobre placa fija (25 imágenes por segundo)
días, variables á cada instante,
hubieran expresado las variaciones sucesivas de la velocidad
trado que este vuelo presenta grandes analogías con
del ala en los diferentes momentos de su recorrido. la función de un propulsor que algunos barqueros emEl mismo método se aplica también para tomar
y que se denomina espadilla.
una serie de imágenes completas de un pájaro blan- plean
El ala del insecto en su rápido aleteo describe, en
co que vuela delante de un campo obscuro, con tal efecto, en el aire la misma trayectoria que la espadi•
de que no haya necesidad de obtener un número !la en el agua. La acción propulsiva es en ambos camuy grande de imágenes en un tiempo determinado.
sos la misma, ó sea la de un plano inclinado que se
Con cinco imágenes por segundo se ha obtenido la mueve en un fluido y su efecto es comparable con el
fig. 33, que representa un airón cuyas alas se presenla hélice ( 2 ).
tan alternativamente en su posición de elevación y de Pero
si el mecanismo del vuelo de los insectos es
descenso.
hoy conocido en sus caracteres esenciales, faltaba ter
Para hacer más inteligibles los movimientos del davía conocer muchos de sus detalles que la obserala de un ave se hace preciso también poder tomar vación era impotente para percibir, pues la frecuen·
,___e---'·~
las imágenes desde un lugar elevado, como lo hemos cia de los movimientos de ala de los insectos es ex·
hecho respecto del hombre en la figura 26. Un palo- traordinaria: por la inscripción ,directa hemos podido
mo que ha sido cronofotografiado de este modo ha
Fig. 30. Fases del movimiento de una asteria para recobrar
comprobar que algunos de ellos llegan á dar hasta
su posici6n normal
dado la fig. 32, en la que, á pesar de la sobreposición
300 golpes de ala por segundo y aun esta cifra dista
parcial de las imágenes, pueden seguirse las fases del
mucho de ser el límite de frecuencia de estos movialetazo según las actitudes proyectadas sobre un plalibrio (fig. 30): observándola se ve cómo desliza poco no horizontal. Se comprende que la combinación de mientos.
A pesar de las dificultades del problema, podía esá poco uno de los radios de su cuerpo, mientras leimágenes de un mismo pájaro proyectadas sobre tres
vanta otros dos hasta que su centro de gravedad se planos perpendiculares entre sí dé datos suficientes perarse que la cronofotografía llegaría á tomar las fases del aleteo de un insecto; pero era posible que se
encuentra fuera de su base de sustentación. Enton•
para construir figuras en relieve de esa ave, las cuanecesitase aün disminuir el tiempo de exposición,
ces, de repente, pierde el equilibrio, cae sobre su ca·
les dan perfecta idea de las actitudes sucesivas en los
reducido ya á 1 /2.000 de segundo en los experimenra ventral y no tiene que hacer más que extender
distintos momentos del vuelo: esto es lo que hemos
tos sobre el vuelo de las aves. Ahora bien: como era
gradualmente sus radios para encontrarse en su p&lt;r
hecho y descrito en una obra especial sobre la fisiode temer que con tan corta exposición el alumbrado
sición normal y progresar en el fondo del acuario por
logía del vuelo de las aves ( 1 ).
el sistema de reptación que le es propio.
Este movimiento de voltereta tarda bastante en pro(:z) Véase Marcy, La máquina animal.
(1) .ú vol dts oiseaux. París. G. Masson. 1889.
ducirse y exige generalmente de diez á veinte minu-

•

LA I LUSTRACIÓN

2

ARTÍSTICA

NúMERO 591

79

fuese insuficiente, habría
que pone en marcha la
que dirigir sobre el inpelícula sensible. De esta
secto luz extremadamente
suerte se ha obtenido la
concentrada.
figura 35 .
La figura 34 representa
Necesitábase una gran
teóricamente la disposibrevedad en los tiempos
ción á que hemos recude exposición para con•
rrido: en ella se ve de deseguir imágenes limpias
recha á izquierda: prime•
de las alas del insecto á
ro el haz de luz paralelo
causa de la extraordinaq_ue. un heliostato dirige
ria rapidez de sus movis,gu1endo el óptico prinmientos.
cipal del fotocronógrafo.
Con ventanillas de dos
Este haz es concentrado
centímetros de anchura
por una lente C, cuya
cuyas coincidencias da·
longitud focal ha de ser
ban iluminaciones de
doble por lo menos de la
! /2;ººº de segundo, las
del objetivo y detrás de
1magenes no eran limpias,
la cual se ve al insecto
al menos por lo que res33- Vuelo de un airón.: una escala mélrica e~ 1~ parte inferior dd gral&gt;:ldo permite calcular \a velocit.lad
sujeto por unas pinzas.
pecta á las puntas de las
del ave (5 1magenes por segundo)
El haz concentrado atraalas.
viesa la primera lente del
Hemos reducido graobjetivo y sus radios convergen sobre los discos ob- diversos ~spectos, pero da lugar á movimientos de dualmente el diámetro de estas ventanas reemplat~radores, los atraviesan en el momento en que coin. una amplitud y de una rapidez exageradas.
zándolas c~~ _cortinas de metal con h~ndiduras
Para estudiar el vuelo normal se pone delante del estrechas dmg1das en el sentido de los radios del
c1den las ventanas y van á formar sobre la película
sensible un ~rnpo luminoso en el centro del cual se ob¡eti~o una caja de cartón cerrada por delante con dlSCO.
destaca en silueta la imagen del insecto.
un cristal en co~tacto con la lente-condensador. El
_La coincidenci~ de estas ventanas, que sólo tienen
_El vuelo cautivo que se consigue con este procedi- msecto, 1~troduc~do en esta caja, dirige al punto su milímetro ,Y m_ed10, de anchura, redujo la duración
miento ~ra suje~r el insecto no sale bien en todas vuelo hacia el cnstal que se ha puesto previamente de la 1lummac1ón a 1 ¡ 25 .000 de segundo.
las espec!es: es cierto que permite orientar á volun- á foco del objetivo. Vigílase el modo cómo se realiza
tad ti ammal y tomar las actitudes de sus alas bajo el vuelo, y en el instante preciso se aprieta el botón
( Cofllinuará)

Las oass.s
que deseen e.nunol-.ree en LA ILUSTRAO!ÓN ARTlSTIOA =..,e.nee
A,,.,
úm extranjeras
ría.
pe,ra informeeálosSres. A,Lorette Ru O&amp;
rtln
•
,
Pe.
-La.e
ca.se.e
espe.ñole.a
pueden
he.oerlo
en
le.
otlolna
de
publlolde.d
de
los
Sres.
OeJvet
y
Rle.lp
Pe.seo-d
G
'
e
úmume.
¡
,
e
raoa,
n
.21
1
61
0

arabedeDigitalde

J G

contra las diversas
AfeccionesdtlCorazon,
Hydropesias,
Tosea nerviosas¡
Bronquitis, Asma, etc.

Empleado con el mejor •exito

El mas 1/lcaz d1 los
F,rru,tnoso, contra la

rageasaJLactatodeHierrode

Anemia, Clorosis,
EllpNncl■IIIII •• lo luaro.
Debllldad, etc •

.A prolladu por I• ..t c1dem/1 de Mtdlclu d• P•rt, .

GELIS&amp;CONTÉ

Í"gOti:a,a VJ 8r&amp;g818 deque
NEIOSTITICO 11■u ~ODEIOIO
se conoce, en poclon o

Soberano remedio para rápida cura•
cion de las Afeccione• del pecho,

Catarroa,Mal de garganta, Bronquitis , Realrladoa , Romadizos,
de lo• Reumatismo■ • Dolores.,
L u mb agos, e tc., 30 años del mejor
éuto atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Pans.

GARGANTA
VOZ y BOCA

PASTILLAS

DE

DETHAN

E

l~;t61iiUt;1:JIUft1t,~1
rta
mcn

enLa~nj:~~;~:.

ReoomeoibdU contra loa Mal• de taGuganta.
b.UncloDN de la Vos., l.nllamaot.ODN de la
Boca, Efeot.oe perntoloe011 del Meraario 1r1..

Laolon gu• produce el Tuaoo, ,

'

,P8Cl&amp;11Denw
J,j

.B114#r m ,., rot,do • ftrma
Adb bETBAN, 'f'armaoeaUoo en PAJUS

01pdslto sn toaas /af Farmacias

ENFERMEDADES

LA SAGRADA BIBLlA
EDICIÓN ILUITIIADA
6.

to o6ntirno•

de pe•eta la
entrega de ti p6.gina.•

le ea'fia protpClDI 4 ~ 111 ..udlt
~ 4 lol Sra. MoalUa y Sbua, ..._.

PATl:RSON ·
Z,

llllltJftO 1 M.lllflSl4
- ,•
lu..:Ateooiow
..i ....
• Falta• ..
._
, Dta-.
..._:

-.,_,.,._,,.,,,_,ha.
. . . . ...,.....··~
. . . . --..r..,..,
,.
,ArAH.

L bSft&amp;lr,hrluioelllloo• •Ami

i~ --DEL

_..1.IJUA

I Dtes IDOI do mto conUDtwlo ¡
lu emloendu médfcu preubln que est.&amp; uocfaclon de la «l~ u 11lrmaclonea de
00nAULuye el repa.r&amp;4or maa emmrtoo que se conoce para~
la
, 1as J l e n , t ~ ao1orosa1, el Jlmpa&amp;rectmunto 7 1a Ali aaMi
w,ww, la
, _!OQMlt'1mo, las AfectWftll escrofv,loltU y euor&amp;vtkal etc. El
w 41 la Sangr1,
- • • el, en erecto, el 1in1CO que. reune todo lo qué•entona 1 ti
errast■•N dé
reguJ~, coordena 7 aumenta cons1derablemcnt.e Ju tuenu ó ~ ece loi or¡ao.05.
OlllJ)Obrocid&amp;1 d"';COlorlcla : el Vigor, I• Coloraelofl 1 la a-~ 1111111. de &amp;la l&amp;DCt9
Por1111yor,1D PIN, en Wide 1. FEW,farmueulico, tOl,rueRichelieu, &amp;ce.arde ••o

.-i:.

D VXKI&gt;&amp; BN TODAS US Pl.llfCIPALBS IOTIQU

EXIJASE •i:0:: 1 ARDUO

t

L-;~•;;";;:~;tL

VINp_~[R~~guAjUÍJ
tJ......., ..
~

1
6

~~

,. AllmE~~~,~1.!!1!~2 l6i2!!1!.~pand
?::m"Ta

!BLANCARil

J

-

,,n' "'""""' '"'· ,~,.

~~--,

CA&amp;, LENTEJAS, TEZ ASOLE

SARP~'gEt i.~ºª
• ROJ:c•• ~• ~ ;?
. - ,;~

~i!'"c•~~~r

an

UD.

EXA(IHNA • .

illYL___]li

ESTOMAGO
PAITILW P0LY0I •
p

MBDICACION ANALGÉSICA

i9 SoluciJn
®"omprimidos

t loe 8DJ1. PREDICADORES UOG.u&gt;OB

PROFESORES y CA.NTORE8 ~r• íac:illla?
am.igtoo de la 1'0&amp;.- P,11110 . S2 RlilU.

~ª~~~m~~~

■•dalla do Oro do las•• de d• Pano
•
el labor del parto Y
detienen las perduta,
LABELOKYE 1 C'•, 99, Ci lio do.Abouklr, l'an, y en todas las rarm.:Cias.

JARABE

DEL

8

....

.!

llliil'.

t

JAQUECAS

COREA
REUMATISMOS

,liebre ,:-nuc

antiguamente 36, rue Vivienae).

1

f.~••
•

6

DOLORES
NEVRALGICOS
.1..
w.
DENTARIOS,'
1
MUSCULARES • •
UTERINOS.

,.

*

6
6
6
6

El mas actiuo, el mas
lnofens/Uo y el mas
d. poderoso medicamento •
W
CONTRA EL DOLOR •n
I

DR. FORGET ,.

colnlra I,$ Reumas, Tos Crisis ne I
rv osas
é nsomnioa El J R.A
un calmanLc
dBE
desd
FORGET es
1
· y :z8,
' rue Berg~re
')
e3oaños
(En 1.as fa.rm acias
P arí,-

'

PARIS,

rue Bonaparte, 40

W

-o-8-0-00-9-9-G-.

,

�280

LA ILUSTRACI ÓN ARTÍSTICA

L' HEREU

y

LA P UBILLETA,

~v1NOARoü"o·~;1sü1N1
T CON TODOS LOS PlllNCJPIOS lftJTllITIVOS SOLtJBLBS DB U CARNE

y 011111• 1 son los elementos que entran en la comDOS1c1on de este potente
reparador de las fuerzas Vitales, de este feni■ea■&amp;e per e■eele■ela. De un gusto suawnente agradatile, es 1101:&gt;erano contra la ,nemla y el Ápocamtento, en las Calentur111
1 C0111101ecencuu, contra las !Harreo, y las Á/tCCúmtl del a,tomago y los ,ntutt1W1.
Cuando se trat.a de despertar el apetito, asegurar las digestiones, reparar las tuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precuer la anemia y las epldemtaa pro,ocacwi por los caloros, no se conoce 1.i'"1a superior al l't■ • de 9•i■a de ,beud.
,Pqr tna}lor. en Paru, ea 11111 de J. FERRt, Farmaceutleo, 10!, rue Riellelieu. 8aceaor deABODD.
ClA ■~I'!

sa ~DB &amp;N TODA:l L.I.S PIUMOIP.u.&amp;i BoTI04&amp;

...............................
Jarabe Laroze
1

EXIJASE •i!ºt':' ARO UD

-~

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de 40 años, el .Jarabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la. curacion de las gastritis, gastraljias, dolore■
y retortijones de estómago, estreñimientos rebeldes, para facilitar
la digestion y para regularizar todas las funciones del estómago y de
loa intestinos.
JA.RA.BE

a1Bro:muro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AIARGAS
t

' ,11t1&gt;ADES••1Esro,,.

\ ...,~

-+--

!, roe des Lions-St-Paol, l Paris.

Deposito en todas las princli,alea Boticas y Droguer.laa

Ap!Obada por la ACmIU DE IEDICIH

PREMIO DEL INSTITUTO Al D' CORYISART, EN 1856
Méaallaa • n lu Etpoalcloou lnltrn&amp;clon&amp;lu de

PABIS • LTOI • YIEH • PBIUDELPBU • P!RIS
1867

um

18i3

1876

11 llln.■4 CON ■L M.tYO&amp; iltTO

1m

•w LH

DISPEPSIAS
OASTRITIS - OASTRALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
T OTao, 1&gt;1101.Dl:l'tll Da LA. DIOIITJ01'

l'L HIIIIIIIO

BBlVAIS

repre1e11ta wetamenta el hleno
COD!ellldo ID la ICODOIIIÍ&amp;, ltlperimeD•
lado por IOI ,rinclpala médico, del
mllldo, pua ID.mediatamente ea la
NDfre, DO OCUi0DI eslreAimlento, DO
fl.Ura el ealóm-,o, DO eimerrece los
dleolel. rl■tlll ltlllt l'IU II cua ctllu.
h!Jue la fariu11a larea.
,.
De Venta en toda, la,Fumao/11. ·
P111&amp;71r:40742,r,at-t,uart, Parla,

BAJO LA FORlfl DE

ELIXIR. · de PEPSINA. BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT
PABIS, Pbarmaoie COLLAS, 8, me Daapbine

Lu

Persoau qae conocen 111

PILDORASt~DEHAUT

11 "' la, prí"cif'4Ü• farmacío,.

DE PARIS

I

GRANO DE LINO TARIN
Farmacéutico, place des Petits-Péres, 9, PARIS
PREPARACION

. • •.

para combatir
·
con éxito
ESTREN !MIENTO$~

Erijarse /u
C4/118 de hoja de lata

, ·

Una cocharada
por la manana
y otra por la tarde
COLICOS
~
él'# en l a cuarta parte
IRRITACIONES
.. ., , •'
de uo vaso
ENFERMEDADES En toda, dea!J11a6de l ecbe
DEL HIGADO
la,
Y DE LA VEJIGA Jarmatia,
LA CAJA : 1FR. 30

'PITE EPILATOIRE DUSSER
fl

~,,

Pepsina Boudault

IISPl!CL\L

Es el remedia mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon,
la epilepsia, bistéria, migraña, baile de _S•-Vito, insomnios, convulsiones y tos de los niiios durante la denticion; en una palabra, todu
1aa afecciones nerviosas.

Füriea, lspediciones : J.-P. LAROZE

591

esculturas de Celestino Devesa (Exposici6n Parés)

CARNE y QUINA

- -_.-

N úMERO

•

. _,. . . .

lu

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan, No temen el asco ni el cau11ancio, porque, contra lo que sucede con
los demas purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenos alimentos
y bebidas fortificantes, cual el vino, el café,
el U. Cada cual escoge, para purgane, /a
hora y la comida iue mas le convienen,
se,un ,us ocupac1one1. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamente anulado por el electo de la
buena alimentacion empleada,uno
se decide fácilmente á volver
á empesarcuantas veces
sea necesario. ·

IIAlo■• rl VIILLO ... """ •• ,u ••u (llarba, !llrfll, etc.), .

llllru pell,ro pan el CIIÜI. 10 Año■ de :i:dto,yml.L!tm de ltlU■ORiOI ptllltl&amp;u la tkadl
Ñ 111a p,e,aradoa. (8t ._. a 11)11,_i,t1 la barbe, 1 ea f/2 H)H pan el blpte liJert), Pin

ltl . _ , •plNN r1 l'I.Ll fOB&amp;. DV8BER, l , rue J ..J.-RoUHaa, Pana.

Quedan reservados los derechos de propiedad art!stica y literaria
I MP, l'K MONTANKR Y SIMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47996">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47998">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47999">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48000">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48001">
              <text>591</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48002">
              <text> Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48003">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="48019">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47997">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 591, Abril 24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48004">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48005">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48006">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48007">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48008">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48009">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="48010">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48011">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48012">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48013">
                <text>1893-04-24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48014">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48015">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48016">
                <text>2011720</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48017">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48018">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48020">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48021">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="48022">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7524">
        <name>Balles Artes</name>
      </tag>
      <tag tagId="7521">
        <name>Compositor Massenet</name>
      </tag>
      <tag tagId="7444">
        <name>Crónica de arte</name>
      </tag>
      <tag tagId="7500">
        <name>Cronofotografía</name>
      </tag>
      <tag tagId="7522">
        <name>El cementerio de D. Santos</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7525">
        <name>Locomoción aérea</name>
      </tag>
      <tag tagId="7523">
        <name>Othon Gildemeister</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1819" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="697">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1819/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._590._Abril._0002011713.ocr.pdf</src>
        <authentication>ecdedb03c1ec38e7a9a860b6763a2882</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73990">
                    <text>~trtélC10t)

Ftí~t1ea
A:&amp;o XII

-

-

-

-

- -~

BARCELONA 17 DE ABRIL DE 1893 .,. _ _ _ _ __

NúM. 590

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA 'uNIVERSAL ILUSTRADA

EXPOSICIÓN PARÉS. - BARCELONA

EL BESO, cuadro de José Maria Tamburini

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO 590
NúMÉRO

Texto. - Unar cuantas honras a11i111alescas,

por J osé María
Sbarbi. -Amores seutimentales, por Luis Taboada. - La 1110da, por A. García Llansó. - Diálogos matritenses. El café de
de la Universidad, por A. DanvilaJaldero. - Bocetos. llficro·
bios, por Juan O-Neille. -Misceldnea con noticias de Bellas
Artes, Teatros y Necrología . - Nuestros grabados. - Anic,
(continuación), novela original por Héctor Malo!, con ilustraciones de Emilio Bayarcl, traducción de Antonio Sánchez
Pérez. - La cronofotografla. Nuevo mét9do para analizar el
movimiento en las ciencias fisicas y naturales (continuación).
- Libros enviados á esta Redacción por .autores ó editores.

Grabados. - Exposición Parés. Barcelona. - El beso, cuadro
de José María Tamburini. - Joven de la Selva Negra, cuadro
de C. Bantzer. - El nido abandonado, cuadro de \V. Sche·
reschewsky. - ¡No está 111al!, dibujo de A. Johnson. -Busto
en bronce recientemente descubierto en Ampurias, visto de
frente y de perfil, dos dibujos de J. Ferrer y Carreras. -En
el teatro, cuadro de P. Naumann. - Estudio, grupo en yeso
de Miguel Blay, premiado con medalla de oro en la Exposición internacional de Bellas Artes rle 1892. -Figuras 27, 28
Y 29. Tres grabarlos correspondientes á La cro11ofotografla.
- Miss.f11/ia N eilson, célebre actriz inglesa, en el papel de
«Hypatia.)
,.,•••••..,•••..••'••••••••••••••••'•J•.,•o..,,.,,,,,,,.,,,,,.,,,,,,_,,,,,, .. •..•••••••••J'••'••l•u•••''•••-.••J•••'•J••••••••J'

UNAS CUANTAS HONRAS ANIMALESCAS
«Un lucero en la frente
tiene mi burra:
¡ hasta los animales
tienen fortuna!&gt;

( Cantar popular.)

No evocaremos ahora el recuerdo de los tiempos
míticos ó fabulosos, al empezar á tratar del asunto
que va á ocuparnos, porque siendo notorio á toda
persona medianamente instruída que la casi totalidad
de cada especie animal recibió culto particular en la
sociedad pagana ó gentil, nos contemplamos dispensados de tener que escribir muchos volúmenes en que
se hiciera constar las diversas circunstancias que concurrían en dichas apoteosis, á qué propósito se hacían
y por cuáles y cuántas naciones.
Sin remontar tan lejos nuestro recuerdo, podemos
fijar nuestra consideración en la época del establecimiento de la Ley de Gracia, y ver que el asno, con
sus no pequeñas orejas, y el buey, con sus retorcidos
cuernos, obtienen un puesto distinguido dentro del
portal de Belén.
No hablemos ahora de los camellos, que merecieron
ser portadores, en sus fuertes espinazos, de los magnates de la Arabia que ofrecieron respectivamente el
tesoro de incienso, oro y mirra al Rey de reyes y
Señor de los que dominan, recién nacido; ni del gallo
de la Pasión; ni de aquel otro gallo que dió su denominación a un Santo Cristo que se venera en la catedral de Osma; ni de la paloma, que mereció ser escogida por símbolo del Espíritu Santo; ni de las golondrinas, que, según creencia del vulgo, arrancaron al
Divino Salvador las espinas de la corona con que el
pueblo deicida taladró sus sienes; ni tampoco del papagayo ó cotorra, retrato de no pocos charlatanes ó
charlatanas; ni mucho menos del 1110110, personificación de más de cuatro individuos que por misericordia de Dios no andan en cuatro pies. No;nuestra consideración se fija ahora en dos animalitos solemnemente
venerados, merced á las extravagantes prácticas caballerescas de la Edad media, á saber: un carnero y
un faisán. Entremos ya en materia, mientras otros se
van entreteniendo en meterle el diente á ese par de
bocados apetitosos; pero aquí sí que necesitamos apelar antes al auxilio de la Mitología.
Cuenta la Fábula que hallándose Frixo con su hermana Hele en casa de su tío Creteo, rey de J oleos,
Demodice, su mujer, requirió de amores á Frixo; mas
no dando él oídos á las pretensiones lascivas de tan
infame y villana hembra, acusólo ésta de haber querido atentar á su honor. Como quiera sobrevino por
aquella época una peste horrorosa que asoló todo
aquel país, consultóse al oráculo, y éste respondió
que tan luego como se inmolase á los dioses las últimas personas de la Casa Real, quedarían aplacados
y cesaría la calamidad. No hay para qué decir cómo
este oráculo recaía muy especialmente sobre Frixo y
Hele, con cual motivo fueron sentenciados á muerte;
pero en el momento de ir á ser sacrificados, envolviólos una densa nube, de la cual salió un carnero que,
arrebatando á ambos hermanos, se los llevó por los
aires tomando la derrota del país de la Cólquida. Al
atravesar el mar, hubo de asustarse Hele con el estruendo que metían las agitadas olas, por cual causa
vino á caer, ahogándose en aquel paraje que fué conocido después con el nombre de el He!esponto; y

ilegado que hubo Frixo á la Cólquida, sacrificó aquel ciones y mascaradas que se habían de representar en
carnero á Júpiter, arrancóle el vellocino ó tusón, que el salón del festín, fuese una la de un gigantón que
era de oro, y colgólo de un árbol que estaba plantado entró vestido á la usanza turca, conductor de un eleen cierta selva consagrada al dios Marte, poniéndole fante que ostentaba en sus anchurosos lomos un caspor custodia un dragón que se tragaba á cu1ntos osa- tillo, dentro del cual iba encerrada una dama, modesban acercarse para descolgar y llevarse aquella rica tamente vestida, que representaba á la Iglesia; valiénpresea. Agradecido Marte á semejante sacrificio, de- dose de esta artificiosa apariencia para exhortar á los
terminó que las personas en cuyo poder obrase en lo magnates que concurrían al acto á que, compadecisucesivo aquel vellocino, viviesen en medio de la dos de la tirana opresión que padecía aquella dama,
abundancia mientras lo conservasen, y declaró que no tardasen en rescatarla. Llegado (}(le hubo ésta certodo el mundo tenía derecho á conquistar aquel te- ca de los convidados prorrumpió en una oración poésoro. Sabido es que Jasón, acompañado de los Argo- tica, en la cual puso de manifiesto las conquistas de
nautas y ayudado de la maga Medea, llevó á cabo se- los enemigos de la Fe y cuánto iban preponderando
mejante empresa, y que el animalito que tan rica. de día en día con los despojos que arrebataban á los
vestidura ostentaba fué puesto por presidente de los príncipes cristianos en menosprecio de la religión del
demás signos del Zodíaco, ó séase el denominado Crucificado, dando fin á su peroración con retraer á
Aries entre los astrónomos. Todo esto llegó á mere- la memoria del duque los gloriosos hechos de sus ancer en el ciclo mítico la lana de un carnero adheri- tepasados y muy especialmente contra la media luna.
da á su piel; pero no llegó á merecer menos del ciclo
Ya hemos visto lo honrado que estuvo el camello
caballeresco, como pasamos á demostrarlo, si bien al pisar las alfombas de un potentado tan egregio comanifestando antes cómo los escritores no andan mo el de que venimos tratando; pero esto es nada en
contestes acerca del origen de dicha fábula, pues comparación de lo que nos espera. En efecto, presénmientras creen unos que el objeto de los Argonautas tase de allí á poco en el salón el rey de armas de la
era extraer de la Cólquida los tesoros que Frixo lle- orden del Toisón, acompañado de muchos oficiales y
vara á aquella región, opinan otros que la idea del de dos damas, con unfaisán vivo y ricamente adorvellocino de oro surgió de la costumbre de recoger nado; y parándose ante el duque, le dice con toda soese precioso metal, que abundaba en algunos torren- lemnidad:
tes de aquel país, por medio de zaleas ó pellejas de
- Poderoso príncipe: pues es loable costumbre, y
carnero, ó ya pretenden algunos que el intento de los siempre lo fué, que en los grandes concursos y festidescubridores de aquella comarca fué doblemente nes se presente á los magnates y poderosos el pavo
militar y mercantil, mientras juzga Varrón que seme- real ó algún otro pájaro extraordinario, con el objeto
jante fábula debe su origen á un viaje que empren- de votar en presencia de él algún hecho heroico, yo
dieron unos cuantos griegos con el fin de pasar á re- · os muestro este faisán, no sin misterio, y os suplico
coger las preciosas lanas de la Cólquida y demás juntamente con estas dos damas que nos hagáis la
productos que llevaban á ella del interior del Asia, merced de no olvidaros de él.
de la Persia y también de la India, ora valiéndose de
A lo que respondió el duque:
caravanas, ora mediante una navegación interior tan
- Hago voto primeramente á Dios mi criador y á
beneficiosa á la sazón, como que aún no se había do- la gloriosa Virgen María, su santísima Madre, y desblado el Cabo de Buena Esperanza. Sea de ello lo pués doy palabra á las señoras y al faisán ( !), que si
que quiera, vengamos ya á ver el nuevo ensalzamien- el designio del cristianísimo y muy victorioso príncito del carnero, con motivo de la creación de la or- pe Monseñor el Rey es el de establecer una Cruzaden del Toisón de Oro.
da, exponer su vida por la defensa de la santa Fe y
En efecto, habiendo casado en terceras nupcias oponerse á la perjudicial empresa del Gran Turco y
Felipe II, cognominado el Bueno, duque de Borgo- de los infieles, hago pleito homenaje de sacrificar mi
ña y conde de Flandes, en la ciudad de Brujas á 10 vida, servirle con mi persona y asistirle con todo mi
de enero de 1429, con Isabel de Portugal, hija del poder en este santo viaje lo mejor que Dios me dé á
rey de esta nación, quiso solemnizar tan fausto acon- entender ayudándome con su divina gracia.
tecimiento instituyendo con la mayor pompa, solemSiguieron á estas protestaciones del duque otras
nidad y grandeza la susodicha insigne orden militar muchas por su parte, así como por la de los caballedel Toisón de Oro, adoptando esta denorrúnación en ros concurrentes y aun algunos ausentes, enderezarecuerdo de los heroicos conquistadores de la página das todas ellas al mismo fin; por lo que no podemos
mitológica referida, y como ejemplo vivo y eficaz del menos de admirar, como ya lo insinuamos arriba, el
denuedo de que debían hallarse poseídos los indivi- que un pajarraco (siquiera fuese el ave Fénix, no que
duos que en lo sucesivo pertenecieran á orden tan unfaisán) pudiera llegar á ser materia hábil para cedistinguida. No tardó en presentarse la ocasión en lebrar un contrato solemne, aunque verbal, no ya con
que así pudieran evidenciarlo, como lo patentizará el todo un duque de Borgoña, pero ni aun con la Gisuceso siguiente, en el que figura asimismo otro ani- ralda de Sevilla. ¡Bien es verdad que no faltan pajamalito grandemente ensalzado: pertenece al ramo or- rracos de otra especie en el mundo, que, ora como
nitológico, y se le conoce con el nombre de faisán.
agentes, ora como testigos, se olvidan muy fácilmenHabrá de recordar el lector cómo el 28 de mayo de te de cumplir un compromiso adquirido!
1453 fué un día tan fatal para la cristiandad, cuanto
Y ¿qué diremos ahora de los irracionales que se
que en él perdió el desgraciado Constantino Paleólo- ven condecorados con la honra de figurar en los esgo, tí.ltimo emperador cristiano del Oriente, la ciudad cudos de las principales poblaciones y familias?.. En
de Constantinopla, que tomó Mahomet II, estable- esta materia se puede asegurar que raro es el animaciéndola desde entonces por sede del imperio otoma- lucho que se sustrae á la pintura del blasón, sin ser
no y provocando desde allí á todas las naciones cris- excluídos de tamaña honra aun los más inmundos;
tianas de Europa. Recibió el duque por este tiempo así es que caballos, asnos, águilas, cerdos, lobos, zoun legado del papa Nicolao V, que deplorando las rras, ballenas, osos, conejos, liebres, elefantes, gallos,
hostilidades y victorias por parte del turco, le pedía ciervos, serpientes, gorriones, camellos, tábanos, cara·
socorro, como al más poderoso duque de la cristian- coles, sapos, etc., etc., etc., y en ocasiones, no así codad á la sazón, contra ese jurado enemigo de la Igle- mo quiera, sino hasta ciñendo corona. Pero ¿qué musia; á lo cual accedió inmediatamente, enviando cua- cho cuando algunos merecen subir á los alt~res, tales
tro galeras por principio de socorro, con promesa y como el perro de San Roque, el cerdo de San Antón,
deliberado ánimo de enviar mayor número á labre- el cuervo de San Pablo y varios otros? Convengamos,
vedad posible. Ocurrió que por aquellos días vino el pues, en que hay animales á quienes se ha tributado
duque de Cleves á visitar á su tío Felipe el Bueno; y y tributa aún en nuestros días crecido cúmulo de
con este motivo y ser tiempo de Carnaval, dispusie- honras y distinciones; pero convengamos también en
ron los príncipes y señores de la corte de Felipe que que ninguno ha llegado á alcanzar tantas como el
se hicieran por todos y cada uno de ellos varios feste- asno. No se nos oculta que muchos de aquéllos sirjos y convites, turnando según lo decidiera la suerte. vieron de tema á graves autores, tanto antiguos cuanto
Tocado que le hubo al duque la suya, aprestóse á modernos, para escribir sendos poemas, tales como la
desempeñar su compromiso de la manera siguiente: Batracomiomaquia, de Homero; la Elegí.a de la pulga,
Empezó por preparar un banquete digno de su de D. Diego Hurtado de Mendoza; la Mosquea, de
magnificencia, cuya dirección encargó á Messire J ean, Villaviciosa; la Gatomaquia, de Lope de Vega; el
señor de Lanoy y caballero del Toisón, muy práctico Murciélago alevoso, de Fr. Diego González, etc.; pero
en esta clase de invenciones.
también sabemos que ese «animal cuadrúpedo bien
Como el duque había tomado á per:hos la promesa conocido, (entre los cuales) los hay domésticos y saldada por él al Papa, calculando el número y calidad vajes,» como lo definió la Academia Española en las
de los personajes que habían de asistir á su festín, cuatro primeras ediciones de su Diccionario, mereció
juzgó no podía presentársele ocasión más propicia que le dedicaran multitud de escritos en todos tiem·
pa,a convocarlos y proponerles el acometimiento de pos, ya en prosa, ya en verso, y en distintas lenguas;
empresa tan gloriosa; pero con el fin de no entibiar siendo tan crecido el número de dichos tratados que,
el regocijo propio de un festejo profano, antici'panao empezando por el Asno de oro, de Apuleyo, contiun proyecto piadoso que, presentado áridamente y en nuando por la Alabanza del asno, de Pero Mejía, Y
toda su desnudez, podría ser tal vez calificado como siguiendo por la Apología del asno y el E logio del re·
fuera de sazón, dispuso que entre las diversas inven- buzno, de Pérez Ramajo, hasta nuestros días, ya se

590

podría formar una biblioteca asnal capaz
de causar envidia á los animales más encopetados del mundo.
Y no es esto todo, porque, á la verdad,
no tenemos conocimiento de que ninguna
especie de animales hayan formado academia alguna, como no sea la asinina. En
efecto, hu bimos de deber semejante noticia á nuestro paisano el ilustre militar y
cél_ebre erudito D. José de Cadahalso,
quien, transformando su nombre, seguramente por modestia, enriqueció la literatura española con las .Memorias de la Insigne Academia Asnal, que publicó por segunda vez en Pamplona á fines del siglo
próximo pasado: ¡digna producción del
autor de Los eruditos á la violeta y de las
Cartas marruecas! Como el libro se ha
hecho sumamente raro, y tanto, que ni
aun figura en la rica y selecta librería que
fué de Salvá, y como, por otra parte, no
podríamos terminar de mejor manera este
.nuestro artículo que autorizándolo con el
respetable testimonio de tan chistoso como fecundo escritor, vamos á copiar aquí,
por conclusión y remate del presente trabajo, el siguiente retrato que obra en la
Memoria VII, pág. 54 de la citada edición. Dice así:
«El Doctor .Molienda. Gobiernan por
este académico sus obras y tareas los
chocolateros; pero no es por esta razón,
que nuestra Incansable Academia lo recibió por miembro de ella. Su mérito principal era el moler y machacar en una
misma cosa: dale que dale, siempre iba
á su tema. Molino de palabras, y siempre las mismas, agobiaba, molía y machacaba con la misma canción a los oyentes: eterno hablador, por quien dijo el
presidente de la Asamblea el día de su
admisión:

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA
Es el Doctor Molienda ilustre socio
(cuya lengua jamás estuvo en ocio);
es muy franco en decir, es un continuo
movimiento de lengua; es un hombre
nombrado, por hablar, en tocio el mundo,
y lo que tiene de 110111i11ativo,
todito se lo debe al ablativo.
En la casa en que vive , vive solo,
por hablárselo todo, y aun no quiere
tener retratos de los parecidos,
de aquellos, cuyo extremo celebrando,
se les suele decir que están hablando.
Con su sombra platica muchas veces,
y es en el discurso tan prolijo,
que la sombra, de oírle ya cansada,
más que de ella, de él queda asombrada.
Está en sueños, mientras duerme habla11do;
y así el sueño más grande y más profundo,
si á esta operación suya se advierte,
pierde en él ser la imagen de la muerte;
pues la sombra mortal que en él recibe,
en la parte de hablar se ve que vive.

. . . . . . . . . . . .»
JosÉ

MARÍA SBAREI

'·''.•'•-1·•····••.,•···•·1•••'••···············•,.•·········••..·•·''••'••••.1••·····•..···•..•..•····

AMORES SENTIMENTALES

JOVEN DE LA SELVA NEGRA,

cuadro de

EL NIDO ABANDONADO, cuadro de

c. Bantzer

w. Schereschewski

La conocí en los baños de Caldelas
con su mamá, que era una señora regordeta, colorada y coja.
Su hija, la espiritual Gertrudis, se pasaba el. día encerrada en su habitación ' compo111endo versos incandescentes ó bien
tarareando romanzas húmedas.
La mamá me decía muchas veces:
- Mi niña es un manojo de nervios:
una criatura sensible, dotada de una imaginación calenturienta... Casi todos los
de la familia somos así. Mi esposo, que
e~ paz descanse, me hizo pasar grandes
disgustos con sus celos. U na noche, creyéndose engañado por mí, quiso arrojarse por una ventana y entre la doméstica
y yo tuvimos que echarle una enagua mía
por la cabeza para evitar su suicidio.

�L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Nú.MERO 590

Gertrudis era, en efecto, un ser impresionable y
Entre todos cogimos a Gertrudis que, presa de la
- ¡Pillo! ¡Coqueto!
nervioso; una poetisa tierna que acababa de escribir convulsión, echaba espuma por la boca y trataba de
Dentro de la habitación de Gertrudis no se oía ruiunos versos y rompía á llorar, como si le doliese el morder á cuantos se le acercaban.
do alguno.
estómago, ó bien hundía la frente entre las manos y
Desde aquel día mi situación empeoró notablemen- ¿Habrá muerto ya?, pensaba yo. Habrá bebido
gemía silenciosamente. Yo la vi y la amé. ¿Para qué te. Gertrudis me hacía víctima á todas horas de sus el veneno. '
he de decir otra cosa?
recriminaciones, y sus lágrimas me humedecían el
Acerqué el ojo a la cerradura y retrocedí asustaUna noche, á orillas del caudaloso Miño, le pinté chaquet, porque tenía la costumbre de apoyarse en do. Gertrudis, sentada sobre el lecho, acercaba las
mi pasión volcánica, y ella, ¡oh dicha!, correspondió mi hombro para llorar más á sus anchas.
manos á la boca con frecuencia.
á mis impresiones jurándome que me amaba tam•
- Es inútil que trates de disculparte, me decía; esa
- Sí, pensé yo. Está bebiendo el líquido fatal.
bién.
mujer me ha robado tu amor. ¡Infame!
Y me acerqué de nuevo a la cer&lt;adura. Entonces
Doña Catana, la mamá, sorprendió nuestros amo•
- Pero Gertruditas ...
pude verá mi sabor lo que ocurría dentro de la alres y me dijo:
- Sí; yo debo morir; yo no puedo soportar esta coba.
- Joven, usted ha logrado poseer el corazón de existencia desesperada.
Gertrudis, la romantica Gertrudis, la que había remi Gertrudis; ámela usted mucho, que es digna de
Por de pronto me compuso unos versos llamándo- suelto morirse de inanición espontánea, estaba coser feliz.
me pérfido y aleve y
miéndose tranquilamente un trozo de carne asada y
Yo la amaba como un insensato, la verdad sea diun panecillo.
«monstruo infernal de aliento envenenado.»
cha; pero pronto comenzaron para mí las amarguras.
Luis TABOAOA
Gertrudis me obligaba á vivir en constante contem• Después me amenazó con contárselo todo al teniente
( Prohibida l:i. reproducción.)
plación de su belleza; yo no podía ·reir, ni fumar, ni de carabineros, y por último sacó del bolsillo un frasacercarme a ninguna mujer por fea que fuese. Si me co que había sido de goma líquida y que ella había ................,. •.. ••, ........ ,, ••.•••••••••.•. , ..•., ••.••••••.••••••.• ,J.,.•••
separaba de Gertrudis, aunque á ello me obligase una llenado de fósforos disueltos en aguardiente.
LA MODA
necesidad apremiantísima, ella lanzaba una carcajada
- ¿Lo ves?, me decía. ¿Ves este tóxico? Pues con
histérica y caía al suelo, víctima de una convulsión él he de quitarme la vida; pero antes morirá á mis
Ninguna de las deidades paganas turo el privilegio
nerviosa, murmurando: «¡No me ama, no me ama!» manos esa mujer.
Eran inútiles mis protestas. Gertrudis continuaba de ejercer en los griegos y romanos un dominio tan
Entonces yo tenía: que volar en su socorro, coger
entre las mías sus manos de nieve y deslizar en su prodigándome epítetos terribles, y todas las tardes, á tiranico y avasallador como la Moda, esa diosa eleoído estas ó parecidas frases:
eso de las cinco y media, le daba la convulsión, du- gante, coquetona, caprichosa y excéntrica. Nada res- Gertrudis mía; soy yo, soy tu amante que te rante la cual yo tenía que jurarle al oído, en voz ba- peta esa exigente deidad. Su poderío se extiende desadora.
ja, que mi corazón era suyo exclusivamente. Enton- de la ciudad á los más modestos villorrios, y ante sus
leyes inclínanse reverentemente la aristocrática dama
- Vuelve en sí, le decía su mamá.
ces volvía en sí mesandose los cabellos.
Por toda respuesta Gertrudis, abriendo los ojos,
La mama de Gertrudis se encaraba conmigo gri- y la humilde campesina.
Por miedo de caer en el ridículo y en el deseo de
paseaba su mirada insegura por los ámbitos de la tando como una desesperada:
habitación y preguntaba tristemente:
- ¡Usted tiene la culpa de todo!.. Sí, señor, usted, aparentar lo que deseamos ser, nos sometemos con
- ¿Dónde estoy?
que es un coqueto y un hombre sin corazón. Mi po- docilidad á los decretos que periódicamente promul¡Era mucha Gertrudis aquella! Puede decirse que bre hija no come, ni duerme, ni versifica. No hace ga, y aunque en son de débil protesta criticamos sus
se alimentaba con los efluvios amorosos de mi pasión; más que llorar y morderse los puños de la chambra. mandatos, no por eso dejamos de aceptar sus ridiculeces. Respecto de la Moda, sucede exactamente lo
porque comer, apenas com!a. La carne le inspiraba ¡En mal hora le hemos conocido á usted!
un odio profundo - decía ella, - la patata le producía
- Doña Catana; usted me acrimina sin motivo, de- que con la mujer coqueta: el hombre conoce su inconstancia y ligereza, y sin embargo prefiere, casi
vértigos horribles y el arroz excitaba su sistema ner- cía yo.
vioso. Con lo único que transigía era con el huevo
- Si mi hija se muere, usted será el único respon- siempre, la volubilidad que la caracteriza, su estudiado aturdimiento y los retoques de su belleza, á la
pasado por agua ó el nítido chantill)' ó b espiritual sable, añadía ella.
croqueta.
El caso fué que yo no podía dirigi r la palabra á la modesta actitud y el natural encanto de la mujer vir- Come, hija mía, murmuraba su mama cuando señora del teniente, ni me era permitido alejarme de tuosa; y es que la primera despierta sus pasiones,
estibamos en la mesa de la fonda.
la fonda más que el tiempo necesario para tomar las mientras la segunda le recuerda su dignidad y deberes.
Aseméjase también á la adulación en que cuanto
- Es inútil, respondía la niña, y clavaba sus ojos aguas, y aun así y todo, Gertrudis me seguía con los
en mí, como diciéndome:
ojos hasta el manantial. Cuando me retrasaba algunos más exagerada, más alcanza quien la prodiga.
Todos desean ganarse las simpatías de los demás,
- Teniendo tu amor, ¿qué falta me hacen los co· minutos, ya estaba ella con el frasco de los fósforos
y temerosos, sin duda, de que sus cualidades morales
mestibles?
en la mano, diciendo con voz tenebrosa:
no basten para despertarlas, recurren á la forma exNuestra tranquilidad amorosa duraba poco. A ca- ¿Lo ves? ¿Ves este veneno? Pues me lo tomo.
da caso surgía en el cielo de nuestra ventura alguna
- ¡No, no, por Dios; detente desgraciada!, le decía terna para hacer alarde estético de la humana crisálida, por más que en ocasiones encubra un recepnube negra y se desencadenaba la tempestad con to- sujetándole la mano.
dos sus horrores. Los celos se cebaban en aquella
U na noche, Gertrudis me cogió por la muñeca, y táculo de pasiones que el brillo de los metales ni la
naturaleza sensible. Tenía celos de todo el mundo: llevándome cerca de una ventana, bañada por la lu- belleza de los tejidos logran ocultar.
La industria, que fomenta el desenvolvimiento de
de las bañistas, de las criadas, de la sobrina del mé- na, me habló así:
dico, que parecía una perra de lanas, y de un tenien- Mi existencia es horrible. Yo no puedo seguir esa verdadera enfermedad moderna, en su afán espete de carabineros, que buscaba mi compañía para viviendo con un torcedor en el alma. Tú no me amas, culativo ha inventado el doublé, el similor, la plala
Ruolz y Meneses, laspiedrasfalsas, el níquel, los añahablarme de su postergación en la carrera y de un Avelino; lo leo en tus ojos.
didos y bisognés, el miri11aque y el polissón, los Ríf
bulto que le había salido en una pantorrilla.
- Gertrudis, desecha esas dudas horribles.
Yo trataba de tranquilizar aquel temperamento
- Pues bien, siguió ella diciendo, quiero sucum- peris y los coches de alquiler, las chaquetas .Figari, y
irritable, pero Gertrudis no me oía y las convulsiones bir lenta pero seguramente. Desde hoy renuncio á co• los vestidos princesa, los paraguas velox y los zapa/rls
doré; y todos, aunque les cueste arruinarse, desean
nerviosas menudeaban que era una bendición.
mer; voy á sucumbir por extenuación espontánea.
emanciparse de la clase á que pertenecen, por no
Cierta tarde de agosto hallábame yo en mi alcoba
- Pero...
conformarse con vivir en su propia esfera.
- ¡Todo es inútil!
entretenido en descifrar una charada. Gertrudis se
Antaño existían mujeres que decían la buenaventuhabía acostado, víctima de una horrible jaqueca, y yo
Y efectivamente, desde aquel día Gertrudis se senaprovechaba aquella ocasión para entregarme á mi taba á la mesa, como los demás huéspedes, pero sin ra, reverendos frailes, obligados mentores de las farecreo favorito. De pronto sonaron dos golpecitos en hacer uso de los manjares. Lo más que hacía era be- milias, miniaturistas, maestros de obra prima, barberos, botillerías y mesones, coches de colleras y calela puerta de mi cuarto.
ber agua ó aspirar el perfume del limón.
- Adelante, dije yo, sin moverme del asiento.
- ¡Esta criatura se me va á morir!, decía la mamá, sas. Hoy tenemos sonámbulas y espiritistas, fotógrafos
y peluqueros, Bancos y agentes de negocios, cafés y
- ¿Se puede?, preguntó una voz dulce.
enjugándose las lágrimas con una servilleta.
lwteles, berlinas y caballos ingleses, los perros chicos r
- Pase usted.
- Vidita, come algo, murmuraba yo á su oído.
las pesetas falsas.
La que así turbaba mi reposo era doña Aquilina,
- ¡Nunca!, contestaba ella agarrándose al limón.
Hasta en los negocios la Moda ha llegado á iñtro·
la esposa del teniente de carabineros, que me pregunLa señora del teniente, que era comunicativa como
tó con amabilidad exquisita:
una pupilera é inocente como un serafín, me ofreció &lt;lucirse. Los hombres de esta época positivista hanla
- ¿Tiene usted por casualidad un poco de cerato en la mesa una aceituna, sin comprender que aquel introducido en sus combinaciones y cálculos mercansimple?
delicado obsequio iba á abrir el sepulcro de Gertru- tiles. Prueba de ello son las últimas páginas de los
- No, señora, dije yo con extrañeza.
dis. Esta vió la aceituna y tornóse pálida; después periódicos, ocupadas completamente por los anun- Podía usted tenerlo, porque hay personas muy lanzó un grito agudo, y levantándose súbitamente de cios. La fiebre anunciadora ha hecho célebres á muprecavidas. El cerato nunca está de más en una casa. la mesa echó á correr hacia su habitación como una chos industriales cuyo nombre permanecía desconocido.
Es para mi esposo, que siente incomodidad en el loca.
En el matrimonio ha intervenido también la Moda.
bulto de la pantorrilla ...
- ¡Hija mía!, gritó la ¡nadre de Gertrudis corrienHasta hace poco habíamos creído que era una instiNo había acabado de pronunciar estas palabras, do tras ella.
cuando apareció en la puerta de la alcoba la figura
- ¡Dios mío! ¿Qué va á pasar aquí?, dije yo lanzán- tución basada exclusivamente en el cariño ó en el
amor; pero las célebres agencias matrimoniales nos
de Certrudis. Venía pálida, desgreñada, con los ojos dome detrás de Doña Catana.
fuera de las órbitas y el labio trémulo.
Gertrudis se había encerrado en su alcoba y fue- dan á sospechar que existen seres que se casan im- ¡Infames!, gritó fuera de sí. No negaréis ahora ron inútiles nuestras súplicas para que abriese la pulsados por un afán especulativo.
Asimismo tenemos en los teatros días de moda,
vuestro delito.
puerta.
artistas y autores de moda y mujeres é industriales á
- ¡Se va á matar!, gritaba la madre.
- Gertruditas, dije yo poniéndome en pie y acudiendo á sostenerla.
- Gertrudis, bien mío, abre, decía yo con acento la moda, cuya existencia es, á pesar de todo, efímera
- ¡Adúlteros!, rugió Gertrudis desplomándose so- cariñoso.
y transitoria.
El escultor modela hoy en el deleznable barro, el
- ¡Nunca, nunca!, contestaba la joven.
bre un cubo de agua mineral que había en el pasillo.
Doña Catana no hacía más que llorar y maldecir pintor entretiene sus ocios creando acuarelas, cuyo
Acudió la mamá de la joven lanzando ayes de dolor. Despertáronse dos ó tres bañistas que estaban su suerte; de cuando en cuando se dirigía á mí co- papel no puede resistir las injurias de los años, y el
durmiendo la siesta, y el teniente de carabineros, sin mo una fiera herida y me clavaba las uiÍas en el cogote. autor escribe sin otra base que un pedestal de move- ¡Por usted, por uste,d nos pasan estas cosas!
diza arena.
saber de lo que se trataba, presentóse ante nuestra
Existen también hombres y mujeres á quienes la
- ¡Por la Virgen Santísima! No me apure usted
vista con el pantalón remangado á consecuencia del
Moda ha hecho célebres. La historia ha conservado
bulto.
más de lo que estoy.
1 ••••••,,, •• ,., ••••••, ........ ....... ... ....., ....

¡NO ESTÁ MAL~ dibujo de A. Johnson

�2

54

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

590

los nombres de Walpose, Cüzq-Mars, Buckingham, esto es, con el intento de hacer resaltar ó aumentar I El sencillo á la par que cómico incidente que aca·
Essex, Lauzim, Ninón de L enclós, Lota Montes, etcé- la redondez de las caderas y la elegancia del talle. La I bamos de relatar bastó para desterrar por co_mpleto
introducción de tan ridículo adorno atribúyese á el polissón, pues ninguna de aquellas damas quiso asetera, etc.
Nuestra vanidad ha servido de asidero para las nuestras compatriotas, que ya en aquella época co- mejarse á la señorita de Lacépéde.
especulaciones de los comerciantes é industriales de metieron la ligereza de suponer que no bastaba el
En las elegantes de hoy no pr?duciría s~gur~mencalculo. Las Revistas, órganos oficiales de la coque- brillo de sus negros y rasgados ojos, la esbeltez de te el mismo efecto, ya que la ciega obed_1enc1a _con
tona diosa, recuérdannos que hemos tenido sombre- formas y ese conjunto de naturales atractivos que que acatan los decretos de la Moda es por cierto digna
ros Gibus y Gayarre, bastones Verdier,
de mejor causa.
En resumen, la Moda es una de las ri.igua de Colonia de Farina, polvos de
arroz Sarah Bernlzardt, camisas 'La/odiculeces que ha inventado la sociedad,
res/, guantes Dubost y esencia piel de
de la que todos participamos más ó meRusia y Mascota; y como si esto fuera
nos y de la que somos esclavos ó fervienpoco todavía, en vez de reuniones litetes adoradores para no singulariz:trnos en
rorias se dan tes dansants y lzmclts, reel modo de vestir ó con la adopción de
emplazándose el ingenio con las almiusos añejos.
baradas vulgaridades del buen tono.
Nosotros mismos, que aunque somera•
. La Moda ha inventado eljockey y las
mente hemos tratado de poner en relieve
c;arreras de caballos, el tanto por ciento,
sus extravagancias en este sencillo artículos casinos, las jugadas de Bolsa, los eslo, advertimos, al terminarlo, que tamtablecimientos termales, las tarjetas y los
bién sucumbimos arrastrados por la cocircos ecuestres con sus clowns y écuyéres,
rriente, ya que igualmente está de moda
así como las distintas metamorfosis que
hablar mal de ella.
ha experimentado el tipo del lechuguino
A. GARCÍA L LANSÓ
de la época de nuestros abuelos, que ha
pasado por los tamices del lz'ón, el dandy
'-''"'•.1•.,••.1•,.'•J•.,•••""''•''••' '•''v'••••v'••••••••••••••,.••,.1•.,•••''"''•'•,.1•,,•,.,1
yel gommeux, que ha formado parte, en
su deseo de presentarse siempre á la derDIÁLOGOS MATRITENSES
niére en la escogida sociedad de la créme,
EL CAFÉ DE LA UNIVERSIDAD
del pchut y de la hige-life.
Y téngase entendido que la Moda ha
- Vamos, Pepe, saque usted las bolas,
ejercido su dominio en todas las épocas
que el amigo Toni110 quiere lucirse hoy,
y en todos los pueblos. La historia regisporque en 'las carambolas es una lumine
tra en sus páginas verdaderas extravaganin celo.
cias ó caprichos, inconcebibles para la
- Sí, no estoy yo mala lumine, lo que
fría razón, en los que la crítica hallará
• soy es el pagamts üi terra.
siempre mucho campo para estudiar las
- ¡Anda, chambón, pues si te doy
condiciones especiales de la humanidad,
quince para treinta! No ganas porque
empeñada en constante lucha y animada
no quieres.
por el tenaz deseo de hacer desaparecer,
- ¡Pues si apenas sé coger el taco!
por medio de aditamentos, la belleza na- Tan poco como sabes, estoy seguro
tural, la perfección de la forma.
de que estás más fuerte que en derecho
Las matronas romanas, cuyo tocador
romano.
contaba con mayor número de afeites
- ¡Ay de m{! No me Jo nombres, que
que el de la más elegante dama de nuesestoy temiendo que de aquí á un rato
tros días, empleaba en su complicada
me han de cristalizar los señores de la
toilette más tiempo del que necesita una
casa de enfrente.
de nuestras divas para presentarse en la
- No pienses esas tonterías tan fúneescena.
bres, porque te vas á azorar y te cuesta
El peinado ha experimentado infinitas
pagar. Sal, anda.
modificaciones, hasta llegar á simplifi- ¡Una! Por casualidad.
carse de tal manera, que si comparamos
- Ves cómo van saliendo.
los que actualmente lucen las señoras
- Esta se pasó.
con el que usaron las damas del siglo
- Tira otra vez.
xvm, nos sorprenderemos ante los pro- No, déjalo.
digios complicados de aquellos artistas
- Ya has hecho una serie de una.
peluqueros, verdaderos titanes de la inPrincipio quieren las cosas. ¡Allá voy
llUSTO EN BRO:o-cr, RECfllNTEMENTF. OESCU Bll!RTO RN AMl'UR[AS
ventiva y de la paciencia.
yo!.. Una ... dos, tres ... , esta corridita ...
Dibujo de J. Fcrrer y Carreras. (Visto de frente.)
En la Edad media, las jóvenes usaban
cuatro, ahora dos tablitas y un recodo...
como adorno las flores, con las que for. ¡á la salud de nuestro amado profesor!,
maban caprichosas y emblemáticas combinaciones, tanto distingue á las españolas, para despertar la ad- cinco. Casi me la quita el retruque.
que expresaban la simpatía, la esperanza, el temor, la miración de aquellos famosos donceles que por una
- Chico, Donato, ¿te acuerdas de los modos de
aflicción, etc. Las cintas de seda y los tejidos de oro, de sus miradas se rajaban el pellejo á cuchilladas ó constituirse la hipoteca dotal?
plata y pedrería sucedieron á las flores.
mandobles en la arena de los torneos, ante aquellas
- Pues sí; eso de las hipotecas es de lo más senDurante el reinado de Luis XIV, el peinado alcan- beldades de dudosa é incomprensible sensibilidad. Las cillo .. ., seis ... ; verás qué retroceso ... , siete ... Pues si
zó extraordinarias proporciones: dábase á los cabellos francesas imitaron á sus vecinas, dándole el equívoco la mujer casada ... segtín el código Justinianeo, ¡carala forma de largos tubos, á semejanza de los órganos nombre de vertugadin, en contraposición al de ton- coles ... se escapó!.. Tú tiras.
de las antiguas catedrales. Las flores volvieron á figu- tillo con que era conocido en nuestra patria.
- No, no tiro, que Julián acaba de entrar y tenía
rar como bellísimo adorno de las elegantes damas de
Durante los reinados de Carlos X y Enrique III dos números antes que yo; voy á ver si me toca.
la corte de Luis XVI, diseminadas graciosamente en- de Francia generalizóse su uso de tal manera y ad- Bueno, anda, que yo seguiré con Julián, que por
tre los empolvados rizos, lo que producía un contras- quirió tan exageradas dimensiones, que el Parlamen- la cara que trae debe haber alcanzado el tercer suste sorprendente, ya que recordaba las exuberantes to se creyó en el deber de publicar severos edictos penso de la temporada. Pero eso no le quitará las
galas de la primavera surgiendo de una nevada base prohibiéndolos.
ganas de jugar. Es un barbián. ¡El será ministro, vaque a su vez coronaba la expresiva y graciosa cabeza
En las estanterías del archivo municipal de Aix ya si lo será; cómo que no es~udia ni una palabra!
de aquellas mujeres que lucieron sus encantos en los (Provenza) existe un proceso sumamente curioso,
salones de Versalles.
incoado por el Parlamento de aquella provincia por
Posteriormente usáronse los peinados de siete pun- un acto de desacato ó desobediencia á sus mandatos.
tas, incómodo y ridículo; los rizos, tirabuzones y el El bello sexo desprendióse del vertugadin, en vista
- ¡Cuenta, cuenta, que te escuchamos con fruimoño de distintas formas y dimensiones. En 1789 de la severidad de los edictos, ó disminuyó su volu- ción!
las mujeres dejaron de empolvarse los cabellos, para men notablemente; pero una dama, una sola, se puso
- Pues bien: como os iba diciendo, se empeñó
adoptar las famosas pelucas rubias, que á su vez des- en abierta rebelión. La señorita de Lacépéde, que así D. Vicente en que había de traducir el primer párraaparecieron para hacérselos recortar y peinárselos se llamaba la revoltosa, fué citada y debió compare- fo de una Bula que empieza diciendo: Qua7J:ta cura,
sencillamente á lo Tito; moda que imperó poco tiem- cer ante los severos jueces por el uso ilegal de seme- etc. Yo cuanto más miraba menos veía aquello; no
po, ya que al crecer los cabellos se los peinó á la jante aparato. Adelantóse la dama hasta el tribunal, me parecía latín, sino chino. Me volvía hacia vosotros
griega, á imitacion de las estatuas antiguas, y por úl- con el mismo cuerpo del delito, es decir, vistiendo á ver si me apuntabais algo, y... nada.
timo y en el corto espacio de algunos años hemos una falda de inconmensurables dimensiones, que le
- ¡Qué habíamos de apuntar si no sabíamos una
visto reproducirse los peinados desde el chino y el daba el aspecto de un hinchado globo, por más patata!
..
inglés al merovingio, que ridiculizamos al verlos ador- que los hermanos Montgolfier no lo hubiesen inven- Pues me entró así como un calambre y d1¡e:
nar las cabezas de los retratos de nuestras bisabuelas, tado todavía. En vista de tal desacato, los jueces iban «¡Apretado está el pobre grillo!»
para venir á parar en el sencillo y elegante que hoy á fulminar un terrible veredicto, cuando una sola
- ¿Y qué dijo el tribunal?
.
admiramos.
frase de la acusada apaciguó como por ensalmo la
- El tribunal no dijo nada, porque eso del gnllo
Hay que convenir, sin embargo, en que todas las cólera de aquellos graves magistrados. Declaró, por no pasó del fuero interno.
excentricidades de la caprichos~ deidad pueden ser su ~o~or, que la exageración de la falta de que se le
- ¿Pues qué dijiste? si es que has abierto la boc~m!Ís ó menos tolerables si se las compara con ese ri- acnm111aba y que se atribuía al uso del tonti//(1, no
- ¡Vaya si la abrí!;como que dije: &lt;.&lt; Traducción hdículo apéndice conocido vulgarmente con el nombre era más que un don de la naturaleza. «El cielo, dijo, bre: ¡Oh, cuántos curas hay en España!» Al oirrne
de-¡roiissón. Ese verdadero adefesio usáronlo las damas me ha dotado de un vertugadi11, contra el que nada D. Vicente dió un salto y exclamó: «¡Oh, cuántos sus•
del siglo xv1 con un propósito parecido á las de hoy, pueden los edictos y las sen_tencias de los t~ibu!1ales.» pensos va á haber hoy!» Y en efecto ...

NúMERO

590

LA

I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- Sí, sí, ya hemos visto que te han momificado.
- Ya sé que eres muy listo.
- Lo que más siento es que eso me ha quitado
- No tanto como tú; pero, al fin, de ir en tu com ·
los ánimos para estudiar, y en derecho mercantil me pañía, algo se pega.
.
va á suceder otro percance.
- Algo y aun algos; y si no, dígalo mi reloj y n:11
- Chico, chico, no te apures; que «el ánimo esfor- sortija, que están empeñados desde que te l?s de¡é
zado y no abatido, más prefiere estar suspenso que para ir á ver al rector.
caído,» como dice no sé que poetastro, sobre poco
- ¡Yo qué culpa tengo si en vez de irá casa del
más ó menos.
- Tienes razón, y cuantos más años
esté aquí estudiando, todos esos me evito de estar en mi tierra que abomino.
En fin, tomad lo que queráis, que yo pago; es decir, paga mi padre, que para el
caso es lo mismo.

2

55

el chico ha salido en bien, hay que remojar el
paso.
- ¡Pues estás poco contento!
- La cosa no es para menos. Figúrate que allá en
el pueblo decía el Sr. Bonifacio que éste no sería
nunca abo(J"ao, y cátate ahí que acaba de aprobar el
preparatorio. Eso ~í, me cuesta ~n ojo de_la ca:a, y
he temdo que empenar unas t1errec1tas;
pero no se pescan truchas á bragas enjutas.
- ¡Hombre, no es que yo quiera desilusionarte!; pero... ¿no hubiera sido mejor que el chico hubiera estudiado agricultura?..
- ¡Ya la tenemos; las mismas majaderías de D. Bonifacio! Bastantes destripaterrones hay en la familia.
- Puede que le hubiera ido mejor
con los terrones que con las leyes. Hay
tantos...
- Pero si éste no ha de ejercer. Este
se dedicará á la política, y en cuatro
días le tenemos hecho ministro ó gobernador.
- Ó cesante, como yo, sin una peseta
y renegando de haber pisado la maldita
Universidad.

- Vamos, hijo, toma un refresquito,
que bien lo has de menester.
- Sí, lo tomaré, porque le subleva á
uno la sangre el ver las injusticias que
cometen los profesores. Después de tanto estudiar, un triste aprobado. (Y gracias,
que no debían habérmelo dado.)
- No hagas caso, eso son pequeñas
contrariedades de la vida que hay que
llevar con ánimo esforzado.
- Sí, ánimo tengo...; pero aquí no hay
A. DANVILA JALDERO
que hacerse ilusiones, el mérito no vale
•~•••••••'••'••••••''"''••••••'••••••''••'••''••'•-''••' •J•u'••••••,1•,,•,,,,.,.,,,••••••••••'"
nada; cuando un profesor le toma á uno
ojeriza... pues ya se ha caído.
BOCETO
- Si ya lo noté ayer yo, cuando fuí á
MICROBIOS
hablarle á tu catedrático y me dijo: «Su
hijo de usted es un vago, un pendencieLos bacteriólogos ó aficionados á las
ro que no viene á la Universidad más
investigaciones microbiológicas acabarán
que á mover trapisondas.))
por descubrir esa gente menuda hasta en
- ¿Eso dijo? ¡Pues mire usted, no dijo
ñuestra vecina la resplandeciente estremás que la verdad!
lla Sirio: uno de esos examinó nada me-¡Cómo!
nos que un rojo pimiento, una guindilla,
- He querido decir que faltó á la vercon un picante de primera fuerza. Y
dad. (Por poco lo estropeo todo.) ¡Yo
calculó bien, que si aquello picaba debía
pendenciero! ¡Pregúntele usted cuántas
haber una causa, y esa problamente sesemanas ha pasado conmigo en el Abarían microbios... , pero bichos de buenos
nico ese... farsante!
dientes ó de aguijón que dejaría chatos
- Lo creo, lo creo; pero aún me dijo
los de las avispas. Y á foco de poderoso
más.
aparato lenticular, colocó un milímetro
-¿Qué dijo?
cuadrado de la estimulante guindilla; y
- Pregúntele usted á su hijo si ha
efectivamente, descubrió, contados, ni
sido estudiando como ha adquirido ese
uno más ni uno menos, 500 microbios
chirlo que tiene en la frente.
rabiando por dejarse caer sobre la len- ¡Hombre, vaya un descaro!
gua de cualquiera. Si la cuenta no falla
- Sí; y la verdad, lo del chirlo me pason 50.000 por centímetro; y como el
ró, porque no sabía yo cómo te lo has
pimiento tendrá unos 25 centímetros suhecho.
perficiales, resultaría la suma de 1. 2 50. 000
- Pues mire usted: una noche, estumicrobios ... y contando el espesor pueBUSTO EN BRONClt RECfENTEMENTE DESCUBJERTO EN AMPURIAS
diando, como hacía tantas horas que no
de añadírsele otro puñado de miles ...
Dibujo de J. Ferrer y Carreras. (Visto de perfil.)
levantaba la cabeza, el tubo del quinqué
Lo curioso sería averiguar qué clase de
se calentó demasiado, reventó y un casenfermedad puede inocular esa gente
co del cristal me dió en la ceja y me hizo este corte. rector se fueron á casa de D. Canuto el prestamista! menuda guindillesca, y no sería aventurado suponer
- ¡Pobre hijo mío! ¡Cuánto cuesta el ser un sabio Fué una equivocación.
que inoculasen la picazón ó el escozor.
como tú!
- ¡Todo te lo perdono, porque ... tampoco puedo
Y luego habrá quien aún dude de los adelantos de
- Mucho, papá; usted no lo sabe, que si lo supie- hacer otra cosa! ¡Ay Dios, cuando una se chala por la ciencia investigadora, que en este punto puede de·
ra ... (¡me reventaba!)
un estudiante valía más que se muriera!
cirse que ha dicho ya casi la última palabra.
Los Sres. Acosta y Grandi encontraron ó descubrieron en un billete de Banco ¡19.000 microbios!
¿Quién se atreverá tranquilamente, después de tan
- Conque no te has atrevía á desaminarte.
- D. Sisenando, ¿usted por aqtií? ¿Qué vientos le feliz descubrimiento, á tomar un billete de Banco?
-: ¡Ca, chica, si no sé una letra!
traen por el distrito de la Universidad?
El químico Opermann y el veterinario Falk descu- Vengo de caza.
- Pues, hombre, ¿qué has hecho durante todo el
brieron un nuevo bacilo, que es el que da el color
curso?
- ¿De caza?
gris á los salchichones. El doctor Bouchard presentó
- ¡Toma! ¿Y tú me lo preguntas?
- Sí, señor, á cazar un catedrático.
á la Academia de Ciencias de París tubos contenien- Eres muy desaplicao.
- ¡Caracoles, eso es caza mayor! ¿Y cómo?
do, clasificados y calificados, microbios de tifoidea,
- No es verdad, Jo que es que me falta tiempo
- Pues hoy se examina mi hijo Tomasito; un buen cólera, escarlatina, crup, carbunclo, fiebre puerperal,
para todo.
chico que siempre me saca de notable para arriba, y etcétera, etc.
- ¡Si no fuera más que tiempo!..
estoy acechando el paso de su profesor para pescarle
Lo que falta por averiguar es el remedio al mal,
- Y dinero... Si no sabes otra te daré recibo.
antes de que se oonstituya el tribunal y largarle una los microbios antídotos de aquéllos, es decir, el contra- A este paso la vida es un soplo. Cuando tú lle- cartita, nada menos que del ministro del ramo. Fi- veneno, y eso se hallará. ¡Pues no se ha de hallar!
gues á médico, ya estaré yo para que me hagan la gúrese usted si con esto puede salir mal.
¡¡Nos quedaríamos frescos !! Porque en la escala dimiautosia.
- En efecto, buen sistema.
nutiva, ó á éstos se los han de comer otros ó han de exis- ~o hay otro mejor.
- Sabes lo que estoy pensando, que voy á dejar la
tir otras menudencias destinadas á servir de alimentacarrera.
- Pero he oído decir que hay una circular prohi- ción á esas que ya tenemos por cosa averiguada: de
- Sí, harás bien, porque ella ya te ha dejado á ti biendo las recomendaciones.
otro modo, no sería comprensible ni posible una vida,
hace tiempo. ¿Y qué vamos á hacer entonces?
- ¡Bah, bah! Ríase usted; la única vez que no utili- una existencia sin tragar, sin matar á otros seres.
cé mis relaciones me escabecharon al chico. Eso
- Pues pondremos una buñolería.
Pero todo eso poco significa comparado con otro
de estudiar ha quedado ya sólo para algún desdi- descubrimiento importantísimo.
- Pero si no tenemos luz.
chado.
- Nos la darán.
Lo grande, lo asombroso será el resultado de las
- La verdad es que maldita la falta que hace investigaciones microbiológicas que, costeadas por una
- Si no tenemos quien fíe.
cuando...
-: Ni falta que hace.
fuerte compañía de los Estados Unidos, se está reali- ¿Cuando qué?
-¿Que no? ¡Vaya una gracia!
zan?~ por a~revidos y bien pagados exploradores en
- Cuando se tiene al padre alcalde, como le pasa el v1e¡o contmente, que ya sabemos también que to--: No, porque escribiré á Toledo á mi tío el canómgo, diciéndole que me voy á licenciar, que me á su hijo de usted.
do lo estupendo viene de allá... Esos hombres sabios
falta metálico, y ya verás cómo envía para el título
dignos ~el mayor aplauso y encomio, transmitiero~
de ... buñolero.
como ~nmer resultado de su exploración, dejándose
- Entonces se salvó la patria.
en el tmtero el punto en que verificaron sus investi- A ver, cerveza y limón para todos; que ya que gaciones, que en cien kilómetros cuadrados, vistos
- Pues qué, ¿te figuras que yo me ahogo en seco?

�ESTUDIO, grupo en yeso de Miguel Blay
EN EL TEATRO, cuadro de P. Naumann

Premiado con medalla de oro en la Exposición internacional de Bellas Artes de

s92

1

�LA

lLUSTRACIÓN ARTÍSTICA

por sus propios ojos, encontraron ciento veintitrés inmensa mayoría de ningún valor artístico; unas pocas son realleones, seiscientos cuarenta y siete elefantes, sesenta mente notables y llevan las firmas de L. Barrau, Duval Goz·
Chevalier, Seynac, Rachon, d' Argence, Besset, Brandt,
y dos hipopótamos, noventa y seis rinocerontes, sete· lan,
Potter, Ronillé, Dulac, Chrelien, Correja y Osbert.
cientos noventa y nueve caimanes y cocodrilos, dos
Barce/011a. - Salón Parés. - Ha presentado Fuxá en el sitio
mil trescientas diez y ocho serpientes, catorce tapires, de preferencia de este lo~al su bella estatua de San Francisco,
ciento sesenta y tres tigres, setenta y dos panteras y no ha mucho expuesta en llfadricl, y que apareció reproducida
trescientas vientisiete hienas, no haciendo caso, por en una de las primeras páginas de LA I Ll STRACIÓN ARTÍSTICA.
A su vista no se comprende por qué obra tan sentida y tan
de pronto en la reseña, de otra infinidad de bichos bien ejecutada, cuya hechura satisface al más exigente y que por
de menor importancia.
su expresión y vida puede ponerse al lado de los mejores modelos de nuestros escultores del Renacimiento, no obtuviera
Esos ... ¿son ó no son microbios?
Bien dice D. Nemesio en El sombrero de copa: «.De una de las primeras recompensas.
Otra obra de menos vuelos por su concepto, un monaguillo
los animales grandes líbreme D ios, q1,e de los infinita- cargado
con el misal y los cirios, es nuevo testimonio de las sómente peqzmios me guardo yo.»
lidas y no comunes cualidades que distinguen á nuestro querido
El caso es que «no se puede con Mentor,» como amigo, á quien felicitamos y aplaudimos como se merece.
exclama el Joven Telémaco; y yo digo: ¡No se puede Junto á estas magistrales esculturas expuso Pinós dos buenos estudios, impregnados de verdad y observados con con·
con la ciencia! ¡Vengan investigaciones... y vengan ó ciencia;
dos escenas de nuestra vida rural fielmente reproduciváyanse microbios! ¡Da lástima contemplar el atraso das. Cusachs, dos cuadros: una carga de caballería y una cita
en que vivían nuestros antepasados! ¡Cuidado que se· en un bosque, motivo este último para pintar un vehículo, caría cosa triste eso de morirse·sin saber de qué... , eso ballos y lacayos, ambos con las cualidades que distinguen á
pintor militar.
de tener siempre el enemigo en casa sin sospecharlo! nuestro
Salón de la «/la11g11ardia.1&gt; - La última Exposición la com.
¡Vaya si sería desesperado para los médicos eso de ponen dos grandes lapices del siglo xv,, uno de ellos represenescapárseles de entre las manos los enfermos sin co- tando á Diógenes y Alejandro, varias prendas de indumentaria litúrgica, una antigua cruz parroquial, curiosa obra de menocer la causa!
talistería, y un fragmento de un hermoso tapiz de valiente coloAhora, desde la invención de los microbios, siem• 1ación
y correcto dibujo.
pre es más consolador. Y sobre todo, las invencioms
de las causas corren parejas con las modas de curación.
Teatros, - jaque a, rey se titula una nueva ópera de IgnaBrull que se estrenará en breve en el teatro de la Corte, de
Ahora microbios yfiltros... Otras veces se achacaba to- cio
Munich.
do á vicios en la sangre, y dale sangrías; después en el
- Se ha representado en el teatro Fenice, de Venecia, con
estómago, y dale purgantes; presentóse Raspail con el gran éxito la ópera de Gelio Cornaro, Festa marina, que oblu·
acíbar y el alcanfor como base de la salud; sucedió vo el p rimer premio en el último concurso de la casa editorial
una pelotera entre alópatas y homeópatas, y merced de musica Sonzogno.
- El doctor Edmundo de Freyhold ha publicado en Badená unos globulillos aplicables á toda dolencia, la cura· Baden
un drama musical en un acto, titulado Santuzza, que es
ción era segura; más tarde, la medula, el reuma y los la continuación de Cavalleria r11stica11a.
nervios; luego la tenia mortificó al género humano,
- En el teatro de la Residencia, de Munich, se ha estrenado
con gran aplauso un interesante drama de Pablo Heyse, La
y ¿qué persona medianamente vestida no la tenía?
Justina.
¡Hoy privan los microbios! «¡Y el globo en tanto sin criada
Parls. - En el Vaudeville, Sarah Bernhardt ha dado una recesar navega por el piélago inmenso del vacío!»
presentación extraordinaria y única de la hermosa tragedia de
Mañana inventaremos ... ¡sólo Dios sabe qué cosa!, Racine, Plzedra, á beneficio de una Asociación filantrópica, ha·
y la humanidad entera será víctima de la última mo· hiendo alcanzado un gran triunfo. Se han estrenado en los Bu·
da. Sin embargo, merecen bien de la patria esos sabios fos Parisienses Madame Suzette, opereta en tres actos de Sylva•
ne y Ordonneau, música de Audrán; en Folies dramatiques,
investigadores y dignas son de agradecimiento las Jean Raisin, opereta en tres actos de Pablo Burani, música de
descubiertas existencias de los microbios en todos sus Carman, y en Chatelet, La Passit&gt;n, misterio en verso de Ha·
géneros y familias ...; porque conociendo eso, se vive raucourt.
más tranquilo. Se trata, por ejemplo, de casos sospe- Londres. - Ha comenzado la temporada de primavera en
Lane, habiéndose puesto en escena Bohemian Cirl, ópechosos de cólera, por supuesto, cuando hace ya es- Drury
ra de Balfe, Cavalleria rmtica11a, Faust y Carmen. Se han estragos, en una población; pero, se entiende, no decla- trenado con buen éxito en Adelphi The Black DomitlQ, drama
rado oficialmente; porque ¿quién se apresura á ello? Se romántico en cinco actos de Sims y Buchanam; en Vaudeville,
manda allá una comisión facultativa, la cual visita á la comedia de Sims y Raleigh lhzcle John, y en Trafalgar
The Bable Slzop, graciosa parodia del drama del mismo
los que revientan microbio/izados: la comisión informa Square,
título de A. J one, hace poco estrenado en el Crilerion, escrita
que no hay cuidado, porque no descubrió ni rastro de por Mr. E. Rose.
Madrid. - En el Príncipe Alfonso y bajo la inteligente direc·
las vírgulas de tal cólera. ¡Ya no hay cuidado! La
ciencia tranquilizó los ánimos. Las gacetas, monito- ción del maestro Goula se han puesto en escena las óperas Cioy Aida, en las que han sido muy aplaudidas las señoras
res, boletines y demás órganos de los gobiernos y de co11da
Laborda, Franchini y Calegaris y los Sres. Lampedis, Labán,y
las Academias médicas transmiten á los pueblos asus- Galli y sobre todo el citado maestro. Se han estrenado con buen
tados la feliz y tranquilizadora noticia referente á sa- éxito: en Lara Las irresistibles, juguete en un acto del Sr. Torromé; en Apolo Candidita, zarzuela en un acto de Javier de
lus populi.
Burgos, música del maestro Jiménez, y en Eslava llfiss Erere,
¡¡No hay cuidado!!
parodia en un acto de .Miss Helyett, letra del Sr. Merinoym{11

J UAN O -NEILLE

Bellas Artes. - La Asociación internacional de Artistas,
u_na de las más notables y numerosas de Roma, ha elegido pre·
s1dente ~1 escultor y senador Monteverde y vicepresidente á
n?estro ilustre compatriota y querido colaborador D. J 03é Benlhure: además han sido nombrados individuos del comité don
Mariano Benlliure, Felipe Cisariello, Adolfo Rosler Franz y
el americano Coleman.
- Para la Exposición de Bellas Artes que este año se ha ele
celebrar en Berlín convocóse un concurso de carteles anunciad_ores del certamen, en el que han tomado pa_rte 23 artistas en~1a1_1do 26 bo~etos. El primer premio (1.250 pesetas) ha sidoadJUd1cado al pmtor Ernesto Hildebrandt y el segundo (250 pe·
setas) al pintor y dibujante Rodolfo Rother.
- En el H otel Westminster ele Berlín se han expuesto recientemente 30 cuadros y bocetos del famoso pintor Dvorak: once
cuadros al óleo pintarlos en gris y destinados á ser reproducidos en forma de ál~um representan una especie de danza macabra, la del amor; con este ciclo de pinturas hace juego una dan·
za macabra de los animales pintada en colores. El resto de la
exposición se compone en su mayoría de retratos.
- Ha recaído sentencia en la primera in~tancia del proceso
que el gobierno italiano sigue contra el príncipe Barberini Co·
lona por haber éste vendido á un extranjero, que los sacó de
Roma, v:eintiún cuadros y una estatua de la colección existente en
el palacio Sciarra y que es propiedad del referido príncipe. La
sentencia condena á éste á tres meses de arresto, al pago de una
multa de 5.000 pesetas y del precio en que han sido estimados
a9uell_os objetos de arte (1.266.000 pesetas), fundándose en la
~10\ac1ón de la lex que prohibe desmembrar las colecciones arhst1cas y exportar algo de ellas al extranjero. Lo singular del
caso es que habiendo el príncipe ofrecido esos cuadros y escultura al gobierno de Italia, éste sólo ofreció 50.000 pesetas por
lo ,qu~ ahora dice que vale 1.266.000. Inútil es decir que el
prmc1pe no se ha conformado con la sentencia y ha apelado de
ella.
- En el pabellón de la ciudad ele París, en los Can¡pos e¡¡.
seos, han celebrado una exposición los artistas que á sí mismo
se titulan Los independientes: figuran en ella 1. 324 obras en su

sica arreglada por el maestro Arnedo. En el Español se ha es·
trenado El celoso de m imagmó Hacermalporq11erer bim, dra·
ma en tres actos y un epilogo ele D . Eugenio Sellés, que aunque de poco interés y de escasa verdad en el fondo, fué aplaudido por la forma hermosa en que está escrito.
Barulo11a. - En el Principal, el famoso tenor Masini ha debutado con Lolwzgn·n, habiendo obtenido muchos aplausos que
compartieron con él las señoras Colonnese y Mas y el Sr. Tabuyo. En el Liceo ha dado cinco funciones la notable compañia
de opereta Tani: en este gran teatro debutará en breve una notable compañía c!e ópera bajo la dirección del maestro Mancinelli En Romea se ha celebrado el beneficio del popular autor
Sr. Vilanova, poniéndose en escena cinco obras suyas que, como de costumbre, fueron ruidosamente aplaudidas,
Necrología. - Han fallecido recientemente:
Nicolás Luis Cabat, paisajista francés, el primero entre los
iniciadores en Francia de las tendencias naturalistas en el paisaje.
Augusto Horn, m{1sico alemán, famoso especialmente por
sus canciones.
Julio Lunteschutz, notable pintor retratista alemán, entre cuyas principales obras merece citarse el retrato que hizo de Schopenhauer.

NúMERO

590

valía. La actitud, el colorido, el dibujo, la luz hábilmente com·
binada y sus tonos claros resaltando inteligentemente sobre un
fondo claro también, contribuyen á hacer agradable y simpáti•
ca la composición.
Joven de la Selva Negra, cuadro de C. Bant-

zer. - .Es este un bellísimo tipo á juzgar por el cual en la cordillera majestuosa que se alza en el Sudoeste de Alemania consérvase pura aquella zaza de las poéticas baladas y de las misteriosas leyendas, que en dulcísimos versos ó en sencillas narraciones han cantado los bardos y se han perpetuado al través
de innúmeras generaciones. Toda esa dulzura, toda esa sencillez, toda esa misteriosa poesía refléjanse en et lindo busto de
Bantzer, que al trasladar al lienzo su Joven de la Selva Negra ha
hecho más que pintar un retrato, ha dado cuerpo al alma de un
pueblo.
El nido abandonado, ouadro de Soheres-

ohewski. - De este cuadro bien puede decirse que el asunto

ha servido al autor de pretexto para presentarnos tres bustos
de innegable belleza, asi desde el punto de vista de las lineas,
como por la expresión que en cada uno de los rostros ha sabido
imprimir el autor, mezcla de curiosidad y de tristeza por el aban·
dono de aquel nido cuyos moradores han sido quizás devorados
por el gavilán ó tal vez destrozados por el plomo de algún ca•
zador.
¡No está mal!, dibujo de Naumann. - Es esta una
obra de las que acreditan á un artista: la composición bien en•
tendida, el clarobscuro perfectamente estudiado, el dibujo correcto y sólido y la expresión acertadísima ele la joven artista, á
quien, según parece, no disgusta el dibujo que está ejecutando,
son cualidades bastantes á satisfacer al más exigente en mate·
ria de arte.

Busto en bronce recientemente descubierto
en Ampurias, dibujos de J. Ferrer y Carreras.
- En unas excavaciones no ha mucho practicadas en la Escala
(provincia ele Gerona) se descubrió el busto que de frente y de
perfil reproducimos y en el cual llaman la atención los ojos formados por una pasta blanca con una piedra negra por pupila,
que falta en el ojo derecho, y sobre todo el peinado á modo de
diadema, que sigue en pequeñas trenzas hasta la nuca, en donde
se reunen en abultado moño. Varias hipótesis se han emitido
sobre el origen de este busto; han supuesto algunos que es de
una dama ó prin.:esa romana, otros que se trata de algún tipo
egipcio, indio ó etrurio, y otros, con bastante fundamento, que
representa á una dama ampurdanesa de les primeros años de
esta era. Resuelvan los arqueólogos esta cuestión; por nuestra
parte nos limitamos á reproducir la excelente copia del busto
que ha dibujado el artista catalán Sr. Ferrer y Carreras.
En e l teatro, cuadro de P. Naumann. -Asunto
es este que se ha tratado muc~o, pero del cual puede asegurarse
que no se ha agotado ni es fácil que se agote. La infinita varie·
dad de temperamentos, en cada uno de los cuales se producen
ele modo distinto los múltiples efectos de la contemplación de
un espectáculo teatral cualquiera, ofrece ilimitado campo al ar•
tista para presentar tipos siempre nuevos dentro de la misma
idea fundamental, y de su talento depende que estos tipos sean
algo más que figuras sin valor psicológico, es decir, que expre·
sen la impresión recibida, que sirvan, por decirlo así, de enlace
entre el que ve el cuadro y el escenario, que éste no puede reproducir. Esta cualidad la encontramos en alto grado en el lien•
zo de Naumann, cuya figura, con su plácida sonrisa, nos per·
mite c&lt;&gt;njeturar algo de la escena que con tanta atención mira
y escucha.
Estudio, grupo en yeso de Miguel Blay (premiado con medalla de oro en la Exposición internacional de
Bellas Artes de 1892). -Al penetrar en el salón que constituía
la sección de escultura de la última Exposición de Bellas Artes
celebrada en Madrid, llamaron poderosamente nuestra atención
dos grupos atrevidamente concebidos y ejecutados por el ya
distinguido escultor olotense Sr. Blay. Representaba el primero
á un anciano y á un adolescente, casi un niño, sentados en el
banco de piedra de un paseo, un tanto encogidos por las prime·
ras crudezas invernales y cual si trataran de recoger el calor de
los rayos solares á falta del abrigo que no podían prestarles
sus ya destrozados vestidos. Primeros frlos, tituló el artista á
su genial producción. El segundo grupo, que reproducimos,
era el estudio al desnudo del primero, y con ser sencillamente
un estudio atraía la atención de los visitantes y especiahncnle
de los inteligentes.
En ese admirable estudio, ejecutado con gran valentía y vi·
rilidad, con pasmoso espíritu de observación y dentro por com ·
pleto de los modernos conceptos a rtísticos, revélase el excepcional temperamento de Blay y sus aptitudes para el cultivo del
gran arle. No debe, pues, sorprender que el que ya fué aventa•
jado discípulo de la escuela de Bellas Artes ele Olot y del maes•
tro Cha pu, alcance el voto unánime de un Jurado y obtenga la
primera recompensa.
Próximamente podrán nuestros lectores de Barcelona admirar la obra del joven escultor Sr. Blay en el Salón Parés. .

Miss Julia Neilson, célebre actriz inglesa en

el papel de &lt;Hypatia., - En nuestra sección de llfiscelá11ea dimos oportunamente cuenta del estreno en Londres de la
tragedia Hypatia, para la cual dibujó las decoraciones y los fi.
gurines de los trajes el eminentenle Alma Tadema. Hoy publi·
camos el retrato de la actriz inglesa Miss Julia Neilson, encarga·
da del papel de protagonista, y que siendo aún muy joven, pues
sólo cuenta vienticuatro años, ha logrado llegar á uno de los
primeros puestos en el arle escénico de su pais. A raiz del estreno de la obra, los periódicos londinenses dedicáronle grandes elogios por su maestría en representar, por su belleza y por
El beso, cuadro de José M.• Tamburini (Sal6n la propiedad con que supo caracterizar el personaje que le ha·
Parés). - Arte y sentimiento son sinónimos para este artista, bía sido encomendado: de estas dos últimas cualidades podrán
siempre discreto y delicado en sus producciones. No basta á convencerse nuestros lectores con sólo contemplar su retrato,
Tamburini, no llena sus aspiraciones, poseer la habilidad del en el cual también se descubre ese algo indefinible que revela
pintor, las cualidades de elegante colorista, puesto que á ellas á la actriz de alto vuelo.
une siempre la concepción del artista y la inspiración del poeta.
De 'ahí que todas sus obras cautiven por su plaslicismo y embeRecomendamos et verdad ero !Ilerro Bravats ncloplesen por el sentimiento que en ellas rebosa. iQttién supiera es·
tarto en los IIospllalcs de l'arls y que prescriben los
cribir!, El voto, Coloquio, Sueflo de amor, La gota de agua, El
mcdlcos. contra la Anemia, Clorosis y Deblltdad; dando
di11eret de la Santa Crm, etc., patentizan y evidencian la doble
a la piel del bello sexo el sonrosado y aterciopelado
cualidad de artista y poeta que posee Tamburini.
.
que tanto se desea. Es el me.lor de todos lof tónicos
En El beso, al igual qufl en Sue110 de amor, una so)a figura, ó
y reconstituyentes, No produce estreñimiento, ni diarmás bien dicho, una preciosa cabeza y un delicado bustó tlh.sfarea. teniendo ademas la superioridad sobro lodos los
ferruginosos de no ratigar nunca el estómago.
ron al pintor para significar su pensamiento y dar á conocer su

NúMERO

590

LA I LUSTRACIÓN

ART ÍSTICA

ANIE
NOVELA POR H ÉCTOR MAL0T. - ILUSTRACIONES DE EMILIO BAYARD

(CONTINUACIÓN)

Al bajar, cuando pasaba delante de un rincón en el cual Anie había instalado raguas, un monólogo que, á juicio del mismo inte~esado, era e~traordinariamente
su taller adornándolo con algunas bandas de seda y de terciopelo, vió á su hija gracioso. 3. 0 Por último, un profesor de declamación, que hacia poner en sus tardelante del cuadro concluído últimamente y cerca de ella á un hombrecillo jo- jetas de visita
ven aún, pero calvo y con gafas, en quien reconoció á René Florent, redactor
principal de La Montmia. Quince días hacía que se hablaba en casa de esta visiFULANO DE TAL
ta del escritor. ¿Vendría, ó no vendría? Aunque su crítica fuera generalmente
Sobrino del Sr. Michalón, individuo de la Academia de Ciencias
altanera y desdeñosa, negativa de ordinario cuando no inspirada en la ruin parepresentaría con dos de sus discípulos la escena de La caverna perdida de los
Burgrabes, no porque esta escena fuese á propósito para una sala, sino porque
el sobrino del individuo de la Academia de Ciencias era aficionado á representar cosas grandes.
La señora de Barinq no bien advirtió la presencia de su marido acercóse á él
con viveza, y con algunas palabras rápidas le recomendó el cumplimiento de sus
deberes de amo de casa.
¿Qué había hecho en tanto tiempo? ¿En qué pensaba? ¿Se proponía dejar para
ella las cargas y los cuidados de todo? Barincq obedeció; fué de un grupo á otro
grupo repartiendo apretones de manos entre los recién llegados y dirigiéndoles
algunas palabras de agradecimiento. Como el padre de Anie se esforzaba en cubrir su rostto con una máscara de satisfacción y en mostrar solamente miradas
alegres, creyó notar que todos le contestaban con señales de simpatía, cuyo calor no pudo menos de sorprenderle.
La razón sin embargo era muy sencilla: reducíase todo á que la señora de Barincq había hablado ya del grave disgusto que amenazaba á la familia y que cada
uno repetía acomodándolo á las circunstancias: su cuñado había sido acometido
en su castillo de Ourteau en el Bearne por un ataque de apoplejía, y el telegrama que habían recibido pocos minutos antes los tenía angustiados por la incertidumbre y la zozobra, porque hasta el día siguiente no podían conocer las consecuencias del ataque; realmente Barincq era el único heredero legítimo de su
hermano, que no se había casado nunca; pero la esperanza de heredar cien mil
francos de renta no era bastante para mitigar su disgusto; sería menester por lo
tanto perdonarle si manifestaba en su fisonomía alguna inquietud ó preocupación triste y fingir que no se notaba; Barincq quería entrañablemente á su hermano mayor.
Estas pocas palabras habían corrido de boca en boca y nadie hablaba ya sino de la suerte de Anie.
- ¡Cien mil francos de renta!
- ¡En Gascuña!
.
Esto es muy bonito, pero es necesario algo más que esto para imponerse
- Supongamos que sean sólo cincuenta mil; dejémolos reducidos sólo á veinticinco mil: siempre es muy bonita fortuna para una muchacha que se veía obligada á inventar adornos de papel para sus trajes.
sión de la envidia; aunque La Montm1aa, periodiquito de localidad, no se leyese
- Si usted supiera ...
más que en Montmartre ó en Batignolles por sus personalidades y sus villanías,
Esta
que sabía habla prendido con alfileres aquella misma noche en la única
Anie deseaba que en el periódico se dijese algo de su cuadro. Aunque se hablafalda_ de seda blanca de su hija una sobrefalda de tul rosa para reemplazar el
se mal, siempre sería á modo de una consagración. Varias veces Anie le había tul violeta, azul, verde, amarillo, anaranjado y rojo que sucesivamente habían
invitado valiéndose de amigos comunes; René había prometido siempre ir, pero adornado aquella falda misma en el transcurso de dos años; durante tres horas
nunca había ido.
la paciente había permanecido de pie sin quejarse; por eso hablaba elocuenteAhora ¿cuáles serían su impresión y su juicio? El hombrecillo se irguió cuan- mente sobre los artificios y penalidades de tocador á que están condenadas las
to pudo, y retrocediendo dos pasos, como buscando mejor punto de vista, dijo madres pobres, que á pesar de serlo llevan á sus hijas á la sociedad y se empesin advertir que el padre de Anie escuchaba:
ñan en que hagan buen papel en ella. «A Dios gracias, decía esta buena señora
- Si usted cuenta con este trabajito para vencer la indiferencia del público y yo no e_stoy en esa situación; pero eso no quita para que conozca y compadezc~
producir algún ruido es necesario que renuncie usted á sus ilusiones. Esto es los terribles apuros de esta buena señora de Saint-Christeau.})
muy bonito, quizás demasiado bonito; pero es necesario algo más que esto para
Entretanto el prodigio en miniatura, á quien todo esto importaba muy poco
imponerse.
estaba ocupándose en hacer que colocaran encima de una silla almohadones ;
Como Anie al escuchar aquella opinión tan brutalmente manifestada no pu- más almohadone_s para colocarse á la altura del piano; cuando hubo bastantes
diese reprimir un movimiento, René la miró y dijo:
se la colocó encima y se vieron colgando sus piernecitas torcidas que por no
- ¿Lo que digo ha disgustado á usted? Se me ha traído aquí para que diga ejercitarlas habían quedado s_um~mente delgadas; una vez coloclda en aquel
mi opinión y la digo. Es mi profesión, mi razón de ser, la misión de que estoy monte de almohadones la ch1qmlla, paseó por la sala una mirada que venía á
encargado la de atajar las vocaciones que no me parecen bastante fuertes para ser como la orden de atenderla; después, y á una señal de su madre la niña cosalir de los moldes gastados y comenzar una marcha gloriosa por nuevos sende- menzó á tocar y Barincq se fué al vestíbulo para relevar á su muje~ y recibir á
ros. Faltaría yo á los deberes que para conmigo mismo tengo si no dijese á us- los rezagados.
ted lo que pienso. Trabaje usted, trabaje usted mucho si tiene usted ánimo duEntre ~stos, ¿no habría a~guno con el cual tuviese Barincq bastante confianza
rante muchos años.
para pedtrle prestados los c1~n francos necesarios si había de hacer aquel viaje?
Al decir esto estaba muy serio, figurándose de buena fe que todo el que tuvie- Tal f~é la pregunta que Barmcq, cada vez más angustiado, se dirigió á sí mismo
se en su mano un pincel ó una pluma era una especie de procesado sometido á repetidamente durante la hora larga en que permaneció recibiendo convidados.
él solamente por el hecho de haberle dado el capricho de fundar La Monta11a, y
Pero cuando ~l ~n ~ubo ?~ ~olver a~ ~alón para sentarse al piano, no había enque todos aquellos cuyas obras no le gustaban eran criminales á quienes René contrado nadie a qmen dmg1r su solicitud con probabilidades de buen resultatenía el derecho de aplicar todos los rigores de un código que él mismo había do: uno era tan pobre como él; otro, aunque tuviese repleta la bolsa era seguro
promulgado para su uso.
que no querría abrirla nunca.
'
En este momento vió Anie á su padre:
Co~ lo~ ojos clavados en su hija, que se apresuraba á proporcionar pareja á
- ¿Has oído?, le dijo acercándose á él.
lo~ b~il~rmes que n? la tenían, esperaba Barincq que Anie le hiciese la seña de
- Dispensen ustedes mi franqueza, dijo Florent algo contrariado; no me es pnnc1p1ar, y la sonns~ cariñosa que al _fin le dirigió su hija fué para el padre dulposible dejar de ser franco ni aun cuando hablo á una señora.
ce consuelo; la e~pres1ón de aquella mirada tenía tal ternura que el corazón del
- Esa franqueza, dijo Anie, no puede sorprenderá mi pad;e, porque hace diez pobre padre se dilató y Barincq dió principio con entusiasmo á los rigodones
minutos estaba yo diciéndole eso mismo que usted me ha dicho.
de la Mascotta.
Algunas personas se aproximaron en esto y Florent no tuvo tiempo para justiA los rigodones sigu_ió un vals, á ~ste una polca; y hubo después otras polcas
ficar su sentencia, lo cual habría hecho él seguramente, agravándola con resul- Y otros valse~ y otros rigodones. Barmcq, medio oculto en el hueco de una ventandos y considerandos.
tan~, ve_ía agitarse á los .?ailarin,es delante de él, y entre todo aquel torbellino sólo
. En la sala principal y en el comedor se oía ya un, murmullo de _voces ':lue in- t~ma miradas para su h1Ja. ¡Cuan hermosa le parecía sonriendo á todos con sus
dicaba cuán numerosos eran ya los llegados; todavia no se necesitaba sm em- OJazos expres~vos, su rostro animado y sus labios temblorososi'Era' v~rdaderabargo de que el padre se sentase al piano, porque al baile habían de preceder ~ente m~rav11losa la ~exibilidad de _su_ cintura y maravillosas le parecían tamalgunos trozos de música, un monólogo y un diálogo, con todo lo cual se forma- btén la viveza y la gracta de sus mov1m1entos. Encontraba, por el contrario feos
ba un programa completo. r.º Una niña de siete años, á la cual había empeño Y des!abazados, mal hechos ó torpes á los bailarines que la acompañaban, ~n alen acreditar de prodigio, ejecutaría el Adió_s de D_ussek. 2.º Un alu~no de u~ ~~no~ ~e los cu~les hallaba ~odas esos defectos juntos. ¡Y alguno de esos qui~lumno del conservatorio, en quien se hab1a :11amf~s,tado u.~~ vocac1ó? drama- z1s _sena e\ mando 9u~ Ame aceptase! No había en la amargura de estas ret1ca irresistible á la edad de cincuenta y tres an'.l,, dtna, cob11andose baJO un pa- flext0nes m sombra s1qu1era de celos paternales; nunca Barincq había experimen-

�LA

260

tado dolor al pensar que su hija le abandonaría para seguirá un marido y vivir
dichosa al lado de un hombre que tomaría el sitio que hasta entonces solamente
había ocupado el padre. Pero el marido soñado por Barincq para su hija no se
parecía en nada á los que desfilaban ahora ante él, porque el amoroso padre había visto aquel marido ideal á través de su hija y en relación con ella, es decir,
joven, elegante, robusto, de carácter entero y de naturaleza honrada y franca
como la de Anie.
¡Ay! ¡Qué poco se parecían á ese tipo los bailarines que estaba viendo!
Y sin embargo, sonreía á todos; les hablaba amable y graciosa; les escuchaba
como si le interesase lo que decían. Era, pues, evidente que Anie los aceptaba
lo mismo á unos que á otros con indiferencia absoluta, al de más acá lo mismo
que al de más allá; exigiendo de ellos una sola condición: la de marido. Y ese
marido la modeiaría á su imagen, le impondría sus gustos, sus ideas, su género
de vida.
Si solamente el ver á sus futuros yernos le hacía daño, las palabras de estos
presuntos aspirantes á la mano de Anie hubiesen indignado aún más hondamente al Sr. Barincq en el caso de que hubiera podido oírlas.
La historia del hermano próximo morir en Bearn había cundido y se aceptaba por todos, bien es verdad que casi nadie había dado crédito á la cifra de
los cien mil francos de renta; pero todos admitían la existencia de una fortuna
heredada que venía á cambiar de todo en todo la situación de Anie, situación
que ya no era la de una pobre muchacha sin dote, condenada á soportar escaseces toda su vida y á no casarse nunca. Peligrosa pocos momentos antes, peligrosa hasta el extremo de que no existiese un joven que no se manifestase con ella
reservado y la defensiva, habíase convertido repentinamente en una muchacha
apetecible, en un partido codiciable; su misma hermosura había cambiado de
carácter; nadie pensaba ya en discutirla ni en rebuscar sus defectos, era deslumbradora, irresistible; á todos parecía ya un milagro de belleza y un tesoro de
encantos.
René Florent, el severo crítico, había sido el primero en revelará la $eñorita
Barincq este cambio, cuando la niña prodigio acababa de tocar el piano. René
había aprovechado el tumulto producido por los aplausos p:ua aproximarse á
Anie y pedirle el primer rigodón. ¡El crítico acre y desdeñoso también bailaba!
Anie sorprendida le contestó que aquel rigodón ya estaba concedido á otro.
René insistió, manifestando que no podía permanecer allí mucho tiempo, porque
en aquella misma noche necesitaba presentarse todavía en dos 6 tres reuniones
á las cuales había prometido asistir, y que tenía verdadero empeño en bailar con
ella, porque este era un modo de demostrar el gran aprecio que el crítico hacía
del gran mérito de la artista, y nada debe desaprovecharse en los albores de una
carrera.
Aunque Florent no hubiese llegado todavía á esa edad en que ya no se baila,
aquella era la primera vez que Anie le veía buscando una pareja, lo cual no dejó
naturalmente de extrañarla en un hombre entonado y serio que, como se dice
vulgarmente, oficiaba siempre de pontifical. No bien se hubo separado de ella
el adusto crítico, apresuráronse á rodearla otros muchos bailarines; Anie jamás
había alcanzado éxito igual ni aun parecido. ¿Lo debería á la originalidad de su
traje?
Pero su conversación con Florent mientras bailaban el rigodón Je hizo comprender que su caprichoso y fantástico vestido ninguna relación tenía con la
repentina amabilidad del crítico.
- He debido parecerá usted excesivamente severo hace poco, dijo Florent
con un tono muy amaqle que Anie no le conocía.
- No, severo no; justo nada más.
- Me pregunto á mí mismo si esta necesidad de justicia que existe en mi alma
no me ha hecho caer precisamente en injusticia; no he hablado sino de lo que
tenía delante ¿e mis ojos, y es evidente que en usted hay algo más que eso; y
ese algo debena yo haberlo separado de Jo otro.
En este momento las exigencias de las figuras del baile alejaron á la joven de
su pareja; cuando René Florent volvió á encontrarse al lado de Anie continuó
diciendo:
- Lo que ha faltado á usted hasta ahora ha sido una dirección sólida y firme
que la libre de las ·contrariedades de sus diferentes maestros. Seguro estoy de
que con una dirección así no tardaría usted en abrirse camino y ocupar un puesto envidiable; tiene usted condiciones sobradas para ello.
- Sí, pero ¿cómo y dónde podré hallar esa dirección?, preguntó Anie.
- ¿Quién no se consideraría dichoso poniendo al servicio de una organización
ta~ privilegiada como la de usted todo lo que él supiese? Este sería un casamiento como cualquiera otro; pero ya reanudaremos esta conversación si no tiene usted inconveniente.
E l rigodón había concluído; R ené acompañó á su pareja hasta su asiento, y
una vez allí se despidió de ella saludándola con tal deferencia, que dejó estupefactos á cuantos le vieron.
¿Qué significaban aquel lenguaje ex~raordinario y esta inexplicable actitud en
un hombre como René? Anie no había conseguido aún encontrar para estas preguntas contestación satisfactoria, cuando otro caballero se acercó á sacarla para
la polca que seguía al rigodón.
Este pertenecía á un género diametralmente opuesto al de Florent; era tan
a~ able, tan dulce, tan risueño cuanto el crítico era adusto y .áspero. En la sociedad que Anie conocía, más de una muchacha se habría alegrado - y aun alguna lo habría pretendido - conquistarle para esposo, pero ninguna había perseverado en sus propósitos, porque todas reconocían muy pronto que si bien el
joven era de una elocuencia inagotable en el terreno de la galantería, se transformaba repentinamente en sordo-mudo cuando advertía peligro de resbalar
hacia el campo de las cosas serias; ofrecía su corazón fácilmente y con mucha
frecuencia; su mano, nunca; y cuando le acosaban demasiado declaraba con tod~ franqueza que no es posible razonablemente pensar en casarse á un emplead1llo del municipio.
Después de haber dado algunas vueltas bailando, el joven condujo á la señorita Barincq al vestíbulo, y deteniéndose allí le dijo en tono melifluo que revelaba cierta tristeza:
- Perdóneme usted si estoy un poco preocupado esta noche: he recibido malas noticias de mis padres.
Aquella era la primera vez que el joven hablaba de sus padres, y ademásAnie
no había echado de ver en el rostro de su pareja el menor indicio de preocupación: miró, pues, con asombro al joven, que continuó diciendo:
- Mi padre ha sufrido últimamente un segundo ataque, y mi madre ha caído

a

a

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

590
NúMERO

en una debilidad extremada. T emo perder á los dos de un momento á otro.
¿Quiere usted que demos otra vuelta?
Aquella vuelta duró poco y el diálogo se reanudó donde se había interrumpido.
- Esto ha de producir cambios muy radicales en mi existencia, porque si yo
he rehusado casarme hasta ahora, no es porque obedeciese á un sistemático aborrecimiento contra el matri monio; pero ¿cómo puede casarse el que no tiene una
posición digna que ofrecer á su esposa? Sin ser precisamente ricos mis padres
viven con desahogo, y si, como todo me Jo hace temer, llego á perderlos podré
realizar ensueños de bienandanza que desde hace mucho tiempo acartcio.
Y acompañando á su pareja hasta el salón dijo:
- Mis padres han disfrutado siempre de excelente salud, salud que me han
transmitido como herencia.
¿No era esto realmente un esbozo de solicitud matrimonial? ¡Pero entonces las
extrañas palabras de René Florent podían ser otra declaración en boceto!
El Sr. Barincq tocaba entonces e l preludio de un vals, y el joven á quién Anie
había prometido aquel vals se acercó á ella ofreciéndole el brazo.
Aquella era la primera vez que este joven asistía á una fiesta de la calle del
Abreuvoir, y había sido para la señora Barincq y hasta para Anie una preocupación grande la de saber si aceptaría 6 no aceptaría el convite; habíase hecho de
él un personaje porque figuraba como literato y con una multitud de títulos que
significaban su condición de oficial de instrucción pública y caballero de varias
órdenes extranjeras en ese Todo París de que hablan en los periódicos los revisteros de salones. En puridad aquel joven no había publicado nunca el libro
más insignificante y sus cruces habían sido ganadas, como confesaba él mismo
en sus horas de modestia, por relaciones, es decir, por haber acompañado á los
establecimientos de fotografía á personajes extranjeros de algtín viso que le recompensaban el trabajo de acompañarles con una condecoración de su país,
mientras que por su parte el fotógrafo le pagaba el corretaje con un luis 6 con
cien francos según la categoría del cliente 6 la importancia del encargo.
También este joven, después de haber dado en el salón algunas vueltas, salió con Anie al vestíbulo, que decididamente era el sitio de las declaraciones; y
allí, deteniéndose de pronto, sin preparación alguna y con una voz que á consecuencia de la agitación del vals parecía balbuciente, le dijo:
- Señorita, ¿es usted aficionada á la política? En las elecciones próximas tendré justamente la edad necesaria para ser diputado, y como el ministro de la
Gobernación, que es primo mío, me ha prometido el apoyo del gobierno, estoy
seguro de que seré elegido. Una vez diputado llegaré muy pronto á ministro. La
mujer de un ministro representa bastante, y cuando es hermosa, de talento, distinguida, ocupa jerarquía envidiable. ¿Quiere usted que sigamos bailando?
Y sin pronunciar otra palabra más, volvieron al salón valsando.
Lo que al principio era incomprensible y vago comenzaba ya á determinarse
con exactitud y se explicaba; creíasela heredera de su tío y buscaban vez para
casarse con aquella herencia.
Cuando fuese conocida la verdad,¿qué harían aquellos pretendientes tan afanosos ahora? E l matrimonio de Anie, ya difícil, se habría dificultado más aún,
porque nadie se consuela con facilidad de tan terrible desengaño.

VI
H asta las doce permaneció Barincq sentado al piano, y sin darse punto de reposo tocó con la energía y el entusiasmo de un músico de profesión que tratase
de merecer una gratificación sobre la paga estipulada; oyéndole podía creerse
que no pensaba en otra cosa que en dar gusto á sus convidados, y esto precisamente daba materia á mil comentarios, en los cuales escaseaba la simpatía.
- Bien nos hace bailar el Sr. Barincq.
- Y con un brío admirable.
- Más admirable aún si se tienen en cuenta las circunstancias.
- La señora de Barincq me ha dicho que su esposo quiere entrañablemente
al enfermo.
- El pensamiento de heredar desvanece el recuerdo de su hermano.
Sin embargo, en los breves momentos de reposo que mediaban entre un baile
y otro baile, alargábase el rostro del Sr. Barincq, se bajaban sus labios, y cuando Anie le miraba leía en sus ojos la preocupación sombría que en más de una
ocasión Je hubiera hecho olvidar lo que estaba haciendo, si su hija no se lo hubiese recordado con sólo colocar naturalmente la mano encima del atril del piano; entonces el Sr. Barincq ejecutaba más ruidosamente que nunca algunos compases, como si aquel sencillo movimiento de su hija le hubiera hecho despertar,
y continuaba tocando hasta que su nuevo descanso Je permitía tornará la preocupación que pesaba sobre su alma.
Su pensamiento era siempre el mismo: ¿no encontraría manera de ponerse en
marcha en el primer tren de la mañana? Entre esas personas á quienes estaba
divirtiendo, ¿no encontraría. una que le prestara el dinero necesario para el
viaje?
A cosa de las doce el prodigio en miniatura que no bailaba, pero que se d ivertía viendo bailar, se durmió, y entonces su madre la acostó en un diván que
había en el taller de Anie y quiso alternar con Barincq en la tarea de tocar el
piano: esto concedió al amo de la casa alguna libertad para acerca¡se á las personas cuya bolsa y cuya buena voluntad sólo había podido tentar desde lejos
hasta entonces.
Desgraciadamente Barincq había sido siempre de una timidez invencible cuando se trataba de pedir algo, y las condiciones en que había de aventurar su tentativa la hacían casi imposible para él: entre aquellas gentes no veía ni un solo amigo; personas había de las cuales hasta el nombre ignoraba. ¿Cómo dirigirse á
ellos, explicarles lo que deseaba y conmoverlos?
Por último se decidió á pedírselos á la esposa de un inventor de productos
farmacéuticos, con la cual creía Barincq hallarse en buen predicamento por haber prestado muchas veces algunos favores al marido en la Oficina Cosmopolita:
en la actualidad rica, aquella señora había conocido la pobreza en toda su desnudez hasta el extremo de que su hija se viese reducida durante diez años á presentarse para lucir su habilidad en los cafés cantantes de más ínfima categoría.
Barincq pensaba que estas circunstancias la harían más sensible á las desgracias
ajenas; además, ¿qué significaban para ella cien francos?
Decidido á intentar la aventura con aquella señora, la acompañó al vestíbulo,
y allí mientras ella saboreaba lentamente una jícara de chocolate que Bernabé

LA

590

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

la había servido, el Sr. Barincq, con temores y vacilaciones que ahogaban la voz
en su garganta, manifestó lo que deseaba.
Pero justamente porque aquella señora había conocido de cerca la miseria tenía ya adq~irido un olf~to finísimo
adivinar desde las primeras palabr~s lo
q_ue se hab1a de convertir en una pet1c16n de d inero 6, como el vulgo suele dec~r, en un sablazo. ¡Cómo! ¿Aquel pre?u~to heredero se hallaba reducido á pedir préstamos con tanta duda y tanta t1m1dez cuando podía levantar tanto la voz?
Era indudable que existía en esto alguna cosa no muy clara. Se ve con frecuencia que enfr;nte del he'.ed~ro legítimo aparece el heredero elegido por el testador; convema por cons1gu1ente estar sobre aviso.
Ap~nas h~bía empezado á hablar el Sr. Barincq de su hermano, ya le interru~p16 su mterlocu_tora. Era ver_daderamente heroico aquel sacrificio de tocar
el piano para que bailasen l_os amigos en aquellos momentos. ¡Qué valor y cuánta
fu~r7:a de voluntad! E lla m1sm_a había estado mirándolo mientras tocaba, y al
adivinar_ los esfuerzos que Banncq hacía para dominarse, había sentido lágrimas
en los OJOS. No era ella seguramente la que, imitando á ciertas personas censurase aquella diversión en circunstancias tan crueles.
'
Barincq, animado por aquellas palabras, se fué sin grandes rodeos al asunto
del préstamo; pero entonces la señora había manifestado verdadera pena. ¡Qué
contrariedad no llevar más que algún dinero suelto en el portamonedas! Afortunadamente todo podía tener arreglo si él quería tomarse la molestia de visitarla
al día siguiente _hacia las doce de la mañana:_para esa hora habría ya hablado
ella co~ su man_do y ambos tendrían muchísimo gusto en poner á la disposición
de Banncq el dmero que le fuese necesario; advirtiendo que señalaba aquella
hora porque su marido, por hallarse algo quebrantado en su salud se levantaba
después de las once y media.
'
Como Barincq había empezado por decir que se pondría en camino á las
nueve de la ~añ_ana, la nega_tiv~ no podía ser más clara ni permitía volver sobre
el asunt~; se hm1tó por cons1g~1ente á dar las gracias por el ofrecimiento, y cuando la senora hubo tomado su Jícara de chocolate la acompañó al salón preguntándose con ansiedad á quién podría dirigirse.
_Barincq daba vueltas y revueltas en su imaginación á este asunto, lanzando
miradas vagas que se perdían en el espacio, cuando Bernabé, que iba de un
grupo á otro grupo con su bandeja en las manos, le suplicó por señas que fuese
con él á la cocina; Barincq le siguió en efecto.
El e_mbarazo de Bernabé fué entonces tan visible, que Barincq temió algún
contratiempo.
- ¿Qué le ocurre á usted? ¿Ha roto usted alguna cosa?
- Sí, una vasija, pero ahora no se trata de eso.
- ¿Pues de qué se trata?
. :-- Cá_talo a~uí: he oído, sin quer~r, que está usted algo ~purado para hacer su
v1aJe; s1 la dificultad es sólo de dmero, yo puedo darle a usted mañana por la
mañana doscientos francos y lo haré de muy buena gana, puede usted creérmelo; cuando todos hayan marchado iré á buscarlos y se los traeré á usted.
Al escuchar aquellas sencillas palabras sintió Berincq que se le humedecían
los ojos; antes de que hubiera podido sobreponerse á su emoción, ya Bernabé
había desaparecido con su bandeja.
Cuando volvió á ocupar su sitio al piano, los concurrentes que se habían asombrado de que el padre de Anie tuviese ánimos para hacerles bailar convinieron
en que realmente la alegría del heredero era escandalosa: ¡qué demonio, uno
debe ll~rar á su hermano! Por lo menos el bien parecer exige que no se alegre
en público de su muerte.
Entretanto Barincq sólo en una cosa pensaba; en arreglar su maleta con tiempo bastante para no perder el tren de las nueve de la mañana. Porque es claro
que para nada podía contar con su mujer, la cual rendida de cansancio cuando
los últimos convidados se marchasen ya bien entrado el día, sólo tendría fuerzas
para meterse en la cama.
A cosa de las tres de la madrugada alguien tuvo la amabilidad de reemplazarle, y entonces Barincq subió á su cuarto, y allí, después de haberse quitado el
frac y el chaleco, alcanzó una maleta de cuero muy vieja que no le había servido _hacía ya quince años. ¡En qué estado la encontraría! Cubierta de polvo y
agnetada, le faltaba una correa, no parecía la llave; pero de todos modos y bien
que mal podía servir todavía.
Como Barincq sólo había de permanecer en Ourteau el tiempo estrictamente
necesario para el sepelio de su hermano, necesitaba poca ropa blanca: una camisa, algunos pañuelos, la corbata; pero le fué muy difícil encontrar una camisa
medio pasadera y aun tuvo necesidad de afirmar todos los botones de la que
eligió después de examen detenido. Afortunadamente el frac, el chaleco y el
pantalón negro habían sido repasados para el baile de aquella noche y pedían
pasar perfectamente para presidir el duelo; Barincq, por consiguiente, no penetraría como un menesteroso en aquella iglesia antigua en que siendo niño ocupó
tantas veces cerca de su padre y de su hermano el puesto de preferencia, ni tendría que ruborizarse por su pobreza bajo las miradas curiosas de sus amigos de
la infancia.
Solamente en lo que llaman gran mundo, donde los bailes se verifican con
frecuencia y aun podría decirse que empalman unos con otros, ocurre que los
invitados entren tarde y se retiren pronto; en ese otro mundo en el cual las ocasiones de divertirse no se presentan todas las noches, se aprovechan con cierta
especie de avaricia las pocas de que puede disfrutarse; á éstas los convidados
llegan temprano siempre y no acaban de irse nunca. Esto sucedió á los convidados de la señora de Barincq: al salir el sol estaban bailando todavía; fué preciso
para despedirlos el frío y se-necesitó también la dura luz de la mañana que nada
respeta de lo que respetan y ocultan las luces artificiales; además los concurrentes empezaban á sentir el hambre más a ún que el cansancio, y ya hacía dos horas
que Bernabé, después de haber desocupado todas las botellas y todas las soperas, de haber limpiado completamente el hueso del jamón, de haber raspado la
cuchara de la ma nteca, sólo podía ofrecer jarabe de grosella muy cargado de
agua, lo cual era insuficiente.
Por último, á las seis el vestíbulo quedó desocupado; el padre, la madre y la
hija se encontraron solos mientras que Bernabé, en la cocina, estaba disponiéndose á marchar.
- Vamos á acostarnos, dijo la señora de Barincq; me parece que hemos ganado
muy bien algunas horas de sueño.
Entonces Bernabé se acercó discretamente al Sr. Barincq y le dijo en voz
baja:
- Estaré aquí dentro de un cuarto de hora; el tiempo necesario para ir y volver.

~ª:ª

Aunque, según se ha dicho, Bernabé habló al Sr. Barincq en voz baja, la señora le oyó.
- ¿Para qué asunto tiene que volver Bernabé?, preguntó á su marido.
Este hubiera preferido que su mujer no le hubiera dirigido esta pregunta,
pero no pudo dejar de contestarla: refirió, pues, lo que había sucedido: su petición, la negativa con que había sido acogida, el ofrecimiento de Bernabé.
La señora de Barincq terriblemente indignada levantaba al cielo sus manos
temblorosas.
- ¡Aceptar préstamos de un criado!, exclamó. ¡Ya no nos faltaba más que esto!
- Bernabé ha procedido en este caso como un buen amigo, dijo Anie procurando calmará su madre.
- ¿Vas á defender ahora á tu padre?, gritó la señora de Barincq; más juicioso
sería que le preguntases cómo piensa devolver ese dinero.
Sin esperará que este llamamiento á la intervención de su hija produjese sus
naturales efectos, la señora de Barincq se volvió hacia su marido y le preguntó:
- ¿Y cuándo te propones partir?
-A las nueve y media.
- ¿De esta mañana?
- No tengo sino el tiempo justo para llegar mañana la hora del entierro.
- ¡Y nos dejas en medio de este desorden y sin nadie que nos ayude! ¿Cómo
vamos salir de esto? Yo estoy muerta de cansancio y de sueño.
- Por eso no pases cuidado, mamá, dijo Anie; no iré hoy al taller y antes de
esta noche lo tendremos arreglado todo.
- Si tomas el partido de tu padre nada tengo que decir. Adiós.
Sin pronunciar una palabra más la señora de Barincq abandonó el vestíbulo y
subió al piso principal.
- ¿No llevas nada?, preguntó Anie cuando se q uedó sola con su padre.
. - He arreglado mi maleta y la he bajado; voy á poner en ella mi frac y estoy
dispuesto.
- ¿Sin almorzar?
- Me ha dicho Bernabé que no queda nada.
- Voy á hacerte café; entretanto vendrá la panadera.
- Cuando Anie se dirigía á la cocina, Barincq la detuvo diciéndole:
- ¿Vas á encender lumbre estando vestida de ese modo?
- Mi traje, cont~stó ella mirándose, tiene muy poco que perder.
En efecto, el traJe estaba completamente ajado y casi se caía á pedazos, sobre

a

a

Si la dificultad es sólo de dinero, yo puedo darle á us:ed mañana por la mañana
doscientos francos

t?do alrededor del talle, donde se veían marcados los toscos dedos de )os bailannes.
- Puede incendiársete, dijo el padre.
- Pues bien: voy á desnudarme y vuelvo en seguida.
- Mejor harías acostándote.
- ¿Crees que estoy cansada por una noche de baile? A mis años eso sería
vergonzoso.
Cuando, Anie, después de de~pojarse de sus galas de fiesta, bajó al vestíbulo,
en~ontró a su padre que se hab1a puesto también el traje de diario disponiéndose a cerrar su maleta. Entonc~s Anie puso fuego al carbón y colocó encima una
tartera con agua; después abnó la puerta del jardín.
- ¿Adónde vas?, preguntó el padre.
- Me ha ocurrido una idea.
Muy poco tiempo después volvió con aire de triunfo y muy alegre trayendo
un huevo en cada mano.
- Me parecía haber oído cantar á las gallinas, dijo; á lo menos no saldrás
ayuno de casa; do~ huevos frescos, una taza grande de café caliente te repondrán
un poco_ de las fatiga~ de esta noche, mucho más duras para ti porque estaban
acomp1111d~s de la tristeza. ¡Pobre papá! Te juro que he tenido compasión de ti
una compas1?n ~ue me lleg~ba_al alma y que en más de una ocasión me echab~
en_ ~ara a m1 misma el sacnfic10 que yo te imponía haciéndote tocar para que
bail~se_mos, esos valses y esas polcas que no podían menos de ac:ecentar tu
sentimiento.
(Continuará)

�N úMERO 590

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

LA CRONOFOTOGRAFÍA
:"IUEVO MÉTODO PARA ANALIZAR EL MOVIMIENTO
EN LAS CIENCIAS FfSICAS Y NATURALES

(Continuación)

En los álbumes de Muybridge el documento auténtico es entregado al artista con singular facilidad,
y las imágenes, aunque obtenidas con aparatos múl-

imágenes un modelado que hace resaltar mejor los
relieves de los músculos, de los tendones y aun de
las mismas venas.
Entre las actitudes representadas hay una, la inferior, que se encuentra con frecuencia en los frisos del
Partenón, pero se encuentran otras que el arte no
había representado todavía. ¿Serían estas últimas defectuosas desde el punto de vista artístico? Más bien
creemos que no habían sido aún advertidas por los
artistas, y que si á primera vista parecen algo extrañas
es porque aún no estamos acostumbrados á verlas representadas.
VIII. -

LO•:OMOCIÓN ACUÁTICA

Los animales terrestres encuentran en el suelo un
punto de apoyo sólido; en ellos, los diferentes tipos
de locomoción se relacionan siempre con el siguiente mecanismo: un esfuerzo más ó menos brusco de
los miembros tiende á rechazar el suelo en un sentido y el cuerpo del animal en el sentido inverso; pero
como el suelo presenta una resistencia casi absoluta,
todo el efecto de la acción muscular se produce sobre el cuerpo del animal.
Muy distinta es la locomoción de los animales
acuáticos: para ellos el punto de apoyo es un líquido
que se mueve y que consume inútilmente una parte
mayor ó menor del trabajo muscular ejercitado.
Todos los géneros de propulsores que el hombre
cree haber inventado para navegar, tales como velas,
remos, espadil1as, los encontramos en alto grado de
perfección en los órganos locomotores de los animales acuáticos; y si bien la hélice, como movimiento
rotatorio no se observa en la naturaleza orgánica, hay
por lo menos en ésta ciertos movimientos ondulatori_os del cuerpo ó de la cola de los peces, que tienen
cierta analogía con ella desde el punto de vista de
su función.
Además, los animales acuáticos presentan una

una habitación: un reflector de tela blanca, convenientemente inclinado y que recibe la luz solar, forma
un fondo luminoso sobre el cual destácanse en silueta los animales; se recoge una serie de imágenes sobre película móvil y se obtiene la sucesión de las actitudes que corresponden á las fases sucesivas del
movimiento que se quería conocer. La mayor dificultad consiste en obligar al animal á moverse en un espacio limitado á fin de que no salga del campo que
proyecta su imagen sobre la placa sensible.
Después de haber trazado sobre la pared del acuario cuatro líneas que limitan el espacio visible en las
imágenes, se acecha el instante en que el animal atraviesa ese campo. Con tal que este paso no dure menos de un segundo, es fácil recoger una serie de 20
ó 30 imágenes, lo que basta, por regla general, para
recoger las fases del movimiento ( r ).
La medusa (fig. 28) es de fácil estudio: la transparencia de sus órganos ha~e que la silueta muestre
algunos detalles de los órganos interiores.
Por medio de un palo introducido en el acuario se
lleva á la medusa al campo adonde está asestado el
objetivo, y entonces se ve cómo su cuerpo ejecuta
contracciones y aflojamientos alternativos: estos movimientos expelen cada vez cierto volumen de agua,
y por la reacción propulsan al animal en sentido inverso. Si la medusa está orientada verticalmente, la
propulsión se hace de abajo arriba y el animal se
eleva; si está inclinada horizontalmente, la propulsión
se efectúa en sentido horizontal, como sucede en la
fig. 28, en la cual la medusa nada alejándose del observador. Esta disposición permite ver cómo las franjas que bordean el cuerpo de la medusa se encogen
sucesivamente hacia adentro ó hacia afuera siguiendo
los movimientos del agua alternativamente aspirada y
expelida.
La comátula presenta un modo de locomoción
muy curioso. Fijada generalmente sobre algún apoyo
sólido, como una flor en la rama que la sostiene, eje-

N úMERO 590

LA

dirección contraria, es decir, que la onda va de la
cola á la cabeza; pero este movimiento es difícil de
provocar y todavía no hemos podido fijarlo por medio de la cronofotografia.
Las tortugas acuáticas ofrecen diferentes modos de
natación: unas veces es una especie de marcha cuadnípeda con asociación diagonal del movimiento de

I LUSTRACIÓN ARTÍSTl CA

los miembros, como el trote de un animal. Esta manera de moverse es la que representa la figura 29. En
las especies exclusivamente marinas, las patas afeetan la forma de aletas, ó mejor de alas rudimentarias,
y los movimientos de los miembros anteriores son algunas veces simétricos como los de las alas de un
pájaro, de lo cual resulta una especie de vuelo en el

agua análogo al de los pájaros bobos. Este género de
locomoción, que no hemos tenido todavía ocasión de
estudiar por medio de la cronofotografía, aproxima,
por las analogías funcionales, á los quelonios y á los
pájaros por sus caracteres morfológicos.
(Co11ti1111ará)

NUEVA PUBLI CACION

campo al autor para describir sus asombrosos fen6menos y sui
causas. En el Calor nos da á conocer los grandes prógresos
hechos en su estudio, del que han dimanado aplica'Ciones tan
útiles como los ferroca.rriles, la navegación, las máquin1.s in•
d~stri~les y otras. Por último, en la Meteoroloj{a se explican
mmuc1osamente las causas de los terremotos, huracanes,
erupciones volcánicas, etc.
Por esta rapid!sima reseña del contenido del MUNDO Ff•
s1co podrá venirse en conocimiento de la gran utilidad de
esta obra.

EL MUNDO FÍSICO
POR AMADEO GUI LLEMIN
TRADUCCIÓN Dlt D. MANUU ARANDA Y SANJUÁN

8RAVEDlD, GRAVITACIÓN, SONI DO, LUZ, CALOR, IAGNETISMO
ELECTRICIDAD, I ETEOROLOGIA, FISICA MOLECULAR
•

CONDICIONES DE LA SUSCRIPCIÓN

Edici6n iliutrada con grabadoa intercaladoa v ldmina,
cromolitografiada,

La presente obra formará 3 tomos de regulares dimensio•

El erudito escritor, cuyo reciente fallecimiento lloran
los amigos de la ciencia, trazó en esta obra un cuadro
fiel de todos l?s fenómenos de la Naturaleza que se relacionan con la fls1ca del globo, pero con. tal sencillez, en estilo
tan a~eno y tan claro á la vez, que bien puede calificarse su
trabaJo df; ?bra verdaderamente popular, Siguiendo en él el
p~an adm1t_1do po~ cuanto~ de_ la ciencia fisica han escrito, lo di'_
':d e en vanas secc1~nes pnnc1paIes, en cad a una de ellas se enunr ó
c1~ 1~ 1ey que pres1d e á Ios ,en
menos de que trata, el descubn m1ento de estas leyes y las aplicaciones de cada una d las
fuerzas fisicas descubiertas y conocidas.
e
Asi, después de tratar de los fenómenos y leyes de G
I
explica de un modo comprensible cómo e~os fenóm/~:en Y

"°

Muestra de los grabados de la obra. -Audicionea
telefónicas teatrales
ha
n tra!do consigo el péndulo, la balanza, la prensa
11ca, 1os pozos artesianos, las bombas, la navegaci'6n
r
u
é
A
Iª teorí~ cm_npleta del SonÍIÍ! agrega una enume·
ª r~, etc.
ración d~ todas las aplicaciones de la .Acútlua Yde los instrumen~º:t~usióle_s. La L uz da la _d~ripción detallada de todos los
p1o : ~ Jt;;.s Y ~~ sus ª1;licaEc/ione~ ~ la fotografi~, microsco, 1
agm ismo Y a ectncidaá proporcionan ancho

1
e~s
bid á ey_es

Be enviarán prospectos á quien loe reclame á loe Bree. Montaner

nes, divididos en.unos 2 0 cuadernos cada uno, los que pro•
curaremos repartir semanalmente.
Cada cuaderno constará de 40 páginas de texto al precio
de 50 céntim_os de peseta; pero en el caso de qu; lo desearan los suscriptores ó de que por activar la terminación de
la obra se juzgase oportuno, estos cuadernos constarán de
8o páginas, á peseta cada uno.
Además de los grabados intercalados en el!texto ilustrarán
la obra magnificas láminas tiradas en colores rep;esentando
lgunos
de Ios ,en
r ó
' notables d e la F!sica
'
a
menos mas
as! como
· ·
' ú otras
mapas en que se expongan 1as variaciones
atmosféricas
que afectan á la constitución del glolio.
Cada una de estas láminas ó mapas equivaldrá á 8 páginas
Por el primer cuaderno, que se halla de muestra en casa·de
nuestros corresponsales, se podrá juzgar del inusitado lujo coo
que ofrecemos al público esta nueva obra.

Simón, calle de Aragón, núms. 309

y

y

311, Barcelona

--...................
-

. ENFERl'f1~DADES .

GARGANTA
ESTOMAGO
VOZ y BOCA.
PASTILLAS y POLVOS
PATERSON

eCII BISMUTHO 1 MAGNESIA
mRecomendados contra las Afecciones del Estórt ago, Falta de Apetito , Digestiones laboAcedias, Vómitos, Eructos, y Cóllcos·
rdeeg' arl n
l zan las Funciones del Estómago y'
,os testtnoa,

OS:•

Fig. 28. Medusa que anda horizontalmente apartándose del aparato (imagen negativa)

F ig.

27. Caballo ,al trote corto. La sucesión de las imágenes

multitud de medios de propulsión que el hombre no
ha empleado nunca y cuya imitación podrá intentarse
con ventaja.
Sin pretender enumerar todas los varios modos de
progresión que se observan en los seres acuáticos,
pueden citarse los siguientes:
Progresión por reacción cuando el animal proyecta un chorro de líquido: pulpo, medusa, larvas de ciertos insectos, moluscos bivalvos;
Proyección por medio de órganos que encuentran
una resistencia desigual en las dos fases de su movimiento: comátulas, crustáceos, etc.;
Progresión por efecto de una onda que se propaga
á lo largo del cuerpo en sentido inverso á la traslación del animal: anguila y peces prolongados;
Progresión por choques alternativos de una paleta
flexible: carinaria, aleta caudal de la mayor parte de
los peces.
La invención del acuario ha permitido estudiar los
diversos tipos de la locomoción acuática. Pero en estos, como en los demás movimientos de los animales,
el ojo humano es á menudo incapaz de seguir las fases de estos actos rápidos y complicados.

cuta con sus brazos movimientos obscuros y muy
lentos; pero si se la separa de dicho punto de apoyo
y si se la irrita con un bastón, se la ve, al cabo de
algún tiempo, agitar sus brazos con movimiento rápido, que tiene por efecto transportar al animal lejos de
los contactos importantes. Lo propio que en la medusa, la traslación se verifica en la comátula en el
sentido del eje del cuerpo: si la comátula inclina oblicuamente su cáliz, se transporta oblicuamente. El
mecanismo de la propulsión es el siguiente: de los diez
brazos de la comátula hay siempre cinco que se levantan y cinco que se bajan. Dos brazos consecutivos están animados de movimientos contrarios: los
que se levantan se acercan al eje del cuerpo y los que
se bajan se apartan de él. Finalmente, durante la fase
de elevación de cada miembro los cirros son invisibles, pues la resistencia del' agua los pega al brazo en
que están implantados; en la fase descendente, por el
contrario, se apartan y encuentran en el agua una
resistencia que sirve de punto de apoyo para la locomoción del animal.
La anguila y los peces que tienen análoga estructura progresan por efecto de un movimiento de on-

tiples, no estan sensiblemente afectadas por esta diferencia de perspectiva porque los aparatos pudieron ser colocados á una distancia suficiente para que
fuese poco sensible este defecto.
La cronofotografía sobre tira pelicular en movimiento produce imágenes más claras todavía á causa
de la brevedad del tiempo de exposición que sólo
pueden dar los obturadores rotativos.
La fig. 27, que representa un caballo corriendo al
trote corto, ha sido tomada sobre un campo obscuro y en un caballo blanco; y aunque estas condiciones no son indispensables, puesto que también se
puede operar sobre un campo luminoso, dan á las

PASTILLAS DE DETHIN

leeolllllldadu CIODlra IOI llal• dt la Garganta,
BsUnoton• de la Vos, IA11amllOlon• ele la

B-. E l - penúaiNN dal Meroarto Iri-

&amp;aolon que proclaoe al TaNoo y opeel&amp;l,;..141

'IOI Siin PREDJ~ORE8,

LA SAGRADA BIBLlA

• LElft'E.J.U, Ta .uo
üaPULLIDOI, TEii

IDICION ILUITIIADA

.lRRUOAI PRECOCEI

6 t.O o6ntbno• de P•••t• la
ent rega de ti p6.ginaa

EFLOREICElfClü
ROIBQEI

lo ....... ,.• .,..... i • .i.. 1....ua..
Mrigih~- i IN Sra. Kntuer y Siaóa, eclit._

'ilOGA.Doa,

PROFESORES 'J' &lt;a!CTOI\ES para fac&amp;t11&amp;1 la
emJolon de ta •oa.-P&amp;IGIO: 12 lb.u.a.
81J(Qfr • 11 rot11lo • /lrl'll4

arabede:Cigital de

J G:~~:p!ll~i~os •
............................
E'ª;JR DGtJ:J Uftl#Ja ªº1a~~:~:!~:.
E1/f /r III e/ rotulo I frma de /. FAYARO
.ldh. DETBAN, Fannaoeu t loo en PAÍlrs

..U.. DETIUB, Farmaontloo en PAJU8

...............................
♦

•

Especifico )ll'obado de la GOTA y ll■U■ATl■■oa, calma 101 doloi.
los mas fuertes. Acclon pronta y 11egura en todo■ lo■ period01 del accelO.

•

V ENTA ..01'1 Mll:NOl'l,-11:N TODAa LAS P'Al'IMACI A8

Toses nerviosas;

El mas ,ttcaz d1 loa
F1rruglnoao, contra. la

.
rageasalLaetatodeHIBrrDde

Anemia, Clorosis,
de la Sangre,
Debilidad, etc.

Aprobadu por la ·AcadBmla de Medicina dB Par/,.

GELIS&amp;CONTÉ

rgotina y Grageas de

r . COlllil • IIJJO, H, Rae lalllt-Claue, Pilll

v

Dl'IOQUll:l'IIAa

1

■

·t•t•t•t•t•

contra. las· diversas
Afecciones del Corazon,
Hydropeslas, ,

Empleado con el mejor exito ,Bronquitis, Asma, etc,

Empobncl■llllto

■ ■ t■ t■t■ ■ t ■t■ t ■t■ t■t■ t■t■

1

BLANC::ARD

Con ioduro de Hierro inalterable

~t...,..
f,\~'-t'I,

s.•'
'"' 1, . . ",.,,
.
....~,'\~ t,¡,'-'-\1 ?''-t'I,

,-..~,,.,,

Exijase l a fir ma y el sello
de garantia.

HE1am11co ,1••• ,ooE~ºªº
que se conoce, en poc10n ó

~ª~~~m:~

!A.cfl el labor del parto y

de la S•4 de

Medalla de Oro
Fla de Paria detienen l as perdtdas. 0
LABELONYE J C'•, 99, Calle de.Abouklr, Parla, y en todas las farmacias.

~ e•• •,;,•

PAR IS
40, rue Bonaparte, 40

v1NDOFERiüiGINOSo"ínOuo
T COK TODOS LOS PIIMCIPJOS fflJTJUTIVOS DB U CARNE

•-~~las•
m1EJ1a• 1 •1JD.t.1 Diez años de extlo conttntlldo y las aflrmaelone■ de
......,.
emtnenCIU médfcu preuban que esl&amp; aaoctaclon de la e,
1 •

l~C~

• • ' - oonstituye el reparador maa entirK!co que se conoce para•~~~
~~
..lfldmla, las JlemtruaCW!tU /Solorolal, el Jlmpobreelmetnto 1 1a J.11
•
' ..
':~aq.1dlúmo, laa J.ftcCW'J!U escro{luo1&lt;u Y escortn"1c41, eté. g¡ y1::." c::r ~:.!~':'Je'
---•• ea, en erecto, el lin1co que reune todo lo que entona r, rtaJ
1
regullrl.zab
-::::1 coordena y aumenl&amp; considerablemente l u tuerzaló ~n!un~ : i : ~os,
empo recida
y d~lorlda : el Yl(Jor, la Cowracwtt '1 la BMrqla tnl lll.
ffl
Por 11avor,en Pan,, en casa de J. FEW,Parmauntico, tos, nae Richelieu, Sucesor 4e AROUD
..,

SS ~ • BN TODAS L4S PIUMCIP.U.SS BOTIQA.8

EXIJASE .ii:~ ARDUO
1

Fig. 29. Marcha cuadrúpeda de una tortuga que nada hacia arriba

Veamos qué resultado nos han dado las primeras
tentativas de aplicación de la cro.nofotografía en esta
materia todavía poco conocida.
Los modos de operar varían mucho ~egtín las _circunstancias.
En los casos más sencillos se asesta el objetivo á
un acuario transparente incrustado en la pared de

dulación del cuerpo, propagándose esta onda desde
la cabeza hasta la cola. En nuestros experimentos
nos ha parecido que esos animales cuando quieren
an\ia~ hacia atrás dan á su movimiento onduloso una
( 1) Como las dimensiones de las páginas no nos consienten
representar series tan largas, sólo podemos reproducir algunas
muestras incompletas de estas imágenes.

'

CARNE, HIE_RRO y QUINA

~

se ha de mirar de abajo arriba

UIT .lRTiPBiLIQOI -

LECHE .A.NTEFtL

UTINE
VELO
..c.

•

,

FAYPOLVODEIRRQZEITRI
preparado co11 bismuto

. . BJ mejoJ' 7 mas C,r,lebre polvo de tocador

por Ch. l'ay' perfumista

e, au, de la Pm, p ARIS

�LA I LUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

N ú MERO

APUNTES. HISTORIA DE VARIAS CURACIO·
NES DK TU l!ERCULOSIS y DE CÁNCER, por el doc•

Á ESTA REDACCIÓN
por autores ó editores

LIBROS ENVIADOS

Los

APÉNDICES AL CÓDIGO CIVIL,

tor A . Romeo Mátaro. - Folleto en que el autor,
después de ocuparse detenidamente de la evolución que ha causado en el estudio de muchas enfermedades la aplicación del microscopio, á la que
en su sentir dan exagerada importancia ciertas es·
cuelas médicas, enumera varios casos prácticos de
curación de la tisis lograda por él con una linfa
extraida del carnero y preparada de un modo
sólo del autor conocido. Asimismo enumera algunas curaciones del cáncer obtenidas con un preparado arsenical de su invenció!I. . El intimo convencimiento que el Doctor Mátaro aóriga acerca
de la indudable eficacia de sus específicos se refleja en todas las páginas del opúsculo.

por don

León Bo11el y Sd11chez. - Hemos recibido la entre·
ga 8. • de esta importante publicación, que contiene
en su sección doctrinal El sistema Mpotecario Torrens, por D. Buenaventura Agulló; Del suplemen•
to de legitimas y una parte de la notable Memoria
leida por D. Carlos Soldevila en la Academia de
Derecho de esta ciudad acerca del libro IV del
Código,Civil, siendo también interesantes las ma•
terias que -comprenden las secciones legal{Regla·
mento para la ejecución de la Ley Hipotecaria),
jurisprudencia (Sentencias de la Audiencia de
Barcelona y decisiones de la Dirección de Regis·
tros), cuestiones forales (continuación del fuero de
Navarra) y adicional.
Suscribese en la Administración, Fontanella,
44, por 12 entregas, al precio de 9 pesetas en Barcelona, 10 en provincias y 15 en Ultramar. Entrega suelta, una peseta.

Los HÉROES,por Tomás Car/y/e, traducido por
D. /11/i(m G. Orbon: segundo tomo. - Nada he·

mos de decir en encomio de esta obra, pues además de ser de las que por si solas se alaban, dada
la justa fama del eminente pensador inglés Car·
lyle, algo nos ocupamos de ella al dar cuenta de
la aparición del primer tomo de la misma. En el
hermoso prólogo que encabeza este segundo tomo
dice el sabio escritor y profundo critico D. LeopoldoAlas (Clarín): «Con toda sinceridad declaro
que uno de los libros, de cuantos he leido en mi
vida, que más efecto han producido en mi ánimo
y en mi pensamiento, es éste de Los Héroes, de
Carlyle. » Después de esto, sólo diremos que la
traducción merece especial elogio. Constituye este
tomo el segundo volumen de la Biblioteca selecta
anglo-alemana que con tanto éxito publica en Ma·
drid D. Manuel Fernández Lasanta y se vende
en las principales librerias á 2 pesetas.

PÁGINAS INFANTILES, por 11iilos de 10 d 11
anos. - El ilustrado profesor madrileño D. Angel

Bueno continúa en este libro el sistema con tan·
to acierto y éxito iniciado en Escrituras libres
y Exmrsio11es escolares, que tan buen fruto da en
la pedagogía moderna, es decir, educar al niño
mediante su conocimiento y conocerle en virtud
de su propia obra. Pági11as infantiles es una co·
lección de narraciones interesantes escritas por
niños educandos del Sr. Bueno, que merecen ser
leídas: la obra ha sido editada en Plasencia por J.
IIontiveros y se vende al precio de una peseta.
CRÓNICAS DE ÜRTIGUEIRA, por D. Fedenºco
llfacifleira y Pardo. - En tiempos como los actua•

les, en que tan poco recompensados son por regla
general los hombres que se dedican á estudios ver·
daderamente serios, merece entusiasta aplauso el
distinguido escritor gallego Sr. Maciñeira, que ha
consagrado su talento y su actividad á la historia
de una región de Galicia, no por abandonada me·
nos importante, reuniendo en su Jjbro multitud de
datos curiosos y nuevos y documentos inéditos
copiados del Archivo general de Si mancas, del de
Galicia, del de la Delegación de Hacienda de la
Coruña y del Municipal de Ortigueira. Los seis
arliculos del libro que nos ocupa son á cual más
interesantes y constituyen otras tantas páginas memorables de la historia de España. Crónicas de
Ortigueiraforma un tomo de 332 páginas, impreso en la Coruña, tipografia de ÍA Voz de Galicia.

CoLECCIÓ DK CUADROS,

MISS JULIA NKILSON, CÉLERRE ACTRIZ INGLESA EN EL PAPEL DE (HYPATIA)

. ,11t\llDESdeJE8ro,,.

t-+-'~

~,o

-r-

PILDORAS~DEHAUT
DS P'AAla

•• titubea.a en plJl'tlane, cuando lo

•ocaiwr. lfo temen el a,co nl el cau-

UJJclo, porque, contra lo que ,ucede coa

Jo, demu plJl'tlanw,

em no obra bien
úo cundo•• tomacon bueno, alimento,
1 bobidu torlilicaziw, cualel nno, el utl,
el U. Cada eaaJ ,acoge, para plJl'tlano, l•
hr1 7 Ja oomlda que mu le connen,.,
IOflUI n., ocvpacfollff, Como el UIIIU
. do fD• la J)llrfa oca.dona qutda complelamenleaiíuladoporel efecto dela
buua alimentacion empleada,ano
ae decide tllcilments 41 rolver
•"11 empeHr cuanta, rece,
. ,ea necuario. ·

!p?Ohada por la !Cmll! DE IEDICIIU

PREMIO DELINSTITUTO AL O' CORVISART, EN 1856
Meaat1a1 en lu Bxpo1lcione1 lnternaclonalu de

P!&amp;IS • LYOI • TIEN! • PBIUDELPBI! - P!RIS
1867

tffi

18i3

1876

18i8

corc 1 L 11.n o a tx1TÓ n t u
DISPEPSIAS
OASTRITIS - OASTRALOIAS
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
•• lllPLl.l

1' OTtOI D!IOU,IN II DI LA DIOH TIOK

de Emili Vila11ova.

- Nadie como Vilanova ha acertado en pintar en
cuadritos ligeros, tipos, escenas y costumbres de
nuestras clases media y baja, y nadie le aventaja
en el uso de ese lenguaje peculiar de nuestro'pueblo, lleno de gracia y con sus toques de filosofia,
no por lo llana y sencilla menos digna de atención
y estudio. Sus cuadros de costumbres son verda·
deras joyas de nuestra literatura genuinamente
catalana, y si por su forma excitan la plácida son·
risa ó la franca carcajada, hay en su fondo algo y
aun algos que da qué pensar y hace sentir. La Biblioteca popular catala11a ha coleccionado alguno
de estos trabajos en el segundo de sus volúmenes,
que no dudamos tendrá completo éxito, dadas su
bondad y baratura, y que se vende en la dirección
y administración (Muntaner, 10, Barcelona) y en
las principales librerias á 50 céntimos de peseta.

CARNE y QUINA

l.u
Pmna .......... tu

Pepsina Boudault

590

ll .&amp;llmento mu repa)dor, llllido al TóDlco 11111 enqiCG.

VINO ARDUO CON QUINA

T CON TODOS LOS PllDIOIPlOS fflJTl\ITIVOS SOLUBLBS DB U CilNE
y 911111-1 son los elementos que entran en la coml)()sldon de este !)()tente
reparador de las tuerzas niales, de este fer,iaea■le per ~eele■ela. De un gusto sumamente agradable, es 110berano contra la Jnemta y el Áf)OCam~to, en las Calentura,
, Cot1oalecencúU1 contra las IJ14rreiu y las :arecctotta del a,toma(lo y los tntuttno,.
cuan&lt;lu se trata de despertar el apetito, asegurar las dlgesUones, reparar las tuerzas,
eruiquecer Ja sangre, entonar el orgaulsmo y precaver la anemia y las epidemias provocadaa por los calores, no se conoce nada superior al Yi■• de 911liaa de .t.reud.
.Por ,na,vor. e11 Paris en eua de J. FERRil, Farmaceutlco, 10!, rue Richelieu, Sacaor deAl\OUD.
4'A&amp;.ft

8B VKNDK KN TODA.S LAS PRINCIP.U.U BoTlQU.

EXIJASE el J!ºir~ 1 ARQUO

BAJO LA FORMA DE

ELIXIR, · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT

~RANO DE LINO TARIN ,Tx~:C}üs

contra los Reumas, Tos, Crisis nerviosas
é Insomnios. - El JARABE FORGET es
UTIIEIIIIIIIENTOI, CÓLICOI. - La oaja: 1ft; H. un calmánte célebre, conocido desde 30 años. En las farmacias y 28, rue Bergere, París
- .:.c.• - - - =-- ~- - - - - - - - - - - - - - - - - - - -.----; (antiguamente 36, rue Vivienne).

P!BlS, Pharmaoie COLLAS, 8, me Daaphine
ll M lar pr i,iclpale, faNMciat.

JARABE DEL DR. FORGET
1-

- --.-••-.- - - - - - - - - - - - - - - - - - 1111111111111111111111111 111111 1111111111111111111

APJ:OL
de los O'.. JORET 8 HOMOLLE
El APIOL cura los dolore,, retr1101, 1upretlo ne1 '1e 111 mpoca■, ast como las_p_lrdld11.
Pero con frecuencia es falsificado.El APIOL

verdadero, único eficaz, es el de los tnven•
tores, los D"' JORET y BOIIOLLE.
MEDALLAS Exp•Unlr1• LON DRES188Z•PA Rl81ffl

fUUBIUIT, 151,mCtllnll,PWS

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de 40 años, el :Sarabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastritis, gastraljias, dolores
y retortijones de estómago, estreñimientos rebeldes, para facilitar
la digestion y para regularizar todas las funciones del estómago y de
los intestinos.
JA.RA.BE

a1Bro:muro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon,

la epilepsia, bistéria, migraña, baile de S•-Vito, insomnios, con•
vulsiones y tos de los niiios durante la dentioion; en una palabra, todas
las afecciones nerviosas.

Pábrit.a, Espediciones: J.-P. LAROZE

·•Soberano remedio para rápida curacion de las Afecciones del pecho,
Catarros,Mal de garganta, Bronquitis, Resfriados, Romadizos,
de los Reumatismos, Dolores ~
Lumbagos, etc., 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado po,r
los primeros médicos de París,

Dsptlslto sn todas ta'l Farmacias

!, roe des Lioos-SI-Paol, i Paris.

Deposito en todas las principales Boticas y Droguerlaa

.
R
E
DUSSER
PITE EPILA,01
ff

Querido enfermo. - f fese Vd. 11. mi larga exper/encl1,
y hata uso de nuestros IJRANOSde SAWD ,pue, el/OI
le curarán de au const,paclon, le darán apetito
derolrerAn el sueno y la alegria. - Aa, r1r1r.! •
muoho, año,, d11frut1ndo siempre de una buAna salud-

Yv~•

Btr•"· *·'·,.

dfttnJIpelicN
m1a 1u
11 v•LLO
w""'" •• 1atde•••
(Barbe.
&amp;lapa
P11111a10••
el ailll. 10 Año■
de ÍbllO,Jmil!Mel
lellimoalolprullw
11 ..,_..,
4e w pn,andoD. (Se ft■de • RJH, pjll'I ta barba, 1 ea 1/2 11J11 pan el blple llrero). ~
lol liruN, •piNN II rlLl fUB.B. J:&gt;V■BER, l , rae J . ..J,•ROuHe&amp;u. P■•-

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria

lMJ', PIS MONTANH Y l:lJMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47969">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47971">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47972">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47973">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47974">
              <text>590</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47975">
              <text> Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47976">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47992">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47970">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 590, Abril 17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47977">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47978">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47979">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47980">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47981">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47982">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47983">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47984">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47985">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47986">
                <text>1893-04-17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47987">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47988">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47989">
                <text>2011713</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47990">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47991">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47993">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47994">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47995">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7499">
        <name>Amadeo Guillemin</name>
      </tag>
      <tag tagId="7519">
        <name>Amores sentimentales</name>
      </tag>
      <tag tagId="7385">
        <name>Bocetos</name>
      </tag>
      <tag tagId="7500">
        <name>Cronofotografía</name>
      </tag>
      <tag tagId="7520">
        <name>Diálogos Matritenses</name>
      </tag>
      <tag tagId="7495">
        <name>Física</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="399">
        <name>Moda</name>
      </tag>
      <tag tagId="7518">
        <name>Unas cuantas honras animalescas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1818" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="696">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1818/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._589._Abril._0002011706.ocr.pdf</src>
        <authentication>9a694a459319e28de606cc5d963d1ae2</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73989">
                    <text>uit11ac100
11tí~t1ea
A~o XII

- - - - - -~

BARCELONA

10

DE ABRIL DE 1893

__. _ _ _ _ __

PARQUE DE BARCELONA.-JARRÓN DECORATIVO, obra del escultor José Reynés

�LA

2 34

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

589
NúMERO

Texto. - Verdades y mentiras, por R. Balsa de la Vega. - La
morada de Alfo11so Daudet, por X. - D. Pedro el Cruel (con•
clusión ), por Luis de Llanos. - Máiquez y Pedro Romero, por
Angel R. Chaves. - Rlo abajo, por Manuel Amor Meilán. Miscelánea. - Nuestros ~rabados., - AÚie (continuación). SHCCIÓN CIENTIF1c,: La cro11ofotogmfla (continuación).
Grabados. -Jarrón de,orativo e11 el Parque de Barcelona,
obra de José Reynés. -AIJ01tso Da11det y m esposa; La quin•
ta d_e Champrosay, residencia de Alfonso Daudet; El lawn·
tems en dicha q11i11ta. - Wáshi11gto11. Toma de posesión del
1111evo presidente de la Raptlblica de los Estados Unidos mlster
C~over Cleveland. - La moda en fin de siglo. 1793 J' 1892, dibujos ele G. A. Storey. - La cencerrada al viudo, dibujo de
J. García Ramos. - Rewerdo de Navidad: Los paveros; La
matanza, dibujos de Daniel Urrabieta Vierge. -La cro11ofoto•
grajla. cuatro grabados. -El ca/¡! de los watro vientos, dibu·
jo de Carlos Arregui.
..,.,,,.,,.,,..,,., ...,,.,....•.............•........, .. ,.,..,..., ..,......,.....,,.,,.,,,.,,.,........,.....,.,,.,,,.,,........... .

VERDADES Y MENTIRAS
Prodúcese en estos instantes un fenómeno para los
políticos, ó por lo me.nos para la mayor parte de los
políticos que vienen gozando del turno pacífico desde
la restauración, nunca soñado por ellos, y que les
pone en grave caso de hondas meditaciones, concluyendo al cabo por echar la culpa de lo que sucede,
unos á las pícaras libertades en que nadamos, otros á
cuatro imaginaciones violentas, á cuatro soñadores
galleguistas ó catalanistas, como dice mi querido amigo D. Luis Vidart, que pretenden desmembrar lapatria, desconociendo lo que deben dichas gentes regionalistas á la patria española, etc., etc.
Verdaderamente que, á propósito de las reformas
de Guerra, se ha puesto de relieve de un modo enérgico y poderoso el sentimiento regionalista que alienta en cuantas regiones puede alentar, pues si hay otras
en la península donde la autonomía tiene escasos prosélitos, esto se explica, bien porque la federación les
arrancaría la preponderancia adquirida, gracias á la
centralización y merced á la cual viven, bien porque
la escasísima variedad de sus producciones y la más
escasa todavía de aptitudes de sus hijos para la lucha
por la existencia, les imposibilita la vida fácil que les
proporciona el actual estado de cosas.
Y este movimiento poderoso que habrá de irse
acentuando á cada hora que transcurre, no deben
buscarle los asustados políticos que nos gobiernan .en
los casuismos políticos de ningún partido. Sí, este sentimiento regional no ha nacido ayer; es tan viejo como
la unidad de la península. Y á quien se debe que no
se haya extinguido ese sentimiento, el cual desde los
Reyes Católicos hasta el presente han tratado de extinguir todos los gobiernos, no reparando en los medios, puesto que á Galicia la anularon intelectual y
materialmente, anegándola en sangre además; á quien
se debe, repito, que hoy lata pujante el regionalismo y que se presente como nuevo problema á resolver, es al arte, así literario, como plástico y tónico.
Al arte.
Tiempo ha decía yo desde las columnas de El Lt:
beral: «La tendencia á reivindicar cada pueblo y
cada raza su hogar, sus leyes y su templo, como advierte Dumas en el prólogo de La Femme de Claude,
es un signo de vitalidad tan grande como lógico. El
arte cumpliendo la misión que en lo psíquico le está
encomendada, marcha al frente de las aspiraciones
más sublimes; y el amor á la tierra natal, la religiosa
aspiración del arte mismo á vivir y producirse dentro
de la adoración por la naturaleza, lleva al artista con
sin igual fuerza á encontrar ideas y motivos en su tierra y dentro del medio de su raza.»
Nada más anulador, nada más estéril en todo or·
den de las manifestaciones de la inteligencia y actividad humanas que la centralización; pero para el arte,
que ha menester en primer término que quien se dedique á ser su sacerdote esté desligado de todo preceptismo, desconozca toda traba que puede ser óbice
de la espontánea y personalísima manifestación de
su sentimiento; para el arte, digo, la centralización
equivale á someterle á un ambiente, á una temperatura estética dada, á que no pueda manifestarse sino
de un mismo moco, con una misma fisonomía, con
un mismo carácter. Y porque la belleza es· y será
siempre el ideal constantemente perseguido por el
artista, por eso es menester libertad amplia sin límite
alguno para producir esa belleza; y así como la orografía, las razas y las costumbres son distintas, así la
estética, así la apreciación y concepto de la entidad
arte se exteriorizan por modo distinto también; resultando que aun dentro de un Estado, donde, como
en España ó Italia, hay diversidad de gentes, de naturaleza, es una herejía la centralización artística.

Hoy, como hace años, al tratar esta cuestión, interesantísima desde cualquier punto de vista que se
la estudie, pero singularmente por lo que respecto al
valor inmenso, á la importancia que en el desenvolvimiento y desarrollo, así co'mo en su iniciación de los
grandes ideales que tienen· por base el sentimiento,
tuvo, tiene y seguirá teniendo el arte, repetiré lo dicho en otras ocasiones análogas. No es el movimiento regionalista uno de esos síntomas pasajeros, de
tantos como en este período· de gestación de una
evolución social se manifiestan, no; es la señal de que
llegamos al momento de las emancipaciones, así individuales como colectivas, pidiendo cada cual lo
suyo, lo que de derecho le corresponde. Y como en
España, el arte alentó en las demás naciones las
ideas de autonomía, llegando en algunas de aquellas
á imponerlas al poder central.
Inglaterra, la fuerte y temida nación inglesa contará muy pronto un Estado autónomo, Irlanda; y ve•
remos seguir á Escocia y al país de Gales el camino
del home rule, quizás antes de que termine este siglo.
Y el arte ha sido el que vino sosteniendo el espíritu
autonómico en estos pueblos, y al presente sigue en
su misión con más ahinco, misión perfectamente lógica desde el punto de vista de los originalismos. En
la Universidad de Dublín se enseñan literatura y arqueología kinra, y existen escuelas pictóricas, no solamente regionalistas, sino que dentro de la región se
dividen y forman núcleos distintos. En Edimlmrgo,
la Academia escocesa de Bellas Artes celebra sus exposiciones periódicas, y á ellas concurre número grande
de artistas, que miran de reojo la Royal Academy de
Londres. Las escuelas rurales pictóricas de Suffalk y
de Nowick, fundadas hace más de siglo y medio,
compiten con las ya dichas en hacer arte exclusivamente local y en alejarse por completo de la pintura
urbana y de la mortal monotonía del asunto burgués.
Macpherson resucitando ó contrahaciendo según
los sabios los poemas de Osián, pero de un modo ó
de otro, haciendo conocer la poesía gaelica; Jainsborough riéndose de los preceptismos del gran Reynolds, y Crome el Viejo, como más tarde Constable,
protestando rudamente contra las imposiciones del
arte centralista que rinde parias siempre al convencionalismo - siquiera sea el científico, - no hicieron
más que recabar la legitimidad de una manifestación
estética de la vida propia de un pueblo, ahogada por
la de la centralización igualitaria, que mide con la misma medida y del mismo modo el llano y la montaña.
Las escuelas regionalistas en el Reino Unido valen tanto en el orden artístico como las escuelas todas de la raza latina de hoy; y su influencia, la expansión dinámica de un sentimiento expresado por ese
arte es tal, que obliga á que el jefe de los demócratas
ingleses reconozca la autonomía de Irlanda, como
reconocerá la de Escocia.
Pero no es solamente Inglaterra la que se conmueve ante las reclamaciones de los detentados en su libertad, reclamaciones indicadas é iniciadas por el
arte. Ahí están Italia y Alemania aquejadas del mismo
mal. Ved la península italiana y reparad cómo la des•
aparición - momentánea indudablemente - de los
Estados de que se componía, trajo de la mano la
desaparición de los caracteres más originales de su
preponderancia civilizadora. Literatura, artes plásticas, ciencia militar, todo yace en decadencia sólo
comparable á la nuestra. Unicamente la escuela antropológica de los Mosso, Galofaro, Lombroso, etc.,
da fe de vida de un pueblo cuya historia es la de la
cultura europea. Cuando Florencia, Milán, Parrna,
Nápoles, Venecia, tenían por pintores y escultores á
Sanzio, al Sarto, Miguel Angel, Ticiano, Sansovi no, y poetas camo Tasso y Ariosto y Dante y Petrarca, es decir, cuando eran Estados independientes
aquellas ciudades, Europa miraba la península italiana como el lugar en donde vibraba más alta la
nota del concepto estético y de donde venía más pura la corriente de la sabiduría. Pero al presente la
centralización á que obligó la unidad dió importancia
enorme á la escuela llamada de Roma, la peor de
todas las de Italia, y á ella van los artistas en busca
de fórmulas definidas ya en todos los centros urbanos
del mundo; á sus aulas van á recoger los moldes de
hacer arte burgués, de una uniformidad estúpida,
somnolienta, desesperante. La centralización pretende hacer de la escuela pictórica de Roma una amalgama de todas las deficiencias de las antiguas escuelas, unificando aquellas opuestas tendencias que por
razones históricas y etnográficas distinguieron á unas
de otras; y lo que logró fué un verdadero desastre,
que si nos descuidamos nos envuelve á los españoles,
haciendo desaparecer nuestra paleta.
Sin embargo, al irredentismo italiano se le siente
agitarse, algunas veces violentamente, y Venecia y
Nápoles y aun Florencia luchan por conservar sus
escuelas frente á frente del poderío acumulado en

Roma per l' mzitá. Como en Inglaterra, la tierra, el
mar, el ~ipo, las costumbres populares son los asuntos
que oponen los artistas venecianos, florentinos y napolitanos á la pintura de patrón romana; y artes plásticas y literatura, las más· brillantes, las más originales residen fuera de la Ciudad Eterna y militan en el
campo del gli irredentisti.
Pasemos un vistazo á las letras y á las artes francesas. Desde Dumas hasta Thierry los ideales autonómicos fueron estudiados y cantados, repitiendo con
Villamarque cuando habla de los estados de Bretaña:
¡No; 110 ha muerto el rey Arthur/ Cientos de políticos,
poetas, novelistas, están aportando continuamente á
la contienda del autonomismo con el centralismo el
estudio de las originalidades, de las artes, de la poesía, de las razas de los distintos Estados de que se
compone Francia. Hoy las escuelas pictóricas auvernesa 'y bretona son las únicas que sostienen con sus
originalismos y la verdad de su plástica el arte decadente de la república vecina. Claro está que las obras
de esas escuelas que tienen á Bretón, á L'Hermitte y
hasta hace poco á Peloux entre sus eximios autores,
son regionalistas, puesto que reproducen tipos y cos•
tumbres que se convierten, en el campo de las ideas,
en otras tantas manifestaciones de aquel ideal.
Por su parte Alemania está probando de un modo
evidente cómo protestan los antiguos ducados de la
confederación de la unidad realizada por Bismarck y
el viejo Guillermo. Aparte de los continuos ataques
que la prensa de Prusia y de los ducados dichos se
dirigen continuamente, ya aprovechando los estudios
filológicos de la lengua germánica para demostrar la
escasa capacidad intelectual del prusiano, ya oponiéndose á la absorbente centralización de todos los
grandes centros de la administración pública en sus
diferentes ramos en favor de Berlín, la literatura y
las artes plásticas, como entidades que por su carácter eminentemente irreductible á todo casuismo político, científico ó de otra especie, son las que con
más energía sostienen la bandera del autonomismo de
las diferentes provincias germanas.
Las escuelas pictóricas de Munich, Dusseldorf, etc.,
cuya pujanza va rapidamente en aumento, mientras
la de Berlín apenas si cuenta con carácter propio, á
pesar de las personalidades· que procedentes de las
escuelas citadas le prestan su ayuda. Aquéllas siguiendo las novísimas corrientes estéticas, se inspiran
en el ambiente regional, y sus obras, como las de todas las demás escuelas que en las distintas naciones
de Europa existen alejadas de los grandes centros
burocráticos y políticos creados por la centralización,
responden á los ideales del autonomismo, poniendo
de relieve - sin que esto signifique que el arte pierda
de vista su misión, cual es la de conmover nuestro
corazón y nuestra alma - los originalismos de las costumbres y de las razas, el amor á la naturaleza, desconocido ú olvidado en las grandes capitales, las aspiraciones de los habitantes de cada región á conservar la forma que les es peculiar, de sus leyes y de su
vida social.
El arte, enemigo declarado de cuanto sea uniforme, de cuanto signifique una legalidad, sea en el orden que quiera - no se asombren los timoratos, - de
todo sistema, porque todo esto es la traducción de
ideas elaboradas según los distintos ambientes sociales y períodos históricos lo exigen; el arte no puede
supeditarse á ningún término escrito, y libre como
la imaginación, espontáneo como el sentimiento, busca siempre cuanto es susceptible de ser admirado y
sentido por su forma, por su color, por su concepto,
por su verdad, por la fuerza de un espiritualismo suficiente á impresionar y suspender nuestros sentidos;
y pomo quiera que marchamos en la actualidad equivocándonos continuamente, así en el orden político
especialmente, como en el filosófico y en el científico, por eso abandona el falso y monótono ambiente
artificial de los grandes centros y de las formas y repliegues sociales que la centralización formó en fuer~
za de acumular medios y modos y organismos que m
de hecho ni de derecho les corresponden, y va en busca de otros ambientes donde la verdad aparezca sencilla y grande, no contrahecha y artificiosamente implantada. Por eso, repito, el arte, presintiendo siempre las grandes evoluciones de las ideas, en busca del
ideal que eternamente el hombre persigue, abandona
lo exento de los tres elementos de que necesita para
sus obras, y va allí donde esos elementos existen.
Nos prueban los críticos franceses examinando la
obra pictórica de Meissonier, actualmente expuesta
en París, como es cierto que el arte ha menester otra
atmósfera más sana que la que respira en las grandes
capitales. Ya no estudian los motivos de los cuadros
del célebre pintor; reconocen, en vista de que todos
sus elogios se dirigen á ensalzar la paciencia de benedictino (frase textual) y á sus resortes de ejecución Y
de _savoir-fiiire, que sus caballeros rosa y blanco Y

LA

589

2

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

35

una gran idea; faltáb~le la fa~ultad de poder a~arcar con la imagi~ación ~na
composición vasta, sm recurm á completar la idea con accesonoi faltabale dominio de la forma y de la paleta, para, en el tamano en que pmtan los
genios, en el natural, en el gigantesco de la decorativa, desarrollar sus concepciones. El pintor·que pinta grande, pint'a pequeño; pero no así el que usa la
lente. Para concebir, como para el desarrollo de un asunto con el cual debe
cubrirse un espacio de algunos metros cuadrados, no sirven esas tranquillas y
atildamientos que se adquieren en el continuo trabajo del cuadro de caballete.
Por otro lado, Meissonier fué incapaz de abordar el estudio psico-físico de
la mujer. Reparad en las testas de sus soldados y generales, de sus caballeros, de todas sus figuras de hombre en fin, y veréis cómo todas son angulosas,
acusadas, duras; veréis asimismo cómo solamente supo expresar una fase de
la vida del espíritu, la clara y determinada del entusiasmo bélico; en las fisonomías de las demás figuras de sus cuadros no se advierte ni el menor síntoma de movimiento alguno pasional. Fríos, indiferentes aquellos soldados, como aquellos caballeros, sin descontar los que aparecen en su celebérrima obra
Lectura en casa de Diderot, no dicen ni expresan nada. Por eso la mujer era
para el artista de que me ocupo poco menos que imposible de reproducir. A
la delicadeza de los contornos, á la finura de su colorido, á la movilidad de
expresión, uníase la inmovilidad. Todos sabemos que Meissonier hacía estar
á sus modelos quietos como estatuas. La cámara obscura era un auxiliar del
cual el celebrado artista no prescindía; y aun cuando apuntaba del natural directamente los movimientos de los caballos, nunca logró hacer el apunte de
primera intención, obligando á los palafreneros á que sostuvieran en posición
aproximada á la que deseaba á cualquiera de los caballos que poseía.
Por lo demás, todos sabemos que á falta de nieve hizo cubrir de harina
una gran extensión de suelo, por donde pasó la artillería que figura en el lienzo citado de la R etirada; demostrando así cuán lejos estaba la retina de
Meissonier de ser la de un colorista mediano.

:1

R.

BALSA DE LA VEGA

Marzo 29 de 1893

ALFONSO DAUDET Y SU l!SPOSA

sus tipos de lectores y soldados, además de ser un tipo mismo, no ejercen impresión duradera en el ánimo del espectador. Y aun cuando esto último no lo digan
los citados críticos de Le Fzgaro, de L' E venement, de Le Temps y de otros diarios
importantes, se saca en consecuencia de sus escritos, puesto que todas sus admiraciones son para la habilidad mecánica de que hizo alarde en sus cuadros el autor
de La retiradn de Rusia.
Para mí Meissonier no fué más que un talento. Faltábale para ser un genio, como nos han venido diciendo durante cuarenta años desde las orillas del Sena, la
brillantez de imaginación que caracterizó siempre á los artistas quf! la posteridad
señala como tales genios; faltábale la energía que requiere el desarrollo plástico de

LA QUINTA DE CHAMPROSAY, RESrDKNCIA DE ALFONSO DAUDET

LA MORADA DE ALFONSO DAUDET

EL LAWN·TENIS EN LA QUINTA DE CHAMPROSAY, -ALFONSO DAUDET, SU l!IJO LUCJANO Y SU IITJA EDMtE

En otro tiempo, el conocido escritor francés
h_abitaba en un pequeño molino desmantelado,
situado en el fondo de Provenza en una loma
pedregosa y abrasada por el sol. Hoy su «molino» está á orillas del Sena, á la sombra de la
iglesia de Champrosay. En torno del «molino))
se extienden hasta perderse de vista prados,
cotos, huertas, alamedas majestuosas; y hasta
el «molino» mismo se ha convertido en una residencia suntuosa, que contiene objetos de arte, cuadros, muebles raros y cerámica histórica. Pero si el «molino» se ha transformado el
molinero ha conservado su buen humor y' la
vivacidad de su ingenio.
Su parque de Champrosay no se parece á
los demás parques; está salpicado de construcciones pintorescas y de casitas que le dan el
aspecto de un caserío escondido entre verdura.
Aquí está el naranjal; allí, el pabellón de M. Ebner, secretario de Daudet; más allá, el chalet
donde el escritor se refugia de los ardores de
la canícula y disfruta de las dulzuras de la siesta, pues todo en él convida al reposo.
La esposa de M. Daudet es también escritora
y su talento corre parejas con el de su marido:
todo el mundo conoce su precioso libro La infancia de una parisiense, en el que se admira el
arte de esos análisis minuciosos de esas acertadas observaciones, de esas evo~aciones del pasa~o. Durante la buena estación, Mad. Daudet
deJa á un lado la psicología para dedicarse al
c~ltivo de sus _plan~s; y como su esposo, encomia con toda smcendad las dulzuras de la vida
campestre y desea poder disfrutarlas todo el
año, lejos de las vanas agitaciones de París. - X.

�LA

236
DON PEDRO EL CRUEL
CRÓNICA RELATIVAMENTE ANTIGUA

(Conclusión)

Y aquellas manos, agrietadas por los sabañones,
sangran, y los chicos gritan y blasfeman ... , y la puerta
del foro se abre para dar paso á la acongojada cabeza de D. Pablito que, pálido de miedo, balbucea con
su vocecita blanda:
- iPor amor de Dios... , D. Pedro!..
- Métase usted en su camisa... so mandria... ó le
mando á usted de una patada en la barriga al infierno á interceder con Pedro Botero por los perros sin
amo. ¡Fuera de aquí!
¿Lo querrán ustedes creer? Los mismos ajusticiados celebraban con sonrisitas estas brutales salidas
de D. Pedro contra nuestro único defensor.
La ración de correazos variaba entre seis y doce en
cada mano y el dolor que se experimentaba era horrible. Para atenuarlo corrían entre nosotros cantidad
de recetas: untarse con ajo, ponerse aceite, estirar mucho, mucho, la mano, etc., etc., pero de resultados
anodinos.
Se podían calcular, uno con otro, á razón de dos
docenas de correazos semanales, menos los internos
y los malos de nota, que recibían el triple, amén de
las raciones de palo y sopapos correspondientes.
La traducción continuaba con esta pregunta á raja
tabla de D. Pedro, dirigiéndose al que menos lo esperaba:
- ¿En qué quedamos?
Profundo estupor del aludido.
- Digo que ¿en qué quedamos?
-Andábamos... , andábamos...
- ¡Estamos frescos!.. ¿Quién lo sabe?
- Yo, dice un cándido.
- ¿Tú?, pues dilo.
- En tres.
Otro imprudente. - En partes.
- Divinamente. Pues sigue traduciendo tú ..., el de
las partes...; pero cuenta con que te parto si te caes.
El chico, pálido de miedo, se arranca como una
carretilla:
- Tres partes, .. , tres partes... De las cuales... , de
las cuales una está habitada por bergas.. ,, digo... blegas ... , digo...
D. Pedro le mira con su ojo de cetáceo y comienza á sonreír con sonrisitas de ogro.
- ¿Conque bergas?.. No estás tú mal bergajo, ¡cochino!
- Belgas... , quería decir; otra... , otra..., otra por los
aquitanos y la tercera por... por. .. por:
- ¡Tú!.. ¿por quién?, dice D. Pedro señalando á un
chico distraído que apresuradamente mira al libro y
exclama:
- ¡Por los ipsorum!
- ¡De rodillas!.. Tú -á otro - ¿por quiénes?
- Por los tertulianos.
- ¡Bruto...,animal... , de rodillas! ¿Por quienes? Tú...
dilo (señalando á uno muy importuno).
- Por los gallegos.
- ¡Voto á Dios, que esto no lo suf,e ni Job!... De
rodillas..., y vosotros también ..., gansos... , que no con·
testáis ..., de rodillas.
El grupo de las víctimas se arrodilla lentamente
entre los huecos de los bancos de los pequeños.
Aquí D. Pedro echa un discurso entreverado de
blasfemias sobre lo estt1pido de los chicos, sobre su
falta de atención, su distracción continua, etc., etc., y
dice que se propone en adelante emplear·medios enérgicos ... , nada de paños calientes (¡á _aquello llamaba el
bueno del hombre paños calientes!..), palo y mucho
palo... hasta restablecer la disciplina, y concluye así:
- Y para empezar, señores de tercero, vamos á ver
quién es el torero que se sabe la composición. ¿Alguno se sabe la composición? ¿No hay por ahí algún
guapo que se sepa la composición?
Silencio absoluto. Los que mejor se la sab(an, al
oir lo de torero y lo de guapo se les olvida de golpe.
Sólo un infeliz, nuev.o, se levanta diciendo:
- D. Pedro, yo me la sé.
- ¡Ah! ¿Ustedddd se la sabe?.. Lo de usted pro·
nunciando mucho la d era siempre pésima señal.
- Pues venga de ahí, continuaba, y más pronto
que la vista... ; pero mucho ojo, hijito mío, porque yo
no estoy de humor de oir más disparates.
Con lo cual le fija la mirada tan intensamente que
el chico se sobrecoge, palidece ... , tartamudea ... y se
calla ... , las palabras se le hielan en los labios.
- Vamos anda..., pronto..., anda... ¿Pero no andas,
condenado?..
Y al ver su silencio le trinca de una oreja y le sacude como si fuera la rama de un árbol.
- ¿No la dices, ladrón? Pues entonces, granuja,

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

piojoso, desvergonzado, ¿quién te autoriza á decir que
la sabes?
- Creí que...
- ¡Ah! ¿Conque tú también me sacas á Creíque?..
¡La mano!.. ¡La manooooo!..
La ejecución resulta esta vez fenomenal. El chico
chilla como si le desollaran vivo, y algo de esto sucedía porque traía las manos hechas una lástima.
Y ahora, de rodillas y en cruz. Y vosotros... , á
ver... ¿Quién se sabe la composición?
Esto ya venía dicho con tal cólera, que sin el anterior tremendo escarmiento bastaba para quitar al más
templado las ganas de responder.
- ¿Nadie? ¿Nadie sabe la composición?.. ¿Conque
nadie sabe la composición?.. Pues todos en cruz.
Sesenta brazos y pico se alzaban en el mayor silencio. El aire comenzaba á hacerse denso y pesado ... ,
las rodillas dolían sobre los ladrillos rotos y desquiciados... ; decididamente... , malos vientos soplaban ...;
aquella postura traía trazas de durar un par de horas.. .
¿Podría empeorarse? No parecía ºprobable á primera
vista..., pero se empeoraba y mucho de esta manera:
- Poma dat autumnus, formosa est messibus testas,
decía D. Pedro con voz solemne; y luego, señalando
á un punto, decía:
- Continúe usted.
El aludido se calla. Designa á otro que se calla
también, como el tercero y el cuarto y todos los
demás.
- ¡Coronillas de canónigos!, exclama el dómine.
¿No sale?.. ¡¡¡No sale!!! ¡Paciencia! Vamos á ver: «Ut
capianl vüzimz, in moveantur aq11te.1&gt; Venga de ahí.
¿Igual silencio? ¿Tampoco sabéis esta? ¡Recoronillas
de canónigo!.. Y de un puñetazo hunde el pupitre y
grita más y más: ¡¡¡Recoronillas de canónigo!!! Esto
no puede seguir así. .. Yo hago un dos de mayo. Tú,
gandul, seiioritingo de la plaza ... , tt1, sobrino del ladrón del escribano, contesta ... más pronto que la
vista, gritaba levantando por los pelos al aludido, que
abría más boca que el buzón del correo, pero sólo
para lanzar gemidos. Tl1, hijo del archipreste... , contesta... ¡Ah! ¿No contestáis? ¿No contestáis?.. Os caliáis como tales que sois... Pues ahora veredes, dijo
Agrajes.
Y empuñando la vara se lanió sobre la masa y
emprendió tal vapuleo que aquello parecía el fin del
mundo.
Gritos, lamentos, imprecaciones, chicos rodando
por el suelo, otros volando por los aires ó volteados
de resultas de las punteras...; una confusión... , un tumulto atronador.
D. Pablifo, abriendo la puerta para interceder por
nosotros y contestado con un sopapo monstruoso que
dió con él por tierra, fué motivo de que arreciase la
tormenta, hasta que desarmado, con la vara hecha
astillas y rendido de pegar se desplomaba D. Pedro
sobre su silla, sudando la gota gorda y diciendo en
son de consuelo:
- Ya veréis mañana... , ya veréis mañana; y dar
gracias á Dios que hoy me siento algo flojo.

! -

X
jHECATO!IIBE!

Y ¿cómo es posible, preguntarán mis l!!ctores, que
escenas canibalescas como esta se verificasen en la
culta Valpalencia y á no más de cuarenta años de antigüedad? ¿Cómo había padres desnaturalizados que
allí enviasen sus hijos, y cómo había muchachos que
soportasen tal régimen? Pues ¡ve/ay!, como dicen por
allí; así era y así sucedía y fácil es comprenderlo to·
do con sólo ponerse dentro de la situatión.
Por de pronto D. Pedro el Cruel era el dómine menos malo de Valpalencia. U rquijoso y Zarrapieta eran
mucho peores; Urquijoso tenía 80 años el año 50 y
jamás llegó á cortarse la coleta ni á usar pantalones.
Su régimen era, pues, de ~oleta y calzón, con todas
las atrocidades de su época. Por de pronto, sólo tenía internos, y en su mucha avaricia, so pretexto de
castigos, les mataba de hambre. Era en esto el fiel
trasunto del licenciado Vidriera; y tales cosas hizo
que si no toma el buen acierto de morirse, acaba de
mala manera de resultas de un trancazo, arrimado
con el martillo de su muleta sobre el cráneo de un
chico con tan mala fortuna, que le dejó tieso. Zarrapieta no sabía latín y era un bufón de sus discípulos.
Quedaba el instituto; p~ro era tanta la pillería que
allí acudía y tan tierna nuestra edad, que las madres
no se decidían á mandarnos, y nuestros padres, educados aún más bárbaramente que nosotros por los
frailes benitos y los mostenses y gente toda de bronce, aún polvorientos de la última guerra, tenían entusiasmo por D. Pedro... , y entusiasmo justificado,
porque lo que es latín se aprendía ... y tres más nueve.
En cuanto á los padres de los internos.ya he pre-

NúMERO

589

sentado á ustedes un botón de muestra en el tío Zancajos. Nuestro heroísmo al soportar el régimen dompedruno también se explica. De una parte, porque
los padres de entonces no eran como los padres de
ahora; ese género de padre blanducho, mimón y dominable, ahora tan frecuente, era desconocido en
Valpalencia. Lo de tutear y pateará los papás vino
después; y de otra parte, era tal el terror que á don
Pedro teníamos, como poca la esperanza de encontrar defensa en casa. Si vamos con soplos y estos soplos no son suficientes para decidir á los padres á sacarnos del antro y D. Pedro se entera, ¿qué no hubiera hecho aquella fiera con nosotros?.. Algo que contaban de las hienas, que desentierran los cadáveres y
se los comen vivos.
No obstante, la cátedra: de D. Pedro concluyó de
mala manera, como quien dice, á capazos y por cosa
baladí. El que tantas atrocidades cometió en su vida, con la buena sombra de no matar de golpe á nadie en veinte años de dómine, tuvo la desgracia de
que una.vez el juego saliera mal..., y fué de esta manera:
Bromeando un día entre nosotros, Millzombres preguntó á Robustiano:
- ¿Cuántos señoritos sois en Cebolleta?
Y el hijo del tío Zancajos, que se la daba mucho de
plancheta porque su padre era concejal del ayuntamiento, le contestó:
- Pues quince con D. Yo.
La respuesta, que era espontánea muestra de su
vanidad, nos hizo la mar de gracia, y como cosa de
chicos... , tanto molimos á Robustiano llamándole:
«¡Oye tú!.. Donyó y Dontú,» que llegó á cargarse y á
responder á morradas á la pregunta cada vez que se
la hacían.
Cursábamos tercero y ya faltaba poco para concluir el curso y perder de vista al dómine, cuando vino á la clase un chico nuevo, hijo del Presidente de
Sala trasladado á la Audiencia de Valpalencia de la
vecina de Burgos, y que por cierto era muy inocentón
y muy buen muchacho.
Preguntó los nombres de todos, y como es natural,
le decíamos los motes, y de Robustiano le dijimos
que se llamaba Do11y6, esperando que del error resultase algo gracioso.
En efecto, un día, antes de la entrada en clase de
D. Pedro, al volver Robustiano de cerrar la puerta
de la calle, que él estaba de guardia, se dejó abierta
la de la cátedra, y Pepe Carrillo, el nuevo, le dijo con
la mayor naturalidad:
- Oye tú, Dony6, ya podías cerrar la puerta.
Robustiano que tal oye, arremete contra Carrillo, lo
pilla desprevenido, lo derriba y lo harta de coces.
Nosotros, aplaudiendo la peripecia de la lucha, palmoteando y aguzando á los combatientes, olvidamos
que era la hora de la aparición de D. Pedro.
Carrillo se alza frenético de cólera al verse víctima
de tan alevoso ataque, toma del suelo un ladrillo de
los que andaban sueltos, y con toda su alma y casi á
boca de jarro se lo dispara á la cabeza á Robustia_no,
y en el momento mismo que éste se baja para evitar
el certero golpe, la puerta se abre y D. Pedro, que en·
traba, recibe en plena boca el proyectil, llenándosela
de sangre y de dientes partidos.
El dómine ... tal se ve tratado, él, de suyo como
queda dicho, cae veloz sobre Carrillo, paralizado por
el susto, lo sujeta y levanta del cuello, y sin recordar
que él mismo mandó poner rejas para e'!'itarse el peligro de estropear á algún chico tirándolo al corral, le
estrella contra la ventana.
Al grito desgarrador de Carrillo acudió D. Pablito,
y levántale del suelo casi exánime y casi muerto, con
la cabeza abierta por dos partes y un brazo fracturado.
El terror de esta escena nos paralizó á todos. Sólo
Robustiano, sintiéndose culpable, salió escapado y
no paró hasta su pueblo.
D. Pedro estuvo á la muerte de resultas de un fenomenal ataque al hígado, y esto le libró de ir á la
cárcel, porque el padre del herido puso el grito en el
cielo, y aunque el chico sanó, logró que se le formara
causa y se cerrase la clase.
D. Pedro, emigrado en un pueblecito de Navarra,
duró poco. No pudiendo pegarla con los chicos, !ª
pegó consigo mismo, y la sangre se le pudrió. Munó
blasfemando, como pasara la vida; pero Dios le t~c6
en el corazón y á su última hora legó á su sobnno
cuanto tenía, que era bastante.
D. Pablito ya no es D. Pablito; es el Excmo. señor
D. Pablo Varela de los Nardos, y este dulce y oloroso segundo apellido Nardos borra al primero de
Varela el marcado sabor á paliza que tuvo mientras
con él se designaba al feroz D. Pedro. Es rector de
la Universidad de Valpalencia, el hombre más ilustrado y más virtuoso de la provincia y acaso de _España entera. Orador, literato, político y hasta vahen·
te, estimado de todos, cada vez que lo vemos es, pa-

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA
NúMERO

ra nosotros sus antiguos verdugos, motivo de sonrojo
y vergüenza.
- No podré olvidar nunca, le decía una vez que
comíamos juntos el año pasado, que yo fuí el que te
puso aquel pícaro alfiler en la silla, que tanto daño te
hizo.
- Más daño me haces ahora al recordármelo, querido Luis. Si algo soy
y algo valgo, lo debo á
vosotros, que tanto me
hicisteis sufrir en aquel
llos años; que el resto de los trabajos de
mi vida se me han figurado más que trabajos
placeres, y estudiar cómodamente sin las
molestias que me cau·
sabais, mi mayor di·
cha. Dios se conoce
que se dió por satisfecho con aquella prueba mía, y en su inmensa misericordia
me deja vivir feliz.
¡Bendito sea!
·

mundo profesión digna de respeto y consideración,
excepción hecha de la suya.
De aquí provenía el que más de una noche, Romero, algo amostazado por .las silbas y denuestos que
desde su barrera le había dirigido su gran amigo
aquella tarde, porque una estocada le salió atravesada, ó por haberse obstinado en matar en los medios

f

f

LUIS DE LLANOS

MAIQUEZ
Y PEDRO ROMERO

I
Todos saben que el
gran Isidoro Máiquez,
aquel cómico (todavía
no se les daba el nombre de actores) que sorprendió como ninguno
entre nosotros los airados acentos de la sombría Melpómene, era
asombro de sus contero·
poráneos, sobre todo
cuando in ter pre taba
caracteres de la trágica
magnitud del Otelo y
del Edipo. Pero lo que
no saben muchos, es
que su afición á los toros era tan grande que,
no una, sino varias veces, tuvo graves disgustos con el comisario
protector de teatros,
porque llevado del de·
seo de presenciar una
corrida entera, dejaba
los ensayos señalados
para el día, y retrasaba
con ello un estreno con
que tal vez contaban
los Hospitales, á los que
pertenecía en gran parte el producto de las
funciones que se daban
en el Príncipe, que era
donde con preferencia
á la Cruz trabajaba de
ordinario el ilustre comediante.
Y tanto era su amor
al animado espectáculo,
que él, que por aspereza de carácter y altivez
de cond\ción, huía del
trato de personajes de
alto valimiento, no desdeñaba la amistad de los diestros más famosos, entonces socialmente menos considerados que lo son
hoy.
A Pedro Romero manifestaba particular predilección, y hasta dícese que no era raro ver entrar juntos
y mano á mano, no pocas noches, al histrión y al lidiador de reses bravas, en cierta hostería de la esquina formada por la calle dé la Gorguera al desembocar en la plaza de Santa Ana, y en la que según
noticias se servía sobre no siempre limpios manteles
el más sabroso estofado de vaca y el más picajoso salpicón con que se regalaron nunca paladares madrileños.
Mas no era ho'mbre Isidoro que por _amistad que
le ligara con persona alguna, dejara pasar en silencio
sus defectos, ni su orgullo, que era el suyo más saliente, le permitiera comprender que hubiera en el

LA MODA FIN DE SIGLO. 1793.

Dibujo de G. A. Storey

un toro que tenía la muerte en las tablas, pidiera en
el tono más humilde y amistoso á Máiquez explicaciones de su intolerancia.
- Increíble parece, decía el famoso matador, que
vuesa merced que vive del favor del público, haga
blanco de su enojo á quien al ruedo sale á ganarse
unas cuantas peluconas para su vejez y un poco de
fama para que su humilde nombre no quede en el
olvido.
- Lo que encuentro yo, no sólo increíble, sino hasta insoportable, contestaba el pasmo de la escena
frunciendo el entrecejo, es que un hato de haraganes
y de gente perdida como sois vosotros, gane más dinero en una tarde que yo en media temporada.
- Cosas son, Sr. Isidoro (del don no se había
hecho merced todavía á los actores), replicaba el

émulo de Costillares y Pepe Hillo, que tienen su explicación, aunque no lo parezca. Vuesa merced ha
necesitado muchos estudios y muchos libros para
morirse de mentirijillas todas las noches, y nosotros
muchas veces, sin saber leer ni escribir, nos exponemos cada día á que nos agujeree la piel de veras un
toro de la tierra. Hay que desengañarse, todas las cosas tienen su porqué, y
cada cual hace lo que
sabe y nada más.
- Pero supongo que
,
no querrás equiparar tu
profesión con la mía.
- ¿Y por qué no había de hacerlo?
- Porque mientras
que lo que tú haces lo
puede hacer cualquiera
que tenga un poco de
arrojo y valentía, lo que
hace I sidoro Máiquez
no lo hace ni lo hará
nadie.
Pedro Romero que,
aunque sabía disimularlo mejor, no cedía
en orgullo á su ilustre
amigo, se mordió los
labios con despecho;
pero no contestó.
Máiquez, envalentonado por aquel silencio,
aunque con más benévolo tono, se contentó
con añadir:
- Las tres ó cuatro
onzas que te da el señor corregidor de Madrid, como representante de la Junta de
Hospitales, ó los caballeros maestrantes de
Sevilla ó Ronda, cada
tarde que toreas, cuesta
muy poco ganarlas.
- ¿Lo cree así vuesa
merced?, preguntó Romero con cierta sorna.
- Y ni frailes descalzos me harán pensar
otra cosa.
- Pues siento no poderle probar que se engaña, replicó el que
después había de ser
· profesor de la Escuela
de Tauromaquia de Sevilla.
Y como hubieran dado ya hacía rato fin á
la por cierto nada frugal cena, los dos interlocutores se pusieron
de pie, salieron de la
hostería y tomaron
rumbo hacia la calle
de las Huertas, donde
vivía el gran Isidoro.
Algo débían haber herido el amor propio del
matador las palabras del
comediante; pues a unque, como siempre, le
acompañó hasta la puerta de su casa, en el corto
trayecto, ni una sola vez
desplegó los labios.

II
La merienda había
sido espléndida, porque además de que Pedro Romero, que era el que la pagaba, fué siempre rumboso
y espléndido, no había de andarse con mezquindades
aquella tarde, cuando al que trataba de obsequiar
era hombre de tanta valía para todos y de tanto aprecio para él como Isidoro Máiquez.
El gran actor, de suyo taciturno y retraído, había
estado como nunca decidor y alegre, y la fiesta pro·
metió dejar gratfsimos recuerdos á la memoria de todos los comensales.
Próximos estaban ya á montar en las calesas y
en los caballos que á las frondosas alamedas de la
Muñoza les habían llevado, cuando la voz de los va·
queros, advirtiendo que una res brava se había salido de la piara, sembró el espanto en todos los cora·
zones.

589

LA

Sólo dos personas hubo allí que no hicieron la menor demostración de huir. Pedro R omero, que se
contentó con descolgar de la grupa de su caballo la
manta jerezana que le servía de adorno é I sidoro
Máiquez que, cruzado tranquilamente de brazos miraba al anfitrión, como diciéndole:
'
«Para que veas que no es el valor patrimonio tuyo exclusivo.))
La res escapada era,
por suerte, un becerro
eral, aunque bastante
granado; pero bravuconcillo y alegre que
era un primor.
Pedro Romero al verle se sonrió con desdén,
y volviéndose á Isidoro
le dijo con sorna:
- No es mala ocasión de demostrar lo
que me decía vuesa
merced la otra noche.
Máiquez, po r toda
contestación , l e miró
con altivez, y arrebatándole de las manos la
manta, la flameó.
E l becerro no se hizo esperar. Rápido como el rayo acudió al
engaño y se empapó
en él con gran bravura.
E l primer lance hubiera merecido justas
palmas si los espectadores hubieran pensado
en otra cosa que en salvar sus personas.
Pero el becerro se
revolvía tan rápidamente, que aunque Romero
quiso meter el castoreño para recortarle, ya
era tarde, y la corpulen ta figura del intérprete del Ores/es y del
García del Casta1iar
volaba por los aires.
Que la cosa no tuvo
consecuencias, no hay
para qué decirlo. R omero, convirtiendo en
manso borrego al denodado aprendiz de toro,
le llevó á la piara, y el
gran Isidoro no tuvo
que lamentar más que
algunas contusiones.
Sin embargo, como
éstas, una vez conducido á Madrid, le hicieron guardar dos ó tres
d!as de cama, hay quien
dice que, conversando
desde ella con Romero,
le decía la noche siguiente á la ocurrencia:
- Mira, mira, déjame en paz con· tus cuchufletas; pero ten por
seguro que ahora no me
parecen tan mal ganadas las onzas que te dan
por cada corrida.
A NGEL

R.

CHAVES

.....

,,,.,,.,,,.,,......,..,..,,.,...., ,,.,..,.,.,, .. ,,.,

RIO ABAJ O
Deslizábase el bajel,
rasgando con su aguda y cortante quilla el azulado
~anto de las olas; á uno y otro lado del misterioso
no alzábanse hermosas umbrías salpicadas de flores,
q_ue semejaban otras tantas pinceladas brillantes; el
c1elq m~straba la limpidez más pura y el ambiente
parecía impregnado de sutilísimos y embriagadores
perfumes.
Impuls~do el bajel por la ligera brisa que azotaba
s~ vela teJ1da con alas de mariposa, iba dejando tras
~1 un reguero de perlas que irradiaban alegremente
a la luz del sol, luz vivfsima que lo inundaba todo
con resplandores de oro. Sobre las bordas, corona? ªs de gu irnaldas, apoyábanse las almas con subli me
mdolencia. Arpas de oro tañían las unas, entonaban
las otras melodiosos cantares, oraban las demás en
éxtasis sublime, y n i en músicas ni en rezos ni en

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

plegarias advertfase nada que recordase lo deleznable, lo ruin, lo rastrero, lo terreno en suma. Era el
coro de las almas que empezaba á cruzar la corriente engañosa y traidora. de la vida.
Eran sombras más bien que cuerpos, eran algo intangible, hermoso y puro como el sueño de los ángeles; parecían formadas de girones de nubes y ani-

239
te entre una negra y asfixiante humareda. Las almas
seguían su expedición, sin embargo, á través de las
olas, y sus cantos, aunque más dé biles, percibíanse
no obstante entre aquel revuelto caos.
Rasgando oblicuamente el humo de la nube, desfiló un cortejo que por un momento fascinó todas las
miradas. Torrentes de oro¡ formábanle el camino,
olores de incienso le
aturdían, gentes de hinojos le adoraban; acordadas músicas poblaban los aires; pero eran
músicas solemnes,
triunfales , majestuosas ... Desfilaron púrpuras y armiños, oro y pedrerías, penachos y vistosos arreos ... Pasó como una exhalación. Era
el cortejo de la Sober-

bia ..
Las almas vieron con
hondísimo pesar cómo
una_de sus compañeras,
fasetnada por la brillantez del espectáculo, cegada por tanta y tan
viva luz, puestos en la
visión los ojos y los
sentidos todos, fué arrebatada por una negrísima oh que arrastró consigo una guirnalda
arrancada á la borda
del bajel...
¡Un alma perdida!

Cuando ecos y fulgores se extinguieron en
el espacio, nuevo y más
deslumbrante séquito
se apareció en la nube.
Formábanlo hasta
una docena de mujeres
de inenarrable hermosura y de contornos
ideale3, según lo que
dejaban transparentar
los flotantes y vaporosos ropajes de sutilfsima urdimbre. Sus mantos eran de rojos matices, sus coronas de rosas
encendidas, sus ojos
despedían relámpagos
de lumbre y sus mejillas ostentaban los más
hermosos colores. Ajorcas de oro cubrían sus
brazos y sus piernas·
en la diestra mano em~
puñaban cráteras y ánforas de precicsos metales rebosando preciosos vinos de Smirna
de Corinto y Chio. Su~
c~ntare? eran alegres,
vivos, p1cantes,sonoros,
voluptuosos...
Pasaron por sobre el
bajel, y todo el néctar
en las ánforas aprisionado vino á dar sobre
una de las almas que
embriagada por ¡l peLA MODA • 1N DE SIGLO. 1892. Dibujo de G. A. Storey
netrante y enervador
perfume que exhalaba
.
y no pudiendo resistir~adas por Utl. suspiro. Y sin embargo, nada más gent1_lmente he~moso bro~ó _nunca de los cinceles griegos lo, cayó desvanecida sobre la borba al tiempo mismo
m de los pmceles cnstianos. Se las puede imaginar que una ond~ la recogía entre las insolentes carcaja.
no describir. Figuraos los más hermosos ensueño~ das del corteJo de la Lujuria...
¡Otra alma perdida!
de vuestra primera juventud; figuraos cómo serán
esos seres que allá en las alturas caminan sobre tapices d~ es_trell~s y tienen por artesonados techos los
***
espacios mfimtos, y os habréis imaginado cómo eran
. Río abajo ... , río abajo seguía su marcha el bajel
las almas del bajel de mi cuento.
sm detenerse á recoger las almas que eran devoradas
por el negro monstruo del pecado.
***
¡Tercer cortejo ... , tercera pérdida!
Pasó
la Gula con todo su coro deslumbrador de
De pronto palpitó en la atmósfera una caliente
frutos
herm?sos
y fragantes recogidos en los más herbocanada de aire; nublóse el cielo, y densos nubarrones envolvieron la fantástica nave. Lo brillante lo mosos penstles del Asia, de vinos espumosos y alealegre, lo hermoso, lo sublime extinguióse de repen- g~es extraíd~s de los pámpanos que florecen bajo el
cielo de Italia y de España, de cristales que fulgura-

�RECUERDO DE NAVIDAD. LOS PAVEROS, dibujo d e Danie l Urrabie ta Vie r ge, propiedad de Santiago Rusiñol

RECUERDO DE NAVIDAD. LA MATANZA, dibujo de Danie l Urra bieta V ierge, p ropiedad de Santiago Rusiñol

~

�LA
ban, de músicas enervantes, de pebeteros que humeaban, de todo cuanto regala los sentidos y es aliciente
poderoso al apetito ... Una de las almas alzó sus brazos hasta ella. La Gula la recogió entre los suyos ...
Otra baja en la nave .. . ¡Adelante!..
De idéntico modo pasaron la Avaricia, la Ira, la
Pereza, la Envidia..., todo lo que de innoble y de horrible puede esconderse bajo apariencias deslumbradoras y alegres, todo cuanto oculta el áspid bajo la
flor, todo lo que enerva y fascina para matar á la postre; los Pecados Capitales coronados con las flores
que el mundo ciñó á sus sienes.
La Ira, avasalladora, sublime en su indignación
lanzando rayos como Júpiter; la Avaricia, abstraída,
silenciosa sobre su pedestal de oro y pedrería; la Pereza, indolente, muelle, sensual, regalada, colmada
de cuanto puede hacer grato el tránsito por la tierra;
la Envidia, por último, queriendo atesorar y recabar
para s( las deleznables y efímeras grandezas de sus
otras compañeras, disputándoselas con desapoderado
empeño...
·
U na tras otra, las almas fueron abandonando el
bajel; la nube las arrebató ó las arrastraron las olas,
¿qué importaba? El hecho fué que el bajel perdió sus
viajeras y sus flores.

Al final de la jornada, sólo un alma entre todas
pudo mostrarse ufana, radiante y pura á los rayos del
sol que volvió de nuevo á lucir en un cielo que tenía
toda la brillantez del más inmaculado zafiro, pregonando cuánto es difícil surcar la corriente del mundo
sin que en el infecto fango se enloden las sutiles y
blanquísimas alas de los espíritus...
MANUEL A MOR MEILÁN

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

mos hace algún tiempo, se titula Crepúsculmn: constituye una
trilogia, cuya primera parte, Médicis, se representará en el teatro de la Opera, de Berlin. Las otras dos partes se titularán
Savonarola y Borgia. Cada uno de estos tres dramas musicales
formará una ópera completa.
- El tenor Cardinali, tan aplaudido por el publico de Barce·
lona, ha obtenido en el teatro de la Argentina, de Roma, un
gran triunfo cantando Lohengn·n.
Parls. - Se han estrenado con buen éxito: en el Odeón Une
page d' amour, excelente adaptación á la escena de la interesante novela de Zola del mismo titulo, hecha por M. Carlos Samson; en Chateau-d'-Eau La Mere la Victoire, drama en cinco
netos de G. Marot y L. Pericaud; en Chatelet La filie prodigue,
comedia de gran espectáculo de Mr. Harris y Pettitt, traducida
del inglés y adaptada á la escena francesa por Pablo Milliet;
en Dejazet La Vpyage des Berlttrom, graciosísimo vaudeville
en cuatro actos de Mauricio Ordonneau, Grenet-Dancourt y
Keroul; en el Vaudeville Les drames sacrés, en un prólogo y
diez cuadros, representación de los principales episodios de la
vida de J esí1s, escrita en hermosos versos por Armando Silves·
tre y Eugenio Morand y con deliciosa musica del maestro Gounod: esta obra ha sido puesta en escena con gran lujo y propiedad; en el Palais Royal una graciosa comedia en tres actos, de
Blum y Touché, La maison Tamponin; en el Ambigú, un dra·
ma histórico en cinco actos y nueve cuadros, Le capitaine Be·
1/e-Humeur, de Duchez y Bompar; y en el teatro Libre, Mirages, drama en cinco actos de Jorge Lecomte, obra de análisis
psicológico, pesimista y algo monótona.
Londres. - En Saint James's Hall y bajo la dirección de mis·
ter Daniel Mayer se ha dado un magnifico concierto wagneriano, en cuyo programa entraron los mejores fn,gmentos de las
principales obras del gran maestro, escogidas por orden crono·
lógico, desde Ta,mhauser, escrita en 1844, hasta Parsifal, compuesta en 1874.
Madrid. - El Real ha cerrado sus puertas después de haber
dado con gran éxito tres representaciones de Los ,11aestros can·
tores de Nuremberga, ele Wagner, en cuya ejecución fueron
muy aplaudidos la señora Tetrazzini y los Sres. De Marchi, Menotti y Baldelli y sobre todo el maestro Mancinelli. En el Español se ha estrenado con excelente éxito El castellallO del Duero, d.ama en tres actos de D. Agustin Fernández Laserna, de
interesante argumento y admirablemente versificado, y en la
Comedia ha obtenido un verdadero triunfo el Sr. Feliu y Co·
dina con su hermoso drama La Dolores, que se estrenó en el
pasado invierno en nuestro teatro de Novedades. Se han estre·
nado además con buen éxito: En Lara El distrito, juguete en
un acto de Limendoux y Rojas, y Pabellones militares, también
juguete cómico en un acto de D. Ricardo Monasterio; En Eslava Los invasores y Las varas de la justicia, zarzuelas en un
acto de Gullón y Larra la primera y de Perrin y Palacios la se·
gunda, con música del maestro Val verde (hijo) y Nieto respectivamente, y en Novedades El lego del parral y Tijerilla, zarzuelas en un acto, de Redondo de Menduiña y música de Taboada aquélla, y de Arpe y Escobar, con musica de Juarranz
ésta, y Alfomalab1111olera, gracioso sainete de Jackson Veyán.
Barcelona. - Después de los conciertos en que tantos apla~sos conquistó la Sociedad Catalana dirigida por el maestro N1·
colau, ha comenzado á actuar, en el Prmcipal la compañía de
ópera que debla funcionar en el Liceo, habiendo comenzado
sus funciones con la ópera Afejistofele1 en la que se ha hecho
aplaudir el tenor De Marchi. En el Circo, la aplaudida com 1Ja·
ñia Tani ha estrenado Ridzelieu, preciosa opereta en tres actos
del maestro Sauvage. En Novedades se ha estrenado con buen
éxito un melodrama en seis actos y siete cuadros del Sr. Moreno Gil, Los héroes del Bruch, para el cual ha pintado el señor Soler y Rovirosa una decoración final digna de la grande y
merecida fama de que 'goza tan renombrado artista. En Romea se ha estrenado con gran éxito L' ase del hortolá, sainete
del reputado y popular escritor D. Emilio Vilanova.

NÚMERO

589

lles. Artistas de gran mérito esculpieron fuentes monumenta
les y jarrones de extraordinario valor artistico, que aún hoy
constituyen el mayor encanto de aquella residencia de los monarcas españoles. No menor importancia reviste ya el parque
de Barcelona, embellecido y enriquecido con un crecido numero de obras escultóricas de nuestros mejores artistas. Entre ellas
figura el precioso jarrón decorativo, recientemente terminado,
obra del laureado escultor José Reynés, que al igual de lo que
acontece en Aranjuez y la Granja, es uno de los más artísticos
objetos que adornan los jardines. De elegante y caprichosa for•
ma, embellécenlo algunos niños en distintas actitudes, habiendo utilizado el Sr. Reynés iguales elemento~ que los escultores
franceses del pasado siglo en los jarrones que se conservan en
los museos, después de haber servido de medios de decoración
de los jardines que creó la poderosa voluntad de Luis XIV.
Toma de posesión del nuevo presidente de
la República de los Estados Unidos Mr. Grover Oleveland. - Oportunamente dimos cuenta de la elec·
ción de Mr. Cleveland que por segunda vez se encuentra al
frente de la gran república norteamericana y nos hicimos eco
de las esperanzas que en él funda aquel pueblo: hoy diremos
algo del acto de toma de posesión del nuevo presidente, Llegó
éste á Wáshington el día 1. 0 de marzo, y el d(a 4, á las doce de
la mañana y después de haber pronunciado el discurso reglamentario, tomóle juramento Mr. Fuller, juez del tribunal superior del Estado del Illinois, á la entrada del Capitolio y en pre·
sencia de centenares de miles de ciudadanos. Acto seguido desfilaron ante el presidente las comisiones, los delegados y representantes oficiales y gobernadores de los estados, autoridades,
corporaciones, etc., en número de más de 50.000 individuos.
La ciudad de Wáshington ha celebrado además con grandes
festejos la proclamación de Mr. Cleveland, cuya segunda presidencia marca una nueva era para la nación americana.

589

LA

2 43

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT.-ILUSTRACIONES DE EMILIO BA VARD
(CONTIN UACIÓN)

Una de estas casitas era la de la familia Barincq, pero la hermosura de aquellas vistas no había influído para nada en la elecci6n impuesta por contrariedadades de la vida. Arruinados, desposeídos de su hacienda, encontrábanse sin
recursos cuando un a migo de los muy pocos á quienes su miseria no había alejado de ellos ofreció á Barincq la administración de aquella finca sin otro sa-

La moda fin de siglo. 1793 y 1892, dibujos de
G. A. Storey. - Parece como que la moda al acercarse al fin
del siglo pasado y al del presente ha tendirlo á la sencillez que,
dicho sea en honor de la verdad, es lo que mejor sienta á las
mujeres. Después de los recargados vestidos y complicarlísimos
tocados de la época de los ultimos Luises de Francia, vino el
traje Directorio, relativamente sencillo, á iniciar una nueva tendencia que desterró por completo las antiguas exageraciones; y
aun cuando en distintos periodos de este siglo ha habido algu·
nas tentativas para restablecerlas, bien que notablemente atenuadas, poniendo en uso el miriñaque, las faldas con colosales
volantes y el polissón, vuelven las damas al acercarse al fin de
la actual centuria al buen camino, del cual, si hubiesen ele seguir los consejos desinteresados de los que bien las quieren, no
se apartarian nunca. Estas reflexiones y muchas más nos sugieren los dos hermosos dibujos del célebre artista inglés Storey
que, aparte &lt;le su valor desde el punto de vista de la indumentaria, son dos bijoux considerados como obra de arte.

La cencerrada al viudo, dibujo de J. García
Ramos. - Cual si al contraer el viudo nuevos lazos significara
olvido completo de la que fué su primera compañera, el pueblo
muestra su desagrado, obsequiando al beneficiado por medio de
una serenata en la que se utilizan los más discordantes y estri·
dentes instrumentos. Esta costumbre, esta censura, aunque no
consignada en ningún código, tenia antes la misma fuerza que la
ley escrita, y raro era el reíncidente que podía rehuir la cence·
rra&lt;la que le dedicaban sus convecinos, ya cometiera el cielito
en ciudad, pueblo ó aldea. El modo de ser de la sociedad mo,
derna ha logrado desterrar esta costumbre en las grandes poblaciones, fubsistiendo unicamente en las de escaso vecindario.
Nuestro distinguido colaborador artistico Sr. Garcia Ramos ha
utilizado para una de sus más beUas composiciones el movimiento, el abigarrado conjunto que ofrece una cencerrada, en
la que se manifiestan de modo incontestable sus relevantes cualidades artisticas. Los tipos, las actitudes, las agrupaciones y
Necrología. - Han fallecido recientemente:
Alois Gabl, famoso pintor de historia alemán, antiguo pro· hasta los más nimios pormenores revelan perfecto movimiento,
fesor de la Academia de Bellas Artes de Munich, especialmente detenido estudio del natural. No en balde goza el Sr. Garcia
conocido por sus cuadros de escenas de la vida popular tirolesa. Ramos de justa fama como dibujante y como pintor genuinaBenjam(n Ball, célebre alienista francés, catedrático é indi- mente espai1ol.
viduo de la Academia de Medicina de Paris.
Recuerdos de Navidad. - Los paveros. - La
Sayid Ali ben Saíd, sultán de Zanzibar.
matanza., dibujos de Daniel Urrabieta Vierge.
Pablo Girardet, reputado grabador francés.
Antonio Caccia, artista, literato y filántropo italiano, autor - Ni los continuos aplausos ni la producción de obras en
de varias tragedias, comedias, poemas musicales, obras filosófi- un ambiente distinto del suyo han podido borrar en Urrabieta
cas y sociales y gran mecenas del arte: ha legado á las ciuda- Vierge ese algo que caracteriza nuestra raza y que se revela en
des de Trieste, Pirano y Udine sus palacios y propiedades y á todas las manifestaciones de la inteligencia Esforzado paladin
la ciudad de Lugnano la mayor parte de sus bienes y su mag- del arte moderno, h:i. logrado tener personalidad tan vigorosa
que se impone é infunde respeto. Sus figuras se distinguen por
nifico palacio para fundar un Museo tessinés de Bellas Artes,
El profesor W. llfinto, notable filósofo y literato inglés, cate• rasgos tan característicos cual se manifiestan las producciones
drático de Literatura inglesa y de Lógica en la Universidad de de Goya, ofreciendo sus manchas el vigor y la frescura de las
Aberdeen, autor de varias obras literarias y de crítica y colabo· aguas fuertes del autor de Los caprichos.
Urrabieta nos deslumbra en sus dibujos con los derroches de
rador de la Enciclopedia Británica.
luz, cual si fueran pintados al óleo, demostrando su temperaAngel Zanardini, conocido libretista italiano.
D. Constantino Llombart, distinguido escritor é inspirado mento de colorista español. Innumerables son sus producciopoeta valenciano, autor de un Diccio11ario valenciano caste· nes, reproducidas la mayor parte de ellas en las principales pu·
blicaciones ilustradas del extranjero, en las que se refleja ese
llano y de una Gramática valenciana, uno de los fundadores espiritu viril de españolismo característico del maestro.
de la Sociedad literaria Rat Penal y de otras sociedades, como
Nosotros, que tanto admiramos al Sr Urrabieta Vierge, nos
L' Oronella y La Cruz Blanca.
complacemos en publicar los dos preciosos dibujos que recuerdan escenas de nuestro pais, rindiéndole por este medio un tri·
bulo de consideración.
Teatros. - En el teatro Nuevo, de Leipzig, se ha estrenado
con gran éxito una ópera en un acto, El asceta, libro de GuiEl café de los cuatro vientos, cuadro de Carllermo Schriefer y música de Carlos Schroder. Con esta obra,
los Arregui. - Si cada país, cada pueblo tienen una fisono·
la ópera alemana contemporánea ha dado el primer paso afor,nia particular y exclusiva, preciso es confesar que la coronada
tunado hacia el género rtalista que tantos triunfos ha valido á
villa ofrece mayores caracteres distintivos. Mezcla de corte y
la escuela italiana de nuestros días. La música es verdaderavillorio, presenta la fastuosidad aristocrática y cuadros, escenas
mente dramática, pero el libreto resulta un tanto crudo.
y tipos genuinamente democráticos. En ellos es en donde se
- El Consejo de Administración de las representaciones de
conservan todavia los rasgos caracteristicos de aquel pueblo que
Baireuth ha resuelto que durante la temporada de 1894 se can·
tan admirablemente describieron Mesonero Romanos, Larra y
ten en aquel teatro Parsifal, Ta111zha11ser y Lohengrin, esta ulJarrón decorativo en el parque de Barcelo- Flores; y á pesar de la influencia que ejercen las modernas co·
tima no puesta todav(a en escena en dicho coliseo.
na., obra del escultor José Reynés. -Los romanos,
- En el teatro Libre, de Paris, se representará en breve una que supieron dará todas sus instituciones caracteres de grande- rrientes, adivinanse bajo el mantón de la chula y las alas del
traducción francesa del drama alemán W eber, de Gerardo za, embellecieron sus jardines con obras de arte que han pasado sombrero gacho, las agudezas y humorismo, verdaderamente
Hauptmann, cuya representación fué prohibida gubernativa- á la posteridad, cual acontece con algunas de las que figuraron local, de la manola y el chispero. La decoración y los trajes han
variado, los tipos son los mismos, y hoy como ayer ofrece el
mente en Berlín y en Breslau.
en los de Pompeyo, Lítculo, Mecenas, etc. En los tiempos me·
- La ópera de Leoncavallo / pagliacci se ha estrenado con dios decayó el buen gusto; pero en el glorioso periodo del pueblo madrileño campo de estudio y observación. Los artistas
hallan asunto para sus producciones, habiendo loj?fado celebri·
gran éxito en Munich.
Renacimiento y á la par que aumentaba la esplendidez de las
- La actriz francesa recientemente fallecida en París Alicia viviendas, manifestóse la afición de los jardines. Italia fué la dad algunos de ellos por la feliz interpretación de cuadros de
Ozy ha dejado su fortuna, consistente en tres millones de fran· primera en poner en sus principales ciudades esta clase de costumbres. Tal sucede con Carlos Arregui, discipulo discreto
cos, á la Asociación de Artistas dramáticos: además ha legado sitios de esparcimiento y recreo. En España Felipe II esta· del malogrado Plasencia, que profundo conocedor del modo de
50.000 francos á uno de sus ejecutores testamentarios para que bleció jardines en el Escorial y comenzó los de Aranjuez, ser del pueblo en que vive, pinta bonitos lienzos, como El café
con los intereses de esta cantidad auxilie á los escritores pobres, pero unos y otros no alcanzaron la importancia de los que creó de los cuatro vientos, que reproduce fielmente una escena mate·
- La ultima obra del maestro Leoncavallo, de la que habla- Felipe V deseando emular en la Granja las bellezas de Versa- rial, el modesto desayuno de los obreros en 110 improvisado
café emplazado en la confluencia de tres calles.
Bellas Artes. - El día 1. 0 de julio se inaugurará en Mu·
nich la E,eposición internacional de Bellas Artes que anualmente se celebra en la capital bávara.
- En Milán se celebrará desde el 15 de abril al 15 de mayo
una Exposición internacional de acuarelas cayo protectorado ha
sido ofrecido y aceptado por el príncipe de: Nápoles: se verificará en el Palacio de Bellas Artes, y en ella se concederán una
medalla de primera clase y dos de segunda que adjudicará una
comisión nombrada por los mismos expositores.
-En una subasta celebrada en Nevets ha sido vendido á un
arquitecto de la población por 50 francos un cuadro que los inteligentes atribuyen á Rubens y estiman en 300.000.
- El grupo colosal de la Germanía, de Reinaldo Begas, ha
sido fundido en bronce y será inmediatamente enviado á Chicago. Este grupo, de ocho metros y medio de altura, representa
la imponente figura de Germania, montada á caballo, cuyas ríen·
das sostienen el genio de la Fama y un guerrero que lleva en la
mano la espada y la palma, simbolo de la paz.
- La Asociación Artlstica de Munich conocida con la denominación de los &lt;Veinticuatro&gt; ha sido oficialmente invitada
por el profesor Schwarr-Allquist, en nombre de la comisión artistica del Comisariado del Imperio, para que envie á la Expo·
sición U ni versal de Chicago todas las obras que figuraban en
una exposición particular que recientemente ha celebrado en el
Salón Schulte, de Berlín.
Barcelona - Salón Parés, - Moragas ha expuesto un buen cuadro que próximamente reproduciremos.
Significa una evolución en el artista muy digna de aplauso.
Abandonando lo que para él constituía una cariñosa tradición,
moros, chupas y casacones, ha abordado en su reciente obra el
arte sincero y espontáneo, por más que en esa transpiren todavía resabios de su hechura anterior, dando predominio exagerado á la materialidad de la pincelada. Así y todo es una buena
obra, seria por su concepto é impregnada de luz y por consi·
guiente de vida, de verdad.
Salón de &lt;La Vanguardia.» - Coincidiendo con la santidad
de estos últimos días hanse expuesto buen número de pinturas
religiosas, propiedad del inteligente aficionado Sr. D. Eusebio
Gl\ell, antiguas las más, muy dignas de estudio. Como notas
modernas hay obras de Graner y de Clapés: éstas últimas singularísimas como todo Jo que produce su vigorosa paleta.

NúMERO

Un cliente miserablemente ,·estido le seguía y le rogaba

!ario que el alojamiento en una de aquellas casitas. Tan apurada era su situación, que aceptaron; por lo menos así podían vivir bajo techado. Con algunos
muebles salvados del naufragio habíanse instalado allí para esperar mejores
tiempos durante algunas semanas ó algunos meses. Las semanas y los meses se
habían convertido en años; más de quince hacía ya que habitaban en la calle
de Abreuvoir y aún no sabían si alguna vez podrían abandonarla.
Y sin embargo, cuanto más tiempo transcurría tanto más duramente se hacían sentir las desventajas de aquel aislamiento, si no para el padre, á 9-uien los
diarios y largos paseos no asustaban, para la hij,a. Cua~do. ésta e;a m~a ~oco
importaba que la casa estuviese alejada de Pan s; la cb1qmlla tema los Jardines
para correr y para jugar, labraba la tierra, cavaba, sembraba, ha~ía ejercicio al
aire libre, contemplando un horizonte sin límites que abr!a sus OJOS y ensanchaba su espíritu, mientras que su madre la seguía con su mirada, pensando en un
porvenir de justas compensaciones que la fortuna no podía menos de otorgarles. Por la noche el padre, al regresar de la oficina, hacíala trabajar; y co~o él
sabía de todo, letras, ciencias, dibujo, música, la muchacha no_~abía ne~es1tado
otros maestros; su educación se había conseguido sin que la nma conociese por
experiencia las amarguras y tristezas de la escuela ó del convento.
Pero había llegado un día en que las lecciones paternales no bas~aban; era
necesario prepararse para ganar la vida; lo que hasta entonces había sido entretenimiento había de convertirse en profesión. La jove_n había ~ntrado en ~n taller, y todos los días y con cualquier tiempo, con lluvia, con meve, con v1e_nto,
habíase visto obligada á bajar desde las alturas de Montmartre, por ~ammos
resbaladizos y llenos de lodo, hasta el pasaje de los Pa,noram~s. El cammo era
largo y más duro que largo. El Sr. Berincq llevaba a su htJ~ del brazo, procurando cobijarla con su paraguas ó sosteniéndola en las ~scalmatas; en la otra
mano llevaba una cestita que contenía el almuerzo de la Joven: dos huevos cocidos ó una loncha de carne fría y un trozo de queso. Pe:o por la_ tarde, como
muy frecuentemente el Sr. Barincq se detenía en la oficma, no siempre le era
posible ir en busca de su hija; entonces la joven volvía sola.
.
. ¡Qué intranquilidad y qué inquietud para unos padres educados e~ ciertas
ideas el saber que su hija recorre completamente sol~ las calles de Pans! ~obre
todo, tratándose como se trataba de una joven muy lmda que atraía las m1rada_s
de los transeuntes, tanto por los hechizos de los ,·einte años cuanto por la on-

ginalidad del traje que ella misma había ·adoptado sin que ni el padre ni la madre hubiesen tenido energía para prohibírselo: una falda algo corta sujeta por un
cinturón azul que formando lazo en la cintura caía después á lo largo de los
pliegues de la falda; un gabancito ~orto que se ab~ía dejan~o ~e_r un ~haleco, y
en la cabeza una boina, aquella boina que Belmameres hab1a nd1culanzado.
Este traje, que se apartaba mucho de las insubstancialidades de la moda, era
indudablemente demasiado original para la calle, sobre todo cuando la que lo
llevaba era tan bonita. Pero ¿cómo prohibírselo? La madre se enorgullecía viéndola vestida de aquel modo y aseguraba que ninguna hija podía compararse á
la suya; el padre á su vez se sentía conmovido. ¿No era efectivamente aquel traje, salvas algunas modificaciones encaminadas á darle rasgos femeninos, el mismo de sus paisanos? Cuando el Sr. Barincq contemplaba delante de él á su hija
esbelta y elegante andando con la firmeza y la rapidez características en su raza,
inundábase su corazón de alegría y no se sentía con fuerzas para reñida porque
fuese fiel á las tradiciones de su origen. Barincq había querido que su hija se
llamase Anie, que era desde tiempo inmemorial el nombre de las hijas mayores
de su familia materna, y en París el nombre de Anie era casi tan extravagante
como la boina azul.
No era solamente esta caminata de mañana y de tarde lo que hacía molesto
el vivir en la calle del Abreuvoir, también era incómodo el aislamiento en que
aquellas distancias tenían á la hija y á la madre para relaciones y convites. ¿Cómo volver ya adelantada la noche hasta aquellas alturas al pie de las cuales se
detienen los ómnibus? ¿Cómo exigir de los amigos ó conocidos que vayan hasta
allí para devolver las visitas que se les hacen?
En los años que siguieron inmediatamente á su ruina la señora de Barincq no
había pensado ni en relaciones ni en visitas; anonadada por aquella catástrofe
permanecía encerrada en su casita, desesperada y feroz, sin salir, sin querer nunca ver á nadie, hallando quizá algún lenitivo á su dolor en el aislamiento; ¿para
qué dejarse ver pobre y miserable si aquella situación sería pasajera? Pero aquella disposición de ánimo había cambiado en el tiempo; el aburrimiento había
influido en su ánimo, el rubor de la pobreza habíase alejado y po::o á poco se
desvanecía la esperanza de dias mejores. Además, Anie se desarrollaba y era necesario pensar en ella, en su porvenir, es decir, en su matrimonio.
El padre admitía que su hija trabajase para vivir y que en un oficio, si no Jo
alcanzaba por su talento, asegurase la independencia y la dignidad de la vida;
pero la madre no opinaba del mismo modo. Según ésta, quien debía trabajar
era el marido, no la mujer; solamente el marido debía sostener la familia. Era
menester, por lo tanto, encontrar un marido para su hija. Pero ¿cómo encontrar
un marido en la calle del Abreuvoir, donde estaban tan perdidos como si se hallasen en una isla desierta en medio del Océano? Anie era en verdad muy linda,
muy encantadora, muy inteligente; reunía, en fin, condiciones bastantes para llamar la atención dondequiera que se presentase; p ero así y todo, era necesario
que hubiese ocasiones de presentarla.
La cariñosa madre las había buscado, pero como al cabo de quince años de
interrumpidas era imposible reanudar sus relaciones antiguas con la sociedad á
la que había pertenecido la señora de Barincq, se había contentado con aquellas
que la casualtdad y sobre todo su voluntad firme aplicada con perseverancia al
logro de un objeto podían proporcionarla. Después de su prolongado aturdimiento, la madre de Anie había sacudido de la noche á la mañana su apatía, y
desde aquel momento sólo tuvo un propósito: abrirse casas, cualesquiera que
fuesen, en que su hija pudiera presentarse y llevar á la suya personas entre las
cuales hubiese probabilidades de encontrar un marido para Anie. Como la señora de Barincq no pedía á las personas cuya casa frecuentaba ni posición ni
I
fortuna, sino solamente un salón, espacioso ó reducido, en el cual se bailase logró fácilmente la realizac~ón de la primera parte de sus propósitos; pero
segunda parte, la que consistía en hacer que subiesen hasta las alturas de Montmartre personas que no tenían coche propio y que aun para usar los de alquiler
se reservaban mucho en la mayor parte de los casos había presentado más
dificultades.
'
Esto no obstante, la señora de Barincq había logrado sus fines contentándose
co~ dos re~~iones al año; reun!ones que se fijaban en una época en que había
mas probab1lt~ades de ~o expenmentar contratiempo en las pendientes de Montmartre, es de?ir, en abnl ó en mayo, cu~ndo las noches son más templadas, las
cuestas practicables y cuando lo floreciente del jardín de la casita daba á ésta
un encanto que compensaba su pobreza. En el año anterior, algunas personas de
esas que no reparan en obstáculos cuando en el término de ellos han de hallar
u~a distracción, habían arriesgado la subida; la señora Barincq esperaba también que en el presente año fuesen más numerosos todavía los concurrentes á
su reunión y que eritre ellos se encontrase un buen marido para Anie.

1a'

III
Bajo el cielo de un azul sombrío, las tres ventanas del entresuelo lanzabanresplandores viol~11tos que _iban á perderse en medio de los árboles y á lo largo
del pa~eo e_n el aire tr~nqml? de la noche; farolillos de papel pendientes de las
ramas tlummaban la d1stanc1a comprendida entre la habitación del portero y la
casa, _alumbrand~ con su luz anaranjada las flores de primavera que comenzaban
á abrirse en los tiestos de los arriates.
Dura~te. muchos años se_ ha?ía entrado directamente al comedor por una
p~erta v1dnera que daba al Jardm, pero cuando la señora Barincq había organizado su~ recepciones, como le fuese necesario un vestíbulo habíale hallado
en la cocma transformada para el caso. Para que esta transformación fuese
completa, el vestíbulo improvisado _se amuebló con chirimbolos más de ornato

�LA l LUSTRACIÓN
que de utilidad, pero que le daban cierto carácter; en la elevada chimenea, reemplazando á la campana antigua, un hornillo diminuto; en las paredes, panoplias con armas de teatro _6 con objetos extraños de esos que en los gr~ndes almacenes compran los aficionados tocados de la monomama de lo exótico.
Cuando Barincq entró en el vestíbulo improvisado, la puerta se hallaba abierta de par en par; en la chimenea ardían algunas astill_as, lo cual acaso no era
del todo indispensable según lo templado de la estación, pero de todos modos
resultaba grato.
.
.
..
Al ruido de los pasos del Sr. Banncq apareció su h1Ja.
- Cuánto has tardado, dijo acercándose á él. ¿Te ha ocurrido alguna desgracia?
- No, respondió Barincq besándola cariñosamente; es que el Sr. Chabertón
me ha entretenido.
- ¡Entretenido! ¡Y en un día como hoy!, exclamó la señora de Barincq apareciendo en aquel instante.
Entonces él explicó los motivos del entretenimiento, á lo cual le contestó su
esposa:
.
.
- No, si no te doy queJas; pero me parece que debías h~ber explicado _al
Sr. Chabertón que no podías hoy entretenerte; bastante ha sido que nos deJemos arruinar por él para que tú ahora, resignado como un cordero, permitas que
te explote miserablemente.
.
Realmente la señora de Barincq no daba quejas á su marido, pero hacía ya
veinte años que no le dirigía una sola observación sin comenzarla por la misma frase, la cual, aun siendo muy concisa, expresaba mucho, porque al fin y al
cabo ¡con cuántas quejas habría podido la señora de Barincq abrumará su esposo si no fuese un modelo de resignación!
- Ven á comer, dijo Anie.
Barincq se dirigía hacia el comedor, que venía á ser la continuación del vestíbulo; pero su mujer le detuvo diciéndole:
- ¿Crees que hemos podido dejar la mesa puesta? Es necesario que comas en
la cocina.
- Cerca del fuego, dijo Anie.
- Yo voy á vestirme, dijo la señora de Barincq que estaba todavía de bata; no
tengo más tiempo que el preciso antes de que lleguen los convidados.
El Sr. Barincq pasó á la cocina, que era un simple cobertizo agregado á la
casa después de construida; como en aquella dependencia doméstica jamás entraba nadie, el mobiliario era completamente primitivo: una _mesita, una silla,
una cocina económica cuyo tubo salía por un agujero practicado en el techo,
constituían el contenido de aquella cocina.
- ¿Quieres tomar tu cubierto en el hornillo?, dijo Anie; yo no puedo entrar
en la cocina.
-¿Por qué?
Entonces Barincq se volvió hacia su hija, porque aunque al llegar la había
besado tiernamente con los ojos y al mismo tiempo con los labios, no había
visto de Anie más que el rostro sin reparar en el traje que llevaba; mirándola
ahora halló contestación á la pregunta que le había dirigido.
Su vestido era de papel pintado con flores y sujeto á la cintura por una cinta
de moaré; era evidente que con aquel traje no podía penetrar en la reducida cocina sin temor de incendiarse al menor movimiento.
Esto fué lo primero que se presentó á la imaginación del padre.
- ¡Qué locura!, exclamó; si te acercas á una luz 6 al fuego te expondrás á la
más espantosa desgracia.
- No me acercaré.
- Pero no se puede pensar en todo.
- Cuando se quiere sí; ya ves que no te sirvo la comida. Puedes estar tranquilo y no preocuparte sino de una cosa: ¿me está bien esto? Mírame despacio.
Y al pronunciar estas palabras retrocedió hasta colocarse debajo de la luz de
una lamparita holandesa de cobre de autenticidad problemática.
- ¿No se ha convenido, preguntó la joven, que en esta velada buscamos trajes de capricho? ¿Podía yo inventar un traje más caprichoso y sobre todo más
barato, lo cual no deja de ser importante para nosotros?
Sin dejar de comer en un ángulo de la mesa el trozo de carne cocida que había tomado del hornillo, miraba Barincq á su hija colocada delante de él, y aunque sus temores no se habían desvanecido del todo, no podía menos de reconocer que aquel traje caprichoso sentaba maravillosamente á la hermosura de
Anie. No había esperado ciertamente el subalterno del Sr. Chabertón á este
momento para pensar que Anie era la muchacha más bonita que él había visto;
pero nunca le había impresionado tan vivamente como ahora la animación hechicera de su fisonomía, el brillo de su mirada, la dulzura de su sonrisa, las perfecciones de su nariz, la blancura fresca de su color, la flexibilidad de su talle, la
ligereza de su paso.
Como si Anie leyese lo que pasaba en el ánimo de su padre, comenzó á sonreir y le dijo:
- Tranquilízate y confiesa que hoy están en nuestro favor todas las probabilidades. ¿Podíamos desear noche más hermosa que la de hoy, cielo más despejado ni tiempo más seguro? Esta noche no faltará nadie.
- ¿Tanto te importa que nadie falte?
- ¡Si mi importa! ¿Pues no había de estar precisamente entre los que faltasen mi marido futuro?
- No sé cómo puedes reirte de una cosa tan seria como tu matrimonio.
Anie abandonó el sitio que ocupaba y vino á recostarse en la puerta de la
cocina como si quisiese estar más cerca de su padre, en comunicación íntima
con él.
- ¿Y no es mejor reir que llorar?, preguntó. Además yo no me río sino de
dientes para fuera, y te aseguro que no pienso en mi matrimonio sin que el pensarlo me conmueva. Durante mucho tiempo mamá, que tiene sin duda para mirarme ojos que los demás no tienen, se ha figurado que yo no tendría que hacer
sino presentarme para encontrar un marido, y tantas veces me lo ha dicho, que
he llegado á creerlo como ella; había en alguna parte multitud de príncipes hermosos y buenos que me esperaban. Lo malo es que ni ella ni yo hemos encontrado hasta ahora el florido sendero que lleva á ese país encantado, y que permanecemos en la calle del Abreuvoir y aquí esperamos á los pretendientes que,
si acaso vienen, de seguro no serán príncipes y probablemente no serán ni
siquiera hermosoe.
- Y si no son hermosos no los aceptas. ¿Quién te da prisa para casarte?

ARTÍSTICA

NúMERO

589

- Todo; mi edad y mi razón.
- ¡La edad! A los veintiún años n o es tarde todavía.
- Según para lo que sea: á los veinte años una muchacha sin dote es ya
una solterona; por el contrario, una soltera con dote es todavía muchacha á los
veinticuatro: pues bien; yo pertenezco á la clase de las que no tienen dote y aun
ála categoría de las que no poseen un céntimo.
- He ahí por qué deseo que no te apresures en escoger marido. Si hoy no
tienes dote, nuestra situación puede cambiar mañana, y quien dice mañana dice
dentro de poco. Tengo fuqdados motivos para creer que van á comprarme el
privilegio de invención de uno de mis descubrimientos, y si bi~n esta compra
no constituiría una fortuna, sería por lo menos lo suficiente para darnos algún
desahogo. Los experimentos realizados en la Hnea del Este para ensayar mi sistema de suspensión de vagones han tenido resultados inmejorables, como que
suprimen toda trepidación; los ingenieros han reconocido por unanimidad que
mi aparato constituye una de las más útiles invenciones del siglo. Por esta parte nos aproximamos también á un buen éxito; estas son las razones que me
mueven á suplicarte que tengas todavía un poco de paciencia.
- Te juro, papá, que no pongo en duda la excelencia de tus invenciones, pero
¿cuándo se convertirán en realidad? ¿Mañana? ¿Dentro de cinco 6 seis aiios? Sabes mejor que nadie que en cuanto se refiere á inventos todo es posible, hast~
lo inverosímil. Dentro de seis años tendría yo veintisiete: ¿qué marido había de
quererme entonces? Déjame, pues, tomar el que encuentre, aunque sea mañana
mismo cuando soy una pobre muchacha sin un céntimo que no tiene derecho á
mostrarse tan exigente como se mostraría la heredera de un inventor rico.
- ¿Tienes motivos para presumir que habrá entre vuestros convidados de
esta noche algunos pretendientes á tu mano?
- Basta que pueda haber uno solo para desear yo que nada impida venir á
ese uno esta noche. El año pasado las invitaciones se habían hecho de tal manera que los muchachos solamente querían bailar con las señoras casadas y los
casados bailaron únicamente con las chicas solteras; este año las señoras casadas
serán muy pocas, será necesario por consiguiente que los jóvenes bailen con nosotras y acaso entre ellos se encuentre alguno que no considere el matrimonio
como una carga superior á sus fuerzas. Te aseguro que no seré ni melindrosa ni
exigente; si él dice una palabra yo diré dos.
- Pues qué, pobre niña, ¿en eso estás?
- En eso; es decir, desengañada de las risueñas esperanzas de mamá; sí. Tal
vez es extraño que sea la hija en vez de ser la madre quien mire con frialdad la
existencia; sin embargo, así es. Desde el momento en que comprendí que debía
casarme me apresuré á despedirme de mis ideas y de mis ilusiones de muchacha, y solamente pensé en el matrimonio más que en el marido. Si yo te dijese
que había aceptado esto con alegría 6 con indiferencia no te diría la verdad; me
ha costado algo; más aún, mucho; pero no soy de las personas que se obstinan
en cerrar los ojos cuando lo que ven les disgusta, les hiere 6 les inquieta. También he recibido algunas lecciones. La más terrible de todas ha sido la muerte
del Sr. Touchard. Todo hacía creer que el Sr. Touchard llegaría á los noventa
años y casaría á sus hijas como él quisiera. Sin embargo, ha muerto á los cincuenta y cinco,y hoy Berta canta en un café de Tolón y Amelia en uno de Bur•
deos. ¿Qué sería de nosotras si te perdiésemos?; yo ni tendría siquiera el recurso
de Berta y de Amelía porque no sé cantar.
- No me hables de eso: es lo que constantemente me angustia.
- Es preciso que yo te explique el por qué deseo casarme para que no creas
que es por capricho 6 por separarme de ti. Si yo estuviese cierta de que habí~mos de vivir aún mucho tiempo reunidos, te aseguro que esperaría muy tranquilamente á que se me presentara un marido y no me quejaría nunca de nuestra
poco desahogada existencia. Pero ni yo puedo tener esa seguridad ni tú puedes
dármela. De las personas que conocemos el Sr. Touchard era el más sólidamente acomodado y el más robusto al parecer, lo cual no ha impedido que una enfermedad se lo llevase. ¿Qué sería de nosotras en un caso igual? Sin una peseta,
sin esperanza alguna de apoyo, toda vez que no tenemos más parientes que mi
tío Saint-Christeau, el cual nada haría por nosotras, ¿no es cierto?
- ¡Ah! Muy cierto.
- Entonces, ¿comprendes que la idea del matrimonio no se me quite de la
cabeza?
- A lo menos tú tienes un recurso en tus manos.
- No, papá, no lo tengo, porque no conozco el oficio. Tendré quizá talento,
poco talento, muy poquito, y aun eso no está probado todavía. Lo que sí está
probado es que yo hago con mucha dificultad cosas fáciles, cuando para ganar la
vida sería menester que hiciese precisamente lo contrario. Me hace falta por consiguiente un marido, y si puedo tener esperanzas de encontrar alguno no debo dejar que pasen los años en que poseo todavía frescura y juventud. Ya sabes por
qué tengo prisa; por lo que te he dicho, no por otra cosa; pues debes comprender
que no soy bastante loca para presumir que ese marido va á proporcionarme
una existencia desahogada, divertida, que realice los ensueños acariciados ~or
mí en otro tiempo, pero que ya se han desvanecido del todo. Yo solamente pediré
á mi marido que sea ese apoyo de que te hablaba hace poco y que me impida
caer en los abismos de la miseria, á la cual tengo un miedo horrible, 6 correr las
aventuras de Berta y de Amelía Touchard, que me asustan más todavía. La vida
que esto nos proporcione será la que fuere, de antemano me conformo con ella;
mi marido me ayudará y yo ayudaré á mi marido; él trabajará y trabajaré yo; Y
como descendiendo, desencantada ya de mis elevadas aspiraciones, tendré el
derecho de dejar las sublimidades del arte por las asperezas de un oficio, podré
ganar algún dinero que será muy útil en nuestro hogar. ¿Es imposible encontrar
un marido en estas condiciones? Me parece que no.
- ¿Tienes alguno en perspectiva?
- ¿Diez, veinte, todos los que conozco, y sobre todo los que no conozco; pero
por supuesto ninguno determinado y seguro. Julia traerá á los amigos de su
hermano y éstos nos presentarán á sus compañeros de oficina. Empleados en
hacienda, funcionarios del municipio, en ellos tengo esperanzas: muchos que
escriben en periódicos lograrán andando el tiempo una posición; por ahora sus
aspiraciones son modestas,•y entre ellos será posible hallar, no diré muchos, pe~o
á mí me basta con uno, que comprenda cómo una mujer inteligente, aun sm
tener un céntimo, es en algunas ocasiones menos costosa para su marido que
otra en la cual estén arraigados gustos y necesidades proporcionados á su dote.
Si encuentro á éste, si le gusto, si él no me desagrada demasiado, si él sabe estimar en lo que vale este vestido de papel ... sí... mi matrimonio es cosa hecha:
ya ves, sin embargo, que con todas esas condiciones no lo está todavía.

NúMERO

589

LA

245

I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

Todo esto había sido dicho con cierta fingida alegría que hubiera engañado ·
á un indiferente, pero que no engañó al padre; escuchaba éste Anie conmovido y an~ustiado, ~in que pensase en la com\da y sin apartar de su hija los ojos,
como si pretendiese leer en ellos y apreciar la gravedad de la situación que
aquellas palabras revelaban.
La señora de Barincq bajando de sus habitaciones interrumpió aquella conferencia.
- ¡Cómo!, g~itó al verá su marido sentado todavía á la mesa, ¿no has concluído
aún? ¡Y tú, Ame, te estás charlando con tu papá en vez de darle prisa!
- Voy á vestirme.
- Hace ya mucho tiempo que debías haberlo hecho, le dijo la señora de Barincq.

a

IV
En este momento se oyó el ruido de pisadas fuertes que hacían rechinar la
arena del camino, y en la puerta del vestíbulo apareció Bernabé, que llevaba un
papel azulado.
- El portero, dijo, me ha dado para usted, Sr. Barincq, un telegrama que acaba de llegar.
La señora de Barincq tomó el telegrama y lo abrió.
·
- Ha muerto tu hermano.
Al decirlo tendió el telegrama á su esposo.
- ¡Gastón!, exclamó Barincq con una voz que se ahogó en su garganta, y con
mano temblorosa tomó el telegrama, cuyo contenido era el siguiente:

- ¿Y cómo te propones partir? ¿Con qué dinero~ T e_n presente que sólo ~e
quedan quince francos, y son para Bernabé. Ademas, si te ausentas tú, ¿qmén
tocará para que nuestros convidados bailen?
- ¿Pero quieres que bailen?
- Pues qué, ¿podemos ya avisar á nuestros convidados? ¿Es posibl; cerrarle~ la
puerta? De todas maneras y aunque fuera posible esto, me guardana muy bien
de hacerlo; nos hemos impuesto demasiados sacrificios para,disp?ner es~ ~elada
y sería una estupidez no aprovecharlos. Por otra parte, ¿qmén tiene noticias de
este telegrama?
- Nosotros.
- Bueno, pues hacemos como si no lo hubiésemos recibido,. y lo mismo. da.
- Dará lo mismo para ti que no querías á Gastón y también para Ame que
no se acuerda ya de su tío; pero ...
- Antes de pensar en tu hermano espero que pienses en tu hija y que pongas
el semblante que debes mostrar en una función dada para ella¡ si es hermoso

«Triste noticia comunico; Gastón muerto repentinamente á las cuatro de una
congestión; funerales pasado mañana las once, salvo contraorden; hago invitaciones en tu nombre. - REVENACQ.))
.

a

- ¡Mi pobre Gastón!, dijo el Sr. Barincq dejándose caer como desvanecido
en una sil:a.
- Está bien que llores ahora por tu hermano, dijo la señora de Barinq, un egoísta con quien habías reñido hace más de diez y ocho años y del que seguramente
no heredarás un céntimo.
- No por eso deja de ser mi hermano; diez y ocho años de disgusto no pueden
borrar cuarenta de fraternal cariño.
- ¡Valiente cariño fraternal, que cuando necesitamos de él nos dejó en la estacada!
- Ya sabes que Gastón era de un carácter severo y que no perdonaba las
sinrazones que se le hacían.
- Y mucho menos las que él hacía los demás: tu hermano ha procedido indignamente con nosotros y sobre todo con Anie, la cual nada le había hecho.
¿No debía Gastón haberle dejado su fortuna?
- ¿Y sabes tú que no se la haya dejado?
- Pues qué, ¿si así fuese no te lo diría Revenacq? Notario de tu hermano, su
amigo íntimo, su consejero, R evenacq conocía perfectamente todos los asuntos
de Gastón; cuando nada te dice acerca de ellos es porque sólo podría darte malas noticias, 6 lo que es lo mismo, enterarte de la existencia de disposiciones testamentarias que nos desheredan.
- Sin embargo, Revenacq dice que se extienden las esquelas de defunción en
nombre mío.
- ¿Sería decoroso hacerlas en nombre del hijo natural de tu hermano? Aunque nosotros no seamos la familia en lo que se refiere á la herencia, nadie puede
impedir que lo seamos en lo que respecta al duelo, y por eso se.sirven de nosotros. ¡Bonito estaría que las esquelas de funeral estuvieran hechas de D. Valentín Sixto, capitán de dragones, hijo natural del difunto, y por añadidura hijo
natural no reconocido todavía! Si en tu cabeza, aficionada siempre á la esperanza y á las ilusiones, ha entrado la creencia de que podrías heredar á tu hermano
porque era tu hermano, te has equivocado una vez más; cuando rompisteis vuestras relaciones, bien claro te dijo que nada esperases de él: ten por seguro que
Gastón ha cumplido su palabra, y el notario Revenacq tiene en su poder un
testamento en que se instituye heredero universal al capitán Sixto.
- ¿Y por qué no había de decírmelo R evenacq?
- Para que no dejes de ir á presidir el duelo.
- Pues qué, ¿podría yo dejar de presidirle aunque tuviese la certeza de que
ese testamento existía?
- ¿Pero quieres ir al entierro?
- ¿Te parece posible que falte?
Después de haber entregado el telegrama que llevaba Be rnabé había pasado
á la cocina, y no sabiendo qué determinación tomar permanecía allí inmóvil escuchando lo que en el vestíbulo se decía, si bien aparentaba no oírlo. La señora
de Barincq en lugar de responderá la última pregunta de su marido, se aproximó
á la puerta de la cocina y dijo á Bernabé:
- Mientras llegan los convidados prepare usted las bandejas y las copas, no
deje usted que se apague la lumbre, ni ponga usted á calentar el chocolate hasta
las doce.
Tornando al vestíbulo hizo una seña á su marido para que la siguiese, pasó
en segu1da al comedor y después á la sala principal, desde d onde el ruido de las
voces no podía llegar á la cocina. U na vez allí la señora de Barincq preguntó á
su marido:
- ¿Qué significa esta locura?
- ¿No es la cosa más natural?
- ¿Natural acudir al entierro de una persona con la cual estaban rotas por
completo toda clase de relaciones? No. ¿Que durante diez y ocho años no nos
ha dado muestra alguna de que vivía, aunque nos haya visto en s_ituación muy
apurada, disfrutando él cincuenta mil francos de renta? No, no y mil veces no.
-Todo cuanto digas no podrá evita r que h~yamos sido hermanos; 9ue nos
hayamos querido entrañablemente en nuestra Juventud, y que en el d1a de su
muerte se desvanezcan los recuerdos de nuestros disgustos y no quede viva y
dolorosa más q ue la memoria de nuestro afecto de hermanos. Gastón no lo era
tuyo: comprendo que ha bles de él con esa indiferencia, pero lo era mío y debes
comprender que le llore.
- Llórale cuanto te acomode, siempre que lo llores para tí solo y no vayas i
entristecer nuestra recepción.
- Como voy á partir, no os entristecerá mi pena.

a

,

- Le había dicho á usted que callase, gritó Barincq

ser buen hermano, es más hermoso todavía ser buen padre; si está bien mostrar
ternura á los que han muerto, está mejor aún manifestarla á los que están vivos. Te ruego por lo tanto que reflexiones, 6 por mejor decir, que te apresures á
vestirte.
Dichas estas palabras la señora de Barincq volvió á la cocina para dar á Bernabé las últimas instrucciones.
Después de un rato de silencio Barincq tendió la mano á su hija y dijo en
tono melancólico:
- No quería entristecerte, pero este golpe es superior á mis fuerzas; no me es
posible pensar en esta muerte sin experimentar una especie de desaliento, como
no puedo verme obligado á permanecer aquí sin protestar; y sin embargo, ya
sabes que soy poco amigo de protestas. Hace ya veinte años que mi pobreza
me hace sufrir terriblemente, pero de seguro nunca tanto como esta noche oyéndote hablar de tu casamiento del modo que hablabas y ahora permaneciendo
aquí sin poder adoptar determinación alguna ... ¡Ah, querida hija! ¡Cuán desgraciado, qué huftüllado en su dignidad, qué herido en lo más profundo de su ternura se siente el que, como yo, nada puede hacer por los seres que ama! Esto
es lo que me sucede á mí: en un mismo momento te veo dispuesta á lanzarte
en el matrimonio como podrías lanzarte al suicidio, porque la miseria que nos
abruma te hace desconfiar del porvenir; y juntamente me encuentro imposibilitado de dar á mi hermano el último testimonio de afecto. ¡Ah, miseria, qué implacable eres con aquellos á quienes escoges por víctimas!
Barincq se d etuvo, y atrayendo hacia sí á su hija besó conmovido su frente
diciendo al propio tiempo con voz triste:
'
- ¿Con:iprendes ahora que nada hay que decirme y que si en mi rostro se retrata la tnsteza no tengo yo la culpa?
En este momento comenzó á oirse en la sala ruido de voces.
- Ve á recibirá los convidados, dijo Barincq; yo subo á vestirme.

V

El empleado e n las oficinas de inventores subió rápidamente los peldaños
desgastados de la escalera con el propósito de volver lo más pronto ¡Josible· pero
' 1 11 ó , .
,
su a tav~o .e t~ mas tiempo del que él presumía; cuando trató de abrocharse
la c~m1sa, el nacar gastado ya por los planchados se deshizo entre sus dedos y
é\ t?1smo ubo de ~egarse un botón, pues cuando su mujer y su hija estaban rec1b1endo a los convid~dos no era cosa de que llamase á cualquiera de ellas para
e_ste menester. Ademas como su ropa blanca era de respetable antigüedad, Ban ncq es_taba acostum brado á que le sucediese esto mismo con frecuencia, y en
el cuartito completamente lleno de maletas de caJ·as de cartones que le servía
de tocador, sab'ia dónde encontrar en caso 'necesario' el hil o y las 'agujas.

?

(Co11tim1ard)

�LA

LA CRONOFOTOGRAFÍA
NUEVO MÉTODO PARA ANALIZAR EL MOVIMll!NTO
EN LAS CIENCIAS FÍSICAS Y NATUKAI.RS

(Contiuuacióu)

Analizando de este modo los tipos de locomoción propios de un gran número de especies animales, se obtendrán los elementos necesarios para conocer las relaciones que existen entre la forma de
los órganos y los caracteres de la función que desempeñan (1).
Y si entonces volvemos á emprender el estudio del

Fig. 23. Ocidromos ó _corredores de v~locidad: decorado de un
¡arrón panatene1co

hombre, ¡cuánto más claramente no aparecerá la significación de las particularidades individuales en la
conformación del cuerpo!
Las variaciones en la longitud de los radios óseos
de los miembros ó en el desarrollo de ciertos músculos que tan fuertemente se acentúan cuando se ~omparan entre sí distintas razas de hombres, aproximan
cada tipo humano á alguna especie ani mal que presenta en alto grado caracteres análogos. Si, por ej~mplo, por el desarrollo de los músculos gastrogném1cos
ó por el de los músculos extensores del muslo se
aproxima un hombre á los animales saltadores, podrá
deducirse de ello con alguna verosimilitud que presenta aptitudes especiales para el salto, y así en otros
casos.
Abrese, pues, en este orden de consideraciones un
nuevo y vasto campo que explorar: á este estudio invitamos á los zoólogos que piensan que la comparación de los seres vivientes, desde el punto de vista
morfológico, debe ser aclarada y completada por la
de sus aptitudes funcionales.
VII, -

APLICACIÓN Á:LAS~DELLAS ARTRS

El documento fotográfico ha prestado ya verdaderos serricios en materia de bellas artes: algunos

Fig. 24. Fotografía in,tantánea ele un corredor: la posición de
_,_l¡1s· piernas es la mism¡1 que en la última imagen de la izquierda de la figura anterior.

maestros lo aceptan resueltamente y muchos artistas
lo utilizan, como de ello podemos convencernos comi 1) Véase Marey, l11vc.&lt;tigaciones experimentales sobre la
111or(olog!a de los 111zlsc11/os. C. R 12 de septiembre de 1887.

ILUST RACIÓN ARTÍSTICA

N ú MERO

589

parando las obras más recientes con las que tienen miento completo de los músculos flexores, los cuales,
algunos años de fecha. La fotografía instantánea es~ por el contrario, entran en juego durante la extensión
pecialmente ha ejercido en las artés una influencia misma si aquel movimiento debe ser limitado; por
sensible, permitiendo fijar en una imagen auténti- ejemplo, si el hombre que golpea quiere retener en
ca las actitudes del hombre ó de los animales en seguida el golpe que da actualmente.
sus movimientos más rápidos.
No hemos de hablar en el
presente trabajo de estética
ni de discutir si el arte tiene
derecho á representar las actitudes violentas ó debe, por
el contrario, limitarse á las
actitudes tranquilas cuyos caracteres yexpresiones son más
fáciles de percibir en el modelo vivo; pero si nos atenemos á los hechos, es incontestable que así en la antigüedad como en nuestros días
los artistas han representado
algunas veces el movimiento
y aun las acciones más rápidas, como la carrera y la lucha. Si se comparan las obras
más antiguas con las de époFig. 25. Ej~mplo del modelo obtenido en prueba cronofotográfica
cas más recientes, sorprende
la siguiente diferencia: que
en los modernos las actitudes son más tranquilas,
Si se toman desde un lugar elevado lns 1magenes
más equilibradas, por decirlo así, al paso que en el cronofotográficas de un hombre en movimiento (figuarte antiguo las figuras están á veces completamente ra 26) se consigue la proyección en un plano horizonfuera de aplomo. La fig. 23, tomada del arte griego, tal de todos los contornos de un cuerpo. Este documento, lo mismo que los que proporcionarían las
presenta claramente este carácter.
Todo el mundo conserva el recuerdo de alguna imágenes análogas tomadas en diferentes ángulos, seobra moderna que representa un asunto análogo. En ría indudablemente muy útil á tos estatuarios (3).
escultura sobre todo los corredores son representados
Finalmente, los movímientos dé la cara estudiados
de muy distinto modo, pues en las estatuas la pierna por la cronofotografía tienen gran interés, porque
que sostiene el cuerpo está por regla general vertical- pueden distinguirse, gracias á ella, las más delicadas
mente extendida debajo del centro de gravedad del expresiones de los mismos. En una serie de imágenes recogidas sobre una película móvil cabe seguir,
cuerpo.
Entre estas dos maneras de representar el mismo por ejemplo, todas las sucesivas gradaciones que esacto, la carrera, lo mejor que puede hacerse es tomar tablecen una transición entre una sonrisa apenas percomo árbitro á la misma naturaleza, pidiendo á la fo. ceptible y la más franca carcajada.
tografía instantánea que nos indique cuáles son las
Recientes experimentos de M. Demeny demuestran que los actos de la palabra son tan fielmente reverdaderas actitudes de un corredor.
La respuesta no es dudosa: la fig. 24, por ejemplo, producidos que algunos sordo-mudos, acostumbrados
demuestra que un hombre que corre ofrece en deter- por ejercicios especiales á leer en los labios las palaminados momentos el aspecto representado en las bras pronunciadas, han podido, siguiendo las imágemás antiguas pinturas (2 ) .
nes cronofotográficas, reconstituir las que el modeFácil sería demostrar que el corredor no se presen- lo había articulado mientras tales imágenes se sata nunca en \a posición adoptada por algunos artistas caban.
modernos, q~e parecen haber olvidado que el carácter de las carreras y aun el de la misma marcha al
Representación artística de, caballo. - Merced al espaso son una instabilidad perpetua.
tudio concienzudo de la naturaleza, los pintores y esNo nos detendremos en estas reflexiones, pues al
criticar estos puntos de detalle en obras que, por otro
lado, tienen un valor real temeríamos que pudiera
dedrsenos: Ne sutor ultra crepidom.
Hagamos únicamente constar que en la infinita variedad de las actitudes que presenta la cronofotografía al seguir las fases de un movimiento hay muchas
que los artistas podrían aceptar sin infringir las leyes
de la estética, lo cual daría á la representación de estos movimientos una variedad interesante (fig. 25).
cronofotografiado desde un punto elevado
Encontrarían también en estas imágenes la expresión Fig. 26. Corredor en
proyección horizontal
fiel de la acción de los músculos cuyas contracciones
y aflojami~tos reproducen los relieves variables,
visibles debajo de la piel. Ahora bien: estos dos esta- cultores han adquirido gran habilidad en la repredos opuestos de los músculos están enlazados por re- sentación del caballo. Meissonier, por ejemplo, no
laciones necesarias con cada fase del movimiento que había retrocedido ante los estudios más laboriosos:
sentado en el centro de un malacate al que daba
producen.
Esos relieves de los músculos en acción tienen, vueltas un caballo y teniendo de este modo siempre
por decirlo así, una fisonomía propia, una expresión delante de sí el animal, dibujaba en una fase conssemejante á la que podemos apreciar en los músculos tante de la marcha la posición de un miembro, desde un rostro. Y si los datos más sutiles de la fisiolo- pués la de otro y finalmente el conjunto. Gracias á
gía podían encontrar sus aplicaciones en el arte, po- este procedimiento había llegado á esa fidelidad perdría decirse que el modelado de un miembro no refleja fecta que se admira en sus representaciones del casolamente el acto que se ejecuta, sino que· permite, ballo al pa'So, al trote y en ciertas fases del galope.
Por esta razón acogió Meissonier con entusiasmo
hasta cierto punto, prever los actos sucesivos. Algunas interesantes observaciones de M. Demeny sobre las hermosas series de fotografías instantáneas de
las imágenes cronofotográficas demuestran que la ex- Muybridge, en las que desde entonces se han inspiratensión de un braw que da un golpe debe ir acom- do con frecuencia los pintores.
pañada, si ha de terminar completamente, del afloja( Co11ti11w1rá)
(2) El grupo representado en el jarrón griego presenta, sin
embargo, algo muy Eingular en las actitudes de los corredores.
Sabido es que en todas sus marchas el hombre mueve en sentido im·erso el brazo y la pierna del mismo lacio: los movimientos del brazo y de la pierna correspondientes están, como se
dice, diagonalmente asociados. l'ues bien: en las figuras del jarrón que reproducimos el brazo y la pierna del mismo lado se
mueven en el mismo sentido: esta marcha, que recuerda el am·
hle de los cuadrúpedo~, ¿era realmente la que se practicaba en
las carreras del estadio? ¿es quizás debida á un error del artista que )1a decorado el jarrón? Cuestión e, esta que no podemos
resolver. Este modo de correr se ap'.lrta por completo de nuestras costumbres modernas, aunque no parece imposible desde
el punto de vista fisiológico. El asunto, por otra parte, merece
ser estudiado.

(3) Desde hace mucho tiempo hase propuesto con el nombre ele f&lt;&gt;toesculturn un procedimiento para reproducir mecánicamente las formas generales del indivi&lt;luo. Se coloca al su·
jeto en el centro de un circulo en cuya circunferencia hay dispuestos varios aparatos fotográficos, cada uno de los cuales
toma en un mismo momento una imagen del individuo que de
esta suerte se encuentra representado en ángulos diferentes.
Cada una de estas imágenes agrandada á la escala con\'enicnte
y aplicada sobre una plancha de metal es luego transformada
en una especie de gálibo: haciendo pas.'lr la materia plástica sucesivamente por cada uno de esos gálibos presentado en el correspondiente ángulo, se obtiene un bosquejo sumamente exacto desde el punto de vista de la actitud y al cual la escultura
dará el modelado definitivo.

NúMERO

589

2

LA ILUSTRACIÓN A RT ÍSTICA

campo al autor para describir sus asombrosos fenómenos y sua
causas. En el Calor nos da á conocer los grandes progresos
hechos en su estudio, del que han dimanado aplicaciones tan
útiles como los ferrocarriles, la navegación, las máquinas in•
dustriales y otras. Por último, en la Mefeorologla se explican
minuciosamente las causas de los ten emotos, huracanes,
erupciones volcánicas, etc.
Por esta rapidísima reseña del contenido del MUNDO Ff•
s1co podrá venirse en conocimiento de la gran utilidad de
esta obra.

NUEVA PUBLICACION

EL MUNDO FÍSICO
POR AMADEO GUILLEMIN
TllADOCCIÓN Dlt D, MANUI L AllANDA Y SANJUÁN

UAVEDAD, GRAVITACIÓN, SONIDO, LUZ, CALOR, IAGNETISIIIO,
ELECTRICIDAD, IETEOROLOGIA, FISICA IOLECULAR

Edici611 ÜU&amp;trada

47

CONDICIONES DE LA SUSCRIPCIÓN

grabado, intercalado, 'V llimi71111
'101TWlitogrqjiada,

C07I

El erudito escritor, cuyo reciente fallecimiento lloran
los amigos de la ciencia, trazó en esta obra un cuadro
fiel de todos los fenómenos de la Naturaleza que se relacionan con la fisica del globo, pero con tal sencillez, en estilo
tan ameno y tan claro á la vez, que bien puede calificarse su
trabajo de obra verdaderamente popular. Siguiendo en él el
plan admi~ido po~ cuanto~ d7 la ciencia fisica han escrito, lo di·
vide en vanas secci~nes¡rmcipales, en cada una de ellas se enuncia la ley que preside los fenómenos de que uata, el descubrimiento de estas leyes Y las aplicaciones de cada una de las
fuerzas fisicas descubiertas Y conocidas.
Así, d~spués de u atar de los fen?menos Y leyes de la Graver/ad explica de un modo compreDSJble c6mo esos fenómenos y

.:!~~==
Muestra de los grabados de la obra. - Audicione,
telefónicas teatrales
esas leyes han traldo consigo el péndulo, la balanza, la prensa
hidráulica, los pozos artesianos, las bombas, la navegación
aérea, etc. A la teór!a completa del Sonido agrega una enume·
ración de todas las aplicaciones de la .Acústica y de los instrumen·
tos musicales. La Luz da la descripción detallada de todos los
aparatos ópticos y de sus aplicaciones á la fotografla, microscopio, etc. El Mag,utismo y la E lectricidad proporcionan ancho

La presente obra formará 3 tomos de regulares dimensio•
nes, divididos en unos 2 0 cuadernos cada uno, los que pro•
curaremos repartir semanalmente.
Cada cuaderno constará de 40 páginas de texto, al precio
de 50 céntimos de peseta; pero en el caso de que lo desearan los suscriptores ó de que por activar la terminación de
la obra se juzgase oportuno, estos cuadernos constarán de
8o páginas, á peseta cada uno.
Además de los grabados intercalados en el!texto, ilustrarán
la obra magnificas láminas tiradas en colores, representando
algunos de los fenómenos más notables de la F!sica, asi como
mapas en que se expongan las variaciones atmosféricas Ú ouas
que afectan á la constitución del globo.
Cada una de estas láminas ó mapas equivaldrá á 8 páginas.
Por el primer cuaderno, que se baila de muestra en casa de
nuestros corresponsales, se podrá juzgar del inusitado lujo coc
que ofrecemos al público esta nueva obra.

Se enviarán prospectos á quien los reclame á los Sres. Monta.ner y Simón, ca.lle de Aragón, núms. 309 y 311, Barcelona

ELID~IR

Protoclo,ruroºE HIERRO
CON HIPOFOSFITOS

91'tal de
.,,
Jarabe dellf"l\1'

G

Empleado con el me.ior cexito
El mas eficazcontra
de los la.
Ferruginosos
Anemia, Clorosis,

ra9eaSa!Lactatod6H1·errode

GELIS&amp;CONTÉ

Empobrecimiento de la Sangre,
Debilidad, etc.

Aorobadu por la Academia d• M~d1c/a1 de P1r11.

'

HEIOSTATICO el mas PODEROSO

que se conoce, eu pocion ó
en lnjecclon lpodermlca.
Las Grageas hacen mas

DE VIVAS PÉR.EZ
R,cetado por oerdadera, eminencia,, no tiene rlwul y e11 el remedio'méa
racional, aeguro 'J de inmediato• reeultadoe de todos los ferruginosos
y de la medicación t6nico-reconstituyente para la .Anemia, Raquitismo, Colorea pdUdos, Empobrecimiento de sangre, DebiUdacl I inapetencia y menstruaciones diflciles.

contra las diversas

Afecciones del Corazon,
Hydropesias,
Toses nerviosas;
Bronquitis, Asma, etc.

f{l.cll el labOr del parlo y
Medalla de Oro de la 5•4 de F1• de Paria detienen las per di das.
LABELONYE y C'•, 99, Calle deºAboukir, Parls. y en totlas las farmacia~.

Tenemos numerosos certificados de los médicos que lo recomiendan y recetan con admirables resultados.-Cuidado con las f alsijicacio,ie,, porque no dardn resultado. Exigir la firma y marca de gara11tfa.

PRECIO DE CADA BOTELLA, 4 PTAS. --llEDIA BOTEf,LA. 2,50 EN TODA ESPAÑA

1

De venta en todas la1 farmacias de las provincias y pueblo I de Españ1,
Ultramar y América del Sur.

Depósito general:

ALM ERIA,

Farmacia

VIVAS PEREZ

~

~ .a.
~~

CARNE
HIERRO y QUINA
C~ llllido a los 'HDicoa npandores.

ll ümento mu

I

1

VINO FERRUGINOSO ARDUO
SB VBND.K K.'i TOO.A.S U.S PIUNCIP.A.LBS BOTICAS

n

HIERRO

1

BBlVAIS

rtplllellla WCWDIDle el hierro
CQOleD.ido ID la 9C(IQODIÍl, Experimentado por 101 prindpalea médicos del

m110do,

pu&amp;

lnmedlataJDente en la

u.ocre, no oeuiona eslreftimlento, DO

Callea el utóma¡o, DO

IDllt(llCt

101

dlentea. T111unmt111taa 1uaucell4a.
b!J11t la T11'-'11a lana.
,·
De V1nt1 en todu 111 Fumaolu . ·

P1111711: 40 742,r, 6t Luare, Parll.
0

EXIJASE •b~ AftOUD
1

Lu

Pemnu qae eououn 111

GARGANTA
y

PILDORAS~1DEHAUT
DE PARIS

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan. No temen el asco ni el causancio, porque, contra lo que sucede con
l ~s decas purgantes, este no obra bien
BlllO cuando se toma con buenos alimentos
:r bebida.s fortificantes, cual el vino, el ca.!6,
1t6. Cada cual escoge, para purgarse, la
ora ;y la comida iue mas le convienen,
sef1Un rus ocupaciones. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamente anulado por el efecto de la
buena a.Iimentacion empleada,uno
1e decide fllcilmente á volver
11 empezar cuantas veces
sea necesario.

VOZ

PASTILLAS DE DETHAN

b

LA SAGRADA BIBLlA
EDICIÓN ILUSTRADA

'- 10 o6ntixnoa de peaeta la
entrega de 18 p6.gina•
$e Cll'N.11 pn&gt;lpec10I' .-iea lle _,lidie
4lriglfuow 4 loo Sra. Moalallcr 7 Sla6a, ~

BOCA

Recomendadas contra 101 llalea di la Garganta,
Estillclonea de la Vos, InUamaolonea de la
Boca, Efeoto, pernloloaoe del llleroarlo, Irl•
taolon !JUe produce el Tabaoo, J 1peclalmenle
i 101 Son PREDICADOJ\P.!1. ABOG4DOS,
PROFESORES y C&amp;NTOA&amp;i!S para facilila? la
omioion de la TOL-PIICIO, 12 lb.u.u.

BIDtQ1r en el• rotulo a Jtrma

contra los Reumas, Tos, Crisis nerviosas
6 Insomnios. - Et J .ARABE FORGET es
un calmante célebre, conoc1d, desde 30 años. En las farmacias y 28, ru&amp; Bergere, Paria
(antiguamente 36, rue Vivienne).

lii
#1$1

111&amp;1

T COK TODOS LOS PlUNCIPIOS Ktl'nITtVOS DD U CARNE
C!Alltn:, mr.aa• y_ •IJU.&amp;1 Diez años de extto continuado y las a.nrma.ctone, de
todas las emlnenciaa médicas preuban que esta uociac1ou de la Car■e, el Dierpo y la
. .¡_ ooaaUluye el reparador mas en~rl!ico que ae conoce para cura.r : la Cwrdlú, 1&amp;
lntmta, las Jltn1truactolla /IQlorosas, el J/mpobrectmtfflto y la .Alteract&lt;m a~ la Sanore,
el Raq1dtúmo, 1.d.8 . A ( ~ escroflllolas Y UC()f'//uttcas, et.e. &amp;l t'ina l'erruclaHo de
Anu11 ea, en orccto, el único que reune lodo lo que entona y !ortalecc los brga¡¡os
regulariza, coordcna y aumenta constdcrablement.o tas fuerzas 6 Infunde a .la lialll{re
empobrecJcla y clcscolortda : el YtQor, la C:oloracwff y ta Br~rota oital.
Por rnavor, en París, en usa de J. FERRÉ, Farmueulico, 111!, rue Richeliea, S:ium do AI\OUD,

JARABE DEL De. FORGET

-

----

L.IJT .&amp;ll'TO RÍLTQUI -

LECHE .ANTEFÉL
fffl t ll•ullh c.. apa, l lll,a
S , LENTEJAS, TEZ ASOL
ARPOLLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENClAS
ROJECES

Adh. bETRAN, Farmaoeutloo en PAJUS

'

iep

MZDICACION ANALGÉSICA '

Soluc~n
@omprimidos

1EXA~~INA ·1
i BLANCARD _¡
'

DE

!
¡

6
6

t.

'

JAQUECAS

f

COREA

;

REUMATISMOS

j

DOLORES

4a

NEVRALGICOS,
'
DENTARIOS,
0
MUSCULARES,
UTERINOS. •
O El mas actiuo, el mas 6
6 inofenstuo y el mas 6
6 poderoso medicamento O
CONT~A EL DOLOR I

t

t
••••••••••••••e•••••••••••••••• T
f1:i del 8 !!!!!~!=!!~_,REUMATISMOS
GOTA i:
W

oºRP\!!I

3t

................................ .............,
•
•

Especifico probado de la GOTA y REUMATISMOS calma los dolores •
los mas fuertes. Accion pronta y segura en todos los periodo~ del acceso.
•

•

VENTA POR MENOR. -EN TODAS LAS FARMACIAS v OROGUERIAS •

F. COMAR ' HIJO, 28, Rue Saln t.-Claud o, PAIIIS

6
.J.

PARIS, rue Bon aparte~ 40

48

�NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

\. ,~

589

~,,
Pepsina Boudault
it1t.DADES d,1 Earo.,

!probada ppr la füDEIU DE IEDICIU

Jarabe Laroze

PREMIO DEL INSTITUTO AL O' CORVISART, EH 1856

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS
Desde hace mas de 40 años, el J'arabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las gastritis, gastraljias, dolores
y retortijones de estómago, estreñimientos rebeldes, para facilitar
la digestion y para regularizar todas las funciones del esíómago y de
los intestinos.
J.A:::A..ABE

a1BroD1uro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AIARGAS

,Soberano remedio para ráplda curacion de las Afecciones del pecho,
Catarros,Mal de garganta,Bronquitis~ Resfrladoa 0 Romadizos,
de los Reumatismo,. Dolores 0
Lumbagos, etc,, 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

Dspdslto en todas tas Farmacias

Es el remedio mas eficaz para combatir las enfermedades del corazon,
la epilepsia, bistéria, migraña, baile de _S•-Vito, insomnios, con•
vulsiones y tos de los nffios durante la dentícion; en una palabra, todas
laa afecciones nerviosas,

Fábrica, Espediciones : J.-P. LAROZE

t

~

!d~allu en lu Expo1lelooe1 lnternaelonalea de

P.WS • LYOI • TIEIU • PRIUDELPII! - P!US
1867

1872

1873

1878

llli1

l.&amp; SVPLI.&amp;. COK RL IU.YOI. tl.lTO U L.U

DISPEPSIAS
QASTRITIS - QASTRALQIAS
DIQESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
T OTaOI DIIOJ.l&gt;DSI DI U, DIOIITIOK

BUO LA FORIIA. DE

ELIXIR• , de PEPSINA BOUDAULT
VINO · , de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS, de PEPSINA BOUDAULT
HRIS, Pharmacie COLLAS, 8, roe Daupmt
V tn la1 principal., faNMciaa.

!, roe des Lions-St-Paol, l Paris.

Deposito en todas las principales Boticas y Drogueriaa

GRANO DE LINO TARIN ,T~1it.'
1!1Tlld1MIENTOl1 COLICOI. -La oaja: Hr:11,

CARNE y QUINA

- - - - ---- - -----

11 .&amp;limento mu reparador, unido al 'J:6Dioo mas ener¡ico.

VINO ARDUO CON QUINA

T CON TODOS LO!I PIUNOlPIOS MtmllTIVO!I SOLUBLBS DB U CAI\NE
c,,1a.u y 011111~1 son los elementos que entran en la composlcton de este potente
reparador de las tuerzas vitales, de est.e for&amp;illeaa&amp;e por eaeefeoeia. De un gusto sir
mamen te agradable, es 110berano contra la .Anemw y el J.pocamttnto, en las Calentura,
y Oonvaleunc"1.I, CQntra )as Diarreas y las .J.feccwne&amp; del Bstomaoo y los ,nte6"M&amp;.
Cuando se trala de despert.ar el apctllo, asegurar las digestiones, reparar las tuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemJa y las epidemias provoC&amp;du por los calores, no se conoce nada superior al l'io• de Quia• de .t.roud.
.Por ma11or. en Paria, en casa de J. FERR:t, Farmaceulico, tOi, rue Richelieu. &amp;celor deAl\OUD.
SB VKNO&amp; BN TODAS LAS Plll.NClPALBS BoTlCU.

EXIJASE el :ºt~ AROUO
1

ENFERMEDADES

ESTO.i lAGO
PASTILLAS y POLVOS

PATERSON

Querido enfermo. - Fíese Vd.' á mi larga experlenola,
y haga uao de nuestro, GRANOS de SALUD, pues elfos
le ourarán de , u con1t1pac/on, le darán apetito y le
derofrerán el aueno y la alegr,a. - As, rtrirá Vd.
mucho, año,, d11frut1ndo siempre de una buena salud.

DUSSER

• BISIIUTBO y lUGNBSl.l
ll!eomendado1 contra tu &amp;feooionea del Eat6mago, Falta de Apetito, Digestiones lallOriOIIU, Aoediaa, V6mltoa, Eructos, y Cóllooal
re(JUlarlzan las Funoionea del EatOmago 1
de loa ID&amp;eatlno1,

Etll/reulrotulo I fl'IIII de l . FAYARO.
&amp;dh. DETIUN, Fumaoeutloo en P&amp;JIIS

destruye basta las RAICES el VELLO dcl ro¡tro de las damas (B3rba, e1,01t, ~2:.~
nillguo peligro para el tutis. 50 Aiioa de í:ztto, 1millares de te1Umonio1 garanUsan la.....de es\a preparacion, (S, ·vende en 0.)111 nara la barha, y en 1/2 01)11 para el blgot&amp; ligerot Pill
101 Lmos, •m•M•i• r' •! !l!JI. t'UHM• .DVSSER, l. rue J .•J .-Rouaseau. Parilt

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
bdP, M MONTANBII. Y SlMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47942">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47944">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47945">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47946">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47947">
              <text>589</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47948">
              <text> Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47949">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47965">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47943">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 589, Abril 10</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47950">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47951">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47952">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47953">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47954">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47955">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47956">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47957">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47958">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47959">
                <text>1893-04-10</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47960">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47961">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47962">
                <text>2011706</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47963">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47964">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47966">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47967">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47968">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7499">
        <name>Amadeo Guillemin</name>
      </tag>
      <tag tagId="7500">
        <name>Cronofotografía</name>
      </tag>
      <tag tagId="7506">
        <name>Don Pedro el cruel</name>
      </tag>
      <tag tagId="7495">
        <name>Física</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
      <tag tagId="7517">
        <name>Maiquez</name>
      </tag>
      <tag tagId="399">
        <name>Moda</name>
      </tag>
      <tag tagId="7477">
        <name>Verdades y mentiras</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1817" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="695">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1817/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._588._Abril._0002011699.ocr.pdf</src>
        <authentication>27d54c61a05cc34c7610146a68f7f5b5</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73988">
                    <text>a~trtélC10t)

11tí~t1ea
Aílo XII

BARCELONA 3 DE ABRIL DE

1893

,.. _ _ _ _ _ __

NúM. 588

En el presente número comenzamos la publicación de la interesante novela de Héctor Malot &lt;ANIE,&gt; traducida por Antonio Sánchez Pérez,
con preciosas ilustraciones del célebre dibujante Emilio Bayard

EXPOSICIÓN MEISSONIER CELEBRADA EN PARIS

GENTILHOMBRE DE LA ÉPOCA DE LUIS XIII, estudio pintado por Meissonier

�218

NúMERO

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

SUMARIO

588

Nosotros mismos por muy ufanados que nos mos- que mece la cuna de los pueblos nuevos. Lamartine

Texto. - Murmuraciones etiropeas, por Emilio Castelar. -: Ex· tremos con la ciencia nuestra y por mucho que ha- nunca se creyó poeta, nunca jamás, sino después de
posición Meissonier, por X. - D. Pedro el G_ruel (contmuación), por Luis de Llanos. - Do11a Concep_cuJn Arenal, p~r
X. -Miscelánea. -Nuestros grabados. -Ame, novela traducida por A. Sáncher. Pérez. - La cro11ofotografla (continuación).
Grabados. - Exposición Meissonier celebrada en Parls: Gentilhombre de la época de Luis XIII; Soldado de la Repdblica;
El café; Meisso11ier en S11 taller; Estudio de guía; Gentillw~11bre. - la vida en Egipto. Vistas del Cairo, dibujos de H. Trmcham. - Doíla Concepción Arma/. - Ni,be de verano, cuadro
de G. Taldi. - Esperando al 111ari110, cuadro de J. Bartels. Federico el Grande y el Stteílo del general Zieten, cuadro de
A. Karr¡pf. - la iglesia de San foaquín, ofrecida á S. S. León
XIII con motivo de m jubileo episcopal. - Afedalla ,'Olzmemorativa de dichos jubileo é iglesia. - Hipólito Adolfo Tawe. La cro11ofotograffa, seis grabados. - D. Ricardo Palma.
.. ,.,.1••••••,.,,.,,,••,••,,.,,.,,••,,.,,.,,,.,,..........,.. ,........................... ,..••.. ,•. ,•.,,•.•.•.,.•...••••.•.,....... ..

MURMURACIONES EUROPEAS
P1lR DON EMILIO CASTKLAR

Quien desconozca el influjo ejer~ido sobre los hechos contemporáneos por la serie y la genealogía natural de los hechos anteriores en el tiempo, como
quien desconozca el influjo ejercido sobre los hechos
nacionales nuestros por los hechos extraños y alejadísimos en el espacio; quien desconozca todas estas
correlaciones, debe consagrarse á cualquier oficio alejado de la gobernación de los pueblos y de la política
general. Aquellos emperrados por indiferencia ó por
pereza en ignorar cuanto dicen los periódicos, ó aquellos que suelen á la vista de cualquier político huir,
cual huye á la escopeta el gamo, siguieran otro proceder y observaran otra norma de vida, si entendiesen cómo puede un Stambuloff cualquiera, desde un
villorrio búlgaro por cualquiera capricho personal
arrojar una chispa sobre los montones de pólvora por
todas partes hacinados en el continente y hacer saltar
en pedazos el edificio en que vivimos con todos los
nuestros, la nación y patria propias, cual nos importa
como si saltara en pedazos la máquina celeste ó estallase como una bomba el planeta mismo. Un propietario debía saber cómo la propiedad querida y cultivada por él se estremece bajo sus plantas á terremotos políticos, peores que los terremotos naturales;
y una madre debía presentir cómo el hijo de sus
entrañas puede perecer en cualquier tromba guerrera
y no encontrar para sus carnes otra sepultura que
las entrañas de los buitres por causa de los fenómenos sociales, más interesantes y más trascendentes á toda su vida que los fenómenos de la Naturaleza. Así, los interesados en la suerte del mundo
convierten á todas partes los ojos en busca de la incipiente nubecilla, la cual amenaza traerle una tormenta que lo detenga en su carrera triunfal por los
espacios, ó que lo anegue, como buque desarbolado,
en mares de sangre. Y como le tiene uno á la guerra
horror tan grande, recela del Oriente, donde hay más
torpedos cargados, en la tierra y en el aire más tonantes chispas que aquí entre nosotros. Mientras por
Occidente sólo hay una cuestión, la de Alsacia y Lorena; en Oriente hay cien cuestiones contradictorias
y diversas á cual más peligrosa. Y por encima de todas ellas existe una trascendente á muchas otras por
su importancia y perdurable por muchísimo tiempo,
y es á saber, la competencia entre los Imperios austriaco y ruso por la tutela exclusiva que ambos quieren ejercitar sobre los pueblos cristianos del bajo Danubio y de la península balkánica. Así es que no hay
en Bulgaria, en Servia, en Rumanía misma tantos
partidos conservadores y radicales como partidos austriaco y moscovita. En Servia, por ejemplo, el partido liberal está con Austria y el partido radical está
con Rusia; así como el rey y su esposa, los monarcas
de aquella región, más que por otras causas, han reñido por la preferencia de cada cual á un Imperio,
al austriaco Milano, al ruso Natalia. Lo mismo pasa
en Bulgaria; el príncipe Fernando Coburgo se nos
aparece allí un pupilo del Austria, y tanto, que lo han
unido á la parte más reaccionaria de tamaña familia
imperial, enlazándola con una princesa destronada,
perteneciente á la dinastía de Parma. Y con este motivo se propuso en Sofía una reforma constitucional,
tendente nada menos que á consentir en los jefes d el
Estado la profesión de un culto contrario al culto nativo y oficial del Estado mismo; disposición de una
inmensa trascendencia, porque si en todas partes las
cuestiones religiosas alcanzan suma gravedad, esta
se recrudece y encona por modo muy extraordinario
cuando se complica, como sucede respecto de Bulgaría, con la índole casi asiática de aquel pueblo, con
lo reciente de su independencia muy frágil tras larguísima servidumbre, con el tránsito peligroso de un estado social á otro estado, con el prolongadísimo período constituyente, con lo indeterminado de sus pretensiones territoriales extensivas así sobre una parte
de Servia como sobre una parte de Macedonia, con
la triple natural tutela de Rusia y Austria y Turquía.

yamos puesto en olvido las viejas pasiones religiosas,
no podemos prescindir del clero y de la Iglesia, ni
tratar como cosa baladí el asunto de sus relaciones
con la política y con el Estado. ¿Qué le pasará en
este momento á un pueblo, todavía no criado, y en el
término de una serie social evolutiva muy separada
de la nuestra, consecuencia del movimiento de una
civilización muy duradera, la cual se ha desarrollado
en una vida muy culta y muy larga? Nadie puede,
por modo alguno, desconocer que en Oriente la religión predomina sobre las otras manifestaciones del
espíritu, como nos aconteció á nosotros durante la
Edad media. El Korán en los turcos, el Phanar en
los griegos, el Patriarcado en todos los esclavones ortodoxos ejercen una grande autoridad, aunque subordinadísima de suyo á los Estados y monarcas respectivos, incomprensible para los que hace tanto tiempo
hemos en las Iglesias occidentales apartado el poder
laico y temporal del poder espiritual y religioso. El
búlgaro influyó hasta en la crisis grave de nuestra
religión propia, cuando constituía un grande imperio, antes de caer sobre la cimitarra turca. Nadie
puede olvidar el influjo ejercido por los albigenses
en la cultura de Occidente y en Provenza y en Cataluña y en Francia toda; como nadie puede olvidar la
correlación de los albigenses con el dualismo persa,
bebido en Persia por los búlgaros al paso desde las
mesetas centrales del continente asiático al territorio
tracio y por los búlgaros imbuído en el espíritu religioso de Occidente, tan conmovido y agitado en el
período de la Edad media. Al fin, pareciéndose á las
tribus germánicas en esto, aceptaron casi todos la religión del imperio griego, á quien habían reemplazado, y más tarde una parte importantísima de ellos la
misma religión mahometana y las circuncisiones semíticas para congraciarse con los turcos. Pero así
que al calor del espíritu nuevo pugnaron por constituir nación aparte, y con la nación Estado, separáronse los cristianos del Patriarca bizantino, y constituyeron á una su Iglesia nacional junta con su Patriarcado independiente. No evoco esto, no, á humo
de paja, no lo evoco por mero alardeo de remembranzas históricas; lo evoco para probar la importancia
inmensa de los asuntos religiosos en Bulgaria con lo
trascendente de todos ellos á la política. Y sin embargo, el partido antirruso, allí comandado por hombre
tan diestro como Stambuloff, no solamente ha puesto un príncipe católico á la cabeza de un pueblo así;
pretende ahora estatuir la exención para la dinastía
del deber constitucional de profesar la religión del
Estado. Así que propósito tal se ha divulgado, dos
graves dificultades se han atravesado en las vías de
su resolución suprema y definitiva: una interior y otra
exterior, la protesta del Patriarca Clemente y la protesta del imperio ruso. Con el Patriarca se las ha tenido tiesas el buen Stambuloff, al extremo de cogerlo
como pudiera coger cualquier criminal y encerrarlo
en apartadísimo convento, como pudiera encerrarlo
en cualquier cárcel ó en cualquier manicomio. Pero
¿qué hará con Rusia el 'apremiado y atribuladísimo
primer ministro? ¿Cómo se podrá zafar de una reprimenda, en que le amenazan, niño malcriado, con unos
azotes? De someterse perderá toda su autoridad, y de
resistirse podría recoger el triste destino y ministerio
de suscitar una guerra europea que tanto puede sobrevenir un día por la rivalidad entre Prusia y Francia en el centro europeo como por la rivalidad entre
Austria_y Rusia en el Oriente. Lo cierto es que Bulgaria ppdría contraer con tantas temeridades una inmensa responsabilidad ante la conciencia universal,
si se suscitase la guerra.

*

**

La verdad es que todo el mundo ve una fragilidad
y una inconsistencia irremediables en la situación
política oriental. Hasta de la solidez del único factor
verdaderamente robusto que hay en el imperio austriaco, su emperador, hasta de tal solidez la gente
duda viéndolo partirse á un viaje misterioso por l¡¡.5
orillas del poético Lemán y volverse tan meditabundo como entristecido. Con efecto, el emperador se ha
partido de Viena y se ha entrado en Helvecia, sin
más objeto que verse con su mujer, aquejada de una
monomanía, la nómada y errante, como la que aquejó al Childe Harold de Byron y al René de Chateaubriand en los comienzos de nuestro siglo. ¿No habéis notado cuántas gentes superiores adolecieran del
mismo afán de la emperatriz por los viajes? No fuera
Byron el tínico desterrado, el único que pidió inspiraciones al mudéjar alcázar de Sevilla y al gigantesco
esqueleto del Coliseo y á las ruinas del Partenón;
como no fuera Chateaubriand el único en recorrer
desde los sepulcros de J erusalén, donde yacen las
sociedades antiguas, hasta la catarata del Niágara,

ir á consagrar su genio en Oriente; Goethe se apartó
de Alemania, no como L_utero, en son de guerra, no,
para besar como peregrino de\ arte los mármoles,·
griegos so los arcos triunfales y las rotondas católicas
de Roma; la guerra lanzó á ,Víctor Rugo en España,
y después de haber maldecido desde su islote los tiranos de su tiempo y ~e su pueblo, la guerra, únicamente la guerra le abnó el Panteón de"Francia tras
veinte años de ausencia en un destierro casi t~do él
voluntario, por lo cual tuvo su cuna ca~i en la patria
de Lope y su tumba casi en la patria de Shakespeare;
Fóscolo, con su sangre completamente griega y su arpa completamente itálica, fué á cantar entre las nieblas boreales; el Rhin acarició la infancia de R eine y
el Sena lloró sus agonías, como si fuera su genio el
ánfora única, donde pudiesen mezclarse ambas corrientes enrojecidas de sangre; Mazzini escribió sus
profecías sociales desde Londres y Quinet sus libros
desde las orillas mismas del lago Lemán frente á los
Alpes eternos, en ese átomo de tierra ll~mado Suiza
que ha convertido la libertad en átomo de sol espiritual; nuestro Espronceda trajo la enfermedad subli1:1e y divina ?e BJron á las letras españolas, adquin éndola en ?1ez ano_s de sombría expatriación, infligida P?r el mas repuls1v? de los déspotas á sus ideas, y
Zornlla, con parecer inadaptable á ningún otro suelo
q_ue el patrio te_rruño, respiró los jaramagos amarguísimos de las rumas romanas y las flores embriagadoras ?el Nuevo Mun~~ en esa inquietud nerviosa, producida por los martmos anejos al carácter y á la índole de cuantos llevan en sí la llama sobrenatural
d~l genio y reciben la visita en el alma estremecida
de sus divinas sugestiones. Pues análoga enfermedad
aqueja hoy á la emperatriz Isabel, enfermedad encerrada en aquel natural suyo, recrudecida desde los
primeros años y enconada por las desgracias que han
caído sobre su alma y tronchádola en su edad madura. Como la Pie~ de nuestra liturgia, se nos aparece con el amado h1Jo muerto en los brazos rígidos á
la intensidad del dolor más horroroso que hay entre
los humanos dolores. Y como no puede sufrirlo necesita con el movimiento cansarse hasta el ext;emo
de acallar la crispación de sus músculos electrizados
por las chispas de internas emociones, más devastadoras que los culebreos del rayo en cuerpo carbonizado por las devastadoras centellas de una terrible
tempestad. Así la Odisea de madre tan infeliz nos ha
interesado á todos por la desdicha que recuerda y nos
ha conmovido á todos por las agonías que significa.
Natural verla desesperada, vestida de negro, envuelta
en los !~tos de una pena eternal, huyendo de las gentes á quienes tan sólo puede comunicar expresiones
de un dolor sin alivio, entregada por completo á los
vientos y á las olas en una especie de navegación
que le recuerda la navegación de nuestra mísera vida
por un Océano que le recuerda en sus espacios sin
fin la eternidad sin término, pues no se comprende
pena semejante á la pena de una mujer que ve un
hijo suyo, criado para el bien y la dicha, morir como
ha muerto el archiduque Rodolfo.

NúMERO

588

duque recluido en una preciosa isla española comentando á la continua los arqueológicos trabajos de un ilustre pensador medioeval, y aquel otro archiduque desaparecido en los mares australes, del cual á lo
mejor hay noticias varias, como las recibidas por los portugueses del monarca enterrado en los líbicos desiertos. Leyendas tales parecen incompatibles con el carácter
prosaico de nuestra edad positivista. Y no
hay cosa tan grave como que tengan temperamento de poetas ó de artistas, no completados por la razón y la experiencia del político, los hombres puestos por su providencial nacimiento á la cabeza de los pueblos.
La eventualidad terrible de legar máquina
tan complicadísima como el imperio austriaco, en cuyo increíble organismo entran
tantos órganos diversos y aun opuestos, razas, religiones, historias en combate perdurable, á un romántico, enamorado de la
Edad media y del papel representado por
su divina familia en estas épocas de Pontificado é Imperiü, trae á mal traer muchas
gentes, amigas de la estabilidad y temerosas de cambios, en los cuales puede por
cualquier descuido estallar el torpedo de la
guerra. No debe, pues, extrañarnos que se
haya tomado por una consulta para cumplir
un propósito de abdicación el viaje último
de Francisco José al retiro de su esposa Isabel en las orillas del hermoso lago de Ginebra. Mas en cuanto el rumor se ha divulgado, la corte de Austria lo ha desmentido.
Y hace bien. El emperador, dotado de una
flema germánica, la cual no empece á la
nativa dignidad suya, como demostró el día
de su reprimenda terrible á Strossmayer,
que asociara su Iglesia por entusiasmo esclavón á una festividad cismática rusa, ejerce tan grande poder moral sobre sus pueblos, que á los políticos más superficiales é
inexpertos, no digo á los expertos y consumados, les parece de todo punto insustituíble. Ningún otro príncipe, n inguno podría
como él armonizar los contrarios allí enemistados en guerra perpetua, y como él sistematizar y ordenar aquel caos, donde pugnan mil elementos con estruendo parecido
al que describen y recuerdan los primeros
versículos del Génesis. Hoy mismo parece
desquiciarse Hungría bajo la pesadumbre
de un problema por nosotros resuelto hace
tiempo ya, bajo la pesadumbre del proble-

***

No debía, no, haber extrañado á la opinión europea
que, sintiéndose tan malherida en su preciosísima salud la emperatriz, fuera el emperador de Austria en
los días últimos á visitarla. Pero suscita recelos tales
y tantos la natural agrupación de esta familia cesárea
en la política, hoy que todo el mundo teme algo extraño de ella y en ella percibe algo misterioso. Numerosísimos los archiduques: divídense por una ley lógica,
tan implacable como las leyes mecánicas, en dos
agrupaciones, la transigente y la intransigente. Aquélla,' muy conciliadora, en política interior proclama la
necesidad imprescindible de sosténer el régimen parlamentario, como en la política exterior sostiene la
necesidad imprescindible de sostener el tratado de
alianza con Alemania. Repulsiva de suyo á todo lo
moderno la otra innegable agrupación, se adscribe al
culto de las instituciones muertas y detesta con odio
implacable á la Germanía, protestante, revolucionaria, socialista. Pues bien: así como el archiduque Rodolfo, el heredero malogrado, pertenecía, sobre todo
en política· interior, al grupo transigente, y en política
exterior si amaba más á Francia que á Germanía seguramente amábala por puro liberalismo, el heredero
vivo pertenece al grupo irreconciliable y presta fervorosa devoción á las instituciones muertas. Y hay que
cuidar mucho de cómo piensan y sienten los a rchiduques austriacos, pues todos ellos en razón de un
atavismo, demostrado por la historia, suelen poseer
una grande inteligencia, pero acompañada de una
exaltación muy nerviosa y de unas alucinaciones muy
extraordinarias. Por no recordar los muertos, veamos
vivos muy meritorios, pero muy singulares; el archi-

219

L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

EL CAFÉ,

e,tudio pintado por Meissonier

ma ~elativo al matrimonio y al registro civil. Clero y
gobierno andan á la greña. Dentro del Parlamento
sobrexcitado hasta la demencia, obstrucciones si~
m11:1ero, d~bates sin medida, escándalos sin tregua,
pasiones sin fre_no, una guerra civil encrespada por
hur~cán encend1?0 en las pasiones religiosas. Todo á
la dia_bla P?r ali~. Fuera del Parlamento, agitaciones
parecidas ª. t~rnble~ asonadas. Y sin embargo, hay
u~yersonaJe !~móvil y sereno allí, transigente sin debilidad, co?c1l_1ador sin abdicaciones, pacientísimo
aunque_ no indiferente, harto dueño de sí mismo para dominar sus afectos religiosos sin caer en apostasías, observador con estudio y cuidadoso sin detrimento de su neutralidad constitucional, y es el emperador de Austria.
Madrid, 27 de marzo de 1893
I'.

,.

••

, , , • •1 ,• • , •••• , . . . . . , ......... , ............., .....,, .. .... , •••••• , ...... , ......, ...... , .,, ...... , .......

LA EXPOSICIÓN MEISSONIER

Soldado de la República, estudio de Meissonier
para el cuadro «Los Ordenanzas))

. Actualmente está abierta al público en el Salón Pet1t de la c_all~ de ~éze de París una exposición de
obras_ del insigne pmtor francés, que en realidad son
estud!os y apuntes d~ v~~ios de sus cuadros, pero que
constituyen una exh1b1c1ón de las más instructivas.
Muchas de esas obras yacían amontonadas en un
sótano dond_e Meissonier las había a rrinconado después de serv1_rle para completar los cuadros para que
e~taban d~stinadas, y que ahora se pueden apreciar
bien clasificadas y ostentando su mérito á la luz d'
las salas de exposición. Entre ellas figura el retrat~

d_el maestro tal como era en los últimos años de su
vida, con su mirada viva, su luenga y ondulante barba, el rebelde mechón de su cabellera corta y de pie
delante de su caballete.
M_e!ssonier, c:n cuanto artista, se distinguía por la
prec!s1ón en la energía, la elección en la verdad y la
sobnedad en la fuerza. F~ltanle la elegancia y la ligereza, pero ¿eran compatibles con sus demás cualidades? Pintaba co~ la vo~u?tad de escoger entre
todo cuanto determina la onginalidad de encerrar en
cada trozo un sent_ido, ~na aspiració~; no se preocupab~ de ~er moralista m filósofo, y teniendo horror
del_ enfas~s, d e la declamación y de la sensiblería,
aphcab~ a· la naturaleza y á la vida los únicos medios
de la pintura, los que la definen y sólo á ella pertenecen.
Empezó_ s~ carrera pictórica en 1834, ósea en pleno rom~ntJc1smo, época en que la historia de Thierry Y M1chelet, la poesía y la 1~ovela de Víctor Rugo,
e) dr~ma de Shakespeare, excitan y caldean las imag~nac1_on~s de los artistas; pero no le gustaban en la
~1stona sm_o las épocas inmediatas á la nuestra y cuya
1?terpretac1ón pudiera basarse en documentos auténticos~ por esto en sus cuadros no se remonta más allá
del siglo xvr.
~ase hablado mucho de los escnípulos de Meissomer Y de su resuelta voluntad á no dejar salir de
s~ tal_ler más que lienzos irreprochables ante su conciencia d~ artist_a. ~iel al asunto, quería rodearlo de
cuanto exigía, 111 mas ni menos.
Se le ha censurado también por las escasas dimen

�LA

220

I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

plo en un tratado de equitación; otro tanto puede
decirse en cuanto á los detalles de los arneses, á la
actitud del jinete, á los grupos ecuestres, etc.
Y es que Meissonier veía en el caballo lo que es
en realidad, la más sorprendente combinación mecánica de que los animales puedan ofrecer ejemplo, y
habría creído hacer, como decía, ((un insulto á la naturaleza si lo hubiera representado de capricho.» No le
gustaba la fotografía instantánea aplicada á este estudio, y sin dejar de hacer justicia al talento de los
pintores que la practican, creía con razón que estos
movimientos no tienen interés sino desde el punto de
vista anatómico y fisiológico. Y en efecto, su vista le
bastaba: era quizás una de las mejores y más perspicaces de cuantas la naturaleza ha concedido á un pintor.
Por la combinación singular y tal vez única de dos
afecciones, la del miope que no ve bien sino de cerca. pero que aprecia el menor detalle, y la del présbite, que sólo Ye bien de lejos, pero que abarca los
conjuntos, poseía un instrumento de observación,

~{eissonier en su-taller, pintado por él mismo

siones de sus cuadros, á lo cual hubiera podido contestar que no le asustaba la pintura en
crrandes superficies: ejemplo, los «Coraceros de
~805» y ((1807-» Pero ¿quién ignora que la dimensión en arte y la extensión c:n literatura es
cuestión de preferencia y no de talento? La
medianía suele ostentarse en metros cuadrados de lienzo ó en muchos volúmenes, y hay
cuadrito ó novela que contienen considerable
suma de invención y de verdad. En Francia,
donde gustaban mucho los grandes lienzos y
se creía que para que un cuadro fuese digno
de exponerse al público había de tener un tamaño imponente, Meissonier fué de los primeros en comprender que la dimensión rara vez
es una necesidad del asunto, y que hay asuntos en que la extensión es un contrasentido.
Si se quiere pintar la consagración de Napoleón ó la batalla de los Cimbros, cabe el derecho de adaptar la tela al espacio que tales escenas ocuparían en la realidad; pero también
se podría concebir el asunto de modo que cupiera enteramente en un metro cuadrado. Pero ¿por qué dar á la reproducción artística más
importancia de la que los originales tienen en
realidad? Un jinete, un infante, un transeunte
cualquiera interesan por la impresión rápida
que producen en la vista y en la imaginación,
y si se trazan estos «muñecos&gt;&gt; con bastante
verdad y vigor para advertir en ellos los caracteres profundos de una acción, de una profesión, de una vida humana, puede calificarse el
autor de verdadero artista, y si á mayor abundamiento se revela en ellos un alma, si se crea
un ser viviente con los elemei1tos que proporciona la naturaleza, ese artista es grande.
En tal caso se halla Meissonier y tal es la impresión que producen esos pequeños seres llenos de vida
y de verdad que se ha calificado mucho tiempo de
«muñecos~ con cierto desdén, y que ahora son los
testimonios más expresivos de su tiempo, lectores,
jugadores, fumadores y bebedores y sobre todo jinenetes tal como al artista le gustaba representarlos,
como escuchas ó centinelas avanzadas. Curtidos por
el sol de España ó de Egipto, sólidos y ligeros, infantes y jinetes, Meissonier los pinta con especial predilección, predilección que hace extensiva á toda clase
de soldados y caballos. Toda su vida estuvo haciendo estudios de este noble animal, y ya es sabido que
era el pintor de caballos en toda la extensión de la
palabra, habiendo merecido justa fama sus monturas
y arreos. Muchos de esos animales, blancos como el
legendario caballo de Napoleón I, ó alazanes, han
tenido su celebridad: los montaba y los guiaba con
una energía y una fuerza de voluntad que su escasa
estatura hacía meritorias. En sus cuadros de batallas
cada uno de los jinetes podría figurar, por la verdad
particular con que están representados, como ejem-

NÚMERO

588

desde 1791 y habían llevado el uniforme blanco de
las tropas reales, el azul de las levas republicanas, y
los brillantes y pesados de la guardia imperial.
Y cosa digna de mención, este pintor de soldados
jamás ha representado batallas, porque era un realista muy respetuoso de la verdad, y para pintar verdaderas refriegas se necesita haberlas visto. Limitábase,
pues, á figurar soldados descansando, preparados al
combate ó emprendiendo el galope de carga, como
los «Coraceros de 1805» y los de ((I8b7.» Así ha representado todos los tipos militares del ejército imperial
desde Napoleón y el mariscal de Francia hasta el simple recluta, dándoles actitudes de estatuas ecuestres.
Meissonier era colorista, por más que se haya supuesto lo contrario con notoria injusticia. Cierto que
no era un Veronese, un Velázquez ni un Teniers: tiene el color de su género de observación; pero no por
ello deja de ser color, y tan justo, tan verdadero, tan
variado como el de los seres, hombres, países y luz
que pintaba. Otros pintores hacen resaltar los esplendores de España ó de Italia ó reunen cuanta variedad
pueda haber en un cielo de Flandes en un hermoso
día; él reproducía los cielos velados, los uniformes
ajados por la lluvia y el polvo, los adornos de oro sin
brillo, las botas polvorientas. No cabe negar que en
cuanto á dibujante sea mejor que colorista; pero ¿no
sería justo reconocer que tan perfecto dibujo exige
ese color, que es su consecuencia necesaria y forzosa;
que sus «muñecos» y sus escenas, examinados en
conjunto ó aparte, son tan verdaderos de color como
de estructura, y que es tan impecable para distribuirles la luz como para trazarlos? Hay que tomará Meissonier tal cual es, con su marca poderosa y sobria,
como un maestro que tiene sus más y sus menos, como todos los maestros.
No faltan críticos que deseen en él más gracia y
atractivo; es una injusticia decir que no sabía representar una mujer, pues en los muchos croquis femeninos que figuran en la Exposición actual, prueba
que no temía dedicarse á tales asuntos y que si hubiera querido habría sobresalido en ellos.
El encanto de los contornos, los cambiantes de luz
en la epidermis, la seducción de las carnes, los estremecimientos de la vida, todo esto le era indiferente;
prefería las armas, las ropas, los muebles, los caballos.
Habría sido de desear que lo hubiera preferido todo,
el hombre y la mujer y los animales y cuanto lleva
impreso el sello de los seres vivientes. Era posible,
porque otros lo han hecho; pero tal cual es, su ol,ra
es bastante hermosa y vasta, y Meissonier es una glo·
ria de la pintura francesa contemporánea.

=

~~;~..-!¿,_;

,. ,~-&gt;t..; .. '

,. , :-&lt;k&gt;o.b o.t

X.

..:.,,..

:,..'\

ll

'

\\ ·..
\

·;¡·.
......~

,,,..7~

.

.

•

...

".,

·~~~~~

Estudio de guía, pintado por Meissonier,
para el cuadro «18o7»

.
•

.....,...,...~- · - -,
~~~

merced al cual abrazaba al mismo tiempo conjunto y detalles. De aquí ese género de pintura
sin par, minuciosa y amplia, precisa y compacta,
que se puede examinar lo mismo á la distancia de
una pulgada que á muchos pasos del lienzo.
Meissonier ha pintado muchos jinetes, caballeros ó soldados, trompetas ó portaestandartes,
generales ó simples soldados, desde el siglo xvr
hasta nuestros días. No se habrá olvidado el soberbio heraldo de Luis XIII, encargado de anunciar la fiesta de París-Murcia, ni los mosqueteros
de la misma época. Pero entre tantos jinetes, los
más numerosos son los de la época imperial, preferencia que se explica. Meissonier buscaba sobre todo el carácter, es decir, el sello especial,
expresivo, que la naturaleza, la profesión, el hábito, la acción prolongada de las mismas circunstancias y del mismo género de vida imprimen al
ser humano, y en ninguna época el soldado ha
sido más soldado que en tiempo del primer imperio, pues entre esos dragones y coraceros, granaderos y cazadores, los más veteranos servían

.

..

•

Gentilhombre de la época de Luis XIII,
clibuio de Meissonier

LA VIDA EN Ji:GIPTO, - VISTAS DEL CAIRO,

~~ -,

...•

.

.....

-·.•

~

,\'°

~-. .

.... •

-~~~~fP~
-="-. i
l·
1

. l."'-'-'.·.~-

i

- -·.-.-4:t.- ~

.

:l·,. --~ ·,_;,
~~....-$4, _•, ~-·.r

-

,.,.-

.,

..
,,,,.._

_,¡ .-,

t

~

·,:,,,:~~-

~

,;31

?~-

·

""

dibujos del natural de I-Iolland Trincham. - BOTES EN BULAK• - UN RINC
• ó
N DE CALLE , - EN EL CAMINO DE HELUÁN

�LA I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

222

NúMERO

588

chas: hasta los más comedidos, á sus preguntas con- poder obrar con premeditación y alevosía. Y en efec·
to, uno de los momentos en que Mi/hombres, entusiastestaban con insolencias.
CRÓNICA RELATIVAMENTE ANTIGUA
- A ver, niño, ¿tiene usted la bondad de decirme mado con sus éxitos, ensayaba una de sus treinta y
( Co,ui1111ación)
cuatro caras feas, bizcando, sacando la lengua y moel genitivo de singular de dóminus?
viendo con extraordinaria vclocidad la oreja derecha,
Mecachis,
respondía
el
chico.
VIII
cosa que hacía desternillar de risa á la clase, D. PeRisotada general.
DON PABLITO
dro recogió la pierna como para rascársela, pero en
O bien:
realidad para tomar bien la puntería, y á un momento
- ¿Podría usted declinarme vulpes?
A las diez nos daba suelta al corral, y era cosa de
- Nominativo, vulpes; genitivo, borrico; dativo, dado ¡válgame Dios! descarga sobre el hombro, cara
ver cómo salíamos del tormento, los saltos que dá- avestruz; acusativo, cabrón con pintas; vocativo, el y cuerpo de Mi/hombres tan terrible patada, que él y
bamos y las barbaridades que en un santiamén llevá- ladrón de tu padre, etc., etc.
los otros siete chicos que ocupaban el banco salieron
bamos á cabo. El agua de un depósito, que rompe el
El pobre D. Pablito perdía los estribos, y cuando disparados por la otra punta como flechas por ballesdique que la contiene, y se arroja de golpe fuera, y nervioso y acongojado' se creía obligado á emplear ta. Mi/hombres quedó muy malparado en aquel caso,
tala campos, y desarraiga árboles, y anega casas, no la fuerza para restablecer el orden y empuñando la pero no se corrigió; en cambio los otros siete llevaron
era más terrible y rumorosa que nuestra bajada en palmeta hacía actitud dé levantarse, no podía ... por- tan grande susto al sentirse inesperadamente arrojavilo, sesenta chicos á una, salvando de un solo salto que le habían cosido los faldones de la levita á los dos al espacio, que uno de ellos de resultas contaban
una veintena de escaleras. ¡Así estaban ellas de des- brazos del sillón, ó porque los buenos, por debajo de que quedó bizco... , pero ¡vayan ustedes á creer dichos
vencijadas y r'1fermizas!
la mesa, le habían trabado las piernas como á un ca- de chicos!
Y una vez en el corral ó nos dábamos en el acto ballo; y mientras se desataba, descargaba sobre él un
Este ejemplar y otros que por igual sistema ó por
de sopapos, ó nos coceábamos como los internos, ó nublado de bolas de papel, de chinas y de mendru- otros sistemas se realizaron, ya nos daban que pensar
armábamos pedreas peligrosísimas para nuestras ca- gos de pan duro, y la desmoralización y la algarabía bastante; pero no por eso dejábamos de cazar mosbezas y para todos los cristales de la vecindad, que llegaban á su colmo.
cas y ponerlas cucuruchitos en el rabo, ni dejábamos
celebraba nuestra llegada cerrando á piedra y lodo
En estos momentos era cuando jugábamos con de pellizcarnos y pincharnos con alfileres y agujas,
mayor fruición á la (parida,&gt; que consistía en apretar ni de hacernos cosquillas en las orejas con pajitas y
todos sus huecos.
Si por rara casualidad sorprendíamos alglín gato, los chicos de la mitad de un banco contra los de la otros excesos: solamente que cada día eramos más hiya se sabe, no lo contaba. Cosas bárbaras, diversiones otra mitad, prensando á los del centro, que aullaban pócritas, silenciosos y reconcentrados en nuestras barpropias de salvajes, cnreldades indignas..., todo nos como lobos.
baries, hilaridades y farsas, caracterizadas cada día
parecía poco con tal de movernos, de gritar, de saltar,
- ¡Mecaaachis!.. ¡Que maogo.'.. ¡Madre!.. ¡Brutos, con peor intención.
de correr, de golpear, por sacudirnos del tremendo que me mancáis! ¡Córclzolis, que me revientan!, gritaban
Entretanto seguía la traducción de los Comentamiedo que durante dos horas nos había tenido para- unos, y otros: «¡Anda con él!, ¡más puede!, ¡más aguan- rios en esta ó parecida forma:
El número primero de la clase lee este parrafito:
lizados.
ta!;» y la fiesta, como todas, concluía á moquete limPara vigilar nuestros juegos y evitar grande$ estra- pio, sin que remediarlo pudiera el pobre D. Pablito,
«Gallia es! omnis divisa in partes tres, quarum imam
gos, D. Pedro nos destacaba á D. Pablito, al angeli- que de la contienda salía aporreado y maltrecho, con t'ncobmt Belgce, alliam Aquitani, tertiam, qui 1psoru111
cal D. Pablito, en el que cruelmente vengábamos los anteojos rotos y robada la merienda.
li11g11a Celta nostra Galli appellantur.»
nuestro odio reconcentrado contra el tío, haciénY cuando cansado de luchar inútilmente caía des- La Galia está... está. .. está... formada.
dole blanco de mil crueles mofas y dolorosas ase- plomado sobre la poltrona, lanzaba un quejido y se
- No tienes tú mala forma, zo... zoquete... ; ¡otro!
levantaba de un salto, indescriptibles explosiones de
- Está... está... dividida...
chanzas.
.
Unas veces eran éstas de palabra, otras más fre- alegría celebraban el triunfo de los malvados, que ha- Eso es, adelante.
cuentemente de hecho. Nos acercábamos á él con el bían colocado maliciosamente en el asiento de la pol- Dividida... dividida...
aire más bondadoso del mundo á preguntarle dudas trona agujas y alfileres punta arriba.
- ¡Si lo repites más te divido yo á ti, maleta!.. ¿No
de la traducción ó de la composición, que D. Pablito
Ni sus súplicas ni sus lágrimas nos conmovían. sabes más?
se apresuraba á resolvernos con su incansable longa- Más humildemente nos rogaba, más cruelmente le
- En tres partes...
nimidad, y tanta era nuestra mala fe que cuando maltratábamos, seguros de que se tendría que aguan- Y ¿por qué dices en tres partes?
luego se enfurecía D. Pedro al leer nuestras bárbaras tar y que de ningún modo iría á dar parte á D. Pedro
-No sé...
composiciones, todos á una exclamábamos: «¡Así nos de lo ocurrido. Y no sólo por bondad de alma... , que
- ¿Cómo que no sabes, gandul? ¡A ver... otro!
lo ha explicado D. Pablito!» Con lo cual la cólera. del era muy grande la suya..., sino porque D. Pedro con
- Porque... , porque... , porque.
dómine descargaba atronadora sobre el pobre ino- el ataque al hígado dicen que superaba su ferocidad
- Eso digo yo: ¿por qué?.. ¡Otro!
cente, que no por estas traiciones se curaba de sus á los mismos leones del Atlas cuando sufren la ca- Porque dice tres, y el significado de tres en castellano es tres.
sublimes virtudes.
calentura.
Huérfano de padre, su pobre madre enferma é im- ¡Por vida del Chápiro! Y ¿no se os había ocurriEl martirio duraba hasta que el desgraciado, no pupedida no contaba con más recursos que los merma- diendo resistir más, levantaba la sesión y nos echaba do antes ... cestos de vendimiar? Tú ... el primero... y
dísimos que D. Pablito la proporcionaba; así que á la calle, exponiéndose á que D. Pedro, sabedor del vosotros, mastuerzos, ¿por qué no habéis respondido?
para sufragar los gastos de médicos y botica, amén de suceso, le hiciera morcilla ó le arrojase de su casa, perUno. - Creí que ...
los corrientes, necesitaba ahorrar en la comida y en diendo así su único sostén y el sustento de su pobre
Otro. - Pensé que ...
el vestir, y tanto ahorraba que de la pitanza que en madre inválida.
- ¡Ah! ¿Conque creíque y penséque? ¿No os he recasa de D. Pedro le servían hacía dos partes: una
¡Ah, sí! Nuestra incalificable inquina y profunda petido mil veces que todo lo sufro menos esos dos esmuy pequeña, que era su manutención, y otra que maldad contra aquel santo varón, autorizaba y justi- túpidos vocablos? ¿No os he contado que Creíque y
cuidadosamente guardaba, para la enferma, envuelta ficaba los tremendos procedimientos de D. Pedro. A Penséque eran dos ladrones de caminos que acabaen papelotes con que llenaba de continuo sus bolsillos. fieras así hay que tratarlas á palo limpio..., jarabe de ron ajusticiados en las Moragas ... y que murieron sin
Nosotros, tan pronto como descubrimos este juego palo... , mucho jarabe de palo... , como decían los pa- descendencia?.. Pues para que no se os vuelva á oldimos en el cruel y bárbaro de extraerle cautelosa- dres de los internos.
vidar... , á ver... , la mano.
mente las viandas del bolsillo de su raída levita y
Los tres culpables, mejor dicho, las tres vktirnas
sustituirlas con papeles llenos de tierra, barro, cantos
de aquella pega traicionera de D. Pedro se alínean.
IX
y mil porquerías é inmundicias. Cosa cruel y brutal
Los tres traen las caras compungidas y se frotan las
que celebrábamos con risas silenciosas de pieles rojas
TRADUCCIÓN Y COMPOSICIÓN
palmas de las manos en las nalgas para mejor prepa•
ó caníbales.
rarlas al correazo.
Algunos chicos, y éstos eran de los m1oritingos,
- ¡La mano!.. ¡¡La mano!!.., grita el dómine.
Desde las diez y media, que acababa el recreo, hascuando estaban bien hartos y les sobraba algo de la ta las doce, tocaba el turno á los grandes, á los que
- Si D. Pedro... D. Pedro, por Dios... D. Pedro de
merienda se lo ponían sobre la mesa con letreros de andaban en los Comentarios y á los que andaban en mi alma ...
este jaez: «Para la vieja.» cPara la bruja.» «Para la tía Ovidio y Virgilio, que como más avezados á las bruta- Yo no soy D. Pedro de nadie... ¡La mano!
Marizápalos,» cuando no «para la tal de tu madre» ... Y lidades de D. Pedro, daban otra clase de juego y luEl muchacho ta adelanta tímidamente y tan poco
el angelical D. Pablito guardaba los desperdicios, sí, gar al empleo de nuevos y más refinados tormentos. que casi queda oculta por la chaqueta; pero la habipara darnos lección de humildad; pero se le caían las
Durante estas dos horas y otras dos por la tarde, los lidad de D. Pedro era tanta corno la flexibilidad de
lágrimas y nos miraba con ojos tan desolados, con tal pequeños eran público, como lo habían sido los gran- Minerva: el golpe alcanza de lleno... , el chico lanza
expresión de conmiseración y pena, como debió mirar des en la media corrida de la mañana y en otra me- un grito y se comprime la mano contra el muslo, bael Salvador á sus verdugos al exclamar: «Perdónales, dia idéntica que los esperaba de una á tres de la tar- lanceando con priesa el cuerpo de atrás adelante y
Padre mío; no saben lo que se hacen.&gt;
de; y como es natural, los menudos, sin dejar de tem- gritando á voz en cuello:
Y no paraban ahí las burlas. En cuanto se descui- blar, no cesaban de hacerse tretas los unos á los otros.
- ¡Madre! ¡Madre!
daba, los niños más tiernos de su clase, á los que más Milhombres, así llamado por su corta estatura y por
- ¡La mano!, insiste el dómine... Y viendo que en
mimaba, á los que más tormentas conjuraba declarán- su mucha maldad, ocupaba el primer sitio en el ban- vez de avanzarla sigue gimoteando: «¡D. Pedro, por
dose ante D. Pedro culpable de faltas que ellos co- co que correspondía á la pata derecha de D. Pedro, Dios!.. ¡D. Pedro, por Dios!,&gt; se carga y le cruza la
metían, le acusaban de mil mentiras, le llenaban el que sin cesar le vigilaba. No obstante, era tanta la cara de un correazo, de cuyas resultas salta el chico
tintero de borra, le robaban los libros, le emporcaban malicia y socarronería de aquella criaturita, que de- como un condenado y se frota desatentadamente las
la silla, le prendían de los faldones en la espalda car- jando inmóvil el perfil izquierdo de su cara de pito, orejas.
telones tan brutales y torpes que en ocasiones el que veía D. Pedro, con el ojo derecho y con toda la
- ¿Conque creíque y penséque?.. Ahora os expli·
mismo bruto de D. Pedro, al verlos, en vez de mon- media cara derecha hacía los más graciosos visajes que cará Minerva quiénes eran Creíque y Penséque... ¡La
tar en cólera se dignaba reírse y preguntaba el nom- imaginarse puedan, tan divertidos que en ocasiones mano!
bre del autor para premiarle. El nombre jamás se hasta arrancó explosiones ruidosas de risa á algunos
El segundo la adelanta con relativa tranquilidad Y
supo, pero la risita del ogro caía sobre nuestros mar- desgraciados y ¡ábates! de admiración, que con sangre recibe sin pestañear su ración correspondiente: sólo
chitos corazones como el rocío en los abrasados cam de sus venas - que por allí también debe haberlas - al último latigazo no se puede contener y exclama:
pos de Valpalencia.
pagaron su falta. En mucho tiempo D. Pedro no no- ¡1Concho!!.. Me tal en tal...
Aún me parece estar viendo al pobre D. Pablito tó nada; pero su fina nariz de pachón le hacía mali- ¡Ah! ¿Conque conchos también?.. La mano... Y
los días que por enfermedad de D. Pedro él daba la ciar algo, y en fuerza de estudiar las caras de los chi- la ejecución continúa.
clase.
cos y notando que todas las miradas convergían en
¡Qué desorden, qué desconcierto, qué serie no in- Mi/hombres, cayó en la cuenta del caso y tomó cauteLUIS DE LLANOS
terrumpida de salvajadas! Nadie éontestaba á dere- losamente sus medidas, como era de costumbre, para
(Continuará)
DON PEDRO EL CRUEL

N úMERO

588

LA

I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

tre sus poesías sobresalen particularmente aquellas que escribió en su o~o
á las tiranías y en su amor á la patria
y á las conquistas del progreso humano.
La lista de sus obras ocuparía mayor
espacio que el de que podemos disponer: por esto nos limitaremos á añadir
á las que citamos en la sección necro:
lógica del número 583, Manual del ~zsitador del pobre, Cartas á los delin-

DONA CONCEPCIÓN ARENAL
Una inteligencia privilegiada para el
estudio de lo~ problemas más trascendentales un corazón abierto á todos
los afec;os nobles, una voluntad infati.
gable en el servicio de las causas J~Stas: esto fué la ilustre pensadora dona
Concepción Arenal..
. .
La cuestión pemtenc1ana, la cuestión social y la cuestión de las relaciones internacionales de los pueblos ofrecieron especialmente ancho cam~o á
su esclarecido talento, y al exammar
los males que á la humanidad afligen
en esos tres aspectos del desenvolvimiento de la vida del individuo y de
las sociedades, no sólo estudió con
elevación sublime las causas que los
originan, sino qu_e señaló con ~drnirable espíritu practico los remedios que
deben, si no curarlos del todo, por fo
menos mitigarlos en gran parte.
A la realización de su difícil cuanto
hermosa tarea llevó la señora Arenal
algo que vale y puede tanto como el
talento cuando con el talento se acompaña: el sentimiento. Así vemo~ j~ntarse en ella el filósofo que rac1ocma
y la mujer que compadece, el sociólogo que investiga y el ángel que consuela, el tratadista que diserta y la hermana de la Caridad que cura.
Para el logro de sus levantadas aspiraciol)es desarrolló una actividad
prodigiosa. Dondequiera que se ponÍan á discusión los temas á cuyo estudio se consagrara, alli acudía, y ora
alcanzaba en públicos concursos premios que los hombres más eminentes
le disputaran en noble lid, ora cautivaba con sus memorias á las más ilustres
personalidades de nuestra patria y del
extranjero, congregadas en científicas
asambleas.
Fué también inspirada poetisa: en-

223

cuentes, Estudios penitenciarios, El derecho de gracia ante la justicia, Elpueblo el reo y el verdugo, Estado de las
prisiones y de las t'?zstitucümes destt'nadas á la protección de los niños en los
países civilizados, Estado de las prisiones en Espa1ia, Las colonias penales de
la Australia y la pena de la deportación, Juicio crítico de las obras d~ Feijoo, La mujer de m casa, La mu;~r del
porvenir, Estado actual de la 1~1u;er en
Espa11a. Entre sus obras poéticas merecen citarse en primer término su oda

A la abolición de la esclavitud, sus cantos Espa11a en A/rica y Gerona, sus
Fábulas y sus Romances. Además fundó y dirigió el periódico La V~z de la
Caridad, revista de beneficencia y de

DOÑA CONCEPCIÓN ARENAL,

eminente pensadora y escritora.

Naci6 en el Ferro! en 30 de enero de 1820, falleci6 en Vigo en enero ele- 1893

NUBE DE VERANO,

cuadro de G. Taldi

cárceles, que sostuvo por espacio de catorce años.
Doña Concepción Arenal nació en
el Ferro! en 30 de enero de 1820;
huérfana á los ocho años de edad, vivió en La Liébana (valle de Potes) en
unión de dos hermanas menores al
lado de sus abuelos, hasta los catorce,
en que pasó á Madrid; casóse á los
veintisiete, y ocho años después enviudó, trasladándose entonces nuevamente al valle de Potes con sus dos hijos
hasta que la necesidad de dar educación á éstos sacóla otra vez de su apacible retiro y de nuevo llevóla á la
corte. En 18641 á los cuatro años de
haber sido premiada por la Academia
de Ciencias Morales y Políticas su obra

�ESPERANDO AL MARINO, cuadro de J. Bartels

FEDERICO EL GRANDE Y EL SUEÑO DEL GENERAL ZIETEN, cuadro de Arturo Kampt

~--------

�226

LA I LUSTRACIÓN

NúMERO

ARTÍSTICA

588
N úMERO

588

LA

ILUSTRACI ÓN A RTÍSTICA

227

F ederico el G rande y e l s u eño
d el general Z ieten, cuadro de Art u ro Kampf. - Cuenta la historia del
gran rey de•Prusia, entre otras anécdotas,
que cierto día en la mesa del monarca durmióse e l general Zieten, el reorganizador
de la caballería prusiana, el vencedor en
cien batallas, y como los otros comensales
quisieran despertarle, Federico les contuvo
diciéndoles: «Dejadle que descanse, que en
los días de peligro bien ha velado por to·
dos nosotros.» De Arturo Kampf también
publicamos en el número 513 de LA ! LUSTRACIÓN ARTfSTJCA otro episodio de la
vida de aquel soberano, «¡Se11ores, buenas
noches!» Lo que entonces dijimos del ilustre pintor alemán nos releva de ensalzar las
cualidades del cuadro que en el presente
número figura, pues habría ele ser una repetición rle los elogios en aquella ocasión consignados.
La iglesia de San Joaquín ofrecida á S. S. León XIII con motivo de su jubileo episcopa1 y medalla conmemorativa. - 1..,on ocasión del jubileo episcopal del Sumo Pontifice, el Vicario de Cristo ha recibido testimonios de afecto y veneración del orbe entero y valiosos regalos, no sólo de los prín·
cipes católicos, sino que también de aque·
llos soberanos que sin profesar la religión
verdadera han querido rendir un tributo de
admiración y respeto al sabio y respetuosísimo Papa que hoy es la cabeza visible de
la Iglesia. Los fieles de Roma han hecho
donación a S. S. de un hermoso templo
consagrado á San J oaquin, el Santo patrón
de León XIII, que como es sabido se llaROMA. - LA IGLESIA DE SAN JOAQUÍN, OFRECIDA Á S. S. LEÓN Xlll CON MOTIVO DE SU JUBILEO EPISCOPAL
ma J oaquín Pecci, y han acuñado una art!stica medalla conmemorativa en la que se
ve en el anverso el busto del Santo Padre
La beneficencia, la ji,antropía y la caridad, fué nom- blica. Mil plácemes á los iniciadores de este proyecto y felici- y en el reverso el templo regalado. Uno y otra reproducen los
tamos al artista.
dos primeros grabados de esta página.
brada por el Gobierno Inspectora gene ral de las cár- Se ha constituido la Comisión para la gran Exposición Ar·
celes de mujeres, cargo que d esempeñó poco m ás d e
tlstica de Berl!n del presente año, nombrando presidente y se·
El eminente historiador y crítico francés Hiun año, e n e l que fué repuesta á raíz de la revolu c ió n cretario respectivamente á los profesores Carlos Becker y Juan p ó~to ~dolfo T aine, recientemente fallecido. Nació Tame en 21 de abril de 1828 en Vauziers (Ardennes 1y
de 1868 y d e l que se vió d estituída d esen 1853 obtuvo el diploma de doctor en Letras. Fué profesor
pués de la proclamación de la RepLí.blien Navers, en Poitiers y Besanzón; pero pronto renunció á la
ca. Cuando estalló la última g uerra c ivil
carrera de la enseñanza y se estableció en Paris, en donde se
fué al Norte como Secretaria geneconquistó rápidamente una reputación envidiable que no tardó
en ser europea, escribiendo en los principales periódicos arral d e la Asociación inte rnac ional de la
ticulas de crítica, de filosofía y de historia. Publicó muchas é
Cruz Roja y dirigió el hos pital de Miimportantes obras, ele las que enumeramos las principales al
randa . Terminada la guerra, r etiróse á
consignar su fallecimiento en la sección correspondiente del núVigo, e n donde ha fallecido e n e nero del
mero 585 de LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA .
presente año.
D . Ricardo P alma, eminente literato, delegado
E l diario d e Orense El Derecho ha
del gobi~rno del Perú en los congresos celebrados en España
abierto una su scripción para e rigir una
con motivo del cuarto centenario del descubrimiento de Améestatua á la ilustre escritora, objeto d e
ri&lt;;a, - No vamos á escribir ni someramente la biografia de don
Ricardo Palma, tarea que reservamos para cuando publiqueadmirac ión de propios y más aún de los
mos, que será en breve, sus hermosas Tradiciones peruanas:
extranjeros, y es d e esperar q ue el Gohoy nos limitaremos á dar la más cordial bienvenida al ilustre
Medalla conmemorativa del Jubileo episcopal de S. S. León XIII
bierno. las Sociedades, las Academias y
americano
que no ha querido regresar á su patria sir. honrar
y de la iglesia de San J oaquin
el pueblo esp~ñol_ e n general cont_ri~uicon su presencia nuestra ciudad, a l ·literato insigne cuya prosa
rá n á la reahzac1ó n d e tan patnótico
puede competir con la de nuestros más castizos hablistas del
p e nsamie nto y á que de esta sue rte se h~n~e y per- ?,,feyer. En este certamen, que se abrirá en 14 de mayo y se ce· siglo de oro y en cuyos versos admírase la inspiración de nuestros
mejores poetas, al político eminente que ha ocupado los más
petúe la m em o ria de la q ue pensó y escnb1ó como rrará en 30 de junio, se ha concedido á los secesionistas muniqueoses, gracias á las gestiones de los representantes de éstos, altos puestos en el gobierno y en el parlamento de su país, al
un sabio y sintió y vivió como una santa. - X.
Piglhein y Dill, un local y un jurado especiales, concesión que. valiente patriota que luchó denodadamente en el Callao prime·
••••• , ......, ••••••, ....,,,,,;•,, .. ,, •••.•., ••.••.••••••• , •. ,., •••• , ..... ,, ............ ,, ••••••, ...... , •• , ...1,..·,.1•,,•,., •••,.,.
ro y en los reductos de Miraflores después, al sabio bibliófilo á
se otorgará también á las demás corporaciones alemanas.
......,.............,......,.............,......,......,....,.,......,................, .,.............,.,........, ,......,......,.
MIS C ELÁNEA
NUES TROS GRABADOS
B e llas Artes. - La Asociación de los Once, que personifica la tendencia más moderna dentro de las artes plásticas, ha
Vistas del Cairo, dibujos del natural de Hoinaugurado en el Salón Schulte, de Berlin, una nueva Exposi· lland Trincham. - Es la capital de Egipto una de las ciución en la que figuran 8o obras, en su mayor!a cuadros al óleo y dades de Oriente que más interés ofrecen al viajero, contribu·
pasteles. Llaman en primer término la aten_ción las del presi- yendo á ello principalmente el extraño contraste entre la actual
dente Maximiliano Liebermann y en especial sus Huérfanas civilización y la forma más genuina de la antigua barbarie; as!,
/10/andesas. Juan H ermann presenta también algunas escenas de por ejemplo, al lado de barrios hermosos con magnificas edifi·
H olanda; Skarbina, siete cuadros al óleo y otros tantos pasteles, cios encuéntranse otros de estrechos y lóbregos callejones con
que son magn!ficos estudios de aire y de luz;. Hugo Vogel, un viejas casas, en las cuales son, sin embargo, de admirar belllretrato de señora y un niño que toca el orgamllo; Stahl, J. Al- simos detalles ele la arquitectura y deC0ración árabes. Un rinberts, Muller-Kurzwelly, Schars-Alqvist, Leistikow, Mosson y cón de una de estas calles representa el dibujo q ue reproduci·
H ofmann exponen también notables pinturas. .
. mos y en el que aparece reflejado con toda verdad el modo de
Barcelona. - SaMn Parés. - Interesante ha sido la exposi- ser de aquella ciudad y de sus pobladores indígenas. ,Los otros
ción de algunas obras del escultor Campeny, desde la estatua c1os detalles del dibujo son referentes á Bulak, barrio industrial
de carácter monumental, como La formiga, joven espigadora situado á la orilla derecha del Nilo y unido al Cairo por amplia
que se agacha para recoger entre el rastrojo la mies abandona· avenida, y el camino de Heluán, estación termal situada en los
da, hasta el boceto ligeramente ejecuta? º y aproxim~ndose á 1~ alrededores de la capital, adonde van las gentes acomodadas de
caricatura del Sacamuelas, forzudo é impetuoso, dispuesto a ésta y numerosos turistas á pasar una parte del invierno.
arrancarlo todo. En ella destacábanse un satirillo echado fasci·
nando una culebra, los bustos de D. Víctor Balaguer y del
Nube de verano, cuadro de G , Taldi. - Causa verDoctor Andreu, el grupo de los chicos jugando al salto, el del dadera pena contemplar á esa pobre joven que acaba de rom·
picador en la suerte de vara y el estudio de un oso, que merecen per con su novio; pero ya dice el título del cuadro Nube áe ve• 1
un aplauso, probando con los demás trabajos expuestos las rano, con lo cual quiso indicarnos el artista que la tormenta
~'
cualidades de su temperamento a~t!stico.
.
. será pasajera y que no tardará en lucir el iris, signo de bonanza
EL EMINÉNTE HISTORIADOR Y CRfTICO FRANCÉS
Con decir que se hallaba junto a esas obras un cuadnto de Ri· y, en el caso presente, de reconciliación. De la ejecución del
lllPÓLITO ADOLFO TAINE, RECIENTEMENTE FALLECIDO
bera, basta para indicar con qué placer los visitantes, en par· asunto poco cabe decir, pues basta fijarse en la expresión ele
ticular los inteligentes, contemplaban aquella figura elegante de las figuras y en las bellezas del paisaje para comprender que el quien el Perú debe su mejor joya, la Biblioteca de Lima, sa·
una señora, joven y bonita, sentada, abanicándose y pensando pintor italiano Talcli es de los que siguen con provecho las mo·
queada por los chilenos y que el Sr. Palma ha logrado reorga·
en lo que piensa una señora bonita, joven y elegante.
ciernas tendencias y emplean con acierto los procedimientos nizar, ó por mejor decir, crear con un entusiasmo, paciencia,
SaM11 de cLa Vanguardia.» - Durante la semana pasada se adecuados a las mismas.
constancia é inteligencia muy superiores á todo encomio. LA
ha expuesto una curiosisima colección de bocetos y re~roducILUSTRACIÓN ARTfSTICA envía el testimonio de su admiraci6n
ciones de pintura escenográfica junto con algunos figurines de
Esperando a l marino, cuadro de J. Bartels. - y la expresión del más sincero afecto al ilustre huésped que hoy
trajes correspondientes á espectaculos de los siglos último y ac· Siente el célebre pintor alemán , Bartels especial predilección alberga Barcelona, y se honra publicando el retrato del literato
tual, exposición que es una pequeña parte, si bien selecta, de por las playas, que constituyen el tema de la mayoria de sus
eminente, como se ha honrado en otras ocasiones con la inser·
la numerosa é interesante que sirvió de decoración cerrada á obras: dos de éstas hemos publicado en los números 453 y 46o ción de algunos" de sus más notables trabajos.
nuestro buen amigo Soler y Rovirosa al dar la conferencia en de LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA, Venta de pescado en las plael Ateneo Barcelonés. Entre a lgunas muestras de Bibiena y yas holandesas y En las dunas de Katwyk, y en ambos puede verRecomendamos el verdadero Hierro Dravals. adopotros italianos hay en grabados diversas reproducciones de fes- se con cuánto talento sabe desarrollar esta clase de asuntos. El
tado en los Hospitales de Parls y que prescriben los
tejos y escenarios franceses, alemanes é ingleses, como al~unos cuadro que reproducimos hoy contiene además otra nota hermedlcos, contra la Anemia, Clorosis y Debilidad ; dando
bocetos originales de Luccini, de los Planella, de Pablo Rtgall 1 mosa, y son las figuras de esa anciana, de esa joven y de esa nia la piel del bello seto el sonrrisado y aterciopelado
de Cambon, Thierry, de Plá, etc.
ña que esperan la llegada del hijo, esposo y padre para gozar
que tanto se dese a Es el melor de todo~ loll 1.. n ros
- El laureado escultor Blay ha recibido, al parecer, el en• juntos de los placeres del hogar que les compensen de los tray recoustlluyent.es. .No produce esLrt!ñlm1entu, n! d.larcargo de modelar la estatua del insigne olotense F ontanella, bajos y amarguras que son poco menos que el pan nuestro de
rea, teniendo además la superioridad sobre todos los
para erigirle un monumento que se costeará por suscripción pÚ· cada dia en la vida del marino y de su familia.
ferruginosos de no fatigar nunca el estómago.

.

..

El Sr. Barincq lleva á su hija del brazo, procurando cobijarla con su para:;¡uas

ANIE
NOVELA POR HÉCTOR MALOT.-ILUSTRACIONES DE EM ILI O BAYARD

I
En el balcón d e u na casa d e la ronda de Bonne-Nouvelle puede leerse e n letras de grandes dimensiones Oficina cosmopolita de los inventores; y en dos planc has de cobre clavadas en la pue r~a que, en el primer piso de esta casa, da e ntrada á los despachos, h á llase repetida la misma muestra con el aditamento d e

un~ nota expresiva de los negocios que en el establecimiento se realizan: Concesz~nes Y venta de prz:vz!egz~s de invención en Francia y en el extranjero; impi,gnaáó~ c~ntra ie,~os _pn~;tlegzos_y defensa de otros en todos los países; investigaciones
d~pnorzdad; dz'bttJOS mdustnales; «El Cosmopolita,» periódico semanal ilustrado,
director M. Chabertó11.
Cuando se d a vuelta al p estillo d e esta mampara como lo indica una inscrip -

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

588
NúMERO

1

1

ción adherida á la misma, se encuentra uno en una pieza espaciosa, dividida en
varios despachos separados por rejillas y entre los cuales un pasillo central conduce al despacho del director; una alfombra de hule va desde uno hasta el otro
extremo de ese corredor, y por lo muy gastada que se encuentra dice elocuentemente, sin que sean menester otras indicaciones, cuán numerosos son los que
arrastrados por las ruedas dentadas del privilegio de invención, metidos en sus
laminadores, pasan y tornan á pasar por aquel camino de amarguras sin poder
nunca huir de él, y vuelven allí todos los días hasta que se ha sacado de ellos, por
procedimientos perfeccionados, todo lo que algo vale: dinero ó ideas. La víctima, mientras que le queda un soplo de vida, grita, lucha, procura defenderse, y
en las ventanillas de los enrejados, detrás de los que aquellos dependientes permanecen impasibles, sobrevienen explicaciones, se oyen súplicas y ruegos y
quejas, que es el cuento de nunca acabar; después llega el aniquilamiento; pero
la víctima que desaparece es en seguida reemplazada por otra que padece los
mismos tormentos con iguales quejas, idénticos dolores y análogo fin; esta víctima es sustituída por otra y así sucesivamente. En general los clientes de las
primeras horas de la mañana no son de la misma categoría de los que acuden
por la tarde.
A primera hora, casi siempre antes que Bernabé, el mozo de la oficina, haya
abierto la puerta y arreglado los despachos, llegan los impacientes, los inquietos, aquellos á quienes las ruedas dentadas han cogido ya y no dejarán nunca;
desde el período de las esperanzas grandes y risueñas han entrado en el de las
dificultades y los pleitos; llevan indicaciones decisivas para su negocio cuya duración es de muchos meses ó de muchos años y que en aquel mismo día va á
recibir un poderoso impulso, ó bien se trata de una nueva entrega de fondos en
la que se han retrasado y tjue por último han conseguido procurarse realizando
el último sacrificio; estos clientes, mientras esperan la llegada de los empleados
ó del director, refieren sus dolores y sus angustias á Bernabé, el cual los envuelve en nubes de polvo que levanta su escoba.
Inmediatamente después de éstos llegan los que por primera vez pisan los
umbrales de aquella casa; éstos saben, si bien con alguna vaguedad, que los privilegios de invención ó bien las marcas de fábrica deben proteger lo que ellos
han inventado ó garantir la propiedad de sus productos, y vienen por lo tanto á
desvanecer su i¡¡;norancia. ¿Qué es preciso hacer? Estos llegan con toda la confianza y todos los atrevimientos de los que van en alas de la fortuna ó de la gloria. ¿No están seguros de transformar el mundo con su invención que va á enriquecerlos y á enriquecer al propio tiempo á cuantos con ella se relacionen? Y
allá en su imaginación calenturienta los millones ruedan, se amontonan, formando masas deslumbradoras y elevadas cuya vista marea y desvanece.
- ¿Que si es necesario adquirir un privilegio de invención en Inglaterra?, dice
M. Chabertón, contestando á sus preguntas; no solamente en Inglaterra, sino
también en Italia, en España, en Alemania, en Europa, en Asia, en América,
dondequiera que la legislación protectora de los privilegios haya penetrado. Indudablemente el gasto puede ocasionar alguna extorsión, sobre todo ahora cuando con ensayos costosos se han agotado todos los recursos; pero sería una locura que dejásemos escapar tan excelente negocio cuando estamos tocando ya
sus resultados.
Y saliendo de su despacho M. Chabertón, lleva por sí mismo al nuevo cliente
á las oficinas y le confía al empleado que ha de guiarle en la senda que conduce al logro del privilegio y al buen éxito de la explotación.
- Oiga usted, Sr. Barincq; oiga usted, Sr. Spring; oiga usted, Sr. Jugu .. .
Y el cliente admitido en la jaula de aquel a quien se le confía, queda encantado cuando ve al Sr. Barincq, ei delineante de la oficina, trasladar al papel las
ideas que más ó menos vagamente expone el interesado, ó cuando contempla al
Sr. Spring preparando ante el inventor las importantísimas piezas de las patentes inglesas; porque en la oficina cosmopolita se trabaja á la vista del interesado; esta es justamente una de las especialidades de la casa, gracias al Sr. Spring
que escribe con la misma facilidad francés, inglés, alemán, italiano y español,
pues antes de caer en la ronda de Bonne-Nouvelle ha rodado por todos los países
en que se hablan esos idiomas, y gracias también al Sr. Barincq que tiene habilidad para dibujar con unas cuantas líneas un croquis improvisado.
Después de un día muy ocupado durante el cual no había sido posible a los
dependientes darse un punto de reposo, las oficinas empezaban á quedar desiertas; eran ya las seis y veinticinco minutos, y los clientes que tenían empeño en
hablar al Sr. Chabertón en persona sabían por experiencia que éste, cuando
diese la media, saldría de su despacho sin que pudiese detenerle consideración
alguna ni un minuto más, pues había de tomar al paso el ómnibus del ferrocarril
para trasladarse á Champigny, donde, lo mismo en invierno que en verano, habita una extensa propiedad que se traga la mayor parte de sus beneficios.
Cuando la campanada de la media sonó, el director abrió la puerta de su despacho y apareció con el sombrero puesto y en el brazo el abrigo, en uno de cuyos ojales mostraba una condecoración de varios colores; el director llevaba el
bastón en la mano. Un cliente miserablemente vestido le seguía y le rogaba.
- Bernabé, gritó el Sr. Chabertón, esté usted al cuidado para avisarme cuando venga el ómnibus.
Colocado el mozo en el hueco de la ventana no apartaba sus ojos de la calle,
en la cual podía ver a lo lejos hasta la bajada de la ronda de Montmartre, pues
su mirada penetraba libremente a través de las ramas de los castaños que apenas
empezaban á poblarse de hojas.
Sin embargo, el cliente sin soltar al Sr. Chabertón se arreglaba de manera que
le estorbase el paso.
- Trate usted, pues, decía, de obtener de los Sres. Strifler que me presten
cinco mil francos; están ganando más de quinientos mil francos anuales con mis
privilegios de invención; ya pueden hacer esto en favor del que se los ha vendido.
- A esto contestan que ya han hecho mas de lo que debían.
- A usted menos que á nadie pueden los Sres. Strifler decir eso; usted ha visto cómo han chupado mi sangre. Que me den esos cinco mil francos y por mi
parte renuncio á cualquiera otra reclamación; pasa de un millón lo que sacrifico.
- Sr. Barincq, interrumpió el director, ¿cómo esta ese grabado para el periódico?
- Muy adelantado.
- Es menester que esté concluído esta misma tarde.
- No saldré de aquí sin haberlo acabado.
- Con esos cinco mil francos, prosiguió el cliente, pongo acabamiento mi

a

aparato calorimétrico, que será seguramente la mas trascendental de m_is invenciones; su influencia en el progreso de nuestra artillería puede ser considerable.
No se trata, pues, únicamente de miras egoístas: mis intereses personales que,
como usted ha visto siempre, estoy dispuesto a sacrificar, son ahora los intereses
de la patria.
- Usted, Sr. Ruffín, acabará en una voladura con sus experiencias sobre la
presión de las materias explosivas en recintos cerrado,.
- Valiente cosa me importa eso.
- ¡El ómnibus!, gritó el mozo.
El Sr. Chabertón se dirigió precipitadamente hacia la puerta, acompañado
siempre por su cliente. Reinó en las oficinas profundo silencio, como·si los empleados temiesen una vuelta posible, aunque poco probable.
- ¡Embarcado el jefe!, gritó Bernabé que había permanecido asomado a la
ventana.
Pero de pronto lanzó una exclamación de sorpresa.
- ¿Qué sucede?, le preguntaron.
- Ese viejo, el Sr. Ruffin, ha subido con el jefe al coche para ir fastidiándolo
hasta la estación.
Entonces cambió de pronto el aspecto de la oficina; al silencio sucedió algarabía de voces y ruido de pasos, dominado todo por el cacareo que hasta desgañitarse empezó a imitar el encargado de la correspondencia.
- Cállese usted ya, Sr. Belmanieres, dijo el cajero asomandose á la puerta de
la habitación en que trabajaba solo; no podemos oírnos.
- Mejor para usted.
- ¿Por qué razón?, preguntó el cajero, que era un personaje muy serio, pero
bonachón y sencillote.
- Por una razón muy sencilla, Sr. Morisette de mi alma: porque si dice usted
majaderías, como ocurre á menudo, no se fijaran en ellas.
·
Morisette paró muy aturdido un momento, preguntándose indudablemente si
procedía incomodarse y buscando una contestación.
- ¡Ah! ¡Qué nombre tan mal aplicado tiene usted!, dijo por último el cajero
después de un largo rato de meditación.
En efecto, precisamente porque se llamaba Belmanieres el encargado de la
correspondencia alardeaba de insolente con sus compañeros, procurando en todas ocasiones y sin motivo alguno herirles, para que no tuviesen nunca motivo
de aludir a su nombre, cuya ridiculez no le dejaba un momento de tranquilidad:
otro cualquiera hubiese llegado tal vez al resultado mismo con habilidad y con
dulzura; pero éste, que por naturaleza era díscolo, malévolo y brutal, no había hallado otro medio de defensa que la grosería; la réplica del cajero lo exasperó extraordinariamente, sobre todo porque fué saludada por una carcajada general en
la que solamente Spring no tomó parte.
No fueron sin embargo ni la amistad ni la simpatía las c~usas de esta abst~1~ción; si Spring no se reía como sus camaradas, tanto de la respuesta de Monsette cuanto &lt;le! enfurecido semblante de Belmanieres, era porque estaba completamente abstraído en su trabajo, del cual nada podía distraerlo. No bien el
jefe se había embarcado en el ómnibus, como decía Bernabé, Spring abriendo
con viveza un cajón del pupitre había sacado de él una batería de cocina: una
lámpara de alcohol, un platito de hoja de lata, un frasco con aceite, sal, pimienta, una chuleta de cerdo envuelta en un papel y un trozo de pan; encendida la
lámpara, Spring había colocado encima su plato, no sin haber puesto antes en
él un poco de aceite, y ahora estaba esperando que se calentase para freír allí
su chuleta. ¿Qué le importaba lo que hiciesen ó lo que dijesen en rededor suyo?
Spring se consagraba por completo á disponerse su comida.
Sobre Spring fué sobre quien Belmanieres quiso desahogar su cólera.
.
- Vamos, dijo, apoyando la frente en el enverjado del despacho de Spnng;
vamos, ya empiezan estas porquerías inglesas.
- Esto no es una porquería, replicó Spring con marcado acento inglés.
- Para las narices de usted no, respondió Belmanieres remedando ese acento, pero para mis narices sí. Y aseguro á usted que es insoportable que todos
los martes nos fumigue usted con los vapores de su desaseada cocina.
- Ya sabe usted que los martes y los viernes no puedo irá cornera casa porque trabajo toda la noche en este barrio.
- ¿Y no puede usted comer como todo el mundo en una fonda?
- No.
La energía de esta réplica contrastaba con la insignificancia evidente d~ la
pregunta de Belmanieres y venía á explicar una parte de las costumbres misteriosas de Spring, que había dado en la manía de creer que la policía rusa quería
envenenarle. ¿Por qué? ¿Por qué la policía rusa perseguía a un súbdito inglés?
Nadie sabía de esto una palabra. Contadas eran las personas á quienes se había
dado explicaciones sobre este punto, y aun estas mismas nunca llegaron a saber
las causas de la persecución de que Spring era víctima; pero al cabo esta persecución, evidente de toda evidencia para el interesado, obliga.bale a tomar todo
linaje de precauciones. Para huir de ella se había visto precisado á dejar todos
los países en que sucesivamente fijara su residencia. Odessa, Génova, Málaga,
San Francisco, Rotterdam, Melbourne, el Cairo, etc., y continuaba en París
cambiando de domicilio todos los meses para despistar á los espías, saltando
desde Montrouge hasta Charonne y de las Ternes a la Maisonblanche. También
el sentirse rodeado por esta peligrosa vigilancia hacía que Spring no tomase más
alimentos que los preparados por él mismo, convencido como estaba de que al
penetrar él en un establecimiento de comidas un polizonte de los que encarnizadamente le perseguían hallaría el medio de echar en su plato ó en su copa
una gota de cualquiera de esos terribles venenos cuyo secreto solamente los
gobiernos poseen.
- ¿Sabe usted siquiera por qué no puede comer en una fonda?, preguntó Belmanieres con el firme propósito de exa'Sperar a Spring.
- Sé lo que sé.
- Entonces sabrá usted que está chiflado.
- Déjeme usted en paz; no hablo con usted.
Salió una voz entonces del despacho contiguo a la puerta, el del Sr. Baring,
que dijo:
- El Sr. Spring tiene razón, cada uno tiene sus ideas:
- No pierda usted su tiempo en darlas de O. Quijote de Gascuña; no le quedará a usted tiempo para concluir ese grabado y llegara usted tarde á su recepción de esta noche.
Belmanieres, dejando entonces el enrejado de Spring, se plantó en medio del
. pasillo.

588

LA

229

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- Digan ustedes, caballeros, ¿saben ustedes que hoy da el Sr. Barincq un baile en sus salones de la calle del Abreuvoir? Un sarao en la calle del Abreuvoir,
en Montma:tre, en l_os salones del Sr. Barincq, de oficio inventor en otro tiempo,
en la actualtdad delmeante en el establecimiento de Chabertón· vean ustedes una
c?sa divertida: «Los Sres. Barincq y de Saint-Christeau suplic;n al Sr. de ... les
~1spense la honra ~e p~sar la velada en casa de los mismos el martes 4 de abril,
a las nueve; se b~tlarf.» La !erdad es que esto es gracioso por lo grotesco y
hace reventar de nsa a cualquiera.
- Pues reviente usted, dijo el cajero, nos divertirá mucho ver eso; no deje usted de hacerlo por nosotros. Bernabé, barre bien un gran trozo del pavimento
para que el Sr. Belmanieres pueda reventar á su gusto.
. - ¿Por qué no nos ha convidado usted?, preguntó Belmanieres sin responder
directamente.
-A usted no se le podía convidar, respondió el encargado de lo contencioso,
que hasta entonces no había pronunciado una palabra porque estaba entretenido en charolar sus zapatos.
- ¿Y por qué, Sr. Jugu?
- Porque para concurrir a los bailes de sociedad· es necesario tener ciertas
maneras.
Belmanieres exasperado manifestó visiblemente el propósito de anonadar á
J ugu, pero la contestación necesaria para esto no acudía á su imaginación; después de un mom~nto de espera dirigióse á la puerta con intención de salir, pero
según estaba de mcomodado no podía abandonar así la partida; se le motejaría
de ~-obarde; se burlarían de él no bien desapareciese de allí: retrocedió, pues,
y dlJO:

- ~s ciert? que yo no habría estado bien en los salones de los Sres. de Barincq
de Samt-Chnsteau, pero no habría sucedido lo mismo al Sr. J ugu, y es segurísimo que cuando Bernabé - el cual desempeñará esta noche funciones de introductor, de embajado:es - anunciase con su hermosa voz de bajo te! Sr. Jugu,)&gt;
causana gran sensación en los mencionados salones, como es natural á la entrada de un caballero
eso sin contar con que tan
, tan disparatadamente eleoante·
b
J
e1evado personaJe podía ser un buen marido para la señorita de Saint-Christeau.
- Caballero, dijo Barincq en son de mando, prohibo á usted que asocie el nombre de mi hija á sus necias bromas.
- Nada tiene usted que mandarme ni prohibirme y ese tono es impertinente.
Acaso podría haberse ~dmitido cuando era usted el Sr. de Saint-Christeau; pero
a~ora, cuando _ha perdido usted su nobleza y su fortuna para convertirse en un
s1_mpl,e S~. Barmcq, empleado en las oficinas del Sr. Chabertón, lo mismo que yo
111 mas m menos, es soberanamente ridículo con un camarada igual á usted. Por
lo que se refier~ á la señorita Saint-Christeau tengo derecho á juzgarla, á criticarla y hasta re1rme de ella ...
.__ ¡Caballero!
·
- Sí, ~eñor mío, á burlarme de ella, a ridiculizarla... toda vez que esa señorita es ~rt1sta. Cuando _á consecuencia de muchas desgracias (porque aquí son
conoc1.~as las desgracias de usted) deja un padre á su hija que concurra al taller
de J u)ian y que exponga en el salón obritas no del todo malas, para las cuales se
mendiga una recompensa en todas partes, no es posible manifestarse altanero.
- ¡Calle usted; le digo á usted que calle!
El a~ento con q~e fueron pronunciadas aquellas palabras debió advertir á
Belmam;res que sena prudente no continuar; pero dado el papel de provocador
que babia tomado, obedecer a estas indicaciones hubiese parecido huir y abdicar; además la idea de una disputa no le asustaba, al contrario.
- No callaré, dijo, no, mil veces no.
- ¡Está usted fastidiándonos!, gritó Morisette.
- Razón de más para que yo continúe: son las seis y cincuenta y dos minutos; t9davía tengo á mi disposición ocho, porque entre todos ustedes no hay uno
so!o bastante resuelto para abandonar su sitio antes que hayan dado las siete.
Diga usted, Sr. Barincq, ¿su hija de usted no se llama Anie?
Barincq no respondió.
- He ahí un nombre muy extraño. ¿No ha pensado usted cU1ndo se lo puso lo
extravagante que es un nombre que principia por Ani? ¿Ani qué? ¿Anisete?
Eso sería un calificativo de su carácter.
- Otra cosa hay que principia Ani, dijo un empleado que hasta entonces no
había dicho nada.
- ¿Cuál es?
- Ani-mal, que es el nombre de usted.
- Sr. Ladvenue, es usted un grosero.
-¿De veras?
- También hay, dijo Morisette, Ani-mosidad que es el calificativo del carácter de usted. ¿No podría usted dejar tranquilos a sus compañeros, sin provocarl?s de ese modo con el pretexto más fútil? Es en realidad insoportable la nece~1dad de soportar todas las tardes las insolencias de usted; insolencias que acaso
a usted parecerán ingeniosas, pero que para nosotros, se lo digo á usted en nombre de _todos, son estúpidas.
.
Precisamente porque todos estaban contra él quiso Belmanieres mantenerse
firme. ·
- También existe la palabra Ani-mación, continuó perseverando en su idea
con !ª tenacidad propia de quien no confiesa jamás que va por mal camino; y
frec1same~te por eso deploro no haber sido convidado á la recepción de los senor~s Banncq; habría yo celebrado cómo maniobraba esta noche para pescar
mando _una joven que para acudir al taller cubre su cabeza con una boina azul,
lo cual mdica á un mismo tiempo sencillez y buen gusto...
•
De pronto la puerta del despacho del Sr. Barincq se abrió bruscamente, y ant~s de que Belmanieres volviendo de su sorpresa hubiera podido tomar la defensiva, recibió en medio del rostro un monumental puñetazo que le hizo caer en la
mesa del Sr. J ugu.
- Le había dicho a usted que se callase, gritó Barincq.
T?dos los empleados salieron precipitadamente al pasillo, y antes de que Belmameres se levantase se colocaron entre el agresor y el agredido.
Esta intervención, sin embargo, no parecía del todo necesaria; veíase claramente que ni Belmanieres deseaba devolver la corrección recibida ni Barincq
se proponía continuar la lección comenzada.
- ¡Es una cobardía!, gritaba Belmanieres. ¡Entre compañeros!.. ¡Y sin avisar!..
Y agitando el brazo á distancia amenazaba á su compañero, irguiéndose y
ech~ndo hacia atrás la cabeza. Sin duda Belmanieres hubiera podido ser muy
temible para su adversario porque era vigoroso, ancho de espaldas, fuerte de

piernas y de unos treinta años solamente, circunstancias todas que le habrían
dado ventajas en un combate con un hombre de más edad y menos vigoroso;
pero era indudable que Belmanieres no quería comenzar esta lucha.
- No tiene usted sino lo que merece, dijo Morisette; el Sr. Barincq había
avisado a usted.
Solamente Spring había permanecido quieto; cuando hubo devorado la comida que estaba preparándose salió de su despacho, se acercó á Barincq y estrechando su mano y sacudiéndola con fuerza le dijo: Ali rigllt.
Inmediatamente los otros empleados siguieron el ejemplo y unos en pos de
otros se acercaron á estrechar la mano de Barincq.
- Si no respetase esas canas, gritó Belmanieres cada vez más exasperado, lo
trituraba á usted.
- No diga usted esas majaderías, respondió Morisette; de sobra sabemos que
no quiere usted triturará nadie.
- Insultar sí, dijo Ladvenue; triturar no.
- Son ustedes unos cobardes; todos se ponen contra mí.
- Diez villanos contra un caballero, dijo Jugu riéndose.
- ¡Ea, caballero, salga á relucir la vengadora espada!
Belmanieres movía con viveza sus ojos que lanzaban fuego y se fijaban ya en
uno ya en otro de los empleados; buscaba en su imaginación una injuria que
fuese su venganza; por último, como no la encontrase suficientemente enérgica,
abrió la puerta con estrépito, y amenazándolos á todos con el puño gritó:
- ¡Volveremos á vernos!
- Así lo esperamos, gracias á Dios.
- ¡Qué pena sería para todos nosotros perder un compañero tan amable como
usted!
- Acepte usted el homenaje de nuestro respeto, camarada.
Todas estas bromas cayeron como una granizada sobre Belmanieres antes de
que él cerrase la puerta.
- Señores, dijo Barincq luego que Belmanieres desapareció, pido a ustedes
que me perdonen.
- Nada de perdonar; lo que nosotros hacemos es felicitarle.
- Oyendo hablar así de mi hija no me ha sido posible dominarme; debía de
saber ese joven que hiriéndome en mi ternura paternal me mortificaba cruelmente.
- Y lo sabía, esté usted seguro, dijo J ugu.
- Supongo, sin embargo, replicó Spring con la boca llena, que él no creyó
nunca que usted llegase á golpearle.
- Y ahí tiene usted por qué aprobamos todos que lo haya usted hecho dijo
Morisette, á quienes las funciones de su cargo y lo avanzado de su edad daban
cierto prestigio; espero que esta lección le será provechosa.
- ¡Oh! Si cue?ta usted con eso es usted demasiado inocente, dijo Ladvenue; ese personat pertenece á ~na clase de la cual se encuentran ejemplares
en todas las oficmas y que no tienen más gusto que fastidiará sus camaradas·
éste nos ha fastidiad~ Y. nos fastidiará á todos mientras no empleemos, por rigu~
roso turno, el procedimiento empleado por el Sr. Barincq.
- Yo, dijo Jugu, no apruebo el puñetazo.
- Pues ha sido bueno.
- Hablo poniéndome en lugar del Sr. Barincq.
- Había yo creído que se colocaba usted en lugar de Belmanieres.
- Explíquese usted, señor filósofo.
- Eso excita los nervios, y la excitación nerviosa no puede ser conveniente
para que el Sr. Barincq termine su grabado.
La primera campanada de las siete interrumpió esta conversación· antes de
que se oyese la últ!ma todos los _empleados, incluso Spring, habían saÍido y sólo
quedaba en la º?cma el Sr. Banncq que ha?ía reanudado su trabajo mientras
Bernabé encen?1a un me~hero de gas y termmaba apresuradamente su limpieza
deseando tamb1_én conclmr pronto. Cuando estuvo listo preguntó:
- ¿Me necesita usted para algo, Sr. Barincq?
- N,o, váy:se usted y coma pro~to; si llega usted á casa antes que yo, entere
us:ed a la senora de la causa de m1 retraso y dígale que de todos modos estaré
all1 antes de las ocho y media.
- Por lo menos no vaya usted á retardarse.
- No tengas cuidado, no daré ese disgusto á mi hija.

II
Creía el Sr. ~arincq tener trabajo ~ara tres c~artos de hora; sin embargo, en
menos de med~a hora acabó su d1bu¡o y á las siete y media salía de la oficina.
Como co~ el vigor de sus piernas, que debía á su naturaleza vasca podía recorrer en vemte minutos la distancia que hay desde la ronda Bonne-Nouvelle hast~ lo más alto de Montmartre, no debía retrasarse mucho. Por la ronda Poissonmere y el arrabal M_ontmartre se deslizó con rapidez, no disminuyó la velocidad
de su paso P!l-ra subtr la calle de los Mártires y se encaramó como un muchacho
por las escalmatas que dan acceso á la cuesta. En lo más elevado de ella se hall~ la ca)le ~el Abreuvoir, que entre dos paredes que sostienen la tierra move~1za de ¡ardmes plantados de arbustos baja por un trazado sinuoso hasta las vertt_entes de San Di?nisio. El barrio es!á bastante desierto y su aspecto es Jo sufic1ente1:1ente salva¡e para que sus vecmos puedan creerse á cien leguas distantes
de Pans.
En uno de estos jardines elévase un gran edificio dividido en unos veinte departament_os, Y alr~dedor de sus quebradas pendientes se ven algunas casitas
cuya sencilla arqmtectura sólo puede compararse con la de las casas de madera
que suele hab~r en las cajas de juguetes_para niños: un cubo prolongado en el
que s.e han abierto tres ventanas en el piso bajo, el piso principal, una cubierta
de_ te¡as; esto es la casa. Bosque~illos de lilas sirven para separar a unas de otras
de¡and~ entre r.llas algunos macizos de flores y una senda cubierta de pámpanos
Y que s1&amp;ue las ondulaciones del terreno da acceso á cada una de las casas· cada ~na tiene su jardincito, y_desde todas puede gozarse .un prodigioso pa~orama, Pª?orama que es su umco encanto, el que determina á las personas de piernas sólidas Y de s~nos pulmones á subir diariamente esta montaña en cuya cima
se encuentran mas separados de París que si habitasen en Ruen ó en Orleans.
( Co11ti1111ard)

�LA ILUSTRACIÓN

230

ARTÍSTICA

Supongamos que deseamos conocer la fuerza con
que el pie aprieta en el suelo en los diversos instantes de su período de apoyo: ,para ello recogeremos al
mismo tiempo las fotografías parciales de la pierna
durante un semipaso (fig. 18) y el trazado del dinamómetro registrador de la presión del pie ( fig . .19).
Para resolver el problema que acabamos de plantear, hay que establecer las coincidencias entre cada
LA CRONOFOTOGRAFÍA
una de las imágenes cronofotográficas y la ordenada
)IUEVO MÉTODO PARA ANALIZAR EL MOV I MIENTO
que
le correspondería en la curva del dinamógrafo: á
EN LAS CIENCIAS FfSICAS Y NAT URALES
este efecto contemos en la figura 18 cuántas imáge· ( Continu~ción)
nes corresponden al período de apoyo del pie y enEn varias series de figuras recogidas en tiras peli- contraremos que son doce. Es claro que el trazado
culares en movimiento puede de este modo seguir- dinamográfico tomado en toda su longitud corresse perfectamente la serie de los movimientos de un ponde á la duración de las doce actitudes de la pier-

NúMERO

588
NúMERO

Y sin embargo, quedan aún muchos puntos P?r dilucidar con relación al mecanismo de las acciones
del caballo y de las reacciones que imprimen en la
masa del cuerpo y en la del jinete, y con relación á
la medición de los esfuerzos ejercidos sobre el suelo

-

bio es muy posible, en _ciertos casos, obtener una determinación experimental de las fuerzas puestas en
juego, que se consigue combinando las indicaciones
de un dinamómetro inscriptor con las de la cronofotograffa. El siguiente ejempló dará á comprender esta combinación.

(2)

Edii:ión ilustrada con graJJados intercalados II lamina,

cromolitografiada,

(3)

El erudito escritor, cuyo reciente fallecimiento lloran
los amigos de la ciencia, trazó en esta .obra un , cuadro
fiel de todos los fenómenos de la Naturaleza que se relacionan con la física del globo, pero con tal sencillez, en estilo
tan ameno y tan claro á la vez, que bien puede calificarse su
trabajo de obra verdaderamente JJ?PU(ar, ~iguiendo en. él el
plan admit_ido por. cuanto~ d 7la c1enc1a fis1ca han esenio, lo di·
vide en vanas secciones p rmc1pales, en cada una.de ellas se enuncia la ley que preside á los fenómenos de que trata, el descubrimiento de estas leyes y las aplicaciones de cada una de las
fuerzas fisicas descubiertas y conqcidas.
Así, después de tratar de los fenómenos y leyes de la Grave&lt;iad explica de un modo comprensible cómo esos fenómenos y

Muestra de los grabados de la obra - Audiciones
telefónicas teatrales

e~s leyes han traído consigo el péndulo, la balanza, la prensa
hidráulica, los pozos artesianos, las bombas, la navegación
aérea, etc. A la teoría completa del Sonido agrega una enumeración de todas las aplicaciones de la A cústica y de los instrumentos musicales. La Luz da la descripción detallada de todos los
aparatos ópticos y de sus aplicaciones á la fotografia, microscopio, etc. El Magmtismo y la Electn'cidad proporcionan ancho

Fig. 21. Movimiento del miembro posterior del elefante

miembros piezas homólogas, óseas ó musculares que
no difieren de una especie á otra más que por sus
proporciones relativas, por su desarrollo desigual,
por la fusión, atrofia ó deformación de algunas de
ellas.
Ahora bien: si la anatomía comparada señala en la
conformación· de las diversas especies de animales
esas analogías y diferencias de estructura, la tarea de
explicar unas y otras incumbe á la fisiología comparada.
La cronofotograffa muestra claramente cómo fun-

, -1}1HllE8PErar,""
, Faub. Baint-D
PARié

._, '°"4.

wFtJ

_...,_

.
-

UIT ! IITfPdLIQITI -

LECHE ANTEFl:L

LA SAGRADA BIBLlA ·

,m t ■awh 1M 1111, Clll)I
CAB , LENT&amp;IAI, TES A80
SARPULLIDOS, TEZ BARkOI
ARRUGAS PIIECOCEI
e
EFLOREIICENCU8
~
ROJECEI

IDIC16N ILUITIIADA

.. tO o6ntiJno• de P•••ta la
entrega d• ti p•gina•

~

.. a'riu , ••.,.....'\alta IN aollcllt
6tgla•- l IN Sra. Mo~tucr y Simba, editor•

arabede._,l
',■\'s't l d contra las diversas
l a e Afeccionesdal Corazon,

Recetado por oerdaderaa eminenciaa, no tiene rlwal y es el remedio má•

racional, eeguro y de inmediato■ re■ultadoe

de todos los ferruginoeo11

Y de la medicación tónico-reconstituye nte para la Anemia, Raquitismo, Colores p,fü.
dos, Empobrecimiento de sangre, Debilidad é inapetencia y menstruaciones diflcilu,

T~nemos nnmerosos cer tificados de los m édicos que lo recomiendan y recetan con admirables resultados.- Cuidado con laa falsificacione,, porque no dardn resultado. E:u•

PRECIO DE CADA BOTELLA,, PTAS.--MEDIA BOTEIJLA. 2,50 EN TODA ESPA~A
De venta en todu las farmacia• de las provincia• y pueblo• de Espafia,
Ultramar y Am6rlca del Sur.

Depósito general:

ALMERIA,

Farmacia

VIVAS PEREZ

...............................

J G
l~i{eflUGtJ:ItH8J#J~I
E
Empleado con el me.ior e:rito

El mas sflcazcontra
di los la
F1rruzlnosos
Anemia, Clorosis,

GELIS&amp;CONTÉ

Empobrecimiento de la Sangre,
Debi Iidad, etc.

Aprobada, por 111 Academla de Medicina de Parls.

rtitotina
y Grageas de que
HEIOSUTICO al mas PODE~OSO
.:,
se conoce, en poc1on o

♦

'

P, COIUJI ' IDJO, 21, 1'H llalilt--ClalMle, PAJUI

VIEl'!ITA ~OR MIENOA.-EN,TO0Aa LAS l'!'AAMACIAS y DAOQUIE"IAa

• • • •t. •t. •t.•t•t• • • t. t•t. t•t. t. t•i.
MEDIOAOION TÓNICA

LABELONYE y C'•, 99, Calle de Aboukir, Parla, y en todas las farmacias .

PASTILLAS DE DETHAN

PAT.ERSON
con BISMUTBO y MAGNESIA

llaeolllllldadu eoatra IOI llal• dt laGU'pllla
ZsUnoton• •• la Vos, lAflamaolon• ele 1á

8 - , Efeokle penatoi- del lleroano 1r1.
laoton gue prod- el Tabaoo, y IJIICialm-.te
i los 811r1 PREDICADORES .&amp;BOCU,DOa
PROFESORES y CülTORU para facilillr IÍ

Recomendados contra laa Afecciones del Est6n:ago, Falta de Apetito, Diges tiones labor osas, Acedias, Vómitos, Eructos Y COllcoa·
regularizan las FOJ1clonea del EÍt6ma
•
de los Intestinos,
go Y

-soton de la TOS,- P&amp;IGIO : 12

Eiltlren el rotulo I firma de J. FAYARD
Adh. DETHAN, F armaoeutloo en PAÍUs

Ruw,

Rg}fgfr "' 11 rotulo • "'""'

&amp;dll. DETJIAN, Farmaoeuuoo en PUD

CARNE HIERRO y QUINA

El Alimento mas fo~cante unido a los 'l'ónicos mu reparadores.

DE

BLANCARD

GARGANTA
.
VOZ y BOCA

PASTILLAS y POLVOS

PILDORAS Y JARABE
Fig. 22. Movimiento del miembro posterior del caballo

e~~nJ;~;;~:, ~a~~~m!~~

-•-•••• !Adl el labor del parto y
Medalla de Oro dela S•4 deFiadeParia detienen las perdidas,

j~=~\P\dla!~~~os • ESTOMAGO

♦ •Espect11co probado de la GOTA J IIIIUIIATl8■08, calma 101 dolora
• los mas fuertes. -Acclon.pronta,y .e¡ura en todo, 101 periodoa del acceso.

Hydropesias,
Toses nerviosas¡
Bronquitis, Asma, etc,

l'&amp;SJ eaS a!L8Ct8t0d6HI8fr0 d6

ENFERMEDADES

..............................

( Co11ti1111ará)

La p resente obra formará 3 tomos de regulares dimensio•
nes, divididos en unos 20 cuadernos cada uno, los que procuraremos repartir semanalmente.
Cada cuaderno constará de 40 páginas de texto, al precio
de 50 céntimos de peseta; pero en el caso de que lo desearan los suscriptores ó de que por activar la terminación de
la obra se juzgase oportuno, estos cuadernos constarán de
8o páginas, á peseta cada uno.
Además de los grabados intercalados en eljtexto, ilustrarán
la obra magníficas láminas tiradas en colores, representando
algunos de los fenómenos más notables de la Física, así como
mapas en que se expongan las variaciones atmosféricas ú otras
que afectan á la constitución del globo.
Cada una de estas láminas ó mapas equivaldrá á 8 páginas.
Por el primer cuaderno, que se halla de muestra en casa de
nuestros corresponsales, se podrá juzgar del inusitado lujo cor
que ofrecemos al público esta nueva obra.

Se enviarán prospectos á quien los reclame á los Sre!", Montaner_y_ Simón, calle de Aragón,_núms. 309 y 311, Barcelona

gir la firma y marca de garantla.

cionan en la marcha los diferentes segmentos de los
miembos homólogos de diversos animales: las figuras 20, 21 y 22, cronofotografías parciales sobre placas fijas, representan, reducidos aproximadamente á
la misma escala, los cambios de lugar de los diversos
segmentos del miembro posterior durante un semipaso de la marcha del hombre, del elefante y del caballo. Demuéstrase en ellas que un mismo radio óseo
tiene movimientos distintos en dos especies diferentes, es decir, toma una parte desigual en las flexiones
y extensiones alternativas de los miembros. Así se
concibe por qué los músculos encargados de mover
estos radios óseos presentan en los diversos animales
Las man·has del caballo estudiadas por el método gráfico. diferencias de longitud y de volumen con relación á
ele la Academia de Ciencias, 4 de noviembre ele 1872.
los movimientos que producen.
A11álisis ci11e111ático de las marchas del caballo, Marey y

Pagés. C. R. 12 de septiembre ele 1885 y 27 ele septiembre de
1888.

CONDICIONES DE LA SUSCRIPCIÓN

ELECTRICIDAD, METEOROLOGIA, FISICA MOLECUÜR

encuentra una gran pista circular perfectamente horizontal, de
500 metros de circunferencia, en la que pueden ser estudiados
el hombre y los animales en sus marchas normales; un campo
obscuro de II metros de ancho por 4 de alto permite aplicar la
cronofotografía sobre placa fija al análisis de los movimientos
muy extensos. Un campo uniformemente iluminado y de igual
superficie se presta á la cronofotografía sobre película móvil:
dinamómetros inscriptores, espirómetros, contadores de pasos,
aparatos diversos destinados á los sujetos sometidos al experi·
mento, están destinados á los estudios sobre la locomoción del
hombre. Por otra parte, varios pneumógrafos, esfigmógrafos y
cardiógrafos permiten estudiar los efectos de los ejercicios físicos en las funciones de la vida orgánica y seguir paso á paso
los progresos de la fuerza ele los sujetos. Finalmente, algunos
departamenlos especiales sirven para criar en libertad diferentes especies de animales cuya locomoción normal ó modificada
ha de estudiarse.
C. R.

EL MUNDO FÍSI~O
GRAVEDAD, GRAVITACION, SONIDO, LUZ, CALOR, MAGNETISMO,

3. 0 Locomoción comparada en los diferentes mamíferos. - Sabido es que el hombre y los demás mamíFig. 17. Análisis de las fases de un salto en altura precedido de una carrera. Las imágenes paralelas, líneas brillantes
feros presentan entre sí manifiestas analogías desde
sobre un traje obscuro, son recogidas en placa (25 imágenes por segundo)
el punto de vista de su conformación general. Los
miembros inferiores del hombre corresponden á los
hombre que sube ó baja de su velocípedo; las imáge- na apoyada: si dividimos la abscisa de esta curva en miembros posteriores de los cuadrúpedos y en toda la
nes cronofotográficas en esta última forma obtenidas doce partes iguales y trazamos las ordenadas corres- serie de los mamíferos puede reconocerse en estos
pueden ser examinadas con el zootropo, con lo que pondientes á estas doce divisiones, cada una de ellas
el estudio de las mismas hácese más fácil y más expresará el esfuerzo vertical ejercido sobre el suelo
durante la actitud correspondiente de la pierna que
exacto.
B. Estudio dinámico de los movimientos del Jwmbre. en aquél se apoye. Los números de orden trazados en
- En la mayor parte de las figuras que acabamos de cada una de las dos figuras facilitan la comparación.
No entraremos en los detalles de los diferentes
estudiar, las variaciones de velocidad del cuerpo se
traducen en variaciones de espacio recorrido entre dos problemas de mecánica animal que de esta manera
imágenes consecutivas, es decir, en tiempos iguales, pueden resolverse: sobre este particular hemos hecho
de modo que puedan apreciarse las aceleracion~s y numerosos experimentos con el concurso de M. Delos retardos de la masa del cuerpo. Ahora bien: meny, nuestro preparador en la Estación fisiolócomo la balanza nos da á conocer esta masa, las ero- gica (1).

F ig. 19. Trazado del dinamógrafo que representa las fases
de la presión del pie sobre el suelo en la marcha

campo al autor para describir sus asombrpsos fenómenos y sus
causas. En el Calor nos da á conocer los grandes progresos
hechos en su estudio, del que han dimanado aplicaciones tan
útiles como los ferrocarriles, la navegación, las máquinas in•
dustriales y otras. Por último, en la Meteorología se explican
minuciosamente las causas de los terremotos, huracanes,
erupciones volcánicas, etc.
Por esta rapidísima reseña del contenido del MUNDO Fl·
s1co podrá venirse en conocimiento de la gran utilidad de
esta obra.

NUEVA PUBLICACIÓN '·

POR AMADEO GUI LLEMIN

en los diferentes instantes. En esto intervendrá la
cronofotografía sobre placa fija, combinada con el
empleo de los dinamómetros inscriptores.
A propósito de la locomoción humana, acabamos
de ver en las figuras 18 y 19 los preciosos datos que
suministra la combinación de estos dos métodos para
estudiar esta función desde el punto de vista dinámico. Indudablemente se llegará á determinar lamanera cómo las fuerzas del caballo deban ser aplicadas
para producir el máximo de efecto útil, lo cual constituye el fin práctico de esta clase de estudios.

Locomoción de los cuadriípedos. - De todos los
animales cuadrúpedos el caballo es el mejor conocido desde el punto de vista de la· locomoción. Hace
mucho· tiempo que hombres especiales se han dedicado á estudiar sus marchas francas ó defectuosas y
á 'definir los caracteres de cada una de ellas, y de esta
suerte .han adquirido una habilidad sorprendente en
la: óbservación. Pero por muy preciso que sea su golpe de·vista, siempre resulta insuficiente, y de ello son
buena prueba las incertidumbres y las divergencias
de opinión de los diversos autores acerca de · 1os caracteres y del mecanismo de las marchas del caballo.
Bajo este concepto creemos haber prestado un buen
servicio aplicando al análisis de las marchas del caballo y al mecanismo de las transiciones de una marcha á otra la cronografía ( 2 ), que traduce con gran
Fig. 18. Cronoíotografía parcial de los movimientos del
precisión la sucesión de apoyos y levantamientos de
miembro inferior del hombre en la marcha
fos ·pies en toda marcha. Pero la que ha dado el conofotograíías sobre placa fija contienen los elementos nocimiento completo de las marchas del caballo,. ya
necesarios para apreciar las fuerzas puestas en juego explicadas perfectamente por los memorables experien la locomoción del hombre, puesto que estas fuer- mentos de M. Muybridge, es la cronofotografía (3).
zas son proporcionales á las masas en movimiento y
( 1) Este establecimiento, undado en el parque de los Priná las aceleraciones que en ellas imprimen. Pero en la
cipes, gracias al concurso del Estado y del Consejo Municipal
práctica es bastante delicado determinar la posición de Pans, se presta á esle género ele estudios, que no podrían
de la masa, es decir, del centro de gravedad del cuer- hacerse en los laboratorios ordinarios. Es un campo de experi·
po en las distintas fases de un movimiento; en cam- mentos como no le hay igual en ninguna otra parte: en él se

23 1

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA '

TRADUCCIÓN DE D, MANUJrL ARANDA Y SANJ UÁN

Fig. 20. Movimientos de los diversos radios del miembro
inferior del hombre en un paso de marcha

2.0

LA

588

VINO FERRUGINOSO ARDUO

T CO!f TODOS LOS· PlllMCIPIOS mrramvos DB l i CARNE
ClAa!IIC, mEIUlo 1 •IJIJl.u Diez años de ento continuado y las afirmactonea de
todu laa eminenclu médicaa preubln que esta aaocilclon de la Clanae, el Hierro y la
conaUtuye el reparador mas enemco que se conoce para curar : la Cwrdlú la
J.fltmta, las J l e n , t ~ &lt;Solorolal, el llmpolw'ectmffflto y lá J.lteracwn ae la Sangre
el Raq1"tllnw, las .A.fecdoflU escrofUlola, 1 UCIJ1'1Jutk4s, etc. .El l'i•• Ferract•■■• dé
.t.reatl ea, en erecto, el único que reune lodo lo que entona y !ortalece los organoa
regulariza coordena y aumenta considerablemente las tuerzas 6 ln!und
la
'
empobrecida Y descolorida : el V(lor, la Cowracto1t y la Btierg'4 trltlll.
e
8&amp;lll1'e
Por 1141'101', t11 Paria, en wa de J. FEW, Farmauntico, tO!, rue Richelieu, Sncesor 4e .lROUD
8J: VDDB BN TODAS LAS PRINCIPALBS BOTIQ.lS
'

••la&amp;

ª

EXIJASE 11: &amp;: 1 ARDUO
0

VELOUTINE FAy
.

El meJo:r y mas célebre polvo de tocado:r

POL?!,!!.~•iJ~~RA
por Ch. J'ay, perfumista
9, Ruede la Pm, p ARIS

�23 2

L A I LUST RACI ÓN ART Í S T1CA

NúMERO

LIBROS ENVIADOS Á ESTA REDACCIÓN

58~

Aires, el primero en la imprenta ele R. Puig, Mé•
jico, 382, y el segundo en la de Jacobo Peuser,
esquina San Martín y Cangallo.

por autores ó editores
MADRIO FIN DE SIGLO, por P. Safludo Ati·
Irán. - El distinguido periodista madrileño señor

EL BUENO DE PÉREZ, por Eugenio Seda110 y
Go11zález. - Novela de argumento interesante, es·

Sañudo Autrán ha publicado una colección de ar·
tkulos describiendo tipos y costumbres de Ma•
drid en estas postrimerías del siglo: escritos con
verdadera gracia, sin la menor chocarrería, y
dentro de los moldes del naturalismo fino, no del
grosero, resultan todos ellos cuadros animados,
reflejo fiel de la realidad y embellecidos por un
lenguaje castizo y elegante. E l libro, editado por
D. Fernando Fe, de Madrid, merece ser leído
por todos los amantes de la literatura buena y
amena, que pueden adquirirlo en todas las libre•
rías por sólo 2 pesetas.

crita con gran facilidad y gracia, en la que los
personajes están bien estudiados, la acción bien
desarrollada y las escenas descritas con naturalidad, cualidades que revelan excelentes elotes de
observador y escritor en el Sr. Serrano y Gonzá.
lez. Impresa en Sevilla, imprrnta de «El Universal,» véndese la novela a l precio de r peseta.
MAL DEL SIGLO, 11bVela de Ma:r Nordan, traducida al castellana por D. Nicolás Sa/111enfn y
García. - Con ser esta una novela en el fondo fi.

losófica, hay tanto interés en su argumento, tanta
verdad y vida en los tipos, tanta amenidad en su
argumento y en su forma, que el libro resulta ele
agradabillsima leccura, sin que lo de agradable
redunde en perjuicio ele lo provechoso ele las en·
señanzas que de él se desprenden. El contraste
entre el pesimismo y elevación de miras personificados en Eynhard y la estrechez ele ideas y sentido práctico encarnados en Haber está admirablemente tratado, sin que el autor, dejándose llevar de exclusivismos de escuela, se incline cleci·
diclamente de un lado ó ele otro. La traducción
hecha directamente del alemán es esmeradísima,
como del Sr. Salmerón y García, y la edición es·
pañola, elegante, como tocias las que salen de la
casa Fernánclez y Lasanta, ele Madrid. Véndese
ni precio de 3'50 pesetas.

ENSAYO DE NUEVAS TEORÍAS F ISIOLÓGICAS
[)E u FUNCIÓN AS I MILATRIZ, por el Dr. F.

Zenftram. - Creemos que ha prestado un verda·
clero servicio á la ciencia el doctor Zenítram con
el libro que modestamente titula Ensayo: en él
trata de demostrar, entre otros trascendentales
problemas fisiológicos, que ni la sangre encierra
en sí virtud alguna nutritiva, ni las substancias
que hace asimilables el tubo digestivo van al torrente sanguíneo, ni este Hquido influye directa•
mente para nada en el fenómeno reparador de los
organismos animados; y si esto es cierto, como pa•
rece cle,prenderse de los razonamientos y experi•
mentus que les sirven de b'ase del doctor Zení·
tram, es de creer que sus descubrimientos formarán época en la historia de la Medicina. Espera·
mos la nueva. obra que el doctor Zenítram anun•
cía publicar en breve, que no dudamos tendrá la
misma buena acogida que la que nos ocupa. El
libro, editado por D. Fernando Fe, de Madrid,
véndese á 3 pesetas en las principales libre rías.

L-' H ISTORI A DF:L MATRIMONIO, por D. A11·
fonio Flores. - L'l Bibliotera Seleda, que con tanto éxito publica en Valencia D. Pascual Aguilar,
acaba ele ciar al público, formando los tomos 61 y
62 de la misma, La historia del 111atri111011io, «gran

LIIVE NDAS DE LOS INDIOS QU1CHUAS. LR·
VKNDAS DE LOS INDIOS GUARAN(ES, por Fi/i·

colección de cuadros vivos matrimoniales pintados
por varios solteros malogrados en la flor de su
inocencia.» ¿Quién no conoce cuánto vale el auto,
ele esta obra, que lo es también de la joya de
nue~tra literatura titulada Ayer, ltoy y 111a,la11a,
cuyas bellezas han comenzado ya á saborear los
suscriptores de LA I LUSTRACIÓN ARTISTICA?
Los cuadros pintados por D. Antonio Flores
abarcan, puede decirse, todo cuanto con el matrimonio se relaciona, y estan tratados con una
gracia y escritos con una elegancia ele estilo que
les hace por tocio extremo recomendables por lo
que deleita su lectura. Véndense los dos tomos al
precio de una peseta en casa del editor (Caballeros, 1, Valencia) y en las principales librerías.

berto de 0/iveira Cézar. - Las razas quichua y
guaranitica eran las principales que poblaban la
América del Sur en la época del descubrimiento,
habitando la primera las cordilleras y las costas
del Pacífico, desde Panamá á Chile, y la segunda
el gran triángulo oriental del continente que limi•
tan el Orinoco, el Plata y el Atlántico. Como en
todos los pueblos de aquellas regiones, consérvan·
se entre ellos multitud de leyendas llenas de poesía, interesantes, algunas de las cuales han sido
coleccionadas por el distinguido escritor bonaerense Sr. Olíveira de Cézar en dos elegantes tomos,
ilustrados por F . Fortuny é impresos en Buenos

o. RICARDO PALMA, eminente literato
delegado del gobierno del Perú en los Congresos celebrados en España
::or: motivo del cuarto centenario del descubrimiento de América

/

~,11tDADES ••1E1ro,i
~,

-

JI

~,,

PILDORAS~DEHAUT

Pepsina Boudault

D11 ..AAla

ao titubean e.11 pDJ'gane, eaando lo
aecai&amp;a.11. /fo temen el 11co ni el c1aNllcio, porque, ooacr1 Jo que ncecle coa
Jo, dem11 purguc.., e,te no obra biea
IIÜloca1ndo1efom1conbaeno1llimento1
7 bebillu IOrt.tliCIJJC.., cual ehino, el CIII,
el U. C1d1 nll ,ecoge, para pDJ'garse, la
lora 7 11 oomid• que mu le ooa~enu,
Nf1UI IU OCIIJNICÍODN, como el OIIIIU
cio que 11 par,1 ocufon1 queda complela.me11te111al1doporel eleetadel1
bue.111 alimen&amp;lcion emplead1,uno
,. decide fllcilmente II volver
·~ empeHr cua.11&amp;11 vece,
_1e1 aecenrio. · •

Aprtu•• por 11 !UDEIU II mmu

PREIIO DEL INSTITUTO AL O' CORVISART, EN 1856
lhdallu • • l&amp;t lbpo1lolonH latenaelonalH ·•

PUIS • LTOI • TIEU • PIIUDELPBU • P!RIS
llrr

18'71

u

l8l3

1171

lffl

..,UA COlt ■L ■noa. • 1.11'0

a ue

DISPEPSIAS
OASTRITIS - OASTRALOIAS
DIOHTIOII LENTAS Y PIN08A8

PALTA Da APITITO
Dqouuu D■ u •••ur1•

~ OT&amp;ol

BAIO Lt. l'ORJU 111

ELIXIR- • de PEPSllU IOUDAULT
VINO · · de PEPSINA IOUDAULT

11 ~ t o 1111 npndor, nido al T6Dloo maa eaer,1ct.

VINO ARDUO CON QUINA

T COK TODOS 1.01 nmamos lnJTUTITOS IOLlJBLBI J&gt;a u CAMB
C!.&amp;a.u 1 011n.u 1011 1011 elementos que entran en la com1)()8fclon de este potente
leplrador de las 11lerzu 'ftlales, de este f•nu1e-1e ... -•le■eia. De un ~ mmamenle agradable, es aoberano contra la .lne1111a y el ÁJK)C4m~to, en las CiuefiltlNI
1 C011t1/U4CfflCúU1 _contra las IH4f'f'llll 7 las .lfetX1Uifa del 111tom4qo 7 loe ,n1u"no,
Cuando ae traia de despenar el apetito, asegurar lu digesUonea reparar las
enriquecer la sangre, entonar el organtamo y precuer la anemia y lü eptdemtu l)rOTOCldu por loa calores, no ae conoce nada superior al Ylae de
do .u.ut1.
,P(l'I' mqor. • Paril, ea asa de J. FERU, Farmauutico, tO!, ra, Riekelleu. SilcelGr deAJIOtJD.
8a VKMDB BM TODAS LAB PBll(QlP.U.U BoTlaA&amp;

•lliiaa

tnenaa,

.EXIJASE •: t:' AROUD
0

JARABE

DEL

DR. fQRGET

en toda, las
FARMACIA8 con tra los Reumas, Tos, Crisis nerviosas
- El JARABE FORGET es
J¡ ESTRE~IMIENTOS, CÓLICOS. -La caja: 1 fr. 30 éunInsomnios.
calmante célebre, conocido desde 30 años. -

POLVOS, le PEPSIRl IOUDAULT GRANO D-E LINO TARIN
•~s, Purmull COLLAS, 1, ne ••:,..
.... ""_
~otri.,.,.,
,..__
.__, _
__
_ ___,

CARNE , QUINA

Lu
Pmna.-CIINftlu

E n las farmacias y 28, ruo Bergl!re, París
(antiguamente 36, rue Vivienne).

APJ:OL
de los o·.. JORET &amp; HOMOLLE

API0L cura los dolare, , retrasa, , I UPl'tPero con!recuencta es !alsUlcado.El APIOL
verdadero1...ún1co eficaz, es el de los inventores, los u"• JO1\ET y BOMOLLE•
E}

•lone, if• lu apoou, ast como las plrdldu.

MEDALLAS Exp,.Unl,._ LONDRES188Z·PAR/81889

Fu'-' BBUIT, 158, mCeBlnU, PWS

Jarabe Laroze
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS .
Desde hace mas de 40 años, el larahe Larosa se prescribe con bito y,or
todos los médicos para la curacion de Jas srutrttia, sra11traljiu, doloree
'1 retortljone■ de eat6mago, eatreiiimientoa rebeldea, para facilitar
la cµges~on y para regularizar todas laa funcione■ del Htóma¡o 1 ele
loa mteswioa. .

Soberano remedio para rápida cu•raeion de las Afecciones del pecho,

JA.RA.BEII

Catarroa,Mal de garganta, Bronquiti•, Resfriado•, Romadizoa,
de los Reumatismos, Dolorea,

a1Bro:muro de Potasio

Lumbago■, etc., 30 años del mejor
éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso derivativo recomendado por
los primeros médicos de Paris.

DE CORTEZAS DE IARANJAS AIARGAS

111 el remedio mas eftcu para combatir lal enfermedades del coruon,
la epilepsia, hist6ria, migraña, halle ele B•·Vito, insomnioa, coa'nlaione■ y toa de loa n.m~ durante la denücion. en una palabra, todu
laa afeccione■ 1iemo..._

' fflria, lapedicie11e1 : J.-P. LAROZE
·

t, ne w Uom-Sl-Pall, l Paria.

Depoaito e11 tod.u laa pl'lllcip&amp;Je■ Boüca• -, Dropertu

.Querido enfermo. -Fiase Vd.• mi /arta exper/eno/1,
y haga uao de nuestros &lt;JRANOSde SALUD,pue, ella,
le curarán de au con1t1pac/on, le darán apetito y le
derolrerán e/ sueño y la aletr11. - A,, ririrá Vd.
tnuoha, años, d11frut1ndo 111mpre deuna buena ,alud.

D1p61tto ,n t'"'iiiii'La1 Farmacia,

PITE EPILATOIRE DUSSER

d~ truye basta lu RAICE8 el YELLO del rostro de lu damu (Barba, Blgote!ate.), 111
~gun pebgro para el cutis. SO .&amp;ño• de É1:lto, ymillarea de te1Umonio1garautlun la eftcaclJ
de esta prepanclon. (Se ,ende en 11)11, ppa la barba, r en 1/2 oaJaa para el bigote tiren&gt;). Para
los bl'UOI, empl~ el PILl 'f'OH.E. D'IJ'&amp;S ER, l ,rue J .•J .•Rouaaeau,Parta.
Quedan reservados los derech os de p ropiedad artística y literaria
l MP, PB MONTANRR y SIMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47915">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47917">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47918">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47919">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47920">
              <text>588</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47921">
              <text> Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47922">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47938">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47916">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 588, Abril 3</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47923">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47924">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47925">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47926">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47927">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47928">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47929">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47930">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47931">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47932">
                <text>1893-04-03</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47933">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47934">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47935">
                <text>2011699</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47936">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47937">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47939">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47940">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47941">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7499">
        <name>Amadeo Guillemin</name>
      </tag>
      <tag tagId="2188">
        <name>Bellas Artes</name>
      </tag>
      <tag tagId="7500">
        <name>Cronofotografía</name>
      </tag>
      <tag tagId="7506">
        <name>Don Pedro el cruel</name>
      </tag>
      <tag tagId="7515">
        <name>Doña Concepción Arenal</name>
      </tag>
      <tag tagId="7306">
        <name>Emilio Castelar</name>
      </tag>
      <tag tagId="7514">
        <name>Exposición Meissonier</name>
      </tag>
      <tag tagId="7495">
        <name>Física</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7516">
        <name>Héctor Malot</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="1816" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="694">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/137/1816/Ilustracion_artistica_La._1893._Vol._12._No._587._Marzo._0002011695.ocr.pdf</src>
        <authentication>92bef6311f412d945a48d7447768edde</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="73987">
                    <text>A!\fO XII

___________..,..

BARCELONA 27 DE MARZO DE 1893

SUMARIO
Texto. - ll(editado,us cristianas, por Emilio C'lstebr. - la
Vuym Madre al fíe de la Cru=, ~r E: Almonacid, l'b_ro. El 11aci111imto de judas, por J. r.1 iró F olguern. - Crh1ua de
-lrk por R. Balsa de la \ 'ega. - .Nuestros grabados. -El
Crisio de las !tlgrimas, leyenda por Cayetano del Castillo Tejada ilustrada por J. L Pellicer. • SKCCIÓN CIENTIFICA:
La :ro110/otografía (continuación). - Los 1111tvos sellos de correos de los Estados Unidos.

Gra bados. - Ave .Maria, cuadro ele IIéctor Cercone. - «Flevit super illam,&gt; cuadro de Enrique Simonet !premiado con
medalla de oro en la Exposición internacional de Bellas Artes de 1892). - La traslacióll dd werpo de la Virgen, cuadro
de C. Maccari. -Pondo Pilatos lavtfndose las manos, cuadro
de Rembranclt. • Jesils m el lago de Cmesaretlz, cuadro de
Enrique Serra. - La Virgm Maria al pie de la Cruz, cuadro
de José Uria. - Desa11di111ünto de la Cru:;, cuadro de Rubens. - Cristo llorado por la Virgen y por los ángeles, cuadro
de Antonio Van Dyck. - Figs. 15 y 16, dos grabados correspondientes á La cron~(otografía. - IAs nuevos u/los de correos
de los Estados Uni,Jos, quince grabados.

..... .................................................... ....., ............ '•' .....,........................, ..,.,......,......
MEDlTACIONES CRISTIANAS

I
El tiempo santo en que nos encontramos, oblfgame por esta sola vez á suspender mis volanderas narraciones habituales, y sustituirlas con esta evocación
al cristianismo, en cuya luz el espíritu nuestro se ha
esclarecido y vivificado siempre. ¡Cómo renovó esta
religión celeste la vida! Cuando parece que más se
conforman las sociedades con ciertas instituciones;
cuando parece que más los entendimientos con ciertas creencias se conforman; cuando parecen los cielos del humano espíritu más tranquilos ¡ah, centellea
una revolución, que ha venido sordamente preparándose por una serie de múltiples hechos, apenas perceptible, y sin embargo, sistemática, enlazada, vigorosa, como una serie de ideas científicas. Vista enseñanza tal, no podemos menos de decir que el movimiento es eterno, que es eterna la revolución, y que,
si las transformaciones cosmológicas no tienen número, tampoco lo tienen las transformaciones humanas, las cuales se dilatarán y extenderán hasta donde
se dilate y extienda nuestra misma naturaleza. Estos
planetas apagados, cuerpos opacos que reciben del sol
su lumbre, allá lucieron en otras edades geológicas,
cual brilla nuestro sol ahora con propios resplandores. Hoy mismo llevamos en las entrañas de esta tierra fría un océano incandescente, oculto por una
corteza helada, la cual, en comparación del diámetro
de la tierra, ni siquiera representa lo que representan
las películas en los frutos. Imaginaos cuántas revoluciones habrá exigido no más el paso de las rocas,
donde no se hallan organismos, ni vegetales ni animales, por lo que halas llamado la ciencia moderna
faltas de vida ó azodias, á las rocas llenas de fósiles,
petrificaciones innumerables de antiguas y vividoras
especies. El fuego destructor puede considerarse como
el arquitecto de nuestro templo, de la tierra; y el
agua, que ahonda los valles, que abre las estrías, que
dibuja las laderas, como el escultor. Mas, ¡qué serie
de movimientos, qué número de revoluciones, cuántas catástrofes para llegar á esta tierra habitable por
el humano espíritu! A los ojos del geólogo aparece
cada monte como un túmulo, cada planicie como un
cementerio, cada planeta como una grande aglomeración de sobrepuestos sepulcros; porque en la tierra
entera reina con una horrible tiranía la muerte, destructora y generadora también de la vida. Cuántas revoluciones para subir desde las criptógamas primi tivas á los cedros del Líbano y á las rosas de Jericó;
para subir desde los infusorios perdidos en las gotas
de agua á los ruiseñores que llevan ya el arpa del arte en su garganta y el presentimiento del espíritu en

AVE MARfA, cuadro de Héctor Cercone

NúM. 587

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

202

••

sus nervios; para subir desde el molusco, todo estómago, al humano cerebro, todo espíritu. La materia,
desde el átomo imperceptible hasta los huesos del
cráneo; desde la estela en las ondas hasta la masa
encefálica, ha necesitado pasar por innumerables revoluciones, que apenas puede medir el tiempo eterno
y apenas comprender el infinito pensamiento. Pues
si esto ha sucedido en la materia, imaginaos lo que
habrá sucedido en la sociedad. Los grandes hombres,
á los cuales prestan culto los siglos, resultan grandes
personificaciones, cada cual de su respectiva revolución. No hay creencia religiosa, ni teología preponderante, ni sistema alguno, que no cuente con su
respectiva revolución en su seno. Tendrán los unos á
Confucio y tendrán los otros á Buda; entrará en el
rudimentario mazdeísmo antiguo Zoroastro y en la
instintiva religión del patriarca nómada Moisés, con
sus sendas doctrinas más ó menos adelantadas y maduras; verá el politeísmo antiguo un Homero que representa, además de una revolucióo literaria, una revolución artística, y verá el politeísmo romano un
Virgilio, con tendencias á innovaciones religiosas
también; engendrará el judaísmo al Bautista y al Cristo; ¿por qué ha de extrañarnos, pues, que engendre el
cristianismo, tal como lo organizaran y sistematizaran
sus grandes pensadores, desde San Pablo hasta Gregario VII, sus innovaciones también, representadas
por Francisco de Asís, por Savonarola, por todos los
grandes oráculos de la democracia religiosa? Nadie
puede contrastar el empuje de las sociedades humanas hacia adelante; nadie impedir el progresivo crecimiento de la humanidad; nadie detener las fases
del espíritu; nadie ahogar las transformaciones sociales. Por consiguiente no se podía impedir que así
como el politeísmo engendrara en sus catacumbas la
idea católica, esta idea católica en su movimiento
progresivo engendrara paulatinamente, á su vez, una
nueva evolución de todo punto inevitable, dadas las
leyes que rigen así á los mundos como á las almas.
Las grandes instituciones se hallan condenadas á engendrar hijos á quienes aborrecen y maldicen. El
Egipto engendró la Sinagoga y la maldijo; la Sinagoga engendró á la Iglesia y la maldijo; la Iglesia engendró la democracia y la maldijo también. Pero el
historiador filósofo, elevándose con vuelo raudo so·
bre todas las pasiones, debe estudiar estos hechos
universales, que determinan cambios en la dirección
social, que generan nuevos pueblos, que inspiran nuevas artes, que fundan nuevas civilizaciones, como un
resultado de fuerzas muy superiores al radio que puede tener y á la virtud que puede alcanzar la voluntad
individual.

II
~ unca, en ningún tiempo, se mostró con tanta
claridad, como en este tiempo del advenimiento de
Cristo, las dobles fuerzas de descomposición y de recomposición que hay escondidas en el seno de las
sociedades humanas. Por la primera, por la fuerza de
descomposición, el paganismo se morfa; por la segunda, por la fuerza de recomposición, nuevas creencias se formaban para satisfacer la necesidad de sentir y de esperar que tiene el humano espíritu. Asómbrase el ánitno y queda como suspenso al ver qué
larga vida tienen las instituciones todas, cuando religión, á primera vista tan frágil y ligera, como el paganismo, sufre, para caer, todos los golpes que desde
Thales á Séneca le han asestado los primeros pensadores de la historia en tantos y tan fecundos siglos.
Así es que en el advenimiento de Cristo las almas
todas de primera magnitud habíanse apartado de los
altares paganos, y todos los dioses mayores y menores se morían al hielo de la duda, que se cuajaba
hasta en las cimas del Olimpo. Sí: la muerte de la
religión pagana fué obra de una descomposición interior del paganismo. Mal avenida el alma humana
con aquel reposo, que se hallaba en el seno de los
dioses antiguos; con el destino trágico, que destruía
la libertad; con la compenetración del fondo y de la
forma, que daba al arte una paz destinada á romperse
en los choques tremendos con el dolor, iba, muy
hastiada del sensualismo, en busca de una idea superior que apagase su sed de lo infinito. Y en este
momento supremo llega, para realizar la conjunción
divina del espíritu antiguo con el espíritu moderno,
el Salvador de los hombres, el prometido á las naciones, el Mesías de los judíos, el Dios único de los
filósofos, el Verbo de los alejandrinos, Jesucristo.
Nunca se verificó transformación tan maravillosa
como esta transformación de la Humanidad en el
momento de la aparición del Cristianismo. Si la Jerusalén semítica había realizado la síntesis teológica;
si la Atenas griega había realizado la síntesis filosófica; si la Alejandría egipcia había realizado la síntesis
religiosa; si la Roma política había realizado la sínte-

sis jurídica; la Roma conquistadora, la Roma guerrera había á su vez realizado la unidad posible del
mundo, la paz posible de la tierra. Quedaban fuera
del imperio regiones que, con excepción de la India,
apenas influyeran sobre la humanidad; y en cambio,
vivían á su sombra los eternos soldados que se llamaban iberos y celtíberos; los sacerdotales celtas que
presentían la inmortalidad; los helenos, grandes hasta
en su decadencia; la raza judía, que se levantaba del
montón de cenizas, donde yaciera tanto tiempo de
rodillas y se iba errante por la tierra, ora en virtud de
sus peregrinaciones, ora en virtud de sus cautiverios;
los persas que combatían, pero que combatían cediendo y retirándose; al extremo Occidente España,
la estrella de la tarde, civilizada y sometida, aunque
no en sus tribus del Norte; entre los Alpes y los Pirineos, los galos, que abrasaran el Capitolio, ya vencidos; desde los montes julianos á los montes tracios
las tribus, verdadera vanguardia de la barbarie; en el
Pindo, ese Apenino de Grecia, la fuerte Macedonia,
armada hasta los dientes, y á pesar de haber engendrado á Alejandro, sirviendo de centinela al Imperio;
en la hermosa península del Peloponeso, Grecia esclava, tiñendo con sus inspiraciones el palacio de los
dueños del mundo, convertido en su propio calabozo;
cerca de Grecia, Sicilia arruinada y desierta después
de tantos días, por los estragos de las guerras Ptfoicas, renovadas en las guerras serviles; Creta, donde
las larvas de las ideas orientales se convirtieran en
esas mariposas llamadas los dioses helénicos; entre el
Ponto-Euxino y el mar de Chipre, el Asia Menor,
cuyo Haliso separaba dos familias pertenecientes á
dos grandes razas; al Oeste los pueblos de raza indoeuropea, al Este los pueblos de raza siro-arábiga, y
entre ambos los frigios, esos divinos flautistas, que
habían sido los discípulos de Apolo y los maestros
de Safo, conquistados por un paseo militar y sometidos á un procónsul y á unos cuantos lictores; entre
el mar de Chipre y el Eufrates, en las grandes ramificaciones del Tauro y del Líbano, el imperio sirio,
para quien la esclavitud era un refugio; en el interior
del Asia, el pueblo escogido de Dios, rezando su oración sublime y leyendo sus libros revelados al pie de
su santuario, último refugio de su esperanza, y bajo
el látigo romano, que le amenazaba con un c1utiverio
más terrible aún que el cautiverio de Babilonia; á las
puertas del Africa y del Asia el Egipto, con sus dioses muertos, y sus oráculos suspensos; y sus esfinges
mudos, y el áspid venenoso en el corazón como la
reina Cleopatra; dentro del espacio que cierran el Atlas, el desierto y el Mediterráneo, arenales inmensos,
cementerios de pueblos, en los cuales erraba el kabila, envuelto en su manto del color de la tierra, y
surgían, como islas, Cirene, embriagada de placer, y
Cartago, muerta sin gloria; por todas las fronteras
pueblos, todavía no sometidos; al Norte britanos,
germánicos y dacios, al Sur árabes y nómadas africanos, al Oriente escitas, parthos y armenios; de suerte
que la tierra toda conocida, con raras excepciones,
sometíase tranquila al cetro de Roma y á su espada,
como si esta paz y este silencio y este recogimiento
del universo fuesen necesarios para escuchar la voz
divina que bajaba del cielo como llamada por esta
fija y absorta atención de la humanidad.

III
Escuchemos la bien apercibida palabra del Salvador. Según dice San Lucas en el capítulo X de
su Evangelio, al acercarse la Pascua, no contento
Jesús con los doce discípulos predilectos, escogió setenta y dos más, enviándolos á las poblaciones y diciéndoles, según San Marcos, estas sublimes palabras:
«Os envío como corderos entre lobos; sed cautos
cual serpientes y sencillos cual palomas.» Después
de esta misión, y al día siguiente de su triunfal entrada en Jerusalén, dirigióse al templo, donde penetró en medio de la emoción universal, tranquilo como si estuviese absorto en sobrenaturales contemplaciones; cruzados los brazos sobre el pecho como para
contener y ahogar los latidos de su corazón; radiosa
la frente con aquella mística aureola que irradiaba
resplandores en los cuales se han abrasado, como leves mariposas, tantas y tantas almas; y dirigióse á la
teba, ó mesa, donde se deponían los libros santos, y
comenzó á enseñar la palabra de Dios. Entonces los
fariseos, temerosos de que tan ardiente palabra encendiera los ánimos y suscitara perturbaciones, mucho más temibles que en ningún otro tiempo en los
días de Pascua, preguntáronle por sus títulos y sus
derechos para dirigirse al pueblo. Y Jesús les contestó que se los presentaría cuando ellos le dijesen si
el bautismo de Juan sucedió por divina ó por humana ordenación. Suspendiéronse á tan extraño problema los grandes sacrificadores, y recapacitaron, reconcentrando en lo interior el pensamiento, que si de-

NúMERO

587

cían por divina ordenación, argüiríales Jesús de inobedientes á Dios por no haberle seguido, y si por
humana, de contrarios al pueblo que aún creía y adoraba en su profeta. Y buscaron el expediente fácil de
burlar la cuestión diciendo que no podía tratarse entonces de Juan y su misión, sino de él, de Cristo y
sus predicaciones. Y les respondió el Salvador con
aquellos apólogos, los cuales contenían la esencia de
su doctrina como el cáliz contiene la miel de las
flores. Y habló de dos hijos que recibi~on de su padre orden de trabajar en las viñas, y entre los cuales,
el uno, después de haber rehusado largo tiempo ir,
fué, mientras el otro, después de haber convenido en
ir, no fué; alusión á quienes le imputaron un día tardanza por comenzar sus predicaciones y luego le
abandonaron y aun le persiguieron. Por todo lo cual,
J est1s da rienda suelta con serenidad al espíritu democrático que alienta á su persona y que vivifica su
doctrina, contando la parábola de aquel rey que convidara muchos poderosos á la boda de su hijo, y como no asistieran, envió á sus criados á que recogieran las gentes encontradas en las calles al acaso y las
condujeran en tropel, y sin preguntarles siquiera por
sus nombres, á la honra y al goce del festín. Oyendo
estos apólogos morales, tan contrarios al sentido estrecho con que el materialismo farisaico destruía la
ley; viendo estas tendencias republicanas de un joven
galileo no permitidas en Roma ni á los patricios romanos, debieron los sacerdotes temblar y estremecerse por sus privilegios teocráticos, y decidir la perdición del reformador que podía concitar contra
ellos las iras exterminadoras del César. Y Jesús redoblaba en su contra las invectivas, cuando decía que
gustaban del primer lugar en los festines, del primer
asiento en las sinagogas, del primer saludo en los
mercados, y les reconvenía por llamarse, á guisa de
reyes, señores, cuando sólo debe haber para los hombres, iguales en naturaleza, un Señor, nuestro Dios
que está en los cielos; y terminaba con estas elocuentísimas palabras: «Sois dignos descendientes de los
que inmolaron á los profetas; Jerusalén, Jerusalén,
que matas á los santos y apedreas á los enviados á
ti, ¡cuántas veces he intentado reunir tus hijos dispersos, como la gallina sus polluelos, y no lo has consentido!&gt; Indignados los judíos, cogieron piedras
para arrojárselas, y Jesús les dijo que habiendo hecho tantas buenas obras; en nombre de su padre celestial, ¿por qué le apedreaban? Y ellos le respondieron que no le apedreaban por sus obras, sino por sus
palabras; porque, siendo hombre mortal, se llamaba
á sí mismo Dios. Y Jesús, extrañado de estas reconvenciones, respondió con una pregunta en verdad
sencillisima: (¿Pues no dicen los salmos que somos
igualmente hijos de Dios?» Al considerarle tan sereno en medio del peligro, tan pronto á la respuesta,
tan sublime en sus sentencias, sonriente cuando todos se enfurecían, superior á las pasiones humanas
cuando todos á sus iras se entregaban, muchas gentes del pueblo se sintieron tocadas en el corazón por
aquella avasalladora dulzura y comenzaron á decir
que si el Mesías llegara de veras no hiciera tantos milagros ni tantas maravillas como aquel hombre. Y
hubo una gran diferencia. en el pueblo de Jerusalén
por su causa, pues mientras unos gritaban que le prendieran, otros se interponían entre su persona y los
que le amenazaban para guarecerle y para salvarle.
Y Jesús tuvo que salir del templo á causa de las divisiones y de las diferencias que suscitaba su palabra
en el pueblo. Y al salir, habló de su divino ministerio en estas sentencias llenas de compasión para sus
enemigos é inspiradas indudablemente por la fortaleza que da el socorro y el auxilio de una elevada
conciencia. «Vosotros sois de aquí abajo, y yo de lo
alto; vosotros de este mundo, y yo del otro. Y ninguno entre vosotros podría ir donde voy yo.» Estaba
de tal suerte pervertida la conciencia de los judíos,
ignoraban con tan profunda ignorancia el divino misterio de espiritualismo ante el cual se veían y encontraban, que creyeron á Jesús capaz de darse, como
cualquier estoico, la muerte. No sabían que en sus
palabras iba encerrada la vida. No sabían que en su
predicación iba contenida la conciencia universal. No
sabían que cada una de aquellas ideas era un mundo,
como la mayor parte de los puntos luminosos sembrados en las esferas son como otros tantos soles. No
sabían que la tierra se llenaba de nueva vida, los
hombres de nuevo espíritu y los cielos de nueva luz.
En estos días celebraban los judíos la Pascua, relacionada, como todas sus festividades, con el éxodo
de Egipto y el viaje á la tierra prometida. Los ritos
figuraban, por tanto, la hora solemne de un adiós
postrero, la comida apresurada de quien se apercibe
á una larga peregrinación y los preparativos propios
de tamañas empresas. En cuanto la media noche sonaba, reuníanse para tal cena pan sin levadura que
indicaba la precipitación y la prisa, hierbas amargas

N ÚMERO

587

(FLEVIT SUPER ILLAM, &gt;

LA I LUSTRACIÓN

ARTÍSTICA

203

cuadro de Enrique Simonet (premiado con medalla de oro en la Exposición internacional de Bellas Artes de 1892)

reco~idas al bor~e del camino y el r,ordero Pascual,
man¡ar_e~ bendecidos todos por el patriarca ó jefe de
la familia, el cual explicaba sencillamente toda su
si_gnificación y describía los hechos históricos y religiosos que en todas aquellas ceremonias se conmem~raban y el s~ntido oculto de sus menores particuland~des y a~c1dentes. Al partir el pan ázimo y es~anc1~r las primeras copas de vino, levantábanse los
maehtas; mas se asentaban al comer las hierbas y el
cordero, con lo cual quedaba concluida la ceremonia
q~e se completaba con deliciosfsimo cantar en cor¿
d1gn_o de las aptitudes músicas de esa raza semítica,
sublime cantora del desierto, cuyas melodías tienen
la monótona pero sublime resonancia del viento en

las playas. En todo~ los siglos y en todas las religiones, sentarse~ la m1~ma ~es~, partirse el mismo pan,
~purar el mismo vmo s1gmfica una comunión de
ideas y de sentimientos que aliméntan y sostienen á
las ~lmas, ;orno l?s manjares comunes alimentan y
sostienen a los cuerpos. Así nada más social que un
~anqu~te, 9ue un~ co~ida ~n común, y nada más íntimo m mas cord1~l _m mas propio para despertar
toda suerte de sent1m1entos que la conversación amistos_a durante. una comida y en torno de una mesa.
Cristo, al s~hr_ del templo, sintió que sonaba la hora
de su ~ac~1fic10, _y al sentir que sonaba la hora de
~u sacnfic10 . aspiró á ~na ~ltima cena en companfa de sus discípulos, a quienes debía convertir en

LA TRASLACIÓN DEL CUERPO DE LA VIRGEN

, cuadro de C. u,.,accan·

apóstoles p~ra ª?octrinar á todos los hombres y esclarecer é _iluminará toda la tierra. Dos discípulos
fueron e!lv1~dos, Pe~o y.Juan, para que alquilaran
una hab1tac1ón y d1spus1eran todo lo necesario. y
allf, en aquella cena dejó instituída la comunión eterna de las almas entre sí por medio de la caridad y
del ~mor, y de las almas con Dios por medio de la
oración ~ de la fe. Y para que nada faltase á esta
obra sublime y redentora, le ofreció su preciosa vida
Y la consagró con su divina muerte. Y desde lo alto
de la Cruz, patíb~lo i~nominioso, quedó promulgada
en todas l~~ con~1~ncias y transmitida á todos los siglos la religión d1vma del espíritu.
EMILIO CASTELAR

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

ta en ningún idioma, se encuentra en los diccionaLA VIRGEN MADRE AL PIE DE LA CRUZ rios de todos los pueblos civilizados. Antes de que el
himno, que con esa palabra empieza, fuese cantado
Stabat :uxta crucem [estt Mater ejus
por los más célebres músicos, Palestrina, Astorga, PerfJOAN., 19,)
golesse, Haydn, Bocherini, Rossini ... , el cristianismo,
Dios había ordenado en la antigua Ley que hu· que es la religión del sentimiento, porque es la religión
biese delante del tabernáculo en el templo de Jeru· de la verdad, la había impreso en todas las inteligensalén dos altares contiguos: el de los holocaustos y cias y grabado en todos los corazones. Palabra de preel de los perfumes. En el uno se ofrecía el sacrificio cisión sublime, recuerda á los afligidos sus lágrimas,
perpetuo, corría la sangre y se quemaba la carne de sus llagas y sus angustias; á los cristianos, los socolos animales sacrificados; en el otro ardía el incienso rros de la gracia, la ley del sacrificio, la unción de la
en honor al Altísimo. En el primero se oía el ruido piedad; á los fieles hijos de la Cruz, la resignación,
de los instrumentos del sacrificio, los gritos de las el recogimiento, la magnanimidad de la Madre santa
víctimas y la voz de los sacrificadores¡ en el segundo del Dolor.
¡Stabat! De pie estaba María junto á la Cruz; ¡esa
subía el humo de los perfumes aromáticos en el profundo recogimiento de un silencio religioso. ( E xod., 2 7 Cruz de madera que ha salvado al mundo! Por una iny 30.) Expresiva figura de la realidad que un día se versión del orden natural, cuando los hombres tiemvería en el Calvario, donde el Hombre del dolor, nues- blan, los apóstoles se alejan y los discípulos de Jesús se
tra Hostia y nuestro Pontífice, se ofrece en sangrien- ocultan temerosos y cobardes, unas cuantas mujeres
to sacrificio para la salvación del mundo y pronuncia no se asustan ni intimidan, y ellas solas, con el disaquellas Palabras que, dominando todos los clamo- cípulo amado, permanecen constantemente fieles á su
res y todas las imprecaciones y blasfemias de los ver- divino Redentor (1). No las acobarda el odio de los
dugos, repercutirán por doquiera al través de los fariseos, no las amedrenta el furor del populacho, ni
siglos, y donde la .Madre del dolor va á la hora santa el poder de los magistrados las detiene, ni la rabia de
del incienso, para ofrecer callada é interiormente el la Sinagoga las espanta, ni la licencia de la soldadesca las desalienta. Llenas de valor, parece que desasacrificio de su corazón.
Estos dos altares que Dios había hecho levantar fían el encono ciego y la cruel fiereza de los enemien el centro del antiguo santuario, no son ya sino gos de Jesucristo. Vertiendo lágrimas y manifestando
uno solo para nosotros. Conmovedor espectáculo se- abiertamente su dolor, públicamente condenan la inría asistir al santo sacrificio de la misa celebrado justicia y la barbarie con que es tratado su Salvador
sobre un Calvario, en un altar cuyos cuatro ángulos y su Maestro. Nada puede apartarlas de su lado, naestuviesen marcados por las estatuas alegóricas del die es capaz de hacer que le abandonen. Desde el
Dolor, de la R esignación, de la Fortaleza y de la Pretorio de Pilatos hasta la cima del Calvario no le
Bondad. Por encima de unas rocas, sembradas de perdieron de vista ni un solo instante; llorosas y deplantas funerarias, se levantaría la imagen del Salva- soladas le siguieron siempre. Deseosas de escuchar
dor Jesucristo crucificado, y otra imagen de María sus últimas palabras, de admirar sus últimos ejemplos,
Santísima de los Dolores, reflejando en su rostro, es- de recibir sus tfüimas lecciones, de meditar sus últipejo transparente de su alma grande, los sentimientos mos misterios y de recoger su último suspiro, quieren
expresados por aquellas estatuas, estaría de pie junto asistir á su muerte, prontas á sacrificar todo por El,
á la Cruz de Jesús, como estuvo en el Gólgota. Sta- y á morir, si es preciso, por El. ( Corn. á Lap.)
bat juxta crucem Jesu .Mater ejus.
Pero más cerca de la Cruz que aquellas mujeres
¡Stabat!Cerca de Jesús, María: junto al Hijo, la Ma- generosas y fieles estaba María, la Santísima Madre
dre: fiel siempre á su Hijo, hasta la muerte de Cruz, de Jesús. Al pie de la Cruz llegó, no llevada solaestaba junto á la Cruz. María con Jesús, al darle á mente por su amor de Madre, sino también por su
luz en el establo de Belén; María con Jesús, presen- celo de Corredentora; no sólo para ser testigo de los
tándole en el templo de Jerusalén; María con J esús, grandes misterios que va á consumar su Hijo, sino
junto á la Cruz, viéndole morir en el Calvario. No también para tomar parte en ellos, y cooperar, con
pueden separarse jamás los que están unidos por la su amor y su dolor, á la vida que Jesucristo nos va
caridad más perfecta. ¡Stabat! Estaba de pie la Ma- á dar con su sangre y con su muerte. En tan solemdre, estaba crucificado el Hijo: no apartando sus nes instantes tiene un ministerio personal y un cargo
ojos, como Agar para no ver morir á su hijo Ismael propio señalado por las disposiciones de la Divina
en el desierto, sino fijándolos en las llagas del Hom- Providencia. Por eso está junto á la Cruz, separada
bre Dios, como si las quisiera. imprimir en su cora- de las mujeres que piadosas y compasivas la habían
zón. ¡Stabat!, 110, como débil mujer, sollozando con fe- seguido, y más cerca del árbol misterioso, en que esmenil sentimiento, sino con toda la fuerza de $U vida, taba suspendido el Salvador de la humanidad, el
para apurar del todo el amargo cáliz de la aflicción y Hijo de su ternura, la causa de su profundo dolor.
del dolor. ¡Stabat!, no para consuelo de su Hijo, á ¡Stabat! María estaba de pie, según la hermosa frase
cuyos secos labios no podía acercar ni una gota de de San Ambrosio, absorta en un éxtasis de inmensa
agua que calmase la sed ardiente que los abrasaba, si- pena y de contemplación sublime. Su actitud firme é
no para mayor dolor suyo y del Hijo de sus entra- inmóvil expresa toda la intrepidez, toda la grandeza
ñas. / Stabat!
y todo el noble valor de su corazón. La compostura
El Hijo había llevado su Cruz desde el Pretorio y serenidad de su rostro revelan su absoluta resigna( Et bajulans sibi Crucem, J oan., 19, v. 17.) Si un ins- ción y su dolor intenso; sus ojos entristecidos recotante la dejó á Simón de Cyrene, obraba como un rren, una por una, en el cuerpo de su Hijo, las llagas
rey que ordena á sus siervos que lleven en pos de él sangrientas de donde mana la salvación de los homsu cetro, su manto, su corona y su trono, para sen- bres. Lejos de temer la rabia de los verdugos, cuantarse en él cuando sea preciso revestirse con todo el do su Hijo se ofrece á la justicia del Eterno, Ella se
brillo de su majestad, y Jesucristo al ser clavado en adelanta queriendo también ser inmolada. El amor
la Cruz se presentará revestido de la púrpura precio- tan puro y tan generoso, la constancia tan invencisa de su sangre y coronado con su diadema de espi- ble, el valor tan heroico que María manifiesta junto
nas. La Tierra Santa, la Grecia antigua, la poderosa á la Cruz de su Hijo, son los que convienen á la eleRoma, colocaron la inscripción rea/sobre su cabeza, vación de su rango. Todo lo que Jesucristo sufre en
y millones de súbditos, fieles adora.dores suyos, acu- su cuerpo, el amor maternal, más cruel entonces
dirán bien pronto á besar los lugares santos hollados que los mismos verdugos, dice San Bernardo, lo repor los pies de Jesús, su Redentor.
produce en el corazón de María. ¡Sólo un hombre
Si diez y ocho siglos después el desgraciado Rous- que es al mismo tiempo Dios, podía morir como
seau no podía, sin conmoverse profundamente, con- muere J esucristo! ¡Sólo una mujer que tiene á un
siderar moribundo al Cristo, de quien se había apar- Dios por Hijo, podía asistirá esa muerte como asiste
tado infiel; si la evidencia del relato evangélico arran- María!
caba á su corazón destrozado esta confesión solemne:
A la fuerza é intensidad de ese amor á su Hijo, que
La vida y la muerte de Sócrates son las de un sabio; es su Dios, siente la Virgen Santa oponerse en su cola vida y la muerte de J esucristo son las de un Dios, razón otro amor, no menos intenso y fuerte, hacia los
¿quién se extrañará de que los testigos de la Pasión, hombres, desgraciados descendientes de la Eva cullos mismos verdugos y los soldados, golpeándose el pable. Estos dos amores luchan en su corazón, como
pecho al descender del Calvario, se digan: Verdade- los gemelos Esaú y J acob en el seno de Rebeca luramente éste era el Hi:fo de Dios? (Math., 27, v. 54.) chaban al nacer. Lo que un amor busca, el otro lo
Habían visto á la n-aturaleza entera estremecerse do- huye; lo que un amor pide, el otro lo aborrece; lo que
liente en la muerte de su Creador, chocar y hendirse el uno desea, el otro lo rechaza. No puede satisfacer
las piedras, desgarrarse el velo del Templo, abrirse al uno sin sacrificar al otro. No puede pedir la salvalas tumbas, temblar la tierra, eclipsarse el sol, obscu- ción de la humanidad sin la muerte de Jesús, ni puerecerse el firmamento ... , y entre tanta desolación y de pedir la vida de su Hijo sin consentir en la peruniversal trastorno, lo que más debió excitar su aten- dición de los hombres. ¡Querer la salvación del munción fué la calma divina de Jesús y la inalterable se- do por la muerte de J est1s le es muy doloroso, y querer
renidad.de María, su Madre, que de pie estaba 11mto
á la Cruz. ¡Stabat!
(r) Vide ordinem conversum: discipuli siquidem fugerunt,
¡Stabat! Esta palabra, que no tiene traducción exac- discipulre assistcntcs rermancbunt rE11ti111io).

NúMERO

587

la vida de su Hijo con la perdición del mundo le es
muy cruel! ¡Qué lucha! ¡Qué combate el de esos dos
vehementísimos amores en un solo corazón! ¡Y en esa
lucha no desfallece, y en ese combate no desmaya!
¡Stabat!
¡Stabat.' Y la muerte de su Hijo no es instantánea.
Esa muerte dolorosa y cruel va precedida de una
agonía lenta, no menos cruel y dolorosa. En aquel
patíbulo, entonces inf~mante, de la Cruz, está Jesucristo clavado, sufriendo los más atroces tormentos
las angustias más amargas, y elevando al cielo la vo;
de su dolor y el grito de su aflicción, como pidiendo
un consuelo que la tierra le niega ingrata. El infierno
lan_za co~tra el Crucificado todo su furor; escribas y
fanseos, Judíos y romanos, jueces y pueblo, verdugos
y soldados, todos se recrean feroces en aquella esce?ª tremenda, y arrebatados de odio ciego y de goce
mhumano, prorrumpen en blasfemias afrentosas, en
provocaciones insolentes, en burlas amargas, despechados al ver que la mansedumbre de J esús es mayor
que la barbarie suya, y que El es más paciente para
sufrir que ellos crueles para atormentarle. María, que
~staba allí, oía aquellos sangrientos ultrajes y aquellos
msultos sacrílegos que se dirigían á un Dios que era
su Hijo y á un Hz/o que era szt Dios. ¡Stabat!
Esa Madre, más esforzada que la de los Macabeos,
no aparta su mirada de tan trágica escena. Superior
á sí misma, en actitud firme y majestuosa, en medio
de las angustias que oprimen su corazón, manifiesta
toda la elevación y nobleza de su alma, y se eleva al
más alto grado de la más heroica fortaleza. Colocada
entre la admiración y el dolor, entre la compasión y
e_l amor, contempla resignada y sufrida el gran misteno de la bondad de un Dios crucificado para la salvación del hombre, y causa el asombro de cuantos
la ven y saben que Ella es la Madre del Hombre
que muere clavado en la Cruz. ¡Stabat /uxta Crucem!..
¡Artistas sin nombre y sin fe, sin genio ni erudición!, ¿qué idea os habéis formado del Hijo de Dios,
al representárnoslo abatido en Gethsemaní, tembloroso ante Pilatos ó retorciéndose como desesperado
en la Cruz? ¿No sabéis que El era el que con una
mirada aterraba á los que iban á prenderle en el
Huerto, y se declaraba Rey, Mesías é Hijo de Dios
en el Pretorio? ¿Cómo os habéis atrevido á tocar, ¡sacrílegos!, la aureola de gloria de Jesucristo en la
Cruz, trono augusto de su dolor, en la que los sufrimientos humanos quedan transfigurados con el brillo
de su grandeza y el esplendor de su divinidad?
¿Quién os enseñó, ¡insensatos!, á presentarnos como acobardada y débil á la Mit:fer fuerte? ¿Qué idea
tenéis de la Madre de un Dios? ¿Pensáis, podéis pensar que María, junto á la Cruz, estaba postra.da y desfallecida? ¿Creéis, podéis creer, que estaba como abatida y trastornada.? ¿No oisteis nw1ca cantar, no leisteis jamás el Stabat? ¿No sabéis, no acertáis á comprender cómo la Hija de las promesas, la esperanza
de los Patriarcas, la descendiente de los Reyes, la
Reina de los Profetas, la Madre del Dios-Homure
estaba junio á la Cruz? ;Estaba junto á la Cruz concibiendo en su corazón, engendrando en su alma á los
hijos de la redención, por el fervor de su caridad,
por la intensidad de su dolor! - ¿No sabéis por qué
estaba? ¡Porque sufría su Hijo, agonizaba su Hijo,
moría su Hijo para redimirnos y salvarnos, y Ella
quería cooperará tan grandiosa empresa. - ¿No sabéis
para qué estaba? ¡Para, aun antes de morir su Hijo,
hacerse ya nuestra Madre!

E.

A LMONACID,

Pbro.

,.•.,......,......,.........,............,••.,.,,..,,.,...,,.•..•••.•..•••.,,.••,........,¡.,,,....,.,....,,,.,,.,,,.,,.....,1.,.....

EL NACIMIENTO DE JUDAS
Había en las afueras de Iscariot, hacia el ocaso,
una _choza cuya puerta se abría en el camino de Samaria.
Y aunque la puerta estaba siempre abierta de par
en par, jamás la traspasaba ninguno de los vecinos
de Iscariot, que á veces acudían á tirar, desde lejos,
algo que comer á los leprosos encerrados en un terreno cercado por tapias de adobes junto á la misma vía.
De la choza salía el día antes del sábado una mujer arrebujada en un mantón de lana griega, y se
aprovisionaba. en la villa; sus monedas eran de todas
las naciones, menos del pueblo de Dios. Y como wia
vez fuese á la compra el santo día del sábado, la
apedrearon en la puerta de la villa cuando regresaba
á su tugurio, y se disputaron luego el botín que había
soltado en su fuga la mujer.
Mas si los iscariotes no se acercaban á la choza
solitaria, casi todos los viandantes salvaban aquellos
dinteles, siempre francos; no había arriero, mercader

�206
ó legionario que no aceptara el hospedaje de la solitaria.
Y· sin embargo, más de
una doncella iscariote, de
acecho en su azotea, envidiaba á la apestada sus guedejas teñidas de rojo, sus
ojos relucientes dentro del
marco negro de alcohol, su
contoneo lascivo que hacía
saltar chispas de las miradas de los hombres.
'Contábanse de Gomer
cosas tremendas; un centurión que volvía á Samaria
para ganar la orilla del mar,
abandonó á los hombres
que mandaba hechizado
por ella; y postrado de rodillas como un esclavo,
adoró á aquella mujer que
le sonreía sacando dos dientes bruñidos, ceñido el casco de acero, resguardado
el pecho por la coraza de
cuero batido.
Cuando el centurión hubo dilapidado los caudales
que custodiaba y que no
eran suyos, dejó á Gomer
en la cama, se acostó en la
vía y se degolló.
Un mercader egipcio que
pernoctó en la choza &lt;lió un
veneno á su padre, que con
él iba, y le robó los zarcillos de oro, las cuentas cie
perlas, los camafeos, los
brazaletes labrados, los esmaltes de mil colores, para
alegrar á la meretriz.
Gomer lloró, 'pero muy
pronto se fatigaba. Así es
que no pasaba día en que
no se la oyese cantar melopeas áticas ó canciones
latinas llevadas hasta la tierra de J udá por los presidios que la subyugaban.

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

N úMERO

587

llozos y congojas la desdichada, tendida en el suelo
regado con llanto; hágase
conforme tu palabra.
Sobrecogida por un desfallecimiento, recobró sus
sentidos al sentir magullados sus huesos y aterido su
pecho por el frío de la
tierra.
.
Se levantó y encendió
lumbre en un brasero trípode de plata, donde quemó incienso de Sebá; sacrificó en holocausto las tórtolas que en su huertecillo
se arrullaban incesantemente, y luego fué echando al
fuego los diamantes deOfir,
las telas transparentes, los
cintos de , lana, las alhajas
cinceladas.
Y luego incendió la morada del pecado; y vestida
de saco, se ungió la frente
con la ceniza, hija del fuego purificador.

III

Emprendió el camino de
Jerusalén, resuelta á rescatar su alma con el ayuno y
el arrepentimiento, esperanzada de que lograría apartar d e su cabeza el castigo
de Dio~.
Mendigando pasó por lugarejos y villas; mas sus
ojos la delataban y á menudo la llamaban desde los
patios las voces roncas de
los lujuriosos. Entonces se
le nublaba el entendimiento y se pervertía nuevamente, hasta que el remordimiento la despertaba y volvía á emprender el camino
interrumpido.
¡Qué desfallecimiento!
¡Qué espanto le corrió por
la sangre al sentir por vez
II
primera palpitar en su seno
la obra de la ira de Dios!
Como á pesar de los fre¡Cómo se afirmó en su procuentes dones que le hapósito de redimirse y redicían Gomer no atesOiaba,
mir
al fruto de su vientre!
sucedió que las tropas de
Pero los designios del
Roma que merodeaban por
Todopoderoso la necesitaaquellos contornos ahuyenban para la redención de
taron á los ordinarios vianla humanidad; el pobre gudantes, y al tercer día no
sano que hace á la tierra
tuvo ella qué comer.
fecunda, no ha de tener alas
Dormida estaba cuando
para surgir del fango.
oyó abrirse la puerta y lleAcercábase el día trenarse de claridad de luna.
mendo
cuando Gomer vió
Pero no era la luna, sino un
al caer de la tarde la ciudad
mozo con blancas é impalde Betlehem encaramada
pables vestiduras.
encima de una colina, coCreyó ella soñar ó tener
JESÚS EN l!:L LAGO DE GENESARETH, cuadro de Enrique Serra, grabado por Sadurní
ronada de murallas encenaún llenos los ojos de las
didas
por el sol-moribundo.
quimeras del sueño; mas
El frío era punzante; Gono se amedrentó su alma,
sino que, chorreando alborozo, -le puso en los labios gendrado de sangre, ni de carne, ni por obra de va- mer subía jadeante la cuesta, cuando entre los tronuna sonrisa y dictó á su lengua una cariñosa bien- rón, sino por voluntad de Dios, que en tus entrañas cos carbonizados de los olivos distinguió á un homquiere que lleves la encarnación de toda la maldad bre que sostenía á una mujer, andrajosos y polvovenida.
Levantóse para ceder su lecho al forastero y correr de los hombres. Sabe que una virgen galilea de Na- rientos como ella.
Cuando Gomer les alcanzó vió á la mujer reclinaen busca de agua fresca y ungüentos con que lavarle zaret lleva en su seno la encarnación del Espíritu
los pies. Mas he aquí que el mozo tendió el brazo, Santo, que ha de ser el Redentor del mundo, el hijo da la cabeza sobre el hombro de su acompañante, y
único del único Dios. Los hombres le harán burla, tan fatigada, que cada paso era un espasmo de dolor.
deteniéndola, y le dijo:
- Te engañas, Gomer. Yo soy Gabriel, que estoy le prenderán, le azotarán, le pasearán afrentado y do- Y como les saludara en el nombre del Señor y les
lorido por la ciudad de Jerusalén, y le matarán en el examinara con más pausa, conoció que la mujer iba
delante de Dios.
suplicio
que han traído los paganos de Roma. Y ha- á ser madre.
Estas palabras derribaron á Gomer, que arrastránLas tinieblas subían del valle, pero no tocaban á
dose fué para besar al enviado la orla del vestido, brá un hombre que entregará al Unigénito á los malque era impalpable, de manera que solamente sus vados, á fin de que le escarnezcan y le martiricen y la mujer desconocida, de cuyo semblante irradiaba
le crucifiquen; y este hombre brotará de tu carne un nimbo de luz, tan dulcísima como el rosicler de
dedos le pudo besar.
Y por instinto de mujer tentadora levantó la cabe- mancillada, y las generaciones le maldecirán y abo- la alborada.
Transportada Gomer, olvidaba su propio padecer;
za y miró al forastero con el blanco de los ojos, y rrecerán el pelo rojo, y la mirada falsa, y el cuerpo
con
un impulso que arrebataba todos sus sentidos
blanco
que
tú
le
vas
á
dar.
abrió sus brazos de alabastro, que parecían sucios y
- ¡Y desde ahora me dirán malaventurada todas preguntó á los pobres viajeros quiénes eran; y como
ásperos bajo aquella claridad purísima.
- Son vanos tus alardes, prosiguió el enviado de las generaciones! .. ¡Señor, Señor! ¿Por qué castigas le contestaran que eran nazarenos, Gomer se desploDios. Tu destino está escrito. Tus pecados serán re- tan horrorosamente mis culpas, de que nunca me dí mó en la gleba y gritó arrobada:
- ¡Oh, sí! ¡Tú eres la Virgen madre del Mesías,
dimidos por el castigo. Tus entrañas concebirán al cuenta?
que
no ha sido concebido por obra de varón, sino
Son
vanas
tus
lamentaciones,
Gomer.
Rasga
tus
peor de los hombres.
- El pecado me ha esterilizado, señor, replicó inmundas envolturas, desciñe los riñones, purifícate por obra del Espíritu Santo!
Y la adoró, y fué ella la primera criatura que ben·
y espera resignada que se cumpla tu destino.
Gomer.
dijo
la venida del Redentor.
Aquí
tienes
á
la
criada
del
Señor,
dijo
entre
so- ¿Qué importa, mujer sin fe? Tu hijo no será en-

N úMERO

587

L A ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

- ¡Oh, tú, quienquiera
que seas, que te has compadecido de mí, le contestó la
Virgen María, en verdad te
digo que todos tus pecados
te serán un día perdonados!
María y José se resguardaron en una covacha, donde los labradores solían dejar sus arados y sus yuntas.
Puesto el sol recostáronse encima del cielo verde y
translúcido, los murallones
negros y las torres de la ciudad; y surgió el primer lucero que prodigiosamente
cayó hasta posarse sobre la
cueva de la Virgen.
Gomer se tapó la cara de
vergüenza y huyó á la ciudad para no contaminar á
la madre sin mancilla.
En Betlehem fué recogida por un rico labrador que
la había conocido en I scariot, que la asistió en memoria de sus anteriores relaciones.
En el ambiente tibio de
una cámara cerrada vino al
mundo Judas, hijo de Gomer, mientras tiritaba en un:t
cueva Jesús, hijo de María.
Judas fué ladrón; se embriagó con vino y con cidra; creyó en la divinidad
de Jesús, de quien fué apóstol, á quien vendió por treinta dineros de plata, y se
mató corroído por el remordimiento.
Gomer fué quien descolgó el cadáver de su hijo,
lo enterró y lo consagró á
la mayor gloria de Dios.
Fué hasta más de cien
años predicando por las villas su misión divina, pues
comprendió que sin ella,
sin sus dolores y sus humillaciones no habría sido
redimido el mundo.
Gomer fué un cabeza de
la secta de los cainitas, que
ponían en los altares á
todos cuan tos han sido
malos en este mundo para
cumplirla voluntad de Dios.

J. M IRÓ FOLGUERA
~ ~

CRÓNICA DE ARTE
El Círculo de Bellas Artes repartió en el baile que,
como el año pasado, &lt;lió á
LA VIRGEN MARfA AL P IE DE LA CRUZ, cuadro de José Uria
su beneficio en el teatro
Real, gran número de países de abanico. Varios de
los que asistieron á la fiesta hacen subir á mil y pico por causa de la época· fría y lluviosa en que, defirienlas vitelas repartidas, algunas de las cuales se paga- do á los deseos del mismo Círculo de Bellas Artes
ron en el mismo teatro á ocho y diez duros; y... pa- se celebró, y por último, con sala para conciertos s~
sado este chispazo de vida artística, volvió á sumirse creía en un éxito financiero. Ahora si al cabd la
en el mayor silencio cuanto de cerca ó de lejos tiene sociedad artística se determina á lle~ar á efecto su
algo de común con las bellas artes. Y como si no fue- Ex~osición, será, como siempre, en la estufa del
se bastante grave la indiferencia que, por miles de Retiro.
causas (algunas capaces de levantarle el estómago á
Uno de los cuadros premiados con medalla de oro
u~ camello) se mira en e~ta villa y corte, centro sot' La cuna vacía, ha sido vendido á un rico amateur ga~
dzssant de las energías intelectuales del Estado, lo que llego, propietario en Ribadeo. El autor de la obra
al arte en todas sus manifestaciones se refiere hace Sr. Menéndez Pida!, debe pedirá Dios que haya mu~
,
'
poco mas de dos semanas apareció en las columnas chos Martí~ez Bengoechea; porque, aun en el caso de
de la Gaceta una real orden clausurando definitiva- que el gobierno adquiera (que no sé por qué se me
mente la Exposición de Bellas Artes, la cual se pre- figura _que no los :3-dquirirá) los cuadros premiados
tendía volverá abrir en el próximo mes de abril uni- c~n primeros premios, nunca lograría cobrar quince
da á la anual del Círculo de la calle de la Libertad. n;i1l pesetas el distinguido artista; cuando más, le da~ o me ha sorprendido la real orden de que hago na el Estado, por lo que representa un año de labor
ménto. En alguna de mis Crónicas he dicho que me y de gastos enormes, veinticuatro ó veintiséis mil
parecía perfectamente descabellada la idea de la re- reales.
apertura del certamen, y además de descabellada, irreEsto en _cuenta, me parece que hacen muy bien
glamentaria; pero con la citada orden, y según los los Sres: S1monet, y Cutanda, autores de los celerum_ores hasta mí llegados, se hizo casi imposible la brados henz~s Flevit super_ illam ,y Una huelga de
realización de la Exposición del Círculo, que contan- obreros en Vizcaya, en rem1tulos á Chicago donde
do .c~n los alicientes de un local á propósito para seguramen!e alcanzarán los mismos aplau~os que
exh1b1r cuadros y estatuas, con el de las obras del aquí obtuvieron.
certamen internacional, apenas conocidas del público

207
U na cuestión de gran
trascendencia para las artes industriales está en estos momentos esperando
pacienteinente á que, así
por parte del Gobierno y de
las Cortes (cuando se debata el presupuesto de Fomento) como por la de la
prensa, le presten la atención debida. No sé hasta
qué punto llegará á interesarnos la referida cuestión,
ó mejor dicho, problema,
aun cuando se me antoja
que por lo mismo que se
trata de algo tan grave y
digno de estudio como es la
nueva marcha que el señor
Moret pretende imprimir
á las escuelas de Artes y
Oficios, pasará la cosa casi
inadvertida, en medio de
la balumba política, de los
relatos que á porfía hacen
y seguirán haciendo los periódicos de cuanto acontece en los consejos de Ministros, de cuanto se disputa en el salón de Conferencias del Congreso, amenizando la novela política
con capítulos de crímenes
repugnantes, donde ni siquiera hay estímulo de analizarun algo de carácter distinto al efectivo de la brutalidad nauseabunda de los
hechos.
Doloroso es consignarlo;
pero ante la realidad, no hay
más remedio que inclinarse,
siquiera sea protestando de
que, á fines del siglo x1x,
los asquerosos detalles de
crímenes como el de El Escorial y de la calle de Carretas obliguen á los periódicos á aumentar el doble ó el
triple sus tiradas, para saciar la curiosidad de cientos
y cientos de personas que se
complacen en leer detalles
de un naturalismo espantoso, y que al mismo tiempo
abominan de las novelas de
Zola y de otros escritores
ilustres, y no permiten que
esas obras del ingenio traspongan los umbrales de sus
casas. La decantada Socie-

dad de padres de famt'lia,
fundada para combatir la
inmoralidad, enemiga acérrima (seguramente) de
Pot B out'lle, de la Béte H um a t' ne, de La sonata de
Kreutzer, de La Honrada,
de Bucólica, de tantas otras
obras de arte, no tiene una
censura para la bestialidad pública que saborea el relato de la vida de mujeres y hombres á quienes, bien
la fa!~ de t?da educación, bien la inopia moral en
que VIV~n, bien la necesidad ó el ejemplo, arrojaron
en medio de la cloaca, adonde van á unirse y á fomentar todas las podredumbres emanadas de los orgasmos de la animalidad humana.
Y mientras conmuevan tan hondamente á las gentes estos hechos y estas suciedades, no hay esperanza de que cuestiones de un orden tan elevado corno
el á que perte~ece la enseñanza pública, merezcan un
poco de atención por parte de nadie. Solamente así
se concibe que el actual ministro de Fomento, campand~ por sus resI_&gt;et?s, imbuído por ideas ajenas, y
es~as ideas extranJ,enzas, se proponga desorganizar
mas de lo que esta la enseñanza de las Escuelas de
Artes y Oficios. Nadie se preocupa de averiguar si
puede ó no causar males irreparables á cientos de
obreros la organización proyectada, de si se tirarán
por el balcón unos cuantos millones. Acostumbrado
el pueblo español á ~ue_ los gobie:nos piensen y dispongan según sus cntenos, no da importancia alguna
á los trascendental~s, á los vitalísimos problemas
que en favor de la vida y desarrollo de los intereses
morales y materiales se están ofreciendo para su solución continuamente.

�DESCENDIMIENTO DE LA CRUZ, cuadro de Rubens, grabado por Baude, existente en el Museo de Amberes

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

210

,.

NúMERO

587
NúMERO

!las como ha trazado el gran pintor durante su larga nacional de Bellas Artes de 1892). - La última producción del
artista valenciano ofrece la particularidad de represen·
carrera artística. Les engañó su buen deseo y olvida- laureado
tar un asunto mlstico con los elementos que suministra el mo·
ron cómo se forjan las reputaciones en París y cómo dernismo. El cuadro del Sr. Simonet reproduce la grandeza de
se agigantan las que no son gigantescas. Les engañó una blblica escena, representa á Jesús en el solemne momento
su exagerado chauvint's111e y su desconocimiento de de profetizar la destrucción de Jerusalén y de la Sinagoga, la
ingrata ciudad y la enemiga de su salvadora doctrina; y sin ~mlos ideales estéticos del día, y sufrieron una decep- bargo,
el artista se ha ajustado al concepto moderno, obtemención, pues el primer día que se expuso al público la do tonalidades admirables con los sencillos pero seguros efecobra toda (ó casi toda, pues faltan algunos pamzeaux, tos que sólo se log:'1n del natural. El cuadro ~~tá admira~le·
cuadros y retratos) no acudieron más que ciento mente pintado, y s1 resulta acertada la compos1aón, recom1éndase también por la corrección del dibujo, pudiendo considerar·
ochenta y dos personas, contando al presidente de la se
este lienzo como la obra maestra del Sr. Simonet.
república M. Carnot y á su esposa. Verdad es que
Merecida ha sirio la primera recompensa otorgada por el Ju•
el precio de entrada era de cien francos; pero este rado de la Exposición internacional ele Bellas Artes al distindato mismo viene en apoyo de mis afirmaciones res- guido pensionado de la Academia y al ya laureado autor de La
pecto de la equivocación sufrida por los organizado- decapitación de San Pablo, premiado en la Exposición de 1887.
res de la Exposición citada. No pudieron suponer
La traslación del cuerpo de la Virgen, cuaque en París, donde tanta gente hay que tira el dine- dro de C. Maccari. - Al ocurrir el tránsito de la Virj!en
ro, y adonde afluyen los aficionados y artistas del María, dicen los autores eclesiásticos, los Apóstoles y disclpulos
Salvador, milagrosamente transportados al lugar en donde
mundo, un acontecimiento como el de que me ocu- del
Aquélla expirara, untaron su cuerpo con preciosos ungüentos,
po atrajera tan escasa concurrencia. Así lo hacen envolviéronlo en bella mortaja y sembraron el suelo de olorosas
constar varios periódicos parisienses, no atinando con flores, cuyo perfume, sin embargo, quedaba desvanecido por el
la causa de tamaña indiferencia, aun cuando, con el suavísimo aroma que de aquel cuerpo se exhalaba. En la ma·
del 15 de agosto los Apóstoles llevaron en hombros las
dicho Mirbeau, la indicaron hace algún tiempo otros ñana
parihuelas en donde descansaba el sagrado cadáver, cantando
críticos á quienes no ciega enteramente el amor á en unión de los fieles las alabanzas á la Santísima Virgen. En
cuanto de bueno produce la nación francesa, califi- este texto se ha inspirado para su bellísimo cuadro, el pintor Maccando lo de los demás países de secundario ó poco cari, celebrado artista sienés que comenzó su carrera dedicándose á la escultura, y que después, encantado ante los primores
menos. Cuantos hayan visto un cuadro de Meissonier de
la escuela veneciana, convirtióse en el pintor de asuntos bíno tienen necesidad de ver más que las reproducciones blicos, sagrados é históricos que hoy admira toda I talia.
fotográficas ó fototípicas de los restantes para juzgarPilatos lavándose las manos, cuadro de Remlos. Todo el mundo sabe que la paleta del autor de
brandt. - E l gran pintor flamenco del siglo XVII fué verdadeLa retirada de Rusia es «sorda,» dominando en ella ro
revolucionario en el arte: arremetiendo contra el clasicismo
la «siena.» Todo el mundo sabe que la cualidad italiano en su época imperante, busca en la naturalidad y en la
plástica saliente de este pintor es el dibujo; por lo pintura en plena luz y con tonos cálidos los elementos artísticos
tanto, para admirarle como intérprete de ciertos tem- para sus composiciones, revolviéndose contra la afectación y la
sobriedad de colores de que hacían gala los grandes maesperamentos, como «compositor» admirable, como fría
tros italianos. Y aún va más alllá, pues llega á desdeñar el color
psicólogo que realiza con minuciosidad y cariño su histórico hasta tal punto que en algunos de sus lienzos aparecen
tipo - y no le demos vueltas, pues desde el último con trajes de la época del pintor los personajes de la antigiiesoldado de sus cuadros napoleónicos hasta el mismo dad, como sucede en Pilatos lavándose las manos, en el que el
procónsul va vestido á la usanza de los burgomaestres
Napoleón son todos uno mismo, - no es necesario romano
holandeses del tiempo de Rembrandt. To ha faltado quien crigastarse cien francos que costaba la primer visita á la ticara ese procedimiento que alg(m pintor moderno ha querido
sala Petit.
resucitar;.pero aun sus mas severos censores no han podido mePor otra parte, los nuevos ideales van por derrote- nos de admirar su portentoso genio, la riqueza de su colorido,
incomparable maestría en el clarobscuro, la frescura y la viros distintos, así en lo que á la plástica corresponde su
da de sus carnaciones y la finura y armonía del conjunto.
como en lo que al concepto atañe. Los grandes hechos de armas, la vida ordinaria de las gentes de si- Jesús en el lago de Genesareth, cuadro de
glos como el xvm, la representación de una figura Enrique Serra. - Nuestro ilustre compatrioti., entre cuyas
dotes artísticas descuella la de identificarse con los asuntos por
de hombre que lee ó que examina una espada, no él
tratados, hallando para cada uno los toques más propios, ha
convence, no emociona, y ha menester de la paleta dado repetidas muestras de sus felices disposiciones para los
de Ticiano ó de Velázquez el pintor que tales figu- cuadros religiosos, algunos de los cuales conocen nuestros lecras pinte, para que se le perdone la insub¡;tancialidad tores, como el de Jes1ís y los 11i11os, que reprodujimos en el número 488 de LA ILUSTRACIÓN ARTISTICA y que valió á su
del motivo en gracia de las maravillas del color.
autor grandes plácemes cuando lo expuso en Roma primero y
Algo interesante hay en esta Exposición Meisso- luego en la primera Exposición de Bellas Artes celebrada en
nier; los croquis y estudios para sus cuadros más fa- esta ciudad en 1891. L-i obra que hoy publicamos no es menos
mosos. Vésele al celebrado artista, íntimamente, en digna de elogio. La figura del Salvador está perfectamente sen·
tida, y el fondo sobre el cual destaca su luminosa figura es de un
los dibujos, acuarelas, apuntes, etc., hechos todos efecto
hermoso, obtenido, no con recursos exagerados, sino mercon la espontaneidad de que tenía que privarse cuan- ced á una sobriedad admirable que se amolda por completo á
do ejecutaba la obra definitiva. Se ven, pues, como la escena representada, es decir, á la predicación de Jesucristo
dice Luis Cardou, las cartas ~on que jugaba Meisso- en aquel lago donde tantos milagros realizó nuestro Redentor.
*
nier, se le ve todo su juego: he aquí lo más digno de
La Virgen María al pie de la Cruz, cuadro de
**
Tocóle el turno de los fracasos pictóricos á Fran- examen y lo más importante de esta exhibición.
José Uria. - Mejor que pudiéramos hacerlo nosotros, descriEntre las obras notables que del maestro francés be en este mismo numero el asunto de este cuadro el elocuentísicia. Desde la 1.füima Exposición internacional de París la decadencia del arte de la pintura se acentúa en se exponen figuran: 1807-1814, Retour de Moscou, mo orador sagrado Rdo. P. Almonacid: en su hermoso trabajo
pinta con frase elegante y sublimes conceptos el dolor de la
la nación vecina de un modo grande. A remediar en L'Auberge, Les amateurs de peinture, Le lt'seur bla.nc, Divina Madre que estaba al pie de la Cruz, no «acobardada y
lo posible esto responde el reciente acuerdo tomado L'homne á l'epée, Joumrs de boules, A Antibes, Le Ha- débil, no postrada y desfallecida, no abatida y trastornada,&gt;
por la sociedad de artistas que preside Bonnat, de no llebardier, La barricade,Jena 1806, Le Voyageur, La sino «en actitud firme y majestuosa, manifestando en medio de
las angustias que oprimen su corazón toda la elevación y nobleadmitir en el salón sino las obras de los que hayan lecture chez Diderot, Le guide.
za de su alma y elevándose al más alto grado de la más heroica
expuesto, previo examen del jurado de admisión, cinfortaleza,¡¡ Parece cornil que en estas palabras se haya inspirado
*
co veces consecutivas por lo menos. Y á mi entenel distinguido pintor ovetense Sr. U ria para pintar el cuadro
**
Sorolla está terminando el cuadro que le encargó que reproducimos. ¿Qué mejor elogio cabe hacer de la pintura?
der hacen bien. Deben haberse convencido de que
la recla111e no hace arte. Hoy no se acuerda nadie de el Senado, que representa la jura de la reina regenEl descendimiento de la Cruz, cuadro deR uMillet, de Courbet, del mismo Corot, y la fama de te; Domínguez un techo del cual me ocuparé en otra bens.
- Fecundo como pocos ha sido el pintor de María de
los Puvis de Chavanne, de los Beraud y de tantos Crónica, y Cutanda ha comenzado á pintar un asun- Médicis, de Felipe IV y de Carlos I de Inglaterra; sus cuadros
forman una lista larguísima y en gran número figuran en los
otros descendió bastante. Ultimamente el gran Meis- to místico.
Los escultores se disponen á disputarse la ejecu- principales museos del mundo, constituyendo en ellos valiosas
sonier pudo hacerse algunas reflexiones, bastante
joyas. Rubens cultivó todos los géneros, el histórico, el mitolóamargas, cuando supo que en Nueva York sus oqras ción del grupo que en Manila se alzará á Legazpi y gico, el religioso, el de costumbres, el retrato, el paisaje, y en
no alcanzaban los precios de las de otros artistas. De al célebre fraile agustino que compartió con el pri- todos ellos sobresalió por su composición, por su dibujo, por su
tal suceso me ocupé en las páginas de LA ILUSTRA- mero el mando del archipiélago en tiempos de Feli- colorido, por su vigor, por el movimiento de sus figuras, por el
CIÓN ARTÍSTICA, y como corroboración de mis afir- pe II. He aquí á lo que se reduce cuanto sé del mo- sentimiento, por el carácter de vida y realidad que supo imprimir en todas las representaciones de la naturaleza humana y que
maciones, con las cuales trataba de rebajar un poco vimiento artístico de esta capital.
antes de él era desconocido en la pintura. Todas estas cualidade la cuenta el entusiasmo de los admiradores del
des aparecen en grado máximo en el Descmdimiento de la cmz,
R. BALSA DE LA VEGA
lienzo que se considera como la página más hermosa y más inautor de La retirada de Rusia, Mirbeau, con motivo ..,,., ..••,•••.•.,......, ................, ........,•.•••.••••.••
,, .• ,,.,,...... , ••••• .,...... 1., •••• , ••.•••, ...... , •• , ••. 1,,,-, ....,
mensa de Rubens, que lo pintó para regalarle, al gremio de arde las Exposiciones del Campo de Marte y del Palacabuceros de Amberes como transacción de un litigio que con
cio de la Industria, enderezó sus críticas más duras
NUESTROS GRABADOS
él tenía. Los arcabuceros quedaron tan satisfechos que gratifiá fustigar á cuantos seguían los procedimientos de
caron el trabajo entregando al pintor 2.400 florines y á su es·
Meissonier, el cual, según el crítico de El Fígaro,
Ave María, cuadro de Héctor Cercone. - La posa un par de ~antes. El cuadro, que estuvo en la catedral de
no tema inconveniente en falsear la verdad simulan- imagen de la Madre del Redentor constituye sin duda alguna la Amberes, figura hoy en el Museo de aquella ciudad.
de inspiración más inagotable para los artistas: conjunto
do con harina la nieve que cubre el paisaje donde se fuente
de todas las perfecciones, personificación de los más cruentos
Cristo llorado por la Virgen y por los ángedesarrolla la escena de su cuadro «1814.»
dolores, manantial de gracias y consuelos, elegida por Dios pa- les, cuadro de Van Dyck. - Discípulo predilecto de Ru•
Todo esto se me ocurre á propósito del fracaso de ra la más sublime y más santa de las misiones, presentida por bens, apóstol de las teorlas y procedimientos por éste creados,
la Exposición que de las obras del insigne pintor pa- los profetas, adorada por los santos y bendecida por los hom- Van Dyck super6 á su maestro en punto á nobleza de formas,
en Ella se suman todas las bellezas, Ella encarna todos á profundidad de expresión, á delicadeza de sentimiento y á
risiense se celebra en estos momentos en la capital bres,
los sentimientos que serán siempre el más hermoso fundamento corrección de dibujo: como retratista ha sido equiparado porun
de la república vecina.
del arte. El celebrado pintor italiano Cercone en su Ave lifarla ilustre crítico á Ticiano y á Velázquez; y hablando de sus cuaCreyeron sin duda los organizadores que el nom- ha sabido interpretar con notable acierto esa bellísima figura, dros religiosos, ha dicho otro que nadie pintó Cristos tan admibre de Meissonier, que la inmensa popularidad de dándole una expresión mlstica y presentándola en una actitud rables como los suyos. El cuadro que reproducimos puede ser
considerado como modelo de sentimiento y de ejecución acaba·
que parecían gozar sus cuadros atraería desde luego de arrobamiento que mueven á la piedad y á la oración.
da: el Cristo yacente es de una verdad asombrosa, y el dolor de
número infinito de admiradores, los cuales pagarían
«Flevit super illam,&gt; cuadro de Enrique Si- la Virgen se ajusta perfectamente á la concepción cristiana de
á buen precio el placer de contemplar tantas maravi- monet (premiado con medalla de oro en la Exposición inter- esa Madre que ve morir al amado Hijo para redimir al mundo.

El señor ministro de Fomento pretende establecer
cuatro grandes escuelas de Artes y Oficios donde se
les enseñen todos los oficios é industrias imaginables
á mil doscientos jóvenes que ingresarán como internos. Las enseñanzas durarán tres años. Excusado es
apuntar que la idea de esta organización está inspirada por las tres escuelas centrales que del mismo
carácter hay establecidas en la vecina república. Pero
el Sr. Moret se olvida de las que sostienen, además
de los distintos departamentos de Francia, el municipio de París y la fundación Diderot. Pero el señor
Moret se olvida de que además de estas otras escuelas, el E stado francés viene costeando hace siglos fábricas de artes suntuarias, como la de Gobelinos y la
de Sevres. Pero el Sr. Moret olvida que solamente el
ayuntamiento de la ciudad d el Sena destina millón y
medio de francos para ayudará subvenir á los gastos
que ocasionan las secciones elementales de la capital.
Pero podrían perdonársele al Sr. Moret todos estos
olvidos si al propio tiempo que estudió la organización de las tres centrales de Francia, hubiese meditado acerca de la mt:moria últimamente dirigida á su
colega de Comercio y Bellas Artes por una comisión
nombrada al efecto para que expusiera su criterio
respecto del estado de la industria francesa, pues se
necesitaba saber si tantos gastos eran reproductivos.
Y por seguro tengo que si nuestro ministro de Fomento hubiese leído la memoria á que me refiero,
no hubiera caído en la tentación de imitar ni á losfranceses (á éstos menos que á nadie) ni á ninguna
otra nación. ¿Las razones?, ya se las daré al Sr. Moret en otro lugar. Ahora bástele saber que montar
esas cuatro escuelas, si se han de montar medianamente, no bien, le cuesta al Estado doce millones de
pesetas, y todo este dinero para hacer de un centenar de obreros que saldrán de esos centros un centenar de infelices condenados á morirse de hambre.
Créame el Sr. Moret; no es imitando como hemos
de avanzar en el camino del progreso; es dedicando
profunda, tena'z é inteligente atención al estudio de
las necesidades y de los elementos característicos de
las distintas regiones de España. Suponer, por ejemplo, que por artes de encantadores hemos de lograr
que la cristalería española ha de llegará competir con
la de Clichy ó de Venecia, donde existe esta fabricación hace siglos, y sobre todo donde las primeras
materias son especialísirnas, es lo mismo que pedirle
al cocinero del mejor transatlántico que nos sirva en
pleno golfo cotufas frescas. ¡Ay! No es lo mismo hablar de elecciones ó á propósito de cualquier cuestión política, siquiera el que hable lo haga con tanta
elocuencia como el Sr. Moret, que legislar respecto
de estas otras cuestiones. Lo primero lo hace cualquier ateneísta, lo segundo ... lo segundo tan sólo pensadores de la talla de los más grandes sociólogos.
Y aquí hago por hoy punto final de esta cuestión.

~

LA

587

2II

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

EL CRISTO DE LAS LÁGRIMAS

LEYENDA POR CAYETANO DEL CASTILLO T EJADA. - ILUSTRADA POR J. L. PELLICER

I
A mediados del
siglo xvn vivía en
el Albaicín de
Granada una pobre familia de tejedores de cintas, cristiana de corazón y de abolengo, y tan sobrada .de necesidades como falta de otras rentas y adehalas que no fueran el
reducido jornal que á costa de mil trabajos ganábase
honradamente, y apenas si alcanzaba nunca á remediar los más apremiantes menesteres de la vida.
Componíase esta familia de Pedro Sánchez y Juana,
su mujer, y de una hija que Dios les había deparado
corno fruto de bendición y cuya belleza y arrogancia eran tales, que aunque llamábase María, nadie
conocíala en el barrio sino por Mari/inda.
Y á fe que estaba el nombre justificado, y nunca
con más razón pudo decirse que cuando Dios niega
los bienes de fortuna, otorga dones de más estima,
que no se mercan ni truecan con maravedises de oro:
pues allí donde puso pobreza y estrecheces, quiso
también poner aquel dechado de hermosura, alegría
de una casa y de un barrio, pulido cristal en que los
Sánchez se miraban y anhelo constante de enamorados galanes que tendían celadas al recato de la doncella, y más de una vez dieron con riñas y acuchillamientos bastante que indagar á la justicia y no poco
que correr á alguaciles y corchetes.
Andaba Mari/inda en los veinte años, y aunque tenía cristiana el alma, llevaba en todo su cuerpo el
sello típico de aquella voluptuosa raza árabe, que
mezclando su sangre con la de Castilla, dejó en nosotros rasgos fisonómicos y característicos que no han
podido borrar las herrumbres del tiempo y que aún
se muestran con todo su realce en las mujeres de
nuestras viejas ciudades musulmanas.
Mari/inda era elegante y esbelta como las palmas
valencianas; de talle un poco largo y tentadoramente
cimbrador; de nariz fina y rosada que contrastaba con
sus labios encendidos y un tanto abultados como fresas en madurez; de ojos grandes y negros, cuyos ardores velaban largas pestañas á modo de finas celosías, ·y de pelo negro también y abundante y espeso,
que recogido sobre la nuca realzaba la gallardía del

busto, exuberante de belleza, y suelto y desmadejado
hacíala parecer á María Magdalena antes de que el
arrepentimiento la llevara á arrojarse á los pies del
Salvador.
La hija de Pedro Sánchez, aunque nacida y criada
en las estrecheces de la miseria, no vivía resignada
con su suerte.
La vista y el contacto de aquellos capullos de finísima seda que su madre hilaba, tejía su padre y ella
acicalaba hasta dejarlos trocados en hermosas cintas
de brillantes colores, que adornarían más tarde guardapiés y faldellines de alguna dama de linajuda alcurnia, habían engendrado en la moza instintos de refinamiento y de lujo, que mal se avenían con la modesta urdimbre de las sayas de estameña y de los
jubones de pañete en que encerraba Marilüzda el
espléndido tesoro de sus paganas formas. Y así, más
de una vez sucedió que la muchacha mirara con
tristeza y envidia los ricos trajes de damas y caballeros que con frecuencia escalaban las alturas del Albaicín é iban á dar cumplimiento á algún voto ú ofrenda ante la imagen del viejo Cristo de piedra, que,
lleno de trágica majestad, se destacaba pendiente de
su cenicienta cruz de granito, en el centro de la destartalada plazoleta donde hallábase la casa de Ma-

ri/inda.
No una vez sola los mortecinos rayos del farolillo
que pendiente de una escarpia de hierro se balanceaba á impulsos del aire, animando con tristes destellos la dolorida faz del Cristo, habían alumbrado los
pasos de galanes apuestos que imploraban, rendidos,
los favores de Mari/inda. Pero todo era inútil. La gallarda doncella, insensible á las súplicas y sorda á las
ternezas, soñaba con algo más que con el modesto
porvenir que un menestral honrado pudiera brindarle, y aguardaba un día y otro á aquel galán de sus sueños, que sacándola de tan humilde condición le ofreciera lindas arracadas, gargantillas de piedras preciosas, trajes de brocado y cuanto para sí estaba pidiendo la soberana hermosura con que á Dios plugo
dotarla.
La vanidad habíase apoderado del corazón de
Mari/inda, y á medida que el tiempo pasaba, sin que
sus anhelos de lujos y riquezas se satisficiesen, aumentaban sus ansias y crecían sus odios á la pobreza,

que era para la hija de Pedro Sánchez cadena insoportable que la amarraba á todo género de privaciones.

II
Hablábase mucho por entonces en el barrio de
una viejecilla apergaminada y rugosa que habitaba
camino del monte Ilipulitano, en una cueva obscura
y hedionda, que el vulgo aseguraba ser antro de brujas y de demonios y lugar de cabrunos conciliábulos,
en que más de una vez había fijado su mirada escrutadora y vigilante el tribunal del Santo Oficio. Nada,
sin embargo, contrario á la fe ni á la religión habíase
logrado hallar en el inmundo cubil de la vieja, y la
tía E nsalmos, que así la llamaban, vivía en paz con
la justicia, y mendigando aquí y allí su sustento, recorría los barrios vecinos con torpe é inseguro paso,
apoyada en su nudosa muleta y llevando en los lívidos y grieteados labios una eterna y sarcástica sonrisilla que amortiguaba la punzante impresión de sus
ojos, hundidos en las huesosas cuencas y verdes y
redondos como los del buho ó la lechuza.
Entre el pueblo corrían, no obstante, mil historias
estupendas y medrosas acerca de aquel carcomido
engendro de Satanás. Contábase que la tía Ensalmos poseía el secreto de untos maravillosos para devolver la frescura y lozanía de la juventud aun en la
más provecta vejez, y de filtros que ligab¡m los -corazones de los amantes desdeñosos, tornándolos en
apasionados y rendidos; que una mirada suya y el
conjuro de algunas palabras cabalísticas bastaban á
hechizar á una persona; que guardaba escondidos tesoros de inmenso valor con los cuales compraba las
almas para ofrecérselas al demonio, de quien era ferviente devota é instrumento de perdición, y que más
de un sábado los mozos trasnochadores la habían visto salir por la chimenea de su cueva, á horcajadas en
una escoba de mugriento palo, remontarse volando
sobre las alturas del Cerro del Sol y desaparecer por
el horizonte corno negruzca nube empujada por el
soplo del huracán.
Mari/inda había oído todas estas cosas y las había
dado crédito, arrastrada por su imaginación soñadora, propensa siempre á dejarse seducir por lo mara-

�LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

212

,.

villoso y lo fantástico. Por otra parte, ¿quifo podría
dudar un solo momento de la existencia de las brujas, cuando la Iglesia las condenaba, tostábalas el
Santo Oficio y no había comadre en el barrio que no
las hubiera visto volar en tales ó cuales noches con
dirección al aquelarre? Indudablemente la tía Ensalmos era bruja, y bruja de buena cepa, á la que como tal estaba reservado el privilegio de operar cosas
sobrenaturales. Aquella vejuca carcomida y verdinegra, que mendigaba de puerta en puerta y á quien se
le cerraban casi todas; que metía miedo aun á los zagalones del barrio y llevaba sobre sí más andrajos que
lustros y pecados y tantas necesidades como andrajos , era no obstante dueña de inmensos tesoros . .Afárilinda no lo ignoraba, y muchas noches había soñado con las riquezas de la bruja y se había visto poseedora de ellas, habitando un encantado palacio,
prendida con joyas de esmeraldas y diamantes y rodeada de numerosos y sumisos criados, que adivinaban sus deseos y satisfacían sus más raros caprichos.
Pero el alba llegaba y desaparecía la.ilusión al ruido del telar que Pedro Sánchez comenzaba :í. mover,
recordando á la muchacha la cotidiana faena de
aquellas cintas, que mil veces maldijera por ser, al
par que signos y testigos de su condición humilde,
estímulos y acicates de sus ambiciones locas.

do con lo que la doncella consideraba como la dicha más apetecible?.. Nada, menester era decidirse
y no dejar huir la loca suerte, que suele ser como aire
sutil que al menor descuido escápase aun por los más
ertrechos resquicios. Jlfarilinda iría :í. ver :i la tía

Nú.MERO

587

chuzas y un buho; una nube de murciélagos dormía
pegada á las húmedas paredes y algunos sapos se revolcaban en la ceniza del hogar, mientras de piedra
á piedra tendían sus viscosas redes varias gigantescas
y repugnantes arañas.
E11s11!111os.
Cuando entró la tía Ensalmos todos aquellos bichaAsí lo determinó tras de dos días de vacilaciones, rracos pusiéronse en movimiento. l\Jedia decena de
temores y dudas.
murciélagos posáronsele en la cabeza, ciñéndola con
negruzca diadema; la lechuza favorita subiósele al
IV
hombro y pareció que le hablaba al oído, y.dos 6 tres
sapos comenzaron á hacer monadas ante la bruja,
Rendidos los Sánchez del trabajo, recogiéronse lcvant:\ndose sobre las patitas y mo~trando al descucomo de costumbre en su lecho después de oracio- bierto sus hidrópicas y verdinegras panzas.
nes. .A-farilindti se entró en su desván, apagó el can- ¡Fuera arrumacos!, polilla, dijo la vieja, sacudil, y en la obscuridad aguardó, entre impaciente y diéndose los animaluchos.
temerosa, á que se durmieran sus padres.
Y libre ya de ellos encendió con el candil una linPasó una hora y luego otra. De pronto el aire se ternilla, sacóse del seno mohosa y torcida llave y
agitó con una vibración metálica, á la que siguió abrió una ferrada puerta, en que 1lfc1rili11dcz no había
otra ... y otra ... y después un eco, que poco :í. poco reparado hasta entonces.
fué dilatándose y muriendo, hasta confundirse con
- Sígueme, dijo la tía Ensalmos.
los misteriosos rumores de la noche. Habían dado
Y alumbradas de la linterna descendieron ambas
las ánimas.
por un estrecho caracol que se hundía en los abismos
Cobijóse Afari!i11d11 en su paiiolón de lana y sigi- lle la tierra.
losamente abandonó el desván. Puso oído atento,
- ¡Uno!.. ¡tres!.. ¡diez!.. ¡ciento!.. ¡mil!, iba dicienaguantando la respiración fatigosa: nada oyó. Sus pa- do la bruja; y bajaban... bajaban sin que el descenso
dres dormían. Bajó la dt:svencijada escalera, abrió á pareciera tener remate.
tientas la puerta de la casucha y se encontró en la
Por fin llegaron á su término. Un obscuro subteIII
calle.
rráneo se abría ante ellas. Entraron y siguieron caLa noche, aunque serena, era obscura, y sólo en d minando. A intervalos, la luz de la linterna hacía
Terminaba ya casi la cuaresma, cuando una tarde centro de la destartalada plazoteta se veía luchar con relucir en las paredes brillantes veteados.
1}farili11da, llevando al cuadril su cántara, dirigióse la sombra la tenue luz del mugriento farolillo del Cris- Eso que reluce, decía la vieja, son los filones
por agua al aljibe de donde acostumbraba á tomarla. to, que como una soñolienta pupila proyectaba tris- de metales preciosos. Las arterias de la madre tierra
Pegada al arco de herradura de aquél, como sala- tes destellos sobre el trágico rostro de la escultura.
cuya ~angre codician los hombres... ¿Oyes ese ruido
manquesa que en la humedad se esponja, estaba la
Jlfízrilinda miró al Nazareno y sintió que el rnlor que comienza á retumbar sobre nuestras cabezas con
tía E11sa/111os, -con su eterna sonrisilla en los repug- le faltaba. Hizo un supremo esfuerzo para serenarse, el estruendo de una avenida? Es el Dauro: por bajo
nantes labios, apoyada la diestra mano en su nudosa y con rápido andar cruzó la plazoleta, pasó por delan- de él pasamos.
muleta y teniendo en la otra una miserable escudilla te de la imagen apartando de ella la mirada, y se in1Jfarili11da miró hacia arriba, sintió caer sobre su
I
de colorado barro.
ternó en el confuso laberinto de medrosos y torcidos frente algunas gotas heladas y vió que de la bóveda
.A-farilinda reparó en la bruja y detúvose un tanto callejones que conducían al camino del monte llipu- salían finas agujas de piedra, que ornadas de diatemerosa de hallarse á solas con ella.
litano.
mantes, pareda11 temblar á los reflejos de la luz.
- No temas, pimpollo, díjole la abuela con casCuando llegó ante la cueva de la bruja estaba jaPronto cesó el ruido y comenzó á notar la doncella
cada voz, que aunque mal de ojo haga, nunca hícelo deante, pero ya no sentía miedo.
una claridad tenue al principio y que á medida que
:í. mozas como ttí, tan garridas. ¿Quisieras darme agua?
Ante? de que llamara, la puerta se abrió y la tía adelantaban iba creciendo y llenándolo todo. HalláEchó Manlind,i el acetre al aljibe, tomó agua y Ensalmos ofrecióse á su vista, apergaminada y rugo- ronse por fin ante una enorme puerta de bronce, que
llenó la escudilla de la vieja, que después de beber sa como siempre, pero erguida, derecha y sin la inse- abriéndose por sí sola, hizo lanzar á .lfarilinda un
añadió, clavando en la muchacha su mirada punzante: para ble muleta, que era apoyo de su vacilante andar. grito de espanto y de alegría. Tan maravilloso fué el
- ¡Lastima que tan gran hermosura ande tan mal
- Te aguardaba, niiiita, dijo la bruja. Entra y no espectáculo que miraron sus ojos.
cuidada! ¡Cuántas princesas envidiarían esos colores tengas cuidado por tus padres, que los he dormido
Lo que vió era una amplia cuadra, á modo de las
de arrebol y ese pelito de cuervo! .. ¡Ay, niña, qué bien y no despertaron hasta la aurora.
árabes, cuyo pavimento, muros, bóveda y encendinecia es la que pudiendo ser señora empéf1ase en moY alargando su huesuda diestra, cogió á Jlfari- das lámparas que de ella pendían estaban construirir villana!
linda de la mano y la hizo pasar, atrancando luego la dos de finísimo oro. J\I frente arrancaba una sober- ¡Qué dice usted, tía Ensalmos.', exclamó sobre- des,·encijada puerta.
bia escalera baldosada del mismo metal; todo lancogida la doncella.
Un humoso candil colgado de la saliente de un zanclo tales resplandores que cegaban la vi~ta.
- Digo, hijita, que si tú quieres, medios tengo yo guijarro iluminaba la covacha, en la cual nada veíaEl asombro paralizó á la hija de Pedro Sánchez:
para que en princesa te trueques y cuanto ambicio- se que revelara las malas artes que á la tía Ensalmos pe:ro la bruja la hizo volver en sí y la condujo por la
nas tengas.
se atribuían.
escalera al interior del encantado palacio, que tarda- Yo no ambiciono nada, replicóM.zrilinda, asusLa abuela hizo sentarse á .Mari/inda en una silla ron en recorrer largas horas.
tada de ver cómo aquel carcamal leía en sus pensa- de anea, y t0rnando ella otra, díjole después:
¡Oh y cuántas riquezas vió juntas la ambiciosa donmientos.
- Vamos, palomita, cuéntame tus penas y dime lo cella! Pavimentos, paredes, techos, todo de oro; y en
- Pues si nada quieres, ahí te quedas. Mas si por que quieres; que como fuere cosa á que mi poder al- muchas salas de esmaltados muros, montones de ceacaso soñaste con ser dama principal, dueña de te- canee y tú pusieras lo que de ti dependa, lograda la quíes, de doblas y de marevedises excitaban la codisoros que nunca se acabasen, vé cuando quieras, oído tienes de fijo.
cia y espléndidas joyas de primorosa orfebre halael toque de ánimas, á buscarme á mi cueva y á fe
Entonces .A-fárili11da expuso su deseo y pidió á la gaban la Yanidad más exigente ... ¡Oro por todas parque podré darte cuanto necesitares.
vieja parte de sus tesoros, de aquellos tesoros con tes!.. ¡Oh y cómo iba á ser dichosa Afarili11da si dejá
Y esto dicho, y acentuando su sonrisilla, alejóse la que tantas veces soñara y en que cifrábanse todas banla á ella henchir siquiera un halda!..
bruja del aljibe, dejando :í. la doncella sumida en un sus ambiciones.
Así pensó, y yéndosele el deseo tras el pensar, alargó
laberinto de negras confusiones.
- ¿Y qué me darás á cambio de lo que anhelas?
la mano á un arcón de oro,que repleto de rubias moPor la noche Mariltizda durmió inquieta y desaso- Le que queráis.
nedas encontrábase próximo. Pero antes de que tosegada, y se vió de nuevo poseedora de los tesoros
- ¿Lo que quiera?.. Veremos ... veremos después. cara el codiciado metal, hundióse el fondo del arcón
de la vieja... «Si por acaso soñaste con ser dama Por lo pronto voy á llevarte á un sitio donde jamás y rodó el tesoro al abismo, llenando el aire de agudas
principal. .. , yo podré darte cuanto necesitares.» Esto penetró nadie. Allí has de ver maravillas con que y cristalinas vibraciones.
había dicho la bruja, y sus palabras no se apartaban nunca soñaste. ¿Tendrás valor para seguirme?
.Afarili11da retrocedió espantada.
un momento de la imaginación de la muchacha. El
Jlfcmlinda vaciló; después dijo:
- Esas monedas, como todo lo que aquí ves, díjole
demonio de la vanidad había acabado de apoderarse
- Sí.
la bruja, no pueden tocarse sin haber antes prestado
de ella y concluyó por sugerirle un pensamiento de
- Pues ven.
acatamiento á su dueño.
perdición.
La doncella siguió á la tía Ensalmos, que llevando
- ¿Y á quién pertenecen?, preguntó la doncella.
Buscaría á la bruja; le pediría oro mucho oro, y en la mano el candilejo, 11egó á un rincón de la cue-Al Rey del Oro. Si juras prestarle adoración y
si la tía Ensalmos cumplía su promesa, abandona- va, apartó una gran maraña de zarzas que allí había obedecerle, tuyas serán y tú la envidia de los homrían sus padres el telar y otras manos hilarían y teje- y dejó al descubierto una negra abertura.
bres. Pero ve que has de cumplir sus mandatos, aun
rían la seda con que .Afarili11da se acicalase. Las moPor ella pasó seguida de la muchacha, y encontrá- antes que los del mismo Dios.
zas del barrio y las damas de la ciudad envidiarían ronse ambas en una segunda cueva, á cuyo lúgubre
- ¡Antes que los de Dios!.., murmuró vacilante la
su suerte; y la que antes con su hermosura puso con- aspecto volvió el temor á invadir el alma de Mari- muchacha.
gojas en el corazón de tanto villano y prendió yescas linda.
- Sí, repitió la bruja. ¿Juras?...
al deseo de tanto gran señor, sería solicitada por caErase aquel antro un reducido espacio de desiguaAfarilinda vaciló, miró en torno suyo... ¡oh! y cómo
balleros linajudos, que á dicha tendrían el entroncar les paredes, que se unían en forma de tosca bóveda. deslumbraba aquel oro.
con la familia de los Sánchez.
Sobre polvorientos vasares empotrados en los pedre- Juro, dijo al fin.
Para conseguir todo esto, ¿qué necesitaba la don- gosos muros veíase abundante porción de pucheretes,
- Pues óyeme, exclamó la tía E11sa/111os, cuyos
cella? Atreverse una noche á abandonar su casa y á cantarillas y redomas conteniendo menjurjes de dis- ojos brillaron como dos encendidos tizones. Dentro
buscar á la tía Ensalmos en su cueva, que Mari/in- tintos colores. En un rincón y sobre una hornilla de tres días es Viernes Santo. A las doce de su noche
da, como todos los vecinos del barrio, conocía. Pero de barro, cocíase á fuego lento en cobriza marmita los vasallos de nuestro rey, que lo son algunos villa¿cómo tener el valor suficiente para ir á aquel antro, un obscuro brebaje, del que se escapaban á interva- nos y muchos magnates y aun príncipes purpurados,
que el vulgo aseveraba ser nido de embrujamiento y los lívidas llamaradas. De las piedras salientes pen- le han de prestar adoración ante un helado trono,
maleficios? Aunque, por otra parte, ¿no era mucho &lt;lían ensartados en ramalillos de cáñamo, á guisa de que tiene asiento sobre las nieves eternas de la Sierra.
más horrible resignarse á pasar toda una vida de tra- cuentas en rosario, enrolladas nóminas y amuletos Al pie de la abrupta cumbre del Mulhacén, en el Cobajos por dejarse asaltar de pueriles temores? ¿Qué de extrañas formas; sobre una cañeja, á modo de ne- rral de Veleta, celebraráse el conciliábulo. Allí has de
daño podría hacerle la bruja, cuando habíale brinda- blíes emperchados, veíanse tres viejas y pelonas le- ir, y cuando hubieres adorado al gran señor, cabro-

I

NúMERO

587

213

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

neador de brujas y árbitro de los hombres, tuyas serán fuerza sobrenatural llegó ante la cruz y cayendo de I imagen cada minuto para seguir las fases del_ movirodillas golpeó con' la hermosa cabeza' el pedestal de miento. Finalmente1 la abert~ra d~ una flor? s1 tarda
sus riquezas.
. ¡aman d o..
10 horas en producirse, permite deJar 24 minutos de
- ¿Y cómo, dijo Mari/inda, podré trepará las ne- grant·to, exc
. ,
.
_
¡Perdón
Dios
mío!
..
¡Perdón!..
intervalos
entre dos 1magenes sucesivas.
.
vadas cumbres?
La mirada' de Cristo brilló con ¡05 esplendores de
El m~nub~io col~cado en la parte posterior d~l
- Por la fuerza de este amuleto de negras bayas
una aurora, y de sus marchitos labios salieron estas a~arato 1!11pnme al JUe~? .de ruedas ~otor un mm 1miento rap1do y sería d1f1c1l hacerlo girar con bastanconso1ad oras frases:
'
.
.
.
_ y 0 troqué en símbolo de salvación lo que era te lentitud para reducir la frecuencia de las imágenes
siano de tu eterna desdicha. Tú vuelves á mí y lloras á menos de una por segundo; por esto se proce?e de
tuº pecado. También yo ¡0 lloro. Abraza mi cruz, y mi J distinta manera cuando s~ ha de establ~cer un mterllanto y tu arrepentimiento te darán riquezas que para valo largo entre los sucesivos alumbramientos.
·
El eJ·e de los discos obturadores se prolonga delans1empre permanecen.
y alzó Mari/inda los ojos y á los últimos destellos te del aparato en _forma de un cuadrado al que se
de aquella claridad que envolvía Ja cruz, vió que por adapta el manubrio, el cual entonces no produc~ en
las mejillas de Cristo descendían dos purísimas lágri- c~da una de sus vueltas m~s que u~a vuelta del disco,
mas como tembladoras gotas de rocío.
s1end~ en tal ca~o !11uy fácil r_educ1r á voluntad la fr~Después todo quedó en la obscuridad; y cuando cuenc1a de las 1magenes haciendo que. el manubrio
despuntó el alba y el alegre voltear de cien campa- dé una vuelta cada segundo, cada mmuto ó rada
nas cantó el himno de la resurrección, Mari/inda ya- hora.
.
cía sin sentido al pie de la imagen de piedra, en cuya . En los casos en que las imágenes deban tomarse á
marmórea faz veíanse congeladas dos cristalinas gotas mtervalos muy largos, e~ vez de dar vueltas a~ m~nude llanto. Un año después, en un convento de Carmeli- ?rio con la mano e~ _meJor con~ar est~ trabaJO ª. ~n
tas descalzas tomaba Mari/inda el hábito de religiosa, Juego de ruedas auxiliar, que lo eJecuta a la perfecc1on.
cambiando su nombre por el de Sor María de la DoC. Duración de los alu111bram,;11tos - La duración
lorosa Pasión.
El pueblo conservó el relato del prodigio; la t_ía de los alumbramientos guarda una relación natural
Ensalmos desapareció para siempre, y la piedad cris- con la frecuencia de las imágenes, lo cual resulta de
tiana rindió culto fervoroso al Cristo de las lágrimas, la misma construcción del obturador. En efecto, si el
que todavía se eleva, lleno de trágica majestad, en la disco grande tiene un metro de circunferencia y las
que te doy. A la media noche, sal de tu cas:i, échatelo destartalada plazoleta del Albaicín, donde estuvo la ventanas alumbradoras un centímetro de diámetro,
la coincidencia de las ventanas producirá el alumbraal cuello y hallaráste en el acto en el conciliábulo. casa de Marilinda.
miento durante 1/200 de vuelta de disco aproxima¡Ay de ti si faltares á tu juramento!, porque nadie te
damente
(2). Ahora bien: ámedida que el disco giralibrará de las iras de nuestro rey... Ahora vuélvete á
rá más rápidamente, esta duración absoluta del alumtu casa, porque el alba se acerca.
bramiento será más corta: con una rnelta de disco
Y dicho esto, ciñó con el amuleto la garganta de
por segundo se obtendrá una imagen cuyo tiempo de
.Afarilinda que por ensalmo vió desvanecerse la encanexposición
será de 1/200 de segundo; con dos vueltada mansión y se encontró en su desván.
tas, dos imágenes con exposición de 1/400 de segunLa luz del día comenzaba á esclarecer el horizonte.
do, y con diez vueltas, diez imágenes con exposición
de 1/2.000 de segundo.
V
LA CRONOFOTOGRAFÍA
Esta relación natural entre la frecuencia de las
NUEVO MÉTODO PARA ANALIZAR EL MOVIMIF.NTO
imágenes
y la duración del tiempo de exposición es
Era la noche del Viernes Santo, noche medrosa y
EN LAS CI ENCIAS FfSICAS Y NATURALRS
en
general
ventajosa, pero algunas veces es convelúgubre, en que aún parecían flotar en el ambiente
(Continuación)
niente cambiar esta relación en interés de las pruebas
los últimos ecos de la desenfrenada muchedumbre
Sabido es que bastan diez imágenes sucesivas por fotográficas, sin lo cual podrían éstas tener un tiempo
que escarnecía al mártir del Calvario y los doloridos
acentos de la víctima heroica demandando el perdón segundo para que los ojos experimenten la sensación de exposición demasiado corto ó demasiado largo (3).
de un movimiento continuo, y como la cronotografía Este resultado se consigue modificando la anchura
de sus verdugos.
Los fieles habían conmemorado con todo recogi- puede dar por segundo hasta 40 ó 60 imágenes, si se de las ventanas.
miento la solemnidad del día, y cuando las tinieblas hace girar una de estas tiras en el zootropo á razón
D. Elección de objetivos según la índole del objeto
envolvieron la ciudad, por las solitarias callejas no de diez imágenes por segundo se consigue la sensaque
se estudie. - En todo aparato fotográfico debe
ción
de
un
movimiento
cuatro
ó
seis
veces
más
lento
cruzó persona.
El templo, cubiertas sus hornacinas con morados que el natural, y por consiguiente mucho más fácil de cambiarse de objetivo según las dimensiones y la discrespones, desnudos sus altares y apagadas sus lám- seguir en todas sus fases. Este método nos sirvió hace tancia del objeto cuya imagen deba tomarse. Esta.
paras, como ojos que velaron largo tiempo y duermen algunos años para el análisis del movimiento del necesidad es aún mayor en el cronofotógrafo, porque
el sopor del cansancio, semejaba un sepulcro vacío, vuelo de los pájaros, cuyo resultado consignamos en este instrumento se aplica á los más diversos estudios. Todos los objetivos que se utilicen deben estar
por donde el aire se arrastraba quejumbroso, hacien- la obra Vol des Oiseaux.
Este método, sin embargo, no es suficiente para el montados en una caja análoga á la que representa la
do chirriar las vidrieras y crujir las celosías de los
análisis delicado de un movimiento, pues todavía figura 6 (4) y que permite cortarlos en su parte media
confesonarios.
Densos nubarrones presagiando tormenta cubrían adolece de las incertidumbres propias de las sensa- para dejar pasar los discos obturadores en el centro
el horizonte, y en la destartalada plazoleta en que ha- ciones sujetivas; de suerte que es muy inferior á la mismo del objetivo.
Sin embargo, cuando la cronofotografía se aplica
bitaba Marilinda todo era misterio, soledad y calma. cronofotografía sobre placa fija que reproduce direcEl mugriento farolillo pendía apagado ante la cruz, tamente el plano geométrico del movimiento estudia- al estudio de los movimientos en el campo del miy sobre la figura de Cristo expirando echaba la noche do (fig. 1) ( 1). Ahora bien: es posible llevar la segunda croscopio debe utilizarse una disposición especial.
forma de la cronofotografía á la primera, es decir,
En todas las circunstancias y cualquiera que sea el
el fúnebre sudario de sus sombras.
Dieron las doce. La puerta de la casa de Sánchez aplicar en una misma superficie las imágenes obteni- objetivo empleado, la cronofotografía puede practise abrió, y á la luz de un relámpago remoto se vió sa- das en superficies diferentes; este resultado se consi- carse en sus dos formas, es decir, sobre placa fija delir á Mari/inda, llevando en la mano el amuleto que gue, en algunos casos, por medio de la superposición lante de un campo obscuro y sobre la película móvil
de clisés transparentes; otras veces por una serie de si se trata de objetos que se destacan sobre un fondo
le diera la bruja.
La doncella anduvo algunos pasos, y preparándose calcos sucesivos, ó también por una serie de opera- luminoso.
á concluir la obra de perdición, ciñóse á la garganta ciones del género de las que F. Galton ha denomiAPLICACIONES
el collar por cuya virtud había de encontrarse de re- nado fotograflas compuestas.
En
un
gran
número
de
casos
basta
para
hacer
perpente en pleno conciliábulo.
.
Al definir la cronofotografía la hemos representado
Pero no ocurrió así; porque en aquel momento sm- fectamente inteligibles las fases del movimiento distió que sus plantas se aferraban á la tierra, mientr~s poner las imágenes en serie vertical: para obtener en como el desenvolvimiento más completo del método
sobre su cabeza rodó un trueno espantoso y ardió la tira pelicular esta disposición de imágenes en serie gráfico y como un medio precioso para estudiar los
cárdeno relámpago, que la hizo esconder la faz en el vertical, no hay más que cambiar la colocación del fenómenos de la naturaleza. Todo fenómeno, en efecseno y reparar en que el amuleto habíasele trocado aparato echándolo sobre uno de sus costados, con lo to, consiste en una serie de cambios de estado de un
que el desarrollo de la tira pelicular y su paso de un cuerpo bajo la influencia de determinadas condicioen un rosario.
Y cuando cesó el pavoroso ruido, del centro de la carrete á otro se hacen en sentido vertical.
(2) Estos cálculos son aproximados y ~ería muy dificil ha·
plazoleta de la cenicienta cruz de granito salió una
B. Frecuencia de las imágenes. - La frecuencia de cerios más exactos, como lo ha demostrado M. de la Baume·
voz suave, más dulce que el balido del tierno recenPluvinel.
tal, que exclamó con acento de dolorosa amargura: las imágenes debe variar según la velocidad del movi(3) Asl en los casos en que el intervalo de las imágenes
- ¡Mari/inda!.. ¡Mari/inda.'.. ¿Por qué me has aban- miento que se quiere analizar; generalmente se nece- fuese de 24 minutos, si los discos obturadores giraban unifor·
sitan diez durante la realización de un acto para que memente, la duración de la exposición sería de más de 7 sedonado?..
gundos : en este caso es preciso dejar el juego de ruedas paraY miró ella, aterrada, al sitio de donde la voz salie- puedan percibirse todas las fases del mismo. Así para do en el intervalo de las exposiciones y dar vueltas rápidamen·
ra, y vió la cruz envuelta en celestiales resplandores, analizar el aleteo de un pájaro, si este acto dura un le al manubrio cuando se quiere producir una imagen. A igual
y pendiente de ella, no la imagen de piedra, sino el quinto de segundo, los alumbramientos y por consi- velocidad de rotación del disco, la frecuencia de las imágenes
mismo Verbo hecho carne. Por las atarazadas manos guiente las imágenes deben sucederse á razón de aumenta 6 disminuye según que aumente ó disminuya el númede ventanas del obturador, y si estas ventanas conservan el
y el abierto costado derramábase su sangre preciosa; cuarenta por segundo. El paso de un hombre, que es ro
mismo diámetro, la duración del alumbramiento no varía. Fimucho
más
lento,
sólo
exige
diez
imágenes
por
seel cuerpo contraído acusaba las horribles !Orturas del
nalmente, á igual velocidarl de rotación y á frecuencia igual de
martirio; agudas espinas taladraban sus sienes; fl?ta- gundo, y para otros actos aún más lentos los interva- imágenes se varia la duración ele los alumbramientos haciendo
ba el viento la desgreñada guedeja, y en su dulcísima los han de ser más largos. Por ejemplo, una astería variar el diámetro de las ventanas. A~! para los movimientos
faz, acardenalada por los bárbaros sayones, pintábase puesta boca arriba en el fondo de un acuario emplea extremadamente rápidos como los ele las alas ele los insectos,
hay que transformar, por medio de una corti11a-venta11a, las
con lúgubres tintas el cruento padecer de la agonía. unos 10 minutos para volverse, bastando tomar una aberturas del disco en aberturas estrechas. De este modo hemos
La ambición villana sintió entonces en el alma las
podido reducir el tiempo de exposición á 1/25.000 de segundo,
(1) Véase el núm. 582.
(4) Véase el núm. 583sacudidas del arrepentimiento; y arrastrada por una

I

�L A I LUSTRACIÓN ARTÍSTICA

2 14

nes. Estudiar un fenómeno es observar sucesivamente la serie de estos cambios y compararlos entre sí.
¿Es necesario decir que la insuficiencia de nuestros
sentidos ó la imperfección de nuestra memoria hacen
á menudo defectuosas, si no imposibles, estas óbservaciones?
Los aparatos inscriptores han remediado en parte
las dificultades de la observación directa, pero sólo
son aplicables á casos relativamente sencillos, pues
los fenómenos que traducen deben haber sido previamente reducidos al caso uniforme del movimiento de
un punto sobre una línea recta.
De este modo las oscilaciones de la columna termométrica ó barométrica se inscriben bajo la forma
de una curva sinuosa que traza los cambios de altura
de esta columna, según el tiempo.
La cronofotografía abarca un campo- mucho más
extenso, pues no sólo reproduce los movimientos de
un punto sobre una línea recta, sino que también los

Fig.

VI. - LOCOMOCIÓN TERRES'l'RE,
MOVIMIENTOS DEL HOMBRE V DE LOS CUADRÓPEDOS
1. Movimientos del hombre. - En el siglo xvn Borelli demostró á los fisiólogos que las leyes de la mecánica poco antes descubierta por Galileo se aplicaban á los seres vivientes: el análisis que aquel sabio
hizo de los movimientos de los animales denota extraordinaria sagacidad; pero la carencia de medios
exactos para medir el tiempo, el espacio y las fuerzas
no permitió al sabio profesor de Nápoles resolver los
múltiples problemas de la mecánica animal. A principios de este siglo, los hermanos Weber, que dispo-·
nían de instrumentos menos imperfectos, han dado
algunas nociones más exactas acerca de la locomoción del hombre; pero si se tiene en cuenta la complejidad del asunto estudiado, se comprende la insuficiencia de los recursos hasta ahora empleados. La

15. Fases sucesivas de un salto á lo largo. Cronofotografia sobre placa fijaj'.

movimientos de todos los puntos de un objeto, ó por
lo menos de todos los que serían visibles desde un
mismo punto de vista: todos estos movimientos son
recogidos por ella, cualquiera que sea el sentido en
que se efectúen.
Como en otras formas del método gráfico, la cronofotografía sigue las fases de los fenómenos que escapan á la observación por su lentitud extrema, lo
propio que los actos muy rápidos; pero cuando se
manifiesta su superioridad es cuando se aplica á movimientos de extremada complejidad.
Cierto que nuestro método no reproduce la expresión continua de los cambios que traza; pero las imágenes que toma pueden estar tan aproximadas unas
de otras que, mediante una interpolación legítima, se
pueden concebir las fases intermediarias á las que
están representadas.
Lo que desde luego sorprende en las aplicaciones
de la cronofotografía es su potencia para el análisis
de los actos rápidos. Cuando se ve que las alas de un
insecto que vuela están tan claramente.representadas
como si estuviesen inmóviles, y cuando se sabe que
para.obtener esta limpieza es preciso reducir la duración de cada exposición á 1/25.000 de segundo, concíbese que entre los actos más rápidos haya bien pocos que no puedan ser sorprendidos por la cronofotograffa.
Menos bien se conciben las ventajas de este método para el análisis de los movimientos lentos, y sin
embargo, debe existir una infinidad de fenómenos que
escapan á nuestro examen por su lentitud. Es de esperar que algún día podremos seguir sobre imágenes
tomadas á intervalos muy largos los movimientos
lentos de los ventisqueros ó los cambios de la configuración geológica de un país, y con mayor razón las
fases mucho menos lentas del crecimiento de un animal 6 las del desarrollo de ciertos embriones observados al través de sus membranas transpare_ntes. Sobre esto ha trazado un curioso programa de experimentos el profesor March, el cual dice que si se han
recogido en intervalos iguales y durante un gran número de años los retratos de un individuo á partir de
su infancia hasta su vejez y se dispone la serie de
imágenes así obtenida en el phenakisticopo de Plateau,
esta serie de cambios que en realidad se habrán producido durante un largo transcurso de tiempo, pasará
en pocos segundos por la vista del espectador, y éste
verá, en forma de movimiento extraño y maravilloso,
desarrollarse ante sus ojos todas las fases de una
existencia humana.
.
Pero volvamos á las aplicaciones inmediatas de la
cronofotografía y veamos sus relaciones con los problemas usuales de las ciencias: ahí tendremos tan ancho campo de observación que apenas podremos hacer otra cosa que tratarlo someramente, comenzando
por los diferentes tipos de la locomoción animal.

cronofotografía traduce del modo más exacto en todos
sus detalles los movimientos del hombre que anda,
corre, salta ó se entrega á diversos ejercicios corporales.
A. Cinemática de la locomoción del hombre. - En

presencia de algunas fotografías que representen en
placas fijas las imágenes sucesivas de un hombre que
anda y de un hombre que corre, podemos seguir en
ellas las principales fases de los movimientos que,
mejor que las palabras, expresan los caracteres propios de cada marcha, de modo que guiándose por ta-1
les imágenes, es fácil imitar la manera de andar y de
correr del sujeto que ha servido de modelo y reproj
&lt;lucir su modo de extender ó doblar las piernas, de
balancear los brazos, de poner el pie en el suelo y de\

NúMERO

587

po se apoya se extiende·vigorosamente é imprime á
éste un impulso vertical; al mismo tiempo levántanse
los brazos, lo cual da un aumento de energía al esfuerzo impulsivo. Las imágenes sucesivas presentan
al saltador separado del suelo con los brazos primeramente levantados y las piernas separadas; luego los
brazos se bajan y las piernas se juntan, echándose
cada vez hacia más adelante, de modo que los pies
vuelven á tocar el suelo con los talones más lejos del
centro de gravedad, á fin de evitar una caída de cara,
y finalmente en el momento de la caída las 'piernas se
doblan para amortiguar la fuerza de que está animado el cuerpo.
Según que esta serie de actos sea más ó menos
bien ejecutada, el espacio recorrido es más ó menos
extenso, y el saltador cae mejor ó peor en el suelo: si
ha calculado mal su velocidad, si no ha adelantado
bastante los pies en el momento de la caída, no podrá
permanecer quieto en el sitio en donde cae, sino que
habrá de seguir corriendo algunos pasos hasta que
esta velocidad se extinga.
En cuanto al salto de la garrocha (fig. 16), sus fases sucesivas pueden seguirse en la fotografía con la
misma facilidad. El corredor clava en tierra el extremo de la pértiga al mismo tiempo que se levanta del
suelo extendiendo vigorosamente la pierna. La ac~ión
combinada de este impulso vertical y de la velocidad
horizontal hace que el cuerpo describa un arco de
círculo, cuyo radio es la pértiga: si el que salta siguiera siempre esta curva, su cuerpo caería más allá del
centro del movimiento á una distancia igual á la del
punto de partida; pero u:n buen saltador apela á un
artificio que le permite aumentar considerablemente
el espacio que franquea, y que consiste: primero, en
prolongar el radio del círculo recorrido subiendo á lo
alto de la pértiga en el momento en que ésta pasa
por la vertical, y luego en inclinar el cuerpo en una
dirección casi horizontal, es decir, normal al radio
del círculo recorrido. De este modo el saltador cae
naturalmente á una distancia mucho mayor de aquella de donde había partido.
De modo que en el salto de la garrocha el impulso inicial no es, como en el salto en longitud, la única fuerza de que la extensión del salto depende, sino
que esta distancia puede aumentar por los actos que
el saltador ejecuta apoyándose en la pértiga mientras
está en el aire.
Si queremos hacer un estudio más detallado de los
movimientos ejecutados en un ejercicio corporal, tendríamos que valernos de esas fotografías parciales de
que hemos presentado un ejemplo al hablar de la
marcha del hombre. Así un hombre vestido de terciopelo negro que lleve á lo largo de los brazos y de
las piernas líneas brillantes produce la fig. 17 en un
salto de altura precedido de una carrera: en este
ejemplo, todas las fases del movimiento se presentan

587

N Ú MERO

215

LA ILUST RACI ÓN A RT ÍSTICA

campo al autor para describir sus asombrosos fen6menos y sus
causas. En el Calor nos da á conocer los grandes progresos
hechos en su estudio, del que han dimanado aplicaciones tan
útiles como los ferrocarriles, la navegación, las máquinas in·
dustriales y otras. Por último, en la Meteorología se explican
minuciosamente las causas de los terremotos, huracanes,
erupciones volcánicas, etc.
.
Por esta rapidísima reseña_d~l contemdo del Mu.~oo Ff·
stco podrá venirse en conoc1m1ento de la gran u!lhdad de
esta obra. ,

NUEVA PUBLICACIÓN

EL MUNDO FÍSICO
POR AMADEO GUILLEMIN
TRADUCCIÓN D lt D. MANUIL ARANDA Y SANJUÁN

UAVEOAD, GRAVITACIÓN, SONIDO, LUZ, CALOR, MAGNETISMO,
ELECTRICIDAD, METEOROLOGIA , FISICA MOLECULAR

CONDICIONES DE LA SUSCRIPCIÓN

Edici6n ilwtrada con grabado8 intercalado8 y lámina.,
cro11wlitografiada8
El erudito escritor, cuyo reciente fallecimiento lloran
los amigos de la ciencia, trazó en esta obra un cuadro
fiel de todos los fenómenos de la Naturaleza que se relacionan con la física del globo, pero con tal sencillez, en estilo
tan ameno y tan claro á la vez, que bien puede calificarse su
trabajo de obra verdaderamente popular. Siguiendo en él el
plan admit_ido por_cuanto~ d~ la ciencia física han escrito, lo di·
vide en vanas secciones prmc1pales, en cada una de ellas se enunria la ley que preside a los fenómenos de que trata, el descul,rimiento de estas leyes y las aplicaciones de cada una de las
fuerzas fisicas descubiertas y conocidas.
As!, después de tratar de los fen?menos y leyes de la Graveiad explica de un modo comprensible cómo esos fenómenos y

Muestra de los grahados de la obra - Audiciones
telefónicas teatrales
esas leyes han tra!do consigo el péndulo, la balanza, la prensa
hidráulica, los pozos artesianos, las bombas, la navegación
aérea, etc. A la teorfa completa del Sonido agrega una enume·
ración de todas las aplicaciones de la Acústica y de los instrumen·
tos musicales. La Luz da la descripción detallada de todos los
aparatos ópticos y de sus aplicaciones á la fotografia, m1croscop,o, etc. El Alag-netismo y la Electricidad proporcionan ancho

La presente obra formará 3 tomos de regulares dimensio•
nes, divididos en unos 20 cuadernos cada uno, los que pro•
curaremos repartir semanalmente.
Cada cuaderno constará de 40 páginas de texto, al precio
de 50 céntimos de peseta; pero en el caso de que lo desea•
ran los suscriptores ó de que por activar la terminación de
la obra se juzgase oportuno, estos cuadernos constarán de
8o páginas, á peseta cada uno.
Adémás de los grabados intercalados en el:texto, ilustrarán
la obra magníficas láminas tiradas en colores, representando
algunos de los fenómenos más notables de la F!sica, asl como
mapas en que se expongan las variaciones atmosféricas Ú otras
que afectan á la constitución del globo.
Cada una de estas láminas Ó mapas equivaldrá á 8 páginas.
Por el primer cuaderno, que se halla de muestra en casa de
nuestros corresponsales, se podrá juzgar del inusitado lujo cor
que ofrecemos al público esta nueva obra.

· Se enviarán prospectos á. quien los reclame á. los Sres. Montaner y Simón, calle de Aragón, núms. 309 Y 311, Barcelona.

arabedeI)igital de

J G

Empleado con el me.ior 4exito

El mas eficazcontra
de los la
Ferruginosos
Anemia, Clorosis,
Empobrecimiento de la Sangre,
Debilidad, etc.
'

Tenemos numerosos certificados de los médicos que lo r ecomiendan y r ecetan con ad mi rables resultados. -Cuidado con las fal8ificacionea, porque no dardn resultado. Exi•
r,ir la firma y marca de garantla.

PnECIO D~CADA BOTELLA, 4 M'AS.--~IEDIA BOTEIJLA. 2,50 EN TODA ESPA8A
De venta en todas las farmacias de las provlnélaa J puebloa de Eapafia,
Ultramar y Am6rlca del Sur.

ALM ERIA,

Depósito general:

Farmacia

VIVAS PEREZ

1f: ~{VJ\\IIREU~~!~os!
♦

Especifico probado de la GOTA y REUMATISMOS, calma los dolores ♦
los mas fuertes. Accion pronta y segura en todos los periodos del acceso.
•
F. COMAR ti HIJO, 28, Rue S a!nt-Claude, PARIS
VENTA POR MENOR . -EN TOOAS LAS FARMACIAS v OROQUERIAS

...............................
♦

1
'

Recomendadas contra 101 Malea de Ja Garganta,
Eztlnclonea de la Vos, lnOamaoionea de la
Booa. Efeotoe pernloloeoa del Mercurio, 11'1·
taolon _9Ue produce el Tabaoo, y 1pecialmeote
i lot Snn PREDICADORES ABOGADOS,
PBOFESOBES 7 UNTOÜS ~ ra laciti&amp;ar la
emiolon de la TOS.- Pumo • 12 Rut.11,
JIID(gfr m
4 /lt'm4
.
Adh. DETIIAN, Farmaoeutloo en P.UUS

,... • c ntlah COI l fll , ·i~pt
8, LENTEJAS, TEZ ASOL
ARPULLIDOS, TEZ BARROS
ARRUGAS PRECOCES
EFLORESCENCIAS
ROJECES

"•'°""º

-

Dspdslto sn todas tas Farmacias

ENFERMEDADES

ESTOMAGO
PASTILUI J POLVOS
LA SAGRADA BIBLIA
6.

escalonadas sin transición brusca á causa del gran
número de imágenes (veinticinco por segundo) tomadas mientras dura el salto.
A fin de hacer más instructivas las cronofotografías del movimiento sería preciso que los individuqs
que estas imágenes reprodÚjeran fuesen escogidos
entre los más fuertes y los más hábiles, que fuesen,
por ejemplo, los premiados en los concursos de gimnasia. Estos sujetos escogidos revelarían · de esta
suerte el secreto de su habilidad inconscientemente
adquirida y que ni ellos mismos podrían de fijo definir.
·
El mismo método se prestaría igualmente á la enseñanza de los movimientos que hay que ejecutar en
los diferentes trabajos profesionales y evidenciarían
en qué se diferencia el martillazo de un herrero hábil del de un aprendiv, lo propio sucedería con todos
los actos manuales y con todos los géneros del sport.
( Co,;ti1111rmf)

-

PATERSON
• IISIIUTBO J IIHRSl.l

EDICIÓN ILUSTRADA

Fig. 16. Fases sucesivas de un salto con la garrocha. Cronofotografía sobre placa fija

. . . 1:Joe _,,. tu ~ D. . del .....
--.O, J'ala de ApeU\o, Dlfe■UODN lalton.M, .Aoediu,T6m1toe, Zrootoe, 7 C611-:
~ 1u l'aaoloa ul J:ei611111110 ~
..... llltaUaoe.
ldllr • ti Nl•le 1 ,,_, fe l . fAYA/10.

to o6ntiJ:no ■

de pe■ eta la
entrega de t8 pé.gina■
~

Se ea'l'lu praopcclOI A•úea i. llllidte
~ A l o a Sra. Moallller '1 Slm6a, ~

AA. DJr'IWAJl, rarma-t.loo -

CARNE, HIERRO y QUINA-

El Alimento was fortificante unido -a los 'ró111coa mu reparadores,

......

T

COK TODOS LOS PJIINCIPIOS MUTB.ITlVOS DB U
C1&amp;■111!l• BJEll■o y_ JIJlll&amp;I Die: años de ento continuado

CARNE

y las aftrmaelones de
todas las eminencias médícas preuban que esta asoclaclon de la Clame• el Hierro y la
9uiaa cousmuye el reparador mas enerirtco que se conoce para curar : la Clordstl, la
lnemía, las Memt~ ao1qrosa,, el Jlmpotwectmtfflto Y la J. lteracton de la Sangre,
el Jlaqutttlma, las J.fece1otla ~cro(Ulosa, Y escorbutlcal, etc. El l'in• Ferru,;lno■o de
Areud es, en efecto, el único que reune todo lo que entona y fortalece los organos
regular1~~1 coordcna y aumenta considerablemente l as tuerzas ó tn!unde a la san¡re
empobrecida
y descolorida : el Vl(lor, la Coloracwn y la 8ntr(l"1 ottal.

Por fllavor, en Paria, en casa de 1. FEW, Farmaunlico, 10!, me Richelieu, Suceso: de !ROUD.
8B VBNDB BN TOD.4.S L.lS PaINCIP.lLIIS BOTIQ.4.S

EXIJASE e1i: =: AROUD
0

1

~

MZDICACION ANALGÉSICA

JARABE

DEL

·

DR FORGET

contra los Reumas, Tos Crisis n erviosas
é Insomnios. - .E1 JARAB.E FORGET es
un calmante c_élebre, conocidll desde 30 años. En ~as farmacias y 28, rue Berg~r e, P arís
(antiguamente 36, rue 'vivienne).

!
¡

, EKALGINA t
'

D E

'

'

DE

'

; BLANCARD '
i
!' 6

JAQUECAS
COREA

6

REUMATISMOS

'

DOLORES
NEVRALGICOS,
DENTARIOS,
MUSCULARES
'
UTERINOS•

:,-:.::::...=:L.L..:::..L...:;..:.~ ~1/'/~, W

' Querido enfermo. -Ffese Vd. á mI larga experiencia,
1 hagauaodenueslro8/JRAN0SdeSALUD,pue1 el/os
le curarán de su const,paclon, le darán apetito y le
dero/rerán el sueño y la alegria. - As, rtrirá Vd,
muchos años, d,sfrutando siemDre de una buena salud.

♦

it .Soluci2n
®omprimidos t

f

.

VINO FERRUGINOSO AROUD

el labor del parto y

..............................

PASTILLAS DE DETHAN

éxito atestiguan la eficacia de este
poderoso denvativo recomendado por
los primeros médicos de Paris,

HEIOSTATICO el 11u PODEROSO

que se conoce, en pocion o
en lnjecclon lpodermlca.
Las Grageas hacen mas

LABELONYE y C'•, 99, Ca//,, d,,•A bouklr, Parla, y en todas las farmacias.

•

GARGANTA
VOZ y BOCA

GELIS&amp;CONTÉ

Aprobadu por l&amp; Academia de MedloJna d• Parls.

■edalla de OrodelaS•4 de!ladePari1 detienen ias perdtda.t.

y de la medicación tónico-reconstituyente para la Anemia, Raqtdtismo, Colorea páli-

dos, Empobrecimiento de sangl'e, Debilidad é inapete11cia y mensfrtiaciones difíciles.

rag SaS aILaptatod
11
8u1·errod
,
6

m.c11

R,cetado por oerdaderaa eminenci1JB, no tiene rival y es el remedio'm:6•
rncional, seguro J de inmediato• reeultadoe de todos los ferruginosos

• Soberano remedio para rápida cu~acion de las Afecciones del pecho,
Catarros,Mal de garganta, Bronquitis . Resfriado■• Romadizos,
de los Reumatismo■ • Dolores ,
Lumbagos, etc., 30 años del mejor

separarlo de él. Mucho más difícil sería imitar estos
mismos actos procurando copiarlos del modelo mismo, porque especialmente en las marchas aceleradas,
los movimientos son demasiado rápidos y escapan á
la observación.
Esta enseñanza por medio de las imágenes podría
aplicarse muy bien· á los diferentes ejercicios corporales, siendo desde este punto de vista de verdadera
utilidad.
La fig. 15 representa á un gimnasta que ejecuta un
salto á lo largo, y aunque el número de imágenes es
sólo de cinco por segundo, basta para definir la serie
de actos que en un salto de este género deben efectuarse.
Siguiendo las imágenes en su orden de sucesión se
ve que el saltador adquiere mediante una carrera previa la velocidad que le hará recorrer un largo espacio
durante su período de suspensión.
En el momento del salto, la piérna en que el cuer-

con!ra las diversas
Afecciones del Corazon,
Hydropesias,
Toses nerviosas;
Bronquitis, Asma, etc.

.rl•
W

di.

W

1

O El mas actioo, et mas

t

6

dJ
6,
'
0
.il•
W

1
.in

T
O
6

inorenstoo y _et mas
poderoso medicamento O
1

z
•

1

CONTRA EL DOLOR 1
PARIS, rue Bonaparte, 40
O
~111.
. . . . . . . . . . . ..

�•
N úMERO 587

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

216

LOS NUEVOS SELLOS DE CORREOS DE LOS ESTADOS ,UNIDOS

En conmemoración del cuarto centenario del descubrimiento de América ha puesto en circulación la gran república norte·
a,nericana una nueva serie de sellos de correos que únicamente
circularán durante el presente año de 1893. En estos sellos, que
se distinguen por su forma diferente de la que por lo general
tienen los de todas las naciones, ha hecho la American Bank
Note Company, encargada de su ejecución, ostentoso alarde de
la superioridad que en esta materia la coloca por encima de todas las demás de su clase: grabados al acero, son indiscutiblemente lo mejor y más artístico que en su género se ha producido. Todos llevan en la parte superior la inscripción [Jnited
States ofA merica con las fechas I 492 y 1892 á los lados y de·
bajo el valor del sello; en la parte inferior hay el titulo del
cuadro ó escena reproducidos.
He aquí ahora el valor, el color Y. el asunto que representan
los quince sellos que forman la colección y cuyas dimensiones
son 25 miHmetros de alto por 36 de largo:
5 dollars, negro; el busto de Cristóbal Colón y á amhos lados figuras simbólicas de América, repre~entada·por una india, á

la derecha, y de la Libertad, por una matrona, á la izquierda.
4 dollars, carmín; los retratos de Colón y ele Isabel en medallones separados.
3 dollars, verde-amarillo¡ Colón describiendo su viaje, copia
del cuadro de Francisco Jover.
2 dollars, encarnado¡ Colón encadenado, copia de un cu&lt;idro de Lenze.
1 dollar, color de salmón; Isabel empeñando sus joyas, copia
del cuarlro ele Muñoz Degrain.
5 0 centavos, azul obscuro; Colón llamado á España, copia
de un cuadro de A. G. Heaton, existente en la Casa Blanca de
Wáshington.
30 centavos, ocre claro; Colón en la Rábida, copia ele un
cuadro de Felipe Masó.
15 centavos, verde obscuro; Colón recib\do por los Reyes
Católicos al regreso de su primer viaje, copia del cuadro de Ricardo Balaca.
10 centavos, pardo; Colón presentando á los Reyes Católicos
tos indígenas ele los países nuevamente descubiertos, copia del

GRANO DE LINO TARIN

Jarabe Laroze

Farmacéutico, place des Petits-Péres, 9, PARIS

DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

PREPARACION

Desde hace mas de 40 años, el Jarabe Laroze se prescribe con éxito por
todos los médicos para la curacion de las ?astritis, gastraljias, dolore■
y retortijones de estómago, estreñimientos rebeldes, para facilitar,
la digestion y para regularizar todas las funciones del estómago y de

para combalir
con dxito

ESPECIAL

•

tina cucharada

'

por l a manana
y otra por l a tar de
COLICOS
~
~ 4 en la cuarta parte
I RRITACIONES
"-.., •••
de un v aso
ENFERMEDADES En todas deagua6delecbe
DEL H IGADO
/ai
Y DE LA VEJIGA farmacias
LACAJA: 1FR. 30

JA.R.A.BE

Bro:muro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AIARGAS

t-+-'

~,o

-ir-

n

BBlVAIS

repreieola wetamenle el hierro
coolenido en l&amp; economia. Experimeolado por Jo, prineipalea médicos del
mondo, pua iDmedialameole eD l&amp;
aorre, oo oeuiooa estrellimiento, DO
t'aU¡a el ealdmaco, DO ennerrece 101
dleolea. Tl■mrniltt gtlu lltlWIHiia.
WJue la f1ru4111 ltrea.

P111&amp;711: 40 J42,r, st-Luare, Paril.

Pepsina Boudault

!, roe des Lions-St-Paol, i Paril.

Deposito en todas las princii,ales Boticas y Drogueriaa

!probada por la füDHU DE IEDICIU

PREMIO DEL INSTITUTO AL D' CORVISART, EN 1856
Mé311ta1 en la■ Expo1leiooe1 inte?naclonalea de

CARNE y QUINA

P.lBIS - LYOI • VIENA - PBIUDELPBl! • P!RIS

11.&amp;llmento mu repnlor, anido al TóDioo mu enqico.

1867

VINO ARDUO CON QUINA
T CON TODOS LOS PllJNCJPIOS fflJTlllTIVOS SOLUBLBS DB U CABNE

c,,1a.u y 91111u I son los elementos que entran en

la composiclon de este potente
reparador de las fuerzas vitales, de este fenl8ea■&amp;e per Neele■ela. De un gusto sulll&amp;mente agradable, es soberano contra la Anemia y el Apocatnúnto, en las Calentura,
'1' Con11alecencúU1contra las Dtarreas y las Afecctona del Bltomago y los ,ntutltm.
Cuando se trata de despertar el apetito, asegurar las digesUones, reparar las fuerzas,
enriquecer la sangre, entonar el organismo y precaver la anemia y las epldem1aa provoCldli por los calores, no se conoce nada supei'!or al l'i■• de gaiaa de A.reud.
.PM' tMyor. en Paria_, en casa de J. FERRt, Farmaceutico, 10!, rue Richelieu. Saceaor deAl\OUD.
,

,

l:IB VBNDB BN TOD.t.S LAS PRINCIP.U.U BoTIQA&amp;

EXlJASE el i: r.: J ARDUO
0

'

l ffi

18i3

1876

l ffi

11 IWPL14. COK I L IUTOt ÍXITO 11' LJ.I

DISPEPSIAS
OASTRITI S - 0ASTRAL0IA8
DIOESTION LENTAS Y PENOSAS
FALTA DE APETITO
'f OT&amp;OI DBIORDI MII DB L.i. DI0IITl0 lf

BAJO LA FORMA. DE

ELIXIR• · de PEPSINA BOUDAULT
VINO · · de PEPSINA BOUDAULT
POLVOS. de PEPSINA BOUDAULT
UIIIS, Pbarmaoie COLLAS, 8, rue Dauphiue
y en las principalt , (aNn&lt;lcilu.

PITE EPILATOIRE DUSSER

HIERRO

De Venta en todu l11 Farmaola,. ·

~,•t9ADES del EBro,,,

Es i,l remedio mas eficaz para combatir las enrennedades del corazon,
la epilepsia, bistéria, migraña, baile de _S•-Vito, insomnios, con•
"YUlsiones y tos de los nifios durante la denticion; en una palabra, todas
lu afecciones nerviosas.

Fábrica, Espediciones : J.-P. LAROZE

E:rijarae /a,
caja, de hoja de/ala

. • ..

,

ESTRENIMIENTOS

los intestinos.

a1

I

cuadro ele Luigi Gregori, existente en la U niversicla~ de Notre
Dame de South- Bend (Indianópolis).
6 centavos. p{1rpura; entrada triunfal de Colón en Barcelo·
na, copia del cuadro de Randolfo Roger, existente en la Casa
Blanca; á un lado la figura de Fernando el Católico y á otro
la de Bobadilla.
5 centavos, chocolate¡ Colón pidiendo protección á Isabel,
copia de un cuaclro existente en el llfetropolitan Jl,f11se11111 ofArt,
ele Nueva York.
4 centavos, azul marino¡ las tres carabelas Santa llfarfa,
Nil1a y Pinta, copia de un grabado español.
3 centavos, verde; la Santa llJarla, buque almirante de Co·
Ión, en alta mar.
2 centavos, morado; desembarco ele Colón, copia deun cuadro de Vanderlyn, existente en la Casa Blanca.
1 centaVO¡ azul; Colón en el momento de divisar In tierra
nuevamente descubierta, copia de un cuadro de Guillermo II.
Powell; á la derecha un indio en traje guerre10 y á la izquierd&lt;i
una india con un niño.

Lu

Pet10w q1e conoc81 lu

PILDORAS~~DEHAUT
DE PARIS

no titubean en purgarse, cuando Jo
necesitan. No temen el asco ni el cansancio, por que, contra lo que sucede con
los demas purgantes, este no obra bien
si.uo cuando se toma con buenos alimentos
y bebidasfortificantes, cual el vino, el cal6,
el té. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida 9'Ue mas le convienen,
seuun sus ocupaciones. Como el causaZJ
c10 que la pur ga ocasiona queda completamente anulado porel efecto de la
buena alimentacion empleada, uno
se decide fácilmente á volver
á empe6ar cuantas veces

sea necesario.

destruye basta las RAICl!:9 el VE~LO del rostro de las damas (Barba, Blgole, etc.), slu
uingun peligro para el cutis. SO Años de É i:ito, 1millarts de testimonioagarantlzaD la eficacia
de esta preparacloD, (S, vende eo cajas, para la harha, T ec 1/2 oa)aa para el bl¡;olt. ligero). Para
los Lrazus, omrt~c'.• r• ,! !J l.,1.J'UU.l!l. DUSSER, 1, r ue J .•J .-Rouaaeau, Paria.

Quedan reservarlos los derechos de propiedad arl!stica y literaria
~MP, DR MONTANER Y SIMÓN

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="137">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3066">
                  <text>La Ilustración Artística</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479260">
                  <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47888">
              <text>La Ilustración Artística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47890">
              <text>1893</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47891">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47892">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47893">
              <text>587</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47894">
              <text> Marzo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47895">
              <text>27</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="47911">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1753927&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47889">
                <text>La Ilustración Artística, 1893, Año 12, Tomo 12, No 587, Marzo 27</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47896">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47897">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47898">
                <text>Arte</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47899">
                <text>Ciencias</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47900">
                <text>Barcelona (España)</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47901">
                <text>España</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="47902">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47903">
                <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47904">
                <text>Montaner y Simon, Editores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47905">
                <text>1893-03-27</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47906">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47907">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47908">
                <text>2011695</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47909">
                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47910">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47912">
                <text>Barcelona, España</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47913">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="47914">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="7499">
        <name>Amadeo Guillemin</name>
      </tag>
      <tag tagId="7513">
        <name>Cayetano del Castillo Tejada</name>
      </tag>
      <tag tagId="7444">
        <name>Crónica de arte</name>
      </tag>
      <tag tagId="7500">
        <name>Cronofotografía</name>
      </tag>
      <tag tagId="7495">
        <name>Física</name>
      </tag>
      <tag tagId="199">
        <name>Grabados</name>
      </tag>
      <tag tagId="7511">
        <name>La Virgen</name>
      </tag>
      <tag tagId="7510">
        <name>Meditaciones Cristianas</name>
      </tag>
      <tag tagId="7512">
        <name>Nacimiento de Judas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
